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                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�FRANCISCO JAVII:'. R C I AVIJERO Y
SV HIS r ORIA ANTIGLA Df ~tEXICO
l'ro: ln.H .. -v," l..v,.1
Cü•rd11i1&lt;!,,r ~'l,1,1111 IM, ru
( muo de bmJÍIl.\ Hum.un,,:"'"

l '111\,·r.1,L.J \u1i',11 '111,ul,• :--:11.: , l ,,\11

!J
conq,1,qa c.spaiiola, de una liiswria que:, c:n formJ ~enl·ral y
conrin11.1da comprend1u.1 b rel.1ción de nuesrro p.uado.
l::.xntían cronic.1s de ineHimablc ,·.1lor cscrira~ por lo,
lo n q u 1, r.1 dores o Ios 1111 \ 1o ne ros: .111.1 k ~ &lt;l:: a&lt;.: o n te: e i mi en tos
no1.1bln y u1.1dros m,is o meno~ cxpli&lt;.:iros dc:I dcst'nvolv1mienco
de: la coloni.1.
Fue h.1 r,l las posrrimcria, del siglo X\'! 11 u1.111do pudo
contJr~e ya con un.1 obr,1 que \ 1nicr:i a llen 1r tJn ingente
ncu:s1dad y que, incluy&lt;.'n&lt;lo lo hHt.1 entonce~ conocido, "con
ex(,.clc:nce método, :i.cepnblc crítica y sc:lecr.1 c:rudición; limpi.1
de farndio.sos textos ven estilo dcganrc''·, hiciera revivir .111tc
'
los 010, de Europ.1 v &lt;le l.1 Amer1ca mi~ma, la culrnr.1 de: lo~
,lnt1guo~ mexicanos v el rrasLendcntal aconrccimicnco de la
conqui~r.1. Tal obra fue l.t Hwon,1 Anrrgua de J\fe,·, ro, de
Fran cisco Javier Cl.n·ijcro.
Esre hombre de ralc1110 ex1r.10rdin.uio lll\'O nombre h.1
queda do inscrito en l.t hisrori.1 de nucHra cultura, vió l.i luz
primer a en c:I puerto de Ver.1,ruz. el dí.1 6 dt' \Cpricmbre &lt;le
1..,31 . Tercer hijo de los once que: hubo el n1.11rimonio Je don
Bias UH IJCro \ don~ Franci\ca de Echeg.ir.1y; oriundo él de: hh
'-: &gt; se &lt;lisponiJ en ~1&lt;:xico, en los dos primeros siglo\ de

661

�Monrañas de León, España, y dama ella perrenec1ente a
linajudas familias de la provincia de la Vizcaya, en la misma
península.
La acomodada posición de su padre, hombre educado en
Francia, y los cargos públicos que ocupó e., distintos pueblos,
permitieron al niño Francisco Javier recorrer r:des regione y,
en su diaria convivencia con los indígenas, aprender su
dialectos, adquiriendo en ellos tal perfección que en veince
distintos escribió un devocionario y diversos poemas. Dedicó
especial atención al náhuarl, al oromí y al mixceco y, debido a
su incensa aplicación, supo alemán, inglés, francés, italiano y
otras lenguas vivas de Europa, aprendiendo asimismo hebreo y
el griego que le fueron enseñadas por un jesuita alemán.
En los colegios de San Jerónimo y San Ignacio de Puebla
cursó latinidad, retórica, filosofía, humanidades, teología y
matemáticas y, merced a su inclinación por la leuas, conoció
de sde muy joven las obras de Quevedo y Cervances, Feijoo y
Marrínez de la Parra. El 13 de septiembre de 1748 ingre só a la
Com r 1ñía de Jesús en el noviciado de epoz.orlán y cumplía
apenas veinte años cuando paso al Colegio de la misma, en
Puebla, profundiz.ando allí "con gran lucimienco "1 sus esrndios
filosóficos en la lectura de los rexros de Aristóreles y de los
modernos filósofos: Descartes, ewcon, Leibnirz y otros. Escas
libros eran considerados en el siglo XVIll peligrosos a la pureza
de la religión, "pero los leyó -dice el P. Cuevas- no como están
escribiendo :tutores ligeros de la actualidad a escondidas y de
contrabando, sino con pleno conocimiento y anuencia de sus
.

,,t.

supenores .
Su basta erudición y admirable talenrn le llevaron al
desempenó de las cátedras de letras y filosofía en San Gregor io
y an Ildefonso, de México, y, nombrado prefecco de e
último centro de esrudios, e propuso incroduc ir algunos
cambios en la enseñanza filosófic3., no logrando verificarlos por
ser inadaptables todavía en otro paí es europeos·.
Sus constantes rareas pedagógicas y las delicadas actividade
de su ministerio no le impidieron cultivar su innata afició n por
la historia. El trato que en su niñez había tenido con los indio
echó en su espiricu raigambres profundas de admiración y de
interés por el pasado de la cu!cur mexicana , y fue siempre en el
(i62

preocupación
constan re el h urg·1r e . L.
·
anriguos manuscriros C
1 , ,
n in,orm acíone verbales
¡
· on u ro m ucl
,
o
a conservación de hs
I b
1as Vt.'Ces y veló celoso por
j
d
l b
, ce e res cal ecci o
d d
ega as a a iblioteca del Coi •
nes e ocumenlos
P~blo por aquel orro
l _e~10 max_1mo de San Pedro v San
S ..
urrn nar mexica
d
,
iguenza y Góngora pl ¿· d d .
no, on
Carlos de
j .d
, J ien o ec1 rse
c.l
a I ea que más rarde realizara ra b ·11 que e su leccura surgió
Relevado de la r f
n r_1 _a nt emenre.
f
d
P e ecrura a s0l1c1rud
' f
pro esor el colegio de Vil l d ¡ ·¿ .
uya ue nombrado
el I1 a be r s1·¿ o m a e H ro de ' . 3 0f 1 , siendo l:! e a ¡r a J·g n I..f I a e i ó n
.
quien uera de
, 1
emancipación política, don M"
l ·H. pues e auror de nuesrra
1gual cargo desempen t , iguGe
idal?o y Cosrilla "'
del senrirnienro
, .
ad)a en uadala¡ara cuando en
d"
.
unanime e J\1éxic "'
.
,
me 10
expulsión de los iesuiras
o se publicó el decreto de
junio de 1767''· P . , . ' proldm1:lgaJo por Cario~ Ill en 26 d
.
, rimer pe 1110
h .
e
ruinas_ sociales '·, y producco
'1.1 acia a~)ajo, d_c nuestras
monarc:1 español, tendiente
. .
conJuct.1 segu1d:1 por el
J 1m1tar a F .
·
·
mue 110s de sus actos d
1.
,,
r,1nc1a v Portugal e
'
· ego 11erno .
·
n
~o obs¡ nce la rigidez. d.¡
.
reprimidos en el pueblo. L t
da to hubo tu mu !ros mal
espafioles, riollos v me r· ~s l,rnlccsrrale rcscnrimienros cnrre
,
izos , 1LJ )1eron l
t.
a 1a r m :1 n tes :d s u m 1 r , e ,
e e e o o r.u p ro po r í o n l.' s
·
..
' ,, , en ano
• . ·
in urre~cIon surgidas del
,· . , pos1~r1ore , ,1 las i&lt;lcas de
Unidos ''.
rno\ 111111.nro l1hcrtario de los EstJctos

de

~1.'rn

La .frao-ara
J
::, - " rra. 'Sra. uel
Ros . " ll ,
a u exilio. De pués de in,·n
. b.l,tr10_ . ~vo ;il p.1dre Cl.1,· 1jcro
d d ¡
" arr.t es v1c1s1t J ¡¡ .
on e a mano ºl'nero a d ,¡ . d
. u es ego .i terr:ir:1,
b
' e co 11 e Aq LI de e . . 1 '
su cas::i v eleccísima t 'bl"
icsp1 e r;111e.¡ ueó
,
, 11 iotc c.1. P:isó luego a B 1
. .
con sus compancros J . e
.
,
~.
o o111a J. conv1,·ir
e In1orrunI0 et l J. 1
b"d ,
a 1a en que e alberrraron .
1· '.. e ,1 sa r ur1 ,1 e llamó
"pa ¡a d.J ne s de Ia o . . . .r.inro
{.
.t11111n1rc
- . J e¡ saot e r h u man o \'
. d
,
ICJ\1nt1c1c1one
. 11
..
.
a t 1na amente Io I j
J.
,
s e r Io ,1 s , eo m o rJ n
.
,1 m a 1 m e n e z Ru cJ ,1
A norando
.
·1 11 r·icrr,i ¡cpnJ.
murió en ] ~8
i

•

Sus obras

De l.1 fe cu .11 d i d ,l d I i l e r ' ir i1' ( j l ·1 I. ] ll s l re
1HOt.llUJl ,
C'll! l l,1
adem;is de 1,JS. )1í 1111cr.1, lO j CLLÍ011n de
_\' (ll",lL ÍOJln \)lll' .l
guis:1 de cn,avo:-, ('11 s11, c\tudí()\ \'Cl''ICl',.
] l ¡l.tn10
1
LC
,
111digc.:11.1.,
1
·

•

�sobre t&lt;:tnas
.
d . . d ivcrsos t ra b.1
en su ¡uventu
, jos
de
¡·
\
1 1111 \' O rl ,l
los
cu,dés h.111
""
....
h. , . cos Y filosó irns, '
..
liter:n10s, tSrori . ·1.
. .. _
ermanecido inéditos
do, li b ros que, si tuci on
p
F u e ·'a utor asimismo de
otros d' _. , 1 gu:1dalu¡1:rna. bas:1d:1
l . 1 rra H... 101
,
.impresos. 5 u 0 Púsculo. so ) I C d ª¡ indio
. Va. ¡enano
. •.
,\' él1 otro!&gt;
1·
L
1 antig uas relaciones e . d
Cesena en 1782 . a
en¡ basados documentos, fue publ1ca_bºt·e.~ en Venecia en 1789 y
ce e r
:r. · ·ó la luz pu 10
l
d
h ·storia de fa Cali.1ornuz v1
1
\!ano al iniciJrsc .1 segu n a
i
~ nda ed ici ón en e casre
.
ruvo una segu
,,
. ·l
mirad de I siglo XIX .
·o m )0!1c n em Piaa n .1 traz.:11 c.:
Los cuatro libros que l.1 e , F 1 . dan lueao un .1 not1c1.1
0 ª• ,\ escas regiones_
ano(ama geogra'fico. de. la, pe
deninsu
Corrés
y dc
- las
P. , . d las exped1c1ones
d escubrim1enlo,
h1 storica e
.
ue inte ntaron su
.
l
l
d otros con quist adores q
d de los jesuitas a el a, e
e
· ·
de
d luego a re 1arnr ]a, encra a . .
s v el marur10
pasan º. .
de las primeras m1s1one .
esrablec1m1enro ,.,
.., e l.

'l.

r 1 ) l '' r ,l

algunos religioso s .
1
. :la de las mi siones ~ue en
Describe más adelante 3 v1t, ·•ntuvieron los jesu itas en
· h o fur1daron ·\' m,,_
·
,
d diec1oc
las rnv1eron
a st1
numero e
l
'etenra anos que
d
a uell:i región du~ante_, os s ' 1ero de m o radores de ca a una,
q
Asie nta la sHuac1on y nun ¡·¿ d de los misioneros que,
cargo.
, las pena 1 a es
.
,
sus distancias entre s1; , . d d
hubieron de ha 6 1Cuars~ ,1
Y
l
grandes c1u ª es,
¿
de b vida
educ1dos en as
'
h 111 b
'' rec ién s:1ca os
· ,, :o l
.
•
quellos
º
res
.
y
rudos
; e
conv1v1r con a
!dados igno rantes ,
d
ás con so
¡·
·
en sus
silvestre o cuan o m 1 infatigable por los re 1g1osos_b
de
sistema seguido c~n ~: ~
, diario bregar con las tri us
tareas de evangel1zalc1on, sula v·1da civi l, religión y i·b1 ue1d1as
· · · as en
. ¿ 1· os para 1n1c1ar
b . tuvieron en tan e_11 aca .as
111
· b . los fruros que sus era ªlº .5 .
,
·
·, econom1ca
s 1n
1 1

~~;~~:/e;¡ modo de l!e~a/u:ªr/p:;~: : :~,j~~nal Colorado Y ::
1
.
.
detnmen
ro del rea' erario,
d
I
presidios
a11'ª existentes;
.
·zación
militar
e
os
¿·
.
1·na
de
los
misioneros
organ1 ,
l
1sc1p 1
'I
restricción can severa que e:ca de la perla, permitida so o ~
1.
so en lo relat ivo a b p ,;
- .as rodas cornadas por e
mpu
l .
·1idad· • nor1c1
I • a
. ¿· para su exc us1va Utl
'
d los padres Sa vat1err '
t n ios
..
de las ca rta s e
de las
historiador Clav1¡ero
D . . del capitán Lorenzo y
iano
,
Piccolo y U garre, dc.l.
• _ or don
Manue 1 Varg as ·
.
.
d
la
Calil'o
rn
ia,
escritas
p
Not1c1as e
.I'
6ú4

Pero su obra max1111a, l.1 que h.1brí,1 de LOns.1gr.1rk corno
verdadera gloria de l.1 inleleuualidaJ rnexi c.111,1, p:ise,1r su
nombre por el mundo literario de la Europa de su 1ic.:111po y
darle celebridad, fue su Histori'a Antigua de ,\féx,co, monurn&lt;:nro
lite ra rio de la colonia:: que, permanecicn&lt;lo mu cho t icrnpo sin
ri val~' solo fue superada hasca que, por los procedirnicnros de: la
escuela h isrórica Je! XIX, se lograron corregir o aurncnrar lo~
daros consignados en ella.
La afección del padre Clavijero por las co sas del pasado. su
empeño e n arrancar a los códices centenar ios y :i los amar il lo!&gt; y
empolvados documenros sus secretos, e~ evidc:nte que se
constituyeron en móviles de sus rareas de invesr igador. L.1
nosralgia de su tierra discante ejerció un influjo ex1r,10rdinariu
en esra previa vocación, pero no cabe la men o r duda que
móviles más poderosos coadyuvaron a inclinar su á nimo por
estos tra b:.1jos e hicieron surgir nuestra primera historia.
Celebrados lireraros de Europa, cons l iruyéndose en
"pintores'' de la América, presentando de ella al vie io mundo
un cuadro trazado con los más negros colores. El naruralista
francés de Buffon, fundando sus teorías "en la humed ad e
inmadurez del conrinenre nuevo" :' !,,. lo re lega ,l marcada
inferiorid ad, describiendo a sus morador&lt;:s , sin conoce rlos,
desproveídos del m:ís l igero asomo de inreligenci,1 :,· raciocinio:
a sus animales en monstruosa despropo rción y a los produ c ros
de su flora en exagerada anorma lida d .
Sccúndalo en sus argumenros Raynal y Roberrson, y desde
su gabinete en Berlín, el enciclopedista prusiano Cornelio Je
Paw, con sus Reflexiones Filosóficas sobre la América, no parece
otra cosa sino gue se propuso a hacer e l cadlogo Je su s
defectos.
Contra estas teorías antiamericanisras surge un bando
formad o d e criollos cultos , novohispánicos en su mayo ría. Con
C lavijero aparecen Márquez, Alegre, Cabo , Mane iro , ere.
Quienes heridos en su amor propio, se levantan conrra aquel la
tempest ad de diatribas. Su act ividad por l lenar su comec icl o es
increíble. Abarcando disrintas ramas de l saber humano escriben
obras de notable inrerés y , "asumiendo un aire de escritores
profesion ales -dice don Alfonso Reyes- se consagran , por un:i
parte a poner en orden IJ tradición; por orr,1 ,1 edifica r UILl
!íG~

�·~

"'i

~

it
J•

,!

,~

· d o las novedades del1
conciencia publica, recog1en
nueva
dando expresión, a la vez, a
pensamie nto eu ropeo Y
b ya disrinto a la anrigua
sentim iento de un pue 61 o que se sa e
. :4
, ¡· que ha comenzado a llamarse patna
mecropo 1,
.
.d d
raseros se observan
o
Es Ia C onciencia de mex1can1. a cuyos
·
d la centuna anrenor Y que marca un
lb
desde los a ores e ºbl
1 spaño l nacido en América
.
. .
percepc1 e entre e e
d
l
d1sranc1am1en co
d I
Cl
.
.
o lo con erario e ca es
.
l
e
,n o e a l avl)Cf e a la Nueva España
v el pen1nsu ar. onSra
,
d
. . alme n ce en o tocanr
'
..
falseda es, pnncip
.. d
d 'de demostrarlo al v1e¡o
- s ha v1v1 o, ec1
donde tantos ano
obra que la dedica a sus
mundo. Sin embargo _de _asenrar en su era otro su objero po r el
.
difícil entreve r que
comparnocas, no es
. 1·
B' n seguro estaría de que sus
hecho de escribirla en Ita iano . ie
,
de verterla al
1
osteridad se encarganan
compañeros o ª P
.
. .
de la coree de España
oste!lano, ya que las mismas in~n.gas
. b
d' ·, n en este 1d1oma.
obstaculiza an su e 1c10
l
an de las fuentes más
Dos mil tr~:c\:~~ars l~!u~1\ ~/~~~rarse a cuestas, ello no
directas para .
q. lo ue está a su alcance. Se va le de
obstante, se dedica a reu n 1~
q
edores todos del pasado
.. , d
companeros, conoc
b
d
la eru ic1on e sus
, d
bl'
í mismo sus cele res
, .
ue habrían e pu ,car as
..
de Mex1co Y 9
E
- O rden·i las not1c1as po r
s de ueva spana.
'
d
libros so b re asunrn
·¿
.
M 'xico· devora con avi ez
.d d
su res1 enc1a en j e
'
.
él recog1 as urante
. o escatima esfuerzos n1 le
llegan a sus manos, n
. . l
b
las o ras que
d'
1 b'1b l iotecas de las pr1nc1pa es
.
· por acu 1r a as
fl
·
arre dran d1stanc1a 5
. d
d b'd
la anricrua in uenc1a
•
¡·
don
e
e
I o a
o
capira 1es ira .anas,
, .'
documentos v pinrn ras
- 1
guardan cod1ces, mapas,
. : I)
l
espano a, se
., d l
d
procede a escnbH. ara e
·
s y reun 1en o o to o,
. . .
d
mexicana ; '
G regario Blas1n1 impresor e
verano de 1780, log~a enrrcgar a d su "Storia rtntigua del
Cesena, los eres primeros romos . e_
,,
1 ,l ·
mo al año s1gu1en te.
d
Messico . y e u t1mo ro
Í e ración unánime del m un o
El éxito más completo y a ~el P b' ·esuica Fue v ha sido
.
.
el esfuerzo oc sa 'º l
·
•
d'
l,rerario coronaron
d 1780 a nuestros ias,
canta la celebridad de su_ ~bra ~ue, e
sábese haber tenido 15 ed 1c1oncs .
.
1 Rea I Y Pon ri fica
.b
dedtcacona
a
a
•
Abre su l ' ro con s_u d .
os de modestia que le
• d d M' ·
Se a vienen rasg
l
Univers1da
e ex1co...
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''tentativa" escrita con e
.
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u
n
e
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llevan a a lI ic;u O
'
I • .· . d , ¡1 !&lt;.:ctura. que a
, ·1 a su parr 1a . n1c1a a ,a
solo deseo de ser ur1
, '

e

(¡(¡(i

de manifiesto el despertar del sentido histórico del XVIII, al
comemar haciendo relación derallada de las obras que servirán
de fuentes. Su lista comprende la enumeración de aurores que
se han ocupado del pasado de México, y es aquí donde se
revelan el cspíriru crítico del historiador y sus juicios y
raz.onamien tos para aceptar o rechazar la información que le
proporcionan. Ve sinceridad en las carras de Corrés y concede
crédiro a Díaz del Castillo; se si rve de los valiosos daros de
López de Gómara, pero no se pone en el plan de éste de confia r
en informes verbales sin comprobarlos o someterlos a la cri rica .
Desfilan por sus páginas los más destacados escritores, Asia
descend ientes inmediatos de indígenas como de la época de la
conquista; cronistas de la corre ibérica o de las órdenes
religiosas. Le disgusta las continuas digresiones de H t. 1tera y
"las relaciones pueriles y gran copia de erudición superflua de l
pad re Torq uemada ,,:r, y por cuan to al padre Las Casas, .tu 119 ue
muy respetable, se resiste a descansar en algunos pun ros dela
historia antigua de los mexicanos
por tan alt~ rJdos y
exager;¡dos":·_ El estilo de Antonio de Solís, no obstante su
elegancia y pureza, le parece "algo afectado'', y le conceptúa
más que h is ro ria do r, pan e gi r is r a:~.
Nuevo Alejandro :-,_ Tiene más ade lan re lamen raciones por
la desaparición de las obras históricas de los indios, a causa del
excesivo celo de los primeros misioneros; e igua1menre se duele
de no disponer de los manuscritos de Sigüenza, para quien
viene elogiosos concepros por sus inapreciables aportaciones
al escudio de Li ciclografí;i mexicana, genealogías de
emprendedores, orígenes del hombre amcr1cano v otros tem.1s
de capital importancia.
No fa I r a n e n Ia b ib l i og ra fía co n q u e C la vi je ro i n i eia su
H istoria de las ohras de los at1torcs mü notables de su tiempo.
Gages, Raynal, Roberrson, de Paw, ere., ,l quirn&lt;:s, corno y ,1
expresamos, pudiera decirse que consagr.1 su obra.
Obedeciendo a la inquietud y criterio uni\'ersalista del
XVIII, que expansiona su campo de .icción hasta compr&lt;.:nder
todos los aspectos de L1 vida d&lt;: lo\ pueblos '' , h,1Lc el ilu stre
descerrado un:1 "Descripción del Réino d&lt;.: 1\féxi&lt;.0, su tior,1, su
cli ma, sus montes , sus ríos y l.1~0~: sus mincr.dc~, ~u\ pl.1nr;1,.
sus animales y sus hombre:'&gt; ". S&lt;.: muc\l r,1 LOnoccdnr de ,u

�-.
• 1l C:\ •tdllllll ,k :,t: p.1nor.1m 1
'
•
UIH\llC u1nl!c.:,,I lp1t: '
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eser res HHlf )res \ prec.: . •
h s1\1 ncc.: de la epoca
lechas de los acon1ec1m1entos m.1, so re •

r

preh spar h.J .
(,6s

Por cuan10 a 'o, ongenl') del hombre en 1\méru:,1. tonsidcro
autores del 1cn1.t de \1g11cnz.1 y Congo,,t r .il c.:.1b.illl·ro Bo1urin1,
cclcbr.tdo im'l'Stig.1dor y c.:oleu.ionist,1 de .1n1iguedaJn. No
obqance \trnp,Hi1,1r con cl r.tl'1011.tli,n10 de l.1 filo,,ofiJ modc1n.1,
y con las rnnccpciones p&lt;"IÍtÍlJS \ soc.:i 1:,gicn q 11: cmpl'labaintroduc1r,c, su c:.trJ&lt;..tc:1 e invc.:sc1du1,1 cdt·si.i\11c,1 le: lt,1&lt;..c:11
rem111rse totJlmcntl' a l 1, \.1gr.1do~ 1 oros Rnogc 11
crad1uoncs de los ,1borigcnu d, Ch1,1p.1s, ( 116.1, ,\11d1oac.in r
~1cx1co sJbre su relación c:n le tnci~ 10 &lt;..on lo, ,uc.:C,O\ J;I
di I uv10, no prctcnd 1endo ,H l pe ar l.ts y ,ol o si 9 uc l1Vi po bl .ido re,
de escos lug.ues, en ncr.iiL1 c;o nc1dtnc11
,c.- dec.:1.11
desccnd1cnrcs de Noé '\.
Respec.:ro t IJ opinión que " con erudic11111 cxqu1rna "
publicó S1guc.:nza sobre.: l.1 prc.:dilei:c1ón del Evangelio en
Arnenca. por
Jnco ·¡ om,is, no h ,hiendo rnnocido lo,
manuscmos de aquel sabio se ,tbsrienc de h.1bl.u &lt;le ella, pero
añ.1de que no 1:: conforma, ",1 pesar del respllo con q11c m11ó ,1
su autor tanro por su subliml' in!!et o e.orno por , 1 , Ht,1
1i cera cu r,L .. "
Luego dt expont.r ,tpreu tcione,
y con·ccur,l\ con
fund,1mentos en la log1c.a } en l.1 au1orid.1d de la E,c.:rirnra.
acero de paso del hombre~ lo, rninJJlt•s a I uestro conc1ncnte,
acab.1 por admirir l.1 .rntigu.1 un1on Je l.1s 1eg1oncs
seprcnrr1onales de la Amcrt&lt;..,t con Eurcp.1 o \,1a
, 1 ccrnJo su
op1n1ón .ti ju1c.10 de los doctores c.nsc1anos \, sabtcH; pc:rn no .ti
de ctercos filósofos 1ncrlJu H \' c.ipnc.:h Jdo~ .¡ut I rt,f ccan 1,t
autoridad d1v1na; n1 hacen L.lSO de l.ts t1Jd1uoncs humanas, ni
quieren escuchJr l.i ruán
El esulo que aJopca p.tra relatar lo~ progrc,os del r&lt;.: i no
mexicano desde sus modesci~imos origene!) h.1~ta el esplrndor y
caída de .Mocrc:zum;i II. es 1nrcrcs,1111c y ameno. ~u t.t¡&gt;Jc1d,tJ
1rn,1ginati\';1 revive con rnd 1 su grandC'l.a \" &lt;lr.tmausmo la5
encarnizadas batallas en que el a~rojo y 1·1 v,ilt·nci.1 Je los
conccndienres dec1&lt;li:.1 la cH,1bilidad Je un ~cñorto; l.1s
solemnidades ÍJstuosas de hs consagracione\ Je lo~ templos, cn
las. que la sangre y sacrificios eran faccorcs inJisp&lt;..nsablcs Je Hl
bnllanrez, lo\ atinados "golpes de polít11.1 .. de los n.:H·~
mexicanos, o las c1ern.1s cscc11.1s c.k fJmili.H \' cuad105
costumbrmas rdig1 n, 1ndu~tr1 s. ju&lt;.g ) tra1es. c1 .. wdo ~ n
66~

�admirable maestría , pues dijér.ise que, en su mano, se conv ierte
la pluma en el pincel del anista que con riqueza de detalle~ y
realismo cranspona al leccor a v1v1r los hechos mismos que
describe.
La sucesión cronológica de su obra y la preparacion
inreligenre en capículos anteriores de los suceso que se
desarrollan en el que le sigue, mantienen al leccor en constante
ex.pccrariva, y le permiten observa r en el estilo el cambio can
notable que se operaba en el XVlll, respecco al barroco.
Con igual habilidad ,1nima la narrac1on de los
acontecimientos que se empezarí:1n a suceder desde el arribo de
los navíos del conquistador Corees, a San Juan de U\úa, y a las
playas de lo que dos siglos más carde fuera su n,Hal suelo .
S,1 \ran a la imagin;1ción del lector el bullicio incesante del
momento histórico. Los azorados ojos del nativo ante lo s
.in u nciados de Querzacóad y el progresivo asombro del
pcninsuLir que :i. cada paso encuentra "mucho qué ver sus ojos
y no menos qué destruir sus manos" ... •., l nrroduciéndose unas
veces al palacio de Moctezu ma o 1.1 los de los señores de sus
dominios saliendo orras al encuentro de la incontenible marcha
del audaz exrremeño, liene siempre al tanlo al lector de lo que
en cada lugar aconcece. Pinra l.1 zozobra del supcrsucioso rey de
los mexicanos y la acogida que por a~rncia o por la fuerza va n
ganando Cortés y los suyos, hasra culminar con el sitio de
Tenochtilán, "comparable -dice- en los estragos )' lástimas, al
de Jerusalem
por
las armas de los romrnos"'''. Tie ne
expresiones de elogio para los actos de valor de los españoles en
las innumerables acciones guerreras que hubier3.n de lib rar,
pero cobran relieves de epopeya los rasgos heroicos de
Cuiclahuarz.in y Cuauhcémoc y de otros cantos guer rero s
mexicanos. Son de notarse asimismo las obst:rvaciones que po ne
con frecuenci:i. sobre la codicia y sed insaciab le de oro de los
conqui~cadores, haciendo significar que en l.1s cenc.1tivas de paz
hechas por don Hernando en vísperas del sitio. "influía n no
solamente la compasión de tanros miserables, sino ombién el
deseo de apoderarse de lo~ cesoros del rey v de los
paniculares ... -\ "su conducta .ntificios.1 y doblada - die.e en oc ra
parce- demuestra sin duda su h:ibilidad; pero 'iólo pue de se r
alabada dc aquellos concsJnO'i que no conoet:n otr,1 políric.i que

c,-o

el arre de engarí.ar a los h om b res q
enceramenre de la ho
·d d
uc, prescindiendo
nesr1 a so lamen re b
sus acciones"'1.
'
uscan la uti lidad de
L_os ap,untes ge nealóg icos sobre las fo ..
Corres, as1. como las adicio nes que 1uce, mdias
de Mocrezuma
en
.
.v
pa:-a cxp l ,car algunas cos1s
i. ¡
sus pnmeros libros
.
' norau es acus
1
paciente y erudito.
· ·
an a 1nvesrigador
Su s di sertac iones

Por razón de composición, ero
.
.
su obra, escribió inde
d'
p
esm:chamenre ligadas con
o·iserrac1ones
.
pen 1en remen re el . d
CI ..
sobre la ti
1
.
pa re
av1¡ero sus
rei no de México "
1 1-~rra, º1: _a nima les y los hombres del
, ... e 1nro po em .
• l
sus capítu los'" '.
ico y vio enro en muchos de
Someramente nos hemos ocu d
(O ríge nes de l homb re
.
pa o ya de las dos p rimeras
ame ri ca no v e
¡ ,
as siete Disertaciones
.
r?no ogias). El objeto de
1
..
restanres, uene
I
.
l . los er -como1· e. mismo
el av1¡ero nos lo d.ice - a, rcL1t1r
propagados por autores d' .
I
rores ma ic iosamenre
" 1 . .
. lV&lt;:rSOS. a obra de e
¡· l
e principal blanco 3 que
d' . ·
.
,orne 10 ( e P:iw es
e 11
,
se irigen mis tiros"-· º .
.
. n e a como en una sent i n I o alb · - 1 1
.1::,rcg,1- porque
inmu ndicias, esro es los .
d,1nadse ian recogido codas las
,
errores e ro os los de , ,. "
lesc r .. 1
l
mas .
Saratando
1ta a 1a pauno
desba
aapar,1 av.ilr a ,1frenc.1 que Am~rica recibe,
uno, 05 ::i rg u mcncos contrarios, [
esta ece r co'
. ·
. 61
. .
mparac1ones con el viejo mundo
.1
ca l if1cauvos elogiosos
l
• sin recurrir ,l
.
para e suvo porqu "
I
apas ionadamente 'c1 su p,11S
, - &lt;l'! Ce · • j ' ej j · .. e que non
den'
t
orros, se parece ina' s
- co OL,l!H o o ·rnbrc ro&lt;los los
- a un muchlch
1
que dispu ra"'1_ (;¡da uno de 1~ o _que pee.1_que a un litcrH&lt;'
ueva Españ.1 "· es p
J
s .1111m,1les mas comunn de l 1
de Mex1co,
, .
.
rese::nt;i
o en su cx·1 ·1
. qH:lo,
tenido ¡)o
"
·¡ . , e ,1 natur.1 1c1.1. l·.I
ab
cn¡c . 1nu1
·
1
. an d o nado de sí mirnH" r . pe~[!
l
ro. v.1ci.1dn ,.
&gt; , rc.:su ra un p·u ·
¡
·
~n~omp~:ahles defccros Jel sucl 1. : ..11\0 a Ir 'it'.ÍL1l.111Jo lo,
0
infestan .
e c Lurop.i Y L\\ pl.1g.1, lJUc ¡(.'
Con crítica morda·
· ,., .\' I Ie 11.1 J e .I ro 11 .
q_ue " aconseja carilatin,
,"
1 1.1, no .\011 fH&gt;Las l.i\ vcu:,
s1mos f1' lo' so 'ros " s,, l1
. 111::ntc
,1
le
¡&gt; 'iw •,. Je 111 •1. 5 "]~ u 111 .1111· d
su log1ca
' . .h;1Sta. la-. miscri.1
ag.1n con
dt ucir .l un 1rn~pil,d", o C\llC rch.1j.1
llcrtm t11.1drupcdos. ohJctn dl l.1
r,~ 1

�disct1sión. L.1. bibliogr.1fi.1. que 11uln..1 e, .1bunJ;1nt1sirn.1 .hl ,.
figuran en ella desde loc; ,1urores uict.Ínc·o~ h,1\l.1 lo~ cL1siui, de
la .rnrigüed.1d. lnvnrig..1dor .1.Lucio~o. ~.dpic;\ de 1·.Ho.1\ ,.
Cliriosid.1.des sus Diserc.1cioncs con r.rnto ingenio y origi11.did.1d
algun.1s de ell.1s. que prnvoon el inlerc~ t) Lt hil.irid.1d de t¡u1c11
hs lee•·•.

Defensa de los indios
Pero si pua hacer r.dcs 1111pug11.1c1oncs rr .1b.1jó li.1\ta
confundir a sus advers.lrios. no fue el menor cmpc110 cll1c pu~o
en su _ Di~ert.1ción en dci'cns.1 de lo!&gt; ind,u~. -.elebr.1J.1 pin.1
lirerari.1 que k coloca cntr&lt;: los pn.:c11r~nrn de n~1L•\fr.1
i11depende1H.ia, y que l1J. sido, J 1r.1,·cs de un.1 ccnturi.1, f uenrc
valiosísima par,1. el estudio de h hiscoria Je! pe11~.1111ie11ro del
t

¡
IL

siglo XV!ll.
Viviendo en medio de cst: mov1micnw incclecrnal que
operaba con tendencias de .H.:endr,1do mex ican t.)mo l.'.n los
humanistas de su siglo, el con ccprn pHria es en el bien
deriniJo.
Hijo de padres espafi.oks y sin ningun.1 cons.111guinidad con
los indios, siente sin embargo l:1. concienci,1 del probl 1 nu del
mesciz...1je y abov por la fusión de l.:is dos rJ.L.1s, . curo_pca ,,~
indígena, para el surgimicnro de una n,1c1onJlidad ;
proponicndose para ello elevar al indígena al p:ano ~~e le
corresponde ,y resr:cuirlo del derecho de aut0norn1,1
poliuca y
•1
cultural que el mundo de en ronces le negaba .
Si nada agr.1dables habían sido los epíccrns dirigidus a los
productos de la cierra american3., mucho má~ denigran tes
fueron los del indio. Con b.1ses en argumentos infundados se
dudó h 3.srn de su r .1ci o n al idad y esto Fue lo que, cx,isperando los
ánimos de Cl.ivijero, le impuls.ó a salir a su dcfens.1 \__
1
Hecho un esrudio profundo dd tem/ pudo estar en
condición de probar que en nada diferían de Lis de los e~rnpe~s
las alnus de los mcxionos y que, si alguna vez su especie hab 1a
parecido distinta, debíase a que "una crisre educ.ición Y una
dura servidumbre no les habían permirido adquirir las l uces
necesarias para la conducta nacional de su vida ... " '➔

El auror Je l.1s "lnvcsriot&gt;'1cio11c~ (ilosóf'i•c••¡c., .. . " 11 e,--. &lt;.: 11 e. u c n r r.1
orro
¡·_,
f
.caso
. como
b' dd dl' la decisión oue
., "un irali.ino" . ...'- 11 ~11 .,11.\ll
e e, erigir o i_s~a os en .!:is ricas provincias americiiLIS " le agr.ido
a el y al Esp'.rtlll sanco reconocer por hombres a los moLidorn
de esce cont111ence. ·v t1ue,
.1.. no ·ser por el l,), • •,un 5 e, 1.L~• repuc.1na.
·
. .
como desde t'.n _pr'.nup10, por s,iriros o monos grandes""'.
. A tales 1n¡urias responde: Clavijero con 1.1 prescntacion
misma de la bula papal, encaminada no a orra cosa que "a
sosren_er los derechos naturales de los americanos contr:-i las
t~ncar1vas de sus perseguidores" y originada por las continuas
suplicas de los primeros obispos, en su afana de poner coro a
los ª~-~-sos d,e los e~comenderos, "no menos poderosos que
avaros
¡Cu~nto me!or sería -dice m:ís adelante- que el
mundo esrnv1~se habitado de semejantes sátiros, que 110 de
hombres menurosos v calumniadores'"\"
. Tampoc? _podía ·permanecer ind.ifer.ente al ver que .~e les
tildaba de debiles, cuando él había visto ''los enormes pesos que
llevaban sobre sus espaldas" y cuando le constaba .~ simisrno
pes:-ir sobre :llos rndas las forigas, en tanto que el europeo,
desde los d1as de la conquisra. gozaban de sus fruros sin
9
ocuparse jamás de las faenas del campo ... "\
Religión
Serio }' espinoso dilema se presenta al histor iador Clavijero
aplazar a trarar sobre la religión de los anriguos mexicanos.
_La ~~mparación l~isróri~a es el medio a que recurre para la
re~l 1zac1on de su ob¡ero. El corejo imparcial y erudito de la
misma, c_on el concepto que los griegos, eg ipcios, romanos y
erras naciones renían de sus deidades, le lleva a b convicción d~
una, patenre sup ~em~cí~ de los primeros sobre aquel los
1
culus imos pueblos . S1 nr1endo repulsión por nombrar los falsos
arnbu rns de ~us ¿·1v1ni
· ·d a des, opta mejor por recomendar al
lector_ que quiera conocerlos, acuda a la Ciudad de Dios, de San
Ag ustin.
Divide su disertación en eres parres:
Pesa en la primera la multitud de dioses que aquellos
pue~los consagraban al oficio mis trivia l, con los de los
mexicanos que sólo uno er,111
• d e d.1ca d os, sien
· d o siempre
·
las

673

�virtudes puestas bajo su patrón y no atribuyéndoles jamás
influjo alguno en las obscenidades y pasiones del mundo. En
confirmación de lo anterior escribió el Libro VI de su Hütorin.
Rastreando en la micología mexicana y reuniendo no
conjeturas ni fantasías, sino noticias dignas de todo crédito,
logro el Clavijero hacer el catálogo de los números aztecas. Los
de la providencia, el cielo y el aire; los de \,:,s montes, del agua ,
del fuego, de la noche y del infierno; y los de la guerra, del
comercio, de la caza y de la pesca, con la descripción de cada
uno y la veneración de que era objeto.
Para escribir sobre el carácter y afectos de los indios hubo
de analiz.ar primero sus creencias para constituir éstas, con la
urbanidad y la economía -dice- los rasgos distintivos de una
•

I

Ú1

nac1on .
Entrevió la idea, aunque vaga, que cenían los mexicanos de
"Aquel por quien se vive"61 y demostró hasta la evidencia sobre
la inmortalidad del alma y sobre la eterna oscuridad o la vida
deliciosa que Dios les tenía reservados en casügo o en galardón
de su actos de esca vida.
Resumiendo los datos de escritores antiguos describe la
estructura y dimensiones del gran Teocalli. Introduce al leccor
hasta sus más vedados aposentos y le hace participar del horror
que los iberos experimentaron con su diabólica vista. Parece
percibi rse el olor de la sangre que cubre el pavimcnco, y se
alteran escas impresiones de la imaginación del lector las
riquezas de los ornamentos sagrados, la magnitud de aquellos
recintos o la satisfacción de contemplar, desde su eminencia, el
panorama del valle de México que maravillara los ojos de los

.

d

11

conquista ores .
Da noticia de la prodigiosa cantidad de templ os que había
en el imperio mexicano; del numero indefinido de sus ídolos;
de las mortifi caciones y austeridades 9uc se hadan en su honor;
y de la educación de los sace rdotes y demás individuos
consagrados a su culto en los diversos seminarios y monasterios.
Ocho capírulos64 de su libro Vl esdn dedicado~ a enumerar
y describir el esplendor y colorido de las solemn1&lt;ladcs
religiosas, con expresión del tiempo en que se vcri ficaban. U na
a una son escenificadas con realismo, considerad hisrori.1dor :i
cada caso "los errores en &lt;.\lle el encendimienw hununo se
6711

precipita
·g1·0, n" cuando no es gui ª&lt;l 0 por I"·• luL &lt;l e 1a verdadera
rcll
. Por esce motivo, a! hablu d
antiguos mexicanos se
1· be la &lt;..ercmo111.1 que entre los
"
. ,,
exp tea a con 1
.l b
comer a O10s Y que se ef ·
b
a pa a ra teocua lo ·
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tercera 1·iesca del dio..
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..,
e_mon10 su extraña simil1·• J
9 arn u1r a 1níluenc1as del
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m1srer10s el carolici~m "''
mas venerable de los
1'1

·"º descono ce

o .

¡a ·in d ccenc11 d
1
por los antiguos mexicanos
, e a gunas de ias pr,1&lt;..c1cad.as
d al revisar aun , pero eaoha
puen·1 ·¿
t a
'
por &lt;..once d c:rles menos
·
' ' que en rnrmi ·
'
naciones, pero hace signifin
11 ' somera ' la.., de arras
rom anos se ¡¡ amaba rnpid .raque. ,1 que,encre ¡os ,rnciguos
uon, cons1stent
1
1
que 1os ejérciros llev1b1n
.
e en .1 ¡,1u a de pollos
· • .
· , consigo v q
I
1n1c1ar una batalla·
', ,1cr1"b uven d o a f, ¡ ue consu
. e.iban anees de
no comiesen de &lt;..ierca p~
alca augurio el que los pollos
.
f
sr.1 que es dab
com1an uera de la 1·~" t1la ten1end
.,
an y pero aün si l '1
1
' •
cuando lo comían a·1s·
,
o o un1c,1menre por bueno
· '• 1osamen1c.
Este caso hace afirmar ,11 padre Cln·i·
que, los mavores :1bs d
' ' ¡ero en su opinión de
.
. .u ros toman fH
.
cuan d o l.1 ~ co s J s d . 1
.¡· . ,
o por cJO ne s de &lt;lo" mas
.
d' .
e a re ig1on ~e
f.,
t&gt;
enccn 1m1enro Y lt h
1 '
con tan al humano
,
a ce ex p ,1 \" t r su et
.
ugumento, t'tnico que
1 .• d inrrario st:ntir ,obr&lt;.. csce
no l.l po ido '1cent
¡ 1J modnna
1.loso f'ta.
r .ir te:
f
·¡ llSCrc ¡es
. u ita l1.1hrí I J ,· ¡
·¡ De buc;:na ga
~ 11 '.1 &lt;.:, ] 1
so o esros punros el
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, c¡.1&lt; o rcduud o, .1
lecror d I
d.
e~c~ ,roso cem.1 d-: L1 rel1g1 ó11. D1!&gt;1r.1cr .11
&lt;: a ,1gra ablc h1L1ción Je su Hi
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u n as pe e t o q ue , e
e &lt;l I
. __ ~ ro rr r ,H ,1 p I e\ e n r.1r le:
O 111 0
1 e os s.1c.rd1uos 1
.
pasa d o mexicano eq·
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iuni.rnos, e, en el
rgma le uucld 1d \ e ¡
·,
concra su volunc1&lt;l· P, l !
.
ont cn,1t1on. 11,1recelc:
' · ero .1s e,•es de I 1 h·. ·
11 .
Y se ve precisado a .
1. ·
' hCOrt.i "° 1nllcx1hk-,
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.t c.H .1r •1 s no o bse 1n re , 1 1
·
os ex ees os a 9 ue 11 e e, .ir o n 1
.. ,
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' o t1cnc ya en ~u LOtHr,t I.H ~bs
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dl' º' 11( º' .inn.t,. r-:111,1nlo, ,1

�novedad, cuando el pasado de los puc.:hlos m.ís 1.ulws Je.: l.t
tierra presrncaba iguales c.:iemplos.
Fundado en el testimonio de graves Jucores }' rc,urric.:nJo ,l
la autoridad de los Libros SagrJdos, no de.'&gt;c.~nsJ h,,~CJ
encontrar las pruebas fehaciente) de que.:, al usar de la bJrb,1r1e
de: los sacrificios, los .rnciguos mexicanos no hicieron o rra cosJ
que "seguir las huellas de l.u más célebres naciones del Jnttguo
concinenre, y que sus ricos no fueron mas crueles ni mJs
i rrac ion al es .. -..
Los ejemplos que expone se rcmontJn hasta los primeros
tiempos de IJ humanidad. Fenicia, Egipto, Grecia, Icali.1 }'
Francia; aparecen con su rnelo ensangrentado por lo.'&gt; sacrific.io.'i
humanos, y de la misma España no escapa el índice acusador de
Clavijero. Escudriñando en sus orígene~, encuentra prisionero)
sacrificados en honor de Marce y, ofrecidas como pnn11&lt;.:1a~.
colgadas sus pieles de los árboles '.
"¡Si los españoles que escribic.:ron la hmor1.1 dd reino
de México -agrega-, no se hubieran olvidado de lo que antes
había sucedido en su península, no se hubieran admirado canto
de los sacrificios de los mexicanos!'' El número de víctimas. sin
embargo de las exageraciones de rnuc.hos aurnres, no nene
paralelo con los de los pueblos c1tados; y aún sus austeridades y
morrificaciones resultan opacas frente a las de los sacerdotes de
Belena y de Cibeles o de los penitentes de la India y de Japón.
Sólo para su antropofagia no encuentra el padre Clavijero
antecedentes que lo superen.
Y toda aquella crueldad, y aquella injusticia, y aquella
supersrición, fueron -dice el mismo abace- vengadas por Dios,
que descargo su justicia divina en la miserable posteridad
mexicana·•. Esta explicación del sabio jesuita. se explica en su
respeto a la misma aurnridad de lo s Sagrados testimonios. De
que Dios castiga los excravíos del hombre, cícanse en ellos
innumerables cestimon1os.
La guerra, el hambre y la peste, son -según se lee en el
Libro de Jeremías·◄_ las eres principales manifestaciones de su
ira. Y con ellas castigó a Sodoma y a Gomorra, a Jerusalem y a
Babilonia.

676

Pero las explicauones que me
d .
.
a qut'. según Cla, i1·ero e¡ 1 .ior po ri,rn aplicarse al castigo
.
• . e 11c1eron acreed
1
•
mexicanos , son aquellas diri idas
.
ores os anttguos
.. V
g
por D10s a su pueblo·
/{(Sf1'tlS lun,u 11/lt'VflS
Y /J 11estr11s s()le, d d•
.
,1 b orrec,d,zs mt ,tlm .
,
nni a es t1rntn
11
'
m, son grnvosnr·
d
¡¡ez•,1rli1s. Cuando e\·te11d
' cansa o estoy de

.
rerers vuestras m
anos yo esconderé
de l'()SOtros mis ojos- así .
ornnón, )'fl
· .
mismo cuando multiplicareis !tt
manos.!")

no o1re; llenas t'Jtdn ¿,.
' srtngrt1 1111estr11s

oras Bibliográficas
_1.n~;1~0 incJ11u pri:~cntJJo como rirucha

solcgw de \l~\lco. en lllero dc 1949

·,e

il
e l nr ,•n d curso Jcl L&gt;r s,1110 \ /a1ala. i:n el

•1/l l 1\ &lt;iOV
\I 1 / UORl·GO\'.. ello
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1cch,1 prcu~,,dJ por H1lmcr11 1 km:~' e11 tdn . \
.·llll11!11u .,~ 1/r i ,e o ll1u1•rali t p 1 •
' ' por lo1s\!, OdHla Campo, C/orlJl'r /1
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r1&gt; ogo ~ Sdc.:--ion Je \I O l \J.c\lrn.
. 1!1hl l.nc1clu l'upular
11111ri"
!1'/o. 198. 9
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cuando c,1a it:{lura e, co111 cn1cn1~ , aun4 . ,i:trntr el pc.:rn11s11 para leer l1hro, 11roh1h1Jn~
di: filosofia. ohhga1fo a c:,1.ir al cor~1c111c ~11~~\~na p.m.1. un hombre: r1en hmn;1d1 ~ pmle,,;;
) rrugrc\th Je l!slil i.:1e11e1•·1 ·· {'!·a, 11cm.
·
,cll.. . prolo1to
~ IX
.
11p
1iencs ra,on. k h,,hia d1,·ho d l'n11 ,ncrtl e .
no,cdadc:~. ~o IC rcl.:10 del i.:111p1eo pJra • . n cuan10 c,runc\. pero no es llc:mpu c.k ln..:cr
• · ()eh11a (Jmpo~. i1p 1.11.· 12 qu, nu '1okn11.·, 111, \cnt11rni:nto,"'
•
sconc1
\1 e·nc1J
alonnc:nic~• lu
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ARIA\() l L 1 \ ·\S. pro!Ol!o cuaJo 11
lh1d
~
· ·
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o o el mundo los llora lodJ, 1,1 ' nv ha, • .
d~ los cora,one, ) l;b eom:1cnc1a., d~ lodo •1,Ju~ ~ombrnrse de el lo. eran duc1)0, ,1h~olu10,
~1lrTC) Cru1, a ~u hem1ano. J1mcno Rued ~
a uantc, ~- c,ll· \,hlO mpcno·· ( Jnil del
··J&gt;ul'S de una , cz par.
'1· pro o~o Cllild11. X\ 111
1
O
1ron d' (·
J
,cmJ,:ro ,ktii.:n 'ª"c.:r 111, ,uhdtlo- d •! ,
\
u ,.; )rar).i. que nacicrun rar,1 c.1llar ' olicúcccr ' r . .1.: ¡!ran lunar~a lfUe i•.:up,i d
~i~un1os de! goh1emo Jccm d dcrn:10- .. Íti ºJ ' 1 . HI parn J ,,cumr. 111 op111;1r en lo, ali,,,
~1,\RW-.o &lt;. l I· \ ' ,~·
' ·"
11 Jl\!f:~
• &gt;. prologo rnaJo. 11
11 y' • I / Rl l D.\. prologo c11aJu. IX
que 1.,ra1);i ,1cahuha de tirm.1r el Ir,11,,do Je I' t ' • .., •
~.~Jllos siglo,. \.k,1eo. l'uhhcac1one~ 1lerrcria, ', ,• ri el '.111 X.1 Jul1C1 /,ir ih.:. \lc:,1w a tr,11,:,
1'11.:-JI./.IH
1 [)\ • ,.nr1'ill1!!0 CIIJ
• dO
·
' 111 c,1J,III.JI
•

º;

�oéuco para 1a noc11e de ·\'avidad· Presentado al ..\'1ño
.
Los más notables son: eertame11 p
.
E - Historia geográfica y eclesiast1ca
•
:r.
D, 1 /"nar¡·es
de la,\ ueva .spana. .
.
d 1
I
Jesús C11rsojtloso11co. ~ os
d --n en versos castellanos e a
. . De las colonws tlmcaltecas. y una tra ucc10
de :,;,·.e.xrco.
Imitación de Cristo, de Kempis.
.
/
d
a r rinomata imagine dela madona de
17 Con el título de: ··Bre1•e tegguag/10 de a pro ig1os G11adalupe del Afessico...
.
; .
.,
is Ediciones de Nicolás García d~ San Vicente. Me:-.1co. 18)_,
to

19 JIMÉNEZ RUEDA. prólogo cnado.. _XXIX
México. Imp. Universitaria. 1943. 145.
Clavijero. Capít11los de historia-' d1sertacrones.
21 lbid.
.
z2 JIMÉNEZ RUEDA. P;ólogo citado. XCXE~~¡ O iisc11/os v hiografias, México. Imp.
::J JOAQUÍN Gi\RCIA ICAZBi\L
- 'P
•

20

Uni"ersitaria. 1943 .. 145
. EZ U11 Factor de la independencia de .\féxico. En
LUIS GON~ALEZ Y GO~Zi\L 1 ~.'
.tB. El Colegio de México. 159
estudios de 1-listonogra!ia amenc,ma. Mex:co. _19E. M México. 1948. Fondo de Cultura
2~ ALl'ONSO REYES. Letras del la Nueva spa .

11 h&lt;s

Económica. 119
_
el XIX v dos en el actual. de estas ediciones una en
Tres de ellas en el siglo XVIII. d1ez _cn
• ast"llano· 1· ,nprcsas en Cesena. Londres.
· gles ,. nuere en e, ...
·
italiano. una en alemá~. _cuatro, en
1-1,ban'I \' Virginia. Ochoa Campos. op. cit.. 20
Leipzig. Filadelfia. Mcx1co. Ja apa. a a ' .
Cla\'i_iero. op. cit. . . prólogo al autor. 40
1
; lbid.. .38

"e

::1

,6

:s lbíd... 43
,
..
, ,.
Lloró las memorias de Aquiles. escritas por
,9 PEDRO MEXIA. D1alogos. S..:,i 11 a. 1570· 6 ·
ll , o
• · de p ue rto llico··. en estudios
. om..:r .
.
RRC)YO "Abad" su l ltstona
io IS"B171 GUTIERRE7. DEL A
·
· .
. · 17
•
"
- • J
M
..
·
.
1948
El
Cok11.10
de
Mcx1co.
de l list0río¡¡_rafia americana. ex1co.
.' - .. 11 A este úliimo lo llama "el Plinio de Amenca
i: CLAVIJERO. op.. prólogo d autor.
H lbid .. IV. 125-27
14
lbid
35
Ohidit.. IV .23-25
.
¡9
Jt&gt; CLAVIJERO. Capitulas de h1S1oria y d1sertac1ones. p.
r 1/istoria ant1g11a... IV. 54
;s lbíd.
N Op. cit .. 11. 329
-111 Op. cit.. 111. 312
41
!bid.. 111. 306
4: lbíd .. !!l. 40
X''Vll
41 JlM~'NEZ
RUEDA. prólogo citado ..,
1
¡
'
/ ·
l • 'l't'/('/Olll'j . ) 2
44 CLA V UERO. Caµit11/os de us1or111 _, 'm
"lbíd
, .
,... &gt;, o aun cuando no hubiere en la América ruiseñor o
.io Refiriéndose al Zcnzontlc. dice.
1er
1
1 haºt~ria el sólo ¿c111ontlt o poligloto
. d , F p·1 por e can10. e •' " • ·
., .. 1¡· t Ant lV. 185
J'ilgucros. quc son estima os rn .uro '.
· 1 . , · , 111 ¡1a1s di.:! 1m111un • 1~ •
..
_
b
para no tener que Cll\ 1( ,ar_ a n111g.l. 1 . . .
·hc1ón al tributo ik p101os que Sl' paga a en
.i' Señala a París 77 cspwes de _
:h111cH:s ~h. c&lt;'.n re.;. c:uropa exigiese tal mbuto de lm pobres
. --si algun so cr,lllll u&lt;.: r.
'
iiempos dc Moctauma. diec , .
. .
lrh lk1nr" Op. cit .. IV. 112 s,.
de su estado. no sol;-l111cnte ~acos. \1110 na\ in~ pm ,
' .
•~ Op. ci1.. IV. 305

678

9

Datos e~tadistkos. mc1fü:inas. ras&lt;,~ de long.e\ 1dad. e1c. Cita el ob,cc.¡u io c.¡ue ,e 11: hi10 al
re) de Espar)a tic un águila bicéfola cncon1raJa en Oa.,aca ( 1.1.JJ l J¡1 rnn~trucc1ón de un
pueblo entero en sólo una noche: (IV. 31-l), la unginal Je1crmim1c1ón de un lonJincn~e qu.:
se
suicidó "por e\ 1tarsc la mole,ua lle \cs11r~c) tlc~nudarsc todos los días... -- (IV. 272)
50
"No ha) duda que hubiera sido ma~ sabia la política de los españoles. s1 en \ e, lk conducir
a México mujeres de Europa) c~cla\'US de ,'\l'm:a. ,e hubiesen cmpc11ado en fo111cn1ar de d ios
mismos~ de los mexicanos. una sola na1.:1ón. por medio dc enlaces ma1rimon,aks" Clav1Jero.
! listona A111igua de M..::-.ico. sclct.:ción de .\fo1ses Ochoa Campos ya ciinda. p.23
" lbid. 26
5
' "Ni la razón de compa1rio1a inclina 1111 discernimiento en su ti11 or. rn d amor de mi nación
o
el celo del honor de mis nacionales me cmpc11a a condenarlos." l. 168
13
"Obsavé atentamente su cani.ctcr. genio. 111clinac1oncs) modo de pensar. ) a mas de csto
he examinado con mucha diligencia su h1stona Jntigua. su religión. su gohinno. su~ le) es :
sus costumbres. Después de una experien..:ia tan grande) de un estudio proliju. por el cual me
creo en es1ado de..... ( romo IV. pp 257: ss)
q Sobre este propósito dice más adelante "El que contemple d estado prescn1c de I¡¡ Grccia.
no podría persuadirse que en ella había habido antcs aquellos grandes homhres que SJbcmo~.
si no estuviera asegurado por sus obras inmortales como por el consc1111micnto de todos los
siglos. Pues los obstáculos que llenen actualmrnte los griegos para hacasc doc1os. no son
comparables
con os que siempre han tenido) 1iencn 10davía los americanos" lbíd.
51
Así llama de Paw al Papa.
16
Buladepaulolll.1537. IV.247
57
Op.. cit.. IV. 249.
SS lbid .. 251
59
lhíd . 257
60
Citado por Clavijero. !bid .. 394
61
Op.. cit.. 11. 61
62
Conocían al Ser Supremo con el nombre de lpalmenoaní. o con el dc Tloque Nahiaque:
"aquel c.¡ue tiene todo rn si". Op.. rn .. 11. 62
63
Del XXX I al XXXVIII, l.ib. Vi. t. 11
64
Op.. Cil.. IV. 401
bj Efectuába~e en diciembre. Los sacerdotes hacían dos estatuas de Huitzilopochtli )' su
hermano con pasta de semillas y sangre de los niños: bend.::ciánlas solemnemente en medio
del rcgoci,1 0 dél pueblo y de los a) uno~ .\ efusiones de sangre. En la mañana del 20
efectuábase la procesión que. saliendo del templo mayor dirijiase al barrio dt: Teotlachco ).
pasando por el Tlatcotlco. Popotla.) Chapultepcc. d.:spués de un recorrido que duraba todo el
día volvía a la ciudad. El rey incensábalos ídolos de masa y enseguida se hacian los
sacrificios. Cond11c1da la dc l luitzilopochtli a cierta cámara y después de, elarla una noche.
fkchábala el Jefe de los penitenh:s y. extrayéndole el corazón. dábalo al rey para que lo
comiese. De la mitad del cuerpo que correspondía a los mexicanos. (la 01ra se daba al
tlatelolcas). se distribuía en panes iguaks a los cuatro cuaneles de la ciudad. donde. a su vez.
se
daba a comer en panículas pcquc11as a los hombres. Op. cit.. pp 168-70
66
Por no fastidiar al lector .
67
Op. cit.. IV. 398
l&gt;8 "No atrcvcrse a decir mentira. ni temer decir la ,erdad" Op. cit., l. 28
69
Op. cit.. IV. 391
70
lbid .. 405
71
"Quien qu1s1ere más ejemplos ---&lt;lice- puede consultar a Eusebio de Cesarea. en el Lib. IV
de Preparac1on Erangélica ...
~

679

�. n - ··con toda!' las &lt;lemas naciones que ª) udaron a u
A ra11 de la conquua. lo. mc:-.ica O •
.
, dc lo monarca~ ca1óli o..
, . d, la prudcn1es ' ·rnuanas 1e)c
.
ruina. quedaron a p_1.:sa~ l.:
•• ó
Í d. precio no solamente de lo~ cspa1~ulc .. s1110
abandonado . a l'.15 miseria. . a 1~ opre i n/ ªu ~~fornes de. cend1cntcs: · 1bid ... 111. 31-1
aún de lo m \llcs e kl\OS a,ncano. ~ t .
74 Cap 29. 1
,~ Cap. l. 14. 1
11:?

1bid..

LA ADVOCACTÓ
Y LA IMAGEN DE
E - ORA DE MO TERREY

ESTRA

Pro f. T o m,h /\lrnJ1r1 c haga C:Ul.'\' 3
\J1t'mbro dl· la _ n ll' dad :-.: un nln111.:~a IÍl'
H, lür1.1 , Cn1gr,1f1.1 \' E11adbt1

J

El 20 de st:priembre de 1996 e elebró el cuarro
centenario de la fund ción de Monterrey. Entre lo fe rejo ·
conmemorativos la noche del día 19 el señor c rdenal don
Adolfo uárez Rivera , arzobi po de es1a arquidiócesis, llevó
a cabo l a e o ron ac i ó n p o n ri fi c ia de la i m agen de
ue sr r a
eñora de Monterrey , que preside el airar m,1yor de la
caredral merropolirana .
Do historiadores han querido demosrrar el antiguo
origen de la advocación y de la imagen de Nue rra Señora de
Monrerrey, sin conseguirlo: don Carlos Pércz-Maldonado y
monseñor Aureliano Tapia Méndez.
obre el origen de esca escultura de la lnmaculada nada
se s be. Pérez-Maldonado afirma: "Existe la tradición,
aunque sin haberse confirmddo, de que estn imagen fue traída
fl la capital del Nuevo Rt'ino de León por sus fundadores "' .
Una década después asienra: " egún se ha dicho -aunque no
ha podido comprobarse- la rrajo a estas 1ierras el mismo
Don Diego de Monremayor" i.
Por su parre,
debe haber sido
colonizadores ... "o,
Monter ny, en cuyo
(í 80

monseñor Tapia Méndez opina: "Se dice
traídfl esta Inmaculada por los mismos
quizás, "llegada como regalo del Conde de
honor se fundaba la Ciudad ... '. Añade que
6/i!

�.,
)
o nen que L1 traerí'.rn
. d ore s (¿quienes.)
supMarr1n
, Abad de Uria,
"a lgun_os hi rona
"
el padre
626
l
de Monterrey en l
.
P rimeros misioneros º.
os
.
. parroco
¡ · oen
mbrado pnmer cura
.
re cauración a a imab
no
al hacerle la primera
f do" el cual se le
Asegura que,
b , · 1 del anriguo esca a
,
en 1945,conserva a ,l go
1
, .
d e laraciones
renovo.
d
,
en una
1 al1
Cuarro décadas . e _pue '
1996, sección cu .. cura ;
. , di o El Norte, )ul10 31 de d la lnm:1culada desde
pcr10
, 1 que la escu cura e
, i
Don Diego
monseñor argu a
no fue cra1( a por
.
1 o podemos ascgur'.H que
d
cargando una imagen
ucg ,
N 1ban a an ar
"
de Moncemayor.
o
, .
d ca ido mecros ... .
e tofad::i en madera pesad1s1ma e

· ·· dad de 1a ·imag en
I

de la Inmaculada,
.
Sobre la anrigüe ª.
, os como lo anceriorcs:
.
, ·tanGonLalez.
\ag ,
c1carcmos
tres resrimon10
.
( 1813-1888), en sus
)
0
El docror José Eleuceri
., ,
(Monterrey, 18 77 ,
L historia ecleslttStlca .. ·
¡ cr ' monran;i.
Apuntes par(l a
. . , en la CJtedra reo10
1 1
de e r i be e I re ca b l_ o q u ex i, e 1u ga r p r i n c i p a l " d e l re t a b o o
En dicha obra afirma que ~
a de la Purísima y que:
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que es de otra mano .

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en el cenero &lt;ld retJ o qui 'b idc
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Agn:g.1

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111 o 11

baldaquino que esraba en el crucero del templo. Aií.ade la
crónica que, en el siglo XIX, dicha imagen sólo había salido
dos veces de la catedral: en 1833 , duranre la epidemia de
cólera, por orden del obispo Belaunzarán , y el 8 de
diciembre de 1854, para celebrar la declaración del Dogma
de la Inmaculada Concepción, por disposición del obispo
Verca. (La Defensa del Pueblo, diciembre 8 de 1891 p. 3).
Debe norarse que, a fines del siglo XIX, la imagen estaba
en el presbiterio. En 1813, el cabildo e lesiáHico había
acordado construir el baldaquino o "c iprés", donde fue
colocada la Inmaculada a fines del mismo si 0 lo, pues anres
había estado en el retablo del ábside .
En una descripción de los edificios y monumentos
imporranres de Monterrey, publicada a principio del iglo
XX , se dice que la ancigua imaoen, "segtín referencias es la
primera que trajeron los españoles" y que "puede
considerarse como una manifestación, no de las menos
notables , del arce anriguo español". (Memoria del gobernador
de Nuevo León, general Bernardo Reyes, 1908, tomo II , p.
268),
¿Cómo era, en su origen, la imagen de la Inmaculada
Concepción , patrona de 1onrerrey y de u iglesia mayor? Lo
ignoramos. ¿Será la misma que e ha denominado
uesrr:i
Señora de Monterrey y que a mediado del iglo XX, fue
trans formada
radicalmenre?
Esca imagen sufrió dos
"resrauraciones": en 1945 se le renovó el esrofodo v, ,l fine .
de l 9 5 4 , e I se ii o r a r z o bi po Es p i n o y Si 1v.1 o rd e n ó l a
reforma de h csculmra, "completam nrc, de nunera que
recob re u primitiva aparien ia". Enconce se le hicieron
varias modificaciones, siguiendo el modelo de una .111rigu,1
pintura anónima de la Purísím:1 que esrá en la catedral
reg1ornonran a.

El origen de dicha p1nrura rnónima r.11116ién ,;e
descon oce. Pérez-Maldonado .,Firma q11e '' ricne no 11 enos Je
tres siglos de hJber &lt;: pintado " :' 911e "e · del tipo dl' l.1
escuela religiosa de fines del siglo XVI" . Y añ ,1Jc" o/,,;
sido posible precisar cuando vino este lien zo ,r 1tf ontnre;, 111
quién lo trajo" '. La citad.1 pincur.1 umbién Íue rcstaur.1Ja.

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a la In m ac u lada
El doctor Gonza'I ez o'lo menciona

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e se vc:ner,1 en a
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. - a de
l rnriguo rcrablo que _es
la llama Nuestra s."nor,
e
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1 imagen c11ular,
no.
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h Purí inu, que
referirse a ª
l d J. "la 1 magcn .1e ·
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ue a u e
...
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Monterrey, ,no~ . 1 d I retablo", aña ien o q
la
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e
desde a11res se uenert1 a en

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se ve clarame"nte que
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Primera parroquia y,
.
ue
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mejor
e
es más antigua, q "
que es de otra mnno .

L . ies ora Les ... , menciona1 un
i.'dtimo , en
bre de 17 ?8,
us
ecc101 .
cn e que
. 11,1 d o .el habían
11 de epuern
documento, te
Lon c lu1·¿ o l "•s fies c.1s anuale
.
que e e d1a
s .1 f 1rm.
Por

.1
l\ ue 1r .1
.1nt1s1111a l.1 Vi roen
/v1.ir i:1 " v
t&gt;
esrablecid.1 por lo primeros LOnlp1isr.1dorcs
dd
u evo
Reino de León. (Ohrr,J ComplN,zs, 1. lll. p. 9\J) .

An t igüedad de la ad vocación
¿e u .í n d o

11 a m ú e le

e IÍ o r ;) d
once i ó n?
Pérez-.\1aldonado, en su arrículo de El Norte, Jfirnu que
Diego de Monremayor, al fundar e ·ra ciudad, ordenó que la
advocación de su iglesia m.1yor fuera la Sanra y Limpia
Concepción de la
irgen María, a l:i cu.d imploró como
parrona "b.1jo el rírulo de. ucstra Señora de ,\1onrerrey ".
in embargo la ,1dvocación de
uesrra eñor" de Mo illerrey
no se men iona en el Jera de fundación de la ciudad. Diego
de Montemayor le dio el nombre de Ciudad de
ueqra
Se1íora de Monterrey a la población que fundó, n o a la
patrona cirular de la ciudad y de u templo. E dt'.L i•, dedicó
la iglesia mayor a la Inmaculada
oncepción, 11 0 a Nuesrra
eñora de Monrerrev.
e m pe? ó

a

M o n re r re v a l.1 es e u l r u r .1 de b

N Ll (:' s [ r :l
In m a e u ];id .1

re

A través de los siglos se alude, en diverso documentos.
a la patrona de la iudad y de u remplo, la Inmaculada
Concepción cuya imagen "se venera en la Iglesia Parroquial
d e esta Ciudad ... ".
enc1onaremo
las reíerencias más
antiguas que conocemo
1

A fine de 1599, varios mineros hacen un dona t ivo pa ra
adorno de l:i i 0 lesia mayor, "cuya aduocación es la M,tdrr

de Dios de la Concepción, segr; n lo que tiene ordenado r/
Gobernador Diego de Montemayor ... "'. En acra del
ayuntamienco regiomontano, fechada a mediados de 1625.
se men iona la donación de rierras que había hecho el
fun dador de Monterrey a "la imagen de la limpia
Con cepción de
uestra Señora la Virgen María .. ", para
fom entar su culto y adornar u ternplo b. Un año después, en
l 626, se erige canónicamente la nueva iglesia pa rr oquial,
"con el título de Nuestra Señora de la Concepción ... " . En los
si glos XVII y XVIII hay otras referencias a la imagen de la
Inm aculada y al culeo que e le daba en la igle ia parroquja] ,
ah o ra caledral, pero nunca ~e menciona la advocación de
6 -

�Nuestra Señora de Monterrey. (Humaníras. Núm. 29, pp .

Las pruebas

548-551).
En 1792, al establecerse la sede del obispado del Nuevo

Las afirmaciones de am bos autores
d
ocumenral,
es decir que
carecen
e base
d
do e u me 11 eos .
n o so s t ie n e n s u s a f ir m a e io n es c o n

Reino de León en la ciudad de Monterrey, su catedral quedó
bajo la advocací6n y patrocinio de Nuestra Señora de la
Concepción. Fue hasta el 4 de junio de 1833 cuando el
sexco obispo, Belaunzarán, consagró la catedral en honor a
la Inmaculada Concepción.
Cuando se refieren los documenros antiguos a la pacrona
de la ciudad y de su iglesia mayor, siempre l:i designan con
diversos títulos relativos al Misterio de la Inmaculada:
Nuestra Señora de la Concepción, Madre de Dios de la
Concepción, Virgen de la Concepción, ere. Monseñor Tapia
Méndez supone que, "cal vez" , el restamenro de h india
rlaxcalceca Antonia Teresa, fechado en l 719, sea el primer
documento en que se designa a la iglesia mayor corno iglesia
de l\ uesrra Sefi.ora de Moncerre{ Qui1.ás se: le podría dar
otra interpretación a la referencia que menciona, como
dircn10s en el capírnlo IV de este trabajo. Sin embargo,
co n ocemos dos documentos anteriores a 1719, en los que se
llama a la patrona y a la ciudad con el nombre de Sanca
María de Monterrey:
En 1704 se alude a las cierras concedidas por Diego de
Moncemavor "para el ornaco de la Sanrísima Virgen y Madre
de Di os y, Señor a Nuestra , S rn ta María Je Monterrey .. . ".,. La
orra referencia es al nombre de la Ciudad de Nucsrra Señora
de Monterrey, mencionado en el rcsc:1menco del capidn
Barrolomé González de QuincanilL1, fechado en 1712, donde
se asentó que el testador era vecino ''de esta ciudad de Sant:i
1
"

' de Monrerrey .. . "
Mana
Lo que podemos afirnur es que, a la imagen de la Inmaculada,
la llam:1n N ucsrra Señora de Monterrey en dos t&lt;.:sti monins muy
posteriores, uno de fines del siglo XIX y otro Je..: principios del
XX: la crónica de Fpigmc..:nio R. Mclo, cirada por Pére'I.Maldonado, y 13 Mernorirt del general BernJrdo Revc~ de 1908,
romo 11, p:igina 268.

Pérez-Maldona&lt;lo pretende d
.
.
advocación de Nuestra S edmosrrar la anriguedad de la
e nora
e Jvf on t
.
pru e bas 11. El procedimiento
er_rey sin aporrar
re f i e re a Ia a n ti g u a .
eds m u y se n e ' 11 o : cu a n d o se
. imagen
e la I 11
1 &lt;l
1
uesrra
Senara
de
Mo
rnacu :i. :i., a llama
N1 d
ncerrcv, aunque el au
.
os ocumenros en que ✓
ror a quien cira
0
ejemplo, en su artículo d seEa/poVya no la nombren asi. Por
· •
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lorte(l956)
cpr1nc1pios del siglo XVI]
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, :ir1rma que , a
N u es t ra S e ñ o r a d e M o l
' y .1 se le n c o n t r a b a la i m a ge n &lt;l e
I terrey en e alear de 1 . 1 .
a 1egando como prueb~ .¡ ·h ,
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:1 1g cs1a mayor
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mencione
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l' ega d. os "a la p llrlSlllLl
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1g Ies 1a par ro qui ·il
" (A puntes para la hist
¡ u e se vc..: ne r a en la
&lt; •••
.
/ .
)/,
.
ona ec esrástic11 ....
Ob ras completas, t. III
·
' P· - 10). El docror G
'l·
men ciona. ,a Nuestra'
nor,t d e iM onrcrrev 51· 11 0 . ¡onza
¡&gt; cz., • no
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,t a
u r 1s 1 m a
eo n e e pe 1o n .

se -

El mismo procedimienco uciliz.1
.
p r u e b a de Ia d evo c i ó ,1 q ,
l
. , c u a n d o ,l d u &lt;.. e ' e o m o
, uc se e ten 1'l • N .
Monterrey, dos documenr . f l d ' .i
ucscra Scnora de
1818, en los que no se nieos , ec1da. os en los arios 1816 \'
n c 1o n a 1c h-1 1d
·, .
·
. ,
. , vocac1 0 11 s1110 a l 1
I nmacu lada, Con cepc1on,
como cxnl·
1
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de esre crabajo,
· r IC.lmos en e capícu lo [[!

, f l1MSU pro p lÍ Si [O dC f ll n J .1111 en t.ir l t l (l ,. (l' l . , ci rad .1 ,
P.ere z.- .d do 11 a tlo 'a rrrm.1 c.:n su .1rcículo ' d' J::I . . VCl o n
pintu ra anónima d I v·
e
, ortc, (lllC l.1
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irgcn que catedral, "r)osiblc . ,"
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se encuenrr.1 en la
mente rcp1c&lt;;c11ri l N
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M onrcrrev,
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,l) m u e l .1 se me J ,l n z .1
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y la es e u Ieu ra a n r ig u-1 (j , 1 l
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ura . . .1 nm,1culad,1 er,1 rnuv J1· sr ·
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antes de su "resr·
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. 111t,1 a .1 p1nrur.l
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puc J e: co m¡1ro 1).lr\l' •·11 l.~\
for o gr a,e1'as q ue ha y &lt;le a rn h .is.
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�Fl mismo .wror Ji--c.: que h.1--1.1 19~ 1, el pin101 np.u11ll
Cés.u OñJtivi.1 i:x.1m1no \' ri:,t.111r&lt;1 l.1 p1n1ur .1 .1non1m.1.
se ñ .1 l.\ n do "1.1 pos i b il Id .1 d" d c.: q u c.: l.1 o.._ u It u 1 .1 Je l.i
Inmaculad.1 "h.,yJ ,ido hc.:du 10111.1ndo UHlHl mndclo" l.1
p1nct1r.l J11()llima "y, Je ser .1si. ljlll..'.J,1 ll &lt;.:n1sn1.1 ll l.1 Jud I J&lt;.:
cu.'1 de l.ls dos ,irv1ó Je modelo p.1r.1 h.1c&lt;.:r l.1 ocr1 ·. C1rn10
hemos dicho. l.1 escul1ur.1 de l.1 lnm.H.ul.1J.1 l'.1,l bil'n Jjqi111.1
,1 1J r in ru r ,l, por 1() CJ n Co (.'\{a ll o r ll Jo h .1 h t' r s l'r \'id ll d &lt;.:
modelo par,1 h.1c&lt;.'r b t'~ltil1ur.1. h:c.: en l.1 s&lt;.:~1111J.1
" re s c,1 u r a c i ó n " d e L1 1n m a e u l.1 d .1 c 11 ,111 J o . ¡ir l' m c.: J i 1.1&lt;.L1 11·1 &lt;.: n t &lt;.: .
é s e,l fu e l r a n s fo r m J d .1 p ,l[ ,\ q ll &lt;.: \ l'. r ,ll &lt;.: (1 c:r ,1 .1 l.1 11 i 11 t \1 r ,l.
En resumen, el u111Lo 1e,umon10 que.: .q11Ht,1 csll' .1ucor
parJ probH que .1 IJ .rnrig11.1 1m.tgen Je l.1 lnm.1--t1l.1d.1 se le
d J b .1 el cí tu Io de N ues t r,1 Sc.: ñ or .1 &lt;le .\1o n te rr e\' , o Je fin u
del siglo XIX: la crón1c1 Je Epig,mcnio R . .\!t:lo, Je una
ce remo n I a eel e b r .1 d .1 .1 me Ji :i Jo s J t: l 8 l) l . l:. I o ero
cescimonio, que aparece en l.i ,\ft,mor1,1 del general R&lt;.:\'es

( l 9 O8} , es :i pon a e ió n n u es cr .1.
1H

.\1o ns e ñ o r T J pi .1 .\1é n Jo . por ) u p.1 re e, .1 ti r m J que,
"desde tiempos verd,1dcr:imcntc: inm1.:111oriales", se vencr.1ba
en I a i gI es i a m avo r
un .1 i m J ge 11 de L1 1n m ,1 e u lada
Concepción ... " ([r,1dició11 m,:y11111,1 .). Cu.ltro déodas
después, si n .1 pon J r p ru e b .1 a I g un J. di u:'. que l.1 1111 .1 ~en de
N u es era Se í1 o r :i de M o n te rr &lt;.: \' se ven e r.1 b ,1 "en e I a I t .H m .1 v o r
de Cacedr.11 desde ciempo~ ¡'nmemoriJies ... " . La fr.1~c ll~va
comillas y, ,1unque no dice de dónde Ll romó, es del &lt;.Hado
.1rdculo &lt;le Pérez-M:1ldon;1Jo, publi cado en El Norte en

19 56.
Sobre la anciguedad de la escultura hay ,1lgo sin aclarar:
¿En qué época se inscribió, rn la pe.111.1 de la rnt1gua
es&lt;.ulrnra de la lnrnac.u\Jda Concepción. el dtulo de Ntra.
Srn. de Monterrey? En la m.1gnífic.1 fotografí.1 de la imagen,
camada anres de la~ "restauraciones" por i\1auricio Yáñez,
.1t1nque no s.1bemo~ en qué .iño, y.1 apartce el nombre: de
N ues er ,1 S eñ o r .1 d e ~1o n re r re y e: n la b 3 se &lt;l e la i n1.1 ge n . El
hecho de que el nombre ele ;-..1oncerrcy ap.ire,ca como ahora
se escribe, con dos "erres", nos h,1ce \uponer que esa
1nscripcion es reciente. En los rntiguos documentos de l
,1rchivo municip.1I de esca Liud,1d tr"ines del siglo XVI y
688

XVII) es. t.t· cscnco
·
dé vari:is (

etc. A fines del siglo XIXor~1.1s: .\!once: Rey, ~!once rrei.
palabras así: ¡\fonterey con una\~ .·1t1reccn unidas 1.ts dos
nombre acrual.
'
r · cspués se generalizó el

L as " restau racio n es".
Acerca
. ne s .1 l.1
1 de las
' res r a u r ac lo
.
nma~u ,1da. ambos aurorcs dan
_Jnr1gu.1 esculcur.1 de la
Pe re z. M a l d o n a do f.
n o t ' c ' as c o n r r a d i e ro r , a s.
11 eva d a a la ciudad de al\1c'
irma
que
la anrigu.1
.
.·.
esculcura fue
1a erec h a. Anade
_
x1co, parJ s
¡· d
que 1 ,
.
er esro a a, pno no d
d
,
a rescaurac1ón del .
.1
espues, en Queréraro
or
1
. a imagen se rca]r¿Ó
aunque no
·
,
recisa,
,.'11 Pque' e _arrisca Jesús· Ro d rif!ucz
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· Carlos Pe'r,..,
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' en, ,tunque no dice ...
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que a reform.1 de 1
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esus · Rodríguez
mariana
... ", 1956) . En su on
111 la fecha. ("Tr d·-·,'
•.
1rr1c l "L
11 u1on
J irma que la prim
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os rostros ... " ( 1996}
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aunque no dice en d. d
_ue rea izac.b en 1953
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Acerca d ¡
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e a segunda r
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a irma, que la rca1zo
¡- , •en esrauracion,
Pérez-\1ald
l
Q .:
·• onaco
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udel &lt;:lar"o el a rr is ( ,l Je sus
,
Ro d fl gu e z' Con e I r·111 de que
q u e un a a n r i g u a Pi n cu r a
, . q u e a r a e n l.1 m is m a fo r m ~ ,,
la
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,
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y
uris1ma que está en
muy sacisfaccorio" .
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concluye que dicho rrabajo "fue

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mar '.ºr
ia na. su" parre,
c
•c1Tapia M.en d ez, en su arrículo "T d' ·,
.
.. , ons 1 era que ''l d 1. d
ra 1c1on
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ª
e ic,1 a obra" Je R 0 d ,
.
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,
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n ª en a catedral " C
esca segund
' en su Jrrículo ''Lo~ rostros "···f:
uatro
a rescauración "fue
.... ' a 1rn1.1 que
peor 9 ue la an cerio r ....
"
ll89

�En rnumen, J&gt;érel-~1Jldon.1do .1firm,1 que, l.1 .111cigu.1
c,udcur.1 tue llevad.1 .1 l.1 ciudad de i\1éxtco "p:ir.1 ,er
e sr o i.1 d.1 ". pe ro n o J .1 l.1 fe eh a . :\ i1 a J e q u e J e , p ué ~ H
re~r.1ur6 l.i im.1gcn en Queréc.iro, aunque no dice en que
.1110. (f/ Norte, 1916).
p () r \ll p 3 r te t T .1 r i ,l ;\ 1é 11 del a fj mu que en 1 9 ) '1:
m.1ndó renov.ir el c:~rní.1Jo. No mencion.1 l.1 fcc.: 11,1 en que,
po,ceriormcncc, se hizo la 1ransform.1ción complec.1 de l.1
e\ e u 1[u r .l.

("

T rn d ie ió n

m ,H i ,l 11 ,l •• • "

•

19 56 ).

eu

,l

ro

de &lt;.:.l d .l '

después J,lgur.1 que la primera re~t.rnración se llevó a c.:.1bo
en 1953. N~ dice cufodo se re.1li,ó la segunda "rcform;1'' Je
l.i 1m.1ge11. ··tos rostro~ ... ", 1996
El ,c.·1HH urnbi~po E~pino , S,h a. en su decreto &lt;le
191,1, ordenah.1 que l.1 e,c.:uliur.1 de. l.1 lnm.1&lt;:ul.ld.1 .. H.
rc\t,1ur.1r.1 1.:omplet,tml'nte. de m.inc:r.1 llll&lt;-' rccobrt: rn
primi11,·a ,1p;1ricnc1a". FI dc:creto no H: cumplió. En ,u
seg u n d .1 res e,llH a e I o 11 , l.1 a n ti g u .1 i m a gen , u I rió v Jr i a\
m~)diiicacionc, que, qui,h, no er,111 neu:sar1.1,, perdiendo ,u
,crd.1dero c.:ar.icrer antiguo. Podríamos de tr quc fue:
dc~pojada dc Ht bel lez:i or1gi nal.
Los traba1os de amb os a uto rc~.

Los ,tutores cit.1dos escrtl,icron v.irios trab.qos ,obre el
tema dt: '\;ue~rr.1 \c:ño1.1 dl' ~1oncnrey. sin l1Jhcr logr.1do
probu l.i an11guc:J.1d dc l.1 ,1dvo1,;ac1ón y dt: u 1m.1~1.·11.
Pérez-MaldonaJo d., alguno dacm en un.1 Jl' ,11~ ohr.1~ ,.
.1borJ.1 extt:rB,1mcn1e el 1em.1 cn un ,trt11,;ulo pniodis111.o.
Tapia .Mt11de,, le dcdiu rrc, .1rn1.1ilo, .ti 1em.1. ~in~uno dt:
los dos 1.on!;iguc: prob.ir l.1 n:isrenc11 del 1,;ulto .1 N11c:str,1
\c:ñora &lt;le: :\1ontnrc:,· ante:!; Je fino del ,iglo XIX.
l 11seg11id.1 '&gt;Cñ.1Í.1mo, lo, 1r.1h.1jo\ &lt;l~ lo~ mer11.:1un.1dcn
hiscort,tdorn, de los qul' cr.11.iremo 111.1, a&lt;lel.1ntc
Don C.irlo, Pércz-,\1Jldonado .1pore;1 .tl~11110~ d.1rn rn
una obr.1, \' le dedic,1 un .1niudo pniodi\li1,;o:
Li,· C11ul,1d Aftotropolll,111,1 tÍt Nu, St1,1 \e110,,. d,
Monterrn (~fontnrl'\', 19/4(1). c.·s l.1 ohra. l'n.1 d1.:1,; tll 1
Jc,;pu6 ·\c puhlic.:.1 ~u cx1en~11 .1r111.:ulo "[), C.1rl1l\
Pé,ez-:-.Lildon.Hlo .1cl.1r.1 l.1 ident1d.1d d1. l.1 P.u1 1 1

f· 1 h is I o ria do r C.1r l o, J&gt; e: re, -.\ l.d Jo n ,1 dO • e 11 ~ 1 0 b r .t ¡
11
Ciud,1d .\lerropo/",111,1 tlr .Vuorr11 .\010 , 11 de 1\fonrnrn
(.\1ornnrey, 19/46). afirm,1 &lt;.jUl' . .11 llc.:v.1r,e ,1 e iho las
r1.·form .1s a 'J c. 11edr JI .i 11 ncs Jcl "''lo
"I v 1•1 • {f.l d ILIO!),I ¡
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imagen" d, ~uesrr.1 "ienor.1 de \I&lt; nr1.·rrcv fue 1 •·ni ZJJ
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quereuno ~lanuel :--:tiñez Fucnrn \ cnJo colo...ad.1 ése., c.n &lt;.1
alear m. vor.

Lo :interior cs. en sir1esis lo -:iue e,re :i·rror Hierta en
1os p tu de g~a bJ do Je d&lt;' s fo logra (j as de d I eh ,l o br .1. E11 1.1
1
focogr 11 1ter r de: 1 pjg1na ~50 de.e: L.1 imaglll de
¡\ 11 c.: s ( íl "{' ll () f.l de ,\ 1o n {c.r r c.\ ru e \ ll s l j I ll id ,l por () {r; de l.1
P_1; _s1n.;1~ ( on~c.pc101~.": l n 11 fotogr,1ií.1 de l:t :lquicrd.1,
p.1titn:t ~) l, ,1sc:gura : f.sr,1 1m,1ce11 de In l'urís,11111 Conu•¡,r,ón,
11ttnuc"I ,Vrí,íez Fuenre1 f, •
obra tlel • rtr,r.. qrure11, 11
11
coloc11d,1 en el ,1'111r mayor ,1 f111e 1 dd 5¡ /o p,ts,,do, en
JU trrur,ón de la tr,1d1cro11,d 11nngo1 de ,\'utJrr,1 Sniora tlr
1\/011ttrre:, ".

H.iy que hacer no1ar q te c.,re .1u1or, cuando sc: rcitt:re .1
la escultura antigua, IJ &lt;lcnom1na· "/11 trrrd:cio11.tl 1111 , 1g d
1'vuesrr,1
Se11ort1 de ,\/ontnrey!', pero si ,dud&lt;..' J 1.1 0 61 ,1 dt
1
l ñ e 2 F U e O I e S l.1 me n C I O n a CO r
¡ 1 . , r 1 1 m a ( o n e e p C 1(
691

�En los años 194 l a 1945, d !&gt;t:ñor .1r1.obispo Tritschler y
Córdova emprendió la rescauración del presbiterio )' el alc.H

~ayor de carcdral. obras que culminaron con l.,s pinturas de
Angel Zárraga. Fue entonces cuando se construyó en el
ábside la hornacina que aun existe, "donde fue colocad,\ la
P;tcrona de Nuestra Se110ra de Moncerrey'', dice PerezMaldonado en la página 11'1 de su obra. Es decir que, según
él, la imagen " tradicional" volvió a ocupar su lugar, como
patrona titular del templo. Luego veremos que esto ocurrió
una década después, en l 955.
Sin embargo, al mencionar estas refornus de 1941-1945.
e n I a fo eo g r a fía de re c. h a d e I a p á g I n a 2 5 l , a f i r m a : " La
imagt'n de la I'uríS1mrt Jiu colocada en un,1 honwona",
refiriéndose, cal parece, a !.1 obra de ÚÍlC7. ruences, y no J
la antigua esculcura.
Debemos aclarar que, al concluir los trabajos en el alta1
y pic.sbiccrio, se colocó en la hornacin1 la imagen de l:i
Purísima de
úñei. Fuentes. que habí.1 estado en el alca1
m avnr reemplazando a la antigua escultura de \.1
lnnuculada.
La imagen "tradicional", ,l l.1 que.: se ha dado en llanur
NuestrJ Señora de ~1onterrt:y, sigu ió en la sala c.1pitUlar y
en la sacristia. hasta que fue "resraurad,," y entron11.,1da en
la hornacina una d¿cada dcspué5, el 3 l Je mayo de 19'&gt;5.
En la p:ígina 237 de l ,1 Ciudad Metropolitan11 ... , el ,\l1tor
re r ro d u ce Ia p i n t u r a tn u r .1 1 de SaIv., d o r T ar ,l/ o 1l.l , e: n d g r ,\ n
ve\tibulo del Hoce.:\ Ancir.1., ahor,\ cubiena, con d 1en1.1 de \J.
fu ndac1ón de Mon lnrey. Pére-z.-~1.1ldo nado Jescri be l.1
pintura. en que un grupo Je indios n,1rnr.1\c, c,1..uch,1 .1 un
rdigio\O rranciscano, v concluve: "Rindcn cult0 ,1 :--:ueqra
...
.
Se ñ o r ,l d e i\1 o n te rn: y ... " . LJ I m a~c n e \, i 1Hl u J .1 h Iun r: n t e , l.1
d C la I n ffl .1 e u I ad ,1 o ne e pl i l) !1 • q LI e ' C \" e n e r .1 e n l.1 ( ,\{ e J Ll I y
q 11c se h.1 dcnom1 nado N ues t r.1 SeíHH3 de ;-_¡ o 11 ten 1. e
Por t'iltimo JtremO&lt;; que, cn un., ant1gu.1 fnlll!!,l•lrt.1 de. l.1
nave mayor de \,1 c.1tcdr.1l. qu&lt;.: ap.trec..t c::n \J ¡).\ne ,upc:1101
de \J pigin.1 2-')0, Jite: "Oh!&gt;~rvc~&lt;: t:I 1..ip11:~ .d 1.c:11110 dtl
presb1cerio, con la i111.1gcn dc N11eqr.1 )eñor.1 J1. ~!onterr1.\'
en lo alto". Debemos ,1tltr,H que c:I "1.i¡,ré," o h.dd.H\111110

.

e

csr.i ubicado ~ t:ll el
en el prcsbic,~r,·o.
crucero del tt·mplo ' ba ) O 1a

C.

ll p ll l.1 ,

r

J1 O

Por
. orra pa rte, e ¡ autor tlCl 1
ntenor di' /11 Cnted / j
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1r1( e 1111 SI~ I o
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6, pues s u obn se
l f- ; \ cur que. ~q~t'in él
en orr.1 de sus obru ·\. . pul ico Cll 1946 \in cn~b 11 oo,
( 19 59 ) .
. ' 11 r,i tl r,18oJI('s h ;stonc,1s regu&gt;mr&gt;n1,1111u
. e, •
' frente a la. ' págin
a se n t ª.n d o que es d e 189 O. ,
, v u t: ve ,1 p u b I i c. ar L1 p e ro

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- D1c.:ha toro gr1 f'11, 1nd11dablcmc1
ano en qu&lt;: el docto G
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He, es poscnior .1 1g-•
1.
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o n L .1 n d .
· 6• .
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t.:staoa a imagen de 1a 1nmacul &lt;l cscnt to el retablo d o11 d e:
t: n e u e n t r a I a es e u I rn ra e n ' e I a a . . n .la fo ro gr J tú y a ~ e
tml~d,d, h,cia 189 J.
b,ldac¡u,no. • Jondc tu,
. a anrigua imagen de 1 1
pnncipios del siglo "x1x
hab1a CSl,10 o , .1
,
, e n .1u n nn:iaculada
n t eh
centro del retablo en el 'b .d
o. con v1drier.1s en el
del mismo siglo , l ·
.1! s1 _e. seg&lt;in una crónio d~ ¡·· .
•
.,
· -,l cua anade
d
111c.:s
ulemp o , 11 habían colocado :
1 h3 qldue,
. csde "hace ooco
3
e
d~&lt;..ror Gonz.ílez, en rns
en e
p
r
quino . or su parre.
erleslll.st1rt1 ... ( 1877) r·
Apuntt!.r pt1r,1 la Insto.
- "!
,:l1rmaqueli·
11t1
,1110, . e lugar prtncip1I" del rcrabl' 1m.1gen ocupab.i, en c~c
el m15mo sirio que a
. . '. o. E, declí, que seguí:i en
crasl:id.1da desp ,
·, pr1nc1p10s &lt;le! siolo XIX
. J
mcnci
d 1 . ues a
baldaquino
E~ 1 , , .' \len o
ona a, a tm,1oen VJ. a J
.
. n
,1 forografía
y en l.1 cicada crónica , ftc:·drece pírcs1d1i:ndo el bald.19 u1no
ue h aua
·· " poco tiem ' •• aª a ines d e 1891 · !it asienta
q.
0
ciprés, donde ahor·1
quüc hab1a sido colocada "en d
1
• e e.1
se 1
1
escu tura, del rccablo al ... · . ". , gue e traslado de la
y 1891, ,1ño en que concl c1prcs 1' se llevó a cabo entre 187A f
ureron as ob a
1
ines del siglo XIX
I
. r ~ en J. catedral.
catedral, se colocó en el 1' a realtlarsc IJ~ reformas a l 1
Purísima Conce¡Jc·.
abtar mayor la nueva esculcur1 J. 1'
F
ton , o r a de 1
,
• e ,1
uences. La antigua imagen fue dc;u~ret.ino M.1nuel NúñcL
mu chos años, en la sacrisda
p azada y estuvo, durante
a m e d i a d 0S d e I s igI o XX f y : n Ia sa la e a Pj tu I ar ha s eJ q u e
hornacina del a'b s1....d e, d ondeaho
, ue rcscaur,lda"
'
.\' coloLJd a en 1',l
A p · · •
ra esta.
rinc1p1os del siolo XX
.
ac:~ca d~ las dos escul~ur.1s d'1/l~a~ec.en IIHercs.rnres not1c1,1s
unez h1ences, que subsrttu,·ó . l nmat_ulada.' la de J\l.111ue l
,
,1 a antigua imagen
,
• ,l 1e·111 C S

:s ..,

�Núñez Fuenres, que substituyó a IJ antigua imagen, a fines
dd siglo XIX, en el alear mayor de catedral. y la imagen
•
14
antigua .
La referencia a la Purísima Concepción de Núñez
Fuentes es la siguiente: "Ltt Purísima, que está en el alrnr
mayor, es de grandes dimensiones y puede consider,1rse corno
uno de los mtis notables ejempÍtZres del arte moderno".
Sobre la antigua imagen de la Inmaculada, la Nora de Los
edificios ... ( 1908) dice:
"Ha;• ademds en el Salón de Cabildos (sttÍa
1/
,
cnpirular) otra imagen d e Ia ~ 1rgen que, segun
referenc1t1s, es la primera que trajeron los españoles y
que dio nombre a In Crndad, pues se flnmrr Nuestra
Señorn de /lfonurrey. No se pueden aprecwr los
detalles de la esculrura, porque euá colornda en un
nicho muy airo. pero por lo que se ve, puede
co11s1derarse como una nuzn1festttción, no de Lns menos
notables, del arte antiguo español".

A principios del siglo XX, la ancigua parrona estaba
colocada "en un nicho muv aleo" de la sala capicular. Se
decía que, ''según referenci.as", era la primerJ que habían
traído los conquistadores "y que dio (IJ imagen) nombre a la
Ciudad, pues sé llama (dicha imagen) Nuescr.t Señora de
Monterrey". La consideraban "como unJ manifesr.\c1ón no
de l.1s menos noc,1bles del ucc antiguo esp:1ñol". Como se
ve, va se menciona a la antigua esculcur,1 de la Inmaculada
con ·el nuevo titulo. Es decir que se le adjudica a la imagen
el nombre de la ciudad.
Las focografías de las &lt;los esculruras, la antigua (antes de ser
"restaurada") y la de Núnez Fuentes, tomadJs respeccivamence por
Mauricio Yáñ.ez y Jest.'1s R. Sandoval, pueden verse en la obr:1 de
Pérez-Maldonado, la Ciudad /lfetropolit11nr1 ... ( 1946, pp. 238 y
251 ). La anrigua imagen tJmb1én aparece en otra obra del mismo
autor, Narrano,w históric11s... ( 1959, frente a. la página 15).

11
E1 3 l de m ay o d e 19 5 ') l.1 an eIg u .1 es Lu Icu r a J l.' J.1
lnm;u.:ul,t&lt;la Concepción, dos veces rc.:formadJ, fue coloctd,1
en IJ hornacin.1 del ábside. sobre el .de.ir 111,1\'0r Je L1
~aredr:11, d.~rndc .1~or.'1 se &lt;:ncuencr.1. Así. 1~ imagen
rrad1c1onal . muy d1sr111t,1 .1 l.1 origin.tl, ,·o lvió ,1 prt:\iJir e]
a Iea r m a y o r rn H I tu y&lt;.: n d o a l.1 P u tÍs I m ,1 d 1.: !\' u ,í c.: L F u 1.: n t e 5
g u e h ,1 b Í.1 o lll p ,l d o s u I u gJr &lt;l es de f i n e, de I s i g Io X [ X .
·
e 11 ,1 t ro 111 e;: ses des p ll é s ' l.'. 1 pa &lt;l re A II r el i a n o Ta p i ,l
Ménde,, orden,1do s,u:er&lt;lo11.: en m.1rzo Je t'liC ,1110 , cr.iró en
u n a m p I i o ,1 re I e u I o pe r i o d í s e I e o so b re d o 5 a n ll g u ,1 , 1 m J o e 11 e ~
de l.1 \' i r ge n t-.. la rí J q u e , e v c ne r a n e n 1.1 ¡,: i u J
dt'
Monccrrev '.
r.n el mc..:nuon.1&lt;lo .1rríudo ,u autor ~e rcfit:rc:,
p r in c I pa I me ll te. .1 Ia \' i r gen de I Rob] e: r .1 l.1 Je l.1 P11r1sim.1,
ésta ll.1111Jd.1 tJmbién "d/ In :/.npr1tert1". ·
Bajo el subcículo Je "Lit lglesi,1 Jl,q•or'', mencion.1
algunas noticias .\obre t:! rnpueqo origen· de la antigua
e~culiur.1 de IJ lnm.1Lt1l:i.d.1 ~- su "rcsc.1ur.1ción". L'n ;ño
des pu c ~ re pro J lle t: e~ ro~ J J I o 5 en u t ro H eI e u I u . ·· j r.i d Ie I ó 11
m.1ria1u de ,\fonrnrt·:"°', LOlllO \'erunos en el ,1p.1rt.1do !\' de
es re er .1 b.1 1o .

.id

11 I
. L'1_1 ,liio dcspuc,. &lt;.:11 un t·xtctl\o .1rriudo pt..ri1,diqiu&gt;, d
hI s w r 1.1 do r [&gt; é r c l- ~ L11 Jo 11 .1 do .1 fi r 111 .1 t¡ u t· , .1 fi ll t , d c 1 , 1td o
XIX, l.1 &lt;:SLtilrur,1 de l.1 I11n1.1cul.1J.1 &lt;]lit.' prn,dí.1 d ir.ir
mayor de

L1

f11c

pPr "otr,1 J&gt;urt\llll l n1.i,
yucrt:t.lllO \I ,lllllC 1 \:11110
F,ue_ntc~". L.1 .1nrigu.1 im,1gcn . que t·n n,1 &lt;:pot..,1 11&lt;:,.ih.1 ··un.1

modcrn.1.

L,ltedr.tl.

obr,1

l 1(

1

\ll\lltu1d.1

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Jrtl\l.l

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sacriscí,1. "en Jontk pcrm.111nio por m11L!111, .1no, . .. .
ttlC\1c",

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fue u_1.rnJo c:I c.tnnni~o :-\11ron10 lit.- P. H10,. 1;,11rnu1 ~lcl
s agr•: r 10 .,e.u _e d r.il . " l.1 11 l' , . t'i I l.1 u I lll.1 d ti 1.: :-1 u: iu, p ,11 1 , L' r
cstof.td.1 , ,1c11do

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~.1p11 ul.11 dl· 1,1

�(J.tedr.1I. :---:o J1cc t'!1 que .1110 ,t' r¡c1.uco J1d10 cr.1h.1)1) pl'ro.
en su obr.1 /.a C111d,ul ,\Jnrapol,r,rn,1.
(ll),¡{,, p. 2.Vl,
J.Íirma sobre lJ im.1gen:
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Cr1redr,rl, p{'I o .1 ,1 110 e omo ,1p,1rtc'c' 01 t'Ht' ,l!.r,1h,1do ( /,1
forogr,1fí,1 1/, }',ui,,z), puc'j ra1t·11ttmc•11r,• s,· 111,11ulo
rHof,1r''.
Dice que, J mcdi.1Jos Jt: l 9'i3. l&lt;:!&gt; propu,o .d ,álOr
.1r1obispo Espino y ~ih.1 y .1' P,1dre Río~ "que :,t' 1crm111.11.1
de b I da me n ee L1 1 es t ,lU r.1 u ó n J &lt;-' 1J 1 111.1 gl n ... " . .1 l l1 ~ 11 .ti
J e ee di e ro n .
~ 1i e n er.1 s eJ n lO • d n1t· n u o n.1 J o p .1 J r c R I o ,
" m a n dó h.1 e e rl e m .1 1H o .1 l.1 i m J g &lt;.: n " . rn: nJo I k \' ,1 d .1 en
procesión, dentro de l.1 ocedr.11, e18 de d1c1e111b1c de 19"&gt;3.
d ía e n q u e se 111 i e i ó el A ño Sa n eo ~ I.H i J n o .
E1 1 de di e i e m bre de l 9 5 4 . e I señor .1 u o b1~ p o 1-. ~pin o y
ilva decretó que \J Jncigu.1 cscultuLl Je L1 lnrn.t(ul.id.1 .. .,t:
res ea u r.u .1 e o m p Ie t J me 11 ee . d e m .1 n e r.1 q u e re 1. o b re :.. u
p r i m i t i v.i ,1 p ar i en e i.1 " •• Po e o des p ué s. el m i s m o p.1 d re R ios
"llevó la imJgcn J Qucr¿tJro, en donde el arric;ra J~sús
Rodríguez l.1 estofó r restauró nuevamenrc", p.HJ que
quedara igu,11 a un:i antiguJ pintura J11Ón1ma e.le la
Inmaculada, que se encuentra en la caredr,11 de i\1oncerrey.
Sobre el trabajo de Rodriguez, Pérez-~1Jldonado diee,
complac1do, que "fue muy satisfactorio. como poddn
comprobarlo ahora todos los fieles que concurren a
Catedral". El 31 de mayo de 1955 l.:1 antigua escultura,
"uclta a restaurar, fue colocada en la hornaci11.1 que csr:í
sobre el airar mayor de cHedral.
La mencionada pinrnra, que sirvió de modelo para esta
segunda
rcstaur.1c1on,
dice
Pérez-~1aldonado
que,
"posiblemente, es r11mb1én represenrt1t1u,1 de Nuestrn Soiora de
1\1onterrey, pues ha)' mucha semejanza entre esta prnrura y la
imagen de bulro".
Cabe aclarar que la imagen de bulto de La Inmaculada,
.rntes de su "rcsrJuración", era muy distinc:i a la pintura
.rnónima de catedral, como puede verse en Lis forografías de
L1 rntigua escultura, qlle publica Pérez-Maldon.1do en sus
obr:is L1 Ciudt1d .\lerropolir,111,1... ( 1946, p. 238) )'

•1 l •I P, l,)
") , \ ~ 11 1,l \
otogr.d1.1s Je: l.1 p111cur.1, t]ll&lt;: .1p.1r&lt;:Lt'n u 1 q 1 .lrtlLt1Ío Je/·/
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1 .1 s~nH:j .1 111.1 1:nlr&lt;: .1mli.1, 1111.1gc1H·~. c:~culi ur,1 , , ptnrur.i,
se t!ebc• •1 que: l.i 1m,1gc11 Je: bulto fue tr.111.\for m.id.t,
prec1s.1mcn1c:.
pJ1.1 llllC ,;e t)H&lt;:lÍer
,
r •
·1 •1 ] ,1 p 1111 ll í.l, UH11 (l &lt;.'. 1
mismo Pcrn·MJ!don.1Jo lo h.1hi.1 mc:nLion,tJo
El (JtJ&lt;lo .rncor .1f1rm.1 que el cu.idro "t"';Jt' 110 mi•no.r cf1,
tres
n 1/ e / ,t t'Sl'Ut' ¡11
¡· stglns de .hr1berse pi111,1do" •\" l]llC "es del 11rº
re 1g1os,1 ~e f,nt'f d1·/ nglo ,\'\'/". Concluye J 1c 1cndo (en 195(,)
~ lJ e .e I r 1 11 ro r es P_'I Íl?. I e é s.Ir o ñ J ( i \' i ,1 res [J u ro e I L u .u.l ro
. hace unos dos anos y sc11Jló "IJ posihiliJ,1 d" Je: que l.t
1m.1gcn c.l~. bulro "haya sido hech11 rom11ndo como modelo II fa
d~I ~1,enzo , q ucdando "el enigma o /11 duda de rn 11 / de las dO)
N,1rr,1ov111•j
[
..

l11HtJrl(tl) •..

(

1 1)-i•) '

rll'lll&lt;.:

struro de modelo para h,1cer la orra".
Lo cierro es, como hemos dicho, que IJ pintura Jnonima
fue el mod~lo q~e se tornó para "restaur.ir". por scgund.1
Yez., l.i anttgua imagen de bulto. rue entonces &lt;.:uJndo
escultura)' pintura, quedaron c.1s1 iguale~.
•
El HCÍculo de Pérn-MaldonaJo, publ1c.1do en FI Nortt
~fl 1956, se reprodulo tres :1110s después, con el título dc ''La
im,igen de I uesrra Señor:i de Montenev. Patron,1 Tutelar d,
es Ll
e i u dad .. ' en s l1 o b r,l N ~ r r fl eIon I' j hIS l; l"I ¿(I~
reg1omo1!tll11t1f (Monterrey. 1959, p. 14-21).
El citado .irríc_ulo riene algunos errores imporrances, que
no. ,fueron
corregidos
al incl u1r
· 1o en 1.1 o brJ J\·,1rr11c1011e.1
11.
.
.
lustoncas.:. Su autor, refiriéndose a la ubicación de la iglesiJ
~a_yor, afirma que "el Templo Siempre h11 estado en el mismo
ntio que le asignó su jimdrrdor: frente 11 {,1 P/11z,1 1\/,zyor ( hoy
de Zaragoza)", o sea en donde ahora se encuentra l 1
catedral.
·
Lo anterior no es exacto. La fundación de Monrcrrev. en
1S96. fu c aI norte de Ios ojos de J gua de S rn I a 1·u e j a
donde, al noreste de la pina, el fundador le cüncedió u~
~olar a l_a, iglesia mayor. Dich,1 pobbcion dcs,1parec.1ó en 1.1
tund acion de 16~ l . El nuevo empluamiento de la ciudad
ue al sur de los o¡os de agua, levantándose la nueva iglc,i.i,
1

�año después, al oriente de la plaz.1 prin ipal, é ra sí en el
lug r donde hoy e d la cHedral metropolitana.
El u ror e refiere a I a In maculada Concepción. como
parron,l de la ciudad y de su templo. pero la nombra
Nuc era eñora de .\ionterrcy . Afirma que el fund.i.dor dr:
Monterrey, ordenó que la igle ia mayor tuviera la
advo ación de la Inmaculad a oncepción, "bajo el título de
uesrra eñora de Monterrey ". in embargo, la ad vo ación
de
ue era Señora de 1oncerrer no se menciona en el J ·t.1
de fundación de !J ciudad ni en los documento má
antiguos . Monremayor le dio el nombre &lt;le Ciudad de
1 uesr ra
eñora de Monrerre) a la p blación que fundó, no a
la patrona de la ciudad y de 11 templo . En ocr;1s paL1br.1 ,
dedicó l.1 ciudad v la iglc ia mayor a la lnmacul.1&lt;la
Concepción, no a
uc era eñor de Monterrey, que e el
nombre de la iuda&lt;l. 1 n do umenco fechado ere año
de p u é s d e I a fu n da e ió n , .:1 i n es de 1 ~ 9 9, co r ro bo r ,1 1o
anterior pue menciona "/,1 igfesi 1 lllil)'Or de esta ciudad. rn)'fl
advocación es la M 1dre de Dios de La Concepción. Sfg1ín lo que
tune ordenado el Gobernador Diego de .Mo11temt1_yor'' ·..
Hemos di ho que. sin ninguna b;ne &lt;l umcnr.1l. d
citado autor le . djudica a la Inm.1 ul.1da
onLcp ión el
rículo de
ue era
eñoL\ de Monterrey. Al11Jit&gt;11tio al
anr1guo empl:1Lamiento le IJ 1g!e i,1 , .1firm.1: "Alli se le
rindió ulto, en todo uempo. a la Patrona de l I Ciudtlcl:

Nuestra

eiiom de Monterrey ".

En efecto, en !J 1gli:s1J nlJ)'Or o pHíü(JUÍJl, .1hor.1
e a re d r a l. s ie m p re s e lt: r i n &lt;l i ó e u l r J I a p .1 t ro n a p t:r o b.1 j o l.1
advocación Je l.1 lnmatulad.1 Conceptión Así .1p.1rnt, .1
rravés de los siglo , en numerosos documento , .
Pretende , sin base h1\lóriL:1, qut:, de Je lo origene_ de
ciuda&lt;l, existió el culeo .1 . '11otr.1 _ tñor,1 de ~1onrc.:rrc:y.
i n e m ba rg o , e u a n do ~ e a l u d e e n I m &lt;l o e u 111&lt;: n eo \ .1 1H 1~ u o ~ .1
1a p a eron a, no ~ e me n t. i o 11 J ,1 N u e I r a Se ii o r.1 Je .\1 o n ter n.: v
ino a la InmJculada Co11u:puo11 .
In isce en l JnugticdJd dt: l.1 .1dvoL,lLIÚn. l ll ,1 p O rl ,1 f
unJ sol:1 p1ucb,1: "Ls 1111 lia/10 que l,1 rlc1111r"J11 ,, V /ll'.1 [/'(/
eñorc1 cft. /1/onterrey SI' ongnuí c"UII e·/ nr1t111111·n10 tÍ e' !/ 111' .I / /'ti
c11J.dad". Y .1 1rm.1 que: "l.1 Lülllp1oh1u1'&gt;11'' le que, .1

pr1n tp10 del iglo XVII. la imagen Je
onrerrey , )'J e caba en el ale, r d,, la
ue tra eiiora de
. . i gIes I a m a_\' o r ' 1a d.·1 e 1
d ocror Jo ¿
leurerio
onza'! ez en HI Apu t
/
h zstonn eclesi,ística .. . { 1 ??)
n es pttr,1 tl
·
' pue esre autor d '
vano cesramenros, "hechos
1
J e que en
1604) "
en os
nos ub ecuente (
. . . ' s e e n e u e n r r ,t n a l º u n o s I e d
..
a
o n ce pe i ó n ' q u e se ven era
¡ I 1 . g ,lp o
a . L1 pu rí si m a
p
d
a g es1a arroqu1al "
- ara
e mostrar el culro que se le rendía ....
enora de Moncerrev p
d
d
a
uesrra
XI X f h
. , re e11ta o
ocumenros d 1 . 1
, ec Jdos en los año 1816
181
.e
ig o
menciona el " ulto v vene
. , ,, Y
d · En e! primero e
la ciudad, e le Jab; , ¡ rac1011 que, L'sde la fundacrón Je
a a patrona pe ro h de
.
M
Santls1mt1 en su r1do1·able
'
,
nominan
ar/11
misterio d
¡
ConcenCtón
En el
J
e Su
nmaculnrla
r.,
.
segun o, se alude a
su
I magen
, pero Ja llaman \1/ .•
, ,
antí im ,1
aun tT!JttStma 1Vuestrt1
Ptttron,1 Tute t ,zr de tsra Crnd"d
/J
.
enora )'
C
··
" )' rOVll'/Clfl.
- on el hn de rarificar e! ulco que e :i b
Senara de i\1onccrrev "d d
la a a Nuesrra
, .
,
e e tiempos inmc:moriale "
menciona una ron1c1 e crira p
E .
,
0 r
de I si g I o X¡
.
·
d.
PI g me 11 i O R • M e I o a fi ne s
,
, . aunque no ice donde v
d
61' ,
er ara de una re efia de la ce
. . lcuban o t pu ito. e
·1 8 d e mayo de l 91 remon1a .ce e rada, en Ia c:He d ra,1
e
o bisp ado de . Linues 1 ) -, c~aorn m~r1vdo de la r cción del
·"
i:gona e
·d· ,
·
afirma que en el alr
arqu1 10 es1~ .•\1elo
.
'
u m.iror e Je r1c1b "I b 11 '
im agen de 13 Inm:iculidi
. ' . . ¡J ·.' ª ¡J · e, .1-ima
'
• · Ca·ncepc1011
Nuescr:i ·eiíora de ,\'lo11r crrev ., i.:.
i.
,
in1.1gen 11 or1ca Jl
q ·.I ,
fi n es de I s I g 10 XI ·
J · ... ..
u z ªs · e 11 e .i é r o e a , ,1
. , ..
., · · ltl.ln o empieza a ¡)ro
,
1
ad v o a e 10 n q
¡
P J g a r L .1 11 u e v
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.
u su r l eu)' e ,1 a J n ei ,, u .1 de Ia 1
. . 1J
in n1nv
h J
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nn1.1u1 .1 a
prue .1 ocumencal. rambién le J
·l. . 1
de N u e ( r a ::,~u11.1
ed ~r
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nora en onrcrre\· J IJ 1·11
. [ l r ll (l
Pu rí s i m a
.
•· ,
•
P t u Ll .1 n o 11 1m .1 d t: 1.1
O
.
nccpc1on, que
e ·on en·
1
re gr o m o n r a n .1 . : i 11 e 111 ba r n o , e n ,
. a en
·~
a r r d i.il

,t

e j mene I o 11.Hl o .ir 1 1uil o de F/
9 lle J I d1 1 r .
.. .b1
tam bién reprcsenrt1iv1 J
'
. S1n~ur,1 po I emcnrc e\
Ad e m á . \ f. • '.. e ' u e r r J ' t: 11 0 r .1 d e ,\ 1o 11 ee r re \' "
5 • t: 11 J o tu g r ,1 ti 1 J · 1
· .. · •
arríe u¡ o V e !1 ~ ,.
l
l : l p In~ 11 r ,1, &lt;]lle r ll 611 () (' n l I di o
.
u OH.l ,\r1rr11uo111•.1 /,1SfrÍnc11 s
¡ 19·9 ¡
asten ea ' en ,1111 6 .1 ' q u t:
e ., u !) u n t· "
•
ort e ( 19 56)

..

'

,1 1 r m a

&lt;

Monterrev.

ea

(,'}')

'uolr.i ,

c1íor.1 de

�Sobre el origen de l:1 esculrurJ y Li pintura, nJd,1
sabemos. Pérez-MalJon.1do dice, .1ccrca de la 1n1Jgcn dl
nuestra Pariona: "según se ha dicho -trunque no lu1 podido
comprobar;e-, la trajo ,z estt1s tiernrs ~! mismo ~0~1 Diego de
Jvfontemayor". Con r1.:spccco .1 la pintura anon1n~a Je _la
Inmaculada afirma: "No ha sido posible preczst1r cu,rndo 11rno
este lienzo a A1onterrey, ni quien lo trajo".
Por nuestra pan~ diremos gue. en la ~-isira 9l~e hizo, a
mediados de 1777, el doctor José Antonio Marr1no., ¡t1cz
visirador y vicario general, a la iglesia parroqui.,l, ahor:.1
catedral, ·ordenó, enrre orras cosas, "que se rcroque la
antigua Patrona .. . "'"'. Qued.1 L1 ~uda de si en. verdad se
refiere a la imagen de bu le o, a la p In tura o a o er.1 t m :1 ge 11 •

rv
A fines del mismo año 1956, el padre (ahora monseñor)'
c r O n is ta d e l a a r q u i d i ó ces is d e i\1o n t e r re y ) , A u re l i a n o \ ,~ p ia
Méndez aborda el rema de Nuesrra Senara de Monterrey .
Afirma que , en 1945, el cíe.ido padre,, Río~ "ma.n dó
quicar de la imagen las vestiduras de cela y quedo al
descubierto algo del antiguo esrnfado", el cual mando
renovar, "aunque no se le puso . e! manto·:, . ,Añade
inexactamente que, ese mismo año, la imagen pres1d10 en~ la
catedra l los festejos del Año Mariano, pues fue en 1?)3.
Luego dice erróneamente que, el Iº de_ diciembre de dicho
año, el señor arzobispo Espino y Silva dio un decrero
"ordenando la reforma de la imagen". La fecha del decrero
es el 1 de diciembre, pero de 1954.
Para just ificar la "refo rma " de la antigua escultura d~ la
Inmaculada, asienta: "EL rostro de la imagen era inexpresrv~,
con un gesto forzado: Las manos juntas sobre el pecho hacza
arriba ... ,. . La fo to g r a fía de Yá ñ e z Io des m I en re .
.
La imauen fue rr:insformada por el mencionado arusca
queretano, ~uien "se encargó de la deLicad~ obra: s_ubstituyó la
cabeza de La imagen, poniendo los m1m_1~s ~Jo_s, ~unq~e
entornando mucho más los párpados; se le de;o mas 111clinac1on
en el cuello y más esbeltez; se le inclinaron mds Las manos y ;,e
le {t.ñadieron hasta las joyas de adorno sobre el cuello y brazos •

-oo

El trabajo se hizo "copirndo rodo" de la pinrur,1 de la
lnm ;iculada que cst.i en la c:itedral de !\1onterrcv. Además se
1e a ñ J d i ó , " e n m a d e r a , el rn a n r o y se p u s i e ro n ;11 á s o m e 11 0 s
los antiguos e o Iores ... ". A fi r m a, por ll l timo, que se o lÍ 11 el
pintor Oñativia L1 escultura de Nuestra Sciío~a Je
~oncerrey podría ser "una copia mal lograda" de dicha
pintura. No está claro si el p1nror Oñativia se refirió a la
antigua escultura antes o después de su ''restauración''.
El 31 de mayo de 1955, la im.igen "resraurada" se co locó
en el altar mayor de la catedral.
E[ mismo auror, siguiendo a Pérez -Maldon.1do, le
a t r ib u y e a 1a i m age n u n a g r a n a n ei g ü e d a d . Af i r m a q u e
"desde tiempos verdaderamente inmemoriales", se venerab:~
en la iglesia mayor una imagen Je la Inmaculada
Concepci ón, "hecha de madera pesada, estofada en colores
azul y oro, segi,n parece, siguiendo los cánones de la escultura
religiosa de! siglo XVI JI, mando menos en el estofado .. . '' .
Aunqu e, aclara, el estofado "puede haberse hecho muchos años
~espues de la existencia de la imagen". Es decir, que la
imagen podría ser rnucho mas antigua.
Añade que dicha imagen, "se dice, debe haber sido
traída ... por los mismos colon izadores ... ", o quiz.ís fuera
"regalo del Conde de Monterrey (v irrey de la
ueva
España), en cuyo honor se fundab·a la Citidad". Concluye:
"Algunos hisroriadores (¿quiénes? ) suponen que la traerían
los primeros misioneros'' o el padre Martín Abad de Uría,
nombrado cura párroco de Monterrey en 1626. Como ya
hemos dicho, hasta ahora se desconoce el oriuen de ·la
anrigua imagen y de la pintura de la Inm aculada ~ue hemos
mencion ado.
Ag~ega que, _"tal vez", el primer documento en el que se
deno_mina Iglesia de Nuestra Señora de Monterrey a la
1gles1a mayor o parroquial, es el resramenro de la india
claxcalteca Antonia Teresa,
llamada
"la
Zapatera",
documento fechado el 20 de octubre de 1719 ~'.
En dicho documento, la testadora pide que su cuerpo sea
sepultado "en la Iglesia de J\:'uescra Seiiora de Monterrey,
Parroq uial de esta Ciudad ... " (La ortografía la hcm~s
modernizado) . Sin embargo, la cita anterior t:imbién podría
7() 1

�referirse al nombre de la ciudad, como si la restadora _dijera:
deseo ser encerrada en la iglesia de l.1 Ciudad de
uesrra
Señora de Monterrey, parroquia de esca ciudad.
.
M:ís adelante el auror insiste en que, en el mencionado
Mayor,
como
rcsrame~neo , "va se habla del rírulo de la Iglesia
..
.
Ig lesia de Nu.escra Señora d_e Mon_rerrey.,-:'. Y concluye q~e
ha habido "una tradición cierta, rnmemonaL, para venerada
(,t Nuestra Señora de .Monterrey) como la fundadora de la
Ciudad Metropolitana " .
.
.
La
tradición
cierca
e
inmemorial.
probada
documencalmenre, es el culro que se le ha dado,__ desde la
fundación de Monrerrey, .t la Inmaculada ~oncepc1on, como
patrona de la ciudad y rirular de su iglesia mayor. La
·'
de Nuescra Señora de Moncerrev, t:S muy·
,l d V0CJCiOn
posterior.
V

U nos meses an res de celebrarse el cu.neo centenario de la
fundación de Monterrey , monseiíor Aureliano Tapia
Méndcz, vuelve a tratar el tema de Nuestra St:'.ñora de
Monterrey--.
• d ¿· h
En 5 ~ trabajo pretende probar le existencia e 1c a
advocación desde el origen de la ciudad: "Baswria que don
Diego de Montemayor huhiera i11vo1tado el r'.ombn• de Nuesrra
e de A1onterrey para que ex1st1er,1. una~1 11uev11
JeJ'lora
, d
• ' n... " . I•uego afirma que el tirulo de Santa l \ arta
tl d vocauo
d de
Monte Rei cxisce en la capilla medieval de los con es e
Monterrey, en la iglesia parroquial de la villa de .\iiontcrrey,
. · (Espana
- ). Debe referirse_ al templo. de Santa
en G a l 1c1a
l•
de
Moncerrev,
XIII o
Mar a
, construido a. hnes del siglo
1 ·,
· · ·
d e I XIV , lo cua I nada, prueba en re J. cion con
pr1ncip10s
f

nuestro rema..
b'
La hipótesis no es de:: monse1íor. ru_e, q_uizás, el sa 10
Gurierre Tibón el primero que afir~1ó, _s 111 ningun~ prueba:
sobre la advocación mariJnJ de la iglesia gal_lega: a clL1 s~
Jebe el nombre que Diego Je Monremayor dio en l 596 a la
ciudad metropolicrna di.'. Nucstr.1 Señora de la Purísim,l

Concepci ón de ,l\.fo n terrev, en nombre de Don Gas par
ZúÍliga. quinto conde de lvfontcrrev" ·'.
En e l e i r a d o a rr íe u l o , m o n se ñ,o r d i ee q u e ¡\1o n te m a y o r
'' tituló a la Ciudad ton la aduornción de La Purísima
Concepción de María, como de Monterrl'y ... ". De donde
conclu ye, unos párrafos mjs adelante, que la imagen de
Nuesrra Señora de Monterrey se veneró "en el ,ilrar mavor
de Catedral desde tiempos inmemoriales".
El autor puso enrre comillas la frase anterior, aunque no
aclara de dónde la rnmó. La a fi rmaci ón de que, la imagen de
Nuestra Señora de Monrerrey se veneró en la iglesia mayor
"desde tiempos inmemoriales", no proviene de algún libro o
documenro antiguo sino del arrículo de Pérez-Maldonado,
publicado en EL Norte en 1956, y, por supuesro, su auror no
aporra prueba alguna para sosrencr su aserro.
Rcspecro a la anrigu:i escultura de la Inmaculada,
monseñor Tapia Ménde2 asegura que se le hizo "una primera
restauraci ón... que fue en realidad un,1 remodelación,
porque se le cambió h expresión del rosrro, poniendo más
abierros los ojos, moviendo un poco las manos que quedaron
1:1 en os j u n ras , )' se I e p u so u n J r ú n ie a J e m a de r ,l y p a s I a
esr~foda. Se le añadió un man ro &lt;le brocado ... ". AÍlaJe que
la imagen se colocó en el prcshirerio de carcdrJI d 8 de
diciembre de 1953, inicio del Año Santo 1\:far1a110.
Esca primera "remodelación", como la dcnomin,1
monseñor , no menciona quién lJ llevó a cabo. El h1sroriador
Pér~z-M _aldonado sólo dice que se le hizo un ll1Jnto a L1
an r,gua imagen.
En la "segunda rc.:forma" de la i,11,1,cen,
11 C \' ,lt1,t ,l Cl 11 o
.,
por el anist,l queretano Jc.::sLÍs Rodríguez: "\e c.1mbió l.1
posic ión de Ia e ..i be, a. l.1 o r 1en t J L ió n Je I os o j os, se Ie a ñ .1 d Hi
un m,tnro empasr.1Jo; \t.' c.tmb1ó rod.1 la dccor,1ción del
vestido ", copi.índosc &lt;ll.'. l.1 mc11cionaJ ,1 pinturJ que esr;í en
la catedral 'los dibu¡o, Jt· 1tín11.,1 y 111.1r11u, cuc.:llo )' pu!Íos
de l veqido. y h,1sr,1 se copi.1ron el uill.ir . .irt:tl.'., ~- puhcr.t\".
De l.1 scgund,1 "rcs1.1ur.1Lió11" l'érn-.\1.i!Jonado mio d11.c
q u e e\ 1e t r.1 b.1 ¡ o " f u e m u y , .11 1 \ f,1 u o r I o, Lo m o po J r .í 11
comprob.líll&gt; ahor,1 rndo, lo, fíele:, que: 1.0111...11rrrn ,1
Carcdr.1I".

�T J Pi J Mé n J a 11.1 h 1.1 .1 fi r m .1 Jo e n / ,1 e;'.' e' t' r .1
h se g u n d :1 " re: s c.1 u r:H.. i ó n .. . Ro d rl gu e ~
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"los mismos o¡os. .
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mucho más los parpad~s ... ·,,}
"L1 orientación de los o¡os ... · .
l
1·l e c\'iJenre.
.
. , d" h rnugua ocu rur.1. 1
La transformacion e · ' . '
, .. , 1 Jeió (;se le
.
d'·· en La Ciacetil que St: e
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El mismo autor iL&lt;:
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d io') n11s 1nc inacion
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inclinaron mas as m,rn ··· , b
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y califica
e
rrai
anrenor ·
' b . d.e HlC. "cuando pone sus
remodela d or d e una o r.1
\
.
s '. o.. se 1,." prop 0 11 e q u e ,1 s h::ig,,. con
inte r prerac1onc
arbitrarios criterios ·
.
Üíl.1rivia, sobre si la
Refiriéndose a la ~ud~ddell p\nro;omando como mode lo
.
lt ra habr1a s1 o 1ec ,:i
,
·bt
a n t I gua es Cu u
"de n {ro de es {a ter r1 e
.
iceversa a irma que,
b'
la pintura o v
'
f.
" el señor arzo 1spo
., "
" . argumcnros irmes ,
d
f
con us1on . y, Si n
f h do el l de diciembre e
Espino v Silva dio el decreto, ec a
.,
El decre t o
,
d
l
nda rc:staurac1011.
1954, ord~Enasan o a se~~1 r;staurará completamente d,e
disponía:
imagen
. .
·enci-1 "
Ademas
obre su prim1t1va apar1
• .
"
manera que rec
..
I lugar que le corresponde ,
ordenaba que se colocara en e
· ¡ de la catedral.
"
como r1ru ar
,
. la imaoen "complc:ramenre y
Se trata b :1 de res ea u r
1 Pb
b asándose en u n a
do origina .
ero,
'
l
1
devolver e 5ll eSCa .
l
I
fue reconstruida en a
.
.
· nón1ma aescucura
.,
antigua pintura, a.
. ,
f··. d
una transformac1o n
forma más
Hb1rrar1a, su t1cn o

r·

:u.

d e Lírraga (a mediados de 1945), se colocó en L1 hornacin::i
d e I a I t a r m a y o r l a ., i 111 a ge n de b u I co e n 1:1 a d v o u e i ó n &lt;l e i a
P urísima'', o sea la obra e.le Nüñez fuentes. Es rJ. imagen fue
recirada en 1955 para que ocupara su lugar "la antigua
esculrura de Nuescra
Scií.ora de J\.1onterrey dos veces
resraurada.
Po r ú I t i m o d i re m os c.¡ u e , e n e I a r ríe u Io " Los ro sr ros ... ,..
a p a rece u n a m a g n í f i e a fo t o g r a fía d e Ia p i n r u ra a n ó n i m a d e h
ca red r a l. e n I a q u e se d i ce q u e " q u e s i rvi ó d e m o d eI o p a
h ace r la escultura de Nucsrra Señora de Monterrey". L1
fr ase es ambigua porque, en realidad, la pint u ra sirvi'ó para
tr ansformar la antig ua escu l tura de la Inmaculada en orra
m uy disrinca, a la que se ha dado en llamar Nucsrra Seiiora
de Monterrey.

r.,

Cinco meses después de la publ icación de su artículo
"Los rostros ... ", monseií.or Tapia Méndcz aseguró que el
arzobi~po Espino y Silva y el historiador Pére1.-Maldonado
aco rdaron que se transformara la antigua escultura con et fin
de que se pareciera a la pintura de la catedral. Y añadió:
"No tenían ningún fundamenro para decidir cal cosa" .
Refiriéndose a Pé rez-Maldonado afirma: "Él se extralimitó
en sus juicios, sin ningún fundamento para dictamina r" que
la pintura "era anterior a la escultura .. . " (El Norte, 3 de
julio de 1996, sección cultural). Es decir que. sin criterio
algu n o, se d ecidió que la pin t ura era más antigua que la
esc ultura, reso lviendo transformar ésta en una copia de
aqué lla.

Apéndi ce
Sob re la s re stauraci ones a la anti gua es cult ura de la
Inm ac ulada Conce pció n, Patro na de la Ca tedral de
M onte rrey.

completa.
al concluir las obras en el
Termina d1c1endo que,
con las pincuras
presbiterio de la catedral, que culminaron

El historiador Ca rl os Pérez-Maldonado sólo menciona,
adem ás de la reparación al estofado. una resrauración.
Afi rm a que l a antigua esculrnra fue llevada a l:1 ciudad de
México para ser estofada aunque no dice en qué afio. Afiade
que , a med iados de 1953, propuso "que se terminara

704

705

�debidamente \a restaurac1on de la imagen", pero sólo se le
hizo un manco, siendo expuesra en la ca(ed ral el 8 de
diciembre de 1953, inicio del Año Sanco Mariano. El l de
diciembre de 1954, el senor :irzobispo Espino y Silva
decreró la restau rac ión de la imagen. Conc l uye diciendo que
en Que réraro " la estofó y, res(auró nuevamente" el artista
Jesús Rodríguez, "para que quedara en la misma forma" que
una ancigua pintura de la Virgen exiStente en la catedral. (EL

Norte, 19 56).
Monsenor Aureliano Tapia Méndez, en su arcículo
"Tradición ma riana ... " ( 1956), asegura que en 1945 se le
renovó el estofado a la an(lgua escu lrura.
Añade
errónea mente que, el l de diciembre de dicho año, el señor
arzobispo Espino y Silva ordenó la reforma de la, imagen,
p u e s e l de c reto l o d i o e n l 9 54. L u ego a fi mu q u e e l a rr is ta
queretano Jesús B. Rodrígue2 llevó a CJbo "la delicada
obra", susr i cu yendo la cabeZJ de Li i nugen, i ne l i nando el
cue ll o y las manos y :iñadiéndole varios adornos, "copiando
codo" de una antigua pintu ra :rnónima que está en la
catedral regiomonran:1. Por último, se le añadió un m:inrn
de mad era •'y se pusieron más o menos los an t iguos
colo res ... " .
Cuat ro décadas después , el m ismo autor, en •' Los
rostros ... " (1996), menciona dos restauraciones. Dice que en
1953 se llevó a cabo la primer:1, "que fue en rc:i l idad una
remodelació n , porque se le cambió la expresión del rostro,
poniendo más abiertos los ojos. moviendo un poco las
manos, que quedaron menos juncas", y añadiéndole "un a
túnica de made ra y pJsr.1 csrnfada". Agrega que se le hizo
una "segunda reforma", cambiando la posición &lt;le la cabeza,
"ajustándola" a la &lt;le la pi n tura de la cacedral. M.-ís adelan te
d i ce que en la segunda rtstauración t:imbi~n se cambió la
orientación de los ojos. se le puso "un manco emp:1st:1do" y
se copió la mencionada pinrura en todos HlS dct.lllcs.
En resumen, Pérez-M:ddon;i.do afirma que, L1 .u1tigua
escultura, primero fut: ncofa&lt;l,1 y &lt;lc.:spu~~ rtst.1ur.da. Por s u
p a ne, Ta pi a M é n de z , en su Jr tí e u l o ·· T r ad i c i ó n m ,H i ;1 n a ... "
(1 9 5 6 ) , s i g u ien d o a P é re z - M al d o 1n do , d i e e: q u e en 1~) 4 5 s c
le reno Vó e I estora do y e X r l i e J l.1 s m ()di fi Ca e i () 11 o q ll &lt;.: 1('

h icieron
a la ima~en
o • p e ro e 11 " Los ro
..
.
q ue tueron dos la~ r .
stros ... ( 1996) afirm,.1.
. I
tsr.turac1ones que
f ·. I .
tH u ;ir de [\fonrerrev
.
d
su r10 a tmagcn
. ' mencionan o en
,
. .
a b e a el a r ar q u e c 11 . d
.,
9 u e e o ns Is t Ie ro n .
1
11
.
1nes de
1956 · , ' o apare
I' e 1o su p ri· mer arricu lo a
"f
, , a se
e
h b,
I
•
rcscauraciones" aun,
.'I
.ª tan iccho las dos
p
, .
'
que so o menciona
or ul r1mo diremos que 1
.. ,
una.
ª op1n1on
del ·
O
so bre l a esc ulru ra y la pinr
d I
.
ptnror
ñacivia
.
.
ura e a V1rg
en, no cscá clara en
1as vers iones (jue da n lo d
,
s os autores

e

&lt;

Perez-Maldo nado d. _
·.
po s i bi l i d a d " de q u e I t e e _q u e el c tr a d o p i n ro r se ñ a I ó ., l 1
.
' ª anugua escu l c
d ¡
sido hecha · • d
ura e a Inmaculada
h u b, 1cra
.
' s1gu 1en o el model
d 1
.
'
&lt;

a n o n t rn a ' a u n q u e q u e da b a ,, e I e r .
o e a P t n tu ra
las dos sirvió de mod 1
11gma o la duda de cuál de
1956).
e o para hacer la otra" (El Norte

'
Por
,
su parre, monseñor Ta . M, d
seg u n la opin ión de 0- . . p ia
en ez asegura que
d
na r1 v1a la escul t
d N
,
ra
e Monterrey
"
'
ura
e
uescra
Seno
.
es u n a copia
1 1
p1n ru ra. (" Tr:id ición ~1 .
"
ma
agrada" de la
El
.
ar1ana .. . , 1956)
pnme r autor se refiere á l
. .
seg undo, segün parece
I d
ª1 an ri_gua escultura Y el
,
'au e a a m
.
,
es Pu es d e se r " res r a u 1. d .1 ,,
l
t s m a i m a ge n p e ro
d
u
'
ª · , pues 'a llam ª N uestra Sefi.ora
,
monte
rrey.
de

Notas Bibliográfi cas
'. La C111dad .\letropolt1nna.. ( 19~() 1' 8
- D Cnrlos !'ér -- \I ¡
&gt; • r --' ·
Pág. 1O
e_ . a dmwdo adaru ... l\:rióJiw: ··u ,\ 'arre.. ?() d~ .. .
; ..
: ,
- , s~r11cmhr.: dt' 1956 ,
Trad1c1on mariana...... en La C ,
.
4 Periódico. El .\'orre 20 d . - ,
'.ªce 111. octubr.:-none111brt' dt: 1956.
'p
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Olf)l1rn1brcd.: 1956
10
ro1ocolos.
. . p. 1 \ ·h · v . .
d ¡ \'O lumen 1. año~· 1-~99· 1,.\l't'0• lllllllCn)
6A
' etas e ,\yuntamicmo d.: ,\ lo1Hcrr,:\. i\rcl111· i\ 1. ' ~e J\ o lurncipal d,• \lnntarc~
Israel
Cavazos Garz·1
de i\!on1crre\• ·
•
•' . ··eon t rO\ .:rs1J~• ,.&lt;)b • o ,,, •u111c1pal
..
1) 80- 16 -,-- •
• · ·' r~ 1unsu1cc1on es ir •I .
•
de l978 ) _ . en Rens1a Coal111tle11s&lt;! d!' !!1'.~1or111. Sal 11.f) ,_tua cmrl' Sallrllo) :-.1ontc1TC\.
s.. : . .
r, o. loahu1la. no11c111brc-d1c1L·111hrc
Trad1c1on marianna ·· , ¡ ('
~trotocolo~. iolumc;17. ~~~s -~7(~~~·1e~c(,J. ,oc1ubrc-nov1t&gt;rnbr_- de 1956.
Prot
1
' .... nurn.:ro 1()9 \r ·h· \I
.
11 ., oco os. ,·0111111_-11 9. afios 1709-1711 . .
_- ' c 110 u111c1pal de .\1ontcrre,
ii __ D. Carlos Pcrcz-!l!aldonado aclaru . .. ·. n~7\ro. 1--1). i\rchl\ n\1unicipal de \lontwc·\
, Los rostros.. :·. l'tnódico· Et l"
·, rn . o, Ir. 20 de scpt1cmhrc de 19'-6 p 1(l .
,l D
.11arro w! \ lo/// .. , - d . .
• . .
1 a efensa del !'11&lt;!blo 8 d•' d ic
"
e, tp.c 1. :, c kbrcro de 1996· ·,ccc1·&lt;í11 1). p.
• ~ 1cm,,rc d,: 1891.
1

�ion·1111c, -iuc .:\l,lcn , n la l iu,!.tJ J.: :--10111.:111.::
R.:1,::-,, '.\hmtcrrc:. l!Jll8.

J..: lo~ ..:dilk1,l~: monum.:1110, 111!1¡ . , (': ·ni lkrn;1rdo
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LA PÉRDIDA DE LA LIBERTAD EN LOS PUEBLOS
PREHISPÁNICOS

5 J..: t'ch1wo de

'

Dr. Ernc,ro de la Torre Villar
Universidad :\.ac1onal Amónorna de Méx,co

111 , J d, ~. ,ucmhrc de 1975 sccciún ~cgunda. p.2.
: "Fn t---lon1crrc1 _ España". en l:l l'orn' r· ~(
c q
. •,&lt;i L'•,·i!l~ior lk:,put.'., apar,:.:1ó en
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FI a111culo habia ~ido pui, 1icauo .tnlo e
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1975. , en /' )'S ( Pre, isiún ~ Sq?.ll rit.laJ l. m1, ,cm r, l.:
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1

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"Ccnió en iu1 tiem¡x; muy }Íltol&gt;cu/a al/11 l!J11Jl!
de 1lilxr, lo q-¡iniún que w mru-uhu wmo ~·a-ism.
&lt;mou,;_1 •11n!)•1·icúK./a-; kr;_ft'1eJ 110,· Je17111..."&gt;1/'a hi11&lt;1·ia .,dn! tocio
/a; p.:11m:üm11.."&gt;· a .111 ,7:x:11..ri pimilit H w11enrx· a la I t&gt;md, de

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klf 1."{xuvle1· HufxJ quien /legase C/ &amp;cu· que {(xkJ 17111..'\tJV
OJ1U'll111c1110 de tm diktado ¡xnrxh. se red11da a .1,,fr,,-,- que

wto"KkJ mt1.."i ptvJ /cr; pla:,m J:, A11á/11«K.: CX.11f'X.dxt d tnn:J
me1.1mn.7.\ kx..t~u11a fl Citt O'it1ai ma, ilu51rad1w11111!1CT1 a
di,qnr Ealt."i c,1r,,._,._,._ y .1i hien trJ ¡xx.k..111&lt;:r, glcnan1&lt;;, 111 wn
1111tdv de lln~ 1101 r.."idc;a·1C/¡_1 1711r.."'1Ju lm1,nt1 di! o.p1ellm
1iglas, mmu !1r, ck &lt;fnr, IKX.'lln'!i m c7x.u1 a J1lll'lllfY.n°o11:a s1
l7l'Wlr 11¡xx ¡_,. (l\U/ll0'(6' la (l',('17(,Í,/lk.'(fll&lt;: la hiwcn,rá11il/\,I
de r.."i11r,·¡11.1i1·,..,.., l'K'J (.."i/(1 r!ll\11l1lu t!ll /lle!) u ·rJ\t101d.11./cp1e la del

lliK'UlliL?'IOcli.!1/(]r1111111r.-hr;p11eH11, dd h11111t(rnJc:ne111ul

H,\HC.l-\1:VH.-\ltl'I \
/M,n,J n..,,,L lfa1.,.

Fuentes para su estudio.
Bren análisis crítico.

Precisa r las futnte\ p,tr.1 el cm1dio Je un penoJo hi~1órico, e~ c.m.:.1
diFícil. La dificultad se .10.:1111í.1 cu,rndo Lt (poc.1 en t.1tcstión rn.1 lcj.111.1
cul1ural y cronológicJmrntt. '.\ueqra hiswri,t prcht~p.ínic.i c,t.í di,t.11m·
en lo cultural, menos qut: en el 1it:111po, .1t\ 11 ctu ndo ,1 menudo l.1

~ot,

�- d.
. b, kce 1 \U Jesu)!lOLiinicnlO, mis t¡uc .1
sintamos a!1orar. Es.1 isca11c1.1 o c_L ·1 :. '
.,
d"fi ·ulnd de 1,11111 1e1011.
.
l
incomprens1on o a 1 1c .
•. 1 . 1 r1 ·1&lt;)11 (k otr.1 ~upeno1, e
. 'd
I l oor .1 in1p ,111 . L
.
.
Oism1m11 a una cu tur. r
. i . i. un ¡1rincipio1. L1 ,·1c¡.1
. .
J ,t s1Jo ,e nUrL0 UCSL e
desconoc1m1enl0 e Pª ·
· .
_ , Je Jc,;cruirl.is". L1 nueva
f
, \' cll 1 m1sm.1 ~e OLupo
.
culmra mvo sus ucnc&lt;:s •
•
. compr-:nsibks, no J,1 para
,
b.,
os:i.s ncro extr,111,1~, tn
, 1
descruyo tam ien , numer .. ' r
-l . "Sea como hiere - segun a
d·bun
o::i.rcLer
L ,1r.1s.
.
1
sus autores a 1os que e · r · d
' f\'Íll1 -1 lo menos, os
. , d 1 b· 1conven rl't110S en que: :,e • •
..
1
opinton e caz a ceca, .
. rernrdar .l los h1¡0s. o,
d.
arre mnemomco par:i
,
jeroglíficos como e un
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en dia comrni&lt;l.1s, de toda suerte fueron s:1cad:1s de cód1c&lt;.'.S 1ndíge1u~ 'un
ranco sospechosos para los religioso!&gt;. pero que represt:man sin emb.irgo
las costumbre.&lt;; y las !eres Je los indios.
El ,1rzobispo de S:11HO Domingo y prcsidcnre Je la scgund.1
audiencia l'rl México, D. Scb.1srián Ramírez de h1cnlc:1l, escribe al
monarca, el 3 de noviembn: &lt;lc l 532 una carra con relación a la cedub de
1530 que ordena se averigüe el origen de los esclavos indios para sol rarlos
o mantenerlos en ese esraJo, así coma para aminorar los abusos de Nur"10
de G uim~n•. Esr,i carra conriene imporran rcs daros relarivos .1 los
esclavos, proporcionados ,1 Fuenleal con roda ~eguridaJ par los religiosos
de San Francisco.
En el año de l 535, el licenciado Vasco de Quiroga, jurisL1 de ampli.1
culcura, susrenrada en la tradición del derecho romano, crnonista,
crisriano abierto al soplo de las nuevas ideas matizadas con la cradición
secular, envía al Emperador una Información en Derecho, sobre algunm
provisiones del Real Consejo de Indias". En su infornución, analiza
Quiroga la esclavitud como institució n desde un pun to de visra del
derecho romano. Señala sus elememos y la c:iracceriza con fino sentido,
dem ostrando la inexistencia de escbvos prehisp:ín icos, cal como se habían
concebido por una menral idad europea, y así no dar lugar al
mantenimiento de esa siruación por p:m e de los españoles.
De la misma época, 1536-1 541, procede la Historia de Las Indios de
la Nueva España de fray Toribio de Benaveme, Morolin ía, así como sus
memoriales mas recience/'. De esta obra se expresa con elogio el Sr.
lcazbalceca: "obra encantadora por b sencillez de su narración y que
describe por rodas parres la bondad y la modestia de su venerable autor.
Crece aún más el interés que inspira porque, desnuda de inoportunas
digresiones y moralidades, nos presen ta un cuadro vivo de la época más
interesa nte de nuescra hisroria" (la de la evangeliiaciónt .
Gómara en su Crónic1t General de las I;dias, sobre codo en su parre
1
segunda dedicada a la conquista de México ', recoge las nocicias dadas
por Corrés en sus carcas, así como informaciones personales que le
permiten acertar en sus observaciones. Es la s uya una obra que da
utilísimos da tos. La mención que hJce en su segunda parre, de las fiestas
Y costumbres indígen;is, la hizo con vista a la obra de algunos religiosos;
quien sabe si los mismos empleados por las Casas y urilizan&lt;lo la llamada
Relación de Z umárraga.

711

�11

El Conquistador Anónimo , testigo presencial de la caída de un
pueblo, funda su importancia en el interés qu~ en su ánimo de soldado
despenaron cierras maneras nuevas a su mentalidad. Como un panorama
general, en el que no puede uno derenerse en los detalles, así es su obra.
Para un estudio psicológico de la conquista, esca obra es fundamental. A
nuestro rema proporciona algunos daros.
La ReLac,ón de Andrés de Tapia con maye-res daros que la obra
anterior, pero desgraciadamente trunca, es_ un_ vivo re~rimon'.o de la época
en que Fue escrira. Su autor, hombre principal, ~as 1nrel_igenr~ que el
anterior v más dado al detalle, nos conservó un valioso rcmmorrio de los
14
días del~ conquisca •
Con la obra de Gómara, sobra ,v carece de novedades,
la Crónica de
JI
Nueva bpaña de don Francisco Cervantes de Salazar .
''El príncipe de nuestros cronistas" Berna! Díaz del Castillo, más
curioso, inreligence y capaz que el_ Conquista1"or Anónimo y qu~ Andrés
de Tapia, nos deja en su obra escnra en l 568 daros de reconocido valor
para todos los cernas. Profundo observador, quiere descubrir en cada cosa
extraña para el, su esencia y sentido y a fe que lo logra muc~as veces, a
través de un lenguaje, llano y castizo, base filológica del acrual .
A cravés de la línea de su compañero de latinidad, el P. Olmos, Fray
Bernardino de Sahagún en su Historia de Las cosas de la Nueva J::spaña
logra alcanzar el primer lugar como tratadista de nuemas antigüedadt:~. ~
su cuidado, celo y paciencia debemos el que se haya conser\'ado la nonoa
de los hechos v hombres del pasado. Como Olmos, bebió en l,t más pura
de las fuenres~ )', de los viejos y seiíores principales, recogió todos los
daros indispensables para su obra. Con cbridad seiíala la esclavi_rud y el
cautiverio y nos deja con eso un medio incomparable de conoom1cnco.
Es la suya obra de ncces:iria consulta al que se ocupe_de las cosas ~i:uq~ias
de la Nueva España, v con razón alguien le llamó la Suma de Arnenca ..
Nieto de Nezahualpilli y de una de sus esclavas, Juan Baumra
Pomar, como principal que era de Texcoco, conresró por su Re_lación de
Texcoco, la instrucción inrerrogarorio que por órdenes de Felipe íI se
repartió por rodas las provincias de América, con el Í!n de fo~t;1ar"la
hiscoria de España y sus dominios. Según se desprende ~e b R~l,'1cion, ~l
9 de marzo de 15 72, se :icabó est:i Rcbción de l.i &lt;liscrcpuon della
Representa, sin rener prere1niones históricas, valiosa fuente de
1
información ''.
Diego Muñoz Camargo, el segundo de nm:srros hist?,ria&lt;lores por su
nacimienrn. pues el primero lo es Balras.u Je Ohrcgón . en .,u trunca
712

Historia de T!axcala, proporciona &lt;latm de singular v;1lor. sobre todo en
cua~to se relacionan_ a esa provincia (¡ue sostenía extrañ:.i lucha con los
me~1c&lt;1~0~; por el afán de estos últimos de hacerse de víctimas para los
sacnficios .
. La ~elación de los Se,íores de la Nueva España del Oidor Alonso de
Zoma, sigue a Fray Andrés de Olmos, a Mocolinfa y :i. hancisco de las
Nav.ts, y por tanto es obra bien cimentada como exrracco de las
anrer~?res a lo gue suma el conocimiento y observaciones personales del
autor .
Des~ués de la _obi:a _de Sahagún, la que nos revela mayores daros
;.obre la epoca prchispa_nica, es l.1 del dominico Fray Diego Durán,
en cuya obra -c~mo dice lcazbalccta- acudieron a beber muchos de los
que la sucedieron· ' y guie~ "estaba más conforme a la librería anrigua"\
cal vez parte de esa librena era la obra de Sahagún. Su importancia por
codos conceptos, aún por el último, es capital de nuestro estudio:'.
A Diego Durfo, sigue el P. Tovar, auror del llamado Códice
Ramírez_, ~uien extracró la obra del anterior"'. Por haberse perdido una
obra_ ong111al suya por ~a cual sí sería anterior a Obregón, pues e"
mexicano, hubo de recumr a la obra de Durán, ,1 la cual siguió para hacer
la suya por orden del "virrey D. Martín Enríquez teniendo deseos de
s;ibe_r de _estas antiguallas de esta gente, con certidumbre, m.mdó juntar
las l1brenas. gue ellos tenían de estas cos.1s, y las de México, Tezcuco v
!ul~ se las trajeron, porgue eran los hist0ri,1&lt;lores y sabios en escas cosa¡_
Envióme el Vi:rey esros papeles y libros con d doctor Porrillo, pro\·isor
de este Arzobispado, encarg:índ9-me lo.'&gt; vitsc y ,ivcriguasc, haciendo
alguna relación p;1ra enviar al re\·"· .
_El P. Ac?sra _se sei~·irá de Ía hisrori,l de Tovar p,Ha escribir la panc
relariva a la historia antigua de rn Hisroria Nanmzf v /Y!oral de !t1s Jndl{/s ·.
. La Historitt Edesiásr,'cd lmk1mt de Fr.1:· Je;ónimo de 1\ 1cndiua.
escnra en un lengu,iie perfcuo y con la base t:11 Olmos. ,\1owli11i,1 \· orrm
religiosos, ral \·ez S.1h:1gL'111 y rdcrid,1 a l.i ev.1ngcliz.1ción de bs · ticrr.1 ,
nuevas ~uarda así mismo impurunci.1 pact el es1udio de 1.1 épou antnior
a la venida de los espa11olc!&gt;. Prof'und,rn1cn1e Jocumemad,1, ,l tr;ivó de \ll'I
numerosos capítulos no, de.,cribc Lis costumbres de los pudilos ,1ntit:um
)' la luchad:~ los rnisionnos por rc.1lin1 L1 conc¡ui.,r.1 e,piri1u.d )' \',lrl,l; ,u 1
costumbres .
Del hijo de un princip.il inJio dt Lt \'uc1·.1 E'&gt;p.ui,t. l krn.u1J 0
AJva~ado Tezozomnc. pro\'Íl·nt: L1 Crri 11f(¡/ ,\ft..\·m111t1. Se dice Cuc c,crir,1
en 1)98, pero hay norici,1 de t.¡ue l.1 rnnnLi&lt;í i\ lowlin i.1 . [)l' c,1 ,1 11 1, 1 ,1,1,¡

�como de otras Je .iurores indígenas. dtjl) lc.11h.1kcr.1: "Consum.H.Lt Lt
conquista e inscruidos los 1ndigenas rn 1rneqr.1 cscrirnr.t, ri\',1liz.iron Lon
los misioneros en los rr;1b;ijos históricm, cmprrnJi&lt;:ndo con l.iud.1bk
celo, la t.treJ de comerv:1rnos lo que h.16iJn .1pn.:nJido d&lt;: su'&gt; m.1:·orl'\ .
Más que Je ellos, pues er.rn pcqueí1m ,1 1 momrnro dl· l.1 conqu1\l.1, lo
aprendieron, como los frailes de los \'Íc¡ o, :· princtp,1k\ y de: lm m1s1110,
códices que los religiosos 9u1cne, le,, debieron educar k, J1cron . Sin
embargo de esa idenridad (k fuentes, supieron dar ,l ~ll\ obr.1s un sello
muy peculi:u de factura indígcn.1, Jifícil de rnco11cr,1r en 01ros cscritorc:~.
De ese sentido propio de IJ tradición, nos dice Oro,co y Bnr,i: "ningu1u
rradición me_xicana nos parece m,is genu111a que l.1 conserv:id.1 por
Tewzomoc" '-. Su importancia p.ir.1 IJ esc!Jvnud es gr.111&lt;.:lc:. Se ocup:i con
preferencia de los cautivos que resultab,rn de hs victonos.1s gucrr.1s de
conquista de los mexicanos. Subraya con empeño la !orm.1 Je hacer los
sacrificios y sus prep.uacivos.
Otro descendiente de Reyes. Fernando de Alva Ixdi lxochitl. escribe
numerosas obras. parJ. lo cu,11 se documcnr.1 con los ,111ci:inos v señores de
representación, coteja sus escnros con los códices indígenas v los cerrifiu.
"lxtlilxochid recoge !:is tradiciones cczcocana~, ~uva ~bscuridad v
contradicciones cr~e h:iber disipado; pero se halla ta~ lejos de habcrl~
consegui do. que queda así mismo enredado en las concr:.idicciones"". El
sentido de su obra es el de una petición ' . Sin embargo, :.i él debemos b
conservación de las Leyes de Nezahualcóyod, y ~ezahualpiczintli, que
son la mejor demostración de la exisrenna de un derecho anterior a la
Conquista.
"Rico con los trabajos de los que le precedieron, entró el gran
Herrera, en la espinosa rarea de referir los hechos de sus comparriotas en
el Nuevo Mundo" -dice Icazbalceta-" y en rigor que sí se enriqueció con
los datos ajenos'•·.
De !J Monarquia Indiana de Fray Juan de T orquemada, puede
decirse lo propio de Herrera. Aprovecha las obras de Morolinía v
Mendiera. Una crícic1 severa dice: "recogió los escritos de los misioner;s
1
para tener su obra con recazos de ellas" , "aunque también ruvo la buena
fe de anotar Li fuente de sus noticias'' '~.
Excluidos Fuenleal y Quiroga que pertenecen a otro sistema, el
jurídico, con T orquemada se cierra el ciclo de las obras hechas con un
sentido histórico, aún crarándosc de las Relaciones. Encontramos en clla.s
predominanremenre, l:1 idea religiosa, pero ajustada al hecho que se
narra.

~oturini , _Ycyria y Clavijero, lejos Je .aquellos en el tiempo, siguen
un sistema J1ve_rso y e~tfo alejados aún del espíriru religioso de los
P:Jm:ros. Bocu:m' _rcurnó m,ás fuen:es par~ la hislOria de México que
ningun otro h1sronador, mas sus frutos h1eron reducidos. Lis obras
reco?idas )' que corrieron mala suene, fueron aprove&lt;.hadas por don
Manano Veyua quien nos conservó por copias mucha~ de ellas. En
cuanto a la obra de esce úlumo. formó, en opinión del señor Icazbalce1a.
"la primera Historia Antigua de México, digna de cal nombre" '''.
F~ancisco Jav!er Clavijc:º• escribió la Hisronll Antigua de México que
el :·. C~;vas _c?~s1de~a la _pr~mera gran sinresis de la Historia Antigua de
M~xte~ _- Ut1l1zo la nea 61blioteca de los jesuiras y dispuso de material de
pnmens1mo orden. El señor lcazbalcera da de él una opinión un canto
dura, quizá_ por hacerse partícipe de cierras opi,niones que él combad/,
pero s111 de¡ar por eso de reconocer sus méritos•·.
. C~n la base de Góm_ar.ª,' Bernal, Díaz, Herrera, Pedro Mártir, Salís y
el m~les Rob~rrs~n, escnb10 Prescort su obra. Bien documentada y bajo
un sistema cienriftco, ofrece un buen relato de nuestra historia y es
aprovechable para cienos daros''.
Lord Kingsborough, reunió en sus Antiquities of 1\1.exico publicadas
de 1830 a 1848, gran número de obras casi desconocidas. Su obra fue el
principio de la resurrección de nuesrra historia•·•. José femando Ramíre7 •
r~m_pió el _silencio de nuestros hiscori:.i.dores. Dueño de magnífica
biblioteca dispuso de abundantes materiales para sus investigaciones. A él
se ~~be el conocimiento de muchas obras que se creían ~)erdidas v el
~na!isis de ~;ras. Sus estudios nos proporcionan conocirnie~ros
1nd1spensables .
Jo~quín García lcazbalceta, hizo por la historia de México lo que
Marcelino Menéndez y Pelayo, por la Literatura Española. Hombre de
magnífica preparación, con fuentes de primera mano, su labor fue de
~nor:11e i:11porrancia para los investigadores, ya que con empeño e
i~teligenc1a poco comunes se dedicó .1 dar a la luz obras bases de nuestra
htstona•&lt;&gt;. Produjo así mismo estudios relativos a la época de l:i colonia 110
superados.
A Manuel Orozco y Berra, tocó hacer h síntesis de nuestra historia.
Después de haber "reconocido y extractado innumerables documentos'" y
con un mérndo rigurosamenre científico, rehizo nuestro pasado d~
:11anera_ admira~le. La sobriedad de sus juicios así como su cap:icidad
tntel~c_r'.va le hizo penetrar lo más hondo de los problemas parnos.
Percib,o con talento los fenómenos religiosos, polírico sociales v

-15

�económicos del pueblo mexicano y dio acercadas y justicieras
concl usiones. Difícilmente se podrá superar esta obra de tan insigne
invescigador•~.
Fuera de la categoría de estos eres últimos escrirores, se encuentran
1
los siguiences: Francisco Carbajal, cuya obra t:S de l 86t Bian ~ ,
Lerourneau 1 1, Kohler, con su magnífico escudio sobre El Derecho de los
Aztecas para el que utilizó las mejores fuenres. Su ,Jbra ha servido de guía
para codos los que han tratado algún rema conexo a la organiz.ación social
de aquel pueblo. Con un criterio jurídico moderno, esrudia las
insriruciones indígenas y las somete aun análisis riguroso, como si se
tracara de insriruciones actuales, sin hacer la distinción que salvó a
Quiroga. Su obra, repetimos, ha sido el fundamento de rodos los estudios
jurídico sociales posteriores':._ Herbert Spencer, dorado de un criterio
positivista y a través de la escuela sociológica, hace con la base de
Torquemada y Clavijero un ensayo sobre la organización social de los
,rnciguos mexicanos. A b m1snu tendencia obedecieron Biarr y

Servidumbre y vasallaje
r,i/,

magnífica. bibliograÍíar,,_

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0

Lerourneau' •
Alfredo Chavero invesngo en Lis fuentes principales y realizó
estudios de utilidad para el investigado/'. José Cant1.'1 Corro, presbítero
uciliz.ó las obras de sus ancecesores y dejó un original trabajo sobre la
csclavitud'1 . Mariano Cuevas ha publicado numerosos documentos de
gran valor para nucsrra historia. Con un fino sentido crítico y de
imeligencia aguda y precisa, ha formado sus colecciones"'. Moreno'- y
Cevallos Novelo'b en tesis de Licenciatura, siguen las huellas de Kohler
con un seiuido jurídico sociológico. Toribio Esquive! Obregón, de
tendencias netamerue hispanas, no reconoce validez al derecho anee/' .
No así Lucio Mendiera. y Núñez. que se ocupa de él con profundo
inrerés00 • Wigberco Jiménez Moreno y Salvador A. Mareos, lograron
hacer de la incerpreración dd Códice de Yanhuidán, una obra valiosa por
cuanta al mérodo empleado, los conocimientos utilizados y b seriedad de
su investigaciónb1• José Bravo Ugarre, ha publicado dos volúmenes de su
Historia de México, magnífico compendio por su contenido y si)rema. A
grandes rasgos sintetiz.a los hechos más salientes, p.1ra lo cual uriliz.ó

1íe,itk, romo inm1e11i1h.1 lifi°irr.;1 y

e/ Rr, (Í;,

'JUS,

&amp;,lf IU1l1í11U1SJ' il'/"iQrfa¡

mmx/Japor tis obras.

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C-rmimMt:,:u:,m11 C,rp. fil.

Sometidos primero, seiiores des ués lo
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imperi o. De la pobrez.a del isl
p . ' s mexicanos logran formar un
.
ore Y su¡etos 1 los de A
1
a1ianza con ellos v loor:rn op '1 E r ,
tzcapotza co, traban
, :,
acar os sror¿ados
comarcanos Y los someten a l
··¿ . 6
guerreros vencen a los
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nqueza aumenta Al c.¡u"
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mejor de sus guerreros com
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1.
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pue61o v perdamos nuestra tier .
,
1ospn.:c10 e nuestro
d '
ra Y seamos vasallos d , , .
que e nues¡ra bella gracia a ll
d
e extranos, sera bien
rrarados".
~
e os nos emos, por ser de ellos bien
Las cierras de los sometidos
.
"muv moderada , c~d
. · relp,ima~se ª su vez en un principio
,
,, " " ,1 uno igu:i mcnr · '
d'fi d
'
medida que se iban esmrificand ·¡ . 1 e ' mo ' Kan o el reparto a
.

·

,

o a~ e ases.

Al mismo tiempo que se les avasallab,1 ,
.
. .
de ello, se les imponía un·t ol l. .·, ': como ~onsecuenc1:1. &lt;l1rccca
·
·
) ig,tc1on rnbut·1rn
1
•
mexicanos hubieron de suf · ¡
' ' que os.. mismos
.
nr a asem.irsc c.:n el hoo L· 'b
su¡eta ,1 rcgl.1s formadas de IC . d .
1 . . ti . a m ut:icion c.:sub.1
.
..
. lH.:r o con e tiempo v IL
l
_ I r
. ig:ir en c¡ue se 1.tcí.1.
Asi, mismo iba de '1euerdo con
a 1onn.1 d(' 1J · · ,
¡1
.
esa rnodalid·iJ· .. ,\ 1
.
, mision e e vas.dlJ¡e.
G•ornara seríala
d
· · , os enemigos que 110 1
l .
s1r,o se ren ían dando cu
l
.
.
,
os com );rn.111,
ero,&lt;,, P uma¡es 1e¡uelos de 0 .
1 . • ¡
otras cosas de precio: to . 6
1 '
. , io y p :n,1. piet r,h :,·
m ,1 .111 ,1 o~ qw.: lu.cnn
.
poníanles .1lgunos tribuws· l los
. d e , . esto por J1111go\ :,·
,·
que se e,e11Ji:in 5 1
,
por esciJvos, que lL1ma11 ·11
. : .. 1
•. J os vu1u,rn, íe11dí.rn
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,.
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.
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j, l s 1111:xicano,. a pn:1r dt: l.l op1n1on
.
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de lxrli1xochid.

Clases sociales

1 .

B•

.
a de cont1u1H.1
\. \,,-1s1l1Ji
· • ·c :tncenorme,m: ~eña!Jdo. ·se

.
c:·1 .
1·smo se man.:ó b1t.:n pronto s111
.a¡o ,e 1s1scem.
1
MexrcJno.
e cenrra 1
consmuyo e mpeno ' .
. . ti icu1 il Y .1ün cu.rndo ~e

sccma s&lt;:mepnrc , , . ' .
.
llegar ,1 consmu1r un s1
.
c1'&lt;lo· no por em se de~truyo
., d · ·
· los pucbl os 'iome
prercnd10 ar in¡erenci.l ª
. . , •. n lo h KÍan desde .\léxico
f de cuenras ~, m ren en l,l '
.
el mrema,.d,que la in , cipes
.
•
,
.
al
poder
del Empc:r,1dor.
vJSJ11 os su¡etos
. La
donde res1 1:rn os pnn
recieron clases jcrarqu1ndas
· .· · d l pueblo se perf'I.
I o Y apa
.
.
orga111zac1on
.
L ·a sido en sus primeros Jnos. .
. e
nmero
-ta1cua 1h,llll
d
admin1srrattv~menre,
las clases al:iciegas se formaron orras e
' después soc1a_lmente . Ju1_1dco J orlos .:m:sanos ~mercaderes.conocidos
d.
·c1ón consrnui as P
·
·
ll l
me 1ana pos1
I
.. ( h ca en plural) .v ¡unto a e .ba a
1
b de ''poc 1recJt1 poc ce
éstos con e nom _re . d •·1
. 1 11·s" hombres de n:nurale2a li re.
•
.i
r:mos e o~ ca pu 1 '
•
d1
c.uegona ue propie
h
Ies,, ,1p..•rceros libres ' criburanos e
,
b
·
"los
mace
u,1
d
En gr,1 o mas JJO,
'
10blc J. quien tributaban as1 como
duei'w del rerreno, gener::1menre un ,
'
J,

g

,

1

a! Escado'· •
•
• • ,
I .
ó!o .rnre el dignatario a quien
No t&lt;:nían 1mpos1c10n esrat:1 , sino s
l '" los conocidos con
bbrab.111 las rierras de servicio as1gn,1das J su ernpl) co ,
¡
'' {semdores de c.1sa rea ·
d ..
el nombre e recca eque_
. L~ .. d., la merrópoli e5taba una clase
d . d &lt;l la ¡crarqu1a y 1ue1a 'Deseen 1en o e
los 111:weques o
.
de los senores
- · que los somen·an·
·.. ,.~ El
·1·bre de servidores
l •
semi,
l f os de la cierrJ a nuevo senor .
rblmaitl que daban ~arre d~ os_.;rlo ocupaba IJ clase &lt;le hon1bres 9~1e
último escalón de la ¡erar9'.11a sodu ' , emilibrt: \' a los que se conocía
hJbía perdido parre de su liberta , s111 ser s
.
-18

con el nombre de escl,1\·os, por utiliJaJ del tt:rmino, no por corrc!,ponJcr
en su esencia. Denrro Je un régimen teocrárn:o mdit,H la cl.hl' sacerdoral
ocupaba los prim&lt;:ros lug;ire~. A g1,111Jl'.s rasgos esr,1 t:r,1 Lt orgJni1..1uon
social de los mexicano~. Ahora bit:n, dentro del grupo numt:roso. l.1 vida
no se .1jusrab.1 a los cánonl's preusos, sino (llle sufríJ rcbpm1encos. Los
calpullis no daban ab,mo parJ proporcionar cierras a coJos los que rcnÍJn
a ellas dcrecho. La población 1..reci.t. LJs cierras conquisradas reparriJnse
enrre los señores y guerreros principJles, quienes las daban en usufrut.ro a
sus antiguos poseedores. L1 pobbción urbana no p,1rticipaba, sino acaso.
de regalos de poca cuanría. Así. la c11egoría de macehuales crc:cía y como
base del pueblo, servía de sosr1:n a las clases elev.1das.
Tal siruacrón la pudieron bien pronto observar los primeros
cspai1oles gue se prcourp.uon de los problemas Je los indios. Don
Sebasrifo R.1mírcz. de Fucnb! en carra dirigida al I:-.mper:tdor en 3 de
noviem bre de 1532 señala la hondJ diferenciaoón gue cs:t cl.1se sufrfa:
"los gue son pecheros, así c:n conrribuciones pcrson:1les corno reales, se
llaman macehu.des, y éscos eran y son ran súbdicos, gut: aunquc los
macaran no hablaban, y a los que de esros el señor deLÍJ que era csd,1vo
aquel lo era'"''. Vasco de Quíroga subraya esa diferencia al reforirse .11
problema de la esclavirud prehispánica que trataba de evitar sugiriendo se
cnmendJra la cédula de 1528 que perrniría l.1 csclavirud y el herrar a lo~
indios, que se modificó el mismo aí10, así como la Cédub de 1530 en
que se encargab.1 a las auroridadcs abrieran un:1 inves11gación sobre los
abusos exisrenrt:s rocanres al rcscare de los indios, averiguación gue dio
lugar al ju rado mixto a. gue st: refiere Quiroga en su lnforn111cion en
Derecho Jel afio de 1535 ". Dice el licenciado que b cé&lt;lul.1 que permite
b escLwirud: "quita l.1 vida con las liberrades, íl -iqucscos pobrecillos
maceguales que son casi roda l.1 genri: comün de guien estos se:: sin,en,
que son los que a título de esclavos, sin 'icrlo m.ís que yo como delante se
dirá, ahora por la nueva provisión han de ser herrados y vendidos y
comprados sin ninguna piedad ... '
Gómara los compadece: "servíanse de ellos como de beHias en l.1s
cargas, cJminos y edificios''; com,ibanles muchas veces los hijos p.trJ
sacrificios y banq ueres, que era lo tirano y cruel. .. "pechab.u1, &lt;le rres que
cogían uno, y alÍn les t,lsaban l.1 comid,1 ·: y Jgrega: "no usaban vesrir
buena m.rnta ni mirar ,1 su señor... ", si no pag,1ban l.1 renca y criburo que
debían, quedaban por esclJvos hasca pagar; y en fin , los sacrificaban
cuando no se podían redimir" , y &lt;..on un;1 explicación de índole
económica que se adelanra a su nempo nos dm:: "Las reptíblicas no

�.
podían librarse de b servidumbre.,
por c~:1,sa, de la -sal r
por maner.,1 qui•.. viví-in
• muy· traba¡ados ...

O(

ras mercaderías;

El derecho
',
Al lado de normas
.
, n derecho que 1ie regia.
El pueblo mexicano r~nia u ,
. d car.ír rer ¡1ositivo como Lis
¿· ias pose1a orras e
'. . .,
puramen te consueru inar '
· ídicas ouía 1nsp1rac1on
•
l
s
leyes
Tezcucanas,
norm.
1
s
¡ur
.
o
que representan a

Para los azrecas.
d
b , duras su legislación era
eblo &lt;.: cosrum n.: 5
'
. .•
d
Bror:ida e un pu~
h ,
. niegan roda orga111zac1on
.
·
.
Autores
que
¡
excesivamente n gurosa . . , .
. . defienden celosamente ca
, .
l
blos preh1span1cos, ono~
H. .
J.und1c1 a os pue
1·¿ d-,. las Casas en su mona
ando b rea 1 a · - ·
l
1
adelanto cu tura · exagcr
.· . del sistema:
,
d
.dea escueta pero precisa
¡
Apologética nos a llna 1
.
.
// einosy le"es por lm cunes se
" H b 'a pues, puces en i1que os r
.t. .
l ,,
a t'
re zíblirn( e11 el csrndo po!tt1w y rempom ...
conservaban nque!fi1s 'P d
·, d ¡ . , en el seiíorio mexic,1110 era
De los jueces el rnpremo, esprw e IC)' b. por el oficio era
·¿
l
O ·uez ma¡·or, CU)'O nom ,e
el prest eme T J'a caruo · )' opcw
,h : d proveer rn las cosas de n
e
l 1
Cihu.acoat .. · cm
e.. d d I
,
,a di' fas causas que se
··
In hnoen n e reJ, 0 )
. •
gobernaoon Y en
L .
&lt;
eran solas las crimmosns,
devolvían a él por rtpe rmon, y e.trts . . .
"
.
i'les
no
se
flllelaba
de
111
JI/St1c1a
mayor
.
I
porque de as cw •
r

ª'

.
, del residenre superior. que era justicia
Había orro ¡uez &lt;lespluesf~ . .p ·r1 e cecad v su oficio era conocer
a ª
'•
-d
b de aque o 1c1O. era
l
maror; e no m re . .1 . v cri. mina
1 .
, or asesores v acompana os
es, tenia
P ,
.
de rodas las causas civi e~ .
b
A I . acad el ctul era como
d I s cu:-iles llama an co n,u1.
, .
~
d
otros os, uno e o
:f l I l
que quiere decir regidor. Estos eres
·¡
al otro av or ac,
L
1
,
alguac1 mayor, Y
. •
¡¡ oí:1.11 v libraoan J5 c:-iusas,
.
'. e ¡uncamente con e os . .
1
1
re nían sus ren1enres, ·F-1
.
'I ·1 T l.i.c:rn:car, que a
. . , de bs sencencias, so o e
pero en la pronunc1ac1on
,
I· ba par-i ·rnte el Cilrnacoarl.
. . .
b raba De este se ape •1
' '
,
b
JUStlCta mayor se nom
.d A d. .. El audiencia rema por nom re
"H b,111 asm e u ieniut.
d .

iban a orros dos jueces mayores, que llaman recuirlato, y que siempre
solían ser parienres del señor, y estaban con él, y llevan ración Je su
despensa y plato. Consultan con los señores cada mes una vez rodos lo.s
negocios, y en cada ochenta días vienen los jueces de la provincia a
comunicar con los de la ciudJ.d y con el rey o señor las cosas arduas y
cosas corrientes, para que proveyese y mandase lo que más convenía"-8•
Esto en c~ anto al centro. Las provincias tenían un sistema judicial
organizado 1.
Para iniciar el juicio se utilizaban los alguaciles8º. El juicio era
generalmente oral, y las pruebas orales y escritas, así corno en muchas
ocasiones los fa llos. El sistema probarorio perm ite aventurar es¡;¡
afir mación. Presencábanse resrigos de los que dice Las Casas: "pocas veces
se hallaban falsos, porque no osaban decir orra cosa sino la verdad: lo
uno, por temor de la cierra, por la cual juraban como por cosa divina, y la
forma del juramento era poner el dedo en la cierra y luego allegado a la
lengua, como sí d ijeran: por la d iosa tierra, o divina cierra que nos
sustenta y mantiene, que diré verdad; lo otro, por miedo de los jueces, los
cuales eran muy solícitos y sutiles en interrogarlos, y cuando alguno
hallaban fa lso, rerriblemenre lo castigaban"' 1• Para las pruebas: "había
pin tores, ,como escribanos que anotaban los puntos y términos del
lirigio ....,~.
El noti ttcador de la justicia o "el que la manifestaba era f ecpoiod el
pregonero, cuyo oficio era de gran honra y :iuroridad porque decían al
pueblo la volunrad del re/J; y el ejecutor, era el Coahunac, que era el
alguacil mayor, por sus propias nunos""'1•
En cu:ll1ro al tema que nos ocupa, tenemos que Sahagt'1n nos habla
de que en las casas reales o en los p.ilacios de los señores había salas en
que se administraba jusricí:i siendo Ll primerJ de ella, en la 9t1e residía el
Rey, los cónsules u oidores ~• los noble~, quienes .icom1mbran lihcrtar J
los esclavos hechos sin justicia" .

. T.r1tzo11t1
z
·¡·ISt/'1, ) , así podemos. enr
. ¡ sentenoa,
L
Tlatzontecoyan, a , ;r
l { i ar donde se pronunoan as

Existía para ejecutar Li ¡usricia un sist&lt;:ma carcelario org.rnizJdo.
Cortés, Berna! Díaz, S:1liagü11, 110s mcncion:in un ripo de drcelcs
destinadas :i los cautivos de guerra en lJ cu.d les cc:bab,1n ra1 a sacri ric1rlos
posrenormence.

e
.·) r,&lt;:s·
h l I· &lt;le lm jueces v sus ,unrn
. . "I .os jueces
Gómara a su vez nos ,1) .'1 .
61 :l'ienen renr.1s \º lug.ires que
eran doce, codos l:o m_b~es dancuno'&gt; y i;~~ c:st;s,1s scnc,1J.1s. L{s archcioncs
. del~" ¡usuCla: ere1m1nan , ,
son propios

Las Casas se refiere a elb~:
tcn 1,111 dr..:t:k·s aspcm rn-1s.
señaladamente, donde rnerí.i.n lm de crimen _r lo,, presos en gucrr,1.
Esraban en una casa oscura o Je mu_r poc1 d.lfidaJ, y rn cll.1 l1.1cí.rn un,1
jaula o jaulas, y .1 la pt1crra de l.1 c1s.1, que cr.1 pn-iuc:ii.t tomo pucn,1 de
palomar cerraJ,1 por de fuer:.i con r.1hl.1~ y .mi111.1d.1i, gr.111dt, pic:dr.1, ,I' ,dlí

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.rnriguo para ,1provech.ulo, ) con l mo
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. , i .a c , er ¡und1
ca¿..1 esclavo pod1a rener
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h ,, s redimían; aunque pocas se
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·, l d ,1 CU'.11 mue as \t:CCS . e
,
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mu¡er y pegup, t:
t . . b 1ucho v los manccnian los amos .
rescataban, como ellos no rra Jaj,1 an n 1
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Don asco. para
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siruac1on o con ensa
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ro que sin t' ,1 no " .
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necesidades , pues.
ll
. •e,1ros en ricmpos de to a su
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5 'r;i) es manren1m1
íl
miserias y ,icos o mt e , 1 , d
~1··, o c1si los unos a los orros 1 .
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J, ;1ceern1n cm.,,. · · '
.
prospenda • stn ven ~rse .
l . . .·. n 1 un rn;ílisis nguroso e0mo
Se ha pensado, stn su¡ctar ..1 tnsmuuod 1·
lo que de él riene de
.
1
e¡a ·1 un mo e o por
l
el de Quiroga. quien o asem . 'd
h. . . ·a dentro de un mode o
común en incorporar 1a eselav1 r l 1 pre 1spa111c

rom.1110. 1 El Oidor ~e ,1dcl,111u
iguald.1d •

.1

t,11 aft, 111.1uó11 ,. 111t·g.1 l',.1 ~upue~r.1

En CL1.111ro .11 car.ícru de l.1 ÍnstitttLi611, l'or9m:11uJ.1 .d,, m.1 que "l.1
servidumbre de t:Stos no na r,111 pl'nos.1, como l.1 de: lm 111t1rc11m r negro,
entre los cspafíoles"••;_ l.:,11 u1.11nu .1] númno, SL·gtín Zo;·ll.1 ~ na
abunJ,rnre'''' El esclavo en esas condicione) rení.1 ..1 m.i~ de lm dned10,
apuntados, otros, a s.1ber: "Su posl'cdor o Juc110 no rrnía sobre él
derecho de muerre'' . Para poder serlo rcní.1 que sujcc.trse a ll'yes espt:cr.ile~
sobre la marcri:i. En igu.1! forma no podí.1 ser vendido sin ~ll
consenrimicnro y de acuerdo con L1s disposicionc5 leg;1les ". Tenía JSÍ
mismo el duelÍo, un derecho semejante al de persecución sobre el
esclavo,., guíen lo podía don.ir a Sll~ herederos ''"' sin c¡ue por eso pudiera
ser compar:iJ o con una cosa".
Dadas las cosrumbres de los pueblos primitivos, ocurría algunas
veces que los esclavos seguí:111 .1 sus amos a su mucnc ' . Nadie nacía
esclavo: "ningún hijo de esclavo ni esclava que c:5 mucho rn,ís. quedaba
esclavo", nos dice Gómar:1 ..,:_El parco de escbvos era. libre y lo roma el
p:1dre, esr,i escrito en el Libro de Oro'"'. Resumiendo: la esclavirud
prehispánica, no puede ajustarse al modelo europeo, diverge por
completo de él. No se le consideraba al esclavo como una cosa ni privado
de codo género de derechos aún el de vivir, sino que tenía un mínimo
que se le resperaba, el cual perdía por determinadas causas: mala
conducra, deliras, ere. Era un.i caccgorfa m,ís b:1ja denrro de las diversas
clases sociales, nacida no de un hecho pur:i.menre social, sino también
jurídico. Podía muchas veces esrar en mejor condición que un macchual;
pero siempre tenía disminuida su libertad. La situación que le asigna
Qu iroga, llena perfectamente los elementos que en la realidad cenia.
Causas de esclavitud
Acordes en el sentido de las causas que produdan la mengua de la
libertad (esclavitud) están los traradiscas. los antiguos serialan Lis diversas
maneras de caer en ella sin agruparbs, lo que sí han realizado los
modernos desde Clavijero 'r,4. con el fin Je facilirJr su estudio, y desde un
punro de vista del derecho acrual.
Así se dice que tres en rérminos generales eran las f'uenres de Li
esclavirucl: la guerra, la ley y la venta propiJ. Sin embargo, cabe diferir un
poco de esa opinión, ya que la mayor parre de los tesrimonios nos señala
que los prisioneros de guerra o caunvos eran disrinros de los esclavos,

�puesto que se les desrinaba al sacrificio. Tc1.020moc nos habb de caucivos
nrilizados en servicios, y de esclavos del Rey hechos en la guemi y dados
en présramo :.1 los nobles, pero en ese c:.1rn tal vez se trace de vasallos.
Bajo esas bases, anafrz.aremos rodas ,. cada una de las causas de
escl.1Virud.

En primer lugar, la ley.
Li ley fija obligaciones, concede derechos, tipifica delicos, e impone
pe11.1s. No se concibe sino por sus últimas funciones que se pudier.1 caer
en csclJvirnd. Don Vasco de Quiroga niega la esclavirud como sanción a
un delico
explica su :ifirmación: "porque vemos que rc:cicncn su
liben.id y famili:i y casa y lug,u e hijos y mujer v haciend:i y ajuar sin
perder cm,1 alguna de ello, y que es m.í.s en ellos uru manera de alquiler o
n:nca Je obr,1s 111 perpctu11111, que· 110 sen·idumbre que quite liben:i&lt;l .. "'·'''
Su op111ión se comprende si se enriende su posición Je jurisra criado en b
tradición romana del derecho de la cu.1l extrae, bajo un Jn,íli~is Je! nuevo
sistema, la forma en que ha de encuadrar la instirnción a que se refiere, A
pes:ir Je que admite la existencia de un derecho mere los indígenas, no
acepta su violación como fuente de e)clavirud la rnal observó y
1

''

:'

caracterizó correccamcnce.
Contrariamente a su opinión cenemos resrimonios que n:veLrn que el
deliro sí originaba la mengua de la libertad en forma de presución de
servicios forzosa. El Conquisrador Anónimo lo asevera en tal forma , así
como Oud1/'' y TorquemadJ . Así se present.rn los casos de usurp::ición
11
castigado con escLivitud pa1,1 los descrndie1w:s ,,1sí como J los hijm
Je!
111
rebelde, a los que se aumcntaha el c:tstigo imponiéndoles collera • Li
traición era punida dur,1meqtc, Layt:ndo en e~cbvitud h.1.~t.1 h Cll,Hta
1
generación, :1sí como el ocultador dl'l delito. t.l culp:iblc er.t dec:ipirado ' ·.
Fuera de esca clase de dclico~ de ordtn político, tenemos otras causas
de cipo adminiscrarivo: la falca de pago dtl rrihuto, no considerado como
obligación ciudadana sino como imposición forud.1 rcsulranre del
vasallaje impuesto por grado o por fuerza y no cxirn1ble. Quiroga1
1
menciona esa crnsa 11 ' que.: acepr.1n, Zoric:1 ' y lorq11trn,1d.1 'y Cl.1vijcni"
y que rccúa gcncralmc.:ntc.: c.:n l.i, clase.:~ m;Ís luj;l\. t\1ucltm de sus
rnternbros eran dadm en t'icl.1vitud por su_., c,1Lit1uc.&lt;, .

Lesione:. y homicidio
Denrro, :va de una caccgona
, específica Je (H·
con la esdav1rud al que c1u\ i. 1 •
e irns. tl'nen10s castigado
,, .
,10,1 cs1oncs a orra 1 . . 1 "
• ~puni,be con la muerte. salv
j'
F e1s011,1 . 1:1 hom1c1dio
0 y_ue mee 1ara p·rd,
. ·
•
d I
occiso, pJra q uicnes d ·b,1 1 . b .
e
on e os deudos dd
&lt;.: •
rra J¡ar con
,
d
envenerudor le ·1horc16
1 h,
c1r,1crer e esclavo, I" Al
'
' .tn ªP·1 ea ,1n Si tT
-1
·
queda ba como escbvo el J J'
i., .
,1 ese avo d envcnern&lt;lo
.
. •
e rncuenrc . Esco se c f;
. , '
manera: s1 la C'ichv.1 emprc11 id·
' 1 , on irrna con la s1guienre
l
d Id
' .i morrJ e c:ws·1
· d1
ese avo e ueiio Je la mujer e'iclava '·' . '
, 11lt: e parro, quedaba

°

Estupro
Dice hay Andrés de Olm . " . 1
edad para hombre, :1lguno I os. !lt a guna c.:sdava pegucñ.1 que no es de
,. J
~
' ·1 tom,i, es cscbvo el
, , , ¡,
muere,
e orr.1 manl.'1--1
I· .
1
.
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,, • ,1 curi e p
l'bgtit sc.: te 10 con ella , ·sr·
sobre e,¡-1 e 1 . ~ ¡·e
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ano es i re :· llévalo el p·1Jre'"·"
Qu1roga
'
., , llS,lll!lere1•c
¡ .., ¡ .
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·
causJme de cscl.ivirud '.
. onm cr.. J ~imple relación como

. Sin embiro-o
, º r1os p.1rtc&lt;..' mas corrccra. l·.1 pr.-imcra
Ohispo, va &lt;1ue L1 purJ ·I _. ,
.
,
n: ac1on scnnl co
.l
les1vac; para la cscl.1v.1 no d ·b. ª . . ' . , ns~nric :i y
•
&lt;.: ia tentr sancron n111g11na.

lorma v no la del
.
.
sin consecuencias

Venta de infantes

- En el Libro de Uro, lcemo,: ",j .ilou110~ \' . . .. ,
.
.
esclavo, y déspués se s:1he to l I
t&gt;
rnd1c1Ln ,dgun n1110 pur
· lo
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y de e ll os d,111 uno ~ti &lt;lut·
.
, 1 , cment¡-ieron, son esclavo!&gt;
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J ,, l 1s Ochenu Leyes e
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~etuhu,1k0Yorz1n sen,1 .in ., e. .
l l rob1r se irnpon1,1 pena
, . bl &lt;l . Si sc hora&lt;lab.1 un,t c.1s.1 P· r.
,

con nen.1 menor .
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c.1p1ra

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. \'llor podí;1 rng.1rsc u1u- detenrnnada
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Si lo robado erJ Je poco , ' J 1 l l~s '¡1ariemcs p.1r.1 evitar a
•
.· · con a\'U • 'e
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l., cosa
. '" . L.1 reinc1denc1a
cm o'J·.1 J como comprnsJC10n,
l.
, rnuvcndo
. en e
rnengu.1 de b libenad, o )tt'n rts l:, . unc&lt;li.u.1, por ahorc1m1enco, o
11
·go. del
robo~ se c.1srig,1l).1 con l,1 muerte,. e.·)llll',_ Kohlcr ,1firm.1 que el c.1sr1._
.
1
l
11no il s.1cr111c10 .
l
I
an (l &lt;TUO
bien dernn,rnt o ,1 r.
,
. . •s ·on L1 mucnc, cr.1 e e ' . º
lltl con Li e~d.1Yitud, y en e.isas g1.1\c. c.. J s de la Crónica ,\fex1ci111a.
ro
- 1 .l
s &lt;.:,1sos rom.100
.
b.
derecho azccca, y ,en.1 .1 ,1 gun~- v , , ....:ro t,unbién nos dice que a¡o
dt ciempos dd ¡rnmer y tercu R~. ·crp ,, el solo robo de un fruco
,
~ kxico m:.b ri:-,or •
·
~ loccernrna 11a l-,1,1 e'.1 i ': ,
~
mociYab.1 d Js,1ere,1m1enco .

Sc.1 ._·01110 (11,·1l', .11111 u1.111,ln ,icmprc litt· u11.1 kgi,Lh.i&lt;'&gt;n )' cosrumb1l·
riguros.1.
el rol1,1 t·1.1 (u,·ncmL'fltl ,.1,1 ig.1du:
¡11111u,ck Lun l.1 t·,d,l\·irud ,¡
'
'
no er.1 Ci.lt1,idcr.1hlc. _1· ,¡ l.1 pn,nn.1 t(1b.1Ll.1 110 ,¡11c1 i.1 ,d L1d1011. podi,1
vrndc1fo .1 orr.1 p.1u t]llt' L'011 el prt'l..Ío 1cuh1do. ,e rt·hicicr.1 l.1 pt:rd1d.1 '.
E n l.i Rcl.1--iti11 de .\lrndo1.1, ~t' t'lllllL'tllr.1n llt.1, lúpc,ro ;1 inJultm
concedido,; .1 los l.1dro11n por uno, dm ~ h.t\r.1 tic, u,os. ¡1(.'ro c..a.stigado,

inexorahkmcnrc .d

lll.ll'ln '.

Abuso de confianza
"H.tcí.111 cscl.ivo ,1l tjlll' venJi;r alguna cierra :1jrn.1 o que ruvic~c
deposir.1&lt;.L1. ,;in liccnci.i1'. ~i d bien cr,1 muchlc ~- lubia sido d.ido en
prés t.imo, depósito o .ilquiler y no ~e volvi:1 o pJgaba, l.1 misma pena era
aplic1da"''•'. El fr,1uJc c 1srig.íb.1sc con idénric:i SJnción.

Esclavitud por deudas
La c~cl.wirnd por deud,1~. ''no er.1 consecuenci;i directa de b deuda,
pero si h,1bía b posibilidad de d.u p,1go y sarisfacción .11 acreedor por
medio de ella"'-•. El deudor er:i rncan::cl.iJo en d l'cilpiloyan o prisión Je
deudores hasta pagar su adeudo con rcsc.He. o llegar ,11 pacco dt
esclavirul '", o bien cnrrcg.1r un subsriruro reledndolo de tiempo en
tiempo, que gener:dmenre era un miembro de l.i familia. El pacto er,1
1 1
fomul y Jcbí,111 pn:1cnci,1rlo cu:mo tcmgo~ ' . Esr,1 cl.1se Je escL1vitud
esr.1ba sujec:i a dos modalidades: o bien a la m.111cra común, es decir
rr:1sbdarse el deudor esclavizado a e.isa Je su acreedor para ~crvirle, o bien
podía quedar en su casa y tr.1bajar tínicamenre par,1 su sefior '~.
"Cu.rndo uno morfo por deudas. romaba el acreedor, si no había
hacienda, al hijo o a la mujer por esclavo" '", pero esa esclavilud, explica
Kohler no lo era por consecuencia de la escLn·irud dc su p,1dre, sino por
su compromiso personaf'. Esca espl.'cie de !iuiza Je familia se prohibió
en l 505 por Nezahualpilli, rey Je Tcxcoco, .1 quien imiró el gobierno de
México '~;.
Esclavitud de los jugadores
"Cuando jugaban a la pclot., y perdían \' no renían de C]lk' pagar, los
ronuban y se servían de ellos cod,1 su vida los que ganab.m; .r si eran los
que le ganaban dos o más y no les pJg;iba, le lb·ab.111 ,1] templo o cu,~· le

�,
. "''"., ), en el Libro de Oro leemos:
• í'.
b d ¡
del idolo
que teman
,
sacrlllca an e anre
. h,
d' lo que su padre cenia o
"el hijo del principal 9L'.e era ta ~r y vee~lo1:ecrecame11te ahogado, y si
ce de cierra mona por
.
d, ¡
ven ia a guna suer l ,,w ~1ás no sólo se apostaban ellos, sino como
era macch ual era ese avo . ,
"~
,
b. , paseaban esclavos ·
¡
dice Sahagun tam len ª
.
. da ·osrnmbre. Gómara
a
l .
era una invetera i_
•
Como se. ve,
¡~;Jo ·ue an el pacalozdi (parolli, especie de
comenta yis•, .dice: Cua ro uenen
. J g y aun
, m ucl1as veces sus personas para
parchasse) Juegan cuan
h,
1 h mbres ba¡·os &lt;.o_ Los así jugados,
1
E I hacen los ca ures Y os O
nl 6 1
ese avos. Sto o. h
, ano
- de cuando hicieron la venta. .
ser pasad o un
"no iban a servir asra . ,
,
d'
ar a servir durante Cierto
Ourán señala una modalidad mas: qdue po 11a p~slo en el plazo señalado,
. ba y e no 1ace1
.
·
o en canrn se rescua
h"os dice
nemp
'
'd·
l
'':
El
tahúr
podía
apostar
a
sus
IJ
'
quedaba a pcrperu1 a ·
,
Ouran

Esclavitud como medio correctivo

La esclavitud como medio de corrección era usada con frecuencia
entre los mexicanos. El padre de un hijo "incorregible, desobediente,
desvergonzado, disoluro y que_ le aprovechaban consejos y
1 1
amonestaciones", como dice Durán , previo permiso de las auroridades
judiciales, podía venderlo
en el mercado sin que pzlra tal existiera derecho
1
alguno de rescate ·~. La pena se agravaba si el hijo despilfarraba la fortuna
de su padre. Si era principal, se le ahorcaba, si plebeyo, esclavizábasele 1- ••

~

Diremos algo sobre cierras modalidades.
Para poder vender a un esclavo, era preci_,¡o ponerle collera, argolla o
cuauhcozcarl,
y "no se le echaba sin tener causa y licencia de la
1 4
jusricia" - • Este género de esclavos como dice Gómara y con él
Torquemada, estaban destinados a la venra y algunas veces al sacrificio 1' '.
El colocarles el collar era señal de su indocilidad averiguada por tesrigos,
lo que hacía perder al esclavo el derecho de dar su consenrimienro para su
venca .

l{i \

Venta por sí propio

,
.
de subdividirse en dos clases: la venta
a) La venra por s1 propio plue d con menoua de la libertad, y la
. .
f erza a la vo unta
b
.
por m1sena que u
'
, .
e nero De la pnmera nos
¡ ncaria hecha con ammo 1
•
1
P enamente vo u
,
b d osrcriormcnrc l:t segund,1.
ocuparemos enseguida para a o~ Jl r p
. fornnción &lt;.le 1535 esa clase
D V
de Qu1rog,1 sena a c'n su in
,
'
h' . b'
on "I asco
. ven
. d en por un cdcm1n o. e icuf(•)_1
l 1 ncces1·¿,l d se
1.11 ¿·1 5
de venra: os
º c::n '
·
r
. de esclavitud rorzosa ·
•t,;
El p D 'n recoge esa rornu
'
de maíL" .
.
ur,1
b· .Vd 1- veracidad de esas ::iJ1rmacioncs. En
Hisróricamenre tenemos prue .1sd e ,1 , d la Com¡uisc-i Je Oaxaca, se
d I R M crezum 1 1 espues t · '
· ·'
tiempos
e'l l ey ' íao Y ·mee e, 1h' am b re. sobrevenida , el monarca consrnno
,
]
desaro rcrn) e sequ , ,
.
h..
ellos mismos por ese :1vos
y aconsejó a sus súbditos vendieran ·~t~usd·1¡0s; h c:ires1í/•·. Sak1gün no,s
I arts menm 11101 ti ICl ,l COI '
H,
d
a gente e otros ug, ,
. ·I ,
l d hl~ del nrccio de compra .
ro
a
estos
ese
a;os
a
o
e
r
lR
dice que e ey resca
l l .
.
los indios som.:cidm a pagar
.
años te l conqu1sra,
d
1
Durante: os pnmeros
. d ,
.. d' s, much,1s veces para po er
la tasación a los en comen crm, 'en i.tn c:
,

. ,

1,.k

cubrir tal impos1c1on . .
d
A , b. llam.1 Quiro~.1 a Li venta
.
~
. l
b V
dp etwm pt/rt,npt1n 111n. s1
) enta rz .- r
.
J
11
.
tishccr
u11
c.ipnc
io,
. ieccs1Ja super u.1 o s,1 . ,
11
en que p,tra cnar un,1 1 • J
. . . &gt;cncralmcntc los ¡ug,1J ores
, d ' · , dc1crn11n,1 ,1&lt;, pcrson:i\, g
¡ .
hacian e s1 m1sm.1~,
1
J' . ·l ·b 11n un:1 \t:Pund,1 vc.:nt,1 e e s11
•
.
"' s· ·1
LIC ~(.' \'Cll ta Cl e r. 1 '
o
'
'
y las .prostitutas .. p·ig-ir
J e q 1 . .·
1 Jo ·ti nrimer rn111pr,1dor, C.\tc tcnu
e p1cCJ0 L ,l , r
, ,.
propia pcr~ona s111 .'
rnbn: él \' el .-,&lt;.:gundo ptrdí.t lo d,1do .
un derecho &lt;le pcr,ccucion .
,
L _'.,

~2x

, ..(1

An res de terminar con las diversas causas de esdavirud, cabe
mencionar aquellos casos de donación de esclavos duranrc la conquista y
que nos señalan Cortés'·-, Bernal Díaz 1• 8, Gómara 1 ··,, Torquemada"".
Quiroga combare la idea de que sean esclavos y dice: "esros r:iles venían
avisados, persuadidos, atemorizados y mandados por sus caciques o
principales, que aunque fuesen libres dijesen que eran esclavos ... "" 1•

Notas Bibliográficas
1
En El Orr¡:en de los .\fex1ca11n1· la primera de las relacione~ contl'nida en d Lihro
de Oro, en J. GARCÍA ICJ\713AI.CLTA. \'una Colec,•11j11 Je Durn111emo.1 para /u

Historia de ,\,,/éx1rn México. /8lJI . l 11-283, l'emos que lo., misioncrns ,l'
lamentaban de la falta de fuente,,~ del dcsconoc1n11t'r1to de ,u contenido: · c~crnorc.,
o letrados o cómo les diremos que c:ntrl'ndcn bien esto.. son rnuchos lo~ nub.: orros
no o:,,an mostrarse. o los I ibro:,,.. qucm.1dos, que como les hemos dc~tnrido :
quemado así ornamento~ del demonio o wdn lo que es cercmon1ático o ,osrl'l'll0,o
quemamos, y ... cada dia les amenazamos si no lo dcscubrc:n. ahora quc ll'\ ped1111,h
libros, si algunos tienen cxcúsansc con decir yuc) a son quemado~ que pur;i t¡th: lo~
querernos, o que les preguntamos con intento de rcprt!ndcrlo~. los libro, h.-i) cntrl'
729

�ellos que no son reprobados. así como lo~ de la cuenta de los años. meses ) dia~. )
los de los anales, aunque siempre hay alguna cosilla sospechosa. 01ros s, ha1
reprobados que son los de idolatrías. el de sueMs. y uno de una manera de
buenaventura que tira a astro logia. pero mu:,; falsa} oscura de entender.. ··
En la época más tardía. ··]xtlilxochitl. se lamenta de la falta de conocimiemo de
las personas y de los hechos aún entre los ancianos de la Nueva España: sólo en dos
hallo entera relación ) conocimiento de las pinturas ) caracteres. ) que dan
verdadero sentido a los cantos" En la dedicatoria de la H1stvria Ch1ch1meca Cit. J
GARCÍA ICAZBALCET A, La
destrucción de antigüedades mexicanas Obras de. l I-91. Biblioteca de Autores
Mexicanos. V. Agueros. Edit. 1896. l::sta obra corresponde al capítulo XXII de la
obra del mismo autor Don Fray Juun de Z11márraxa. prtmer vh1spv y ar:vh1spo de
México. 11st11dio biográfico y b1bliogr11/ico. México.! 881 .
: B. de.SAHAGÚN. J!tsroria General de las Cosas de la ,Vue\'U Espaiia 3 v.
México. Ed. de Carlos Maria de Bustamante. 1881 . Lib. X Cap. 29. Relata Sahagún
que en tiempo del cuarto rey de México lzcoatl. se quemaron las pinturas. "los
señores y principales que había entonces acordaron )' mandaron que se quemasen
todas porque no viniesen en manos del vulgo ) fuesen menospreciadas... Cita
lCAZBALCET A. La destrucción 15. La edición citada de Sahagún es la que utiliza
KOHLER. para su obra. Hay una edición moderna utilizada por nosotros. en 5 v.
con una introducción de W. JIMÉNEL MORENO. México, D. F. Edi1. Pedro
Robredo. 1938.
1
J. GARCÍA lCAZBALCETA. Hisroriudores de Méxrco Diccionario de Historia y
Geograjia. México. 1854. IV. Aparece como selección en la Ohra Opúsculos y
B1ograjias. Prólogo y selección de JIMÉNEZ RUEDA. México. Edic. de la
Universidad Nacional Autónoma. 1942. Bibl. Del Estudiante Uni~ersitario 38. 2-3
de donde lo tomamos.
4 Loe. Cit. Agrega: --¿Qué habríamos hecho con aquel montón de figuras si los
mismos misioneros no hubieran cuidado de conservamos la corta inteligencia de
ellos que nos queda, y de damos su explicación según la oyeron de los indígenas
expertos, e interpretarlos? ¿Ganaríamos acaso con el cambio si. por cuidar de la
conservación de las pinturas. no se hubiese perdido una sola. pero tampoco que
quedase una línea de sus escritosr
1 Íbidem, 5. En un tono lleno de admiración y entusiasmo por obra tan grande y al
mismo t:tmpo de reproche para los que se hicieron eco de las opiniones de
lxtlilxochitl, en La destrucción ... 100 dice· ··venidos a la predicación, por ningún
motivo estaban obligados a echarse encima nueva carga. ocupando sus escasísimas
horas de descanso en investigar y escribir la historia antigua de estos pueblos. A
ellos que aprendieron la lengua, que estudiaron las pinturas mismas de cuya
destrucción son acusados. que recogieron las tradiciones mas auténticas. que
reunieron todo en laborioso trabajo. somos deudores de lo que sabemos acerca de los
tiempos pasados. Sus inmediatos sucesores 1 colaboradores continuaron la obra:
pero los que llegaron mucho después. como Torquemada. ya no cargaron sobre sí las
indecibles fatigas del apostolado, y al paso que sabían aprovechar. por no decir
plagiar los escritos de sus predecesores. no creían injusto dar crédito a indios

730

em_busteros ~ara culpar de !gnorancia o de celo extraviado a los insignes varones a
quienes deb1an la luz recogida en sus propios escritos: débil retleJ·o opacado p
·1
ñ d.d
·
.
or 1111
a ~ 1 ur~s 1mper11ncn1es de aquella claridad que brilla en la sencillez de ¡05
primeros .
6
La destrucción. 96.
7
_Sobre el L1hro de Oro nos dice lcazbalceta, La de.11rucc1ón. J..J: .. Es un códice del
siglo ~VI que poseo, y que suele citarse con el titulo de Libro de Oro. puesto
poste:1ormente e~ su portada. ha~ una relación escrita al parecer por los religiosos
franc1sca_~os,_hac,a los años de_1_530 a 3..J_. Por desgracia el copiante era un torpe qut:
corromp10 barbara mente su ongmal } deJó muchas palabras en blanco al principio...
Y en _la N.C.D.H.M. 111- XXXIX. tomo que contiene las relaciones antiouas
conterndas al final del libro dice: .. las scb piezas que forman ta tercera y última ;arte
de esre volumen, se han sacado de un codice antiguo que existe en mi poder.
conocido con el nombre de libro de Oro y Tesoro Indico que le impuso uno de sus
poseedores: es el mismo que contiene lo~ memoriales inéditos de Fra, r ·b· d,
M ¡- · T d
. on 10 e
oto lfla. o os estos documentos. excepto uno. son anónimos v de teiras del siol
XVI: Unicamente la primera relación se ha impreso antes de ah~ra [/listona de fo~
Mexicanos por s'.1s pimuras. Fue publicado en el 1. 11 de los Anales di!! Museo
Nuc1~mal de .\fexic~J 188'.!]. los demás estaban inéditos. I. [Historia de los
Mexicanos por sus p111turas] "El original consta de 12 fojas~ no tiene otro lítulo que
esta nota de lctra coetá~c:-a: --Esta relación saqué de la pintura que Truxo RamircL.
Obispo de Cuenc~ presidente de la chancilleria'· Y de letra de D Manuel Lastres.
poseedor del cod,ce mucho más moderna y medio borrada: ··y D. Do. RamíreL el
fundador" ( D. Die?.º Ramire7 Obispo también de Cuenca ) tío. según parece. de
~uestro D. Sebastian. fue el fundador del Colegio de Cuenca. en ~alamanca).
H1sto~1a de lo~ Me_:-..1canos por sus pinturas... Y al fin de la propia letra: .. Fr. Bno.
de S. f-ranco. franciscano -sacada de las pinturas de los me-.;icanos , el sto a
Z .
.. E ' . . 1
. rpo
umarraga . ·st~ 111stona . a declaró antes D. Scbn Ram1rez de Fuenleal pre. De Na
Es?ar1a y la turno a Madnd- de Cuenca 15..JT. (Ese ailo, a 22 de enc.:ro. fal lecio el
senor Fuenleal. El original tiene numerado~ los capítulos hasla el undccuno. los
resta_ntes carecen de numeración. ~ se ha suplido para tacliitar las citas La nota
c:oetanea que lleva al frente nos da a cntcndc.:r que esa copia. ho, on!.!mal. se sacó en
España de la ~ue llc'vó co11s1_~0 el ~cñor l·ucnleal. acornpail~da de pinturas. No
cono~ernos l::i tech~ de la relac1on n, el nombre d.:! autor. Opino que carecen de toda
autoridad las apost1llas de las tres. d.:- las cuales apro\Ccho ú111camcntc:- el titulo por
ser propio.) dar alguno al e::.crito.
.
El se11or Chavero le llama Cud('\ l.11111úrraga. l11JS no ,eo por qué. De
unponede nombre de persona. sena prctenblc el de í 11dex Fuenlec1I pues al cabo él
le llevo a Lspaib. : aca~o \l.: redacto pür orden SU) a 1-r BcrnanJ 1110 Je San
Francisco es Sll_!eto Jesconoc1do en nue\trn l11stona. 1 1 \c11rn Onvco Je idcntilica
con Fr. Brrnard1no de Sahagun, ) tamb1t&gt;n Lastres. wmo abJj 11 ,t'renw'i. más 110
aparece que el P. Sahagún ~e ocupara di.:s&lt;le ~ntonct:~ en tJb ,nateri,h. f.n todo
caso. ya h~ d1ch~ que n~ m~ 1111:recen c1t'dito e~;,\ JHlla, de L:is!ri.:s. porque 110 e,
contemporanco nI da los fu11damrn!os di.: e!la·,.

�El señor Troncoso, cuyas opiniones son de tanto peso. me indicó una vez en
conversación. que ese escrito pudiera ser del P. Olmos. Fundaba su conjetura en un
pasaje del prólogo del Lib. 11 de la Historia Ecles1ás1ica Indiana de Mendieta. que
dice así: [a. de MENDIET A. Historia Eclesiás1ica Indiana. Obra escrita a fines del
S. XVI por fray ... La publica por primera vez Joaquín Garcia lcazbalceta. México.
Antigua Librería de J\gustinos 3 1870. 75-6] [Copiamos integramente pues
lcazbalceta corta] ·'Pues es de saber que en el año de mil y quinientos y treinta )
tres. Siendo presidente de la Real Audiencia de México D. Sebastián Ramírez de
Fuenleal (obispo que a la sazón era de la isla Española), y siendo custodio de la
orden de nuestro Padre San Francisco en esta Nueva Espana el santo varón Fr.
Martín de Valencia. por ambos a dos fue encargado el padre Fr. Andrés de Olmos de
la dicha orden [por ser la mejor lengua mexicana que entonces habia en esta tierra, y
hombre docto y discreto]. que sacase en un libro las antigüedades de estos naturales
indios. en especial de México y Texcoco. y Tlaxcala, para que de ello hubiese
alguna memoria. y lo malo fuera de tino se pudiese mejor refutar. y si algo bueno se
hallase. como se notan ) tienen en memoria muchas cosas de otros gt.!ntiles. Y el
dicho padre lo hizo así, que habiendo visto todas las pinturas que los caciques y
principales de estas provincias tenían de sus antiguallas. y habiéndole dado los más
ancianos respuesta a todo lo que les quiso preguntar. hizo de todo ello un libro muy
copioso, y de él se sacaron tres o cuatro trasuntos que se enviaron a España, y el
original dio después a cierto religioso que también iba a Castilla de suerte que no le
quedó copia de este libro, aunque le quedó memoria de lo principal que en él se
contenía, por haberlo inquirido por diversas veces con mucho cuidado y atención. y
haberlo escrito y tratado de ello en largo tiempo: y como después de algunos años.
teniendo noticia algunas personas de autoridad en España de cómo el dicho padre Fr.
Andrés de Olmos había recopilado estas antiguallas de los indios, acudiesen a
pedírselas. y entre ellas un cierto prelado obispo a quien no podía dejar de satisfacer,
acordó de recorrer sus memoriales, y hacer un epílogo o suma de lo que en dicho
libro se contenía, como lo hizo. Y yo, que esto escribo. teniendo algún deseo de
saber estas antiguallas, ha muchos años que acudí al mismo padre Fr. Andrés, como
a fuente de donde todos los arroyos que de esta materia han tratado emanaban, y él
me dijo en cuyo poder hallaría esta su última recopilación, escrita de su propia
mano, y la hube y tuve en mi poder; y de ella y de otros escritos del padre Fr.
Torib;o, uno de los primeros doce, saqué lo que en este libro de los antiguos ritos de
los indios escribo. siguiendo su brevedad y repartiendo la materia por compendiosos
capítulos en la forma que se sigue''. El señor lcazbalceta agrega: ·'Mendieta habla
además de un epílogo o Suma que el Padre hizo de su propio libro a instancias de un
Prelado Obispo a quien no podía dejar de satisfacer: más aún para Suma es muy
poco la relación Para que el estilo de esta nos diera alguna lul. falta el término de
comparación, por no habemos llegado escrito alguno del P. Olmos acerca de
antigüedades". Finalmente nos dice: "Ignoro quien sea el Fr. Andrés de Alcobiz que
el año de 1543 recopiló en España estas leyes de los mexicanos [se refiere a la cuarta
de las relaciones antiguas comenidas en el libro citado XLIV-XLV]. Muchas de ellas
constan asimismo al final de la Historia de los Mexicanos por su~ pinturas". El
original finnado tiene 3 fojas.
7.32

De lo que Mend1cta escribe podemos de'&gt; r' d 1
escribió mucho más tarde que 01
p e~ cr a noticia de que el P. Sahagún
·¡ ·
· mo\. \ quien ~abé si no •
1
"u wna recopilación'' que vio Mcndieta ·
·•
sena e poseedor de la
En una nota dada al scrior lca7balceta
Espada. extractada de la R ,¡ i. . d ,'
, por el senor \.1arco~ J1méncz de la
é t C 1011
/! ll.\ ("()\"a~ 11(1((1/,/('~ ~, /
'\'
.
· 't
ueru Lspw1a, de
Zo RITA. contenida en 1~ obra d I b · ·
leemos: OLMOS. (Fray J\NDRESe Dcl-a)z ;lcheta ª .que nos rclcrimos XXXI-XXXI!.
d'
.
. ,,u r¡: la~ C:CJ\a1· ¡, I \ '
F
•
m /0,: y sobre esto mismo (el asunto del libro d. . . e(:. u ue,·a ,-spww .l s111
otro libro Fr. Andrés de Olmos de 1 .
O e Fr íonb10 de l\1otol1n1aJ escribió
enviado a Espana y no le 911.edo· at ·m11s1d1ia d rd:n,} no lo pude ver p(1rque lo habia
ras a o e el· ). de
·.
personas. escribió una breve relació11 d 1
.
spucs. a ruego de algunas
e O que se pudo acordar
·1 d' ~
de e ll a. aunque muy poco hube vi Ot
.
. como e ice . Parte
también franciscano llan1ado L· -L~. • ros memoriales hube de otro relioioso
·
rr. , ranc1sco de I N· .
""'
·
lenguas. y que anduvieron mucl10. as a,as. ambos lllll\ grandes
s anos entre los indios t d d
·
y fueron perlados en pueblos de españoles v de i1 . . en e1: ien o en su doctrina.
y averiguar los usos y costumbres d
, 1·1
1d10s: hubieron cuidado de saber
después que los doce . .
e a~ue a genre, y fueron a aquella tierra poco
.
prnne1 os. \ vieron ellos , r- l . .
.
ant igüedades y trataron con indios a;11iuuos
. . .· r. onb10 sus pinturas Y
traté algunos al1os en México siendo ; lli
v1e10.s; Y estos tres los conocí y los
Nuestro Señor", [Zorita vmo como oido , ~r: : ~e qu~ eran grandes sienos de
cargo}.
r u1 l ))4 F.n l 5:i8 todavía estaba con ese

ª

(;;t•

En la propia obra de don Joaquín en la se••
.
263.8_1. sacadas del Libro de Oro, que ~só e
""'unda de las relaciones. antiguas
a In biblioteca de Texas se Ice en
p b odmo todas las obras de este historiador
· ,·
su enea eza o· "Rel · · d
.
.
de lo~ seiiores que ha ser"ioreado , t .
.
ac1on e la gencalog1a \ l111aJe
acuerdan haber oente en estas rartts ~ tl1C'rra di e la Nueva España. desp~és ·que se
. r.
.
"'
es. a cua procuramos d .. b 1
.
in1rascntos. sacados de los 11·bros de caractcre3 de q , . b e s.1 er os rcl11uosos
~
11
los mas ancianos \- que mas not. . . .
e usa an estos naturales. ) de
.
ic1a tienen de sus antepas d
r_
•
mandado de nuestro prelado.....
·
•a os. r.smb11nos por
Y en la tercera relación 281-., o
. .
para nosotros ha sido trabajoso , ·;Úri:'1~e11 de _lo.1 _,1Jex1cano.1. está escrito: "Aunque
algo ocupar el tiempo en ello nJ ta \· u ,oso dilucidar la presente relación \ en ella
causa de entender en lo que toca a ~a ruc uos~~1ente. deJando alguno~ raros· por eslél
füimos enviados ) de
' '
convers1011 de estos naturales a que por V M
nuestros prelados nos fue ene- d
.
nuestro mismo Dios nos fue dada en
. .
arga a y encomendada. ~ de
V. M. es servido de esto por lo uc e:u1:7-e. per~' cons1~erando que no menos Dim ~
en cuanto en nos es. de las cosa~ pa ~ amo~ rc.:sultar&lt;1. sabida por V. M. la verdad
los que han sen·oreado \, l,ab·t d , sa as en o que roca a la genealogía " lina1·c de
J
I a o en estas
t, .. El - ·
·
la anota: "La relación que s1oue ¡ t~. par cs.... seno_r lca?balccta XLII-XLIII
. .
;::
an ~nor] cu,o ono111al lle 10 f .
.
repet1c1ón de la anterior r la SC"llíldal
' . • "'
ne
OJas es ca.e;, una
se agrega que el No lll
"'1·
~ aun copia muchas ,eces sus palabras.¡\ todo
. - ~
·
es a pieza que esta al n
d ,¡ L h
primeras fojas están rotas pod 'd .
rente ~ t m dt! Oro. ~ !)IJS
dificultades. El título e d 1·,
. ri ~s en pa11e lo cual au111enta los huecos '
s e dra coetanea· mas el dt • d I d.
•
·
costumbre "del arpo h
z . · de· la orden
icno e co ice anad10. segun ~u
· · 1uan _umarraga
de
s
F
•
,
~
· • r,1nc1sco. F.I a~unto

�mismo del documento demuestra que el Arzobispo no fue su autor. sino quien lo
llevó a España...
Ahora bien. con estos datos precisa conocer quien fue Fra1 Andrés de Olmos
Su biografía )' mayores Jatos sobre sus obras los tenemos en la historia dc
AfEND/ETA. Op C11 Lib V. Pte. l. Cap. XXXIII. 6-l-l-5 ~ XXXV 6-l6-8 1 651 que
pueden verse en el Apéndice Doc 1
Sobre la obra de Olmos a m::ís de lo ah1 señalado en d Lib. IV Cap. XLIV-550.
nos dice ME,VD!ETA . .. Op C11. --Fr. André, Je Olmos fue el que sobre tod05 tU\'O
don de lenguas. porque en la me,icana compuso el arte más copioso 1 provecho~o
de los que se han hecho. e hizo \Ocabulario) otras muchas obra,. 1 lo ,rnsmo hizo
en la lengua totonaca ) en la huasteca. 1 enuendo c.¡uc supo otras lrngua~ de
chichimecas, porque anduvo mucho tiempo entre ellos... Y sobre sus fuemes Lib. 11
Cap. l. 77: --cuenta el venerable y mu1 rc.'ligioso padre Fr. Andrés de Olmo~. que lo
que con:igió de las pinturas y relaciones que le dieron los caciqui:s de Mex1co,
Texcoco, Tlaxcala. Huxotz111go. Cholula. Tcpeaca, Tlalmanalco :, Ja5 &lt;lemas
cabeceras, cerca de los dioses que teman ..... :) en el Cap. XXXII del mismo Libro 1144: Dice el padre Fr Andrés de Olmos. que quien mas le satisfizo acerca de esta
materia [de la venida de las tribus l fue un indio principal , iejo de Te:,..coco llamado
D. Andrés. el cual preguntado por él lo que sabía acerca de la venida de sus pasados,
respondió:" C. GONLALEZ PEÑA, H1storw de Ju L11.!r11t11ra ,\frxicanu Segunda
Edición. México. Edit. Cultura) Polis. 19-l0. 10 y en la edición de 1928. 20. afirma
que Olmos: .. llegó a México en 152-l", dato inc:-.acto pues corno afirma la autoridad
de Mendieta, vino con el Sr. Lumárraga en el a110 de 1528.
Ahora bien. la opinión del Sr. Troncoso no carece de ,erdad. Su instinto de
historiador inteligente le permitto avizorar la verdad. más le faltaron mayores datos
en que apoyar su conjetura. Viene a probar la paternidad de Olmos sobre el Libro de
Oro. desglosando lo que en verdad no le pertenezca al franciscano. Fray
BARTOLOMÉ DE LAS CASAS . .~polugJ11cu Historia de /u:, Indias La edición
utilizada es la siguiente: Nueva Biblioteca di: Autores Españoles bajo la dirección
del Excimo. Sr D. Marcelino Mencndcz y Pelayo. Núm. 13. Por M. SERRANO y
SANZ, Madrid. Bailly Baillierc e hijos. I:.d1ts. 1909.
Esta obra iniciada al concebirse como una sola con la Historw Cenera/ de las
Indias. en el año de 1527 como se lee ~n ella en el Cap 11. ) que finalmente observa
el Sr. A. M. FA13IE, Vida y escmos de Fray Barrulomé de las Casas, obispo de
Chiapa 2 \'. Madrid. lmpr. de Miguel Ginesta 1879 1.354-5 y 357-8. fue
continuada durante los años 1552 ó 53 ) concluida entre el 59) e 161 .
Sabemos que el P. Las Casas estu,·o en la ciudad de Mé,ico el ano de 1539
para el Capitulo General de la Orden. Conocemos la fecha de su consagración
episcopal en la capilla de San Pablo en Sevilla el 30 de marzo (domingo de Pasión)
de 1544. en que ofició como consagrame el Obispo Loaisa. Volvió a estar en la
capital de la Nueva España. a la que vino desde su obispado. para asistir a la Junta
de Prelados. ) de donde partió para Espa11a para no volver más.
Según los datos anteriores. el Libro dt? Oro fue esrnto entre los años de 1530)
1535. más cerca de la ultima fecha. Así para la primera venida de Las Casas a
México, el libro estaba tenninado) hechas las tres o cuatro copias de que nos habla

7.H

Mendieta
, el do
·
d
. .
· ·.
. mmico pu o conocerlo o saber d •
relig1osos tranc1scanos tenía A
d
e el, por la am1s1ad que con i&lt;J'
E
.
. n su SC!!un a vuele
. Ob'
spaña los originales o estaba por en~ . 1
a. ya .. ispo. había remitido a
Zumárraga.
iar os con un rel1g1oso. no con el Obispo
J

De reg_reso a España. Las Casas se dedic .
.
Olmos. copia de su libro· "v c
[01
o a ter minar su obra) debió pedir al p
. . orno
mos) no od ' d ·.
recorrer sus memoriales ,· hacer
·1
p ia eJar de satisfacer. acordó de
.
,
un epi º"º o Sun d 1
contenia. como lo hizo... Datos es10s últi :::
. la e o que en dicho libro se
conc~erdan con los de Zorita.
mos ya citados que s011 de Mendieta &gt; que
renemos así que Las Casas es el Prelad O .
.
Por otra parte. las fechas concuerda E ~ 55 b1sp_o a quien se refiere Mendieta.
ocupaba todavía ese puesto en l 558 n., , n . ~ vino como oidor Zorita quien
. .b..
· • Y u1 este uh1mo año
t bl
quc, cscn
io Olmos ··a ruego de alo
..
.
nos la a de la Rt'lac1ón
remitido.
"'una persona a mas de los originales ql1e ya había
Hasta aqui. no se precisa el que Olmos s
.
que Las Casas daba la resolucion a t
bl . ea el autor del L1hro di! Oro Dij irnos
al mencionar. como acostumbraba h:::rf;º1a:r;1a) hatí~ ~usticia al célebre filólogo.
rara en aquel entonces\' hoy 1a1nb·1.
.
uentes u11iizadas para sus obras co~~
.
,
en en numerosos ·
"
As,. en ~I capitulo CLXXV--l60 dedicado ·. casos.
fuentes propias v aienas· ·'A
Totonacas escribe \ señala la•
,
J
•
s, que 10d0 ¡ da· los
1 d
- · '
~
comprende muchas provincias en espec1·a1 fasº.1 11c_~º- e esta Nue\ a Espaiia. que
hac
·,
· ¡
. i,a 1as costas de la mar. lo· h • s b.d d' ue rinon
. . de la 1icrra.
~ in as que cstan
fueron los ~rimeros religiosos qu~ e: ,i ~ell~ !_os religiosos de San Francisco. que
lengua mexicana.\ han sido curiosos qd·1 ·' tierra entraron) supieron mu, bien la
d
·
,
' 1 l"Cnles en
"
· , icio-,
espues
que se convirtieron
v fuero11 , -. . "'
prc::,lllllar
a los indios
,¡· .
.
.
cristianos de los t ,
J
•
Y re 1g1011 de su mfidelidad r•'ro n·
.
rr os, 1:erernonias \ sacnfic10,
·
. .
· "
111guna cosa de ,flo
·
~ b .
. .t
, ,eron. s1110 pllr relación de
1os mismos md10s lo Sur}iernn L
d' 1
.
t
.
o que a ilJO se d1ra d ¡ . . . . . .
ic 10 arn ba cuando habfában1os d I
d , e os rnos y sacri f JC ios. \a se ha
e O\ sacer O11.:s
, ¡ b
·
que 1!amaban Tolones o To1ona
qu1: rn ia en lu prn, mc1a dl' lo~
N
cos. que estaban pobl d 1 •
·
arte. que es lo rrimero qtrl' ,endo de F - 'l
a os iac1a la costa del .\ far di:I
siendo muchacho lo visto por·
.sra, a hallamos. lo hube de per:;ona c¡ue
su~ o¡os estando sol
,
español alguno. ni principio que en 1~· .... J, .. '- .
o entre aque!IJ gl'íltc s 111 otrn
,,
d
" .,Lc:\&lt;1 cspai1a entrar
· ·.
St: guar aron. lo uno por ser muchacl
I
on cmr1,1nos. dl' I cual ll\l
y lo amaban. Este. dcspu-:s ,1enJ 10,. : :1, otro porque lo tu, icron por hijo del Sol
- ,, d 1
.
..
o lo111t,1 e tk bien 111. d 10
.
1º'°ª o. o que diré tocante ¡¡ h r·,¡ · • .
. · l
por .:,crrto. por m,
,
' t l!.!1011. LaClll0llla~ sac 'f
1
de aquella rro,inc1a de los l •itt1 1 , . ·
rr ic,o~. C;-e ~ \ rnstumbres
E .
· ' lt)O 1otonaco.&lt;,·
·
,ste ult11no personaje es sin !!enero de d 1 ,
. •
.
~e
Juan de Mt:sa. de quien n~~ J 1c,
t:~_tJlll lk,o ~n r·cl1g1Pn el nombn:
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�Andrés de Olmos. Dióle Dios tan buena alma. que en su puericia ~ mocedad no se
desvarió en las vanidades que en aquella edad suelen ser comunes a los hijos de lo~
hombres, mayormente en tierra tan ocasionada como es este de las Indias, antes se
aficionó al estudio de las letras con inten10 de servir a Dios en el estado eclesiástico:
&gt; como llegase a tener edad y suficiencia, luego se ordenó sacerdote. el cual oficio
ejercitó con grande ejemplo de todos ) aprovechamiento de aquellos naturales,
predicándoles y peregrinando de pueblo en pueblo. particularmente por los partes de
Tanchipa, y Tamaholipa y Tamezín. que confinan con los chichimecas infieles .. •· A
la muerte de su tio le sucedió la encomienda, que empleó en hacer el bien. Por su
renuncia a la encomienda. mereció el titulo de Las Casas. de ··hombre de bien".
En el Cap. CCXlll-559 de la Apologéltca, al hablar Las Casas de la
embriaguez y las leyes que la combatían en la Nueva España nos dice: "Esta fue la
costumbre y la ley y la pena que se tuvo y se daba todos los tiempos que aquella
gente vivió sin que viese cristianos, lo cual todos los religiosos. en especial de la
orden de San Francisco. escudriñaron. examinaron y averiguaron y tuvieron) tienen
por cierto: después de los cristianos haber conquistado aquella tierra y quitado a los
señores naturales y jueces, )' sido causa que no usasen sus antiguas leyes. son tamos
los excesos que en borrachera han hecho y hacen cuando pueden los indios, en
especial si pueden haber venido de Castilla [es la misma queja de Quirogal, que los
mismos religiosos que digo no pod1an creer que no los usasen todos en sus tiempos
antiguos; pero después de mucho y muy bien inquindo. y como dije, mirado y
examinado. confiesan haber estado engañados, y es verdad que esto que aqui digo es
todo escrito de ellos y de sus escritos lo he sacado" .
Dos capítulos adelante 562: ··En el cual se refieren todas las leyes por las
cuales los reinos de la Nueva España se regían·· escribe: "Porque más en suma se
vea la buena y prudente gobernación que los reyes de la Nueva España en sus reinos
tenían puesta, sera bien referir en este capitulo todas las leyes que }o he: podido
haber que había en ella. sacadas y colegidas con diligencia por religiosos muy
entendidos y experimentados y que penetraron de raíz aquella lengua. las cuales
tengo en mi poder firmadas de su nombre y comienzan como me las dieron de la
manera siguiente: Estas son las leyes que tenían los indios de la Nueva España. Estas
mismas leyes, son las que aparecen en la cuarta de las Relaciones Antiguas de la
obra ya señalada de lcazbalceta en: "ltem no bastaba probanza para el adulterio s1 no
tos tomaban juntos, y la pena era. hallandolos apedreallos a entrambos
públicamente" 262. En la Apologética: "Algunas de estas leyes ~uso referidas no son
del codo auténticas porque se sacaron de un librillo de indios no autorizado". 563.
De la obra en poder del señor lcazbalceta. fueron tomadas por D. MANUEL
OROZCO y BERRA .. f/istona Antigua y de la Conquista de .Héxu:o, -1 v. México
1880.1-269-275. Y de esta obra J. KOI-ILER, "r.l Derecho los Aztecas". en Revisw
de Ciencw Jurídica Comparada. Stu11gart ( Wurte111berg. Alemania), Casa [:.dit. de
Fernando Henke 1892. Primera parte de la serte Cultura Jundica de Antigua
Amcrica. Esta obra se reimprimió traducida por el Sr. Ltc. Carlos Robalo y
Fernández. en la Revisra /lus1racla de la Escuela Libre de Derecho. 11 2a. Época.
1923-24. México. Edit. Latino Americana 1924. que es utililada por nosotros.

. !\I final Je esas /('\es \ de I·
' ..
.
crrmenes: l'I primero· de Ío, l;echic .&lt;1~ qul . 1rwh,ben &gt; c;1s11gan cuatro princ1r J.
tercero· de los carnaks el .
~ro) ~ 'íil teaJore~: el Se!rnndo· de lo I· d
a -:~
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s1::,ureme
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.ad\ertencin' · "Tod n~ 1Js 1e\ l'S Ó' "'ll(nas como
. se Cita• «•
,~ cncucmra
la
:e q~e mas 'iupo de la _k•ngua tnC.\t~ana ~ :i~~~ [;t:,,,tas d:cc aquel :~lrgio~o. que fue
rdad. porque las saco de un libro d. ·.
rcnctro. como d,¡c que son tod·
que los ind ios tenían en !.!ran vene. \ ~1111uras mu: auténtico de Ía l\'ue\'a 1-spa~:,
on1 ,
d
,ac1on \ era ·nt
11
~ na
P "ue es ver ~d todo lo que aquí refinó d·¡ · . ~ re_ l' os de mucha autoridad. \
ten=-º·
d11c
de1 r111smo
.
dl' -;u riomb re. \ as 1. lo.
. como
.
· · lirn1ad0
'
"\. ~o que lo ftrmaba
..
6 dichas. de otros reli!!iosos ct, ·d:· parce~ tambtcn que muchas de la; c~sa5arna
habidas
son con
. estas conforrm·s'·
-:
l
ordenes
· d
, .
y 1\, er~as
1
.
:, aun e SC!.dares. por r111·
Andres de !\l b'
.
· tn a copta o , ·¡ , . sobredicl
co tz l'i diez d..: septiembre de 1'i-tJ en V 7¡'~p1/c1on que firmó Fra.:
.
10 ~s \ erdad, porque .'.I o las sac ué - .
. a a o td, se leL'. "y todo esto
f.1_r11uras es~an escritas estas leves. en unl li/e un libro de sus pintura~. a dondl' por
11111t: ~e m1 nombre
.
ro mu: au1ent1co. :, porque es verdad lo
f·echa en Valladolid. a die¿ del t ,
.
cuarcma \ tres afios Fr Ar d . d
nes de septiembre aiio de lllil \ q . .
t ·
· · · 1 res e Alrobiz"
. urntentos \
.ste Fra~ Andrés de Alcob1· d'
. .
.
e .
d
z. ice Sl'r ,¡ r e I d
?1sta. e los originales remitidos a Es a- t e op1 a or de la nbra de Olmos. o el
sea una mala trascripción paleo!.!nHica p na: dudamos por no conocer el onoinal si
En el Ca
·
·
"
·
.
p. CCX IX-57-1. nos habla L
.
mexicanos. ue lo~ castigos que im ontar ' ~s Casas de las costumbre) de lo~
aqu1 dichas\ que se d..
p ' l por dctermmada:. falws· --1 d
d
.
·
1,1ero11 son \'crdad
. 1
_
·
o as estas co~as
o1111n1cos que han penetrado las le;;~ ast º.lest1f1can los religiosos francisco, ,
corporales )- de espíritu de
. . i'°'uas. : con grandt?.s sudores \
. .
cos1umbrc~ buenas : m;la, /cr:~~:'i1~ '.:;n querido sa.ber de raí1 )- fund,;m:~~~ª-;~:
alg~nos que más cuidado que otros de~ tic. : tamb1e11 lo ¡¡firman seglares buenos
tenido. y digo en \erdad que . " ! render las lenguas e inquirir lo di l
.
escrito, habido de diversas ;1r~~1:~:i:s~Síl\ en substancia de lo que de el los le~,:~ 1~~1;
vocablos)'
. o 1no mudo ni 'al t~ro.
,
·
"'
. . es t"lto porque no suenan tan ·bien
s1110 son algunos
por mis _OJOS he visto. sin quiiar ni oner . _os que cllos_rus1eron. ~ en lo que mio
pronuncio: notifico. y esto Sé teno~ po n~as de lo que siento. entiendo ser verdad
como muchas veces he d1ch
"'
r 1111 en todo lo ya escriro \' que ~e e 'b .
'b - .
o. porque \as• q o·
.
sen tere
eser, a hce1oncs excediendo los 1; .• . ~ ue ,os no tiene necesidad de que
ofend •. ·
.
. crminos de la \ 'rd· J
,
.
_\ o
T
rna. : por su rrnsericordia no trato
. ~ ,ª ·. pues ma1111icsro es que k
rozo en el ~ue hace profesión de s1ncerid:~· t/ºn:t:ncc. n1 me::dité tal granjería··.
Despucs de haber lratado en el u ent~ en toda su obra.
.
~aba_n los ~adres de la ~ucva bpar1/~:~1;fb;~~~-11:o d~ la ~ducac1ó11 que a ,us hijos
: d1c~o en este capitulo. una condusron q
as1 s1e111pn: supuesto. añado a
ranc1sco a los
casos
dichos''
ue
i::tce
un buen rl'li!!íoso
d,e Síln
.
,
~ ·
E.nse!.!utda sobr •I ·
1b
.
e e mismo tema de 13 'd
...
pe eyos. en el Cap. CCXXIJl-'i8'
~ ucac1on de los hijos de nobl
arte d 1
.
- .J prectsa su ori" ·n .. r d 1
.
es \
"~
o o o que habernos en esr~
P - e a enanza de los hijos d precedentes capítulos dicho se ~ . fi e esla&lt;, nuestra~ mdianas naciones en lo .
de la orden d S .
. . . con mna por unas e\hortac1 ,
.
.
s
e an Franctsco me em IÓ d' 1 N
.
on~s que otro re/1oroso
~, ~ Ue\ a Lspaíla. ~stando::, o en Espaib .la

~tº

j

�vieja,. las cuales había el romanzado de la lengua mexicana fielmente sin añadir ni
quitar cosa que fuese de sustancia. sacando sentido de sentido. no palabra de
palabra; porque como él dijo en su prologuillo que a las dichas pláticas y
exhortaciones hizo. a veces una palabra en aquella lengua requiere muchas de las
nuestras. ) una nuestra comprende muchas de las suyas. y porque son cosas de notar
en gente que ha sido hasta ahora tan menospreciada. quise referirlas aquL mudando
algunos vocablos que parecían no bien sonar. según el estilo de que al presente
usamos".
Puntualiza finalmente su autor en el capítulo siguiente 589: "Estas
exhortaciones son !as que. con otras qué por abreviar dejo de referir. me envió aquel
padre religioso de San Francisco estando yo en Castilla. llamado Fray Andrés de
Olmos. padre en su Orden, y tambien en la experiencia de la lengua de la Nueva
España. bien antiguo. las cuales amonestaciones creo yo que sonaban mejor en la
lengua mexicana que en la romance que le~ dio el padre susodicho".
Las pláticas y exhortaciones de que se ocupa Las Casa~. son las mismas que
sciiala Mendieta al hablar de las obras del P Olmos. Ahora bk:n. todas esas leyes.
pláticas, costumbres. y otras que no utilizó Las Casas. reunidas en un manuscrito
antiguo, sí pueden formar la Suma que no admite el Sr. lcazbalccta. que desglosa
sólo \as leyes y otras peque11as relaciones. y olvidase el conjunto.
R La cedula puede verse en V. de PUGA. Ced11/ur10. l- 157. La Curta del Ar:c1/J1spo
en D.1.1. Xlll-256. TERNAUX COMP ANS. Recuil de pieces relativos a la
Conquete du Mexique. l 838. la publica también.
'
Relativas a la mformación que se ordenó ~e hiciera acerca de los indios
1
esclavizados ) vendidos por Nuño de Guzmán. Trata también de las Cedulas de 19
de sepuembre de 1528 en que se ordena se presenten los esclavos a la audiencia para
examinar su procedencia ) marcar a los que en realidad lo fuesen. cedula que se
rectificó el 20 de noviembre del mismo año. La primera de esta~ cedulas es
duramente censurada por Quiroga.
'" T. de OEN/\ VENTE o MOTOLINIA. l listoria de los Indio~ de Nueva Espai\a por
rra) ... En Coleccuín de do&lt;.·11111t'/ltos para fa I h1111m1 de ,\frúcu de I GARCi /\
lC AZBALCET A. i\\cxico. \ 858-1866 2 \. l. El Sr. lcazbalceta es de op1n1on que los
Mcm0riales. son el primer ensayo algo diferente de la Historia. Como vimos
anteriormente. Motolinia había escrito un libro semejante al del P Olmos Mcndieta
nos habla de sus escritos por él utilizado~: más tarde por Lorita: Torquemada.
11 11 istoriadorcs de Mex 1co. 6-7.
Feo. LÓPEZ DE GÓtv!ARA. ( '011t¡111stt1 di! \{Jx1co Segunda parte tk la Cro111ca
12
Ge11er¡¡/ de {a., /11Jws Biblioteca Histórica de la Iberia 2 v ,1l,ico Imprenta de 1
!:,scalante) Cia. 1870. La prnncra ediciones del mio M l ~52
EL CONQUISTADOR ANONlMO. f?dm·/(í11 di.! alg1111a.1 cos,;.1 de f¡¡ \11era
11
[,~paiia y de /u (jra11 Cllldatf de Te11och11tfú11. Mcxico. esc1 ita por un compai1ero de
Hernán Cortes. En Col. JI! Don para I I Je ,\ ft:.\/w de !C AI.BALCETA I De esta
edición se sirvieron los que la reeditaron en '.\tt:,ico. Alcancia. 1938. que e~ la
utiliLada
por nosütros.
l.\ A. de T APlA. Re/a('IÓII he&lt; ha ¡JOr el Se1i11r snhrl' /u ( ·u11i¡11Na ,I,· .\!J.uco
Publicada por IC AlBALCf l A Col Doc~ para l,1 l l. Je\ k,.

-)x

15

~ pesar del juicio anreri
.
1est1gos
de la' Co nqu1s1a
.
~
Vor· tiene mteres· pues· J l:·be I1a ber
b ,1
Salazar de J. H. D!AZ T. HO ease el esrudio critico e
,
rec1 iuo noticias de
l61-¡·
.
ME que
omparat1vo de e·
,sronadores de M . .
.
posee el Colcnio d \1 .
t:rvante~ Je
11 E
•
ex,co. 11.
"'
e ex,co .
. _DIAZ DEL CASTILLO H .
.
Espano lntroducció
· ,.ifr/1'/o I adaúeru Í' I •
19393 v.
n) notas de J. RA/vtlREZ CAB¡~ ~ (ml(¡u1sta ele la Sut'l'&lt;I
,s Cite la nota en que . ct·
A . Mex1co P. Robredo Ed.
t9 J
)a 10 el dato v ·.
. E. POMAR. Relación de T . ea~e nuestra nota.
la H. de Aléx. México. 1886- 1:;ioco En IC AZBALCE·1A. \ ue,·,, C)
la que se han acomodado I J . . 111. Es como su nombre lo i d. r I Docs Paro
B. de OBREGÓN H · os icchos a manera de h1sto .
n ,ca. una relación.
11/
• 1stvnc, d, ¡ d
na.
, ueva España, escrita
é os
escuhrim1e111u1 w1t1 ,
M/\RIANO CUEVAS P?r. el Conquistador. Añ d. ~~w.1· 1· ,1wclemo.1 JI! la
1924 V
. Mex1co De
E .
o e 1:-84 Dese b
,¡
.
éase el prólogo del P C. . pto. du de la Sría D f:..d
-~ iena por
- D. MUÑOZ CA-MAR . UE_VAS.
. e
ucac1011 Púb lica.

ft

~LFREDO CHA VERO G?: !íworlil de Tlurcala p . -- A. de ZORITA B
. Mex1co. Of. ripoo. De la Se
ublicada Y anotada ¡)·'r
re\'e ·I e
'
cretaria d, ¡v
ICAZBALCETA . V
re auon de los .1eiiore1, de I \'
t ·omento. 1882.
DE LA ESPADA. ' ueva Colección. 111. XXXI-XX;IÍ i~1·a Espw}a Publicada por
23 Historiadores d.e •1· .
. ota del Sr M. JIMENEZ
,~
"
11 e.neo 5-6
'5 Carta del p To,·ar al p ~
.
- D. DURAN
. . . costo. En ICAZBALCEl
.
México. lmpr ·d~1Js10Mna de las Indias de la .\'uel'a E~· ~a destrucción. 110-J l 1.
!ó
·
·
a. Andrade y F.•
E
.1pana e Na:, J r
TOVAR o Cód. R .
scalante. 1880 ~
.
t' ,erra ¡. irme
O.
.
ice anmez M
-&gt; \..
rigen de los lndi
. . anuscnto del s, .. 10 XVI . .
José Ma. Vioil Edi~s 11t~e8 hab1tan esta Nueva fap;ña seo. 1nt11ula?o: Relación del
Véase el estu,,dio crí;ic
. (Incluida con la Crónica Me/~ sus h1st0nas. Mex1co.
el Colegio de M - -· o comparativo sobre Frav o·,' D, ,cana de TEZOZOMOC)
!7
ex1co.
. ICbO uran de F SANDOV
.
28 arta del P. Tovar al/'
,
.
AL en
M OROZC
. . costa. 11 O.
.
O Y BERRA
~LVARADO TEZOZ:OMO
. Op~ada sobre Crunul .
.
.9 Refiérase as
C. Cro111ca Mex1can·1 M .. ·. u¡¿w Me.ncana 1 1878
En H.
Jo B d
_u ~ola relativa.
'· e:mo. J. Ma. Vigil Ed
_
i 1 ·. e ?BREGON. Op. Cir XVII
1.
de M.ex1co
. 4.
n H1stor1adores
.
OJeada sobre cronología.. 161
.
entre la obra de Durán \
. Es smgular la marcada jo
.
fuente. o este último . _la de Tezozomoc. Debieron de dualdad arqu11ectónica
Mexicana. escrita po criia_r al primero. H. AL VARADÓe;E~;!nbas de la misma
OROZCO v BERRAr uran hacia el a11o de 1~98 A
d
ZOMOC. Cró111ca
l 878 .
y precedida del Códice R. . , . :ora a por el Sr Lic D. M
B
amue . Mex1
J
.
. J. BRAVO UGARTE H'.
- ,
co. . Ma. Vigll Ed.

e

~

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Cienc!as Sociales 194 ~llona de ,\léx1co Mcx,co Jus
ICAZBA LC ETA j¡.
l._ ~. 1-13 7 De sus .
Re1 ,sra Je Derecho 1
,
· 1sronadorei· 1¡,, M,
numerosas obr
·
mas detenimiento\ .
. · t • exico 4. "Ojalá h b'
. as escribe
- mas a1enc1011 a la Cronolo&lt;&gt;1a
u ,ese escrno menos. con
.
~39 e . porque es casi imposibl
- e seguirle

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l"n ser más que variaciones
• , 1 0 ies' que no sue...
.
de sus numerosa)
en e
...
• · n: ,ac1 taJles •que no l1a\• medio di: reducirlas a. un
de un mismo tema. pero vana:1ont : . publicada por Kin:,borough ( lo m1sm~
.
a p•'rfecto Su H1srorw U11c 111111; UI. .
'da \ e, su mejor obra. aunque
s1stem ...
_
. ción mas segu1 • . ·
·
,r \f, . .
que las Relacw11l!sJ. otr_ece u~~a narr~ KINSEOROUGH. :lntic¡11111es º1 , Ul(O
no escasa de anacronismos E. E .
la edición cnada por KOHLER ..ºP Cn .
'O 1848 9 v en el v 9. sta es
. . . d, Publicadas\
London. ¡g., . .
IXTl ILXOCH!TL. Ohras H stor1ca.1 c.. 891-189?;
Otra cd1c1ón: F. de AL V A
. •.
Of Tip De la Sec. de Fomento. 1
-·.
anotadas por A· CHA VERO Me:\.lC0. .
.
1 lab ,,r·1nto

, - o· ,. ··Descendiente legitimo como e,a
La Jestrncc1ó11 .,4~:,. ¡'c~. quedado reducido a ,ivir con
de a u;lla casa real (la de Acolh~1acan 1¡
10. en correspondenci~ con l~is
cstrc~hcz. y solicitaba del gobierno .:spaño brc habia prestado a los conqu1stador&lt;.:S
.
. qu e ~u antepasado
dl'I mismo
nom de aque 1 f,;I
.,·no. que en cierta manera.
~erv1c10s
d
salzar
!.:is glonas
De aquí el empeño e en . ..
,en1an a reflcj.:irse en su_µerso.,na .
.
. n
; 1 Historiadores de México. L.
b HERRERA de C. BOSII GARCl,\ e
"' Véase el estudio crí11co comparat1,·0EsR·oA reHistoria General de los hechos de los
. de Mex1co.
· -·
El Colegio
'; de -IIERR
del mar· océano (en ocho deca. das. desde 1492 a
caste llanos en las islas\'· ,11ara !irme
15 54 ). Madrid. 17:.9- l 7 ,O
.
,7 icALl3ALCET A. La destrucrn)II 97
éxico 7 J. de TORQUEMADA. Los
,x ICAZB\LCETA Historiadores de M . . ·I or1oen \ "ucrra~ de los Indios
'
Indiana, con ~
=&gt;
• "'
•
.
,eintiún libros rituales~ Monarqu1aD t1brimie11to. Conquista. Con,ers1011. : otras
pOblac1011cs
ese
Occidcniaks, de sus
. •
\· d·d 1723.
. Cosas mara\'i llosas de la misma tierra/ t.-1/~ _1, l• • 9 !\ün cuando en La Jotrncuon. ) 7.
. / • , ~ l l.'
l.'~ /l/J. .
i ICAZ8ALCETA. f/1stor1,u u1e.
• ,J· ctor de 1.,tlilxochitl".
a
;-..; dice que .. no es. mas·qu·unmil'\Oí&lt;.:
t: .
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i; ICt\ZBALCETA.

i:,~ ~:xil

~o~\3RAVü UGt\R l E. Op C.11 I-L16j 11 chitl son lc1s fue111cs pnnc1palcs de su
• i l.u cles1ruc·ciú11 57 .. forquemada l~a
~d:1~iraci;n que despertaba c11 el autor lód:
ob-ra. Por otra parte. es pa_tentc ~n .e
'c:Jn los pnmeros miswneros. por m~s qL;_e
lo aLleca, y el poco apr~c10¡\t:~ ~&lt;.:e i:~~~esucedía a ~us compañeros Aceta \:1::t;os
, eces asegure lo con1ra~10. "' Le llama en csrn obra "el mas po_pu a~ \; .·da a las
~l /listorwJort.!.) Je ,\lex1w. 9. 1 ,. 1 obn de Cla, iJero que existe tr.1Juc1 '
ti,
e•·crnores \ el mas digno de SL'r o .a '111,baruo mucho más agradnbk Ique a e
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a es ~111 t:
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rincipalcs lenguas e -urop . . . . , hasta hoy permanece sin riva
. ,
c\tial: suele haber en el la mc_¡or criu~a . , ' &gt;( \ fex,cv 11'//h a ¡irdm111w1:i, i ~e~1 o/
4; ~ ' H. PR.ESCOTT /11srvry o/ thl.' ui;,4:w·~;mando Cortés. "Jew York 18-1.J.) , .
e·
/he ,,·11l'11!11t Mex,wn c1rd1:a111111 und !,t~ n
'
11.
H Opus
Cit. .
. .
. . ,11 l l. AL v ARADO Tl:ZOL0:1()C · Qnus
1' · .
•\ J. F. RAMIREZ. Cod1ce Ranm~t. t . • ,,1 feo de la pen:gr111a.:1on de las tribu.5
. . al Cuadro ll1~tonu.1 (icro,,.
· \"l'li\
CUBt\~. Atlas
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M: 1co1 l:.n A ,,JI
f\.
J b'
aztecas que poblaron el v_a lk ~.e ia~~1 por .. ~k\lCO. 1858. A Ra1111rc1 se e \;
.
. ,-1co Estad1
Geoora
• s1 ico e II istonco. orn
la p:blicación de la obra de Duran

,~i

J,

¡'

~

~ Puede juzgarse su labor por las numerosas obras de este insigne escritor citadas en
este trabajo .
7
~ ICAZBALCETA. H1stonadore.1· dr Mcírirn ~O
48
M. OROZCO Y BERRA. ll1storia Anngua _, de la Com¡uwa de Ale.neo. México.
Tip. De Gonzalo A. Esteva. 1880.4 ~- J. JIMl::.NCZ RUEDA en el prólogo que hi1.o a
la selección de Opúsculos y B1ograjias de J. GARCIA ICAZBALCETA, ya citada.
XVI 11-XIX, da un buen juicio critico sobre este autor· ··Don Manuel Orozco }
Berra. investigador de nuestro pasado indígena. erudito en materia colonial.
geógrafo insigne. La historia en manos de este autor dejaba de ser política. Adquiria
su carácter de ciencia. Desposeída de otra finalidad que no fuera el conocimiento del
pasado. basada en una 111vestigacion pacientemente realizada en las propias fuentes,
alcanzó una categoria y una dignidad que se le reconoce en México ) en el
extranjero...
9

Historia de México desde los primeros tiempos de que ha) noticia. hasta mediados
de/
siglo XIX. México. Tip. De Juan Abadiano. 1862
50
Les
A:téques; h,stoire. moeurs. cout11111e.1. Pam, 1885.
51
L 'Evolu,ion Juridique dan.1 les Dn-erses Roces H11ma111es. París. Vigor Freres
Editeurs. 1891. (Bibliotheque Anthropologiquc XIV). Representa la tendencia
sociológica de querer clasificar a los pueblos primitivos en determinados modelos.
ajustándoles un sistema europeo.
5
~

- De esta obra de KOI ILER, quien pretende encuadrar las instituciones aztecas en
un marco jundico lejano a su esencia y cree en un sistema de vasallaje feudal, ha
opinado el Sr. R. AL TAMIRA. Cuesttones de Histona del Derecho y de Leg1slat·1ón
Comparada.
Madrid. 19 I 4· ''TrabaJo más reciente y autorizado'".
53
H. SPENCER. los antiguos 111ex1ca110.1· Trad. de Daniel ) Genaro García.
México. Tip. de la Sría. de Fomento. 1896.
5

A. CHA VERO. Explicación del Códice J¿roglíf,co de Ch. A11b1n. Es un apéndice
a la obra de Durán. A él se debe la ! listona w111ftua y de la conc¡111sta. de la serie
México a trai-és de lo., si¡zlos Oarcelona. 1888 que publicó D. VICENTE
RIVAPALACIO.
~

55

J. CANTÚ CORRO. la esc/m•1flld en el mundo r en 1\fex1co (estudio libre por el
Pbro. México. Escuela Tip. Salesiana. 1925.

56

M. CUEVAS. Documemo.1· inéditos del siglo .\l'/ para la hwuria de México
corregidos y anotados por el P... Pub!. baJo la dirección de GENAR.O GARCÍA.
México. 1914: del mismo autor es la HiHona de la Iglesia en \1éx1co El Paso
Texas.
Ed. Revista Católica. 1928.5,.
57
M. MORENO. La Orguni:anón polít1ca v ,ocw! de los .-1:!ecus, México. 1931
Sostiene la tesis de una organización central opuesta al sistema feudatario de A. F
BANDELJER. On the Social Orgarnzation and Mode ofGovemment ofthe Ancient
Mexicans. Salem. Salcm Press. 18 79.
58
R. CEVALLOS NOVELO. .
59
T.
ESQUIYEL OBREGÓN..
60
L.
MENDIET
A y NUÑEZ...
61
W. JIMÉNEZ MORENO \ SALVADOR MAT[OS. Códice de Yanhwtlu11
México. Talleres Linotip "Cult~ra ... 1940. (México. Srta. de Educación P1ibl1ca).
741

�,.~ J □ RAYO UGAR n: Opu, Cit.

vida jundica de k:-.ico y abultan u imponancia . Interesa sin embargo. u op1111on ~
el hecho de habemo conservado los restos de u legi !ación. KOBLER. estudia
desde un punto de vista moderno el derecho azteca. Le sigue innumerable legión .
7
LAS C.-lSAS. Opus Cit. cap. CCXll-..:-:i-l-.5. Esta de cripción recibida de los
religiosos de San Francisco. fue wmada integramente por KOBLER.
78
GOMAR.-1. Op. Cí1. 11-315-6

1

~ 0(1 C·11 l-b6 · &lt;:n -,el L,
,... KO□ LER Of' C•11 ,..,
-1--:INCi ' BOROl .lill
. •iro
""1 ornada del ( 'o d,cc• .\fe11d,1L·111u
\ 'rt&lt;: -t\k,1cano ,\111, guo d1: ,\ . Pl ~;'' : \\·~
,le /0.1 1i"1h11rus_e11 Monun;ei~;il ~(;; Clll\1.-i.l P.-\1'\ Ql lAl' lll l.l: lt· ?l~u; k
\Je,ico. 1800-6) &gt; dt: A .
· 1 . . l 1..,~8-161 ::' l rub l1e &lt;:t tr,1 L'.111.:~ . ·I .
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KOBLl:.R.
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Cihuacuatl o canciller: _.¡ m1111,tro dic.: , -'\1 ti ·1ohuat·at&lt;:catl. el tltlanú1lqu1. 1c.:
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tribunales. 1 larntec atl·. el I·rahua
,¡ CL1·1Uhnochtl1.
d cu.iull&gt;a 11u,1..&lt;I 11• e,¡ wcutltccat &gt;
t' panL' at. 1:
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- ·rE· ... ()n,. Crt 1· 1:!6. La elasc
. ·a. •·staban
ujeto a la misma
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r 1e 0 o~·n pro\,1nc,
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, to a ~u .trato d.\ ons111u1an
- .• -· ,, de la cua l nacian en
mr1dez
los abuso ' \ mrnosp1ecw
b;jo sobre el que recaian to os
. .
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La cédula di: 1_5 ~8 p~c.&lt;k ~e;~e ei'~ . i,a\edula de 15 ·o en PUGA . · Op
.. d,..,Odeno,1embrccn
rect1.fi,ca ion
e C11 1-\ 57
.

Opus Ca :O- I
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,,• ZORITA . Op ( 11

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·1 ()UIROGA . Up Cu 33::-.
rüRQUl:.MADA .. Op C11 I1- LXX X que c11a
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- ()pu.1 ~11 BiRR~ /!1swrru ..J1111g11a l-30-1
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·I . ani l.. en el 4ue analiza de de un p
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se problema.
.
·o d dt:I estudio
Je vista social: economtc~ e
es1uJ10 C0ncn:1a su op1n1on su1c1 a . nio de
-, KOBLFR . Op11.1 ('11 )7 . E_1; su 1 . ··t:.1 derecho penal me,icano e~ te~t_1m~
de las fuentes. en la iguiente. todrmu ~e la vida\ de notable cohe~ión ~0l1_t1~a . toda
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al de oncepc1on u1a
.
1
eblo preh1spanicos
sevenda mor, .
d . hispanista niegan a o pu .
1. 1 con él M.
-r, Lo autores de ten encia
e:-.aoeración . 1xtlilxoc 111 :
. . d'ca Otros la e:,.,altan con .' c ~ . t\1 VL:YTl!\-BOTURI l.
el borac1on Jllrt ~ ·
.
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1, \ flirn:o !\k'\I o l 8_:16. : ·
VE Y ílA H,mma An11g11a I t
. , 1. , 1 0 ,·e(i rt!lanon 1um,
.
.
,
101 de rn~ (}ll//gl/O.\ ,,. e ,
•
· d d
\1 VFYTIA .
Tercucu en /0.1 11l11111os uem¡ . RI \'/ 'dactad.i por el 11cenc1a o on . . .
la
· ¡/lo~ d,t l30Tl ' l,8,6·rehacen re altar la 1111nuenc1 a de l e,coco en '
llltll1WCl'll&lt;ll ine,
. C. Ma
Je \3ustamante. - · ~ 2
1
rvkx1co

OROZC

79

LAS CASA .. Op. Cu. cap. CCXlí-.-55 nos describe el sistt.:ma al referir·c a
Texcoco: "muchas provincia eran las ujeras al señorío de Texcoco, pero estaban
reducidos en seis pueblos principales, donde había como seis cancil lenas. en las
cuales y a los cuales iban de todo aquel reino a sus pleitos. : allí se cogían los
tributos : rentas. En cada uno de aquellos pueblos. hah/a dos .1ucces, personas mu:
e cogidas, tenidos por cuerdo : hábiles mas que otro. para aquel oficio. Fran
muchas \ eces ésto deudos del re) ... todo el día residían en las ca as de Audiencia o
públicas para administrar justicia. De esto\ e apelaba para ante otro do juecc:,, que
presidían obre todo , y que esto. entenciaban con parecer del re: o se11or. Cada
diez o doce día al rey tenia acuerdo con t0dos los ju ces sobre los caso arduo y de
mucha importanc ia concernientes al bien del reino y de toda la república". Se11ala
una junta principal cada ochenta dias denominada 'auhnallatu ll i.
~o GOMARA Op C11 11-316 "!::ran otros doce CU)O oficio era prender) llamar a
juicio. y su traje mamas pintadas que de lejos se conociesen." Concuerdan su dato\
con los Je Las Ca as.
1
LAS A AS ... loe. Cu.

s: G(},\-f..lRA. Loe Cit. LAS CASAS . loe. C11 cunfirma tal asl'/10 : ··en cada sala
· estaba con los juece 1111 escribano. o por 111ejor clcc1r pintor. que servia de e ribano
die 1ro que con sus pintura o caractere,. las per onas que trawban pleitos . .: las
causa : demanda ) te ti gos . .: lo que e concluía ) ,entc11ciaba. pon1a por
mem oria"
81
LA : CA A ... Loe . Cit.
s-1 ibidem .
85

S.·1/f.,¡c;(·v. Op C11 11 -308. ZOR!T.-1 Op C11 en D 1.1 11-5,1 esta acorde cnn
Sahagun al decir que tenían le:,es para hacer e,clavos: en el co111 rar) vender. !: 11
las Ochema Lt!_i·es de
FLA/ ll 'ALCOYOTZI . que trae ALV
I.\Tl//,,\'()Cf/lTL. Up. C11 l 8l.l, cllada en KOIILER ... Op. C11 115-117. ~l'
menc iona que esas le:,. c estaban di\ 1dida, en cuatro rar1es nccesariu, para cuatn&gt;
conse.10s. "Uno d • ellos di e 1:s el tk los casLl CI\ rlc : cnrninab. en donde e
ca tigaban iodos los g¿neros Lle &lt;.kli10 : pecados". "As 1 nrnmo en est&lt;: tribunal e
rcconocian las k)es que trataban a ·aca de los i:,clavo,.: de las rn1H1rnda, ~ pleilci&lt;,
de haciend:is. tierras y po csioncs : los c.,1.1Jos : Jifrrenc,as J.: oficio.'&gt; ....
LETOR \:EAU .. Op
iguc a '-;ahagun a quien ita. L'n la pagina 11-l
81
' LAS CASA ... Op C'11 cap CCXll-55.'.' DURAN . Op C11. 11-222 '\\11s1gna lo
mismos da10 . ólo que el nombre ue una de la, cárcdc, \ana Durán 111cncio1h1 &lt;:I
Petlaca lli ) el Chauhcall1, : '&gt;l'1lala como lugar de ubicacion L'I qt1L' ho: IIL'llc 1.i
iglc ia de San I lipólito. hra) noticia\ la\ recibl' OR.0/CO Y BLRRI\. r Jp &lt; 11 1283. TORQUl:-.MADA .. O¡, r·,1 Xl\,-I . dice que &lt;:I fcilpilo:,an. &lt;:ni la r,ri~1011
para los deudores.

e,,

�~-QL.IROGA ... Op Cit.370-1
.
ss Ílmlcm
38'l-'JI E,plica la siwaciun ¡unJ1u1 de los e:,cl,\\o~ al csrnhir "Pero¡¡¡
manera , !!enero de e:,cla, o~ o ser, 1dorc:, que por la mayor pan e entre el los , o he
, isw .,. { e~. que es mu) JI krl'ntc de la nuc~tra :, Je la que ie111a11 por ~us le:..-~ I•&gt;~
ciuda~lano~ romanos. porque la ,erdaJ a 1111 ,er no ó 111,b 111 merH)). en dccto. se~un
,·o muchas ,eces por la experiencia he visto :- a, eriguadú : lié caJa d1a_ , eo ~
;veriguo entre ellos. llamadas ) OH.la~ la, partcs en co111raJ1c\OnO Ju1c10 CP
scmejantes pleitos sobre sus !1bcrtadt's. que son muchos ) d1vcr,ns e_ de d1, er~J~
parte$ venidos. que alquiler de obra&lt;, 111 pt!rpe/11I1111 por la vida del alquilado. que en
derecho se llama Jocatw opl!rrm1111 111 perpl!1111I111. que usan mucho entre ,1_estos
naturales para servirse unos de otros. porql1e no tienen ni saben u~ar dél alquil~r de
obras 3 uempo como nosotros. en el cual género 110 ~e pone, 111 as1cnt~ 111 conslltu~ e
la servidumbre en la persona. smo solamente en la~ obras del que as_i se alquila 111
pe,peiuum. 111 se pit'rde por ello libcr1ad ni ingenuidad. n1 ciudad. 111 lam1lia. :- esta~
obras se pueden de derecho mu) bien alquilar) ,endcr. que tamb1en se puede llamar
, llama en derc&lt;.ho 1·e11clit10 vpcror11111 sin pcrJuiciu alguno de la llbcrt~d natural. n•
de la inl!enuidad. con dos condiciones que\\.' entienden aunque no se d1?n en el ta!
contratd: que son que cada e cuando que el así al~1uilado o vendido qu1s1~ra pagar el
interés O subro!1.ar v sustituir otro en su lugar hlJO o pariente u otra pe1 sona. : ::isr
sel'\ ir por sustlt~to.' aunque sea contra la voluntad de ~u alquilador. lo puede' oodr2
mu, bien hacer rada y cuando quis1i:re: ~ aunque se alquile 111 per¡)('f1111111 que es por
wd'a su vida. no queda inútil ni defraudada la líbcnad. ~ este gér1cro '.I manera de
cscla,·os , servidumbre. si tales nombr.:s mcrecc:n. que en la verdad no merecen.
sino que ;raemos corrupto el ,ocablo por \entura por falta de nag.uatatos o por sobra
de malicia. 0 por inadvertencia nuestra. es el que entre estos 11atura!cs se usaba ) st:
usa mucho., as 1cada\ cuando se enojan de ser, 1r a sus amos. su~tllu'.-en otro en su
lu~ar., los ; 11105 0 alq~iladores lo reciben.) ellos quedan libres e lllgenu'.&gt;~ que son:
sal,o ; 0 1amente cuando les acuden con aquel género de obras ) srr~1c1os que as 1
. 1·
alqu'il·iro
,cnu1eron
, 11 . ,. so11 al-\,
, - veces me·.¡ore~· ., más rico~ ,. 111as honrados Y
0 ,
llent:n mejor casa y familia: aJuar que no aquello, a quien sinen. ';, las ,cces.. se
casan los 11:105 con los otros. ellos con sus amas)- ellas con sus amos 0 con sus h1Ja_~
hijos. 0 con sus hermanas o hermanos de sus amo~. ~omo gente _hb~·e: ..
0
CU\VIJERO . . Op Ct1 243. varios siglos después se adh1er~ a _l_a op1111on ~e
Quiroga sin mencionarlo: "la esclaviwd no era más que una obl1gac1011 de serv1c10
personal. limitada a cierto~ términos--.
~() Loe. Cit.
911 GOMARA ... ()¡i. ('11 11-J 15: CLAVIJERO ... Op. C11 1-325. ) KOIILER ... Op
Cu. 32 quien cita al abate. siguen la opinión de Gómara. CARVAJAi ... Op Ca. 8.
Contiene los mismos datos.
.
.
"1 Opus Cil. 349-350. Del extracto se desprende la idea d_e Qu1roga. nacida de su
experiencia como juez en la Audiencia: "entre esta gente 111ng~n escla_,_º qu_e_pie~da
1ibcr1ad ni ingenuidad haya. ) como todos sean 111genuos. aba_10 s~ d1rc1 az,1: lar"º·
pues l)ios pe~mitió que )O por experiencia cierta 1u,1e~e: entendiese~ sur1ese. n~
como privado sino como jue, en la Audiencia de sus hbe11adcs que me esta
cometida por esta Real Audiencia que hago cada día s1mpllrnir t:t de plano entre
-,¡4

estos indios naturales sobre sus libenades donde concurren de muchas diversas
panes gente mucha a pedir su libenad y otras cosas como quien sale y se escapa de
una tan gran tiranía corno era, en la que hasta ahora (que se ha entendido la cosa)
siempre estaban. donde están conmigo cuatro jueces de los mayores suyos que entre
ellos entre si tenían, para que vean lo que pasa e informen de sus costumbres. et
sciant reprobare malum et eligere bonwn..."
92
Opus Ci1 368-9. Adelante amplía el concepto y explica: "y también sólo el padre
puede vender el hijo en tiempo de necesidad. y aún entonces, no para que el hijo
pierda la ingenuidad. sino para que también como cosa de alquiler o prenda lo
retenga el comprador hasta que vuelva el padre o el hijo u otra cualquiera persona lo
que costó o el interés ..." Hecho que concuerda con la realidad como se verá al hablar
de las causas de esclavitud.
93
Íbidem. 368-9. GOMARA.. Op. Cit. 11-314 habla de lo propio: ..Los padres
vendían o empeñaban un hijo que sirviese de esclavo: pero podían sacar aquel deudo
otro hijo, y aún había linajes encentados a substentar un esclavo, pero era grande el
precio que se daba por el tal esclavo" Contradice esta opinión en cuanto a los
encentados ala de Quiroga. DURAN... Op Cit. 11-XX y TORQUEMADA . . Op.
Cir. XIV y XVI citados por OROZCO... Op. Cit. 1-280, en el propio sentido.
DURAN ... Op. Cit. 11. Cap. XCV 111 y el Libro de Oro de OLMOS. en OROZCO ...
l • 269, mencionan el posible rescate del hijo al alcanzar la mayo ria de edad. Citados
por KOHLER ... Op. Cit. 34-5.
OROZCO y BERRA, basado en SAHAGÚN Op. Ca 111-258-9
(Ed. BUSTAMANTE) afirma que: "cuando acontecía el hambre, se vendían por
esclavos muchos pobres hombres ) mujeres ) no solamente los dichos padres se
vendían a sí mismos, sino que también vendían a sus hijos y a sus descendientes y a
todo su linaje y así eran esclavos perpetuamente 'tequ1yotl' ·1tacoyotl' a que se debe
el nombre de 'Huehuetlacolli', servidumbre grande mayor. sen'idumbre voluntaria.
por la cual una o más casas obligadas por el hambre vendían a uno de sus miembros
constituyéndose en la obligación de mantenerla como viva •aún cuando muriera"'
Menciona el hecho de que Netzahualpil!i en 1505 prohibió tal costumbre. Agrega.
que "para que la obligación no pudiera extinguirse. el Seiior nunca tomaba cosa que
de su siervo fuera, ni le pennitía que en su casa viviera", ya que de morir ahí.
tenninaba la obligación familiar. ESQUIYEL OBREGÓN .. Op. Cit l-359 recoge
estos datos de OROZCO.
94
Op. Cit. 389. Véase la nitidez de sus conceptos manejados con un rigor técnico y
dialéctica formidables: "pues además de esto esta manera y género de esclavos que
nosotros tenemos que pierden la libertad e ingenuidad. ciudad y fam ilia. que es la
máxima capitis disminución y lo que se requiere que concurra en el los de necesidad
para ser verdaderos esclavos entre nosotros que son reputados nihil de derecho
civil..." MOR ENO... Op Cil 35 Sin un pleno conocimiento de las condiciones
romanas pretendió incorporarlo.
95
Op. Ci1. 11-181-2. Opinión ala que se adhiere KOH LtR ... Op. Ca 32.
96
ZORJT A... Op Cit. 25 l. Lo menciona SPENCER... Op Cit. 12. MORENO... Op
Cit. 35, afinna: '·cualquier mexica. fuese cual fuese la clase ~ocia! a que
originalmente pertenecía sin perder por eso su posición social primitiva. podía
145

�devenir en esclavo. bien por el contrato, bien por causa de pena, o por cualquier otra
de las causas que daban nacimiento a la esclavitud... Dato que es ine\acto. pues se
ve que como pena se obligaba a un hombre. mejor dicho. se le hacia perder su
posición social primitiva y pasar a ocupar una más baja. pero pudiendo recuperar la
antigua.
CLAVIJERO... Op. Ci1 1-323. considera que la muene del esclavo por )U dueño
era considerada como un homicidio cornun y tenía la muerre por pena: en cambio, si
un tercero era el asesino. se convenía en esclavo del dueño. Dificil comprender tal
manera de compensación. LETOURNEAU. Op (11 11 7 quien lo toma de
BIART. .. Op. Cit. 201 señala que aún cometiendo adulterio con su dueña no podía
ser muerto por el marido.
98 CLAVIJERO... Op. Cit.
11-243: cesaba el privilegio de obtener su
consentimiento, -dice OROZCO ...- Op Cit. 1-282: "si el esclavo era perezoso. mal
mirado, vicioso o huía de la casa: entonces el a1110 le amonestaba una. dos y tres
veces delante de testigos. y si aún parecía incorregible, ponianlc la collera, distintivo
de su mala condición y podía venderlo a las personas o en los mercados··. El primer
dueño tenía facultad para venderlo. I:.n caso de deuda o robo. el acreedor o el robado
r,odían vender al deudor o ladrón para resarcirse del daño sufrido.
9 NEZAHUALCOYOTL... Leyes 19 y 20 1 el Libro de Oro. Citado por
OROZCO ... Op. Cit 1-269 KOHL[R ... Op Ct1 48.
100 ZORITA ... Op. C11 10-90 y POMAR... Op. Cu.75
1º1Tomada la costumbre de los pueblos tarascos se extendió entre los aztecas y otros
pueblos. MENDIETA ... Op Cit 11-41: GOMARA ... Op Ci1 203: HERRERA ..
Op Cit. 111-313 y 11-617. Cit KOHLER ... Op. Cit./6: IXTLILXOCHlTL... Op.
Cit. 1-193 nos cuenta que a la muerte de Maxtla: ••iban ciertos esclavos } criados del
rey muy bien vestidos para ser sacrificados )' morir con su señor. Aunque en este
tiempo no eran tantos corno después se usó", y en 256-7: ..cuando murió
Netzahualpitzintli, le quemaron el cuerpo como a su padre y así mismo quemaron
con él. mucho oro, plata, joyas. chalchihuitcs y penachos. y doscientos varones
esclavos indios y cien esclavos ..." TORQUEMADA.. Op. Cit. 11-523 relata que: "a
los veinte días pasados sacrificaban otros cuatro o cinco esclavos y a los cuarenta
otros dos o tres y a los sesenta, uno o dos, 1 a los ochenta, diez o doce, y esta última
ofrenda que se hacía era como cabo de año, y de allí en adelante no había más
muertes de hombres .. .'· al morir un gran señor. KOHLER._. Op. C 11. 45. con iguales

97

citas, narra lo propio.
1 Op. Cit. 11-314-5: TORQUEMADA ... Op. Cit. 11-563: lo confinna
CLA VlJERO ... Op. Cit. 243: y les siguen: OROZCO... Op. Cit. 1-278: KOHLER...

º"

Op. Cit.32.

OROZCO ... Op. Cit. /-2'0
Op. Cit. 11-242. Señala tres clases de esclavos: los hechos en guerra al ser
aprisionados. los esclavos por venta propia, y los que caían en esclavitud por un
delito. OROZCO Y BERRA .. Op. C11. señala las mismas causas 1-278. KOHLER .. .
Op. Cit. 32. Señala excluyendo a los cautivos, dos solas causas: las deudas y la pena,
más la esclavitud por deudas no es sino una pena por no cumplir una obligación.
Enseguida menciona otra variedad que era la venta por necesidad que entre en la

IOl

I().!

746

categoría de la venta propia, en la cual 1
.
CARBAJAL. .. Op Cit 7. 11-2. ESQU J~~xte;:Rnre~1dad movía _la voluntad.
~ORENO ... Op. Cit. 34. siguen igual pauta
GON ... Op. Clf. 1-359. y
9UIROGA ... Op Cit.419.
.
106
lbidem. . 425
101 0
'P, e··
JI.. 383.
108
DURAN ... Op. Cil 11-?2'&gt; 1 O d
Op. Cit. 266 ss. KOHLER ~ 0-p) eª ·1 r_7en0de sucesión en TERNAUX-COMPANS
,
.
···
· 1 · :, ·
ROZCO Y BER
.
...
de Duran. quien dice que la ley conde b
RA ... Op. C,1 1-281 cita
na ª como esclavo a toda
que un ese 1avo recobrara su libertad
.
persona que impedía
una violación leoal
' caso que es el de imposición de una pena por
109

b

.

Op. Cit 11-51 Por calu ·
LETOURNEAU
C
mnia y como talión. Cita KOHLER Op. Cít. 64.
110 TORQUEMA.D.. 'P· ,1. 1~6 y MORENO... Op. Cit. 72.
...
111
A ... Op Clf Cap. XXV
1" OROZCO... Op. Cit. 1-253. al explicar Ía lá · L
. .
- NETZAHUALCOYOTL " . .
mma XVII del Cod1ce lvfendocino.
..,
... m,e, a.1 Lei·es, en VEYTIA
.
KOHLER. 11., En las Oche111a Lem· de N
. . ... Op. Cu. 421. Cita

O

e·

Citadas por IXTL!LXOCHITL o'
etzahualc~totzin se contiene lo propio.
mismo sentido. Véase en 0ROZC6 ';) 11-1,~7. El Libro _de Oro de OLMOS, en el
Cit.
11-314 y 319•
... p. Clf. 1-274 , as, como GOMARA.. . op.
113
11~ Op. C11. 352 .Jv 361 -2 •
1150p.~il 158-9.Cita MENDIETAY NÚÑF:Z o e·11 ?6
116 OOp. Ce,_, X!V-S OROZCO... Op. Cit 1-303~4 .. Ía t~ae • •
. p. JI 238,
.
.
'17

118 e, UEVAS .. Op. Clf (Docs.) 13.
XTLILXOCHITL.. O Cu C
.
119 NETZAH UALCOYQjL
Lap. 46. Cnada p~r KOHLER. Op Cit 63.
MEN
... e, 6 1AS CASAS
O
DIETA ... Op. Cit I p 9 DÚRAN ·
.
...
p. C11. Cap. 213.
11
Cit.63.
- .
i ... Op C
11-221. En KOHLER... Op
120
... Lihro de Oro en OROZCO . ()p. Cill-270-/
121 s&gt;LMOS
Jb'd
1 em.
12',
• Ibídem. 269
1230'P C'11 4 16. · "El que se echaba con es 1
•
empreñaba de hiJ·o había de deJ·ar s
. e ava o s1rv1e_n1a de otro y era soltera v la
·
u muJer y casa y
· 1
•
toda su vida como esclavo v también 1 1 . - sen ir a _amo de la que emprei'ió.
moría". GOMAR/\ Op C: ,· 11 ., 1' . e iac1a esclavo s1 la empreñada de ello
1
..
...
·
·.) ... s111 ue la o · · ·
d 1 ·
•
aunque algunos contradicen eslO
"'
pin1on e l1cenc1ado y observa:
• ror cuanto muchas veces
.
ese1avos con sus amas •\ las esca,asconsusse11ores·
1 •
ia d b' acontcc1a casarse loscasamiento. y no en deshonra del ~eilor d'
:.n __s e ia ser licito en caso de
CLAVIJERO ... Op C11 ?4' vr· y-¡·¡ cBla ~_sclava . Sigue la opinión de OLMOS.
·d
- J.
A- O ! UR INI o e11 IO
S~nt1 o y Ll::TOURNEAU. ()p Cit 119 _ ,,
' ... P.
6 en el propio
10
14
•
OROZCO .. . Up. Ca 1-270. De este aut- · 1
,
.
ley quinta de NETZAHUAI COYOTL . /r o toma KOHLER ... Op ('11 12.3. La
60 de acuerdo
.
c1ta a por CEVALLOS NOVELO Op. Cu

�Ib idem. -? 73. MENDIETA Y NUNEZ
• ... Op. Cit 29. señala que la pane del menor
se aplica a este para su educación. GOMARA ... Op Cit. 11-313. habla en ténninos
generales y en seguida se refiere a los niños. "El hombre que vendía al libre por
esclavo, era dado por esclavo a quien el quería vender: y esta ley se guardaba
mucho, porque no vendiesen ni comiesen niños··.
1'6
- Ordenanza segunda de NETZAHUALCOYOTL en ALVA IXTLILXOCHITL...
P5
·

Oe,

Cit. 1-237.
La tipificación la hemos hecho, ajustando a los modernos delitos las formas
antiguas. para lo cual hemos procurado concordar los elementos de ellas en cuanto
correspondan a los actuales tipos delictivos sin pretender por eso una identificación
absoluta. sino la más cercana semejanza.
m OROZCO... Op. Cit. 1-245. LAS CASAS ... Op. Cit. 566 explica esta fom1a
extraña a la cultura europea, pero la refiere no sólo al robo de las mazorcas. del
sembrado del templo o de un sei\or, sino a cualquiera: ''Reprendiendo un español
una vez a un indio del rigor de aquella ley que por coger unas pocas de mazorcas o
espigas de maíz hiciese alguno esclavo". respondió: "estás engañado. señor, porque
si aquesta ley no se guardara con rigor y fuera tal que diera poca pena, cada uno
quisiera no trabajar, sino gozar de los trabajos y sembradíos ajenos. y así se hicieran
los hombres ociosos. no cuidando de sembrar. y por consiguiente todos o muchos
fueran ladrones y se perdería la tierra··.
19
~ Íbidem. 273-4.
130
Op. Cit.! 1-220-1.
131 Op Cit. 11-564.
132 OLMOS ... Op. Cit. en OROZCO ... Op. Cit. 1-273.
m Ibídem.
i,~ ibídem.
135 Íbidem.
136 Íbidem. 269. Se explican estas penas como resultado de la cultura agrícola recién
formada y por tanto digna de ser protegida.
137 TORQUEMADA... Op. Cit. Cap. XVI. Citada por OROZCO... Op. Cit. 1-280
IJS OROZCO... Op. Cit. 1-269.
139 Íbidem.
1~º Cita IXTLILXOCHITL. .. Op. Cit. 11-188-9. En KOHLER... Op. Cit. 116.
141 TORQUEMADA ... Op. Cit. Cap. XVI. Y VEYTIA-BOTURINI ... Op. Cit 197.
CLAVIJERO Op. Cit. 1- 324. Citados por KOHLER... Op. Cit. 67.
142 GOMARA ... Op. Cit. 11-313 y 317.
143
Op. Cit. 67-68
144 Íbidem. 66-67. Tomado del Libro de Oro en OROZCO... Op. Cit. 1-270.
145 Ordenanza 18 de NETZAHUALCOYOTL en IXTLILXOCHITL... Op Cit. 11238. Citada por KOHLER ... Op Cit. 112. CEVALLOS NOVELO... Op. Cit. 59. En

12'

la propia fonna.
146En TERNAUX-COMPANS ... Op. Cit. 13 7. También en BERRERA .. Op. Cit.
11-3 y 10. Cita KOHLER... Op. Cit. 60.
147 Libro de Oro.. en OROZCO... Op. Cit 1-274. Corresponde a la ley 59 de
Netz.ahualcoyotl.
748

148 '
Ibídem. Y DURAN ... Op. Cit.1 l-n l.
~OHLER ... Op Cit. 52-53.
150 Ibídem.
151 '
J?1dem. ~OHLER basado en POMAR... O Cit 4 º
comun entre Jugadores y rameras
p.
· ª"'rega que este pacto era
151
TORQUEM.. AgA ..._Op C11.
· Cap
. XVII. Cita KOHLER... Loe. Cit.
153 GOMARA
.
p. Cit. 314.
154 Op. Cit. 32.
155 TO
RQUEMADA ... Op Cit. XIV 17
T1!ados por KOHLER... Loe. Cit
• . y VEYTIA-BOTURINI... Op. Cit. 16
149

QUIROGA ... Op. Cit 416
Íbidem.
· ·
iss o'P· c·it. i ·J20.
(Ed. BUSTAMANTE).
159
. Salvador A. Mateos ha reproducido el ·ueoo
..
relteve en piedra.
J b tomado de los cod1ces y de un
157

160

Op. Cit. 342
Íbidem. 314
162 Op. Cit. 11-236-7 y 146
163 ·
- ·
11,.1 Jbide~,. y TORQUEMADA ... Op Cit. XIV-l 'i-7
Op. Ca. 352.
· ·
165
Op. Cit. 1 !-222.
166
TEZOZOMOC ... Op. Ci1. Cap. XL-366.
167
,
168 Op. Ca.. VI 11-14. en KOHLER ·.. Op, c·1t ,JJ.
A lo mismo se refiere
e· Quirona
º · ZORITA ... OP- C..11· 110. habla de este hecho
169 GOMARA
... O'P u. 11-3 14 Señala esta clase d
su cuerpo, que lo daban de balde .sino 1
,
e venta: .. las malas mujeres de
·
as quenan panar
se vendía
¡
0
traerse bien. 0 cuando ninguno las quena
. por v1e1as
. .
•
n por ese avas
para
.
O feas O e e
por. las puenas". TORQUEMADA ... 0 . Cit 1 __ ,
n,.er~a-~ que_ nadie pi~e
rnuJeres, que se daban a vivir sueltas y~·b d 1 )6J escribe. Habia tamb1en
estado que tomaban. tenían necesidad del ~ra. amente y para proseguir este mal
necesidad que pasaban porque tr b . b \ est1r c_unosa y galanamente y por la
sustentar la bizarría qu~ usaban ll~g:Jbª an en la _vida de amores que traían y por
porque las que se daban a este vicio ~n a necesitarse mucho y hacíanse esclavas.
paga, sino sólo con be~tial apetito d:ns~~~1p~.:ed~.u rntilidad. no era con interés de
de los jugadores y de la modal ídad de ua 1 a . orq~emada también nos habla
CLAVIJERO... Op. Cit. 1-243. OROZCOp~m un año libre~. Recogen esas citas:
Op. Cit. 30. CARBAJAL O C 1 . ) BERRA ... Op C1t.. 1-280. SPENCER...
MOTOLINÍA ... Op Cit. i"~v1.~,-~tno~d;~º~~VEL OBREGON .. Up. Cit. 1-360.
llegando a un punto de su destino se
d. ot1cia de la venta de mercaderes quienes
hacer una fiesta a su dios
. ven ia uno de ellos para tener medios con qué
1m
·
238~rdenan:w 19 de NETZAHUALCOYOTL. En IXTLILXOCHITL. .. Up. C11 ll161

111
172 (!p. Cit. 11-221.
_lbtdem. El mismo cronista señ 1
. recibido, celebraba un ban
1ª a una _co_stumbre e:tran~: el padre con el dmero
quetc a que as1st1a toda la tamd1a· Si alou·
.
e 11 cr1·ado COll)la

749

�1 - d orque de acuerdo con la
algo de lo del banquete, c~ia por esad~aus~~~ e:~/v~~~ 'p~oducto del precio del
costumbre. sólo los parientes po ian is ru
¡~_corregible.
. _? 69
:~: Libro de: 0 - E; O~~Z~~ 1~pyC:~;lica: · .. era la argolla una collera de palo
GOMA
... . p.
. .
salia al colodrillo. con unas puntas tan
delgada como argón, que cenia la gargant: ~e les udiese desatar el argo liado'· .
largas que sobrepujaban Ola ca(b~za.lal ~u0e7n .. Aunq! este acrificio acontecía pocas
m TORQUEMADA ... P 11
•
.
,.
eces porque tOdos lo que se sacrificaban eran habidos en guerra .
176 CLAVIJERO ... Op. Cir 1-243
1 Op Cit. 2a 1-71.
178 Op. Cit. 1-302.
1 9 Op. Cil. 339.
180 Op. Cit. 1-434-5.
181 Op. Cit. 427 .

3-

OTI IA DE LA PRE SA ESPA ~'OLA
SOBRE LA l VA JÓ AMERICA A A MÉXI O
E 1 1846
lkrih ,1 \' illJrrc:al d.: l.3 c nJ,•1Jes
Cole gio de Cro 11 1\t a, e: H111 o ri ,1d o re

t.k ~u e, u León, A.C.

El periódico, tal como hoy lo conoccmo . nació en la
lnglarerra en el iglo X\ III , con anterioridad a ese ríempo,
ex, rieron ciento de forma de comunicación so iJI. Ya en la
Roma anrigua exi rían disrinto . medio , de información pública:
Las Actas Públicas. Actas del Pueblo, onsistían rn una serie de
rabiones expue ros en los muros del palacio imperial o en el foro,
en que
e recogían los úlrimos y mis 1mporranrc
aconrecimienros sucedidos en el imperio .
En la Edad Media, surgieron los mercaderes de not1c1as que
redactaban los avisos rambién llamado folios a mano . Consistían
en cuatro p:íginas manuscrita , que no llevaban ríuilo ni firma,
solamente la fecha y ti nombn: &lt;le la ciudad en la que e
redactaban. Se vendían en lo puerro y ofrecían informaciones
del medirerráneo orienr,11 (lugar en el que e d arrollaba la
actividad
bélica de . las cru1.1das ) , rec ogían noticia&lt;; fa c ilitada . por
.
manneros y peregrino,.
Esro a vi o rLI', ieron un gran éxi ro aunque ra m b ié n fueron
censurados por la auroridade~ de 1üd.1 Europ.1. En el Siglo XV.
con la invención de la imprenta, apuecieron nuevas
publicaciones periódic.1s . [ os o asiona le informaban de un

r•. ,

50

�..

hecho excepcional &lt;le rorma c\'enrnal, cuando la ocasión lo
requería. Los más famosos fueron_ los de Cristóbal Colón,
conrando el descubrimienro de Aménca.
Pronto comenzaron a ser publicados por los gobiernos, que
los utiliz.aban como medio de propaganda. Tenían formato de
libro y portada ilustrada. Desde 1609 cn:ipi~z~n a pu~licar las
Gacetas con periodicidad semanal. Al pr1nc1p10 eran tm~resos
por editores privados, pero enseguida quedaron ba¡o la
protección de los Esrados Absoluro,s, que los utilizaron como
medio de propaganda de la monarquia.
Las gacetas más famosas fueron las francesas: La Gazerte, Le
Journal des Savants y Le Mercure Gafan, . rodas e~las del sig~o
XVII. Estas publicaciones cu vieron gran 111íluenc1a en ~spa~a
donde fueron imitadas en el siglo XVI1I. La pnmera en Espana
fue la Careta de Madrid ( l 661)

1
•

La Prensa del Siglo XVIII
El primer periódico diario nació en ~ngl:irerra e~ el siglo
XVIII. Fue el DaiLy Courrant (1702). Hacia l 715 _h:i.61~ en este
país una gran actividaJ editorial, _Y ap3recen_ u~ sin_ :1umero ~e
publicaciones de periodicidad v:wable. La d,~mbucion se hacia
por medio de pregoneros. Los más im_rorrrntes cenrros de
circulación de penódicos fueron los cafes, donde la gente se
reunía a lec:rlos y comentar las noticias.
Con el desa/rollo de la prensa, ruvo lug.ir el nacimienro de la
opinión puhlica.
,
.
Fue allí en lngla¡erra donde se aprobo la pnrnera _\ey de
prensa burguesa, el UBEI ACT, en 1792 y d~nde .1pare_c10, ya a
finales de siglo, la prensa como negoc1_0. Los 1mp_resos
periodísricos inrrodujcron innovaciones récn1cas, ~st.1blec1~ron
una infraestructura informativa piir,1 opcurar noticias y meiorar
los sistemas de información y &lt;lisuibmión, J medida que se
desarrollaban las redes de fcrroCJrril.
Aparecieron empres,uios con nut:VJ mencali~hd
lucrativo modernizaron sm empresa'&gt;, redu¡eron
aumentaron la capacidad productiva. Un ejemplo de

.
con, fm
costos Y
&lt;:StO fue el

que

periódico The Times ( l 78'i) .

La Prensa Espafiola, Siglo XVI [l
En España no se produce un desarrollo de prensa hasra el
Siglo XVlll. En esca época, los periódicos eran muy caros y sólo
estaban al alcance de una minoría, los editores contaban
únicamen~e con el producto de Li vel1l,i; ya que la publicidad no
se generalizó como medio de financiación hasta el siglo XIX.
La prensa del siglo XVIII, conscirnyó uno de los avances más
importantes _p,or_ el qu_e penetraron las ideas ilustradas en España.
De los per1odicos 1mponan res de esca época dest.ican los
s1gu1enres:
EL Diario de Literatura en España (1737), era una
publicación de carácter cultural y lirerario.
EL Diario Noticioso Curioso, Erudito Comercial y Pofitico
(1758), fue el primero en ser publicado diMiamente; consraba de
dos secciones; una de divulgación que recogía artículos de
opinión , a menudo traducciones francesas; y ocra de información
económica donde anunciaban ventas, ofertas, alquilerc~. ecc. En
1786 pasó a llamarse Diario de Madrid.
El Pensador, diario cosrumbrisca con remas típicamente
españoles.
El Correo de los Ciegos (1786) el cual camb iari.1 su nombre
un año después por el de Ef Correo de Afadrid''-'.
~n esta época, en Esp.1ña, el 80°0 de la población er.1
analtabeca. Los leccorcs de papeles periódicos eran una minoría
ilusrrad ,1 . cornpuesca por nobles, clérigos y mi-:mbros &lt;le la
burocracia real; rc1mbit:n :ilgunos sccco res de la clase media como
médicos, abogados, profesores v comncirnrcs. Haci.1 fin.des Jcl
siglo las cmprc:s.1s i11rroduj~ron innoqcioncs récnios r
mejoraron los mécodos p.na obrener noticias v los sistemas d.e
distribución. t\ dio contribu,·eron l.1 111ec..rni1.1ción de l.i
imprenta, las _me_ior.1s en l.1 f.ihri~.1ción del pJpcl :· cinc.L
El lengua¡c luc mis :t'&gt;Clptiblt .1 un ~)úbliLo poco lubituado .1
leer. Los dominic.ilcs .1coscumhr,1ron .1 l.1 lt:c cur.i .1 las cLises
bajas, e_ hicieron posible el surgimit1Ho de Ll Lireratur,t popul.ir
de los s1g,los XIX y XX, Lrc.tndo el nH:rc.1Jo Je l.1 gr.111 prcn,a de
las ma~as .
~

�Siglo XIX
Tras l:i Re\'olución i:r.1nu:s,1 se: produ jo en rn d,1 biro p.1 un ,t
· · conse rv~dor'l
lurismo
reacc1on
,,
· .y se impuso Je nuevo .el. abso
.
f , por
.· 'd 'icO'., ¡1·benles
10 que 1os pe110
, · tuvieron tlllc d1r1g1r sus es utrZO'&gt;
1· ·.,1
.
e
'
I
ese
·'"
f1ubl1c1cioncs
de
cl
,1L1
rcnJc:11t:1J
po
lt!L,l
1uc 11ar conrr.1 • e ""
•
1
defendieron la. libc:rrad y ejercieron u11.1 tmp orrJ11tc labor c:n .i~
.
-· de l 8.30 .\' 1848. l·ueron
Lreador3s
1.I 6e,..J les
revo 1uc1ones
.
, . de
. .,
'bl 1· ca v ¡·c.:rmenco de b s in~utuC1ones democrar1cas.
op1n1on pu
.
,
·d
1
Tras el triunfo del libc:r,ilismo, rod os los pa1s_c:s occ1 ent:i es
·
(J 881) la libertad de expresi ón y d,uaron leyes de
reconocieron
prensa.
. .J
.•
.A' mediados de esrc siglo surgieron L1s agenu.1s u~ , nou~ia_s y
El desarrollo del ferrooml f.tvorec10 la rap1da
1as de pu,l l·c·d.1d
i 1
·
· ·
d
1
difusión de los periódicos. El Lelégr:1Fo fue _ ucil11.a_ o por a_s
a encías de noticias p.ira difundir informac1on. Se impuso as1,
g nuevo per10
. ¿·1smo en el que los n,ensa·¡es habían de ser claros,
un
concisos y objecivos .
.
.
• d
En la·s primeras décadas del siglo XIX, la prensa sigue _s1e~, o
.
,
·
d1fus1on
11 amplia
un producro para m111or1as,
pero [ltnc
lit'
.
.
debido a la cradición de la lectura en voz aira; la ex1s_te~c1a de los
c:rabineces de lectura y 1a co stu m 6 re de. leer los d1ar10s
. en los
d
ocafés, aceneos y tertulias. En M
d
·
j
I
capnales
. a r1L y e~ as . .
. e
. . f u e crea,' 11dose .un
prov1nc1a,
, ,público lector mas amplio a medida
que se extendió la educacion •
Periódico Eco del Comet·cio
Este periódico madrilei'io ubicado en la calle_LL~na No. _6 de
blic1ción diaria V que cubría a toc.l.is las provincias espan~as
~:ndié.ndose cada ~jempLu a 1O _cuarcos e~ 1846, s~ fun~;O~r
. Caballero quien nació &lt;.:n Ihra¡as , Cuenca en
.
t.ue Ferm1n
'
.
..
d 5
J
en
Esrndió Filosofía en el Colegio ~on c_i 1iar e an ~:in,
Cuenca; tn ,í s rarde ¡cología en la Un1vcrs1da~ d_e Zaragon. diar
En 1820 ab:rndona la CJrrera ccles1asrica para esrn
derecho en Alcalá de Hen_arcs. .
.
ellas
De 1826-1831, escribe var1,1s obras l1rerarn.s, entre
.
;r;
( 1828),
Diccion11rio geograJico
esta d'1st1co de E·p
_) 'iña y Portugal
.
h
. ( I S30) . L:i obra de Fermin Cahallcro a
N ot1.r,.,ts so bre Tto.qu 111

siclo elogí,1da por la propiedad dt' su lenguaje, su interés por l.1
narración y la acritud crírica que siempre le preside '.
Tras la muerre &lt;ll' Fernando VIL regresa J Madrid, fundando
en ésra epoca el Boletín del Comerno, llamado m,ís carde Eco del
Comercio, periódico conocido como órgano de liberalismo más
avanzado y del rnal Cab.dlero, sería su redacror principal. Esre
periódico daba a conocer a sus lectores ademü de las noricias
locales las internacionales, entre ellas, los acontecimiencos de la
Invasión Americana en México.
La primera plana ( 11 de agosto de l846) en su columna
"Noticias estrangeras" comunica lo siguienre:
América, \lemcmz. 2 de julio. El estado mejicano ha llegado a una
sitULtción de fo mas critim. Ltt California dednró su independenci11 _y se ha
puesto bajo /.a protección de los Estados Unir/4s. Elgeneral americano Taylor
no 11gunrd11 JY//lS que /ns ordenes de Washington pam dirigirse sobre México.
El congreso mejicano a eleg1do por presidente al general Paredes, cuyt1.J
fontiones desempeiuzba inten·11amente; y el general Bravo vice-presidente.
Úl. ttmrqufa y el espbúu de rebelión cunde en todas fo provincias. Úts
rentas públicas se hayan en el csrndo mds deplorable. A pesar de In voz que
ha circuku.lo de su salida S11nta Annn sigue fil La Habana. Se cree que solo
espffa para volver a Mejico, a que eL desorden llegue al ultimo grado en esta
repubLica.
En realidad la guerra agudizó la crisis que arrastraba a la
nación desde la lucha independentisra y seguramenre desde final
del siglo XVIII. Las reformas borbónicas y l:i lucha insurgente
habían debilirado !:is rel:i.ciones desarrolladas por más de dos
siglos sin haber logrado fortalecer unas nuevas. Todo esto
obsracul izó la colaboración enrre los rres niveles de gobierno
nacional, estatal y municipal. El gobierno quedó en una
sirnación apurada para defen&lt;ler el enorme Lcrrirnrio sin
recursos, ranro de capiralcs como de hombrc&gt;s requeridos para
sostener el ejército.
En e l ejemplar del día 15 de agosto las noticias son enviadas
a través del periódico inglés Morning Chronicfe.
INGLA 7ERRA, Londres. 7 de Agosto. Toc!ns /ns comunicaáones
que van recib,énr/4se de /.a América, no hacen mrzs que poner m e11it.Ít:naa,
"1. injusticia de fo agresiones cometidns por los Estados Unidos sobre el
tem'tono mejicano.

�Las noticras que se hrtn recibido por el último pt1quebot no han
sorprendido a nadie; pues que al presente todos conocen sobrado bien /¡¡
política que se ha seguido por /.os amen.canos en Tejas, para que pueda
dudti1-se de que Y111cen todas 1m demds msrm·ecciones de úzs orras provmcws
del Estado de México''.
El 6 de julio se publicó un bando que declaraba: "El
gobierno en uso de la natural defensa de la Nación, repelará la
agresión que Los F.stados Unidos de Américrz han iniciado y sostienen
contra la República Mexicana, habiéndola invttdido y hostilizando
en varios departamentos de su territorio".
La resistencia belicisra de Paredes se había moderado en el
poder, al convencerse de la imposibilidad de que el país hiciera
frenre a la guerra. Mas un mínimo de decoro lo obligó a asumir
la dirección de b lucha, a sabiendas de que en el momento en
que abandonara la capital perdería el poder.
Así sucedió y cuando iniciaba su marcha el 4 de agosrn
de 1846, fue apresado al ricmpo que un pronunciamienro en la
Ciudadela resrauraba el orden federal de la Conscicución de

1824b.
En el periódico del día 19 de agosto dice lo siguiente:
INCLA TERRA, Londres. 1 I de agosto. EL p1zquebot Frdelio, ha
traído a Li11erpoof noticias de Nueva York deL 16 de julio. él senado
americano no había adoptado t1un resofuáón respecto aL arancel. No
ht1bían recibido noticias oficiales de Mtjico. Crei'a que eL ejército, que se
halkrba en Liruzres, Cf//nino con dirección a Monterrey. A lo que se deda
Bustam:,nte estílba frente al gobierno y Paredes nuirchaba sobre Út frontera
con faerz/lS imponentes. EL gobiemo nujiwno había espedido un decreto por
el que se decÍLlmn co11jisCt1das todas k rnercrmdas embarmdas en Méjico
por /,¡,¡ vía de Mafílmoros antes y después de su ocupación por el ejercito

americano. (Times)

El presidente Polk escaba muy ansioso por comprarle
California a México, y s:1bía que México se negaría a ello. Pensó
que no había tiempo que perder. Temía que lnghterra la tomara

porque era un punco fuerce en el Pacífico.
Los planes del gobierno de Londres no eran esos, porque no
renía derechos sobre California, como sí los rcnía sobrt: Oregón

con b_c-~dos Cnidos y no había posibilidad de que se iniciara
ocra crn1s anglo-esradounidense sobre California-.
Como se puede apreciar en esce periódico Eco deL Comercro
las noticias internacionales las obtenía por medio de
corresponsales de: Inglaterra. Francia, Bélgica ~• de otros países
europeos.
El día ~2 de ª.~osr~ :n su página principal y en la columna
correspond1enre a Norzcurs Esrmngeras" dice:
. ~.VCLA. TERRA. los pen'ódicos ingleses del 13 contienen t1/guY111S
noncws de Washington del 30 de julio. Elgeneral Taylor se preparaba para
n//lrchar fl ,Honterrey )' a ton//lr !tz oftn1wa. El dla 26 de ao-osto !.os
comeman·os z•ienen de a/.giín edirorialisut: ''Ha tenido en Amhfra un
tZconrecimiento previsto )'tl mucho tiempo hace. la California se ha
segregado de 1\fljico y se une a kz confederación No11e-Americana, como su
centro 1ummd Los otros estados o proiimcias deL Norte de /vféjico también se
le separan.
La referencia a es ros csrados es a los de ~ uevo México v
Arizona , y continúa la nora: Es indispensable ef derecho que tien,e
un pueblo de agreg,'.rse al cmrro federal o de gobierno que rnds fe
convenga. La Espanra entreranto, despndicia fa ocasión de construir
en. aquellas cos_tas. del Pacífico una factoría p(lra el interesante
tráfico de las Frlzprnas ro11 Chi1111. Renentemente se h(I hablado de
colonia o ~nisión esp111íola al N de Cahfonria, no 11 nid11 a
1\lfe;rro. Una urrnnstancrt1 t1lll aprovechable ;1Vo merecerla ser
apreciada t.
·
. . Esrados _ Unidos se enfrentaba , por bs ambiciones
remroriales, ª, Cran Brecañ,1 por el Ürt:gón y a ;\léxico por su
noroeste. La un1ca esper.rnLa de 0-léxico era que esta llara una
guerr~ con Gran Bre1 ,1 iü, pero los bridnico~ no deseaban un
~oníl1cco que los distrJjn.1 Je sus problemas domcsricos v de sus
inte_rcse_s imperi,dcs, por lo qut: ofrecieron Lt ,ección. Je los
temronos h.,s~a el p.ir.~lclo 4t), rn lugu del 5·lº, que prclendí.in
los noncamcr1c.1nos. El tr.1t,1do se firmó en ju nio de 184(, \l'.
esfumaba así la ülcim,i espcrrn1..1 rnoic.1n,1.
'
_Del día 28 ~e agosto el fl'O de/ Comcruo public.1 un.1 notilia
enviada por la Cautrt 1/e Fr, 111 c,rr:

un~.

, . Hemos_ reáb,do d1, .\/1!;1rn q11t' ,i/mn::,m ,1 ji11 dt&gt; j umo. I-1 gmcr,i/
fmedes hi1 s1dfJ t•Íegl(lfJ pre.wlw,, rl,· l1 u-p1íhli(¡1 por 5V 1·otos de &lt;13 dt (¡11,
-,¡-

�const//b// el tot11I. \ 'iiq1r,ú/,,,1tt' Hlill'II por -18. !:l I8 olm,1·0 rl g,•1u-r,¡/
I'r1redn, lz ,uaor1Z11mín p11r,1 po111·m' ,¡/ fmtr: di' lis n-op,L J n'11t111,t' ,11
ejéráto del 110/tt'. El. g1·11c1¡t/ Go11z,ílt-z An·1•11l1 rli-hió rl,:1,1r l1 c11p1.t,i! t'I 1&lt;J
para tomllr el m1111do de/,, 11,111g1111rd1,1 d(' fo trop1Lf d,, J),m,tfcJ. ti g,em7,z/
Mtjía se haflab,1 nwmlrvulo l!Í 1}irmo &amp;I no11e, p1_1es ,4nsr11 1111/~111 wh
l!mn11tl(} a ¡\fejlco, y 11mpudia dtb1~1 pem11111&lt;·cer c11 .S,1n L111s JJorvs,.
Un periódico cM ] J ,1111111ci11 q11t' el gener,1! /lrt·L•,1l1. c:n lugar de
dingjrse rl /,a fo11tem, /,a numh11do ,t G11nd1l1j1m1 11 sofac1~r u,
il'JSurrección. El geneml Brtl1 ·o salió dt' Vi-r11-C111z el 2 I m dm·mon d&lt;'
Méjico, pi1m dese111p('1Ít1r lb fimáOJlf.í dt \ í'cepró1dn1te i11M11/0 ,CJ/
{1//..íC//cia dd geneml Pi1redtS. Coma /¡¡ l 'OZ que !1J5 tl/11(17(//1705 Je' habMn
apoderado dt A!tmnim, pue110 de: mar al 11011e de J;unp1co. que dm11 pocm
mi!IA.s de esm ciudad
[-'1 comisión del congreso me_¡;m110 a L1 que ptlSÓ l1 permón ha
pmenr,1do un proyeao dt.· le;r 1·11 el rwzl se nor,tn ~ disposiciones siguienw:
!..11 nnción mejimn11, usando del derecho de dlfmsa 111ttuml, decilzm se ha!l.rz
r1ctu11fmmte en guerrfl con los Est11dos Unidos. En consecuenárz, ef gob,enzo
mejicano empleará todos los mechas y recursos
estén en j/./.5 manos p~~(/
que lt gumn comiga /¡¡ rfpamáón de _k1 m;una hecha a /.a níl~/On
mfXiertntl. Compleumz los cw-rpos de /,a mrl,cw perm,111emi!, leva!lft1rll de
nuei,10 cutlntds_ferzm juzgue necesarim, bien sea pam completrlr /(}s cuerpos
e:-..-i.stentes O para crear otros. SI tuviese newid,1d de otros poderes espenales, el
congreso se los confiera.
.
"J\tfA..1'co ha dm11m11do sangre noneammmna en suelo
n011eamen'mno '' Uames Polk).
1

qu~

Pane del Conorcso de los Estados ünidos se opuso a b acusación dd
presideme de que 1\tk'Xico er,t el GH.1SJJ1tc _de b guerra, pero aprobaron la s~licicud
que hizo el ejecutivo de recursos finanoeros :,· hum~10s para la camp,ma. De
inmedia10 se dieron órdenes p,u,l y_ue hs Aotas del Pacifico)' Golfo bloqueard11 los
principales puercos mexiCJnos. Para seguir infr)flmndo, sobre b si_tuación de la
ruerra en México, el Eco del Comemo connnua
publicando estos
~concccimienros. En el diario del 2 de octubre ap:u-c:ce lo siguiente:
!NGLA Tf:'RJ?¿-1. Londres 25 de agosro. En rnm1to a la guma de
/vf&amp;.ico y los EstatVJs Unidos, se ha /,echo una nuel!fl ofm,1 de mediación a
/,as potencillS; pero en mso de 110 ser aceptad1.S k1 !11gfoem1, . 110 p,ema
apoyar/,1 por L1 fi,mn de ÍtlS 11mu1.S, El Lord Palmm:011 opma t¡i~e !tz
reunión dd EstlltÍo de Méjico a /,1 co11fedemnón mnenat1vz, no esta tan
cermna como algunos se lo figuran. Ocho millones de mejimnos presentan
-:-58

un medio de resi.stencúz de que no es tan fa.di puedan múnfar las Eswkis
UnitÍIJs.
En todo caso el gobierno velará por la conservación de sus derechos
sobre Méjico, el rual debe a la lnglatma la enom1e SUl11/l de 250 milhncJ
de.francos.

El Heraldo
Otro periódico de la época en España era EL Heraldo, de
carácter licerario poético religio:.o e industrial. En el número
del 2 1 de septiembre en su columna de Correo escranjero dice los
s1gu1e nte:
Por vía de lng/,uerra se han recibido noticias de Vera-Cruz hasta el 13
de agosto. La posición de Paredes era desesperada. Guadalajara y la capital
habían imit&amp;ÍIJ a Vera-Cruz provincút inclinase afavor de Santa-Ana y la
confederarión. Parece que pocos días antes del pronunciamiento de /,a
ciudad de M&amp;.ico, había el presidente salid(} de ella a la cabeza de 4000
hombres, no habiendo ,zun llegado a su noticút la sublevaci.ón de VeraCrnz. En Vera-Cruz se aguardaba por Instantes al general Santa-Anna. El
puerto continuaba bloqueado por la escwulra americana. B día 8 intento el
vapor Mi.ssissip,:· pasar la barra de ALvarcuw para dar un ataque a la
ciudad, pero después de algunas descargas, hubo de retirarse sin con.seguir su
objeto. l..a.s noticias de Matamoros son del 5 de Agosto. El general Taylar se
había puesto porfin en marcha para Camargo, de donde ya había salúw e!
gene_:al V(lood en dirección a Monterrey. Nada se sabia de las fam:.as
mepcanas. En el sud este el general Keamey había avanzado y esperaba
apoderarse de Sttnta-Fe sin obstm:ulo. La correspondencút del }ournal
6-comerse afirma que el gabinete Washingom ha abandonado por ahora
wdos sus proyectos de operaciones contra /,as costas mejicanas, aguardando el
resultado de la. nueva revolución y hasta saber las ideas de Santa-Anna
respecto a la guma. Este general se embarcó el 9 en un vapor ingl.és de poco
porte con los generales Almonte, Bassadrey el ministro Rejón. La aLianzL1 de
las federalistas con Sama-Anna es un hffho notable y que no o.frece al
parecer grandes elm1entos de duración.
, Otra noticia sobresaliente del Heraldo es la que aparece el
d1a 8 de octubre de 1846 y dice:
Por el vapor Bn'tannia, que llegó a Liverpool hace 8 días, hemos
recibido noticias de Neva York que alcanzan al 15 de setiembre. Parece
759

�que fa caja del departamento de la Guerra ~ los Estados -Unidos se
encuentra exhausta y con un déficit de cuatro millones de duros. Hay pocas
noticias respecto a California. Dícese que la proc~ma del comodoro
americano ha colocado en una situación dificultosa almzrante que manda la.
escuadra inglesa en el Océano Pacifico, el cual no s~biendo que hacer, ha
pedido instrncciones al embajador inglis en Washington y al gobernador
general de Canadá.
. .
.
.
En efecto la ocupación de la Cabfornur por os Estados-Unidos, si llega
a verificarse, alterará sin duda las relaciones amistosas que hasta ahora_con
gran trabajo han podido conservarse entre Inglaterra y los Estados Umdos.
Por otra parte Santa-Anna, no ha obtenido salvoconducto del rep:esentante
americano para salir de la lslLz de Cuba sin haber hecho conceswnes para
celebrar un tratado de paz, cuya primera base será probablemente la
desernbarca.á.ón de !.a república americana.
Ya los periódicos ingleses anuncian como pró&gt;.-imo la conclusión Je_ un
tratado de paz entre el gobierno de Santa-Anrlll y el de los ~s-Um~s.
Si esta ultima república logra adquirir así la preponderancza a que aspira,
quedará destruida en perjuicio de &amp;.s naciones marítimas de ~uropa; el
equilibrio de poderes que debe reinar en América para 1mped1r que los
Estados débil.es sean opn'midos por los faertes. la Inglaterra,. ~omo poder
marítimo y como más directamente amerui:mda en SU: ~oswones de &amp;.s
indias occidentales esza mas que ninguna otra potencza interesada en el
mantenimiento del equilibrio americano. Veremos como Lord Palmerton se
desembaraur de esza nueva gran dificultad.
Lo periódicos ingl.eses recibidos hoy contienen noticias importantes de
América. Ya parece que se ha dulo la acción que.se esperab~ e:1tre elgeneral
amen'cam Taylor y el ueneral mejicano Ampud,a. Lm not1C1as de Bourbon
que inserta el Standaty que alcanzan al J6 de oaubre, anunci~n que los
amenúnos habían entrado en Monterrey después de un reñido y muy
sangriento combate, del eu11.l todavía no había pormenores.

A fines de agosto de 1846 desemba rcó San ra-An na,
procedente de la Habana, Cuba. Pudo cruzar el bloqueo
norteamericano gracias a un aparente acuerdo con el agente de
Polk, para facilitar la fi rma de un tratado de paz una vez q ue
hubiera recuperado el poder.
.
A su llegada a la ciudad de México, Sanca-~nna . no q~ iso
tomar las riendas del gobierno y se aprestó a pamr de 111med1aro
760

rumbo a San Luis Pocosí con Lis tropas que Paredes había
mantenido en la capital para sosrener su gobierno.
El 27 de sepciembre cerca de Queréraro recibió L1 noticia de
la Capitulación de Mon rerrer. Fue hasra el 26 dt: noviembre tn
que la noticia de la ocupación de Monrnrcy por el ejército
americano apareció en l:i prensa española en la forma siguiente:
ESTADOS UNIDOS Y ME]JCO. Por Nueva York se fo recibido
noticias de !.a Améná1 que rtlmnwn ni31 de octubre: !h Boston, al ]". dt·
noviernbre y por Ha/,.f· hasttt el 3. Seg,ín una m1111 del Nuevo León,
fechada en Monterrey a 29 de setiembre, el general Taylor había ro11¡¡u/o
posesión de aqurl.l.a ciudtld, l1 que e11arnó elgenn-al~mpudi11, para retirarse
Saltil/o. En ,zquefkt épom se había espamdo kt voz en Monterrey, de que
Sttma-Anna att1b11h,1 de lfegrtr ,,! último punto del fi,me de 13,000
l,omhres, con los que h11ci11 ttcender a muy cercr1 de 20,000 combatientes el
ejército mejicano, de q11e podt'rt disponer :11a vez mmido con Ampudlll; por
lo que el ~jnáto 1m1en·m110 creía mconrn1r 1111rt sma res,'srenart cu,mdo se
apro.\imtlSe al p11so del Saltillo.
En el inter, el generrt! Tr(yl.or se Oc1tpah,1 en fafonterrt')' ck reduMr
tropas y de prepamrprol!t'siom&gt;s con lo que d,,ba tiempo a los g;neral.es Wool
y Keamey para apro.\1·nu1r sw columntts ríe operaciones rz /¡¡ región en el qur
debe mmuobrar. ?or Ú&gt; demris, kzs notio~TJ de Mejico del 23 de setiembre,
nos mrtn(fiest1m que los temom del gmeml Taylor eran al menos
prematuros en lo que respt1cta a/;, aprrJ.\7.mrzcidn de Srmra-Am,a al Salttllo
alfrentt de un ejlrcito: pues que el 15 ambilh,1 de enmzr a .'vftjiro; )' kz
distmma que mt'ditl dt~,de L1 1íltimr1 áudml 111 !::i,zltillo n dtmas,adt, p//1,t
que pued,, fi,111q111'r11-bz en pom titmpo. Se ,tg11r1rclz im próximo maque de
escu~clm 1111u?icr11111 que se hall, 1'11 el golf~ de ANj,to. Hrtn serr sobrt'
famp,m, o bi('// sobre Jl/nmulo.

ª.

0

Duranrc el a110 dl' 1846 !.is nor1c1.1~ ~ohre ;1,féxico
publicadas en los pcriódirns c,r,1r10k~ rc:rmin,irnn LO!l la
ocupación de Tampicu el 2- de noviembre. sin embargo no
a~areccría csrc hecho sino h.1&lt;;r,1 principios de mero del sig;,irnrc
ano.

Las n?ticias ~iguicron flu~·e11Jo en l.1 prrn,,1 (·&lt;;p,t11ol.i ,. rn el
resto Je Europ.1 dur.,nrc el til'mpo (jlll' duró nr.1 g11nr.1, 11.1\r.,
9ue llegó a su fin con h rirnu del Tr.1r ;1 do dl' Cu.1~Lilupc l'I d1.1
30 de mavo
de 18/¡8 .
,

�Notas Bibliográficas
Fuentes de consulta

Hemeroteca Municipal de Madrid, Conde Duque.

Eco del Comercio

'.

Ma.ces 11 de agosro 1846
Viernes 14 de agosro 1846
15 agosto, 1846
19 agosco, 1846
22 agosco, 1846
26 agosto, 1846
28 agosto, 1846
l O de septiembre, 1846
2 octubre, 1846
4 octubre, 1846
26 noviembre, l 846
Hemeroteca Municipal de Madrid Conde Duque.

El Heraldo
21 septiembre, 1846

8 octubre, 1846
7 noviembre 1846.
Aparicio Gómez. Pedro Historia del periodismo español.
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Loren,o !\k)t:r ,\/é,ico/r
l 7i6-/988)
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-~todo.1_l ,nidos tl •II rnsavo h1stóncn
Plctcher David. --Evaluacion de la Política &lt;k Jame, Polk.. U1111
. ., .d d
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Febrero 2003
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crsi a J.: Indiana. lnto;:rnet.

7

s Josefina Vitzquez_!111en·e11ció11 norteamencQna 18-16-/8-18 s,. r , ·.
Exteriores I997.
· · 1.:c ctan&lt;1 de Relaciones

�JUAN IGNACIO USSEL Y GU IMBARDA (1764- 1772),
FRANCISCO DE ECHEGARAY (1773-1774)
Y MELCHOR VIDAL DE LORCA Y ILLENA (1774- 1789) 1
Dr.1 .\ l:m,1 l.ui,:1 Rodn!,:Ut'l-:;1!,1
Ci1lab(1radmc): !l.o,.1lha ~l\:n~ \ ' ..
P.11ri&lt;. i,{ Albr,,, Jnm l.013da
&lt;' J!-:n,Ki n ( ;ün,a~1I R.\

Introducció n

Los estudios hisrórico-sociales que conforman esre arrículo,
como los rrcs anreriores, se enmarcan en un proyecro mayor de
invesrigación -' y sus tres primeras p.1rces han sido publicadas en
es rc mismo Anuario en aiios .rnreriore/.
En este nuevo trabajo incluimos el análisis de las tuenres
primarias que corresponden a los Lilrimos eres mandatarios del
siglo XVIII en la etap:1 previa a la insr:rnr:ición de las Reformas
Borbónicas: Ju:in Ignacio Ussel y Guimbarda (1764-72),
Francisco de Echegaray (1773) y Mclchor Vida! de Lorca y
Vi llena (1774) . Sus respecrivos periodos se dieron en la etapa de
las vis itas de inspección cuyas consecuenc ias darían lugar ,1 la
instauración de Lls reformas que cambiarían la Jdminiscración
polírica de las provincias scprenrriona les.
Los cambios se produjeron como consecuencia de esos dos
viajes de inspección, el primero, el que rea lizaron en 1766-68
don Caverano
María Pignacelli
Rubí Corbcra .v San Clirnenr,
.
..,
mejor conocido como el Marqués dd Rubí y el ingeniero Nicolás
Lafora. El segundo y decisivo el del visirador do n José de G:ílvez,
quien, después de Sll viaje septentrional de inspección, propuso a
-65

�Li Conc:, en 1768. junro con el virrey ~Lirqué · de Croix, el
proyecco de reorganiLtción de .1 quellos gobiernos. ons1suo en
la creación del Gobinno y Comandanci,1 General de las
Provincias Internas, el t)Ue enrró en ·uncione en 177 6 con el
nombramiento como el pnmer ~onund;inre del Marqué.'&gt; de
Croix.

Juan Ignacio Ussel y Guimbarda, junio de 1764-1772.
·cuün
el h1sroriador nuevoleoné uvo
trabajo ha servido de
ti
.
guía al presente, Juan Ignacio nació en Cá&lt;liz, hijo d: Bernardo
Cssel, Marqués de U el. Caballero de L1 Orden de Alcanrar.i y
de doi1a Mara:uira
lné. de la Rosa. ·e incorporó a la milicia
::,
n.ival e!&gt;p.inola y fue opidn de fragara de la Real Armada )'
teniente coronel de los Reales Ejércit0s.
Tornó posesión del cargo de aobernador del uevo Reino de
León en 1764. Un año despué dio facilidades para re lurar
familias para la ,1sign,1ción de José de E can&lt;lón en d I uevo
· a n tander. · e de u briero n en 1 66 los mi nc'rale de Stzrz Carlos
del VaLlecillo que dieron gr.in auge económico a L1 región. Por
comisión virreinal e en .ugó de la delimiración de lo poblados
de an Esreban v ::drillo.
Sé ca ' en
de enero de 1769 en la parroquia Jtedral con
doña María Josefa de LarrJldc , hija del gcnt.:ral Francisco Ign.1cio
de Larraldc y d doñ.1 Jo seh Franci.\Cl Cantt't. Compró b casa
que construyera don Pedro Je BJrrios, conocidJ ,1crnalm enre
como la Casa del Agmristll. EnCerrnó y murió durante su
gobierno en 1772 y fue enterrado el 2 &lt;le enero Je 1772. Dejó
aún muy pequefio a quien fue, tal veL su LJnico hi10, Bernardo
U sel y Guimbarda, y el virrey decretó su turel.i y los ueldos de
u padre fueron a ignados a ell.1 y en su beneFiLio fueron
reclamada la cualidades y méritos en el Re.il erv1c10 omo del
tronco in media rn del Marquesado de Ussel '.
Las referentias que hunos lo alizado y an:1liz .1do en AGI
confirman mucha de t: t.1 informaLÍÓn, la .implírn y, en .1lgL'1n
aspecto, la modifion, es la siguicncr::
1.- CONTRATACICJ . 5')06,N.2.R .39 del ~7 de .1go ro de
l 763. Exprdicntc rlc i11forn1tfno11 y f1ce11ci,1 de pas1ziero a indias de
Ignacio Ussef )' Guimh11rd11 . gobern,,dor dd N111•uo Rc11w ele León,

30

-()(.

con sus criados Francisco lgn,roo de Barda.11, natural de Benazque,
hijo de Hermenegifdo B,,rdaji y de iSflbel de Fa/ces, y GinéJ
Cueclas, natural de 'v!urcia, lnjo de Juan Cuellas y de Francisca
Guillén , n 1ueut1 Espnñc1.
En el documento con . tJ que en 1763 rení,1 el grado de
Cc1.pitán de Fr gara Je la Real Armada al tiempo de u
designación como Gobernador del Nuevo Reino de León. El
expediente sólo ontienc la carra en que don Ju.w Ignacio hace
constar que sus riadas eran solteros.
En el AH se localizaron los daros que corresponden a su
padre y que se proporcionaron i.:n oc3.sión de la concesión de la
orden milirar de caballero de Alcántara. En l.i corre pondiente
solicirnd se establece el hecho dt: que don Bern,H&lt;lo U sel v
Guimbarda era narnral de ;\[ álaga :' no habí.1 rt idido en India ;.
En cuanto a u genealogía e propor ion.i la informac1 , n
1gu1entc:
Padres:
El Capitán de lnfflnter!a Don Salvador Ussef y Cuimbarda )'
dona Juana Jvlerchan, su mujer, naturales de Afrilaga.
Abut!os Pflternos:
Antonio Ussel y G111m!Jttrd1z, natural de f,z Vitfct dt B11z en
Francia y D. Juana i\1artel de la P,rz, su illujer, 111tt11ral de l\.fdlaga.

A/1111·/os J1arnnos:
Diego !derchan y Do1í,1 .\f,1r!11 Gr111zdlez

SIi

m11;cr, 11ar11ra!cs di'

Málagit.
Esta gene:11 ogíJ fue pres en rada por SLI herma no completo, don
Carlos quien pidió que l.1 inrorrnación de . u abuelo p.llerno ~e
le vantara en ;\Lílag.i, sic10 cn donde.: ~e podí.1 \.'llCOtHr.H J lo
tem go .
La edad del solicil,llH\.', don Bern.1rdo. cr.1 de entre ~9 \' 32
años,
us .1sccndie11tc'i tcní.111 h.1cicnd;1 en Albolore v
Benemoca rr,t y goz.16.111 del c\t,idn de hiju,J.dgo. \u .diuclo h.1li1:1
sido francé'i de nacimicnr&lt;l y r.1mhié11 poscí.1 noble1.1.
El p::i&lt;lrc del . olicitantc, en el l.,lso, el ,1ht1\.'lo de Ju ,111
Ignacio , h.1bi:1 sido rniliur, ~.q,ir.111 Je militi.t\ y fue h.1uti1:1do el
19 d&lt;.'. febrero de 1ei-0 pt&gt;r el ohi~po tlL ,\l.íl.1g.1 en l.1 .1tl.'d1.il dl

-,,"

�l..1 minl'ri.1 en

L, c1u J:iJ. En el cxpcd1cnt&lt;.: ~&lt;.: ,lllt"\.111 hi, h.111tit.05 d&lt;.: su~
.1sct' ndit'ntes ~· L1 p.nrid:i dl' t:'&gt;pt11l).1k,; dt: ,u.~ p.1dr&lt;:s, o ,c:111 lo..,7
.ihuelos del fururo gob&lt;:rn.1dor, t¡lli&lt;.:110 L,l:.,uun en ~UL1t-.1, el
de enero de 16'58.
l.J fa111ili;1 poscí,1 escudo de ,1rn1.1s. l\11 dibujo del 1111\1110 ,e
incluvc en el expcJiencl.'., y ~~.- \c11.d., que t·q.1b.1 !ij.1do en l.,, us.1,
princ.ipalcs de l.1 farnili.1 del prcte11dic1H&lt;:. Todo-, ,u, .rnt&lt;:p.1s.1do,
l1.1bí.111 sido hijo~d.dgos ~' .d n..·)pt:ctO. L·I soliLir.111re L&lt;)tnprohó l.,
noblcz.i de'. sus anrece,ores por .u11b.1" líncJ5. A p.irur de l'~ta
genealogí.1 se..: desprenden los .111teccdcnrcs L1111iliHc, por lincii

p e rn a,de Jo n Ju :in 1¡;, n c io.
.ir

,l

En AG locali zamos cu.Hro refercnci.is p.1r:1 el gnbern,1do1 y
un, que correspo nde: ,1 su hijo, do11 Bernardo u~sel y
1
GuimbHda. son L1s sie.uient&lt;:s:

1.- PROVINCIAS, I::-:Tr.R:--;AS , \'o\. 109, Exp. ), 1-ol:..304520, úrns de 1764-6'): fü1·1•e.( !11for111n miÍ1tt1res ) rn,rdror de

tropas rle Íit l'ro1•inci,1 ele! Nuevo Re//lO el!' León, sig11,1dos por el
gohan,rr/or l)o11 !gnt1cio Usscl y Guimharda. N11e110 l~e1110 de l:eó11.
En su primera parte el propio Ussel escribe al virrey,
ivbrqués de Cruill.1s, h.1bcr ton1.1do po!&gt;esión dc, b gobernart_ira el
t 3 de mavo de 1764 v esta.r a Lis supn1ores ordenes del nrrey.
rolios mis .1de\Jnrc ~: poco mJs de un mes después de haber
ronndo posesión, don Ju.tn Ignacio procedió a cnvi.H un breve
inlormc .d \'irrc\' del esr:1do de la Prouinci,1. Escribió que no
enconcró novc(L~d que ,tltn-e In q11ie111d e11 que In sostiene mi
rn1dado indu\'cndo hs tres misiones que estaban .1 su cargo.
comenr., que ·los indio~ en ellJs ,1sc-nc.1dos sr hnl/an reduczdos a
rario,ud so,-:'etl.td y con aprulflbfes incrementos n1 religión
Catliá!1c,1.
Cn:i de l.1s r.11e,1s que desarrolló Ussel durante su periodo fue
el cuidJdo de L1 actividad minera como se aprecia en la
documcn1.1ción obcenida. Y,1 en csce prima comunicado se revela
su prcocup,1ción por Jcrccenrar la producción, ajustar los s~~a rios
de los Ir .1b,1 j.1do rcs J un ¡usro n ivcl para su man u cenc1on, Y
fund.1 ment.ilrnence, Jplicar mérodos .idecuados para lograr una
mayor produ1..cion, y,1 que los mincr.1les que salían del Real de La
f¡,11,1J11l, er.rn de buena ley, pero el rendimiento de plar:i de la
mtru er.1 mu,· ese.isa.

:\ue,·\1 le,,11 ,e , 11, 111tl'll,i(i,.1d.1 ,ll11.111tc el
periodo ,ll' t'~lt' ~obn11.1d1H f,I.l-.i,1, .d dn1..t1h 1i111i-.· 11r1.1 de un
nueni ~-.i..·in11enro. el que i111li,d1111."11fc ,t: doi!;.nÓ (orno S,111
l',1blr de'! \ ·,;/lt"L·i¡o ~- en rnbsú·ucnt'-· do-.umc11c.11.'i1.)ll ~1.· le 11.irnt:
~-.1 perm.1ncnccme11te. S,111 ( ·,1rl,,.,- rl,·/ \ ·,¡//,·olio. l .1 111(01111,1,:iún .d
respl'CtO St' 1.'l1CUt'IHr,1 c.:n:
2.- PRl)\'l:\Cl.\S l\:TrR'.\AS. \º ol. 10&lt;&gt;. bp. 1. Fols.11OO. ,1ños de ¡ -(i')-1-- 1: Corrc'spo11cl('11ot1 tlel c;oha11,ulor rle
Nuevo Leo 11, D. lgn,100 L·sscl y G11i111h,1rtl,1 co,i el z·i'rrcy ,\farq iu!)
de Cruill,1s _)' otms ,111tonrl,1df.( sobre t1H111tos t!t.' su c',n~~o. D,1105
rneltos, ~1'.gun_os . 1mporr1111res y otros solo (11noso., r/,, ,1quel/,1
gobenwnon . 5c wcluy,·11 ,dg1111os cst,rdos rll' trop,1s, ,V11cz·i1 Reino de

León.
Esce expediente consta de ,·.uios docurncnros. como L,
r:ferencia cít.1, ,llgunos ~e rele\',wci,, p.1r.1 conocer l.1 política de
Üssel y otros de conte111do poco signifiotivo: sin embargo, no
dejan de tener la imp~r:an~ia de permicir un.1 visión, desdd luego
muy general de l.. co1tdtan1d.1d en el ejercicio del gobierno.
Para_ mancc~er L1 conrinuidad con el Jspecco rrarado en la
referencia anrer1or. aunque alteremos el cronológico, inici.1mos
la descripción ~· an,ilisis de los documcnros con~ el rubro de la
minería .
~ m~diados de 1~G~. Ussel escribió JI virrey Marqu&lt;!s de
Cron: , d:1ndolc nueva 1ntorm:ición ,,cerca del recién descubierto
mineral, que habL1 sid o 11.unado por los mineros Sa11 Pílbfo del
_Va~leciyo., Su riquez,1 i~.1 dí:i en día en aumento. y par.1 el mes de
¡ul10 tent.1 ya n11eue m111as co1T1/'11tes 1'11 1·ews p rmf's co 11 i1copio de
saca de metales, con la ley de seis onzm por doce 11rrob11s Lt1 que
menos c~11 sobra~a g,111,111cia de ligas .. . Debido a esr,1 riqueza el
asenram1enro minero aumentó rápidrn1enrc su población a 800
personas entre patricios y extraño, y ellos mismos solici taron al
gobernador les asignar;i un paraje para esrablecer el Real, así lo
mandó ejecuta~ y les asig nó un lug:ir cómodo para que construyan
e1ificios y haciendas de sacar ron arreglllmienro a la ord('nanza
''.ncuenta y dos del cuadernos de minería. Prob:iblcmenre h,wa
sido en ese momento en el cual se le dio el nombre de San CarÍos
de_L Val!ecillo al real, ya que en carra del 2 de no\'iembre del
mts~1 ~ ,ªñ~ se refiere a él con esa nue\',t designación. Al respecto
escribio Ussel; El 11111'1'0 minerid de S1111 Carlos del Valleci!lo
-(,')

�continúa en acopia de metales e iguales leyes de primera y de día en
dia se descubren ctttas... Como era usual, un acelerado
crecimienco de los asenramienrns en torno :1 los ricos reales traía
consigo problemas de comporramiento anrisocial, por esta razón
el gobernador pidió al virrey le autorizara poner en el Real un
oficial con dos soldados para contención de la mucha canalla que
ha de ocurrir a él y partt que el juez que a(lí mora tenga pronto
auxilio para evitar el extravío de plata ...
Pocos meses después, duran re la visira genera l de la I'rovirwa
el gobernador permaneció rrece días en el n uevo descub rimiento
de minas de San Carlos del Valleciflo . Fue en esa ocasión en la
cual procedió, personalmente, a dejar toralmenre estab lec ido el
Real, registrar !11J minas, arreglar sus laboríos y darle rr cada una /¡zs
medidas correspondientes tl lo prevenido en las Reales Ordenanzas
para evit1n- todo tipo de litigios, registró en ese momento, nu_evrrs
bocas con siete minas que están en corriente. Anoró en esra v1s1ra
que, de acuerdo a los peritos, el mineral promeúa larga duración
ya que rndll dia se descubrír111 11 proporcio}J(1das disM11ci11s nueva
vetas qui' me h,rn asegurado los crrtl'adores tienen m11cl111 mayor ley ...
En esr:1 misma cornunic:1.ción, el reporte de la visita que J
principios de 1768 reafüó Csse l, señaló uno de los problemas
que enfrencó durante su periodo, el abandono de muchas de L1s
pob laciones del Nuevo Reino. El morivo de IJ. salida &lt;le los
habitanrcs fue haberse pas,1Jo muchos de ellos ~1 las Nuevas
Poblaciones de la Coloni,z antes de mi ingreso a t!ste mando y
algunos volunt11riamente después rle mi posl'Sió11, mollidoi riel interés
de 11pasn1wr sus ganados t&gt;n ticrrm nuevas y prornl'tlr su 1111111enro en
la libertrtd de las fieras que en estos pt1iscs los hos1ilizr1n. Como
sabc.:mos, se c.:st.16~ refi ric.:ndo a h recién esr.1hlccid.1 Colon 1.1 del
Nuevo Sancandcr, h.1cia donde bc111dón h,1bí:1 logr.1do .Hr,1er
gran cantidad Je.: antiguos pobL1dorcs Je! NueYO Rtino' c~rn el
consecuente, casi cor:il :ibandono de nurrn:ros.1s pobl.1c1ones
nuevolconesas como va vimos en inciso anterior.
Aspecro de mc.:nc;r imporr.111cia, pero sí rcvtl.1dor del ~rncido
de sumisión, obcdienci.1 \' dcst:o .1bsoluto de sc&gt;rvicio, primero
hacia el virrcv r, ,1 rravés ·de él, .d rey. qucd.1 pl.1-,111,1do c.:n otros
documentos,, t;rn1hié11 p.1rtc tkl mi~1110 cxpcdicntc y quc se
ubican tcmpor.ilmcn1c cn 17()'1. rn cllns. tll) ,c'&gt;lll por el
contenido, t.rnihién por el m.111L"¡n del kngu.1jc, q11,·,l.111

·~1,

manifiestas las caractensr1cas antes señaladas. Ussel informó al
vi_r:ey h~ber llevado_ a cabo, con la fidelidad de mi obligación, las
dd1genc1as necesarias para atender la solicirud de adquirir
veuttdos blancos, hembras y machos, para complacer el gusto de !a
sacratísima persona del Rey Niño.
Con gran pronrirud puso en ejecución las indicaciones
virreinales y envió poscas y correos a pie a rodas los rincones de
la Provincia en solicitud de localización de los venados, Íógrando
por esta eficacltl la ventura de haber adquirido un venado blanco de
dos años de_ edad, d~mesticamente criado, aunque con el defecto de
un º1.º lasttm~~o, sin plena lesión de la vista ... Fue adquirido en
un d1srance SHIO desde donde tardó más de quince días en ser
conducido a la ca piral n uevoleonesa. Desde ahí y después de
hab~rlo curado de la les ión, Ussel lo remitió, con un propio a
Sa lt~llo en un carruaje especialmenre consrruido para que 110
sufriera daños durante el largo viaje y con guarnic ión militar.
Aparre del interés anecdótico de este regalo de dimensiones
reales, el gobernador prometió continuar la büsqueda de orros
ejemplares &lt;le la misma tspcc ie e inclusive de orros animales
terrestres o volátiles quc.: fueran de singular e:xpectarión. Para ello
encargó :J. su teniente de gobernador, Antonio de Urresri, enviara
providencias a sus haciendas, aclarando Ussel que lo considerab;1
difícil debido a lo intrincado y agrcsre de los montes y sierras en
donde se podríJn encontrar e¡emplares can apreciados. Lo
anterior señala hacia una geografía y naruraleza en el Nuevo
Reino b:isrante más ric1 que l.1 acrual.
3.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 95, Exp. 65.
Fo l. 4, del 8 de octubre de 1769: Pidiendo informes sobre las
instrrnrúts del gohen111dor D. fg11t1rio Usse/ y Cuimhrl!'da. Nuevo
Reino tle l,·ón:
Desde San Lorenzo el rey pidió .d virrey de la Nueva Espc1ñ,1,
el Marqués de Croix, le inform.ira sobre.: l.1 conrnnicJcÍón que
había recibido de don Ignacio en el .u10 dc 1768. Se rr;HÓ de un
breve informf que rindi6 .1cnc.1 Je l.1 \'isir:i que hiw ,l \U
prov incia . El contenido del documento se ct:ntr:.1 cn dcstJ&lt;:.lf lo,
aporres que duranrt su ejercicio 'ie li.1bí.111 hecho en rel.1ción con
la m inerí.1 y, preci~.1mrntc, por Ínq,111t.i.h Je él. Seri.d.1 el avance
en el nuevo dc:scubrirnirn10 !&gt;C hJbí.1 rc.ilí1,1do en el Rcal llllt
nombró de St1n Carlos del \lr1/lccillo, En n .1 mi11.1 '&gt;l' 1rni.1 un.1

�producción scm.111.11 de 7 00 m.ncm de f)l.lr.1 y ~e cspcr,1ln, &lt;le
.1cucr&lt;lo a los cxpercos en l.1 111.Heri.1, H'g1i11 los ,nrcligentn, no s61o
su permanencia, cJmbi~n nuyor rendimiento en sus mecalc~ y
unJ crecience produl'.c1ón, si la pobreza del P.t!s 110 nnbar11z,1 rn
exacto laborío.
También informó que se había reiniciado el trabajo de
nuevas veras en el casi ab.u1donado Rc.11 de San Cregorio del
Cerralvo, de nuevo graci;is a su mflu;o y su presencia, !J cual
había animado a los vecinos a nuevos ensayes que promedan
buenas leyes en los metales y les alentaban a conri nuar los
trabajos mineros.
Después &lt;le escas menciones don Juan Igna cio escribió que )U
periodo gubernarivo concluiría en mayo de 1769 y que aún no
había podido complerar los 1G mil pesos que adeudaba por
concepto del gasto que había realizado en su habilitación desde
su salida de España, hasta el momento de su coma de posesión.
En virrud de ello solicitaba la prórroga en su gobierno, en otro
servicio real por el tiempo regular, los cinco a110s que comprendía
el ejercicio de estos ca rgos . Lo pe&lt;lía para poder desempeñarme, o
sea cubrir su adeudo, lo que no había podido hacer en el tiempo
que llevaba, debido, por un Lido a la penuria del País y por el
otro a que se había detenido durante eres años el pago de los
salarios por carece r de fondos la Ca ja Real.
Apoyó su petición argumenrando el desempeño de dos
actividades importantes:
A) El establecimiento en su Provincia del escaneo del
tabaco, sin haber provocado enojos ni alborotos entre los vecinos
como había presentado en casi coda la Nueva España. También
informó que había sido él quien se hizo cargo durante los dos
primeros años de la adminisrración de dicho servicio, después de
lo cual pidió al virrey nombrase administrador, cargo que recayó,
como aparece en otro documenro, en don Cosme Damián de
Arrese. Usse l y Guimbarda le dio posesión y le enrregó las
cuencas de recaudado en la Renta de Tabacos, que ascendió a
mis de 40 mil pesos, además de 1600 que por rédiros había
incluido en ese concepto, canr id ad total que él mismo envió, a su
cuenta y riego, a la capital novohispana. Recibió por esta
actividad el agradecimienrn expreso de la Real Hacienda y el
beneplácito del visitado general, don José de Gálvez.

772

B) También romó a su cargo L1 .1d111inistración del R,11110 ele
AlctTbalas, el cual a su llegad,1, ese,16.1 arrend.1do y .ti término del
mismo se le otorgó comisión p.ira ronurlo a su e.irgo, sin pago
alguno. Logró recaudar m;is del tnple de lo que se venía
percibiendo por este concepco, y como en el caso ,1ncnior, él
mismo envió a las Cajas Reales de la capital el dinero
recolec tado, sin crnsar con ello perjuicio alguno entre los
vecinos.
En respuesra a esre informe, a la. petición de prórroga en su
e¡erc1CL0 y al encargo del rey de informar sobre don Juan
Ignacio, el virrey envió el documento cura signatura es la
s1gu1ence:
4.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES : MARQUÉS DE
CROIX, Vol.14, Fol.112, del 3 de febrero de 1771:
Recomendación. El virrey de la Nueva Espa,ía romunica a don
julián de Arriaga que el gobenwdor del Nuevo Reino de león, D.
Ignacio Ussel y Guimbarda se ha hecho acreedor a que el Rey le
conceda prórroga del gobierno por otros cinco años como fo ha
solicitado, no habiendo más inconveniente que el establecimiento de
fntenden úas. Segunda Serie.
En el breve documento expone el virrey su opinión sobre
don Juan Ignacio, la cual es ro ca l menee favorable a la
continuación en el cargo por un subsecuente periodo de cinco
años. En la carra se aclaran dos aspectos: el primero la confusión
en los nombres de la capital del Nuevo Reino de León, la ciudad
de Monterrey y el Pueno del mismo nombre ubicado en la
Península de California. Confusión que debió haberse presentado
en la Corre, ya que el virrey aclara que el gobernador reside en
Monterrey y nunca ha abandonado esa ciudad.
El segundo aspecto tiene que ver con la posibilidad del
esrablecim ienro de las Intendencias, como el propio virrey tiene
informado al rey de acue rdo al visitador general don José de
Gálvez. En el caso de que se resuelva ese esrablecimienro, el
virrey escribe que sería necesario buscarle a Ussel y Guimbarda
otro destino diferente al que sirve y deberá en tal caso extinguirse,
sin duda se está refiriendo a la gobernatura &lt;le! Nuevo Reino.
Localizamos un expediente m.is en el ramo de MEDIA
ANNATA en el cual queda asent;lda la omisión en que incurrió el
gobernador Ussel y Guimbarda al no haber cobrado el 1mpuesro

�..

de l:1 rn~dia anna ta ª. quienes otorgó cargos en su jurisd icción. Se
proporciona algu na información inre resa nce sobre los personajes
que ocuparon_los oficios de alcaldes mayores en las pob laciones
del Nuevo Rerno de Leó n . La reterencia es:
5.- MED IA ANNATA, Vol. 100, Exp. único, Fols. 101105v., del 23 de junio y 17 de julio de 1775: Dese a la
Contaduría para que informe lo que se ofrez.ca. Así lo proveyó el
Contador Regulador General del Red! Derecho de Media Annata y
L~nzas, que de?acha por ausencia del Señor juez privativo en
v'.nud_del Superior Decreto de el Exmo. Sr. Virrey, y lo firmó. Y.
r.xpedrente formado sobre fa Medit1 Annata que debe st1tisfacer la
parte de don Ignacio Ussef y Guirnbardt1, gobernador que fue del
Nuevo Reyno de León, por Los ministros y justicias que nombró en
aquel/a _jurisdicción.
. _ De la revisión y análisis de estos documenros se desp rende la
1nto rrnación:
A) Para 1773 don Juan Ignacio ya habL1 fa ll ecido, co n esre
d:no se confirma lo escrito por don Israel Cavazos, ~n el senrido
de que e l deceso sucedió en 1772 .
B) ~urante su gob ierno no procedió a rete ne r el imp uesto de
la Media Annara de los oficios que él había conced ido.
Segu ramente lo hizo po r el mo t ivo q ue Ussel aduce en ot ro
doc umento, la extrema pobreza del País. Sin emba rgo, es ca fa lta
de cobro recayó, en e l momento en que se detectó, en ob lig:ición
para su suceso r, don Melchor Vi da! de Lorca y V illena de
reco lectar lo omitido.
·
'
C ) Para mayo de 1775 Lorca y Vill e na proced ió al cobro de
los _a deudos y en la certificación que presen tó en Monterrey a
pedimento del adminis trador general de la Renta del Tabaco del
Reino, Don Cosmé Danúrí11 de Arrese, ha quedado asentado
quiénes era n y qué cargos tenían los deu dores . Gracias a este
dor.umenro podemos asen tar aquí qu ienes fueron los alca ldes
mayo res que pagaron, se trató de los sigu ientes: Berna rdo
Manuel de Umarán , del Real de Sabinas y Vallecillo. Anto n io
López de O rtigón, del Real de Sa n Pedro Hoca de leones, J u:in
Diego Rodríguez, de l Valle de Srtntrt C111hr1ri11a, Ignacio Va lle,
de la Villa de linares, M igue l Gómcz dt' Castro, d\: l V,dle del
Pilón, Geró n imo Gonzákz , de la Villa de Cadereyt11 y, J uan
Joseph Cómez de Castro, de;: l.t Vil/11 de Zerridbo.
774

Dos alcaldes mayores no pudieron pagar por causas
persona les, fueron: Juan B;íez, quien sirvió la alcaldía del Valle
de Pesquería Grande porque ni qué comer riene y, Manuel Sabes
del Vaffe def Pilón por haber fallecido indigente.
Orros más tampoco lo hicie ron por haber desempeñado
alcaldías de pob laciones consideradas de fronrera, mismas que
estaban exentas de esre impuesto, fueron: Juan Sánchez Zamora
de Santa María de Río Blanco y, Fra ncisco Manríquez Malaca ra,
de San Pablo de Labradores
Ocros personajes que decen taron otros cargos y cubrieron su
adeudo , lo fueron: Joseph Salvador Lozano, como tenie nte
general de gobernador y los J.lcaldes ordinarios y regidores de la
ciudad capita l del Nuevo Reino de León: el capitán reformado
Andrés de Goicochea, Ignacio Trevi ño, J oseph Ni ero González,
Joaquín de la G:1rz.a Falcón, Joseph María de la Garza y Lorenzo
de Leó n .
7 .- M INERÍA, Vol. 14, Exp. 3, Fols.1 -3, del 2 de mavo de
1788: M inaj, Prueba dada por don Bernardo Ussel y Gu,mba;da:
A través de este corco documenro conocemos el destino de
aquél hi jo, a quien , en 1772 dejó aün menor de edad don Juan
Ignacio a su muerte y quedó protegido en virtud del Marquesado
de Ussel. Di ez y seis años más carde le encontramos como alcalde
de segundo vorn en Monrerrey, de donde era vecino . En ese
mismo año rec ibió un don :nivo de Ignacio Baldoso en
recon oci mi en ro de los muchos favores que le debía. Se rrató de
parre de la mina llamacb jenís María que dicho Baldoso poseía
en el Real del VaLLecillo: una LMrm de las doce que riene d,cha
rrnna, para que logre el fruto que le corresponde seg1í11 estilo de
minería .. .

Francisco de Echcgaray o Echeagaray, l 77 2- 1773.
Según Cavarns. rllc Co m:indantt: Jcl Rt:gimienro Je
D ragones de México en 177 2, v a l.1 muerte Je \ u antcce~or,
entró co mo gobernad or Je! :'J.uevo Rl'.ino de l.l'.ón \' to mó
poses ión e n marzo Jl'. J 77 2. Produ jo un lnf1mm• s.o brl'. l.i
for_rn ació n de b 111ilici.1, otro so bre tie rr,1, y rn,:i&lt;'i un mJ.¡1c1 del
Rein o. So li citó la c reación de un.1 L0 111p.ií1i.1 fHC \ idi ,11 :,· co n n e

--~

�motivo el v1rrcv comision ó .,1 !:;t'IH:r.d Hugo O'Conn o r pH.l
realiLar L, v1s1ca ,1cosrnmbraJ,, y .iprovn:lur p.ir,1 dc.:j.ir
est,1blecido ei nuevo pn:si&lt;lio en Li1111pazos co n 2::; liombn.:~.
Echegaray reconscruyó pobl.1dos Je.: espú10ln ~• pueblos de indios
con drceles y osas rc.1les.
Mis carde, rn 1777. ocupó el gobic:rno dc.:l Nuevo S.11H.1ndcr,
pero anrcs csrnvo descin.tdo en b gu.1rnición de.: San Carlos , .1
donde regresó para morir el año de l 779.
No se localizó documenrn ,dguno c.:n AGI. Fn r,rnto que sí
algunos en el AGN, sin emb.irgo , no escamas seguro~ que todos
ellos correspondan a quien fue gnbcrna&lt;lor del Nuevo Reino de
León y del Nuevo Sancandcr, especialmenrc cu,111Jo el
concenido es trn t'SCu1.:ro que no permite distinguirlo de algt'111
posible homónimo. A pesar de ello rn ot.11110s el .111áli~is de L,~
referencias c11contr.1d.,s en el archivo 1nexicino cc11rral , son las
s1gu1entes:
1.- REALES CÉDULAS ORIGINALES. Vol. 234, Exp.100,
Fol.!, del 1o. de marzo de 1755: Milicias. Confirmando los
empleos concedidos a Frnnásro Fcheg,rray y Leandro Saé11z de
Pedrosos, de Teniente )' ;1,/férez de Dragones de Veracrnz,
respee ti vrz mente.
2.-GE~ERAl DE PARTE, Vol. 38. Exp. 207, Fols.
233.233v .. dd 3 de nurzo de 1756. No/J/bmn11ento de teniente df'
unrz de lm Compa,ílas de Dri1gones de la Plaza de Veracruz para el
alférez don Francisco E cheganty. Veracruz:
El texro de la primer.1 cédula, que se emitió en Madrid en la
fecha cirJda en la referencia, exclusivamente señala que el rey
confirmó las propuestas que le hiciera el virrey Conde de
Revdlagigedo en agosro de 1754 y se las comunicó a la nueva
autoridad superior novohispana, el Marqués de las Amarillas.
El nombramiento militar de Teniente de Dragones de
Verrtcrnz recayó en don Francisco Echegaray, de donde, en caso
de tratarse del mismo personaje que esrndiamos, prestaba ya
servicio militar en el año de b cédul:i.
La segunda referencia. del 3 de nurzo de 1756, contiene el
ocorgamiento real del rítlilo de teniente de unJ de l:1s Compañías
de Drt1gones de la Plaztl de Veracruz, la que estaba al cargo de don
Juan M:rnuel Lazo Vacarino, en la persona del alférez don
francisco Echegaray. Se le concedió en atención a sus servicios
-~G

de más de diez años, pero no se mcnc1on.1 en Jonde los hJbí.1
prestado. Se proccJió a tom.H nor.i de este ascenso en la
Contadurí:1 de Indias y, como se ved en el siguiente expediente,
se cubrió el adeudo hasra .1gosco de 1756.
3.CORRESPONDENCIA
DE
DIVERSAS
AUTORIDADES. Vol. 2. Exp. 9, Fols. 52-54v. 115v ..
256r.,2G3r. del 31 de diciembre de 1755. 7 y 28 de enero, 11 y
18 de agosto de 1756: Nombramientos. Remire el Gobernador el
memorial de Francisco de Echegaray, teniente de Dragones que
solicita se Le confirme su empleo de lrz Corte.
El mismo Francisco de Echegar.1y, quien, de acuerdo a la
referencia anterior, obruvo el nombramiento de teniente de
Dragones, sup lica, en este segundo documento, le fuera
co n firmado su ascenso y que de sn posible, se le cubriera el
sala rio de su nuevo cargo. Conocemos que había empezado a
servi r el grado de teniente desde ocrnbre de 1753 en la plaza de
Veracruz y que anteriormente h:i.bía desempeñado el de alférez.
Oe5de el ejercicio de su nuevo cargo no había recibido aumento
alguno de salario , conservando el del grado militar anterior. A la
fecha de su escriro, diciembre de 1755, tenía crecida famili,1 y
requería con urgencia conrar con su salario completo.
En atención :1 esta so licitud las autoridades cenrrales
sol icita ron al rey la confirmación de los nombramienros sin
pode r ayudarle, en tanto no se contara con el rírulo respectivo.
ya que se debían observar las órdenes reales de no proceder al
pago del nuevo cargo hasta tener la confirmación real de l mismo.
Ésta fue expedida en la corte española en marzo de 1756 y para
agosro siguienre se dieron las indicaciones a fin que la Real
Hacienda en su caja de Veracruz procediera al pago del salario
co mpleto.

4.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES: MARQUÉS DE
CROIX, Vol. 17, Fols. 446-448, del 20, 26 y 30 de agosro de
1770: Milicias. EL Virrey de la Nuevrt España en11ía a don juan
Gregario de Muniain fa propuesta adjunta prtra Llenar el empleo de
Comandante del Tercer Escuadrón de Dragones de México, hecha en
don Francisco Echegaray. 2a. Serie.
In te resante documento que permite, ya sin duda alguna,
asentar que las referenci:i.s anteriores sí corresponden a quien dos
años más tarde sería gobernador del Nuevo Reino de León. En el
777

�presente se hace una muy breve mención de los cargos que había
desempeñado Echegaray, cotnc1diendo con los nombramientos
comentados en las referencias anteriores. La información procede
de quien tenía a su cargo el Regimiento de Dragones de la Cíudad
de México, don Joseph Fcrrer, qu ien propuso a Echegaray para
ocupar la plaza vacanre de Comandante del Tercer Escuadrón de
Dragones de México. La propuesra fue dirigida al v i rrey desde
Puebla de los Ángeles el 20 de agosro de 1770. En ella se
detallan los ca rgos que había desempeñado Echcgaray, y así
sabemos que pa ra agosro de 1770 don Francisco llevaba 27 años,
6 meses y 25 días de servicios militares o sea que se había
in iciado en la carrera militar en la Nueva bpaña en enero de
17 43.
Su primer grado había sido el de Cadete en l,1 Compañia de
Dragones de Veracruz, permaneció en él dos años, un mes y seis
días; pasó, en febrero de l ?li-5, a alférez del mismo cuerpo
mi litar y permaneció s111 ascenso durante 8 años, 10 meses y 7
días. Como ya sabemos, para diciembre de 1753 obtuvo el
sigu iente escalón en la carrera de las armas, el de teniente; lo
desempeñó por o tro largo periodo de 8 años. 9 meses y 21 días
para se r promovido a capitán. Debió haber suced ido esro hacia
septiembre u octubre de 1761 y permaneció con ese grado has ta
el 5 &lt;le marzo de 1770 fecha en la. cual fue nombrado tenie nte
coro nel.
La propuesra del encarg3.do de 13. Compañia de Dragones de
México fue aceptada y apoyada po r el vi rrey, Marqués de Cro ix y
turnada al rey.
5.- PROVINCIAS INTER;,JAS, Vol. 108, Exp. 2, Fo ls. 108132, del 26 de marzo (Fols.11 0r.y v.), l O de agosro (Fols. l 22 r. y
v.) y 22 de octubre (125 r. y v.) de 1772:
Correspondencifl del Cobernf/dor lnteri110 de Nuevo León, don
Francisco Echegaray sobre arnntos de s11 cargo, especialmen te
militares. Nuevo Reíno de León.
En la pr imera carta enrrc.: c.:I virrey, Bucareli y Ur~üa. y
Echcgaray, ésre le comunicó que habí.1 lkvdo ,1 la c.1pital
nuevoleo nesa el 22 &lt;le marzo de 1772 y ese mismo Jía había
tornado posesión de l gob ierno. De: inmcJi:110 recibió h noticia
de l robo de la m itad de.: h cabalbd,1 pcnenccientc a l.1 compañí:i
que prestaba el servicio &lt;le.: guJrn1c1on de la Provincia, robo

7~x

perpet rado por los apaches en la línea fronteriza con la Provincia
de Coah uila. Con este motivo preparó su primera visita oeneral
que le permiriría conocer el estado del Reino, oroani:ar las
milicias y la defensa de las poblaciones a través de lo~ vecinos v
con el lo, no sólo preparase internamente, 1amb ién brinda.r
aux ilio a las provincias colindantes cuando así lo solicitaran.
La mis ma situación de hosti lidad se presentó en agosto de l
mismo año, y de nuevo reireró Echegaray tener dispuestos 100
ho mbres de milicias para enfrenrar a los apaches en caso de que
llegaran al ataque de los territorios de su gob ierno . Sin embargo,
dos meses más rarde, reporcó al virrey en nueva misiva,
enco ntrarse la Provincia en la mayor quietud.
A través de la segunda Cdíta conocemos la existencia de un
hi jo de nomb re Anrnnio, quien esraba al servic io del vi rrey y
había obtenido licencia para llevar a su madre de la capiral
novo hispana a la nuevoleonesa.
6.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 103, Exp. 14,
Fo ls. 1, del 13 de julio de 1773: Que por fo informado a favor del
teniente coronel don Francisco Echegar11y, servidor interino de ese
Gobierno, proponga a esl' oficial a lo que sea acreedor.
. Cédula expedida en Madrid el 13 de julio de 1773 y como
res pues ta a la comuniCJción que el virrey Bucareli v Ursüa
enviara a la corre española. En ella había in.formado
fo vorablemence sobre el gobierno inrcrino en el Nuevo Reino de
León de Echcgaray, y en func ión de ello, el rey le p idió que
propusie ra a este oficial para fo que le juzgue acreedor. La
propuesta que hizo el mismo virrey para Echegaray es la que
aparece en la siguiente referencia :

7.-

CORRESPONDENCIA

DE

DIVERSAS

AUTORI DADES, Vol.24, Exp.2. Fols.4-G, 75-8 1 v 382-383. Jel
I o. y 22 Je enero, 12 de febrero ~· 11 &lt;le novié1;1bre Je 1774 :
Presidios. Propone el inspector General p,tra la comisión de arreglar
el Presidio de la Isla dd Carmen, lll Sllrgento Ma;,o r 1\fothias rle
Carmon11 y al Teniente Coronel Fr1111ásco Fchegar,1y. 1\/éxito.
8. CORRESPO\:DE\:CI:\
DE
Dl\'ERSAS
AUTO RI DADES, Vol.25, Exp. 17, fols. 45, 66-G~ r 12/4, de.:! 9
de febrero de 17 7 4: Ofin11lts. Comunica l'I Gohemrtrl;r q11e llc'l,Ó 11
esa plaza el Teni('!Jre Coro11l'I Frrlllc'isw Ftlil'g,1ray, Ct1p11,í,; dt

�/)r,1go11t's drl R,·gim1,·1u11 de .\fr_\l&lt;'t! , 1 111c'o1pordr.1e co11 los demd.1
o_fr(i,iles qur p11s,rrd11 al !'rt'.llflro tic lt1 isl,1 d,·I Ct1nnt·11 .
En los documentos de csr&lt;&gt;s dos npeJientcs apJreccn como
JJros de inccrés inform.ición sobre el imporcanre servicio qul'
prestó Echegaray a IJs .1uwrid.1dcs crnrr.ilcs en el h·es1dio de Id
!sLt1 del Carmen. Fue propuesro por el inspector Cnient! don
Pascu.1l de Cisneros al virrey Bucarcli parJ rcpre!&gt;enrar al cuerpo
de Dragones, junto con quienes tt'nÍan el mismo cugo para el &lt;le.:
Infanrería v el de Arrillería. La comisión asignada a estos tn:s
militares, ¿onsisriría en :icompañar y JLD,iliar a C isncros en la~
careas de la rcvisra de L1s rropas Jcl Presidio de la lsl:i del
Carmen . El virrey aceptó la propuesca y giró sus instrucciones y
hacer 'entreg:i de los documenros ncc.esHios para que los rrc:s
comis ionad;s pudierJn rnmplir con su misión, mism.1 que habí.1
sido recomendada desde Españ.1. Se les ororgaron sus pasaportes
v cartas de presencación p:1.r,1 el gobernador del Presidio y los
~fic ial es reales de Veracruz con el fin de que fueran aux iliados y
apoyados en rndo lo necesario ,l su 1.uea.
Los comisionados llegaron a Vcracruz a principios de 1774 y
recibieron instrucciones del Inspector General, don Pascual de
Cisneros, sobre las careas para la introducción del Reglamento
Provisional y la rcesrrucrnración del Presidio. El Rcglamenro
había sido e.laborado en septiembre Je 1773 e impreso para su
distribución en el Presidio de fa isla del Carmen. Es claro que esra
comisión está en rnarcad:i en el proceso de escablecimien to de las
Reformas Borbónicas que se dieron a lo largo y ancho de la
Nueva Españ.i. Otro aspe cm de ellas lo enconrramos en estos
expedientes y se desprende de una mención circunstanci_al que
escribió el Impecror Cisneros. Dice éste que había pamdo de
México ,1 Veracruz anees que los ofici:i.les comisionados, con
motivo de dar cumplimiento a fa Real orden en que se me previene
el eswb!ecer en aquella Plaza fo Esrnela de Prácticos de Artillería.
En curnro .i !J comisión que recibieron don Francisco y sus
colegas militares, se llevó a cabo como estaba programada .
Echegarav lleoó a Veracruz a incorporarse con sus colegas el 8 de
febrero cÍe 1774; los tres salieron del puerco el 28 de febrero Y
regresaron al mismo. el 20 de mayo, después de rres meses Y
medio de crabajo. Echegaray continuó su viaje a la cap ital
novohispanJ cinco días más tarde ya que fue el encargado de
780

entregar el informe de l.i comisión. Se seÍ1al.i en el expcJicnrc que
para noviembre del mi~mo aÍ1o cada uno Je lo~ rres oficiales
recibieron como grarificición, por el dcsc:mpei10 de L1 comisión v
los gasros que les había ocasion.1do, l.i cantidad de 50 doblonc;.
No se anot:in los resultados específicos Je la comisión, ~ó lo ~e
menciona que de ella se Lle~prendió la reducción de parte de la
milicia de aquel presidio.
Para los fines de esce trabajo el interés de esra información
radica en permitir conocer datos adicionales de la carrera militar
de Echegaray y comprobar la instrumenración de las reformas
borbónic.1s en otro aparrado presid io del territorio novohispano,
ubicado éste en el extremo sudorienta!.
9.-CORRESPONDENCIA DE DIVERSAS AUTORIDADES,
Vol.24, Exp. 62, Fols. 206, 210-2 I l y 221, del 14, 17 v 22 de
junio de I 774: licencws. fnstrtncia de Francisco de EcÍ1egaray,

Teniente Coronel de Dragones de México en solicitud de licencia.
México:
Al regreso a la capital novohispana después de haber
concluido la comisión en el Presidio de la isla del Crtrmen,
Echegaray presentó so licitud de licencia por tres meses para
permanecer en la ciudad de México v a.render en ella asunros
pendientes para los cuales se requería· su presencia. Contó para
ello con el :ipoyo Jel coronel al frenre &lt;le su Regimicnro y la del
Inspector Genemf Cisneros.
En el mismo expeJienre aparece su solicitud par:i que se le
cubrieran sus haberes correspondienres al tiempo que había
permanecido en comisión fuera de su dcsrino; de csra petición se
~esprend e que se le pagaba en la ciudad de Puebla de los
Angeles, ya que el oficio fue rurnado al Comist1rio de Guerra de la
Puebla y, desde luego, es probable que estuviera desr,tcado en esa
ciudad, ya que de haberlo esrado en la capital no hubiera renido
necesidad de pedir licencia. Lo anrerior se comprueba en la
siguiente fuente.
10.CORR ES PON D ENCIA O E DIVERSAS AUTORIDADES,
Vol.28, Exp. 2, Fols. 4 y 54-55, del I o. de marzo de 1775:

Tropas. Informa el Gobernador de Veracruz que flegttron a esa
plaza fas tropas que manda el Teniente de Drrtgonej· Francisco
Echegaray, para el relevo de las destacadas en la p!tfzrt.

�En los documentos de esca fuente se asic:nca que el reniente
coronel y capitán de las dos Compaiiías de Dragones dei
Regimienro de :viéxico, Echegaray cuvo a su cargo efecruar el
relevo de las tropas destacad:is en Veracruz que habían cumplido
su ciempo de esrancia en esa plaza. Parció con ellas en febrero de
1775 con destino a su cuartel en Puebla. P:ira julio del mismo
año se encargó &lt;le conducir el nuevo relevo a Veracruz y del
conrenido de una de las carras queda claro que el cam1110
uriliLado entre Veracruz. y Pueb la pasaba por Jalapa, a donde el
capitán de las dos compañías envió para conv.alecer de una
qutbrancada salud a 20 soldados a su cargo.
11.- PROVINCIAS I TERNAS, Vol. 143, Exp. 15, Fols.
224-246, años de 1773-1774:
Instancia de Doña Faustinn
Genrndi.,- Bosio, mujer del Capitdn de Drngones don Francisco
Fchegarr1y, gobernador que fue del Nuevo León, para que se le
de111ulu1t In pl11ta que traía entre /11 ropa de su uso y que le
decomisaron los oficiales reales de las Cajas de /i;Jé:uco. Nuevo Reino
de León:
Oc acuerdo a escrito de la esposa de Echegaray, al término
de su mandara interino en el Nuevo León, el ex-gobernador, al
rener la noticia de que estab.i ya en camino su sucesor, dispuso
enviu su rorto equipaje a San Miguel el Grande a través de San
Luis Porosí. AprovechanJo L1 ocasión de contar con buen
arriero, doña Fausrina dercrminó anexar dos b.1t'des &lt;le su
propiedad e11 las que acomodé u111z poca de plat11, ... unos corros tejos
de p!rtta ... cu; 0 peso entiendo, ronsistiría en treinta o cutZrenta
marcos, que había adquirido por disposición del país y vanos //rreos
de mujer. Doña Fauscina renía la intención de recoger la pLua en
San Luis Porosí, pero los oficiales reales decomisaron los baúles y
ante esca si¡uación, presenró reclamación, esr;indo dispuesta a
pagar el quinto real correspondiente y asegurrndo que n? exisría
razón para ral decomiso. Después di.: un año del envio de la
primera solicitud, no había cenido respuesta favora~le_.
Las siguienres referencias corresponden :i los ultimo~ car~os
que desempeñó Echeg:iray, propuesro par:i el gobierno 1n[errno
de la Provincia de Sonor.1 no llegó .t ocuparlo. pasando en
compensación al del Nuevo S.111tander. Veamos qué dicen las
1

fuentes:

12.-REALES CÉDGLAS O RIG lNALES, Vol. 104. Exp.
154, Fols. 1- 1v., del 13 de diciembre de 1776: Se aprueba que
don Francisco Antonio Crespo será relevado de su gobierno, pero no
que fe sucediese don Fr~ncisco Echegaray. Sonora.
13.- REALES CEDULAS ORlGlNAI.ES, Vol. 110, Exp.
184, Fols. 1. , del 12 de marzo de 1777: Relativo al nombramiento
de Gobernador de esta Provincirz para don Francisco Echegaray.
Sonora.
14.-PROVINC IAS INTERNAS, Vol. 247, Exp. 11, Fols.
l 66-170, 8 de agosto de 1776: E! teniente coronel don Franc1Sco
de Echegaray, Gobernador Intendente de Sonora, solicita se fe exima
del pago de la Media Annatrt. Sonora.
l 5.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 112, Exp. 84,
Fols. l., del 15 de octubre de 1777 : Aprobando el Gobierno
conferido a don Francisco de Echegaray en el Nuevo Santander.
Nuevo Srrntanda.
16.- PROVINCIAS INTERNAS, Vol. 146, Exp. 18, Fols.
387-420, aiio de 1778: Sumari,z formada por el Gobernador del
Nuevo Santander don Francisco de Echegaray conrrrt Vllrios indios
mecos que remitió 11 México . Informes de don Pedro de Garibay
acerca del destino de algunos de e/los. Nuevo Santander.
· El análisis de las fuentes anreriores proporcion:i interesan te
información sobre los últimos ar'ios &lt;le la vida v carrera miliraradminisrrat iva de Echegaray, misma que fue p~oporcionada por
quien fuera el visitador general, don José de Gjlvn; son:
En agosro de 1776, Echegaray, conociendo la propuest,\
virreinal p.1r:i que fuer:1 nombrado como gobernador int&lt;:r ino de
hs Provin~ias &lt;le Sonora y Sinaloa. solicitó se le n:kvc1ra dd p.igo
de la Media Ann,n.1, .irgurnenr,rndo que ese .irancel s6lo se debia
cobrar al primer empico: éste lo había tenido como gobcr11.1&lt;lor
del Nuern Rcyno &lt;le: León y en él !1.1bí,1 rnbicno L'I p.1gn durante
el tiempo que le cjcrcicí. Como \·eremos. en realid.1J Echeg,Jr,1r
no llegó a ocupJr el gobierno de SonorJ, sino el de L1 Coloni~
del Nuevo San r:rnder.
lndepend ienremenre de eS!l' c,unb io dL' asign:1citín, lo que
resulta de interés c:n el cont enido dL'I documento · e-, !.1 í11clus Í(Í11
de )a cédula real del 26 de m.n·o de 1774 . r.n dL1 \' ,k .11.. ucrdo ,1
las reformas borbónic,1s &lt;1ue ·,e h,1c1,111 ~enrir \',!, en d ,i111bi10
:irancc:lario, c:I rey mod1fiuí c_-;rc impue-,lo ell rc-,pt1n1.1 .1 l,1'&gt;
-~ i

�rq)crid.1s

111st1111ci1t.í

ti,· u1t/,1 ,-/,1.1t· 1/,· 011pl1•dd11 en 1111, LJomnuos de'

.1111,·nr,1 sobre lo gr,11 0.,-0 tlt'I
1

p,1g11

ti,, l,1

111rd1t1 ,11111,u,1 ...

y rc11ie11do

frcso1rts los 1n(o1111c11ic11r1•s 1¡11,· /,a pror/11, 11/0 ,11 prtÍrt1C,1 ... )' lo q1u·
111, h,111 txp11csto 111111ist1·0, r/1• rorlo t'clo _}' i'xpenc'// Ci,1 ,t q1111' 1/1':,
¡'(}li/erÍ Sll l'Xrl/111'11. Su di..:cis1ó11 t,;l'lll'r.il rul'. &lt;,1Lll' l'll ,1dcl.111(l' lodos
1

.19uellos nombramienros 01org:1Jo., por el re~' , tJUienc.:.!&gt; los
.1sumit.:ran s11tisfagt111 ínregr,1 la mfd1,1 /!11n,zt11 del pnmer t'mpleu
drscontd11dosdn por cur1rt11s p,1rtes e11 el tii-111/)Jo di' cu,1rro a1ios; y ., ,
antes J;ztlaiesf'n, de sólo rl t1e1J1po dfsdt su posesión II prorrata ú11
obli'{,rÍnehs 11 dar {innz,1, 111 i111po11erles otro gr,1u11me11. P:ira
qui;nes JsccnJier.111. en no111br.1111ie11ro, t:n especial en e l ;imbiro
de l.i adminisrración r con ello tuvicrL:n aumcnro de sueldo. solo
contri'l)Uirán en rebc.ión a es.1 Jiferenci.1 &lt;le ~ue ld o y cubridn el
arancel en los siguientes dos úio~.
De reoreso
al nombramiento en favor de Echegaray como
t&gt;
gobcrnJdor interino de Sonor;i y Sinaloa, en 13 de diciembre de
1776 Gálvez comunicó al virrey Bucarcli y Urz.Úd que le h,ibía
dado cuen ta JI rcv del c.1mbio que la m.íxima autoridad virreina l
proponía realizar· en el gobierno de la Provincia anres citad a.
Consistió éste e n relevar del mando interino de dicho gobierno a
Francisco Antonio Crespo y nombrar en Sll lug:ir a Francisco de
Echegara~•. :\ esr,1s medidas locales, el rey, desde luego
aconsejado por Gálvn, respondió que no procedía la
designación, !'ª que la Prov incia de Sonora había quedado unida
en
económico a la recién creada In rendencia del mismo
nombre al frenrc de L1 cual se habí.1 nombrado un Comandante
General. Por esta r.izón debí:i ser retirado Echegaray.
Poco después el mismo personaje escribi ó de nuevo a
Bucareli informfodolc que, como no había renido etecro el
último nombramiento otorgado a Echegaray, el rey, en atención
a los sen·icios v mériros &lt;le Echegar::iy, lo proponía para el
gobierno inreri1;0 del :--.:uevo Santander. Desde luego q.ue el
virrey accpró ~· propuso el ?ecrcro de su nomb.ramtenr_o,
avisándole JI Inspector G:íl\'ez.. Esre, en octubre del mismo, ano
respondió hJcienJo sJbcr que el 1ey habí:1 ororgado el rítulo a
Echegar.1,·, quien lo &lt;leberi.1 us,ir y ejercer en los misrnos rérminos
que lo ha scn·ido don Vicente Gonzdlez S11nt1a1íez y con sueldo de
trn mil pnos.

lo

Las Llltim:is nueve referencias de AGN se rt'ficrcn a.
información posrerior .11 fJllecir111tnto de: don Francisco: A) J res
de ellas esr.ín relacionadas con la .1djudic:1ción de ~u pensión &lt;1 su
viuda y más tarde a su hijo Mariano. B) Tres m,h s0hre el cobro
que se le pretendió h,H.:t:r a don Fr.1ncisco por el impuesro de la
Media Annara. C) LJs tres resc.1nres t~l:.Ín vincu ladas co n
actividades dt otro po,ible hijo , quien ll evó sus mismo$
nombres; sin embargo a.t'tn no disponemos de comprubac1ón
documentad a de este parentesco.
Las referencias que comentaremos para los apJrrados
mencionados son las siguientes, para el primero de ellos:

17.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 126. Exp. 73,
Fols. l 65r., del 7 de noviembre de 1783: Rrspuesta negativa n fo
que solicita doiia Fnustina Gertrudis Bosio, viuda de don Frt111risco
Echegaray, gobernador que fue del Nuevo Santander, ncerct1 del
pedimento que se le dé la rnarra parte del me/do del difunto.
18.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol.188, Exp.
290, Fols. 315-315v., del 22 de diciembre de 1803: Montepío
Militar. Ordenando r¡11e n Mariano Echegarny, hijo del teniente
coronel Francisco Echegaray. gobernador que juf' ele fa Colonia del
Nuevo Santander, se fe asista co11 fa mitad de la pensión que
disfrutaba su madre, Frannsca Gertrudis Bosio, y,
19.- REALES CÉDULAS DUPLJCADAS, Vol.7, Exp. 3\
Fol. 104r., del 22 de diciembre de 1803: Mil1Ci,1s. Comumcando
haber aprobado la mediti Pensión concedida 11 Mariano Echegnrny,
hijo del teniente coronel Francisco 1:"chegnray, de In cual disJ;-utabrz
su madre.
La respuesta a la primera proviene de José de Gálve7. y en ella
hace referencia a la solicitud que hizo la viuda de don francisco
para que se le concediera la cu::irra parre del sal::i ri o de 30 mil
pesos que su marido gozaba al tiempo de su muerre. Dicha
petición fue avalada por el vi rrcy y a pesar de ello no fue
concedida por el rey. De interés rcsulca el conocer el nombre de
otro de los hijos de don hancisco, no aparcciclo en ningün
documento anterior.
Si bien no se le concedió a L1 viuda esra ayud.1, sí goz.ó de l::i
pensión que otorgaba el Afontepío Militar. Scguramen re, a su
muerte, el Supremo Consejo de Guerra acordó, en scpciembrc
del803, que se asisriera ;\ don Mariano Echegar::i_v , hijo del

~wi

�tenie11re coro11e! D. Francisco Echegaray... con la mit11d de lr1
PenS1Ó11 que disfrutó S/1 madre. Así qu&lt;.:dJ claro en Lis dos últimas
referencias:
B ) En curnto al asunrn del pago de la Media Annara, son
rres las referencias:
20.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 146, Exp.
251, Fok 444.44v., del 6 de agosta de 1790: Mi/mas. Se pide
testimonio del expediente seguido sobre la Media Annattz que dt'bió
pagar el teniente coronel don Francisco Echegaray cuando enero al
gobierno del Nuevo Sa11rander, a fin de resolver sobre el i1rnnto.
21.- REA LES CÉDULAS ORIG INALES, Vol. 147 , Exp.
120, fols. 1, de 24 de ocrubre de 1790: Gobernadores. Se avisa
haberse encontrado el testimonio del expediente sobre pago de Media
A11nat11 por el re111ente ({)ronel Don Francisco Echeganty, cu,rndo
entró a servir en el Nuevo Santander.
22.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES : MARQUÉS
DE BRA NCIFORTE, Vo l. 183, Fols. 259-259v., del 26 de junio
de 1796: Atedia A,111ata. Exención. El virrey dt' Nueva España
ofrece a! seiíor Ga rdoqui el cumplimiento de la Real Orden del Jo.
de marzo relativa a 111 libertad de Media A rinata que Su Magesta d
concedió al teniente coronel D. Francisco Echegarr1y por el tiempo
que desempeñó el gobierno deL Nuevo Santander y ,1 sus sucesores D.
Manta! de Medina, el Conde df Sierrri Corda y sus Tenien tes.
Asimismo que dicho impuesto debe exigirse a los ·Gobernadores de
Provincias I ntenws.
De su conrenido se desprende que varios a ifos déspués de la
muerre de don F rancisco, en 1790, el virrev Conde de
Revi ll agigedo, buscó informarse ace rca de un inrcn~o de exigir el
cobro de la Media Annara a Echcgaray cuando ocupó el gobie rno
d~l Nuevo San tander. An re esca inquietud el rey pidió el envío
del expedie nre p:1 ra aclara r qué había sucedido, poco después se
informó que se hab ía localii.ado el exped ienre y mucho más
ta rde, en l 796, se explica lo sucedido.
Es as í que la consulta de las fuentes señ.ilan que Echega ray
sol iciró la exención de ese pago, no se aclara b.1~:1Jo en qué
razones, pero, muy prob:1blcmcnte y como era lo us ual,
ad uciendo que el puesro er:i de.: carácter tminencemente mil ira r.
Probablemente con la consulra de los .rnrcccdences par.l 1796, el
rey co ncedió, retroact1va111en ce, a Echcgaray L1 libl'ración de l
1

~x&lt;,

pago, por el tiempo que había ejercido el cJrgo, así como a sus
suce~ores. Pero dejó claramenrc esrablecido que deberían
cubnrlo los gobernad~res. de las Provincias Internas, para ese
momento, ya en plena 1nsnrucionali2ación.
C.- El úlrimo aspecrn vmculado con el gobernador
Echegaray es el que tiene relación con alouicn quien llevó su
mi smo nomb re, Francisco Echega ray. probbablementc haya sido
su hijo o descendiente. Es te pe rsonaje aparece mencio n,ado en
tres r~ferenc ias que r~visren un cieno interés, ya que seña lan el
conoc1 m1cnro por vecinos del septentrión de los aconrecim ienros
euro peos más actua les, co ncretamente, el texto de la recién
instaurada Constitución de la República Francesa. Las signat uras
de estos documenros son:
23.- REALES CÉDULAS ORIGINA LES, Vol. 154, Exp.
200, Fols. 258 r. , del 7 de m:irzo de 1793: Tabaco. Enterado del
motivo que hu.~i parfl que tontinué don Francisco Echegaray e
Ignacio Delgadil/o en lfls plazas d(' contador y oficial m1tyor d(' la
Factoría del Rosario.
24 .- INTENDENCIAS. Vo!.80, Exp . 37, Fols. 1-lv. , del
lo. de di ciembre de 1796: Don Francisco Echegaray, conrador
actual y facto r interino del Real del Ros,1rio sobre el Comandante de
dquel!as Provincias de Sonora y Sinaloa. Ho;a de servicios de don
Fran cisco de Echegaray, resiste proponerle para dich11 Factoría
privándole de l11 opción que tiene a este empleo por reales órdenes'.
Tepic.
25. - INQU ISICIÚN, Vol. 1373, Exp. 16, Fols. 213-213v.,
del _12 de se ptiembre de 1798: El 1/lmo. señor Obispo de Sonora
remite a Los seiiores lnq111sidores 11n m1111uscri10 tiwlado:
"Cons'.itu ción de la Rep1íhlim Frilncesa '' que el dif11nro don
Francisco de échegar,z;•, fr1cror 11Jteri11u de Sonora, le envio,
pens~ndo que le podrí11 servir rll' dil'ersión, la que scg1ín dictamen
de duho Sr. Obispo time mucho ele ven,'"º ro11tn1 !t1 rclirz.11i11 . ( f.,1
carta de Fr. FrancÍS/'o, Ohispo di' _&lt;.;o nor,1 t&gt;SlrÍ fachadr1 en
Cole~,io
de N uestra Seiiorrt de C11,td,ilupc de L11ct1terr1s ,1 J] de• s1·pl!l'mbre
de 1798) México.
El co nrcnido de esto~ kg.1jns pone Jt: manific~to qul', en
caso de que el Fr:111c1sco de Echcg.1 ra:· fue~&lt;: h1¡0 dd n
~o~crn ado r, venía rJdicando dur.111tc lo, primL"rO\ ú10~ &lt;ll' 1.1
ultim 3 déca da del XVIII en jt1risdi-.ciún lk l.1 l'1ovi1H.. i.1 de

;¡

-H-

�Sin.du.1. 1.,1111.11.·1.1111l·1111.· l'l1 ,·I N,•,i/ rl,·I No_,,11·10. l l.1hi.1
d,·,1.·mp61.1Jo el ctrgu dl' u&gt;nt.1,lrn ,k l.1 L1&lt;.l u1í.1 del 1.th.1-.,
,1tu.1d.1 l'll es.1 pohl.1uo11 y p,1r.1 l.1 p1 1m.1,c:1.1 d1: 1- 1)J k lu1.
p I t&gt;rrog.1Jo c:I mis nrn ofi1. io.
Tres años m.b r.1nk soliciró ser 1.011l.irm.1d,1 en e l ~.11go J1.:
Lh tor y 1.011 l'St' mou,·o prn1.11có un.1 rl'l.1cio11 de suY11.10 , 1h,lCUérdo .1 ell1 .1 l.1 fl'ch.1 Je! docum1.nlo, 17 96. re111., ·10 ,1irn~ ~er.1 soltero; había i111ci.1Jo \ti ~crvicio pL1bli1.o en ¡- 7 2 como
meritorio en l.l \'i//ti de CnrtfoÚ,1 en Jontk ,l\1.l'ndicí .1 0(1ci,ii
rercuo p.11 .1 p.1~.H &lt;.:omo ,Jiuid m,1_)'or .d Re,,/ tlt-1 RoH1no 1.:11
Sinaloa. En e~e destino desempd'lo lo\ urgos el&lt;.: t(J/i!,1d11r y ¡;1oor
l}/(fY/J/0. En l 791 rue comi\ion.1&lt;lo por la Factor/,¡ p.lLl vi,itar lJ
adminisrr.1uón Je l.1 Vil/11 de (ul1,1 11ín y L1 Je .),111 ~thdHilln,
mismJs que rt:corrió en t0J;1 q¡ jurisdicción. &lt;:n 1796 rc.d11Cí l.1
misma r.irea en la Administracuín ch .~i,111/011. A parrir Je 1794
obtuvo el oficio de J,uror rnterll/o.
ParJ sepuembre de 1798 h.1bí,1 y.1 1.dlc&lt;.:ido, r.11ón por h cual
el Obispo &lt;le Sonora, Fray 1-rancislO (~in C.:\~H:cificar nombre
completo) erwió .1 los inquisidores de l.1 opic.1I un mrnmcrico
~u11lH.1

\'

1

conocimie1Ho de los acontecimienro~ rl.'volu1.:ion.mos de l-ranci.1:
se disponía tambic:n de un s1gnificat1\o Jocuml.'nco. en un.1 fech,1
relativamente re&lt;.:iente al momento gu1.: dio lug.ir .d mismo.

Melchor Vida) de Larca y Villena, 1773-1789.
De acuerdo a C.1va1.0s, don Mel&lt;.:hor prestó servicios duranrl'
más de 35 a11os en el ej~rcirn esp,tiiol, como veremos, fueron

noticia del s1Stem,1 de lrz Francia; me dirig¡ó ese 1111111uscrito,
pidiéndome r.11nbién que lo prtwse por la estafeta tl otro sujeto de
1111 diócesis ruya persona y méritos me son desconocidos. l:.n su
momento el frade. quien aün no er.1 obispo, no cuvo oc.,sión de
leer completo el docurncnto, pero sí lo :.uficientc, pa ra
1.onsiderHlo nocivo para sus feligreses. Tiempo después, ya
consagrado obispo, lo volvió J releer en su sede dd Colegio de
Guadalupe y habiéndome prtrerido muy disforme de fas Doctrina1
C11tólicas y 01 ¡,ariaJ pttrtes impío, tememrio y ofensiuos de 101 oldos
pi,1doso1, ofanswos de las 1Hon,1rquías, escandaloso y seduc1ivo, lo
remito pro111,1me11re. Por supuesto que fue enviado por el Obispo
a los inquisidores y que sus opiniom:s tenían que haber sido en
ese senrido.
Lo interesante de la referencia es que permite conocer que en
una región no cerc.ina a la c.ipiral novohisp,111.1, la Provincia de
'Sinaloa \' en uno de sus ap,1rc:1dos reales, se rení,1. no só lo

basrances más años los que sirvió como militar. Ya en posesione\
españolas fue gobernador de Nicar.1gua durancc cinco aiios, pero.
según esre auror, tuvo una nula residencia, hecho que entorpeció
su carrera. Pasó a Guaremala, en donde recibió su nombramiento
como gobernador del ·ucvo Reino de León; salió de aqudl.1
Provincia de los Confines en el mes de diciembre de 177 2 )' dejó a
su familia en Soconusco con su suegro, Fernando Marríncz de
Bizón, quien era gobernador de la Provincia. En Monterrey tomo
posesión del cargo en julio de 1773.
Impul só las minas en la Iguana )' Va!lecillo, levanró
información sobre casas y solares en [mares, dictó
determinaciones sobre extracción de ganado. Inició la visira de
pueblos y escribió una Relación de disranc ias, fruros, bienes, ecc.
cuyo texrn fue public1do en la Gaceta de México del a110 de 1774.
Más tarde reproducido por Don Jos( J. Eleurerio Gonz.ilez, en su
Colección de Notiárzs y Documentos y no vuelco a aparc&lt;.:er, razón
por la cual lo hemos rranscrico como parte de cm.: trabajo, de su
original y, muy posiblemenre, lo publiquemos como material
anexo a este trabajo.
Siguiendo a Cavazos, resumimos que Vida! de Lorca,
escableció milicias en c.1d.1 pueblo, realizó obras nurerialcs.
techando cárceles v casas reales en ~loncerrey y ocras
poblaci ones. En 1774 repobló los pueblos de Agua/eguas,
Cadereytn y Rlo Blanco. En 1.... 77 la Villa de 1 inares fue ele,·ada ,t
la categoría de ciudad y se creó el Obispado del 'uevo Reino de
León. Promovió de nuevo el escablecimienro del Presidio de
Lampazos con 25 hombres. Fue rcceprnr de alcabalas en 1777 y
ejerció como juez provinc1.1I de la Sanca Hermandad.
Poco después de haber dejado el gobierno del ).;uevo León,
pasó como gobernador del Nuevo Sanrander, ca rgo que ejerció
hasra 1789 y murió en l.1 ciudad de México hac.ia 1797.

-x

-8')

que le había sido entregado por Echegu.1y, cuando e1.1 Jrctor
i 111erin o, es co es en tr e Ios .1 ñ o, de 17 9q y 1796. Se trató de un a
copia de la Constitución de /,1 Re¡,1íb/1((1 Fr1rn11's11, misn1.1 que
Ec.hegar,1y le dió pun, pem,1ba podrí,1 servirme de dwemón La

�Los documentos de AGI aporran los dacos que se resumen a
conunuación:
1.-CO~TR.ATACIÓ , 5498, N. 5, del 17 de enero de 1756.
Expediente de i11formación y licencia de pas~je~o a ln_dws de
Mclchor \/ida! de LorCtt, gobernador de La prcvrrma de N1uzrngua
con sus criados Benito José Baonza y Tomds de Armesto y Quiroga.
2.-Archivo General de Simancas, SECRETARIA-GUERRA,

7279, Exp.80, de 1796:

.

,

.

Se le concedió pensión de v1Udedad a Marta Fr~nc1sca
;-...1an ínei' Pisón y Reynoso, viuda del coronel Melchor Vida! de
Larca. Sólo se le concedió una pensión y no ruvo derecho a la
seo-und:i, que provenía del Monte Pío; sólo a la de vacantes
rn:vores \' menores Je Nueva España de 400 pesos por el resto de
sus· dí.is, ·miencras se mantenga en el estado de viuda.
También queda claro que fue go_bernador del Nuevo
Santander, en cuyo cargo murió, el 19 de JL1t110 d_e_l789 a los 73
años v que sirvió durante más de 55 años de of1c1al y de haber
estad~ casado como 30 años. Su viuda informó que a la muerre
de don Melchor, habí:i quedado con hijas doncellas y que su
marido había sido capitán y gobernador de Nicaragua, en donde
combatió al rey zambo mosquito coligado con _los ingle~es.
,
Había sido capitán de la gue!·ra en l~al1a y hab~a, esca~o mas
de 13 años en los Presidios de Afr1ca, Ceuta y Penon Vel:z, la
Gomcr:i. Una de sus hij:is estab:1 casada con el Marques de
Aguayo, quien ayL1dó a Ll familia a la mu:ne del gobc&gt;rnador.
Tenía dos hijos varones en las Prov1nc1a lnrern:is, el ~1ayor
Je capidn de la Tercera CompaF/Ítt Volante en la Nuev:i ~1zcaya
· 1 · d
del Brigadier Nava , el menor como alferez
de l
.
b a¡o as or enes
Presidio en la Nueva Colonia del Sanr,111der, en la n~1sma en
donde murió su padre y servía bajo las órdenes ,d~l Caballero
Castro. Esra carta de la viuda esd fechada en Mex1co el 28 de
abril de 1791.
En los documentos anexos de este expediente existen las
constanci:is de los servicios que habia prestado don Melchor:_ Se
encontró en el bloqueo de Gibraltar, en las campañas de los anos
de ¡ 743 y 44 y 46, en Saboy,1, _Pi~mon1c y _Condado de N1za en
los años de 1744 - 45 en el Reg1m1cnto de Gran:1da.
Otros documentos del mismo expediente esc.1blecen:
7')0

Que ~u c.1samienro ~e cfcctuci en l.t ciud.td de Guatemal.1 el
19 de nurzo de 1760, que dejó poder gcncr.11 p,1r.1 testar a su
hi jo el alfére, Don Joaquín de \.ida!. Otr;1 hij.1 lo fue Doi'la
María Teresa, quien casó LOn el coronel don All' jo Carcía
Conde, de edad de 44 .1fios, gob&lt;:rnador inrendcnre de Lis
Provincias de .Sonora y SinJlo,t. ~egún AGS / SECREATRIA DE
GUERRA. 7239, EXP.22.
Inform,1 ción confirm,1da y .unpliad.1 acerCJ Je su~ scn·icio) \'
daros personales la encontramos en AGN bajo la sign,1rur,1:
·
PROVINCIAS IJ\:TER.1\.-\S, Vol. 117 . Exp. 2, Fols. 200 ,
200v., del 23 de scpr1c111bre de 17 7 9: Correspo11de11011 ('11trf' el
gobernador de N,uvo león. D. Mf'lchor Vida! de Lorrn }' Villrna r
el Virrey Bucarc!i, so/ne nsun1os dt' aquella Prouinria. /Vueuo Rei11·0
de León.
De acuerdo :il documcnro escriro en st:priembrc de l 779,
sabemos, por mano del propio Vid.11 de Lorca, que era n;nural de
la Villa de C:oria del Arrnbi~paJo de Sevilla de ed,,d de sesenta )'
dos a1íos, de donde el año de su n,1cimienrn fue el de 17 1-. Hij~
de don Francisco Vid.il dt: Lorca y Ar.rn,1. nacido en l.1 \'ill.1 de
Lebrija y dt dor1.1 ~1.1ri,1 Trrcs,1 Villen.1 \' :'\;l\'.1rrete dt h ciucl.ld
de Granad.1.
·
Inició jO\Tn su c.1rre r;1 miliur como rcn1enre en el
Regimiento de l11J111t('ría de \'11lc11u11 en scplit:mbn.: dt 1735 ,.
perm:ineció en ese cargo hJsr.1 el me~ Je enero de 1-41, fecha
h que pasó con el mismo gr.1do ,ti Ri:gimimro de Grt111!lrl11. Par,1
1744 ascendió .1 capidn :· como c,t! pMricipó en Lis cimp,1fiJs en
ltalia, en la Sabo:·a, el Pi,1111onrc, &gt;,;iz.1 :,· l.1 Rivcr,1 de Génov:i ,1 1
mando del Inf,111rc Don rtlipt:. Regresó .1 L\p.l!í.1 en 1-.,&lt;) con rn
mismo R('gimimto d&lt;' C:m11,l(/,1 p,1r.1 p,1:.,tr .d de: Córdoba por
pe rmuta de pl.iz,1 :-· p:irticip.tr en las cirnp,1íi,1~ .1frion.1,; rn i.l'.
plazas de Ccur.t y l.1 Je! Pe1ió11 de \'e ln en l.1 Comcr.1, ,u ccdió
csro en los afim de ¡-:; 2 .d 5•1.
Su primer e.irgo en l11J i.1, ~l- lo ddiiú .1 Fcrn.111do \']. quien
le ororgó el Cohicrnn _¡· ( .'un1 ,rnrl,1 11011 d1' l,1 / 1r111 '1 110,1 rli· ,\'1(11&gt;·,1g,1,1
en donde pnm,t1H.:ció du1.1111l' lllho .11ío, \. ri11dHí 1.111 hu,·11,1
residen e ia que n h l u\' o , ll ,1, u: n, o .1 1 g r.1 J n ·de ten i, n t l' &lt;..oro n l' 1
con .intiguedad del 11lL'S Je n1.1rn tk l _,(H.
Varios ai1os más rar,k, L·n· 1--2. rL·L1h1&lt;'&gt; 110111hr.1111ic11to rl·,d
p:tra el gobierno del \:11,·vo !{,·1 1w dt ! n&gt;n, ,k l lt1.il t1111111

c;1

�¡1()Se\lOl1 &lt;.'I IJ de julin de- ¡--_1. 11 2., d e

1111110

dl' i--ei lue

J~(cndidl1. ,•11 (011n11111111011 rlt' .111 111c"r1ru .ii ~1.1dn ,Í1.· ( ·11 111 t1c l.
En l.'\tl' do..:unH.:ncn no h,h"l' l11L'lh.-1n 11 .1 q1 l''-1,llh.i.1 l'll
Cu.Hcin.1l.1, C.1,·uos 111c11cion.1 c.:¡u1.· jll'I m.llll'1. I &lt;) en n.t prn,·i111.1.1.
~111 espe1.i!'ic.tr el c.trgl1, solo yu&lt;.: i"ue l'll 1..on~e1..u1.·n&lt;.1.1 .1 u1u m.il.1
rl',iJcn&lt;.i.1 y que en l')&lt;.: lu~.ir !'u1.· c11 donde 1·n 1li io el
nombr.1111ic:nrn p.1r.1 :-:uc, o l.enn.
En el mismo expcdicnrl" se lo&lt;..tl11..111 ,·.11'1.1s L,trc,1\ rnpun1 .1
del virrey Buc.n-:li J \'iJ:11 de l.oru c,11110 gobern.1d1n Jl'I '.\u-:,· u
Reino \' una sol.i &lt;le ése,· .11 ,·ir1 n·. En té rm in o, g1.·1H.: r,tlt:, c,un
referid.~s ,l dos a~untos. los de .t~lmin i:&gt;{r.1c1cin 11;rcrn.1 ,. lm de
rebeliones indigcn.u. F11 el primero se hu~cin ~oluc1011n .1
sicu,1óonc:s co1H.rc{,t, corno el 11nmbr.1miento J&lt;.: .ilci ldcs ,.
regí do res ,11 eér rn i 11 o de los pé r io J os. el ¡:u go de ~.1s eo:. pcr\o n .ti e·~
como el .dquikr dé os,1-h.drn,1ci611 . De interés \'Spcci,d e., la
eo mu n i e.i ció n Je I vi rr e:, en e u .rn co ,1 1.1 &lt;; pro vid en e i as q u&lt;: se
debuían com,ir par.1 e~r.1blccn d :iyunt.1micnto Je l.1 1111e1J,1
riurl11d de Linares, recomen d.indo que su ,1k:1kle m.ivor ~e pusil.'ra
en traros con el Ayu1HJmienrn dé l.1 c.1pir.tl nut:,·olconcs.1, ,\ fin
de que ayud.u.1 p,irJ que ~e eft:ctu,1r,1n los pregones p.ira ocupJ r
los oficios di' Regidores que dt'hm crc,1rse 01 l.int1res, ut,wdo 1l los
lioranres par11 que por si o por 111l'd10 d,, prorurador ocurran a
fornwíiz11rloJ )' t1fianzarlos como corresponde.
En cuanto a los problenus con los grupos indígenas, del
análisis de la co rrespondencia se desprende b nisrencia de una
relativa tranqui lidad en la prov111c1a. Si bien existían
levancamiencos, éstos e ran muy esporádicos y algunos en
rerrirnrio comarcano coahuilense, prt'CÍ~Jmtnte en la ruta que
llevaba a la Feria de Salullo y que pasaba por propiedades del
M.irqués de Srn Miguel de Aguayo. Gracias a esr,1 carta. sabemos
que esa !"nia se celebraba durJn t&lt;: el mes de agosto }. que a ella
concurría un buen número de vecinos y .trrieros, quienes se
protegían rnurn:unente; &gt;' p;1ra ese a110 de 1778 habían
organizado un cordón p,tra poder co11tr11er !11.c hostilidades de Los
indios. A I o largo de ese rn ismo .u1 o, el \'irrc:• ordenó al
gobernador tomara Lis providenciJs necesarias para que los
vecinos y las poblaciones se cuidaran de los ,naques.
La t'tltinu de IJs misivJs es la que envió Vidal ,il virrey ,
informándole que por sus continuadas careas y por la escasez de
7'-)2

,1man uenses no h:1bi,l podido poner en limp io l.i Rl'l.1oJ 11 r/,, /,;
Visi'.,1 que_ h,1bí.1 rc,1liz,tdo .1 l.1 ¡Ho,·i1llt.1. Acl.1u que :·,1 se k
hab1 a rc_1111r1do un Resumen d(' /,1., ,-l/m,,-,r rlt t/1II' sc (ompon,· rlrd, 11
P~·o11 1nc:11 \' que consider.1b:1 de import.1111:iJ tjllt' &lt;.O!Hl(Ít:r.l l.1
S1t11anon y Partt's de 1•/l,1. Por es.1 r.lLCÍn k .rnn.th.1 l.1 Re!i1Cion
co 111 pleca. Limen t;tndo no lu hl·r .1corn p.1 ii.1do el J nu1rnen 10 de
~n i'!llPf/. de /11 Proz,111_c111, pt'ro no teniendo, como 110 rengo
intelige11c1a para rn pc~fecta fo rm110011 ¡ tareoc11do t'Sf(' País r/1,
sujeto que proceda 11 elfo. podrá rnplir el q1u' (onno y remitió 11 V. t.·.
mi antecesor, Don Francisco de Ecl1etara¡
El impo runte documento que co;1sritttve su Relación dt• la
Visita, que ejerntá en /,1 Pro1 Í11CÍ1l dl'I Nuc;,o R1•i110 de León su
Gobernado,: el Coronel de !11fa11ta!ll de los Re11/es t~jilrciros Don
Melchor Vida/ de Lorca y \'ille11t1, se cncuenrr,1 bajo L1 mism.1
referenc ia de archivo.
El último de los documenros que localizamos pa ra esre
gobernador, corresponde a la cédu la real mediante L1 cual ob1uvo
su nombramiento de gobernador del Nuevo San tander, es:
REALES _CÉ_DULAS ORIGINALES, Vol. 137, Exp. 66, Fol.
1, del 7 de ¡un10 de 1787: Que se dé pose.rión del Gobierno ni
Coronel D. Melchor V1dal de Lorca y Viílena. Colonia del Nuevo
1

1•

•

•

1

~nMn~~

·

En ella se esc:iblece que el re,·. le ororgó la merced en
Ar~njuez, e~ la fecha señalada e n 1:1 signacur,; :' que ru,·o una
val idez ~e c_mco años y le encargó al virrey le diera posesión sin
mayor dila ción.
Palabras Finales
. H as ta aquí el análisis y comentarios a las act ividades de
quienes ocuparon el gobierno del J\:uevo Reino de León durante
el _X~III. La rica documenración que hemos localizado en los
p~ inc1pa_les archiv~s españoles_ y el cenrral mexicano, se podría
aun ennquecer mas con los ricos acervos !ocales. Sin embargo,
p_ara el caso de Nuevo León, gran parre de estos materiales han
sido estudiad os y acerradamente resumidos en los trabajos de
don Israel Cavazos, mismos que sirven de guía e inrroducción a
lo que a~uí _aporcamos. Sin embargo. la p~sibilidad de incluir,
como apend1ce o en publicación adicional, alguno o algunos de
-cp,

�los documenros originales producidos por los gobernadores,
contribuye aún más a proporcionar fuentes origina les para el
conocimienro de la di11ámica social y política de esa porción del
septemrión que aquí estudiamos. Consideramos como el más
significativo, el producido por Vidal de Lorc.a y Villena, Relación

Anuario
"Humanitas"
de la Universidad A u t onoma
'
d e N uevo
,
.
Leon, que ha acogido la publicación de estas aportaciones.

de la Visita que ejecutó en la Provincia del Nuevo Reyno de león su
Gobernador el Coronel de Infantería de los Reales Ejércitos Don
Melchor Vida! de Lorett y Villena, que si bien ya ha sido
publicado, a la fecha es inaccesible ya que ha pasado a ser
material de fondo reseruado en las bibliotecas que cuentan con esa

Ciudad Uniuersitaria, marzo del 2003.

publicación. Su rescare lo hemos realizado :1 partir de la
transcrip ción directa del original y obra en poder del archivo de
8
esta 111vest1gac1on .
El presente trabajo constituye la parte final de una
interpretac1on y análisis de la documentación h,isca ahora
localizada para los gobernadores del Nuevo Rey no de León. No
pretende, por el momenrn, profundizar en los diversos tipos de
aportes relacionados con las políticas oficiales de administración
gubernativ:i del Nuevo Reyno de León, pero sí incide en sei'lalar
hacia lo s principales mecanismos que conrribuyeron a b
integración rerricorial y pobl.imicnco de la región.
Como todo rrabajo de an;1li~is histórico-social , que pJrre de
fuentes pnmarias, siempre debe ser considerado corno
investigación en proceso, ya que la localización de nuevos
materiales se presenta en el curso de trabajo~. que en oc.isiones,
parecerían no tener vincuL1ción con b rarea cenrral , pno gue
siempre pueden aporrar nueva inform.1ción. Sucesivas visitas a
los archivos esp:.1ño les y mexicrnos, son l.1s que posibilitrn este
incesante enriquecimiento, es por ello que los leuores debcdn
tomar así estos resulc,1dos, insistimos , como en proceso y a la
espera Je nuevos hallngos. '.\:o ob~L\IHC. en algt'111 1nomenro, es
necesario dar a conocer lo logr.1do , rrnro par.1 rn Jifusión y
empleo por los interesados en el ten1.1, como pau l.1 crítio y
complemento de.: información por parte Je c¡uic111.·s l.1 h.1y.1n
•

•

•

I

Notas Bibliográficas
1 A_portcs historiográficos para un esludio histórico-social de los gobernadores del N ·v
Reino de León.
uc O
2

Perrnna1°es y Escenan_os Espado-temporales en la Construcción de Organi::aciones Sociales
~e C1e_11c1~ y Tecnol~g111 que se desprende de la linea de in,estigación EJ fe,fil de fa Ciencia
Y el Cienriflco en ,\1exr::o · Pasado I' fresen/e bajo la coordinación de la autor·
de I
r · s · d ·
'
a en e 1 l.ns11·tuto
nves 1gac1oncs ocia1es e .1a UN/\M. La investigación está auspiciada por el Prol!rama
PAPIIT _de la DGAPA de la UJ\AM y sus resultados se han discutido en el marco académico
9cl Sem'.nano Permaneme lmeri11s1it11cional e lnterdisciplinario de Ciencia , T • ¡ •
'A l
••tJ
· .. N.
} 1 ecno ogw
n 1~no , umanitas . umeros 24. 1997: 27. 2000: 28. 2001 , 29 del 2002 Ed e.
,
Estudios Humanísticos. UANL.
•
· · entro de
4
Ibídem. Tomo 11. p.487.
: Al n:specto véase: Cavazos Garza. Israel. Del lú1el'o Sa111a11der.
PROVINCIAS INTERNAS. Vol. 24 7. E:,¡p. 11. Fols. 166-1 70. 8 de agosto de 1776
7
PROVINCIAS r'NTERN~~- Vol. 117. Exp. 2. Fol. 190. del 15 de abril de 1778 .
8
AGN. PROVINCIAS !Nl ERNAS. Vol. 117. Exp. 2. Fols. 190-220. año de 1778.

de rectado.
Fina lm ente, deseamos .1gr-1Jecer el inrné, , comenurios y
apoyos que el reconocido histori.1Jor Don hr.1el C.1,TtO\ C.irz.1
ha proporcion.1&lt;lo a nue~tro trah,1¡0 v, de,Je luego .d pre:-.tigi.1J o
795

�LOS HOSPITALES-PUEBLO DE VASCO DE QUIROGA:
VISIÓN DE UNA SOCI EDAD DESEABLE'
Dr. Manuel CcbJllos Ramírc7
El Co legio dt' la Fronrcra Norte

Este artículo pretende anal izar una de las obras que más se
han destacad o dentro de los idea les humanísticos y educat ivos
de Vasco de Quiroga. Se traca de la fundación de los PucblosHospicales llamados por él de ''Sanca Fe". Para comprender la
obra de Qu iroga, pro ponemos dos ele nH.'1Hos que a manera de
hilos conduct ores esclarezcan el proyecto de implantación de
escas socieda des. En pr imer lug.ir, pensamos que para
co m prende r el proyecto de Vasco de Quiroga, debernos pa rt ir
del supuesto de que rraraha de fundamentar la construcción de
esos pueblo s, en lo que é l denominaba la "mixra po li cía". Es
decir, sociedades co n u n ;1 1to gr ad o de ei vi fida d en h s q u e
existiera al mismo ricmpo un .deo grado de cristiandad. En
segund o lugar, la impl.111t.H.:ión de los Pueblos-Hospirale\
estuvo condicionada por· el hum.inisrnu renacentisr.1 inspir;ido
en la crea ció n de un mundo reformado d&lt;.: los \'icios de IJ
cristiandad en de cadrncia. Par.1 ello Quirog.1 inrcncó proyecta r
u na sociedad de~ ea ble que fu e r a ,1 n t í tesis de su pres rn re
europeo. Encontró l.1 oporruniJ,1J de h.1ccrlo ;.d ;iprcc1,1r que
los indígenas de las regionés r¡,:cÍén dncubicrtas y
conqu israda s, tenían en sí mi~mo\, cualid.1dn tp1é ltis h.1cí,111
sus cept ibles Je recibir lo\ ,·,dore.., perdidos en l.1 Furop.1
cristiana. Todo e ll o irnplicih-1 en el p&lt;.:m,1mien[() qunogui.1110
un proceso de transmisión Je 1111 mc11 .\ ,1jl' .il1.unc11tc ci\'ili1..1dor
y crisr iani zanrc. l mplic.1h.1, por l,1 1.111ro, un ¡)['oCc\o cduc1ti,· (1
-,¡-

�dirigido espcci.dmentc .1 qL1iencs cr.1n los m.í s c.1p.1cit.1Jo\ ¡ur.1
· lJ \ ºl·J .1 SOC!.l
· l , ..,,
con d UClr
'-' LJ,,
'- 1..-·1 r, los .1Julros. Desde lueg
_ o . esto
no signifiCJba des,tCendcr .1 l&lt;)S niii o~ ~- jt)vcnn, .'11 concr.irio lo\
implicab:i en un procno nuyor que 1ndu 1J .1 codo s lo.\
componentes Je un.1 socicd.1d.

El itinerario mental de Vasco de Quiroga
" }'o

lo

r'&lt;'O 111d11 ,¡/ ,//lllr,11·10

1111 "

¡ 111 ,1 el ll ll

J 1111 {¡, 0111,· 111/u"
&lt;'ll ,k 1 &lt;ºeh &lt;1 . J' 1.~ \

El fundador de lm ho,pic,1lcs d&lt;.: S.111c.1 h:. anees de
concrctiz;:ir su proyecto cn la ;---.;uC \ ' J l:sp ,1íi.1, ocribió algunos
docu men cos y r u vo .ti gun as ex pc r ien ci,1.s que c.:: n ~ces.ir, o
de scaca r para comp render n11:: jor l:i hondur~ )' prnh1n~11d.1J de
su pensamiento. Que no cr.1 llll proye_cto c_1rcuns_r_anua: )' J l.1
deriva, lo han demostr.ido &gt;·,1 los quirogu1sus Silno" Z,~vJL1,
Francisco Mirand.1, Rafo.cl Agu.1yo Spcnc&lt;.:r, J. B. \Xarien Y
francisco Martín Hernfoda. ' Z.1val,1 dcmosrró que u~a _de las
inspiraciones fund.1mcntale~ de _la obra hurnan1sri~a Y
educariva de Quiroga la h.ibía oblen 1do ranco de l p~nsam1enro
urópico de Santo Tomás Moro, como del 1dcar10 reform1st_a de
E.rasmo de Rótterdam; g rac i,1s a la 1nflue~c1a ?el pri mer
arzobispo de México Fr.iy Jurn de Zu m:írraga ·. Miranda: por
su parre, des ta có la imporrancia que para la vida di.'. Qu1~oga
representó el hecho de haber parr i~ip a_d_o con el .º~ 1~~0
Ferna ndo de Talavera, en la cvangel1zac1on y organ 1zac10 ~
civil del re ino de Granada, re cién arrebarado a los n_i~ros •
Talavera optó por la persuasión, el_ ejemp lo: la educac1~n, la
co mpresión d e la cu ltura árabe, e in cluso, el ap~end_1~a¡e del
idioma; como mejores formas para que la evange l1 zac1on _fuese
efectiva. Si n emba rgo, a los mérodos de Talave ra se_ opus_1e ron
pronro, ranro la prisa de los reyes cató li cos por c r1 st1an 1zar a
los mo ro s como los mérodos imp lantados por el car d~nal
F rancisco de Cisneros. Éste t.'ilr im o, a la persuasión aconse¡ada
por Talaver,1 , opuso la fuerLa, ~a la comp rensión de la cul rnra
ajena, l:1 imposición de la propia.
.
.
.
Vasco de Quiroga cradu10 su experiencia granadi na en
algunos de sus escriros de e nrre los que desracamos: la
Información en Derecho. las Reglas y Ordenanzas para el
-98

gobierno de los Hospitales de ~anta Fe, su p1op10 1 esramozto
y algunos o eros docu meneo/. Adem.i s, dejó tn trevt:r con
mucha claridad, varios .1spccros que lo disringu ieron
norori amenre de orros CuncionJrios y misi o nero~ ltna ve¿ que
hubo pa sado al Nuevo Mundo. Para profundizar esro~ aspccros
intentaremos an alizar 1) Cuál fue l:i. visión que ruvo Quiroga
de las realidades recién descubiertas: 2) Cuál fue su concepro
y aprecia ción del indígena; 3) Con qué recursos incelcctua les
analizó los fenómenos y problemas a los que se enfrenro; y 4)
Cuáles fueron los proyectos que elucubró para resolver las
siruaciones que se le presentaron.
Quirog a fue enviado a Amér ica como oidor de la Segunda
Audiencia cuyo principal comerido er:1 a.render al buen
gobierno de la Nueva Espaíía. Es necesario decir que la
Primera Audienc ia había fracasado debido a los malos manejos
de sus ínregranres, y que los desmanes de los conq ui sradores
no habían sido pocos.
El reto que tal situ ación supuso para el licenciado
Quiroga, fue exp resado principalmcnre en la Información en
derecho escrita por él en 1535. lnrcnrnndo reconsrruir e l
proceso que
recorrió Quirog:1 debemos decir que en un
principio hubo una gran indignación ética anre la real idad que
enconrró en la Nueva Espa1ía. Tal indignación la morivó el
estado caótico y contradictorio que enconrró al aprec iar cómo
los españoles habían empezado ya a desmembrar las soc iedades
aborígenes y cómo pretendían implantar la nueva soc iedad
"s in orden ni policía". Quiroga denunció e l afon de
apropiac1on y la "cod icia desenfrenada" de los españoles que
"parece que nace y pasa acá junramenre con los que ad
pasan", y que no sólo se limitaba a sus bienes mate ria les, sino
incluía la apropiac ión de su fuerza de rrabajo '. Ésta era más
exp lícira cuando se trarab:i. de ob ligar al indígena a la
explotación d e las minas''. Según la siruación observada por
Quiroga , las sociedades indígenas no ganarían nada con la
introducción del cristianismo, pues se les riranizaría de un
nuevo modo o se les haría desaparecer; ra l como ya había
sucedido en otras parres, lo cual no era para él desconocido:

Porque si de otra manera este negocio se entiende y ha de entender, yo
temo que en breve todo habrrí de ir II dar al tmués y que será imposible
799

�conservar!e como al tiempo do; por testigo en lo porveniry a k islas e Tiem1
1
Firme en wpasado ".
1

Orro problema de aparen re ca rácrer moral, aunque de
hondas consecuencias para la formación de una sociedad
cr istiana, ocupó tamb ién al oidor Quiroga: no sería posible
difundir el evangelio y crear la nueva crisrirndad, can anhelada
por los reformistas católicos, si el conquistador que se decía
11
cristiano no vivía como ral • Quiroga observó que ya en los
p rimeros años de la conquista, parecía ser buena la separación
en ere españoles e indígenas:
Porque entre ellosya se enseña muy mejor sin comparación la doctrina

cristi.ana, que no en las casas ni entre la convmación de /ns españoles con los
ruales, por ventura, seria mejor que no convmasen según las rnaws ejemplos
de obras así de soberbia, como de lujuna, como de codicia qwie est idolonm1
servitus... algunas 11eces lo han dicho y dicen que jugar y Lujunar y
alcahuetear es oficio propio de cristiano{ .
El problema que le planteó a Quiroga la presencia de los
conquistadores y su comportamiento desenfrenado y codicioso, lo llevó a buscar la solución de otro problema: el de la
compresión de la cultura aborigen -reminiscencia granadina-,
y a proyectar so l uciones acordes a esa cultura. En síntesis, le
llevó a cuest ionarse el asunco de la ocredad. C:ierramence no
fue el prime ro que se planteó este problema; pero sí fue de
quienes le dieron una solución original. Poco más de diez años
anees de que Quiroga se interesara por escas sicuaciones. e l
dominico Fray Domingo de Beranzos ya había descriro el
estado de cosas con rinres pesimisras, aunque no por ello
menos francos. Betanzos escribió un célebre texco en 1523:

Todas las cosas de aquestos indios son un abismo de cvnfit.Sión lleno de
mil cataratas, del cual salen miL confi..siones e inconvenientes. De t1t! manera
que aunque lo que se orderuz sed en sí bueno y con santa intmrión proveído
cuando se viene a aplicar a /,a st1bJeta nwflria sal.e dtñoso )' desordeMdo y
1
redunda en daño y disminución de aquellas a quien bien querernos hacer' •
Ignoramos si Quiroga h.1ya conocido este rcxco de
Betanzos, pero sin duda se percató de 1.i misma situación. Pua
800

Quiroga, las soluciones dadas hasta enro nces no habían dado
resultado "por no les conocer ni haber conocido''".
Su visión del mundo indígena fue ambivalente, por un
lado no desconocía "las pestilencias" que tenía y, por otro,
apreció en grado sumo sus virtudes. Entre escas L'ilcimas
de.Hacó: la mansedumbre, la humildad, el Jesprendimiento, la
o bed ien c ia, la doci I idad, el ceremonial i sm o, la si 111 p licidad, la
capacidad innata para rodo; en síntesis, "el menosprecio de Las
cosas que tanto ama e quiere la gente deste nuestro enve;ecido
11
mundo" • Quiroga destacó frecuentemente esca última idea y
la conjugó, al mismo tiempo, con el concepro clásico de la
existencia de un mundo original y primigenio. Aunque más
adelante volveremos sobre este rema, debemos decir que
Quiroga vió el mundo indígena con gran benevolencia,
creyendo encontrar en él un¡¡ humanidad ran limpia y bien
dispuesta, susceptible de recibir los mejores valores humanos y
cristianos:
Con mucha musa)' razón rste de 11oi se !ktma nut·uo Mundo y es/o
nuevo !vfundo, no porque se halló de nuevo, sino porque es en gentes y cuasi

en todo como ji,e aquel de kz edad pn.mera )' de oro( ..) /de los indígenas} se
esperaba e espera en estas partes e Nueuo Mundo u,w muy grande y muy
reforrr111dtz !glesirt.

Para Jemosrrar con m.iy or inrensidad

l:1 capaLidad

de

los indígenas, empleó un :irgumcnco por dem:ís rom:inrico :'
conv1nccnre . Para Quiroga se trataba de personas m,ís
parecidas a los primeros cristianos que a los europeos:
'Andando descalzos con el cabello far1,o s1r1 cosa alguna en la
cabeza, amicti sindone rnp er- nudo, ,1 /11 111tZnert1 que andaban lo.r

apóstoles', -.
En síntesis, Qu1rog.i ,1preció que .se tr,1t.1b.1 de un,1
socied,1d rotalmenrc diferrnrc a L1 n1ropea, y que corno tal.
debía ser consi&lt;lerr1J,1. P.1r.1 ello. &lt;;JCÓ d e lo me jor Je su b.1 gajc
in te Ie e ru al Ios e r ir e r i os que debí a n re g i r l.1 con qui s ra !.
evangeliza ción de las Indias O cL iden tales. Obruvo la s ideas
re c cor as de su pro ye ero so e i,11 i n ~pi r fo do!. e e n l.1 S .1 gr :id ,1
Escrirura , en los cl.ísiLC)\, en lo\ p.1drn de l.1 Igle~i.1 y rn ~u\
1
conrempodn eos ' . Uno de Joi, pri11cipak~ criter io\ lo dedujo
del capírulo 14 del tv.111ge lio de S&lt;111 l.uu): Li p.1r.íhol.1 dt: l.1
KIJ I

�cenJ. Como los co nvidJdü s ,l ella :,e rc51s1icro_11 a as1sr11 o
se hicieron indignos por no llev.ir el vcs ud o .1pr_op1Jdo:
,
Digo a aquestos pobrecillos nu1reo1iles, que sol/ t'll.il tod1 l1 gmtt' t'O'.mm
que de tfln buena gmi:1 mtran en aquest11 gr,111 u11,1 que en este Nuei'O
Mundo se apareja y guisa sin se t'XCII.Stff nifingir cristi,uidtd .
gr,111

Este pL111reamienco es fund:imenral co nsidcran_do L1 idea
milenarista que privaba entre muchos de los 1111s1oneros de
principios del siglo XVI , frente al surgimiento del
proccsranr1smo v a la decadencia del papado. Un ver$o
franciscano de l; época lo decía de orro modo: "La capa de
Cristo q11e un M,zrrín hereje rompía, otro Martín, crztól1co )'
,

)) ~\I

sanro costa .
Una segunda consecuencia obtenía Q\1iroga de la par~bola
de la gran cena que conjugaba con una idea de claro~ CLntes
erasmianos: el de la compulsión mediante el buen e1emplo.
Por un lado, el rexto evangélico dice claramente que hay que
"obligar" a enrrar a la cena; per o por otro, Quiroga est~b~ece
que cal oblig:ición debía hacerse "con_cebo de buena y cristwna
conversación" v no mediante la fue rza· Es nocori~ la influenc ia de Erasmo , pues al margen de la
información en Derecho , Quiroga anota un texto de la
Pardcfesis de aquel auror, sin nombrarlo , desde luego, como ya
se había hecho cos(llmbre entre los autores españoles. El texto
de la Pardclesis de Erasmo transcrito por Quiroga decía así:
Ciertamente con estas tales amuts (la jifosojla de Cristo escrita en los
cor(W)11es y maniJestllM por el buen vivir) muy más presto traeríamos rt /¡¡
Je de Jesu Christo a fos enemigos del nombre christiano, que no con
ame,utWS ni con gul7rttS; porque puesto caso que ayuntemos contra ellos
rodm mantasfi..eruts hay en el mun.do, cierto que no hay cosa mds poderosa
que es/.¡¡ misma verdad de por s/1.
reforzar sus criterios, Qu iro ga aduce también dos
textos pHtlinos. El primero se refiere a que codo pode,; ~~ de
usarse para edificar y no para destruir; es por lo tan_to .~~jeito y
santo pacificarlos y compelerlos, pero no. destruirlos . La
segundJ idea paulina la obtuvo de la primera carra a los
Tesalonicenses: hay que examinarlo codo y quedarse con lo
Par:i.

802

bueno de la\ co-tumhr&lt;.:s ind íg&lt;.·11.1s que, en lOlllCJHU de
Quirog.1, es mucho nd~ que lo m.do·'.
Dos criterio.., m.ís p.trCll"ll .1ctu,1r lomo JlllLIO\ 1eLtlHcs en
l:i 111ent:did.1d de: \'.1~co de Quirng.1. Ambo~ ¡1,trcc..t·11 in~pir,lr~c
en una obr,1 de F r ,1~- A111un10 Je Cu&lt;.:v,11',I, ohtspo de .~ dund610,
CLtulad.1 El Villdno rlel D,rnublo. En él Cuc\',H,1 ,rn,iliz,1 ''un ,1
pldtica quf /)Izo un 1·1/l,rn() de l,ts riba,ts dtl D,wuhio ,r los
senadores d(' Roma l'I cru,I z,1110 t1 quejttrSl' d(' /{(s tirr111Ít1s que los
romaJ1 os lltlcían ('n rn tlerrt1 " . El villano se t¡uej.1b,1 .111te sus
inr erlocurores de que l1:1hí:in sido cod icioso~ :il rom.lf bienes
a¡en os, y soberb ios ,1! pretender mandar en 1ierr.1, t'Xtr.u-us :
Yo no se qué locum le tomó a Roma de t·11111~1r ,1 co11q11istrtr 11
Gmnania; porque si fo hizo con codicirt dt· sus h'sorosJiu' mris el d1111:ro que
se gt1stó en conquis!tlrbt, y ahora se gasta en sustmtar1'1 (. .. ) Si decú que nos
envir1stes a conq11útar r1 }in de que 110 Jiiáamos bdrbaros ni viuiémmo.r
c~mo timnos, sino qur 110s qumades hac1'r 1•Íi,1ir rlebajo dt bumas lqes y
fueros, mi Sl'/1 mi uid1 si tal cosa así mccrlim, (.. .) /~r l'1'ld1d qut nos
gunrddis justicit1 )' tenéis en paz y mmr¡ui!id,rl l1 tima? No por cierto, sino
que los que se mn a!U nos tom1t11 1A h11ciendrty !.os que estdis acd nos robáis
lt fm1r1,, diciendo que pues somos urw gente sin by, sin mvin y sin rry, que
como btirbttros incógnitos nos pueden tomttr corno r.sd.11vos(..) Porque en
nuestra rima no haya mermdem de Cmt,(?_O, ilrcite de /l,fmmftlni11,
merchantes de Tiro, llcero de Canmbrirl, olor;'s de As11t, oro de E.spañtz.
plata de Brerafw, dmbar dt: Sidonia, sed11 ele Drzml{sro. tngo de Sicilia, vino
de Candfa, )' pzirpum de Arabia, no por eso somos brutos en aquellA til?m,
ni dejamos de tmer rep1íblica (..) que el co11tentamienro que teníamm
nosotros con la pobreza, ese tuviémdes vosotros con !t1 abundantin, porque de
esta manera, ni foémdes ,1 rob1tmos la rim'fl rntoncrs ni uiniéramos a
que_¡;1mos a Rom,1 nosotros agora''.

Si hemos querido extendernos en la transcripción selectiva
del texto del ob ispo de Modeño ha sido por dos razones: 1)
para demo srrar la existencia &lt;le una corrienre que, en n ombre
del human ismo. defendía los derechos de los ind ígenas rn
contra de las razones aducid;1s por los conquistado;es; y 2)
porque el func ionario :i quien iba dirigi&lt;l:i la lnform11C1Ó11 rn
~erecho, en alguna ocasión h.ibía comc:nrn&lt;lo con Quiroga las
ideas del Fray Antonio Je Gucvar:i ~''.

�Por arra parce, dos consecuencias más sacó Qu1roga del
texto del obispo de Mondeóo: el respeto a las propiedades y
cosrumbres indígenas, y la necesidad de que los españoles de
ambos lados del Atlántico comprendieran las realidades del
Nuevo Mundo en sus propios términos. Como los españole~
no podían im.iginar un mundo diferenre al suyo -"traemos
corrupto el vocablo" decía Quiroga-, querían imponer codo por
la fuerza. Sin duda, volvió a relucir en codo esto la experiencia
de la evangelización ap rendida en Granada al lado del obispo
t-ernando de Ta lavera:
Pues nuestra manera de ellos no ks amlll ni ÍJ'S es posible ni bastante,
ni aplicable, ni pmcnátble, sino que convmdnÍ7 que se les diese a(l/;1-ma otm
mejor y más confom1e _y apropiada t1 su nw·1ertz de vi11ir y entender, que n
t.tm extmiuty diferenre n ki nuestra( ..) /porque} In maneray condición de In
tierra y naturales de/In l'fl por términos y nortes muy diferemes de los de al!ti
y de los de all.d inlllgíJ1t1bld .
La manera más "conforme, apropiada y mejor". que
encontró Vasco de Quiroga para reordenar las sociedades
indígenas de acuerdo a lo que eran ellas mismas y de acuerdo
al mensaje crisriano, fue la c reación de los pueblos con un
nuevo srn ci do . Pueblos que se desembarazan de los lasc res de
su antigua culcura, y que, al mismo tiempo, no adquirieran los
vicios de la cristiandad europea. El logro de este objccivo no
sería difíci l considerando la mrnera de ser del in&lt;lígenJ ran
propia y dispuesta para recibir la fe cristiana. J\lejor es decirlo
con las metáforas del propio Quiroga:
Htty tanto y tan buen metnl de gente en esttl rierm, y tan bfo1tt1 !t1
cera, y tan rasa In tllbki, y tan nueva la vmyfl... (que) ;·o no dudo sino que
hflciendo flpmtados asi hs dichos pueblm pt1m estm phnttis nuevas rn
nuevos r1tsfldos, se podrir1 de fllJlli'SIOJ tales, con el remudo que dicho tmgo, )'
que en ello se podda temr. f yo me ofrezco ron kr flyud,1 r1'_, Dios ti pontr
p!nntflr (sic) un género de crishimos rl kis dm·rh,rs como todos dl'bit11nos S('ry
Dios manda que seamos y por l't'llf11m como /.(.)s de t, pri1nitm1 lgfesifl:~.

proyccco que . al mi~mo tiempo que remediara los abusos hasta
entonces lOmetidos, ofrccina las gar::incías neccs.irias. Un
proyecto que fuera una solución integral y no "remiendos de
leyes y ordenanz:1.S que ordenando nunca acabrzn de ordenar corn
que bnste; antes por tapar un 1tgujero ha cen Ciento) por desh,zcer
una gotera hacen rnntro" . P.ira ello propone " rundir la cosa de
nuevo", es decir, elaborJr un programa que contemple la
roca lidad de los problem,is y posibilidades &lt;le las sociedades
aborígenes. Y esto no a " nuestra mnnerrz de leyes 111 de
gobern1zción" sino a.dapc,1da a su sencille1., a su modo de
encender y apreciar la vida; porque hacerlas de otro modo
resu ltará incomprensible y dañino para ellos, y se convertid
en un fracaso par.i los rincs evangelizadores de la corona
española. La condición fundamental que propuso Quiroga
par:i la evangelización, fue que contempl.1ra lo que ya hemos
caracterizado como "mixta policía", o sea "un ,nu) b11en estado
q11e fuese católico y muy 1ítif y provechoso nsi para lo espiritual
como parn lo 1empor11!" "'. Con !;ran entusiasmo preveía que si
las políticas de conquisr,1 y evangeltL::ición de la corona.
esp.1ñola se modiric.ilnn y se rom::1ban en cuenta sus criterios':'
las de otros hombres interesados, como él. en el ,·crdadno
be neficio y cr15ti.ini1.ació11 Je los indígenJS, en las tierra..,
n uevas se produ cirÍJn un ,1 nuev,1 sociedad modelo:
Como se hngnn estos p11rblos nuez•os que dicho rmgo. don&amp; se recojfl
este fo1to _Y si este apare;o de p11eblm d(}11de se recop es Dws mv,do que s,'
h11grt, este Sf?iÍ, si _¡o 110 me engmio, el mtÍs fe11110Jo t' pm! agosto q111• ho)'
haya l'1I l'I muwlo (. .. ) /Jor do 1l~'(11111zs l'tH'S 1&gt;11! pt1ro // pms,1r m este gr1mde
aprmjo qui' uco )' llll' ,u/1111ro ot110 111ud10 m111111go
La conjun ció n de las utopías
" 1lr111q11,· Ir /.,/1,1 ,·11 /,1 l't'lrl,,rl ,· / ¡,,1rt'¡u
tf11&lt;' , 11 /Jl't' l //rl f/ 11~ / 111 /11 , ., f', /1,1 1/ll t' , ·-111 , r
f 11, l t'&gt;t' t rl l'/ 11 ,/.- /,f,:,/ /•,¡¡ ( 1 \ ,e' r/if,1t,1u• )'
dft ,111..:,JH'
,11111,1

Quiroga propuso a sus incerlocucorcs en hpa1-1.1 tptc, si
efectivamente se qucr1,1 llevar a c.1bo u11.1 vcrJ,1Je ra
evangelización, se deberí.1 detener de modo i111111.:Ji.1to lo qut'
hasta entonces se había hecho y H: dehí.1 el.1bor.1r un 11ut:vn

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�Inrenr:indo hacer rol1&lt;l.1d "el .1p.11C:jo Jt: put:blos ..
QU i í O ga C l.1 bO í Ó U 11 p ro\' C: U O 1 11 S p Ir ,1 J O C: 11 [ fl' '&gt; ll l O p l.l S : l.i
urnpía cLisic.t que c.:onsiJn.1b,1 l.1 c:xis1c11c.:i.1 de un.1 c:J.td
dor.tdJ; l.1 uropí.1 (íl~CÍ.ln.l que .1firm.1h.1 l.1 rr.1tnnid.1d :,· l.1
comunid,i&lt;l dl bienes; y l.1 utopi.1 rc11.1CL·11rist.1 que, insp1r.1J,1
en Platón, .1s&lt;:gurab.1 la po~ibilidad d&lt;: un gn61nnn pt:rfcuo.
PJr.1 ello se v.,lió dt: Li1s S,H11r11,,lt'S Je: L.uc.:i,1110 Je S.11110~.llJ. dt:
los Huhos de los ,-J.pósroles de Srn l uet~. :· Je l.1 l./ í0pi',1 dt:
To m .is M o ro . E n Q u i ro g.1 , e: s eu \' l ero n p res t: n r n Ios I re:- ,
elernencos qu&lt;:, según Amhico Castro son los 1..onfor111,1&lt;lorn
del uropismo: l:i rngusti.1 del fH1..sente, el recuerdo aJmirado y
la esperanza promisori.1 '·. 1 a anguscia del presente l., Jporcó l.1
decad~n ci J de: la cns CJrnd ad e u ro pea :,· l.1 n cccs1 dad de
reforma; el recuerdo .1drnirado lo susrrajo Je l.1 llamada ed,1d
dor.tda y de l.i "ida de los primeros crist1.rnos; y la esperanzJ
promisoria. l:i obcuvo principalmente de los escrirns Je Tomás
Moro y de Er.1smo de Rorcerdam.
Aunque: en vistJ. de lJ~ circunscancias e intereses, d
proyecco de Qu1roga cnvo una aplicación limic.1da, la
i n s p i rae ió n p r i me r a y I a fu n drn1 e n t a e i ó n re ó r i ca fu e ro n m uy
consider,1bles. En Jos rexros se plasmó princip.ilmcnte el
proyecco de Quiroga: el libro de Doctrina Cristia11t1 y las Reglas
y Ordenanzas par.1 el gobierno de los Hospirales. El primero
fue escrito por Gucierre Gonz,ílez e impreso en Sevill., en 1553
a cosca del propio Qutroga. Aunque la obra se encuentra
perdida, algo se sabe de ella por la noricia que de ella dio
ico lás León en 1928... LJ. primera parre de este cexro la
conforman una serie de indicaciones generales sobre educación
11
y sobre la práccica de las vmudes • La segunda es una serie se
consejos dirigidos parricularmenre a los adulcos. Así, los
círulos de esca segunda p.irce son los siguientes: 1) Cómo ha de
ser conocido el niEo a qué se inclina; 2) De la doctrina que ha
de ,1prendcr el niño Jntes que otra cosa; 3) De l.1 doctrina que
h.1 de aprender el que h,1 de ser clérigo; 4) De la doctrina que
ha de seguir el que fuere teólogo, S)De la docc1 ina que ha de
seguir el jurista; 6) De la doctrina que ha de seguir el médico;
7) De la doctrina que han de segt1ir los nobles; 8) De la
doctrina qut han de seguir los labradores; 9) De la docrrina
que han de scgutr los mercaderes; 10) De la doctrin ,l que han

de seguir los oficiales. Desafortunadamente desconocemos el
contenido concreto de escas rexcos, aunque no desconocemos
el empeño que se guardaba en los hospitales por la enseñanza
de la doccrina cristiana a codos los niveles y edades. En efecto,
de las preguntas formuladas en el Juicio de Residencia, en la
que más coincidieron quienes hubieron de responder fue que
en los hospitales se enseñaba la doctr ina cristianai~_ Esto
correspondió al afán educativo de Quiroga quien en su
testamen to escribió:
Declaro y encargo y si necesario es mandtJ para efecto de lo susodicho,
que en cada uno de los dichos hospitales o por el capellán a quien se
cometi-ere opor el que para ello se añadiere, como abajo se dirá y a toMs !ns
demás indios que allí la quisieran venir a oir y deprender la Mctril'lil
cristiana espin'tualy moral D.terior, de toMs los estados que para este efecto
hice imprimir en Sevz'lla y con esta declaración y dJJctación les dejamos
impresa, que siempre tengan sobradas para ello ( .. )por ser como es la. dicha
doctrina muy úti.ly aprobada para ÚJ, indios grandes y pequefíos de aquestas
partes, saber y deprender la policía cristiana espiritual pero también In
temporal moraly exterior humarul'.

806

807

Si desconocemos el contenido concreto de los precepros
didácticos de la Doctrina Cristirma, no desconocemos
afortunadamente las Reglas y Ordenanzas de los hospitales. En ella
se expresa, sin duda, la síntesis del pensamiento quiroguiano y la
organización social que pretendió dar al "aparejo de los pueblos".
Intentamos hacer una sinopsis entre ellas, la Utopía de Sanco
Tomás Moro y algunos textos bíblicos (Véase el Apéndice). La
comparación entre las Reglas y Ordenanzas y la Utopía ya ha sido
realizado por Silvio Zavala, M.M. Lacas y John Mean/·.
Inspirado por ellos, hemos realizado también la comparación con
textos de la Sagrada Escritura, especialmente con textos
neorescamen rarios. Con ello pretendemos mostrar las fuentes
principales de donde Quiroga obtuvo la inspiración para
establecer escas sociedades.

Conclusión
Si bien, el proyecto de Pueblos~Hospitales de Santa Fe no
se estab leció en la forma concreta como su fundador lo pensó,

�la inspiración fundamcnr.il qul'. lo ~usrc11t.1b:1 sí funcionó como
un ex tenso proyecto ed uc.1 ti vo sobre IJ Nueva Es pan a,
especialmente sobre el obispado de Michoac:ín. Y aunque
luego de la década de 1530, que fue la de planeamienco y
realización de los princip:des Hospitales, el mismo Quiroga se
vió envuelco en problemas que pareciera que desmintieran sus
posruras primeras -cuestión ésta que queda fuera de los límires
de este texto-, el mensa¡e fundamenral plasmado en b
Información en derecho ha persistido incólume para la
posteridad. La permanencia y vigencia de los va lores humanos
destacados en éste, y en los otros documenros citados, nos
hacen pensar en que se trata de un pensamienro digno de ser
recobrado no sólo por la historia, sino por codas aquellas
d isc iplinas enfocadas di rectamente al estudio del homb re y la
sociedad. Es más, en momentos en que los sistemas socia les no
parecen responder del t odo a las profundas necesidades
h u manas, y en momenros en que las supuestas so luciones
parecen estar viciadas de los mismos problemas que pretenden
reso lver; bie n vale la pena reconsiderar denrro de sus jusros
límites lo que p ueden aporrar quienes, en otros tiempos y en
otras circ un stancias, han pugnado po r crear una mejo r
sociedad y un se r humano que sea portador de los mejores
valo res in herenres, a lo que Vasco de Quiroga denominó la
"mixta pol i cía" .

Notas Bi bliográficas
1

Una primaa versión de este tülO fLJc prcscntado como ponencia en el "Seminario de
historia comparada sobre N.1-'.S GrunJt,·!ng ~ los c&lt;lucador..:s latinoamc:ricanos". organizado
por el Centro Regional de Educación de A&lt;lullos ~ Alfabctltación Funcional para América
Latina (CREFAL) ) la lJ111\ers1Jad de Aarhu~ (Dinamarca),
: Para este documento) los demás de \'asco &lt;le Quiroga. l'éase la aclaración de la nota 6.
3
Silvio Zavala. Recuerdo de !"asco de Q111roga. ,vléxico. Porrúa. 1965. Francisco Miranda.
Antecedenies granadinos de Don f ·asco de Q111roga . .-Íhs1de. 1·.35.1971 Rafael Aguayo
Spcncer. Don /"asco de Qu1roga, Ta11ma111rgo de la orgam:ac1ó11 socwl. Mboco. Oasis.
1970. Francisco \~anin Hcrnándcz. Don r "asco de Q111roga. pro1ector de los 111dios.
Salamanca. Uni11:rsidad Pontificia de Salamanca. Caja Salamanca) Soria. 1993. J B. Warren.
/ 'asco de Q111roga y sus I lospitale~-Puehlo de Santa Fe. Morelia. Uni1 ersidad Michoacana.
1977.
4
Sdvio Zavala. Op_ Cit. Pág. 11 :, ss.
'Francisco Miranda. Op. Cit. Pág. 1-16-165

808

6

Estos documentos ~e cncucntrJn en Rafael .·\gua) u Spenccr. /Jon l"asco .. pp. 71-292. ( L~
páginas que se anotan al citar algún documento de \'asco de (.)u1roga s.: encuentran en esta
obra. al meno, que ,e especifique lu contrano I os documento~ a los qt1e nos rcfcrimo~ ~un la
Información en derecho. la, Reglas _1 OrdeJl(/11::as. el frstaml!IIIO :, Curra al Conse10 di!
India:;).
7
/nformacrón en derecho. p. 170
8
Ibídem Pág. 132
9
lbidem P:íg.13 1
10 Ibídem Pag. 193
11 lbidem Pá!!. 115. 135. 199.
12 Ibídem Pá;. 186
13
Cit. en L;1\iS l lanke Cuerpo de dornme111os ti~/ s1~/o .\TI. Mb,ico. Fondo de Cultura
Económica. 1977 l'ág. IX
14
hiformac1ón en derecho Pág. 123
15
Jbidem. Págs. 212. 10-l. 11 O. 12 L 128. 130. 159_ 207
16ibidem. Págs.1 17 ~ 205
11
Cana al Conse¡o de lndras. Pág 79
18
Entr..: los au10rcs griegos ! l:11111os cita a Luciano de Samosata. l loracio ;, Aristóteles.
Curiosamente a éste ú l11mo lo nombra una sola , cz en la larga lnformac1ón en Derecho. ~ esto
a tra1és de un tcxtci de Juan Gason. Sin duda. csto forma pane de su postura erasmista. En
efecto. Erasmo escribió ·-\o ha_,· necc&gt;srdad q11e te allegue, a es/a jilosojia e1·a11géhca
armado con 1,111 e1ro1osas discrplilws rn1110 algrmm p1e11sa11 1 1 110 aquella., co.rns crmosas
q11e de Arrs1ó1eles y :h-erru_1·s se toma11·· l'aráclesrs \1adriJ. S. ,\gu 1rrc 1mpr..:sor 1932. Pag,
-153 ) 459). Entre los Padres tlc la Iglesia) los .:~critorc~ ecb1á,tico, cita a San ..\momo. San
Basilio. Juan Gerson. Jasón Ma~ no. 1~ntrc utros escritor..:s cita a I omás ~1oro. Antonio de
Guevara. Sebastian 13r,mdt. Cardenal C:1\elano. C,uillcnno íludeo
19
J,iformacrón en derecho. Pág. 94
·
20
Alejandra t\.lorcno Toscano. --EJ Siglo de IJ Conquista... ll1S1orra (ienera/ de .\ féxrco.
t\.léxico. El Colegio de 1'lóico. 1977. \' 2 Pag. 38
21
!11formac1ó11 e11 derecho Pág. 10-l
=~1 Erasmo de Róttcrdnm. /'arácfe.m I\\[!. 460. l11/iJrmac1ó11 e11 derecho. Pá!! 10-1
: Primera cana a Corintio, 10:8. $el!umta cJna a Cor111t10~ 13 · 1O: ln(orma;,ó,1 en derecho,
Pác.s. 105. 1961 216
" Primera can.a a Tcsaloniccnscs 5:21: R,·glas _1 Orde11a11:as. Pág. 150 !11(ormacrón &lt;'11
derecho. Páe. l 05.196 \ 21 (l
•· Fra) Antonio de Gue,ara. U n/lwrn dd Do1111hw 13ihhotera de Autores l.spa11oks ~o
65. Madrid. 1873
26
lnformaoó11 en derecho Páe. 1O1
:i Ibídem Pál!. 168
:s Ibídem Pág~ 195 \ C-arta 111 Co11sc¡o de l111iw1 Pag -9
:~ Ibídem . l'áE! 195
30
/bidem. l'á~. 116. 189 1 193
31
Carta al C;,nsejo ele /,;drn.~ Pág ID, e Informal ui,r ('11 derecho l'ag 21,
J: Op. Cit. en Sil\ 10 /a1ala. l?crn;rdo . l'jc 148
JJ Nicolas León fl lrhm de /Joc1mw (·m11r~no \1cxa:\l., .:.. 19~8
4
¡ Sólo conocemos los titulo, d~ lo, \CI\ (1lt111111, ,apituln, de .:,ta parte pnmcr:1 1) 1.)ue 11t1
ande por el mundo n1 ga,;¡e la ¡u, cmuJ l'll pal.1c111. ~ ¡(.)u.: nunca knga 11p1111onc, 111 hando,. J 1
Que cxcus~ d.: ple1tth :, cuanto pudiere. -1} ()u~ no ,e~ bullic1,1,,1 111 entremetido. 5} ()uc
ninguna cosa haga d 111n1u ,111 c11n,.:1t1. ú) Qu.: 11111gun uempo ,ca ,n,pcchtl\O '.\1.:ola, 1 con.
¡:;¡ lihro de ... l'ag 2h
,~

¡,,.;

•

�3

' Hemos calculado que aln:dcdor dd 70ºo de quienes r6pond1.:ron ,:n d Juicio de:
Residencia. contestaron a la pregunta de cuál era la principal acti\ldad en los hospitales.
asegurando que era la ensei'an; a de la doctrina cnsuana. El Juicio Residencia por el cual se
residenció a los oidorc~ de la Segunda Aud1t·nc1a fue ordena por Real Cédula de noviembre de
1535 El juez de residencia fue Francisco de Loa~ sa ~ lo, 11:s1imon10s de cargo } descargo
para el oidor Qu1roga los recibió Loa)Sa entre febrero y mayo d.: 1536. Véase Rafael Agua)o
Spencer. Don l'usco de Quiroga. Doc11men1os, Mé.,ico. s.e-. 1939.
16
Testnmemo Pág. 238
37
Op Cit. Sill'lo Zavala. Recuerdo... Pag 16 a 26. M.M. Lacas. ··A social "elfarc organi¡,cr
in sixthccnth Centur) Ne" Spa1n: Don Vasco de Qu1roga. firs1 bishop of Michoacán... The
Amer1cas v XIV 1957. Pág. 7-1. La sinopsis hecha por John Meany es cnada por Ross R.
Dealy en / 'asco de Qraro¡:a 's thought on war its erasmians and lllopian rools. Indiana.
InJíana Univc:r~il) Prt:ss. 1957. Pág..5

VEN USTIAN O CARRANZA Y J UAN ANDREU ALMAZÁN:
DOS FORMAS DE VIDA
:V11 r.1. Josefina Mogud Flores
Oirecror.1 dd Arcl1i1·() Hisr6rico Condurncx

Carranza no puede co nvencer al rebelde Almazán de que se so meta
al co nstitucionalismo.

XI()

En los com ienzos del año de 1916, en su cuartel general, el
general Pablo González recibió instrucciones del Primer Jefe,
Venusriano Carranza para que le insistiera, una vez mis , al joven
general de división Juan Andreu Almazán - de ve in t1c1nco años,
considerado por el propio jefe de gob ierno como un reaccionario,
rebelde y hasta traidor- a unificarse al constitucionalismo. Pensaron
que el español Pedro Arburúa, residente en Torreón, era el ind icado
para conven cerlo, ya que era n amigos desde que Almazán había sido
designado como irregular en el Estado Mayor del general federa l José
Refugio Velasco en 1913, al ser enviados al norte del país para
enfrentar a los vi llistas. Pedro Arbu rúa se hizo famoso en la zona
coahuilense por las formidables juergas en las que participaba junto a
otros espa ñol es en derroche de alegria, buena voz y cantidades
pasmosas de cognac, y bajo la amenaza de ser expulsado del país, se
le obligó a comprometerse. Así, fue enviado a entrevistarse con
Almazán, acompañándole Miguel -hermano del general-, y orro
español, Valen dn Samaniego -residente en Tehuadn- qu ien llevaba
instrucciones amplias para Pedro Vi llascñor, miembro del cenfrulo
carrancista.
811

�La comisión encontró al militar rebelde, a medi3dos de enero de
l 916, en su cuarrel general de Huajuapan de León, Oax:ica; idóneo
lugar por su precisa situación geográfica, conformación topográfica y
por esrar en el centro de comunicaciones entre la Mixreca y la cosca
suroeste del país, desde donde Almazán efectuaba sus incursiones
guerrilleras contra el gobierno carrancisra. Los comisionados llegaron
en esrado lamenrablc, mal comidos, rozados y .1mpollados. Los hijos
de: don Pelayo tuvieron que regresar con cajas destempladas, ya que
Almazán, de nuevo, no aceptó afiliarse a Carranza. Sin embargo,
designó a su amigo Arbun'ia como su único representante para que
expusiera sus condiciones que verbalmente le confió'. En efecto,
Almazán se cuidó en no dejar nada por escrito y así no
comprometerse, ya que el asunro de referencia era el de aclarar su
posición
revolucionaria
con
respecro
al
mov1m1ento
cons ri tuciona I isea.
Anteriormente, habían sido varias las ocasiones en que don
Vcnustiano promovió su sometimiento a través de distintos
conductos. Carranza no cesó en sus invitaciones para que Almazán
depusiera su actitud hostil contra su gobierno, las cuales combinó
con presiones, algunas de ellas con lujo de abuso hacia sus parientes.
Almazán había leído que Carranza nunca aceprnría en sus fiL1s a
quienes se habían distanci..ido de Madero y se vieran precisados a
luchar contra él. lo cual en su caso constacó. Sin embargo, a su
parecer, ello debía ser motivo suficicnce para ser solicitado o bien
facilitar cualquier arreglo con Carranza, pero se equivocó. Las
intenciones de Carranza eran otras!. Alm:rdn, en un intento más, a
través de su amigo español. condicionó ws propue~tas verb,1les -en
febrero de 1916- a Pedro Villasei'ior, quien a nombr~ de Pablo
González tramitaba su sumisión. Almadn propmo concentrar a su
gente en un solo lugar, en vista de que cenia por costumbn: dispersar
a sus concingcmes, con la aclaración de que sus jefe~ y oficiales
debían permanecer en la ciudad ck México, adem:b de que se
comprometía a desarmar a otros guerrilleros que conocía y hace rlos
defeccionar de las zonas comprendidas en Puebl.1, Mordos, Guerrero
y Oaxaca, zonas que por otra parre conocía muy bien. Al mismo
tiempo, pretendió ayuda monetaria pu:i sus gasto\ de manera
condicionada, a través del proJucto &lt;¡ ue se obtendría de l.1 venta al
constitucionalismo de mil quinientas ,1rrobas de ,1d1car de su
propiedad que cení.1 en Oax.1c.1.
812

El general González se comprometió para que a Alma:z.án y a sus
fuerzas se les reconociera sus grados, se les concediera L. amnistía, y
se le otorgara a Almazán un salvoconducto -éste último
condicionado a su inmediata marcha a Europa-. De hecho, su salida
del país era un asunto muy trillado ya que desde Madero , los
presidenres en rnrno no habían logrado que el inquiero joven ex
estudiante se alejara del país. Consideraban que su exilio era la mejor
manera de eliminar su conflictiva presencia', tal como lo proponía el
general González. La realidad demostró que ni Carranza ni Almazán
tuvieron la intención ele llegar acuerdo alguno. Por un lado, Almazán
persistía en su rebeldía como irregular, soberanisra y felicisra al
mismo riempo, y siempre contra Carranza, en razón de que éste,
nunca le mereció su confiama. Baste citar que no podía olvidar que
el Primer Jefe había puesto en vigor la ley juarista del 25 de enero de
1862, en la cual en una Lista de personas sujetas a juicio por traición
fue se ñalado como uno de los presuntos autores del cuartelazo en el
_q ue él ni siquiera había tomado parre -apareciendo en dicha lisca
como J uan D. •y no A. de And reu Almazán- exiaiéndose
su
b
apre hensión•.
Conmorivode que los Tratados de Teoloyucan no conremplaron la situación de las fuerzas irregulares de las que Almazán formaba
parre -al no ser federal a pesar de que combatió con ellos-, aunado a
la proresra que hizo por la inrromisión norteamericana en los ,tsunrns
mexicanos, desconoció a Carranza como Jefe Supremo de la
Repü blica a través de un mani fiesro, que a caballo, formuló en
T ehuad n, Puebl.1, el 25 Je agosto Je 1914. En el invitó a secundar
al movimienro a "los dignos sucesores de los que llevaron a cabo la
gloriosa epopeya de Churubusco", y alejarse de la tutela de "los
plutócratas de \'&lt;!ali Srrcet" Pensó que este manifiesro lo aplaudirían
los pueb los latinoa111erionos, :':1 que en el resume su ideologí,1
bol iva riana de no ¡.1&lt;.:rmirir la intromisión Je los Estados Unidos. en
éste caso en los asuntos Je ?\1Jxico. Po~teriormentc.: a recurrirí:1 a esr,1
ideo logía, especialmente cu.111Jo fungió como c,rndid.1to oposiror en

1939- 1940\.
Una semana después de public1.Jo el pLrn aludido, el gobernador
de Puebla, Francisco Coss -porra,·oz de C.1rr,111za-, oblioó
a :-.-fiouel
ri
Andreu Almnán, a busc.1r .1 rn herm.1110 y convencerlo de que no
había razó n p.1ra que siguier.1 rebelde.: y conminarlo ,l dc.:j.ir de pck.11
por p uro deporte. Cos~ .v L'l jdc del Ese.ido \farnr
de Conl.Ílc.:1..
.
~

�gt'nerJI Alfredo Rodr1gu&lt;:1 le, l!rm.11011 lo, ,.d\'ocondut lm p.11,1 l 11.rn
Andrc,lll Alm.tt.rn, mismo, &lt;]lit' rcdi.110.
C.irr,lnzJ .1 p.irtir del 1c:tunu1.1m1t'1Ho ljllt: Jt: ,u ~oh1t:1110 h110 l'I
de.: los Est.1dos Unidos, cmpn:11d1tndo .1t1 iv.1, ~e!&gt;1io111.·, dt· p.ll con
codos Jquellos que.: luch.1h.1n en su co1Hr,1 .1 lo Lugo del p.m.
L"nl1z.rndo l.t nedi.1c1on de conoL1Jo~ d.: -\lm.11.ín. Lomo el gl.'11er.1l
RicJrdo Reyes .\1.írquet quic:n ILt:ptú fm1on.1r ~u~ fut:r1,H con Lh
c.irranc1stas- , p1d1ó ,1 Alm.11,1n t]Ul' ,lll.'fHJ1.1, por ,u futuro v
conn.n1enL1,1, el form.tr pJrre del LOns1ituuonJl1,11w. lgu.1lme1Hc:
\'tlbs&lt;:ñor, ,-.1 desde 1915. l1.1b1J prn, H1.1d &gt; J p.1nrn1e~ ctrc.1110, 1.k
Alm.1;,.111, como a su .111c1.111J nudre ,..1 su hnn1.111,1 D&lt;:lfin.1 quie111.:,
Vl\'Ian en Puebl.i, p.1rJ que.: fuer.in donde se 1.·nuintr.1r.1 y lo
convenc1erJn que h1c1er.1 &lt;.JUSJ u : n !.is fuerz,1s LOmti1uc1011Jl1stas,
parJ bien v tranquilidad lamili.u v de los lubJC.1nt1.:s de.: IJs c:xtrem,t'&gt;
regiones donde se hall.iba. L1s senoras Alnuzan no lo~r.1ron que d
general cooperJra dt &lt;.onform1dJd Lon los 1.Jrr.rncis1Js y por dio, los
esbirrios de Coss, romerieron l,1 1·de::,,1 Je enLerrarla, &lt;.11 IJ
pen1rtnc1ana, de dond&lt;: fueron s.1c,td,1s por Ccsjr10 Casero. ~in
embargo, la pc:rseLUuon no ceso t'n derrot.hc.: dt' .ihuso!) c.:ontra los
familiares de Almadn ~, ,1 pes.H d&lt;: que su Jnc1Jno padre fue pr1.:so
en la misma penit&lt;:nciariJ, éste wnrinuó rns actos de 1•sto1osmo &lt;.ontra
los barbaras del norte, los dt· Co,d1t11!11:
Proh,b,o ,1 lm soíor,1S) ,1 los 1111íos qui' mostr,1r,111 temor o
pidienm miurirordi11 .
As1 entonce.!&gt;, !)111 impon.ir los anrcnore!) y consccut1vos hechos,
Almazán prosiguió en su rt.beld1a anciconsr1tuc1onali!)ta y, ti 2.:¡ de
junio de 1916, envió una circular en tono amt'naunte :.i diversos
generales carr,1nc1stas para que éstos ale¡en el conflicto
norceameri&lt;..rno, a la ,ez que cm1ca l,1 posrura del Pnmer Jefe frente
.1 los Euados Cnidos y la formación de un partido únirn sin
roleranc1a o conciliación par,1 quienes p1en!)Jn como él'. La
animadvers1on, rodav1a pn.:senc~ dur.in1e 1916, entre: Carranza y
:\lmazán y que se n:crudeció a trJYés de los años, surge ,1 pnncipios
de 191 1. Son éstos dos pi:rsonajes dd es&lt;.enario revolucionario,
Carranz,1 y Alrnazfo, a t]Ulencs me 1nteres,1 destacar \'.l que resultan
figuras anragó01cas, llc:gando a &lt;.01nc1d1r en conceptos pnnc1pales de
su csenLi,1 hi\tórica.
814

Carranza y Almazán, dos fo rmas d istin tas de vid a region al y
política.
Lo antJgónico enrre Carr.1nza y Alm.11.ín resulra de su., propi:is
circunstancias de vid:i. Carranz,1 nació en t·l 11orcc del p.1ís. el 29 de
diciembre de 1859 en Cuarrociénegas, Co,1huila de Zaragot:i
Almazán, por el conrrario, nació en el sur del país, el 12 de rnavo de
1891, en Olinalá, Guerrero, Discmo de Zarago1-a. Ambas regiones
desde luego conrrasran en su situación geográfica e h1!)rónca y se
delimiran en cuanro que de e!IJs formaron parce los do!&gt; personaje,
citados.
1

fue sino hasta el siglo XIX cuando !)t1rg10 el poblado de
Cuarrociénegas, que era una l1Jcienda perteneciente al marquesado}
mayorazgo de Aguayo, fundado por Francisco de Urdiiiola. Esta
zona es plena de tierras salitrosas, ásperos zacarales de textura casi
mineral, montículos de yeso y pozas de aguas crisralinas que se
reconocía como un manchón inusitadamente verde, asido a las
márgenes de una cuenca gue consuruye la antes,11.i del Bolsón de
Mapimí, y es uno de los últimos puntos de una línea de poblaciones
que apuntan hacia el corazón del desierto. Aunque sus pobladores
ruvieron dificultades para sobrevivir por las irrupciones de indios,
pudieron cosech,u m:iíz, frijol, chile, algodón, culr1var huercos, cri,1r
ganado y hacer prosperar sus viñedos con vinos rojos y blancos. El
apellido de los Carranza se encuentra ligado al poblado desde su
fundación, gue fue prorocoliuda por Antonio Cordero, gobernador
de la provi ncia, el 24 de mayo de 1800. Fue entre 1849 y 1881
cuando su población pudo estabilizarse y su incremenro se hizo
notable po r el progreso general del farado de Coahuil.i '.
O linalan, lugar de nacimiento de AlmazJn, tiene el significado
náhuarl de donde el agu11 u remo/mea y er,1 un para¡e donde se
esrableció un destacamento de rropas españolas con sus famili.1s que
no adm itieron a los indios narur.des de la región, quienes hablaban
náhuarl y en otras zonas, dapaneL,l y mixteco. En un dima templado
sus habiranres desarrollaron rns .1ccividades, pero debido ,1 que las
cierras de labor eran pedregosas y reducidas a cerros y de temporal.
con diftculcad los indios podían ob1ener cost'ch,1s útile\ salvo del
maíz, padeciendo escasez de mc:d10s nacur,1les pJr.1 viv1r. Fn Olrnala,
por generaciones, sus ha bi ra n res, se vieron p recis,tdos ,1 ded icarsc a
0

815

�fabricar las famosas lacas decoradas y esgrafiadas en cajas aromáticas,
baüles para guardar ropa, jícaras para conservar _a 0 ua o pone_r ~ruca,
charolas, muebles, cofres, objeros de adorno, pintado en d1mncos
colores y laqueados por fuera y aromatizaJo co_n la esen_cia que se
extrae del árbol de lináloe. Todos esros preciados ob¡ecos eran
llevados por los olinal recos a di veras regiones del . paí~ para ser
ofrecido y a su regreso inrercambian vivencia o exper1enc1as que los
enriquecían.
. .
. .,
Es a parcir del siglo XVII cuando se da not1c1a de la apar1c1on ,de
lo apellidos espaiíoles que me inreresa descacar , c~mo los Al~a:an,
Andreu v Nava , nrre orros. El mestizaje en Li reg1011 no e realizo en
ciempos'del virreinato con la explotación de l~s indios, ~ebido a que
ésros desaparecieron desde la Independencia,_ al fusionarse con
criollos y mestizos. Durante la Independencia, comenzaron los
de lindes, de cierra favorables a los antepasados de Almazán, que
da can del siglo XVIII, siendo estos los herman_os Maceo y Juan
Andreu, originario de la isla de Mallorca. Los bisabuelo paternos
de Almazán era el respetable espafiol Juan Andreu y s~ e posa
Micaela Huesca
ava Moctezuma y Villalobos quien fue
'
descendiente del mayorazgo del emperador
Mocrezuma "'
De igual manera, los padres de Carranza y Alm~zán fu_eron
hombres que destacaron como legendario e~ su medio al i:11_1smo
tiempo que significaron un ejemplo p:i.ra las vidas y la. formJcion ~e
la personalidad de sus hijos. Por lo_ que s~ refiere a don Jesus
Carranza, padre de don Venustiano, fue teniente ~oronel ¡uar1sra,
fundador de ranchos, creador de caminos, combat1en1e concra los
nómadas y las tribus rebeldes. Prestó servicios imporra1:te al
gobierno de Juárez al organi_zar on sus recur:os
lo prim_eros
oldados que sirvieron al Ejémro del Norte a L s o~denes de Martano
Escobedo; a quien no quiso en[reg&lt; r en una o as1ón, J nesgo de su
vida. Don Jesús se ca ó con su paisana María Jesús &lt;le ~a G1~rza Y
tuvieron quince hijos, de los cuales el onceavo fue Venusc_1ano
Por parte de Almazán, su padre Juan A_ndreu Pare¡~,, aunq~e
fabricante de esencia de lináloe y negociame, cambien cenia
conocimiento de leyes y medicina, los que utilizaba p:ua ay ud a~ Y
defender a sus semejames, como sucedió con lo in&lt;lim de va.nas
regiones quienes con cancernenre eran dcs¡:oj_ados de su tnrcno , Y
que en alguna ocasión por hacerlo fue.: tnJusramente ;ipresado .
L3 comu nidad olinalceca apreci.iba y respctab:1 al padre

de Almazán, -Pap,1ju,1n-, gue era roda una insrilUción en OlinaLí.
Su padre se casó con María Guillerma de Jesús Almnán y 1 av.1
-Manzanita- y ruvicron doce hijo , siendo el Jécimo, J u;rn Is1dro 1 •
Como puede denotarse, tanto Cur.rnza como Alrnadn. fueron hijos
de familia numero-. y sus padre · respon ,lble de su eJucación y
formación . La diferencia enrre la familias e criba en que la de los
Alm azán, de precaria ~icuación, no tenían los recurso que lo
Carranza habían logrado en una mejor posición económica.
Carranza y Almazán, encuentro y desencanto desde 1911 hasta

19 20.
Carranza y Almazán, oriundos de tierras de lucha del norre y Je!
sur, coincidieron en encontrarse a prmcipin de 19 l l. cuando el
primero renÍJ. cincuenta y un afios de edad y era un hombre más
maduro por rreinca y dos a11os, que el segun Jo quien tenía
diecinueve afios. De Je luego la diferencia de edades también
enmarcab a us experiencias polírica . CJrranza, para ese riempo ya
era un viejo zorro en é te :ímbiro: había ido presidente municipal
del ayuntamiento de u pueblo n.11al, en 18 7; presidence del mismo
ayunramiento entre 1894-1895: diputado por Ll XV Lcgi laru ra de
Coahuila, disrriro de 1\1onclova en l 897; dipurado supknce por
Coahuila en 1901; senador ,11 Congreso de la Unión en 1903;
enador Propietario )' (,ohern,1Jor lnrc11110 del Fsc,1Jo en 1908] 909; candidaro inJcpendienre al gobierno del e cado tn 1909;
exiliado en 19 10 a ,ln Anrnn10. fexa\ Lomo miembro de IJ ]ulHa
Revolu cionaria que c11cabn,tb,1 .\l.1e.kro; nombr,1do g.obt.:rn,1dor
provisional de CoahuiL y, comrnd.inre en jefe Je L:r fcrcera 7-ona
Militar de L1 Revolución rn frbrtro Je.: 191 1 .
En contraste, Almaz_in s11lo llcv,16,1 co1rngo '&gt;ll iuvenrnd idl', Jisca
y explosiva en emociones :· p.1\ionL', propi,1-, Je la c&lt;l.1d de un niño
joven que codo lo \·eí.1, lo senri,1 !' lo Vt\·í ,1 i.:01110 .1vcnru1\1 ..1nd,111zas r
grandes proez:i:. Basra ci¡,ir que .1 su dicLiod10 a11m, l'i 15 de
septiembre de: 1909, junto .1 :;u, comp.111eros csrndL111lc), inLÍró l.1
protesta en conrr,1 del gobern,1Jor pnbl.tno, adem,h dt form,ir p.lf{e
del Pa rrido Antireeleccionisr.1 de Pucbl.t y .1lenr.1r rl 111.1dn1rnrn que
Serdán propici.1h a en el E\c.1do . r\lmal.Ín 1..0110Lió ~- rn,todió .1
Madero en el mitin clcccor.il q11c l.1 ciuJ.1J org.111iní rn ,u lio11or &lt;.:11
mayo de 19 l O, .1~i comu c.1mhirn puhliuJ c.irr.1 c\Ltr,,.!i.111rik, Je

�..
¡ LOllll'l 11-1 1.nh ~¡ue h.ibi.111
J b'&lt;l
l 1 1¡irt 1ltll\ll111
l l'.
protesc.1 e i o .1 , .
1 not firismo. Alm.1Z,Íll s,·
·e
d
desconrc:11111 L0ntrJ 1. r
•
&lt;l
m J 1111 es u o su
. l _, ¡ . 1&lt;) ¡ O don &lt;:
asladó l Li ciudad d&lt;: ~-léxico en Sl'pt1e111 )t: te
. , . .
1
t r. - . . .
.. .
dt'. 1 e(_'. n l.t n J rl o ;r. en .l
o especr.1dor de l .1s. ,,lt~!JS
paruc1po
l i:- &lt;l. r ., Lll\'OS
mírines !ueron d1sudrm
. . , dcom
I Congreso ( (_'. cStll un Lo
•
1
ag1tJC!Oll e
,
~
J
1• 1¡ z.ín Ol'l'.S!Ó JyuJ.1 ,l ()\
1
cada a maLhtra1os. ul\tH. e n mJ
r
..
por ,l mon
,
1 p ·l l -\lnui ín prosiou ió sus ag1r.1uoncs
heridos. A su regreso · _ \die,) J, ·
··, .. 1- cl ,·lti¡~lrn revoluc1onano
,.
.
S
n en 11 e v ,1 r ·• L'1L1 ~ , •
pol1r1c,1.s v corw1no con . er 3
.
b - d. l 91 O· ptru éste
. ' por ,,'1 3 J e•-l O t: ,_lQ Je 110\'lt'.111 !C t.:
'
anunciado

ª'

...

f·rac·1s0· en la ciudad .
·
, ·ntt1ra
' ' Por d1ver$ 1\ c1rcunsr.1nc1Js,
.
· ·Ín lérl1llll,l ~LI ,\\t:
,\1 mc1z.,
1 .. '
• l.1 aurops1a
. &lt;l e! CJt1lVt.'.!
, _J.L 'Serdán
\' por t rec1s1on
oblan l realiz..1n&lt;lo
. . •
ln de
P. . .' decide ir a Olirul:í a rcvolucion.ir ,1 su'&gt; 1:a1s,111os. A ,1 _.
pi opta,
. 1 - .
~1Jdero qu1u1 se encuencr,1 en
h s inr•·nu consegu ir os con '
'
perrrec o '. :r,:
Se dirige a e.sra ciudad noneamericana como
Sa n Anron10, . exa~. -.
" 19 l O con el derecho que le oto rga el
exi li ado rnadcrist.i, a hnes de
'
· · · de 191 1 en
1 bc:r parrici¡ndo en la avenrnra p oblaiia · A ror1nc1p 1os I . , , .
rn
. .
- ' , olorián&lt;los&lt;: de ser e port:noz
éscc lugar co1~ci~c con fCarl~asnz~,e:~:;o pohlanos, rcdicuándole el
Y cesngo pr111upal ! e d l
. -·o de s:rni&lt;la&lt;l Se le asign:1 y
,
b
·
de ¡ele e servru
·
·
.
nom ram1ento acomp'ln- u a C-,1rr.1nza
,
en su inmincncc invasión a
com1s1on,1 par,l
· ' '
,
. ,
.
mil veces , va que
C l ·1 la cu,il siempre Alm,!Zan espero una y
.
, d
,ºª 1u1 J,
decidía en llevar a cabo el levantamiento arma o .
Carranza no se
,
.
'ón muy tirante Y definitiva cncre
Esta espera pro':'oco un,1 s1 t~a~ ·l .
o hasta ,la muerte de don
ambos, repercutiendo a traves e t1emp ,
•
l•I
Venusc1ano .

earranz.a y Almazán lu chan por di stintas causas.
. .
1 ·
tud inexperta llena de
P:ua t'ste momento, sin t'.11Pº_rrnr
¡_uve n f'
d d Carr:inza
,
l experiencia pol1r1ca ya orm:.i a e
l
ide.1les de A mazan Y ª
. , Mex .,cana d e 1910 ' ,\' aunque en1
. . . d la Revoluc ton
en e l 1nic10 e
· ·ri i
11
a
.
.
i ne un distinto s1gn1 icaoo, ama
apanenc1a para ambos ,1 e ['_
h· bcr de¡··ido sus estudios de
. , d, q Aln1a1.an ar1rn1c a
'
,
arenc1on - e ue &lt;l' . d l C Olegio del Estado de Puebla, as1 como
¿ 1 10 de me 1c1 na e
¡E d
segu n o, I
. 1 d l N' h' Penitenciarí:i de sea bo,
,
·
•
el
Hospita
e
1no
Y
'
sus pracucas en
d,..
Carranza ha ia
,
J. .
. 1 que para OJlCJmence
pero por una r,1zon c11sr1nra a J
J· .·
d ·bido a su afectación
abandon:1do también los suyos de me ic1na, e

ª,

.

v 1sua

11\.

L.1 razón de Al111.u.1n rc.:111.1 un cnnr,·nido p,trtt(\t11.o. FI
abandono de sus cstllLlios lo, li.lLl.l en !'.1,nr lk l.1 lucli.1
re,·oluc1011.1ri,1 que e,uh.1 por ini.:i.ir ,\Lidero. ,. qlle n.1 un eic111plo
suficiente p.1r.1 l.1s fumr,1s ~ener,tLion&lt;:s. :\dc.:111.1,. ,u, tdc.:.dn c.-r.1n
quijotescos. y .1unque ,en: fon..1Jo ,1 olviJ ,u l.i ,1,·cntur-1 de Co.1hud,1
emprende orr,1, también rn·olucion,tr1.1. en l.1 1.011.1 sur dt.:I p.1is t·1Hrc
Morelos y Guerrero al l.1do dc.: 1/..1p:tr.1, pero por ~u u1e1ir,1 ulmo
embajador de M,1dcro. Cu.rndo ,\Lidero a~umc la prcsidenci.1, se
empef1a en entregar su~ .urnas al gobierno; sinernb.ngo .
posreríormence rechaza al gobierno de M.1dno en ,·1sr.1 dc que este k
propone pdcu conrra Z:ipar.1 . Anre s u neg:i tiva. fue 1.·nv1.1do .1 l.1
Penitenciaría según ordenó ;\ladero . Al poco tiempo. Alm,1z.:in pudo
salir de la drcel, pero al ser perscgllido por lo~ nudcrist:is .
permaneció rebelde al gobierno hasr.1 los momenros crícicos d&lt;.: l.t
Decena Trtigica. En cambio, Carranza para ésto~ momentos, segt.'111
Almazán y otros que lo ,1cusabJn, hacia :icopio de .1rn1.1s desde todos
sus puesros para combarir cambién a Madero, levan¡ando sospechas
entre los maderisras y revolucionarios por su antnior y declJrado
1
reyismo " . ;\Jo obscance lo anterior, es Carranza quien aprovecha
mejor la situación polírica y desconoce al supuesto gobierno legítimo
de Vicroriano Huerta v decide 1n1crar el movimienro
consr ituci onalista como Primer Jefe del Ejército Constitucion.1li~ra, a
fin de reesrablccer el orden legal roro por HucrtJ .
Almazán huerrista no cabe en el constitucionalis mo. Un eje mplo de
su rebeldía concra Carrani.a.
Por lo que se refiere a Almazán, ésre no cabe en el recten
iniciado movimiento consrirucionalista ni en ningún Olr0. por lo que
se ve orillado
a reconocer, entre otras razones al gobierno de
18
Huena • Almazán al fungir
huerrista, es asignado
entre varías
"
~
vicisitudes, al Estado Ma~•or del general federal José Refugio Velasco,
encargado de barir a las fuerzas villistas en Coahui!a. Almazán en esta
zona, gracias a su carácter afable, se h.16ía hecho acreedor ,l 1.1
escimación de todos .iquellos que lo rratabJn, todos le profe~aban
cariño; una prueb.1 de ello. fue el mismo Velasco quien no cumplió
la orden de Hucrra de fusil.1rlo · . MicntrJs Velasco organizaba su
movimienro , así como Carranz,1 el suyo contra los feder.1les. Almazán
por su parte, ocupaba su [tempo en sus labores militares pero
81 ')

�t,1mbién se dabJ. tiempo para cultivar sus relaciones sociJles.
descubriendo que ninguna clase sociJ.I simpar izab;l con CarranzJ en
la región coahu ilense donde se enconcr:iba.
Fue en San Peciro de bs Colonias donde estableció una Ofic1n,1
de Guarnición, la cual era visitada con frecuencia por las principales
señoritas de San Pedro. a pesar de que no pasaban t renes de
pasa¡eros. Así. sus oficiales tenían sus novias a quienes les llevaban
gallos y Alma1.án logró que Mclesio, el director de b orquesta de L1
población, insm1mcncara la pieza El sueño de La Pastorn convenido
en El sue&gt;ío de Almazdn , ademis de que se organiza ran animadJ.s
kerrneses,· de moda en la época. Igualmente, por decreco de la
legislacu ra local. San Pedro de bs Colonias se erigió en ciudad el 21
de marw de 1914, por lo que Almazfo recibió reprc~enr.1ciones
gubern,1mcntales que lo convin ieron en el personaje central de la
celebración. Para ello, sus J.migas le dieron lecciones de baile,
po rque :

Había que evit1tr el ridírnlo de que ,:/ presidente de la
República, por dder,ación, declflrara que no sttb/,1 baila/'.

Almazán cooperó con los preparativos y el 19 de marw fue en el
eren explorador hacia Torreón p:ir:1 decirle a Ve!asco que llc\'arÍa
música milicar a lo que Velasco k increpó que la música y las
serena ras se Lis daría Vill.i, por(1ue h abí.1 movido sm fucrzJs sob re
ellos. Almazfo cuvo que rcgres.ir .1 San Pedro de b.c, Coloni;1s y alisca r
sus t ropas, pero fue co nve ncido por sus ac:omp:1ñ:rnces dl' conur un a
copa an ees de ir a combare ..1 un.1 casJ alc..:gre con amigas; Almaz..i n
bebió m.mell, ancídoco nurwillow conrra l.i rigida de l.1~ piernJS y
entre más copas ingería, rn1s se soleaban sus pies:
Pflra coordinar sus mo11imicntos ro11 l,1s u1clcnci1is tÍl' El
5/lUct y la palma, la Jesusitr1, El ,1h,wdol/(ulo y Dt' Torrró11 f/

Lerdo-'.
Fue a las cinco de Lt m:iñ,111,1 cuando Al111.11.fo .irrihó al rren
explorador, desped ido por ,1ltgres muchacl1:1s y mucluchos. para
incorpora rse a Torreón. Se dio cicmpo t:1111bil5n, p.1r.1 disponer en un
eren para !.is fomilias que rc..:minan perjuicio~ de..: los villi.',l .1 S y
e nemigas de H uena, s.tlic..:ndo por t:I dc\Ícno p,1r;1 protcbe1 '&gt;&lt;.: en 1.o n.1
amig.1. De los jefe, 111ili1.no. \cílo 1\lmJ1.,in rn,o és1,1 .1ud,1ci.1,
mienrr:1s Vi!L1 111ici,1b,1 ,u ;1\·.tnu.: Ln1nr.1 \'el.1\lO. t\ ~u ,·c..:1. el 21 Je
X2!1

marzo, :1 cargo del 26 Cuerpo F.. 1 . d
roma la Hacienda de S·1c.
.xp olr.1 º.r de C1ballería, Almaz.án
.
' tamenco ocal1z. d
&lt;l.
fo rreón, donde por cic t d
' d . .' ª ,ª ª me 10 camino a
.d
r o escen to sonambul)
h
. d J II cg
&lt;
d o rm1 o en sesenta horas · A ¡.,1 h·ac1en
¡ por•¡¡·no aber
Almazán f1udo da -1
l
. '
'"aron os v1 1sras pero
1 es un go pe orac.:i::i
amerral!rtdora que d,.sp·iro' ~
b
r ~ ~ que Se ayudó de una
•
con gran er, • 'd d d d
[a rde has r:1 las 8 de la man~u . d I d~cci~, ~ • es e las 6 de la
. d
.
na e
1a s1ou1e
L 6 11
1n escn prible )' en ell ,1 f ue ¡1en.d o d e gravedo d nre.
I f a aca
. . a fue
Rodríg uez. alma del ataque ·¡¡·
Al
ª, e amoso
f rinidad
.. ,
v1 ista.
mazan
d
pos1c1on, y no obstante que f h .J
.
pu o sostener su
.
ue cr1 o en la pt
·1
d
gmos, boferadas v punrapiés I
,
erna zqu1e r a, con
debi do al ataque ~illis[a rcoreso~ro qui e lsusl aterrorizados soldados,
.
' o arana a uc1aco
d·1¡
tierra, gana n do así uno de ¡
n ro ' a )' pecho a
.
os pocos combares
¡ rd
o b ruv1eron contra los ,-¡1·
.
'
que os re erales
.
\l 1sras, mismo qu~
5t .
redi tuaría a Almazán ':.
e po er1ormenre le
La anterior descripción sobre ¡.
.
.
com bare ganado en condiciones d a p1esencLt de Almazán en un
ba jo órdenes del Pri mer J e d.ª versas conrra las fuerzas vi ll istas,
•¡·
eie, enora no solo h
h
m1 ,rar Y su actuación
.
h l .
• p:1ne uman:1 del
. ,
anee un ec 10 guer
d
.
.
tamb ién la diferencia de L111 •
I
rero escac.1Jo, sino
.
.1 posrn r,1 re )c!dc e
¡ 6.
carranc1sra; no obscanre de q uc. cscc
.
ee dgo icrno
se pro -1 1 1 . o n rra
·
')-~ . e d I
c.. , r1.1ra rriunra oren su
1ü cha conrra Huerca , s•1
' t: ... re' co ¡ e e r • Y h 5 f
.
lo apoyab:ln.
' • ' uerzas nregu larcs que

Esencia históri ca de Ca rranza ,Y Al mazan:
' sus vid
. as paralelas .

e

Ll. ama la atención qtic ,trran2a y Alm '
esen cia histórica en s11
. J , . :lZJn mantengan una
.
'
ll1.lilCl.l
e cntr 'tH
.
.
revo 1uc1onari·1 en la q
. . .d
c.:
.ir st1 c1rcunsr.1nc:1,1
'·
• ue co111c1 en -por ex se refiere a que C-1(1 ·1
. trJno que parC'/.Ll- ,. nue
.
• . uno por ~u cu.
l I'
. ,
historia , desde lucoo con t1111lid ~. ¡· enea, p,lr,l e IZt:11 su prop ia
. .
b
·
,IU&lt;.:S llStl!l[ I S \' Ja
1
L .J
1
'. . _, .
, comparen con a
histo n a mexicana · Es
~
s.rni O q ur.: ·1 dcbd J J
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�Plutarco, porque quizá por ello, .unbos n:cut:rd.111 l.ls h.n..liüs y
vinu&lt;les de .1quellos personaje) que ~1dmir.111 o bii:n k) bcnefici,111
como simbología históric1 o polítio. Son ~us propia~ hiogr.1fi.1~ l.1,
que ellos parean al mis1110 tiempo con un pcrsona11.: historlLO.
siempre que renga que ver con b hisrn1 i,1 de :-1éxico. L1 \cmcj:111"1.1
de ambos entre sí, es 1.1 de vivir su propia historia a través de otro:.
protagonistas en sus especír1cas y personales circunsLrnLias. l.o~ Jos,
en consecuencia. se colocan al hdo de las figura!&gt; y hechos qul'
consideran notables y que ri:s;1\r,rn ; no obsranre que dt: origen
algunos formen panc de un miro o ~imbología histÓrJCa n.lcion.d, o
bien de sucesos que indican o consideran repetibles del p,1sado en su
presente inmediato.
Erí el caso de los héroes escogidos por Carr.,nz.1 y Alnuzfo,
asumen sus cualidades y enfrentan siruaciones análogas a \.1s suyas; e~
decir, las reúnen en comp.iración, e50 sí, previamente documcntaJos
en la hisroria de México, a fin de testimoniar con conocímicnco codo
aquello de los personajes y hechos que admiran o desean parodiar
con rasgos de carácter que les son comunes y en lo que se parecen los
pcrsonaies a ellos o bien, las circunstanci,1s en que difieren.
En resumen, Carra112a y Alma:dn coinciden sin proponérselo, en
su esencia histórica. En Carranza el ejemplo más significa t ivo es el de
Benito Juárez; mediance él. Carranza fue el presidente mexica no
- aunque en un princ1p10 fue Primer Jefe del Ejército
Consri rncionalista con funciones presidenciales- que más llevó a la
práctica las ideas juarisras. Así por ejemplo, Carranza uciliza la
imagen de Juárez. para exalc:tr su propia personalidad histórica y
cricicar, para enjuiciar históricamente, a la diccadura huerrisca. Basta
citar la Ley del 25 de enero de 1862 ya mencionada; al igual que
Ju1rez, Carranza también triunfa con tra los reaccionarios que están
concra su gobierno, así como contra la intervención ext ranjera sin
importar los países - Francia o Estados Unidos-. Porque en ambos
casos, los hombres del poder - Ju.hez o Carranza-, luchan a favo r de
la soberanía nacional:'_ Por otro lado, como si se tratara de una
simple coincidencia, tanto Juáre1. como Carranza no son adeptos a la
corrida de toros. Por ejemplo, el primero no era un aficionado
raurino, a pesa r de que en algunas ocasiones haya tenido que acudir
por razo nes de la causa de su gobierno, y Carranza a su vez, proh ibió
tal espectáculo po r considerarlo bdrbar/'. Con respecto a Madero, el
Primer Jefe promueve y acrecienta el mito histórico maderista co mo
822

parre sustancial de su gobierno , que stm
. bo 1.tz·i no sól
:i
que nucrc su propia hisroria consit .
¡-'
. o ,su poc er, s1110
como su principal arma
l' : , uc1on,1 i_sra, strv1c:ndose de ell.,
· •
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Pº iric.i, en bvor , j ¡
·
co nsmuc1onalisra. Cuando ¡ ·h
'e mo,·1mtenro
el ¡1 uerr1smo,
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1·denr1•fi1cacl :1 con la usurpacio' r uc \,1,1 _ conrra
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..
1 .1 ,v1a(1ero rtene
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,d e los tu
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1egm. mar su presente Y, sentar las Las
Lh es
mexicanos para que se cime
·
euros go 1ernos
en la sombra del Apóstol de ni radran co nsu~~c1onalmc1nc. amparados
a emocracia
Por lo que se refiere a Almaz.:ín a d.f:
requería de los sin1bolismos h. . .· ,
1 erenc1a de Carranza. no
1sro11cos para gobcrn
e uego un gobernant
I
d
ar, porque nunc.1
fue des
. d l1
e, rec 1azan o serlo en 1º4()
1
cam b 10, os uti lizó para J. ustific-ar su propia
. conduct
; pero sí en
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su pasa d o y en su presenre, como perso . a h'
}' procc
, . cr en
consecuencia cultiva la' histona
• ,. Ia suya prop· naJC
1Storico.
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1
considera héroes nacio I
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históricas
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o, A mazán
h .
rres Ycomienza la h'sc
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d
1
oria 1antes e que
fi1nalice julio de 1916), cuan d o a bandona·
Huajuapan; no sólo por se
d' d
su cuane general de
.
r ase ia o por los em.
que inten raban convencerlo
b
isanos carrancistas,
para a razar su causa . d b' i
an te su enésima neg . . 1
.
, s1110 e tl o a que
·
'
ariva, a persecuc1ó
irremediab le. Tuvo qL
..
n en su contra fue
te emigrar a otro ¡
l
arranza, y ésra vez junto
F 'l' O,
ugar para pe ear contra
donde estallaba orra revol .ª, e ix iaz. Marchó hacia Chiapas.
uc1on, va que d d
1 . Al
,
poner en p ráctica un plan que ac· .. b des de a 11
maz.an quería
af, d .
artc1a a es e hace ue
an e, in tenrar recuperar Belt'ce para IM,ex1co
. H,.
mpo, en su

e

As1 entonces, Almaz:.ín al b d
innumera bles bata llas y _, b'
ª1 an onar su cuanel enfrentó
.
com ates, os que perdió
agu diza ron sus fracasos a lo lara d
.
. uno eras otro, se
le obligó a ¿· . .
¡·
e su travesta hacia Chiapas, lo que
1r1g1rse a e iversas pobl .
.
persecución carranc1·sta En
d 11 aciones para huir de la
&lt;
• •
una e e as L· ¡ · · · 1
,
acompañantes se topar
Ale
, .1c 1tgu1r1, A mazan Y sus
'
'
on con
ronso J Sa .b,_
..
. ntl anez -ases1110 de
]esus Carranza , hermano d e 1 Pr'
Je
senrenciándolo a ni
C 1~1er ere-, capcudndolo y
uerre por un O
d r~
,
de 19 16!·. A pesa d
b
nse10 e \Ju erra a j tncs de aaosto
0
r e que pro abl,
e
no cesó en dar pe
.,
1
cmente arran1a se e nceró de ello
rsecuc1011 a os rebeld f ¡· ..
.
·
tomar una determin . , Al
,
es e 1c1sr:1s, .1 quienes orilló a
,1c1on.
mazan fue el principal entusiasta que

ºº

823

�expuso a sus compañeros jetes, la necesidad de salvarse de , una
inminenre y coral derrota. Para dio, ideó un plan que resulto un
desastre por lo erróneo, al proponer abrir una ?rcch por el cenero
de la sierra, a fin de desorientar a los carranc1stas y Jtacarl_os por
sorpresa a su arribo a Chiapas. u idea fue considerada valien'.e /
aventurera, y quizá en ella rnvo que ver su edad, ya que no nud~o
que dirigía a cerca de mil quinienw_ homl:HeS a u1n lugar tn
provisione , en una abrupta serranía 1nrransnabl~. .º ob canee,
convenció a los expercos milirares con el uso de su h1scona paralela, Y
el pasado lo hizo presente:

.

Herndn Cortés desde playas del Golfo llego a La Gran
Tenoxtidán abriéndose camino y de esta manera !legaremos
también nosotros 11/ estado de Chiapa/•.

Conforme a lo anterior, resta decir que Almazin olvidó recordar
la circunstancias cone ianas, pero aún así, los felicis(a lo apoyaron
quizá por su empuje juvenil, us pronrns ~xiro y su astu _ia de años
de lu ha, y por las pruebas de que en vanas partes del Pª'.s per 1~c,1a
en combacir conrra Carrama; además de no tener otra me¡or opc1on
que la escaparnria. lamenrable~e.nce para Almaz.fo ést,l .1vcnrn:a le
ionificó desconsuelo y remord1n11ento anee el fraca o de Li odisea.
T~das la ircunsrancias le fueron adversas al internarse con su cropa
en l.1 sierra de Chimalapa, el 15 de sept iembre de 191,6, d_e L~ que
salieron h.ista principios de oct.1ubre, con su gente ~uedo aniqu1Lida,
converrid.1 en ruinas humanas". Por ouo lado, HH.lalgo y Ocampo
apare en mencionados en el, relato de la baral_[as que_!ibra ~n man~
de 19 l 9. En este mes, rndav1a en su luch.1 anc1carranc1sca, concentra
aproximad menee mil hombres -h_ambrienrns,Y alimentados só lo coi~
nueces- en la ciudad de Ararnbern, uevo Lean; mencionando q_ue .

iban e11 estado sexual muy peligroso, sobre todo para tr 11.
atacar la ciudad de Lrnare/'.
En efecto, Almazán tenía proyectado a1,1 arla y tener a su favo r

el resultado, en vi ta de ue ya habí.111 aníquil.ido la guarni_ción d~ la
plaz.a en la Hacienda de El Fresno, el 18 de marLo del mismo ano.
En ello, Almazán siguió el

jemplo:

,

.

Del egregio padre Hidalgo que de Las C.ruccj . munfante,
prefirió retirarse con sus ochenta mil indios ,111arq111uulos, tl fin
de saluar lr1 ciudad de México 11 •
82/¡

egtín Alm~1z.án, su hombres estaban alime ntados on purJ
nuez , provocando que su muchachada fucr.1 cxcirablc, considerando
inhumano ~o &lt;lejJrlos libres. Lo Jnrerior se debió a que Almazán con
su caballena pudo despedazar a L1 infantería de Alberca Carrera
To r~es, _que a Li Hacienda_ ?e El Fresno había llev.ido el general
Be n¡am1n 1&lt;HZa. Lo fugmvos abandonaron numerosas carreras
pletóricas de oldac.leras carrancis as quienes:

lejos de mostmrse 11iud11s plañiderm, venían ya gozosas de haber
herh~ cada qiúen su conquista de entre los seres misteriosos que habían
co,mdemdo siempre intangibles, no ttwe más remedio, aunque con
mucho menor elocuencia que don Melrhor Ocampo. que 11.utoriwr
tantas unione~ matrimoniales como e,,m !.as entusiasrm cautivtls, y
por~ue no dec1rfo, t11mbién cautivadoras para tanto abstinente forzoso.
Repito que este manantial de deleite brotó .fente a la ciudnd de
linares l'f 18 de marzo, mando volvíamos a f.tzs crudas heladas de /¡1
región de la Ascensión\ 1•
, ?tras ejen;plos, qui_z:i m;Ís significa tivo para b figura que como
poll[Jco Al mazan alcanzo hasca l 939-1940, aparecen cuando utiliza a
~adero, a la intervención norrcamerican,t y a la Revolución
Mex!cana corno í_mbolo histórico-políticos. Vinculó u pasado
gu.mltero par.t ¡u.rnfic.u su presencia indiscu¡ible como
revol ucion~rio _v reclanur como suya la alegoríJ política por
anron~masia Je L1 luch,~ policic.1 revolu ·io naria: el ·ufragio Efectivo
m:1c.lcr1srn de 191 O rr:111s f ormaJo en la Liberrad, Ordm, /"sticit1 Social
en 1940, integr;rndo J u t,1vor rreinra al'io de lucha r;volucionJria.
De ~sra 111:111er:i, como candid,Ho electoral rescar,1ba todo el p.is.ido
hmonc~ de la guerra ci,·il, única forma Je exigir que se lt
reconoci era u ser revolL1cionJrio ' 1. hnalmence, coincide.: en Almadn
y_C~rranza , el uso guc h,1cen del mico de b figura de ~Lidero, &lt;:n ~u,
d1mncas cau ·as e intereses y' del rn:il los tre s perso1i.tic~ rc~ulLrn
beneficiados hi. tóric1menre. A C1rranzJ , l.1 m11errL· de 1\l.1dero k
resuelve la lcgici midJd que e,pi:r.16,1 de su lulh.1 re\'llllH.:inn.ni,t. A
Madero, porque al morir ~e uc1 :,- UL'LC &lt;;LJ mito l1i\llÍriu1. Y .l
~l~1azán , porque que t,1mbié-11 pudo lcgirimiz.l1 ,u pri:~rnci ,1 uim 11 el
tdoneo heredero rcvolucio11;1rio de origen m.1dtri'iLl, r1.:cl. 111 1. 111 du
combarir por el Sufr.-1gio l-ftcli1 10 de 191 O, tr.1sl,1d,índolo ,l 11) ..¡() ' .

�Cn 1,c.:lmioncs

.

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h1c \ c1rn,u.1110 C.111.rn1.1

el Pnmn Jct'c y prc,1dc..:ntc dc
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lo 1TprL:,cnt.1n

·. l·J· 1911 h.w.1 \l)2() :-.1crl· .uws l
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. ~ l l ·s nn,cu1&lt;:iones dl' que tu&lt;.:
. - , · y h inrcrrn111.1) l r ·
.1Jvers.1s con d ic1oncs . ~,
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popu ar, se : cons S le recono&lt;:c corno d único person,1¡e e
hombre de Estado. e . ·¡
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represenrauvo e ª
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y pudo defender la
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rodo cuando en renco ª .. d '
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.1 1 r ·llepn ose en e o stI ::,
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soberan1a 1uc ona , e ' . d I
h'1 roria del movimiento
• ¡·
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presi denu,1 isras.
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1 1 h l 'tim1 contra la rra1c1on
· ¡·
-· balizó a uc 3 M,
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consr1tuc1ona IS la :,lm
. y \ 05 hucmstas,
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Viccoriano
Huena
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rcpresenca d a Pº
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1-: , .
D
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felicisras,
Francisco
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\ apat1scas, re 11x taL.dos los demás rebel des
Emil1ano ,1pat.1 Y os z
·¡¡·
· como comra ro
Villa v los vi isf.ls, ª51
,
A
d · ellos no de¡ºó de
.
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. luido Alrna1.an-.
ro os
.
a su gobierno -1nc dºd
l1o1·das
reaccionarios, rra1dores,
· .¡
por ban I os,
'
1,
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perscgu11 os
I
l , de muerte . Des e uego,
'
denándo os a a pena
violadores, etc., con .
I ,
llicha inicial contra Huerta
. '
ac aro que 5 u
como rriun fador htsronco, , .
1 ,
Huerta en el lado
, 5111
• 0 \e&lt;Tmma y co oca a
.
1
Id
b
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no era e re e ª
b
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· ,
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. no C:1rram.a se co11v1ruo en
conrrano. Ast, enuma l'd d
I cual pudo administrar y
protagonist,l de la leg;i I a , por º¡
1 a.parece con sus lentes
'b . l d
Es en la imagen en a cua , '
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. . norque podemos estar
l
fioura nos 1mprcs1ona, r
. d
azulados cuJ.nc o su b
, d I tiempo con la segunda
que
,
seguro5 dc.;, qtie nos• observa a cravcs e

le otorga l1Jber ocup.1do un sHio dt.&gt; 1riunfo en la historia Je Mex1co.
En cambio, el gt.&gt;neral de di\·isión Juan AnJreu Almazán es el
caso conrrario ,1 Carranza. Es a parcir Je su encuentro con C,1rrama
en 1911, cuando se manifiesra entre ellos un.1 mutua animadversión
que marcó su desrino de lucha persona l e h isrórica .il quedar rn lados
opuestos: Carranza en l.1 ley y Almn.:in rebelde a la ley carrancist,1.
Conforme a lo anterior, resulta 111;1s sencillo explicar el triunfo
histórico de Carranza sobre Almazán, a pesar de que t:sre éxito no fue
lo rotundo que el Prirrn:r Jefe esperaba. El gobierno de Carranza
nun ca fue indulgente con el rebelde porque sabíJ que nunca se
rend iría, a pesar del consranre envío de cornisiont:s que le ofrecían como Almazán lo expresaba- eL oro y el¿/¿/???. Almaz.ín tuvo que
asumir ser el perseguido, aunque nunca sometido, a pesar de haber
caído en la sinrazón de su lucha anticarrancista. Por otro lado, las
posiciones opuestas que la historia destinó para Carranza y Almazán,
en sus dos formas de vida, llama la atención sobre un asunto
particu lar. La lucha de Almazán y su :rnimadversión debía terminar
supuesramenre con la muerte de Carranza en 1920 - que obliga a
Almazán a incorporarse al obregonismo y con ell o formar parce del
Estado nacional a panir de enronces-; embargo, no concluye. Por el
con trario. a partir de ella inicia orra fose que culminad hasta l 940.
Y en ésta arra historia, también Carranza resulta triunfador frenre a
Almazá n. Una vez muerro Carranza, el general Almazfo se adjudicó
la tarea de rescatar a algunos de los carrancistas por caídos, que ya no
cabían en el gobierno o los gobiernos posteriores. Uno de ellos, fue
Constan tino Chapiral, quien acompañó a c~rr:rnza en su sal ida de
México, en 1920. Fue Almazán quien gesrionó su reingreso al
ejército y lo hizo subjefe de Estado Mayor, cuando fungió como jefe
de operaciones mi lita res en la Sexra Je fa tura corresponJienre a
Nuevo León.
En 1939, como gobernador de Oaxaca , Chapiral apoyó la
candidatura opositora de su protccror, a pesar de que después, por
exigencia de Cárdenas, fuera forzado a aceptar la imposición de
Manuel Ávib Camacho. Sin embargo, cabe sefialar que otros que
fueron carrancisras de origen, como Jacinto B. Trevifio v Rafael
Zubaran Capmany, también apoyaron la candidatura de Álmazfo,
así como ot ros menos connotados. Lo anterior se entiende debido a
que Almazán -durante su lucha anricarrancisr,1 Je 1917 a 1920, en la
zona de Nuevo León y Tarnalilipas- pudo lograr no sólo el cariño de

�la genre de la región donde operó, sino h &lt;le los soldados y varios
jefes militares carrancisras, como el gener.11 Carlos Osuna, pese a que
1
est:J.ban obligados a perseguirlo '·.
Por orra~ parre, l.1 segunda ocasión en l.t gue Alm~zán ri~ne que
ver con Cdrranza, resulta ser cu,rndo en 1923 -siendo ¡efe &lt;le
operaciones milirares en Puebla-, se ve obligado a recibir como su
protegido ~1 Rodolfo Herrero, considerado el asesino de Carra_oza.
Por varias vicis irudes posteriores, nuevamente Herrero Fue adscrito a
su jefatura de operaciones en Nuevo León. Almazán siempre a~lad
que ésre había sido protegido de Lázaro Cárdenas y M.rnuel Avda
Carmcho, a quienes Herrero chanta¡eaba con !:abiar, e~ razón de
que Cúden,1s y Ávila Cam,1cho resultaban in:1pl1cados. Este asunro
rambién desató dimes y diretes en la conc1enda pres1d.enc1al de
Almazfo, en 1939-1940.-.
fin,1.lm1.:nrc, el rcrcer y último asunro de la relación histonca
Carranza-Almazán, rambién resulta de la cicada contienda elecrora l,
debiendose a la visión política Je Carranza, que por orr:1 parre,
provocaría irremetfoblemrnte, una situación hisróri~~-políri~a difícil
a Almazán v a sus simpatiz,111rcs. Carranza se s1rv10 del Congreso
Constiruye~re de 191 7 para reformar el artículo 103 de la
Constirn~ión de 1857, en su proyecro de Consritución de 1917, al
favo recer la consolid,1ción y sacr.ilinción del presiJencialismo
institucional y constirucional. En efecro, la Constitución de 1917, al
suprimir en ¡u arcículo 108 la responsabilidad que se valida en su
correlativo del 103 de la Constitución de 1857. ha dado lug1r a que
el presidente de la Repl!blica sea incocable rnnsrim.cionJ._lm_enre h~sca
la fecha, resulrando ser el mejor .miburn del pres1denc1al1smo. Esre
·
·1
1,azaro
,
suceso favorecería poster1ormcnte
al entonces prcs1c_en~e
Cárdenas, porque éste fue dtsconoci_do como cal y subsmu1do ?ºr el
general Hecror f . Lópcz, debido al fraude ~lecror,d que comcr10 el
de julio de 1940 contra el general_ Almazan, ele~ro .por la m,1yoria
ci udadana y proclamado pres1denre consrm~c1onal .ror ~I
denominado Congreso Legítimo de los Estados Un1~os Mex1cinos
L:i. propuesra constitucional que Carranza hizo, y .que .F'.1e
aprobada. por el Constirnyente de l91 7, pr~voc_ó IJ. &lt;lescal1t1cac10n
histórica del supuesto presidente ckcro consc1rnc1crnalmenre, general
de división Juan Andrcu Almnfo. A!&gt;Í, una vez rn.ís el h?ml~re de
EscaJo, el prcsidcnrc del orden y l.1 lcg;did.1J co11sr1rnc1onal.
Venustiano Cirr:1111.,1, frt:n&lt;Í l.1\ ,l\f)ILlt.ionn y p,t\ioncs J1.:.,horda&lt;las

,7

de los almazanistas y su ..:andidaro. A pesar &lt;le haber p.eleado en
conrra de lo que consideró l.i farsa del Co11grc.:so Consriruyente en
191 7 y que condenó codo inrenro de conrnlcarla por lo t1uc
consideró la exigencia de los Esrados Unidos, motivo suficiente para
luchar en favor de la de 1857, 1\lm:izán no logró evitar a fururo su
inminente, y cuesrionad:i derroca consrm1cion ,d '''.
La lucha histórica entre Carra111.a y Almazfo coda,·ía prevalece.
Es interesante observar que en la historia oíicial, Carranza -quien a
pesar de no haber dejado nada escrito sobre su acontecer en la
Revolución Mexicana; porque sus obras fueron las que hicieron su
propia historia- desraca sobre Almazfo, quien nunca dejó de escribir
todo aquello que le significara Revolución Mexicana, con el fin de
jusrificar su presencia y conducta. La hisroria oficial de lJ
Revoluci ón 1"'.1exicana ha dejado inscriro que Carr,rnza es el
tri un fador y Almazán el antihéroe y traidor; tal como Carr.1nza lo
calificó desde el princ ipio de su enfrentamiento. Juan Andreu
Almazán ha trascendido por su conducra polémica en la que persisró,
luchando contra Carranza y de todos aquellos que no le permitían
justificar su ve rdadera presencia en la historia de la Revolución
Mexicana.

Bibliografía
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---------- (en pro&lt;...cso), l,,1 r,nnp,u1,t dci'tor,d el('/ gmcr,d de
división juan Andrt'u 1l/111,1zri11. ( '011n·11dll'tont1 opoJ1ci1in.

�Ricci u, Fr;1nceso. l_,¡ R(•110/11oon ,\ftxÍi',llld, Brn¡;ucr.1, B.ircdo11.1.
Año 1~r' O.
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1
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Dot1olis
\'\'crtz
/
,r l11.-/,,1 n,10(11111 isr,1 t ,· \lo/llstit1no
R1c 1monu.
~ •
· ·
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1
A110
~ 18)111 r,111.,,,a.
. .)-19..,0,
- fondo de' C1drur,1 b:nnom1c1. ;\ b.:1co .

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. . ·r.
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Auanffs h1Stonogrt1J1cos en
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.
Archivos consultados

. H'tsror1
, ·co Je\ Centro de Estudios de Hisroria de México
Are h ¡vo
Condumex.

,

·

Archivo de la Secrerar1.1 de Li Odensa

N ·

al Archivo

acton •.

, f
T
Archi~·o del General de División Ju:rn Andreu Al mazan. ami ta

Histórico v Cancelados.

Jiménez Andreu.
Notas Bibliográficas
.
, . ,, ,ral El { ,111·asal lnutilm,·11tc In~ carrancistas
' Juan ..-\ndn:u Almazan· .\ femonas dd (n ,1 . . . ara oblíganm: a que me nndkra.
.
111 1 d, ·1buso a m1, pan en to r
r8 L
prcswnaron. ron J~ . 1.: ' · · • ·b, . lo orque son loros 28 de abril de J&lt;) . a
Pcrs.:cuc1oncs Cap. XL\ III LNll~ qubc ha .an :,\, ~e en . Centro dc Estudios dc l li~t0ria de
1
carta cn b que ,\lma1án auton,a .1 -\r urna conl:.u -~ ¡· e do \IIX t\l;nu,cri10&lt; Jcl gen.::ral
d ¡ • CEII \! Cnwume, - ·on
· · ' ·
·
\k,i,0 Condumc;,,, -&lt;n íl' cante -. . . .- l,7 d • ero de 19 l 6 Guia e i11dlles del arch11·0
C
·
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En
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clast11cac111n.
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.
1
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Pab lo ;onza e1.. ·
' .
.. d, ·I b ac ll1 3 cargo ck Jose1·1r.a \logue
ores
del Pablo Gon::ále:. tJmb11:n en prO\x:.&lt;l ' \ a or. -I\
.. 11 de cm:ro de 1916
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cnu~uan0
larranza
.
/b1dem 1(\11'1O-'·' -~ e 'E- ' '

'llian ,\ndrc11 Op C,1~Cap \l.~'lll ... •o
.
Je Venusttano Carranza... ~ de febrero de
1 Ctlll\l Condumc;,,,. l·ondo \\1--t . ~-k::-ram&lt;1;/¡ /
Ar~lmo Jcl general dc di,1s1ón Juan
19 l ó. Villaseñor transen be mema,1e a C.. am.m1aJ. I" 11 eS~u.·111 , S,knz .Dtario. ,\clara al Gral.
·¡· Ji'n'i ,\ndrcu u13n a1.:
·' -·
•\ndreu ,\lma1.a11 1·a1111 ,a in t '
.
d
d. 1958 Pa12s 1 16 que Gon1.ála
.
. ·1L ... 1 J·ario \h:,ico U r. 11 cma;o &lt;!
•
- · ·-· • .
Al mazan. /·. ill\e, .w . '
.
. ·I cncral Tcodoro Eli1ondo. ofreciendo rc~petar su
p1d1ó al cercano ,.:olaborador dt' ,\l111a1.an. ~ lg
\ I az.in r ·ro .'s1e leal mdllar no lo hizo.
'1· 1 n 'ICC!II u ;1 lf'liClllna 'ª J : m _, . l
.
., 1
grado , 1:rall ,car o e t
. .
,
•
·t , aria~ , ccc~ por \ladao , Lcon ue a
;\ccm; d-c su salida al c,tran,1 ero. ésta _1,ue pr0\puJes,a ~lmaán º!' c:t. Fnm:',1'1a ..:on el
·
¡ i lul!rarun con, u 1e~e , n r,u · 1 c. •
•.
Barra. quienes n0 t
, • . •
• I • \I· l •ro hllida celada para &lt;JUC me tus1 1aran.
prcs1dcn1c León de la 13arra. '.'&lt;ut·, .i::. intr,g.,i,. '~ . ate . ,

830

13 de octubre de 1957.
Calixto Maldonado: Los ases11u110s dc&gt; los ff11ores \ladero\' Pmo Suáre: como ocurrieron
Recopílac1ón de datos históricos México. s. p. i. 1922. Págs -1-1--16. 1amh1~n .lcsus Agustín
Castro decrrtó d 7 de marzo de 1916 !'ucra de la k: a Almazán: los soheran1sta:,; que en caso
de su aprehensión podían s.:r ejecutado~ stn formación d..: causa. 1!11 Alfonso I aracena l.a
verdadera Revo/11c1ón ,\/er1ca11a Cuar/ll erapa I I 9 I5 a I 9 I6J Mé~ico. O F r di1onal J us
Pág. 152.
'Acerca de la dbolución del ejército fc:dcral consúltcse CEHM Condume, Fondo CDX II 47
telegramas. 5 a 28 de agosto de 191-t. El cun,en,o en L. 7. 13 de agosto de l 9 1-1. Antlreu. Op
Cit.. afirma en el Cap. XLVIII. p. 309 que el manifiesto fue exhumado) publicado por cl
presidente Lázaro Cárdenas el 5 de julio de 19-10 alinde obl igar a Washington. para. apoyar
la inicua burla al pueblo mexicano que lo el ig1ó presidente.
6
Ibídem nota 2
4

7

lbidem.

8

Ibídem.
Javier Villarreal Lozano: "Carranza. una Visión Domestica". en Avances l11sroríográjico.1· e11
el estudio de I'enu.mano Carran::a. Instituto Estatal de Documentación de Coahuila 1996.
Págs. 34-37.
10
/\ndreu. op. cit. Cap. I Olinalá. Su historia ~ t:I carácter de sus habitantes Un \ 11~je con lo,
generales Francisco R. Serrano) ksus 1\1 (,arza 29 dcjul1ode 1957.
11
Villarreal. Op Cu. Págs. 37-39. Doug las \\' Richrnond La lucha 11ac1onalista de
Venus1iano Carranza 1893-1 920 t-k:,1c1l. I" C. E.. 1986 Páe.s.20-22.
I! Andreu. Op. tit. lb,dem nota 10. Otro pariente 1mporta1He-y cacano de Almazán. fue Juan
Álvarcz.
13
Richmond Op, C1r. Datos hiogr,ilicos en pp. 28--13.
11
Andrcu. Op. Cit. La antipatía de Alma1.án para Carran?a era desde 1911 ~ a sus seguidores
·posteriores. ll1s con,tttucional 1s1as. los con~itlero 11110.1· al:ados ) n11/1c,a de H'i/s011 1-:ra
¡ireferiblc Huena a Carran1a Cana a don l'orlirio en que don Vi:nustiano s.: rc,cla cnmo un
antimadcrista en potencia. 2J de 11011cmhre ,k 195 7
1~ Richmond. Op C11 Pág. 23
16
Andreu. Op (11 !\laderos, mokst:l porque 111" tropa~ prclirieron liC"Cnciar~t ~, me 1ha. l\o
aceptaron seguir con d Arenga, 2 Je octubre de 1957.
17
Richmond. Op. CH. Cap 111 Ladcrrotatklluena. 1913-19 1-1.
18
CEIIM Condumcx Fondo J\IIX --r--.1anuscrnns tic Pablo G0111ak/' Carta de 1\ rhurúa a
Almazán. Op Cit. admtte su .:rror de rernntll:Cr a l luena Descie luego. ,-\ lmn1.in no podía
reconocer a Carran7a d.:h1d() a su cnl.'mtstad rdata&lt;l..1
19
Andreu. Op C11. FI 1ncrciblc cornbaic Je S:icranicnto, l,'na ametralladora l lotchl-111,. mas
que maravillosa milagros;1. Jetu10 a lo:, ,·t1l1stas C:ip .\XI ,Sacramento' Dan1a tragJCa, 22
de enero de 1958
10
Ibídem.
11 Ibídem.
9

1
'

lh1dem. Alrnazan r&lt;',1h.: de \.\:lasto. a 1H1mhrc del prc,1drnte llucna. l;1 l o11Jcco1&lt;1i:11m de
Mérito Militar el 7 cie ma~ c.• de 191-t. p(1r el rnmhatc l1hrJd\1 en l&lt;1 hacienda de 'lacramc.:n1n. .:1
21 demarLode 191-1 \1):,. ,\rcl111olli,11111c.\1~ (a1H:clu..l(h l o_¡a23\I Pn1:-upuc~t11. dhc, ho
memorable se integra a ~u per~onalid.iJ rl'\ oluc1onar1a comn camliJato en l 9J9 : 1&lt;n11 l'or
otro lado. Villa c,igtó a /.1pa1a. en la mire, hta que tu, 1cron arnhm, en Xnch11niko a linc, de
1914. la en1rcga de ,\l111a1an par,1 lu\ d.trlo. del,1Jo la tlt:rrota \ tlli,ta. h~·ch•&gt; qu, /.apatct
rehusó. Francl!SCO Ricc1u: /,o R&lt;•\/J/11uán \fe\1c,11w. l!arcclona. 1 Jttortal lsrugu~r,1. 11170 r
97 indica que Va\com:clo, alinmi que\ tila, /:rp,lla acordaron d intcrL·,1111h10 de prhtonnn,

831

�con el lin ,k tu,ilarlos :\rch1\0 dd gcnaal ,.k JI\ 1s1ón Juan .-\tidrcu Alma,an I Jlll!lta
J1ménct Andreu Libro Núm. 2➔ Junio a octubre de 193➔. r .n
:.i Enrique KrauLe P11eme e111re siglo., l'em,rnuno Ct1rra11:o BioJ?ra/ia J.,/ potlt!r 5 1\ k:--1~11
Fondo de Cultura Económica. 1987. l'ill!s. 27-29,
:• José Francisco Collo Ugaldc 1, 8&lt;'1111;1 J11óre: e11t'm1go de la~ c·orndas de toros' l· n la
Cia,·ew CENl/'O. \1,estra /11s1om1 J1Híre: /h~torw y muo ;1,k\lrn. númcro, ➔9 ~o. pp .rn.
47. Acerca Je la an1mad1 cr:,1011 de l'.1rran1a a lo, toro:,. rnn,últ,;se CE\ 1"-1 Condum,:, ~ondo
XXl--l ··Tekgramas Je VcnustrnM Carran1a.. Cah,; sc1)nlar 4uc Alma,an ror su part.: .:ra
afr:cto a la ncsta taurina. 1\ndrcu. op c11. Cap 1.XYll T1huroncs :- unwn:ra,. no ,ólo peore,
quc los de Acapulco Stn(l más sangutnarill, 4uc lo~ de V,;racn11..
:\ Jo5dina :-.h1g,uel Flores: Introducción a íram:1,co l. \1,idcru· Obras comph•1,1s tle f- ra11C1S('O
/gnawi \/odero /)1sc11rsn.1: 191 /-1913 . '.\k'\ICO Fditur1Jl Clki 2000 l'ág 17
:~ Scgun ,\ndrcu Op Cit. "Recibí la I istta de E1c4uid l'addla. de quien Jamás habia \ab1do
qu.: hubiera andado con los 1.apa11s1a~··, Inglaterra liahia prnt..:gido con Jc~c;iro en Yucatan la
ex1crm111.idora guerra dc castas e 1n1 ad1cndo cada Jia má~ terriiono patrio&gt; c,tende~c hacia
fkhcc. por lo que prct.:nJ1a m\aJir t!l tcrnwrio cuandu prcparab,1 sus conongcntcs para
marchará Chiapas. con la n.::c.:s1&lt;lad inaplaLabk Je conquistar una fracción de lrontcra o del
litoral cn Chiap¡15 ) pro\ccrsc del c:--tcm1r en su lucha contra Carran1a Dicho 1110\ 11111.:nto
armado contra Belice. pru,ocaría su ancxwn a \.lb,irn y aunque la cmprc~a AlmaLan no pudo
llevarla a ckcto. no de,1a de llamar la at.:nc1ó11 el hccho pro1oca11,o contra el gob1ern\l d.:
Carra111a &gt; de hos11hdad a lnglatcrra. lo que hubiera agudi1ado aun mas la situación
internacional de '.\1~:--ico. va dañada por \'1lla en Columbu~. Con~Ltlte~e ,\lbeno Salinas: /.a
e,·¡)(•dic1ón pw1111ra. México. D .r.. Ld1c1one~ 13otas. 1936
~1 Andrtu Op C,r "Una ¡¿mea rnadrugada um lo~ condenados a mul!rtc Alfon~o &gt; Antonio
Santtbáñet. Cómo se realizó el tüs1lamicnto..
28 lbrdem. "rraca,ados .:n San krón1mo. sin noticias del gcnrral !krnanda ~ con ~I enemigo
casi al frente. Fatal prcc1pi1ac1ón"
29 lbidem. ,•lmbt1 del me/o 111¡,ida arboleda cm·,1s lio¡as no lomian los caballos 1· 111 dónde
darles agua Las gentes tenían ,¡11!' exprimrrsc en /11 haca los trapos mo;adn.1·. porque la
!IO\'t:na era constante y la oscuridad com11lew, pero 11/J había charcos \ o podian hacer
lumbre, no lwbia leña seca, se echaro11 u perder rodos los arillos r c1 lo~ 1res días se habían
perdido t0do~ los comesllhles y habia t¡11e comer la came cn111él de 1111esrros caballos y
después la de chango 1·11w /11ego la peor peste. el pá111co. la deses¡,era11:a, eljata/r.1mo. todo
Jo que predisponía al orgamsmo a ser presa de las peores ei((ermedades. llagas en rodo el
cuerpo que secretaban agua lechosa. úlceras en los tobillos, aparic1ó11 en ellas de los
gusanos que no había con que combt111r más q11e con aslillas para u-las ex1raye11do de la

municiones
: desbarrancarse a pi.: por 10,·· -''l)rdo nes. para ca 'r · •
•

que 1mplacablc vigilaba los soleados plan d 1
' seguramentc con d enemi¡¡n
t
salvaba por un míle.rao ) ~-- r~hacs:a. li&gt; ºa~ e
rnS as dd lsimo. Les prometí 4uc s1 10 ;,c

ª~

• • '
' · couena I ccrt T • ·
·
sometido. El ,crdadero milai&gt;ro fue , d ~
· d , ! icaria 4ue por mi orden ~e habian
e
e 1 e1 ,cxo ebil [k ¡0
h ...
centenares. de las mujeres no supe n, de una D.: las ar ·.
. ~ om"r.:s murieron por
las levantaban las mujeres\ algurias carc h h· , '
mas que tiraban los hombres mucha~
.
•
-ª anF .asta .a .sus·. mando,
Una ¡ ,
d
. ·:
Juan
. Prat. iba
. con ocho mese, dt embarazo
· · u, unan1111c la sohc11uJ
d,· ,a1 ,,posa
, .· I' el general
.
y s1 era muJcr se llamara "Nt&gt; u,,,,¡,,cc,· o•,1-- , ·
h b
e uc s1 sa ia con bien
"·' \ s1 era om re --s f · 1:. •
..
.
ahora ha) t-.'o Rcelcccion pero no 1,13, Suf··
E"
u rigio · kcuio . Quizá por eso
)0 lb ·a
.. •
'
. , rag10 · 1&lt;:Cli\O...
' em. En busca de aliados al otro lado d, 1 s·, . M
..
JI lbidem.
'
e ª · icrra adrc
32
/bidem. "Los
JJ Josctin M

hambrca&lt;los pero fog
.
.
·I FI ,
osos_guem11eros. Sol&lt;laderas carranci,tas"
, a , ogu~
orcs. la campana eleC'tora/ d I
.I
.,
Alma:an. C'ontradiclona opos1c1ó11. en proceso
e genelil de d11·1s1011 J11a11 Andre11
34 Ad
OC/1 1..~11111smo
·
JS n reu. ~
general lo opma a.tra,és de sus \fe .
CElli\1
Con&lt;lurne,.
Fondo
, .
de ·Pablo
· mm,as
T
. ..
'j\,flx · "M:rnuscntos
Go · ¡ .. E
ranscripc1011 del dccn:to expedido por Venustiano C
J nza e;,
·n proceso
7
~alacio Nacional. ciudad de Mé.,ico.
arran a el 9 de octubre de 19 l 6 en
Andn:u. Op (11. "Enemigo, lllll\ peliorosos C I O-acababa ,o con¿¡ o él acabab-1 co11m·1·' 1" E"'
. ar os suna cra d ierdadero pelie.ro ,
·
' '
g(
· ntrc otros een eral •s •a
..
Almazán desdi: 1917 a ¡ 910 , ,
.
~ .
' c rranc1~tas que perseguían a
- • en 1,1 Lona norte del pais i:ntr, :-,: , 0 L,,
.
estaban el propio Osuna. Gal indo !\!cocer N r
·
e.' uc,
con ) l arna u 11pas.
Alfredo Ricaut. Benjamín Garza. P~rfirio Go~~á~:rr;tc. Lug~nio Lópc1__ lldefonso Ramos.
segundo de Francisco Murouia
.. odolfo Ciallcgos) Eduardo l lernandez,
Jl

e

.

Josefina Moguel Flores. la ca111pw1a electoral. Op. Cu. En roc~so
lb1dem. Actualmente en proceso un articulo
, • . . p
.
denominado Congreso legir11110 l' d . \qlu, _c srnbo sobre la proclamación que hiLo cl
. .
nr os . e.rtccmos en el 4u, d "i .
.
const11uc1onal al electo general de di, ¡010- 1
, d
.
c ce aro prcsu.kntc
;9
•
.
~ n uan "n reu Almazan
Andrcu. Op. C11. Opma a ~u juicio que cl Constitu1 ·n
.: .
.
rcv1rn la república central de Busta"1·111t • d, ,·,
\ . e te srna solamrnte una farsa para
' " ' c) e .:,&lt;lnta, nna.
J&amp;

carne viva ..
Asimismo. Alma7án menciona en "l/0111e11a¡e a las mu;ert'5 que en el desastre de
Chiapas se portaron con 1111a abnegación _1 mlentía asombrosas". que salió el 14 de
septiembre de 1916. de Santa Maria de Chimalara para cru1ar la ,ierra:
co11 n11/ qu1111e1110s hombres, 1resc1en1as m11¡aes pdeadoras mucha.1 de ellas y
dos mil caballos Dt!sde esa noche nos l!01·1ó consra111eme111e por 111contables
días: ya q11e 110 se pudo hacer !llmbre, deba1u Je/ ag11a 110 había para beber: en
/os cardones de la sierra donde pasaban die:. caballos 110 podÍCln pasar más por
los 01racaderos que se lwcw11 en esa tierra 1·egewl l'lrgc11. 110 hubo que comer
más q11e carne de caballo cruda pnmero 1 desp11és, ;came de chango.'. seis
111gen1eros con brújula nunca p11d1ero11 decirme dónde quedaba el nol'le. pero ni
s1q1J1era me e111mdía11 lo que les preg11ntaba: empe:ó la gente a e11fermarse, a
s111cidarse
Decidí ordénar la desbandada autorizando a todo, mis subordinado, a tirar armas )'

832

8.13

�ANÁLISIS HI STO RIOGRÁFIC O
SOBRE LAS CAUSAS QUE PERMITIERON LA ACUMULACIÓN DE
CAPITAL Y EL DESARRO LLO ECONÓMICO E ' LA URBE
REG!OMO NTANA
Lic. M:iría Concepción H inojos.1 Vclasco

En la tradición judaica, la Biblia considera el trabajo como un
castigo al hombre por haber pecado cuando comió la fruta
prohibida. Sin embargo, en la repúb lica, y aún eJl gr:in pa rte del
mundo, el Estado de Nuevo León se distingue como una entidad
donde el trabajo es un va lor reconocido y practicado.
El trabajo, y por ranro la economía, se iniciaron en el planera,
desde el momento en que los seres humanos abandonaron los
árboles y se convirtieron en recolectores y cazadores. Más carde,
cuando se ll egó a la etapa conocida como pa leolítico inferior,
donde los individuos ya llevaban vida en familia, comenzó,
además, la división c:lel trabajo.
En esa época, las mu jeres cultivaban la tierra y domesticaron
los primeros an imales. Los hombres dedicaban su esfuerzo a la
cacería. Debieron pasar muchos siglos antts del siguiente período
económico. Al poder obtener cosechas superiores a lo requerido
para la alimentación prim aria prop ia de la fam ilia y de la tribu,
encontraron venraja en imercambiar con habitantes de las
regiones cercanas, y así lograron consum ir una rnayor variedad &lt;le
productos.
De ahí conrinuó la evolución, aparece l.1 vid,1 comercial
formal y el inrercambio con dinero, y;i con una civil ización
avanzada. En esr:i época el hombre descubre y esrab lece, las
8.35

�. .
tras muchos muchísimos
5
d Al, final v como
P rimer.1s 1nJu rr1as que permJ[leron,d ¡'
l
greso e mun º·
' siglos, el acelera d o :' Jctua pro fi
.
la cu-ti ha alcrnzad.o
~ lario.
.
a h' ecapa 1nanc1era,
. '
coro
se: lleo-i
ü'
nue'.)tra er,nda&lt;l en ésre momenLo.. d mere.ido· la producción de
Son bs etapas de la econom1a e ., .
.
.
1·
..
,
l.1
cranstormac1on
de
los
pnrneros
y
insumos, la comercia 11.ac1on,
como úlunu, la financier~.
.
canos eras h.1ber acumulado
Es fama general que os reg10_mon desde la segunda mirad del
. l
1. mponances comerc1ances
capHa como
. d d I • 1 XIX inician una nueva
. l XVII hasta la primera nrna
e s1g o
'
d
. d d
s1g o
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. 1·
. , a parcir de la segun ,l mna
e
erapa la de la in ustria ,~ac1011 . d del siglo XX. Es entonces
dicho siglo Y haS t a la pr1~lera mita
·
,
la ventaJ·a en ser
. . n , (·o diremos conocieron.' ,
cuan dO adquir1ero
trabajadores cécnicos m:~nuales. la ido del valor ahorro, heredada
Continuaron ademas, con
11 '
. , de una manera
de los primeros pobladores, aque os que v1v1an . d
época
d 5
. aceprada aún por quienes, a parra e esa .
,
muy mo e c.-1, Y ' . '
I·
•¿ d Estos nuevos habitantes
. . .
'c:c1ndarse en .1 e1H1 J .
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pnnc1piaron a ,l\
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.
lleoaban atraídos por a
.
de los Esta os vecinos,
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provenientes
b . casas ¡)ara su ami 1a,
. . .d d d
t ar un me¡or era a¡o,
rae, 1t a
e encon r..
do ello ofrecido por las prime ras
escuelas para 5 us hqos, ro
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. · lograban meJorar e n,vc:
51
indusu1as oca es, ª
,
_,
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..
..
.
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Nuevo Leon es conoc1
,
famd1as. Gracias a esro,
d I Est~dos puncales del pa1s en
·¿ d
l 1enos uno e os
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ser l:i ent1 a , o ª. n
.
. d la carenciJ de recursos
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generac1on
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y poca la gan,1 e1 t.1, t:i.
h d·1cho en líneas anterio.res,
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¡ roo como se a
permanente. in _em )a o , d
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. 1tr1buvc gran emen
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1a reg1on
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. , En ocasiones bast,1 se iga,
N ac1on.
leonesa p.na que sus
l cmpreSJ como nuevo
'
.
reconozca a a
d .
. dos en el resto de l.i n.1ción y aun
produccos sean bu~ca os: acep1,1

Primarios básicos.

en el extranjero
_
.
_ &lt;l
r)tabkt.ió el N uevo
Al . bien ·se enfn:nlJrLl, cuan o se
rnr,1 , ' '¿
~ h ,v1erropolirnna Ciud.1d dl'. Moneen?
Reino de Leon Y espue_s i ' :l
f' icos; . H.ibría carencia
.
blcma de l:i ra e e recursos ,~
. &lt;
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el mismo pro
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,
,·,· asc 7 Jt: pro uccos
1 1
de agua, mala ag~irn_lrnr_a, p¡°ca a~ ':~~
~Jn~;~'5• tan ded icados Y
minerales? Ademas, ~serun o~ 1 º

~c~;

¡..: $(1

afectos a la cultura del trabajo y fueron los creadores de la riqueza
del Nuevo León, la nacida .1 parcir Je l.1 mitad del siglo XJX y el
XX? ,Sería normal para los españoles, o los hijos de los hispanos
peninsulares, establecidos en los primeros tiempos del Moncerrey
virreinal , considerar el trabajo manual, cómo digno de ellos?
No es posible:, pues desde prácticamente el principio de lo que
más tarde fue el reino español. al trabajo manual se le considerab,1
de "gente de poca monta". Los nobles hispanos, el hombre, no se
ocupaban de trabajos manuales. Desde su nacimiento su vida se
centraba en ir a la guerra, ser religiosos o estudiosos de la
literacura.
Los hijos varones de los ricos y grandes burgueses, podían
educar a sus hijos para ser médicos, escribanos, contadores,
abogados, joyeros, oficios considerados propios de burgueses, pero
no de los nobles o "hijod.dgo". Hay que recordar que en aquellos
tiempos, las muje:·es sólo nacían para ser esposas o religiosas, pero
no cenían oportunidad &lt;le adquirir insrrucción, la cual se reservaba
para los varones o denrro de los clau~cros religiosos.
Los grandes comerciantes distinguidos, aquel los que
compraban o vendían cargas de los b:ircos recién llegados de
América o cosechas complccas de regiones empobrecidas por la
guerra, igual que los burgueses, no podían o por mejor decir, no
debían permirir que sus hijos varones
fuesen agricultores
manuales , sasrr~s, zapareros, carpinteros, rnaranccro~, albañiles, o
cenderos.
Cualquier hi jo de España que se sint iera, o qui~icra llegar a
ser "hijodalgo", incluso muchos de ellos dcscendic:ntc~ de simples
campesinos, pero de.scosos de subir en la escala soci.d, pJra logrJr
ingresar a esra categorL1, dcberia dcmosrrar su v;ilí.1 panicipan&lt;lo
en alguna guerra, oficio muy· discíngui&lt;lo, ,1dcm.ís ,er cristia no
viejo y buscar la limpieza de sangre para probar, a m;Í\ de algunas
cos:is sobre sus :lntep.1~.1dos, no h.iher
tf.lh.ljadc, en ofitim
manuales.
Las mujeres, l.1~ hij.is de lo, gr.111Jes hurr,unl'.'&gt; ~· neo~
comercian res, rccihí,111 un:i c.1pa de cullur:i y ,uf"icirnte irVitrucción
como para convertiVil'. c11 oc;isioncs, en l'Spos.1~ Je cmpohrcciJm
nobl es a guienc, t:l!.1,, con rn dore, Jorah.111 de nuno rn,
blasones.

�La península ibérica, aún anees de la época de la invasión
árabe estuvo en constante guerra: ibéricos , celtas, romanos, godos,
· · dos y demás tribus- bárbaras provenientes
del norte
v1s1go
.
,
germánico, asolaron el territorio durante ~rnchos siglos. Oespues,
la lucha , durante 800 años, fue concra los arabes, y al fin, ya como
un solo reino y bajo el mando de Carlos de Habsburgo, I de
España y V del Sacro Imperio Ro1:1:n?, la guerra de la
Esmascalda, donde lo más granado del e¡ercno h ispano, lucha en
el terrirorio llamado más tarde, AlemaP.ia. Al llegar al poder los
Austria, cont in üan en su papel de invasores, ~uerrean contra
prácucamente coda Europa en su deseo de c~nqu1srar, .º. retener,
los Países Bajos, largas batallas donde quienes pamc1pan, se
convertían en "hijodalgo".
En esa misma época, el ir a América en busca de fortuna, - la
cual en la mayor parte de las ocasiones, lograban- aquellos
españoles segundones, valientes, aventureros, con cu ltura_, . o
burgueses con conocim ientos, al menos sab1an leer, escrtblf,
conocían las Escrituras y algo a los griegos clásicos, se converrían
en "hijodalgo", por el simple hecho de cruzar el o~éano. Por ello
no podían ser trabajadores manuales, estaban o~ligados a tener
esclavos, sirvientes o encomiendas para . este npo de. _labores,
a-quella que prod uce la primaria riqueza bás1c~ de una nac1on.
Cont rariamente acontecía con los em1grances a las crece
ias in glesas, donde los recié n llegados acostumbraban
co lo n
. · d
semb rar, cuidar su ganado y aún construir sus v1v1en as con sus
propias manos. &lt;Sería por la falta Je apoyo Je los naturales de la
región, pues debido a su bravura no permicían ser tomados co mo
esclavos? ·O acaso el cosco y manute nción de los pocos esclavos
negros no\edicuaba como para utilizarlos en esce [lpo _de labores?
Aún podría ser una tercera causa. Entre esrns emigrantes, por
tratarse de procescantes, exiscÍJ una cultura
rrabaJO donde, _Yª
en esa época, se le reconocía como un valor, qu1ent.:s se c~~veruan
en ricos, eran los amados por Dios , mientras en el cacolic1smo , el
reino de D ios es el de los pobres. Adcmjs no hay que o_lv1dar la
falta de poblaciones en las colonias inglesas, a d1ferenc1a de las
grandes ciudades de los virreinatos espa11oles.
..
. ,
A los pocos años de la conqu ista y c,1ída ~e I enochurlan e 1:
manos de nucscros antepasados ~sp,1óoles, casi d~ 1nme~ 1.1ro, l~l
m;Ís audaces exploradores cmp1e-¿.1n sus rccorr1&lt;los dt:nlro d

Jd

8.38

llamado arco de l.1 Gr.rn Chichimeca, cicrr.1 que se enconcrab,1
hacia el norte de Li CiuJ,1d de México. Van en büsgueJa de
nuevas fuentes de riqueza, la cual, por aquel entonces, descansaba
además de en los minerales , en la ganadería y en b agricu ltura,
crabajada por los indios encomendados, mano de obra barau.
Estos indios encomendados también labor:iban en las minas,
don de eran pdcricameme esclavos, muy diferente a la ic.lc-a
primaria cuando se establecieron las cncom,iendas.
Tamaulipas, p,irtc del Nuevo Reino de León, fue descub ierto
muy pronto. En 1521, un año después de la caída de México
T enochcidán. el propio Hernán Canés y Nuóo Je Guzmán
desem barcan en lo que más tarde fue la provincia de Pánuco.
Posteri ormente, algunos hispanos inic iaron el recorrido por estos
inhóspiros sicios en 1527, cuando Sancho de Caniego penecra con
una expedición al nonc del río de Las Palmas a la cacería de
piezas, de indígenas que vendían como esclavos a los hacendados
hispanos. En 1527, ya habían llegado a b ciudad de México,
rumores sobre la existencia de oro y sobre codo, plar:i en la reg ión
del no rte.
La primera visita documentada de un español a lo que fueron
más tarde las Provincias de Oriente, fue cuando en 1529, Antonio
Sotelo de Beranzos, envía, direcwnente al emperador Carlos I de
España, un informe sobre la enrrada del comendador Anronio de
Barrios a territorios, por aquellos años aün desconocidos, los
cuales se enconrraban a "150 leguas de Pfouco". Ahí se informa,
haber enco nc rado plata en una sicrL1, la cual se cree pudiera ser la
de Cerralvo, y asegura alcanzaron a disti ngutr humo de alguna
població n indígena.
En ese tiempo aún cuando ya se consignab.1 extrema la fiereza
de las cri bus loca les, los espaf1oles eran recibidos como encmioos y
hechos prisioneros, ca l como lo da a conocer el cronista A.lvar
Núñez Cabeza de Vaca, quien, acompañado de Alonso del Castillo
Andrés Do rantes y de un esclavo negro llamado EscebJni!lo,
estuviero n prisioneros de los indígenas en Florida durance varios
años , sin embargo con gran habilidad , lograron convencerlos de
que eran dioses y podían efecruar curas y milagro~, como resucitar
a los muertos.
_Bajo esta tesis , se liberan y emprenden un viaje de b Florida
hacia el mar del sur, a lo que hoy es Sinaloa y de acuerdo a su
839

�·1rine:-.1r:o. ~,ieben haber cruz.ido por esras ti..:rras, como Ja a
conou::r cr. ~u ocriro, ~ üi'lez Cabeza de Vaca. En 1536, conocen
el terricoriu que más carde se convirtió en c.! Nuevo Rein 0_ de
León, h:ibttJdo por los chich,mecas. El nombre genenco,
despccll\'O con 1._arácrer peyoracivo, era _dado por los cu_lcos
inJíoenJ'i de mesoamérica del centro del aluplano, a las aguerridas
rrib~~ nónudas del non..:, en el sentido de /)ljo de perro, o indio
1

desnudo.
Bajo nea clasifioción se engloba a un n_umero.so grup~ de
cazadores ,. recolectores nómadas de Ar1doamenca, rnbus
zt1raclnclinn°rcas, pa recidas entre sí pero con diferentes lenguajes,
coscumbrv,, cultura y con diversidad de nombres, pe ro todos
ellos, correspond ientes a la civi!i-t.ación nahual_c~ca.
Alaunas Je esta\ tribus 1ndígcn:i.s, se movil izaban dentro de la
cultura~ de los coahuiltécos-kr1ra11k11wrz, carr111c /:rna cotomrznes o
comecrudos del grupo siux-hok,rno, quienes poblaron pdcr icamcn ce
Li rotalid 3 d ele lo que hoy es Nuevo León con excepció~ del sur de
la en tidad, donde habiraban o ingresaban, los cua11ch1chdes ele la
famil ia Hokana del grupo Kt1rankawano, y
al oriente, lo s

Truna11lip,1.
Cuando se d ice que h:ibi caban o ingresa?an al
de .l~ que
hov es Nuevo León, lo h.tcían tras sol1cHar :1uronzac1on de
qu.ienes ocup:1ban esas rierras. Los narurales tenían ll~ sen_cido de
rcspero muy especial. Si deseaban '. r en busca ~e algun a_l1menco,
nopales, runas o cace ría de an1 males, ped1an pe:m1so p~ra
acercarse a cerritorios que no eran de ellos. ¿Que pensanan
cuando rras la llegada de los españoles, éstos no can sólo reco rrían
sus tierras sin su autorización, sino las lOmaban como de su
propiedad incluyéndolos a el los y sus familias~ No lo sabe mos,
carecemos de documentación al rcspecco.
En el travccto de :-lúñez Cahez,1 de Vaca y sus compa ñeros,
muy posiblc~ence c.:rmaron por lo que hoy es, el_Estado de Nuevo
Leó n , al menos eso se deceua analizando la cron10 y los relatos de
su recorrido, donde infor111,1 sobre si[ios que ,1ún hoy puede n ser
identificados. Muy posibkmente conoció \.1 región cerca na a
Mo nterrey, lo que hoy es Apodac.1.
En su escrito da a conocer que divisó hasc.1 100 cJsas, lo cual
.
· l J 1, ' de
permite pens,1r que se tr:naha de un,1_ lOllH!lllt .1 le mas
3
quinirncos individuos, puJíl'.nJo haber s1&lt;lu en un lug.u cercano

sur

)oíl¡{)

las márgenes
del río
.
. Salinas · Encontró , en lo que ¡1oy es
Tamaul1pas, asentam1encos escableci&lt;los, ,1sí los llama, de grupos
de chozas ~n
airo de alguna de lds sierras de la J'amaholzpa,
don?~ los 1nd1genas como tribu, habitaban permanentemente en
famil ia, aun cuando sin gob ierno alguno.
C o n tinúa informando: los amis~osos (?) indígenas escablecidos
en la margen de lo que suponemos es el río Salinas, le d ieron a
conocer que en lo a_lto de la sierra, exist ían poblados mucho más
numerosos.. ,Pretendieron llevarlos hacia al lá, sin e m bargo, N unez
·tal vez tem10 una emboscada y evicó acercarse.
, Si co nsider~mos, como afir man los croniscas de la época, el
numero de habnantcs en cad:i choza era de siete a di'ez p erso nas,
en cad a uno de los lugares detectados , habitaban cerca de mil
indígen as. Es poc? proba~le, por que esa gran cant idad de
person as con. necesidades
alimenticias y de vivienda, , los ob]'1gar1' a
. .
a tener una 1nc1p1ence economía , similar a la de los pr1n1eros
·
seres
humanos sedentarios de la época paleolítica inferior, con división
de trabajo, aún cuando esto si lo c.:onsignan los cronistas. Los
hombres
cazaban, las mu¡·eres hacÍ'ln
el resto
de ]as 1a bores
. .
,
,
1nd1spe nsable para la vida diaria.
. ~uy posiblemente, por la información q ue hemos recibido,
consi de ramos que los habitantes de esras ciaras, vivían en forma
~ú_n_más primi_riva que quienes recorrieron las planicies de África~
in_1c10s de la historia, ahí, al menos sembraban los más elerm:nrales
alimentos _para su subsisrencia, se acompañ,lban, además, de
algunos animales que y.1 h.ibían logrado domesLicar. Sin cmbaroo
entre n uestros aborigcnes,
,
hasta la fecha en el arco de [~ G' rt&gt; ,
Ch. h.
··
an
_1c 1meca, no_ se ha loc1liz,Hlo información ;tlguna sobre
animales
domesucados, 'v su a{Yriculrnra
en ¡oJo c-iso
· 11 .0 • •
. · j
t&gt;
'
• 51
l bü ,l
ex1St_1r a guna , cr,1 de mínimas proporciones.
"'
. fa~ vez fuc'.a debido a no ser necesario para su sobrevivcn(ia,
dispo n1an Je al1rncnto~ y_ .111imaks a l.1 mano. \ro h,1~, que ol\'íd.n
que los hombres de Ll'&gt; tr1hu.., locales er,111 cnadorc.'&gt; mu\· oitoS(JS
Ad e mas,
' el J1ech o de c:i m b i.1 r en form ,1 co m t.111 te J ~ v \ ;en J , . ,- ú ·
1
1 1 11
cuando fuera [an sólo C.'&gt;t,1cion.tl. -cn 1nvinno c:n ,tl(,:111 ~itio
s~guramenre mis ,1hrig,1Jo, y en \'eran o en otro d t Cc1 :r1t1:- le,
dificultaba el tener siembr.ts ,. ,1nim.ilc,.
·
, Sus chozas la., lna11r,1b.1.11 con v.trios p,d(1\ corr.1d,1~ lk .ilgt'rn
arbol , ent rccru?.ado\ c11 h p1111c.1 y cuhicrrw. con p.q.1 p.ir.i f'nr;n,u

!º

,~., 1

�una especie de conos. Erirn c~t.1, h.1h1t.1uo111:~ un_o m_.Í\ pri111ic1v'.1\
q ue Lis paleolír ic.1s afric.111,1,. No obsc.1ntc eqo 11'.1pl1i..:Jb.1 1r.1b.1¡u
p.ir.. sobrevivir. No ccni.1n l.1 idc,1 Je con:.t'n';H lfl~UlllO) p.11 11 ti
fucuro de ellos o de sus FJmilias, .1lgo de lo l7t1e los ,ILllSJb.1n lll~
españoles.
.
_
,
Es ras viviendas. informa el cron1~t.1 Alonso de Lcon en ~u
historia del N ucvo Reino de l.con, se cong1eg:1ban en r.1nchcri,1s,
que la mJ.yor parre de dla.s cont.ib.rn c~n quince t.hoza~ ,tlint,1das
0 d ispuestas en form.1 de media luna. Su~ choz.i~ lJs fornub,in de
zacare O ca rrirn en form.1 Je campana, con una lumbre en el
cenrro. No obsc.tt n te, como se dice en pirr.1fo anraior, era una
economía muy preciri.1 y sumamente dificil._ pt:ro. ~mplicaba
rrabajo, ral vez po r esco no deberían de haber sido cal 1hcados de
"flojos y holgaz.111cs··.
.
,
Su alimenc,1ción parecía a los espaüolcs del siglo XV! l y XVIII
no ran sólo poco vari.1da, sino h,1sra inmun.da . _Consumían
víboras, ratones de campo :,· ro J a clast: Je al1n1.1n.1s. _Mas de
ac uerJo a los cánones acrnales, recibírn 10do upo de
carbohidraros. calorías, minerales, y vitaminas requeridas.
En vera110 se alimcn1ab1n de nopales, ílor de cu na y runas
cocidas en barbacoa, cuando tiern.1s. J\.Ltduras las ucilizaban
secándo las al sol como pasas. Las vainas del mezquire, cua ndo
ciernas, bs masticaban, una vez secas , las molía n en los morcer~s
para obrener harina mezquitanut!, cornida de muy_ gra~ sustancr,1
caliente y seca, hacerlos engordar en ese tiempo. El origen d e la
palabra ·mezquitamal es nauha, lo cual nos indica de do nde
provenían sus lenguajes.
. ,
.
En el invierno ,;,, alimento cons1st1a en d uerno centro de la
lechugui ll.1, la cual requería un coc ímienro duran~e dos días Y dos
noches en los foi;ones, la llamaba n nezcale. Ademas, preparaban el
corazón de las p~encas igualmen te en ba:bacoa, si_n desca rtar ~ue
se aliment.ibrn del maguey, la anacahu1ra, mandioca, calab ac1ta,
chilacavote, nueces, maguacara, fríjol. trigo silvestre y chile.
To.das estas y algunas orras planeas alimenticias crecían en
form,1 n.1tura\ y s~ loc~alizab.111 en aquel entonces, a rodo lo !_argo_ Y
ancho del Estado. Posiblemente sembraban algo de ma1z., Sin
embargo ran sólo rencmos como información las p rnrnras
los cuales, al ser inter p retados por los
ru pesr res Y 1os Perrogl1fos,
__,

arqueólogos, dan a conocer que pudieran ser mapa~ dondL· se
ind icab,111 los m&lt;:jo res sirios para la c.iz,1 v la :.iemb1a.
Aquell.is tribus t¡ue v1v1.111 cerca de ,los r1os Jisponí.rn de orr.1
gran f~enre ,1l1memicia. Com ían pescado, r por rnpuesro los
langosrrnos muy abundantes en muchos de lo~ ríos del área,
desaparecidos en el Estado tan tarde como en la segunda mnaJ
del siglo XX.
Eran diestros pescado res y tal vez para refrescarse en los
cálidos veranos, ~costumbraban nada r en los ríos, algo q ue
muchos de los hispanos no sabían hacer y no comp re ndían.
Cono cían la cu lrnr,1 del agua, pues como se ha mencionado,
poseían u na gran habilidaJ como pesca&lt;lore~ y usab.rn diferentes
form as para atrapar los peces. Tejian una especie de redes para su
cap_rura y por la_ noche, los de~lumbrabrn con anrorchas para
obl 1garl os a refugiarse en las cuevas, un.1 vez .1hí, los e,,rraían, en
ocasiones aún con las manos.
Urilizab:111 también ílechas, y obtenían de los poblados ríos:
robálos, mojarras, b,1gres. catines, besugos a más de algunos
mol uscos y camarones de agua dulce. Estos
alimenros los
tra nsporraban en un:.i red tej ida entre dos pa los &lt;lclgados que
llamaba n cacaxtle. Su alimenración incluí.1 di,·ersos ripo~ de carne
la cual obrrnían de la caza: coneJos, liebres, venados, rejones,
mapaches, comadrejas, arm,1di ll o!&gt;, dacuaches, rapires, casto res,
ratón de campo, cu lebras, víboras, perrito de bs praderas, .trdillas.
con lo q ue completaban su alimentación, por ranro puede
considerarse rclarivamer.re bala nceada.
. Aprovechaba n las abundanrcs aves de la región: p:nos, ocas,
pichones , palomas, cóconos, codornices, perdices, lo exrr.liio es
que ~o hayan tratado de domesticarlos, o :d menos ninguno de los
cronistas d e la época lo consigna. Tenían los ind ioenas ( ·acaso por
J'
. , ')
o
&lt;
su a 1men t ac1on. una gran fuer7..l y agilidad l.1 cual llanuba
mucho la atención de Alonso de León. Son graneles cazttdores y

cuando salen

110

dejan cosa

/IÚ)(/.

Corren como un uenado.

-

Excelentes en la elaboración de puntas de flechas, las usab:1n
no ~an sólo p~ra b g_uerra, sino p:ira cazar los anim,iles que les
serv1an,. ad_em;-is ele al1menro, para cubrirse con Lls pieles en los
crudos 1nv1ernos. Los hombres las u~aban para cubrirse como ~¡
fuer a la capa de San Juan I3a11tisca, sobre uno de los hombros y les
caía hasta el muslo. Las mujeres, llevaban, en 1~ parre posreridr de
843

�su cuerpo , pieles de venado en invierno y verano. La parte frontdl
co n un faldín de z.acate.
El uso de pieles indica trabajo manual. Requerían al meno~ un
mínimo cr.1tamiento, muy posiblemente tan sólo el usual en l:i
etapa paleolítica, cuando, después de desollada la piel. la
masticaban para ablandarla. No se tiene informes del uso del
salirre para co nservarl a por m:ís tiempo, tal vez por la abundancia
de los animales de donde provenían, no tenían necesidad de su
co nservación, posiblemente les era más sencillo cazarlos que
cunirlos.
Te1ían también tiras de piel de conejo co mo vestimenta para
los homb res, en los fríos días de invierno, el resto del año andaban
desnudos y si acaso, con unas teuas de cue ro , las cuales no
necesit ab ,1n elaboración, tan sólo tomaban un pedazo de piel de
cualquier animal, y daban media forma de pie , lo fijab a n con tiras
de cuero o de lechuguilla y les servían para evitar las espin,1s.
Pero su rrabajo iba más alhí. de la vivienda y la alimentación, y
aun cuando, como ya se lu dicho , los hombres andaban desnudos
y las mujeres co n faldillas de zacate cremado, esto úhimo requería
que ellas dedicaran tiempo y esfuerzo a su vescido. sin o lvidar la
ca ntidad de líneas pintadas con las que adornaban rodo el cuerpo
y la cabeu, diferentes para cada una de las tribus .
La fabricación de los arcos y flechas ameritaba gran trabaj o
debido a que usaban raíz. de mezquite para el arco. La cuerda
estaba hecha de lechuguilla, las fle chas de carrizo delgado , y para
endurecerlo lo quemaban al fuego. Las puntas de &lt;liferenres
camaños y piedras calladas. Algunas, las de hachas y la112as, muy
roscamence, otras, pequeñas, con gran adorno y de un cipo de
piedra dura, en especial las urilii.adas como arpones o para la
guerra.
Cieno que tenían una gran facilidad y habilidad para c:dlar la
p iedra y convertirla en hachas o punta &lt;le flecha, pero codo llevaba
tiempo y por s upuesro trabajo, aún para sacar J.delanre su
economía de subsistencia, roralmencc paleolític,1, cua ndo los
cronistas de la época, los califi caran de glotones, epicúreos, flojos y
holgazanes, hay que considerar que dicha calificación proviene de
la cultura de ese enconces, barroci. hispana y renacenrista
europea.

N o exis te constancia de
d
.,
algo deben de haber ciaba Jpro ~ccron para inrercambio n
h
ra o aun e f
' 1as
an en co ntrado en alounos d,e I
n orma muy precaria. Se
ralladas en concha .,, orro
o tipo
.
os escasos encierro ~.
· cuencas
.
de .td
son de la regi ón. Si rec·b,
l
ornos co n elementos q
N
h
t tan a go debían d
ue no
o
a dado a conocer s1· en'" 1'
' ! . e entregar orru artículo
M
1-. •
os u cim
•
•
en rna, ,..,_ L., también había e .
. os enucrros c:nconrraJos
Hay que co nsiderar l . x1srenc1a de algün adorno.
, .
e ttempo .
d
cron1cas. En d siglo XVII I
c~an o se escribieron las
·, europea , de
educac1on
,, os cron1
sras ¡1J b'tan rccib'd
1a
esa epoca
y
1 o
narnra les d e la reaión
, ' .r , 6
por
::,
,a pesar d e qL·e
- branco f)ara ello s, los
para so.brevivir ' .,. muy ~1m1
_. 1ar a ¡ 1 ' de ra¡ ª/ª 'ban en fo rma co nunua
.
pro d uc1r para inrerca~bio
1 ,
. ,1s tri us pal eolíticas al
.
' no o cons1de b
'
no
recién llegados ;
I
ra an rraba¡·o.
Los
d
, ,gua qw 5
parre . e su tiempo a guerrear ci:n~s an,ep a_sados, dedicaban gran
posesiones, cu:rndo
no esta ban ocupad
' en ddensa
de sus
- y
.
.
. fomil'
·
1as
venra , sus hac1enJas o esta ne,· 's E I os en rr por piezas par,1 su
XIX
· ,a l.i imperiosa
•
'necesidad
- '' - n da reg
' aun
, en trado el sigl o
-' ' ex1~u
d ion,
guerra viva. Los atanues P .
de efenderse, era un luoar~de
t.
,
' rrrnero e las 'b
terra, Y mis tarde 1 ¡ .
· rrt us narn rales ¿,.,o'-- es ta
61. b
ce o~ ap ·1ch
? iga an los habi t an res de e . , es y comanches del none
lucha ' d-e Io concr;irio no huhien
SC,l zo na a esra
'
. d._
r en conqanre pié de
nece:ar10 pua la se¡,;undJ crap;, J'.. ~o ~Jo llo~ecer el comercio, r;in
3
El gobierno Es _ l
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e'-ononta.
"
n,1no
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I
d'1,·1..
entre Esp.tn.1
- ,. Po,nw.11
r
' ord· · Ja
s·ón
de ¡as nuevas Cttrras
.
1
149"J, al poco · riempoto de su ena
,l por el p
i, . L
ªP· ,&gt;\j• ejandro VI en
Tratado de Tordeci llas b,,, ··lt cl~cu_llfln_rn:nrn y for malizada en el
de
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' .. ''". ,l i n r r, 't ,,. . . . l
stues
que se reconoció su c.1 liJ1d. ~'.~·ruon ( e los narur,1les
se es cons1der,1 simples 1111· ]
,
e personas. Al princip1·0
·
¡
· nu es no r 1 ·
1
mmorhta . Tras ardu,h di~cu,iones s . 11, c'.on~ es. carentes de alma
seres umanos, ingenuos \LI1 ·11 1 e: ego ,¡ J conclu sión: si er:rn
, J
..
· . ~ .o, : 11..1 'Ice1J!•u _;,; ¡l't1¡1•s.
·
·
un e,nut'.s d ·I
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c: fLLt1110ci:111c11rn J..
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anos con ,tlm,l 1nm ir1 I · I
. '- ~ti c.1l 1J.1d de serc:,
1
co mo se J to
- por ll.1mc11 !os' ·rn
· · la· ~-,u n .•- 1111,lll º'&gt; s_.1 1v,1¡&lt;:,
· i1rnccnce,,
enconrrab:1n al m ismo n1n:I co _uror,1 n.:11.lll'!Hl\(:1, \L pc11s,1h I se
ranro re
,
t:n n ~c1t1\·u de · ' ·
·¿· 9ucr1.1n se ll's proret:ic; ll: 11 l11 1n o, pl't¡Ucno,, por
" ·. •J .¡-.or11r1
·
. j • t: 1l is 1111\1110).
Por l'~to
dec1 1ó h, coro n.1 es;);11íol...I lJ'
menraks .
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d ' '. ' tn cap.iL.e\ Je !t&gt;m,tr u11·1 d .
,
_r ..t.1\l' ~.e n1e11on:&lt;;
ebcnan de q ucdar haju l.1 [ U(&lt;.:l:i. J/¡'sro_n_. ,lllll l'll )ti brnctJLÍO,

s:

e

u, t,¡1,111olc,, ~l'

In

IlL'"\)
::-,

l,1

�libercad de disponer de su:, pl'.r,011.1, y p.11,1 su prnpio hten, Jdlt.lll
'. • ,
·,1 1)\ ' conqu1,t.1dore\,
qu1e11n
ser encamen dados [ tSll..111\llHe,
·
••
supucscamente los crisrianiL.iri.1n y bmc.irí.111 Li \,tlv.1L10tl de )ll\
alm,1s.
.¡
!
Si lo vemos v consiJerlmO~ 1..011 ojo'&gt; .1cru.1k~ y tKCll en1.1 es,
no parece norm,~1 enucg_u pt'~so11.1s '.1 n,1Jic. ~in -~mb,'1rgo, _c)t.l
·,
rrn sólo de b1L·no sino mas gr.1, e .1un, dt: los
aprop1ac1on no •
,~
J 1 ~
1. ·
1 ..,¡ lJ,, .... c·uerdo .i l.1s kvt's
v onone~ e. 1,1 cpoo,
.
.
h lOiranres, .1 cu .. , i... .,
i
¡os europeos J~c hs
roGos
, . Ji(erenrcs n. •1ciones conqu1~udores o
1, nL1e,·1s
co 10111· zad ores de 1•,
'· rie1rh
· ' con)1d-:rab,in n.1nir.1l.
¡ !
Ahor:i bien, como disculpa. luy que recordar que cn e ,tg o
XVI v XVII, erl coscumbre conur en nombn.: del l~ty y de l_) ios,
codo ' ro que esrah.1 a su ,1k,111 cc, sin _imp~nar qu1c::n _o _qu_ic:_n cs
.
·J
or siolos !os pron1eL.1nos
o usulructuanos,
1
o
'
·
,
.
d
l1u b 1esen s1 o p
· 1 . d
n h entrega a los nJcurJle~ de l.i rcgton 111volucr.1. a.
111c uyen o, t' ,
, ''
·
,
.
~- , . ¡
1. · ,
e
· .. 0 l ll \'c:Z se-1 mt¡or decir .wrn1110, ,1 goo1crno
1.;,sro
per1111t10,
•
'
.,
~
d
espaílOI dar a los conquistadores, p.ira su salvac1on, Lis almas e
los salvajes inoccnces.
.,
_ .
En el caso de !os espaúolcs , donde con exccpc1on dt los 1nd10s
r!axcalrecas a quienes, por el apoyo ocorg:1do a los _conqumado res
•
los aztecas· del México-Tenoch(llan,
en 1a l uc ha contra
. . . ·v .aquellos
,
¡
·
¿·
d
caf1'dad que aceptaron h cr1sttan11.ac1on, os
orros zn 10s e
·
d
restantes indíaenas no tuvieron la suene de ser por considera os
· d' 'd os libres sino su¡·etos a encomiendas o congregas. La
1n 1v1 u
,
d
1· · ,
l
·
·,
· · c·ial ¡, de l\ev·u haci.1 \a ver da era re 1g1on a os
rnouvaoon 10 1 , "
•
•
naturales indi,1 nos -d catolicismo- no se cumpl1a, la mayor parte
de los encomenderos, c:in só lo buscaban mano de obra barata para
su beneficio, la creación de riqueza .
. .
En el México conquistado, el del centro ~e v1rre1naco _de 1~
N ueva España, va para la segunda mitad del siglo XVI, Fel1~e l
h:ibía ordenado· el fin de las enc~miendas'. con 1~ cual se ev ita~;
los propietarios de haciendas y minas, pudieran disponer de rm.
Je obra práccicarnenrc regalada para la s_iem_b_ra y cu1da~o ~e sus
ganados, pues en !as minas, la res1s¡enc1a f1s1ca de l~s 111d1genas
era muv baja v morían muy pronto, tal vez por la ralta de u(a
alimen;ación , adecuada pues hasta donde . se sa ~e, os
roporcionar a11mencos
encomenderos no eran muy d ados a P
. ,
adecuados a los indígenas crabajadores, ni \es pcrm1c1a1'., corno
lo neces.Hio, si ,lcaso auronzaban a
er:rn e esperarse, que C ;,z.aran
..

d

846

las mu jerc,, dc~pués de rc:rn1111.11 'llt !.1hu1 l'll l.1 .1griudt11r.1 o en l.1
casa del p.nrón, el busl.lr hinb.1,; r r,llLt\.
~
Cu.11H.lo en el Ct.'nrro Je! v1rrei11.1ro pnr 1irdcnn de Fclipc I[,
desap:.1reu:n Lis encomicnd.h . .1qucl los i11 L'1.rnfo1mn. decidieron
emig rar h.1ci.1 el norcc donJe. pL1r :-ll kj,1n1.1, 110 cr,1 ~&lt;.:llLillo
imponer L ley y d orden ~- .1s1 se empczo ,\ pobl.ir m.ís .ill.í dd
Arco de la Gr.111 Chichimeo y se conri11ü,1 con l.1 cdcai,1 de p11'Zds.
en especial parJ su venr.1, en los sitios ricos en mincr.1lcs.
AhoL\ bien, a pesar Je l1.1ber sido c.rnccl.1das las encomiendas.
en las lcjJn,b rierr:1s del Nuevo Reino de León, Felipe 11, continuó
perm ici endo su exisrenci,1, se tr.HabJ de rierr.ls aün no
conquist.1d,b o co lonizad.is, y en su affo de incorpor,1rl:is :1 la
corona, entregaba, a quienes se :isent:ir.in en elbs, no r.rn sólo l.1s
cierras, sino los naturales cn encomiend.1s, :-o-u.ndando, ¡,or
su pues co . el quinto par.1 el rey, aun cuando en much.b oc.ision&lt;.:s.
can sólo era el ccrcio.
Por ello encontr,1mos, así se lee en los Prororn los, como había
encomenderos , ~- aún enromendert1s por derecho propio, lo cu;il en
cierro modo, 110 estaba aucoriz,H.lo, las mujeres no podían tener
encom i~ndas, pero L1 ley, cal parece, que cuando se trataba de
personas de calidad era b:i.scanrc flexible, o como :i.conrccía desde
aquella época, no era difícil ··compr,u" privilegios especiales. En
las provincias de Orienre se permiría a los hispanos habitantes de
la región fronteriza, cuvieran un cieno número de indígenas
encomendados. La pdcrica no desapareció hasta inicios de l siglo
XIX, con la extinción de los indígenas locales y la independencia.
Cuando el lusitano don Luis Cuvajal y de la Cueva, viene por
primera ocasión a L1 Nueva Espai'1a en 1567, ciene la oporrun idad
de compartir su largo vi:ije marítimo, con don Murín En riguc·,
quien venía como virrey, e inici:i una larga y buena amistad. Don
Luis se establece en la provincia de Pfouco, cerca de Tampico
donde en 1568 y en 1573, llega a ser Alcalde . Ahí, en la región de
Pánuco, consrruye una gran estancia, st: dedica a la cría de grn:1do
gracias a la bara¡a mano de obr,1 de los indígenas, quienes le
temían por su bravura, situación no muv usual enrrc los narnrales .
Don Luis, antes &lt;le llcg;1r a la Nueva Esp:iña, ya era un
hombre rico, había traba jado en compañía de uno de sus dos
como conrador en el comercio de esclavos, a quienes capturaban
en las cos¡as de Alrica para lle\'arlos hacia Europa donde los

�vendían, aún a la enemiga Albión, el procestance oro inglés era tan
bueno corno el cat ólico.
Con la venta de estos esclavos y como h ombre rico, ya
establecido en una gran escancia en Pfouco , se: dedica no can sólo
a la ganadería, sino continua. con rn ocupación de hábil y valiente
soldado, y por supuesto, esclavista. Su llegada aún cuando sirve
para pacificar, o al menos tranquilizar a los ya para entonces
bravos indígen:is habitance~ de lo que má~ tarde fue d Nuevo
Reino de León, tiene además la finalidad de continuar con la
c,1cería de piezas para su venra a las ya desJ.utorizadas
encomiendas, pero por la necesidad de mano de obra b.nara, había
una gran demanda. y la oferta no era suficiente.
Carvajal regresa a España en l 578 con una recomendació n
muy amplia del Virrey Enriquez, quien le tenía un gr,111 aprecio
por haber sido excelente como pacificador y haber invertido muy
fuerces canti&lt;hdes &lt;le su propio peculio en beneficio del vi rreinato.
La recornenda&lt;.:ión \e .1bre las pucn:.is del paLicio, y ral vez por
csw, obtiene el brnepláciro del rey felipe ll, quien otorga, en las
famosas Capitulaciones, pcrmtso para descubrir. conquistar,
p,1cificar, &lt;lcsignindolc como primer gobernador, del que será
llamado Nuevo Reino de León.
El temrorio entreg,1do :i don Luis es de enormes
proporciones, 200 legu.1s cu.1drad,1s inLluidos d puerto de
Tampico y Pfouco. Las minas de :V1az.apil hasta el límite de Nueva
(;a\icia y Nueva Vizcay.,. de ,1hí hacia el norte, lo que estd por
descubrir de una mar a otra, que no exceda de 200 legu:is de
lon gitud y otra5 tantas de laurnd. Debido al enorme crnri&lt;lad de
terreno quedan dentro de éste, \o-; Jcrn:iles csr:idos d" T.1maulip:i.s,
1':ucvo León y Cuahuih. Incluso sus lirni res llegaban \1;1sta Cela.ya,
en Guan.ijuaro, aún cuando don Luis no tomó posesión de esta
población, y ¡1or tanto regrt'..'&gt;a, más r,1rde, ;ti virrcin,no de la
Nueva l-.spaiiJ.
Además penenccc .1 C'itC NU1:vo Reino, g,r111 ~une de
Zacacecas, Durango. S,111 Lui s Poto~í. Nay,irit, Sinaloa,
Chihuahua y en Texas, un poul tnJ5 ;111.i de lo~ límite~ tk lo que
hor es San Antonio, ha,t.1 e\ lío N11&lt;:(t'.~. r.11 (01110 ptH:dc vc:rse, el
área es t.111 grande, 4uc 1.:&lt;; el L't]lliv,ilentc .1 Li teru:r.1 pHtC de la
hoy Rcpúblici Mcx1can.1. r .'&gt;ll' cnorm&lt;: tcrrirnrio lo rn:ihió un
hombre ,rnn cu.indo no gr:11u11.11nc11tc. hubo un p.1g,o p,1r.1 su

usufructo,
donde se incluían
, de 1as ncrras, lo i b.
,
.
' a mas
au t octonos, para ser crtstianrz..ados.
s na nantes

J ª,t

En las Capitulaciones se consi n b·
que acompañarían a Carvajal 60
que d: los l 00 hombres
con hijos, deberían de
.' d
efie. os, a mas de ser casados y
sei
e o 1c10 1 b d
1
artesanos Y soldados s·
b
a ra or, os restantes
. .
. tn em argo CSlO no se e
¡·,
l
'
porque 1a monvación de los emigran
.
ump
to,
ta
vez.
tes era la d' .
o tener riqueza fácil v ráp.d
. co icia, su deseo de
b
,
t amente Y en nin ,
.' ·
. gun momento buscar
1ograr esta riqueza, a base d e¡ erab a¡o
propio.
. .
M uc ho . menos buscª 6an cnsr1anizar
a ¡
¡
a1guno s, vanos de los acom d d
os n,nura es, pues
. .
panances e 011 Lu ·
. d'
cnman
ts, eran
¡u 10s ,y no
. .os viejos, lo cual O rd ena b a -1a ley p
•
acta virreinato de la 1
E
_
.
ara quienes emigraban
h
.. ,
ueva .spana. S111 emb
se omm o esre requisito e I C .
. argo, aparenremenre
propio don Luis no lo c n as¡·, ªcp1tula.c1ones de Carvaja l, o el
·J
urnp io . arvapl y d ¡ C
conven ct o .a una cantidad de Iusnanos
.
. e a ueva
había
amigos
b
d0
muehos panenres , de q ue ¡o acompanaran
_
,
Y
so
re
ro ,
e
esta 61 ecer el Nuevo Reino d L ,
n su aventura para
de Felipe II. Pero cuandoe . eon, qlue había recibido de manos
'd
vieron ·1 pobrez d T
.
cons1 eraron enoañados "
]· .
'f
a e
amp1co se
. b
b
J rec amaron
uerrcm
e .'
·.
.
enre. · ,l su . ap1tan.
E. spe1a an encontrar en ese ªs 1epnas
tterras
pobl
.
a 1as d e España, y en 15Bl
.
,
•
ac1011es similares
.
, no ex1sr1Jn con ex
•. d !
en e1centro de México.
'
. cepc1on e a gunas

. d. Debido a esrn ' a pesar de o f reccrles rerr,
in 10s para el traba¡'
I
. I ·
e nos para su cultivo e
0·
0
· ¡
cua esnba
· d
.
dr1r los
' indo
auror1za o en l:ls
C aptru aciones: para pode,, enwmen
d
5
que descubrieres y pacilrr íred ( . ·)
e t'Stl provincrn
1 b·
·
J r
es Sit entre la p
nu zeren sen•ido en dicho d . b . .
s
erson11s que me
eS( u rzmzento y
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beneméritos para que ,.uot·
, en /os firufos y rr .b entre
d c1·os¡ po . adores
.
o
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suficienrc,
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much
d.
11
.
',
~tos
e
re
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rndzos
...
N. ·¡·f d
,
os e e os prefmero b
10

c1v1 iza o ' parr1·eron
.a 1 cenrro &lt;l el
n usclí a "º m,ís·
'
,
5
poblacio nes va edific.,d
pais v e asentaron en
,
" as.
Don Lu is ya como gobern :i.do d 1 ~
.
funda en 1582 • 11• c1·L1&lt;l ,1 J' te
1 L ', r e. l uevo Reino de León
xon
b
.
.
.
metales de 1.1 sicrn d. "-'
c.·
.' par,i O rener bcncfic10 de lo,;
r C' l I
b.
e a Cueva con ,1 e .Jan ,,rcf'or10
~.
, • st.1) ccc r.1111 ién, la \'i!IJ
d 1
•
:1 m1sm:1 l1n·1l1d 1e.l .¡ L
fi .
e dond e se dice ,11r . '
,/ , 1' t: ietHt tc10 de los metales
d
,
' ·
i1!/(/ IJl/ll' l1/ p 1({¡/ p
. L ·
·
•
requer1a la a~isrrnc11 &lt;l · 1
J'
.. Jr,1 t1.10:i¡ar J;i~ 111111;1\.
•
e O', lll 1OS
lllll l11l ,
1
negros en e~ra p,mc dl· 1 t ,¡ .. L
~ ,
, 11a po(o, C\C ,l\'m
· .~ un .1 cspana.

�Como lo~ nJrnrales no ibJn por volu:1t.1d propu, lo, re1..1en
llegados y nuevos propiet.irios de minas y 1Ícrras, iníci.non bs
llamadas encradas, donde per~eguí.111 ,1 los inJígen.ts p.ir&lt;1 co111.1rlos
en encomienda, sin disrin~uir hombres mujeres o niños, pJr.1 usar
la fuerza de sus brazos o vender las piez..1s, como acostumbr.16,111
llamarlos, a los ricos hacenJ.1Jos, nc.:gocio que se convinió parJ los
reineros , y para el propio don Luis, en uno de los rn.ís rcJiruablcs
y b.1se de la poscerior riquen del Reino.
La fuerza de los hombres se aprovechada, a m.í, de las min.1s
en la .1griculrnra y en ocasiones, también las mujeres trab.1jaban en
esta, o en el servicio domésrico. Cu.111do llegaba el ciempo d e la
siembra y el de h cosech.1, ib:rn a la c.11.a de piezas y romaban no
tan sólo a los hombres que requerían, sino también a las mujeres y
a los hijos menores a quienes incorporaban al servicio doméstico
dentro de Lis haciendas y estancias. U na vez que había terminado
la siembra o la siega, los indigcn,1s eran liberados y enviados de
nuevo con sus rribus, sin embargo, las mujeres e hijos, continuaba
en e11co111it'llda en la casa del dueño .
Los naturales, a pesar de haber sido rachados por los cronistas
como incapaces de vivir en familia o sentir amor por ~us hijos., la
mayor parte de las veces no qucrian regresar a sus lugares de
origen sin ellos. y se quedaban rondando la hacienda a fin de
tratar de liberarlos. Curiosa sirnación: desde aquellos tiempos los
reineros enconrraron b forma de maximizar sus utilidades,
minimizando los gasrns necesarios en los insumos y en los
requerimienros de sus trabajadores, para lograr acrecentar sus
rendimientos.
En el año de 1583, don Luis funda la Villa de San Luis en el
mismo sirio donde del Canco había establecido el pueblo de Santa
Lucia, y continúa con sus incursiones en busca de pieza5. No m bra
a Diego de Montcm.1yor, Teniente de Gobernador y Teso rero.
Más tarde, busca preparar a su propio sobrino Luis de Carvajal el
Mozo, como su heredero en el gobierno del Reino.
Pronto se inician los problemas de Carvajal y de la Cueva. Ese
mismo año lo acusan de desmanes , crueldades y de haber ven d ido
a los indígenas capturados en la Guerra de Termapache, co mo
esclavos, violando la leua de las Capitulaciones. Sin embargo a
pesar de estas acusaciones, Carvajal, prometió antes de ser
ap~chendido, en su deseo de lograr que sus compañeros lo
8'&gt;0

siguieran en la a,·cnrur.t Je " ·i cifi __ ,.
.
Tamaholipa, a los 40 soldad
p. tt:ar . ª. los indígenas de la
.
• os, que rcpamri.1 rnrre ellos l 1000
piezas que apresaron en su l'ilrim,1 incursión
, as
cvirar problemas co11 l,1 ,1uror1
.
.d a d del
.
.. Pero para
1
,¡o
que
os
narnrales
esrahan
s
.
v1rre1naro,
d·¿ j
,
•
u¡cros a proceso penal por ,
1 o arras } apostaras, acusación que h 1bfan l ·I 1 . d,
ser
esa tribu, por ello "no se le
d' . . 1ec 10 os tn igenas de
,
s ven ia como escla,·os ,·
'I
se les daría como mercanc1'a . ,, 0010 pue d e V S e. SlllO. tan
.so
o
j
hombre educado e l ,
cr e, arva¡a era un
n e, es Y muy astuto
d
sal ida a sus hechos.
'
·
'
para po er encontrar

e

. El trabajo esclavo de los indios fue Li. ha e
.
riqueza agrícola ' ganader"•• y m1nna
.
E11
s, 1 · de la primera
Carvaja l aprovechó la mano d
6 .
esta u tima, el propio
.
d
e o ra encomendada
mrna e San G
·
· • a j usar en 1a
.
j' . dr~gorio, cercana a la ciudad de León en el Nu
, dcr como eschvo
evo
Reino, a os tn igenas ' a más de ven
JI
que no necesitaba. Don Luis es jj , d
I I
.' .. ~• ª aque os
qui enes quedaron a cargo del Ne\a
a nqu1s1c1on en 1587,
'
uevo ,erno eran pe
crue1es con los natura les v por ello . . .
'
rsonas muy
habitantes de la Villa de, Sa L . , 1ln1c1arlon ataques en contra los
,
.
n u1s, a cu:i. se dcspobl,
1588
as1 continuó hasta 1596
en
y

º_,;,.

°

Pero ~ün ant~s del estab lecimiento del Nuevo Reino de
'
por C~:vapl, se tiene conocimiento que Albe t d I C
Leon
recorno en forma sisremáric
.,
ro e
anro, qu ien
Valle de Extremadura. En l 5~;sta re~1on la ~aya bautizado como
Alcalde Mayor las minas d t~ma1a¿ara si_, ya como Capicán y
explo raba c~n indios esclavose an
r~gorioj Para 1577, las
gracias por supuesto a conca ' por no amar os encomendados
•
r con esa mano de ob b
,
1
como muchos de los primeros habirantes del Rei ra arara,. ogro,
no, convcmrse en
hombre rico.
Don Diego de Monrcmavor en 1596
61
estado el
61 d 5
·
' esca ece donde habían
pue o e anta Lucía eregido
d I C
tarde la Villa de San Lui d C . . 1
por e
anro, y más
s e a1va¡a aprovecl1311 d 0 l
•
ap1tulaciones v el h·a ber s1.do ' n
b d O ,,. as
• mismas
Gobernador la ·ciudad
¡om ra
e111enre de
Monterrey 'T
I
dmct_r~po nana de Nuestra Señora de
.
.
ras a re acc1on del Acr d F d . ,
inmedia co elabora el S - I .
a e
un .1c1on, de
¡ dº
enrt amiento del Asiento y d ¡
r .
n zos para fa Ciudad
d I
.
e as ,e, ras e
Señora. .
y e as Tiem15 e f ndios parta Nuestra

e

.

851

�En el seña"1.miento del asiento y de 1m timas e indios para "1. ciudad y
pam nuestra SeF10m, .., un sitio de estancia de labor, con C1llltrO caballerías
de tierm' y sitio de /mena- ... para ad.orno y ornato de su templo y altar y
cosas newanas a su servicio, el cual sitio de estancia y tierra estiÍn y son ... y
pt1ra ayuda a cultivas 1m dichas tierras, /1}s indios caciques naturales de esta
tieiTa, que son el cacique Napayan gwichicil con su gente y el cacique
A{1?,U1111ron borrado, junto a los ]uaqulfll.enne y Comoagwr coataes, es con su
gente. ltern... una estancia de g,1nado mayor' por el camino de la Guasteca,
en el 11·ó de San juan en b1 Boca al desembocar del río y cuatro cabail.erías
de tima para "1.bor. !tem, otro sitio de estancia para ganado menor', en un
río.. con marro caballerías de tiemt,... con declaración que para
administración y haberes que procedieren de losji-utas de 1m dichas estancirtS,
esté a cargo del fimdador de esra ciudad y sucesores suyos, fllrrl que en ellos
hagan y distn.buyan prtrtt el dicho ornato de los templos y cosas que
ronuengan a su santo servicio, sin que ahora ni en ningún tiempo pueda
ningurut persona eclesiástica entremeterse en lo que toma /,a administración
de &amp;s haciendas, ... Ítem señaló para propios de estlt dicha dudad un sitio de
estancÍtl con cuatro cabrt!/;rím de tierra. por bajo de tierras de nuestra se,iom
con el agua que le perrent'ciere de estos ojos de Santa lucía y de 11}s Nogales y
los máques naturales para el ayudA a su beneficio, el cacique Pita/e y el
mcique Piopi, que están en bt sima de San Grego,-io con su gente, mujeres e
hijos. Item... para 1m cawas que se ofrecieren. .. teniendo en cuenta... poner
todo aufo... para "1. honra y ornnto... según se usa y es com,mbre en los reynos

de su Majest,id.
Cuando se efectuó la tercera y definitiva fundación, en esca
ocasión, canco don Diego de Monremayor como l,1s familias que
lo acompañaban, ya tenían conocimiento de.: los peligros y
molestias que enfrentarían. Algunos eran antiguos compañeros de
Carvajal. Así tras la elaboración del Acra de Fundación de la
Ciudad Metropolitana de Monterrey, donde gracias a añad ir la
palabra "Me tropolitana", se podírn recibir ciertos privilegios para
evadir el pago de algunos impuestos, pero primero, como era
usual en l:i época, se hace el señ:1\amicnto de !:is tierras e indios
para la Virgen y parJ. el Ayuncamienco ~in embargo, de.: inmedi:Ho,
se concede este mismo privilegio a los fundadores.
Esrn era necesario para que abandonaran la comodidad de
Saltillo y aceptaran avecind.irse en e\ Nuevo Reino, por aquel
cnronces, la ultima froncna del virreinato, regi ón semi-c ivili-iada,
8~2

alejada de la ley. En Moncerrcv a pesar &lt;le
empezaron a esrablecer sus h , •
que pocos anos después
, d
ogarc.:s perrnn,1s culr·1s ,
J
se carec1J e codo rino
de n:creac1on
,.
. . las div
. _,. )' preparana5,
r
escasas, diferenre situació ,1
¡
'
. , ers iones eran muy
, a a que se v1v11 • ¡
· d &lt;l
en Guadala' .
Z
, t:n a c1u a de
M ex1co .Y aún
.
, ' , ¡ara o acatecas por 11 .
,
ororgar especial es privilegios a¡
.. ·
'
~ o se requer1a
Tal Y como se dord os vccrnos para ura,garlos.
:
aron e rierras a la Virge 11 , ¡ c· d
ca ba 11 ertas de tierras 1v m~nc
¿, b
••
&gt; &lt;.: o ra p·1ra s
¿)· ª· a 1u ad, de
ha dicho , poco más rard. l
.
,
u ren 1m1enco, como se
e; os primeros pobl d
·b·
acuerdo a sus merecimientos t.
. a ore_s rec1 ieron, de
, ierras v nncrones de
i,
os amaban los cronistas d, 1 , '_
in&lt; ,genas, como
1
. . .ll ¡ .
· e a epoca. para ser t . b · d
\ ,
1n1c1a a nqucza agrícola \'
d
d I
ra a¡a .1s. f s1 se
•
.
c.
gana era e
uevo R .
l
v1rreinal. el cua l era con~c·d
11
,
e1no en a etapa
I o en aque a epo
el none.
ca, como e I granero
d
Aún cuando la historia no lo re istr:.1 ni 1
.
lo consignan, los fundadores ¡¡ 0 g .
pnmeros cron istas
indios Lü)Orios, (nJ.borios) )' ~º¡ aron acornpanados, de sirvientes,
. d.
ese J.vos, Y por sup 5
J 1
.
in 1spcnsables p.ira la vid
f . S ·
ue ro, oe os av10s
. .
,1 e 1ar1a. egurarnence
1
,
qu1n1en cos servidores Je .
¡¡ d
( . . entre os mas de
- ·¡
,lque as oce arrnl,a
alb ant es , carpinteros herre
.
s, se encontraban
tipo de labores neces:1r·1~,- p~o_s, campeds11,10s, y gcnce hábil en codo
·
, , ,., ara~aca ra ea
•¡
acue rdo a los cánones Je 1 ,
nte, una v 1&lt; a normal de
· '
u ,1 epoca.
C~°:º en ese.is lejanas cierras no h ib.
. .
conoc1m1 entos i' 9ue ¡1udi.
. 1 ·¡
. ,r.111 indios con cales
.
.
cr,111 .1 qut ar sus brazos fnr
l .
manua1es, .1qut'.llos impropios d 1
.
' a tr,1 ),1¡os
acompai'larsc de indíc,c . ·!· • ·el os esp.rnole!,, tll\'Íeron que
:-i nas
l ,1xc1 cecas
ot
'
•
a1gunos otros Je! ,.,. ,r·r&lt;&gt; ¡ ,¡ . · ·.
· ' . omies, mexicanos y
"'" 1
( t v1rre1n HO
l
·
encom ienda de ·1tr,,·r \' I
•
• quienes ac em.is traí.tn la
• "'"
ogr.1r que 1 ·
d·
. .
acepr:1ran b religión cri~·• 1· '"
os tn igcnas ch1ch1mecas,
n

º!

'-

, .111.1.

°

o·

l 111
· 1os ¡Jborios _\· lo,
• Con
. 1
.a ese
'"gru· 11 1 le
r1nc1p
j
~ encomendados.
.1gncu tura &gt;' g.1n.1derta ncces.uia
P
al1mentac1on de c1uirnts s I b'
bl .
.1pen,1s pua la
.
e JJ 1.111 cstt ec,do A.
1
prtmera ec.tpa l'conó111ic1 l I J. l .
,.
. .. s, .1p,1rccc a
• • ' Ot: ~u )S1s tcnc11 Si
l
encuenrran la form l de nrt&gt; J
- e .
. . . 11 cm ),irgo. pronto
·
'
r
u 11u r s Lll I e I c 11 re r
•¡
sino para interL·,1mbio ,. . &gt; •
.
. . Ju Lll1 so o p.u,1 ellos.
.
.
l( ll C.'&gt;[O, prinu¡H 1 ·] .
. .
1
regiones veLin ., .
,
¡
· &lt;.: cnrne1uo l&lt;&gt;11 .1~
•1 ~ 111 .1\ t.1 r l L' Lo n I ,
· ¡ . ¡
pronto como do\ me-•·, ¡
.
. up1t .1 ~ &lt;.: l'\tn101 ,· t.111
.
'" l npun dl' l 1 fu 1 , l \
.
RodríPul"/. h.ice ¡ 1 I.
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tH.'lCIOn l t , 1ontnrcy.
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.
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1
mas tarde ruc l.1 \'ill1 J, S
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cr,rnjhrnu 1011. ,. l.i ~.lll,IL er I,L ··
.· 1 1 de g,inJdo meno r,
. t.\ p,u.,1 ~Ll lle
muy prop11.
. ., _urol\o, t:ll cspec1,1 a
_! 1 1¡1111 J 1d Je L1\ uerr,1~ .
poi , ,
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lo ricos erJn pocos y
rnd ·1~ \Js CLOOOffi!.1S,
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nor.uio
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LUC,lS ( 1 • L •
L'

Ca as , Ped ro de l.1 G .1 r L,l , i\.l.rn u e 1 :--, k1.lno~, Ju ,111 ¡&gt;¿. 1 n d1.: l nm ,1,
BL s de l.1 C.1r1.1, C,HIO\ C,lllllÍ, l.1 111.1yur p.Hte de óro\, ddii ,111 .\ ll
riq uez.1 ~1 l.1 .1c umu l.1c1ón k [lcr1.1s l' i11J1gc 11.1s e111..1&gt;me11t!.1dns &gt;'
no ha:· '-]lll' olvi J.1r .1 Ju ,111 C.111.tlcs. Andrc~ C ondlu y l-r.1111..i\u&gt;
BermúJn omo comcrc1.111ro e r.1blecidL&gt;s ,\l'111 cu.111Jo t.1111hié11
via n d:rnce , enrrc orro, qr im.
Tan pronco corno 1609, el Gol crn,1Jor J\1on1cm ,1yor autc&gt;ri1.1
al capidn Joseph de TreviC10 , llevar al puerro Je T.1111pi u,
localizado ,1 sesentt1 lt&gt;g11r1s, ca mino de carret11S, 1r ,l comprar ganado
TreviÍlo p.1rce co n una re ·u:1 con h,irin,\. Lo .1grc ivos 1ndígenJ~
de la reg ión, rJ! vez los huJlai es o lo tanuulip .1 cviuron tuviera
éx ito esta primera .wenrur,1 comerci.11. Regrc~,1 .1 Monterrey y
fab rica ocho arreras ~, Jcomp .1ña do con ocho comp.111cro y gen re
de serv icio, parre de nuevo y .1hor,1 sí, logrJ su propós ito .
La ganadería empeló .1 florecer muy pron ro, y cruL,16.1n la
regi ó n gran cantidad de ovejas. En 163- , Anronio Leal introdujo
un reb año de 30,000 oveja de de Huichapan. Después d I largo
via je y haberse adapr, do al clima, se empezaro n a uriliL:ir codos los
produ ctos y ubproduccos de lo .111imales. L:i lana , la e.une, las
pieles. Al prin cipio, en 1sta Je carecer de rc::lares )' gente
preparada para rr:1b.1jar la lan a, e regresaban pa ra u trasquila. a
Queré raro.
in embargo en ese aiio de 1635 , en an Francisco hov
Apod aca, el (Jpidn Alon o de Treviño da en arrendamia,ro, a
don Ju an de Guzmán, vecino de este reino, 1 obraje que rirnc en
di cha hacienda donde e hace jerga, sayal y fr,1zadas, por un aiio y
por tres mil pesos piara de rema. ~·e incluía en l:i renca ve inte pares
de ca rdos, mirad de emborrar)' mitad tle emprinar (sic))' di ez y SJl!te
tronos molientes y corrientes y toda la gente que hoy tiene y
seiscientas arrobas de lrtnr1 mu erta. El capitán se cornprornecía
adem á , rt sustentar a toda la grnte rl su costa ... y a que se le faltrtsen
muchachos para los tomos. dárselos y buscárselos y traerle los que se
huyeren 1•
1

la can tidad e n que se arrienda, indica e trataba de un obraje
muy gran de, tres mil pesos plata en el iglo XV II , era mucho
dinero . Los
rrabajadorc
deben
haber siJo
indígenas
encomen dados , pues se auroriza al capitán Treviiio a ir tras ellos y
ob tener los que requiera . Como pue&lt;le verse, los primeros reineros

�renían la idea del beneficio que se obtenía de la transformación
de los productos\' la incipicnre industrialización.
.
Al principio, como no se disponía de personas que conoc1er.rn
la fabric1ción en rexcilcs, se envi,16.1 la lana ,11 cenero del
virre1nJrn. h.1sra Queréraro para su 1e1ido . pero más tnde, se
1mporraron i n&lt;lios ornmíes, mestizos y españoles para que
enseñaran el oficio .1 los indios laboríos, muchos de el los
descendientes de claxcalrec1s, además por supuesto. a la mano de
obra de los encom endados indios chich imecas, con lo que se inició
L1 fabriL,tLi6n de rexciles en el Nuevo Reino, la que, en el siglo
XIX, Cue el p rincipio de la accual indusrrializ;Kió n.
:\o r.111 só lo los indígenas libres o encomendados fuero n
entrenado~ en l.1 fabricación de textilc~. sino presidiaras quie nes,
en lu~.H de cu mpl ir su sen tencia e n bs drcclcs, eran enrrcgados a
los p;opiec.n1os de los obrajes, a quienes se les vendía el servicio
remporal. Los empresarios adquirían, ju n tO con la de obra b~1~ara ,
el compromi3o de evirar la hu id a de los presos y vcnhca r
cumplieran el riempo de s11 co ndc n.1, por tanto eran c.:ncaJ&lt;.'na d~s
o c.ug.1dos con pesados grilletes . Como cr,1 de espera rse el sa bno
q ue recibían estcVi con dc n.1dos ,1 prisió n, era muy ba¡o, lo cual
permitÍa ab:1 rat:1 r el p roductO terminado.
bistía Ll n1J 110 de obr.1 libre v estos 1rab.1j.1dores L1horaba n al
lado de esros preso~ y en las mis;11:1s condiciones de prisioneros.
I~ua lmcntc y tn los mismos obraje-'&gt;, compartí.rn el rrabajo
e~clavos negros, mul.iro\ e indígenas chichimecas. lsre uso de
mano de ob'r:1 escl.iv:1, que como ya se ha Jicho, era cosrumbre de
ya

la época.
.
, .
Se esrablccen nuevo obra;es en Cadncy ta y SalLnas, p.1ra la
elabo ración de codo 1ipo pre ndas. Ve~1u,1rio de hna para si rvientes
e inc.lír,ena, cncomcnc.Lidos, jorongos, jug.1 s, cob ij.1!&gt;, co lchas,
t&gt;
• l
mantas, jornngos y sa1.1pcs. F~tns Liltimm ~e env1,11,11\ p:u a su
venta a l:1 por .1tp1c l entonce,, Lunos,1 fcri,1 d e S.1liillo, po r ranro
recib ieron c~tc.: nombre.
Pa ra J 667, 1:t~ oveja~ va .&lt;,ohrep,1\,ilw1 ,1 l,1s 300,000, mas el
gobernado r de Nuevo Rcin.o, do11 ~ico li, 1\11...í1r;1g.1., i111'or 111,1b ,1 se
mu ltiplic:1b,1n los nquilmo, \Íll p.1gar a l.1 rc.il h.1ue11d,1 ... y s1 se
cobrara .1 los dueiios pastorc.&lt;,, li111it.1Jrn1c11tc ,1 med io re.il por
c:1&lt;l,1 cabeza del hinbaje que comt'n 3\1!&gt; ovt:¡.l',, n .1 b.1,1.1ntc p :tL1
la paga de do~ pres idim de vc.:1nu: &lt;,old.1dm t¡uc rnn)crvc n Y
X"i/,

defi enden aquel
reino de los d,1ños que causan los indios
bárbaros. Y concinúa la solicitud del Gobernador: \' dem;ís de
esto, hacc_rse pago ,~I gobernador de dos mil pesos e;isJpdos de
oro de mina, que ~1enc de sueldo, sin (JU&lt;:: fuese de gravamen al
que pagare el d icho derecho. Desde aquellos .11105 ya se
acost umbraba defraudar al fisco, ral parece la siruación 110
cam bia .. .
. Gracias a las primera~ trasformaciones de ins u mo agrícolas, el
mgo de muy buena cal1t1Jd, en hanna, la caña de azúcar en
pil,oncillo, azúcar, ~an,adcros y m in:rales, y 01ro tipo de p roductos
mas _el_aborados. Ex1st1a un comercio muy activo cnrrc la region y
los s1t1os cercanos y aún aque llos alejados de la Ciudad, como e·s
Ta~pi co. a don1e se: llcvab~n muchos de los artículos aquí
fabr1 cad os o exrra1dos de l.1s mi n a&lt;;, pues debido ::d incremento de
la ganade ría, los productos obtenidos, la oferta, sobrepasaba con
mucho a l:i demand.1 local. Gracias a esre florecimiento de la
ganadería. a m::ís de la lana transformada, el cxcedenre de los
cueros, r::in_r~ de g,11udo menor corno nuyor que se preparaban
para su envio J Es paiia.
Los_ cueros de los a~imales po r ~upuesro eran ll[i lizados por
l?s habnantes _de l:i. reg1on, en cspec1.d por quienes disponían de
menores med ios económ icos. Los us,16,111 sobre sus camas, las
saleas como colchas o rapercs. El cuero para as iento en las sillas v
mesas en las casas, en l.1s c.urecas y por la gcnre nds humi ld~
como cuberas.
Los comerciantes llcv,1ban en n:cu.is de mulas v c.irrc ca s,
ade1:11s de cueros, plomo, hari n.1 , cr igo, nüc.ir, g.111Jdo y los
texrd es ya t:ll~ abu11d.111te.\ cn Li región. E.\tos producros se
exporta ban J F.urop.1 donde el t.uero se us.1b.1 c ri l.1 L1bric.1ción de
peros Y coras par,1 proceccion del pl·cho de los \old.1dos, 0 cubrir
las naves para c:\'Ít.ir ingres,ir.i el .1gua. Y por supuesto en oc.1 sione 5
~abrado, ~ar.1 las silhs ~· mn.1s de L1 époc.i. Craci,l\ ,1 este
inrerca m b10 de produuos, se ulitrní.1 pl·,c.1do, c.im.mín , aceite
telas'. ali mentos, no pc:rcct"C.lc1m \'lllo ,. .1ú11 ,HLÍcu ll&gt;~ de lu io.
enca¡es, ho)' 110 .fa_ft,111 g/111•rrh rlc Czsrdl,l y d, C./1111,1 pin .1, de oro 0
marfil pa ra los ,ricos halrn,intn de l'~(l' Reino, quie, l'\ l'll\'i.1li,1n,
de su ob r:11.cs, hnas L11us de lm mcrinm ... cuy.1\ l.1n,I\ ,tdtpiir 1,111
mayor lo ngitu d y lllcjor c.d1d,1d en lo\ duio\ i11\·iernm nnncf1m.

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León. (nunca piso , e d harina semillas y alimentos que -se
peculio, un al macen . e_
- , . d s Adem:ís pagó ca mpanas
rep;ir (l. ...,., n entre las familias necesira a .
858

para la pacificac ió n de los indios , pero lo Je ''p;iciíicación"
implicaba enviar soldados a l:i cacería de las piezas o senc illamente
extermi narlos como lo hizo en la expedición a cargo del cap1t.í11
Cristóbal de Irurrera, quiLn extermin ó ,1 los ind ios levantados.
Su hijo Marrín fue gobcrn.1dor Jurante 38 años, e igual que
su padre, autorizaba pacifi car a los indios, y aquel los que sc
cazaban eran enviados a las minas dt: Zaca tecas, pero rambién
sostuvo durante varios años, a los habitantes de la región, en
especial cuando había hambrunas o algún evento, como
inundaciones o sequías, dejaban a la población en condiciones
paupérrimas.
Era norm;il llevar a los ind ios obrenidos en la cacería de piezas
a lug~res alejados para su venta, así pretendían evitar la huida, sin
embargo, a pesar de encontrarse en Zacatecas o San Luis Potosí,
donde vendían sus servicios, en muchas ocasio nes buscaban la
forma de regresar con sus tribus.
La población indígena en lo que más carde fue el Nuevo
Rein o de León, se consideraba, podía haber llegado al mi llón de
individuos en 1521 al inici o de la conquista. Pocos añ os más
tarde, en la primera década, se c.ree disminuyó grandemente por
diversos mo tivos. Muchos de los habitantes, fal!ec ieron por b.s
epidemias al no tener defensas contra éstas. Otros fueron muerros
en las gue rras contra los hispanos cuando llegaron a trarar de
esclaviza rlos. Algunos más , ya esclavizados, fueron enviados a Las
Antill as.
Para cuando llegó don Luis Carvajal como gobernador, no
pudo co ntabilizar la población aborigen pues al ser nómadas, se
encontraban en constante movimiento , sin embargo , Juan Baurisrn
Chapa habla en sus Crónicas de más de doscienras naciones, mas no
menciona la canridad de su jetos que las formaban. No obsrante, si
se sabe que muy pronto hubo una disminución cal, gue cuando
iban a cacería de piezas eran muy escasos los indígenas a
encomien da, no pasand o, en ocasiones, de más de veinte, sin
embargo en alguna ocasión el año de 1662, To más García capturó
62 piezas de botín 15 de elLos eran "gandules''~ de todas edades 18
indias borra/ 1O con crías en los pechos y J2 muchachas y 7
muchachos menores. Siempre se entregaba el quinco a su majestad
de lo mej or de las presas o brenidas.

859

�En ocasiones el quinco del rey, que no siempre se cumplía, se
remaraba a los encomenderos locales, pero se cuidaba de remacar
el se rvic io y no al individuo. Desde la llegada de don Manín de
Zavala como gobernador, se llevaba un libro de remares donde se
asentaba el quinto del rey. Para 1672, por orden de la reina doña
Mariana de Austria desaparecen las encomiendas en el Nuevo
Reino de León y se forman las congregas, donde la idea era reu nir
a los ind ios en pueblos y repartirles tierras. Las congregas tampoco
otorgaron protecc ión a los na curales, fueron desaparecidas por
inst rucciones del Lic. Francisco de Barbadillo en 17 15
El comercio fue muy ílorecience, los comerciantes viandantes,
llegaban con un buen cargamento de codo tipo de mercancías, en
1635 las mercaderías fueron valuadas en diez mil pesos. Llegaban
procedentes, de Zacatecas, Querétaro, la ciudad de México y
Puebla. Aquí se recibía además, artículos procedentes del oriente,
los cua les llegaban en la nao de china a Acapulco. Para cub rir las
necesidades de los vecinos, había cambién comerciantes
establecidos en Monterrey, en aquella época eran seis: Diego
Rendón, Juan Canales, Francisco García, Antonio Palacios,
N icolás de Medina y Nicolás de la Serna.
Los viandantes arribaban una vez al año a la población, pero
para poder vender su mercadería y cobrarla, se quedaban seis
meses, Andrés González, Anton io Canales y Francisco Ferná ndez,
llegaban en noviembre y salían en mayo. En ocasiones, alguno de
ellos llevaba como mercancía indios esclavos: Vicente Guerra,
vecrno y mercader de dicha ciudad acusado de haber vendido ocho
indios esclavos en las minas de Guana_juato ... y se Le condenó a
prisión y secuestro de bienes. Como la obtención de indios esclavos
era sencilla, los comerciantes aprovechaban para obtener un
ingreso extra.
Al in icio del siglo XVIII, el Nuevo Reino de L.:ón enfrenta
serios problemas económicos de diferentes ripos y la flo recien te
económica del siglo anterior decae. Su terricorio es cercenado.
Texas ya no pertenecía al Nuevo Reino y ahord, Tamaul ipas deja
de ser parte de éste, perdiendo entre ambos, cerca de dos terceras
partes del uevo Reino que an res de esto, llegaba de mar a mar.
Los indígenas habían disminuido en forma acelerada, desaparecen
las encomiendas y aún las congregas, (mas a pesar de es to , los
rei neros continuaron con su práctica de esclavismo) y al
860

establecerse el :-Juevo Santander, José Je Escando lle,·a ,l trc:~
cuartas parres Je los l1abicantt.:s de '.\luevo León a poblar las nuev,ls
tierras, dejando "desprotcgi~la" b capital del Reino.
La minería , 9ue no era de las mejore~ de la Nueva Espaiia.
baja aún nds su rendimiento, lo lllal obliga ,1 los benefactores de
minas a salir del Reino o bmcar nuevas formas, para la obtención
de mayores utilidades . Las minas son c~lda día m:b escasas ,. más
difíc il se comporta la sicuación cuando desde 1715, hab,iendo
desaparecido las encom iendas y congregas por instrucciones de
Fran cisco de Barbadillo, L, mano de obra deja de ser "baraca'' y se
requiere ahora, el uso de esclavos o de ind ios a quienes se of~ece
parre del minerJl obcenido, encareciendo el cosro v no
permi ciendo sean cornp&lt;.:tit ivos, por la b.lja en la cantidad v e.al vez
hasta en la calidad del mineral.
·
El problema, pH;l los pobladores dd Reino se ,lgudiza cuando
José de Escandón rc:cihe órJcnes del virre_v, de ir a la pacificación
del seno mexicano. F.sc.111Jó11 decide esrablecer pohlaciones ptlra
beneficiar a l'ecinos _y pobl,1dores cttrenres de tiart1s. Quienes IJs
recibieran no p.1garían derechos, y con esr:is Jos opon unidades, de
reci bir t ierras y no pagar derechos, muchos de los habiranccs de:
Monterrey, deciden emigrar hJc iJ l\'uevo Santander, deia ndo no
s•ólo desprotegido a /\fonterrcy. sino pr:ícticamenre desinro . En
las villas &lt;le Cerralvo, Higuer.1s y ,1lgun.1s otra~, los hab ir,rntes
salen, no tan sólo rnn HIS !"amili.1s ~ino con sus garL1dos, para ir .1
fundar nuevas villa~.
C adere:·ra, Lin ,rn.:s, Río Blanco y muchas ocr;1s pobL1cioncs
también sufren despobLimie11to ,. c,1renci,1 de ,·ecinos. En
Mon ter rey, en 173S h.1bir,1b.111, ~úmo c.1be7,;1 Je: f.1111ili.1, SS
es pañoles; 34 mestiws; 21 mul.1to~. En lo~ ;i]rnkdorcs Je ].¡
po blación, 7 3 españoles. 2S mL"sm.os. 25 mul.uos. 1180
habiranti.:s, P.1rc1 1- .í(,. er,111 .1proxirn;1J,1mLnt&lt;: .1000 lo~ ,·CLino,,
ocho años rn:i~ r.irdc, quéd.ib,rn L111 sólo 68S. P.ir.1 ¡-s-, h.1hí.1n
desaparecido de :--.tonrerrey lod,1s l.l\ co1110JidJ&lt;ln dc que: hJbi.1 11
gozado los reinero~ d ~iglo .1ntcrior.
Mas no rodo (ue malo: rn 1-s7 se de'irnlm.: l.1 mi11:1 Je L.i
Iguana en Boca Je I c:011L'~ c11 L1 Pun1.1 de L1111p.110, , con 1/1111
riqueza fabulos1t e11 pl,1t.t _¡ plomo. Por dngr.1 ci,1 fue un poto
ex agerada l.1 iníorm.ición: prod11¡0 mucl,n.i 1;11/lril/1'.1 1'11 poco_¡ dí,IJ ¡io I
sus crecidas leyes; 11q11ellui mi11c'UIJ di, l'li, Jiu• u11 /,1.~,1r10 dt ¡,!111,r qu I ,
S(,J

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I · I ilat,1 ,¡11i' .,.t!:o de ,il/1.
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l 1s r e&lt;~l0 11 C~ \'CC J l1,\S, .e .1
y comerciar con .
f' ¡ rf\'il' ¡· N11euo ,\:léxico...
{lf os 1 ' · •
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los lugares
l'CII dI di1s en
. . .
:
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de libre comercio, se a re e
En 1781, se in1cL1 una cpoc_a
1
1· del puerto de
.
1 M· ·na al cc r111 1n,H e monopo io
, .
puerro de Soro a ' Jrt s' 1i l en 1778, dict3. la. Real Prngmat1ca o
Ve r:J.crui' cuando C.1rlo
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de Moncerrev pueden
.
'b
Al . los comerc1.1nres
•
Comeroo [1 rf.
,on
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er que ir hasta Veracruz., y
, al exterior sin cen
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lle\·ar sus merca nc1,1s
. ¡·. . , la ex¡)o rrac1o n.
. . . 1
. , 'tapa Je comerc1,1 1zac1on, , ,
,1sí se 1111c1.1 .1 tercc.::r,t e ·.
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d flo reci 1 en 3. rt:01O11, e
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el r1t11q11t' 111111gc11as - . . .
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- 11 11rneios e
co11n,i/;1111nP ... ot e ,1/ll . .
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, ,
1 f . ·1ques de los tn ios.
1
. b· lhres l mas ce su rir ac,
grnados mu Jres y ca_: , -~a de hs usuales inundacion es, eras,
Poco despu¿s , en 11)6, u ,
,

com o en el dilu\'ÍO, un,1 llu\·i.1 d1: -iO dí.1~ \' 40 noche\, ,IL,tbrn c0n
sementeras, gan:.idos, y casa~ habi! .11.:ión de. VL·ci no~.
En 178'), una helaJ.1 111ternpesrin el du de ~.111 Agu sr1 n.
produ ce escasez Je cerc.des y hambrun,1. P.1r.1 Jy'lllÍ.H ,l Lt
pobl ación con rrJbajo el obi,¡H) Rafael J o~é Vcrger, quien hab1.1
romado posesión en 178.3 como O bispo Je Lin :uc~. orJenJ IJ
consrru cción de su palaLio de veranero, en rerrenos d e la loma Je
la Chepe Ver,1, ororgado por el ayuncamiento. L1 ed ificaci ó n se
hizo rápidamente y para 179 0. y.1 csraba rerminJdo &lt;.' I que m.í~
carde fue llamado el Pal.1cio dci Obisps1do.
A la muerre del obispo \'crgcr, un nuevo obispo, don Andrés
Ambros io de Ll.1110s y V:1ldez, tom,1 poses ión l 79 2, ,. conrinúa
con eJ afán de me¡or.ir el aspc-:to Je la c1udJd, : on nuev:1s
construcciones, e inici.1 en el mismo ,1110, l 79 2, d Ho ... pical del
1
Rosario :, principia la Caccdr;1] \lueva en el nnrrc d&lt;.' l.1 ciud,1d,
dond e se gast3.n 60,000 pesos, mu cito de cst&lt;: dinero, en pago .11
arquitecto francés Ju:111 Crousc t, quien cobraba diez pesos di ,~rios,
un sueld o fabu loso para su época.
Se suspende la construcció n Je 1, nue\'a Cnedral por
pro blemas encrc el obispo y el gobernad or por el arqu i1ecw. Se
abre la cal le del Rob le. se levanta el puente de Gu,1dalupc, se
prin cipia el Convenro de C.,puch inas, (no se ter.11ina) 1· l.1 Pres.1
Chiqu ica. Para estos ,1f.os, lo~ indígenas co;1tinu:1ba n
relari va men te ¡ranquilo5, mi YCZ por ser ya cscas,1 su población, y
esro fue lo que pcrmir ió d au¡;c de las co11srruccio:1es . Entre 179 1
y 1798, se lcnntJron ~erenl :, seis n 11e\·as casas. La fiebre por la
construcción hahi:i in\'adi do a i\f ontcrrcy dej.ndo unJ buena
camida.d de d inero en b ciu d.1d. Pero ;-io fue la únic.:i fiebre gue
llegó , en 1798, una epidemia de ,·iruela, &lt;le nuevo, &lt;lism inu\'Ó la
cantidad de vecinos del Nuevo Reino.
Posiblemen rc esra epidemi;i c0nvencicí .11 obisp0 Je Llanos y
Valdez, de s,ilir de L1 ciudad. p:ua lo rnal hizo un;i peri ctó n al re;,
donde decía q lte : con m~j{lr co11oámi('nto de csr,t t1nra, llfgrtb,r ,1 frz
conclusión qur !a ciudrzd de /\!011tern:.i• no cr11 propicirt p1zr11 esrar La
Sede Episcopal, ya que el c/im11 e1·a c,rluroso c,z!i du,z lllt'scs al mio v
también malsano. que ru¡u/ 1111 h,1hi'11 ind11stri,1s )' sl'hrc torl,~,
Monterrey estab11 conden11do a .fl'r " ' ' lugilr cnrto y qu¡· !t1 pow gente
que había era 111dofentc: )' que los ,1rteJ1111os que tra_Jo de otr(ls partes
para las obras q 11e emprendió se a:-osru,nbrilron pronto al ocio en que
1

,

!--(,3

�,1quí se u1uí11 .. . que en el hospaal que fundó, los enfermos traídos de
más de cien lugares lejos, por el clima se enfermab,w más
corrompiéndos;, las medicinas: que los estudiantes del seminrtri'o
sufrían pentllidades y plagas de la región ... y que por el bochorno de la
remperatum, em mtÍs fiícil dormir que orar: que muchas fnmlfins
pasaban las noches en los ptttios ... por el excesivo calor... por tales
motivos cre/11 conveniente trasladar lll diócesis a Saltil/0 11

Al arribo del siglo XIX, Monterrey continuaba con el mismo
ripo de agricu ltura, maíz, fríjol, caña de azúcar, algo de trigo; para
tr:i.nsformarlo en harina, se establecieron seis molinos. 1-Iuerras de
d iversos fruros rodeaban a Monterrey, aguacate, nuez, manzan a,
p:1rras ~ilvesrres, moras. El ganado con tinuaba creciendo y la
ciudad se había convenido en un centro exportado r, de ·a quí sal ían
miles de c.1bezas de ganado entre el vacuno, caprino y porcino.
No fa lcaba tampoco la exportación ranrn haci:1 el resto del
País como al extranjero, de celas hiladas por las mujeres. Rebozos,
jorongos, sarapes, colch:1s, alfombras,
manteles, servi lle tas,
ceñ ido res en lana y algodón
En 1802 se abren dos esc uelas, una para niiios y orra para
niñas, para instrucción grat uita y obligatoria y a los alumnos de
escasos recur~os, se les proporcionaban libros y los útiles escolares
11eces:1rios, y emp ieza el siglo de las luchas por la independencia.
la agresiva acrirud de los ind ígenas que JÚn habitaban en la
región a mas de las incursiones de las rribus bárbaras del norre, no
permitían gran desarrollo agrícola , comercial e indusrriJI, a pesa r
de cs10, ya en esos t iempos el comercio, de nuevo florecía, se
exportaba a diversas poblaciones de Tamaulipas y de Texas.
Caravanas completas de carreras reco rrían los pésimos
caminos, al llegar al Río Bravo o del Norre, tenían, en ocasiones
que esperar varios días h;isra que la corriente diera paso. Había un
camino abierro que iba de Villaldama hasta San Anronio,
incluyend o una diligencia par:i. pasajeros. Ese mismo año , 1802, la
fiebre amarilla ataca a los habitantes de Monrem:v causando
graves bajas. En el aspecto económico, conrinu~ba siendo
primordial la agricultura y en cspeci:d b ganadería, los producros
se vendían en Texas.
Ya supe rada la salida de los reineros del siglo anterior y la
muerte por la fiebre, la ciudad había alcanzado alrededor de 7,000
habitantes. Años dcsrués, rras la luch-1 de: 1ndepcndcncia, la que
8(,4

poco afectó al Nuevo Reino de León, y ya consumada en 1824,
existían 15 tiendas donde se vendía ropa tanto nacional como
extranj era, y 30 rendajos. En la década de los 30'', la población
llegaba , aproximad amente a 15,000 persorus, y se co ntaba con 20
zapaterías, 1O carpinterías, 13 fraguas, 7 sascrerías,
16
sombrererías, 5 alfarerías, 15 curtidurías, 7 platerías, y 1O obrajes,
(telares) a más de jarcieros, bordadores, panaderos, coheteros,
pulquerías , ca rpinteros y herreros.
Ya en el México independiente, el Estado Libre y Soberano de
Nuevo León, logra de nuevo, recuperar su liderazgo en el sector
económico industrial, más no por mucho riempo. En 1833, una
nueva epidemia llega a Monterrey, la de cólera que causó 4,741
muertos en el estado, el 22% de la población falleció.
Los bárbaros gandulones como dieron por llamar a los indios
comanches )' lipanes del norte iniciaron entradas a Nuevo León,
provocando graves problemas al comercio. Robaban a las
caravanas para obte ner piloncillo, mezcal, granos y ganado, el cual
intercamb iaba n por armas y municiones, en muchas ocasiones
frente a las aucoridades que incluso proregí:rn esros robos y el
contrabando, po r el beneficio que a su vez, obtenían.
Por instrucciones del gob ierno central, se forma la primera
Juma de Fomento del Comercio en Monrerrey, poco después
aparece el Tribunal Mercanril, ambas para controlar y estimular el
movimiento comercial de la Ciudad. La Junra y el Tribunal,
pudieran ser las predecesoras de las actuales C.ímaras de
Come rcio.
Monterrey conrinuaba su des.1rrollo, diversos comerci.rnres
extranjeros se establecen en la ciud.1d: J. Hume!! y S. D. Juse ice,
establecieron una tiend:i donJe reparaban relojes e instrumentos
musicales, eran pL1teros, armero~ )' doradores. :1t.!emás de construir
roda clase de muebles f'inos. L'n sastre fran cés, Pedro G. Para11t se
había asentado en la Ciu&lt;l,1d. Los reineros con buen poder
económi co, cenían por cosrumbre ir, año con año , h.is rJ
Matamoros .1 ]3. compra de ropJ y J\'ÍO~ par,1 la c.1~;i".
Mon terrey, a pesar de ser un .1 ciud.1d pe9ucñ,1 no cr,1
preci samenre tranquila. en los últimos Ji&lt;.:z años, hubo muchos
problemas po i ítico~, lo cual ,1feccab.1 ,1 l.1 pobhción. T1I vez por
ese motivo, florecieron ,·,11 ios peri ódicos en L1 regron. El
Corresponsal: El Cemi11da de Nu1' 110 Li:on , El .Vive!: f:'l l.dt((u, \' _L l

�se a,erub.1 el momentO de Lt inv ,1s1ón nortc.1mnic.111.1 cr:1.~ la
.rnexión en 1845, de Texas J l.1 Llnión Americrn.1, lm p:nrttHJs
mex icanos ,n ·ecind,dos en &gt;!ue\·o león. se prep.u.1b.rn p.1r,1
luchar, afectando grJvemciirr, al comercio y l.1 indusrn:t.
Fn 1846, rnienrr.1s el Gr.1I. Anconio C.111 ,des rr:1t.1h.1 de
detener ,1 !Js fuerzas inv:1soras, en i\1onccrrcr se inici.1b.1 l.1 lc.:va,
sin embargo, los habitantes de la~ pobl.icioncs ccrc.1n.1~ ,1 la
ciudad, se '"rehusabrn par.i no dci.ir ,1 sus L1111ilias cxpuesrJs a los
;naques de los indios bárbaros que se h.1bí ,rn increrneiH.~d?. Como
preparación a l.1 llegada de las tropas extran¡er.1s. se obligo a t?dos
los albañi les de Moncerrev ,1 que apoy;1r.rn a los 111gcn1eros
militares en la construcción. de Lis fortificaciones. Los sembradíos
de los. :ilrededorcs fueron destruidos, igualmcnre los jac.1les, pa ra
limpiar el ompo de barall.1.
'"
., _
En septiembre de 1846 , cae la C1ud:1J en. i:1ano~ del e¡ercito
invaso r v b economía encra en un proceso esrauco. (,ran parre de
los habirantes prefieren ab.i.n&lt;lonar Montc:ney hacia p~blacio_nes
adyace n tes, a fin de no a\'alar c.:on su presencia, la estancia aqu1 de
10 ; norre:1meric:inos. Al firmarse I,\ paz y regresar las autoridades
mexi canas los habitanres eraran de recuperar la economía de la
reoión. Para ello el gobierno busca forra leccr la instrucción
pGblica, incrementa la lucha conu~ los in~ígenas, má~ agresivos
,,hora. Invirrre en mejorar los cam inos hacia la nueva fron rera y
abo lir las alcabalas par:1 apoyo del comercio regional.
_ _
En 1848, se calcuL1 l.1 riqueza de la población en seis mdlo~es
de peso~. conran&lt;lo la propied:id urbana y los capirales merc~ ~riles
e industriales. Monterrey puede ser conHderada ~na poblac1~n. de
segundo orden, siendo las de primer ord~n, la crn_dad de Mex1co,
Guadalajara, Puebla, Veracruz y Guana¡uato y s1 Mon_terrey ~0
1
puede esrar 3 esca alrura es por tener tan sólo 26,(~00 ~abna nres
En 1853 se inicia la construcción del Pa lacio Iv1u111c1pal. un
año más tarde se ha terminado la planra baja y una parre de la
planea aira, al lado oriente. Se c1~piezan a le~an_rar unos ~años en
las aguas termales del Topo Chico y una fabnca de az~car. En
] 854 principia la construcción, a tres leguas al pon iente de
Monterrey, de b fábrica de hilados y tejidos La_ Fama,_ c~ n ~~a
inversión de $75,000, y con esto arranca la rea l rndusm alizac10n
de Monterrey. Eran socios de la fábrica, José de Caray, Gregono
Zambrano, Pedro Calderón Peni lla, Hcrnández. Hns., Manuel
866

María del Llano, Valenrín Rivcro , José 1\rforell , J . 1M. (']
• ausen, E.
B: S\eele )' J. B~ Buchard. Ese mismo_año. se consrruye el Templo
dt: Nuesua
Senora del
Roble ' cerminado en 1855 , ~ racias
· a ¡a
.,
.
5
aportacion de los vecinos.
Ya p.ira esa época, existían lo~ primeros grande.s comercios de
aba rro_res, ~! del espaiíol don ,\ lariano Hernfode7. y Luengas,
Pamc10 ~dmo, )' Valentín Rivero, mayoristas que imporraban
~ ercader1a de Esrados Unidos y Europa. Varias sombrererías,
d1 ve rs_os almacenes de ropa y calzado, y panaderías. Abundaban los
ren da10s.
Llegaban arrieros y vendedores del centro del País, muchos de
ellos se establecían temporalmente, en un mercado llamado la
Pl aza d_el Comercio, en lo que hoy es la Plaza Hidalgo. Ofrecían
muy_ diversos __producros: dulces, ropa, encajes, riras bordadas,
deshilados, teJ1dos, rebozos, armas, machetes, instrumentos de
labranza y todo aquello que una población ya imporrance podía
demandar.
En 1857 principia la producción de hilados en La fama sus
tej idos arín no conocidos en la nación pero la calidad de ello; sin
rival .. 1aún comparables con los de fas me'J·orefa'bricas de los Estado
U .d '' E
·
s
nt os .
se mismo año se establece una refinadora de azúcar
por el método alemán, ... industria que para un Estado como eL d;
Nue vo L:_ón en que fa principal riqueza agrícola proviene del cultivo
de fa cana ... es de muy ~rande interés especia/mente si se logra, romo
no es remoto, hacerla ob;eto de exportación para el extranjero.
En 1858 se inaugura el Teatro del Progreso, donde se
prese~tan dos o tres funciones semanarias, siempre que el tiempo fo
permzta, al no estar fas ra!Les pavimentadas, ruando !Lovía se hacían
grandes lodazales que no permitían el tránsito.
En 1859, se inician cl.ises en el Colegio Civil con 70 alumnos
pero un acontecimiento exrerno, la Guerra de Secesión en lo~
Estados Unidos .':ino a modifior la economía de la región. La
en~rme ~roducc1on de algodón de los esrados surei'ios, no podía
sa li r ~ac1a Europa debido al bloqueo de las fuerzas navales
~an qu is, así, Monterrey se convirtió en el cenrro distribuidor de
e:te, el cual_ le producía al Esrado, gracias al pago de derechos,
c111cuenra m d pesos por mes.

_Esto por supuesto, propició el contrabando, lo cual rra¡·o a la
re gion
' gran prospert'd ac1. Muchos extran¡eros
·
se establecieron en
86~

�Monrerrey para comerciar y aprovechar el auge, pero pronro
desaparecc:ría esra ventaja, al llegar la erapa del imperio.
Monterrey bajo el régimen imperial, en 1864, fomentó el
culrivo del algodón, introduce cambios en los trapiches,
(elaboración de piloncillo), ordena se esr.udien los parásitos
agrícolas de la zona y mejora los caminos hacia Saltdlo y Piedras
Negras, pero en 1865, el comercio desfallecía. En ese tiempo la
ciudad contaba con 32,000 habitanres, había 466 alumnos en 4
escuelas de niños y 2 de niñas, sin embargo, el Colegio Civi l es
convertido en cuartel de las tropas del imperio, las clases se dan en
las casas particulares.
Tras el rriunfo de la república, regresa el espí ritu
emprendedor de los reineros y en 1867, se abre una fáb rica de
hielo. En 1870, la. Casa Calderón, comercio al mayoreo operaba
en abarrotes, maquinaria, vinos y licores, mucho de esro ,
importado de los Estados Unidos y de Europa, además llevaba sus
productos a otros Esra&lt;los de l País. En 1870, se inicia la
comunicación telegráfica con la capital. En 1872, funda n,
Zambrando Hns . y don Valentín Rivera, la fáb rica de hilados y
tejidos El Porvcni r en Villa de S:rnciago.
En 1884 contaba Monterrey con 324 talleres y peq ue ñas
fabricas operadas por 1,329 empelados. Exiscían 42 carpinre rías;
42 zapaterías; 25 herrerías; 18 carnicerías; 14 ralabarrerías; 12
hojalaterías; 1O rene rías; 10 piare rías; 9 alfarerías; 9 balerías; 6
fábricas de fideos; 3 cabrerías; 2 fábricas de hielo; 2 aserraderos de
maderas; 2 molinos de trigo, Una fábrica de cerillos, otra de ácido
sulfürico v una más de cJjas de fierro laminado. La
indusrrializ~ción aún estaba lejos de la región, rodo se red ucía a
pequeños talleres artesanales, semejantes a los exisrenres en la
Edad Media en Europa. La economía descansaba en el comercio y
en el contrabando, el cual continuaba creciendo en forma
acelerada.
En 1880, se empieza a gestar el espírirn empresarial ind ustrial
con la primera exposición en la Ciudad, organizada por la
Sociedad Obrera de Monterrey. Tornan parre en ella, 115
expositores con 46 1 objetos diversos presentados: loza de barro,
galleras, chocolate, sombreros, zaparos, cigarros, maquinaria para
elaborar velas, moli nos de nixramal, enrre o rras cosas.

El ano de 1882 fue pródigo en aconrecimiencos p:tra
Mo nterrey. Llega por primer vez el ferrocarr il procedente de
Laredo, ~a luz décrrica, ~ se empinan a tender los rieles para el
fer rocaml urbano de mu liras que iba de la Plaza Zaragoza hasta la
estación del ferrocarril. Se so licita al Congreso la aucorización
para render las líneas telefónicas, empiezan a func ionar en 1883 y
se fu nda la Cámara de Comercio.
'
A pesar de lo que esco pudiera significar, Monter rey se
enco ntraba en problemas económicos, cada día perdía más
com peritividaq, debido a la llegad;:i del ferrocarril a diferentes
ciudades de la• nación, las que ahora obtenían las mercancías a
rravés d_e ésre, mucho más baratas que las que Monterrey podía
proporcionar, el comercio m3yorisra, languidecía.
La actividad económica esraba en depresión y la industria r;1n
só lo producía para la demanda local, sin embargo, en 1886, se
esrn blece la fábrica de cerveza León, la cual más rarde dio origen a
la Cervecería Cu.whrémoc. la que abre sus puerras en 1891, dado
inicio, ahor.1 sí, al auge industrial de Monterrey.
En 1890, principia el deseo de construi.r en la región una
fundic ión Je fierro. John R. Price, un inglés avecindado en
Mo nte rrey, solicira aurorización p.1ra la que se llamaría, Fundición
de Fierro y Elczborarió11 de 1vfaquinarZt1 de Afontt'rrey. En 189 1
em pieza a producir la Suevo León Smeltint,, Refinig and
Manufacturi11g Compttn_r Limited.
En 1892 empezó a rrabaj,ir l.1 Compariífl de /,1 Gran Fundffirín
Nacional /vlexi'r:ana. Refinaba oro, plata, cobre y piorno. fue muy
lucrativa, los inn·rsionisus recuperaron rn capiul en un ano. En
1900 se funda la Cornpr1ni.1 de Fierro y ---1aro ele Afontcrrey, orgullo
de los J uevoleoneses. E.sra ser:í L1 t'dtim.1 empresa que se dad a
co nocer en ésle breYC' an.íl i~i~. En lo_i, inicios del siglo XX, la
Cervecería Cuauhrérnoc, se inreg ró horizont,d ~- \'Crt ic.ilrnence
forman do nuev:is empres.is para L1 obtención de sus imumos.
A la mic,1d de: ese siglo, los empresarios regiomon tan os.
aprovecharon L1 ccrc1.11i.1 .1 lo~ Eqados LT nidos :' l.1 ScguntLi
Guerra :viundi:11, principia u11.1 nueY.1 inJusrrializ.1ció11. Y nace
una leyenda: ~l01Hem:~·, C.1f1Ír.1I !n1.lmtri.1I de .\1éxico v .ihor.i, en
el siglo XXI, C1piral Fi11.111cic1.1. Le queJ ,1 t,111 St)lo ¡~endiente ,1
Nuevo León, lograr l.1 i11Ju~m.di1.1cicí11 1..omo c.1.pi1.1I rcu10l6gic1
para coron:ir los esfucr1.o, .,. \Ueflo,, de lo\ .111tinum rcinerm. '
~

868

�Así cu:urocienros .1110s Je,pué\ de su fund,1c1on 1..t1mo CiuJ.1d
i\1 et I o poli t.111,1 de i\-1on t nrL'V ••19 llcl l.1 pL'q t1L'11.1 .il de.1. ,e co rw iert e,
reJlmente, en una gr.111 1..i11d.1d ..11 lkg.ir .1 l.1 lll.Hl.l tt.1p.1 tkl
desarrollo económico, graci.t&lt;i .1 l.i venc.1 dt' lo~ indigen.1s corno
esclJvos ..11 rrabajo produC(Í\"t) de: lo, mirn10s , ,11 conrr.1bando ran
en bog.1 durante L1 scgund.1 n1Ít,1d dd ~iglu XIX. \' al tr.1bajo
comercial de lo s .rnciguos reincros.

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José S. Noriega. Monterrey, Diccionario Universal de Historia y
Geografía, colecci6n de tlrtículos relativos a la República Mexicana.

México, 18 56.

1

870

Notas Bibliográficas
1

Una caballería de tierra es equivalente a 42. 79 1la.
Sitio de hue11a IO. 7 Ha.
3
Estancia de ganado mayor 1.755.6 ! la.
'Estancia de ganado menor 78.27 Ha
5
En 1635 ya se trabajaba la lana en el Reino. ademús. se autoni'aba a los propietarios de lo!t
obrajes hacer entradas en busca de pia~1s &gt; esclavizarlos.
6
El encadenar a los trabajadores. aún los libres. era practica usual en la época. Así se
acostumbraba. los niños trabajadores en Inglaterra en el siglo XVIII. eran encadenados.
7
Los obrajes son las empresas iniciadoras de la industrialización de Nuevo León. por ser lo
más similar a una fábrica moderna.
8
Gandul nombre genérico para los hombres indígenJ.s.
9
Borras llamaban a las mu_jercs adultas. Actualmente se escucha entre los jóvenes llamar
''borras" a las muchachas.
10
El problema del contrabando. desde los inicios del siglo XVIII. era gme en la rl.!gión:
afectaba los ingresos de los comerciantes establecidos &gt; al gobierno. al introducirse
mercancías sin el pago de la alcabala. Con el trascurso di: los años no parece haber mejorado
la situación. aún en estos día~. a p.:sar dd tratado de Libre Comercio, continúa la misma
práctica.
11
El obispo Verger hubiera sido un buen economista. se adelantó a su tiempo. En 1930. en
Estados Unidos durante la época de la Recesión. los economistas John Maynard Keyncs y
Alfred Marshall. sugieren al Presidente Frankl) n Dclano Roosvclt. la creación di: empleos
para
poder dar a la población un ingreso económico&gt; a) udar a la salida de la Recesión.
12
Este hospital de El Rosario. 111:gó GonLalitos a iniciar su pnk11ca tn Montme). ) donde
posteriormente
abrió. por primera 1e1 en la Ciudad. una cátedra de medicina
13
Muy posiblemente el disgusto mostrado .:n el escriro del obispo. era di:bido a los plenos con
el gobernador don Simón llcrrcra &gt; Lt.:), a. qui.:n logró se dew1 icra el proyecto de la nueva
871
2

�. e·n lo .,
,,uc ahlira cs JuareL &gt; Tapia.
••
d , la pob1ac1on
1 b
d
1
,
la
creación
de
un
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,
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.
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mientras se ana ,La a
eate ra )
ó
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El b- po no logr su pr
, o 1s
. , \ltri n rnnondo
su petición.
. , • , ra\ ,¡\ pa~() d..:I ucmpo. lkgando .i ~cr · •
i•¡::1 contrabando 1:on11nuaba ~ .x ,1g. 0
como el centro Je és1e
. ·J.
,,
d. la población de l 85ó
. , ! · i\1ontcrrC\. t 1!{90-1960) 1e cnco
to
; ubhcación 1lam'.1d~ El Dt~a~rollt~~~;,i~r~~-~1~~do,,..: a La· Famal e~ lógico ~n u~a
Mauro afirma. que el surg1m11:nto de esta_ a _r_ b.d . ·arrollados. donJc '~ usa mu1:ha mano e
, . dad con maticc:s comac,al"'S .\ "·n pa1~c"- ~u º
soc1e
obra.

~~n~~a

LA FRONTERA ESPIRITUAL TLAXCALT ECA EN
EL NORTE DE LA NUEVA ESPAÑA.
Mtro. Rodolfo fapaw Cárdenas'

El avance promovido por los hombres de la Coron:1 Esp:1ñob en el
seprencrión de la Nueva Espai1a, fue conmuyendo. en el tiempo ven el
espacio, m:is de una froncera; una trama de distintos confines; el judicial,
el mili tar, el eclesiástico, en tre otros, cada cual con jurisdicciones y un sin
número de instancias que se nos presentan incrinc:idas, sobrepuesras, de
difícil comprensión en su funcionamiento desde nuestro tiempo; y
también, aquella frontera producto del ejercicio de b vida cotidiana en
rodas su esferas, que bien podríamos llamar la fronrera verdadera. Estos
grupos, vivieron una reahdad cambiante; espacios un día dominados y
otro día perdidos, fundaciones efímeras; quehaceres convcnencieros de
los capitanes y de los frai les, naciones de chichimecas rescatadas de la
infidelidad por actos masi\'OS de bautismo, sin que éstas cayeran en la
cuenca de su salvación. En otras palabras, la cultura norteña se fraguó en
ese caldero de encuentros y desencuentros de hombres y de visiones,
amalgamando en el riempo una cosmovisión genérica, con arreglo a las
nuevas necesidades d ictadas por la supervivencia ~· la inrndependencia
social, dando por resulrado maneras de in terpretar y adaprarsc a la
realidad.
Nos in teresa la presencia tlaxcaltcca en d norte, porgue vinieron con
mo tivación propia de conquista; así lo comunicaban a sus congéneres y la
mantuvieron como elemenco de fuerz:1 e identidad por espacio de
trescientos años. Así, podemos considerar que en el narre también hubo
una frontera tlaxcalreca en expansión y consolidación constante. No
obstante, nos interesa profundizar en las formas específicas de adaptación
872

873

�y transformación social que esre grupo asumió parJ. mantener su
presencia y sus núcleos de consolidación érnica. En efecto, los

rla..x:cal tecas, reconociéndose como genre de frontera, al igual que los
hispanos, renían clara su ind ispensable presencia, merced a la cual la
Corona podía sentar sus reales. Fue esre un argumenro permanente en
sus alegares para presionar la decisión favorable en sus litigios. También
fue frecuente la alusión a su valiosa parricipa:ión en la co nversión
rdigiosa de los bárbaros del norte.
Esre hacer suya la obra evJ.ngeliza&lt;lora, nos invita a indagar qué can
profunda era esca con\·icción, qué tan auténticamente pudo ser vivida la
religiosidad en las distin tas generaciones de tlaxcalcecas norteños; o si
esr:1mos acaso ante la presencia de un manejo utilitario del facto r
religioso, de un manejo de orden y peso polírico. Responder a esra
cuestión cal vez nos ayude a precisar, de paso, su contribución a la
constimción de la frontera espirirnal del none colonial. Ah?ra bien, con
relación al rópico de \a cristian ización rlaxcaln;ca, Gibson· documenta,
unJ. serie de narraciones que tienen visos de leyenda porque no poseen
constancia fehacience ames de la primera mitad del siglo XVI, bs cuales
revelan ya el esfuerzo, una vez entendido el ~isrcma colonia\ español y su
sustento, por presencar a los nobles daxcalcecas como fervie ntes
simpatizadores de la nueva religión; pero también como base de un
cue rpo de argumentaciones que serán urilizadas en sus peticiones y
alegatos políticos. Lo asentado permite aseverar que el crisrianismo cuvo
más de un uso en el seno de sus relaciones sociales, algunas de mayor
util idad en la vida terrenal.
Considerando que los tbxcalrecas venidos ,11 norte en 1591, llevaban
serenta años en concacto con b nueva religión, quedaría por preguntar
cómo fue su expresión en estas tierras y si esa crisriandad de los
rlaxcalcecas en el none, guardó las mismas dimensiones en lo espirimal y
terrenal a lo largo del riempo, que se apuntaron rempranarnenre en la
Provincia de Tlaxcala, o si la segunda fue prevaleciendo sobre la primera.
Intentaré, entonces responder a estas incógnitas. ~os serviremo~ par.a ral
propósito, de una capel lanía de misas funda das en San Esteban de la
Nueva Tlaxcala, en el año de 1734, por Don Esteban de la C ruz Y su
legitima esposa Doña María Catalina, tlaxca lcecos, de q uienes, el alcalde
ordinario de primer voto, dio fe de ser conocidos, y comc,rncia de estar
bien instruidos en la lenoua
castdlana .y en los misrerios &lt;le nuesrra sanca
b

[' caro,¡·IGl.l

Ié

El cerna .de la capellanía nos sicüa, en el ámbiro de dos problemas
claves y conuguos del cacolicismo medieval; los asunros de la usura y el
purgarorio. Temas que forzaron muchas horas de discusión en el sen; de
la Iglesia carólica, el primero, incluso desde tJempos de Carlomagno',
pasando por los Concilios de Leerán, de 1179 y 1215' y, en el Concilio
1
de T renro, concluido en 1563 '. El segundo, hace su entrada en l.1s
discusiones reológicas a fines del Siglo Xlll y cobra inusitado interés
también en el Conci lio de Trente, a raíz del cual se acordó una fuerte
propagación de la idea de su exisrencia~.
.
La. inrroducción ~el purgatoriunz, en los escenarios post rnorcem hizo
111sufic1enres los amenores recursos compensatorios, tales como donarivos
en. t_jerra~, di~ero, ~~ificaciones. re_ligiosas,. i~cluso sus propios hijos\ al
ex1g1r la 1ntenonzac1on del srn nmtenro rel1g1oso mediante la contrición,
acro de conversió n protunda, especialmente anees de la muenc de los
pec~d.o res, que . abría h posibilidad del purgarono, donde igual se
s~fnnan penas .mfernales, pero no en perpetum, pues al paso de un
tiempo, dependiendo de los pecados y de la ayuda recibida de los vivos,
1
el paraíso era el destino indefecrible •
En el pr.imer tercio del Siglo XVII la creencia en el purgacorio se
había general1~ado en Améríca; de manera que para enronces, la mayoría
de los novoh1spanos creía im~mediable pas.1r una temporada entre las
animas del purgarorio. El hecho ks infundí.1 gran temor, el cual se
acrecen raba con la incerridumbn.: de no s.1ber cuánto tiempo pod rí,1
permanecer su alm.1 en pen:1. Sin embargo, b Iglesia también ofreció las
vías para reducir la esranci:1 en el purgarorio, con recurso~ como la
ind.ulgencia )' los sufragios. Desrac.11110s los sufragios porque refieren 1.1s
acciones que los vivos re:1liz.Ü),1J1 como ,1uxilio espiri tual a las almas de los
di'.un~~s tales como or:iciorn:s, limosnas, obras pi,1dosas, penitencias ~·
misas . Es en este contexto donde cobró viJ;1 l.1 c1¡xll.111í:1 de mi~.ls.
como mecanismo .1 .rr:ivés &lt;ld cual las fami lias pudieron .1~cgurar qu( un
sacerdote oficiara m1s.1s a favor &lt;le b salvación de sus almas.
Entre las obras o icvdos píos, L1 capel!Jnía sobresalió en su
propósito emi nentemente rel igioso, r su génesis se loCJii,a rn el sl'no del
derecho canó nico. De hn.hn, exist!n on dos cipos de updL1ní.1; l.1
llamada edesdsrica u col.1tiv:1 y l.1 l.1ic.1 o profan.1. l..1 prirnn.1 tenÍJ. c¡uc
ser a~r?m.a&lt;la por d P.1p.1 u d obi~po, dcpcndí,1 de l.1 juri.,dicc1ón
ecles1ast1ca, el c.1pclLí11 &lt;ld)í,1 pcncneln .11 de.To, y c.:I princ.ip.d y su rent.1
pasaban J. fo rm.1r prnc de Li lglc,i.1. L1 c.1pcll.111í.1 laic.1, rc~Í&lt;;tÍ.1 l.1
tnterve nc1·o' n (1e 1·J 1g1c:su,
·
'
por 1o c.¡ue 1m licndcl.'.tos
r;ir,1 \'L'/ .,e:

�. . ,\Ll01'
.·, lL
1. l 11\ J\10. Ll\ il .\' [ll) l1.1hi.1
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R. 16·1 !1 lllt01'1/
esp1ntua11ZJD,l!l- . J::.t.' . . . . ·. i: .
In~ L,1¡1dl.1nc,, cs(o~ pod1.1n
l. . '
. - nón1c1 ll1S(l(ll(l01l. Lll Lll.ll1l0 .l
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1
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ser lcgm. tnc u_s1~•~ mnos Y!,. l
idJr Lkcir h, rntsJ\, p,1gJndo
d ·on 1c~ 0)11n,11.1 rn.ll
1
pero su con tct . . .
.t,. d . l
¡ued.rndo el ,uper.ívit pJr.1 e
generalmente una 1111111111.1 pJne e .1 rent.1. l
capellán' -.
. ..
. · ipdl.rnía rumlad.1 por Esreb.111 de
Revisando las c.uactcr1SllL,lS l1t: 11, L, - . .
l .. fi{lldar en la
~1 . C :.ilin1 diremos qui.: fue su ,oluntJt ... .
.
b Cruz Y l. ana .11., . • ; ' d . ·/io ut'blo 1111,; c,ipe!lr1ni',z co/,//Iva de imsas

wsa de su momd,1 q111 f)_ta ~ n l 11 . -:
d,, rent,1 en cada u ,1 111ío con la
de dos mil pesos de pnnnp,r )' lit nro
d
,,,
. . , d uinff misas rez/ltlrti por sus a/mm y las Je sus pa res... y a
obl1gac10n e q
¡
.. J . Rodrí&lt;•uez de b Cru1.. De
, ¡
h·3 brí:i. de &lt;Hl enar s11 1ntJO. u.u1
:-.
..
l
cuyo
mu
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,
1"~ r,·forid
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l
l -, so re upe .in1as,
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.I uimnlto
r
acuerdo a a regu acion
, . · ¡· .
t· te -wud·u a l.i s.1lvación de

. d
l.
. nro¡)os1to re ig1oso L • , •
garantt:i e un )ten. su r
d.
_.. 1o que discre¡),1 rcspecw
l . ·ll-ín h.1st·1 su or cnauon. .
.
almas'! sosrener a cape ,
• . , l connonron co mo colativa y sin
· re entonces, es que a
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l l l. ·&lt;linario de primer voto, con
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. ·¡ . ce escn6ano pu 1 1ILO. r
tcsngos ovt es ~ an
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que d número es bastante
.
bl' a d concraro, notamos
misas a que o ig .
d
. do oeneralmente, el sesenta por
, d quince m1s·1s reza as, Luan
º
l 1
como o.
-. . b e11tre treinta Y cuarenta misas anua es, o
.
d los casos se s1rua a
,
.. 1
ctento e
,
n interés m:b rerrenal que esp1mua .
cual denota para nuescro cadso, u
J
- lar que b fund-ición de dicha
,
d 1 .
se pue e sena
En apovo e O ,isent.l 0
. .
h
· J 1· ·smo Juan
, .
1. . consmu1r la crenc1a e mt
c:ipellan ta se apron:cu parla
· •
¡~ ¡, posibilidad de que el
I C , on O CUJ 1 Se CJnCC ., "
d
Rodríguez e a ruz. _c
.
. po ¡1 renta no sea objeco de
.
.
· · . l ce y -11 mismo r1em , ·
pammonto se csptmua t,
,l " se compone... de una huerta
, nl'lS a ·1 casa que ...
algún gravamen; :w_n d - be 'con -las paredts dobles nuevas /11.ertes y bien

d

toda cercada d(' tapia e tt O
d' d Lt , con mil doscientas parrds
. · d d dos varas y me 10 e ª 0 )
d
d
acon ioona as - e
, al aprecio corriente importan os
nas)'
on·as
segun
g, -andes y pequenas que u
"
d t es t1n-os podrá La dicha casa
.
mil y cuatro cientos
pesos..." , Pero , ... antes e r ¡ .
fi " amas
.
.
,,
le ·icomoda con e mismo in, ...
valer más de cznco mil pesos... ' se ·.
. 1. " .
un rancho que se
,
L .
n patnmomo
con
l
de la capeL ama ~o cztwa... u
ba·o el o·o de San Lorenzo, con casa y
encuentra a la salida del pueblo, . J_ l d J arro mil pesos v doscientos
planrado de "sepería", con un pnnc1pa e cu
,
de renca anuales. D
E b ¿... la Cruz hace un monraje muy hábil,
on sre an L
En este
cas0 ,
..
.
l " de algún gravamen.
·u hqo y evitar e Pªoº
l
para incremenrar a re~ta a s
, .
.
.. debe entender nomás
Además, llama la arenc1ón que el parnmon10 se ...
876

durante La vida del capellán... y ... que después de su jctllecirmento haya de
volver el ditho rancho ,ti tronco y repartlrsela entre sus hijos y herederos y solo
La capeilan!a colativa... se ht~ya de mantener en su fuerw y vigor
imperpetum... ". Se asegura también que a su (ilkcimiento. han de seguir
"... en derecho de patrones los hijos y nietos "... de mayor a menor por
Línea de baronía... ", cuidando además, no mermJr más de lo necesario el
patrimonio famili.u e incrementar el superávit en beneficio de los
patron os, quienes se reservaron el poder para la administración, tanro de
la capellanía, como del patrimonio asociado.
El interés rcnrista que reviste el caso, manifiesta cómo la intención
por la salvación de sus almas, en el esquema cristiano, no estaba en el
cemro de la atención de. los del pueblo de San Esteban o al menos de esta
familia. También es posible que dominara ya en el seno de la comunid:id
tlaxcalceca de San Esceban, el pensamiento monetarista, que tanto había
combatido la Iglesia. Lo anotado nos permite adentramos en el tema de
la usura, ya apuntado como segundo p11nro de estudio del presente
rrabajo . .Ésre aparece en cuanto nos pregunt:imos qué se hacía, tanto para
obtener la renta , como para usar el superávit que la capellanía producía.
Recordemos que ante el poder de corrupción del dinero; nacieron
órdenes rel igiosas que se opusieron a la riqueza; entre éstas los
mendicantes franciscanos, quienes, como sabemos tuvieron a su cargo la
cristianización de la provincia de Tlaxcala y la de los vecinos del Pueblo
de San Esteban; de ral manera que la larga tradición cristiana de condena
a la usura, la conocieron por estos hombres cuya enseifanza fundamental
fue el valor espiritual de la pobreza.
No obstante, la usura, fue la base para el desarrollo del crédito, el
cual habrá de adquirir varias formas, todas las cuales presionaron a la
Iglesia, quien terminó por reconocer J los ricos como seres dignos de su
11
riqueza . El ablandamiento de la Iglesia anee la usura permició que ésta
fuera deslizándose poco a poco a los ámbitos precoses del capitalismo.
Cuando la Iglesia in ven ta el purgatorio, se permitió, de paso, el progreso
al usurero, quien dirigió la economía hacia la actividad prestamista en
instituciones, como las actuales, sin que mediara culpa o pena. Sin
embargo, en el año en que se fund ó la capellanía que estudiamos. 1734,
existía ya la actividad inherente a esras instituciones por nacer, actividad
que, al parecer, en el Pueblo de San Esteban, o al menos en la familia de
Don Esteban de la Cruz, claxcalteco. venció el obstáculo ideológico que
pudo trabar y retrasar el desarrollo de un nuevo sistema económico en el
none de México.

�Dado que hemos afirmado que la capellaní_a referida, sugiere u~a
incención más rcntisra que espiritual, puesto que mceresa as~~urar al hl)O
y asociar el superávit y los bienes que soportan la fundac10n al cr?~co
familiar, como forma de preservar el patrimonio en el seno de la fam_iha Y
de la comunidad de San Esteban; pudiera pensarse que ral tendencia era
común en la Nueva España, pero, lo anterior no acontece en c_res
capellanías, hasta ahora localizadas, las cuales tueron fundadas en la villa
de·I Santiago del Saltil!o, más o menos concemporaneamencc.
.
La primera de ellas en el año de 1657, establecida ~or Diego de
Alonso y su mujer Isabel Flores, con un principal de dos mtl ,resos y una
renca de cien pesos de oro común, apoyando la fundac1on c~~ dos
caballerías de cierra y su agua, más una cuarta parre de un s1~10 de
ganado mavor y menor; con la obligación para el capellán de dew una
misa rezad~ cada semana y comprar el vino y las hostiasH•. La_ se?unda,
por Nicolás Guajardo, fundada en l 687, también con un pnno~al de
dos mil pesos, una renca de cien pesos de oro común _anual, respondiendo
por el contrato, una casa en la calle principal de Salt1ll0, con s:la cech~da
con viguería labrada, una recámara con sus aposemos y zaguan,
siete
cuartos con techos de morillos, además de una huerta con arboles
frutales. La obligación aquí, es de veimicinco misas rezadas, más la
compra del vino y hostias1-. La última, fundada por Bernarda de Herrera
en J 689, con auroriz.ación de su legirimo esposo, Alonso de CepedJ, con
igual capital y renta, acr:ivesando para la fundación, un mol1110 en la
hacienda de las Palomas, una caballería de tierra. y dos días de agua c~da
mes'". Para nuestro propósito vale decir que . ;seas
capellamas,
espiritualizaron los bienes, requirieron la a,rr~b_a~1on del obispo para
validar su fundación y cuidaron que el capellan 1mc1~l se ordenar~ con la
rema; igualmente, que las misas se dijeran en la capilla y ante la imagen

'!

de la devoción de los fundadores.
. .
La información revisada permice aseverar que acros_ rel1g10s0s
semejantes fueron vividos y concepcualizados de manera d1fere'.1te, al
parecer con mayor apego material entre la fan11l1a daxcalteca. As1, D~n
Esteban de la Cruz, establece en el contratO, que :i fal_ta de capell:.in
miembro de su familia, porque la línea de sucesión se hubiera agotado, el
derecho de parrón de la capellanía recayera en los gobernadores _del
·bl
" por ser casa de comunidad en que St' fimda La dicha
pue o
...
,
h" d 1
, ' '' y que entonces se ordenara como capel!an un 1¡0 e
capelianw... ,
.
.
l
pueblo, el más pobre; y si éstos no pudieran. ~es~lver el p~rronaco en os
términos senalados, entonces ti escado edes1asuco lo h1c1era; relegando
!P8

así, a una p~sibilidad remota la intervención de la lglesia en el manejo de
la capellania y resguardando el pacrimonio para sus congéneres
claxcalrecos.
Pero, ¿existía aún el senrimienco de idencidad émica entre los
claxcaltecos de San Em~ban, capaz de organizar escas esrraregias a un
nivel soóal?
Siguiendo los pasos a Don Esteban de la Cruz, se ha localizado un
e_xp~d ienre del año 1809'", el cual contiene el curso seguido de un largo
lmg10 por un solar, que en esos años revive Don Pedro Sánchez contra
Don A~aricio Valverde, pleito que resume los propietarios del predio
remontandose al a1ío de 1732. El sicio en disputa después se conoció
como la Plaza de las Cruces, localizado a espaldas de la Parroquia de San
Esteban, y el cual terminó vt:ndiendo el párroco José Manuel Camacho,
al ayuntamiento de Saltillo en el año 183iº; quizá aquí esté la razón por
lo que Don Este~an cuid_ó no espiritualizar los bienes comprometidos.
En el expediente existe un documento fechado en abril de 1744 el
cual contiene una nómina, por barrios, de vecinos rlaxcaltecos, de San
Esre_b_an, quienes realizaron una aporración de cuatro reales por cabeza de
fan11lia, para comprar el terre~o aludido, donde se formaría una plaza.
~?s. cosas nos rnceresa de dicho documen co. Primero, en el p:frrafo
1111c1al, c_n el cual se presenra el asunco, se asienta que " ... el cabildo y su
llecmdano tuvo por conueniente se restituyera dicha tierra y se aplimra a la
cofradía .del Srmtísi~110 Samzmento ... "; para ello se le pagaría a Don
Prudenc,o de Or~bw Itme:r~ 1~ cantidad de cincuenta pesos, y por el
colateral, se pagana a Don Cmcobal de Robles Navarrete, b cantidad de
ochenta pesos y cinco reales.
Del cxpe~_ienre s_~ despren~e que el cerreno en litigio, pasó a ser
prop1cda~ de u11.l hqa narural , L1 cual casó con un mulato , a quien
... lo~ anc1t1nos co':,rJu1st11rlores no pcnmrieron el que se {(Verindnra y agregfll'i/
en dicho pueblo... . El mulato venJió !J herencia de su mujer a :-..fachías
de Agu irrc; pero el cabildo rJmbién le impidi ó su uso. Sin que quede
claro cómo, el sol.ir pa'iÓ .i propied.td Je Don PruJencio; quedando así
~n _manos de españoles; poniendo t:n ril'sgo la integrid:1d terriro1úl v
ecn1ca, puesto que sc11 alan en c~.1 primera p.me, Li cxisrencia de u;1
m_andamienro en c.:I arLhivo, de que no se consicnt.1, " ... Sf' ill'n mdl'
ningunos españoles, mul11tos. mcsti;:,os, ni rnt1!q11ier omz rní,dad... ". r.izón
por la rnal el Cabild o 'ie dio ,l l.1 c.irc.t de restituir d sobr .1 l.1 co mu11id.1d
por _medio de la Cofradía v re~t.tbkcer ;i&lt;, Í, l.1 f:1lr.1 a l.1 "lc.1l t,1d", poi
alguien cometida.
L

'

�El om&gt; Jsunto inu:n:s.urn.:. '&gt;l'. rcl1c1c Jirc1..r.tn1cnre .1 Don Es1cbJn &lt;le
L1 Cruz.. Por b relación .1ludiJJ. s.1b(.·1110) 4uc: ptnencció .11 b.u-rio de San
Esteban, dado qut' Jp.rn:u.: en c11JrrJ posición. De~pués de él, se
inscriben sic:re princip.1le~ y luego cu.m:n1a nombres 111,is, )'J sin el don,
pero cooper:111do con igual CJnriJ.1d. D-: la posición gu;1rdada en la
relación, ~e deduce que Don Esrdi;rn no c:rJ el más ri..:o o Jc~r.1udo en su
barrio, sin embargo, manifc:stó en el co1nra10, que: tenia Jo;, hijos más,
los cuales habían recibido ;,u hercnci.1 con ,rntdación a b iundación de la
capellanía; Si consideramos qul'. la norma vig&lt;:nte i:n cst: tiempo, preveía
que sólo podía compromcters&lt;: en la capellanía b quint,\ p.irrt: de: sus
posesiones, cntoncc:s cstaríamo~ anrc un Don con muy bu&lt;:nos rec.,ursos y
potencial hn,rnciero.
Ahora bien, la rd,tción por barrios Je 1744. a la que nos hemos
referido, consigna a cuarenta y un señores principales. Si cad:i uno de
dios hubiera poseído. en promedio, un patnmonio como el de Don
Esreban, podrfamos conjernrar, a reserva de comprobarlo cabalmenre,
que ex:isda en San Esceban una n.:d t1n:1nciera basrance considerable, y lo
mismo perfilar el papel de las capelbnías en esce pueblo que como
sabemos, estaban en la base del siscema crediticio de la época,
general menee a rravés de los depósiws irregulare?, teniendo como
mejores solicirames a los comerci;rnres;"" dos circunsr:rncias generales que
estuvieron presentes en San Esreban de la Nueva Tlaxcala, como fuerzas
integradoras que co:idyuvaron a la consolidación érnic:i. y a la identidad
social.
En síntesis, vemos en esrns daxcalreco:, norreños del siglo XVIII,
renovad:1.'&gt; pauc:is culrnrales -ancbd:1s en viejas tradiciones. No son los
daxcalrecos qut en la lund:ición de San Esieb:in, en 1591, hicieron valer
sus costumbres (und,Kionales, como manifiesta resistencia a un proceso
que inrenrab,1 cancelar sus raíces cosmogónicas. Ahora, encontramos a
unos daxcalrecas inmersos en b culrura norteña en formación,
.:onsolid.idos rerrirnrialmenre, haciendo uso de los marcos religiosos para
formar \az.os que nuuen su origen y comunidad presente, pero también
para incorporarlos ucilicariamenre en su fortalecimiento económico.
La familia Je Don Esteban de la Cruz., manifiesta una forma
específica de enfrentar. qui'l.á la mejor maniobra culpígena que la Iglesia
ideara, parJ aceror a los feligreses a su seno. Pareciera que escuviera
presenre orra forma de pensar respecto al supramundo, y su amparo,
diluyera la preocupac1on por el destino final planreado por el
cristi,rnismo. Qui,j en el sc:no de b comun idad daxcalteca de San

Esteban,
..·
O 1a v1genc1a
. . l el recuerdo
.,
&lt;le Lt e
.. ,
al1v1ara a pres1011 de la lol~ 1 ..· l
osmov.1~1on mesoamericana
.¡
.
o t:Sla uu:1 a observ
· d.
.
'
apego ,\ a sevendad de ellas.
anua c sus pracncas y el
Lo
. encontrad
1
1 anrerior
l explicaría la d'f·
' crenc1a
l
t axca teca y as tres capdlaní f. J· 1
. a entre a capellanía
·¡¡
..
as un atas en b V 11- d I S .
~ V ren ns , 1[i a e ;1t1t1ago. Los de
la v1 a esp1rnualizaron los l).1t:nes
sus almas; es decir, el scnrido Y el ti d , ~arn re orzar su deseo de salvar
r
del establecimienro de la ca · 1 . ?n
eligwso dominaron la intención
.
. d
, pe 1ama, ero en 1
11 ,
d.istanc1a e lo espirirual esta, presenre en la . a cape. , anta tlaxcalteca ' la
y mermar lo mínimo nec
. 1
. tntenc1on de conservar sus
btenes
A
, 1 b' .
esano a renta en be c . d 1
si, e o 1ec1vo renrista don . , 1 e d . ,
ner1c10 e superávit.
f;
d ·
..
imo a rnn ac1on v s
acror e tntegrac1on social Y ! .
1
,
e nos presenta como
Por orro lado
. · le mico ª rnmeme utilitario.
' ,espos1 6 equelacond·-· , d
estos momentos más un
ic1on e tlaxclateco, fuera en
.d
,
argumento eco ' .
I'
'
neces1 ad de identidad étnica
d' nom1co-po 1tico, que una
d' d
puramente icha
esru ta o, es de notarse que lo h.. d
, 'porque en el documento
Rodríguez de la Cruz. Ana l sMt¡os_ e Don Esteban se lbmen: Juan
d I C
. ,
, ncz amnez de b Cn z. A d .
e a ruz; como si existiera la int . '
1
t y n res Marrínez
más, los nombres de sus '¡ ..
Tenc1061~ ,º a tendencia de españolizar
e d d
, 11¡0s. am ien e 1 .
'
run a ores hayan renunc1'ado I J
t
r su ta Interesante, que los
'
a os nerecnos "
h 6
... " como co d .. ,
... que a lan en favor de
1os naturales
.,
,
n 1c1011 para oarant·
1 b
1:
izar a ucna fe en la
fun dac1on de la capellanía , cuand o fue stem
1
.
a1egada ante la Corona.
pre ª pnmera condición

rº

I?ual~ente se puede pensar ue esre · ¡ .
mane¡o unlitario de b capella , 9
1 u nmo asunto fuera parte del
'rna, como o fueron 1
.
ya comentadas; acciones
.
as ouas circunstancias
.d
, aparentemente
¿·
.
'
cons_1 era la inteligente maniobra de la
contra tetonas, si no se
~erc1ben nuevos elemenros para definir¡;~~ fo~ma parre, )' en la cual se
nem. po que se vivía· maneras i ¡·
t dent1dad rlaxcalceca, acorde al
n
d
,
nte ¡oentes e ada
..
uevos erroteros para el pensa . o
l
. prac1on, que abrieron
m1enco y e quehacer fronterizo.

Bibliografía
Archivo Municipal de Saltillo:

~-M.S. P~. C 12/1. E 46. 3F
.M.S. Tierras y Aguas CS. E 2 bis. 25 f.
A.M.S. PM. C 1. E42 7f
. y E 3. 3f.
A.M.S. PM. C 4. E

25~2f.

88]

�A.M.5. PM. C 4. E 58. 2f.
A.M.5. PM. C 58/1. E64. 80f
Gibson, Charles. TlaxcaÍtz en el Siglo XVI. Fondo de Cultura
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Autónoma de México. México. Ano 1999.

EL LIC. DON JOSÉ ALEJANDRO DE TR.EVIÑO Y GUTIÉRREZ
UN APUNTE BIBLIOGRÁFICO

Notas Bibliográficas

Lic. Era~mo E. Torres Lópe1
A~ociación ;\!Jciunal de Abogados. A.C.

.
• .,
de Estudios l\tulw.Jisciplinanns dt: la Um\crsidad
Profesor ln\es11gador dd Ct:ntro, 11
·. C ,lonial por la U1mcr~idad Autónoma de
.
de Zac~t•·c~s
en i~tori.1 l
,\utonoma
" ~ "'· Doctor:mdo
•

Introducción

f~~i:ii~\.-harks T/mcala en el 'ligio \TI _FCE. l\1é:\ico. 1991. PP:. .J 1- .J~7 ~ Ln lo sucesivo.
' Archi\o :vtumdp:il de Saltillo. Pres1d..:nc1a M11111c1pal C 12/ 1. E .J6. Jf.

Don José Alejandro de Trevi110 y Guriérrez dest:1ca en la vida
social y jurídica de Nuevo León principalmenre por dos razones:

i

/\MS PM.
.
. la Chapel/e de 789 l.cGoff. Jacqucs. La
1 1 1
' Regulada mediante la ·:lclmo11110 -~c11er~ '·;..~e j ;;- d1e1 Gctlisa.· Barcelona 1987 pp. 33-34
bolsa \' la \'ida. [conomw _1 Rel1R1011 en a - a . e
&lt;
··
C T
104-107
Op. Cn. Lc,_iol. pp. .
.. .
,,. ocu aciones Terrenales. las capellanías de .\ lrsa en
"\Vobescr. Cns.:la \Oíl. 1 ,da ftenw I f e_ P_
.
d. \I; · . \ lc\1.:0 r\1io 1999.
_ JóOI// 1 ¡ Pá1?.9Un,\Cr,1dadAutonoma c . t.:\ICO. ,
/a.\,uern E·.spa11a
· ' - · '-·
• Op. Cit. Le Goff p. t 07
~ ldcrn \\'obcser. p. 9.
., Op. Cit. LeGoff p¡i. 97-98
10 Op. Cit. t.cGu!T pp 109-1 1O.
I I Op Cit. Wobc5Cr, rr 95- 107
Op. Cit. \l,iobcscr. pp. 17- 19
1
)
e· \\1S PM CPII
E.-16 31'
h b'
Cp. it. ' ' · · ·
,
•¡ . a h ,apellania ,aho que en este no a 1a
14 El patrimonio tenía caractcns11cas s1m1 are, : .'
'· ·
capellán~ la renta era recibida por el patron del mismo.
1' Op. Cit. !.e Goff. pp. 60-6 l.
16 AMS. Pi',1. CI E-12.21".
• A\1S. f'M. C4. E 25. 2f.
f• ;\i\lS. P1'.\. C.J E 58. 21
19 .i\ M \ Pi\1. C58il E6l 8ílf
-i _ .
•
.
:,
s \ i\eua, C5 . F 2 bis -~ 1 Y I. J . 3!
.
•
,.
1s r
"1-~r~1~ ti1;;~sÍar din:ro que pagaha akahal:1: se garant1n.1ha mcJ1ante !1atlur~~
:: Op. (11. \\'ohescr pp. .J0-43.
1

-

• Instituye formalmenre la enseñanz~ del Derecho en el Esrado.
• Es el primer Presidenre del Tribunal Superior de J usticia.
Sin embargo, su trayectoria y su obra de jurista, maestro.
escritor y funcionario no han sido rescaradas de acuerdo a la
dimensión histórica que le corresponde y sólo comamos con la
ficha bio gráfica que nos ofrece el historiador por antonomasia, el
Maestro Israel Cavazos.
En virtud de ser reconocido como el primer cacedr,í.cico del
Derecho, así como por otros mérirns. su vida reclama un esrnd 10
amplio y de tallado; que profundice en lo ya conocido y aporte
nuevos daros. En eso hemos trab:1jado y en ranco aparece
publicado, ofrecemos una apretada síntesis con daros inéditos que
hemos localizado y que expondremos en el cuerpo del presente
escrito.
Con la in formación reunida por D. Israel Cavazos
establecemos siete etapas o momentos en la vida del fundador de
la hoy Faculrad de Derecho de la UANL y son:
883

�Con la información reunida por D. Israel Cavazos
escableccmos siete etapas o momencos en b vida del Íundaclor de
la hov facultad de Derecho de la UANL y son:
¡_ S~s primeros veince años: ( 1759- l 779). Su nac1m1enco; su
famili,L

II. Su estancia en el convcnco franciscano de San Andrés en
Mon terrey donde cursa lacinídad y retórica (1779-1780).
11 1. Sus estudios en San Miguel el Grande (hoy de Allende) en
G uanajua co . (1781-1785).
_
IV. La permanencia en la capical d~ la. Nueva ME~p~na(lc7o8m5o
alumno de la Real y Pon tificia Un1vers1dad de ex1co
1790).
V. La edad madura: su rerorno a San Miguel el Gra nde sfie'.1do_ ya
su actividad como pro cs10n1sca
a b oga do; su macr imon io
( 1790 - 1817).
_ .,
Vl.- La vuelca ,1! sol.u no rceno (1817) y la real1zac1on de _su obra
fundaciona l de la cáted ra y la magisrrarnra ( 1824 -182)).
y_

VII. Su fallecim íenco ( 1830).
De cada uno de escos puncos se conocen ünicamen te los
aspectos ~enerales; pdcticamente tan sólo los enu nciados. H ~ce ya
muchos ;ños, en Li comunidad jurídiCJ. nuevole~nesa, se repite su
nombre cuando se habla del origen de los esrnd10s del Derecho; y
cad,l enero se con memora el comie nzo de los misn_10_s _~ero ~1 0 se
inten ta invest igar en corno JI jurista que_ los 1nic10; as 1 _por
· . lo res::dcando dicho mérito, lo mencionan Hermenegildo
e¡emp ,
,
c , H,
Oávila, Francisco Valdés Gómc1., Ratael Garza anrn,
ecror
Gon1.ále1., José Juan Vallejo y ?1uchos más. ?rros ~ucores lo cales
han elaborado un pertil biográhco sobre el Lic. Jase Ale¡a ndro de
T reviño y G uriérrez pero sin mucha forruna; .1sí vemos que:
1.

En 1942 el Lic. Helio Flores Gómez, en Universidad,
órgano del Consejo de Cultura Superior, (No.l
septiembre de 1942 pp. 103 - 10~) publica el t_~xto

Datos Biogrríficos del Lic. Don Alejfmdro de Trev1no Y
Gu.tiérrez, Fundador de la Fnciilrrrd de Derecho
conteniendo ,1lgo mucho rnuy breve y con má~ bue_na
incenc1on que conocimiento sobre e,I pe~s_ona¡e; dice
por ejemplo: "ingresa al Seminario Conciliar y abraza

el ~stu~io de _ la carre:a del Derecho" pero el
Sem rn ar10 comienza a funcionar en 1793 y para
-:nconccs José Alejandro ya había concluido la carrera
el~ abogado en la ciudad de México (véase el punto V
de los arriba anotados).
2. En enero de 1949 el periodista Manuel Plowels G.
escrib ió en El Poruenir una nota conmemorativa al
125 aniversario de la fundac ión de la cátedra del
Derecho esbozando algunos datos biográficos carentes
de veracidad .
3. En, 1949 el P_rof. Plinio D. Ordófiez en un largo
amculo aparec ido por parces en sucesivas fechas en El
Porvenir y bajo el título de "El facror humano en la
educac ión plÍbl ica de Nuevo León ," dio a conocer
breves biogratías de educadores; la de nuestro in terés
conrie ne información escuera y errónea en alounos
0
punros; seña la por ejemplo: "Hizo sus csrnJios en el
Seminario Conciliar de Monrerrey". Ya comenr.rn1os
lo equivocado de esta afirmación en el punco 1.
4. En 1952 el mismo texro, pero con otro rírnlo, se
reproduce en Annns y letras (afio IX No.3 p.6) con
las características ya d ichas.
Esros a~1tores muesrran as-~ectos_de la vida del personaje, pero
muchos nns son lo~ que
&lt;.:JLln srn ,1dentrarse en su biografía
cuand o se h.ibl,1 de b creación de la carrer.1 de abocrado.
Es a partir de 1959 que podemos con ca/ con ll!l;J nota
biográfica general y cierta del primer jurisra-catcddrico de Nuevo
León, graci:1s a las i,west igaciones de D. Israe l Cav:nos Garz:1. Sus
~p~rracionc! Lis dio ,1 conocer pr imero en l11rcrfol1,z !\:o. 61 Je
¡ul10 d~ 19)9 y luego en El Porvenir del 2.3 de enero Je 1974, 2ª
sección·, cuyos daros am.ilg:i.ma y presenta en su Diccionario
Biográfico de N1ier 0 !.eón (lJANL. 1984 en dos volümene,; Li
segunda ed ición es de 1996 en un volumen) v en Escritores de
Nue~o León (U,-\\"L. l 1)9(i). Con p0Hcr.íorid ,1d J csras
pub licacion es, quienes toc,111 el ccm.1 del inicio de los esrudios
j~ríd icos en la enriJaJ !·lo l.1 figur,1 Je su fund,1dor, ::,e hasan en
dicho auror. Rccienremcnre llocío Condkz i\!.1i, \' Edmundo
Derbez. Garcí.1, en ~endo~ L' inrc rt:~.111res cn~.n·o~. h,rn .iludido al
personaje que an,1li1;1111os . La Dr,l. Condlc~ .\1.1i1 puhliu1 /.r1

!o

1

�emeríanz1t del Derecho 1'11 Nuao l.i•ow !,o ,,,_,,1111,u&gt;nt') l' loJ
hombres' v el Lic. Oerbei. G.11cí.1 L1 hulqmd1'11rt,1 &lt;' 11 ti !'v't,l'ito
Rewo de· León. Prnnnp1mó11 de Jo¡1q111J1 ti,• ~nwlondo }' Ji'cty
.~eri1t1ndo fert·s, 1 de 1\/ier'. L,'n.1 y otro h.11.1.:11 .1pon.h.ionn puJ un
mJyor conocimienro de b \'id.1 Jd lu11J .1dor de l.1 LJrrer,1 de:
.1bogJ&lt;lo.
~Los dat0s que hemos rc:uni&lt;lo los .1grup.1111m ,. cxpon&lt;.:mos
Jenrro d&lt;: los ~ierc: punto~ .int&lt;:s ~l·1ialado~ (nurneros l-\'~11) .. _rn
rorno .1 i\1arín, N. L.. IJ tierra 11,H.11 Je Jo,J :\lej.rndro Je 1 r&lt;.:v1no,
hav v.uios rexros de dimnguiJns cron1st.15. El primero es Jcl ~r.
Ju:in José de la Guza y ,1p:irn:ió c:n 188' cn el romo 111 Je las
Obras Completas de: Gonzalitos (C1p . XXII l. P.igs. 111-130). el
segundo rs del Prof. .-\lberro S,in&lt;..he;, \' lo _publi:ó en t l),J3 L1
Sociedad Nue\'olconcsa de Hisrori,1, Gco¡;rafía )" Esc.1d1rncJ: sin
embargo ninguno de los do:. men1..1on.1 .11 ilusrre m.líÍnc:115c, l.ueg~
escribirían sobre Marín. N. l.., IH.1el C:w.nos c:n 196)
(retomanJo su escmo de 1959 al hablJr del Lic. de Treviño }'
Guciérrcz)' v Ramiro Leal Gonz,íla en una obr:i de 1994 Y
reedirad.t e~ el 2000, quien sólo lo ctta t:nm: los lug.ireños
distinguidos, pero eso sí en prim&lt;:r t~rmino".. ~1_.ís adelant_c la
profr,t. Elda Feliz Gonz,il&lt;.:l, cronist.i del mun1c1p1_0,. redacto un
texco sobre Martn, N. L. para el número dl' mayo-¡ul10 dd 2001
de b revista Presencw Le~islattua (No . 3) del Congreso local pero
sin mencionarlo. En 1999 la Faculrad de Den:cho y Ciencias
Sociales v Colegio de Criminología de la UAN L. al conmemorar
el l 75 ~niversario de l.1 imp ..rtit.ión de la primera dred ra Je
Derecho, v como un homenaje a su iniciador :' a su tierr.1 natal.
~forin, N.' L., editó un folleto de 43 p,íg1nas con cexros de v.uios
autores en los que se alude JI Li c. José Alc¡andro de Tr_eviño y
Gur iérrez apoyándose en los daros '.nvesrigados_~or Israel C:ivnos.
Dos obras más cenemos, publicad.is tamb1cn parJ. celebrar c:I
175 aniversario del inicio de los escudios jurídicos, escritas una
por monseñor Aureliano Tapia Méndez y o tra por _el. pbro. J•
Antonio Porrillo Yaladez pero sin el propósirn de enfac1zar ~n la
biografía. El primero publicó en Cebrero ~el _200? La P_n,merrt
Ciiredrll dr: Derecho Civil en Nuevo León. EL Semmano Concdutr de
Monterrey, que luego se reproduce en Derecho Siglo XXI, reví.sea de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Colegio ~e
Criminología de la UANL número 1 enrro-abril del 2000 pp.2)1

88(1

42. Y en el año 2002 el pbro. J. Anconio Portillo da .1 conocer ~u
libro Ln Cdtedrn de D,·rerlio Canónico )' Cfril ... editado por la
mism a inscitución el.lucati\'a.
Recorriendo el camino .tnd;ldo, pero buscJ.ndo concinuJr y
ampliar la brecha, y precisar .1lgunos daros, trn:1mos las siguic.:ntes
notas partiendo del esquenu convencional dl: siere puncos en que
quedan comp rendidos los diversos aspeccos de la vida del Lic. j osé
Alejandro de T revi ño y G u riérrez.
I. - Los primeros ve inre años: 1759 - l 779.

Esra etapa se inicia el jueves 22 de febrero de 1759 fecha
del nacimienro de nuestro personaje, el cual cienc lugar en la
Hacienda de San Antonio de los Ma rtíncz (hoy Marín, N. L.) Su
parcida bautismal la dio a conocer el invesrigador Cavazos Garza
en El Poruenir, del 23 de enero de 1974. El documento original
obra en el Archivo Eclesiástico en Monrcrre~• y se puede rambién
consul tar en el inmenso ace rvo filmográfico de La Iglesia de
Jesucristo de los Sanros de los Últimos Días, mejor conocida
como la iglesia de los mormones. Por no haber párroco en la
HKienda cicada y siendo ésta jurisdicción de Salinas Vicroria. el
reg isrro bautismal corresponde a la parroquia de este lugar, es
decir a IJ iglesia de Nuescra Sei1or.1 de Guadalupe. A continuación
transcribimos el mencionado documento, moderniundo su
ortografía:
José Ab:janclro Rw1ón. EspmioL
En once d1írs del mes de nlllr:w d,, mil sererimros cincuenta y nueve en
!t, nyud1 de pmmquia de San .Antonio de ws .Martí.nez. bautzzó
solemnementi- con ueces de pdn'Oco el S. Br. (b,1chiller) D. lgn11cio Jvlardnez
11 José Af.e;andro Ramón de diecisu&gt;te dias de 11nc1'cw, hijo kr;ítimo de dn.
Joaquín de Treviiio_y de dñ,r. Luisa Gutihrez.. españoles, 11ecino, en dicho
puesto. Fuei'OJ/ padn'nos dn. Francúco Gon:uílez 1\/agas y df11t. Gertrudis
Gonuilez a quienes t1mo11estó su obligación J parentesco l'Spirú:u.al y para
que conste ÚJ finné.
Licdo. José Antonio Martina. (nHmáz).(Libro de bmmsmos No. 3
foja 51 0 756 - 1772), de !t, iglesia de Nuestra Seiiom de GUlltiA!upe de
ku Salinns. Rolw No. 605,402 consulMdo t'II kl Estactl \ í,/ft, Verde de !.a
iglesia de los mom1011t'S)
887

�Con base en esta información, fech .ida e! domingo 11 de
mJrzo de 1759, arribamos a la fecha de su nacimiento que fue el
¡un·es 22 de febrero dd mism o ,1ño . Queremos comenrn r ~u~ el
M:.iestro Cavaws Garza comienza el documento de d1 stinra
manera a como aparece líneas arriba, pero sin diferir en su
contenido. La transcripción que hace el Maestro después del
nombre empicz.a así: En esta ayuda de parroq111t.1. de San Antonio de
los lvfartínez, en once di({S del mes de marzo ....
En es te mismo libro hemos enconuado !o., asienrns
baut1Sniales de cinco hermanos de José Alejandro Ramón. Con él
incluido fueron seis los vástagos del matrimonio de TreviñoGuriérrez, cuya relación es la siguiente:
1. Isabel María, nació en julio de 1757 (foja 24),
2 . José Alej.rndro Ramó n, nació el 22 de febrero de 1759
(nuestro biografiado).
.
3. José Dionicio, nació en abril de 1761(toja 90), .
4. José Rafael Esranisbo, nació en mayo de 1763 (fo¡a 108),
5. Isabel Maria Ramona, nació en 1765 (foja 126).
6. Anna Ma. Felicidad, nació en 1768 (foja 155) .
Todos de apellido de Trcviño y Gutiérrez. En algunos de
estos regisrros se señalan como padres_a Joaqu ín de T reviño ~
Luisa Guriérrez (es el caso del registro parroquial de Jose
Alejandro Ramón) y en otros se indi ca n los nombres compleros:
José Joaqu ín de Treviño y Ma. Lu isa Gutiérrez.
Creemos que tal es la familia del Lic. de Treviño_ y G~riérrez.,
considerando el nombre de los padres, l.1 r,uonable d1stanc1a entre
un nacimiento y otro y el origen comün de rodos en el Valle del
Carrizal jurisdicción del Valle de las Salinas.
De los eres últimos asiento~ (puntos 4,5 )' 6), se desprende
que el matrimonio de Treviño-G uti érrcz ya no radi caba _en la
Haci enda de San Antonio de los Marcíne1. pues el de 1763 &lt;l1ce de
los padres del bautizado: "ve ci nos del puesro de A~ ua Negra"! en
los de 1765 y 1768 leemos que tntOllLes &lt;.:ran vecinos de los
Anteojos". Podernos concluir que si en el lapso de 176?,,a. 1768 _l~s
padres de José Alejandro Ramón vivian en estO'i lugares ta~1b1en
éste, pues su edad oscilaba entre los cuacr~ y los n~1eve an os de
edad. En la Carra General del Estado de uevo l con, levantada
1

888

por la Comision Gcogdfica-t.-;plor.tdor.t rn 190ú, Agu,1 Neg.J .\e
aprecia a l.i m1tad dtl umini1 tr.11.i&lt;lo e,1 línc:.i 1&lt;.:_lJ ,k ~l.11ín J
Dr. Gondlcz. Hemos bu\CJUo \111 éxito la p,,1 uJ,1 m.1rnnH11l1,d Je
los padres del Lic. Jose .\lt ¡JnJro &lt;lt" Tru·iÍJn. &lt;.¡t-':: debt wrnt.u en
algún li bro Je matrimonios .111ter101 .1 1~,:; 7 , a1íu del 11,t.:i1111i:nto
del primero de los seis arrib.1 .111ocado,. Fn los l1hros p.1rroqu1.1k.-.
de la iglesi,l de Nue~cr.1 Señor,1 de (;L1ad.1lupi:, de ~alin,n Viccori.1
no aparece.
Quercmo\ asenrar que dicho .1 110 de 1757 u&gt;incidc Lon el
auge del m111eral Je l.i Igu,1na en L.1mpnos, d rn;il -dice
Gonzalirns- '\onrnbu_HÍ mucho al .wnientu de: est.1 pol,l.1cion y
de otras .-.illlad.1\ al mismo rumbo". l'.11 \t7 esro no ct.n~.1 rdac1611
direccJ con m1i.:srro person,1jt pern n p,11 lt: Je: .'ill uH,&gt;1110, lOmo
rambíén lorm:l p.1ne dd concexro roliriw soLi.d en que ~L
desarrolló, Li c1rLllllStJ11ci,1 Je h.iber nacido y 1..reci&lt;lo bajo c:I
reinado de los ílo1 bones. Es ros h.1bí.u1 de~plaz.1do .1 l.1 d1n.1Hfa de
los Habsburgo en el gohierno de Esp.111,1 ,lesde el .1110 dt 1-oo y
jusro el J1ío de l 7'i9, cuando n,lCL José Ale¡Jndro R.1món,
asc iende al trono el Rn· C.1rlo\ III r~ inrndo Justa l -ss. FLIL'
célebre por las 1111meros:i~ e 1mpo1t,1ntcs reforn1,1s que i111p!.1111ó y
la mcdid :i de cxpuls.1r, en 1-c,-, a los ¡e,u1t.1s Jl roJ.1, .-.u,
posesione,, intluyendo c.l.110 ;i l.1 ~un•,1 l\p.111.1. ''\ 'n pc1iodo dt·
modern i?.:1c1ón )In p.ir,t!elo en la hMori.1 dr.: Ec.r,1ñ.1·· di Le Je e,t,1
etapa .\1ario R0Jr1guo'. FI \'ur.:vn Relno &lt;le l ,·t·,n 1:c \'Í\'Ín de:
cerca este Slllt'SO put.:s nu hab1.1 .1t¡u1 Jt~11it.1., dc,tk 1--d en (lllt
emigraron .1 tict r.1, dt mt.:jnr dinu. t'\ t1l:1.1r .\ P.1. r.1,, Co.1hud.1.
Dos reyes ll1,Í!&gt; rt'in,lrnn tn l.:s p.111,1 &gt;. lll tud 1, 'llS C(llo111.1, en
el tie mpo en qui.: v1,·10 l ost' \lc¡,111dro R.,11,ci11: C.1do, 1\' &lt;..¡111en
reinó J e 1'88 ,l 1808; ~· lutsll l·ern.111d11 \'ll d Lll d g11h::111ú dt
1808 J 1833 LOll l.1 inturnpuon dt.: 1808 .t 1813 tkhida ,t l.1
invasión Je bp ,1í1.1 por l." fuu,.1~ dL ~ q,nlc,in. Ct1mo ,,dit·;1w~ cl
Lic. Jost' Alej.indro dt.: l'tt.·, irío ~· l,ut 11:ri o ,·1, ici -¡ .1Í1\1,: dl' 1~~ 1)
a 1830, justo t.:! t1empo t¡uc: Jl·in 11011 lm rl'yt·~ mt.·11Lin11.1do~. \j
Carlos lII p,fü&gt; .1 l.1 1!1,1or1.1 por ,l1 ¡H1l-c1c1 ,lt: tl'l\ilutt111,k1&lt;·,11
&lt;le! imperio csp.uíol, !·t.:rn.1nd1&gt; \ 11 lo i"ut pn1 ljl!c t 11 ,11 rl·Í11.1dn ,e:
dio l:i luc:h .1 por l.i i11dq,l'11du1L1,1.
Así mi,11w ljlll'f-:mo~ rq.\1,tr.,r qul' en 1~-...:; tlllll lu,,,¡, i.1 ,·1,n,1
del gobcri1.1do1 D 1\kklio~ \'id.d dt: 1 t)ll,I .il \'.ille J~I (º.11111.tl,
jurisdiLción del\ .illt· de l.1, \.il111.I\, dondt· vi\1.1 ti tlllc•111n ¡,i,·L11

�de 16 :liio~ José Akj.1ndrn R;1111on. Q11.:d.1 pend1c:1H&lt;-' 11HL1g.ir s1
éste recibió dt: dicho ;;olwin.,dnr .,\~ún .,po,·o p.1r.1 p.1~;11 .1
Monterr.:y J. csrndi.H o si h11hll .1\sun.1 1.:bLion: o ,i 1nflL1ylÍ .:n d
el pre~bícero que firrn.1 \:1 a-:r.1 b.1uc1rn1.il. c\ \ 1L.. Jo!&gt;l'. 1\nrnn10
Manína, pues ~ll tr,1ycL10ria es l,1s1 iLknllc.l .1 l.1 que ,iguió l11.:go
José Alejandro de Tre,·ií\u. ~cgún .tr10t.1c1on qu,: .1p.irc.:ce en ,:\
libro de brnriws &lt;le l., P.1rroqui;1 J,: Cu.id.ilupc Jc ~.,\111.1~ \'idoria
volumen lll que: Lomprendl' de: ¡--.6 .1 1-~2. y &lt;-¡Ul'. u&gt;p1.1mn~ a

continuación:l.1bro de b,1pt1J7&gt;/05. Que corre deirÍi.• 1·c111tey odm d,· ,1hril d,·/ ,nío del

bilJO i'¡ n11d,1do )' c.¡rgo de Se,íor
Licenciatlo Don José Anto1110 Btnuzrdi110 Al,1rtí11ez Bc11,nwles y Flores.
colegit1l i¡ue fue m el Rtrtl di: S,m hw1ml'O di- Salt's rÍf l,1 Vi//¡¡ de Sm1
Mig11fl f/ Gmndc y después en el Re,d) 111,is (lllliguo rlc S1111 J!defa11So de{¡¡
ci1ul1d de A!A:ico: e11 él t&gt;:vmlÍ11i1dor; s111od11I dtjunst,IS, hl'sidrme de l.m
11cade1mm de Crí11011ts, Í t)'fS y leología J\foriil Bachilln en Filosofa y
mnbos Derechos, Licmcwio e11 .\agrados Ctí110111's por &amp;1 Real y Pontificia
Unil'ersidlld de 11q11elÍ// Jmperi,d Co11e, oposI(or a !11S Ctítcrlms de Cdnones
y Lyes, Ct1tedrritico Substimto de UIS de \lisperas de S1gmdos Cánones,
Clm1mtin11S, Decreto y /nstiM,1, Abogado ele 1'1 Real Audienciil dt estíl
Nueva &amp;pañiT, primer Cum Beriefioado por su Majest11d y Vicario Juez
Ecíesirísrico de fstos Vidl.es de Nuestra Señont de G1111dtiL11pe de lm SaLiruts y
Gm1Z11les con sus agreg,uios por el limo. y Rmo. Soíor Don fr. Franciscode
S(IJz Bzmuwennmz 1\IJartíne:z de Tejruit, Diez de \lázsco, por fil Diviruz
,rt,ri1ci,1 y de Íll Smzm Srde Apostólicll Obispo de CuatÍlilnjam, Nueuo Reyno
de l1 Ga!icia y de León, Prouinci,1s dA Nay,irit, CnL[fornim, Coahui!ll y
1fX/1.S de el COJJS~jo de m M19est1td" (rollo G0'/102 de h filmorcc., de la
iglesi:i de los morrnoneS). l.J)s dJtOS Jntcriores coinciden con los que
registra Israel C'..Jvazos en su Diccion,1rio Biogrrifico de Nuevo León en la
ficha relativa :u presbítero José Anconio Martínez (2l ed. 1996, p.323).

Sníor

de setenmtos ,·i11rne11tr1

_l' .i/'Ís

ll. - Su Estancia en El Convento de San Andrés en Monterrey

( 1779-1780).

De ;1cuerdo con lsrael Ca\'azos "no Jiu s1110 hasta rnrnplidos
veinte años (1779) cuando logro pasar t1 Monterrey, mMriculándose
en las cdredrns de latinid,1d y retórica. que imparria el padre
1
Rumayor en el conuwro de San Fra11osco"· • Hoy p. no exisre ese
convenro de franciscanos que es,LIVO ubicado en el espacio que
8')0

ocu. r.
nl.'l cJI l', ¡' ru1
-• 1u l\\ 1crunril f\1 ll fll.\ ¡·I.\Ll
. l'tl 11 11· l l)
St.ooeuú a Z.H.H'Oi' l 1· ' 1 .
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cerm1n.,b.1 o cmpc,.• 1)l • seg
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• · •. ~ • . e pun u, el temnlo
u 11 ,._. \'t.: t L: , t
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escucl.1; V l.'11 ¡ -7() C:rl 1 ', .
• . ~lt.: lit: ,ll l'.ll\,l, (01\Vt:l\ ( O \ '
·' uniL.i pu&lt;:s lo · · ·
1743 b ·que: opcr.iban· en
1 .. .
) Jl'.su 1tas \,.1hí.rn cc:rr.1Jo en

.
a csqurn., Lit: Lis ho' 11, · d .
ore os y el Sem inario Concil' .
. , :, L,1 c~1 e r.!!cobnlo
M La 1posibTd d ¡.
- . l,ll Sl'.Jhnohasra )7 )3.
•
t 1 ,l
( l esrnd1ar con los f
.
0
Ale¡and ro Ramón sin d d
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Ltncisc.1nos L1 tuvo J .,¿
'
u ,l ~r.1c1as al lcg·ido
.
·
a ra. Leonor Gómcz l c'
.
·
que en 1767 dispuso
e e astro a hvor d 1 •
.
1 . Sh
1c o convenro, de lltl.l c-' -d . d.
· , . e a 1mp.1rt1ción, en
are r,l e or,lmlt . "A/ - .
d. . . ,
ininana La criredrtf }' ¡ 'UO
.
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· tC.l.
ª"º Sl(;uiente
se
11
,. "
. t" se lomp
eme t ' . ¡
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retori ca, señala el hisrori-ldo R d . " arra w11 ,,s t1f filosofía y
déct1d11 de 1770
¡
· d'r. 0 rigo Mendiri...:h .1&lt;';/'. "En ¡ 1
...
,asta IC/c!1t1bre de 179?"1' . ~ . .
r
enscnanza
el
¡ndre
J
u·in J0 , l) 1.
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arc.:nd 10
t:sta
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·•
~e au 1no F · ' J
J
so nno de la benefacton ,
.
c1 n.1n e¿ oc: Rumavor,
'' ~ quien com( J .' "I.
'
b ·rev1110 , , era tambié11
o r1unt
. :1·o de1 Valle d, 1o~e n .e¡andro de
,
T
pe rtencc1a h Hacienda I I ,
.
e JS Salinas al que
'l f
.
' l C os I\ 1.Hllílt'l. ·H b·'. íl.
aque ranc1scano parJ h· . . d. 'I
.
.
&lt; :t J a in u1do en éste
:ice1 eeun¡unsc.i? · L I b--'
go erna or en sus e&lt;;tud io ' ·O 1 .
el
,
s. é e primer , I o la
b i .1 L',1poyado
•
d
b
irmo su acta baucismaP
L.l ra ene11c1ado que
fi
_Vale la pena comenrar que )Or el r;er
.
Alepndro Ramón rnn I
f t . . . npo de h escanc ia de José
..
o~
r,1 nc1!&gt;Ca nos (· 79
tam ten Servando Teresa de \ 1 . , .
.rnos
-SO) estud ió
6
declaró a la Inquisición el. 2~erdcon el !'adre Rumayor, segün lo
acuerdo con Israel Cavaz . 11 -1 de sepuembre de 181 i'; )' de
os , e
espués d
· · f
concluyó sus esrud1·0s ... 1 . 17 om1nico ray Servando
" os
anos
d ·
traslada a la ciudad de M, ,·
D , es ecH en 1780 y luego se
.
~x1co. on Carlos VI
1I
~
esa conc usión cscoLir fue
_
.
egas ahrma que
1
1
16
. .
a os
ano!&gt; lo
cons1gu1ence en 1779' 1
l ,
.
que nos ubica por
. ,
'pues 1a 6 ta nacido en 1763 Q • ,
con d 1sc1pulos O :11 menos u· l vez se cono .
&gt;. · ui-u fueron
convenro-escuela d e
.·
c1t:ron en ese temploy

~

'

e

1

ra11c1scanos.

El año en que José Alc·and R . . .
decir en 1779, rienen lu . Jd ro_ am?n. inicia SU!! esrndios, es
·¿
. .
g.u osd aconcec1 m1entos s1gn1
· •[¡ .
a v1 a religiosa de la re . ,
tcauvos en
1
•
.
gion Y e Monee ·
•
u a v1v1 ó o conoció d. _,, ...
r1ey en c.spec1al, que sin
d d. . . ,
t::
cc1 ca \' que d
.
d
e tm1tac1o n terril . , 1 d,
,
.
ese ani os estaCJr: la
o n a e una nuev·t d , .
1
d .\
primer obispo. Precedamo
.
, 1oces1s y a muerte de su
En

s a comentarlos:

1777, dos anos anees del in re

al convenro, se crea u
,

d

J ,

.

b. g so e ose Ale¡andro Ramón
n nuevo o 1spad 0 co n ¡•unsdicción
.
en lo que
891

�hoy son los territorios de Tanuulipas, Texas. CoJhuda \' :-:uevo
León dándole corno sede la villa de Linares, elev,tda entonces a
ciudad por el rey Carlos lll con techa 19 de rn.tyo del ~7 Dos años
después, para curnplimentJr est.1 disposición, el l 4 de: febrero se
expide una Real Cédula donde: se: prc:viene al Dr. Eusebio Ventura
Beleña "procediese a la división y adjudic.H.:ton del terriror10 de
1
que debía componerse el Obisp.1.do" \. Como primer obispo de la
nueva diócesis fue nombrado el franc15cano Antonio de Jesús
Sacedón, siendo consagrado como tal el l 8 de abril de 1779. Era
el Dr. Venrura Beleña, Oidor de la Real Audiencia Je México y
uno de los abogados m:is destacados de la Nueva Esp.1ña, al que
volveremos a tratar más adelante, y quien re,1liza su encomienda
entre marzo y agosco de ese año. No c.reemos que para cumpli rla
hubiese crnido que viajar a escas ticrr,1s pues sin duda aprovechó
los trabajos preexistentes. en panicular el informe ck O. José de
Osorio y Llamas quien señaló que "debe siruarse !J silla episcopal
en medio de la diócesis,(),) concemplo con belh proporció n la
villa de Linares del Nuevo Reino de León" "'. D. Eusebio Ventu ra
publicó por bando el 2 de septiembre del 79 la delimitació n
1
geográfica del nuevo obispado • y par.1 tomar posesión del mismo
salió de México hacia Linares frav Antonio de Jesús S.1cedón,
1
llegando a Monterrey "cal vez por ;.widaJ" ·' del mismo año, pero
~intiéndose enfermo "no quiso hosped,ll'se 01 la casa que se había
arreglado para él y se quedó en el convento de San Andrés, ;unto ni
templo de Snn Fmnásco p,1rtl tomar 11n desc11nso y seguir hacia
L1nare;" 1 • Sin embargo no logró concinuH puc5 ".1gra,·ado de su
enfermedad, murió el 27 de diciembre dé' l 779";,. En ese tiempo
José Alcjrndro Ramón era esrnd1ante en el convento.

ll l. Sus Estudios en San M igucl el Grande, Guanajuato .
Al concluir en Monterrey una p.ntt: dd progr.un .1 c~colar dt:
su tiempo, José Alejandro R.1111011 ~e: 1mcr1he en el lle.11 Colegio de
Estudios de San hanLi~co Je \;1\n conuguo .1 L1 Con~regh.ión &lt;le\
Orarorio de S.rn relipc: !\:en de la vtlb &lt;lt: ~.in Miguel el Crande,
Gu,1najuato. ";llli actthó los 1ílr111wl St'IS mt·st•s tic rrt1Írit',1 .rurrnndo1
wsegu1dtz los dos y 111ed10 a,íos di' Jilosofi'r1", diu: D. hr.1cl C:.1v.no/ •
Creemos que c:n 178 l &lt;lebic) ingre\,1r Jo1..~ Alej,1ndro R.11nó n al
Colc.:gio Je San h anusco &lt;l&lt;: ~.ti&lt;:\ c11.1ndo wnc.1h.1 LOll 2.2 ,1iim Je
\.·

'

1,,..

edad.
Considerando
que en 1.... 88 ha6 ,ta en i\1oJl[errev 68 .
'
1
vecinos, segun e gobcrnadoi·
~1anue l BJ hamond .·.
.
)
'
J\
1781, cuando José Alei·rndro 1),.rn,on
. d c¡a Ia c1ud e&lt;l , enton(es
en
hl ·,
era aún menor. En c.1mbio S111 1M.
1
d
a ' su po J:::ton
·
-·
tguc est,1caba com
· ·]
po 61 actonal pues entre otras cosas " era e1 centro H do nuc d
eo
cel as d e lana más impo,·t"nt
í o 5uccor
e
" e d,e 1a IN ueva E • - "·'
·
aquello significaba un camb·10
.
spana · tn &lt;luda
.
.
que im pactaba
d b',
1mpres1onar la metrópoli a Fray
. Servan d o •cuando
' como
ed 10
es
..
. ·re e10
M oncerrey un año antes que José Ale ·andro
qué escog ió San Miguel el Gr· d I
de _1 revino. Pero ¿por
an e para conunua1 sus e d' ,
. . Y e 1 •l,...,uevo
T
No Io SJ
' bemos, pero esta pobl .1c1on
R .
dscu Ltos.
,
mancc:n1a n estrec.h.1 vinLLila-1·o·n
, , de Ia g
', .1 rra ves
dtino
· de deon
del siglo XVII puc.:s grandes e x t.&lt;:11sione.s
.
. d e r1 ... rraJn:1 er1:1,
1 11 es
E edel
de Nuevo León eran pi·opt. ·d 1d d
I
..
e~ e oy ·sea o
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e a gunos
d
d
Miguel
el G rande "y• desde al
!'i 111.111 d a 6an sus ga res1d enres
.
,
. e San
las t1err.1s calientes de sus posesiones"•.
na os a invernar :i

Pe ro en h elección debió influir ue el ¡~ 1
.
Francisco de Sales de los padr·s
fil.
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,eba
Colcg10
&lt;le
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e 1 1pcnses goz.-1 a d ¡
· · d
tener como
Recrnr a uno de 1os. re ¡·1g10s0s
.
, ·¡ e prest1g10
.
rn:ís
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5
Nueva España: el Dr . Jttan Bentro
.
D,taz de G:imJrr
· t u 1ra os
fil. e f la
doctorado
. . \' c1v 1.ª'
.
.en lt,ilia en ambos J,ercc·h os (c.1nontí..O
1) i oso
. do,
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Academia
de:
Ciencias
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,
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c uo üíltJ r .rntor Je .. ·
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fidosofía. .El Colegio habh· sid() ertgt
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se sosrcn1,1 de sus prop i,h (..:pelLrní.1s ,. ntrim
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marcada independenci ,1 del ob'1 · 1• fl· :l.ohn1os. logrando una
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Manue l Quixann Z.!v.d.1 . ,r1ien Hlc.:n.1:í, ~(: og1:: nm '.cc el Lic.
maestros· el R n l)
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Carlos Antonio ~Lirrincz. p . . , . ti LIO '- •t o; el padre
la Concepci.Sn , Dn:rnú·. l)ro ',~ue1~11 0.\ ~- ~bnu~I R.1111írc:¿ Je
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Jmcr.01¡1. ~..:tret,-u i.i. I&gt; . .\1.11111cl lgn.11..in
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"ma11ro mor,1do, ffe111111rlo lo., c;r,w1,uu uJ H",-,1-' 1·n,·,1rn,1t/¡1_,, 1•1•rdt's los
¡;iósofos, y Los teólogos bl,1111',1s" ''. bn 1~8 2 t:I reuor dd Colegio, el
Dr. Día1. &lt;le G.1n1Jrra y D.l\'.lllls, luce pub liur en \lc.:x1LO 1rn
opüsculo conteniendo Li d i\e1r.1ció11 de uno Je los ,1lum110., del
Colegio que versa sohre la Urilul11d de /,¡ Gt'oml'tri11 pt1rrt las
Czenc111s y Arres: neasidnrl de dla pt1rtl t'l t'St11cl10 filo.1~firo. Al final
del impr~so aparen: una lisr.1 de lo~ alumn_?\ próx'.mos a Jise~rar
en examen públiLo en hs Ac.1dem1.is Je (.,eometrt:1. En cs:1 l1sra
esrá nuesrro personaje; \111 l'mh.irgo ap:irl'Cl'n l'quivoc.1dos los dos
apellidos y el lugar de origen, pero sin duda se tr.ua de nucsrro
José Alejandro Ramón (v:?a~e .11 final el ;ip¿nJice). Cabt'. observa r
lo siguienre: en dicho .1ño de 17 82 José Alejandro era el único
esrndianrc del Nuevo Reino dt'. León v sus compañeros
pertenecían a diversos lugares dé b :--.:ucv,1 hpa11a. En cuanto al
error sobre el sitio Je origen, atín hoy es común ubicar corno de
Monterrey a quien es de otro lug:u- cercano. Nos llama la ,H:nción
la edad Je los colegiales p11e~ dice que no pasan d~ los 1) años
pero en 1782 José Alej:i.ndro contaba con 23 de edad· '.
Es digno de mención que el Dr. Juan Benito Dín de Gamarra
renia en tonces 38 afios y era va a.ucor de varias obras que José
Alejandro Ramón debió ,conoc~r: Máximas de Educación en la
piedad crisri:rna y en la política para instrucció_n de los al~m nos
de l Colegio de S. Francisco de Sales del Oratono de esta vill a de
San Miguel ( 1772); Academias de filosofía (1772); ~len:enta
Recentioris Philosophitle ( 1774) Errores del Enccnd1m1ento
Humano ( 178 1) y Academias de Geometría 0782) . Un año
después, en 1783, ·moría este ilustre rector originario de Zamora,
M ichoadn ''.
Nos dice el Profesor Cavaws Garza, que José Alejandro cursó
seis meses de re rórica y dos y medio años de filosofía en San
Miguel. que tuvo como maestro al pad re Carlos Anronio Mar_tíne-z.
y que "el 5 de enero de 1785, el ~bro. Ramó~ ¿1ona, Prepó~1,to de
la Congregación de los padres filipenses, cert1j1Co la _conclus1on ~e
esras materias, a fin de facilitar eL ingreso de José Ale1andro Ramon
en la Real y Pontificia Universidad de México" ll.

8&lt;J4

IV. La Permanencia en La Capita l de La Nueva España co mo
Alumno de La Real y Pontificia Univer1. idad de México ( 17851790) .

Al empezar el año 85, José Alejandro R,1111ón se inscribe en la
Universidad. Fue un año de nulas cosed1.1~ que provocaron en
San Miguel el Grande 3,356 muerres 1._ Aunque ya no estaba él en
esa villa debió resenrirlo , pues la carisrrofe fue general. Dice
Gonza liros que 1786 se llamó el año del hambre "por In grande
escasez de frutos de la tierra que produjo la terrible helnda tzcaecida
la noche de/ día de San Agust/n del afio anrerior, q1u arruinó las
sementeras en casi toda la Nuevn España" ''
En la Universidad -nos dice el profesor Israel Cavazos- "tuvo
por compañero de esrudios a Mariano Matamoros" " y en el lapso
que ahí permaneció, de 1785 a 1790, es probable gue haya tenido
acceso a la impresión en italiano de 1a obra del historiador
veracruzano Francisco Javier Clavijero Storw AntLCa de/ Messiro
que pu blicó en 1780 en Cesena, Icali.1, durante su destierro.
"Muchos ejemplares" llegaron a la Nueva España enrre 1785 y
1786 precisamenre a la institución a la que Clavijero dedicó la
obra: La Universidad de México. El r:::cror, al recibirlos, entregó
"uno aL virrey, otro al arzobispo, otro al presidente de La Real
Audiencia y· otro asimismo a varías personas de conspicua
dignidad''' . Estas entregas tenían cieno grado de reserva, roda ve1.
que provenían de uno de los jesuitas expulsados de h Nueva
España por órdenes del Rey 19 años antes.
En 1787 moría en Rolonia, lralia, francisco Javier Clavijero .
Este suceso y la llegada de su libro a la Un iversidad, en el tiempo
en que José Alejandro esrndió ahí, tal vez movieron su interés para
traducirlo al español. Bien dice el profesor Cavazos "tradujo de/
italiano, probrzb/emente durrmte su estancza fil México, la Historia
Antigua de México de Clavijero, ruyo manuscrito conserva In
Biblioteca del TernoLógico de Monterrey" '(·.
También durante su tiempo de esrudianre apareció publicada
la obra del Lic. Eusebio Venrnra Beleña, Recopilación sumaria de
todos los autos acordados de la Real Audiencia y Sala del Crimen de
1
esta Nueva EspaFia -. Ya expusimos en el punto II de esre estudio la
relación de Yenrura Beleií.a con el Nuevo Reino de León y la
posibilidad de que José Alejandro supiera de él cuando esrudiaba
895

�en ,\1onrcrrcr en el convento de franciscanos. Ahora en México
como cursa~re de abogado y parcicularmence al ejercer la
profesión anre la Real Audiencia, era obligado conocer c:sa
imponanre obra que contiene la aplicación de la legislación
enconces vigente.
"De los documentos correspondientes a sus estudios en México,
sólo hemos logrado encontmr rn grado de bachiller en cánones, que
renbió de manos del Dr. Lrzrrr1ñaga el 21 dr 11bril de 1788". En el
aucillo !t: arguyeron los bachilleres NicoUs Oláez, Andrés de la
Fuence v FranLisco de la Concha; y en el asiento de su grado
aparece la nota siguiente: "por pobr~ le perdonó el Sor Rector lo
de la arc1" según nos informa D. Israel Cavazos '". Dos años
después recibe~ el rírulo y ejerce SLJ profesión "como abogado
m:1rricui.1do en la Real Audiencia";•).

elevado a villa y dejaba de ser Hac1end,1 de los Mamnez para
llamarse villa de San Carlos e.le Marín.
Seis afias después, al empezar el ,1ño de 181 O, lo encontramos
formand o parce Jel Colegio de Abogados de la capital del
virreinat o como sinodal. según una nora de la prensa dt' L1 époc:i
que dice:

El ilustre y real rolegio de tZbogados de es111 mpitd/, con tTrreglo a sus
est11tutos, ha procedido antes de ayer a !ti elemón de s11 rector, y salió reeleao
de cuarto afio, el S,: Lic. D. Antonio Torres limja, oidor honorario de !ti
Rea/Audiencia de Gumiabzjrzm, a/mide del m·men interino de esta real srt!tt
del m·men, af!,ente foral nurs antiguo de real haáendt1 y de! ramo de
temporalidades, y presidente de !tz rml academia de deredJO teórico prdmco
de su ilust1·ey real cokgio.
As! mismo se procedió a !tz e/,ección d,, los denuís empleos que previenen
sus estlltutos, y recayó !ti de consilian'os en los licmciados D J\1an'rmo Pn'n-10
de Rivera, D. Pedro Ca/indo, D. Manuel Vi!l.aseñor, )' D. Domingo úrso
de /¡z Veg,z; prosecretario, el lir. D. JosefFtzlcon; Promotorfoml, el Lic. D.
Antomo Mnroso; Tesorero, L1e, D. Jos~f Francisco Ca.stniieda; Sinodales,
los licenciados D. Mmano ¡i,imo de Rivem, D. Antonio M11t0Jo, D.
Dommgo Laso de k1 Viga, D Juan Josef Flom AJuorre, D. /oJefivfan'n
Ftrlam, D. Rnf1el Mdrquez. D. Manuel Cerquem, D. Josef Alexandm
lreviño, D. joref L.ópez Saltzmr, D. Manuel Villaseríor, D. Rafael Pérez
Maldom,do y D. Pedro Cdrdenas." (Diario de J\,féxico. México. Mmes
30 de enero de 181 O Tomo XII, :-:o. 1582 p. 120).

0

1•
1

V.- La Edad l\1adura: Su Matrimonio y Su Actividad Profesional.
Señala D. Israel C:i.vnos que obtenido su tÍtulo Je abogado
ejerció en San Miguel el Grande (hoy de Allende) en Guanajuaro
donde "co ntra jo m:i.rrimonio con doña María Purificación lgnacia
e.le la Peña y Dominguez""; contaba con 31 años de edad pues esrn
debió ser por 1790.
Es fácil advertir que es el riempo de la culm inación del siglo
XVIII y el pronto inicio Je! XIX, pero principalmente so~ los
años cercanos al comienzo de la guerra por la independencia. Y
esa villa donde Jo.sé Alejandro vivió y esrudió, fue la cuna de
Ignacio Allende y de los hamanos _Ignacio y Juan Al~ama, s_irio
próximo a Dolores (hoy Dolores Hidalgo) donde broto la ch ispa
que encendió la hoguer.1.
Pero creemos que pronto regresó a Li ciudad de México pues
como señala la Dra. Gonzfo:z M:i.iz "entre 1790 y 1811 con
frecuencia se ocupó de representar desde /11 capittd los asuntos de sus
paisanos"· m:Hriculado en la Real Audiencia para ejercer su
profesión, como lo con~ignó D. Israel. I a ciudad de México
comaba en 1793 con l l 2,92Ci habicanrcs ; según el censo que
mandó levanrar el virrey conde de Rcvillagigedo y que dos años
más tarde, al ser corregido, llegó a 130, 683. De acuerdo con lo
dicho por los auteres locales citados, José Alejrndro de Tr~viño y
Gurié rrez radicaba en México cu,rn&lt;lo en 1804 su ~olar nativo era

Cuacro meses de~pués, en junio de 1810, v sin duda :nín
permaneciendo en ,\-1éxico, el Lic. José Alcjand;o de Trcviiio v
Guciénez es incluido rn una ccrn,1 para elegir al di pur:iJo por ~I
Nuevo Reino de León "a las Cortes de Mt1dnt! del rt,10 s1gu1eJ/le, ,1
la cual ~sistió .f11n11 José de la Garzt1, canónigo lectora/ de /,1
catedrat4·. Esos diput:i.dos reunido, en Españ.i fu&lt;.:ron los ,1 ut orc~
de l:i. Consmución Poliric.1 de la ~lon.1r9ui.1 Esp:i1íol.1, firm~1J,1 el
18 de mano &lt;le 1812 :· primn.1 vigcnrc en l.1 Nut:v,1 Esp.lii;1 donJc
fue prom ulgada y jurada el .10 Je ~ep11rn1brc dt'l rni,mo ÚH) . I ,t
Dra. Gon:.dlez M,1i,, es quien por primcr.t vez n1rnlion:1 c¡ut: el
de Trev irío ! GuciJrru, estuvo t'll u11.1 terru p.ir.1 ekgir .il
d1purado del Nuevo Rl'ino ck l.t'cín. d,HO c¡ue tom&lt;Í de 1.t\ .1u,1\ de
cabildo de j\1ontcrn:r. En nue\lr.1 111vn1ig.1(.i1í11 he1no, t·11ui1nr.1do

L!c.

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¿,¡ pr01•111r111 (./.e ,ll'1 J
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/ .¿ , coii sil'll' z·oros: ('I Lic..O. Jose
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,I l. u¡11ell1 :&gt;,111t,1 ~ , 11, 1•
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de /11 Garlll, uctom, te i - . ,
1'¡ J tÍt' fi{(l Nc,IÍ , l1ul1mo11 e
1 -r · ,
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ut1crrt'~ ; i 1og,wo
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Alo:11ndro ae I rt'l'll'IO )
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r¡ ., , , Re,d Colee:zo con Sf/J, Y 1 1· · '
,
mdmd110 es111,us.rc)
; 'L d, \l'l'1def-'m'(loene/1\uevo
i l C
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i \ o ,me e ui i t,
Capellín Real ae 11' ,ompan_z, 1 • 1
, JO deJ·uniu 1ílti1110 toa) "1
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1810. Tomo XIII. No. 1800, P·-7 ►).

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110 pudo euiwr e saqueo e
. de .,'1cxto1.
. : . Tcsumunio
l.1 lndc¡xndc:110.1

.\lk-nde).

8')8

VI. La Vuelta a l Solar Norreño (I 8 I 7) v La Realización de su
Obra Fun dacional de La Cátedra y L~ Magistratura ( 18241825).

.
" bocrado de esta ReriÍ
.
. ~ St' le ubica como a tA nuesrro persona)c .
/) I Co/'Cll/1" lo cu.1! rom,1n.1os
. d ' ·¿ de SIi !lustre y \ert , t,~
.
.t111die11ri,z e /1/ 11'1 uo . d d. l . instiruciones en e\e r1empo y
· '
:lCtlVO
como p;imc1pancc:
, . e !C \,\S .
Mex1co
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d. d
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. 1 • 1 d. urado que represenra r1a
Por ende ra ,c;i o en' rey
se
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.
.
Cuando en 'Mionter ,
d [ ·1ña en Querecaro se
.
d L ón en las Cortes e sp, • , . , d 1
al Nuevo Reino e e .l
.
¡... oarticipaoon e a gunos
d I Correo1oor con ... r •
d
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conspiob.1 en casa e
~ d . d Dolores de la in ten enoa
, S M. uel el Grrn e 'f e
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residentes ae an l ig
.
. , . hi se preparaba, io 1111c10
\u
\iberrana
que
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.
•
de Cu.111:iju:iro . l.:l 1uc '
·
. l d· 1810. Un cesumon10
Id' 16 de sq){lem ne 'en la mJdrugad:.i d e i:i
1 1 . , .co qu\.'.Jó plasmada en una
.
d gran va or 11srori ,
O l
.
de ese comienzo, e .
' . . l ·s proraoonisras:
. gnac10
. , de uno de los pnnc1pa c
b
dce\aracion
Allende:

Aunque el Lic.:. José :\kj.rnJro Jc Trn1i10 \' Ct1t1t'·rre1. \'ÍvÍ.1 L'll
l:i capital de l.1 Nuev,1 E\pú1.1 y los .u11niorcs ~ucoo~ rcní.111 lllg.1r
en orro sirio, éstt· no le cr.1 ,iicno. Por el conrr.1rio. L'll :):1n ,\ 11gu&lt;.'.I
estudió\' c.:01Hr.1jo m.Hrimonio \" ~in duJ,1 cení.1 JfllÍsuJl'~ ,. 1al ve,
rambi én L1111ili.1rcs. Pero c;1 1.11110 l.1 r.evollll·ión · por [.¡
independenci., crt'CÍ.1 ..1 l.1 rnel1.1 del .1i10, en mero de 1811, d
Colegio de Abog.i&lt;los Jesign.1bJ nucvo rccror en la pcrson.1 del
Lic. D. Juan Josc: Flores AI.Hom.: y nuestro person.1je, cl Lic. de
Treviño )' Guriérrez. conrinu.1h., como Sinotbl rn dicho cokgío.

ocumen .

Una nueva erapa se .1bre en l:.i vida del Lic. José Alejandro de
Treviño al regresar al rerrufio de donde partió en su juwncud. No
sabemos si con antcrioridJd volvió alguna vez, pero ahora
regresaba en forma definitiva tras haber permanecid o fuera de
Monterrey por espacio de 37 años; primero como esrudianre en
San Miguel el Grande y en rvféxico: y luego en ésta ciudad
ejerciendo su profesión. Respecro al rcrorno D. Israel ha señalado:
"le vemos llegar a Monterrey a medi'r1dos de 1818"''; sin embargo
hay al menos dos documentos en el Archivo Municipal de
Monterrey que nos ubican en el año de 1817. Uno es el relativo a
una perición de su viudJ, donde díce: "que su esposo desde el año
817 que se vino ha Méjico (debe ser de) ha servido ... "
Y el otro,
fechad o en enero de 1821 , es una conresración del Avunram ien ro
al virrey comunicándole que el Lic. de Treviíio y Gutiérrez
"habiendo residido en México 30 flños hace poco más de tres se ha
11
avecindado en esta tiudad' • En el punto .1nrerior (Y), quedó
establecido que buena parre de su vida profesional lJ pasó en la
ci udad de México.
4

· _

En enero de 1817 el capiran retirado de milicias provincia les
Francisco Bruno Barrera, nuevamente había sido electo Alcalde
Ord inari o de la ciudad y por ministerio de ley ocupó el gobierno
de la provinci a del Nuevo Reino de León en ausencia del titular,
que lo era el coronel D. Bernardo de Villamil. El Comandante
General de las Provincias lnternas de Oriente era D. Joaquín de
.\ rredon do y es en esrc año, en el mes de abril, cuando

�desemb.ucan en Sorn La Ahrina el i11s11rgence español Francisco
Javier .\1ina y Fray Servando Teresa Je Mier.
Casi al terminar el año del 17, el 20 de octubre, tomó
posesión como gobernador político y militar el coronel D.
13l'rn21do Je Villamil. ,iunque sólo por unos meses pues en
feb rero , a la vuelta del año, pidió licencia ocupando de nuevo
inceri11amcme la gobernación el Alcalde Bruno Barrera quien
había sido rceltcco como Alcalde Ordinario para el año de 1818.
A:1nquc sabemos que el Lic. de Treviño y Gutiérre2 ra?ica en
Monterrey a partir de 1817, l.1 primera mención a su act1v1d;1d es
de 1818. t,n una sesión de cabildo se acuerda "se libren con esta
fecha contra el lvfayordomo de Propios los cincuenta y seis pesos que
reclama ef licdo. D. Alexandro di' Írevi,ío ... ,,..,.. Y no es sino hasra
1819 en que figura en l.i polírica local. Como sabemos. cada año
en enero son elegidos los integrantes de! cabildo, y en 1819 vuelve
a ser electo D. Francisco Bruno Barrera y formando parre del
mismo, en lo que creemos es su primera participación pL!blica,
aparece el Lic. ]ose Alejandro de TrevilÍo como regidor honorario,
"quedando por ahora sin com1S1Ón especia!"' y p~ra esrar li~re "para
el desempeño de los muchos asuncos que r1ene pend1enres la
nU
ciudad de que se irán ene.irgan do oporcunamenre .
En 1820 el Lic. de Treviño y Gutiérrez resulta electo Alcalde
Ordinario de primer voto, puesw que equivale J lo que hoy
denominamos Presidenrc Municipal. Como ya dijimos en enero
de cada año se renovaba el Ayuntamiento de: l.1 ciudad y era
costumbre que el cabildo salirn1c elegía JI entrante. Desde 1816
venía sien do reelecto el capic,in Francisco Bruno lhrrera y en
ocasiones ocupando simultáneamente c:I cargo de gobernador en
forma provisional; así sucedió durante el año anterior de 1819.
Ahora, en enero de 1820, el Lic. de Trc:viño y GuriérreL ocupaba
la Alcaldía de Monterrey apenas a dos años y meses de haber
rearesado ,1 la ciudad rras. una :lLlsencia de .37 .111 0~. Cuando partió
a San Miguel el Gr:111de por 1780, Monterrey t&lt;:nia menos de 685
habirantes, según dijimos en las primeras líneas del punro UI_;
ahora en 1820 "el numeroso veri11d11rio llega trtsi 11 Of/Ce n11!
1
almrzs"'' • En em: año el cabildo quedó inlcgr.,do, .1dcm.ís del Lic.
de Treviño y Guciérrez, por Bern.1r&lt;lo Us~cl y Cuimh.1rJ.1,_n.:gidor
perpetuo; Sanlos Urihe, R.1L1cl Ec.1 ~-1tÍ'lquiz. Jo~é Antonio de h

Garza Saldívar, José Antonio Rodríguez y 8 personas más; la
mayor p&lt;1rte habían ocupado cargos edilicios en años anreriores 1•&gt;.
Sin duda un factor que iníluvó par;1 que el Lic. de Treviño
ascendiera a Alcalde Ordinario para cubrir el ano de 1820 fue que
el capirán Francisco Bruno Barrera había solicitado su reriro
hacía tiempo para poder acender sus descuidados negocios~,
Durante rodo este año y tal vez por el doble carácrer de abogado y
de Alcalde Ordinario, el Lic de Treviño y Gutiérrez interviene en
múltiples actos jurídicos como testamentos, préstamos, fianzas,
compra-venras, ororgación de poderes. Tuvo también calidad de
eleccor en octubre de 1820, junco con Joaquín de Arrcdondo y
Mioño, José Ma. Guriérrez de Lara, José Andrés de Sobrevilla,
José Mauricio Alcocer (de Saltillo), José Trinidad de Arrese y
orros, cuya finalidad era elegir a los diputados de las cuarro
provincia; internas de oriente a las corres,:_
A poco de haber romado posesión de su cargo el nuevo
cabildo en enero de 1820, es restaurada en España y en México,
la Conslirución Política de la Monarquía Española; sin duda este
suceso influyó muchísimo en los acontecimientos posteriores pues
al año siguien ce, esto es en 1821, se proclamó el Plan de Iguala y
se declaró la independencia. Si bien en esre año no tenía cargo
~dilicio alguno el Lic. José Alejandro de Treviño y Guriérrcz, los
aconrecimiencos hicieron necesaria su intervención como veremos
luego. A mediados del año 21 llega ,1 ,vlonterrey el coronel Gaspar
López para sustituir a D. Joaquí11 de Arredondo como
Comandante General de las Provincias Internas de Orienre y de
inmediato pretende hacer de SJltíllo la capital de las cuatro
provincias , generando la inconforrni&lt;laJ del Ayunramienro de
Monterrey por lo que se nombra una comisión "01u1bt'Zada por
José Alejandro de Tre1 hío y G'uriérrez, enrtuxr1da di' red11tt,tr 111111
representación dirigida a lrnrbidc y n l.ópez"\', donde mosrraban SIi
oposición a las medidas com,1d,1s por éste.
O. José Alejandro de Trevií'lo vuelve .1 ocupar la Alcildí.1
Ordinaria en 1822 a partí r de mero, cornp.1rriendo l.1
responsabilidad con Juan José de L1 C,1 r7.a T reviño. 911ien en 18 1O
fue dipurado a las Corres en E~p.111.1 por el Nunn Reino de León.
según vimos en el punto amer1or (V). T.1mbién Furmt'.&gt; p,1nc dd
Ayuntamiento de este ,1iio D. Pedro Condlo. rn quien uccnrn,
ver al impresor que cxi~[ÍÓ en c~tc ttc111pn. i\,i 1111\lllO
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d - de T rc\'1í10 y C.1uuci ru.
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rmanos
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Alokk
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Lit:.
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romo po,es1
,,
d -e el
Si al empelar enero
intentó renunciar. i'-105 IL - ,
Treviño )' Gutiérrez, ~\ mes ria
penos,t enfami'dad tj ut' mino
rofesor Cwazos que por__ se
\-aldin el 11 de febrero de '. 822
p
te su salud, renio100 ,z la a d ,.., . don fosé fr,nano de
grnvemen
d
est,t o flSH o
.
,
l .
certificando la delicadeza e su
ctrl y admi11istr[[dor de li1 JOttCa
.
Ferrer profeso.r de J.1n11a d. J , Jo u711i11 \11fln¡1erde.
Zen deJas y
'
dad y 011 ose t
d
d l hospital general de eJtll ~111- d, Texas quien ht1b1t1 llega o a
e
·¡·
d f I provinua e
b
Le fue
cirujano m1 irrrr e. '
Su ren101c1,1, sin em rirgo, n O
..
.
en
ese
mismo
mes.
-.
,
[
·11'
nodcr
renunc1a1'
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M onteney ·
.
"" 1-· n ermo v ' r
admitida hasra el 19 de Jllnl.:ltldor-el alcald~ primao de M_onterrey,
me "lasjime1ones de gobe1 - . , d, lturbide'\ señal.t Edmun do
a5 u
,.
d pos1c1on L
· ,r,
L't ca
Alejandro Treviño P~.r is r Ló ez comunicó al nueuo )eJe fº i 1
Derba y .1grega qnc G¡ispal •es p órdenes ) decretos del ~up1:em:
hasta tres ¡1eces todas, ~~ e~Les' reciar sus órdenes pues _Jamas e
e .f ,,,. La rc:criminación l.l interpuso
Go bierno" v· - lo acuso
¡ tuuse
• de reettJO . , · d'
·ó
siqu1er,1
e
•·Je {a manerrt en que
devo Lv1
. •¿ ¿ queian ose
I Al Id
, z ante b super1or1 a
1· , ,,,~ Por su parte e
ca e
Lope
l go b'rn·o
port1co •
"
Le mereet'
.
desempciia
e
11
\ G
Lópci:
no
Trevino
,
del corone
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Ordinario expreso ª~,~-~ca
,
·
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rmo
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una v1S1ttt e en;e
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d d ... tratarse a ase
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,
gra o e
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La cirante?. ego a
. d d·l n-o le fue acepta a aren
1
'"" A la mHa e a
. to y e
expresiones fuertes . . .' , la tc:nsión entre el Ayuntam1en
' . con &lt;.:llo amarno
.
23 fue de reposo y
Y ra 1 \ ei
..
,
izá el ano
.Comandante ~1d1rar y q~ . O José Alejandro de Trcv1no y
eración de la salud para .
.
recup
,
jurista
Guriérrn.
I cenit de su rrayectona com 0
El .1ño de 1824 marca e . d I Derecho en lo que hoy es
1 iniciar form,i\mente
ensen_anz; -~n de la cátedra de Derecho
~uestra entidad federaova . La tu~\a~:1 un decreta del. ~ongre~o
tiene como antecedete l ~~~\ue dispone el establec_1m1ent~ ~
General. de octubre e
- a~ance educativo se debió a
raal
cácedrJS de Derecho. Es.te¡· lad de diputado al Congres~ Cdenerde
"en s11 u1 u , . , q11e se caneed.ieran cate ras
Servando pnc~
conS1git10
Co nst1tu¡e11re, propuso Y
,,,

l\ll

1 .

L~

t'L'•'ILlll ,\ •
)\ltlh: dl'L'f'-l'.

!ª

-

902

se

derecho en los seminarios de pro1•n1tÍ1t y que pudiesen estos otorgar los
grados de bachií/er" . Fue a~í como se inició el l 9 Je: l'ncro de
1824 la enseñanza íundica en Nuevo León dentro Je los claustros
del Real y Tridentino Colegio Seminario. "El recwr d,,¡ Seminario
Dr. Frannsco Arroyo nombró, un p,ir de días trntes, al Lic.
Alex:andro de Treuiño )' Guúérrt'Z corno crztedrdtico 01 propiedad"'' .
La ubicación tísica del Seminario en ese momento l.i situamos en
una finca "frente a fa plaza de armas (Zar,1goza) que 11ela al norte, y
haciendo esquina con el callejón del ojo de 11gua, hoy calle de
1
Zaragoza"'' • En otro texto D. lsrael alude a la misma ubicación:
"por los días de la independencia y hasta 1826 se halla (el serni11ario)
f rente a La pftiza viendo al norte y haciendo esquina con La actuid
caLLe de Zaragoza inmediato lll templo de San Fmnc1sco"'·•. Esras
descripciones nos ubican en la Gran Plaza justo frenre J la entrada
principal del Condominio Acero.
A 64 años de distancia de ese comienzo, esto es en 1888, el
Lic. H errnenegildo O:ívila. da a conocer el documento que
resrirnonia ese histórico inicio y que a la lecra dice:
EL Licenc1~zdo Don José Alexandro de TreviF10 y Crutibrez,
Magistrado Presidente del Tribw111L Supremo de justicia de este EstaM
Libre de Nuevo-León _y, Guedrdtico fimdador en propiedad de la Cdtedra
de Derecho ptíblzco, canónico y ciuil que por Decrcros del Soberano
Congreso de la Nación, y de este refendo Estado se ha erijich en este
Pontificio y Tndentino Seminan·o &amp; Cemfico, y Juro en debidaforma: que
desde el día diez_y nueve de Enero de núl ochocientos veinte y ruatro, en que
se insta&amp; y rzbn'ó solRnmemente !.a expresada. Cátedra h&lt;ISta el día de hoy,
han 11Sistido dianamente a e//,1 sin intem-1pción alguna (hs) jóvmes
cursantes siguientes: Don Juan Nepomuceno de la. Gar:w y f:.i1111, Don
Benu1rdo Wsell de Guimbarda, Don Ramón Gregon·o Guerra, Don José
Angel Benavrdes. Don Valeriana Borrego, Don Sant111go Montemayor Evw
y Don Leocadio Garibay. Así mismo certifico: que CÚ•sde el ciúulo día de l,z
apertura hasta e! de ho_)', h,m completado con exceso los nfmdos;óvenes los
cursos de Estatuto que e:dge l,z constitución deJalisco, adoptada y nwndadtt
obseroar por Decreto del Honomb/,e Congreso en este dicho Colegio
Sermru1áo; sinzdo de adueJtir, que el día ueintey siete de Diciembre del año
próximo pasadJ de veinte y seis, debieron los {').presllMs jóvenes jurar el
último de sus cursos; pero como ese d!a y los inmediatos subsernentes faeron
feriados, mrmteniéndose cerrada !.a Universidad, no pudieron verifimr/,o
hasta el día siete de Enero de este año, en que se abn'ó, quedm1do f&gt;..peditos
&lt;)03

�pam recibir el grrub el día ocho: y de consiguiente, desde ese día debe
correrles /¡¡ pmanria. Y parti los efeaos que a los interesrubs convengan,
siento In presente en /¡¡ Jvfetropolitana Ciudad de Nuestra Señora de
,'v!onterrey, rt cuatro de Julio de mil ochocientos veinte y siete. - Lic. jph.
61
Alexandro de Trev1no y Gutiérrez- Una n,brica.
Al año siguiente de haberse abierto la cátedra de Derecho, se
crea el Tribunal Superior de Justicia en el Escado, teniendo lugar
"el J 6 de julio de 1825, por Decreto número 44 de fecha 3 de ;ulio
del cuado año, habiéndose designado como primeros Magistrados los
siguientes: Primera Sala, Lic. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez;
Segunda Sala, Lic. Pedro A. Ballesteros; Tercera Sala, Lic. Rafael de
Llano; Asesor, Lic. Juan Baurista de Arizpe, fungiendo como
Presidente el Magistrado de la Primera Sala"/,('.
Seis aí10s atendió la cátedra y ci nco la magisrrarnra, no sin
contratiempos pues en 1828 ruvo serias dificul tades con el
Presidente de la Legislatura local. el D r. José Francisco Arroyo,
quien promovió en el prop io Congreso un juicio censorio en su
conrr,1 y del cual logró salir airoso. A la distancia, lo anterio r nos
revela la independe ncia absoluta que había entre el Pode r Judicial
y el Legislativo.

VII. Su Fallecimiento y su Partida de Defunción . l 830.
Dos afies después del incidente con el Dr. Arroyo, fallecía en
G uadalupe, . . L. el Lic. José Alejandro Ramón de Trevi ño y
Gutiérrez el dos de noviembre de 1830. H emos localizado el
asienco de su defunción en los libros parroquiales de aq uél
municipio, registro que es desconocido por lo que no duda mos
que esca sea la primera vez que ap:uece pub licado.
AL MARCEN:

86. El licenciado Dn. Alejandro de Treuiño y Gutiérrez de

Monterrey.
AL CENTRO:

En el pueblo de N S. d.e GU1UMlupe a !.os dtJs dirz.s ele! mes de
noviembre de mil ochocientos treinta: Yo el Presbítero Francisco de Paula
Treviño uicano enmrgado de esta ayutht de Parroquia: Dí sepultura
')()/¡

}osé Alejandro de Trez,iño , e .,
ad.
I'urifimáón !(J'Juu:ia de , ) n r1~tTen;eDz: cm_ o que fi-te con Da. Ma. De la
,Y
ILl I e1111 ) '
omm(IU(!Z
·
1 ·
J __
tesrar &amp; b ·, 'e.·· ª qu,m ae_¡o poaer para
. n to ws santos sttcmmenros de penitencia E
,
,
de un dolor tle p L ,
y :.:..trl'1?1/lunc1on: muno
.
u mon )' para que conste /,o fi , r. .
Trev1ño. (rúbrica)
rme. rmnruco de Paula
La anterior partida de defu . ,
dos de BAUTISMOS de 1 . l __ncd10n se encuenrra dentro del libro
a 1g esta e Guadal
~
Tal vez por no estar en el l'b
upe, anos 181) -1845.
antes y se puede
¡1 ro correcro no había sido localizada
consu rar en el Archivo E l . , .
Mon terrey.
e es1ast1co de

Notas Bibliográficas.

1·'Apunte Biográfico ron algunos Jatos médito~ Je! h..
. .
,
1
fu ndador de la cnseñan1a del O ·h
.1° mas Ilustre de r-.lann. N.L v
.
•
cree o en la cnuJad··
·•
2
Este articulo es reproducido luego en /Je. ·J
("
la Facultad de Dcrc~ho \ Ciencias Soc·q¡ •'·edL ~º¡ YLJ ienc1as Sociales Rc1 ista cua1runcstral de
.
.
lucS e a
,\NL Vol !JI ' .
J umer~ especi~I 7 pp. }-9.
·
'
·
· Junio- septiembre de 1975.
N
Gonzalez Ma1z. Rocío: / ÍISloria de la (acu/t,;d de D, .
,
182-1-2002 Monterrey. IJA~L Facultad J. D· "
._tretlw \ Crun1110/ogw de la C'.-t\L
i Dcrbcz García. Edmundo· / a lnd
i ~ crccho ) l rurnnologia 2003. pp 9-60.
. d ,
· ·
epemenc1a en el \ 11ero f?,
d L .
oaqum
e
_,.,rredo11do
,·jrar
'iervando
1'
d,
• inv e evn. Participación de
J
Histórico de Monterre\: Ai\o número 6 er,:sa e \l1er. Fundación Publtcacit\n del Archivo
sH . .
•
JU 10-agoqo de 2002 pp 5 27
umamtas. Anuario del Centro d· F t d' , - .
.
. . .
317. Se impone comentar que en ~a -~á~ i~~6!~1~a.n1:ucos de la L,NL.1965. No 6 pp. 305aspectos biográficos del Lic. de írc1 i1~/ (' _e. este anuario. se muestran los principales
1769 e
¡
\ iut,encL pero por 'iig ·
d
. . omo e año de su nacimiento. sien&lt;Ío 17 59 d ~ .
' un error e de&lt;lo aparece
pagina leemos lo siguiente· '"Una b.
f'
. orrccto. Igualmente al pie de la misma
N h b" d
.
' iogra mu1• ampln' v~as,
. "rma~
"
ª ien o en esta referencia
fa ¡:..cha
' e en
Yl.t.:tras. ~1ontt.:rre\ ··
1 0ñ ¡ d
~ o e1 numero d • la bl · •.
.·
se a a a tan,t? en las colecciones e&gt;.1stcntes como e .e . p~, tca.cion. hemo~ buscado la nota
la ~1acstra G1sella Carmona ~m que hallarnos\ is n el lnd1cc ~~e de las mismas ha preparado
vanos errores redactó el Profr Ordó~,
tc,10 b1ograf1co alguno. di~tinto al que con
puntos 3} 4 de la Introducción.
1 e/&gt; que&gt;ª comcntamo:- al inicio de este trabajo en los

2

,a

w

Historia de la vil/u de :\!arin Presidencia Munici i ·
•
•
1al de Mann.1994 ) 2·' edición en el a"
1G
_
e ~rae a1 azos Garza
"º
onzález, J. Eleutcrio: Colección de Noticias ,
.
.
~- León. corregidos Y ordenados ti
.
. Docu111e11tos para la l hsloria del btado dl·
ciudad~no... Montcrcy:· Tipogrnlia de t\ntonio
e manera:vi·,
4ue ,fonm:n una re¡ac1lln
· seguida. por d
s
Rodnguez.
Mario.
El erper
'
.
.
.
.
icr.
Calle
de
Aba~olo
nüm
36.1807. p. ;-,
C1
.
,mento ae Cad·· en('
.
, __
9 u tura Económica. 1984.
·e111roa111enca. Pág.13. :vk:-.ico Fondo d~

2000. ambas llevan prólogo d' 1· ·I C .

Cavazos Garza. Israel F.! J -¡ / .
.
Monterrey '3 de
d. . un, cuº' Je la l:scuela de l.ews Periodico: ··FI l'0r\ •'n1r··.
·enero e 1974 1a
,.,.,.
·
n
,J
..
·
,
5
1
11
- · '"'"' . - pagma

905

�10

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Montem:) . ITESM. Pág. I62. /\no 1985.
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Ca,a,os Garza. Israel. Dicc1011ano Rwgrá/1co de \uevo /.eó11 2' Ed. \lomerrc:••
GrafoPrml. Año 1966. Pág. 158
11
1krnández ) Dávalos. J. E. Co/ecc1ó11 de documemo~ para la !11stona de la guerra de
independencw de .\lex1co de 1808 o /821 . Declaraciones de fr Servando Micr. Primera
dt'claración. 22 de septiembre de 181 7.
11
C;:nazos Garza. Israel Opus. Cit. D1cc1011ano Biográfico.. Pág. 347.
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Re\ isla. "Armas y /.e1ras ··. Año I numero l O octubre 31 de 19-l-l. Reproducción facsimilar.
Montm.:y LJM-,L Primera Época. 19.\.\-1950 lomo l. Pág. 57.
11
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1" l"apia Ménde7. Aurcliano. La creación del obispado del _\'11evo Reino de León Bula
"Rela1a Semper " 17~~. ln1roducc1ón ~ cdicion de ... Producc1oncs Al Yoko-EI Troquel. S.A.
Monterrey. 1984. Pág. 1O.
11 González. J Eleutcrio. Opus C11 Colecc1ó11 de .\'01ic1as ... Pág. 100.
13 Tapia Méndez. Aureliano la Primera Cá1edra de Derecho Cil'tl en \ 11evo León El
Se111111ario Co11ciliar de Jlomerre,1. l!ANL. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
Momemy. 2000. Pág. 36.
1q lbidcm.
1
° Cavazos Garza Israel Opus C,1 D1cc1onario Biográjico de . Pag. 456
11
Cavazos Garza. Israel. Ibídem Nota 8.
:: Gonz;\kz. J Elcutwo. Opus Cit. Colección de .\'011cws ... Pág.11 l.
21
Guana111aio. cerros y ba1ias. 1es11gos de la J,is1orw Monogralia fatatal. Pág. l 03. Secretaria
de Educación Pública. México.1982
24
Gonzálcz, José Eleuterio. Opu~ Cit. Colección de 110//c1as ... Pág. 40.
i; Quixano Zavala, Manuel. la l 'enerable Co11gregac1ón d,!I Oratorio de .V. P. S Felipe Neri
de la villa de S. ,\lig11e/ el Grande Obispado dt! ,\/ichoacá11 e.tpone IOSJIIStos motivos con que
ha resm1do :;er visitada en c11a1110 /(ll. y e11 i:uanto Casa de Estudios. e11 lo respecrivo a su
gobierno 111/erior económico y académico. .\ /)(Ira 110 sep¡1rar de sus deliberaciones al P. Dr.
U Juan Benito Día: de Gamarra. Las dictaba el l1c U..\fanuel Qwxano Zal'Gia .!bogado de
la Real ..t 11d1e11c/(/ de es/a \ 11e1·a fspwia v de .rn ll11s1re y Real Coleg10 Con licencw. Impreso
en ,\fé.mo por U Fel1pi! de Lú1i1ga _¡ Onmwos. mi/e del Espíruu Sama. aiio de 1782.
lntroducc1ón. Pág. 1
:i. Ibídem
27
lbidem
28
lbidem
' 9 Día.r. de Gamarra~ Dávalos. Juan lkn110 .\lcmmc1s de /:,d11rnción. Academias de FilosoJia.
rlcadenuas de Geome1ri(J. Presentación de Carlos I krrejón Peredo. El Colcg10 de Michoacán.
Zarnora.1983.
30
Ibídem.
11 Ca\'azOs Garza. Israel Ibídem Nota 8.
32
Opus Cit. G11ana;11ato. cerros _1 bajíos. testigos . p.105
JJ Opus Cit. Gonzálcz. José Eleut~rio; ColeCL'1ó11 de J1011cws ... Pág. 106
34
Cavazos Garza. Israel. Opus Cit. /J1cc1011ano /J1ogrújico ... Pág.519
is Manciro. Juan Luis y Fabri. ivlanucl. l'ulas de .\lex1caJ1os 1/usires del Siglo XI'!!/. Prólogo.
selección\ notas de 13ernabc Navarro. UNA.\!. BEU No. 7-l l\l~xico 1989 P,k 160.
16 Cava,,o; Gar,a. Israel Opus Cit. D1ccwnario H1ográfico ... Pág. 520.
~
31 Ventura 8ele11a puhlicó esta obra en 1787. en la capital del \ irrcina10 ) se vendía por
suscripción. como era usual en la edición de libros destinados a un púhlico especializado y
reducido. En ese año Jo~é Alejandro de I re\ iñu ) Gutiém:, aa estudiante en la Real Y

906

Pontificia Un.1versidad de México) aunqut: no aparece en la Iisla de su~criptores que contiene
la obra ~:b10 conocerla) consultarla para el e,1ercic10 de su profesión en la Real Audiencia.
Hay ed1c1on de la UN/\M de 1981 rnn prólogo de la Maestra l\laria del Refugio Gonlález
38
Cavazos Gar,a. Israel Ibídem Nota 8. El 1--1111daclor J&lt;' .. 2• sección. página 2'
39
lbidcm.
40
lbidem
41
Gonzála 1\1ait. Rocío. Opu~ Cit. Nota 2. .. La E11seiía11:,1 del D.•recho ·. Pág. 24.
42
Ibídem.
43
Cavazos Garza. Israel. Opus Cit. El fundador.. Pág. 2'
44
Archivo Municipal de Montcrre:-,. AIIM. Actas de Cabildo. Vol. 999 Acta 79 No, iembrc. 4
de 1830.
4
s Archivo Municipal de l\lonterrey. Al-l.\1. Correspondencia. Vol.8 Expediente 4 folio 4 de
fecha enero 22 de 1821.
46
AMM. /\IIM. Actas de Cabildo Vol. 999. 4 de enero de 1818.
47
AMM. AHM. Actas de Cabildo. Vol. 999 -l de enero de 1819
48
Ibídem.
49
lbidcm.
50
Cavazos Garza. Israel El Muy Ilustre .·lyw11am1e1110 de .\fonrerrev desde 1596. 2• Edición.
Monterrey. l 980. Pág. 78.
·
51 AMM. AHM Actas de cabildo Vol. 999. Enero de 1820
51
Domínguez Martinez. Juana Margarita. F1111dac1ón. Publicación del Archivo Histórico de
Monterrey. Año 2 número 6 julio-agosto del 2002. Pág. 28-32.
53
Derbez Garcia. Edmu11do. Opus Cit. Nma J. la /ndependencw en el \uei·o Reino ... Pág.
7.
14
Cavazos Garza. lsrad. lhidem. Nota .\9.
1
: Cavnzos Garla. Israel. Opus Cit f/ Fundador ... 2·' pag
16
Derbez Garcia. Edmundo. Opus Cit. /,a Independencia en el Suero Reino ... Pág. 22.
11
Ibídem. l'ág.22
18
Ibídem. 1'61? 23
19 lbitlem.
~
60
lbidem.
61
Cavazos Garza. Israel. Escri/01-es dl' .\ 'uevo León Oicc1onar10 810 hibliográjico. LJANL.
Pág. 29. l\1onterre\ . Ar1o 1996.
62
Portillo Valadc;_ J. Antonio. /,a cá1edm de Derecho Canómco v C/\'1/ en el Seminario de
~0111errey. Facultad de Derecho~ Cmninologia. l ' ANI. l\.tonlcrrc:·· 2002. Pág. 28
Cavazos Garza. Israel Bre1·e lustorw de \'uel'o /.eón Ñléxico. 1-ondo de Cultura
Económica. El Colt:gio d.: :--.1é~1co. Sene l3n:vc~ historia, de lo~ Esiados de la Rcpublica
Mexicana. A11o 1994. Púg 115.
.. Cavazos Garza. Israel. lsbo:o lusuinco del Se111111ano de .\fo111erre1· ..l lumanita,"
Anuario del Centro de E,tudios lluma11ist1.:os. '.\o. 10. '1ontcrrc\ L'\L. ;\,1o 1969. f'ag_
418.
.
61
Lic. Hcrrnenegildo Da, ila (inrmilc, Biogra/iu del Doc1or José Ue111mn (ivn:ó/(!:
Edición facsimilar. l-.d1cwne~ '·i'I I Vokli.. \l0111crrc1 1975 Pal! .¡o
66
Mario Ca111ú Leal ) :\1arco Amon111 Lci¡a Se11ila11::.n h1stó~·1m del Tr1h11nal Supa10r efe
J11s1icia del Es1mlo. Gobierno de '\uc\ O Lrún. \'1on1.:rrc~ Año 1979

�QUERIDA, SOMOS CATÓLICOS
PERO NUESTRO CORAZÓN ES JUDÍO
Lo que los padres cripta-judíos dicen y sus hijos entienden 1
Dra. Schul:unitl1 C. HaleVI''
Hebrcw Universi1v
Jtrusa.lcm, lsr.1cl
schaln,·@n.huji.ac.il

Introducción.
Desde el descubrimienro del crípro-judaísmo en los alrededores de b
ciudad de Belmonre, Portugal. En la segunda década del siglo XX, varias
invesrigaciones demuesrran la sobre vivencia del cripto-judaísmo entre los
descendientes de los forzados a converrirse al carolicismo de la pcnínsul.1
ibéric.1. Sin embargo b mayoría de las investigaciones sobre el mundo
moderno del cripto-judaísmo, persiste dondequiera, y a través del mundo
por todo España y Portugal ejerciendo su iníluencia, desde Macau y bs
Filipinas hasta Áfric:1 )' por codo el "Nuevo lvfundo ".
Aunque b expresión de esre fenómeno varía de localidad en
localid:id y de farnili:1 en fornil i,1, existen muchos .1specros en común.
Desafortunadamente, casi rodo lo que hemos aprendido sobre l:1
transmisión de b herencia o la identidad judfa, se obtiene primeramente
y sobre todo, por la familia. Enconrdndonos a veces con fuentes
imprecisas. Por es10 mi~mo, es muy bmcnrnble comider:1r que
posiblemente, un:1 de las partes llegue a fal rar en nw:srro rom pcc.1be2,1&lt;,
cripro-judío. Esros, son te,rimonim de ,1qudlos rnya herrncia cripwjudía fue transmitida con conocimienrn a b generación siguiente.
Por lo general, no es comt.'1n enconrr.H que ,dguicn pueda decir
ambigua o uniformemente t¡ue cm: o .1qud ~e.1 judío, \(Í]o d t'&gt;ri lo de

�vid:i f.uniliar e~ ln 4uc pone et1 1.1k, preJ1oml'tltO\ ,\ 1111cqr.1\ pregu111.1,.
Fn los dern,Í5, cisos !J form.1 y n.1rur.1le,.1 de l.1 tr.111\111i,i,'i11 L\Ul'. nuntu,·o
encendida IJ iJcnri&lt;l.1J juJÍ3 dur.rntc i'.kil,m:rnt.: cnL,l de b 1111r.H.l tk u11
miknio. ,ólo rt'prescnu un ;.:11igm.1: ¿Por qué h.1,· dcm.1~i.1~!01, ,11111s1m,
t,unos J,Ho,, r.111t.1s rd.1tos inJ1rcLt11~ tr.trnmiiido, por .111u.rnos: y que
t'srin en un conrcxrn dentro del cu,11 Sl' le pul'd,1 inu:rprt.:t.n? ~De qw.:
form.1 bs úlrim.1s betH.:'.1.1cioms de uipro judim-pw:Jl.'n . ser
comprendidJs' /~ué es lo que los Jo.:t:11dil'11tcs di.' .H.¡u_i.:llm, c1ur n:obrn
esus fuentt'S i111prccis.1,;, csper.in luccr LOll es1,1s m1snus~ .. ,
.
Fste escriro es un e~tuJio prclimi11.1r sobre lJ u-amrn;.,1011 Je ratees
judías entre ,1nusm1. Esrm Jese&lt;.:ndicnrt's hien pue~en servimos de
información como tucnre prim.1ria ,1ctt1.1l111cnte. t h rcestrucrurado
mens.1ics \' los ch inrerpreraJo. ~egún como mi, fuclHC5 me lo han
companilo . .\1t: beneficio en L'Sre cm1dio por mi fa!11il1~rid:1d&gt; con la~
di\'crs:is coloni,1s a1Higu;i.s v 111.b represcnr.mv.1s de E~p.rn.1 : 1onugal,
pues me fr1cilican gr.rnd~mrntc mi pcrsp_ccm·~ r_or.11. Au:1que hs
mencionadas coloni,1s han cambudo, los cnpro-¡udtos wda\'l,l poseen
,1lounos de los métodos de transmim su herencia secrt:ra, tal como en b
..icd,ll
La renuente neoativa
:111::,c·o
l::,l
" . ·
::,
rnor f),Hte de los anci:mos,
. ,1 bs nuev:is
forrn.,s "poco convencion;1lcs" tomad.i!&gt; por sus ~~sccnd1cnres. Hoy - al
;iprender Je su p,1sado judio sccrcro por_ 1.1s L1111d1as- nos muestra que,
aunque los p:1dres en casa se h,111 csforz,1do p.ua cr:rnsm1_r1'.·. y par2
prcser\'ar su identidad secreu; t:llos no concempbron h pos1bil1d_ad de
t:(eccuar ningún cambio en su comporramtcnto, es decir, convemrse al
1

judaísmo.
. .,
_
Esta necesid.1d de poder interpretar el s1gn1hcado de escas _senal~s
ace rca de un posible pasado judío, se convirrió. e'.1 ~n saber d1scern1r
sobre b manera que los resrimonim que rdatan 1111.'&gt; 1n~ormadorcs.' fueron
tomados por ellos, de L1 forma que yo misma los h:~bria enrendi?º· Por
un.1 parce, me mencionaron algunas :osas. que_ n:e, parec1an ser
dc:cbraciones muy cLu,,s sobre una pasada 1denndad ¡ud1a pero que a su
vez no tenía imp;cro alguno en los informadores. Por orra, las indi~ectas
más leves rales como un encanto naco por el hexagráma, o ciertas
hi~rorias ~obre algunos apellidos que eran de origen judío, bien
podríamos basarnos en esro.
..
Una vez, mve con cieno grado de cerreza de que esta fa~1!1~ cuv~
una herenci.1 judia patenrc en la familia de mis fucnres, dmg1 mi
atención ,1 los vestigios dados y como los inrerpre_raba~., Después de
larvos
inrérvalos no habí.1 nada qué mis fuentes 1dent1l1caran como
::,
910

vestigios :1lgo que habían n:cibido. v Jgreg.rndo otros deralb rn
consideración, mencionado a menudo i,;cid:111~111n11c t:n ci&lt;.:no plazo, tal
patrón de conducr.1 comenzó .1 111.1111f~&lt;;r.1rst'.
Ese~ es1uclio se: basa en t.:11rrcvisr.1, cnn IJ.\ pl'Lrnnas c¡uc por
~enerac1011es han obst:r-·ado y observado rradinoncs poco comunes: y que.:
tntenran poner en un contexto, o n,111 n:cibidas dt· m,rn&lt;.:r.1 indirecr.1 en
relación a su i&lt;lcncid.1d judía secrer.t.
He procurado rcconsrruir el proceso, sus códigos, ~· el conrexto
tardío que ilustra las declaraciones dadas en el pasado. Esus Fucnces
vienen de varias regiones del Brasil. de Mc:xic.o y de las regionc:s Je!
sureste de los Estad0s Unidos de Norteamérica y que pem:neció ames a
México. De Cosra Rica, Puerco Rico, Gu.uemala v Colombia. l:.n todos
los casos podía yo idenrificar una cantid,1J impr~sionanrc de prácricas
cripto-judías en el origen de estas familias, aum¡ue mis fuemes 110
siempre son reconocidos como tales, (como judíos).
Debo mencionar que la exrensa mayoría de las personas que
descubren su lierenci:i judía oculr:t, no hace ninguna inrcnro por cambiar
su identidad actu,tl o forma de vida religiosa. Pero e~os pocos que lo
hacen, )' la forma en que he arestigu:ido la respuesta de la familia a sus
preferencias, así como el impacro que tenía en ellos, me han dado una
mejor perspectiva en la din~ímica de dicha transmisión. Es importante
reiterar que el grupo del que esramos procurando .iprcnder más, es un
secreto circundame; sus ancianos no revelan esra clase de secretos a los
forasteros y, por lo general, ellos nunca imenraron ningi'in
reconocimienro por parre de una comunidad judía ortodoxa.
Transmisión.

Casi sin excepción, la rransm1s1on es selectiva. Los ancianos
seleccionan a un niño p:ira que sea el portador oral de las rradiciones de
la familia, en base a lo anterior se elige al adecuado; al m::ís viejo, o al más
joven, masculino o femenino, algún niero o bisnieto. En la misma
familia, la opción se puede hacer para enviar a orro hijo para ser
monaguillo o una hija que se educará en algún convenro.
E_n familias donde está implicir:1 la rransmisión, en quien se
depositan las rradiciones pueden variar significarivamcme, y el comexro
en el cual se heredan, hace rambién una gran diferencia c:n rnanco a la
manera en como se rransmiren.

91 l

�Para la. mayor parte, cuando la transmisión es ~csignada, l~s
trJnsmisiones orales en guien han sido depositadas, se con\'il'.ncn despl'.es
en respuesta a la ;1tención del niño. El resultado es que es .º~uy peculiar
como !os hermanos de una familia pcrcibJn igual las trJnsmis1ones orales,
incluso si las indicaciones originales y directas t1uc: ellos n.:ciben son las
mismas. L,1 volumad de reaccionar ,1 los cesrimonio~ y a los recuerdos
sobre su pas.1do judío son muy diferemes dentro de cad,l familia.
En cieno sentido, la orrcdad es típica entre los que se confiere t,1les
fuenres v los infornudores tienen dittculrad de describirlas. Sobre todo,
me dic~ 1~ que se sient&lt;:&gt;n en parce como con un cierto aire de enigma que
no podrían definir. Como se puede_inc1'..lcar este ~ecrer~. qu~. puede ser
preserv:id,1 diciendo a los m,í.s pequenos, somos d1erentes o, no le dzgan
al mundo exterior qué es lo que pasa en nuestra casa.
.
En la mavoría de las familias nuesrra discusión se coma en que s1 se
podrían obse~ar también pdccicas cripc~ judías :n el hogar, tales como
el encendido de vdas, el consumo de ciertos altmencos, es deCJr, leyes
dietéticas v de costumbres de luto. Aunque: las regulaciones del alimento
relacionadas con los leves diececicas judías, esdn a menudo presemes; y
los niños las reconoce~ rararm:nce como leyes, puesto que los privan d~I
consumo de algunos alimentos tan sólo por consideración ,1 su _P:opia
salud. Por otra lado, cuando el niño se relaciona con sus trad1~1ones
cripco- judías el define su cripro-judaísmo como una especie de
catolicismo más ortodoxo; y no com.1 en cu,111ca el concexco .~el
catolicismo cradicional, así como tampoco conu en cuanca a las fam il ias
judías observadoras de su religión para poder tener un.1 explic~ción
alternativa de sus hábitos reL1cionados con el consumo de ciertos
alimentos.
.
También pude observar una actirud ríspida y alguno~ comenra~10s
anciclericalcs; así como algums posturas; incluyendo b abmnenc1~ de 1r a
escuchar misa, son muy comunes en c,1les familias. La .1cepcación que
Jesucristo era un "b;en hornbre" pero no Dios, es otro .aspe~co
prominence del credo cripco-judío. siempre prescnrc en los t:m~_on,1os
de los procesos fo rmales de la inquisición. Aunque e~ algunas ram1.ltas se
mantuvo una aversión muy fuerte h,Kia la pcr~onal1d.1d dt: Jesucristo, la
mayoría de los casos gue he encomudo, rdlej.111 c5ra rnsrnmb~c
resperando a Jesús como un proter:1 o ;vbestro, esro es lo ~¡ue los hace
menos participe en los inúriles rirn,1lcs de b Iglcm • l\o lbm:u al
sacerdore cuando una persona esd muriendo; inclu50 cuando el enrie~ro
se hace en última inscancia de la manera católica 11orn1.d, e.\ muy comun,

esto especialmente en las ciudades más grandes, donde los hogares
cuando escán de luto asumen el control del proceso de sepultar a su
difumo, limitando las opciones de los ricos del entierro.
Los niveles que va rían del acceso a la idenrida&lt;l y herencia dentro de
las famil ias gue he encontrado se pueden di\·i&lt;lir en s~is niveles:

l.T ransmisión explícita.
La que se transmite a los niños explicicamence, y sin ningún dato
preciso sobre la hisroria sefardita e identidad de la familia. Esros casos se
extienden de las fami lias donde la herencia judía se discute abierramence
a los casos donde la información a los mños es en privado.
2. Mensajes diversos.
Los que mencionan rener un origen judío, ocasionalmence los
mensajes or;iles son deliberadamente inconsistenres y conrradictorios.

3. Mensajes aislados.
Aquellos que sol~menre pasan inadvenidos y que pueden ser
~ácilmeme ignorados. Estos incluyen la enseñanza de gue la fami lia es
diterente en cien;i manera de ocra~. o de que cienos apellidos de la
fa milia son ti picos de "cristianos nuevos" esto es lo que se les confies:1
solamcnre a aquellos niños en cuyas familia~, muestran actirndes muy
serias y responsables; gradualmente se les va informando más.

4. Confirmación Retroactiva.
Los que no dicen nada, pero .1uüan diferente c.k lo nor111,tl, v
solamenre si se es cuestionado de m,rn&lt;.:ra 111qumnva por rns propios
hijos, se les explicad su rnrnpon,1111ienro debido .1 la herrnci.1 judía que
ellos poseen.
5. Confirmación en caso de crisis.

Aquellos que no dicen 11ad:1 t'll .1bsoluro, rípiumcme m.unie11cn 'ill'i
prácticas i.'inic.1s en scc.rcro. r h.1bl.111 sol.imrnte de lm origu1e\ de l.t
familia en una situKión de crisis.

�(1.

Transmisión desconociJa.

Son los que nunc.1 n:conm:cr.tn (.'!1 sí 111isn10~ Je furm.l cxplKiLa unJ
herrncia ju&lt;lí,1, aunque viw11 p:tu l.1s 1r.1Jioonc:.-. del uipro-jud.tí\mo.
Transmisión explícita

Las declar.1eiones ciar.is que 1n&lt;liL,1íl unJ. idcnrid.1d cripro-judía,
varían de familia en familia. lncluvcn
decLmcionc~ consistentes ,y
,
precisas por ejemplo: "somos judíos•· o somos srf1rd1úslchrimM nouoslgenre
da nacaoletc. Los mensajes nds explíciros y mis .ibicnos induyen la lista
de los miembros de la famili.1 que son judíos: Sorno~ ,cLm!ius por los
cttarro · lados (rodos !.m :1buclos \011 judíos). Esras declaraciones v:111
acompañadas .1 menudo con u11.1 advcrrencia: "ru puedes c,1S11ru· solamente
con los nuestros" (los nuestros dtt Gente) y virrualmcnte siempre con la
inscrucción de orar solamente a Dios Padre. Algu11;1s veces se les
comenr:i .1 los mas pequeños que no lOdos los miembros de la famili., son
judíos, y se les consigue una lista de aquellos que no posean este mismo
linaje. Los ,rnrccedenrcs familiares se pueden uansmirir rambién,
informando a los jóvenes de cu.indo llegó la familia a su localidad accual,
por cuál ruca y ,t veces, Lis razones por las cuales debieron quedarse en ral
o cual ciudad, son también proporcionados.
A veces la respucsra a la pregunta de algún pcquei'to se acompaña de
algún daco sobre la prohihición de ingerir cienos alimencos o práccicas
exrrañas que subsisten en la fomilia, esca es: "fa ley de Moisés".
Enrrc los que se me fue dicho explícir.1mente y sin necesidad de
haberlas pregunrado, esrá el ejemplo siguiente en Costa Rica. Un hombre
¡oven fue el primero en cscuch,ulo por su abuelo cuando él tenía seis años
de edad , que er,111 Sefardiras. Aquí lo escribo texrualmence y en sus
propias pabbr.is:

Cu,mdo tenia seis años d&lt;' edad, de w111 manera muy ocasional mi
nlmelo n/11terno me dijo q11e éramos sefarditas. Pregunté lo qt,te significaba
eso, y él me d{jo que él era de lcs muchos judíos que habían salido de
Port11g11ly de Espmítt; que habían hace muchos llños llegado para practicar
el judaísmo, pero que habían sido forzados para no inmferir en la vida
espintual de los católicos, pero él seguía nlilmeniendc uruz noción que su
1·itl1 era ;udi,1.

Su abuelo no sabía que ah·1 mismo
·
¡13 b'1.1 ,S'e¡arduas
f.
.
. d ,
qut practicaG·1n
e1 Ju Éla1smo
y
pa
·
él
l
•
·
e ,r, d
d.. '
ra , e cerm1110 ,&gt;l'_¡tlr i era equivalenre ,1 cnpco-judío. '
. .. J}lº que por ambos lados,. sus padres eran scfardiras, v por csro
mismo,
d' F
·
e
· · .
. d e . se casó con . ,una Srfa
J' r, 1· .sre ¡oven I ue c1 rcunc1dado \'
baunza o al .nacer, crec10 como car,¡·
.
o ico no pract1ca111e. A edad muv.
breve, a esre ¡oven se le di¡·o que era de o ·o-, . d'
.
,.
.
1
ntien ¡u 10, pero YJ no mas
s1110 so amente
enrre
sí
mismos
y
ahora
ll
.
I
,
.
I
· · • e os se casan so amc.:nre entre sí ·
O rro e¡emp o es en Nuevo México.
·
•

Cuando
niño, a esra persona se ¡e menciono
• , en vanas
. ocasiones
.
su padre q.ue ,- su padre era un marrano-- su madre era al
pa1ecer
• . . _una 1ud1a ashkenazi que se hab1'a
•
convem.d o al
cnst1an1smo
evanaélico
y era
·
·
.
.
'
l h
ti
',
una m1s1onera cnsnana activa. Esre

Pº'.

mue ,ac o por a~os nunca supo lo que significaban tales cosas
eventualmente
vio la posibilidad d e tras
. 1a&lt;l·arse a Israc l En'
.
rerros~ecuva, ~I se dio cuen~a que su padre le transmitió m~chas
rrad1c1~~es cnpto-judías. El compara la matanza ritual ~~
apre~d10 a hac~r en Israel, al método como su padre lo había
ensenado, por e¡emplo:
•

En Texas, unal mujer que fue criada• por su ab ue 1a y
c?~s~anremenre e recordaba que su familia eran ¡udíos. Ellos
v1v1e'.o.n como los demás católicos, y ella misma profesaba el
carol1c1smo. Est?s se criaron con muchas tradiciones judías por
?rdra parre su primo en la tierra del, nada sobre una conexión al
JU a1smo.

•

Cuando era ap.enas un niiio, cierto individuo de una región
cercana
de Monrerrev, ' Méxi·co • Esta ba presenre
d a la ciudad
.
~:a~ o una muJer des~ '.amilia habló para ello sobre los orígenes
J dios oculrns de la familia, esto durame un enrierro Le h 61
!' ·
d.
•
a aron
exp 1c1.~a y u-:cramence de los orígenes judíos de su familia, casi
una de\.ada mas rarde, cuando él pregunró a su abuelo.

•

Una mujer de la Argenrina fue criada conforme al cacolicismo
pero _cu~ndo ella el cumplió doce años, su abuelo le declaró qu~
eran Jud1os por ambas parres (todos sus abuelos eran judíos).

Mensajes mezclados
Los mensajes de conílicto pueden ser rransmicidos por uno más
1
'
miemoros de la familia:
•

91-i

915

�•

L. na mujer del norre del Brasil, menciona que su padre le
mencionó que ellos eran ¡udíos, pero que elb no debía
mencionárselo a cualquier persona. Posteriormente, algún tiempo
más rarde, le dijo que eran católicos, pero que tenían un "corazón
judz'o ". Los miembros de esta familia er,rn feligreses activos en la
Iglesia católica. La hermana de su padre insistió en que no eran
judios. ~ino c:itólicos, explicando el por qué la familia h.1 rcni.do
una buena posición económica y dado alimenco a mucha genre,
incluyendo judíos. Así, habían adoptado algunas costumbres
iudi,1s. Esr.1 fue la respuesta a la pregun ta sobre su identidad
";somos judíos~" No en codas las costumbres. (de hecho,
abiercamenre no había familias judías pobres en h región.) En su
casa no había objeco alguno en su hogar que los idenrifaase como
juJios. Su pJdre usaba la estrella de seis pumas, que ella no
identificó como judía hasra que ell.i conoció a algunos judíos

posrenormcnie.
El sentido de recibi r mensajes de conflicro de una persona es
diferente entre como se rdaca por separado a individuos diferente e
individualmente. El último significaría cípicamenre una desgana de parce
del que comparce la información que el otro elige comparrir con algún
descendiente en panicular, o el hecho de que el más anciano miembro de
b familia no fuera informado de las rradiciones que ahora se transmite a
los más jóvenes. Por otrJ parte, las conrradicciones se dan a parcir d e la
misma fuente que podían implicu varios aspeccos y repercutir
gravcmencc. Primeramente ent re ellas es la incertidumbre del transmisor
en cuanto a la capacidad del dcs-:cndiente de administrar la información
corrccramence. El que recibe la información conrradiccoriamence,
dependerá mucho de su acrirud hacia las dos posibilid;1des. Ocras veces,
las contradicciones se presen c.111 en un esfuerw por rescindir los
rransmisión oral dadas a alguien que no las recibe, o cuando ocras
ancianos se oponen al esfuerzo.

Mensajes ambiguos.
Las declaraciones ambiguas y los comentarios predispuestos parecen
ser la esrraregia más común de la transmisión del cripro-judaísmo puesto
que esta herencia es secreta y las declaraciones son muy profLrndas y

precisas, la transmisiones orales &lt;u
difíciles de clasificar o incerprer.ir. 1 e son muy profundas; son muy
Cuando la rransrnisión de la herencia fami li.1r rn
manera conscienre, raks rransm1·s·o .
d.
ma un lugar &lt;le unJ
•
1 nes puc en ev·iluar u
. 'd d
contin uar cultivando lo que se uene
.
.
b.
,
.
rnc¡or u 1cado r- na
1, recepnv1.. a y
son como los guij·uros brillantes
b'
. a es rransm1s1ones
·
'
' &lt;.¡ue son 1en f)ercibi lo
d
escue1an
1nrrospeccivamenrc.
r
&lt;. s cuan o se
1
Algunas \'eces los ancianos expresan cierr1 id 'fi . ,
judía que pueden ayudarlos ·1 cxpl,·c 1 • enltJ 1cac1011 con la genre
•¡·
' ·
.u ,l natura en del e ¡
l
'· Y 11 cga r a' 1•
nace ,qued a
f:ami ia comparte con la gen re. .JU dia
reconocimien to explícico.
' ·
as cercamas el
Una
en d Bras1·¡ , que se absruvo de d •.
"/l persona
,
e os estrl/1 nuwtndo rt nuestros herm
"
.
ec1r,
.. d 1 , . .
anos ' mientras que las
nor1c1as e os d1as s1gu1enres
habl·
b d .
"
•
,l an e L,na gucrr 1 e I
¡ ,.
accos terroristas comcri&lt;los contra judíos.
' n srae o
Una madre del sureste Je los Eslados
,u ' 11 .IL¡os de Norr A · ·
· ,
obsesivamenre condu¡·o .
h..
I
que
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ª su 1/ª a o )Servar las películas eJel menea,
holoc
oro
to
o
momento
ero
d"
d
ausro
11
famil'
1· . , ' Pl . n~nca i¡o na a absolmamenre .1cerca de la
ia en re .1c1on a ¡uda1smo . Ami),ls
. fucnrcs mencionad
.
,
elnf:con:,r_aron e~enrnalmen re otra confirmación &lt;les:, idenrid id 1u~ía aqu1
a ami 1a pose1.1.
·
, &lt;.j ue
•

· Por lo general rom 1 tiempo
,
I
1
complementarnos para r~cuperar ;0 ;:Ll~i~ei~~: 11:;~~l~r~
1i~r podemos
entenderlas de una vez Y que Jcscubnmos 1
. .
_c .i oral para
·
'
e conccxco apropiado.

¡~;;~;

•

Me fue mencionado ror un,i mujn J, C:
R' _
.
con\'ertido al jud.1ísmo en su .1dolcsc:nc·,º,1·,su ic1 que ,e hab,a
.
.
.. ,
~u famil ia la .ipovó
-.1_unque .ipo,.1ron su dcu,1011 de L'Oll\'C1ti1:,e l . j . .
m1enrra, 911&lt;.: db todavía c:,t.1b.1 en :,u Jdolc•c•·11c·1.'1 )lll ,11srno
. '
l
'
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menoono ~o.¡s'.1 .1 g_una que podría implic.ir que l.1 famili:i tm·iese
un
1uc 10. U11 F
1.ir de:. 1
, LHJe. dur.rnre el curs&lt;) l
. ongen
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10r.1s n1.1s
· . -· · e ll.1 111\.'.llCHmÓ
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la. hm1srn1. con\CfS,~uon,
t¡ue Sll n,tdn.- le hal1le
.
el1c o dunn r ,
.
r
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.. · .
, e su 1111H.'1., que ucnos apel lidos rn '&gt;ll famili.i cr.111 de
c11st1tmos 11ue1•os. lnclu-,o dc,pu~\ de decirme , r ·11 .
d, f b. .
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t:\ O, L ,l ~urum que
po ia ia. et
.
1 .
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f un. .uertP me11s,11e escondido
.
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u prop1,1 Jrllll1.1 (Por orr.i n.me ~u ¡1ri1110 l1 1111 ' .. 1· .· &lt;&gt;
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so re t ortgrn JU ío de rn r1mil1.1.)
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sin n111guna inrención que cll.i lo divulg:1r.l. ~olamente el '.1pcll1do
-no los .rnccp.1s:1dos. p.1sé por .ilro s0Li~1cntc .1. m1e~,h~os
ce.canoS de \·,, f~1mili1,
• crin
• 1· udio. Lis pr.1c11c,'&gt; cnprn-¡ud1as,
Fueron oh,erv.H.Lis terminantememc en '&gt;ll, hog.1r. pero
. . t:,l\·¡' . Sol .uncntc JÓllS despucs de que
elb1
. '
d eSCOllOCI'd ,lS pJ.r,1
.conrra¡o
. nupcias
.· i.:on
.
in ·¡udío • _.v luc00
Je_ \ll• _convcr,10n
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..\h reconsideró las 1111port.l1Ht:S d1.da1.H.. llJ11CS en
¡u a1smo. -. •
l· · - . l
relación a bs leves dictéricJ~ de su hogar duramc J n1nez, os
cosrn m b res de lo..s f'unenles
· • ,v cod·is los ocras, se remontan a una
,
cripto-·¡udfa. Con d judJísmo orrodoxo moderno ~ue
pracuca
d .. , d
, .
ella praccicaba. Su ¡ndrc no se opuso a ~u ects1on e_comc1 tI'.se
. da1smo,
,
1·1 pliso obº¡eción alouna al ¡1reparar Sll vida al esn\o
a1¡u
1
•
' ::,
•. 1 d
"d
.
d.
La
reacción
de
sus
pactres
era
de
una
mac
a e
d e vl a 1u 10. ,
' .
.. . . .,
, ·d
. d·,1d . l,,
nunca hab1a . s1 •o
avu d 3 con ans1e
.,, ¡)alabra ;ud10
.ronuná1da en voz aira en casa de sus pad'.es, csro l_e: romo mas
~e una década para que su p,1dre reconociera expli~1-¡amente la
. Ju
. d'1a qtie tenh• presencia en su familia; por la
hcrenc1a

etimología es dado por un amigo judío que sea experro en la m3teria: el
signillcado bien puede ser relev,111te.
Por otro lado si se ha esudo dando como un dato muy oculro. y se ha
dado rambién como rradición fo.m iliar, entonces su signiticado puede ser
considerable, sin importar su exacrirud. La preocupación aparenttmenre
excesiva por apellidos rznunm esd muy probable conec¡ado con su uso en
la habilidad de la trJnsmisión de la herencia orJI.
Cuenran a los pequeños las historias bíblicas sostenidas en la Biblia
hebrea, con un énfasis en b identificación con la gente de Israel. Esto se
enseña a unJ edad joven, rípicamenre como pláticas de sobremesa y a la
hora de dormir. Es importante inrenrar y entender, si el sencido de la
idenriticación que se da, es uno de substirución, es decir. "somos los
herederos espirituales de la gente de la Biblia", o uno más directamente
en un sentido más profundo. Otros mensajes ambiguos se pueden dar
por la enseñanza a los más pequeilos como "rezos del hogar" y se exhorta
que en el país los sacerdotes no deben saber sobre su existencia. 1-\tas son
típicamente tradiciones orales y puede ser prohibido escribirlos en un
diario familiar. Pero existen las excepciones.
•

confirm 1 ción retroactiva.
Lo anted .1ch o, an1bos ·son e¡·emplos de mensa jes ambiguos,
h aunque
' · en
' l ·mo la misma declaración fue alenc,1do por mue as prawcas yl
1u
e
u,
.
•
ne
.d
evc11ru·1lmenrc
por
el
descendiente,
m1enrras
que
e
enrendl a
'
·d
lla
anterior, la hija nunca consiguió tener un punto de pam a, aunque e

se convirtió al judaísmo orrodoxo.
..
_. . _ r ,
apellido se utiliza para cransm1rn un:1 he1cnc1a oia mas
l
d
uan o e ,
.,
{e una
consistente, puede haber una imcrprecac1on c?n un coi:rexco _dY e
•r
(por e¡emp
·
1 R as se lee mvern o como
genealogía judía unirorrne.
o, ºl
.
, G a
Zzkhor, recuérdese en hebreo; Ximenes es de !a mb~ de_ ~ev1 , arz ,
proviene de hebi:eo E&gt;.pulsión que es Cerush, etc.) Lah1sronc1d~d !e cales
et1mologías populares es inconsisteme; pero para _la relra~c_1~ . e. es~~
esrudio, la importancia es su fueme, no su validez 11swnca, s1 t

e

A una mujer del estado de Bahía en el norcsre del Brasil, sus
padres le pidieron cuando ella era pequeña, que todas las
mañanas de domingo transcribiera oraciones en un cuaderno
especial. Ella tuvo que adornarlo y allí sus padres
ceremoniosamente lo ocultaron arriba en un escritorio antes de ir
a la Iglesia. También he vis ro un cuaderno en el cual una mujer
anciana escribió sus oraciones porque estaba empezando a
olvidarlos. Pero en general, IJ gente que sabe los rezos orales,
también saben que no deben ser anocados. Estos paquetes
sellados pasan a veces a través de las generaciones con
prescripciones que no deben de ser abienos.

El hexagráma, o la estrella judía, o la estrella de David, aparecen
como una símbolo en comi'm. Son entregados a sus descendientes, a
menudo sin razón alguna, y son utilizados como una forma identificarse
como anusim. Sobre codo se usan dentro de h ropa, algunas veces con un
símbolo cristiano o como símbolo en la misma cadena.
•

Una fuente de Texas, recibió un crucifijo roro envuelto en
plástico como preseme por una anciano en su juvcnrud, sin
ninguna explicación. Ella estaba triste, pero lejos de entender el
mensaje por sí misma.
919

918

�•

•

Un hombre joven, qué se encon traba buscando raíces ¡udí:ls en su
familia, su primo le dijo a manera de respuesra: "nosorros usamos
la esrrella". C uando no encendió, se lo repicicron m,is carde se lo
explicaron.
Un parienre de un anusim masón del sur del Brasil, &lt;lijo que él
consiguió su estrella (con la inscripción, shaddai en hebreo) de su
abuelo. Cuando prcguncé si había algún significado unido, él dijo
"no''. aunque él sabía bien de sus orígenes judíos. Pero su esposa
concescó diciendo "s í, su abuelo era un judío". Escá claro que en
generaciones reciences la esrrella judía o el "hexagr,íma" ha sido
utilizado a menudo por el anusim como símbolo de su idencidad
judía. Sin embargo, los hexagrámas son también populares entre
los masones que las llaman las "estrellas de S:1lomón" o "escudos
de Salomón" por lo tanto csro es imponanre para encender el
simbolismo en dichos objetos. Esca rarea es complicada más por
el hecho de que muchos anusim son masones accivos. Sin duda,
algunas logias masónicas en América latina, parecen haber sido
lugares de reunión para los anuslm.

Cuando los niños son llamados a hablar, para inrerprerar la
cradición oral, éstos muy a menudo son alenrados por bs pdcticas que la
familia mantiene que por lo regular dan lugar a las pregunras de los más
jóvenes. Las restricciones alimenricias inician la lista Je prácticas
inusuales, desde que los niños saben que otros comen alimencos que su
familia llama impuros o insanos.'' Mis fuentes indican que el alimento
traído a la casa por personas ajenas a la familia , son desechados más tarde.
Pudo también haber habido conversaciones sobre ser ''más limpios" que
orros, o sobre ser realmente de Espafia, o pertenecer a la nobleza. Los
padres la mayoría dd tiempo, plantan su semilla encaminada para
transmitir su idenridad secreta.
Admitir un trasfondo judío de parce de los ancianos cuando son
confrontados por sus descendientes, toman muchas formas. Si los
descendientes vienen a las ancianos con prcgunr.1s que son el resultado de
la transmisión secreta consciente, y no parece escar lr.1umacizado o
enojado en exceso, conseguirán general mer:te ,1lgun,1 clase de
confirmación, que será elaborada sobre conforme progresa en la
rrayeccoria donde había sido concebida. Si los . descendie~tes se
sorprenden con su reacción, o si el anciano percibe cualquier orra
amenaza, la confirmación será retenida; mientras que los casos donde los
920

niftos desafían a sus ancianos en base ,1 la 111fo 1m,Kion \- ,11 comcxto
encontraron después de dejar el hog.u, que pudo h.1ber sid~ 1.1 excepción
en el pasado, csrn es si nrom,irico a Lt rr.rnsicíón que e\r,i afecrando al
a1wsm1 conremporáne_o. Sin embargo algunas vece5 , los p.ldn:s piensan
haber hecho dedarac1oncs, que no se en tendieron corno cales. Mis
fuent~s declaran que no fueron inform,1dos, pero sus anci.rnos me indican
que s1 lo fueron, o yo p~1c&lt;lo estar cn_ten&lt;liendo tJUe fueron partícipes de
oc:os re;aros que se _volvieron ,1 mencionar, como en el caso mt:ncionado
mas arras con la mu¡er de Costa Rica.
Confirmaciones tardías.

. La ülrima confirmación puede significar la exitosa conclusión de
mculcar
la
· despues
• ' Je que ¡a
.
. , herencia del cripto-¡'udaísmo
.
.
, J)L1ccle \'e rnr
111formac1on que fuera rercn1da o remarse por cu,1lquier razón, algunas de
las cuales hemos refe'.·~do a anccriormente. Sin embargo. puede ~iparecér
que haya una 1ntencron o preparación por parre del anciano. l 1n niño
puede ~~~prender a u~ anci.rno con preguntas que son resu ltado Je la
rransm1s1on
n c 011 orr::is
e
&lt;l o
.
. , oral. que
. vienen por comp·1rJ.cio'
,
, , 1uenres,
Lrean
-·, a(l u1' es ¡a
.una s1rnac1on
. cnnca
. ,y una posible confirmacio' 11. l ,,a diºsri· nc1on
1mporranc1a ~el 1ntenro d_ondc los ancianos parecen luberse propuesto
mamener algun conoc11111enro sobre sus orígenes a sm descendirnres, y
prepararlos para cuando el rnomenro sea necesario. Aun(¡uc P' . :
·c, ' \
f'
,,rC:ZC.l
dJ!l~I una con rrmación 1.1rJi,1, puede ser dclibcrad::i por p,me Je los
anc1a~os, o pro~ocad~ por los nuevos descenJit:ntcs, porque es de un
~alor tnmenscJ. Esro viene a &lt;l1solvl'r l,t duda con 1.1 cual las person.ls yuc
1nrenta1~ cnrc11der su ~1ercnLia, deben 1.onfront.u y' p.ir,1 d (.'rudi.o,
proporciona
un enrcnd1mil'llro cn ,,peneraL mientras. gue e-11 •1 e"i
.
., r1 ¡or.l ¡,l
11erenc1a del crip10-jud.1ísmo J(.'~dc las fuentes.

•

Un cl:ísico ejemplo de una dc:l iber.ida confirn1.1ciLÍll urdí,1 : L.:n.1
mujer de Colo111bi,1, habí.1 esudo interes.1d.1 en Israel \' trní.1
afecto ~or_el ju~,1ísmo desde su niríez . EIL1 le pidió .1 su p.idre gue
le cons1gu1c:ra l1~ros ;1Cer~.1 de la marcria, lo rnal él hizo, siempre.&gt;
agreg.rndo que el no s:161.1 el por qué rodo rn: incl.'rés..\liemrn
que ell.1 cur,.1b:i l.i sccund,1ri,1 rn un.1 (.'~cuel.1 c.:.mílic.1. dl.1 e,crihtó
un .mícul~ pr~_-1sr.1di en l.1 public.icíün de HJ csrncl.1. - 1)e~puc,
de su publ1cac1on, d hcrm.lllo de ~u abuelo h invitó .1 q ¡ oftLÍii.1 ,.
le preguntó por qué h.1hí.1 hl'd1t1 l'SW. Ell.1 dijo que 110 \,thi,1 , t]ll~.
&lt;l 21

�.
- -¡· ·J 1&lt;l ,nn
ul!l \(1) 1ud10, :· p,ir.1
1 1 , , rnJo
l''&gt;l.l ,1 \111 •
r ••
siempre 1.1 )l.l 51.:t
.
·
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lsr.1el. r.src e L110 quL 11 \ . t ~ 1 l" 1 fue un l llllío 1 .1 JL)vcn
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¡)e ll O l '--,l),Ol11 ,..
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·
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'113 L111,l D.1~&lt;.: p.11,1
¡u,b1smo. pno no ru. '. . . , J l. uc dl.i debia de cnrn:,·1~1.1rs&lt;.:
do abudo le rcspond10 d1c1cr: do t: 9
iud id rnuclus Je Lis
'.--iícmlo u-1.1 .1 &lt;:n cs.1 L • •
i
con lm .rncunos. -_ . 1
. ·11 L1nc.1 e)w,·o comc1enrc: Le
¡¡· l1su&lt;.:l0\t:,ln
d'
cosrnm bres se 1~ )~,llldlJ. l 1' .· · 111c,uíncos n.1r.1 con lo~ lll ios
.,
! l 1 e o~ .1LO'&gt; s. ~
r
.J
11
su concx,on r ;:¡ lnll'
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1. 1 ~ lll&lt;'íC fue -;ugL.:rtllO, e .l
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.·.
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1110
llUC O
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1
. . , Su do ,1buclo ~ug1no
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,1 consc11.:nc1.:. ,
..
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Proceso ~ubconsc1cnce
. \o qut:. 1.-1\'\'l
·
c.
.
obnn.1
: ·' . • ll· l,l lIHllll(,
conmrn;11 J ~u s
l ·l 1criódico de su C.!&gt;Cllel.1.
. r.1 . ,3.•Í
n1.1ne
., como lo dcmo~tr.1 )Je l
J

•

'

e

Confirmación en situaciones de crisis.

Mud10s padre~ de familia nuncl 5c proponen divu lgar ,u5 orígenes
judíos. pero se sienrcn obligados uundo están frrntc ,1 una siruacion rn
crisis, o nuncio los confrontan rnn prcgunr,1s direct.l5 que no anticipan.
bs sci1ales pudieron haber sido mancj.id,h muy discn.:La e
inconscicnrcmente y las indic.1cione5 deducidas por la generación más
joven como un esrilo de vida, de com1mbrcs, de mensaje subliminales.
Pero las ancianos no pen\aron completamente en lm puntos ,1 cxplic.tr a
la generación siguiente, t,1 mpoco sobre el daros en cuestión que habian
sido deposirado en ellos. Las re:iccioncs varían, ~- dependen en gran
manera de las circunstancias. Por ejemplo, s1 juzgan que uno de sus
descendienres (hombre o mujer) son responsables y rn.is Jiscmos &lt;1uc el
resro de l.1 familia, los ancianos de b comunidad pueden decir m,h
conforme pasa el ciempo.

•

Un hombre de Cuaremala poseía un especial encamo para hablar
sobre los orígenes de su fomilia sobmcnre cufodo él esr::i.ba en un
grave peligro. Él menciona, que en los E.E.U.U. antes de romar
una examen académico muy imporc..1nrc, denrro dd grupo. orro
esrndi.rnre, un compañero judío, había idenrificado el Shema, y
cuando él prcguncó a Sl1 madre clb reconoció que la familia, y el
rezo era de origen judío. Aunque la m:1drc: había indicado
claramente haberle enseñado algo de la herencia judía a su hijo,
no hay seguridad de que ella enseñara a su hijo compleramenre
los ancecedcnrcs fomili;1rcs. Aunque bs circunstancias la
condujeron a enfrentar alg11nas pregunras directas, que solamente
ella eligió conrcsrar.

•

Una mujer adulu del Brasil, vino de visira J. Israel, y encontró
que muclus tradiciones del judaísmo le eran familiares. Ella
llamó a su madre}' preguntó si hs cosrnmbres que recordaba de
su niñez, denocaba un origen judío; su m.idrc le respondió, "sí,
pero de eso ya fue hace mucho tiempo". Cuando la joven mujer
decidió que se converriría al judaísmo, su tía abuela le escribió
explicándole que aun no era el riempo propi cio, (vivir
abienamcnre como judío). No se dijo nada hasta que ella crajo a
colación su deman(b, y probablemente, nada h:ihría sucedido si
no hubiese sido por el viaje~, las pregunras can rdev.1nre5.

,
_.
car&lt;lia~ pueden prcscrv.ir eco~ de la
Much.1s de l.1s conhrn1J_c,10,1;esE· . . r· au.1 forrnJ de rr;rnsmisión
. . , "d J b I ·on(mon . su an 1::,
rr.1Jicton
eat J et. i • J -. l iscar el rct'reso v, otras veces, no.
. l
scrucc1ones u1.: n . .
o
,
1 1 d
.1loun.1s veces 1nc uye 111
r ·¡· d
11 ·ren1.ia ·¡udía en su ec rn_ e
:
,
.
b
de la iam 1 ia e su e
.
d. l
lnforrnar .1 los m1em ros
1 ,
cUsico e¡emplo e a
muene es ,,¡
... más· excremo, pero e mas
confirmación rardía.

. d e E· spanJ.
_ su p:i.dre , le dijo en su lecho
1
mu1er
Por ejemp o a una
. d'
E, re mérndo es muy viejo y se
de muerte que eran JU ios: . s
b',
ciona
en
la
lireratura
rab1n1ca
t.rnl
ien.
. d l. d , o
en
n1
. , un er l1(\1co e ¡u :usm
·
·
\
11enc1ono
• A un hombre de i\-1cx1co_ e ,
d., , ·an ·¡udíO'&gt; pero él nunca
- . que el v sus p.i tt..:S c1
,
hace crncuenra anos
·. ,
.
l cuesrionar,1 al respecro.
..
1 ·¡·o- \' cv1co que se e
.
,
se lo J qo J rns 11 ~ •
d
és que él wvo g,1rannas
.
1 cho de rnuene. v espu
. d, d'
Solamenre en su e,
. , 'd · d ro de la comun1da ¡u 1a;
d ue sus hiios sen.rn b1ement 05 em
1 ..
e9
. ·o este conocimienro a sus iqos.
foe cu;rndo les rransmtCt
I E E U.U. le fue dicho por su
• Una mujer del suresre de os . ,. . \la quería saber quiénes
que st e ,
n1a dre, el1 su
- lecho de muerte,
.
eran, debía asistir a un.1 sinagoga.

•

922

923

�·.
cden \'erse obligados a revelar el origen
,\lo-unas veces los anci.rnos pu
. ¡ d de alaunos
J
l o f ·11·1~ a los descendientes; como resu r.1 o
b
ne ,, am ••
.
I
· ·
specíficos por e¡emp o:
,lC01nec1m1enrns e.
' _ ..
, .,
id.rnJo lejos de la
. b r o ele b, hmil1a
que se esca mL
•
'
U11 m1em
entidad.
·ri . u intención de contraer nupcias con
Un jo\·en que ma111 icsta s
.
• dicha persona lo
alguien fuera del grupo (aunque es muy r,1ro que

•

•

Una madre ya muy anci,ina responde a su hija, que a ella en los
años 50's le pregunraron si era judía, primero inremó evadir la
pregunta, entonces dijo: "sí, mis cías me lo dijeron cuando era
. - ,,
nina .

•

Un hombre joven le preguncó a su padre, '¿nosotros somos judíos?"
él recibió una respuesra con estas palabras: "no preguntes, piensa".

•

Una mu jer en México, que hizo esta misma pregunra a su padre
duranre una década, simplemente se le respondía con miradas
fijas y ninguna respuesta en concreto. Ella no estaba lisra para
hacer conclusiones desde la ausencia de respuesra, o de silencios
que tenían un significado; finalmence recibió su confirmación
cuando su padre estaba en su lecho de muerte.

•

Un hombre de Puerto Rico cuando renb 20 años, leyó sobre los
anusim por su patrón, cuando cuestionó a su madre por ve2
primera que si eran judíos, ella reaccionó con un día de silencio.
Después le dió una lisca de los miembros judíos y no judíos de la
famil ia y la historia de los traslados de la familia desde que
salieron de España.

nunif1esce explícic:1mente).
.
.
,
.
. , sa su interés pMa convi.:rmse al 1uda1smo.
Un 1oven que expre ' .

•

·
·, donde un .inceg rai'te
, • de la' de familia abandona
¡ la·
En una s1tuac1on
,
~ , . ¡ los :1nciano~ pueden e eg1r
'&lt;l d I f T11 imcruura con tlltt(lr o,
.
l 1
comun1 a , a ami : '
J' _. . d, la familia e indicarle e va or
entre explic:1rle el ongen y lastra icton~s e. d'o o de una comunidad
de buscar otras personas de origen wpto-Jll 1
'
judía orcodoxa. ·
d0 aIgu1en
. te
l b·ate su intención de contraer
. ,
,\launas
ocasiones, cu,111
l
la familia le a&lt;lvemra
0
O
I
1 ) que no perrenece a grup ,
·
nupcias con a guno ¡ti
.
.
es después de evaluar a
, . l· d () En siruac1ones poco comun '
"
que sera a1s a o a·
"
I _
, » falla la narnralaa de Lo que
alguno (a) que no sea uno de OJ nzwt,os
... '' lo qL1e nos describe será expres.i&lt;lo.
somos
•

. , asumadre que el nropósito
del
.
11 i' ·1 le menciono
r
En un caso, una l· . . d,
. cnción Je convl'.rri rse a
.
Cas,·1r5e con un hombre ¡u 10, y1su _1nr"no nccc)it:is convemrte,
judaísmo; }' la madre ap&lt;:nas cxc amo
)''.l. lo ere~" (jud b) .
,
.J,. ro\·ocir 1 los anci.inos a discutir
.,
,
mun
que puu-..
P
' ·
l
L1 sirnac1on masco_ . . d d~
l
eda de otra, no es por as
· d' i ,latamil1a on i.:no esqu
·

los orígenes ¡u tos te
. '...
v que :.us padres no explican; sin
d los niííos tan rnqu1s1uvos,
. . d'
preguntas ~ .
.
or completa de su herencia ¡u ia.
embargo estan conc1enres p
Algunas reacciones de interés en est,l categoría i1_1~lu'.l•en: . - . J'.
una
1..
.
.
resó
su
1nrenc1011
Je
.rn.1
11se
J
• Cuando un 1 1)º t:xp,
v
k
s ¡)adre~ (provenicnres de
'dd'díaen;--.;uev.11or,su
.
d
cornunt a ¡u '
h b'
est ido Lompran o sus
.
, uc por anos, a I,lll · •
.
Puerro R1co , 9 . , 1. j • 1,
nunc.i k menc1onaron
.
d b car111cena KOS Jt r ' pero
a11mentos e .. ·
J',
,, xro 110 m'.cesit..) que te
nada a su h1¡0) le respon teron '. f, "
com·ierran, recuerda que rn y,1 eres 1u&lt;l10 .

La respuesta a la pregunta, está quizás en lo más cercano ve y
pregunta a tus tíos". Entonces de es1a forma se transmite la historia y la
genealogía. Diversos (lJ1usim han enconrrado que algunos de sus parientes
han vuelto al judaísmo en varias fo rm,1s. desde la completa re-conversión
para contraer nupcias con un judío, hasra adoptar y criar a un nifio judío,
ere. Esros parienres sirven como ratificación también.

El Silencio.
Finalmente enconrramos señales vagas , que no son intencionales Je
parre de los transmisores. En muchos casos hoy en día, los jóvenes
encuentran su ambieme fuer.i de comexlo, donde los padres y los abuelos
tienen ún icamente el control. Así, .liiadimos que el comportamiento y b
forma de vida pudieron no hahcr sido rraicionadas, .1w1&lt;..1ul'. en el fondo
lo hacen. Con esro no quiero decir que Lis ,1ncianos no quieren que el
niño siga en su rrayeccori:i, ~ino que lo qut se proponen es. no &lt;lar \'Í:is de
comunicación explícir.1. Los que pueden ser incluido~ en csra cacegorí.1
son los descendientes de los niños elegidos p:ir,1 el .1&lt;locrrin,rn1icnro, o l.1s

�fomiliJs qué perdieron lo~ medios o l.i \'olunt.td Je comun1L,1r b
idenridad al Jescendienté.
.
.
En varios casos, b C1mili.1 nunu Lon!trrnó lo qui.: d rní.o c.:nurndc
como herencut judíd en 1,1 _{tm 11/1r1. 1os n:su!t.1do, aqu1 put'den ser
devastadores.
• UnJ per,ona de ~v1~xico, qui.: se convinió .il jud.1ísmo Y dnpués
de casi dos déc.1d,1s de csr,ir .111id.rndo en su cabo.,\ L1 1Jc.1 ~k que
le hablaran extens.rn1enre sobre al[!_u1us pr.ictic.1s. Dcsc_ubnó una
conexión anusim Fl se Lo1wirció en conou:dor dd fenómeno,
sobmcnrc años después de \ti conversión. Pero l'\"CIHU,1lmenc:,
cuando sus p.idres no discu1i.rn sobre su 1mporc.111c1.1 co~ el,
comenLÓ ,1 dirigir l.1 misma l'ncrgia l1.1ci.1 n~·g.lí rn_ misma
· exisrenciJ anusim. lamcncándose si otros hab1.1n rc.:c1h1do la
lástima de l.i comunidad judí,1. Él p::isó u1u cnormt: c.1nndad de
tiempo y esfuerzo intentando sabo1ear ;1_ ~eros. y pro~urand_o
borrar el sionific.ido judío en bs tr,Jd1c1oncs que el hab1a
considerado ~rcviamcntc como r.11 en su famili.1.. Los prác[lcas
que él habü e&gt;.aminado conmigo .111os anr_cnores no , son
claramente de los más comunes par.1 las regiones de donde

•

proviene.
_ _.
_
Una mujer brasileñ.1 comema que su tamil'.ª nunca t~e a la
l¡!_lesia. Ella describe el estar parada en el exterior de una; _m_cluso
e~ bodas. cuando era ,1penas una ni1\a. Su madre le explico que
esto era par:1 "conseguir u&gt;Ul mejor opinión de /(1 ~o_v:11 ". La ma~re
obserYÓ muchas de las leyés dietéticas, y no permiuo que sus hi¡os
comieran alimemo alguno fuera de casa, e(c. Pero ,1 ella nunca se
le confirmó nada. La hijJ se convirrió al judaísmo, enronces se
11
casó un gentil y se mudó al lej:rno Esre.

N uevas opciones: Las trrmsmisi01zes contiguas,
Los recursos v 1.1 transmisión de una familia p:isan por los ancianos,
muchos anusim r~man la rransmisión contigua que va más alU del círculo
de la familia. Algunos se han organizado en grupos de apoy~. Esto
representa un des::irrollo fascinante; y_ esrá bas~~o en métodos anu~uos Y
modernos para ganar acceso a la 111formac1on y al reconocim1enro.
Ambos ejemplos que a continuación expongo, se desarrollan dentro del
cripco-judaísmo tradicional, hasta que finalmente encontraron el
926

conrexro que los condujo a encender completamente fuera de: los límircs
de sus familias.
El P~:mcro se me presentó con transferencias vag:i.s, y la
confirrnac1on que se había dado en el pasado, fue dada ocra vez en un
escenario póstumo. Lo tardío solamente recibe una confirmación
retroactiva.

•

La hija de dos ministros protestantes en Texas, tenía el
conocimiento de prácticas y actitudes poco comunes dentro de su
fami].ia. Lo~ me~sajes que ella había escuchado eran típicos de los
anus1m, e inclu1an un profundo sentido de ser diferentes a los
demás. Había enconces un indiscutible senrimienro de apartarse
de la gente de los alrededores, así como también muchas
tradiciones cripro-judías relacionadas al alimento v muchas otras
indicaciones. En su familia, "las ancianos seleccio,nan a un niíí.o
p~r g~neración; a ese__ni~~' se le_ cransmir~ la genealogía, y la
h1srona oral de la familia. A algun otro miembro de b familia
ape~as si _se le da una muy breve explicación". Y no es lo que s~
le dice, smo más bien lo que no se le dice; entonces es cuando
ellos obtienen sus propias conclusiones. Su abuela le diría: "si te
lo cuenco codo, irá de oído a oído hacia los de afuera, así que ve
e invesrígalo".

•

El haber recibido muchas enseñanzas, y haber sido criado con
muchas prácticas, nada de esro se inrcg,ró a la naturaleza de los
secreto~ _judaicos de la familia hasta que ella fue a la escuela y
aprend10 un nuevo conrexro, de algunas de las historias bíblicas
que ella ya había interiorizado: "Cuando en 1965, aprendí por
p~1~e~a v:z que los judíos no son "el pueblo antiguo de la
Bibl1~ , as1 como había entendido roda mi vida, sino que viven
en 1111 generación como judíos, que Israel es una nación; 1Valla
descubrimiento!''

Co~fronrando. a sus padres, por el judaísmo de sus prácticas, ellos
r~spond1eron, admitiendo: "re dijimos que nosotros somos espaíí.oles."
S111 embargo, cuando ella elige asumir su descubrimiento la conclusión
lógica - fue convenirse al judaísmo y casarse con un judío- rn decisión no
fue aprobada por sus padres, y esto significó el final de la buena relación
con su familia. Aunque ella no tenía ninguna duda sobre el resultado de
sus conclusiones, y al mismo tiempo encontró confirmaciones adicionales
1

927

�en relación a la herencia judía de su familia, de fuentes tan alejadas, por
e1emplo de sus primos que se criaron en Uruguay. b falca de aprobación
por parte de sus padres le resultaba lastimera. Ella ruvo 9ue esperar m~s
de dos décadas, para que su padre explícirameme reconociera su herencia
judía -anee las cámaras de la televisión israelí- aparenremence alejado d_el
remar de que su secreto debería morir con él. -esca mu¡er, como un sin
número de anusrm, abrio un camino y dio recursos para otros. Ella buscó
otras creencias para pertenecer al grupo y consiguió lo que le interesó.
Ella acercaría a personas su edad, se senda los mismos amecedences y les
habló sobre el tema de la herencia ¡udía.
• Ocra mujer encendió su identidad judía relativamente ca:de,
después de que una persona externa identificara su herencia y
prácticas dietéticas como judías. Ella confro_1:tó a su madre q~e. ~
su vez admitió el origen judío de la familia. Ella se conv1rt10
como un recurso más, enviando paqueces de información y
ayudando con genealogías, y comparce esra historia con1;1i_go:
Mientras que viajaba, ella se decuvo en d noreste ~e ~1ex1co,
cuando ella vio lo que ella parecía ser una estrella ¡ud1a en el
cuello de otra mujer. Cuando ella se acercó, resulró que
solameme eran unas figuras que se enrrelazaban. Ella pregunró al
respecto, y la orra señora !e dijo "lo ha notado", y le explicó la
form,1 ambivalcnre de conseguir la atención de orro anusim,
aunque esro no era basranre obvio para otros. Aquí tenemos un
ejemplo contemporáneo de las formas de señalar a uno que va
más allá de la familia cercana, pero aunque se permanece dentro
de un grupo percibido corno seguro.
Ambas mujeres tuvieron una charla en un lugar público sobre su
herencia, e hicieron constantes esfuerzos p.1ra entenderse y reconocerse.
Los grupos y las sociedades de ayuda con varios objerivos tienen, un
ancecedencc en los E.E.U.U. En el Brasil y otros lugares. Ast la
cransmisión esrá adquiriendo hoy día una nueva, fo~ma conrigu~ de
reconstrucción, después de una tendencia, a una comunidad de anuszm.
El nuevo camino a dicho contexto, sobmenre complicará en el
futuro la imponancia de los padres que rodavía exptrimencan
profundamente el miedo a la manifestación:
.
• En México por ejemplo, los resultados de . la: ~lecciones
electorales, han fonalecido la auroridad de la Iglesia Cacoltca, esto
ha causado una gran pn:ocupación entre algunas de mis fuentes,
928

quienes han reconsiderado por su propio bien, no hacer ninguna
declaración.
•

Un hombre de Esrado de Ceara en el Brasil, no se le mencionó
nada aisladamente acerca de lo que él podía recordar. Sin
embargo, había actitudes hostiles en la casa de sus abuelos
alrededor del éste. Él encontró su conexión con el judaísmo
cuando él fue a la Universidad en Sao Paulo y descubrió que
había judíos de verdad, vivos, sin embargo las cosas cambiaron
abruptamente de alguna forma para él, y comenzó a examinar su
pasado, y encontrar la verdad sobre su herencia. Los asuncos de la
fam ilia eran mantenidos para no declararlos ante cualquiera;
incluso para mí misma. Esto les horrorizaba. Él no fue muy lejos
de su hogar, las experiencias y costumbres de su niñez nunca
encontraron un contexto en el cual tener una confirmación al
respecto.

Recientemente, el internet se ha convenido en un recurso
importanre para los anusim. y las listas del correo electrónico que envían
y suscriben para los anusim está prosperando. En estos foros, el anusim
expresa sus preocupaciones y hacen preguntas que pueden ser incómodas
para algunas personas que ellos conocen. Yo he recibido mensajes por
centenares, muchos de los cuales se convirtieron en misivas a largo plazo
y algunos han concluido también en encuentros.
Es importante observar aquí, que ha habido varios esfuerzos para
organizar comunidades de anusirn en el úl timo siglo. Estos grupos son de
gran inrerés, pero son enteramente fuera del alcance de esra investigación,
puesto que la transmisión puede ser interna relegada y substituidas por
las prácticas y enseñanzas del grupo.
Un caso histórico.
Para ilusrr.1r el proceso completo de l.1 transmisión en rns diversos
grados, el descubrimienro personal. y la confirmacicín n:rroacriv,1
eventual que el rt1111mn puede experimcnrar, tengo uru histori:i personal
de un joven individuo, desde su nirít:7 h:isr.1 el dL1 de hor.
Yehudah creció en el Estado de ~1aranhao en el ¿xm:mo nonc dd
Brasil. Sus abuelas marcrna y SU\ abuelos paremos murieron ;111tes de (llll'
él naciera. Inés, su abucl,1 m.ucrn;t, vivió con él de~de lo~ dos ha-'&gt;r,1 qut:
ella murió cuando él tuvo l ') afias. Yt:hudah t·r.1 muv cerc.tno a \U abuda.

�Ella le habí.1 enseí1.1do much.1s hiscori.1:&gt; Je y ,\...:cr...:a Je Lt Biblia, ,hÍ 1...omo
levendas cales como cuando S.llomón lubbba con los ,rninnles. Su abuela
n~nca urilizó b palabra _judl'os. Ella utilizó simµrc el povo de Israel e
lsraelttm. Él se sentía sicmpn:: ditercntc. Su familic1 nunca comió l'!1 Lis
casas de otras personas, y siempre l'11 su ..:asa, h,lbb famili.Hc\ ~obirn..:ntl',
sin genrc de afuer.1. Aunque su~ pa&lt;lrcs se h.1bí.rn convcnido ,1 l.t Sl'Cl.l
/ ldventist!l del Séptimo Dl,{. ~u ,tbuda y bi~.1hud.1 no eran .1d\'cntistas
(quiénes piensan que son el verd.1dcrn Israel). Cu:indo Yehuchh tenia seis
:1ños, se sentía ya diferente. En el primer grado escolar aprendió cómo
vino la gente de Ponug:i.l y sobre codo como se había colonizado el Brasil.
Él preguntó a su abuela de donde provenían ellos; y se le dijo
primeramente que ella venÍ.l de Holanda. ¿Pero cómo, él preguntó, si
rengo ~n ,1.pcllido portugués? Él hizo llluchas pregunus .1cerc1 de sus
fam iliares nacidos en el siglo pasado, incluyendo sus lÍ:1s abuehs ya
difuntas, v sobre su bisabuela Rufina. Entre sus diez y veince años él
empe1..ó a ·escribir las listas de los apellidos de la familia, poniéndolo junco
a un árbol familiar y uno genealógico. Él descubrió que Aguiar, su
apellido corno él sabía, era realmente el apellido de Rufin,l su bisabuela
materna, a lo que él mencionó. "est0 no es correcrn".
No se le dijo mucho sobre su bisabuela Rufina, que apellido se le dió
a él. Yehudah se mancuvo buscando inform:1ción sobre su bisabuela. Esto
era lo que a él le daba curiosidad sobre ella; algunos de sus herm_anos
pueden incluso no saber ni siquiera el nombre de su bisabuela. El en
repetidas ocasiones pregunró a su madre si conocía a Rufina Rodrigues de
Aguiar. Todo lo que ella explicó fue que Rufina había insiscido en legarle
su apellido a él, y a coda su descendencia y no Castro, que era el de su
padre. La madre de Yehudah era muy cercana a su da "Tía Ta". Y fue
Tía Ta la que había arreglado el matrimonio del padre de Yehudah. Toda
b información sobre Rufina vino de Tía Ta v no de su madre. La madre
'
de Yehudah sabía que había algo especial en la familia. Su bisabuelo
empleó profesores para que les enseñaran a sus ríos abuelos y las das
fueran educadas en el hogar, no en la escuda (codas las escuelas eran
-:arólicas, y uno ruvo que ser bautizado para ser admirido). Aunque los
anteccdenres familiares no son comencados a los profesores particulares,
el conocimient0 y la especial influencia de Tía Ta tenían en comparación
a la bisabuela, que fue excusada bajo el argumento que Inés (su abuela) se
opuso a sus profesores y sabía menos.
La limpieza era extrema, antes de cada comida se lavaban las manos;
renían un fregadero especia\ para e\\o. Nada de esto era real para sus

930

amigos. La_ familia ten_ía sus señ:1lcs especiales pJra idemificarse unos con
orros. T ~nian SU propio lenguaje. Por ejemplo: al beber leche significaba
1
ser esnoo.
~
:,fistorw de trancoso _signi'.1ca una hisrnri,l realmente triste. "U/, coco
meu se refiere a un animal imaginario; El co los devoró significa. "Las
pobres almas
. , que
._ no saben de lo que les estamos
'
• hablando"
•
,
• El!os sennan
1
eran
espeCJa.Jes,
pero. no
pueden
decir m.ís• · -Sab'
''
i·
.
.
• 1.1 11 ma~ que otros, eran
mas estuu10s0s.
Rec161eron
instrucciones de conrraer nupuas
_. so lamente
.
,
con su propias gente: Casare solamente con uno de nosotros. Da Gentes.
. E_l padre de :ehuda~ era ~ecio y distance. Él no contó muchas
h1sronas,
, 1a 8'61'
· ¡
dpero1 cenia una diversa míluencia en él · Su pa d re 1e1a
1 1a
me uyen o e nuevo rescamento, pero se concentr"b" en l
r ·
d ' d I B'bl'
" ·•
os prorecas
car¡ ios e a .1, ta, leyendo cualquier cosa para hacerlo por el Mesías y
so amente le drna eso.
'

TU IMAGEN EN MI ESPEJO
Por. Schulamich C. Halevy

Cual virgen que se acere~ a un extraño con quien la han desposado
dubztante me acerqué a ti
trepidante expectación,
rezando q_z~e tal vez, como en antiguas leyendm,
nos hubieramos conocido en anteriores vidas.
Pues no miran al futuro fas almas separadas por largo tiempo,
sino al pasado.
Nuestras mimdas se cruzaron y de repente lo supimos.
¡Cómo olvidarlo!
Seiscientos años atrás nos había mecido, ju11tos,
el dorado sol de Sefarad.
Cantábamos los mi.smos romances, compartíamos el mismo vino
en el esplendor de Granada.
Cuan apaciblemente navegdbamos por aquel sueiío
de armonía y cultura comparrida,
de humano paraíso.
Entonces se desató la tempestad.
Sorprendidos y confusos, corrimos,
y en nuestra h11ídrt,
9.31

�nuestras manos se separaron.
Torrenciales oías
de gentes y sucesos
nos barrieron.

Cuando llego 111 hom de mne,
111,n no habi'a aprendido cómo agradecerte
rodas c:sas nuevas vzdas,
todo el gozo y el dolor
que me brindó tu valiente viaje,
que mtn me mantiene hasta reencontrarte.

Uno aL otro, nos perdimos
hace quinientos años.

Mrl novecientos noventa y tres,
quinientos un aiios
¿Dónde mds ahora?
¿Qué nuevas estaciones atravesó
tu solitario peregrinaje?
¿Hallaste rernendo a tu corazón?
Recuerdo el desgarrador sonido, cuando rebosó tu corazón
en e! cmnposanr:o.
Grande y tierno, ¿quedó en él fugar pam mí
para continuar conmigo mi andadura?
(No pude escuchar t11 respuesta a mi ruego).

Un pt1Jo mds allá
mi pie ai~n inseguro
en fa arena aún húmeda y blandrl
por eL fbdr de la marea.
¿Cómo osaré mirar?
Sin saber aún cuánto falta por reconocer
en este naufragio,
ni como atravesar medio milenio.
Mas a pesar de nuestras raíces en tierra firme,
aún podíamos oír el Lamento de nuestras ahnas,
ajenas al tiempo y al espacio.
Se abrazaban er1 un vuelo de fantasla.
Elevándonos por encima de iras)' temores,
de muros y distancias
creadas por quinientos años,
revoloteamos por nuevos panyes
de vidm que podríamos haber vivido,
de gentes que podriamos haber sido.
Lloramos nuestras respectivas desdichas
llevamos flores a Los campos de nuestra niñez.

Quinientos un (lños, ¿te quedan foerws?
¿A,in caminas junto a tu alma?
¿Viajas en tu vigilia o en tu sueiio?
Porque nuestro espíritu, fo sabes, jamás sentará ralees.
Quinientos un aiios.
¿Buscas aún mi imagen en tu espejo?

Notas Bibliográficas
Cuando Llego La hora de irme,
descubrí que
habías pulido mi espíritu
cual brillante genut.

tt,

Y bril/1,bas
en c,zd11 una de sus miles de fizcetm,
tan lejos como alcanzaba
mi Ancestral memoria.
932

1

Traducción por: Joseph Abusac de Souta Frand..
Schu lamith C. I lak1) . Es Folclorista. poeta. maestra de estudios judaicos Jel Sperrus
lnstiwre ofCh1cago FIia está corrigiendo un libr\&gt; dd dme1 Torá escmo por muJeres)
actualmente se encuentra haciendo un libro a partir de fuentes de los descendientes de judíos
convertidos al catolicismo de Espalia) Portugal.
3
Hebreos forzados a tü111 crt1rsc al catolicismo
4
Nues1ros anlepasados eran Judíos
1
En la ciudad de Bclmontc por ejemplo.
2

933

�Aquí haremos rcierencia siempre a la institución espiritual dominante: entiéndase la Iglesia
0

Ca1ólica
de Roma
VirtualmcnH:
el único eJemplo que tengo de ancianos de habla hispana. los ancianos a los
7
que se rderían por este término. es del resultado de algunas plálicas que sostuve con el Rabi
local.
8 Dos

Campos_
El término usado en español podria ser limpio o puro
La palabra hebrea .. Kaslirw" se refiere a las leyes dietéticas Judías. que se deri, a de la
10
palabra ..kosher". que significa apto o apropiado. A diferencia de lo que comúnmente se cree.
el kashrut no se refiere a un tipo especifico de comida. sino que a un sis1ema de re, 1sión de
ahmentos de acuerdo al ritual judío y cuyo significado es1á de1enninado por un conjunto de
criterios religiosos precscri1os en La Torá (Pentateuco). Dichas le)eS buscan establecer un
reg1men que beneficie al cuerpo y al alma. para lograr un equilibrio 1an10 fisico como mental.
apartadas de las norma) religiosas del pueblo hebreo.
11 Personas
Confesión rdigiosa norteamericana que espera un segundo advenimiento de Cristo: su día

9

12

de guardar e~ el sábado.

Sección Quinta
RESEÑAS
y

COMENTARIOS

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�FRANCISCO JAVII:'. R C I AVIJERO Y
SV HIS r ORIA ANTIGLA Df ~tEXICO
l'ro: ln.H .. -v," l..v,.1
Cü•rd11i1&lt;!,,r ~'l,1,1111 IM, ru
( muo de bmJÍIl.\ Hum.un,,:"'"

l '111\,·r.1,L.J \u1i',11 '111,ul,• :--:11.: , l ,,\11

!J
conq,1,qa c.spaiiola, de una liiswria que:, c:n formJ ~enl·ral y
conrin11.1da comprend1u.1 b rel.1ción de nuesrro p.uado.
l::.xntían cronic.1s de ineHimablc ,·.1lor cscrira~ por lo,
lo n q u 1, r.1 dores o Ios 1111 \ 1o ne ros: .111.1 k ~ &lt;l:: a&lt;.: o n te: e i mi en tos
no1.1bln y u1.1dros m,is o meno~ cxpli&lt;.:iros dc:I dcst'nvolv1mienco
de: la coloni.1.
Fue h.1 r,l las posrrimcria, del siglo X\'! 11 u1.111do pudo
contJr~e ya con un.1 obr,1 que \ 1nicr:i a llen 1r tJn ingente
ncu:s1dad y que, incluy&lt;.'n&lt;lo lo hHt.1 entonce~ conocido, "con
ex(,.clc:nce método, :i.cepnblc crítica y sc:lecr.1 c:rudición; limpi.1
de farndio.sos textos ven estilo dcganrc''·, hiciera revivir .111tc
'
los 010, de Europ.1 v &lt;le l.1 Amer1ca mi~ma, la culrnr.1 de: lo~
,lnt1guo~ mexicanos v el rrasLendcntal aconrccimicnco de la
conqui~r.1. Tal obra fue l.t Hwon,1 Anrrgua de J\fe,·, ro, de
Fran cisco Javier Cl.n·ijcro.
Esre hombre de ralc1110 ex1r.10rdin.uio lll\'O nombre h.1
queda do inscrito en l.t hisrori.1 de nucHra cultura, vió l.i luz
primer a en c:I puerto de Ver.1,ruz. el dí.1 6 dt' \Cpricmbre &lt;le
1..,31 . Tercer hijo de los once que: hubo el n1.11rimonio Je don
Bias UH IJCro \ don~ Franci\ca de Echeg.ir.1y; oriundo él de: hh
'-: &gt; se &lt;lisponiJ en ~1&lt;:xico, en los dos primeros siglo\ de

661

�Monrañas de León, España, y dama ella perrenec1ente a
linajudas familias de la provincia de la Vizcaya, en la misma
península.
La acomodada posición de su padre, hombre educado en
Francia, y los cargos públicos que ocupó e., distintos pueblos,
permitieron al niño Francisco Javier recorrer r:des regione y,
en su diaria convivencia con los indígenas, aprender su
dialectos, adquiriendo en ellos tal perfección que en veince
distintos escribió un devocionario y diversos poemas. Dedicó
especial atención al náhuarl, al oromí y al mixceco y, debido a
su incensa aplicación, supo alemán, inglés, francés, italiano y
otras lenguas vivas de Europa, aprendiendo asimismo hebreo y
el griego que le fueron enseñadas por un jesuita alemán.
En los colegios de San Jerónimo y San Ignacio de Puebla
cursó latinidad, retórica, filosofía, humanidades, teología y
matemáticas y, merced a su inclinación por la leuas, conoció
de sde muy joven las obras de Quevedo y Cervances, Feijoo y
Marrínez de la Parra. El 13 de septiembre de 1748 ingre só a la
Com r 1ñía de Jesús en el noviciado de epoz.orlán y cumplía
apenas veinte años cuando paso al Colegio de la misma, en
Puebla, profundiz.ando allí "con gran lucimienco "1 sus esrndios
filosóficos en la lectura de los rexros de Aristóreles y de los
modernos filósofos: Descartes, ewcon, Leibnirz y otros. Escas
libros eran considerados en el siglo XVIll peligrosos a la pureza
de la religión, "pero los leyó -dice el P. Cuevas- no como están
escribiendo :tutores ligeros de la actualidad a escondidas y de
contrabando, sino con pleno conocimiento y anuencia de sus
.

,,t.

supenores .
Su basta erudición y admirable talenrn le llevaron al
desempenó de las cátedras de letras y filosofía en San Gregor io
y an Ildefonso, de México, y, nombrado prefecco de e
último centro de esrudios, e propuso incroduc ir algunos
cambios en la enseñanza filosófic3., no logrando verificarlos por
ser inadaptables todavía en otro paí es europeos·.
Sus constantes rareas pedagógicas y las delicadas actividade
de su ministerio no le impidieron cultivar su innata afició n por
la historia. El trato que en su niñez había tenido con los indio
echó en su espiricu raigambres profundas de admiración y de
interés por el pasado de la cu!cur mexicana , y fue siempre en el
(i62

preocupación
constan re el h urg·1r e . L.
·
anriguos manuscriros C
1 , ,
n in,orm acíone verbales
¡
· on u ro m ucl
,
o
a conservación de hs
I b
1as Vt.'Ces y veló celoso por
j
d
l b
, ce e res cal ecci o
d d
ega as a a iblioteca del Coi •
nes e ocumenlos
P~blo por aquel orro
l _e~10 max_1mo de San Pedro v San
S ..
urrn nar mexica
d
,
iguenza y Góngora pl ¿· d d .
no, on
Carlos de
j .d
, J ien o ec1 rse
c.l
a I ea que más rarde realizara ra b ·11 que e su leccura surgió
Relevado de la r f
n r_1 _a nt emenre.
f
d
P e ecrura a s0l1c1rud
' f
pro esor el colegio de Vil l d ¡ ·¿ .
uya ue nombrado
el I1 a be r s1·¿ o m a e H ro de ' . 3 0f 1 , siendo l:! e a ¡r a J·g n I..f I a e i ó n
.
quien uera de
, 1
emancipación política, don M"
l ·H. pues e auror de nuesrra
1gual cargo desempen t , iguGe
idal?o y Cosrilla "'
del senrirnienro
, .
ad)a en uadala¡ara cuando en
d"
.
unanime e J\1éxic "'
.
,
me 10
expulsión de los iesuiras
o se publicó el decreto de
junio de 1767''· P . , . ' proldm1:lgaJo por Cario~ Ill en 26 d
.
, rimer pe 1110
h .
e
ruinas_ sociales '·, y producco
'1.1 acia a~)ajo, d_c nuestras
monarc:1 español, tendiente
. .
conJuct.1 segu1d:1 por el
J 1m1tar a F .
·
·
mue 110s de sus actos d
1.
,,
r,1nc1a v Portugal e
'
· ego 11erno .
·
n
~o obs¡ nce la rigidez. d.¡
.
reprimidos en el pueblo. L t
da to hubo tu mu !ros mal
espafioles, riollos v me r· ~s l,rnlccsrrale rcscnrimienros cnrre
,
izos , 1LJ )1eron l
t.
a 1a r m :1 n tes :d s u m 1 r , e ,
e e e o o r.u p ro po r í o n l.' s
·
..
' ,, , en ano
• . ·
in urre~cIon surgidas del
,· . , pos1~r1ore , ,1 las i&lt;lcas de
Unidos ''.
rno\ 111111.nro l1hcrtario de los EstJctos

de

~1.'rn

La .frao-ara
J
::, - " rra. 'Sra. uel
Ros . " ll ,
a u exilio. De pués de in,·n
. b.l,tr10_ . ~vo ;il p.1dre Cl.1,· 1jcro
d d ¡
" arr.t es v1c1s1t J ¡¡ .
on e a mano ºl'nero a d ,¡ . d
. u es ego .i terr:ir:1,
b
' e co 11 e Aq LI de e . . 1 '
su cas::i v eleccísima t 'bl"
icsp1 e r;111e.¡ ueó
,
, 11 iotc c.1. P:isó luego a B 1
. .
con sus compancros J . e
.
,
~.
o o111a J. conv1,·ir
e In1orrunI0 et l J. 1
b"d ,
a 1a en que e alberrraron .
1· '.. e ,1 sa r ur1 ,1 e llamó
"pa ¡a d.J ne s de Ia o . . . .r.inro
{.
.t11111n1rc
- . J e¡ saot e r h u man o \'
. d
,
ICJ\1nt1c1c1one
. 11
..
.
a t 1na amente Io I j
J.
,
s e r Io ,1 s , eo m o rJ n
.
,1 m a 1 m e n e z Ru cJ ,1
A norando
.
·1 11 r·icrr,i ¡cpnJ.
murió en ] ~8
i

•

Sus obras

De l.1 fe cu .11 d i d ,l d I i l e r ' ir i1' ( j l ·1 I. ] ll s l re
1HOt.llUJl ,
C'll! l l,1
adem;is de 1,JS. )1í 1111cr.1, lO j CLLÍ011n de
_\' (ll",lL ÍOJln \)lll' .l
guis:1 de cn,avo:-, ('11 s11, c\tudí()\ \'Cl''ICl',.
] l ¡l.tn10
1
LC
,
111digc.:11.1.,
1
·

•

�sobre t&lt;:tnas
.
d . . d ivcrsos t ra b.1
en su ¡uventu
, jos
de
¡·
\
1 1111 \' O rl ,l
los
cu,dés h.111
""
....
h. , . cos Y filosó irns, '
..
liter:n10s, tSrori . ·1.
. .. _
ermanecido inéditos
do, li b ros que, si tuci on
p
F u e ·'a utor asimismo de
otros d' _. , 1 gu:1dalu¡1:rna. bas:1d:1
l . 1 rra H... 101
,
.impresos. 5 u 0 Púsculo. so ) I C d ª¡ indio
. Va. ¡enano
. •.
,\' él1 otro!&gt;
1·
L
1 antig uas relaciones e . d
Cesena en 1782 . a
en¡ basados documentos, fue publ1ca_bºt·e.~ en Venecia en 1789 y
ce e r
:r. · ·ó la luz pu 10
l
d
h ·storia de fa Cali.1ornuz v1
1
\!ano al iniciJrsc .1 segu n a
i
~ nda ed ici ón en e casre
.
ruvo una segu
,,
. ·l
mirad de I siglo XIX .
·o m )0!1c n em Piaa n .1 traz.:11 c.:
Los cuatro libros que l.1 e , F 1 . dan lueao un .1 not1c1.1
0 ª• ,\ escas regiones_
ano(ama geogra'fico. de. la, pe
deninsu
Corrés
y dc
- las
P. , . d las exped1c1ones
d escubrim1enlo,
h1 storica e
.
ue inte ntaron su
.
l
l
d otros con quist adores q
d de los jesuitas a el a, e
e
· ·
de
d luego a re 1arnr ]a, encra a . .
s v el marur10
pasan º. .
de las primeras m1s1one .
esrablec1m1enro ,.,
.., e l.

'l.

r 1 ) l '' r ,l

algunos religioso s .
1
. :la de las mi siones ~ue en
Describe más adelante 3 v1t, ·•ntuvieron los jesu itas en
· h o fur1daron ·\' m,,_
·
,
d diec1oc
las rnv1eron
a st1
numero e
l
'etenra anos que
d
a uell:i región du~ante_, os s ' 1ero de m o radores de ca a una,
q
Asie nta la sHuac1on y nun ¡·¿ d de los misioneros que,
cargo.
, las pena 1 a es
.
,
sus distancias entre s1; , . d d
hubieron de ha 6 1Cuars~ ,1
Y
l
grandes c1u ª es,
¿
de b vida
educ1dos en as
'
h 111 b
'' rec ién s:1ca os
· ,, :o l
.
•
quellos
º
res
.
y
rudos
; e
conv1v1r con a
!dados igno rantes ,
d
ás con so
¡·
·
en sus
silvestre o cuan o m 1 infatigable por los re 1g1osos_b
de
sistema seguido c~n ~: ~
, diario bregar con las tri us
tareas de evangel1zalc1on, sula v·1da civi l, religión y i·b1 ue1d1as
· · · as en
. ¿ 1· os para 1n1c1ar
b . tuvieron en tan e_11 aca .as
111
· b . los fruros que sus era ªlº .5 .
,
·
·, econom1ca
s 1n
1 1

~~;~~:/e;¡ modo de l!e~a/u:ªr/p:;~: : :~,j~~nal Colorado Y ::
1
.
.
detnmen
ro del rea' erario,
d
I
presidios
a11'ª existentes;
.
·zación
militar
e
os
¿·
.
1·na
de
los
misioneros
organ1 ,
l
1sc1p 1
'I
restricción can severa que e:ca de la perla, permitida so o ~
1.
so en lo relat ivo a b p ,;
- .as rodas cornadas por e
mpu
l .
·1idad· • nor1c1
I • a
. ¿· para su exc us1va Utl
'
d los padres Sa vat1err '
t n ios
..
de las ca rta s e
de las
historiador Clav1¡ero
D . . del capitán Lorenzo y
iano
,
Piccolo y U garre, dc.l.
• _ or don
Manue 1 Varg as ·
.
.
d
la
Calil'o
rn
ia,
escritas
p
Not1c1as e
.I'
6ú4

Pero su obra max1111a, l.1 que h.1brí,1 de LOns.1gr.1rk corno
verdadera gloria de l.1 inleleuualidaJ rnexi c.111,1, p:ise,1r su
nombre por el mundo literario de la Europa de su 1ic.:111po y
darle celebridad, fue su Histori'a Antigua de ,\féx,co, monurn&lt;:nro
lite ra rio de la colonia:: que, permanecicn&lt;lo mu cho t icrnpo sin
ri val~' solo fue superada hasca que, por los procedirnicnros de: la
escuela h isrórica Je! XIX, se lograron corregir o aurncnrar lo~
daros consignados en ella.
La afección del padre Clavijero por las co sas del pasado. su
empeño e n arrancar a los códices centenar ios y :i los amar il lo!&gt; y
empolvados documenros sus secretos, e~ evidc:nte que se
constituyeron en móviles de sus rareas de invesr igador. L.1
nosralgia de su tierra discante ejerció un influjo ex1r,10rdinariu
en esra previa vocación, pero no cabe la men o r duda que
móviles más poderosos coadyuvaron a inclinar su á nimo por
estos tra b:.1jos e hicieron surgir nuestra primera historia.
Celebrados lireraros de Europa, cons l iruyéndose en
"pintores'' de la América, presentando de ella al vie io mundo
un cuadro trazado con los más negros colores. El naruralista
francés de Buffon, fundando sus teorías "en la humed ad e
inmadurez del conrinenre nuevo" :' !,,. lo re lega ,l marcada
inferiorid ad, describiendo a sus morador&lt;:s , sin conoce rlos,
desproveídos del m:ís l igero asomo de inreligenci,1 :,· raciocinio:
a sus animales en monstruosa despropo rción y a los produ c ros
de su flora en exagerada anorma lida d .
Sccúndalo en sus argumenros Raynal y Roberrson, y desde
su gabinete en Berlín, el enciclopedista prusiano Cornelio Je
Paw, con sus Reflexiones Filosóficas sobre la América, no parece
otra cosa sino gue se propuso a hacer e l cadlogo Je su s
defectos.
Contra estas teorías antiamericanisras surge un bando
formad o d e criollos cultos , novohispánicos en su mayo ría. Con
C lavijero aparecen Márquez, Alegre, Cabo , Mane iro , ere.
Quienes heridos en su amor propio, se levantan conrra aquel la
tempest ad de diatribas. Su act ividad por l lenar su comec icl o es
increíble. Abarcando disrintas ramas de l saber humano escriben
obras de notable inrerés y , "asumiendo un aire de escritores
profesion ales -dice don Alfonso Reyes- se consagran , por un:i
parte a poner en orden IJ tradición; por orr,1 ,1 edifica r UILl
!íG~

�·~

"'i

~

it
J•

,!

,~

· d o las novedades del1
conciencia publica, recog1en
nueva
dando expresión, a la vez, a
pensamie nto eu ropeo Y
b ya disrinto a la anrigua
sentim iento de un pue 61 o que se sa e
. :4
, ¡· que ha comenzado a llamarse patna
mecropo 1,
.
.d d
raseros se observan
o
Es Ia C onciencia de mex1can1. a cuyos
·
d la centuna anrenor Y que marca un
lb
desde los a ores e ºbl
1 spaño l nacido en América
.
. .
percepc1 e entre e e
d
l
d1sranc1am1en co
d I
Cl
.
.
o lo con erario e ca es
.
l
e
,n o e a l avl)Cf e a la Nueva España
v el pen1nsu ar. onSra
,
d
. . alme n ce en o tocanr
'
..
falseda es, pnncip
.. d
d 'de demostrarlo al v1e¡o
- s ha v1v1 o, ec1
donde tantos ano
obra que la dedica a sus
mundo. Sin embargo _de _asenrar en su era otro su objero po r el
.
difícil entreve r que
comparnocas, no es
. 1·
B' n seguro estaría de que sus
hecho de escribirla en Ita iano . ie
,
de verterla al
1
osteridad se encarganan
compañeros o ª P
.
. .
de la coree de España
oste!lano, ya que las mismas in~n.gas
. b
d' ·, n en este 1d1oma.
obstaculiza an su e 1c10
l
an de las fuentes más
Dos mil tr~:c\:~~ars l~!u~1\ ~/~~~rarse a cuestas, ello no
directas para .
q. lo ue está a su alcance. Se va le de
obstante, se dedica a reu n 1~
q
edores todos del pasado
.. , d
companeros, conoc
b
d
la eru ic1on e sus
, d
bl'
í mismo sus cele res
, .
ue habrían e pu ,car as
..
de Mex1co Y 9
E
- O rden·i las not1c1as po r
s de ueva spana.
'
d
libros so b re asunrn
·¿
.
M 'xico· devora con avi ez
.d d
su res1 enc1a en j e
'
.
él recog1 as urante
. o escatima esfuerzos n1 le
llegan a sus manos, n
. . l
b
las o ras que
d'
1 b'1b l iotecas de las pr1nc1pa es
.
· por acu 1r a as
fl
·
arre dran d1stanc1a 5
. d
d b'd
la anricrua in uenc1a
•
¡·
don
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I o a
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capira 1es ira .anas,
, .'
documentos v pinrn ras
- 1
guardan cod1ces, mapas,
. : I)
l
espano a, se
., d l
d
procede a escnbH. ara e
·
s y reun 1en o o to o,
. . .
d
mexicana ; '
G regario Blas1n1 impresor e
verano de 1780, log~a enrrcgar a d su "Storia rtntigua del
Cesena, los eres primeros romos . e_
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de manifiesto el despertar del sentido histórico del XVIII, al
comemar haciendo relación derallada de las obras que servirán
de fuentes. Su lista comprende la enumeración de aurores que
se han ocupado del pasado de México, y es aquí donde se
revelan el cspíriru crítico del historiador y sus juicios y
raz.onamien tos para aceptar o rechazar la información que le
proporcionan. Ve sinceridad en las carras de Corrés y concede
crédiro a Díaz del Castillo; se si rve de los valiosos daros de
López de Gómara, pero no se pone en el plan de éste de confia r
en informes verbales sin comprobarlos o someterlos a la cri rica .
Desfilan por sus páginas los más destacados escritores, Asia
descend ientes inmediatos de indígenas como de la época de la
conquista; cronistas de la corre ibérica o de las órdenes
religiosas. Le disgusta las continuas digresiones de H t. 1tera y
"las relaciones pueriles y gran copia de erudición superflua de l
pad re Torq uemada ,,:r, y por cuan to al padre Las Casas, .tu 119 ue
muy respetable, se resiste a descansar en algunos pun ros dela
historia antigua de los mexicanos
por tan alt~ rJdos y
exager;¡dos":·_ El estilo de Antonio de Solís, no obstante su
elegancia y pureza, le parece "algo afectado'', y le conceptúa
más que h is ro ria do r, pan e gi r is r a:~.
Nuevo Alejandro :-,_ Tiene más ade lan re lamen raciones por
la desaparición de las obras históricas de los indios, a causa del
excesivo celo de los primeros misioneros; e igua1menre se duele
de no disponer de los manuscritos de Sigüenza, para quien
viene elogiosos concepros por sus inapreciables aportaciones
al escudio de Li ciclografí;i mexicana, genealogías de
emprendedores, orígenes del hombre amcr1cano v otros tem.1s
de capital importancia.
No fa I r a n e n Ia b ib l i og ra fía co n q u e C la vi je ro i n i eia su
H istoria de las ohras de los at1torcs mü notables de su tiempo.
Gages, Raynal, Roberrson, de Paw, ere., ,l quirn&lt;:s, corno y ,1
expresamos, pudiera decirse que consagr.1 su obra.
Obedeciendo a la inquietud y criterio uni\'ersalista del
XVIII, que expansiona su campo de .icción hasta compr&lt;.:nder
todos los aspectos de L1 vida d&lt;: lo\ pueblos '' , h,1Lc el ilu stre
descerrado un:1 "Descripción del Réino d&lt;.: 1\féxi&lt;.0, su tior,1, su
cli ma, sus montes , sus ríos y l.1~0~: sus mincr.dc~, ~u\ pl.1nr;1,.
sus animales y sus hombre:'&gt; ". S&lt;.: muc\l r,1 LOnoccdnr de ,u

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lechas de los acon1ec1m1entos m.1, so re •

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preh spar h.J .
(,6s

Por cuan10 a 'o, ongenl') del hombre en 1\méru:,1. tonsidcro
autores del 1cn1.t de \1g11cnz.1 y Congo,,t r .il c.:.1b.illl·ro Bo1urin1,
cclcbr.tdo im'l'Stig.1dor y c.:oleu.ionist,1 de .1n1iguedaJn. No
obqance \trnp,Hi1,1r con cl r.tl'1011.tli,n10 de l.1 filo,,ofiJ modc1n.1,
y con las rnnccpciones p&lt;"IÍtÍlJS \ soc.:i 1:,gicn q 11: cmpl'labaintroduc1r,c, su c:.trJ&lt;..tc:1 e invc.:sc1du1,1 cdt·si.i\11c,1 le: lt,1&lt;..c:11
rem111rse totJlmcntl' a l 1, \.1gr.1do~ 1 oros Rnogc 11
crad1uoncs de los ,1borigcnu d, Ch1,1p.1s, ( 116.1, ,\11d1oac.in r
~1cx1co sJbre su relación c:n le tnci~ 10 &lt;..on lo, ,uc.:C,O\ J;I
di I uv10, no prctcnd 1endo ,H l pe ar l.ts y ,ol o si 9 uc l1Vi po bl .ido re,
de escos lug.ues, en ncr.iiL1 c;o nc1dtnc11
,c.- dec.:1.11
desccnd1cnrcs de Noé '\.
Respec.:ro t IJ opinión que " con erudic11111 cxqu1rna "
publicó S1guc.:nza sobre.: l.1 prc.:dilei:c1ón del Evangelio en
Arnenca. por
Jnco ·¡ om,is, no h ,hiendo rnnocido lo,
manuscmos de aquel sabio se ,tbsrienc de h.1bl.u &lt;le ella, pero
añ.1de que no 1:: conforma, ",1 pesar del respllo con q11c m11ó ,1
su autor tanro por su subliml' in!!et o e.orno por , 1 , Ht,1
1i cera cu r,L .. "
Luego dt expont.r ,tpreu tcione,
y con·ccur,l\ con
fund,1mentos en la log1c.a } en l.1 au1orid.1d de la E,c.:rirnra.
acero de paso del hombre~ lo, rninJJlt•s a I uestro conc1ncnte,
acab.1 por admirir l.1 .rntigu.1 un1on Je l.1s 1eg1oncs
seprcnrr1onales de la Amcrt&lt;..,t con Eurcp.1 o \,1a
, 1 ccrnJo su
op1n1ón .ti ju1c.10 de los doctores c.nsc1anos \, sabtcH; pc:rn no .ti
de ctercos filósofos 1ncrlJu H \' c.ipnc.:h Jdo~ .¡ut I rt,f ccan 1,t
autoridad d1v1na; n1 hacen L.lSO de l.ts t1Jd1uoncs humanas, ni
quieren escuchJr l.i ruán
El esulo que aJopca p.tra relatar lo~ progrc,os del r&lt;.: i no
mexicano desde sus modesci~imos origene!) h.1~ta el esplrndor y
caída de .Mocrc:zum;i II. es 1nrcrcs,1111c y ameno. ~u t.t¡&gt;Jc1d,tJ
1rn,1ginati\';1 revive con rnd 1 su grandC'l.a \" &lt;lr.tmausmo la5
encarnizadas batallas en que el a~rojo y 1·1 v,ilt·nci.1 Je los
conccndienres dec1&lt;li:.1 la cH,1bilidad Je un ~cñorto; l.1s
solemnidades ÍJstuosas de hs consagracione\ Je lo~ templos, cn
las. que la sangre y sacrificios eran faccorcs inJisp&lt;..nsablcs Je Hl
bnllanrez, lo\ atinados "golpes de polít11.1 .. de los n.:H·~
mexicanos, o las c1ern.1s cscc11.1s c.k fJmili.H \' cuad105
costumbrmas rdig1 n, 1ndu~tr1 s. ju&lt;.g ) tra1es. c1 .. wdo ~ n
66~

�admirable maestría , pues dijér.ise que, en su mano, se conv ierte
la pluma en el pincel del anista que con riqueza de detalle~ y
realismo cranspona al leccor a v1v1r los hechos mismos que
describe.
La sucesión cronológica de su obra y la preparacion
inreligenre en capículos anteriores de los suceso que se
desarrollan en el que le sigue, mantienen al leccor en constante
ex.pccrariva, y le permiten observa r en el estilo el cambio can
notable que se operaba en el XVlll, respecco al barroco.
Con igual habilidad ,1nima la narrac1on de los
acontecimientos que se empezarí:1n a suceder desde el arribo de
los navíos del conquistador Corees, a San Juan de U\úa, y a las
playas de lo que dos siglos más carde fuera su n,Hal suelo .
S,1 \ran a la imagin;1ción del lector el bullicio incesante del
momento histórico. Los azorados ojos del nativo ante lo s
.in u nciados de Querzacóad y el progresivo asombro del
pcninsuLir que :i. cada paso encuentra "mucho qué ver sus ojos
y no menos qué destruir sus manos" ... •., l nrroduciéndose unas
veces al palacio de Moctezu ma o 1.1 los de los señores de sus
dominios saliendo orras al encuentro de la incontenible marcha
del audaz exrremeño, liene siempre al tanlo al lector de lo que
en cada lugar aconcece. Pinra l.1 zozobra del supcrsucioso rey de
los mexicanos y la acogida que por a~rncia o por la fuerza va n
ganando Cortés y los suyos, hasra culminar con el sitio de
Tenochtilán, "comparable -dice- en los estragos )' lástimas, al
de Jerusalem
por
las armas de los romrnos"'''. Tie ne
expresiones de elogio para los actos de valor de los españoles en
las innumerables acciones guerreras que hubier3.n de lib rar,
pero cobran relieves de epopeya los rasgos heroicos de
Cuiclahuarz.in y Cuauhcémoc y de otros cantos guer rero s
mexicanos. Son de notarse asimismo las obst:rvaciones que po ne
con frecuenci:i. sobre la codicia y sed insaciab le de oro de los
conqui~cadores, haciendo significar que en l.1s cenc.1tivas de paz
hechas por don Hernando en vísperas del sitio. "influía n no
solamente la compasión de tanros miserables, sino ombién el
deseo de apoderarse de lo~ cesoros del rey v de los
paniculares ... -\ "su conducta .ntificios.1 y doblada - die.e en oc ra
parce- demuestra sin duda su h:ibilidad; pero 'iólo pue de se r
alabada dc aquellos concsJnO'i que no conoet:n otr,1 políric.i que

c,-o

el arre de engarí.ar a los h om b res q
enceramenre de la ho
·d d
uc, prescindiendo
nesr1 a so lamen re b
sus acciones"'1.
'
uscan la uti lidad de
L_os ap,untes ge nealóg icos sobre las fo ..
Corres, as1. como las adicio nes que 1uce, mdias
de Mocrezuma
en
.
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pa:-a cxp l ,car algunas cos1s
i. ¡
sus pnmeros libros
.
' norau es acus
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paciente y erudito.
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an a 1nvesrigador
Su s di sertac iones

Por razón de composición, ero
.
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su obra, escribió inde
d'
p
esm:chamenre ligadas con
o·iserrac1ones
.
pen 1en remen re el . d
CI ..
sobre la ti
1
.
pa re
av1¡ero sus
rei no de México "
1 1-~rra, º1: _a nima les y los hombres del
, ... e 1nro po em .
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sus capítu los'" '.
ico y vio enro en muchos de
Someramente nos hemos ocu d
(O ríge nes de l homb re
.
pa o ya de las dos p rimeras
ame ri ca no v e
¡ ,
as siete Disertaciones
.
r?no ogias). El objeto de
1
..
restanres, uene
I
.
l . los er -como1· e. mismo
el av1¡ero nos lo d.ice - a, rcL1t1r
propagados por autores d' .
I
rores ma ic iosamenre
" 1 . .
. lV&lt;:rSOS. a obra de e
¡· l
e principal blanco 3 que
d' . ·
.
,orne 10 ( e P:iw es
e 11
,
se irigen mis tiros"-· º .
.
. n e a como en una sent i n I o alb · - 1 1
.1::,rcg,1- porque
inmu ndicias, esro es los .
d,1nadse ian recogido codas las
,
errores e ro os los de , ,. "
lesc r .. 1
l
mas .
Saratando
1ta a 1a pauno
desba
aapar,1 av.ilr a ,1frenc.1 que Am~rica recibe,
uno, 05 ::i rg u mcncos contrarios, [
esta ece r co'
. ·
. 61
. .
mparac1ones con el viejo mundo
.1
ca l if1cauvos elogiosos
l
• sin recurrir ,l
.
para e suvo porqu "
I
apas ionadamente 'c1 su p,11S
, - &lt;l'! Ce · • j ' ej j · .. e que non
den'
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orros, se parece ina' s
- co OL,l!H o o ·rnbrc ro&lt;los los
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1
que dispu ra"'1_ (;¡da uno de 1~ o _que pee.1_que a un litcrH&lt;'
ueva Españ.1 "· es p
J
s .1111m,1les mas comunn de l 1
de Mex1co,
, .
.
rese::nt;i
o en su cx·1 ·1
. qH:lo,
tenido ¡)o
"
·¡ . , e ,1 natur.1 1c1.1. l·.I
ab
cn¡c . 1nu1
·
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. an d o nado de sí mirnH" r . pe~[!
l
ro. v.1ci.1dn ,.
&gt; , rc.:su ra un p·u ·
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~n~omp~:ahles defccros Jel sucl 1. : ..11\0 a Ir 'it'.ÍL1l.111Jo lo,
0
infestan .
e c Lurop.i Y L\\ pl.1g.1, lJUc ¡(.'
Con crítica morda·
· ,., .\' I Ie 11.1 J e .I ro 11 .
q_ue " aconseja carilatin,
,"
1 1.1, no .\011 fH&gt;Las l.i\ vcu:,
s1mos f1' lo' so 'ros " s,, l1
. 111::ntc
,1
le
¡&gt; 'iw •,. Je 111 •1. 5 "]~ u 111 .1111· d
su log1ca
' . .h;1Sta. la-. miscri.1
ag.1n con
dt ucir .l un 1rn~pil,d", o C\llC rch.1j.1
llcrtm t11.1drupcdos. ohJctn dl l.1
r,~ 1

�disct1sión. L.1. bibliogr.1fi.1. que 11uln..1 e, .1bunJ;1nt1sirn.1 .hl ,.
figuran en ella desde loc; ,1urores uict.Ínc·o~ h,1\l.1 lo~ cL1siui, de
la .rnrigüed.1d. lnvnrig..1dor .1.Lucio~o. ~.dpic;\ de 1·.Ho.1\ ,.
Cliriosid.1.des sus Diserc.1cioncs con r.rnto ingenio y origi11.did.1d
algun.1s de ell.1s. que prnvoon el inlerc~ t) Lt hil.irid.1d de t¡u1c11
hs lee•·•.

Defensa de los indios
Pero si pua hacer r.dcs 1111pug11.1c1oncs rr .1b.1jó li.1\ta
confundir a sus advers.lrios. no fue el menor cmpc110 cll1c pu~o
en su _ Di~ert.1ción en dci'cns.1 de lo!&gt; ind,u~. -.elebr.1J.1 pin.1
lirerari.1 que k coloca cntr&lt;: los pn.:c11r~nrn de n~1L•\fr.1
i11depende1H.ia, y que l1J. sido, J 1r.1,·cs de un.1 ccnturi.1, f uenrc
valiosísima par,1. el estudio de h hiscoria Je! pe11~.1111ie11ro del
t

¡
IL

siglo XV!ll.
Viviendo en medio de cst: mov1micnw incclecrnal que
operaba con tendencias de .H.:endr,1do mex ican t.)mo l.'.n los
humanistas de su siglo, el con ccprn pHria es en el bien
deriniJo.
Hijo de padres espafi.oks y sin ningun.1 cons.111guinidad con
los indios, siente sin embargo l:1. concienci,1 del probl 1 nu del
mesciz...1je y abov por la fusión de l.:is dos rJ.L.1s, . curo_pca ,,~
indígena, para el surgimicnro de una n,1c1onJlidad ;
proponicndose para ello elevar al indígena al p:ano ~~e le
corresponde ,y resr:cuirlo del derecho de aut0norn1,1
poliuca y
•1
cultural que el mundo de en ronces le negaba .
Si nada agr.1dables habían sido los epíccrns dirigidus a los
productos de la cierra american3., mucho má~ denigran tes
fueron los del indio. Con b.1ses en argumentos infundados se
dudó h 3.srn de su r .1ci o n al idad y esto Fue lo que, cx,isperando los
ánimos de Cl.ivijero, le impuls.ó a salir a su dcfens.1 \__
1
Hecho un esrudio profundo dd tem/ pudo estar en
condición de probar que en nada diferían de Lis de los e~rnpe~s
las alnus de los mcxionos y que, si alguna vez su especie hab 1a
parecido distinta, debíase a que "una crisre educ.ición Y una
dura servidumbre no les habían permirido adquirir las l uces
necesarias para la conducta nacional de su vida ... " '➔

El auror Je l.1s "lnvcsriot&gt;'1cio11c~ (ilosóf'i•c••¡c., .. . " 11 e,--. &lt;.: 11 e. u c n r r.1
orro
¡·_,
f
.caso
. como
b' dd dl' la decisión oue
., "un irali.ino" . ...'- 11 ~11 .,11.\ll
e e, erigir o i_s~a os en .!:is ricas provincias americiiLIS " le agr.ido
a el y al Esp'.rtlll sanco reconocer por hombres a los moLidorn
de esce cont111ence. ·v t1ue,
.1.. no ·ser por el l,), • •,un 5 e, 1.L~• repuc.1na.
·
. .
como desde t'.n _pr'.nup10, por s,iriros o monos grandes""'.
. A tales 1n¡urias responde: Clavijero con 1.1 prescntacion
misma de la bula papal, encaminada no a orra cosa que "a
sosren_er los derechos naturales de los americanos contr:-i las
t~ncar1vas de sus perseguidores" y originada por las continuas
suplicas de los primeros obispos, en su afana de poner coro a
los ª~-~-sos d,e los e~comenderos, "no menos poderosos que
avaros
¡Cu~nto me!or sería -dice m:ís adelante- que el
mundo esrnv1~se habitado de semejantes sátiros, que 110 de
hombres menurosos v calumniadores'"\"
. Tampoc? _podía ·permanecer ind.ifer.ente al ver que .~e les
tildaba de debiles, cuando él había visto ''los enormes pesos que
llevaban sobre sus espaldas" y cuando le constaba .~ simisrno
pes:-ir sobre :llos rndas las forigas, en tanto que el europeo,
desde los d1as de la conquisra. gozaban de sus fruros sin
9
ocuparse jamás de las faenas del campo ... "\
Religión
Serio }' espinoso dilema se presenta al histor iador Clavijero
aplazar a trarar sobre la religión de los anriguos mexicanos.
_La ~~mparación l~isróri~a es el medio a que recurre para la
re~l 1zac1on de su ob¡ero. El corejo imparcial y erudito de la
misma, c_on el concepto que los griegos, eg ipcios, romanos y
erras naciones renían de sus deidades, le lleva a b convicción d~
una, patenre sup ~em~cí~ de los primeros sobre aquel los
1
culus imos pueblos . S1 nr1endo repulsión por nombrar los falsos
arnbu rns de ~us ¿·1v1ni
· ·d a des, opta mejor por recomendar al
lector_ que quiera conocerlos, acuda a la Ciudad de Dios, de San
Ag ustin.
Divide su disertación en eres parres:
Pesa en la primera la multitud de dioses que aquellos
pue~los consagraban al oficio mis trivia l, con los de los
mexicanos que sólo uno er,111
• d e d.1ca d os, sien
· d o siempre
·
las

673

�virtudes puestas bajo su patrón y no atribuyéndoles jamás
influjo alguno en las obscenidades y pasiones del mundo. En
confirmación de lo anterior escribió el Libro VI de su Hütorin.
Rastreando en la micología mexicana y reuniendo no
conjeturas ni fantasías, sino noticias dignas de todo crédito,
logro el Clavijero hacer el catálogo de los números aztecas. Los
de la providencia, el cielo y el aire; los de \,:,s montes, del agua ,
del fuego, de la noche y del infierno; y los de la guerra, del
comercio, de la caza y de la pesca, con la descripción de cada
uno y la veneración de que era objeto.
Para escribir sobre el carácter y afectos de los indios hubo
de analiz.ar primero sus creencias para constituir éstas, con la
urbanidad y la economía -dice- los rasgos distintivos de una
•

I

Ú1

nac1on .
Entrevió la idea, aunque vaga, que cenían los mexicanos de
"Aquel por quien se vive"61 y demostró hasta la evidencia sobre
la inmortalidad del alma y sobre la eterna oscuridad o la vida
deliciosa que Dios les tenía reservados en casügo o en galardón
de su actos de esca vida.
Resumiendo los datos de escritores antiguos describe la
estructura y dimensiones del gran Teocalli. Introduce al leccor
hasta sus más vedados aposentos y le hace participar del horror
que los iberos experimentaron con su diabólica vista. Parece
percibi rse el olor de la sangre que cubre el pavimcnco, y se
alteran escas impresiones de la imaginación del lector las
riquezas de los ornamentos sagrados, la magnitud de aquellos
recintos o la satisfacción de contemplar, desde su eminencia, el
panorama del valle de México que maravillara los ojos de los

.

d

11

conquista ores .
Da noticia de la prodigiosa cantidad de templ os que había
en el imperio mexicano; del numero indefinido de sus ídolos;
de las mortifi caciones y austeridades 9uc se hadan en su honor;
y de la educación de los sace rdotes y demás individuos
consagrados a su culto en los diversos seminarios y monasterios.
Ocho capírulos64 de su libro Vl esdn dedicado~ a enumerar
y describir el esplendor y colorido de las solemn1&lt;ladcs
religiosas, con expresión del tiempo en que se vcri ficaban. U na
a una son escenificadas con realismo, considerad hisrori.1dor :i
cada caso "los errores en &lt;.\lle el encendimienw hununo se
6711

precipita
·g1·0, n" cuando no es gui ª&lt;l 0 por I"·• luL &lt;l e 1a verdadera
rcll
. Por esce motivo, a! hablu d
antiguos mexicanos se
1· be la &lt;..ercmo111.1 que entre los
"
. ,,
exp tea a con 1
.l b
comer a O10s Y que se ef ·
b
a pa a ra teocua lo ·
.
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u1cz1 opochcli. &gt;Jo
d
tercera 1·iesca del dio..
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.
. pue e menos ue
'b .
.
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e_mon10 su extraña simil1·• J
9 arn u1r a 1níluenc1as del
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,uo con el
,
m1srer10s el carolici~m "''
mas venerable de los
1'1

·"º descono ce

o .

¡a ·in d ccenc11 d
1
por los antiguos mexicanos
, e a gunas de ias pr,1&lt;..c1cad.as
d al revisar aun , pero eaoha
puen·1 ·¿
t a
'
por &lt;..once d c:rles menos
·
' ' que en rnrmi ·
'
naciones, pero hace signifin
11 ' somera ' la.., de arras
rom anos se ¡¡ amaba rnpid .raque. ,1 que,encre ¡os ,rnciguos
uon, cons1stent
1
1
que 1os ejérciros llev1b1n
.
e en .1 ¡,1u a de pollos
· • .
· , consigo v q
I
1n1c1ar una batalla·
', ,1cr1"b uven d o a f, ¡ ue consu
. e.iban anees de
no comiesen de &lt;..ierca p~
alca augurio el que los pollos
.
f
sr.1 que es dab
com1an uera de la 1·~" t1la ten1end
.,
an y pero aün si l '1
1
' •
cuando lo comían a·1s·
,
o o un1c,1menre por bueno
· '• 1osamen1c.
Este caso hace afirmar ,11 padre Cln·i·
que, los mavores :1bs d
' ' ¡ero en su opinión de
.
. .u ros toman fH
.
cuan d o l.1 ~ co s J s d . 1
.¡· . ,
o por cJO ne s de &lt;lo" mas
.
d' .
e a re ig1on ~e
f.,
t&gt;
enccn 1m1enro Y lt h
1 '
con tan al humano
,
a ce ex p ,1 \" t r su et
.
ugumento, t'tnico que
1 .• d inrrario st:ntir ,obr&lt;.. csce
no l.l po ido '1cent
¡ 1J modnna
1.loso f'ta.
r .ir te:
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. u ita l1.1hrí I J ,· ¡
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~ 11 '.1 &lt;.:, ] 1
so o esros punros el
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, c¡.1&lt; o rcduud o, .1
lecror d I
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e~c~ ,roso cem.1 d-: L1 rel1g1 ó11. D1!&gt;1r.1cr .11
&lt;: a ,1gra ablc h1L1ción Je su Hi
.3 '
u n as pe e t o q ue , e
e &lt;l I
. __ ~ ro rr r ,H ,1 p I e\ e n r.1r le:
O 111 0
1 e os s.1c.rd1uos 1
.
pasa d o mexicano eq·
¡
iuni.rnos, e, en el
rgma le uucld 1d \ e ¡
·,
concra su volunc1&lt;l· P, l !
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ont cn,1t1on. 11,1recelc:
' · ero .1s e,•es de I 1 h·. ·
11 .
Y se ve precisado a .
1. ·
' hCOrt.i "° 1nllcx1hk-,
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·
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.. ,
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' o t1cnc ya en ~u LOtHr,t I.H ~bs
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1
,
'- \ l&lt;..1011
dl' º' 11( º' .inn.t,. r-:111,1nlo, ,1

�novedad, cuando el pasado de los puc.:hlos m.ís 1.ulws Je.: l.t
tierra presrncaba iguales c.:iemplos.
Fundado en el testimonio de graves Jucores }' rc,urric.:nJo ,l
la autoridad de los Libros SagrJdos, no de.'&gt;c.~nsJ h,,~CJ
encontrar las pruebas fehaciente) de que.:, al usar de la bJrb,1r1e
de: los sacrificios, los .rnciguos mexicanos no hicieron o rra cosJ
que "seguir las huellas de l.u más célebres naciones del Jnttguo
concinenre, y que sus ricos no fueron mas crueles ni mJs
i rrac ion al es .. -..
Los ejemplos que expone se rcmontJn hasta los primeros
tiempos de IJ humanidad. Fenicia, Egipto, Grecia, Icali.1 }'
Francia; aparecen con su rnelo ensangrentado por lo.'&gt; sacrific.io.'i
humanos, y de la misma España no escapa el índice acusador de
Clavijero. Escudriñando en sus orígene~, encuentra prisionero)
sacrificados en honor de Marce y, ofrecidas como pnn11&lt;.:1a~.
colgadas sus pieles de los árboles '.
"¡Si los españoles que escribic.:ron la hmor1.1 dd reino
de México -agrega-, no se hubieran olvidado de lo que antes
había sucedido en su península, no se hubieran admirado canto
de los sacrificios de los mexicanos!'' El número de víctimas. sin
embargo de las exageraciones de rnuc.hos aurnres, no nene
paralelo con los de los pueblos c1tados; y aún sus austeridades y
morrificaciones resultan opacas frente a las de los sacerdotes de
Belena y de Cibeles o de los penitentes de la India y de Japón.
Sólo para su antropofagia no encuentra el padre Clavijero
antecedentes que lo superen.
Y toda aquella crueldad, y aquella injusticia, y aquella
supersrición, fueron -dice el mismo abace- vengadas por Dios,
que descargo su justicia divina en la miserable posteridad
mexicana·•. Esta explicación del sabio jesuita. se explica en su
respeto a la misma aurnridad de lo s Sagrados testimonios. De
que Dios castiga los excravíos del hombre, cícanse en ellos
innumerables cestimon1os.
La guerra, el hambre y la peste, son -según se lee en el
Libro de Jeremías·◄_ las eres principales manifestaciones de su
ira. Y con ellas castigó a Sodoma y a Gomorra, a Jerusalem y a
Babilonia.

676

Pero las explicauones que me
d .
.
a qut'. según Cla, i1·ero e¡ 1 .ior po ri,rn aplicarse al castigo
.
• . e 11c1eron acreed
1
•
mexicanos , son aquellas diri idas
.
ores os anttguos
.. V
g
por D10s a su pueblo·
/{(Sf1'tlS lun,u 11/lt'VflS
Y /J 11estr11s s()le, d d•
.
,1 b orrec,d,zs mt ,tlm .
,
nni a es t1rntn
11
'
m, son grnvosnr·
d
¡¡ez•,1rli1s. Cuando e\·te11d
' cansa o estoy de

.
rerers vuestras m
anos yo esconderé
de l'()SOtros mis ojos- así .
ornnón, )'fl
· .
mismo cuando multiplicareis !tt
manos.!")

no o1re; llenas t'Jtdn ¿,.
' srtngrt1 1111estr11s

oras Bibliográficas
_1.n~;1~0 incJ11u pri:~cntJJo como rirucha

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·,e

il
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• &lt;lo por d I' ( u •
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1cch,1 prcu~,,dJ por H1lmcr11 1 km:~' e11 tdn . \
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cuando c,1a it:{lura e, co111 cn1cn1~ , aun4 . ,i:trntr el pc.:rn11s11 para leer l1hro, 11roh1h1Jn~
di: filosofia. ohhga1fo a c:,1.ir al cor~1c111c ~11~~\~na p.m.1. un hombre: r1en hmn;1d1 ~ pmle,,;;
) rrugrc\th Je l!slil i.:1e11e1•·1 ·· {'!·a, 11cm.
·
,cll.. . prolo1to
~ IX
.
11p
1iencs ra,on. k h,,hia d1,·ho d l'n11 ,ncrtl e .
no,cdadc:~. ~o IC rcl.:10 del i.:111p1eo pJra • . n cuan10 c,runc\. pero no es llc:mpu c.k ln..:cr
• · ()eh11a (Jmpo~. i1p 1.11.· 12 qu, nu '1okn11.·, 111, \cnt11rni:nto,"'
•
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o o el mundo los llora lodJ, 1,1 ' nv ha, • .
d~ los cora,one, ) l;b eom:1cnc1a., d~ lodo •1,Ju~ ~ombrnrse de el lo. eran duc1)0, ,1h~olu10,
~1lrTC) Cru1, a ~u hem1ano. J1mcno Rued ~
a uantc, ~- c,ll· \,hlO mpcno·· ( Jnil del
··J&gt;ul'S de una , cz par.
'1· pro o~o Cllild11. X\ 111
1
O
1ron d' (·
J
,cmJ,:ro ,ktii.:n 'ª"c.:r 111, ,uhdtlo- d •! ,
\
u ,.; )rar).i. que nacicrun rar,1 c.1llar ' olicúcccr ' r . .1.: ¡!ran lunar~a lfUe i•.:up,i d
~i~un1os de! goh1emo Jccm d dcrn:10- .. Íti ºJ ' 1 . HI parn J ,,cumr. 111 op111;1r en lo, ali,,,
~1,\RW-.o &lt;. l I· \ ' ,~·
' ·"
11 Jl\!f:~
• &gt;. prologo rnaJo. 11
11 y' • I / Rl l D.\. prologo c11aJu. IX
que 1.,ra1);i ,1cahuha de tirm.1r el Ir,11,,do Je I' t ' • .., •
~.~Jllos siglo,. \.k,1eo. l'uhhcac1one~ 1lerrcria, ', ,• ri el '.111 X.1 Jul1C1 /,ir ih.:. \lc:,1w a tr,11,:,
1'11.:-JI./.IH
1 [)\ • ,.nr1'ill1!!0 CIIJ
• dO
·
' 111 c,1J,III.JI
•

º;

�oéuco para 1a noc11e de ·\'avidad· Presentado al ..\'1ño
.
Los más notables son: eertame11 p
.
E - Historia geográfica y eclesiast1ca
•
:r.
D, 1 /"nar¡·es
de la,\ ueva .spana. .
.
d 1
I
Jesús C11rsojtloso11co. ~ os
d --n en versos castellanos e a
. . De las colonws tlmcaltecas. y una tra ucc10
de :,;,·.e.xrco.
Imitación de Cristo, de Kempis.
.
/
d
a r rinomata imagine dela madona de
17 Con el título de: ··Bre1•e tegguag/10 de a pro ig1os G11adalupe del Afessico...
.
; .
.,
is Ediciones de Nicolás García d~ San Vicente. Me:-.1co. 18)_,
to

19 JIMÉNEZ RUEDA. prólogo cnado.. _XXIX
México. Imp. Universitaria. 1943. 145.
Clavijero. Capít11los de historia-' d1sertacrones.
21 lbid.
.
z2 JIMÉNEZ RUEDA. P;ólogo citado. XCXE~~¡ O iisc11/os v hiografias, México. Imp.
::J JOAQUÍN Gi\RCIA ICAZBi\L
- 'P
•

20

Uni"ersitaria. 1943 .. 145
. EZ U11 Factor de la independencia de .\féxico. En
LUIS GON~ALEZ Y GO~Zi\L 1 ~.'
.tB. El Colegio de México. 159
estudios de 1-listonogra!ia amenc,ma. Mex:co. _19E. M México. 1948. Fondo de Cultura
2~ ALl'ONSO REYES. Letras del la Nueva spa .

11 h&lt;s

Económica. 119
_
el XIX v dos en el actual. de estas ediciones una en
Tres de ellas en el siglo XVIII. d1ez _cn
• ast"llano· 1· ,nprcsas en Cesena. Londres.
· gles ,. nuere en e, ...
·
italiano. una en alemá~. _cuatro, en
1-1,ban'I \' Virginia. Ochoa Campos. op. cit.. 20
Leipzig. Filadelfia. Mcx1co. Ja apa. a a ' .
Cla\'i_iero. op. cit. . . prólogo al autor. 40
1
; lbid.. .38

"e

::1

,6

:s lbíd... 43
,
..
, ,.
Lloró las memorias de Aquiles. escritas por
,9 PEDRO MEXIA. D1alogos. S..:,i 11 a. 1570· 6 ·
ll , o
• · de p ue rto llico··. en estudios
. om..:r .
.
RRC)YO "Abad" su l ltstona
io IS"B171 GUTIERRE7. DEL A
·
· .
. · 17
•
"
- • J
M
..
·
.
1948
El
Cok11.10
de
Mcx1co.
de l list0río¡¡_rafia americana. ex1co.
.' - .. 11 A este úliimo lo llama "el Plinio de Amenca
i: CLAVIJERO. op.. prólogo d autor.
H lbid .. IV. 125-27
14
lbid
35
Ohidit.. IV .23-25
.
¡9
Jt&gt; CLAVIJERO. Capitulas de h1S1oria y d1sertac1ones. p.
r 1/istoria ant1g11a... IV. 54
;s lbíd.
N Op. cit .. 11. 329
-111 Op. cit.. 111. 312
41
!bid.. 111. 306
4: lbíd .. !!l. 40
X''Vll
41 JlM~'NEZ
RUEDA. prólogo citado ..,
1
¡
'
/ ·
l • 'l't'/('/Olll'j . ) 2
44 CLA V UERO. Caµit11/os de us1or111 _, 'm
"lbíd
, .
,... &gt;, o aun cuando no hubiere en la América ruiseñor o
.io Refiriéndose al Zcnzontlc. dice.
1er
1
1 haºt~ria el sólo ¿c111ontlt o poligloto
. d , F p·1 por e can10. e •' " • ·
., .. 1¡· t Ant lV. 185
J'ilgucros. quc son estima os rn .uro '.
· 1 . , · , 111 ¡1a1s di.:! 1m111un • 1~ •
..
_
b
para no tener que Cll\ 1( ,ar_ a n111g.l. 1 . . .
·hc1ón al tributo ik p101os que Sl' paga a en
.i' Señala a París 77 cspwes de _
:h111cH:s ~h. c&lt;'.n re.;. c:uropa exigiese tal mbuto de lm pobres
. --si algun so cr,lllll u&lt;.: r.
'
iiempos dc Moctauma. diec , .
. .
lrh lk1nr" Op. cit .. IV. 112 s,.
de su estado. no sol;-l111cnte ~acos. \1110 na\ in~ pm ,
' .
•~ Op. ci1.. IV. 305

678

9

Datos e~tadistkos. mc1fü:inas. ras&lt;,~ de long.e\ 1dad. e1c. Cita el ob,cc.¡u io c.¡ue ,e 11: hi10 al
re) de Espar)a tic un águila bicéfola cncon1raJa en Oa.,aca ( 1.1.JJ l J¡1 rnn~trucc1ón de un
pueblo entero en sólo una noche: (IV. 31-l), la unginal Je1crmim1c1ón de un lonJincn~e qu.:
se
suicidó "por e\ 1tarsc la mole,ua lle \cs11r~c) tlc~nudarsc todos los días... -- (IV. 272)
50
"No ha) duda que hubiera sido ma~ sabia la política de los españoles. s1 en \ e, lk conducir
a México mujeres de Europa) c~cla\'US de ,'\l'm:a. ,e hubiesen cmpc11ado en fo111cn1ar de d ios
mismos~ de los mexicanos. una sola na1.:1ón. por medio dc enlaces ma1rimon,aks" Clav1Jero.
! listona A111igua de M..::-.ico. sclct.:ción de .\fo1ses Ochoa Campos ya ciinda. p.23
" lbid. 26
5
' "Ni la razón de compa1rio1a inclina 1111 discernimiento en su ti11 or. rn d amor de mi nación
o
el celo del honor de mis nacionales me cmpc11a a condenarlos." l. 168
13
"Obsavé atentamente su cani.ctcr. genio. 111clinac1oncs) modo de pensar. ) a mas de csto
he examinado con mucha diligencia su h1stona Jntigua. su religión. su gohinno. su~ le) es :
sus costumbres. Después de una experien..:ia tan grande) de un estudio proliju. por el cual me
creo en es1ado de..... ( romo IV. pp 257: ss)
q Sobre este propósito dice más adelante "El que contemple d estado prescn1c de I¡¡ Grccia.
no podría persuadirse que en ella había habido antcs aquellos grandes homhres que SJbcmo~.
si no estuviera asegurado por sus obras inmortales como por el consc1111micnto de todos los
siglos. Pues los obstáculos que llenen actualmrnte los griegos para hacasc doc1os. no son
comparables
con os que siempre han tenido) 1iencn 10davía los americanos" lbíd.
51
Así llama de Paw al Papa.
16
Buladepaulolll.1537. IV.247
57
Op.. cit.. IV. 249.
SS lbid .. 251
59
lhíd . 257
60
Citado por Clavijero. !bid .. 394
61
Op.. cit.. 11. 61
62
Conocían al Ser Supremo con el nombre de lpalmenoaní. o con el dc Tloque Nahiaque:
"aquel c.¡ue tiene todo rn si". Op.. rn .. 11. 62
63
Del XXX I al XXXVIII, l.ib. Vi. t. 11
64
Op.. Cil.. IV. 401
bj Efectuába~e en diciembre. Los sacerdotes hacían dos estatuas de Huitzilopochtli )' su
hermano con pasta de semillas y sangre de los niños: bend.::ciánlas solemnemente en medio
del rcgoci,1 0 dél pueblo y de los a) uno~ .\ efusiones de sangre. En la mañana del 20
efectuábase la procesión que. saliendo del templo mayor dirijiase al barrio dt: Teotlachco ).
pasando por el Tlatcotlco. Popotla.) Chapultepcc. d.:spués de un recorrido que duraba todo el
día volvía a la ciudad. El rey incensábalos ídolos de masa y enseguida se hacian los
sacrificios. Cond11c1da la dc l luitzilopochtli a cierta cámara y después de, elarla una noche.
fkchábala el Jefe de los penitenh:s y. extrayéndole el corazón. dábalo al rey para que lo
comiese. De la mitad del cuerpo que correspondía a los mexicanos. (la 01ra se daba al
tlatelolcas). se distribuía en panes iguaks a los cuatro cuaneles de la ciudad. donde. a su vez.
se
daba a comer en panículas pcquc11as a los hombres. Op. cit.. pp 168-70
66
Por no fastidiar al lector .
67
Op. cit.. IV. 398
l&gt;8 "No atrcvcrse a decir mentira. ni temer decir la ,erdad" Op. cit., l. 28
69
Op. cit.. IV. 391
70
lbid .. 405
71
"Quien qu1s1ere más ejemplos ---&lt;lice- puede consultar a Eusebio de Cesarea. en el Lib. IV
de Preparac1on Erangélica ...
~

679

�. n - ··con toda!' las &lt;lemas naciones que ª) udaron a u
A ra11 de la conquua. lo. mc:-.ica O •
.
, dc lo monarca~ ca1óli o..
, . d, la prudcn1es ' ·rnuanas 1e)c
.
ruina. quedaron a p_1.:sa~ l.:
•• ó
Í d. precio no solamente de lo~ cspa1~ulc .. s1110
abandonado . a l'.15 miseria. . a 1~ opre i n/ ªu ~~fornes de. cend1cntcs: · 1bid ... 111. 31-1
aún de lo m \llcs e kl\OS a,ncano. ~ t .
74 Cap 29. 1
,~ Cap. l. 14. 1
11:?

1bid..

LA ADVOCACTÓ
Y LA IMAGEN DE
E - ORA DE MO TERREY

ESTRA

Pro f. T o m,h /\lrnJ1r1 c haga C:Ul.'\' 3
\J1t'mbro dl· la _ n ll' dad :-.: un nln111.:~a IÍl'
H, lür1.1 , Cn1gr,1f1.1 \' E11adbt1

J

El 20 de st:priembre de 1996 e elebró el cuarro
centenario de la fund ción de Monterrey. Entre lo fe rejo ·
conmemorativos la noche del día 19 el señor c rdenal don
Adolfo uárez Rivera , arzobi po de es1a arquidiócesis, llevó
a cabo l a e o ron ac i ó n p o n ri fi c ia de la i m agen de
ue sr r a
eñora de Monterrey , que preside el airar m,1yor de la
caredral merropolirana .
Do historiadores han querido demosrrar el antiguo
origen de la advocación y de la imagen de Nue rra Señora de
Monrerrey, sin conseguirlo: don Carlos Pércz-Maldonado y
monseñor Aureliano Tapia Méndez.
obre el origen de esca escultura de la lnmaculada nada
se s be. Pérez-Maldonado afirma: "Existe la tradición,
aunque sin haberse confirmddo, de que estn imagen fue traída
fl la capital del Nuevo Rt'ino de León por sus fundadores "' .
Una década después asienra: " egún se ha dicho -aunque no
ha podido comprobarse- la rrajo a estas 1ierras el mismo
Don Diego de Monremayor" i.
Por su parre,
debe haber sido
colonizadores ... "o,
Monter ny, en cuyo
(í 80

monseñor Tapia Méndez opina: "Se dice
traídfl esta Inmaculada por los mismos
quizás, "llegada como regalo del Conde de
honor se fundaba la Ciudad ... '. Añade que
6/i!

�.,
)
o nen que L1 traerí'.rn
. d ore s (¿quienes.)
supMarr1n
, Abad de Uria,
"a lgun_os hi rona
"
el padre
626
l
de Monterrey en l
.
P rimeros misioneros º.
os
.
. parroco
¡ · oen
mbrado pnmer cura
.
re cauración a a imab
no
al hacerle la primera
f do" el cual se le
Asegura que,
b , · 1 del anriguo esca a
,
en 1945,conserva a ,l go
1
, .
d e laraciones
renovo.
d
,
en una
1 al1
Cuarro décadas . e _pue '
1996, sección cu .. cura ;
. , di o El Norte, )ul10 31 de d la lnm:1culada desde
pcr10
, 1 que la escu cura e
, i
Don Diego
monseñor argu a
no fue cra1( a por
.
1 o podemos ascgur'.H que
d
cargando una imagen
ucg ,
N 1ban a an ar
"
de Moncemayor.
o
, .
d ca ido mecros ... .
e tofad::i en madera pesad1s1ma e

· ·· dad de 1a ·imag en
I

de la Inmaculada,
.
Sobre la anrigüe ª.
, os como lo anceriorcs:
.
, ·tanGonLalez.
\ag ,
c1carcmos
tres resrimon10
.
( 1813-1888), en sus
)
0
El docror José Eleuceri
., ,
(Monterrey, 18 77 ,
L historia ecleslttStlca .. ·
¡ cr ' monran;i.
Apuntes par(l a
. . , en la CJtedra reo10
1 1
de e r i be e I re ca b l_ o q u ex i, e 1u ga r p r i n c i p a l " d e l re t a b o o
En dicha obra afirma que ~
a de la Purísima y que:
l
a
b
a
e
n
es
e
a
ñ
o
'
l
a
es
e
u
e
u
r
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•1
res
se
ven
era
b
a
e
n
(l
o::up
,
L
des e a,
"Ésta es a que
d ¡
se ue claramente que

Anngue

d d de la escu cura

;°

.
dt•s e uego,
Primera Parro quin y,
, . escultura que ¡as otras y
1
q
ue
es
me1°
es mtis anrrgua,
,. (Obras Completas, r. 11 I , p .
que es de otra mano .

3 5 1).
, .

.

ue se refiere el docror

¡ Pu rt sima, ·1 lada
L1 9
·•
u e se
La imagen e ª.
Concep ion , q
,
la misma lnmacu
.
J J la cated ral.
Gonzalez, es ,
. lar de la c1uda y e
"d fa
011 ·1 utu '
11
da
e
veneraba como PJ;r d¡rla con la Purí inu,
am.1 \ iza del
No hay que con un
e encuentra frente .1 l.1 P .
.

d

Zapatera " , curo
, templo s

o m b re .
r· . . d e1 . \ XIX s e: ,l ~ OH ó q ue ' a
- de .ino 1 s1g o1 , J. ,se h a 11 aJ;t
l en un
En una resena
d d. . ho s I gIo , ::i es c u eu r
b \ ,, e h J y a 1
principios e__ 1c
en el cenero &lt;ld retJ o qui 'b idc
. h con vidriera ,
.
" o ~c1 en e ;-¡
n Ie o '
d I e) s e a 11 o' n I g o .. . '
·1I
f do de l coro e
"
, tr ,1s ¡.aco
·:1 j llLl tie• en •
1
,
\
on . que, "tL ice poc o tiempo ' e
Agn:g.1

mi

111 o 11

baldaquino que esraba en el crucero del templo. Aií.ade la
crónica que, en el siglo XIX, dicha imagen sólo había salido
dos veces de la catedral: en 1833 , duranre la epidemia de
cólera, por orden del obispo Belaunzarán , y el 8 de
diciembre de 1854, para celebrar la declaración del Dogma
de la Inmaculada Concepción, por disposición del obispo
Verca. (La Defensa del Pueblo, diciembre 8 de 1891 p. 3).
Debe norarse que, a fines del siglo XIX, la imagen estaba
en el presbiterio. En 1813, el cabildo e lesiáHico había
acordado construir el baldaquino o "c iprés", donde fue
colocada la Inmaculada a fines del mismo si 0 lo, pues anres
había estado en el retablo del ábside .
En una descripción de los edificios y monumentos
imporranres de Monterrey, publicada a principio del iglo
XX , se dice que la ancigua imaoen, "segtín referencias es la
primera que trajeron los españoles" y que "puede
considerarse como una manifestación, no de las menos
notables , del arce anriguo español". (Memoria del gobernador
de Nuevo León, general Bernardo Reyes, 1908, tomo II , p.
268),
¿Cómo era, en su origen, la imagen de la Inmaculada
Concepción , patrona de 1onrerrey y de u iglesia mayor? Lo
ignoramos. ¿Será la misma que e ha denominado
uesrr:i
Señora de Monterrey y que a mediado del iglo XX, fue
trans formada
radicalmenre?
Esca imagen sufrió dos
"resrauraciones": en 1945 se le renovó el esrofodo v, ,l fine .
de l 9 5 4 , e I se ii o r a r z o bi po Es p i n o y Si 1v.1 o rd e n ó l a
reforma de h csculmra, "completam nrc, de nunera que
recob re u primitiva aparien ia". Enconce se le hicieron
varias modificaciones, siguiendo el modelo de una .111rigu,1
pintura anónima de la Purísím:1 que esrá en la catedral
reg1ornonran a.

El origen de dicha p1nrura rnónima r.11116ién ,;e
descon oce. Pérez-Maldonado .,Firma q11e '' ricne no 11 enos Je
tres siglos de hJber &lt;: pintado " :' 911e "e · del tipo dl' l.1
escuela religiosa de fines del siglo XVI" . Y añ ,1Jc" o/,,;
sido posible precisar cuando vino este lien zo ,r 1tf ontnre;, 111
quién lo trajo" '. La citad.1 pincur.1 umbién Íue rcstaur.1Ja.

�.
a la In m ac u lada
El doctor Gonza'I ez o'lo menciona

. Lé
1 • u e \'l). l .l" o nl .1
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León. •· \
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16 04

se menct on ,in

P q

I

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sreriores al ano &gt; , . ,
e se vc:ner,1 en a
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po " la Purí ima Co.nccpc1bon qu mo va lo dijimo, Je clr1A~
a
. l " En J1 ha o r:1. , co
. . ·J d la cacedra.
parroqu11 ...
cuvo en el :ibs1 e e
. - a de
l rnriguo rcrablo que _es
la llama Nuestra s."nor,
e
.
1 imagen c11ular,
no.
.
j
h Purí inu, que
referirse a ª
l d J. "la 1 magcn .1e ·
·
ue a u e
...
d· d
ue·
Monterrey, ,no~ . 1 d I retablo", aña ien o q
la
ocu a el lugar pnn ipa
e
desde a11res se uenert1 a en

b

p

.. Ésta es la que
d I
se ve clarame"nte que
des e u.ego,
¡
y
. scultur,1 que ,1s otras
Primera parroquia y,
.
ue
es
mejor
e
es más antigua, q "
que es de otra mnno .

L . ies ora Les ... , menciona1 un
i.'dtimo , en
bre de 17 ?8,
us
ecc101 .
cn e que
. 11,1 d o .el habían
11 de epuern
documento, te
Lon c lu1·¿ o l "•s fies c.1s anuale
.
que e e d1a
s .1 f 1rm.
Por

.1
l\ ue 1r .1
.1nt1s1111a l.1 Vi roen
/v1.ir i:1 " v
t&gt;
esrablecid.1 por lo primeros LOnlp1isr.1dorcs
dd
u evo
Reino de León. (Ohrr,J ComplN,zs, 1. lll. p. 9\J) .

An t igüedad de la ad vocación
¿e u .í n d o

11 a m ú e le

e IÍ o r ;) d
once i ó n?
Pérez-.\1aldonado, en su arrículo de El Norte, Jfirnu que
Diego de Monremayor, al fundar e ·ra ciudad, ordenó que la
advocación de su iglesia m.1yor fuera la Sanra y Limpia
Concepción de la
irgen María, a l:i cu.d imploró como
parrona "b.1jo el rírulo de. ucstra Señora de ,\1onrerrey ".
in embargo la ,1dvocación de
uesrra eñor" de Mo illerrey
no se men iona en el Jera de fundación de la ciudad. Diego
de Montemayor le dio el nombre de Ciudad de
ueqra
Se1íora de Monterrey a la población que fundó, n o a la
patrona cirular de la ciudad y de u templo. E dt'.L i•, dedicó
la iglesia mayor a la Inmaculada
oncepción, 11 0 a Nuesrra
eñora de Monrerrev.
e m pe? ó

a

M o n re r re v a l.1 es e u l r u r .1 de b

N Ll (:' s [ r :l
In m a e u ];id .1

re

A través de los siglos se alude, en diverso documentos.
a la patrona de la iudad y de u remplo, la Inmaculada
Concepción cuya imagen "se venera en la Iglesia Parroquial
d e esta Ciudad ... ".
enc1onaremo
las reíerencias más
antiguas que conocemo
1

A fine de 1599, varios mineros hacen un dona t ivo pa ra
adorno de l:i i 0 lesia mayor, "cuya aduocación es la M,tdrr

de Dios de la Concepción, segr; n lo que tiene ordenado r/
Gobernador Diego de Montemayor ... "'. En acra del
ayuntamienco regiomontano, fechada a mediados de 1625.
se men iona la donación de rierras que había hecho el
fun dador de Monterrey a "la imagen de la limpia
Con cepción de
uestra Señora la Virgen María .. ", para
fom entar su culto y adornar u ternplo b. Un año después, en
l 626, se erige canónicamente la nueva iglesia pa rr oquial,
"con el título de Nuestra Señora de la Concepción ... " . En los
si glos XVII y XVIII hay otras referencias a la imagen de la
Inm aculada y al culeo que e le daba en la igle ia parroquja] ,
ah o ra caledral, pero nunca ~e menciona la advocación de
6 -

�Nuestra Señora de Monterrey. (Humaníras. Núm. 29, pp .

Las pruebas

548-551).
En 1792, al establecerse la sede del obispado del Nuevo

Las afirmaciones de am bos autores
d
ocumenral,
es decir que
carecen
e base
d
do e u me 11 eos .
n o so s t ie n e n s u s a f ir m a e io n es c o n

Reino de León en la ciudad de Monterrey, su catedral quedó
bajo la advocací6n y patrocinio de Nuestra Señora de la
Concepción. Fue hasta el 4 de junio de 1833 cuando el
sexco obispo, Belaunzarán, consagró la catedral en honor a
la Inmaculada Concepción.
Cuando se refieren los documenros antiguos a la pacrona
de la ciudad y de su iglesia mayor, siempre l:i designan con
diversos títulos relativos al Misterio de la Inmaculada:
Nuestra Señora de la Concepción, Madre de Dios de la
Concepción, Virgen de la Concepción, ere. Monseñor Tapia
Méndez supone que, "cal vez" , el restamenro de h india
rlaxcalceca Antonia Teresa, fechado en l 719, sea el primer
documento en que se designa a la iglesia mayor corno iglesia
de l\ uesrra Sefi.ora de Moncerre{ Qui1.ás se: le podría dar
otra interpretación a la referencia que menciona, como
dircn10s en el capírnlo IV de este trabajo. Sin embargo,
co n ocemos dos documentos anteriores a 1719, en los que se
llama a la patrona y a la ciudad con el nombre de Sanca
María de Monterrey:
En 1704 se alude a las cierras concedidas por Diego de
Moncemavor "para el ornaco de la Sanrísima Virgen y Madre
de Di os y, Señor a Nuestra , S rn ta María Je Monterrey .. . ".,. La
orra referencia es al nombre de la Ciudad de Nucsrra Señora
de Monterrey, mencionado en el rcsc:1menco del capidn
Barrolomé González de QuincanilL1, fechado en 1712, donde
se asentó que el testador era vecino ''de esta ciudad de Sant:i
1
"

' de Monrerrey .. . "
Mana
Lo que podemos afirnur es que, a la imagen de la Inmaculada,
la llam:1n N ucsrra Señora de Monterrey en dos t&lt;.:sti monins muy
posteriores, uno de fines del siglo XIX y otro Je..: principios del
XX: la crónica de Fpigmc..:nio R. Mclo, cirada por Pére'I.Maldonado, y 13 Mernorirt del general BernJrdo Revc~ de 1908,
romo 11, p:igina 268.

Pérez-Maldona&lt;lo pretende d
.
.
advocación de Nuestra S edmosrrar la anriguedad de la
e nora
e Jvf on t
.
pru e bas 11. El procedimiento
er_rey sin aporrar
re f i e re a Ia a n ti g u a .
eds m u y se n e ' 11 o : cu a n d o se
. imagen
e la I 11
1 &lt;l
1
uesrra
Senara
de
Mo
rnacu :i. :i., a llama
N1 d
ncerrcv, aunque el au
.
os ocumenros en que ✓
ror a quien cira
0
ejemplo, en su artículo d seEa/poVya no la nombren asi. Por
· •
e
lorte(l956)
cpr1nc1pios del siglo XVI]
. ,
, :ir1rma que , a
N u es t ra S e ñ o r a d e M o l
' y .1 se le n c o n t r a b a la i m a ge n &lt;l e
I terrey en e alear de 1 . 1 .
a 1egando como prueb~ .¡ ·h ,
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" (A puntes para la hist
¡ u e se vc..: ne r a en la
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.
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ona ec esrástic11 ....
Ob ras completas, t. III
·
' P· - 10). El docror G
'l·
men ciona. ,a Nuestra'
nor,t d e iM onrcrrev 51· 11 0 . ¡onza
¡&gt; cz., • no
.'
,t a
u r 1s 1 m a
eo n e e pe 1o n .

se -

El mismo procedimienco uciliz.1
.
p r u e b a de Ia d evo c i ó ,1 q ,
l
. , c u a n d o ,l d u &lt;.. e ' e o m o
, uc se e ten 1'l • N .
Monterrey, dos documenr . f l d ' .i
ucscra Scnora de
1818, en los que no se nieos , ec1da. os en los arios 1816 \'
n c 1o n a 1c h-1 1d
·, .
·
. ,
. , vocac1 0 11 s1110 a l 1
I nmacu lada, Con cepc1on,
como cxnl·
1
•
de esre crabajo,
· r IC.lmos en e capícu lo [[!

, f l1MSU pro p lÍ Si [O dC f ll n J .1111 en t.ir l t l (l ,. (l' l . , ci rad .1 ,
P.ere z.- .d do 11 a tlo 'a rrrm.1 c.:n su .1rcículo ' d' J::I . . VCl o n
pintu ra anónima d I v·
e
, ortc, (lllC l.1
&lt;

,
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irgcn que catedral, "r)osiblc . ,"
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se encuenrr.1 en la
mente rcp1c&lt;;c11ri l N
. .
pues "h ,
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M onrcrrev,
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y la es e u Ieu ra a n r ig u-1 (j , 1 l
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l ¡ "' lllO( 1 IC.lCIOnn f) ·¡ r.i qut: \e puccier.1
ura . . .1 nm,1culad,1 er,1 rnuv J1· sr ·
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antes de su "resr·
. , .,
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. 111t,1 a .1 p1nrur.l
,111 r ;¡ e Jo n , e o Ill ()
puc J e: co m¡1ro 1).lr\l' •·11 l.~\
for o gr a,e1'as q ue ha y &lt;le a rn h .is.
..
,,

�Fl mismo .wror Ji--c.: que h.1--1.1 19~ 1, el pin101 np.u11ll
Cés.u OñJtivi.1 i:x.1m1no \' ri:,t.111r&lt;1 l.1 p1n1ur .1 .1non1m.1.
se ñ .1 l.\ n do "1.1 pos i b il Id .1 d" d c.: q u c.: l.1 o.._ u It u 1 .1 Je l.i
Inmaculad.1 "h.,yJ ,ido hc.:du 10111.1ndo UHlHl mndclo" l.1
p1nct1r.l J11()llima "y, Je ser .1si. ljlll..'.J,1 ll &lt;.:n1sn1.1 ll l.1 Jud I J&lt;.:
cu.'1 de l.ls dos ,irv1ó Je modelo p.1r.1 h.1c&lt;.:r l.1 ocr1 ·. C1rn10
hemos dicho. l.1 escul1ur.1 de l.1 lnm.H.ul.1J.1 l'.1,l bil'n Jjqi111.1
,1 1J r in ru r ,l, por 1() CJ n Co (.'\{a ll o r ll Jo h .1 h t' r s l'r \'id ll d &lt;.:
modelo par,1 h.1c&lt;.'r b t'~ltil1ur.1. h:c.: en l.1 s&lt;.:~1111J.1
" re s c,1 u r a c i ó n " d e L1 1n m a e u l.1 d .1 c 11 ,111 J o . ¡ir l' m c.: J i 1.1&lt;.L1 11·1 &lt;.: n t &lt;.: .
é s e,l fu e l r a n s fo r m J d .1 p ,l[ ,\ q ll &lt;.: \ l'. r ,ll &lt;.: (1 c:r ,1 .1 l.1 11 i 11 t \1 r ,l.
En resumen, el u111Lo 1e,umon10 que.: .q11Ht,1 csll' .1ucor
parJ probH que .1 IJ .rnrig11.1 1m.tgen Je l.1 lnm.1--t1l.1d.1 se le
d J b .1 el cí tu Io de N ues t r,1 Sc.: ñ or .1 &lt;le .\1o n te rr e\' , o Je fin u
del siglo XIX: la crón1c1 Je Epig,mcnio R . .\!t:lo, Je una
ce remo n I a eel e b r .1 d .1 .1 me Ji :i Jo s J t: l 8 l) l . l:. I o ero
cescimonio, que aparece en l.i ,\ft,mor1,1 del general R&lt;.:\'es

( l 9 O8} , es :i pon a e ió n n u es cr .1.
1H

.\1o ns e ñ o r T J pi .1 .\1é n Jo . por ) u p.1 re e, .1 ti r m J que,
"desde tiempos verd,1dcr:imcntc: inm1.:111oriales", se vencr.1ba
en I a i gI es i a m avo r
un .1 i m J ge 11 de L1 1n m ,1 e u lada
Concepción ... " ([r,1dició11 m,:y11111,1 .). Cu.ltro déodas
después, si n .1 pon J r p ru e b .1 a I g un J. di u:'. que l.1 1111 .1 ~en de
N u es era Se í1 o r :i de M o n te rr &lt;.: \' se ven e r.1 b ,1 "en e I a I t .H m .1 v o r
de Cacedr.11 desde ciempo~ ¡'nmemoriJies ... " . La fr.1~c ll~va
comillas y, ,1unque no dice de dónde Ll romó, es del &lt;.Hado
.1rdculo &lt;le Pérez-M:1ldon;1Jo, publi cado en El Norte en

19 56.
Sobre la anciguedad de la escultura hay ,1lgo sin aclarar:
¿En qué época se inscribió, rn la pe.111.1 de la rnt1gua
es&lt;.ulrnra de la lnrnac.u\Jda Concepción. el dtulo de Ntra.
Srn. de Monterrey? En la m.1gnífic.1 fotografí.1 de la imagen,
camada anres de la~ "restauraciones" por i\1auricio Yáñez,
.1t1nque no s.1bemo~ en qué .iño, y.1 apartce el nombre: de
N ues er ,1 S eñ o r .1 d e ~1o n re r re y e: n la b 3 se &lt;l e la i n1.1 ge n . El
hecho de que el nombre ele ;-..1oncerrcy ap.ire,ca como ahora
se escribe, con dos "erres", nos h,1ce \uponer que esa
1nscripcion es reciente. En los rntiguos documentos de l
,1rchivo municip.1I de esca Liud,1d tr"ines del siglo XVI y
688

XVII) es. t.t· cscnco
·
dé vari:is (

etc. A fines del siglo XIXor~1.1s: .\!once: Rey, ~!once rrei.
palabras así: ¡\fonterey con una\~ .·1t1reccn unidas 1.ts dos
nombre acrual.
'
r · cspués se generalizó el

L as " restau racio n es".
Acerca
. ne s .1 l.1
1 de las
' res r a u r ac lo
.
nma~u ,1da. ambos aurorcs dan
_Jnr1gu.1 esculcur.1 de la
Pe re z. M a l d o n a do f.
n o t ' c ' as c o n r r a d i e ro r , a s.
11 eva d a a la ciudad de al\1c'
irma
que
la anrigu.1
.
.·.
esculcura fue
1a erec h a. Anade
_
x1co, parJ s
¡· d
que 1 ,
.
er esro a a, pno no d
d
,
a rescaurac1ón del .
.1
espues, en Queréraro
or
1
. a imagen se rca]r¿Ó
aunque no
·
,
recisa,
,.'11 Pque' e _arrisca Jesús· Ro d rif!ucz
- ld
·
...
ano
("O
,
.... ··
P
·
· Carlos Pe'r,..,
Ma on:ido_ aclara ... " ' en 1:.·¡ 1Vorte, 1956)
..... -

I

Monsenor
Tapia ,ven
, 1 , d ez as 'g
·
,
renovo el escofodo a l
. '
e: ura que en 1945 se ¡,.
d on
' d e se hizo• el e aanr1guaimag·
b.
' en, ,tunque no dice ...
ra a¡o. Anadc
l
en
escu 1cura la realizó el
.
que a reform.1 de 1
e
.
artista quererano J , - B
a
P ro no consigna en d, d
.
esus · Rodríguez
mariana
... ", 1956) . En su on
111 la fecha. ("Tr d·-·,'
•.
1rr1c l "L
11 u1on
J irma que la prim
'
~
o
os rostros ... " ( 1996}
f
era restauración f
1·
,
aunque no dice en d. d
_ue rea izac.b en 1953
refor
I
on e n1 por quién y
1.•
J' ma
a ll evo, a cabo
el
I
·
que .1, segund11
odríot&gt;ueL,
. a quien
•
ror quer crano Jesus
, B
vio ..
bescu
.
R
esquina del Salón Don Boscl:,~ a¡ando en su obra, en un~
Acerca d ¡
e nue 5 cr:i Catedral "
.
e a segunda r
•,
.. · ·
a irma, que la rca1zo
¡- , •en esrauracion,
Pérez-\1ald
l
Q .:
·• onaco
f
udel &lt;:lar"o el a rr is ( ,l Je sus
,
Ro d fl gu e z' Con e I r·111 de que
q u e un a a n r i g u a Pi n cu r a
, . q u e a r a e n l.1 m is m a fo r m ~ ,,
la
d I
ano111madelaP ,.
,
cace ra de Monterr
y
uris1ma que está en
muy sacisfaccorio" .
ey.
concluye que dicho rrabajo "fue

~

mar '.ºr
ia na. su" parre,
c
•c1Tapia M.en d ez, en su arrículo "T d' ·,
.
.. , ons 1 era que ''l d 1. d
ra 1c1on
cons istió en
ª
e ic,1 a obra" Je R 0 d ,
.
restaurar '1 ese 1
..
nguez
pintu ra al óleo q
,
u rnra copiJn&lt;lo codo d 1-d. d
ue se canse .
1
e .1
eca as después
n ª en a catedral " C
esca segund
' en su Jrrículo ''Lo~ rostros "···f:
uatro
a rescauración "fue
.... ' a 1rn1.1 que
peor 9 ue la an cerio r ....
"
ll89

�En rnumen, J&gt;érel-~1Jldon.1do .1firm,1 que, l.1 .111cigu.1
c,udcur.1 tue llevad.1 .1 l.1 ciudad de i\1éxtco "p:ir.1 ,er
e sr o i.1 d.1 ". pe ro n o J .1 l.1 fe eh a . :\ i1 a J e q u e J e , p ué ~ H
re~r.1ur6 l.i im.1gcn en Queréc.iro, aunque no dice en que
.1110. (f/ Norte, 1916).
p () r \ll p 3 r te t T .1 r i ,l ;\ 1é 11 del a fj mu que en 1 9 ) '1:
m.1ndó renov.ir el c:~rní.1Jo. No mencion.1 l.1 fcc.: 11,1 en que,
po,ceriormcncc, se hizo la 1ransform.1ción complec.1 de l.1
e\ e u 1[u r .l.

("

T rn d ie ió n

m ,H i ,l 11 ,l •• • "

•

19 56 ).

eu

,l

ro

de &lt;.:.l d .l '

después J,lgur.1 que la primera re~t.rnración se llevó a c.:.1bo
en 1953. N~ dice cufodo se re.1li,ó la segunda "rcform;1'' Je
l.i 1m.1ge11. ··tos rostro~ ... ", 1996
El ,c.·1HH urnbi~po E~pino , S,h a. en su decreto &lt;le
191,1, ordenah.1 que l.1 e,c.:uliur.1 de. l.1 lnm.1&lt;:ul.ld.1 .. H.
rc\t,1ur.1r.1 1.:omplet,tml'nte. de m.inc:r.1 llll&lt;-' rccobrt: rn
primi11,·a ,1p;1ricnc1a". FI dc:creto no H: cumplió. En ,u
seg u n d .1 res e,llH a e I o 11 , l.1 a n ti g u .1 i m a gen , u I rió v Jr i a\
m~)diiicacionc, que, qui,h, no er,111 neu:sar1.1,, perdiendo ,u
,crd.1dero c.:ar.icrer antiguo. Podríamos de tr quc fue:
dc~pojada dc Ht bel lez:i or1gi nal.
Los traba1os de amb os a uto rc~.

Los ,tutores cit.1dos escrtl,icron v.irios trab.qos ,obre el
tema dt: '\;ue~rr.1 \c:ño1.1 dl' ~1oncnrey. sin l1Jhcr logr.1do
probu l.i an11guc:J.1d dc l.1 ,1dvo1,;ac1ón y dt: u 1m.1~1.·11.
Pérez-MaldonaJo d., alguno dacm en un.1 Jl' ,11~ ohr.1~ ,.
.1borJ.1 extt:rB,1mcn1e el 1em.1 cn un ,trt11,;ulo pniodis111.o.
Tapia .Mt11de,, le dcdiu rrc, .1rn1.1ilo, .ti 1em.1. ~in~uno dt:
los dos 1.on!;iguc: prob.ir l.1 n:isrenc11 del 1,;ulto .1 N11c:str,1
\c:ñora &lt;le: :\1ontnrc:,· ante:!; Je fino del ,iglo XIX.
l 11seg11id.1 '&gt;Cñ.1Í.1mo, lo, 1r.1h.1jo\ &lt;l~ lo~ mer11.:1un.1dcn
hiscort,tdorn, de los qul' cr.11.iremo 111.1, a&lt;lel.1ntc
Don C.irlo, Pércz-,\1Jldonado .1pore;1 .tl~11110~ d.1rn rn
una obr.1, \' le dedic,1 un .1niudo pniodi\li1,;o:
Li,· C11ul,1d Aftotropolll,111,1 tÍt Nu, St1,1 \e110,,. d,
Monterrn (~fontnrl'\', 19/4(1). c.·s l.1 ohra. l'n.1 d1.:1,; tll 1
Jc,;pu6 ·\c puhlic.:.1 ~u cx1en~11 .1r111.:ulo "[), C.1rl1l\
Pé,ez-:-.Lildon.Hlo .1cl.1r.1 l.1 ident1d.1d d1. l.1 P.u1 1 1

f· 1 h is I o ria do r C.1r l o, J&gt; e: re, -.\ l.d Jo n ,1 dO • e 11 ~ 1 0 b r .t ¡
11
Ciud,1d .\lerropo/",111,1 tlr .Vuorr11 .\010 , 11 de 1\fonrnrn
(.\1ornnrey, 19/46). afirm,1 &lt;.jUl' . .11 llc.:v.1r,e ,1 e iho las
r1.·form .1s a 'J c. 11edr JI .i 11 ncs Jcl "''lo
"I v 1•1 • {f.l d ILIO!),I ¡
t,
•'- ,\.,
imagen" d, ~uesrr.1 "ienor.1 de \I&lt; nr1.·rrcv fue 1 •·ni ZJJ
)
.
1
por otra d e: IJ I urts1m.1 Conc:epc1ón. nbra del ,trtt\l.l
quereuno ~lanuel :--:tiñez Fucnrn \ cnJo colo...ad.1 ése., c.n &lt;.1
alear m. vor.

Lo :interior cs. en sir1esis lo -:iue e,re :i·rror Hierta en
1os p tu de g~a bJ do Je d&lt;' s fo logra (j as de d I eh ,l o br .1. E11 1.1
1
focogr 11 1ter r de: 1 pjg1na ~50 de.e: L.1 imaglll de
¡\ 11 c.: s ( íl "{' ll () f.l de ,\ 1o n {c.r r c.\ ru e \ ll s l j I ll id ,l por () {r; de l.1
P_1; _s1n.;1~ ( on~c.pc101~.": l n 11 fotogr,1ií.1 de l:t :lquicrd.1,
p.1titn:t ~) l, ,1sc:gura : f.sr,1 1m,1ce11 de In l'urís,11111 Conu•¡,r,ón,
11ttnuc"I ,Vrí,íez Fuenre1 f, •
obra tlel • rtr,r.. qrure11, 11
11
coloc11d,1 en el ,1'111r mayor ,1 f111e 1 dd 5¡ /o p,ts,,do, en
JU trrur,ón de la tr,1d1cro11,d 11nngo1 de ,\'utJrr,1 Sniora tlr
1\/011ttrre:, ".

H.iy que hacer no1ar q te c.,re .1u1or, cuando sc: rcitt:re .1
la escultura antigua, IJ &lt;lcnom1na· "/11 trrrd:cio11.tl 1111 , 1g d
1'vuesrr,1
Se11ort1 de ,\/ontnrey!', pero si ,dud&lt;..' J 1.1 0 61 ,1 dt
1
l ñ e 2 F U e O I e S l.1 me n C I O n a CO r
¡ 1 . , r 1 1 m a ( o n e e p C 1(
691

�En los años 194 l a 1945, d !&gt;t:ñor .1r1.obispo Tritschler y
Córdova emprendió la rescauración del presbiterio )' el alc.H

~ayor de carcdral. obras que culminaron con l.,s pinturas de
Angel Zárraga. Fue entonces cuando se construyó en el
ábside la hornacina que aun existe, "donde fue colocad,\ la
P;tcrona de Nuestra Se110ra de Moncerrey'', dice PerezMaldonado en la página 11'1 de su obra. Es decir que, según
él, la imagen " tradicional" volvió a ocupar su lugar, como
patrona titular del templo. Luego veremos que esto ocurrió
una década después, en l 955.
Sin embargo, al mencionar estas refornus de 1941-1945.
e n I a fo eo g r a fía de re c. h a d e I a p á g I n a 2 5 l , a f i r m a : " La
imagt'n de la I'uríS1mrt Jiu colocada en un,1 honwona",
refiriéndose, cal parece, a !.1 obra de ÚÍlC7. ruences, y no J
la antigua esculcura.
Debemos aclarar que, al concluir los trabajos en el alta1
y pic.sbiccrio, se colocó en la hornacin1 la imagen de l:i
Purísima de
úñei. Fuentes. que habí.1 estado en el alca1
m avnr reemplazando a la antigua escultura de \.1
lnnuculada.
La imagen "tradicional", ,l l.1 que.: se ha dado en llanur
NuestrJ Señora de ~1onterrt:y, sigu ió en la sala c.1pitUlar y
en la sacristia. hasta que fue "resraurad,," y entron11.,1da en
la hornacina una d¿cada dcspué5, el 3 l Je mayo de 19'&gt;5.
En la p:ígina 237 de l ,1 Ciudad Metropolitan11 ... , el ,\l1tor
re r ro d u ce Ia p i n t u r a tn u r .1 1 de SaIv., d o r T ar ,l/ o 1l.l , e: n d g r ,\ n
ve\tibulo del Hoce.:\ Ancir.1., ahor,\ cubiena, con d 1en1.1 de \J.
fu ndac1ón de Mon lnrey. Pére-z.-~1.1ldo nado Jescri be l.1
pintura. en que un grupo Je indios n,1rnr.1\c, c,1..uch,1 .1 un
rdigio\O rranciscano, v concluve: "Rindcn cult0 ,1 :--:ueqra
...
.
Se ñ o r ,l d e i\1 o n te rn: y ... " . LJ I m a~c n e \, i 1Hl u J .1 h Iun r: n t e , l.1
d C la I n ffl .1 e u I ad ,1 o ne e pl i l) !1 • q LI e ' C \" e n e r .1 e n l.1 ( ,\{ e J Ll I y
q 11c se h.1 dcnom1 nado N ues t r.1 SeíHH3 de ;-_¡ o 11 ten 1. e
Por t'iltimo JtremO&lt;; que, cn un., ant1gu.1 fnlll!!,l•lrt.1 de. l.1
nave mayor de \,1 c.1tcdr.1l. qu&lt;.: ap.trec..t c::n \J ¡).\ne ,upc:1101
de \J pigin.1 2-')0, Jite: "Oh!&gt;~rvc~&lt;: t:I 1..ip11:~ .d 1.c:11110 dtl
presb1cerio, con la i111.1gcn dc N11eqr.1 )eñor.1 J1. ~!onterr1.\'
en lo alto". Debemos ,1tltr,H que c:I "1.i¡,ré," o h.dd.H\111110

.

e

csr.i ubicado ~ t:ll el
en el prcsbic,~r,·o.
crucero del tt·mplo ' ba ) O 1a

C.

ll p ll l.1 ,

r

J1 O

Por
. orra pa rte, e ¡ autor tlCl 1
ntenor di' /11 Cnted / j
1 ,l e~t.1 val10,.1 lotogr.ifí
1 d l 84
es
r,1
1r1( e 1111 SI~ I o
r d .
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a as 1:
e
6, pues s u obn se
l f- ; \ cur que. ~q~t'in él
en orr.1 de sus obru ·\. . pul ico Cll 1946 \in cn~b 11 oo,
( 19 59 ) .
. ' 11 r,i tl r,18oJI('s h ;stonc,1s regu&gt;mr&gt;n1,1111u
. e, •
' frente a la. ' págin
a se n t ª.n d o que es d e 189 O. ,
, v u t: ve ,1 p u b I i c. ar L1 p e ro

·
- D1c.:ha toro gr1 f'11, 1nd11dablcmc1
ano en qu&lt;: el docto G
I
He, es poscnior .1 1g-•
1.
¡ .
r
o n L .1 n d .
· 6• .
,.
t.:staoa a imagen de 1a 1nmacul &lt;l cscnt to el retablo d o11 d e:
t: n e u e n t r a I a es e u I rn ra e n ' e I a a . . n .la fo ro gr J tú y a ~ e
tml~d,d, h,cia 189 J.
b,ldac¡u,no. • Jondc tu,
. a anrigua imagen de 1 1
pnncipios del siglo "x1x
hab1a CSl,10 o , .1
,
, e n .1u n nn:iaculada
n t eh
centro del retablo en el 'b .d
o. con v1drier.1s en el
del mismo siglo , l ·
.1! s1 _e. seg&lt;in una crónio d~ ¡·· .
•
.,
· -,l cua anade
d
111c.:s
ulemp o , 11 habían colocado :
1 h3 qldue,
. csde "hace ooco
3
e
d~&lt;..ror Gonz.ílez, en rns
en e
p
r
quino . or su parre.
erleslll.st1rt1 ... ( 1877) r·
Apuntt!.r pt1r,1 la Insto.
- "!
,:l1rmaqueli·
11t1
,1110, . e lugar prtncip1I" del rcrabl' 1m.1gen ocupab.i, en c~c
el m15mo sirio que a
. . '. o. E, declí, que seguí:i en
crasl:id.1da desp ,
·, pr1nc1p10s &lt;le! siolo XIX
. J
mcnci
d 1 . ues a
baldaquino
E~ 1 , , .' \len o
ona a, a tm,1oen VJ. a J
.
. n
,1 forografía
y en l.1 cicada crónica , ftc:·drece pírcs1d1i:ndo el bald.19 u1no
ue h aua
·· " poco tiem ' •• aª a ines d e 1891 · !it asienta
q.
0
ciprés, donde ahor·1
quüc hab1a sido colocada "en d
1
• e e.1
se 1
1
escu tura, del rccablo al ... · . ". , gue e traslado de la
y 1891, ,1ño en que concl c1prcs 1' se llevó a cabo entre 187A f
ureron as ob a
1
ines del siglo XIX
I
. r ~ en J. catedral.
catedral, se colocó en el 1' a realtlarsc IJ~ reformas a l 1
Purísima Conce¡Jc·.
abtar mayor la nueva esculcur1 J. 1'
F
ton , o r a de 1
,
• e ,1
uences. La antigua imagen fue dc;u~ret.ino M.1nuel NúñcL
mu chos años, en la sacrisda
p azada y estuvo, durante
a m e d i a d 0S d e I s igI o XX f y : n Ia sa la e a Pj tu I ar ha s eJ q u e
hornacina del a'b s1....d e, d ondeaho
, ue rcscaur,lda"
'
.\' coloLJd a en 1',l
A p · · •
ra esta.
rinc1p1os del siolo XX
.
ac:~ca d~ las dos escul~ur.1s d'1/l~a~ec.en IIHercs.rnres not1c1,1s
unez h1ences, que subsrttu,·ó . l nmat_ulada.' la de J\l.111ue l
,
,1 a antigua imagen
,
• ,l 1e·111 C S

:s ..,

�Núñez Fuenres, que substituyó a IJ antigua imagen, a fines
dd siglo XIX, en el alear mayor de catedral. y la imagen
•
14
antigua .
La referencia a la Purísima Concepción de Núñez
Fuentes es la siguiente: "Ltt Purísima, que está en el alrnr
mayor, es de grandes dimensiones y puede consider,1rse corno
uno de los mtis notables ejempÍtZres del arte moderno".
Sobre la antigua imagen de la Inmaculada, la Nora de Los
edificios ... ( 1908) dice:
"Ha;• ademds en el Salón de Cabildos (sttÍa
1/
,
cnpirular) otra imagen d e Ia ~ 1rgen que, segun
referenc1t1s, es la primera que trajeron los españoles y
que dio nombre a In Crndad, pues se flnmrr Nuestra
Señorn de /lfonurrey. No se pueden aprecwr los
detalles de la esculrura, porque euá colornda en un
nicho muy airo. pero por lo que se ve, puede
co11s1derarse como una nuzn1festttción, no de Lns menos
notables, del arte antiguo español".

A principios del siglo XX, la ancigua parrona estaba
colocada "en un nicho muv aleo" de la sala capicular. Se
decía que, ''según referenci.as", era la primerJ que habían
traído los conquistadores "y que dio (IJ imagen) nombre a la
Ciudad, pues sé llama (dicha imagen) Nuescr.t Señora de
Monterrey". La consideraban "como unJ manifesr.\c1ón no
de l.1s menos noc,1bles del ucc antiguo esp:1ñol". Como se
ve, va se menciona a la antigua esculcur,1 de la Inmaculada
con ·el nuevo titulo. Es decir que se le adjudica a la imagen
el nombre de la ciudad.
Las focografías de las &lt;los esculruras, la antigua (antes de ser
"restaurada") y la de Núnez Fuentes, tomadJs respeccivamence por
Mauricio Yáñ.ez y Jest.'1s R. Sandoval, pueden verse en la obr:1 de
Pérez-Maldonado, la Ciudad /lfetropolit11nr1 ... ( 1946, pp. 238 y
251 ). La anrigua imagen tJmb1én aparece en otra obra del mismo
autor, Narrano,w históric11s... ( 1959, frente a. la página 15).

11
E1 3 l de m ay o d e 19 5 ') l.1 an eIg u .1 es Lu Icu r a J l.' J.1
lnm;u.:ul,t&lt;la Concepción, dos veces rc.:formadJ, fue coloctd,1
en IJ hornacin.1 del ábside. sobre el .de.ir 111,1\'0r Je L1
~aredr:11, d.~rndc .1~or.'1 se &lt;:ncuencr.1. Así. 1~ imagen
rrad1c1onal . muy d1sr111t,1 .1 l.1 origin.tl, ,·o lvió ,1 prt:\iJir e]
a Iea r m a y o r rn H I tu y&lt;.: n d o a l.1 P u tÍs I m ,1 d 1.: !\' u ,í c.: L F u 1.: n t e 5
g u e h ,1 b Í.1 o lll p ,l d o s u I u gJr &lt;l es de f i n e, de I s i g Io X [ X .
·
e 11 ,1 t ro 111 e;: ses des p ll é s ' l.'. 1 pa &lt;l re A II r el i a n o Ta p i ,l
Ménde,, orden,1do s,u:er&lt;lo11.: en m.1rzo Je t'liC ,1110 , cr.iró en
u n a m p I i o ,1 re I e u I o pe r i o d í s e I e o so b re d o 5 a n ll g u ,1 , 1 m J o e 11 e ~
de l.1 \' i r ge n t-.. la rí J q u e , e v c ne r a n e n 1.1 ¡,: i u J
dt'
Monccrrev '.
r.n el mc..:nuon.1&lt;lo .1rríudo ,u autor ~e rcfit:rc:,
p r in c I pa I me ll te. .1 Ia \' i r gen de I Rob] e: r .1 l.1 Je l.1 P11r1sim.1,
ésta ll.1111Jd.1 tJmbién "d/ In :/.npr1tert1". ·
Bajo el subcículo Je "Lit lglesi,1 Jl,q•or'', mencion.1
algunas noticias .\obre t:! rnpueqo origen· de la antigua
e~culiur.1 de IJ lnm.1Lt1l:i.d.1 ~- su "rcsc.1ur.1ción". L'n ;ño
des pu c ~ re pro J lle t: e~ ro~ J J I o 5 en u t ro H eI e u I u . ·· j r.i d Ie I ó 11
m.1ria1u de ,\fonrnrt·:"°', LOlllO \'erunos en el ,1p.1rt.1do !\' de
es re er .1 b.1 1o .

.id

11 I
. L'1_1 ,liio dcspuc,. &lt;.:11 un t·xtctl\o .1rriudo pt..ri1,diqiu&gt;, d
hI s w r 1.1 do r [&gt; é r c l- ~ L11 Jo 11 .1 do .1 fi r 111 .1 t¡ u t· , .1 fi ll t , d c 1 , 1td o
XIX, l.1 &lt;:SLtilrur,1 de l.1 I11n1.1cul.1J.1 &lt;]lit.' prn,dí.1 d ir.ir
mayor de

L1

f11c

pPr "otr,1 J&gt;urt\llll l n1.i,
yucrt:t.lllO \I ,lllllC 1 \:11110
F,ue_ntc~". L.1 .1nrigu.1 im,1gcn . que t·n n,1 &lt;:pot..,1 11&lt;:,.ih.1 ··un.1

modcrn.1.

L,ltedr.tl.

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\ll\lltu1d.1

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sacriscí,1. "en Jontk pcrm.111nio por m11L!111, .1no, . .. .
ttlC\1c",

A11,1Jc que l 1 pr1nic.:r.1 rc,c.1ur.1L1(111 dt l.1 .1ntit:tt.1 im.ivc:n
fue u_1.rnJo c:I c.tnnni~o :-\11ron10 lit.- P. H10,. 1;,11rnu1 ~lcl
s agr•: r 10 .,e.u _e d r.il . " l.1 11 l' , . t'i I l.1 u I lll.1 d ti 1.: :-1 u: iu, p ,11 1 , L' r
cstof.td.1 , ,1c11do

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~.1p11 ul.11 dl· 1,1

�(J.tedr.1I. :---:o J1cc t'!1 que .1110 ,t' r¡c1.uco J1d10 cr.1h.1)1) pl'ro.
en su obr.1 /.a C111d,ul ,\Jnrapol,r,rn,1.
(ll),¡{,, p. 2.Vl,
J.Íirma sobre lJ im.1gen:
",1ctu,ilm,•11ft'

se

t'11c111 11tr,1

1'11

l.r

úlc n.,ríi1 tfr

/.1

Cr1redr,rl, p{'I o .1 ,1 110 e omo ,1p,1rtc'c' 01 t'Ht' ,l!.r,1h,1do ( /,1
forogr,1fí,1 1/, }',ui,,z), puc'j ra1t·11ttmc•11r,• s,· 111,11ulo
rHof,1r''.
Dice que, J mcdi.1Jos Jt: l 9'i3. l&lt;:!&gt; propu,o .d ,álOr
.1r1obispo Espino y ~ih.1 y .1' P,1dre Río~ "que :,t' 1crm111.11.1
de b I da me n ee L1 1 es t ,lU r.1 u ó n J &lt;-' 1J 1 111.1 gl n ... " . .1 l l1 ~ 11 .ti
J e ee di e ro n .
~ 1i e n er.1 s eJ n lO • d n1t· n u o n.1 J o p .1 J r c R I o ,
" m a n dó h.1 e e rl e m .1 1H o .1 l.1 i m J g &lt;.: n " . rn: nJo I k \' ,1 d .1 en
procesión, dentro de l.1 ocedr.11, e18 de d1c1e111b1c de 19"&gt;3.
d ía e n q u e se 111 i e i ó el A ño Sa n eo ~ I.H i J n o .
E1 1 de di e i e m bre de l 9 5 4 . e I señor .1 u o b1~ p o 1-. ~pin o y
ilva decretó que \J Jncigu.1 cscultuLl Je L1 lnrn.t(ul.id.1 .. .,t:
res ea u r.u .1 e o m p Ie t J me 11 ee . d e m .1 n e r.1 q u e re 1. o b re :.. u
p r i m i t i v.i ,1 p ar i en e i.1 " •• Po e o des p ué s. el m i s m o p.1 d re R ios
"llevó la imJgcn J Qucr¿tJro, en donde el arric;ra J~sús
Rodríguez l.1 estofó r restauró nuevamenrc", p.HJ que
quedara igu,11 a un:i antiguJ pintura J11Ón1ma e.le la
Inmaculada, que se encuentra en la caredr,11 de i\1oncerrey.
Sobre el trabajo de Rodriguez, Pérez-~1Jldonado diee,
complac1do, que "fue muy satisfactorio. como poddn
comprobarlo ahora todos los fieles que concurren a
Catedral". El 31 de mayo de 1955 l.:1 antigua escultura,
"uclta a restaurar, fue colocada en la hornaci11.1 que csr:í
sobre el airar mayor de cHedral.
La mencionada pinrnra, que sirvió de modelo para esta
segunda
rcstaur.1c1on,
dice
Pérez-~1aldonado
que,
"posiblemente, es r11mb1én represenrt1t1u,1 de Nuestrn Soiora de
1\1onterrey, pues ha)' mucha semejanza entre esta prnrura y la
imagen de bulro".
Cabe aclarar que la imagen de bulto de La Inmaculada,
.rntes de su "rcsrJuración", era muy distinc:i a la pintura
.rnónima de catedral, como puede verse en Lis forografías de
L1 rntigua escultura, qlle publica Pérez-Maldon.1do en sus
obr:is L1 Ciudt1d .\lerropolir,111,1... ( 1946, p. 238) )'

•1 l •I P, l,)
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se t!ebc• •1 que: l.i 1m,1gc11 Je: bulto fue tr.111.\for m.id.t,
prec1s.1mcn1c:.
pJ1.1 llllC ,;e t)H&lt;:lÍer
,
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·1 •1 ] ,1 p 1111 ll í.l, UH11 (l &lt;.'. 1
mismo Pcrn·MJ!don.1Jo lo h.1hi.1 mc:nLion,tJo
El (JtJ&lt;lo .rncor .1f1rm.1 que el cu.idro "t"';Jt' 110 mi•no.r cf1,
tres
n 1/ e / ,t t'Sl'Ut' ¡11
¡· stglns de .hr1berse pi111,1do" •\" l]llC "es del 11rº
re 1g1os,1 ~e f,nt'f d1·/ nglo ,\'\'/". Concluye J 1c 1cndo (en 195(,)
~ lJ e .e I r 1 11 ro r es P_'I Íl?. I e é s.Ir o ñ J ( i \' i ,1 res [J u ro e I L u .u.l ro
. hace unos dos anos y sc11Jló "IJ posihiliJ,1 d" Je: que l.t
1m.1gcn c.l~. bulro "haya sido hech11 rom11ndo como modelo II fa
d~I ~1,enzo , q ucdando "el enigma o /11 duda de rn 11 / de las dO)
N,1rr,1ov111•j
[
..

l11HtJrl(tl) •..

(

1 1)-i•) '

rll'lll&lt;.:

struro de modelo para h,1cer la orra".
Lo cierro es, como hemos dicho, que IJ pintura Jnonima
fue el mod~lo q~e se tornó para "restaur.ir". por scgund.1
Yez., l.i anttgua imagen de bulto. rue entonces &lt;.:uJndo
escultura)' pintura, quedaron c.1s1 iguale~.
•
El HCÍculo de Pérn-MaldonaJo, publ1c.1do en FI Nortt
~fl 1956, se reprodulo tres :1110s después, con el título dc ''La
im,igen de I uesrra Señor:i de Montenev. Patron,1 Tutelar d,
es Ll
e i u dad .. ' en s l1 o b r,l N ~ r r fl eIon I' j hIS l; l"I ¿(I~
reg1omo1!tll11t1f (Monterrey. 1959, p. 14-21).
El citado .irríc_ulo riene algunos errores imporrances, que
no. ,fueron
corregidos
al incl u1r
· 1o en 1.1 o brJ J\·,1rr11c1011e.1
11.
.
.
lustoncas.:. Su autor, refiriéndose a la ubicación de la iglesiJ
~a_yor, afirma que "el Templo Siempre h11 estado en el mismo
ntio que le asignó su jimdrrdor: frente 11 {,1 P/11z,1 1\/,zyor ( hoy
de Zaragoza)", o sea en donde ahora se encuentra l 1
catedral.
·
Lo anterior no es exacto. La fundación de Monrcrrev. en
1S96. fu c aI norte de Ios ojos de J gua de S rn I a 1·u e j a
donde, al noreste de la pina, el fundador le cüncedió u~
~olar a l_a, iglesia mayor. Dich,1 pobbcion dcs,1parec.1ó en 1.1
tund acion de 16~ l . El nuevo empluamiento de la ciudad
ue al sur de los o¡os de agua, levantándose la nueva iglc,i.i,
1

�año después, al oriente de la plaz.1 prin ipal, é ra sí en el
lug r donde hoy e d la cHedral metropolitana.
El u ror e refiere a I a In maculada Concepción. como
parron,l de la ciudad y de su templo. pero la nombra
Nuc era eñora de .\ionterrcy . Afirma que el fund.i.dor dr:
Monterrey, ordenó que la igle ia mayor tuviera la
advo ación de la Inmaculad a oncepción, "bajo el título de
uesrra eñora de Monterrey ". in embargo, la ad vo ación
de
ue era Señora de 1oncerrer no se menciona en el J ·t.1
de fundación de !J ciudad ni en los documento má
antiguos . Monremayor le dio el nombre &lt;le Ciudad de
1 uesr ra
eñora de Monrerre) a la p blación que fundó, no a
la patrona de la ciudad y de 11 templo . En ocr;1s paL1br.1 ,
dedicó l.1 ciudad v la iglc ia mayor a la lnmacul.1&lt;la
Concepción, no a
uc era eñor de Monterrey, que e el
nombre de la iuda&lt;l. 1 n do umenco fechado ere año
de p u é s d e I a fu n da e ió n , .:1 i n es de 1 ~ 9 9, co r ro bo r ,1 1o
anterior pue menciona "/,1 igfesi 1 lllil)'Or de esta ciudad. rn)'fl
advocación es la M 1dre de Dios de La Concepción. Sfg1ín lo que
tune ordenado el Gobernador Diego de .Mo11temt1_yor'' ·..
Hemos di ho que. sin ninguna b;ne &lt;l umcnr.1l. d
citado autor le . djudica a la Inm.1 ul.1da
onLcp ión el
rículo de
ue era
eñoL\ de Monterrey. Al11Jit&gt;11tio al
anr1guo empl:1Lamiento le IJ 1g!e i,1 , .1firm.1: "Alli se le
rindió ulto, en todo uempo. a la Patrona de l I Ciudtlcl:

Nuestra

eiiom de Monterrey ".

En efecto, en !J 1gli:s1J nlJ)'Or o pHíü(JUÍJl, .1hor.1
e a re d r a l. s ie m p re s e lt: r i n &lt;l i ó e u l r J I a p .1 t ro n a p t:r o b.1 j o l.1
advocación Je l.1 lnmatulad.1 Conceptión Así .1p.1rnt, .1
rravés de los siglo , en numerosos documento , .
Pretende , sin base h1\lóriL:1, qut:, de Je lo origene_ de
ciuda&lt;l, existió el culeo .1 . '11otr.1 _ tñor,1 de ~1onrc.:rrc:y.
i n e m ba rg o , e u a n do ~ e a l u d e e n I m &lt;l o e u 111&lt;: n eo \ .1 1H 1~ u o ~ .1
1a p a eron a, no ~ e me n t. i o 11 J ,1 N u e I r a Se ii o r.1 Je .\1 o n ter n.: v
ino a la InmJculada Co11u:puo11 .
In isce en l JnugticdJd dt: l.1 .1dvoL,lLIÚn. l ll ,1 p O rl ,1 f
unJ sol:1 p1ucb,1: "Ls 1111 lia/10 que l,1 rlc1111r"J11 ,, V /ll'.1 [/'(/
eñorc1 cft. /1/onterrey SI' ongnuí c"UII e·/ nr1t111111·n10 tÍ e' !/ 111' .I / /'ti
c11J.dad". Y .1 1rm.1 que: "l.1 Lülllp1oh1u1'&gt;11'' le que, .1

pr1n tp10 del iglo XVII. la imagen Je
onrerrey , )'J e caba en el ale, r d,, la
ue tra eiiora de
. . i gIes I a m a_\' o r ' 1a d.·1 e 1
d ocror Jo ¿
leurerio
onza'! ez en HI Apu t
/
h zstonn eclesi,ística .. . { 1 ??)
n es pttr,1 tl
·
' pue esre autor d '
vano cesramenros, "hechos
1
J e que en
1604) "
en os
nos ub ecuente (
. . . ' s e e n e u e n r r ,t n a l º u n o s I e d
..
a
o n ce pe i ó n ' q u e se ven era
¡ I 1 . g ,lp o
a . L1 pu rí si m a
p
d
a g es1a arroqu1al "
- ara
e mostrar el culro que se le rendía ....
enora de Moncerrev p
d
d
a
uesrra
XI X f h
. , re e11ta o
ocumenros d 1 . 1
, ec Jdos en los año 1816
181
.e
ig o
menciona el " ulto v vene
. , ,, Y
d · En e! primero e
la ciudad, e le Jab; , ¡ rac1011 que, L'sde la fundacrón Je
a a patrona pe ro h de
.
M
Santls1mt1 en su r1do1·able
'
,
nominan
ar/11
misterio d
¡
ConcenCtón
En el
J
e Su
nmaculnrla
r.,
.
segun o, se alude a
su
I magen
, pero Ja llaman \1/ .•
, ,
antí im ,1
aun tT!JttStma 1Vuestrt1
Ptttron,1 Tute t ,zr de tsra Crnd"d
/J
.
enora )'
C
··
" )' rOVll'/Clfl.
- on el hn de rarificar e! ulco que e :i b
Senara de i\1onccrrev "d d
la a a Nuesrra
, .
,
e e tiempos inmc:moriale "
menciona una ron1c1 e crira p
E .
,
0 r
de I si g I o X¡
.
·
d.
PI g me 11 i O R • M e I o a fi ne s
,
, . aunque no ice donde v
d
61' ,
er ara de una re efia de la ce
. . lcuban o t pu ito. e
·1 8 d e mayo de l 91 remon1a .ce e rada, en Ia c:He d ra,1
e
o bisp ado de . Linues 1 ) -, c~aorn m~r1vdo de la r cción del
·"
i:gona e
·d· ,
·
afirma que en el alr
arqu1 10 es1~ .•\1elo
.
'
u m.iror e Je r1c1b "I b 11 '
im agen de 13 Inm:iculidi
. ' . . ¡J ·.' ª ¡J · e, .1-ima
'
• · Ca·ncepc1011
Nuescr:i ·eiíora de ,\'lo11r crrev ., i.:.
i.
,
in1.1gen 11 or1ca Jl
q ·.I ,
fi n es de I s I g 10 XI ·
J · ... ..
u z ªs · e 11 e .i é r o e a , ,1
. , ..
., · · ltl.ln o empieza a ¡)ro
,
1
ad v o a e 10 n q
¡
P J g a r L .1 11 u e v
.
.
u su r l eu)' e ,1 a J n ei ,, u .1 de Ia 1
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in n1nv
h J
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nn1.1u1 .1 a
prue .1 ocumencal. rambién le J
·l. . 1
de N u e ( r a ::,~u11.1
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nora en onrcrre\· J IJ 1·11
. [ l r ll (l
Pu rí s i m a
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•· ,
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P t u Ll .1 n o 11 1m .1 d t: 1.1
O
.
nccpc1on, que
e ·on en·
1
re gr o m o n r a n .1 . : i 11 e 111 ba r n o , e n ,
. a en
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a r r d i.il

,t

e j mene I o 11.Hl o .ir 1 1uil o de F/
9 lle J I d1 1 r .
.. .b1
tam bién reprcsenrt1iv1 J
'
. S1n~ur,1 po I emcnrc e\
Ad e m á . \ f. • '.. e ' u e r r J ' t: 11 0 r .1 d e ,\ 1o 11 ee r re \' "
5 • t: 11 J o tu g r ,1 ti 1 J · 1
· .. · •
arríe u¡ o V e !1 ~ ,.
l
l : l p In~ 11 r ,1, &lt;]lle r ll 611 () (' n l I di o
.
u OH.l ,\r1rr11uo111•.1 /,1SfrÍnc11 s
¡ 19·9 ¡
asten ea ' en ,1111 6 .1 ' q u t:
e ., u !) u n t· "
•
ort e ( 19 56)

..

'

,1 1 r m a

&lt;

Monterrev.

ea

(,'}')

'uolr.i ,

c1íor.1 de

�Sobre el origen de l:1 esculrurJ y Li pintura, nJd,1
sabemos. Pérez-MalJon.1do dice, .1ccrca de la 1n1Jgcn dl
nuestra Pariona: "según se ha dicho -trunque no lu1 podido
comprobar;e-, la trajo ,z estt1s tiernrs ~! mismo ~0~1 Diego de
Jvfontemayor". Con r1.:spccco .1 la pintura anon1n~a Je _la
Inmaculada afirma: "No ha sido posible preczst1r cu,rndo 11rno
este lienzo a A1onterrey, ni quien lo trajo".
Por nuestra pan~ diremos gue. en la ~-isira 9l~e hizo, a
mediados de 1777, el doctor José Antonio Marr1no., ¡t1cz
visirador y vicario general, a la iglesia parroqui.,l, ahor:.1
catedral, ·ordenó, enrre orras cosas, "que se rcroque la
antigua Patrona .. . "'"'. Qued.1 L1 ~uda de si en. verdad se
refiere a la imagen de bu le o, a la p In tura o a o er.1 t m :1 ge 11 •

rv
A fines del mismo año 1956, el padre (ahora monseñor)'
c r O n is ta d e l a a r q u i d i ó ces is d e i\1o n t e r re y ) , A u re l i a n o \ ,~ p ia
Méndez aborda el rema de Nuesrra Senara de Monterrey .
Afirma que , en 1945, el cíe.ido padre,, Río~ "ma.n dó
quicar de la imagen las vestiduras de cela y quedo al
descubierto algo del antiguo esrnfado", el cual mando
renovar, "aunque no se le puso . e! manto·:, . ,Añade
inexactamente que, ese mismo año, la imagen pres1d10 en~ la
catedra l los festejos del Año Mariano, pues fue en 1?)3.
Luego dice erróneamente que, el Iº de_ diciembre de dicho
año, el señor arzobispo Espino y Silva dio un decrero
"ordenando la reforma de la imagen". La fecha del decrero
es el 1 de diciembre, pero de 1954.
Para just ificar la "refo rma " de la antigua escultura d~ la
Inmaculada, asienta: "EL rostro de la imagen era inexpresrv~,
con un gesto forzado: Las manos juntas sobre el pecho hacza
arriba ... ,. . La fo to g r a fía de Yá ñ e z Io des m I en re .
.
La imauen fue rr:insformada por el mencionado arusca
queretano, ~uien "se encargó de la deLicad~ obra: s_ubstituyó la
cabeza de La imagen, poniendo los m1m_1~s ~Jo_s, ~unq~e
entornando mucho más los párpados; se le de;o mas 111clinac1on
en el cuello y más esbeltez; se le inclinaron mds Las manos y ;,e
le {t.ñadieron hasta las joyas de adorno sobre el cuello y brazos •

-oo

El trabajo se hizo "copirndo rodo" de la pinrur,1 de la
lnm ;iculada que cst.i en la c:itedral de !\1onterrcv. Además se
1e a ñ J d i ó , " e n m a d e r a , el rn a n r o y se p u s i e ro n ;11 á s o m e 11 0 s
los antiguos e o Iores ... ". A fi r m a, por ll l timo, que se o lÍ 11 el
pintor Oñativia L1 escultura de Nuestra Sciío~a Je
~oncerrey podría ser "una copia mal lograda" de dicha
pintura. No está claro si el p1nror Oñativia se refirió a la
antigua escultura antes o después de su ''restauración''.
El 31 de mayo de 1955, la im.igen "resraurada" se co locó
en el altar mayor de la catedral.
E[ mismo auror, siguiendo a Pérez -Maldon.1do, le
a t r ib u y e a 1a i m age n u n a g r a n a n ei g ü e d a d . Af i r m a q u e
"desde tiempos verdaderamente inmemoriales", se venerab:~
en la iglesia mayor una imagen Je la Inmaculada
Concepci ón, "hecha de madera pesada, estofada en colores
azul y oro, segi,n parece, siguiendo los cánones de la escultura
religiosa de! siglo XVI JI, mando menos en el estofado .. . '' .
Aunqu e, aclara, el estofado "puede haberse hecho muchos años
~espues de la existencia de la imagen". Es decir, que la
imagen podría ser rnucho mas antigua.
Añade que dicha imagen, "se dice, debe haber sido
traída ... por los mismos colon izadores ... ", o quiz.ís fuera
"regalo del Conde de Monterrey (v irrey de la
ueva
España), en cuyo honor se fundab·a la Citidad". Concluye:
"Algunos hisroriadores (¿quiénes? ) suponen que la traerían
los primeros misioneros'' o el padre Martín Abad de Uría,
nombrado cura párroco de Monterrey en 1626. Como ya
hemos dicho, hasta ahora se desconoce el oriuen de ·la
anrigua imagen y de la pintura de la Inm aculada ~ue hemos
mencion ado.
Ag~ega que, _"tal vez", el primer documento en el que se
deno_mina Iglesia de Nuestra Señora de Monterrey a la
1gles1a mayor o parroquial, es el resramenro de la india
claxcalteca Antonia Teresa,
llamada
"la
Zapatera",
documento fechado el 20 de octubre de 1719 ~'.
En dicho documento, la testadora pide que su cuerpo sea
sepultado "en la Iglesia de J\:'uescra Seiiora de Monterrey,
Parroq uial de esta Ciudad ... " (La ortografía la hcm~s
modernizado) . Sin embargo, la cita anterior t:imbién podría
7() 1

�referirse al nombre de la ciudad, como si la restadora _dijera:
deseo ser encerrada en la iglesia de l.1 Ciudad de
uesrra
Señora de Monterrey, parroquia de esca ciudad.
.
M:ís adelante el auror insiste en que, en el mencionado
Mayor,
como
rcsrame~neo , "va se habla del rírulo de la Iglesia
..
.
Ig lesia de Nu.escra Señora d_e Mon_rerrey.,-:'. Y concluye q~e
ha habido "una tradición cierta, rnmemonaL, para venerada
(,t Nuestra Señora de .Monterrey) como la fundadora de la
Ciudad Metropolitana " .
.
.
La
tradición
cierca
e
inmemorial.
probada
documencalmenre, es el culro que se le ha dado,__ desde la
fundación de Monrerrey, .t la Inmaculada ~oncepc1on, como
patrona de la ciudad y rirular de su iglesia mayor. La
·'
de Nuescra Señora de Moncerrev, t:S muy·
,l d V0CJCiOn
posterior.
V

U nos meses an res de celebrarse el cu.neo centenario de la
fundación de Monterrey , monseiíor Aureliano Tapia
Méndcz, vuelve a tratar el tema de Nuestra St:'.ñora de
Monterrey--.
• d ¿· h
En 5 ~ trabajo pretende probar le existencia e 1c a
advocación desde el origen de la ciudad: "Baswria que don
Diego de Montemayor huhiera i11vo1tado el r'.ombn• de Nuesrra
e de A1onterrey para que ex1st1er,1. una~1 11uev11
JeJ'lora
, d
• ' n... " . I•uego afirma que el tirulo de Santa l \ arta
tl d vocauo
d de
Monte Rei cxisce en la capilla medieval de los con es e
Monterrey, en la iglesia parroquial de la villa de .\iiontcrrey,
. · (Espana
- ). Debe referirse_ al templo. de Santa
en G a l 1c1a
l•
de
Moncerrev,
XIII o
Mar a
, construido a. hnes del siglo
1 ·,
· · ·
d e I XIV , lo cua I nada, prueba en re J. cion con
pr1ncip10s
f

nuestro rema..
b'
La hipótesis no es de:: monse1íor. ru_e, q_uizás, el sa 10
Gurierre Tibón el primero que afir~1ó, _s 111 ningun~ prueba:
sobre la advocación mariJnJ de la iglesia gal_lega: a clL1 s~
Jebe el nombre que Diego Je Monremayor dio en l 596 a la
ciudad metropolicrna di.'. Nucstr.1 Señora de la Purísim,l

Concepci ón de ,l\.fo n terrev, en nombre de Don Gas par
ZúÍliga. quinto conde de lvfontcrrev" ·'.
En e l e i r a d o a rr íe u l o , m o n se ñ,o r d i ee q u e ¡\1o n te m a y o r
'' tituló a la Ciudad ton la aduornción de La Purísima
Concepción de María, como de Monterrl'y ... ". De donde
conclu ye, unos párrafos mjs adelante, que la imagen de
Nuesrra Señora de Monterrey se veneró "en el ,ilrar mavor
de Catedral desde tiempos inmemoriales".
El autor puso enrre comillas la frase anterior, aunque no
aclara de dónde la rnmó. La a fi rmaci ón de que, la imagen de
Nuestra Señora de Monrerrey se veneró en la iglesia mayor
"desde tiempos inmemoriales", no proviene de algún libro o
documenro antiguo sino del arrículo de Pérez-Maldonado,
publicado en EL Norte en 1956, y, por supuesro, su auror no
aporra prueba alguna para sosrencr su aserro.
Rcspecro a la anrigu:i escultura de la Inmaculada,
monseñor Tapia Ménde2 asegura que se le hizo "una primera
restauraci ón... que fue en realidad un,1 remodelación,
porque se le cambió h expresión del rosrro, poniendo más
abierros los ojos, moviendo un poco las manos que quedaron
1:1 en os j u n ras , )' se I e p u so u n J r ú n ie a J e m a de r ,l y p a s I a
esr~foda. Se le añadió un man ro &lt;le brocado ... ". AÍlaJe que
la imagen se colocó en el prcshirerio de carcdrJI d 8 de
diciembre de 1953, inicio del Año Santo 1\:far1a110.
Esca primera "remodelación", como la dcnomin,1
monseñor , no menciona quién lJ llevó a cabo. El h1sroriador
Pér~z-M _aldonado sólo dice que se le hizo un ll1Jnto a L1
an r,gua imagen.
En la "segunda rc.:forma" de la i,11,1,cen,
11 C \' ,lt1,t ,l Cl 11 o
.,
por el anist,l queretano Jc.::sLÍs Rodríguez: "\e c.1mbió l.1
posic ión de Ia e ..i be, a. l.1 o r 1en t J L ió n Je I os o j os, se Ie a ñ .1 d Hi
un m,tnro empasr.1Jo; \t.' c.tmb1ó rod.1 la dccor,1ción del
vestido ", copi.índosc &lt;ll.'. l.1 mc11cionaJ ,1 pinturJ que esr;í en
la catedral 'los dibu¡o, Jt· 1tín11.,1 y 111.1r11u, cuc.:llo )' pu!Íos
de l veqido. y h,1sr,1 se copi.1ron el uill.ir . .irt:tl.'., ~- puhcr.t\".
De l.1 scgund,1 "rcs1.1ur.1Lió11" l'érn-.\1.i!Jonado mio d11.c
q u e e\ 1e t r.1 b.1 ¡ o " f u e m u y , .11 1 \ f,1 u o r I o, Lo m o po J r .í 11
comprob.líll&gt; ahor,1 rndo, lo, fíele:, que: 1.0111...11rrrn ,1
Carcdr.1I".

�T J Pi J Mé n J a 11.1 h 1.1 .1 fi r m .1 Jo e n / ,1 e;'.' e' t' r .1
h se g u n d :1 " re: s c.1 u r:H.. i ó n .. . Ro d rl gu e ~
( 19 5 6) que, en
· JI' . . , .. t:, dn. i r qui: l.1 c1 m b I o
.
, 11 e abe z .1 u e ,1 1 m ,1 g, e n ,
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.
tun&lt;iut: cnror1un n
,
"los mismos o¡os. .
,
.,
Rodr1gucz puso ,
,. ' en el segundo que lL: umb10
mucho más los parpad~s ... ·,,}
"L1 orientación de los o¡os ... · .
l
1·l e c\'iJenre.
.
. , d" h rnugua ocu rur.1. 1
La transformacion e · ' . '
, .. , 1 Jeió (;se le
.
d'·· en La Ciacetil que St: e
.
El mismo autor iL&lt;:
l
ll v n1 '1 s csbelro,; se le
. 1· .· · en e cuc o , - · · .. 1, 1Í11dicron
d io') n11s 1nc inacion
.
. l
os
\', por u 1umo, se: c.: • •
inclinaron mas as m,rn ··· , b
I
llo y brnos de la
hasta las joyas de adorno so re e cu e
,
.
L

,.

l

i m a bº en•.. ·
e¡
h J b 1,l
· e· ali fi cado a
e·
e uarro dé ea d .1.s. a,. n res,l "d :Httor
. d obr.i". Ahora ;11ir111a:
1
"
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e
1c.1
.i
l
segun d ,l res r aura e
. l . J' (re 111 o Je la Ció n) rll (.'. p C tH que a
"M
•e9ueesraut1m
•
l
i e p a re e
. -.
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.•
. d o r ,. ,d r do r m ,1 e o r o
· "
y califica
e
rrai
anrenor ·
' b . d.e HlC. "cuando pone sus
remodela d or d e una o r.1
\
.
s '. o.. se 1,." prop 0 11 e q u e ,1 s h::ig,,. con
inte r prerac1onc
arbitrarios criterios ·
.
Üíl.1rivia, sobre si la
Refiriéndose a la ~ud~ddell p\nro;omando como mode lo
.
lt ra habr1a s1 o 1ec ,:i
,
·bt
a n t I gua es Cu u
"de n {ro de es {a ter r1 e
.
iceversa a irma que,
b'
la pintura o v
'
f.
" el señor arzo 1spo
., "
" . argumcnros irmes ,
d
f
con us1on . y, Si n
f h do el l de diciembre e
Espino v Silva dio el decreto, ec a
.,
El decre t o
,
d
l
nda rc:staurac1011.
1954, ord~Enasan o a se~~1 r;staurará completamente d,e
disponía:
imagen
. .
·enci-1 "
Ademas
obre su prim1t1va apar1
• .
"
manera que rec
..
I lugar que le corresponde ,
ordenaba que se colocara en e
· ¡ de la catedral.
"
como r1ru ar
,
. la imaoen "complc:ramenre y
Se trata b :1 de res ea u r
1 Pb
b asándose en u n a
do origina .
ero,
'
l
1
devolver e 5ll eSCa .
l
I
fue reconstruida en a
.
.
· nón1ma aescucura
.,
antigua pintura, a.
. ,
f··. d
una transformac1o n
forma más
Hb1rrar1a, su t1cn o

r·

:u.

d e Lírraga (a mediados de 1945), se colocó en L1 hornacin::i
d e I a I t a r m a y o r l a ., i 111 a ge n de b u I co e n 1:1 a d v o u e i ó n &lt;l e i a
P urísima'', o sea la obra e.le Nüñez fuentes. Es rJ. imagen fue
recirada en 1955 para que ocupara su lugar "la antigua
esculrura de Nuescra
Scií.ora de J\.1onterrey dos veces
resraurada.
Po r ú I t i m o d i re m os c.¡ u e , e n e I a r ríe u Io " Los ro sr ros ... ,..
a p a rece u n a m a g n í f i e a fo t o g r a fía d e Ia p i n r u ra a n ó n i m a d e h
ca red r a l. e n I a q u e se d i ce q u e " q u e s i rvi ó d e m o d eI o p a
h ace r la escultura de Nucsrra Señora de Monterrey". L1
fr ase es ambigua porque, en realidad, la pint u ra sirvi'ó para
tr ansformar la antig ua escu l tura de la Inmaculada en orra
m uy disrinca, a la que se ha dado en llamar Nucsrra Seiiora
de Monterrey.

r.,

Cinco meses después de la publ icación de su artículo
"Los rostros ... ", monseií.or Tapia Méndcz aseguró que el
arzobi~po Espino y Silva y el historiador Pére1.-Maldonado
aco rdaron que se transformara la antigua escultura con et fin
de que se pareciera a la pintura de la catedral. Y añadió:
"No tenían ningún fundamenro para decidir cal cosa" .
Refiriéndose a Pé rez-Maldonado afirma: "Él se extralimitó
en sus juicios, sin ningún fundamento para dictamina r" que
la pintura "era anterior a la escultura .. . " (El Norte, 3 de
julio de 1996, sección cultural). Es decir que. sin criterio
algu n o, se d ecidió que la pin t ura era más antigua que la
esc ultura, reso lviendo transformar ésta en una copia de
aqué lla.

Apéndi ce
Sob re la s re stauraci ones a la anti gua es cult ura de la
Inm ac ulada Conce pció n, Patro na de la Ca tedral de
M onte rrey.

completa.
al concluir las obras en el
Termina d1c1endo que,
con las pincuras
presbiterio de la catedral, que culminaron

El historiador Ca rl os Pérez-Maldonado sólo menciona,
adem ás de la reparación al estofado. una resrauración.
Afi rm a que l a antigua esculrnra fue llevada a l:1 ciudad de
México para ser estofada aunque no dice en qué afio. Afiade
que , a med iados de 1953, propuso "que se terminara

704

705

�debidamente \a restaurac1on de la imagen", pero sólo se le
hizo un manco, siendo expuesra en la ca(ed ral el 8 de
diciembre de 1953, inicio del Año Sanco Mariano. El l de
diciembre de 1954, el senor :irzobispo Espino y Silva
decreró la restau rac ión de la imagen. Conc l uye diciendo que
en Que réraro " la estofó y, res(auró nuevamente" el artista
Jesús Rodríguez, "para que quedara en la misma forma" que
una ancigua pintura de la Virgen exiStente en la catedral. (EL

Norte, 19 56).
Monsenor Aureliano Tapia Méndez, en su arcículo
"Tradición ma riana ... " ( 1956), asegura que en 1945 se le
renovó el estofado a la an(lgua escu lrura.
Añade
errónea mente que, el l de diciembre de dicho año, el señor
arzobispo Espino y Silva ordenó la reforma de la, imagen,
p u e s e l de c reto l o d i o e n l 9 54. L u ego a fi mu q u e e l a rr is ta
queretano Jesús B. Rodrígue2 llevó a CJbo "la delicada
obra", susr i cu yendo la cabeZJ de Li i nugen, i ne l i nando el
cue ll o y las manos y :iñadiéndole varios adornos, "copiando
codo" de una antigua pintu ra :rnónima que está en la
catedral regiomonran:1. Por último, se le añadió un m:inrn
de mad era •'y se pusieron más o menos los an t iguos
colo res ... " .
Cuat ro décadas después , el m ismo autor, en •' Los
rostros ... " (1996), menciona dos restauraciones. Dice que en
1953 se llevó a cabo la primer:1, "que fue en rc:i l idad una
remodelació n , porque se le cambió la expresión del rostro,
poniendo más abiertos los ojos. moviendo un poco las
manos, que quedaron menos juncas", y añadiéndole "un a
túnica de made ra y pJsr.1 csrnfada". Agrega que se le hizo
una "segunda reforma", cambiando la posición &lt;le la cabeza,
"ajustándola" a la &lt;le la pi n tura de la cacedral. M.-ís adelan te
d i ce que en la segunda rtstauración t:imbi~n se cambió la
orientación de los ojos. se le puso "un manco emp:1st:1do" y
se copió la mencionada pinrura en todos HlS dct.lllcs.
En resumen, Pérez-M:ddon;i.do afirma que, L1 .u1tigua
escultura, primero fut: ncofa&lt;l,1 y &lt;lc.:spu~~ rtst.1ur.da. Por s u
p a ne, Ta pi a M é n de z , en su Jr tí e u l o ·· T r ad i c i ó n m ,H i ;1 n a ... "
(1 9 5 6 ) , s i g u ien d o a P é re z - M al d o 1n do , d i e e: q u e en 1~) 4 5 s c
le reno Vó e I estora do y e X r l i e J l.1 s m ()di fi Ca e i () 11 o q ll &lt;.: 1('

h icieron
a la ima~en
o • p e ro e 11 " Los ro
..
.
q ue tueron dos la~ r .
stros ... ( 1996) afirm,.1.
. I
tsr.turac1ones que
f ·. I .
tH u ;ir de [\fonrerrev
.
d
su r10 a tmagcn
. ' mencionan o en
,
. .
a b e a el a r ar q u e c 11 . d
.,
9 u e e o ns Is t Ie ro n .
1
11
.
1nes de
1956 · , ' o apare
I' e 1o su p ri· mer arricu lo a
"f
, , a se
e
h b,
I
•
rcscauraciones" aun,
.'I
.ª tan iccho las dos
p
, .
'
que so o menciona
or ul r1mo diremos que 1
.. ,
una.
ª op1n1on
del ·
O
so bre l a esc ulru ra y la pinr
d I
.
ptnror
ñacivia
.
.
ura e a V1rg
en, no cscá clara en
1as vers iones (jue da n lo d
,
s os autores

e

&lt;

Perez-Maldo nado d. _
·.
po s i bi l i d a d " de q u e I t e e _q u e el c tr a d o p i n ro r se ñ a I ó ., l 1
.
' ª anugua escu l c
d ¡
sido hecha · • d
ura e a Inmaculada
h u b, 1cra
.
' s1gu 1en o el model
d 1
.
'
&lt;

a n o n t rn a ' a u n q u e q u e da b a ,, e I e r .
o e a P t n tu ra
las dos sirvió de mod 1
11gma o la duda de cuál de
1956).
e o para hacer la otra" (El Norte

'
Por
,
su parre, monseñor Ta . M, d
seg u n la opin ión de 0- . . p ia
en ez asegura que
d
na r1 v1a la escul t
d N
,
ra
e Monterrey
"
'
ura
e
uescra
Seno
.
es u n a copia
1 1
p1n ru ra. (" Tr:id ición ~1 .
"
ma
agrada" de la
El
.
ar1ana .. . , 1956)
pnme r autor se refiere á l
. .
seg undo, segün parece
I d
ª1 an ri_gua escultura Y el
,
'au e a a m
.
,
es Pu es d e se r " res r a u 1. d .1 ,,
l
t s m a i m a ge n p e ro
d
u
'
ª · , pues 'a llam ª N uestra Sefi.ora
,
monte
rrey.
de

Notas Bibliográfi cas
'. La C111dad .\letropolt1nna.. ( 19~() 1' 8
- D Cnrlos !'ér -- \I ¡
&gt; • r --' ·
Pág. 1O
e_ . a dmwdo adaru ... l\:rióJiw: ··u ,\ 'arre.. ?() d~ .. .
; ..
: ,
- , s~r11cmhr.: dt' 1956 ,
Trad1c1on mariana...... en La C ,
.
4 Periódico. El .\'orre 20 d . - ,
'.ªce 111. octubr.:-none111brt' dt: 1956.
'p
·
Olf)l1rn1brcd.: 1956
10
ro1ocolos.
. . p. 1 \ ·h · v . .
d ¡ \'O lumen 1. año~· 1-~99· 1,.\l't'0• lllllllCn)
6A
' etas e ,\yuntamicmo d.: ,\ lo1Hcrr,:\. i\rcl111· i\ 1. ' ~e J\ o lurncipal d,• \lnntarc~
Israel
Cavazos Garz·1
de i\!on1crre\• ·
•
•' . ··eon t rO\ .:rs1J~• ,.&lt;)b • o ,,, •u111c1pal
..
1) 80- 16 -,-- •
• · ·' r~ 1unsu1cc1on es ir •I .
•
de l978 ) _ . en Rens1a Coal111tle11s&lt;! d!' !!1'.~1or111. Sal 11.f) ,_tua cmrl' Sallrllo) :-.1ontc1TC\.
s.. : . .
r, o. loahu1la. no11c111brc-d1c1L·111hrc
Trad1c1on marianna ·· , ¡ ('
~trotocolo~. iolumc;17. ~~~s -~7(~~~·1e~c(,J. ,oc1ubrc-nov1t&gt;rnbr_- de 1956.
Prot
1
' .... nurn.:ro 1()9 \r ·h· \I
.
11 ., oco os. ,·0111111_-11 9. afios 1709-1711 . .
_- ' c 110 u111c1pal de .\1ontcrre,
ii __ D. Carlos Pcrcz-!l!aldonado aclaru . .. ·. n~7\ro. 1--1). i\rchl\ n\1unicipal de \lontwc·\
, Los rostros.. :·. l'tnódico· Et l"
·, rn . o, Ir. 20 de scpt1cmhrc de 19'-6 p 1(l .
,l D
.11arro w! \ lo/// .. , - d . .
• . .
1 a efensa del !'11&lt;!blo 8 d•' d ic
"
e, tp.c 1. :, c kbrcro de 1996· ·,ccc1·&lt;í11 1). p.
• ~ 1cm,,rc d,: 1891.
1

�ion·1111c, -iuc .:\l,lcn , n la l iu,!.tJ J.: :--10111.:111.::
R.:1,::-,, '.\hmtcrrc:. l!Jll8.

J..: lo~ ..:dilk1,l~: monum.:1110, 111!1¡ . , (': ·ni lkrn;1rdo
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Tomo
11. pp 2ó7 : ::!&lt;&gt;8
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1, •• a pr..:s.:nc,:i ,k \lana Sa1111,1111.1 en •
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1

J.c
1955. rr -l-1,.
·I .. 1 I · ·11 h I J..: la
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Je· \l1m1,rrc:, ·•. l"II //

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'1{) J..: ,q,1i..:mbrc d..: 1951&gt;. P I ll
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\"c1rr&lt;1t1e111c, h1s1ánc&lt;1s. ¡ 1959. p ::!111
1 \ ..¡\t, o \lunic1pal ck i\h1111.:rr.::
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¡ l)
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• t, . J. 1768-ahril J,· 1; ,1/). lo I l()S 1 ,1
,., Aulll d.: ,·is11a .:n el libni 11 de bau1i-n10~ (:-,.:¡:11,_111 re c
(.'·n •dr·1I de \lnnkir1.:1
.1.. ,
113 Ard1i10 l'arroqu1,· 11tl.' l·i
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J. \lillll.:rr,,1 .oc111brc-m11 1.:n,.,r1e
, l / ¡ ( ,t&lt;"&lt;'l&lt;I \. ,hlll\1 e ,
:n-··· ·1radición mariana d..: \l, 111tcrrc·: .. · cl
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.. . _1 l'illl ,l,lumcn -1-1.
rcstaménto tk /\nton1a l cro,t.
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tk 1956
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t\luim:ipal tk \tomcrrc: ,
.. . 1-:I
:: .. l.ú~ rnstrns de ~ ucstrJ Señora tk \trn11crrc: . lil .

ai'lii 1717. ,,pcd1..:nl..: 30 . . \rch110

,no ele

f)i

\ fonlt!rr&lt;'I .

LA PÉRDIDA DE LA LIBERTAD EN LOS PUEBLOS
PREHISPÁNICOS

5 J..: t'ch1wo de

'

Dr. Ernc,ro de la Torre Villar
Universidad :\.ac1onal Amónorna de Méx,co

111 , J d, ~. ,ucmhrc de 1975 sccciún ~cgunda. p.2.
: "Fn t---lon1crrc1 _ España". en l:l l'orn' r· ~(
c q
. •,&lt;i L'•,·i!l~ior lk:,put.'., apar,:.:1ó en
•
•
.
1..
., , . •n L'I u1anu 1:,1p11a111 , -_ ,_ ·
FI a111culo habia ~ido pui, 1icauo .tnlo e
.
.
. :-,; u . &lt;) l.cún. 1° de t)ctubn: de
,
. .
d ·I Patrnna10 L. n11c·r~1tar10 l1l . e1
..
.
1·"1n l.,1111-ermona. org,ino &lt;.:
h I l97'i •irnho, con d 11wlo D.: 11·11 ///
1975. , en /' )'S ( Pre, isiún ~ Sq?.ll rit.laJ l. m1, ,cm r, l.:
.. '
.
e11 .\ /o~ierre,1 fspwia"
19%.
sccciun D. p. l.
1

.

"Ccnió en iu1 tiem¡x; muy }Íltol&gt;cu/a al/11 l!J11Jl!
de 1lilxr, lo q-¡iniún que w mru-uhu wmo ~·a-ism.
&lt;mou,;_1 •11n!)•1·icúK./a-; kr;_ft'1eJ 110,· Je17111..."&gt;1/'a hi11&lt;1·ia .,dn! tocio
/a; p.:11m:üm11.."&gt;· a .111 ,7:x:11..ri pimilit H w11enrx· a la I t&gt;md, de

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klf 1."{xuvle1· HufxJ quien /legase C/ &amp;cu· que {(xkJ 17111..'\tJV
OJ1U'll111c1110 de tm diktado ¡xnrxh. se red11da a .1,,fr,,-,- que

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1111tdv de lln~ 1101 r.."idc;a·1C/¡_1 1711r.."'1Ju lm1,nt1 di! o.p1ellm
1iglas, mmu !1r, ck &lt;fnr, IKX.'lln'!i m c7x.u1 a J1lll'lllfY.n°o11:a s1
l7l'Wlr 11¡xx ¡_,. (l\U/ll0'(6' la (l',('17(,Í,/lk.'(fll&lt;: la hiwcn,rá11il/\,I
de r.."i11r,·¡11.1i1·,..,.., l'K'J (.."i/(1 r!ll\11l1lu t!ll /lle!) u ·rJ\t101d.11./cp1e la del

lliK'UlliL?'IOcli.!1/(]r1111111r.-hr;p11eH11, dd h11111t(rnJc:ne111ul

H,\HC.l-\1:VH.-\ltl'I \
/M,n,J n..,,,L lfa1.,.

Fuentes para su estudio.
Bren análisis crítico.

Precisa r las futnte\ p,tr.1 el cm1dio Je un penoJo hi~1órico, e~ c.m.:.1
diFícil. La dificultad se .10.:1111í.1 cu,rndo Lt (poc.1 en t.1tcstión rn.1 lcj.111.1
cul1ural y cronológicJmrntt. '.\ueqra hiswri,t prcht~p.ínic.i c,t.í di,t.11m·
en lo cultural, menos qut: en el 1it:111po, .1t\ 11 ctu ndo ,1 menudo l.1

~ot,

�- d.
. b, kce 1 \U Jesu)!lOLiinicnlO, mis t¡uc .1
sintamos a!1orar. Es.1 isca11c1.1 o c_L ·1 :. '
.,
d"fi ·ulnd de 1,11111 1e1011.
.
l
incomprens1on o a 1 1c .
•. 1 . 1 r1 ·1&lt;)11 (k otr.1 ~upeno1, e
. 'd
I l oor .1 in1p ,111 . L
.
.
Oism1m11 a una cu tur. r
. i . i. un ¡1rincipio1. L1 ,·1c¡.1
. .
J ,t s1Jo ,e nUrL0 UCSL e
desconoc1m1enl0 e Pª ·
· .
_ , Je Jc,;cruirl.is". L1 nueva
f
, \' cll 1 m1sm.1 ~e OLupo
.
culmra mvo sus ucnc&lt;:s •
•
. compr-:nsibks, no J,1 para
,
b.,
os:i.s ncro extr,111,1~, tn
, 1
descruyo tam ien , numer .. ' r
-l . "Sea como hiere - segun a
d·bun
o::i.rcLer
L ,1r.1s.
.
1
sus autores a 1os que e · r · d
' f\'Íll1 -1 lo menos, os
. , d 1 b· 1conven rl't110S en que: :,e • •
..
1
opinton e caz a ceca, .
. rernrdar .l los h1¡0s. o,
d.
arre mnemomco par:i
,
jeroglíficos como e un
.
d i • un l J. otr.t gener Kll)n
d
Así 16·111 p.1san o uc:
•
• .
d
hechos de sus pa res.
. ,.
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ro modo de h1~wr1:1 us:i o
que et .u1 e or
avudados Je los onrares
'
e~1tonces"'.
·c.1 ¡ ,¡· t ,-ukiJ de su~ e;iracrcrcs,
· ·
J su con tern o, ·1 ~ 11'"
,
El desconoc1m1enro e
·¡·. . la guerra mi,m .,. Jier.111 !1n :i
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hizo que a inrn ru ,
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numerosos e1emenros
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Los m1s1oneros, s1
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b d l 1 conversión de los in tgen.1s .
uaba1ar la santa o ra e ,
.
¡· ·'o' 11 los códices va
no se
· . ,
p1ena
e,·.rngl' tz.ici '
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Asenc.1da 13. nena ) en
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1
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dice nue " se intcrpretaban
, , : .
He Ic.1z a cec,1 nos
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Jesrruyeron s1srem,rnc..1me1 .
- l l E - "1.,.• seí1.1I ciena de que
.
. 1,eñor h1en c:i .1 sp.111, '
y los llevaba con aprecioª
.,
b ancigu.1 hisroria de los
·
d.1 orcocupac1011 por
•
ex1st11 va muy marca
r
1
. ¡· .
s de San Francisco
,
,
O esca suercc, os te 1g1oso.
. de lenguas ex.nanas, la
Pueblos , nue,os. ·e , con el apren ¿·.1z.1¡e
.
I
000
enrreten1an sus
.. ,
d hábiles imerrogaronos Y ª
. vesugac1on
. . , del pasado
a craves e
.' .
111

descifración de los coJ1ces.
b f . Sobre las cosas de Nueva España
Tal vez la primera de csc.i.sdo _r.ids L0
1el.
denominada -::omúnmen re
.
Fr3.V An res e
mos.
.
,
,. sus rnd10s, ese nea por . ,
b
b . 1 cuales han de ahanzar sus
.
E
b d-1 las 1ses so re :.is
el Libro de Oro . sta o ra , ·. , . O- 1 bra del célebn: filólogo,
. .
1
e~ oosr&lt;.'.nores.
e a o
. 1
op1n1ones os auior r
I . d S· · Tblcelolco al 1gua q ue
. d 1 . '&lt;l den el co eg10 e a.nc1.1000
. .
carcddnco e JClnl ~
bl d -. -¡·
us preferencias por la uenc1a
5
'
u1en !u a e me m.ir
-, ·
L
el p1dre Sa hagun, 9
. .'
d l - s·1nuiences escritores: L,onc.i, as
, • d , ., - hs op1n1ones e o~· o
. 1 1
ecnolog1ca, Cfl\t'.llSe. '
d L .
as con inJependenc1a oe os
, 1 d' , • f orquema a, as .is
d
Casas, den teca Y
,
d z . . Mendiera. Torquenu a.
ocros, y a través de las lineas e onc.1)

e

Aún cu.rndo en h obr,1 se adviene sobre: b aurcnt iLid.1d de bs leve_.,
en dia comrni&lt;l.1s, de toda suerte fueron s:1cad:1s de cód1c&lt;.'.S 1ndíge1u~ 'un
ranco sospechosos para los religioso!&gt;. pero que represt:man sin emb.irgo
las costumbre.&lt;; y las !eres Je los indios.
El ,1rzobispo de S:11HO Domingo y prcsidcnre Je la scgund.1
audiencia l'rl México, D. Scb.1srián Ramírez de h1cnlc:1l, escribe al
monarca, el 3 de noviembn: &lt;lc l 532 una carra con relación a la cedub de
1530 que ordena se averigüe el origen de los esclavos indios para sol rarlos
o mantenerlos en ese esraJo, así coma para aminorar los abusos de Nur"10
de G uim~n•. Esr,i carra conriene imporran rcs daros relarivos .1 los
esclavos, proporcionados ,1 Fuenleal con roda ~eguridaJ par los religiosos
de San Francisco.
En el año de l 535, el licenciado Vasco de Quiroga, jurisL1 de ampli.1
culcura, susrenrada en la tradición del derecho romano, crnonista,
crisriano abierto al soplo de las nuevas ideas matizadas con la cradición
secular, envía al Emperador una Información en Derecho, sobre algunm
provisiones del Real Consejo de Indias". En su infornución, analiza
Quiroga la esclavitud como institució n desde un pun to de visra del
derecho romano. Señala sus elememos y la c:iracceriza con fino sentido,
dem ostrando la inexistencia de escbvos prehisp:ín icos, cal como se habían
concebido por una menral idad europea, y así no dar lugar al
mantenimiento de esa siruación por p:m e de los españoles.
De la misma época, 1536-1 541, procede la Historia de Las Indios de
la Nueva España de fray Toribio de Benaveme, Morolin ía, así como sus
memoriales mas recience/'. De esta obra se expresa con elogio el Sr.
lcazbalceca: "obra encantadora por b sencillez de su narración y que
describe por rodas parres la bondad y la modestia de su venerable autor.
Crece aún más el interés que inspira porque, desnuda de inoportunas
digresiones y moralidades, nos presen ta un cuadro vivo de la época más
interesa nte de nuescra hisroria" (la de la evangeliiaciónt .
Gómara en su Crónic1t General de las I;dias, sobre codo en su parre
1
segunda dedicada a la conquista de México ', recoge las nocicias dadas
por Corrés en sus carcas, así como informaciones personales que le
permiten acertar en sus observaciones. Es la s uya una obra que da
utilísimos da tos. La mención que hJce en su segunda parre, de las fiestas
Y costumbres indígen;is, la hizo con vista a la obra de algunos religiosos;
quien sabe si los mismos empleados por las Casas y urilizan&lt;lo la llamada
Relación de Z umárraga.

711

�11

El Conquistador Anónimo , testigo presencial de la caída de un
pueblo, funda su importancia en el interés qu~ en su ánimo de soldado
despenaron cierras maneras nuevas a su mentalidad. Como un panorama
general, en el que no puede uno derenerse en los detalles, así es su obra.
Para un estudio psicológico de la conquista, esca obra es fundamental. A
nuestro rema proporciona algunos daros.
La ReLac,ón de Andrés de Tapia con maye-res daros que la obra
anterior, pero desgraciadamente trunca, es_ un_ vivo re~rimon'.o de la época
en que Fue escrira. Su autor, hombre principal, ~as 1nrel_igenr~ que el
anterior v más dado al detalle, nos conservó un valioso rcmmorrio de los
14
días del~ conquisca •
Con la obra de Gómara, sobra ,v carece de novedades,
la Crónica de
JI
Nueva bpaña de don Francisco Cervantes de Salazar .
''El príncipe de nuestros cronistas" Berna! Díaz del Castillo, más
curioso, inreligence y capaz que el_ Conquista1"or Anónimo y qu~ Andrés
de Tapia, nos deja en su obra escnra en l 568 daros de reconocido valor
para todos los cernas. Profundo observador, quiere descubrir en cada cosa
extraña para el, su esencia y sentido y a fe que lo logra muc~as veces, a
través de un lenguaje, llano y castizo, base filológica del acrual .
A cravés de la línea de su compañero de latinidad, el P. Olmos, Fray
Bernardino de Sahagún en su Historia de Las cosas de la Nueva J::spaña
logra alcanzar el primer lugar como tratadista de nuemas antigüedadt:~. ~
su cuidado, celo y paciencia debemos el que se haya conser\'ado la nonoa
de los hechos v hombres del pasado. Como Olmos, bebió en l,t más pura
de las fuenres~ )', de los viejos y seiíores principales, recogió todos los
daros indispensables para su obra. Con cbridad seiíala la esclavi_rud y el
cautiverio y nos deja con eso un medio incomparable de conoom1cnco.
Es la suya obra de ncces:iria consulta al que se ocupe_de las cosas ~i:uq~ias
de la Nueva España, v con razón alguien le llamó la Suma de Arnenca ..
Nieto de Nezahualpilli y de una de sus esclavas, Juan Baumra
Pomar, como principal que era de Texcoco, conresró por su Re_lación de
Texcoco, la instrucción inrerrogarorio que por órdenes de Felipe íI se
repartió por rodas las provincias de América, con el Í!n de fo~t;1ar"la
hiscoria de España y sus dominios. Según se desprende ~e b R~l,'1cion, ~l
9 de marzo de 15 72, se :icabó est:i Rcbción de l.i &lt;liscrcpuon della
Representa, sin rener prere1niones históricas, valiosa fuente de
1
información ''.
Diego Muñoz Camargo, el segundo de nm:srros hist?,ria&lt;lores por su
nacimienrn. pues el primero lo es Balras.u Je Ohrcgón . en .,u trunca
712

Historia de T!axcala, proporciona &lt;latm de singular v;1lor. sobre todo en
cua~to se relacionan_ a esa provincia (¡ue sostenía extrañ:.i lucha con los
me~1c&lt;1~0~; por el afán de estos últimos de hacerse de víctimas para los
sacnficios .
. La ~elación de los Se,íores de la Nueva España del Oidor Alonso de
Zoma, sigue a Fray Andrés de Olmos, a Mocolinfa y :i. hancisco de las
Nav.ts, y por tanto es obra bien cimentada como exrracco de las
anrer~?res a lo gue suma el conocimiento y observaciones personales del
autor .
Des~ués de la _obi:a _de Sahagún, la que nos revela mayores daros
;.obre la epoca prchispa_nica, es l.1 del dominico Fray Diego Durán,
en cuya obra -c~mo dice lcazbalccta- acudieron a beber muchos de los
que la sucedieron· ' y guie~ "estaba más conforme a la librería anrigua"\
cal vez parte de esa librena era la obra de Sahagún. Su importancia por
codos conceptos, aún por el último, es capital de nuestro estudio:'.
A Diego Durfo, sigue el P. Tovar, auror del llamado Códice
Ramírez_, ~uien extracró la obra del anterior"'. Por haberse perdido una
obra_ ong111al suya por ~a cual sí sería anterior a Obregón, pues e"
mexicano, hubo de recumr a la obra de Durán, ,1 la cual siguió para hacer
la suya por orden del "virrey D. Martín Enríquez teniendo deseos de
s;ibe_r de _estas antiguallas de esta gente, con certidumbre, m.mdó juntar
las l1brenas. gue ellos tenían de estas cos.1s, y las de México, Tezcuco v
!ul~ se las trajeron, porgue eran los hist0ri,1&lt;lores y sabios en escas cosa¡_
Envióme el Vi:rey esros papeles y libros con d doctor Porrillo, pro\·isor
de este Arzobispado, encarg:índ9-me lo.'&gt; vitsc y ,ivcriguasc, haciendo
alguna relación p;1ra enviar al re\·"· .
_El P. Ac?sra _se sei~·irá de Ía hisrori,l de Tovar p,Ha escribir la panc
relariva a la historia antigua de rn Hisroria Nanmzf v /Y!oral de !t1s Jndl{/s ·.
. La Historitt Edesiásr,'cd lmk1mt de Fr.1:· Je;ónimo de 1\ 1cndiua.
escnra en un lengu,iie perfcuo y con la base t:11 Olmos. ,\1owli11i,1 \· orrm
religiosos, ral \·ez S.1h:1gL'111 y rdcrid,1 a l.i ev.1ngcliz.1ción de bs · ticrr.1 ,
nuevas ~uarda así mismo impurunci.1 pact el es1udio de 1.1 épou antnior
a la venida de los espa11olc!&gt;. Prof'und,rn1cn1e Jocumemad,1, ,l tr;ivó de \ll'I
numerosos capítulos no, de.,cribc Lis costumbres de los pudilos ,1ntit:um
)' la luchad:~ los rnisionnos por rc.1lin1 L1 conc¡ui.,r.1 e,piri1u.d )' \',lrl,l; ,u 1
costumbres .
Del hijo de un princip.il inJio dt Lt \'uc1·.1 E'&gt;p.ui,t. l krn.u1J 0
AJva~ado Tezozomnc. pro\'Íl·nt: L1 Crri 11f(¡/ ,\ft..\·m111t1. Se dice Cuc c,crir,1
en 1)98, pero hay norici,1 de t.¡ue l.1 rnnnLi&lt;í i\ lowlin i.1 . [)l' c,1 ,1 11 1, 1 ,1,1,¡

�como de otras Je .iurores indígenas. dtjl) lc.11h.1kcr.1: "Consum.H.Lt Lt
conquista e inscruidos los 1ndigenas rn 1rneqr.1 cscrirnr.t, ri\',1liz.iron Lon
los misioneros en los rr;1b;ijos históricm, cmprrnJi&lt;:ndo con l.iud.1bk
celo, la t.treJ de comerv:1rnos lo que h.16iJn .1pn.:nJido d&lt;: su'&gt; m.1:·orl'\ .
Más que Je ellos, pues er.rn pcqueí1m ,1 1 momrnro dl· l.1 conqu1\l.1, lo
aprendieron, como los frailes de los \'Íc¡ o, :· princtp,1k\ y de: lm m1s1110,
códices que los religiosos 9u1cne, le,, debieron educar k, J1cron . Sin
embargo de esa idenridad (k fuentes, supieron dar ,l ~ll\ obr.1s un sello
muy peculi:u de factura indígcn.1, Jifícil de rnco11cr,1r en 01ros cscritorc:~.
De ese sentido propio de IJ tradición, nos dice Oro,co y Bnr,i: "ningu1u
rradición me_xicana nos parece m,is genu111a que l.1 conserv:id.1 por
Tewzomoc" '-. Su importancia p.ir.1 IJ esc!Jvnud es gr.111&lt;.:lc:. Se ocup:i con
preferencia de los cautivos que resultab,rn de hs victonos.1s gucrr.1s de
conquista de los mexicanos. Subraya con empeño la !orm.1 Je hacer los
sacrificios y sus prep.uacivos.
Otro descendiente de Reyes. Fernando de Alva Ixdi lxochitl. escribe
numerosas obras. parJ. lo cu,11 se documcnr.1 con los ,111ci:inos v señores de
representación, coteja sus escnros con los códices indígenas v los cerrifiu.
"lxtlilxochid recoge !:is tradiciones cczcocana~, ~uva ~bscuridad v
contradicciones cr~e h:iber disipado; pero se halla ta~ lejos de habcrl~
consegui do. que queda así mismo enredado en las concr:.idicciones"". El
sentido de su obra es el de una petición ' . Sin embargo, :.i él debemos b
conservación de las Leyes de Nezahualcóyod, y ~ezahualpiczintli, que
son la mejor demostración de la exisrenna de un derecho anterior a la
Conquista.
"Rico con los trabajos de los que le precedieron, entró el gran
Herrera, en la espinosa rarea de referir los hechos de sus comparriotas en
el Nuevo Mundo" -dice Icazbalceta-" y en rigor que sí se enriqueció con
los datos ajenos'•·.
De !J Monarquia Indiana de Fray Juan de T orquemada, puede
decirse lo propio de Herrera. Aprovecha las obras de Morolinía v
Mendiera. Una crícic1 severa dice: "recogió los escritos de los misioner;s
1
para tener su obra con recazos de ellas" , "aunque también ruvo la buena
fe de anotar Li fuente de sus noticias'' '~.
Excluidos Fuenleal y Quiroga que pertenecen a otro sistema, el
jurídico, con T orquemada se cierra el ciclo de las obras hechas con un
sentido histórico, aún crarándosc de las Relaciones. Encontramos en clla.s
predominanremenre, l:1 idea religiosa, pero ajustada al hecho que se
narra.

~oturini , _Ycyria y Clavijero, lejos Je .aquellos en el tiempo, siguen
un sistema J1ve_rso y e~tfo alejados aún del espíriru religioso de los
P:Jm:ros. Bocu:m' _rcurnó m,ás fuen:es par~ la hislOria de México que
ningun otro h1sronador, mas sus frutos h1eron reducidos. Lis obras
reco?idas )' que corrieron mala suene, fueron aprove&lt;.hadas por don
Manano Veyua quien nos conservó por copias mucha~ de ellas. En
cuanto a la obra de esce úlumo. formó, en opinión del señor Icazbalce1a.
"la primera Historia Antigua de México, digna de cal nombre" '''.
F~ancisco Jav!er Clavijc:º• escribió la Hisronll Antigua de México que
el :·. C~;vas _c?~s1de~a la _pr~mera gran sinresis de la Historia Antigua de
M~xte~ _- Ut1l1zo la nea 61blioteca de los jesuiras y dispuso de material de
pnmens1mo orden. El señor lcazbalcera da de él una opinión un canto
dura, quizá_ por hacerse partícipe de cierras opi,niones que él combad/,
pero s111 de¡ar por eso de reconocer sus méritos•·.
. C~n la base de Góm_ar.ª,' Bernal, Díaz, Herrera, Pedro Mártir, Salís y
el m~les Rob~rrs~n, escnb10 Prescort su obra. Bien documentada y bajo
un sistema cienriftco, ofrece un buen relato de nuestra historia y es
aprovechable para cienos daros''.
Lord Kingsborough, reunió en sus Antiquities of 1\1.exico publicadas
de 1830 a 1848, gran número de obras casi desconocidas. Su obra fue el
principio de la resurrección de nuesrra historia•·•. José femando Ramíre7 •
r~m_pió el _silencio de nuestros hiscori:.i.dores. Dueño de magnífica
biblioteca dispuso de abundantes materiales para sus investigaciones. A él
se ~~be el conocimiento de muchas obras que se creían ~)erdidas v el
~na!isis de ~;ras. Sus estudios nos proporcionan conocirnie~ros
1nd1spensables .
Jo~quín García lcazbalceta, hizo por la historia de México lo que
Marcelino Menéndez y Pelayo, por la Literatura Española. Hombre de
magnífica preparación, con fuentes de primera mano, su labor fue de
~nor:11e i:11porrancia para los investigadores, ya que con empeño e
i~teligenc1a poco comunes se dedicó .1 dar a la luz obras bases de nuestra
htstona•&lt;&gt;. Produjo así mismo estudios relativos a la época de l:i colonia 110
superados.
A Manuel Orozco y Berra, tocó hacer h síntesis de nuestra historia.
Después de haber "reconocido y extractado innumerables documentos'" y
con un mérndo rigurosamenre científico, rehizo nuestro pasado d~
:11anera_ admira~le. La sobriedad de sus juicios así como su cap:icidad
tntel~c_r'.va le hizo penetrar lo más hondo de los problemas parnos.
Percib,o con talento los fenómenos religiosos, polírico sociales v

-15

�económicos del pueblo mexicano y dio acercadas y justicieras
concl usiones. Difícilmente se podrá superar esta obra de tan insigne
invescigador•~.
Fuera de la categoría de estos eres últimos escrirores, se encuentran
1
los siguiences: Francisco Carbajal, cuya obra t:S de l 86t Bian ~ ,
Lerourneau 1 1, Kohler, con su magnífico escudio sobre El Derecho de los
Aztecas para el que utilizó las mejores fuenres. Su ,Jbra ha servido de guía
para codos los que han tratado algún rema conexo a la organiz.ación social
de aquel pueblo. Con un criterio jurídico moderno, esrudia las
insriruciones indígenas y las somete aun análisis riguroso, como si se
tracara de insriruciones actuales, sin hacer la distinción que salvó a
Quiroga. Su obra, repetimos, ha sido el fundamento de rodos los estudios
jurídico sociales posteriores':._ Herbert Spencer, dorado de un criterio
positivista y a través de la escuela sociológica, hace con la base de
Torquemada y Clavijero un ensayo sobre la organización social de los
,rnciguos mexicanos. A b m1snu tendencia obedecieron Biarr y

Servidumbre y vasallaje
r,i/,

magnífica. bibliograÍíar,,_

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1

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0

Lerourneau' •
Alfredo Chavero invesngo en Lis fuentes principales y realizó
estudios de utilidad para el investigado/'. José Cant1.'1 Corro, presbítero
uciliz.ó las obras de sus ancecesores y dejó un original trabajo sobre la
csclavitud'1 . Mariano Cuevas ha publicado numerosos documentos de
gran valor para nucsrra historia. Con un fino sentido crítico y de
imeligencia aguda y precisa, ha formado sus colecciones"'. Moreno'- y
Cevallos Novelo'b en tesis de Licenciatura, siguen las huellas de Kohler
con un seiuido jurídico sociológico. Toribio Esquive! Obregón, de
tendencias netamerue hispanas, no reconoce validez al derecho anee/' .
No así Lucio Mendiera. y Núñez. que se ocupa de él con profundo
inrerés00 • Wigberco Jiménez Moreno y Salvador A. Mareos, lograron
hacer de la incerpreración dd Códice de Yanhuidán, una obra valiosa por
cuanta al mérodo empleado, los conocimientos utilizados y b seriedad de
su investigaciónb1• José Bravo Ugarre, ha publicado dos volúmenes de su
Historia de México, magnífico compendio por su contenido y si)rema. A
grandes rasgos sintetiz.a los hechos más salientes, p.1ra lo cual uriliz.ó

1íe,itk, romo inm1e11i1h.1 lifi°irr.;1 y

e/ Rr, (Í;,

'JUS,

&amp;,lf IU1l1í11U1SJ' il'/"iQrfa¡

mmx/Japor tis obras.

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Al \'ll/WXJ 11::/.0/0MOC

C-rmimMt:,:u:,m11 C,rp. fil.

Sometidos primero, seiiores des ués lo
.
imperi o. De la pobrez.a del isl
p . ' s mexicanos logran formar un
.
ore Y su¡etos 1 los de A
1
a1ianza con ellos v loor:rn op '1 E r ,
tzcapotza co, traban
, :,
acar os sror¿ados
comarcanos Y los someten a l
··¿ . 6
guerreros vencen a los
.
,
a serv1 um re Su pod
. d
nqueza aumenta Al c.¡u"
.
I
·
er se exuen e y su
·
'- resiste se e avasall d
mejor de sus guerreros com
.
, . a uramenre tomando lo
'b
o caunvos para el sacrificio
1.
d
tri uw }' se le repanen sus t'
~'
.. .
, se e impone uro
.,
ierras. tu propio tiempo
l
bl'
succd JO a los de Arzcaf10tzalco C
,
. . se es o 1ga como
, ovoacrn Y Xoch1md o "
ro dos nosotros una calzada ,. c· . ,
d, d .
e , a poner entre
' 1 amino , ro O e picd
d d
.
razas
en
ancho
Y
dos
estados
d
.
1
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.
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_pesa a, e qu111cc
b
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'
e ª to • n cambio s1 l
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grado para que no venoamos
d' . . ,
'
J su¡cc1on es e
o
en 1smmuc1011 y mei
, · d
pue61o v perdamos nuestra tier .
,
1ospn.:c10 e nuestro
d '
ra Y seamos vasallos d , , .
que e nues¡ra bella gracia a ll
d
e extranos, sera bien
rrarados".
~
e os nos emos, por ser de ellos bien
Las cierras de los sometidos
.
"muv moderada , c~d
. · relp,ima~se ª su vez en un principio
,
,, " " ,1 uno igu:i mcnr · '
d'fi d
'
medida que se iban esmrificand ·¡ . 1 e ' mo ' Kan o el reparto a
.

·

,

o a~ e ases.

Al mismo tiempo que se les avasallab,1 ,
.
. .
de ello, se les imponía un·t ol l. .·, ': como ~onsecuenc1:1. &lt;l1rccca
·
·
) ig,tc1on rnbut·1rn
1
•
mexicanos hubieron de suf · ¡
' ' que os.. mismos
.
nr a asem.irsc c.:n el hoo L· 'b
su¡eta ,1 rcgl.1s formadas de IC . d .
1 . . ti . a m ut:icion c.:sub.1
.
..
. lH.:r o con e tiempo v IL
l
_ I r
. ig:ir en c¡ue se 1.tcí.1.
Asi, mismo iba de '1euerdo con
a 1onn.1 d(' 1J · · ,
¡1
.
esa rnodalid·iJ· .. ,\ 1
.
, mision e e vas.dlJ¡e.
G•ornara seríala
d
· · , os enemigos que 110 1
l .
s1r,o se ren ían dando cu
l
.
.
,
os com );rn.111,
ero,&lt;,, P uma¡es 1e¡uelos de 0 .
1 . • ¡
otras cosas de precio: to . 6
1 '
. , io y p :n,1. piet r,h :,·
m ,1 .111 ,1 o~ qw.: lu.cnn
.
poníanles .1lgunos tribuws· l los
. d e , . esto por J1111go\ :,·
,·
que se e,e11Ji:in 5 1
,
por esciJvos, que lL1ma11 ·11
. : .. 1
•. J os vu1u,rn, íe11dí.rn
e ll'&gt;, _1 tr ,111 &lt;.:.\ mu:, pn.:hcro&lt;,.

�.
. . 1.'.IÓn 111flu1.1 .1,1 nmmo en el goh1emo f111uro dd
I .1 form.1 .d&lt;le n:u:p
·1 srnor
..
L¡ued,1b.1 ~t:óor; ,1 e1.1n
s· ·J1bJn dcp.17.c.:
pueblo somcu o. t se . J
b
Hin t\J1..otl , ,(' k) po111.1 t111
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· . l s, k, C!Hlllll11J .1 {l\lf
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J
somcu os por tut:r: .1 • . e
. .
l
·! l . ·l tnbuw. ,.• ni;n·or
0llh&gt;.,
.
,· 3 y v1oilJr,1 e put:J O' c.;
•
c.1lp1xquc que rccog1er . ::, l
&lt;l. ·1) ll "lo\ nohle, r ,cí10rn
rnehlo enc.trg.iJos L L' su rcuu JL t . . .
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· , d ¡ J, en o~ puc) ().) '-1~·1 ' ''
La succs10n
,
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.
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. . c:r
d. ,,k 1CXILO,
lllJll
..
.
•
911
esrab.1 su¡era .1 J sanc1011 e
.
,
- 1r de México .1llt:g,1do ,1I
d Al
is \'Cces se po111.1 un sent
con su m:rn o. . gun,.. do, memos
,.
r·1mp1n
. O[()t0d) . s.ilvo. que d ~pue 61 o
J
monarc.1 o e reconou . d
T b·1 ,. T excou&gt; con lo) q uc ,e
j" •. ,
. po er t.01110 ,llU • .
.
. ,
fuese, de ~gran
([a(
iuon
)
&lt;l
.
.
j, l s 1111:xicano,. a pn:1r dt: l.l op1n1on
.
pacro un .. ,1l1' •1n1.:i.
· con ¡ne 011111110 Le o
de lxrli1xochid.

Clases sociales

1 .

B•

.
a de cont1u1H.1
\. \,,-1s1l1Ji
· • ·c :tncenorme,m: ~eña!Jdo. ·se

.
c:·1 .
1·smo se man.:ó b1t.:n pronto s111
.a¡o ,e 1s1scem.
1
MexrcJno.
e cenrra 1
consmuyo e mpeno ' .
. . ti icu1 il Y .1ün cu.rndo ~e

sccma s&lt;:mepnrc , , . ' .
.
llegar ,1 consmu1r un s1
.
c1'&lt;lo· no por em se de~truyo
., d · ·
· los pucbl os 'iome
prercnd10 ar in¡erenci.l ª
. . , •. n lo h KÍan desde .\léxico
f de cuenras ~, m ren en l,l '
.
el mrema,.d,que la in , cipes
.
•
,
.
al
poder
del Empc:r,1dor.
vJSJ11 os su¡etos
. La
donde res1 1:rn os pnn
recieron clases jcrarqu1ndas
· .· · d l pueblo se perf'I.
I o Y apa
.
.
orga111zac1on
.
L ·a sido en sus primeros Jnos. .
. e
nmero
-ta1cua 1h,llll
d
admin1srrattv~menre,
las clases al:iciegas se formaron orras e
' después soc1a_lmente . Ju1_1dco J orlos .:m:sanos ~mercaderes.conocidos
d.
·c1ón consrnui as P
·
·
ll l
me 1ana pos1
I
.. ( h ca en plural) .v ¡unto a e .ba a
1
b de ''poc 1recJt1 poc ce
éstos con e nom _re . d •·1
. 1 11·s" hombres de n:nurale2a li re.
•
.i
r:mos e o~ ca pu 1 '
•
d1
c.uegona ue propie
h
Ies,, ,1p..•rceros libres ' criburanos e
,
b
·
"los
mace
u,1
d
En gr,1 o mas JJO,
'
10blc J. quien tributaban as1 como
duei'w del rerreno, gener::1menre un ,
'
J,

g

,

1

a! Escado'· •
•
• • ,
I .
ó!o .rnre el dignatario a quien
No t&lt;:nían 1mpos1c10n esrat:1 , sino s
l '" los conocidos con
bbrab.111 las rierras de servicio as1gn,1das J su ernpl) co ,
¡
'' {semdores de c.1sa rea ·
d ..
el nombre e recca eque_
. L~ .. d., la merrópoli e5taba una clase
d . d &lt;l la ¡crarqu1a y 1ue1a 'Deseen 1en o e
los 111:weques o
.
de los senores
- · que los somen·an·
·.. ,.~ El
·1·bre de servidores
l •
semi,
l f os de la cierrJ a nuevo senor .
rblmaitl que daban ~arre d~ os_.;rlo ocupaba IJ clase &lt;le hon1bres 9~1e
último escalón de la ¡erar9'.11a sodu ' , emilibrt: \' a los que se conocía
hJbía perdido parre de su liberta , s111 ser s
.
-18

con el nombre de escl,1\·os, por utiliJaJ del tt:rmino, no por corrc!,ponJcr
en su esencia. Denrro Je un régimen teocrárn:o mdit,H la cl.hl' sacerdoral
ocupaba los prim&lt;:ros lug;ire~. A g1,111Jl'.s rasgos esr,1 t:r,1 Lt orgJni1..1uon
social de los mexicano~. Ahora bit:n, dentro del grupo numt:roso. l.1 vida
no se .1jusrab.1 a los cánonl's preusos, sino (llle sufríJ rcbpm1encos. Los
calpullis no daban ab,mo parJ proporcionar cierras a coJos los que rcnÍJn
a ellas dcrecho. La población 1..reci.t. LJs cierras conquisradas reparriJnse
enrre los señores y guerreros principJles, quienes las daban en usufrut.ro a
sus antiguos poseedores. L1 pobbción urbana no p,1rticipaba, sino acaso.
de regalos de poca cuanría. Así. la c11egoría de macehuales crc:cía y como
base del pueblo, servía de sosr1:n a las clases elev.1das.
Tal siruacrón la pudieron bien pronto observar los primeros
cspai1oles gue se prcourp.uon de los problemas Je los indios. Don
Sebasrifo R.1mírcz. de Fucnb! en carra dirigida al I:-.mper:tdor en 3 de
noviem bre de 1532 señala la hondJ diferenciaoón gue cs:t cl.1se sufrfa:
"los gue son pecheros, así c:n conrribuciones pcrson:1les corno reales, se
llaman macehu.des, y éscos eran y son ran súbdicos, gut: aunquc los
macaran no hablaban, y a los que de esros el señor deLÍJ que era csd,1vo
aquel lo era'"''. Vasco de Quíroga subraya esa diferencia al reforirse .11
problema de la esclavirud prehispánica que trataba de evitar sugiriendo se
cnmendJra la cédula de 1528 que perrniría l.1 csclavirud y el herrar a lo~
indios, que se modificó el mismo aí10, así como la Cédub de 1530 en
que se encargab.1 a las auroridadcs abrieran un:1 inves11gación sobre los
abusos exisrenrt:s rocanres al rcscare de los indios, averiguación gue dio
lugar al ju rado mixto a. gue st: refiere Quiroga en su lnforn111cion en
Derecho Jel afio de 1535 ". Dice el licenciado que b cé&lt;lul.1 que permite
b escLwirud: "quita l.1 vida con las liberrades, íl -iqucscos pobrecillos
maceguales que son casi roda l.1 genri: comün de guien estos se:: sin,en,
que son los que a título de esclavos, sin 'icrlo m.ís que yo como delante se
dirá, ahora por la nueva provisión han de ser herrados y vendidos y
comprados sin ninguna piedad ... '
Gómara los compadece: "servíanse de ellos como de beHias en l.1s
cargas, cJminos y edificios''; com,ibanles muchas veces los hijos p.trJ
sacrificios y banq ueres, que era lo tirano y cruel. .. "pechab.u1, &lt;le rres que
cogían uno, y alÍn les t,lsaban l.1 comid,1 ·: y Jgrega: "no usaban vesrir
buena m.rnta ni mirar ,1 su señor... ", si no pag,1ban l.1 renca y criburo que
debían, quedaban por esclJvos hasca pagar; y en fin , los sacrificaban
cuando no se podían redimir" , y &lt;..on un;1 explicación de índole
económica que se adelanra a su nempo nos dm:: "Las reptíblicas no

�.
podían librarse de b servidumbre.,
por c~:1,sa, de la -sal r
por maner.,1 qui•.. viví-in
• muy· traba¡ados ...

O(

ras mercaderías;

El derecho
',
Al lado de normas
.
, n derecho que 1ie regia.
El pueblo mexicano r~nia u ,
. d car.ír rer ¡1ositivo como Lis
¿· ias pose1a orras e
'. . .,
puramen te consueru inar '
· ídicas ouía 1nsp1rac1on
•
l
s
leyes
Tezcucanas,
norm.
1
s
¡ur
.
o
que representan a

Para los azrecas.
d
b , duras su legislación era
eblo &lt;.: cosrum n.: 5
'
. .•
d
Bror:ida e un pu~
h ,
. niegan roda orga111zac1on
.
·
.
Autores
que
¡
excesivamente n gurosa . . , .
. . defienden celosamente ca
, .
l
blos preh1span1cos, ono~
H. .
J.und1c1 a os pue
1·¿ d-,. las Casas en su mona
ando b rea 1 a · - ·
l
1
adelanto cu tura · exagcr
.· . del sistema:
,
d
.dea escueta pero precisa
¡
Apologética nos a llna 1
.
.
// einosy le"es por lm cunes se
" H b 'a pues, puces en i1que os r
.t. .
l ,,
a t'
re zíblirn( e11 el csrndo po!tt1w y rempom ...
conservaban nque!fi1s 'P d
·, d ¡ . , en el seiíorio mexic,1110 era
De los jueces el rnpremo, esprw e IC)' b. por el oficio era
·¿
l
O ·uez ma¡·or, CU)'O nom ,e
el prest eme T J'a caruo · )' opcw
,h : d proveer rn las cosas de n
e
l 1
Cihu.acoat .. · cm
e.. d d I
,
,a di' fas causas que se
··
In hnoen n e reJ, 0 )
. •
gobernaoon Y en
L .
&lt;
eran solas las crimmosns,
devolvían a él por rtpe rmon, y e.trts . . .
"
.
i'les
no
se
flllelaba
de
111
JI/St1c1a
mayor
.
I
porque de as cw •
r

ª'

.
, del residenre superior. que era justicia
Había orro ¡uez &lt;lespluesf~ . .p ·r1 e cecad v su oficio era conocer
a ª
'•
-d
b de aque o 1c1O. era
l
maror; e no m re . .1 . v cri. mina
1 .
, or asesores v acompana os
es, tenia
P ,
.
de rodas las causas civi e~ .
b
A I . acad el ctul era como
d I s cu:-iles llama an co n,u1.
, .
~
d
otros os, uno e o
:f l I l
que quiere decir regidor. Estos eres
·¡
al otro av or ac,
L
1
,
alguac1 mayor, Y
. •
¡¡ oí:1.11 v libraoan J5 c:-iusas,
.
'. e ¡uncamente con e os . .
1
1
re nían sus ren1enres, ·F-1
.
'I ·1 T l.i.c:rn:car, que a
. . , de bs sencencias, so o e
pero en la pronunc1ac1on
,
I· ba par-i ·rnte el Cilrnacoarl.
. . .
b raba De este se ape •1
' '
,
b
JUStlCta mayor se nom
.d A d. .. El audiencia rema por nom re
"H b,111 asm e u ieniut.
d .

iban a orros dos jueces mayores, que llaman recuirlato, y que siempre
solían ser parienres del señor, y estaban con él, y llevan ración Je su
despensa y plato. Consultan con los señores cada mes una vez rodos lo.s
negocios, y en cada ochenta días vienen los jueces de la provincia a
comunicar con los de la ciudJ.d y con el rey o señor las cosas arduas y
cosas corrientes, para que proveyese y mandase lo que más convenía"-8•
Esto en c~ anto al centro. Las provincias tenían un sistema judicial
organizado 1.
Para iniciar el juicio se utilizaban los alguaciles8º. El juicio era
generalmente oral, y las pruebas orales y escritas, así corno en muchas
ocasiones los fa llos. El sistema probarorio perm ite aventurar es¡;¡
afir mación. Presencábanse resrigos de los que dice Las Casas: "pocas veces
se hallaban falsos, porque no osaban decir orra cosa sino la verdad: lo
uno, por temor de la cierra, por la cual juraban como por cosa divina, y la
forma del juramento era poner el dedo en la cierra y luego allegado a la
lengua, como sí d ijeran: por la d iosa tierra, o divina cierra que nos
sustenta y mantiene, que diré verdad; lo otro, por miedo de los jueces, los
cuales eran muy solícitos y sutiles en interrogarlos, y cuando alguno
hallaban fa lso, rerriblemenre lo castigaban"' 1• Para las pruebas: "había
pin tores, ,como escribanos que anotaban los puntos y términos del
lirigio ....,~.
El noti ttcador de la justicia o "el que la manifestaba era f ecpoiod el
pregonero, cuyo oficio era de gran honra y :iuroridad porque decían al
pueblo la volunrad del re/J; y el ejecutor, era el Coahunac, que era el
alguacil mayor, por sus propias nunos""'1•
En cu:ll1ro al tema que nos ocupa, tenemos que Sahagt'1n nos habla
de que en las casas reales o en los p.ilacios de los señores había salas en
que se administraba jusricí:i siendo Ll primerJ de ella, en la 9t1e residía el
Rey, los cónsules u oidores ~• los noble~, quienes .icom1mbran lihcrtar J
los esclavos hechos sin justicia" .

. T.r1tzo11t1
z
·¡·ISt/'1, ) , así podemos. enr
. ¡ sentenoa,
L
Tlatzontecoyan, a , ;r
l { i ar donde se pronunoan as

Existía para ejecutar Li ¡usricia un sist&lt;:ma carcelario org.rnizJdo.
Cortés, Berna! Díaz, S:1liagü11, 110s mcncion:in un ripo de drcelcs
destinadas :i los cautivos de guerra en lJ cu.d les cc:bab,1n ra1 a sacri ric1rlos
posrenormence.

e
.·) r,&lt;:s·
h l I· &lt;le lm jueces v sus ,unrn
. . "I .os jueces
Gómara a su vez nos ,1) .'1 .
61 :l'ienen renr.1s \º lug.ires que
eran doce, codos l:o m_b~es dancuno'&gt; y i;~~ c:st;s,1s scnc,1J.1s. L{s archcioncs
. del~" ¡usuCla: ere1m1nan , ,
son propios

Las Casas se refiere a elb~:
tcn 1,111 dr..:t:k·s aspcm rn-1s.
señaladamente, donde rnerí.i.n lm de crimen _r lo,, presos en gucrr,1.
Esraban en una casa oscura o Je mu_r poc1 d.lfidaJ, y rn cll.1 l1.1cí.rn un,1
jaula o jaulas, y .1 la pt1crra de l.1 c1s.1, que cr.1 pn-iuc:ii.t tomo pucn,1 de
palomar cerraJ,1 por de fuer:.i con r.1hl.1~ y .mi111.1d.1i, gr.111dt, pic:dr.1, ,I' ,dlí

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la especie de bs pnmrnc, que ~:; lL • • •
Qu;ihucalco. que vcni.1 Je cepo ·
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Esclavitud. Su concept0.
.
. 1 robknu. Fl nuern v.1~.ill.1je quiso s;1hl'r_ del
La conqu1sr.1 plan reo e, P
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kk euro¡Ko ,t: prl'rcndió meda el
.rnriguo para ,1provech.ulo, ) con l mo
siste ma indígena.
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. L •ol l ,do, 110 Li\ c.iui,inon nm.u.
·
¡ s &lt;lt!ercnc1as.
os ., L •
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Pronco surgieron .1. . .
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Los rcl1g1osos reo ogos y
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diversidad de sistemas.
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alquilan y ve n en so arner t: .
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Explica ensegut a a sm1.1c ,
. 1 ·idl del .1lnuihdo, que en
,
·¡ d b . in perpcr•no11 po1 .1 \ . •
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derecho se llama locatio opelmrulm 1111t'~l t~\1&lt;'enuos que.: son, salvo
de wm 1res 101c:~
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d. ·
roJ.1s bs con tnones
l , ro de obras v serviuos que
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11

honr,1dos"~·.
l .
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ca¿..1 esclavo pod1a rener
una expltcac1on e e caracc
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·, l d ,1 CU'.11 mue as \t:CCS . e
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mu¡er y pegup, t:
t . . b 1ucho v los manccnian los amos .
rescataban, como ellos no rra Jaj,1 an n 1
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de eschv0 no llevaba
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sefnla que e caracrer
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Va más al á uiroga Y
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.
prospenda • stn ven ~rse .
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Se ha pensado, stn su¡ctar ..1 tnsmuuod 1·
lo que de él riene de
.
1
e¡a ·1 un mo e o por
l
el de Quiroga. quien o asem . 'd
h. . . ·a dentro de un mode o
común en incorporar 1a eselav1 r l 1 pre 1spa111c

rom.1110. 1 El Oidor ~e ,1dcl,111u
iguald.1d •

.1

t,11 aft, 111.1uó11 ,. 111t·g.1 l',.1 ~upue~r.1

En CL1.111ro .11 car.ícru de l.1 ÍnstitttLi611, l'or9m:11uJ.1 .d,, m.1 que "l.1
servidumbre de t:Stos no na r,111 pl'nos.1, como l.1 de: lm 111t1rc11m r negro,
entre los cspafíoles"••;_ l.:,11 u1.11nu .1] númno, SL·gtín Zo;·ll.1 ~ na
abunJ,rnre'''' El esclavo en esas condicione) rení.1 ..1 m.i~ de lm dned10,
apuntados, otros, a s.1ber: "Su posl'cdor o Juc110 no rrnía sobre él
derecho de muerre'' . Para poder serlo rcní.1 que sujcc.trse a ll'yes espt:cr.ile~
sobre la marcri:i. En igu.1! forma no podí.1 ser vendido sin ~ll
consenrimicnro y de acuerdo con L1s disposicionc5 leg;1les ". Tenía JSÍ
mismo el duelÍo, un derecho semejante al de persecución sobre el
esclavo,., guíen lo podía don.ir a Sll~ herederos ''"' sin c¡ue por eso pudiera
ser compar:iJ o con una cosa".
Dadas las cosrumbres de los pueblos primitivos, ocurría algunas
veces que los esclavos seguí:111 .1 sus amos a su mucnc ' . Nadie nacía
esclavo: "ningún hijo de esclavo ni esclava que c:5 mucho rn,ís. quedaba
esclavo", nos dice Gómar:1 ..,:_El parco de escbvos era. libre y lo roma el
p:1dre, esr,i escrito en el Libro de Oro'"'. Resumiendo: la esclavirud
prehispánica, no puede ajustarse al modelo europeo, diverge por
completo de él. No se le consideraba al esclavo como una cosa ni privado
de codo género de derechos aún el de vivir, sino que tenía un mínimo
que se le resperaba, el cual perdía por determinadas causas: mala
conducra, deliras, ere. Era un.i caccgorfa m,ís b:1ja denrro de las diversas
clases sociales, nacida no de un hecho pur:i.menre social, sino también
jurídico. Podía muchas veces esrar en mejor condición que un macchual;
pero siempre tenía disminuida su libertad. La situación que le asigna
Qu iroga, llena perfectamente los elementos que en la realidad cenia.
Causas de esclavitud
Acordes en el sentido de las causas que produdan la mengua de la
libertad (esclavitud) están los traradiscas. los antiguos serialan Lis diversas
maneras de caer en ella sin agruparbs, lo que sí han realizado los
modernos desde Clavijero 'r,4. con el fin Je facilirJr su estudio, y desde un
punro de vista del derecho acrual.
Así se dice que tres en rérminos generales eran las f'uenres de Li
esclavirucl: la guerra, la ley y la venta propiJ. Sin embargo, cabe diferir un
poco de esa opinión, ya que la mayor parre de los tesrimonios nos señala
que los prisioneros de guerra o caunvos eran disrinros de los esclavos,

�puesto que se les desrinaba al sacrificio. Tc1.020moc nos habb de caucivos
nrilizados en servicios, y de esclavos del Rey hechos en la guemi y dados
en présramo :.1 los nobles, pero en ese c:.1rn tal vez se trace de vasallos.
Bajo esas bases, anafrz.aremos rodas ,. cada una de las causas de
escl.1Virud.

En primer lugar, la ley.
Li ley fija obligaciones, concede derechos, tipifica delicos, e impone
pe11.1s. No se concibe sino por sus últimas funciones que se pudier.1 caer
en csclJvirnd. Don Vasco de Quiroga niega la esclavirud como sanción a
un delico
explica su :ifirmación: "porque vemos que rc:cicncn su
liben.id y famili:i y casa y lug,u e hijos y mujer v haciend:i y ajuar sin
perder cm,1 alguna de ello, y que es m.í.s en ellos uru manera de alquiler o
n:nca Je obr,1s 111 perpctu11111, que· 110 sen·idumbre que quite liben:i&lt;l .. "'·'''
Su op111ión se comprende si se enriende su posición Je jurisra criado en b
tradición romana del derecho de la cu.1l extrae, bajo un Jn,íli~is Je! nuevo
sistema, la forma en que ha de encuadrar la instirnción a que se refiere, A
pes:ir Je que admite la existencia de un derecho mere los indígenas, no
acepta su violación como fuente de e)clavirud la rnal observó y
1

''

:'

caracterizó correccamcnce.
Contrariamente a su opinión cenemos resrimonios que n:veLrn que el
deliro sí originaba la mengua de la libertad en forma de presución de
servicios forzosa. El Conquisrador Anónimo lo asevera en tal forma , así
como Oud1/'' y TorquemadJ . Así se present.rn los casos de usurp::ición
11
castigado con escLivitud pa1,1 los descrndie1w:s ,,1sí como J los hijm
Je!
111
rebelde, a los que se aumcntaha el c:tstigo imponiéndoles collera • Li
traición era punida dur,1meqtc, Layt:ndo en e~cbvitud h.1.~t.1 h Cll,Hta
1
generación, :1sí como el ocultador dl'l delito. t.l culp:iblc er.t dec:ipirado ' ·.
Fuera de esca clase de dclico~ de ordtn político, tenemos otras causas
de cipo adminiscrarivo: la falca de pago dtl rrihuto, no considerado como
obligación ciudadana sino como imposición forud.1 rcsulranre del
vasallaje impuesto por grado o por fuerza y no cxirn1ble. Quiroga1
1
menciona esa crnsa 11 ' que.: acepr.1n, Zoric:1 ' y lorq11trn,1d.1 'y Cl.1vijcni"
y que rccúa gcncralmc.:ntc.: c.:n l.i, clase.:~ m;Ís luj;l\. t\1ucltm de sus
rnternbros eran dadm en t'icl.1vitud por su_., c,1Lit1uc.&lt;, .

Lesione:. y homicidio
Denrro, :va de una caccgona
, específica Je (H·
con la esdav1rud al que c1u\ i. 1 •
e irns. tl'nen10s castigado
,, .
,10,1 cs1oncs a orra 1 . . 1 "
• ~puni,be con la muerte. salv
j'
F e1s011,1 . 1:1 hom1c1dio
0 y_ue mee 1ara p·rd,
. ·
•
d I
occiso, pJra q uicnes d ·b,1 1 . b .
e
on e os deudos dd
&lt;.: •
rra J¡ar con
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envenerudor le ·1horc16
1 h,
c1r,1crer e esclavo, I" Al
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-1
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i., .
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.
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. , '
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' 1 , on irrna con la s1guienre
l
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' .i morrJ e c:ws·1
· d1
ese avo e ueiio Je la mujer e'iclava '·' . '
, 11lt: e parro, quedaba

°

Estupro
Dice hay Andrés de Olm . " . 1
edad para hombre, :1lguno I os. !lt a guna c.:sdava pegucñ.1 que no es de
,. J
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' ·1 tom,i, es cscbvo el
, , , ¡,
muere,
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I· .
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,, • ,1 curi e p
l'bgtit sc.: te 10 con ella , ·sr·
sobre e,¡-1 e 1 . ~ ¡·e
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., , llS,lll!lere1•c
¡ .., ¡ .
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causJme de cscl.ivirud '.
. onm cr.. J ~imple relación como

. Sin embiro-o
, º r1os p.1rtc&lt;..' mas corrccra. l·.1 pr.-imcra
Ohispo, va &lt;1ue L1 purJ ·I _. ,
.
,
n: ac1on scnnl co
.l
les1vac; para la cscl.1v.1 no d ·b. ª . . ' . , ns~nric :i y
•
&lt;.: ia tentr sancron n111g11na.

lorma v no la del
.
.
sin consecuencias

Venta de infantes

- En el Libro de Uro, lcemo,: ",j .ilou110~ \' . . .. ,
.
.
esclavo, y déspués se s:1he to l I
t&gt;
rnd1c1Ln ,dgun n1110 pur
· lo
t O\ º-'' que en éll 1 •
y de e ll os d,111 uno ~ti &lt;lut·
.
, 1 , cment¡-ieron, son esclavo!&gt;
-d d
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u1mpro " m ot. . 1
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ma re e gu1rn eu el niñ&lt;i l , , . ¡· .
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t lit: \t:lll IL'fOll v .¡
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l . ,H I .
¡ 1 p1l"t·1-.• t1 qw.
de eso l.1 nmad de lm l)1·t·11 t:,, . te
J l o c,cu
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Si lo robado erJ Je poco , ' J 1 l l~s '¡1ariemcs p.1r.1 evitar a
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.· · con a\'U • 'e
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. '" . L.1 reinc1denc1a
cm o'J·.1 J como comprnsJC10n,
l.
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. en e
rnengu.1 de b libenad, o )tt'n rts l:, . unc&lt;li.u.1, por ahorc1m1enco, o
11
·go. del
robo~ se c.1srig,1l).1 con l,1 muerte,. e.·)llll',_ Kohlcr ,1firm.1 que el c.1sr1._
.
1
l
11no il s.1cr111c10 .
l
I
an (l &lt;TUO
bien dernn,rnt o ,1 r.
,
. . •s ·on L1 mucnc, cr.1 e e ' . º
lltl con Li e~d.1Yitud, y en e.isas g1.1\c. c.. J s de la Crónica ,\fex1ci111a.
ro
- 1 .l
s &lt;.:,1sos rom.100
.
b.
derecho azccca, y ,en.1 .1 ,1 gun~- v , , ....:ro t,unbién nos dice que a¡o
dt ciempos dd ¡rnmer y tercu R~. ·crp ,, el solo robo de un fruco
,
~ kxico m:.b ri:-,or •
·
~ loccernrna 11a l-,1,1 e'.1 i ': ,
~
mociYab.1 d Js,1ere,1m1enco .

Sc.1 ._·01110 (11,·1l', .11111 u1.111,ln ,icmprc litt· u11.1 kgi,Lh.i&lt;'&gt;n )' cosrumb1l·
riguros.1.
el rol1,1 t·1.1 (u,·ncmL'fltl ,.1,1 ig.1du:
¡11111u,ck Lun l.1 t·,d,l\·irud ,¡
'
'
no er.1 Ci.lt1,idcr.1hlc. _1· ,¡ l.1 pn,nn.1 t(1b.1Ll.1 110 ,¡11c1 i.1 ,d L1d1011. podi,1
vrndc1fo .1 orr.1 p.1u t]llt' L'011 el prt'l..Ío 1cuh1do. ,e rt·hicicr.1 l.1 pt:rd1d.1 '.
E n l.i Rcl.1--iti11 de .\lrndo1.1, ~t' t'lllllL'tllr.1n llt.1, lúpc,ro ;1 inJultm
concedido,; .1 los l.1dro11n por uno, dm ~ h.t\r.1 tic, u,os. ¡1(.'ro c..a.stigado,

inexorahkmcnrc .d

lll.ll'ln '.

Abuso de confianza
"H.tcí.111 cscl.ivo ,1l tjlll' venJi;r alguna cierra :1jrn.1 o que ruvic~c
deposir.1&lt;.L1. ,;in liccnci.i1'. ~i d bien cr,1 muchlc ~- lubia sido d.ido en
prés t.imo, depósito o .ilquiler y no ~e volvi:1 o pJgaba, l.1 misma pena era
aplic1da"''•'. El fr,1uJc c 1srig.íb.1sc con idénric:i SJnción.

Esclavitud por deudas
La c~cl.wirnd por deud,1~. ''no er.1 consecuenci;i directa de b deuda,
pero si h,1bía b posibilidad de d.u p,1go y sarisfacción .11 acreedor por
medio de ella"'-•. El deudor er:i rncan::cl.iJo en d l'cilpiloyan o prisión Je
deudores hasta pagar su adeudo con rcsc.He. o llegar ,11 pacco dt
esclavirul '", o bien cnrrcg.1r un subsriruro reledndolo de tiempo en
tiempo, que gener:dmenre era un miembro de l.i familia. El pacto er,1
1 1
fomul y Jcbí,111 pn:1cnci,1rlo cu:mo tcmgo~ ' . Esr,1 cl.1se Je escL1vitud
esr.1ba sujec:i a dos modalidades: o bien a la m.111cra común, es decir
rr:1sbdarse el deudor esclavizado a e.isa Je su acreedor para ~crvirle, o bien
podía quedar en su casa y tr.1bajar tínicamenre par,1 su sefior '~.
"Cu.rndo uno morfo por deudas. romaba el acreedor, si no había
hacienda, al hijo o a la mujer por esclavo" '", pero esa esclavilud, explica
Kohler no lo era por consecuencia de la escLn·irud dc su p,1dre, sino por
su compromiso personaf'. Esca espl.'cie de !iuiza Je familia se prohibió
en l 505 por Nezahualpilli, rey Je Tcxcoco, .1 quien imiró el gobierno de
México '~;.
Esclavitud de los jugadores
"Cuando jugaban a la pclot., y perdían \' no renían de C]lk' pagar, los
ronuban y se servían de ellos cod,1 su vida los que ganab.m; .r si eran los
que le ganaban dos o más y no les pJg;iba, le lb·ab.111 ,1] templo o cu,~· le

�,
. "''"., ), en el Libro de Oro leemos:
• í'.
b d ¡
del idolo
que teman
,
sacrlllca an e anre
. h,
d' lo que su padre cenia o
"el hijo del principal 9L'.e era ta ~r y vee~lo1:ecrecame11te ahogado, y si
ce de cierra mona por
.
d, ¡
ven ia a guna suer l ,,w ~1ás no sólo se apostaban ellos, sino como
era macch ual era ese avo . ,
"~
,
b. , paseaban esclavos ·
¡
dice Sahagun tam len ª
.
. da ·osrnmbre. Gómara
a
l .
era una invetera i_
•
Como se. ve,
¡~;Jo ·ue an el pacalozdi (parolli, especie de
comenta yis•, .dice: Cua ro uenen
. J g y aun
, m ucl1as veces sus personas para
parchasse) Juegan cuan
h,
1 h mbres ba¡·os &lt;.o_ Los así jugados,
1
E I hacen los ca ures Y os O
nl 6 1
ese avos. Sto o. h
, ano
- de cuando hicieron la venta. .
ser pasad o un
"no iban a servir asra . ,
,
d'
ar a servir durante Cierto
Ourán señala una modalidad mas: qdue po 11a p~slo en el plazo señalado,
. ba y e no 1ace1
.
·
o en canrn se rescua
h"os dice
nemp
'
'd·
l
'':
El
tahúr
podía
apostar
a
sus
IJ
'
quedaba a pcrperu1 a ·
,
Ouran

Esclavitud como medio correctivo

La esclavitud como medio de corrección era usada con frecuencia
entre los mexicanos. El padre de un hijo "incorregible, desobediente,
desvergonzado, disoluro y que_ le aprovechaban consejos y
1 1
amonestaciones", como dice Durán , previo permiso de las auroridades
judiciales, podía venderlo
en el mercado sin que pzlra tal existiera derecho
1
alguno de rescate ·~. La pena se agravaba si el hijo despilfarraba la fortuna
de su padre. Si era principal, se le ahorcaba, si plebeyo, esclavizábasele 1- ••

~

Diremos algo sobre cierras modalidades.
Para poder vender a un esclavo, era preci_,¡o ponerle collera, argolla o
cuauhcozcarl,
y "no se le echaba sin tener causa y licencia de la
1 4
jusricia" - • Este género de esclavos como dice Gómara y con él
Torquemada, estaban destinados a la venra y algunas veces al sacrificio 1' '.
El colocarles el collar era señal de su indocilidad averiguada por tesrigos,
lo que hacía perder al esclavo el derecho de dar su consenrimienro para su
venca .

l{i \

Venta por sí propio

,
.
de subdividirse en dos clases: la venta
a) La venra por s1 propio plue d con menoua de la libertad, y la
. .
f erza a la vo unta
b
.
por m1sena que u
'
, .
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~2x

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An res de terminar con las diversas causas de esdavirud, cabe
mencionar aquellos casos de donación de esclavos duranrc la conquista y
que nos señalan Cortés'·-, Bernal Díaz 1• 8, Gómara 1 ··,, Torquemada"".
Quiroga combare la idea de que sean esclavos y dice: "esros r:iles venían
avisados, persuadidos, atemorizados y mandados por sus caciques o
principales, que aunque fuesen libres dijesen que eran esclavos ... "" 1•

Notas Bibliográficas
1
En El Orr¡:en de los .\fex1ca11n1· la primera de las relacione~ contl'nida en d Lihro
de Oro, en J. GARCÍA ICJ\713AI.CLTA. \'una Colec,•11j11 Je Durn111emo.1 para /u

Historia de ,\,,/éx1rn México. /8lJI . l 11-283, l'emos que lo., misioncrns ,l'
lamentaban de la falta de fuente,,~ del dcsconoc1n11t'r1to de ,u contenido: · c~crnorc.,
o letrados o cómo les diremos que c:ntrl'ndcn bien esto.. son rnuchos lo~ nub.: orros
no o:,,an mostrarse. o los I ibro:,,.. qucm.1dos, que como les hemos dc~tnrido :
quemado así ornamento~ del demonio o wdn lo que es cercmon1ático o ,osrl'l'll0,o
quemamos, y ... cada dia les amenazamos si no lo dcscubrc:n. ahora quc ll'\ ped1111,h
libros, si algunos tienen cxcúsansc con decir yuc) a son quemado~ que pur;i t¡th: lo~
querernos, o que les preguntamos con intento de rcprt!ndcrlo~. los libro, h.-i) cntrl'
729

�ellos que no son reprobados. así como lo~ de la cuenta de los años. meses ) dia~. )
los de los anales, aunque siempre hay alguna cosilla sospechosa. 01ros s, ha1
reprobados que son los de idolatrías. el de sueMs. y uno de una manera de
buenaventura que tira a astro logia. pero mu:,; falsa} oscura de entender.. ··
En la época más tardía. ··]xtlilxochitl. se lamenta de la falta de conocimiemo de
las personas y de los hechos aún entre los ancianos de la Nueva España: sólo en dos
hallo entera relación ) conocimiento de las pinturas ) caracteres. ) que dan
verdadero sentido a los cantos" En la dedicatoria de la H1stvria Ch1ch1meca Cit. J
GARCÍA ICAZBALCET A, La
destrucción de antigüedades mexicanas Obras de. l I-91. Biblioteca de Autores
Mexicanos. V. Agueros. Edit. 1896. l::sta obra corresponde al capítulo XXII de la
obra del mismo autor Don Fray Juun de Z11márraxa. prtmer vh1spv y ar:vh1spo de
México. 11st11dio biográfico y b1bliogr11/ico. México.! 881 .
: B. de.SAHAGÚN. J!tsroria General de las Cosas de la ,Vue\'U Espaiia 3 v.
México. Ed. de Carlos Maria de Bustamante. 1881 . Lib. X Cap. 29. Relata Sahagún
que en tiempo del cuarto rey de México lzcoatl. se quemaron las pinturas. "los
señores y principales que había entonces acordaron )' mandaron que se quemasen
todas porque no viniesen en manos del vulgo ) fuesen menospreciadas... Cita
lCAZBALCET A. La destrucción 15. La edición citada de Sahagún es la que utiliza
KOHLER. para su obra. Hay una edición moderna utilizada por nosotros. en 5 v.
con una introducción de W. JIMÉNEL MORENO. México, D. F. Edi1. Pedro
Robredo. 1938.
1
J. GARCÍA lCAZBALCETA. Hisroriudores de Méxrco Diccionario de Historia y
Geograjia. México. 1854. IV. Aparece como selección en la Ohra Opúsculos y
B1ograjias. Prólogo y selección de JIMÉNEZ RUEDA. México. Edic. de la
Universidad Nacional Autónoma. 1942. Bibl. Del Estudiante Uni~ersitario 38. 2-3
de donde lo tomamos.
4 Loe. Cit. Agrega: --¿Qué habríamos hecho con aquel montón de figuras si los
mismos misioneros no hubieran cuidado de conservamos la corta inteligencia de
ellos que nos queda, y de damos su explicación según la oyeron de los indígenas
expertos, e interpretarlos? ¿Ganaríamos acaso con el cambio si. por cuidar de la
conservación de las pinturas. no se hubiese perdido una sola. pero tampoco que
quedase una línea de sus escritosr
1 Íbidem, 5. En un tono lleno de admiración y entusiasmo por obra tan grande y al
mismo t:tmpo de reproche para los que se hicieron eco de las opiniones de
lxtlilxochitl, en La destrucción ... 100 dice· ··venidos a la predicación, por ningún
motivo estaban obligados a echarse encima nueva carga. ocupando sus escasísimas
horas de descanso en investigar y escribir la historia antigua de estos pueblos. A
ellos que aprendieron la lengua, que estudiaron las pinturas mismas de cuya
destrucción son acusados. que recogieron las tradiciones mas auténticas. que
reunieron todo en laborioso trabajo. somos deudores de lo que sabemos acerca de los
tiempos pasados. Sus inmediatos sucesores 1 colaboradores continuaron la obra:
pero los que llegaron mucho después. como Torquemada. ya no cargaron sobre sí las
indecibles fatigas del apostolado, y al paso que sabían aprovechar. por no decir
plagiar los escritos de sus predecesores. no creían injusto dar crédito a indios

730

em_busteros ~ara culpar de !gnorancia o de celo extraviado a los insignes varones a
quienes deb1an la luz recogida en sus propios escritos: débil retleJ·o opacado p
·1
ñ d.d
·
.
or 1111
a ~ 1 ur~s 1mper11ncn1es de aquella claridad que brilla en la sencillez de ¡05
primeros .
6
La destrucción. 96.
7
_Sobre el L1hro de Oro nos dice lcazbalceta, La de.11rucc1ón. J..J: .. Es un códice del
siglo ~VI que poseo, y que suele citarse con el titulo de Libro de Oro. puesto
poste:1ormente e~ su portada. ha~ una relación escrita al parecer por los religiosos
franc1sca_~os,_hac,a los años de_1_530 a 3..J_. Por desgracia el copiante era un torpe qut:
corromp10 barbara mente su ongmal } deJó muchas palabras en blanco al principio...
Y en _la N.C.D.H.M. 111- XXXIX. tomo que contiene las relaciones antiouas
conterndas al final del libro dice: .. las scb piezas que forman ta tercera y última ;arte
de esre volumen, se han sacado de un codice antiguo que existe en mi poder.
conocido con el nombre de libro de Oro y Tesoro Indico que le impuso uno de sus
poseedores: es el mismo que contiene lo~ memoriales inéditos de Fra, r ·b· d,
M ¡- · T d
. on 10 e
oto lfla. o os estos documentos. excepto uno. son anónimos v de teiras del siol
XVI: Unicamente la primera relación se ha impreso antes de ah~ra [/listona de fo~
Mexicanos por s'.1s pimuras. Fue publicado en el 1. 11 de los Anales di!! Museo
Nuc1~mal de .\fexic~J 188'.!]. los demás estaban inéditos. I. [Historia de los
Mexicanos por sus p111turas] "El original consta de 12 fojas~ no tiene otro lítulo que
esta nota de lctra coetá~c:-a: --Esta relación saqué de la pintura que Truxo RamircL.
Obispo de Cuenc~ presidente de la chancilleria'· Y de letra de D Manuel Lastres.
poseedor del cod,ce mucho más moderna y medio borrada: ··y D. Do. RamíreL el
fundador" ( D. Die?.º Ramire7 Obispo también de Cuenca ) tío. según parece. de
~uestro D. Sebastian. fue el fundador del Colegio de Cuenca. en ~alamanca).
H1sto~1a de lo~ Me_:-..1canos por sus pinturas... Y al fin de la propia letra: .. Fr. Bno.
de S. f-ranco. franciscano -sacada de las pinturas de los me-.;icanos , el sto a
Z .
.. E ' . . 1
. rpo
umarraga . ·st~ 111stona . a declaró antes D. Scbn Ram1rez de Fuenleal pre. De Na
Es?ar1a y la turno a Madnd- de Cuenca 15..JT. (Ese ailo, a 22 de enc.:ro. fal lecio el
senor Fuenleal. El original tiene numerado~ los capítulos hasla el undccuno. los
resta_ntes carecen de numeración. ~ se ha suplido para tacliitar las citas La nota
c:oetanea que lleva al frente nos da a cntcndc.:r que esa copia. ho, on!.!mal. se sacó en
España de la ~ue llc'vó co11s1_~0 el ~cñor l·ucnleal. acornpail~da de pinturas. No
cono~ernos l::i tech~ de la relac1on n, el nombre d.:! autor. Opino que carecen de toda
autoridad las apost1llas de las tres. d.:- las cuales apro\Ccho ú111camcntc:- el titulo por
ser propio.) dar alguno al e::.crito.
.
El se11or Chavero le llama Cud('\ l.11111úrraga. l11JS no ,eo por qué. De
unponede nombre de persona. sena prctenblc el de í 11dex Fuenlec1I pues al cabo él
le llevo a Lspaib. : aca~o \l.: redacto pür orden SU) a 1-r BcrnanJ 1110 Je San
Francisco es Sll_!eto Jesconoc1do en nue\trn l11stona. 1 1 \c11rn Onvco Je idcntilica
con Fr. Brrnard1no de Sahagun, ) tamb1t&gt;n Lastres. wmo abJj 11 ,t'renw'i. más 110
aparece que el P. Sahagún ~e ocupara di.:s&lt;le ~ntonct:~ en tJb ,nateri,h. f.n todo
caso. ya h~ d1ch~ que n~ m~ 1111:recen c1t'dito e~;,\ JHlla, de L:is!ri.:s. porque 110 e,
contemporanco nI da los fu11damrn!os di.: e!la·,.

�El señor Troncoso, cuyas opiniones son de tanto peso. me indicó una vez en
conversación. que ese escrito pudiera ser del P. Olmos. Fundaba su conjetura en un
pasaje del prólogo del Lib. 11 de la Historia Ecles1ás1ica Indiana de Mendieta. que
dice así: [a. de MENDIET A. Historia Eclesiás1ica Indiana. Obra escrita a fines del
S. XVI por fray ... La publica por primera vez Joaquín Garcia lcazbalceta. México.
Antigua Librería de J\gustinos 3 1870. 75-6] [Copiamos integramente pues
lcazbalceta corta] ·'Pues es de saber que en el año de mil y quinientos y treinta )
tres. Siendo presidente de la Real Audiencia de México D. Sebastián Ramírez de
Fuenleal (obispo que a la sazón era de la isla Española), y siendo custodio de la
orden de nuestro Padre San Francisco en esta Nueva Espana el santo varón Fr.
Martín de Valencia. por ambos a dos fue encargado el padre Fr. Andrés de Olmos de
la dicha orden [por ser la mejor lengua mexicana que entonces habia en esta tierra, y
hombre docto y discreto]. que sacase en un libro las antigüedades de estos naturales
indios. en especial de México y Texcoco. y Tlaxcala, para que de ello hubiese
alguna memoria. y lo malo fuera de tino se pudiese mejor refutar. y si algo bueno se
hallase. como se notan ) tienen en memoria muchas cosas de otros gt.!ntiles. Y el
dicho padre lo hizo así, que habiendo visto todas las pinturas que los caciques y
principales de estas provincias tenían de sus antiguallas. y habiéndole dado los más
ancianos respuesta a todo lo que les quiso preguntar. hizo de todo ello un libro muy
copioso, y de él se sacaron tres o cuatro trasuntos que se enviaron a España, y el
original dio después a cierto religioso que también iba a Castilla de suerte que no le
quedó copia de este libro, aunque le quedó memoria de lo principal que en él se
contenía, por haberlo inquirido por diversas veces con mucho cuidado y atención. y
haberlo escrito y tratado de ello en largo tiempo: y como después de algunos años.
teniendo noticia algunas personas de autoridad en España de cómo el dicho padre Fr.
Andrés de Olmos había recopilado estas antiguallas de los indios, acudiesen a
pedírselas. y entre ellas un cierto prelado obispo a quien no podía dejar de satisfacer,
acordó de recorrer sus memoriales, y hacer un epílogo o suma de lo que en dicho
libro se contenía, como lo hizo. Y yo, que esto escribo. teniendo algún deseo de
saber estas antiguallas, ha muchos años que acudí al mismo padre Fr. Andrés, como
a fuente de donde todos los arroyos que de esta materia han tratado emanaban, y él
me dijo en cuyo poder hallaría esta su última recopilación, escrita de su propia
mano, y la hube y tuve en mi poder; y de ella y de otros escritos del padre Fr.
Torib;o, uno de los primeros doce, saqué lo que en este libro de los antiguos ritos de
los indios escribo. siguiendo su brevedad y repartiendo la materia por compendiosos
capítulos en la forma que se sigue''. El señor lcazbalceta agrega: ·'Mendieta habla
además de un epílogo o Suma que el Padre hizo de su propio libro a instancias de un
Prelado Obispo a quien no podía dejar de satisfacer: más aún para Suma es muy
poco la relación Para que el estilo de esta nos diera alguna lul. falta el término de
comparación, por no habemos llegado escrito alguno del P. Olmos acerca de
antigüedades". Finalmente nos dice: "Ignoro quien sea el Fr. Andrés de Alcobiz que
el año de 1543 recopiló en España estas leyes de los mexicanos [se refiere a la cuarta
de las relaciones antiguas comenidas en el libro citado XLIV-XLV]. Muchas de ellas
constan asimismo al final de la Historia de los Mexicanos por su~ pinturas". El
original finnado tiene 3 fojas.
7.32

De lo que Mend1cta escribe podemos de'&gt; r' d 1
escribió mucho más tarde que 01
p e~ cr a noticia de que el P. Sahagún
·¡ ·
· mo\. \ quien ~abé si no •
1
"u wna recopilación'' que vio Mcndieta ·
·•
sena e poseedor de la
En una nota dada al scrior lca7balceta
Espada. extractada de la R ,¡ i. . d ,'
, por el senor \.1arco~ J1méncz de la
é t C 1011
/! ll.\ ("()\"a~ 11(1((1/,/('~ ~, /
'\'
.
· 't
ueru Lspw1a, de
Zo RITA. contenida en 1~ obra d I b · ·
leemos: OLMOS. (Fray J\NDRESe Dcl-a)z ;lcheta ª .que nos rclcrimos XXXI-XXXI!.
d'
.
. ,,u r¡: la~ C:CJ\a1· ¡, I \ '
F
•
m /0,: y sobre esto mismo (el asunto del libro d. . . e(:. u ue,·a ,-spww .l s111
otro libro Fr. Andrés de Olmos de 1 .
O e Fr íonb10 de l\1otol1n1aJ escribió
enviado a Espana y no le 911.edo· at ·m11s1d1ia d rd:n,} no lo pude ver p(1rque lo habia
ras a o e el· ). de
·.
personas. escribió una breve relació11 d 1
.
spucs. a ruego de algunas
e O que se pudo acordar
·1 d' ~
de e ll a. aunque muy poco hube vi Ot
.
. como e ice . Parte
también franciscano llan1ado L· -L~. • ros memoriales hube de otro relioioso
·
rr. , ranc1sco de I N· .
""'
·
lenguas. y que anduvieron mucl10. as a,as. ambos lllll\ grandes
s anos entre los indios t d d
·
y fueron perlados en pueblos de españoles v de i1 . . en e1: ien o en su doctrina.
y averiguar los usos y costumbres d
, 1·1
1d10s: hubieron cuidado de saber
después que los doce . .
e a~ue a genre, y fueron a aquella tierra poco
.
prnne1 os. \ vieron ellos , r- l . .
.
ant igüedades y trataron con indios a;11iuuos
. . .· r. onb10 sus pinturas Y
traté algunos al1os en México siendo ; lli
v1e10.s; Y estos tres los conocí y los
Nuestro Señor", [Zorita vmo como oido , ~r: : ~e qu~ eran grandes sienos de
cargo}.
r u1 l ))4 F.n l 5:i8 todavía estaba con ese

ª

(;;t•

En la propia obra de don Joaquín en la se••
.
263.8_1. sacadas del Libro de Oro, que ~só e
""'unda de las relaciones. antiguas
a In biblioteca de Texas se Ice en
p b odmo todas las obras de este historiador
· ,·
su enea eza o· "Rel · · d
.
.
de lo~ seiiores que ha ser"ioreado , t .
.
ac1on e la gencalog1a \ l111aJe
acuerdan haber oente en estas rartts ~ tl1C'rra di e la Nueva España. desp~és ·que se
. r.
.
"'
es. a cua procuramos d .. b 1
.
in1rascntos. sacados de los 11·bros de caractcre3 de q , . b e s.1 er os rcl11uosos
~
11
los mas ancianos \- que mas not. . . .
e usa an estos naturales. ) de
.
ic1a tienen de sus antepas d
r_
•
mandado de nuestro prelado.....
·
•a os. r.smb11nos por
Y en la tercera relación 281-., o
. .
para nosotros ha sido trabajoso , ·;Úri:'1~e11 de _lo.1 _,1Jex1cano.1. está escrito: "Aunque
algo ocupar el tiempo en ello nJ ta \· u ,oso dilucidar la presente relación \ en ella
causa de entender en lo que toca a ~a ruc uos~~1ente. deJando alguno~ raros· por eslél
füimos enviados ) de
' '
convers1011 de estos naturales a que por V M
nuestros prelados nos fue ene- d
.
nuestro mismo Dios nos fue dada en
. .
arga a y encomendada. ~ de
V. M. es servido de esto por lo uc e:u1:7-e. per~' cons1~erando que no menos Dim ~
en cuanto en nos es. de las cosa~ pa ~ amo~ rc.:sultar&lt;1. sabida por V. M. la verdad
los que han sen·oreado \, l,ab·t d , sa as en o que roca a la genealogía " lina1·c de
J
I a o en estas
t, .. El - ·
·
la anota: "La relación que s1oue ¡ t~. par cs.... seno_r lca?balccta XLII-XLIII
. .
;::
an ~nor] cu,o ono111al lle 10 f .
.
repet1c1ón de la anterior r la SC"llíldal
' . • "'
ne
OJas es ca.e;, una
se agrega que el No lll
"'1·
~ aun copia muchas ,eces sus palabras.¡\ todo
. - ~
·
es a pieza que esta al n
d ,¡ L h
primeras fojas están rotas pod 'd .
rente ~ t m dt! Oro. ~ !)IJS
dificultades. El título e d 1·,
. ri ~s en pa11e lo cual au111enta los huecos '
s e dra coetanea· mas el dt • d I d.
•
·
costumbre "del arpo h
z . · de· la orden
icno e co ice anad10. segun ~u
· · 1uan _umarraga
de
s
F
•
,
~
· • r,1nc1sco. F.I a~unto

�mismo del documento demuestra que el Arzobispo no fue su autor. sino quien lo
llevó a España...
Ahora bien. con estos datos precisa conocer quien fue Fra1 Andrés de Olmos
Su biografía )' mayores Jatos sobre sus obras los tenemos en la historia dc
AfEND/ETA. Op C11 Lib V. Pte. l. Cap. XXXIII. 6-l-l-5 ~ XXXV 6-l6-8 1 651 que
pueden verse en el Apéndice Doc 1
Sobre la obra de Olmos a m::ís de lo ah1 señalado en d Lib. IV Cap. XLIV-550.
nos dice ME,VD!ETA . .. Op C11. --Fr. André, Je Olmos fue el que sobre tod05 tU\'O
don de lenguas. porque en la me,icana compuso el arte más copioso 1 provecho~o
de los que se han hecho. e hizo \Ocabulario) otras muchas obra,. 1 lo ,rnsmo hizo
en la lengua totonaca ) en la huasteca. 1 enuendo c.¡uc supo otras lrngua~ de
chichimecas, porque anduvo mucho tiempo entre ellos... Y sobre sus fuemes Lib. 11
Cap. l. 77: --cuenta el venerable y mu1 rc.'ligioso padre Fr. Andrés de Olmo~. que lo
que con:igió de las pinturas y relaciones que le dieron los caciqui:s de Mex1co,
Texcoco, Tlaxcala. Huxotz111go. Cholula. Tcpeaca, Tlalmanalco :, Ja5 &lt;lemas
cabeceras, cerca de los dioses que teman ..... :) en el Cap. XXXII del mismo Libro 1144: Dice el padre Fr Andrés de Olmos. que quien mas le satisfizo acerca de esta
materia [de la venida de las tribus l fue un indio principal , iejo de Te:,..coco llamado
D. Andrés. el cual preguntado por él lo que sabía acerca de la venida de sus pasados,
respondió:" C. GONLALEZ PEÑA, H1storw de Ju L11.!r11t11ra ,\frxicanu Segunda
Edición. México. Edit. Cultura) Polis. 19-l0. 10 y en la edición de 1928. 20. afirma
que Olmos: .. llegó a México en 152-l", dato inc:-.acto pues corno afirma la autoridad
de Mendieta, vino con el Sr. Lumárraga en el a110 de 1528.
Ahora bien. la opinión del Sr. Troncoso no carece de ,erdad. Su instinto de
historiador inteligente le permitto avizorar la verdad. más le faltaron mayores datos
en que apoyar su conjetura. Viene a probar la paternidad de Olmos sobre el Libro de
Oro. desglosando lo que en verdad no le pertenezca al franciscano. Fray
BARTOLOMÉ DE LAS CASAS . .~polugJ11cu Historia de /u:, Indias La edición
utilizada es la siguiente: Nueva Biblioteca di: Autores Españoles bajo la dirección
del Excimo. Sr D. Marcelino Mencndcz y Pelayo. Núm. 13. Por M. SERRANO y
SANZ, Madrid. Bailly Baillierc e hijos. I:.d1ts. 1909.
Esta obra iniciada al concebirse como una sola con la Historw Cenera/ de las
Indias. en el año de 1527 como se lee ~n ella en el Cap 11. ) que finalmente observa
el Sr. A. M. FA13IE, Vida y escmos de Fray Barrulomé de las Casas, obispo de
Chiapa 2 \'. Madrid. lmpr. de Miguel Ginesta 1879 1.354-5 y 357-8. fue
continuada durante los años 1552 ó 53 ) concluida entre el 59) e 161 .
Sabemos que el P. Las Casas estu,·o en la ciudad de Mé,ico el ano de 1539
para el Capitulo General de la Orden. Conocemos la fecha de su consagración
episcopal en la capilla de San Pablo en Sevilla el 30 de marzo (domingo de Pasión)
de 1544. en que ofició como consagrame el Obispo Loaisa. Volvió a estar en la
capital de la Nueva España. a la que vino desde su obispado. para asistir a la Junta
de Prelados. ) de donde partió para Espa11a para no volver más.
Según los datos anteriores. el Libro dt? Oro fue esrnto entre los años de 1530)
1535. más cerca de la ultima fecha. Así para la primera venida de Las Casas a
México, el libro estaba tenninado) hechas las tres o cuatro copias de que nos habla

7.H

Mendieta
, el do
·
d
. .
· ·.
. mmico pu o conocerlo o saber d •
relig1osos tranc1scanos tenía A
d
e el, por la am1s1ad que con i&lt;J'
E
.
. n su SC!!un a vuele
. Ob'
spaña los originales o estaba por en~ . 1
a. ya .. ispo. había remitido a
Zumárraga.
iar os con un rel1g1oso. no con el Obispo
J

De reg_reso a España. Las Casas se dedic .
.
Olmos. copia de su libro· "v c
[01
o a ter minar su obra) debió pedir al p
. . orno
mos) no od ' d ·.
recorrer sus memoriales ,· hacer
·1
p ia eJar de satisfacer. acordó de
.
,
un epi º"º o Sun d 1
contenia. como lo hizo... Datos es10s últi :::
. la e o que en dicho libro se
conc~erdan con los de Zorita.
mos ya citados que s011 de Mendieta &gt; que
renemos así que Las Casas es el Prelad O .
.
Por otra parte. las fechas concuerda E ~ 55 b1sp_o a quien se refiere Mendieta.
ocupaba todavía ese puesto en l 558 n., , n . ~ vino como oidor Zorita quien
. .b..
· • Y u1 este uh1mo año
t bl
quc, cscn
io Olmos ··a ruego de alo
..
.
nos la a de la Rt'lac1ón
remitido.
"'una persona a mas de los originales ql1e ya había
Hasta aqui. no se precisa el que Olmos s
.
que Las Casas daba la resolucion a t
bl . ea el autor del L1hro di! Oro Dij irnos
al mencionar. como acostumbraba h:::rf;º1a:r;1a) hatí~ ~usticia al célebre filólogo.
rara en aquel entonces\' hoy 1a1nb·1.
.
uentes u11iizadas para sus obras co~~
.
,
en en numerosos ·
"
As,. en ~I capitulo CLXXV--l60 dedicado ·. casos.
fuentes propias v aienas· ·'A
Totonacas escribe \ señala la•
,
J
•
s, que 10d0 ¡ da· los
1 d
- · '
~
comprende muchas provincias en espec1·a1 fasº.1 11c_~º- e esta Nue\ a Espaiia. que
hac
·,
· ¡
. i,a 1as costas de la mar. lo· h • s b.d d' ue rinon
. . de la 1icrra.
~ in as que cstan
fueron los ~rimeros religiosos qu~ e: ,i ~ell~ !_os religiosos de San Francisco. que
lengua mexicana.\ han sido curiosos qd·1 ·' tierra entraron) supieron mu, bien la
d
·
,
' 1 l"Cnles en
"
· , icio-,
espues
que se convirtieron
v fuero11 , -. . "'
prc::,lllllar
a los indios
,¡· .
.
.
cristianos de los t ,
J
•
Y re 1g1011 de su mfidelidad r•'ro n·
.
rr os, 1:erernonias \ sacnfic10,
·
. .
· "
111guna cosa de ,flo
·
~ b .
. .t
, ,eron. s1110 pllr relación de
1os mismos md10s lo Sur}iernn L
d' 1
.
t
.
o que a ilJO se d1ra d ¡ . . . . . .
ic 10 arn ba cuando habfában1os d I
d , e os rnos y sacri f JC ios. \a se ha
e O\ sacer O11.:s
, ¡ b
·
que 1!amaban Tolones o To1ona
qu1: rn ia en lu prn, mc1a dl' lo~
N
cos. que estaban pobl d 1 •
·
arte. que es lo rrimero qtrl' ,endo de F - 'l
a os iac1a la costa del .\ far di:I
siendo muchacho lo visto por·
.sra, a hallamos. lo hube de per:;ona c¡ue
su~ o¡os estando sol
,
español alguno. ni principio que en 1~· .... J, .. '- .
o entre aque!IJ gl'íltc s 111 otrn
,,
d
" .,Lc:\&lt;1 cspai1a entrar
· ·.
St: guar aron. lo uno por ser muchacl
I
on cmr1,1nos. dl' I cual ll\l
y lo amaban. Este. dcspu-:s ,1enJ 10,. : :1, otro porque lo tu, icron por hijo del Sol
- ,, d 1
.
..
o lo111t,1 e tk bien 111. d 10
.
1º'°ª o. o que diré tocante ¡¡ h r·,¡ · • .
. · l
por .:,crrto. por m,
,
' t l!.!1011. LaClll0llla~ sac 'f
1
de aquella rro,inc1a de los l •itt1 1 , . ·
rr ic,o~. C;-e ~ \ rnstumbres
E .
· ' lt)O 1otonaco.&lt;,·
·
,ste ult11no personaje es sin !!enero de d 1 ,
. •
.
~e
Juan de Mt:sa. de quien n~~ J 1c,
t:~_tJlll lk,o ~n r·cl1g1Pn el nombn:
J7., ...\1U) singular\ e,celenti: \ 'lf()l1 lt.:!·1·1 ··f ,1u .¡ Ori ( JI I rb IV Cap l\',
.
'
' l la\ o . u:in d-: \f. . f·
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l S.t
Ul' cslL' \leno J,,
D10s nc1tural de Ltrcr""· , illa .1.
ue , llu.J 1uc1a \
. d
'
(como Juan C10111ále1 , otro~ mt1cl10• 1 1.. ·, \1cl11 o nw1u.:lo s;c , 1110 dl' l.h lt1d 1,h
·
.
' () lil 11 ll:C 1() ) 'I e l t ,
j
que era encomendero de u11 !'U ·bl 11
, \ n unp auon de un 110 ,u\ o
t: t1
am.ido 1 ·rnr 11 11
I
· 1
f !uaqeca. se1cn1a lcnu·,s d•· \!. . .
.
_,' , , t:\IC(1. .1unqueJi:di1.'- ·· u,¡' · en a. pro, 111Li;1 de 1•
J \,
t:lclltc -:ngua '\ con 'l'I' harbar.i,
d rfrrnllosa. como era ni110 el J
ll,111 e k sa ¡1 '" ( • I ' d .
1 .
.
consumado l'n ella · ,, t'rni·c(J r rcu1rn
.. 1 dur J e ·iqu
· · ,¡¡ l " &gt;\e
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·
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L o, lllul\h di.:,pue, J.:I 11.rdr. 1

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11/~\~

1

- .\ 'i

\:

1

�Andrés de Olmos. Dióle Dios tan buena alma. que en su puericia ~ mocedad no se
desvarió en las vanidades que en aquella edad suelen ser comunes a los hijos de lo~
hombres, mayormente en tierra tan ocasionada como es este de las Indias, antes se
aficionó al estudio de las letras con inten10 de servir a Dios en el estado eclesiástico:
&gt; como llegase a tener edad y suficiencia, luego se ordenó sacerdote. el cual oficio
ejercitó con grande ejemplo de todos ) aprovechamiento de aquellos naturales,
predicándoles y peregrinando de pueblo en pueblo. particularmente por los partes de
Tanchipa, y Tamaholipa y Tamezín. que confinan con los chichimecas infieles .. •· A
la muerte de su tio le sucedió la encomienda, que empleó en hacer el bien. Por su
renuncia a la encomienda. mereció el titulo de Las Casas. de ··hombre de bien".
En el Cap. CCXlll-559 de la Apologéltca, al hablar Las Casas de la
embriaguez y las leyes que la combatían en la Nueva España nos dice: "Esta fue la
costumbre y la ley y la pena que se tuvo y se daba todos los tiempos que aquella
gente vivió sin que viese cristianos, lo cual todos los religiosos. en especial de la
orden de San Francisco. escudriñaron. examinaron y averiguaron y tuvieron) tienen
por cierto: después de los cristianos haber conquistado aquella tierra y quitado a los
señores naturales y jueces, )' sido causa que no usasen sus antiguas leyes. son tamos
los excesos que en borrachera han hecho y hacen cuando pueden los indios, en
especial si pueden haber venido de Castilla [es la misma queja de Quirogal, que los
mismos religiosos que digo no pod1an creer que no los usasen todos en sus tiempos
antiguos; pero después de mucho y muy bien inquindo. y como dije, mirado y
examinado. confiesan haber estado engañados, y es verdad que esto que aqui digo es
todo escrito de ellos y de sus escritos lo he sacado" .
Dos capítulos adelante 562: ··En el cual se refieren todas las leyes por las
cuales los reinos de la Nueva España se regían·· escribe: "Porque más en suma se
vea la buena y prudente gobernación que los reyes de la Nueva España en sus reinos
tenían puesta, sera bien referir en este capitulo todas las leyes que }o he: podido
haber que había en ella. sacadas y colegidas con diligencia por religiosos muy
entendidos y experimentados y que penetraron de raíz aquella lengua. las cuales
tengo en mi poder firmadas de su nombre y comienzan como me las dieron de la
manera siguiente: Estas son las leyes que tenían los indios de la Nueva España. Estas
mismas leyes, son las que aparecen en la cuarta de las Relaciones Antiguas de la
obra ya señalada de lcazbalceta en: "ltem no bastaba probanza para el adulterio s1 no
tos tomaban juntos, y la pena era. hallandolos apedreallos a entrambos
públicamente" 262. En la Apologética: "Algunas de estas leyes ~uso referidas no son
del codo auténticas porque se sacaron de un librillo de indios no autorizado". 563.
De la obra en poder del señor lcazbalceta. fueron tomadas por D. MANUEL
OROZCO y BERRA .. f/istona Antigua y de la Conquista de .Héxu:o, -1 v. México
1880.1-269-275. Y de esta obra J. KOI-ILER, "r.l Derecho los Aztecas". en Revisw
de Ciencw Jurídica Comparada. Stu11gart ( Wurte111berg. Alemania), Casa [:.dit. de
Fernando Henke 1892. Primera parte de la serte Cultura Jundica de Antigua
Amcrica. Esta obra se reimprimió traducida por el Sr. Ltc. Carlos Robalo y
Fernández. en la Revisra /lus1racla de la Escuela Libre de Derecho. 11 2a. Época.
1923-24. México. Edit. Latino Americana 1924. que es utililada por nosotros.

. !\I final Je esas /('\es \ de I·
' ..
.
crrmenes: l'I primero· de Ío, l;echic .&lt;1~ qul . 1rwh,ben &gt; c;1s11gan cuatro princ1r J.
tercero· de los carnaks el .
~ro) ~ 'íil teaJore~: el Se!rnndo· de lo I· d
a -:~
·., •
·
mano· de las ,, , ..·•
·
~ d rones· el
s1::,ureme
•
,¡
.ad\ertencin' · "Tod n~ 1Js 1e\ l'S Ó' "'ll(nas como
. se Cita• «•
,~ cncucmra
la
:e q~e mas 'iupo de la _k•ngua tnC.\t~ana ~ :i~~~ [;t:,,,tas d:cc aquel :~lrgio~o. que fue
rdad. porque las saco de un libro d. ·.
rcnctro. como d,¡c que son tod·
que los ind ios tenían en !.!ran vene. \ ~1111uras mu: auténtico de Ía l\'ue\'a 1-spa~:,
on1 ,
d
,ac1on \ era ·nt
11
~ na
P "ue es ver ~d todo lo que aquí refinó d·¡ · . ~ re_ l' os de mucha autoridad. \
ten=-º·
d11c
de1 r111smo
.
dl' -;u riomb re. \ as 1. lo.
. como
.
· · lirn1ad0
'
"\. ~o que lo ftrmaba
..
6 dichas. de otros reli!!iosos ct, ·d:· parce~ tambtcn que muchas de la; c~sa5arna
habidas
son con
. estas conforrm·s'·
-:
l
ordenes
· d
, .
y 1\, er~as
1
.
:, aun e SC!.dares. por r111·
Andres de !\l b'
.
· tn a copta o , ·¡ , . sobredicl
co tz l'i diez d..: septiembre de 1'i-tJ en V 7¡'~p1/c1on que firmó Fra.:
.
10 ~s \ erdad, porque .'.I o las sac ué - .
. a a o td, se leL'. "y todo esto
f.1_r11uras es~an escritas estas leves. en unl li/e un libro de sus pintura~. a dondl' por
11111t: ~e m1 nombre
.
ro mu: au1ent1co. :, porque es verdad lo
f·echa en Valladolid. a die¿ del t ,
.
cuarcma \ tres afios Fr Ar d . d
nes de septiembre aiio de lllil \ q . .
t ·
· · · 1 res e Alrobiz"
. urntentos \
.ste Fra~ Andrés de Alcob1· d'
. .
.
e .
d
z. ice Sl'r ,¡ r e I d
?1sta. e los originales remitidos a Es a- t e op1 a or de la nbra de Olmos. o el
sea una mala trascripción paleo!.!nHica p na: dudamos por no conocer el onoinal si
En el Ca
·
·
"
·
.
p. CCX IX-57-1. nos habla L
.
mexicanos. ue lo~ castigos que im ontar ' ~s Casas de las costumbre) de lo~
aqu1 dichas\ que se d..
p ' l por dctermmada:. falws· --1 d
d
.
·
1,1ero11 son \'crdad
. 1
_
·
o as estas co~as
o1111n1cos que han penetrado las le;;~ ast º.lest1f1can los religiosos francisco, ,
corporales )- de espíritu de
. . i'°'uas. : con grandt?.s sudores \
. .
cos1umbrc~ buenas : m;la, /cr:~~:'i1~ '.:;n querido sa.ber de raí1 )- fund,;m:~~~ª-;~:
alg~nos que más cuidado que otros de~ tic. : tamb1e11 lo ¡¡firman seglares buenos
tenido. y digo en \erdad que . " ! render las lenguas e inquirir lo di l
.
escrito, habido de diversas ;1r~~1:~:i:s~Síl\ en substancia de lo que de el los le~,:~ 1~~1;
vocablos)'
. o 1no mudo ni 'al t~ro.
,
·
"'
. . es t"lto porque no suenan tan ·bien
s1110 son algunos
por mis _OJOS he visto. sin quiiar ni oner . _os que cllos_rus1eron. ~ en lo que mio
pronuncio: notifico. y esto Sé teno~ po n~as de lo que siento. entiendo ser verdad
como muchas veces he d1ch
"'
r 1111 en todo lo ya escriro \' que ~e e 'b .
'b - .
o. porque \as• q o·
.
sen tere
eser, a hce1oncs excediendo los 1; .• . ~ ue ,os no tiene necesidad de que
ofend •. ·
.
. crminos de la \ 'rd· J
,
.
_\ o
T
rna. : por su rrnsericordia no trato
. ~ ,ª ·. pues ma1111icsro es que k
rozo en el ~ue hace profesión de s1ncerid:~· t/ºn:t:ncc. n1 me::dité tal granjería··.
Despucs de haber lratado en el u ent~ en toda su obra.
.
~aba_n los ~adres de la ~ucva bpar1/~:~1;fb;~~~-11:o d~ la ~ducac1ó11 que a ,us hijos
: d1c~o en este capitulo. una condusron q
as1 s1e111pn: supuesto. añado a
ranc1sco a los
casos
dichos''
ue
i::tce
un buen rl'li!!íoso
d,e Síln
.
,
~ ·
E.nse!.!utda sobr •I ·
1b
.
e e mismo tema de 13 'd
...
pe eyos. en el Cap. CCXXIJl-'i8'
~ ucac1on de los hijos de nobl
arte d 1
.
- .J prectsa su ori" ·n .. r d 1
.
es \
"~
o o o que habernos en esr~
P - e a enanza de los hijos d precedentes capítulos dicho se ~ . fi e esla&lt;, nuestra~ mdianas naciones en lo .
de la orden d S .
. . . con mna por unas e\hortac1 ,
.
.
s
e an Franctsco me em IÓ d' 1 N
.
on~s que otro re/1oroso
~, ~ Ue\ a Lspaíla. ~stando::, o en Espaib .la

~tº

j

�vieja,. las cuales había el romanzado de la lengua mexicana fielmente sin añadir ni
quitar cosa que fuese de sustancia. sacando sentido de sentido. no palabra de
palabra; porque como él dijo en su prologuillo que a las dichas pláticas y
exhortaciones hizo. a veces una palabra en aquella lengua requiere muchas de las
nuestras. ) una nuestra comprende muchas de las suyas. y porque son cosas de notar
en gente que ha sido hasta ahora tan menospreciada. quise referirlas aquL mudando
algunos vocablos que parecían no bien sonar. según el estilo de que al presente
usamos".
Puntualiza finalmente su autor en el capítulo siguiente 589: "Estas
exhortaciones son !as que. con otras qué por abreviar dejo de referir. me envió aquel
padre religioso de San Francisco estando yo en Castilla. llamado Fray Andrés de
Olmos. padre en su Orden, y tambien en la experiencia de la lengua de la Nueva
España. bien antiguo. las cuales amonestaciones creo yo que sonaban mejor en la
lengua mexicana que en la romance que le~ dio el padre susodicho".
Las pláticas y exhortaciones de que se ocupa Las Casa~. son las mismas que
sciiala Mendieta al hablar de las obras del P Olmos. Ahora bk:n. todas esas leyes.
pláticas, costumbres. y otras que no utilizó Las Casas. reunidas en un manuscrito
antiguo, sí pueden formar la Suma que no admite el Sr. lcazbalccta. que desglosa
sólo \as leyes y otras peque11as relaciones. y olvidase el conjunto.
R La cedula puede verse en V. de PUGA. Ced11/ur10. l- 157. La Curta del Ar:c1/J1spo
en D.1.1. Xlll-256. TERNAUX COMP ANS. Recuil de pieces relativos a la
Conquete du Mexique. l 838. la publica también.
'
Relativas a la mformación que se ordenó ~e hiciera acerca de los indios
1
esclavizados ) vendidos por Nuño de Guzmán. Trata también de las Cedulas de 19
de sepuembre de 1528 en que se ordena se presenten los esclavos a la audiencia para
examinar su procedencia ) marcar a los que en realidad lo fuesen. cedula que se
rectificó el 20 de noviembre del mismo año. La primera de esta~ cedulas es
duramente censurada por Quiroga.
'" T. de OEN/\ VENTE o MOTOLINIA. l listoria de los Indio~ de Nueva Espai\a por
rra) ... En Coleccuín de do&lt;.·11111t'/ltos para fa I h1111m1 de ,\frúcu de I GARCi /\
lC AZBALCET A. i\\cxico. \ 858-1866 2 \. l. El Sr. lcazbalceta es de op1n1on que los
Mcm0riales. son el primer ensayo algo diferente de la Historia. Como vimos
anteriormente. Motolinia había escrito un libro semejante al del P Olmos Mcndieta
nos habla de sus escritos por él utilizado~: más tarde por Lorita: Torquemada.
11 11 istoriadorcs de Mex 1co. 6-7.
Feo. LÓPEZ DE GÓtv!ARA. ( '011t¡111stt1 di! \{Jx1co Segunda parte tk la Cro111ca
12
Ge11er¡¡/ de {a., /11Jws Biblioteca Histórica de la Iberia 2 v ,1l,ico Imprenta de 1
!:,scalante) Cia. 1870. La prnncra ediciones del mio M l ~52
EL CONQUISTADOR ANONlMO. f?dm·/(í11 di.! alg1111a.1 cos,;.1 de f¡¡ \11era
11
[,~paiia y de /u (jra11 Cllldatf de Te11och11tfú11. Mcxico. esc1 ita por un compai1ero de
Hernán Cortes. En Col. JI! Don para I I Je ,\ ft:.\/w de !C AI.BALCETA I De esta
edición se sirvieron los que la reeditaron en '.\tt:,ico. Alcancia. 1938. que e~ la
utiliLada
por nosütros.
l.\ A. de T APlA. Re/a('IÓII he&lt; ha ¡JOr el Se1i11r snhrl' /u ( ·u11i¡11Na ,I,· .\!J.uco
Publicada por IC AlBALCf l A Col Doc~ para l,1 l l. Je\ k,.

-)x

15

~ pesar del juicio anreri
.
1est1gos
de la' Co nqu1s1a
.
~
Vor· tiene mteres· pues· J l:·be I1a ber
b ,1
Salazar de J. H. D!AZ T. HO ease el esrudio critico e
,
rec1 iuo noticias de
l61-¡·
.
ME que
omparat1vo de e·
,sronadores de M . .
.
posee el Colcnio d \1 .
t:rvante~ Je
11 E
•
ex,co. 11.
"'
e ex,co .
. _DIAZ DEL CASTILLO H .
.
Espano lntroducció
· ,.ifr/1'/o I adaúeru Í' I •
19393 v.
n) notas de J. RA/vtlREZ CAB¡~ ~ (ml(¡u1sta ele la Sut'l'&lt;I
,s Cite la nota en que . ct·
A . Mex1co P. Robredo Ed.
t9 J
)a 10 el dato v ·.
. E. POMAR. Relación de T . ea~e nuestra nota.
la H. de Aléx. México. 1886- 1:;ioco En IC AZBALCE·1A. \ ue,·,, C)
la que se han acomodado I J . . 111. Es como su nombre lo i d. r I Docs Paro
B. de OBREGÓN H · os icchos a manera de h1sto .
n ,ca. una relación.
11/
• 1stvnc, d, ¡ d
na.
, ueva España, escrita
é os
escuhrim1e111u1 w1t1 ,
M/\RIANO CUEVAS P?r. el Conquistador. Añ d. ~~w.1· 1· ,1wclemo.1 JI! la
1924 V
. Mex1co De
E .
o e 1:-84 Dese b
,¡
.
éase el prólogo del P C. . pto. du de la Sría D f:..d
-~ iena por
- D. MUÑOZ CA-MAR . UE_VAS.
. e
ucac1011 Púb lica.

ft

~LFREDO CHA VERO G?: !íworlil de Tlurcala p . -- A. de ZORITA B
. Mex1co. Of. ripoo. De la Se
ublicada Y anotada ¡)·'r
re\'e ·I e
'
cretaria d, ¡v
ICAZBALCETA . V
re auon de los .1eiiore1, de I \'
t ·omento. 1882.
DE LA ESPADA. ' ueva Colección. 111. XXXI-XX;IÍ i~1·a Espw}a Publicada por
23 Historiadores d.e •1· .
. ota del Sr M. JIMENEZ
,~
"
11 e.neo 5-6
'5 Carta del p To,·ar al p ~
.
- D. DURAN
. . . costo. En ICAZBALCEl
.
México. lmpr ·d~1Js10Mna de las Indias de la .\'uel'a E~· ~a destrucción. 110-J l 1.
!ó
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·
a. Andrade y F.•
E
.1pana e Na:, J r
TOVAR o Cód. R .
scalante. 1880 ~
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t' ,erra ¡. irme
O.
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ice anmez M
-&gt; \..
rigen de los lndi
. . anuscnto del s, .. 10 XVI . .
José Ma. Vioil Edi~s 11t~e8 hab1tan esta Nueva fap;ña seo. 1nt11ula?o: Relación del
Véase el estu,,dio crí;ic
. (Incluida con la Crónica Me/~ sus h1st0nas. Mex1co.
el Colegio de M - -· o comparativo sobre Frav o·,' D, ,cana de TEZOZOMOC)
!7
ex1co.
. ICbO uran de F SANDOV
.
28 arta del P. Tovar al/'
,
.
AL en
M OROZC
. . costa. 11 O.
.
O Y BERRA
~LVARADO TEZOZ:OMO
. Op~ada sobre Crunul .
.
.9 Refiérase as
C. Cro111ca Mex1can·1 M .. ·. u¡¿w Me.ncana 1 1878
En H.
Jo B d
_u ~ola relativa.
'· e:mo. J. Ma. Vigil Ed
_
i 1 ·. e ?BREGON. Op. Cir XVII
1.
de M.ex1co
. 4.
n H1stor1adores
.
OJeada sobre cronología.. 161
.
entre la obra de Durán \
. Es smgular la marcada jo
.
fuente. o este último . _la de Tezozomoc. Debieron de dualdad arqu11ectónica
Mexicana. escrita po criia_r al primero. H. AL VARADÓe;E~;!nbas de la misma
OROZCO v BERRAr uran hacia el a11o de 1~98 A
d
ZOMOC. Cró111ca
l 878 .
y precedida del Códice R. . , . :ora a por el Sr Lic D. M
B
amue . Mex1
J
.
. J. BRAVO UGARTE H'.
- ,
co. . Ma. Vigll Ed.

e

~

~

Cienc!as Sociales 194 ~llona de ,\léx1co Mcx,co Jus
ICAZBA LC ETA j¡.
l._ ~. 1-13 7 De sus .
Re1 ,sra Je Derecho 1
,
· 1sronadorei· 1¡,, M,
numerosas obr
·
mas detenimiento\ .
. · t • exico 4. "Ojalá h b'
. as escribe
- mas a1enc1011 a la Cronolo&lt;&gt;1a
u ,ese escrno menos. con
.
~39 e . porque es casi imposibl
- e seguirle

�4

l"n ser más que variaciones
• , 1 0 ies' que no sue...
.
de sus numerosa)
en e
...
• · n: ,ac1 taJles •que no l1a\• medio di: reducirlas a. un
de un mismo tema. pero vana:1ont : . publicada por Kin:,borough ( lo m1sm~
.
a p•'rfecto Su H1srorw U11c 111111; UI. .
'da \ e, su mejor obra. aunque
s1stem ...
_
. ción mas segu1 • . ·
·
,r \f, . .
que las Relacw11l!sJ. otr_ece u~~a narr~ KINSEOROUGH. :lntic¡11111es º1 , Ul(O
no escasa de anacronismos E. E .
la edición cnada por KOHLER ..ºP Cn .
'O 1848 9 v en el v 9. sta es
. . . d, Publicadas\
London. ¡g., . .
IXTl ILXOCH!TL. Ohras H stor1ca.1 c.. 891-189?;
Otra cd1c1ón: F. de AL V A
. •.
Of Tip De la Sec. de Fomento. 1
-·.
anotadas por A· CHA VERO Me:\.lC0. .
.
1 lab ,,r·1nto

, - o· ,. ··Descendiente legitimo como e,a
La Jestrncc1ó11 .,4~:,. ¡'c~. quedado reducido a ,ivir con
de a u;lla casa real (la de Acolh~1acan 1¡
10. en correspondenci~ con l~is
cstrc~hcz. y solicitaba del gobierno .:spaño brc habia prestado a los conqu1stador&lt;.:S
.
. qu e ~u antepasado
dl'I mismo
nom de aque 1 f,;I
.,·no. que en cierta manera.
~erv1c10s
d
salzar
!.:is glonas
De aquí el empeño e en . ..
,en1an a reflcj.:irse en su_µerso.,na .
.
. n
; 1 Historiadores de México. L.
b HERRERA de C. BOSII GARCl,\ e
"' Véase el estudio crí11co comparat1,·0EsR·oA reHistoria General de los hechos de los
. de Mex1co.
· -·
El Colegio
'; de -IIERR
del mar· océano (en ocho deca. das. desde 1492 a
caste llanos en las islas\'· ,11ara !irme
15 54 ). Madrid. 17:.9- l 7 ,O
.
,7 icALl3ALCET A. La destrucrn)II 97
éxico 7 J. de TORQUEMADA. Los
,x ICAZB\LCETA Historiadores de M . . ·I or1oen \ "ucrra~ de los Indios
'
Indiana, con ~
=&gt;
• "'
•
.
,eintiún libros rituales~ Monarqu1aD t1brimie11to. Conquista. Con,ers1011. : otras
pOblac1011cs
ese
Occidcniaks, de sus
. •
\· d·d 1723.
. Cosas mara\'i llosas de la misma tierra/ t.-1/~ _1, l• • 9 !\ün cuando en La Jotrncuon. ) 7.
. / • , ~ l l.'
l.'~ /l/J. .
i ICAZ8ALCETA. f/1stor1,u u1e.
• ,J· ctor de 1.,tlilxochitl".
a
;-..; dice que .. no es. mas·qu·unmil'\Oí&lt;.:
t: .
,

i; ICt\ZBALCETA.

i:,~ ~:xil

~o~\3RAVü UGt\R l E. Op C.11 I-L16j 11 chitl son lc1s fue111cs pnnc1palcs de su
• i l.u cles1ruc·ciú11 57 .. forquemada l~a
~d:1~iraci;n que despertaba c11 el autor lód:
ob-ra. Por otra parte. es pa_tentc ~n .e
'c:Jn los pnmeros miswneros. por m~s qL;_e
lo aLleca, y el poco apr~c10¡\t:~ ~&lt;.:e i:~~~esucedía a ~us compañeros Aceta \:1::t;os
, eces asegure lo con1ra~10. "' Le llama en csrn obra "el mas po_pu a~ \; .·da a las
~l /listorwJort.!.) Je ,\lex1w. 9. 1 ,. 1 obn de Cla, iJero que existe tr.1Juc1 '
ti,
e•·crnores \ el mas digno de SL'r o .a '111,baruo mucho más agradnbk Ique a e
,
.
d E
a es ~111 t:
"'
.
.
l
rincipalcs lenguas e -urop . . . . , hasta hoy permanece sin riva
. ,
c\tial: suele haber en el la mc_¡or criu~a . , ' &gt;( \ fex,cv 11'//h a ¡irdm111w1:i, i ~e~1 o/
4; ~ ' H. PR.ESCOTT /11srvry o/ thl.' ui;,4:w·~;mando Cortés. "Jew York 18-1.J.) , .
e·
/he ,,·11l'11!11t Mex,wn c1rd1:a111111 und !,t~ n
'
11.
H Opus
Cit. .
. .
. . ,11 l l. AL v ARADO Tl:ZOL0:1()C · Qnus
1' · .
•\ J. F. RAMIREZ. Cod1ce Ranm~t. t . • ,,1 feo de la pen:gr111a.:1on de las tribu.5
. . al Cuadro ll1~tonu.1 (icro,,.
· \"l'li\
CUBt\~. Atlas
lmerpretac1011
M: 1co1 l:.n A ,,JI
f\.
J b'
aztecas que poblaron el v_a lk ~.e ia~~1 por .. ~k\lCO. 1858. A Ra1111rc1 se e \;
.
. ,-1co Estad1
Geoora
• s1 ico e II istonco. orn
la p:blicación de la obra de Duran

,~i

J,

¡'

~

~ Puede juzgarse su labor por las numerosas obras de este insigne escritor citadas en
este trabajo .
7
~ ICAZBALCETA. H1stonadore.1· dr Mcírirn ~O
48
M. OROZCO Y BERRA. ll1storia Anngua _, de la Com¡uwa de Ale.neo. México.
Tip. De Gonzalo A. Esteva. 1880.4 ~- J. JIMl::.NCZ RUEDA en el prólogo que hi1.o a
la selección de Opúsculos y B1ograjias de J. GARCIA ICAZBALCETA, ya citada.
XVI 11-XIX, da un buen juicio critico sobre este autor· ··Don Manuel Orozco }
Berra. investigador de nuestro pasado indígena. erudito en materia colonial.
geógrafo insigne. La historia en manos de este autor dejaba de ser política. Adquiria
su carácter de ciencia. Desposeída de otra finalidad que no fuera el conocimiento del
pasado. basada en una 111vestigacion pacientemente realizada en las propias fuentes,
alcanzó una categoria y una dignidad que se le reconoce en México ) en el
extranjero...
9

Historia de México desde los primeros tiempos de que ha) noticia. hasta mediados
de/
siglo XIX. México. Tip. De Juan Abadiano. 1862
50
Les
A:téques; h,stoire. moeurs. cout11111e.1. Pam, 1885.
51
L 'Evolu,ion Juridique dan.1 les Dn-erses Roces H11ma111es. París. Vigor Freres
Editeurs. 1891. (Bibliotheque Anthropologiquc XIV). Representa la tendencia
sociológica de querer clasificar a los pueblos primitivos en determinados modelos.
ajustándoles un sistema europeo.
5
~

- De esta obra de KOI ILER, quien pretende encuadrar las instituciones aztecas en
un marco jundico lejano a su esencia y cree en un sistema de vasallaje feudal, ha
opinado el Sr. R. AL TAMIRA. Cuesttones de Histona del Derecho y de Leg1slat·1ón
Comparada.
Madrid. 19 I 4· ''TrabaJo más reciente y autorizado'".
53
H. SPENCER. los antiguos 111ex1ca110.1· Trad. de Daniel ) Genaro García.
México. Tip. de la Sría. de Fomento. 1896.
5

A. CHA VERO. Explicación del Códice J¿roglíf,co de Ch. A11b1n. Es un apéndice
a la obra de Durán. A él se debe la ! listona w111ftua y de la conc¡111sta. de la serie
México a trai-és de lo., si¡zlos Oarcelona. 1888 que publicó D. VICENTE
RIVAPALACIO.
~

55

J. CANTÚ CORRO. la esc/m•1flld en el mundo r en 1\fex1co (estudio libre por el
Pbro. México. Escuela Tip. Salesiana. 1925.

56

M. CUEVAS. Documemo.1· inéditos del siglo .\l'/ para la hwuria de México
corregidos y anotados por el P... Pub!. baJo la dirección de GENAR.O GARCÍA.
México. 1914: del mismo autor es la HiHona de la Iglesia en \1éx1co El Paso
Texas.
Ed. Revista Católica. 1928.5,.
57
M. MORENO. La Orguni:anón polít1ca v ,ocw! de los .-1:!ecus, México. 1931
Sostiene la tesis de una organización central opuesta al sistema feudatario de A. F
BANDELJER. On the Social Orgarnzation and Mode ofGovemment ofthe Ancient
Mexicans. Salem. Salcm Press. 18 79.
58
R. CEVALLOS NOVELO. .
59
T.
ESQUIYEL OBREGÓN..
60
L.
MENDIET
A y NUÑEZ...
61
W. JIMÉNEZ MORENO \ SALVADOR MAT[OS. Códice de Yanhwtlu11
México. Talleres Linotip "Cult~ra ... 1940. (México. Srta. de Educación P1ibl1ca).
741

�,.~ J □ RAYO UGAR n: Opu, Cit.

vida jundica de k:-.ico y abultan u imponancia . Interesa sin embargo. u op1111on ~
el hecho de habemo conservado los restos de u legi !ación. KOBLER. estudia
desde un punto de vista moderno el derecho azteca. Le sigue innumerable legión .
7
LAS C.-lSAS. Opus Cit. cap. CCXll-..:-:i-l-.5. Esta de cripción recibida de los
religiosos de San Francisco. fue wmada integramente por KOBLER.
78
GOMAR.-1. Op. Cí1. 11-315-6

1

~ 0(1 C·11 l-b6 · &lt;:n -,el L,
,... KO□ LER Of' C•11 ,..,
-1--:INCi ' BOROl .lill
. •iro
""1 ornada del ( 'o d,cc• .\fe11d,1L·111u
\ 'rt&lt;: -t\k,1cano ,\111, guo d1: ,\ . Pl ~;'' : \\·~
,le /0.1 1i"1h11rus_e11 Monun;ei~;il ~(;; Clll\1.-i.l P.-\1'\ Ql lAl' lll l.l: lt· ?l~u; k
\Je,ico. 1800-6) &gt; dt: A .
· 1 . . l 1..,~8-161 ::' l rub l1e &lt;:t tr,1 L'.111.:~ . ·I .
.
,. ,
•t sept1crne re a11ons
-·
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1/11/Ufr.1
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!Mf·ON P.líl~. \lJ!~Oll C.:\
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. . ri"in al par REMI
.
, autore,. \il menc1011.1 lb .
manusc'. it 1
que concuadan con l,1s de º1_tro J, diun1J~Jcs. a saber· d
ed 1teurs
· .
oporciona la i&lt;;ta "' :='d
d, ¡ 8
KOBLl:.R.
()pus C11 2 ~os pr, l'l nuwa. ! lacuchcalcatl. t.:I pre\1 L'l1tt' c.: 0 -~

t:;'.

~gg \

Cihuacuatl o canciller: _.¡ m1111,tro dic.: , -'\1 ti ·1ohuat·at&lt;:catl. el tltlanú1lqu1. 1c.:
wa1.:a
tribunales. 1 larntec atl·. el I·rahua
,¡ CL1·1Uhnochtl1.
d cu.iull&gt;a 11u,1..&lt;I 11• e,¡ wcutltccat &gt;
t' panL' at. 1:
'
l.
atempanecat . o a c.:
•
.,_ 1~
&lt;: 1
otro .
() . n, 11 -89. HI.RRl· RA Ot&gt; C11 I I - ' -·
TORQUB I ADA ·
KOHLf:R'. Opu., ( .11 ::,·¡

b'

/Jll.l

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'"' ME Dll::.T,\ .. O/ ,111- 14-17
l lERRERA ... Opus Ca

1s TORl.)UEM .:\ l)\1 • ()f 1 CII, Al\- ?.
11-~ LORl. l ,\ .. Up ( •1·1 -1• . 87.91 . l:n KOBLl:.R ...

r KORU-. R. Op Ca :i l
.
~
- R,\VO
C11ado p - - 1 ·9 KOHU-. R.. Op ( // _
,o J 13 . d
,,s LürUTA .. Op. C11. 100-1. ~· ~-d- 1 m,m:huale \en,a a cqu1parar:,e a la_ e
- ·rE· ... ()n,. Crt 1· 1:!6. La elasc
. ·a. •·staban
ujeto a la misma
GAR
r 1e 0 o~·n pro\,1nc,
~
.
lo ma\eques. Unos en la mctropo i. o r :, !~ clase más desheredada. el estrat ~ mas
.
. en cuan
, to a ~u .trato d.\ ons111u1an
- .• -· ,, de la cua l nacian en
mr1dez
los abuso ' \ mrnosp1ecw
b;jo sobre el que recaian to os
. .
. n p"r1 " lo~ futuro. esc la\o:,.
~ra " . _
1"! 7 , la
¡-:,¡ CJ
Ctt
_
V J, PUGA . , Ci:d11lano 1··- - .
La cédula di: 1_5 ~8 p~c.&lt;k ~e;~e ei'~ . i,a\edula de 15 ·o en PUGA . · Op
.. d,..,Odeno,1embrccn
rect1.fi,ca ion
e C11 1-\ 57
.

Opus Ca :O- I
.
,,• ZORITA . Op ( 11

1 -

-~ -

-u(},:~:: el/.

r-•

·1 ()UIROGA . Up Cu 33::-.
rüRQUl:.MADA .. Op C11 I1- LXX X que c11a
.,
. 11 JG0 l)e aqu1 lo toma
- ()pu.1 ~11 BiRR~ /!1swrru ..J1111g11a l-30-1
1
. ..
··b ·
lihro ·obre
-; ib1dem
➔ONDE Ml--.NDIZ/\BAL. e c11 io un
unto
-J ib11/i.'111 Modernamente M 011
·I . ani l.. en el 4ue analiza de de un p
.
, . de la ·al en los pueblos pre 11sp
la influencia
.
se problema.
.
·o d dt:I estudio
Je vista social: economtc~ e
es1uJ10 C0ncn:1a su op1n1on su1c1 a . nio de
-, KOBLFR . Op11.1 ('11 )7 . E_1; su 1 . ··t:.1 derecho penal me,icano e~ te~t_1m~
de las fuentes. en la iguiente. todrmu ~e la vida\ de notable cohe~ión ~0l1_t1~a . toda
d
al de oncepc1on u1a
.
1
eblo preh1spanicos
sevenda mor, .
d . hispanista niegan a o pu .
1. 1 con él M.
-r, Lo autores de ten encia
e:-.aoeración . 1xtlilxoc 111 :
. . d'ca Otros la e:,.,altan con .' c ~ . t\1 VL:YTl!\-BOTURI l.
el borac1on Jllrt ~ ·
.
,Ja de /0.1
1, \ flirn:o !\k'\I o l 8_:16. : ·
VE Y ílA H,mma An11g11a I t
. , 1. , 1 0 ,·e(i rt!lanon 1um,
.
.
,
101 de rn~ (}ll//gl/O.\ ,,. e ,
•
· d d
\1 VFYTIA .
Tercucu en /0.1 11l11111os uem¡ . RI \'/ 'dactad.i por el 11cenc1a o on . . .
la
· ¡/lo~ d,t l30Tl ' l,8,6·rehacen re altar la 1111nuenc1 a de l e,coco en '
llltll1WCl'll&lt;ll ine,
. C. Ma
Je \3ustamante. - · ~ 2
1
rvkx1co

OROZC

79

LAS CASA .. Op. Cu. cap. CCXlí-.-55 nos describe el sistt.:ma al referir·c a
Texcoco: "muchas provincia eran las ujeras al señorío de Texcoco, pero estaban
reducidos en seis pueblos principales, donde había como seis cancil lenas. en las
cuales y a los cuales iban de todo aquel reino a sus pleitos. : allí se cogían los
tributos : rentas. En cada uno de aquellos pueblos. hah/a dos .1ucces, personas mu:
e cogidas, tenidos por cuerdo : hábiles mas que otro. para aquel oficio. Fran
muchas \ eces ésto deudos del re) ... todo el día residían en las ca as de Audiencia o
públicas para administrar justicia. De esto\ e apelaba para ante otro do juecc:,, que
presidían obre todo , y que esto. entenciaban con parecer del re: o se11or. Cada
diez o doce día al rey tenia acuerdo con t0dos los ju ces sobre los caso arduo y de
mucha importanc ia concernientes al bien del reino y de toda la república". Se11ala
una junta principal cada ochenta dias denominada 'auhnallatu ll i.
~o GOMARA Op C11 11-316 "!::ran otros doce CU)O oficio era prender) llamar a
juicio. y su traje mamas pintadas que de lejos se conociesen." Concuerdan su dato\
con los Je Las Ca as.
1
LAS A AS ... loe. Cu.

s: G(},\-f..lRA. Loe Cit. LAS CASAS . loe. C11 cunfirma tal asl'/10 : ··en cada sala
· estaba con los juece 1111 escribano. o por 111ejor clcc1r pintor. que servia de e ribano
die 1ro que con sus pintura o caractere,. las per onas que trawban pleitos . .: las
causa : demanda ) te ti gos . .: lo que e concluía ) ,entc11ciaba. pon1a por
mem oria"
81
LA : CA A ... Loe . Cit.
s-1 ibidem .
85

S.·1/f.,¡c;(·v. Op C11 11 -308. ZOR!T.-1 Op C11 en D 1.1 11-5,1 esta acorde cnn
Sahagun al decir que tenían le:,es para hacer e,clavos: en el co111 rar) vender. !: 11
las Ochema Lt!_i·es de
FLA/ ll 'ALCOYOTZI . que trae ALV
I.\Tl//,,\'()Cf/lTL. Up. C11 l 8l.l, cllada en KOIILER ... Op. C11 115-117. ~l'
menc iona que esas le:,. c estaban di\ 1dida, en cuatro rar1es nccesariu, para cuatn&gt;
conse.10s. "Uno d • ellos di e 1:s el tk los casLl CI\ rlc : cnrninab. en donde e
ca tigaban iodos los g¿neros Lle &lt;.kli10 : pecados". "As 1 nrnmo en est&lt;: tribunal e
rcconocian las k)es que trataban a ·aca de los i:,clavo,.: de las rn1H1rnda, ~ pleilci&lt;,
de haciend:is. tierras y po csioncs : los c.,1.1Jos : Jifrrenc,as J.: oficio.'&gt; ....
LETOR \:EAU .. Op
iguc a '-;ahagun a quien ita. L'n la pagina 11-l
81
' LAS CASA ... Op C'11 cap CCXll-55.'.' DURAN . Op C11. 11-222 '\\11s1gna lo
mismos da10 . ólo que el nombre ue una de la, cárcdc, \ana Durán 111cncio1h1 &lt;:I
Petlaca lli ) el Chauhcall1, : '&gt;l'1lala como lugar de ubicacion L'I qt1L' ho: IIL'llc 1.i
iglc ia de San I lipólito. hra) noticia\ la\ recibl' OR.0/CO Y BLRRI\. r Jp &lt; 11 1283. TORQUl:-.MADA .. O¡, r·,1 Xl\,-I . dice que &lt;:I fcilpilo:,an. &lt;:ni la r,ri~1011
para los deudores.

e,,

�~-QL.IROGA ... Op Cit.370-1
.
ss Ílmlcm
38'l-'JI E,plica la siwaciun ¡unJ1u1 de los e:,cl,\\o~ al csrnhir "Pero¡¡¡
manera , !!enero de e:,cla, o~ o ser, 1dorc:, que por la mayor pan e entre el los , o he
, isw .,. { e~. que es mu) JI krl'ntc de la nuc~tra :, Je la que ie111a11 por ~us le:..-~ I•&gt;~
ciuda~lano~ romanos. porque la ,erdaJ a 1111 ,er no ó 111,b 111 merH)). en dccto. se~un
,·o muchas ,eces por la experiencia he visto :- a, eriguadú : lié caJa d1a_ , eo ~
;veriguo entre ellos. llamadas ) OH.la~ la, partcs en co111raJ1c\OnO Ju1c10 CP
scmejantes pleitos sobre sus !1bcrtadt's. que son muchos ) d1vcr,ns e_ de d1, er~J~
parte$ venidos. que alquiler de obra&lt;, 111 pt!rpe/11I1111 por la vida del alquilado. que en
derecho se llama Jocatw opl!rrm1111 111 perpl!1111I111. que usan mucho entre ,1_estos
naturales para servirse unos de otros. porql1e no tienen ni saben u~ar dél alquil~r de
obras 3 uempo como nosotros. en el cual género 110 ~e pone, 111 as1cnt~ 111 conslltu~ e
la servidumbre en la persona. smo solamente en la~ obras del que as_i se alquila 111
pe,peiuum. 111 se pit'rde por ello libcr1ad ni ingenuidad. n1 ciudad. 111 lam1lia. :- esta~
obras se pueden de derecho mu) bien alquilar) ,endcr. que tamb1en se puede llamar
, llama en derc&lt;.ho 1·e11clit10 vpcror11111 sin pcrJuiciu alguno de la llbcrt~d natural. n•
de la inl!enuidad. con dos condiciones que\\.' entienden aunque no se d1?n en el ta!
contratd: que son que cada e cuando que el así al~1uilado o vendido qu1s1~ra pagar el
interés O subro!1.ar v sustituir otro en su lugar hlJO o pariente u otra pe1 sona. : ::isr
sel'\ ir por sustlt~to.' aunque sea contra la voluntad de ~u alquilador. lo puede' oodr2
mu, bien hacer rada y cuando quis1i:re: ~ aunque se alquile 111 per¡)('f1111111 que es por
wd'a su vida. no queda inútil ni defraudada la líbcnad. ~ este gér1cro '.I manera de
cscla,·os , servidumbre. si tales nombr.:s mcrecc:n. que en la verdad no merecen.
sino que ;raemos corrupto el ,ocablo por \entura por falta de nag.uatatos o por sobra
de malicia. 0 por inadvertencia nuestra. es el que entre estos 11atura!cs se usaba ) st:
usa mucho., as 1cada\ cuando se enojan de ser, 1r a sus amos. su~tllu'.-en otro en su
lu~ar., los ; 11105 0 alq~iladores lo reciben.) ellos quedan libres e lllgenu'.&gt;~ que son:
sal,o ; 0 1amente cuando les acuden con aquel género de obras ) srr~1c1os que as 1
. 1·
alqu'il·iro
,cnu1eron
, 11 . ,. so11 al-\,
, - veces me·.¡ore~· ., más rico~ ,. 111as honrados Y
0 ,
llent:n mejor casa y familia: aJuar que no aquello, a quien sinen. ';, las ,cces.. se
casan los 11:105 con los otros. ellos con sus amas)- ellas con sus amos 0 con sus h1Ja_~
hijos. 0 con sus hermanas o hermanos de sus amo~. ~omo gente _hb~·e: ..
0
CU\VIJERO . . Op Ct1 243. varios siglos después se adh1er~ a _l_a op1111on ~e
Quiroga sin mencionarlo: "la esclaviwd no era más que una obl1gac1011 de serv1c10
personal. limitada a cierto~ términos--.
~() Loe. Cit.
911 GOMARA ... ()¡i. ('11 11-J 15: CLAVIJERO ... Op. C11 1-325. ) KOIILER ... Op
Cu. 32 quien cita al abate. siguen la opinión de Gómara. CARVAJAi ... Op Ca. 8.
Contiene los mismos datos.
.
.
"1 Opus Cil. 349-350. Del extracto se desprende la idea d_e Qu1roga. nacida de su
experiencia como juez en la Audiencia: "entre esta gente 111ng~n escla_,_º qu_e_pie~da
1ibcr1ad ni ingenuidad haya. ) como todos sean 111genuos. aba_10 s~ d1rc1 az,1: lar"º·
pues l)ios pe~mitió que )O por experiencia cierta 1u,1e~e: entendiese~ sur1ese. n~
como privado sino como jue, en la Audiencia de sus hbe11adcs que me esta
cometida por esta Real Audiencia que hago cada día s1mpllrnir t:t de plano entre
-,¡4

estos indios naturales sobre sus libenades donde concurren de muchas diversas
panes gente mucha a pedir su libenad y otras cosas como quien sale y se escapa de
una tan gran tiranía corno era, en la que hasta ahora (que se ha entendido la cosa)
siempre estaban. donde están conmigo cuatro jueces de los mayores suyos que entre
ellos entre si tenían, para que vean lo que pasa e informen de sus costumbres. et
sciant reprobare malum et eligere bonwn..."
92
Opus Ci1 368-9. Adelante amplía el concepto y explica: "y también sólo el padre
puede vender el hijo en tiempo de necesidad. y aún entonces, no para que el hijo
pierda la ingenuidad. sino para que también como cosa de alquiler o prenda lo
retenga el comprador hasta que vuelva el padre o el hijo u otra cualquiera persona lo
que costó o el interés ..." Hecho que concuerda con la realidad como se verá al hablar
de las causas de esclavitud.
93
Íbidem. 368-9. GOMARA.. Op. Cit. 11-314 habla de lo propio: ..Los padres
vendían o empeñaban un hijo que sirviese de esclavo: pero podían sacar aquel deudo
otro hijo, y aún había linajes encentados a substentar un esclavo, pero era grande el
precio que se daba por el tal esclavo" Contradice esta opinión en cuanto a los
encentados ala de Quiroga. DURAN... Op Cit. 11-XX y TORQUEMADA . . Op.
Cir. XIV y XVI citados por OROZCO... Op. Cit. 1-280, en el propio sentido.
DURAN ... Op. Cit. 11. Cap. XCV 111 y el Libro de Oro de OLMOS. en OROZCO ...
l • 269, mencionan el posible rescate del hijo al alcanzar la mayo ria de edad. Citados
por KOHLER ... Op. Cit. 34-5.
OROZCO y BERRA, basado en SAHAGÚN Op. Ca 111-258-9
(Ed. BUSTAMANTE) afirma que: "cuando acontecía el hambre, se vendían por
esclavos muchos pobres hombres ) mujeres ) no solamente los dichos padres se
vendían a sí mismos, sino que también vendían a sus hijos y a sus descendientes y a
todo su linaje y así eran esclavos perpetuamente 'tequ1yotl' ·1tacoyotl' a que se debe
el nombre de 'Huehuetlacolli', servidumbre grande mayor. sen'idumbre voluntaria.
por la cual una o más casas obligadas por el hambre vendían a uno de sus miembros
constituyéndose en la obligación de mantenerla como viva •aún cuando muriera"'
Menciona el hecho de que Netzahualpil!i en 1505 prohibió tal costumbre. Agrega.
que "para que la obligación no pudiera extinguirse. el Seiior nunca tomaba cosa que
de su siervo fuera, ni le pennitía que en su casa viviera", ya que de morir ahí.
tenninaba la obligación familiar. ESQUIYEL OBREGÓN .. Op. Cit l-359 recoge
estos datos de OROZCO.
94
Op. Cit. 389. Véase la nitidez de sus conceptos manejados con un rigor técnico y
dialéctica formidables: "pues además de esto esta manera y género de esclavos que
nosotros tenemos que pierden la libertad e ingenuidad. ciudad y fam ilia. que es la
máxima capitis disminución y lo que se requiere que concurra en el los de necesidad
para ser verdaderos esclavos entre nosotros que son reputados nihil de derecho
civil..." MOR ENO... Op Cil 35 Sin un pleno conocimiento de las condiciones
romanas pretendió incorporarlo.
95
Op. Ci1. 11-181-2. Opinión ala que se adhiere KOH LtR ... Op. Ca 32.
96
ZORJT A... Op Cit. 25 l. Lo menciona SPENCER... Op Cit. 12. MORENO... Op
Cit. 35, afinna: '·cualquier mexica. fuese cual fuese la clase ~ocia! a que
originalmente pertenecía sin perder por eso su posición social primitiva. podía
145

�devenir en esclavo. bien por el contrato, bien por causa de pena, o por cualquier otra
de las causas que daban nacimiento a la esclavitud... Dato que es ine\acto. pues se
ve que como pena se obligaba a un hombre. mejor dicho. se le hacia perder su
posición social primitiva y pasar a ocupar una más baja. pero pudiendo recuperar la
antigua.
CLAVIJERO... Op. Ci1 1-323. considera que la muene del esclavo por )U dueño
era considerada como un homicidio cornun y tenía la muerre por pena: en cambio, si
un tercero era el asesino. se convenía en esclavo del dueño. Dificil comprender tal
manera de compensación. LETOURNEAU. Op (11 11 7 quien lo toma de
BIART. .. Op. Cit. 201 señala que aún cometiendo adulterio con su dueña no podía
ser muerto por el marido.
98 CLAVIJERO... Op. Cit.
11-243: cesaba el privilegio de obtener su
consentimiento, -dice OROZCO ...- Op Cit. 1-282: "si el esclavo era perezoso. mal
mirado, vicioso o huía de la casa: entonces el a1110 le amonestaba una. dos y tres
veces delante de testigos. y si aún parecía incorregible, ponianlc la collera, distintivo
de su mala condición y podía venderlo a las personas o en los mercados··. El primer
dueño tenía facultad para venderlo. I:.n caso de deuda o robo. el acreedor o el robado
r,odían vender al deudor o ladrón para resarcirse del daño sufrido.
9 NEZAHUALCOYOTL... Leyes 19 y 20 1 el Libro de Oro. Citado por
OROZCO ... Op. Cit 1-269 KOHL[R ... Op Ct1 48.
100 ZORITA ... Op. C11 10-90 y POMAR... Op. Cu.75
1º1Tomada la costumbre de los pueblos tarascos se extendió entre los aztecas y otros
pueblos. MENDIETA ... Op Cit 11-41: GOMARA ... Op Ci1 203: HERRERA ..
Op Cit. 111-313 y 11-617. Cit KOHLER ... Op. Cit./6: IXTLILXOCHlTL... Op.
Cit. 1-193 nos cuenta que a la muerte de Maxtla: ••iban ciertos esclavos } criados del
rey muy bien vestidos para ser sacrificados )' morir con su señor. Aunque en este
tiempo no eran tantos corno después se usó", y en 256-7: ..cuando murió
Netzahualpitzintli, le quemaron el cuerpo como a su padre y así mismo quemaron
con él. mucho oro, plata, joyas. chalchihuitcs y penachos. y doscientos varones
esclavos indios y cien esclavos ..." TORQUEMADA.. Op. Cit. 11-523 relata que: "a
los veinte días pasados sacrificaban otros cuatro o cinco esclavos y a los cuarenta
otros dos o tres y a los sesenta, uno o dos, 1 a los ochenta, diez o doce, y esta última
ofrenda que se hacía era como cabo de año, y de allí en adelante no había más
muertes de hombres .. .'· al morir un gran señor. KOHLER._. Op. C 11. 45. con iguales

97

citas, narra lo propio.
1 Op. Cit. 11-314-5: TORQUEMADA ... Op. Cit. 11-563: lo confinna
CLA VlJERO ... Op. Cit. 243: y les siguen: OROZCO... Op. Cit. 1-278: KOHLER...

º"

Op. Cit.32.

OROZCO ... Op. Cit. /-2'0
Op. Cit. 11-242. Señala tres clases de esclavos: los hechos en guerra al ser
aprisionados. los esclavos por venta propia, y los que caían en esclavitud por un
delito. OROZCO Y BERRA .. Op. C11. señala las mismas causas 1-278. KOHLER .. .
Op. Cit. 32. Señala excluyendo a los cautivos, dos solas causas: las deudas y la pena,
más la esclavitud por deudas no es sino una pena por no cumplir una obligación.
Enseguida menciona otra variedad que era la venta por necesidad que entre en la

IOl

I().!

746

categoría de la venta propia, en la cual 1
.
CARBAJAL. .. Op Cit 7. 11-2. ESQU J~~xte;:Rnre~1dad movía _la voluntad.
~ORENO ... Op. Cit. 34. siguen igual pauta
GON ... Op. Clf. 1-359. y
9UIROGA ... Op Cit.419.
.
106
lbidem. . 425
101 0
'P, e··
JI.. 383.
108
DURAN ... Op. Cil 11-?2'&gt; 1 O d
Op. Cit. 266 ss. KOHLER ~ 0-p) eª ·1 r_7en0de sucesión en TERNAUX-COMPANS
,
.
···
· 1 · :, ·
ROZCO Y BER
.
...
de Duran. quien dice que la ley conde b
RA ... Op. C,1 1-281 cita
na ª como esclavo a toda
que un ese 1avo recobrara su libertad
.
persona que impedía
una violación leoal
' caso que es el de imposición de una pena por
109

b

.

Op. Cit 11-51 Por calu ·
LETOURNEAU
C
mnia y como talión. Cita KOHLER Op. Cít. 64.
110 TORQUEMA.D.. 'P· ,1. 1~6 y MORENO... Op. Cit. 72.
...
111
A ... Op Clf Cap. XXV
1" OROZCO... Op. Cit. 1-253. al explicar Ía lá · L
. .
- NETZAHUALCOYOTL " . .
mma XVII del Cod1ce lvfendocino.
..,
... m,e, a.1 Lei·es, en VEYTIA
.
KOHLER. 11., En las Oche111a Lem· de N
. . ... Op. Cu. 421. Cita

O

e·

Citadas por IXTL!LXOCHITL o'
etzahualc~totzin se contiene lo propio.
mismo sentido. Véase en 0ROZC6 ';) 11-1,~7. El Libro _de Oro de OLMOS, en el
Cit.
11-314 y 319•
... p. Clf. 1-274 , as, como GOMARA.. . op.
113
11~ Op. C11. 352 .Jv 361 -2 •
1150p.~il 158-9.Cita MENDIETAY NÚÑF:Z o e·11 ?6
116 OOp. Ce,_, X!V-S OROZCO... Op. Cit 1-303~4 .. Ía t~ae • •
. p. JI 238,
.
.
'17

118 e, UEVAS .. Op. Clf (Docs.) 13.
XTLILXOCHITL.. O Cu C
.
119 NETZAH UALCOYQjL
Lap. 46. Cnada p~r KOHLER. Op Cit 63.
MEN
... e, 6 1AS CASAS
O
DIETA ... Op. Cit I p 9 DÚRAN ·
.
...
p. C11. Cap. 213.
11
Cit.63.
- .
i ... Op C
11-221. En KOHLER... Op
120
... Lihro de Oro en OROZCO . ()p. Cill-270-/
121 s&gt;LMOS
Jb'd
1 em.
12',
• Ibídem. 269
1230'P C'11 4 16. · "El que se echaba con es 1
•
empreñaba de hiJ·o había de deJ·ar s
. e ava o s1rv1e_n1a de otro y era soltera v la
·
u muJer y casa y
· 1
•
toda su vida como esclavo v también 1 1 . - sen ir a _amo de la que emprei'ió.
moría". GOMAR/\ Op C: ,· 11 ., 1' . e iac1a esclavo s1 la empreñada de ello
1
..
...
·
·.) ... s111 ue la o · · ·
d 1 ·
•
aunque algunos contradicen eslO
"'
pin1on e l1cenc1ado y observa:
• ror cuanto muchas veces
.
ese1avos con sus amas •\ las esca,asconsusse11ores·
1 •
ia d b' acontcc1a casarse loscasamiento. y no en deshonra del ~eilor d'
:.n __s e ia ser licito en caso de
CLAVIJERO ... Op C11 ?4' vr· y-¡·¡ cBla ~_sclava . Sigue la opinión de OLMOS.
·d
- J.
A- O ! UR INI o e11 IO
S~nt1 o y Ll::TOURNEAU. ()p Cit 119 _ ,,
' ... P.
6 en el propio
10
14
•
OROZCO .. . Up. Ca 1-270. De este aut- · 1
,
.
ley quinta de NETZAHUAI COYOTL . /r o toma KOHLER ... Op ('11 12.3. La
60 de acuerdo
.
c1ta a por CEVALLOS NOVELO Op. Cu

�Ib idem. -? 73. MENDIETA Y NUNEZ
• ... Op. Cit 29. señala que la pane del menor
se aplica a este para su educación. GOMARA ... Op Cit. 11-313. habla en ténninos
generales y en seguida se refiere a los niños. "El hombre que vendía al libre por
esclavo, era dado por esclavo a quien el quería vender: y esta ley se guardaba
mucho, porque no vendiesen ni comiesen niños··.
1'6
- Ordenanza segunda de NETZAHUALCOYOTL en ALVA IXTLILXOCHITL...
P5
·

Oe,

Cit. 1-237.
La tipificación la hemos hecho, ajustando a los modernos delitos las formas
antiguas. para lo cual hemos procurado concordar los elementos de ellas en cuanto
correspondan a los actuales tipos delictivos sin pretender por eso una identificación
absoluta. sino la más cercana semejanza.
m OROZCO... Op. Cit. 1-245. LAS CASAS ... Op. Cit. 566 explica esta fom1a
extraña a la cultura europea, pero la refiere no sólo al robo de las mazorcas. del
sembrado del templo o de un sei\or, sino a cualquiera: ''Reprendiendo un español
una vez a un indio del rigor de aquella ley que por coger unas pocas de mazorcas o
espigas de maíz hiciese alguno esclavo". respondió: "estás engañado. señor, porque
si aquesta ley no se guardara con rigor y fuera tal que diera poca pena, cada uno
quisiera no trabajar, sino gozar de los trabajos y sembradíos ajenos. y así se hicieran
los hombres ociosos. no cuidando de sembrar. y por consiguiente todos o muchos
fueran ladrones y se perdería la tierra··.
19
~ Íbidem. 273-4.
130
Op. Cit.! 1-220-1.
131 Op Cit. 11-564.
132 OLMOS ... Op. Cit. en OROZCO ... Op. Cit. 1-273.
m Ibídem.
i,~ ibídem.
135 Íbidem.
136 Íbidem. 269. Se explican estas penas como resultado de la cultura agrícola recién
formada y por tanto digna de ser protegida.
137 TORQUEMADA... Op. Cit. Cap. XVI. Citada por OROZCO... Op. Cit. 1-280
IJS OROZCO... Op. Cit. 1-269.
139 Íbidem.
1~º Cita IXTLILXOCHITL. .. Op. Cit. 11-188-9. En KOHLER... Op. Cit. 116.
141 TORQUEMADA ... Op. Cit. Cap. XVI. Y VEYTIA-BOTURINI ... Op. Cit 197.
CLAVIJERO Op. Cit. 1- 324. Citados por KOHLER... Op. Cit. 67.
142 GOMARA ... Op. Cit. 11-313 y 317.
143
Op. Cit. 67-68
144 Íbidem. 66-67. Tomado del Libro de Oro en OROZCO... Op. Cit. 1-270.
145 Ordenanza 18 de NETZAHUALCOYOTL en IXTLILXOCHITL... Op Cit. 11238. Citada por KOHLER ... Op Cit. 112. CEVALLOS NOVELO... Op. Cit. 59. En

12'

la propia fonna.
146En TERNAUX-COMPANS ... Op. Cit. 13 7. También en BERRERA .. Op. Cit.
11-3 y 10. Cita KOHLER... Op. Cit. 60.
147 Libro de Oro.. en OROZCO... Op. Cit 1-274. Corresponde a la ley 59 de
Netz.ahualcoyotl.
748

148 '
Ibídem. Y DURAN ... Op. Cit.1 l-n l.
~OHLER ... Op Cit. 52-53.
150 Ibídem.
151 '
J?1dem. ~OHLER basado en POMAR... O Cit 4 º
comun entre Jugadores y rameras
p.
· ª"'rega que este pacto era
151
TORQUEM.. AgA ..._Op C11.
· Cap
. XVII. Cita KOHLER... Loe. Cit.
153 GOMARA
.
p. Cit. 314.
154 Op. Cit. 32.
155 TO
RQUEMADA ... Op Cit. XIV 17
T1!ados por KOHLER... Loe. Cit
• . y VEYTIA-BOTURINI... Op. Cit. 16
149

QUIROGA ... Op. Cit 416
Íbidem.
· ·
iss o'P· c·it. i ·J20.
(Ed. BUSTAMANTE).
159
. Salvador A. Mateos ha reproducido el ·ueoo
..
relteve en piedra.
J b tomado de los cod1ces y de un
157

160

Op. Cit. 342
Íbidem. 314
162 Op. Cit. 11-236-7 y 146
163 ·
- ·
11,.1 Jbide~,. y TORQUEMADA ... Op Cit. XIV-l 'i-7
Op. Ca. 352.
· ·
165
Op. Cit. 1 !-222.
166
TEZOZOMOC ... Op. Ci1. Cap. XL-366.
167
,
168 Op. Ca.. VI 11-14. en KOHLER ·.. Op, c·1t ,JJ.
A lo mismo se refiere
e· Quirona
º · ZORITA ... OP- C..11· 110. habla de este hecho
169 GOMARA
... O'P u. 11-3 14 Señala esta clase d
su cuerpo, que lo daban de balde .sino 1
,
e venta: .. las malas mujeres de
·
as quenan panar
se vendía
¡
0
traerse bien. 0 cuando ninguno las quena
. por v1e1as
. .
•
n por ese avas
para
.
O feas O e e
por. las puenas". TORQUEMADA ... 0 . Cit 1 __ ,
n,.er~a-~ que_ nadie pi~e
rnuJeres, que se daban a vivir sueltas y~·b d 1 )6J escribe. Habia tamb1en
estado que tomaban. tenían necesidad del ~ra. amente y para proseguir este mal
necesidad que pasaban porque tr b . b \ est1r c_unosa y galanamente y por la
sustentar la bizarría qu~ usaban ll~g:Jbª an en la _vida de amores que traían y por
porque las que se daban a este vicio ~n a necesitarse mucho y hacíanse esclavas.
paga, sino sólo con be~tial apetito d:ns~~~1p~.:ed~.u rntilidad. no era con interés de
de los jugadores y de la modal ídad de ua 1 a . orq~emada también nos habla
CLAVIJERO... Op. Cit. 1-243. OROZCOp~m un año libre~. Recogen esas citas:
Op. Cit. 30. CARBAJAL O C 1 . ) BERRA ... Op C1t.. 1-280. SPENCER...
MOTOLINÍA ... Op Cit. i"~v1.~,-~tno~d;~º~~VEL OBREGON .. Up. Cit. 1-360.
llegando a un punto de su destino se
d. ot1cia de la venta de mercaderes quienes
hacer una fiesta a su dios
. ven ia uno de ellos para tener medios con qué
1m
·
238~rdenan:w 19 de NETZAHUALCOYOTL. En IXTLILXOCHITL. .. Up. C11 ll161

111
172 (!p. Cit. 11-221.
_lbtdem. El mismo cronista señ 1
. recibido, celebraba un ban
1ª a una _co_stumbre e:tran~: el padre con el dmero
quetc a que as1st1a toda la tamd1a· Si alou·
.
e 11 cr1·ado COll)la

749

�1 - d orque de acuerdo con la
algo de lo del banquete, c~ia por esad~aus~~~ e:~/v~~~ 'p~oducto del precio del
costumbre. sólo los parientes po ian is ru
¡~_corregible.
. _? 69
:~: Libro de: 0 - E; O~~Z~~ 1~pyC:~;lica: · .. era la argolla una collera de palo
GOMA
... . p.
. .
salia al colodrillo. con unas puntas tan
delgada como argón, que cenia la gargant: ~e les udiese desatar el argo liado'· .
largas que sobrepujaban Ola ca(b~za.lal ~u0e7n .. Aunq! este acrificio acontecía pocas
m TORQUEMADA ... P 11
•
.
,.
eces porque tOdos lo que se sacrificaban eran habidos en guerra .
176 CLAVIJERO ... Op. Cir 1-243
1 Op Cit. 2a 1-71.
178 Op. Cit. 1-302.
1 9 Op. Cil. 339.
180 Op. Cit. 1-434-5.
181 Op. Cit. 427 .

3-

OTI IA DE LA PRE SA ESPA ~'OLA
SOBRE LA l VA JÓ AMERICA A A MÉXI O
E 1 1846
lkrih ,1 \' illJrrc:al d.: l.3 c nJ,•1Jes
Cole gio de Cro 11 1\t a, e: H111 o ri ,1d o re

t.k ~u e, u León, A.C.

El periódico, tal como hoy lo conoccmo . nació en la
lnglarerra en el iglo X\ III , con anterioridad a ese ríempo,
ex, rieron ciento de forma de comunicación so iJI. Ya en la
Roma anrigua exi rían disrinto . medio , de información pública:
Las Actas Públicas. Actas del Pueblo, onsistían rn una serie de
rabiones expue ros en los muros del palacio imperial o en el foro,
en que
e recogían los úlrimos y mis 1mporranrc
aconrecimienros sucedidos en el imperio .
En la Edad Media, surgieron los mercaderes de not1c1as que
redactaban los avisos rambién llamado folios a mano . Consistían
en cuatro p:íginas manuscrita , que no llevaban ríuilo ni firma,
solamente la fecha y ti nombn: &lt;le la ciudad en la que e
redactaban. Se vendían en lo puerro y ofrecían informaciones
del medirerráneo orienr,11 (lugar en el que e d arrollaba la
actividad
bélica de . las cru1.1das ) , rec ogían noticia&lt;; fa c ilitada . por
.
manneros y peregrino,.
Esro a vi o rLI', ieron un gran éxi ro aunque ra m b ié n fueron
censurados por la auroridade~ de 1üd.1 Europ.1. En el Siglo XV.
con la invención de la imprenta, apuecieron nuevas
publicaciones periódic.1s . [ os o asiona le informaban de un

r•. ,

50

�..

hecho excepcional &lt;le rorma c\'enrnal, cuando la ocasión lo
requería. Los más famosos fueron_ los de Cristóbal Colón,
conrando el descubrimienro de Aménca.
Pronto comenzaron a ser publicados por los gobiernos, que
los utiliz.aban como medio de propaganda. Tenían formato de
libro y portada ilustrada. Desde 1609 cn:ipi~z~n a pu~licar las
Gacetas con periodicidad semanal. Al pr1nc1p10 eran tm~resos
por editores privados, pero enseguida quedaron ba¡o la
protección de los Esrados Absoluro,s, que los utilizaron como
medio de propaganda de la monarquia.
Las gacetas más famosas fueron las francesas: La Gazerte, Le
Journal des Savants y Le Mercure Gafan, . rodas e~las del sig~o
XVII. Estas publicaciones cu vieron gran 111íluenc1a en ~spa~a
donde fueron imitadas en el siglo XVI1I. La pnmera en Espana
fue la Careta de Madrid ( l 661)

1
•

La Prensa del Siglo XVIII
El primer periódico diario nació en ~ngl:irerra e~ el siglo
XVIII. Fue el DaiLy Courrant (1702). Hacia l 715 _h:i.61~ en este
país una gran actividaJ editorial, _Y ap3recen_ u~ sin_ :1umero ~e
publicaciones de periodicidad v:wable. La d,~mbucion se hacia
por medio de pregoneros. Los más im_rorrrntes cenrros de
circulación de penódicos fueron los cafes, donde la gente se
reunía a lec:rlos y comentar las noticias.
Con el desa/rollo de la prensa, ruvo lug.ir el nacimienro de la
opinión puhlica.
,
.
Fue allí en lngla¡erra donde se aprobo la pnrnera _\ey de
prensa burguesa, el UBEI ACT, en 1792 y d~nde .1pare_c10, ya a
finales de siglo, la prensa como negoc1_0. Los 1mp_resos
periodísricos inrrodujcron innovaciones récn1cas, ~st.1blec1~ron
una infraestructura informativa piir,1 opcurar noticias y meiorar
los sistemas de información y &lt;lisuibmión, J medida que se
desarrollaban las redes de fcrroCJrril.
Aparecieron empres,uios con nut:VJ mencali~hd
lucrativo modernizaron sm empresa'&gt;, redu¡eron
aumentaron la capacidad productiva. Un ejemplo de

.
con, fm
costos Y
&lt;:StO fue el

que

periódico The Times ( l 78'i) .

La Prensa Espafiola, Siglo XVI [l
En España no se produce un desarrollo de prensa hasra el
Siglo XVlll. En esca época, los periódicos eran muy caros y sólo
estaban al alcance de una minoría, los editores contaban
únicamen~e con el producto de Li vel1l,i; ya que la publicidad no
se generalizó como medio de financiación hasta el siglo XIX.
La prensa del siglo XVIII, conscirnyó uno de los avances más
importantes _p,or_ el qu_e penetraron las ideas ilustradas en España.
De los per1odicos 1mponan res de esca época dest.ican los
s1gu1enres:
EL Diario de Literatura en España (1737), era una
publicación de carácter cultural y lirerario.
EL Diario Noticioso Curioso, Erudito Comercial y Pofitico
(1758), fue el primero en ser publicado diMiamente; consraba de
dos secciones; una de divulgación que recogía artículos de
opinión , a menudo traducciones francesas; y ocra de información
económica donde anunciaban ventas, ofertas, alquilerc~. ecc. En
1786 pasó a llamarse Diario de Madrid.
El Pensador, diario cosrumbrisca con remas típicamente
españoles.
El Correo de los Ciegos (1786) el cual camb iari.1 su nombre
un año después por el de Ef Correo de Afadrid''-'.
~n esta época, en Esp.1ña, el 80°0 de la población er.1
analtabeca. Los leccorcs de papeles periódicos eran una minoría
ilusrrad ,1 . cornpuesca por nobles, clérigos y mi-:mbros &lt;le la
burocracia real; rc1mbit:n :ilgunos sccco res de la clase media como
médicos, abogados, profesores v comncirnrcs. Haci.1 fin.des Jcl
siglo las cmprc:s.1s i11rroduj~ron innoqcioncs récnios r
mejoraron los mécodos p.na obrener noticias v los sistemas d.e
distribución. t\ dio contribu,·eron l.1 111ec..rni1.1ción de l.i
imprenta, las _me_ior.1s en l.1 f.ihri~.1ción del pJpcl :· cinc.L
El lengua¡c luc mis :t'&gt;Clptiblt .1 un ~)úbliLo poco lubituado .1
leer. Los dominic.ilcs .1coscumhr,1ron .1 l.1 lt:c cur.i .1 las cLises
bajas, e_ hicieron posible el surgimit1Ho de Ll Lireratur,t popul.ir
de los s1g,los XIX y XX, Lrc.tndo el nH:rc.1Jo Je l.1 gr.111 prcn,a de
las ma~as .
~

�Siglo XIX
Tras l:i Re\'olución i:r.1nu:s,1 se: produ jo en rn d,1 biro p.1 un ,t
· · conse rv~dor'l
lurismo
reacc1on
,,
· .y se impuso Je nuevo .el. abso
.
f , por
.· 'd 'icO'., ¡1·benles
10 que 1os pe110
, · tuvieron tlllc d1r1g1r sus es utrZO'&gt;
1· ·.,1
.
e
'
I
ese
·'"
f1ubl1c1cioncs
de
cl
,1L1
rcnJc:11t:1J
po
lt!L,l
1uc 11ar conrr.1 • e ""
•
1
defendieron la. libc:rrad y ejercieron u11.1 tmp orrJ11tc labor c:n .i~
.
-· de l 8.30 .\' 1848. l·ueron
Lreador3s
1.I 6e,..J les
revo 1uc1ones
.
, . de
. .,
'bl 1· ca v ¡·c.:rmenco de b s in~utuC1ones democrar1cas.
op1n1on pu
.
,
·d
1
Tras el triunfo del libc:r,ilismo, rod os los pa1s_c:s occ1 ent:i es
·
(J 881) la libertad de expresi ón y d,uaron leyes de
reconocieron
prensa.
. .J
.•
.A' mediados de esrc siglo surgieron L1s agenu.1s u~ , nou~ia_s y
El desarrollo del ferrooml f.tvorec10 la rap1da
1as de pu,l l·c·d.1d
i 1
·
· ·
d
1
difusión de los periódicos. El Lelégr:1Fo fue _ ucil11.a_ o por a_s
a encías de noticias p.ira difundir informac1on. Se impuso as1,
g nuevo per10
. ¿·1smo en el que los n,ensa·¡es habían de ser claros,
un
concisos y objecivos .
.
.
• d
En la·s primeras décadas del siglo XIX, la prensa sigue _s1e~, o
.
,
·
d1fus1on
11 amplia
un producro para m111or1as,
pero [ltnc
lit'
.
.
debido a la cradición de la lectura en voz aira; la ex1s_te~c1a de los
c:rabineces de lectura y 1a co stu m 6 re de. leer los d1ar10s
. en los
d
ocafés, aceneos y tertulias. En M
d
·
j
I
capnales
. a r1L y e~ as . .
. e
. . f u e crea,' 11dose .un
prov1nc1a,
, ,público lector mas amplio a medida
que se extendió la educacion •
Periódico Eco del Comet·cio
Este periódico madrilei'io ubicado en la calle_LL~na No. _6 de
blic1ción diaria V que cubría a toc.l.is las provincias espan~as
~:ndié.ndose cada ~jempLu a 1O _cuarcos e~ 1846, s~ fun~;O~r
. Caballero quien nació &lt;.:n Ihra¡as , Cuenca en
.
t.ue Ferm1n
'
.
..
d 5
J
en
Esrndió Filosofía en el Colegio ~on c_i 1iar e an ~:in,
Cuenca; tn ,í s rarde ¡cología en la Un1vcrs1da~ d_e Zaragon. diar
En 1820 ab:rndona la CJrrera ccles1asrica para esrn
derecho en Alcalá de Hen_arcs. .
.
ellas
De 1826-1831, escribe var1,1s obras l1rerarn.s, entre
.
;r;
( 1828),
Diccion11rio geograJico
esta d'1st1co de E·p
_) 'iña y Portugal
.
h
. ( I S30) . L:i obra de Fermin Cahallcro a
N ot1.r,.,ts so bre Tto.qu 111

siclo elogí,1da por la propiedad dt' su lenguaje, su interés por l.1
narración y la acritud crírica que siempre le preside '.
Tras la muerre &lt;ll' Fernando VIL regresa J Madrid, fundando
en ésra epoca el Boletín del Comerno, llamado m,ís carde Eco del
Comercio, periódico conocido como órgano de liberalismo más
avanzado y del rnal Cab.dlero, sería su redacror principal. Esre
periódico daba a conocer a sus lectores ademü de las noricias
locales las internacionales, entre ellas, los acontecimiencos de la
Invasión Americana en México.
La primera plana ( 11 de agosto de l846) en su columna
"Noticias estrangeras" comunica lo siguienre:
América, \lemcmz. 2 de julio. El estado mejicano ha llegado a una
sitULtción de fo mas critim. Ltt California dednró su independenci11 _y se ha
puesto bajo /.a protección de los Estados Unir/4s. Elgeneral americano Taylor
no 11gunrd11 JY//lS que /ns ordenes de Washington pam dirigirse sobre México.
El congreso mejicano a eleg1do por presidente al general Paredes, cuyt1.J
fontiones desempeiuzba inten·11amente; y el general Bravo vice-presidente.
Úl. ttmrqufa y el espbúu de rebelión cunde en todas fo provincias. Úts
rentas públicas se hayan en el csrndo mds deplorable. A pesar de In voz que
ha circuku.lo de su salida S11nta Annn sigue fil La Habana. Se cree que solo
espffa para volver a Mejico, a que eL desorden llegue al ultimo grado en esta
repubLica.
En realidad la guerra agudizó la crisis que arrastraba a la
nación desde la lucha independentisra y seguramenre desde final
del siglo XVIII. Las reformas borbónicas y l:i lucha insurgente
habían debilirado !:is rel:i.ciones desarrolladas por más de dos
siglos sin haber logrado fortalecer unas nuevas. Todo esto
obsracul izó la colaboración enrre los rres niveles de gobierno
nacional, estatal y municipal. El gobierno quedó en una
sirnación apurada para defen&lt;ler el enorme Lcrrirnrio sin
recursos, ranro de capiralcs como de hombrc&gt;s requeridos para
sostener el ejército.
En e l ejemplar del día 15 de agosto las noticias son enviadas
a través del periódico inglés Morning Chronicfe.
INGLA 7ERRA, Londres. 7 de Agosto. Toc!ns /ns comunicaáones
que van recib,énr/4se de /.a América, no hacen mrzs que poner m e11it.Ít:naa,
"1. injusticia de fo agresiones cometidns por los Estados Unidos sobre el
tem'tono mejicano.

�Las noticras que se hrtn recibido por el último pt1quebot no han
sorprendido a nadie; pues que al presente todos conocen sobrado bien /¡¡
política que se ha seguido por /.os amen.canos en Tejas, para que pueda
dudti1-se de que Y111cen todas 1m demds msrm·ecciones de úzs orras provmcws
del Estado de México''.
El 6 de julio se publicó un bando que declaraba: "El
gobierno en uso de la natural defensa de la Nación, repelará la
agresión que Los F.stados Unidos de Américrz han iniciado y sostienen
contra la República Mexicana, habiéndola invttdido y hostilizando
en varios departamentos de su territorio".
La resistencia belicisra de Paredes se había moderado en el
poder, al convencerse de la imposibilidad de que el país hiciera
frenre a la guerra. Mas un mínimo de decoro lo obligó a asumir
la dirección de b lucha, a sabiendas de que en el momento en
que abandonara la capital perdería el poder.
Así sucedió y cuando iniciaba su marcha el 4 de agosrn
de 1846, fue apresado al ricmpo que un pronunciamienro en la
Ciudadela resrauraba el orden federal de la Conscicución de

1824b.
En el periódico del día 19 de agosto dice lo siguiente:
INCLA TERRA, Londres. 1 I de agosto. EL p1zquebot Frdelio, ha
traído a Li11erpoof noticias de Nueva York deL 16 de julio. él senado
americano no había adoptado t1un resofuáón respecto aL arancel. No
ht1bían recibido noticias oficiales de Mtjico. Crei'a que eL ejército, que se
halkrba en Liruzres, Cf//nino con dirección a Monterrey. A lo que se deda
Bustam:,nte estílba frente al gobierno y Paredes nuirchaba sobre Út frontera
con faerz/lS imponentes. EL gobiemo nujiwno había espedido un decreto por
el que se decÍLlmn co11jisCt1das todas k rnercrmdas embarmdas en Méjico
por /,¡,¡ vía de Mafílmoros antes y después de su ocupación por el ejercito

americano. (Times)

El presidente Polk escaba muy ansioso por comprarle
California a México, y s:1bía que México se negaría a ello. Pensó
que no había tiempo que perder. Temía que lnghterra la tomara

porque era un punco fuerce en el Pacífico.
Los planes del gobierno de Londres no eran esos, porque no
renía derechos sobre California, como sí los rcnía sobrt: Oregón

con b_c-~dos Cnidos y no había posibilidad de que se iniciara
ocra crn1s anglo-esradounidense sobre California-.
Como se puede apreciar en esce periódico Eco deL Comercro
las noticias internacionales las obtenía por medio de
corresponsales de: Inglaterra. Francia, Bélgica ~• de otros países
europeos.
El día ~2 de ª.~osr~ :n su página principal y en la columna
correspond1enre a Norzcurs Esrmngeras" dice:
. ~.VCLA. TERRA. los pen'ódicos ingleses del 13 contienen t1/guY111S
noncws de Washington del 30 de julio. Elgeneral Taylor se preparaba para
n//lrchar fl ,Honterrey )' a ton//lr !tz oftn1wa. El dla 26 de ao-osto !.os
comeman·os z•ienen de a/.giín edirorialisut: ''Ha tenido en Amhfra un
tZconrecimiento previsto )'tl mucho tiempo hace. la California se ha
segregado de 1\fljico y se une a kz confederación No11e-Americana, como su
centro 1ummd Los otros estados o proiimcias deL Norte de /vféjico también se
le separan.
La referencia a es ros csrados es a los de ~ uevo México v
Arizona , y continúa la nora: Es indispensable ef derecho que tien,e
un pueblo de agreg,'.rse al cmrro federal o de gobierno que rnds fe
convenga. La Espanra entreranto, despndicia fa ocasión de construir
en. aquellas cos_tas. del Pacífico una factoría p(lra el interesante
tráfico de las Frlzprnas ro11 Chi1111. Renentemente se h(I hablado de
colonia o ~nisión esp111íola al N de Cahfonria, no 11 nid11 a
1\lfe;rro. Una urrnnstancrt1 t1lll aprovechable ;1Vo merecerla ser
apreciada t.
·
. . Esrados _ Unidos se enfrentaba , por bs ambiciones
remroriales, ª, Cran Brecañ,1 por el Ürt:gón y a ;\léxico por su
noroeste. La un1ca esper.rnLa de 0-léxico era que esta llara una
guerr~ con Gran Bre1 ,1 iü, pero los bridnico~ no deseaban un
~oníl1cco que los distrJjn.1 Je sus problemas domcsricos v de sus
inte_rcse_s imperi,dcs, por lo qut: ofrecieron Lt ,ección. Je los
temronos h.,s~a el p.ir.~lclo 4t), rn lugu del 5·lº, que prclendí.in
los noncamcr1c.1nos. El tr.1t,1do se firmó en ju nio de 184(, \l'.
esfumaba así la ülcim,i espcrrn1..1 rnoic.1n,1.
'
_Del día 28 ~e agosto el fl'O de/ Comcruo public.1 un.1 notilia
enviada por la Cautrt 1/e Fr, 111 c,rr:

un~.

, . Hemos_ reáb,do d1, .\/1!;1rn q11t' ,i/mn::,m ,1 ji11 dt&gt; j umo. I-1 gmcr,i/
fmedes hi1 s1dfJ t•Íegl(lfJ pre.wlw,, rl,· l1 u-p1íhli(¡1 por 5V 1·otos de &lt;13 dt (¡11,
-,¡-

�const//b// el tot11I. \ 'iiq1r,ú/,,,1tt' Hlill'II por -18. !:l I8 olm,1·0 rl g,•1u-r,¡/
I'r1redn, lz ,uaor1Z11mín p11r,1 po111·m' ,¡/ fmtr: di' lis n-op,L J n'11t111,t' ,11
ejéráto del 110/tt'. El. g1·11c1¡t/ Go11z,ílt-z An·1•11l1 rli-hió rl,:1,1r l1 c11p1.t,i! t'I 1&lt;J
para tomllr el m1111do de/,, 11,111g1111rd1,1 d(' fo trop1Lf d,, J),m,tfcJ. ti g,em7,z/
Mtjía se haflab,1 nwmlrvulo l!Í 1}irmo &amp;I no11e, p1_1es ,4nsr11 1111/~111 wh
l!mn11tl(} a ¡\fejlco, y 11mpudia dtb1~1 pem11111&lt;·cer c11 .S,1n L111s JJorvs,.
Un periódico cM ] J ,1111111ci11 q11t' el gener,1! /lrt·L•,1l1. c:n lugar de
dingjrse rl /,a fo11tem, /,a numh11do ,t G11nd1l1j1m1 11 sofac1~r u,
il'JSurrección. El geneml Brtl1 ·o salió dt' Vi-r11-C111z el 2 I m dm·mon d&lt;'
Méjico, pi1m dese111p('1Ít1r lb fimáOJlf.í dt \ í'cepró1dn1te i11M11/0 ,CJ/
{1//..íC//cia dd geneml Pi1redtS. Coma /¡¡ l 'OZ que !1J5 tl/11(17(//1705 Je' habMn
apoderado dt A!tmnim, pue110 de: mar al 11011e de J;unp1co. que dm11 pocm
mi!IA.s de esm ciudad
[-'1 comisión del congreso me_¡;m110 a L1 que ptlSÓ l1 permón ha
pmenr,1do un proyeao dt.· le;r 1·11 el rwzl se nor,tn ~ disposiciones siguienw:
!..11 nnción mejimn11, usando del derecho de dlfmsa 111ttuml, decilzm se ha!l.rz
r1ctu11fmmte en guerrfl con los Est11dos Unidos. En consecuenárz, ef gob,enzo
mejicano empleará todos los mechas y recursos
estén en j/./.5 manos p~~(/
que lt gumn comiga /¡¡ rfpamáón de _k1 m;una hecha a /.a níl~/On
mfXiertntl. Compleumz los cw-rpos de /,a mrl,cw perm,111emi!, leva!lft1rll de
nuei,10 cutlntds_ferzm juzgue necesarim, bien sea pam completrlr /(}s cuerpos
e:-..-i.stentes O para crear otros. SI tuviese newid,1d de otros poderes espenales, el
congreso se los confiera.
.
"J\tfA..1'co ha dm11m11do sangre noneammmna en suelo
n011eamen'mno '' Uames Polk).
1

qu~

Pane del Conorcso de los Estados ünidos se opuso a b acusación dd
presideme de que 1\tk'Xico er,t el GH.1SJJ1tc _de b guerra, pero aprobaron la s~licicud
que hizo el ejecutivo de recursos finanoeros :,· hum~10s para la camp,ma. De
inmedia10 se dieron órdenes p,u,l y_ue hs Aotas del Pacifico)' Golfo bloqueard11 los
principales puercos mexiCJnos. Para seguir infr)flmndo, sobre b si_tuación de la
ruerra en México, el Eco del Comemo connnua
publicando estos
~concccimienros. En el diario del 2 de octubre ap:u-c:ce lo siguiente:
!NGLA Tf:'RJ?¿-1. Londres 25 de agosro. En rnm1to a la guma de
/vf&amp;.ico y los EstatVJs Unidos, se ha /,echo una nuel!fl ofm,1 de mediación a
/,as potencillS; pero en mso de 110 ser aceptad1.S k1 !11gfoem1, . 110 p,ema
apoyar/,1 por L1 fi,mn de ÍtlS 11mu1.S, El Lord Palmm:011 opma t¡i~e !tz
reunión dd EstlltÍo de Méjico a /,1 co11fedemnón mnenat1vz, no esta tan
cermna como algunos se lo figuran. Ocho millones de mejimnos presentan
-:-58

un medio de resi.stencúz de que no es tan fa.di puedan múnfar las Eswkis
UnitÍIJs.
En todo caso el gobierno velará por la conservación de sus derechos
sobre Méjico, el rual debe a la lnglatma la enom1e SUl11/l de 250 milhncJ
de.francos.

El Heraldo
Otro periódico de la época en España era EL Heraldo, de
carácter licerario poético religio:.o e industrial. En el número
del 2 1 de septiembre en su columna de Correo escranjero dice los
s1gu1e nte:
Por vía de lng/,uerra se han recibido noticias de Vera-Cruz hasta el 13
de agosto. La posición de Paredes era desesperada. Guadalajara y la capital
habían imit&amp;ÍIJ a Vera-Cruz provincút inclinase afavor de Santa-Ana y la
confederarión. Parece que pocos días antes del pronunciamiento de /,a
ciudad de M&amp;.ico, había el presidente salid(} de ella a la cabeza de 4000
hombres, no habiendo ,zun llegado a su noticút la sublevaci.ón de VeraCrnz. En Vera-Cruz se aguardaba por Instantes al general Santa-Anna. El
puerto continuaba bloqueado por la escwulra americana. B día 8 intento el
vapor Mi.ssissip,:· pasar la barra de ALvarcuw para dar un ataque a la
ciudad, pero después de algunas descargas, hubo de retirarse sin con.seguir su
objeto. l..a.s noticias de Matamoros son del 5 de Agosto. El general Taylar se
había puesto porfin en marcha para Camargo, de donde ya había salúw e!
gene_:al V(lood en dirección a Monterrey. Nada se sabia de las fam:.as
mepcanas. En el sud este el general Keamey había avanzado y esperaba
apoderarse de Sttnta-Fe sin obstm:ulo. La correspondencút del }ournal
6-comerse afirma que el gabinete Washingom ha abandonado por ahora
wdos sus proyectos de operaciones contra /,as costas mejicanas, aguardando el
resultado de la. nueva revolución y hasta saber las ideas de Santa-Anna
respecto a la guma. Este general se embarcó el 9 en un vapor ingl.és de poco
porte con los generales Almonte, Bassadrey el ministro Rejón. La aLianzL1 de
las federalistas con Sama-Anna es un hffho notable y que no o.frece al
parecer grandes elm1entos de duración.
, Otra noticia sobresaliente del Heraldo es la que aparece el
d1a 8 de octubre de 1846 y dice:
Por el vapor Bn'tannia, que llegó a Liverpool hace 8 días, hemos
recibido noticias de Neva York que alcanzan al 15 de setiembre. Parece
759

�que fa caja del departamento de la Guerra ~ los Estados -Unidos se
encuentra exhausta y con un déficit de cuatro millones de duros. Hay pocas
noticias respecto a California. Dícese que la proc~ma del comodoro
americano ha colocado en una situación dificultosa almzrante que manda la.
escuadra inglesa en el Océano Pacifico, el cual no s~biendo que hacer, ha
pedido instrncciones al embajador inglis en Washington y al gobernador
general de Canadá.
. .
.
.
En efecto la ocupación de la Cabfornur por os Estados-Unidos, si llega
a verificarse, alterará sin duda las relaciones amistosas que hasta ahora_con
gran trabajo han podido conservarse entre Inglaterra y los Estados Umdos.
Por otra parte Santa-Anna, no ha obtenido salvoconducto del rep:esentante
americano para salir de la lslLz de Cuba sin haber hecho conceswnes para
celebrar un tratado de paz, cuya primera base será probablemente la
desernbarca.á.ón de !.a república americana.
Ya los periódicos ingleses anuncian como pró&gt;.-imo la conclusión Je_ un
tratado de paz entre el gobierno de Santa-Anrlll y el de los ~s-Um~s.
Si esta ultima república logra adquirir así la preponderancza a que aspira,
quedará destruida en perjuicio de &amp;.s naciones marítimas de ~uropa; el
equilibrio de poderes que debe reinar en América para 1mped1r que los
Estados débil.es sean opn'midos por los faertes. la Inglaterra,. ~omo poder
marítimo y como más directamente amerui:mda en SU: ~oswones de &amp;.s
indias occidentales esza mas que ninguna otra potencza interesada en el
mantenimiento del equilibrio americano. Veremos como Lord Palmerton se
desembaraur de esza nueva gran dificultad.
Lo periódicos ingl.eses recibidos hoy contienen noticias importantes de
América. Ya parece que se ha dulo la acción que.se esperab~ e:1tre elgeneral
amen'cam Taylor y el ueneral mejicano Ampud,a. Lm not1C1as de Bourbon
que inserta el Standaty que alcanzan al J6 de oaubre, anunci~n que los
amenúnos habían entrado en Monterrey después de un reñido y muy
sangriento combate, del eu11.l todavía no había pormenores.

A fines de agosto de 1846 desemba rcó San ra-An na,
procedente de la Habana, Cuba. Pudo cruzar el bloqueo
norteamericano gracias a un aparente acuerdo con el agente de
Polk, para facilitar la fi rma de un tratado de paz una vez q ue
hubiera recuperado el poder.
.
A su llegada a la ciudad de México, Sanca-~nna . no q~ iso
tomar las riendas del gobierno y se aprestó a pamr de 111med1aro
760

rumbo a San Luis Pocosí con Lis tropas que Paredes había
mantenido en la capital para sosrener su gobierno.
El 27 de sepciembre cerca de Queréraro recibió L1 noticia de
la Capitulación de Mon rerrer. Fue hasra el 26 dt: noviembre tn
que la noticia de la ocupación de Monrnrcy por el ejército
americano apareció en l:i prensa española en la forma siguiente:
ESTADOS UNIDOS Y ME]JCO. Por Nueva York se fo recibido
noticias de !.a Améná1 que rtlmnwn ni31 de octubre: !h Boston, al ]". dt·
noviernbre y por Ha/,.f· hasttt el 3. Seg,ín una m1111 del Nuevo León,
fechada en Monterrey a 29 de setiembre, el general Taylor había ro11¡¡u/o
posesión de aqurl.l.a ciudtld, l1 que e11arnó elgenn-al~mpudi11, para retirarse
Saltil/o. En ,zquefkt épom se había espamdo kt voz en Monterrey, de que
Sttma-Anna att1b11h,1 de lfegrtr ,,! último punto del fi,me de 13,000
l,omhres, con los que h11ci11 ttcender a muy cercr1 de 20,000 combatientes el
ejército mejicano, de q11e podt'rt disponer :11a vez mmido con Ampudlll; por
lo que el ~jnáto 1m1en·m110 creía mconrn1r 1111rt sma res,'srenart cu,mdo se
apro.\imtlSe al p11so del Saltillo.
En el inter, el generrt! Tr(yl.or se Oc1tpah,1 en fafonterrt')' ck reduMr
tropas y de prepamrprol!t'siom&gt;s con lo que d,,ba tiempo a los g;neral.es Wool
y Keamey para apro.\1·nu1r sw columntts ríe operaciones rz /¡¡ región en el qur
debe mmuobrar. ?or Ú&gt; demris, kzs notio~TJ de Mejico del 23 de setiembre,
nos mrtn(fiest1m que los temom del gmeml Taylor eran al menos
prematuros en lo que respt1cta a/;, aprrJ.\7.mrzcidn de Srmra-Am,a al Salttllo
alfrentt de un ejlrcito: pues que el 15 ambilh,1 de enmzr a .'vftjiro; )' kz
distmma que mt'ditl dt~,de L1 1íltimr1 áudml 111 !::i,zltillo n dtmas,adt, p//1,t
que pued,, fi,111q111'r11-bz en pom titmpo. Se ,tg11r1rclz im próximo maque de
escu~clm 1111u?icr11111 que se hall, 1'11 el golf~ de ANj,to. Hrtn serr sobrt'
famp,m, o bi('// sobre Jl/nmulo.

ª.

0

Duranrc el a110 dl' 1846 !.is nor1c1.1~ ~ohre ;1,féxico
publicadas en los pcriódirns c,r,1r10k~ rc:rmin,irnn LO!l la
ocupación de Tampicu el 2- de noviembre. sin embargo no
a~areccría csrc hecho sino h.1&lt;;r,1 principios de mero del sig;,irnrc
ano.

Las n?ticias ~iguicron flu~·e11Jo en l.1 prrn,,1 (·&lt;;p,t11ol.i ,. rn el
resto Je Europ.1 dur.,nrc el til'mpo (jlll' duró nr.1 g11nr.1, 11.1\r.,
9ue llegó a su fin con h rirnu del Tr.1r ;1 do dl' Cu.1~Lilupc l'I d1.1
30 de mavo
de 18/¡8 .
,

�Notas Bibliográficas
Fuentes de consulta

Hemeroteca Municipal de Madrid, Conde Duque.

Eco del Comercio

'.

Ma.ces 11 de agosro 1846
Viernes 14 de agosro 1846
15 agosto, 1846
19 agosco, 1846
22 agosco, 1846
26 agosto, 1846
28 agosto, 1846
l O de septiembre, 1846
2 octubre, 1846
4 octubre, 1846
26 noviembre, l 846
Hemeroteca Municipal de Madrid Conde Duque.

El Heraldo
21 septiembre, 1846

8 octubre, 1846
7 noviembre 1846.
Aparicio Gómez. Pedro Historia del periodismo español.
Editora Nacional Madrid.! 967.
Berna Beu, Nacalia. Breve historia de la prensa. Inrernec. 14
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l 7i6-/988)
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. ., .d d
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Febrero 2003
·
crsi a J.: Indiana. lnto;:rnet.

7

s Josefina Vitzquez_!111en·e11ció11 norteamencQna 18-16-/8-18 s,. r , ·.
Exteriores I997.
· · 1.:c ctan&lt;1 de Relaciones

�JUAN IGNACIO USSEL Y GU IMBARDA (1764- 1772),
FRANCISCO DE ECHEGARAY (1773-1774)
Y MELCHOR VIDAL DE LORCA Y ILLENA (1774- 1789) 1
Dr.1 .\ l:m,1 l.ui,:1 Rodn!,:Ut'l-:;1!,1
Ci1lab(1radmc): !l.o,.1lha ~l\:n~ \ ' ..
P.11ri&lt;. i,{ Albr,,, Jnm l.013da
&lt;' J!-:n,Ki n ( ;ün,a~1I R.\

Introducció n

Los estudios hisrórico-sociales que conforman esre arrículo,
como los rrcs anreriores, se enmarcan en un proyecro mayor de
invesrigación -' y sus tres primeras p.1rces han sido publicadas en
es rc mismo Anuario en aiios .rnreriore/.
En este nuevo trabajo incluimos el análisis de las tuenres
primarias que corresponden a los Lilrimos eres mandatarios del
siglo XVIII en la etap:1 previa a la insr:rnr:ición de las Reformas
Borbónicas: Ju:in Ignacio Ussel y Guimbarda (1764-72),
Francisco de Echegaray (1773) y Mclchor Vida! de Lorca y
Vi llena (1774) . Sus respecrivos periodos se dieron en la etapa de
las vis itas de inspección cuyas consecuenc ias darían lugar ,1 la
instauración de Lls reformas que cambiarían la Jdminiscración
polírica de las provincias scprenrriona les.
Los cambios se produjeron como consecuencia de esos dos
viajes de inspección, el primero, el que rea lizaron en 1766-68
don Caverano
María Pignacelli
Rubí Corbcra .v San Clirnenr,
.
..,
mejor conocido como el Marqués dd Rubí y el ingeniero Nicolás
Lafora. El segundo y decisivo el del visirador do n José de G:ílvez,
quien, después de Sll viaje septentrional de inspección, propuso a
-65

�Li Conc:, en 1768. junro con el virrey ~Lirqué · de Croix, el
proyecco de reorganiLtción de .1 quellos gobiernos. ons1suo en
la creación del Gobinno y Comandanci,1 General de las
Provincias Internas, el t)Ue enrró en ·uncione en 177 6 con el
nombramiento como el pnmer ~onund;inre del Marqué.'&gt; de
Croix.

Juan Ignacio Ussel y Guimbarda, junio de 1764-1772.
·cuün
el h1sroriador nuevoleoné uvo
trabajo ha servido de
ti
.
guía al presente, Juan Ignacio nació en Cá&lt;liz, hijo d: Bernardo
Cssel, Marqués de U el. Caballero de L1 Orden de Alcanrar.i y
de doi1a Mara:uira
lné. de la Rosa. ·e incorporó a la milicia
::,
n.ival e!&gt;p.inola y fue opidn de fragara de la Real Armada )'
teniente coronel de los Reales Ejércit0s.
Tornó posesión del cargo de aobernador del uevo Reino de
León en 1764. Un año despué dio facilidades para re lurar
familias para la ,1sign,1ción de José de E can&lt;lón en d I uevo
· a n tander. · e de u briero n en 1 66 los mi nc'rale de Stzrz Carlos
del VaLlecillo que dieron gr.in auge económico a L1 región. Por
comisión virreinal e en .ugó de la delimiración de lo poblados
de an Esreban v ::drillo.
Sé ca ' en
de enero de 1769 en la parroquia Jtedral con
doña María Josefa de LarrJldc , hija del gcnt.:ral Francisco Ign.1cio
de Larraldc y d doñ.1 Jo seh Franci.\Cl Cantt't. Compró b casa
que construyera don Pedro Je BJrrios, conocidJ ,1crnalm enre
como la Casa del Agmristll. EnCerrnó y murió durante su
gobierno en 1772 y fue enterrado el 2 &lt;le enero Je 1772. Dejó
aún muy pequefio a quien fue, tal veL su LJnico hi10, Bernardo
U sel y Guimbarda, y el virrey decretó su turel.i y los ueldos de
u padre fueron a ignados a ell.1 y en su beneFiLio fueron
reclamada la cualidades y méritos en el Re.il erv1c10 omo del
tronco in media rn del Marquesado de Ussel '.
Las referentias que hunos lo alizado y an:1liz .1do en AGI
confirman mucha de t: t.1 informaLÍÓn, la .implírn y, en .1lgL'1n
aspecto, la modifion, es la siguicncr::
1.- CONTRATACICJ . 5')06,N.2.R .39 del ~7 de .1go ro de
l 763. Exprdicntc rlc i11forn1tfno11 y f1ce11ci,1 de pas1ziero a indias de
Ignacio Ussef )' Guimh11rd11 . gobern,,dor dd N111•uo Rc11w ele León,

30

-()(.

con sus criados Francisco lgn,roo de Barda.11, natural de Benazque,
hijo de Hermenegifdo B,,rdaji y de iSflbel de Fa/ces, y GinéJ
Cueclas, natural de 'v!urcia, lnjo de Juan Cuellas y de Francisca
Guillén , n 1ueut1 Espnñc1.
En el documento con . tJ que en 1763 rení,1 el grado de
Cc1.pitán de Fr gara Je la Real Armada al tiempo de u
designación como Gobernador del Nuevo Reino de León. El
expediente sólo ontienc la carra en que don Ju.w Ignacio hace
constar que sus riadas eran solteros.
En el AH se localizaron los daros que corresponden a su
padre y que se proporcionaron i.:n oc3.sión de la concesión de la
orden milirar de caballero de Alcántara. En l.i corre pondiente
solicirnd se establece el hecho dt: que don Bern,H&lt;lo U sel v
Guimbarda era narnral de ;\[ álaga :' no habí.1 rt idido en India ;.
En cuanto a u genealogía e propor ion.i la informac1 , n
1gu1entc:
Padres:
El Capitán de lnfflnter!a Don Salvador Ussef y Cuimbarda )'
dona Juana Jvlerchan, su mujer, naturales de Afrilaga.
Abut!os Pflternos:
Antonio Ussel y G111m!Jttrd1z, natural de f,z Vitfct dt B11z en
Francia y D. Juana i\1artel de la P,rz, su illujer, 111tt11ral de l\.fdlaga.

A/1111·/os J1arnnos:
Diego !derchan y Do1í,1 .\f,1r!11 Gr111zdlez

SIi

m11;cr, 11ar11ra!cs di'

Málagit.
Esta gene:11 ogíJ fue pres en rada por SLI herma no completo, don
Carlos quien pidió que l.1 inrorrnación de . u abuelo p.llerno ~e
le vantara en ;\Lílag.i, sic10 cn donde.: ~e podí.1 \.'llCOtHr.H J lo
tem go .
La edad del solicil,llH\.', don Bern.1rdo. cr.1 de entre ~9 \' 32
años,
us .1sccndie11tc'i tcní.111 h.1cicnd;1 en Albolore v
Benemoca rr,t y goz.16.111 del c\t,idn de hiju,J.dgo. \u .diuclo h.1li1:1
sido francé'i de nacimicnr&lt;l y r.1mhié11 poscí.1 noble1.1.
El p::i&lt;lrc del . olicitantc, en el l.,lso, el ,1ht1\.'lo de Ju ,111
Ignacio , h.1bi:1 sido rniliur, ~.q,ir.111 Je militi.t\ y fue h.1uti1:1do el
19 d&lt;.'. febrero de 1ei-0 pt&gt;r el ohi~po tlL ,\l.íl.1g.1 en l.1 .1tl.'d1.il dl

-,,"

�l..1 minl'ri.1 en

L, c1u J:iJ. En el cxpcd1cnt&lt;.: ~&lt;.: ,lllt"\.111 hi, h.111tit.05 d&lt;.: su~
.1sct' ndit'ntes ~· L1 p.nrid:i dl' t:'&gt;pt11l).1k,; dt: ,u.~ p.1dr&lt;:s, o ,c:111 lo..,7
.ihuelos del fururo gob&lt;:rn.1dor, t¡lli&lt;.:110 L,l:.,uun en ~UL1t-.1, el
de enero de 16'58.
l.J fa111ili;1 poscí,1 escudo de ,1rn1.1s. l\11 dibujo del 1111\1110 ,e
incluvc en el expcJiencl.'., y ~~.- \c11.d., que t·q.1b.1 !ij.1do en l.,, us.1,
princ.ipalcs de l.1 farnili.1 del prcte11dic1H&lt;:. Todo-, ,u, .rnt&lt;:p.1s.1do,
l1.1bí.111 sido hijo~d.dgos ~' .d n..·)pt:ctO. L·I soliLir.111re L&lt;)tnprohó l.,
noblcz.i de'. sus anrece,ores por .u11b.1" líncJ5. A p.irur de l'~ta
genealogí.1 se..: desprenden los .111teccdcnrcs L1111iliHc, por lincii

p e rn a,de Jo n Ju :in 1¡;, n c io.
.ir

,l

En AG locali zamos cu.Hro refercnci.is p.1r:1 el gnbern,1do1 y
un, que correspo nde: ,1 su hijo, do11 Bernardo u~sel y
1
GuimbHda. son L1s sie.uient&lt;:s:

1.- PROVINCIAS, I::-:Tr.R:--;AS , \'o\. 109, Exp. ), 1-ol:..304520, úrns de 1764-6'): fü1·1•e.( !11for111n miÍ1tt1res ) rn,rdror de

tropas rle Íit l'ro1•inci,1 ele! Nuevo Re//lO el!' León, sig11,1dos por el
gohan,rr/or l)o11 !gnt1cio Usscl y Guimharda. N11e110 l~e1110 de l:eó11.
En su primera parte el propio Ussel escribe al virrey,
ivbrqués de Cruill.1s, h.1bcr ton1.1do po!&gt;esión dc, b gobernart_ira el
t 3 de mavo de 1764 v esta.r a Lis supn1ores ordenes del nrrey.
rolios mis .1de\Jnrc ~: poco mJs de un mes después de haber
ronndo posesión, don Ju.tn Ignacio procedió a cnvi.H un breve
inlormc .d \'irrc\' del esr:1do de la Prouinci,1. Escribió que no
enconcró novc(L~d que ,tltn-e In q11ie111d e11 que In sostiene mi
rn1dado indu\'cndo hs tres misiones que estaban .1 su cargo.
comenr., que ·los indio~ en ellJs ,1sc-nc.1dos sr hnl/an reduczdos a
rario,ud so,-:'etl.td y con aprulflbfes incrementos n1 religión
Catliá!1c,1.
Cn:i de l.1s r.11e,1s que desarrolló Ussel durante su periodo fue
el cuidJdo de L1 actividad minera como se aprecia en la
documcn1.1ción obcenida. Y,1 en csce prima comunicado se revela
su prcocup,1ción por Jcrccenrar la producción, ajustar los s~~a rios
de los Ir .1b,1 j.1do rcs J un ¡usro n ivcl para su man u cenc1on, Y
fund.1 ment.ilrnence, Jplicar mérodos .idecuados para lograr una
mayor produ1..cion, y,1 que los mincr.1les que salían del Real de La
f¡,11,1J11l, er.rn de buena ley, pero el rendimiento de plar:i de la
mtru er.1 mu,· ese.isa.

:\ue,·\1 le,,11 ,e , 11, 111tl'll,i(i,.1d.1 ,ll11.111tc el
periodo ,ll' t'~lt' ~obn11.1d1H f,I.l-.i,1, .d dn1..t1h 1i111i-.· 11r1.1 de un
nueni ~-.i..·in11enro. el que i111li,d1111."11fc ,t: doi!;.nÓ (orno S,111
l',1blr de'! \ ·,;/lt"L·i¡o ~- en rnbsú·ucnt'-· do-.umc11c.11.'i1.)ll ~1.· le 11.irnt:
~-.1 perm.1ncnccme11te. S,111 ( ·,1rl,,.,- rl,·/ \ ·,¡//,·olio. l .1 111(01111,1,:iún .d
respl'CtO St' 1.'l1CUt'IHr,1 c.:n:
2.- PRl)\'l:\Cl.\S l\:TrR'.\AS. \º ol. 10&lt;&gt;. bp. 1. Fols.11OO. ,1ños de ¡ -(i')-1-- 1: Corrc'spo11cl('11ot1 tlel c;oha11,ulor rle
Nuevo Leo 11, D. lgn,100 L·sscl y G11i111h,1rtl,1 co,i el z·i'rrcy ,\farq iu!)
de Cruill,1s _)' otms ,111tonrl,1df.( sobre t1H111tos t!t.' su c',n~~o. D,1105
rneltos, ~1'.gun_os . 1mporr1111res y otros solo (11noso., r/,, ,1quel/,1
gobenwnon . 5c wcluy,·11 ,dg1111os cst,rdos rll' trop,1s, ,V11cz·i1 Reino de

León.
Esce expediente consta de ,·.uios docurncnros. como L,
r:ferencia cít.1, ,llgunos ~e rele\',wci,, p.1r.1 conocer l.1 política de
Üssel y otros de conte111do poco signifiotivo: sin embargo, no
dejan de tener la imp~r:an~ia de permicir un.1 visión, desdd luego
muy general de l.. co1tdtan1d.1d en el ejercicio del gobierno.
Para_ mancc~er L1 conrinuidad con el Jspecco rrarado en la
referencia anrer1or. aunque alteremos el cronológico, inici.1mos
la descripción ~· an,ilisis de los documcnros con~ el rubro de la
minería .
~ m~diados de 1~G~. Ussel escribió JI virrey Marqu&lt;!s de
Cron: , d:1ndolc nueva 1ntorm:ición ,,cerca del recién descubierto
mineral, que habL1 sid o 11.unado por los mineros Sa11 Pílbfo del
_Va~leciyo., Su riquez,1 i~.1 dí:i en día en aumento. y par.1 el mes de
¡ul10 tent.1 ya n11eue m111as co1T1/'11tes 1'11 1·ews p rmf's co 11 i1copio de
saca de metales, con la ley de seis onzm por doce 11rrob11s Lt1 que
menos c~11 sobra~a g,111,111cia de ligas .. . Debido a esr,1 riqueza el
asenram1enro minero aumentó rápidrn1enrc su población a 800
personas entre patricios y extraño, y ellos mismos solici taron al
gobernador les asignar;i un paraje para esrablecer el Real, así lo
mandó ejecuta~ y les asig nó un lug:ir cómodo para que construyan
e1ificios y haciendas de sacar ron arreglllmienro a la ord('nanza
''.ncuenta y dos del cuadernos de minería. Prob:iblcmenre h,wa
sido en ese momento en el cual se le dio el nombre de San CarÍos
de_L Val!ecillo al real, ya que en carra del 2 de no\'iembre del
mts~1 ~ ,ªñ~ se refiere a él con esa nue\',t designación. Al respecto
escribio Ussel; El 11111'1'0 minerid de S1111 Carlos del Valleci!lo
-(,')

�continúa en acopia de metales e iguales leyes de primera y de día en
dia se descubren ctttas... Como era usual, un acelerado
crecimienco de los asenramienrns en torno :1 los ricos reales traía
consigo problemas de comporramiento anrisocial, por esta razón
el gobernador pidió al virrey le autorizara poner en el Real un
oficial con dos soldados para contención de la mucha canalla que
ha de ocurrir a él y partt que el juez que a(lí mora tenga pronto
auxilio para evitar el extravío de plata ...
Pocos meses después, duran re la visira genera l de la I'rovirwa
el gobernador permaneció rrece días en el n uevo descub rimiento
de minas de San Carlos del Valleciflo . Fue en esa ocasión en la
cual procedió, personalmente, a dejar toralmenre estab lec ido el
Real, registrar !11J minas, arreglar sus laboríos y darle rr cada una /¡zs
medidas correspondientes tl lo prevenido en las Reales Ordenanzas
para evit1n- todo tipo de litigios, registró en ese momento, nu_evrrs
bocas con siete minas que están en corriente. Anoró en esra v1s1ra
que, de acuerdo a los peritos, el mineral promeúa larga duración
ya que rndll dia se descubrír111 11 proporcio}J(1das disM11ci11s nueva
vetas qui' me h,rn asegurado los crrtl'adores tienen m11cl111 mayor ley ...
En esr:1 misma cornunic:1.ción, el reporte de la visita que J
principios de 1768 reafüó Csse l, señaló uno de los problemas
que enfrencó durante su periodo, el abandono de muchas de L1s
pob laciones del Nuevo Reino. El morivo de IJ. salida &lt;le los
habitanrcs fue haberse pas,1Jo muchos de ellos ~1 las Nuevas
Poblaciones de la Coloni,z antes de mi ingreso a t!ste mando y
algunos volunt11riamente después rle mi posl'Sió11, mollidoi riel interés
de 11pasn1wr sus ganados t&gt;n ticrrm nuevas y prornl'tlr su 1111111enro en
la libertrtd de las fieras que en estos pt1iscs los hos1ilizr1n. Como
sabc.:mos, se c.:st.16~ refi ric.:ndo a h recién esr.1hlccid.1 Colon 1.1 del
Nuevo Sancandcr, h.1cia donde bc111dón h,1bí:1 logr.1do .Hr,1er
gran cantidad Je.: antiguos pobL1dorcs Je! NueYO Rtino' c~rn el
consecuente, casi cor:il :ibandono de nurrn:ros.1s pobl.1c1ones
nuevolconesas como va vimos en inciso anterior.
Aspecro de mc.:nc;r imporr.111cia, pero sí rcvtl.1dor del ~rncido
de sumisión, obcdienci.1 \' dcst:o .1bsoluto de sc&gt;rvicio, primero
hacia el virrcv r, ,1 rravés ·de él, .d rey. qucd.1 pl.1-,111,1do c.:n otros
documentos,, t;rn1hié11 p.1rtc tkl mi~1110 cxpcdicntc y quc se
ubican tcmpor.ilmcn1c cn 17()'1. rn cllns. tll) ,c'&gt;lll por el
contenido, t.rnihién por el m.111L"¡n del kngu.1jc, q11,·,l.111

·~1,

manifiestas las caractensr1cas antes señaladas. Ussel informó al
vi_r:ey h~ber llevado_ a cabo, con la fidelidad de mi obligación, las
dd1genc1as necesarias para atender la solicirud de adquirir
veuttdos blancos, hembras y machos, para complacer el gusto de !a
sacratísima persona del Rey Niño.
Con gran pronrirud puso en ejecución las indicaciones
virreinales y envió poscas y correos a pie a rodas los rincones de
la Provincia en solicitud de localización de los venados, Íógrando
por esta eficacltl la ventura de haber adquirido un venado blanco de
dos años de_ edad, d~mesticamente criado, aunque con el defecto de
un º1.º lasttm~~o, sin plena lesión de la vista ... Fue adquirido en
un d1srance SHIO desde donde tardó más de quince días en ser
conducido a la ca piral n uevoleonesa. Desde ahí y después de
hab~rlo curado de la les ión, Ussel lo remitió, con un propio a
Sa lt~llo en un carruaje especialmenre consrruido para que 110
sufriera daños durante el largo viaje y con guarnic ión militar.
Aparre del interés anecdótico de este regalo de dimensiones
reales, el gobernador prometió continuar la büsqueda de orros
ejemplares &lt;le la misma tspcc ie e inclusive de orros animales
terrestres o volátiles quc.: fueran de singular e:xpectarión. Para ello
encargó :J. su teniente de gobernador, Antonio de Urresri, enviara
providencias a sus haciendas, aclarando Ussel que lo considerab;1
difícil debido a lo intrincado y agrcsre de los montes y sierras en
donde se podríJn encontrar e¡emplares can apreciados. Lo
anterior señala hacia una geografía y naruraleza en el Nuevo
Reino b:isrante más ric1 que l.1 acrual.
3.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 95, Exp. 65.
Fo l. 4, del 8 de octubre de 1769: Pidiendo informes sobre las
instrrnrúts del gohen111dor D. fg11t1rio Usse/ y Cuimhrl!'da. Nuevo
Reino tle l,·ón:
Desde San Lorenzo el rey pidió .d virrey de la Nueva Espc1ñ,1,
el Marqués de Croix, le inform.ira sobre.: l.1 conrnnicJcÍón que
había recibido de don Ignacio en el .u10 dc 1768. Se rr;HÓ de un
breve informf que rindi6 .1cnc.1 Je l.1 \'isir:i que hiw ,l \U
prov incia . El contenido del documento se ct:ntr:.1 cn dcstJ&lt;:.lf lo,
aporres que duranrt su ejercicio 'ie li.1bí.111 hecho en rel.1ción con
la m inerí.1 y, preci~.1mrntc, por Ínq,111t.i.h Je él. Seri.d.1 el avance
en el nuevo dc:scubrirnirn10 !&gt;C hJbí.1 rc.ilí1,1do en el Rcal llllt
nombró de St1n Carlos del \lr1/lccillo, En n .1 mi11.1 '&gt;l' 1rni.1 un.1

�producción scm.111.11 de 7 00 m.ncm de f)l.lr.1 y ~e cspcr,1ln, &lt;le
.1cucr&lt;lo a los cxpercos en l.1 111.Heri.1, H'g1i11 los ,nrcligentn, no s61o
su permanencia, cJmbi~n nuyor rendimiento en sus mecalc~ y
unJ crecience produl'.c1ón, si la pobreza del P.t!s 110 nnbar11z,1 rn
exacto laborío.
También informó que se había reiniciado el trabajo de
nuevas veras en el casi ab.u1donado Rc.11 de San Cregorio del
Cerralvo, de nuevo graci;is a su mflu;o y su presencia, !J cual
había animado a los vecinos a nuevos ensayes que promedan
buenas leyes en los metales y les alentaban a conri nuar los
trabajos mineros.
Después &lt;le escas menciones don Juan Igna cio escribió que )U
periodo gubernarivo concluiría en mayo de 1769 y que aún no
había podido complerar los 1G mil pesos que adeudaba por
concepto del gasto que había realizado en su habilitación desde
su salida de España, hasta el momento de su coma de posesión.
En virrud de ello solicitaba la prórroga en su gobierno, en otro
servicio real por el tiempo regular, los cinco a110s que comprendía
el ejercicio de estos ca rgos . Lo pe&lt;lía para poder desempeñarme, o
sea cubrir su adeudo, lo que no había podido hacer en el tiempo
que llevaba, debido, por un Lido a la penuria del País y por el
otro a que se había detenido durante eres años el pago de los
salarios por carece r de fondos la Ca ja Real.
Apoyó su petición argumenrando el desempeño de dos
actividades importantes:
A) El establecimiento en su Provincia del escaneo del
tabaco, sin haber provocado enojos ni alborotos entre los vecinos
como había presentado en casi coda la Nueva España. También
informó que había sido él quien se hizo cargo durante los dos
primeros años de la adminisrración de dicho servicio, después de
lo cual pidió al virrey nombrase administrador, cargo que recayó,
como aparece en otro documenro, en don Cosme Damián de
Arrese. Usse l y Guimbarda le dio posesión y le enrregó las
cuencas de recaudado en la Renta de Tabacos, que ascendió a
mis de 40 mil pesos, además de 1600 que por rédiros había
incluido en ese concepto, canr id ad total que él mismo envió, a su
cuenta y riego, a la capital novohispana. Recibió por esta
actividad el agradecimienrn expreso de la Real Hacienda y el
beneplácito del visitado general, don José de Gálvez.

772

B) También romó a su cargo L1 .1d111inistración del R,11110 ele
AlctTbalas, el cual a su llegad,1, ese,16.1 arrend.1do y .ti término del
mismo se le otorgó comisión p.ira ronurlo a su e.irgo, sin pago
alguno. Logró recaudar m;is del tnple de lo que se venía
percibiendo por este concepco, y como en el caso ,1ncnior, él
mismo envió a las Cajas Reales de la capital el dinero
recolec tado, sin crnsar con ello perjuicio alguno entre los
vecinos.
En respuesra a esre informe, a la. petición de prórroga en su
e¡erc1CL0 y al encargo del rey de informar sobre don Juan
Ignacio, el virrey envió el documento cura signatura es la
s1gu1ence:
4.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES : MARQUÉS DE
CROIX, Vol.14, Fol.112, del 3 de febrero de 1771:
Recomendación. El virrey de la Nueva Espa,ía romunica a don
julián de Arriaga que el gobenwdor del Nuevo Reino de león, D.
Ignacio Ussel y Guimbarda se ha hecho acreedor a que el Rey le
conceda prórroga del gobierno por otros cinco años como fo ha
solicitado, no habiendo más inconveniente que el establecimiento de
fntenden úas. Segunda Serie.
En el breve documento expone el virrey su opinión sobre
don Juan Ignacio, la cual es ro ca l menee favorable a la
continuación en el cargo por un subsecuente periodo de cinco
años. En la carra se aclaran dos aspectos: el primero la confusión
en los nombres de la capital del Nuevo Reino de León, la ciudad
de Monterrey y el Pueno del mismo nombre ubicado en la
Península de California. Confusión que debió haberse presentado
en la Corre, ya que el virrey aclara que el gobernador reside en
Monterrey y nunca ha abandonado esa ciudad.
El segundo aspecto tiene que ver con la posibilidad del
esrablecim ienro de las Intendencias, como el propio virrey tiene
informado al rey de acue rdo al visitador general don José de
Gálvez. En el caso de que se resuelva ese esrablecimienro, el
virrey escribe que sería necesario buscarle a Ussel y Guimbarda
otro destino diferente al que sirve y deberá en tal caso extinguirse,
sin duda se está refiriendo a la gobernatura &lt;le! Nuevo Reino.
Localizamos un expediente m.is en el ramo de MEDIA
ANNATA en el cual queda asent;lda la omisión en que incurrió el
gobernador Ussel y Guimbarda al no haber cobrado el 1mpuesro

�..

de l:1 rn~dia anna ta ª. quienes otorgó cargos en su jurisd icción. Se
proporciona algu na información inre resa nce sobre los personajes
que ocuparon_los oficios de alcaldes mayores en las pob laciones
del Nuevo Rerno de Leó n . La reterencia es:
5.- MED IA ANNATA, Vol. 100, Exp. único, Fols. 101105v., del 23 de junio y 17 de julio de 1775: Dese a la
Contaduría para que informe lo que se ofrez.ca. Así lo proveyó el
Contador Regulador General del Red! Derecho de Media Annata y
L~nzas, que de?acha por ausencia del Señor juez privativo en
v'.nud_del Superior Decreto de el Exmo. Sr. Virrey, y lo firmó. Y.
r.xpedrente formado sobre fa Medit1 Annata que debe st1tisfacer la
parte de don Ignacio Ussef y Guirnbardt1, gobernador que fue del
Nuevo Reyno de León, por Los ministros y justicias que nombró en
aquel/a _jurisdicción.
. _ De la revisión y análisis de estos documenros se desp rende la
1nto rrnación:
A) Para 1773 don Juan Ignacio ya habL1 fa ll ecido, co n esre
d:no se confirma lo escrito por don Israel Cavazos, ~n el senrido
de que e l deceso sucedió en 1772 .
B) ~urante su gob ierno no procedió a rete ne r el imp uesto de
la Media Annara de los oficios que él había conced ido.
Segu ramente lo hizo po r el mo t ivo q ue Ussel aduce en ot ro
doc umento, la extrema pobreza del País. Sin emba rgo, es ca fa lta
de cobro recayó, en e l momento en que se detectó, en ob lig:ición
para su suceso r, don Melchor Vi da! de Lorca y V illena de
reco lectar lo omitido.
·
'
C ) Para mayo de 1775 Lorca y Vill e na proced ió al cobro de
los _a deudos y en la certificación que presen tó en Monterrey a
pedimento del adminis trador general de la Renta del Tabaco del
Reino, Don Cosmé Danúrí11 de Arrese, ha quedado asentado
quiénes era n y qué cargos tenían los deu dores . Gracias a este
dor.umenro podemos asen tar aquí qu ienes fueron los alca ldes
mayo res que pagaron, se trató de los sigu ientes: Berna rdo
Manuel de Umarán , del Real de Sabinas y Vallecillo. Anto n io
López de O rtigón, del Real de Sa n Pedro Hoca de leones, J u:in
Diego Rodríguez, de l Valle de Srtntrt C111hr1ri11a, Ignacio Va lle,
de la Villa de linares, M igue l Gómcz dt' Castro, d\: l V,dle del
Pilón, Geró n imo Gonzákz , de la Villa de Cadereyt11 y, J uan
Joseph Cómez de Castro, de;: l.t Vil/11 de Zerridbo.
774

Dos alcaldes mayores no pudieron pagar por causas
persona les, fueron: Juan B;íez, quien sirvió la alcaldía del Valle
de Pesquería Grande porque ni qué comer riene y, Manuel Sabes
del Vaffe def Pilón por haber fallecido indigente.
Orros más tampoco lo hicie ron por haber desempeñado
alcaldías de pob laciones consideradas de fronrera, mismas que
estaban exentas de esre impuesto, fueron: Juan Sánchez Zamora
de Santa María de Río Blanco y, Fra ncisco Manríquez Malaca ra,
de San Pablo de Labradores
Ocros personajes que decen taron otros cargos y cubrieron su
adeudo , lo fueron: Joseph Salvador Lozano, como tenie nte
general de gobernador y los J.lcaldes ordinarios y regidores de la
ciudad capita l del Nuevo Reino de León: el capitán reformado
Andrés de Goicochea, Ignacio Trevi ño, J oseph Ni ero González,
Joaquín de la G:1rz.a Falcón, Joseph María de la Garza y Lorenzo
de Leó n .
7 .- M INERÍA, Vol. 14, Exp. 3, Fols.1 -3, del 2 de mavo de
1788: M inaj, Prueba dada por don Bernardo Ussel y Gu,mba;da:
A través de este corco documenro conocemos el destino de
aquél hi jo, a quien , en 1772 dejó aün menor de edad don Juan
Ignacio a su muerte y quedó protegido en virtud del Marquesado
de Ussel. Di ez y seis años más carde le encontramos como alcalde
de segundo vorn en Monrerrey, de donde era vecino . En ese
mismo año rec ibió un don :nivo de Ignacio Baldoso en
recon oci mi en ro de los muchos favores que le debía. Se rrató de
parre de la mina llamacb jenís María que dicho Baldoso poseía
en el Real del VaLLecillo: una LMrm de las doce que riene d,cha
rrnna, para que logre el fruto que le corresponde seg1í11 estilo de
minería .. .

Francisco de Echcgaray o Echeagaray, l 77 2- 1773.
Según Cavarns. rllc Co m:indantt: Jcl Rt:gimienro Je
D ragones de México en 177 2, v a l.1 muerte Je \ u antcce~or,
entró co mo gobernad or Je! :'J.uevo Rl'.ino de l.l'.ón \' to mó
poses ión e n marzo Jl'. J 77 2. Produ jo un lnf1mm• s.o brl'. l.i
for_rn ació n de b 111ilici.1, otro so bre tie rr,1, y rn,:i&lt;'i un mJ.¡1c1 del
Rein o. So li citó la c reación de un.1 L0 111p.ií1i.1 fHC \ idi ,11 :,· co n n e

--~

�motivo el v1rrcv comision ó .,1 !:;t'IH:r.d Hugo O'Conn o r pH.l
realiLar L, v1s1ca ,1cosrnmbraJ,, y .iprovn:lur p.ir,1 dc.:j.ir
est,1blecido ei nuevo pn:si&lt;lio en Li1111pazos co n 2::; liombn.:~.
Echegaray reconscruyó pobl.1dos Je.: espú10ln ~• pueblos de indios
con drceles y osas rc.1les.
Mis carde, rn 1777. ocupó el gobic:rno dc.:l Nuevo S.11H.1ndcr,
pero anrcs csrnvo descin.tdo en b gu.1rnición de.: San Carlos , .1
donde regresó para morir el año de l 779.
No se localizó documenrn ,dguno c.:n AGI. Fn r,rnto que sí
algunos en el AGN, sin emb.irgo , no escamas seguro~ que todos
ellos correspondan a quien fue gnbcrna&lt;lor del Nuevo Reino de
León y del Nuevo Sancandcr, especialmenrc cu,111Jo el
concenido es trn t'SCu1.:ro que no permite distinguirlo de algt'111
posible homónimo. A pesar de ello rn ot.11110s el .111áli~is de L,~
referencias c11contr.1d.,s en el archivo 1nexicino cc11rral , son las
s1gu1entes:
1.- REALES CÉDULAS ORIGINALES. Vol. 234, Exp.100,
Fol.!, del 1o. de marzo de 1755: Milicias. Confirmando los
empleos concedidos a Frnnásro Fcheg,rray y Leandro Saé11z de
Pedrosos, de Teniente )' ;1,/férez de Dragones de Veracrnz,
respee ti vrz mente.
2.-GE~ERAl DE PARTE, Vol. 38. Exp. 207, Fols.
233.233v .. dd 3 de nurzo de 1756. No/J/bmn11ento de teniente df'
unrz de lm Compa,ílas de Dri1gones de la Plaza de Veracruz para el
alférez don Francisco E cheganty. Veracruz:
El texro de la primer.1 cédula, que se emitió en Madrid en la
fecha cirJda en la referencia, exclusivamente señala que el rey
confirmó las propuestas que le hiciera el virrey Conde de
Revdlagigedo en agosro de 1754 y se las comunicó a la nueva
autoridad superior novohispana, el Marqués de las Amarillas.
El nombramiento militar de Teniente de Dragones de
Verrtcrnz recayó en don Francisco Echegaray, de donde, en caso
de tratarse del mismo personaje que esrndiamos, prestaba ya
servicio militar en el año de b cédul:i.
La segunda referencia. del 3 de nurzo de 1756, contiene el
ocorgamiento real del rítlilo de teniente de unJ de l:1s Compañías
de Drt1gones de la Plaztl de Veracruz, la que estaba al cargo de don
Juan M:rnuel Lazo Vacarino, en la persona del alférez don
francisco Echegaray. Se le concedió en atención a sus servicios
-~G

de más de diez años, pero no se mcnc1on.1 en Jonde los hJbí.1
prestado. Se proccJió a tom.H nor.i de este ascenso en la
Contadurí:1 de Indias y, como se ved en el siguiente expediente,
se cubrió el adeudo hasra .1gosco de 1756.
3.CORRESPONDENCIA
DE
DIVERSAS
AUTORIDADES. Vol. 2. Exp. 9, Fols. 52-54v. 115v ..
256r.,2G3r. del 31 de diciembre de 1755. 7 y 28 de enero, 11 y
18 de agosto de 1756: Nombramientos. Remire el Gobernador el
memorial de Francisco de Echegaray, teniente de Dragones que
solicita se Le confirme su empleo de lrz Corte.
El mismo Francisco de Echegar.1y, quien, de acuerdo a la
referencia anterior, obruvo el nombramiento de teniente de
Dragones, sup lica, en este segundo documento, le fuera
co n firmado su ascenso y que de sn posible, se le cubriera el
sala rio de su nuevo cargo. Conocemos que había empezado a
servi r el grado de teniente desde ocrnbre de 1753 en la plaza de
Veracruz y que anteriormente h:i.bía desempeñado el de alférez.
Oe5de el ejercicio de su nuevo cargo no había recibido aumento
alguno de salario , conservando el del grado militar anterior. A la
fecha de su escriro, diciembre de 1755, tenía crecida famili,1 y
requería con urgencia conrar con su salario completo.
En atención :1 esta so licitud las autoridades cenrrales
sol icita ron al rey la confirmación de los nombramienros sin
pode r ayudarle, en tanto no se contara con el rírulo respectivo.
ya que se debían observar las órdenes reales de no proceder al
pago del nuevo cargo hasta tener la confirmación real de l mismo.
Ésta fue expedida en la corte española en marzo de 1756 y para
agosro siguienre se dieron las indicaciones a fin que la Real
Hacienda en su caja de Veracruz procediera al pago del salario
co mpleto.

4.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES: MARQUÉS DE
CROIX, Vol. 17, Fols. 446-448, del 20, 26 y 30 de agosro de
1770: Milicias. EL Virrey de la Nuevrt España en11ía a don juan
Gregario de Muniain fa propuesta adjunta prtra Llenar el empleo de
Comandante del Tercer Escuadrón de Dragones de México, hecha en
don Francisco Echegaray. 2a. Serie.
In te resante documento que permite, ya sin duda alguna,
asentar que las referenci:i.s anteriores sí corresponden a quien dos
años más tarde sería gobernador del Nuevo Reino de León. En el
777

�presente se hace una muy breve mención de los cargos que había
desempeñado Echegaray, cotnc1diendo con los nombramientos
comentados en las referencias anteriores. La información procede
de quien tenía a su cargo el Regimiento de Dragones de la Cíudad
de México, don Joseph Fcrrer, qu ien propuso a Echegaray para
ocupar la plaza vacanre de Comandante del Tercer Escuadrón de
Dragones de México. La propuesra fue dirigida al v i rrey desde
Puebla de los Ángeles el 20 de agosro de 1770. En ella se
detallan los ca rgos que había desempeñado Echcgaray, y así
sabemos que pa ra agosro de 1770 don Francisco llevaba 27 años,
6 meses y 25 días de servicios militares o sea que se había
in iciado en la carrera militar en la Nueva bpaña en enero de
17 43.
Su primer grado había sido el de Cadete en l,1 Compañia de
Dragones de Veracruz, permaneció en él dos años, un mes y seis
días; pasó, en febrero de l ?li-5, a alférez del mismo cuerpo
mi litar y permaneció s111 ascenso durante 8 años, 10 meses y 7
días. Como ya sabemos, para diciembre de 1753 obtuvo el
sigu iente escalón en la carrera de las armas, el de teniente; lo
desempeñó por o tro largo periodo de 8 años. 9 meses y 21 días
para se r promovido a capitán. Debió haber suced ido esro hacia
septiembre u octubre de 1761 y permaneció con ese grado has ta
el 5 &lt;le marzo de 1770 fecha en la. cual fue nombrado tenie nte
coro nel.
La propuesra del encarg3.do de 13. Compañia de Dragones de
México fue aceptada y apoyada po r el vi rrey, Marqués de Cro ix y
turnada al rey.
5.- PROVINCIAS INTER;,JAS, Vol. 108, Exp. 2, Fo ls. 108132, del 26 de marzo (Fols.11 0r.y v.), l O de agosro (Fols. l 22 r. y
v.) y 22 de octubre (125 r. y v.) de 1772:
Correspondencifl del Cobernf/dor lnteri110 de Nuevo León, don
Francisco Echegaray sobre arnntos de s11 cargo, especialmen te
militares. Nuevo Reíno de León.
En la pr imera carta enrrc.: c.:I virrey, Bucareli y Ur~üa. y
Echcgaray, ésre le comunicó que habí.1 lkvdo ,1 la c.1pital
nuevoleo nesa el 22 &lt;le marzo de 1772 y ese mismo Jía había
tornado posesión de l gob ierno. De: inmcJi:110 recibió h noticia
de l robo de la m itad de.: h cabalbd,1 pcnenccientc a l.1 compañí:i
que prestaba el servicio &lt;le.: guJrn1c1on de la Provincia, robo

7~x

perpet rado por los apaches en la línea fronteriza con la Provincia
de Coah uila. Con este motivo preparó su primera visita oeneral
que le permiriría conocer el estado del Reino, oroani:ar las
milicias y la defensa de las poblaciones a través de lo~ vecinos v
con el lo, no sólo preparase internamente, 1amb ién brinda.r
aux ilio a las provincias colindantes cuando así lo solicitaran.
La mis ma situación de hosti lidad se presentó en agosto de l
mismo año, y de nuevo reireró Echegaray tener dispuestos 100
ho mbres de milicias para enfrenrar a los apaches en caso de que
llegaran al ataque de los territorios de su gob ierno . Sin embargo,
dos meses más rarde, reporcó al virrey en nueva misiva,
enco ntrarse la Provincia en la mayor quietud.
A través de la segunda Cdíta conocemos la existencia de un
hi jo de nomb re Anrnnio, quien esraba al servic io del vi rrey y
había obtenido licencia para llevar a su madre de la capiral
novo hispana a la nuevoleonesa.
6.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 103, Exp. 14,
Fo ls. 1, del 13 de julio de 1773: Que por fo informado a favor del
teniente coronel don Francisco Echegar11y, servidor interino de ese
Gobierno, proponga a esl' oficial a lo que sea acreedor.
. Cédula expedida en Madrid el 13 de julio de 1773 y como
res pues ta a la comuniCJción que el virrey Bucareli v Ursüa
enviara a la corre española. En ella había in.formado
fo vorablemence sobre el gobierno inrcrino en el Nuevo Reino de
León de Echcgaray, y en func ión de ello, el rey le p idió que
propusie ra a este oficial para fo que le juzgue acreedor. La
propuesta que hizo el mismo virrey para Echegaray es la que
aparece en la siguiente referencia :

7.-

CORRESPONDENCIA

DE

DIVERSAS

AUTORI DADES, Vol.24, Exp.2. Fols.4-G, 75-8 1 v 382-383. Jel
I o. y 22 Je enero, 12 de febrero ~· 11 &lt;le novié1;1bre Je 1774 :
Presidios. Propone el inspector General p,tra la comisión de arreglar
el Presidio de la Isla dd Carmen, lll Sllrgento Ma;,o r 1\fothias rle
Carmon11 y al Teniente Coronel Fr1111ásco Fchegar,1y. 1\/éxito.
8. CORRESPO\:DE\:CI:\
DE
Dl\'ERSAS
AUTO RI DADES, Vol.25, Exp. 17, fols. 45, 66-G~ r 12/4, de.:! 9
de febrero de 17 7 4: Ofin11lts. Comunica l'I Gohemrtrl;r q11e llc'l,Ó 11
esa plaza el Teni('!Jre Coro11l'I Frrlllc'isw Ftlil'g,1ray, Ct1p11,í,; dt

�/)r,1go11t's drl R,·gim1,·1u11 de .\fr_\l&lt;'t! , 1 111c'o1pordr.1e co11 los demd.1
o_fr(i,iles qur p11s,rrd11 al !'rt'.llflro tic lt1 isl,1 d,·I Ct1nnt·11 .
En los documentos de csr&lt;&gt;s dos npeJientcs apJreccn como
JJros de inccrés inform.ición sobre el imporcanre servicio qul'
prestó Echegaray a IJs .1uwrid.1dcs crnrr.ilcs en el h·es1dio de Id
!sLt1 del Carmen. Fue propuesro por el inspector Cnient! don
Pascu.1l de Cisneros al virrey Bucarcli parJ rcpre!&gt;enrar al cuerpo
de Dragones, junto con quienes tt'nÍan el mismo cugo para el &lt;le.:
Infanrería v el de Arrillería. La comisión asignada a estos tn:s
militares, ¿onsisriría en :icompañar y JLD,iliar a C isncros en la~
careas de la rcvisra de L1s rropas Jcl Presidio de la lsl:i del
Carmen . El virrey aceptó la propuesca y giró sus instrucciones y
hacer 'entreg:i de los documenros ncc.esHios para que los rrc:s
comis ionad;s pudierJn rnmplir con su misión, mism.1 que habí.1
sido recomendada desde Españ.1. Se les ororgaron sus pasaportes
v cartas de presencación p:1.r,1 el gobernador del Presidio y los
~fic ial es reales de Veracruz con el fin de que fueran aux iliados y
apoyados en rndo lo necesario ,l su 1.uea.
Los comisionados llegaron a Vcracruz a principios de 1774 y
recibieron instrucciones del Inspector General, don Pascual de
Cisneros, sobre las careas para la introducción del Reglamento
Provisional y la rcesrrucrnración del Presidio. El Rcglamenro
había sido e.laborado en septiembre Je 1773 e impreso para su
distribución en el Presidio de fa isla del Carmen. Es claro que esra
comisión está en rnarcad:i en el proceso de escablecimien to de las
Reformas Borbónicas que se dieron a lo largo y ancho de la
Nueva Españ.i. Otro aspe cm de ellas lo enconrramos en estos
expedientes y se desprende de una mención circunstanci_al que
escribió el Impecror Cisneros. Dice éste que había pamdo de
México ,1 Veracruz anees que los ofici:i.les comisionados, con
motivo de dar cumplimiento a fa Real orden en que se me previene
el eswb!ecer en aquella Plaza fo Esrnela de Prácticos de Artillería.
En curnro .i !J comisión que recibieron don Francisco y sus
colegas militares, se llevó a cabo como estaba programada .
Echegarav lleoó a Veracruz a incorporarse con sus colegas el 8 de
febrero cÍe 1774; los tres salieron del puerco el 28 de febrero Y
regresaron al mismo. el 20 de mayo, después de rres meses Y
medio de crabajo. Echegaray continuó su viaje a la cap ital
novohispanJ cinco días más tarde ya que fue el encargado de
780

entregar el informe de l.i comisión. Se seÍ1al.i en el expcJicnrc que
para noviembre del mi~mo aÍ1o cada uno Je lo~ rres oficiales
recibieron como grarificición, por el dcsc:mpei10 de L1 comisión v
los gasros que les había ocasion.1do, l.i cantidad de 50 doblonc;.
No se anot:in los resultados específicos Je la comisión, ~ó lo ~e
menciona que de ella se Lle~prendió la reducción de parte de la
milicia de aquel presidio.
Para los fines de esce trabajo el interés de esra información
radica en permitir conocer datos adicionales de la carrera militar
de Echegaray y comprobar la instrumenración de las reformas
borbónic.1s en otro aparrado presid io del territorio novohispano,
ubicado éste en el extremo sudorienta!.
9.-CORRESPONDENCIA DE DIVERSAS AUTORIDADES,
Vol.24, Exp. 62, Fols. 206, 210-2 I l y 221, del 14, 17 v 22 de
junio de I 774: licencws. fnstrtncia de Francisco de EcÍ1egaray,

Teniente Coronel de Dragones de México en solicitud de licencia.
México:
Al regreso a la capital novohispana después de haber
concluido la comisión en el Presidio de la isla del Crtrmen,
Echegaray presentó so licitud de licencia por tres meses para
permanecer en la ciudad de México v a.render en ella asunros
pendientes para los cuales se requería· su presencia. Contó para
ello con el :ipoyo Jel coronel al frenre &lt;le su Regimicnro y la del
Inspector Genemf Cisneros.
En el mismo expeJienre aparece su solicitud par:i que se le
cubrieran sus haberes correspondienres al tiempo que había
permanecido en comisión fuera de su dcsrino; de csra petición se
~esprend e que se le pagaba en la ciudad de Puebla de los
Angeles, ya que el oficio fue rurnado al Comist1rio de Guerra de la
Puebla y, desde luego, es probable que estuviera desr,tcado en esa
ciudad, ya que de haberlo esrado en la capital no hubiera renido
necesidad de pedir licencia. Lo anrerior se comprueba en la
siguiente fuente.
10.CORR ES PON D ENCIA O E DIVERSAS AUTORIDADES,
Vol.28, Exp. 2, Fols. 4 y 54-55, del I o. de marzo de 1775:

Tropas. Informa el Gobernador de Veracruz que flegttron a esa
plaza fas tropas que manda el Teniente de Drrtgonej· Francisco
Echegaray, para el relevo de las destacadas en la p!tfzrt.

�En los documentos de esca fuente se asic:nca que el reniente
coronel y capitán de las dos Compaiiías de Dragones dei
Regimienro de :viéxico, Echegaray cuvo a su cargo efecruar el
relevo de las tropas destacad:is en Veracruz que habían cumplido
su ciempo de esrancia en esa plaza. Parció con ellas en febrero de
1775 con destino a su cuartel en Puebla. P:ira julio del mismo
año se encargó &lt;le conducir el nuevo relevo a Veracruz y del
conrenido de una de las carras queda claro que el cam1110
uriliLado entre Veracruz. y Pueb la pasaba por Jalapa, a donde el
capitán de las dos compañías envió para conv.alecer de una
qutbrancada salud a 20 soldados a su cargo.
11.- PROVINCIAS I TERNAS, Vol. 143, Exp. 15, Fols.
224-246, años de 1773-1774:
Instancia de Doña Faustinn
Genrndi.,- Bosio, mujer del Capitdn de Drngones don Francisco
Fchegarr1y, gobernador que fue del Nuevo León, para que se le
de111ulu1t In pl11ta que traía entre /11 ropa de su uso y que le
decomisaron los oficiales reales de las Cajas de /i;Jé:uco. Nuevo Reino
de León:
Oc acuerdo a escrito de la esposa de Echegaray, al término
de su mandara interino en el Nuevo León, el ex-gobernador, al
rener la noticia de que estab.i ya en camino su sucesor, dispuso
enviu su rorto equipaje a San Miguel el Grande a través de San
Luis Porosí. AprovechanJo L1 ocasión de contar con buen
arriero, doña Fausrina dercrminó anexar dos b.1t'des &lt;le su
propiedad e11 las que acomodé u111z poca de plat11, ... unos corros tejos
de p!rtta ... cu; 0 peso entiendo, ronsistiría en treinta o cutZrenta
marcos, que había adquirido por disposición del país y vanos //rreos
de mujer. Doña Fauscina renía la intención de recoger la pLua en
San Luis Porosí, pero los oficiales reales decomisaron los baúles y
ante esca si¡uación, presenró reclamación, esr;indo dispuesta a
pagar el quinto real correspondiente y asegurrndo que n? exisría
razón para ral decomiso. Después di.: un año del envio de la
primera solicitud, no había cenido respuesta favora~le_.
Las siguienres referencias corresponden :i los ultimo~ car~os
que desempeñó Echeg:iray, propuesro par:i el gobierno 1n[errno
de la Provincia de Sonor.1 no llegó .t ocuparlo. pasando en
compensación al del Nuevo S.111tander. Veamos qué dicen las
1

fuentes:

12.-REALES CÉDGLAS O RIG lNALES, Vol. 104. Exp.
154, Fols. 1- 1v., del 13 de diciembre de 1776: Se aprueba que
don Francisco Antonio Crespo será relevado de su gobierno, pero no
que fe sucediese don Fr~ncisco Echegaray. Sonora.
13.- REALES CEDULAS ORlGlNAI.ES, Vol. 110, Exp.
184, Fols. 1. , del 12 de marzo de 1777: Relativo al nombramiento
de Gobernador de esta Provincirz para don Francisco Echegaray.
Sonora.
14.-PROVINC IAS INTERNAS, Vol. 247, Exp. 11, Fols.
l 66-170, 8 de agosto de 1776: E! teniente coronel don Franc1Sco
de Echegaray, Gobernador Intendente de Sonora, solicita se fe exima
del pago de la Media Annatrt. Sonora.
l 5.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 112, Exp. 84,
Fols. l., del 15 de octubre de 1777 : Aprobando el Gobierno
conferido a don Francisco de Echegaray en el Nuevo Santander.
Nuevo Srrntanda.
16.- PROVINCIAS INTERNAS, Vol. 146, Exp. 18, Fols.
387-420, aiio de 1778: Sumari,z formada por el Gobernador del
Nuevo Santander don Francisco de Echegaray conrrrt Vllrios indios
mecos que remitió 11 México . Informes de don Pedro de Garibay
acerca del destino de algunos de e/los. Nuevo Santander.
· El análisis de las fuentes anreriores proporcion:i interesan te
información sobre los últimos ar'ios &lt;le la vida v carrera miliraradminisrrat iva de Echegaray, misma que fue p~oporcionada por
quien fuera el visitador general, don José de Gjlvn; son:
En agosro de 1776, Echegaray, conociendo la propuest,\
virreinal p.1r:i que fuer:1 nombrado como gobernador int&lt;:r ino de
hs Provin~ias &lt;le Sonora y Sinaloa. solicitó se le n:kvc1ra dd p.igo
de la Media Ann,n.1, .irgurnenr,rndo que ese .irancel s6lo se debia
cobrar al primer empico: éste lo había tenido como gobcr11.1&lt;lor
del Nuern Rcyno &lt;le: León y en él !1.1bí,1 rnbicno L'I p.1gn durante
el tiempo que le cjcrcicí. Como \·eremos. en realid.1J Echeg,Jr,1r
no llegó a ocupJr el gobierno de SonorJ, sino el de L1 Coloni~
del Nuevo San r:rnder.
lndepend ienremenre de eS!l' c,unb io dL' asign:1citín, lo que
resulta de interés c:n el cont enido dL'I documento · e-, !.1 í11clus Í(Í11
de )a cédula real del 26 de m.n·o de 1774 . r.n dL1 \' ,k .11.. ucrdo ,1
las reformas borbónic,1s &lt;1ue ·,e h,1c1,111 ~enrir \',!, en d ,i111bi10
:irancc:lario, c:I rey mod1fiuí c_-;rc impue-,lo ell rc-,pt1n1.1 .1 l,1'&gt;
-~ i

�rq)crid.1s

111st1111ci1t.í

ti,· u1t/,1 ,-/,1.1t· 1/,· 011pl1•dd11 en 1111, LJomnuos de'

.1111,·nr,1 sobre lo gr,11 0.,-0 tlt'I
1

p,1g11

ti,, l,1

111rd1t1 ,11111,u,1 ...

y rc11ie11do

frcso1rts los 1n(o1111c11ic11r1•s 1¡11,· /,a pror/11, 11/0 ,11 prtÍrt1C,1 ... )' lo q1u·
111, h,111 txp11csto 111111ist1·0, r/1• rorlo t'clo _}' i'xpenc'// Ci,1 ,t q1111' 1/1':,
¡'(}li/erÍ Sll l'Xrl/111'11. Su di..:cis1ó11 t,;l'lll'r.il rul'. &lt;,1Lll' l'll ,1dcl.111(l' lodos
1

.19uellos nombramienros 01org:1Jo., por el re~' , tJUienc.:.!&gt; los
.1sumit.:ran s11tisfagt111 ínregr,1 la mfd1,1 /!11n,zt11 del pnmer t'mpleu
drscontd11dosdn por cur1rt11s p,1rtes e11 el tii-111/)Jo di' cu,1rro a1ios; y ., ,
antes J;ztlaiesf'n, de sólo rl t1e1J1po dfsdt su posesión II prorrata ú11
obli'{,rÍnehs 11 dar {innz,1, 111 i111po11erles otro gr,1u11me11. P:ira
qui;nes JsccnJier.111. en no111br.1111ie11ro, t:n especial en e l ;imbiro
de l.i adminisrración r con ello tuvicrL:n aumcnro de sueldo. solo
contri'l)Uirán en rebc.ión a es.1 Jiferenci.1 &lt;le ~ue ld o y cubridn el
arancel en los siguientes dos úio~.
De reoreso
al nombramiento en favor de Echegaray como
t&gt;
gobcrnJdor interino de Sonor;i y Sinaloa, en 13 de diciembre de
1776 Gálvez comunicó al virrey Bucarcli y Urz.Úd que le h,ibía
dado cuen ta JI rcv del c.1mbio que la m.íxima autoridad virreina l
proponía realizar· en el gobierno de la Provincia anres citad a.
Consistió éste e n relevar del mando interino de dicho gobierno a
Francisco Antonio Crespo y nombrar en Sll lug:ir a Francisco de
Echegara~•. :\ esr,1s medidas locales, el rey, desde luego
aconsejado por Gálvn, respondió que no procedía la
designación, !'ª que la Prov incia de Sonora había quedado unida
en
económico a la recién creada In rendencia del mismo
nombre al frenrc de L1 cual se habí.1 nombrado un Comandante
General. Por esta r.izón debí:i ser retirado Echegaray.
Poco después el mismo personaje escribi ó de nuevo a
Bucareli informfodolc que, como no había renido etecro el
último nombramiento otorgado a Echegaray, el rey, en atención
a los sen·icios v mériros &lt;le Echegar::iy, lo proponía para el
gobierno inreri1;0 del :--.:uevo Santander. Desde luego q.ue el
virrey accpró ~· propuso el ?ecrcro de su nomb.ramtenr_o,
avisándole JI Inspector G:íl\'ez.. Esre, en octubre del mismo, ano
respondió hJcienJo sJbcr que el 1ey habí:1 ororgado el rítulo a
Echegar.1,·, quien lo &lt;leberi.1 us,ir y ejercer en los misrnos rérminos
que lo ha scn·ido don Vicente Gonzdlez S11nt1a1íez y con sueldo de
trn mil pnos.

lo

Las Llltim:is nueve referencias de AGN se rt'ficrcn a.
información posrerior .11 fJllecir111tnto de: don Francisco: A) J res
de ellas esr.ín relacionadas con la .1djudic:1ción de ~u pensión &lt;1 su
viuda y más tarde a su hijo Mariano. B) Tres m,h s0hre el cobro
que se le pretendió h,H.:t:r a don Fr.1ncisco por el impuesro de la
Media Annara. C) LJs tres resc.1nres t~l:.Ín vincu ladas co n
actividades dt otro po,ible hijo , quien ll evó sus mismo$
nombres; sin embargo a.t'tn no disponemos de comprubac1ón
documentad a de este parentesco.
Las referencias que comentaremos para los apJrrados
mencionados son las siguientes, para el primero de ellos:

17.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 126. Exp. 73,
Fols. l 65r., del 7 de noviembre de 1783: Rrspuesta negativa n fo
que solicita doiia Fnustina Gertrudis Bosio, viuda de don Frt111risco
Echegaray, gobernador que fue del Nuevo Santander, ncerct1 del
pedimento que se le dé la rnarra parte del me/do del difunto.
18.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol.188, Exp.
290, Fols. 315-315v., del 22 de diciembre de 1803: Montepío
Militar. Ordenando r¡11e n Mariano Echegarny, hijo del teniente
coronel Francisco Echegaray. gobernador que juf' ele fa Colonia del
Nuevo Santander, se fe asista co11 fa mitad de la pensión que
disfrutaba su madre, Frannsca Gertrudis Bosio, y,
19.- REALES CÉDULAS DUPLJCADAS, Vol.7, Exp. 3\
Fol. 104r., del 22 de diciembre de 1803: Mil1Ci,1s. Comumcando
haber aprobado la mediti Pensión concedida 11 Mariano Echegnrny,
hijo del teniente coronel Francisco 1:"chegnray, de In cual disJ;-utabrz
su madre.
La respuesta a la primera proviene de José de Gálve7. y en ella
hace referencia a la solicitud que hizo la viuda de don francisco
para que se le concediera la cu::irra parre del sal::i ri o de 30 mil
pesos que su marido gozaba al tiempo de su muerre. Dicha
petición fue avalada por el vi rrcy y a pesar de ello no fue
concedida por el rey. De interés rcsulca el conocer el nombre de
otro de los hijos de don hancisco, no aparcciclo en ningün
documento anterior.
Si bien no se le concedió a L1 viuda esra ayud.1, sí goz.ó de l::i
pensión que otorgaba el Afontepío Militar. Scguramen re, a su
muerte, el Supremo Consejo de Guerra acordó, en scpciembrc
del803, que se asisriera ;\ don Mariano Echegar::i_v , hijo del

~wi

�tenie11re coro11e! D. Francisco Echegaray... con la mit11d de lr1
PenS1Ó11 que disfrutó S/1 madre. Así qu&lt;.:dJ claro en Lis dos últimas
referencias:
B ) En curnto al asunrn del pago de la Media Annara, son
rres las referencias:
20.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol. 146, Exp.
251, Fok 444.44v., del 6 de agosta de 1790: Mi/mas. Se pide
testimonio del expediente seguido sobre la Media Annattz que dt'bió
pagar el teniente coronel don Francisco Echegaray cuando enero al
gobierno del Nuevo Sa11rander, a fin de resolver sobre el i1rnnto.
21.- REA LES CÉDULAS ORIG INALES, Vol. 147 , Exp.
120, fols. 1, de 24 de ocrubre de 1790: Gobernadores. Se avisa
haberse encontrado el testimonio del expediente sobre pago de Media
A11nat11 por el re111ente ({)ronel Don Francisco Echeganty, cu,rndo
entró a servir en el Nuevo Santander.
22.- CORRESPONDENCIA DE VIRREYES : MARQUÉS
DE BRA NCIFORTE, Vo l. 183, Fols. 259-259v., del 26 de junio
de 1796: Atedia A,111ata. Exención. El virrey dt' Nueva España
ofrece a! seiíor Ga rdoqui el cumplimiento de la Real Orden del Jo.
de marzo relativa a 111 libertad de Media A rinata que Su Magesta d
concedió al teniente coronel D. Francisco Echegarr1y por el tiempo
que desempeñó el gobierno deL Nuevo Santander y ,1 sus sucesores D.
Manta! de Medina, el Conde df Sierrri Corda y sus Tenien tes.
Asimismo que dicho impuesto debe exigirse a los ·Gobernadores de
Provincias I ntenws.
De su conrenido se desprende que varios a ifos déspués de la
muerre de don F rancisco, en 1790, el virrev Conde de
Revi ll agigedo, buscó informarse ace rca de un inrcn~o de exigir el
cobro de la Media Annara a Echcgaray cuando ocupó el gobie rno
d~l Nuevo San tander. An re esca inquietud el rey pidió el envío
del expedie nre p:1 ra aclara r qué había sucedido, poco después se
informó que se hab ía localii.ado el exped ienre y mucho más
ta rde, en l 796, se explica lo sucedido.
Es as í que la consulta de las fuentes señ.ilan que Echega ray
sol iciró la exención de ese pago, no se aclara b.1~:1Jo en qué
razones, pero, muy prob:1blcmcnte y como era lo us ual,
ad uciendo que el puesro er:i de.: carácter tminencemente mil ira r.
Probablemente con la consulra de los .rnrcccdences par.l 1796, el
rey co ncedió, retroact1va111en ce, a Echcgaray L1 libl'ración de l
1

~x&lt;,

pago, por el tiempo que había ejercido el cJrgo, así como a sus
suce~ores. Pero dejó claramenrc esrablecido que deberían
cubnrlo los gobernad~res. de las Provincias Internas, para ese
momento, ya en plena 1nsnrucionali2ación.
C.- El úlrimo aspecrn vmculado con el gobernador
Echegaray es el que tiene relación con alouicn quien llevó su
mi smo nomb re, Francisco Echega ray. probbablementc haya sido
su hijo o descendiente. Es te pe rsonaje aparece mencio n,ado en
tres r~ferenc ias que r~visren un cieno interés, ya que seña lan el
conoc1 m1cnro por vecinos del septentrión de los aconrecim ienros
euro peos más actua les, co ncretamente, el texto de la recién
instaurada Constitución de la República Francesa. Las signat uras
de estos documenros son:
23.- REALES CÉDULAS ORIGINA LES, Vol. 154, Exp.
200, Fols. 258 r. , del 7 de m:irzo de 1793: Tabaco. Enterado del
motivo que hu.~i parfl que tontinué don Francisco Echegaray e
Ignacio Delgadil/o en lfls plazas d(' contador y oficial m1tyor d(' la
Factoría del Rosario.
24 .- INTENDENCIAS. Vo!.80, Exp . 37, Fols. 1-lv. , del
lo. de di ciembre de 1796: Don Francisco Echegaray, conrador
actual y facto r interino del Real del Ros,1rio sobre el Comandante de
dquel!as Provincias de Sonora y Sinaloa. Ho;a de servicios de don
Fran cisco de Echegaray, resiste proponerle para dich11 Factoría
privándole de l11 opción que tiene a este empleo por reales órdenes'.
Tepic.
25. - INQU ISICIÚN, Vol. 1373, Exp. 16, Fols. 213-213v.,
del _12 de se ptiembre de 1798: El 1/lmo. señor Obispo de Sonora
remite a Los seiiores lnq111sidores 11n m1111uscri10 tiwlado:
"Cons'.itu ción de la Rep1íhlim Frilncesa '' que el dif11nro don
Francisco de échegar,z;•, fr1cror 11Jteri11u de Sonora, le envio,
pens~ndo que le podrí11 servir rll' dil'ersión, la que scg1ín dictamen
de duho Sr. Obispo time mucho ele ven,'"º ro11tn1 !t1 rclirz.11i11 . ( f.,1
carta de Fr. FrancÍS/'o, Ohispo di' _&lt;.;o nor,1 t&gt;SlrÍ fachadr1 en
Cole~,io
de N uestra Seiiorrt de C11,td,ilupc de L11ct1terr1s ,1 J] de• s1·pl!l'mbre
de 1798) México.
El co nrcnido de esto~ kg.1jns pone Jt: manific~to qul', en
caso de que el Fr:111c1sco de Echcg.1 ra:· fue~&lt;: h1¡0 dd n
~o~crn ado r, venía rJdicando dur.111tc lo, primL"rO\ ú10~ &lt;ll' 1.1
ultim 3 déca da del XVIII en jt1risdi-.ciún lk l.1 l'1ovi1H.. i.1 de

;¡

-H-

�Sin.du.1. 1.,1111.11.·1.1111l·1111.· l'l1 ,·I N,•,i/ rl,·I No_,,11·10. l l.1hi.1
d,·,1.·mp61.1Jo el ctrgu dl' u&gt;nt.1,lrn ,k l.1 L1&lt;.l u1í.1 del 1.th.1-.,
,1tu.1d.1 l'll es.1 pohl.1uo11 y p,1r.1 l.1 p1 1m.1,c:1.1 d1: 1- 1)J k lu1.
p I t&gt;rrog.1Jo c:I mis nrn ofi1. io.
Tres años m.b r.1nk soliciró ser 1.011l.irm.1d,1 en e l ~.11go J1.:
Lh tor y 1.011 l'St' mou,·o prn1.11có un.1 rl'l.1cio11 de suY11.10 , 1h,lCUérdo .1 ell1 .1 l.1 fl'ch.1 Je! docum1.nlo, 17 96. re111., ·10 ,1irn~ ~er.1 soltero; había i111ci.1Jo \ti ~crvicio pL1bli1.o en ¡- 7 2 como
meritorio en l.l \'i//ti de CnrtfoÚ,1 en Jontk ,l\1.l'ndicí .1 0(1ci,ii
rercuo p.11 .1 p.1~.H &lt;.:omo ,Jiuid m,1_)'or .d Re,,/ tlt-1 RoH1no 1.:11
Sinaloa. En e~e destino desempd'lo lo\ urgos el&lt;.: t(J/i!,1d11r y ¡;1oor
l}/(fY/J/0. En l 791 rue comi\ion.1&lt;lo por la Factor/,¡ p.lLl vi,itar lJ
adminisrr.1uón Je l.1 Vil/11 de (ul1,1 11ín y L1 Je .),111 ~thdHilln,
mismJs que rt:corrió en t0J;1 q¡ jurisdicción. &lt;:n 1796 rc.d11Cí l.1
misma r.irea en la Administracuín ch .~i,111/011. A parrir Je 1794
obtuvo el oficio de J,uror rnterll/o.
ParJ sepuembre de 1798 h.1bí,1 y.1 1.dlc&lt;.:ido, r.11ón por h cual
el Obispo &lt;le Sonora, Fray 1-rancislO (~in C.:\~H:cificar nombre
completo) erwió .1 los inquisidores de l.1 opic.1I un mrnmcrico
~u11lH.1

\'

1

conocimie1Ho de los acontecimienro~ rl.'volu1.:ion.mos de l-ranci.1:
se disponía tambic:n de un s1gnificat1\o Jocuml.'nco. en un.1 fech,1
relativamente re&lt;.:iente al momento gu1.: dio lug.ir .d mismo.

Melchor Vida) de Larca y Villena, 1773-1789.
De acuerdo a C.1va1.0s, don Mel&lt;.:hor prestó servicios duranrl'
más de 35 a11os en el ej~rcirn esp,tiiol, como veremos, fueron

noticia del s1Stem,1 de lrz Francia; me dirig¡ó ese 1111111uscrito,
pidiéndome r.11nbién que lo prtwse por la estafeta tl otro sujeto de
1111 diócesis ruya persona y méritos me son desconocidos. l:.n su
momento el frade. quien aün no er.1 obispo, no cuvo oc.,sión de
leer completo el docurncnto, pero sí lo :.uficientc, pa ra
1.onsiderHlo nocivo para sus feligreses. Tiempo después, ya
consagrado obispo, lo volvió J releer en su sede dd Colegio de
Guadalupe y habiéndome prtrerido muy disforme de fas Doctrina1
C11tólicas y 01 ¡,ariaJ pttrtes impío, tememrio y ofensiuos de 101 oldos
pi,1doso1, ofanswos de las 1Hon,1rquías, escandaloso y seduc1ivo, lo
remito pro111,1me11re. Por supuesto que fue enviado por el Obispo
a los inquisidores y que sus opiniom:s tenían que haber sido en
ese senrido.
Lo interesante de la referencia es que permite conocer que en
una región no cerc.ina a la c.ipiral novohisp,111.1, la Provincia de
'Sinaloa \' en uno de sus ap,1rc:1dos reales, se rení,1. no só lo

basrances más años los que sirvió como militar. Ya en posesione\
españolas fue gobernador de Nicar.1gua durancc cinco aiios, pero.
según esre auror, tuvo una nula residencia, hecho que entorpeció
su carrera. Pasó a Guaremala, en donde recibió su nombramiento
como gobernador del ·ucvo Reino de León; salió de aqudl.1
Provincia de los Confines en el mes de diciembre de 177 2 )' dejó a
su familia en Soconusco con su suegro, Fernando Marríncz de
Bizón, quien era gobernador de la Provincia. En Monterrey tomo
posesión del cargo en julio de 1773.
Impul só las minas en la Iguana )' Va!lecillo, levanró
información sobre casas y solares en [mares, dictó
determinaciones sobre extracción de ganado. Inició la visira de
pueblos y escribió una Relación de disranc ias, fruros, bienes, ecc.
cuyo texrn fue public1do en la Gaceta de México del a110 de 1774.
Más tarde reproducido por Don Jos( J. Eleurerio Gonz.ilez, en su
Colección de Notiárzs y Documentos y no vuelco a aparc&lt;.:er, razón
por la cual lo hemos rranscrico como parte de cm.: trabajo, de su
original y, muy posiblemenre, lo publiquemos como material
anexo a este trabajo.
Siguiendo a Cavazos, resumimos que Vida! de Lorca,
escableció milicias en c.1d.1 pueblo, realizó obras nurerialcs.
techando cárceles v casas reales en ~loncerrey y ocras
poblaci ones. En 1774 repobló los pueblos de Agua/eguas,
Cadereytn y Rlo Blanco. En 1.... 77 la Villa de 1 inares fue ele,·ada ,t
la categoría de ciudad y se creó el Obispado del 'uevo Reino de
León. Promovió de nuevo el escablecimienro del Presidio de
Lampazos con 25 hombres. Fue rcceprnr de alcabalas en 1777 y
ejerció como juez provinc1.1I de la Sanca Hermandad.
Poco después de haber dejado el gobierno del ).;uevo León,
pasó como gobernador del Nuevo Sanrander, ca rgo que ejerció
hasra 1789 y murió en l.1 ciudad de México hac.ia 1797.

-x

-8')

que le había sido entregado por Echegu.1y, cuando e1.1 Jrctor
i 111erin o, es co es en tr e Ios .1 ñ o, de 17 9q y 1796. Se trató de un a
copia de la Constitución de /,1 Re¡,1íb/1((1 Fr1rn11's11, misn1.1 que
Ec.hegar,1y le dió pun, pem,1ba podrí,1 servirme de dwemón La

�Los documentos de AGI aporran los dacos que se resumen a
conunuación:
1.-CO~TR.ATACIÓ , 5498, N. 5, del 17 de enero de 1756.
Expediente de i11formación y licencia de pas~je~o a ln_dws de
Mclchor \/ida! de LorCtt, gobernador de La prcvrrma de N1uzrngua
con sus criados Benito José Baonza y Tomds de Armesto y Quiroga.
2.-Archivo General de Simancas, SECRETARIA-GUERRA,

7279, Exp.80, de 1796:

.

,

.

Se le concedió pensión de v1Udedad a Marta Fr~nc1sca
;-...1an ínei' Pisón y Reynoso, viuda del coronel Melchor Vida! de
Larca. Sólo se le concedió una pensión y no ruvo derecho a la
seo-und:i, que provenía del Monte Pío; sólo a la de vacantes
rn:vores \' menores Je Nueva España de 400 pesos por el resto de
sus· dí.is, ·miencras se mantenga en el estado de viuda.
También queda claro que fue go_bernador del Nuevo
Santander, en cuyo cargo murió, el 19 de JL1t110 d_e_l789 a los 73
años v que sirvió durante más de 55 años de of1c1al y de haber
estad~ casado como 30 años. Su viuda informó que a la muerre
de don Melchor, habí:i quedado con hijas doncellas y que su
marido había sido capitán y gobernador de Nicaragua, en donde
combatió al rey zambo mosquito coligado con _los ingle~es.
,
Había sido capitán de la gue!·ra en l~al1a y hab~a, esca~o mas
de 13 años en los Presidios de Afr1ca, Ceuta y Penon Vel:z, la
Gomcr:i. Una de sus hij:is estab:1 casada con el Marques de
Aguayo, quien ayL1dó a Ll familia a la mu:ne del gobc&gt;rnador.
Tenía dos hijos varones en las Prov1nc1a lnrern:is, el ~1ayor
Je capidn de la Tercera CompaF/Ítt Volante en la Nuev:i ~1zcaya
· 1 · d
del Brigadier Nava , el menor como alferez
de l
.
b a¡o as or enes
Presidio en la Nueva Colonia del Sanr,111der, en la n~1sma en
donde murió su padre y servía bajo las órdenes ,d~l Caballero
Castro. Esra carta de la viuda esd fechada en Mex1co el 28 de
abril de 1791.
En los documentos anexos de este expediente existen las
constanci:is de los servicios que habia prestado don Melchor:_ Se
encontró en el bloqueo de Gibraltar, en las campañas de los anos
de ¡ 743 y 44 y 46, en Saboy,1, _Pi~mon1c y _Condado de N1za en
los años de 1744 - 45 en el Reg1m1cnto de Gran:1da.
Otros documentos del mismo expediente esc.1blecen:
7')0

Que ~u c.1samienro ~e cfcctuci en l.t ciud.td de Guatemal.1 el
19 de nurzo de 1760, que dejó poder gcncr.11 p,1r.1 testar a su
hi jo el alfére, Don Joaquín de \.ida!. Otr;1 hij.1 lo fue Doi'la
María Teresa, quien casó LOn el coronel don All' jo Carcía
Conde, de edad de 44 .1fios, gob&lt;:rnador inrendcnre de Lis
Provincias de .Sonora y SinJlo,t. ~egún AGS / SECREATRIA DE
GUERRA. 7239, EXP.22.
Inform,1 ción confirm,1da y .unpliad.1 acerCJ Je su~ scn·icio) \'
daros personales la encontramos en AGN bajo la sign,1rur,1:
·
PROVINCIAS IJ\:TER.1\.-\S, Vol. 117 . Exp. 2, Fols. 200 ,
200v., del 23 de scpr1c111bre de 17 7 9: Correspo11de11011 ('11trf' el
gobernador de N,uvo león. D. Mf'lchor Vida! de Lorrn }' Villrna r
el Virrey Bucarc!i, so/ne nsun1os dt' aquella Prouinria. /Vueuo Rei11·0
de León.
De acuerdo :il documcnro escriro en st:priembrc de l 779,
sabemos, por mano del propio Vid.11 de Lorca, que era n;nural de
la Villa de C:oria del Arrnbi~paJo de Sevilla de ed,,d de sesenta )'
dos a1íos, de donde el año de su n,1cimienrn fue el de 17 1-. Hij~
de don Francisco Vid.il dt: Lorca y Ar.rn,1. nacido en l.1 \'ill.1 de
Lebrija y dt dor1.1 ~1.1ri,1 Trrcs,1 Villen.1 \' :'\;l\'.1rrete dt h ciucl.ld
de Granad.1.
·
Inició jO\Tn su c.1rre r;1 miliur como rcn1enre en el
Regimiento de l11J111t('ría de \'11lc11u11 en scplit:mbn.: dt 1735 ,.
perm:ineció en ese cargo hJsr.1 el me~ Je enero de 1-41, fecha
h que pasó con el mismo gr.1do ,ti Ri:gimimro de Grt111!lrl11. Par,1
1744 ascendió .1 capidn :· como c,t! pMricipó en Lis cimp,1fiJs en
ltalia, en la Sabo:·a, el Pi,1111onrc, &gt;,;iz.1 :,· l.1 Rivcr,1 de Génov:i ,1 1
mando del Inf,111rc Don rtlipt:. Regresó .1 L\p.l!í.1 en 1-.,&lt;) con rn
mismo R('gimimto d&lt;' C:m11,l(/,1 p,1r.1 p,1:.,tr .d de: Córdoba por
pe rmuta de pl.iz,1 :-· p:irticip.tr en las cirnp,1íi,1~ .1frion.1,; rn i.l'.
plazas de Ccur.t y l.1 Je! Pe1ió11 de \'e ln en l.1 Comcr.1, ,u ccdió
csro en los afim de ¡-:; 2 .d 5•1.
Su primer e.irgo en l11J i.1, ~l- lo ddiiú .1 Fcrn.111do \']. quien
le ororgó el Cohicrnn _¡· ( .'un1 ,rnrl,1 11011 d1' l,1 / 1r111 '1 110,1 rli· ,\'1(11&gt;·,1g,1,1
en donde pnm,t1H.:ció du1.1111l' lllho .11ío, \. ri11dHí 1.111 hu,·11,1
residen e ia que n h l u\' o , ll ,1, u: n, o .1 1 g r.1 J n ·de ten i, n t l' &lt;..oro n l' 1
con .intiguedad del 11lL'S Je n1.1rn tk l _,(H.
Varios ai1os más rar,k, L·n· 1--2. rL·L1h1&lt;'&gt; 110111hr.1111ic11to rl·,d
p:tra el gobierno del \:11,·vo !{,·1 1w dt ! n&gt;n, ,k l lt1.il t1111111

c;1

�¡1()Se\lOl1 &lt;.'I IJ de julin de- ¡--_1. 11 2., d e

1111110

dl' i--ei lue

J~(cndidl1. ,•11 (011n11111111011 rlt' .111 111c"r1ru .ii ~1.1dn ,Í1.· ( ·11 111 t1c l.
En l.'\tl' do..:unH.:ncn no h,h"l' l11L'lh.-1n 11 .1 q1 l''-1,llh.i.1 l'll
Cu.Hcin.1l.1, C.1,·uos 111c11cion.1 c.:¡u1.· jll'I m.llll'1. I &lt;) en n.t prn,·i111.1.1.
~111 espe1.i!'ic.tr el c.trgl1, solo yu&lt;.: i"ue l'll 1..on~e1..u1.·n&lt;.1.1 .1 u1u m.il.1
rl',iJcn&lt;.i.1 y que en l')&lt;.: lu~.ir !'u1.· c11 donde 1·n 1li io el
nombr.1111ic:nrn p.1r.1 :-:uc, o l.enn.
En el mismo expcdicnrl" se lo&lt;..tl11..111 ,·.11'1.1s L,trc,1\ rnpun1 .1
del virrey Buc.n-:li J \'iJ:11 de l.oru c,11110 gobern.1d1n Jl'I '.\u-:,· u
Reino \' una sol.i &lt;le ése,· .11 ,·ir1 n·. En té rm in o, g1.·1H.: r,tlt:, c,un
referid.~s ,l dos a~untos. los de .t~lmin i:&gt;{r.1c1cin 11;rcrn.1 ,. lm de
rebeliones indigcn.u. F11 el primero se hu~cin ~oluc1011n .1
sicu,1óonc:s co1H.rc{,t, corno el 11nmbr.1miento J&lt;.: .ilci ldcs ,.
regí do res ,11 eér rn i 11 o de los pé r io J os. el ¡:u go de ~.1s eo:. pcr\o n .ti e·~
como el .dquikr dé os,1-h.drn,1ci611 . De interés \'Spcci,d e., la
eo mu n i e.i ció n Je I vi rr e:, en e u .rn co ,1 1.1 &lt;; pro vid en e i as q u&lt;: se
debuían com,ir par.1 e~r.1blccn d :iyunt.1micnto Je l.1 1111e1J,1
riurl11d de Linares, recomen d.indo que su ,1k:1kle m.ivor ~e pusil.'ra
en traros con el Ayu1HJmienrn dé l.1 c.1pir.tl nut:,·olconcs.1, ,\ fin
de que ayud.u.1 p,irJ que ~e eft:ctu,1r,1n los pregones p.ira ocupJ r
los oficios di' Regidores que dt'hm crc,1rse 01 l.int1res, ut,wdo 1l los
lioranres par11 que por si o por 111l'd10 d,, prorurador ocurran a
fornwíiz11rloJ )' t1fianzarlos como corresponde.
En cuanto a los problenus con los grupos indígenas, del
análisis de la co rrespondencia se desprende b nisrencia de una
relativa tranqui lidad en la prov111c1a. Si bien existían
levancamiencos, éstos e ran muy esporádicos y algunos en
rerrirnrio comarcano coahuilense, prt'CÍ~Jmtnte en la ruta que
llevaba a la Feria de Salullo y que pasaba por propiedades del
M.irqués de Srn Miguel de Aguayo. Gracias a esr,1 carta. sabemos
que esa !"nia se celebraba durJn t&lt;: el mes de agosto }. que a ella
concurría un buen número de vecinos y .trrieros, quienes se
protegían rnurn:unente; &gt;' p;1ra ese a110 de 1778 habían
organizado un cordón p,tra poder co11tr11er !11.c hostilidades de Los
indios. A I o largo de ese rn ismo .u1 o, el \'irrc:• ordenó al
gobernador tomara Lis providenciJs necesarias para que los
vecinos y las poblaciones se cuidaran de los ,naques.
La t'tltinu de IJs misivJs es la que envió Vidal ,il virrey ,
informándole que por sus continuadas careas y por la escasez de
7'-)2

,1man uenses no h:1bi,l podido poner en limp io l.i Rl'l.1oJ 11 r/,, /,;
Visi'.,1 que_ h,1bí.1 rc,1liz,tdo .1 l.1 ¡Ho,·i1llt.1. Acl.1u que :·,1 se k
hab1 a rc_1111r1do un Resumen d(' /,1., ,-l/m,,-,r rlt t/1II' sc (ompon,· rlrd, 11
P~·o11 1nc:11 \' que consider.1b:1 de import.1111:iJ tjllt' &lt;.O!Hl(Ít:r.l l.1
S1t11anon y Partt's de 1•/l,1. Por es.1 r.lLCÍn k .rnn.th.1 l.1 Re!i1Cion
co 111 pleca. Limen t;tndo no lu hl·r .1corn p.1 ii.1do el J nu1rnen 10 de
~n i'!llPf/. de /11 Proz,111_c111, pt'ro no teniendo, como 110 rengo
intelige11c1a para rn pc~fecta fo rm110011 ¡ tareoc11do t'Sf(' País r/1,
sujeto que proceda 11 elfo. podrá rnplir el q1u' (onno y remitió 11 V. t.·.
mi antecesor, Don Francisco de Ecl1etara¡
El impo runte documento que co;1sritttve su Relación dt• la
Visita, que ejerntá en /,1 Pro1 Í11CÍ1l dl'I Nuc;,o R1•i110 de León su
Gobernado,: el Coronel de !11fa11ta!ll de los Re11/es t~jilrciros Don
Melchor Vida/ de Lorca y \'ille11t1, se cncuenrr,1 bajo L1 mism.1
referenc ia de archivo.
El último de los documenros que localizamos pa ra esre
gobernador, corresponde a la cédu la real mediante L1 cual ob1uvo
su nombramiento de gobernador del Nuevo San tander, es:
REALES _CÉ_DULAS ORIGINALES, Vol. 137, Exp. 66, Fol.
1, del 7 de ¡un10 de 1787: Que se dé pose.rión del Gobierno ni
Coronel D. Melchor V1dal de Lorca y Viílena. Colonia del Nuevo
1

1•

•

•

1

~nMn~~

·

En ella se esc:iblece que el re,·. le ororgó la merced en
Ar~njuez, e~ la fecha señalada e n 1:1 signacur,; :' que ru,·o una
val idez ~e c_mco años y le encargó al virrey le diera posesión sin
mayor dila ción.
Palabras Finales
. H as ta aquí el análisis y comentarios a las act ividades de
quienes ocuparon el gobierno del J\:uevo Reino de León durante
el _X~III. La rica documenración que hemos localizado en los
p~ inc1pa_les archiv~s españoles_ y el cenrral mexicano, se podría
aun ennquecer mas con los ricos acervos !ocales. Sin embargo,
p_ara el caso de Nuevo León, gran parre de estos materiales han
sido estudiad os y acerradamente resumidos en los trabajos de
don Israel Cavazos, mismos que sirven de guía e inrroducción a
lo que a~uí _aporcamos. Sin embargo. la p~sibilidad de incluir,
como apend1ce o en publicación adicional, alguno o algunos de
-cp,

�los documenros originales producidos por los gobernadores,
contribuye aún más a proporcionar fuentes origina les para el
conocimienro de la di11ámica social y política de esa porción del
septemrión que aquí estudiamos. Consideramos como el más
significativo, el producido por Vidal de Lorc.a y Villena, Relación

Anuario
"Humanitas"
de la Universidad A u t onoma
'
d e N uevo
,
.
Leon, que ha acogido la publicación de estas aportaciones.

de la Visita que ejecutó en la Provincia del Nuevo Reyno de león su
Gobernador el Coronel de Infantería de los Reales Ejércitos Don
Melchor Vida! de Lorett y Villena, que si bien ya ha sido
publicado, a la fecha es inaccesible ya que ha pasado a ser
material de fondo reseruado en las bibliotecas que cuentan con esa

Ciudad Uniuersitaria, marzo del 2003.

publicación. Su rescare lo hemos realizado :1 partir de la
transcrip ción directa del original y obra en poder del archivo de
8
esta 111vest1gac1on .
El presente trabajo constituye la parte final de una
interpretac1on y análisis de la documentación h,isca ahora
localizada para los gobernadores del Nuevo Rey no de León. No
pretende, por el momenrn, profundizar en los diversos tipos de
aportes relacionados con las políticas oficiales de administración
gubernativ:i del Nuevo Reyno de León, pero sí incide en sei'lalar
hacia lo s principales mecanismos que conrribuyeron a b
integración rerricorial y pobl.imicnco de la región.
Como todo rrabajo de an;1li~is histórico-social , que pJrre de
fuentes pnmarias, siempre debe ser considerado corno
investigación en proceso, ya que la localización de nuevos
materiales se presenta en el curso de trabajo~. que en oc.isiones,
parecerían no tener vincuL1ción con b rarea cenrral , pno gue
siempre pueden aporrar nueva inform.1ción. Sucesivas visitas a
los archivos esp:.1ño les y mexicrnos, son l.1s que posibilitrn este
incesante enriquecimiento, es por ello que los leuores debcdn
tomar así estos resulc,1dos, insistimos , como en proceso y a la
espera Je nuevos hallngos. '.\:o ob~L\IHC. en algt'111 1nomenro, es
necesario dar a conocer lo logr.1do , rrnro par.1 rn Jifusión y
empleo por los interesados en el ten1.1, como pau l.1 crítio y
complemento de.: información por parte Je c¡uic111.·s l.1 h.1y.1n
•

•

•

I

Notas Bibliográficas
1 A_portcs historiográficos para un esludio histórico-social de los gobernadores del N ·v
Reino de León.
uc O
2

Perrnna1°es y Escenan_os Espado-temporales en la Construcción de Organi::aciones Sociales
~e C1e_11c1~ y Tecnol~g111 que se desprende de la linea de in,estigación EJ fe,fil de fa Ciencia
Y el Cienriflco en ,\1exr::o · Pasado I' fresen/e bajo la coordinación de la autor·
de I
r · s · d ·
'
a en e 1 l.ns11·tuto
nves 1gac1oncs ocia1es e .1a UN/\M. La investigación está auspiciada por el Prol!rama
PAPIIT _de la DGAPA de la UJ\AM y sus resultados se han discutido en el marco académico
9cl Sem'.nano Permaneme lmeri11s1it11cional e lnterdisciplinario de Ciencia , T • ¡ •
'A l
••tJ
· .. N.
} 1 ecno ogw
n 1~no , umanitas . umeros 24. 1997: 27. 2000: 28. 2001 , 29 del 2002 Ed e.
,
Estudios Humanísticos. UANL.
•
· · entro de
4
Ibídem. Tomo 11. p.487.
: Al n:specto véase: Cavazos Garza. Israel. Del lú1el'o Sa111a11der.
PROVINCIAS INTERNAS. Vol. 24 7. E:,¡p. 11. Fols. 166-1 70. 8 de agosto de 1776
7
PROVINCIAS r'NTERN~~- Vol. 117. Exp. 2. Fol. 190. del 15 de abril de 1778 .
8
AGN. PROVINCIAS !Nl ERNAS. Vol. 117. Exp. 2. Fols. 190-220. año de 1778.

de rectado.
Fina lm ente, deseamos .1gr-1Jecer el inrné, , comenurios y
apoyos que el reconocido histori.1Jor Don hr.1el C.1,TtO\ C.irz.1
ha proporcion.1&lt;lo a nue~tro trah,1¡0 v, de,Je luego .d pre:-.tigi.1J o
795

�LOS HOSPITALES-PUEBLO DE VASCO DE QUIROGA:
VISIÓN DE UNA SOCI EDAD DESEABLE'
Dr. Manuel CcbJllos Ramírc7
El Co legio dt' la Fronrcra Norte

Este artículo pretende anal izar una de las obras que más se
han destacad o dentro de los idea les humanísticos y educat ivos
de Vasco de Quiroga. Se traca de la fundación de los PucblosHospicales llamados por él de ''Sanca Fe". Para comprender la
obra de Qu iroga, pro ponemos dos ele nH.'1Hos que a manera de
hilos conduct ores esclarezcan el proyecto de implantación de
escas socieda des. En pr imer lug.ir, pensamos que para
co m prende r el proyecto de Vasco de Quiroga, debernos pa rt ir
del supuesto de que rraraha de fundamentar la construcción de
esos pueblo s, en lo que é l denominaba la "mixra po li cía". Es
decir, sociedades co n u n ;1 1to gr ad o de ei vi fida d en h s q u e
existiera al mismo ricmpo un .deo grado de cristiandad. En
segund o lugar, la impl.111t.H.:ión de los Pueblos-Hospirale\
estuvo condicionada por· el hum.inisrnu renacentisr.1 inspir;ido
en la crea ció n de un mundo reformado d&lt;.: los \'icios de IJ
cristiandad en de cadrncia. Par.1 ello Quirog.1 inrcncó proyecta r
u na sociedad de~ ea ble que fu e r a ,1 n t í tesis de su pres rn re
europeo. Encontró l.1 oporruniJ,1J de h.1ccrlo ;.d ;iprcc1,1r que
los indígenas de las regionés r¡,:cÍén dncubicrtas y
conqu israda s, tenían en sí mi~mo\, cualid.1dn tp1é ltis h.1cí,111
sus cept ibles Je recibir lo\ ,·,dore.., perdidos en l.1 Furop.1
cristiana. Todo e ll o irnplicih-1 en el p&lt;.:m,1mien[() qunogui.1110
un proceso de transmisión Je 1111 mc11 .\ ,1jl' .il1.unc11tc ci\'ili1..1dor
y crisr iani zanrc. l mplic.1h.1, por l,1 1.111ro, un ¡)['oCc\o cduc1ti,· (1
-,¡-

�dirigido espcci.dmentc .1 qL1iencs cr.1n los m.í s c.1p.1cit.1Jo\ ¡ur.1
· lJ \ ºl·J .1 SOC!.l
· l , ..,,
con d UClr
'-' LJ,,
'- 1..-·1 r, los .1Julros. Desde lueg
_ o . esto
no signifiCJba des,tCendcr .1 l&lt;)S niii o~ ~- jt)vcnn, .'11 concr.irio lo\
implicab:i en un procno nuyor que 1ndu 1J .1 codo s lo.\
componentes Je un.1 socicd.1d.

El itinerario mental de Vasco de Quiroga
" }'o

lo

r'&lt;'O 111d11 ,¡/ ,//lllr,11·10

1111 "

¡ 111 ,1 el ll ll

J 1111 {¡, 0111,· 111/u"
&lt;'ll ,k 1 &lt;ºeh &lt;1 . J' 1.~ \

El fundador de lm ho,pic,1lcs d&lt;.: S.111c.1 h:. anees de
concrctiz;:ir su proyecto cn la ;---.;uC \ ' J l:sp ,1íi.1, ocribió algunos
docu men cos y r u vo .ti gun as ex pc r ien ci,1.s que c.:: n ~ces.ir, o
de scaca r para comp render n11:: jor l:i hondur~ )' prnh1n~11d.1J de
su pensamiento. Que no cr.1 llll proye_cto c_1rcuns_r_anua: )' J l.1
deriva, lo han demostr.ido &gt;·,1 los quirogu1sus Silno" Z,~vJL1,
Francisco Mirand.1, Rafo.cl Agu.1yo Spcnc&lt;.:r, J. B. \Xarien Y
francisco Martín Hernfoda. ' Z.1val,1 dcmosrró que u~a _de las
inspiraciones fund.1mcntale~ de _la obra hurnan1sri~a Y
educariva de Quiroga la h.ibía oblen 1do ranco de l p~nsam1enro
urópico de Santo Tomás Moro, como del 1dcar10 reform1st_a de
E.rasmo de Rótterdam; g rac i,1s a la 1nflue~c1a ?el pri mer
arzobispo de México Fr.iy Jurn de Zu m:írraga ·. Miranda: por
su parre, des ta có la imporrancia que para la vida di.'. Qu1~oga
representó el hecho de haber parr i~ip a_d_o con el .º~ 1~~0
Ferna ndo de Talavera, en la cvangel1zac1on y organ 1zac10 ~
civil del re ino de Granada, re cién arrebarado a los n_i~ros •
Talavera optó por la persuasión, el_ ejemp lo: la educac1~n, la
co mpresión d e la cu ltura árabe, e in cluso, el ap~end_1~a¡e del
idioma; como mejores formas para que la evange l1 zac1on _fuese
efectiva. Si n emba rgo, a los mérodos de Talave ra se_ opus_1e ron
pronro, ranro la prisa de los reyes cató li cos por c r1 st1an 1zar a
los mo ro s como los mérodos imp lantados por el car d~nal
F rancisco de Cisneros. Éste t.'ilr im o, a la persuasión aconse¡ada
por Talaver,1 , opuso la fuerLa, ~a la comp rensión de la cul rnra
ajena, l:1 imposición de la propia.
.
.
.
Vasco de Quiroga cradu10 su experiencia granadi na en
algunos de sus escriros de e nrre los que desracamos: la
Información en Derecho. las Reglas y Ordenanzas para el
-98

gobierno de los Hospitales de ~anta Fe, su p1op10 1 esramozto
y algunos o eros docu meneo/. Adem.i s, dejó tn trevt:r con
mucha claridad, varios .1spccros que lo disringu ieron
norori amenre de orros CuncionJrios y misi o nero~ ltna ve¿ que
hubo pa sado al Nuevo Mundo. Para profundizar esro~ aspccros
intentaremos an alizar 1) Cuál fue l:i. visión que ruvo Quiroga
de las realidades recién descubiertas: 2) Cuál fue su concepro
y aprecia ción del indígena; 3) Con qué recursos incelcctua les
analizó los fenómenos y problemas a los que se enfrenro; y 4)
Cuáles fueron los proyectos que elucubró para resolver las
siruaciones que se le presentaron.
Quirog a fue enviado a Amér ica como oidor de la Segunda
Audiencia cuyo principal comerido er:1 a.render al buen
gobierno de la Nueva Espaíía. Es necesario decir que la
Primera Audienc ia había fracasado debido a los malos manejos
de sus ínregranres, y que los desmanes de los conq ui sradores
no habían sido pocos.
El reto que tal situ ación supuso para el licenciado
Quiroga, fue exp resado principalmcnre en la Información en
derecho escrita por él en 1535. lnrcnrnndo reconsrruir e l
proceso que
recorrió Quirog:1 debemos decir que en un
principio hubo una gran indignación ética anre la real idad que
enconrró en la Nueva Espa1ía. Tal indignación la morivó el
estado caótico y contradictorio que enconrró al aprec iar cómo
los españoles habían empezado ya a desmembrar las soc iedades
aborígenes y cómo pretendían implantar la nueva soc iedad
"s in orden ni policía". Quiroga denunció e l afon de
apropiac1on y la "cod icia desenfrenada" de los españoles que
"parece que nace y pasa acá junramenre con los que ad
pasan", y que no sólo se limitaba a sus bienes mate ria les, sino
incluía la apropiac ión de su fuerza de rrabajo '. Ésta era más
exp lícira cuando se trarab:i. de ob ligar al indígena a la
explotación d e las minas''. Según la siruación observada por
Quiroga , las sociedades indígenas no ganarían nada con la
introducción del cristianismo, pues se les riranizaría de un
nuevo modo o se les haría desaparecer; ra l como ya había
sucedido en otras parres, lo cual no era para él desconocido:

Porque si de otra manera este negocio se entiende y ha de entender, yo
temo que en breve todo habrrí de ir II dar al tmués y que será imposible
799

�conservar!e como al tiempo do; por testigo en lo porveniry a k islas e Tiem1
1
Firme en wpasado ".
1

Orro problema de aparen re ca rácrer moral, aunque de
hondas consecuencias para la formación de una sociedad
cr istiana, ocupó tamb ién al oidor Quiroga: no sería posible
difundir el evangelio y crear la nueva crisrirndad, can anhelada
por los reformistas católicos, si el conquistador que se decía
11
cristiano no vivía como ral • Quiroga observó que ya en los
p rimeros años de la conquista, parecía ser buena la separación
en ere españoles e indígenas:
Porque entre ellosya se enseña muy mejor sin comparación la doctrina

cristi.ana, que no en las casas ni entre la convmación de /ns españoles con los
ruales, por ventura, seria mejor que no convmasen según las rnaws ejemplos
de obras así de soberbia, como de lujuna, como de codicia qwie est idolonm1
servitus... algunas 11eces lo han dicho y dicen que jugar y Lujunar y
alcahuetear es oficio propio de cristiano{ .
El problema que le planteó a Quiroga la presencia de los
conquistadores y su comportamiento desenfrenado y codicioso, lo llevó a buscar la solución de otro problema: el de la
compresión de la cultura aborigen -reminiscencia granadina-,
y a proyectar so l uciones acordes a esa cultura. En síntesis, le
llevó a cuest ionarse el asunco de la ocredad. C:ierramence no
fue el prime ro que se planteó este problema; pero sí fue de
quienes le dieron una solución original. Poco más de diez años
anees de que Quiroga se interesara por escas sicuaciones. e l
dominico Fray Domingo de Beranzos ya había descriro el
estado de cosas con rinres pesimisras, aunque no por ello
menos francos. Betanzos escribió un célebre texco en 1523:

Todas las cosas de aquestos indios son un abismo de cvnfit.Sión lleno de
mil cataratas, del cual salen miL confi..siones e inconvenientes. De t1t! manera
que aunque lo que se orderuz sed en sí bueno y con santa intmrión proveído
cuando se viene a aplicar a /,a st1bJeta nwflria sal.e dtñoso )' desordeMdo y
1
redunda en daño y disminución de aquellas a quien bien querernos hacer' •
Ignoramos si Quiroga h.1ya conocido este rcxco de
Betanzos, pero sin duda se percató de 1.i misma situación. Pua
800

Quiroga, las soluciones dadas hasta enro nces no habían dado
resultado "por no les conocer ni haber conocido''".
Su visión del mundo indígena fue ambivalente, por un
lado no desconocía "las pestilencias" que tenía y, por otro,
apreció en grado sumo sus virtudes. Entre escas L'ilcimas
de.Hacó: la mansedumbre, la humildad, el Jesprendimiento, la
o bed ien c ia, la doci I idad, el ceremonial i sm o, la si 111 p licidad, la
capacidad innata para rodo; en síntesis, "el menosprecio de Las
cosas que tanto ama e quiere la gente deste nuestro enve;ecido
11
mundo" • Quiroga destacó frecuentemente esca última idea y
la conjugó, al mismo tiempo, con el concepro clásico de la
existencia de un mundo original y primigenio. Aunque más
adelante volveremos sobre este rema, debemos decir que
Quiroga vió el mundo indígena con gran benevolencia,
creyendo encontrar en él un¡¡ humanidad ran limpia y bien
dispuesta, susceptible de recibir los mejores valores humanos y
cristianos:
Con mucha musa)' razón rste de 11oi se !ktma nut·uo Mundo y es/o
nuevo !vfundo, no porque se halló de nuevo, sino porque es en gentes y cuasi

en todo como ji,e aquel de kz edad pn.mera )' de oro( ..) /de los indígenas} se
esperaba e espera en estas partes e Nueuo Mundo u,w muy grande y muy
reforrr111dtz !glesirt.

Para Jemosrrar con m.iy or inrensidad

l:1 capaLidad

de

los indígenas, empleó un :irgumcnco por dem:ís rom:inrico :'
conv1nccnre . Para Quiroga se trataba de personas m,ís
parecidas a los primeros cristianos que a los europeos:
'Andando descalzos con el cabello far1,o s1r1 cosa alguna en la
cabeza, amicti sindone rnp er- nudo, ,1 /11 111tZnert1 que andaban lo.r

apóstoles', -.
En síntesis, Qu1rog.i ,1preció que .se tr,1t.1b.1 de un,1
socied,1d rotalmenrc diferrnrc a L1 n1ropea, y que corno tal.
debía ser consi&lt;lerr1J,1. P.1r.1 ello. &lt;;JCÓ d e lo me jor Je su b.1 gajc
in te Ie e ru al Ios e r ir e r i os que debí a n re g i r l.1 con qui s ra !.
evangeliza ción de las Indias O cL iden tales. Obruvo la s ideas
re c cor as de su pro ye ero so e i,11 i n ~pi r fo do!. e e n l.1 S .1 gr :id ,1
Escrirura , en los cl.ísiLC)\, en lo\ p.1drn de l.1 Igle~i.1 y rn ~u\
1
conrempodn eos ' . Uno de Joi, pri11cipak~ criter io\ lo dedujo
del capírulo 14 del tv.111ge lio de S&lt;111 l.uu): Li p.1r.íhol.1 dt: l.1
KIJ I

�cenJ. Como los co nvidJdü s ,l ella :,e rc51s1icro_11 a as1sr11 o
se hicieron indignos por no llev.ir el vcs ud o .1pr_op1Jdo:
,
Digo a aquestos pobrecillos nu1reo1iles, que sol/ t'll.il tod1 l1 gmtt' t'O'.mm
que de tfln buena gmi:1 mtran en aquest11 gr,111 u11,1 que en este Nuei'O
Mundo se apareja y guisa sin se t'XCII.Stff nifingir cristi,uidtd .
gr,111

Este pL111reamienco es fund:imenral co nsidcran_do L1 idea
milenarista que privaba entre muchos de los 1111s1oneros de
principios del siglo XVI , frente al surgimiento del
proccsranr1smo v a la decadencia del papado. Un ver$o
franciscano de l; época lo decía de orro modo: "La capa de
Cristo q11e un M,zrrín hereje rompía, otro Martín, crztól1co )'
,

)) ~\I

sanro costa .
Una segunda consecuencia obtenía Q\1iroga de la par~bola
de la gran cena que conjugaba con una idea de claro~ CLntes
erasmianos: el de la compulsión mediante el buen e1emplo.
Por un lado, el rexto evangélico dice claramente que hay que
"obligar" a enrrar a la cena; per o por otro, Quiroga est~b~ece
que cal oblig:ición debía hacerse "con_cebo de buena y cristwna
conversación" v no mediante la fue rza· Es nocori~ la influenc ia de Erasmo , pues al margen de la
información en Derecho , Quiroga anota un texto de la
Pardcfesis de aquel auror, sin nombrarlo , desde luego, como ya
se había hecho cos(llmbre entre los autores españoles. El texto
de la Pardclesis de Erasmo transcrito por Quiroga decía así:
Ciertamente con estas tales amuts (la jifosojla de Cristo escrita en los
cor(W)11es y maniJestllM por el buen vivir) muy más presto traeríamos rt /¡¡
Je de Jesu Christo a fos enemigos del nombre christiano, que no con
ame,utWS ni con gul7rttS; porque puesto caso que ayuntemos contra ellos
rodm mantasfi..eruts hay en el mun.do, cierto que no hay cosa mds poderosa
que es/.¡¡ misma verdad de por s/1.
reforzar sus criterios, Qu iro ga aduce también dos
textos pHtlinos. El primero se refiere a que codo pode,; ~~ de
usarse para edificar y no para destruir; es por lo tan_to .~~jeito y
santo pacificarlos y compelerlos, pero no. destruirlos . La
segundJ idea paulina la obtuvo de la primera carra a los
Tesalonicenses: hay que examinarlo codo y quedarse con lo
Par:i.

802

bueno de la\ co-tumhr&lt;.:s ind íg&lt;.·11.1s que, en lOlllCJHU de
Quirog.1, es mucho nd~ que lo m.do·'.
Dos criterio.., m.ís p.trCll"ll .1ctu,1r lomo JlllLIO\ 1eLtlHcs en
l:i 111ent:did.1d de: \'.1~co de Quirng.1. Ambo~ ¡1,trcc..t·11 in~pir,lr~c
en una obr,1 de F r ,1~- A111un10 Je Cu&lt;.:v,11',I, ohtspo de .~ dund610,
CLtulad.1 El Villdno rlel D,rnublo. En él Cuc\',H,1 ,rn,iliz,1 ''un ,1
pldtica quf /)Izo un 1·1/l,rn() de l,ts riba,ts dtl D,wuhio ,r los
senadores d(' Roma l'I cru,I z,1110 t1 quejttrSl' d(' /{(s tirr111Ít1s que los
romaJ1 os lltlcían ('n rn tlerrt1 " . El villano se t¡uej.1b,1 .111te sus
inr erlocurores de que l1:1hí:in sido cod icioso~ :il rom.lf bienes
a¡en os, y soberb ios ,1! pretender mandar en 1ierr.1, t'Xtr.u-us :
Yo no se qué locum le tomó a Roma de t·11111~1r ,1 co11q11istrtr 11
Gmnania; porque si fo hizo con codicirt dt· sus h'sorosJiu' mris el d1111:ro que
se gt1stó en conquis!tlrbt, y ahora se gasta en sustmtar1'1 (. .. ) Si decú que nos
envir1stes a conq11útar r1 }in de que 110 Jiiáamos bdrbaros ni viuiémmo.r
c~mo timnos, sino qur 110s qumades hac1'r 1•Íi,1ir rlebajo dt bumas lqes y
fueros, mi Sl'/1 mi uid1 si tal cosa así mccrlim, (.. .) /~r l'1'ld1d qut nos
gunrddis justicit1 )' tenéis en paz y mmr¡ui!id,rl l1 tima? No por cierto, sino
que los que se mn a!U nos tom1t11 1A h11ciendrty !.os que estdis acd nos robáis
lt fm1r1,, diciendo que pues somos urw gente sin by, sin mvin y sin rry, que
como btirbttros incógnitos nos pueden tomttr corno r.sd.11vos(..) Porque en
nuestra rima no haya mermdem de Cmt,(?_O, ilrcite de /l,fmmftlni11,
merchantes de Tiro, llcero de Canmbrirl, olor;'s de As11t, oro de E.spañtz.
plata de Brerafw, dmbar dt: Sidonia, sed11 ele Drzml{sro. tngo de Sicilia, vino
de Candfa, )' pzirpum de Arabia, no por eso somos brutos en aquellA til?m,
ni dejamos de tmer rep1íblica (..) que el co11tentamienro que teníamm
nosotros con la pobreza, ese tuviémdes vosotros con !t1 abundantin, porque de
esta manera, ni foémdes ,1 rob1tmos la rim'fl rntoncrs ni uiniéramos a
que_¡;1mos a Rom,1 nosotros agora''.

Si hemos querido extendernos en la transcripción selectiva
del texto del ob ispo de Modeño ha sido por dos razones: 1)
para demo srrar la existencia &lt;le una corrienre que, en n ombre
del human ismo. defendía los derechos de los ind ígenas rn
contra de las razones aducid;1s por los conquistado;es; y 2)
porque el func ionario :i quien iba dirigi&lt;l:i la lnform11C1Ó11 rn
~erecho, en alguna ocasión h.ibía comc:nrn&lt;lo con Quiroga las
ideas del Fray Antonio Je Gucvar:i ~''.

�Por arra parce, dos consecuencias más sacó Qu1roga del
texto del obispo de Mondeóo: el respeto a las propiedades y
cosrumbres indígenas, y la necesidad de que los españoles de
ambos lados del Atlántico comprendieran las realidades del
Nuevo Mundo en sus propios términos. Como los españole~
no podían im.iginar un mundo diferenre al suyo -"traemos
corrupto el vocablo" decía Quiroga-, querían imponer codo por
la fuerza. Sin duda, volvió a relucir en codo esto la experiencia
de la evangelización ap rendida en Granada al lado del obispo
t-ernando de Ta lavera:
Pues nuestra manera de ellos no ks amlll ni ÍJ'S es posible ni bastante,
ni aplicable, ni pmcnátble, sino que convmdnÍ7 que se les diese a(l/;1-ma otm
mejor y más confom1e _y apropiada t1 su nw·1ertz de vi11ir y entender, que n
t.tm extmiuty diferenre n ki nuestra( ..) /porque} In maneray condición de In
tierra y naturales de/In l'fl por términos y nortes muy diferemes de los de al!ti
y de los de all.d inlllgíJ1t1bld .
La manera más "conforme, apropiada y mejor". que
encontró Vasco de Quiroga para reordenar las sociedades
indígenas de acuerdo a lo que eran ellas mismas y de acuerdo
al mensaje crisriano, fue la c reación de los pueblos con un
nuevo srn ci do . Pueblos que se desembarazan de los lasc res de
su antigua culcura, y que, al mismo tiempo, no adquirieran los
vicios de la cristiandad europea. El logro de este objccivo no
sería difíci l considerando la mrnera de ser del in&lt;lígenJ ran
propia y dispuesta para recibir la fe cristiana. J\lejor es decirlo
con las metáforas del propio Quiroga:
Htty tanto y tan buen metnl de gente en esttl rierm, y tan bfo1tt1 !t1
cera, y tan rasa In tllbki, y tan nueva la vmyfl... (que) ;·o no dudo sino que
hflciendo flpmtados asi hs dichos pueblm pt1m estm phnttis nuevas rn
nuevos r1tsfldos, se podrir1 de fllJlli'SIOJ tales, con el remudo que dicho tmgo, )'
que en ello se podda temr. f yo me ofrezco ron kr flyud,1 r1'_, Dios ti pontr
p!nntflr (sic) un género de crishimos rl kis dm·rh,rs como todos dl'bit11nos S('ry
Dios manda que seamos y por l't'llf11m como /.(.)s de t, pri1nitm1 lgfesifl:~.

proyccco que . al mi~mo tiempo que remediara los abusos hasta
entonces lOmetidos, ofrccina las gar::incías neccs.irias. Un
proyecto que fuera una solución integral y no "remiendos de
leyes y ordenanz:1.S que ordenando nunca acabrzn de ordenar corn
que bnste; antes por tapar un 1tgujero ha cen Ciento) por desh,zcer
una gotera hacen rnntro" . P.ira ello propone " rundir la cosa de
nuevo", es decir, elaborJr un programa que contemple la
roca lidad de los problem,is y posibilidades &lt;le las sociedades
aborígenes. Y esto no a " nuestra mnnerrz de leyes 111 de
gobern1zción" sino a.dapc,1da a su sencille1., a su modo de
encender y apreciar la vida; porque hacerlas de otro modo
resu ltará incomprensible y dañino para ellos, y se convertid
en un fracaso par.i los rincs evangelizadores de la corona
española. La condición fundamental que propuso Quiroga
par:i la evangelización, fue que contempl.1ra lo que ya hemos
caracterizado como "mixta policía", o sea "un ,nu) b11en estado
q11e fuese católico y muy 1ítif y provechoso nsi para lo espiritual
como parn lo 1empor11!" "'. Con !;ran entusiasmo preveía que si
las políticas de conquisr,1 y evangeltL::ición de la corona.
esp.1ñola se modiric.ilnn y se rom::1ban en cuenta sus criterios':'
las de otros hombres interesados, como él. en el ,·crdadno
be neficio y cr15ti.ini1.ació11 Je los indígenJS, en las tierra..,
n uevas se produ cirÍJn un ,1 nuev,1 sociedad modelo:
Como se hngnn estos p11rblos nuez•os que dicho rmgo. don&amp; se recojfl
este fo1to _Y si este apare;o de p11eblm d(}11de se recop es Dws mv,do que s,'
h11grt, este Sf?iÍ, si _¡o 110 me engmio, el mtÍs fe11110Jo t' pm! agosto q111• ho)'
haya l'1I l'I muwlo (. .. ) /Jor do 1l~'(11111zs l'tH'S 1&gt;11! pt1ro // pms,1r m este gr1mde
aprmjo qui' uco )' llll' ,u/1111ro ot110 111ud10 m111111go
La conjun ció n de las utopías
" 1lr111q11,· Ir /.,/1,1 ,·11 /,1 l't'lrl,,rl ,· / ¡,,1rt'¡u
tf11&lt;' , 11 /Jl't' l //rl f/ 11~ / 111 /11 , ., f', /1,1 1/ll t' , ·-111 , r
f 11, l t'&gt;t' t rl l'/ 11 ,/.- /,f,:,/ /•,¡¡ ( 1 \ ,e' r/if,1t,1u• )'
dft ,111..:,JH'
,11111,1

Quiroga propuso a sus incerlocucorcs en hpa1-1.1 tptc, si
efectivamente se qucr1,1 llevar a c.1bo u11.1 vcrJ,1Je ra
evangelización, se deberí.1 detener de modo i111111.:Ji.1to lo qut'
hasta entonces se había hecho y H: dehí.1 el.1bor.1r un 11ut:vn

l

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�Inrenr:indo hacer rol1&lt;l.1d "el .1p.11C:jo Jt: put:blos ..
QU i í O ga C l.1 bO í Ó U 11 p ro\' C: U O 1 11 S p Ir ,1 J O C: 11 [ fl' '&gt; ll l O p l.l S : l.i
urnpía cLisic.t que c.:onsiJn.1b,1 l.1 c:xis1c11c.:i.1 de un.1 c:J.td
dor.tdJ; l.1 uropí.1 (íl~CÍ.ln.l que .1firm.1h.1 l.1 rr.1tnnid.1d :,· l.1
comunid,i&lt;l dl bienes; y l.1 utopi.1 rc11.1CL·11rist.1 que, insp1r.1J,1
en Platón, .1s&lt;:gurab.1 la po~ibilidad d&lt;: un gn61nnn pt:rfcuo.
PJr.1 ello se v.,lió dt: Li1s S,H11r11,,lt'S Je: L.uc.:i,1110 Je S.11110~.llJ. dt:
los Huhos de los ,-J.pósroles de Srn l uet~. :· Je l.1 l./ í0pi',1 dt:
To m .is M o ro . E n Q u i ro g.1 , e: s eu \' l ero n p res t: n r n Ios I re:- ,
elernencos qu&lt;:, según Amhico Castro son los 1..onfor111,1&lt;lorn
del uropismo: l:i rngusti.1 del fH1..sente, el recuerdo aJmirado y
la esperanza promisori.1 '·. 1 a anguscia del presente l., Jporcó l.1
decad~n ci J de: la cns CJrnd ad e u ro pea :,· l.1 n cccs1 dad de
reforma; el recuerdo .1drnirado lo susrrajo Je l.1 llamada ed,1d
dor.tda y de l.i "ida de los primeros crist1.rnos; y la esperanzJ
promisoria. l:i obcuvo principalmente de los escrirns Je Tomás
Moro y de Er.1smo de Rorcerdam.
Aunque: en vistJ. de lJ~ circunscancias e intereses, d
proyecco de Qu1roga cnvo una aplicación limic.1da, la
i n s p i rae ió n p r i me r a y I a fu n drn1 e n t a e i ó n re ó r i ca fu e ro n m uy
consider,1bles. En Jos rexros se plasmó princip.ilmcnte el
proyecco de Quiroga: el libro de Doctrina Cristia11t1 y las Reglas
y Ordenanzas par.1 el gobierno de los Hospirales. El primero
fue escrito por Gucierre Gonz,ílez e impreso en Sevill., en 1553
a cosca del propio Qutroga. Aunque la obra se encuentra
perdida, algo se sabe de ella por la noricia que de ella dio
ico lás León en 1928... LJ. primera parre de este cexro la
conforman una serie de indicaciones generales sobre educación
11
y sobre la práccica de las vmudes • La segunda es una serie se
consejos dirigidos parricularmenre a los adulcos. Así, los
círulos de esca segunda p.irce son los siguientes: 1) Cómo ha de
ser conocido el niEo a qué se inclina; 2) De la doctrina que ha
de ,1prendcr el niño Jntes que otra cosa; 3) De l.1 doctrina que
h.1 de aprender el que h,1 de ser clérigo; 4) De la doctrina que
ha de seguir el que fuere teólogo, S)De la docc1 ina que ha de
seguir el jurista; 6) De la doctrina que ha de seguir el médico;
7) De la doctrina que han de segt1ir los nobles; 8) De la
doctrina qut han de seguir los labradores; 9) De la docrrina
que han de scgutr los mercaderes; 10) De la doctrin ,l que han

de seguir los oficiales. Desafortunadamente desconocemos el
contenido concreto de escas rexcos, aunque no desconocemos
el empeño que se guardaba en los hospitales por la enseñanza
de la doccrina cristiana a codos los niveles y edades. En efecto,
de las preguntas formuladas en el Juicio de Residencia, en la
que más coincidieron quienes hubieron de responder fue que
en los hospitales se enseñaba la doctr ina cristianai~_ Esto
correspondió al afán educativo de Quiroga quien en su
testamen to escribió:
Declaro y encargo y si necesario es mandtJ para efecto de lo susodicho,
que en cada uno de los dichos hospitales o por el capellán a quien se
cometi-ere opor el que para ello se añadiere, como abajo se dirá y a toMs !ns
demás indios que allí la quisieran venir a oir y deprender la Mctril'lil
cristiana espin'tualy moral D.terior, de toMs los estados que para este efecto
hice imprimir en Sevz'lla y con esta declaración y dJJctación les dejamos
impresa, que siempre tengan sobradas para ello ( .. )por ser como es la. dicha
doctrina muy úti.ly aprobada para ÚJ, indios grandes y pequefíos de aquestas
partes, saber y deprender la policía cristiana espiritual pero también In
temporal moraly exterior humarul'.

806

807

Si desconocemos el contenido concreto de los precepros
didácticos de la Doctrina Cristirma, no desconocemos
afortunadamente las Reglas y Ordenanzas de los hospitales. En ella
se expresa, sin duda, la síntesis del pensamiento quiroguiano y la
organización social que pretendió dar al "aparejo de los pueblos".
Intentamos hacer una sinopsis entre ellas, la Utopía de Sanco
Tomás Moro y algunos textos bíblicos (Véase el Apéndice). La
comparación entre las Reglas y Ordenanzas y la Utopía ya ha sido
realizado por Silvio Zavala, M.M. Lacas y John Mean/·.
Inspirado por ellos, hemos realizado también la comparación con
textos de la Sagrada Escritura, especialmente con textos
neorescamen rarios. Con ello pretendemos mostrar las fuentes
principales de donde Quiroga obtuvo la inspiración para
establecer escas sociedades.

Conclusión
Si bien, el proyecto de Pueblos~Hospitales de Santa Fe no
se estab leció en la forma concreta como su fundador lo pensó,

�la inspiración fundamcnr.il qul'. lo ~usrc11t.1b:1 sí funcionó como
un ex tenso proyecto ed uc.1 ti vo sobre IJ Nueva Es pan a,
especialmente sobre el obispado de Michoac:ín. Y aunque
luego de la década de 1530, que fue la de planeamienco y
realización de los princip:des Hospitales, el mismo Quiroga se
vió envuelco en problemas que pareciera que desmintieran sus
posruras primeras -cuestión ésta que queda fuera de los límires
de este texto-, el mensa¡e fundamenral plasmado en b
Información en derecho ha persistido incólume para la
posteridad. La permanencia y vigencia de los va lores humanos
destacados en éste, y en los otros documenros citados, nos
hacen pensar en que se trata de un pensamienro digno de ser
recobrado no sólo por la historia, sino por codas aquellas
d isc iplinas enfocadas di rectamente al estudio del homb re y la
sociedad. Es más, en momentos en que los sistemas socia les no
parecen responder del t odo a las profundas necesidades
h u manas, y en momenros en que las supuestas so luciones
parecen estar viciadas de los mismos problemas que pretenden
reso lver; bie n vale la pena reconsiderar denrro de sus jusros
límites lo que p ueden aporrar quienes, en otros tiempos y en
otras circ un stancias, han pugnado po r crear una mejo r
sociedad y un se r humano que sea portador de los mejores
valo res in herenres, a lo que Vasco de Quiroga denominó la
"mixta pol i cía" .

Notas Bi bliográficas
1

Una primaa versión de este tülO fLJc prcscntado como ponencia en el "Seminario de
historia comparada sobre N.1-'.S GrunJt,·!ng ~ los c&lt;lucador..:s latinoamc:ricanos". organizado
por el Centro Regional de Educación de A&lt;lullos ~ Alfabctltación Funcional para América
Latina (CREFAL) ) la lJ111\ers1Jad de Aarhu~ (Dinamarca),
: Para este documento) los demás de \'asco &lt;le Quiroga. l'éase la aclaración de la nota 6.
3
Silvio Zavala. Recuerdo de !"asco de Q111roga. ,vléxico. Porrúa. 1965. Francisco Miranda.
Antecedenies granadinos de Don f ·asco de Q111roga . .-Íhs1de. 1·.35.1971 Rafael Aguayo
Spcncer. Don /"asco de Qu1roga, Ta11ma111rgo de la orgam:ac1ó11 socwl. Mboco. Oasis.
1970. Francisco \~anin Hcrnándcz. Don r "asco de Q111roga. pro1ector de los 111dios.
Salamanca. Uni11:rsidad Pontificia de Salamanca. Caja Salamanca) Soria. 1993. J B. Warren.
/ 'asco de Q111roga y sus I lospitale~-Puehlo de Santa Fe. Morelia. Uni1 ersidad Michoacana.
1977.
4
Sdvio Zavala. Op_ Cit. Pág. 11 :, ss.
'Francisco Miranda. Op. Cit. Pág. 1-16-165

808

6

Estos documentos ~e cncucntrJn en Rafael .·\gua) u Spenccr. /Jon l"asco .. pp. 71-292. ( L~
páginas que se anotan al citar algún documento de \'asco de (.)u1roga s.: encuentran en esta
obra. al meno, que ,e especifique lu contrano I os documento~ a los qt1e nos rcfcrimo~ ~un la
Información en derecho. la, Reglas _1 OrdeJl(/11::as. el frstaml!IIIO :, Curra al Conse10 di!
India:;).
7
/nformacrón en derecho. p. 170
8
Ibídem Pág. 132
9
lbidem P:íg.13 1
10 Ibídem Pag. 193
11 lbidem Pá!!. 115. 135. 199.
12 Ibídem Pá;. 186
13
Cit. en L;1\iS l lanke Cuerpo de dornme111os ti~/ s1~/o .\TI. Mb,ico. Fondo de Cultura
Económica. 1977 l'ág. IX
14
hiformac1ón en derecho Pág. 123
15
Jbidem. Págs. 212. 10-l. 11 O. 12 L 128. 130. 159_ 207
16ibidem. Págs.1 17 ~ 205
11
Cana al Conse¡o de lndras. Pág 79
18
Entr..: los au10rcs griegos ! l:11111os cita a Luciano de Samosata. l loracio ;, Aristóteles.
Curiosamente a éste ú l11mo lo nombra una sola , cz en la larga lnformac1ón en Derecho. ~ esto
a tra1és de un tcxtci de Juan Gason. Sin duda. csto forma pane de su postura erasmista. En
efecto. Erasmo escribió ·-\o ha_,· necc&gt;srdad q11e te allegue, a es/a jilosojia e1·a11géhca
armado con 1,111 e1ro1osas discrplilws rn1110 algrmm p1e11sa11 1 1 110 aquella., co.rns crmosas
q11e de Arrs1ó1eles y :h-erru_1·s se toma11·· l'aráclesrs \1adriJ. S. ,\gu 1rrc 1mpr..:sor 1932. Pag,
-153 ) 459). Entre los Padres tlc la Iglesia) los .:~critorc~ ecb1á,tico, cita a San ..\momo. San
Basilio. Juan Gerson. Jasón Ma~ no. 1~ntrc utros escritor..:s cita a I omás ~1oro. Antonio de
Guevara. Sebastian 13r,mdt. Cardenal C:1\elano. C,uillcnno íludeo
19
J,iformacrón en derecho. Pág. 94
·
20
Alejandra t\.lorcno Toscano. --EJ Siglo de IJ Conquista... ll1S1orra (ienera/ de .\ féxrco.
t\.léxico. El Colegio de 1'lóico. 1977. \' 2 Pag. 38
21
!11formac1ó11 e11 derecho Pág. 10-l
=~1 Erasmo de Róttcrdnm. /'arácfe.m I\\[!. 460. l11/iJrmac1ó11 e11 derecho. Pá!! 10-1
: Primera cana a Corintio, 10:8. $el!umta cJna a Cor111t10~ 13 · 1O: ln(orma;,ó,1 en derecho,
Pác.s. 105. 1961 216
" Primera can.a a Tcsaloniccnscs 5:21: R,·glas _1 Orde11a11:as. Pág. 150 !11(ormacrón &lt;'11
derecho. Páe. l 05.196 \ 21 (l
•· Fra) Antonio de Gue,ara. U n/lwrn dd Do1111hw 13ihhotera de Autores l.spa11oks ~o
65. Madrid. 1873
26
lnformaoó11 en derecho Páe. 1O1
:i Ibídem Pál!. 168
:s Ibídem Pág~ 195 \ C-arta 111 Co11sc¡o de l111iw1 Pag -9
:~ Ibídem . l'áE! 195
30
/bidem. l'á~. 116. 189 1 193
31
Carta al C;,nsejo ele /,;drn.~ Pág ID, e Informal ui,r ('11 derecho l'ag 21,
J: Op. Cit. en Sil\ 10 /a1ala. l?crn;rdo . l'jc 148
JJ Nicolas León fl lrhm de /Joc1mw (·m11r~no \1cxa:\l., .:.. 19~8
4
¡ Sólo conocemos los titulo, d~ lo, \CI\ (1lt111111, ,apituln, de .:,ta parte pnmcr:1 1) 1.)ue 11t1
ande por el mundo n1 ga,;¡e la ¡u, cmuJ l'll pal.1c111. ~ ¡(.)u.: nunca knga 11p1111onc, 111 hando,. J 1
Que cxcus~ d.: ple1tth :, cuanto pudiere. -1} ()u~ no ,e~ bullic1,1,,1 111 entremetido. 5} ()uc
ninguna cosa haga d 111n1u ,111 c11n,.:1t1. ú) Qu.: 11111gun uempo ,ca ,n,pcchtl\O '.\1.:ola, 1 con.
¡:;¡ lihro de ... l'ag 2h
,~

¡,,.;

•

�3

' Hemos calculado que aln:dcdor dd 70ºo de quienes r6pond1.:ron ,:n d Juicio de:
Residencia. contestaron a la pregunta de cuál era la principal acti\ldad en los hospitales.
asegurando que era la ensei'an; a de la doctrina cnsuana. El Juicio Residencia por el cual se
residenció a los oidorc~ de la Segunda Aud1t·nc1a fue ordena por Real Cédula de noviembre de
1535 El juez de residencia fue Francisco de Loa~ sa ~ lo, 11:s1imon10s de cargo } descargo
para el oidor Qu1roga los recibió Loa)Sa entre febrero y mayo d.: 1536. Véase Rafael Agua)o
Spencer. Don l'usco de Quiroga. Doc11men1os, Mé.,ico. s.e-. 1939.
16
Testnmemo Pág. 238
37
Op Cit. Sill'lo Zavala. Recuerdo... Pag 16 a 26. M.M. Lacas. ··A social "elfarc organi¡,cr
in sixthccnth Centur) Ne" Spa1n: Don Vasco de Qu1roga. firs1 bishop of Michoacán... The
Amer1cas v XIV 1957. Pág. 7-1. La sinopsis hecha por John Meany es cnada por Ross R.
Dealy en / 'asco de Qraro¡:a 's thought on war its erasmians and lllopian rools. Indiana.
InJíana Univc:r~il) Prt:ss. 1957. Pág..5

VEN USTIAN O CARRANZA Y J UAN ANDREU ALMAZÁN:
DOS FORMAS DE VIDA
:V11 r.1. Josefina Mogud Flores
Oirecror.1 dd Arcl1i1·() Hisr6rico Condurncx

Carranza no puede co nvencer al rebelde Almazán de que se so meta
al co nstitucionalismo.

XI()

En los com ienzos del año de 1916, en su cuartel general, el
general Pablo González recibió instrucciones del Primer Jefe,
Venusriano Carranza para que le insistiera, una vez mis , al joven
general de división Juan Andreu Almazán - de ve in t1c1nco años,
considerado por el propio jefe de gob ierno como un reaccionario,
rebelde y hasta traidor- a unificarse al constitucionalismo. Pensaron
que el español Pedro Arburúa, residente en Torreón, era el ind icado
para conven cerlo, ya que era n amigos desde que Almazán había sido
designado como irregular en el Estado Mayor del general federa l José
Refugio Velasco en 1913, al ser enviados al norte del país para
enfrentar a los vi llistas. Pedro Arbu rúa se hizo famoso en la zona
coahuilense por las formidables juergas en las que participaba junto a
otros espa ñol es en derroche de alegria, buena voz y cantidades
pasmosas de cognac, y bajo la amenaza de ser expulsado del país, se
le obligó a comprometerse. Así, fue enviado a entrevistarse con
Almazán, acompañándole Miguel -hermano del general-, y orro
español, Valen dn Samaniego -residente en Tehuadn- qu ien llevaba
instrucciones amplias para Pedro Vi llascñor, miembro del cenfrulo
carrancista.
811

�La comisión encontró al militar rebelde, a medi3dos de enero de
l 916, en su cuarrel general de Huajuapan de León, Oax:ica; idóneo
lugar por su precisa situación geográfica, conformación topográfica y
por esrar en el centro de comunicaciones entre la Mixreca y la cosca
suroeste del país, desde donde Almazán efectuaba sus incursiones
guerrilleras contra el gobierno carrancisra. Los comisionados llegaron
en esrado lamenrablc, mal comidos, rozados y .1mpollados. Los hijos
de: don Pelayo tuvieron que regresar con cajas destempladas, ya que
Almazán, de nuevo, no aceptó afiliarse a Carranza. Sin embargo,
designó a su amigo Arbun'ia como su único representante para que
expusiera sus condiciones que verbalmente le confió'. En efecto,
Almazán se cuidó en no dejar nada por escrito y así no
comprometerse, ya que el asunro de referencia era el de aclarar su
posición
revolucionaria
con
respecro
al
mov1m1ento
cons ri tuciona I isea.
Anteriormente, habían sido varias las ocasiones en que don
Vcnustiano promovió su sometimiento a través de distintos
conductos. Carranza no cesó en sus invitaciones para que Almazán
depusiera su actitud hostil contra su gobierno, las cuales combinó
con presiones, algunas de ellas con lujo de abuso hacia sus parientes.
Almazán había leído que Carranza nunca aceprnría en sus fiL1s a
quienes se habían distanci..ido de Madero y se vieran precisados a
luchar contra él. lo cual en su caso constacó. Sin embargo, a su
parecer, ello debía ser motivo suficicnce para ser solicitado o bien
facilitar cualquier arreglo con Carranza, pero se equivocó. Las
intenciones de Carranza eran otras!. Alm:rdn, en un intento más, a
través de su amigo español. condicionó ws propue~tas verb,1les -en
febrero de 1916- a Pedro Villasei'ior, quien a nombr~ de Pablo
González tramitaba su sumisión. Almadn propmo concentrar a su
gente en un solo lugar, en vista de que cenia por costumbn: dispersar
a sus concingcmes, con la aclaración de que sus jefe~ y oficiales
debían permanecer en la ciudad ck México, adem:b de que se
comprometía a desarmar a otros guerrilleros que conocía y hace rlos
defeccionar de las zonas comprendidas en Puebl.1, Mordos, Guerrero
y Oaxaca, zonas que por otra parre conocía muy bien. Al mismo
tiempo, pretendió ayuda monetaria pu:i sus gasto\ de manera
condicionada, a través del proJucto &lt;¡ ue se obtendría de l.1 venta al
constitucionalismo de mil quinientas ,1rrobas de ,1d1car de su
propiedad que cení.1 en Oax.1c.1.
812

El general González se comprometió para que a Alma:z.án y a sus
fuerzas se les reconociera sus grados, se les concediera L. amnistía, y
se le otorgara a Almazán un salvoconducto -éste último
condicionado a su inmediata marcha a Europa-. De hecho, su salida
del país era un asunto muy trillado ya que desde Madero , los
presidenres en rnrno no habían logrado que el inquiero joven ex
estudiante se alejara del país. Consideraban que su exilio era la mejor
manera de eliminar su conflictiva presencia', tal como lo proponía el
general González. La realidad demostró que ni Carranza ni Almazán
tuvieron la intención ele llegar acuerdo alguno. Por un lado, Almazán
persistía en su rebeldía como irregular, soberanisra y felicisra al
mismo riempo, y siempre contra Carranza, en razón de que éste,
nunca le mereció su confiama. Baste citar que no podía olvidar que
el Primer Jefe había puesto en vigor la ley juarista del 25 de enero de
1862, en la cual en una Lista de personas sujetas a juicio por traición
fue se ñalado como uno de los presuntos autores del cuartelazo en el
_q ue él ni siquiera había tomado parre -apareciendo en dicha lisca
como J uan D. •y no A. de And reu Almazán- exiaiéndose
su
b
apre hensión•.
Conmorivode que los Tratados de Teoloyucan no conremplaron la situación de las fuerzas irregulares de las que Almazán formaba
parre -al no ser federal a pesar de que combatió con ellos-, aunado a
la proresra que hizo por la inrromisión norteamericana en los ,tsunrns
mexicanos, desconoció a Carranza como Jefe Supremo de la
Repü blica a través de un mani fiesro, que a caballo, formuló en
T ehuad n, Puebl.1, el 25 Je agosto Je 1914. En el invitó a secundar
al movimienro a "los dignos sucesores de los que llevaron a cabo la
gloriosa epopeya de Churubusco", y alejarse de la tutela de "los
plutócratas de \'&lt;!ali Srrcet" Pensó que este manifiesro lo aplaudirían
los pueb los latinoa111erionos, :':1 que en el resume su ideologí,1
bol iva riana de no ¡.1&lt;.:rmirir la intromisión Je los Estados Unidos. en
éste caso en los asuntos Je ?\1Jxico. Po~teriormentc.: a recurrirí:1 a esr,1
ideo logía, especialmente cu.111Jo fungió como c,rndid.1to oposiror en

1939- 1940\.
Una semana después de public1.Jo el pLrn aludido, el gobernador
de Puebla, Francisco Coss -porra,·oz de C.1rr,111za-, oblioó
a :-.-fiouel
ri
Andreu Almnán, a busc.1r .1 rn herm.1110 y convencerlo de que no
había razó n p.1ra que siguier.1 rebelde.: y conminarlo ,l dc.:j.ir de pck.11
por p uro deporte. Cos~ .v L'l jdc del Ese.ido \farnr
de Conl.Ílc.:1..
.
~

�gt'nerJI Alfredo Rodr1gu&lt;:1 le, l!rm.11011 lo, ,.d\'ocondut lm p.11,1 l 11.rn
Andrc,lll Alm.tt.rn, mismo, &lt;]lit' rcdi.110.
C.irr,lnzJ .1 p.irtir del 1c:tunu1.1m1t'1Ho ljllt: Jt: ,u ~oh1t:1110 h110 l'I
de.: los Est.1dos Unidos, cmpn:11d1tndo .1t1 iv.1, ~e!&gt;1io111.·, dt· p.ll con
codos Jquellos que.: luch.1h.1n en su co1Hr,1 .1 lo Lugo del p.m.
L"nl1z.rndo l.t nedi.1c1on de conoL1Jo~ d.: -\lm.11.ín. Lomo el gl.'11er.1l
RicJrdo Reyes .\1.írquet quic:n ILt:ptú fm1on.1r ~u~ fut:r1,H con Lh
c.irranc1stas- , p1d1ó ,1 Alm.11,1n t]Ul' ,lll.'fHJ1.1, por ,u futuro v
conn.n1enL1,1, el form.tr pJrre del LOns1ituuonJl1,11w. lgu.1lme1Hc:
\'tlbs&lt;:ñor, ,-.1 desde 1915. l1.1b1J prn, H1.1d &gt; J p.1nrn1e~ ctrc.1110, 1.k
Alm.1;,.111, como a su .111c1.111J nudre ,..1 su hnn1.111,1 D&lt;:lfin.1 quie111.:,
Vl\'Ian en Puebl.i, p.1rJ que.: fuer.in donde se 1.·nuintr.1r.1 y lo
convenc1erJn que h1c1er.1 &lt;.JUSJ u : n !.is fuerz,1s LOmti1uc1011Jl1stas,
parJ bien v tranquilidad lamili.u v de los lubJC.1nt1.:s de.: IJs c:xtrem,t'&gt;
regiones donde se hall.iba. L1s senoras Alnuzan no lo~r.1ron que d
general cooperJra dt &lt;.onform1dJd Lon los 1.Jrr.rncis1Js y por dio, los
esbirrios de Coss, romerieron l,1 1·de::,,1 Je enLerrarla, &lt;.11 IJ
pen1rtnc1ana, de dond&lt;: fueron s.1c,td,1s por Ccsjr10 Casero. ~in
embargo, la pc:rseLUuon no ceso t'n derrot.hc.: dt' .ihuso!) c.:ontra los
familiares de Almadn ~, ,1 pes.H d&lt;: que su Jnc1Jno padre fue pr1.:so
en la misma penit&lt;:nciariJ, éste wnrinuó rns actos de 1•sto1osmo &lt;.ontra
los barbaras del norte, los dt· Co,d1t11!11:
Proh,b,o ,1 lm soíor,1S) ,1 los 1111íos qui' mostr,1r,111 temor o
pidienm miurirordi11 .
As1 entonce.!&gt;, !)111 impon.ir los anrcnore!) y consccut1vos hechos,
Almazán prosiguió en su rt.beld1a anciconsr1tuc1onali!)ta y, ti 2.:¡ de
junio de 1916, envió una circular en tono amt'naunte :.i diversos
generales carr,1nc1stas para que éstos ale¡en el conflicto
norceameri&lt;..rno, a la ,ez que cm1ca l,1 posrura del Pnmer Jefe frente
.1 los Euados Cnidos y la formación de un partido únirn sin
roleranc1a o conciliación par,1 quienes p1en!)Jn como él'. La
animadvers1on, rodav1a pn.:senc~ dur.in1e 1916, entre: Carranza y
:\lmazán y que se n:crudeció a trJYés de los años, surge ,1 pnncipios
de 191 1. Son éstos dos pi:rsonajes dd es&lt;.enario revolucionario,
Carranz,1 y Alrnazfo, a t]Ulencs me 1nteres,1 destacar \'.l que resultan
figuras anragó01cas, llc:gando a &lt;.01nc1d1r en conceptos pnnc1pales de
su csenLi,1 hi\tórica.
814

Carranza y Almazán, dos fo rmas d istin tas de vid a region al y
política.
Lo antJgónico enrre Carr.1nza y Alm.11.ín resulra de su., propi:is
circunstancias de vid:i. Carranz,1 nació en t·l 11orcc del p.1ís. el 29 de
diciembre de 1859 en Cuarrociénegas, Co,1huila de Zaragot:i
Almazán, por el conrrario, nació en el sur del país, el 12 de rnavo de
1891, en Olinalá, Guerrero, Discmo de Zarago1-a. Ambas regiones
desde luego conrrasran en su situación geográfica e h1!)rónca y se
delimiran en cuanro que de e!IJs formaron parce los do!&gt; personaje,
citados.
1

fue sino hasta el siglo XIX cuando !)t1rg10 el poblado de
Cuarrociénegas, que era una l1Jcienda perteneciente al marquesado}
mayorazgo de Aguayo, fundado por Francisco de Urdiiiola. Esta
zona es plena de tierras salitrosas, ásperos zacarales de textura casi
mineral, montículos de yeso y pozas de aguas crisralinas que se
reconocía como un manchón inusitadamente verde, asido a las
márgenes de una cuenca gue consuruye la antes,11.i del Bolsón de
Mapimí, y es uno de los últimos puntos de una línea de poblaciones
que apuntan hacia el corazón del desierto. Aunque sus pobladores
ruvieron dificultades para sobrevivir por las irrupciones de indios,
pudieron cosech,u m:iíz, frijol, chile, algodón, culr1var huercos, cri,1r
ganado y hacer prosperar sus viñedos con vinos rojos y blancos. El
apellido de los Carranza se encuentra ligado al poblado desde su
fundación, gue fue prorocoliuda por Antonio Cordero, gobernador
de la provi ncia, el 24 de mayo de 1800. Fue entre 1849 y 1881
cuando su población pudo estabilizarse y su incremenro se hizo
notable po r el progreso general del farado de Coahuil.i '.
O linalan, lugar de nacimiento de AlmazJn, tiene el significado
náhuarl de donde el agu11 u remo/mea y er,1 un para¡e donde se
esrableció un destacamento de rropas españolas con sus famili.1s que
no adm itieron a los indios narur.des de la región, quienes hablaban
náhuarl y en otras zonas, dapaneL,l y mixteco. En un dima templado
sus habiranres desarrollaron rns .1ccividades, pero debido ,1 que las
cierras de labor eran pedregosas y reducidas a cerros y de temporal.
con diftculcad los indios podían ob1ener cost'ch,1s útile\ salvo del
maíz, padeciendo escasez de mc:d10s nacur,1les pJr.1 viv1r. Fn Olrnala,
por generaciones, sus ha bi ra n res, se vieron p recis,tdos ,1 ded icarsc a
0

815

�fabricar las famosas lacas decoradas y esgrafiadas en cajas aromáticas,
baüles para guardar ropa, jícaras para conservar _a 0 ua o pone_r ~ruca,
charolas, muebles, cofres, objeros de adorno, pintado en d1mncos
colores y laqueados por fuera y aromatizaJo co_n la esen_cia que se
extrae del árbol de lináloe. Todos esros preciados ob¡ecos eran
llevados por los olinal recos a di veras regiones del . paí~ para ser
ofrecido y a su regreso inrercambian vivencia o exper1enc1as que los
enriquecían.
. .
. .,
Es a parcir del siglo XVII cuando se da not1c1a de la apar1c1on ,de
lo apellidos espaiíoles que me inreresa descacar , c~mo los Al~a:an,
Andreu v Nava , nrre orros. El mestizaje en Li reg1011 no e realizo en
ciempos'del virreinato con la explotación de l~s indios, ~ebido a que
ésros desaparecieron desde la Independencia,_ al fusionarse con
criollos y mestizos. Durante la Independencia, comenzaron los
de lindes, de cierra favorables a los antepasados de Almazán, que
da can del siglo XVIII, siendo estos los herman_os Maceo y Juan
Andreu, originario de la isla de Mallorca. Los bisabuelo paternos
de Almazán era el respetable espafiol Juan Andreu y s~ e posa
Micaela Huesca
ava Moctezuma y Villalobos quien fue
'
descendiente del mayorazgo del emperador
Mocrezuma "'
De igual manera, los padres de Carranza y Alm~zán fu_eron
hombres que destacaron como legendario e~ su medio al i:11_1smo
tiempo que significaron un ejemplo p:i.ra las vidas y la. formJcion ~e
la personalidad de sus hijos. Por lo_ que s~ refiere a don Jesus
Carranza, padre de don Venustiano, fue teniente ~oronel ¡uar1sra,
fundador de ranchos, creador de caminos, combat1en1e concra los
nómadas y las tribus rebeldes. Prestó servicios imporra1:te al
gobierno de Juárez al organi_zar on sus recur:os
lo prim_eros
oldados que sirvieron al Ejémro del Norte a L s o~denes de Martano
Escobedo; a quien no quiso en[reg&lt; r en una o as1ón, J nesgo de su
vida. Don Jesús se ca ó con su paisana María Jesús &lt;le ~a G1~rza Y
tuvieron quince hijos, de los cuales el onceavo fue Venusc_1ano
Por parte de Almazán, su padre Juan A_ndreu Pare¡~,, aunq~e
fabricante de esencia de lináloe y negociame, cambien cenia
conocimiento de leyes y medicina, los que utilizaba p:ua ay ud a~ Y
defender a sus semejames, como sucedió con lo in&lt;lim de va.nas
regiones quienes con cancernenre eran dcs¡:oj_ados de su tnrcno , Y
que en alguna ocasión por hacerlo fue.: tnJusramente ;ipresado .
L3 comu nidad olinalceca apreci.iba y respctab:1 al padre

de Almazán, -Pap,1ju,1n-, gue era roda una insrilUción en OlinaLí.
Su padre se casó con María Guillerma de Jesús Almnán y 1 av.1
-Manzanita- y ruvicron doce hijo , siendo el Jécimo, J u;rn Is1dro 1 •
Como puede denotarse, tanto Cur.rnza como Alrnadn. fueron hijos
de familia numero-. y sus padre · respon ,lble de su eJucación y
formación . La diferencia enrre la familias e criba en que la de los
Alm azán, de precaria ~icuación, no tenían los recurso que lo
Carranza habían logrado en una mejor posición económica.
Carranza y Almazán, encuentro y desencanto desde 1911 hasta

19 20.
Carranza y Almazán, oriundos de tierras de lucha del norre y Je!
sur, coincidieron en encontrarse a prmcipin de 19 l l. cuando el
primero renÍJ. cincuenta y un afios de edad y era un hombre más
maduro por rreinca y dos a11os, que el segun Jo quien tenía
diecinueve afios. De Je luego la diferencia de edades también
enmarcab a us experiencias polírica . CJrranza, para ese riempo ya
era un viejo zorro en é te :ímbiro: había ido presidente municipal
del ayuntamiento de u pueblo n.11al, en 18 7; presidence del mismo
ayunramiento entre 1894-1895: diputado por Ll XV Lcgi laru ra de
Coahuila, disrriro de 1\1onclova en l 897; dipurado supknce por
Coahuila en 1901; senador ,11 Congreso de la Unión en 1903;
enador Propietario )' (,ohern,1Jor lnrc11110 del Fsc,1Jo en 1908] 909; candidaro inJcpendienre al gobierno del e cado tn 1909;
exiliado en 19 10 a ,ln Anrnn10. fexa\ Lomo miembro de IJ ]ulHa
Revolu cionaria que c11cabn,tb,1 .\l.1e.kro; nombr,1do g.obt.:rn,1dor
provisional de CoahuiL y, comrnd.inre en jefe Je L:r fcrcera 7-ona
Militar de L1 Revolución rn frbrtro Je.: 191 1 .
En contraste, Almaz_in s11lo llcv,16,1 co1rngo '&gt;ll iuvenrnd idl', Jisca
y explosiva en emociones :· p.1\ionL', propi,1-, Je la c&lt;l.1d de un niño
joven que codo lo \·eí.1, lo senri,1 !' lo Vt\·í ,1 i.:01110 .1vcnru1\1 ..1nd,111zas r
grandes proez:i:. Basra ci¡,ir que .1 su dicLiod10 a11m, l'i 15 de
septiembre de: 1909, junto .1 :;u, comp.111eros csrndL111lc), inLÍró l.1
protesta en conrr,1 del gobern,1Jor pnbl.tno, adem,h dt form,ir p.lf{e
del Pa rrido Antireeleccionisr.1 de Pucbl.t y .1lenr.1r rl 111.1dn1rnrn que
Serdán propici.1h a en el E\c.1do . r\lmal.Ín 1..0110Lió ~- rn,todió .1
Madero en el mitin clcccor.il q11c l.1 ciuJ.1J org.111iní rn ,u lio11or &lt;.:11
mayo de 19 l O, .1~i comu c.1mhirn puhliuJ c.irr.1 c\Ltr,,.!i.111rik, Je

�..
¡ LOllll'l 11-1 1.nh ~¡ue h.ibi.111
J b'&lt;l
l 1 1¡irt 1ltll\ll111
l l'.
protesc.1 e i o .1 , .
1 not firismo. Alm.1Z,Íll s,·
·e
d
desconrc:11111 L0ntrJ 1. r
•
&lt;l
m J 1111 es u o su
. l _, ¡ . 1&lt;) ¡ O don &lt;:
asladó l Li ciudad d&lt;: ~-léxico en Sl'pt1e111 )t: te
. , . .
1
t r. - . . .
.. .
dt'. 1 e(_'. n l.t n J rl o ;r. en .l
o especr.1dor de l .1s. ,,lt~!JS
paruc1po
l i:- &lt;l. r ., Lll\'OS
mírines !ueron d1sudrm
. . , dcom
I Congreso ( (_'. cStll un Lo
•
1
ag1tJC!Oll e
,
~
J
1• 1¡ z.ín Ol'l'.S!Ó JyuJ.1 ,l ()\
1
cada a maLhtra1os. ul\tH. e n mJ
r
..
por ,l mon
,
1 p ·l l -\lnui ín prosiou ió sus ag1r.1uoncs
heridos. A su regreso · _ \die,) J, ·
··, .. 1- cl ,·lti¡~lrn revoluc1onano
,.
.
S
n en 11 e v ,1 r ·• L'1L1 ~ , •
pol1r1c,1.s v corw1no con . er 3
.
b - d. l 91 O· ptru éste
. ' por ,,'1 3 J e•-l O t: ,_lQ Je 110\'lt'.111 !C t.:
'
anunciado

ª'

...

f·rac·1s0· en la ciudad .
·
, ·ntt1ra
' ' Por d1ver$ 1\ c1rcunsr.1nc1Js,
.
· ·Ín lérl1llll,l ~LI ,\\t:
,\1 mc1z.,
1 .. '
• l.1 aurops1a
. &lt;l e! CJt1lVt.'.!
, _J.L 'Serdán
\' por t rec1s1on
oblan l realiz..1n&lt;lo
. . •
ln de
P. . .' decide ir a Olirul:í a rcvolucion.ir ,1 su'&gt; 1:a1s,111os. A ,1 _.
pi opta,
. 1 - .
~1Jdero qu1u1 se encuencr,1 en
h s inr•·nu consegu ir os con '
'
perrrec o '. :r,:
Se dirige a e.sra ciudad noneamericana como
Sa n Anron10, . exa~. -.
" 19 l O con el derecho que le oto rga el
exi li ado rnadcrist.i, a hnes de
'
· · · de 191 1 en
1 bc:r parrici¡ndo en la avenrnra p oblaiia · A ror1nc1p 1os I . , , .
rn
. .
- ' , olorián&lt;los&lt;: de ser e port:noz
éscc lugar co1~ci~c con fCarl~asnz~,e:~:;o pohlanos, rcdicuándole el
Y cesngo pr111upal ! e d l
. -·o de s:rni&lt;la&lt;l Se le asign:1 y
,
b
·
de ¡ele e servru
·
·
.
nom ram1ento acomp'ln- u a C-,1rr.1nza
,
en su inmincncc invasión a
com1s1on,1 par,l
· ' '
,
. ,
.
mil veces , va que
C l ·1 la cu,il siempre Alm,!Zan espero una y
.
, d
,ºª 1u1 J,
decidía en llevar a cabo el levantamiento arma o .
Carranza no se
,
.
'ón muy tirante Y definitiva cncre
Esta espera pro':'oco un,1 s1 t~a~ ·l .
o hasta ,la muerte de don
ambos, repercutiendo a traves e t1emp ,
•
l•I
Venusc1ano .

earranz.a y Almazán lu chan por di stintas causas.
. .
1 ·
tud inexperta llena de
P:ua t'ste momento, sin t'.11Pº_rrnr
¡_uve n f'
d d Carr:inza
,
l experiencia pol1r1ca ya orm:.i a e
l
ide.1les de A mazan Y ª
. , Mex .,cana d e 1910 ' ,\' aunque en1
. . . d la Revoluc ton
en e l 1nic10 e
· ·ri i
11
a
.
.
i ne un distinto s1gn1 icaoo, ama
apanenc1a para ambos ,1 e ['_
h· bcr de¡··ido sus estudios de
. , d, q Aln1a1.an ar1rn1c a
'
,
arenc1on - e ue &lt;l' . d l C Olegio del Estado de Puebla, as1 como
¿ 1 10 de me 1c1 na e
¡E d
segu n o, I
. 1 d l N' h' Penitenciarí:i de sea bo,
,
·
•
el
Hospita
e
1no
Y
'
sus pracucas en
d,..
Carranza ha ia
,
J. .
. 1 que para OJlCJmence
pero por una r,1zon c11sr1nra a J
J· .·
d ·bido a su afectación
abandon:1do también los suyos de me ic1na, e

ª,

.

v 1sua

11\.

L.1 razón de Al111.u.1n rc.:111.1 un cnnr,·nido p,trtt(\t11.o. FI
abandono de sus cstllLlios lo, li.lLl.l en !'.1,nr lk l.1 lucli.1
re,·oluc1011.1ri,1 que e,uh.1 por ini.:i.ir ,\Lidero. ,. qlle n.1 un eic111plo
suficiente p.1r.1 l.1s fumr,1s ~ener,tLion&lt;:s. :\dc.:111.1,. ,u, tdc.:.dn c.-r.1n
quijotescos. y .1unque ,en: fon..1Jo ,1 olviJ ,u l.i ,1,·cntur-1 de Co.1hud,1
emprende orr,1, también rn·olucion,tr1.1. en l.1 1.011.1 sur dt.:I p.1is t·1Hrc
Morelos y Guerrero al l.1do dc.: 1/..1p:tr.1, pero por ~u u1e1ir,1 ulmo
embajador de M,1dcro. Cu.rndo ,\Lidero a~umc la prcsidenci.1, se
empef1a en entregar su~ .urnas al gobierno; sinernb.ngo .
posreríormence rechaza al gobierno de M.1dno en ,·1sr.1 dc que este k
propone pdcu conrra Z:ipar.1 . Anre s u neg:i tiva. fue 1.·nv1.1do .1 l.1
Penitenciaría según ordenó ;\ladero . Al poco tiempo. Alm,1z.:in pudo
salir de la drcel, pero al ser perscgllido por lo~ nudcrist:is .
permaneció rebelde al gobierno hasr.1 los momenros crícicos d&lt;.: l.t
Decena Trtigica. En cambio, Carranza para ésto~ momentos, segt.'111
Almazán y otros que lo ,1cusabJn, hacia :icopio de .1rn1.1s desde todos
sus puesros para combarir cambién a Madero, levan¡ando sospechas
entre los maderisras y revolucionarios por su antnior y declJrado
1
reyismo " . ;\Jo obscance lo anterior, es Carranza quien aprovecha
mejor la situación polírica y desconoce al supuesto gobierno legítimo
de Vicroriano Huerta v decide 1n1crar el movimienro
consr ituci onalista como Primer Jefe del Ejército Constitucion.1li~ra, a
fin de reesrablccer el orden legal roro por HucrtJ .
Almazán huerrista no cabe en el constitucionalis mo. Un eje mplo de
su rebeldía concra Carrani.a.
Por lo que se refiere a Almazán, ésre no cabe en el recten
iniciado movimiento consrirucionalista ni en ningún Olr0. por lo que
se ve orillado
a reconocer, entre otras razones al gobierno de
18
Huena • Almazán al fungir
huerrista, es asignado
entre varías
"
~
vicisitudes, al Estado Ma~•or del general federal José Refugio Velasco,
encargado de barir a las fuerzas villistas en Coahui!a. Almazán en esta
zona, gracias a su carácter afable, se h.16ía hecho acreedor ,l 1.1
escimación de todos .iquellos que lo rratabJn, todos le profe~aban
cariño; una prueb.1 de ello. fue el mismo Velasco quien no cumplió
la orden de Hucrra de fusil.1rlo · . MicntrJs Velasco organizaba su
movimienro , así como Carranz,1 el suyo contra los feder.1les. Almazán
por su parte, ocupaba su [tempo en sus labores militares pero
81 ')

�t,1mbién se dabJ. tiempo para cultivar sus relaciones sociJles.
descubriendo que ninguna clase sociJ.I simpar izab;l con CarranzJ en
la región coahu ilense donde se enconcr:iba.
Fue en San Peciro de bs Colonias donde estableció una Ofic1n,1
de Guarnición, la cual era visitada con frecuencia por las principales
señoritas de San Pedro. a pesar de que no pasaban t renes de
pasa¡eros. Así. sus oficiales tenían sus novias a quienes les llevaban
gallos y Alma1.án logró que Mclesio, el director de b orquesta de L1
población, insm1mcncara la pieza El sueño de La Pastorn convenido
en El sue&gt;ío de Almazdn , ademis de que se organiza ran animadJ.s
kerrneses,· de moda en la época. Igualmente, por decreco de la
legislacu ra local. San Pedro de bs Colonias se erigió en ciudad el 21
de marw de 1914, por lo que Almazfo recibió reprc~enr.1ciones
gubern,1mcntales que lo convin ieron en el personaje central de la
celebración. Para ello, sus J.migas le dieron lecciones de baile,
po rque :

Había que evit1tr el ridírnlo de que ,:/ presidente de la
República, por dder,ación, declflrara que no sttb/,1 baila/'.

Almazán cooperó con los preparativos y el 19 de marw fue en el
eren explorador hacia Torreón p:ir:1 decirle a Ve!asco que llc\'arÍa
música milicar a lo que Velasco k increpó que la música y las
serena ras se Lis daría Vill.i, por(1ue h abí.1 movido sm fucrzJs sob re
ellos. Almazfo cuvo que rcgres.ir .1 San Pedro de b.c, Coloni;1s y alisca r
sus t ropas, pero fue co nve ncido por sus ac:omp:1ñ:rnces dl' conur un a
copa an ees de ir a combare ..1 un.1 casJ alc..:gre con amigas; Almaz..i n
bebió m.mell, ancídoco nurwillow conrra l.i rigida de l.1~ piernJS y
entre más copas ingería, rn1s se soleaban sus pies:
Pflra coordinar sus mo11imicntos ro11 l,1s u1clcnci1is tÍl' El
5/lUct y la palma, la Jesusitr1, El ,1h,wdol/(ulo y Dt' Torrró11 f/

Lerdo-'.
Fue a las cinco de Lt m:iñ,111,1 cuando Al111.11.fo .irrihó al rren
explorador, desped ido por ,1ltgres muchacl1:1s y mucluchos. para
incorpora rse a Torreón. Se dio cicmpo t:1111bil5n, p.1r.1 disponer en un
eren para !.is fomilias que rc..:minan perjuicio~ de..: los villi.',l .1 S y
e nemigas de H uena, s.tlic..:ndo por t:I dc\Ícno p,1r;1 protcbe1 '&gt;&lt;.: en 1.o n.1
amig.1. De los jefe, 111ili1.no. \cílo 1\lmJ1.,in rn,o és1,1 .1ud,1ci.1,
mienrr:1s Vi!L1 111ici,1b,1 ,u ;1\·.tnu.: Ln1nr.1 \'el.1\lO. t\ ~u ,·c..:1. el 21 Je
X2!1

marzo, :1 cargo del 26 Cuerpo F.. 1 . d
roma la Hacienda de S·1c.
.xp olr.1 º.r de C1ballería, Almaz.án
.
' tamenco ocal1z. d
&lt;l.
fo rreón, donde por cic t d
' d . .' ª ,ª ª me 10 camino a
.d
r o escen to sonambul)
h
. d J II cg
&lt;
d o rm1 o en sesenta horas · A ¡.,1 h·ac1en
¡ por•¡¡·no aber
Almazán f1udo da -1
l
. '
'"aron os v1 1sras pero
1 es un go pe orac.:i::i
amerral!rtdora que d,.sp·iro' ~
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L 6 11
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Rodríg uez. alma del ataque ·¡¡·
Al
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mazan
d
pos1c1on, y no obstante que f h .J
.
pu o sostener su
.
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d
gmos, boferadas v punrapiés I
,
erna zqu1e r a, con
debi do al ataque ~illis[a rcoreso~ro qui e lsusl aterrorizados soldados,
.
' o arana a uc1aco
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tierra, gana n do así uno de ¡
n ro ' a )' pecho a
.
os pocos combares
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o b ruv1eron contra los ,-¡1·
.
'
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.
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5t .
redi tuaría a Almazán ':.
e po er1ormenre le
La anterior descripción sobre ¡.
.
.
com bare ganado en condiciones d a p1esencLt de Almazán en un
ba jo órdenes del Pri mer J e d.ª versas conrra las fuerzas vi ll istas,
•¡·
eie, enora no solo h
h
m1 ,rar Y su actuación
.
h l .
• p:1ne uman:1 del
. ,
anee un ec 10 guer
d
.
.
tamb ién la diferencia de L111 •
I
rero escac.1Jo, sino
.
.1 posrn r,1 re )c!dc e
¡ 6.
carranc1sra; no obscanre de q uc. cscc
.
ee dgo icrno
se pro -1 1 1 . o n rra
·
')-~ . e d I
c.. , r1.1ra rriunra oren su
1ü cha conrra Huerca , s•1
' t: ... re' co ¡ e e r • Y h 5 f
.
lo apoyab:ln.
' • ' uerzas nregu larcs que

Esencia históri ca de Ca rranza ,Y Al mazan:
' sus vid
. as paralelas .

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Ll. ama la atención qtic ,trran2a y Alm '
esen cia histórica en s11
. J , . :lZJn mantengan una
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ll1.lilCl.l
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.
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. trJno que parC'/.Ll- ,. nue
.
• . uno por ~u cu.
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. .
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, comparen con a
histo n a mexicana · Es
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s.rni O q ur.: ·1 dcbd J J
·•
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.
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b, IOgra ias q11e escribe es· .J rne• totlo et1co
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.
, is,,1._ prec.:1s.1me11re,
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COl1 CV,1 J qu. (' . .
.
1
,
para1el 1zen su prescnciJ . 1 1.
.
. e _,.111,111z,1 ~- ¡\ rn.tz.111
, c.:11 .1 11sror1.1 que VI\' . .
• . :. ! I , .
otros pcrsona¡·cs rJ1s1J 1 · 1· 1 1.
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t:n ,1 c1.1,cs ce .I ttlu de
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t5 l t ,l IIS"lOfll 111" ·
rorma de vida con I d.
II
·. ' . &lt;.:XlL,ll1,l. conip,u,1ndo ~u
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e ,! que os 1-s J ,
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paralelas. Sin c1L,d \I
. .. - tc11, ,.icen \m i11d11s l.imbién
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:1, t lll.lZ.lll
·
.\. (',.11ra111.,1 ] e.v•·i·ci,i
')' LUl1~ll ¡ (,lfO!l ,l

�Plutarco, porque quizá por ello, .unbos n:cut:rd.111 l.ls h.n..liüs y
vinu&lt;les de .1quellos personaje) que ~1dmir.111 o bii:n k) bcnefici,111
como simbología históric1 o polítio. Son ~us propia~ hiogr.1fi.1~ l.1,
que ellos parean al mis1110 tiempo con un pcrsona11.: historlLO.
siempre que renga que ver con b hisrn1 i,1 de :-1éxico. L1 \cmcj:111"1.1
de ambos entre sí, es 1.1 de vivir su propia historia a través de otro:.
protagonistas en sus especír1cas y personales circunsLrnLias. l.o~ Jos,
en consecuencia. se colocan al hdo de las figura!&gt; y hechos qul'
consideran notables y que ri:s;1\r,rn ; no obsranre que dt: origen
algunos formen panc de un miro o ~imbología histÓrJCa n.lcion.d, o
bien de sucesos que indican o consideran repetibles del p,1sado en su
presente inmediato.
Erí el caso de los héroes escogidos por Carr.,nz.1 y Alnuzfo,
asumen sus cualidades y enfrentan siruaciones análogas a \.1s suyas; e~
decir, las reúnen en comp.iración, e50 sí, previamente documcntaJos
en la hisroria de México, a fin de testimoniar con conocímicnco codo
aquello de los personajes y hechos que admiran o desean parodiar
con rasgos de carácter que les son comunes y en lo que se parecen los
pcrsonaies a ellos o bien, las circunstanci,1s en que difieren.
En resumen, Carra112a y Alma:dn coinciden sin proponérselo, en
su esencia histórica. En Carranza el ejemplo más significa t ivo es el de
Benito Juárez; mediance él. Carranza fue el presidente mexica no
- aunque en un princ1p10 fue Primer Jefe del Ejército
Consri rncionalista con funciones presidenciales- que más llevó a la
práctica las ideas juarisras. Así por ejemplo, Carranza uciliza la
imagen de Juárez. para exalc:tr su propia personalidad histórica y
cricicar, para enjuiciar históricamente, a la diccadura huerrisca. Basta
citar la Ley del 25 de enero de 1862 ya mencionada; al igual que
Ju1rez, Carranza también triunfa con tra los reaccionarios que están
concra su gobierno, así como contra la intervención ext ranjera sin
importar los países - Francia o Estados Unidos-. Porque en ambos
casos, los hombres del poder - Ju.hez o Carranza-, luchan a favo r de
la soberanía nacional:'_ Por otro lado, como si se tratara de una
simple coincidencia, tanto Juáre1. como Carranza no son adeptos a la
corrida de toros. Por ejemplo, el primero no era un aficionado
raurino, a pesa r de que en algunas ocasiones haya tenido que acudir
por razo nes de la causa de su gobierno, y Carranza a su vez, proh ibió
tal espectáculo po r considerarlo bdrbar/'. Con respecto a Madero, el
Primer Jefe promueve y acrecienta el mito histórico maderista co mo
822

parre sustancial de su gobierno , que stm
. bo 1.tz·i no sól
:i
que nucrc su propia hisroria consit .
¡-'
. o ,su poc er, s1110
como su principal arma
l' : , uc1on,1 i_sra, strv1c:ndose de ell.,
· •
·
Pº iric.i, en bvor , j ¡
·
co nsmuc1onalisra. Cuando ¡ ·h
'e mo,·1mtenro
el ¡1 uerr1smo,
·
1·denr1•fi1cacl :1 con la usurpacio' r uc \,1,1 _ conrra
caus"
.
..
1 .1 ,v1a(1ero rtene
la
'd J ...
,d e los tu
'. opor1u111b.a de
1egm. mar su presente Y, sentar las Las
Lh es
mexicanos para que se cime
·
euros go 1ernos
en la sombra del Apóstol de ni radran co nsu~~c1onalmc1nc. amparados
a emocracia
Por lo que se refiere a Almaz.:ín a d.f:
requería de los sin1bolismos h. . .· ,
1 erenc1a de Carranza. no
1sro11cos para gobcrn
e uego un gobernant
I
d
ar, porque nunc.1
fue des
. d l1
e, rec 1azan o serlo en 1º4()
1
cam b 10, os uti lizó para J. ustific-ar su propia
. conduct
; pero sí en
d
su pasa d o y en su presenre, como perso . a h'
}' procc
, . cr en
consecuencia cultiva la' histona
• ,. Ia suya prop· naJC
1Storico.
En
' d
1
considera héroes nacio I
'
,
ª ª tr:wcs eMlosI que
na es como Madero Hidal
h
campo
e
inclusive
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,
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O.
e1n,111
arres f :1mb·,
.
circunstancias
históricas
.
1
.
.
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se
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de
.
, especia mente de l· .
.,
norreamencana y de¡ .1 Rev o I uc1on
. , M ex1cana
.
J.
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Po .
1 j
ace
aparecer
en
escena
a
Co
,
.
.
r
e¡emp
o, A mazán
h .
rres Ycomienza la h'sc
·
d
1
oria 1antes e que
fi1nalice julio de 1916), cuan d o a bandona·
Huajuapan; no sólo por se
d' d
su cuane general de
.
r ase ia o por los em.
que inten raban convencerlo
b
isanos carrancistas,
para a razar su causa . d b' i
an te su enésima neg . . 1
.
, s1110 e tl o a que
·
'
ariva, a persecuc1ó
irremediab le. Tuvo qL
..
n en su contra fue
te emigrar a otro ¡
l
arranza, y ésra vez junto
F 'l' O,
ugar para pe ear contra
donde estallaba orra revol .ª, e ix iaz. Marchó hacia Chiapas.
uc1on, va que d d
1 . Al
,
poner en p ráctica un plan que ac· .. b des de a 11
maz.an quería
af, d .
artc1a a es e hace ue
an e, in tenrar recuperar Belt'ce para IM,ex1co
. H,.
mpo, en su

e

As1 entonces, Almaz:.ín al b d
innumera bles bata llas y _, b'
ª1 an onar su cuanel enfrentó
.
com ates, os que perdió
agu diza ron sus fracasos a lo lara d
.
. uno eras otro, se
le obligó a ¿· . .
¡·
e su travesta hacia Chiapas, lo que
1r1g1rse a e iversas pobl .
.
persecución carranc1·sta En
d 11 aciones para huir de la
&lt;
• •
una e e as L· ¡ · · · 1
,
acompañantes se topar
Ale
, .1c 1tgu1r1, A mazan Y sus
'
'
on con
ronso J Sa .b,_
..
. ntl anez -ases1110 de
]esus Carranza , hermano d e 1 Pr'
Je
senrenciándolo a ni
C 1~1er ere-, capcudndolo y
uerre por un O
d r~
,
de 19 16!·. A pesa d
b
nse10 e \Ju erra a j tncs de aaosto
0
r e que pro abl,
e
no cesó en dar pe
.,
1
cmente arran1a se e nceró de ello
rsecuc1011 a os rebeld f ¡· ..
.
·
tomar una determin . , Al
,
es e 1c1sr:1s, .1 quienes orilló a
,1c1on.
mazan fue el principal entusiasta que

ºº

823

�expuso a sus compañeros jetes, la necesidad de salvarse de , una
inminenre y coral derrota. Para dio, ideó un plan que resulto un
desastre por lo erróneo, al proponer abrir una ?rcch por el cenero
de la sierra, a fin de desorientar a los carranc1stas y Jtacarl_os por
sorpresa a su arribo a Chiapas. u idea fue considerada valien'.e /
aventurera, y quizá en ella rnvo que ver su edad, ya que no nud~o
que dirigía a cerca de mil quinienw_ homl:HeS a u1n lugar tn
provisione , en una abrupta serranía 1nrransnabl~. .º ob canee,
convenció a los expercos milirares con el uso de su h1scona paralela, Y
el pasado lo hizo presente:

.

Herndn Cortés desde playas del Golfo llego a La Gran
Tenoxtidán abriéndose camino y de esta manera !legaremos
también nosotros 11/ estado de Chiapa/•.

Conforme a lo anterior, resta decir que Almazin olvidó recordar
la circunstancias cone ianas, pero aún así, los felicis(a lo apoyaron
quizá por su empuje juvenil, us pronrns ~xiro y su astu _ia de años
de lu ha, y por las pruebas de que en vanas partes del Pª'.s per 1~c,1a
en combacir conrra Carrama; además de no tener otra me¡or opc1on
que la escaparnria. lamenrable~e.nce para Almaz.fo ést,l .1vcnrn:a le
ionificó desconsuelo y remord1n11ento anee el fraca o de Li odisea.
T~das la ircunsrancias le fueron adversas al internarse con su cropa
en l.1 sierra de Chimalapa, el 15 de sept iembre de 191,6, d_e L~ que
salieron h.ista principios de oct.1ubre, con su gente ~uedo aniqu1Lida,
converrid.1 en ruinas humanas". Por ouo lado, HH.lalgo y Ocampo
apare en mencionados en el, relato de la baral_[as que_!ibra ~n man~
de 19 l 9. En este mes, rndav1a en su luch.1 anc1carranc1sca, concentra
aproximad menee mil hombres -h_ambrienrns,Y alimentados só lo coi~
nueces- en la ciudad de Ararnbern, uevo Lean; mencionando q_ue .

iban e11 estado sexual muy peligroso, sobre todo para tr 11.
atacar la ciudad de Lrnare/'.
En efecto, Almazán tenía proyectado a1,1 arla y tener a su favo r

el resultado, en vi ta de ue ya habí.111 aníquil.ido la guarni_ción d~ la
plaz.a en la Hacienda de El Fresno, el 18 de marLo del mismo ano.
En ello, Almazán siguió el

jemplo:

,

.

Del egregio padre Hidalgo que de Las C.ruccj . munfante,
prefirió retirarse con sus ochenta mil indios ,111arq111uulos, tl fin
de saluar lr1 ciudad de México 11 •
82/¡

egtín Alm~1z.án, su hombres estaban alime ntados on purJ
nuez , provocando que su muchachada fucr.1 cxcirablc, considerando
inhumano ~o &lt;lejJrlos libres. Lo Jnrerior se debió a que Almazán con
su caballena pudo despedazar a L1 infantería de Alberca Carrera
To r~es, _que a Li Hacienda_ ?e El Fresno había llev.ido el general
Be n¡am1n 1&lt;HZa. Lo fugmvos abandonaron numerosas carreras
pletóricas de oldac.leras carrancis as quienes:

lejos de mostmrse 11iud11s plañiderm, venían ya gozosas de haber
herh~ cada qiúen su conquista de entre los seres misteriosos que habían
co,mdemdo siempre intangibles, no ttwe más remedio, aunque con
mucho menor elocuencia que don Melrhor Ocampo. que 11.utoriwr
tantas unione~ matrimoniales como e,,m !.as entusiasrm cautivtls, y
por~ue no dec1rfo, t11mbién cautivadoras para tanto abstinente forzoso.
Repito que este manantial de deleite brotó .fente a la ciudnd de
linares l'f 18 de marzo, mando volvíamos a f.tzs crudas heladas de /¡1
región de la Ascensión\ 1•
, ?tras ejen;plos, qui_z:i m;Ís significa tivo para b figura que como
poll[Jco Al mazan alcanzo hasca l 939-1940, aparecen cuando utiliza a
~adero, a la intervención norrcamerican,t y a la Revolución
Mex!cana corno í_mbolo histórico-políticos. Vinculó u pasado
gu.mltero par.t ¡u.rnfic.u su presencia indiscu¡ible como
revol ucion~rio _v reclanur como suya la alegoríJ política por
anron~masia Je L1 luch,~ policic.1 revolu ·io naria: el ·ufragio Efectivo
m:1c.lcr1srn de 191 O rr:111s f ormaJo en la Liberrad, Ordm, /"sticit1 Social
en 1940, integr;rndo J u t,1vor rreinra al'io de lucha r;volucionJria.
De ~sra 111:111er:i, como candid,Ho electoral rescar,1ba todo el p.is.ido
hmonc~ de la guerra ci,·il, única forma Je exigir que se lt
reconoci era u ser revolL1cionJrio ' 1. hnalmence, coincide.: en Almadn
y_C~rranza , el uso guc h,1cen del mico de b figura de ~Lidero, &lt;:n ~u,
d1mncas cau ·as e intereses y' del rn:il los tre s perso1i.tic~ rc~ulLrn
beneficiados hi. tóric1menre. A C1rranzJ , l.1 m11errL· de 1\l.1dero k
resuelve la lcgici midJd que e,pi:r.16,1 de su lulh.1 re\'llllH.:inn.ni,t. A
Madero, porque al morir ~e uc1 :,- UL'LC &lt;;LJ mito l1i\llÍriu1. Y .l
~l~1azán , porque que t,1mbié-11 pudo lcgirimiz.l1 ,u pri:~rnci ,1 uim 11 el
tdoneo heredero rcvolucio11;1rio de origen m.1dtri'iLl, r1.:cl. 111 1. 111 du
combarir por el Sufr.-1gio l-ftcli1 10 de 191 O, tr.1sl,1d,índolo ,l 11) ..¡() ' .

�Cn 1,c.:lmioncs

.

.

, .

h1c \ c1rn,u.1110 C.111.rn1.1

el Pnmn Jct'c y prc,1dc..:ntc dc
.

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¡ul'.

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lo 1TprL:,cnt.1n

·. l·J· 1911 h.w.1 \l)2() :-.1crl· .uws l
Rcpuhl1L.I, l o e
·
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. . . I rni,rno, qul'. &lt;:l (lcncr.d
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l ·l P iís- sin impon.u l.1,
.
. • • 1 Jis11nc,1~ reg1onc~ L L
, • • .
•
dik1entl'~ m,11H.:ras \ c1 1 .
. ~ l l ·s nn,cu1&lt;:iones dl' que tu&lt;.:
. - , · y h inrcrrn111.1) l r ·
.1Jvers.1s con d ic1oncs . ~,
.
O\ de ~us sub.drernos. l..1,

.
. :l.. d, C.1rr.1nz,1, ,1 m:lll
úb¡cto por OIL en e
¡·J· d d. imbo~ concr.1,r.111 por ,us
.
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las per,011.1 1 ,1 es e •
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l
tormas e vi .1 Y
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..
. .
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diterentes Clf&lt;:Unsr.rnc. . . 1
1 :ü favorecido. porque que.: J
.
C· a ,z l res u r.1 ser e m. ,
l
tornun parte. .,irr. , .
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J.O . ·1 nolirico Jd orden ,. .1
• c. d
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·
idcnuncl. o ~orno e
l
l . . . , form.1 n.urc de Li h1,l1.HIJ
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.
lo
nombre
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11stona)
r
.
.
.
d
\eg;,i \t J • cuyo ~o
. que, co1··
¡(1 l 1 Comurn&lt;:1011 e
~
.
l
l re po l'1c1co
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,
de México. Fut l_in 10111 :J
. ·J
d
l1 :roe o rt:ner o11snu
. 11
. r con~1 cr.1 o un c
1917; v s111 eg;ir ª se
, I · idmir.1 como un
\ .
l. - iderar.1 con re)peto )' se e ,
. d l
popu ar, se : cons S le recono&lt;:c corno d único person,1¡e e
hombre de Estado. e . ·¡
.
, fut cap,iz de superar las
l guern c1v1 mex1c.1na quL
d
J
momenrn e a
·
. ,
.¡ gobierno adecua o Y
• . l
prueb l) para cin1enc.ir t:
mu 1upes
·
..
. .
· d I Revoluc1on Mcx1c..rnJ.
.
b
represenrauvo e ª
IO ll ,,, forj,1r el n:icionalismo, so re
El dest1110 de C:i.rram.a
. c\dO ª U 'J
y pudo defender la
f
, \o~ bra os nt O 5
·
rodo cuando en renco ª .. d '
II
íi~urJ y personalidad
,
.1 1 r ·llepn ose en e o stI ::,
.
soberan1a 1uc ona , e ' . d I
h'1 roria del movimiento
• ¡·
A t nvcs
e a
s
. .,
presi denu,1 isras.
,
1 1 h l 'tim1 contra la rra1c1on
· ¡·
-· balizó a uc 3 M,
egi
•
•
consr1tuc1ona IS la :,lm
. y \ 05 hucmstas,
r
Viccoriano
Huena
arquez
.
.
rcpresenca d a Pº
.
1-: , .
D
'
.
v
los
felicisras,
Francisco
. .. z
\ apat1scas, re 11x taL.dos los demás rebel des
Emil1ano ,1pat.1 Y os z
·¡¡·
· como comra ro
Villa v los vi isf.ls, ª51
,
A
d · ellos no de¡ºó de
.
..
. luido Alrna1.an-.
ro os
.
a su gobierno -1nc dºd
l1o1·das
reaccionarios, rra1dores,
· .¡
por ban I os,
'
1,
d ¡
perscgu11 os
I
l , de muerte . Des e uego,
'
denándo os a a pena
violadores, etc., con .
I ,
llicha inicial contra Huerta
. '
ac aro que 5 u
como rriun fador htsronco, , .
1 ,
Huerta en el lado
, 5111
• 0 \e&lt;Tmma y co oca a
.
1
Id
b
d
no era e re e ª
b
'
·
· ,
el pcrso na¡e
.
. V
. no C:1rram.a se co11v1ruo en
conrrano. Ast, enuma l'd d
I cual pudo administrar y
protagonist,l de la leg;i I a , por º¡
1 a.parece con sus lentes
'b . l d
Es en la imagen en a cua , '
distrl u1r e po er.
.
. . norque podemos estar
l
fioura nos 1mprcs1ona, r
. d
azulados cuJ.nc o su b
, d I tiempo con la segunda
que
,
seguro5 dc.;, qtie nos• observa a cravcs e

le otorga l1Jber ocup.1do un sHio dt.&gt; 1riunfo en la historia Je Mex1co.
En cambio, el gt.&gt;neral de di\·isión Juan AnJreu Almazán es el
caso conrrario ,1 Carranza. Es a parcir Je su encuentro con C,1rrama
en 1911, cuando se manifiesra entre ellos un.1 mutua animadversión
que marcó su desrino de lucha persona l e h isrórica .il quedar rn lados
opuestos: Carranza en l.1 ley y Almn.:in rebelde a la ley carrancist,1.
Conforme a lo anterior, resulta 111;1s sencillo explicar el triunfo
histórico de Carranza sobre Almazán, a pesar de que t:sre éxito no fue
lo rotundo que el Prirrn:r Jefe esperaba. El gobierno de Carranza
nun ca fue indulgente con el rebelde porque sabíJ que nunca se
rend iría, a pesar del consranre envío de cornisiont:s que le ofrecían como Almazán lo expresaba- eL oro y el¿/¿/???. Almaz.ín tuvo que
asumir ser el perseguido, aunque nunca sometido, a pesar de haber
caído en la sinrazón de su lucha anticarrancista. Por otro lado, las
posiciones opuestas que la historia destinó para Carranza y Almazán,
en sus dos formas de vida, llama la atención sobre un asunto
particu lar. La lucha de Almazán y su :rnimadversión debía terminar
supuesramenre con la muerte de Carranza en 1920 - que obliga a
Almazán a incorporarse al obregonismo y con ell o formar parce del
Estado nacional a panir de enronces-; embargo, no concluye. Por el
con trario. a partir de ella inicia orra fose que culminad hasta l 940.
Y en ésta arra historia, también Carranza resulta triunfador frenre a
Almazá n. Una vez muerro Carranza, el general Almazfo se adjudicó
la tarea de rescatar a algunos de los carrancistas por caídos, que ya no
cabían en el gobierno o los gobiernos posteriores. Uno de ellos, fue
Constan tino Chapiral, quien acompañó a c~rr:rnza en su sal ida de
México, en 1920. Fue Almazán quien gesrionó su reingreso al
ejército y lo hizo subjefe de Estado Mayor, cuando fungió como jefe
de operaciones mi lita res en la Sexra Je fa tura corresponJienre a
Nuevo León.
En 1939, como gobernador de Oaxaca , Chapiral apoyó la
candidatura opositora de su protccror, a pesar de que después, por
exigencia de Cárdenas, fuera forzado a aceptar la imposición de
Manuel Ávib Camacho. Sin embargo, cabe sefialar que otros que
fueron carrancisras de origen, como Jacinto B. Trevifio v Rafael
Zubaran Capmany, también apoyaron la candidatura de Álmazfo,
así como ot ros menos connotados. Lo anterior se entiende debido a
que Almazán -durante su lucha anricarrancisr,1 Je 1917 a 1920, en la
zona de Nuevo León y Tarnalilipas- pudo lograr no sólo el cariño de

�la genre de la región donde operó, sino h &lt;le los soldados y varios
jefes militares carrancisras, como el gener.11 Carlos Osuna, pese a que
1
est:J.ban obligados a perseguirlo '·.
Por orra~ parre, l.1 segunda ocasión en l.t gue Alm~zán ri~ne que
ver con Cdrranza, resulta ser cu,rndo en 1923 -siendo ¡efe &lt;le
operaciones milirares en Puebla-, se ve obligado a recibir como su
protegido ~1 Rodolfo Herrero, considerado el asesino de Carra_oza.
Por varias vicis irudes posteriores, nuevamente Herrero Fue adscrito a
su jefatura de operaciones en Nuevo León. Almazán siempre a~lad
que ésre había sido protegido de Lázaro Cárdenas y M.rnuel Avda
Carmcho, a quienes Herrero chanta¡eaba con !:abiar, e~ razón de
que Cúden,1s y Ávila Cam,1cho resultaban in:1pl1cados. Este asunro
rambién desató dimes y diretes en la conc1enda pres1d.enc1al de
Almazfo, en 1939-1940.-.
fin,1.lm1.:nrc, el rcrcer y último asunro de la relación histonca
Carranza-Almazán, rambién resulta de la cicada contienda elecrora l,
debiendose a la visión política Je Carranza, que por orr:1 parre,
provocaría irremetfoblemrnte, una situación hisróri~~-políri~a difícil
a Almazán v a sus simpatiz,111rcs. Carranza se s1rv10 del Congreso
Constiruye~re de 191 7 para reformar el artículo 103 de la
Constirn~ión de 1857, en su proyecro de Consritución de 1917, al
favo recer la consolid,1ción y sacr.ilinción del presiJencialismo
institucional y constirucional. En efecro, la Constitución de 1917, al
suprimir en ¡u arcículo 108 la responsabilidad que se valida en su
correlativo del 103 de la Constitución de 1857. ha dado lug1r a que
el presidente de la Repl!blica sea incocable rnnsrim.cionJ._lm_enre h~sca
la fecha, resulrando ser el mejor .miburn del pres1denc1al1smo. Esre
·
·1
1,azaro
,
suceso favorecería poster1ormcnte
al entonces prcs1c_en~e
Cárdenas, porque éste fue dtsconoci_do como cal y subsmu1do ?ºr el
general Hecror f . Lópcz, debido al fraude ~lecror,d que comcr10 el
de julio de 1940 contra el general_ Almazan, ele~ro .por la m,1yoria
ci udadana y proclamado pres1denre consrm~c1onal .ror ~I
denominado Congreso Legítimo de los Estados Un1~os Mex1cinos
L:i. propuesra constitucional que Carranza hizo, y .que .F'.1e
aprobada. por el Constirnyente de l91 7, pr~voc_ó IJ. &lt;lescal1t1cac10n
histórica del supuesto presidente ckcro consc1rnc1crnalmenre, general
de división Juan Andrcu Almnfo. A!&gt;Í, una vez rn.ís el h?ml~re de
EscaJo, el prcsidcnrc del orden y l.1 lcg;did.1J co11sr1rnc1onal.
Venustiano Cirr:1111.,1, frt:n&lt;Í l.1\ ,l\f)ILlt.ionn y p,t\ioncs J1.:.,horda&lt;las

,7

de los almazanistas y su ..:andidaro. A pesar &lt;le haber p.eleado en
conrra de lo que consideró l.i farsa del Co11grc.:so Consriruyente en
191 7 y que condenó codo inrenro de conrnlcarla por lo t1uc
consideró la exigencia de los Esrados Unidos, motivo suficiente para
luchar en favor de la de 1857, 1\lm:izán no logró evitar a fururo su
inminente, y cuesrionad:i derroca consrm1cion ,d '''.
La lucha histórica entre Carra111.a y Almazfo coda,·ía prevalece.
Es interesante observar que en la historia oíicial, Carranza -quien a
pesar de no haber dejado nada escrito sobre su acontecer en la
Revolución Mexicana; porque sus obras fueron las que hicieron su
propia historia- desraca sobre Almazfo, quien nunca dejó de escribir
todo aquello que le significara Revolución Mexicana, con el fin de
jusrificar su presencia y conducta. La hisroria oficial de lJ
Revoluci ón 1"'.1exicana ha dejado inscriro que Carr,rnza es el
tri un fador y Almazán el antihéroe y traidor; tal como Carr.1nza lo
calificó desde el princ ipio de su enfrentamiento. Juan Andreu
Almazán ha trascendido por su conducra polémica en la que persisró,
luchando contra Carranza y de todos aquellos que no le permitían
justificar su ve rdadera presencia en la historia de la Revolución
Mexicana.

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Dot1olis
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R1c 1monu.
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A110
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N ·

al Archivo

acton •.

, f
T
Archi~·o del General de División Ju:rn Andreu Al mazan. ami ta

Histórico v Cancelados.

Jiménez Andreu.
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.
, . ,, ,ral El { ,111·asal lnutilm,·11tc In~ carrancistas
' Juan ..-\ndn:u Almazan· .\ femonas dd (n ,1 . . . ara oblíganm: a que me nndkra.
.
111 1 d, ·1buso a m1, pan en to r
r8 L
prcswnaron. ron J~ . 1.: ' · · • ·b, . lo orque son loros 28 de abril de J&lt;) . a
Pcrs.:cuc1oncs Cap. XL\ III LNll~ qubc ha .an :,\, ~e en . Centro dc Estudios dc l li~t0ria de
1
carta cn b que ,\lma1án auton,a .1 -\r urna conl:.u -~ ¡· e do \IIX t\l;nu,cri10&lt; Jcl gen.::ral
d ¡ • CEII \! Cnwume, - ·on
· · ' ·
·
\k,i,0 Condumc;,,, -&lt;n íl' cante -. . . .- l,7 d • ero de 19 l 6 Guia e i11dlles del arch11·0
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.. d, ·I b ac ll1 3 cargo ck Jose1·1r.a \logue
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del Pablo Gon::ále:. tJmb11:n en prO\x:.&lt;l ' \ a or. -I\
.. 11 de cm:ro de 1916
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/b1dem 1(\11'1O-'·' -~ e 'E- ' '

'llian ,\ndrc11 Op C,1~Cap \l.~'lll ... •o
.
Je Venusttano Carranza... ~ de febrero de
1 Ctlll\l Condumc;,,,. l·ondo \\1--t . ~-k::-ram&lt;1;/¡ /
Ar~lmo Jcl general dc di,1s1ón Juan
19 l ó. Villaseñor transen be mema,1e a C.. am.m1aJ. I" 11 eS~u.·111 , S,knz .Dtario. ,\clara al Gral.
·¡· Ji'n'i ,\ndrcu u13n a1.:
·' -·
•\ndreu ,\lma1.a11 1·a1111 ,a in t '
.
d
d. 1958 Pa12s 1 16 que Gon1.ála
.
. ·1L ... 1 J·ario \h:,ico U r. 11 cma;o &lt;!
•
- · ·-· • .
Al mazan. /·. ill\e, .w . '
.
. ·I cncral Tcodoro Eli1ondo. ofreciendo rc~petar su
p1d1ó al cercano ,.:olaborador dt' ,\l111a1.an. ~ lg
\ I az.in r ·ro .'s1e leal mdllar no lo hizo.
'1· 1 n 'ICC!II u ;1 lf'liClllna 'ª J : m _, . l
.
., 1
grado , 1:rall ,car o e t
. .
,
•
·t , aria~ , ccc~ por \ladao , Lcon ue a
;\ccm; d-c su salida al c,tran,1 ero. ésta _1,ue pr0\puJes,a ~lmaán º!' c:t. Fnm:',1'1a ..:on el
·
¡ i lul!rarun con, u 1e~e , n r,u · 1 c. •
•.
Barra. quienes n0 t
, • . •
• I • \I· l •ro hllida celada para &lt;JUC me tus1 1aran.
prcs1dcn1c León de la 13arra. '.'&lt;ut·, .i::. intr,g.,i,. '~ . ate . ,

830

13 de octubre de 1957.
Calixto Maldonado: Los ases11u110s dc&gt; los ff11ores \ladero\' Pmo Suáre: como ocurrieron
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Castro decrrtó d 7 de marzo de 1916 !'ucra de la k: a Almazán: los soheran1sta:,; que en caso
de su aprehensión podían s.:r ejecutado~ stn formación d..: causa. 1!11 Alfonso I aracena l.a
verdadera Revo/11c1ón ,\/er1ca11a Cuar/ll erapa I I 9 I5 a I 9 I6J Mé~ico. O F r di1onal J us
Pág. 152.
'Acerca de la dbolución del ejército fc:dcral consúltcse CEHM Condume, Fondo CDX II 47
telegramas. 5 a 28 de agosto de 191-t. El cun,en,o en L. 7. 13 de agosto de l 9 1-1. Antlreu. Op
Cit.. afirma en el Cap. XLVIII. p. 309 que el manifiesto fue exhumado) publicado por cl
presidente Lázaro Cárdenas el 5 de julio de 19-10 alinde obl igar a Washington. para. apoyar
la inicua burla al pueblo mexicano que lo el ig1ó presidente.
6
Ibídem nota 2
4

7

lbidem.

8

Ibídem.
Javier Villarreal Lozano: "Carranza. una Visión Domestica". en Avances l11sroríográjico.1· e11
el estudio de I'enu.mano Carran::a. Instituto Estatal de Documentación de Coahuila 1996.
Págs. 34-37.
10
/\ndreu. op. cit. Cap. I Olinalá. Su historia ~ t:I carácter de sus habitantes Un \ 11~je con lo,
generales Francisco R. Serrano) ksus 1\1 (,arza 29 dcjul1ode 1957.
11
Villarreal. Op Cu. Págs. 37-39. Doug las \\' Richrnond La lucha 11ac1onalista de
Venus1iano Carranza 1893-1 920 t-k:,1c1l. I" C. E.. 1986 Páe.s.20-22.
I! Andreu. Op. tit. lb,dem nota 10. Otro pariente 1mporta1He-y cacano de Almazán. fue Juan
Álvarcz.
13
Richmond Op, C1r. Datos hiogr,ilicos en pp. 28--13.
11
Andrcu. Op. Cit. La antipatía de Alma1.án para Carran?a era desde 1911 ~ a sus seguidores
·posteriores. ll1s con,tttucional 1s1as. los con~itlero 11110.1· al:ados ) n11/1c,a de H'i/s011 1-:ra
¡ireferiblc Huena a Carran1a Cana a don l'orlirio en que don Vi:nustiano s.: rc,cla cnmo un
antimadcrista en potencia. 2J de 11011cmhre ,k 195 7
1~ Richmond. Op C11 Pág. 23
16
Andreu. Op (11 !\laderos, mokst:l porque 111" tropa~ prclirieron liC"Cnciar~t ~, me 1ha. l\o
aceptaron seguir con d Arenga, 2 Je octubre de 1957.
17
Richmond. Op. CH. Cap 111 Ladcrrotatklluena. 1913-19 1-1.
18
CEIIM Condumcx Fondo J\IIX --r--.1anuscrnns tic Pablo G0111ak/' Carta de 1\ rhurúa a
Almazán. Op Cit. admtte su .:rror de rernntll:Cr a l luena Descie luego. ,-\ lmn1.in no podía
reconocer a Carran7a d.:h1d() a su cnl.'mtstad rdata&lt;l..1
19
Andreu. Op C11. FI 1ncrciblc cornbaic Je S:icranicnto, l,'na ametralladora l lotchl-111,. mas
que maravillosa milagros;1. Jetu10 a lo:, ,·t1l1stas C:ip .\XI ,Sacramento' Dan1a tragJCa, 22
de enero de 1958
10
Ibídem.
11 Ibídem.
9

1
'

lh1dem. Alrnazan r&lt;',1h.: de \.\:lasto. a 1H1mhrc del prc,1drnte llucna. l;1 l o11Jcco1&lt;1i:11m de
Mérito Militar el 7 cie ma~ c.• de 191-t. p(1r el rnmhatc l1hrJd\1 en l&lt;1 hacienda de 'lacramc.:n1n. .:1
21 demarLode 191-1 \1):,. ,\rcl111olli,11111c.\1~ (a1H:clu..l(h l o_¡a23\I Pn1:-upuc~t11. dhc, ho
memorable se integra a ~u per~onalid.iJ rl'\ oluc1onar1a comn camliJato en l 9J9 : 1&lt;n11 l'or
otro lado. Villa c,igtó a /.1pa1a. en la mire, hta que tu, 1cron arnhm, en Xnch11niko a linc, de
1914. la en1rcga de ,\l111a1an par,1 lu\ d.trlo. del,1Jo la tlt:rrota \ tlli,ta. h~·ch•&gt; qu, /.apatct
rehusó. Francl!SCO Ricc1u: /,o R&lt;•\/J/11uán \fe\1c,11w. l!arcclona. 1 Jttortal lsrugu~r,1. 11170 r
97 indica que Va\com:clo, alinmi que\ tila, /:rp,lla acordaron d intcrL·,1111h10 de prhtonnn,

831

�con el lin ,k tu,ilarlos :\rch1\0 dd gcnaal ,.k JI\ 1s1ón Juan .-\tidrcu Alma,an I Jlll!lta
J1ménct Andreu Libro Núm. 2➔ Junio a octubre de 193➔. r .n
:.i Enrique KrauLe P11eme e111re siglo., l'em,rnuno Ct1rra11:o BioJ?ra/ia J.,/ potlt!r 5 1\ k:--1~11
Fondo de Cultura Económica. 1987. l'ill!s. 27-29,
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Cia,·ew CENl/'O. \1,estra /11s1om1 J1Híre: /h~torw y muo ;1,k\lrn. númcro, ➔9 ~o. pp .rn.
47. Acerca Je la an1mad1 cr:,1011 de l'.1rran1a a lo, toro:,. rnn,últ,;se CE\ 1"-1 Condum,:, ~ondo
XXl--l ··Tekgramas Je VcnustrnM Carran1a.. Cah,; sc1)nlar 4uc Alma,an ror su part.: .:ra
afr:cto a la ncsta taurina. 1\ndrcu. op c11. Cap 1.XYll T1huroncs :- unwn:ra,. no ,ólo peore,
quc los de Acapulco Stn(l más sangutnarill, 4uc lo~ de V,;racn11..
:\ Jo5dina :-.h1g,uel Flores: Introducción a íram:1,co l. \1,idcru· Obras comph•1,1s tle f- ra11C1S('O
/gnawi \/odero /)1sc11rsn.1: 191 /-1913 . '.\k'\ICO Fditur1Jl Clki 2000 l'ág 17
:~ Scgun ,\ndrcu Op Cit. "Recibí la I istta de E1c4uid l'addla. de quien Jamás habia \ab1do
qu.: hubiera andado con los 1.apa11s1a~··, Inglaterra liahia prnt..:gido con Jc~c;iro en Yucatan la
ex1crm111.idora guerra dc castas e 1n1 ad1cndo cada Jia má~ terriiono patrio&gt; c,tende~c hacia
fkhcc. por lo que prct.:nJ1a m\aJir t!l tcrnwrio cuandu prcparab,1 sus conongcntcs para
marchará Chiapas. con la n.::c.:s1&lt;lad inaplaLabk Je conquistar una fracción de lrontcra o del
litoral cn Chiap¡15 ) pro\ccrsc del c:--tcm1r en su lucha contra Carran1a Dicho 1110\ 11111.:nto
armado contra Belice. pru,ocaría su ancxwn a \.lb,irn y aunque la cmprc~a AlmaLan no pudo
llevarla a ckcto. no de,1a de llamar la at.:nc1ó11 el hccho pro1oca11,o contra el gob1ern\l d.:
Carra111a &gt; de hos11hdad a lnglatcrra. lo que hubiera agudi1ado aun mas la situación
internacional de '.\1~:--ico. va dañada por \'1lla en Columbu~. Con~Ltlte~e ,\lbeno Salinas: /.a
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Santtbáñet. Cómo se realizó el tüs1lamicnto..
28 lbrdem. "rraca,ados .:n San krón1mo. sin noticias del gcnrral !krnanda ~ con ~I enemigo
casi al frente. Fatal prcc1pi1ac1ón"
29 lbidem. ,•lmbt1 del me/o 111¡,ida arboleda cm·,1s lio¡as no lomian los caballos 1· 111 dónde
darles agua Las gentes tenían ,¡11!' exprimrrsc en /11 haca los trapos mo;adn.1·. porque la
!IO\'t:na era constante y la oscuridad com11lew, pero 11/J había charcos \ o podian hacer
lumbre, no lwbia leña seca, se echaro11 u perder rodos los arillos r c1 lo~ 1res días se habían
perdido t0do~ los comesllhles y habia t¡11e comer la came cn111él de 1111esrros caballos y
después la de chango 1·11w /11ego la peor peste. el pá111co. la deses¡,era11:a, eljata/r.1mo. todo
Jo que predisponía al orgamsmo a ser presa de las peores ei((ermedades. llagas en rodo el
cuerpo que secretaban agua lechosa. úlceras en los tobillos, aparic1ó11 en ellas de los
gusanos que no había con que combt111r más q11e con aslillas para u-las ex1raye11do de la

municiones
: desbarrancarse a pi.: por 10,·· -''l)rdo nes. para ca 'r · •
•

que 1mplacablc vigilaba los soleados plan d 1
' seguramentc con d enemi¡¡n
t
salvaba por un míle.rao ) ~-- r~hacs:a. li&gt; ºa~ e
rnS as dd lsimo. Les prometí 4uc s1 10 ;,c

ª~

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sometido. El ,crdadero milai&gt;ro fue , d ~
· d , ! icaria 4ue por mi orden ~e habian
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e 1 e1 ,cxo ebil [k ¡0
h ...
centenares. de las mujeres no supe n, de una D.: las ar ·.
. ~ om"r.:s murieron por
las levantaban las mujeres\ algurias carc h h· , '
mas que tiraban los hombres mucha~
.
•
-ª anF .asta .a .sus·. mando,
Una ¡ ,
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. ·:
Juan
. Prat. iba
. con ocho mese, dt embarazo
· · u, unan1111c la sohc11uJ
d,· ,a1 ,,posa
, .· I' el general
.
y s1 era muJcr se llamara "Nt&gt; u,,,,¡,,cc,· o•,1-- , ·
h b
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"·' \ s1 era om re --s f · 1:. •
..
.
ahora ha) t-.'o Rcelcccion pero no 1,13, Suf··
E"
u rigio · kcuio . Quizá por eso
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'
. , rag10 · 1&lt;:Cli\O...
' em. En busca de aliados al otro lado d, 1 s·, . M
..
JI lbidem.
'
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32
/bidem. "Los
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hambrca&lt;los pero fog
.
.
·I FI ,
osos_guem11eros. Sol&lt;laderas carranci,tas"
, a , ogu~
orcs. la campana eleC'tora/ d I
.I
.,
Alma:an. C'ontradiclona opos1c1ó11. en proceso
e genelil de d11·1s1011 J11a11 Andre11
34 Ad
OC/1 1..~11111smo
·
JS n reu. ~
general lo opma a.tra,és de sus \fe .
CElli\1
Con&lt;lurne,.
Fondo
, .
de ·Pablo
· mm,as
T
. ..
'j\,flx · "M:rnuscntos
Go · ¡ .. E
ranscripc1011 del dccn:to expedido por Venustiano C
J nza e;,
·n proceso
7
~alacio Nacional. ciudad de Mé.,ico.
arran a el 9 de octubre de 19 l 6 en
Andn:u. Op (11. "Enemigo, lllll\ peliorosos C I O-acababa ,o con¿¡ o él acabab-1 co11m·1·' 1" E"'
. ar os suna cra d ierdadero pelie.ro ,
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Almazán desdi: 1917 a ¡ 910 , ,
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~ .
' c rranc1~tas que perseguían a
- • en 1,1 Lona norte del pais i:ntr, :-,: , 0 L,,
.
estaban el propio Osuna. Gal indo !\!cocer N r
·
e.' uc,
con ) l arna u 11pas.
Alfredo Ricaut. Benjamín Garza. P~rfirio Go~~á~:rr;tc. Lug~nio Lópc1__ lldefonso Ramos.
segundo de Francisco Murouia
.. odolfo Ciallcgos) Eduardo l lernandez,
Jl

e

.

Josefina Moguel Flores. la ca111pw1a electoral. Op. Cu. En roc~so
lb1dem. Actualmente en proceso un articulo
, • . . p
.
denominado Congreso legir11110 l' d . \qlu, _c srnbo sobre la proclamación que hiLo cl
. .
nr os . e.rtccmos en el 4u, d "i .
.
const11uc1onal al electo general de di, ¡010- 1
, d
.
c ce aro prcsu.kntc
;9
•
.
~ n uan "n reu Almazan
Andrcu. Op. C11. Opma a ~u juicio que cl Constitu1 ·n
.: .
.
rcv1rn la república central de Busta"1·111t • d, ,·,
\ . e te srna solamrnte una farsa para
' " ' c) e .:,&lt;lnta, nna.
J&amp;

carne viva ..
Asimismo. Alma7án menciona en "l/0111e11a¡e a las mu;ert'5 que en el desastre de
Chiapas se portaron con 1111a abnegación _1 mlentía asombrosas". que salió el 14 de
septiembre de 1916. de Santa Maria de Chimalara para cru1ar la ,ierra:
co11 n11/ qu1111e1110s hombres, 1resc1en1as m11¡aes pdeadoras mucha.1 de ellas y
dos mil caballos Dt!sde esa noche nos l!01·1ó consra111eme111e por 111contables
días: ya q11e 110 se pudo hacer !llmbre, deba1u Je/ ag11a 110 había para beber: en
/os cardones de la sierra donde pasaban die:. caballos 110 podÍCln pasar más por
los 01racaderos que se lwcw11 en esa tierra 1·egewl l'lrgc11. 110 hubo que comer
más q11e carne de caballo cruda pnmero 1 desp11és, ;came de chango.'. seis
111gen1eros con brújula nunca p11d1ero11 decirme dónde quedaba el nol'le. pero ni
s1q1J1era me e111mdía11 lo que les preg11ntaba: empe:ó la gente a e11fermarse, a
s111cidarse
Decidí ordénar la desbandada autorizando a todo, mis subordinado, a tirar armas )'

832

8.13

�ANÁLISIS HI STO RIOGRÁFIC O
SOBRE LAS CAUSAS QUE PERMITIERON LA ACUMULACIÓN DE
CAPITAL Y EL DESARRO LLO ECONÓMICO E ' LA URBE
REG!OMO NTANA
Lic. M:iría Concepción H inojos.1 Vclasco

En la tradición judaica, la Biblia considera el trabajo como un
castigo al hombre por haber pecado cuando comió la fruta
prohibida. Sin embargo, en la repúb lica, y aún eJl gr:in pa rte del
mundo, el Estado de Nuevo León se distingue como una entidad
donde el trabajo es un va lor reconocido y practicado.
El trabajo, y por ranro la economía, se iniciaron en el planera,
desde el momento en que los seres humanos abandonaron los
árboles y se convirtieron en recolectores y cazadores. Más carde,
cuando se ll egó a la etapa conocida como pa leolítico inferior,
donde los individuos ya llevaban vida en familia, comenzó,
además, la división c:lel trabajo.
En esa época, las mu jeres cultivaban la tierra y domesticaron
los primeros an imales. Los hombres dedicaban su esfuerzo a la
cacería. Debieron pasar muchos siglos antts del siguiente período
económico. Al poder obtener cosechas superiores a lo requerido
para la alimentación prim aria prop ia de la fam ilia y de la tribu,
encontraron venraja en imercambiar con habitantes de las
regiones cercanas, y así lograron consum ir una rnayor variedad &lt;le
productos.
De ahí conrinuó la evolución, aparece l.1 vid,1 comercial
formal y el inrercambio con dinero, y;i con una civil ización
avanzada. En esr:i época el hombre descubre y esrab lece, las
8.35

�. .
tras muchos muchísimos
5
d Al, final v como
P rimer.1s 1nJu rr1as que permJ[leron,d ¡'
l
greso e mun º·
' siglos, el acelera d o :' Jctua pro fi
.
la cu-ti ha alcrnzad.o
~ lario.
.
a h' ecapa 1nanc1era,
. '
coro
se: lleo-i
ü'
nue'.)tra er,nda&lt;l en ésre momenLo.. d mere.ido· la producción de
Son bs etapas de la econom1a e ., .
.
.
1·
..
,
l.1
cranstormac1on
de
los
pnrneros
y
insumos, la comercia 11.ac1on,
como úlunu, la financier~.
.
canos eras h.1ber acumulado
Es fama general que os reg10_mon desde la segunda mirad del
. l
1. mponances comerc1ances
capHa como
. d d I • 1 XIX inician una nueva
. l XVII hasta la primera nrna
e s1g o
'
d
. d d
s1g o
d
. 1·
. , a parcir de la segun ,l mna
e
erapa la de la in ustria ,~ac1011 . d del siglo XX. Es entonces
dicho siglo Y haS t a la pr1~lera mita
·
,
la ventaJ·a en ser
. . n , (·o diremos conocieron.' ,
cuan dO adquir1ero
trabajadores cécnicos m:~nuales. la ido del valor ahorro, heredada
Continuaron ademas, con
11 '
. , de una manera
de los primeros pobladores, aque os que v1v1an . d
época
d 5
. aceprada aún por quienes, a parra e esa .
,
muy mo e c.-1, Y ' . '
I·
•¿ d Estos nuevos habitantes
. . .
'c:c1ndarse en .1 e1H1 J .
1
pnnc1piaron a ,l\
•
d
.
lleoaban atraídos por a
.
de los Esta os vecinos,
o
f ·¡·
provenientes
b . casas ¡)ara su ami 1a,
. . .d d d
t ar un me¡or era a¡o,
rae, 1t a
e encon r..
do ello ofrecido por las prime ras
escuelas para 5 us hqos, ro
.
1 · ·l de vida de sus
. l
l·
. · lograban meJorar e n,vc:
51
indusu1as oca es, ª
,
_,
· do actualmente por
..
..
.
,
Nuevo Leon es conoc1
,
famd1as. Gracias a esro,
d I Est~dos puncales del pa1s en
·¿ d
l 1enos uno e os
''
ser l:i ent1 a , o ª. n
.
. d la carenciJ de recursos
.,
d e ri qL1,,.,·1
fJesar
e '
generac1on
.._,._,' a
'

I
· 1
la minería,
acrualmence es escas.1, a agncu [Lira,
f
E n e l Esr1do
~ ' d .·.
r
.
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l
~
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en
1
l ve 7 por en rrcnt,lí r,1 c.,
·,
.orma
y poca la gan,1 e1 t.1, t:i.
h d·1cho en líneas anterio.res,
s·
¡ roo como se a
permanente. in _em )a o , d
re a l)roducir riqueza en la
.,
. 1tr1buvc gran emen
r
,,
1a reg1on
coi . ,
.
d'
"hecho en Mo;1eerrey o se
. , En ocasiones bast,1 se iga,
N ac1on.
leonesa p.na que sus
l cmpreSJ como nuevo
'
.
reconozca a a
d .
. dos en el resto de l.i n.1ción y aun
produccos sean bu~ca os: acep1,1

Primarios básicos.

en el extranjero
_
.
_ &lt;l
r)tabkt.ió el N uevo
Al . bien ·se enfn:nlJrLl, cuan o se
rnr,1 , ' '¿
~ h ,v1erropolirnna Ciud.1d dl'. Moneen?
Reino de Leon Y espue_s i ' :l
f' icos; . H.ibría carencia
.
blcma de l:i ra e e recursos ,~
. &lt;
d
el mismo pro
:l
,
,·,· asc 7 Jt: pro uccos
1 1
de agua, mala ag~irn_lrnr_a, p¡°ca a~ ':~~
~Jn~;~'5• tan ded icados Y
minerales? Ademas, ~serun o~ 1 º

~c~;

¡..: $(1

afectos a la cultura del trabajo y fueron los creadores de la riqueza
del Nuevo León, la nacida .1 parcir Je l.1 mitad del siglo XJX y el
XX? ,Sería normal para los españoles, o los hijos de los hispanos
peninsulares, establecidos en los primeros tiempos del Moncerrey
virreinal , considerar el trabajo manual, cómo digno de ellos?
No es posible:, pues desde prácticamente el principio de lo que
más tarde fue el reino español. al trabajo manual se le considerab,1
de "gente de poca monta". Los nobles hispanos, el hombre, no se
ocupaban de trabajos manuales. Desde su nacimiento su vida se
centraba en ir a la guerra, ser religiosos o estudiosos de la
literacura.
Los hijos varones de los ricos y grandes burgueses, podían
educar a sus hijos para ser médicos, escribanos, contadores,
abogados, joyeros, oficios considerados propios de burgueses, pero
no de los nobles o "hijod.dgo". Hay que recordar que en aquellos
tiempos, las muje:·es sólo nacían para ser esposas o religiosas, pero
no cenían oportunidad &lt;le adquirir insrrucción, la cual se reservaba
para los varones o denrro de los clau~cros religiosos.
Los grandes comerciantes distinguidos, aquel los que
compraban o vendían cargas de los b:ircos recién llegados de
América o cosechas complccas de regiones empobrecidas por la
guerra, igual que los burgueses, no podían o por mejor decir, no
debían permirir que sus hijos varones
fuesen agricultores
manuales , sasrr~s, zapareros, carpinteros, rnaranccro~, albañiles, o
cenderos.
Cualquier hi jo de España que se sint iera, o qui~icra llegar a
ser "hijodalgo", incluso muchos de ellos dcscendic:ntc~ de simples
campesinos, pero de.scosos de subir en la escala soci.d, pJra logrJr
ingresar a esra categorL1, dcberia dcmosrrar su v;ilí.1 panicipan&lt;lo
en alguna guerra, oficio muy· discíngui&lt;lo, ,1dcm.ís ,er cristia no
viejo y buscar la limpieza de sangre para probar, a m;Í\ de algunas
cos:is sobre sus :lntep.1~.1dos, no h.iher
tf.lh.ljadc, en ofitim
manuales.
Las mujeres, l.1~ hij.is de lo, gr.111Jes hurr,unl'.'&gt; ~· neo~
comercian res, rccihí,111 un:i c.1pa de cullur:i y ,uf"icirnte irVitrucción
como para convertiVil'. c11 oc;isioncs, en l'Spos.1~ Je cmpohrcciJm
nobl es a guienc, t:l!.1,, con rn dore, Jorah.111 de nuno rn,
blasones.

�La península ibérica, aún anees de la época de la invasión
árabe estuvo en constante guerra: ibéricos , celtas, romanos, godos,
· · dos y demás tribus- bárbaras provenientes
del norte
v1s1go
.
,
germánico, asolaron el territorio durante ~rnchos siglos. Oespues,
la lucha , durante 800 años, fue concra los arabes, y al fin, ya como
un solo reino y bajo el mando de Carlos de Habsburgo, I de
España y V del Sacro Imperio Ro1:1:n?, la guerra de la
Esmascalda, donde lo más granado del e¡ercno h ispano, lucha en
el terrirorio llamado más tarde, AlemaP.ia. Al llegar al poder los
Austria, cont in üan en su papel de invasores, ~uerrean contra
prácucamente coda Europa en su deseo de c~nqu1srar, .º. retener,
los Países Bajos, largas batallas donde quienes pamc1pan, se
convertían en "hijodalgo".
En esa misma época, el ir a América en busca de fortuna, - la
cual en la mayor parte de las ocasiones, lograban- aquellos
españoles segundones, valientes, aventureros, con cu ltura_, . o
burgueses con conocim ientos, al menos sab1an leer, escrtblf,
conocían las Escrituras y algo a los griegos clásicos, se converrían
en "hijodalgo", por el simple hecho de cruzar el o~éano. Por ello
no podían ser trabajadores manuales, estaban o~ligados a tener
esclavos, sirvientes o encomiendas para . este npo de. _labores,
a-quella que prod uce la primaria riqueza bás1c~ de una nac1on.
Cont rariamente acontecía con los em1grances a las crece
ias in glesas, donde los recié n llegados acostumbraban
co lo n
. · d
semb rar, cuidar su ganado y aún construir sus v1v1en as con sus
propias manos. &lt;Sería por la falta Je apoyo Je los naturales de la
región, pues debido a su bravura no permicían ser tomados co mo
esclavos? ·O acaso el cosco y manute nción de los pocos esclavos
negros no\edicuaba como para utilizarlos en esce [lpo _de labores?
Aún podría ser una tercera causa. Entre esrns emigrantes, por
tratarse de procescantes, exiscÍJ una cultura
rrabaJO donde, _Yª
en esa época, se le reconocía como un valor, qu1ent.:s se c~~veruan
en ricos, eran los amados por Dios , mientras en el cacolic1smo , el
reino de D ios es el de los pobres. Adcmjs no hay que o_lv1dar la
falta de poblaciones en las colonias inglesas, a d1ferenc1a de las
grandes ciudades de los virreinatos espa11oles.
..
. ,
A los pocos años de la conqu ista y c,1ída ~e I enochurlan e 1:
manos de nucscros antepasados ~sp,1óoles, casi d~ 1nme~ 1.1ro, l~l
m;Ís audaces exploradores cmp1e-¿.1n sus rccorr1&lt;los dt:nlro d

Jd

8.38

llamado arco de l.1 Gr.rn Chichimeca, cicrr.1 que se enconcrab,1
hacia el norte de Li CiuJ,1d de México. Van en büsgueJa de
nuevas fuentes de riqueza, la cual, por aquel entonces, descansaba
además de en los minerales , en la ganadería y en b agricu ltura,
crabajada por los indios encomendados, mano de obra barau.
Estos indios encomendados también labor:iban en las minas,
don de eran pdcricameme esclavos, muy diferente a la ic.lc-a
primaria cuando se establecieron las cncom,iendas.
Tamaulipas, p,irtc del Nuevo Reino de León, fue descub ierto
muy pronto. En 1521, un año después de la caída de México
T enochcidán. el propio Hernán Canés y Nuóo Je Guzmán
desem barcan en lo que más tarde fue la provincia de Pánuco.
Posteri ormente, algunos hispanos inic iaron el recorrido por estos
inhóspiros sicios en 1527, cuando Sancho de Caniego penecra con
una expedición al nonc del río de Las Palmas a la cacería de
piezas, de indígenas que vendían como esclavos a los hacendados
hispanos. En 1527, ya habían llegado a b ciudad de México,
rumores sobre la existencia de oro y sobre codo, plar:i en la reg ión
del no rte.
La primera visita documentada de un español a lo que fueron
más tarde las Provincias de Oriente, fue cuando en 1529, Antonio
Sotelo de Beranzos, envía, direcwnente al emperador Carlos I de
España, un informe sobre la enrrada del comendador Anronio de
Barrios a territorios, por aquellos años aün desconocidos, los
cuales se enconrraban a "150 leguas de Pfouco". Ahí se informa,
haber enco nc rado plata en una sicrL1, la cual se cree pudiera ser la
de Cerralvo, y asegura alcanzaron a disti ngutr humo de alguna
població n indígena.
En ese tiempo aún cuando ya se consignab.1 extrema la fiereza
de las cri bus loca les, los espaf1oles eran recibidos como encmioos y
hechos prisioneros, ca l como lo da a conocer el cronista A.lvar
Núñez Cabeza de Vaca, quien, acompañado de Alonso del Castillo
Andrés Do rantes y de un esclavo negro llamado EscebJni!lo,
estuviero n prisioneros de los indígenas en Florida durance varios
años , sin embargo con gran habilidad , lograron convencerlos de
que eran dioses y podían efecruar curas y milagro~, como resucitar
a los muertos.
_Bajo esta tesis , se liberan y emprenden un viaje de b Florida
hacia el mar del sur, a lo que hoy es Sinaloa y de acuerdo a su
839

�·1rine:-.1r:o. ~,ieben haber cruz.ido por esras ti..:rras, como Ja a
conou::r cr. ~u ocriro, ~ üi'lez Cabeza de Vaca. En 1536, conocen
el terricoriu que más carde se convirtió en c.! Nuevo Rein 0_ de
León, h:ibttJdo por los chich,mecas. El nombre genenco,
despccll\'O con 1._arácrer peyoracivo, era _dado por los cu_lcos
inJíoenJ'i de mesoamérica del centro del aluplano, a las aguerridas
rrib~~ nónudas del non..:, en el sentido de /)ljo de perro, o indio
1

desnudo.
Bajo nea clasifioción se engloba a un n_umero.so grup~ de
cazadores ,. recolectores nómadas de Ar1doamenca, rnbus
zt1raclnclinn°rcas, pa recidas entre sí pero con diferentes lenguajes,
coscumbrv,, cultura y con diversidad de nombres, pe ro todos
ellos, correspond ientes a la civi!i-t.ación nahual_c~ca.
Alaunas Je esta\ tribus 1ndígcn:i.s, se movil izaban dentro de la
cultura~ de los coahuiltécos-kr1ra11k11wrz, carr111c /:rna cotomrznes o
comecrudos del grupo siux-hok,rno, quienes poblaron pdcr icamcn ce
Li rotalid 3 d ele lo que hoy es Nuevo León con excepció~ del sur de
la en tidad, donde habiraban o ingresaban, los cua11ch1chdes ele la
famil ia Hokana del grupo Kt1rankawano, y
al oriente, lo s

Truna11lip,1.
Cuando se d ice que h:ibi caban o ingresa?an al
de .l~ que
hov es Nuevo León, lo h.tcían tras sol1cHar :1uronzac1on de
qu.ienes ocup:1ban esas rierras. Los narurales tenían ll~ sen_cido de
rcspero muy especial. Si deseaban '. r en busca ~e algun a_l1menco,
nopales, runas o cace ría de an1 males, ped1an pe:m1so p~ra
acercarse a cerritorios que no eran de ellos. ¿Que pensanan
cuando rras la llegada de los españoles, éstos no can sólo reco rrían
sus tierras sin su autorización, sino las lOmaban como de su
propiedad incluyéndolos a el los y sus familias~ No lo sabe mos,
carecemos de documentación al rcspecco.
En el travccto de :-lúñez Cahez,1 de Vaca y sus compa ñeros,
muy posiblc~ence c.:rmaron por lo que hoy es, el_Estado de Nuevo
Leó n , al menos eso se deceua analizando la cron10 y los relatos de
su recorrido, donde infor111,1 sobre si[ios que ,1ún hoy puede n ser
identificados. Muy posibkmente conoció \.1 región cerca na a
Mo nterrey, lo que hoy es Apodac.1.
En su escrito da a conocer que divisó hasc.1 100 cJsas, lo cual
.
· l J 1, ' de
permite pens,1r que se tr:naha de un,1_ lOllH!lllt .1 le mas
3
quinirncos individuos, puJíl'.nJo haber s1&lt;lu en un lug.u cercano

sur

)oíl¡{)

las márgenes
del río
.
. Salinas · Encontró , en lo que ¡1oy es
Tamaul1pas, asentam1encos escableci&lt;los, ,1sí los llama, de grupos
de chozas ~n
airo de alguna de lds sierras de la J'amaholzpa,
don?~ los 1nd1genas como tribu, habitaban permanentemente en
famil ia, aun cuando sin gob ierno alguno.
C o n tinúa informando: los amis~osos (?) indígenas escablecidos
en la margen de lo que suponemos es el río Salinas, le d ieron a
conocer que en lo a_lto de la sierra, exist ían poblados mucho más
numerosos.. ,Pretendieron llevarlos hacia al lá, sin e m bargo, N unez
·tal vez tem10 una emboscada y evicó acercarse.
, Si co nsider~mos, como afir man los croniscas de la época, el
numero de habnantcs en cad:i choza era de siete a di'ez p erso nas,
en cad a uno de los lugares detectados , habitaban cerca de mil
indígen as. Es poc? proba~le, por que esa gran cant idad de
person as con. necesidades
alimenticias y de vivienda, , los ob]'1gar1' a
. .
a tener una 1nc1p1ence economía , similar a la de los pr1n1eros
·
seres
humanos sedentarios de la época paleolítica inferior, con división
de trabajo, aún cuando esto si lo c.:onsignan los cronistas. Los
hombres
cazaban, las mu¡·eres hacÍ'ln
el resto
de ]as 1a bores
. .
,
,
1nd1spe nsable para la vida diaria.
. ~uy posiblemente, por la información q ue hemos recibido,
consi de ramos que los habitantes de esras ciaras, vivían en forma
~ú_n_más primi_riva que quienes recorrieron las planicies de África~
in_1c10s de la historia, ahí, al menos sembraban los más elerm:nrales
alimentos _para su subsisrencia, se acompañ,lban, además, de
algunos animales que y.1 h.ibían logrado domesLicar. Sin cmbaroo
entre n uestros aborigcnes,
,
hasta la fecha en el arco de [~ G' rt&gt; ,
Ch. h.
··
an
_1c 1meca, no_ se ha loc1liz,Hlo información ;tlguna sobre
animales
domesucados, 'v su a{Yriculrnra
en ¡oJo c-iso
· 11 .0 • •
. · j
t&gt;
'
• 51
l bü ,l
ex1St_1r a guna , cr,1 de mínimas proporciones.
"'
. fa~ vez fuc'.a debido a no ser necesario para su sobrevivcn(ia,
dispo n1an Je al1rncnto~ y_ .111imaks a l.1 mano. \ro h,1~, que ol\'íd.n
que los hombres de Ll'&gt; tr1hu.., locales er,111 cnadorc.'&gt; mu\· oitoS(JS
Ad e mas,
' el J1ech o de c:i m b i.1 r en form ,1 co m t.111 te J ~ v \ ;en J , . ,- ú ·
1
1 1 11
cuando fuera [an sólo C.'&gt;t,1cion.tl. -cn 1nvinno c:n ,tl(,:111 ~itio
s~guramenre mis ,1hrig,1Jo, y en \'eran o en otro d t Cc1 :r1t1:- le,
dificultaba el tener siembr.ts ,. ,1nim.ilc,.
·
, Sus chozas la., lna11r,1b.1.11 con v.trios p,d(1\ corr.1d,1~ lk .ilgt'rn
arbol , ent rccru?.ado\ c11 h p1111c.1 y cuhicrrw. con p.q.1 p.ir.i f'nr;n,u

!º

,~., 1

�una especie de conos. Erirn c~t.1, h.1h1t.1uo111:~ un_o m_.Í\ pri111ic1v'.1\
q ue Lis paleolír ic.1s afric.111,1,. No obsc.1ntc eqo 11'.1pl1i..:Jb.1 1r.1b.1¡u
p.ir.. sobrevivir. No ccni.1n l.1 idc,1 Je con:.t'n';H lfl~UlllO) p.11 11 ti
fucuro de ellos o de sus FJmilias, .1lgo de lo l7t1e los ,ILllSJb.1n lll~
españoles.
.
_
,
Es ras viviendas. informa el cron1~t.1 Alonso de Lcon en ~u
historia del N ucvo Reino de l.con, se cong1eg:1ban en r.1nchcri,1s,
que la mJ.yor parre de dla.s cont.ib.rn c~n quince t.hoza~ ,tlint,1das
0 d ispuestas en form.1 de media luna. Su~ choz.i~ lJs fornub,in de
zacare O ca rrirn en form.1 Je campana, con una lumbre en el
cenrro. No obsc.tt n te, como se dice en pirr.1fo anraior, era una
economía muy preciri.1 y sumamente dificil._ pt:ro. ~mplicaba
rrabajo, ral vez po r esco no deberían de haber sido cal 1hcados de
"flojos y holgaz.111cs··.
.
,
Su alimenc,1ción parecía a los espaüolcs del siglo XV! l y XVIII
no ran sólo poco vari.1da, sino h,1sra inmun.da . _Consumían
víboras, ratones de campo :,· ro J a clast: Je al1n1.1n.1s. _Mas de
ac uerJo a los cánones acrnales, recibírn 10do upo de
carbohidraros. calorías, minerales, y vitaminas requeridas.
En vera110 se alimcn1ab1n de nopales, ílor de cu na y runas
cocidas en barbacoa, cuando tiern.1s. J\.Ltduras las ucilizaban
secándo las al sol como pasas. Las vainas del mezquire, cua ndo
ciernas, bs masticaban, una vez secas , las molía n en los morcer~s
para obrener harina mezquitanut!, cornida de muy_ gra~ sustancr,1
caliente y seca, hacerlos engordar en ese tiempo. El origen d e la
palabra ·mezquitamal es nauha, lo cual nos indica de do nde
provenían sus lenguajes.
. ,
.
En el invierno ,;,, alimento cons1st1a en d uerno centro de la
lechugui ll.1, la cual requería un coc ímienro duran~e dos días Y dos
noches en los foi;ones, la llamaba n nezcale. Ademas, preparaban el
corazón de las p~encas igualmen te en ba:bacoa, si_n desca rtar ~ue
se aliment.ibrn del maguey, la anacahu1ra, mandioca, calab ac1ta,
chilacavote, nueces, maguacara, fríjol. trigo silvestre y chile.
To.das estas y algunas orras planeas alimenticias crecían en
form,1 n.1tura\ y s~ loc~alizab.111 en aquel entonces, a rodo lo !_argo_ Y
ancho del Estado. Posiblemente sembraban algo de ma1z., Sin
embargo ran sólo rencmos como información las p rnrnras
los cuales, al ser inter p retados por los
ru pesr res Y 1os Perrogl1fos,
__,

arqueólogos, dan a conocer que pudieran ser mapa~ dondL· se
ind icab,111 los m&lt;:jo res sirios para la c.iz,1 v la :.iemb1a.
Aquell.is tribus t¡ue v1v1.111 cerca de ,los r1os Jisponí.rn de orr.1
gran f~enre ,1l1memicia. Com ían pescado, r por rnpuesro los
langosrrnos muy abundantes en muchos de lo~ ríos del área,
desaparecidos en el Estado tan tarde como en la segunda mnaJ
del siglo XX.
Eran diestros pescado res y tal vez para refrescarse en los
cálidos veranos, ~costumbraban nada r en los ríos, algo q ue
muchos de los hispanos no sabían hacer y no comp re ndían.
Cono cían la cu lrnr,1 del agua, pues como se ha mencionado,
poseían u na gran habilidaJ como pesca&lt;lore~ y usab.rn diferentes
form as para atrapar los peces. Tejian una especie de redes para su
cap_rura y por la_ noche, los de~lumbrabrn con anrorchas para
obl 1garl os a refugiarse en las cuevas, un.1 vez .1hí, los e,,rraían, en
ocasiones aún con las manos.
Urilizab:111 también ílechas, y obtenían de los poblados ríos:
robálos, mojarras, b,1gres. catines, besugos a más de algunos
mol uscos y camarones de agua dulce. Estos
alimenros los
tra nsporraban en un:.i red tej ida entre dos pa los &lt;lclgados que
llamaba n cacaxtle. Su alimenración incluí.1 di,·ersos ripo~ de carne
la cual obrrnían de la caza: coneJos, liebres, venados, rejones,
mapaches, comadrejas, arm,1di ll o!&gt;, dacuaches, rapires, casto res,
ratón de campo, cu lebras, víboras, perrito de bs praderas, .trdillas.
con lo q ue completaban su alimentación, por ranro puede
considerarse rclarivamer.re bala nceada.
. Aprovechaba n las abundanrcs aves de la región: p:nos, ocas,
pichones , palomas, cóconos, codornices, perdices, lo exrr.liio es
que ~o hayan tratado de domesticarlos, o :d menos ninguno de los
cronistas d e la época lo consigna. Tenían los ind ioenas ( ·acaso por
J'
. , ')
o
&lt;
su a 1men t ac1on. una gran fuer7..l y agilidad l.1 cual llanuba
mucho la atención de Alonso de León. Son graneles cazttdores y

cuando salen

110

dejan cosa

/IÚ)(/.

Corren como un uenado.

-

Excelentes en la elaboración de puntas de flechas, las usab:1n
no ~an sólo p~ra b g_uerra, sino p:ira cazar los anim,iles que les
serv1an,. ad_em;-is ele al1menro, para cubrirse con Lls pieles en los
crudos 1nv1ernos. Los hombres las u~aban para cubrirse como ~¡
fuer a la capa de San Juan I3a11tisca, sobre uno de los hombros y les
caía hasta el muslo. Las mujeres, llevaban, en 1~ parre posreridr de
843

�su cuerpo , pieles de venado en invierno y verano. La parte frontdl
co n un faldín de z.acate.
El uso de pieles indica trabajo manual. Requerían al meno~ un
mínimo cr.1tamiento, muy posiblemente tan sólo el usual en l:i
etapa paleolítica, cuando, después de desollada la piel. la
masticaban para ablandarla. No se tiene informes del uso del
salirre para co nservarl a por m:ís tiempo, tal vez por la abundancia
de los animales de donde provenían, no tenían necesidad de su
co nservación, posiblemente les era más sencillo cazarlos que
cunirlos.
Te1ían también tiras de piel de conejo co mo vestimenta para
los homb res, en los fríos días de invierno, el resto del año andaban
desnudos y si acaso, con unas teuas de cue ro , las cuales no
necesit ab ,1n elaboración, tan sólo tomaban un pedazo de piel de
cualquier animal, y daban media forma de pie , lo fijab a n con tiras
de cuero o de lechuguilla y les servían para evitar las espin,1s.
Pero su rrabajo iba más alhí. de la vivienda y la alimentación, y
aun cuando, como ya se lu dicho , los hombres andaban desnudos
y las mujeres co n faldillas de zacate cremado, esto úhimo requería
que ellas dedicaran tiempo y esfuerzo a su vescido. sin o lvidar la
ca ntidad de líneas pintadas con las que adornaban rodo el cuerpo
y la cabeu, diferentes para cada una de las tribus .
La fabricación de los arcos y flechas ameritaba gran trabaj o
debido a que usaban raíz. de mezquite para el arco. La cuerda
estaba hecha de lechuguilla, las fle chas de carrizo delgado , y para
endurecerlo lo quemaban al fuego. Las puntas de &lt;liferenres
camaños y piedras calladas. Algunas, las de hachas y la112as, muy
roscamence, otras, pequeñas, con gran adorno y de un cipo de
piedra dura, en especial las urilii.adas como arpones o para la
guerra.
Cieno que tenían una gran facilidad y habilidad para c:dlar la
p iedra y convertirla en hachas o punta &lt;le flecha, pero codo llevaba
tiempo y por s upuesro trabajo, aún para sacar J.delanre su
economía de subsistencia, roralmencc paleolític,1, cua ndo los
cronistas de la época, los califi caran de glotones, epicúreos, flojos y
holgazanes, hay que considerar que dicha calificación proviene de
la cultura de ese enconces, barroci. hispana y renacenrista
europea.

N o exis te constancia de
d
.,
algo deben de haber ciaba Jpro ~ccron para inrercambio n
h
ra o aun e f
' 1as
an en co ntrado en alounos d,e I
n orma muy precaria. Se
ralladas en concha .,, orro
o tipo
.
os escasos encierro ~.
· cuencas
.
de .td
son de la regi ón. Si rec·b,
l
ornos co n elementos q
N
h
t tan a go debían d
ue no
o
a dado a conocer s1· en'" 1'
' ! . e entregar orru artículo
M
1-. •
os u cim
•
•
en rna, ,..,_ L., también había e .
. os enucrros c:nconrraJos
Hay que co nsiderar l . x1srenc1a de algün adorno.
, .
e ttempo .
d
cron1cas. En d siglo XVII I
c~an o se escribieron las
·, europea , de
educac1on
,, os cron1
sras ¡1J b'tan rccib'd
1a
esa epoca
y
1 o
narnra les d e la reaión
, ' .r , 6
por
::,
,a pesar d e qL·e
- branco f)ara ello s, los
para so.brevivir ' .,. muy ~1m1
_. 1ar a ¡ 1 ' de ra¡ ª/ª 'ban en fo rma co nunua
.
pro d uc1r para inrerca~bio
1 ,
. ,1s tri us pal eolíticas al
.
' no o cons1de b
'
no
recién llegados ;
I
ra an rraba¡·o.
Los
d
, ,gua qw 5
parre . e su tiempo a guerrear ci:n~s an,ep a_sados, dedicaban gran
posesiones, cu:rndo
no esta ban ocupad
' en ddensa
de sus
- y
.
.
. fomil'
·
1as
venra , sus hac1enJas o esta ne,· 's E I os en rr por piezas par,1 su
XIX
· ,a l.i imperiosa
•
'necesidad
- '' - n da reg
' aun
, en trado el sigl o
-' ' ex1~u
d ion,
guerra viva. Los atanues P .
de efenderse, era un luoar~de
t.
,
' rrrnero e las 'b
terra, Y mis tarde 1 ¡ .
· rrt us narn rales ¿,.,o'-- es ta
61. b
ce o~ ap ·1ch
? iga an los habi t an res de e . , es y comanches del none
lucha ' d-e Io concr;irio no huhien
SC,l zo na a esra
'
. d._
r en conqanre pié de
nece:ar10 pua la se¡,;undJ crap;, J'.. ~o ~Jo llo~ecer el comercio, r;in
3
El gobierno Es _ l
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e'-ononta.
"
n,1no
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d'1,·1..
entre Esp.tn.1
- ,. Po,nw.11
r
' ord· · Ja
s·ón
de ¡as nuevas Cttrras
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1
149"J, al poco · riempoto de su ena
,l por el p
i, . L
ªP· ,&gt;\j• ejandro VI en
Tratado de Tordeci llas b,,, ··lt cl~cu_llfln_rn:nrn y for malizada en el
de
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' .. ''". ,l i n r r, 't ,,. . . . l
stues
que se reconoció su c.1 liJ1d. ~'.~·ruon ( e los narur,1les
se es cons1der,1 simples 1111· ]
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·
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· nu es no r 1 ·
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mmorhta . Tras ardu,h di~cu,iones s . 11, c'.on~ es. carentes de alma
seres umanos, ingenuos \LI1 ·11 1 e: ego ,¡ J conclu sión: si er:rn
, J
..
· . ~ .o, : 11..1 'Ice1J!•u _;,; ¡l't1¡1•s.
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c: fLLt1110ci:111c11rn J..
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anos con ,tlm,l 1nm ir1 I · I
. '- ~ti c.1l 1J.1d de serc:,
1
co mo se J to
- por ll.1mc11 !os' ·rn
· · la· ~-,u n .•- 1111,lll º'&gt; s_.1 1v,1¡&lt;:,
· i1rnccnce,,
enconrrab:1n al m ismo n1n:I co _uror,1 n.:11.lll'!Hl\(:1, \L pc11s,1h I se
ranro re
,
t:n n ~c1t1\·u de · ' ·
·¿· 9ucr1.1n se ll's proret:ic; ll: 11 l11 1n o, pl't¡Ucno,, por
" ·. •J .¡-.or11r1
·
. j • t: 1l is 1111\1110).
Por l'~to
dec1 1ó h, coro n.1 es;);11íol...I lJ'
menraks .
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, .tl Ul ,'IL o dt: t ,
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_r ..t.1\l' ~.e n1e11on:&lt;;
ebcnan de q ucdar haju l.1 [ U(&lt;.:l:i. J/¡'sro_n_. ,lllll l'll )ti brnctJLÍO,

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e

u, t,¡1,111olc,, ~l'

In

IlL'"\)
::-,

l,1

�libercad de disponer de su:, pl'.r,011.1, y p.11,1 su prnpio hten, Jdlt.lll
'. • ,
·,1 1)\ ' conqu1,t.1dore\,
qu1e11n
ser encamen dados [ tSll..111\llHe,
·
••
supucscamente los crisrianiL.iri.1n y bmc.irí.111 Li \,tlv.1L10tl de )ll\
alm,1s.
.¡
!
Si lo vemos v consiJerlmO~ 1..011 ojo'&gt; .1cru.1k~ y tKCll en1.1 es,
no parece norm,~1 enucg_u pt'~so11.1s '.1 n,1Jic. ~in -~mb,'1rgo, _c)t.l
·,
rrn sólo de b1L·no sino mas gr.1, e .1un, dt: los
aprop1ac1on no •
,~
J 1 ~
1. ·
1 ..,¡ lJ,, .... c·uerdo .i l.1s kvt's
v onone~ e. 1,1 cpoo,
.
.
h lOiranres, .1 cu .. , i... .,
i
¡os europeos J~c hs
roGos
, . Ji(erenrcs n. •1ciones conqu1~udores o
1, nL1e,·1s
co 10111· zad ores de 1•,
'· rie1rh
· ' con)1d-:rab,in n.1nir.1l.
¡ !
Ahor:i bien, como disculpa. luy que recordar que cn e ,tg o
XVI v XVII, erl coscumbre conur en nombn.: del l~ty y de l_) ios,
codo ' ro que esrah.1 a su ,1k,111 cc, sin _imp~nar qu1c::n _o _qu_ic:_n cs
.
·J
or siolos !os pron1eL.1nos
o usulructuanos,
1
o
'
·
,
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d
l1u b 1esen s1 o p
· 1 . d
n h entrega a los nJcurJle~ de l.i rcgton 111volucr.1. a.
111c uyen o, t' ,
, ''
·
,
.
~- , . ¡
1. · ,
e
· .. 0 l ll \'c:Z se-1 mt¡or decir .wrn1110, ,1 goo1crno
1.;,sro
per1111t10,
•
'
.,
~
d
espaílOI dar a los conquistadores, p.ira su salvac1on, Lis almas e
los salvajes inoccnces.
.,
_ .
En el caso de !os espaúolcs , donde con exccpc1on dt los 1nd10s
r!axcalrecas a quienes, por el apoyo ocorg:1do a los _conqumado res
•
los aztecas· del México-Tenoch(llan,
en 1a l uc ha contra
. . . ·v .aquellos
,
¡
·
¿·
d
caf1'dad que aceptaron h cr1sttan11.ac1on, os
orros zn 10s e
·
d
restantes indíaenas no tuvieron la suene de ser por considera os
· d' 'd os libres sino su¡·etos a encomiendas o congregas. La
1n 1v1 u
,
d
1· · ,
l
·
·,
· · c·ial ¡, de l\ev·u haci.1 \a ver da era re 1g1on a os
rnouvaoon 10 1 , "
•
•
naturales indi,1 nos -d catolicismo- no se cumpl1a, la mayor parte
de los encomenderos, c:in só lo buscaban mano de obra barata para
su beneficio, la creación de riqueza .
. .
En el México conquistado, el del centro ~e v1rre1naco _de 1~
N ueva España, va para la segunda mitad del siglo XVI, Fel1~e l
h:ibía ordenado· el fin de las enc~miendas'. con 1~ cual se ev ita~;
los propietarios de haciendas y minas, pudieran disponer de rm.
Je obra práccicarnenrc regalada para la s_iem_b_ra y cu1da~o ~e sus
ganados, pues en !as minas, la res1s¡enc1a f1s1ca de l~s 111d1genas
era muv baja v morían muy pronto, tal vez por la ralta de u(a
alimen;ación , adecuada pues hasta donde . se sa ~e, os
roporcionar a11mencos
encomenderos no eran muy d ados a P
. ,
adecuados a los indígenas crabajadores, ni \es pcrm1c1a1'., corno
lo neces.Hio, si ,lcaso auronzaban a
er:rn e esperarse, que C ;,z.aran
..

d

846

las mu jerc,, dc~pués de rc:rn1111.11 'llt !.1hu1 l'll l.1 .1griudt11r.1 o en l.1
casa del p.nrón, el busl.lr hinb.1,; r r,llLt\.
~
Cu.11H.lo en el Ct.'nrro Je! v1rrei11.1ro pnr 1irdcnn de Fclipc I[,
desap:.1reu:n Lis encomicnd.h . .1qucl los i11 L'1.rnfo1mn. decidieron
emig rar h.1ci.1 el norcc donJe. pL1r :-ll kj,1n1.1, 110 cr,1 ~&lt;.:llLillo
imponer L ley y d orden ~- .1s1 se empczo ,\ pobl.ir m.ís .ill.í dd
Arco de la Gr.111 Chichimeo y se conri11ü,1 con l.1 cdcai,1 de p11'Zds.
en especial parJ su venr.1, en los sitios ricos en mincr.1lcs.
AhoL\ bien, a pesar Je l1.1ber sido c.rnccl.1das las encomiendas.
en las lcjJn,b rierr:1s del Nuevo Reino de León, Felipe 11, continuó
perm ici endo su exisrenci,1, se tr.HabJ de rierr.ls aün no
conquist.1d,b o co lonizad.is, y en su affo de incorpor,1rl:is :1 la
corona, entregaba, a quienes se :isent:ir.in en elbs, no r.rn sólo l.1s
cierras, sino los naturales cn encomiend.1s, :-o-u.ndando, ¡,or
su pues co . el quinto par.1 el rey, aun cuando en much.b oc.ision&lt;.:s.
can sólo era el ccrcio.
Por ello encontr,1mos, así se lee en los Prororn los, como había
encomenderos , ~- aún enromendert1s por derecho propio, lo cu;il en
cierro modo, 110 estaba aucoriz,H.lo, las mujeres no podían tener
encom i~ndas, pero L1 ley, cal parece, que cuando se trataba de
personas de calidad era b:i.scanrc flexible, o como :i.conrccía desde
aquella época, no era difícil ··compr,u" privilegios especiales. En
las provincias de Orienre se permiría a los hispanos habitantes de
la región fronteriza, cuvieran un cieno número de indígenas
encomendados. La pdcrica no desapareció hasta inicios de l siglo
XIX, con la extinción de los indígenas locales y la independencia.
Cuando el lusitano don Luis Cuvajal y de la Cueva, viene por
primera ocasión a L1 Nueva Espai'1a en 1567, ciene la oporrun idad
de compartir su largo vi:ije marítimo, con don Murín En riguc·,
quien venía como virrey, e inici:i una larga y buena amistad. Don
Luis se establece en la provincia de Pfouco, cerca de Tampico
donde en 1568 y en 1573, llega a ser Alcalde . Ahí, en la región de
Pánuco, consrruye una gran estancia, st: dedica a la cría de grn:1do
gracias a la bara¡a mano de obr,1 de los indígenas, quienes le
temían por su bravura, situación no muv usual enrrc los narnrales .
Don Luis, antes &lt;le llcg;1r a la Nueva Esp:iña, ya era un
hombre rico, había traba jado en compañía de uno de sus dos
como conrador en el comercio de esclavos, a quienes capturaban
en las cos¡as de Alrica para lle\'arlos hacia Europa donde los

�vendían, aún a la enemiga Albión, el procestance oro inglés era tan
bueno corno el cat ólico.
Con la venta de estos esclavos y como h ombre rico, ya
establecido en una gran escancia en Pfouco , se: dedica no can sólo
a la ganadería, sino continua. con rn ocupación de hábil y valiente
soldado, y por supuesto, esclavista. Su llegada aún cuando sirve
para pacificar, o al menos tranquilizar a los ya para entonces
bravos indígen:is habitance~ de lo que má~ tarde fue d Nuevo
Reino de León, tiene además la finalidad de continuar con la
c,1cería de piezas para su venra a las ya desJ.utorizadas
encomiendas, pero por la necesidad de mano de obra b.nara, había
una gran demanda. y la oferta no era suficiente.
Carvajal regresa a España en l 578 con una recomendació n
muy amplia del Virrey Enriquez, quien le tenía un gr,111 aprecio
por haber sido excelente como pacificador y haber invertido muy
fuerces canti&lt;hdes &lt;le su propio peculio en beneficio del vi rreinato.
La recornenda&lt;.:ión \e .1bre las pucn:.is del paLicio, y ral vez por
csw, obtiene el brnepláciro del rey felipe ll, quien otorga, en las
famosas Capitulaciones, pcrmtso para descubrir. conquistar,
p,1cificar, &lt;lcsignindolc como primer gobernador, del que será
llamado Nuevo Reino de León.
El temrorio entreg,1do :i don Luis es de enormes
proporciones, 200 legu.1s cu.1drad,1s inLluidos d puerto de
Tampico y Pfouco. Las minas de :V1az.apil hasta el límite de Nueva
(;a\icia y Nueva Vizcay.,. de ,1hí hacia el norte, lo que estd por
descubrir de una mar a otra, que no exceda de 200 legu:is de
lon gitud y otra5 tantas de laurnd. Debido al enorme crnri&lt;lad de
terreno quedan dentro de éste, \o-; Jcrn:iles csr:idos d" T.1maulip:i.s,
1':ucvo León y Cuahuih. Incluso sus lirni res llegaban \1;1sta Cela.ya,
en Guan.ijuaro, aún cuando don Luis no tomó posesión de esta
población, y ¡1or tanto regrt'..'&gt;a, más r,1rde, ;ti virrcin,no de la
Nueva l-.spaiiJ.
Además penenccc .1 C'itC NU1:vo Reino, g,r111 ~une de
Zacacecas, Durango. S,111 Lui s Poto~í. Nay,irit, Sinaloa,
Chihuahua y en Texas, un poul tnJ5 ;111.i de lo~ límite~ tk lo que
hor es San Antonio, ha,t.1 e\ lío N11&lt;:(t'.~. r.11 (01110 ptH:dc vc:rse, el
área es t.111 grande, 4uc 1.:&lt;; el L't]lliv,ilentc .1 Li teru:r.1 pHtC de la
hoy Rcpúblici Mcx1can.1. r .'&gt;ll' cnorm&lt;: tcrrirnrio lo rn:ihió un
hombre ,rnn cu.indo no gr:11u11.11nc11tc. hubo un p.1g,o p,1r.1 su

usufructo,
donde se incluían
, de 1as ncrras, lo i b.
,
.
' a mas
au t octonos, para ser crtstianrz..ados.
s na nantes

J ª,t

En las Capitulaciones se consi n b·
que acompañarían a Carvajal 60
que d: los l 00 hombres
con hijos, deberían de
.' d
efie. os, a mas de ser casados y
sei
e o 1c10 1 b d
1
artesanos Y soldados s·
b
a ra or, os restantes
. .
. tn em argo CSlO no se e
¡·,
l
'
porque 1a monvación de los emigran
.
ump
to,
ta
vez.
tes era la d' .
o tener riqueza fácil v ráp.d
. co icia, su deseo de
b
,
t amente Y en nin ,
.' ·
. gun momento buscar
1ograr esta riqueza, a base d e¡ erab a¡o
propio.
. .
M uc ho . menos buscª 6an cnsr1anizar
a ¡
¡
a1guno s, vanos de los acom d d
os n,nura es, pues
. .
panances e 011 Lu ·
. d'
cnman
ts, eran
¡u 10s ,y no
. .os viejos, lo cual O rd ena b a -1a ley p
•
acta virreinato de la 1
E
_
.
ara quienes emigraban
h
.. ,
ueva .spana. S111 emb
se omm o esre requisito e I C .
. argo, aparenremenre
propio don Luis no lo c n as¡·, ªcp1tula.c1ones de Carvaja l, o el
·J
urnp io . arvapl y d ¡ C
conven ct o .a una cantidad de Iusnanos
.
. e a ueva
había
amigos
b
d0
muehos panenres , de q ue ¡o acompanaran
_
,
Y
so
re
ro ,
e
esta 61 ecer el Nuevo Reino d L ,
n su aventura para
de Felipe II. Pero cuandoe . eon, qlue había recibido de manos
'd
vieron ·1 pobrez d T
.
cons1 eraron enoañados "
]· .
'f
a e
amp1co se
. b
b
J rec amaron
uerrcm
e .'
·.
.
enre. · ,l su . ap1tan.
E. spe1a an encontrar en ese ªs 1epnas
tterras
pobl
.
a 1as d e España, y en 15Bl
.
,
•
ac1011es similares
.
, no ex1sr1Jn con ex
•. d !
en e1centro de México.
'
. cepc1on e a gunas

. d. Debido a esrn ' a pesar de o f reccrles rerr,
in 10s para el traba¡'
I
. I ·
e nos para su cultivo e
0·
0
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dr1r los
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auror1za o en l:ls
C aptru aciones: para pode,, enwmen
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5
que descubrieres y pacilrr íred ( . ·)
e t'Stl provincrn
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c1v1 iza o ' parr1·eron
.a 1 cenrro &lt;l el
n usclí a "º m,ís·
'
,
5
poblacio nes va edific.,d
pais v e asentaron en
,
" as.
Don Lu is ya como gobern :i.do d 1 ~
.
funda en 1582 • 11• c1·L1&lt;l ,1 J' te
1 L ', r e. l uevo Reino de León
xon
b
.
.
.
metales de 1.1 sicrn d. "-'
c.·
.' par,i O rener bcncfic10 de lo,;
r C' l I
b.
e a Cueva con ,1 e .Jan ,,rcf'or10
~.
, • st.1) ccc r.1111 ién, la \'i!IJ
d 1
•
:1 m1sm:1 l1n·1l1d 1e.l .¡ L
fi .
e dond e se dice ,11r . '
,/ , 1' t: ietHt tc10 de los metales
d
,
' ·
i1!/(/ IJl/ll' l1/ p 1({¡/ p
. L ·
·
•
requer1a la a~isrrnc11 &lt;l · 1
J'
.. Jr,1 t1.10:i¡ar J;i~ 111111;1\.
•
e O', lll 1OS
lllll l11l ,
1
negros en e~ra p,mc dl· 1 t ,¡ .. L
~ ,
, 11a po(o, C\C ,l\'m
· .~ un .1 cspana.

�Como lo~ nJrnrales no ibJn por volu:1t.1d propu, lo, re1..1en
llegados y nuevos propiet.irios de minas y 1Ícrras, iníci.non bs
llamadas encradas, donde per~eguí.111 ,1 los inJígen.ts p.ir&lt;1 co111.1rlos
en encomienda, sin disrin~uir hombres mujeres o niños, pJr.1 usar
la fuerza de sus brazos o vender las piez..1s, como acostumbr.16,111
llamarlos, a los ricos hacenJ.1Jos, nc.:gocio que se convinió parJ los
reineros , y para el propio don Luis, en uno de los rn.ís rcJiruablcs
y b.1se de la poscerior riquen del Reino.
La fuerza de los hombres se aprovechada, a m.í, de las min.1s
en la .1griculrnra y en ocasiones, también las mujeres trab.1jaban en
esta, o en el servicio domésrico. Cu.111do llegaba el ciempo d e la
siembra y el de h cosech.1, ib:rn a la c.11.a de piezas y romaban no
tan sólo a los hombres que requerían, sino también a las mujeres y
a los hijos menores a quienes incorporaban al servicio doméstico
dentro de Lis haciendas y estancias. U na vez que había terminado
la siembra o la siega, los indigcn,1s eran liberados y enviados de
nuevo con sus rribus, sin embargo, las mujeres e hijos, continuaba
en e11co111it'llda en la casa del dueño .
Los naturales, a pesar de haber sido rachados por los cronistas
como incapaces de vivir en familia o sentir amor por ~us hijos., la
mayor parte de las veces no qucrian regresar a sus lugares de
origen sin ellos. y se quedaban rondando la hacienda a fin de
tratar de liberarlos. Curiosa sirnación: desde aquellos tiempos los
reineros enconrraron b forma de maximizar sus utilidades,
minimizando los gasrns necesarios en los insumos y en los
requerimienros de sus trabajadores, para lograr acrecentar sus
rendimientos.
En el año de 1583, don Luis funda la Villa de San Luis en el
mismo sirio donde del Canco había establecido el pueblo de Santa
Lucia, y continúa con sus incursiones en busca de pieza5. No m bra
a Diego de Montcm.1yor, Teniente de Gobernador y Teso rero.
Más tarde, busca preparar a su propio sobrino Luis de Carvajal el
Mozo, como su heredero en el gobierno del Reino.
Pronto se inician los problemas de Carvajal y de la Cueva. Ese
mismo año lo acusan de desmanes , crueldades y de haber ven d ido
a los indígenas capturados en la Guerra de Termapache, co mo
esclavos, violando la leua de las Capitulaciones. Sin embargo a
pesar de estas acusaciones, Carvajal, prometió antes de ser
ap~chendido, en su deseo de lograr que sus compañeros lo
8'&gt;0

siguieran en la a,·cnrur.t Je " ·i cifi __ ,.
.
Tamaholipa, a los 40 soldad
p. tt:ar . ª. los indígenas de la
.
• os, que rcpamri.1 rnrre ellos l 1000
piezas que apresaron en su l'ilrim,1 incursión
, as
cvirar problemas co11 l,1 ,1uror1
.
.d a d del
.
.. Pero para
1
,¡o
que
os
narnrales
esrahan
s
.
v1rre1naro,
d·¿ j
,
•
u¡cros a proceso penal por ,
1 o arras } apostaras, acusación que h 1bfan l ·I 1 . d,
ser
esa tribu, por ello "no se le
d' . . 1ec 10 os tn igenas de
,
s ven ia como escla,·os ,·
'I
se les daría como mercanc1'a . ,, 0010 pue d e V S e. SlllO. tan
.so
o
j
hombre educado e l ,
cr e, arva¡a era un
n e, es Y muy astuto
d
sal ida a sus hechos.
'
·
'
para po er encontrar

e

. El trabajo esclavo de los indios fue Li. ha e
.
riqueza agrícola ' ganader"•• y m1nna
.
E11
s, 1 · de la primera
Carvaja l aprovechó la mano d
6 .
esta u tima, el propio
.
d
e o ra encomendada
mrna e San G
·
· • a j usar en 1a
.
j' . dr~gorio, cercana a la ciudad de León en el Nu
, dcr como eschvo
evo
Reino, a os tn igenas ' a más de ven
JI
que no necesitaba. Don Luis es jj , d
I I
.' .. ~• ª aque os
qui enes quedaron a cargo del Ne\a
a nqu1s1c1on en 1587,
'
uevo ,erno eran pe
crue1es con los natura les v por ello . . .
'
rsonas muy
habitantes de la Villa de, Sa L . , 1ln1c1arlon ataques en contra los
,
.
n u1s, a cu:i. se dcspobl,
1588
as1 continuó hasta 1596
en
y

º_,;,.

°

Pero ~ün ant~s del estab lecimiento del Nuevo Reino de
'
por C~:vapl, se tiene conocimiento que Albe t d I C
Leon
recorno en forma sisremáric
.,
ro e
anro, qu ien
Valle de Extremadura. En l 5~;sta re~1on la ~aya bautizado como
Alcalde Mayor las minas d t~ma1a¿ara si_, ya como Capicán y
explo raba c~n indios esclavose an
r~gorioj Para 1577, las
gracias por supuesto a conca ' por no amar os encomendados
•
r con esa mano de ob b
,
1
como muchos de los primeros habirantes del Rei ra arara,. ogro,
no, convcmrse en
hombre rico.
Don Diego de Monrcmavor en 1596
61
estado el
61 d 5
·
' esca ece donde habían
pue o e anta Lucía eregido
d I C
tarde la Villa de San Lui d C . . 1
por e
anro, y más
s e a1va¡a aprovecl1311 d 0 l
•
ap1tulaciones v el h·a ber s1.do ' n
b d O ,,. as
• mismas
Gobernador la ·ciudad
¡om ra
e111enre de
Monterrey 'T
I
dmct_r~po nana de Nuestra Señora de
.
.
ras a re acc1on del Acr d F d . ,
inmedia co elabora el S - I .
a e
un .1c1on, de
¡ dº
enrt amiento del Asiento y d ¡
r .
n zos para fa Ciudad
d I
.
e as ,e, ras e
Señora. .
y e as Tiem15 e f ndios parta Nuestra

e

.

851

�En el seña"1.miento del asiento y de 1m timas e indios para "1. ciudad y
pam nuestra SeF10m, .., un sitio de estancia de labor, con C1llltrO caballerías
de tierm' y sitio de /mena- ... para ad.orno y ornato de su templo y altar y
cosas newanas a su servicio, el cual sitio de estancia y tierra estiÍn y son ... y
pt1ra ayuda a cultivas 1m dichas tierras, /1}s indios caciques naturales de esta
tieiTa, que son el cacique Napayan gwichicil con su gente y el cacique
A{1?,U1111ron borrado, junto a los ]uaqulfll.enne y Comoagwr coataes, es con su
gente. ltern... una estancia de g,1nado mayor' por el camino de la Guasteca,
en el 11·ó de San juan en b1 Boca al desembocar del río y cuatro cabail.erías
de tima para "1.bor. !tem, otro sitio de estancia para ganado menor', en un
río.. con marro caballerías de tiemt,... con declaración que para
administración y haberes que procedieren de losji-utas de 1m dichas estancirtS,
esté a cargo del fimdador de esra ciudad y sucesores suyos, fllrrl que en ellos
hagan y distn.buyan prtrtt el dicho ornato de los templos y cosas que
ronuengan a su santo servicio, sin que ahora ni en ningún tiempo pueda
ningurut persona eclesiástica entremeterse en lo que toma /,a administración
de &amp;s haciendas, ... Ítem señaló para propios de estlt dicha dudad un sitio de
estancÍtl con cuatro cabrt!/;rím de tierra. por bajo de tierras de nuestra se,iom
con el agua que le perrent'ciere de estos ojos de Santa lucía y de 11}s Nogales y
los máques naturales para el ayudA a su beneficio, el cacique Pita/e y el
mcique Piopi, que están en bt sima de San Grego,-io con su gente, mujeres e
hijos. Item... para 1m cawas que se ofrecieren. .. teniendo en cuenta... poner
todo aufo... para "1. honra y ornnto... según se usa y es com,mbre en los reynos

de su Majest,id.
Cuando se efectuó la tercera y definitiva fundación, en esca
ocasión, canco don Diego de Monremayor como l,1s familias que
lo acompañaban, ya tenían conocimiento de.: los peligros y
molestias que enfrentarían. Algunos eran antiguos compañeros de
Carvajal. Así tras la elaboración del Acra de Fundación de la
Ciudad Metropolitana de Monterrey, donde gracias a añad ir la
palabra "Me tropolitana", se podírn recibir ciertos privilegios para
evadir el pago de algunos impuestos, pero primero, como era
usual en l:i época, se hace el señ:1\amicnto de !:is tierras e indios
para la Virgen y parJ. el Ayuncamienco ~in embargo, de.: inmedi:Ho,
se concede este mismo privilegio a los fundadores.
Esrn era necesario para que abandonaran la comodidad de
Saltillo y aceptaran avecind.irse en e\ Nuevo Reino, por aquel
cnronces, la ultima froncna del virreinato, regi ón semi-c ivili-iada,
8~2

alejada de la ley. En Moncerrcv a pesar &lt;le
empezaron a esrablecer sus h , •
que pocos anos después
, d
ogarc.:s perrnn,1s culr·1s ,
J
se carec1J e codo rino
de n:creac1on
,.
. . las div
. _,. )' preparana5,
r
escasas, diferenre situació ,1
¡
'
. , ers iones eran muy
, a a que se v1v11 • ¡
· d &lt;l
en Guadala' .
Z
, t:n a c1u a de
M ex1co .Y aún
.
, ' , ¡ara o acatecas por 11 .
,
ororgar especial es privilegios a¡
.. ·
'
~ o se requer1a
Tal Y como se dord os vccrnos para ura,garlos.
:
aron e rierras a la Virge 11 , ¡ c· d
ca ba 11 ertas de tierras 1v m~nc
¿, b
••
&gt; &lt;.: o ra p·1ra s
¿)· ª· a 1u ad, de
ha dicho , poco más rard. l
.
,
u ren 1m1enco, como se
e; os primeros pobl d
·b·
acuerdo a sus merecimientos t.
. a ore_s rec1 ieron, de
, ierras v nncrones de
i,
os amaban los cronistas d, 1 , '_
in&lt; ,genas, como
1
. . .ll ¡ .
· e a epoca. para ser t . b · d
\ ,
1n1c1a a nqucza agrícola \'
d
d I
ra a¡a .1s. f s1 se
•
.
c.
gana era e
uevo R .
l
v1rreinal. el cua l era con~c·d
11
,
e1no en a etapa
I o en aque a epo
el none.
ca, como e I granero
d
Aún cuando la historia no lo re istr:.1 ni 1
.
lo consignan, los fundadores ¡¡ 0 g .
pnmeros cron istas
indios Lü)Orios, (nJ.borios) )' ~º¡ aron acornpanados, de sirvientes,
. d.
ese J.vos, Y por sup 5
J 1
.
in 1spcnsables p.ira la vid
f . S ·
ue ro, oe os av10s
. .
,1 e 1ar1a. egurarnence
1
,
qu1n1en cos servidores Je .
¡¡ d
( . . entre os mas de
- ·¡
,lque as oce arrnl,a
alb ant es , carpinteros herre
.
s, se encontraban
tipo de labores neces:1r·1~,- p~o_s, campeds11,10s, y gcnce hábil en codo
·
, , ,., ara~aca ra ea
•¡
acue rdo a los cánones Je 1 ,
nte, una v 1&lt; a normal de
· '
u ,1 epoca.
C~°:º en ese.is lejanas cierras no h ib.
. .
conoc1m1 entos i' 9ue ¡1udi.
. 1 ·¡
. ,r.111 indios con cales
.
.
cr,111 .1 qut ar sus brazos fnr
l .
manua1es, .1qut'.llos impropios d 1
.
' a tr,1 ),1¡os
acompai'larsc de indíc,c . ·!· • ·el os esp.rnole!,, tll\'Íeron que
:-i nas
l ,1xc1 cecas
ot
'
•
a1gunos otros Je! ,.,. ,r·r&lt;&gt; ¡ ,¡ . · ·.
· ' . omies, mexicanos y
"'" 1
( t v1rre1n HO
l
·
encom ienda de ·1tr,,·r \' I
•
• quienes ac em.is traí.tn la
• "'"
ogr.1r que 1 ·
d·
. .
acepr:1ran b religión cri~·• 1· '"
os tn igcnas ch1ch1mecas,
n

º!

'-

, .111.1.

°

o·

l 111
· 1os ¡Jborios _\· lo,
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'"gru· 11 1 le
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j
~ encomendados.
.1gncu tura &gt;' g.1n.1derta ncces.uia
P
al1mentac1on de c1uirnts s I b'
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cr,rnjhrnu 1011. ,. l.i ~.lll,IL er I,L ··
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muy prop11.
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_! 1 1¡1111 J 1d Je L1\ uerr,1~ .
poi , ,
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lo ricos erJn pocos y
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Fern ,índo de ~ !onrcnu: or ~
1 l) '. d Vl!Jrre:.il · Mio ud
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O· ·cr oder\\'aa; icgo e i
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de.: l rc\'1 11 0 ,. ~u 1110 IL-:, . '1: .. Rodrínucz quien, ya viu da,
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incrl'.m enro gr.1ndemenre l.1 hcrc_nc1,1 reu ) J .1, co
. , J u h I C ICl1 1.l.
onti nt .H la cxp,111s1011 e s
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l .. ¡o Garcí,1 Sepú\ved a,
Gonz.do Ferrd.ndcz . {e
. ca~1 \ º.~ . ,h . t:ln d
Bermbé de las
~
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1
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nor.uio
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1.u1..o
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LUC,lS ( 1 • L •
L'

Ca as , Ped ro de l.1 G .1 r L,l , i\.l.rn u e 1 :--, k1.lno~, Ju ,111 ¡&gt;¿. 1 n d1.: l nm ,1,
BL s de l.1 C.1r1.1, C,HIO\ C,lllllÍ, l.1 111.1yur p.Hte de óro\, ddii ,111 .\ ll
riq uez.1 ~1 l.1 .1c umu l.1c1ón k [lcr1.1s l' i11J1gc 11.1s e111..1&gt;me11t!.1dns &gt;'
no ha:· '-]lll' olvi J.1r .1 Ju ,111 C.111.tlcs. Andrc~ C ondlu y l-r.1111..i\u&gt;
BermúJn omo comcrc1.111ro e r.1blecidL&gt;s ,\l'111 cu.111Jo t.1111hié11
via n d:rnce , enrrc orro, qr im.
Tan pronco corno 1609, el Gol crn,1Jor J\1on1cm ,1yor autc&gt;ri1.1
al capidn Joseph de TreviC10 , llevar al puerro Je T.1111pi u,
localizado ,1 sesentt1 lt&gt;g11r1s, ca mino de carret11S, 1r ,l comprar ganado
TreviÍlo p.1rce co n una re ·u:1 con h,irin,\. Lo .1grc ivos 1ndígenJ~
de la reg ión, rJ! vez los huJlai es o lo tanuulip .1 cviuron tuviera
éx ito esta primera .wenrur,1 comerci.11. Regrc~,1 .1 Monterrey y
fab rica ocho arreras ~, Jcomp .1ña do con ocho comp.111cro y gen re
de serv icio, parre de nuevo y .1hor,1 sí, logrJ su propós ito .
La ganadería empeló .1 florecer muy pron ro, y cruL,16.1n la
regi ó n gran cantidad de ovejas. En 163- , Anronio Leal introdujo
un reb año de 30,000 oveja de de Huichapan. Después d I largo
via je y haberse adapr, do al clima, se empezaro n a uriliL:ir codos los
produ ctos y ubproduccos de lo .111imales. L:i lana , la e.une, las
pieles. Al prin cipio, en 1sta Je carecer de rc::lares )' gente
preparada para rr:1b.1jar la lan a, e regresaban pa ra u trasquila. a
Queré raro.
in embargo en ese aiio de 1635 , en an Francisco hov
Apod aca, el (Jpidn Alon o de Treviño da en arrendamia,ro, a
don Ju an de Guzmán, vecino de este reino, 1 obraje que rirnc en
di cha hacienda donde e hace jerga, sayal y fr,1zadas, por un aiio y
por tres mil pesos piara de rema. ~·e incluía en l:i renca ve inte pares
de ca rdos, mirad de emborrar)' mitad tle emprinar (sic))' di ez y SJl!te
tronos molientes y corrientes y toda la gente que hoy tiene y
seiscientas arrobas de lrtnr1 mu erta. El capitán se cornprornecía
adem á , rt sustentar a toda la grnte rl su costa ... y a que se le faltrtsen
muchachos para los tomos. dárselos y buscárselos y traerle los que se
huyeren 1•
1

la can tidad e n que se arrienda, indica e trataba de un obraje
muy gran de, tres mil pesos plata en el iglo XV II , era mucho
dinero . Los
rrabajadorc
deben
haber siJo
indígenas
encomen dados , pues se auroriza al capitán Treviiio a ir tras ellos y
ob tener los que requiera . Como pue&lt;le verse, los primeros reineros

�renían la idea del beneficio que se obtenía de la transformación
de los productos\' la incipicnre industrialización.
.
Al principio, como no se disponía de personas que conoc1er.rn
la fabric1ción en rexcilcs, se envi,16.1 la lana ,11 cenero del
virre1nJrn. h.1sra Queréraro para su 1e1ido . pero más tnde, se
1mporraron i n&lt;lios ornmíes, mestizos y españoles para que
enseñaran el oficio .1 los indios laboríos, muchos de el los
descendientes de claxcalrec1s, además por supuesto. a la mano de
obra de los encom endados indios chich imecas, con lo que se inició
L1 fabriL,tLi6n de rexciles en el Nuevo Reino, la que, en el siglo
XIX, Cue el p rincipio de la accual indusrrializ;Kió n.
:\o r.111 só lo los indígenas libres o encomendados fuero n
entrenado~ en l.1 fabricación de textilc~. sino presidiaras quie nes,
en lu~.H de cu mpl ir su sen tencia e n bs drcclcs, eran enrrcgados a
los p;opiec.n1os de los obrajes, a quienes se les vendía el servicio
remporal. Los empresarios adquirían, ju n tO con la de obra b~1~ara ,
el compromi3o de evirar la hu id a de los presos y vcnhca r
cumplieran el riempo de s11 co ndc n.1, por tanto eran c.:ncaJ&lt;.'na d~s
o c.ug.1dos con pesados grilletes . Como cr,1 de espera rse el sa bno
q ue recibían estcVi con dc n.1dos ,1 prisió n, era muy ba¡o, lo cual
permitÍa ab:1 rat:1 r el p roductO terminado.
bistía Ll n1J 110 de obr.1 libre v estos 1rab.1j.1dores L1horaba n al
lado de esros preso~ y en las mis;11:1s condiciones de prisioneros.
I~ua lmcntc y tn los mismos obraje-'&gt;, compartí.rn el rrabajo
e~clavos negros, mul.iro\ e indígenas chichimecas. lsre uso de
mano de ob'r:1 escl.iv:1, que como ya se ha Jicho, era cosrumbre de
ya

la época.
.
, .
Se esrablccen nuevo obra;es en Cadncy ta y SalLnas, p.1ra la
elabo ración de codo 1ipo pre ndas. Ve~1u,1rio de hna para si rvientes
e inc.lír,ena, cncomcnc.Lidos, jorongos, jug.1 s, cob ij.1!&gt;, co lchas,
t&gt;
• l
mantas, jornngos y sa1.1pcs. F~tns Liltimm ~e env1,11,11\ p:u a su
venta a l:1 por .1tp1c l entonce,, Lunos,1 fcri,1 d e S.1liillo, po r ranro
recib ieron c~tc.: nombre.
Pa ra J 667, 1:t~ oveja~ va .&lt;,ohrep,1\,ilw1 ,1 l,1s 300,000, mas el
gobernado r de Nuevo Rcin.o, do11 ~ico li, 1\11...í1r;1g.1., i111'or 111,1b ,1 se
mu ltiplic:1b,1n los nquilmo, \Íll p.1gar a l.1 rc.il h.1ue11d,1 ... y s1 se
cobrara .1 los dueiios pastorc.&lt;,, li111it.1Jrn1c11tc ,1 med io re.il por
c:1&lt;l,1 cabeza del hinbaje que comt'n 3\1!&gt; ovt:¡.l',, n .1 b.1,1.1ntc p :tL1
la paga de do~ pres idim de vc.:1nu: &lt;,old.1dm t¡uc rnn)crvc n Y
X"i/,

defi enden aquel
reino de los d,1ños que causan los indios
bárbaros. Y concinúa la solicitud del Gobernador: \' dem;ís de
esto, hacc_rse pago ,~I gobernador de dos mil pesos e;isJpdos de
oro de mina, que ~1enc de sueldo, sin (JU&lt;:: fuese de gravamen al
que pagare el d icho derecho. Desde aquellos .11105 ya se
acost umbraba defraudar al fisco, ral parece la siruación 110
cam bia .. .
. Gracias a las primera~ trasformaciones de ins u mo agrícolas, el
mgo de muy buena cal1t1Jd, en hanna, la caña de azúcar en
pil,oncillo, azúcar, ~an,adcros y m in:rales, y 01ro tipo de p roductos
mas _el_aborados. Ex1st1a un comercio muy activo cnrrc la region y
los s1t1os cercanos y aún aque llos alejados de la Ciudad, como e·s
Ta~pi co. a don1e se: llcvab~n muchos de los artículos aquí
fabr1 cad os o exrra1dos de l.1s mi n a&lt;;, pues debido ::d incremento de
la ganade ría, los productos obtenidos, la oferta, sobrepasaba con
mucho a l:i demand.1 local. Gracias a esre florecimiento de la
ganadería. a m::ís de la lana transformada, el cxcedenre de los
cueros, r::in_r~ de g,11udo menor corno nuyor que se preparaban
para su envio J Es paiia.
Los_ cueros de los a~imales po r ~upuesro eran ll[i lizados por
l?s habnantes _de l:i. reg1on, en cspec1.d por quienes disponían de
menores med ios económ icos. Los us,16,111 sobre sus camas, las
saleas como colchas o rapercs. El cuero para as iento en las sillas v
mesas en las casas, en l.1s c.urecas y por la gcnre nds humi ld~
como cuberas.
Los comerciantes llcv,1ban en n:cu.is de mulas v c.irrc ca s,
ade1:11s de cueros, plomo, hari n.1 , cr igo, nüc.ir, g.111Jdo y los
texrd es ya t:ll~ abu11d.111te.\ cn Li región. E.\tos producros se
exporta ban J F.urop.1 donde el t.uero se us.1b.1 c ri l.1 L1bric.1ción de
peros Y coras par,1 proceccion del pl·cho de los \old.1dos, 0 cubrir
las naves para c:\'Ít.ir ingres,ir.i el .1gua. Y por supuesto en oc.1 sione 5
~abrado, ~ar.1 las silhs ~· mn.1s de L1 époc.i. Craci,l\ ,1 este
inrerca m b10 de produuos, se ulitrní.1 pl·,c.1do, c.im.mín , aceite
telas'. ali mentos, no pc:rcct"C.lc1m \'lllo ,. .1ú11 ,HLÍcu ll&gt;~ de lu io.
enca¡es, ho)' 110 .fa_ft,111 g/111•rrh rlc Czsrdl,l y d, C./1111,1 pin .1, de oro 0
marfil pa ra los ,ricos halrn,intn de l'~(l' Reino, quie, l'\ l'll\'i.1li,1n,
de su ob r:11.cs, hnas L11us de lm mcrinm ... cuy.1\ l.1n,I\ ,tdtpiir 1,111
mayor lo ngitu d y lllcjor c.d1d,1d en lo\ duio\ i11\·iernm nnncf1m.

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León. (nunca piso , e d harina semillas y alimentos que -se
peculio, un al macen . e_
- , . d s Adem:ís pagó ca mpanas
rep;ir (l. ...,., n entre las familias necesira a .
858

para la pacificac ió n de los indios , pero lo Je ''p;iciíicación"
implicaba enviar soldados a l:i cacería de las piezas o senc illamente
extermi narlos como lo hizo en la expedición a cargo del cap1t.í11
Cristóbal de Irurrera, quiLn extermin ó ,1 los ind ios levantados.
Su hijo Marrín fue gobcrn.1dor Jurante 38 años, e igual que
su padre, autorizaba pacifi car a los indios, y aquel los que sc
cazaban eran enviados a las minas dt: Zaca tecas, pero rambién
sostuvo durante varios años, a los habitantes de la región, en
especial cuando había hambrunas o algún evento, como
inundaciones o sequías, dejaban a la población en condiciones
paupérrimas.
Era norm;il llevar a los ind ios obrenidos en la cacería de piezas
a lug~res alejados para su venta, así pretendían evitar la huida, sin
embargo, a pesar de encontrarse en Zacatecas o San Luis Potosí,
donde vendían sus servicios, en muchas ocasio nes buscaban la
forma de regresar con sus tribus.
La población indígena en lo que más carde fue el Nuevo
Rein o de León, se consideraba, podía haber llegado al mi llón de
individuos en 1521 al inici o de la conquista. Pocos añ os más
tarde, en la primera década, se c.ree disminuyó grandemente por
diversos mo tivos. Muchos de los habitantes, fal!ec ieron por b.s
epidemias al no tener defensas contra éstas. Otros fueron muerros
en las gue rras contra los hispanos cuando llegaron a trarar de
esclaviza rlos. Algunos más , ya esclavizados, fueron enviados a Las
Antill as.
Para cuando llegó don Luis Carvajal como gobernador, no
pudo co ntabilizar la población aborigen pues al ser nómadas, se
encontraban en constante movimiento , sin embargo , Juan Baurisrn
Chapa habla en sus Crónicas de más de doscienras naciones, mas no
menciona la canridad de su jetos que las formaban. No obsrante, si
se sabe que muy pronto hubo una disminución cal, gue cuando
iban a cacería de piezas eran muy escasos los indígenas a
encomien da, no pasand o, en ocasiones, de más de veinte, sin
embargo en alguna ocasión el año de 1662, To más García capturó
62 piezas de botín 15 de elLos eran "gandules''~ de todas edades 18
indias borra/ 1O con crías en los pechos y J2 muchachas y 7
muchachos menores. Siempre se entregaba el quinco a su majestad
de lo mej or de las presas o brenidas.

859

�En ocasiones el quinco del rey, que no siempre se cumplía, se
remaraba a los encomenderos locales, pero se cuidaba de remacar
el se rvic io y no al individuo. Desde la llegada de don Manín de
Zavala como gobernador, se llevaba un libro de remares donde se
asentaba el quinto del rey. Para 1672, por orden de la reina doña
Mariana de Austria desaparecen las encomiendas en el Nuevo
Reino de León y se forman las congregas, donde la idea era reu nir
a los ind ios en pueblos y repartirles tierras. Las congregas tampoco
otorgaron protecc ión a los na curales, fueron desaparecidas por
inst rucciones del Lic. Francisco de Barbadillo en 17 15
El comercio fue muy ílorecience, los comerciantes viandantes,
llegaban con un buen cargamento de codo tipo de mercancías, en
1635 las mercaderías fueron valuadas en diez mil pesos. Llegaban
procedentes, de Zacatecas, Querétaro, la ciudad de México y
Puebla. Aquí se recibía además, artículos procedentes del oriente,
los cua les llegaban en la nao de china a Acapulco. Para cub rir las
necesidades de los vecinos, había cambién comerciantes
establecidos en Monterrey, en aquella época eran seis: Diego
Rendón, Juan Canales, Francisco García, Antonio Palacios,
N icolás de Medina y Nicolás de la Serna.
Los viandantes arribaban una vez al año a la población, pero
para poder vender su mercadería y cobrarla, se quedaban seis
meses, Andrés González, Anton io Canales y Francisco Ferná ndez,
llegaban en noviembre y salían en mayo. En ocasiones, alguno de
ellos llevaba como mercancía indios esclavos: Vicente Guerra,
vecrno y mercader de dicha ciudad acusado de haber vendido ocho
indios esclavos en las minas de Guana_juato ... y se Le condenó a
prisión y secuestro de bienes. Como la obtención de indios esclavos
era sencilla, los comerciantes aprovechaban para obtener un
ingreso extra.
Al in icio del siglo XVIII, el Nuevo Reino de L.:ón enfrenta
serios problemas económicos de diferentes ripos y la flo recien te
económica del siglo anterior decae. Su terricorio es cercenado.
Texas ya no pertenecía al Nuevo Reino y ahord, Tamaul ipas deja
de ser parte de éste, perdiendo entre ambos, cerca de dos terceras
partes del uevo Reino que an res de esto, llegaba de mar a mar.
Los indígenas habían disminuido en forma acelerada, desaparecen
las encomiendas y aún las congregas, (mas a pesar de es to , los
rei neros continuaron con su práctica de esclavismo) y al
860

establecerse el :-Juevo Santander, José Je Escando lle,·a ,l trc:~
cuartas parres Je los l1abicantt.:s de '.\luevo León a poblar las nuev,ls
tierras, dejando "desprotcgi~la" b capital del Reino.
La minería , 9ue no era de las mejore~ de la Nueva Espaiia.
baja aún nds su rendimiento, lo lllal obliga ,1 los benefactores de
minas a salir del Reino o bmcar nuevas formas, para la obtención
de mayores utilidades . Las minas son c~lda día m:b escasas ,. más
difíc il se comporta la sicuación cuando desde 1715, hab,iendo
desaparecido las encom iendas y congregas por instrucciones de
Fran cisco de Barbadillo, L, mano de obra deja de ser "baraca'' y se
requiere ahora, el uso de esclavos o de ind ios a quienes se of~ece
parre del minerJl obcenido, encareciendo el cosro v no
permi ciendo sean cornp&lt;.:tit ivos, por la b.lja en la cantidad v e.al vez
hasta en la calidad del mineral.
·
El problema, pH;l los pobladores dd Reino se ,lgudiza cuando
José de Escandón rc:cihe órJcnes del virre_v, de ir a la pacificación
del seno mexicano. F.sc.111Jó11 decide esrablecer pohlaciones ptlra
beneficiar a l'ecinos _y pobl,1dores cttrenres de tiart1s. Quienes IJs
recibieran no p.1garían derechos, y con esr:is Jos opon unidades, de
reci bir t ierras y no pagar derechos, muchos de los habiranccs de:
Monterrey, deciden emigrar hJc iJ l\'uevo Santander, deia ndo no
s•ólo desprotegido a /\fonterrcy. sino pr:ícticamenre desinro . En
las villas &lt;le Cerralvo, Higuer.1s y ,1lgun.1s otra~, los hab ir,rntes
salen, no tan sólo rnn HIS !"amili.1s ~ino con sus garL1dos, para ir .1
fundar nuevas villa~.
C adere:·ra, Lin ,rn.:s, Río Blanco y muchas ocr;1s pobL1cioncs
también sufren despobLimie11to ,. c,1renci,1 de ,·ecinos. En
Mon ter rey, en 173S h.1bir,1b.111, ~úmo c.1be7,;1 Je: f.1111ili.1, SS
es pañoles; 34 mestiws; 21 mul.1to~. En lo~ ;i]rnkdorcs Je ].¡
po blación, 7 3 españoles. 2S mL"sm.os. 25 mul.uos. 1180
habiranti.:s, P.1rc1 1- .í(,. er,111 .1proxirn;1J,1mLnt&lt;: .1000 lo~ ,·CLino,,
ocho años rn:i~ r.irdc, quéd.ib,rn L111 sólo 68S. P.ir.1 ¡-s-, h.1hí.1n
desaparecido de :--.tonrerrey lod,1s l.l\ co1110JidJ&lt;ln dc que: hJbi.1 11
gozado los reinero~ d ~iglo .1ntcrior.
Mas no rodo (ue malo: rn 1-s7 se de'irnlm.: l.1 mi11:1 Je L.i
Iguana en Boca Je I c:011L'~ c11 L1 Pun1.1 de L1111p.110, , con 1/1111
riqueza fabulos1t e11 pl,1t.t _¡ plomo. Por dngr.1 ci,1 fue un poto
ex agerada l.1 iníorm.ición: prod11¡0 mucl,n.i 1;11/lril/1'.1 1'11 poco_¡ dí,IJ ¡io I
sus crecidas leyes; 11q11ellui mi11c'UIJ di, l'li, Jiu• u11 /,1.~,1r10 dt ¡,!111,r qu I ,
S(,J

�.
I · I ilat,1 ,¡11i' .,.t!:o de ,il/1.
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1 ,111· ,·0 11,uÍc'l",lt 1,111 11 il f
r&gt;oto .ie .it',l I,o; 11 m, .l
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¡ .. . co 11 d1rcn 1011 11
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H' c11ro11tró (·11 p1t' ras )11&lt;
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/ ,11nn1,1 lflll' 11 0 e
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J. t-.1onccrre\· 11.1 l)ICJ
En J 760 en h ciuJ.iJ ~ierropo it.rn,i t: - ¡, . · 1 ·w enlrc
.
1
- 1·s 120 cr.1n esp,1110 o : ..
281 vecinos, dé o~ cu.1. t: .
' ·(ros z•111i1111 &lt;'11 forma 11111y
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1 lOS \' dcm .l\ c,1\C.t.,, ¡ C'.
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h.1hir:111rcs pol\ian e( ic.:r m. . .·
( i zbe t¡ue !,1s de pflo son
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l 1s r e&lt;~l0 11 C~ \'CC J l1,\S, .e .1
y comerciar con .
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{lf os 1 ' · •
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de libre comercio, se a re e
En 1781, se in1cL1 una cpoc_a
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1· del puerto de
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1 M· ·na al cc r111 1n,H e monopo io
, .
puerro de Soro a ' Jrt s' 1i l en 1778, dict3. la. Real Prngmat1ca o
Ve r:J.crui' cuando C.1rlo
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de Moncerrev pueden
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Al . los comerc1.1nres
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Comeroo [1 rf.
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, al exterior sin cen
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lle\·ar sus merca nc1,1s
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. , 'tapa Je comerc1,1 1zac1on, , ,
,1sí se 1111c1.1 .1 tercc.::r,t e ·.
! . ,
1 goben111dor di' Lo rca y
d flo reci 1 en 3. rt:01O11, e
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El con rr.1 ),tn
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\',lle1111. tr,H11 biz te
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y 1obre to o 111
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co11n,i/;1111nP ... ot e ,1/ll . .
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1 Monterrey no lo abando na n. En
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1 f . ·1ques de los tn ios.
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grnados mu Jres y ca_: , -~a de hs usuales inundacion es, eras,
Poco despu¿s , en 11)6, u ,
,

com o en el dilu\'ÍO, un,1 llu\·i.1 d1: -iO dí.1~ \' 40 noche\, ,IL,tbrn c0n
sementeras, gan:.idos, y casa~ habi! .11.:ión de. VL·ci no~.
En 178'), una helaJ.1 111ternpesrin el du de ~.111 Agu sr1 n.
produ ce escasez Je cerc.des y hambrun,1. P.1r.1 Jy'lllÍ.H ,l Lt
pobl ación con rrJbajo el obi,¡H) Rafael J o~é Vcrger, quien hab1.1
romado posesión en 178.3 como O bispo Je Lin :uc~. orJenJ IJ
consrru cción de su palaLio de veranero, en rerrenos d e la loma Je
la Chepe Ver,1, ororgado por el ayuncamiento. L1 ed ificaci ó n se
hizo rápidamente y para 179 0. y.1 csraba rerminJdo &lt;.' I que m.í~
carde fue llamado el Pal.1cio dci Obisps1do.
A la muerre del obispo \'crgcr, un nuevo obispo, don Andrés
Ambros io de Ll.1110s y V:1ldez, tom,1 poses ión l 79 2, ,. conrinúa
con eJ afán de me¡or.ir el aspc-:to Je la c1udJd, : on nuev:1s
construcciones, e inici.1 en el mismo ,1110, l 79 2, d Ho ... pical del
1
Rosario :, principia la Caccdr;1] \lueva en el nnrrc d&lt;.' l.1 ciud,1d,
dond e se gast3.n 60,000 pesos, mu cito de cst&lt;: dinero, en pago .11
arquitecto francés Ju:111 Crousc t, quien cobraba diez pesos di ,~rios,
un sueld o fabu loso para su época.
Se suspende la construcció n Je 1, nue\'a Cnedral por
pro blemas encrc el obispo y el gobernad or por el arqu i1ecw. Se
abre la cal le del Rob le. se levanta el puente de Gu,1dalupc, se
prin cipia el Convenro de C.,puch inas, (no se ter.11ina) 1· l.1 Pres.1
Chiqu ica. Para estos ,1f.os, lo~ indígenas co;1tinu:1ba n
relari va men te ¡ranquilo5, mi YCZ por ser ya cscas,1 su población, y
esro fue lo que pcrmir ió d au¡;c de las co11srruccio:1es . Entre 179 1
y 1798, se lcnntJron ~erenl :, seis n 11e\·as casas. La fiebre por la
construcción hahi:i in\'adi do a i\f ontcrrcy dej.ndo unJ buena
camida.d de d inero en b ciu d.1d. Pero ;-io fue la únic.:i fiebre gue
llegó , en 1798, una epidemia de ,·iruela, &lt;le nuevo, &lt;lism inu\'Ó la
cantidad de vecinos del Nuevo Reino.
Posiblemen rc esra epidemi;i c0nvencicí .11 obisp0 Je Llanos y
Valdez, de s,ilir de L1 ciudad. p:ua lo rnal hizo un;i peri ctó n al re;,
donde decía q lte : con m~j{lr co11oámi('nto de csr,t t1nra, llfgrtb,r ,1 frz
conclusión qur !a ciudrzd de /\!011tern:.i• no cr11 propicirt p1zr11 esrar La
Sede Episcopal, ya que el c/im11 e1·a c,rluroso c,z!i du,z lllt'scs al mio v
también malsano. que ru¡u/ 1111 h,1hi'11 ind11stri,1s )' sl'hrc torl,~,
Monterrey estab11 conden11do a .fl'r " ' ' lugilr cnrto y qu¡· !t1 pow gente
que había era 111dofentc: )' que los ,1rteJ1111os que tra_Jo de otr(ls partes
para las obras q 11e emprendió se a:-osru,nbrilron pronto al ocio en que
1

,

!--(,3

�,1quí se u1uí11 .. . que en el hospaal que fundó, los enfermos traídos de
más de cien lugares lejos, por el clima se enfermab,w más
corrompiéndos;, las medicinas: que los estudiantes del seminrtri'o
sufrían pentllidades y plagas de la región ... y que por el bochorno de la
remperatum, em mtÍs fiícil dormir que orar: que muchas fnmlfins
pasaban las noches en los ptttios ... por el excesivo calor... por tales
motivos cre/11 conveniente trasladar lll diócesis a Saltil/0 11

Al arribo del siglo XIX, Monterrey continuaba con el mismo
ripo de agricu ltura, maíz, fríjol, caña de azúcar, algo de trigo; para
tr:i.nsformarlo en harina, se establecieron seis molinos. 1-Iuerras de
d iversos fruros rodeaban a Monterrey, aguacate, nuez, manzan a,
p:1rras ~ilvesrres, moras. El ganado con tinuaba creciendo y la
ciudad se había convenido en un centro exportado r, de ·a quí sal ían
miles de c.1bezas de ganado entre el vacuno, caprino y porcino.
No fa lcaba tampoco la exportación ranrn haci:1 el resto del
País como al extranjero, de celas hiladas por las mujeres. Rebozos,
jorongos, sarapes, colch:1s, alfombras,
manteles, servi lle tas,
ceñ ido res en lana y algodón
En 1802 se abren dos esc uelas, una para niiios y orra para
niñas, para instrucción grat uita y obligatoria y a los alumnos de
escasos recur~os, se les proporcionaban libros y los útiles escolares
11eces:1rios, y emp ieza el siglo de las luchas por la independencia.
la agresiva acrirud de los ind ígenas que JÚn habitaban en la
región a mas de las incursiones de las rribus bárbaras del norre, no
permitían gran desarrollo agrícola , comercial e indusrriJI, a pesa r
de cs10, ya en esos t iempos el comercio, de nuevo florecía, se
exportaba a diversas poblaciones de Tamaulipas y de Texas.
Caravanas completas de carreras reco rrían los pésimos
caminos, al llegar al Río Bravo o del Norre, tenían, en ocasiones
que esperar varios días h;isra que la corriente diera paso. Había un
camino abierro que iba de Villaldama hasta San Anronio,
incluyend o una diligencia par:i. pasajeros. Ese mismo año , 1802, la
fiebre amarilla ataca a los habitantes de Monrem:v causando
graves bajas. En el aspecto económico, conrinu~ba siendo
primordial la agricultura y en cspeci:d b ganadería, los producros
se vendían en Texas.
Ya supe rada la salida de los reineros del siglo anterior y la
muerte por la fiebre, la ciudad había alcanzado alrededor de 7,000
habitantes. Años dcsrués, rras la luch-1 de: 1ndepcndcncia, la que
8(,4

poco afectó al Nuevo Reino de León, y ya consumada en 1824,
existían 15 tiendas donde se vendía ropa tanto nacional como
extranj era, y 30 rendajos. En la década de los 30'', la población
llegaba , aproximad amente a 15,000 persorus, y se co ntaba con 20
zapaterías, 1O carpinterías, 13 fraguas, 7 sascrerías,
16
sombrererías, 5 alfarerías, 15 curtidurías, 7 platerías, y 1O obrajes,
(telares) a más de jarcieros, bordadores, panaderos, coheteros,
pulquerías , ca rpinteros y herreros.
Ya en el México independiente, el Estado Libre y Soberano de
Nuevo León, logra de nuevo, recuperar su liderazgo en el sector
económico industrial, más no por mucho riempo. En 1833, una
nueva epidemia llega a Monterrey, la de cólera que causó 4,741
muertos en el estado, el 22% de la población falleció.
Los bárbaros gandulones como dieron por llamar a los indios
comanches )' lipanes del norte iniciaron entradas a Nuevo León,
provocando graves problemas al comercio. Robaban a las
caravanas para obte ner piloncillo, mezcal, granos y ganado, el cual
intercamb iaba n por armas y municiones, en muchas ocasiones
frente a las aucoridades que incluso proregí:rn esros robos y el
contrabando, po r el beneficio que a su vez, obtenían.
Por instrucciones del gob ierno central, se forma la primera
Juma de Fomento del Comercio en Monrerrey, poco después
aparece el Tribunal Mercanril, ambas para controlar y estimular el
movimiento comercial de la Ciudad. La Junra y el Tribunal,
pudieran ser las predecesoras de las actuales C.ímaras de
Come rcio.
Monterrey conrinuaba su des.1rrollo, diversos comerci.rnres
extranjeros se establecen en la ciud.1d: J. Hume!! y S. D. Juse ice,
establecieron una tiend:i donJe reparaban relojes e instrumentos
musicales, eran pL1teros, armero~ )' doradores. :1t.!emás de construir
roda clase de muebles f'inos. L'n sastre fran cés, Pedro G. Para11t se
había asentado en la Ciu&lt;l,1d. Los reineros con buen poder
económi co, cenían por cosrumbre ir, año con año , h.is rJ
Matamoros .1 ]3. compra de ropJ y J\'ÍO~ par,1 la c.1~;i".
Mon terrey, a pesar de ser un .1 ciud.1d pe9ucñ,1 no cr,1
preci samenre tranquila. en los últimos Ji&lt;.:z años, hubo muchos
problemas po i ítico~, lo cual ,1feccab.1 ,1 l.1 pobhción. T1I vez por
ese motivo, florecieron ,·,11 ios peri ódicos en L1 regron. El
Corresponsal: El Cemi11da de Nu1' 110 Li:on , El .Vive!: f:'l l.dt((u, \' _L l

�se a,erub.1 el momentO de Lt inv ,1s1ón nortc.1mnic.111.1 cr:1.~ la
.rnexión en 1845, de Texas J l.1 Llnión Americrn.1, lm p:nrttHJs
mex icanos ,n ·ecind,dos en &gt;!ue\·o león. se prep.u.1b.rn p.1r,1
luchar, afectando grJvemciirr, al comercio y l.1 indusrn:t.
Fn 1846, rnienrr.1s el Gr.1I. Anconio C.111 ,des rr:1t.1h.1 de
detener ,1 !Js fuerzas inv:1soras, en i\1onccrrcr se inici.1b.1 l.1 lc.:va,
sin embargo, los habitantes de la~ pobl.icioncs ccrc.1n.1~ ,1 la
ciudad, se '"rehusabrn par.i no dci.ir ,1 sus L1111ilias cxpuesrJs a los
;naques de los indios bárbaros que se h.1bí ,rn increrneiH.~d?. Como
preparación a l.1 llegada de las tropas extran¡er.1s. se obligo a t?dos
los albañi les de Moncerrev ,1 que apoy;1r.rn a los 111gcn1eros
militares en la construcción. de Lis fortificaciones. Los sembradíos
de los. :ilrededorcs fueron destruidos, igualmcnre los jac.1les, pa ra
limpiar el ompo de barall.1.
'"
., _
En septiembre de 1846 , cae la C1ud:1J en. i:1ano~ del e¡ercito
invaso r v b economía encra en un proceso esrauco. (,ran parre de
los habirantes prefieren ab.i.n&lt;lonar Montc:ney hacia p~blacio_nes
adyace n tes, a fin de no a\'alar c.:on su presencia, la estancia aqu1 de
10 ; norre:1meric:inos. Al firmarse I,\ paz y regresar las autoridades
mexi canas los habitanres eraran de recuperar la economía de la
reoión. Para ello el gobierno busca forra leccr la instrucción
pGblica, incrementa la lucha conu~ los in~ígenas, má~ agresivos
,,hora. Invirrre en mejorar los cam inos hacia la nueva fron rera y
abo lir las alcabalas par:1 apoyo del comercio regional.
_ _
En 1848, se calcuL1 l.1 riqueza de la población en seis mdlo~es
de peso~. conran&lt;lo la propied:id urbana y los capirales merc~ ~riles
e industriales. Monterrey puede ser conHderada ~na poblac1~n. de
segundo orden, siendo las de primer ord~n, la crn_dad de Mex1co,
Guadalajara, Puebla, Veracruz y Guana¡uato y s1 Mon_terrey ~0
1
puede esrar 3 esca alrura es por tener tan sólo 26,(~00 ~abna nres
En 1853 se inicia la construcción del Pa lacio Iv1u111c1pal. un
año más tarde se ha terminado la planra baja y una parre de la
planea aira, al lado oriente. Se c1~piezan a le~an_rar unos ~años en
las aguas termales del Topo Chico y una fabnca de az~car. En
] 854 principia la construcción, a tres leguas al pon iente de
Monterrey, de b fábrica de hilados y tejidos La_ Fama,_ c~ n ~~a
inversión de $75,000, y con esto arranca la rea l rndusm alizac10n
de Monterrey. Eran socios de la fábrica, José de Caray, Gregono
Zambrano, Pedro Calderón Peni lla, Hcrnández. Hns., Manuel
866

María del Llano, Valenrín Rivcro , José 1\rforell , J . 1M. (']
• ausen, E.
B: S\eele )' J. B~ Buchard. Ese mismo_año. se consrruye el Templo
dt: Nuesua
Senora del
Roble ' cerminado en 1855 , ~ racias
· a ¡a
.,
.
5
aportacion de los vecinos.
Ya p.ira esa época, existían lo~ primeros grande.s comercios de
aba rro_res, ~! del espaiíol don ,\ lariano Hernfode7. y Luengas,
Pamc10 ~dmo, )' Valentín Rivero, mayoristas que imporraban
~ ercader1a de Esrados Unidos y Europa. Varias sombrererías,
d1 ve rs_os almacenes de ropa y calzado, y panaderías. Abundaban los
ren da10s.
Llegaban arrieros y vendedores del centro del País, muchos de
ellos se establecían temporalmente, en un mercado llamado la
Pl aza d_el Comercio, en lo que hoy es la Plaza Hidalgo. Ofrecían
muy_ diversos __producros: dulces, ropa, encajes, riras bordadas,
deshilados, teJ1dos, rebozos, armas, machetes, instrumentos de
labranza y todo aquello que una población ya imporrance podía
demandar.
En 1857 principia la producción de hilados en La fama sus
tej idos arín no conocidos en la nación pero la calidad de ello; sin
rival .. 1aún comparables con los de fas me'J·orefa'bricas de los Estado
U .d '' E
·
s
nt os .
se mismo año se establece una refinadora de azúcar
por el método alemán, ... industria que para un Estado como eL d;
Nue vo L:_ón en que fa principal riqueza agrícola proviene del cultivo
de fa cana ... es de muy ~rande interés especia/mente si se logra, romo
no es remoto, hacerla ob;eto de exportación para el extranjero.
En 1858 se inaugura el Teatro del Progreso, donde se
prese~tan dos o tres funciones semanarias, siempre que el tiempo fo
permzta, al no estar fas ra!Les pavimentadas, ruando !Lovía se hacían
grandes lodazales que no permitían el tránsito.
En 1859, se inician cl.ises en el Colegio Civil con 70 alumnos
pero un acontecimiento exrerno, la Guerra de Secesión en lo~
Estados Unidos .':ino a modifior la economía de la región. La
en~rme ~roducc1on de algodón de los esrados surei'ios, no podía
sa li r ~ac1a Europa debido al bloqueo de las fuerzas navales
~an qu is, así, Monterrey se convirtió en el cenrro distribuidor de
e:te, el cual_ le producía al Esrado, gracias al pago de derechos,
c111cuenra m d pesos por mes.

_Esto por supuesto, propició el contrabando, lo cual rra¡·o a la
re gion
' gran prospert'd ac1. Muchos extran¡eros
·
se establecieron en
86~

�Monrerrey para comerciar y aprovechar el auge, pero pronro
desaparecc:ría esra ventaja, al llegar la erapa del imperio.
Monterrey bajo el régimen imperial, en 1864, fomentó el
culrivo del algodón, introduce cambios en los trapiches,
(elaboración de piloncillo), ordena se esr.udien los parásitos
agrícolas de la zona y mejora los caminos hacia Saltdlo y Piedras
Negras, pero en 1865, el comercio desfallecía. En ese tiempo la
ciudad contaba con 32,000 habitanres, había 466 alumnos en 4
escuelas de niños y 2 de niñas, sin embargo, el Colegio Civi l es
convertido en cuartel de las tropas del imperio, las clases se dan en
las casas particulares.
Tras el rriunfo de la república, regresa el espí ritu
emprendedor de los reineros y en 1867, se abre una fáb rica de
hielo. En 1870, la. Casa Calderón, comercio al mayoreo operaba
en abarrotes, maquinaria, vinos y licores, mucho de esro ,
importado de los Estados Unidos y de Europa, además llevaba sus
productos a otros Esra&lt;los de l País. En 1870, se inicia la
comunicación telegráfica con la capital. En 1872, funda n,
Zambrando Hns . y don Valentín Rivera, la fáb rica de hilados y
tejidos El Porvcni r en Villa de S:rnciago.
En 1884 contaba Monterrey con 324 talleres y peq ue ñas
fabricas operadas por 1,329 empelados. Exiscían 42 carpinre rías;
42 zapaterías; 25 herrerías; 18 carnicerías; 14 ralabarrerías; 12
hojalaterías; 1O rene rías; 10 piare rías; 9 alfarerías; 9 balerías; 6
fábricas de fideos; 3 cabrerías; 2 fábricas de hielo; 2 aserraderos de
maderas; 2 molinos de trigo, Una fábrica de cerillos, otra de ácido
sulfürico v una más de cJjas de fierro laminado. La
indusrrializ~ción aún estaba lejos de la región, rodo se red ucía a
pequeños talleres artesanales, semejantes a los exisrenres en la
Edad Media en Europa. La economía descansaba en el comercio y
en el contrabando, el cual continuaba creciendo en forma
acelerada.
En 1880, se empieza a gestar el espírirn empresarial ind ustrial
con la primera exposición en la Ciudad, organizada por la
Sociedad Obrera de Monterrey. Tornan parre en ella, 115
expositores con 46 1 objetos diversos presentados: loza de barro,
galleras, chocolate, sombreros, zaparos, cigarros, maquinaria para
elaborar velas, moli nos de nixramal, enrre o rras cosas.

El ano de 1882 fue pródigo en aconrecimiencos p:tra
Mo nterrey. Llega por primer vez el ferrocarr il procedente de
Laredo, ~a luz décrrica, ~ se empinan a tender los rieles para el
fer rocaml urbano de mu liras que iba de la Plaza Zaragoza hasta la
estación del ferrocarril. Se so licita al Congreso la aucorización
para render las líneas telefónicas, empiezan a func ionar en 1883 y
se fu nda la Cámara de Comercio.
'
A pesar de lo que esco pudiera significar, Monter rey se
enco ntraba en problemas económicos, cada día perdía más
com peritividaq, debido a la llegad;:i del ferrocarril a diferentes
ciudades de la• nación, las que ahora obtenían las mercancías a
rravés d_e ésre, mucho más baratas que las que Monterrey podía
proporcionar, el comercio m3yorisra, languidecía.
La actividad económica esraba en depresión y la industria r;1n
só lo producía para la demanda local, sin embargo, en 1886, se
esrn blece la fábrica de cerveza León, la cual más rarde dio origen a
la Cervecería Cu.whrémoc. la que abre sus puerras en 1891, dado
inicio, ahor.1 sí, al auge industrial de Monterrey.
En 1890, principia el deseo de construi.r en la región una
fundic ión Je fierro. John R. Price, un inglés avecindado en
Mo nte rrey, solicira aurorización p.1ra la que se llamaría, Fundición
de Fierro y Elczborarió11 de 1vfaquinarZt1 de Afontt'rrey. En 189 1
em pieza a producir la Suevo León Smeltint,, Refinig and
Manufacturi11g Compttn_r Limited.
En 1892 empezó a rrabaj,ir l.1 Compariífl de /,1 Gran Fundffirín
Nacional /vlexi'r:ana. Refinaba oro, plata, cobre y piorno. fue muy
lucrativa, los inn·rsionisus recuperaron rn capiul en un ano. En
1900 se funda la Cornpr1ni.1 de Fierro y ---1aro ele Afontcrrey, orgullo
de los J uevoleoneses. E.sra ser:í L1 t'dtim.1 empresa que se dad a
co nocer en ésle breYC' an.íl i~i~. En lo_i, inicios del siglo XX, la
Cervecería Cuauhrérnoc, se inreg ró horizont,d ~- \'Crt ic.ilrnence
forman do nuev:is empres.is para L1 obtención de sus imumos.
A la mic,1d de: ese siglo, los empresarios regiomon tan os.
aprovecharon L1 ccrc1.11i.1 .1 lo~ Eqados LT nidos :' l.1 ScguntLi
Guerra :viundi:11, principia u11.1 nueY.1 inJusrrializ.1ció11. Y nace
una leyenda: ~l01Hem:~·, C.1f1Ír.1I !n1.lmtri.1I de .\1éxico v .ihor.i, en
el siglo XXI, C1piral Fi11.111cic1.1. Le queJ ,1 t,111 St)lo ¡~endiente ,1
Nuevo León, lograr l.1 i11Ju~m.di1.1cicí11 1..omo c.1.pi1.1I rcu10l6gic1
para coron:ir los esfucr1.o, .,. \Ueflo,, de lo\ .111tinum rcinerm. '
~

868

�Así cu:urocienros .1110s Je,pué\ de su fund,1c1on 1..t1mo CiuJ.1d
i\1 et I o poli t.111,1 de i\-1on t nrL'V ••19 llcl l.1 pL'q t1L'11.1 .il de.1. ,e co rw iert e,
reJlmente, en una gr.111 1..i11d.1d ..11 lkg.ir .1 l.1 lll.Hl.l tt.1p.1 tkl
desarrollo económico, graci.t&lt;i .1 l.i venc.1 dt' lo~ indigen.1s corno
esclJvos ..11 rrabajo produC(Í\"t) de: lo, mirn10s , ,11 conrr.1bando ran
en bog.1 durante L1 scgund.1 n1Ít,1d dd ~iglu XIX. \' al tr.1bajo
comercial de lo s .rnciguos reincros.

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Geografía, colecci6n de tlrtículos relativos a la República Mexicana.

México, 18 56.

1

870

Notas Bibliográficas
1

Una caballería de tierra es equivalente a 42. 79 1la.
Sitio de hue11a IO. 7 Ha.
3
Estancia de ganado mayor 1.755.6 ! la.
'Estancia de ganado menor 78.27 Ha
5
En 1635 ya se trabajaba la lana en el Reino. ademús. se autoni'aba a los propietarios de lo!t
obrajes hacer entradas en busca de pia~1s &gt; esclavizarlos.
6
El encadenar a los trabajadores. aún los libres. era practica usual en la época. Así se
acostumbraba. los niños trabajadores en Inglaterra en el siglo XVIII. eran encadenados.
7
Los obrajes son las empresas iniciadoras de la industrialización de Nuevo León. por ser lo
más similar a una fábrica moderna.
8
Gandul nombre genérico para los hombres indígenJ.s.
9
Borras llamaban a las mu_jercs adultas. Actualmente se escucha entre los jóvenes llamar
''borras" a las muchachas.
10
El problema del contrabando. desde los inicios del siglo XVIII. era gme en la rl.!gión:
afectaba los ingresos de los comerciantes establecidos &gt; al gobierno. al introducirse
mercancías sin el pago de la alcabala. Con el trascurso di: los años no parece haber mejorado
la situación. aún en estos día~. a p.:sar dd tratado de Libre Comercio, continúa la misma
práctica.
11
El obispo Verger hubiera sido un buen economista. se adelantó a su tiempo. En 1930. en
Estados Unidos durante la época de la Recesión. los economistas John Maynard Keyncs y
Alfred Marshall. sugieren al Presidente Frankl) n Dclano Roosvclt. la creación di: empleos
para
poder dar a la población un ingreso económico&gt; a) udar a la salida de la Recesión.
12
Este hospital de El Rosario. 111:gó GonLalitos a iniciar su pnk11ca tn Montme). ) donde
posteriormente
abrió. por primera 1e1 en la Ciudad. una cátedra de medicina
13
Muy posiblemente el disgusto mostrado .:n el escriro del obispo. era di:bido a los plenos con
el gobernador don Simón llcrrcra &gt; Lt.:), a. qui.:n logró se dew1 icra el proyecto de la nueva
871
2

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Mauro afirma. que el surg1m11:nto de esta_ a _r_ b.d . ·arrollados. donJc '~ usa mu1:ha mano e
, . dad con maticc:s comac,al"'S .\ "·n pa1~c"- ~u º
soc1e
obra.

~~n~~a

LA FRONTERA ESPIRITUAL TLAXCALT ECA EN
EL NORTE DE LA NUEVA ESPAÑA.
Mtro. Rodolfo fapaw Cárdenas'

El avance promovido por los hombres de la Coron:1 Esp:1ñob en el
seprencrión de la Nueva Espai1a, fue conmuyendo. en el tiempo ven el
espacio, m:is de una froncera; una trama de distintos confines; el judicial,
el mili tar, el eclesiástico, en tre otros, cada cual con jurisdicciones y un sin
número de instancias que se nos presentan incrinc:idas, sobrepuesras, de
difícil comprensión en su funcionamiento desde nuestro tiempo; y
también, aquella frontera producto del ejercicio de b vida cotidiana en
rodas su esferas, que bien podríamos llamar la fronrera verdadera. Estos
grupos, vivieron una reahdad cambiante; espacios un día dominados y
otro día perdidos, fundaciones efímeras; quehaceres convcnencieros de
los capitanes y de los frai les, naciones de chichimecas rescatadas de la
infidelidad por actos masi\'OS de bautismo, sin que éstas cayeran en la
cuenca de su salvación. En otras palabras, la cultura norteña se fraguó en
ese caldero de encuentros y desencuentros de hombres y de visiones,
amalgamando en el riempo una cosmovisión genérica, con arreglo a las
nuevas necesidades d ictadas por la supervivencia ~· la inrndependencia
social, dando por resulrado maneras de in terpretar y adaprarsc a la
realidad.
Nos in teresa la presencia tlaxcaltcca en d norte, porgue vinieron con
mo tivación propia de conquista; así lo comunicaban a sus congéneres y la
mantuvieron como elemenco de fuerz:1 e identidad por espacio de
trescientos años. Así, podemos considerar que en el narre también hubo
una frontera tlaxcalreca en expansión y consolidación constante. No
obstante, nos interesa profundizar en las formas específicas de adaptación
872

873

�y transformación social que esre grupo asumió parJ. mantener su
presencia y sus núcleos de consolidación érnica. En efecto, los

rla..x:cal tecas, reconociéndose como genre de frontera, al igual que los
hispanos, renían clara su ind ispensable presencia, merced a la cual la
Corona podía sentar sus reales. Fue esre un argumenro permanente en
sus alegares para presionar la decisión favorable en sus litigios. También
fue frecuente la alusión a su valiosa parricipa:ión en la co nversión
rdigiosa de los bárbaros del norte.
Esre hacer suya la obra evJ.ngeliza&lt;lora, nos invita a indagar qué can
profunda era esca con\·icción, qué tan auténticamente pudo ser vivida la
religiosidad en las distin tas generaciones de tlaxcalcecas norteños; o si
esr:1mos acaso ante la presencia de un manejo utilitario del facto r
religioso, de un manejo de orden y peso polírico. Responder a esra
cuestión cal vez nos ayude a precisar, de paso, su contribución a la
constimción de la frontera espirirnal del none colonial. Ah?ra bien, con
relación al rópico de \a cristian ización rlaxcaln;ca, Gibson· documenta,
unJ. serie de narraciones que tienen visos de leyenda porque no poseen
constancia fehacience ames de la primera mitad del siglo XVI, bs cuales
revelan ya el esfuerzo, una vez entendido el ~isrcma colonia\ español y su
sustento, por presencar a los nobles daxcalcecas como fervie ntes
simpatizadores de la nueva religión; pero también como base de un
cue rpo de argumentaciones que serán urilizadas en sus peticiones y
alegatos políticos. Lo asentado permite aseverar que el crisrianismo cuvo
más de un uso en el seno de sus relaciones sociales, algunas de mayor
util idad en la vida terrenal.
Considerando que los tbxcalrecas venidos ,11 norte en 1591, llevaban
serenta años en concacto con b nueva religión, quedaría por preguntar
cómo fue su expresión en estas tierras y si esa crisriandad de los
rlaxcalcecas en el none, guardó las mismas dimensiones en lo espirimal y
terrenal a lo largo del riempo, que se apuntaron rempranarnenre en la
Provincia de Tlaxcala, o si la segunda fue prevaleciendo sobre la primera.
Intentaré, entonces responder a estas incógnitas. ~os serviremo~ par.a ral
propósito, de una capel lanía de misas funda das en San Esteban de la
Nueva Tlaxcala, en el año de 1734, por Don Esteban de la C ruz Y su
legitima esposa Doña María Catalina, tlaxca lcecos, de q uienes, el alcalde
ordinario de primer voto, dio fe de ser conocidos, y comc,rncia de estar
bien instruidos en la lenoua
castdlana .y en los misrerios &lt;le nuesrra sanca
b

[' caro,¡·IGl.l

Ié

El cerna .de la capellanía nos sicüa, en el ámbiro de dos problemas
claves y conuguos del cacolicismo medieval; los asunros de la usura y el
purgarorio. Temas que forzaron muchas horas de discusión en el sen; de
la Iglesia carólica, el primero, incluso desde tJempos de Carlomagno',
pasando por los Concilios de Leerán, de 1179 y 1215' y, en el Concilio
1
de T renro, concluido en 1563 '. El segundo, hace su entrada en l.1s
discusiones reológicas a fines del Siglo Xlll y cobra inusitado interés
también en el Conci lio de Trente, a raíz del cual se acordó una fuerte
propagación de la idea de su exisrencia~.
.
La. inrroducción ~el purgatoriunz, en los escenarios post rnorcem hizo
111sufic1enres los amenores recursos compensatorios, tales como donarivos
en. t_jerra~, di~ero, ~~ificaciones. re_ligiosas,. i~cluso sus propios hijos\ al
ex1g1r la 1ntenonzac1on del srn nmtenro rel1g1oso mediante la contrición,
acro de conversió n protunda, especialmente anees de la muenc de los
pec~d.o res, que . abría h posibilidad del purgarono, donde igual se
s~fnnan penas .mfernales, pero no en perpetum, pues al paso de un
tiempo, dependiendo de los pecados y de la ayuda recibida de los vivos,
1
el paraíso era el destino indefecrible •
En el pr.imer tercio del Siglo XVII la creencia en el purgacorio se
había general1~ado en Améríca; de manera que para enronces, la mayoría
de los novoh1spanos creía im~mediable pas.1r una temporada entre las
animas del purgarorio. El hecho ks infundí.1 gran temor, el cual se
acrecen raba con la incerridumbn.: de no s.1ber cuánto tiempo pod rí,1
permanecer su alm.1 en pen:1. Sin embargo, b Iglesia también ofreció las
vías para reducir la esranci:1 en el purgarorio, con recurso~ como la
ind.ulgencia )' los sufragios. Desrac.11110s los sufragios porque refieren 1.1s
acciones que los vivos re:1liz.Ü),1J1 como ,1uxilio espiri tual a las almas de los
di'.un~~s tales como or:iciorn:s, limosnas, obras pi,1dosas, penitencias ~·
misas . Es en este contexto donde cobró viJ;1 l.1 c1¡xll.111í:1 de mi~.ls.
como mecanismo .1 .rr:ivés &lt;ld cual las fami lias pudieron .1~cgurar qu( un
sacerdote oficiara m1s.1s a favor &lt;le b salvación de sus almas.
Entre las obras o icvdos píos, L1 capel!Jnía sobresalió en su
propósito emi nentemente rel igioso, r su génesis se loCJii,a rn el sl'no del
derecho canó nico. De hn.hn, exist!n on dos cipos de updL1ní.1; l.1
llamada edesdsrica u col.1tiv:1 y l.1 l.1ic.1 o profan.1. l..1 prirnn.1 tenÍJ. c¡uc
ser a~r?m.a&lt;la por d P.1p.1 u d obi~po, dcpcndí,1 de l.1 juri.,dicc1ón
ecles1ast1ca, el c.1pclLí11 &lt;ld)í,1 pcncneln .11 de.To, y c.:I princ.ip.d y su rent.1
pasaban J. fo rm.1r prnc de Li lglc,i.1. L1 c.1pcll.111í.1 laic.1, rc~Í&lt;;tÍ.1 l.1
tnterve nc1·o' n (1e 1·J 1g1c:su,
·
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por 1o c.¡ue 1m licndcl.'.tos
r;ir,1 \'L'/ .,e:

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.·, lL
1. l 11\ J\10. Ll\ il .\' [ll) l1.1hi.1
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esp1ntua11ZJD,l!l- . J::.t.' . . . . ·. i: .
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.
1
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d ·on 1c~ 0)11n,11.1 rn.ll
1
pero su con tct . . .
.t,. d . l
¡ued.rndo el ,uper.ívit pJr.1 e
generalmente una 1111111111.1 pJne e .1 rent.1. l
capellán' -.
. ..
. · ipdl.rnía rumlad.1 por Esreb.111 de
Revisando las c.uactcr1SllL,lS l1t: 11, L, - . .
l .. fi{lldar en la
~1 . C :.ilin1 diremos qui.: fue su ,oluntJt ... .
.
b Cruz Y l. ana .11., . • ; ' d . ·/io ut'blo 1111,; c,ipe!lr1ni',z co/,//Iva de imsas

wsa de su momd,1 q111 f)_ta ~ n l 11 . -:
d,, rent,1 en cada u ,1 111ío con la
de dos mil pesos de pnnnp,r )' lit nro
d
,,,
. . , d uinff misas rez/ltlrti por sus a/mm y las Je sus pa res... y a
obl1gac10n e q
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.. J . Rodrí&lt;•uez de b Cru1.. De
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h·3 brí:i. de &lt;Hl enar s11 1ntJO. u.u1
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l . ·ll-ín h.1st·1 su or cnauon. .
.
almas'! sosrener a cape ,
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.
bl' a d concraro, notamos
misas a que o ig .
d
. do oeneralmente, el sesenta por
, d quince m1s·1s reza as, Luan
º
l 1
como o.
-. . b e11tre treinta Y cuarenta misas anua es, o
.
d los casos se s1rua a
,
.. 1
ctento e
,
n interés m:b rerrenal que esp1mua .
cual denota para nuescro cadso, u
J
- lar que b fund-ición de dicha
,
d 1 .
se pue e sena
En apovo e O ,isent.l 0
. .
h
· J 1· ·smo Juan
, .
1. . consmu1r la crenc1a e mt
c:ipellan ta se apron:cu parla
· •
¡~ ¡, posibilidad de que el
I C , on O CUJ 1 Se CJnCC ., "
d
Rodríguez e a ruz. _c
.
. po ¡1 renta no sea objeco de
.
.
· · . l ce y -11 mismo r1em , ·
pammonto se csptmua t,
,l " se compone... de una huerta
, nl'lS a ·1 casa que ...
algún gravamen; :w_n d - be 'con -las paredts dobles nuevas /11.ertes y bien

d

toda cercada d(' tapia e tt O
d' d Lt , con mil doscientas parrds
. · d d dos varas y me 10 e ª 0 )
d
d
acon ioona as - e
, al aprecio corriente importan os
nas)'
on·as
segun
g, -andes y pequenas que u
"
d t es t1n-os podrá La dicha casa
.
mil y cuatro cientos
pesos..." , Pero , ... antes e r ¡ .
fi " amas
.
.
,,
le ·icomoda con e mismo in, ...
valer más de cznco mil pesos... ' se ·.
. 1. " .
un rancho que se
,
L .
n patnmomo
con
l
de la capeL ama ~o cztwa... u
ba·o el o·o de San Lorenzo, con casa y
encuentra a la salida del pueblo, . J_ l d J arro mil pesos v doscientos
planrado de "sepería", con un pnnc1pa e cu
,
de renca anuales. D
E b ¿... la Cruz hace un monraje muy hábil,
on sre an L
En este
cas0 ,
..
.
l " de algún gravamen.
·u hqo y evitar e Pªoº
l
para incremenrar a re~ta a s
, .
.
.. debe entender nomás
Además, llama la arenc1ón que el parnmon10 se ...
876

durante La vida del capellán... y ... que después de su jctllecirmento haya de
volver el ditho rancho ,ti tronco y repartlrsela entre sus hijos y herederos y solo
La capeilan!a colativa... se ht~ya de mantener en su fuerw y vigor
imperpetum... ". Se asegura también que a su (ilkcimiento. han de seguir
"... en derecho de patrones los hijos y nietos "... de mayor a menor por
Línea de baronía... ", cuidando además, no mermJr más de lo necesario el
patrimonio famili.u e incrementar el superávit en beneficio de los
patron os, quienes se reservaron el poder para la administración, tanro de
la capellanía, como del patrimonio asociado.
El interés rcnrista que reviste el caso, manifiesta cómo la intención
por la salvación de sus almas, en el esquema cristiano, no estaba en el
cemro de la atención de. los del pueblo de San Esteban o al menos de esta
familia. También es posible que dominara ya en el seno de la comunid:id
tlaxcalceca de San Esceban, el pensamiento monetarista, que tanto había
combatido la Iglesia. Lo anotado nos permite adentramos en el tema de
la usura, ya apuntado como segundo p11nro de estudio del presente
rrabajo . .Ésre aparece en cuanto nos pregunt:imos qué se hacía, tanto para
obtener la renta , como para usar el superávit que la capellanía producía.
Recordemos que ante el poder de corrupción del dinero; nacieron
órdenes rel igiosas que se opusieron a la riqueza; entre éstas los
mendicantes franciscanos, quienes, como sabemos tuvieron a su cargo la
cristianización de la provincia de Tlaxcala y la de los vecinos del Pueblo
de San Esteban; de ral manera que la larga tradición cristiana de condena
a la usura, la conocieron por estos hombres cuya enseifanza fundamental
fue el valor espiritual de la pobreza.
No obstante, la usura, fue la base para el desarrollo del crédito, el
cual habrá de adquirir varias formas, todas las cuales presionaron a la
Iglesia, quien terminó por reconocer J los ricos como seres dignos de su
11
riqueza . El ablandamiento de la Iglesia anee la usura permició que ésta
fuera deslizándose poco a poco a los ámbitos precoses del capitalismo.
Cuando la Iglesia in ven ta el purgatorio, se permitió, de paso, el progreso
al usurero, quien dirigió la economía hacia la actividad prestamista en
instituciones, como las actuales, sin que mediara culpa o pena. Sin
embargo, en el año en que se fund ó la capellanía que estudiamos. 1734,
existía ya la actividad inherente a esras instituciones por nacer, actividad
que, al parecer, en el Pueblo de San Esteban, o al menos en la familia de
Don Esteban de la Cruz, claxcalteco. venció el obstáculo ideológico que
pudo trabar y retrasar el desarrollo de un nuevo sistema económico en el
none de México.

�Dado que hemos afirmado que la capellaní_a referida, sugiere u~a
incención más rcntisra que espiritual, puesto que mceresa as~~urar al hl)O
y asociar el superávit y los bienes que soportan la fundac10n al cr?~co
familiar, como forma de preservar el patrimonio en el seno de la fam_iha Y
de la comunidad de San Esteban; pudiera pensarse que ral tendencia era
común en la Nueva España, pero, lo anterior no acontece en c_res
capellanías, hasta ahora localizadas, las cuales tueron fundadas en la villa
de·I Santiago del Saltil!o, más o menos concemporaneamencc.
.
La primera de ellas en el año de 1657, establecida ~or Diego de
Alonso y su mujer Isabel Flores, con un principal de dos mtl ,resos y una
renca de cien pesos de oro común, apoyando la fundac1on c~~ dos
caballerías de cierra y su agua, más una cuarta parre de un s1~10 de
ganado mavor y menor; con la obligación para el capellán de dew una
misa rezad~ cada semana y comprar el vino y las hostiasH•. La_ se?unda,
por Nicolás Guajardo, fundada en l 687, también con un pnno~al de
dos mil pesos, una renca de cien pesos de oro común _anual, respondiendo
por el contrato, una casa en la calle principal de Salt1ll0, con s:la cech~da
con viguería labrada, una recámara con sus aposemos y zaguan,
siete
cuartos con techos de morillos, además de una huerta con arboles
frutales. La obligación aquí, es de veimicinco misas rezadas, más la
compra del vino y hostias1-. La última, fundada por Bernarda de Herrera
en J 689, con auroriz.ación de su legirimo esposo, Alonso de CepedJ, con
igual capital y renta, acr:ivesando para la fundación, un mol1110 en la
hacienda de las Palomas, una caballería de tierra. y dos días de agua c~da
mes'". Para nuestro propósito vale decir que . ;seas
capellamas,
espiritualizaron los bienes, requirieron la a,rr~b_a~1on del obispo para
validar su fundación y cuidaron que el capellan 1mc1~l se ordenar~ con la
rema; igualmente, que las misas se dijeran en la capilla y ante la imagen

'!

de la devoción de los fundadores.
. .
La información revisada permice aseverar que acros_ rel1g10s0s
semejantes fueron vividos y concepcualizados de manera d1fere'.1te, al
parecer con mayor apego material entre la fan11l1a daxcalteca. As1, D~n
Esteban de la Cruz, establece en el contratO, que :i fal_ta de capell:.in
miembro de su familia, porque la línea de sucesión se hubiera agotado, el
derecho de parrón de la capellanía recayera en los gobernadores _del
·bl
" por ser casa de comunidad en que St' fimda La dicha
pue o
...
,
h" d 1
, ' '' y que entonces se ordenara como capel!an un 1¡0 e
capelianw... ,
.
.
l
pueblo, el más pobre; y si éstos no pudieran. ~es~lver el p~rronaco en os
términos senalados, entonces ti escado edes1asuco lo h1c1era; relegando
!P8

así, a una p~sibilidad remota la intervención de la lglesia en el manejo de
la capellania y resguardando el pacrimonio para sus congéneres
claxcalrecos.
Pero, ¿existía aún el senrimienco de idencidad émica entre los
claxcaltecos de San Em~ban, capaz de organizar escas esrraregias a un
nivel soóal?
Siguiendo los pasos a Don Esteban de la Cruz, se ha localizado un
e_xp~d ienre del año 1809'", el cual contiene el curso seguido de un largo
lmg10 por un solar, que en esos años revive Don Pedro Sánchez contra
Don A~aricio Valverde, pleito que resume los propietarios del predio
remontandose al a1ío de 1732. El sicio en disputa después se conoció
como la Plaza de las Cruces, localizado a espaldas de la Parroquia de San
Esteban, y el cual terminó vt:ndiendo el párroco José Manuel Camacho,
al ayuntamiento de Saltillo en el año 183iº; quizá aquí esté la razón por
lo que Don Este~an cuid_ó no espiritualizar los bienes comprometidos.
En el expediente existe un documento fechado en abril de 1744 el
cual contiene una nómina, por barrios, de vecinos rlaxcaltecos, de San
Esre_b_an, quienes realizaron una aporración de cuatro reales por cabeza de
fan11lia, para comprar el terre~o aludido, donde se formaría una plaza.
~?s. cosas nos rnceresa de dicho documen co. Primero, en el p:frrafo
1111c1al, c_n el cual se presenra el asunco, se asienta que " ... el cabildo y su
llecmdano tuvo por conueniente se restituyera dicha tierra y se aplimra a la
cofradía .del Srmtísi~110 Samzmento ... "; para ello se le pagaría a Don
Prudenc,o de Or~bw Itme:r~ 1~ cantidad de cincuenta pesos, y por el
colateral, se pagana a Don Cmcobal de Robles Navarrete, b cantidad de
ochenta pesos y cinco reales.
Del cxpe~_ienre s_~ despren~e que el cerreno en litigio, pasó a ser
prop1cda~ de u11.l hqa narural , L1 cual casó con un mulato , a quien
... lo~ anc1t1nos co':,rJu1st11rlores no pcnmrieron el que se {(Verindnra y agregfll'i/
en dicho pueblo... . El mulato venJió !J herencia de su mujer a :-..fachías
de Agu irrc; pero el cabildo rJmbién le impidi ó su uso. Sin que quede
claro cómo, el sol.ir pa'iÓ .i propied.td Je Don PruJencio; quedando así
~n _manos de españoles; poniendo t:n ril'sgo la integrid:1d terriro1úl v
ecn1ca, puesto que sc11 alan en c~.1 primera p.me, Li cxisrencia de u;1
m_andamienro en c.:I arLhivo, de que no se consicnt.1, " ... Sf' ill'n mdl'
ningunos españoles, mul11tos. mcsti;:,os, ni rnt1!q11ier omz rní,dad... ". r.izón
por la rnal el Cabild o 'ie dio ,l l.1 c.irc.t de restituir d sobr .1 l.1 co mu11id.1d
por _medio de la Cofradía v re~t.tbkcer ;i&lt;, Í, l.1 f:1lr.1 a l.1 "lc.1l t,1d", poi
alguien cometida.
L

'

�El om&gt; Jsunto inu:n:s.urn.:. '&gt;l'. rcl1c1c Jirc1..r.tn1cnre .1 Don Es1cbJn &lt;le
L1 Cruz.. Por b relación .1ludiJJ. s.1b(.·1110) 4uc: ptnencció .11 b.u-rio de San
Esteban, dado qut' Jp.rn:u.: en c11JrrJ posición. De~pués de él, se
inscriben sic:re princip.1le~ y luego cu.m:n1a nombres 111,is, )'J sin el don,
pero cooper:111do con igual CJnriJ.1d. D-: la posición gu;1rdada en la
relación, ~e deduce que Don Esrdi;rn no c:rJ el más ri..:o o Jc~r.1udo en su
barrio, sin embargo, manifc:stó en el co1nra10, que: tenia Jo;, hijos más,
los cuales habían recibido ;,u hercnci.1 con ,rntdación a b iundación de la
capellanía; Si consideramos qul'. la norma vig&lt;:nte i:n cst: tiempo, preveía
que sólo podía compromcters&lt;: en la capellanía b quint,\ p.irrt: de: sus
posesiones, cntoncc:s cstaríamo~ anrc un Don con muy bu&lt;:nos rec.,ursos y
potencial hn,rnciero.
Ahora bien, la rd,tción por barrios Je 1744. a la que nos hemos
referido, consigna a cuarenta y un señores principales. Si cad:i uno de
dios hubiera poseído. en promedio, un patnmonio como el de Don
Esreban, podrfamos conjernrar, a reserva de comprobarlo cabalmenre,
que ex:isda en San Esceban una n.:d t1n:1nciera basrance considerable, y lo
mismo perfilar el papel de las capelbnías en esce pueblo que como
sabemos, estaban en la base del siscema crediticio de la época,
general menee a rravés de los depósiws irregulare?, teniendo como
mejores solicirames a los comerci;rnres;"" dos circunsr:rncias generales que
estuvieron presentes en San Esreban de la Nueva Tlaxcala, como fuerzas
integradoras que co:idyuvaron a la consolidación érnic:i. y a la identidad
social.
En síntesis, vemos en esrns daxcalreco:, norreños del siglo XVIII,
renovad:1.'&gt; pauc:is culrnrales -ancbd:1s en viejas tradiciones. No son los
daxcalrecos qut en la lund:ición de San Esieb:in, en 1591, hicieron valer
sus costumbres (und,Kionales, como manifiesta resistencia a un proceso
que inrenrab,1 cancelar sus raíces cosmogónicas. Ahora, encontramos a
unos daxcalrecas inmersos en b culrura norteña en formación,
.:onsolid.idos rerrirnrialmenre, haciendo uso de los marcos religiosos para
formar \az.os que nuuen su origen y comunidad presente, pero también
para incorporarlos ucilicariamenre en su fortalecimiento económico.
La familia Je Don Esteban de la Cruz., manifiesta una forma
específica de enfrentar. qui'l.á la mejor maniobra culpígena que la Iglesia
ideara, parJ aceror a los feligreses a su seno. Pareciera que escuviera
presenre orra forma de pensar respecto al supramundo, y su amparo,
diluyera la preocupac1on por el destino final planreado por el
cristi,rnismo. Qui,j en el sc:no de b comun idad daxcalteca de San

Esteban,
..·
O 1a v1genc1a
. . l el recuerdo
.,
&lt;le Lt e
.. ,
al1v1ara a pres1011 de la lol~ 1 ..· l
osmov.1~1on mesoamericana
.¡
.
o t:Sla uu:1 a observ
· d.
.
'
apego ,\ a sevendad de ellas.
anua c sus pracncas y el
Lo
. encontrad
1
1 anrerior
l explicaría la d'f·
' crenc1a
l
t axca teca y as tres capdlaní f. J· 1
. a entre a capellanía
·¡¡
..
as un atas en b V 11- d I S .
~ V ren ns , 1[i a e ;1t1t1ago. Los de
la v1 a esp1rnualizaron los l).1t:nes
sus almas; es decir, el scnrido Y el ti d , ~arn re orzar su deseo de salvar
r
del establecimienro de la ca · 1 . ?n
eligwso dominaron la intención
.
. d
, pe 1ama, ero en 1
11 ,
d.istanc1a e lo espirirual esta, presenre en la . a cape. , anta tlaxcalteca ' la
y mermar lo mínimo nec
. 1
. tntenc1on de conservar sus
btenes
A
, 1 b' .
esano a renta en be c . d 1
si, e o 1ec1vo renrista don . , 1 e d . ,
ner1c10 e superávit.
f;
d ·
..
imo a rnn ac1on v s
acror e tntegrac1on social Y ! .
1
,
e nos presenta como
Por orro lado
. · le mico ª rnmeme utilitario.
' ,espos1 6 equelacond·-· , d
estos momentos más un
ic1on e tlaxclateco, fuera en
.d
,
argumento eco ' .
I'
'
neces1 ad de identidad étnica
d' nom1co-po 1tico, que una
d' d
puramente icha
esru ta o, es de notarse que lo h.. d
, 'porque en el documento
Rodríguez de la Cruz. Ana l sMt¡os_ e Don Esteban se lbmen: Juan
d I C
. ,
, ncz amnez de b Cn z. A d .
e a ruz; como si existiera la int . '
1
t y n res Marrínez
más, los nombres de sus '¡ ..
Tenc1061~ ,º a tendencia de españolizar
e d d
, 11¡0s. am ien e 1 .
'
run a ores hayan renunc1'ado I J
t
r su ta Interesante, que los
'
a os nerecnos "
h 6
... " como co d .. ,
... que a lan en favor de
1os naturales
.,
,
n 1c1011 para oarant·
1 b
1:
izar a ucna fe en la
fun dac1on de la capellanía , cuand o fue stem
1
.
a1egada ante la Corona.
pre ª pnmera condición

rº

I?ual~ente se puede pensar ue esre · ¡ .
mane¡o unlitario de b capella , 9
1 u nmo asunto fuera parte del
'rna, como o fueron 1
.
ya comentadas; acciones
.
as ouas circunstancias
.d
, aparentemente
¿·
.
'
cons_1 era la inteligente maniobra de la
contra tetonas, si no se
~erc1ben nuevos elemenros para definir¡;~~ fo~ma parre, )' en la cual se
nem. po que se vivía· maneras i ¡·
t dent1dad rlaxcalceca, acorde al
n
d
,
nte ¡oentes e ada
..
uevos erroteros para el pensa . o
l
. prac1on, que abrieron
m1enco y e quehacer fronterizo.

Bibliografía
Archivo Municipal de Saltillo:

~-M.S. P~. C 12/1. E 46. 3F
.M.S. Tierras y Aguas CS. E 2 bis. 25 f.
A.M.S. PM. C 1. E42 7f
. y E 3. 3f.
A.M.S. PM. C 4. E

25~2f.

88]

�A.M.5. PM. C 4. E 58. 2f.
A.M.5. PM. C 58/1. E64. 80f
Gibson, Charles. TlaxcaÍtz en el Siglo XVI. Fondo de Cultura
Económica. México. Ano 1991.
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¡ Ed d
LeGoff, Jacques. La bolsa y la vida. Economía y Religzon en rl a
Media. Gedisa. Barcelona. Aí'to 1987.
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capellanías de Misa en la_ Nue~l España. 1600-1821. Universidad
Autónoma de México. México. Ano 1999.

EL LIC. DON JOSÉ ALEJANDRO DE TR.EVIÑO Y GUTIÉRREZ
UN APUNTE BIBLIOGRÁFICO

Notas Bibliográficas

Lic. Era~mo E. Torres Lópe1
A~ociación ;\!Jciunal de Abogados. A.C.

.
• .,
de Estudios l\tulw.Jisciplinanns dt: la Um\crsidad
Profesor ln\es11gador dd Ct:ntro, 11
·. C ,lonial por la U1mcr~idad Autónoma de
.
de Zac~t•·c~s
en i~tori.1 l
,\utonoma
" ~ "'· Doctor:mdo
•

Introducción

f~~i:ii~\.-harks T/mcala en el 'ligio \TI _FCE. l\1é:\ico. 1991. PP:. .J 1- .J~7 ~ Ln lo sucesivo.
' Archi\o :vtumdp:il de Saltillo. Pres1d..:nc1a M11111c1pal C 12/ 1. E .J6. Jf.

Don José Alejandro de Trevi110 y Guriérrez dest:1ca en la vida
social y jurídica de Nuevo León principalmenre por dos razones:

i

/\MS PM.
.
. la Chapel/e de 789 l.cGoff. Jacqucs. La
1 1 1
' Regulada mediante la ·:lclmo11110 -~c11er~ '·;..~e j ;;- d1e1 Gctlisa.· Barcelona 1987 pp. 33-34
bolsa \' la \'ida. [conomw _1 Rel1R1011 en a - a . e
&lt;
··
C T
104-107
Op. Cn. Lc,_iol. pp. .
.. .
,,. ocu aciones Terrenales. las capellanías de .\ lrsa en
"\Vobescr. Cns.:la \Oíl. 1 ,da ftenw I f e_ P_
.
d. \I; · . \ lc\1.:0 r\1io 1999.
_ JóOI// 1 ¡ Pá1?.9Un,\Cr,1dadAutonoma c . t.:\ICO. ,
/a.\,uern E·.spa11a
· ' - · '-·
• Op. Cit. Le Goff p. t 07
~ ldcrn \\'obcser. p. 9.
., Op. Cit. LeGoff p¡i. 97-98
10 Op. Cit. t.cGu!T pp 109-1 1O.
I I Op Cit. Wobc5Cr, rr 95- 107
Op. Cit. \l,iobcscr. pp. 17- 19
1
)
e· \\1S PM CPII
E.-16 31'
h b'
Cp. it. ' ' · · ·
,
•¡ . a h ,apellania ,aho que en este no a 1a
14 El patrimonio tenía caractcns11cas s1m1 are, : .'
'· ·
capellán~ la renta era recibida por el patron del mismo.
1' Op. Cit. !.e Goff. pp. 60-6 l.
16 AMS. Pi',1. CI E-12.21".
• A\1S. f'M. C4. E 25. 2f.
f• ;\i\lS. P1'.\. C.J E 58. 21
19 .i\ M \ Pi\1. C58il E6l 8ílf
-i _ .
•
.
:,
s \ i\eua, C5 . F 2 bis -~ 1 Y I. J . 3!
.
•
,.
1s r
"1-~r~1~ ti1;;~sÍar din:ro que pagaha akahal:1: se garant1n.1ha mcJ1ante !1atlur~~
:: Op. (11. \\'ohescr pp. .J0-43.
1

-

• Instituye formalmenre la enseñanz~ del Derecho en el Esrado.
• Es el primer Presidenre del Tribunal Superior de J usticia.
Sin embargo, su trayectoria y su obra de jurista, maestro.
escritor y funcionario no han sido rescaradas de acuerdo a la
dimensión histórica que le corresponde y sólo comamos con la
ficha bio gráfica que nos ofrece el historiador por antonomasia, el
Maestro Israel Cavazos.
En virtud de ser reconocido como el primer cacedr,í.cico del
Derecho, así como por otros mérirns. su vida reclama un esrnd 10
amplio y de tallado; que profundice en lo ya conocido y aporte
nuevos daros. En eso hemos trab:1jado y en ranco aparece
publicado, ofrecemos una apretada síntesis con daros inéditos que
hemos localizado y que expondremos en el cuerpo del presente
escrito.
Con la in formación reunida por D. Israel Cavazos
establecemos siete etapas o momentos en la vida del fundador de
la hoy Faculrad de Derecho de la UANL y son:
883

�Con la información reunida por D. Israel Cavazos
escableccmos siete etapas o momencos en b vida del Íundaclor de
la hov facultad de Derecho de la UANL y son:
¡_ S~s primeros veince años: ( 1759- l 779). Su nac1m1enco; su
famili,L

II. Su estancia en el convcnco franciscano de San Andrés en
Mon terrey donde cursa lacinídad y retórica (1779-1780).
11 1. Sus estudios en San Miguel el Grande (hoy de Allende) en
G uanajua co . (1781-1785).
_
IV. La permanencia en la capical d~ la. Nueva ME~p~na(lc7o8m5o
alumno de la Real y Pon tificia Un1vers1dad de ex1co
1790).
V. La edad madura: su rerorno a San Miguel el Gra nde sfie'.1do_ ya
su actividad como pro cs10n1sca
a b oga do; su macr imon io
( 1790 - 1817).
_ .,
Vl.- La vuelca ,1! sol.u no rceno (1817) y la real1zac1on de _su obra
fundaciona l de la cáted ra y la magisrrarnra ( 1824 -182)).
y_

VII. Su fallecim íenco ( 1830).
De cada uno de escos puncos se conocen ünicamen te los
aspectos ~enerales; pdcticamente tan sólo los enu nciados. H ~ce ya
muchos ;ños, en Li comunidad jurídiCJ. nuevole~nesa, se repite su
nombre cuando se habla del origen de los esrnd10s del Derecho; y
cad,l enero se con memora el comie nzo de los misn_10_s _~ero ~1 0 se
inten ta invest igar en corno JI jurista que_ los 1nic10; as 1 _por
· . lo res::dcando dicho mérito, lo mencionan Hermenegildo
e¡emp ,
,
c , H,
Oávila, Francisco Valdés Gómc1., Ratael Garza anrn,
ecror
Gon1.ále1., José Juan Vallejo y ?1uchos más. ?rros ~ucores lo cales
han elaborado un pertil biográhco sobre el Lic. Jase Ale¡a ndro de
T reviño y G uriérrez pero sin mucha forruna; .1sí vemos que:
1.

En 1942 el Lic. Helio Flores Gómez, en Universidad,
órgano del Consejo de Cultura Superior, (No.l
septiembre de 1942 pp. 103 - 10~) publica el t_~xto

Datos Biogrríficos del Lic. Don Alejfmdro de Trev1no Y
Gu.tiérrez, Fundador de la Fnciilrrrd de Derecho
conteniendo ,1lgo mucho rnuy breve y con má~ bue_na
incenc1on que conocimiento sobre e,I pe~s_ona¡e; dice
por ejemplo: "ingresa al Seminario Conciliar y abraza

el ~stu~io de _ la carre:a del Derecho" pero el
Sem rn ar10 comienza a funcionar en 1793 y para
-:nconccs José Alejandro ya había concluido la carrera
el~ abogado en la ciudad de México (véase el punto V
de los arriba anotados).
2. En enero de 1949 el periodista Manuel Plowels G.
escrib ió en El Poruenir una nota conmemorativa al
125 aniversario de la fundac ión de la cátedra del
Derecho esbozando algunos datos biográficos carentes
de veracidad .
3. En, 1949 el P_rof. Plinio D. Ordófiez en un largo
amculo aparec ido por parces en sucesivas fechas en El
Porvenir y bajo el título de "El facror humano en la
educac ión plÍbl ica de Nuevo León ," dio a conocer
breves biogratías de educadores; la de nuestro in terés
conrie ne información escuera y errónea en alounos
0
punros; seña la por ejemplo: "Hizo sus csrnJios en el
Seminario Conciliar de Monrerrey". Ya comenr.rn1os
lo equivocado de esta afirmación en el punco 1.
4. En 1952 el mismo texro, pero con otro rírnlo, se
reproduce en Annns y letras (afio IX No.3 p.6) con
las características ya d ichas.
Esros a~1tores muesrran as-~ectos_de la vida del personaje, pero
muchos nns son lo~ que
&lt;.:JLln srn ,1dentrarse en su biografía
cuand o se h.ibl,1 de b creación de la carrer.1 de abocrado.
Es a partir de 1959 que podemos con ca/ con ll!l;J nota
biográfica general y cierta del primer jurisra-catcddrico de Nuevo
León, graci:1s a las i,west igaciones de D. Israe l Cav:nos Garz:1. Sus
~p~rracionc! Lis dio ,1 conocer pr imero en l11rcrfol1,z !\:o. 61 Je
¡ul10 d~ 19)9 y luego en El Porvenir del 2.3 de enero Je 1974, 2ª
sección·, cuyos daros am.ilg:i.ma y presenta en su Diccionario
Biográfico de N1ier 0 !.eón (lJANL. 1984 en dos volümene,; Li
segunda ed ición es de 1996 en un volumen) v en Escritores de
Nue~o León (U,-\\"L. l 1)9(i). Con p0Hcr.íorid ,1d J csras
pub licacion es, quienes toc,111 el ccm.1 del inicio de los esrudios
j~ríd icos en la enriJaJ !·lo l.1 figur,1 Je su fund,1dor, ::,e hasan en
dicho auror. Rccienremcnre llocío Condkz i\!.1i, \' Edmundo
Derbez. Garcí.1, en ~endo~ L' inrc rt:~.111res cn~.n·o~. h,rn .iludido al
personaje que an,1li1;1111os . La Dr,l. Condlc~ .\1.1i1 puhliu1 /.r1

!o

1

�emeríanz1t del Derecho 1'11 Nuao l.i•ow !,o ,,,_,,1111,u&gt;nt') l' loJ
hombres' v el Lic. Oerbei. G.11cí.1 L1 hulqmd1'11rt,1 &lt;' 11 ti !'v't,l'ito
Rewo de· León. Prnnnp1mó11 de Jo¡1q111J1 ti,• ~nwlondo }' Ji'cty
.~eri1t1ndo fert·s, 1 de 1\/ier'. L,'n.1 y otro h.11.1.:11 .1pon.h.ionn puJ un
mJyor conocimienro de b \'id.1 Jd lu11J .1dor de l.1 LJrrer,1 de:
.1bogJ&lt;lo.
~Los dat0s que hemos rc:uni&lt;lo los .1grup.1111m ,. cxpon&lt;.:mos
Jenrro d&lt;: los ~ierc: punto~ .int&lt;:s ~l·1ialado~ (nurneros l-\'~11) .. _rn
rorno .1 i\1arín, N. L.. IJ tierra 11,H.11 Je Jo,J :\lej.rndro Je 1 r&lt;.:v1no,
hav v.uios rexros de dimnguiJns cron1st.15. El primero es Jcl ~r.
Ju:in José de la Guza y ,1p:irn:ió c:n 188' cn el romo 111 Je las
Obras Completas de: Gonzalitos (C1p . XXII l. P.igs. 111-130). el
segundo rs del Prof. .-\lberro S,in&lt;..he;, \' lo _publi:ó en t l),J3 L1
Sociedad Nue\'olconcsa de Hisrori,1, Gco¡;rafía )" Esc.1d1rncJ: sin
embargo ninguno de los do:. men1..1on.1 .11 ilusrre m.líÍnc:115c, l.ueg~
escribirían sobre Marín. N. l.., IH.1el C:w.nos c:n 196)
(retomanJo su escmo de 1959 al hablJr del Lic. de Treviño }'
Guciérrcz)' v Ramiro Leal Gonz,íla en una obr:i de 1994 Y
reedirad.t e~ el 2000, quien sólo lo ctta t:nm: los lug.ireños
distinguidos, pero eso sí en prim&lt;:r t~rmino".. ~1_.ís adelant_c la
profr,t. Elda Feliz Gonz,il&lt;.:l, cronist.i del mun1c1p1_0,. redacto un
texco sobre Martn, N. L. para el número dl' mayo-¡ul10 dd 2001
de b revista Presencw Le~islattua (No . 3) del Congreso local pero
sin mencionarlo. En 1999 la Faculrad de Den:cho y Ciencias
Sociales v Colegio de Criminología de la UAN L. al conmemorar
el l 75 ~niversario de l.1 imp ..rtit.ión de la primera dred ra Je
Derecho, v como un homenaje a su iniciador :' a su tierr.1 natal.
~forin, N.' L., editó un folleto de 43 p,íg1nas con cexros de v.uios
autores en los que se alude JI Li c. José Alc¡andro de Tr_eviño y
Gur iérrez apoyándose en los daros '.nvesrigados_~or Israel C:ivnos.
Dos obras más cenemos, publicad.is tamb1cn parJ. celebrar c:I
175 aniversario del inicio de los escudios jurídicos, escritas una
por monseñor Aureliano Tapia Méndez y o tra por _el. pbro. J•
Antonio Porrillo Yaladez pero sin el propósirn de enfac1zar ~n la
biografía. El primero publicó en Cebrero ~el _200? La P_n,merrt
Ciiredrll dr: Derecho Civil en Nuevo León. EL Semmano Concdutr de
Monterrey, que luego se reproduce en Derecho Siglo XXI, reví.sea de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Colegio ~e
Criminología de la UANL número 1 enrro-abril del 2000 pp.2)1

88(1

42. Y en el año 2002 el pbro. J. Anconio Portillo da .1 conocer ~u
libro Ln Cdtedrn de D,·rerlio Canónico )' Cfril ... editado por la
mism a inscitución el.lucati\'a.
Recorriendo el camino .tnd;ldo, pero buscJ.ndo concinuJr y
ampliar la brecha, y precisar .1lgunos daros, trn:1mos las siguic.:ntes
notas partiendo del esquenu convencional dl: siere puncos en que
quedan comp rendidos los diversos aspeccos de la vida del Lic. j osé
Alejandro de T revi ño y G u riérrez.
I. - Los primeros ve inre años: 1759 - l 779.

Esra etapa se inicia el jueves 22 de febrero de 1759 fecha
del nacimienro de nuestro personaje, el cual cienc lugar en la
Hacienda de San Antonio de los Ma rtíncz (hoy Marín, N. L.) Su
parcida bautismal la dio a conocer el invesrigador Cavazos Garza
en El Poruenir, del 23 de enero de 1974. El documento original
obra en el Archivo Eclesiástico en Monrcrre~• y se puede rambién
consul tar en el inmenso ace rvo filmográfico de La Iglesia de
Jesucristo de los Sanros de los Últimos Días, mejor conocida
como la iglesia de los mormones. Por no haber párroco en la
HKienda cicada y siendo ésta jurisdicción de Salinas Vicroria. el
reg isrro bautismal corresponde a la parroquia de este lugar, es
decir a IJ iglesia de Nuescra Sei1or.1 de Guadalupe. A continuación
transcribimos el mencionado documento, moderniundo su
ortografía:
José Ab:janclro Rw1ón. EspmioL
En once d1írs del mes de nlllr:w d,, mil sererimros cincuenta y nueve en
!t, nyud1 de pmmquia de San .Antonio de ws .Martí.nez. bautzzó
solemnementi- con ueces de pdn'Oco el S. Br. (b,1chiller) D. lgn11cio Jvlardnez
11 José Af.e;andro Ramón de diecisu&gt;te dias de 11nc1'cw, hijo kr;ítimo de dn.
Joaquín de Treviiio_y de dñ,r. Luisa Gutihrez.. españoles, 11ecino, en dicho
puesto. Fuei'OJ/ padn'nos dn. Francúco Gon:uílez 1\/agas y df11t. Gertrudis
Gonuilez a quienes t1mo11estó su obligación J parentesco l'Spirú:u.al y para
que conste ÚJ finné.
Licdo. José Antonio Martina. (nHmáz).(Libro de bmmsmos No. 3
foja 51 0 756 - 1772), de !t, iglesia de Nuestra Seiiom de GUlltiA!upe de
ku Salinns. Rolw No. 605,402 consulMdo t'II kl Estactl \ í,/ft, Verde de !.a
iglesia de los mom1011t'S)
887

�Con base en esta información, fech .ida e! domingo 11 de
mJrzo de 1759, arribamos a la fecha de su nacimiento que fue el
¡un·es 22 de febrero dd mism o ,1ño . Queremos comenrn r ~u~ el
M:.iestro Cavaws Garza comienza el documento de d1 stinra
manera a como aparece líneas arriba, pero sin diferir en su
contenido. La transcripción que hace el Maestro después del
nombre empicz.a así: En esta ayuda de parroq111t.1. de San Antonio de
los lvfartínez, en once di({S del mes de marzo ....
En es te mismo libro hemos enconuado !o., asienrns
baut1Sniales de cinco hermanos de José Alejandro Ramón. Con él
incluido fueron seis los vástagos del matrimonio de TreviñoGuriérrez, cuya relación es la siguiente:
1. Isabel María, nació en julio de 1757 (foja 24),
2 . José Alej.rndro Ramó n, nació el 22 de febrero de 1759
(nuestro biografiado).
.
3. José Dionicio, nació en abril de 1761(toja 90), .
4. José Rafael Esranisbo, nació en mayo de 1763 (fo¡a 108),
5. Isabel Maria Ramona, nació en 1765 (foja 126).
6. Anna Ma. Felicidad, nació en 1768 (foja 155) .
Todos de apellido de Trcviño y Gutiérrez. En algunos de
estos regisrros se señalan como padres_a Joaqu ín de T reviño ~
Luisa Guriérrez (es el caso del registro parroquial de Jose
Alejandro Ramón) y en otros se indi ca n los nombres compleros:
José Joaqu ín de Treviño y Ma. Lu isa Gutiérrez.
Creemos que tal es la familia del Lic. de Treviño_ y G~riérrez.,
considerando el nombre de los padres, l.1 r,uonable d1stanc1a entre
un nacimiento y otro y el origen comün de rodos en el Valle del
Carrizal jurisdicción del Valle de las Salinas.
De los eres últimos asiento~ (puntos 4,5 )' 6), se desprende
que el matrimonio de Treviño-G uti érrcz ya no radi caba _en la
Haci enda de San Antonio de los Marcíne1. pues el de 1763 &lt;l1ce de
los padres del bautizado: "ve ci nos del puesro de A~ ua Negra"! en
los de 1765 y 1768 leemos que tntOllLes &lt;.:ran vecinos de los
Anteojos". Podernos concluir que si en el lapso de 176?,,a. 1768 _l~s
padres de José Alejandro Ramón vivian en estO'i lugares ta~1b1en
éste, pues su edad oscilaba entre los cuacr~ y los n~1eve an os de
edad. En la Carra General del Estado de uevo l con, levantada
1

888

por la Comision Gcogdfica-t.-;plor.tdor.t rn 190ú, Agu,1 Neg.J .\e
aprecia a l.i m1tad dtl umini1 tr.11.i&lt;lo e,1 línc:.i 1&lt;.:_lJ ,k ~l.11ín J
Dr. Gondlcz. Hemos bu\CJUo \111 éxito la p,,1 uJ,1 m.1rnnH11l1,d Je
los padres del Lic. Jose .\lt ¡JnJro &lt;lt" Tru·iÍJn. &lt;.¡t-':: debt wrnt.u en
algún li bro Je matrimonios .111ter101 .1 1~,:; 7 , a1íu del 11,t.:i1111i:nto
del primero de los seis arrib.1 .111ocado,. Fn los l1hros p.1rroqu1.1k.-.
de la iglesi,l de Nue~cr.1 Señor,1 de (;L1ad.1lupi:, de ~alin,n Viccori.1
no aparece.
Quercmo\ asenrar que dicho .1 110 de 1757 u&gt;incidc Lon el
auge del m111eral Je l.i Igu,1na en L.1mpnos, d rn;il -dice
Gonzalirns- '\onrnbu_HÍ mucho al .wnientu de: est.1 pol,l.1cion y
de otras .-.illlad.1\ al mismo rumbo". l'.11 \t7 esro no ct.n~.1 rdac1611
direccJ con m1i.:srro person,1jt pern n p,11 lt: Je: .'ill uH,&gt;1110, lOmo
rambíén lorm:l p.1ne dd concexro roliriw soLi.d en que ~L
desarrolló, Li c1rLllllStJ11ci,1 Je h.iber nacido y 1..reci&lt;lo bajo c:I
reinado de los ílo1 bones. Es ros h.1bí.u1 de~plaz.1do .1 l.1 d1n.1Hfa de
los Habsburgo en el gohierno de Esp.111,1 ,lesde el .1110 dt 1-oo y
jusro el J1ío de l 7'i9, cuando n,lCL José Ale¡Jndro R.1món,
asc iende al trono el Rn· C.1rlo\ III r~ inrndo Justa l -ss. FLIL'
célebre por las 1111meros:i~ e 1mpo1t,1ntcs reforn1,1s que i111p!.1111ó y
la mcdid :i de cxpuls.1r, en 1-c,-, a los ¡e,u1t.1s Jl roJ.1, .-.u,
posesione,, intluyendo c.l.110 ;i l.1 ~un•,1 l\p.111.1. ''\ 'n pc1iodo dt·
modern i?.:1c1ón )In p.ir,t!elo en la hMori.1 dr.: Ec.r,1ñ.1·· di Le Je e,t,1
etapa .\1ario R0Jr1guo'. FI \'ur.:vn Relno &lt;le l ,·t·,n 1:c \'Í\'Ín de:
cerca este Slllt'SO put.:s nu hab1.1 .1t¡u1 Jt~11it.1., dc,tk 1--d en (lllt
emigraron .1 tict r.1, dt mt.:jnr dinu. t'\ t1l:1.1r .\ P.1. r.1,, Co.1hud.1.
Dos reyes ll1,Í!&gt; rt'in,lrnn tn l.:s p.111,1 &gt;. lll tud 1, 'llS C(llo111.1, en
el tie mpo en qui.: v1,·10 l ost' \lc¡,111dro R.,11,ci11: C.1do, 1\' &lt;..¡111en
reinó J e 1'88 ,l 1808; ~· lutsll l·ern.111d11 \'ll d Lll d g11h::111ú dt
1808 J 1833 LOll l.1 inturnpuon dt.: 1808 .t 1813 tkhida ,t l.1
invasión Je bp ,1í1.1 por l." fuu,.1~ dL ~ q,nlc,in. Ct1mo ,,dit·;1w~ cl
Lic. Jost' Alej.indro dt.: l'tt.·, irío ~· l,ut 11:ri o ,·1, ici -¡ .1Í1\1,: dl' 1~~ 1)
a 1830, justo t.:! t1empo t¡uc: Jl·in 11011 lm rl'yt·~ mt.·11Lin11.1do~. \j
Carlos lII p,fü&gt; .1 l.1 1!1,1or1.1 por ,l1 ¡H1l-c1c1 ,lt: tl'l\ilutt111,k1&lt;·,11
&lt;le! imperio csp.uíol, !·t.:rn.1nd1&gt; \ 11 lo i"ut pn1 ljl!c t 11 ,11 rl·Í11.1dn ,e:
dio l:i luc:h .1 por l.i i11dq,l'11du1L1,1.
Así mi,11w ljlll'f-:mo~ rq.\1,tr.,r qul' en 1~-...:; tlllll lu,,,¡, i.1 ,·1,n,1
del gobcri1.1do1 D 1\kklio~ \'id.d dt: 1 t)ll,I .il \'.ille J~I (º.11111.tl,
jurisdiLción del\ .illt· de l.1, \.il111.I\, dondt· vi\1.1 ti tlllc•111n ¡,i,·L11

�de 16 :liio~ José Akj.1ndrn R;1111on. Q11.:d.1 pend1c:1H&lt;-' 11HL1g.ir s1
éste recibió dt: dicho ;;olwin.,dnr .,\~ún .,po,·o p.1r.1 p.1~;11 .1
Monterr.:y J. csrndi.H o si h11hll .1\sun.1 1.:bLion: o ,i 1nflL1ylÍ .:n d
el pre~bícero que firrn.1 \:1 a-:r.1 b.1uc1rn1.il. c\ \ 1L.. Jo!&gt;l'. 1\nrnn10
Manína, pues ~ll tr,1ycL10ria es l,1s1 iLknllc.l .1 l.1 que ,iguió l11.:go
José Alejandro de Tre,·ií\u. ~cgún .tr10t.1c1on qu,: .1p.irc.:ce en ,:\
libro de brnriws &lt;le l., P.1rroqui;1 J,: Cu.id.ilupc Jc ~.,\111.1~ \'idoria
volumen lll que: Lomprendl' de: ¡--.6 .1 1-~2. y &lt;-¡Ul'. u&gt;p1.1mn~ a

continuación:l.1bro de b,1pt1J7&gt;/05. Que corre deirÍi.• 1·c111tey odm d,· ,1hril d,·/ ,nío del

bilJO i'¡ n11d,1do )' c.¡rgo de Se,íor
Licenciatlo Don José Anto1110 Btnuzrdi110 Al,1rtí11ez Bc11,nwles y Flores.
colegit1l i¡ue fue m el Rtrtl di: S,m hw1ml'O di- Salt's rÍf l,1 Vi//¡¡ de Sm1
Mig11fl f/ Gmndc y después en el Re,d) 111,is (lllliguo rlc S1111 J!defa11So de{¡¡
ci1ul1d de A!A:ico: e11 él t&gt;:vmlÍ11i1dor; s111od11I dtjunst,IS, hl'sidrme de l.m
11cade1mm de Crí11011ts, Í t)'fS y leología J\foriil Bachilln en Filosofa y
mnbos Derechos, Licmcwio e11 .\agrados Ctí110111's por &amp;1 Real y Pontificia
Unil'ersidlld de 11q11elÍ// Jmperi,d Co11e, oposI(or a !11S Ctítcrlms de Cdnones
y Lyes, Ct1tedrritico Substimto de UIS de \lisperas de S1gmdos Cánones,
Clm1mtin11S, Decreto y /nstiM,1, Abogado ele 1'1 Real Audienciil dt estíl
Nueva &amp;pañiT, primer Cum Beriefioado por su Majest11d y Vicario Juez
Ecíesirísrico de fstos Vidl.es de Nuestra Señont de G1111dtiL11pe de lm SaLiruts y
Gm1Z11les con sus agreg,uios por el limo. y Rmo. Soíor Don fr. Franciscode
S(IJz Bzmuwennmz 1\IJartíne:z de Tejruit, Diez de \lázsco, por fil Diviruz
,rt,ri1ci,1 y de Íll Smzm Srde Apostólicll Obispo de CuatÍlilnjam, Nueuo Reyno
de l1 Ga!icia y de León, Prouinci,1s dA Nay,irit, CnL[fornim, Coahui!ll y
1fX/1.S de el COJJS~jo de m M19est1td" (rollo G0'/102 de h filmorcc., de la
iglesi:i de los morrnoneS). l.J)s dJtOS Jntcriores coinciden con los que
registra Israel C'..Jvazos en su Diccion,1rio Biogrrifico de Nuevo León en la
ficha relativa :u presbítero José Anconio Martínez (2l ed. 1996, p.323).

Sníor

de setenmtos ,·i11rne11tr1

_l' .i/'Ís

ll. - Su Estancia en El Convento de San Andrés en Monterrey

( 1779-1780).

De ;1cuerdo con lsrael Ca\'azos "no Jiu s1110 hasta rnrnplidos
veinte años (1779) cuando logro pasar t1 Monterrey, mMriculándose
en las cdredrns de latinid,1d y retórica. que imparria el padre
1
Rumayor en el conuwro de San Fra11osco"· • Hoy p. no exisre ese
convenro de franciscanos que es,LIVO ubicado en el espacio que
8')0

ocu. r.
nl.'l cJI l', ¡' ru1
-• 1u l\\ 1crunril f\1 ll fll.\ ¡·I.\Ll
. l'tl 11 11· l l)
St.ooeuú a Z.H.H'Oi' l 1· ' 1 .
j
. -.,1 e le
L,1m¡rn de
C'
·•
,1L ll\l'l\l () r·q¡ · di.
,
E .
cerm1n.,b.1 o cmpc,.• 1)l • seg
. , ·
• · •. ~ • . e pun u, el temnlo
u 11 ,._. \'t.: t L: , t
\
,
r
1 1
escucl.1; V l.'11 ¡ -7() C:rl 1 ', .
• . ~lt.: lit: ,ll l'.ll\,l, (01\Vt:l\ ( O \ '
·' uniL.i pu&lt;:s lo · · ·
1743 b ·que: opcr.iban· en
1 .. .
) Jl'.su 1tas \,.1hí.rn cc:rr.1Jo en

.
a csqurn., Lit: Lis ho' 11, · d .
ore os y el Sem inario Concil' .
. , :, L,1 c~1 e r.!!cobnlo
M La 1posibTd d ¡.
- . l,ll Sl'.Jhnohasra )7 )3.
•
t 1 ,l
( l esrnd1ar con los f
.
0
Ale¡and ro Ramón sin d d
.
Ltncisc.1nos L1 tuvo J .,¿
'
u ,l ~r.1c1as al lcg·ido
.
·
a ra. Leonor Gómcz l c'
.
·
que en 1767 dispuso
e e astro a hvor d 1 •
.
1 . Sh
1c o convenro, de lltl.l c-' -d . d.
· , . e a 1mp.1rt1ción, en
are r,l e or,lmlt . "A/ - .
d. . . ,
ininana La criredrtf }' ¡ 'UO
.
lb
· tC.l.
ª"º Sl(;uiente
se
11
,. "
. t" se lomp
eme t ' . ¡
'
retori ca, señala el hisrori-ldo R d . " arra w11 ,,s t1f filosofía y
déct1d11 de 1770
¡
· d'r. 0 rigo Mendiri...:h .1&lt;';/'. "En ¡ 1
...
,asta IC/c!1t1bre de 179?"1' . ~ . .
r
enscnanza
el
¡ndre
J
u·in J0 , l) 1.
_
arc.:nd 10
t:sta
·
·•
~e au 1no F · ' J
J
so nno de la benefacton ,
.
c1 n.1n e¿ oc: Rumavor,
'' ~ quien com( J .' "I.
'
b ·rev1110 , , era tambié11
o r1unt
. :1·o de1 Valle d, 1o~e n .e¡andro de
,
T
pe rtencc1a h Hacienda I I ,
.
e JS Salinas al que
'l f
.
' l C os I\ 1.Hllílt'l. ·H b·'. íl.
aque ranc1scano parJ h· . . d. 'I
.
.
&lt; :t J a in u1do en éste
:ice1 eeun¡unsc.i? · L I b--'
go erna or en sus e&lt;;tud io ' ·O 1 .
el
,
s. é e primer , I o la
b i .1 L',1poyado
•
d
b
irmo su acta baucismaP
L.l ra ene11c1ado que
fi
_Vale la pena comenrar que )Or el r;er
.
Alepndro Ramón rnn I
f t . . . npo de h escanc ia de José
..
o~
r,1 nc1!&gt;Ca nos (· 79
tam ten Servando Teresa de \ 1 . , .
.rnos
-SO) estud ió
6
declaró a la Inquisición el. 2~erdcon el !'adre Rumayor, segün lo
acuerdo con Israel Cavaz . 11 -1 de sepuembre de 181 i'; )' de
os , e
espués d
· · f
concluyó sus esrud1·0s ... 1 . 17 om1nico ray Servando
" os
anos
d ·
traslada a la ciudad de M, ,·
D , es ecH en 1780 y luego se
.
~x1co. on Carlos VI
1I
~
esa conc usión cscoLir fue
_
.
egas ahrma que
1
1
16
. .
a os
ano!&gt; lo
cons1gu1ence en 1779' 1
l ,
.
que nos ubica por
. ,
'pues 1a 6 ta nacido en 1763 Q • ,
con d 1sc1pulos O :11 menos u· l vez se cono .
&gt;. · ui-u fueron
convenro-escuela d e
.·
c1t:ron en ese temploy

~

'

e

1

ra11c1scanos.

El año en que José Alc·and R . . .
decir en 1779, rienen lu . Jd ro_ am?n. inicia SU!! esrndios, es
·¿
. .
g.u osd aconcec1 m1entos s1gn1
· •[¡ .
a v1 a religiosa de la re . ,
tcauvos en
1
•
.
gion Y e Monee ·
•
u a v1v1 ó o conoció d. _,, ...
r1ey en c.spec1al, que sin
d d. . . ,
t::
cc1 ca \' que d
.
d
e tm1tac1o n terril . , 1 d,
,
.
ese ani os estaCJr: la
o n a e una nuev·t d , .
1
d .\
primer obispo. Precedamo
.
, 1oces1s y a muerte de su
En

s a comentarlos:

1777, dos anos anees del in re

al convenro, se crea u
,

d

J ,

.

b. g so e ose Ale¡andro Ramón
n nuevo o 1spad 0 co n ¡•unsdicción
.
en lo que
891

�hoy son los territorios de Tanuulipas, Texas. CoJhuda \' :-:uevo
León dándole corno sede la villa de Linares, elev,tda entonces a
ciudad por el rey Carlos lll con techa 19 de rn.tyo del ~7 Dos años
después, para curnplimentJr est.1 disposición, el l 4 de: febrero se
expide una Real Cédula donde: se: prc:viene al Dr. Eusebio Ventura
Beleña "procediese a la división y adjudic.H.:ton del terriror10 de
1
que debía componerse el Obisp.1.do" \. Como primer obispo de la
nueva diócesis fue nombrado el franc15cano Antonio de Jesús
Sacedón, siendo consagrado como tal el l 8 de abril de 1779. Era
el Dr. Venrura Beleña, Oidor de la Real Audiencia Je México y
uno de los abogados m:is destacados de la Nueva Esp.1ña, al que
volveremos a tratar más adelante, y quien re,1liza su encomienda
entre marzo y agosco de ese año. No c.reemos que para cumpli rla
hubiese crnido que viajar a escas ticrr,1s pues sin duda aprovechó
los trabajos preexistentes. en panicular el informe ck O. José de
Osorio y Llamas quien señaló que "debe siruarse !J silla episcopal
en medio de la diócesis,(),) concemplo con belh proporció n la
villa de Linares del Nuevo Reino de León" "'. D. Eusebio Ventu ra
publicó por bando el 2 de septiembre del 79 la delimitació n
1
geográfica del nuevo obispado • y par.1 tomar posesión del mismo
salió de México hacia Linares frav Antonio de Jesús S.1cedón,
1
llegando a Monterrey "cal vez por ;.widaJ" ·' del mismo año, pero
~intiéndose enfermo "no quiso hosped,ll'se 01 la casa que se había
arreglado para él y se quedó en el convento de San Andrés, ;unto ni
templo de Snn Fmnásco p,1rtl tomar 11n desc11nso y seguir hacia
L1nare;" 1 • Sin embargo no logró concinuH puc5 ".1gra,·ado de su
enfermedad, murió el 27 de diciembre dé' l 779";,. En ese tiempo
José Alcjrndro Ramón era esrnd1ante en el convento.

ll l. Sus Estudios en San M igucl el Grande, Guanajuato .
Al concluir en Monterrey una p.ntt: dd progr.un .1 c~colar dt:
su tiempo, José Alejandro R.1111011 ~e: 1mcr1he en el lle.11 Colegio de
Estudios de San hanLi~co Je \;1\n conuguo .1 L1 Con~regh.ión &lt;le\
Orarorio de S.rn relipc: !\:en de la vtlb &lt;lt: ~.in Miguel el Crande,
Gu,1najuato. ";llli actthó los 1ílr111wl St'IS mt·st•s tic rrt1Írit',1 .rurrnndo1
wsegu1dtz los dos y 111ed10 a,íos di' Jilosofi'r1", diu: D. hr.1cl C:.1v.no/ •
Creemos que c:n 178 l &lt;lebic) ingre\,1r Jo1..~ Alej,1ndro R.11nó n al
Colc.:gio Je San h anusco &lt;l&lt;: ~.ti&lt;:\ c11.1ndo wnc.1h.1 LOll 2.2 ,1iim Je
\.·

'

1,,..

edad.
Considerando
que en 1.... 88 ha6 ,ta en i\1oJl[errev 68 .
'
1
vecinos, segun e gobcrnadoi·
~1anue l BJ hamond .·.
.
)
'
J\
1781, cuando José Alei·rndro 1),.rn,on
. d c¡a Ia c1ud e&lt;l , enton(es
en
hl ·,
era aún menor. En c.1mbio S111 1M.
1
d
a ' su po J:::ton
·
-·
tguc est,1caba com
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po 61 actonal pues entre otras cosas " era e1 centro H do nuc d
eo
cel as d e lana más impo,·t"nt
í o 5uccor
e
" e d,e 1a IN ueva E • - "·'
·
aquello significaba un camb·10
.
spana · tn &lt;luda
.
.
que im pactaba
d b',
1mpres1onar la metrópoli a Fray
. Servan d o •cuando
' como
ed 10
es
..
. ·re e10
M oncerrey un año antes que José Ale ·andro
qué escog ió San Miguel el Gr· d I
de _1 revino. Pero ¿por
an e para conunua1 sus e d' ,
. . Y e 1 •l,...,uevo
T
No Io SJ
' bemos, pero esta pobl .1c1on
R .
dscu Ltos.
,
mancc:n1a n estrec.h.1 vinLLila-1·o·n
, , de Ia g
', .1 rra ves
dtino
· de deon
del siglo XVII puc.:s grandes e x t.&lt;:11sione.s
.
. d e r1 ... rraJn:1 er1:1,
1 11 es
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de Nuevo León eran pi·opt. ·d 1d d
I
..
e~ e oy ·sea o
'
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e a gunos
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Miguel
el G rande "y• desde al
!'i 111.111 d a 6an sus ga res1d enres
.
,
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las t1err.1s calientes de sus posesiones"•.
na os a invernar :i

Pe ro en h elección debió influir ue el ¡~ 1
.
Francisco de Sales de los padr·s
fil.
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Colcg10
&lt;le
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e 1 1pcnses goz.-1 a d ¡
· · d
tener como
Recrnr a uno de 1os. re ¡·1g10s0s
.
, ·¡ e prest1g10
.
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Nueva España: el Dr . Jttan Bentro
.
D,taz de G:imJrr
· t u 1ra os
fil. e f la
doctorado
. . \' c1v 1.ª'
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.en lt,ilia en ambos J,ercc·h os (c.1nontí..O
1) i oso
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se sosrcn1,1 de sus prop i,h (..:pelLrní.1s ,. ntrim
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Manue l Quixann Z.!v.d.1 . ,r1ien Hlc.:n.1:í, ~(: og1:: nm '.cc el Lic.
maestros· el R n l)
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Carlos Antonio ~Lirrincz. p . . , . ti LIO '- •t o; el padre
la Concepci.Sn , Dn:rnú·. l)ro ',~ue1~11 0.\ ~- ~bnu~I R.1111írc:¿ Je
,1mo11 .-r¡o•'I :-,¡ 1111
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"ma11ro mor,1do, ffe111111rlo lo., c;r,w1,uu uJ H",-,1-' 1·n,·,1rn,1t/¡1_,, 1•1•rdt's los
¡;iósofos, y Los teólogos bl,1111',1s" ''. bn 1~8 2 t:I reuor dd Colegio, el
Dr. Día1. &lt;le G.1n1Jrra y D.l\'.lllls, luce pub liur en \lc.:x1LO 1rn
opüsculo conteniendo Li d i\e1r.1ció11 de uno Je los ,1lum110., del
Colegio que versa sohre la Urilul11d de /,¡ Gt'oml'tri11 pt1rrt las
Czenc111s y Arres: neasidnrl de dla pt1rtl t'l t'St11cl10 filo.1~firo. Al final
del impr~so aparen: una lisr.1 de lo~ alumn_?\ próx'.mos a Jise~rar
en examen públiLo en hs Ac.1dem1.is Je (.,eometrt:1. En cs:1 l1sra
esrá nuesrro personaje; \111 l'mh.irgo ap:irl'Cl'n l'quivoc.1dos los dos
apellidos y el lugar de origen, pero sin duda se tr.ua de nucsrro
José Alejandro Ramón (v:?a~e .11 final el ;ip¿nJice). Cabt'. observa r
lo siguienre: en dicho .1ño de 17 82 José Alejandro era el único
esrndianrc del Nuevo Reino dt'. León v sus compañeros
pertenecían a diversos lugares dé b :--.:ucv,1 hpa11a. En cuanto al
error sobre el sitio Je origen, atín hoy es común ubicar corno de
Monterrey a quien es de otro lug:u- cercano. Nos llama la ,H:nción
la edad Je los colegiales p11e~ dice que no pasan d~ los 1) años
pero en 1782 José Alej:i.ndro contaba con 23 de edad· '.
Es digno de mención que el Dr. Juan Benito Dín de Gamarra
renia en tonces 38 afios y era va a.ucor de varias obras que José
Alejandro Ramón debió ,conoc~r: Máximas de Educación en la
piedad crisri:rna y en la política para instrucció_n de los al~m nos
de l Colegio de S. Francisco de Sales del Oratono de esta vill a de
San Miguel ( 1772); Academias de filosofía (1772); ~len:enta
Recentioris Philosophitle ( 1774) Errores del Enccnd1m1ento
Humano ( 178 1) y Academias de Geometría 0782) . Un año
después, en 1783, ·moría este ilustre rector originario de Zamora,
M ichoadn ''.
Nos dice el Profesor Cavaws Garza, que José Alejandro cursó
seis meses de re rórica y dos y medio años de filosofía en San
Miguel. que tuvo como maestro al pad re Carlos Anronio Mar_tíne-z.
y que "el 5 de enero de 1785, el ~bro. Ramó~ ¿1ona, Prepó~1,to de
la Congregación de los padres filipenses, cert1j1Co la _conclus1on ~e
esras materias, a fin de facilitar eL ingreso de José Ale1andro Ramon
en la Real y Pontificia Universidad de México" ll.

8&lt;J4

IV. La Permanencia en La Capita l de La Nueva España co mo
Alumno de La Real y Pontificia Univer1. idad de México ( 17851790) .

Al empezar el año 85, José Alejandro R,1111ón se inscribe en la
Universidad. Fue un año de nulas cosed1.1~ que provocaron en
San Miguel el Grande 3,356 muerres 1._ Aunque ya no estaba él en
esa villa debió resenrirlo , pues la carisrrofe fue general. Dice
Gonza liros que 1786 se llamó el año del hambre "por In grande
escasez de frutos de la tierra que produjo la terrible helnda tzcaecida
la noche de/ día de San Agust/n del afio anrerior, q1u arruinó las
sementeras en casi toda la Nuevn España" ''
En la Universidad -nos dice el profesor Israel Cavazos- "tuvo
por compañero de esrudios a Mariano Matamoros" " y en el lapso
que ahí permaneció, de 1785 a 1790, es probable gue haya tenido
acceso a la impresión en italiano de 1a obra del historiador
veracruzano Francisco Javier Clavijero Storw AntLCa de/ Messiro
que pu blicó en 1780 en Cesena, Icali.1, durante su destierro.
"Muchos ejemplares" llegaron a la Nueva España enrre 1785 y
1786 precisamenre a la institución a la que Clavijero dedicó la
obra: La Universidad de México. El r:::cror, al recibirlos, entregó
"uno aL virrey, otro al arzobispo, otro al presidente de La Real
Audiencia y· otro asimismo a varías personas de conspicua
dignidad''' . Estas entregas tenían cieno grado de reserva, roda ve1.
que provenían de uno de los jesuitas expulsados de h Nueva
España por órdenes del Rey 19 años antes.
En 1787 moría en Rolonia, lralia, francisco Javier Clavijero .
Este suceso y la llegada de su libro a la Un iversidad, en el tiempo
en que José Alejandro esrndió ahí, tal vez movieron su interés para
traducirlo al español. Bien dice el profesor Cavazos "tradujo de/
italiano, probrzb/emente durrmte su estancza fil México, la Historia
Antigua de México de Clavijero, ruyo manuscrito conserva In
Biblioteca del TernoLógico de Monterrey" '(·.
También durante su tiempo de esrudianre apareció publicada
la obra del Lic. Eusebio Venrnra Beleña, Recopilación sumaria de
todos los autos acordados de la Real Audiencia y Sala del Crimen de
1
esta Nueva EspaFia -. Ya expusimos en el punto II de esre estudio la
relación de Yenrura Beleií.a con el Nuevo Reino de León y la
posibilidad de que José Alejandro supiera de él cuando esrudiaba
895

�en ,\1onrcrrcr en el convento de franciscanos. Ahora en México
como cursa~re de abogado y parcicularmence al ejercer la
profesión anre la Real Audiencia, era obligado conocer c:sa
imponanre obra que contiene la aplicación de la legislación
enconces vigente.
"De los documentos correspondientes a sus estudios en México,
sólo hemos logrado encontmr rn grado de bachiller en cánones, que
renbió de manos del Dr. Lrzrrr1ñaga el 21 dr 11bril de 1788". En el
aucillo !t: arguyeron los bachilleres NicoUs Oláez, Andrés de la
Fuence v FranLisco de la Concha; y en el asiento de su grado
aparece la nota siguiente: "por pobr~ le perdonó el Sor Rector lo
de la arc1" según nos informa D. Israel Cavazos '". Dos años
después recibe~ el rírulo y ejerce SLJ profesión "como abogado
m:1rricui.1do en la Real Audiencia";•).

elevado a villa y dejaba de ser Hac1end,1 de los Mamnez para
llamarse villa de San Carlos e.le Marín.
Seis afias después, al empezar el ,1ño de 181 O, lo encontramos
formand o parce Jel Colegio de Abogados de la capital del
virreinat o como sinodal. según una nora de la prensa dt' L1 époc:i
que dice:

El ilustre y real rolegio de tZbogados de es111 mpitd/, con tTrreglo a sus
est11tutos, ha procedido antes de ayer a !ti elemón de s11 rector, y salió reeleao
de cuarto afio, el S,: Lic. D. Antonio Torres limja, oidor honorario de !ti
Rea/Audiencia de Gumiabzjrzm, a/mide del m·men interino de esta real srt!tt
del m·men, af!,ente foral nurs antiguo de real haáendt1 y de! ramo de
temporalidades, y presidente de !tz rml academia de deredJO teórico prdmco
de su ilust1·ey real cokgio.
As! mismo se procedió a !tz e/,ección d,, los denuís empleos que previenen
sus estlltutos, y recayó !ti de consilian'os en los licmciados D J\1an'rmo Pn'n-10
de Rivera, D. Pedro Ca/indo, D. Manuel Vi!l.aseñor, )' D. Domingo úrso
de /¡z Veg,z; prosecretario, el lir. D. JosefFtzlcon; Promotorfoml, el Lic. D.
Antomo Mnroso; Tesorero, L1e, D. Jos~f Francisco Ca.stniieda; Sinodales,
los licenciados D. Mmano ¡i,imo de Rivem, D. Antonio M11t0Jo, D.
Dommgo Laso de k1 Viga, D Juan Josef Flom AJuorre, D. /oJefivfan'n
Ftrlam, D. Rnf1el Mdrquez. D. Manuel Cerquem, D. Josef Alexandm
lreviño, D. joref L.ópez Saltzmr, D. Manuel Villaseríor, D. Rafael Pérez
Maldom,do y D. Pedro Cdrdenas." (Diario de J\,féxico. México. Mmes
30 de enero de 181 O Tomo XII, :-:o. 1582 p. 120).

0

1•
1

V.- La Edad l\1adura: Su Matrimonio y Su Actividad Profesional.
Señala D. Israel C:i.vnos que obtenido su tÍtulo Je abogado
ejerció en San Miguel el Grande (hoy de Allende) en Guanajuaro
donde "co ntra jo m:i.rrimonio con doña María Purificación lgnacia
e.le la Peña y Dominguez""; contaba con 31 años de edad pues esrn
debió ser por 1790.
Es fácil advertir que es el riempo de la culm inación del siglo
XVIII y el pronto inicio Je! XIX, pero principalmente so~ los
años cercanos al comienzo de la guerra por la independencia. Y
esa villa donde Jo.sé Alejandro vivió y esrudió, fue la cuna de
Ignacio Allende y de los hamanos _Ignacio y Juan Al~ama, s_irio
próximo a Dolores (hoy Dolores Hidalgo) donde broto la ch ispa
que encendió la hoguer.1.
Pero creemos que pronto regresó a Li ciudad de México pues
como señala la Dra. Gonzfo:z M:i.iz "entre 1790 y 1811 con
frecuencia se ocupó de representar desde /11 capittd los asuntos de sus
paisanos"· m:Hriculado en la Real Audiencia para ejercer su
profesión, como lo con~ignó D. Israel. I a ciudad de México
comaba en 1793 con l l 2,92Ci habicanrcs ; según el censo que
mandó levanrar el virrey conde de Rcvillagigedo y que dos años
más tarde, al ser corregido, llegó a 130, 683. De acuerdo con lo
dicho por los auteres locales citados, José Alejrndro de Tr~viño y
Gurié rrez radicaba en México cu,rn&lt;lo en 1804 su ~olar nativo era

Cuacro meses de~pués, en junio de 1810, v sin duda :nín
permaneciendo en ,\-1éxico, el Lic. José Alcjand;o de Trcviiio v
Guciénez es incluido rn una ccrn,1 para elegir al di pur:iJo por ~I
Nuevo Reino de León "a las Cortes de Mt1dnt! del rt,10 s1gu1eJ/le, ,1
la cual ~sistió .f11n11 José de la Garzt1, canónigo lectora/ de /,1
catedrat4·. Esos diput:i.dos reunido, en Españ.i fu&lt;.:ron los ,1 ut orc~
de l:i. Consmución Poliric.1 de la ~lon.1r9ui.1 Esp:i1íol.1, firm~1J,1 el
18 de mano &lt;le 1812 :· primn.1 vigcnrc en l.1 Nut:v,1 Esp.lii;1 donJc
fue prom ulgada y jurada el .10 Je ~ep11rn1brc dt'l rni,mo ÚH) . I ,t
Dra. Gon:.dlez M,1i,, es quien por primcr.t vez n1rnlion:1 c¡ut: el
de Trev irío ! GuciJrru, estuvo t'll u11.1 terru p.ir.1 ekgir .il
d1purado del Nuevo Rl'ino ck l.t'cín. d,HO c¡ue tom&lt;Í de 1.t\ .1u,1\ de
cabildo de j\1ontcrn:r. En nue\lr.1 111vn1ig.1(.i1í11 he1no, t·11ui1nr.1do

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¿,¡ pr01•111r111 (./.e ,ll'1 J
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/ .¿ , coii sil'll' z·oros: ('I Lic..O. Jose
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,I l. u¡11ell1 :&gt;,111t,1 ~ , 11, 1•
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de /11 Garlll, uctom, te i - . ,
1'¡ J tÍt' fi{(l Nc,IÍ , l1ul1mo11 e
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ut1crrt'~ ; i 1og,wo
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Alo:11ndro ae I rt'l'll'IO )
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r¡ ., , , Re,d Colee:zo con Sf/J, Y 1 1· · '
,
mdmd110 es111,us.rc)
; 'L d, \l'l'1def-'m'(loene/1\uevo
i l C
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i \ o ,me e ui i t,
Capellín Real ae 11' ,ompan_z, 1 • 1
, JO deJ·uniu 1ílti1110 toa) "1
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Santanaer, con cu11n~, . . , . . x A • • ·o Jueves 6 de scpuembrc (e
. ,,,.o (Dumo de ,\1t'&gt;.1(
0. 1vIcx.lC .
suerte al pnm,, .
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1810. Tomo XIII. No. 1800, P·-7 ►).

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110 pudo euiwr e saqueo e
. de .,'1cxto1.
. : . Tcsumunio
l.1 lndc¡xndc:110.1

.\lk-nde).

8')8

VI. La Vuelta a l Solar Norreño (I 8 I 7) v La Realización de su
Obra Fun dacional de La Cátedra y L~ Magistratura ( 18241825).

.
" bocrado de esta ReriÍ
.
. ~ St' le ubica como a tA nuesrro persona)c .
/) I Co/'Cll/1" lo cu.1! rom,1n.1os
. d ' ·¿ de SIi !lustre y \ert , t,~
.
.t111die11ri,z e /1/ 11'1 uo . d d. l . instiruciones en e\e r1empo y
· '
:lCtlVO
como p;imc1pancc:
, . e !C \,\S .
Mex1co
'
d. d
,
. 1 • 1 d. urado que represenra r1a
Por ende ra ,c;i o en' rey
se
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cg1a
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.
.
Cuando en 'Mionter ,
d [ ·1ña en Querecaro se
.
d L ón en las Cortes e sp, • , . , d 1
al Nuevo Reino e e .l
.
¡... oarticipaoon e a gunos
d I Correo1oor con ... r •
d
·
conspiob.1 en casa e
~ d . d Dolores de la in ten enoa
, S M. uel el Grrn e 'f e
¿· · · ·
residentes ae an l ig
.
. , . hi se preparaba, io 1111c10
\u
\iberrana
que
,1
.
•
de Cu.111:iju:iro . l.:l 1uc '
·
. l d· 1810. Un cesumon10
Id' 16 de sq){lem ne 'en la mJdrugad:.i d e i:i
1 1 . , .co qu\.'.Jó plasmada en una
.
d gran va or 11srori ,
O l
.
de ese comienzo, e .
' . . l ·s proraoonisras:
. gnac10
. , de uno de los pnnc1pa c
b
dce\aracion
Allende:

Aunque el Lic.:. José :\kj.rnJro Jc Trn1i10 \' Ct1t1t'·rre1. \'ÍvÍ.1 L'll
l:i capital de l.1 Nuev,1 E\pú1.1 y los .u11niorcs ~ucoo~ rcní.111 lllg.1r
en orro sirio, éstt· no le cr.1 ,iicno. Por el conrr.1rio. L'll :):1n ,\ 11gu&lt;.'.I
estudió\' c.:01Hr.1jo m.Hrimonio \" ~in duJ,1 cení.1 JfllÍsuJl'~ ,. 1al ve,
rambi én L1111ili.1rcs. Pero c;1 1.11110 l.1 r.evollll·ión · por [.¡
independenci., crt'CÍ.1 ..1 l.1 rnel1.1 del .1i10, en mero de 1811, d
Colegio de Abog.i&lt;los Jesign.1bJ nucvo rccror en la pcrson.1 del
Lic. D. Juan Josc: Flores AI.Hom.: y nuestro person.1je, cl Lic. de
Treviño )' Guriérrez. conrinu.1h., como Sinotbl rn dicho cokgío.

ocumen .

Una nueva erapa se .1bre en l:.i vida del Lic. José Alejandro de
Treviño al regresar al rerrufio de donde partió en su juwncud. No
sabemos si con antcrioridJd volvió alguna vez, pero ahora
regresaba en forma definitiva tras haber permanecid o fuera de
Monterrey por espacio de 37 años; primero como esrudianre en
San Miguel el Grande y en rvféxico: y luego en ésta ciudad
ejerciendo su profesión. Respecro al rcrorno D. Israel ha señalado:
"le vemos llegar a Monterrey a medi'r1dos de 1818"''; sin embargo
hay al menos dos documentos en el Archivo Municipal de
Monterrey que nos ubican en el año de 1817. Uno es el relativo a
una perición de su viudJ, donde díce: "que su esposo desde el año
817 que se vino ha Méjico (debe ser de) ha servido ... "
Y el otro,
fechad o en enero de 1821 , es una conresración del Avunram ien ro
al virrey comunicándole que el Lic. de Treviíio y Gutiérrez
"habiendo residido en México 30 flños hace poco más de tres se ha
11
avecindado en esta tiudad' • En el punto .1nrerior (Y), quedó
establecido que buena parre de su vida profesional lJ pasó en la
ci udad de México.
4

· _

En enero de 1817 el capiran retirado de milicias provincia les
Francisco Bruno Barrera, nuevamente había sido electo Alcalde
Ord inari o de la ciudad y por ministerio de ley ocupó el gobierno
de la provinci a del Nuevo Reino de León en ausencia del titular,
que lo era el coronel D. Bernardo de Villamil. El Comandante
General de las Provincias lnternas de Oriente era D. Joaquín de
.\ rredon do y es en esrc año, en el mes de abril, cuando

�desemb.ucan en Sorn La Ahrina el i11s11rgence español Francisco
Javier .\1ina y Fray Servando Teresa Je Mier.
Casi al terminar el año del 17, el 20 de octubre, tomó
posesión como gobernador político y militar el coronel D.
13l'rn21do Je Villamil. ,iunque sólo por unos meses pues en
feb rero , a la vuelta del año, pidió licencia ocupando de nuevo
inceri11amcme la gobernación el Alcalde Bruno Barrera quien
había sido rceltcco como Alcalde Ordinario para el año de 1818.
A:1nquc sabemos que el Lic. de Treviño y Gutiérre2 ra?ica en
Monterrey a partir de 1817, l.1 primera mención a su act1v1d;1d es
de 1818. t,n una sesión de cabildo se acuerda "se libren con esta
fecha contra el lvfayordomo de Propios los cincuenta y seis pesos que
reclama ef licdo. D. Alexandro di' Írevi,ío ... ,,..,.. Y no es sino hasra
1819 en que figura en l.i polírica local. Como sabemos. cada año
en enero son elegidos los integrantes de! cabildo, y en 1819 vuelve
a ser electo D. Francisco Bruno Barrera y formando parre del
mismo, en lo que creemos es su primera participación pL!blica,
aparece el Lic. ]ose Alejandro de TrevilÍo como regidor honorario,
"quedando por ahora sin com1S1Ón especia!"' y p~ra esrar li~re "para
el desempeño de los muchos asuncos que r1ene pend1enres la
nU
ciudad de que se irán ene.irgan do oporcunamenre .
En 1820 el Lic. de Treviño y Gutiérrez resulta electo Alcalde
Ordinario de primer voto, puesw que equivale J lo que hoy
denominamos Presidenrc Municipal. Como ya dijimos en enero
de cada año se renovaba el Ayuntamiento de: l.1 ciudad y era
costumbre que el cabildo salirn1c elegía JI entrante. Desde 1816
venía sien do reelecto el capic,in Francisco Bruno lhrrera y en
ocasiones ocupando simultáneamente c:I cargo de gobernador en
forma provisional; así sucedió durante el año anterior de 1819.
Ahora, en enero de 1820, el Lic. de Trc:viño y GuriérreL ocupaba
la Alcaldía de Monterrey apenas a dos años y meses de haber
rearesado ,1 la ciudad rras. una :lLlsencia de .37 .111 0~. Cuando partió
a San Miguel el Gr:111de por 1780, Monterrey t&lt;:nia menos de 685
habirantes, según dijimos en las primeras líneas del punro UI_;
ahora en 1820 "el numeroso veri11d11rio llega trtsi 11 Of/Ce n11!
1
almrzs"'' • En em: año el cabildo quedó inlcgr.,do, .1dcm.ís del Lic.
de Treviño y Guciérrez, por Bern.1r&lt;lo Us~cl y Cuimh.1rJ.1,_n.:gidor
perpetuo; Sanlos Urihe, R.1L1cl Ec.1 ~-1tÍ'lquiz. Jo~é Antonio de h

Garza Saldívar, José Antonio Rodríguez y 8 personas más; la
mayor p&lt;1rte habían ocupado cargos edilicios en años anreriores 1•&gt;.
Sin duda un factor que iníluvó par;1 que el Lic. de Treviño
ascendiera a Alcalde Ordinario para cubrir el ano de 1820 fue que
el capirán Francisco Bruno Barrera había solicitado su reriro
hacía tiempo para poder acender sus descuidados negocios~,
Durante rodo este año y tal vez por el doble carácrer de abogado y
de Alcalde Ordinario, el Lic de Treviño y Gutiérrez interviene en
múltiples actos jurídicos como testamentos, préstamos, fianzas,
compra-venras, ororgación de poderes. Tuvo también calidad de
eleccor en octubre de 1820, junco con Joaquín de Arrcdondo y
Mioño, José Ma. Guriérrez de Lara, José Andrés de Sobrevilla,
José Mauricio Alcocer (de Saltillo), José Trinidad de Arrese y
orros, cuya finalidad era elegir a los diputados de las cuarro
provincia; internas de oriente a las corres,:_
A poco de haber romado posesión de su cargo el nuevo
cabildo en enero de 1820, es restaurada en España y en México,
la Conslirución Política de la Monarquía Española; sin duda este
suceso influyó muchísimo en los acontecimientos posteriores pues
al año siguien ce, esto es en 1821, se proclamó el Plan de Iguala y
se declaró la independencia. Si bien en esre año no tenía cargo
~dilicio alguno el Lic. José Alejandro de Treviño y Guriérrcz, los
aconrecimiencos hicieron necesaria su intervención como veremos
luego. A mediados del año 21 llega ,1 ,vlonterrey el coronel Gaspar
López para sustituir a D. Joaquí11 de Arredondo como
Comandante General de las Provincias Internas de Orienre y de
inmediato pretende hacer de SJltíllo la capital de las cuatro
provincias , generando la inconforrni&lt;laJ del Ayunramienro de
Monterrey por lo que se nombra una comisión "01u1bt'Zada por
José Alejandro de Tre1 hío y G'uriérrez, enrtuxr1da di' red11tt,tr 111111
representación dirigida a lrnrbidc y n l.ópez"\', donde mosrraban SIi
oposición a las medidas com,1d,1s por éste.
O. José Alejandro de Trevií'lo vuelve .1 ocupar la Alcildí.1
Ordinaria en 1822 a partí r de mero, cornp.1rriendo l.1
responsabilidad con Juan José de L1 C,1 r7.a T reviño. 911ien en 18 1O
fue dipurado a las Corres en E~p.111.1 por el Nunn Reino de León.
según vimos en el punto amer1or (V). T.1mbién Furmt'.&gt; p,1nc dd
Ayuntamiento de este ,1iio D. Pedro Condlo. rn quien uccnrn,
ver al impresor que cxi~[ÍÓ en c~tc ttc111pn. i\,i 1111\lllO
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1 punto . nr.
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este trab:l)O, en e ,
d - de T rc\'1í10 y C.1uuci ru.
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rmanos
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Lic.
Jase
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corno
Alokk
el
Lit:.
e
11 e
romo po,es1
,,
d -e el
Si al empelar enero
intentó renunciar. i'-105 IL - ,
Treviño )' Gutiérrez, ~\ mes ria
penos,t enfami'dad tj ut' mino
rofesor Cwazos que por__ se
\-aldin el 11 de febrero de '. 822
p
te su salud, renio100 ,z la a d ,.., . don fosé fr,nano de
grnvemen
d
est,t o flSH o
.
,
l .
certificando la delicadeza e su
ctrl y admi11istr[[dor de li1 JOttCa
.
Ferrer profeso.r de J.1n11a d. J , Jo u711i11 \11fln¡1erde.
Zen deJas y
'
dad y 011 ose t
d
d l hospital general de eJtll ~111- d, Texas quien ht1b1t1 llega o a
e
·¡·
d f I provinua e
b
Le fue
cirujano m1 irrrr e. '
Su ren101c1,1, sin em rirgo, n O
..
.
en
ese
mismo
mes.
-.
,
[
·11'
nodcr
renunc1a1'
5
M onteney ·
.
"" 1-· n ermo v ' r
admitida hasra el 19 de Jllnl.:ltldor-el alcald~ primao de M_onterrey,
me "lasjime1ones de gobe1 - . , d, lturbide'\ señal.t Edmun do
a5 u
,.
d pos1c1on L
· ,r,
L't ca
Alejandro Treviño P~.r is r Ló ez comunicó al nueuo )eJe fº i 1
Derba y .1grega qnc G¡ispal •es p órdenes ) decretos del ~up1:em:
hasta tres ¡1eces todas, ~~ e~Les' reciar sus órdenes pues _Jamas e
e .f ,,,. La rc:criminación l.l interpuso
Go bierno" v· - lo acuso
¡ tuuse
• de reettJO . , · d'
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.Comandante ~1d1rar y q~ . O José Alejandro de Trcv1no y
eración de la salud para .
.
recup
,
jurista
Guriérrn.
I cenit de su rrayectona com 0
El .1ño de 1824 marca e . d I Derecho en lo que hoy es
1 iniciar form,i\mente
ensen_anz; -~n de la cátedra de Derecho
~uestra entidad federaova . La tu~\a~:1 un decreta del. ~ongre~o
tiene como antecedete l ~~~\ue dispone el establec_1m1ent~ ~
General. de octubre e
- a~ance educativo se debió a
raal
cácedrJS de Derecho. Es.te¡· lad de diputado al Congres~ Cdenerde
"en s11 u1 u , . , q11e se caneed.ieran cate ras
Servando pnc~
conS1git10
Co nst1tu¡e11re, propuso Y
,,,

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1 .

L~

t'L'•'ILlll ,\ •
)\ltlh: dl'L'f'-l'.

!ª

-

902

se

derecho en los seminarios de pro1•n1tÍ1t y que pudiesen estos otorgar los
grados de bachií/er" . Fue a~í como se inició el l 9 Je: l'ncro de
1824 la enseñanza íundica en Nuevo León dentro Je los claustros
del Real y Tridentino Colegio Seminario. "El recwr d,,¡ Seminario
Dr. Frannsco Arroyo nombró, un p,ir de días trntes, al Lic.
Alex:andro de Treuiño )' Guúérrt'Z corno crztedrdtico 01 propiedad"'' .
La ubicación tísica del Seminario en ese momento l.i situamos en
una finca "frente a fa plaza de armas (Zar,1goza) que 11ela al norte, y
haciendo esquina con el callejón del ojo de 11gua, hoy calle de
1
Zaragoza"'' • En otro texto D. lsrael alude a la misma ubicación:
"por los días de la independencia y hasta 1826 se halla (el serni11ario)
f rente a La pftiza viendo al norte y haciendo esquina con La actuid
caLLe de Zaragoza inmediato lll templo de San Fmnc1sco"'·•. Esras
descripciones nos ubican en la Gran Plaza justo frenre J la entrada
principal del Condominio Acero.
A 64 años de distancia de ese comienzo, esto es en 1888, el
Lic. H errnenegildo O:ívila. da a conocer el documento que
resrirnonia ese histórico inicio y que a la lecra dice:
EL Licenc1~zdo Don José Alexandro de TreviF10 y Crutibrez,
Magistrado Presidente del Tribw111L Supremo de justicia de este EstaM
Libre de Nuevo-León _y, Guedrdtico fimdador en propiedad de la Cdtedra
de Derecho ptíblzco, canónico y ciuil que por Decrcros del Soberano
Congreso de la Nación, y de este refendo Estado se ha erijich en este
Pontificio y Tndentino Seminan·o &amp; Cemfico, y Juro en debidaforma: que
desde el día diez_y nueve de Enero de núl ochocientos veinte y ruatro, en que
se insta&amp; y rzbn'ó solRnmemente !.a expresada. Cátedra h&lt;ISta el día de hoy,
han 11Sistido dianamente a e//,1 sin intem-1pción alguna (hs) jóvmes
cursantes siguientes: Don Juan Nepomuceno de la. Gar:w y f:.i1111, Don
Benu1rdo Wsell de Guimbarda, Don Ramón Gregon·o Guerra, Don José
Angel Benavrdes. Don Valeriana Borrego, Don Sant111go Montemayor Evw
y Don Leocadio Garibay. Así mismo certifico: que CÚ•sde el ciúulo día de l,z
apertura hasta e! de ho_)', h,m completado con exceso los nfmdos;óvenes los
cursos de Estatuto que e:dge l,z constitución deJalisco, adoptada y nwndadtt
obseroar por Decreto del Honomb/,e Congreso en este dicho Colegio
Sermru1áo; sinzdo de adueJtir, que el día ueintey siete de Diciembre del año
próximo pasadJ de veinte y seis, debieron los {').presllMs jóvenes jurar el
último de sus cursos; pero como ese d!a y los inmediatos subsernentes faeron
feriados, mrmteniéndose cerrada !.a Universidad, no pudieron verifimr/,o
hasta el día siete de Enero de este año, en que se abn'ó, quedm1do f&gt;..peditos
&lt;)03

�pam recibir el grrub el día ocho: y de consiguiente, desde ese día debe
correrles /¡¡ pmanria. Y parti los efeaos que a los interesrubs convengan,
siento In presente en /¡¡ Jvfetropolitana Ciudad de Nuestra Señora de
,'v!onterrey, rt cuatro de Julio de mil ochocientos veinte y siete. - Lic. jph.
61
Alexandro de Trev1no y Gutiérrez- Una n,brica.
Al año siguiente de haberse abierto la cátedra de Derecho, se
crea el Tribunal Superior de Justicia en el Escado, teniendo lugar
"el J 6 de julio de 1825, por Decreto número 44 de fecha 3 de ;ulio
del cuado año, habiéndose designado como primeros Magistrados los
siguientes: Primera Sala, Lic. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez;
Segunda Sala, Lic. Pedro A. Ballesteros; Tercera Sala, Lic. Rafael de
Llano; Asesor, Lic. Juan Baurista de Arizpe, fungiendo como
Presidente el Magistrado de la Primera Sala"/,('.
Seis aí10s atendió la cátedra y ci nco la magisrrarnra, no sin
contratiempos pues en 1828 ruvo serias dificul tades con el
Presidente de la Legislatura local. el D r. José Francisco Arroyo,
quien promovió en el prop io Congreso un juicio censorio en su
conrr,1 y del cual logró salir airoso. A la distancia, lo anterio r nos
revela la independe ncia absoluta que había entre el Pode r Judicial
y el Legislativo.

VII. Su Fallecimiento y su Partida de Defunción . l 830.
Dos afies después del incidente con el Dr. Arroyo, fallecía en
G uadalupe, . . L. el Lic. José Alejandro Ramón de Trevi ño y
Gutiérrez el dos de noviembre de 1830. H emos localizado el
asienco de su defunción en los libros parroquiales de aq uél
municipio, registro que es desconocido por lo que no duda mos
que esca sea la primera vez que ap:uece pub licado.
AL MARCEN:

86. El licenciado Dn. Alejandro de Treuiño y Gutiérrez de

Monterrey.
AL CENTRO:

En el pueblo de N S. d.e GU1UMlupe a !.os dtJs dirz.s ele! mes de
noviembre de mil ochocientos treinta: Yo el Presbítero Francisco de Paula
Treviño uicano enmrgado de esta ayutht de Parroquia: Dí sepultura
')()/¡

}osé Alejandro de Trez,iño , e .,
ad.
I'urifimáón !(J'Juu:ia de , ) n r1~tTen;eDz: cm_ o que fi-te con Da. Ma. De la
,Y
ILl I e1111 ) '
omm(IU(!Z
·
1 ·
J __
tesrar &amp; b ·, 'e.·· ª qu,m ae_¡o poaer para
. n to ws santos sttcmmenros de penitencia E
,
,
de un dolor tle p L ,
y :.:..trl'1?1/lunc1on: muno
.
u mon )' para que conste /,o fi , r. .
Trev1ño. (rúbrica)
rme. rmnruco de Paula
La anterior partida de defu . ,
dos de BAUTISMOS de 1 . l __ncd10n se encuenrra dentro del libro
a 1g esta e Guadal
~
Tal vez por no estar en el l'b
upe, anos 181) -1845.
antes y se puede
¡1 ro correcro no había sido localizada
consu rar en el Archivo E l . , .
Mon terrey.
e es1ast1co de

Notas Bibliográficas.

1·'Apunte Biográfico ron algunos Jatos médito~ Je! h..
. .
,
1
fu ndador de la cnseñan1a del O ·h
.1° mas Ilustre de r-.lann. N.L v
.
•
cree o en la cnuJad··
·•
2
Este articulo es reproducido luego en /Je. ·J
("
la Facultad de Dcrc~ho \ Ciencias Soc·q¡ •'·edL ~º¡ YLJ ienc1as Sociales Rc1 ista cua1runcstral de
.
.
lucS e a
,\NL Vol !JI ' .
J umer~ especi~I 7 pp. }-9.
·
'
·
· Junio- septiembre de 1975.
N
Gonzalez Ma1z. Rocío: / ÍISloria de la (acu/t,;d de D, .
,
182-1-2002 Monterrey. IJA~L Facultad J. D· "
._tretlw \ Crun1110/ogw de la C'.-t\L
i Dcrbcz García. Edmundo· / a lnd
i ~ crccho ) l rurnnologia 2003. pp 9-60.
. d ,
· ·
epemenc1a en el \ 11ero f?,
d L .
oaqum
e
_,.,rredo11do
,·jrar
'iervando
1'
d,
• inv e evn. Participación de
J
Histórico de Monterre\: Ai\o número 6 er,:sa e \l1er. Fundación Publtcacit\n del Archivo
sH . .
•
JU 10-agoqo de 2002 pp 5 27
umamtas. Anuario del Centro d· F t d' , - .
.
. . .
317. Se impone comentar que en ~a -~á~ i~~6!~1~a.n1:ucos de la L,NL.1965. No 6 pp. 305aspectos biográficos del Lic. de írc1 i1~/ (' _e. este anuario. se muestran los principales
1769 e
¡
\ iut,encL pero por 'iig ·
d
. . omo e año de su nacimiento. sien&lt;Ío 17 59 d ~ .
' un error e de&lt;lo aparece
pagina leemos lo siguiente· '"Una b.
f'
. orrccto. Igualmente al pie de la misma
N h b" d
.
' iogra mu1• ampln' v~as,
. "rma~
"
ª ien o en esta referencia
fa ¡:..cha
' e en
Yl.t.:tras. ~1ontt.:rre\ ··
1 0ñ ¡ d
~ o e1 numero d • la bl · •.
.·
se a a a tan,t? en las colecciones e&gt;.1stcntes como e .e . p~, tca.cion. hemo~ buscado la nota
la ~1acstra G1sella Carmona ~m que hallarnos\ is n el lnd1cc ~~e de las mismas ha preparado
vanos errores redactó el Profr Ordó~,
tc,10 b1ograf1co alguno. di~tinto al que con
puntos 3} 4 de la Introducción.
1 e/&gt; que&gt;ª comcntamo:- al inicio de este trabajo en los

2

,a

w

Historia de la vil/u de :\!arin Presidencia Munici i ·
•
•
1al de Mann.1994 ) 2·' edición en el a"
1G
_
e ~rae a1 azos Garza
"º
onzález, J. Eleutcrio: Colección de Noticias ,
.
.
~- León. corregidos Y ordenados ti
.
. Docu111e11tos para la l hsloria del btado dl·
ciudad~no... Montcrcy:· Tipogrnlia de t\ntonio
e manera:vi·,
4ue ,fonm:n una re¡ac1lln
· seguida. por d
s
Rodnguez.
Mario.
El erper
'
.
.
.
.
icr.
Calle
de
Aba~olo
nüm
36.1807. p. ;-,
C1
.
,mento ae Cad·· en('
.
, __
9 u tura Económica. 1984.
·e111roa111enca. Pág.13. :vk:-.ico Fondo d~

2000. ambas llevan prólogo d' 1· ·I C .

Cavazos Garza. Israel F.! J -¡ / .
.
Monterrey '3 de
d. . un, cuº' Je la l:scuela de l.ews Periodico: ··FI l'0r\ •'n1r··.
·enero e 1974 1a
,.,.,.
·
n
,J
..
·
,
5
1
11
- · '"'"' . - pagma

905

�10

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Montem:) . ITESM. Pág. I62. /\no 1985.
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Ca,a,os Garza. Israel. Dicc1011ano Rwgrá/1co de \uevo /.eó11 2' Ed. \lomerrc:••
GrafoPrml. Año 1966. Pág. 158
11
1krnández ) Dávalos. J. E. Co/ecc1ó11 de documemo~ para la !11stona de la guerra de
independencw de .\lex1co de 1808 o /821 . Declaraciones de fr Servando Micr. Primera
dt'claración. 22 de septiembre de 181 7.
11
C;:nazos Garza. Israel Opus. Cit. D1cc1011ano Biográfico.. Pág. 347.
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Re\ isla. "Armas y /.e1ras ··. Año I numero l O octubre 31 de 19-l-l. Reproducción facsimilar.
Montm.:y LJM-,L Primera Época. 19.\.\-1950 lomo l. Pág. 57.
11
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1" l"apia Ménde7. Aurcliano. La creación del obispado del _\'11evo Reino de León Bula
"Rela1a Semper " 17~~. ln1roducc1ón ~ cdicion de ... Producc1oncs Al Yoko-EI Troquel. S.A.
Monterrey. 1984. Pág. 1O.
11 González. J Eleutcrio. Opus C11 Colecc1ó11 de .\'01ic1as ... Pág. 100.
13 Tapia Méndez. Aureliano la Primera Cá1edra de Derecho Cil'tl en \ 11evo León El
Se111111ario Co11ciliar de Jlomerre,1. l!ANL. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
Momemy. 2000. Pág. 36.
1q lbidcm.
1
° Cavazos Garza Israel Opus C,1 D1cc1onario Biográjico de . Pag. 456
11
Cavazos Garza. Israel. Ibídem Nota 8.
:: Gonz;\kz. J Elcutwo. Opus Cit. Colección de .\'011cws ... Pág.11 l.
21
Guana111aio. cerros y ba1ias. 1es11gos de la J,is1orw Monogralia fatatal. Pág. l 03. Secretaria
de Educación Pública. México.1982
24
Gonzálcz, José Eleuterio. Opu~ Cit. Colección de 110//c1as ... Pág. 40.
i; Quixano Zavala, Manuel. la l 'enerable Co11gregac1ón d,!I Oratorio de .V. P. S Felipe Neri
de la villa de S. ,\lig11e/ el Grande Obispado dt! ,\/ichoacá11 e.tpone IOSJIIStos motivos con que
ha resm1do :;er visitada en c11a1110 /(ll. y e11 i:uanto Casa de Estudios. e11 lo respecrivo a su
gobierno 111/erior económico y académico. .\ /)(Ira 110 sep¡1rar de sus deliberaciones al P. Dr.
U Juan Benito Día: de Gamarra. Las dictaba el l1c U..\fanuel Qwxano Zal'Gia .!bogado de
la Real ..t 11d1e11c/(/ de es/a \ 11e1·a fspwia v de .rn ll11s1re y Real Coleg10 Con licencw. Impreso
en ,\fé.mo por U Fel1pi! de Lú1i1ga _¡ Onmwos. mi/e del Espíruu Sama. aiio de 1782.
lntroducc1ón. Pág. 1
:i. Ibídem
27
lbidem
28
lbidem
' 9 Día.r. de Gamarra~ Dávalos. Juan lkn110 .\lcmmc1s de /:,d11rnción. Academias de FilosoJia.
rlcadenuas de Geome1ri(J. Presentación de Carlos I krrejón Peredo. El Colcg10 de Michoacán.
Zarnora.1983.
30
Ibídem.
11 Ca\'azOs Garza. Israel Ibídem Nota 8.
32
Opus Cit. G11ana;11ato. cerros _1 bajíos. testigos . p.105
JJ Opus Cit. Gonzálcz. José Eleut~rio; ColeCL'1ó11 de J1011cws ... Pág. 106
34
Cavazos Garza. Israel. Opus Cit. /J1cc1011ano /J1ogrújico ... Pág.519
is Manciro. Juan Luis y Fabri. ivlanucl. l'ulas de .\lex1caJ1os 1/usires del Siglo XI'!!/. Prólogo.
selección\ notas de 13ernabc Navarro. UNA.\!. BEU No. 7-l l\l~xico 1989 P,k 160.
16 Cava,,o; Gar,a. Israel Opus Cit. D1ccwnario H1ográfico ... Pág. 520.
~
31 Ventura 8ele11a puhlicó esta obra en 1787. en la capital del \ irrcina10 ) se vendía por
suscripción. como era usual en la edición de libros destinados a un púhlico especializado y
reducido. En ese año Jo~é Alejandro de I re\ iñu ) Gutiém:, aa estudiante en la Real Y

906

Pontificia Un.1versidad de México) aunqut: no aparece en la Iisla de su~criptores que contiene
la obra ~:b10 conocerla) consultarla para el e,1ercic10 de su profesión en la Real Audiencia.
Hay ed1c1on de la UN/\M de 1981 rnn prólogo de la Maestra l\laria del Refugio Gonlález
38
Cavazos Gar,a. Israel Ibídem Nota 8. El 1--1111daclor J&lt;' .. 2• sección. página 2'
39
lbidcm.
40
lbidem
41
Gonzála 1\1ait. Rocío. Opu~ Cit. Nota 2. .. La E11seiía11:,1 del D.•recho ·. Pág. 24.
42
Ibídem.
43
Cavazos Garza. Israel. Opus Cit. El fundador.. Pág. 2'
44
Archivo Municipal de Montcrre:-,. AIIM. Actas de Cabildo. Vol. 999 Acta 79 No, iembrc. 4
de 1830.
4
s Archivo Municipal de l\lonterrey. Al-l.\1. Correspondencia. Vol.8 Expediente 4 folio 4 de
fecha enero 22 de 1821.
46
AMM. /\IIM. Actas de Cabildo Vol. 999. 4 de enero de 1818.
47
AMM. AHM. Actas de Cabildo. Vol. 999 -l de enero de 1819
48
Ibídem.
49
lbidcm.
50
Cavazos Garza. Israel El Muy Ilustre .·lyw11am1e1110 de .\fonrerrev desde 1596. 2• Edición.
Monterrey. l 980. Pág. 78.
·
51 AMM. AHM Actas de cabildo Vol. 999. Enero de 1820
51
Domínguez Martinez. Juana Margarita. F1111dac1ón. Publicación del Archivo Histórico de
Monterrey. Año 2 número 6 julio-agosto del 2002. Pág. 28-32.
53
Derbez Garcia. Edmu11do. Opus Cit. Nma J. la /ndependencw en el \uei·o Reino ... Pág.
7.
14
Cavazos Garza. lsrad. lhidem. Nota .\9.
1
: Cavnzos Garla. Israel. Opus Cit f/ Fundador ... 2·' pag
16
Derbez Garcia. Edmundo. Opus Cit. /,a Independencia en el Suero Reino ... Pág. 22.
11
Ibídem. l'ág.22
18
Ibídem. 1'61? 23
19 lbitlem.
~
60
lbidem.
61
Cavazos Garza. Israel. Escri/01-es dl' .\ 'uevo León Oicc1onar10 810 hibliográjico. LJANL.
Pág. 29. l\1onterre\ . Ar1o 1996.
62
Portillo Valadc;_ J. Antonio. /,a cá1edm de Derecho Canómco v C/\'1/ en el Seminario de
~0111errey. Facultad de Derecho~ Cmninologia. l ' ANI. l\.tonlcrrc:·· 2002. Pág. 28
Cavazos Garza. Israel Bre1·e lustorw de \'uel'o /.eón Ñléxico. 1-ondo de Cultura
Económica. El Colt:gio d.: :--.1é~1co. Sene l3n:vc~ historia, de lo~ Esiados de la Rcpublica
Mexicana. A11o 1994. Púg 115.
.. Cavazos Garza. Israel. lsbo:o lusuinco del Se111111ano de .\fo111erre1· ..l lumanita,"
Anuario del Centro de E,tudios lluma11ist1.:os. '.\o. 10. '1ontcrrc\ L'\L. ;\,1o 1969. f'ag_
418.
.
61
Lic. Hcrrnenegildo Da, ila (inrmilc, Biogra/iu del Doc1or José Ue111mn (ivn:ó/(!:
Edición facsimilar. l-.d1cwne~ '·i'I I Vokli.. \l0111crrc1 1975 Pal! .¡o
66
Mario Ca111ú Leal ) :\1arco Amon111 Lci¡a Se11ila11::.n h1stó~·1m del Tr1h11nal Supa10r efe
J11s1icia del Es1mlo. Gobierno de '\uc\ O Lrún. \'1on1.:rrc~ Año 1979

�QUERIDA, SOMOS CATÓLICOS
PERO NUESTRO CORAZÓN ES JUDÍO
Lo que los padres cripta-judíos dicen y sus hijos entienden 1
Dra. Schul:unitl1 C. HaleVI''
Hebrcw Universi1v
Jtrusa.lcm, lsr.1cl
schaln,·@n.huji.ac.il

Introducción.
Desde el descubrimienro del crípro-judaísmo en los alrededores de b
ciudad de Belmonre, Portugal. En la segunda década del siglo XX, varias
invesrigaciones demuesrran la sobre vivencia del cripto-judaísmo entre los
descendientes de los forzados a converrirse al carolicismo de la pcnínsul.1
ibéric.1. Sin embargo b mayoría de las investigaciones sobre el mundo
moderno del cripto-judaísmo, persiste dondequiera, y a través del mundo
por todo España y Portugal ejerciendo su iníluencia, desde Macau y bs
Filipinas hasta Áfric:1 )' por codo el "Nuevo lvfundo ".
Aunque b expresión de esre fenómeno varía de localidad en
localid:id y de farnili:1 en fornil i,1, existen muchos .1specros en común.
Desafortunadamente, casi rodo lo que hemos aprendido sobre l:1
transmisión de b herencia o la identidad judfa, se obtiene primeramente
y sobre todo, por la familia. Enconrdndonos a veces con fuentes
imprecisas. Por es10 mi~mo, es muy bmcnrnble comider:1r que
posiblemente, un:1 de las partes llegue a fal rar en nw:srro rom pcc.1be2,1&lt;,
cripro-judío. Esros, son te,rimonim de ,1qudlos rnya herrncia cripwjudía fue transmitida con conocimienrn a b generación siguiente.
Por lo general, no es comt.'1n enconrr.H que ,dguicn pueda decir
ambigua o uniformemente t¡ue cm: o .1qud ~e.1 judío, \(Í]o d t'&gt;ri lo de

�vid:i f.uniliar e~ ln 4uc pone et1 1.1k, preJ1oml'tltO\ ,\ 1111cqr.1\ pregu111.1,.
Fn los dern,Í5, cisos !J form.1 y n.1rur.1le,.1 de l.1 tr.111\111i,i,'i11 L\Ul'. nuntu,·o
encendida IJ iJcnri&lt;l.1J juJÍ3 dur.rntc i'.kil,m:rnt.: cnL,l de b 1111r.H.l tk u11
miknio. ,ólo rt'prescnu un ;.:11igm.1: ¿Por qué h.1,· dcm.1~i.1~!01, ,11111s1m,
t,unos J,Ho,, r.111t.1s rd.1tos inJ1rcLt11~ tr.trnmiiido, por .111u.rnos: y que
t'srin en un conrcxrn dentro del cu,11 Sl' le pul'd,1 inu:rprt.:t.n? ~De qw.:
form.1 bs úlrim.1s betH.:'.1.1cioms de uipro judim-pw:Jl.'n . ser
comprendidJs' /~ué es lo que los Jo.:t:11dil'11tcs di.' .H.¡u_i.:llm, c1ur n:obrn
esus fuentt'S i111prccis.1,;, csper.in luccr LOll es1,1s m1snus~ .. ,
.
Fste escriro es un e~tuJio prclimi11.1r sobre lJ u-amrn;.,1011 Je ratees
judías entre ,1nusm1. Esrm Jese&lt;.:ndicnrt's hien pue~en servimos de
información como tucnre prim.1ria ,1ctt1.1l111cnte. t h rcestrucrurado
mens.1ics \' los ch inrerpreraJo. ~egún como mi, fuclHC5 me lo han
companilo . .\1t: beneficio en L'Sre cm1dio por mi fa!11il1~rid:1d&gt; con la~
di\'crs:is coloni,1s a1Higu;i.s v 111.b represcnr.mv.1s de E~p.rn.1 : 1onugal,
pues me fr1cilican gr.rnd~mrntc mi pcrsp_ccm·~ r_or.11. Au:1que hs
mencionadas coloni,1s han cambudo, los cnpro-¡udtos wda\'l,l poseen
,1lounos de los métodos de transmim su herencia secrt:ra, tal como en b
..icd,ll
La renuente neoativa
:111::,c·o
l::,l
" . ·
::,
rnor f),Hte de los anci:mos,
. ,1 bs nuev:is
forrn.,s "poco convencion;1lcs" tomad.i!&gt; por sus ~~sccnd1cnres. Hoy - al
;iprender Je su p,1sado judio sccrcro por_ 1.1s L1111d1as- nos muestra que,
aunque los p:1dres en casa se h,111 csforz,1do p.ua cr:rnsm1_r1'.·. y par2
prcser\'ar su identidad secreu; t:llos no concempbron h pos1bil1d_ad de
t:(eccuar ningún cambio en su comporramtcnto, es decir, convemrse al
1

judaísmo.
. .,
_
Esta necesid.1d de poder interpretar el s1gn1hcado de escas _senal~s
ace rca de un posible pasado judío, se convirrió. e'.1 ~n saber d1scern1r
sobre b manera que los resrimonim que rdatan 1111.'&gt; 1n~ormadorcs.' fueron
tomados por ellos, de L1 forma que yo misma los h:~bria enrendi?º· Por
un.1 parce, me mencionaron algunas :osas. que_ n:e, parec1an ser
dc:cbraciones muy cLu,,s sobre una pasada 1denndad ¡ud1a pero que a su
vez no tenía imp;cro alguno en los informadores. Por orra, las indi~ectas
más leves rales como un encanto naco por el hexagráma, o ciertas
hi~rorias ~obre algunos apellidos que eran de origen judío, bien
podríamos basarnos en esro.
..
Una vez, mve con cieno grado de cerreza de que esta fa~1!1~ cuv~
una herenci.1 judia patenrc en la familia de mis fucnres, dmg1 mi
atención ,1 los vestigios dados y como los inrerpre_raba~., Después de
larvos
inrérvalos no habí.1 nada qué mis fuentes 1dent1l1caran como
::,
910

vestigios :1lgo que habían n:cibido. v Jgreg.rndo otros deralb rn
consideración, mencionado a menudo i,;cid:111~111n11c t:n ci&lt;.:no plazo, tal
patrón de conducr.1 comenzó .1 111.1111f~&lt;;r.1rst'.
Ese~ es1uclio se: basa en t.:11rrcvisr.1, cnn IJ.\ pl'Lrnnas c¡uc por
~enerac1011es han obst:r-·ado y observado rradinoncs poco comunes: y que.:
tntenran poner en un contexto, o n,111 n:cibidas dt· m,rn&lt;.:r.1 indirecr.1 en
relación a su i&lt;lcncid.1d judía secrer.t.
He procurado rcconsrruir el proceso, sus códigos, ~· el conrexto
tardío que ilustra las declaraciones dadas en el pasado. Esus Fucnces
vienen de varias regiones del Brasil. de Mc:xic.o y de las regionc:s Je!
sureste de los Estad0s Unidos de Norteamérica y que pem:neció ames a
México. De Cosra Rica, Puerco Rico, Gu.uemala v Colombia. l:.n todos
los casos podía yo idenrificar una cantid,1J impr~sionanrc de prácricas
cripto-judías en el origen de estas familias, aum¡ue mis fuemes 110
siempre son reconocidos como tales, (como judíos).
Debo mencionar que la exrensa mayoría de las personas que
descubren su lierenci:i judía oculr:t, no hace ninguna inrcnro por cambiar
su identidad actu,tl o forma de vida religiosa. Pero e~os pocos que lo
hacen, )' la forma en que he arestigu:ido la respuesta de la familia a sus
preferencias, así como el impacro que tenía en ellos, me han dado una
mejor perspectiva en la din~ímica de dicha transmisión. Es importante
reiterar que el grupo del que esramos procurando .iprcnder más, es un
secreto circundame; sus ancianos no revelan esra clase de secretos a los
forasteros y, por lo general, ellos nunca imenraron ningi'in
reconocimienro por parre de una comunidad judía ortodoxa.
Transmisión.

Casi sin excepción, la rransm1s1on es selectiva. Los ancianos
seleccionan a un niño p:ira que sea el portador oral de las rradiciones de
la familia, en base a lo anterior se elige al adecuado; al m::ís viejo, o al más
joven, masculino o femenino, algún niero o bisnieto. En la misma
familia, la opción se puede hacer para enviar a orro hijo para ser
monaguillo o una hija que se educará en algún convenro.
E_n familias donde está implicir:1 la rransmisión, en quien se
depositan las rradiciones pueden variar significarivamcme, y el comexro
en el cual se heredan, hace rambién una gran diferencia c:n rnanco a la
manera en como se rransmiren.

91 l

�Para la. mayor parte, cuando la transmisión es ~csignada, l~s
trJnsmisiones orales en guien han sido depositadas, se con\'il'.ncn despl'.es
en respuesta a la ;1tención del niño. El resultado es que es .º~uy peculiar
como !os hermanos de una familia pcrcibJn igual las trJnsmis1ones orales,
incluso si las indicaciones originales y directas t1uc: ellos n.:ciben son las
mismas. L,1 volumad de reaccionar ,1 los cesrimonio~ y a los recuerdos
sobre su pas.1do judío son muy diferemes dentro de cad,l familia.
En cieno sentido, la orrcdad es típica entre los que se confiere t,1les
fuenres v los infornudores tienen dittculrad de describirlas. Sobre todo,
me dic~ 1~ que se sient&lt;:&gt;n en parce como con un cierto aire de enigma que
no podrían definir. Como se puede_inc1'..lcar este ~ecrer~. qu~. puede ser
preserv:id,1 diciendo a los m,í.s pequenos, somos d1erentes o, no le dzgan
al mundo exterior qué es lo que pasa en nuestra casa.
.
En la mavoría de las familias nuesrra discusión se coma en que s1 se
podrían obse~ar también pdccicas cripc~ judías :n el hogar, tales como
el encendido de vdas, el consumo de ciertos altmencos, es deCJr, leyes
dietéticas v de costumbres de luto. Aunque: las regulaciones del alimento
relacionadas con los leves diececicas judías, esdn a menudo presemes; y
los niños las reconoce~ rararm:nce como leyes, puesto que los privan d~I
consumo de algunos alimentos tan sólo por consideración ,1 su _P:opia
salud. Por otra lado, cuando el niño se relaciona con sus trad1~1ones
cripco- judías el define su cripro-judaísmo como una especie de
catolicismo más ortodoxo; y no com.1 en cu,111ca el concexco .~el
catolicismo cradicional, así como tampoco conu en cuanca a las fam il ias
judías observadoras de su religión para poder tener un.1 explic~ción
alternativa de sus hábitos reL1cionados con el consumo de ciertos
alimentos.
.
También pude observar una actirud ríspida y alguno~ comenra~10s
anciclericalcs; así como algums posturas; incluyendo b abmnenc1~ de 1r a
escuchar misa, son muy comunes en c,1les familias. La .1cepcación que
Jesucristo era un "b;en hornbre" pero no Dios, es otro .aspe~co
prominence del credo cripco-judío. siempre prescnrc en los t:m~_on,1os
de los procesos fo rmales de la inquisición. Aunque e~ algunas ram1.ltas se
mantuvo una aversión muy fuerte h,Kia la pcr~onal1d.1d dt: Jesucristo, la
mayoría de los casos gue he encomudo, rdlej.111 c5ra rnsrnmb~c
resperando a Jesús como un proter:1 o ;vbestro, esro es lo ~¡ue los hace
menos participe en los inúriles rirn,1lcs de b Iglcm • l\o lbm:u al
sacerdore cuando una persona esd muriendo; inclu50 cuando el enrie~ro
se hace en última inscancia de la manera católica 11orn1.d, e.\ muy comun,

esto especialmente en las ciudades más grandes, donde los hogares
cuando escán de luto asumen el control del proceso de sepultar a su
difumo, limitando las opciones de los ricos del entierro.
Los niveles que va rían del acceso a la idenrida&lt;l y herencia dentro de
las famil ias gue he encontrado se pueden di\·i&lt;lir en s~is niveles:

l.T ransmisión explícita.
La que se transmite a los niños explicicamence, y sin ningún dato
preciso sobre la hisroria sefardita e identidad de la familia. Esros casos se
extienden de las fami lias donde la herencia judía se discute abierramence
a los casos donde la información a los mños es en privado.
2. Mensajes diversos.
Los que mencionan rener un origen judío, ocasionalmence los
mensajes or;iles son deliberadamente inconsistenres y conrradictorios.

3. Mensajes aislados.
Aquellos que sol~menre pasan inadvenidos y que pueden ser
~ácilmeme ignorados. Estos incluyen la enseñanza de gue la fami lia es
diterente en cien;i manera de ocra~. o de que cienos apellidos de la
fa milia son ti picos de "cristianos nuevos" esto es lo que se les confies:1
solamcnre a aquellos niños en cuyas familia~, muestran actirndes muy
serias y responsables; gradualmente se les va informando más.

4. Confirmación Retroactiva.
Los que no dicen nada, pero .1uüan diferente c.k lo nor111,tl, v
solamenre si se es cuestionado de m,rn&lt;.:ra 111qumnva por rns propios
hijos, se les explicad su rnrnpon,1111ienro debido .1 la herrnci.1 judía que
ellos poseen.
5. Confirmación en caso de crisis.

Aquellos que no dicen 11ad:1 t'll .1bsoluro, rípiumcme m.unie11cn 'ill'i
prácticas i.'inic.1s en scc.rcro. r h.1bl.111 sol.imrnte de lm origu1e\ de l.t
familia en una situKión de crisis.

�(1.

Transmisión desconociJa.

Son los que nunc.1 n:conm:cr.tn (.'!1 sí 111isn10~ Je furm.l cxplKiLa unJ
herrncia ju&lt;lí,1, aunque viw11 p:tu l.1s 1r.1Jioonc:.-. del uipro-jud.tí\mo.
Transmisión explícita

Las declar.1eiones ciar.is que 1n&lt;liL,1íl unJ. idcnrid.1d cripro-judía,
varían de familia en familia. lncluvcn
decLmcionc~ consistentes ,y
,
precisas por ejemplo: "somos judíos•· o somos srf1rd1úslchrimM nouoslgenre
da nacaoletc. Los mensajes nds explíciros y mis .ibicnos induyen la lista
de los miembros de la famili.1 que son judíos: Sorno~ ,cLm!ius por los
cttarro · lados (rodos !.m :1buclos \011 judíos). Esras declaraciones v:111
acompañadas .1 menudo con u11.1 advcrrencia: "ru puedes c,1S11ru· solamente
con los nuestros" (los nuestros dtt Gente) y virrualmcnte siempre con la
inscrucción de orar solamente a Dios Padre. Algu11;1s veces se les
comenr:i .1 los mas pequeños que no lOdos los miembros de la famili., son
judíos, y se les consigue una lista de aquellos que no posean este mismo
linaje. Los ,rnrccedenrcs familiares se pueden uansmirir rambién,
informando a los jóvenes de cu.indo llegó la familia a su localidad accual,
por cuál ruca y ,t veces, Lis razones por las cuales debieron quedarse en ral
o cual ciudad, son también proporcionados.
A veces la respucsra a la pregunta de algún pcquei'to se acompaña de
algún daco sobre la prohihición de ingerir cienos alimencos o práccicas
exrrañas que subsisten en la fomilia, esca es: "fa ley de Moisés".
Enrrc los que se me fue dicho explícir.1mente y sin necesidad de
haberlas pregunrado, esrá el ejemplo siguiente en Costa Rica. Un hombre
¡oven fue el primero en cscuch,ulo por su abuelo cuando él tenía seis años
de edad , que er,111 Sefardiras. Aquí lo escribo texrualmence y en sus
propias pabbr.is:

Cu,mdo tenia seis años d&lt;' edad, de w111 manera muy ocasional mi
nlmelo n/11terno me dijo q11e éramos sefarditas. Pregunté lo qt,te significaba
eso, y él me d{jo que él era de lcs muchos judíos que habían salido de
Port11g11ly de Espmítt; que habían hace muchos llños llegado para practicar
el judaísmo, pero que habían sido forzados para no inmferir en la vida
espintual de los católicos, pero él seguía nlilmeniendc uruz noción que su
1·itl1 era ;udi,1.

Su abuelo no sabía que ah·1 mismo
·
¡13 b'1.1 ,S'e¡arduas
f.
.
. d ,
qut practicaG·1n
e1 Ju Éla1smo
y
pa
·
él
l
•
·
e ,r, d
d.. '
ra , e cerm1110 ,&gt;l'_¡tlr i era equivalenre ,1 cnpco-judío. '
. .. J}lº que por ambos lados,. sus padres eran scfardiras, v por csro
mismo,
d' F
·
e
· · .
. d e . se casó con . ,una Srfa
J' r, 1· .sre ¡oven I ue c1 rcunc1dado \'
baunza o al .nacer, crec10 como car,¡·
.
o ico no pract1ca111e. A edad muv.
breve, a esre ¡oven se le di¡·o que era de o ·o-, . d'
.
,.
.
1
ntien ¡u 10, pero YJ no mas
s1110 so amente
enrre
sí
mismos
y
ahora
ll
.
I
,
.
I
· · • e os se casan so amc.:nre entre sí ·
O rro e¡emp o es en Nuevo México.
·
•

Cuando
niño, a esra persona se ¡e menciono
• , en vanas
. ocasiones
.
su padre q.ue ,- su padre era un marrano-- su madre era al
pa1ecer
• . . _una 1ud1a ashkenazi que se hab1'a
•
convem.d o al
cnst1an1smo
evanaélico
y era
·
·
.
.
'
l h
ti
',
una m1s1onera cnsnana activa. Esre

Pº'.

mue ,ac o por a~os nunca supo lo que significaban tales cosas
eventualmente
vio la posibilidad d e tras
. 1a&lt;l·arse a Israc l En'
.
rerros~ecuva, ~I se dio cuen~a que su padre le transmitió m~chas
rrad1c1~~es cnpto-judías. El compara la matanza ritual ~~
apre~d10 a hac~r en Israel, al método como su padre lo había
ensenado, por e¡emplo:
•

En Texas, unal mujer que fue criada• por su ab ue 1a y
c?~s~anremenre e recordaba que su familia eran ¡udíos. Ellos
v1v1e'.o.n como los demás católicos, y ella misma profesaba el
carol1c1smo. Est?s se criaron con muchas tradiciones judías por
?rdra parre su primo en la tierra del, nada sobre una conexión al
JU a1smo.

•

Cuando era ap.enas un niiio, cierto individuo de una región
cercana
de Monrerrev, ' Méxi·co • Esta ba presenre
d a la ciudad
.
~:a~ o una muJer des~ '.amilia habló para ello sobre los orígenes
J dios oculrns de la familia, esto durame un enrierro Le h 61
!' ·
d.
•
a aron
exp 1c1.~a y u-:cramence de los orígenes judíos de su familia, casi
una de\.ada mas rarde, cuando él pregunró a su abuelo.

•

Una mujer de la Argenrina fue criada conforme al cacolicismo
pero _cu~ndo ella el cumplió doce años, su abuelo le declaró qu~
eran Jud1os por ambas parres (todos sus abuelos eran judíos).

Mensajes mezclados
Los mensajes de conílicto pueden ser rransmicidos por uno más
1
'
miemoros de la familia:
•

91-i

915

�•

L. na mujer del norre del Brasil, menciona que su padre le
mencionó que ellos eran ¡udíos, pero que elb no debía
mencionárselo a cualquier persona. Posteriormente, algún tiempo
más rarde, le dijo que eran católicos, pero que tenían un "corazón
judz'o ". Los miembros de esta familia er,rn feligreses activos en la
Iglesia católica. La hermana de su padre insistió en que no eran
judios. ~ino c:itólicos, explicando el por qué la familia h.1 rcni.do
una buena posición económica y dado alimenco a mucha genre,
incluyendo judíos. Así, habían adoptado algunas costumbres
iudi,1s. Esr.1 fue la respuesta a la pregun ta sobre su identidad
";somos judíos~" No en codas las costumbres. (de hecho,
abiercamenre no había familias judías pobres en h región.) En su
casa no había objeco alguno en su hogar que los idenrifaase como
juJios. Su pJdre usaba la estrella de seis pumas, que ella no
identificó como judía hasra que ell.i conoció a algunos judíos

posrenormcnie.
El sentido de recibi r mensajes de conflicro de una persona es
diferente entre como se rdaca por separado a individuos diferente e
individualmente. El último significaría cípicamenre una desgana de parce
del que comparce la información que el otro elige comparrir con algún
descendiente en panicular, o el hecho de que el más anciano miembro de
b familia no fuera informado de las rradiciones que ahora se transmite a
los más jóvenes. Por otrJ parte, las conrradicciones se dan a parcir d e la
misma fuente que podían implicu varios aspeccos y repercutir
gravcmencc. Primeramente ent re ellas es la incertidumbre del transmisor
en cuanto a la capacidad del dcs-:cndiente de administrar la información
corrccramence. El que recibe la información conrradiccoriamence,
dependerá mucho de su acrirud hacia las dos posibilid;1des. Ocras veces,
las contradicciones se presen c.111 en un esfuerw por rescindir los
rransmisión oral dadas a alguien que no las recibe, o cuando ocras
ancianos se oponen al esfuerzo.

Mensajes ambiguos.
Las declaraciones ambiguas y los comentarios predispuestos parecen
ser la esrraregia más común de la transmisión del cripro-judaísmo puesto
que esta herencia es secreta y las declaraciones son muy profLrndas y

precisas, la transmisiones orales &lt;u
difíciles de clasificar o incerprer.ir. 1 e son muy profundas; son muy
Cuando la rransrnisión de la herencia fami li.1r rn
manera conscienre, raks rransm1·s·o .
d.
ma un lugar &lt;le unJ
•
1 nes puc en ev·iluar u
. 'd d
contin uar cultivando lo que se uene
.
.
b.
,
.
rnc¡or u 1cado r- na
1, recepnv1.. a y
son como los guij·uros brillantes
b'
. a es rransm1s1ones
·
'
' &lt;.¡ue son 1en f)ercibi lo
d
escue1an
1nrrospeccivamenrc.
r
&lt;. s cuan o se
1
Algunas \'eces los ancianos expresan cierr1 id 'fi . ,
judía que pueden ayudarlos ·1 cxpl,·c 1 • enltJ 1cac1011 con la genre
•¡·
' ·
.u ,l natura en del e ¡
l
'· Y 11 cga r a' 1•
nace ,qued a
f:ami ia comparte con la gen re. .JU dia
reconocimien to explícico.
' ·
as cercamas el
Una
en d Bras1·¡ , que se absruvo de d •.
"/l persona
,
e os estrl/1 nuwtndo rt nuestros herm
"
.
ec1r,
.. d 1 , . .
anos ' mientras que las
nor1c1as e os d1as s1gu1enres
habl·
b d .
"
•
,l an e L,na gucrr 1 e I
¡ ,.
accos terroristas comcri&lt;los contra judíos.
' n srae o
Una madre del sureste Je los Eslados
,u ' 11 .IL¡os de Norr A · ·
· ,
obsesivamenre condu¡·o .
h..
I
que
, d
ª su 1/ª a o )Servar las películas eJel menea,
holoc
oro
to
o
momento
ero
d"
d
ausro
11
famil'
1· . , ' Pl . n~nca i¡o na a absolmamenre .1cerca de la
ia en re .1c1on a ¡uda1smo . Ami),ls
. fucnrcs mencionad
.
,
elnf:con:,r_aron e~enrnalmen re otra confirmación &lt;les:, idenrid id 1u~ía aqu1
a ami 1a pose1.1.
·
, &lt;.j ue
•

· Por lo general rom 1 tiempo
,
I
1
complementarnos para r~cuperar ;0 ;:Ll~i~ei~~: 11:;~~l~r~
1i~r podemos
entenderlas de una vez Y que Jcscubnmos 1
. .
_c .i oral para
·
'
e conccxco apropiado.

¡~;;~;

•

Me fue mencionado ror un,i mujn J, C:
R' _
.
con\'ertido al jud.1ísmo en su .1dolcsc:nc·,º,1·,su ic1 que ,e hab,a
.
.
.. ,
~u famil ia la .ipovó
-.1_unque .ipo,.1ron su dcu,1011 de L'Oll\'C1ti1:,e l . j . .
m1enrra, 911&lt;.: db todavía c:,t.1b.1 en :,u Jdolc•c•·11c·1.'1 )lll ,11srno
. '
l
'
' ~ ,1- llllllC,l '&gt;C
menoono ~o.¡s'.1 .1 g_una que podría implic.ir que l.1 famili:i tm·iese
un
1uc 10. U11 F
1.ir de:. 1
, LHJe. dur.rnre el curs&lt;) l
. ongen
.
10r.1s n1.1s
· . -· · e ll.1 111\.'.llCHmÓ
.
la. hm1srn1. con\CfS,~uon,
t¡ue Sll n,tdn.- le hal1le
.
el1c o dunn r ,
.
r
, 1.1
.. · .
, e su 1111H.'1., que ucnos apel lidos rn '&gt;ll famili.i cr.111 de
c11st1tmos 11ue1•os. lnclu-,o dc,pu~\ de decirme , r ·11 .
d, f b. .
.·
.
t:\ O, L ,l ~urum que
po ia ia. et
.
1 .
s
f un. .uertP me11s,11e escondido
.
Lll lll,llHO ,t e onnen de
u prop1,1 Jrllll1.1 (Por orr.i n.me ~u ¡1ri1110 l1 1111 ' .. 1· .· &lt;&gt;
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so re t ortgrn JU ío de rn r1mil1.1.)
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T.11 decbr.1ción Fue dich.1 .1mb1~u.1mcme, s1_n rnngun ~cn11Jt~. )
sin n111guna inrención que cll.i lo divulg:1r.l. ~olamente el '.1pcll1do
-no los .rnccp.1s:1dos. p.1sé por .ilro s0Li~1cntc .1. m1e~,h~os
ce.canoS de \·,, f~1mili1,
• crin
• 1· udio. Lis pr.1c11c,'&gt; cnprn-¡ud1as,
Fueron oh,erv.H.Lis terminantememc en '&gt;ll, hog.1r. pero
. . t:,l\·¡' . Sol .uncntc JÓllS despucs de que
elb1
. '
d eSCOllOCI'd ,lS pJ.r,1
.conrra¡o
. nupcias
.· i.:on
.
in ·¡udío • _.v luc00
Je_ \ll• _convcr,10n
a
l
~
_ _.
•.
, d '
..\h reconsideró las 1111port.l1Ht:S d1.da1.H.. llJ11CS en
¡u a1smo. -. •
l· · - . l
relación a bs leves dictéricJ~ de su hogar duramc J n1nez, os
cosrn m b res de lo..s f'unenles
· • ,v cod·is los ocras, se remontan a una
,
cripto-·¡udfa. Con d judJísmo orrodoxo moderno ~ue
pracuca
d .. , d
, .
ella praccicaba. Su ¡ndrc no se opuso a ~u ects1on e_comc1 tI'.se
. da1smo,
,
1·1 pliso obº¡eción alouna al ¡1reparar Sll vida al esn\o
a1¡u
1
•
' ::,
•. 1 d
"d
.
d.
La
reacción
de
sus
pactres
era
de
una
mac
a e
d e vl a 1u 10. ,
' .
.. . . .,
, ·d
. d·,1d . l,,
nunca hab1a . s1 •o
avu d 3 con ans1e
.,, ¡)alabra ;ud10
.ronuná1da en voz aira en casa de sus pad'.es, csro l_e: romo mas
~e una década para que su p,1dre reconociera expli~1-¡amente la
. Ju
. d'1a qtie tenh• presencia en su familia; por la
hcrenc1a

etimología es dado por un amigo judío que sea experro en la m3teria: el
signillcado bien puede ser relev,111te.
Por otro lado si se ha esudo dando como un dato muy oculro. y se ha
dado rambién como rradición fo.m iliar, entonces su signiticado puede ser
considerable, sin importar su exacrirud. La preocupación aparenttmenre
excesiva por apellidos rznunm esd muy probable conec¡ado con su uso en
la habilidad de la trJnsmisión de la herencia orJI.
Cuenran a los pequeños las historias bíblicas sostenidas en la Biblia
hebrea, con un énfasis en b identificación con la gente de Israel. Esto se
enseña a unJ edad joven, rípicamenre como pláticas de sobremesa y a la
hora de dormir. Es importante inrenrar y entender, si el sencido de la
idenriticación que se da, es uno de substirución, es decir. "somos los
herederos espirituales de la gente de la Biblia", o uno más directamente
en un sentido más profundo. Otros mensajes ambiguos se pueden dar
por la enseñanza a los más pequeilos como "rezos del hogar" y se exhorta
que en el país los sacerdotes no deben saber sobre su existencia. 1-\tas son
típicamente tradiciones orales y puede ser prohibido escribirlos en un
diario familiar. Pero existen las excepciones.
•

confirm 1 ción retroactiva.
Lo anted .1ch o, an1bos ·son e¡·emplos de mensa jes ambiguos,
h aunque
' · en
' l ·mo la misma declaración fue alenc,1do por mue as prawcas yl
1u
e
u,
.
•
ne
.d
evc11ru·1lmenrc
por
el
descendiente,
m1enrras
que
e
enrendl a
'
·d
lla
anterior, la hija nunca consiguió tener un punto de pam a, aunque e

se convirtió al judaísmo orrodoxo.
..
_. . _ r ,
apellido se utiliza para cransm1rn un:1 he1cnc1a oia mas
l
d
uan o e ,
.,
{e una
consistente, puede haber una imcrprecac1on c?n un coi:rexco _dY e
•r
(por e¡emp
·
1 R as se lee mvern o como
genealogía judía unirorrne.
o, ºl
.
, G a
Zzkhor, recuérdese en hebreo; Ximenes es de !a mb~ de_ ~ev1 , arz ,
proviene de hebi:eo E&gt;.pulsión que es Cerush, etc.) Lah1sronc1d~d !e cales
et1mologías populares es inconsisteme; pero para _la relra~c_1~ . e. es~~
esrudio, la importancia es su fueme, no su validez 11swnca, s1 t

e

A una mujer del estado de Bahía en el norcsre del Brasil, sus
padres le pidieron cuando ella era pequeña, que todas las
mañanas de domingo transcribiera oraciones en un cuaderno
especial. Ella tuvo que adornarlo y allí sus padres
ceremoniosamente lo ocultaron arriba en un escritorio antes de ir
a la Iglesia. También he vis ro un cuaderno en el cual una mujer
anciana escribió sus oraciones porque estaba empezando a
olvidarlos. Pero en general, IJ gente que sabe los rezos orales,
también saben que no deben ser anocados. Estos paquetes
sellados pasan a veces a través de las generaciones con
prescripciones que no deben de ser abienos.

El hexagráma, o la estrella judía, o la estrella de David, aparecen
como una símbolo en comi'm. Son entregados a sus descendientes, a
menudo sin razón alguna, y son utilizados como una forma identificarse
como anusim. Sobre codo se usan dentro de h ropa, algunas veces con un
símbolo cristiano o como símbolo en la misma cadena.
•

Una fuente de Texas, recibió un crucifijo roro envuelto en
plástico como preseme por una anciano en su juvcnrud, sin
ninguna explicación. Ella estaba triste, pero lejos de entender el
mensaje por sí misma.
919

918

�•

•

Un hombre joven, qué se encon traba buscando raíces ¡udí:ls en su
familia, su primo le dijo a manera de respuesra: "nosorros usamos
la esrrella". C uando no encendió, se lo repicicron m,is carde se lo
explicaron.
Un parienre de un anusim masón del sur del Brasil, &lt;lijo que él
consiguió su estrella (con la inscripción, shaddai en hebreo) de su
abuelo. Cuando prcguncé si había algún significado unido, él dijo
"no''. aunque él sabía bien de sus orígenes judíos. Pero su esposa
concescó diciendo "s í, su abuelo era un judío". Escá claro que en
generaciones reciences la esrrella judía o el "hexagr,íma" ha sido
utilizado a menudo por el anusim como símbolo de su idencidad
judía. Sin embargo, los hexagrámas son también populares entre
los masones que las llaman las "estrellas de S:1lomón" o "escudos
de Salomón" por lo tanto csro es imponanre para encender el
simbolismo en dichos objetos. Esca rarea es complicada más por
el hecho de que muchos anusim son masones accivos. Sin duda,
algunas logias masónicas en América latina, parecen haber sido
lugares de reunión para los anuslm.

Cuando los niños son llamados a hablar, para inrerprerar la
cradición oral, éstos muy a menudo son alenrados por bs pdcticas que la
familia mantiene que por lo regular dan lugar a las pregunras de los más
jóvenes. Las restricciones alimenricias inician la lista Je prácticas
inusuales, desde que los niños saben que otros comen alimencos que su
familia llama impuros o insanos.'' Mis fuentes indican que el alimento
traído a la casa por personas ajenas a la familia , son desechados más tarde.
Pudo también haber habido conversaciones sobre ser ''más limpios" que
orros, o sobre ser realmente de Espafia, o pertenecer a la nobleza. Los
padres la mayoría dd tiempo, plantan su semilla encaminada para
transmitir su idenridad secreta.
Admitir un trasfondo judío de parce de los ancianos cuando son
confrontados por sus descendientes, toman muchas formas. Si los
descendientes vienen a las ancianos con prcgunr.1s que son el resultado de
la transmisión secreta consciente, y no parece escar lr.1umacizado o
enojado en exceso, conseguirán general mer:te ,1lgun,1 clase de
confirmación, que será elaborada sobre conforme progresa en la
rrayeccoria donde había sido concebida. Si los . descendie~tes se
sorprenden con su reacción, o si el anciano percibe cualquier orra
amenaza, la confirmación será retenida; mientras que los casos donde los
920

niftos desafían a sus ancianos en base ,1 la 111fo 1m,Kion \- ,11 comcxto
encontraron después de dejar el hog.u, que pudo h.1ber sid~ 1.1 excepción
en el pasado, csrn es si nrom,irico a Lt rr.rnsicíón que e\r,i afecrando al
a1wsm1 conremporáne_o. Sin embargo algunas vece5 , los p.ldn:s piensan
haber hecho dedarac1oncs, que no se en tendieron corno cales. Mis
fuent~s declaran que no fueron inform,1dos, pero sus anci.rnos me indican
que s1 lo fueron, o yo p~1c&lt;lo estar cn_ten&lt;liendo tJUe fueron partícipes de
oc:os re;aros que se _volvieron ,1 mencionar, como en el caso mt:ncionado
mas arras con la mu¡er de Costa Rica.
Confirmaciones tardías.

. La ülrima confirmación puede significar la exitosa conclusión de
mculcar
la
· despues
• ' Je que ¡a
.
. , herencia del cripto-¡'udaísmo
.
.
, J)L1ccle \'e rnr
111formac1on que fuera rercn1da o remarse por cu,1lquier razón, algunas de
las cuales hemos refe'.·~do a anccriormente. Sin embargo. puede ~iparecér
que haya una 1ntencron o preparación por parre del anciano. l 1n niño
puede ~~~prender a u~ anci.rno con preguntas que son resu ltado Je la
rransm1s1on
n c 011 orr::is
e
&lt;l o
.
. , oral. que
. vienen por comp·1rJ.cio'
,
, , 1uenres,
Lrean
-·, a(l u1' es ¡a
.una s1rnac1on
. cnnca
. ,y una posible confirmacio' 11. l ,,a diºsri· nc1on
1mporranc1a ~el 1ntenro d_ondc los ancianos parecen luberse propuesto
mamener algun conoc11111enro sobre sus orígenes a sm descendirnres, y
prepararlos para cuando el rnomenro sea necesario. Aun(¡uc P' . :
·c, ' \
f'
,,rC:ZC.l
dJ!l~I una con rrmación 1.1rJi,1, puede ser dclibcrad::i por p,me Je los
anc1a~os, o pro~ocad~ por los nuevos descenJit:ntcs, porque es de un
~alor tnmenscJ. Esro viene a &lt;l1solvl'r l,t duda con 1.1 cual las person.ls yuc
1nrenta1~ cnrc11der su ~1ercnLia, deben 1.onfront.u y' p.ir,1 d (.'rudi.o,
proporciona
un enrcnd1mil'llro cn ,,peneraL mientras. gue e-11 •1 e"i
.
., r1 ¡or.l ¡,l
11erenc1a del crip10-jud.1ísmo J(.'~dc las fuentes.

•

Un cl:ísico ejemplo de una dc:l iber.ida confirn1.1ciLÍll urdí,1 : L.:n.1
mujer de Colo111bi,1, habí.1 esudo interes.1d.1 en Israel \' trní.1
afecto ~or_el ju~,1ísmo desde su niríez . EIL1 le pidió .1 su p.idre gue
le cons1gu1c:ra l1~ros ;1Cer~.1 de la marcria, lo rnal él hizo, siempre.&gt;
agreg.rndo que el no s:161.1 el por qué rodo rn: incl.'rés..\liemrn
que ell.1 cur,.1b:i l.i sccund,1ri,1 rn un.1 (.'~cuel.1 c.:.mílic.1. dl.1 e,crihtó
un .mícul~ pr~_-1sr.1di en l.1 public.icíün de HJ csrncl.1. - 1)e~puc,
de su publ1cac1on, d hcrm.lllo de ~u abuelo h invitó .1 q ¡ oftLÍii.1 ,.
le preguntó por qué h.1hí.1 hl'd1t1 l'SW. Ell.1 dijo que 110 \,thi,1 , t]ll~.
&lt;l 21

�.
- -¡· ·J 1&lt;l ,nn
ul!l \(1) 1ud10, :· p,ir.1
1 1 , , rnJo
l''&gt;l.l ,1 \111 •
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siempre 1.1 )l.l 51.:t
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lsr.1el. r.src e L110 quL 11 \ . t ~ 1 l" 1 fue un l llllío 1 .1 JL)vcn
J
¡)e ll O l '--,l),Ol11 ,..
.
·
t..:11 lubcr \\ eY.1uo ~u J
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1
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,
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'113 L111,l D.1~&lt;.: p.11,1
¡u,b1smo. pno no ru. '. . . , J l. uc dl.i debia de cnrn:,·1~1.1rs&lt;.:
do abudo le rcspond10 d1c1cr: do t: 9
iud id rnuclus Je Lis
'.--iícmlo u-1.1 .1 &lt;:n cs.1 L • •
i
con lm .rncunos. -_ . 1
. ·11 L1nc.1 e)w,·o comc1enrc: Le
¡¡· l1su&lt;.:l0\t:,ln
d'
cosrnm bres se 1~ )~,llldlJ. l 1' .· · 111c,uíncos n.1r.1 con lo~ lll ios
.,
! l 1 e o~ .1LO'&gt; s. ~
r
.J
11
su concx,on r ;:¡ lnll'
l 1
1. 1 ~ lll&lt;'íC fue -;ugL.:rtllO, e .l
. d ,
Cu 111Jo e JI.O L l.: ,1 . tt
•
l,
:· e l ¡u ,usmo.
.·.
l ,.. l, " indiundo que ha HJ un
.
1110
llUC O
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.. ,
inmed1aramc1ne L
:
1
. . , Su do ,1buclo ~ug1no
.¡unrn
,1 consc11.:nc1.:. ,
..
I b' . . 1&gt; v ,·1,·1.1 a su
Proceso ~ubconsc1cnce
. \o qut:. 1.-1\'\'l
·
c.
.
obnn.1
: ·' . • ll· l,l lIHllll(,
conmrn;11 J ~u s
l ·l 1criódico de su C.!&gt;Cllel.1.
. r.1 . ,3.•Í
n1.1ne
., como lo dcmo~tr.1 )Je l
J

•

'

e

Confirmación en situaciones de crisis.

Mud10s padre~ de familia nuncl 5c proponen divu lgar ,u5 orígenes
judíos. pero se sienrcn obligados uundo están frrntc ,1 una siruacion rn
crisis, o nuncio los confrontan rnn prcgunr,1s direct.l5 que no anticipan.
bs sci1ales pudieron haber sido mancj.id,h muy discn.:La e
inconscicnrcmente y las indic.1cione5 deducidas por la generación más
joven como un esrilo de vida, de com1mbrcs, de mensaje subliminales.
Pero las ancianos no pen\aron completamente en lm puntos ,1 cxplic.tr a
la generación siguiente, t,1 mpoco sobre el daros en cuestión que habian
sido deposirado en ellos. Las re:iccioncs varían, ~- dependen en gran
manera de las circunstancias. Por ejemplo, s1 juzgan que uno de sus
descendienres (hombre o mujer) son responsables y rn.is Jiscmos &lt;1uc el
resro de l.1 familia, los ancianos de b comunidad pueden decir m,h
conforme pasa el ciempo.

•

Un hombre de Cuaremala poseía un especial encamo para hablar
sobre los orígenes de su fomilia sobmcnre cufodo él esr::i.ba en un
grave peligro. Él menciona, que en los E.E.U.U. antes de romar
una examen académico muy imporc..1nrc, denrro dd grupo. orro
esrndi.rnre, un compañero judío, había idenrificado el Shema, y
cuando él prcguncó a Sl1 madre clb reconoció que la familia, y el
rezo era de origen judío. Aunque la m:1drc: había indicado
claramente haberle enseñado algo de la herencia judía a su hijo,
no hay seguridad de que ella enseñara a su hijo compleramenre
los ancecedcnrcs fomili;1rcs. Aunque bs circunstancias la
condujeron a enfrentar alg11nas pregunras directas, que solamente
ella eligió conrcsrar.

•

Una mujer adulu del Brasil, vino de visira J. Israel, y encontró
que muclus tradiciones del judaísmo le eran familiares. Ella
llamó a su madre}' preguntó si hs cosrnmbres que recordaba de
su niñez, denocaba un origen judío; su m.idrc le respondió, "sí,
pero de eso ya fue hace mucho tiempo". Cuando la joven mujer
decidió que se converriría al judaísmo, su tía abuela le escribió
explicándole que aun no era el riempo propi cio, (vivir
abienamcnre como judío). No se dijo nada hasta que ella crajo a
colación su deman(b, y probablemente, nada h:ihría sucedido si
no hubiese sido por el viaje~, las pregunras can rdev.1nre5.

,
_.
car&lt;lia~ pueden prcscrv.ir eco~ de la
Much.1s de l.1s conhrn1J_c,10,1;esE· . . r· au.1 forrnJ de rr;rnsmisión
. . , "d J b I ·on(mon . su an 1::,
rr.1Jicton
eat J et. i • J -. l iscar el rct'reso v, otras veces, no.
. l
scrucc1ones u1.: n . .
o
,
1 1 d
.1loun.1s veces 1nc uye 111
r ·¡· d
11 ·ren1.ia ·¡udía en su ec rn_ e
:
,
.
b
de la iam 1 ia e su e
.
d. l
lnforrnar .1 los m1em ros
1 ,
cUsico e¡emplo e a
muene es ,,¡
... más· excremo, pero e mas
confirmación rardía.

. d e E· spanJ.
_ su p:i.dre , le dijo en su lecho
1
mu1er
Por ejemp o a una
. d'
E, re mérndo es muy viejo y se
de muerte que eran JU ios: . s
b',
ciona
en
la
lireratura
rab1n1ca
t.rnl
ien.
. d l. d , o
en
n1
. , un er l1(\1co e ¡u :usm
·
·
\
11enc1ono
• A un hombre de i\-1cx1co_ e ,
d., , ·an ·¡udíO'&gt; pero él nunca
- . que el v sus p.i tt..:S c1
,
hace crncuenra anos
·. ,
.
l cuesrionar,1 al respecro.
..
1 ·¡·o- \' cv1co que se e
.
,
se lo J qo J rns 11 ~ •
d
és que él wvo g,1rannas
.
1 cho de rnuene. v espu
. d, d'
Solamenre en su e,
. , 'd · d ro de la comun1da ¡u 1a;
d ue sus hiios sen.rn b1ement 05 em
1 ..
e9
. ·o este conocimienro a sus iqos.
foe cu;rndo les rransmtCt
I E E U.U. le fue dicho por su
• Una mujer del suresre de os . ,. . \la quería saber quiénes
que st e ,
n1a dre, el1 su
- lecho de muerte,
.
eran, debía asistir a un.1 sinagoga.

•

922

923

�·.
cden \'erse obligados a revelar el origen
,\lo-unas veces los anci.rnos pu
. ¡ d de alaunos
J
l o f ·11·1~ a los descendientes; como resu r.1 o
b
ne ,, am ••
.
I
· ·
specíficos por e¡emp o:
,lC01nec1m1enrns e.
' _ ..
, .,
id.rnJo lejos de la
. b r o ele b, hmil1a
que se esca mL
•
'
U11 m1em
entidad.
·ri . u intención de contraer nupcias con
Un jo\·en que ma111 icsta s
.
• dicha persona lo
alguien fuera del grupo (aunque es muy r,1ro que

•

•

Una madre ya muy anci,ina responde a su hija, que a ella en los
años 50's le pregunraron si era judía, primero inremó evadir la
pregunta, entonces dijo: "sí, mis cías me lo dijeron cuando era
. - ,,
nina .

•

Un hombre joven le preguncó a su padre, '¿nosotros somos judíos?"
él recibió una respuesra con estas palabras: "no preguntes, piensa".

•

Una mu jer en México, que hizo esta misma pregunra a su padre
duranre una década, simplemente se le respondía con miradas
fijas y ninguna respuesta en concreto. Ella no estaba lisra para
hacer conclusiones desde la ausencia de respuesra, o de silencios
que tenían un significado; finalmence recibió su confirmación
cuando su padre estaba en su lecho de muerte.

•

Un hombre de Puerto Rico cuando renb 20 años, leyó sobre los
anusim por su patrón, cuando cuestionó a su madre por ve2
primera que si eran judíos, ella reaccionó con un día de silencio.
Después le dió una lisca de los miembros judíos y no judíos de la
famil ia y la historia de los traslados de la familia desde que
salieron de España.

nunif1esce explícic:1mente).
.
.
,
.
. , sa su interés pMa convi.:rmse al 1uda1smo.
Un 1oven que expre ' .

•

·
·, donde un .inceg rai'te
, • de la' de familia abandona
¡ la·
En una s1tuac1on
,
~ , . ¡ los :1nciano~ pueden e eg1r
'&lt;l d I f T11 imcruura con tlltt(lr o,
.
l 1
comun1 a , a ami : '
J' _. . d, la familia e indicarle e va or
entre explic:1rle el ongen y lastra icton~s e. d'o o de una comunidad
de buscar otras personas de origen wpto-Jll 1
'
judía orcodoxa. ·
d0 aIgu1en
. te
l b·ate su intención de contraer
. ,
,\launas
ocasiones, cu,111
l
la familia le a&lt;lvemra
0
O
I
1 ) que no perrenece a grup ,
·
nupcias con a guno ¡ti
.
.
es después de evaluar a
, . l· d () En siruac1ones poco comun '
"
que sera a1s a o a·
"
I _
, » falla la narnralaa de Lo que
alguno (a) que no sea uno de OJ nzwt,os
... '' lo qL1e nos describe será expres.i&lt;lo.
somos
•

. , asumadre que el nropósito
del
.
11 i' ·1 le menciono
r
En un caso, una l· . . d,
. cnción Je convl'.rri rse a
.
Cas,·1r5e con un hombre ¡u 10, y1su _1nr"no nccc)it:is convemrte,
judaísmo; }' la madre ap&lt;:nas cxc amo
)''.l. lo ere~" (jud b) .
,
.J,. ro\·ocir 1 los anci.inos a discutir
.,
,
mun
que puu-..
P
' ·
l
L1 sirnac1on masco_ . . d d~
l
eda de otra, no es por as
· d' i ,latamil1a on i.:no esqu
·

los orígenes ¡u tos te
. '...
v que :.us padres no explican; sin
d los niííos tan rnqu1s1uvos,
. . d'
preguntas ~ .
.
or completa de su herencia ¡u ia.
embargo estan conc1enres p
Algunas reacciones de interés en est,l categoría i1_1~lu'.l•en: . - . J'.
una
1..
.
.
resó
su
1nrenc1011
Je
.rn.1
11se
J
• Cuando un 1 1)º t:xp,
v
k
s ¡)adre~ (provenicnres de
'dd'díaen;--.;uev.11or,su
.
d
cornunt a ¡u '
h b'
est ido Lompran o sus
.
, uc por anos, a I,lll · •
.
Puerro R1co , 9 . , 1. j • 1,
nunc.i k menc1onaron
.
d b car111cena KOS Jt r ' pero
a11mentos e .. ·
J',
,, xro 110 m'.cesit..) que te
nada a su h1¡0) le respon teron '. f, "
com·ierran, recuerda que rn y,1 eres 1u&lt;l10 .

La respuesta a la pregunta, está quizás en lo más cercano ve y
pregunta a tus tíos". Entonces de es1a forma se transmite la historia y la
genealogía. Diversos (lJ1usim han enconrrado que algunos de sus parientes
han vuelto al judaísmo en varias fo rm,1s. desde la completa re-conversión
para contraer nupcias con un judío, hasra adoptar y criar a un nifio judío,
ere. Esros parienres sirven como ratificación también.

El Silencio.
Finalmente enconrramos señales vagas , que no son intencionales Je
parre de los transmisores. En muchos casos hoy en día, los jóvenes
encuentran su ambieme fuer.i de comexlo, donde los padres y los abuelos
tienen ún icamente el control. Así, .liiadimos que el comportamiento y b
forma de vida pudieron no hahcr sido rraicionadas, .1w1&lt;..1ul'. en el fondo
lo hacen. Con esro no quiero decir que Lis ,1ncianos no quieren que el
niño siga en su rrayeccori:i, ~ino que lo qut se proponen es. no &lt;lar \'Í:is de
comunicación explícir.1. Los que pueden ser incluido~ en csra cacegorí.1
son los descendientes de los niños elegidos p:ir,1 el .1&lt;locrrin,rn1icnro, o l.1s

�fomiliJs qué perdieron lo~ medios o l.i \'olunt.td Je comun1L,1r b
idenridad al Jescendienté.
.
.
En varios casos, b C1mili.1 nunu Lon!trrnó lo qui.: d rní.o c.:nurndc
como herencut judíd en 1,1 _{tm 11/1r1. 1os n:su!t.1do, aqu1 put'den ser
devastadores.
• UnJ per,ona de ~v1~xico, qui.: se convinió .il jud.1ísmo Y dnpués
de casi dos déc.1d,1s de csr,ir .111id.rndo en su cabo.,\ L1 1Jc.1 ~k que
le hablaran extens.rn1enre sobre al[!_u1us pr.ictic.1s. Dcsc_ubnó una
conexión anusim Fl se Lo1wirció en conou:dor dd fenómeno,
sobmcnrc años después de \ti conversión. Pero l'\"CIHU,1lmenc:,
cuando sus p.idres no discu1i.rn sobre su 1mporc.111c1.1 co~ el,
comenLÓ ,1 dirigir l.1 misma l'ncrgia l1.1ci.1 n~·g.lí rn_ misma
· exisrenciJ anusim. lamcncándose si otros hab1.1n rc.:c1h1do la
lástima de l.i comunidad judí,1. Él p::isó u1u cnormt: c.1nndad de
tiempo y esfuerzo intentando sabo1ear ;1_ ~eros. y pro~urand_o
borrar el sionific.ido judío en bs tr,Jd1c1oncs que el hab1a
considerado ~rcviamcntc como r.11 en su famili.1.. Los prác[lcas
que él habü e&gt;.aminado conmigo .111os anr_cnores no , son
claramente de los más comunes par.1 las regiones de donde

•

proviene.
_ _.
_
Una mujer brasileñ.1 comema que su tamil'.ª nunca t~e a la
l¡!_lesia. Ella describe el estar parada en el exterior de una; _m_cluso
e~ bodas. cuando era ,1penas una ni1\a. Su madre le explico que
esto era par:1 "conseguir u&gt;Ul mejor opinión de /(1 ~o_v:11 ". La ma~re
obserYÓ muchas de las leyés dietéticas, y no permiuo que sus hi¡os
comieran alimemo alguno fuera de casa, e(c. Pero ,1 ella nunca se
le confirmó nada. La hijJ se convirrió al judaísmo, enronces se
11
casó un gentil y se mudó al lej:rno Esre.

N uevas opciones: Las trrmsmisi01zes contiguas,
Los recursos v 1.1 transmisión de una familia p:isan por los ancianos,
muchos anusim r~man la rransmisión contigua que va más alU del círculo
de la familia. Algunos se han organizado en grupos de apoy~. Esto
representa un des::irrollo fascinante; y_ esrá bas~~o en métodos anu~uos Y
modernos para ganar acceso a la 111formac1on y al reconocim1enro.
Ambos ejemplos que a continuación expongo, se desarrollan dentro del
cripco-judaísmo tradicional, hasta que finalmente encontraron el
926

conrexro que los condujo a encender completamente fuera de: los límircs
de sus familias.
El P~:mcro se me presentó con transferencias vag:i.s, y la
confirrnac1on que se había dado en el pasado, fue dada ocra vez en un
escenario póstumo. Lo tardío solamente recibe una confirmación
retroactiva.

•

La hija de dos ministros protestantes en Texas, tenía el
conocimiento de prácticas y actitudes poco comunes dentro de su
fami].ia. Lo~ me~sajes que ella había escuchado eran típicos de los
anus1m, e inclu1an un profundo sentido de ser diferentes a los
demás. Había enconces un indiscutible senrimienro de apartarse
de la gente de los alrededores, así como también muchas
tradiciones cripro-judías relacionadas al alimento v muchas otras
indicaciones. En su familia, "las ancianos seleccio,nan a un niíí.o
p~r g~neración; a ese__ni~~' se le_ cransmir~ la genealogía, y la
h1srona oral de la familia. A algun otro miembro de b familia
ape~as si _se le da una muy breve explicación". Y no es lo que s~
le dice, smo más bien lo que no se le dice; entonces es cuando
ellos obtienen sus propias conclusiones. Su abuela le diría: "si te
lo cuenco codo, irá de oído a oído hacia los de afuera, así que ve
e invesrígalo".

•

El haber recibido muchas enseñanzas, y haber sido criado con
muchas prácticas, nada de esro se inrcg,ró a la naturaleza de los
secreto~ _judaicos de la familia hasta que ella fue a la escuela y
aprend10 un nuevo conrexro, de algunas de las historias bíblicas
que ella ya había interiorizado: "Cuando en 1965, aprendí por
p~1~e~a v:z que los judíos no son "el pueblo antiguo de la
Bibl1~ , as1 como había entendido roda mi vida, sino que viven
en 1111 generación como judíos, que Israel es una nación; 1Valla
descubrimiento!''

Co~fronrando. a sus padres, por el judaísmo de sus prácticas, ellos
r~spond1eron, admitiendo: "re dijimos que nosotros somos espaíí.oles."
S111 embargo, cuando ella elige asumir su descubrimiento la conclusión
lógica - fue convenirse al judaísmo y casarse con un judío- rn decisión no
fue aprobada por sus padres, y esto significó el final de la buena relación
con su familia. Aunque ella no tenía ninguna duda sobre el resultado de
sus conclusiones, y al mismo tiempo encontró confirmaciones adicionales
1

927

�en relación a la herencia judía de su familia, de fuentes tan alejadas, por
e1emplo de sus primos que se criaron en Uruguay. b falca de aprobación
por parte de sus padres le resultaba lastimera. Ella ruvo 9ue esperar m~s
de dos décadas, para que su padre explícirameme reconociera su herencia
judía -anee las cámaras de la televisión israelí- aparenremence alejado d_el
remar de que su secreto debería morir con él. -esca mu¡er, como un sin
número de anusrm, abrio un camino y dio recursos para otros. Ella buscó
otras creencias para pertenecer al grupo y consiguió lo que le interesó.
Ella acercaría a personas su edad, se senda los mismos amecedences y les
habló sobre el tema de la herencia ¡udía.
• Ocra mujer encendió su identidad judía relativamente ca:de,
después de que una persona externa identificara su herencia y
prácticas dietéticas como judías. Ella confro_1:tó a su madre q~e. ~
su vez admitió el origen judío de la familia. Ella se conv1rt10
como un recurso más, enviando paqueces de información y
ayudando con genealogías, y comparce esra historia con1;1i_go:
Mientras que viajaba, ella se decuvo en d noreste ~e ~1ex1co,
cuando ella vio lo que ella parecía ser una estrella ¡ud1a en el
cuello de otra mujer. Cuando ella se acercó, resulró que
solameme eran unas figuras que se enrrelazaban. Ella pregunró al
respecto, y la orra señora !e dijo "lo ha notado", y le explicó la
form,1 ambivalcnre de conseguir la atención de orro anusim,
aunque esro no era basranre obvio para otros. Aquí tenemos un
ejemplo contemporáneo de las formas de señalar a uno que va
más allá de la familia cercana, pero aunque se permanece dentro
de un grupo percibido corno seguro.
Ambas mujeres tuvieron una charla en un lugar público sobre su
herencia, e hicieron constantes esfuerzos p.1ra entenderse y reconocerse.
Los grupos y las sociedades de ayuda con varios objerivos tienen, un
ancecedencc en los E.E.U.U. En el Brasil y otros lugares. Ast la
cransmisión esrá adquiriendo hoy día una nueva, fo~ma conrigu~ de
reconstrucción, después de una tendencia, a una comunidad de anuszm.
El nuevo camino a dicho contexto, sobmenre complicará en el
futuro la imponancia de los padres que rodavía exptrimencan
profundamente el miedo a la manifestación:
.
• En México por ejemplo, los resultados de . la: ~lecciones
electorales, han fonalecido la auroridad de la Iglesia Cacoltca, esto
ha causado una gran pn:ocupación entre algunas de mis fuentes,
928

quienes han reconsiderado por su propio bien, no hacer ninguna
declaración.
•

Un hombre de Esrado de Ceara en el Brasil, no se le mencionó
nada aisladamente acerca de lo que él podía recordar. Sin
embargo, había actitudes hostiles en la casa de sus abuelos
alrededor del éste. Él encontró su conexión con el judaísmo
cuando él fue a la Universidad en Sao Paulo y descubrió que
había judíos de verdad, vivos, sin embargo las cosas cambiaron
abruptamente de alguna forma para él, y comenzó a examinar su
pasado, y encontrar la verdad sobre su herencia. Los asuncos de la
fam ilia eran mantenidos para no declararlos ante cualquiera;
incluso para mí misma. Esto les horrorizaba. Él no fue muy lejos
de su hogar, las experiencias y costumbres de su niñez nunca
encontraron un contexto en el cual tener una confirmación al
respecto.

Recientemente, el internet se ha convenido en un recurso
importanre para los anusim. y las listas del correo electrónico que envían
y suscriben para los anusim está prosperando. En estos foros, el anusim
expresa sus preocupaciones y hacen preguntas que pueden ser incómodas
para algunas personas que ellos conocen. Yo he recibido mensajes por
centenares, muchos de los cuales se convirtieron en misivas a largo plazo
y algunos han concluido también en encuentros.
Es importante observar aquí, que ha habido varios esfuerzos para
organizar comunidades de anusirn en el úl timo siglo. Estos grupos son de
gran inrerés, pero son enteramente fuera del alcance de esra investigación,
puesto que la transmisión puede ser interna relegada y substituidas por
las prácticas y enseñanzas del grupo.
Un caso histórico.
Para ilusrr.1r el proceso completo de l.1 transmisión en rns diversos
grados, el descubrimienro personal. y la confirmacicín n:rroacriv,1
eventual que el rt1111mn puede experimcnrar, tengo uru histori:i personal
de un joven individuo, desde su nirít:7 h:isr.1 el dL1 de hor.
Yehudah creció en el Estado de ~1aranhao en el ¿xm:mo nonc dd
Brasil. Sus abuelas marcrna y SU\ abuelos paremos murieron ;111tes de (llll'
él naciera. Inés, su abucl,1 m.ucrn;t, vivió con él de~de lo~ dos ha-'&gt;r,1 qut:
ella murió cuando él tuvo l ') afias. Yt:hudah t·r.1 muv cerc.tno a \U abuda.

�Ella le habí.1 enseí1.1do much.1s hiscori.1:&gt; Je y ,\...:cr...:a Je Lt Biblia, ,hÍ 1...omo
levendas cales como cuando S.llomón lubbba con los ,rninnles. Su abuela
n~nca urilizó b palabra _judl'os. Ella utilizó simµrc el povo de Israel e
lsraelttm. Él se sentía sicmpn:: ditercntc. Su familic1 nunca comió l'!1 Lis
casas de otras personas, y siempre l'11 su ..:asa, h,lbb famili.Hc\ ~obirn..:ntl',
sin genrc de afuer.1. Aunque su~ pa&lt;lrcs se h.1bí.rn convcnido ,1 l.t Sl'Cl.l
/ ldventist!l del Séptimo Dl,{. ~u ,tbuda y bi~.1hud.1 no eran .1d\'cntistas
(quiénes piensan que son el verd.1dcrn Israel). Cu:indo Yehuchh tenia seis
:1ños, se sentía ya diferente. En el primer grado escolar aprendió cómo
vino la gente de Ponug:i.l y sobre codo como se había colonizado el Brasil.
Él preguntó a su abuela de donde provenían ellos; y se le dijo
primeramente que ella venÍ.l de Holanda. ¿Pero cómo, él preguntó, si
rengo ~n ,1.pcllido portugués? Él hizo llluchas pregunus .1cerc1 de sus
fam iliares nacidos en el siglo pasado, incluyendo sus lÍ:1s abuehs ya
difuntas, v sobre su bisabuela Rufina. Entre sus diez y veince años él
empe1..ó a ·escribir las listas de los apellidos de la familia, poniéndolo junco
a un árbol familiar y uno genealógico. Él descubrió que Aguiar, su
apellido corno él sabía, era realmente el apellido de Rufin,l su bisabuela
materna, a lo que él mencionó. "est0 no es correcrn".
No se le dijo mucho sobre su bisabuela Rufina, que apellido se le dió
a él. Yehudah se mancuvo buscando inform:1ción sobre su bisabuela. Esto
era lo que a él le daba curiosidad sobre ella; algunos de sus herm_anos
pueden incluso no saber ni siquiera el nombre de su bisabuela. El en
repetidas ocasiones pregunró a su madre si conocía a Rufina Rodrigues de
Aguiar. Todo lo que ella explicó fue que Rufina había insiscido en legarle
su apellido a él, y a coda su descendencia y no Castro, que era el de su
padre. La madre de Yehudah era muy cercana a su da "Tía Ta". Y fue
Tía Ta la que había arreglado el matrimonio del padre de Yehudah. Toda
b información sobre Rufina vino de Tía Ta v no de su madre. La madre
'
de Yehudah sabía que había algo especial en la familia. Su bisabuelo
empleó profesores para que les enseñaran a sus ríos abuelos y las das
fueran educadas en el hogar, no en la escuda (codas las escuelas eran
-:arólicas, y uno ruvo que ser bautizado para ser admirido). Aunque los
anteccdenres familiares no son comencados a los profesores particulares,
el conocimient0 y la especial influencia de Tía Ta tenían en comparación
a la bisabuela, que fue excusada bajo el argumento que Inés (su abuela) se
opuso a sus profesores y sabía menos.
La limpieza era extrema, antes de cada comida se lavaban las manos;
renían un fregadero especia\ para e\\o. Nada de esto era real para sus

930

amigos. La_ familia ten_ía sus señ:1lcs especiales pJra idemificarse unos con
orros. T ~nian SU propio lenguaje. Por ejemplo: al beber leche significaba
1
ser esnoo.
~
:,fistorw de trancoso _signi'.1ca una hisrnri,l realmente triste. "U/, coco
meu se refiere a un animal imaginario; El co los devoró significa. "Las
pobres almas
. , que
._ no saben de lo que les estamos
'
• hablando"
•
,
• El!os sennan
1
eran
espeCJa.Jes,
pero. no
pueden
decir m.ís• · -Sab'
''
i·
.
.
• 1.1 11 ma~ que otros, eran
mas estuu10s0s.
Rec161eron
instrucciones de conrraer nupuas
_. so lamente
.
,
con su propias gente: Casare solamente con uno de nosotros. Da Gentes.
. E_l padre de :ehuda~ era ~ecio y distance. Él no contó muchas
h1sronas,
, 1a 8'61'
· ¡
dpero1 cenia una diversa míluencia en él · Su pa d re 1e1a
1 1a
me uyen o e nuevo rescamento, pero se concentr"b" en l
r ·
d ' d I B'bl'
" ·•
os prorecas
car¡ ios e a .1, ta, leyendo cualquier cosa para hacerlo por el Mesías y
so amente le drna eso.
'

TU IMAGEN EN MI ESPEJO
Por. Schulamich C. Halevy

Cual virgen que se acere~ a un extraño con quien la han desposado
dubztante me acerqué a ti
trepidante expectación,
rezando q_z~e tal vez, como en antiguas leyendm,
nos hubieramos conocido en anteriores vidas.
Pues no miran al futuro fas almas separadas por largo tiempo,
sino al pasado.
Nuestras mimdas se cruzaron y de repente lo supimos.
¡Cómo olvidarlo!
Seiscientos años atrás nos había mecido, ju11tos,
el dorado sol de Sefarad.
Cantábamos los mi.smos romances, compartíamos el mismo vino
en el esplendor de Granada.
Cuan apaciblemente navegdbamos por aquel sueiío
de armonía y cultura comparrida,
de humano paraíso.
Entonces se desató la tempestad.
Sorprendidos y confusos, corrimos,
y en nuestra h11ídrt,
9.31

�nuestras manos se separaron.
Torrenciales oías
de gentes y sucesos
nos barrieron.

Cuando llego 111 hom de mne,
111,n no habi'a aprendido cómo agradecerte
rodas c:sas nuevas vzdas,
todo el gozo y el dolor
que me brindó tu valiente viaje,
que mtn me mantiene hasta reencontrarte.

Uno aL otro, nos perdimos
hace quinientos años.

Mrl novecientos noventa y tres,
quinientos un aiios
¿Dónde mds ahora?
¿Qué nuevas estaciones atravesó
tu solitario peregrinaje?
¿Hallaste rernendo a tu corazón?
Recuerdo el desgarrador sonido, cuando rebosó tu corazón
en e! cmnposanr:o.
Grande y tierno, ¿quedó en él fugar pam mí
para continuar conmigo mi andadura?
(No pude escuchar t11 respuesta a mi ruego).

Un pt1Jo mds allá
mi pie ai~n inseguro
en fa arena aún húmeda y blandrl
por eL fbdr de la marea.
¿Cómo osaré mirar?
Sin saber aún cuánto falta por reconocer
en este naufragio,
ni como atravesar medio milenio.
Mas a pesar de nuestras raíces en tierra firme,
aún podíamos oír el Lamento de nuestras ahnas,
ajenas al tiempo y al espacio.
Se abrazaban er1 un vuelo de fantasla.
Elevándonos por encima de iras)' temores,
de muros y distancias
creadas por quinientos años,
revoloteamos por nuevos panyes
de vidm que podríamos haber vivido,
de gentes que podriamos haber sido.
Lloramos nuestras respectivas desdichas
llevamos flores a Los campos de nuestra niñez.

Quinientos un (lños, ¿te quedan foerws?
¿A,in caminas junto a tu alma?
¿Viajas en tu vigilia o en tu sueiio?
Porque nuestro espíritu, fo sabes, jamás sentará ralees.
Quinientos un aiios.
¿Buscas aún mi imagen en tu espejo?

Notas Bibliográficas
Cuando Llego La hora de irme,
descubrí que
habías pulido mi espíritu
cual brillante genut.

tt,

Y bril/1,bas
en c,zd11 una de sus miles de fizcetm,
tan lejos como alcanzaba
mi Ancestral memoria.
932

1

Traducción por: Joseph Abusac de Souta Frand..
Schu lamith C. I lak1) . Es Folclorista. poeta. maestra de estudios judaicos Jel Sperrus
lnstiwre ofCh1cago FIia está corrigiendo un libr\&gt; dd dme1 Torá escmo por muJeres)
actualmente se encuentra haciendo un libro a partir de fuentes de los descendientes de judíos
convertidos al catolicismo de Espalia) Portugal.
3
Hebreos forzados a tü111 crt1rsc al catolicismo
4
Nues1ros anlepasados eran Judíos
1
En la ciudad de Bclmontc por ejemplo.
2

933

�Aquí haremos rcierencia siempre a la institución espiritual dominante: entiéndase la Iglesia
0

Ca1ólica
de Roma
VirtualmcnH:
el único eJemplo que tengo de ancianos de habla hispana. los ancianos a los
7
que se rderían por este término. es del resultado de algunas plálicas que sostuve con el Rabi
local.
8 Dos

Campos_
El término usado en español podria ser limpio o puro
La palabra hebrea .. Kaslirw" se refiere a las leyes dietéticas Judías. que se deri, a de la
10
palabra ..kosher". que significa apto o apropiado. A diferencia de lo que comúnmente se cree.
el kashrut no se refiere a un tipo especifico de comida. sino que a un sis1ema de re, 1sión de
ahmentos de acuerdo al ritual judío y cuyo significado es1á de1enninado por un conjunto de
criterios religiosos precscri1os en La Torá (Pentateuco). Dichas le)eS buscan establecer un
reg1men que beneficie al cuerpo y al alma. para lograr un equilibrio 1an10 fisico como mental.
apartadas de las norma) religiosas del pueblo hebreo.
11 Personas
Confesión rdigiosa norteamericana que espera un segundo advenimiento de Cristo: su día

9

12

de guardar e~ el sábado.

Sección Quinta
RESEÑAS
y

COMENTARIOS

�</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta
HISTORIA

�EL BARRIO ANTIGUO DE MONTERREY
HISTORIA, TRADICIÓN, LEYENDA
Profr. Israel Cavazos

arza

Coordinador ección 1L toria
Centro de Estudio, Hu.maní ricos
Uni~rersidad Autónoma de

uevo León

E bien sabid que Alberto del Canto e tableció en 1577 un lugar que
fue llamado p11eblo de anta Lucía, junto a lo ojos de agua a los cuale
habia dado e te mismo nombre. ubrayamo la palabra pueblo porque
alude incuestionablemente a una pequeña comunidad o congregación de
iri.clio .
~s conocida también la referencia a que, cinco año más tarde, en
1582 Lui de Car ajal, autorizado por su capitulación con elipe 11 a
poblar I qu • habri de llamar el uevo Reino de L ón, fundó en el
mi mo itio de anta Luda la villa de an Luis; que no prevaleció por
habet sido a alada por los naturales.
Despoblado el ue o Reino de León por la prisión y muerte de
Carvajal, uno de lo uyos, Diego ele fontemayor, volvió 'con doce
compañeros d los que habían e tado en el reino, con us mujere , hijo,
ganados" y fundó la Ciudad Metropolitana de
ue tra eñora d
fonterrey el 20 de epticmbre de 1596.
En el eta de Fundación, redactada por
cribano Di go Díaz
de B rlanga, e expre a que íontemayor la hizo "junto a un monte
grand y unos ojo de agua que !Jaman de anta Lucía' . En el
675

�ñ.alamient de tierra
indio para J propios de la ciudad
pr CJ a
que para el asiento }1 ongregacióo de lo vecinos trazaba y trazó el
pu st de la ciudad ... qu t · junto al monte de no ale m ral , parralc
y aguacatal . , dond al n l
jos d agua qu ~ llaman I anta Lucía, y
la ciudad y a ient señala de lo 11110 ba11dt1y de la o/ro del río y ojo d agua.
o b tame que la traza de la ciudad fue cñalada d una y otra
banda del tÍ y jo d a ua, , con rant qu la plaza may r, la igl ia, l
convcn la ca ·a r al y dcrná , e tu\ · r n hacia la ribera n rt .
Lo primero añ s fueron de extrema
breza. l mi m
fundador hubo d alim ncar e d raíc d lampazo de que abunda 1
oj d agua" ---e menta l ere ni ta-. Para asegurar la ,·ecindad d l
e ca. po lador que lJ gaban a •olicitarla, . e r quería el otorgamient &gt;
&lt;le una fianza por alguno ecino .
El croni ta Alon o d Le ' n r lata qu n 1611 hubo una ayenida
n la cañada del ojo d agua c.¡ue clerrib ' la mitad d la ca a. d la
ciudad" y qu al año igui m l justicia may r Di g R drígu z (Li pu
pa arla a la parte ·ur, p r cr más alta. E te traslado de 1612 podría cr
con iderado e m una nu Ya fundación, pe r cuanto fue eñalad 1u
para 1a plaza ~a d Zarao- za) la igl sia l con ento y casa cales; y
hizo reparto de . ciare. entre I v crn c nf. rm a u amigü dad y a
u

erVlC IO .

lo. estrago. de la inundación había aotec elido tra d graoa;
el fundad r de la ciudad murió en abril d 1611. u re. t e n los d
don iego u hij -c¡uien lo había ustituido en el gobi rno- fu ron
reinhumado en el con\'ent ou vo.
'[ nt n·e~ hubiera d aparecido a n er p( r la munificencia d
don Agusún d
avala, acaudalad rniner de Zacateca . Para que lo
ecinos no desampararan, le m·1
milla harina, ropa herramienta
etc.) d igno ju ricia marores a fin de que administraran n u o mbr .
T gr ' , ad má. qu Martín, u hij ca irulara con r lip IV la población
d I uc,·o Reino d
' n ca, i en los mi m
énnin . qu Luis Je
arvajal.

Monterre en 1626
.1 gobernador M, rtin de Z,wala cntr ' n 1onccrrey el 24 d
a ·to d 1626.
mpr )mctid &gt; a fundar d : , illa. , c n id r ' Fundada la
prim ra imp nicnd a on tr y I n mbr de villa d
erralvo.
s
67ú

vec1no anrigu habrían de protc tar, con iguiendo la re titución de u
j rarguía y d u nombre. Por ca i do añ
1onterre
11am , erralvo.
Don fartín hub &lt;l ~ fundar la población de ese n mbr en el iri.o
actual.
raíz de u llegada, el goberna&lt;lor ordenó al e cribano Juan d
A breo-o otorga á te timonio jurídico del esta lo en que ncontr' la
ciudad. El 4 de ptiembr , acompañad del licenciado Juan Ruiz, d 1
ju ricia mayor Alon o Luca el ueno y de te ti.ge , la recorrió, a fin d
hacer la 'vi ta de ojos' de cribiéndola del modo igui nte :
Preote al con ento de an Franci co a cincuenta pa
de Diego R drígu z y Luca
arda quiene no nvian
eparado d aposento con una torrecilla, habitación c.l
fontemay r con u muiere hijo, .
A cuarenta pa os otra ca a pequeña, in corraJ" compu ta d
"una ala _ un ap nto que le . irve de cocina ' d nd
v1a nt ni
D urán con u familia. e rta di tancia otra ala y ap s nto, vivienda de
J uan Maldonad con u mujer e hijo .
un tiro de arcabuz, la ca a de Juan oli. ''un muJat libr
ca ado con una india de
ahuila" 1 con ti uo a . a tni ·ma casa do
ap sent
habitado por Dieg oli , 'mulato c~ ado c n m tiza' r
p r el s&lt;ldad Leonardo d
end za u erno.
r\ poco trecho' a un lado d la m.Lma ca.a, "una ala grand
cubier ad paja" qu era de Juan d [ontal o me tizo, casado e n una
hija del Yiej poblad r Juan L ' pez, resid ore con ello .
Más delan re, 'a Liscancia de veinte pa o ' la viví ·nda del
oldad 1\1 n
arcí y u mujer y con llo Juan H ernánd z oltero.
e servía d habicaci ' n ' L1na par d vieja y maltratada obre gu ·ci una
cubi rta &lt;l paja".
C ntinuand hacia I norte, a un rir de arcabuz, 'una sala con
un ap cnro y una ocina" r idencia de Juan Pér z de L rma c n , u
muj r
·· .
lad
o d
apo oro , j ía u h.ija, ca ada con
Do ·
a.
igual di tancia, má ad lant , un apo, ent pequ ño", nue,o,
habitad por ~ranci c d · sa 'mufat libre ca ado con una india· y a
un lad apartado "otro ap , ent pequ ño" &lt;lr nde YÍ ía Juan de osa.
má de cincuenta paso , ' otr ap cnto' r cién e n tru.ido en
el cual r:ivía Pedr Rangel, Itero; y a tr s tanto
tr ap ento
" nuc amente hecho 'ele Bart lom ' García, también oltero.
677

�Cruzand hacia la rib ra n rte del río d anta Lucía, n I qu
fue la ciudad an ·gua, el escribano Juan de brego e nstat' la cx..i tencia
de varia ca a . Con igna en u te timonio en I rimer lugai·, la de
Domingo de foral , "ca ado con una india". Lu go, a má. de un tiro
de arcabuz, "una ca a con una ala grande" dond i, fa Diego onzález
con su madre e hija; y al lado de e ta mi ma, un ap nto' habitado p r
P ·dro Velada.
cincuenta pa o. , también n la parte norte del río 'otra ca a
nueva que no tien má. que un apo ento cubierto', en qu ,·ivía
Francisco 1'Iartínez con su mujer hijo .
En frente otra ca. a nueYa 'con una ala y un apo neo cubierto"
qu cupaba el capitán José de Tr viñ ·cuando yj n a oír mi a'.
o hace referencia el criban a l parcdone. del primiti,·
com' nro de ' an Francisco, qu aún exi tían much año, má tard ,
mencionado en las medidas de la ti rra de la iro·en hecha. a olicirud
de Alon, o de León, en la
eta de abildo d Monterrey, el 14 d
febrero de 1642.
\ lviendo al _ur, hacia el si o donde se había principiad la ' vi ta
de ojo ' , un tir de arcabuz, otra ca. a nue,·a e n una sala y do
apo entos", en la cual \1.VÍa Pedro Romero. ivía también alli el . oldado
Diego de ' vila e n su muj r, vecinos d altiJlo.
Comn a cincuenta pa s, la casa d Pablo ánch z. olrero,
compu sta ''de una ala, do apo ento · una cocina' .
Cuarenta pa
má~ adelante tra ca a 'con una ala y do ·
aposen ro ', pertenecient a BI de la arza y onso Treviño, qui~ne
vivían n la haci nda de an ranci. co. de e. ta misma ca a, "un ¡acal
de carrizo cubi rt ele zacat habitado por Pedr Botello de Morales con
. u mujer hijo . Y., a un lado otro ap , ento r cién con truido.
Pr sigui ndo hacia ·1 ur a un lado d I com·ento de an
Franci"co, la casa d I gobernador, compue ca d "una sala nu va y un
apo en o con iet , ventana y puerca ... que par ce son casa realc ".
[ hace el e ·cribano alu ión alguna a la plaza ni a la iglesia
parroquial; certificando únicament qu la ca. a ''e tán &lt;li. tant s una e.le
tra ... sin calle p licía ni comerci ' , ni m do de él, ni repúbbca".
Y concluye afirmando que las d má per, ona casad, s \' olt ra ·,
" ·vian en la e tancia ercana 1•
1 hta descri pcion se halla en el ,\rch1n &gt;.'llunicipal de ',[nnLerrc~, G \71, Vol 2, exp. 2. El tcxm fue
publicado por Dand \lbt n o Cos. io l /istnrit1 dr -:--.11n·o J..,1,11. T J i\lontcrrcy, 1925. p. 2114 y s

67

La Casa del Campe ino
El crecimiento de la ciudad hacia el oriente, fue mu, lent . En el
plano de fonrerre: hecho por José Urrutia -el má antiguo nocido
ha ta ahora- e ve 1 call qu ale de la plaza h, cía e e rumbo por el
e cado non d la parroquia (catedral). R la actual calle ele Aba olo que
baja el río para comTrtis ·e, al cruzarlo, en el camino d I pucbl d
Guadalup . En e ta trecha arteria, .e adYierten una. cuanta, ca as
ai ladas ena-e .i.
e \'e tan1bién en I co tado ur del mismo templo, la actual calle
de campo 11am, da antiguamente de an Francisco. En é, ca, aparee n
dibujada una cuanta, ca a .
Al n rt d , e ta do · calle ·, puc&lt;len ver e n el mi mo plano las
que ah ra , on c.k l\1 relu } Pa&lt;lre lier, totalm nt de. p blada . .
En el cxrr -mo orieote de la de an Franci. co ( campo) puede
advertir. · un e pacio ocupado por la ca, a que construyó el gen ral
Ant nio arda C ello (en nue:tro Diccio1Jmio aparece por error como
!fon o) obre el lar que había ido de ' antiago arrera } lue o d don
I icolás de andale 1\.Ia . i u, qui n , no lo difica ·on. En esa ca, a murió
1gen ral l 8 de marzo de 172 .
u albac ·a t tam&lt;..:nta ·io ~!ateo d Lafita, la ,·endió en dos mil
p ) al g bcmad r don Pedro de Barrio en critura de 22 de junio de
1746 con obligación del comprador de pagar al convento de an
Francisco esa cantidad que García oello había legado para el altar de
J ú i\hría. -.: 1 obernador Barrio re idió en e a ca a. j 1J expre. a él
mismo n u t tament (15 d julio de 1756) reconociendo el ad ud y
u r ' dit y disponiendo e vendie e para pagado . Pero continuó
re idi ndo en ella hasta enero de l 758 cuand c ocluyó u gobi roo. e
fue ntonce. a l\Lxico para pa ar d allí a España in que el I gado
hubi
ido cubi rt .
La ca a, por tanto, ,·oh·ió a pasar a la t , tamentada, p ro com &gt;
ya Lafita el albacea había muerto
có a doña Beatriz
rnández de
Tijerina su nuda, tra"pasar el derecho al ¡ atronato d la ca. a al
g bcrnadc r don Ignacio ssel) Guirnbarda en e critura de 15 de marzo
de 1766, ante Manuel d i\[ardone, , alcalde mayor del Real de abina. ,
residencia de doña B atriz.
sel y uiml arda recibió la finca con la misma obligación de
pagar 1 do mil peso al conYento. El gob mador e ca ó en .M nt rrey

�con doña ~Caría J efa de Larralde y gobernó d 1 64 a 1 72 en qu
murió. Es indudabl que entr lo años de 1764, inicio de u gobiem , y
1 69, de ·u boda, haya consuuid su en rme y e pléndid, casa. En lo
inventario y avalú
hecb s a su muette, expresa que la ca a se
componfa de veincicinc &gt; pieza , "fabricada. de cal ) canto d illería y
la o' . En el t ·cho, había ochenta y cinco viga. de madera }' ocho icnta
nov nta y iete tabla . D la. treinta y siete puerta, , íet ran 'de talla'
Había ademá un portón ' e cojinill , con po tigo. en el zaguán y otros
en la cochera· codo con su herraj y ngoznado . La casa tenía
Yeinticinco Yentana. · siet d ·. tas \ olada de bolill , de madera de
mezquite nuern ', d c chicas, d pin r seí con ,-ridriera coda con • u.
puerta y gozne . e mencionan aderná , . iete alacenas. 1lacia la calJc, al
n rte, un frontispici d dos Yara de algo" .
1 enorme pr dio estaba circundado por un muro de 253 vara
por una parte y otras tanta por la otra', con ciento . e, nta almena que
la herm • an de barro, d \'arÍ . c lore ' y otras ocho almenas en lo
re tant de ella".
on excepción de la cocina, tra cocina cabal! riza, carpintería y
cochera, todo h · pi os eran de ladrillo. En el palio la noria 'con u
br cal, marco y carrillo para acar el agua'. Lo perito. Juan JaYi r
Zambrano y Agu tín de lo. amo ·, valuaron la ca a en ei mil cient
ch nea y . i t pe s tre. y m dio reale .
Al finalizar el sigl , ti obi po don Ambro io de Llan , y aldé
". tableció en te enorme edificio 1 Ho pita[ R al de ue Lra ñora del
Ro ario, gu funcionó allí ha. ta poco después de 1 50. El obispo d &gt;n
·ranci co d P. Ver a, abrió en la mi.' ma ca. a el olegio de iña . 1--;, te
plantel fue atcndi&lt;lo por la, hermanas d la Caridad de ·ele 1856 basta u
expul ión en 1 4 por I gobierno de Lerdo d T jada. uperada la cri i,
anticatólic,, fue r(.!abi -rta la e. cuela con el nombre d 'ol gio d an
Jo é, d las religiosa dd \ rbo ...ncarnado. Durante el conflicto
relig-io, en lo. último tre, 110. le la década d 1920, 1 plantel cambió
su nombre por el d1.: 'olegio Mexicano, que dirigió por much tiempo la
mae. tra "t\Ierced Flore y ¡uc funcionó ha ta lo ' primeros año de la
década igtúent .
En su capilla con cru.ida en los , ñ s veinLe y que su, tituvó a la
antigua má pe9ueña que e tm o ocupando en parte, el mi m · ·itio,
,·ario. pintores entre los cuale figuró el rcgiom mranc res nCJo
rn

680

Ri ~ra, plasmaron con u pincele temas revolucionarios, precur ores de
la pmtura mural n nue tro medio.
En lo inicio del régimen cardeni ta, el edificio fu cedid a lo

c~m~esino in. talá_ndose allí la Liga de omunidade Agraria y de
, mdicato
ampc mos. Desde entonce e conocida como a ·a del
grarista o Ca a d l Campe ino.

Los Barrios del Oriente
La cxpan ·ión hacia la 1. na oriental d fonterrey fu mu) tardía.
E ~ndudab~e que uno de lo. factore que contribu ron para que
creciera hacrn e e rumb lo con Lituyó el h ch d gue l gobernador
imón de Herrera r Le\ 'ª c rnstruvera la Pr a rand n la última
década del ,. 111 pa·ra e~cauzar la agua. de anta Luda.
EUo dio origen a la apertt1ra de la calle que corriendo d
rte a
ur, habría de llevar e mjsmo nombre: d la Pre. a Grand y gue a
partir de 1907 ría cambiad pot el de Diego de Montemavor.
, br · el puente del arr y , 1 g b mador rigió. en l 99 una
bella e tatua de la Purísima y abri · una alam da a la altura de la actual
call dd 15 de mayo que por mucho año llevó e. n mbre de •·Call de
la Alameda' .
A partir d lo últim . cinco años del iglo
r1n el
yumamient empezó a otorgar m rcede. de ·a lar en e
ecl r.
Alguno ,·ecinos emprendedorc. aprov chanclo el agua de la presa
e tablecieron tallere de curtiduría . E ta in talacione dicr n orioen al
barrio que d . de entone , llama d la. Ten ría .
i-,
l mpuL or d e ta actiYidad indu tria! -pé ·imament ituada por
ser el nimbo de lo vi nto predominantes- lo fu don Jo · J\ntonio
Rod ·íguez quien andando l s añ habría de ser el primer g bernador
Jel ue,·o L ón indep ndjen te.
.
na d7 e ta m rced . fue la otorgada a J é Ant ni Quintana,
hacia 1 02. bl ) María Josefa ánchez, su mujer, levantaron allí u
mode ta vivi ne.la. ~¡ pr dio fue cambiando de vecinos y uno de é tos
don Pedro José Borrego construyó n I mi m lugar entr l año de
1 18 r 1822, una ele le ca a. más b lla de e. e barrio. En nue tro día
e conocida omo la asa el ·l en, d , en la e quina . uro ,'t de las calle
de íorelo ~1 Dieg d ,\,1 ne mayor.
7

681

�Hacia el ur de la Pre a Grand en el ancón del río de anta
Catatina emp z · a poblar e n la transición del siglo MJ.1 al XIX, otro
barrio de notaria p breza por estar en lo uburbio de la ciudad. El
n mbre ingular con que
le ve frecuentem nte mencionado n las
mercede d relaci 'n de 1813 y 1815 en adelant , e ademá de
tradici na! y pim resco nada a tono con el píriru religio d la época:
' . . ¡ rincón del diablo' . Todo hace suponer qu e ta den minación
ob deci ' a ci rta r union
n la que los azorado ecinos adverúan el
u o d e pada , mandile, negros con bordado. de caJaycras y otros
signos ex raños, de indudable identi-caci ' n ma ónica. Fu también
con cid como Barrio d 1 F r ·n d I R.inc · n del Diablo, aJu ión a la
fortificaci ne \eyantada alli durante la dcfen a de fonterrey en 1 46.
Ya en plen
iglo XJ r on mencionad , reiteradamente otro
barrios al oriente, ' 1 último callejón qu corre de norte a ur' , l barrio
del t\huaJulco. Al n r riente, el de la Muralla, y má tarde el barci del
Manzanillo, en torn a la plaza que lle ó este nombr y que aunc¡ue
oficialmente le fue impu t0 el de eneral Treviño, popularment e
conocida con el d Plaza del Chorro, por la fuem inaugurada allí en la
década del noveciento treinta. Mucho má tarde aún n l que eran
maizal y cañaverale , urgi · otro barrio densamente poblado, el d la
Luz cuya formación arrancó cuando
comenzó la con ttucción del
Templo de ue tra ñora de la uz, en 1894.
ta zona fue e cenario de pi odio h roico durante la inva ión
am ricana. 1 20 de eptiembre la ciudad fu sitiada. l a fuerza
extranjera ext ndieron u linea hacia el oriente, cupand la villa de
Guadalupe.
no de los reductos má important s d la line n re te, en 1
interior de la plaza, fue l d la_ T nerías.

La calles
Oóginalmcnte rn pav1ment alguno, las calle
olían
tar
intransitable en ciempo d lluvia.
partir de 1 14 emp zaron a r
empedrada_, con piedra bola el tamaño más men s uniform , d jando
a uno y otro lado ang , to canale. de d agi.i . En lo albor d l ·iglo
.,_ ' alguna d la calle más céntrica luci ron un b llo paYimento d
ladrillo. Hubieron de pa. ar mucho año , ca i a m diado &lt;le la d cada del

o veciento veinte, para que fue en pavimentada con cernen t por 1,
empre a HU
a dos p s . m tro cuadrado.
Fue
rnmbién
en la tran ición d I iglo XVliI al :XIY cuan d
h.
. .
izo ~ece ano imponer nombr a la, calle . Antes no hacía falta·
con~dan por alguna e~a parúcular: el jacal I ando, la casa colorada, ~te.;
o b1en por el __persona¡e relernnt qu vivía en ella: calle d ¡ Padre
Rumayor, calle1on de [ariana la gang a, etc.
_Cu~do e hi~o imp ri,o a la n ce idad de que lle\'aran alguna
d n~m1_nac10n,_ e rn . olo quedo e rabi cicla n el uso general. Pero no
habla rotulo, ru placa alguna u lo s ñalara.
l poeta Guillenno Prieto, ~ n e tuv n I m rrey una larga
t mporad: en 64, durant la e tanaa del pr i&lt;lent Juárez; n boca d ¡
Cura ~e 1 ama¡ n (nombr de un peri · die en vers que publjc , aqu0
e que¡ab_a d ~se d . orden n la nom nclatura y n la dición d 1 12 de
mayo, ba¡o l mulo de 'Bauti mo ' e c1ibió:

!,

!Ju ·ue cuerpo
del municipio
(no a ti ílenírc:z)
ni a ti Pinillo.
¿E ciudad é ca
n es laberinto?
De recbo n recho
poned los , ignos
bien lienzo. ~diurnos
bien farolillos.
Que den lo. nimbo.
a lo. perdidos
Que el •eñnr ura
,·a a perder
en esta rnlle.
de 1\Ionterrer

.
~ u j~stamentc ~n e e a~o cuand el gob mador
de_ igno mg ni ro el la _cmdad a L 1cloro Ep t in. Fu él quien
pnmcra nomenclatura formal y fijó placa · el mármol e n lo.
de la cal]~ y de la. plaza . . , \lguna &lt;le ra placa e con
nuestr s dia .

61'11

682

imperial
plan ó la
n mbrc
1Yan n

�Las ca as
Cuando el periocli ta francé Jules L clcrq estuYO en I fo~t~rr Y
en uno de los viajes inaugurale · del ferrocarril en l 883 con hment
ironía de cribió la casa de la ciudad c mo "d hileras d muro · e n
agujeros". Para quien proc día de Parí. y con cía otra ~ande ciud~de
resultó xplicable (aunqu no perdonable por la altanena) gue la, ~ara
así. ¡ ta. in embargo, adapcánd e al meclio, la con tr:1cc100 s
obed cían a muchos facrore · al medi ge gráfico \ clima l
materiales d la región, la pobreza te. por otra parte, no carecían d
unidad ''arquitectónica', en cuanto a la altura· el estilo marcadament
regional y alguno. otr elemento .
La ca a tradicional, f bricada de illar o de adobe, reunió durant
siglos dentro de u aust ridad y cncillez . non ña caractenst1ca
e ncial s: cuarto amp]jo cocina de ba ta chimenea, en .algunos ca~
aleiada para ,·itar incendio pat.io, traspatio y caballenza . ~plio
zaguán de pesados portonc y fu rtes h rrajes para ntrada de carrua¡e o
caballos.
pacio O pasillo hcrm ), eado con macetas. d. h_ lec~os cuya
h ja. ca.i tocaban el uelo. Pisos de ladrillo d ap1cbJJ bnllando de
limpios; grueso muro con e tuco o eojarre "aborr gad ' y rc~1~te de
olán n lo pretile., enroscado en uno de los extremos, caract nstJCO de
lo inicios del XIX. Grande ventanale , iernpre abi 1to y regados,
hechos d hierro forjado rectangular, cilíndrico ' empl mad , a partir del
último tercio del XIX. Alféizar -generalmente fechado- de mármol
negr O pi dra del Topo n lo má. anciouo . Tosc~s pu rta d m squite
0 de ébano con c\a,,azón de tamgos de la misma mader., gozn
forjado en h •rr ría unido entre i y p netrando su agudo garfios en
1 marco, en la puerta, hermo as aldabas y bella chapa , cuya non~1 .
llaY s I] yaban \as eñorns a mi a y basta le. e1.Yían de rma defen 1va.
Algunas puerta. de cuatro h jas -que explican la xprcsión ' abierta. de
par en par" - cerrando las do inferiore a _manera de balcón_ ~ara
impedir \a ntrada de perro puerco y gallinas. Otra ~on o]jd s
postigosque nlreabría la curio idad al paso d tran euntcs . de
entierro . Palio de are, da. en ele o en cuadro, con 1 brocal de la nona a\
c ntro o con un c rpul n o nogal o un, guaca te, cuyo ramaje lo techaba
pt r compl to.

684

Ya en la época d l aug industrial de Monterrev no escasearon
los bell ca erone de d pi os con espléndida bal~~nerfa· v ntanas
con policromado vi rale, y decoración manifie tam nte uropea.

El tráfico
unque e caso, el tráfico era pe ado. focho caballo y b stia,
de carga, poco carruaje y numer as carreta . Esta in r dudan a la
ciudad leña, caña de azúcar illare , arena y mucho ou· s producto de
la región.
En el último tercio del X'IX fue e tabl cido el endci de tranvía,
'de mulita ' y mucho más tarde en lo primeros añ s del XI ,. , los
eléctrico . La línea al barrio antigu , bajaba por nivele ha ta r aranjo y
subía por Padre [ier, para hacer el trayecto Cruz Verde-Lo, Cuartele .
n la década del nov ciento
v inte, lo
automóvik
'.forti11gos "tran p rtaban pa ajeros a tod lo mmb s de la ciudad p r
precio ini rio ·. ~n cuanto al tran porte foráne : a altill
adete} ta,
Marín e c la prim ra " entral d utobu es' estuvo hacia 1915 en 5 de
mayo y Dr. o , . Los Yehícu lo, eran también ''forting ' cobraban un
pe a la ,·ilJa d Hguera (SO km ).

Actividad
gente de 'lonterr y de la das acomodada vivía al poniente,
en el barri de la P urí ima. El crecimi nto ur ano la desplazó primer aJ
Mirador al Obispado, después y, finalmente al Valle; En el barrio
antiguo vi,·ían también familias pudientes méclico , abogado
industriale ·, te p ro había muchas procedente de los municipio
cercano , que , e dedicaban a ctÍ\ idadc agropecuaria .
El com rcio con i tía en los ú¡ ico y tradicionales tendajo. en
los cu.ale
conseguía de t do. Lo vecinos de la calle d
basolo
recuerdan ' 1-:il antiguo maguey' de d n T doro Moreno, en
contrae quina de lo Junco.
l r cuerdan porgu daba e pi ' ndidos
pilone . obre u mostrador ,abfa si mpre una cub ta d agua, con el
tangue amarrado, dond bebía todo el mundo.
Recuerdan también el olor a chicha1rnnes de la carnicería d d n
Rafael;
el santo olor d la panadería' de El o pal de don José E.
&lt;

685

�García, establecida en 1814 y en la que se compraban veinte o más piezas
por un peso.
En muchas casas particulares se obtenían otras cosas: las hojas
para tamal en casa de don l\fauricio; el chocolate en casa de las hermanas
del padre J uanito; etc.
Al comercio fijo se sumaba el de los vendedores ambulantes; los
pregones que ofrecían el cabrito a 40 centavos entero, a escoger; o
cuando escaseaba, a peso o a 80 centavos sin cabeza. La chiquillería de
otros tiempos añora las correosas, los muéganos y las galleras que
pregonaba don Pancho al pasar con su carrito.
rloreció en el barrio alguna industria. Fuera de la ciudad, en el
cauce del Santa Catarina, entre la calle de Ocampo y Allende, se hacia la
extracción de arena, cascajo y piedra bola para la construcción. Las
carretas con esta pesada carga subían por Padre Mier r bajaban por
Morelos por los años del novecientos veinte. Un viaje de arena costaba
dos pesos; el de cascajo 1.75. En los enormes pozos que quedaban al
extraer este material se tiraba la entonces escasa basura de la ciudad; gue
las frecucnces avenidas del río se encargaban de arrasu·ar hasta muy lejos.
Abundaba la industria lechera. Uno de los más grandes estahlos
era, antes de 191 Oel de don Nicanor Villarreal, en la ri,·cra del río (entre
D r. Coss y Diego de Montemayor). En los albores del siglo,
compartiendo con don Jesús el Rico proveía a gran pane de la ciudad.
Los establos de don José Hinojosa y de los Leal, hacia el oriente, surtían
al barrio.
Hubo alguna industria vinícola de carácter doméstico. Don José
Villarreal fabticaba mezcal, aguardjente, rompope y jerez, pero proveía
también al padre Jordán de buen \~no para consagrar.
Muy antigua ha sido la fabricación de tubos de barro, de los
Garza Flores, entre Mina y el río; pero más antigua e importante lo fue la
de refrescos La Reinera, de don Juan Alvarez. En se instaló en Guillermo
Prieto entre Diego de Montcmayor y Dr. Coss parn mudarse más tarde a
Abasolo y Naranjo. Fue también importante la de los Montes, por
Zuazua, bajando el río.

Costumbres

La religiosidad ancestral contribuía a ello. Acudir a catedral a la
misa diaria de 5 o a las demás entre el día. o faltar al rosario ni a la hora
santa. Durante muchos años el padre J ardón la celebró exclusivamente
para, las señor~s. El templo era insuficiente. El fundó la Congragación
Mana que se v10 siempre concurrida de jóvenes de 7 a 18 años. Andrés
Jardón su hermano, recitaba el rosario en los velorios de los vecinos \' les
acompañaba hasta al panteón para rezado ante el sepulcro.
. Se asistía también a misa o a otros actos piadosos en la capilla del
Colegio ?e San José. Los vecinos en el ala que daba a Abasolo, las
alumnas internas en la nave hacia el patio. Los religiosos que atendían el
plantel daban formación monástica a las muchachas del barrio.
.
Por much~s décadas viYieron en éste, además del padre Jardón, a
qwen la geme ve1a_ ?asar ~odcado de niños, flotando su enorme capa
negra, el Juan Trevrno, me1or conocido cariñosamente como "el padre
J,uani_to", y
padre Juan José Hinojosa, a quien no pocos yjeron en
extas1s, no solo al celebrar los oficios, pero cuando caminaba por la calle
con su semblante de asceta.
En el rigor del verano, las aceras se poblaban de sillas ,.
mecedoras austriacas o de la i\íalinche. Alli se saludaba con afecto a do~
Celedonio Junco, quien pasaba con el periódico bajo el brazo, o al

:1

gene~al Garza Ayala, quien -al decir del doctor Gonzalitos- ·'manejaba
tan b1en la pluma como la espada". Entretanto, los muchachos en la calle
jugaban sin riesgo alguno a la ronda, a las escondidas, a los encantados o
al burro saltado.
Los cumpleaños y los días de santo de jó,·enes v de mavores eran
motivo de convi'.rencia y de alegría en la merienda y e~ la ingc~ua plñata.
Igual desbordamiento se observaba en las posadas o en las pastorelas, en
la temporada navideña.
.
En cada casa había piano o se tocaban el violín, la guitarra y otros
instrumentos. Fueron famosas las tertufüs de la casa de don Cclcdonio
Junco. Las canciones, los Yersos y las improvisaciones, hacían la delicia
de los asistentes.
Las muchachas formaban estudiantinas y participaban en las
fiestas cívicas y sociales. Era cal la alegría t¡ue propios y extraños
llamaron a esa zona: el Barrio de Triana.

El barrio vivió siempre en armonía absoluta. Las familias unidas
como una sola. Respeto profundo a los padres y a los mayores. Regocijo
común en los sucesos alegres;. tristeza en los del dolor propio o ajeno.
686

•
687

�Tradición y 1 yenda
demá del com ntario sobre I
ucc · . político o de la
R volución· o obre I último capítulo d la novela p r entrega 9u
incluía r,,/ 111,parcial, la comTer ación bordada obre lo acaecido en_ el
barrí : obre la niña que -;e ca) ó del balcón; obre don en ro q~en
. ali' de u tienda y jamá. vokió; ·obr l j ven a qui n e I de boco el
cabalk y l arra. tró vario metro , etc.
_.
guno uce o tenían cinte vi&lt; lento como I del oflci~ que
xi!rió a la familia a tillón de alojar u casa en 24 hora , para al 1ar o
ella a arranza, in conocimiento d ·. te.
tro. de carácter cbu e com I de la muchacha que conc r
con u novi la fuga y llevaría un manto verd para identi~car . l ,a
abuelita única con quien ,·ida iría a mi a d cinco ) e a ena_ la hora
oportuna para e. capar. P ro la abu la tom · el _manto de la rueca qu
fingía d rmir. El enamorado galán ~a echó . v10lcotam me o~r . , u
caballo, pero n I primer farol ene ndic.l
dio_cuenta de la cootu 1c o.
uentan qu la abuela iba eufórica en brazo del )°'' n_.
.
·
1
b
rwd
paso ,.·
b
d
La lev oda ha ñor a e taro 1 n n e arno;
mbra se ¿yen · e ven en 1 • antigu caserones. Hu o _enterr~do
en el tronco del nogal túnel
ecr to. d la catedral al e legio; muiere
emparedada n l grue . muro · corona d imágene qu al frotarla
hac n realidad lo de eos· pianos qu t can . ol ; caballcr nd udado
qu a punto d I uicidi
ocu ntra en la puerta norte de la cat dral a un
obi p inexi tente qu le ntr ·ga la suma exacta para qu salve al
compromi. o· etc.
.
Guiado , por \'ecin . anciguo n particular por don . ._~uardo d
la Garza largáin qui n ,·ivió allí cuando niñ y qu , 1 c noCJ_ p~lm a
palmo hemos rccorri&lt;lo cst anti ~uo. bar~i~ Ucn de hi tona, d
tradjción ,· de leyenda. rgen u d1gruficac1on y , u r .cat a fin de
d volver; Monterr y e ·tc bello girón J su pa. ado.

LOS PLANOS DE MO TERREY DE 1791
T má fenclirichaga u · va
ociedad Ju v ileonc a de Hi coria,
, eografía y tadí rica

l
19
l virrey Rcvi.llagi redo solicitó al aobernador
d I r ue,·o Rein de L ón, 1 1anucl Bahamoode y illamil, qu 1
rntormara
br el lugar má conv nieot para in talar la d del
bi pado del 1u ,o R in d León.
Baharnonde llevó a cabo la. dilig ocia , integró un expedí nte
con la declaracione. d ocho t tigo y ad má , an xó un inform uv .
La información 1 ,·antada p r I gobernador Bahamonde , e
ncucntra en el rch.iY
en ral d la aci · n, Ram
bisp
v
Arz bi po ,·olumen 10 expediente 3. La copia d e te volumin o
d cumento lleva I encabezado siguiente: 'Testi111011io de las diligencias
practicadas (en 1791) por i:I Gohemador del X11l'l'O Reino de Leó11 (Baham nc.l
y ViJlarnil) sobre el pcmye do11dl' se podrá poner lt1 capital de este Obispado... ", y
está en el Archi o Municipal de M nterrey, i,il volumen 147, año
l 91 expedi nt 12.
En la citada do umentación s m nci na tr ,,ec s un plan de
i\I nterrey, qu . añadió a la dilig ocia . Prim mm nt n el tírul d 1
exp diente se dice qu I diligencia e I em·iar n al ,':irr y
acompa,1ándole 1111 plan (plano) de la n1is111a Ciudad d(, 11/o11ten~y''. En uno de
lo d cum nto adjunto , el gob mador )rd na gue
trae el plano de
,J 12 d octubre d

689

�la p iblación: ·-p11rt1 Jóm1t1r 11110 idw dt esto 111dod, h,íg11se 1111 plan (plan ) de
toda en !t, 111e¡or disposición que sea dable... '' Por últi.m . Bah m ndc en su
informe :tl , irrcy, dice guc 1• remilc I plano ~ ¡u · cgu , mente, notará
1 c.lefe tuo. 9u crn, ,u.inL¡ue • taba hech c n . ncill 1 } claridad'':
''./ lcrm1pmio lc1111bir11 1111 111t1p,1. que IJJfllli/iala rl aclual rstadfl e11 r¡m: 1·11 t'I día se
hall,, esltl dirha cit1datl; dom1J1111!0 q1te, 111111q11e por !t, i111proprmió11 .re h,1 e.vtendido
rll rl 111od(I q11e ,mtor,í la s11pnior m111pnwsió11 de I m·.r/m l :.Y(('/amo, pnv rslci
p11t r/n mn Inda 111a/eri11/irllld, ,rmrillez..1• dmid11d".
De lo anterior \ll d. claro que, en 1-91, el rob rna lor
Baham inde em ió, 1,·irr . R , iUagiged 1 un pi, n d · L\1ont ·rre).
En 193 1 hi, rori, dor antiag Ro I publi \ por pnmera , ez 1
qu den minc1 P,i111er plt1110 dt· la ri11dad d1 \ lo11tmn ", añatli ·ndo LJUc r
del , ño l 91. Ro ·l firma: "i o ro11st,1 q11ie11 htf)'tt sidt, SIi mllor' ) ,up n
qu · trazo en abnl m, y de l'91. Con luye d.1cicn lo &lt;.¡Ul c. taba ' 11 ti
101110 .\' t/1 "1 mlrcrió11 /Jt11"1d,1 0/,isposJ ,, lrzohi.rpos... " &lt;lcl \rch1vo 1em:ral de
la I ac1on'.
EJ mi , m nii que R c.:1 dio a &lt; nocer &lt;lichn plano, el bi,toriadc r
coahml •n e ' 1to \] '. io R bl . hizo rcfer ·ncia a cm&gt; que t rua el
siguicnt urul &gt;: ",\lrrpo di la sil11aao11 d, ,\fo11km¡ del \11,,ro /~¡wo dt /.,¿•011".
Afirmaba l¡uc é t • , par· 1a citado I r el hi tt riad r \lanuel ( roz o )
B ·rra en el capírul \ 111. número -, 141, k ·u ol r. ,\la/niales pam 1111,1
Cmtoomfí11 ,\l, xim11a. r•io-o, l l. 1\l • ~iu Rob!·~ añ d L¡u e l • pl.tn
''t•s nrigi11al n mtmdo 11m1ns cop1t1 111111111sail,1 ", &lt;.¡u n ll1.:, a f h, ) arce &lt;l
firma'.
El plano Jad , e noc r por Re el fue llamado ''f&gt;ltmo ,1110111111,, di'
J79 / ". ( tro ca ·i idéntico, tambi '•n , n · nimo, lo re¡ r dujc l , rc.¡ui c e
joaqum A l ,rn en su Lrabajo 'lmut¿e_,mo11r. bt.ilm1c,1s sr,/m ti ,\fo11t1n~
.alll~epo ", qu • apare ió ·n el \nuar10 [ rllil'I rsidad, órgano el l. OÍ\' f iJ. d
J · L uc,u l,ec'&gt;n juli &gt; de 1950, m'.1mern 9. Y, a imi mo a.1 una dé ada
d puc - lo publi a el padre \urdían
apia 1'ndc7 l'n u obrn [:,,s/11áó11
w rt111la ,\1,11ir1 la P111is1111{1 (L\lc nt ·rr· ·, l 95~). páginas 26) T, , un9ut &lt;..
, scnt1'1 ·rronc, m nt., ·n la página -, que fu "lmmtad(} rll / 719.... ·:
Tr ·1nta :uio de. prn.'.· · t:1 itado mon ·ñor Tapia \{ · nd 7 pub~c.
un plano :in fim1, que ·upue iament&lt;.
el mi ·mu ) • nal'n 1onaJo.
~,firmando 9u foe "di/Jt(Jt1tlfJ" por fray nstób, 1 R llJ&lt;.lo \ ·ajarJ &gt;,

1ardián_dd
m nto fr. nci c, no de M nt rr \'. 1 n otra de ·u
bra , r 1t ra 9u fu &lt;l1bu¡a&lt;l por Bellido Fajardo·.
ol r 1 pl. o (JUC:: reproducen i\Iora ) Tapia 1'ndez, n 1 SO ,
1959 rrataremos má ad 1, n_t • pue 11, c. el mi mo da&lt;l ) a con
r po~
R &gt; l. Lo d ,tutor men I nado no dicen iónd • cncuentra el u
,lle publi an. La dif r n 1a· ntre ,ambo pi , ne&gt; pu t ¡Ln n &gt;tare enq e]
tu~lo 'n la o~namemaci 'm de IJ. c:mdas ) en ouo d tall . -. orno
sen.1larcmo:- ma~ adelant .
Re: P cto al gue in luy el segundo autor en u~ ol ra de 19 9 r
1 96, e: , 1n&lt;ludablcmente, li tinto a les , nt rior, pues u· n J.,,, •.
·
¡
·
gunas
'amm L n traz, d ,·aria calk . ~1 ·ncionaremo d&lt; 1 mpl -: en ¡
plan &gt; de Rod ~ en el &lt;k ¡\ l ra ,, T, ¡1ia '\f ' nd •z , la call•·
, ... Zu·"'"'U
.u• • conc¡U) .
~~ la a_ ~ual. cl _ llcnde, pero cl ·w1, ndo -e, onLinúa una cuadra más ha ta
~ ~uc _d I m anta Lu ia; en el plano qu apar e en la bra · cJ
ap1a i\f nd 'Z (1 &lt; 9) 19%), L'.u, zua e mu) corta ya &lt;.¡u. t mina n la
, ctuaJ d ~for lo .
.
:n lo pi no de Rocl \' d ,\lora ) Tapia }.t ~n I z 1 a, enicla
Zaragl z, &lt; nduy · n la alle .\latamoro · en el publi ad n 19 9 )
1996 t rmrn, una uadra ant ·., en la a,·c::nida Padre, \.úer.
1[

'°'

1

lp11,r/, &lt;lllllMi,,1&lt;. \lnnt&lt; rrn. fin . Tnmrt '· l ni r~ 1.1 p,,gmas -2 \ -,
- &lt;&gt;¡,. (it. Tomo l. p. 67.
HQ1q11 Oi /,
1 í, \k ,en.
p. H'I
1

1/i'f'O JJ(J/1,

,,n ,

6911

En 1994, 11. 1m·1:suga&lt;lore Ro ) J ola \ .astillo ) uarJo
Zaparn Aguilar d uhncron tro phlilc de Montcrrc~ &lt;landolo a
ne cr en la publica JCJn 11rul. d, Jl,1p,1 t/1 l,1 ·,111,,ao11
k, (Jiu/ad de
11
Mo M~t?' dd J\11tro l&lt;ty110 d, l 1ó11, I 9 l. h'&lt;!J' ,i.rtób,11 Bdlido ¡ hijt,rdo qu
ap~rcc1o en s pn mbrc ie 1995, patr 1nada ¡ ur d nb1emo &lt;l . uevc
Le n.

j/

. E_I 11 dt: di J ·mbre d 19 5 mon.Lñor \ur liann ,1pi, :\lénde7
7 t
al ~me -ugaJ ~ 1c:rar&lt;lu Z,1pat \guilar en la iudad de
1 Ie,i: &gt;. I n ~ lu entre:, i:ta, /.ap:lta
\ ruilar Jic yut •1 plan baU, do
P~&gt;r-el e.r_ d(/fn'llle" al "anonirn ", añadi nclo que c:n a(.¡uél " rnp, nde la
lecm'.'1del dilJ/J¡o J Ir, raliw'&lt;l/ltt..... \tirm,1 1ul p ·rtrnec10 "i11dHdablt111t11lt' ·• a la
~opra de_l xp ,!ic:nt n:miti lo ,ll , irre,. on fu, ndo que Ji h
no
eS!m:o flll d11dll , d en \r hi\ o \lunicipal de \fontcrr , \ qu
mediado
del ··1 rJ n • ' l X
.
.
·
, , era proprccfa&lt;l del huonadnr ~f anu I Ore 7cc, y B rra,·

t~ '\

,;t

~ L" l',msi11i,r. l /ufr,mr ,/, 1111,1 ,111a m t d1 IN lm1pln. :\lont rrt:\ l'I 'I p 1'J
~ Don l11drir l111¡ · 1¡, f .J,
1 ,
•'
' • •
•ro1111 '
111n1 1 ,1ú1r.r••• :\font,·rrn. 1'J9(¡ Icono 'f:i IIJ . m p.1g111ar.
(,91

�quien

m n i na n su obra Materiales pam mw

1·:xico, 1

mtogra.fin Iexica1111 '

I Y.

Poco d pué· cl mismo autor reafirma qm:, además d I plano
dirigido al ,·irrc}. ' oh/'Ío111mle ", también
traz' tra "si1J1ilttr', i ~do
anex, do a1 e:-.pedienc (e· decir a la c pia) qu
· halla ~ el~ rchl\
Municipal R giom ntano aunque di h &gt; plan &gt;~•a n este ah1. Anad~ l1U
n
~abe cuánd de apar1.:ció del orndo arch1,·o pcr_ qu , a medJ, do
del siglo XI ' pa ó a er propi ·dad d Orozco · Berr, .
E· decir qu el plan inédito d M nt rrey cncootr~do en 199-+
p nen ció a1 Archirn Regic m ntano, de donde fue susrra1do, pasando
d . pué. a formar parte d la cr lecci~ln ca_rtc gráfi~a de rozc &gt; y Berra. .
Por ·u part mon eñ r Tapia 1lcnd z ahrma qu~, 1 d _plano
debi ron ir an :xo al original · la copia del 'XP 1ent enviad&lt; a
Re, ill, gjged 11 • El mi mo aut &gt;r, n una d . u· bra repr~duc ~mb
plan . obre e!' an · mmo ', die que fu "di/J/!)ado 'p r B lli&lt;l Fa¡ard Y
enYiado al virrev con la menci nada cncue. t, , 1 ,·antada p r aham nde.
Pero al tratar ·obre el localizado por Zapat , uil r, a i nta que 'd,,~e
ser" el que agr go Babamonde , 1 expcdient d 1 91. Tal v z qui o d _cir
que fu añadido a la e pía e te cimoni ¡uc _ guarda n el Archivo
i\Iunicipal R&lt;:gi montano') .
"
. . ,,
Ambo · autores coinci&lt;lcn n 9ue, el 11 ma&lt;lo plano anorumo anexó al :-.p ,dienr remitido al ,·irr y ) , . l encontrado en 1994
l nen ci · a la copia del m ncion lo ex¡ b_eme, l)~C: e gu. rda ~ 1
Arch 1v Regiomontano, d dond fu· ustrn1&lt;l , en techa d , c ne c1&lt;la,
y ndn a par;r a la e lección cartográfica _de ( )roz o y B. rra. , ,
,
l ¡ lano anónim ha p rmance1do 'º el Arduvo C cneral d l,1
1aci · 0 incluid en el expediente em 1a&lt;l p r el g( bcrnador Raham nde
al , irr \· Rcvtllagigcclo.
amo ( 61 ·p . ~· ,\r~obispos, volum~o 1(
expediemc 3). 'I plano I calizado por 1 1m· stt~a lor
rardo Zapata
guilar en 1994
exhibe, &lt;le d el 2? d s pt1~mbre
1995, en el
1Iuseo t tr&lt; pe litan d Monterrey (, nt1guc Palac1 ) lu01c1pal).

?.

Li entr1:\'N;t dc monscñor T.ipia ~lc:n&lt;lcz al m, ,;. ng-ador Zapata \gu1l.1r l' pubh o en I j l!í11ritJ
d, \lmitmn l.'.ncro 11 J~ Jl)IJ(i, scccum D. p:ip,m,1 !. Di ha cmrcn u esta 1nclu1da
~mculn
•' / ¡,s p!,lll()S ti, \/mi/rm'f &lt;le monsen ,r Tapia t',ltnúe~, ,¡uc ,1parec10 en el c1L,1J!l penml1co tic ti

b

4

111

Tapia Mén&lt;l z y Zapata guilar as guran qu el autor de 1 . do
plano fue fra · Crist · bal Bcllid Fajardo.
Hern dich qu
n 1989 y 1996 m n. ñor apia [én&lt;lez
afirmó que el "anónimo ' había ·ido "dih1!)r1do '' por Bellido Fajardo. bre
l plan ene ntrad p r Zapata guilar dice I In derech,1 del re,ro del
Topo, apr,rm- la .fir111r1 'Fa.wrdo '_;, 111111 bim cal~e.,rajiada rúh,ica', añadi nd que
el plano es también dr / 91 )' está.fimmdo por el 1nis1110 t111lor 'raxardo'... '41 .
P :t riormi;;nc a ienta ¡u en dich plano apar cen "1111os S{WIOS que
pNedm ser la ji.mH1 desjig11md11 de Bellido Fqjt,rdo ... '" 2.
Por . u parre Zapata guil, r afim1a ·obre Bellid Fajard : 'a él se
d,•be la elahonrc1iJ11 dr dos 111npas o plmws de la ci11dad. .. " R p cto al "plan &gt;
an ' rumo' pubLicado pe r primera ,. z p r R 1, a, egura gue lo

end

m1sm3 k h,1.
- 13,h/wtrms l11t1e11,1s d, • 11,m
"/ .;,s ¡,la110.r de ,\/,,111,m,-" l"l1

, n,,,,

pnnc1p1 de 1996 rnon ñor Tapia féndez r produc con
alguna. variant , u artículo ÚJs planos de loHtern:y' aunque con tr
útulo 111•
o primer lugar da por h cho que el plan encontrado o 1994
"esta Ji,wodo por d autor Fa.\.'ardo... '
AJ refi rir e , la firma Faxardo y u "bien mligrc!fioda níb,im'', que
e ún él ap, recen junto aJ cerro d I T p &gt;, a egura: 'sí me parece qlfe Qa
fi.m1a) está hecha por 1111a 1JJano lelllhloro.ra" y ''puesta mios despHés por el a11/or
(B lfül
~ajardo)... o, quizá "desfigurada a pmpósilo' (no p d mo
n nder qu dicha mna t □,ra un. bien caligrafiada rúbrica y, a u vez,
e t , hecha p r una mano t mblor a o ddiberadament de figurada). in
mbargo duda que ea el autógra d B -llido ·ajardo, pu
r qu
'poddr; deczi- Fa:v:ardo... " y ad má , "time 1111a níblica tembloroso ... ' (tamp co
p d mo · entend r cuál e la qu apar e tembloro a, la firma o la
rúbrica). oncluy gu , e mo e t plano 'qHedó e11 1Uonle~y, pffdo ser
firmado por el 011/or 0110s despés, o desde elp1i11cipio trazado así... '
Es d cir qu dicho plano p _iblem nt , 1 firmó B llid ajardo
añ de pu' de u lab raci, n, p r e o u fuma "te1J1blorosa", o que la
fuma ha\'a ·d pr m dita amenr de. figurada, p r ¿con qu fin?.

1~1111, \lon1errc1, l 'lll6, pp. 104 1 1OS
D1t1n•1 d, \lt,111,nn· \.l oradn
.
l11dn!., 1111/111,,io d, U,m11.r l 1 ,1/dt·.,... \l11n11.:rrl·\ l ~%. Vc:l~C Id Jrnnogr;1l1;1 ,in pa~mr.
/ :}

692

Jo "no.r plr111or dr ,\lo11trm1· d, Rrllido /·,yardo" en ROt.I. C)!')!ano dl· la ocied;td . ucvolcnn~a de
Hi toria, ,wgrafia 1~~ud1.scica. J•.m:r, \!J.r.w de 19%
11 "Lo.t p/«1111 .r d, \ Tonlm'!_?'" en E/ /Ji&lt;1ri11 ,le \fo11/rm-J', citndo .rnrenom,l'nlC

12

D011 / lndris l1J1!1"1.rio..• \'ca,c la l ono¡.,,raffa

693

�d cumwto d 1 expediente dirigido al , irr y "contienm datos J1ificie11/es para
atn/JJ1idt (a B IJic.lo -ajardo) su 1111loría.. . ' Lueg , ienta t¡u I r h1,·
n ral dL la a i, n taml ién le h, adjucu d ,l n ·llid Fajard ·la
patrmid,id de eslt 11101111. oito... ·•, &lt; • , 1 "plan anónim .1 ' obre ·I rr
plan&lt; d ubicrt por él dice. que lleva ~a firma l·t~-~'t1rdo" ~: p _r l&lt; &gt;
lanto 'ha¡ Mie"',1" de que . u autor ei.; B Uid E11, rdc . J\(kma: anade
qu , J g ·bcrn c.lor Bahamond .. dirta orden pan, qu tlubom~J , I (rmmm111&lt;1
"" 111flpo de la cmdad. .. ' (, 1~n re, hdad Bah, m ne.le rd no que , "p,,~,,
/nn11ar 1111r1 idea dt esltt 111d11d, h1{"tlSt 1111 pla11 (pl. n ) dt· lóda rll la IIJf_JOr
disprwrió11 q11e sea d,1blt ... " E. de 1r t¡ue d , bcrna le r &lt; r&lt;l na qu e lra e
un plano, p ro no die qui.: 1 d b • ha Lr Bellido La1ardo.
Cn r 5um n T, p1 \I 'n 1•z , firma qu n el pbno haUa&lt;lo p&lt; r
Zapata ,\ gmlar, par~c la finna axar&lt;lo) una rúbric, . .\un9u n
tá
mur comLncído puc · luc: 10 • gura t¡ue, t:n dicho plan), ha~ alguno
igno. qu "jml'den su· la Jin11c1 de.rf1w1mdt1 de Bel!tdo hy(/rdo ·: 'P r . u parr
Zapata guilar también di e ¡ue n d m nc1on. d plano aparee la
firm, rax,lrdo .
• &lt; m , cmo , lo. do. plan . han &lt;.ido atribui&lt;lo. a fra,
n t' 1 al
B Uido I ajardo gu rdián d I
m- ·neo franciscano el • ~l nt rr \',
aun ¡uc no cicnen firma ni fe h, . El , ño de 1-c 1 ·t. 1 . ha ad¡udicad &gt;
port.¡u e·taban in luí l . ·n el m n J nad
xp ·diente ) en u copi,,
p r &gt; 1 único gu c n. ta documcmalmc.:nt
que n dicb ,1ñ . e
r m1ti ·, un plano dL ..\f nrL rre) al úrr '~.
D1r, mo , p &gt;r úJum &gt; que qui ·n b. n · &lt;let nicl.tment ambo ·
pl.in •. prct nd1 n&lt;l &gt; cncontr, r la fim,a d B lliJo l ajard , p rdcrá el
ticm¡ o. JJ aur '&gt;grafo d Faxa r lo no apar · e en d llar~ado "pi: n&lt;
anúnim " por e o . e le nombro , · 1, ~ b fim,~t ) l. "lm11 mlt11raj111da
ní/JJico" que ·upuc tam nt , :tpar ce n 1 &gt;tr &gt; plano. junto I e ·,-r ti 1
Top
l icn . 1 garabato de un, tcmbl re • , rubrica . quizá. on
mu ha im ginaci · n, la firma il ·giblc ~ ant1e t :uca del apdlido l ·. xarclc_J,
r •Ja ca le por , lguna cr on,1 de a, anzada ·da I
lhdo r ¡ard tema
1
91
cuar
nta
,
tres
,1ños)
o
en
mal
·
ra&lt;lo
de
alud.
Por trn • rtc
11
dirt.mo · c.1ue, lo ;u1ngr,1 • on cido &lt;l Bellido 1· j, rdo ~ &gt;n ciar&gt;.:
:obri
, mu~ hi n Lr, zado , , _i com la dcgant • rubnca. L~l

m:

1

/111,/u,1,, 11 111/i 11c1s.... p,11!,

,~ op. &lt;.1
I\
1~

"ª 1/J

~•111,J " "

1 ntr \1 t.1 rn {./ [),,, dr \/1111/rm,. ~ m:ul
/l,/,/jr,t ,/J 11111 11,11•••• p.1 •m:t 101

m ncionado g, rabat n st. pare e, □i r ·morament -, a las firma
n c1da I fra~ ~n róbal lhd 1·,jardo.
,ab clamr, n la diligen ia lb, da a cab p r d gobernador
Bahamond_ B lli&lt;lo ·:11, rdo no hizo la má 1 ,,e rcfcr nc1a a lo. pi. ne
o u amplia , derallad,1 declara ión.

Difi r nci

ntr 1

d

plan

eñal r mo alguna &lt;lifcrcnóa cntn: lo· de . plano . I~n
·'anónimo ' ·1 dibujo ~ l,1 caligrafía son má torpe . El plano en ntrado
n 1&lt;9..J. t.i m jor &lt;ldmtadn.
l .a e crirum &lt;le l.. canda. de amb )s
difrr ·ntc. Fn I pnml:ro
la l:xphcac1c ne· ·. tan '~ nl,1s con letra cur. 1m, m1cnrra qu
n el
gundo la letra c. d' imprenta o d · molde , e más c. p,1 1ada. lar, ,
l ·gibl .
Ln ·I pnm ·ro el Litulo ·mp1cz.1 , í: "\f11p,1 d, !,, \it11adó11 d lll
ilfd,1d de ,1o111em¡ t'fl ti 1m1bfJ [~y110 d w11... " Ln d 1.:_gunJo: "\lapa de /11
i/l/(1dó11 de !ti 111d11d di \l{J/l/tm1 drl lltlfl R1)'1Jfl dt L,ro11 .. ''.
El · Len. n útulo
1 ~ nda Je ;trnbo planll es casi igual. in
mbar0 o, l'n J an · rnmo dice que: · enala l. ttuac1on &lt;l ~f, nt 'rrc, "r11
t'I 1111rho Rt¡·11r, d dJII (, 1 e r,1)... '' , en el otro
nu. orr ·et&gt; pu ,._ e
a. ntó: "del 11e,YJ Rrr11n dt l . to11''. rn I primero L kt:: "la dijl' (en blanco)
qe hlli drl piso") c:n I locali7ado por /.ap,1ta \ ruil.ir: "lt,s d1/rrn1ri,u qlfl hay
delpt.r(J ". Pt r últim , ·n el pnmero "L cl1 e: "t1! r¡m podrá,,,, la .111rt.ri/JO" \' en
1 tro: "al r¡, podrá m In s11r11riho·:- la palab1a '¡¡/ 'JI' .. fu re n rt:t cada
pu &lt;lec1a ",r .rt• podm ''.
1.n d plano ¡ ul ti ado p r primera n:z p r Rn 1, o ·ca el 11, mado
'a n · nimc ", no aparece n la canel,1 e ¡ licaciva l,l letra \, ¡u
orr' p ndL la ,tntl rua p.1rroyu1a com l ruJ I c:n a1e&lt;lral, , Ull&lt;.jU dicha
1 tra . í tá L'ñafad, en el pi.me. l ,n d h:illado Líl l C)94 '-C. men I na a. í:
1. Pt1nw¡mt1 ,, ( fllrr/ml 1111t-rí11a,i,1 ''.

• n el plano . nc' nimo la · cm la: e ·tan ·nmarca&lt;l,1 mg nuam me
n &lt;l mac1on , · l(. al enud,1zada } alguno fe ·tone:, r &gt;I ·os \ figur
, m · tnca .. Ln la pnmcrn an la .1p:tr · L, en la partL inftnor, a la
L7CJUÍ rda una cun
:ira c.k homhrt. 111,· ·rt1d.1, de cu, a boca emcrg · un
domo n: ru,tl c1ue n,; uercl.1 d 11nholo d • Lt pal.1bra yut. al de la lo a,
como era rcprcs ·nrndo en los cocl1 c.:~ ind1_genas.

�Ln el plano coconcrad p r /..apara \ gu1lar, la c, rt 1,
cán má
, d rna fo.s. e cnm rcar 11 e n gro a. rl. ) &lt; mam ncaci 'n vegetal.
La · figura· .1pareccn dibu¡ada. con mav r cwdad . 1,, primera cartd,
á oc n la part up ·rior un, mirra. ya t¡uc l:i ciudad d \[omcm.:) rn,
aun9uc inlcrinamcnr \ la ·de d ·l bi. p, d&lt; del 1 u,,. R in l c.lt l ·ún, )
en la p, rrc 111 cnor o.tema una gr,rn flor. La · ·gunda canela parce e tar
. tenida por el bn he_· a c, da lado h, \ una cornucopia \' abai , luce
un,t aY · t¡u · 11 \º n d pi o ocr. fl r. La er era canda · tá adorna a por
un jarr m con un ramo de ll n.: , ,1dcm:í otra d . flor una a cada
lad ; ·n medio tiene un 1·g, ncc, tlorno caligráfico.
l:.n ,¡ plan . 11 ·,mm b anti •ua p, rr &gt;9uia om ertida n catedral
mrcnn, c. tá ·1Lu, d, al orirntc d la plaza principal. 1\p, r e con unJ ·ola
1orr , cúpula; p rada con \tnlana &lt;ld
rn · un gran rcmat •. \duná
de l. puerta prin ipal, habí, e tr, ~ los a catl, lad &gt;, má. ·. trecha. )
·le\', da que p, re u1 r '-tarl importan ia a l. c.lt en m dio. obr · e a
puert, s lateral d la f, eluda había do pequ ña · , cotana . t...l atrio
ar ·c &lt;le b, rd .
En el plano ·ncnntrndo en 199-1 la catt:dr, 1 e th mejor dibuj da.
() c.:nta puerta con cl.n az&lt; n ) arco de mcJ1 &gt; punr&lt; ; ,·emana del corc )
gran remace d im, fr &gt;11tc; un,1 t rre o amp, nano ~ cúpul,t. \ amb &gt;~
lados d · la pu rta central la. d puerca n la b;t e· Je l. corr s . on
m.1 ango. t. . ~ mene , Ita • re ·aleando la puerta prin ipal con u
el, \'azÓn. \1 frcntt: del tcmpl &gt; stá el atri . in I ard ·ar con Yi ·rn la
[ laza mayor.
11.n ·1 phLn anommo I d1buj &gt;de l.1 capilla &lt;le la Purí ima ·s 1m1}
. enollo: t1en nan abm &lt;l. da camp..tnM1 &gt; con dos p 9u 11a ventanas ~
una crur un ·trech cuarto an ·o hacia d nort 'ra. yutza. l.t sacri. ua.
En el , tro plano, d d1I uj e. más dct,1llad : ·1 camp, narto ap, r e m:1:
" '1l1d , con campanas , cuatro \ Lnt, nir, ; la única n,, • m:nc , 1 fr ·nt un
d ·,. lo fr mci pici&lt; ) ti fü ·idt . ten u una diminuta úpula llu remata
un.1 cruz; 1 u. rt&lt; imado al nortL cua&lt;lrad&lt;J.
L~n el &lt;libujo tlel ¡ al io l l ( bi&lt;;pa le , 9u, ,1pare e en d plano
númmo. lo orrc 1&gt;r 'S a , mi o, 1, de s ti la es ·altnaca d hl fachada
pnnc1pal I ien ·n uatro are &gt;. ad, uno m1emra JlK LO el otro plano on
rr ·s 1 ,s ar ·o ..
En I plano 10ón11nc l. apilla &lt;le anta Rjrn c. t:l . nuac.l.1 n la
e quin. noreste de la. actuale , lle I o tor .O"-S ) Padre Jardc'in (anee·

catnp()). En I pLtn &gt; &lt;l . ub1 rto n 19
,
por l. mi ·nu e, JJc dd Padr. J l .
l,. ubica la má al oncnt
.
' e ar on, t mcndo al Ir
li
'
hn d pL no anornm, ·I ali . ,
,
nre un amp o am .
on lu ·e en la actual 1. ;\f , e c. ¡on c.¡u . ho, e la call D tor )
'
, ex , atamoro l, le ·
,
cntr la caUe. Matamc ro ,. \lJ ..d ,
tr t¡u aun n e Lá uazad,
tl li nea&lt;la la . iguic.nt cu tdra · ,I Den c· ~ 11 el otr.º P1 no ~ a aparece
.
1
, , 1 &lt; tor o. . ha I el
m nc1&lt; n~t o tramo entre :\far m r &gt;s ' \ll nd :
.
nonc, "' a 1
. [, n. ·1 anc'm1mo b a tual call~ d , Lua;ua
.
an hanc1&lt;; o (, hora , , emda O
)
. • que s inici, en la de
aunque de, ,·ián 1
,
campo concluye en 1, d, \U ·nde,
, ' o e un c &gt;no rrc h&lt; ha ta d
.
. .
uac.lra ma ha rn d cauce &lt;l ,J •
• P ment
ntrnu un,
Zua;.,ua tcrm1n.1 n l 1 d \U .e dno ama L~cia. l .11 d crn plan fa c, 11
'
L '
1.: 11 e ' ·u conunu· · , 1 .
aun no e tá tr, z, da.
·
aci 11 1ª t ~J cau e dd río,
En d mcncmnad, 1 n &gt; u, • .
• rranza e im ia en I e
. d. 1º?1mo, l,1 actual alle ,apicán 'milin
aucc . no anta
t.;
rccra, hac1,1 ·1 nunc uarn ua i
.
'1
•• nn,1· r corr. en líma
E 1
' ,
e m. ' onc ll\L n la ·n n'd p d \
~n . otro plano la mcnc1 nad calÍ .
1 . '
J , ,a r
Iier.
tra,·ec o t: dcs\'Í aJ
I
llene a mt m, LXlcn.·1 n, P r u
r ~Lamcnt, h ·ra. 11' ti' Pact1z\,1lr a :l\enid,l Hidalgo para c ntinu. r
'

'

1

..

,

La.- numero a,
1
P ano c.-ncomrado
p r
•
P1ano anorumo.
D ifi r n ta

c1r..

1cr.

'

•
•a tc1ui·
, .l. e&lt; ,man
c.1e ponit·nt , orr lllt:. Ln d
L~apata \ gu1lar
.
apare: en mí n ha. c.¡u n el

ntr lo d

'·

plan

an ' nim

Hcm ~s dicho t]llC, adcmá dd plano dad
193 el arc.¡unecro ~J, ra ' l d
.
' conoc r p &gt;r Rod Ln
l 95 ) \ 1959
. _" . ' . t.: P· n: Tapia pubücarnn H.ro ca ·i igual n
·
' re. pc:ca, am nt
c11aJarc: • J
J
pnm ro' d publ1c1d
1 .
, , m &gt;. a Jl.l!1a iforcncias nLr el
·
• 0 por o. otro do, aut re ·.
O b n tare lfU ·, n d tirulo d 1 1·
dontlt dice t tuaJmcm . ''/4, rlá,. (. l l
p, no ~ublt aJ p r Ro·!,
11
la · p ¡. ¡
1 •
•
t:n -, an °) tJ· "b,11 ddptm q
- ,h "
ª ·1 ra i.ltll del están ,·unt' s' · ¡.... n ·1 le¡.,1,lora , Tapia. e a p j· be oc11,,t1
... ,
· parat1a , apar ·ccn 1 1,... , 111,e
'
•
a
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e~tan
1;1 (
tn 1-, 1' tn o) 0 l · d.¡ •
,n 1a.., p. l.tbra q. e hai h '·q ·• \' l ., '.,
. o 'ltll t pi.ro q. f oafjlt1......
d d •
'
. 3 L apa r ·ce
mo .. ..
l .
on e lice m," ddant t1! mepodrd la' &lt;1, f·t1e .1:b . d
' ac cmas,
rn . ,
.
' 7
UJ UJ
íl 0010 " " .
d que publicaron M rn , Tapn l1'l\ Jo- .
.
un, coma deb:11'0 d l"s , I· b
/
. •.
,. go par ,J . a
"· P•1 .1 r, 11 mr· Di ho' rasg &gt;. no aparecen en el
Pano
1 c.¡ue die
' onoc ·r pe r pnmcrn n:z Rod.

·

· • u,

�l .a ornamcnrac1 n d la carr la. en amb
plano no e la
mi, ma, pue: ti o alguna ·ariame n l dibujo.
) j de t\gua d 1onterr ~ e taba circundado p r 1, . actual
e, 11 d t\11 ndc al norte y Matamorc al sur, la avenida Zaragoza al t
,. la call E cobed ) a.l
ce. En la cartela explicativa de ambc p~ao
~ tá cñalado a.í: ' . !JO de ,,guc111111i ~~ra11de_y pm11a11ente". • n I publicad_o
p r Ro 1 lo ñalan con la l tra
. ., jgnificand I_a_, 'V'. ~u:, d rna
d er ¡ jo de J\gua de la iudad, era la "co11;pa11~cton ~d1v1 1 n)
las
aguas". in embarcro en el publicad por\[ rn y_Ta_p1a lend z, d b1~ a
)a qu la 'V e. tá mal dibujada aparece de la s1gw nte man ra: .1 , lo

1e

cual no ti n
ntid .
n la letra P . e indica Yari, - ,· ce., n am o plano el trayect
d l río anta Lucía. ~n \ de .M )ra \ Tapia i1éndez apar ce una de dicha
l tra ca ¡ en el cruzami nt d la , ctual calJ Zuazua c m 1 cauce d 1
rí , pero n n 1d R el.
··
d una . ola nave ab ,·edada Y
La capilla d 1a P un.1ma
campan rio r macad en cruz, ti ne,
.
, lh rid que era, quizá la acri. úa. En el plan publicado P r
1,
dich cuarto apar ·ce dibujad &gt; corn . i hl'.bi ni. id&gt; ~uy ang, ·to. b~ el
que n:produjer n Mora y Tapia M · nd z dich, habtta~on e, ma amplia.
¡0 dllda el plano publicad ) p r M ra y Tapia 1endez n _ c. el
mi m dad a conocer p r R l como pued not. r e n _l tamano y la
ubicación de alguna ca ita choza. o jacal qu no on iguale. en l .
d plan . Hay rro d tall . que 1 : h, cen di(er nt .

!

Los uatro plan s
os refcrim s a cuatro plan)' de Mont rrey: el &lt;lado e noc r
p r Ro I n 19 8, d publicado por 1 tora (1950) y Tapia ;\léndcz (1959)
¡ que público Tapia Méode7 en 19 9 y_ 1_996 y el encontrado por Zapata
Aguilar n 1 94. r in1runn tiene fecha rn_ llrma.
.
Adn:rtimo que lo plan . publicad p r ~1 ra YTap1 1, nd z
n l 50 , 19 9, es el mi. mo, el cual varía en algun s d talle r -p ~cto al
publicad~ por R l l en 193 . 1.os qu incluyó T·ipia \{énde:, t:O L,
Pmiri111a. I /isto,ia... (19 1 9) y D011 udrh A111hrosio... (1 96), ~amb_1 n e el
mi ·m y &lt;li fi re :lel d Rocl y del publi ado p r r rora y Tapia kn&lt;l_'7.
11 m s 'ñalado alguna clifcrcncia. c¡uc hay entre Uos. Pnmer
ncr el dado a conocer p ir Rod n 19
l 1:nc mra&lt;l&lt; pe r Zapat,
69

guilar n 1994. Tambi · n ha~ discrepancia. emr d pul licado p r Ro 1
y 1 qu reproduc n l ra y Tapia M 'nd z en 1950 v 1959,
re. p ctivam me. Por último, citam alguna ,,arianc s que h;y en el
trazo de Jo, calle , en lo plano. de Roel y Je ¡\lora y Tapia Méndez,
re p ero al publicado en 19 9 y 1996 por Tapi ~Iéndcz.
J plano encontrad&lt; 1 r Zapata guilar en 1994 también tiene
algun •. nriance. r p e a lo. tro . ' n ' re la calle Zuazua termina en
la d \ll nde. E. decir que no ti ·ne la Je Ytación que paree n lo de
Ro l ) de M ra y Tapia M 'ndez en los cuales la call Zuazua,
pr I &gt;gánd . e una cuadra concluy en ·I río , nrn Lucía. En el publicado
p r Tapi i\Iénd z, en 19 9 y 1996, Zuazua e' lo llega ha ·ta la de
i\Ior fo ..
,n d plano h, Uadc en 1994 la a,·cnida Zarno-oza l rmina en 1,
call ~[atamoros, d ocle . d ,ía ha ia I poni m . e m· r ·da en una
v r d., y va ti ndo el j &gt; d Agua ti 11&lt; nterrc), ntr ne, e&lt; n la de
Allende. . í apar ce c.n los plano &lt;l Rocl \lom, Tapia ~t · ndcz. Pero
en el publicado en 1989 , 1996, Zara 1 za 1ermina en la actual ay nida
Padt· • Ii r.
I
Ve, mm, como era la '"r-i11tltu/" de ~[ont rrey a fine. de . iglo
~(Vlll, ba. ándon &gt; n el plano n ntrad &gt; n 1994, qu stá mejor
trazado que 1&gt;. &gt;Lro •.
El plano i m: en la patt infi rior tr . art las o rótulo. con notas
xplicatiu . Y ,1 xt'nso títul sigui nt : .\T(lpt1 dt la sil11arió11 de la Ci11dad
rle 1o11tern:}' del J.\11ero l{J.'i110 de uó11. F./ 111í111e1v de casas, de Jtirales o chozas; el
de paz.os o 11rm'cu: ,m·qmas dt t!t'flcJ; l'&lt;Jras castdlana.r qm co11,pn11d1 d1• mimte t1
ponieule .Y dt· 110111• 11 sm;· !t1s diferem"ias q11e llt!)' del piso r¡11e ompa !t1 cti1dt1d e11 el
estado pres111l1 t¡/ q111 podrci !'11 lfl .r!frt•sil'() ,a ortografía la h mo.
mod rniz, do)
La traza de la p ,hlacion e ·r, ba limitada, al nort , por lo,
primero tramos J l. , cru,1-I calk \llcndc \' el rí &gt; d anta Lucía; al sur
por la calle de 'an Francisco (Ocampn) )' el cauc
o del río ' anta
atarin ; al e te, p H' l.t ahora call Diq!;O de \Iont m,, e r \ el icado
cauce d 1 , anta ate nna y. al o ~. te, pc~r la caUe aribaldi.' En l 91,
fontcrrc) y u 1uri di ción L nían uno cinco mil poblad r s.

699

�Fuera de e perímctr al p nieol , . taba la capilla d la
Purí ima 'qlll' l/a111a11 de la Zapatera" Y, aun má lej , ''el palacio quefidnicó

el mior Obispo l 'er¡_f'r en ,ma loma... '

~a I bi pad .
~n la cartela
da inf rrnación muy interesante.
menc1 na
n primer lugar, la anti rua parroquia o catedr I iot rinaria. Lu o L plaza
principal, 9u ra cuadrada, con ciento • treinta Mras de claro". tr edificios
religio
eran: 1 e nvcnto d an --' ranci . co la capill de 'ama Rita 1
igl _ia "caítlll" d an Franci. c raYier, gu h bía . ido de lo je uitas; 1
palaci epi. copal la capilla de la Purí. irna "q11e /la111a11 !t, Zapatera" y l
pala io del bj_p Vcrger " 1:11 1ma /0111t1". ~- tá cñalada, aderná , la ca a
d alf' r z real Oc é Joaquín anale ) pero n s citan la. ca a r ale.
(antiguo Palaci }.lunicipal); "itua&lt;la al p ni nt de la plaza, que n sa
' p &gt;ca . taban rece n truyénd se· ni el p, laci de lo. g bernad res,
ubicad en la crual call -&lt;,scob d al p )nienrc de la plaza de pu ·
Uam,1da d , Hidalgo, ni la capilla d la Virgen del Roble, a :tr, muro d
la pobla iún cuya con trucción lluizá ~a_ había inicia&lt;l .
.\ c mento d
an •rnnc1.c c ·run n la actual a,·enida
( ampo, dond • ahora e. tá el difici del írculn 1 1 rcantil 1[ucuali t .
L capilla de • nta Rita ·e ubic b n la e. guina nore. te de 1,. calle:
ahora nombrada &lt;le\ Padr Jardón (ant s camp&lt; ) Doctor &gt; , • La
1gl ._ i d
an ◄ranci. e Ja\ier n la e (¡uina n ro . te d M r lo. y
b cob do. ➔ l pal ci
piscopal en la squina de ~lor lo y Zaragoza.
·olindaba ,. te al oricm' con la ca. a dd ali/ rez r !al
nale , . ituad,
. obr la mi ma cal\ de Morek · . a la antigua alle principal. E ·t s
d s últim
pr ' d1 ), le,·ant ' la finna com rcial alina y Rocha u
mod rn edificio, in, ugurad a fines d 194- ) b y desaparecido.
En I plano , paree n las calle que c rr ·n de ori ne a r ni ntc,
a. 1 c 1110 l call j ne. ·'qHe c1tral'iesa11 lfl iudtJd de , 'orle 11 Sllr... ' y la.

"rntmdas J' s,dirl(/s" l I s , min &gt; real s.
ciran la ierra , ladre ~)' lo111as q111 c~v,m dr Poniente a ,ienlf' " o
·ca la L &gt;ma Larga; el " en-o llll!Y tillo que /la111a11 dr la Silla" y el rro d l
Top , 1cual •tfisht dos_¡· 111edlll /~guas di lt1 iHdod'.
die gLt había \·einútré ac 9uias qui: cira111da11 (1 toda /11 ci11dad,
por sus mdlro p1i11cip&lt;1les 1111J1bo.r, }' ro11 que &lt; ahaslH'rtl los rerinos •: T mbién e
hac r fer n ia a ' rdenlo J' m,m pozos o nonas q11e so11 los q111' htJJ' n1 toda la

Ci11d,1d".

Al ur y oricnt d la trua e taba l ' Rí d, 5
.
de Ponient, ,1 01ie11te, a o,illa de lt1 i11dad'
o e onlti Cotormo que com
part del añ .
' 1cual permanecía . ec la ma) or
d
_Al ~on aparece ! llamado Oj , d ,\gua d J iont rr '
ene mina o/º de t,g11t1 ""!)' .~1t111de_ rpmlltmmlt' '.
) 1qu
lo dmanantiale qu brota ban al poniente d la p bl . '
. , r\llam
ram b1 n
a O d,
L ,
ac1on
.
.
anta UCJa, l ), d ignan a í "r , . .
111ed1t111os )' perlllam:ntes ,, e ,
. .
,
anos q¡os de r1g11a
rí c.l ; 110
t L .
.
esto e t1gma un r rrente al l]U
11am ,
. n ª ucia ) qu
n e. te plano
d ,·
, ,
los referidos ryos el que ¡mitándo.t
l.
· cd, signa ª i: ./ 117'qyo q11efor11111

a i,1;0,pomrse r;II el d, ' e·

, ,- e r~II ~s '{~/fas
e , &gt;Olldl \..Ofllmln '
d

el grallde, hllffll 1111 do hll !ti lleoar
d ¡
ó
ojo de agua del poni nte ha. ta ~l ~ . ~ qu , e e e d nd nacían l
I
arr ro , &lt;le j ah · h
J\gu,
rand
e le llama
.
:
'
,
e
l
a
ta
su
ncuentr
con
el
d
den mm no.
atarina . le
Tambi , n ap, rcc n, fu ra d la ciud, &lt;l do o· d
"
r/, dirh() cenv (del T
) " .
., l
e agua az¡ifrosa,
opo ... ) otro de «gHa dHlre, peq11e,io v

q11e /l{ICfll ni pi1
pem1af!e11/e''.

afirma qu I pala io d I bi
V
llamad d 1 01 i adc
,b
. -~o . erger, en el cerro ahora
la plaza . . aJ p ' : ta a a tre mil set cienta varas d di tancia de
, , pnnc1p, ) u pi O h .
. .·
.
d L ciudad )' d . ~ plaza. ' e enta ) siete y media Yara má alto 9ue el
e aña&lt;l que, d le .el p,intit.i(J ., d 1 . d d
.
co11¡p,1rlirión" c.li\-j ic'n
r'
d r1
ª
ou ª al on nt ha ta ''lti
.
'
pa1t
e agua al p nientc h b' &lt;l
·1
tr sctcnra etenta vara. \ de ,J in d' .. '. d 1
, a rn
. m1
citada loma, cm . do miÍ ' e
d in _1 n e '~~ hasta l pi de la
di h
nra) o , ar, . dv1rt1endo que d d 1
cd. re~ rt d ·l agua ha ta I pie de 1, l ma el pi o e taba diez .
m ta ma alt \' de &lt;l I I d 1 .
ara. \
vara. ,. media R's 1 , d ' ~ ~za e , mda~I ha t, "lo co11¡po11ició11 •: nue,:.
obla~·,
. 1 ..u t,tn "eintc vara de diferencia · ntre el centro el la
P
d 1, lom, ''n ;.
I
.
'
1 n Y e pi
te111pemmmto ''.
rºr o ma se e:&gt;..pe1111Je11ta o/ro disti11to
. La m elida d la p bl a ' , n d mene a p nient (d
·1
tre ocnrn et nta ,·ar s)
11
,
m1
.
.
a, se c,·o a caho n ' lig11eo recia" Teni Ümit , al rt ntc I m . .
.
•
•
a como
al norte \b 1 ~ anz,ma compr nd1da por la actual caU de M relo

?\l
·
ª00
ur, el cau. d I anta 'atarina al e te o·
d
r. mtcmayor aJ ,e • t ..' 1a manzana . taba d1v1did,
. . . por una calle e 1egod ,
tl n una l tra ma ,
. poniente de I . di&lt;lrra a),
•
yu cu 1ª T · ·l ¡·mut
nalad por 1 •·
.. ,
a me a e ta
a C{IJJtpa11mo11 di' la.r ll)!,lltJS", cercana ' la capilla d La

01

�Purí una la letra V. La mt:di 1ón d . d d r pan d 1 , gu ha ta ·1pie
d I, 1 ma e.Id 01 i pad aparece e n la letra ·
" . .
mó, p r últim{, 9uc la ciu lad "ti lit di ,mrho ·., ~1 nra
s nr, 'i', ra . _; ta m d1da
llc\'Ó , c. bo teni ·n&lt;l como hmircs la
acrnal ali \llendL al norte. d cau del río nta at rína , 1•ur l. call •
Di o d ~Iontemay r al e re } D &gt;etc r e • al o · L ; al norte y • ur , tá
eñalado l limit &lt;le la m clic.la e n la I tr:i ma)Ú. ula L.
M: d una el ena de pu nr . cruza! an el rí · an a Lu ia la
acequia , cal!
) camino. . r
d · clJ s aan, quiza lo.· n:1,1
imp rt nt s: un
br l , ctu, l e lle aribal li ) una má ·n la aY nid.
Jua r z, ambc . c ru rruid en u cruz ami nt e ,n la call Allende q~e en
cr. mo , un n e raba trazab. pue · era el cauce d I anta Lucia. El
rr pumte &lt;l!.!bió tar entr la allc: D t r
• } Di &lt; d
7\1 nt may r, probablcmcnr , ·obre la d Juan l rna I Ram · n, .qu
rampe
e t, ba trnz da ) qu · . i ru , , pro. ·mad m ·nt , el , nugu
t irr ne c.l 1citado río. umro puente. más pcqll ·ño .. e hallaban al non
&lt;l I j &lt;le \gua d la 'íud, d entre la. ca.lle · Je .\fü:n&lt;le ) Ju, n I gn. io
Rarn · n. ) rrc n d cruce de l. call ·• de pue llamad, . Mina ) J.l.
R rn · n que aun n &gt;, par e n lrazada en l planc. \1 p nicnte d ~a traza
urbana había ,., río. pu nt , en la. c rcanía d ·I ccrr Jcl ( )61 pado.
olo do. puente crn7.. ban d río ant, ,¡ltarina, frente la cru. lc.
aU, Ah, ·ol &gt; v 1 r 1 . al oriente:: J · h1 pobla ión.
La a cgui, 1u • ondu 1, 1a !1..la d nada a l. c1ud~d p &gt;r I obi pe
\ r,, •r e rria trl!lnt y ci. Yara m, a.lt c.¡u
I pt o d la pi. 7.,
principal. • ta agua podía U-var. e ha. La di z legua d dis~anci_a ~aci, el
non \ el ori nte. ,\1 :ur de la tr, L., urbana corría l. accqwa pnn 1pal, d
p ni ~t a ri nt . u ur o · ~fa ap1:c ximadam nte, el e pa io
e mpr •ri&lt;lid &gt; cntr la actualc avcrnda. 1lidal
~ () amp &gt;. l~a- t. u
ruzamicnto c n la ca.lle apitán Emilio arranza ·n donde e rn1c1al a la
calle an Frnn i. o.
l::n L . gunda can la de ·sr pL n
•:,¡,plJ a tiu ', la asa de un
·olo pi. o r de.: do. pi , con t ·ch plano, rn.n l,t. 'Jalmras dr p,~dra dt
r,mt1ri,1 )' 111 ,..da•·\ la \1\ 1 nd. on tcch cJ do. agua rnn In 1aca.l
o choz~. 'Jblnia,das de pa!rJJ o tJdobts · lt•dJ,1dos de )'l'ltJa o rrísrrmr dt• sabino':

11
' ) plan
ñala cho col/es pn·11cipt1les de oriente ,1 po11imlt •: qu
ahora 11 ·van I o mbr
campo , u continua i · n Padre Jardón,
l lidalgo, ba olo,
rregidora, Mor l
Pac.lre Mi ·r fat m ro · )
All nd . , \dcmá , aproxim, dam ntc una d cena &lt;le ..tolle_¡oJJu 1""
alra1iPsm1 la ri11dt1d dt 11orle o s11r'' y num r . a ,. r da. o ataj . ratar mo
de 1 · aná u • callej &gt;n .
\1 oricnre d la p bl. ci · n aun no tán trnada. las call (am
cal.l J n ) d J aranjo y .\lina. El primer callejón p r e ·e rumb )
la
, ctua.l c, U Di g &lt;l ~lomemayor.
inicia '. ta en I cauce . ceo d I rí
anta , carin ) . e xu nd haci, d norte, cruzand cuarr calle. , ha ra
wpar ce n la aClual d Padr ~uer. P r :on cinco call . i e e &gt;n idera la
t re ra cuadra o manzana, n J tac.lo ricnt d
tá diddida
p r una c,tlle e rrad . El m1 rn caU j &gt;n , h &gt;rn caU D1 g 1
M &gt;nr mayor, &lt;l viánd . e un po o aJ p ni ne contrnu u u·a, to
hacia I n rt p r . p cio d d) cu dra. má &lt;l n&lt;l tu rcc para c~zar
un puent . no. añ d ·. pué,
·mp z · a llamarla cal.le d, la Pre. a
'rand
d l. Puri:ima. ,uando el gobernad r JI rr ra y Le1va mandó
con truir n ,;ta da urbana el pu ntc ,. pr · d la PurL im, onccpc1 n,
e nclui&lt;l s n l 9 .
J . iguient
l.lej n hacia el p ni nt e la , h ra cal.l Doct r
~o. . Trazad , como la am ri r, a partir d la mar Ln n rt d I ama
atarina, ruza cinco c. lle , egún I plano , n nimo, ~ ci
gtin 1
plan d •cubi rt en l 994· rn .1 primer c n luy n I call ~latam r
· n I cgund ya h . id traz, da ha. ra la de i\11
la atenrior, para c:rmin, r en chch puente. E. te fue durante much &gt;s
ñ • , ''e/ mllqó11 q11t posn detra.r di la ponvq111,1 (. hora car •dral) ... ''
Par, lela la. a tu .les calle Di 'º Je Mon cm,
D tor o .
1gu al r nicntt., la d Zuazu.' 11. ~ada a fin . de.l :1glo , ·v1 II '
principi • d I XI · cal! d ' la ,, tc&lt;lr. l}, a mediado e.le! XL ' , d J Pucnt··
u ,r . .. e otro callejón trazado &lt;le ur ,l nort no l'. inicia a la e rilfa
d I rí , . ioo cn . u cruzamiento con la call de an Frnncis o.
extiende
cin o cuadra ha m el nort ha. La enconcrnr e n la allc c.l ,\.llcnde.
La igu1 nt , ia urbana s el cj non ·- urde la p &gt;I lación, e · a l.
actua.l a, nida Zara o7a, 11am, d, de c.l amiguo cal.l jan d ·J I de .Agua.
ale: d la igl . 1a } conv ·nto de an "' r, ncisc h, cia d non ; aen un.
xt n i •n I tn e uaJra.: y con lu~ e ·n la cal! ,\fatunor . Lu g J

,or,

() 3

�edificara
, al n rt de e ta ciudad · e 11am
,ali d e la C ate d ra I ue\Ta ,,
de pue del Roble basta 19 6 en que
I impuso eJ nombre de J · . ·
p
'l .
uarez
. , or u tlm , al poniente de la a\ nida Juárez, aparece el primer
calle¡o~ ~~zad P r e rumbo. Es la calle nombrada ahora Garibal&lt;li.
En. u U11ci s un camin
·
uoso, que part d e la qu hov e la avemda
Hidalgo y, al cruzar la d
[orelos end reza u trayecto d~ dos cuadra
c1:11za un pu nte sobr el anta Lucía y continúa hacia el n rt
bifurcándose,
fimes d 1 1gu
· 1'
" al orient
.,
.\' poniente n do calill·no .
1.'VIII era el callryon qHe sale de los qjo.r (d wua) de tmfa Ltda.... ''

de vía u trazo hacia el oriente, con ertida en una ereda debid a que el
Ojo de gua de fonrerrey impid su prol ngación hacia l n?rt~. 1
trayecto es d ei cuadras si también se cuenta la call que linuta el
costado ur de la plaza principal.
La calle E c bedo e inicia, como la anterior, en la de an
Francisco, qu es la actual avenida Ocamp . e exáende cinco cuadras y
también concluye en la de Matam ros, ) a que el Ojo de gua de la
Ciudad interrumpe su trazo. e desvía convertida en vereda o callej , n y
cruza con un puente el :ío anta Lucía. A principi s del iglo A'VII era
"el rallejón que corre al costado del colegio de an Xai•ier... ', ubicado é t en la
e quina noroe t de las calles nombrada. de pué Morel y E cobedo.
Lueg e llamó de la Presa hiquita, del Angel y del Teatro.
Paralela a la mencionada de Escob d igue, al poniente d ésta,
la ahora call Capitán Emilio Carranza. En el plano de cubierto en L994
comí nza en el cauce del río anta atarina, recorre do cuadra hacia el
norte y, desviando unos pa os u trayecto hacia el poniente, continúa
otras dos cuadras ha ta concluir co la actual avenida Padre Mier. En el
"anónimo ' su trazo es recto, in la d viación. mediado del siglo XIX
era el callejón d la Dama y, en 1 65, e le impu o l o mbre d calJe

m·

lll

Al p nient del call jón qu ahora
la calle aribaldi había
unos manantial~ que llamar n de anta Lucía circundad
por un
canlillo . que, qwzás, fue de pué ' la calle del Hospital y ah ra avenida
Cuauht m c.

pero si n el d ron t.
La actual av ruda Juár z, corno la de Galeana, se origina en la que
se llamó Calle Principal p teriorment del orne cio y de pué
:M relos. Recorr d cuadras y media, cruza un puente obr el río
anta Lucía , continúa u trayecto hacia el norte. ~ n 1 6-1 89 ra el

callejón q11e stde al Rnble, q11e /la111at1 de 1 r11eslm . eiiora... ", "que l!a1J1a11 de
uestra eñora dei 1 ogal)' ca1t1ino real del T/al!e de foli11t1s (Salina Victoria) ... '
e decir el callej , n que c nducía a la capilla dedicada a dicha imagen y, u
continuac1on el camino que e dirigía al citado vall . A fines d abril de
1793 e alud a 'una calle 1meva qm se /la a abrir que saldrá al Rnble... " La
nueva arteria e trazó por iniciath-a d l obi po De llano y ald ' s para

704

. Hcmo . mencionado nueve callejone que corr n paral los \' que
aflm'leSrJtJ_la c111tlad de norte e, sur''.· Diego de Mont may r Doctor · s,
Zua:-ua, . Zarag za,_ scobedo
ªl icán arranza, Galeana, Juár 2 y
ª~~1bald1. tr) et aun ~o ~stán trazados en este plano: aranj , i\Iin~
Pru a Gucrrer Leona V1can y Cuauht · moc.
Tr s, de
nu :' caUej nes se injcian en la margen izquierda del
rí ili anta~ Catanna: Diego de i\Iont ma)' r , Doctor o
). Capi·ran
·
E
~m o Carranza. Lo dos primero. atraviesan jete y ei calle
resp ctivamente , 11 gando ha ta la de Allende prolongan su recorrido
hacia el norte, pe.r com· rtido en do. inuos s c mino que e enlazan
parn ~ruzar un pu nt e bre el anta Lucía. El tercer callej , n O ea
apitan . arranza ' lo atraviesa cua tro calle , pues se detiene n la de
Padre Mi~:· Otr call j , n, cntr Diego de Iontemayor y Doct r Co ,
qu tambien apar ce en el plano d Crouset (1798) y ahora ya no existe
parte
cauce d l ric p r ól recorre una cuadra ha ta la· calle d
'
Franc1 co.
an
,

de Puebla.
La calle de Gal ana 'lo tá trazada d cuadras, de de la que
fue después call del Comerci r lu go \Tenida Morelos, ahora Plaza
Comercial Iorel s, ha ta la actual call de 11atam ro ·.
La calle Guerrero aun no apar ce en lo plano de 1791 ni n l
de r uset t chado en 179 . tampoco la calle cerrada Le na icario. La
call cerrada d Pará no está trazada en lo mencionad plano de 1 91

unir a 1omerrey con la nu va p blación que él había proyectado qu

•

1?

?el

~

Tres callejone al n de la calle de an ~rnncisco rumb al norte:
Zuaz~1~ Zaragoza )'
cobedo. El primero r corre cinco cuadras,
d~temend
en la actual cal! de Uend . Lo
tro do cruzan . ¡ \'
c1nco calle respecci,arn nte, pr I ngánd e n dos camino o v r da ·
con el fin de rod ear la margenes
,
de1 gran 010
. ele Agt d Monterrey. '

e
705

�.
n ·u r ' rn· 1 en la call Prin ipal
au ·nza
( a &gt;. dos au ¡on
\
.d J árez El primer cniz,
r lo ): la a rualc calle. . , kan, ) " m ' lu, e 1·1 . :'\ [ata moro . El
.
~r
, dcncne
en
•
•
l. h ira a, •md, Pacln: L 1 r ~- ·
. d
sigu para cruzar un
d art na menci ma , •,
_ .
,
egund r e rre 1a
·
. ,
, • t ) Por ulumo, 1 allc1on
•
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•
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tr,
\
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·
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brc d anta l..ucia .
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h 1.1 d n rt en a
Pu nt
'baldi imc1a u t.r zo · muo 0 •
'
ll
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an
qu e • hm·. la '
an l lueg Iac; a cuales
' . 'ª' n1da \[or .
, crual a\'erud,\ llidalgo tr, ,·
.
\ Padre j\ (icrY la calle i\lat m re . l\
aribaldi hast.l l. ca1 ill, d1.: la
·
\1 )OÍ nt , d la ah ira ca
'd' rsa v aun
P
. &lt;l h , "i ·mla e tan mu~ isp
Purí ,ma \ la 1 ma d I b1 pa
'
. . 1: o la . onlla. d la
,
.
\ la alle
manzan,1 . , '
no h. n 1d d hn at ·
·
, \ s caminos \ ' r · la. ·
la
ión
la.
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&gt;za.
jacal
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lc,·anltan)blunt
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u,· • · &lt; n 'rru ci ne
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, ·
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,\l nort · de la Pun ,ma )
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.. d I t rr no ·rmm} incJ-.,o •
d tac, n a1 l.td, , . xucn L
l .i . l I l i p V rgcr ak un
. d Joode e alza p,ua 10 t
·
·
b
cerr dd
Pª
F l llanur, corren d s acequi ·
camin que lo une . 1 ccrn d ·l T&lt; pod. ,n~1ª
de norte d l, capilla de
. 1
te· una r&lt; t.:a c co. t,
l
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h,
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I
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hc.kr,. &lt;le la 1)ffi , de
q
· b dca o , a &lt;&gt;
'• '
la Purí. ima, e n u amo ar ,
, 1 ac e1uia ¡uc c&lt; oduc d agua
M'
. na I e rr &gt; orr a • ,
bi. p, c.l . i a. re,
1 'obi o \ rgcr. L. e . terreno:' 9u
donad, ' la iud,1d p r
o ..,~; /la110.r d; 1·I 'J úpo ", ;1p, r e ·n en l
u mcntt.. l con et n n e &gt;m
bl d
anag •
d 1 . 1 XVlll prá ticamcnL de Pº a o .
plan d • fine e 1g &lt; '
.11 ·

°

\V
) ho "calle pti11cipali s", que e &gt;rrcn
\hora tr. t, remo de la.
·l"s "dt omnte a p,mit:1ilt ".
., ,ru·c·1ab t..n la
pa ral
' "·
·
1 ,\\ cnid, O amp , "
1
L1 c.l • an han 1.c
, ·a el ori ·nte .'
T ' ~ ) :1: se
t ne.\ ia luc1,
tual call , ap1t n m1 l
arranz,., •
1
, e o d 1 n , anw
.
ll .
s lkgmndo ,, t,1 c au t:
.
,
ruz, 1 a cmco c qon ·
d
· . • a n ntc, son l.1'•
_11
. uL acr, ,esaba,
P mt:n e·'
.
.,1tanna. L
aul)C n
q z
. a / uazu'\ O lCt r o. ) te~ ) de
actual · call de 1:-;cob ·d &gt;, .ar,/ )Z ·d I')' 1,1 ¡ n · n h de.: la pi. 1,
b
p·1rt1r
't"'t, l
1 orcma) r. ,\1 lle, ars . a a
o tu ·e.lo interrumpid, ) ·n LI
d z, rn roza hacia el ur,
de
1P . \ nicipal. La ce ncinua iún
1
l. d nuc.:, o pa , t mu
9 6 1
pctÍmt trn,
e\' n.
d I ali / ,uazu , ll ,·a desde I
e
( camp h c1a el e n .ntc, a parar .
ne m re d I padre Raumin 1 ) Jard n.

º; •~

7116

La ,1\ cmda l lidalg &gt; c originab. ·o su cru;,amic.:n o con la accual
de Zaragc za. t:s c.kcir ·n el co rad &gt; urde las ca a· rcn.1' (ant.i tuo pala io
mumct[ ,11). e prole ngaba h,1 ía d po111enr ' do. Ltaclras, luegi tor ·ía su
curs ) Lntr ncaha , n l.1 call Pnncip;1l lorclo '); .1mb. , m ·rtida.
o una ol.i pn cguían en lll1 larg lr::nccto sin urbanizar , nlazab:m
n ·I amino rc, I que '-C J1r11-,ria a la ,·illn d l aJt-jJlo.
L e lle de \ba olo partía &lt;l • la pi. za pnn ipal ha 1,1 ·1 orienre.
bordean lo el co rnJo nom: Je la cacedrnl
u amo, anu ruc amp &gt;. anto. \tr;n csab, do: call 1onc , .thor. calle. de D, Lor Co s \' icgo &lt;le
Me nu:m:n &gt;r, \ lle raba hast. d au t: J I r10.
l .1 t¡uc 1mm, ba .ti norte b :tntl/Illa pl.11. &lt;l , mu: o pi. za
principal e &lt;lt:nomm &gt;, a principio &lt;ld siglo . ·. · e, lle d I Ü&lt; tor
oricga ~, le c.k 1924, &lt;lt Lt Lorrc ri&lt;lor, .. olo abarcab,t lo. cuaclrns,
d d la de /uanu h ta la de l.s &lt; hedo. hl tramo comprrndido LOtrL
Zua;,ua , J:.1rago/:1, dcsapan.:cir'&gt; . 1 con truir L l,1 ,r, n PI. ;,a n
~[acropl, za dL \lontl'rr ·\.
La rrc artu1a · igu1cnte , :\Iordo., Padre \f¡ -r ~ \[. rnmoro ,
on la únjca ttUL cruzan oda la pobl,1 1ón d • oncntc a pomt..mc.
La ali Princip,11 (\[ordn parte: d I caucL c.Jd río hacia el
p nt ntt , ruz, se1 allcjoncs, la. ahora calle. D1 go 1 1\lonrcmaynr,
Doctor Co-. /.uazua, L.1r. ~oza, l:. cob ·do ~
.arman ~arranza.
&gt;minúa hacia d pe ,mcnt , ·e de·, ia p.tra cntroncaJ con la calle R al
(J lidalg &gt;) ~ u prolongación el .1111100 real a alullo. \hí · · ormrl la
law la dd \le. ón o tk . n \nwnin, de pué nomhnd.1 D g lfad ).
Pero ante t:unh1&lt;.:n hab1.1 • r..n e ,ido otro m.:s c,1llcjnnc , yu · .tl1an d •
t
allc: Principal hacu el nonc. o ca l.1 · actuah:, call ·. d · C, lc:ma,
Juar z) Janbal h.
La ,th &gt;r. ,tHoid.1 P,1&lt;ln: ~liLr ruza n u r orri&lt;lo diez
call je ne , c.¡uc , .1 h ·m &gt;. mcn 101uJo. \ r.l\·c .mdo la .tLIL ;aribaldi. ·i
bifurc en Jo amino., une tuer 1: hacia el non&lt;: &gt; d otro se dingL al sur
par, mron ar on el canuno .1 ,tltilln; c.k L "L' • dt ,pr ·nc.lt otro camino
que conduce a la cap1ll.i tk l 1 Purí m1:1. l 'n d c,;pa 10 quL e forma a
part.ir &lt;le ,anb. ld1. debido a la 11tur ,1 ·1ún &lt;lL nml e ,; amino., sc traz6,
mucho. años d ·spu • • la I lawela de: Holí, ar.
;\f, tamoni Sl ongma, como la demás .. 1 oncnt1.:, t:n el le ho del
ri . ru%a e ho callejonl's par. ntrnncar on un .unino yuL ¡ oJría ,u
la a tual a,· ·n1da Cuaubtemo .

�Allend por último, s inicia con un trazo sinuoso junto al cauce
del anta Cararina. Dicho camino parece er la entrada o salida de e ta
arteria hacia el n rte. Luego e dirig ya bien trazada hacia el poniente;
atravie a tre callejon v detiene en el camino que e la prolongaci · o
d la aCLual a enida Zaragoza, el cual evad al Ojo de gua de la iudad.
El ancho de esta cal\ . debió ser, a principio d Lsigl 'Vlll, de
diez metro ya que, en 171 al llevar e a cabo la medición del t rreno n
que se encontraban el col gio y la igle ia d an Franci,co Xavier, e 1
dejar na la calle Principal r Iorel s) "las docf' varas (diez metro) 11s11ales... "
Lo callejeo eran, naturalmente más ango. to, .

otr hacia el norte quedando otro e u .
trazó a m diad s del ¡ l XI ,
p q . no terreno tnangular donde se
.
gO
una pfac1ta.
\
t
mediado
de
1
59
.
·
"
ella AJ a . .
. ) a se m oc1ona
p/a,;,uda" refiriéndo
.
no tgwente e die que raba e 1
.;
,
coní' para aniba.... • " que ra ¡ " /, . , /, n a. exta caUe de T rán "qlfe
principi de 1 63 . l d
ª, 'P az11e a co110C1da por de San Joaq11í11... ,,
ya la nombran de Bo~,~a~ a 11110 peq11etla plaz!'ela t1ia11gplar, )', en 1 65,
1 ·

""ª

Debemos aclarar que la avenida Padre [i r ll T,
nombre , el d T rán en me
·, del
\ o, ntre rro
embargo en u prolongaa· _molna . elgeneral i\Ianu 1 1ier y Terán. in
"' '
, on 1acia
po ·
h
:
Purí ima se mpezó a d .
1 l .
ruente, a ta la iglesia de la
'
e tgnar a :1ac1a 1819 d
J •
que , 1 dio también a la pla· a d ' .
, e an oaqwn nombre
z e pues n mbrada. d Bolívar.

Ya hemos dicho qu l call Principal ( Iorelo ) y la call Real
(füdalg ) com·erg n, d bido a 9u sta última de ·vió u traz
ri inal
para eludir l cauc el l río anta alarina.
,., n el enclave formado por amba calle , e cr ó una plazuela,
llamada a fine. del siglo X llI del {e ón o de an Antonio, pu en u
co tado nort Jo ' Cay tan o de la Garza y aldé , de ca cado v cino tl
1\lomerrey, construró e] mesón de an nt nlo d Padua. ~ d cir que
el me on dio nombre a Ja plazu la. D la Garza y aldé inició la
erección d la finca a principios d 1793 y, a .u mu rte, currida en 1838
o 1 39 e valu · en ca i cuatro mil pes . (El predi 1 ocupa ahora l
hot I Río). . . n el plano d · ,rouset (1 98) aparee como Plazuela d 1
Mesón. principio &lt;lel igl XL' . denominaba plazuela de la Popa ya
9ue debido a la c nvergencia de las calles mencionada , e as mejaba a
la parte post rior de un barco. En 1864 fue rebautizada con el nombre
ele plazuela Degollad . t\ partir de 1 67 e llam plaza de Jo é María
tvl re! y Pa ón. Al tran f rmar, e la avenida Morclo en zona peatonal
Plaza . om rcial lorelo,, en 1978 d apareció la plazuela Oeg Liado.
· La plaL.uela d 1 Me.ón d an ntonio no aparee trazada en el
plan de l 791. En el &lt;l
rou et (1í98) está -eñalad I cerr no aun in
delin ar, pero con u nombre: Plazuela del fe ón.
Al p njcnte de la plazuela de an nt nio se form '-, un e. pacio
rian1,rular que perdura hasta nuestro dfa .
También iligamo que la ctual a\'enida Padre L [i r al cruzar la
call Garibaldi ·e bifurca n dos camino : uno .e c.lirige hacia el ur y el

708

7ll9

�EL PROTESTANTISMO EN MONTERREY
LOS BAUTISTAS EN LA SEGUNDA
MITAD DEL SIGLO XIX

l\I.A. Cuauhtémoc Cantú García
Coordinador Sección de Filosofia
Centro de Esructios Humanísticos

Uni\'ersidad Autónoma de Nuevo León

Preliminar
El presente escriro Ue,·a implicito un significado en el concepto de la
historia, a saber: el acontecer típicamente humano en el que Lodos
participan y se suman. Esto nos plantea el hecho &lt;le que la historia se
hace no solo por grupos instalados en el poder o en las mayorías, sino
también por los pequeños grupos o minorías, gue en ocasiones se les
rezaga, destierra o margina en el devenir social. Puede ser el caso de
palestinos o judíos, por citar algunos ejemplos, como también los
protestantes. En cuanto a la in&lt;lagación que nos ocupa sobre el
protestantismo, nos ubicamos respecto a los bautistas trazando los
eventos más significativos de su historia dentro de la \·ida nacional, cuya
irrup ción institucional se da como disidencia religiosa dentro de una
hegemonía de la iglesia establecida, disidencia gue tiene su significado
social en el surgimiento del Iéxico plural.

711

�J. Durnnt la egunda mitad del iglo ~ 'D'
empieza a notar la
pre encia prote tante en lo distinto. paí es de m, rica Latina.
ci ·no ól . i pen amo. en un prote. tan ti mo que
marufie ta mediante
la fundaci, n de igle ias locaJe ) forma de rganización in titucionai1.
~n taJ entido México figura como uno de lo primero paíse d 1
cominente n el qu e dieron las condicione , tanto política com
. ociale (con el Liberali m ), para la incur.ión del fi nómeno religio·o de
cipo prote tante que, e ·pccíficamente en Ionterrey, . e definió en u
etapa primera de organización c mo la Pli111era J¡Jesit1 E1•a11j!,élira \le.,icanr1
hacia el añ de 1864. La citada iole ia declararía u filiación bauci ta n
lb 70. P t riormence aparecerían otras forma~ de pr testan ti. mo
ruswnco, tal como pre biterianos metodista , etc.

2. Hi. tóricament la iglc ias de cip pr restante han sido conocida
como un ''pueblo del libro•·. Evidentemente la r fi r ocia no e otra in a
la Biblia como texto acce iblc a r do. el cual .e con id ra regla de f y
nonna de Yida. E to tiene un gran .ignificado para el proce tanci mo
latinoamericano, incluido ñ [ 'xic , pu
I antcccdeme a u etapa
organizacional (o institucional) es 1 colpo1taje. 's a. í que una d la
primera. noticias que tenemo: en Méxic d un colp rror (agente
tnl uidor de Biblia ) ·e r monta hacia 1 2 con Di go Thomp on2
pasror bautista escocé , qu entró por el puerto d Vera.cruz. u

L n ampo de.: 1m esagaciñn h1. róri a pocr) c.\ploni&lt;lo n d que se refiere a la prcscnaa de
rnsnano, no catolico durante d periodo de la .olorua. 1labl:un&lt; · :1s1 le un prmescantJsrnu de
ori)!c.:n no cclcsiásacu (no instit11cion:1l) 9uc e e ficrL a pee unas e ideas que de a4,'llna forma
acnen , mculac1ón con la~ docmna refonna&lt;las. \1 respecto Juho J1méncz Rueda en 5U texto
,.¡ "1111.• ¡ .\11pffrfit11J11es rll la \111l'll Lspml(J, ,eñala quL ,1c¡uello. tempr,mu, protestante· eran
J ·. de corsanos, simple viajerm o comerciante • lo cuak, "m1111tnZflll ,, dl'il11ü1rst tll /,1 ml,1
m~xiam11 bant1 15}6" ( i1:1do pt r arios .\londrag&lt;in, I ./ f,1rf(Jr pmlt!fn11h 111 ...J111,nm L,1111111
LL \ Dl~ Ill, Quiw. 1992, p. _~9), htu c:-.plicana en algun:1 maner:i d mbunat del ' amo ( Hici,,
,n \menea, 1nsntu1do por b lm1u1. 1 10n l .spañnla. \'ea e por cJLmphr Gonzalo Baa
Cam,,rgo, Prokst,mta mp1itid11d11.r por /,1 mq11mrirí11 m 1/111TJt11111nct1. ( 'lf P, ~In, o, 1%11. Tambi · n ,e
ow:de ver la rtc\·tsta Jt H1 ema Eclt:!&gt;lúsuca: / ;por,1, año l. ' um. 1 ljma, Pc.:ru, julio de 1995,
JonJc ,e publican rrcs proceso. de.:,, . pecha de lutcmni,mo t'n \menea hacta 15 ~.
l tr.uab:J de un .¡gcntt de la , nc1cdad Bíbhca Bmán1ca 1 1 ,1r. njcra \Jrugo ¡)t:r unal de Josc
l..1oc,1,1a, R,1dor Jel s1~tcma t'durntlvo t¡ue llc\:l ,u n,1mbre, habia llegado a Bueno, ,\Jrc,
pmbnblcmenre hacia 1818 t0nt.1do por el gobierno arg&lt;Cnuno para orgamzar e cud.t~ n las
c11:1k, ,e .1pltcana el mcwdo bocastem.no. Tmb, ¡o como educador en Uuk Peru, Ecuador )
Cul11mb1n. Tambíen en las ,\nnlb~ nmandn Pwrto Rico (1853) 1 Cuba (183"') \'cr llomc10
~ 'e-rrup, P11llld111eJ del nm¡~elio rll ,\lixim, CL' P. \h:. ico, 1953, pp. 122-140, Pablo De1ros,
H1JfQl1t1 d,,J lmtim1imm, C..BP, 1·.I P.1.,1, 1981. pp. 23 -269; francisco Pancrson, . l n,/1«¡' o/
13t1pllsf uwk in ,\léskt1, B:1¡,ust , p:1rush Publi hmp, l lousc, l ')79, pp ~J-24.

12

cargarn neo de libro c n, tituían 24 mula , habiendo recibido una
gund dotación de.d Londre de 1 O O Biblia y 1,000
u vos
Te tamento . ntre lo lugar que \'Í itó figuran: Pachuca, Querétaro,
Guadalajara Agua caliem
y Zacat cas. ¿Tiene alguna importancia
ocia! incl~ o _política sta primera incursión del colportaje bíblico.
·Claro que _1! J?icho colportaje bíblico en D. Thompson el safiaba un
ord~n en terrrun . de una hegem nía re.ligio a.
í, ucedería que cl
ca~ildo _metropolitano de la capital lanza.ría un edicto que con l
calificativo de delito sanci nada la compra-Yeota d Biblias. dicto
imilare
clieron d d Guadalajara y
axaca. Finalmente D.
Thomp on ali' de México en 1831 no ante d e cribir n u diario: 'no

pa~a~-á m11rho tie,vpo en estas reoio11es, antes de qHe todos ,gocen de completa /ibettad
rehgwsa. LAs restticciones )' prohibitiones que ahora i111piden la obm de la Sociedad
Bíbli~a: desaparecerá e11to11res"'. Dcb mo eñaJar qu D. Th mpson tuv
rela_c~on _con Jo é ~larí~ Luí Mora
poliaca liberal mex.1cana . D manera
on ?n _realidad una aguda p rcepción
R publica qu habrían de encontrar
Reforma PI\ mulgadas p r Juárez.

figura d alta importancia en la
qu la preclicci ne en u cliario
de la fruaci 'n p lítica-social en la
u cumplimi nt con la leyes de
·

3. De e ta manera n
ituamo hacia 1861 en la frontera por la ruta
Brown. ,;lle-l\Iatamoro c.1ue ería el e cenario de nu "º int nt de
c~l~ortaje prote tante. El protagoni ta qu viajara en caballo cargando
biblia y
&lt;le plazara por di tinta parte d l territ rio m xicano
trátaba e de un agem de la ociedad Bíblica: aotiago Hickey5. r atural
d I~la~_da, ·e babia educado para el acerdocio, p r má tard e
conYuuo al _prote. tanti mo. Emigr, a anadá r p steriorm nte a )
tados ?1do , donde p r -l acio de 30 a11
fu preclicador en
~e~
ama, Maryland 1i ouri ) lu g T xa . Hick y fu un via¡ ro
~ntrep1do: cruzó ríos y ne.lo , cerro y Uanos, cabalgando olo o
integrado a cararnna .. Fu a altad y amagado pero tambi 'n r cibid y
ho _pedad d~:ante ·us trav í~ . u ruta iba d d Tamaulipa a u v~
e 11 , xtcnd1end e a
ahu1J . También e hacía llegar a ~an LLú e

yh

. d o por Hornao \\ estrup, Op. ( //. p. IJS.
1~a
ea. e P1:dro Gnngoirc /:/ dtJdor ,\for,¡ li11pulsar th lt1 ,;111.ra M,!ic,1 m ,\J,:-.1rt1 o ic:dad Bíhl1cn en
América Launa, ~/ 1, ,/f.
; Viviendo en Tex.1s traba1i', como ~l'tnte de Li l111rria111 Tr,1rl 1orid)'. r:n 1864 había . olicitado
stiu n mbramicmo como agen e de la · JCtedad Bíblic:i Americana, m1 mo que recibió en
ebrero de ese año.
'

~

13

�inclu 'º a Zacatecas. En los pequeño poblad y rancho. s c.lete1úa
vi itando hogares y ofrecí ndo en venta la Biblia. Había quiene s . la
compraban a crédito e incluso algun s pa aban n especie. u labor era
bien recibida.
í en reporte que Hicke enviaba a u amigos a u
agencia, 11 gó a regi trar ljU en un via¡e a al ·110 vendió ha ta 100
Biblias y l 72 uevos Testamentos; cuando en Zacatecas había I grado
colocar como 5 Biblia ' y 218 porcione neote tamentarias''. Pero
Hickey era conocido como el vendedor del "libro prohibido". E o e
indicativo del ambiente ocio-religio o que e respiraba en el país. 1
respecto . in duda significati a la contra-reacción el rical: la quema
pública de Biblia , las cual s eran decomisada. a la familias. Dicho
incidentes e llegar n a verificar, ntre ott s lugare en altillo y
podaca. El ánim candent social cuya puo-na era religiosa, explica en
parte que Hickey
viera o! ligado a olicitar pcrm.i.o a la. autoridade
de I u o ] ,eón para ,·end r la Biblia. El propio gobierno d · r uevo
L ón pidi · al obierno cotral Imp rial una r pue ta aJ re pecto.
í,
la Prefectura uperior Política del departamento Je uevo León nvió
una comunicación fechada en diciembre 29 de 1864, que a la l tra d cía:

:r.

Exmo.
D. anttag&lt; 1-lickey, ag nte dt: la 'ocfrdad Btblica mcricana
de uenl Ye rk, ha pre entado a esta Prefectura do obra cuyos cltuJo
rengo el honor de acumpa,iar a V.E. para lo efecto. a que se contrae la

le} que arregla el u o de la prensa.
,on moti,,o y en virmd dt: que el ' r. Hickey solicita se le autorice para
expandir esos libros en el Departamento y tro. más qm: piensa rraer, be
creído ponuno informar a V. E. que hace y. algún úcmpo tiue lo.
agentcl&gt; de la pn paganda d I protesrnnti~mo, inrroduccn en e ta parte del
Jmperio esa clase de libros que tienen por objeto difundir máxima
ancicarólica en I país. Y corno esto pue&lt;le causar gra,·es pcrjucius a
nuestra religión a favor de la cual · .1\I. el Emperador ha manifestado en
Ji versas ocasiones un interés particular, e pero t¡ue V.E .. e servi rá darle
cuenta con esta nula para la resolución yue a bien tm·iere dictar~.

La respuesta a la. citada comunicación p r parte de [aximiliano
es n l sumo sorpr ndcnLe, pue tratándo d un emperador cuyo
ctor de apoyo en Méxi o corresp ndía a los consc:rvadores era de
e perar que u fallo favorecí ra a la única igle ·ia en el pais. P ro no
sucedió así. Recuérd . e qu el recién in talado monarca le había

norificado al
uncio J\.p tólico n Méxic 0
.
concordato (relación formal 1' .
·
q~e _para que hub1era
e tabJeciera., entre otras cosa:xico- ~nta ede) 1nd1 ensabl era que
especial al catolicismo" De man ra , la :zhertad de. ~titos mmq11e con protección
Imperial enviad . di
l ~~ a re oluaon del obicrno Central
a me an e e 'vtirustro de G 0 b
.. C
con t h· d
. ¿
ernaaon orté -Esparza
e ª e enero e 1865 a la letra dice:
'
~,~da cuent~ ~ .M. el Emperador del oficio ele I uevo León fecha 28
1.:
mesdon
proXlf110 pasado en uc
'
olicita
- H" k
'
q _con ul
. ta obre la autorización
que
L· M l . _1dc C) ~ara ~xpandir nrias obras cuyos títulos adjunta
. '. : . 1a lem o a bien dis oner que no har razó I al
proh1b1r
• _ ns Jo
eg: alguna
. la venta
. de los Libros, d e que se crarn accnd.id
· · - para
1
amplia tolerancia 9u profesa el gobierno actuals.
pnnc1p10 e e

Aquella "a111pl,i.1 tolem11cia" del fallido i
. h b
.
momentáneamente al incipiente rotestantism:peno u o de_tavorecer
Monterrey Y sus alrededores co~
I
9t se xpandía tanto en
su de tino ..ería marcado con al o en e norte e, e la R ' PÜ blica, aun9ue
la República y la política libcra/ance a todo el pa1s con la re tauración de

4. Hickcy había fijado , u re idencia en Monterr .
.
.
Toma. L [. Westrup L . 1 . .
) , .L. a msrancia de
· a 1e ac1on entre ambo. fu mediant
. .
d
nombre J. uillerm Bu ttler,&lt;1 . \', e trup era tnm1grant
.
_
d un.- ::;u1et. .e
que cuando joven había llegado al paí. n 1852 dadoe u . ongen mg!es
contratado I or un hacendad
.
' .
q
u padr tue
tri o en
.
o mexicano para que m talará un molino de
g
. uana¡uato. En 1856 pasaron a vivir en an Lui Potosí ' ,
tarde se m talaron en la ciudad de Monterrev111_
. } mas
su encuentro I Lickey v Westru : . .
l
1a citada ciudad en 1862 \ 1 ·. ' .
iruC1aron abor pros litis ta en
relioiosa trataron de
.t
1gu1entc ano, en medio de una oposición
b'
,
encontrar un luga fi"1
eJ
protestante por Jo d r 1° en . cual celebrar el culto
gobernador del e't &lt;l o&lt;lminfos, por _1 gu nvmron una olicitud al
a o e uevu Lcon D
Vd
·
e
enero d 1863
l
' · · 1 aurn cm recba 16 de
, en a cu, 1 e apuntaba lo iguiente:

Y

Los
V E prote~rante
1
1que aJ c:tlet f1rmamo , con el maror re, peto u¡Jhcan a
. ... es conccc a el uso Je una &lt;le l:t. e cue1as . públicas para ejercer

lhid. p.

'' \'ea~c Come i\lontcmmor, llirkr,' rlji111d,ulors/c. i\léxico 1962, p. lü.
- ll11d.

J _

:u egtín C~srne Monrcmaynr. /!,,J. p. 18.
Ver Alc¡andru Trc\ mu,
- C:
, m d 1111111,tr,it,
..
.111mmla ,11m1
U3P, El Paso, TL·xa • 1937.

~¡5

�nuestro culro en los días de domingo, entre mnto lop;ramo ele linar un
edificio a e te fin.
uecbmos mu) agradecido por e te farnr y crcrendo razonable la
'Suplica no duda.mu. obtenerle&gt; de \'.E. de quien no u cribimm
obediente adicto. ·eni&lt;lorc. 11.

Aqu lla minoría prote tant recibió inmediatamenc re pu sta del
bernador Vidaurri que con f ,cha 31 d enero del mi mo año, a la
letra &lt;l cía:
1 oafiqu e a los protc. tant : que aunque el gobierno no tiene, rn puede
facilitarles el uso de algunas de la. escuelas públicas de esta capital para
ofrecer su culto. protest'lnH.:.. in embargo, corno por lnB Jercs es libre
en el estado, el ejercicio de ctL'llquiera de dio. pueden s1 le, com·1e □e
establecer por su cuenca el 111 tituto que sohc1ren 12.

El gob mador idaurri ciertament no accedí ' a la p tición del
pré tamo d in talacione públicas; p ro de o..inguna manera de al ntó al
grupo prot stante al contrario le anima a e t1b1 cer por cuenta propia
u objeci'1: , puc t qu la ley I permitía.
in duda alm.ma, aquel grupo minoritario prole tant e motiYo
con la re. pu ta dd gobernador, inri' nd e amparado por la ley. De
e. ta manera .egún \~'alter ~cottn el día primero de marzo de 18.63 e
pronunci, 1 primer di. cur o pr te rant ante un auditorio como de "O
persona a ólo cuadra r media de la Catedral. El evento de antemano e
había notificado al público rn djant un anunci) en una tabla colgada
. obre la calle. En la iguient emana el de marzo, e table i · una
scuela b1blica para niños y adulto que sólo funcionaba lo. d&lt; mingo .
había he ho nombrnmi nto d oficiale v mae tros 11 • Para el me. de
ab1il del mi:rno año
e kbran cull , dominicale. d carácter
prot stante tanto en la mañana como en la, ard , en español ingl'.,
r sp ctJYament .
l r ulta&lt;lo fu la rganización de la denominada prim ra (glesi,1
r:1•t11~oé/ita 1\ fe:xit(lfltl, el día 30 de enero de 1 64. Lo primero. conn::r o.
habían . ido bautizado en una acequia cerca del obi, pado contándose

'
11 C1c:1Jo por ( o~mc \lnmcm:11 or, Op. ( ti. p. .?.U Lo. tim1,m1c~ uan en to1..1l 21. a la c~hecera:
J.imc~ 1li ki:}, T ..\l. \'\°e~1ruo, .. \f. Bunon,Ju,m \'ft~trup.John Butd r, 1::nrrc orrm.
l. J/1id.
1' \ lr \k¡;¡nJro Trc11ñ11, Up. ( ti. p. -lú; 1.1mb1en osme \lonrem.110 r, O¡,. .it. p. 21J.
11 \ ea,c: \kj;rnJn, Tn:11ño. o¡,. CJt. p. -r .

ntrc Uo a lo h rmano Jo · .Maóa y Arcadio ranga. Como pa tor d
la nueva igle ia quedo T más \ trup, a la ,Tez que el r. Hickey
continuaba n u cabalgadura con el reparto de Biblia . A fine del
primer año e habían agregado 22 miembro má . Jo é J\faría ranga
má tarde , hizo predicador pa ando a r alizar pro liri mo en anta
Ro a Apodaca donde e fond, una igle ia en 186 . ab mencionarse
qu en la plaza de la citada I calidad
lle ar n a realizar d bate
público ntre prote tam y ac rdote católico .
S. En 18 515 a in tancia de Tomá 'te trup , e rganizó la e cu la
internacional con I fin de cubór la n c idad de in trucción l m ntal.
Fungió como mae tro el propio r. Wesrrup con colaboraci · n de
conver o prote tantes mi mbro d aqu lla Prim ra [gl ia Evangélica I6 •
J\l r pecto, c mo bien eñala J.P. Ba tián 1-, 1 prOlestanti mo que
figuraba en el país eguía como esquema o-eneralizado el hecho de gue
lo templo qu funci naban los domingo para el culto,
convertían
en e. cuela entre emana, cuando a la yez el pastor l: de empeñaba
como maestro. E ta corr lación io..icial templo- cuela y pa ror-ma tro
muy bien se pu de ver en otro caso altern en 1 u \' O 1 n. ucede que
en 18 Alejandr Tre\'illO una (que se había hech pa t r srudiando
teología a la&lt;lo de Tomá ~ e trup ademá de studiar la ormal en
fonterrey baj la tut ría de füruel F. fartínez) , in taló n an Rafael
comunidad en la cual in tituyó una escuela al tiempo que fundó una
igl ia 1 •

6. "o el año d

5 el avance pro Ji ti ta n • u vo L 'n r alizad por

los prote tam s bauti. ta era . ignificativo.
habían extendido a Villa d
García
atina.
ictoria,
anta
atarrna L mpaz , Ap daca,
nt rnorelo.
ad reyta te. El dia 11 &lt;le abril del citado aii
e
or anizó la Asociación Bauti la &lt;l
ucv León integrada por ei
igle ia que sumaban n total 216 mi mbro 1q. __, ta a ociación n pl no

15

E la época en 4uc J\Ianucl G )nzálcJ. d imn amigo y compadre de Porfrno Díaz, era

Presidente d la República.

Ve. t\le1andro Trc\ iño, Op. Ctt. p. 69.
foriuf.,d m \Je.,.,.-o, l P, \léxico, 1983, p. 155-167.
18 Véa·e AlejanJro
re1·1ño, Op. il, p. 8'i. Ese.a lo ali&amp;t&lt;l fue te tigo &lt;le una concrm·crsia
publi a entre el protc~tantt Jona (,:1rC1a ,. el saccrJnrc cacóltm Lui, Marnn l lern,in&lt;lcz, que
fungía como Parroco en l,al.:ana, .L.
19 lhid. p. 251.
11'
1•

Jean Pierre Basaan Pm1t-s/011tts111Q }'

�tomó la deci ión de publicar un peri' dico para la difusión de ideas. La
re pon abilidad quedó a cargo de Jonás García y Al jandro Trev:iñ . El
primer número salió a la luz el l de mayo d 1904 con el nombr "El
risticmo Bauti.rta",qu e publicó hasta 191 , año en que e fusiona con el
"AtalC1) t/', periódico que se publicaba en León uanajuat 211 •
La proyección nacional de aqt1 lla primera iglesia e angélica
mexicana, qu lt1ego e definiera como bautista e realiza mediante la
organización de la Convención acional Bautí ta gue verificó su
prim ra reunión en la ciudad de féxico el día 14 de septiembre de 1903.
Hub la representación d trece iglesias y una as ciación sumando en
t tal un númer como de 41 men aj ro . A finales d la década de lo
treinLa, dicha convención nacional e integraba por más d 50 igle_ias en
\a RepúbLica. La expectativa actual es que a inici del ¡ re. ente .iglo s
umarán hasta 2 000 igle ias autónoma. en u admini -trac.ión y con
ostenimiento propio en lo financiero . o cab duda, e\ e píritu de . us
fundadores ·igue en pie, en cumplimiento de aquella máx.ima d J ús '7d
1

y predicad.·

Conclusiones

b) Por otra parte, el procescamism0 . . . (111st
' , .
Ba tián) n 1\1 ' .·
·
'
ngrnano
onc , como lo llama
ex.1co, irrumpe en la e ·ce
. 1
religio a. D esde el urg.imiento d 1
. . na na~1ona c rno disidcnci,
al catolicism com única . 1. . , patr.1ot1 mo cnollo e habfa po tulado
, re igion . . to e ve en 'Lo S . .
ación" de 1-.Ior ~¡
&lt;
•• ,
s e11/mllntfos de la
e O , como tamb1en e pu d .
.
consumars la lnde endenci
,
e ' er con l turb1d al
com líder a don J p
\1 a., fa. tarde el ala .con er\'adora tcni ndo
r ligión (la ya t bluc~ds 1) aman, h~bría de reiterar su ideal de una ·o.la
..
.
ª ec1 a en el prus. En 1 ¡; d
·l
.
ongrnario (incluido el baut1· ta)
d_on o ac.1u pr &gt;t tanttsmo
" ,
con su I cur
·
' Li
centro
cr ia
respecto
a la heo-emo
, re¡·1gi. a 1mperant
. o anti-cato co~[,y . de
,
•
•
t-&gt;
ma
porua en cliscu ión el tema de la libertad r ,r .
, . n. J eX1co,
e r mi tía a la cue·tión de la libertad d e 1gi_osa,_ que a u!tima rn~tancia,
inc rporada a la Declaración Uni,·ersale lºttteDncia. RhecucHrd e ¡ue e ta
aqu •U &lt;li ·¿ ·
'
erec os umano As1·
e ª
religiosa
· · .·
·
'
51 encia
pr te tanti mo n !V , ,- • qu~ ongma1:1amente irrumpe con el
.
feXJco, en la s gunda mllad del ·iglo XIX . 'fi ,
una lucha frontal en defen a de un d
l
,_
s1gru co
ad má human . En urna el .
r _e 10 qu. 1ºY. con ticuc1onal r
el derecho de cLi ·en~ en l; prot ta_n_u. mdo ongmarm en el paí ' aporta
' con t ·ucwm e una ci dad 1 al
el marco de la tolerancia no es
P ur , qu n
auténtica democracia.
mo la permanente lucha por una

!

Finalizamo precisando las aportacion más . ignificativas de e te
prote tanti m , c¡u hace Sll irrupción n México en la egunda mitad d 1

Bibliografía

siglo XIX:

B
It\RG , G nza¡o, proteslantl's e,y111cidt1dos
...
Ibe Z . ACl
por la i11q11i.ricio·,1
r0t1JJ1ertcri,

a)
on aplicación e ·p dfica a lo. bauti. tas debe eñalar e que . u forma
de g bierno e congregacional. Esto significa qu cada igle ia local e·
autónoma y se dirjge dcmocráticamcn e. o hay obi pado, ni presbiterio.
~ to tiene un gran significad social, si tomamo en cuen a la
con0u n ia de las trc m narquías ·n la ida d
léxico: Azteca
:..spañola ' atóüca. Euto re. ultó n lo virreinal imperial o dictatorial
inclu o, lo presidencial. De manera qu ·, hacia aden ro de su iglesia
local · los bautistas protestante tenían un v to (que era sufragio
efectivo), por lo que aqu \la comunidade de carácter r lip;ioso se
con títuycr n desde un principio, en omunidadei; educadora. en lo civil
re pecto a \a democracia. E to foe releYantc para un período como el
porfiriato· p ron meno · re\ vante I s parn el lía de hoy.

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LA HISTORIA EN NUEVO LEÓN Y EN EL
NORESTE: ISRAEL CAVAZOS GARZA Y EL

ANUARIO HUMANITAS

Dr. ;\!anuel eballo Ramírez 1
1 ol gio de la Frontera one

IIace p co má d cuar nta año en ag sto de 1959, inició d mr de
lo pr yect • d la entonces ni,·er idad d
ucvo I ón el Centro d
E tudjos Humanístico (CEH). AJ mi m Li mpo que el EH ,e inició
con '!, al año igwente, la publicación del órgano gue concentraría lo
trabajo d investigación realizado en el Centro y que aJbergaría
también artículo d inv tigador im~itado : el A1111ario HHJJ1011ital
decir d J fundad r y director del
11, ] doctor gustfn
Basave emández del
aJI la nu va in titución nacía como "un,
e peranza mexicana e p cíficameme neolcone,a' . Y era una esp ranza
porque, como también a v raba u djrector, llegaba al mundo
académico en una ép ca de crisis, caracterizada por 1 debilitamiento y Ja
di torsión del raciocinio, la scla,-itud de la técnica, la xtrover ión , el
1 Tr

person:i he tenido pre~ence~ al reda tar eHc articulo. D esde luego al profe. or l ra 1
:wam Garza con quien estoy en d uda mtelectual de dt mi mgreso a F.! Colegio de Mtix1co,
hace más d 20 año~, con Cd.o Garza ,uajardo (qepd) porque, generoso como lo recuerdo, fue
él qui ·n me obsequió la col cción de Hm11a111/11.r \ wo Humberco a.lazar porque me a\Udo .1
descubrir la importancia de H11111t111;1a.r para la ~,da intdecrual del noreste.
2 Alberto García
ómez. ·\ 10la en el XX aniversano de la fundación del Cenrm de Esn1dio
Humanistico ", H11111a11itns, o. 20, 1979. p. 7.
2(1

721

�.
.
ntos de disipación la P, rdida del entid del
\·oc no de lo mstr um
·
rta pen ar y saber
.
uruver
o· y en st'nt is , porqu al parecer ya no unpo
sino vivir y er eficiente".
C
d
tudio 1:--I umaní ti.ca ' con
La re p n abilidad d un entro e __,sd
~1 n
se limita al
·
t las cri i del mun
acturu,
u diver a ec':1ones an e • - id de lo fundamentos de la c.ri i y de
eñalamiento mas o menos luc
,
rometid s a r afirmar
.bilid d
de uperarla "'stamos e mp
las pos1
a e
d d. la belleza y los demá valor s etern s en
vitalmente la verdad, la ?ºn a
lim iándolo d
todo lastre
lo que tienen de imperecedero
P

°

circun tancialJ. .
e r Dría el d ctor Ba ave y por la cual s
1 a s cc1one a las qu
. .
h
arú rico ran cuatr :
EH
intentaría
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sarrollar
sus
ob1et1
o.
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.
d n hubo
l C
e
.
.
. .
cial En ese nusmo or e
Eí I tr Historia y t ncia o
.
Fil so a, ... as
d na d la seccione : para Filo ofía el prop1
cuatr respon able de ca a u l li • . do Juan Antonio
rala; para
. para L tras e cenoa
-al
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B
doctor a a ,
G
. ◄ para iencias oa - e
. 1
e
Is 1·ael avaz
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Historia e pr te or
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pu blicac1on
correr d lo anos 1a
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Rangel Guerra.
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bl e ·inclu O el pr pio A1111a110
.
fu
b. ndo de responsa
secoone
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: dicidad anual
.
l
. era que tu o una P no
ha tenido do epoca : a pnm 196 , 1981 · en ca primera
. .
·¿a . or 22 años e dea.r entre
)
'.
1runt rrump1 P
_
b. , el nuario H/{JJJamlas de 1990 que
etapa es m nester indwr tam ~en
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198?4 l a eminda etapa
br ·,
t rrump1 a en
- · ~ · n
intentó recuperar la pu 1cac1 n in e . -, d l Cen . de
studi
. . •, en l 99 con la reorgaruzac1on
.
,
D
e llllCIO
l
bli . , del nuarioHumamtas num ro 24. e
H
, tico y con a pu cac1 o
d.
umaru
. e han sido lo volúmenes correspon 1 nt s 9u
entonce a e ta. parte, 1 t
.
al iniciar el primer ,·olumen
I-fuma11iía.s ha publicad . Por oertBo qu_ l pr entaba c n un pr faci
di
199
1 doctor a ave o
.
el
c rre . polnb e.?t a , etapa del Anuario H11111tmitas". "' te prefacio . ra_
gu tJtu a a r ue, a
L b'
blicado 3 año. ante , 1 bien
doctor I3a a 1 1ª ia pu
.
1 ·
ec que e mJ m
' I" . d la ituación mundial corno la
incluía nuevo el m n o . para . u ana 1.1 e

ª

.,

.·

°

· •
1--1 umam ocos

de la

nivcr~idad Je

. d d 1 \'alle "El Cenero de E tud10.
; i\gusún Basan· Fern: n e1. e
•
- ,. 1-:J
"t
' o 1 1960 PP· 5-6¡
d no e\
Nuevo Leon ' 11mt1111 ar,
: ,
'
• General de ¡ /111111111it11.r explicaba: .. eanu m .
' :on una _t:s~1crn aclaran?º d ºº:Cl'~e J'J82, con estt: 1!11111rill ~o. 23"'. Al _mismo ncmpo
en el ano
.
1 publicac16n .. \'ea e H1111111111tt1.r,
quehacer ed1ronal mterrump1d
- p·:mas
• 1..nn •ma el apo\(J
ngradecian al Rector rn:gono
. para a
~(l.

23, \9()(1, P•

r fer ncia a la i11/emel y a personajes como fartin T uú1er .l(ing~- Per J sin
duda la intención d reanudar H111}J(mitas era parte de aquel anhelo
riginal qu motivó la. creación d l entro d , tudios Humanísticos en
196 : la crisis generalizada de las ociedade . Y ahora afrentado a la
cri ·i. fini cular. El mismo
H en sta. línea d tgumentación
rganjz · en el año 2002 una erie de r flexione sobre este nuevo
a p cto de la cri i de la que n ha salido la humanidad ahora aumentada
p r el terrorismo el rem:e. de los enfr ntamiento · por cuestione.
' tnica y religiosas, la de trucci · n de la ecología y la falta de con trape. o
a la políticas de lo paí ·e. podero os. El evento e desarrolló dentro del
estival Alfonsino d la niYer idad ut, noma &lt;l
u ,--o León en el
m de mayo d e. e año con el título gen ral &lt;le ""Diálogo intercultural en
un mundo globalizado' .
Teni ndo en cuenta las do época de H1t1JJanitc1s se han editado
un total de 30 ,~olúmene· 1 que ya r pre nta un import:ant acervo
para la inv cigacióo humanística promm·ido por la lT niversidad
utónoma de i Tuevo León. i bi n cada una de las secci ne ha
guardado una identidad propia, . necesario re altar que H11111mlitas ha
sido de d 1960 un foro importante para I desarroll de la.
humanidades en la región r en el paL. Ademá. de qu ha conservado una
relación muy e trecha c n uni\·cr idades e in, tituciones acad · micas d 1
xtranjero. Por su páginas han recorrido fil· ofo ·, literatos y Lingüj. ta ,
hi toriadore , científicos
ciale y otro humani tas d relevancia
nacional e internaci0nal. Aunque la pr ocupación d este arúcul e
e pecíficament , la historia no pue&lt;le d jars de re altar la pre encia de
e critore. e im~eLtigador , que ha tenido Hmllanitas en orr s camp de
la humanidades. I &gt;
éste el lugar para hacer el análi is de b.s
aportaciones que n Filo ·ofía, Letra y Ciencias aciales ha h cho
H11ma11itas:. pero ci rtamenre ha) campo abonando y abundante para
gwen empr ndan esta tarea.

Historiografía de Israel Cavazos Garza en Humanitas
La participaci · n del prof sor Israel avazos arza en H/(/11tJ11itr1s
ha ido d do. manera : 1 rimero como j fe de la ección d historia y
como autor de artícul s en sa mi ma sección. De lo. 30 volúmene que
5

Agustín Ba. a,·c Fcrn:indez del \'all~. "t'\ue,•a etapa dd Anuario Jlumamlol', 1/¡¡111,1111/as, !\o. 2 ,
1997, pp. l l-- 1-1.

°'.

721

�ha publicad Jlllmanikls 11 25 de ellos ha p rticipado c m jefe d la
sección )' en 23 ha int rvcnid como autor.
L no habla d una
pr ncia mu~ ignificati,·a tant por el liderazgo ) la co ~dinaci ' n d
Ca\'azo. Garza en lo e n cimient
hi. tóric
promondo p r el
otro d E tudio Humani rico como d su int ré p r la hi l ria;
e p cialm nce por la hi t ria d l nor te n
n ral e mo d
León en particular.
n ju t mente t &gt;. d - apanad s de l que no. cupar roo. a
c ncinuación. El nore
mexicano ha ido analizado por ª'", zo arza
en difer nt . contenido . En primer lugar n l a pecto de la. fu nte
para la evangelización parti ularment r ferid &gt; aJ iglo ~- En un ágil
r cu neo, te aróculo d l 9 U Ya al I ctor p r lo, di,-er o. e pací
del nore t , incluido Te. as, y p r a pect
r levante com la
fundaci n y bi grafía &lt;le lo mi ioner y la 11 gada d lo tlaxcalc ca
a la región 6 . Por tra part muy intere ante r ult el mdi de l 964
. obr la in ur.i n d l . indios o el oor st en el igl 'l ' la
influ ocia qu ejercí r &gt;n n la f rmación d 1 h mbr d I n rte, la.
causa qu motivaron u irrupci · n y xt rm1ru , y la U gada y
tablccimiento d nueYO grup • e mo J
min l . , ma e go )
kikapú •". Por úlcim refi r' n&lt;l . e al lenguaje d I n r re a u f rm,
d pronunciaci' o, a u arcaLm
· a la c u a qu pudi ron ha r
m &gt;tí,a&lt;lo la parricularidad lingüL cica de la regi · n publi
ayaz ,8
• rza un e cri o en 19 6 •
Por otra part ,
otro g-ran tema 9ue l upa un lugar
pr pond rant en la ht. todogrnffa de ª"ªz s arza n H11111c111itr1s e
r u v L ón con un ingr client mu} c.l finid hacia una ri a ,1. i · n de
. u capa coloniaJ. D . e.le la prim ra ntrega a Hm1l(lf/Ítas cribi · acerca
d las mi i n franci cana. ) h carnet rí. tica.
lo poblad re del
Reyn d I ' n n cl ·iglo VU.
br e t últim a unt
r e.lactó, n efecto u primer aráculo. En él hiz hicapi ' n 1, :; tr
" ntrada. ' principal hacia la Uamad, fr nt ra chi him ca: l. de Albert
del anto (1577) la d Luí atTajal y d la u
(158 l) y la de
d. Montem. yor (15 6). AJ la&lt;lo d 11 analiza la vida y actiúdad

min ·r , oldado , gan. d r y pa t re a I lar d I igl
o e
!vida d lo decman d la e n ega , ni del éxito de guien . in tauran
las prim ra hacienda y los grandes rancho ganaderos''. Al año siguient
publica la e nrraparte del tabkcirniento material del t - u ,·o Reyno dt
L ón. , decir, hac un x en análi. i d la e nqui ta e piri ual. De d
l primeros e m cnto, franci cano. n el nort , h ta el de J\fontcrre)
n 16 )2 &lt;'&gt; 16 . Y d de lue o el e tablccimicnco de la. mi i ne, y ·l
int oto d
cularizaci · o de alguna d ella . \demá , la fundación de
puebl y villa U ,. da a cabo por esto fraile. mene re. d quj ne e ha
di ho qu ''hicier rn surgir alguna d , la. má. pulcnta ciudad . n 1
n rt incógnito" X'. Jim · ne:r forcno). o olvida I nombre de
mi. ion ro. notable. como fray Margil d J ús y fray Juan Lozada, } de
1 · tr · eráfi
qu CU!)atoo la edc epi. copa! d Linare : ntonio de
J sú -, e d &gt;n Rafael Jo. · \ rger, J · M. de J ú Belauzarán. AJ
egund de lo prcladc s nombrados . e I recu ·rda c mo el e n crucror
d 1 )bi pado obra de la qu ' ufana" Ionterre,) 11 _
En otra . ri d aróculo ab r la avazo
arza d g · n r &gt;
bi gráfic a tra,·
d la imc.tigaci'n d algun
g b mant )
per. ona¡ &lt;listinguido de l uevo León. n 1963 publica un intere. ant
y bien documentado t1;xto obre rnnci co de Barbadill Vitoria y las
reforma que in taur ,. n e t arúculo a\'az
rabi c una
an mpalía con . u biografiado a qui n c&lt; nsid ra ' juri con ulto
n tabl , ¡uez r et pacifi ador y fundad r de pu bl . , rganizador
diligente, leal scn·idor del rey e\'angelizador piado o gobernante
magnífi e ~. má 9u t lo, lib rtad r) pa Ir de lo indio ". Ten par,
mí, gu é:t · pued . r un e crito imprc cindible de l. hi, tori grafía
nuevo! n sa 11 • l n lu tro de pué pre entó la. biografía de uatr
gobern, d1 re. de la ép ca colonial: L ·ón d Alza y ;arbizo, J\gu tín de
E h rz ~ ubiza (l\lar ¡u :s ck an l\ligu I de "\guay ), Gr goric de
alina Varona y Pedr &gt; Je arabia orté 1~. Reci ntemcnt
avazo
arza . e ocup &gt; de un p r onaje icmpr ~ pre. ente en la h i to ria de

"ª

Israel Ca\·a;,(Js Garzn, ".\)~unas fuentes parn t, hMoria Ul la CY, ~,clizac1ón en el n re. te",
o. 2-, 19911. pp. 4-3_4 •.
- !,rae! :l\·azo. G.u--✓.n, "Lt! 1ncursinnes Je lo. h,1rbaro, en d noreste.: de 1\lcx1co, durante.: d ~1~)&lt;1
x1x·, f !11,,w1i1,11.
1%-1, PP· in-Js&lt;,.
s I rnd ·.wa7o. Ga.a. ••EJ habla Jd norc\lc ck ~léxico, comc.:ntanm". l lun11111tlc1.r, No. 1 . 1976,
pp. -119 26.

1•

f-/11num1IOJ,,

"º· :;,

24

9 1 rnd f.a,am C,.1r;.,.1, '".\Jguna c,1racrcm1ic.c de lo pobl.tdllrc, dl uc,o 1.con en el ,1~ln
XVII", H11111J1111,11, o. l, l%11, pp. -te,-.. r'J.
111 l ·racl C·1va111 (,aria, ·•La obra tr.111ci, ,111.1 en lomcrre,", H11111,1111t,11 ·u. 2. JI){,!, pp. .¡r
452.
11 J rat:l C. ,·azo (,.iro. "El Licenciado Franc1,cll de B.ub.1clillu \ mma, paetficador I funJ.i&lt;lor e.le
pueblo",/ /,,m¡1111/,1J, 11. 4. 1%J. pp. r5 'lll.
11 lsrad .a,•azo. G:un, ( uatru gohcrnadors · coh,uialc, de
u •yo León. cn ayos bmgr,ifi ·os•·.
H,1111,mifns, ', , 1), 1% pp.

,r.ús.

�uc o León, el doctor Jo é _, leuterio González 13 • Del cam~i' n con~ci_d
como doctor Gonzalitos ,e ocupa no anto por u profe mn d medico
sino como hi toriador.
este propó ito ha , otra erie d&lt;.: cuatro artículo en I?, que
de arrolla aoáli. i que tienen que er con la hi toria de la profe 1one ·~ Y
de las acti idades conómica . 1 primero s una interes~te re ena
hi tórica acerca del eminario de Monterrey; pero que en realidad abarca
mucho mi pue contextualiza la ida e tudiantil _de Mont rr . en lo que
se r fiere n sólo a la f: rmación sacerdotal. Bien e sabe qu en los
eminario del i l
VJII y del XI e formaron tambi ' n ab &lt;Yacio Y
políticos de mucha influencia en la vida e ·tala! nac~onal.
avazos
Garza el eminario de Monterrey es el plante\ educatlvo ma un~ortante
de la región durante la primera nutad del iglo ., IX y "consoruye_ el
·ólido cimiento del humani mo regional y la más ftrm base de la v1da
espiritual del nore te d l país 14 • tra profesión estudi~d~ por Cavazo
Garza
la de lo comúnment e noc1do como c1ru¡ano . n un
artículo ublicado en 197 5 bace un análi is de qui ne desarrollaron esta
profesión en Monterr y duran~e _ 1 iglo XVUl . ~a
vivir en ell~, ya
por presentar. e cuando se olicttaban sus e1V1c10 . ~ otro arnc~o
qu s una remini e ncia actualizada de uno de los pnmero., ~~crib
ac rea de la ganadería en uevo L ón. lnter sante por la de_ cnpc1on de
la riqueza ganadera d la región, también lo es por la~ reflexione finales
qu exp]jcao la h rencia que ha qu dado en el_ nor t de ~quel mundo
de hombres de a caballo declicado a una actividad que 1 no s ya la
primordial sí ha quedado en la top~~ en 1~ e_xpre iones en la
música y de de luego, en la cultura culinaria ·. Por fin, interesante re ul~
también el recorrido que avaz
arza hace de las forma coro e
desarroilar n en 1onterre la actividad s r fer mes a lo pr ·. tamo Y al
refaccionamiento de las acti ídad s agr pecuaria , comercia~cs e
indu triales. Analiza a í de de los pr , starnos h cho por la lgl 1a, la

Y~ª

fsºr

7,'.

cofradía y otra institucion
ele iástica hasta la aparición de los
pnmeros banco .en la ép ca porfiriana, ~ u desarrollo posterior' -.
o p d1an altar lo artículos relativos a la fuente a lo
archivo · la atención a otro, repo itorio de donde obtien el
historiador la materia prima para , u. i nve tigaciones. Desde la tercera
e~trega de H!f111a11ilas en 1962, anz
arza escribió acerca d la
cedula n que lo reye de •spaña . e referían al uero R vno de
León 1ª. Y '.1:á t~d ofreció una detallada guía cronológica· de la
documentaCJon militar entre lo. año l 9 y 1850. Como él mismo lo
a e?11ra, la vi ió?. ~egional . de lo ·uc o es muy importante para
ennguecer lo análi 1s a parar de lo. archivos de lo · hombre, de arma •
que cierrament ', no . in-en sólo para recobrar la hi ·roria militar, . ino
d~sen~boca~ n c sanamente en la hi toria política y obre todo en la
hi_ t na social. _D_e particular importancia en e 'ta guía son los último ,
ano en que I ieX1co hubo d en fremar el e tabl cimi nro de una nu va
frontera c n los Estado
nidos resultado del Tratado de Guadalupe
J-~idal?o ~e l 48'''. · n último artículo concentra la producción
h1 tonografica -en libro y n perióclicos- sobr, uevo León realizada
durante la década de 1 &gt;S año 60. E te artículo c. sin duda el
compl m nto de otro qu publicara CaYazos Garza unos año ante
(1952) en Histolin i\_{e.\.i~a11t1 que compremüa la histori graBa
nuevol one a, u r p s1wno sus fuente e, indu o u historiadores.
Tal a_rtículo apareció con el ugestivo tÍtLd d ' urvo León: la historia y
s~s tns~un_1entos" e iba eguido de un epílogo de Dani 1 0 í~
Vi.llegas· . El que ahora comento apareció en l ill11Ja11ilt1.r en 19 O,. es una
recen i, n exhau ti a y mu) compl ta de cuanto apareció es ·dec nio
sob_r: _aspecto hist · ricos de ue o León y l\Ionterrey en diverso
periodico , boletine , re\'Ístas de di\'ulgación r especializadas, \' d sd
luego fi lleto opú culo v libro:?.
·

qud

¡, l rae) .;:ivazos
(, arz~. "( .rct
· J1to I uansacc1onc JLI i\lomcr-c1 dc amaño" f /111111111il,lf l\,u "8
•
2001, pp. 553-568.
·
'
.'
.- ·
~ n "E-1 ,j· ctor Josc Eleuterio
,om::ílez, u, fuenres como h1 tonogr:ifo",
l srne l ,avazos. G a,,,,.,
~
•
f /11111111/Í/as, No. 29, 2002, pp. 525-538.
.
,,
.
1-1 brael avazos Garn. '·Esbozo histórico del semmarm de Mooterrcy . H11111,1111/as, 1cl. 111,

11

1969, pp. 411-427.
.
.
.
,,
(
lr.racl avazo. Garza," jrujan sen Nucvn Lcon en el siglo XVUl , Humarnra., • o. l 6, 1~75,

15

pp.385-391.
el
d
I
1r, Israel ·avazos Gnna, " H• aent a r b,ana os en
XV!ll", H11mm11/t1s, o. 26, 199lJ, pp. 4..\ l-461.

26

1

uevo Rcyoo Je Lenn, SI,!?;1os ,X\'11 y
.

Israel avazo
·
' • ~ G·acz,1, ·'I neI1cc J e rea1e · ca.lulas
rcl:1111 as a '\ ucvo J cnn 1651-1820'", / /11111,1mt,l.f
o. 3, 1962, pp. 131 .WJ.
'
19 Israel Cavaz lS Ga
· t Ie,
·.1 ramo m1·,·llar l¡c1 \rcluvo ,cncr:il dd 11srndu Je \.ue1·u Leon
- ,, • s, rza, "l , u1i1
179 -1850 • F-/11nm11it11; \:o. 12 1&lt;r I pp n- 154
'
:?J'Ismel G ·
e;
.
.
..
.'.
'
.
·
-·
.
Yl!Zu~
arn, , ut10 Le11n: fo h1 1nru1) ~u~ insrrumt:nros", l/is/t,ri,1 \lr.\7C1111,1 ,·. 1:3
Jij

~nero-marzo de 1952, pp. 494-51-1.
1'9!;?:el .ava~o ,:irta, "1-icha~ para um h1hlm hcmi:rngrafia h1fümca Je
• Hu111t1111!as, o. 11, 1970, pp. % ¡ -J8~.

'
•
un 11 ).,\.'/111, J IJ6Cl-

�Por último hav un sector d la historia de ucvo L ón a la que
avazo Garza le dedi~ ' también una serie de e tudio monográficos las
villas y poblacion rein ras: Marín, anta atarina, Ramone
se bedo,
Galeana, abinas H.idalg y atehuala· é ta última durante la ép ca d
jurisdicción nuevolcone a en los sio-lo XVII y X III._ n otal de
artículos que aparecieron en ndo númer s de f-lNmanztas entre 1965 Y
199 22 . E nece ario de ·tacar el interés por desentrañar Jo
rígene
c loniales de cada una d las poblacione , y el proceso de larga duración
, la· vicisitudes por la que pasaron. D manera por demá ju ta,
avaz Garza destaca en cada uno de lo arúculo la forma como lo
hombre y mujere de e
asentami nto emigraron con l correr del
tiempo y la modjficación de la circu.n rancias histórica , a formar
nuevos núcleos de población n la región noreste. En algunos ca
especifica que antes d ser pueblo, o úllas, fueron constituidas ~on la
catego ía de i•cdle, aclarando que esta jerar~lÚa política "s~guía lo In_Jsm s
lineamientos de las antigua Leye · de lndias, qu cooc díao a e t t1po de
lugare un juez ubdelegado, dependiente de la villa española inmediata
en el gobi rno d la provincia"23 •

Condusión
in duda que lo artículo de Lrael Cavazo Garza aparecido en

H11manitas con tituyen un co1pt1s que da una jsi ' n amplia, contextual y
variada de la rica historia del nort nov hi pano, del n re te mexicano
del antiguo uevo Reyno de León del actual E tado de ue o Le_ó n y,
desde lueg , de e ta emblématica población que ha enido a er la cmdad
de Monterrey. Alguno de e tos artículos bien p tüan . er el míclco
generador para un libro para una im·c tigaci?n ma or con:i~ ~I mi mo
avazo Garza lo a eguró cuand narr' los tiempos y la \ c1sm1des d
la angelizaci 'n franciscana en uc o León y u región de influencia. Y

no sólo lo. artículo. qu personalmente él ha publicado sino también los
de otro im- tigad re. que, invitad por él y por I otros responsables
de Ja sección de Historia, han e. crito en la ca i ya tres decenas de
, olúmene de Htmzanilas. Con sus variacione de tiempo y lugar, forma
de edición . co rdinaci, n Humanitas ha pasado la prueba del ti mpo y
en e te ca o en lo gu , e refier a la hi toria guarda una
ti d
conocimiento muy irnp r antes c¡ue, como los buenos vinos maduran \'
se enriqu cen al paso de lo aii s.
·
resta más qu augurad a H11111a11ítas a la ección d Historia,
y al propi pro6 . or Israel Cavazo · Garza la continuación de u
proyectos para la investigación y difo ión d los conocimi nto
hi tóric s. Lo seguidor s d Clío i mpre al p odien e de nue os tema
y en~ ques erán te tig d la renovación que r quiere el oficio, del cual
la niv r iJad Autónoma de l uevo León ha sido baluarte , tambi ·nen l
terreno de la humanidade. . Habría gu terminar ant un nuevo
principio am · 1 d safio de un nueyo iglo, con aquel ret agu tiniano
que ya l doct r gu tín Ba~ave recordaba d sde el volum n liminar de
H11111anila.r. Busquemo como qwene. van a encontrar , ncontremos
como quienes aún hao d buscar, pues cuando el hombr termina algo,
ntonces e· cuando mpieza' (De Trinfrate f r, 1)24. Y para mayor
c nsist ncia de la investigación histórica qu aún nos queda por hacer a
1 hist riadore de uevo L ón y d l oreste, añadam s el I ma
también de co1te agustiniano, de la ociedad uevol onesa de Hi toria
Geografía y E tadística: In 01J111ilms ven/ns. Conjugada de de lueo-o, con el
d la niver idad qu pre cribe en todo A/ere flav1111a1JJ re,itatis-. y que
también el doctor Ba ave comentó como un I ma "siempre magnífico",
al publicar el primer volumen Jcl entr de stucli s Humanísticos.
orno en otr lugar lo ugerí, no es m ne ter abrir un nuevo camino v
no e tra a d inventarlo, sino de retomarlo.
·

22 lsracl Cavazos Garza. '" l.a Vilh de an Carlos de Marín", Hmna11ita;, L o. 6, 1965, pp. 305-31 ;
"El municipio de anra Catarina en la historia", lllf111a11il&lt;lr. N . 7. 1966, pp. 3\1 1-3 11; "El
municipio de fulmonc , uevo León'', J-l11111(111i/as, 1\o. 8, 196 7, pp. 359-_ 7 1; '_'El_:11uníc1p}o de
cneral •scobedo", H11vu111itas, No. 13, 19 7 2, pp. 263- 27 1; "i\latehwlla, ¡unsdICoon del uevo
Revno de León 1638-1718", 1/m111111itm, o. 14, 1973, pp. 433-456; "La misión de ;ui Pablo de
lo · Librador (ho,· Ciudad de Galc,na, Nuevo León)", J-J.11111m1itas, No. 20, 1979, pp.303-241;
" abi na Hidalgo,¡· ucvo León (comentarios sobre su origen)", Hrr1111111ilr11. o. 24, 199 , PP· 35 ·

372.
2., lsmel

av, zos Garza, "El mllnicipio de los Ramone Nuevo León'', H11111,111i/{1.s,

u. 8, 1967, p.

24

de

364.

18

J\gusrin Ba~a1·c femán&lt;l~;, del ,1lk:, "El Cl:ntm dt: 1: tu&lt;lio~ Humanísitcos de la L1mversidaJ
uevo León", l-1111111111it,1s, o. 1, 1960, p. 8.

729

�PERSO AJES DE CANTABRIA E

AMÉRICA

\LLro. Jesú ' anak Rw:,
Unin:r idad de antan&lt;l r

paña

Fra Antonio de an Miguel Igle ia , Obispo
no d los p r naj
alido de Cantabria hacia Am · rica con má.
can ma y con una personalidad fa ciname fue Fray i\m nio d an
figuel.
. pañol de pura pa, upo integrar e en la vida am ri ana,
conocer, urrir ,. ru tar problema, y oluci n s; su Yida fue una
dedicación a la nueva patria con entu. ia mo ingular.
1ació Fr y Antonio de
an Migu 1 lgle. ia. en Reúlla de
amarg el &lt;lía 19 d marzo d l 2 , i n 1 bautizado l día 24 n lo
nombre d Alejandro Gabino ntonio lgl . ias d 1, , giga.
orrcteó p r la mie, s y lo rob! &lt;lale. cercan . a u asa natiYa,
rob! dal qu aún se con rva. Estudió las p1imcra. l tras en la e cuda del
pu blo y a I poco año intió el llamado a la r ligión ingrc ·ando en el
cercano :;\ [ na terio J rorum de anca atalina de ~l{ ntc
rbán,
dond t mó l hál ito I día 6 de febrero de 1 41 cuando aún no había
cumplido lo. 15 año •.
1 año , i~rui nt el día 25 de febrero de 1742 profe a come
monj jcrónim L mand el nombre de Fra, J\ncunio de , n Miguel, n
honor d l parr n d u pueblo Re\·illa de Camargo .
.11

�·U \il,·¿a en J\lome orbin transcurrió n el ilencio de su. muro
,
,.
en l ora et labora, pero no cab duda qu cultivó ademá de su e pmru su
inteligencia.
.
A pe ar de toda u fama de h mbre cultJvado en la le~a. había
Je era pa ar lo yj jo muro. de Monte orbán y fu sco21d para
u e mar ¡ cto j\ favor d u orden en la niversidad de alaman~a.
1&gt; ,1 de ·pué. a ~er 1 ~tor de Artes y mae rro de Teol~gía ~ l _s col gi~
¡ r jn.i.mo'- d Avil.a igüenza y alama.nea n el olegio de vila ad mas
rue Ju z d Opo iciooes.
1 a ha mo trado Fray

valía

_.
ntonio su pr parac1on, ya . e con c su

r el año 1 66 rnelve a

rbán com Prior. .
_
Poco había de p nnanecer Fray A.ntoruo de an rvligud en
\hnu
urbán pue el año l 6 e· nombrado_ General de la . r&lt;let~
1 ronima y \a prudencia ) sabiduría de la ~uc hizo gala n . u cargo le
11 rn a ' et Visitad r J neral de la, d • a alias.
. .
Aunque fuera dentro ele\ dau tro_ y en su ord~n rel1gi sa ~o~d,
tiabia tran •currido u ,;da de trabajo ·u lama tra ·paso lo · muro ~ llego
.L L ,nocm1 iento de
arlo. 111 t¡ue I día 31 de cptle~br~ de 1 6 le
·
b.
d \ di · e i de ·omayagua en la cap1tarua general el
111L • ruza o 1. p
a
..
. ,
.
,L aLl.'.mala, hm llondura .
a i pa ó un año de de u~ mbrarm_ nt .
k ¡MLhar n );s bula. e hizo el , i~je. En se tiem?o m en Madnd ru en
LaLUl u ó ningún distintiYo pi copal, ha._ta tuc con agr~~o ~n la
,,iu.:dral de Puerto Rico el año 1 7 p r el ob1 po de aquella dioce 1 •
El único düintivo qu u aba habitualment , fuera d las grand
ol mn.idad . era el pectoral )' el anillo, Yi tiendo de jerónimo. ,
T m · po e ión de la &lt;lióce. i d , ma agua 1 día 17 de
,, d 1 · La di · e i• de omayagua
era muy• ext
n .a p . c,
llU\ Jelnbr'•
.
pul lada y con mucha - carencias a las que había que añadir la 1tuac1on
pn.:&lt; &gt;cup,' nt , en ·u zona co tera, pu lo. barco ingle. la atacaban ~o~
frecuencia como suc dió I añ l 9 en ( mo y ,abo rac1a a D10 ,
u,·
tivo •ray t\nt nio de an Migu I publicó I día 2 el
\. ,11 . 111
•
¡. 11 · l)
[ubr de dicho añ ' una circular mandando rezar Pro tmrpo 1e111. · . or' su
OL
· • 1 177 sab m s 11u v1.1to \ a
primera Pa tora l de 20 d e ct ubI o _
.
,
LUuce 1• ,·i ita qu hubo de uspender n tcbrcro d . e m1sm añ P r
moci, os urgente y que p teriorment terminó. .
~ is año stuvo Prny ntnni &gt; d an llgu 1 al frent ~e la
di · ce ·is d Comayagua en la t¡ue brilló , u principa! virtud, la ca~1dad,
e nYertía en arte de ingenio. andad que babia de
que a Y c .
1

32

demo trar con hartura con motivo d d de lo azot má frecuente ,
la viruela y el hambre. El año 1
la Yiruela hizo e era o entre sus
dioce ano y allí al prim r n bu car ocorro y aliento estaba I obi po;
y eras la viruela, el hambr gue uc dió al t rremoto de l 80 qu
de tru ' la ciudad de uat mala.
Para la caridad d Fray Antonio de an Iiguel n había
ob cicuJo y durante cuatro año trajo maíz desd l icaragua pagando a
11 peso la fanega por I crecido ga to que uponía el tran p rtarlo
por mar f tierra, acci , n aún má de tacabl pu la di 'e i. de
Comayagua olamente t nía una renta de 4 O Ope
anuale .
m hemo \'i to Yisiró u dióce i ext n a mal comunicada y
con un clima in an , l qu le vali , a ray Antonio d an Jigu I alir
marcado en u salud para iempre· una caída en una de sa v1. ita. v una
infección en la garganta que 1 privó ca i de la '" z, fuer n I íruto
pers nale d u e tancía n la dióc i de omayagua.
El día 1 d eptiernbr d 17 3 fue promovido a la dióc i d
al]adolid de ~{ichoacán n r [ ' xico, n ticia que comunicó a u
dioce ano n u última Pa ·toral de 2 d ener de 1 4. Permaneci ,
aún vario, me
n
mayagua llegando a la ciudad d t.. léxico n
octubre d 1 4 dond p rmaneció el tiemp indi pen able para arreglar
lo asum de la nu va pr !atura.
gún recog la Gazeto de Mé."&gt;..ico del 1 de noviembre de 17 4:
'La n,miana del 3 de 11oz1ie1J1bre salió de esta Capital para s11 diócesis de "A lichoacá11,
el Timo )' Ri•1110. 1: D. 'dJ' Antonio de ali figlfel", haci ndo u entrada 1
día 1 de novi mbre de 1 4 . in pennitir acto más allá d lo
e trictameme nece ari . H mbr encillo, rel.igio y a c ta, nece itaba
muy p co para u per ona u habitación n t nía má · mueble que lo
preci o , comune y ordinario . pe ar d . u dignidad, jamá permitió
que nadie hicie e algo por él y qu podría hac r I r í mi. m .
Humilde trabajador, apacibl
ínt gro y olidar.io, ·i mpre
encontraba ti rnpo para abrir u el pa h y ·u mano al m n t r
que
non e itaba de ante. ala para acceder a u humilde de pacho.
Eran tiempo de ren vación hasta allí allend los ruare. habían
llegado la · nu va idea, d la llustración, y n faltaron en la u va
. spaña per naje imbuido · de e tas idea , que .irvi ron al pueblo pero
s1:° confundir e con ·1, pue, la razón era el motor de u quehacer y com
dice Arn, rico a tr ''la idea CJistia11a fue s11still1ida en el S{glo X1-1JI por !t1 fa
en el progreso".
í actuó en el Gobi rn d la bien acabada ciudad de
733

�Valladolid, que hoy conoc mos como Morelia n r cu rdo de un de u
hijo más i]u tres Jo ' María 1orelo .
Pero Fray nt nio ·e babía de enfrentar a una dura prneba I año
1785 y d nde iba a d jar con tancia de u temple y de u buen hacer. ~Se
año la ueva España padeció una grav equía y cuando la lluvias
veraniega par óan paliar lo e~ cto. cata trófic la h lada del me d
ptiembre arruinaron la co ecba ; apar ce 1 t míd fantasma d la
muert y con 'l la p te. 1 virrey Gálvez coma carta en el a unto
publicando un bando c n norma. para actuar ant la calamidad· por una
ycz la uprema autoridad \'trreinal se tomaba n ·e1io un mal endémico.
un9ue en la grand ciudade e almacenaba maíz, principal
alimento, en la alhóndigas, pronto esca. eaba y los grandes hacendad
abrían us tr je con precio abusivos inalcanzable para la mayoría· la
e ca ez de maíz, encarecía los demá aliment
e pecialm ote lo
c reale. muriendo l ganados c n el c o iguient abu de 1 precio
por la casez de caro·. i ademá a ello unimo I de. rnpleo en la
mina , obrajes, comercio, hacienda , el problema . agrandaba con el
aument de la vagancia y la mendicidad.
ray Antonio de an ·gu l, el día l d octubr d 1 85 clirigió
una carta al abildo con recado politice " a vario. colect re de
diezmo .
~]
abildo aprueba Lln pré tam
de 30 000 p os al
Ayunrami nto in interé y l día 14
el de Pátzcuar 1 que recibe
,000 p o ) otro 40 00 ,·an para Ti rra aliente para ayudar a la
si mbra d maíz o la tierras d tiego.
Fray otonio d an :Miguel abe que no se alva al h mbr sin
alva parre 1 1 cuerpo, y el I de octubr de l 7 5 publica un edicto
en el que e tá u pro 'eco p Lític ". La cau a es 'de Dio , d I R y, del
bien público y común de lo. pu bl , y principalmen e de lo pobres".
o ha otro motivos en él que I s c.1ue 'in piran la lcye de la
humanidad".
Pero no e, . olamcnte en e to m mt.:nlo cruciale y d ci.ivo.
cuando I bi po an 1iguel traza u plan d ayuda. Va más allá e. algu
definitivo pue nos' 1 hay que hac r caridad sin ju ricia que ignorada
cuando no pi oteada.
E to per onaje hacían su s nicio xten ible , vi ibl c n
ruido ilustrado bu. cando iemprc el medio ficial, era un arma para el
escalafón admini trativo.

. Fren_t a e ta actirud e tá la d Fray Ant nio de an r.Liguel,
encillo e incapaz de adoptar posrura
crviJ s o cortesana . 0
nece itaba capitalizar u mento no bu caba autobomb
era un
misionero gue embraba l amor cristiano y Ja cultura occidental in
paternali m sino con solidaridad d hermano· no desde fuera como
gesto sino desde d ·ntro como entimi nro.
P ro en el iglo de la Luces no e an i\Ligu I un r trógrado,
un _~ombre llcn~ de modernidad, fruto de u dilatada expeticncia
e pmtual y material que la diócesis michoacana iba a r la beneficiaria.
Valladolid de Iichoacán e. una dióc i rica en r nta los 4 OUU
pe o .de ornaya~ua , uperan lo 4 0,0 O en alladolid, p ro ray
nto~ d_e ª.º .Migu l abe que tra
a renta hay per nas. Hac un
estud1 mmuc10 ·o de la situación r problema de la dióce i y traza un
plan d gobierno que , erá iernpre recordado por u ficacia.
En I ciudad de Valladolid ha) un clima de in9u.i tud imckctual
e I cLima dejad p r I je ui a , esp cialmenre por Clavijero· un clima
gu llega al . 'ol gio de
icolá y 9u impregna a profesare y
alumnos, estimulad por p r ooaje que encu mra□ n el Pr lado su
má firm apoyo.
P&amp;ez alama, bad y Qu ipo gue compartí j inquietud s
e piritual , imelectuale y materiales con an ligu I u pai ano el
Intendem Juan 1toni Riaño, quien organiza tertulia literarias a la.
que a i t an ligue!.
. _ 1 alladolid d final d I iglo XVIII ti ne 9u encontrar la
un~10 ~ entre ~o tradicional ) lo modern . De, d la ap nura del ol gio
, 1.11111ar10 1 día 23 d nero de 17 O iendo obi po P dro An lmo
anch _z de Tagle , u cátedras e cubrieron con nicolaíta - pero !:-Uj to.
al _estricto Regl mento dictad por I obi po. Digamos d paso que eJ
p1~m r Rector fue el Dr. Vicente Gallaga í\Jandart , úo abuelo de Migu ]
Hidalgo y ostilla.
E~tre an ~ligueJ obi, po e Hidalgo l rofe or } de. pué R ctor
d~I olegJO ele ~an icolá , tuYo que haber u11a ser cha relación.
Hidal~o _da ciert c lor de jans nismo al su rituir el texto de
ol &gt;gía
· cola t1ca ~e onet, impu sto por el obi p ánch ·z d
agle, para
ptar a u atcdra d T ología. 1fjdalgo pr paró ·u famo. a "Dúerlnción
;hre el_verdade,v, llll fodo de est11rüar Teolo"Ítl 1-:.s~o~áslico". Par~ ~Iidalgo la
eologia no habta c.¡u undamentarla n la op1ruoncs de nstoceJ
ino
en una ' Te logia rnet , dica, acomodada al u de la escuela ' y por

73

7'35

�Teología po 1t1va cuyo fundament
la agrada E. crimra anto
Padre. y Coociüo y ;la otras ciencia que
requier n para u perfecta
HJLdigencia, c mo ,on la his oria, la cronología, la geografía _r la crítica' .
1 ermin ' arr metiendo contra 1 ext d
onet que explicaba en an
JColá y n el eminari Tridentino. D l éxito d u di cur o e rá el
premio
l 2 m dalla de plata y la carta elogio _ª de P ~ rez d~ Calama.
¡ u\ 1\.ntonio de an ~ligu l con u presenaa aval las te.leas del
L.ll~ lrncico 1'1iguel Hidalgo, que comenzaba a . er .o pech so d h rejí~,
1._ru &lt;lado el e píritu liberal de an ligu 1, ra fácil creer que compartla
l•1 c:-iplante fil ófic s y la reb !día de uno d u cur~ . .
.
igui ndo la resi de que el de arrollo d~ la mtetigenc1a_, la
1h.,mu&lt;l del hombre, para Fray Antonio -~ an ~liguel, la ,educac1on d
\u::-. ¡menes, fue una con tant preocupac1 n, y a 1 Yem como manmvo
u.n,1 cuar ot na d jóvene. traíd s d los di fcrent s punto de u ext~n, a
d1occ: i, con la arisfacción de v do de pu , s rYir mucha · parr qwa o
c:n cargos d rang superior. Lo mi mo h.iz c )n un grup de i ' vene
chicas ingre ada n re. er atorio
convento para que e _forma n ~n
l.1~ buena co tumbre . i no a enemo. al Regla111ento qu c:Li al
leg:io
Lk h n eñanza d lrapuato, Pray
ronio d an r.liguel e taba a
luz J I qu · e entendía entone · por educación y má, la fi me~na·
uuui ra pa ad por progresi ta n la K paña de bien avanzado el 1glo
0

de

~º-

Fra\' Ant ni de an Ligu I tampoco e sustrajo a la e rriente
. ale
eran lin a de buen
~U iglo XVIll, d nde Ia. me¡ora mat Cl
g ,bierno.
,alle
mpedradas agua potable n u. fu nte , edificio
it-ligio o ' reparad , calzada , camino , puent fuer n una d
us
upac1c ne má caras.
En ocnibre d 1 85 dirigió un crit al Ayuntamiento en el que
le omunicaba u dctcrminaci ' □ d financiar la con. trucción dd
acut;clucto y el arrcgl Je las calle principale pu
cr~ía qu "el
, Lr&lt;ladcro y di crcto m do de repartir limo, na con de ti rro de la
uc1usitlad y vagabunJería e proy ctar bras en que toda clase d~ g nt
[JCJ re con inclu ión de lo. muchacho. de ocho año para arnba, :e
vLUpt:n y gan n el corr . p ndient jornal c n I que a lo m n &gt; a eguran
, u alimento".
Y n le lleva a esto ni la vanidad ni el ncontrar en la e t · cica d
fa ciudad placer; ~abe que la libertad y la felicidad d un pu blo e tá n la

carencia de necesidad . . altaba trabaj la mendicidad era habitual la
gente padecía hambr y la enfermedad e cebaba n lo · p br ha ta
morir p r millare . Y como bra, . on amare nada m jorque la cifra .
Desde octubr de 1785 enero de 1 86 el obi po de Michoacán
contribu ó a aliviar l efecr d la cci i a ricola con la cantidad de
288,000 p o i nd
alla?olid y uanajuato, c n 6 , O p so cada
una, la más ben ficiadas. El mi mo ju -tífica e t s c:Li pendio cuando
dice: econ mía y p ütica tod
ría vanidad .... i n donara mi renta a
beneficio de los pobres y causa pública'. an Migu I Uegó a privar e de
u carruaje hubi ra tenido que enterrar de lim na, él que era obi po
de la t rcera c:Li , c i n renta d la ueva • paña.
u obra, r ultado d un proyecto político no cabe duda que e
el acueducto d
alladolid, una creación de la ingeniería c lonial, 1\JJí
e tán esos 1 800 metro de grandes arco , gue habían de s rvir de cauce
para I agua de la ciudad, y qu había dado trabajo a mucho nece itado
qu a í puc:Li r n obr vi,rir. Y decimo 9ue fue u obra, no tanto porqu
hoy ea el ímbolo de la ciudad d Mordía sino porgue r presenta la
pr ocupaci ' n de un hombre por el nece irado.
Fu un hombr integrado en una
ciedad qu se abría al
pr gre o a I hombr y a í no encontramo c n que la tercera pa toral
de an Miguel, fue p, ra prom ver la vacunación contra la viru la con lo
que se había d c:Lisminuir la m nandad en la epidemia d un 14% en
lo no vacunad , al 25% en lo vacunad .
Y no e coyuntural ni ca ual su man ra de actuar· es fruto de la
r flexión de un hombre para quien el otr ra su pr 1un .
En u i\lle!Tlorial pó tumo ,e pueden recoger I jdeale d ju ricia
y humanidad gu alentaron a Fra · Antonio de an r.Iigu l. Así podemo
1 er en I punto 44: ' para acar adelante al pueblo americano d 1
n_u erable abatimiento en qu e halla conducir! a la felicidad que
1 mpre 1 he de eado on n ce aria la ley
iguiente :
na ley que e tabl zca la igualdad civil absoluta de la da de
indio c n la cla e de spaii.o! ...
2.
na ley que r stituya las ca ta d cendicnte de n gro , mulaw ·
indi · e pañole qu pad cen nora de infamia d J I cho v
crecho...
·
3.
na ley para dividir la cierras d la comunidad s de indi en
dominio y propiedad entre ello mun ...

1.

73

�4. División gratuita de las tierras realengas entre inclios, casrns y

5.

españoles pobres...
Una ley agraria que conceda a1 pueblo una equivalencia de la
propiedad que le falta, permitiendo abrir las tierras incultas...
Podríamos segufr, pero queda bien claro que esto no es caridad,

sino todo un tratado de política y justicia social."
A pesar de que nos hemos ex.tendido con este personaje, es
mucho más lo que se puede decir y merece. Tampoco Fray Antonio
olvidó su cierra de Cantabria. Gracias a su generosidad el pequeño
monasterio de Corbán es el edificio que hoy conocemos, su Virgen del
Carmen no fue olvidada y se puede yenerar incluso la imagen donada en
la ermita reformada con sus donativos, y la iglesia catedral también
recibió el donati,·o en forma de varas de plata para el Palio procesjonal.
Tras larga agonía, a la una y media de la madrugada del día 18 de
jL1nio de 1804 moría Fray Antonio de San Miguel.
El día 22 fue enterrado en la Catedral, y el 29 a las 3:30 horas de
la tarde Joaquín de la Peña Campuzano predicó la oración fúnebre en
latín y el día 30 lo hizo Manuel ele la Bárcena y Arce en castellano. 1

F Antonius 5. Micbdle, Michoacane11si11111, Pontifrx el Pater: Pace111 111/tus

que
habría de ser inflexible
humana.
,
como corresponde, sino en la política social v
ació Bernardo Martínez y O

.

,

1759, que con el tiempo hab , d
ceio en Comillas, el 21 de mavo de
·11
na e ser uno eso .
b.
,
v1 a marinera r que la llevaro
d
.
s ~meo o ispos que tuvo la
n ª enommarse Vill d ¡
.
Bernardo Marúnez e tr,
· . . , ª e os arzobispados.
11 o en relig1on
1 0 d
en1 a
r en de los
Ca1m
eli tas D escalzos, , rec1·b·iend o e1 sobre
,
.
b
Espmtu Santo.
nom re e e Fray Bernardo de
Como muchos montañeses emi ó a A , .
alcanzar el episcopado
b d d gr
menea donde habría de
1
. o ca e u a gue Fra B
d
a tas en el conocimiento de 1 T l ,
y. eroar o alcanzó cotas
ª eo ogia v otras d · lin
a ocupar diferentes cargos den~o d
. ·d
'.s~1p as, lo gue le Uevó
En Valladolid d 1,r:h
. e su or en religiosa.
.
e uc oacan estuvo de
d
postenormeme pasar a Toluca.
maestro e Teología, para
. . Los di fe rentes cargos y misiones uc 1 .
.
le hicieron cambiar free
9 . e ordenaron sus superiores

.
uencemente de cwdad
,
capellan del ConYento de Sant· T
d
' y as1 en México foe
Sagr~o- de la MetropolitaO: ~res:¡ e la Nueva_Fundación, cura del
ecles1ast1ca. en la Real \' P o ·t- . } Up . mer_ catedrat1co de Disciplina
;
na icia ruvers1da&lt;l d M, ·
cargos, pero señalamos nada más el de 1n ..d . e exic_o. Tuvo otros
de la ueya España.
gwst or honorario del Tribunal

babet, era una de las inscripciones de su pira funeraria que bien puede ser
epitafio o definición de un preclaro obispo de la Iglesia mexicana.

.
AJ morir Francisco Rousct de Jesú R .
.
S1naloa y las Californias por Real O d
s o¡as, obispo de Sonora
' '
r en del 14 d
·
'
nombrado, para esta sede c::p1scop
.
al.
e abnl de 1817, es

Fray Bernardo del E spíritu Santo, Obispo

Mas de un año hab1fa de ta d·
.
pues lo hizo el 18 de mayo de 1818 :n ~r en t~mar p~ses1ún de la 1'fitra,
Fray Bernardo fun·b d ba Igles1_a del Mineral del Rosario.
'
un o
orbo111sta
·,
ependencia de Méxi
· , vto consumarse la
Ind . .
co, aunque con Irurb·d
.
senl1nllentos, al ser depuesto ést
l
i e no marufestase sus
rotundamente.
, e por e Plan de Casa Mata, se opuso

Tres obispos tuvo la iglesia mexicana nacidos en lo que hoy es
Cantabria, pues aunque Luis Fernando de H oyos) Mier nació en Borcs,
entonces en las Asturias de Santillana, pasó después a depender del
Principado de Asturias rucho pueblo. Y tres obispos con trayectoria muy
iliferentes y con juicios dispares: Uno Fray Antonio de San Miguel en su
iliócesis de Vafü1dolid, no sólo embelleció la ciudad con obras públicas
sino que se preocupó por la implantación de la justicia social que
demandaban las clases humildes, cuyo recuerdo queda perenne; otro,
P edro Anselmo Sánchez de T aglc, que en su iliócesis de Durango y
Valladolid, podríamos decir que pasó desapercibido, aunque dejase como
muestra su seminario, hoy Palacio Municipal de Morelia; y Fray Bcrnabé
del Espíritu Santo, yuc reaccionario a toda innovación no supo
acomodarse a la política del México independiente, no en materia de fe

.
Fray Bernardo, como es ló ·co al
. .
circunstancia, fue oposición al nue! '
no as1~nilar con agrado esta
extraifo que mantuviera fuertes 1, ~status mexicano y por ello no es
l
, poem1cas Una d ¡
,
a gue mantuvo con José J·o
. 1~ ,. .
, e as mas conocidas es
al
·
aqrnn ~ernandez ele Li
r
:, guna de sus Co11rersacio11es del pc1 'º , ,¡
.· , zarc J, gue le dedjcó
subversivo y alarmante".
J J t sacmta11 donde Je caJjfica de

El motJ\
· ' O no fue otro qu
•
rango eclesiástico inte1np .
e su apasionado realismo, 1l ' por su
estivo, c¡ue no Ie eleio
· , comprender, aunc1ue no
739

738

�la nu vas corrientes de la Ilustrad' n ien&lt;lo par, él, el
ab luti m la única formad gobi roo p ible.
. _
icod Prior d lo arm litas Descalzo. autorizo a Fray J.s - ~e
Bartolom ' la publicación de I dlfelo de la foq11isició11 en la 9u ' comb, tia
,. c;e negaba la ob ranía d l pueblo.
. .
, .
.
·
El añ 1 1l e cribi · en l D1arto de 1\rlexzro la vida d . _anta
pastorales q"e el pron11cml de
T er a } e I añ 1815 publicó ·.,:hortaciones
.
, . d, Ji!." ., . ,
t,miidita.r df'Sca!zos de la N11cva E.rpt11711 dinge a todos íos s11/Jdzlos e .r11 1ac1011• t11
/11 qm· se remerda la nobleza)' de.rtino de s11 1•oraáó11. .
_
_
Public · a ¡ mi mo tr pa Jrale , la pnmera techada el día de u
•nnswración }' la c:gunda y t rcern en mayo y oc~br d 1820.
u famosa pa toral Lo Soberanía del Altís11110 en la qu ataca la
lndepend ncia, levantó una fu ne p ,lémica y fue contectada_ p r
f' rnández d Lizanli. u autor de o r :,, d cum nto. , mant ru_nd
ce rr . pondencia de div r a ind 1• c&lt; n Pablo de la Lta\~ , cr _rano d
J Lt. ticia y • unto Ed síá ti O · también mantuvo orrc p ndenc1a con el
·rr · id me uadalup Vict )1':ia.
. .
"' ra\' Bernardo d 1 ~:píritu anto, fue un hombre illt bg ~t )'
bit:n prepa;ado I ero intran igent q~e .º sup?_ ac~ptar yu _la C ~ _rua de
la ueva ., paña . c m'Ír ·era en Mexico naaon mdep ndient ) hbr:.
Muere Frny cmard el 2 de n vi mbrc &lt;le l 26 a lo 5 an

comp.1rt1es

dL· Ld.tJ.

P d.ro Antonio d Cossío
ace p ,dro Antonio de
s ío en la pc9u ña aldea dntabra de
)b . . i nd bautizado el día 19 &lt;l julio de 1721.
p dro Antonio d ossi es un ejemplo ciar d cómo . e pLtedc
.11 -, nzar d , xito con· mico y cómo é te abr la. puerta. de la _fa~t~ y la
Lcunomí, &lt;l un paí . El camino má f; cil a -;cg~r e. 1:1 &lt;lcdicacmn al
con rica her dcra de la rru~m~ r_ama.
.
1 1 imt:r ic y el m, trimoni
· I primer O ío c.iu encontramo en el c1erc1c10 comcrc1~ en
\'L·ra ruz e Mateo onzález de o. ío, que sale de be o Ya mc~ados
dL] .,jg!o X 11 funda tl.W ossío qu habría de 1 e1 ivit lurant
1glo Y
1111.::dio.

ta O ' onzález d
md , una v z tabl ciclo reclama a . u
11 nino juan Doming
para c.¡u le ayude en . u. ne ci s 9u' crecen
paularin~rn nt en la ciudad qu era llave del rcin y pu rt:1 d mrada '

salida de la ma) or part de la m rcancía qu
m ví:rn ntre la
P nín ula y la 1 u a E paña.
uando Juan D mingo n .itó una man para su negoci r
un marido para u hija, aca a u brin Pedr
ntonio de Co í que
llega a V ra ruz I añ 1 36 r que ería al final 9uien darfa fama .'
pr spe1idad a a a s í .
' l e cuidaron lo o .. í de . u n ocios m rcantile , in
cultivaron con mimo las ami. tade . Juan D mingo s encargó del
cuidado d lo bien
d I Duqu de Veragua r en ik eo anto
D ming · l Du u de Atlixco le dio p der
obre u bíene en
f 'xico. Pero ademá había que ir cerrando el cerco económico y para
ello, Juan
mingo o sí
e encarga del cobro de la, alcabala en
Veracruz, 1 puerto más importante del irreinato. Además mant nía
una relación con I tro pu r o, ádiz, d cuyo Real on ulado tuvieron
pod re Juan r\nt mio y P &lt;lm Ant oio d o sío.
P dr
ntoni d
o ío sabía c¡ue la aja Real no andaba
boyant y que lo pr · tamos eran pagado. con int ré alro y a í I año
17 57 ingr a O000 p so .
La
rona a.grad ía st . . rv1CJ0. con n mbrami nto
admini rrativos y el 22 d n , iembre de l 61 nombra a Pcdr Antonio
Co. í Regidor
calde :Mayor de eracruz la úeja ... ya gue habéi,
1 ido a u abildo con diferente cantidad
d p
para alir d 1
emp ño
ha t nido e acuando c n exactitud · zel vana
que pu a vu tro cuidado e n lo mple d
mador
Pr cura&lt;lor en ral Alcald
rdinari de ella'.
En 1765 JI g ' a ra ruz el Vi itadc r general del irreinato, Jo é
d Gálvez ntr cu 'ª ITI.l I n una d l, · má importante ra la de
vigilar I d sarroll c mercial entr la m ·tr ' p li y la ue,·a E paña .
u estancia en eracniz y en Jalapa le hizo conocer la
cualidade, de P dm Antonio d
o • ío con yuicn ntabl ' una e tr cha
ami tad y n qui •n iba a en ontrar un valio. aux.iljar para • u pbnc. de
re~ rma de la Real 1-{ ciencia. Para álvcz,
. í ra un . uj t d la
ma •or capacidad, int lig nt y d ne toria , actitud''. Ademá. o ío iba
a r I infiltrado &lt;le Jo é de Gálvcz en cJ pod r d I irrcinato pu
fartín d Mayorga, por muert prematura e in :perada de u ar lli
había cupado el cargo d, irrey en &lt;l trimcnto d' :u hennano Matias de
ále cz.

7-tl

�La vida de Pedro Antonio de o í iba a cambiar radicalmente
pues de afortunado comerciante n eracruz había de pasar a alto cargo
de la dmjni tración gue junto al poder l habría de pr ducir muchos
quebradero de cabeza. José d
áJvcz traía in truccione claras para el
arreglo de la aduana de eracruz, y c □ statada la mala admini tración,
u p nde en su cargo a lo alt
funcionario e tableciendo una
duana dond
cobraóan todo lo derechos rcalc , excepto los ramo,
e ·tancado .
Propone para admini ·trador a Martín J , de legría, ) mientras
é t U gaba a La Habana di pu o qu
ruci e cargo prm1 ionalmentc
P dr
nt nio d Cossío· que había d durar d l6 de novi mbre de
1 67 hast.a 1 7 de epciembrc d 1769, los año más duro. , pues ttn-o
que nfrentar e a I problema que le procuraban 1 s comerciante de
acá y d aU nde los mare .
Durante cuatro mese cedjó u casa para hacer de aduana y
además ólo c bró ha ' ta junio de 1 67 como Admiru trador gen ral.
añ s fueron fecundos, creó ad más do aduanas . ub i&lt;liaria una
en Tali coya y otra 11 Alvarado para ·nrar 1 contrabando;
po ·teriorm nt cr aría otras má. hasta Tarnpic
H aciend u o le las facultade dada, por 'álvez hizo comrnto.
para uministros de carne ' bizc cho para la flota, inclu o c nsiguió d
los uminiscradores de harina gue 1 regala en los aco . os í ce a
como administrad r d la aduana al tomar p esión de u cargo Marún
Jo ' d Alegría el 7 d sepciembre de 1769. Alegria e denielto a La
l labana al año iguicntc por u e nveru ncia con lo · comerciant y u
labor o truccíonista.
na vez má 1 h mbre adecuado era o sí , qu ademá iba
recibir má prerrogativa , pu
I cargo de admini crador d la aduana, se
le agregaban la. intendencia d lo Hospitale , la D legación general de
Real Ramos . tancado , además de alto cargo n I Iioi terio de
1arina.
os ío, para álvez era el hombr ' providencial, para lay rga el
únic capa?. de lle ar a cabo sus encargo .
omo int ndente de lo Reale Ho ·pital s de V racruz se
preocupó d la buena marcha d é tos n un ciudad donde el
paludismo, y I v ' mito o gro ademá de l enfermo d la Flota, eran el
azote qu diczm ba ejército, emigrante y tripuJaci n

42

Para aumentar el núm ro de hospital s pro ·ect uno para
con alece~cia de ldado y marino de guerra· el lugar a d legua en
Los Mornlillo , terreno alto bien ventilado y con agua corriente, iendo
aprobado el R glameoto propue. t por ~os ío por R al Orden de 2 de
D ici mbrc d 1781.
onoc dor de la deficiencia, de las c.l fensa · de
racruz
ío propu · la fortificaci, o del ca tilJo de an Juan de Ulúa y de la.'
playa d Veracruz, agrandando la muralla por la que se introducía el
c ntrabando de mercancías y plata ingr so ¡uc se re taban de la
alcabala .
o ·sío, h mbr eficaz y cumplidor, recibía wd lo p, rabiene
d Mayorga. P co ima?'inaba el Virrey qu se e. taba fraguando'el ascenso
de o ío al gobi rno d la Real Hacienda en cletriment de u poder r
atribuciones.
,
D e l man de . u protect r José d
álvez va a ocupar l
carg
ele mayor re. ponsabilidad del Gobi rno. Por Real Orden
re ervaba a P dro Antoruo de Cos ío d 14 de agosto d l 79, e le
encargó la uperintend ncia y gobiern d la Real Hacienda d la 1 ueva
paña por otra R al C releo el la mi ma fecha le comi.ionan la
cr tarfa de ámara d I virreinato ) uatro día más ~ rd I nombran
intendente del Ejército con 6,0 )O pe o. anual .
. .º · í anuncia a 1la:orga u aüda hacia i\f ' xico, para darle
cumplimi oto y lo hace con sus amanuen ' e gue habían de formar • u
camarilla.
~) 30 d marzo de 1 80, Co ío toma p e ión de su cargo de
ccretano de ámara del virreinato, gue añadido al d l gobierno de la
R aJ Hacienda leja al virrey limitado a firmar d cumentos y el creto .
Para Pedro ntonio d Cos ío o)o él deb d
ntender de la Real
Hacienda, dejando a Jo, notario únicamente para legalizar documento, )
decretos gubernamental .
orno e lógico, lo. n tario, \'tendo us funcion _ di m.inuida
por o ío r claman a i\1adrid su. d rechos. Madrid hace ca o a esta
prot sta y os ío ti ne que volv r al i tema anterior y tuvo qu de p dir
a lo. 20 amanuense que trajo con. igo. o cabe duda que ossío ra un
buen cono edor de la economía la formaci ' n recibida en su a. a os ío
Yen la admi.ni tración d la Real Hacienda fuer 11 do bu na c. cuela .
. Ap rtando prueba, ¡; hacient · dice GálYez n 17 2, que
capncho de los comerciaot
pañ I s de no permitir la fabricación de
743

�aguardi nt d caña en la

ueva " paña, taba perjudicando al erario
público · i
I galiza e su fabricación no se haría más de lo qu
ecretamente e fabrica, inclu o algunas autoridade 1 fabricaban n us
ca a , l que hacía que fuera mercancía de contrabando [ ara lo ingl se .
Por la corre pondencia abundant entre Co ío y
álvez
ab mo que 11ayorga aut rizó con u firma en mat ria económica tod
lo que o í propuso. L R al Hacienda e tá gob rnada por o í ):
caudal , vívere la obtenci 'n de aruda extraordinaria , etc; a lo qu hay
que añadir que como lntendent del jército 11 vaba la con trucción d
cuart le h pitale militare , aYituallami nt y Ye ruario de la tr pa .
P ro ,
ssí que l . obraba tal oto, l faltaba tacto
nfrentó
con lo notarios, dir ctore de alcabala tabaco r nt.a , etc y a í p r Real
O cr to del 21 de marzo de l 2 e le adviert d
u "dur za,
de p cismo y mal trato" y él 1nismo cu nta a Val&lt;lés en carta d l O de
octubre de 1 7 que . e le acu a d · dureza de ·u proYidencia contra
lo. rectore de renta ' · e tá claro, super onalidad n e tá preparada para
tan alto cargo p lítico. Él mi m va labrándo. u pr pia d rrucción
Jo é áfrez ya no le nec ita pue u h rrnan Matía tiene . gura la
silla '.irreinal, que a 1layorga l Yino un p co grande ha ta por u propio
de ánimo, y o ío tiene qu v l er a Veracruz.
hora í, sus enemigo encontraron la oca i · o propicia para
d cargar su ira y rcncore contra 'l · i no l encar !aron como ra
u de e , í le amargar n u último. año , e inclu o a a
ío
admin.i trada por us hijo político , padeció el de pr tigio de P dro
t ruo.
Ant s de e1minar de con cer a e te per onaj ingular cpamo
qui n era u h rmao J oaquín que e mo él
d dicó al comercio) a la
p lítica, cupaodo la administración de otra d la aduana importante
c m era La de Puebla pero que la caída de u h rmano también l iba a

Tribunal de Minería pa and
alcabala tabac , etc.

en . iol , y ce ne rumbre anee tral .
En u carta abundante e informale , ,,erno a un o 1
jcmplo de integridad d nde t do e corrupto desd la audiencia al

dir ctore

de renta
azogu ,

l ald Con motivo d I le amamiemo de 2, 00 di
n Izúcar contra l
ac
mayor el día _l de n ro de l 81,
ío
o el me de febrero r le dice· , V E
b
cribe a J &gt; é. GáJ ez
·
·
· xa a
qu en e te rern h ,
muchos alcaldes may r qu de uellan a 1 h b'
,,
ª)
fu ra un comportamiento general
a ita□ res , y _a_uoque no
recon · ·
d
' má que una acusac1on e el
cmuento e una verdad.
rn·

, .
La in_fo~alidad d
u carta r s rvada a ál z \' n
logica pu s 1 bien había ami tad había diferencia de autoridad , muy
desprende d
u fra
loo-ía e l
.al
ul
) p der,
l b d
'
o·
qw \' pop ar qu Co ío s n
10m re e carácter festivo e irónico e, ; e hombre alid d
b u
llenod de .abiduría
popula
,
.
o
e
e o,
d
r ~ con cierta ocarronería. Do ejemplo
pue en ayu arn a comprender] .
Al comunicar n una d e u carta
. 1os con ·c¡os
. que da a la hi' .
del
onde d Regla, recién fallecido dice: , n tengo hijo
. ¡as
pretenden ca amient con esta niñas ni p
.
para qu1eoc
- di
'
ara rru tampoc a cau a d mi
ano
gno d_e r " r oda calabaza a las que no me xpondr '
com era
.
E habitual n la familia olameme ruv hi'¡a.
n otras d u, cartas hablando de la autoridade di . , ..
azorados
a lo
a.l
.
, ce. , 1ven
.
d
_qu . on m etas conoocndo qu se va acaband el
tiempo e la cucana".
uizá e a inceridad, pu gen ro idad había m trado a raudale
con la ,orona ' le p nvo
· · ª , J, d e alcanzar un títul
·
creemo
h
o oo b·¡·
1 1a110, pue
que en u qu acer hay mérit sobrado , cuando la or na
mo traba ª " ce ha ta gen r a en la conc sión
e
,.·
Dej , d . ~ critos: TnstmcáoJJfS para el Gobierno del o;redor di' ralit.
y m111des de las Jalmas de la ~ Tlft L'Cl Espa/la. lmpres en M, ,1 . 80 res
Regla111ento di I H • 1 J
•
XJco en
y

r

, .

XlCO

dcsl anear d la p lítica.
D e pué d tnd
to ¿quién era Pedro Antoni
qu
intuy &lt;l su actuación, · pu de decir que era un hombre
dinámico, r oaz ) honrado conocedor d I entre ij&lt; de la ec n mía
pero no supo dig rir tant) poder ;, le falt ' tacto ~ mano izquierda tan
ncc aria n p lítica para manejar una bur cracia c n vi. tOS adquirido,

por ¡O

e

17 1).

ospt!a ue com•alfcenaa rxlra11mms de la cútJad Je f ,
.
u, a,
emcmz

Dieoo de Peredo y

elarde

de Percdo .Y Velard
n el Iugar de \ r·I &lt;l a Errugro
, . ,
, . ació
el Die:ro
d
'
a
- 16. 3 ' . era dueño de un de los
· cinco
obra·exico on - e 11 gó el ano
éJco. P queno tall r para fabncar paño qu había n la ciudad de

45

�ca ó c n gu ·tina d Baeza; quien tenía n la ciudad de .México una
tienda de mercader.
ivió D oming de la Canal n la calle de ordobanes 4 de
Done _le d □&lt;le murió el día 21 de diciembre de 1724 u ~-posa
Agu trna de Ba za muri · el día 24 de ago, to de 1 35 y como su marido
fu enterrada n anto Domingo.
rut~ ele
t&lt;.: matrimonio fueron rancisca i\laría, nacida en
~l an~ 1699 y que casaría cuando contaba con 20 año. de edad
con el arques d I ali de la
lina, Gaspar Madraz de la E.cal ra.
. fanuel Franci ·co Tomá, nacido en J\f ' xico el año 1701
contraJ
matrimonio n Guana,·uaco I ,an~o 1 31 co n 11.r
· J ose1a
e'
.
,v ana
abnela el H rvá. Flor , e tableciéndo
n la villa de an Miguel el
rancie, dond dc¡o fundad un mayorazgo. u nieto arci O Iaría
Lor to d la_ anal fue proce ado en Qu rétar el año 1811 por •er uno
de lo c n pir, de r p r la l ndepend ocia nacional.
gu tina, nacida en México el año 1 03, ca ó a lo 16 años de
edad con el
eneral Juan Agustín de . os
ballos Reo-idor del
yuntanuent , hijo del oron l Pernando de la
d
O b J
00
d Jan Mat &gt; de Valparaíso r oriundo de os.
'
.,
n h ·rmano de Domingo d I, anal Franci co de la anal
;mmo soltero en México el dfa 2 de diciembre de 1696 dejando por
1ered ro a u hermano Domingo.
ivía cerca d _u hermano en la call
de Los D oncele y fue enterrado en la at draJ.

El día 21 d junio d 16 1 contrajo matrim nio c n
tonia de
la Peña , Ru da de qui,· l hija del apitán ra.nci co de la Peña.
P r lo tant fue cuñado del Marqués de iJla-Puente }' d P edr
d Tagle Villegas, casado con otra dos hijas del capitán Franc~sco de la
Peña. Pu de er
montañe s, pue
1uri' el
nt rrado en an
n la all Real &lt;l

un ejempl de 1 mucho d la end garrua de lo.
tant el padre como los tre yerno eran de antabria.
apicán Di go de Pcredo el 16 de abril de 1694 iend
Franci co, dejand Yiuda a Antonia d la Peña. Vivió
an Juan de la Penit ncia.

T

Frand co del Pozo González del Portillo
n la ciudad de t léxico o I añ 16 9 había 13 panad ría para
una p blación qu
e cifra para aquella ~ cha c.l unas 5 ) íl
habitante,
no ·olo e l _ca o número in que en cada una d ella
trabajaban' ·por término medio 50 per-onas. Ese era el oficio de
Fran i co del Pozo, natural de Abanillas, quien llegó a la ciudad de

I añ 167 .
Allí , e ca ó el 13 de agosto de 168 c n Juana Fernándcz de
Mansilla. Ya viud , murió I día 20 de octubre de l 10, dejando por
her clero a u hijo natural Franci ·co del P z . Vivía en la calJe de an
Ié.,ic

Agu tín, 3 era de la República d

ruguay.

Juan Manuel González de Co ío y de la Herrán, Conde de TorreCos ío

Juan Muñoz Polanco
Juan fuñoz Polanco ra natural de antillana del .Mar de donde
alió para la ueva E ·paña el año d 1651. I o abemo donde e, tu,·o la
mavoría de e, to añ , ólo que el año 1663 llegó a esrablec r en la
ciu~lad d
' xico d nde puso una panadería negocio ba, tant rentable.

Doming de la Canal y Vél z de las Cue a

Fruto del segundo matrimonio d&lt;.: lonso Gómez de la ,anal y
Enriqu&lt;.: de T rán con T masa élez de la · uevas, nació en Potes el 1O
&lt;le febr ro de l 65 , D &gt;ming &gt; de la anal.
Muy jov n Ueg ' a la ciudad de ~[éxfro pue. cuando c ntaba con
21 año de edad contraj e ponsale. con se nsi 'n Pérez Padr' n
aunque no

c lebró posteriormente el matrim nio. P . teriormcnt

. acc Ju an Manuel ,onzález de ossío n la pcqu ña ald a de
antot1 tudanca d año 1723. foy joven llegó a la ciu lad d México \'
corno tanto · tr - pai anos u5~o . e d e d.1co, a la , tJ\
. 1d;1d
.
comercial en·
la que pronto d&lt;.: ·tacó con igui ndo regular forruna, qu parte d ' 11
pu
di
.. ,
e a
0 a. . sp . 1c1on &lt;le , u patria, una. v ces, }' e tra p, 1·a a,·ud a
h
umarutana, o benéfica, .
·

T

bl_año 1760 a us 43 año" contrajo mattimonio con Juana
er sa na
aball r . n , ño más tarde con motivo de la ouerra ent 1·c
Ep~
' sei
~ ana__e I ng1aterra comenzo· , u ayuda patriótica, pue. uniformó
compamas con un co ·t de 15 00 p sos, donando ademá otros 50,000

e
747

46

�para ga to de guerra y reoalando 4,0 O carga de harina, siendo
nombrado Iae ·tre de ampo de las milicias de ietep c.
~- nombrado Alcalde de la ciudad de r féx.ico el año d 1 64, añ
que pr ta 34,000 pe
a la Real Haci oda. Logre a n la Orden de
alatrarn en 176 .
La orona spañola, por lo, méritos contraído. con ella, 1
1 útulo de 'onde d Torre-C í el día 21 d diciembre de
iguió con u gen ro ida&lt;l, dando donatiYo o pr tanda din r ,
y el año 1783 uniformó las tropas para Ja defen a de Veracru2 con un
co to de 12,000 p o , donando otros 6,000 para la con trucción de 1 •
torre p rala mayor d f n a de la ciudad.

La · apuchinas de uadalupe upieron de • u genero idad, ya
que don ' 5,000 para su capilla.
on motivo de la fundación de la
ociaci ' n de c rn rCÍ'mte
m ntañese " ri to de Burgo " donó 1O000 peso . La fiesta de
fundación e c lcbró en el Conv nto de an Praoci ·co de M ' x.ico el día 3
d mayo de 1 5 y n ella predicó el P. Morfi.
na d la epidemias más frecuente. ra la viruela, pid mía que
dejó entir n an Franci.co el úío 177 . Voh·iú a mostrar su
g n ro i lad, ga tando en mecUcinas, alimento y vestido 30,000 p os.
orno comerciante de tacado d la ciu&lt;lad d M ~x.ico, tarnbi · n
ocupó alguno cargos de ignificación ec nómica como el de cónsul de
R al Tribunal del Con, uJado, lo año, 1 76 · 1 7.
.n u tierra de ori en fue Lugar t ni nte de an Tir ·o, del
nccjo d Tudanca \' del Valle del Río an, a.
u fortuna .se calcuJó el añ 1797 cuando se reconoció a u hijo
mo 11 cond d Torre-Cossío en 508,019 I eso en dio ro, haci ndas
por valor d 325,00 . má otro 40U,000 p o en negocios comercial
u hijo Ignacio Manuel nació n léxico el día 2 de May de
1768 que ad mi d heredar l título de e nde, fue capitán del
Regimi nto de Infantería de Toluca contribuyendo a lo gas o de la
con ·trucci · n d l nm'Ío de 74 cañon c.1ue lo montañe es re idente en
M ' xico regalaron al rey J año 1 94.

4H

Vicente Gómez d la Cortina y Salceda
◄ ruto

del m trimonio de Pedro Gómez de la onioa, hermano
del I Conde de la C rtina y de Catalina alceda y íorante nace en
alarzón el año 1765 ic nte Góm -z d la Cortina
u padre P dr
monio, se había tra ladado desd Co gaya al
alle de Bedoya a cuidar la tierras que allí había comprado y las que
había heredad d
us tío Maria Gómez de Bedoya y atalina
utiérrez.
La vida de 1cente, en u años mozo fue ba tant mejor que la
de . us convecino , u padr habla de 'crecidí imo, co to que me
oca ionar n mis hijos en su carrera ', se e tá refiriendo a Vicente y a
Pedro ' mez d la ortina.
Po iblemente ervand Jo él Conde de la ortina, con una la
bija faría
a peo acía en icente como el mejor partid para ella; sea
c m fo re el caso gu Vicente emigra a ' x.ico y alli en la parrot1uia de
an Miguel contraj matrimonio el día 8 d diciembre de 1795 con u
prima, qu al morir su padre ese mi rn añ , heredaría título y fortuna.
Pero icente Gómez d la Cortina joven r aforrunado esposo
con títul n biliario y grande po, ione , va a vivir tiempo difícil .
, 1 aña va
er invadida por la tropa de rapoleón y n la ue a
, paña correo vient descontento entre nativo y criollos conrra lo
penin ulare, .
orno enía iendo habitual la Real Hacienda pa aba por
momentos difícile. , por verdadero a obio económico y tiene qu recw-rir
al donativo boener o de los particular , . P demo encontrar en las
cuentas de Vicen e Gómez de la ,ortina haber hech d nativo ha ta
abril d 1812 a la ciudad d México p r valor d 1 2 503 pe o .
Ante e ta penuria conómica d la orona, se fo1ma la Juma
Patri 'rica, d la que es v cal Vicente, con I fin d recaudar 2 millon ·
de pesos para el Rey. El a110 1801 la Hacienda pública debía a1 C nd
116 000 pe o a cuenta de lo préstamos, que el año 1813 a cendían a la
cifra de 1 207 223 pe os.
Quizá por las c m ul ion p r la qu pa aba léxico en
aquellos años, y que habían d de mb car en la I nd pendencia el añ
1821
icente Gómez d la ortina trasladó u re idencia a E paña y
aunque había construido su palacio en alarzón así como la iglesia
parroquial y en · lla la apilla-1 anteón en 1819 vhºó en la po e ione
749

�que tenía en Fuentes de Duero en Valladolid, pero todos los veranos
visitaba Salarzón.
El año 1818, aunque su padre Pedro Antonio, dejó la mitad de
sus bienes a su nietos Santiago, José y Josefa, hijos de Isidoro difunto,
Vicente tampoco se olvidó de su sobrina Josefa que iba a contraer
matrimonio con Manuel Otero Calderón dorándole con 5,000 pesos en
oro y plata siendo su cana dotal de 100,000 pesos, cantidad muy
importante entonces.
_
,
Fruto del matrimonio con su prima Ma1fa Ana, nacieron Mana
Jesús, Joaquin y José.
,
Muere Vicente Gómez de la Cortina en Fuentes de Duero el día

03 de Abril Je 1842.
Fue enterrado en la Capilla-Panteón de Salarzón donde posee la
familia un mausoleo de bronce. Además de Vicente, están enterrados alli
su hijo Joaquín y sus padres Pedro Antonio Gómez de
Cortina Y
Catalina Salceda. En el pequeño retablo, hay un óleo con la bgura de San
Vicente Ferrer, que pintó el año 1817 su hija tfaría Jesús.
_
Vicente Gómez de la Cortina, además de 11 Conde de la Cort:toa,
fue Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y GenLil
hombre de Cámara de S.M. en ejercicio.

:ª

José de la Puente y de la Peña. Marqués de Villapuente y de la
Peña
Nos encontramos ante uno de esos personajes paradógicos, pues
si admitimos como tesis que los emigrantes a Indias iban en pos de la
tiqueza o de un mejor vivir, el caso de José de la Puente, es diferente,
pues si bien alcanzó una prosperidad económica poco común, con la
misma ó más facilidad se desprendió de ella.
Ha habido bastantes cántabros que con las riquezas hechas en
América hicieron en su tierra de origen, hospitales, escuelas, iglesias,
patronatos, casas de beneficencia, ninguno llegó al desprendimiento_ de
este personaje que ingresó en la Compañía de Jesús al final de su V1da,
después de haber hecho donación de su enorme fortuna.
r ace José de la Puente y de la Peña eo tv[uriedas el año 1663
donde transcurren los primeros 15 años de su vida.

750

El afio 1678 es reclamado por su úo Francisco de la Peña
Salcines, residente en México pero sin hijos varones que se hiciesen
cargo de sus negocios.
1\ la vera de su tío en Ja Ciudad de México se curte en el difícil
~ anejo de
negocios y bueno debió de ser su aprendizaje cuando con
sol~ 19 anos, abandona la ciudad para hacerse cargo de las ,Tastas
haciendas de ganado de su áo, y que poco a poco fue incrementando.
Corno Yenia siendo habitual contrajo matrimonio con una de las
~jas de su tío Prancisco de la Peña, y que al morir heredó parte de su~
bienes que fuer~n poco a pocc, creciendo, hasta llegar a cantidades
verdaderamente importantes; así sus reses lanares ascendían a 150,000
con una utilidad medi.1 de 70,000 pesos anuales; además de poseer
40,000 cabezas de ganado mayor, lo que nos da una idea de la extensión
de sus haciendas.
_ , Per~-e~ José de la Puente hay que destacar otras ,·irtudes que
ex1gian sacntic10 de su persona y de sus bienes. El año 1692, era Alcalde
Mayor de la ciudad de i\. léxico, durante e! virreinato de .!\latías de Gáh-ez
cuando se subleYaron algunos indios, llegando a incendiar varios cajonc¡
de 1~ Plaza Mayor; con tal moti,·o le fue encomendada la custodia de los
molin~s de póh·o~a y ~o solo los defendió del ataque, sino 9ue dominó
el mottn por ser bien visto por los indios.
Carlos ll, en premio, le concedió el hábito de la Orden de
San~ago el año 1696. José de la Puente había de encontrar otras
ocasiones p_ara hacer muestra de su generosidad, y así durante la guerra
entre Francia y España, ante el temor que la escuadra francesa al mando
del conde Chaternau atacara Veracruz, armó una compañía de infantería
Y a su ~ando s_e trasladó a Veracruz, permaneciendo hasta l¡ue
desaparec10 el peligro. Esto le valió el nombramiento de Capitán Je
Infantería.

!ºs

D espués sería la arma&lt;la inglesa la amenazante y Puente organiza
ª s~ ,costa una Compañía ele Caballería para lo que fue nombrado
Capitan de Caballos Corazas por el virrey conde de t\ foctezurna, yendo
de nuevo a Veracrnz.
·
Pero at.'rn no había terminado su participación con el ejérciLO ,, así
en febr~to ~e 1703 armó un Regimiento de 560 hombres, ,isriénd~les,
propo_rci~nandoles armas y sustento hasla junio de 1704, a lo l]UC hay
gue anadir el pcrsonaJ y material sanitario del hospital, lo que supuso u~
gasto de 90,000 pesos.
751

�La o-encr sidad de Franci c de la Puente no tu\'o ni limite ni
frontera cau, a rnpor el conocer alguna d la cifra mucha d ella
anónima pero ·e pu de llevar a ella a tra é. de la inve tigación.
Servando Jo é Gómez de la Cortina y González. Conde la Cortina

r ació ervaodo Jo , ;rómez de la Cortina en o gaya l 23 de
octubr de 1 41. u prim ro añ
lo vivió junto a u padres
trabajando en d campo y esperando un día que u tío Jo é le reclamas
para ayudarle n us hacienda de 1'xico.
Y a í fue el año l 60 llega ervando José a léxico y wza
queda de lumbrad por las pose ione d su tío Jo é y qu 'l había de
heredar y de pué acr c mar.
om todos lo emigrantes, specia.lment lo d l N rte hidalg
p r naturaleza L10a ez alcanzado el éxito económico había qu entrar n
1 grup ocial de lo scogid
pero a p ar de la hidalguía y de la
ri4ueza había que ir escaland peldaño a p ldaño pu to en la
admioi tración virreinal, cuando no ra el maLrimonio la m jor tarj ta de
pre entaci 'n.
, en and Jo ' Gómez de la ortina, concraj matrimonio en
l · xic
I día l 9 de marzo de 177 5 con Paz G ómez Rodríguez d
P droso l1ija de Alon o Góm z de la füircena, ecr tari del virreinato y
nieta de lo conde de an Bartolomé d Jala.

orno otros comerciant di ·tinguido d la ciudad de M ':ic
fue apitán del Regimiento de ~1ilicia · Urbana de la ciudad.
Y c mo venía i ndo h bitual entre los comerciantes rico , avudó
a la Hacienda Real que pa ·aba p r momento de apur . Ingresó en la
'a a d la Moneda en tte año 420,000 p os y 'un importan e
uplemcnr d 100 O pe s ademá, cambió antigua m neda por la d
nu
cuño habiendo pcrcibid 40 000 pe · reserYad l cambi d
60 300 para at nd r el servicio de la menci nada a a a la que añadía l

pueblo de an - gel (de la
armelita De calzo.

iudad de

n la Iglesia de lo

calzaron
la
puela dorad as, a muro
. . de la zt
h
. ,
, as- ac o,
rone1 d
uil· .
a marque,
· ·
icia Fernando C! ,
· ,
R gim1ento viUa, entr gánd le. l
d
.
1ac n cap1tan del
· ·
a pa a Donun l
·
as1 tiendo a la ceremonia ¡ o·a d
go gnac10 Lardizábal
1 or
·
e
e la Real
di
·
E meteno acho ald rón.
u enc1a d México
d

Rj , T,e

en•ando Jo é Góm z d 1
_.
,
c l nial. Poco a P co fue acr¡ t ad orl:l.oa ~abia. entrado en la élit
ti
ceo an
u patnmomo
. lm
erra y ganados·' por m d'1 de su apoderado p dr
, pce1a
R
d , nte en
O
e0 gay~ compró tre itio, La
chirill
, e
o nguez de
caballenas d tierra de labor.
ega
a Y anta Ana y cuatro
fue el conde d la ortina tac - .
su pueblo osgaya- 1 año 1 90
'b an ru con u familiarc. ni con
'
escn e a su he1man p d
la que le c munica haber re 'úd '
mJ o Ltn ca¡. , o que conu· e ro .una
b carta en
de Pala
I v pe an se enta 01 .
en
I
landone
arco cuatro onza
l
.
cuatro nza ese
I
, que .1acen treinta librru
on
cuatr para el Alt t\.Í
osgaya, y las d .
. l
. t '
ar 1 ayor de la lo-lesia d
. '
pa1 a a capilla que en dicha i 1 .
.
P rtenencia . En e ta' carta
. fj re ad em ,
,
se re
, g ta e, de mi
también en e te cajón hay "d
1 ,
a a env1os anteriore y qu
.
.
p atones grande do
J till
cu b1erto , cuchara .y ten d or, d cuchill
.
ce
P
con
d a. o , cloc
,asa d Tr viño'
,
d ,
· marco e plata para la
.
• nvta , ema 50 l
f
distribuya a í: 100 a mi hermana d . pe o uert . para que lo
Treviño y do ciento {Jara la manuten ?, c1denrol para eqwpar la ca a de
c1on e muchach "
l
n
e
testamento
de
su
h
C rt:ina e hac c
erm~n~ p ed ro ntonio Gómez d la
.
n catar que hab1a unpu t 2 00 d
Greffil Mayare de Mad -·d f: ,
..
uro en lo
' I1 ª ª' r de su h1¡a ntonia
d montañe e
I b .'
·
.,
0 otro grup
ongr gación d 1 " • d B
'
co a rn a la fundac1 n d la
n to e ur o 'el año 1775.
C . eITando Jo é ómez d la ortina, a&lt;lemá de I
runa, fue oroncl.
ond d la

donativ de 2,0 ( pe o ' .
an g oero a a.p rtación no podía pa ar de apercibida, y r cibe el
titul de ·onde la ,ortina I día 2 de junio de l 7 3. unqu hay
alguno aut re, qu dicen qu el primer conde fu u tío Jo é la realidad
s qu el título le recibió ~ ervando.
p r C 'dula Real de arlo IV, s 1
~t día 30 d juli de 1793
aot:iago que le fu impue t n el
con ede el H.'lbito de la Orden d
752

t 'xico)

53

�LOS TRES PRIMEROS DUEÑOS
DE LA HACIENDA DE MATEHUALA
Capitán Miguel de E corigüela,
Capitán Antonio Orpinel de E corigüela,
Capitán Francisco de León

i\ltro. Rubén M. Barba aya
[m esti¡.,rador hué, pcd Jel r\rchirn lustóric
del Estado de ' an Lui. Potosí

Introducción
El bjet de , te e crito
dar a conocer n forma s mera las ,,idas Je
lo tres prim r • dueños le la hacienda d :i\lat huala; hacienda 9ue con
el paso de lo años, y c n 1 e fuerzo y te ón d los n. turaJ ~- de a
zona, e convirtió n lo gue e hoy la ciudad de .i\Iatehuala: l capitán
Miguel de E corigi.i la, ,\ntonfrl Orpin I de .. corigüela, hijo y hercder
del anterior y el capitán Francisco de León. La vidas d . t per:onaju,
n u r !ación con la dicha hacienda abarcan un peri &gt;&lt;l gue comitnz,
n 1615 y termina en el añ, de 16 2 casi cincuenta y si t años, durante
los cual . acontecieron in 1nidad de vento. dignos d dar e a onocer,
mucho, d lo cuale se consignan n te trabaj . Debido a l JUC algun
d lo uceso - que e relaLan en este ensay&gt; ac ntecicr n en jurisdicción
del r u vo Reíno d León, me ha parecido que po Iría i- intere ante
para la comuniJad nuevoleone a enrerarse de ello r de conocer má al
detalle la , ·da d lo
r · qu los generaron razón por la cual he
7

55

�, cogido dicho tema para aprovechar la oportunidad que g n~r amente
~-ie brinda la ni,· r idad urónoma de u v León d publicarm , te
mod sto arúculo a traYé de u Anuario Hu111anitas.

Esce11a1io 11a/11ml
en el pa ado remoto fue mar y ~□ el cu~ e
. d
mide d largo a nto vemte
l
fundó la mencionada 1ac1en a, que
• .
b
·1
·
de
ur
a
n
rte
\
en
el
rumbo
oriente-porueore
uo
anc
o
k1 omerro
,
.
.
kil ,
' ue n u extremo nort e li ga con
promedio de tremta . om tros, } q .
.
d
huil
otra llanura por l riente é. tas ·e internan en lo. e tadu
oa .ª
,'
por I poniente la llanura e extiende nuevament haaa
y uevo T.eon v
all
el ur de Coah~la y se adentra en terr n s Zacatecan - · E _re grao v
e formó con almi.ooe. que rell nar n las cu~nca y ima • que
f
on cuando
produjeron los lcvantam1ento montan o al
rmar
d - 0 · este r lleno
O nill
finalizar I cretácjco up rior, hac uno t
oo s
an '
,
1
d 1615 mt
obre el nivel del mar. La. cadena
alcanzo una a tura e
·
.
• l
1 \ 1
qt:1e
lo rodean on· por el orí nt la ,erra E J zu y por e
montano a
'
·
.,
~ .
,
onient las ·ierrns de ,ronado .· Catorce, d cuya er s100 s. orm su
P
al
.
.,
n I clima eco ). con una m d1a anual de
u l el cu en con1unc1on co
¿·
1
20.3º, de temperatura y con lluvias que olo_ alcanzan_ una m. ia anua
entre 300 y 50 mm. y gue umado. a otro. tac~~e dieron ong~n a una
flora c rre pondiente a un rrit rio . mide eraco, _com~ on. nopal
maguey garambullo . encinar arbu ttvo, palma duna ) ama~~?ca
candelilla, guayu1e, gobernadora y en la erranía de al rce el pmon y

n un vaU

qu

por toda L'l región
L _ su lo
agua sufici nt s
su extremo nort,

el zacatal.
d
e
te vall cuando s n pr veídos e
qu e mormao
~- til v cal manit tación , e dio n
tornan en terreno er
,
~ d 1
o una faja que corre de anega , pa and por ~ ra
• ·
•
&lt;li ·
del ur de uevo Leon; al
)le a hasta fat huala y s1gu por - mto,
.
~tar stas ti rra. con much ojos de agua que las pr veyeron del ':tal
C()
'
· ·
'd ' · ·
de o lº
liquido crearon bello oa ·i. en el pai a¡e · ~ -e~~c ' uno
· . d,
unos
aneo
kilom
tr s al nml
a
localiza
e
I
d e agua e, e qu
'
.
lat huala n una localidad llamada pr ci, amente )1 de Agua, Y q~ie n
1 igk, X U e le llamé L t huala la Vieja; en aque~os can 1 1anos
úempo e, LC manantial el be haber tenido un ga. to con.id rabie on1el
cual f rmó una cién ga enorme, cuya derramas por d et~ ~e,
desnÍ\·e\e e rri ron hacia el ur. ... ta abundancia de agua on rm un

756

bosque d encin , piñ n s, nogales y g, rambullos a la era de la ciénega
y canal s del derram qu a u vez irvi ' de abrevadero para alguna de
la especie que armaban la fauna local ólo nombraré al una d ella :
codom.icc , tórtola patos migrant ·, e nejos ratas de campo venados,
tortugas víbora de ca cabel y coralillo
c. n fin un b llo escenari .

J..1Js pobladores itJdígenas
onociendo qu el ng n del hombre amencano fueron las
migraci ne de grupos
iárico de difer mes rígenes a través d l
:; tr ch cl B ring hace rná de cuar nta mil año , y que la gran mayoría
de esto emigrante cont.inuaroo el viaje hacia el sur diseminánd
por
todo I e ntinent am ricano. ., n u rrayecto alguno de e to bandos e
fueron qucdand en regione que I parecieron conveniente para
tablee r , tal
l caso de los que cupar n en forma perman nte la
zona emide értica d nue tro paí ; y preci amente el ,ralle donde se
de arrollan los b cho a narrar e tá localizado en esa zona, en una región
enclavada en el terrü ri d I grup má numero, o y belico o de lo.
hichimeca : la nación
uachichil, cuya lengua hoy de aparecida
perteneció al tronco Yuto zteca; los limite de u territorio eran: por el
sur l Río Lerma y por el n rte l ur de Coahuila; por el poniente las
regione, localizada al e te d l
actual e e tados de Jali co,
Agua caliente, y Zacateca y p r I ori nte la zona ituadas al e te de
Guanajuato )' an Lui P tosí · 1 uroe le de
uev León. Para
controlar tan enorm territorio pactaban con otros grupo ejemplo de
ello e u alianza con lo guamares del actual E tado de Guanajuato,
posiblemente con lo negrito que ra e m se llamaba Ja parcialidad
que tenía por coto el vall ant referido y cuy s limit s e extendían por
lo que hoy e el Estado d
u '"º León ha ta puchimapa y ancLi (hoy
ancLia) enían un pacto emejan para poder r correrlo übrem nt y
aprov char u recur o naturalc ·, ele no m diar este acuerdo l
hubieran_ exterminado lo guachichilc fácilrnent ; tro hecho que pud
e tar a favor de los negrito fue qu · su cLialect&lt; d b haber ido d l
mismo tronco lingüi. tic de aquello , puc, recordcmo qu con ideraban
como enemigos a lo que no ent □ &lt;lían su lengua.
Lo n grito vi íao n un horizont de 1 má primitivo, ca i
paleo~itico dif rían d Jo guachichile f or I e 1 r renegrido d u piel,
u ba¡a estatura y el pelo hir uto, pero tenían co tumbre emejante a
757

�ellos: eran cazador -r col et re , por I tanto nómada ; andaban
d nudo ólo u. aban un ceñidor y andalia d piel· eran muy cli . tr .
en el u o del ar o y la fl cha, la lanza, l cuchillo y la honda; eran
b tic os, cruel y bi o di pue to para la :ru rra· n su · fie ta,
mitotes c mían basta hartar
luego bailaban in d can y b bíao
h ta
rder el con&lt; cimi neo p r la mbriaguez· practicaban la
incin ración d u muerto ; e o ideraban al l com deidad upr ma;
e agrupaban n ranchería e. guro que n Matehuala e rea d la
ciénega tuvieron una. pero no qu dar n ,, rigi de ·u a entamient
porque l mareriales d u lar s ran p rcceder . Ca hacer m n ión
qu t da. la parcialidad que ~ rmabao la ran ~hichimeca, con
mínima di~ r ocia·, t nía.o e stumbr y mod d ida s m jantes, la
de igualdad m: ac muada ra con la naci n qu u terrimrio
colindaban e n ie oamérica j a que combinaban la caza y recol cci · n
c o la gricultura. En re tip de Yida y circun ·tanda lo orpr odió la
e nqui ta pañ la a la cual opu ier n cada una de ella p r parado
o con d rad, c n tra tratando d im clir I aYance d lo
conqui tad re en su tenitori
mu s ra de ell fu r o los caxcanc n
la guerra del Mixtón l guachichile en la batalla por Querétaro r lo
zacarecos y guachichil, en lo combat ~ contra la milicia de Pedr
Ahumada, ej mplo gu dan fe de u her í mo y de la val ntía c n que
d fendi ron su comarca, su m d d vida y u cr ncia .

Lo ocupación Espaiiola
A raíz d la aída d Tenochtitlan en ¡ 5_ ¡ no ól lo e, p ñ le,
hacían plan para la cupaci · n de nu Y
territotio , ino también
al uno , b ríg ne , m fue l a o de 1 icolá d an Lui. lontañ z)
manci de Tapia cacique. otomíe ' qui ne iniciaron la entrada hacia
l. rao hicbim ca. J\[ontañez refundó cámbaro o 1526 y añ má ·
carde pobló an Juan d l Río y l _7 de julio de 153 l fuod · uer · taro,
d pué d ganar una batalla otr indi cri tianizad y I idolatras
hichimeca., . Tr, la d rrota l
h.ich.imeca, e rem ntaron, p ro solían
bajar a hostilizar la. incipi m puebla h, ta qu
l pud ) someter por
1555.

n 1532

uño Beltrán d

uzmán mandó a Juan &lt;l

ñac que

undara un pu bl) que lle ara el nombr de uadalajara al n rt de 1
barranca d I Río anuago, n un lugar Llamad
ochi. tlán, ñac

:u,~p]j :&gt; con u manda.to, p ro d &gt; añ · má, tarde Beltrán vicndc lo
framl d _u dcfcn. a aprob · yu e removi ra hacia 1• ur, 1, v cin &gt; n
u au n_c,_a, la
oraron. en un iúo llamado T nalá en 1533· al regrc 0
d su via.¡e al . olfo viendo que qu 1ía e te itio para su beneficio
p r anal Beltran de uzmán oblig · a l pobladore a mudar e de
nu vo
·•
dal y· e e t blecier
. n e rea de Tlacotán o 1535 , ahí perma n c10
ua a1ara por ca, 1 iete añ , ha ra que el I de febrero &lt;le ¡ 542 se
a mó n forma definitiva a la vera del río an Juan &lt;le Dio en el \'alle
d temajac.
Hem s rela ad brc,· mene la fon aci · n de e ca &lt;lo audade
P rque de de ella
inici · la cupación de la ran Chichimeca ahora
narraré de modo conci o e a apropiacionc .
Juan d Tolo a . up &gt; d la xi tencia ie \'acimiento n Zacat ca
cua_ndo un in&lt;líg n~ de Tlat nang &gt; 1 m , tró ·una pie&lt;lra ri a en pi. ta.
ui~d P r I ab ng n, T&lt; 1 a ll g · al üio del que pr cedía el m tal n
_eplle1:1br d l 546 qu fu donJ e bo) la ciudad de Zacat ca · d
lllmedtato r . ó, a
chi - Llá.n con tr carin
· d ms de nu. i ¡
r..'· d pie
. b rna&lt;lor n . tobal &lt;l
ñat
i g de lb rra. y &lt; tr &gt;. , 1 n avar la.
piedras ~ otrar n qu enian hu na 1 }' de plata ) I I m . Tod ,
meo? .. natc e tra ·I_. ciaron a1 yacimi nt · &lt;l pu ·s ck . up •rar una ri
d v1e1 1tud ~. qu ca J lo ha e abandonar la mpre a en 154 ini ia.ron
la con. ~rucc1 n le un fuert y T 1 . a fabric ' la primera h ci n&lt;l. d
b nefi~t : r 1 2 de_ ncr d 154
unda Zacateca , e n la pr . encia
~
t ;al de_ nate ~ uan ,.. de T lo ·a Di g
lbarra y Balta. ar
; . e Ba.nuclo . n b49 Tolo a, ad ntrando,
n territo1i
guach1ch1l, d ·, ubre la alina de anta , 1aría del P ñon Blan o.
uer ' taro en so año era la fr nt ra con la ,ra.n hichimc a,
p_ara _comunicarla con Zacateca., e abrió un camio que
llamó el
a111.1~0 ~ al de la Plata, c. ta vía cruzaba por domini
de guamar
guach.ich1le · zacat e . , e ·ta im a ión
l . e pañ 1 · pro,·u · la
cruenta Y larga ucrra Cb.J bim a, la cual , t. U· en 1550 cuando lo
z~cateco atac~ro~ una conducta y ninguno de I mq r e cap · c n
vtda· lo ~achichiles y guarnare de inm &lt;liato c:ncraron t.n e te e nflicto
u trate01a
.:11 ,. con emb scacla.
•
~- fiue 1a gu rr=,
rpre. 1Ya
a las caravana '·
9~ . lle,•aban ) traían gent , aba. t~cimicnto, } meLale y con ata ¡u
u_bito Ya de ·hora. a l nu v
entros de poblaci{ n, , tancia , func.l _
mm r -, etc. \ pesar de t~&gt;do la intru ión hi. pana siguió addantc:, , en
l554 Franci, o e.le !barra tunda Fr nillo y mbrer te al año ·igu( nll,

mi:

?

59

�de cubriénd se mina n hal hihuit Rancho
an farún }' "in&lt; .
L gu rra continúa y pret ndiendo el vírre, pr e ger eJ peligro. o a.mm
de la Plata manda fundar an figuel eJ rancie ( h( y de All nde) en
1555.
~ n 1561
e mi.i nó a Pedr Ahumada de ámano para
rganizar una cxp di i •n qu tendría p r obj to la pacificaci , n de _la
región d Zacateca pero él con id r · máL irnp r~t .atacar el Malpai ,
p r er e te lugar el núcleo d la liga entr guach1cl11l • y za ateco.
otra. nacione h.ichim cas el refi rido sitio estaba al n rte d Nom re
de Dio. y al t de urango ahí lo. , tacó y 1 · hiz huir y n la ierra
d
uadiana los alcanzó \' d rr ró; tr • día de. pu , venció a o ro grupo
al nort del J\Ialpaí . Ahumad, e ncluyó la pacificaci ' n de la zona al
l grar una n g ,ciación d paz con l • indio_ d _aín ) . ~~ _.Migu_ l. _1 n
ctubr de e. año \' !vi' a Zacateca ) de mm cliat dingm • u CJ r I o
al ur te d é ta atacan&lt;lo una ranch ría de gi1achichiJe , capturando y
matando a má. d cien- d pu'. de es &lt; dirigí · al riente y recorrió el
ran Tunal in ne&lt; ntrar al enemig l
guachichile
habían
r mon ado y d de la altura vigjlaban us movimi neo , al no ne mrar
r sl ncia d cidió regrc ar a Zacat cas. 1 a pacificaci ' n lograda p r
Ahumada, aunque r mporal, fue l primer gran foerz militar del
gobicrn virr inal con 1 cual se aniquiló f! , u raíz una posible gran
alianza d ,·aria nacion , chichimecas qu de hab rse e o umado
hubiera e rada mucha ,~da al bando e pañ 1 · quizá el cur o d 1 &gt;s
ac m cimiento hubiera idc otro.
an f lipe, ad lante d an Miguel I rand , fundó ~n 1562 )'
al nort de Z cateca , a pe ar d los peligros a que
nfremab~
·olda&lt;l s y ambu ino e d cubrieron la. mjna de Bonanza y Mazapil
en 156 .
al&lt;l ra ntra c mo s lclad en la guerra
·, n 1568
chichimeca, t h Jmbre año m ·. tarde on ribuiría a t rminar re
confli to
o 1 fin d pro cger el camino a Zacat , , qu ra la zona
d □de
daban lo má fiero, a alto. de lo guachichile ·, n 15 O el
gobierno ,'irrónal mando e n, truir lo. pr sidi . . de ( juelos
Portcw lo y para 15 1 . e in talaron tr
pre. 1d10 má. , ya n
juri dicci ' n d la 'u \'
alicia el de L'l, Boca , i, n ~a rand _Y
Palmilla, , este últim a cuatr legua d&lt;.: Za at ca , y ad ntrnndo e haaa
t noro • te d , anta María d l P ñón lanc en 15 fundan el R al &lt;le
harcas, p ro d) · año:. d spu ' , n 1 6, e. arra. ad 1 [ ucbl junto
T

60

con u igl ia y c m nt p r lo guachichile .
n 1 e rrer de 1 :. añ
a e te lugar . el e n ci , como harca 1 ¡a .
La intru. ión del s hi pano por el n rte eguía addante, Albero
anto aliend del í\Iazapil, funda la Yilla d altillo entre 15 5 y
de la ual fu su primer alcalde u juri djcción llegaba p r I sur
ha ta el pue to del Potosí, h y en el E. tado de u
L ón, Entr l 15 l lo límite. de la alcaldía m,1yor d Vall incluían por l nor t
uadalcázar y Iatehuala, por lo c1ue e pu de asegurar que I vall d
Mat huala ya era n cid , y que no hubo a ntami nt en él p r haber
id zona d gu rr ,·iva.
P r la bu na ley d , u. m tal
funda nue\·am ore en
u actual mplazanú mo en julio d 15
u e trat 'gica ubicación
tabl ci ' un fuerte n se R al.
ntrc 15 O y 15 5 la. acci nes bélica de 1 • chichimeca
alcanzaron u mayor int ·n idad mpezar na u ar caballos lograr n una
mayor cooperación entre parcialidade y naciones y lo pames ' arras
tribu entraron a la guerrn· a u vez los e pañol llevaron u p lítica de
1 pre iclio a su atal d sarroll y en Uo em1 1 aron má soldad s n
e c ltar a Yiajer &gt; y a la caravana de carr tas e r aumem de la milicia
y d la guerra a angre y fuego no trajo la paz. Para finales de 1589 el
Marqués d
Lllamanrique acatando ord nes del Rey empez' a eliminar
los pre idio y a r ducir la milicia y entr , en ne ociacione con 1 jefe
chichimeca , m diant I capitane Rodrigo del Río
·gu I aldera,
Francisco de l rdiñ la
abrid rtiz Fuenrnayor, prometiéndoles
alimento , pañ , ti rra y ap r agríe I para gue e a, ntaran d paz.
Ya . i ndo virr y Luis d
elazcc el jov n, en 1590 la paz a anzaba
rápidamente, para &lt;lici mbr de
año l \'Írrey mpez ' a negociar con
lo caudül , de Tla.-.:cal, para enviar cu, r ci nta. familia con el m de
tabl cer ch a. entami ntos c n igl ia ) ca, ad religi o con el fin
de que en, eñaran a 1 chichim c a cultivar la ti rra ) a vivir n
ce munidad. La, familia tl, xcalreca iniciar n u traslado al norte n juli
d 1591 r
repar 'eran en la cuatro z na igui nt . : an Miguel
xqu.itic, Tla,·caliUa y Venado en an Lui. Pito í. Otro
halchihuitcs y an Amir ' , más , l n re de Zacateca . ( tr gru¡ o e
mandó a lotlán 1.:n la icrra
cidentale, , y la cuarta z na n altillo.
lo negritos del all de 1atebuala le s a entaron en enado,
ba¡ la pr t cción d lo capitan · Juan d • la Hija ~rancie de B ·ltrán.
Y a los uachichil s de la i rra de latehuala en Río Grande al
61

�ponjente de altillo, a la rdenes del cap1tan ranci co d Urdiñola.
Pero n todo lo chichimeca aceptaron lo t ' rminos de paz, lo
inconforme e remontaron y de de u reduct montañosos sigweron
op ni ' od
a lo Ín\'asore durante má de un iglo.
Y a í terminó la Guerra bichimeca y mpezaron a poblarse lo
territorio recién pacificados, otorgándo e múl "pl merced d tierra
y r gi trándose mirui por doquier, dando comienzo a una época de
bonanza y c nsolida ión de la Corona Españ la en esta uerra .
Las nmera mercede que s concedieron n el valle de
Mar huala fueron otorgada p r la R al udiencia d .México en
noviembr de 1613, y ejecutada por el alcalde mavor de Valle . En 1616
la alcaldía mayor de Valles pierde part de su rc~rit rio, al formars la
alcaldía may r d Guadalcázar y al pa ar i\Iatehuala a formar parte d 1
Reino d la ue,Ta Galicia.
--&lt; n este escenario y mom ntu históóco
mpieza la narración de
nue tras tr personaje bre em n e biografiado .

El Capitán Migu 1 de E corigüela
Fundador de la Hacienda de Matehuala
uestro p r onaje fue el fundador de la haci nda de Matehuala,
que con l pas de los igl s e convirt:i ' n lo JU h y es la ciudad de
Matebuala.
E te súbdito
añol que llegó a Méxic an e. d 1606, fue un
bombre d dicado a la minería oficio que reclamaba a l , que e
dedicaban a ejercerla, un carácter fu tte, r cio y p rsistenre, con el que
pudieran upcrar la_ cireun tancia tan adYer a a la que e enfrentaban
en la búsqueda de ;ciquella eta qu convertiría en realidad u, sueño de
riqueza y que muy I ocas lograban, y Miguel de E corigüela taba
&lt;lotado de tale a ributo. puc to que p r í tió en la vida gambu ina por
ca i cuarenta años; en ese lap o, r corrió lo, actuale estados de
Zacateca
an Lui Po o í v uevo León descubriendo mina, \'
fundando haciendas deJ . be~eficio d
acar plata, en un m cli~
umamente ho til por su 'propia naturaleza, ést s vol\'Ía má difícil al
sumársele lo ataque de los chichirnec s.

62

uestro personaje nació en la viUa de t\Jbatat , en el Reino de
ragón1, entre 157'" y 157 hijo legitimo de Juan icente Orpinel de
Escorigüela y Catalina RodJÍgu z F rrer2.
Entre 1595 y 159 , casó con doña .francisca de Ca Lro 3, y
procr aron un hij , que nací' n 159 , al cual bautizaron con el noml r
de Juan rpinel de E cotigüela~.
En 1606 aparece u nombre en un documento que forma parte
de lo papeles de una liú de rn.nci co de Cárdena uno de los
fundad re del pu blo d an Lui 1 acaudalado minero, contra ntonio
de · illalobos su mayordomo, en una memoria se consio-na que
le
pagaron 86 p o , p ro in e pecificar la razón de dich pago~. -&lt;.. la
noticia má antigua que tengo dt: u pre encía en e tos lare , (ha ta
ahora) aún s ign ra cuand llegó &lt;le 8 paña ·ólo · sabe que no trajo a
u familia, a la que nunca más volvió a ver.
Para 1612 tenía hacienda de fundición en Ilk cas" y para 1614
contaba con dos má en l alitral· y en las minas de Ramo º.
En 16 lS perten cía a la cofradía de uestra eñora d I Tránsito
en la ciudad ele Zacateca Q; en e e mismo año o]jcita y e le c ncede una
merced por la Real udiencja de la ueva Galicia, d la que era
pre idente don Alonso Pérez M rchant, la m rced con istfa en un itio
de ganado mayor y sci caballería de tierra, junto a un ojo d agua en el
paraje que llaman Matehua1a 111, al sitio lo nombró an Bartolomé v tuvo
en el una hacienda Je minas; a e te as n ami nto se le conocí '· com
fatehuala la Vieja.

Histórico dt:I E,tado de Zacarecas. (En In succmo ·e rn.mi: ,\HEZ). Fondo Notaria. .
n lo sucesivo se citar:: 'L ). Protocolo. de Mateo de Herrera. caja 01. :iño 1645, foja 130
2 Jhíd.
1 /híd.
4 Ibíd.
5 Archivo Hi rórico dd Estado de , .in Lu1 Potu,i. ( En lo suces1Yo se citara: ,\HESLP .) [·,mdo
Afcal_dfa i\lnyor de an Lui. Poro 1. ( En lo sucesivo se cirnr&gt;l: FA\f LP ) Ramo Ü\il, lcgajc 16( 61, fo¡as 31 f, 31v, 1 39f
6 AHEZ. F . Pr~tocolos de 1\lareo Je Herrera., c.1j, tll, año 1645, fo¡a 131•.
7 HEZ. FN. Prorornlo~ Pedro Je (nrnrruhrn,, ca¡. tll, expedí me enern -marzo 161-1, fo¡a 23
nivcrsidad de Guadalajara, B1blmceca Pública del Esrn.do de lalisco. ( · .n lú succs1v&lt;J se CJLara:
l 1G, .BPEJ.) Ramo 'i\·il, ca1a 26, cxpecfü:nu:: 11.
·
~ rchi\'O Parr &gt;qwal de Ziu:atecas. templo :ml&lt;J Dummgo. cofradfo de
uc tra , cñora del
Tránsito, libro de cargo } Jarn., :1ño 1615.
10 A~E I.~. Pondo ,\lcaldía ~l ayor de Charca . ( En lo . ucc 1m se cituá: r \t\l() l.) Ramo
dmm1Suanvo, legajo 17 expcd1cnn.: 04, foja 11 .
1 1\rchh·o

763

�princtpio d 1616, t' dro Martín Bazago minero en Ramos,
otorga carta de fianza a favor d 'I y hasta p r tre mil p o ante el
escribano público de Ramos, Baltasar l\fartínez 11 ; día de pu·~, el ne
de n ro d Escorigüel.a otorga carta de obligación a favor de Juan d
árdena vecino de la ciudad de Zacateca , por la dicha cantidad que s
comprom t a pagar n lo iguiente cinco mese 12 o ea que la deuda
debe estar liquidada para mayo de ese mi mo año. in embargo, cuando
·ó]o han abonado un poco más de mil pe o al principal, llega diciembre
d I dicho año en ,1 fcn ce Juan de Cárdena y con tal moti,·o e hace
público u te ca.mento cerrad en el ual indica que de Escorigüela y su
fiador aún le d ben 1,691 pes y • i tomine 13 . En el dicho legado
nombra por albac a. al t orero Juan de Al arad y a Barro lomé
'ánchez de árdena , su obrino 1-1 aJ año igwcnte, el 06 de fcbrcr de
1617 se otorga carta de obligación por el cotT gidor Frarn:i c Juár z d
E peleta. a favor de Bartolomé ánchez de Cárdenas r contra la pe na
y bien s d figuel de E, corigüela y u fiad r 15• e ignora ha ta hoy, que
resultado. obtuvo el albac a en la cobranza de dicha deuda.
- Franc1sca
. d astro 16 ,
•ste mi mo año de 16 l mu r n , pana
u legítima mujer r p co despué nac n e ta ti.erras ·u hijo el qu
procreó en unión libre con Magdalena Gutiérrez y al qu bautizó con 1
nombre de Antonio Orpinel de Escorigüela 1-.
El 02 d diciembre de 1619 el dicho corregidor de Zacateca ,
adjudica a Juan de Cárdena , pr sbítero y descendiente del finado Juan
de árdena,, 345 pe ·o , 8 tomine. y 1 grano , conforme a la hijuela d
partición 1k y que , n parte de la deuda d figuel de E corigü la c n el
finado.
En compañía con Franci co de León, por el , ño d 1620 1')
&lt;les ubricr n y r gi b·ar n mina en la .ierra de Papagay . , la cual e tá a
catorce leguas al n rt de M.at buaJa, tumbo a altillo, n es R al fundó

11 1\HEI'.. FN. Pmmrnlns ~breo de Herrera, cap1 01. mio l616-l643, fo¡as h, 2fy 2,.
'- Jbid. o,a.~ lf, -4f
n Jl11il 1-o,as 6,. 7f
14 Jh1d. Foja Sv.
1 1/,;ti, roja~ 6,' 7,·.
11 • ,\I IEZ. F '. Protocolos '.\1.ltco dt I krrcra, cgja fil, cxpedí~ntc 02. año 1645, fo¡a 1-lf
1· //¡¡¡/.
1' ,\111 :z. F . 1 rnmcolns \b eo de Herrern, caja Ul, aiio 1616- 164\ i1¡a~ v ~ 8f
"' Ard1i1"1, \lurnc1pal del M:izap1I, Zacatccns. ( F.n lo sucesivo se cnar:i /\ li\lZ. ) Ca¡a l 632-1688.
l .l:gajo 1688.

764

una hacienda de beneficiar mecale , la cual, d ce años más tard la
desinstaló por falta de azogue .
En 1622 nace Juan Guti ' rrez 211 , hijo natural de 1agdalena
Gucién-ez21, y de padr d conocido, por lo tanto m dio hennano de
vientre de Antonio rpinel de Ese ri2iiela.
En 1623 traspa a la hacienda de minas 9ue t nía en harca a
Martln de e tona
fuanda, con cargo de agat éste 3 8 6 pe o , 5 reale ' 6 granos que 1a
hacienda debía a la R al aja d Zacateca , como
con igna en la
critura gue hicieron ante Pedro fonzón e cribano y el juez Tóma de
[rizar, i ndo testigo fray Jeróoim de Pangua y Lorenzo Chávez. E ta
deuda no la pagó artín de stooa 22 •
1 9 d nero de 162 , se obligan fartin d Sestona Miranda v
Miguel d E corigüela, por e critura pública ante Juan de
nteverd;,
eLcribano de u aje rad y fateo de l Ierrera, minero y e cribano del
Cabildo, como su fiador, ante la Real aja de Zacat ca , por 6 368 peso.
2 reales y 5 gran ; de lo cuale 3, 6 peso, procedían de la hacienda de
Charcas y 2,482 pesos y 5 r ales de cinc quintales de azogu 23 •
~n l 632 en soci dad a perdida y ganancia con Francisco de
L ón, in taJa una hacienda de b n ficio de metales en el Real de
oncepción, jurisdicción del Mazapif".
121 de febrero de 1638 Juan de Zuñiga lmaraz, ju ricia ma}0r
y capit.án a guerra del uevo R ino de León toma posesión de la · tierra
gue están hacia el oriente de la acequia de la estancia d Matehuala, que
e de Miguel d E e rigi.iela, rumbo a la sierra de anta Clara 1'.
El 22 de abril de 1643, el pre bítero Juan de Cárdena · al c¡u en
diciembre de 1619 e le había hecho una adjudicación de la hijuela de lo,
biene que quedar n por fin}' muerte de Juan d Cárd nas, acaecida en
1616; o orga ¡ odcr a los ju ce de la Real Caja &lt;le Zacat cas para que
cobren a Iiguel de ~ scorigüela, los 3 5 pe, o
Lamine y l O granos,

AHEZ. r '. Protocolos i\l;ueo del lerrera, caJ:t 01, año 1645, fojn 10\.
Archiw1 del Juzgad 1 de Pruucra lnst:mcia de an cbasa.ín, Agua dd \'enado, S.L.P. Libro l
dt:.I Protocolo de harcas, legaj 1, expediente 35.
22 t\ l IEZ. FN. Protocolos i\Ltteo de Herrera. Cllja 01. año 1645, foj,1 13v.
21 !bid. Fo¡as l Gn 16v.
24 AMMZ. aja Í 632- 16 8, lcg:1jo 1688.
0 fuchill'u lunicipal de loncerrey. ( en lo ucesi\·o. e atar:í 1 ;\IJ\f L.) Ramo Í\ íl. volumen 66,
20
21

expediente 07, año 1638.)

765

�que se le adjudicaron· fectuada la cobranza, la dicha canúda&lt;l deb rá
abonarse a la deuda que 'J tiene a u ez en la Real Hacienda 26 .
orno era co rumbre en la 'poca por el añ &lt;l 1644, iend
,,j itad r d · la lu va
alicia el · ñor oct r don ristóbal d Torre
admití · a c mposición la antigua m re d y otra m rced má hech .
p r ste uperio r gobi rno a Migu l d
corigüela, t niente de
g b rnad r por el u vo Reino de León y protector d lo, indio
chichimeco en la fr nl r s d ' fat hu la, ck qu se le de pachá útul ,
I or trc. itio de g nad mayor ) einl y cuatr caball ría de tierraz-r
to. t rrcnos mere dad &gt;• deb n ser lo d la haci nda. de 'an Juan
Vane a
&lt;lral la Punta y otro· má .
El 04 de n ro d 1645 lo juec d la R al Caja de Zacat cas,
nom ran a Domingo de Zárate, com juez 01111san para gu c bre al
capitán 1 'liguel de scorigü la, el m nt de la hiju la de Juan d
árdena pr bit ro 28 .
)

El 2_ d en ro d 1645 l capitán .Miguel de Jscorigüela dicta • u
e ament 2'1• y a fine d
e m ·. muer en u hacienda d MatehuaJa 111
en una de la cláu. ula de su t . tament pide . r pultad ea l
con nr d 'an "'ranci co de ,harcas p iblement allí rep . an ·u
c nraba al morir enrre s t nta y d s añ &gt; •
Fue mio r ha ta el úJtimo día de su vida v n lo último, treinta
año de ella agricultor y ganadcr , ya que ~ . us pr piedades ~
l rnnrab·rn co cha. d trigo maíz y hon:aliza~; así mi rno, los grand
hato d ov ja que venían d l ur de u rétaro, Huichapan y tra,
regt. n del medi dfa p stahan y s tra quilaban en sus r-i rra,; como
militar e dL tinguió por ·u \·alor ) audacia en lo encuentr s qu o tuvo
con lo naturales los cual deE ndfan , u terr:itoric v u mod d vida
ha ta la última gota de u sangr y ademá con LO 1 ·d ech ; p ro a él
e a ,·iccoria ·, en la pacificación y r ducción de nu . tro ant pa ados, 1
vali r &gt;n el r con cimiento d l gob mador del u vo Reino &lt;le León,
don ~lartin c.l Za\'ala, quien lo nombró t nienre de gobernad ,r n
quella front ra cbi himeca del ur del Nu
Reino.

"º

't, ,\HE/.. ➔
Prrnocolus \laceo de l lerrcra, caia 01, año 1616- IM3, fo¡as Hf,, l:h·.
2- \I ll; 1 P. r \ .\1 H. R¡1mo \dm1111straurn, legaJn 1-mi. exp d1cm · 114.
' \HE/.. I·•. Protocolo. \L11co de Hcrrer;i, ca¡a 01, año 1(,4:;_ fo¡a lllf,
., /11id. Fnin, J4fv 14\·.
"/bid. h1ja1 02i.
•

66

Jucbo, año de pué , algunas familias de espanoles propi ta.ria
d e tancia a lind s o c 'rea d la ba i nda de Mat buala, e ·ueron
a entando en u t rr n ·, bu cand . gurida y pr t cci 'n mi rna que
daban un J a otro formándo e a, í una villa d spañ l llamada
alle de an Franci co d
fatehuala, la cual n conjunaon con el
pu blo de an Franci co fu r o la gén ·i, d la actual fat huala.

El Capitán Antonio Orpinel d Escorigüela
gund dueñ de la Ha i nda de Matebuala
Para comprender much d lo h ch acontecidos en la ,·ida de
e t p r.on.a1 · n c sari una mirada retro p ti a a la~ circunstancia.
p lítica y ociale o qu
de arr lló . u ex.i t ncia.
~n 163 Juan de Zúfiiga y Alm raz cuand Antonio Orpinel
contaba con -1 año. de edad, p r maodat d l gob mad r del Tuev
R ino de León, don j\ Cartín de Zavala toma po, si · n d sd la ac quia.
d
Iatehuala hasta el paraje d I Pablillo juri dicción del valle de
Labrad ,res (hoy Galeana 1 .L.) [ r el dich R in . E to pro,.,.oc ' un
largo litigio por causas juri. diccionale , entre e t Rein y el e.le la ue a
GaJicia que tcnninó hasta 1 54· 116 largo añ , durante los cual el
uev Reino de Le· n trató de incorporar a fatebuala a u territorio ,
n mbrando justicia may r . , teniente d g bemad r y capitane a
guerra.
e pleito terminó cuando la Real udiencia de la ueva
E paña falló prim ro, que MatehuaJa perten cía n lo politi. J a la
ueva Tfilicia y po s añ de pués que en l militar quedaba sujeta a
la olonia del 1 1 u ,. , antand r.
t\bora bi n n I inici de esta etapa hi túrica de Matehuala
.Miguel de E corigücla y u hijo Antonio )rpind juegan un papel mu}
importante.

Entr los intcr .. d la. parte. que interYini ron para que
diera e ta pose. ión y obr t0do para que pudiera e tabl e r e, se pued n
citar entr otro los ..iguientes:
' g &gt;bcrnad r d n Marón de Zavala, e&lt; n est, acción trataba de
xtendcr el territori d I Rein hacia el sur; ba. ada . u r t n ión n lo.
t · nnino de su capitulación con I R y, r pee a la cxten ión erritorial
d cien l guas hacia lo cuatro ~riento . a partir de I ciud d de
M ur rrey.

767

�El apitán Juan de Zúñiga y Almaraz, . u interés era ncontrar un
camino más c rto para llegar con us ganad , a u hacienda de an Juan
en ader yta, .L. demás, era de umo interé ~ara _él,. l _q~, u.
pa. toáa sólo transitaran por tierra que estu ieran ba¡o la ¡u:1sdicc1~n d
la ue\'a E paña, e\':Ítándo problemas p r la trashumancia de dich &gt;
u !:!a.nado por jurisdicción de la I ueva alicia (alcabala , pemi. etc.).
0
y lo d
corigüela, qu e eguro ugu l con cía a don
Agustín de Zavala, padre del gobernador del uev Reino d León, ·a
u familia, por u tratos com nún r ~n I mineral de Ramo~ y en la
vida cial d la ciudad de Zacateca , apro\' charon e ta relac1 n Y la
portunidad de r cibir cu.anti.o o b ncficio -, ~anto en tier~a · com en
nombramientos líticos y militare ; y para evitarse cualqwer problema
juri dicci nal que I at ctara toleraban que l ~calde mayor de Charc~ ,
jurisdicción d la u a Galicia nombrara teOJ nte n ÚJ.te~uala, aun
cuando en u nombramiento como justicia may r s del Río Blanco,
p r el uevo Reino de León, incltúa a Mat huala n u juris~~cción, _'f tan
de h cho era e to c1ue p rmitían que en toda la docum ntac1on fiCJal d
la época se a entara que [atehua.la pertenecía a la jmi dicción de las
mina de Charca ·. Para el uevo Reino de León fueron mu eficac . su
ervicio , pues fueron de cubridore d tierra ' camino pobl~dore Y
en los ca o de alzamientos d lo naturale a u costa y c n nesgo de
us vida. los reduj r na paz· apoyaron decididamente la djfu, ión de la
f Católica· c n e ta forma d actuar y dada La lejanía de la hacienda d
Mat huala de los grande. centr de población
iendo r gión de
'guerra iva" donde se concentraba la actividad expan~ioni ta del
gobernador del
uevo R ino d L ón durante la v1da d lo
. corigü la el confücto juri diccional nunca pa ó a mayores.
a habiendo aclarad la circun tancia en que se d arrollo part
d su vida continuo e n la narración.
~tonio Orpinel d E corigüela naci ' en 161 ll ' po ibl mcnt
en l R ·al) niina de Lo Ramo (hoy Villa de Ramo , .L.P.) u padre
fue el capitán Miguel d Ese rigüela y u ma&lt;lrc Magdalena Gutiérrez _de
árdenas 12 , t nunca
casaron, por lo que
l señala o \·ano
d cwnento como hijo natural.
o contamos c n datos qu no den luz ·obre u niñez y
ad le e ncia· per por su &lt;lich sabemo qu ·a a lo diccinu ve ai'io. ,
11
,1

Al lliZ F•. Prrnocolos i\!aten de Hcmr:1. c:ija OL. expediente 02,, 1io 1645, foja 21 f •
Al IE¿ Ti\: . Pr&lt; to olos t\Ll.tco del lcrrcr:1, c:ija 01, e pediente 02. año 1645, foja 1 f

76~

acompañaba a su padre en las entrada qu hacia · st a reducir y
pacificar a lo narurales33, exp niéndose a grave peligro en el
de cubrimiento d nuevo territorio , camino y cañada. para el paso d
lo ganado , o bien en la defen a y administración de la baciendas de su
padre, el cuaJ eo su e tamcnt reconoce el trabajo y la ayuda d u hijo·
por l que u formación tuvo rodeada de un ambiente de armas
soldad s angre, plata, si mbra y co echas.
n 1641 en premio a sus servicios don Martín de Zavala,
gobernador del uevo R -ino de León, l hace merced de diez itios de
ganado menor y diez d mayor, más tre caballerías de tierra d labor, en
el valle de Labrad r . ; qu' empiezan c rrer de de la, Y rtiente. del
cerro del Potosí d I pue to que llaman de . . ranci co hasta venir a dar
alojo de agua que llaman de Pablill , t da estas tierras están en la
jmi cliccióo del uev Reino de L ón 34 .
En marzo 24 de 1644 e a oraron por cofrade n la cofradía
del anas1mo acramento, Conc pción de ue tra eñora y de las
Ánima . en la igl ia parroquial d l Iazapil (villa Localizada al norte del
actual estado d Zacatecas) el capitán Juan Corté Mudarra y su hija
Graciana, é ta, con el pa o d los años, erá la mujer de nuestro
bio!!tafiado.is.
En 23 de eptiembr d 1644, en la ciudad de an Lui Polo í,
Orpinel otorga carta de obligación por 276 pesos a fa or d Gonzalo
Barbo a Pita, mercader y vecino de dicha ciudad; él dice r vecino del
pue to que llaman fatebuala, juri dicóón de las minas de Ramo ,
uev Reino de la GaliciaJ&lt;,_
El 2 de diciembre de 1644, manifiesta ante León de lza, alcalde
mayor de an Luis Poto í, dos cargas de chile pasilla que tendrán veinte
fanegas que la traed u cosechar _
En l úJtimos día d enero de 1645 muere en la hacienda de
fatehuala, u padre, d capitán 1iguel de Escorigüela tenjeote d
gobernador p r el u vo Reino de León 18 • En u te tamento declara
ten r do hij
el may r Juan Orpinel de E corigüela I cual procr '
L. Ramo ' ivil, volumtn 21, cxpcclicntt 02.
L. [bid
15 Archivo Parroquial del Mazapil. Zacatwu.. (en ln sucesÍ\O se citará: J\P1\IZ -) l.ibru de
inventario d cuentas Je mayord mo~, 24 de !Tiarzo de 1644.
31,
HESLP. 1-i"AM LP. Ramo G1·il, legajo 1644-4, xpcdientc 25 de diciembn:, fo¡as 16f. L6,.
r AH - LP. F M LP .Ramo Civil. legajo 1644 4 expediente 22 de noviembre.
18 AHEZ. · . Protocolos fl!atco de J-Jcm:ra, caja 01, cxpcdicncc 02, año 16 5, foja 2f

769

�con u legítima mujer doña ~raoci ca de Castro, en paña ' 9• y el menor
Antonio rpinel d Escorigü la que lo cuvo con una mujer Itera, él
viudo, por lo ramo _ hijo natural nacido en este Rein d la Galicia· lo
d clara para que é t herede de su bi nes l que le tocar conforme a
der cho· y en el caso qu u hijo mayor fuere muerto, de de luego deja y
nombra por su heredero universal a dicho monio rpin l. y para
cumplir y pagar e te te tam oto deja y n mbra p r u albac a, a su hijo
AnLOnio y a Martín de e ·tona i\liranda, in ólidum; r por enedor d . us
bienc~ al dicho su lújo al qu ruega y encarga procure ir pagand a . u
acre d r s de lo fruto d ·u baciendas40 .
habían pasado muchos días de la muer e de u padr cuando
el prim ro de ebrero se pre ·entó en la hacienda de Matehuala, D mingo
de Zárate, juez c núsionado por 1 juece, de la Real aja de Zacarccas
para la cobranza de cinco mil y tanto peso que el finado debía en dicha
Real aja 41 . Para pro guir a la j cución y embarg de biene , 1 ju z
Zárat , &lt;lis n que lo · albac a. declaren los bien 1ue quedaron por
fin y muerte del deudor. Los dicho albaceas d ciaran lo iguiente
bien
•

•

•

•

na haci nda d labor de riego llamada Mat huala con
toda u ti rra y apero,, ganados, animal . de trabajo, ca a
galera·, huerta )' e da o..
n la que e tán sembrada
cincuenta fanegas de rigo y barbecho, para di ·z fanega. de
maíz.
Unos iti : y ojo de agua qu llaman del Jedral de anta
i\faría, tres legua, de esta haci nda de :Mat huala, jurisdicción
del u vo Rein d León.
Una haci nda de labor de riego nombrada an Juan como a
seis legua de '. ta de r [atehuala dond · e iembran cuarenta
fan ga d½ trig&lt; )' cuatro de maíz; con ·u. apero , , nimale, y
ca. a .
era labor de ri g , llamada 1 'edra) de , an eba tián y
puesto de Vanegas, donde e i mbran ei fane ,a de maíz
tambi ' n con . us casas animale y aper) .

•

•

no sitio de tierra de temporal, a cuatro leguas d esta
hacienda de Matchuala en el camin a harca . El total de
las ti rra de sta labores ·uman veinte y dos caballerías d
tierra y cuatro itios de ganado mayor.
Y por último una haci nda Je 11inas, de acar ¡ lata por
az gue, en el Real de
ncepción, jurisdicción del fazapil
que la tiene Prancisco de eón a medias pero que no aben
lo que Liene42•

Y dicho juez comí.ario hizo ejecución n toda. la haciendas de
labor y nombró por &lt;lepo itari a i\lartín J e tona ya Antonio Orpinel
de E corigüclaH.
El 16 de febrero del mi mo a110 en el R al de C&lt; ncepcic' n,
Mazapil de, pu· c1ue Francisco de León dedata los bienes que
pertenecen a la hacienda &lt;l mina "4 de que fue dueño l capitán 1iguel
de E corigüda el juez Zárat la jecura45; y nombra al mism Fraoci co
de L ón p r depo itario4'' ) le notifica al capitán nton.i
rpinel codo
lo por él actuado,-.
1 23 de octubre d 1645, e tando en Zacatecas, Orpin l declara
ante I cribano real Mateo de l l rrera, que es d gran utilidad al Real
Hab r el que e remate la hacienda J minas del Real de C ncepción,
Mazapil, que fue d u padre, a rancisco de León, porque d hacer! así
se ~ egurará la dicha canlidad de 2,200 pe o que , te ofr c por la
haoenda ) e abonaría □ a lo que
I debe a u Majestad, y además
porque de León e. muy buen minero y el Real Haber se beneficiará con
la plata qu e acare en di ha haci oda; y que otra persona no la
compraría por I lejana que está de los centro d avío y
corr spondcncias 1·• AJ final de u declaración dijo .er de edad d veinte
ocho año .
1 26 de ctubre d 1645 e le r mata la hacienda de mina del
Real de onc pción, l\Iazapil, a Franci co de León, d cual otorga carta

0

12

!bid. l·oja, 2, -3\.
!bid. Foja 3v,
44 lbíd. Foja i.
,, /bid. Foja lk.
"'' /bid. Foja 9f.
F [/11d. 'o¡a 1Uf.
48 //,íd. Foja :!I f.
43

;•, lbtd. foja l 3í
111 l/11d. I-oja l 4f
1 1 !bid. Foja 2f

71
770

�de obligación a favor de la Real aja de Zacat ca · en cal carra ncoruo
J
4'1
rpinel firma y e bliga corno . u fi1aoor .
,
¡\ principi s d 1646 r p rta al g bcrnador d &gt;n ~farttn_de ~a,·~la
rnria, causa : una onrra D mingo el capitán Pabl &gt; ' Juarullo, mdio
guachichile lab ri · c ' mplic . p r hab r ah &gt;rcad a una in~a llamada
Jal ma· y ocra contra un indio cabay )mero na, po~ h~b r h n&lt;l_ ~ Juan
e nzález e pañol, n I li b1 r d [ay · a e t m&lt;li lo ca ugo Juan
. . rnnci co de E cobcd mandánd
cortar una mane y azotánd l , a
títul d • d cir que ra t rucnt dd ju ti i may r. n el docum nto en
qu el g bernador de Za,·ala le da c &gt;mi ión al _capitán .Al &gt;? ~o J Le '&gt;~1
para la averiguación de dicha. cau. a , 1d nnfica al cap1tan ot &gt;OJ
( rpin I de E. e rigii la com ju ricia mayor y capitán a guerra &lt;l l ,·ali
de Labrad re ,. u juri dicci ' n. ( o la que e in lu} :.latchuala)"'
El 29 · d en ro d 16--1-6 el capitán 1\ntoni
rpin I d
E.e rigüela . ca.a e n doña rac1ana ort ' hija d I capitán Juan
rré Mudarr :i .
l l de junio d 1646 firma com l tigo n la carta de r cib
que ic lá Vázquez ot rga a n . uegr Juan Fr.mó e&gt; d Escobcdo
p r la d te que I entrega al ca ar e con su hij, 1\ gu tina &lt;le_E~ o_bc~. .
E te docmnemo c. á fo hado n la haci •nda de 1l rchu:tla, ¡un dice, n
&lt;le Ramo , 1 u ,·a
licia, y e firma ant Juan Muñoz, [ nient n

Matehuala del alcalde [ayor de harca ' 1•
n 1651, a 1ic
V:í.zquez, Y cin d Labra&lt;l r , e I da carta
r quisit&lt; ria para r qu ' rir al apitán rpinel, ~obr qu _pu ble . un:
tierra qu ti n n 1w.: rcecl, o que le , an dada al dicho 1 t &lt; las
ázqu z y a Juan f'ranci. cc de ~, ce b d &gt;, . u ucgro, p·1ra formar
p blaci · n en la. dich , part , , ele 9u , t Reino 1• ería d u_tilid, d Y
aumen &gt; y qu h&lt;&gt;) e rán y rma. y de p hla&lt;las por lo cual piden _ea
r qm:rido ( rpin I a que la pu bl · n I cérmin &gt; • cñ, l. do. o le d ·
r caudo a Vázqucz para upar!, s. Las ti ~r tJUe reclama Vázc.tuez · n
la. qu se I m re d~r n1 a )rpin I n 1641'.
◄ 1 14 d n •r &gt; de 1652 hiz &gt; Yen ta del siti que llaman d l
Pabfülo, a Juan Francisco de E. o\ ecl &gt;, ,·ccino d la jurisdicción d las

1i.

//&gt;id. l·o¡a-'t
" \;\I\I ' L. !tuno J\'il. \11lumt:n • c. pedu.:nrL 2 • h¡a ::¡,.
1 ,\rch1H&gt; Parrmiuhll k Charc:is. ~-1 P. ( l~n l11 ~u i:s1\'u st:

mma d Ram
con cuatro caball ría de tierra, ei · ltJO. para ganado
m ~ r } une para may r, itio para ca a hu na c rral s \ , ca d aº1.la;
e un_r c m _P rla~m r~ d que . le torg ' . Tc ·tigo. : fr~y ju,'lll
reí,
1
dre onzal z y hanc1 e orté. rdóñez&gt;•
,
_, n 1656 algum indi hualabui . a al tan y matan a icolá
· n
¡azquez, } rno d Juan ◄ ranci co de ~ e bed , o la Jab r qu t rua
e pue t de l ,abrad . re., baci nd cautiY
u muj r y a u hij . L
ª-.ª~tantes so_n lo, m1smo 1ue habían h ch otr, mu Lt en el vall d ¡
Pilo □, ~l an
pa ado qu inclu. i, matar n • ldado qu habían
pretend1d apr hend rl .
. u dkh . huyen hacia Ja 2 na altas
d nde unen_al r L de • m e · mplic , , ya e d . juot , ª" nzan má al
sur; e refugian en u~~ ·crranfa cer ana a fat huala. ) g b rnad r
Za,al~ da rd n al cap1tan Ancoo.i ( rpin I u t ni me de g bernad r
qn .:1vc en latehuala, para que I apr henda.
m al~n • &lt;le Jo'
fi ra11d h~bí~n bajad a congr , r a \, haci nda d r fatehuala para
P d r ub I tJ~ Y ayudar a u e mpañcr • que • e habían qu dad
remontad _cUJdando a lo. cautivo · ( )rpin 11 )fr •ci ' a aqu llos• que . 1·
us ~ ~panero ~ambi · n e congregaban Je r cibiría bien \' lo
a2'a a¡ar1a con ba. tJm nto. y r pa, 1 s r m ntad , nfiadament , y sin
ar~a. · presen~'lron en l.a hacienda; cuando ntraron a una galera
~ecibtr lo prom tJdo un cnad c rró el p &gt;rtón v di z doce hombr •
tu rt m nte
arma I , qu
·
.
. t a ban oc ul tos, en el ·mterior
I&lt; '
ªrP~ l~e~di r n. _11?inel l &lt;; Uev · al valle &lt;ld Pil ' n, dond ahorcaron a
,em~do . I cap1ta.n de ellos fu I crdonad por el gob •mador d n
l\Iart:rn d Zava.la, Ypo t ri m1 nt fue congre ad en la mi. ióo fundada
con ':~ n mbr d
ri tóbal d 1 ~ Hualahui e (hoy Hual huj
.L.)"·.
:1 4 d jnli &gt; de 16 6, ·n Zacatccas lo. juect:: Je la Real aja
m_an~lan que , , haga ·1 r mat d 1a hacienda · de Iarehuala an Juan\
an ª~· Para tp yar u mandato comentan qu dich hacienda e tá;
nt naada de r mat . d de 1645, y que
de dkha fecha no ha dado
cuc_nta de ella . ~ capJtán Antonio rpind de F scorigüela, que la ha
~~ntd{ en depo 1to r do [e dicho tiem o; y aunque se han e rit
iferentes cara - para v r .i alguna per ona la ¡uería
arrendar, en
&lt;&gt;n e an- n 11a 1,a b'c.l
I
qui n haga p comprar
tura·, y· us
m rced
u encn n ucia
· ·
c.1·
que ichas haciend""
· prdid
= c"tan
· as y

1'1

CllJr.l'.

1 ca~am1cnm • año 1646, fo13, 24-25.
'&gt;.. \i\l INL R ,\1110 ( 1, 11, ,olmm:n 10, cxp 011:nte !"', fnp~ lf- 2,.
' M~I ' L. RJmo ( .1nl. '&gt;n\umi:n ll(J, e pnltcntc 12, fo¡a i.

\P R. LP.) L1l)fl de cn11em1s

&gt;I

•

r· \1\L\~L Ramo &lt; 1qt, ·volumen 32, f 1as 239 241.
' Hut1Jno del \l(e,'() J{i,ino dr l .Ló11 l 6&gt;0 1690, Juan Bauusu ~hapa, captwl s l\' \' V.
~~3

�arnúnada que no han quedado ma. gue las ti rras, y n e ha po~do
con. eguir qu el capitán Orpinel venga a ta audad aunque ha id
requ rido con cartas ~r..
.
E) 1O de julio de 1656 en Zacat ca se le rematan la , haa~nda
d lab r de fatehuala an Juan y anegas a Franci co d ~ on, ~ner
en el Real de oncepción pero con calidad d que i Ant ru? .. rpmel ele
~ e rigüela, hij natural del capitán i\liuuel de
c oguela, Y u
herccl ~o ntcra e n la Real aja ta cantidad que . d be a u
1.aj tad ca preferid en te r mate;-. .
J yeinte de febrcr de 1658 C rp1nel llega a la laguna d Puca7~
uevo R in de Leó~ n_comparua
0 el valle de la Once lil Vírgene
de fray Juan García, cura doctrinero del convento fran~1scano de
harca . E t pue t e tá com a . ¡ legua de la ranchen~, ded anta
laría a&lt;lelant del Río Blanco, y metió a fray García e~ poses10n e c5/e
,·allc, p r e tar dentro de la juri dicción ecle ·iá rica de dicho c~m;. nto •
El 31 de ago t de 165 v l\'iÓ al valle cl la, )ncc ~fil\ irg~ne
acompañado del alférez rist 'bal or, na~o y &lt;lel a~gcnto _Toma de
Iencl za \' tro oldado , para de qw alir a de cubrir camm? P r I s
llanos al · uevo Rcin de L ón, par, que por el algan la haa_~ndas de
Jo. pa •tor _. El tre d . eptiernbre ·alió d e ce vall ~n ~ mp~111a d~ 1
militare así como de fray Juan García y de alguno indio •. f-&lt;.. te pnmer
día . ubi r n la cuesta del e rro Je an Pablo y la bajaron · llegaron a
dormir al pie de dicho c rro, p r la banda de los Han . junt a una me a
de piedra d cuya cumbre
precipitan hermosa caíd~- d agua, que el
alférez ri t 'bal ronado, la intituló la :M . a d ""lomo· donde nace un
rJ al que e le pus por nombr anta largarita· y en e te ?u o ha~
una nsenada a la que pu &gt; an ntonio l capitán Orptn l.
. día
sigui nte igui ron ad lant vad ando y ruzando \Taria, 'T&lt;:,ce. el no Y
pararon en una rinconada, donde . e junta otro ~~ p quena, Y a e t
puc to lo llamaron anta Margarita· d de d ~cl di~: ·ar n ~1ucho h_~mo
d \o bárbar que habitan aqu 11 · llano . El capitao Orpme~ mcao
p e ión ecl jástica a fra} Juao García, d esto, tcrriton
r c1 n

.:º

d cubiertos~9 •

;¡, ¡\)

11..z.

El Capitán Franci co de León
Tercer dueño de la Hacienda de Matehula
J capitán Franci co de León, fue un h mbre honrad leal,
trabajador } de reconocida apiencia en el laboreo de las mina valiente
como el que má , pue, expuso u vida n la batalla con lo naturale a
lo que e enfrentó bu cando apaciguar!
por e
h cho e ganó el
grado d capitán· o bien cuando en la bú qu da d la plata caminó o
cabalg , por aquella tierra, otitarias inhó pita del norte de oue tro
paí , tan llena de peligro para los que
aventuraban a recorrerlas
bu cando u re oro riqueza difícil s d ene ntrar y qu ya localizada.
aun _era más dur
peno o arrancársela a la madre naturaleza, para lJo
habta que laborar d ol a l todos lo día y in de ·can o n la
o curidad de lo tiro de la mina , mal alumbrada p r J fueg; d las
tea de cote, y a ba e d golpe de pico dad p r aquella mano
fuere y encallecida por e a ruda labor , v nccr a la pared d roca

. Protocolos de i\ laten de l lerrcra, caj:i O1, fo1a 28, .

,- I/11d. l·np1 29(
,K \rchivo ,cncral de la

•
nci,·in. ~n lo ~uccs1,o l. cmmi: A(~'-i.) Rollo 4:i.~88

• an hanrn,co, ( hamt., : .LP. Libro lhua ✓OS 165&lt;.J, fo1a 240- 241.
;9

1 catorc ele cptiembre d 165 los hij del capitán Antonio
rpinel P dr e lné , ·i ndo aún adole cente , n Ypoa, juri dicción de
Charca , fu ron padrino de un niñ indio al cual el pu o por nombr
Ant ni , hijo d una par ja de indi ''".
El v inticuatro de mayo de 1659, Juan ranci co de .. cobedo,
ecino y labrador en l pue t del Pabli.llo, comparece ant Antonio
Orpinel, ju ticia may r de a juri dicción y dij que hace ci año le
compró el iti d l Pablillo por lo cual le pide le dé la p e ión en
per _~na. J capitán Antonio Orpinel de Escorigüela. justicia mayor y
capttan a guerra d l \·all d Labradore , frontera de an Jo ' del Río
Blanco,
dral rand y Matehuala, con todo su contorno · dio por
pre entada la p tición y manda se I dé la pose j , n. Lo cual
hizo.
Te tigo : ranci. co d León 1arco de illagrán Jerónimo de Are 61 _
En go t de 1659, Antonio Orpinel de E corigüela muere a la
dad de cuarenta y d año , en la hacienda de fatehuala. u re to
fu ro · tra ladado l IO d noviembre de 166 a la igle ia de harca .
D j ' al morir a su e po a raciana orté y cuatro hijo : loé , la mayor
de trece año ; Pedro d diez· atalina de i y Jo efa recién nacida&lt;,:?_

Jb,d. Foias 241 - 241

4

1 \

•
1 ·•
R IS:, l. lg e 1•'

r,o lbíd. foja 243
&lt;,J AM1\ L. Ramo ivil, volumen 32, foja. 239,240} 241.
62 P H LP. Libro dl. Difuntos, fo¡a 4v, a.~1ento (ll, año 1660

75

�escondidos en u entraña ' y luego a l mo de
para arrancarle l metale .
f
, ue to a lo a alto , h ta
-1 • or cammos rago o, V xp
d
mula transportar os P
.
· arl la e cliciada y anh la a
la má e rea.na hacienda de roma pa~a ac d l c1·
d l hambre mal
1ma,
di de l s ng r s
plata y todo ello n me o
~ • ndo a los eres querido
y
r h d I
ol dad nocmrna anora
•·
-aris1ec a, ~ ª
era abundante y de buena 1 y, la nol:J.o.a
cuando l truneral ncontrad, .
. de c~bridora e bu caban má
.
l
ntorno de ia nea mma
,
,
.
corna y en
e
.
dí al reclamo d la plata. r\s1 nac1a
vetas por otr s gambusmo qu~, adcu ~
' con e to s creaban nueva
fu d
. ·o un rea.i e rruna )
un nuevo n
trunet
. .
de temor al fraca o e embarcaba n
oece idad y este hombre, tn p1~~a
h . d de acar plata, ya
11 l . talaoon de una act n a
d
ati. facer una e e as: a~□
• b l ·· 1:1.· ad cuado guién le prestara
or lena busca a e sl
P
fuera por azogue
'
. al d o&amp; c'ia sus
rvicio a lo
·
··
)'ª m t a o
lo p os de la mve.r 1 o - . ,
l reale de mjna perdurarán y
·
L p rrrut1a que
mio ro del di trtro e O
.
l
blo y fu I que luz
de arr liaran las villa Y 5 pu
. ,
.
qu en e U s
d
b .· . un· a V la re01 tro prunero
.
d L ,
fatehuala escu no o
.
o·
Franet co e on en
,, d
" má , tarde e□ el cerr de
•
d p apaga)'O· al. nort e .an . ga. ,'1to
J
l
en la sierra
al Ojo de Agua, en e
Fraile, in taló una haoenda del rnu~a- ¡w , fue el lugar donde u
11
ban (acehuala a 1e1a, que
d
puesto que ama
. .. 1 clificara las primera ca a
e mpañero tvügu 1 d
-- con ul e a . e
allá po,r l 615 y alli n una
. . d
d le m rcedaron a · tterra
'
'
v1 1en a cuan
cli" adi , a la vida. Pa emo
haci nda de mina , a las que anta am ' ¡o

°

,

pu s a canta ·la.

De &amp;1a11 a Matehuala
.
. (ría en la que corría un vient cill hel d
En una tarde lluvio, ª)
.
&lt;l enero en este
1
h
l hu os tan comun n s m e
. ,
b
c.¡ue cala a a ta O .
.'
. r· dad e daba epultura al capitan
Real ~
harcas , en la iglc ia !~a
hada tr días; a darle l últim
Franc1 co de_Leon, cual ha .
1 mavordom s y sirviente d us
adiós
hab1an r urud u _arrugo~, o
~rtida tabao su entenado
. ]
lo que ma enoan u p
hac1enc. a , entre .
, J , .
d
rimaldo
u e po a ya
lo rujo. de la ~u1 r que ~o, n
ersonaje, a é o. jóv ne que
difunta, que ya viuda e cas col d
.
Po su e tam oto l deja por
a •u a y que
formó y que iempre tuv
d
. 1 artida de aquél h mbre rudo
hereder ' llos enrian profun a.m ntFe a p
d darle amor- \' cuand
nero o que ue capaz
,.
7
y foert , per a su " z e
.
.,
,
·
r nunci ' el último
fray P e d ro d e Fontl.dueñas· , quien oficio las exeqwa P

e!

1;~ :~~:

:~t:ª
776

amén y los doli ntes di ron la e palda a la tumba bu cando la salida, en
ese m m nt tod había terminado.
Fu un largo pere ·inaje que duró 77 año ; e a a entura en bu ca
de la ati faccione y logro · a lo gue lo empujó la vida mp z · n
1596, año en qu vio la primera luz en u natal Ruan provincia d
I ormanclía, del Reino de Francia63 fue hijo l gítim d
icolá d Ulli r
y P tronila de Lier6-l, no cuento con n ricia de u niñez, pero muy jov n,
a lo dieciocho abriles, se embarcó rumbo a la u -va spaña, en la fl ta
del general don Juan de la Cueva, c.1ue zarpó n el año d 1614 115 y e e
mi mo año debe haber ll gado a · eracruz, un rápido viaj a la ciudad d
éx.ic y de alli al Real de Ramos.
De 1615 a 1619 posiblemente trabaj · toe.!
e o años en la
hacienda de mina de .Melchor de spino a. Debe hab rs di tiogwdo
por u laboriosidad e inteligencia, 1 que le permitió apr nd r
rápidamente las técnica del b neficio de la plata y la admini tración d
e tipo de negocio, ademá por su buen don e.le gent s hizo grand
ami tad s entre ellas las de liguel de E corigüela íartín d
e tona
1iranda y la del propio M lchor de Espin a afectos gu duraron toda
la vida. Era tal la confianza qu desp naba que a raíz d la mu rte de
Melchor de Espinosa, lo acreedores de éste solicitaron a la Real Ju ticia
que en lugar de rematar los bienes del difunto se los entregaran a él para
que los admini trara, a ignándole un salario e 600 pe os por año, él
aceptó en nombre d la amistad c n la familia de E pino a; y con la
pocas utilidad que generaba el negocio fue pagando las deudas, per
lo bienes n alcanzaron para u Liqwdación otal y para no defraudar a
lo que creyer n en ' ] r qwzá también para gu la viuda que de 1 u '
sería su espo a y I hijo de ella n cargasen con el pe o de tal adeudo,
él acabó de pagada con lo frutos de u trabajo, como con ta de papele
y recaudos que tuyo en u poder Jo · de ,. pino a con e to la Real
Ju ticia quedó en entera ati facción, ¡claro!"''.
n 1620 pasó al Real de Charcas dond de ·cubri , y registró
mina y fundó hacienda 6"' . se mi mo año descubrió la mina, rica. qu
llaman de Papagayo , catare leguas aJ norte de la hacienda d

HE LP. FAM H. Legajo 1673. r:-..-pedie□ te OL, foja 2f
Ibíd.
65 MMZ. ap 1632 -1688, legajo 1688.
/,¡; AHE LP. FAM 1-1. Legajo 1673, e.xpcd1ence 0 1, fo ja 2Y.

63

64

67

MM.Z.

l ja 1632- 1688, h:h&gt;lljo 1688.

777

�Matehuala, d nde fabricó haci nda en comparua d !\ligu:I de
Escorigüela, a u co ta la. labró, lo que dur · ~ mpo d 1~ an , Y
d bido a la falta de azogue e vieron en la nece 1dad ~ d 1~~ talarla.
E. re R al perdur' por mucho año , generando grande. nquczas •
n 1632 pa ar n la haci nda de minas de Papagayo al Real d
oncepci · n, juri dicción d 1 [azapil el cual e tá a 2 legua al norte de
Zacateca . De L ' n encontró e t R al apunto ele ser aba~d ~ad por
u v cin
pero él , e pu o a trabajar y a su co ta labr _mma .. qu~
e taban derrumbadas v d poblada de 4 año atrá Y busc Y regi. tro
otra. nu vas v la pu :o o corri nte } labor, y 1 \'ecino mo\'i~o. P r
u entu ia m; bici ron lo mi , mo y ntre todo . lograron co\~1twr un
fundo minero &lt;l dond procedieron gruesa cantidad de plata .
;.l 26 de febrero de 163 1 , aprm·echando la entrada que Juan de
Zúñiga y Almaraz capitán a guerra p r el u '\'O R_ ino de L~ón ~1~0 a
la hacienda de labor de 1 Iatehuala que ra d ligue! de Esconmicla,
entrada en la que de Zúiüga LOmó pose ión d las tierra al nor : d la.
acequia d e ta taocia por el u vo Rein Franci ·c &lt;le L o~ e l
unió y lo acompañó n ·u derr cero, buscan~o nuevo , c~mmo Y
d cubrí ndo ina , y e tran itat· por aquella tierra k llev . ha ta el
cerro del Por sí , preci. amente en el paraje d ·l PabWlo regi tra una
mina a e taca de la de cubridora, a la cual puso por nombr an
farco . u e píritu a enturero y de gambusina lo lle-rnba a la _bús_queda_ Y
regí tro d nuevau mina , y a explorar y conoc r nue,Tos territorios ba¡
L

•

-¡¡

cualquier circun tancta .
ntre 16 2 ,. 1645 su v cindad estaba en el R al d
ncepción,
p ro d él alia c · o fr u nci~, .principalmente a Ramo , ha~ca Y
l\Iacehuala, ya que
tien a not1c1as documentada de su. e tanc1as en
eso lugare .
.
~n la Real aja de la farca de harca · ,·aria. vece eo~e .. 1639 Y
1643, ab nó cantidade d peso: al adeud de Migue~ d E conguela, su
compañero que era qui n . obligaba ante la Real ªIª d Zacatecas por
el azo6ru ¡uc r querían u. hacicn la .. El 29 de e~ero _d~ 1641 n I R al
de Ram s abonó a la deuda de 'ligu l de Escorigucla 60 pe o. 5
tominc · 1 brran

El 24 d marzo d 1644 9u dó r gi trado como cofrad d las
cofradía de hl parroquia d an Gregario d 1 azapil?
·122 d ' n r de 1645, el capitán figuel d Ese rigüela, cücta u
testamento y en una de sus cláusulas declara qu tiene hecha compañia
con Francisco d León. a p rdida y ganancias n una hacienda de mina
que e tá en 1 Real de Concepción. qu e uya, qu Franci co de León
o~ ~ene má que la mitad &lt;le la ganancia í la hubi re. Declara,
asmusmo, que de León le deudor de
p o , lo 6 Oque I hizo d
alcance en la cu ;-ita y lo 100 que libró p r u cuenta manda se 1
cobren, y n otra cláusula dice que de pués qu
separar n d una
compañía que tenía con Franci co de León n una hacienda d mina
(po iblcmente la d
barca ) sacó 35 montones d m ral lo. cuale;
b nefició ) de I ón tomó 250 marco de plata· de la cantidad de plata
que obtuvo de lo dichos montone d contando el co to d la maquila
y el con umo el zogue, menos 1 ' 250 marcos, el 1 remanente la mitad
1 pc1~cncce a él, r ·e remite a los libro que el dicho d León tiene n u
pod r 3 •
Al morir Migu I d E c rigüela, todo ·u biene ·on ejecutado
por deudas por la Real Caja d Zacacecas, y el primero de f brero de
164 5 n ton.i o ) rpinel hijo y heredero del cli funto, declara ante
Domingo de Záratc, juez comi ionado para la cobranza de la dicha
deuda, lo bi ne qu quedaron p r el fin y muerte de u padre, y dice
qu e~ el Real de Concepción quedó una haci nda de mina , que la tiene
Francisco de León en compañia a mitad de perdida ) ganancia pero
qu no ab _lo qu tiene, 1 pide al juez Zárat · vaya a ,erla
personalmente ~.
. El 14 &lt;le febr r d 1645 n d Real de C acepción y ante
Dorrungo de Zárat , juez c mi ionado, Franci co d L ón declara lo
bienes y ~peros L¡ue pert n e n a la hacienda de minas qu admini traen
e te Real ~. Al día siguicnt dicho ju z, d pués de embargar la hacienda,
1~ nomb_ra depositario &lt;l lla, él acepta 1 &lt;lepó ito }'
obliga de tener
dicho 61 nes de manifie to y dar cuenl:t'l de ello ~&lt;, _

-,

' 2

APMZ. Libro lnvemario de Cuentas de Marnr&lt;lomus 2'1 de marzo de 1644

~1
col!

Al~IF.Z. FN. Protocolo. 11lareo de Hcrraa,'ca¡a 01, e:~pedicmc 02, fojas 13f-13v..
/bid. fojas 2f-3f
75 lbid. fojas 7v-8f

7~

Jl11d.

m J/11tl.
-., Ml\1 1 L. Ramo Ci\'11. Yolumcn 66, c:-.p diente f'/.
65( .. ?"
º'A l IEZ. F!\.. Prnmeolos ;-.brro &lt;l1. Hcrrcr,1, ca1-1 lll,año 1 &gt;, to1a _:,, •

7

fbíd. Fojas 8v-9f

76

779

�a 43 de ellos· con lo que el r sto se a entó de paz y ce ar n los grave
daño que causaban de ida, y biene y se a guraron lo caminos84 .
El 1 de juruo de J 656 pide a los ju c de la Real aja de
Zacat cas le admitan su postura al remat de la, haciendas de labor de
Matehuala, an Juan y anega qu fueron de ligue] de . corigü la, lo
¡ueces s la aceptan y mandan e pregon n esa escancia , por nueve
días 85 .

É e mi mo añ , el 14 de ocrubr , ) a en pl na funcio~e de
dep itari pid y l entregan d l Real Almac ' n d Z~cat cas, 5 qumtal~s
&lt;le azogue y ante :Mateo de Herrera, cribano e obliga de pagarlos pata
febrer de l646-- .
.
y ¡ 21 del mi mo mes, cuando por lo juec . d la Real ª lª de
Zacateca .
ha di pue t el remate de la hacienda de la que es
deposirari pid a lo · dicho juec s que ~ adm~tan .' u P . stura qu
_de
22( e pe 0 - de r común en plata. I
dichos tunc1 nano la ac ~tan
inco días má. tan! ,, 1 26, le rematan la mencionada hacienda Y
e le da e . timonio por título -•1, má tarde y ante Ia~eo d Herrera
e criban , otorga carra de obligación por la cual se
l~ga de pagar_
22 o pesos n plazos a i te añ JS y otorga por su hador al cap1tan

I?

ntonjo Orpinel d E corigüeliº.
, .
-Pa an 11 al'ios, en el tran curso de 1 · cual el 1gue perand
c n éxito la hacienda de onc p ión y termina d pagarla, pero con
frecuencia e ha e pre. ent n far buala8 1, e tá al p ndiente de lo qu
ocurre en e a zona le int re a quizá. p r lo bueno recuerd
de
aqu IJo año en lo qu ,·ivi ' e_n ella cuando fo min r en el Real de
Papagayo
hizo bueno amigo , )'
egur 'l~, u de. eo era
v. rabi cerse nucvamcme n aquel di trito y n atenc1on a ello 1 9 d
unio de 1655 ant I capitán Domingo ele Barreda, alcalde may?r d 1
~cal del fazapil, otorga carta pod r al capitán far~n de Roy res1dent
en Jicho R al, para qu administre ·u haci n11 de mina. d
onc pción,
•stu k: &lt;l ja tiempo para concr rar -u plane · .
,
En 1655 el gobernador &lt;l I u vo Reino de _Le~n don _farun de
•ala, le da corni. ión para que proceda contra I indios ncmtgo , qu
habiéndo e alzado hacían rob y muerte cerca ~e fate:;uala, per) en
Lerritorio &lt;le e Reino salió en su bu. ca 1 lo redu¡t~ a paz_ •
En 1656 el general D omingo de Lizaranzu, le cho oueva~ne~tc
c mi ión contra ind1 s alzados y en compañía de 24 soldado y 3_ indio_
· , qu 1u
· nto' a u e . ta, , ..
salio' ,a r &lt;lucirlos~ ;v 1· unt aJ cerro del Potosi,
amigo
, c.:ntabló la escaramuza en la cual se hirier n a mucho '
ah rcaron

1a

za

\H EZ. ¡
Prorocolo 1Luco de Herrera, caj,1 02, expediente 01, fo¡a 23Y.
·
.
Pri,tocolo · 11:ueo de I lcrrera, ca,a 0 1, c:-. pediente 02, l9f- (9\ .
F
,\111 ~/:.
-., Jt,íil fo¡a 23
"" /l11d. h 1¡.is 24\· 25, .
1 Ap( H ' LP. Libro de Enucrro~ \ 'a amienw ·, fo ja 25, año_1646.
.
•- ,\ 111 ~z. l◄, • Prcm,colos Fdip.: de.: Espino. a, caja 01, cxped1cnre 03, lo¡a 01.
,11 ,\Ml\lZ. Caja 1632 1688, expcdicmt: 168~.

780

J 1O d juLio d 1656, no habiendo otra po tura má que la ·u 'ª,
la Real aja de 7,acat 'cas, l remata la m ncionadas hacienda ; el
capitán d León acerta el remate por la cantidad de 2002 pesos d oro
común en plata, 3 tomines y 2 granos, plaws y cláu ula de calidad, por lo
guc los jucce mandan e le dé te tim nio y rdenan al depositario &lt;le
clichas hacienda s la entr gue~''. -,, e mi mo día ante Felip de
Espinosa e criban real, otorga carta de obligación por la que se obliga
de paoar la cantidad concenada en plazos a 4 pe o cada año eguido,
ha ta terminar de pagar8- .
En 1659 por h reacia del capitán Antonio Orpinel de
E corigücla, difunt , r cibe 54 sitios de ganado ma or y rn nor con
varias caballería de tierra que e tán en el Poto í juri dicción del Valle
d Labradore
uevo Reino de eón, el capitán rpinel la hubo por
tre mercede que le otorgó don Martín d Zavala gobernador del ficho
Reino8H.
De pué el I r mate de la haci nda le latehuala pasan cinco
años , habiendo t rminado de pagar el adeudo contraído con la R al
Caja de Zacatecas, por lo cual ya pu d di poner a u antojo de a.
propiedade
l 7 de 'epticmbr de 1661, ante E teban de
lazco,
t ni nte de alcalde mayor del de harcas en e te partido de atehuala
pareció junto con el bachill r Diego igil de Quiñon s, clérig , vecin y
minero en el Real de an Lorenzo de lo, Papagayo , y declaran qu
tán
convenid de hacer tru que, el bachill r igil I da al capitán de León la
hadenda de mina gue tiene en Papagayo , c n u minas y parte de
minas, y él le da a cambio las haciendas de labor d an Juan y anega. y
54 itio de ganado may r · menor que e tán en el Valle d I abrador

/bid.
/\HEZ. FN. Protocolos ·clipe de Espinosa, caja Ul, expediente 02, año 1656, foja 24f
86 !bid. Foja 29f
8' !bid. Foja 17v- 18f
lSIS II
LP. FAM H. Lcga¡o 168 1, expedienie 05, fo ja 2v.
114

8'

781

�del u ,· Reino de L ón, y 100 rese · de un año para arriba, má 1
entr 'ga de un val de 1,500 pe o que tenia a u favor d I dicho bachill r,
8CJ
y e dan por contentos y entregad o' .
.
~l 2 de octubre de 1661, ante stebao de elazco t mente d
alcalde mayor de harca en e te partido d
Iacehuala, da en
arrendamiento la haci nda d lab r de Matchuala a Pedro
nzález d
oli · por tiempo d cuatro año primero iguiente , a partir del primero
de en ro de 1662, p r cuatroci nto p os en real en cada un ano .
Por el año d 1662 ti ne fundada hacienda d . acar plata en el
itio !Jamado an Bartolomé, junto al Ojo de r\gua como una legua
arriba de la ca a. d la hacienda de latehuala, aJ itio rambién e le
conocía como fatehual la Vieja, p r ser el lugar donde Miguel de
Ese rigi.iela di-ficó la primera ca. a a raíz de la m rced que 1
torgaron de dicha tierras n 1615. Y a u ,. z regi tra minas en el cerro
del raile91 •
El 16 d mayo de 1662 ant ranci co de Elizond teniente de
alcalde ma or n el partido d l Mazapil, e ·tando en la haci nda de
Bonanza q~ fue del capitán l"' ranci co d rdiñola declara en l juicio
testamentari de los bienes qu d jó doña I ab I de UrdiñoJa difunta, a
u ni tas Franci ca de Valdez ,, María d Alzeága.
presenta por
.
•
92
t stigo l gobernad r Lw de aldcz, padre de la. her dera .
El 17 de juni d 1662, ante el capitán Pranci co d Eüzondo
t niente de alcalde may r en d Real dd Mazapil dio I oder a Franci co
de Yribe, vecino d hiapa, juri ·die ión de la u va E paña, para que en
d o Rafael d Zúñiga y Trej , \'Ccino d 1
Su nombre r ciba \' cobre
'
p rtido de hiapa, 2 p so d ro común en_ ~eal , que I de~~ d l
arrendami nto por escriturad lo pa. tos de lo ·111os d Iatehuala ·.
F.I 29 de febrero d 1664 ante el alfér z Diego de antiag
teni nte de alcald mayor del Mazapil dice qu d be 6 5 8 1e o al
capitán Gregario d 1\Jarcón, a quien tien arrendada u hacienda de
mina. el I Real de onc pción, Eor 900 pe o por cad, un año- y que
para el pag &lt;l dicho adeudo han conv nido 9u el dicho arrendamient
)

'

;

9 J/11d. Pojns 2f-31
•~• AJ 11• LP. l i\1\!CI l. l..cgaio 1664, cxpl'Clicnl&lt;: 11. foja.~ 1 1-19f
•11 \111-:. LP. F,\MCH. Legajo l(i73, expediente 01, foja 1f
,,, ~ o\L\IZ. C:i¡a 1612-1688, legajo 1662.
q, J\I IE 1.P. P \MCH . l .cg-.1¡0 1664, e pecliente 11, fojas !lf-81.

7 2

l)(l

corra p r todo el tiempo nece an

a dich

prec10, ha ta cubrir la

cantidad adeudada'
El 27 de mayo de 1664, ant Juan de tañez alcalde mayor del
Real de harcas, declara ranci co de Yribe, v cino de e te Real, gue
Franci co de León, minero en los Reales del azapil, Papagayos el
Fraile, l arrendó por do años el agostadero de su haci oda de
tehuala para pastar ganado menor, a razón de ci n pesos por año, lo
cuales 20 pe os e lo pagó por adelantado gue I primer año entró ,
pa tó el ganado, pero el gundo Pedro González de olí arrendatario
de la labor de Matehuala le impidió l paso; por I que demanda aJ
capitán de León por co ta y la de olución de los 100 pesos. El litigio
iguió u cur o hasta gu e dictó entencia la cual lo condenó a pagar lo
demandado 95 .
Para 1664, tiene una nueva hacienda de mina n el pue, to de
Pozos jurisdicción de Charca 9'' .
1 6 d ocrubre de 1664 ante Franci co de la Ro a teniente de
alcalde mayor del azapil, torga poder a Franci co Terraza Ruiz, para
que en su nombre pida a la R al Caja de Zacatecas, 1O quintale de
azogue para , u hacienda d Pozo !.P _
El 22 de junio de 1666, n fatehuala fue padrino d bautizo de
Melchora, hija de Pedro de Ordóñez y Gertudis de la Casa 98 v eJ 24 del
mi mo mes fue padrino de bautiz de Maria, hija de icolá d · rdóñ z
y d María de la, a a w_
l 12 de novi mbre de 1667 1 Marqué de lancera, irrey d
la ucva España, redacta y manda una carta jurada aJ general don García
de argas Maruique on jero de Zacateca , para que la abra , pregone
el 9 d enero de 1668. sí lo hace y por ella e entera que un conflicto
bélko c. tá próximo a estallar entre . paña y Francia y con este motivo la
R ina Regente, manda que a todos l franceses que re iden en e tos
Reinos e le, haga embargo y represaria de ·us per ona y biene por lo
que todos ello deberán manife tar e ant la má cercana auto1idad 1!\'1• El
25 de enero de 166 , el capitán de I ón manifiesta ante la Real Ju ticia
14 .

9-11 i\111%.. Caja 1632- 1688, legajo 16 8.
qs AHF LP. FA,\ICI l. Ramo 'ivil, legajo 1664, exp1:dieme 11, fojas I f-J91'.
% AHEZ. Pondo Real Hacienda, cric Judicial, caja 02, ex pedi nte ! 664-1665 fo¡a 13.
'17 !bid.
'
98 I\P H LP. ljbro J Bautizos y Casamientos, año 1666, foja 32.

'J''fbtd.
11 ~1

fMZ. Caja 1632- 1688, lega¡o 1688.

83

�de Zacatecas una relación de us biene , raíces y mueble , a í como u
deuda qu ascienden a 16,647 pe o , y en tal crito pide qu en
con ideración a • u mucha edad y en wrud de 1 . erncio pre tado a
u Maje tad n lo 54 año que tiene de vivir en e te Reino, n lo que
nunca ha tenido probl mas con la ju, ricia, y que mu ' por el c ntrario
p r el re ultad de u trabajo en difi rente fundo miner
I Real Hab r
ha id muy b neficiad · p r lo qu piel lo eximan d pre entar. en la
ciudad d iléxico y qu le permitan quedar con u. biene, n calidad
d d p itari , y el alcalde mayor del fazapil
mi. tín d
ch rvez,
·
el
di
101
autonza p mento .
:.16 de julio d 166 el Marqué d Mancera, irrey d la l ueva
E paña, manda que nue amente dé infonnaci 'n obre u bi n y vi~a
anee el teniente del capitán Pedro elázquez de la adena, , ecretano
mayor de la G bernación y Guerra de esta
u va spaña, y no
pudiendo la di e en Zacateca , c m riéndola a uno d lo ju ces de la

. 111'.!
Real a¡a
.
El _5 de febrero de 1669, ant Juan d R yno o y Padilla alcalde
mayor de Charca torga u testam nt , en el cual pid er epultad en
•
•
111,
la igle ia del c nvento de an Frano co de harca . Declara qu tue
ca ado con Jerónima d Grimaldo muj r que fu e po ad klchor de
E pinosa, vecino de Ram , ya difunta y qu no tm·ieron hij 1114 •
D clara p r us bi nes una haci nda d benefici de acar plata por
fundición en el R al de onc pción- otra hacienda d acar plata en
Pozo. , o la juri. dicción de harca · y una hacienda má. de acar plata
qu
tá una I gua arriba d la labor de Matehuala junt al nacimiento d 1
agua; y una haci oda d labor que llaman d Mat huala· tre
clava
n gra : ranci ca, Iaría y Polonia 1 y dos esclaYo var n , nt6n, negro
' otro mulato llamad Jacinto 10' .
Declara que debe 7 O pe o a Fernando arda, vecino d an
Lui ; al convento de an ranci co d an Lui Potosí, mil p so · debe a
Jo é de Victoria y
iain 162 pes ; a lo heredero de Miguel de
egovia; al licenciado ranci co de la ruz cura y , icari de Io~terr y
00 p o ; a lo hered ro. de rancisco de
varad , vecmo de

Zacateca , 30 p so ; d be al capitán Gregario de larcón 6 588 p o ·
o_bre la_ hac~enda d
fatehuala, tanto en la de labor c~rr:o n la d;
~as tl , ne tmpu t un c~n de 2 500 p o. de principal y de Jo
1reditos, solo. ha pagad el pnm r ru10 ,v lo demá' , an- 0 que han corn·do
o e ta debiendo. u d udas a ci ·nden más o meno a 11 00 pe O lll6 _
.
ombra p~r u albac a y tenedore de bien
a Jo · de
spmo. a ' a Gabn l L, pez, con a i ·tencia tanto en la, venta como n
lalabs P~1- de Fernand García al cual, para lo dicho, nombra como
acea .
. . Y pagada us deuda nombra por u heredero. a J é d
Es~1no a de la mitad del r manent , por ser hijo de J rónima d
Gnm~do · la que _fue su m~jer; y por la otra mitad a Juan, icolás y
ranc1sco de. 1\laru , ya. EIVlra de rimaldo hijo de Magdal na de
om~do difunta y meto d la dicha Jerónima v re oca y anula
cualquier otro testam nto 108•
,
~ 25 de , eptiembre d 16 O la Junta d Repr alia y Embargos
d Hacienda. de Franceses, at nt a édula Reales del 14 de julio de
di pone que en 1os Remo
·
d1571 r 21 •de febrero d . 15 2 por la cual
e l_a lndia lo e~tran¡eros que r idan en ello por 1 año con ca a"
ba~endas, y tu 1eren casados c n mujere naturales de ello
ca~
habi~o - ~or n~turale ; y como el capitán de León tien prob;d lo
refendo dictarrun~ que e le deb n entregar libremente us bienes 1° 9 .
El 5 ~ dic1 mbre de 1670, el Marqué d fancera, irrey d la
u va E pana, declara que el apitán d León no debe er compr ndido
en _el band por él mandado promulgar y que d be er tomado p r
vecmo y natural de e to Reino -1 ro_
El 28 de ner de 16 1, Juan uti ' rrcz, vecino de harca y que
por mucho año fue u mayordom en u hacienda d Matehuala' en u
te tamento
. 1, por part d e
d
D dice er m dio hermano de Ant nio d rpme
ma
vale re. edara que el capitán d Le , o le d b 350 pesos, r sto d un
0 otro apartado, d clara gu 'I fue con tituid por ten dor d l
. ·
biene que qu dar n del capitán Antonio rpinel finado )' que
l
cen o d ell os pago' 230 P , o , como consta del aju' t d cuenta qu
P r ee

106

lhid.
1lE LP. rAi\!Cl l. Legajo 1673, expediente 01, foja l l f
1o 1 L/11d. Fo ja 2
in-1 /11,d.
w,¡!,,d. l·o1as 2 1 -3f.

1111

1111 ,\

7

4

[bid. foja 21 •

w, Ihíd. Foja 3f
108 Ihid
111&gt;lbui. Fojas I h · l 2f
1w !bid foja l 2f

785

�. . .
harca ' con 1 tro albacea, el cap~tán Juan
hizo ant la ¡ust1c1a d
. . d) J ón como hered r que dice r de
eorte· 1u d a1·ra·' ' qu el cap1tan ha~ ' ad ha, ta ah ra, mand a s le
u hermano Ant nio, no e I
pag
11 1
d d
cobren .
671
1 capitán feliciano Hurta o
El 2 de iulio de 1
,1 Ch .
Juan Guti , rrez, vecino d
mezaga alcalde may r del Reda d . dat~~l pes v 3 tomine , al final
l d
da por erle eu or e
.
,
harca , o ema~
. a fa or d 1 demandame, pero est no
del proceso se dicta cnten~ia
d 1
·r· de León no e pueden
1 . bienes e cap1 an
d 1
pu de cobrar p rque_
, . d d el añ de 1668 p r orden e
i curar por tenerlos_ el, ,~n depo ito

;t

R al

nsejo de l odia ·
latía · te se ncuentra
Para 16 l t nía mina en el c rro de . an
. , h d r d tre
. d 1
. d El Fraile dicha mma terua un on
p r deba¡o
e no
_,
113

,

·

.
J Góm z González teru nt
El 9 de diciembre de 16~ l ante luan_ d d labor de [atehuala
d
h ca arrienda u ,acien a
d
de alcalde ma, or
ª~
.
d 5 años y por 5 Op o en ca a
a ntonio d r\barrategu1, por tiempo

e ·tado

un año 11 4.
,
nzález, teniente de
El 27 d ·¡ulio de 1672, ante Juan . mez
d d acar plata a L idr
d harca , arrienda . u h, e1en a. e
, ' Juan de
alcalde mayor e
. ál:z de olL a Pranc1. co arcia }ª
onzález a Pedr
nz
b · · t del Real de an
.
.
n el nuevo de cu rmt no
11s
lazco, cm Y minero
· d 25 p o n reale •
.
d, n año \' por un pr c1
.
fatía p r u mpo e u
;
f
d .
d bautizo de t\, c ocio
rmo
l ago ·t de 1672 ' ue dpa B
1 15 ({:
· t d • a' istente en
. d 1
alera ,, e
atr1z
·· d /\ntomo
a
)
l1110

libre en cuanto fallezca y pide a su albacea le den testimonio
autorizando su libertad de manera que haga fe. Die que d un aju te d
cuenta que hizo últimamente con Fernando García le quedó a deber
700 pe o n plata, má 300 peso, en plata de ropa gue sacó para el a ío
de u hacienda de Pozo . Declara que le debe F mando García 140
pe o en reale del arrendamiento de u agostader que e 1 rentó en
200 p so )' de ellos ·ólo le dio 60· 9ue le debe 12 pe os en reales gue le
mandó el Licenciado J\J n o ~ánchez Muñiz con él cuando García le
compró la hacienda de Papagaro , diner &gt; qu le debía el dicho licenciad
ánch z; que le e deudor también de lo qu I arecierc haber pedid él
y us mayordomo , en la cuenta de ·u libro. Manda a u albaceas }
herederos - ajusten con el dicho Fernando García. D cla.ra que tiene
trabado pleito con el capitán Gr gario de
)arcón, quien fue , u
arrendatario de la hacienda del ReaJ de Concepción y lo tiene eo grado
de remi ión a I trado manda se siga I pleito hasta que tenga cumplido
efecto la cobranza y co ta gue le debe. rdena y manda qu pagada
todas u deuda , del remanente se aqueo mil pesos en plata y de ell s le
den 500 peso a l ira de GrimaJdo y los otro 500 a Franci co de
Alanís; y del r t d lo bienes nombra a José de b pino a ya icolá de
anís sin que ll ve uno má qu otro, por su herederos uní r ale 11 -.
El 19 de enero Je 16 3, falleció en u haci nda d fundición
llamada latehuala, qu e tá junto al Ojo de t\gua 11 8. El 22 de enero d
1673, e epuJtó aJ capitán Franci. c de León en la iglesia de la atividad
de Charca 119 .

r

•
de1
lacehu al a •.
F
d Ramo d
ri la t mente
· · b d 1672 ant ~ernan
El d d1c1em re
'
1 arti&lt;l de 11arehuala re\' ca y anula por
alcalde mayor de harca _en e ~-, lb
d Fernando arda p r er
un codicilio el nombranuento e al acea
bra a l icolás de t\lanís.
d
\' en u uoar nom
d .
hombre muy ocupa ·' , ,
p I nía negras us e. clava . las
¡a
Ad má e tipula que a Mana y o
'
111

, d
111 \rchl\ o dt:I Juz¡!.ado d t: \ ena 0 •

., (Jrotocolo~ de Ch:irca~. lq.111jo 01.
.L.\&gt;. l..1 b r&lt; I d ~

expediente 35._
lC'I xpcd.ienle ll3, fojas lf-2.Sf
112 M-lELl'. l·.\M 11.Lega¡o &gt; •. d
lllt-0·1•1lJf
·
l
(7 cxp · teme
. • ·
1J
lllt\HE, 1.P. f ;-..10 "~ª''.) 1 ' , . . • , 06 fo a 2.1f-2•h-.
.
..
114 AHE:LP. I ¡\;-,.l 11. Lc~lº 16 1, cxped1t:otc 1
harca~. lcgajfl 19, expcd1cnrt: 03. l·o1as
11, i\rchho del Juzgado de \'cnado, S.1..P. Protncn os u : ,

'¡. (

22f-22v.
.asamicnros, aúo 16~2.
111, AP "H t.P. Libro l de Baut11°~'

86

u-,

I.P. FA\.IU J. Lega10 1673, expcdi1.:nte 01, fojas .u:5¡
1/Jid. l·oja 1(
119 AP H I.P. l.ibro de Entierro 1660-1693, foja 29, a iemo 02

11 ~

78

�LAS UNIVERSIDADES PUBLICAS ESTATALES:
FENÓMENO CARACTERÍSTICO DEL SIGLO XX

niYer idad

Dr. David Piñera Ramírez
utónoma de Baja aliforn.ia

Con la perspectiva que ya no da el naciente iglo 'XI, poderno
con ·iderar que la univer idade pública &lt;le lo e tados de la F dcración
con tituyen uno d lo. feoóm no. má relevantes del iglo J.r . / , n
materia de n. eñanza superior. Particularment durante la , eguada mitad
adquirieron un papel de agente protagónic
en la vida de us
respectiva entidades federale y p r Lamo en la del paí n general.
ctualrnente más d la cuarta part d la población de niv I sup ri r de
léxico cura u e tudio en univer idad e tatales 1•
Para que se advierta mejor I ignif-icad d ello hay que rcc rdar
que a la altura de 1960 la población global de en cñanza superior, en su
cüver a modalidade sólo era d 90 300 c.:studiante , de los que má de
la do tercera pattc e concentraban en la ciudad de Méx.ico y meno
de la tercera pa1tc se di tribuía en I re. ro del país2.

1 Almr1rio eslaiÍisltr(J

200 I . P11'1/,1tió11 m11/or de licenc1t1l11m m 111111'l!rsidodl'S I i11.rtit11tos lemol~~icos, \ U11 · ,
México, 2002, pág. 5 y •ln11r1ri11 e.rtnrlísttro 200 f. Poh/,,aó11 c1rol,1r dr jlO{~ftldo, 1 UIE , \léxico, 2002,
p. 3.
2
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789

�.
d lO ?'038 383 e tudiantc 9ue ati nd i
'
n cambio ahora,. , e
.- 543
77?3
e to e ma, d la cuarta
i cerna g neral de educac1on up nor,
•
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bican en la univer idadc e t.1.tale . era imo
parce, e u
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e, ident proce o de de concen~a~on. hat· 9ue a regar el irop rtant
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. im ulsan I de. arro11 de lo e. tado de la
cuadro J prote 10 nai s que P
•fi
u r spectiv sentido d ·
.,
,
o en fortaiec r Y c1aa icar
Fedetaoon, as1 com . t
d . ,d
tar la e encia regionale que
identidad, lo que qw,,al a ecir, ecan
conf: rman el [éxico plural.

r

Periodización
Propon m
statale :

cuaLro periodo

n I proce o hi

paí . 1 di curso vinculaba a las uni,·ersidades con la Revolución· por
ejemplo, el President López Cateo al e tar en 1962 en la ca_a de
estudio· uperiores de Zacatecas xpre ó: ' en léxico, univer idad y
revolución son consub. tanciales ' . Por su 1 arte, en 1963, el ecretario de
Educación Pública, Jaime Torre Bodcr, en la ceremonia de iniciación de
cursos de la L·niversidad de
eracruz llamó a ,sta ' Hija d l.a
Revolución"".
En e. a atmósfera, la d , cada de lo. cincuenta, vio urgir diez
uoiver idadcs estata.lc en los distinto rumb , d lag ografía del paí : la
de Quer · taro en el centro, las de Tamaulipa y Baja aliforoia en el
norte, ) la de Taba co en el ureste, por citar algunas. En los se enta
fueron otra
iete, principiando por la de Guerrero · en 1960
concluyendo con la de ayarit en 1969 111.
p ar d I estabkcimicnto de e a nue, a uniYersidad s eguía
habiendn un marcado el equilibrio cmre la ciudad de 1 'xico r la
pro incia -según , u le el cir, e- tanto en la población escolar como en
infraestructura y . ub idio . Las univer idad s estatales contaban casi
ola mente con sus r , pectivo. gobierno , pu el apoy le la Federación
ra muy r ducido.
De de esa per pecúva, lo
uceso de 1968 reflejaron l.a
macrocefalia que ufría la educación uperior del país mmi,·ada por la
xcesiva concentración de tudiantcs n la capital. También reflejó el
de inl ré del régimen pr idencial &lt;le Gustavo Díaz Ordaz (1964- 1970)
en la univer idade el lo. e tado , puc en lo seis año no incrementó
el sub idio federal para ésta , ya que p rmancció el mi. mo monto
autorizado al finalizar el periodo del pre idente López Mareos 11 •

t&lt;' rico de las uni,Ter idade

Lento de arrollo: 1917-1950

. d
e nclu\'Ó la tapa violenta d la R v luc!ón . urgió
ra1z e qu_
itad d l iglo una docena de uni,•er.1dade
a lo lar o d la pnmera m ,
d ·¿
blación e colar \' e ca o
l
general teman r uct a P
· .
1
tata s qu _e n_ ...
Entre la de mayor relevancia pod _mo. citar a a
recur os ec n true .
e
l d
uadata·1ara n 1925' , la de ucvo
lichoacana, fundada en 1 91
a e León n l 933ú , la cracruzana n 1944 .
Pa o a la e tructuración: 1950-1970

·
1 t airricola a urbano
El trán ito del ~léxico, pre d m111antem i
º.
,
,
1
uc1da uerra Muoclial, pr du10 un marc que
·JO d u t 11al ' p &gt; tenor a a .g,
· dcl
.
.t ·a a la nuevas circunscanc1a
trat, de adaptar la duca I n um, ers1 an
,
•

J

•

- - - - - - - - - - - \ -- d nto Je l:t &lt;...om1siún de Pl:meación l' Dc~arnlln
J ( onte1&gt; rcnl1✓.1d11 por el nuc. iru
rm,lll o
• l fi
con ha e en li ,s anuano.
1ns•□ ruc1ona1 de 1··1 l 111vt:rs1dac.l .\umnoma de BJ¡a a 1 nmia,
cstadísucns dl' l:i A LIF ' .
_
·1. d \l "rhoar,nia Llruvcrsidad Michoacana d S,m
1 Raúl \rrenl:t (.ort.:~. l l1s/Of11T dt /11 e f/1/'t'ffl/{J
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L
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· Ran~d Guerra, op. ni., P· 711•
5 José

790

,.
,\11rt'O

¡.,,m,

Crecimiento fotensi o y i tematización: 1970-1982

1 régimen del presidente Lui. hchevcrría (1970-1976) e
caracterizó por la amplia atención 9u pr , tó a la. institucione, de
educación upecior del país, en buena medida a consecuencia ele lo
uce o, de 1968. Dio un decidido apoyo a la un.iyersidad s Je los

Adolfo Ltipez \!ateo , Pmr,Jt111111/1J t 1111raó11, l &gt;ficma ck Prem,1 de la Pn:~idcncia de la Repubhca.
Méx.tcu, 1%4. p. 153.
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lll Ranf.,,el Guerra, o¡,. CÍI., p. 90.
11 lbítl.• p. 70.
8

791

�estados d

la República, con fine

de desconcentrar la población

studiantil.
na de las accione que es pertinente destacar fue I Programa
acio.oal de Formación de Profesare , que ele ó l niv l acad 'mico d
la casas d e tu.dio superiores de lo estados, al otorgar b cas a lo
maestro de é tas, para hacer posgrados n la ciudad d Méx.ic o en el
extranjero. E e rel.evante programa fue implementado por l~ . UIES.
~l establecimient d I C
ACYT n 19 O dio impulso
coherencia a la investigación, que hasta _ ntonces era casa n los
estados.
Otra medida que trajo con igo notables cambios fu_e el
incremento del ubsidio fed ral a las universidade esratale , que vino a
r sup rior al qu recibían de su respectivos gobierno . Eso . tradujo
en u□ notabl aum oto de la poblaci, o e, colar y eo con ecuenoa de las
planta docentes.
í se formó un amplio sector dedicado de manera
profesional, a la enseñanza.
.
, .
,
En el plano político com s sabido, l reg1men de Echeverrta al
e tar r cient la h rida del 6 , ptó por lo que se denominaría apertura
d mocrática que fundamentalmente se concibió n función de J s
e Lu&lt;liant y los intelectuales. La apertura po tulaba el diálogo, n
u titución de la línea dura repre iva Yidenciada n 1968.
Hubo ectores univer itario. que no di ron crédito a esa política del
régimen y pecialmente en inaJoa, ue o León, 'Pue~la ?uerr~ro y
Oaxaca
dieron fuerte movimientos impulsado por la 1zqwerda'-.
Entre us demanda principale figuraban la de aparición de la
junta de gobierno, la elección de lo r ctores por lo ~onsejeros
universitario , mayor r pres ntatividad en ésto Je los e tudiantcs . la
adopción del istema de cogobiern , e decir que l~s deci i ne_ n las
unidad académica no fueran tornadas por lo di.rectores, s100 con
intervención de alumno, profe res y empleado .
1,n ese ambiente de eferve cencia, la con iderable partida
pre upue tales a ignada, a la uni er idade de los e tad? 1o?1aron un
acercamiento del gobierno federal con la mayoría de uruver 1dade, ~el
país, per hubo núcleos que continuaron n _la ]'.nea de recha~a~ cualqm, r
dialogo o negociación, inclusive e radicalizaron y qu~za ~l ma
caract rí tico fue el d lo llamados " nfermos" de la ruvers1dad de

12

L:.m 1quc de la Gar:z.1, d 11/., /: / otro 111n/'Í1111wlo e.rt11dio11!il, Ex cmporáneos, 1\léxico, 1986, p. 60.

792

inaloa 13 .
la política de apertura del régimen dieron su célebre
respuesta: " o c¡ueremos ap rtura, queremos re olución". 1'1 ... sto
rep rcurió en el estudiantado d un crecido número de univer idades,
qn org.mizó movilizaciones de apoyo a huelgas de la clase obrera y en
general a luchas populares de reivindicación ocial.
o ob cante la crisi económica, que se hizo evidente con la
devaluación del peso mexicano en 1976, último año del mandato de
Ecbeverría'5, en el p riodo del presidente Jo é López Portillo (19761982) e continuó con esa línea d apoyo general a la educación uperior
e ioclu iv se enfrentaron algunas consecuencia del impul o que e le
dio desde el periodo anterior.
na de ell
fue el sindicalismo
universitari , que en momentos se con tituyó en factor de critica radical,
no ólo a la_ csrrucmras educati a , ino también aJ sistema políticoeconómico del paí en general. La iniciativa surgió en la ciudad de
México, dond e acordó formar un sindicato gue agrupara a académic
Y, empleado el la univer .idades de todo el país, d nominado indicato
nico acional del Trabajadores niversitarios ( U T
aJ qu se
adhirí ron vario de los sindicatos d las uni ersidades estatales. Como
e sab el gobierno fecl raJ interpretó al
TU corno una viohción a
la autonomía de la uoiver idade , en cuanto im~licaba la posibilidad d
que per onas ajenas imer inierao en sus contratacione colectiva . Por
e o, en junio de 1980 e publicó el decreto que reformó el artículo
tercero de la CoJ1stit11ció11 GeJJeral de la República, dando rango
constitucional a la autonomía universitaria. En octubre de e año ,
hicieron la consecuentes reforma a la Le Federal del Trabajo, que
entre otta, cosa , impidieron la formación de un sindicato nacional. Ello
~ dio en ~edio de protestas y lucha algunas ba tante viol nta , con la
cu:cunstanc1a que para ntonces ya ra claro que los estudiante dejaron
de ser las voces protagónica en el di cur o contestatario y u lugar lo
ocupamn los maestros y los empleados administrativo .
Desde otro ángul , debe eñaJar e que en 1978 e pu o e□ vigor
la Ley para la Coordinación de la Educación uperior, prim ra que s
_Rod~o l.ópez Zaval11, Utu¡,ío _y 1111Í1"t:r:füldd. El diwmo ed11mtirn de la lfA . /977-1989,
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msntucmncs, EP /UABC/
L ES, Mexicali, 2002, p. 193.
15 J?esdc 1954, o sea durante 22 año , la paridad del pe 'o frente al dólar se había manrenido en
12.:,0 pesos y en !976 Uegó hasta 27.97 por dólar.
13

793

�promulg' obre la materia 16• u objeto es normar la manera en que ha de
distribuir e la función educativa superior entre la federación, lo e tados
y los municipio , a í como la previsión d la partida presupue tales gue
deb rán coadyu ar al desarrollo de la educación uperior.
Reco~tando las acciones que hemos referido en e te apartado, de
la ... p, de la
JE y el CO J CYT, podemo ' considerar que en la
etapa que ,~a d 1970 a 1982, e con olid ' lo que álidamente puede
denominarse i tema nacional de educación superior de nuestro pai ,
tanto por el ámbito que cubre, como por l grado de coherencia interna
que ha logrado. En ello e tá incluido el sub istema de 1a unjver idade
estatale , tema de nue tra exposición.

Evolución cualitativa: 1982 a la fecha
Para entender esta etapa ha , que principiar haciendo referencia a
la ecuela de la crisi de 1982, motivada por la nacionalización de la
banca que se dio preci amente a fines de la etapa anterior.
l ,as ruficultade de la conomía de cri is condujeron a que llegara
a u término el llamado Estado benefactor, cuyo gobierno empleaba
considerable recur os en apoyar a di er os ,ectore sociale en
renglones fundamentale entre ello 1 d educación 17 . AJ disminuir el
(Ya to de tinado a la nseñanza uperior la auto1idade educativa·
se
b
.
.
.
vieron en la nece idad de racionar la matrícula en las mst1tuc10n

, .

1s

pu 61Jeas .
Al reducir con iderabl mente la cobertura de la poblad 'n e colar
por las instituci nes pública d educación uperior, quedó un espacio
de cubiert que pa aron a ocupar la institucione. privadas que se han
constituido en un s ctor en claro proce o de xpan ión, frecuentemente
con niv les académic s muy baj s, fenómeno que por cierto n sólo se
da en M · xico, ino también n toda América Latina 111 •

Caracterizan asirnismo a esta etapa la globalización económica que da una nueva dimensión al c. pacio del orbe- y el neoliberalismo con
u marca?ª r~ducción de la tareas del E tad~, bajo el upue to de que
haya un libre ¡uego de los factores económicos-º.
En e as circunstancia han hecho sentir u influjo en el ámbito
latinoamericano el Banco Iundial y la Organización para la Cooperación
y el D~ arrollo ~conómico (O D ') que mediante los apoyos que
proporcionan para educación upcrior, marcan pautas a los paí es del
continente21 •
sí, dentro de la c1íticas condicione que ha.o caracterizado a la
últimas _década la asignaciones para la educación superior e hacen con
una ene de e p~cificaci~ne , qu giran en torno a optir'nizar el empleo
de lo recurso rntroduc1endo la cultura d la evaluación. n virtud ele
ella se revisa periódicamente el funcionamiento de las institucione. así
como la producción y rendimiento individual de lo académico .
Caracterizan también a la educación superior de las últimas
d ' cadas una serie de pautas que las instancias federale marcan a las
~ tituci~?e de . todo el paí : modernización interdiscipl.inariedad,
vmculac~on
el ector productivo, flexibilizacíón curricular y meta ele
excel ncia. Con alguna, de ella. se ha dado un con iderable Q"tado de
~1om?gcneidad a las casas de e. tudio superiores de oda la R:pública,
tnclwda Ja · universidade estatales.

:ºº

. La_ m~dernización asp~a a upe_rar,;l atraso tecnológico del país y
de las mstttuciones de educac1on supenor--. De ahí el énfasi en renovar,
en~c- ot:as co, a , 1~ equipo de informática. El trabajo interdi ciplinario
e ta ~~tunamente ligado con la fle.xibilización curricular que ofrer.e la
elecc~on por el al~o de c~ate.rias que se imparten en otras carrera }'
amplí~n su formac1on profesional. Esto, que en teoría e, muy válido, en
la realidad ha tropezado e n fuertes obstáculo .
La vinculación propone un acercamiento de lo académicos con
los sectores productivo::; }' gubernamental , para contrarre tar la

e publicó en el Diario O¡irial de lc1 Fcdm1ció11 el 29 de diciembre de 1978.
,- Daniel Levy y Gabriel zékelr, J~slobilid(l(/ .Y r,1111/110. Parado/as del .rislevM pi,/ílif/J

11,

111o;ic,111d, .El
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mexicano", e~ L, ,d11cacifi1111,ptrif/r m p/ prorl!s11 histórim dr Mb..iCQ, Tomo 11, Siglos XIX y ,CX,
EP/ AB /A ' !ES. Mt.xicali, 2002, pp. 621-644.

794

20 Una buena c~racte~iiaaón del ncolíhemli~mn 9ue puede aplicarse a la realidad me.úcana se
encuenua en Lws /',hura, Cbil~. la lrcmsic1ó11 i11tmmi1a/1/e, Editorial Gri1'alho México 1999 pp '6263.
'
'
' .
21

~-~tonJ~ C',-ago T-!Uf,'1.let í R!~ardo _1ercado dd Conado, "La evaluación de la educación superior
;~xicana , [{e_i•tsfa de ~ttd11rano11 s11pmlJ1', Volumen :XIV, 1 úm. 95, 1995, pp. 61-86.
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echaon,
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'
· '-

795

�disociación de lo egresad d las in titucion de n eñanza up ·nor
las demanda reales de tales ect re .
Finalm nte la meta de xcelencia aspiran a nfrentar los retos
que implica e1 Tratado de Libre Comercio.
Cabe de tacar que l
ubsidio que otorga la Federaci, n a las
univer idades tatale , "Van clarament de tinados a que e apliquen la
pautas qu acabamos de menci nar, lo que implica una clara orientación
de tales univcr idades, por parte de la in rancias educativa federale .
De d cie1to ángulo
o se justifica en ,·irtud de que las
uni,,ersidad
estatales on elementos que integran d
tado nación
cuyo proyect g neral requiere el concurso de todo us e mpon nte .
Per así mi mo e deseable que el cumplimiento de ello permita qu la
universidades e tat.1..ie tengan un margen de libertad, que le permita
orientar su rumbo n función d la peCL1liaridade de us re pectivas
regiones.
::!.l proce hi t · rico que a grande ra go hemo plantead en
u a pee os sustanciale no evidencia a manera de corolario, qu i
bien
cierto que ha habid desconcentración e pacial, en e1 fondo e ha
cons rvado la centralización istémica.
Frente a e o manife truno, que las universidades d los e tados
han hecho significativa aportaciones y obre todo tienen tale
pot ncialidade que demandan er rec n cicla .
Ba t mencionar que en u área de humanidade s donde con
mayor lucid z e p rcibe e interpreta la idio incrasia de lo habitante de
us respccriYa regione , lo que nos permite ir má allá de un
convencional sentido de mexicanidad insen ible a las ricas y variada
diferencia que hincan sus raíce n los djver o. olares regionales.
Lo primero que e no viene a la mente es la necesidad de hacer
conciencia de que con ·tiruyen una materia digna de e tudio, que n se 1
d e. time, aunqu haya alguna pequ ña y m de ta pues la hay
también pujante y con meritorios ni,Teles académic .
Desde otro ángulo, p r la fa e histórica en qu han urgido ' e
han con lidad , u contribución ha sido fundamental en la forja d un
mexicano contemporáneo, cívico, laico y con un dar
ntid de
nacionalida l. En sus aula
n u qu hacer int lectual ·e ha elaborado
un di cur o que hace compatible la esencia nacionales con una apertura
a la uni ersalidad· c¡ue está con ciente d lo graves pr blema
onómjco qu aquejan a ran parte d la soci dad m xicana y que por

796

ello abre su puertas a elementos d extracción popular al igual que a los
que pertenecen a otro sectore .
.
_Habemos muchos qu
nos formamos y laboramos en
u_ru er 1da_de_ d este tipo uni,-.ersidade. e ' tatales, que son parte d ]
s1 tema publico de educación uperior, lamentablemente en la actualidad
objeto de sever cuestionamicnto .
studiar pues seria y sistemáticamente la historia de las
univer idades de los e tado es en nu stra opinión, un imperati
intelecrual in oslayable.

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divulgados en l siglo XL' a tra é de la gráfica jmpre a. E a
repre entacione , debidas a la miradas de artistas profe i nal
fonnado en la caderrúa, en el inicio del siglo XXI pueden con tituir un
punto de partida para la .in e tigacióo de lo proceso ideológicos que
permearon la mentalidad de la lite
con formaron una herencia de
signo religio o vigentes aún hoy n día en la religio idad popular. .:;1
pres nte ensayo, es un ejercicio a e te re pecto. La pr gunta centrale
que lo orientaron, urgieron del título de una dramática litografia del
iglo XIX.
En una litografía d lriarte que ilu tra la bra de Ianucl Ramírez
paricio, Los comwtos suprilllidos et! J.'vlé.\.-ico, publicada en 1861, podemos

798

799

�apreciar la capiJla de Jos rvita . La imagen de sus mina , revelan ~a
monumentalidad de u traza neoclásica1 destruida com con ecuencia
del decr to del 16 de pciembre de 18562, que ordenó , entre otras e sas
la upresión del convento de an Francisc . ' sta su r te la habrían de
seguir más tarde, numeroso conventos del clero regular, e mo efecc de
la política anticlerical d I gobierno liberal.
n el sitio que estuvo la capilla de an José de lo
atural
dentro del atrio del convento de an Francisco, , e colee , u primera
piedra en marzo de 1803, con el patrocinio del id~r Cosme de ~er Y
Tre Palacios, y fue concluida a expen a de su vmda, na Mana de
Yraeta, el año d 1806.
Convencido Ramírez paricio del propósito del gobi rno liberal
de uprimir la vida conventual no dejó, sin e~b~rgo de rec •~ocer
acierto de la ' rdene religiosa en el pa ad vmemal. sus tJ:emta ano
de edad, al ciempo en que laboraba baj la órden s de uillermo Prieto,
como jefe de la cción de Desamortización del Mini terio d Hacienda
llevó a cabo la e critura de su obra, en reconocimiento de la trayect na
social cultural del clero regular. La obra d 1 joven p eta, funcionario
del gobierno liberal juarista, fu ampliarn ote ilu trada ~ r la e _mpañ~a
de He iquio lriarte, eguramente a iniciativa d su editor Jo Mana

:º

Aguilar Ortiz.
.
.
l texto de Ramírez paricio y la ilu trae, n de Inaitc: on
di cur o paralelos que no ugier n di er a lecturas. Del e. crito habrá
qu ocupar e en otra parte. Para nuc tro propósito hay que ob ervar,_ n
su conjunto la litografías. E de llamar la atención el empeño del artl t::
por xhibir a los laic
de diver a condición acial, dias de _P~ , de
efectuada la exclau tración, al interior de lo convento ' de relig10sas )'
religioso , ant e~pacios de clausura. La may ría de la iglesia ~ue
aparecen con i tentemente con su puerta abierta , parecen haber sido
eleccionada, por el arti ·ta entre la mejor
muestra del barroco.
Dibuja, en ·u::. interiore , a 1 católico devoto postrado n ración,
frente a monumentale altare , todos llos n oclá ico . I os hace
evidente, en u litografía la conciliación en la mentalidad e térica de
l Iriartc y ía. &amp;1i11a; de la mpilla dt /oJ srml11s. l.Jtografía en '.lfa~uel lla~1irc7. p.uicio. Los m1:1•mtoí
111pri111idos m M ixiro, México, lmprenrn y librería J e J. l. J\guihr y a., 186 1, entre la~ pagina
350-351 .
l • re decreto del gobicrnn liberal fue 1.-xpcdido a cau~a de la dcnunci_
a de un intento ~e
levant.'lmicn o que háuria de llevarse a cabo el 15 de sepacrnbce de 1856, clingtdo por un oficial
del batall ' n Indepcndeocü. fr. Manuel Ramirez Aparicio, Op. cil. pp. 3 l -383.

800

nuestros ilustrados, de las formas barrocas y las clásica propia d 1
"buen gusto" prom vido por la R al cademia de an arlo . Todas
estas imágeoe ademá de mo trar la grandeza arquitectónica heredada
del México virreinal nos dejan ver la apr pjación, por el público, de los
e pacios privado del clero regular. También parecen advertir al
especrn.dor que la supre ión de la órden religiosas o atentó contra la
fe de lo católico ni contra su patrimonio estético. La sucesión de
litografía de los edificios del clero r gular, combinada con retratos de
algunos d los celigio o mendicant s, con tituyen un homenaje a la
labor s cial y cultural de las órdene religiosas y d u patrocínadore
novohi panos.
ólo do escenarios denuncian se eram rrtc la destrucción
arguit ctónica: la ruina de dos magníficos edificio ·, la capilla del
Rosario, en el con ent de Santo D mingo 3 _ la capilla d los servitas en
el con nto Grande de San Francisco. Parecerla qu lriarte reclamó con
ello la pérdida de do obra mae tra : la capilla d I Rosario edificada en
1690; barroca en u estructura y u interiore decorados en el "nu vo
estilo", conforme a los principio estéticos de lo miembro de la
Archicofradfa del Rosario de fines del iglo }.._T\ lJ fue derruida para
abrir la calle de Leandro alle, ' la calle má ton ta del mundo", a í lo
afu-mó Francisco de la Maza\ y la capilla, con truida por la Orden
Tercera de los iervos de la Madre de Djos, en cuyo espacio, más tard
fue construido el I lo el mericano, símbolo de las aspiraciones urbana
de los Liberale -, ávido de borrar el sello monacal a la que fuera capital de
la ucva E paña . Poclríamo conjeturar también que el arti ta en el
contexto reformi ta y anticorporacivo del liberaLism d cimonónico, con
e tas violentas repres ntaciones, qui o dar cuenta d · la supresión de lo,
edificios que fueron ímbolo, en su momento, de los ideales religio o y
e· téticos de dos pode.to as hermandades de las lites del pasado virreinal
dosciento, años de la colocación d la prin1era piedra de la
capilla de lo iervo. de Maria, la litografía de Iriarte "Ruinas de la
capilla de los ervitas", reproducida para ratificar la política de
de ~orcización del gobierno Llberal, no provoca numero as pregunta
a qmenes la observamos a principios del tercer milenio. ¿ quién estaba
dedicada la capilla? ¿9uiénes eran lo crvitas? ¿cómo decidieron edificar
~ fbidw,. Co111't11/o de Srm/Q Do11tingp, Lí mgraffa en Manud R:un!rez Aparicio, Op. Cit. entre las
paginas 10 y 11.
-1

Francisco·dela f:ua, I.a d111lad dn Ubim m ci siglo XI 11. México, PC ' , 1968, pp. 45 l' 46.

801

�su capilla en el itio mismo en qu en el siglo X 1 e~tuvo la c~pilla de
an Jo é de lo
atural s? ¿por qué construir una cap~ a seme1anza d
la ba ílicas romanas?. Estas entre otra , son las mterrogante qu
ori maron el pres r,te artículo.
La historiografía obre los proce os no ohi panos apena ha
hecho m nción sobre la trayectoria d las órdenes mendicante una vez
realizado el proceso de ecularizació n a mediado del siglo
P~~o
ab mo de u labor pa t ral en la urb novohi pana y u tnculaa n
con las hennandade que construyeron su capilla en el convento de
an Franci co. Es aún Ramírez paricio nu stro e critor decim nónico,
el principal referent para aproxi marn a lo diversos u -os del e pacio
conventual. D e pué de u texto, escasamente e hao hecho algun
artículos a prop · ito del edificio5, y -obre las práctica pía ap na e ha
estudiado la congregación d l s vascongado en la de ación de la virgen
de Aránzazu 6, la congr gación de los montañe
en el anto Cristo de
Burgo , e pecíficamente obre la con crucción de u capilla7 • La exi~ a
atención a la congregacione que fueron acogida en el
paoo
franciscano también irvi , de ju tificación y m oti aci , n d l pre ente

~:111-

scrito.

e propongo ofr cer, al lector, alguna da e para la
comprensión de la litografía d cim nónica ' Capilla d los ervita ' y, a
tra é de una nueva mirada a , ta, aproximarlo a la devoción de una de
la advocaciones marianas de mayor vigencia en el México
contemporáneo; me refiero a la devoci ' n a la viro-en de lo Dolores.
Hoy en día, e pueden apreciar iglesia· dedicada a e ta
ad ocación mariana. Ej mplo de é tas on: 1magnífic edificio barroc
d la parroquia de Dolor s donde 1.iguel Hidalgo, u párroco, convocó
Francisco de la Ma¿a, "Fray Pedro de Gan te r la capilla abierta de an José de los 'aruralcs",
Rr/liSlt1 Ane.r de Méxifo, dic. 1971, o.150, año :XlX; Carlos Chanfón Olmo , ·A propósito de la
capilla de an José de lo. -aturales", en Retablo barroai o la 11u111&lt;&gt;lia de Fra11risco de la_,\laZfJ l\léxico:
1 1 1, 19 -1, pp. 41 52; Manuel González Galván, "l1na ilu u-ación sobre la capilla &lt;le an Jo e
del
arurale "en Rlito/Jlo humxo, pp. 51- 55.
6 Entre los csmdio~ recientes hay que menci nar:
Jara Garcfa- yluardo, ··hl milagro J e la
vu~. El desarrollo &lt;le los vascos como grupo ele poder en la I ueva España", en fT / Sm1i,1ario, t.
1, pp. 439-457; Elisa Luquc Alcaide,·· R,/oao11es i11/erco11!J11rolalrs de la Cofradía d~ , fr,i11~nZ!1" n 11
S,mi,wio, t.l, pp. 459--481 de la mi roa autora La cofradía de Ará11z.11z¡1, Pamplona, llmversi&lt;lad de
1 avarra, ediciones um1Le, 1995, 405 pp. y Jo efina Maria ri tina Torale. Pacheco, llmirados en
la I f/f/'tl f'.I!Jarla, los soe1os de la R B P, México, R Bt\P-Ct1legio de las izcruna5- lA. 2001,
pp. 28-31.
' Turia Salazar G marro, La ,apillt, de/ Simio Disto de B1111,os, México. In tiruto aci na! de
Ancropalogía, 1990, 143 pp.

5

802

en 1810 a la rebeli ' n y el templo con tniido un siglo más tarde en la
ciudad de Monterrey por el obi po Santiago de la Garza Zambrano. n
iglesias de las principal.e ciudades del centro de México, aún
identificamos bellos retablo que fueron con truido durante lo siglos
1..'VII y XVIII bajo el patrocinio de los fieles devotos a la virgen de los
Dolores.
manera de ejemplo, vienen a mi memoria, tre de llos: uno
pequeño de e tilo salomónico gue se con truyó a fines del iglo 1..""\TIT
para la capilla de la hacienda jesuita de anta ucía, hoy en exhibición en
el useo de Hi toria
xicana de la ciudad de fonterrey . Otro, de
mayare dimensiones, es el retablo dedicado a la virgen de 1 Dolores
en la capilla del Colegio de an Ignacio para mujere de Ja nación
bvizcaína tallado por Jo é Joaquín de áyago baj0 el patrocinio de
anuel de Aldaco 9 • El tercero, en e tilo neoclásico, en la Catedral de
éx.ico, en la capilla que originalmente fue dedicada a la , !tima Cena y
más tarde se asignó a la devoción de la virgen de los Dolore .
El vicrn s de Dolore , todavía e pueden ob er ar profusamente
decorados, com
ímbolos materiales de la de ocióo, lo altare
domésticos y lo de las principales iglesia . Al centro d cUo la escultura
o pintura de la irgen de lo D lores, que se caracteriza por tener
clavadas en su corazón, de una a siete espadas. Suel er adornada la
imagen con numerosas veladora , aguas de colores, banderilla de hoja
de oro y trigo recién germinado. Todo esto sobr pap I de china
morado, sub rituto de lo brocado y terciopelos de antaño.
He de hacer mención en e te artículo al papel central que
tuvi ron lo jesuitas en la introducción y divulgación d la devoción a lo
D olores de María en la u~ a _. spaña, así como a la fundación en
México de la Tercera Orden de Jo iervos de los Dolare de 1aría
hermandad que apenas dejó huella en la sociedad novohi pana a tra ' '
de su labor arquitectónica. Su derruida capilla en la capital, expre ión
estética de sus congregantes miembros del espacio público ilustrado, y
sus iglesia en Orizaba, eracruz y an Miguel el Grande, to. (hoy de
Allende) 10•

El retablo e propicxlad de la Fundación Cultural Televisa.
M~a Josefo Goozálc1 t\ fari cal " rórúca de la construcción y adorno del Real Colegio de San
l~~•o de Loyola" en. Josefina MurieJ f/. al. Los ,-ascos m ,\ ib.ico y sJJ Cole.gio de las 1 1zcaí=,
Mexico, lG AT M, 1987, p. 144.
10 La información sobre la iglesia de an Miguel fue proporcionada por la Dra. Guadalupe
Jiménez Codinach.
8

•¡

803

�El iglo XVII bien podríamo den minarlo el iglo mariano
novohi pano. Habiend logrado, lo je uita , el a cen o a los altare de
Ignacio u fundador; d Francisco Xavier, 1 apóstol de la India
de
Francisc de Botja general que lo enVJo a la ueva España 11 , s
dedicaron a fomentar la devoción de numerosas advocaciones
marianas 12• Fue el tiempo en que se llevó a cabo la exaltación de las
advocacione de María, madre de Jesucri to procedentes de la Península
Ibérica, tale como la virgen de ránzazu, la virgen de Balvanera Ja
virgen de Mont errat y la ürgen del Pilar; iniciativa de lo emigrante de
diversas entidades d lo reino de Ca tilla y Aragóo, .intere ado en
~ortal cer su identidad a través d su veneraaon, y acogidas
fundamentalmente por la orden franci cana. Lo dominico por u parte
fomentaron la d voción a la 1rgen d l Ro ario, lo m rcedario a la
virgen de la r ferc d en su labor de r dención de cautivos en tierra de
infieles y lo carmelitas el u o del capulario el culto a Ja virgen del
Carmen. Los je uita emprendieron la divulgación de Ja Guadalupana del
T peyac e introdujeron advocaciones mariana riginaria de lo e tado
it.aliano . Entr éstas, hay que mencionar la irgen del Popo1o 13 la de
Loreto 14 la de la Luz'\ la del Refugio 16 y la de uestra eñora de lo
Dolore , que es la que no ocupa.
Ten mo noticia de qu existían congregaciones para la devoción
de lo dolore de María 17 de d el iglo XIII 18 . La virgen de .los Dolore

Josefina Maria Cri tina Torale Pacheco, l/Jutrados en la N11ei:a Esp,11w. pp. 26-28.
Gera_r? Decorme, Libcr.B.V. Jlmio de losjemila¡ n1r.-.icn11os 1572-1952. Pnmeca parre 15 2-1 767,
Ysleta, J exas, 1955 (fexro mecanuscrito), 97 pp.

era celebrada en Europa con oficios mi a por la Orden de Ci ter 19• En
1423, Teodorico, arz bi po de Colonia, fundó ahí una congregación
dedicada a la irgen de lo Dolores2°. á tarde, los miembro de la asa
de u tria dieron muestras pública de u de oción a dicha advocación.
En 1482, Felipe I de E paña fundó una congregación d dicada a la
.irgen de lo Dolores: Fueron congregantes de lla, además del
fundador, Maxímiliano I y su muj r, la emperatriz Margarita, Cario
Alberto y su espo a Clara Eugenia. Esta congregación fue confirmada
21
por Alejandro VI, León X, Paul
Gregario
n Viena, se
.incorporaron a la Congregación de los Dolor tres ernandos. El
emperador el rey de Hungría y I io fante cardenal. sto no explica la
cabeza de las águilas que en oca ione aparecen debajo de la imagen de
los Dolores22 . "'n Gante otra c ngregación cuyo protector fue Felipe
celebraba a la virgen todo lo años por di po ición de una Real
Cédula del 24 de diciembre de 162523 • En particular, la R ina ariana de
ustria olicitó, al Papa Clem nte X, la misa y oficio para todo u
dominios, por lo Dolores d
arfa, en el iernes de la Semana In
Passione. La anta ede aprobó la solicitud pía de la reina en el Breve del
29 de abril de 1671. Po teriormente, Benedicto XIII amplió la concesión
a toda la Iglesia ni ersa1 24 .
La de oción fue intr ducida a 1a ue, a E paña hacia 167725 , por
1 padre jesuita José Vidal 26, de quien el padr Ovi do, su discipulo 27 y
biógrafo28 nos dice:

11

12

11

Conocida también como la virgen de an Luca , cuy origrnal e ci en 'ama Maria la Mayor en
Ruma. an Francisco de Botja envió, como patrona de la Provincia M xicana, cuarro copias de
esra .imagen. Ibídev,. cap. 1, p. 47.
14

En 1~15 _en la Prof~a, fue co teado el primer altar a la ,irgen de Loreco, por iniciati,-a del
1c?las _Amaya. 111 embargo, atribuye la mayor difusión de esta adHJcación a lo padres
Juan BautJ ta Zappa, Eusebio Kin ) Juan de ah·atierra. Ibídem. cap. m, p. 55.
IS El padre José i\laría Genovesí (16 1-1757) mandó pedir una copia de la l'Írgen 9ue había hecho
~IJ1ra::_ su hermano en Palermo de acuerdo a las visiones de una monja. La copia llegó a la ¡ ucva
Espana entre 1729 y 173 l y el padre la sorteó, y por tre ,·eces le tocó al olegio de 1.eón a donde
llegó en 1732. l/Jidt&gt;n1, C.'lp. IX, p.6 .

padre

de/J{)fÍ.011es prorlicos co,1 los Dohm d, la ontiri111a VilJ(OI, iéxico, Maria de Benavide viuda de Juan
de Ribera, 1686, cap. X I pp. 139-148.
18 lbídcn,, cap. XX, pp. 170- 72.
19 Ibídem, cap. X. ' 1, p. 177.
211 lbúle111, cap. XIX, p. 169 y cap. , ' ' Vl, p. OS.
1 1 Jbíde111, cap. XIX., p. 166.
22 Il1íde111, cap. XIX, p. 167.
23 Thíd~111, cap. XJX, p. 169.
24 Juan Antonio Oviedo, r 'ida admira/Jlt apostólí.cos 1111i1isterio.ry hmJicas 1it111des drl 1v:11rrable José Vida/.

16 El padre ~uan_Ju é G~uca (1665-1 15), iciliano, trajo la primera copia de esta imagen y J.¡
coloco en la iglesia de la Compañía en Puebla. lhíde,11, cap. Vll, p. 61.
P Los ~olores de la ~ge? reconoado por la iglesia ·on iete: el dolor 9ue le causó a la virgen la
profec1a del samo imeon cuando presentaron al niño en el templo; d dolor a causa de la
p~r ecu□ón de Herodes; d dolor cuando perdió a u hijo en .Jerusalén; el do! r al \'Cr azorar a su
hi¡o; el dol r al verle morir; el dolor al tenerlo muerto en us brazo · y el dolor cuando le
colocaron en el epukro. Jo é Vida!, Prólogo de us i\Ie111~nai tiemas, Dispmodor efecl11oso, y

Profisso de In éo111pa1lln de jeslÍs de lo Pro1i11ria de N11em-bspaiio. Esrrihiola d podre ]11011 A11to11io dt Ol'iedo
de la 111is111a Ú,111p,11iio, Rertor del Golegiu de S011 ,,. J11drés de Méxiro, y ralijicodor del Santo rjicio quim la
dedico o los &amp;1v:fl111dos Padm dr In mís111a Prot'i11ria de Nlfet'a-España. é..xico, Imprenta del Real y más
Antiguo Colegio de an Tldefonso, 1752, p. 250. También en Jo é Vidal, ,\,Je/lJorins, Cap.
' I p.
177.
25 El padre Oviedo, en la biografía del padre
tdal, publicada en i 752, a.fuma 9ue habían ya
pasado setenta rufos de de que se inició la devoción. Juan Antonio de Oviedo. TbidM1, p. 254.
26 El padre Jo · Vida! nació en la ciudad de ~léxico l' fue bautizado el 6 de marzo de 1630 en la
parroqrua de la anca Veracru7. Murió en el Colegio Má..ximo el año de 1702.

804

805

�Era continuo en u oración y pre encía de Dios, y el hcnn:mo que le
asistía por us enfermedade , lo hallaba muchas ve7.eS todo ab orto,
clavad lo. ojos en una imagen de uc. era eñora de los Dolorc Y
bañado en lágrimas29 .

b tante gue el rrú rno padre ida! nos confirma que fue a
partir de la iniciati a de la Reina ariana de u tri~ , que él fome~tó la
devoción en la ueva spaña, id ntifica djcha devoaon con los ongene.
de la Compañia de Jesú . o advierte como l~acio u fun?ador, fue
fervient de ot de la Dolora a.
Ua le con agro todo su sabados, en
ayuno y penitencia, y iempre traj~ con igo " obre eL e razón' una
medalla con la representación d la virgen de los Dolore · . . , .
Para fomentar la devoción, el padr Vida1 emprendto di ersas
acciones: inició la cel bración anual d los oficio dedicado a la irgen
D olorosa el Viernes de Ramos, en la igl sia del Colegio iáximo de an
Pedro
'an Pablo debajo del coro, en un altar pequeño, dedicado al
c1ucifijo qu
e acaba n la procesionc del eta de ontrición.
Posteriormente consiguió el patrocinio del capitán gustín · rfuñoz d
,andoval, para con rruir en la primera capilla lateral, ubicada al lado
izquierdo del cuerpo de la iglesia, un suntuo o retabl~, cuyo c~sto
ascendió a 20,000 pe o, 31 • Pa ado algún tiempo I padre tdal colo~o en
el sagrario una 'prorugiosa estatua de medio cuerpo de la vu:gen
doloro a ' acto que fue c lebrada con solemne mú ica mi a cantada Y
ermón 32• Para el mayor brillo de las celebraciones consiguió la donación
de alhaja·, candelero , ramill te y ornamento procedente. de Eur~pa Y
ilipina . El padre Oviedo afuma que eran tanto los preciad o~¡e~~
que el padre uperior le proporcionó al padre Vidal, una hab1tac1on
e peu·a1 para guard arlo 33 .
0

r Franci co Xa ier Lazcano, l 'ido fXl'l/lplm; 1ir111der brmwu d,/ 1,mera/Jle padre J11a11 A11/Q11io de
Oriedo, de;,, Co111p11n1a dr Jn1í.r, México lmprcnrn del Real y mas Antiguo Colegio de . Ildefon o,

1760, libro l, cap 12, pp. 44 ) 45.
1•id. .111pra. nota 21).
.
._
..
l'i Francisco de ['lorencia, Mmolo,gü1 de los l'droms !lltlr mitilados, eu pc,feccid11 RtlwrJJa dr In prol'llma dt lt1
Compañ;o de Jesús de /11 1wra Espmia, Madrid, 1747'. pp. 125 126._Hay ¡~e ad~crtir que el p~&lt;lre
viedo encontró [a obra inédita del padre Florencia y la completo. La biografía del padre V1daL
que aparece n el .\Jmologio, fue escrita por el pacL-e Ovicdo.
.,
JuJo ·é Vida!, en el Prólogo de Mrmonas. ,l prólogo 01recc de numeraaoo. lP• 2].
JJ Juan Amonio Ü\'Íedo, Op. ril., p. 250.
J~ lhidu11, p. 253
31 Jbídm1, p. 256.

Proceclió a fundar, hacia 1677, la primera Congregación de los
D olores de aria w que, ademá de velar por la devoción mariana, hiciera
énfa i en la práctica de los sacram ntos de la confesión y eucaristía en
ara d con eguir una "buena y santa muerte" tal como lo realizaban las
congr gaciones fundada en Roma y ápole con el título de la buena
Muerte35 . Para e te efecto, obtuvo por intervención del gen ral de la
compañía, la patente d agregación a la primera ongregación d la
Ammnciata de Roma'1'. imi mo, el padre Vidal después de ei años de
trámit s ante el Padre G neral de la Religión de lo iervo de Caría,
con iguió la patente de agregación y hermandad para los congregant
novohi pano,. Con esto ofreció a lo congregantes todos los privilegio e
indulgencias d que gozaban lo servita r_
En la ociedad novohispana del iglo A,-VII, el ritual contribuyó a
otorgar mayor significado a los congregantes, por lo que el padre Vida]
garantizó que el compromiso principal de los fiele fu ra la cele?ración
anual de la 1esta a los Dolores de Iarfa el Viernes de Ramos. Esta era
precedida de una no ena, que fue e crüa e impre a por el padre idal.
D urante nueve días e celebraba una mi a. En eguida, e ofrecía una
plática espiritual y acto , eguido se rezaban la
oraciones
correspondientes a cada día. El día d la D loro a había mi a olernne y
sermón, para el cual , e invitaba a alguno de los más célebres
prerucadores, elegido entre lo catedrático de teología del Colegio
áximo de an Pedro y an Pablo. Por la tarde, e celebraba durante
tres horas, la agonía de Jesús y los Dolores de atia. En la primera hora
d sde el púlpito se leía la lección de un Libro sobre la pa ión de Jesú y
los dolore de u madre, y se rezaba con ofrecimiento cantados" la
corona de las cinco U~ga . En la segunda hora se cantaban motetes y
villancicos ' muy piadosos ) tiernos" dirigidos a Jesú cmci ficado y a su
afligida madre. n la tercera hora, tenía lugar un sermón fervoroso y
afectuo, o'' y concluía la csión con el canto solemne del Stabt1t Mater

Dolorosc/R_

2ll Jum1 Antonio Oviedo,

86

lbid11m, p. 254.
Ib!de,11, cap. :XU, pp. 183-184.
J()
ongrcgación fundada por el padre Juan Leuois. ruc eJ pumo de partid:i de las congregaciones
niaLiana•. Gc::rard Dccom1c, J/¡ide111, cap. 1, p. 48.
r Juan Antonio de ()viedo, Op. cit., p. 251.
lll lbíde111, p. 254. El padre Vidal tnclu)'c el Sal1t1t i\/11/er T&gt;o/o,r,.r,¡ en btto y en Cl!Stdl:mo ~n sus
J\le111ona.r tienw.... cap. XX 111, pp. 202-207.
&gt;t

35

807

�cudfan a los actos r ligiosos concursos mnum rabies no ólo
de gente popular sino de lo más granado de la ciudad''39 • 1e ~lendor de
la decoración de la iglesia con flotes y numerosas ceras, as1 como la
música de much
acordes e in trumento " era costeado por las
señoras más importante de la capital no ohispana. El padre Jo é Vidal
promovió que est ritual se lle ara acabo en todas la ciudades de la
~ ll
ueva E spana .
.
.,
o satisfecho con la celebración anual, el je wta promov10 que
en el Colegio Máximo, todo los sábado de uare ma tuviera lugar una
plática de tres cuartos de hora obre la bondade de la V~gen y
exhortaba a quienes a istian al amor por la virtud y al de precio po~ los
vicio . "'Staba dirigida principalmente a J niños 'que en copioso
número" acudían a las "e 'cuelas" de Jos padre je uita 41 •
Todo, lo m.iércoles 42 y ·ábados d l año, el padre Vidal hacía
descubrir la imagen de la irgen de lo Dolores, "con muchas ela que
hacía arder en u presencia' . Dejó, también, fundada una renta para que
tod
lo clias de fiesta, a las nueve, diez y once de la mañana, e
celebrara misa en el altar de la virgen de lo Dolore ·43 ,
En ara de extender la de oción en todo los habitantes de la
capital novohi pana el padre idal involucró al cabild ecl iá cico en un
rüual cotidiano en fav r de la Doloro a. Todos lo día , a las tre de la
tarde
daban tres campanada en la iglesia catedral 'corre pendiendo
toda· la jglc ia de Méx.ico para que todo incado de rodilla hagan la
mi ma tierna mem ria, la qual d voción e estendió, y aun per evera en
todo los lugar s e igl jas d este dilatadí im R yn ,~4.
La oralidad fu un recurso más del padre ida! para el fomento
de la devoción. El padre Lazcano lo calificó como ' pr gon ro de la
utilísima devoción 'y le comparó coo an Pablo predicador de
Jesucristo. os dice que:

en sus platicas fam.iliares, en us ermones, en sus libros, en lo caminos,
en lo Templos, en las plazas, no predicaba otra cosa, que a faria eñora
rucificada45 .

Otro· predicadore del clero regular y secular s cundaron al
padr Vida! en el púlpito. Como ej mplo de ello habria que citar al
padre 1arcos de Xaramillo de Bocanegra 46, Bartolomé Felipe de Ita y
,:. de alvat1erra
. 49 y anuel Ignaao
.
Parra4; , fray Jo e, G uerra48 , F-&lt;e1LX
50
Farías , quiene promovieron, con la palabra oral y escrita, la devoción
en Ja primera mitad del siglo &gt;-.'Vlll.
Tal como lo hici ran, en Ja egunda mitad d l siglo XVII y
primera del iglo rvnr otros promotore de advocacione mariana , el
recurso de la imprenta p r el padre idaJ fue su tanti o en la divulgación
de la d voción a los Dolores de Maria. u biógrafo nos ratificó que con
lo 'muchos pa¡ ele y libros" que publicó sobre e ta de · oción:
consiguió, que en codo lo lugares de españoles y aun en mucho.
pueblo de indios se celebre la fiesta de los Dolores con mis a cantada y
sermón, y presidiendo una devoásima novena, y que el mismo día se
consagra sen tres hora por la tarde a la tierna memoria de las agonías de
Chri.to y Dolores de su madre51 •

La primera obra del padre idal, a propósito de e ta devoción,
salió de L1 imprenta en 1685, a co ta de lo congregantes de la Virgen52•

''·' lbídc111. p. 253.
w ld~11,.
11 Ibídem., p. 256.
.
42 En una nota al final Je! ínJice de su Libro bpudn ,ig11dn dP dolor, el padre
ida! incluye la
~,guicnte nota: ·'])ase noticia de que tcido. lo miércole dd .ño ·e d.izc en el Colegio de . PeJro
r S. Pablo &lt;lespuc de la~ ocho una mi sa en el altar de . ñom &lt;le los Dolores para desa_grav1ar
a Chri~to l\uemo eñor, de la intolerable in¡uria 9ue Judas le hizo en ~u venta, } se aphca por
mdos los que asism:rcn ,i ella y andan la ,•stacioncs de los siete dolare ."
41 Juan
ntonio 0\-iedo, Op. dt., p. 256.
&gt;14 francisco de Florencia, ,\lmologio dt Jo, 1'nm11u 111ós mir,lado1 l 47, pp. 125 y 126.

Xmier L'lZcano, Op. cit., lib. 1, cap. 12, p. 45.
Marco~ Xa.rami!Jo de Bocanegrn, Sm11ó11 de 101 Dolores de María S1111/ÍJJillln... México, Her. da.
Francisco Rodríguez Lupercio, 1712.
47 Banolomé Felipe de Ita y Parra, Los do/Qm dr Alana Sa11lísli1111 m el Co11rilio de s11110/1111/ad Sm111J11
qm predíró el Dorl. y 1(lu/ro D. Barthow111e Phelipr de ) 'ta_y Pan-a, mra que jite del S,¡grario de nla S,111/a
}'glem,... l:.11 la Mesia de J-lospilal Renl de esta ú11dnd r/;, México. El t'Íemes de &amp;mof p()r la 111atl111111, ocho de
Abril. a1lo de 1718. A In [tesla #Mar que a r11eslnr Se,lora de /01 Dolomr, 1\;/oria Sa11lirimn celebra
ammaJ,,m,te s11 011grrgarío11, dt11 en dicho Hospital Real. Q11im /tJ ,la a In luzJ' /Q co11ragrn a la ,11i111111
Doloro1n Setinra. i\1éx:ico, he.rederos de la iuda de Francisco Rodríguez Luperc.io, 1718. [6], 1O ff.
48 Fray José Guerra, Sermo11 ti; /.os DtJlorer de fnrfa Ja11tfsimo, se,iorn 1111esfro, q11e m los tres hor11J q11r
t;!kbró el rdigiorfsi,,,o com-ento de 11e1/ra JJ1adrr Sa11ta Clara. México, Juan Francisco de Ortega, 1724.
49 Félix de Salvatierra,
ro/11'11,, drt.'Of,r m bo11ra de /01 dolo= de rmtra s~17ora, la n.,.gen Man'ti Madrr, de
Dios. Co11,p11e1to jlor el bachiller d. Fdit prr,shítero la C/111/ le hace m el hOipital dr 11ertrt1 Señora de fa
Com:eprió11 y jenfr azamJO dr1de el tlitt, ,i.rpera Ji, la A1~11rió11 del Señor pnrn q11e se Arabe el viemes 1ílfi1110 de
Erpíri/11 Sn11l0. Sdmk1 a lo l11z.y la do 1111 det'Ofo de I tm. .fo111ra para pedir 1111a buena 11111erle. Reimpresa en
México en la lmprema de la viuda de Francisco &lt;le Rivera Calderón, 1733.
50 Manuel lgnacio farias, J ,mmy crecidOJ gorm11cioJ, q11r ha logrado en s11 relestial co111ercio fil 111,i; telulial
obr'!Jern Moría fS,,,a. de lo.r Dohm, J\,lé:x:ico, Jmpreurn Real, 1746.
51 francisco de F'lorencia, Op. rit., p. 126.
52 José Vidal, Mo/i,,01, Dispo.ririo11, _y 111otlo de ,1Jsistir o GIJ/Úlo 'eíior 111erlro /nJ lfl!S pmoJOJ hora1, q111:
er/111'0 pendiente m la ,n,z¡y tle nro111p01iar o /(I Sn11rtissi111,1 ! l'irget1 e,¡ lo; Dolo,e..r ,¡g11dis1in101 q11e poderío

808

809

15 Franci'co

¾

�1.emoni:Js tiernas, Dispertador afectuoso y
del'Ociones practicas con los Dolores de la Santissi111fl Virgen, dedicada a lo
n año de pué

publicó

us

congr gante , a quien se dirigió como 'hijo, recomendado d
hri t
de de la ruz á su Querida ladr la irgen de 1 s Dolore ." E de
llamar la atenci 'r. que al inicio d ! libro aparece una lámina grabada en
cobre, en la que se repre cota a an Ignacio con l escapulario d los
serv:itas, arrodillad al pie de una Dolora. a53 . Tal parece que, en la
imagen i ual, el padre Vida] e emp ñ ' en vincular al amo fundador de
la Compañia con la rden de los ie.n·o de María. " n 1688 e publicó
un fragmento de e te libro, con e1 título de Relox despe11fldor de las almas
devotas5-l. En 16 9, tradujo d I italiano al ca rellano la obra de Fabio
Ambrosio . . píndola I LJbro de los Dolores de la virg,e,1 1ada55 , cab ad ertir
que pfndola , e apoyó en el escrito del je uita to cano Thomas de
uriemma, publicad con el título Habitación del alllJa eJJ las 1/agc,s de
hristo, impreso n en cía. n 1692 el padre idal publicó u libr
E.rpada Aguda de dolor, 56 __.sta obra la dedicó también a lo congregante
n la igle ia de an Pedro y an Pablo,
en ella dio cuenta de la
práctica devocionale que é to realizaban. En L694 imprimió la &amp;glas
de los congregantes de . Seiiom de los Doloresy ind11lgencias q11e gr111a1F Hay qu
advertir que los de oto qu leían lo libro obr la Vir en de 1
Dolores ganaban indulgencias que podían aplicar a la alvación de la
almas del purgatori 5~

r7e11dn los 111ortales dllJ!.IISlias de m h!Jo. Co11 1111r1 d¡-1•nciOJ1 ,rpro/Joda para qyudar a los .'l!fillÍZfllllts. J\kxico,
Jmprema de la viuda Je Francisco Rodriguez l .uperao, 1685. ,Ít. p. José Tonbio Medina, La
lmprcma en México, ( 1539-/821), ed. fac iJ11JJar, ~léxico,
M, 1989, t.111, p. 19.
'-1 José Vid al, 1len1orit1s tirmt1s, Diipertudor 11led11oso. y tÍet'Odo11PJ practicas co11 los Doloffs de la S ,111lísiJ11r1
1/irgm, Mé. ico, faria de Benavides, viuda de Juan de Ribera, 1686. ir. p. J é Toribio Mcdma,
L: Imprenm en Méx.ico, (1539-1821 ), ed. facsi milar, ~léxico, U A\L 1989, t.l 11, p. 27.
.Jo é Vidal, R.dox despertador dr fo o/mor dft'Ol,is al m1tiJ11imlo dr k1 Pos,io11 dt 11estm e1iar,}
co111pnss1011 rú los Dolorl!s Je li, \S. 1'irgm. E11 las hord.f ro11sogmda.r t1 lo 111t111oli,1 rú s11.r Dolom, Angmlins,. y
ajli((ioncs, para q11e 111s drl'olos lo nro111p11ñt11 r 11 1•lk1s, México, Hered.:ro. de la duda de Bernardo
Caklcrón, 1688. it. p. José Toribio Medina, La lmprenut en Mb.1co, (1539- 1 21), ed. facsímiL'lr,
México, e \1, 1989, t. UJ , p. 43.
i; Uhm de los Dolom de la n'?,fll i\lmio... , Trad. Jo é Vidal Figuer a, México: Vda. franc1 co
Rodríguez Lupemu, 1689.
51• E:.spado I 1_'l,JIM J;: dolor que /111'0 m s11 fiemo .-or,izo11, y p11ri1111110 ,1/1110 alm1m1da todo p/ liM1p1, de su ,.¡Ja
la myvr, y 111as ,ifligida m11dn•por l,,s l'xmm·a.r pmos di su h[¡o .fems, rdehmdo 1011 fes/u•ns regocijo.r m el Cielo,.
yo i11titarió11 lf!J" m11 uprrial, _y lim111 deNxion m k, Tierrc1. México, en b imprcnt.a .Maáa fe Benav1de ,
viuda de Juan de Ribera, W92.
s· egurameme, el padre C \ 1cdo ~e refiere . las &amp;;:l,1s dt lo.r ro11grrgm1te1 de 1 • Seiiom dé /os Dnkim 1
md11/gmcws q11e.~t1111J11•••• México, Maáa de Bena\i&lt;les, 1694.
"~ José Vidal, Frpada t1J1,11dn, en p~as iruciale· sin numerar.

810

Reprodu jo también numer sa patentes irnpre a y mandó hacer
escapulario negros con el írnbol de la r ligióo de lo servita . gotada
la obra Me1J1orias tiernas de los Dolores dP la f r¡'}!,ffl, en 1695 la mandó
reimprimir
encuad rnar en mb r 59 • Todo e to, qu realizó a u
co ta lo distiibuyó entre jesuita · eculare en toda la ueva España, a
quienes otorgó facultades para D mentar la d ocióo e in cribir
congr gantes; lo primero , en lo colegio de la ompañia y 1
egundo
n l::1 iglesia a su cargo. 1 o comí ionados debían nviar al
padr
idalJ nombr s &lt;le lo gu de eaban inco1porar e para gue é te
lo re~strara en el Libro d la C agregación en .Méxic . este re ·pect ,
no dice 1 padre Oviedo que "venían a millare:: de toda partes las lista,
d lo nuevos admitido c ngregantes"611• En 1687, el je uita u ebio
Franci co Ki.no dio el nombre de ue tra eñora de lo Dolores a su
primera rrúsión, de _la cual irraclió I proyecto evangelizador de la
Pimería61 • Hacia 1695, el propio padre idal menciona que en México,
"en l s primer
i ábado de Cuaresma pa ó de 14 000 el núm r de
congregante la p rsona de má up ición de todo el Reino de lo
ecle iá rico y glares',&lt;,2• Lo ho pitale , próximo al dolor humano,
fueron e pacio propicio para extender la devoción. Hacia 1718,
tenemo. noticia de cómo, en el Ho pita! Real de
arurale, la
Congregación de la Virgen d lo Dolore año con año, el Vierne de
Ramos, celebraba la fie ta tituJar63 . Hay que mencionar también que eJ
ho pital del Divino alvador para mujeres demente, era ben ficiado con
la aportacione de la Real Congregación de r ue tra eñorn de los
D olare y socorro de mujere demente con , ed en la Catedral
_fetrop litana"4. La promoción de la de oción, por la Compañía de
J ús, continuó una vez fallecido el padr Vida!, com consta en alguno
testunonio . En 1747
realizó la reimpresión de las Reglas de los

r

co11grega11/es de ra Sra. de los Dolores6" .

'~ Jo,é ida! Mev,onas lim,a,, d,-.sp.-rtador o)t'd11oso, y de1'0tio11es prartirtL&lt; tntt lo.r dolores de lo Sm1fisi1JJa
mgen, acadas de vano authore. ,\ml,erti.. Hennco} Comelio \'erdussen. MDCXCV.
"º Juan monin Ü\ ieJo, Op. al., p. 252.
M Manuel Ignacio Pérez Alonso, " lntroducci · n" en Eusebio Francisco Nno, 'J., Cart,,s ,1 /,1
~roa1r~, de 1'vl1S1oncs, Introducción y nQt.'I por ... , MéXJco, niversidad Iberoamencana, 198-, p. 14.
Jo e Vidal, ,\lemorias f11m,1s.•., cap. XXI\', p. 218.
63 Ban:olomé Felipe de Jra y Parra, Op. rit., id. supra.
oca 41.
M J:&gt;sc_
6.na Muriel, Hospítalcs de la Nueva España. l-t111dt1rio11rs d, los .riglos ,\1 TI¡ .,\ .11II. MeXJco,
Editonal Ju , J960, 1. 11, p. 111.
1.'' Regl
_ as- Je· 1 s ongregante:. d e ¡ ra ra. de lu · Dolore ·, fundada con au toodad upo tólica en la
igl 1ª del olcg10 Mi.ximo ele "an Pedro y 'an Pablo de la Compañia de Jesú de la ciudad de
811

�n 1753, el padr
ri tóbal Ramírez rector d I olegi de an
lldefonso fundó la Congregación &lt;le l
agrado orazones de Je ú
María ' intitulándola tambi 'n de lo Ool re de faria antísima". Para
u so tcnimiento, el padre Ramírcz impu o a censo 4, UOO p o sobre el
olegio de an Ignacio de Puebla y 800 sobre hacienda de Juan
Fraoci co Retana 66 .
o 1 52 al publicar la biografía del je uita idal el padre viedo
ratificó la xpan i 'n de la de oción a la Dolora a y u vigencia n la
u va E ·paña:
... habi ndo ya pa ado setenta año desde que comenzó, la vemo.
roda,;ia en toda la ucva E paña can en . u \'Ígor, que cada año parecen
mayores lo concursos á la O\'ena, á las tres horas, y á las comuruones
en el mimo dia d los Dolore . 1 ¡ e hallará igle ia eo que no haya altar
especialmente dedicado á la vfrgen Doloro a, ni familia alguna, que no
tenga en u ca a una ó mucha imagene de la afligid:i señora, ya de
pincel ya de talla6-.

obre la irradiación de e't1 devoción entr los indi
O iedo no afirma cómo:

el padre

en medio de u m quedad, y rudeza mue tran gran dcrncion a la eñora
Doloro a. , así como no se haya tlacasqual o casilla de indio en que no
haya imagen de uestra Señora de Guadalupe Pauona niversal de
codos estos Reyno~ tampoco se hallara alguna n que no haya algun
cuadrito de la virgen Doloro a68.

El padr Lazcano en 1760, al ejecutar la biografía del padre
clic :

viedo, no

o ha logrado c. t Reino la fortuna de honrar alguna de u. poblacione
con lo muy Reverendo Rcligi sos Sen·it:1 , pero a la v rdad, aunque
huvicran ido numerosas la casas de est
Pa&lt;lrc no hu ieran

promovido rna , porque no parece po ible ma , de lo que el P.
radico la compa. iva piedad a lo Dolore agudo de faria69 .

idal

o efecto, los religioso servita no cruzaron el tlántico durante
el régimen irreioal, y antes del padre ida!, tal como lo afumo 1padre
Oviedo, no había en este reino el nombre de la Virgen de los Dolore '.
El ritual piado o, el di cur o en el púlpito, la escritura impre a y
la expre ione estética, a propó it de la de ación de la Virgen de los
Dolore , fu ron recur o compl mentario e in aluables parn djvulgar,
mecliante el ejercicio de Jo enti.do la ad ocación mariana qu invitaba
a la oración y al arrepentimiento ala het rogénea sociedad barroca de la
ue a E paña. Iniciativa piadosa de quienes identificaron us
afliccionc , ante la enfermedad o la pérdida de un er querido, con el
dolor inimaginable d la madr ante la muerte del hijo, que es sacrificado
para la redención del g · nero humano.
La expulsión de la Compañía de Jesús ¿acab, con la
congreo-acíoncs a la irgen de lo Dolore ? o hay noticia de la
continuidad de la congregación en el olegio Máximo. in mbargo,
continuaron imprimiéndo e numerosos ermones y novena relativa a la
devoción y cenemo referencia a cómo se realizaba, aún a principio del
siglo XIX, la celebración a la irgen de lo Dolores en el Colegio de an
ildefon o. Durante la novena que ahí tenía lugar los sermon ·
ran
sorteado entre los colegiales y ademá, de considerarlos ejercicio
religioso , eran acto lit rar.io concurridos por' mucha persona de gu to
delicado" 711 •
Despué. de la expulsión de lo jesuitas, la devoción a la Dol ro,a
pre aleció entre lo fiele , ah ra, ori ntado. por lo ' padre de an
francisco. Tenemo not.icia de cómo I franci can
dieguino , en hl.
capital novohi pana, declicaron a la irg n de lo Dolore una capilla
anexa a su iglc ia principal, ubicada al frente del lado poniente d I pa eo
de la lamcda. , ta capilla fue edificada a . olici tud del padre guardián
fra Pa cual de bguía, y dedicada l 7 de ~eptiembre de 1778 por fray
Antonio d Jcsú acedón quien, e.los mese de pués de te uceso, fue
designado primer obispo del I uevo Reino de León -i y poco tiempo

1léXJco, ,. a¡,rrc ,ada por la misma :wthond.,d a la Cungregaciun primaria le la 1\nnunciaca de
Roma, , l,1 anta Religión de 1 ,~ Padre , en·ita . Que han de guardar ll&gt;s congreg,mre de e ta
congreg.mon, con el compendio Je la. indulgencias con et!ida5 a 1,s &lt;~ngre¡;-mtcs por los sum s
pontifices. Retmpre~a en ~léx.ico, en la lmprem.a Re,~ del upenor . ob1ern 1, )' del . _m:,·o r:z~do
de Doña Maria de River'l, 17-n. ir. p. Jo é T nb,o l\ledma, J...1 1mprt!nta en Mex.tco, Mex:1co,
M,t. ,p.69.
1"' Félix Osores. " HisLOcia de lo · colegios ele la ciudad de ¡\(éx1co", en ,cnaro Garcia, "Dor11111entos
i11édilos fl 11111¡ rmw pan,'" historia dt i\léxiro" 1éx.1cu, Porrúa, 1975, (Bibliotec11 Porrúa, 60), p. 959.
"~ Juan Antonio ( vicdo, Op. cit., p. 254.
bli fdem.

Francisco Xa\·11.:r Lai-cano, Op. r,t., lib. 1, cap. 12, p. 44.
Félix O ores, "f-lúl&amp;nfJ de los role:&lt;.ios... , p. 958.
71 Francisco Scdano,
oacias de México recogidas por D. Francisco Sedano vecino de la ciudad
de México. Desde el año &lt;le 1756 con la colaboración &lt;le JoaqUÍ.ll García lcazbalceta, México,
Imprenta dcj.R. Earbedillo, 1880, 1. 11, p. 214.

812

813

''9

111

�d pués falleció in tomar po e i -n de la mitra. Di z año má tarde lo
religio o dieguinos confiaron lo difunto de u Orden a la ad ocación
d lo DoJore de faría y su r tos fueron trasladado a e a capilJa'2_
vanzado el iglo X Ill fue fundada en Méxic la Tercera
Orden d los ervira . Jlabría aqui c¡ue mencionar que Jo ier o de
faría (Ordo Servonm1 E. J\;furic,e f 7irg,inis), mejor conocido como se1-..;ritas,
urgieron n 1240, por iniciati a de icte individuos de la nobleza
fl rentina, quiene manife taron cómo l año de 12 fl n una v1s10n
fueron invitados por la virgen María a viv1r en comunidad r tirado en el
Monte enario bajo la regla de an gu tín, mientra contaban con una
propia. , tos fueron: Buonfigli dei onaldi, Gio anni di Buonagiunta
Bartolomeo degli Amidei, Ricovero dei Lippi- guccioni Benedetto dell'
Antella, Gherardino di o tegn y Ale si de' FaJconeri. La orden fue
reconocida por Benedicto XI, eJ año de 1304, gracia aJ empeño del prior
general F lipe Benicio quien, una ez aprobada, fomentó u expan ión
fuera de Italia. El 16 d marzo de 1524, el pontífic Marún
confmnó
la regla de los h rman tercero ~4 • Lo ervita e xtendieron a Francia
Germanía, al Imperio ustr -Húngaro a parte d
ia. in mbargo
n E paña se e tablecieron ha ta 1895 75 • [ o ob came, la terc ra orden d
lo ervita sí se extendió n el mundo hí pánico durante el antiguo
régimen. Lo terceros fueron fundado en la primer, décadas del iglo
XIV a in tancia de JuLiana Fak n ri, nieta d uno de Jo noble.
fundadore , gui n hacia 1285 oliciró el hábit de Tercera al prior Felip
Benicio-,,_

r

En la ueva E paña, en 1786, el piloto de la armada Jri tóbaJ de
E pínola, retirado a cau a le 'una gran t rmenta de achaque ' , estando
en el antuario de Guadalupe,
ntre lo instantáneo amago d la
' 2 Jo

muerte'', concibio la idea de fundar una congregación con la ad\'orncíón
de lo Dolores de la Virgen- . ño ª antes, había pensado r alizarla en l
pueblo d Tepic, lo qu no hac suponer que sus sen icio. c mo piloto
lo realizó en la. trn1,•esía I or el Pacífico. u modelo a seguir fue la
congregación el "Los iervos de Iaría'', en la parroguia de an
eba tián au.xiliar de la de u u-a eñora del Pilar, en el puerto ele
Cádiz. ,spínola carente de recursos para tal propó ito pues apenas
c ntaba n u r tiro, para u ustento con 27 pesos y do reale de
ueldo, acudió a fray icolá Rarrúrez, religioso de an Franci.co quien
le propu o qu e a ociara con Diego Peredo I Iurtado d Mendoza y
faJo conde del Valle de Orizaba, hermano de la Congregación de la
, anta E cuela de Cri to. El 11 de diciembre de 1786 · dirigieron al
monarca arlo IV para solicitar su autorización para e tablee r la
congregación Je lo T rcero., en la capilJa de la anta scuela, ubicada
en I convento Grande de an Franci. co;8• Por reale e' &lt;lula de 25 de
enero y 22 d abril de 1 87 fue aprobada la fundación ~9 . e le. ordenó a
lo intere ado ciue e pre entaran ante el arzobispo y ante el ,~irrey para
que, con u autorización proc di ran a formar , us e tatuto para el
gobierno e piritual ~ temporal ajustándo·e en lo po ible a los de la
Tercera Orden de en itas de ádiz.
Lo c. ta luto. fueron redactado con la inte1vención de Baltasar
Ladrón d Gueu1ra, r conocido juri ta, entonces oidor el cano de la RcaJ
udiencia, nombrado por el virrey . uperior de las junta ; aprobados por
el arzobi po, pasar m por el uperior gobierno al fiscal de lo civil, D.
Lor nzo Fernándcz d Ah·a8". r em·iado. al C n. jo de lnclia , el
monarca lo. ·ancionó e,, real cédula de 4 de ago to de 17 9.
De la lectura de e te cuerpo normativo podemo aproximarno a
Jos propósito. de lo Terceros ya su organización. Lo objeúvu de la
Tercera Orden fueron procurar I fomento d la d voción a los Dolore
de la irgen, mediante un conjunto d actividad piad sa anuales, y la
xten ión, a lo. fieles congregant , d la indulgencia ·
privilegfr&gt;
spirituaJes d la Orden de lo. ervita . I .a Congregación garantizaba a

e Fraodsco Valdés, OPM. em,ón que en la tm laci6n de los hu us de los religmsos a la
apilla de • uestra eñora de lo Dolores, fabricada a ~nlic1tud del R.P. Guru:dinn,.fon Pascual de
Egwa de la Pr ,nncia á an Diego de ;.. léx.ico. l. de Jfogal, J789.
·
·., El padre Vidal afirmó que fue en el año 1231. :\lemoria. tiernas, cap. X::', pp. J ().172.
7J
onfirmación de la regla de los bennaom ) hem1ana$ de la ,, orden de lo. 1erYo de la E..
Virgen 1forfa. Dada el año del, eñor de 1424. 19 fi. Ccmro de Estudios d Historia de México,
O D ' íEX, fondo LXXVll. 2.
-, L11ddnp,d111 !t11/i1111a, Turna, Instituto della Enciclopedia Italiana fundara da IOi\'a11ni Treccani.
cdic. Roma, 1949, t. X :xi, p. 46 .
- 6 Giuli:1na Palconeá, nació en Plorcncia en 1270, fue nieta de an
lessio Falc nien uno de lo~
siete fondad,ms de los sen-irns. ! lacia 1285 solicitó al general de I,¡~ scí\1tas, :an Filippo Benizi,
el h1íbito de la Tercera rden, siendo la primera en recihirlo. Mtm el 12 de íumo Je 1341 &gt; fue
canonizada en li17. Fue a ignado para su fiesta, d 19 de junto. Enciclopt•dia Italiana, Tom:t,
lnmi11t11 del/,, l::.11rirk1¡,rdia IJa/im1a (11nd11!11 da Goil'dfllli Trrffmll~ edic. Roma, 1949, c. XV f 1, p. 317.

- Cana de Clmswbal hsptnola ding1da ;1] re1· (3 J de enero dL 1792). Cmtro de 1,. nidio~ de
HIStoria de· México, n &gt; DL . lEX, fundo LXXVII. 2 ff. 5tn numerar.
-K Centro de fümt~o~ &lt;lt" Hi&lt;tona de \léxico CO
D 1:--.1 hX. fondo L'\X\rH-2. lihm mnnuscrtto,
Tercera Orden de CIYtt.t , C. 1.
7' 1 f/1ídm1, tT 1.., v 19r.
80 lbídm1. f. 19 , .

814

815

r

�us afiliado atención e piritual durante u enfermedad y al moment de
la muerte.
·
rvita
expu icron la
En la pnmera
part d .- u e tatuto ,_1
,
e true ura de la Ord o, reflejo de la 1erar9~~- d ntr de las
corporaci ne , del antiguo régimen. -- n el_ plano _pmtual, los herman
estaban ubordinad
al
rrector elegido pret rent mente entre lo
com
corrcctore
n la
franc1· can s que hubi en participad
c1·
1
cu
la
uan&lt;l
é
te
e
nía
algún
1mp
1mento,
h nnan dad d la anta, E
.
•
. _
ubcorr et r 1 uplía en •us funcion s. orno . u n mbr 1 1_ndica,
elaban por e) bu n comportamiento ~e lo con~egant
habrtan de
celebrar lo oficio , pre idir la proce 10ne y nt1erro. ele la rden,
poner lo e capulario. d paño negro con el. ímb lo de
rden,_ }
recibir en ella a los fiel que los olicitaran, aplicándol la · !ndulgenc_1~
del onbiemo matenal.
Tamb1en
corr pondi nt . El prior e taba a carero
o
..
,.

!ª

contaba con un ubprior para • uplirle en su r . p nsa~ilidadc . Esto
podrían s r ecle iá ticos
laico distinguid~ por ·u virn:de ya qu
habrí, n de 5 rvir de j mplo a lo. demas herman?s, , elar por 1
patrimonio de los Terc ro , vigilar y n . u ca , corr gira ~- ~erman
·
en u . fu naone
. f-:11abri·an d nombrar t también ocho con 1liano entre
_
lo · cuale debería er el primero el prior que re~ic~t ·men_te hubiera
concluido u g ción.
tos individu habrían de a 1st1r a las JU~ta
contribuir con u refl xión a resolver lo a unto . Para ecrctano habna
de elegir e a un e cribano real, 'amobible a di cre~ión de la me_ª ' al
cual pr su
e múltip] •s funcione , se 1 habna de ofrecer una
gratificación. ntre lo, con iliario
elegía a un contador Y a un
mavordom re orero. É te d bía nombrar mandatario para cada cuartel
de · la ciudad re pon able d e brar la aportación d lo, hermru:1?s.
Había un ma stro d n vici a cargo de preparar para u prof~~1on
durante un año, a lo h rmano admitido!&gt;.
leccionaban tam?1 n a
rman
informante
que
el
bían
irn-estigar
a lo candidato ,
cua tro he
d . ., C b
para garanázai que cumpli ran con I requi it~ d a m1 1~n. a. e
advertir que la hermandad de lo Tercer era 1~ para e ·pan -~e , m
mbarg el fundad r e emp ñó en que e con, t1tuyera . ~amb1 n una
cofradía para per na. de "otra calidad.
1 ~a_n cambien h rmano
cnfi rmero , quiene, tenfan la obligación d v1 ita~- a lo h rma_n~
nferm) a quiene ' debían garantizarle la e nfe 10~ }' la eucan. na
cuando e Luvi ran grav . La Tercera
rden conto con u _ama
femenina. El prior debía hacer e cargo d n mbrar, entr la mu¡cr ,

E

Pa.i:ª

notabl s, priora, subpriora, con iliaria
celadora , informante
enfermeras, camarera para el cuidado y limpieza de La imágene y la
vicaria del culto que debía cuidar de Ja limpieza del templo.
Era un compromiso fundam ocal d la orden J garantizar, a lo
hermano y hermanas que morían el Féretro el paño y la cera . uficiente
para el epelio, al cual debían a istir todo lo · hermano . n lo
estatutos, sobr viv n la, arcaica normas aprobada · para lo. Tercero en
el siglo ::{V, entre la numero a pr scripcione . obre la organización
que denotan la ob e ión por l orden material, propia del iglo de la
Luce .
ada e e capa a quienes la redactaron, la e tructura del
gobiem , las obligacione para con los enfermos y lo difuntos, la
fie ta 911 se habrían de guardar lo ga to que aswnía Ja hermandad, 1
cuidado de la imágene , la limpi za de la ip-lesia, todo 9uedó previ. to n
la normatividad.
Para garanti'.lar lo p1ivilegios e pir:ituale, de la religión d lo
servital 1 lo herman novohispanos e dirigí ron a fray Iaría Clem nti
de Belun , prior encral d la orden qui n, de'de u convent en Roma
expidió la pat nte el 2 de enero de l 91, para delegar, en el padr
guardián &lt;lel onvcnto de an Franci co de léxico, la facultade para
erigir la T rcera Orden y conceder a lo congregante de ambo exo la
indul0 encia y gracia e piriruales que habían ido concedidas a lo,
ervita por lo pontífices lnocencio VIII, 1 mente IX, Clemente X,
Inocencia XI, lrn cencio XII y Benedicto Xlll, ntre otro 2•
El 14 de octubre de 1791 los fundadore e reunieron con fray
Damián Martínez, en su calidad d del gado del prior general para
d ignar a la primera me a de la ongregación. Lo integrante d la
primera me a fueron: fray icolás Ramirez designado corrector por 1
padre guardián; fray Damián 1artínez delegado del superior general d
lo servita ; el prior fue el oidor decano, Baltasar Ladrón de Guevara,
quien previamente, en u calidad de juez real y primer consiliario había
dirigido en ·u casa la redacción de los e tatuto . Como subprior fue
de ignado José Hurtado de 1 [endoza y Malo conde del Valle de
Orizaba. Lo con iliario ecle iá tico fueron el licenciado Joaquín
Ladrón de Guevara y el bachiller fariano Quevedo; los e n iliario
seculares, franci co nronio de Rábago; Mariano Ignacio fadrazo VI
marqués del ali de la Colina· Pedro Romero de T rr ro , segundo
111
ll:!

16

lbídC111, f. 20 r. 1 21 r.
Ibíde"'. f. 25 r.

817

�cond d Regla· lejandro osío, IV margué d
luapa; José fanuel
aklivic o y Gallo JJI c nde d an Pedro del Álamo · I idr de lcaza,
poderoso comcrciant d 1 Consulado, regidor honorario y miembro d la
Real ociedad Bascongada de los Amigo del Paí , guien en 1799 fue
nombrado Caballero de la ruz de arlo lli83 • Como mayordomo
te orero, Cristóbal Espínola, como ecretario el cribano real Joaquín
Barriento . El bachill r Joseph Manu artorio fungió como maestro de
noVlcio . Lo celad ore : Joaquín Ruiz y orcnzo Rodriguez; lo.
informante de los arones, André
ontero y Fernando Hore , )' dela
mujeres: Lui Bermúd z de Castro y lanud 1 nd za. Lo primero
enferm ro : Juan Morales, Miguel yllón y J é Ignacio Romero Zapata.
ntre la. mujeres, fue nombrada priora faría Ignacia Gorráez y Berrio
condesa del alle de Orizaba; ubpriora 1argarita de Mora; consjliarias:
Josefa Rodríguez de Pedroso, conde. a de Regla; Ana faría de elasco y
Ovando VI marquesa de , alvatierra, IX marquesa d
a}jnas y X
condesa d antiago d ,alirnaya; Manuela de Cervante ; María Joaquina
Valdivie o, conde a de an Pedro del Álamo· faría Frnnci ca a 1era y
María Bartola Fernández de Madrid·
anuela García Bra o; · faría
Micaela Ladrón de Gue"Vara; fa.ria Dolore Hu1-rad d
endoza, cuarta
hjja de lo condes del Valle de Orizaba· María Fraoci ca y íaría Dol re,
Gamboa; laria Jo fa Gorrá z, bjja de los mari cales de Ca tilla,
marqueses d Ciria.
01110 maestra de no icias, María Manuela
elgar jo. La camarera d la ,1rgen fue la priora en atención a habers
ella ofrecido y u po o baber donado la imagen- la camarera de an
elipe Benicio faria Guadalupe Cosí , hija del marqué de luapa y la
camarera de Sta. Juliaoa fue Ja cond sa dt; Regla, María Jo efa Rodríguez
de Pedros . o ob tante que el fund;dor Espinola fue de origen
europeo la Terc ra Or~en, d sde un principio, quedó en mano de la
nobleza crioJla n ohispana identificada con los principio de la
Ilu traci · n84 .
.
El 6 de noviembre de 1791, la primera me a de la Tercera rden
de lo ervita
rennió n la sala d juntas de la Congregación de la
anta E cu la , acordó la celebración pública de la fundación de lo

TercerosR5. El lU de noviembre: circularon la invitaciones y la
indicaciones para los a ist ntes a la, celebracione , las cuales fueron
impresas y signada por todo los miembros de la mesa!!('.
Los días 12 y 13 de noYÍembre del mismo ano fu formalmente
e ta'olecida la Orden Tercera, en l::i ciudad de Iéxico, con ví peras, misa
sermón, en la iglesia del convento Grande. 1 amLimo acramento
estu, o expuesto el Jía doce desde las eres a las cinco, y I día 13, de de la
siete de la mañana hasta la cuatnl' . Este día, fra · Damián l\lartínez, ex.lector de Filosofía, predicador general y guardián d dicho convento,
como delegado del General de lo ervitas, ante de la funci{ n matutina,
les dio profesión a los hermano, que integraron la i\fesa. las cuatro de
la tarde, e convocó a la procesión de la virgen &lt;le !os Do1ores 88• El
arzobi po concecli · 80 día, de indulgencias a lo fiele que asistieron a
lo acto, religioso, y UcYaron a cabo la&lt;; 'oraciones aco tumbradas'' 8&lt;J.
Hay gue advertir qu el fundador de la Orden Tercera, no
obstante los e ca ·os recur, o, y_ue manifc tó tener, en prueba de u
devoción, costdi el hábüo , ciento setenta y • is hermano de ambos
sexos, tanto terceros como co rades laicos y edc, iástico , con los cuale,
quedó formalmente constituida Ja Orden Tercera.
e l,jzo pública la fundación de los , icrvo de Ma1ía, con la
asi tencia a la ceremonia d las numerosas congregaciones y con
solemnes proce.iones de las imagcnc, d la virg n de los Dolore , de an
Francisco y d san gustín, a la yu se umaron la de an Felipe
Benicio y ama Juliana de Falconcri. Las do nocbc , la, i111ágenes fueron
escoltada por los granaderos y mú icos del Regimiento rijo de Puebla, a

85 Acuerdo de la Mesa del 'f ercer Orden de los. 1ervos de l\l:ma, 6 de nnY1e111hrc de 1701. Ceniro
de. Esrud10 de 1-lisloria de .\lex1co O1\:DL~fEX, fondc, C\.,'{\ 11-1, hu1a , JO numerar.
11&lt;, (11111tac1óo a la celehracic'in dt:l t· . rnhlccmu nro de la Tercera ( )rden), Sab de 1un1a, ck la 'anta
Escuela 10 Je nrnicmbrc de ¡~91.Cenlru de Esn1dio de f-1.1,tona dt \lt'xlco CO. DL . fEX,
fondo L--C "\'11-1, hoja sm num,r.tr L;ts m&lt;l1Cac1oncs pu·1 b a51,rcncia a 111 misa y a la proce~tCln
tamh1én fueron 1mpn:sas. E. iste u.n e1cmplar en d Archi\·o Histofl&lt;:o dd \rzobispauo de .\1cxico.
, ecre1:1ría :mobispal, rnm cntos, caja 141, exp. 4ú, 1f. D1scn (, 1, rollo 5.,. 18( 10.
R~ Juan José _\Jfaro, ,o!ic1ta licenc13 al :1r1,nb1,pu d, ,\léxico para yut ' L exponga el Sanusimo
acramcmc, los d1a~ 12 ) 13 &lt;le n1"·1cmbrt. En nota ~, margen, Sl' otorga la licencia. :entro de

Esmdios de Hi. tonad~· !\léxico U) Dl \tLX. fondo L~'{\' U J, bo1a sin numerar.
Aviso al Público. Ccnl!o &lt;le Estuwu~ Je H1stona de \fox1co COM)L \t •X. fondo LX:-.,'11 -1,

jj/0

Kl Josefina Mana Cristina Torales PHcheco, l/11stmdo.r m lt1 1Y11e1•,1 E;pwia. / ..(J,r sorios de la Rtal SfJCledatl
Basrongada ,Ir los A111igos dd P,ú;, Mb.ico, pp. l 8, l9U,2U0,212,4_1,287.
84 Junm de la i\fesa del Ter er Orden de IM icn·w de María, 14 Je ocnibre de 1791. Centro de
Estudios de l lislona de J\lcxico ' () TDL~ffi.'C, fonJo L'X\'lJ-2.

hu¡a Sin numlerar.
~~ Juan Ju é 1\lfaro soLiar.i mdul¡,,enci:i, para los fielt: &lt;.JUC astst.111 \ lle\Cll a cabo la, ,raciones
durante los días 12 )' U de n&lt;l\'Ít:mbn:. ·\J margen ,e ano[;! la mnc1:s1ón dt: f!U dÍll~ de
mdulgeocia, Centro Je F.snidio de H1smnn Je Mé-xico CO .'DCMEX, fon&lt;lo LXXVlJ- 1, hoji1
sin numerar.

818

819

�trav '. de las principal cali s, iluminadas y adornada con vi tosas
colgadura . Amba noche la torr el atrio · el p rtal del convento
e tuvieron iluminado y s encendieron "dos árbol de rara úwención",
gu expú:lieron numerosas luces artificial s de color . D o. día. despué
la Gaceta de L\lé.;..ico informó al público l trado:
•uc la concurrencia á ambos acto rn.n lucida como numero a, respecLo á
haber e hecho general convite así á todos lo. Ycnerable órdenc t rcero
y santa c. cuda . . como a mucho individuo de la agradas religiones y
ugetos distinguido por sus empleos, c:ntre w do los cualc · e
repartieron más de do mil luces para la e:-.-prcsada proce ión 91 '.

Cinco me es más tarde, el 2 de febrero fue celebrada la fi ta de
acción de gracias por la fundación de Ja Orden Terc ra d los ierv s de
faría. En e ca ocasi · n, el predicador fu el ya mencionado mae tr d
n vicio Jo é "t\ [anu I art:orio &lt;1i .
Hay que hacer notar que la Tercera Orden de enritas de México
btuvo de1 Papa Pío VI un bre e fechado 131 de juli de 1 92, en él s
concedían la mi ma indulgencia que gozaban l
en-ita en Cádiz.
Para o efi cto el omi ario po tólico General d la anta Cruzada dio
kencia para l u o de dicha indulgencia 'con tal de que la per ona ,
que hayan de ganarla , tengan l umario d la Bula de la anta mzada
cada año '112 e dio el pa e r al al Br v papal el 1O d ocrubre d 1
mimo año 9 '.
En lo qu e refiere ala_ celebrncioncs r ligiosa anuale
ta
fueron d finida , a p tición de la c fradía y hermandade con la qu
comparúan el espacio conventual.
ria obligación men ual la
c lebración a la ,rirgen d lo Dol re , a la hora aco tombrada "c n
m1nJstro ' acólit s ofreciéndo e · la en el c ro . ra compromi del
conv nto de ignar aJ predicador a qui n debían ¡ agár le 6 peso . Por el
sermón 'aunque a moral haya d reducido a tocar com principal
objeto el d lo Dolore de ue era antisuna adre". e habrían de
frecer 20 realc, a la acri tía, obligada a p ner n el altar la cera que la
Orden I entregara una me a para c locar la Imagen de la Virgen y la

•N• 1anuel \ntonio V:tldé , Gaceta de ~léxico, 15 de non cinbre de 1 91, L. IV, nA6. pp. 430-4-J 1.
'11 _l ose

Manuel arcorio, Lafelicidad de McXJco en el cstablccimicnro de la V. Orden Tcrccrn de
los 1cr-. o · de larra, México. Felipc de Zúfuga v O navcr ~. 1 92.
"? Licencia para el uso d la Indulgencia . 2 ff. sin numerar.
entro de 1~. tuclios de Historia de
México. CO 1DL',\IE..X, fondo 1· :XVII-!
" 1 - ntro de Estudios de Historia dc l\léxico, O D MEX, fondo LXXVlJ- 2

20

bancas corre pondientc , con u tapete para la a 1st ncia de l s
individuo . Concluida la c J bración de la eucari tia habría de lle ar e
acabo 1a proce ión de la imagen d la virgen por el atrio lo claustros
acompañada d la comunidad franci cana, por lo que habría de recibir
di.ez pe os de lo hermano servita .
L~ fiesta de ' egunda clase' eran la. de an Felipe Benicio y
anta Juliana d Falcan ri. Lo, mini tro de c r debían oficiarlas con
solemnidad. En s guida de la cer monia eucarística debía realizarse la
proc~ ión de las ~ágene por fuera del atrio bajo d gotera . Al
pr~di~ador Jo ~1abaan de nombrar lo de la Tercera rd n y u pago
s na mdependiente a la limosna del convento. La sacrjstía c locatia la
c ra en el altar, la me a para la imágene las bancas con us tapetes. La
T n~er;1 Orden debía pagar 20 pe os d limosna al con ento, 6 pe o a la
ac~1stJa y ocho pe os al coro. La fie tas de primera da e ran: la titular,
dedicada a los D lor de la Vhgen en la d minica tercera de septiembr
la cual d bfa cel brar e con inguJaridad, y el pésame del viern santo,
por la n ch . _. n la celebración d septiembre la procesión e había d
conducir con las anta imágene ha ta la esquina de la call d Vergara
(h?y _Bolivar), . olviéndo e por la otra acera para entrar por la puerta
P1:°c1pal
atn que U.aman de anta Brígida (sobre lo que hoy es el Eje
Laza ra ardena ), para circular por Jo clau tro .
Tal como d bía hac rse n la fie tas de egunda da e, la Mesa
debí~ pagarle aJ predicador la sacristía debería colocar la cera en el altar y
can~le , la m a y d cel para la rugen }' la · do imágene d lo
patnarca a í como la banca y tapete para las a i t ncia . La Orden
Tercera, para esta función, contribuiría con cuarenta pe os y doce p os
cuatro reales por la proce ión.
la. acrisúa, con quinc p o . El coro
d bía oficiar ese cüa ' con e pecial solemnidad, no ólo n 1a mi a
proce~ión sino también a ta tarde en el Depósito, dando lugar al
orgaru ta qu pu ier la Tercera rden. P r e to , ervicio habría &lt;le
recibir guinc pe o ". n la función d I pésame del Viernes anto por la
noche la sacri tía debía poner el altar para la imagen de la virgen con el
? ose_! negro y demá adorno. gue le entregaran los Terceros cera e
il~na~ión para el cuerpo d la iglesia bancas y tapetes para la
a J _tencia: el c ro debería olemnizar todo lo oficios del pé ame "con
ma¡ stad_-" , I t~rcer orden, en esta s lemnidad, entr gaba, al con nto y
a la acu ua, diez pe o
doce al. c ro. El guardián del conv mo debía
nombrar un relig:io
que, "con devoción y ternura" debía leer la

?el

821

�meditacione correspondiente al duelo de la madr de ri. t por lo cual
e 1 daba un pe o de limo na. El antí irno acramenco deberí~ _e tar
e. pu to durante la
a de toda la funcione , ' en la c lebracion d
los Dolare que tenía lugar n eptiernbre, se debía exponer de las 7 de
la mañana ha ta concluida la tarde. En el conv oto e debería ordenar,
' con toda 1a olemnidad po ible", el repique de campana en las fi ta
de primera y egunda da e· ' la í pera, a las doce y a la oración'. y al día
iguiente a la hora de prima y durante la proce ión". La proce 1~~e ~e
la imáoenes tenían la finalidad de exitar el fervor de los fiele . Año
con añ~, el hermano prior d bería dirigir e al arzobi. p para obtener u
permi o de r correr las calle con la imágen 9~
_
Al iniciar el añ de 1792, la Orden Tercera ya contaba con ma
de ei ciento hermano. terceros cofrade · no sati fecho Cri tóbal de
spínola u fundad r y te orero s dirigió al manare~- arlo_ IV, para
olicitar su real protección a fa r de la congr gac1on, a 1 como el
nombramiento de una persona que, en su nombre repartiera ntre lo
pobres los sobrantes de los ingre o de lo t rcero una ,. z c~steados
lo gast que ordenaban u
onstitucione por el culto a la _v1tgen de
lo Dolore y lo sufragio "de la anta almas del pur atorío"'h .
El 23 de julio de 1793 el monarca xpidió do reale cédulas. En
la primera, admitió bajo u real pr tección a la Tercera Orden d l~s
iervo de Maria96 • ... n la egunda, ordenó al virre d la u a Espana
que nombrara a una per ona, r conocida n la ociedad n vohi pana por
u piedad y caridad para que distribuyera entre los "p bre " el excedente
de los fondo de la on ·egación97 . on e to e ratificaba que n
congruencia con la p lítica secular del e tado borbónico _los T rcer
pretendían la atenci · n e piritual d sus hermano n la entermed~~ y al
m mento de u muerte no habrían de llevar a cab la acumulac10n de

tru

Ejemplo d dio tcncmo una carca fecha&lt;la en Tacubaya, d ~ de may el~ 1795, &lt;l1rigid_a al
ariobi po por d man1ués de la ,olina, 9uien comume1 que el clia 20 de s_epae_mbrc e hana la
celebración anual a los Dolores de la \'irgcn, pr,r lo que ohcna u autonnoon para sacar en
procesión la miagen. •I arzob1 ·pn autorizó la procesión, solicitándole guar~:isen el edicto de l~s
campana,. 1\rch1m Histórico cid ArL bi pado ele ~lexi o. ecrecaría a.rzob1spal /convencos. ca¡a
134, exp. 2/2 ff. Disco 57, rollo 53, 1795.
. .
_.
•1; Cana de (. hristóbal Espinola clirigl(.la al rey. entro de E tud.10 de H1smn, de ~lex1co,
CO ·o ME.X, fondo LX1.'\11- l. 2 ff. sm numerar.
% Real cédula signada en Madrid, a 23 de julio de 1792. ·entro de E~tudio de Htstona de
México CO lDUME ' fondo L.~XVll-1.
.,~ Real• cédula ignada en Madrid, a 23 de ¡ulio de 1 92. Centm de Estudio. de Hisw1i:i. de
~léxico, O ' DlJ t fEX, fondo LXXVll -1.

capitalc ni su préstamo a rédito como otrora I hicieran la cofradía y
hermandades no ohi pana .
.., n una primera etapa, la Orden Tercera cel bró su, funciones en
la encilla capilla de la anta E cuela. in embargo, lo iervo de María
pronto advirtieron que la falta de un espaci propio les impedía los
progr os de la Orden pue no podían r aLizar toda la prácticas
piado a que xigían u
on titucione ; ' en la apilla d la anta
Escu la, le e necesario proceder con mod ración para no interrumpir
los propio de ésta . Por ello, Jo é nfi.guel Aguilera corrector y
comisario; Francisco Antonio ariño de Lo era, tesorero y comisario y
J osé aria B ltrán miembro de la R BAP, .desde 1777, contador del
Real Tribunal de Cuentas98 y entonce consiliario y comisionado,
solicitaron, al guardián del c n ento Grand , la capilla de an Diego, la
antecapilla y dos celda para la sacri tía y una ala d junta . É ta estaba
ubicada en la e quina de la calle de Zuleta. La Tercera Orden ofreció 500
pesos de limo na ha ta completar mil al término de do años, por el
usufructo del edificio, mientras podía con truir u capilla propia. J
padre guardián, fray Manuel de Aranda, aceptó la propue ta el 21 de
ctubre de 1796. in embargo, en 1798, aún no e había ejecutado 1
contrato, pues estaba pendiente la esión de la capilla99 . El 16 de mayo de
e e año, la Terc ra Orden solicitó la de olución de la solicitud del sitio
para la fábrica de u capilla. El 19 fray J é Joaquín yarzábaJ remitió
los documento olicitados. El 25, el secretario del padre provincial
manifestó que la Orden aprobaba sus cornpromi o referentes a la
fiestas de la hermandad y dejaba pendiente la asignación del espacio para
la capilla.
Finalmente lo franciscano asignaron, a lo Tercero , el espacio
del panteón, el mJ mo itio en que estuvo construida la capilla de a□
José de los aLurales. En 1 )03, bajo I patrocinio del oidor decano,
C sme de l\·Iier y Tres Palacio 1txi entonce prior de la Tercera Orden de

,¡.¡

22

11
~

Josefina María Cristina Torales Pacheco, l/11.rlrados en /,1 .'\11em Eipmid. / ,os soáo.r de In Rtal Soriedt1d
BasconJ!.ada de /r,s .~vmgos del Pais, pp. 263, 284 y 400.
I)&lt;) E□ junta del 13 de mayo de 1798 ma□1fe~taron no haher firmado aún el conlrato coa el
Convento Grande. { aja 1-3)
11 •1_Cosme de {1cr l Tre~pa1acios, nació en 1747 en Ali s, provmcm de O,·iedo. u tío juan de
. li~r, inquisidor decano y arcediano de la Catedral en :México, le apoyó en sus csru.dios de
JUOSprudencia en la Lniver idad Je Valladolíd en donde obruvo el grado de doctor en anones\
fue ~eccor y catedrático en elfa. En 1 76 foe d ignaJo protector fiscal de los indio en b
u~enc1a de Perú y más t.-u:de se desempeñó como alcalde del crimen. Pa ó con ese cargo a la
Audiencia &lt;le México en donde en 1785 obtu\"O la pla;,.a de oidor. En cuaLro ocasiones, en calidad

823

�lo ervita e colocó la primera piedra de u igle ia con truicla obre lo
cimiento de dicha capilla 1º1• Concluida la capilla el año d 1806, un año
después &lt;le la muerte del oidor
er Tres Palacios el 25 de marzo, la
Me a decidió rganizar una solemne c remonia para la bendición y la
dedicación d la capilla. Ésta tuvo lugar la tarde del ábad 29 de marzo
de 1806 a cargo de fray Diego de la Piedra , pr vincial del anto
vangelio. El domingo e su pendier o la fe tividad s, en ocasión del
día d Ram s, pero por la noche se anunció u continuidad para el Lune
102
santo, 'con vuelta de esquilas, fuego y demás aparato y p mpa' • Es
día, celebró la misa olemne fray Francisco Planas guardián y Delegado
del General de los servitas y fue predicador el a m ncionado maestro
de novicio el bachiller Jo ph Manuel artorio, 'quien sati fizo
pl nament al auditorio en una pieza oratoria compuesta en meno de
seis día por haber enfermado el que tenia á u cargo e te empeño."
Fueron padrinos de la ceremonia el doctor Juan de lier y illar
honorario del on -ejo de lnqui ición, decano jubilado de ésta, arcediano
d la anta Igle ia atedral de México tío del oidor Mier
J eph
1e ia oidor de la udiencia de México asi rent real de la T rcera
Orden. sistió roda la esa presidida por su prior Domingo itorica
rrutia, qwen en 1784, fungió como alcalde mayor de Cuernavaca· fue
miembro d la Real ociedad Ba congada de los Amigo d I Paí y
caballero upernumerario d la rdeo de Cario 111 (1794)11r, y en calidad
de priora Ana de Y raeta, iuda del oidor Co me d üer y Tre Palacio .
Ana fue la bija menor del comerciante del on ulado Franci co lgnacio
de Yraeta miembro también de la R BAP, de quien heredó una
cuantio a fortuna. onduida la mi a ' se cantó un primero
Stabat
l\foter' ; llevó a cabo u pron sión l padr Ianuel B lea, xprep' ito del
de regeme, tu\'O a u cargo el gobierno del \'trreinato de ;\{éxic . El 25 le marzo de 1 90 fungió
como mecenas de 1, ceremon1a doctorado en teología de fray ervand Tere a de Micr, su
obrino y ahijado. Munó el 3 de mayo di: 1805. Vid. ' ervaod Teresa de Micr. Obras completas
l. E/ beterodn:,:o Jl.lladal11pt1111J. Estudio preliminar y ·elección de rexws de Edmundo O'Gorman.

han~ ·, □

iéxtco U ,\11, 1981 , p. 191.
Carlos
Irnos,";\ propó itu de la capilla de :an Jo é de los ' acurn.les" en &amp;tablo
BaTTOco a la memoria de I ranc1~co de la Maza, Mbuco,
1¡ M, Instituto de lnvcsúpciones

1111

E. réticas, 1974, pp. 43-52.
1n2 Manuel Anwnio \laldé y Juan López anceladn (editor). Caz¡'fll dr .\ltx 1co del mtércole. 2 de
abril de 1806 en Gaieta de México, compenciio de noucias de Nuc\'a España y Europa dd año
de 1806. Tomo Xlll, úm. 27, [exico, imprenta de Don bmano Züñiga y núveros, 1 06, PP·
219-220.
rn, Josefinn Maria

ri. una Tornle. Pacheco, l/11str11dos m lo "r\11el'l1 f.spa1ia. Ltu sonos dr la Real

Sod,,dad R11sco11gadn de /ns ,- lr11{gns fk/ País ,\léxiro 201 y 421.

824

Oratorio d
. F lipe er1- "
les
tr , 1
Per ona de di tinción d
,
en ego e escapulari a "otra
J M
.
. , e uno y otro e tado eclesiástico y secular '
,
,a e a ·e vaho de la Gazeta de M, .
.
fieles su contribucione p
1 clifi ~&gt;;7co para agradecer a todos lo
b d
ara a e cacion d la i l . "
po re, el merito que ha contraído en
f:' .
g esia, aun al mas
ya con u caudal ó ola
.
ta abnca, ya con su int1uxo
.
,
oraaone. y pa s " La c ·u
palacio del mar9ué del Jaral d l B .
.
ap1 a, a un co tado del
basilicas romallils. u na e cen;ral :~~~ e~: ~e- tres
es, al e tilo de las
vara y de lon21rud 30
.
¡e a e¡e d colwnnas" diez
.J:
b
ara . u nave laterale
d .
mewa. u techo qu e P d
.~
era. 0 e siete vara v
•
'
ue en apreciar en la lit
fj' d 1 .
,
de v1ga que de can ab
b
' ogra rn e narte eran
·
.
ao n es elta cofr
d
'
mtenor la Me a como
.
d
imnas e madera. En su
mu tra e u a01·ade . .
b
so re la puerta de la acri ti' lb
.::,~
Clffilento, acordó colocar
'
s a e usto d 1{)rincipal l
f:
[j er y 1re Palacios co 1 .· .
.
. .,
Jene actor o me de
n ª s1gmente lfl cnpc1on:

?ª

En .ufragio y piado a memoria del r D C
.
Mini U'O Honorario del Real
u ;em~ ,osme ?e lier y !respalacios,
Regente electo de e ra Real yd. p .
Conse¡o de India , Oidor y
Real d la V. Orden Tercera du i~nc1a &amp;de. Hermano Prior y A istentc
e iv!aria
·
.,
eapi·¡¡a: su E posa r Hercder e1 iervos
., qwen pr mov10 esta
conclu\'Ó v dedicó en 18()6 . 2ª9'dª i\etnora Dona Ana faria de Yracta la
104
·

•

a

e r arzo

•

u fachada daba al poruente
·
y s a ccndía
11
ma1e tuosa e ·calinata con ..i: .
H1.,
a e a por una
. .
wcnnueve peldaño
T
not1c1a de cómo en
·
• fu
enemo también
·
u intenor eron construid
di
priora, na de y ra ta, el al
os, por spo kión de la
distribuid
l
tar mayor con su coJaterale y nueve retablos
0
,
en
muro laterales realizado
e1
Lopez. Jalear mayor fu d .J: d ' l .
por
maestro arcos
e wca o a a vrrg n de I D l
acompañaban a la imagen d l
.
o
o or s en el que
Falconeri an elipe B . _e a vugen la de lo amo Ju.liana de
d l
rucio, an Juan evangcli ta
ag a ena. Lo colaterale al princi al fu .
.
)' anta María
orazone . Podri
.
p
eron dest:rnado a los agrado
.
amo c n1eturar que aún
d b
col ect:1va, la vinculación d
b
. que a a, en la memoria
e am as devoc1 ne qu el padre Cri tóbal

°

-------

l!J.I i\,fa nue1Amoruo
· alde' • ¡·J • Ló
briJ d
º
u,.n
pez Cancelad ( d. ) G
ª18('6 e 1806 en C.aze!aI dr Jlb.im compendio d a e :rord. ,azeta de México del rrúércoies 2 de
' . Tomo \1I[
·
.
'.
e noUCJa e I urra España \' F
&lt;le.1 2al9-720
. ' l um. 27 Mex:1co, Imprenta d Don •~l:iri·ano zuniga
. -~ y Onmeros
. -~pa l 806
ano de
- - .
llh Antonio
.
,
, PP·
Gama ubas ejecuto en el si lo X [X
1
con p~ecisión ta plant~ de la capilla de lof
: un ? aao del convento Grane.le en el que dibuja
~1l~apilla de ao José de lns aturale ,, ~n ~11a/.~~:-BV1d. Cadlos Chan~ón Olmos" 1\ propó ito de
lv cxico U A,\,! In •
a a memoria d F
·
'
, sututu de loveságacione E t'"' . afT(}(o
'
s euca • 1974, pp. 43-52. e ranc1sco de la f\.laza ,

825

�9~;

devocione. &lt;l quien lo financiar n.
11
o c. tudi
de la capilla d an Jo,' de lo
acuralc. ,¡¡ afuma
que 1 arquit cto de la d lo ervita. adecu · la tnJctUr&gt; d e ta capilla a
lo cimient de la d an J é de aturale , por lo qu . \'ÍO bligado a
con truir un dificio liger carent d p ada bóveda· p r con iguiente,
opt' p r una ba. ílica
n olumna.
techo d mad ra.
compr n. ibl la elección d I u del material liger r in cmbarg , me
atrCY a afümar qu la e tructura ba ilical n úlo bed ·ce al , h irro de
los imiento por ·1 arquitecto má. bien . explica por I in ter· d · . u
patrocin, dore , indiYiduo d cara a lo idea.le- cst · rico mod rn -, p r
1 yantar la igle.ia dentro d I e ttict ord n neoclá ico.
Hcmo dicho cómo en d Méxic ( acional, apenas qued' huella
d lo ·el"\ ita en el grabado de . u ne clá ica capilla ~ en un par de
igle ia que aún hoy día · 1 s califica com de" ervita. ". na ubicada
n rizaba Veracruz, y tra, en an Miguel de Allende. De la prim ra
, ólo tenem - algunas refer ocia que n &gt; c nfuman la ex pan i ·,n d l
T re ro_ co I
e pacios r gi oale. · aca o prnm ida p r los
d ·cend1 nte d l marqu '. del Vall d
rizaba. ---,n l 1
hicieron 1 .
' El 1otal d~ lo emg:tdo Pof lo nuen: ret: blo fut: d~ J
mil cuatn c1cnws . ttenta , d . pesos
s1clt: fL-alcs. Coseos que han temdo lo. &lt;J re1ahlos de la e1pilh de lo~ ~cn;r.1: . .W de &lt;l1ci mbrc d
1 116. •:h" o I i;s,óri«&gt; dd r,ot,,,r,do Je M . ~"'- """"" A,wb"¡,,I / '""'"'"'. e,( 151 ,

11

~

cxp. \momo
1 , _t. García ,uha .. El film, di· 1111s nwerdns, ~léx1co, imprenta &lt;l ,\nuro ,;ucia
111
hermanos, 1904, p. 7"'-..
.hanfon ()\mo . O¡,. ál.
11 "' r.k refi ro :t 'arln

26

ci~ento d I r mpl de
abrtó al cu1to1m. yanzad l iglo ~a. ciuda_d
On:aba } n 182
en
I primera re idcncia
• re u~ida la Compañia de 1 , Ll
;mplo d anta !aria en Orizaba
tuv &gt; fuera
la capital fue el
e, tmcci . n d I capilla d l .
. eracruz. i z añ - de pu. d 1
F
·
rvtta en ·1
•
ran~1 co el padre n itador t\nclr'
1 e conv ntc
rande de an
a nzaba a I padre
t oruno
.
.,
, rto
· a, J 5 d ago, to de 186 , env10
1 70, al morir la fundad . d
. pin?sa }' Antoni Donadoni110
\'era
F
.
ora e la i•I . 1a, na D .
. .n
cruz ranc1 c uárez p d I
omtn a, el &gt;bi po &lt;l
Ord n . de rvtta
· y el t. m ne re do, laed encargó
· wta
· la T rcera
. , a I Je.
nada ªl na a la ompañía d J ú . l ) ~cton a la Dolorosa, devoción
padre D nadoni fue nombrado u ci , c d ?adr D corme, qu el
solo en Ua ha ta l ~ d
p
r de la re 1den ia n l 73
. .,
. .
an
1880 fecha e
y 1v1
1 w~s más. 1 padr Donad ni no , n qu !e a. i nar n a algun .
rvna qu clirigi, de, d
. olo r tauro la Tercera, Orden d
ongr o. , n Mana.na
.
u
amb
en 1 9 \' r n &gt;v,a e a p1aza fu ndo. tambi , n la
_n la .egunda mitad d 1 . 1.
• o cl_culto. mato d I rempl "'
dioce an la igl ia de lo • ig_ ,
1 . 1 uitas entregaron al el .
•an rJ u 1queda c m unacnora
en nz b El .
ro
a ignarur
~: a. .. on n de la iglesia d
Ahora b.
penwent
.
.
• n, a 1a luz de lo ue he
..
re umc m arquitect, njco ne)
9.
m . Y nid exponi ocio to
c b·
· n" t tan a la •, f1 · ,
' · •
am J , y e ntinui&lt;lade qu 1 .
. te ex.1 n con re ¡1ccto a lo
d m di ana &lt;luraci, n ( n ªt , corp
raoo n ptas
· ru, ier n n proce ·
.
, ngregación de los
!ore c r~ , d Braudcl). ivLientra que la
Xll
I
e
- íl &gt;r&lt;.:ntma
· en el iol
•
para tom mar l e ncili m
, e. a la
. n bJ za
travé d e, Jª rac1on
•,
.
.
-i-,
diaria
n aci1 ·n 1Y pac1ficaci 'n n tr u miembro
a
la ontrarr forma católic; ri ·1 1~ o , II, lo j ~uita 'en l e pfotu d
d lo . cramcnto de la peniten
• P I egiar
• · ne la práctica
. nI n la .con
, gregac1
una bu nª muert
,
. n tambié
eta Y a ucan. ua . n ara &lt;l e garanuzar
.
Tuv1er
alud e&lt; rporal de I con .
n e P c1al cmdado en procurar la
mili
e ante la asi l ncia contin~~~ :V ~ g n ral &lt;l lo
nfi rm
:'..n el ·i lo fVlU Io
.~-1 s.
r\'tta. ua11 mat
u , nal y e pititua.l,
. . en l 11 p1uue
e tatuto. en aJ1c1 - n al compromi o

?e

fuunírez r ctor del C le · de a.o lid fon , había realizad a
princ1p10 del iglo
U!. n las na\' lateral , un retablo fue dedicado
a \a anti irna Tcinida con una pintura de Juan el Bauti. ta col cada en
1 agrario uya fábri a co tc · el inqui. idor Juan d ~tier. Había también
un r tablo de an Jo é hech a co ta de la ñora Riba cacho; tro. d .
retabl , d ·dicad
an
• me y a anta J\na, pagadc por Ana de
raeta uno dedicad a la ürgen d Guadalupe a co ta &lt;lel iropr . or
fariano d Zúñiga y OntiY ro . La. imágco d la virgen ) de lo
ant fuer n pinr.ada por J aquín quib 110''. arcía ubas m nciona
qu tambi · n había un retablo dedi ad a an Joaquín y otr d dicad al
arcángel Gabriel c mpren. ible &lt;l ntt de un e tricto programa mari, n .
ienciona tr dedicado a anta Rita y al 'cñor &lt;l la HumildadH'~.
dar qu lo. retablo centrale
bedecier n , la l voción d la
c rp raci · n, mientra qu I retablo lat ·rale fueron de tinado a la

ubas,

1.

1·

D

l. rad h:llzman ,
·
,.
1111 En d archirn ~I
n:llj!/OltJ
Mú·i.-o 1""'80-1830. I\Jé ·1co
••
retrato d I Donad .
cnd_e l. Pr \1ncu /\le ·ican:1 de L.1.
'-· d
,\1\I FCh. 2002, p. 166
111
om pmtadn al oleo
omparua e lesu · ~
rch1\'o el la p .
·
·
· conserva un
· dr los m Ot1crno
¡i\l anac
· ru\mci:1
. .i\lcx1can
.melUc:inn~
. a de 1:11 ~nmp;1ma
. C,ecarcl
,
¡c~ums
16-1 ()"? de J .us.
Ül!com,c. !.1bcr f, V
827 '-· c.,w mccanu. cnio), \ .1 ta, 1953,

111"

,~::~ltt111r,1

m

p.-76..

�.
• 1 ap &gt;YO
. a lo
el , . , n tambi, n hi it:r n htncapt n
d promo, ·r la \ 0
e
d \ \ la mu rte.
, l &gt;S cófrade. antt: la en1, rm , l •
n r ·li rio a de la
Lcrc ·r \ a ·
¡ la corp&lt; rac1
•
. .
V dcmo, dl' ir yue n genera 1 1·
&lt;le lo. siglos 5U ob¡ ·t1vo
O
Europa medieval qu mancu,l1 ·ron
, an ir ,lrg
ac.laptand su act1Yl·da(1e · l: n1
.d
\ gu , in cmbarg &gt;, &lt; Qt,lf
gr ·~nt . , rrn pa. ar n ·
pta - .
.
1 ·aocc d u con h"
- . el . la n e icladc cam Jt
•
·l • acio ibcr amcnc, n
taH&gt;r
e
.
d'f
d.
r
n
con
a
icrto
n
t: p,
, tl·c
I un t
1
tan

,rrcinal.
rr aaci n . l\UC
Tal fu • el c, . o d
cong '
la deH o. . n de lo J 1 re l 1 lana.

"

&gt;rigmar n en tomo a

\Jha Jo dina (rarza \ uñ.

P labra pre ·a
R cuerd &gt; hab r , ·1 itad un p.1m ·c&gt;n por prim ra , cz cu, ndo l nía
.1lr dcd r 1• . ci &lt; 1er aiio de cda
urant un verano onocí c:I
ccm nt rio del Real d an Antonio de Baj, ,a(ifi rnia ' ur; , hí de ·cansa
la a c ·ndcn ia materna ) en el pucbl &gt; , i, e partL de la famjfja.
1\nt • de lle mr al panteón pud apreciarlCJ a di rancia ) , lJUC •
·ncucmra n l dccliv de una l cqucña loma. La panorámica m re ult &gt;
atraycnr ' por9uc las tumbas c. taban en :u r talidad pintada de blanco,
di tr1bui la imétric. m ·ne ) atlom, da. con flor artiti rnles de colores,
pero . brc r&lt; do, por9u1.: el ' pacic luc1.1 limp1n) bien wdado. ,\dmir '
cada rumba n la qu me tlet ma· habi, una en forma le: pir:im1cl )
tra con asp r el ataúd con. truida en h1dril1 , dcjándo • ver en
alguno epukro •mjcJ trwdo, una pan d la o, ,1mcota humana; con
dificultad l í lo. ·pitnfios ) no I e, · , e
cue LH n ~ . obr la fant, sin
9u circulan n torno a lo · ccmcmcno .
La 1mpr . i6n el In visita me dej '
p rc¡ué e c&lt;l1fi , ban Jug- re. olemne, ) de

dolor.

&lt; mm.riada;

no ntu1d1a
an I ellcza a cu · tas del

alí del lu . r ternero , p r &gt; con la cunos1dad de e. plorar
nu am ·nce 'sa lascs de recinto .
:2

29

�. . , p lf c&lt; n&lt; ccrlo . a&lt;la \ cz 1ue
. &amp; d &lt; lía pedir qu
D de nt o . tu\ e in hnac1 n
tad
lguna
tra
c1u
a , m1. padr . me
. _. ba \ municipio. d I
hací.
v1
•
qu ·,d~nrHi ab, n la
m na11 \'aran
aJ pant .o, n. on ust
xpli aba animo ·am nl 1
. do e, 0 \a hi t&lt; ria _·,. ,n
.
. , n d una ru mb• .
. fu- 11·oc1· lduc1en
m cnpa
d 1 . p me
) lluc xi ua
&gt;O 1 pa o e tJ •m
. . lo hay, n h h ant .
,
D ubrí (aunqu o r }•
. . . l
u ,o L n) e
1.
l · ar \1 . ,) • b \ pamcon d 1&gt;s mu111op 1 • e e l registrar,
•
·tn l
•
informac1 n s r
.
.
d l &gt; d cum ·nt
9u
.
r . idc
• 1 D i&lt;lí reunir to &gt;
, b rantl ha
u capna.
ºb'r un r · ena. • 0
f d
•vo\ución de cada um para . cn 1 der en una obra \a m~&gt;~o~a ta l
· 1 e•l de compr
n c1u ne e d ·:carta) 1ruc1c n. &gt;1
l pr pósit ongin,
'l Tdad
d l e tadc
o J J1
,
• . rai' m : por cr a
lo pant onc
. . d . M nterrc\ por Yanas
. . . di r a
te l le cem nt nos t:
. ·1
·rticlio
la. m ticrns
p
apun ·
· · •n un &gt;
- -,
e
. 1 d ·1 Gstado· por r ,uru n e
l.
l ale. ,. hmum n ,
cap1ta e ·
. b . 1 tema ·n lo. are 11,
•
b ne otra o &gt; r
aquí donde vi,·o.
. .
d r cc:tim ru d I
l urucarn nce I•
.
E ·t . a¡ untes prct ne e? ¿ ,¡ . P p ro a la vez . irv com
. d 1 a tra ·e e u m '
.
,
m nt rio de la ou ac
. tr rado pamalmencc.
cet_ c1·,, para le arrollar otro t ma5 1' , *'"' ·,¿ &gt; d cementen d d
re ' r o "
· que 1an e, '
. · · d ,1
e hablará d , los e pac1 . d d d 11 nterrev ha ta pnnc1p10_ e
· da ·ion
, d la au da . ~an1 rancisco
,
1 rigen de la lun
de n J\ ndre ' la
• . . to. on-. 1 C m·ento teno
e ' d . La pur1, -·t m, , l . pant• oe.1
iglo ~ X,
' tedral de .M_onterre{ ~ ~e~' ncl panteón d l , agrad : ~:6 \ . t
municipaJc num r
'
· pn Yi ·ionak dt: 1 3 ) ,
d
anc ón dd . rmen l &gt;. ccm nt no t ice lá c.l lo. ,arz, , ra trata o
p
h e rrc p nde a an
últim aun 1° º) 1 1.
n c &gt;n 1loncerrey.
0 que o tgarc
orill, r n
Pe r lo. ucc.
. . • . ne·,,, e c:-.plican lo
al 1
a ti 1m{ rt,t
"
l,
d
,
con
.
erY,
r la
uo
on sp ,
\ ·ien&lt;l ) enci lmcnt
tablee rl&lt; ) lausurar e
.,
.
pública.
m ncion, rá I r lacion qu
1
()l1 c&lt;&gt;1·n1 ,1Yan ·mo en la ecrur
.
l l·t ciudad \ de u
1
¡
mucnto e '
·
1
.
e. n ede rcaminos qul. uru· ron important .
h n rerudn
e l e p..
.,
el m 1, ranu nt
.
contri! uc1 o en
. l l &gt; cort JO fun r, n .
&lt;l 1
.e.la I or !onde tran. ita ,an &lt;
•.
ci rtl P· nt one
e a
av ru
.
. . obtenida: al n itar
L. . ,mpre 100 •
b
. &lt;l , e:tos , Eunt ..
1 &gt;C, lidaJ 1uedan • . nta das. en lo. . u m,
¡u

mo cuaJqu1 r m trabajo, podrá hab r , pccL
de u
cont1 nido que difi ·ran de la pinic'm de lo lcctorc , motim ufici nt
para alentam ha
uir inv tigando obre el t ·ma.
Por era part , e n:idcro a&lt;lemá c¡u , ria de gran ap rrac, · n
dcmo trar la cxi tencia &lt;le &lt; tro cem ~mcrio en I s cfü 'r · s ejido que
Luv i\Inntcrr , como fo 1 ' o de la J lacienda &lt;le an B 'rnabé d l
Te po ~hj
on . u panteón d 1 ' agrado
r zón e, table jd en l 9
onstruiJ para e\Ílar I lar tray ·cto haci, 1 pant ne de la ciudad.
u da por , , riguar si n lo terreno d lo gu
Lo
rdial s, Lo · Tij ·tina , LI ,\ne · n Labore 1 u va , an Jerónim .
m:alito:, ~I d r ·, L b tanzucla ) Lo 'ri. tal , s di fice' c:-tn la
d ·en ici &gt; púbü , l que no de cart:1mo ·i . · toma en cu nea la
di. tancia y la pobr za d · , u. v cino , que al no poder cubrir el g:. to &lt;lel
tra.-Iad d l cu rpo al pamc n muni ipal habrían r a&lt;l lo suyo
prop1 en
cionc. 9uizá mu) ncillo o aun el. nd a.no ,
&lt;l tal ucn
no quede ref ·rencia pr ci

rque .

1

•

830

Apuat

d al!?llno

m nt rio d Mont rr

T d. ci, ilizaci · n &lt;le la Ti ·rra p r prmutn a c¡ue ea ha
d . arrolladc una cultura monu ri, n ba. a • u forma d ,. ·r I vida ) la
muerte. t\unad al clcm nto e piritual. h. n incerv nid factor
ográfico fí i o. v ambiental . d · la re ,je' n ele lo pu blo qu
e n&lt;lic1onan d pr cd r de u. acto . P r la m1 ma razón e han
ene ntrado cfü r i&lt;lad de practica· funerana y ob. crvamo
n
dettrmin &lt;l1 ca o c1uc la muerte ha c n tinúdo l camino m.1 anh lado
d la nda. Jo a o de lo anc ·s m ncion, el I c n ·ti tuve la cultura
gipcia J la ant:igü dad. J,sr pueblo el • arr ll to I un i. t ma
fun rari ,. re ·ultand &gt; er, c¡uin i • la p, rt • m;Í in re. ante d todo 1 9u •
e a ci, ilizaci6n le, t • a la humanidad.

r~n

orr, . latüudes de la T1 rrn, p ·ro pr mando el mt'nto. en
e mún, se ob crva orno lo pu ·blo pr ·h1 panic&lt; fi rmar &gt;n te d un
complCJn funcr, ric en h &gt;n&lt; r a , us mon:trca. (que de alguna manera eran
e n, id r, e.los como &lt;l1 &gt; s), cal
·I ca de la ruina de Mont lbán ·
~Citl,
n ( ax, a. ~rea ron , dtma , un si tcm. d , ent1 m s ¡u
evolucic nó on el p, o &lt;lel I añ , ) . laban com·encido. d qut el
desu no del h lmbr al f ne cr '. taha &lt; n&lt;lici nade , 1 .· circun tan ia
9u prO\ can n u mu m:.
J

�d
Lo pueblos indí
u O
on manif taron n u.
m rcuoria ma 1or encill z, in que
actividade diaria. Yen u
de l
alor a u cultura· lo e tudi 0
0
e to le re te im portanc1a
. . .
cto a t
anti o poblad re d l n re ·t c inciden n u. ¡moo r p
punf Dada las condici ne geográficas, , umada al temp r~ento ~
la gen.te la práctica fun raria, de e ta re ione re ultar n a1ena a a
realidad d

1
a
única) n el ámbito de nue tr tertic rio durante el nrr tnat ,C ~gl
X 11) e la del capitán Alons de León quien rel~tó_ ·n u. cr~ru~a.
histórica a l I ucv R in de León lo hábito y pracaca d lo mdi
cad v z 9u e pr acaba ant lle la muerte:
oamérica.

na de la. p ca r ~ rencia que hablan d 1 ma ~ i ~o e 9u

lo: difuntos qu n han de com er (que no e a e os), lo entie':an n
.
el campo·
\' por guardar eI cuerpo de animale 9ue n le de tterrcn,
icmbran
epultura de no pale o hace n un cercadill : e mo una gra:
da d molino rama cercad ~ espc. a co n que esta eguro. o tr .
ruc
' encierran; uso anoqu1
• · ll'fl
·
ueman y la cenb.a
en e l mu ndo . I luto 9ue
~ nen e : las incli::i.s, por su marido, hijo o padre herm::tno . sobr
gra!:e aullidos, e pelan to&lt;lo el colodrill con la m~nos, arrancan~o
el cabello ha ta e rea de la oronilla, que qut.'.da muy liso. l.&lt; &lt;lemas. e a
l dlbell c mo cuando lo quita el barbero sobre perne; '
ca beza, corcan e
el
¡ d' d •
entada. en cuclilla ' juntan las m:inos, e de1an caer en , u o, a~ hi ~
a e
po rrazo., que ,.·.
1endolo, , e ·1uz=
~- rá gue del dolor e le quebrara¡ drill
en el cuerpo. Lo mi mo hace n los Yarone ' menos el p ·larse el co
.
T do dJo e una dcmo Lración ricLcula'.

'¡¡

t

Al tiempo d la coo9ui ta müitar de ~ pañ~, en la tierr~ d
, . h bo tra má influv nt que ·ambió I d uno d 1&gt; anngu
enea u
'
,
d
h
1
poblad res de 1 • nuevo rein e pañoles, ?e d .Hon ura a ta e ur
tuale Estado nidos. Lo. inve tigad re hablan de una
y ste de lo, ac
•
diri. ·¿
1
. ·rn piritual c mo je c nttal d l expcdic1one
gt a por
conqw. e,
, li
¡
ndo p r tal
re ' d España para extender la religión cato ca n .e mu_ . .
motirn ll garon l mi ion ros o e angelizadore qw n mtrodu¡ ron
la cr encia del Dio cread r a lo nativ a travé de I a~~ameo~
La naturaleza el I ocu ntro produj la e nfr ntac1on d id
rechazo el ometimi nt a la nu va ~ rma. &lt;le ent nder y d ver la
vida baj la cosm g nía de la cultura ccidental. orno _re. ultad
la
con 1uista 9u dó incorporada la igl ia católica n la , et dad mexicana

?

1 Dt

León, ,\Ion o. Hutori" tld ?\11e1'fJ

Rd110 ti,

1.tm/. .apnulo X1], PP· 1 V 32 ·

832

d l virreinato; por con igui nt toda la c tumbr s derivada le! fi tY r
religi o que imp rar n por .igl
formaron part imegral &lt;le la
coricfümid d, . jn mbarg , product de ta her ncia cierto hábito.
ad ptaron c m I enterrar a lo difumo en el suelo int rior de los
t mpl
[ a ciudad d M nterre) tuvo &lt;l pué de u fundaci · n d finiciva
do. tcmpl
--1 conYento d
an rancisco &lt;le an André ) la
rudim ntaria igl sía may r e nn:rtida • iglo má tard n la atcdral de
la ciudad de f nterre{ C nformc al e phitu d la ' p ca lo.
ccmenteri p rmaneci ron adjunto a lo · lu ares de carácter rcligio o;
p r lo tanto, l s atri s d la iglesia umplian on e ta función. e igual
forma . emplear n c mo epulcr c1 reo
pacio. interno. de lo.
templos, asignado la may ría d la vece. a clérig
bencfacrore. d l
lugar. .Hi ·t riad r . com el Dr. Jo. é El ucerio onzález y anti o
R el, crjbier ,n bre la di □ nci ' n de encierro que existía n la ciudad,
·egún la ca ta
calidad d lru p r ona · a í lo blanco o e pañ &gt;les
t nían el privilegio d quedar epultad en la cat dral a difi rencia de lo.
indi o naturales de la
I s a ignaba el atrio del
d aparecid com· nto d
dr ' 1. in emb rgo, al

2

L, eclific cmn de la Cat dral d Montt:rr!'.) p,tMJ por vana etapas: 'e lc:v.uuó un 1emplo
modesto tiempr&gt; de. pué de b fu nchciun de la ciudad dd 20 de . épucmbre de 1596.
D apareoda fa e&lt;lJfi acion en la mund:ición d 1612, rnl\lo ;1 lcvanr:irsc en 1626 con enctllez.
en la nue, ,l Ira.ta de lll ciudad, es decir. en su ubi a 1ón :1.crual. l lubo penoclos ·in iglesia mavor
hasta ll~ r el c&lt;l1ficm qu conocemos, con \U fachaJ. ,, prop(lrciom:. consolidadas ,1 pani r de
1833. 1cr a Tomás I Ja,·ier \iendm hag-J en La C.1!,dral dr \11111/rrr~n a Aurcliaoo Tap1:1 \lénd~
en f ,i} Gitedral dd ,\ 11m1 Rm,,, tk 1,,-1J11) Por otra parre.:., de&lt; m•cn to de an Francisco de an ndrés
e tuvo ub11:ado en d lugar 9uc ocupa el írnJo i\lerc.·mtil \fu cuahsta ) la calle d Zaragoza I c. a
altura. \'ito _\ le . 1 Roble~ en \1011/mt¡ ,11 la lllSlonn) m la lqmda cxpuc. la funci6n de sre
convento cuandll no habí. e tedrnl en la ciud.1d: L1 Í(lmn S1111 f·r,111dsm /11, 111 pnm,ru ro11slm1d11 ,11
,\ frmkm; r sm10 por 111111 /l(J.r mio.r ¡/, /1111plf/ parro,¡11íalp1,r hoh,r cr1tl'dd11 k1 po/Jladri11 1•11 !1JJ p1111/t'l'l).f tin11po1
dt n1ru su11/ur. 1WlltÍoJi,r" dt.rlmida (I/ { 6 / l /,1 pnhlilli't1 ¡,11/,/ono11. /1)1 rr.;t11.r drl rapit,m Dit¡,11 dt \/()//ft11ul}·r,r
¡· dr !11 h!Jo,111mm lras!.ul,1d11.r 11 /11 min'll {~lt'.ln d, \,111 T·m11,irr"o S11n l11d,u r,111.rtmidu 1111() cara del tio dr
fo11/t1 Cat11ri1111. f./ pri1111r fm1ph, .fr111mrr11110 /Pr r11 .r11s on_~, "ª-' por 1111,tho ti(1,rpt, 1,n11 sin1f&gt;lc e,11;11nl11Í,1 q11r
11pe1111s mhri11 dt lf1.r 11nlom.r111 myM drl JQ/ ,1 /or m·¡ ..nlt'.r I tl1J,1h11 p//.rar el ll/1/111 rlr !11S 1/mi,IJ )' /111 bl'lado1 1im1t11
del 1111i m10. [; / m11ollmfl dr /,i ¡~klia, f'l/11 ,lJ&gt;ldr df up,11/(lli,1 J,,r111ada ,011 .gm .ro.r /ro11cos tlt árbol y rll dla
i11st,1/adas 111.r ca,1,p,111ns para tomr 11m/J11/o r ,Ol{J!.fl'X.llr ,, 101 cofll,11/0s r,mw.r &lt;11 lru 1111íltipln i11J11/to1 dt los

;,,Jins.

1 E te da10 e connc1&lt;lo por rn da. fuenr s: hl ,l lll de Cabildo del 02 d · lgn,10 d • 1626, die 1ue
d Convento de , an hanc1~co d ~an ,\ndrr. utn mu) grandt ceml·mcno para enucrro~ dl
narurale . El Dr. José Elcutcrio Gonzálc;, en ;u obra l TI p1111/o dt hm,11&lt; ¡mhlmi. 1ep11lt11ras. ,1p/itarl11"
la G11dad d, \lo11kmy, vt1 h·c .1 rt.-afi rmar l.1disnnc1ón de IU¾,,arc d entierros pa ra blanco!&gt; e 111cl111s.
to mi mo es pecifica .,nü. ~o Ro •Len u libm '\'11,1r, Ltri11. 1rp1111M hi1toni"01, agreg.i otms d.1wde lo. cem ntcno · de i\Jomctrt:y n 1 1glu XIX .

•J

�Franci. co l lemánclez, e pañol. • n diecr~i re de ago to Je mil
ochocicnto etcnta y un murió fr:mci co H rnándcz, ~pañol, oltero,
narural de las l.la
ananas, conti• ó } recibió l do los demás
sacramento , habiendo te ·wdo antc Ignacio Guerra alcalde: rdmario d
e ca ciudad, fue u albacea d capitán André · González, dejó a ~u alma
por hercd ·ra y ·e mandó enterrar en el convento de an Í'ranc1 ·co con

con ultar lo libro d regi ·tro de nrierro c rre poodient a lo an
de 166 a 1752, en el Archivo Hi tórico del rzobi pado d Mont rrey,
se confirm' que en la catedral también e rificaban entierro para la
gente de color quebrado, e d cir, para la per ·ooa que no eran blanca
españolas, p r ej mpl :

, igilia } misas de cuerpo pre eme, con no\'cnario cantado en dicho
com•ento y má. cincuent.'l misas rezadas, la veLOte por el alma de sus
padres v la treim, por u alma y lo tim1é. Prancisco de la rui.

,\na de Reyna, mulata.
• , n", tjc
.. .1
En diez de mayo de mil ei 1ento esenta Y&lt;)el'• año muno
Re na, mulata Yiuda, confesó y recibió todo lo. amos sacram ntos,
cnterro e de Limo ·na, r lo firmé. rancis o de la ruz.

Fclipa. soliera y coyota. En diez de noviembre de mil ct1:ciemos trece ,e
encerró en e ta capilla de an Jav:ier altera ) CO)Ota, hi1:1 legíuma de
Jo. cph l.óp z }' de /\lagdalena de Peña, recibí&lt;'&gt; los santos sacramento,
no e le cantó m1 a ni YigiJia por ser pobre, conste lo firmé. erónimo
López Prit:to.

rnncisco de Aguilar. mestizo.
..
.
- Ji eci· e1.· d e ¡uru
· · de,( ,níl ei •ciento· etenui .\ uno. muno rranc1
En
. co
. de
.,
__
me
·tizo
ca
ado
con
Juana
Gonzalcz,
mesllZa,
nu
contes_
o
por
\gul uu,
,
.
on
haberle muerto en el campo los indio , emerrosc ~n t: ta parroquia c
vigilia y mi •a. de cuerpo pre. eme y lo firmé. rancrco de la ,ruz.

na de la ruz, negra libre.
·
En treinta y uno dt: julio de rrn·1 c1sc1cncos
se ten t a · llcho años murió
\.na de la ,mz, ncgrn oltcra del ervício de ranmco de 1~ : ruz,
e •
'"" O los •acramentos
con1C$O
rec1'b'10· (o
· de la cucan. .tia &lt;l~
c. trem, un,ción, emcrrose en la parroquia de esta ciudad,
mi ·a e
cuerpo pre eme\' para yue con~tc lo firmé, 11/ SIIJlra. Jo eph Gua1ardo.

:º~

También se llevaron a cabo nti rros d adulto }7 niños indi , en
el agrario de la catedral f ctuad &gt; con mayor frecuencia ntr lo año
de 18l a 1 26.
Página ent ra con asiento. d enti rr s de sp~ le realizado.
en I comento de an Franci co de an Andres perman c n
re guardadas n lo Ubro del citado archi o cclesiá rico d~~ stran~.
que hubo una marcada prefi ~encía por e t ~oov neo qu_ gwza e debi
a las condjci ne tan precana que pre ent la p rroqrna (catedral) p r
muchos añ
7Teg rio Femández c. pañol.
_
.,
En cinco d julio Je mil y sei.ciencos )' selenra ocho _anos, munc~ el
capnan Gr gorio •emández, ca ado con Bcatnz González, con e o r
recibió todo lo sant s, cramenm , se manci enterrar t'11 el convento
de an f.rancisco de esta ciudad, e n &lt;l ~ novenarios cantado , uno en
dicho con\'cmo v otro en la parroqui • c n doscientas mi a en I altar
d 1 Perdón, te t : ante Juan de la arza alcalde rdinario, su_ albacea~ ~1
· F"crnan
· dcz u h"110 } , •u
,·~posa la dicha Bcamz
capitán
regona
,,
~.,
González y lo fumé. ~ranci co de la mz.

P dro, e p.1ño~ alla inferí r. En nut:\' de diciembre de mil ewc1cnto
uarenrn } cinco añ &gt;, e cnterr&lt;&gt; en lugar inferior con cruz alm , capa a
Pedro, párvulo, hijo legitimo de francisco Trcviño, y de Jwma forgarira
de la arza, e pañoles del Vallt: cid ,arri:,al, y lo firmé. Juan Baez
Tmiño.

Po teriormcnte se ce n truy ron l templo d
an Franci co
Javier ', la capilla de La Puri ima y I templo del Roble'. n
e. pacio.
llegaron a v rificar, e enticno , pue. exi te la refi r ncia de hab r exi tido
un cementerio n la igle ia &lt;l an Franci co Javi r'' ' c mprueba que
en l templo del Roble tal o tumbre fu practicada (aun9ue no con la
frecuencia de los otro sitio.) ya que en lo testamento cJ aquella época
lo cJ ,·oto a enraban el d e de . er , epultad en el dich itio o bien
otro pacio, eñalados~.
1 • bre la creacrnn Je] templo &lt;lt· ::ian fr:rnc1.co Janer trnn~cnb1mos d sigim.:nte párrafo ... d mm
Jmf11i1110 Lópi.z Prieto ob/111·0 1111t1 m11rwá11 pam rs/11/J/m.,- m I 702 !t1 Íj!,lrsit1 d,, \',111 h~mnsro )m•irr ¡ 1111
rol1:j1.10 qm•pri11,1j,ió u m,ulmir m lc, mu11z,J110 q11t Je/,, mlrrgó ,11nrormdn ar!1111ln1mlt' /1/Jr las (ll/lu dr 1\fo11'l~1.
&amp;rolmln, Pmlrr \tifr_t ParJs; por dr{l!,fmit1 /11 í111til11rion na 111111 r.,.1/o.¡ Jti/,, 111/!1,ró ,11111 1111111cm n-durido df
JÓm1e.s q11r sig11i,m11 .r11 r,mm, ulaiasltro r11 ,\li:-im, ,11m/r,l,1¡11m J' \m, \l{eprl ,/ Gr,111dr. Año despué ,
contiguo a la 1gltsia de an Francisco Javier c. tuvo c·I convcnt , d la ompañia de J&lt;: u . En
algun momento la iglcs~1 de an l rancisco J~\·1cr s1rno de parr iqu1. y de Palacio de G(}htemo.
.t\nrlré:. Momemayor I lcm:índez. /fotono dr .\fo11ltfTl'J'. p 6"1.
5 Ambo. templris pasaron por varias etapa~ de consu-uccion. El hbrn &lt;lel maestro Israel Cax:J..Zos
1.o 1 'i,y,m d,,J Rob!., explica con c.lcralk el on1:,ten del lcmplo &lt;ld Roblt \' proporciona los
an1cce&lt;lcnce de la formJa n de La I urisima.

Roe], amigo. \ &gt;p. Cit. ( .onsultesc los libros d · encierro. lJ u consc:rv;1 le Arch1rn í-lisccírico del
Arzobispado d~ lomcrre\. r.n el sucio de t·,te com cnto s~ cfrctu. han enuerrus de cualquier
casta: t' p:liioles, me.su:w~, cowrc,. 111d1os. etc.
- r:l Archivo i:ncral del h~~do lk uc\·o lxon, conscrYa un sección de tcs1:11ncmos y jurcios
tcstamcmar1os que abare.in 1.k de principios Jel siglo XIX hasta mcdi:1Jc,~ del ~iglo ,
!'.11 un
6

·x.

834

835

�.
. d lo. templ de no tr
ún e posibl apr ciar en el U1 eo r le
d algun .
.
d d
han dep irad s o cuerpo
d
paL spac1 s
n
d l
ripta Episcopal de la atedral e
Per naje s. e te e l ca o e a d l0 bi po y arznbi po ~ la
· ·na1 ncnte lo r tos e
Mont rre . ngi 1
influyente , estU\TJ r n
Dióc is, además de ~lgunos pers dnaa.l¡ En l 964 se wnstruy, una
· ·
t d la ca e r •
epultado en una v1c¡a cap ·a
ible llegar de cendiendo por una
cripta bajo 1altar mayor a la q~ e . p
concentrar a los obi pos para
e calera 1 calizadas en el baut1steo para rfecramen(:; encajada en la
¡ área •e encu ntran P
d l
e t itio. Dentro d
·
. . ·ben lo nombr s e o
d nánnol dond se in en
d d
l
pared las pacas
r. .
1 dióce i de M nterrey, e e ~ray
que han aclnurustrado a
l
d nd de ·can. an
b.
o l p .
,
dón (1 9) ha ta ll gar a la p aca o
Antonio d J sus ac . . in
ilva (l 976).
.
lo r to. d Alfons E p
. ·nad c mo con. cuenc1a d enterrar
El mayor pr blema ngi . al b ·¿ d n rada en to ,nos
lo ra la m u n a g
. .,
1
cadávcre n lo
mp
. eri de comp io n con e
· ·d d de 1 cuerp s
·
. b I feliPl'c. . l re ulcad de tal
Producto de la proxmu a
. . menee tran 1t'l an o
t&gt;
al
dí
d
suelo p r d n e ana
.
.d ·
pad cimientos mort e
, 1
rudad de ep1 em.m Y
..
·
· dad ' la, situaoon alcanzo
Práctica plago ª ª c mu. n l an~ en ¡a ou
h 1
' el cobro
arancel qu
q u ' conforme tran curner
te
te
c 10, '
. .,
la
un caráct r a rman .
. 1 f ·1ili·ar fueron egu' n la op1mon
d
al
m
nr
an
,
di! cmbol aban lo d u )
,1 , onzalito • lo abu
ma
, _,
· Gonza z,
]'
'
_
d I doctor Jo e l uteoo .
.
l tran cur o del virremato - panol
frecuente cometidos por la igl~si,
e
.
l t a ind P ndi nte .
.
, de puc en a e ap
. en los templ m x.1cano era
}
. l b 'd d d lo ccmenc no
.
.
La msa u n a e
.
d
•d d nadie rcglam ntaba ru
atr l medida. e ani a
ill d
D
co. a general. e e
bl
trató de re lverlo el r y ad
iquiera lo. dérig . El pro em~
. "bi ,
br
d sagradabl
a
rat'z
de
los
comentarto
qu
reo
o
E spana ,

tt

-

. di. uc1one. d 1 re. raJor con cespe&lt;-1.U a sus
~
. d la pnson:r e.o c. t ,lspecm
1esrnmemo, • e • ·
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tJUC ¡1ro&lt;luc1a la muen
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• del sem,r
lus ,,asms &gt; arnncelcs que ,nwna c
Re omendamos \cr la te~um nrana
'
· ,..
1 arle en ·tL tema.
d 1 , ra \ er
.1d ·má tk ,r senalados lo. ck~cos 1

gasw~

,·acantep;1ra4uiendcsee1mour~
. 195~ ecoón:Jusóc1a. sunto:Jucce. e .et.
jllan Manuel Mc¡ia, año de 18(1:,, ca¡a 16\,I &gt;¡ 85 de Ulia E. Vill. nueva de Cavazu~.
. J.
tnmb1t:n rf.rli1111mff1I m/011i,ilt, dd /o11tm1!)
1 . ~la&lt;l de MéXJco m:ne n d subsuelo :1demai. e
Pnr c¡cmpln, la C. t &lt;lral Metropolitana dl a . tu • ial dond( s han dcpmicado lo~ re ros de:
. n lo Cl\·tlc~. uml camMa espcc
los ruchos o urna p,1 •
.
, .·
·1
Lodüs lo . ar,obi~pn• 4uc ha tcmcl1, l'ICexico. , . .ccul. re . &lt;l 1 \rchivo ,cncral d I l,~tado ... ~
,, \ldlse en la caja I h ,ndo .n\onial. cc1on. .
.,, tri11101Jios v1fil'rros, 111i1,u, prom1011rs y dr11111J,
-1nnlf:I (()11 las motas q11, d, ho1 s,·r r1J/1md~~ po~ IJ,of"hZf&gt;~•I: :Úla u 111:rurns dr .rll diótws q11r t·i1'Íon fi1tr,, dr
• . 1 hn
/ nbím,i de \,féxico .1 l!fo11so N1111ez. "'
arr,) r, '
(l//1tmn ,... r e v 'l'"
'
•
/,, ú11dad d, .\lrxicu, mi~ d, 1789.

836

ambjenre guc r inaba en el im ri r de lo · templo · de la iudad de
México como fect de esta prác6ca. Di pu o en su cédula del "' de abril
de 1787 limitar k
ntierro. en lo templo y crear e m nterio ea
de poblado . La m d.Jda 110 tuvo la ac ptación ufic1ente n la capital d
la u a E. paña, y por con igwcntc en el ucvo Reino &lt;l León, pue
ante t ido imp raba un gran s mido de rdigio ·i&lt;lad en 1 . ac os d lo
vecinos, qwen . mo traron r i t ocia ha ia aguello que l de ligara de
sus costumbr ; de modo qu iguier n expi&lt;hend nue a dispo icione
reales en la que e confirm, el de o d qu
n l ~ pu bl
e
construyeran menterios sill exmst1s 11iprete::,do.
La ciudad &lt;le lontcrrcy acat · la órdene real año más tarde
cuando el hedor i11tolemhle en In iglesia reqwri · la ap rtura de un
cemcnterio 111 • n carta fechada el 15 d dicicmbr de.; 181 9ue nvi, el
índico pr curador de Monterrey :ti a untamient &lt;l la capital aquel
per onaje difundía la utilidad de I cementeri
fuera d poblados
propiciada p r lo s ñ re m narcas, pue la ciudad ya requería e!l'Ún la
descripción, &lt;le un , propiad l:
.. .El tempc memo iliJo d · e-ta cíudad y lo húmedo de ~u sudo e, tá
cxigit:ndo In providencia {JUC l:1 real céJufa (O I de l ovicmbre de I l 3)
manda porque siendo princ1p1o!l de corrupci0n, llnido al mucho calor
que awnenta el concurso, principalmente en la c. tación Je l'erano, en
que casi abra. ada la :11 mó frra J 1a igle m ) abienos h poro., no puedo
memos que suceder en lai. cxbalacion ·s aunque imperceptibles de lo
cadá\'eres . e introduzcan in en iblememc en d cuerpo de los vi\·os a
quicm: forzn. amente han Je dañar muchos 11 .

_.:, re precepto traj la apertura en 1 19 d I cementerio de La
Purí úna
ncepción tras lr1 capilk,. El camp . anto ·iguió u.nido a 1&gt;
terr no de un lttf,rar de carácter religioso. La ventaja de ubicar e a
e. uamuro · de la ciudad . ro
al poníente, ai ·ló a la comunídad los
efi cto n ci,· de lo cadá, re ·, pues habr: que aclarar qu par:1 e e
entonce la población urbana se concentraba en lo que hoyes parte d 1
w En rl t11io de l,WJ2 ;,- "°'~i.rtm m ,\lonl,m:,· 11110 rp1dr1111,1 ,le fidm•J /J,1;/,111/c•( .~r,11n; ÍúJ MIIInJ fi1tmJ1 c/r,s;
...q11e mlam/J1111 lm rud,m,rrJ m JI/ dlnti, ► 11tlldl} /,1.f 11111,-r/l}J 11111,b111 ¡ rl /1,ml q11r ,11!,rrah,11111111¡· ror/11, s11mlí,1
ron frra1rnrill ,¡11r p,1ra nilamr m, 0111, rlo 1,m1b,r,1 d otro a n,,dm 11J11111111id1, (11,) t lo ,rh,11/,111 fll , / 0.1,mo, ,¡
mol 1'-Jft1/,o m 1111 a1¡{1d" drl atn'o, ,¡11e solt/ is/o prod11m1 1,1/ mm,pao11. qm· ,•1~1111,po.rib!t 111/nr III dmtm 111 /mm
de lo ¿~ltsio; J' stg1111d1J, t¡111· d h1&gt;.rpital utah,1 111al 1il11,1d1,, p11u Qrt,p11ht1 k1 ~- ·/rt111id11d oni!IIJ,¡/ J., la riml,id ¡ rl
oirr lleMbtJ los 111ü11111,1.1 drl ht1,pl111/ mhrr /,1 d11d.id. Jo,é Eklltcno ,onzáli:z. J_¿¡t 111idimr t k» r11ftrmnlatft..r
dt 1\/a11l,my, pp. 1111
11
rchim Gencrnl dd h,radn &lt;le Ul"\'O Ldm .• 1:caón: C.orrt:,pondcnci:i &lt;le
de Móntf'.rrey. a¡a 1. Fondo _r,lorual.

837

lc.1ldes Pmncro

�e ·tablecimi nt &lt;l aquel recint determjn , la
e otro de : l?nt rrey.
. d la cat dral Y d 1 convento d an
clau ura ohc1al d lo cern nreo
. .
- :
:tante el linaje del
Franci co de an Andrés· P r e ns1gu1ent ' sllm ~p dre la capilla d La
, a er cpultad en aqu a a1ea
di unto, te pasan
ara admitir a todos lo muerto d la
Purísima cr ada expresam nt P
fi •rnó el hecho
. dad12
nzalitos n ·u e, cnto obre pulrura , con 11
.
,
c1u . ·
•
·
·
·
·
ue
impero
ante clivulgrar la bu na orgaruzac1O0
mt
roa q
ant nor no ;n
u,
.
•
en el cementerio d La Purí ima, en su pnmeros an .
• o o·cmpos se cumplió tan ficlml'.nte e ta rden que '~n
, n 1º". ,pnmcr
·
.
.
' tonce se enterraron en e Le cemcmcno·'
1
norugo que muneron en
'
1 d
1
o ca
d b 1
. to ·illí la bóvedas en 9ue e taban ·epu U\ o. e
1
1
3
ye me acucr o
er "
•
•
I'
mcrio e
cerne
.
doctor ,antú , el doctor LTg.irtl'. \'· otro~ vario. scñl)re . 1sle
&lt;ladero pantcon
1 .
1823 ~lás bien que ccmcnteno, cm un ver
'
'
conc uyo en
..
.
, ula mu,• elcgmntc ostenida obre cuatro
pu~ tcní en el centro una cup
.
U b I h
•
a.r poner a lo cadávcre. mientras ega a a ora
columnas, que s •m, p 'd
, 1 habfa en la par des bóvedas o
de SLpultarlo ; alrededor l'. esta cupu a ,
• 1 .
.
los neos ' en . uclo se encerraban los pobre.. .,as
nichos para poner a ·
• ,
d • , 1 d· á para lo que
bóveda, &lt;lcl lado . ur eran las de los accr otc '} a cm
no I eran ... 13

te timoruo hac up n ·r que el refi rido camp~ anr gozó
d orde~ . ha ta de cierta b lleza. Pon mo afian~~r la idea ~~n l
. d
oldado ele la guerra de la intervenc1on norteamericana
comentario e un
,, en c_l
que pr cnció el e~~·enramient_) con la. tropa rn x.icana.
cementerio de La Puns11rn1 n el ano d 1846.
te

1:: ., e'' dente gu. to tan obscrv;1blc co todo los paí es . catc'ilic b •
~- '" ·'
'
:1 1
•
qui reposa a
estimula un gran cuidado de las moradas ~ e os m:1cn: . . d d • de ue
la anturi.1a pobl ción española. Ca.si dos ,glos habmn pasa o e,
-¡;,
- •
comenzaron
u lar~o ueno,
. u \,c¡as- tumba e taban poco marca. a 1
·
•
c&lt; rroia
e
1
r el ucm o· el aire puro\' e b uen lima con,~c~•~L.,,d.m, rná' 11ue
,
.
::ármol y pla piedra. e;cn &lt;le la entra&lt;ln fue siruada _la cap1Ua ~:
. , .· plcmente n una cúpula .obre pilare•. baJo
~looterr ·; consi ua un
11
1 muerto mientra
cual había un alt:tr con una mesa al frente para evar a
r.
d 1
'
. l \ 1as muralla alta . y menesh b'e
1 act·rd
te ejecutaba las exequms.
e
·
¡ habían puesto cañones y d terreno sagrado e ª m
cementeno se e
Id d
¡ b' marcado 1
llenado d tropas. El nid&lt; pi oteo de la -o a e 11 ,a 'ª ' '

1

definmva lo, ~crv1ci lle cnucrro. en b c;11edral. ni en
.
¡ el U/mi f) d, Drj1111r1011tJ
d ¡
1 lo &lt;lemu stra ¡ ur 1emp 0 ,
los onvcntos tle lll cm ac • } as
d I 1 ¡ · , ¡¡ · t. . ~ I ·lr.::-abispado de Alo11l,ITI')' con las
,
di .
1 J1ios de 1817 n /8]6. r ,,_ n:um ,sonro nf
-.
•
nrrt. pon ente a .
d 1
. m r ranc1sco durante e~o, anos.
,1rudas de cnucrros efectuadas en la cate r.t \ en. ',
- ' . d
/.J ri11dt1d dr \11mltnry,
onzáles, Jose Eleut •ríu. Un p1111/o dr h(v,1nu p11bhca, sep111!1mu, f1/'l1Ci1 Pe// r.
Momerrc,. 1882.
.

I!

éspe&lt;l ) e n su :irmas hab1:m e tropcado el mármol, pero no tu\ er n 1
val!)r de ju rificar su profananóo con una defensa d l. tumbas d su,
antepasados, sino c¡ue huyeron en el momento en c¡uc nu, ·trn
abrieron fuego14.

El , rvici públic del e m nt rio de La Purísima e manttn-o
por treinta año (18 19- 1 49). El e pacio r sult · insuficiente ante 1a
demanda de cadáverc qu aturaron el lugar en menes ti mpo del
perado, al grado de revelar. e en I acta d cabildo de lootcrr y en la
e ión del 2 de diciembr d l845 una experiencia de agradabJ 1u fue
presenciada n eJ amp anto al ver cómo al darle .cpultura a un cadá r
s exhumó otro aun frese &gt; lo qu d inmediato fue reprobad por los
jnt grant
d I cabildo }' lo repr nrant de la juma de anidad
qujenes r l &gt;maron el iej proyecto de la csión d l 22 d ctubre de
1 40 de cr ar un cement ri que u ·átuy ra al de La Purí ima de unir e
n una comi. ión y d invitar al párr co d la ciu&lt;lad a participar en la
tar a d hac r po ible la edificaci 'n de tan nece ari &gt;campo mortuorio.
la buena di p ición que pre ent' la comí. ión al pro et no
fu po ibl concretada ha ta nu ve año después (1849) cuando la
población s habfa cxtenclid por I rwnbo de La Purí ima } 1 cólera
morbus del 4-9 accl ró la ap nura de un nue &gt; pan te' n al mi mo tiempo
que c ntribu ó al ci rre del otro.
Habrá que añadir otro dato relevante originado: durante la
apertura del campo. anto de La Purisima qu muestran el interé, de lo.
oob mames de ue o Le6n por con erYar la salud y la limpieza de lo
pu blo.
La autoridad civil , dquirió mayor conciencia de la ventaja. de la
higiene pt1blica a p, rtir de la primera década. d I iglo XL' obr todo
s percataron de u impon ncia cuando la ola de epidemias de cólera
registrada · n 18 3 y 1849 cxtcrirunó una bu na part de la poblaci 'n. El
orjg n del mal no ra otro que la faltad limpieza n lo lugare, pt'1blico
por dond diatiamente trnn itaban l, familias, incluy, ndo &lt;:: también lo
e m nterio . Por e ta razón, lo repr entame
tatale: n dejaron de
in i rir en lo granel
b ~nefici . qu obt ndrían l , pu bl
al
tncorp rar a u. idas las medida de arudaJ y Jo. a\'ances de la ciencia

.

m embargo, no tucroo clau urJdo en

i1

83

H Bang Torpe, 1l1omas, 011r ,1mr,, ,11 ,\fofllérTl'J, 1s.r. Thorpe recopiló l.'n .,u libro lo~ datos
rdmadt,. a el direcmmcncc por h soldnJos p,míopc. en la guerra de intervención
norteamericana.

8.W

�médica 15 h biendo peri dos -no b, tante- n lo que parecía que la id a
e hubic e abandonado por c mpl t &gt; pue. los conflictos político ) d
transici 'n experimentad s en el país relegaron e te senciaJ asp e del
hombr a un gundo o t rcer plan .
Jo é María Pará , primer gob rnad r const.irucionaJ d N u rn
León16 comenzó a propagar el u y e tablccimiento Je cementerj · en
de p blado , y a prohibir las inhumacione n lo templo P_ La mcruda
se fue incorpc rand pauJatinamente en lo· distinto. puebl s del estado;
e r flcjó en la memorias anual de le s gob rnadore , como o cl
ca o del informe di: 1831 del reprt:.entant Joaguín Garcí · en eUa
a nt,: ...no bqya tie111po h{~ar t1(g¡tt10 del ostadri rpte 110 me11te co11 SIi respecli110
cementerio... y agregé qu el cementerio de . rralvo qu daba a di. po 1c1on
para su u o, umánd le a lo cem nterios d l muruc1p10 del alle
de la l ca (h y General Terán), Linare. y Lo Aldama .
1~s .:-i1em ri. s d~ Gohttroo \" de lo avunr;11111cnto del e~cado dt&gt;thcaron un apartad11 a los
ramo. dt alubnd:u.l. vacuna } cemtmcrios. hl gorx..----mador Jo. é i\lru,a Paní en u Memori.1 de
1827 de10 dicho sobre ·alubndrrd lo Mgi.111.-noc: L:s JI/JO dr /o.r 1M11 m dt los 11y1mlo111icnlns sim,prr qt11' se
111m11first, r11 el pmM, ,,&amp;mw m(i rn,edod rr,11,,111&lt;· o rp1du111a el dar 111nmlíall1 r111•11"1 ni!fJl11mm pom to111llr !,l.!
111,dida.r rom·spo11dímtes a Ji11 dr rort,1r ti 11111! J a11xilíor al p11el!!t, ro11 111edim111,11/IJ.&lt; r dnmís J(l(11rros 11rcuan·os:
así /11 hmt ,,, ,ijiraán d,111dn la 111tl)'t1r pmtbo d .m r:xorhll1d J rigi/,11m,1 m la qi¡tlm,ia posada del sam111pió11, 1 ,n
111 nrl11d diJpm/J el,g11/hmo Jf rimdara 1//1 1JJétod11 mmlim tJ 1odn1 M //ll~b/11s dd ,•stodo, mcil1i1Tdote il',1111!111mlr
lo r,mdt1d d, los ¡mdtt'llltJ pt1m fl'tll&gt;etr 1,, 11111/inna y 1di111ml1i.r o /ns 111ti.r 11rm1todos. Por 11/ro portr sr i1111t1/arrm
JJmliJs d, r1111idad 1'11 los p11rl,{¡1s i/0111{¡- 11// /eJ h11hio, rm1 m11, ,r11.,·ilin 1111ufo ,,/ t"cm d, /01 ,ry1111t,111111·11/01 r almldet
_f,1t socorrido la IJ11tJJ1111Ídud t/1 111 ¡msiMI'. 1',mma: } '..rl, prwo.ro _/l111dr, p1uen•,1ti11, r/ n,ás t:•,:t"&lt;·kwlr t!rl mJcl y
de.rol1Jdnr (/111111,~io dr /nJ 1imdns que co11s,1 l1111lós eslrdl',n.f , 11 /11Jlll'f/1/lrd, 110 ho pud1d11 pmpa.~1111&lt; m d utado, ni
011!/ a,1mm1rsr ,·11 tsl,1 mpitt1f.· p11rs a pu11r drl rn,pdin r m11&lt;ro .-or, ,¡11, s, soliri/11 por el .~nbi, nm} J( prti(lrró
extmil, r .-11 el ano ,/~ 1826, 1m ll1;~ó a p11:11d1r e11 1111¡g11110 dr los 1111ios 1¡11t lo n-cih1ero11 J' cufllfl ¡i11m ron1rg11irlo dt
nnrm, &lt;"IJIIS&lt;'T1111rlo J pmpaj!,arlo, )' 10/Jrr lfll /111mo1 ejrrtns q11r se dc!t'r111, ,e 11m·1iln d a11.,-ilm rlt 1111 f,1m/lahrn
prt1thcu, ~ a1111 dtl'/Jf!flf ,ilg11111J.r )!.11J/ns: la //. Ltg1r/;1f11r,1 se dig11ur,i dmrtar ,mm, de ulo In q111•JIIZJ.III por
r1J111~-m,·11I, a}1ror df lll h111na111d11d.
ic, ,obernó del 15 de jumo de 1825 al 17 de febrero de 1827 )' dd 17 dcfcbrero de 1848 al 14 de
i;

en m Je 185(1.
" J1,_-e M..w Para difundió con mayor fürmal1dad l:1 medida de crear los cemcnu:rio. a
extramuros &lt;le lo ciudad, pese a que lo gol 1emos antecesore~ ya habían mamfe:;rado la
import.anda de n,and:ir lo campos mortuorius fuera de la ¡,oblaciones: Cm1r11le1ios: Ll,1(/ dr las
n1edida1 d, s11111,1 111,pnrtn11rrt1 pura In 1,1l11brulad de /¡,¡ p11eblor u el r.d11bkd1111r1//o d, twmllmos a ,xlra11111fll!
a,1110 ll11111m1; ~ Jl/1 rmbargo, dr l,JS m1wad,1J l'tllla¡a.r ,ptt t"óllsi_g11r /1J IJ11111,111idatf ron dirlio f!fühltc11111mt,J dr q11,
rr h,,y,111 ro111,¡,11ritl,1.r todor /01 rí11dmlt1110; y derem1 r}'rhmrlo, 110 h1111 podido M11seg111',-/o rrr los n1,is l1(~&lt;1fl'J J;,f
r.rlado por In mo1rz. ~11 q11r s, (IJC/lt'lllrrm /tJJ hi1bitm1/r.1·; ,,,,, to/ 111oli1•r, 1"11 .-1 1 allt dt la \fott1 do11dr fokm lor
r,-mr1os llrfl.sanns para /,1 n/,m 111alm,1/ di/ tt1111m1&lt;110. disp11Jo la mrpomrio11 de ,1m,'fdr1 tr/11 rl tllftJ pJmxn Jr
mrara bk i11tm111111mlr dr ro11ms de up,110 co/Jln pe111u111eCl' /Ja.¡fll el dí11, r .rolo St mm111trn11 pr,ji-rt,1111e111t
ar,¡{1t11/o.r rl dt r,la c,rp1tol. t los dr las aud11de1 de A-fo1111'11111~/111 y 1)11,ms. Par,, m1101'f/' /(!1/01 los obiliimlof q11t

por r,msa dirha st lts prm11/a11 11 lor dtmtÍs purbloI dd rsta,/o p,m111,rar al ,r,lm t,m s11/11d11hlr d1,po¡1r11111, ÍII''"'"
el ¡pl11mia como 11m,o 111d10 "' q11e la ho,wmhlt l~~u/11111r,1 Jr d(g11or,i dur t1 his ,rpmflJIIIÍenl11s los ,uf,itrios q11r
blJsl,1Ja1 /Jllra lo o/,m n1olrri,1I ¡- s11 mmm•urió11. Alm101w de Gr,/limm dt 182'.

840

La dcci ión &lt;le los gobernanc por manten r lo cement rio
alejado
de la p blacione propicio' fj.11ar 1a
1. atenoon
- ,
.
n ¡ neg cio
u citado en la i_gJ ia a !a hora de llevar a cabo los entierros y en el
cobro p r lrn~arur l s ~cr~mcnt . El ic g bemador Manuel María de
llano n su circular &lt;le ¡u~o &lt;l~ 1 33 di pu o una rie d &lt;' rd ne para
regula~ el e bro ,¡u la iglesia exigía por oficiar lo_ bautizo 1
ca amiento ~ lo ntit:rro ; a&lt;lemá: fue u de
.
'·
prácticas arrr gada a !o
o te:rnma.r coa la , ; ja.
. 18
,
acra.m nto por con 1dcrarlas igualmente
b
a u.JVa •.
El ar~c l Ucgó acompañado &lt;le la epidemia d ·l cól ra morbu d
1833 acont
cido emana rná · t.ar&lt;l •1'' · ' e sa 1oe pot ¡a corre. pond ocia
.
o, t· rnda
mad r de Llan .,. el ob1· po de la d.10ces1
, . ~ray
M ,entre el o-ob
,
1
. o e ana ?e Jesus Belaun.zarán qu e te hecho unió el fuerz de
amba
para erradicar la cnf rm dad · cord aron, pnmero
.
nad autonda&lt;le,
l
,¡ue
, a, cerrar o cem 'nterio I lo templo. ,. tra ladar a I difunt &gt;. de
colera1 afi'lo. ccmenteri e nstruid ·s en l0 ti.e Pº blad s. Esto fue lo que
ba.
¡o a ormula de mee.o y mrm,-e_o dij al obi po:
~-que. no e sepulLe en las iglesia cada veres de pcr ona alguna
ndec?_ra la gue sea, smo t¡ue este ea conducido de la casa &lt;l po~
hab1t.'laon,,~ campos:mc ) in permnir e de sepulrura a ninguna. ni aun

d

e secreto·.

'

corn Por u. p~~ ti obi pn extendió este aYi o a t da parroquia d u
de arca y advtrtJ ~ .' us pr lado cumplir con la cli po. ición del gobierno
epultar a lo. clifuot . de cólera i.'111.icamcme n I
d
extramuro o n s
d
j
.
.
cementerio, e
~
· u caso e crear o mmcd1atament .
d J .Pa~a ntonc_c _la Junta de anidad~t formada durante el gobi mo
e o e aria Para implementó medidas anitar:ia rn lo
. . .
azotados po 1 , 1
E
• rnurnc1p10
, .
. r e e ra. n fontcrrey lo. integrantes de la Junt &lt;l
arudad v1 □do 1a magrutu
· d d el mal p1d
. , nuco
.
a lae
inc mni ron en

- -------

IS Ver el Ir.
- · pe1m /,;s parmq11111r I' c,,pillm drl a!lJdo dr S1m'fl L:011. 23 di: junio d 1833.
Fucm~
\" hiun~e¡ m1111111
~- 1 re ' 0 ,cnl·ral dd I tad d
'
1
·
t
19 \Téase d libro &lt;l l d
1 . , u e uc, ,con. ecc1on: Circulafl:,. Ca¡a -l.
1
,
C
t
octor
lt·man
,
alinas,
.\~,,
t,m.r
s~/Jn:
/;,
riml,ul
21
orrespondcncm entre hrrv Jo,é l\la , &lt;l J
UaJ
, . .
M!trfa d1.· Umo ' h
d d l.
m e - esus e llUJ12nran, Obis¡m de lomcrre, ,, .\l:rnud
1\ 1 \ '.
, ~11 ema or e csr.1do, snlm: In epidemia Je cc"ilcra murbus J "1 •e·
· • case una panc Je 'SL
d
· n. . " onterre1
ec . . \
' e I C&lt;mcspon cnc1a en el \rch.i1·n (, ncral Jd Fst.'ldo 1,
1 . '
21 Jaon: t s-~to~ hclcsiá IICO~. Caja S, c,pedientc 149.
•
e
uevo J.:r n.
ose Mana Para.~ hacia mención de 1- d
gobierno de 1 ?6 18"
b
as 1unm. e . amdad en los mumc1p1u ,\Jemona Je
·
in cm .irgo. l lector Gun.dlez en \ ¡.
\J .,. .1 - '
e la bIeee 9uc ni IS./-?. fl d,
\/
_
· ·•
. ·{~O)· ra11J ,u (11/111r,1 \J{n'fllro11ua
Co,ugo dr fo/11/m"dad / "
o r; ;.111//'m1 /,, pn111rr,1 }1111/a de ,\ 1111idr1d eq1111'(1/n,t, a lo lfllf h,,I' l!1J111/J1J10.r
onn11, o por /IS orlon-r f !11, /11111 T't1lll(Z,, 1 n111ri,m l1Jn1111 l' ( 11rlos · ly,1k1... p.55.

t

841

�anta Catarina: o uenen camp sant ,
.
.
iglesia, pero e te abuso va a
o. e e~ucrra.n los cadavere

orgaoizac1on de un ce111enterio provisional para enterrar a los muerto de
cólera. La creación del nuevo campo mortuorio, que d ató una ligera
cliscu ión con el alcalde por no haber sido avi ado previam nte obre u
formación, e tuvo ubicado al s1fr-oeste de la ciudad por la otra parte del do

a: icolá .. ~dalg : lo tiene al sur de regular con lrucci , n y tamaño sin
qu b por dnmgun aspecto prc ·cnte temore, de ins~lubridad f~ta .
em argo ecenaa y ornato
rque
, . . b.
,
sm
carece de buena portada24.
no cstan icn acabadas sus tapias }

frente afrente del otro ca11rposa11ton.

Pese a lo e fuerzo que clérigo y autoridade civile
emprendieron para exterminar el cólera, el saldo d defuncione a cendió
a 4,741 habitantes 23 · e to según la e ·taclísúca d, la época representaba
el einte por ciento de la población total de nevo León.
xi. te un informe, único en su énero, obr el e tado que
guardaban los cementerios ele los municipio, de ue o León en el año
de 1843. E te documento adcmá de contradecir el supu sro de que en la
mayoría d lo pueblo ya hacían uso de un sitio apropiado para el
de can o de u muerto , nos revela tra circun tancia que lo
gobernadore desconocían o soslayaban; por un lado la falta de recursos
de las parroquias y del ecindario fue una limit.'lción para que l s
muruc1p10 de
ba olo Bu tamante y alleciUo contarari con un
cementerio adecuado: ... ni rec11rso ni esperanza de que lo halla por la extremada
miseria de todos los habitantes. Hubo n cambio otras comunidade que
intentaron conser ar o establecer su cementerio bajo la condicione
que la ley les indicaba:
alinas Victoria: a cxtramuto. de la población. cuenta con un
camposanto de cien vata cuadrada. de muy buena construcción, hacia el
poniente y en el local más a propósito a la . alubridad de sus habitante . .

Pide 1111 i11{i:m11r sobre l,1 1TTJ,r111izyriót1 que sr hizr&gt; de 1111 ce111e11teno prot•isio11nl .rm p,mo ro11odmim/Q.
Contestación: L1111bimdón del w11mterioJ11e p,werto de In)1111/a de S1lllid11d. Puente: i\rchivo eneral del
E tado de • uevo León. Sección: orrcspúndencia de alcalde primeros de j\·l ontcrrey. Caja 1l.
\ño: L833. obre la ubicación de este cementerio prov1 ional., Gonzalitos a emó que el lugar era
entonces la comenzada capilla del convento de Capuchinas, dcspué convertido en uanel de
lturb1de. En la actualidad esto corresponde a la manzana que forman las calle de Arambeni al
ur, ,olcgio Civil al poniente, Ruperto Maránez al norte y avenid:i Juárez al oriente. E l arquitecto
Jiian fanuel Ca as García, asesor de estos npume , señala que la ubicación del cemcnler.io
provisional, egún la descripción del documento de la junta Je sanidad, sería en terreno de la
actual colonia lndependencia: al 111r-oeste de la ri11dad por la otra parte del río ( anrn Catarina) fanli a

22

(rente del olm cafllposa11to (el de la Purísima)
11 b.rtado qm 111,111ifie1t11 el 111í111em de perso1111s r¡ue f11r1u11 nlacadm de la bonuros11 epidemia del róltro morbm,
co11 expresirí11 de los q11e 11111riero11 de dichu mjm11edad t11 lor 16 dütritos d~ q11r se ro111po11e el ntado de r,m'()
f .eón. Fuente: /\rchivo General del Estado de uevo León. ccción: Estadistica de Montcrre)'·
Caja l.

r

De forma similar reportaban el e cado de lo c
. d
...ampazo , onterrev }' VilJaldama
ro en
.
ment no

I

~unicipios seguía cPultando a su, dito,os engl;;~;;:ld:
P ano eran tra ladado lo cuerpo a lo

vecino .

,

¡'º de ]~

ugar o e

camposanto de los pueblos

1 retomamo. el asunto de lo
cem nterio
. .
re petamo la croo l , d
.. ,
pr Y1s1onale. y
desaparecida
, o oligia e su. apanc1on tocaría el turno e ta vez a la
s consttwda por l tr
Bosque d I ' necropo
al
.
ª opas norteamericanas en el
de San 1· I' odg lar /~to Dommgo, juri dicción del actual municipio
co a e os varza.
En lo~ días 19 aJ 23 d epticmbre d J846
fue itiada
Por el b ando mvasor. En la batalla ostenida co 1 la ciudad
.
.
11 e J rrno mexicano en
el puente J L p , ·
nortearn r~:n ~ uns_1ma el ene111igo perdió c~si 1,000 hombres y la, tropa
.
de O tub d a se rehraron 11 Sa11to DoJJJinuo-,
º · AJ poco ucmpo
n l me ,
cuar~el gre alaguel año el ejércit norteamericano con truyó cerca el u
encr en aoto Domio
.
muerto en combate.
oo un cementcno para sus oldados

.
La in
tigacion . realizada, en lo últim
Intervención norteam •
os anos sobre la
encana en uevo León ha
•
'd
de su e tudio ,
f
' n nnquea o el campo
uno de los ) s~s u _nte ' ~oy desemr olvadas y r d cubierta a ortan
'
d aparecido e W11O!UO ma .compJeto acer~a de la existencia
del
c menterio. DJCho lo amenor, transcribimos Jo
com ntario.
referente a
· en Ja voz de los soldados
.
te espac10
Protagoru, tas d la guerra:
e

Sobrr
J
. . e¡ rstr,do ae
los re111mlenns
•• r1 d·
mun1c1pios. 8 ho¡·~, "'
1 . de !t11 n11111u7P"mw
,:s ¡ pueblos de '\1m·o l...t·rí11 ¡ " ''3 \ ' .
'"· ,·uenre: ·e un, Gen ¡ d , 1 ¡· d
·
ano~
saja 32, expediente 520.
era (; •,Sta o de l uno Lcon .• ccctón: Concluidos.
24

=.

"" Cavazos arza, 1. me 1. •Ho11h'sj1Jl'rllrs sohn- lo o11tig11t1 l/111111ra. p. l O1.

843
842

o la

designado ya el terr~o a exLr~::: ~ee~:dp1:d:i n:~Y pronbto por estar
mandada su pr nea con tru . .
.
acwn rum o al norte y
. roco de
. d d
cc1on por el JU z de acuerdo con e·!
Par
esta cm a .
cara

�El 3° Regjmiento de Tnfaoteria con ~ ó un cemenre_rio para los
o ficiale que cayeron en lonccrrey. E un arca cu~drada, simada a unas
yardas al ponienle del camino a lonterrey, y directamente ~ente al
campamento del regimiento (Bo que del ogalar), el muro nene una
altura de cuatro pies, y en el lado situado frente al c8:1npamcnto bay un
pilar rectangular con una cruz encima. E tá cons~do de bloq_ue de
piedra caliza blanca bien acabada. A las 4:0_ p.m., el d1a 25 de oov1embre
se c lebró el funeral de los gallardo 06c1ale muertos, cuyos re ·to, se
habían e, humado de las tumbas de poca profundidad en las cuale • e
habían colocado en el campo de batalla 2º.
00 rumbo al campamento, después de la \7ÍSita a ~fon~erre) qu_e _acaba
de de cribir e, pasé por el campo de batalla, ) me asome al p rabtr que
los perro , lo coyotes babían abie1to m~chas ~mba de po~a
profundidad. El relleno que se hizo para cubnr la zan1a de la Ten~na
luego de caprurn, y en el cual
habían enterrado mucho del cncn1J~o,
era una ma a de bue os r trapo . Lo re. to de nuestro propios
oldados fueron juntos en ~ pequeño cementerio a o rillas d I Bosque de
· auto Domingo (Bosque del ogalarf' .

conteció en la entidad la epidemia d cólera morbu del año de
1849. La Junta de anidad entrevió lo moti o qu originaron el mal en
fonterrey y para sorpre a del gob mador y d la autocidade ~ivilc
qu se jactaban de contar con una ciudad en condjciones de aJub11dad
higiene uperiore a la de otro e tad s, tales argumen_tos se fueron por
los suelo . ,n oficio enviado al gobernador por el pre. 1deote d la Junta
de anidad d ctor Zambrano éste le hizo er el área de la ciudad donde
la epidemi; e pre entaba con mayor fuerza· el espacio correspondió:
...a la pacte noreste, lugar de tenería·, acequia y agua de re~dío cm~ún;
y por la parte norlc en la caU que corre de oriente a poru:me_ hacia el
frente del campo aneo, y por la parte d l ur a la margen 1zqu1erda del
arroyo que corre por este rumbo de la ciudad 28 .

El d ctor Zambrano atribuyó las cau a del brote epidémico:
...a la inmundicia de la

tenerías, } a la acumulación de cadáveres
epultados en dicho lugares, como teatro de la guerra, a los re tos de

lí,

erton Henry, William. Ctr111p(li¡,1dkf!(hesoflbul'1JrVilhAléx11:o.

rr- 249-25()

.

r Giddiogs, Luther. \"kdr/JtS oJ the r,J111paig11 m ,mrthem Mi.xiro i11 eighlm~ b1111dre_d jorlJ s1x and _smn, l!J
al/ r1Jia:r nJ the Pirst Regj111rt1t l!f.Ohw f '011111/em. pp. 237-238. Referencia de Libros proporctona&lt;los
por d inve. tigador Raúl 1~~'.ez. E~ero de ~000
. .
,
,
.
Los dijrm,tes pJ1rhlosy nmmaptos de 1\11t1'fl Leo11 r(portm, /,, ep1dn11~1 rlr raler~ qflt padecen.. 1850. Fuente.
Archi O General del Estado de ucvo León. ·ección: .onclmdos. a1a 37, expediente 624, 421
fojas.

!l\

44

animales in epullos, y a la cxisrencia desbordada · de u corrientes
naturales poco a, istidas; a la presencia del camposanto central, y a la
e rdillera de muladares por la parce sur de la ciudad, cuyo. becho a la
vista nadje podrá desmcntir2'1.

La Junta de anidad recordó al gobernad r una en e de
prevencione c mo meclida d eguridad inmediata ante la invasión del
cólera, entre ella, las má imp nante fueron la limpieza de las tenerías,
la reno ación del agua estancada, y la limpieza } recubrimiento con cal
del camp amo para evitar que la corrupción de lo cuerpo dañara al
vecindari que ya lo tenía rod ado.
J cólera de l 849 d t rmin ' la clau ura del cementerio de La
Purísima y 01illó a construi r uno nuern bajo el cuidado y orientación de
dicha Junta, ,, o,i/las de la rapital por la pa,te Noroeste donde quedaron
epultado los de graciado por I cól ra y todo lo muerto~ d la
ciudad, por más de cien añ s "1•
2'l

//,ítk111.

.1C1A11tes de q111 ro111mzam ,sta pidnmfl /,, .f1111/a dt" mudad prondmaó q1rr Jr hiciera 1111 ümtpo.rm1l1, 111tt1'0,
porq11e el q11e /,(1/,ía rm 1}11/J' jXt¡He11n, hahtfl s..nido lfl'illla r11io.r ¡ ulah,1_l"tl dmlro di /,, ri,idad, p11r.r est,1h11 ,1 la
espalda de la cap1l/ito dr / ,11 P11rínil/f1. Guerrn, Í'rano co. / ,IJS ntidims 1 /,1.r ,·nji:rmedodes dr '1r1111trre¡.

p.112.
1Jf1 b&lt;!)' 1íll1111a111m1t- J' t,m ct1paz par sr, 11/11111w11 qm· p11tdr n:áh,r c,ulJr&lt;'rt'S por n111r/Jl1.r 1• dil(l/ados a11os.
fit!lá11dole sol,1111e11/r flqm/1,, hm11os11m r¡11r ,, rslt1 rl,m de JJ/0llllf1tr11tos dm1 ,,r/,oks rk calidad propia, q11, JJIIIY m
hm•e se rmí11; /J/lcS q11, tJM ¡-,, ro11m1zml11 ill pla11lt'IJ. :--.o t.f por dm11JJ drár t¡llt a,111 f/1 ,•I r1111pos,111lo o
cm,mlai/1 011lzg1((1 r, s1)"ll,111 a1í11 mdtÍl'rrr.r di partimhrrs, pnv p,m1 ello timm &lt;{He 111/tf/drtr 1111 i111pHl'J/Q
etla/ilerido por la JlljJl'1711!7dnd que 1im1• a 1i-do11dcor m hmrjiri1J a ki COll}IIJ//dad. ,\rch1vo General Jd
E tado de N uern Leun . .\lemom del \ vuntamicnto Je i\íonrerre\'. 1852.
Este cementeriu fue conocido romo Pa.ntccin :-lunÍC"lpal # 1, 1an~o r~tc p:imeon como lo~ que se
con uuycmn jumo a el posteriormente, abarcaron una xrensíon muy amplia del cenLro dt&gt; la
ciudad: al 11orte t"Oll 201. ;2 11I1"/ros a c"llli11d,1r ,1 /,1 c,11/r de ft1p1(1, al 111rro11 !8~.60 r 1.11 p11111mtt m11 3-1-9. J8
mehvs a col111dar a la ü1'lt Brar/J. Estu,·1emn n uso hasta qu el gobcmadnr Raúl Rangcl fnas
desti~ó lo terrenos de lo pamc.:ones ~11 scn-icio dt: la 1:ducacir'in públicn del esrado, en cuyo
espacio ~e constrnyó d Centro f•.scolar Vcnu aan i Carmnn, t¡ue incluyó la ormal Superior, un
jardín de niiio~. una primaria, una sccundana. un gm111,1 10, una albcrcn, un cam1 o dt bc1sbol
infantil, un edific1 &gt; de actos culturales v un parque público. rueme: Periódico ( lfícíal, decreto 29,
miércole. 14 de en.:ro de 1959. ,\ partir de b publicación de esre dccrem, el gobernador Rang:el
Fria dio un plazo de norcnta día, para tiut lo~ deudos pasaran a recoger los resto y reubtcarlo~
-si así lo J ese:iban- en d nuern pameon municipal Je :1\'cruda 1.mcoln (Pamcón an Jorge); de
no reclamar nadie los restos pa ·arian :tl rn,,1rio mumcipal del nucrn pantcon municipal. En la
sección Presidencia J\1urucipal, asumo: Pameonc , dd J\rchrvo del Esradu, e con~cn•an la, bstas
con _l~s nombres dt&gt; los difumns que pasaron al osario municipal. Para no perder la memoria
histonca del u o qut: ttffo el sucio I d cspac10 del lugar, en el ' emro Escolar \ enu uano
Carranza., a un costado de l.i Normal , uperior, ·e ccmsc.:n ,luna plaza yue dice: L-.11 .\lm1om1. F.n uk
l11gar es/111•ierrm 11/,ic,1d1,s los pa11ko11r1 1111111iripall'S desdf d r[~lo .\"l.\" b111/r1 el ,,,ia de 195-1. /.,,, ;111v:11!11d füolar
que 1111//r J/1 inMigmáa t11 ku ,,11/,11 q11, ,;/11,ra oarpt111 rslr .rdifJ, pIs,1 m11 rel'm//1711 ti po/n, d,·I p111,ufo. R.
Ay1111/r1111im10 196-1 -1966. ,\o,.irwdmdr 1966.

845

�Con la ayuda de lo doctores Jo é leutcrio Gonzál z y Carlo ,
ala el cementerio quedó e Lratégicamente bi n planeado.
eligió
ubicar el camposanto en el p1111to que está marcado hacia el puente del ca11Ji110 que
conduce a Pesquería Grande pues en canYJ .funeral podrán co11d11cirse los catláJ1eres.
on este acuerdo . e delinearon cuatro manzana de terren ,
verificándo e la bendición del lugar n ago to de 1849.
El nuevo campo mortuorio entró a uplir l ervicio de la
necrópoli de La Purí ima de modo que en aqu 'I continuaron
fect:uando la inhumaciones. in embarg , mese después de su apertura
murió el gobernad r Jo é aría Parás, quien r cibió cri tiana ·epultura
en la catedral de Monterrey31 • El suc o, retomó la costumbre d los
entierros en los templos, con la difer ncia de que los qu desearan ser
enterrado con pompa en Uo o en el cementerio de La Purí irna e
\ ·eron obligados a liquidar diez pesos, e decir, cinco pe os má que la
cuota fijada para lo entierros en el cementerio nuevo 32 .
La 1 gi lación en lo asunto · público se mantu o inestable
durante el iglo XL · mientras la fuerza liberales y con erV"adoras no
re. olvieran us conflicto e interese la ituación política de iéxico su
leye
e m dificarian cada ez que un u otro bando asumiera la
autoridad del país. Por la misma situaci ' n lleo-amo a encontrar órdenes y
reglamentos obre el tema ya sea de tendencia liberal o con ervadora en
lapsos cortos de tiempo. En 1856 e publicaron los arancele para la
práctica de los bautizo ca amiento y ntierro que regían en 1 s
templos de la República exicana de aquel año. Las última págtna de
est impr o asientan el rrmcel de las parroquias de 11e10 uó11 y Coahuila
1

ma11dado obsef7Jar por el ilustrísimo Francisco de P. erea de acuerdo con el señor
gobemadory comandantegmeral Santiago Vidattrriu. Conforme a la legislatura
local, la costumbre d los entierros a babia id erradicada por el
ntonces viceg bernador Manuel María de Llano eo 1833· por lo tanto,
e concluye que po ibl m nte la dispo ición de regular en los templo el
cobro por oficiar lo acramencos n u o León
mantuvo sólo
&gt;1 I Ionr,u F1í11,·bm de do11 José Maria Parás. Archivo General del Estado de

L

uevo León. eccion:

Concluidos, caja 36, expediente 616.
-ii Acta del Avumamienm de Monterre\' del 7 de febrero de 1851.
rchivo General del Esi.ado de
l uevo León." ecoón: Corres pondencia de Gohernaclore , gapi o Treviño García.
aja 1. Años:

t85 l-1852.
En la catedral de Monterrey, como en el resto ele h1s igle 1ns mrucanas, el arancel \'ariaba
dependiendo de la condición de la Rente r de su nece idades, por tal mo tivo hubo una tarifa
distinta para oficiar los casamiento. de viudas lo entierros con mi a sol mae y vi¡Qlla. por
e11:mplo. Fuente: Archivo General del E. cado de ue,·o León. Follcceá;i aja 86.

13

846

durante el mandato de aquel liberal
al
.
de la Iglesia de cobrar po t d
y ter~1mar . u period.o la prácáca
r o o e r tomo ya
.
mandato tuv la uficicnt co
. .
'
que runguna orden o
. . .
nve01enc1a para re P car e.
J\ cliferencia de los arancel d 1856
Comonfort decretó la .Le ,
. .
' me e después, Ignacio
d nero d 1857 En diJhpacli~a el e.~t~l~lec11111ento_y 11so de los cemmten·os el 30
·
e a
pos1cron e e t
l
Comonfort decidió qu 1
. . d
on emp an notables avances.
as n tmas e defun · ' f
•
una autoridad CÍ',.; 1 lo que d .
di
cJon ueran registrada por
v.u,
e mme ato
cli ,
a unto del hombre
•
b
conce o otro caráct r a e t
· m em arg dada la t d
·
··
pre idente, p rmjtió 10 , enu·
'
en noa emiliberal del
erros en 1o templos .
muertos
fueran los presidentes de ,a
' repu
. 'braca ,os
' ar?-ob,sp
te~pr y cuando
lo
. .
b.
1111mstros de coites extrmyera/ ~.
'
"
os Y o upos _y los
La revuelta que causó promulgar la
. .,
los con ervadores aun
11 lib
onst1tuc1on de 1 57 entre
n aqu o
erale 9
.
b
desencadenó la Guerra d R f,
u e ¡acta an de crlo
.
e
orma o de Tres A.ñ
1
conflicto l pre ident B . J ,
.
os. n a etapa del
.
eruto uarez d1et , la Le
pn ando a la igl ia de todo 1
'1
~
• es de Reforma,
despojándola de u p
. d de con~o que t nía obre el hombre "1
ropie a es í nquezas
·
entonce en poder d 1
. , J- ,
que entra11an a partir de
a nac10n uar 2 t bl · , 1
Regí tro ivil el 2 de julio d 859 • : ~ ec1~ a Ley Orgánica del
mismo año, su gobierno ded:ró //; :esae lDln~diato ~l- 31 de julio del
ce1JJenlerios )' ca1J1/&gt;ora11tos
dq
. t~da mten1e11c1on del cletYJ en los
. .
r .
. on e te ecreto e meo .
1
.
adn1101 tración d las autoridad
. ·1 ]
rporan a cwdado y a la
México, re tringjendo a la I l _es t1v1 es, o panteones o cementerios de
.
g
e control obre la muerte
E
tablec1da la rden del 3 l de • li d
·
el gob rnado1· d
T ,
¡u
e 1859 del presidentejuár z
e uevo .,eon y
h il
.
.
,
cerrar nuevamente l
. d oa u a anttago V1daurrj mandó
cementeno e La Purísima
h.b .,
en lo templos in ·
·
di . . ,
Ypro 1 10 lo entierros
.
'
importar 1a
t1nc1on
,
. d
fallecida y af uera el cadárer del obemador o
. o car~cter
la per ona

°

l

'ª

se llegaba a re.me/ar /4or ,.. /1i bf
, del inw110 ohtSpo,J' si tal t11andt1to no
~r
· ' 11~,a ,es pagana11 una 1, lt di -¡
pal1es igualespara la insh71rdó•,p ..; .· I C , 'l~tt ª. _r3!m . pesos destinados en
'' ,.,JJa!7a)' e o,euw
ll"I.
~
• • ~ • ·1m1· .mo 1.d aum.
~ ~or con igu1ence, el alca lJ
o temo, &lt;1rtímlos 7 ¡ 8, Jo si
para los sep11llados e11 el s,,do
a111oridt1d p1íb/ira; r c11fr111rt.r se
P':smtorla.

~

de \!oncerre\ Pablo 1&gt; •
•
ientc· \
,
. . ( e arrcno, dictó en I Bt111do dt Po/ida Bum
d11m
pm111ftda.r 1,,s exb11111acio11rs dt cadát•m, ar1k.r de awiro mios
har,i r:11 los pq,11 es/111•1tron fil /;~1.,,dn, r.w,pto ti caso m q11r lo eXÍjt1 la
,wuic,ones 1/111 mrl1t¡11m los .fam//11/ims 111/diror (/lle df/Ja1t

pi; ~~

b.rlmtdo
prohibidas fa s III· l.m111ac,011u
·
la
k
dr r,uldt•errs dmtro d,- los fe,¡¡ /4 r '/i
.
35 IJ ~o~~da. A/011!,my, llot '/fl)Jbre 28 de 1857
,p o., .ro o se pmmhro11 m lo r11ccsim, /,11 q11r

Penód1co Oficial del füi.a&lt;l o d ~,

. . 1.., de agosto de 1857.
uc,·o Leon.

847

�autorizó entierro de pués de . p dir su decreto, como fue el ca, o d l
pr bítero Jo é Maria de la Garza Maránez, guien qued' epultado en
una bóveda del c menterio de La Purí ima de pué de que el gobernador
con intiera e te acto n un escrit que envió al alcalde de la ciudad 36 .
En el año d 1862 el g b mador idaurri expidió I Regla111ento de
e1J1ente1ios. 1á que un reglam nto pretendió fijar la tarifa por la renta
de fo as del cem nterio ya a a plazo o a perpetuidad. ntre otras
cosas dio u con entmuent para que .la per ona intere ada en
con, truir u rnau oleo eligi ran el sitio que má l s agradara del
terreno p ro ólo lo podían hacer en aquello cementerio que no
tuvieran organizada la área d u interior;;_
La di po ici 'n no ino má que a incrementar la mala fama que
e cargaba l panteón municipal, que ya d por í daba de qué hablar
de de u primeros año , tanto por el d ord n y comercio a la hora de
enterrar lo cuerpo ce mo por la insalubridad generada en el 100. n
ste último a pecto el renombrado doctor Gonzalito hizo aber en su
m mento que las fo as tenían de profundidad de tre a cuatro pie
cuando lo acordado por la ley era d sei pi , d talle qu permitía dejar
lfüre la emanaciones de los cadá eres.
Llegó a un grado deplorable I e tado del cem nterio municipal,
que la comunidad católica exteriotizó u qu jas al cura d la catedral
Rafael de la Garza epúl\'eda. E1 canónigo dirigió un par d mi i a a las
autoridade re ponsable del cuidado del lugar; en ella reportó la
pésimas medida qu seguían al enterrar los cadáveres: que hacían la
fo a de manera que ólo cupieran los cue1pos, y al final la tierra quedaba
amontonada obre lo epulcro ; hizo aber del comercio formado
adentro d l lugar pues por nterrar a lo difunto a ma or profundidad
y/ o elegir el itio de u agrad lo familia.re, del finad tenían qu
desembol ar una cantidad extra al pulturero; e cribi ' que l hecho d
tener un sólo trabajador riginaba otro problema igual d
ave: lo
cadá r se llegaban a juntar y lo deudos tenían qu e perar ha ta qu
una f; a se cavara inclu o -dice en u carta- hub oca iones en que se
quedaban los cuerpo in ent rrar toda la n ch de 1111 día para otro porJaita

orrespondcncia de alcaldes pnmcrns e.le ~lontcrrc)'.
Est1do de ucvo León.

¼

1

aja 46. Año 1859. t\rch1vo General del

ección: Circulares. ,\ño: 1862. Archivo Gem:ral del E cado dl

4

uevo León.

de brazo/~. Por último el cura Rafa I de la wrza epúlv da, argumentó
en u escrito qu el cement ria p r&lt;leria su carácter d lugar agrado j
eguía en esa c ndicione tan lamentable , motivo por el cual ioj óa a
lo re pon abl a que vi itaran I interior del cementerio) comprobaran
lo que d jaba dicho en su carta.
. El juez civiJ Antonio Tame , no dejó de contradecir y ju, ti ficar
las accione, qu I prelado r probó en u carta, pu , el señor, e c1ibió,
taba mal informado. En u conte tación el juez estuvo de acuerdo c n
la deci ión del epuJturero a la hora de juntársele , ario cadáveres y de
sepultar prim ·ro aqu Uo, cu rp ~ de cuyo familiar· hubo recibid una
gratificación mon taria· de , igual forma re. ultaba compr n iblc
-a entaba- que el trabajad r cobrara uo extra a lo deudo, cuando lo
entierro fueran en la noche n hora de de cans , ) qu la retri/J/lció11
a11t1qHe J11era de poca i11¡pottrmria, 110 se rolllpara con lo q11e la iglesia cobraba m
ohYJs tie111pos- los mtie-nr;s et1 el re1J1ente1io se cohro11 a 1111 peso)' a kJs pobres 110 se les
pide nadan.
En cuanto al as o del panteón el ~ ñor Antonio Tames
a e!!llraba qu é te e encontraba en mejor e tado gu ante qu ya no
era el bosq11e de espi11os qu le fue entregado en 1861 por el eñor Orozco
q_ue para limpiar y despejar el lugar tm·o q11e eJJ1plear a toda Ir, p,isión de la
cmdad por 1anos días, _y qlle eso lo podía co11Jprobar co11 los señores Juan Tat11es,
alcalde de esta ci11dad, don u1cr1s Glf(yardo, el caho de presos 1"icmte GarríaJ' otros
lllÓS.f().

:°.

~pué de e t'l leve confrontación ttanscurri · un año para que
el muruc1p10 de Iomerrey verificara lo que r almente ucedía en 1
~ m ~terio. Di pu o el alcald enviar a la comí ión de p licia y al
mgeniero
d la ciudad para cumplir con el encaro-o
d ,,isitar el lugar\', de
.
b
cerciorarse de la forma cómo e efe tuaban lo enti rro . 1 término de
la diligencia oficial remitieron un reporte d nd efectivamente
comprobaron, entr otra cosa , que lo cadávere no eran sepultado
con la profundidad adecuada, .ino gue la tumbas eran ca,·adas co11 1ma
vara Y 1111a tercia. s1!ficiente pma qNe los 111ia.r111as se lrt1s111itan a la at111óifm, e

lil h.l_rall!inigo Rq/í1d dt la G11rz.a \'ep1ílredt1 p,dr se .wlrmn11171 l11s t1rl11tmm·datlrs ,, rl 111,rl esMdtJ dd cenm1/mo.
Archivo Gent'rnl dt:I fatado dl 1 'ut'Yo l..eon. cccion: C&gt;br.1~ Públicas. Año 1 64. ur au!tí1't:m r/t"
,¡urdan si11 mtemir 11_(ailt1 rll' 1rp11ll11n:m. Ídw1.
19
E~i11ez dnl' I11101110 ., rlfl/tS rupomft ,1/ (//1/fÍIIÍ¡p R,Jji,,·I tlr In ( ,orza .l'rpliln d11 snlm el estado dd fflllt'll/rrÍo.
Ar~hivo Gen.:r:il del h . tado de ' uc,·o León. Secc1011: Obr.1s Pública . \ñn: 1864.
•111

lbide"'.

849

�, al re ideme del Con jo de
. .,1
sta not1oa e entrego p
.
baro-o con
infestaran el espaao .
\ mentara al re pecto; m em o '
.
alubddad Pública para que reg 1-:Urero' que sí e autorizó no sabemos i
•ón del ayudante del pu
cxcepci
.
. , d
li era
rmas realizaron.
. aron susC1tan o e g.
tale no
'
.
· rnpo conunu
'
,·
Al cabo de cierto oe
.
.,
r part d lo c1 ngo .
d
lo y re 1goac1on po
I
rencillas con mue tra e rece .
do canónigo Rafael d a
rza
mo fue el ca o del m nc1ona . . ·le el ju z civil la lla es del
~ úlveda quJen al momento de ollc~taruc cuand e hizo cargo del
P enteri~ aquél negó tener\~ y alego q ' ara concluir dijo que el
cem
a le di roo herramienta alguna, ) ~ p . lo tanto a la iglesia. En
lugar nunc
d ' bendito pertenma
l
'IJenterio por ser un lugar sagra o)
di de un oficio, prorub10 a cura
ce, b d 1866 el gobernador, por me o . J de consideración el mí,nero
octu re e
bl
d elo porq11e swwo
·
d f.
de la Garza epúl da do ar a u ,, i11s ortable el rrpetido clamoreo e as
de personas que diariamente mueren, se ha~,a qu? la deci ión del gobernador
s42 El canónigo argumenta a
el tocar la campanas era
ca111pana ·
·
cur •os ya qu
había dejado a lo tern11o
~:ten r, iogre os, y speraba que ;~~
uno de u, pocos m e ~ d
, l 43 terminara el mandato o c1
·d mia e co era
de aparecida la epi e
dl
•
.
l L v General e
referencrn.
_ d 1866 entró en vigor a
1
.•
En el mi mo ano e
un buen número d dispos1oon s
d dicó ntre otra co ª
-011 1 nte en la
Imperio, que e
. .
de lo cementerios. Por con lben torno al e tabl cu:ru:~:edor del ce11Jenfe1io se ab~era11 calles de cuarenta
ciudad acordaron que
. z,efltilado el lugar .
111etros de anch11ra para que se ma11h~v1era unicipal ya staba cercado de fª'-ed : e
Para 1870 el cementeno _m. /.
d 4, con el incoo eruent e
d hacer diflctl O entra ª
l C atto
piedra ¡• tenía p11erla capaz e
p raran en dicho ue o. u
carec~r de árbole y arbu to que pr do d I e tado de abandono en el
,
·d el gob rnador entera
añ
mas tar e,

w

º'

. .,

v:~

:in

d
ue\·O León.
h.
General del Esrado e
d. ·ms dt k1 ci11d,1d. re 1vo
66
11 \.fod11 dt dar sep11lt11ra a los m atd
. eros e.le Montecre,. no: 18 .
• -.
.
ondencia de alca! e pam .
',:caon: orresp
. . . E11 esta or,mó11 los ,1111e11os
' 1·b.d
morb11s ,mahco. . dd
•i e111.
l.
d d sufrió ,111 ,,mro azole de tiikm
,
. d. tos La )1111/a dr ,\c1111 ,1 , q11e
11 l:,,11 l)(/11bre de 11166 a a11 ~
.
((11/íÚlfll sin past1r ti los p11tl1los ,nmt' '.ª .dim trer t711r sr a111aliZfm//1
en msa de "ºs mrses
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s ¡11r tnmo Ju, ·rº
I I
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n'dad mtrr las ,1111cbns pron c11na ,
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J. ,. cAfflíral. mmdinr t 1110
/ 11nv11 ,1119' poros &gt;
1
·mto1m•s se l''1a111o' dt I l1•1t11t
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1
.s . ·
• . -t1r el rastro 11m1/11 rr que rs '
. ,, J qlle prot·oca za11m os.
JI , , de \o11t,1 Luna, er,,.
. d'f'OJ ¡/ aknnt,,m,aao
las ag11t1s "e ,'1 TT{f)fl
•
d' I ,,, dudad 1 q11t es 1111 1ira '
112 113 \. rchl\ o en era1
11 "'
"
· q11e e·slá 1111m 10 0 .d.
•
t711e pm1'fJw
t I no
s ~ !.JJ e11.fer1md,ules de 1o11 tr,"""'
.. ,. PP .
.
• El ut ·no Los me 1ro , '
1
Gonz:üez,. o e e e ;
. , . · nlud Añ&lt;: 1866.
vo l..t!on ccc1on. , ·
. d
.
1
e.le\ F.!.rn&lt;lo e
ue
d ·
de ¡ 66. ctu:il1da es.
. !.dad de Hmilrr,ry, Archivo
41 Gardn de Alonlt"!1• 14
1110s dr la o,ln11111straflÓTI d( esta 11111111crpt11 \ - . 1870. .
45 Ale111//ria dd rswdo qlll' e¡,a
11 1os_ra ·~cción- Estadísticas de 1ontcrrey. t no.

e:r"¡,°

General del Estado de . "uevo ..con. ~c.:

'

.

850

gue se hallaba el lugar, d ciclió d stinar lo ingre os obtenido por
cementerios en el municipio, en el embellecim.iemo d I campo mortuori
y en hac rle toda la mej ra nece arias 46 .
... n el año d 18 O e aprobó la con. trucción de un nuevo
cementerio contiguo aJ qu exi tía 4 . La razón d que ya no era po ible
enterrar má cadávere en l panteón municipal pr pició de tinar en la
primera etapa de u edificación la cantidad de 1,300 pe o , urna
destinada al pago de lo Lrabajadore, y a los illar
labrad ·. e
esp cificó gue en el nuevo panteón e efectuarían las i11h11macio11es m la
tierra o lo que l'll/gamm1le llama11 landas resen'tlndo el otro expresa111ente pare,
mo1111mentos.¡¡,,.
1 hech de hab r t nido nt nce la ciudad dos
cementerio no fue moti o para b tacuJizar lo entierros en los t mplos,
aungu dar e tá que ya no eran realizad · c n la frecuencia
aco tumbrada· el núm ro de e to se limitó y ól aqu llo que pagaban
la multa que p r ley
marcaba, tenían e e privilegio. Tal fue el caso del
eñor Patricio ~lilmo quien tuvo a uno de su familiare epultado en el

Tmimdo 110/itia d C Gohemador del estatÍtJ de abandono m q11r se halla el ca111pnsa11to de esta r,,pital, se ha
srnido dispr,11er m ammlo de u/a jaba q11e por co11dur/q dt 11sted se indl, al R. A,pmtanJimln q11e dig1wnmte
pre.ride, ro,no Jinrt el honor de homfo, por,1 q,~ elprod11do ddfó11do dt cr111rnterio1 q11e 111nm1ob11ml, i11gn:se a la
lmwria 1111111icipnl al . J11ez. regis/n, dtil de uta ri11dod. .rr imierla e11 ti ol¿¡eto a q11e por ley está duti11ado,
promrondo etnbellecer en lo 1111Íi posible el ammlerÜJ dt q11e se trata y h,uer/, todos ln.r mejorias 11errsari"s.
l11depe"'kndo. ,\lonterrry, 26 dcj11/io de 181-/.. AJ oleo/de d, esto arpito/. rchivo Jeneral del E tado de
ue o León. ección: orre. pondencia de alcalde de Monterrey. , \.ño: 187 4.
4~ En uta rapitnl mi )'O 11eruono t11!a11rbar tipanteó11 oJom1ar o/ro /llletYJ porq11e ti a111111'11to dt' In poblnañ11 )'
co11sig11imle111c11k el alto 11IÍ111em de dif11nrio11es, 110 pm11itia la ro11¡pleta exti11rió11 de los cadára'tS. El
l!Jllnla111imto aprmmi mediaJJ/e !ll.f 011/onzacinnes del gobirmo tJ titabkcer otro co11tig110 al que r,..i;tia, O)'mdo el
dicta111e11 del Co11.rtjo de Salr1bddad, sobrr las pfl'amaonts q11e deherú111 ohsrmme aji11 dr co11m1·ar la higimtJ
soluhridad p,íblicn. rchirn eneral del Estado de , 'uevo León. lemona del Gobernador Gcnaro
Garza García. ño: 1 ' 3.
~ En Cabildo ordi11ano de e.rftl jecho aprobó 111 I l. .·fr1111/,1111imlo de es/o dudad al a(1ferdo siguiente: El dtpóstM
de 111il tresaentos trr111la y dos prsos se/mio rentoms qtJe e.&gt;.i.rte MI In tesomia prottdente de mJ1e11ft1ios_J' liemu y
ag11a1, del r11t1/ 110 p11rde rl o)lflllf01111t11Jo dupo11rr, sr 110 tS prel'ia ,111lonz.aaó11 del .r,tperior,~obitmo del estado, se
im-rrtirá e11 /ti ronslmmd11 de 1111 1111em rtnmrterio co11tig110 "I qm· t1r1T111/nm1k txisle, rl mol se duti111mí p¡¡ra "1.r
i11h111nado11u que se l'ffijiq11m m /,1 tie,ra o lo q11c m(e,1m1mfr llo1J1a11 la11dt1s, rr.renw1do rl olm e.,prrsa1J1enle
P"'ª mon11111 11tos. /&gt;aro rslt ,e,t1.rlo sr ru¡11erirá elpm11iso correspondiente i11rb1)·endo m él, 110 ;ó/o la m11tidad q111'
ad11ohnen/e e.,iste, si 110 ta111bii11 lo que se t~I)'" rrct111d,111do hasta el co111pleto dtl pres11p11esto. El C. llralde de
e.r/,1 ciudad quedafomllado paro l'I /111m 111a11e;o y dirtdh11ció11 ti. di,-/xJs.ft111dos. ) · tengo la ho11ra de i11serlado a
111/ed y de .r11plicarle le d nimio .-011 il . Go/lm1ador am.rtit11ri011al tlrl estado para q11e si lo t111irrl: ,, bim se
sin·a otorgarle III 11,perior aprobario11. l..ibrrtad ni la Co11stit11rio11. Alo11temy, s1ptifllllm 27 dr 1880. Jacinto
Colindo. Archi\·O eneral del Estado de ue\·o l .eon. cción: orre pondencia de alcalde de
Monterrery. 1\ño: 1880. Para enero de 1882, las au1oridade de Monterrey, solicitaban al
gobernador, la canadad d 1500 para concluir con el establecimiento del nuevo panteón. Ard11vo
General del E ta&lt;lo &lt;le uevo León. ección: .orrc~pondencia de alcaldes de Momerrev. Año:
1882.
-11,

851

�e~ con ento de an Franci co de de el año d 1862 y olicitaba la
exhumación de u cuerpo cinco año despué 49 • Otra n ricia con ignada
fue la multa de ochenta pe o que d po itó en la te orería municipal el
albacea te tamemario del pre bítero arcediano Jos , Ángel B navid por
permitir que el cuerp del el 'rigo fu ra inhumado en la catedral en
octubre d 1881 511 • Como último ejemplo menciona remo la petición del
c merciante ederico Palacio al gobernador para que el cuerpo de la
eñora María del Refugio Lóp z qu clara epultado en la catedral de
Mont rrey; Ja olicitud se aprobó despué de que eJ intere ado pagó de
multa lo cincuenta pesos indicado para e'te tipo de acto e peciale , y
d c mprobar e mediante el certificado de defunción qu la per ona
falleció de enfermedad no contagi sa en mayo de 188951 •
Once año de pués d la apertura del egundo cement rio
municipal el ayuntamiento juzgó nece aria la a11¡pliación de los panteones y
acordó la construcción de tmo t111evo al poniente de los a11ti0f1os en el r¡11e se

emplearon mate,iales de !J1Je11a calidad y quedó tem1i11ado bcyo el 111ismo orden y
co11s/111cció11 q11e aq"el/o/1. Con este espacio ya erían tre lo cementerio.
de la ciudad registrado en la memoria de gobierno de 1903 con el
nombre de Panteón M1micipaL guido de u respectivo número, e decir,
1, 2 y 3.
La proliferación de lo cemenr rio condujo a la creación de un
Reglamento d Campos fortuorio para la municipalidad d r fonterrey
en mayo de 189253. Igualment la inguietud por conservar el buen
aspecto y embellecimiento de I cem nterios Uevó a los adm.iniscradore

l'I Dispoue rf • Go/Jemodor ljlle Q/(lrg11, J(j/fd pen11iso ol C Francisco Garzo T m•iño pOfo q11e exhlltllt rl
codá1-er de 1111 11i110 de do11 Patricio .Ui/1110 (}lit s, mr11e11tro stp11/todo m rl e..wrmrt:11/0 de Jan l ·rrmrisco dude el
aiw de 1862, ro11111111cm1do é.f/11 disposidón al l""Z. del regulm citil p11m su ror10fllllimlo. flldepende,uü,.
DidenJbre 14 de 1867. .Al C. Akolde 1° denlo cop,ta!. Arclmo Gc.-oeral del Estado de uevo León.

ección: Corrcspoodc:ncia de alcald · de J\lontcrrev. ,\ño: l 67.
1ucy León. · ección: Juece~ de Letras Testamento .. Año:
1 81.
51 Archivo (,eneral &lt;lel
t:ado de
ue,•o León. 'eccióo: orrespondeocia de alcaldes de
Monterrey . Año:18 9.
; 2 ,\rchivo
eneral del Estado de ue,·o León. Informe del R. •\yuntamiemo qu rinde el C.
1 renw púlveda, año de 1891 y 1892, leer la introducción y obra públicas. hn el rubro &lt;le
Poli11a, asentaron: se prohibió lo rrmd11cdó11 dt .-11dátefl'.r m wchesJ' tro111ios duti11ados 11/ senicitJ p,iblito. ( rra
de las mejoras reportadas eo la ciudad en el cuatrienio de 1891 - 1895 fue: """ ji!lco paro
r1d111immadón de p11nlt11ftu. \rchirn .:reneral del
tado de uevo León. 'ecc1ón: Obras Pública .
ño: 1 95.
;J Ard1ivo Gt:neral del Estado &lt;le ).!uern León.
ecc1ón: 'orre p ndencía de alcald
de
Momcm:y. ,\ño:1892.
" 1 \rchivo General del Estado de

52

del lugar a llamar la atenaon de lo propietario, de las bóvedas
de truidas o dañada del panteón número 1 para que las repara e115-1.
on re pecto aJ establecimiento de cementerio. en I pueblo d
uevo León ob ervamo que el interés por crear e t
espacio se
incrementó en las &lt;l ) última década del siglo XTX. Lo. propietario. de
hacienda y los grup de vecino d las rancherías y eji&lt;lo municipal
reconocieron l daño que traía a la comunidad tra ladar lo cuerpo de
lo difunto al pant ón má cercano o aJ de la cabecera municipal,
generalmente localizado a var:i s kilómetro de distancia. Lo prolongado
del recorrido, hoy realizado en un mínimo de ti mpo gracia a la
modernización de las yfas d comunicación y d lo. medio de
transporte re ultaba er considerable i tomamo en cuenta que el
trayecto se hacía a pie, en carreta y expuesto a la inclemencia del
tiempo. Lo peor del asunto e que con la demora el cadá er llegaba
de compuc to y i el difunto moría de nfi rmedad c ntagiosa Ja
comitiva corría el rie go de contaminarse por no darle cri tiana epultura
con pr ntitud. P r e ta razones la gente
unió para c. tablecer su
cementerio a di rancia más coita de ·u poblado , coa recurso
propios y así evitar lo incom enientes qu ponían en rie go la alud de
las familia .
Lo gobernadores recibieron -y en la mayoría de lo. ca os
aprobaron- la
olicitude
para
tablecer panteone
en la,
congregac1one de lo municipio, ; entre ella figuran la de la
congregación de an Antonio n China, .L., en el año de 1880.
Po teriormente se incrementarían las p ticiooe y obtuvieron la
aprobación la Hacienda de guafría en J\.podaca en 1890 la Haci nda
del Peñuelo en 1891 y la Haci nda de .Margarita en Galeana, en 1892. Le
eguirían el rancho &lt;l La Proddencia en General Bra,· , la Haci nda del
Carmen en D octor rro ro, d rancho ochinito en C rralvo, la
Haci oda de !barrilla n Aran1b rri la 1lacienda de Pablillo en Galeana,
la congr gación d
an Juan Bauti ta en anta atarina, la .Hacienda

5'I El acta de comí~ión muruc1pal con fecha 27 d · octubre de 1892 Jíct:: I:J ro111isionor/o dt p,111teo11r.f.J
hospitoles, d snfor C11rzo C.,111/IÍ. i,ynr,llfi q11e ha rrfonidn drteniil,1111ml1 /Qs p,111/eo11es d, /¡, ri11d,1d r ha
mroftlrado qm t'dnrJs d, las llflt'tdtJS 1.,istm/,•J m ¡/ pm1/,1í11 111i111mJ J st' b,1llm1 1111m dutmi1!,1s ¡ r,tr,,s ,11
TPg11hm ro11d1áo1fl'S; que las brittd,1.r co11r1n,;J,,s m los otros dos ¡,,111t,·r,11a se enmmtr.111 m !mm atadv. \ t
llttJrdó que por la s,mt,,tia se 111Jim11e d, q11imr.r sea11 los propit,,m·os d, las hór.-da.r q11t .fr' lx1/la11 m 111nl,1
Mndidón fil d pa11ktí11 r11imero I 11 J,11 d, &lt;Jllr .r, pmwgo p1vred,111 11 111 n.porad1111. r\rchin&gt; ,t:ncral Jd

Estado de ~· ue\ o Le0n. cccic' n:

om:. pondeoaa de alcalde· de :.\lonrerre). Caja 95.

853

�anta Rita n D ctor Arroyo y la Hacienda de anta Maria en Pesquería
hica entre o ra 55 .
a para concluir el .1glo XJX, se aprobó la c n trucción de dos
nu vo cement rios en onterrey: el primero de llo en la antigua
comunidad d an B rnabé, en el Topo hico p r cuyo nombre fue
reconocido56 • En la actualidad, este panteón ll a el nombr de agrado
Coraz ' n y está bajo el cuidado de los poblad res de_ la di~u~lta
comunidad de an Bernabé. Contiguo a éste ex.i ·te el panteon muruc1pal
del Topo hico e tablecido hace cuatr década, .
. .
Finaliza el iglo XL'C. con la aprobación del establec1m1en~o d l
Panteón del
armen. ' u fundador, el doctor
mad Fernandez,
entonce secretario del Consejo de alubridad del stado obtuvo del
gobernador Bernardo Reye la exención de impue tos por v~inte año
para establecer el prim r cementerio particular d la ~udad. _ La
a piración d I doctor Pernández ra la de establecer m1 pa11te~11 de pm11era
clase tal como los q11e existen en las pohlaciones cultas del nmndo y especza/111mte en la

Capital de fa República)' estando yo a11it11ado de los 111ejores deseos de dotar a fa
ciHdad de M.ot1lent[J de esa in¡p01ta11/e mejora q11eJ'ª reclama dado elJ&gt;_roareso q11e ha
alcanzado dm'"(Jnfe la i11teligenle administración de este gobiema5 . D s año
de p~és d torgada la concesión el panteón particular abrió su pu~rta
a la familia regiomontana y a los xtranjeros re ident

n la naciente

ciudad indu trial.

El Panteón del Carmen

56 Tr:inscribimos a conánuación, un e::xtrncto del periódico ,HonfffTIJ .Ve1n, en el upl mento
especwJ con motivo del 'emenario de la lndependcncia, publicado el 16 de septiembre de 191 U.

La Mansi611 de los Muertos.
hfl .\Jr,nlor~'J', donde lod() u gra11dio10 .Y rohm,ío, 110 podía rr!egt1rse al nládo k, 1111111s-ió11 de /or
murrios, la n1orada IÍlti,11a du11de demmsa11 101 q11e después dt r11J1,Plir s11 11IÍ!ió11 sobre k, tiem1, dHemm, el 1ílhi11o
SJ/t/10 fil el lecho IJ/Or//1(/17/J q11, lo piedad de los Slf)'OS [0//Sfl._Uld a SIi 111e,,10na.
La 1J1a11.rití11 de los nmertos n 111/ recil/to sn,~mdn do11dt 110 p111d, pe11dmr elprim, de los 111orlale.s, y o
d?nde solo pmelm lt1 mllno dr los jloll'! que son el tlllb/e,110 d lo gratit11d y del rermrdo: pe,v lo piednd h11111~11t1.
,1e111pre l'a11idos11, 1/m,... a la residmcio de lo.r q11r prmdiero11... todo In po11,po del 111¡0 )' las gratas mnria.s d,,J
arle, de ese arl, .fiio y ri,.f!/do que fll el 111tím1ol dt los rriptai /0/lltJ 1111 tl!pl'(/O f,memrio ,1 la vez. gra11dioso J'
co11111ot'l!tior.

Para aquellos que observan con calma el Panteón del Carmen no
re ultará iodiferent contemplar el icio:
produce una xtraña mezcla
de asombro y respeto al transitar! .

,, Archivo (,encral dd E tado de r uew León. 'ccción: Obras Públicis. ajas 3 y 4.
;,, Dc.~de daño de 1897 los r,:sidcntcs ele .an Bernabc hab1an hecho su inst.1nc1a al gobernador
Bernardo Rcye~ para crear un cementerio, el cual les fue m:gado: L-t población d~- aquella área de
la ciudad a ccndía en aquel cnmnc..:s a 1,142. Mas tarde ubwv1eron la aprobac10~, yue_aparece
c nfumada en la Memoria del vuntamiento de Monterrey de 1899, y 9ue dice as1:
lt,
amgn:gatió11 dt ·,m Bm1ahr, q11e .re h'!)·,; separada de ala poblarió11 por 111111 dislr111rio de seis k,i/¡j,11elror, se /J,1da
smtir de afv,ún /Í1'11,po a esta parle 111 11easid11d q11r St' 11· dolam de 1111 po11leó11 ~ara dt1r_se¡l//ll111,1 ,1 los_ mios de

E,,

/a.r pe,:ro11as ,¡11r Jallum m t1qfltllt1 lor(l/idod y ,rilar de es/e 111odo 101 diz,ersos mco11vemrnlts q11t los mteresados
/mí,111 que ,~wcrr p11ra Iras/miar ,1 los p,mleo11es dr utr, nndad los cad,Íliert.r de_I11J dm~~s.
&gt;' Uherori1í11 ,1 . 'l,,¡(}(/o h •m,í11drz d1mmle 20 ,ufos para romtmir rl PanlfOII drl Cnm,e,1. rchivo General
del E t.1do de

El Panteón d l Carmen cumplió ci n año
ún con e a el p rfil
señorial que lo ha caracterizado de de u 1ruc1os y que ól los
panceon de u ' poca mantienen. o hace recordar la similitud que
guardan entre í, porque resguardan 58 una gran muestra d monumento.
del llamado arte funerario o_ art fúnebre de finale del iglo XIX y
primera década del iglo rX"9•
La apertura de cem nt rio en nuestro país, en mejore
condici ne de pJaneación y presencia como el del Carmen on el
resultado de un proce o de cambios en búsqueda de mejora sociale que
fueron aportando la difi rente administracione. públicas y qu Yini ron
a repercutir en todo lo órd o exi tentes.
1 origen del pant ón del Carmen se remonta a 1899 año que el
gobi rno del general Bernardo Reyes otorgó la concesión al doctor

ucvo León. ecc1ón: once iones.

54

Existen en ,\[ merrey, entre otros, WJ sunruoso pan reón deaom.iruido "El armen",
cuy:t con trucaón 11tom111m1tol honro o los habilm1/es de lo progrwsft1 \Iontmr¡y, pues el/11 es r,-relt1doro drl

alto rtpírit11 nJOral de sus habi/011/rs, porq11e la 111e111orio q11c los p11ehlos co11sogr,m a sus m1tep11Sado.r, es 1111n de
los más elommtes 111a11iltslorio11rs dt lo mll11ro ;onal
E11 rl P,1111tó11 del Camm1 fllrlfal'illn11 l,JS obms dt 11rtr allí ro11.slmidas; sobnvios mausoleos, del ,11,ís
p11ro arte_ ~oli,wo, IJJOlll/fllet1fos del 111ás dtisiro estilo} 111 ropilla 11rdimt(, i111po11e11tey Sl't"rra, q1Ié incita ni esphit11
a /,, 0ffl[lí}1/ )' al remmlo del más allá, donde están 11101rado.r los lb111te.r de In 1id11 terrma/.
La po,tada pri11ripal del pa11león... ts 11111y hm11osa,_) co11sa a los 1&gt;Ísila11/es de aq111·/k1 fnsk 111a11.ríri11,
11110 m¡presió,, auadnblt: en seg11ida se l'l!II lo.r cstltiro.s 11rl1nledos r¡11t ro11tri{J//Jt11 lambiill a horcr 111mns /Ji.si, lt1
1110ro1a d~- los 11111~1101, )' l11eg(I nrpnwde In ri.stn, In lllt{l!/1[/irencit, de /,is t11m/Ja.1, en la., q11e la pírdad mstia110 c11
con,b111aqo11 ro11 ti arle ha11 derrorh,ido d IJ/'O ,:11 ,1m,111na de /01 q11ef,1mm. 1-:,I Pa11tró11 del Cam1m es 1111t1 de los
111yores ohra1 q11e ha hecho el rlr1111/u111ie11/o d, la G11d,,d
59
.
Erure un tratado 5obre la Tipología de la Escultura Tumba! en México de 1860 a 1920 de
Ramirez, que recomendamo para aquello. que deseen mayor informaci6n obre el
SJ~tfica?o de la imbol gía funeraria en nuestro país y sus antecedentes. La obra e una guía de
onentaaón en el esruJio dd Panteón dcl armen Este e~cmo fue localizado en la biblioteca del
. onvemo de Churubusco del ln. timto de Jnve rig:1ciones ·stética de la Ciudad de México. La
información es parte de la publicac1ón E11mmtro d, 111islerior jimera,ios 1111111di11/~s m lo Ci11d,1d de
Mb.ico. ¿1981-1982?

f'.a~t

855

�Amado --ernández611 para c o truir o explotar a nombre uyo o d la
compañía que organizara un panteón particular, eximiéndole d I p~go d
impue to por cinte años a partir de la fecha de su ap rtura verificada
do años má tarde.
1 con jo admini ·trativo de _la _Compañí~ del Pa_nce~~. del
Carmen quedó con tituido en el orden tQU.lente: Presidente: J..,1c~ \ 1v1~no
L. Villarreal.
cretario: Dr. mado Fernández. Te orero: I... ranos~o
Belden. -Primer ocal: r. dolfo Larralde.
gundo v cal: al nttn
füvero y
já. omi ario: Jo é . foguerza. up1ente: :iiguel Ferrara.
El con jo adquirió un área de terreno compue ta de 24 me1nzan~s

con dos días de agua que.fueron de don Miguel de Lu11a_y que ÓQ)' pettenecet~ ~I se11or
Juan . G11em1 que se haya situado al sur de los actuales pan~eo,~es_(muruopa~es)
separados de ellos por la p,vlongación de la r{l//e de Aralllbem, lumland~ al onente
por la calle del Can1posanto; al sur por la prolongación de la de U7ashmgton Y al
, J _J
·
J
(,1
poniente ron propteaaaes part,m,ares .
.
. .
fá antecedentes sobre 1 itio no lo proporc1 na el bi tonador
José P. aldaiía en u libro Estampas Antiguas de 1Io1~terrry al inclicarno
qu la superficie que ocupa e1 panteón fue en . u ttemp 1111 bosque de
6'

aguacatcilesy nogales ·.

.

·
Ya en po esjón d 1 terreno comenzaron a fr~cc1onar. lote a
perp ttúdad en arrendamiento, eparados por an1bHlatonos o pa_ illo • De
igual manera con el propó ito de embellec_ ~lo y ?e cumplir con el
a pect legal de acondicionarlo con v~ge~oon regional e mandar~n
plantar 11 fresnos y 152 abino que di tnbuyeron br aquel espaoo
irregular.

.

E] panteón fue circunvalado con muro de illar rematando con

barandal de ru rro que en conjunt dan una altura d 2.50 me~, •
Todavía _e pu den apr ciar s br la calle de Washington ~rolongac100
rancisco G. ada) la bardas origioale de la que mencionamos, in
embarg , la d la calle d
amberri y del acce o principal del pant ón
on en u mayor parte de concreto y tienen menor altura. o~re la call
d
amberri, el panteón del armen ti n un acce o de alida, el que

gene~alm nt perman ce cerrado iendo el acce o principal I de la calle
de 1colá. ravo a1 qu
permite ingre ar con ,,ehículo.
· 1 panteón ~ 1 Carmen con 1Ta en u ntrada principal una
portada de cant ra di ñada por el arquitecto frcd Gile., quj n dejó un
l~gado de u bra en lo . edificio comercial ~ de la localidad por
e1emplo: el Banco l\1ercantil de ~fonterrey, que e tá obr la calle de
r forelo y Zaragoza.
Co~ crv~ en la averuda principal una capilla en cantera que e
presume tue di eñada p r l arquitecto
ile , la que perman ce
generalment cerrada.
El trazo urbano del panteón del Carmen es r ticu1ar notándo e
sín embarg , qu en las secciones de la entrada las tumba e ubican n
secci n .irrcgulare y emicirculares p ro conservan un orden en su
di tribuci ' □. La av _oída principal y pa illo e tán pavimentado
e~arcad s ror l tre no -, y uno que tro árbol de limón y naranjos
agno qu dejan caer u ombra en las umbas.
o e de xtrañar que en un lugar de pre ocia di cinguida como
del que hablam
e con erven la obra fun raria de la familias más
pró pera de u tiempo de nue tra localidad. Ya ea en una ·encilla \elegante l~pida de. n~ármol blanco con di cree di eño d foUaje de 1;
marmolena Decarurn Hermano o firmada por Alberto Decanio/'' (tuvo
u ucur al eoún la in cripción de la lápidas en \X'a hirnrton 201)
~anufacturada para la familia Frurchild en 1903; o en un monumental
di eño de la familia de Francisco v cca,·iano Zambrano del arti ·ta
italiano Miguel Gjacomino.
,
'
b ervaremos al entrar el mausol o de la familia Armendm
comerciante spañoles radicado en la ciudad de ·de la última década'
d~I siglo XI '. El mau ol o fue di eñado por e1 arquitect inglé
fr d
~tles y con tniido por Pedro
abral. Ademá, d cantera fu
c~·cunva1ado por un pequeño barandal de hierro y su ventanale. on
: 1t~ale
realiz~do con _la , ieja técnjca d l empÍ mado qu r fl jan
irnagene bíblicrus (por ocrto algunos ba tante d t riorado \' n últimas
fechas rotos). La puerta de madera del monumento resguardan una
63

uberacion a

cción: Conct:' iones.

a¡a 14, expedicntt:' 2.
mado Ft:mández durante 20 año para construir d Panteón del armen. apita!

611 i\rchirn General del Est.'ldo de

ucvo Leon.

20,0011. 93 fojas. 03 de 11arw de 1899.
61 Archivo cncral dd Estado dt: 1 uevo Lcon. Op. il.
62 aldaña, Jo é P. F:stalllpaJ Intig,110,- dt ,\/0111,•my. Dtrt:'cción de Promoción Ediron,'ll. Terc ra

Edición. Monterrey, N.L 1981.

856

- 0 ~ 0 un . comcmarm muy per;onal, l.1 obra funeraria Je Dccanini Hermano. \ ,\lhem,
~eca1UOJ, registrada . obre todo en lápid~ as1 como eo c1crrns csculruras. presenrn tratos, fonruL~
de mayor e1eg:t~Cld ).· depur:1_c1on.. f-.1 traba10 &lt;."Tl l:ip1&lt;l.1 se caracteriza por esculpir ,; dar un
1screto ·lltorreli
· ,l 1o. di senos
- Je to
- ll a¡t:s
· o elementos vcgl.'.tales, trazar las leycnth. de los
•
e\&lt;:
e~ilafio e,! le1ra cur. 1\'!I com·1rcienclo a la lo era un monumenco fum:rano por s1 s;1lo. Valclria la
pena estudiar I traba¡o de e rm arostas.

, 57

�,
n· e ingre o a. la
·d en márm l Y o1O • e en
capilla con un altar c nstnu o
- puerta de metal al que tiene
detrás d l mausoleo por unas
catacu robas•
acce o la familia.
, d 1 Carmen parecen v rdadera
Lo mau ol o del pant~on .
, . - orno es el ca o del
ulan a la iglesia gottca:;.
l
fortalezas, algunos m
f mil' d fanuel Garza Guerra, ubicado en e
mau ole de cantera d la a : : r .da por l s con trnctore Pedro
lado der cho al cruzar la entra
e~::co el m num nto no indica
Pagaya
ía en. Tacubaya, . ·t_ mili. Podemo ob -ervar las puerta
.d
,
mbre de e ta a
ª·
fechas, ru a mas no
d
el suelo que conducen a un
cerrada de hierro empotra a en
. , d de repo an lo. re" tos.
til
ubterráneo, qu1zas oo
de encontrar el monumenro de es o
Más adelante, habremos . . d p J • Alaní Tamez· la obra no
. t a la familia e ea10
,
, l
rt Decó perteneden e
1
tor o arquitecto que laboro e
indica a la vista el n mbr de coEl~struc , n de flores sobre el dint 1del
e h d
ealización .. r ero
d 1
di eño ni 1ec a e u r
_
·
eriedad de las linea. e
ertectament con 1a
.,
b.
monum nto com ma P
.
d mausol
é te tamb1en
1
1
t ·o 1emp o e
'
di eño. Al igual que ~ os o.\, . una scal ras que e nducen a las
ti n u altar en el primer ni\ el )
.
d .,
el
criptas.
.
.,
la obra funeraria que e10 en
Merece especial atenc1on
. . .t liano formada por
uema de lo arttstas 1 a
1
Carmen, a mane
di d en la ciudad duran e las
Panteón del
•
•
r
ugu to Mas.ara ca o
·guel Gtacommo )
y
e trabajaran de manera
, d d 1 iglo pasado. a ª qu
.
d
b
.
lD
nz1·0 ó iacommo as a
Prim. ra eca a de
· ado a ne aonu
.
asociada en l taller O mm_
b
·e d tacan p r cantidad Y
O
e
· d pendiente su
ra
· d
y ía, o en 1orma in e
'
le ar n d 1 arte funerano
.. _1:dad a í como por el aport que g
ongimw . ,'
.
~
ccidente a e tas uerra , .
.
d e ta a ociación e tá el mau oleo
De las obra ma conocidas
.
dice- ' Plano
fi
.
pañola Tiene una placa extenor que
.
de \a B ne cencia
.'
:riacomino 1assa y ía. on tructor:
p r M. Giacomin . ContratJ ·ta

;·F

' gel Playan 1926' .
. 1 n altar , n e1 segL1ndo,
El monument tiene eo el pnmer ru e u '
.
o podemo tener acce o a e te
1
, d
ba ·¡ando una d la escalera , as _cnptas.
l Otro maus 1 o ·, a9w po em
.
in
embargo
a
diferencia
de
e pacto,
,
- - - - - - - - - - -_- - Mi el iacomino Y Augusto ~\ai;sa es fucn~e de
64 la obra funerana de los aalmnos. r gu
dí Hacemos notar que en el Pameon del
~
d'
&lt;l la localidad ho'i" en a. '
cista y
invcstigaaon pam e tu lOSO~ e
• 1 rraba'o mandados olicimr a otro~ a
Carmen sc conscrvan de igual manera . o
. di
diente olo por curiosidad anotamos
. dl!d ¡ como ,1 arqwtcctos in cpen
'
marmolerias de la au
as
' .
aparecen en la lápidas.
1enas
s
artmas
y
marmo
que
los nom b re de lo ·
•

858

ob ervar l nombre de l extinto en las placas empotradas sobre la
paredes.
El ausoleo del Gral . Gerónimo Treviño, fechado en 1917, s
obra del arti ta Miguel Giacomino. l monumento s de forma clá jea ;
e tá construido en márm 1 y con erva en el centro el bu to con la
representación de nuestro p rsonaje gue porta con orgullo u medaUas
de hazaña. nacionaJes. Tiene otro detalles la obra n su fachada como
el escudo de arma nacional de su tiempo, un águila, flor s y espadas
emblemas bélicos de la vida del general. Hoy en día luce abandonado .
1 monumenlo de la familia Cantú Treviño combina en armonía
la arquitectura la e cultura en cantera ) mármol. ~1 conjunto funerario
representa en imágene bíblica el recibimiento gl rioso que brindan los
áogelc al alma que ingre a al cielo. El trabajo fu mandado solicitar a
Grandes Tallere de [árrnol Martínez y Massa, que estuvo ubicado en
la calle de ~ a hingt n 207. La primera inhumación data de 1913, no
habiendo dato de la realización de la bra.
La cultura 9u custodia el mausoleo d la Familia iUa.rr al
ubkada en la primera ·ección e una mue tra d e cuJtura"5 qu cobra
fuerza independiem del monumento. La cultura de la ra. icloriana
. D e iUarreal y u nieta Lupita fu encargada al escultor . PonzancJli
de la Ciudad de México de qui n pudimo. constatar sus excelente ·
trabajos en lo panteones r◄ranc , s an Fernando y el municipal de
D olore en visita a la iudad de México.
Habrá que hacer notar que las tumba de menores dimen ione
merec n igual r peto que 1 mausoleo de la primeras eccion . Por

65

Habrá 9ue csmdiar 1 este eatir plasmado a la piedra, es producto no solo del artista y sus
influencias sino de la emocione de sus clientes. La esculrum de la ra. Victoriana M. De
illarreal )' su niet:i Lupita, es de las contadas rcpresemacJones de familia en el Panteón del
Carmen. 'on do figura femeninas: el de una mujer adulta r una niria, L, primera entllJ:i \' la
segunda de pie junto a u ahucia; el retrato a perpetuado un scnumieoto mu} grande e
indes1rucúble de amor que continua aún &lt;lespué de la muene. Ocupándono en obser:ar con
minuciosidad la escultura, nos damos cuenta que el autor de la obra tuvo especial cuidado en
resaltar y hacer notar L1 vestimenta de la dama~ qu1coe.~ portan delicado trajes de la época según
su edade-. L1 niña por ejemplo calza de botines v luce Je p •chera haciéndo e notar lo. pli gue
Y doblecc. del vestido por est. r junto a su abueb. Lle\'a el cabello suelto ) onduJado, e t:
representada parada )' ·u mirada seria se dirige hacia el horizonte. La señora sentada, con un
brazo extendido hacia u nieta, porta un ve ado largo cargado de dcmeotos decorativos, como
encajes, foUa¡e y grecas; las armga en el cuello de la ra. Vi tori:im nos indica que su edad es
avanzada, liev:i un peinado alto y su mirada es fija y profunda Vemo. adcmá otro detalle curio. o
en esta obra, 4ue no voh;mos a observar en ninguna mm obrn funerana d l Panteón del Carmen;
sobre un co. tado ele la Je la e culturn aparece un grabado cl una cria de pelícanos con la madre.

59

�mencionar un ejemplo citareroo I caso de la tumba de lo señores Juan
J. illa rreal y e li tón illarreal.
sentada sobre un espacio triangular, a un co tado de la a enida
principal, localizamo una twnba de mármol cuadrada y de volutn n
cúbico. Tiene grabada en la placa frontal n forma elegante y cut i a la
ley nda: Aq1IÍyacen los restos de los Sres. ]11Cm J. Vil/arrea/y lelitón Vi/lama/
Filántropos 11evoleo11eses. El m numento cu todia una madona con un
niño en brazo y presenta un grabado en los laterale d una guadaña con
una cruz y una antorcha ncendida invertida arnba ·oo alegoría que
no. hacen ·uponer, entr tra co a , que la vida del hombre a llegado a
u fin. n el monum oto además aparece grabada la inscripci 'n de
BJAG[ Hnos S.LPotosí, a quienes fue olicitado la elaboración del di eño.
Cuesta trabajo observar n u totalidad la obra de la que hablamo a que
creció junto a un árbol d limón que cubre con su rama una bu na
parte de la tumba la cual luce da11ada y de cuidada quizá a la falta de
atención involuntaria. E ta e una muestra de monumento funerari de
principios d iglo ,' , d e, celente trazo y manufactura, n dond lo
grandio o del conjunto radica en la sencill z de su forma .
"'n década
anteriore , la gente aco tumbraba comprar
exten ione amplias en lo cementerios para la familia completa· la
llegaban a cercar y a pr tcger con gruesos barandales y dentro de ést
quedaban protegido Jo 1c¡os monumentos.
n el Panteón del Carmen las familia Belden y Larralde Ancira
adquirieron, respectivam ntc, su terrenos para lo su os en la . eccione
de la entrada principal. Llaman la atención las grue a ' cuadrada lápida
con los nombre grabado de la familia Beld n di pue ta en el área
irregular y lo. curio o diseño geométrico d la tumba de la familia
Larralde ncira, como la perteneciente ala ra. Génova . Vda de Ancira
fallecida en 1909, que tiene la apariencia de sarc 'fago· l di eño es del
artista Anastasio Puo-a66 •
on forme recorremo los pa ill
habremo de de cubrir
m numemos y e culturas de ángele dolientes busto d personajes
altorrelieve con l m nto anatómico , bélico y alu iv s a la
Ana tasi Puga o A. Puga como e registraba también en alguna obras del Panteón del
armen (poca y dispcr a) uc un rec mocido arti ta ori~aoo de an l.uis Po10s1 que dejó . us
trabajos en la lgle ia de Guadalupe, .L y el portal de entrad.a del Panteón del R ble; su
trabajo funerario son de cantera ele escala pc,1ueiia en su m~yorfa, ~on ricos en alegorías.
esculpía bustos ele personaj en e te materutl con gran emcjanza, su obra un poco burda, pern
auténtica , bella. Convendña hacerle un estudio.

6t,

860

actividades 9ue realizó en ida el difunto, como por ejempl
I globo
terráqueo de la rumba de ntonio arza antú, la comp ición de la
espada y la gorra en Ja tumba de Llbrado áenz, la mano entrelazada ·
de la tumba de la familia Quintero y la xcelente r pr . ntacione en
bu t del licenciado 'arlo. Treviño y la profe ora Ramona E par.za, así
como I altorrelieves ce n lo retrato d I eñor Hilari Martínez del
e cult r Miguel Giacomino failecído en 1938 y de su c.p sa la señora
R a l.
da de
iacomino. r o podemo dejar d mencionar el
magnífic trabajo con una técnica d porcelana qu
mpleaba la
d aparecida marmolería Gabriel Dannunzio a las fotografía de lo
difunt
gue se conserva □ enmarcadas en la tumba de mavor
aotigü dad. dulw, e infantes, pe1petúan su imagen en los suyos, ~ue
p
a la imempetic
a los años, muchas de 'sra
con rvan en
buena condicione .
La tumba d I gobernador Arturo B. De la arza e otro ejemplo
qu habremo de notar: tiene una ba e de mármol imple y sobre ella un
libr abierto o m tal, r , eñando la vida y el en ti r de la familia hacia el
e poso padre y p lítico; a un c tado de la tumba está la e cultura de
una niña fabricada en metal qu en algún tiempo o tenía en su manos
una clase de objeto· el conjunto es una mu stra orjginaJ de trabajo
funerario de manufactur, moderna.
mo i fuera un encuentro repcncin con una presencia
fantasmagórica no. toparemo con la e ultura de la eñora Manu lita
viuda de haveznava en la tumba de u e po o e hij el profe or
iliberto Chaveznava. T,a e culrura de la nora lanu lita apar ·e n una
VlU-.ina, entada n una illa de macl ra lo de cendiente d esta familia
acostumbran mantener n bu n e tado I monument , ya gue I pintan y
colocan flores rojas en 1a mano , de la ·eñora. u emblant e. erio y u
actitud de protectora cumpl · la función &lt;le velar l sueño de lo suy~s y
de cuidar la tumba &lt;le lo ajeno •.
La tumbas de mayor antigüedad se irán mezclando con la má
reciente perdiendo nuestro interé en la búsqueda de lemcnto o
d talle auténtico sin embargo entre lo generalizado &lt;le alguna áreas,
encontrar mo una qu otra tumba perdida que conserva algo e pecial
como la herreria que cerca I pukr ; el barandal diseñad con tubo de
ferreterías algo cmio o, que pudiera ser de la admiración de un arti. ta
plá rico.

861

�El panteón luce Ueno; en lo laterales de la parte central
han
e tablecido nuevo sepulcros, quizá a v nclidos. Por
parte, el
personal del panteón se encarga de la limpieza y manteru.m1ento de las
área las cuales lucen limpia y cuidadas.
' La admini trae1ón del lugar e tá conciente del val r que
repre enta en la familias regiomontar:ia .. abe del p_atrim nio que
cu todia v de la importancia para la hi tona de una ciudad como la
nuestra. - in embar o reconoc mo gue para seguir con ervando 1
centenario Pant ón del Carmen, L'l soci dad, a í como la in tituciones
pública, , privada iot re ada en pre rvar el lugar_ de?erán_ unir ~ para
conservarlo en buen e tado y así no de aparecer la h,stona esenia en piedra.

-º~ª

E1 Panteón del Roble
1 Panteón Jardín El Roble comprende una amplia extensión de
la a enida Gonzalito y el antiguo camino a García hoy Ruíz ortín s en
u prolongación hacia el ponient , con acce o de entr~cla en la
intersección de e, to puntos y la salida por el extremo pontente de la
traficada calle de Gonzalito .
En el contexto urbano de u época, de los año treinta del siglo
XJ este c menterio quedó comprendido en la intersección de los ejidos 1101te

y poniente de la ciHdad, congregación de los rdiaks, jtmsdicción de este t~1111zicipii' 1;

Otra fuente nos hacen abcr que el a entam.iento del pante n abarco
la tierra d cultivo de la de aparecida congregación de lo
rdiale a í
también hac n constar que el e pacio que comprende el cementeri sigue
coas rvand la humedad de antaño por la mima razón e pres ntan
caso de cu rp s que perman cen incorr mpible como consecu ncia
del agua y minerales del suelo.
.
, .
El Panteón El Roble tien su rigen en la oaedad L"ltt0m111a,
Jndushial y Merca11lil Cm1mterios y Fumraies, S.A. empr sa establecida l IO
de febre;o de 1933 que urge con el propósito de e,igir )' explotar ce1J1enferios

pa,ticulares, b,indar el sen1icio de i11b11111adones, la_ ~11n1111Jactura 1e. afatídes, así co1110
el culh·,,o de )lores J' todo aq11ello q11e tenga rela-C1ot1 co11 el semcto de una m¡presr1
ftmeraria68.

La ociedad quedó con tituida por los socios y accionistas que a
continuación roenci namo : eñoras Dolore Rangel de Larrald y
Margarjta Lagüera de arralde, eñore
dolfo Larralde Jr. Virgilio
Larrald , Ángel de Fuentes y Catlo Dres el.
Hacemo con tar que el a runtamie_nto de Monterrey impuso a los
acci nj tas del panteón la constn1cció11 de 1111a catre/era con anchura 110 menor de
diez metros herha de gravaJ' asfalto q11eJarilite la ro11d11cció11 de cadáverel9.
La orden fue cumplida al pav-imentar
el antiguo camino
carr tero que pa,tiendo de la alZflda 1\Jadero hacia el noroeste une a esta ri11dad

co11 la congregación de los Urdiales-o_
En la época del establecimiento d este panteón, el ector
oorponiente de la ciudad e taba prácticamente d urbanizado; no l~abía
colonias o fraccionamientos de por medio pero tenía la ventaja &lt;le estar a
corta di tancia d 1 movimiento de la alzada Madcr ; e decir el
panteón del Roble e l calizaba a exlran111ros, término que
aplicó en
décadas ant riore para indicarno que lo panreoncs deberían
e tabl cer en las afuera de la ciudad, alejado de la urbanización per
sin ext nder e dema iad de la última vi ienda &lt;l aquella.
Todavía podemo
apreciar
n e t
lugar caracten tJca,
particuJare que ólo e pueden apreciar en lo panteones de mayor
antigü dad. El Roble con erva una b Ua portada de cantera artificial rosa
que stenta en el nicho de la part uperior de su arco principal la
imag n de la virgen del Roble. En cierta eccione de la portada hay
detall de grabado de follaj s emejantes al barroqui mo austero que se
ob crva en alguna que otra igle ia de la región. onserva además una
placa que marca la leyenda Panteón del Roble. ementerios y F11nerales SA
1933., nombre de la razón cial con la que s fundó''. El cliseñ de la
portada
del arti ta Ana tasio Puga, que e caracterizó por emplear la
cantera en sus obra funerarias como la t¡uc e dejan observar en el
panteón del Carmen, por ejemplo.
~1 terr n d I cementerio e asemeja a la forma de un cuadrado·
no hace meno de una década, é t se prolongaba má hacia el poniente,
en la actualidad parte de te s ctor está ocupado por negocio .

69

Archivo ,cneral dd Estado de uern León. ccción: C rre pondeocia de Alcalde~ de
Monterrey. Año: 1933.
6K Archiv~ Gem:ral del Estado dt: 1 ucvo León. S1.:cción: r otarios Públicos. Prococulo uel Lic.
Manuel Ylinliturri, l de abril di! L933.

Acchi,·o General del E tado de Nuevo León. Op. Gt.
Archivo General del E. tado de Nuevo León. 1l,ídt111.
71 Con la ampliaoonc · de la avenida Ruiz Cortincs, la portada original fue destruida
sustituyéndo e prJt una réplica la cual se colocó unos ccncúneu:o atrás de donde se encontraba.
La placa volvió a colocarse nuevamente.

862

863

67

70

�l int rior e tá alineado en forma reticular con calzada ,
camellones , rotondas custodiadas por fr no , palma bambúes y
diversas da es de pino. que predominan en tod el lugar. n la calzada
principal a un co tad se localizan las oficina generales, en eJ centro la
figura de un cri to y má adelante una capilla oratorio que ba destinado la
totalidad de su muro a contener las urnas cineraria para quien prefiera
est erv100.
l panteón d l Roble e. el primero en la región qu brindó el
ervício de jnhumacione con el concepto de panteón jardín. J término
e refiere al i t ma de entierro efectuado en área verde y en el que
sólo e permiten pequeñas lo eta obre el pasto para identificar el
espacio y a la persona fati cida. in embargo también maneja
extensione con lo epulcro tracLicionalc .
hn cuanto al diseño d las tumba podemo m ncionar que
alguna pre entan rasgos de originalidad; todavía se registran en e te
pant ó n obras d la marmolería italiana Gabriel Da11111mzjo )' de A11g11sto
Massa _y Cía que tienen u mejore · mu tra. de arte funcrari
n el
panteón d I armen . D e '. ta e di tinguen la tumba de Tomá Ro ale
Gómez y familia la del profesor Juan Guzmán ab llo, la de la familia
Martín del ampo, la del señor Lui Flores epúl eda, la familia Mariano
f. Pau.l, familia Lozano, la familia de don Juvencio Gue ara ana.l , por
mencionar olo alguna . D e cubrimo qu a un costado d la capilla
oratorio se conc ntran la tumbru de lo fundadores del pant ón del
Ro ble, como la familia de Fuentes Guajardo, anto Dre ·el, arraldc
Rang l y Larrald Lagüera. Hay ejemplo de vitrale emplomado n
criptas en de u o y culturas de la época que p rfilan a la modernidad,
como la del eñor , ng I de Fuente .
Por lo demá habremo, de comentar qu el lugar luce cuidado· la
admini tración del panteón instaló unos letreros en el interior
clifuncLicndo su interé por ayudar a las familia a conservar en buen
e tado I monumento fu nerari .
R cicntemen e
ha vise afi ctado por las obras de ampljación
de la a nida Ruiz ortines, lo qu ha oca i nado cli gu to p r parte de
alguna familias que tendrán qu reubicar lo resto de lo. uyo o la
ár a qu le a igne la admini tración del pant ón . to hecho, aunqu
de menore dimen iooe e asemeja al qu currió con la desafeccación
hace má · d cuarenta año d los panteone m unicipale 1 2 y 3 que
estuvieron en la avenida Venustiano arranza.

Tener una v1 wn del crecurueoto de la ciudad y de su.
necesidade futuras e lo que deberán d contemplar la autoridades para
emprender accione que beneficien en tiempo y espacio al present y a
lo ciudadano qu están por venir. Lo acontecido en el Panteón del
Roble e una experiencia Je la modernidad criticada por much
pero
que ervirá para m jorar la planeación y el rumbo de nue tra ciudad.

El P anteón Municipal San Jorge
mecLiados d Ja década de lo cincuenta del siglo
· la ciudad
de Monterrey comenzó a cambiar su ro, tro por una serie de obra d
urbanidad que inieron a cumplir la. d manda de mejores servicie .
na de ellas, c¡uizá
tablecida má por nece idad qu por modernidad,
fue la creación de la ecrópolis 1H111úcipal o Panteón an Jorge.
e 11 ga a ·I tran itando de ori nte a poniente I camino que fue
la principa.l vía a Torreón y que hoy corresponde a la avenida Lmcoln.
Limi ta con la a.lle M isé. áenz Garza p rten ci nte a la colonia
ra nci co d ·
Í ' la que s une a la avenida Raúl Rangcl Fría · en u
trayecto hacia el norte. E vecino ademá de la ecunclaria fed ral Profr.
Rafael ubiJJas }' de la ca a de reposo para la per ·ona d la tercera
edad, por la parte oriente.
obre lo primero propietarios y el u o de la ti.erra · que ocupa
actualmente el panteón an Joro-e e conoce poc . lnfo1mación
ptec d nte a su creación registrada en algunas cartas urbana de la ciudad
señalan que una gran exten ión de teJTeno al poniente de Ja antig a via a
Torreón hoy avenida Lincoln p rtenecieron al oronel Jesú Ramírez
Quintanilla' 2• J gobierno d le. tado adquirió de pu , s aquellos e pacios y
cedió una parte al municipio de Monterrey para la edificación del
mencionado recinto. Para entonces el área circundante al cementf.'!rio
carecía de vivienda , apenas comenzaba a lotificar e l sector norte de la
colonia Las íitra al mom nto de la apertura, lo único reconocido c¡u
había en esa z na eran Jo l ant one · particulare &lt;lel R ble y T peyac
fundado en 1933 · en 1941 respectivamcnt y que están a corta
distancia d I municipal in embargo cuatro año. más tarde d haber
iniciado su, ervicio ya figuran en lo, plano, alguna. colonia. cercana~
como on la an J rge, del Mae tro · la l\1 relo .
72 Plano urbano 233. Lot1ficac ión v Trazo dd scnor norte de b .olonia L1s Mitras. Junio de

l957. AGEr L

64

,

865

�E te cemcnt rio e tabl cido en el añ d 1956 vino a uplir 1
ser tCJ d l panteones municipale de la avenida Venu ·ano arranza
ante d aprobar la dau ura de aquellos por iniciativa de ley enviada al
-3
ongre o del Estado
1 cierr de lo campo m rtu r:ios eJ alcald de Monterr y, r.
José Lui L zan tuvo la intención de con crvarl , para que se g11arde el
respelo dfhido tl los restos de las perso110.r q11e desca11sa11 e11 esos paJ1teo11es-. oo
obstante fue imposibl cumplir con te propósito, porgue lo e rrcno
fu ron d tinados a la c n trucci, n de un conjunt
ducativ y 1 .
familiare de lo, difunto. t:uvier n qu cumplir con xbumar lo re t)
para d po itarlos in co to alguno en I nue o recinto; y de no r clamar
nadie los cuerpo al osario común de é ·te último lugar-4•
e tu o el in ter , s de que el nue,To cement ri mo trara una
pre ocia digna de d su fachada, ere mo 9u fu aprobado el
ant proyect del arqui ecto Jo é Víctor de la Garza para la con trucc.ión
de la Jochodr1 del gra11 pó,tico _)' ~fici11a.r del paflfrót1 pu
I dibujo n
per p ctiva descubierto en los p riódico de la época coincide c n lo que
b rvam de ' ) n la actualidad-'.
, fácil identificar el panteón an Jorge por mostrar en la bardas
exteri&lt; re la reproduccione. d cuadr · famo o. de arti. tas m xicano
como Jo ' uadalupe Pe ada
n u imag n de la mu 'rte ~ tiva. "1
colorid de fa obras . concentra n la par d del e taciona.rni nt
emicircular, apreciándose figura ab. tractas realizadas por j, vencs
apoyado por el municipio de la ciudad n un pro ama conocido como
1oncerre J ven.
d tinó ad má una ext nsión con iderabl d u
muro para in cripci n . bíblicas, la gue e han , · to difundida
últimamente en tra. áreas d la zona metropolitana. amo todo
pant ón, existen florería. encontrándose in. talada, en 1 xtr mo del
estacionamiento y ólo ll gan n núm ro a cuatro [ or la scasa , cnta ·n
el lugar.
El ccmenc rio ruv n la pan up ri r de la entrada el anuncio
de 1 errópolis 11111ici.pal con letra grand . de hierro y en la part má alta
73 •

l prindpios dr fino t 1mm11o.r al Co11~rrs11 ,M f:.rtndo rl pm1wlo dt l..t'I pura da11111r,ir los Panlr1&gt;11es
,\l11111c1fail,:s, pum rl c11J(I m,mi(ul,11111,s lrn r /01 fllltl'OJ /iJtos pam J(I 1110, s1/1111do1 rll /,, n,r/ón 11orot"Slt di /,1
dudad 111 lt m m1s tl'didos &lt;1l 1111111idpio por rl J!.Ohiemo del ts/(ldo_y q11r s11n1tJ11 rÍl'll/11 l't'/11/1• 111i/ 1mltr,.r r11ndradns.
egundo mforme que nndc el R. /\yuntamiL-nto J e Munterrcl', el ctuda&lt;lano presidente murucipal
Dr. José Lws Lmmo. D iciembre de 1956. AGEi L.
N Penóclico Olicial, L4 de en ·ro de l 95~.
75 Pt:nóclico b/ \ orl,. Pnm ra pi= del &lt;lummg 29 de enero J e 1956.

866

una cruz del mi mo material. Parte de la inscripción fue retirada hac un
par de años, quedando sólo la palabra .Mm1icipal y la gran cruz qu da la
bien enida a lo ,-i.sitante .
D lo pante ne a cargo del municipio d 1 ntcrrey es el mejor
con ervado tal v z por l calizars n '1 la~ oficina, d la dirección
general de panLeone municipale y por ofrecer I ervicio de cremación
a qui n lo olicite. Tiene un o ario e rea.no a la entrada y en eguida de
·sl ob erva.mos un hemiciclo que pro ege n u muro izquierdo los
r to de alguno p r naj de tacad · de 1a vida política, militar y
cultural de u vo León en el iglo XIX, quienc fueron trasladados a
e ta n crópoli por el término de lo ervicios de lo viejo panteone de
la a enida enusti.ano Carranza d nde originalmen e de cansaban. Lo
n mbrc qu aparee n n I
igui nte : anuel faría de Llan&lt;: Lic.
arci o Dávila, Gral. P dr Martín z,
ronel .arlas Zuazua y Esparza
Lic. Manuel P. d Llano Dr. Bernardo Fuga, enient Eduardo Tr viiío,
Dr. P dro oriega L al Dr. arlo f. Ayala, lng. Franci co L. Mier
Mario P ña, eni o e oronel Je ú Treviño árdenas Gral. Mariano R.
i\rr la, ral. Lic. Lázar
rza yala, Eugenio Pérez MaJdonad y el
profi or
tonio Tamez.
orno todo panteón municipal ti ne , u encanto y . u, carencia .
E te se halla dividid en z na y ectore ; la ca.lle y av nida de u
int rior , on d u o peat nal y e tán identificada apr piadam nte con lo
nombre de agrad
orazón Luz, J\ur ra, Ci I Recuerdo, tcétera.
m diaeión d I e m nt rio
localiza un templete sobre una rotonda
donde · fician mi a. en el día d la madre · o en el d lo muerto , por
jcmpl .
Lo epulcros se di. trfüuycn en füa o hilera las turn as e tán de
cara al 1 y en cierto sectore
hallan en ntido contrario. o hay
lujo n ella , pero ob ervamo que I ing nio sobresal cuando ·e quiere
mantener prote 'do y ad rnado d e pa io de un er querido. D tacan
lo túmulos d ti rra con u cruz de mad rn, la familia iembran
alrededor d c. ta cpuJtura encilla planta d ornato, bugambilia y
cactácea d diYer as cla. e para contrarrestar el color de la tierra y
c locan letrer &gt; con rnen aje r ruJado, a mano. Ademá
ti n la
co tumbre d pintar la e. culturas d e meneo y d ye
n col r
chillante que t altan aún má c n la int n idad de la luz.
exc pción &lt;le la zona ori nte (av nida an Jorg y agrado
o ·azón) dond al par cer no e ll van a cabo inhumacione , el re to d 1
1

867

�lugar luce lleno; apr ciamos que e de tinaron área exclu iva para
párvulos y al completar u capacidad, lo nue os entierros para infante·
e realizaron en zona d adulto , percatándonos de esta cliferencia por la
bilera de tumbas pequeña que yacen en dichos ectores.
o hay enta de terreno a perp tui.dad el espacio e renta a un
pJazo no mayor de doce año para po teriormente dar cabida a un nuevo
entierro o de er el ca o e renueva el contrato de arrendamiento.
Considero que la edificación del panteón an Jorg vino a
dignificar en u momento a e to espacios de carácter municipal por
tener área arm nio a , identificable , calles principale pavimentadas y
un orden con iderable en la disrribuci 'n d la tumba . · reconocido el
hecho de qu las autoridades decidieron adjudicarle mayor pr ncia a
esta clase de Jugare desde el momento en gue e aproximan Jo
visitantes por el trazo del estacionamiento que rompe el esquema de lo
tradicional y el particular anuncio de la entrada acompañado de la gran
cruz de hierro. Por otra parte reconoc mo la buena función d 1
muruc1p10 con u programa Monterrey Joven porque entre otra
razones mejoró el a p cto externo del cementerio que frecuentemente
era rayado. in embargo la ITTan tarea a la qu se enfrentan la mayoría de
los panteones munjcipale es la de con ervar sus área limpias y
arregladas, lo anterior e cumple parcialmente porque el scaso per onal
realiza diferente acti idade en su jornada diaria qu le impiden
c ncentrarse e clu i amente en e tos aspectos. aldria la pena r parar
cal punto establecer un I lan d acción con lo deudos de los difunto.
para mantener las áreas al daña a la . epuJturas limpia y libres d
hierbas qu impiden identificar la tumbas. ería conveniente que la
omisión de Monumentos de la ciudad tomara n con ideración el
hemiciclo de la ntrada que luc abandonado ya que aparte del alor que
repre enta en ·í, e el único en u tipo que existe en un panteón del
stado de uevo León .

o se encontró documento alguno
brc la creación de este
lugar in embargo la administración eñala las prim ra inhwnaciones en
el añ de 19 3, gún los libros de regi, tro que se con ervan en u
archivo.
F'l panteón Valle erde muestra caracterí úcas fi ica imilares aJ
de an Jorge y aunque no guarda el mismo d coro gue u predecesor in
duda las autoridad de su tiempo decidieron que con ervara elemento
parecido al rccim oficial del 56.
El tacionamiento del panteón Valle Verde tiene una forma
semicircular la barda lateral
de] acce o de entrada dejan -ver la
in cripción d
ecrópolis 1\l1111icipal y en tro e. tremo rotularon Pa11/fÓt1
Valle 1~erde: al entrar al recinto vemo un templete donde e ofician las
misma pintado en tono claro todo e. to de dimen ione mru pequeñas
en comparación al ya tan m nciooado panteón an Jorge.
Por lo demá da la impre ión que I panteón careciera del
suficicnr orden ya que el trazo y e mposición pareciera gu no están
suj ta a una planeación adecuada· e co e aprecia en la irreguJaridad que
exi t para d finir la distribución d la tumba en L1 falta d camellon
y calles adecuada para el trán ito peatonal y en la abundancia de
matorral y hi rba que contribuyen a ubutilizar eJ terreno.
La, tumbas on en general sencillas; la bay :_i 1a aJtuta del u lo
con techo d dos agua o con una cruz de madera clavada en la tierra
protegida con pi dras de río llamada piedra bola pintadas en colores
llamativo para vitar er atrop ll da . La · familias acostumbran pintar
los monumento de ángeles y vírgenes en tono chilJante y s mbrar
junto a lo epulcro pencas de maguey y planta de la región. La
tumba d mejor cuidado e tán concentradas en la cima d lo. lomerío
donde pareciera r una zona d mayor exclu iY"idad y atención. Hay
creatividad en algunas rumbas: con las ba es de lata de refr seo la
familia realizan cruce arte anale , iendo un detalle origina] y aut ' ntico
en el e ment rio.

El Panteón municipal Valle Verde

l or otra parte, al panteón lo di,, ide de manera natural un arr yo
canalizad y sin e combro qu atravie a de ponicnt a oriente el qu
egún fuente oficiales no da may r problema ni n época de LIU\~ia .
Todo panteón murucipaJ y particular ti ne la obligaci · n de cuidar
Ymejorar los ervicio del mismo modo lo · gue cuentan con el servicio
procuran mantener limpio u
pacios ) contribuir al cuidado del lugar.
En I caso del pant ón Valle Verde hace falta, tal ,·ez, ªI ortar un extra y

El tercer y último d l pantcon municipales de Monterrey e.
1 panteón de Valle erde. Llamado así p r tar comprendido cerca del
sector habitacional del mismo nombre en la avenida Lincoln rumbo al
poniente del panteón municipal an Jorge.

868

�no precisament económico _to puede ser:
tablecer programas
permanente de limpieza y d , hjerbe, siembra de árboles y
mantenimiento de las tumba. . om·endría trazar y pavimentar los call
y camellones de terracería del interior, así también sería útil que las calle
fueran identificada con nombr . e sugiere además que la
admini tración del lugar levantara un plano del terreno para emplear
convenientemente los e pacios que quedan por utilizarse. Estamo,
guros que las uger ncia que aquí
tablecen m dificarán el estado
actual en el que e encu ntra el pant 'n adquiriendo una presencia má
digna.

870

Sección Quinta
CO MENTARIOS Y RESEÑAS

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 2004, No 31, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                    <text>608

ROBERTO REBOLLOSO

multinacionales como amenaza de las empresas locales, especialmente, el
problema de la perdida de su especificidad local-regional en un entorno
global. Para ilustrar este proceso estudia el tequila, el queso Cotija y el
Champaña, esto con el objeto de proteger su denominación de origen.
Así como estos casos, muchos otros estarán presentes en la trayectoria
que sigue la globalización y el capitalismo cultural, debate que es
necesario apoyar con investigación tanto teóric~omo empírica.
Bibliografia

"

ARIZPE, Lourdes (2002) Nuestra diversidad creativa, Informe Mundial Cultural de

~

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HARVEY, David (1998) La condición de la postmodemidad· investigación sobre los
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WALLERSTEIN, Immánuel (1974) The Modem World System: Capitalist
Agriculture and the Origins ofthe European World Economy in the Systeenth Century, San
Diego, Acad_emic Press

CUARTA ~ECCIÓN

HISTORIA

�LAS CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL
Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Historia
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Entre las acepciones que traen los diccionarios para el vocablo
capitulación, el Abreviado Espasa Calpe añade una: "Contrato entre los reyes de

España y un particular para el descubrimiento, conquista y pacificación de nuevos
territorios".1
Un documento de esta naturaleza otorgado en 1579 entre Felipe II y
Luis de Carvajal, dio origen al Nuevo Reino de León.

La Capitulación en los Libros
Uno de los primeros autore_s en hacer alusión a este contrato y a
Carvajal es el cronista Alonso de León, en su Relacióny discursfü ... escritos
en 1649. En esta obra se da idea de que conoció el texto, al expresar:

"... todc, lo demás que la capitulación refiere, a que m e remito". 2
Sin aludir a la capitulación, el cronista fray Vicente de Santa María, en
su Relación histórica de la Colonia del Nuevo Santander, escrita en el último
tercio del siglo XVIII, al parecer basado en Alonso de León a quien sigue

1

Ed. 1977, tomo II.
de Nuevo León ..., Edición Genaro García, ~léxico, 1909, p. 74. Edición
l ... :. ........;,l,..,.l ,.1.,., 1\.1... ~ .... .... T u.A ,.. \rfA nt-Pf'rP \' 1961. n A.~ fl--1 -:1,· Ai-r'1~ Pr11rinnpc; nn&lt;.tpri f)f'P&lt;:
2 Historia

l

�lAS CAPITULACIONES DE

ISRAEL CAVAZOS GARZA

612

·613

LUIS DE CARVAJAL

en muchos aspectos, asienta que Felipe II "cometió esta expedición ~a del
3
Nuevo Reino de León] al cabaiiero Luis de Carvajal".

fecha el 6 de agosto y no el 31 de mayo; hace marqués al conde de Coruña y
cita algunas referencias con su habitual inexactitud y descuido. 9

El historiador Alejandro Prieto en su Historia, geografía y estadística del
Estado de Tamauiipas,4 dedica el Capítulo IX a un "Resumen histórico de
Nuevo León". Se refiere en éste a la capitulación, mencionando las 200
leguas, pero erróneamente de cómo fecha del nombramiento de
gobernador a Carvajal en ''abril de 1583" y atribuye al virrey conde de
Monterrey el haber dispuesto que se llamase Nuevo Reino de León.
Olvidó que el conde fue virrey varios años después, de 1595 a 1603.

Por su parte David Alberto Cossío en su Historia de Nuevo León,
publicada en 1925, al mencionar a Carvajal y a su capitulación, transcribe
10
textualmente lo escrito por el cronista Alonso de León.

En 1881 el doctor José Eleuterio González publicó sus Lecciones orales
de historia de Nuevo León. En este libro reproduce el dato referente a
5
Carvajal, confundiendo a éste con Carvajal el Mozo, su sobrino.
Cuando esto escribía el doctor González, no salía aún a la luz pública
la obra México a través de los siglos, editada en 1884-1889 bajo la dirección
de Vicente Riva Palacio. En el tomo II este mismo autor al relatar la
jornada hecha a Nuevo México por Gaspar Castaño de Sosa, por vez
primera a nivel nacional se ocupa de Carvajal.
Personaje poco conocido en la historia de México, y que, sin embargo,
por sus conquistas y fundaciones, merece que de él se den algunas
noticias.6

Es indudable que Riva Palacio conoció el texto de la capitulación, por
cuanto a que consigna el nombramiento de gobernador, los extensos
7
límites autorizados y la facultad de llevar cien pobladores.
En las páginas 441 a·la 445 Riva Palacio publica la mayor parte del
escrito de autodefensa que Carvajal escribió estando preso y que
presentó a los inquisidores. Lo tomó -dice- del proceso contra Carvajal, de

1589, "original que existe en mi poder".

8

Ótro historiador del siglo XIX, pero que concluyó su obra en 1917, el
doctor Regino Ramón, alude brevemente a la capitulación. Basado en
Riva Palacio, se refiere a las 200 leguas y a los límites, pero da como

El historiador Vito Alessio Robles, en su libro: Montemy en la historiay
en fa leyenda, publicado en 1936, se refiere a la real provisión de 14 de
junio de 1579; a la vasta extensión territorial concedida a Carvajal, y a su
nombramiento de gobernador, basado todo en la crónica de Alonso de
León. 11
Se ve claramente que no conocía entonces aún el texto de la
capitulación. Fue él el afortunado de encontrarlo dos años más tarde, en
1938, en el Archivo General de la Nación (Civil, Vol. 672, folios 253 a
261). Lo dio a conocer en la revista Actividad, de Monterrey, el primero
de marzo de 1938. En ese mismo año, publicó su notable y ahora clásica
obra: Coahuila y Texas en la época colonia/; 12 aunque lamentablemente no
reprodujo en ésta los documentos, ni tocó el tema con mayor amplitud.
Tomándolos indudablemente de Actividad (con los debidos créditos,
por supuesto) en el apéndice al tomo I de su libro: Nuevo León. Apuntes
históricos, publicado en ese mismo año de 1938,13 Santiago Roel reproduce
doce artículos o capítulos que precisan las obligaciones de Carvajal como
poblador. En esta transcripción se omite la fecha (31 de mayo de 1579)
y sólo consta ser testimonio hecho por el escribano Gaspar de Herrera,
receptor de la Real Audiencia, en :México, el 20 de abril de 1580. Añade
también Roe! dos de los puntos por parte del rey; el primero
nombrándole gobernador y el siguiente ofreciéndole dar cédula al virrey
de la Nueva España, para que le den "todo favor)' a_yuda ".
Mucho más tarde, este mismo texro parcial de Roe! aparece en la

Antología histórica publicada por Raúl Rangel Frías en 1989. 14 También
puede verse en el Libro: Luis de Carvajal "El Viejo", de Hernán Salinas

9

de Ernesto de la Torre Villar. U1 AM. México. 1973, p. 151.
Ed. 1873 y Ed. facsimilar, 1973, pp. 79 y 80.
5 Ed. de Lz &amp;vista, Monterrey, 1881, pp. 13 a 19.
6 Ed. Publicaciones Herrerías, p. 441.
7 Ibíd., p. 445.
s Jbíd., Más adelante, al volver a referirse al proceso repite: ')a citado origi11al, tn ,,,¡

3 Edición
4

poder" (p. 499).

Historia Gmernl drl btado dr Coab11il(/. SaltiUo, 1990. Tomo I, pp. 104 y ss.
Tomo 1, pp. 78 y 79 y 91 a 106.
11
•
Librería Robredo, :\léxico, 1936, pp. 97 y ss. Ya ilustra este apartado con el
dibujo del "Cuadrado trá¡,ico dr C(//7't!)(/I" (p. 97).
111

1
~

Editorial Cultura, i\léxico, 1938, p. 89.
Monterrey, 1938, Tomo 1, pp. 155 a 158.
14
Secretaría de Educación r Cultura e Instituto de la Cultura de J\ueYo León,
Monterrey, 1989, pp. 57 a 64.
·
13

�LAS CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL

ISRAEL CAVAZOS GARV..

614

Cantú. 15 Este autor reproduce doce cláusulas del compromiso de
16
Carvajal ante la corona y sólo tres a favor de éste, citando a Roel,
únicamente en la bibliografía. Se le escapan a Salinas Cantú algunos
lapsus tales como los de que Carvajal: "Uegó a Madrid el 3017 de mayo de
1579 y para el 14 de junio de ese año tenía en su poder la cédula real".
El historiador Candelario Reyes en su excelente libro: Apuntes para la
8
historia de Tamaulipas. Siglos XVI y XVII1 co~nta las cláusulas 4", 5ª y
1Oª de la capitulación, así como "la cédula complementaria" del 14 de junio,
basado todo en Alonso de León, Alessio Robles y Roel. En ese mismo
año de 1944, Alonso Toro publicó en dos volúmenes su libro: La familia
Caroajal.19 Dedica el capítulo I a "El valeroso Luis de Carvajal, El Viejo",
con referencias bibliográficas anteriores a 1579. En el capítulo II,
titulado "El juramento", alude el autor a la capitulación, "que fue firmada
-dice- el 14 de junio".20 Vuelve a dar estas mismas referencias más
adelante agregando que, además del documento del 14 de junio, Carvajal
fue amparado por un auto de 18 de enero de 1582, dado por la Real
Audiencia de México, por mediación de Pedro de Vega, su apoderado.21
En la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, el historiador
Primo Feliciano V elázquez publicó en 1946, en cuatro volúmenes, su
Historia de San Luis Potosí. El capítulo XVI del tomo primero lo dedica a
· "Luis de Carvajal y sus fechos ", consagrando al tema 24 páginas (321 a la
345). En cambio a la capitulación sólo le dedica una sola página, la 326.
Se refiere al texto de ''postrero de mayo de 1579" y a la cédula adicional de
14 de junio. Subraya el hecho de que fuesen incorporados a su
jurisdicción varios pueblos de la Huasteca; comenta lo del título de
gobernador, así como la obligación de traer cien pobladores. No expresa
de dónde toma las referencias, que ~on de Riva Palacio. El autor no
concede crédito alguno a la crónica de Alonso de León, quien escribió en
1649 "escudriñando archivos y consultando a antiguos pobladores". Rebate al
cronista con otra crónica, la de Juan Suárez de Peralta: Noticias históricas de

615

la Nue~a Espa~a. :7'elázquez aniquila a Carvajal, comparándole a Nuño de
Guzman y calificandole de "tirano, desalmado y cruef".22
i-

El historia~orJoaquín Meade, en su Historia de Valles. Monoorafta de la
Huasteca
potoszna, menciona con brevedad 1a cap1tu
. lac1on
. , rechandola
/" ,
,
erroneamente
el
3
de
mayo
y
no
el
3
l
Al
ll
d
"
d
J
'
, •
200 1
,
.
ama o cua raao tragzco"
de las
. e~as, el l? llama "cuadro fantástico". Expresa que esta vastedad
temtonal
despojaba de gran parte de su .jUrtS
. dicc1on
. , a Panuco
,
.
y a
amp1co,
hasta
Xalpan.
Más
tarde
en
1583
C
.
1
.
.
,
T
R 1 A di .
,
, arva1a cons1gu10 que la
ea
u_ enc1a de Méxi~o dictara auto para que la Villa de Valles
perteneciera al Nuevo
. Remo de León, aunque so, 1o fue temporalmente
porque muchos vecinos apelaron.24
. fiEn otro de los
. libros de este mismo autor: La Huasteca tamaulipeca
m iere que Carvajal tomó de fray Andrés de Olmos la idea d
bl
1'
norte y el
e po ar e
(
noroeste, que Olmos había propuesto "desde mucho antes"
-ª~nque no" lo comp~eba). No menciona Meade la ca itulación
urucamente el nombrannento obtenido en Espana". 25
P
'

M _E_n 1971 Sey°:~ur B. Liebman editó en español su libro: Los;i,díos en
ex_ico y. :n Amenca Central.26 Aunque de paso, alude este autor a la
cap1tul~c1on. Comenta la cláusula 8, relativa a la obligación d C
. '¡
pac1 ficar a los _indios q_ue habiendo sido cristianos se habían
r enc1ona tamb1en la clausula relativa a las 200 leguas del t . .
d'd 21 Al
.
.
erntono
conce J o.
referirse al origen del nombre de N uevo Leon
, mventa
.
entre otras totalmente absurdas, una leyenda que dice haber, oído e~
~lontberrey; sob~e que este nombre "representa al león de Judá, como símbolo
ue go ernaaor Luis de Carvajaf". 28
·

\e:;.~;.

~

, Una d~ las obras con mayor información sobre Luis de Carvajal y su
epoca es, Indudablemente, la Historia del Nuevo Reino de León d E
.
del Ho
d. d
.
, e ugeruo
Yºi e ita a por el Instituto Tecnológico Y de Estudi S
.
de Monterrey, en 9 _29
•
os upenores
1 72

22 pp.

327 y 344.
México, 1970.
24_ V el'azquez, op. cit., p. 61.
2' Ciudad Victoria, 1977, J, p. 98.
26 Siglo XXI, México, 1971 , 355 pp.
27
pp. 170-171.
28 lbíd., p. 355.
23

Imp. del Gobierno, Monterrey, 1991.
Ibíd., pp. 58 a 61.
.
17 Jbíd., p. 57.
1s México, 1944, pp. 38 y 39.
19 Editorial Patria, México, 1944.
20 Tomo I, pp. 40 y 41.
Capítulo XIII, p. 220. El Cronista Alonso de León en su Relación y discursos ...
21

15

16

menciona también este auto, ed. 1961, p. 54.

Voleo: ~~:t:;:~;::esl 9c;9n paginació~ corrida, 662 pp. Reeditada por Ediciones Al
mis
,
, en un so o volumen, de suerte que la paginación es la
ma, salvo la de romanos de la eiq,licación inicial: XIV-661 p.

�LAs CAPITULACIONES DE

ISRAEL CAVAZOS GARZA

616

En el apartado 2, del capítulo III, el autor hace "un comentario, aunque
sea breve", de las capitulaciones. Expresa que Carvajal:
....pasó a Madrid y allí permaneció diez meses tratando el negocio que lo
había llevado. [y que] El 31 de mayo de 1579 firmó capitulación con la
30
corona, como gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León.

En estas líneas se da la impresión de que esto sucedió en Madrid y no
en Aranjuez. Por otra parte, Carvajal actuó e~onces como particular y
no como gobernador, título que entonces no tema y que le fue otorgado
en ese mismo documento.
El autor no reproduce el texto y sólo analiza algunos de los capítulos
o cláusulas. En lo referente a la vastedad del territorio, lo califica de
"monstrnoso absurdo", basado "seguramente -dice- en los informes ama,ñados
dados por Carvajal". Pero ... y las mismas 200 leguas de latitud y 200 de
longitud que se dieron en la capitulación de Martín d~ Zavala en 1625,
·también se basaron en los informes amañados de Carva¡al?. Comparte la
~pinión de Roel en el sentido de que no fue de 200 leguas por lado, sino
200 leguas "la tierra adentro". Pero ¿qué quie~e ~ecir entonces: '_'co~ que no
exceda de 200 leguas de latitudy otras 200 de longitud?. Comenta as1m1smo el
capítulo referente a la gente que trajo Carvajal, deshaciendo la tesis de
Riva Palacio, sobre que fue sin información de limpieza de sangre.
Analiza también el capítulo 4 °, relativo a la fundación de poblaciones,
construcción de un fuerte, pacificación de los indios de Tampasquin Y
Tamotela, conducción de ganado, etc.31
Influido a todas luces por Primo Feliciano V elázquez, Carvajal no sale
muy bien librado de sus· juicios: "no fundó -dice- ni descu~rió nada nue~o.
Sus pretendidas fundaciones sólo fueron repuebles". Y el persona¡e queda, ba¡o
su enfoque, retratado al vivo, al describirlo como "hombre de fuertes
pasiones" y aplicarle los calificativos de "esclavista, arrebatado, rencoroso J con
32
delirio· de persecución y de grandeza_".
No hemos logrado consultar la obra: Las capitulaciones para los viajes de
descubrimiento y rescate. Su significado. Se trata de una compilación de 83
páginas, realizada por Demetri_o Ramos Pérez, publica~a po~ la Casa
Museo de Colón, de Valladolid, en 1981. Pero s1 el libro: Las
capitulaciones de Indias en el siglo XVI, de Milagros Was Mingo. Lo editó en

30 P·

111.

pp.112, 114 y 116.
32 p. 104. Los repite en la p. 127.

31

G17

LUIS DE CARVAJAL

1986, en 512 páginas, el Instituto de Cooperación Iberoamericana. La de
Carvajal se limita solo a las cláusulas, sin las cédulas complementarias.33
De las obras hasta aquí consultadas, se desprende que en ninguna ha
sido publicado el texto completo de la capitulación, con las cédulas
adicionales, ni las que Carvajal consiguió después de éstas.
Un solo libro, el titulado Exploradores en el septentrión novohispano, de Ma.
Luisa Rodríguez Sala, et al., señala que la concesión "se ratificó con cédulas
reales cada uno de sus apartados".34
La Capitulación en los Archivos
No hay duda de que en Monterrey fue conocido el texto del contrato
de Carvajal, desde los primeros años de la ciudad. Hemos dicho ya que
Alonso de León, quien escribía en 1649, da idea de que lo tuvo en sus
manos al expresar: " ... todo lo defJJás q1,e la capitulación refiere, a que me
remito". 35
El documento, aunque sólo en la cédula de 14 de junio de 1579,
mencionada por D e León en su crónica, fue aprovechado en 1644 por el
gobernador Martín de Zavala. Lo presentó en respuesta a la carta
requisitoria del gobernador de la Nueva Vizcaya, Luis de Valdés, en el
pleito jurisdiccional con aquella provincia. También fue presentado
entonces el auto de 18 de enero de 1582, por la Real Audiencia de
México, ordenando el cumplimiento de lo capitulado. La Audiencia,
presidida por el virrey conde de Coruña, lo_expidió a solicitud de Pedro
de Vega, apoderado de Carvajal.36
·
Que Alonso de León conoció estos documentos lo prueba también el
hecho de que califica a Diego de Montemayor, fundador de Monterrey
como "persona de calidad, brío, valor y suficiencia". Exactamente en estos
mismos términos lo considera Luis de Carvajal al nombrarlo teniente de

33.pp.477-481.

Tomó el texto del Archivo General de Indias, de Sevilla.
1ndiferente general 416, L. VII, folios 1-7.
.&gt;-1 UNAM, México, 1995, p. 114.
33 Véase la nota 2.
36 Docun1enlo del Parral. Ed. 1992 de Eugenio del Hoyo, pp. 59 a 65. El auto
mencionado también por el cronista, existía en Monterrey en certificación autorizada m
i\l~xico por Sebastián de Yelasco, escribano de Su Majestad, el 20 de mayo de ese
mismo año de 1582. Aparece también en el Docun1mto del Parral, 1bid.. pp. 15 a 18.

�LAS CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL

ISRAEL CAVAZOS GARZA

618

? 19

gobernador el 5 de abril de 1588, título que también figura en el
Documento del Parraf1 y del cual el cronista tomó esos conceptos.

ayuda" y la condición de que no cumpliendo Carvajal "no seamos obligados a
mandarguardar cosa alguna" (Aranjuez, postrero de mayo de 1579).4º

El continuador de la crónica de Alonso de León, Juan Bautista Chapa,
al referirse a sucesos de Coahuila en 1689, comenta que

Fin~ente copia de cloc~ de l~s cláusulas referentes a lo que Carvajal
se ~bligaba. _Todo ~n tesumoruo autorizado por Gaspar de Herrera,
eswbano de Su Ma1estad y receptor en la Real Audiencia· fecho en
México el 20 de octubre de 1580. La certificación a petición del Lic.
Salazar, fue hecha por Cristóbal Osario, en México, el 12 de noviembre
de 1585.

No desclice a la prosecución de la historia de este Nuevo Reino de
León, porque ... fue de esta jurisdicción desde el descubrimiento por
Carvajal .. .porque he visto el asiento de su capitulación j'&lt;Je ella sacaron la que
38
hizo Su Majestad con don Martín de Zavala en el año'de 625.

El hallazgo de la capitulación por Vito Alessio Robles, en 1938, fue de
suma importancia. La encontró en el Archivo General de la Nación,
Ramo Civil, Vol. 672, folios 253 al 261 vuelto. Se trata de un texto
probatorio incorporado a un pleito entre Francisco Barrón y Luis de
Carvajal "sobre la jurisdicción ... sobre el pueblo de Tamapache ". Comprendiendo
únicamente ocho fojas (253 a la 261 vuelto) resulta fácil deducir que no
contengan éstas el texto íntegro.
Gentilmente atendido, he visto en el Archivo General de la Nación el
documento y he obtenido copia. Analizándolo, encuentro que el
escribano de cámara de la Real Audiencia, Cristóbal Osario, dio fe de la
existencia en el voluminoso expediente del pleito con Barrón, de "un

traslado de una cédula de Su Majestad, firmada por mi el dicho escribano de cámara
y otros dos asientos que se hicieron con Luis de Carvajal". A petición del Lic.
Eugenio de Salazar, fiscal de la causa, el escribano Osario sacó
testimonio de otro, hecho por Alonso de Santillán, escribano de Su
Majestad, sobre que "sean de su gobernación [de Carvajal) los pueblos de

Tampasquin, Tanmotela, San Miguely los demás que están rebelados hasta el pueblo
de Xalpa y Sechu [sic por Sichu), con obligación de reducirlos dentro de ocho años;y
que el Virrry y audiencias de México y Guadalajara de la Nueva Galicia y el
goberna_dor de la Nueva Vizc'D'a, fe tengan por gobernador". (foledo, 14 de junio

_Dos referencias muy importantes se advierten en estos documentos.
Pnmera: que la~ :erti~caciones fueron hechas "de la cédula original que llevó
en su poder el capttan Luis de Caroajal de la Cueva, de c190 pedimento se sacó", el
12 de noviembre de 1580. Segunda que "a la espalda de la dicha cédula
original" estaba escrito un auto de don Lorenzo J uárez de Mendoza
conde de Coruña, virrey de la Nueva España y presidente de la ReaÍ
Audiencia, "el cual sacado a la letra dice en esta forma":
••- ha~iendo visto ~~ta cédula real de Su Majestad desta otra parte
conteruda, la obedec10 con la reverencia y acatamiento debido y mandó
se guar~e y c~mpla. lo. ~ue Su Majestad por ella manda y que las justicias
que tuvieren ¡unsd1cc1on en los dichos pueblos declarados en la dicha
cédula, le dejen la jurisdicción. El Conde de Coruña. Ante mí Joha(n) de
Cueva. Alonso de Santillán, escribano de Su Majestad. México, 11 de
octubre de 1580. 41

Esto destruye la tesis de que Carvajal eludió presentar la capitulación
.
42
a1vmey..
Aquí queda claro que en octubre de 1580 estaba en México y
que el vmey ordenaba su cumplimiento. Pero no sólo en 1580 fue
º?edecido el documento. Más tarde la Real Audiencia presidida por el
vmey conde de Co~ña, _renovó la orden. A solicitud de Pedro de Vega,
~p~derado de Carva¡al, vistas de nuevo las cédulas, dictó el auto de 1-S de
¡uruo de_1582, disponiendo que:

39

de 1679).

Sigue luego la certificación del título primero de la capitulación, que
comprende el nombramiento de gobernador con derecho a sucesión; el
señalamiento de las 200 leguas de territorio, etc., y del capítulo 11,
ofreciendo mandar cédula para que el virrey.y audiencia "os den todo javory

En lo que conforme a ello se incluye en su distrito, límites y jurisdicción
Yse la guardéis y cumpláis ... sin lepo11er embarazo af~u110... 43

Hasta aquí el texto existente en el Archivo General de la Nación. En
las. numerosas páginas de las fuentes de consulta de su Historia del Nuevo
Remo de León, Eugenio del Hoyo cita la capitulación en "otra copia antigua"
40

17

lbíd., p. 94.
38 Historia del Nuevo Reino de León, Monterrey, 1990, Capítulo XLI, p. 158. Está

pendiente un estudio comparativo de ambas capitulaciones.
39 Folios 254 y 254 vuelto.

Folios 255 vuelto a 257.
41 Folio 255 y 255 vuelto, del Ms.
42
Del Hoyo, Historia ...
43
Documento del Parral, Ed. Eugenio del Hoyo, 1992, p. 64.

�LAS CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL

ISRAEL CAVAZOS GARZA

620

(sin precisar qué tanto). Dice que se halla en el Archivo. Histórico ~e
Hacienda, en México, con la clasificación: Tesorerías, Lega10 1510, fo¡as
107-109. El hecho de que sean sólo tres fojas indica que se trata de un
44
fragmento y no de la capitulación compleca.
Queda aún la posibilidad de encontrar el texto completo de la
capitulación en algún archivo de nuestro país. O tal vez ~n alguna
colección particular o en alguna biblioteca de. los Estados U~d?_s. Del
original de Carvajal fueron sacados testimonios en 1580, a pet1c1on suya
y sabemos que se hicieron copias posteriores. Una y otros deben de
estar en alguna parte.
:Mientras tanto existe el original del contrato hecho con Felipe II, que
se encuentra en el Archivo General de Indias, de Sevilla. Consta de
veintisiete fojas escritas por ambas caras; esto es que son cincuenta )'
,

·

Y para que con mayor voluntad, ánimo y comodidad vuestra_ y _de la
gente que con vos fuere se pueda hacer y haga el dic_ho descubnm1ento,
población y pacificación y sustentaron en aquella oerra os hacemos Y
ofrecemos hacer las cosas siguientes.-16

o corresponde a este comentario expresar qué fue lo que se cumplió
o no se cumplió por cada una de las parces. Com·endría hacer el esrudio
relativo, sin apasionamientos.
Veamos, aunque de paso, algunos
ejemplos. Comprometido Carvajal en la cláusula 7 a construir un fuerte
en la boca del Pánuco, encontramos que es mencionado el fuerce en la
Descripción de la villa ... hecha en 1603 por el alcalde mayor Francisco
Marúnez.49 O bien lo de pacificar a los indios rebelados de Tamapache y
otros pueblos (a que se comprometió en la cláusula 8). Sobre esca
jornada se ve que logró someterlos en 1581, como lo comprobó por las

Diligendas relativas.c,c,
El Original de Sevilla

"_1~~-?-

Pero las "cédulas complementarias" en el original de Sevilla no son ni una
ni tres son veintie11atro. Es muy interesante observar que cada una de las1
seis p;imeras cédulas tiene al margen la anota~ión; Resev~ esta e" [cédula
original en 30 de junio de 79, y l~ firma de Luis de Carva¡al. Se puede

Del Hoyo. Historia, p. 530.
Véase nota 33.
-16 Original de Sevilla, fol. 45.
47 Edición de Eugenio del Hoyo, 1992, folios 15-18.
48 Historia, p. 557.

Invitado por don Alberto Fernández Ruiloba y por doña i\fárgara
Garza Sada, su esposa, imparú en su casa, en ~lomerrey, un curso de
historia enfocado a personajes del pasado regional. Al hablar de don
~farón de Zavala, me referí al Memorial que envió a España con Alonso
de León, en 1655. Subrayé la importancia de este desconocido y antiguo
documento, que he buscado por tantos años.
-Vaya usted a España a buscarlo; interrumpió con entusiasmo alguno
de los oyentes.

En el comentario al Documento del PaTTal se dice que incluye la
capitulación 'j sus complenientos"; esto es, que la prim~ra es de 31 de
y que el 14 de junio "que se venía dando, es _de una cedula _con,plementa~a •
En la Historia del Nmvo Reino de León, el m1smo autor CJtando el mismo
,J ¡
,rl, I
/
• 1148
Documento del PaTTal, alud e a "tres ceau,as
con.r1emen
anas
. .

45

advertir también cómo las recibe el 30 de junio, a un mes jusro de haber
sido otorgadas.

45

cuatro paginas.
_
En las cuatro primeras están asentados no los doce smo los_ trece
capítulos que establecen codo aquello a lo que Carvajal queda obligad?.
En los folios cuatro vuelto al siete frente, se hallan los doce puntos ~
ill!Q sin numerar, sobre lo que el rey ofrece a cambio. Antecede a estas
últimas cláusulas este párrafo:

44

-621

- ¿Y si allá tampoco lo encuentro? ~ije-No se preocupe, lo buscará en otra parte. Yo soy químico y si no
encuentro una fórmula insisto hasta encontrarla.
Aqud grupo selecto de "alumnos" ocasionales auspició el Yiaje.
~lerced a la amable intervención de nuestro amigo el destacado
historiador don j:.,uis 1 anrro García, autor de notables libros sobre el
noroeste de :\léxico, fuimos alojados en la Casa del ln\'estigador, en
Alfonso XII, 1 ° 12. Allí tu,,imos la ocasión de con\'ersar con un ilustre
alojado: don Antonio ~Iuro Orejón, anciano historiador cxcondiscípulo

4
~ Publicada en Domn1mtos inéditos dt Indias y reproducida por Joaquín ;\leade en J_,,,
H11astrca lnn1011!ipeca, 1977, T.l, p. 11 O.
;,, Dili¡,mcios t mfom1oció11 ... Archi\'O General de Indias, Patronato Real, Legajo 18.\
20 fojas.

�622

ISRAEL CAVAZOS GARZA

de don Silvio Zavala en sus estudios de historia en España en la década
del 930.
Lilia y yo hicimos el trayecto a pie todas las mañanas. La sala de
lectura, aunque ya conocida en estancias anteriores, nos pareció igual de
impresionante. Investigadores de todo el mundo, revisaban manuscritos
de épocas remotas.

lAS CAPITULACIONES DE

623

LUIS DE CARVAJAL

Es probable, también que al recibir la petición Felipe II haya asociado
el nombre de quien la suscribía, con el de su homónimo Luis de Carvajal
(1534-1607) notable pintor quién, en compañía de los más importantes
artistas de su tiempo, colaboraba entonces en la decoración de San
Lorenzo del Escorial.si
A lo que Carvajal se obligó

La búsqueda del Memoria/había sido iniciada'eJ: Madrid, en el Archivo

Histórico Militar; en la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional;
en la del Palacio Real y en otros repositorios documentales. El esfuerzo
había sido infructuoso. Tampoco en Sevilla fue posible encontrarlo, tras
una paciente y prolongada revisión de catálogos y de índices. Pero sí, en
cambio, tuvimos la fortuna de encontrar el texto completo de las
capitulaciones de Luis de Carvajal, conocidas hasta ahora sólo
parcialmente.
Un viejo empleado, algo gruñón, nos trajo un bulto de veinte o más
libros empastados en pergamino. Al ponerlo sobre nuestra mesa, con
algo de mal humor, desprendió una densa nube de polvo. Todos
contenían capitulaciones: las de Cristóbal Colón, Núnez de Balboa,
Magallanes, Vasco de Gama, etc. Allí estaba la de Carvajal, empastada
también en pergamino. Imposible disimular nuestra alegría.
Entre el original de Sevilla y el encontrado en México por Alessio
Robles en 1938 y reproducido por Roel en el mismo año, observamos
diferencias muy notorias. Este último comprende de los folios 253 al
261, esto es, que consta_de ocho fojas o de dieciséis páginas. El de
Sevilla está integrado por veintisiete folios que, escritos por ambas caras.
Dan cincuenta y cuatro fojas.
Otra variante: en el de Roel son doce las cláusulas que obligan a
Carvajal; en el original de Sevilla son trece. Roel sólo reproduce de lo
que el rey concede a cambio; en el original son doce numeradas, más una
sm numerar.
En el de Roel se reproduce una sola cédula, la del nombramiento de
gobernador; en el original de Sevilla son veinticuatro las cédulas.
No hay duda que al otorgamiento de las· capitulaciones antecedió una
petición de Carvajal, escrita. Así se deduce, al menos, de la expresión
inicial del contrato donde se lee: Por cuanto vos el capitán Luis de Caroajal de
la Cueva nos habéis hecho relación ... .Lamentablemente no ha sido
posible encontrarla.

Analizadas las trece cláusulas referentes a Carvajal, se advierte en casi
todas una obligación predominante: poblar. Así, se ve como Carvajal se
compromete a "hacer las poblaciones necesarias a la quietud de aquellas fronteras''
y a que el primer pueblo sea de cincuenta vecinos.s2
Específicamente se obliga también a poblar en los puertos que
hubiera en la costa, desde Tampico hasta la bahía de San José, límite con
la Florida. A poblar también "por la tietra adentro ... por el nortey el noreste",
hasta la Florida. Esto con el fin de establecer comunicación con el
Nuevo Reino de León, la Nueva España y la Nueva Galicia, y que ''dellas
puedan llevar los bastimentos, ganados,y otras cosas de que tengan necesidad".s3
Otro compromiso fue el de fundar otra villa entre el pueblo de
Tamaolipa J' los postreros de tierra de paz", para evitar las muertes y robos
tan frecuentes. Y otra villa "donde se pueda gozary coger la grana cochinilla" a
que aludió Carvajal cuando expresó haber hallado "ocho leguas de tierras de
t11nales".s4 Este hallazgo al parecer intrascendente, era entonces de suma
importancia por cuanto a que la grana producida por la cochinilla que se
criaba en los nopales, era un tinte de. gran estima y muy usado por los
aztecas y en España en la industria textil.ss
Para la población de estos lugares y en general del Nuevo Reino de
León, uno de los compromisos consistió en "llevar a rwestra costa cien
hombres,. los sesenta dellos labradores, casados, con sus ,m!)eres e hijos y los demás
soldados J oficiales". Para convocarlos, debería de hacerlo "sin tocar caja ni
enarbolar bandera", sino alistándolos para que estuviese en Sevilla al tiempo
de embarcar.56 Se comprometió también a meter ganado mayor y menor

·
;¡ Felipe ll. U11 mo11arca de su ipoca. U11 príncipe del R1'11aci111iento. ;\ladrid, 1988 (citado
el pintor varias veces en el índice onomástico).
51
Cláusula 1.
53
Cláusulas 3 y 4.
;.i Cláusulas S v 6.
~; Véase Cochinilla, en E11ciclopedia de Aféxico, 1977, t. 2.
J6 Cláusula 9.

�624

ISRAEL CAVAZOS GARZA

LAs CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL

"para el sustento y cría de los vecinos".57 En todo estaría obligado a observar
lo dispuesto en las Ordenanzas de poblaciones nuevas, dadas en Segovia
1573.58
Para seguridad del puerto de Tampico se comprometió a construir un
fuerte en la boca del río Pánuco, a fin de contrarrestar los posibles
· 59
ataques de 1os corsarios.
Otra obligación contraída fue la de que, en' el término de ocho años,
volvería "a traer de paz" a los naturales de los pueblos de Tampasquin,
Tamotela y San Miguel, y los demás hasta los de Jalpa y Sichu. Estos
pueblos situados en las cercanías de la villa de Valles, habían sido
cristianos, pero, desde hacía cinco años, apostataron, sin que las fuerzas
enviadas por el virrey hubiesen logrado someterlos.60
Carvajal quedó obligado también a tener descubiertas en cinco años
doscientas leguas "fa tie"a adentro". En estos descubrimientos habría de
procurar que los naturales "vengan de paz al conocimiento de nuestra santa je

católicay a nuestra obediencia".61
La cláusula 12, penúltima del contrato, le compr9metió a que,
llegando a la Nueva España, pagaría una fianza de ocho mil ducados, a
satisfacción del virrey y de la Real Audiencia. Con este pago se
garantizaría el cumplimiento de lo capitulado. En caso contrario,
quedaría esa cantidad "para nuestra cámaray fisco".

Además "antes de comenZflr la dicha población" debería presentar estos
documentos al virrey, a quien el rey imponía una orden que podría echar
por tierra todo lo convenido. El monarca mandaba al virrey que
... en lo que no tuviere inconverúente os ordeno que lo ejecutéis, y en lo
que le tuviere le suspenda hasta nos dar aviso con su parecer para que
visto mandemos proveer lo que a nuestro servicio convenga.62

Lo que el Rey ofreció a cambio
Aceptados por Carvajal los capítulos o cláusulas a que se obligaba,
siguieron las que establecían lo que el rey daría a cambio. Las
antecedieron estas expresiones:

Y para que con más voluntad árúmo y comodidad vuestra y de la gente
que con vos fuere se pueda hacer y haga el dicho descubrimiento
población y pacificación y sustentaros en aquella tierra os hacemos y
ofrecemos de hacer merced de las cosas siguientes

En primer término varios títulos y nombramientos. El rey ha
mandado darle uno muy importante, el de gobernador y capitán general
''de las provincias y tie"as", cuya vasta extensión es señalada y habría de
serle ratificada. Precisados algunos límites se puntualiza: " ... y de allí
hacia el norte lo que esrá por descubrir de una mar a otra con que no
exceda de ducientas leguas de latitud y otras ducientas. Leguas de
longitud que se llame a intitule el Nuevo Reino de León... Esta
primera cláusula podría ser considerada como el ''acta de bautizo" de lo
que ahora el Estado de Nuevo León. El cargo le fue dado con carácter
vitalicio y con derecho a sucesión. El salario de dos mil pesos ''de Jmtos
de la tie"a" que, de no haberlos, la corona no estaría obligada "a mandar
pagar cosa alguna". Otro de los cargos dados a Carvajal, fue el de alguacil
mayor del Nuevo Reyno, también vitalicio y con derecho a sucesión; y
otro más el de alcaldía o tenencia de la casa fuerte, "con salario rompetente"
en igual forma que el de gobernador. 63
En cuanto a mercedes, le facultó el rey para tomar para sí dos
repartimientos de indios, de acuerdo a la Ley de Sucesión, esto es, por
dos vidas; y ordenaría al virrey le fuese dado un sitio de estancia en la
boca del río Pánuco, para el ganado que llevaría.64
Además de esos títulos y mercede.s el rey otorgó a Carvajal diversas
facultades, tales como la de encomendar indios entre los pobladores
beneméritos; y la "ponery quitar alguaciles" en las poblaciones fundadas. 65
Le es concedida licencia para llevar cuarenta esclavos negros, exentos
de pagC? de derechos, "para el servicio de vuestra persona y casa". Licencia
además, para que durante seis años salga cada año hacia la Nueva España
"con las cosas necesarias para fa gente". Y licencia para que de los pueblos
cercanos a la boca del río Pánuco, acudan a trabajar en la construcción
de la casa fuerte. 66

57

Cláusula 10.
11 . ·
7.
GO Cláusula 8.
61 Cláusula 2.
62 Cláusula 13.

58 Cláusula
59 Cláusula

63

Cláusulas 1, 4 y 8.
Cláusulas 2 y 7.
65
Cláusulas 3 y 4.
66
Cláusulas , y 9.
6-1

6

�l..AS CAPITULACIONES DE

ISRAEL CAVAZOS GARZA

626

Finalmente le hace el rey varias mercedes especiales, tales como pagar
sólo el doceavo en lugar del quinto, sobre el oro, la plata y demás que se
produjeren. La de ordenar que le sean brindados "todo elfavorJ ayuda que
necesitare"; y disponer que sean de su gobernación los pueblos revelados,
67
cercanos a la villa de Valles.
Al final, en la cláusula 13 (sin numerar) el rey ofrece tener en
consideración sus servicios, para premiarlos ~acuerdo a la calidad de
éstos, asegurándoselo ''por nuestra fe y palabra real"; pero advirtiendo que
... si vos no cumpliéredes lo que, como dicho es, tenéis ofrecido, no
seamos obligados a os mandar guardar cosa algun~ de lo susodicho,
antes os mandaremos castigar y que se proceda con vos como contra
persona que no guarda y cumple los mandamientos de su rey y señor
natural. .. 68

Títulos y Cargos
Las 26 cláusulas de la capitulación, 13 por cada una de las partes,
quedaron estipuladas. La corona procedió entonces a expedir las reales
cédulas que ratificaron, algunas, lo convenido, y otras que ordenarían al
virrey, y demás autoridades su intervención para su cumplimiento.
En el expediente original, el de Sevilla, figuran 24 cédulas. No
aparecen en el orden de las cláusulas. En este estudio las hemos
numerado para su más fácil localización.
En relación a la cláusula número 1, de lo ofrecido por el rey, en el
sentido de que mandaría .dar a Carvajal el título de gobernador, está la
cédula del nombramiento. Pero no figura en primer lugar sino
intercalada en el expediente y que la h~mos señalado con el número S. Se
trata del título de gobernador y capitán general "por vues!ra vida y la de_~,,
hijo': ~eredero o sucesor vuestro". En este documento se raufica la extens1on
del territorio.
... de las provincias y tierras que hay desde el p~erto de Tampico y r(º. de
Pánuco y en las minas de Mazapil hasta los lírrutes de la Nueva Galic1a )'
Nueva Vizcaya y de alli hacia el norte lo que está por descubrir de una
mar a otra con que no excedá de ducientas leguas de latitud y otras
ducientas de longitud. •

Y en el mismo titulo se ratifica ''que se llame e intitule el Nuevo Reino de
úón". Recorde_mo~ _que el _historiador Alejandro Prieto da la paternidad
d~ esta d~nom:nac10? al v1rr~¡ conde de Monterrey, ignorando que fue
virrey varios anos mas tarde; entre tanto que Seymour B. Liebman da
al nombre de Nuevo León un origen judío, al afirmar que "representa al
león de Judá, como símbolo delg1Jbemador Carvajal".1º
Consideramos que si por nostalgia o por lo que fuera se repetían acá
los ~o~bres como Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya, etc.,
es logico que se tratara de reproducir el antiguo Reino de León de
España, e~ un Nuevo _Reino de León. Por otra parte, algo signifi~aba
para Carva1al aquel anaguo reino. Había pasado allí su adolescencia en
Benavente y en la ciudad de León, capital de aquel reino peninsular. y
habría más tarde de imponer ese mismo nombre a la ciudad de León
primitivo nombre de Cerralvo.
'
En el nombramiento le fue dada facultad de administrar justicia "así en
lo civil como en lo criminal... tomary recibir cualesquierpesquisas e informaciones ... "
entregar_ a los oficiales las penas . y condenaciones que aplicare
"perteneczentes a nuestra cámara y fisco", y de desterrar sólo por "muy gran
causa".
Como salario le fueron señalados a él y a su sucesor dos mil pesos que
le serian pagados por "los oficiales de nuestra hacienda" de los productos de
su gobernación, y no habiendo rentas ni provechos en ellas no seamos obligados a
vos mandar pagar cosa alguna".
. Si en el título fue ratificada la vasta jurisdicción, por medio de otra
cedula (la_ No. 6) le fué ampliada incorporándole los pueblos de
Ta'.11pasqwn, Tamotela y San Miguel cercanos a la villa de Valles, y desde
al/~ los demás que están rebelados hasta elpueblo de Jalpa y Sichu". El historiador
Pnmo Feliciano V elázquez dice -aunque no reproduce el documentoque en 15~3 ~arvajal, según Primo Feliciano V elázquez, consiguió que la
Real Aud1~nc1a dictara auto para que la villa de Valles perteneciera al
N~evo Remo de León, aunque sólo fue temporalmente "porque m11chos
vecinos apelaron".11
. Con otra real cédula Qa Nº 14) el rey dio a Carvajal el título de alguacil
mayor del Nuevo Reino de León, que le había ofrecido en la cláusula 4.
Y se lo dio con carácter de vitalicio y con derecho a sucesión, con "todas
69

Ver nota 4.
Ver nota 8.
71
Ver nota 24.

70

67

Cláusulas 1O, 11 }' 12.
13 (sin número).

68 Cláusula

627

LUIS DE CARVAJAL

�ISRAEL CAVAZOS GARZA

LAS CAPITULACIONES DE
LUIS DE CARVAJAL

las honras, gracias, mercedes, franquezas, libertades, exenciones, preeminencias e
inmunidades ... que por razón del dicho oficio debéis tener".

Por otra real cédula Qa Nº 2) ordenó el rey "a las justicias de es reinos"
(de España) favorecer a Carvajal para "llevar} recoger a estos cien pobladores

628

De acuerdo con lo ofrecido en la cláusula 8, y por medio de otra real
cédula Qa Nº 20) le fue dado un cargo más, el de alcalde y tenedor de la
casa fuerte de la boca del río Pánuco. Se le dio por dos vidas, con
promesa de señalarle salario "en los frutos de la tierra" al ser construido el

~m.

.

Los Pobladores
El capítulo o cláusula Nº 9 referente a los pobladores, fue ratificado
con una real cédula Oa Nº 1). Se trata de un documento de singular
importancia, por cuanto a que está dirigido a los oficiales de la Cas·a de
Contratación, de Sevilla para que
Dejéis volver a la Nueva España al capitán Luis de Carvajal de la Cueva
y que pueda llevar cien hombres los sesenta dellos labradores casados
con sus mujeres e hijos y los demás soldados y oficiales

Esta autorización ha suscitado discrepancia entre algunos
historiadores. Vicente Riva Palacio asienta que los pobladores ''saldrían

de Espana sin necesidad de cumplir con el requisito .. . de probar que eran cristianos
72
· viejos y no de linaje de judíos o moros recién convertidos". Eugenio del Hoyo,
entre tanto, considera a Riva Palacio "creador de un espejismo histórico" y,
basado en el capítulo 9 de la capitulación, censura a Carvajal por no
haber cumplido ese requisito y eludiera las investigaciones de limpieza de
sangre y que al declarar en su proceso en abril de 1589 dijera la falsedad
13
de que "el rey mandó por su cédula que pasasen sin información".
Ni Carvajal ni Riva Palacio mintieron. Lo cierto es que en la real
cédula Qa Nº 1) (que el maestro del Hoyo no conoci.ó) claramente se
expresa: 'yo vos mando que [los] dejéis volver. .. sin pedir a ninguno de todos ellos

infom1ación alguna.

·

Aunque también es cierto que se encarga de Carvajal "tenga mttcho

cuidado de que sean personas limpiasl no de los prohibidos a pasar aquellas partes".

629

hasta el puerto de San Lucar de Barrameda, donde hahrian de ser embarcados".-4
Una cédula más Qa Nº 3) ordenó a la casa de Contratación y a los
oficiales de Hacienda "de las demás nuestras Indias", permitir la salida de
otro grupo, no considerado entonces como humano, sino en calidad de
piezas. ''Para seroicio de" vuestra persona y casa y para la labor y beneficio
de las minas se autorizó a Carvajal a llevar cuarenta esclavos negros "la
tercia parte hembras", exentos de todo pago de derechos. Fue advertido de
que, de no llevarlos al Nuevo Reino de León y venderlos o cambiarlos en
otra parte, sería cobrado el impuesto correspondiente.

Licencias
Además de los nombramientos y de las mercedes relativas al paso de
pobladores al nuevo descubrimiento, hizo el rey otras concesiones. En
el capítulo 6 ofreció dar licencia para que por seis años saliera de España
cada año un navío con lo necesario para los pobladores. Por medio de
una real cédula Qa Nº 4) ratificó lo prometido. El navío saldría "en
conseroa de cada una de las flotas" 9ue salieran a la Nueva España. Llevaría
"bastimentos, amias, provisión y las de!Jlás cosas necesarias"; todo libre de
derechos de almojarifazgo. Pero no debería de salir sin ser visitado por
los oficiales de la Casa de Contratación, "para que no vq;•a11 ningunos

pasajeros ni otras cosas".
En referencia a la construcción de una casa fuerte en la boca del
Pánuco, el rey expidió otra real cédula Qa Nº 1O). Por medio de ésta
ordenó al virrey Enríquez hiciera dar a Carvajal "indios de los pueblos
comarcanos'' para trabajar en aquella obra. Pero dispuso que "no se /lez·en por
fuerza_- ... se les haga buen tratamiento J' se les pague sus joma/es''. Ordenó
también que la asistencia a la construcción fuese de manera "que no hagan
falta a sus casas, labranzasJ' sementerasJ' en lugar de los que sef11eren vayan otros".
Carvajal había solicitado llevar al Nuevo Reino de León otros indios

"de los pueblos principales de la Nttel'a Espa11a", para que a su ejemplo los de
~cá _se convirtieran. Prudentemente el rey expidió una cédula Qa Nº 12)
al virrey para que "provea lo que co11venga ".

a través de los siglos, T. II, p. 445.
Historia del N11evo Reino de León, pp. 112 y 113.

72 México
73

4

La Relació11 de las personas queJ'º L11is de Camval de la C11e/'a nolllhro para llel'ar pam . ..
el 0. 11e1•0 Rtmo de León... (1580), fue publicada en A ctas, Nº 1, jul. -gept., 1977. Serie
Documentos, 1. 12 pp.
, -

�LAs CAPITULACIONES DE

ISRAEL CAVAZOS GARZA

630

Sobre Descubrimiento y Pacificación
Son varias las reales cédulas que podrían ser agrupadas bajo el rubro
de descubrimiento y pacificación. En una (la Nº 8) se consulta al virrey
Martín Enríquez acerca de lo que se podría gratificar a Carvajal, por
hacer las poblaciones que propone entre la Nueva Galicia, México y
Pánuco, a fin de pacificar acabando con los sal~ores.

631

LUIS DE CARVAJAL

Con
1:,
.d otra real cédula (la Nº 13) rue
rau.fitead o el capítulo 10 d 10
ofrec1 o por el, rey, en relación a pagar sól0 e1120 en 1ugar del 5º d 1e
.
, que acá se produ¡·esen. E ste mismo
punto
d e· oro,
1a p1ata, y demas
real cedula mas (la Nº 18) ' por medí0 de 1a cua1 ordeno, al vi~ro
r u¡o una
J
hacer las marcasy punzones y entregarlos a Carva¡a
. 1para marcar los
r ey
manuar
metales.
Facultades

Otra de las cédulas (la Nº 9) está dirigida fil virrey de la Nueva
España, a las Reales Audiencias de México y de Guadalajara y al
gobernador de la Nueva Vizcaya, ordenándoles dar a Carvajal "el favor y
ayuda que os pidiere y hubiere menester para la dicha población, descubrimiento y
pacificación". Disponiendo, además, que. no le pongan impedimento
alguno y que "le hagáis dar los ganados, bastimentosy las demás cosas necesarias, a

. ~ , que puede ser considerado como orí e
div1s1on política de Nuevo León
~ n Y antecedente de la
Qa Nº 15) C
ºal f f
, aparece consignado en una real cédula
· arva¡ ue acuitado por este do
. . .
nuevo descubrimiento "en di ti t
. .
cumento para d1v1d1r el
. d
.,
s nos, co,reg1mzentos y alcaldías mavores" F
autonza o tamb1en para ''proveer ¡, d' h
.
Y
•
ue
qyudarán"; así como para confirma/( zclosldoficzos en las fersonas que así os
. os a ca es que se eligieren.

j ustosy moderados precios".
Por medio de otra real cédula (la Nº 19) le es dado poder a Carvajal
para "compelery apremiar" a los pobladores a que perseveren en los lugares
donde se hubieren asentado; y a los que se ausentaren ''podáis y enviéis
aprehender" y para que, por medio de cartas requisitorias .. : "sean enviados a

otra "dar
real cédula (la
paraPoroder
. .Nº 16) le fu e otorgada comisión y facultad
t
herido;para mo/ino"?e ::::: :;:ª:~/%:es, eS ancias-!. caballe~as _de tierra, y
tercero" Todo fi d
Z;
,
que sea per;utcto de los mdtos ni de otro
ª n e que los pobladores pued an "perpetuarse en aqueffa
tie"a".·

donde vos estuviéredes".
Carvajal debería ceñirse en todo a las más recientes disposiciones
sobre descubrimientos y poblaciones. Fue por .ello que le fue dada una
real cédula 0a Nº 22) a la que le ftie anexada copia de las ordenanzas
sobre la materia, dadas en el Bosque de Segovia el 13 de julio de 1573.

En una cédula más (la Nº 17) el re le f
tengan cuenta de la cobran?11y b
~ J a1culto, para ''nombrar oficiales. que
'\." uen recauao ae ,a haciend
entre tanto que por nos se provf!Yeren".
a que nos perteneciere...

Mercedes
Otras reales cédulas tienen el carácter de mercedes, aunque en
realidad los títulos, licencias, facultades, etc., eran consideradas como
tales. 'Estas específicamente lo_fueron.
·
De acuerdo con la cláusula 2, de lo que el rey habría de dar a cambio,
fue confirmada a Carvajal con una cédula 0a Nº 7) la merced de señalar
para sí "hasta dos repartimientos de indios, por dos vidas, conforme a la ~ de

5ucesión ".
·
En relación al capítulo 1O que obligaba ·a Carvajal a traer ganado
mayor y menor, el rey expidió ótra cédula (la Nº 11) . . Por medio de ésta,
ordenaba al virrey Enríquez ·señalarle un sitio de estancia "en la boca del
río ... donde ·habría de arrancar la población".

Finalmente, por otra real cédula (1 Nº 21) f
3, de lo ofrecido or el
ª
ue confirmado el capítulo
de la dicha provin/a
trey.1 Esto es, ~a facultad "para encomendar los indios
· · · en re ,as personas que
h b·
•
demás pobladores beneme'..;, .
nos u ,eren servido ... y entre los
,'d
.,os para
que gocen de /osfinitosY In·vufos.•• confom1e a la
/;ey de sucesio'n" Ad
"J
·
veru o ue que
¡ ,,, · ·
'1'
"los pueblosprinrit, i fi
en e rti,arttmzento no hqya exceso" y de que
..ra,es, uerzas, cabecerasy p11ert. d
h J
nos incorporados a nuestra real corona".
as e mar an ue que dar para que
Creación de un Obispado
~na cédula penúltima (la Nº 23) no
.
.
la historia eclesiástica d 1
s parece de suma importancia para
e noreste Carva¡· al pla t , ¡
h b.
.
n eo a a corona española
en el Nuevo Rein~
~ l~e un pre~ado en la provincia de Pánuco y
on. rgumento para ello que

¡a conveniencia d

J:~

la dicha provincia
· · de Pánuco está d d
espiritual al arzobi d d
.
a a por cercana en el gobierno
pueblos a setenta sfeªgu~ : e~a c'.u~ad ~de Mé_xico] y por estar los dichos
s e a } e tierras asperas y temple diferente

�LAs CAPITULACIONES DE

ISRAEL CAVAZOS GARZA

632

nunca prelado alguno los ha visitado por su persona ni se ha
administrado el sacramento de la confirmación a españoles ni indios y así
han muerto gran número de ellos sin el dicho sacramento .. . y asimismo
para que en lo que se des~ubriere y poblare en el dicho Nuevo Reino de
León que está junto a ella se puede proveer en lo espiritual como
convenga. Expuso por ello la conveniencia de que hubiere un prelado
"que rigiere y gobernase en lo espiritual el dicho Nuevo Reino de León y
la dicha provincia de Pánuco y serranía de Mestitlán desde Tamiagua a
Jilotepeque".

""

El rey por medio de esta real cédula mandó al virrey "que en la primera

ocasión nos enviéis relación particular dello dirigida al dicho nuestro Consejo para que
en él vista se provea lo que convenga.

633

LUIS DE CARVAJAL

Que otra cédula, la relativa a la posible creación de un obispado en la
provincia de Pánuco y el Nuevo Reino de León, fue firmada en San
Lorenzo, el 6 de julio. Y que la agregada al final cuatro años después,
está fechada en Madrid el 19 de abril de 1583.
Otra observación importante es la de que, seis de las reales cédulas
(de la número uno a la seis) tienen al margen esta anotación
Resceví esta, cª [cédula]

original en 30
de junio de 1579
[y, firmado]
Luis de carvajal

Documentos Finales
La número 5 dice Resfivi este título [el de gobernador].
Casi al final del expediente de las capitulaciones hay una nota de ocho
líneas, sobre haber sido expedida real cédula (cuyo texto no se incluye).
Se autorizó en ella a Diego de Villalobos para llevar al Nuevo Reino de
León
. . .dos arneses dobles, dos montantes, dos alabardas, dos rodelas, dos
arcabuces, seis espadas, dos cotas, un casco y unos zaragüelles de malla.
(La nota está fechada en Madrid el 2 de julio de 1579)

Agregada al expediente de las Capitulaciones, hay una real cédula Qa

Nº 24) dada cuatro años después. Está dirigida al virrey, conde de
Coruña. Le dice el rey que ''por cartas de Luis de Carvajal... y por relación de
otras personas" tiene noticia de "cómo está entendiendo en la dicha población.. . )'
lo va prosiguiendo con diligencia y cuidado de que habemos tenido contentaf!lien/o.
Por ello manday encarg,a le dé "todo elfavory qyuda que conviniere".
Observaciones
En· las reales cédulas hasta aquí comentadas es posible advertir lo
siguiente.
Que, casi en su totalidad, fueron dadas en Toledo el 14 de junio de

1579.
Que cinco de éstas, de la número 15 a la 19, fueron firmadas siete días
después, el 21 de junio, en N~valcarnero, población_que se halla en e~
camino a Badajoi, a Portugal, y que se ufana de haber sido celebrada alli
l'a boda de Felipe IV con doña Mariana de Austria.

Es de notarse también el hecho de que estos documentos le fueran
expedidos a Luis de Carvajal, como se expresa al principio de la cédula

Nº 4 ''por la satisfacción que tenemos de vos... y lo que nos habéis servido y deseo
que tenéis de lo continuar".
Tal es el contenido del expediente, encuadernado en pergamino, de la
capitulación o contrato entre el rey Felipe II y Luis de Carvajal, que diera
ongen al actual Estado de Nuevo León.

�LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY
(1596-1626)

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

En la nómina de primeros vecinos de Monterrey que presentamos, se
menciona a 82 pobladores que llegaron al Nuevo Reino de León en las
tres décadas que abarcan, desde la fundación de la ciudad en 1596 hasta
el arribo del gobernador Marón de Zavala en 1626. No vamos a
referirnos al fundador de Monterrey ni a su hijo homónimo, ni a otros
destacados pobladores como Diego Rodríguez, Juan Pérez de los Ríos,
Lucas García, Pedro Velada, Alonso D íez de Camuño, Diego Díaz de
Berlanga, etc., porque los historiadores Israel Cavazos y Eugenio del
Hoyo lo han hecho en sus obras, apo~tando valiosos datos.
El grupo de los primeros vecinos, a partir de 1596, era muy pequeño,
pero, con los años, su número fue aumentando. D e algunos sólo
tenemos una breve referencia. De otros se conocen más noticias.
Hay· pobladores de los que casi nada se sabe, siendo probable que no
hayan dejado descendencia. Otros, seguramente, abandonaron la
población y, quizás, se radicaron en otras partes. Sin embargo, algunos
fueron genearcas o fundadores de sus linajes en estas tierras y sus
apellidos perduran hasta nuestros días.

I
El cronista Alonso de León afirma que, en 1596, Diego de
Montemayor fundó la Cuidad de Nuestra Señora de Monterrey con "doce
companeros, ... amigos suyo/', quienes ya habían estado en el Nuevo Reino

�LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

636

( 1596-1 626)

de León. Y añade que trajeron "sus mu;eres, hijos y ganados" (Relación,
discurso segundo, capítulo X).
El cronista no menciona. los nombres de los vecinos fundadores de
Monterrey. Sólo cita a los seis que Montemayor eligió, el mismo día de la
fundación, para integrar el primer cabildo de la ciudad: Alonso de
Barreda y Pedró Iñigo, alcaldes ordinarios; Juan Pérez de los Ríos, Diego
Díaz de Berlanga y Diego Maldonado, regidor'e~ Diego de Montemayor
el Mozo procurador general y el citado Diego Díaz de Berlanga,
escribano.
El historiador Israel Cavazos Garza enumera, como primeros vecinos
de Monterrey, a los siguientes trece pobladores, de quienes da
importantes datos: Diego de Montemayor y su hijo Diego_ de
Montemayor el Mozo, Juan López, Pedro de Iñigo, Juan Pérez de los
Ríos, Cristóbal Pérez, Domingo Manuel, Diego Maldonado, Lucas
García, Alonso de Barreda, Martín de Solís, el escribano Diego Díaz de
1
Berlanga y el capitán Diego Rodríguez •
Luego añade otros diecinueve, que llegan después de la fundación de
Monterrey: Manuel de Mederos, el escribano Pedro Velada, Diego de
Huelva, Martín Jiménez, Marcos Ortiz, el escribano Rodrigo Flores
. Carvallo, Alonso López de Baena, Pedro Camacho, los hermanos José y
Mateo Tenorio, Juan Pérez de Lerma, Diego de Villarreal, los hermanos
Marcos y Bernabé González Hidalgo, Pablo Sánchez, Domingo de
Morales, José de Treviño, los hermanos Blas y Pedro de la Garza.
Una década después . de la fundación de Monterrey, dos de los
primeros pobladores son muertos por los indios: Pedro de Iñigo y
Domingo Manuel. Pedro de Iñigo _actuó como alcalde ordinario de
segundo voto en el primer cabildo de Monterrey, en 1596, y Domingo
Manuel fue uno de los testigos que firmaron el acta de· fundación de la
ciudad.
El cronista Alonso de León, en su Relación (discurso segundo, capítulo
X) se refiere a ambas muertes. Afirma que, después de la expedición de
castigo contra los indios quamoquanes, que habían dado muerte a fray
Martín de Altamira en .Coahuila, Pedro de Iñigo fue asesinado en su
hacienda, ubicada "abaj.o" de la de Santa Catalina, situada ésta en el actual
municipio de Saota Catarina (Nuevo León). Y añade: "los indios le mataron

Jin causa ... "
1

"Los primeros vecinos de la Ciudad de Monterrey", en el almanaque Pmúió11 .1

Seguridad de Monterrey, año 1964, pp. 535-540.

El "castigo" contra los quamoquanes se llevó a cabo a fines de 1607.
Las tierras de Iñigo se despoblaron. Poco después, el gobernador Zavala
concedió una nueva merced de dichas tierras al antiguo poblador Pedro
Cam~cho pero, a fines del siglo XVII, otra vez fueron despobladas. La
propiedad se nombra Hacienda Vieja o de San Antonio. Ahí se fundó en
1874, la fábrica de hilados y tejidos La Leona, en el ahora municipi; de
Garza García.
, El me~::onado c~onista Alonso d:__León también afirma que, "algunos
dtas despuu del asesmato de Pedro !rugo, fue muerto Domingo Manuel
en su hacienda. Y añade "allí le mataron lastimosamente sus indios ... " La
propiedad de Doming? -~anuel era la estancia de Santo Domingo y
estuvo en el actual muruc1p10 de San Nicolás de los Garza (Nuevo León).
La incipiente población sufrió otras muertes. Antes de mayo de 1605
había fallecido el escribano Diego Díaz de Berlanga. El deceso de Diego
de Monte~ayor, f~~dador de Monterrey, ocurrió a principios de 1611 y
el de su h110 homorumo el mismo año. Para el colmo de males en 1611
una inundación destruyó la traza primitiva de Monterrey.
'
11

Frecuen_temente se ha mencionado a "los conquistadores españoles" del
Nu~vo Remo de León. Sin embargo, hasta ahora no se sabe dónde
nac1er?n la mayor parte de los primeros conquistadores y pobladores de
estas tierras.
El lugar de origen de Diego Montemayor, fundador de Monterrev no
se con_~ce. Su hijo Diego de Montemayor el Mozo, que tan impor~;nte
~ctuac1on tuvo _en los primeros años de vida de esta ciudad, "fue
zndudablemente, cnollo de la Nueva España", afirma el historiador Israel
Cavazos. Por su parte, el historiador Eugenio del Horn dice que nació
"f. /
,
ª VCZJ. en ,aI zona minera zacatecana por la década de los cinmentas"
del siglo'
XVI.

el Sab~mos que_ s~ete de los más antiguos pobladores fueron españoles:
es~nbano Rodngo Flores Carvallo declaró en su testamento que era
astunano de Cangas de Tineo. Bernabé de las Casas nació en la isla de
)'enerife, en las Canarias. Marcos Alonso Garza en la viUa de Lepe en
H~elva. Rodrigo de Aldana era de Azuaga en Extremadura. Francisco
Bae~ ~~ Benavides del Valle de la OratoYa, en la isla de Tenerife, del
archip1elago de las Canarias. Pedro Botella de Morales había nacido en la
villa de Valverde, en Extremadura y Pablo Sánchez nació en Alba de
Tormes, Salamanca.

�638

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Se ha considerado que entre estos pobladores debió haber numerosos
portugueses, aunque no esté probado docume~talmente. Manuel de
Mederos dijo ser originario de la isla de San Miguel, en las ~ores. A
Domingo de Morales se le ·considera portugués porque decla~o que ~~s
padres eran naturales de Lisboa. Suponemos que Ju~n de Fana tambien
era portugués pues él así firmaba, aun~u: los es~,nbanos lo nombran
. Juan de Farías. Juan Pérez de Lerma qwzas ~bien lo_era, ya que, en
una petición que hizo a fines de 1611, apareGen vanas palabr~s del
idioma lusitano. Y en otra solicitud, de Juan Pérez de los Ríos, a
principios de 1612, se asentaron varios portuguesismos.
También hubo criollos que fueron destacados pobladores.
Mencionaremos a José de Treviño, bautizado en la catedral de Méxi~o. e~
1565. Así como sus sobrinos Blas de la Garza, nacido en Mapmu
(Durango), y sus hermanos Pedro, Francisco, Alonso y J,o~é, éste
originario de la villa de Guadiana, ahora ciudad de Durango (Mexico).
Entre los primeros vecinos de Monterrey hubo elementos nativos, de
los que cabría destacar a Diego Mald?nado, segura1:1ente tl~xcalt~c~,
quien figuró en el primer cabildo de la ciudad, y a Ma~tln de ~olís, q~izas
mestizo O mulato. La creación de México no se hubiera realizado sm la
colaboración indígena. Así aconteció en el Nu~v? ~eino de León. A
· fines de 1610 Simón Agustín, indio principal y ongman~ ~e Tlaxomulco,
presenta su asiento de vecindad en Monterrey y s?licita tierras para
sembrar trigo y maíz, comprometiéndose a traer mdios para fundar un
pueblo.

Podría suponerse, debido a sus nombres y ape~dos, qu: Juan López Y
su esposa Magdalena de Avila ~ran español~s. o rnollos._Lopez afirma en
su te!¡tamento que nació en la cmdad de Mexico y que fueron s~s pad~es
Pedro López y Cecilia López. Por su parte, Magdalena de Avila, q~en
adoptó el apellido materno, fue hija legítima de Martín de Solís Y
Francisca de Avila. Sin embargo, Magdalena debió ser mulata, ya que_ fu~
hermana de Diego, Juan y Seba~tián de Solís, a quienes la "Vista de o¡os
descripción de Monterrey de 1626 los menciona como mulatos.
0
Por otra parte, en Ía misma ''Vista de ojos" se dice que Berna~é
López, hijo de Juan López y Magdalena de Avila, era·mulato, lo que ha~:
.suponer qµe su padre era español y su madre negr_a. Aunque, c~mo }
vimos, López afirmó en su testamento haber nacido en la capital de1
Virreinato.

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

( 1596-1 626)

Desconocemos el lugar de origen de Martín de Salís y Francisca de
Avila. Podríamos creer que también ellos fueron españoles o criollos,
pero hemos dicho que sus hijos Diego, Juan y Sebastián de Salís
aparecen en la descripción de Monterrey de 1626 como mulatos. Según
esto, Martín de Solís fue español y Francisca de Avila negra. Sin
embargo, el hecho de que Martín de Solís fuera "nahuatlato" o intérprete
de la lengua náhuatl, supondría que era indio o mestizo.
Diego Maldonado suponemos que fue tlaxcalteca porque su esposa,
Antonia de Paz, era hija de Buenaventura de Paz, indio principal de
Tlaxcala, y Juana Naveda. Asimismo se ignora el lugar de origen del
mulato Francisco de Sosa, quien afirma en su testamento que sus padres,
Lázaro de Sosa y Magdalena de Sosa, eran vecinos de la Huasteca. Su
esposa, Magdalena María, era india natural de la ciudad de Guadalajara.
En el Nuevo Reino de León también se llevó a cabo el mestizaje. El
portugués Domingo de Morales estaba casado con una india. La india
Leonor era viuda de Bartolomé de Charles. El mulato Juan de Solís se
casó con Andrea, india de Coahuila, y su hermano Diego de Salís con la
mestiza María de Mendoza. Hemos dicho que Magdalena de Avila,
esposa de Juan López, era seguramente mulata. Juan de Sosa, hijo
adoptivo del citado Francisco de Sosa, estaba casado con una "india" hija
de Francisco, a quien mencionan como mulato. La esposa del escribano
Diego Díaz de Berlanga fue Mariana Díaz, de quien se dice que era "de
color mulata". Es probable que Juan Pérez de Lerma haya sido portugués,
pero su esposa Mariana Martínez quizás fue negra o mulata, pues cuando
se cita a algunos de sus descendientes se les llama mulatos.
En seguida mencionare~os, por orden de antigüedad, a 82 de los
primeros pobladores que se avecindaron en Monterrey a partir del año
1596.

I
Diego Maldonado fue regidor en el primer cabildo de Monterrey,
nombrado el mi-smo día de la fundación de la ciudad por Diego de
Montemayor. Era, quizás, tlaxcalteca pues su esposa, Antonia de Paz, fue
hija de Buenaventura de Paz, indio principal del señorío de Tizatlán
(flaxcala), casado con Juana Naveda. Buenaventura de Paz encabezó a
las familias tlaxcatecas que, en 1591, fundaron el pueblo de San Esteban
de Nueva Tlaxcala, junto a la villa de Santiago del Saltillo.
Diego y Antonia tuvieron dos hijos: Pedro y J uan. Pedro Maldonado
fue "persona noble y benemérita". Juan Maldonado actuó como alguacil del

�LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

640

ayuntamiento de Monterrey en 1629; contrajo matrimonio antes de 1621
con María de Montemayor, hija natural del capitán Miguel de
Montemayor, éste casado con Mónica Rodríguez, y murió en 1635 en la
sierra de Papagayos, cercana ·a la villa de Cerralvo, combatiendo a los
tepehuanes. (Alonso de León. Relación, discurso tercero, capítulo V)
El capitán Miguel de Montemayor afirma en su testamento: "Declaro
que, de edad de ocho años, entré (en 1596) con el'lli(ho Gobernador Diego de
Montemayor, mi abuelo, a la población y pacificación 'de este Reino ... " Este
personaje nació en 1587 ó 1588. Usó el apellido materno pues fue hijo
legítimo del capitán portugués Alberto del Canto, fundador de la villa del
Saltillo, y Estefarúa de Montemayor. Ocupó importantes cargos en el
ayuntamiento de Monterrey. Fue justicia mayor y capitán a guerra de esta
ciudad (mayo de 1638 a octubre de 1639). A mediados de 1624 ya estaba
casado con Mónica Rodríguez, hija legítima de Diego Rodríguez y
2

Sebastiana de Treviño

•

Martín de Solís, quizás mestizo o mulato, quien ya había entrado al
Nuevo Reino de León con Carvajal en 1581, se asienta como vecino en
1597 con su esposa, Francisca de Avila, y sus hijos.
El capitán Alonso López de Baena presenta su solicitud de vecindad
en 1597. A principios de 1609 decía que, gracias a su ayuda, se habían
asentado otros pobladores. Se le concedieron mercedes de tierras y aguas
en octubre de 1609 y marzo de 1610.3 Su esposa, Juana de Castro, fue
hija de Juan Fernández de Castro y Mayor de Rentería, también
pobladores del Nuevo Re~o de León.
Alonso Pérez es, seguramente, el hijo del capitán Juan Pérez de los
Ríos y Agustina de Charles. A fines d~ 1597, Alonso y su hermana Ana
Pérez recibieron una importante merced de tierras en la jurisdicción de
Monte,rrey. Este Alonso Pérez ¿será el casado con Agustina de Simancas,
hija legítima de Juan Pérez de Simancas y Rufina Díaz? Ya había fallecido
a mediados de octubre de 1626. Un Alonso Pérez tuvo, con otro
poblador apellidado Pereyra, un ingenio de azúcar cerca de la villa de
Cadereyta, donde, hacia 1620, C::scapó de ser muerto por los indios; a
Pereyra sí lo mataron. (Alonso de León. Relación, discurso segundo,
capítulo XIV).
2

Tomás· Mendirichaga Cueva Apellidos de Nuevo León. Siglos XVI, XVII y XV1Jl.

Monterrey, 1993, pp. 317-347.
·
3 Civil, volumen 1, años 1598-1624, expedientes 20, 33 y 36. Archivo Municipal de
Monterrey.

641

(1596-1626)

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Juan Pérez de Lerma, quizás portugués, afirmaba en 1602 que, ''habrá
más_~ tres años': o sea ant~s de 1599, se había avecindado en Monterrey y
rec1b1do una merced de tierras, que pobló con su esposa e hijos. Añadía
que, debido_ a "la~ ~~eraciones" de los indios, se vio obligado a despoblar,
pero despues dec1dio volver a asentarse en el Nuevo Reino de León con
su familia4 • En · 1613 Pérez de Lerma tuvo el cargo de regidor en el
ayuntamiento regiomontano.
"'-

"

. Otro anti~~ poblador fue Marcos Ortiz quien, en agosto de 1608,
pide ser admitido c~mo vecino de Monterrey. Aclara que ya había
entrado al Nuevo Remo de León "ha tiempo de más nueve años': es decir
antes de 1_599, pero luego volvió a "tie"a de paz". En 1608 se
5
comprometió a traer a su familia •
El portugués Manuel de Mederos declaró en la villa de Llerena
(Sombrete, Zacatecas), el 10 de abril de 1575, tener 35 ó 36 años de edad
(nació hacia__ 1539 ó 1540), ser originario de la isla de San Miguel, en las
Azores, e hiJo de Hernán Rodríguez Mederos y María Manuel Panoma.
Pasó a la Nueva España en 1564 ó 1565. En 1575 estaba casado con la
mestiza Magdalena Martínez, hija de Juan Martín de Guadalcanal
escribano residente en Taxco. Mederos ·y su mujer vivían en 1575 en ei
valle de la Puana, jurisdicción de la villa de San Martín (Zacatecas)6.
Mede~os e~tró al Nuevo Reino de León con el gobernador Luis de
Carvajal, qwen le otorgó una merced de tierras en 1583. A fines de 1598
registró ~~s mina~ en ~a sierra de Santiago, cercana a Monterrey.
De~empeno despues van&lt;?s cargos en el ayuntamiento regiomontano:
regidor en 1599, 1603, 1605 y 1612; alcalde ordinario en 1601, 1604 y
1607; mayordomo en 1602 y procurador en 1606 y 1613.
Francisco de Cardona entró al Nuevo Reino de León "por el mes de
septiem~re"_ de 1599. En julio de 1601 renovó su petició:n de vecindad,
pues la prm~era qu~ hizo se había perdido. Se le readmitió y solicitó una
merced de tierras e mdios7•
_A fines de 1599 Martín Ximénez estaba dedicado a actividades
romeras. En 1600 era regidor del ayuntamiento de Monterrey.
4

Israel Cavazos Garza Cedulario ,1utobiográfico de Pobladoresy Conquistadores de N11evo
Lton. ~fonterrey, 1964·, p. 177.
·
· , Cavazos Garza. Cedulario ... , p. 172.
6 Rubén .- Villaseñor Bordes. La Inquisición en la Nueva Galicia. (Siglo XVI).
,

Guadalajara, 1959, p. 56
7
Civil, volumen 1·, años 1598-1624, expediente 19, Archivo Municipal de
Monterrey, YCavazos Garza, Cedulario..., p. 53.

�642

LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Fernán Blas Pérez fue procurador del ayuntamiento regiomontano en
1600 y 1602. Después desempeñó otros cargos, siendo alcalde ordinario
de Monterrey en 1613. Fue su esposa Andrea Rodríguez, seguramente
hija de Diego Rodríguez y Sebastiana de Treviño. Falleció a fines de 1636
o principio de 1637 en San José del Parral (Chihuahua).

11
A mediados del año 1600 Juan López solicito una merced de tierras,
en la que afirmaba que ya se le habían mercedado algunas tierras desde
"la primera vez que se vino a poblar... " Su hijo Bernabé aclara, en 1635,
después de la muerte de su padre, que éste fue "persona de las primeras que
entraron a la población de dicha ciudad (Monterrey), que entró con el primer
Gobernador de ella, Caroajal. .. " Juan López fue uno de los testigos. que
firmó el acta de fundación de Monterrey en 1596. Ejerció como regidor
, del cabildo reinero en 1601 y 1607; alguacil fiel ejecutor en 1602;
mayordomo en 1603 y 1612 y alguacil en 1604. En su testamento,
dictado a fines de 1634, afirma haber nacido en la ciudad de México y ser
8
hijo legítimo de Pedro López y Cecilia López • Nació hacia 1570. Casado
con Magdalena de Avila, hija legítima de Martín de Solís y Francisca de
Ávila, quizás mulatos o mestizos. Fueron hijos de Juan y Magdalena:
Juana (esposa de Juan de Montalvo), Melchora (casada con Leonardo de
·Mendoza) y Bernabé López, nacido hacia 1598-1604, (casado con Juana
Hernández). En la "Vista de Ojos" o descripción de Monterrey, fechada
en septiembre de 1626, se menciona entre los solteros de la población a
Bernabé López, "mulato".
Domingo de Morales ·entró al Nuevo Reino de León antes de 1601
pues, a principios de 1631, declaró tener más de treinta años de ser
vecino y casado en Monterrey. Era hijo de otro Domingo de Morales y
Ana Hernández, naturales de Lisboa. Nació hacia 1541 ya que, en la
declaración citada, afirmó tener 90 años de edad. En junio de 1650 ya
había fallecido. Fue regidor del ayuntamiento de Monterrey en 1606 y
1613. En la nómina de vecinos de esta ciudad, levantada por el
gobernador de Zavala en 1626, se asentó que Domingo de Morales
estaba "casado con una india". 9

Civil, volumen 4, años 1632-1635, expediente 1. Archivo Municipal de
Monterrey.
9 Causas Criminales, volumen 1, años 1620-1635, expediente 10 bis, folio 7 vuelta
(sin numerar). Archivo Municipal de Monterrey.
8

?43

( 1 596-1 626)

El capitán Diego Núñez de Miranda fue alcalde ordinario de
Monterrey en 1600. En 1604 era vecino de la villa del Saltillo.
Mateo de Villafranca era vecino de Monterrey antes de 1602 ya que,
en 1631 , dechuó haberlo sido "más de veinte y nueve años'~ añadiendo ser
hijo de Juan de Villa (?) y Lucía de Santiago, vecino de la ciu~ad ~e
Zacatecas1º. Nació hacia 1561. Quizás sea el casado con Ana Duran, hiJa
legítima de Antonio Durán y Catalina de Treviño. Ocupó vario~ c~r~os
en el ayuntamiento regiomontano desde 1603 hasta 1629. A pnnc1p1os
de 1604 se le concedieron mercedes de tierras e indios. En 1618 y 1619
era secretario de gobernación del Nuevo Reino de León. Aún vivía en
Monterrey a mediados del siglo XVII. Antonio de Villafranca, "mestizo'~
nacido hacia 1610-1613, fue hijo adoptivo suyo.
El capitán Antonio Vázquez del Río fue alcalde mayor de Monterrey
desde 1601 hasta 1605 inclusive. En 1602 y 1603 también desempeñó el
cargo de regidor. Ya había fallecido a fines de 1605.
Diego de Huelva fue capitán de la guarnición militar de Santa María
del Río (San Luis PotosD, desde 1590 hasta 1594. Desde 1590 había
tomado parte en la guerra contra los chichimecas, siendo uno de los
lugartenientes del capitán mestizo Miguel Caldera, quien fundó la ciudad
de San Luis Potosí en 159211 • Fue regidor del ayuntamiento de
Monterrey en 1601, 1602, 1611 y 1612 y alcalde ordinario de esta ciudad
en 1603 y 1613.
El capitán Antonio Rodríguez fue alcalde ordinario de Monterrey en

1601 y 1605. A fines de 1604 se le concedieron tierras. El cronista
Alonso de León dice que,- en el asalto a Monterrey, consumado en la
madrugada del 8 de febrero de 1624 por las tribus indígenas al mando de
Guajuco y Colmillo, este poblador resultó herido "en una pantorrilla;
yéndose a Saltillo, se fe inflamó y murió". (Relación, discurso segundo, capítulo
XII)
Juan Fernández de Bracamonte actuó como alguacil ejecutor del
ayuntamiento regiomontano en 1603 y fiel ejecutor en 160~. En 1604_ un
Juan Fernández figuraba entre los "hombres solteros" de la villa de Salullo.
¿Seria el mismo?

°Causas Criminales, mismos volumen y expediente, folio 6 (sin numerar).

1

Powell, P.W. Capitán mestizo: Miguel Caldera ... México, 1980, Y La Gmm,
Chichimeca (1550-1600). México, 1984.
11

�Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

644

645

( 1 596-1626)

111
A principios del siglo XVII se asentaron otros pobladores.
Rodrigo Flores Carvallo, nacido en Cangas de Tineo, Asturias,
(España), hijo legítimo de Álvaro Flores de Valdés y Aldonza Alfonso
Carvallo. Aparece como escribano público y de cabildo de Monterrey en
documentos de los años 1603 a 1616. En 1611 era alférez real, actuando
también como alcalde ordinario de la ciudad enl-6.14.
Marcos González obtuvo el 25 de mayo de 1603 una merced de
tierras en los llanos de El Topo, al poniente de ~onterrey. Fue alcalde
ordinario de esta ciudad en 1624. Ya había muerto a principios de 1942.
Su matrimonio con Mariana Navarro, perteneciente a antigua familia de
la villa de Saltillo, dio origen al apellido compuesto González Hidalgo,
que sobrevive en numerosas familias que hoy llevan el apellido
12
.

González

Al capitán Juan de Faria se le concedieron varias mercedes de tierras a
fines de 1603. En algunos documentos se le menciona con el nombre de
Juan de Farías, pero él firmaba así: Juan de Faria. Quizás fue portugués.
Actuó como alcalde ordinario de Monterrey en 1604 y 1605 y alcalde
mayor de esta ciudad en 1610, 1611 y 1612. Ya ~abí~ _fallecido a
· principios de 1642. Dos hijos del capitán Juan de Fana v1v1e~on en el
Nuevo Reino de León: Juan y Alonso, quienes aparecen citados en
algunos documentos de mediados del siglo XVII con el apellido Farías.
El 20 de noviembre de 1603, el capitán José de Treviño se
comprometió a traer al Nuevo Reino de León a su esposa e hijos, en el
término de los tres meses siguientes, con el fin de establecerse en la
ciudad de Monterrey. Además se obliga a transportar a este Nuevo Reino
de León diez carretas con sus bueyes, mil doscientas vacas, mil cabras Y
13
ovejas, cincuenta yeguas, veinte yuntas de bueyes, etc. Cinco meses
después, el 25 de abril de 1604, el fundador de Monterrey le conc~de a
José de Treviño las mercedes de tierra que solicita, "atento a la caltda~J
méritos" de Treviño "además de la noble familia J mucha que mete en este Remo,
'
.
.d
14,,
de madre, mujer e hijos y hem1ana easada, con cuatro. sobnnas y sus man os.• •
José de Treviño nació probablemente en la ciudad de México en 1565,

siendo hijo legítimo de Diego de Treviño y Beatriz de Quintanilla. Fue
regidor del ayuntamiento de Monterrey en 1604, alcalde ordinario en
1610, 1614 y 1631, justicia mayor en 1611 y alcalde de la Santa
Hermandad en 1626. A principios de septiembre de 1611 era la "persona a
cuyo carg,o están las cosas del dicho gobierno" del Nuevo Reino de León. Aún
vivía en 1642, pero ya habfa muerto a mediados de 1651. Fue su esposa
Leonor de Ayala, de cuyo enlace nacieron cinco hijos y dos hijas. Este
matrimonio dio origen a varias ramas del apellido Treviño y al linaje de
Ayala, debido a que los dos hijos menores usaron en primer lugar el
IS
apellido materno .
Juan Martín de Cugasti (¿Zugasti) fue regidor del ayuntamiento
regiomontano en 1605. Es el mismo Juan Martín que había sido
procurador en 1604. Y, quizás, el mismo Juan Martín de Suasti que, a
fines de 1607, vivía en Saltillo.
A principios del siglo XVII se asentaron otros dos pobladores. En un
documento fechado en la villa de Cerralvo en 1634, se dice que los
capitanes Blas de la Garza y Alonso de Treviño hacía "más de veinte y
cuatro años" que vivían en el Nuevo Reino de León; es decir que entraron
a él antes de 161016• Una década después, en el nombramiento de justicia
mayor que expidió en la misma villa, a mediados de 1644, el gobernador
Zavala a Blas de la Garza se asentó que éste "ha más de treinta y cinco años"
que había entrado a la conquista del Nuevo Reino de León, o sea antes
de 1609. (Actas del ayuntamiento de Monterrey de dicho año. r\rchiYo
Municipal). A mediados de septiembre de 1653 el capitán De la Garza
afirmó haber entrado "por el año de mi/y seiscientosy siete ... " así como "haber
traído para su población a este Reino mis padres y hem1anos ... ,,,- Es decir a
Marcos Alonso Garza, Juana de Treviño y los hijos de éstos, hermanos
de Blas. En 1665, por último, dijo que "ha más de cincuenta y cinco años que
ha que vino a este Reino ... ", es decir antes de 1610. (Actas del ayuntamiento
de Monterrey de dicho año. Archivo Municipal). A su vez, del capitán
18
Alonso de Treviño se dice que entró "por el año de mily seiscientosy tres... "
Y, en un documento de 1690, se afirma que "entro a este Reino, que fue por el
año de seiscientos y cuatro (1604) ... ,,1 9 Blas y Alonso fueron hijos legítimos
del capitán Marcos Alonso Garza y Juana de Treviño, pero Alonso usó el
Tomás Mendirichaga Cueva. Origen de los apellidos Garza J' Tf'l'ri,io m Suero León.
Monterrey, 1982, pp. 79 y 80.
16 Civil, volumen 23, años 1693-1697, expediente 20, folio 19 rnelta. AM~L
17
Cavazos Garza. Ced11/ario .. ., p. 103.
18 Op. Cit., p. 211.
iq Civil, volumen 17, años 1687-1688, expediente 13, folio 38. A~I:1\1.
i;

12
13

Mendirichaga Cueva. Apellidos de N 11evo León... , pp. 179-192.
Civil_; volumen 29, año 1706, expediente 1, folios 80 vuelta y 81, y volumen 32,

año 1707, expediente 1, folio 98. AMM.
·
14 Civil, volumen ? , años 1650-1654, expediente 17, folio 14 vuelta, y volumen 16,
años 1685-1687. expediente 12, folio 12 vuelta. AlvlM.

�646

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY
( 1596-1 626)

apellido materno. Concluiremos diciendo que el capitán Blas de la Garza
nació hacia 1591 en Mapimí (Durango). Contrajo matrimonio antes de
1626 con Beatriz González Hidalgo, procreando cinco hijos y doce hijas.
Falleció en Monterrey el 21 de febrero de 1669. Su hermano el capitán
Alonso de Treviño nació hacia 1594-1595, aunque no sabemos en
dónde. Casado dos veces: con Anastasia González Hidalgo y Mayor de
Renteria, de cuyos enlaces nacieron por lo m~s quince hijos. Ya había
fallecido a finales de 165420•
,

IV
Juan de Velasco es, seguramente, el mismo Jua_n de Velasco Agüero
que fue regidor del ayuntamiento reinero en 1604.
Juan Martín fue procurador del ayuntamiento regiomontano en )604
y regidor en 1605. Juan Martín, mulato viudo, está registrado en la lista
de los vecinos de Monterrey, llamada "Vista de Ojos" y fechada el 7 de
septiembre de 1626. ¿Será el mismo? Creemos que el mulato viudo es
Juan Martín de Lerma, hijo de Juan Pérez de Lerma y Mariana Martínez.
Benito y Diego Ramírez de Barrionuevo vivían e~ Monterrey a
mediados de 1604. Hacia 1585 Diego había estado en Coahuila con Luis
de Carvajal, quien lo nombró factor o recaudador de las rentas reales.
(Alonso de León. Relación, discurso segundo, capítulo II).
Juan de Vega actuó como alguacil del ayuntamiento reinero en 1605 y
1606.
Juan de Bracamonte ejerció el cargo de mayordomo del citado
ayuntamiento en 1605 y 1607. Firmaba así: don Juº de bracamonte.
Alonso Pérez de Guzmán ya estaba en el Nuevo Reino de León a
principios de 1603. Después fue mayordomo del ayuntamiento reinero
en 1606 y fiel de pesos y medidas en 1612.
Ba¡tolomé Rodríguez, regidor del ayuntamiento en 1604. Dictó su
testamento en mayo de ese año, afirmando que había venido como
soldado, pagado por Su Majestad, para defensa de la población.
El capitán Bernabé de las Casas era vecino del Nuevo Reino de León
en 1608. Había nacido antes de 1574 en la isla de Tenerife, islas Canarias,
y era hijo de Miguel de las Casas. Contrajo m~trimonio, a principios del
. siglo XVII, con Beatriz Navarro, vecina de la villa del Saltillo, de cuyo
enlace qued_aron dos hijos y tres hijas. El ca_pitán De las Casas fue uno de

los más importantes pobladores del Nuevo Reino de León. Ya había
fallecido en marzo de 1632.21
V
En 1608 Alonso de Molina solicitó y obtuvo una merced de tierras en
el paraje de San Jerónimo o El Jagüey, al poniente de Monterrey, las
cual~s vendió el mismo día, en 400 pesos, al capitán Diego Rodríguez.
Molina tuvo los cargos de alguacil, en el ayuntamiento reinero, en 1611 y
de fiel ejecutor en 1612. Más de una década después, en la "Vista de
ojos" o descripción de Monterrey de 1626, se mencionan entre los
vecinos solteros a Alonso de Molina, "mulato': y a Bernardino de Malina,
''hjjo del susodicho". En 1628 y 1629 Alonso vivía en la frontera, real y
minas de San Gregorio, ahora Cerralvo (Nuevo León). En 1629 compró
a Diego González, en 140 pesos, unas casas que éste tenía en Monterrey,
que habían sido de Pedro Velada, situadas "en fa otra parte" de los ojos de
agua de Santa Lucia22. A fines de 1634 estaba en la villa de Cerralvo. Ya
había fallecido a principios de 1636, sin descendencia legítima. A
mediados de 1670, Bernardino de Molina era vecino y criador de ganado
en la villa de Cadereyta.
A principios de 1609, Alonso López de Mendoza era dueño de tierras
cercanas a Monterrey.
Alvaro Fernández era vecino de la villa de Santiago del Saltillo en
1591. Quizás es el mismo Alvaro Hernández que vivía en el Nuevo
Reino de León a fines de 1609 y mediados de 161 O. En octubre de 1609
Juan García de Belástegui y Alvaro Hernández tenían tierras cerca de una
villa de San Juan Bautista ·que se acababa de fundar. En 1610 Alvaro
Hernández fue alcalde ordinario de dicha villa que, quizás, después se
despobló23•
En 1609 Juan Fernández de Castro, casado con Mavor de Rentería
era dueño de tierras e indios, así como su hijo ho~ónimo, quienc~
vinieron de Llerena, ahora Sombrerete (Zacatecas). Luego se asentaron
los capitanes Al'onso López de Baena y Antonio de Leiva, yernos de
Fernández de Castro.

21

Mendirichaga Cueva. ,,,Jpellidos de Nuevo León... , p. 77.
Protocolos, volumen 1, años 1599-1640, número 94. Ai\Ii\L
21
· Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 33. Ai\Ii\1.
22

20

Mendirichaga Cueva. Origen de los apellidos Garz.ay Tn:viño .. .,p. 48.

'647

�649

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

El 18 de marzo de 1609 se admite a tres nuevos pobladores: Martín
24
de Rentería, Antonio de Leiva y Cosme de Inguanzo •

capitán Diego Rodríguez, teniente de gobernador de este Reino, "con mis
amtas y caballos para lo que se ofreciere ... ,ilJ Es el mismo capitán Marcos
Alonso Garza, originario de la villa de Lepe, Huelva (España), quien al
contraer matrimonio con Juana de Treviño, nacida en la ciudad de
México, dio origen al apellido Garza en el noreste de México. Quizás sea
el mismo Marcos Alonso que fue regidor del ayuntamiento reinero en
1612 y 1616. Ya había fallecido a fines de 1634.

648

Martín de Rentería, seguramente emparentado con Mayor de
Rentería, la esposa de Juan Fernández de Castro, solicitó avecindarse en
Monterrey, ofreciendo traer a su familia, así como "los avíos y pertrechos
necesarios" para ·trabajar las minas y las tierras. En la misma fecha se
admiten como vecinos a Antonio de Leiva y a ~sme de Inguanzo. A los
tres se les conceden tierras, aguas e indios.
'
En marzo de 1609 Juan Lobo de Mendoza recibe varias mercedes de
tierras. Algunas de esas tierras colindaban con las de Félix de Mendoza, a
quien llama "mi hijo". En 1630 ó 1631 un capitán Félix de Mendoza,
vecino de Cuencamé (Durango), contrajo nupcias en Monterrey. con
Mariana de la Garza, hija legítima del capitán Pedro de la Garza e Inés
Rodríguez.
Un Bartolomé García aparece en un documento de 1610.
Martín Sánchez fue regidor del ayuntamiento reinero en 1610. En
1621 estaba casado con Melchora Navarro. Fueron vecinos de la villa del
Saltillo.
A principios de 1610, Juan Benito Tenorio solicitó y se le concedieron
· mercedes de tierras e indios. A mediados de 1613 se dice que este
poblador, a quien también se nombra Juan Tenorio, había sido vecino
del Nuevo Reino de León, es decir, que ya no vivía aquí.
A principios de marzo _de 161 OJuan de Mendoza solicita mercedes de
tierras, con el fin de establecerse en este Reino.
Juan Sánchez Camacho afirma en -su asiento de vecindad, fechado el

25 de marzo de 161 O, que en esa fecha se establece como vecino de
Monterrey.
A principios de 1610 Juan Sánchez Benito vivía en el Nuevo Reino de
León. En 1611 fue propuesto para que, el año siguiente, ejerciera el
cargo de diputado en el ayuntamiento regiomontano, pero no lo
desempeño.
VI
Marcos Alon~o solicitó y 0btuvo, el 30 de mayo de 1610, varias
mercedes de tierra, un solar para casa y huerta y una encomienda de
indios "borrados". Alegaba haber entrado al Nuevo Reino de León con el

( 1596-1 626)

Diego de Treviño y "su hermano" Marcos Alonso el Mozo recibieron
mercedes de tierras, aguas e indios a principios del siglo XVII.
Cristóbal de Mendoza vivía en Monterrey a fines de 161 O y aun era
vecino a fines de 1613.
Cristóbal de Garibay presenta su asiento de vecindad a fines de 1610.
Aún vivía en Monterrey a principios de 1612.
Diego de Torres era vecino de Monterrey a fines de 1610. En octubre
de 1680 se decía de un Diego de Torres, casado con Josefa de Mendoza,
que estaba "ausente (desde hace) muchos años de este Reino... " Quizás éste
era descendiente del primero. - El 15 de noviembre de 161 O Simón Agustín, indio principal,
originario de Tlaxomulco, solicitó permiso para avecindarse en
Monterrey y tierras para sembrar trigo y maíz, comprometiéndose a traer
indios para cultivarlas y fundar un pueblo26 •
Pedro de Salazar fue alcalde ordinario de Monterrey en 1611. Aparece
como testigo en dos escrituras fechadas a mediados de 1613.
Gonzalo Fernández de Castro, nacido hacia 1588-1590, quizás en el
actual territorio de Zacatecas. Aparece firmando como testigo algunas
escrituras fechadas a mediados de 1611. Era hijo de Juan Fernández de
Castro y Mayor de Rentería, a quienes ya mencionamos.
Diego Pérez de Orellana, mayordomo del ayuntamiento
regiomontano e1:1 1611 y de la iglesia mayor en 1612. A principios de
1619 y 1621 firma como testigo dos escrituras. Fue muerto en 1624, en
el asalto de los indios a la hacienda de Santa Catalina, ahora municipio de
Santa Catarina (Nuevo León). El cronista Alonso de León le llama Diego
Pérez y relata su muerte en el discurso segundo, capítulo XII, de su
Relación.
25

24

Civil, mismo volumen, expedientes 30, 31 y 32. AM.M.

26

Civil, volumen 26, año 1703, expediente 4, número 33. M,[~I.
Ci\·il, volumen 1, años 1598-1624, expediente 40. AMM.

�Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

650

Hacia el año 1612 entró Francisco Báez de Benavides al Nuevo _Reino
de León. Había nacido hacia 1594 en el valle de la Orotava, en la isla ~e
Tenerife del archipiélago de las Canarias. El nuevo, poblador era hijo
legítimo de Gonzalo Báez de Benavides y Marta Lopez. En ~ 624 fue
nombrado alguacil mayor de este Reino. Actuó como regt~or del
ayuntamiento regiomontano en 1626 y como escribano del cabildo en
1638. Fue alcalde ordinario de Monterrey en ~1 Y 164~ Y procurador
ambién desempeñó los cargos de regidor, alcalde Y
general en 1644• T
·
1 ld
rocurador de la villa de Cerralvo. En 1646 fue d~signado primer a ca e
~a or del valle de las Salinas. Aun vivía a mediados_ de 1650, per~ ya
ha~a fallecido a principios de 1666. Francisco · Baez de Benav~des
contrajo matrimonio antes de septiembre de 1_ 626, con ~sabel Marttnez
Guajardo, de cuyo enlace se originó el apellido Benavides en Nuevo
27

651

( 1596-1626)

legítima del capitan portugués Alberto del Canto y Estefanía de
Montemayor. A mediados del siglo XVII, José y Elvira vivían en la villa
del Saltillo.
En 1604 Mateo Tenorio era vecino de la villa del Saltillo. Quizás sea
el mismo Mateo Tenorio que fue asesinado por los indios en 1614, en la
comarca de Boca de Leones, ahora Villaldama (Nuevo León). Su muerte
la relata el cronista Alonso de León en el cliscurso segundo, capítulo
Xlll, de su Relación. La viuda de Mateo, Francisca Núñez Cerda, era
vecina del Saltillo en 1615.
Diego de Orozco era vecino del Nuevo Reino de León a mediados de
1613. A mediados del siglo XVII se menciona el valle de Orozco, en la
jurisclicción del valle de las Salinas, ahora Salinas Victoria (Nuevo León).

León •
A Antonio Pereyra se le concedió una merced. de solar el 1O de
febrero de 1612. El cronista Alonso de León menciona a un po?lador
"llamado Pe~ra" a quien los indios asesinaron cerc~ de la villa de
Cadereyta y "lo comieron en barbacoa ... " (Relación, discurso segundo,

Julián y Manuel Díaz fueron muertos, en compañía de Mateo
Tenorio, en 1614 en Boca de Leones. (Alonso de León. Relación, discurso
segundo, capítulo XIII).

capítulo XIV)
Antonio Durán aparece como testigo en una escritura fechada a fines
·de 1612. Fue regidor del ayuntamiento reinero_ en 1624, 1629 Y 16}2.
Quizás sea el mismo Antonio Durán que d~:laro~ en 1627, tener 35 anos
de edad ''poco más O menos", es decir que nac10 hacia 1592. Y _el casa~o con
Catalina de Treviño, hija natural del capitán José ~~ Trevm_o, mando de
L onor de Ayala. Del matrimonio quedaron tres h11as: Marta, esposa del
e:cribano Francisco Sánchez de la Barrera; Beatriz y Ana, ésta c~~a~a ~o~
Mateo de Villafranca. En 1626 Antonio Durán, "con su mu_¡er e h~os , v1v_ia
en Monterrey. El cronista Alonso de León afirma que _Antoruo D~ran
fue muerto en 1635 por los tepehuanes, al intentar el ascenso a una sierra
para a~acarlos. (Relación, discurso tercero, capítulo V).

El mulato Francisco de Sosa, hijo legítimo de Lázaro de Sosa y
Magdalena de Sosa, vecinos de la Huasteca, entró al Nuevo Reino de
León con Carvajal en 1581. Cuando, en 1612, se intentó repoblar la
ciudad de León (Cerralvo), fue el único vecino que permaneció, con su
familia, hasta que se vio obligado a abandonar la población, debido a los
ataques de los indios. Volvió al Nuevo Reino de León, procedente de
San Luis Potosí, hacia 1620. Fue su esposa Magdalena María, india de
Guadalajara. Testó en Cerralvo en 1628.

Vil
José y Mateo Tenorio eran ve~inos de Monterrey a fines de 161:. José
declaró en la villa de Cerralvo, el 17 de junio de 1627, tener 40 anos de
edad poco más o meno·s, o sea que nació hacia 158?2s. Fue su espo~a
Elvira de Montemayor, quien , usó el apellido materno pues era hi¡a

21
28

Juan de Olivares se asentó en el Nuevo Reino de León antes de 1620.
Casado con Juana de Treviño, de cuyo enlace quedó descendencia.

También hacia el año 1620, Juan Buentello Guerrero y su sobrino
Pedro Botello de Morales entraron al Nuevo Reino de León. Venían de
San Luis Potosí y se asentaron, con sus familias, en la villa de Cerralvo.
Buentello Guerrero tuYo, años después, el cargo de alguacil mayor de
este Reino; falle~ió en la mencionada villa en 1637. Botella de l\forales
había nacido hacia 1581 en Valverde, Extremadura, (España). Fue su
esposa Ana María de Avila, cordobesa. Ambos dieron origen a los
apellidos Botello y Buentello en Nuevo León29
Francisco Martín Guajardo, también llamado Francisco Martínez
Guajardo, nacido hacia 1591, fue vecino y minero en Cerralvo, en la

Mendirichaga Cueva. Apellidos de Nuevo León".•., PP· 39-47._
.
1
Causas Criminales, volumen 1, años 1626-1635, expediente 5, folio 4 vue ta.
29

AMM.

Mendirichaga Cueva. Apellidos de !\ "un·o León ... , pp. 49-61.

�TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

652

década 1620-1630. Actuó como regidor del ayuntamiento regiomontano
en 1626. En la "Vista de ojos" que mandó levantar el gobernador Zavala
en 1626, se asentó que este poblador, a quien nombraban Francisco
Marúnez, vivía en una "casa· nueva", con su mujer e hijos. Fue su esposa
Mariana Botello, hija legítima del capitán extremeño Pedro Botello de
Morales y, quizás, de Ana María de Avila, cordobesa. Francisco Martín o
Marúnez Guajardo ya había fallecido a mediados de 1637.
~
El capitán Pablo Sánchez, nacido en Alba de Tormes, Salamanca,
(España) e hijo de Antonio Sánchez e Isabel de Tejeda, fue vecino de
Monterrey y Cerralvo en 1623. Actuó como regidor del ayuntamiento
regiomontano en 1625, 1629 y 1644, procurador en 1631 y alcalde
ordinario en 1635 y 1637. Testó en Monterrey en 1656. Murió a fines de
30
enero de 1658 •
Pedro Monzón era escribano de gobernación en 1624. Actuó como
escribano del ayuntamiento reinero en 1626. También se le nombraba
escribano de paz y guerra.
Pedro Rangel aparece como testigo en un documento fechado en la
villa del Saltillo a mediados de 161931 . Quizás sea el mismo que resultó
herido en el asalto a Monterrey encabezado por Guajuco y Colmillo,
efectuado el 8 de febrero de 1624. (Alonso de León. Relación, discurso
segundo, capítulo XII). Rangel figura en la nómina de vecinos redactada
por el ayuntamiento reinero en 1626. En la ''Vista de ojos" levantada por
el gobernador Zavala, se asentó que era "soltero".
Diego González fue regidor del ayuntamiento de Monterrey en 1625.
En la ''Vista de ojos" levantada en 1626, se le menciona con su mujer e
hija.
Eustacio Zambrano, soltero, es mencionado en la nómina de vecinos
de M~nterrey, levantada por el ayuntamiento de esta ciudad en 1626, y
en la descripción de esta misma ciudad, que mandó redactar el
gobernador Zavala el citado año.

30
31

Civil, volumen 8, años 1654-1659, expediente 19. AMM.
Civil, volumen 1, ·años 1598-1624, expediente 48. AMM.

EL PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL DE
LA FRONTERA NORTE DE TAMAULIPAS
Dr. Manuel Ceballos Rarrúrez
El Colegio de la Frontera Norte

El patrimonio cultural de la actual frontera de Tamaulipas debe
entenderse de modo amplio pues no está limitado por los contornos
políticos estatales o internacionales, sino que incluye un amplio espacio
que se expande hacia Texas, Nuevo León y el norte de Coahuila. Esto
tiene que ver fundamentalmente con los procesos históricos que han
dado origen a las poblaciones del norte del Estado de Tamaulipas. Es
decir, a sus procesos de desplazamiento demográfico, a su modo de crear
el entorno cultural y a su visión del mundo y de la vida.
Sin lugar a dudas en sus orígenes, la cultura de las poblaciones
ribereñas del Bravo estuvo marcada por la sencillez, la precariedad, la
vida campirana, la amenaza constante de los indios enemigos, y más
tarde por la agresión originada desde el Estado de Texas. Pero al mismo
tiempo estuvo marcada por la sanidad del medio ambiente, la cordialidad
social, ta bondad natural, una dieta peculiar e incluso un incipiente
sentido de igualdad y mexicanidad, anteriores a la consolidación del
Estado nacional _y republicano. Nadie percibió mejor estas características
de las poblaciones fronterizas en el siglo XJX que Manuel Mier y Terán,
Juan Nepomuceno Almonte y Manuel Payno; y a principios del siglo XX
1.:l mismo José Vasconcelos, cuya crítica de la vida fronteriza fue tan
aguda.
Sin duda, fue Payno quien entre 1842 y 1844 hizo una amplia y
sensible descripción de las poblaciones ribereñas del Bravo, de Laredo a
Matamoros; y aún de Tamaulipas mismo. De sus hombres dijo que eran

�EL PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL
DE LA FRONTERA NORTE DE T AMAULIPAS

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

654

"como robles del desierto", de fortaleza admirable para los ejercicios del
campo, leales defensores de su libertad y de la integrid~d del territorio
nacional; de sus mujeres alabó su resistencia a la adversidad y la ~elleza
de sus "rostros expresivos; ingenuos y amables, como los que pmtaba
Rafael". Y benevolente e inspirado constató que, entre aquellos seres
humanos que vjvían "donde la civilización había puesto muy P?co_?e su
parte", estaba asentada una sociedad digna ~ respeto y admirac1on ya
que "las flores cuando están en un jardín, no so~ bellas.c~mo cuando
nacen en las grietas de las rocas y entre las malezas y ~s~mos de una
soledad".1 Recientemente Elena Poniatowska, al escnbir sobre las
mujeres del norte de Tamaulipas se refirió a ellas diciendo que "el
carácter de las norteñas es muy fuerte, no lo hurtan lo heredan" .2
Vasconcelos por su parte, quien en· alguna ocasión se refirió' a la
poca fuerza moral que encontraóa "en un pob~e lugar de_ frontera",. y a
' quien se le atribuye la frase de que "d~nde termman_l~,\gws_~s y em~1~~a
el asado termina la civilización y com1enza la barbane , vano su op1ruon
cuando 'constató la conciencia de mexicanidad de los habitantes de la
frontera y cuando degustó sus comidas; en especial, aquellos "desayunos
fronterizos-incomparables", y aquellas tortillas de harina que preparaban
4
en Laredo Texas las primas del coronel Juan Gómez.
Paradójicamente, la cultura fronteriza experimentó un proceso de
maduración cuando se hizo manifiesta la agresión cultural por parte de
los anglo norteamericanos que fueron llegando a la región desde los años
de 1820, pero de modo particular después del Tratado de Guadalupe
Hidalgo. Hubo incluso intentos de norteamericanización que ~acasaron,
como el de 1898 al instaurar las fiestas de George Washington en
Laredo, ya para entonces texano. Fracasaron no porque desaparecieran,
sino porque a los pocos años se convirtieron en la~ ~estas de_ los dos
Laredos, y poco más tarde en fiestas en los que part1e1pan contmgentes
de ott~s ciudades de la región, tanto de México como de los Estados
Véanse estas apreciaciones en Manuel Payno, Panorama de México, Obras completas,
México, Consejo Nacional para la Cul~ra y las Artes, 1999, pp. 33-79, 101-103, 108t

112.

Guemro Viqo, Houston, Anchorage Press, 1997, p.34.
Citado p or José Alvarado, "La gente del norte", Visiones mexicanas, México,
Fondo de cultura Económica, 1985, p: 17.
·
_ • Para las apreciaciones de José Vasconcelos sobre la front~r~ ~or~~ véase ~anuel
Ceballos Ramírez, "La invención de la frontera y del noreste histonco , Mtmonas de la
Academia Mexicana de la Historia, t. 42, 1999, pp. 197-203.
2 Elena Poniatowska,
3

fii55

Unidos. Hubo también movimientos de defensa como los
protagonizados por los héroes populares y sus corridos, del cual el más
famoso ha sido el Gregorio Cortés "con su pistola en la mano";5 y el
conocido como la "Cortina war", protagonizado por Juan Nepomuceno
6
Cortina. Y desde luego la celebración de gran significación del Primer
Congreso Mexicanista de Laredo en 1911 y que reunió a representantes
de ambos lados de la frontera y la región. Otro de los movimientos de
autodefensa fue el del grupo de mexicanos que alrededor de 1915 se
agruparon en torno al Plan de San Diego.7
Desde finales del siglo XIX, durante todo el siglo XX y en los inicios
del actual, el ferrocarril y las carreteras; las actividades aduaneras,
petroleras, agrícolas y comerciales; y el incremento poblacional
contribuyeron a integrar elementos culturales de otras partes de México a
la frontera. A las antiguas villas del norte -de Laredo a Reynosa-, y
también a Matamoros, se añadieron otros centros de población que se
han transformado en ciudades. Desde la década de 1860 la Iglesia
católica instauró el Vicariato Apostólico de Tamaulipas que luego se
transformó en Diócesis con sede en Ciudad Victoria (1870). Aparte de
ésta se han instaurado tres diócesis más, las de Tampico, Matamoros
(1958), y Nuevo Laredo (1989).8 Cabe destacar que a ésta última no sólo
pertenecen las poblaciones tamaulipecas de Nuevo Laredo a Ciudad
Miguel Alemán, sino también las nuevoleonesas de Lampazos, Sabinas,
Parás, Vallecillo, Anáhuac, Bustamante y Villaldama. La referencia a la
Iglesia católica se hace por la antigüedad de su instauración, como por lo
que ha significado como creadora de ~ultura y aglutinadora de identidad
psicosocial a través de las prácticas y las devociones populares,
especialmente el guadalupanismo desarrollado en la sociedad mexicana.
Por otra parte, el patrimonio se compone también de otras tradiciones
Y fiesta~ -religiosas, cívicas y populares-. Estas últimas, que son muy
semejantes a las de otras partes de México, tienen la peculiaridad de
5

Américo Paredes, IVitb bis pisto/ in bis band: A Border Ballad and his Hero Austin
University of Texas Press, 1958.
'
'
6
Jerry D . Thompson, J11an Co,tína and the Texas Alexico Frontier, El Paso, Texas
Western Press, 1994.
7
Jorge Aguilar Mora, Una muerte sencilla,jmta, etema, México, Era, 1990; Benjamin
Heb~r Jo~nson, Revo/11tion in Texas-. How a for¡,ottm &amp;bel/ion a11d its bloody S11pmsion 111med
Mex1ca11s rnto Americans, New Haven and London, Yale University Press, 2003.
8
El nombre de Diócesis de Tamaulipas se mantuvo hasta 1958 ubicándose
primero en Ciudad Victoria (1871-1923) y luego en Tampico (1923-1958). '

�656

EL PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL
DE LA FRONTERA NORTE DE TAMAUUPAS

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

integrar a sus ciudades gemelas. Pero hay otras festividades particulares
de gran importancia, que se han celebrado o se siguen celebrando, como
la del Charro en Matamoros y Brownsville; y la que recuerda la tradición
histórica de la fundación de Nuevo Laredo. Ésta última, que ha venido a
ser una conmemoración cívica de relevancia peculiar, se integra de dos
ele.m entos: 1) La migración hacia México de los habitantes de Laredo,
convertido simultáneamente en texano y estad_ouni~,ense por el Tratado
de Guadalupe Hidalgo de 1848; y 2) La exhu~0,c1on y traslado de los
restos de sus deudos fallecidos, para que también yacieran en territorio
patrio. Este segundo elemento ha requerido de estudios más
especializados inspirados en la historia de las mentalidades pues hasta
ahora ha aparecido de manera marginal en la documentación, pero con
un claro nexo entre el mito y la historia. Por otra parte, la traslació_n de
mexicanos de los territorios perdidos estuvo contemplada en el Tratado
de Guadalupe Hidalgo, y el supremo gobierno se interesó en ello
9
nombrando repatriadores en diferentes lugares de la nueva frontera. Sin
embargo, pocas poblaciones celebran actualmente el acontecimiento. En
Nuevo Laredo con litúrgico sentido nacionalista se conmemora año con
año. Y la tradición se reproduce en himnos, poemas, ·celebraciones y
referencias artísticas. El principal monumento de entrada a la ciudad
recuerda a los fundadores y el escudo oficial lleva por lema "Sierppre con
· 1a Patria". Sin duda que este lema es una referencia elíptica a la tradición
histórica de la traslación de los mexicanos después de la guerra con los
Estados Unidos. En una novela reciente titulada Propiedad ajena, Enrique
Berruga recordó el acontecimiento de la traslación; pero situó a sus
actores en San Antonio -de donde emigraron para llegar a Saltillo vía
Piedras Negras. Por cierto que la matrona de la novela, una fuerte mujer
norestense, se oponía al traslado, a no ser que trajeran a sus muertos con
ellos porque, decía, no los podían dejar solos en tierra extranjera. Para
mayor fuerza del argumento, al cruzar el Bravo la corriente del río arrasó
con las lápidas y los restos, y fue entonces que la mujer perdió el uso de
10
la palabra porque "sin sus muertos, no tenía ya nada qué decir".
Otro tipo de festejos se realizan también en Nuevo Laredo como la
Feria y Exposición Fronteriza en septiembre, con sus contrapartes en
Matamoros y Reynosa. Otros celebraciones q_u e hay que recordar son: el

9 Manuel Ceballos Ramírez, La historia y la epopeya en los orígenes de Nuevo LAredo,
Nuevo Larec:Ío, Universidad Autónoma de Tamaulipas, 1991.
10 Enrique Berruga, Propiedad ajena, México, Planeta, 2000.

657

Día del Comercio (Nuevo Progreso), el festival de San Miguel (Díaz
Ordaz), el Festival del Cántaro (Mier), el Día de los Fundadores
(Camargo, Guerrero y Reynosa), el Festival de San Juan (Guerrero). Y
desde luego la celebración del 5 de mayo que tiene gran relevancia en los
Estados Unidos, especialmente en aquellas poblaciones o enclaves donde
hay mayoría mexicana. Cabe destacar también el gusto de los fronterizos
por hacer de todo una celebración festiva. Especialmente la forma que
tienen de festejar haciendo una "carne asada"; donde el término en sí
mismo es ya un sustantivo, es decir el nombre propio de la reunión.
Otra fiesta peculiar es la que se celebra en algunos lugares del norte de
Tamaulipas el día de Pascua de Resurrección adoptando las tradiciones
de la cristiandad anglosajona y griega que da una importancia primordial
al simbolismo de la vida a través de los huevos de pascua y los conejos;
es por ello que también se le denomina "Día de la coneja". Esta
celebración se acostumbra hacer a campo abierto, preferentemente en un
rancho, para recibir la primavera y estar en contacto con la naturaleza
que renace. El alto valor evangelizador -o preevangelizador si se quiereque tiene esta costumbre fue durante algún tiempo desestimada por la
Iglesia católica; sin embargo, ahora parecen apreciarse más las
posibilidades de integrarla al mensaje cristiano. El valor cultural y las
formas como se rediseña esta tradición y se adapta a la cultura mexicana,
ha sido puesta de manifiesto por José Carlos Lozano. 11
Independientemente de las creencias personales, muy importantes
para el patrimonio histórico han sido también las advocaciones religiosas,
no sólo por tener un origen novohisp?no, sino por su fuerte ingrediente
cultural y por su arraigo en. la toponimia: Nuestra Señora del Refugio en
Matamoros, Guerrero, San Ignacio y Roma (Texas); la Inmaculada
Concepción en Mier y en Brownsville; el Santo Niño de Atocha en
Nuevo Laredo; y desde luego la Virgen de Guadalupe que si bien se
venera en todas partes, en Reynosa se le guarda una especial devoción
por haber sido fundada bajo esta advocación; y bajo cuyo patronazgo
puso también José de Escandón el Nuevo Santander entero. Una
mención especial merece la Virgen de San Juan que se venera en el Valle
de Texas, pues ha sido un modo de recuperación cultural - y pacífico-,
~e un antiguo espacio en el que predomina el entendimiento mutuo. El
simbolismo del río. Bravo en el inmenso cuadro que sirve de fachada al
11

José Carlos Lozano, El día de la coneja en N uevo Laredo: influencia y redimio de una
tradición norteamericana, Nuevo Laredo, Universidad Autónoma de Tamaulipas, 1991,

�659

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

EL PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL
DE LA FRONTERA NORTE DE T AMAULIPAS

norte de este santuario es muy significativo. En efecto, el río aparece
como integrador de ambos lados de la frontera presididos en la parte
· 12
superior por la imagen de la Virgen de San Juan y por la de Jesucristo.

En otro orden de ideas, se ha puesto en marcha el proyecto de
vinculación de los tres estados mexicanos del noreste con Texas,
Proyecto que le da a la región ribereña de ambos países una importancia
primordial. Es en el punto de encuentro geofísico de los cuatro estados,
es decir alrededor del meridiano 100, donde se ha desarrollado la llamada
Cabalgata "El Noreste: unido en sus tradiciones". La cabalgata se inicia
en Guerrero Coahuila, pasa por Colombia Nuevo León y termina en
Nuevo Laredo Tamaulipas. Es éste un evento campirano si se quiere,
pero de significación cultural, política y económica. El año de 2004, se
formalizó más la relación y se estableció el "Acuerdo para el desarrollo
regional sostenible del Noreste de México", firmado por los
gobernadores de Tamaulipas Tomás Yarrington Ruvalcaba, de Nuevo
León Natividad González Parás y de Coahuila Enrique Martínez (Nuevo
Laredo, 6 de marzo de 2004). Tres meses después, los mismos tres
gobernadores mexicanos firmaban con Rick Perry, gobernador de Texas
el "Acuerdo para un progreso regional asociado" (Monterrey, 22 de junio
de 2004). Poco después se añadió también al proyecto el gobierno de
Chihuahua. Por su parte, el gobierno de Nuevo León ha instaurado el
Programa de integración del Noreste y su vinculación con Texas. Organismo éste
presidido por el doctor Romeo Flores Caballero. 14

658

Por otra parte, la cultura de la región ribereña del norte de Tamauli~~s
ha entrado en un proceso de mayor maduración al haberse tamb1en
institucionaliza~o y desarrollado en diversos organismos de . los
municipios (Departamentos de Cultura, Cas.as de Cultura, Arc~vos
Históricos); pero también ha tenido que v'er , en ello el Instituto
Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, y ese otro programa que se
conoce con el sugerente nombre de "Los Caminos del ~o", El carácter
binacional con el que este último organismo ha nacido y la fuer~e
conciencia cultural que lo rige, ha intensificado la idea de la h~rencia
novohispana y mexica?~ en ambos l~~os de~ río Brav~: en la co~da, las
construcciones, la musica, las tradiciones. 3 Ha nacido tambien hace
algunos años El Colegio de Cronistas e Histo_riadore~ de la Fr?n~era
Norte de Tamaulipas y Sur de Texas que efectua reuruones academicas
periódicas.
Hoy la construcción o restauración de edificios que _deben albergar
las diversas creaciones culturales es un buen augurio del futuro cultural
de la región: la Casa Mata, el Museo del Agrarism~ y el ~useo_de Arte
Moderno en Matamoros; la Hacienda de la Sautena en Rio Bravo; y el
Archivo Municipal en Reynosa; el Centro Cultural en Nue:o Lared~,, y
en esta misma ciudad la restauración y habilitación de la antigua estac1on
del Ferrocarril Nacional Mexicano para servir de sede del Archivo
Histórico Municipal. También es menester tener en cuenta la presencia
de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que tiene facultades Y
escuelas importantes en varias de las poblaciones front~rizas._ Otr~s
universidades e instituciones de educación superior o de mvest1gac1on
desarrollan también sus actividades en la frontera (Institutos
Tecnológicos, El Colegio d_e la Front~ra Nort~, ~l Colegio de
Tamaulipas, Universidad Pedagógica Nacional, Uru:ersidad Valle del
Bravo, Universidad Tecnológica, Instituto Internacional de Estudios
Superiores, Universidad México Americana del Norte, etcétera).
Brenda Nettle Riojas., ~ Iglesia católica en el Válle del Río Grande, Brownsville,
Editions du Signe, 2002, pp. 44, 1-Xlll.
.
.
. .
13 Mario L. Sánchez (Ed.), A shared Experience: the Hzstory, Arch1tectu': and H1Sto~c
Designations of.. the Lower Rio Grande Hen'tage Corrido,, Austin, Los Caminos del Rio
Heritage Project, Texas Historical Comission, 1994.
12

Cuando el ya citado Manuel Payno describió las villas ribereñas del
Bravo, y a pesar de la benevolencia con la que trató a la frontera, aseveró
con abatimiento: "Decididamente éstos son unos países sin recuerdos y
sin porvenir. Sin recuerdos porque eso se queda para esas viejas ciudades
de la Europa que han tenido arquitectos y ruinas, capitanes e historia,
poesía y poetas, pinturas y artistas. Sirr porvenir porque amenazadas por
los bárbaros y tejanos, y escasos de población, pasarán años y siglos sin
que mejoren un punto. Contentémonos con que no desaparezcan".15 Si
Payno regresara hoy, se admiraría no sólo de que no hayan desaparecido
las poblaciones ribereñas del Bravo, sino de que efectivamente, tienen
recuerdos y porvenir. Con gusto admitiría que se ha construido un
patrimonio peculiar y una cultura enraizada hondamente en la
mexicanidad; y . de que, aunque en proceso de crecimiento, hay
arquitectura, historia, tradiciones, letras y artistas.
14

Regionegocios, núm. 93, septiembre de 2004, pp. 18-23. Véase también "A trote
unirán sus fronteras", Primera Hora, (Nuevo Laredo), 6 de marzo de 2004; y el
suplemento especial de EI.Ma1iana (Nuevo Laredo), "Cabalgata 2004", 7 de marzo de
2004, 40 pp.
15
Manuel Payno, Panorama de... , p. 43.

�660

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Sin duda que este patrimonio que han ~onstruido . nuestros
antepasados los últimos 150 años es digno y apreciable. Gracias a ~llos
existe un legado que preservar y mucha historia que ~ontar y analizar.
Historia, legado y patrimonio que ayudará a no repet1r los errores d~l
pasado y llevará a encontrar las raíces comunes de d~nde surge la savia
de la sociedad ribereña, tamaulipeca, norestense y meXIcana.

'"'-.
NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE
Lic. Lilia E. Villanueva de C.
Colegio de Cronistas e
Historiadores de Nuevo León

La iglesia tenía enemigos que consideraba, a la vez, enemigos de Dios.
Estos eran los herejes, los judíos y los falsos cristianos. En el Concilio
de Verona de 1185, se acordó que era un delito que debía de ser
castigado y proceder judicialmente. Había que inquirir, averiguar e
investigar sobre los sospechosos, para entregarlos a la autoridad civil,
porque la iglesia no aplicaba penas corporales. 1
En 1229 en el Concilio de Tolosa, Grcgorio IX organizó la
Inquisición, con tribunales en cada país dependientes del Papa. La
Orden de Predicadores de Santo Domingo, fue la encargada del
descubrimiento y el castigo de la hcrejíi!,
Por lo que hace a España, la Inquisición fue establecida años más
tarde. Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron en 1469. La
reina quería no sólo unificar el reino políticamente sino por la fe. Para
ello, era necesario expulsar a los judíos. E l Papa Sixto IV, por medio de
la bula del primero de noviembre de 1478 apoyó esta idea, autorizando el
establecimiento de la Inquisición en España.2 En 1483, fray Tomás de
Torquemada fue. nombrado inquisidor general. Fue creado, además, un
Consejo Supremo compuesto po r un eclesiástico y dos seglares. Tenía
carácter oficial.
Logró Isabel s.u propósito de desterrar a los judíos. Estos se
dispersaron por diversos lugares: Portugal, Italia, Grecia, etc. En Turquía

1

2

~laun, Eduard. Lo Inquisición. Ed. Humanitas. Barcelona. 1991. p. 22.
Liss, Peggy K. Isabel /(I C(ltólira. Ed. Nerea. Madrid. 1998. Capitulo X\'.

�LIC. LILIA E. VILLANUEVA DE C.

662

NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE

algunos conservan las llaves de sus casas, con. la esperanza de volver a
España. Simón Wisenthal sostiene la tesis de que los últimos que
quedaban en España, se embarcaron en las carabelas de Cristóbal
Colón.3
·
Muchos permanecieron en España, fingiendo adoptar el cristianismo.
Estos fueron llamados cristianos nuevos o conversos. A los que
continuaron practicando la ley de Moisés en se~to, se les conoció como
criptojudíos.
"·
Para indagar la sinceridad del verdaderamente convertido, se recurrió
a la genealogía. _ Por medio de testigos se averiguaba si alguien estaba
ligado, hasta la quinta generación, a judíos, negros, procesados por el
Santo Oficio, etc. A esto se llamaba: información de limpieza de sangre.

Por limpieza o nobleza de sangre se entendía antiguamente la que se
heredaba por linaje de aquellos a quienes había sido concedida por
privilegio, otorgado por un soberano, condición sin la cual no podía
haberla.
En España esta situación social originada desde tiempos muy
antiguos, requería de información para ser aprobada, y prevaleció hasta
1865 cuando se suprimió definitivamente y con carácter general. A partir
de entonces, ya no fue necesario levantarla para contraer matrimonio ni
4
para ingresar a cualquier ~argo del Estado.
La expulsión de los judíos, de España, por los Reyes Católicos en
1492, trajo como consecuencia el .que aquellos que se quedaron se
convirtieron al cristianismo o fingieron haberse convertido. A estos se
les lla,mó conversos o cristianos nuevos.
·
Contra aquellos que fingían serlo y cuya actitud fue descubierta, se
desató una tenaz persecución por parte del Santo Oficio. Aunque, en
realidad era desconcertante este hecho, dada la circunstancia de que
muchos judíos ocupaban importantísimos cargos oficiales en la corona.
La presencia de conversos en el ámbito .rural, particularmente en los
feudos de la nobleza, daban la impresión unos y otros de ser protegidos
por el Rey y por· los nobles. ·
Operación Nuevo Mundo. Lz misión secreta· de Cristóbal Colón.
Barcelona. 1976.
4 Escriche, Diccionario, 1853

Con todo, esta población "convertida" significaba un peligro. Fue
necesaria la ingerencia de la Inquisición, así como la expedición de los
Estatutos de la limpieza de sangre. Éstos últimos subrayaban los límites
fundamentales del acoso contra los cristianos nuevos. Se consideraba
que la presenda de falsos conversos provocaba el envilecimiento del
cristianismo.
Estos estatutos establecían, entre otras reglas la promoc1on de
expedientes de pruebas de limpieza de sangre. Pero en estos era fácil
ocultar la ascendencia. Los testigos podían ser comprados y de esta
manera se comprobaban supuestos orígenes cristianos viejos, al gusto de
quienes promovían la información. Otros, mudándose de ciudad
cambiaban de apellido, borrando toda huella anterior. Este problema es
estudiado con más o menos amplitud, por María del Pilar Rábade
Obradó, en su libro Una elite de poder en la corte de los reyes católicos: los

judeoconversos. 5

' La limpieza en España

3

663

Aymé, Editora.

El historiador madrileño Juan Blázquez Miguel en su obra Inquisición y
criptojudaísma6 comenta que para intentar frenar el acaparamiento de
cargos surgieron "los llamados estatutos de limpieza de sangre, de extraordinariay
nefasta influencia durante los siglos posteriores". Considera que el más antiguo
de estos estatutos fue el del Colegio de San Bartolomé de Salamanca, en
base a bulas papales de 1414 y 1418. Más tarde, en 1449, fue decretado
en Toledo un estatuto de limpieza.
Por su parte, los cristianos viejos de Córdoba fundaron una cofradía a
la que sólo podían ingresar ''los que son como ellos"; esto es cristianos viejos;
para lo cual se requería invariablemente de una información jurídica.
Casi todos los colegios de España: el de Santa Cruz de Valladolid (1488);
el de San Antonio de Sigüenza (1497); el de San Ildefonso (1519); y
otros, redactaron sus propios estatutos de limpieza de sangre.
Lo mismo puede decirse de las órdenes monásticas que instituyeron
sus propios estatutos de limpieza: los jerónimos en 1486 y los dominicos,
tres años más ta~de; los franciscanos en 1525 y los jesuitas en 1593.

Observa el mismo historiador que hasta las catedrales españolas

"considerando los casos de judaizantes que se descubrieron en su seno" optaron por
'este tipo de estatutos.

5
6

Editorial Sigilo. Madrid. 1993. págs. 19 y ss.
Eds. Kaydeda. Madrid. 1988.

�'665

NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE
LIC. LILIA E. VILLANUEVA DE C.

664

-dice el mismo autor-, se convierten en la ví.ctima propiciatoria del
nuevo mito antisemita para conseguir el mantenimiento de la ortodoxia,
católica, y, quizá, para detener el peligro que representa la burguesía gran
parte de ella de este origen, sobre todo con Castilla. En este ambiente de
satanización de lo judío, atizado desde el púlpito, se crea el marco
propicio para los estatutos de limpieza.

Pero no sólo a las cofradías, las órdenes religiosas y las catedrales se
linútó esta restricción. Casi al mismo tiempb, se proyectó hacia las
profesiones, particularmente a los médicos, en su mayor parte judíos,
denunciados, por supuesto, si tenían reputación y buena clientela.
Para ocupar cargos en la Inquisición fue requisito indispensable el de
la información genealógica. Como era más o menos frecuente encontrar
algún bisabuelo penitenciado, el Consejo de la Suprema Inquisición en
España, acordó que ''se debe considerar bastante pu-rgado al cabo de un siglo el
delito de sangre infecta, si a partir de ese momento no hubo ningún problema".
Blázquez Miguel consigna el caso de la familia Treviño de ciudad Real,
que en el siglo XVII promovió varios expedientes de limpieza de sangre.
Testigos presentados por sus adversarios presentaban documentos
comprobando que entre sus ancestros "figuraban varias mujeres de la familia
Villarroe~ penitenciadas y quemadas en la Inquisición, sin que ni7en un solo caso
.influyera para que no se declarase acrisolada la purez.r; de su sangre".
Según Edward Mann, en su libro La Inquisición. Lo que fue y lo que hizo
expresa que fue a partir del siglo XVI cuando este tribunal generalizó
como delito punible el de la falta de "pureza de sangre". Se la llamó
también "limpiez.r;" y se llegó a tal extremo que "la gente investigaba
la
8
genealogía de los vecinos en busca de sangrejudía o mora", a fin de acusarlos.
El limite establecido era hasta los tatarabuelos. Si en estas cinco
generaciones no se hallaba a alguien con esa mácula, o que hubiese sido
conde·nado por la Inquisición, "la pmeba de limpieza era aceptada".
Surgieron, por lo mismo, muchas informaciones genealógicas
falsificadas o alteradas. Contra el poderoso nadie se atrevía a testificar; y
como de los antepasados de _los pobres y los campesinos no se
conservaba memoria, ha?ía que inventar lo gue aquellos hicieron.

tenía algún ancestro penitenciado era incluido en esta mod lid d
Bastaba
ª·
-1 h htener entre los abuelos alguno que hu bºiese si'd o arrestado ª Este
s~~ ;;v:, ~unque se compr~bara haber sido injustificado, era suficiente
P
a -~ancha. Quien la tuviera quedaba incapacitado ar
ocupar cargo clVll o eclesiástico alguno· estaba imp did d
p ª
con alguien "de linqje limpio"· y ni ,1 '. . b e o e emparentar
d,
.
'
e ru IDJem ro alguno de su familia
Ipo nan
. . . ,aspirar al estado religioso . H ubo casos en los cuales l
nqws1c1on aceptó pago por la inmunidad· ero 11
.
ª
modo alguno que en lo futuro se viera libre,cÍe unaen:e:~ a!:r:a~7;:~a en

La limpieza en Nuevo León
Para el caso
.J de quienes pasa b an a poblar al nuevo mundo en el Título
e Ias
·
dadas en Segovia por
'
100
Oruenanzas
el
13dde
¡·ulio
de 1573 de Nuev
1 . as p. obl.aczones,
Felipe II
, se ee.
A los que se obligaren a hacer la di h
bb ,
oblado e cumplid
.
c ª po lazon Y la hubiesen
o
consu
asiento
por
h
P
descendientes
y que dellos co
onrar sus personas y
memoria loable, le hacemos hijos:go ~e ~:~eros p~bladores, quede
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ar conoci o a ellos y a sus
cualesquier part! de l~;;~~i~~\:~n
que poblaren y en otras
linajes y solar conocido .
, al
~o y personas nobles de
tod I h
, ~ por_t es sean habidos y tenidos, gocen de
as as onras y preerrunencias
d h
~dos l~s hombres hijosdalgo y cab1!~: dª:10 :::;n:: d:;
q~e
eros, eyes y costumbres de España puedan y deban gozar.
, gun

d .

e~f¡~:11

g:s:i:ª:e

De este privilegio se ufanaron siem
l
.
pobladores de la N e .E
_
. pre no so amente los primeros
u va spana sino s s d
d'
generaciones. Quien entraba a p~blar m ~
e~cen . ientes en varias
concesión sólo por el hecho d
ª~
tar e disfrutaba de esta
e casarse con hi¡a de pobladores.
me:c:~~~ d~e ;e refiere al Nu~vo Reino de León, es en las solicitudes de
erras o encomJendas de indios en d d
frecuencia alegar estos méritos.
on e se ve con más
A Sebastián
de Ábrego se Ie d an 1as tlerras
.
"atento a que.. . es
persona
de toda Flores
l."
B
.d
. ca tdad y buena sangre" (noviembre de 1700) 9 J , d
enavi es, vecino de Cerralv
.
. ose e
calidad d, ·
.º' pi.de t1erras
en 1707, ''para mantener la
e mz persona con la decencia que pide mi conocida nobleza".10

La autoridad inquisitorial tuvo aumento notorio con este nuevo
"delito" de no ser &lt;lescendiente de "viejos cristianos". Porque no sólo quien
:n~:;:.;.\~arza, Israel. Cedulario autobiográfico ... Monterrey. 1964. p. 87.
1

Op. cit. p. 47

8

Ed. Humanitas. Barcelona. 1991. p. 138 y s. s.

�LIC. LIUA

666

Es interesante observar que a los tlaxcalteca~, aliados a los españoles y
colonizadores del norte, les fueron concedidos iguales privilegios.
El virrey Luis de Velase&lt;? capituló con la república de Tiaxcala el 14
de marzo de 1591 a fin de que cuatrocientas familias pasaran a poblar al
norte. A los tlaxcaltecas les fueron concedidos en la misma capitulación,
iguales privilegios que a los españoles; tales como recibir mercedes de
tierras, usar armas, anteponer a sus nombre~el tratamiento de don,
montar a caballo, etc.
En la documentación utilizada para este trabajo, se consignan otros
signos de nobleza o de limpieza de sangre.
Algunos de los expedientes, como ya 1o expresamos, no se limitan a la
información sobre padres y abuelos. Las declaraciones aluden a "la
antigüedad del linqje".
En informaciones más antiguas, como la de Lázaro de Mendiola, pide
éste que se diga si "sus padres y abuelos pasados por ambas líneas, paterna y
materna, han estadoy están de veinte, cuarenta, sesenta y cien años de más tiempo acá
que memoria de hombres no hay en contrario en posesión de .. .
11
hijosdalgo notorios de sangre, limpios de toda mácula ... "
La limpieza de sangre, además de la antigüedad de linaje y de ·no estar
·mezclada con castas ínfimas consistía también en otros factores.

Ser descendiente de los primeros pobladores y conquistadores, que
por cédula real "lograron el distintivo honor de ser hijosdalgo de solar conocido",
12
como lo alega en alguna información don Joaquín Mier Noriega.
Servir a su costa "al~ y a la Patria defendiendo al lugar donde se vive de los
insultos de los indios bárbaros, y dando socorro a los demás lugares cada y cuando lo

han pedido".
Haber ocupado cargos públicos, don José Salvador Lozano consigna
como signo de calidad de noble haber sido alcalde ordinario repetidas
veces, así como teniente de gobernador y el primer administrador de
13
tabacos.

Información de genealogía ... AMM.. Civil. Vol. 7, Exp. 11. Monterrey. 1653.
12 lnjormtidón de legitimidad... AMM. Civil. Vol. 150. Exp. 3. Monterrey. 1793.

11

13

NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE

E. YILLANUEVA DE C.

Información de nobleza de sangre de doña Maria Leonor 1/defonso Lozano. .. AMM. Civil.

Vol. 141. Exp. 10. Monterrey. 1798.

667

También se tiene como sello distintivo de buen nacimiento el haber
emparentado "con las primeras casas distinguidas de esta ciudad", así como
''haber sacerdotes en la familia".
?tr~s características de nobleza eran las de "no haber sido castigados por
algun trzbunal que cauce infamia" y la de "haberse ejercitado en oficio o ministerio vil
y mecánico ni indecente de menos valer".
F~ancisco Antonio de Estrada que no pudo comprobar su nobleza
cons~deraba como señal de la calidad de su sangre ''la prueba del sobrescrit;
de m1 persona... en_ las leyes ~e la naturaleza, una vez que está en el colory el pelo
con e~ semblantey etrcunsta~?ªs/e nombre". Pero, con certero argumento, se
consideraba noble tambten por sus costumbresy sus procedimientos en /o moraL
políticoy civil". 14
'
Para qué una información

Los motivos para promover una información de limpieza de sangre (0
de nobleza de sangre como también solía llamársela) eran muy diversos.

''Par~ efectos de pasar a los reinos de las Indias y otras partes y para otros
cualesquier efectos que me sean necesarios", como es el caso de la que promovió
Lá_z~ro de Mendiola en su lugar natal, en España y que se conserva
?ngtnal en el Archivo Municipal de Monterrey, convertida en una doble
tnfo~mación al presentarla_ ~ara promover otra a fin de comprobar ser
sobnno y heredero del cap1tan Hernando de Mendiola.
En este ~ro de información se procura obtener testimonios que
puedan ser utiles en la Nueva España, particularmente en relación a su
estado. E? el caso de Mendiola, los testigos contestan a la sexta pregunta
en el sentido de que:
• •.es libre de todo estado y ~o sujeto a matrimonio, ni religión, ni orden
al~na, por donde este tesogo sepa y entienda; y por tal es habido y
terudo y comúnmente reputado.15

Las info:111aciones se promueven también para '~ozar de los beneficios de
una ~~pe/lama". En este caso el propósito es comprobar el entroncamiento
f.amtli a~ Y geneal,og1co
. con el fundador o fundadores de determinada
obra pta. Como es sabido una capellanía era el destinar el producto de
14

fojas. Querella civil.·• AMM. Civil. Vol. 98. Exp. 6. San Antonio de la Iguana. 1768. 54
15

Ver nota Nº 11.

�LIC. LILIA E. VILLANUEVA DE C.

668

NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE

q69

I

un bien material, para el sostenimiento del culto a alguna devoción; la
celebración de misas por el alma de alguien; para el sostenimiento de un
estudiante en su carrera eclesiástica; etc.

... está inclinadísimo al estado eclesiástico y para este fin muy resignado
a tomar la fatiga de la adquisición de letras y deseando yo cooperar a tan
distinguidos fines y facilitarle en parte su consecución ... 11

Son muy frecuentes las informaciones testimoniales levantadas al
surgir impedimento para el matrimonio ''por diferencias de linaje" o por "no
ser de buen nacimiento". En muchos de estos ca~s ~o se lleva más fin que
"impedir maliciosamente, o cuando menos dilatar, el efeclN!_el matrimonio tratado".

Hay también informaciones hechas a petición de quienes ya
ingresaron al colegio y que están realizando estudios. En este caso se
promueven con la finalidad de alegar _derechos a alguna capellanía
fundada por algunos de sus antepasados.

Un expediente por negación de mano fue promovido por Santiago
Morales al impedirle casarse con doña Juana Padilla, ''por no ser igual de
calidad". Lamentablemente Morales no pudo comprobar su limpieza ''por
16
ser hijo naturaly haber adoptado el apellido de su padrino de bautizo".

Procedimiento

Encontramos otro caso en el cual, por la desigualdad de sangre ·de la
, novia, los hermanos, tíos y parientes de Onofre Arredondo ,se opusieron
a su matrimonio, llegando hasta el templo para impedirlo. El la amaba y
declaró estar dispuesto "a renunciar al nombre de su casa y hasta su herencia".
El padre de María Josefa, la novia, por su parte, nos da una magnífica
referencia sobre el mestizaje regional, al expresar al gobernador que
si para casarse debiera esperarse el consentimiento de todos los
paóentes, muy pocos o ningunos [matómonios] se veóficarían ...
principalmente en estos reinos, en que pocos linaies hay que no se hallen
maculados con diversas castas.

Cuando el expediente promovido se refería a un hijo natural de padre
y madre españoles, la .calidad, al parecer, no desmerecía. Así se
desprende, al menos, de una declaración de Agustín Ceferino de la
Garza, a quien su padre reconoció in _artículo mortis.
Pero las averiguaciones más frecuentes se ven al ser abierto el Real y
Trid@tino Colegio Seminario de Monterrey. Los· expedientes se
promueven para "ingresar estudios a fin de tomar el estado eclesiástico" "para
conseguir las órdenes sacras"; etc. Este tipo de documento se sigue no sólo a
petición del interesado sino por el padre, la madre, un hermano o
cualquier otro. En los motivos.se explica, por ejemplo, que el interesado

No sólo el interesado podía promover la información. Son muchas
las que fueron solicitadas por el padre, la madre o un hermano de éste.
La petición generalmente aparece acompañada de los nombres de los
testigos presentados y del "interrogatorio" al cual se quiere que respondan.
La autoridad (el gobernador o el alcalde) ordena sea recibida la
información y que, concluida, se dé testimonio al interesado quedando el
original en el Archivo. Algunos, cuando el resultado no les favorecía,
pedían se guardara "en el archivo secreto".

Antes de la existencia del Seminario de Monterrey (1792) se solicitaba
la información para presentarla en los de Guadalajara, México u otras
partes.
Por ello, se pedía que ''por los accidentes que en los caminos acaecen",
quedara el original a fin de solicitar nuevas copias.
Los testigos son generalmente mayores de edad. Abundan los de más
de setenta u ochenta años, por ser lo que pudieron haber conocido a los
abuelos y bisabuelos y que pudieron haber oído referencias a
generaciones más antiguas. Tras de pregun.társeles su nombre, patria,
estado;calidad y ejercicio, prometían, bajo juramente, decir verdad.
El testigo ordinario prestaba juramento "sobre una señal de la CT'UZJ
tocándola con su mano derechay respondiendo síj uroy amén".
Si el testigo era militar, prometía decir verdad "bqjo su palabra de honor,
.puesta 1111a mano en elpechoy la otra en elpuño de su espada".
Si quien declaraba era un sacerdote, had a juramento tacto pectare et
corona et in verbo sacerdotis.

16

Promovido por don Santiago Morales .. . AMM. Civil. Vol. 154. Exp. 3. Valle de las

Salinas. 1794.

17

lnjo_rmación de legitimidad... de don José Man11el Lozano, para poder mtrar de colegial.. .

AMM. Civil. Vol. 168. Exp. 10. Real de Sabinas y Monterrey. 1800.

�670

LIC. LILIA E. YILLANUEVA DE C.

Cuando la información no podía ser levantada en Monterrey, porque
los testigos residían en lugares apartados y "están en sus respectivos destinos, y
los más principales son sujetos de avanzada edad e imposibilitados para poder
caminar", se designaba a un comisionado para que pasara al lugar
requerido.
Aunque el interrogatorio consta de dos a cinco preguntas, hay algunos
-como el de José Joaquín de Treviño-,~e comprenden hasta
diecinueve. El propósito de tanta interrogación era el de probar vínculos
colaterales, sobre todo si había de por medio la fundación de alguna
capellarúa.
En la primera, tras las generales del declarante, se inquiere sobre si
conocen al interesado por ambas líneas· y sobre sus costumbres. . En
respuestas expresan unos, conocerle "desde la infancia", otro, "que le conoce
' muy bien". Un testigo declara que "lo vida desde que nació y que sus padres le
dieron el mantenimiento natura4 lo vistieron, dieron escuela y estudios y siempre ha
estado y está debajo de su patria potestady debqjo de su obediencia". Uno más,
que "le ha visto asistiendo a los templos y qyudando a la misa y demás ejercicios
cristianos". .La legitinúdad del hijo, sin embargo, se confirma agregando
que han visto a los padres "acariciándole y reconocerle como a tal su hijo" así
como haber oído a ellos llamarle hijo y a éste a ellos llamarles padres.
Otra pregunta fundamental es la que se refiere al conocinúento de los
padres del interesado. Se hace énfasis en la calidad y nobleza de sus
ascendientes y en la legitimidad de su matrimonio. Se considera
sumamente importante lo que alude específicamente a la limpieza de
sangre, esto es, a que si son o fueron "libres de toda mala raza, moros, indios,
protestantes penitenciados del Santo Oficio u otra casta inferior o materia que
conduZfa contra nuestra cristiana religión". ·
So):,re este aspecto es frecuente leer declaraciones en d sentido de que
los padres "son cristianos viejos, · nobles y de buenas costumbres, sin que jamás se
hqya visto ni advertido nota alguna en todo su linaje y ascendencia". El testigo
también suele expresar que "son personas decentes y del mqyor lustre y de
esclarecida ascendencia sin quejamás !e hqya dicho cosa en contrario".
En relación a la legitimidad del matrimonio, se lee en algunas
informaciones que fueron vecinos de esta dudad, en donde vivieron y
murieron conocidos, tenidos y'reputados por marido -y mujer.
Otra pr:áctica frecuente en estas probanzas, es la de la inclusión de las
partidas de bautiz&lt;;&gt;, matrimonio y defunción, a fin de reafirmar lo
declarado por los testigos. En el caso de las certificaciones parroquiales

NOBLEZA O LIMPIEZA DE SANGRE

671

de Es~~ña apa~ecen auto~izadas por dos o más notarios que dan fe de
que qwen suscribe las copias de las partidas es realmente el cura párroco.
~sto~ an_ex?s. documentales dan además datos, y fechas precisas de gran
mteres histonco y genealógico.
No a todas las solicitudes se daba trámite. Conocemos una hecha el
14 de octubre de 1780 ante don Antonio Lucas Cantú, alcalde mayor, del
~a~e de San Mateo, por doña María Guerrero; esposa de don José de
Avil~ Y que fue turnada al gobernador sustituto don Joaquín de Mier
Nonega.
Pedía doña María "vindicar su limpieza de sangre y honor", calumniados
por don ~osé Antonio Ri~era. ~ero lo hizo en nombre suyo don
Hermenegildo Guerra, quten uso un lenguaje nada decoroso que
vulneraba el buen nombre de muchas personas.
Dar curso al expediente significaba poner al descubierto la conducta
de "una ~erson~ cipo fuero obliga ~I sigilo_ de su nominación". Convenía, por lo
tanto, ~vitar rnidosas consecuenetas denigrativas; honores que deben custodiarse a
precauetones de la prndencia ".
Tales eran "las voces J expresiones" del representante de doña María
Guerrero, que el gobernador le dio dos meses de cárcel "en pena de su
voluntarioso estilo".

Fuentes documentales
La totalidad de los expedientes aquí estudiados, relativos al tema se
conserva en el Archivo Municipal de Monterrey.
'
. Observamos que las informaciones se multiplican a finales de ese
siglo XVIII y e? la_ primera del XIX. Ello se explica porque en 1792 fue
:bie~o el Se~mano de Monterrey, en cuyo archivo, al que no hemos
cu~do, pudieran existir algunas. Para este trabajo sólo hemos
considerado las que se hallan en el de la ciudad.
Como ~1- Archivo de Monterrey comprende en esa época
documentac10n de todo el Nuevo Reino de León, las informaciones
corresponden a promotores procedentes de Pesquería Grande Boca de
Leones, valle de las Salinas, villa de Cadereyta, real de San Ant~nio de la
tgu_ana, valle de Labradores, valle del Guajuco, Capadero y real de las
atinas. Hay una de Reinosa y otra del valle de Orozco, de España.

�TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY
(1846-1848)
Bertha Villarreal de Benavides
Colegio de Cronistas e Historiadores
de Nuevo León, A.C.

La noción de documentos privados encierra tanto el diario íntimo como
la biografía de un individuo, son escritos privados y muy personales.
Estos documentos se caracterizan por su importancia ya que son muy
diferentes unos de otros.
Igual que en los archivos públicos, la guerra, la ocupación, el miedo a
tener documentos comprometedo~es son causa de numerosas
destrucciones. Los archivos privados presentan al investigador el triple
secreto: secreto de política, secreto de negocios y el secreto de las
familias.
Algu_n~s personas han conservado documentos y cartas de cierta
procedencia, que constituyen frecuentemente archivos especializados,
que se refieren a un acontecimiento o período, y que recogen sobre este
punto datos prkticamente imposibles de localizar en otra parte.

La dificultad estriba en poder tener acceso a estos documentos que las
familias defienden celosamente, pues han permanecido por generaciones
bajo su custodia. Se han dado muchos casos en que se han perdido y a
los que se puede llegar a ellos en la actualidad es que fueron vendidos en
subastas o donados a algún Archivo o Universidad.
En las cartas podemos observar la sinceridad del autor o las
influencias. por este evento en cuanto a sus narraciones o apreciaciones.

�TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
Smo DE MONTERREY

BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

674

675

( 1846-1 848)
I

Se puede investigar si escribe por el simple placer de hacerlo y de
mantener una correspondencia ya sea con la familia o amigos, y que en
su contenido atañe solo a los corresponsales manteniendo una
comunicación.
Cuando lo que comunica ha sido testigo presencial de los
acontecimientos; las cuales revelan con profundidad y detalle de zonas
muy íntimas de la experiencia humana.
"'-'A través de la siguiente correspondencia tenemos una visión de
México desde el punto de vista norteamericano de unos soldados ajenos
1

al país que captan lo bueno y lo malo de este.
Carta de Israel Bush Richardson
a l. P. Richardson Erg.
Burlington, Vermont

Campamento cerca de Monterrey.

Septiembre 23, 1846

Querido Padre:
Monterrey es casi nuestro ahora, pero después de un sangriento y
violento combate. LA ciudad está situada en un valle dominada por
cuatro baterías sobre colinas, cuando tú te aproximas a ella por· la
derecha. El Obispado está sobre un cerro cercano, y cuatro baterías
sobre la izguierda, las cuales 2 hacen un fuego cruzado en elfrente de la
ciudad;y además la retaguardia de la ciudad está cubierta por una alta
e inaccesible montaña.
El día anterior a áyer la División del general Worth, consistiendo
su cuerpo principal de regulares en número de 2000 hombres y 2
baterías de artillería, procedió a envolver los fuertes del enemigo por la
derecha de la ciudady después de 3 días de duros combates.y pequeñas
pérdidas ha logrado posesionarse de todos los de la derecha, inclrqendo
el Obispado, el cual es un fuerte reductoy domina la ciudad.
Mientras el general Worth estaba haciendo esto sobre la derecha, los
Regimiento 3º, 4ºy 1º de regulares y así como los voluntarios atacaron
los fuertes de la izquierda del lugar.
Dos baterías en baluartes (lunetas) y un. reducto cuadrado colocados
en gesto defensivo fueron atacados por nosotrosy tomados.

El cuarto baluarte está dentro de 250 ardas
, .
tomamos. El enemioo , lo .
1 del ultimo
que
&lt;&gt; aun
ltene en posestó
'
extendiendo una trincher. J; d. d, d. ,
n Y nosotros estamos
reducto para colocar infa ~ ª, re e or ~ el por la noche desde nuestro
.
1• n,enay atacarto defrent.
¡ .
atacar con másfiuer,,a la
J ,
•
e, Yª a mismo tiempo
· "\; s casas ue ,a crudad
Esto probablemente lo lograremos
·
noche. Entonces no quedar., ,
para antes de (que termine) la
~
a mas que uno máspor t.
canoneo del general Worth y
d.
omary eso es por
Obispado. Nuestro regimient~ s.J~e e
logrado por él desde el
Los capitanes Mo .
.u o mue. o urante el ataque.
Haz!itt fueron muert, ms, Flrelds, Barbourd; los tenientes Iroing y
.
os J e mt!Jor Lear y I ,ti· ,
.
eridos.
Es
casi
imposible
J
e
carrtan
Bambridge
h
C
ue ver como alguno de
1
meo ofic.iafes muertos y 2 h 'd. de
noso ros escapamos.
destrucc.ión. Sófo cinco oficia/e~ os ;,~ :ta~ de 112, es una gran
Esto ha sido como un seound.° ·1z~eron e;a os ilesos en el regimiento.
&lt;&gt;
o sz oy ataque a Bada·
•
atacar bateríasy combatir e las fl. J
'lJºv
consistente en
y; .
n !ª es ue una casa a otra
o pienso que para mañana en fa h
.
Se dice que 12 mil troti
,
noc e tendremos toda la c.iudad
·
rªs son ,asfue~s del enem · N
tomado una gran cantidad de rtifle , y;
tgo. osotros hemos
ejérc.ito enemigo tendrá que re ~- na. o creo que fa mt!Jorparte del
tanto por las montañas que n, :rseya/aque toda su retirada está cortada
es,an en parte de atr.,
q . ,
as como por nuestros
D ragones Ranoers
o , ue ;un,os o en forma · d.
d'
posic.iones con el general Worth
m __ep~n rente, dominan
ciudad. Tan prontoy se capitule t: e;:b;;:stro e;ercrto en frente de fa

;e:,

y·

De tu afectuoso hijo,
LB. Richardson.
Dale mi cariño a todos.2
Carta de Israel Bush Richardson
ª l. P. Richardson Erg.
Burlington, Vermont

Ciudad de México

Enero 12, 1848

Querido padre:

¡I

como está listo para salir de esta ciudad a Ver.
T,
.
a
a
camra
para
que
se
pu
d
.
acruZ:
e
esmbo
.
.
e a zr esta carta. Les he escrito
. 2 Carta de la colección privada de Berth
.
publicada anteriormente en la revista Actas Nºa4 V~ar~~~ de Benavides. Esta carta fue

;11,10--amembre 2003

1

Historiografia españolay norteamericana sobre México

�BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

676

TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY

( 1846· 1848)

.
., d lo al tanto de las batallas alrededor de la
anteno1711ente ponten s
/¡"
d d el
ciudad de México pero yo no he recibido cartas de Bur. ington . es e
pasado mes de junio que _me la entregaron en Jalapa, tal vez mzs cartas
se han perdido en el camino.
. d
l.
El principal contingente de nuestro ejército está estaciona o en .dª
.
en las ciudades de Toluca y en Real del Mont~ ha st o
ciudad/
t s tro,pas con elpro,pósito de..zycolectar los ingresos de
ocupaao por nues ra
~
Lu · p t '
las minas. Otros dos destacamentos, se irán a ocupar San ts
Zacatecas tan pronto lleguen nuevos refuerzos de Veracruz.
país será ocupado tan pronto lleguen los rejuerz,os.
l.
Yo supongo que tu has visto en los periódico: ~os _reportes en
.
mt· nombre en muchos de estos con dtstinczones, pero na
menczonan
• b
t ·o
lo que yo he escrito a casa debe publica~~e" con mz nomdre: c~;; d:I
las órdenes del graL, así como tambzen en contra e s
Congreso de 1824 de publicar acontecimientos de las batallas por

°

-Jo;:'~

º~7e

particularesy algunos oficiales, aunque_sean generales. haber publicado
Worth y Piliow van a ser ;uzgados por
acontecimientos privados de las batallas.
. . t 'ltimamente
Hemos tenido muchas vacantes en nuestro regtmzen º. ~
. .
El capitán Dobbins ha sido de nuevo despedido, el capztan Smtth_~a
muerto el teniente Jonson renunció, el teniente ]ardan es ahora capdztan,
, el Departamento de ____y oprobablemente. , me¡que•are
y está en
t
a uí con esas vacantes me hacen el segundo para promo_czon e temen e
q J_
.
El 2º teniente O , Sullivan no lo volvimos a verpues
Bel/
viene pnmero.
nió a los mexicanos. ·
b·
se uYo he stdo
. recomen
- dadop ara "brevit"por Cerro Gordo
algo . terno
.
I
de Washington sin embargo no tengo la libertad de deczr cual ojicza me
recomendó para brevit capitán.
·
d
¿· J
. , sin
. embargo espero que na a· se tga ae
Muy pronto seré capztan
esto Juera de la jamilia.
.
Dale mi cariño a mamá,·las he1711anasy a todos los amigos.
De tu afectuoso hijo
I.B. Richardson.3

3

Internet. Marzo 2.5, 2005

Israel Bush Richardson
Nació en Fairfax Vermont el 26 de diciembre de 1815.
Estudió en_St. Andrew en Vermont y más tarde en West Point en
donde se graduó con honores en 1836. Participó en la guerra de los
Seminales en Florida en1841.
En la guerra contra México participó en todas las batallas
comprendidas de 1846 al 48 distinguiéndose en la de Monterrey en la que
lo ascendieron a 1º teniente de la 3ª infantería, así como en la batalla de
Chapultepec y la toma de la Ciudad de México ascendiéndolo por sus
méritos a capitán.
En la guerra Civil de su país llegó a obtener el grado de general y
participó en muchas batallas Y orkstown, Williamsberg y en la Campaña
de Maryland (Armada del Potomac).
En la batalla de Antieta en 1862 fue mortalmente herido. Murió el 3
de noviembre de 1862 en Sharpsburg Md. a la edad de 47 años.

Carta de Jefferson Davis a Joseph E. Davis
Hurracaine Plantation, Mississippi

Montemy 25 de sept. 1846
Mi querido hemtano:
Esta ciudad es nuestra después de severos conflictos los
Missisippianos entramos en acción el día 21 y realizamos con una
brillante participación. ·
El día 22 hicimos preparativos para avanzar en la manana del 23
nosotros {Los Missisippianos) abrimos la acción temprano abriendo
fuegoy avanzando en la ciudad hasta cerca del atardecer cuando se nos
ordenó la retirada.
El 24 recibimos proposiciones de capitular, el graL Taylory el gral
Henderson .de Texas y yo fuimos comisionados para arreglar los
términos de la capitulación y nuestros acuerdos y los papeles han sido
intercambiados. Nos reportó el gral mexicano que México ha recibido
a los comisionados de los Estados Unidos.
Ellos has sido fustigados pero nosotros no podemos pemiitimos ser
generosos.
N osotros esperamos pronto regresar pues la guerra probablemente
termine.

�TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
.
SITIO DE MONTERRE'r

BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

678

679

( 1846-1 848)
I

Con mi cariño para todos.

Tu hermanoJeff.

contra ti por tu severo entrenamiento pero la b t, 11.
acallar todos los rumores de todos los , .
a a ayo supongo va a
E
.
que_;ososY van a esconder la cara
stamos ansiosos de oír más para ver la lista de los muert
.
Ya le comenté a Li .
, ,
.
os etc.
. . .
zZ!e que tu temas a los mexicanos acorralados
los livolviste
a
liberar,
ella
quería saberpor que' t1,0s ae_¡aste
J .
.
Y
d.
ir,
en esto yo
no!. e pu e responder eso tú le responderás cuando vengas ella no está
so a para expresar sus sentimientos.
'
5
Tu hermano Joseph.

4

Carta de Jóseph Davis a Jefferson Davis
Al Campamento cerca de Monterrey

Hurracaine
Mi querido hermano

.Oct. 7, 1846
,

Ayer leimos las causas de la batalla de Monterrey te puedes
imaginar el sentimiento de intensa ansiedad en que las noticias fueron
leídasy escuchadas por todo el mundo.
·
Fui a ver la lista de los muertos y heridos, mis ojos me fallaron, y
mi voz se hizo temblorosa. Pero gracias a Dios tú no estabas en la lista ·
cuando la familia se sentó a desqyunar lo volví a leery nunca he tenido
más atención. Nos alegramos mucho de esta victoria estoy forzado a
pensar en lo estéril de esos frutos que se han gastado con el
derramamiento de sangre. Todas las cuentas son imperfectas y todas las
circunstancias deben ser hechas para formar una opinión, pero el escaso
de los juicios son por la investigación que se forza a ver "tas estrechas
calles bajo circunstancias que obligan a rendirse incondicionalmente,
fueron los términos que se aceptaron. Esta oportunidad nunca volverá a
ocurriry después el armisticio de ocho semanas, esto es peor que todo el
resto. Yo siento que estf(J trabajando con un tema que no entiendo. Yo
espero oír tu opinión de otras cuestiones que puedan orientar hacia este
tema.
·
Yo he buscado por un final rápido a esta guerra, y por-eso no he
dejado que renuncies al Congreso. Yo he hablado con uno de tus amigos
que están en contra de tu renuncia. .·
Los acontecimientos domésticos no hay nada nuevo desde que te
' escribí. James me informó antenoche que tenías 170,000 libras
escogidas. El todavía ·opina que va a hacer 300 fardos -esto va
aproximadamente de la cosecha del Hurracaine (plantación)- la salud
de la gente está bien. LA pobre de Maria · la visitó el Padre y le
administró el Sacramento de la Extremaución. .
Yo espero tu resp11esta antes de mandar tu renuncia, en este tiempo
algunos acontecimientos pueden aparecer. Algunas quejas se han hecho

4 De

lo~ papeles de Jefferson Davis. Transcrito de "Vicksbu,g, Weekfy Sentencia!'.

Oct 27, 1846.

"Fuerte de Tenería"
Jefferson Davis
La valentía y liderazgo de Jefferson Davi
.,
Monterrey, trajo la atención de sµs superiores y las,n e~, su ac~ac1on en
.
ac1on amencana.
S1n embargo, desafortunadamente su . ,
.
Coronel W B Campbell del 1º d 1R . . rg10 una controversia con el
Davis, que afirmaba que los d ~ :~~nto de Tenessee, que desafió a
en los muros del fuerte esto fe ssb1sli~1pdp1 fueron los primeros en entrar
.
,
ue pu ca o en
. , d. d
en su diario Campbell el día 28 d
.. ~~' peno 1co e Tenessee
los de Mississippi también er; :~pt.;scnb10 . En la toma de Tenería
fuerte primero. Davis iba a Pie
gu ~ -~e ,mis hombres entraron al
después de la Toma".
p y no rec1b10 ordenes de Quitman hasta
Esta controversia continuo mucho después de finalizada la guerra.

''Forti.icáciones"
(Extracto de 'una carta de Daniel R. Russell/

con ~I:ur del Fuerte de Tenerlas babia un gran edificio de dos pisos
. ec os planos que era una destilería en el techo h b,
, J
sacos de
l.
'
a tan co,ocaao
dond. a~~a Y_ en as paredes de este se hablan hecho agl!ieros por
J
} se po ta disparar. Enseguida de la destilería hqy un barranco en
aonue
· d,esde el ojo de agua en la mitad de la
ciudadcorre un arroyo que viene
.
'
no t yd. al
l. oeste
· se encuentra con el rio Santa Cat,arma
en ,a
parte
_reshe e a czudad. 5iguiendo al sur de la canada ha11 un comflleio de
tDiabli
nnc eras
L. . nombre :,de ''Rincón
-r -:1
,, li Jortificaci
. . ones con eI pro'Jibido
del
o os amencanos lo llamamos Fort Diablo este tiene dos cañones.
5
6

Jeffi
D e_rson D avis. Prívate Letters. 1823-1889
ame! R. Russell. Otubre 18, 1846

�TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY

BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

680

. 681

( 1846- 1848)

Hacia arriba del arroyo está la Purísima es un puente adornado con
la estatua de la Virgen Maria y alfinal de este puente está fortificado
con 3 cañones rodeados por trincheras para la infantería.
Las casas de la ciudad son de piedra y adobe y en sus muros han
hecho hoyos para poder disparar directamente a la calle y desde las
azoteas sae.os de arena que jo,man una pared para poder disparar.
Todas las calles están llenas de barricadas.
"-. .
La defensa es excelente comandada por el gra'/. J&gt;edro Ampudia
al
7
mando de 10,000 hombres: 7,000 tropay 3,000 voluntarios.
El primer día de combate le costó a los de Mississipi 7 muertos y

. F~e. el~c~o _por el partido Demócrata Senador por el estado de
Miss1ss1pp1 s1rv1endo de marzo 4 a junio de 1846. Cuando renunció fue a
hacerse
· · cargo
· 1 como comandante del 1º Regimiento de Rifleros d e
Miss1ss1pp1 en a guerra contra México.
En el Sitio de Monterrey su participación fue muy notoria ya que fue
uno d~ los que firmaron en la capitulación. En agosto 10 de 1847, fue
requerido de ~~evo en el Congreso de su país hasta septiembre de 1851.
En :861 lo elig1:ron Presidente de los Confederados por un término de
6 .anos.
la Guerra Civil de su pa1s
' regreso' a
. . Despues
.
, de concluida
, .
Miss1ss1pp1 y paso sus ult1mos años escribiendo.
Murió en New Orleáns en diciembre de 1889.

47 heridos.

Parte de una carta del Mayor Philip Norboume Barbour

Extracto de una carta de Alexander B. Bradford

Septiembre 26, 1846
El día 22 nos mandaron a los de Tennesse y Mississipi a relevar a
los soldados que habían durante la noche tomado el Fuerte de Tenería,
lo hicimos a través de los maizales para evitar elJuego de la Ciudadela.
Todavía veíamos el humo desde la UJma de la Independencia donde
la 2" división del general Worth y los Voluntarios Texanos combatían
para tomar el Obispado antes de terminar el día la bandera americana
ondeaba en el Obispado mientras tanto en la parte oriente de la ciudad
de Monterrey permaneda silenciosa.
Al norte la temperatura empezó a descender a causa de una fuerte
lluvia, Davis ordenó que trajeran cobertores y comida al Fuerte de
Tenería para sus hombres pero nada llegó. Durante esa noche el frío
8
aumentó, los dientes les castañeaban.

El escribió en su diario una noche antes de la batalla.

. D~rante ~l tiempo de guerra mi vida es legítima yusta) pertenece a
m1_pa1s, nadze me la puede quit~r o preservar solo la voluntad del gran
Dzos que me la ha dado. Y sz es su deseo cualquiera que sea estoy
pe,fectamente resignado.
Al día siguiente, septiembre 21 de 1846 una bala atravesó su corazón
durante el combate.
Pertenecía
- v
,
·d al Ejército americano y graduado en 1829, tenía 33 anos
hab1a nac1 o en Kentucky. 10
.
·

Carta del soldado Alex P. Rodgers
a Mrs. Geo W. Rodgers
New London, Connecticut

Jefferson Davis
Nació en Fairview Kentucky el 3 de junio de 1808. Mas tarde sus
padres se mudaron a una plantación en Woodville Mississipi.
Estudió en el Jefferson Collage Miss en Transilvania University en
Lexington Ky. Más tarde se graduaría en West Point en 1828. Sirvió a la
guerra de los Black Hawk con el grado de teniente.

Día 13 y finaliza el 20 de Dic. 1846
Cd. de Monterrey.
Querida jtl(Íy:
De acuerdo con tu solicitud te escribo esta carta con el conocimiento
de que me contestes de tu pu,io y letra y pueda ver el progreso de tu
escntura.
9

JeffersÓn Davis Mex WarRegiment. p. 40
8 Jefferson Davis M,ex War Regiment. Pag. 80

7

9

Internet. 11 de ~larzo de 2005

10

F:11iylopedia oftbe "1exican / tnmican !Far.

�682

T ESTIMONIOS E PISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY

B ERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

683

( 1846-1 848)

La mayor parte del ejército consiste ~n la 1~- di~sión c~mpues:a de
los siguientes regimientos el 3º de tnfantena __1 de znfantena 2
compañías de rifleros el 7° infantería 4 campa~1as de Dragones J 2
baterías de artillería bajo el mando del gral. T wzggs.
.
Una brigada de voluntarios bajo el comando del gral. Qu1~man
compuesto por los de Georgia, Mississippi, Tenncssee J Baltz"!.ore
segmentos' que están bajo el comando del gr~/. ~ylor pero,esta manana
y pasado mañana el ejército procederá a V1cton?u¡ue esta como a 2?0
millas de aquí. Yo no creo que ellos tengan ningún combate, es poszble
que nuestras tropas tengan alguna batalla, pues nos han reportado que
hay tropas con unos cuantos miles en ese lugar.
·
Era necesario mantener algunos de los regulares que se encuentran
aquíy el 4th fue seleccionado a quedarse.·
.
,
Nuestro regimiento está acampado a una milla de aqu1, cerca del
fuerte tú puedes ver en el mapa que aparece en algunos de los papeles.
Nosotros ponemos elfuerte en buen estado de defensa.
.
Lamento mucho no haber podido ir con el ejército. Yo espero szn
embargo si ellos combaten en San Luis ~I que podamos ir. _
Yo estoy ahora de guardia en la ciudad cerca de la catedral J las
campañas acaban de repicar han sido nueve campanada~ 1e la noche.
No he recibido cartas de casa desde hace 3 semanas la ultzma fue .con
fecha del 26 de octubre que llegó por Brazos.
.
.
Tú estarías muy sorprendida hermanita quenda si obseroaras las
maneras de esta raza, de esta gente.
_
Algunas de las señoritas son bastante bonitas J todas las mtl_(eres
jóvenes y viejas tienen .un gracioso caminar; todas ellas usan_el nbosa
(rebozo) así la llaman consiste en una larga pañoleta que la colocan
sobre la cabeza y una de las puntas la colocan sobre el hombro
izquierdo.
Me imagino que están contigo.
_
Me gustaría aparecer por.allí mientras están en la ~ena de navidad.
A tenido John una dificil situación espero que st ya que el pobre
muchacho parecía muy ansioso de hacer algo p~~ si m~s"!~·, No debes
enseñar esta carta a nadie fuer~ de nuestra fam1/za la dmgzre esta carta
a muestra querida madre que pienso estará más segura.
_
Dile a Raymond ·qtie le escribiré pronto y · dile ~ nuestra q~enda
madre que he de escribir tan. seguido como sea posible, estoy siempre
encantado de 'recibir sus largas cartas.

Por favor dale mi cariño a toda la familia incluyendo a Lydia los
Tatchers y a Lizzje cuando les escribas y creeme mi querida hermana
Sara Rodgers que soy tu mas afectuoso hermano. 11
Alexander P. R odgers
Dic. 20
Comencé esta carta lfÍ domingo pasado pero no la envié. El graL
Tayior regresó ayer y ª"aneó inmediatamente para Saltillo donde el
graL Worth está acampado, alrededor de 73 miffas de aquí donde es
posible que se tenga un combate ya que ha sido reportado que Santa
Anna está avanzando con tropas. Nosotros no nos hemos movido.
Hacia dentro del fuerte estamos muy ocupados amgiando las
municiones provisiones etc.
No recibí carta por el como de ayer en fa noche como fo esperaba
sin embargo era un co"eo pequeño y escuché que uno mas grande está
en camino. Te escribo de nuevo pronto.
Cariño para todos, no debe mencionarse ninguno de los hechos que
yo aquí he declarado.
Tu afectísimo hermano
Alexander
Alexander Perry Rodgers
Nació en New York, estudió en West Point graduado en la clase de
1846. Teniente segundo de la 4th infantería participó en el sitio de
Monterrey.
El fue muerto en la batalla de sep. 13 de 1847 en Chapultepec, tenía
solo 21 años.
Era hijo del Capitán George Rodgers de la Marina de los EUA y
sobrino del famoso Comodoro Oliver Hazard Perry héroe de la batalla
del Lago Erie.

11

Carta de la colección privada de Bertha Villarreal de Benavides.

�684

BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

T ESTIMONIOS EPISTO LARES D EL
S ITIO DE MONTERREY

( 1846- 18 4 8)

Carta del Capitán John R,. Vinton
Rev. A. H. Vinton, Boston, Mass

Saltillo 4 de enero de 1847
Querido hermano:
Recibí tu carta elpasado 7 de noviembre ~ I se tardó 7 seman~
en el camino. A pesar de la larga demora de las '64rtas estoy muy feltz
de recibir noticias de casa.
.
Respecto a cuestiones de negocios en la carta del 7 de novzembre en
la que mandé un cheque del Bank State of New York por 350 y otro
del Merchant Bank oj Boston por 250 que juntos suman 600. Los
inviertes en 6 acciones de PT Worwe R R Stock junto con las 5 que _tu •
tienes queyo ya pagué de mi cuenta suman 11 acciones si todo va bzen
en 4 ó 5 meses tal vez adquiera 4 más para tener 15 .es todo-r lo que,
puedo comprar. Espero doblar en intereses en estas acczones. 1 e envzo
mi cheque de $25 pagadero del B~nk St. of ~ew ~o~k, Espero
tengamos éxito en adquirir P.O.W. szn problema nz sacrificzo.
Nada es mas tenso que los comentarios de las _loturas. ~e la
Administración en querer dictar el curso de las operaczones mzlztares,
tratando de convencer a los generales en el campo de batalla. Es· un
gran error de muchos de los viefos del gabinete, que poseen_?~estos
políticos y se imaginan que ellos _están cap_~ci~ados para dzngzr los
movimientosy detalles de las operaczones del e_¡erczto.
.
El general T aylor sin embargo no es hombre que lo mane;e_n, el ha_
dicho al Departamento. de Guerra que no procederá a San ~zs P~tosz
sin mas hombresy municiones más del doble del que ahora tzene ba;o su
control y ese refuerzo no creo que . veng~, yo presumo por que no
marcharemos a esa gran ciudadpor larg,o tiempo
.
Hay el rumor de que Santa Anna ya marcha con sus tropas Y
'vamos a tener serios problemas no muy lefanos.
Los ojos de los militares están puestos en Vera Cruz el gene:ai
5cott está en México y hace los preparativos para esa empresa en esa
dirección.
.
.
la
S¡ es el propósito de hacerlo a pieY . transportar al ejército para
marcha. Me encantaría ver a todos esos que van a pelear en ese campo
siyo pudiera. Yo h; sido muy ajortunad~. Siempre en el avance con los
mefores comandantes, también he. tenido suerte en conservar una

posición en La batalla de Monterrey en la que tuve la mejor de las
oportunidades para distinguirme. Algunos de mi rango no la tuvieron.
Me hicieron justicia en el reporte oficial del general W , y fui
recomendado para Breve!.
Tus comentarios acerca de la necesidad de abrirse a la fortuna y la
Jama es cometa y no he sentido que algunos comunicadores en la
captura del Obispado ha sido mencionada en los periódicos por su
importancia que lo merecía. La hazaña fue mía, acompañado por la
companza bajo mi comando, y lefos en la distancia la artillería en la
parte de atrás, ellos también compartieron este honor. Mis tropas fueron
las únicas expuestas alfuego frente a la guarnición.
Los detalles de esta operación me consolidaron un lugar en el reporte
oficial a los generales. Te agradezco mi querido hermano por todos tus
buenos deseos y tus comentarios en materia religiosa. No estás
equivocado en la creencia que entre mis deberes esta el rezar
dependiendo ante el gran soberano en cuyas manos están nuestros
camznos.
El valor de estas cartas no es solo el de corroboración de hechos, la
verdadera aportación es el acercamiento que nos pemiite realizar esa
visión individual y por lo tanto más humana del relator. Aún en el
calor de la acción yo he sentido su ftmie dependencia. Estoy de acuerdo
contigo de que soy un guerrero cristiano: Y o siento que defiendo los
intereses de mi paísy el sagrado deber sifuera necesario de los intereses
de mifamilia.
Y yo aquí estoy engranado a una guerra contra México y estqy
convencido de la benevolencia y amabilidad de las autoridades de la que
hay en mi país en tiempos de paz.
Desde muy adentro de mi corazón pienso constantemente que puedo
morir en el campo de batalla, con la firme esperanza de alcanzar el
cielo, como si muriera apaciblemente en mi cama. Tranquilamente en
mi hogar.
Y a la cuestión moral que me envuelve en el presente esta
controversia-con México que me molesta un poco, pero en principio el
gobierno tiene el derecho de decidir estos asuntospor el mismoy mi deber
es acatar sus decisiones siempre y cuando no vayan en contra de mis
convicciones morales, en ese caso no lo baria.
Sin ser un ·"loco poco" de lo que tu me acusas estqy preocupado de
las medidas y motivos del gobierno en este asunto de la guerra de

�686

TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
.
SITIO DE MONTERREY

BERTHA VILLARREAL DE BENAVIDES

687

( 1846-1 848)

duda tuvo grandes acciones circunstanciales, relato con el cual n
.
preocuparte con esta información del cual he escuchado t. t od,utero
combate que te he mencionado.
an o e este
de ese día
.
otrosAcerca
mosÍraba
l. hab,za no pocos Kentoquzanos
que en el lenguaje de
n a a esposa alpadre a un en elpolvo del fueao a lo que
eran e.xp uestos perman
, sin
· retrocedery sin miedo con1'elb semblante
plácido
.
eetan
. .
como st pensaran en alguna rica reposición era la fi ,
tmgualable valentía que se ganó ese dí Lo K
.
na e

México. Antes de terminar dale mi cariño a mi querida Eleanory los
niñosy a mí querida madre.
12
Tu afectuoso hermano John.
John Rogers Vinton
Nació en Providence Rhode Island el 16 de junio de 1801. Se graduó
en West Point en 1817. Terúa maestría en arte~e New England College
en 1837 destacando en griego, latín y hebreo.
"

f

;O::/V:ur,revn su ;eputación ºr su valentí:~ pa~o:;::;:~:e ::;;:;
1 a ,a corona
.J a ennoblecerlos He
/¡ ·d. d I
. ue flores que /;'Ja vemuo
o
od~ ,q~e no te zba a decir nada de la ese día de la batalla .
1 e tre sm embaroo q fi
. . especiales
· de
l. tí
/;
'6
ue 1:1eron estos aconteetmzentos
va en/y cama como la de Char/y que está sentado junto a mipronto
a con.,nuar esta carta.
Mi ca~ño para toda la familia y mis respetos parta ti.
Tupnmo

Paticipó en el Sitio de Monterrey elevándolo al grado de Mayor por
sus destacados méritos en la toma del Obispado.

Vt,:

Murió por la metralla de una bala de cañón en el Sitio de Veracruz el
22 de marzo de 1847.
Un periódico escribió de el lo siguiente: "Con el Mayor Vinton el país a
perdido a un hombre de cualidades extraordinarias de mentey de corazón, que vivióy
se adornó de los grandes meritos en su profesión de la manera que siempre se espera de

JC. Ewing. 13

un gran militar"..
John R. Vinton fue sepultado en 1847 en el cementerio de Swan Point
de Providence R.I.

Joseph C. Ewing.
. !eniente 2º de los Voluntarios de Kentuck
,
¡uruo de 1846 y se retiró en julio de 1848.
y, entro en servicio en

Carta del teniente Joseph C. Ewing
Campo cerca de Monterrey (Nogalar) a Mary T. Ewing, de

Cartas del Gral. Wool a su esposa Sarah.

Perryville Kentucky

6 de Diciembre de 1847. Monten-&lt;!J.

Querida prima:
Mis sentimientos juntos con la solicitud de Charlie Moore me
permite tomar ventaja de esta oportunidad de escribirte unas líneas con
la esperanza sin embargo quiero darte información y noticias referentes
-del campo en donde me encuentro en elpresente.
Estamos acampados en ·un gran y hermoso vaile excepcionalmente
saludable, a un lado de las cordilleras de las montañas de la Sien-a
Madre que apuntan hacia las nubes y alrededor de sus picos (cúspide)
estas nubes parecen inolvidables y cuelgan volando sin miedo retando a

Mi muy querida Sarah ·
No 0-'
me acuerdo
· .r, , que estoy residiendo
. .
GraL
E cuando te z'?/orme
en la casa del
.
,,ega.
s
un
solo
piso
con
7
/;
b
.
.
50X20 M.
,
'Ja tlaetones. La sala es de
J
Ten · t recamara. de 25X20. M t· comeuor
y oficina lo mismo
d'b emos u~ gran patio, y establos para 6 caballos. El cuarto de lo~
~s%~~:;a tmu7/ado con 1~ finas pinturas, un reloj, lámparas de
ores
~ as_~'lae as con stts kmkes y 4 macetones ornamentadospara
fl mas ,as stt, s, etc.
cas} candiles de cristal de 30 luces y 2 lámparas grandes frente a la

las montañas.
Fue en este valle donde los estruendos de los cañones retumbaban en
los oídos en esa Batalla del 22 y 23 de feb. (sep.) fue compartida y sin
13

12 Carta de la colección privada de Bertha Villarreal de Benavides.

Ídem.

�TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY

BERTHA VIUARREAL DE BENAVIDES

688

( 1846- 1848)
/

John Ellis Wool

Agua Nueva 20 Febrero 1847.
Cuarteles Headquarter

(1784-1869)

.
. . ; en la mañana he recibido tu afectuosa carta
Desde mz comumcaczon
'
ndo est ausente
del 9 último. Es placentero saber qu~ re re;u~:;: de JasOJdeiicias y
y muy espéciaimente cuand~ uno esta e;os e .
ño
p'iacer. Yo confto estar conttgo antes que termm'Nf._i mp.
tido en la
Yo solo tengo tiempo de añadir que estoy muy ~~ rome . . ,

qª:;';';/;:::;:,

preparacidó~ dePreoczr·b::
h~ :;: ~;;g!:~:;:::~
en estos zas.
una cálida recepción. .
Jo dijo en serio. Después
El ral. Tqylor sm embargo no cree que e1 .
,
Yo .
de tan! preparación pienso ru~ no nos decepc;::;~,iu:t:e:;:· nos
pienso que antes de la proxzma semana.
quedaremos.
_
Si puedo te vuelvo a escribir ~e nuevo manana.
Mientras tanto mi mas de mzs afectos. Tuyo.
John Wool
Feb. 25, 1847

»',iena Vista

, ue un momento para decir que el gral. T aylorJ yo
No tengo mas q
llardas hemos peleado una gran batalla J
con ~uestras tropas_ ga. I 23 el ral en jefe Santa Anna nos atacó
obtenido una g'.an victona .~ J
000 hombres 18,000 eran de
Buena Vzsta con mas ue 2 '
b
~n
,
. .n de cabalferia cuanta artilieria eso no sa emos.
mjantenay 6,000 er~
. , La acción comenzó al amanecery
.
se
E l tenía 12 ó 17 canones en acczon.. t ti mpo las tropas mexicanas
continuó hasta el anochecer, para es e e
habían replegado a los puntos de atrás del c;;po de
barricadas y
.. En el curso de la noche el gral. Santa na rom t
d d 300
, . Agua Nueva dejando en nuestras manos cerca e
regreso a
d
heridos en el campo de batalla.
prisionerosy sus solda os muertos b d I d' El será el próximo
El gral T aylor es el gran om re e za.
. . . , 14
presidente de los Estados Unidos. Se ha ganado.esta drsttnczon.

Fue un militar muy rígido con la disciplina, lo que lo hacia muy
impopular con sus tropas. El gral. John E. Wool sirvió con el gral
Zachary Taylor en el noreste de México en la batalla de Buena Vista.
Nació en New York, huérfano a la edad de 4 años ,fue criado por su
abuelo. Entró al ejército en 1812, en 1826 fue gravemente herido. Al
principiar la guerra contra México reclutó más de 10,000 voluntarios de
Kentucky, Tennessee, Ohio y Mississippi. En agosto llegó a San Antonio
marchando hacia Chihuahua, más tarde a Monclova y llegó a Saltillo con
su ejército en diciembre de 1846 después de viajar 900 millas.
Participó en la batalla de Buena Vista cuando el ejército se movió
hacia el sur él se quedó a cargo del gobierno militar para mantener el
orden. Durante la Guerra Civil de su país comandó el Departamento del
Este antes de retirarse en 1863. Murió en Troy New York a la edad de 85
años.
Carta del Capitán Braxton Bragg
Gral. R. Jones
Washington, D. C.

Campamento cerca de Montetrey,

México 15 dejunio 1847

Sr: Tengo el honor de hacer de participarle que he recibido a través
de su oficina mi comisión como capitán y mayor brevet del Ejército
Americano.

!

Respetuosamente
Braxton Bragg
Brevet Mqjor Capitan 15

;I;~~

BRAXTON BRAGG

f

(1817-1876)
Nació en North Carolina y se graduó en el US Military Academy en
J837 En el Sitio de Monterrey comandaba la Tercera brigada de Artillería
Ligera, fue uno de los oficiales que luchó al lado de Garland en el Fuerte
de la Tenería. Fue ascendido a Mayor después de la Caputulación de la

.
.
G ·a b k 115 JE Wool Co/lection. Correspondence. J.E.
New York Library u, e 00
·
Wool to Sarah Mouton \Y/ool JT 15361
14

i;

Carta colección privada de Bertha Villarreal de Benavides

�8ERTHA VtLLARREAL DE BENAVIDES

690

TESTIMONIOS EPISTOLARES DEL
SITIO DE MONTERREY

( 1846-1 848)

!
ciudad. Participó en la Batalla de Buena Vista, destacándose por su
valentía. Regresó a Louisana después de la guerra como ingeniero y
comisionado en trabajos públicos en el Ejército de los Confederados,
obtuvo el grado de general, distinguiéndose en las Batalla de Shiloh, en
16
Tenesse, la de Chattanoga, murió de un infarto en 1876.
Hemos visto al leer esta correspondencia que los autores fueron
testigos presénciales de los sucesos que relata¼ además son partícipes
de ellos, y como estos testimonios no tienen en'el fondo un propósito
explícito más que el de mantener informados a sus parientes, de los
acontecimientos y de que aún se encuentran vivo~, por lo tanto lo más
factible es que puedan ser veraces.
El interés de este tipo de documentos escritos consiste, en presentar
la vida en términos significativos para los que la han vivido.
A través de esta correspondencia tenemos una visión de México
desde el punto de vista norteamericano, de soldados ajenos al país que
captan todo lo que ven en él y lo expresan a traves de sus escritos.

Fuentes de consulta
. ACTAS Nº 4 julio-diciembre

2004. UANL

ALICIA GOJMAN GOLDEBERG. Historiografta españolay norteamericana sobre

México. UNAM. 1992
Carta del Capitán Braxton Bragg. Carta de la colección privada de Bertha
Villarreal de Benavides. 15 de junio 1847
Carta del Capitán John R. Vinton. Carta de la colección privada de Bertha
Villarreal de Benavides. 4 de enero de 1847
Carta del soldado Alex P. Rodgers. Carta de la colección privada de Bertha
Villarreal de Benavides. 20 de diciembre 1846
Carta del teniente Joseph C. Ewing. Carta de la colección privada de Bertha
Villarreal de Benavides.
De los papeles de Jefferson Davis. Transcrito de "Vicksburg Weekfy Sentencia/'.
Oct 27, 1846.
16 Encyclopidia

.
Mexi1an-American War. Mark Crauford.

INTERNET. Marzo 25, 2005
INTERNET. 11 de Marzo de 2005
INTERNET. J efferson Davis. Private Letters. 1823-1889

J. E WOOL COLECCTION. New York Library

Guide book 115.

JE WOOL Collection.J.E. Wool to Sarah Mouton WoolJT 15361.
JMi~S~P!"l ~.1C9HAN9 CE. ]ejferson Davis 'S War Regiment. University Press of
ss1ss1pp1.
1.
MARK CRA~ORD. E_nryclopedia ojthe Mexican American War. ABC
CLIO, Santa Barbara, California. 1999.

.691

�"i YANOSLLEVÓSATANÁS. ....! "

SIETE CARTAS INÉDITAS Y SU CONTEXTO
EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA
Lic. Ahmed V altier Mosqueda

Con el pronunciamiento del ejército en la Ciudad de México en contra
del Presidente Mariano Paredes y Arrillaga el 4 de agosto de 1846, "de
casi toda la guarnición de esta capital", como aseguraba en su proclama
el "Plan de la Ciudadela", una serie de eventos y cambios políticos de
primer orden se pondrían en marcha, que afectarían profundamente el
destino de México en los siguientes meses y el curso de su guerra con los
Estados Unidos.
Arrestado y destituido Paredes, el general José Mariano Salas, jefe
militar de la rebelión, asumió interinamente la presidencia. Casi de
inmediato el nuevo mandatario decretó la convocatoria para la formación
de un Congreso, usando las mismas bases y reglas que habían sido
empleadas para la creación del Congreso de 1824. En realidad Salas
formab_a parte de un nuevo régimen, una especie de coalición entre
federalistas y militares, enfocados a la restauración del federalismo en
México, después de 10 años de gobiernos centralistas. Una
transformación de forma en el sistema de gobierno, que invariablemente
llevaría también al reemplazo de autoridades civiles y jefes del ejército.
Cambios de mando que forzosamente tenían que ser afines al nuevo
'ideario político, pero que resultaban poco aconsejable en momentos en
que el país enfrentaba una invasión de los Estados Unidos. 1

1

Lillian Briseño, Laura Solares y Laura Suárez. Valentín Cómez Fadas J' la /11rha por
ti FtderalisffJo. México.1991, p.210; Josefina Zoraida Vázquez, Coordinadora. México al

�694

AHMED VALTlER MOSQUEDA

El 8 de Agosto el Presidente Salas ordenó que las tropas estacionadas
en San Luís Potosí se pusieran al mando del general Pedro de Ampudia,
para que partieran lo más pronto posible al auxilio de la plaza de
Monterrey, ante la amenaza de que el ejército norteamericano avanzara
hacia aquella ciudad.
Después de las derrotas de Palo Alto y Resaca de la Palma, la
evacuación de Matamoros y la desastrosa r e ~ del ejército a Linares,
el general Ampudia había solicitado licencia por enfermedad y marchado
a San Luís Potosí. A pesar de haber participado como segundo al mando
y jefe de la artillería durante la campaña, Ampudia se mantuvo alejado de
las recriminaciones del Ministerio de Guerra, mientras que su superior, el
general Mariano Arista, fue duramente censurado por sus acciones y
sometido a juicio. Sin los dos oficiales de mayor graduación, el general
Francisco Mejía quedó como jefe "accidental" de la División del Norte.
Recuperado de su enfermedad y de nuevo en servicio activo,
Ampudia se puso al frente de la 1° Brigada del general José García
Conde, compuesta por el 3° Regimiento de Caballería y los Batallones
Activos de Infantería de Aguascalientes, Querétaro y San Luis Potosí.
Estas últimas unidades recientemente formadas con milicias locales,
2
reclutadas precipitadamente para la defensa del territorio nacional.
En la víspera de su salida hacia Monterrey, Ampudia escribió una
carta al nuevo Ministro de Hacienda, el licenciado V alentín Gómez
Farías, verdadero promotor y organizador de la revuelta del general Salas,
y quien ~onstituía "el pod~r tras la presidencia":

Excelentísimo Sr. Don V alentín GómezFarías.
México
San Luis Potosí Agosto-13 de 1846
-Muy estimado Sr. míoJ amigo:
Ya en cumplimiento de las más linsonjeras esperanzas, ha llegado el
instante de ver efectuada la apetecida unión entre el puebloJ el Ejército.
He aquí un suceso verdaderamente grande y nacional que no podrá
menos que producir t4Jflbién grandesy nacionales resultados.
tiempo dt s11 g,mra ron Estados Unid~s. México. 1997, pp.47-48; Michacl P. Coste\oc. Ú1
R.tpúblita central en México, 1835-1846. México. 2000, pp. 375-376
Migu~l Sánchez Lamego. Apuntes para la Hísroria del Arma de Ingenieros en México.
2
México. 1949, pp. 146,158,165.

S IETE C ARTAS INÉDITAS y S U CONTEXTO
. EN LA INVASIÓN N O RTEAMERICANA

6 95

Mañana salgo para Monterrey a la cabeza de la 1º B . d
obstante hallarse esta escasa de ve t. . .
nga a, no
muchos reclutas T.
s uano, sm parque y en su personal
.
. ampoco yo estoy enteramente bueno· más I
;on:~:ar que los enemigos avanzan sobre la capital de N u~o Leóna

::,:;;;:,";;.::li:Í,,f';,¡ ri:;.;;ande, según se dk•, nada ,apfz
,s

armas, .abatiendo el orgullo de losyan~e::~perar al tnunfo de nuestras
. _Grandes. acontecimientos marca el porvenir de la p I . '
ftlmto, entusiasta, por que veo desarrollar entre los mexi a :·· 1::2
J_ et/ e/z~tusiasmo para salvarla y alejarnos para siempre d:~;;sdisc::~,~ans
m es nas.
a,
Conservece muy bueno,
Pedro de Ampudia.1
Mientras tanto en Monterrev la b
inicio. Desde principios de J ., s od ras de defensa ya habían dado
uruo uno e los prim
d
Francisco Mejía al tomar t
1m
eros pasos el general
,
empora ente el mand0 d l o· .. ,
.
e a ivision del
Norte en Linares' había si·d 0 1a d e enviar
la e · · d ·
.
Monterrey para levantar los planos de fi .fi ~ ,ccio~ e mgerueros a
de Junio, cuando trasladó su cuartel g or~ 1cac1on._D ias después, el 21
las obras y construcciones stab
ener a esa ciudad, descubrió que
Ciudadela apenas estaban e e dan muy atrasadas. Los croquis de la
iorma os y los muros . . .
l
l
.
ru s1qwera se habían
1evantado. D ecidido a
a Monterrey para qu:c1aertf: os tr~baios, ordenó movilizar su División
labores.4
n antena. ayudara a los zapadores en sus
~urante los siguientes dos meses lo
.
.
c~ntmuaron. Se edificaron fortines
s trabaios de fornficación
trincheras en las bocacalles T d , se levantaron murallas y se cavaron
muchos· habitantes de M . o o esto causando expectativa y temor en
onterrey por los aco n tec1mientos
· ·
so revenir.
que podrían
b
El 3 de Agosto un gru
d
. d
gobernador de N uevo Le , po de cla1u adanos entregó un escrito al
al
on, Juan e G raza E ·
. general Mejía "que solo en úl .
,, Y. via, para que solicitara
dentro de las calles
lazas " timo apuro _se libraran hechos de armas
las familias indefen/ p d. Son muy obv1_os y terribles los males que
as y e 1 1c1os de esta capital sufrirán indudablemente

fi .

- - -- - - -

p edro de Ampudia a VaJentín G .
Fanas
. 3 Papers.
. Agosto 13, 1846. Valená n G .
. omez Fanas.
~ S, 1602. Benso,, Lahn. A mmcan
Collection U .
.
omez
anchez. Apuntes para la Historia.....pp. 150,154 ruvers1ty of Texas at r\ustin.

�SIETE CARTAS INÉDITAS Y SU CONTEXTO
EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA

AHMED VALTIER MOSQUEDA

696

¡El día de la victoria se aproxima! Y el honor ultrqjado de nuestra
nación, muy pronto lo veremos vengado, y nuestra independencia
asegurada por muchos años.

si llegan a convertirse sus calles y plazas en campos de batalla", afirmaba
5

el documento .
.bili.d d de enfrentar a los norteamericanos fuera de la ciudad,
La posi
ª
·
"guerra de
vechando los desfiladeros y gargantas de la_ sierra, en u~a
.
apro
. ue muchos consideraban mas practicable.
montaña"' era una estrategia q
.,
,
lo en un
Tan factible qu~ incluso el propio general Mepa llego a comentar
6
reporte al Ministerio de Guerra ,
.
No obstante la amenaza que se cernía sobre Mont~rrey; de_l r;;iet~
or arte de la población de quedar atrapa a a mita
e
late;:t¿. y del triste recuerdo de la tropa por las derrotas, Palo Alto y
cRon
d, 1 Palma el 18 de Agosto la moral general se elevo con creces.
esaca e a
,
1A
· López de
. . d d México informaron que el Genera ntoruo
N oticias es e
1 mando del
ta
Anna
había
desembarcado
en
V
eracruz,
para
tomar
e
.
,
San
.
s·
b O la angustia retorno
ejército y enfrenta~ a los invasores. m em ar~
uardia de los
cuando a la siguiente semana se supo que a vang
l
norteamericanos había avanzado desde Camargo y estaba ya en Cerra;:
, d ués el ánimo cambió de nuevo, como una ve e
~:J':rp:: :~en:;, co~ los reportes de que los ,refuerzos del ejérci:,
después de 2 semanas de marchas desde San Luis, estaban a punto e
7

llegar.

·

.
da el general Ampud1a
Adelantándose a las tropas en su t1ma ¡orn~ , d 1 29 de Agosto,
entró a Monterrey a altas horas de la noc e e
ñana
ñado solo or sus ayudantes y escolta personal. A la ma
a~or:~:e la noticia ~e su µegada recorría temprano las.ca~es de la c~udad.
~~egiomontano anónimo escribió entusiasmado la siguiente carta.

úl ·

·

Monte,rry. Agosto 30 de 1846.
Mi muy apreciado amigo:
Hqy ha llegado a esta ciudad el Sr. general Ampudia,y mañan;
, tro&gt;ha La vanuuardia de los americanos compuesta por mz
entrara su r ·
o
. . .
,
d
'
. t h bres se halla er. Ce,ralvo, a veznttc1nco ,eguas e aquz,
dosczen os om ,
, ¿
sta
donde están fortificándose; y. según se ve, no lograran 1egar a e ,
porque nuestras trop~s _saldrán al encu~ntro_-

t&gt;97

Las fortificaciones se están concluyendo; tiene ud. ya todas las calles
bien aseguradas, y la mqyor parte del pueblo con bastante entusiasmo,
solo las autoridades, como ud sabe, y unos cuantos vecinos dueños de
fincas, no quieren que la población sea la defensa, porque temen perder
sus casas, sin reflexionar estos, que la independencia de una nación vale
más que sus casas, sus familias, y todas sus generaciones venideras.
Cuando se supo que el general Santa Anna estaba nombrado jefa
del ejército del Norte, hicieron una salva de artillería, acompanada de
repiques y cohetes: en este día el entusiasmo fue genera4 y por todas
partes se veían los semblantes halageños, no haciendo caso ya de que el
.
,
8
enemzgo este tan cerca.
La llegada de Ampudia y el continuo arribo de tropas en los siguientes
días, lejos de traer tranquilidad y optimismo, provocaría disgustos y
reclamos en algunos ciudadanos. Apenas conocido el nombramiento del
general Ampudia como jefe del Ejército del Norte, personajes locales de
la talla de Manuel María de Llano, expondrían abiertamente su
inconformidad. En una carta escrita a mediados de Agosto a su viejo
amigo federalista V alentín Gómez Farías, de Llano recalcó: "El general
Ampudia .... durante la guerra civil ha hostilizado estos pueblos y por este
aspecto no cuenta con las simpatías de los pueblos que nunca olvidan a
sus opresores"9.
Aun antes de ingresar al estado, Ampudia comenzó a redactar desde
Saltillo una serie de órdenes y proclamas, que para el 3 de Septiembre -a
cinco días de haber arribado- alcanzaban el número de ocho.
Asumiendo militarmente el Poder Ejecutivo del Departamento, decretó
inmediatamente la plaza en estado de sitio, y a todas las autoridades
civiles y funcionarios públicos sujetos a la subordinación militar.
Estableció una cuota de dos reales por derecho municipal por cada res
que se sacrificara para consumo público. Ordenó una leva general de
al~añiles para asistir a las fortificaciones, amenazando que cualquier tipo

M' ,· EE UU Caja 3,
; Archivo Municipal de Monterrey. Ramo: G uerra . exico.
.

Expediente 3, Folio S.
. . . d G
Agosto 10 1846. Expediente
F ranc1sco
.
M
e
uerra.
' N · 1
1•
6
r e11··a al ~1iruster10
·
d l S
, de la Defensa ac1ona .
D /481.3/2181. Archiv? de CancelaCdos , e , ad
de Nuevo Leó11. Monterrey, 1955,
' Antonio Morales Gomez. rono,ogza e
pp.184-185; Sanch~z. Apuntes para la HiJtoria..... p.166.

t~::~:

8

9

El Monitor Rep11blicano. Septiembre 14, 1846.

Manuel María de Llano a Valentín Gómez Farías. Agosto 21, 1846. Valentín
Gómez Farías Papers. 1670. Bet11011 Lati11 American Collection. University of Texas at
Austin.

�SIETE CARTAS INÉDITAS Y Su CONTEXTO
· EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA

AHMED VALTIER MOSQUEDA

698

.
• ·dicción militar "con arreglo a
de sedición y motín sería ¡uzgado por 1a ¡un .
.

,, 10

las leyes vigentes •
,
. d
.b. , amargamente sob re 1a s1·tuac1·ón que le pareaa
Un cmda ano escn, 10
M
amenazado tanto por los
. .
n aquellos días en
onterrey,
.
::ea~ericanos como por el autoritarismo de Ampudia:

Montemy~tiembre 6 de 1846.
.
.
n Cerralvo cometiendo mil desórdenes y
Los amencanos siguen e
.
d un
haciendo que los ciudadanos, a quiene~ quzeren tener g;:º:ov:;o de
réstamo forzoso. T qylor, con su demas fuerza no se
en
~amargo, J dice con bastante orgullo a sus soldados, que Monterrey
cinco horas lo destruyeY queda por suyo.
El
eral Ampudia inmediatamente que llegó a esta ciudad,
d ¡, ró !~taza en estado de sitio, y él solo se hizo gobernad~ co; cuyo
ec ad ha cometido bastante desórdenes, mandando hec ar eva y
man o
t d partes a sacar de sus casa a
haciendo que salgan comisiones por o as
. t /, s al
los arteseanos honrados que están en ,sus 1udie~~dcereles,
::nera
l h . tji ·n ido las garantías tn vz ua
cuarte : a tn n :gh d do bastante a odiar por esta descabellada
esca~~alo~a~ ;¡p:ebl:est; en un estado violentoy muy indignado contra
provzuencta,
este señor.
.
Nuestro buen amigo D. José Uraga salió para Cadereyta hace sezs

;ªZ ::s

días.

11

dí
C
lvo y establecer un importante
Tras una estancia de 17 as en erra m'en·canas iniciaron 1~ última
··
1 tropas nortea
depósito de prov1S1ones, ~s
El general Zachary Taylor,
nce hacia Monterrey.
. ..
d
etapa e su av~ , . .
r nizó sus fuerzas en tres div1s1ones,
comandante del e¡erc1to invasor, o ga
. d 113 de Septiembre. Dos
alonadamente a partir e
d¡
h
las cuales marc aron ese .
d
1 1º División al mando e
, 1 anguardia forma a por ª
'
días d espues, a v .
.b, M , El pueblo parecía enteramente
·
d
E
T
ggs
arn
o
a
ann.
. d
general D av1
. w1 ,
h s la ente comenzó a salir e
d pués de algunas ora
g
b'
abandonad o, pero es
las colinas cercanas, a donde ha ian
sus casas o a regresar del campo y
. 12
huido atemorizados por la llega?ª de los yanquis.
El Monitor Republicano. Sepiembre 25, 1846._
n E/ &amp;publicano. Septiembre 18, 1846.
k 1919
236-237· George Meadc.
12 Justin Smith. The war with México. Ne~ Y~r 1913 , ~~()
,
The lift and /etters ofGeorge Gordon Meade. New or .
, p.

699

El general Taylor acampó a 5 kilómetros de Marin, y aguardó ahí los
siguientes días hasta que las otras dos divisiones se incorporaran, así
como también la retaguardia con los vagones de suministros; dando al
mismo tiempo un pequeño descanso a sus tropas.
El 18 de Septiembre reiniciaron la marcha, partiendo cada división
con intervalos de una hora. Para el anochecer todo el ejército invasor se
encontraba en la antigua hacienda de San Francisco, hoy conocida como
Apodaca. Monterrey estaba a menos de 20 kilómetros, y la jornada final
dio inicio al siguiente día. Desde muy temprano los norteamericanos
avanzaron como un cuerpo entero. 6,250 soldados marcharon en una
sólida columna, acompañados por la artillería, un centenar de carretas
con provisiones y más de 1500 mulas de carga, en una línea que se
extendía por casi dos kilómetros sobre el camino.
El propio general Taylor cabalgó a la cabeza de sus tropas, escoltado
solo por una compañía de exploradores del Regimiento Montado de
Texas y un escuadrón de Dragones, casi hasta la vista de Monterrey.
Desde la Ciudadela, ubicada en el extremo Norte, sobre el camino a
Mario, los artilleros mexicanos comenzaron a hacer fuego sobre aquel
grupo de jinetes. Uno de cuyos proyectiles -un tiro sólido de 6 kiloscayó rebotando a escasos metros de Taylor y sus hombres. 13
Un regiomontano escribió ese mismo día a un amigo, impaciente por
comunicar las últimas noticias:
Montemy. Septiembre 19 de 1846.
Apreciable amigoy señor:

A las nueve de la manana de hoy se han presentado los enemigos en
número de 8000 hombres y 20 piezas, a tiro de cañón de nuestras
fortificaciones por el rumbo del Norte: todo el día ha sido fuego de
cañón, y pausado principalmente por parte de eilos; para esta noche o a
la madrugada aguardamos un asalto; hay mucho entusiasmo en la
tropa, y hasta .ahora parecen que llevarán un golpe. 14
Después de alcanzar las orillas de Monterrey, el ejército invasor se
retiró y acampó a 5 kilómetros de distancia en el Bosque de Santo
Domingo, también conocido como Nogalar. Mientras el general Taylor y
sus ingenieros comenzaban a hacer reconocimientos sobre la plaza,

10

13
14

The Dai!J Picay11ne. Octubre 6, 1846. Smith. The war with.. ., p.238
E/ Monitor Rep,,blicano. Septiembre 25, 1846.

�SIETE CARTAS INÉDITAS Y SU CONTEXTO
EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA

AHMED VALTIER MOSQUEDA

700

701

I

muchos soldados, principalmente in~sciplinad~s voluntarios movidos
por la curiosidad y la aventura, se atrevieron a ale1arse ~e su campamento
en grupos (o incluso solitariamente) para º?servar la cmda~. Al~os ?se
los cuales llegaron a ser capturados por partidas de caballena mexicana.
Mientras tanto en Monterrey el ejército y la población se preparaba
para la defensa. La movilización de las ~ropas por las . calles y los
repetidos disparos de artillería desde la Cmda4ela, an~nciaban que la
batalla había dado inicio. Temerosos de quedar en medí~ del combate,
algunas familias empezaron a abandonar a última hora la ciudad_, antes 1~e
que los caminos pudieran quedar bloqueados por lo~ norteamericanos.
El mismo regíomontano impaciente que h~bía . en:viado las últimas
noticias a su amigo, escribió nuevamente al día siguiente, pero ahora
desde Saltíllo:

Saltillo. Septiembre 20 de 1846.

Estimado amigo:
Ya sabrá ud. Jo que ha ocurrido desde qyer a las nueve de la
mañana en Montemy, reducido todo a que habiendose pr-ese~tado el
enemigo en número de mil hombres, distribuido en guemllas 1e
caballería, se le fue el día en escaramucear a la vista de la plaZfl, sm
disparar un solo tiro.
Nuestra caballería cornspondió a estos movimientos, t~vo u~
pequeño encuentro en el Bosque de Santo Domingo, e h1~0
prisioneros, entre ellos dos heridos de sable, que entraron a med10d1a a
Montemy.
·

:ets

Parece que el enemigo trata de sitiar a aquella ciudadJ aun no ~e le
conoce designio de dirigir parte de sus fuerza: par~ esta; a donde si tal
sucede nos entregaremos por la ninguna reszstencta que podemos hacer
17
porJaita absoluta de todo. •
El 20 de Septiembre, los norteamericanos co~~~zaron sus
movimientos estratégicos en torno a Monterrey para dar ~rucio al ataque~
1
La 2º División al mando del general William J. Worth, iunto con el
Luther Giddings. Sketches oj th( Campaign in Northern Jvféxico. in f:!,ighteen fo'9'·S:
David Alverto Coss10. Hzstona de Nuevo Leo 1
and 5 even. N ew York.. 1853, p . 142-146·
. ,
evolución políticay social Monterrey. Vol. V, P· 251. .
,,
N 12 U . rsidad
16 José Sotero Noriega. "E/-sitio de Monterrq en 1846 . Actas
o. . ruve
Autónoma de Nuevo León. Monterrey. 1980, p. 7.
11 El Monitor &amp;publicano. Septiembre 25, 1846.

Regimiento Montado de Texas, unidad mejor conocida como "Texas
Rangers", cruzaron los campos y sembradíos al Oeste de la ciudad, en
una maniobra claramente envolvente. Al siguiente día, después de un
breve encuen~o con dos escuadrones de caballería mexicana, lograron
alcanzar el camino a Saltíllo, cortando así la principal vía de acceso a
18
Monterrey.
Mientras tanto en el Este el general Taylor realizaba un ataque directo
sobre los fuertes y muros de esa zona. Solo después de sangrientos
combates, pudo tomar uno de ellos: el Fortín de la Tenería, ubicado en el
extremo Oriente.
En la madrugada siguiente el general Worth asaltó el Cerro del
Obispado por su parte más alta, logrando sorprender a la guarnición
mexicana que custodiaba ese punto. Esa misma tarde logró finalmente
posesionarse del edificio del Obispado, tras un prolongado tiroteo.
Para el 23 de Septiembre las tropas invasoras avanzaban por ambos
extremos: Worth por el Poniente y Taylor por el Oriente, mientras que
las fuerzas mexicanas lentamente se replegaban a su última línea de
defensa alrededor de la plaza principal y la Catedral. Cada casa y cada
calle fueron fieramente disputadas. Desde la esquinas y las bocacalles se
disparaban los cañones y desde las azoteas los mosquetes; transformando
la batalla en un combate urbano. A las 9:00 de la noche el general
Ampudía envió un mensaje al comandante enemigo solicitando una
tregua, para dar inicio a pláticas sobre un cese al fuego definitivo.
Conversaciones que comenzaron forqialmente hasta la tarde del 24 de
Septíembre. 19
En las aldeas y villas más cercanas a Monterrey, la gente aguardaba
con ansias noticias de la capital del Estado y los reportes de una batalla
que llevaba ya más de 3 días. El camino hacía Villa de Santiago
contínuába abierto, y por lo tanto la comunicación con el sur proseguía.
Correos eventualmente se arriesgaban a salir en aquella dirección para
llevar informes de los acontecimientos a Villa de Santiago, que a su vez
retransmitían a Montemorelos y Linares.

1;

18

John S. Eisenhower. Tan Lejos de Dios. La Cuma de los Estados U,údos contra
México, 1846-1848. México. 2000, pp. 175-182; Smith. The war with .. ., pp. 239-245.
19
Eisenhower. Tan Lejos de .....pp. 184-194. Thomas B. Thorpe. Our .Amry al
Monttrrry. Philadephia. 1848, pp. 82-83.

�SIETE CARTAS INÉDITAS Y SU CONTEXTO
EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA

AHMEDVALTIER MOSQUEDA

702

.
, T . - Juez Primero de Santiago, después de
En ese senudo, Jesus rev~o, d l 25 de Septiembre redactó
· ·
n la manana e
'
recibir nouc1as e . .
diri .da al alcalde de Montemorelos,
apresuradamente la s1guient~ carta'. . gi
sobre los últimos avances del conflicto.

Por las últimas noticias que hemos podido adquiri~ sabemos que
h h
p la parte del onente hasta la
las tropas ·enemigas se han ec oya or
J.
d D
de D Francisco Piña, del H. Gobern~~ Mora es _J e .
dalup; T reviño y por la parte de abajo hasta el Obispado; 1e
::era ue nuestr:s tropas se hallan ya recluidas a dos cuadras y a
m
J
, s tres de la tarde se pidió parlamento, por los
· pla7a• uesue ayer a ,a
·· d
"\; ,
, d.
·y por otras personas que vinieron e
enemigos segun tce nuestro correo,
.
l . rto
Monterrey anoche, que el parlamento fue.pedido por nosotros, o et: .
o es ue sea por unos o por los otros, no sabemos hasta a ora
del cas , 't1s ocho de la mañana el resultado; tenemos un correo en la
q~e sedranl
dado par: las doce o la una de la tarde; lo que
czuda e que es aguar,
de la hora que
traiga de nuevo se lo comunicare a us~ed con un c~rreo
con el mismo objeto de llevar noticias vzene a esta villa.

e;!ª

J

A nuestras tropas se le han cerrado todos los recursos por estar
interrumpidos los conductos, y por que creo que ya no hay ·¿tropas q;:
tri pla a se haya tan compromett a que s.
bajen, de manera que nues i2 ~
. • 1 d d l in "usto
der divino les dará un esfuerz.o capaz de reszsttr e po er e 1J
el po .
_, l p , dida se calcula por muchas personas,
enemzgo, de otra sue,.e a eti
seguro quiera el cielo que no
7
·
las han destro
l.As casa que han tomado los amencanos
. "\;ado
. , d lasy haciendo pedazos las puertas.
agU);:Jo ;o que digo a usted por ahora en contestación a su atenta nota
del 23 del corriente.

·

Diosy Libertad. Santiago.
25 de de Septiembre de 1846.
·- 20
Jesús Trevino.

1
d d 1 24 de ;eptiembre .los ejércitos enfrentados se
Durante a tar e e .
arados or solo una calle, en una tregua
miraban uno al otro, a veces sle~ .
~ento Citados en una casa del
que parecía romperse en cu~ quier mo
.
_.
·
25 1846 HM 39454·
·- al Alcalde de Montemorelos. Septiembre ,
.
Jesus T revino •
.
Mexican War Collection. The Huntington Library.
20

lado Poniente de la ciudad que servía de Cuartel General a Worth, los
dos comandantes en jefe se encontraron por primera vez. Pero las
conversaciones se tornaron difíciles entre Ampudia y Taylor. El
norteamerica~o exigía no menos que la rendición incondicional de la
plaza, a lo que Ampudia respondió negativamente.
Finalmente se acordó una comisión compuesta por tres oficiales de
cada bando para llegar a un acuerdo. El general Tomás Requena, el
general José María Ortega y el licenciado Manuel María de Llano por
parte de los mexicanos; y el general Worth, el general James P.
Henderson y el coronel Jefferson Davis de lado de los
·
21
norteamencanos.
La conferencia se prolongó hasta más de la media noche. Propuestas
y contrapropuestas fueron discutidas, hasta que los términos de
capitulación quedaron formalm~nte escritos en un documento (tanto en
inglés como en español) y especificados en nueve artículos.
Los norteamericanos ocuparían la plaza de Monterrey, a cambio de
que el ejército mexicano pudiera salir con sus banderas y armas al
hombro, así como una batería de artillería ligera con seis cañones.
Además, el armisticio se prolongaría durante ocho semanas,
estableciéndose una línea de demarcación entre ambas fuerzas en el Paso
de Rinconada.
A las 10:00 de la mañana del 25 de Septiembre la bandera nacional fue
arriada de la Ciudadela, al mismo tiempo que una descarga de ocho
cañones anunció la salida de su valerosa guarnición, que con tanta
decisión y arrojo había defendido aquel fuerte. En los siguientes días
cada una de las cuatro brigadas del ejército mexicano abandonaron
Monterrey. Tras de ellos también partieron una gran cantidad de
habitantes, dispuestos a abandonar sus hogares antes que compartir su
destino junto al de los invasores yanquis.22
En una emotiva carta, una regiomontana anónima nos dejó escrito las
vicisitudes que tuvo que enfrentar en aquellos terribles días de guerra y
violencia, así como los sentimientos de angustia, desesperación y coraje,
qué como muchos otros mexicanos sufrieron estoicamente.
Percepciones que _hoy parecen estar alejados de nuestro entendimiento,
pero sobre todo, olvidados por la historia:

21

22

Thotpe. 011r A17f!Y al ..... pp. 84-88.
Sanchez. Apuntes para la Historia..... p.190; Thorpe. 011r Am!)' al ..... pp. 89-97 ..

�704

SIETE CARTAS INÉDITAS y Su CONTEXTO
. EN LA INVASIÓN NORTEAMERICANA

AHMED VALTIER MOSQUEDA

Saltillo. Septiembre 27 de 1846.
Por fin, la Providencia lanzó para nosotros su terrible castigo. Ya
me tiene aquí sin casa y sin patria, huyendo de las consecuencias de una
guerra provocada por un individuo que comprometió al desgraciado
Monterrey, presa hoy de los americanos.
Ya nos lkvó Satanás,] todos nos encontram..es en la calle; repito sin
patria, sin fortuna y sin hogar. Yo me salí e&gt;2itada por el General
Garría Conde, otro tanto hicieron los vecinos, J abandonamos cuanto
teníamos. Ya se ve, no conocíamos lo que era el General Ampudia,
quien atemoriz.p al pueblo, dejándolo traslucir, que si perdía la plaza,
volaba la ciudad quemando el parque. Este temor puso a nuestros
desgraciados vecinos en el mayor conflicto. Dejo á la consideración de ud.
como saldría.
Yo con mi desgraciada familia, marché a pie hasta Santa Catarina,
porque los Juegos se habían roto cuando quise sacar mi quitrín; es
imposible pintar a ud. mi situación en estos desgraciados días.
El 19 comenzó el ataque; el 20 sitiaron los enemigos la ciudad, sin
dejar libre un solo paso; el 21 se encontró nuestra caballería con los
americanos, al pié del cerro del Obispado y los nuestros se
descompusieron corriendo la mitad de las tropas. El americano se fijó al
pié del cerro,y el 23 tomó los fortines a discreción. Este señor Ampudia
redujo su defensa a solo la plaza, pues los americanos se metieron hasta
la plaza de la Carne, echando casas al suelo, horando otras y
posesionándose de todas; mientras este general estaba metido en la
Catedral. Ignoro cuál sea el motivo de la capitulación, porque al fin la
hizo antes de ayer de una manera indigna de un hombre; la pérdida por
nuestra parte solo ascendía á 80 muertosy 200 heridos.

esta,
a donde llegué hace 2 días, arrastrándome y casi muerta de
hambre.
La quinta del general Arista la tomaron los americanos en el t
-::.:;••, a/U def'ºrilaron ,u, cadáuemy h~ " de el/o,. pueb;'J,
rnyAmpyel ~emlo lodo, a gritos se negaba a la capitulación pero el
general
udta rooó
º y arrastró' su firente por el suelo hasta' loorar
6
escapar
su
garganta
·
nos
d
.,
p
b
capituló
h
'
., ~o o res, entregó nuestras propiedades y
. d d man~ a~do el e;emto Y abandonando a s11 desgracia a los

j¡

;;b;a:::s;ej;;/~::~o~e~ infamia con que arrastran su vida los

'f!uestro ejército se batió con denuedoy valor; pero alfin ca itularon
lost ;ejes
por el general Ampudia. Este pueb,1,o, ahora
rp nmn10
.
, la esforzados
d
es ~ a rma o contra la tropa; acaba de haber un tumulto hiriendo los
pa:sanos a ~lg~nos soldados. No puede ud. figurarse de :11antos males
es,amos
roueauos. . Uorim
. son las escenas que nos
d
º as y desgracras,
ro ean; la_ h_umillación ante nuestros enemigos, será nuestra suerte y
seremos
· na...
· E s imposible
.
, vzcttmas de la mm
explicar la ira ,del
23
Pueb,o.

Por los extraordinarios sabrá ud. los artículos de la capitulación
vergonzosa que ese genere/ celebró, habiendo hecho nuestras tropas un
nitmero considerable de muertosy teniendo T aylor mucha dispersión.
Los habitantes de estos departamentos maldecimos sin cesar al que
ha sido causa de su desgracia y" el Saltillo le ha negado los recursos para
que se venga. Mi venida de Santa Catarina fue el día de la dispersión,
porque al ver correr a la cakalleria gritando por el pueblo que huían
porque los liabían entregado, el pueblo tomó las serranías y a los 1O
minutos solo yo estaba ahí. Los dispersos e!1 varias gavillas comenzaron
a robar y a cometer excesos. Los americanos se acercaron hasta San
Pedro, y yo viéndome en medio de tantos peligros me puse en salvo para

705

2.1

E/ Monitor &amp;p11blico110. Octubre 9, 1846.

�DESARROLLO INDUSTRIAL E
INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1930 1960):
CAMINOS CRUZADOS.
M

Mtra. Isabel Ortega Ridaura
Universidad de Monterrey

Introducción
El primer auge industrial de Monterrey tuvo sus orígenes en el último
cuarto del siglo XIX, primero con el desarrollo de la industria textil y
posteriormente con una serie de productos que hasta hoy lo caracterizan:
acero, vidrio, cemento y cerveza. Los capitales con que se fundaron las
primeras fábricas provenían del comercio. El crecimiento posterior se
financió por varios mecanismos: emisión de acciones, reinversión de
utilidades y algunos créditos contratados principalmente con la banca
extranjera.
Esta situación se vio modificada por varios factores: la crisis de 1929,
que difi_cultó el pago de la deuda en moneda extranjera, y la nueva
legislación bancaria de principios de los treinta que abrió la posibilida&lt;l al
desarrollo de nuevos bancos e intermediarios financieros en la localidad.
El increment~ de los intermediarios financieros coincidió con el
periodo del segundo auge industrial de Monterrey, fue producto del
mismo y a la vez lo fortaleció. Las funciones básicas de la intermediación
financiera consi~tentes en crear crédito, traspasar fondos de.: préqamo y
permitir 1a diHrsificaciún r acumubción de acri,·os 1, bcnctici:tron b

�DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930- 1 960): CAMINOS CRUZADOS

ISABEL ORTEGA RIDAURA

708

operación del sector industrial al facilitar la expansión de la economía
local.
El presente trabajo pretende dar cuenta de la proliferación de
intermediarios financieros y de una considerable cantidad de bancos que
tuvo lugar en Monterrey desde principios de los treinta y que se
intensificó durante los siguientes treinta años. Asimismo, de la relación
que este florecimiento tuvo con la indus~~~e donde inicialmente
provinieron la mayoría de los fondos para capitalizarlo.
Este trabajo es un primer acercamiento al tema y está basado
principalmente en el registro que se tiene de más de cuarenta
intermediarios financieros constituidos entre 1930 y 1960, que, sumados
a los ya existentes (Banco de Nuevo León, Banco Mercantil de
Monterrey y algunas casas financieras), dominaron el panorama
económico-financiero no sólo de Monterrey sino regional y en algunos
casos, nacional.

Algunos antecedentes
A principios de los años veinte, había varios bancos de emisió~ e~ el
país, uno de los cuales, denominado Banco de Nuevo ~ón, habi~ sido
· fundado en la capital del estado en 1892. Operaba tambien en la cmdad
el Banco Mercantil de Monterrey, constituido en 1899; algunas sucursales
de bancos extranjeros como el Banco de Londres, México y Sudamérica
que en 1869 se nacionalizó convirtiéndose en el Banco de Londres Y
2
México, y varias "casas bancarias y de cambio" •
La creación en 1925, del Banco de México, S.A. bajo la jvrisdicción de
la Secretaría de Hacienda significó un importante paso hacia el
establecimiento del moderno sistema bancario previsto en la
Constitución de 1917. A dicha institución le fue concedido el monopolio
sobre la emisión de papel moneda y la autoridad para fijar los tipos de
cambio entre el peso y las monedas extranjeras. No obstante, a pesar ~e
haberse constituido desde entonces como banca central, los demas
bancos siguieron emitiendo moneda y no fue hasta 1931 cuando pudo
3
tener un verdadero control.sobre el circulante.

·
2 Menditichaga, 1973: 3. Los ·autores hacen alusión a la Casa de Cambio de don
Guillermo López (1913); Casa de cambio de don Ramón Elizondo (1?14), Casa
bancaria de Sada Paz Hermanos (1916) y Casa bancaria de A. Zambrano e Hi¡os (1917).
3 Brothers

y Solís, 1967:19.

709

Coadyuvaron_~n este hecho la crisis de 1929, el abandono del patrón
oro y la adopc1on de un patrón bimetálico (oro-plata) inconvertible
establecido en la nueva Lry Monetaria de 1931.

El marco legal
Después de la devolución en 1921 de los bancos incautados por
Ve~u~?ano Carranza y una v;z "normalizada" la situación del país, se
expidio . e~ 1924 un~ nueva Lry General de Instituciones de Crédito y
Estableamtentos Bancanos, que clasificaba a los intermediarios financieros
en tres ?111pos: 1) instituciones de crédito; 2) establecimientos que tienen
por ob¡~t~ exclusivo o principal realizar operaciones bancarias; y 3)
estable~uruentos . que se asimilan a los bancarios por practicar
operaciones que Interesan al público en general, tales como recibir los
depósitos o emitir títulos de crédito pagaderos en abonos y destinados a
colocación entre el público.
. Estaba ya en proyecto la creación del banco central por lo que la
cnada Ley no contemplaba ya las funciones de emisión de billetes para el
resto de las instituciones financieras.
En esa misma fecha se promulgó el Decreto que constituvó la
Comisión Nacional Bancaria como un órgano de supervisión de la
actividad financiera del país.
Como se mencionó, la manera de proceder de los bancos e
instituciones financieras no cambió significativamente hasta 1932 al
prom~garse la Lry General_de InstituciÓnes de Crédita5 y la Lry de Títulos y
Operaaones de Crédito. La primera, conservó la estructura general de la de

4

La.primera Lry General de Instituciones de Crédito data de 1897.
~ _En _~a exposición de motivos de la Lry de 1932 se menciona que la
espec1alizac1on prevista en la ley de 1924 había resultado puramente nominal.
Textualmente dice que "desde los primeros actos de nuestro derecho bancario se ha
mantenido
· ·
· lizac1on...
·'
man
.
un. regun~n
. d, e especia
pues n_o obstante que la Ley vigente
. tiene . la d1ferenc1ac1on entre bancos de depósito y descuento, refaccionarios,
hipotecanos y los llamados de fideicomiso, y aun establece otras diferenciaciones
sec~ndarias, en la práctica o no ha sido posible fundar y sostener instituciones
estnctamente especializadas o de hecho ha sido necesario permitir que una misma
insntuc1on
· · practique
·
··
•
operaciones
correspondientes
a diversas especializadas, con lo que,
en verdad, nuestro régimen bancario está integrado por instituciones de depósito v
descuento que habitualmente llevan a cabo operaciones bien distintas de los préstamo~
l' descuentos propiamente comerciales." Lagunilla, 1981: 134.

�'71 1

ISABEL ORTEGA RIDAURA

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN M0N_
T ERREY ( 1 930 - 1 960): CAMINOS CRUZADOS

1924 y tuvo como principal preocupación clasificar las instituciones en
6
función de las operaciones pasivas o de banca especializada.

modificaciones de 1949, 1954 y 1956 que tuvieron, entre otros, el
propósito de orientar y promover el crédito hacia cierto tipo de
actividades de interés nacional.9

710

En 1941 se decretó la Lry General de Instituciones de Crédito y
Organizaciones Auxiliares, vigente hasta los años ochenta. Al respecto de la
misma Carlos Tell.o señala que aunque la actividad bancaria se considera
en la ley de 1941, como en las anteriores, un servicio público y, por
tanto, sujeto a concesión del Estado7, en la ~sición de motivos de
dicha Ley se advierten propósitos de espíritu claramente privatistas:
...con ello se consagra un propósito del Ejecutivo, alentar la iniciativa de
la empresa pávada. La legislación que se somete al Congreso de la Unión
procura establecer un marco de garantías indispensables para el bien
público, dentro del cual -los banqueros pueden regir, a su juicio y con su
responsabilidad, las empresas que les son propias, sin atábuirse a las
autoridades otra función que hacer guardar dichas garantías fijadas por la
Ley, y la de dirección y regulación del volumen general dei crédito que
ejercitará el Banco de México, no por resortes de autoridad, sino
8
haciendo operar sus medios de acción fundamentales.

La necesidad de expansión crediticia que había en aquella época
motivó una serie de disposiciones de excepción y, en algunos casos, de
normas privativas en beneficio de las instituciones de crédito, entre las
_que sobresalían las inmunidades fiscales y los privilegios en concursos y
quiebras, las cuales en años posteriores se fueron suprimiendo. Ello
junto a la conveniencia de orientar la actividad de las sociedades
financieras a fin de incrementar la producción y promover la
industrialización del país, &lt;':xplican una serie de medidas legislativas de las
dos décadas siguientes.
Tal fue el caso, por ejemplo, de las modificaciones que se hicieron a la
ley en 1947 para promover la construcción de viviendas, así como las

6 Las operaciones pasivas son todas aquellas en las que la institución en cuestión
recibe dinero del cliente las cuales pueden adoptar la forma de cuentas de ahorro,
depósitos a la vista en cuentas de cheques y a plazo fijo o previo aviso, etc. Las
operaciones activas son básicamente • préstamos de diversa índole, para atender
renglones productivos y de capital de trabajo ~ajo la forma de descuentos, créditos
directos, repartos, anticipos, · pignoraciones sobre valores y refacciones a corto )'

mediano plazo, etc.
,
1 El Artículo 2 de la Ley señala que para dedicarse al ejeréicio de la banca y del
crédito se requiere concesión del gobierno federal y que las concesiones son
intrasmisibles. ·Tello comenta que el carácter de servicios público concesionado es una
institución propia de la legislación mexicana.
8 Tel10, 1984: 22.

Monterrey: Desarrollo económico y confi gurac1ón
·
de grupos
industriales
La i_n?~stria~zación ~n Nu~v?, León, y más propiamente en la capital
y murucipios
c1rcunvec1nos,
vivio su primer impulso en 1890, apoyad o
· al
.
en ca~lt es prov_eruentes del comercio y con el estímulo gubernamental
a traves de exenciones fiscales.
El _crecimiento sostenido que experimentó la industria durante todo el
porfinato, sust~ntado en la metálica básica con empresas como la
Fundidora ?e Fierro Acero de Monterrey y en productos livianos como
la Cervecena Cuauhtemoc, se vio frenado durante la Revolución.

!

Su~e~ada la lucha armada, a mediados de los años veinte se vivió un
florecim1ento (Cervecería Cuauhtémoc inicia su expansión vertical se
crea La In~ustrial, fábrica de galletas y pastas origen de Gamesa ...) ~ue
pronto se vio opacado por la crisis de 1929.
_ No ?bstante, a mediados de los años treinta, se retomó el crecimiento
mdu_str_ial que c~ntinuara de manera sostenida hasta 1982. Dicho
crectmi~~to se vio beneficiado entre otras cosas, por la Ley sobre
proteccio~ a la _industria de 1927, la cual explícitamente declaró el
f~me~to mdustnal como. ~e "utilid~d pública" y otorgó numerosas
exenct~~es fi~cale ; p~o~1C1ando el incremento de industrias y su
expansion vertical. 1 Asrnusm?, por factores localizacionales que hicieron
de Mon_terrey ~n lugar atr~cuvo para la inversión; y, desde luego, por la
pres~ncia de 1nter?1edianos financieros que se multiplicaron desde
mediados de los tremta, muy ligados al desarrollo industrial.

Los grupos industriales
r En el perio_do compre?dido entre J930 y 1960, que es el objeto del
P esente estudio, se constituyeron las empresas madre que dieron origen
: lo~ ~rupos industriale~ que _incluso hoy dominan el panorama
conomico-empresarial reg10nal e incluso nacional.
9

Tel10, 1984: 23.
. detallado de las exenciones fiscales en l\lonterrey Yer Ortega,
_io Parª un ana'li sis
2000

�ISABEL ORTEGA RIDAURA

DESARROLLO INDUSTRIA
)
EN MONTERREY (19~0E- ~;~~M)_EDIACIÓN FINANCIERA
·
. CAMINOS CRUZADOS

Palacios clasifica el origen de los grupos constituidos en este periodo
remitiéndose a la fundación de su primera empresa. Considerando dicho

El periodo fue dominado por el establecimi
que ya en sus primeras eta as tu .
ento de grandes plantas
(desde la obtención de mat~rias v~eron huna expansión tanto vertical

evento, los clasifica en tres generaciones:

como geográfica, hasta lograr pres!n::aci~::11~1 producto terminado)

1.- Grupos de primera generación, cuyo origen se sitúa entre finales
del siglo XIX y 1930: VISA (hoy FEMSA), originado en 1890 con la
Cervecería Cuáuhtémoc; Alfa, que comparte el mismo origen que el
anterior; Vitre, que proviene de Vidriera Mo~ey fundada en 1909; y
GAMESA, cuyos antecedentes se remontan a 1925 con La Industrial,

Asimismo, por una creciente concentr . , d
.
muestra la Gráfica 1 en la que
d b acion e capital como lo
'
pue e o servarse c '
1e ,
concentración de capital es mucho mas
, e1evadO enorno
M e ienomeno de
15
resto del país considerado en su coniunto.
.
onterrey que en el

fábrica de galletas y pastas.
2.- Grupos de segunda generación, con orígenes. en las décadas treinta
y cuarenta: Copamex, proveniente de Bolsas Maldonado fundada en
1935; IMSA, con Industrias Monterrey, establecida en 1936; y Protexa,

Cuadro 1. Número de establee·lffilentos
.
. mvertido
.
y capital

712

creada bajo ese mismo nombre en 1945.
·
3.- Grupos de tercera generación, que surgieron a partir de 1950,
entre otros, MASECA, originado en los años cincuenta con Molinos
Azteca; PROEZA, con origen en Manufacturas Metálicas Monterrey,
11 en
1956; y AXA, derivada de Conductores Monterrey fundada en 1956.

.

capital.
Monterrey en 1940, con el 3.37 por ciento de los establecimientos y el
4.86 por ciento del personal ocupado del país, producía el 7.2 por ciento
del P~B industrial nacional. Con sólo el 1.94 por dento del capital
invertido en industria, el valor bruto de su producción representaba el
6.5 por ciento del total. Ello da cuenta de la importancia de Monterrey
en la industria nacional, importancia que aumentó hasta llegar, en 1960, a
aportar el 10 por ciento del P~B con sólo el 3.07 por ciento de los
establecimientos y el 7.17 por ciento del personal ocupado. En cuanto al
capital, se observa un aumento considerable al brincar de casi el dos13por
ciento (nacional) _en 1940, al 13.92 por ciento en tan sólo veinte años .

AMM
Resto de México
Capital*

AMM
Resto de México

11
1'

Palacio~, \9tr: :;.
Orte)!a, 21Hlll.
Sobrino, \ 993.

1,061
30,421

1,216
71,866

2,533
80,020

453.7
22,887.3

2,287.1
20,865.1

6,263.7
38,732.4

El financiamiento del desarrollo
Un análisis detallado de la manera como Ce
,
de las empresas más embl , .
.
rv~cena Cuauhtémoc, una
financió su crecimiento noems
_ Patlcas_de! :.es~rrollo industrial de Monterrey,
·
errrute 1nier1r la ne ·d d
·
dio de intermediac1·0, n fi
.
.
cest a creciente que se
inanciera a medida
~
.
y complejizando los requerimientos de capi~t se ueron incrementando
Dependiendo
. .
atravesaban
las del
e momento históri. co y d e 1as condiciones
por las que
.
mpresas, es posible di ·
·
disponer del capital necesario
.
. stingu1r tres maneras para
su_fragar los gast~s de operació!ª;:l i;;em~ ~n los _n_~evos prorectos o
reinversión de utilid d
) d
_gocio. a) emiston de acciones, b)
a es y c en eudarruento.

e

.

i; Derutt1
1 y1Ortega
. , 1997 y eeruto,· Ortega y Palacios 1999
e tota nacional se ha descontad 1
,
.
9ue hace aún más contundent 1
o a ~arte correspondiente a Nuevo León lo
tiene.
e a representación gráfica de la importancia que ¿ste
14

11

1960

* miles de millones de pesos de 1988
Fuente: Elaboración propia con datos de Sobrino (1995)

Entre 1940 y 1960 se dio lo que podría llamarse el segundo auge
industrial en Monterrey y su Área Metropolitana (AMM). El crecimiento
de la industria en dicho periodo se caracterizó por una creciente
concentración del capital en pocas industrias y por una especialización
productiva o sectorización, en bienes intermedios y duraderos y de
12

'

Establecimientos

El desarrollo industrial

·

1940 1960
1940
1950

'713

�714

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1930 - 1960): CAMINOS CRUZADOS

ISABEL ORTEGA RIDAURA

Emisión de acciones
En un principio, la emisión de nuevas acciones fue una manera de
atraer dinero, aún cuando · en muchos casos fueran suscritas por los
mismos accionistas. Esta práctica fue muy socorrida en los primeros
años de vida de las empresas, pero a la larga no era la mejor manera de
capitalizarse ya que a toda acción correspon~ una participación en las
utilidades, y elevar en demasía su número nobaría más .que diluir las
ganancias.

Reinversión de utilidades
En muchos casos, los estatutos de las sociedades establecían la
creación de un fondo de reserva, al cual se destinaban parte de las utilidades
' de cada año. Dicho fondo, permiúa hacer frente a las pérdidas
extraordinarias e imprevistas y en un momento dado también a las
necesidades de crecimiento.

715

Crédito
. ~ 1~ largo la hi_storia, las empresas han recurrido a préstamos de
mst1tuc1?nes banc_an~s, financieras e incluso de particulares 16 , para poder
cre~er sm de~cap1talizarse. En ciertos momentos predominó el crédito
nacional (e mcluso local), mientras que en otros el recurso fu
principalmente extranjero.
'
e

Es necesario hacer la distinción entre dos tipos de créditos:
a) cré~itos para "ope_rar", ~s decir, créditos revolventes (a plazos cortos
para cub~1r necesidades ~~e~1atas),, rejaccionarios (compra de maquinaria
o herran;i~ntas), o d_e habz~z:acton o avzo (compra de materias primas)°;
b) creditos para mvers1on o compra de activos, que suelen ser a más
largo plazo, y en muchas ocasiones están respaldados por hipotecas.
La creci~nte u_~lización ~el crédit_o ~n sus diversas variantes dio lugar
a la prolifera~1on de 1?terme?ianos financieros en Monterrey,
estre_cha~e,nte ligados a la mdustria y sus necesidades, como se verá a
cont1nuac1on.

Endeudamiento
La última vía para financiar proyectos y la compra de maquinaria y
materias primas, fue el endeudamiento, que se dio por dos vías:
· contratación de créditos y emisión de obligaciones hipotecarias.

Emisión de obligaciones hipotecarias.
La emisión de bonos de deuda u obligaciones hipotecarias (llamadas así
por estar garantizadas con un activo fijo que comúnmente son los bienes
inmuebles de la empresa), que son colocados en el mercado se
constituyó desde los años treinta en ·una de las maneras más socorridas
para allegarse capital. Así, en vez de endeudarse con un. banco, el dinero
se obtenía de un grupo de individuos o instituciones que adquirían las
obligaciones. La empresa emisora, pagaba el monto de Ias obligaciones
más una tasa de interés previamente acordada en los plazos estipulados.

El contexto posrevolucionario y los años treinta
Du_rante la Re~olución, el sistema bancario del país estaba
de~a,rtlculado . y. arrumado por los continuos préstamos forzosos que
exigian los disantos -~rupos armados y también por la pérdida de la
clientela y la paralizac1on de las actividades de todo orden.
. ~ i?cautación de los bancos por ·parte de Carranza, ante la cual las
msutuc1ones reg1omontanas se defendieron con bastante éxito, acabó
por darles el tiro de gracia.

Fu_~ _por ~llo que hacia final~s de la década revolucionaria y durante
los anos vemte, la falta de circulante y la inestabilidad del sistema
financiero nacionalis llevaron a muchos empresarios a buscar la

Posteriormente, el fácil acce~o al financia~ento bancario nacional e
internacional desde mediados de los sesenta, hizo que esta opción se
dejara de lado, satisfaciendo las necesidades monetarias a través de la

1das necesidades
de liqui'dez. T od av1a
· en ¡os anos
- treinta
· es común encontrar préstamos
.

contratación de créditos.

e pa~ttculares, que se basaban en el prestigio, la confianza y se sellaban con un simple
apreton de manos.

16

17

Los intermediarios financieros no fueron en todos los casos la única solució n a

úy General de Títulosy Operaciones de Crédito.

IK Dura_ne
t Ia Revo_uc1on
J · ' se vino
· • , una verdadera anarquía monetaria, sufriendo la
blació
po d n perdid_as considerables a consecuencia de la emisión monetaria excesiva por
parte e los gob1e rnos }, de Ias d'1versas tacc1ones
· ·
reYolucionarias entre 1913 ,\' 1916,

�716

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930- 1 960): CAMINOS CRUZADOS

ISABEL ORTEGA RIDAURA

•717

/

obtención de créditos en bancos norteamericanos para hacer frente a sus

permaneciendo la de la Ciudad de México por ser la más grande y

requerimientos de capital.

antigua.

La situación del sistema financiero cambió a partir de 1921 cuando
Carranza devolvió los banc~s incautados. Como ya se mencionó, en los
años veinte operaban en Monterrey dos instituciones bancari~s de
importancia, el Banco de Nuevo ~~n y el ~aneo Merc:ntil de
Monterrey. Asimismo, ofrecían sus serv1c1os ~ sene de pequenas casas
de cambio y establecimientos que otorgaban préstamos de poca monta.

El momento de mayor crecimiento se observa en los años cuarenta
producto, como se dijo con anterioridad, de las modificaciones
introducidas en la Ley General de Instituciones de Crédito y
Organizaciones Auxiliares de 1941, que propició una mayor participación
privada en este sector.

La crisis de 1929, si bien afectó considerablemente a la industria y la
banca, abrió a la vez nuevas oportunidades para el desarrollo de los
intermediarios financieros.
Las empresas que tenían contratados ~réstamos en el . ex:erior
enfrentaron serios problemas para cumplir con sus obligac1o~es
crediticias. La recesión experimentada en México desde el año antenor
(por una de las más fuertes c~sis agrí~olas) y agravada con el. crack
bursátil de Estados Unidos hab1a detenorado la balanza comemal del
país provocando una depreciación del peso frente al dóla~.

En Monterrey, esta década coincide también con el segundo auge
industrial, que se dio bajo el estímulo de la segunda guerra mundial y
apoyado por el acceso a capital gracias al creciente número de
intermediarios financieros.
Particularmente llama la atención la predominancia de las sociedades
financieras, cuyo objeto19 está íntimamente ligado al desarrollo industrial,
por su importante papel en la garantía de emisiones que como ya
mencionamos, se volvió una de las formas favoritas de allegarse recursos.
Gráfica l. Monterrey. Instituciones de crédito
privadas constituidas entre 1930 y 1960.

Los que .estuvieron en posibilidad, cambiar?.º sus deudas a m~neda
nacional. Por otra parte, la evidente vulnerabilidad del peso . mexicano
. hizo que las empresas voltearan hacia las instituciones nacionales en
busca de capital.
A principios de los treinta también com~nzó. a obse~arse d~ manera
cada vez más recurrente la emisión de obligaciones hipotecanas como
medio para hacerse de · capital a tasas de interés_ m~nores que las
bancarias. El manejo y colocación de dichas obligac10nes fue otro
detonante del incremento de instituciones financieras en Monterrey.

.....

~ ,_,

Fu.ni.: EW:lofad6n p op,11 tn bue• dltOI cW ~ro Púbko Ot 11 ~opedld 'f ti Ccnwc:io dll &amp;ildO.
AGEN.: NcllwiDr. y t.wclri:::hlga- 1973

El desarrollo del sistema financiero en Monterrey
19

Entre 1930 y 1960 se constituyeron en Monterrey 44 instituciones
financieras, de las cuales once eran bancos .y el resto, sociedad~s _de
fomento, uniones de crédito . y almacenes generales de depo51to.
Asimismo, en 1950 se estableció la Bolsa de Valores de Monte~ey ~~e
estuvo en funcionamiento hasta 1973 cuando un cambio en la legtslao~n
determinó la ex,istencia de una institución única .para todo el pais,
.

.

hecho que motivó que los ciudadan os no aceptaran los billetes por cerca de veinte
Cárdenas, 1994: 36.

añoS-

~L

El objeto de las Sociedades de Fomento incluye: a) suscribir o contratar
empréstitos públic(?S o privados; b) comprar, vender o recibir en depósito, accio nes,
bo~os o valores de cualguier clase y hacer sobre ellos operaciones activas y pasivas de
pres~mo, reparto o anticipo; c) hacer préstamos refaccionarios o de habilitación y aYío,
Y prestamos inmobiliarios; d) encargarse de la o rganización o transformación de toda
clase de empresas o sociedades mercantiles; tomar participaciones o partes de interés en
ellas o entrar en comandita; tomar a su cargo la administración de sociedades o
intervenir en ellas; encargarse de la emisión de acciones, bonos u obligaciones,
prestando o no su garantía por am ortización, interés o dividendo, y actuar como
representante común de los obligacionistas o de los tenedores de bonos en emisiones
hechas por terceros; e) hacer servicio de baja o tesorería; t) guiar, aceptar y descontar
letras Yefectos de comercio; etc.

�·719

)SABEL ORTEGA RIDAURA

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930 - 1 960): CAMINOS CRUZADOS

Lagunilla, señala que las sociedades financieras estaban origin~e~te
enfocadas al largo plazo, pero la reforma legal en 1950 les autonzo a
recibir fondos a corto plaz~, modificando su carácte~ original, por lo q_ue
su papel como garante de las emisiones públicas y pnvadas pronto paso a

si bien no son considerados ya como instituciones financieras (en algún
momento sí se consideraron como tales), desempeñan un rol
complementario al asegurar (requisito indispensables para toda
operación) los bienes sobre los que se emiten obligaciones.
También se fundó en este periodo una afianzadora: Fianzas
Monterrey, S.A. en 1943.

718

20

segundo plano

.

No fue este el caso de Monterrey, donde el número de este tipo de
sociedades fue en ascenso durante todo el periodo de estudio (19401960), concentrándose en esta ciudad más del 20 por ciento del total
nacional. (Yer Anexo 1)
Gráfica 2. Monterrey. Constitución de intermediarios financieros

por década, 1930-1960.

25

Intermediación fin~nciera e industria
Una vez superado el impacto de la crisis de 1929 y sus secuelas, la
industria regiomontana retomó el camino del crecimiento sostenido que
continuó hasta 1982. Aparejado a este crecimiento y compartiendo
accionistas y directivos, desde la década de los treinta emergieron una
serie de intermediarios financieros estrechamente vinculados al sector
industrial.

motros
intermediarios

20

■ bancos

~ 15
~

·=e= 10

Carlos Tello hace una clasificación de las formas de relación que
pueden encontrarse entre banca e industria que, aunque está pensada
para una etapa posterior Oos años setenta) puede ser ilustrativa:
Dentro de la banca mexicana es posible distinguir tres tipos de
relación entre el capital bancario y el industrial:

5

o
1930-1939

1940-1949

1950-1959

Asimismo cobraron importancia los Almacenes ~eneral~s de
D epósito21 , también vinculados con la producción i~dusmal. El primer?
que se creó fue Almacenes y Silos, S.A. en 1940, ligad? a la Cerv:cena
Cuaul:itémoc y que nueve años des~ués se transformo en almacen d~
depósito. Posteriormente se establecieron otros dos, representando e
1960 más del 1O por ciento de los establecimientos de esta clase en el
_, d
22 que
país. De 1937 a 1944 se constituyeron cinco comparuas e seguros ,

Lagunilla, 1981: 135.
_.
, .
.
·eto d
Considerados como organiza-ciones auxiliares de credito, aenen por obJ
1
enamiento gu.arda y conservación de bienes o mercancías, así ~orno ª
almac
'
·
S 1 · ·
· atuciones
transformación elemental de los productos depositados. on as umcas 1ns
autorizadas para expedir certificados de depósito y bonos de prenda.
N
1 0 ~·
22 Seguros Monterrey del Círculo Mercantil, S.A. (1937); Aseguradora de
S.A. (1939), posteriormente Seguros La Comercial del Norte, S.A.; Monterr(!,
20
21

1) Casos en que los grupos industriales crearon sus propias
instituciones financieras y el desarrollo de ellas corrió paralelo al
crecimiento del grupo industrial. La asociación entre ambos capitales era
añeja. Tal fue el caso, por ejemplo, _del grupo derivado de Cervecería
Cuauhtémoc con la Compañía General de Aceptaciones (posteriormente
Serfín) y el de la Vidriera Monterrey con la Financiera del Norte (que
devino en Banpaís). Aquí se trataba de grupos industriales que crearon su
institución financiera en la segunda mitad de la década de los treinta. En
ambos casos, la empresa holding (YISA y Vitro) tenía a su cargo la
dirección general del grupo que, por lo demás, publicaba estados
financieros conjuntos.
2) En otras ocasiones la relación banca-industria era menos formal y
estrecha y, si bien no existía empresa holding controladora, el grupo
~peraba con un grado considerable de unidad. Eran empresas distintas,
no fusionadas, que maximizaban un capital respecto al otro. Ello no
obstante, la existencia y el crecimiento de cada uno de los capitales (el

Compañía de Seguros sobre la Vida, S.A. (1940); La Mercantil, Compañía de Seguros,
S.A. (1941) y \X'ood, Compañía General de Seguros, S.A. (1944).

�ISABEL ORTEGA RIDAURA

720

bancario y el industrial) dependía en parte del desarrollo armónico entre
ambos. Ejemplo de ello serian Banco del Atlántico y Banca Cremi.
3) Finalmente estaban los casos, como los de Bancomer y Banamex,
donde la participación de la banca en las distintas actividades se llevaba a
la práctica mediante la adquisición de un porcentaje del capital social de
las empresas; . en algunos casos, de empresas con participación
importante de capital extranjero (Banamex). BQ.. este tipo de relación, la
operación bancaria y los intereses bancarios predominaban sobre lo
demás. Se trataba de instituciones bancarias a las que se les sumaban e
incorporaban actividades industriales, comerciales y de servicios. La
participación de los bancos en el capital social de las empresas no era,
por lo general, mayoritaria y en las relaciones financieras (que se
intensificaron como resultado de esa participación) las empresas ·eran
23
tratadas como clientes preferentes de los bancos.
En el caso de Monterrey es posible encontrar sobre todo ejemplos del
primer y tercer caso, es decir, grupos industriales que crean sus propias
instituciones financieras e instituciones de este tipo que tienen
participación accionaria en industrias.
A la tipología propuesta por Tello añadiría el caso de la conjunción de
esfuerzos de varias industrias y empresarios en la constitución de una
institución que preste servicio a todos, con una mayor capacidad
económica gracias a la unión de capitales.
A continuación se exponen algunos de los casos más representativos.

Los años treinta: Crédito Industrial de Monterrey, S.A.
En septiembre de 1931, ante las recientes modificaciones a la Ley
Monetaria los industriales de Monterrey se plantearon l;l posibilidad de
crear un banco. Después de varias reuniones, en enero de 1932 se fundó
Crédito Industrial de Monterrey. Con un capital social de $500,000.00,
participaron en su constitución la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey, Compañía Mexicana de Gas, Cementos Mexicanos,
Fomento y Urbanización, Cervecería Cuauhtémoc, Vidriera Monterrey,
Cía. De Tranvías, Luz y Fuerza Motriz de Monterrey, Rodríguez,
Rodríguez y Cía, "La Nacional" Compañía de Seguros sobre la vida,
Troqueles y Esm~tes, V. Rivero y Sucesores, Sociedad Salinas y Rocha,
~asa Holck y Compañía, Fábricas Apolo, Garza Hermanos y Cía. y el
Banco de México.
23 Tcllo, 1984,

38-39.

DESARROLLO INDUSTRIAL E 1
EN MONTERREY ( 1 930 - ~ROM)· ECDIACIÓN FINANCIERA
· AMINOS CRUZADOS

721

Asimismo, suscribieron acciones a títul
.
propietarios de las mencionadas
o personal vanos de los
empresas como Lo
G .
Zambrano, Roberto G. Sada J ,
Ll
renzo Y uillermo
Hernández y José Rivero p' e_s~s J. aguno, Joel Rocha, Mariano
• anmparon tamb · , ¡
·
Alberto Santos de La Ind
.al F ' b . ten gnac10, Manuel y
'
ustn
a nea de Gall
(posteriormente Gamesa) y Feli e de e ,
. etas y Pastas
Farmacias Benavides) entre otr p
J sus Benavides (fundador de
,
os.
En 1950 cambió su denominación a Banco Industri
S.A. y en 1962 se fusionó con el Banco de Lon dres y Mexico.
'~ de Monterrey,

Otros intermediarios financieros con
empresas

participación de varias

En 1933, tras la experiencia de Crédit0 I nd stn.
varios de los accionistas de a , 1
.
u al de Monterrey,
General de Crédito S A qued se ~rueron para fundar la Sociedad
' · que a emas de las op
·
, ·
bancarias (préstamos y depósit )
b
. . eraaones t1p1camente
1
ali b
os , ava a a errus1ones de obli .
re za a operaciones con todo tipo de títulos.
gaaones y
En esta sociedad financiera partici ar
1
.
Cuauhtémoc, Vidriera Monterre C PI on ~ Fundidora, Cervecería
Mexicanos, "La Nacional" Com ~a•~e ;dustnal de Parr~s, Cementos
y Urbanización, Banco Mercan~ de Mo:guros sobr: ~a vida, Fomento
Monterrey y la sucursal
.
terrey, Credito Industrial de
regiomontana del Banco de México.
Roberto _Garza Sada, Lorenzo Zambrano R b
,
Llaguno, Pnsciliano Elizondo José Rivera
o leSrto G. Sada, Jesus J.
Jr...
,
' anue antos, Ignacio Albo

M

Otra experiencia similar se dio años d
,
algunos de estos mismo
. .
. espues, cuando de nuevo
s acc1orustas consutuyeron la
· d d fi
soc1e a .manciera
Vatores· Monterrey, S.A (1939) p . .
empresas Cernemos M .
· art1ciparon en la sociedad las
exicanos Banco Mercantil d M
omento de Industria C
.'
.
e
onterrey,
F
A. Rodri ez He
y omemo, Salina_s y Rocha, Empresas Santos y
Ferrara kto~o L ~:~• y los ~mpresanos Eugenio Garza Sada, Jesús
periódi~o El
nguez y odolfo J ~co de la Vega (fundador del
.
orte, estrechamente ligado con 1 b
,
regtomontana), por mencionar algunos.
a
urgues1a

N

Finalmente, mencionaremos al B
R •
cuyo accionista ma oritario
aneo egional del Norte, S.A.
inmobiliaria
y.
era la empresa Construcciones, S.A., una
Garza.
y urbaruzadora fuertemente ligada a las familias Sada y

�722

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONJ'ERREY ( 1 930 - 1 960): CAMINOS CRUZADOS

ISABEL ORTEGA RIDAURA

'723

/

Fundado en 1947 como banco de depósito y sociedad fiducia~~a, su
· al iruc1
· · ·al fue d e diez millones de. pesos. Llama la atencion
capit
·
dla
participación de empresarios de otras cmdades como Eloy V~na, e
políticos como José Benítez (exgobemador de Nuevo Leon) _Y de
industriales y comerciantes de gran parte de las empresas de la ciud~d
como Ignacio y Manuel Santos (Gamesa), Roberto N. Garza y Eugeruo
Clariond Garza (IMSA), Guillermo Zambrano (Cemex), _Joel y Ornar
Rocha (Salinas y Rocha), Jesús Ferrara (Fundicldra), Eugeruo ~aldonado
(Bolsas Maldonado luego COPAME~, Pedro Calderon (Casa
Calderón), Alejandro Guajardo (Casa Gua¡ardo), etc.

Intermediarios financieros ligados a una empresa o grupo
industrial
En el desarrollo de los grandes grupos indu~triales que ~e
conformaron en Monterrey a partir de los año~ treinta, es comun
encontrar la participación en intermediarios financieros, en muchos de
los casos de forma mayoritaria.
.
Entre los ejemplos más sobresalientes están el Banco Pop~ar de
Edificación y Ahorros, S.A., fundado en 1934, e? el qu_e F~d1dora de
.
Acero de Monterrey tiene la mayona acc1onana aunque
Fierro
y
•
H
, d
participan además particulares, como Carlos Prieto, Manano _ernan ez,
Jesús Ferrara, Manuel L. Barragán, Evaristo Araiza_(que ~e D1re~tor del
Banco de México), Ángel S. Cervantes y vanos mas, casi todos
accionistas también de la Fundidora.

Li da a la familia Sa~tos, dueños de diversas empresas en el ~amo
alime!ªticio que posteriormente die.r on lug~~ a ~allet~ra Mexicana
(GAMESA) se creó en 1940 la sociedad Uruon Financiera, S.A. Sus
accionistas fueron Ignacio, Manuel y Alberto Santos, Virgilio Garza Jr. Y
Antonio L. Rodríguez capital inicial fue de $1,800,000.00
Por su parte los Garza y los Domínguez, dueñ~s _de ag~ncias
automotrices, inmobiliarias, urbanizadoras y de la fabnca Cnsta;es
Mexicanos, entre otras, organizaron en 1945 Impulsora de Monterr Y,
S.A. con un capital de un millón de pesos. .
Los accionistas mayoritarios, de esta financiera fu~ron Arturo _Garza,
' · Dom•ngu·ez de Garza Humberto Garza Domínguez, Fincas Y
A menea
1u.Lu
,
li Eli d y
Terrenos, S.A. (propiedad de las mismas familias), Roge o
zon

°

Héctor Cortés.

Más tarde ese mismo año, casi las mismas personas más la Impulsora
de Monterrey, S.A., constituyeron el Banco de Fomento Hipotecario,
S.A. estrechamente ligado con uno de sus principales negocios, el de
urbanización y construcción.
Los dueños de Protexa, un floreciente grupo originado en el ramo de
impermeabilizantes y recubrimientos para tubería pero que desarrolló
también todo tipo de estructuras metálicas, incursionaron también en el
sector financiero. En 1950 fundaron su sociedad financiera Inversiones
Industriales de Monterrey, S.A. de C.V., en la que figuran como
accionistas Pedro J. Morales, Rosa Morales Villarreal, Dolores Morales
de Lobo, Margarita Morales de Marúnez y Jorge Morales Villarreal.
La participación mayoritaria la suscribió Pedro Morales quien además
de efectivo, entregó 500 acciones de Protexa, S.A., 200 de Protexa
Monterrey, S.A. y una letra de cambio de Fábricas Protexa, S.A.

Destacan asimismo las instituciones ligadas a la Cervecería
24
Cuauhtémoc y las empresas que se desarrollaron en relación a ésta
(Vidriera Monterrey-Vitro, Hojalata y Lámina-Hylsa, Celulosa y
Derivados-eydsa).

Compañía General de Aceptaciones, S.A. Sociedad financiera
fundada en 1936 por Francisco G. Sada, Luis G. Sada, Eugenio Garza
Sada, José F. Muguerza y Roberto Garza Sada.
Este es un úpico caso de crec1m1ento aparejado entre el capital
industrial y financiero. Hasta los añ?s sesenta, la relación entre esta
compañía y Cervecería se_destacó por los créditos concedidos para
compra de maquinaria y refacciones, y de materias primas (créditos
refaccionarios y de habilitación o avío). En 1937, Cervecería adquirió un
lote de 1,500 acciones. En 1958, en un esfuerzo por apoyar la
24

Aunque no es un intermediario con base en Monterrey ni fundado en el periodo
en estudio, llama líl atención las estrechas relaciones que Cervecería Cuauhtémoc
mantuvo con el Banco de Londres y México, al cual encomendó en 1932 el mantjo de la
fllayor parte de los negociosy poner todas las cobranzas delpaís. Las siguientes décadas, aparecerá
r~currentemente como un importante proveedor de capital no sólo para Cervecería sino
también para otras empresas relacionadas. En 1934, el Banco necesitó aumentar su
cap_ital_ para lo cual rec'urrió a varias empresas del país invitándolas a participar como
acao?1~tas. La Cervecería suscribió $150,000.00, y unos meses después, el Banco
su5cnb'.ó $100,000.00 en acciones de ésta, comprando parte de sus bonos hipotecarios.
A mediados de los sesenta, el Banco de Londres y México fusionó al Banco Industrial de
Montmry, antecedente de lo que posteriormente será Banca Se,ftn (1971), propiedad del
grupo VISA hasta la nacionalización de la banca en 1982. (Ortega, 2002)

�724

ISABEL ORTEGA RIDAURA
DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN FINANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930 - 1 960): CAMINOS CRUZADOS

distribución y la penetración de sus productos en diversos_?1ercados _del
país, Cerveceóa firmó un acuerdo para q~e esta _comparua concediera
crédito (con su aval) a diversos negocios dedicados a la venta y
distribución de cerveza de sus marcas.
El apoyo entre ambas fue recíproco: en lo_s años cincuenta
encontramos varios casos en que aparece Cervecena avalando a esta
sociedad en importantes operaciones para capitalizarse.

Valores Industriales, S.A. Establecida como compañía te?edora del
grupo que se desarrolló en tomo a la Ce~ec~ria que a partir d~ 1936
25
sufrió una reestructuración. Entre sus atnbuciones estaba to_d~. tipo de
actos relacionados con títulos y acciones así como la posibilidad de
contraer o conceder préstamos.
Sus fundadores fueron Luis G. Sada, D :mjd Martínez Muguerza,
Roberto Garza, Ernesto Omelas y Profirio R. González, y se constituyó
con un capital de Sl ,500,000.00
Ese mismo año, accionistas de Cervecería y de Vidriera (Diego G.
Sada Rómulo Garza, Ignacio Albo, Roberto G. Sada y Roberto Garza
Sada) fundaron la sociedad financiera Comisionistas de Monterrey,
S.A. que además de encargarse de la compra y ven~ de toda ~lase de
artículos de comercio, también podía realizar operaciones con tttulos Y
dar o contratar préstamos.
En 1940 dos de las fábricas desprendidas de Cervecería Cuauhtémoc
y algunos d~ sus accionistas constituyeron ~ac~nes y Silos, S.A Su
objeto inicial era almacenar bienes y mercanaas e 111cluso transformarlas
con la finalidad de aumentar su valor.
Hacia finales de la década se convirtió en almacén general de
depósito. Al convertirse en organización auxiliar de crédito en 1949,
recibió la autorización para expedir certificados de depósito Y bonos de
prenda (actividad exclusiva de este tipo de organizaciones).
Con un capital de $500,000.00 entre los fundadores se cuentan las
fábricas Malta, S.A. y Empaques. de Cartón Titán, SA. y Roberto Garza
Sada, Femando A. González e Ignacio Martínez Jr.

· · pcrsonalid ad 10
· dependicnit
Entre otras cosas, se separaron para adqwnr
.
algunos depa.rtamentos de producció n de la fábrica (cartón,_ corcholatas, matcnas
primas) dando lugar a Empaques de Cartón Titán, S.A., Fábncas Monterrey, S.A. Y
Malta, S.A.
.

2S

725

Otras sociedades financieras donde encontramos participación de los
miembros de las familias Sada, Garza Sada, G. Sada y Garza Lagüera y
otros relacionados con la Cuauhtémoc, Vidriera e Hylsa son: Inversora
Industrial, S.A. (Roberto Garza); Banco Ganadero e Industrial, S.A.
(Francisco G. Sada); Fomento Industrial, S.A. (Andrés G. Sada, Andrés
Marcelo Sada, Francisco Garza) y Crédito de Monterrey, S.A. (Eugenio y
Gabriel Garza Lagüera).

Algunos ejemplos de empresas con participación de intermediarios
financieros
La relación entre capital financiero e industrial se desarrolló en los dos
sentidos, es decir, industriales participando en la constitución de
instituciones financieras, pero también algunas de éstas formando pane
de la nómina de accionistas de diversas empresas.
Esto podría tener varias razones: la institución financiera adquiere
acciones para capitalizar la empresa, o las acciones son dejadas como
garanáa de pago, o el intermediario invierte el dinero que sus clientes
depositan en empresas que considera rentables, etc. Son especulaciones
que habría que corroborar.
Lo cierto es que sobre todo en los años cuarenta vemos aparecer en
las listas de accionistas instituciones financieras. Aquí algunos ejemplos:
En 1941, aparecen como accionistas de Cervecería Cuauhtémoc,
S.A. Crédito Bursátil, S.A., Socied~d Financiera Mexicana, Crédito
Provincial Hipotecario, S.A., Banco Capitalizador de Monterrey, S.A.,
Crédito Industrial de Monterrey, S.A. y las compañías de seguros " La
Provincial" y "La Nacional".
En Malta, S.A., Crédito Provincial Hipotecario, S.A., Banco
Capitalizador de Monterrey, S.A., Crédito Industrial de Monterrev, S.A. v
"La Provincial" Compañía de Seguros.
·
·
En Empaques de Cartón Titán, S.A., Sociedad Financiera
Mexicana, Crédito Provincial Hipotecario, S.A., Banco Capitalizador de
Monterrey, S.A., Crédito Industrial de Monterrey, S.A. y "La Nacional",
Compañía de Seguros.
En Vidriera Monterrey, S.A., Banco Popular de Edificación y
Ahorro, S.A., Compañía General de Aceptaciones, S.A. y Valores
Industriales, S.A.

�ISABEL ORTEGA RIDAURA

726

DESARROLLO INDUSTRIAL 1
EN M0N!ERREY (1930~ ~;~~M)·ECDIACIÓN FINANCIERA
· AMINOS CRUZADOS

727

I

En 1943, en Fábricas Monterrey, S.A., figuran la Compañía General
de Aceptaciones, S.A. y Crédito Industrial de Monterrey, S.A. como
accionistas mayoritarios de la Serie A e Inversora Industrial, S.A. como
poseedor de la gran parte dé la serie B, equivalente a la quinta parte del
capital total de la Compañía.

CÁRDENAS, Enrique (1994): La hacienda , .
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~:º·

A manera de conclusión
El desarrollo de intermediarios financieros en Monterrey en el
periodo comprendido entre 1930 y 1960 estuvo fuertemente ligado a la
expansión industrial que en ese lapso tuvo un crecimiento notable que
continuó de manera sostenida hasta 1982.
La multiplicación de instituciones financieras se explica por la

, conjunción de varios factores:
1) la creación del Banco de México y la consecuente
reestructuración del sistema bancario que al no poder emitir
billetes debió modificar sus servicios;
2) las oportUnidades que se abrieron para las instituciones locales
por la crisis de 1929 y los problemas devaluatorios que
orillaron a los empresarios a recurrir al crédito nacional;
3) la legislación bancaria (~ General de Instituciones de Crédito J

Organizaciones Auxiliares, ~ General de Títulos de Crédito, Decreto
de creación de la Comisión Nacional Bancaria...) que al establecer una

marco legal cada vez más preciso y menos discrecional dieron
certidumbre tanto a los inversionistas como a los ahorradores;
4) el estímulo a la participación privada en el sistema financiero
que se observó marcadamente en la legislación a partir de 1941;
5) para el caso de Monterrey particularmente, no podemos dejar
de lado la importancia que la existencia de capital acumulado y
de un mercado de capitales en creciente desarrollo, tuvo como
estímulo a la creación de intermediarios financieros.

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�728

ISABEL ORTEGA RIDAURA

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN F INANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930 · 1 960): CAMINOS CRUZADOS

Anexo 1. Instituciones de Crédito Privadas, 1940-1960

Sistema b111Jauio
Bancos de depósito y ahorro
Mbico
Monterrey
Sociedades financieras
México
Monteuey
Instituciones fiduciarias
México
Monteuey
Bancos hipotecarios
México
Monterrey
Bancos de capitalización
México
Monterrey
Asociaciones de ahorro YpréSt amo

México
Monterrey

1940

1950

1955

1960

67
5

191
10

206

210

11

11

29

96
14

'92
20

98

6

8

91

99

113
1

1~

1

23

26

3

24
4

8

16

16

12

4

3

s/d

s/d

s/d

s/d

1

2

2

3

o

23
2

27
3

29
3

5

8

10

11

9

67

94

72

2

20

s/d

4

Otr11s instituciones
Bolsa de valores
México
Monterrey
Almacenes generales de depósito
México
Monterrey
Asociaciones mutualistas
México
Monterrey
Uniones de crédito
México
Monterrey

o
13

Fuente: Los datos nacionales están tomados de
Brothcrs y Solís (1 %7).
. .•
.
Los datos para N uevo León son una recopilaoon propia en el
Registro Público de la
.
Propiedad )' el Comercio de Nuevo Lcon y del
AGENL, Sección Notarios.

729

Anexo 2. Intermediarios financieros constituidos entre 1930 y 1960
Bancos
Banco Popular de Edificación y Ahorros, S.A.
Banco Capitalizador de Monterrey, S.A.
Banco de Monterrey, S.A.
Banco de Fomento Hipotecario, S.A.
Banco General de Monterrey, S.A.
Banco Hipotecario, S.A.
Banco Inmobiliario de Monterrey, S.A.
Banco Regional del Norte, S.A.
Banco Ganadero e Industrial, S.A.
Banco Industrial de Monterrey, S.A.
Banco H ipotecario de la Construcción, S.A.
Otros Intermediarios financieros
Finanzas y Préstamos, S.A.
Crédito Industrial de Monterrey, S.A.
Sociedad General de Crédito, S.A.
Compañía General de Aceptaciones, S.A.
Financiera del Norte, S.A.
Valo res Industriales, S.A.
Comisionistas de Monterrey, S.A.
Financiera de Crédito, S.A.
Valores Monterrey, S.A.
Unión Financiera, S.A.
Financiera Mercantil de Monterrey, S.A.
Crédito Provincial Hipotecario, S.A. de C.V.
Central de Inversiones, S.A.
Mercanól General, S.A.
Inversora Industrial, S.A.
Fianzas Monterrey, S.A.
Crédito Ganadero de uevo León, S.A.
Nacional de Inversiones, S.A.
Inversiones del o rte, S.A.
Crédito ~egiomontano, S.A.
Impulsora de Monterrey, S.A.
Bolsa de Valores de Monterrey, S.A.
Inversiones Industriales de Monterrey, S.A. de C.V.
Finele, S.A. luego Financiera de uevo León, S.A.
Financiera Monterrey, S.A.
Financiera Industrial, S.A.
Crédito Industrial v Comercial, S.A.
Financiera GeneraÍ de l\lonterrey, S.A.
Financiera y Fiduciaria de Mo nterrey, S.A.
Fomento Industrial, S.A.
Crédito de Monterrey, S.A.

1934
1940
1943
1945
1945
1945
1947
1947
1948
1950
1951
1930
1932
1933
1936
1936
1936
1936
1939
1939
1940
1940
1941
1941
1942
1942
1943
1943
1944
1944
1944
1945
1950
1950
1951
1951
1952
1953
1954
1956
1959
1959

�730

ISABEL ORTEGA RIDAURA

Almacenes de depósito
Almacenes y Silos, S.A.
Almacenadora del Nordeste, S.A.
Almacenadora del Norte, S.A.

til S.A
Seguros Monterrey del Círculo Mercan ,
.

Aseguradoras

Aseguradora del Norte, S.A.
. S A ""-, de Seguros sobre la Vida, . .
Monterrey, c omparua
La Mercantil, Compañía de Seguros, S.A.
Wood, Compañía General de Seguros, S.A.

DESARROLLO INDUSTRIAL E INTERMEDIACIÓN F INANCIERA
EN MONTERREY ( 1 930 - 1 960): CAMINOS CRUZADOS

1940
1942
1955

1937
1939
1940
1941
1944

.
d
d l Registro Público de la Propiedad y AGENL:
Fuente: Elaboración propia con atos e
Libros de Notarios

;:731

Anexo3
Algunos ejemplos de la relación entre capital financiero e
industrial, Monterrey 1930-1960 Intermediarios financieros con
participación de varias empresas y empresarios

AÑO

NOMBRE

CAPITAL

1932
Crédito Industrial de Monterrey, S.A.
$500,000.00
ACCIONISTAS: Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, Compañía
Mexicana de Gas, Cementos Mexicanos, Fomento y Urbanización, Cervecería
Cuauhtémoc, Vidriera Monterrey, Cía. De Tranvías, Luz y Fuerza Motriz de Monterrey,
Rodríguez, Rodríguez y Cía, "La Nacional" Compañía de Seguros sobre la vida,
Troqueles y Esmaltes, V. Rivero y Sucesores, Sociedad Salinas y Rocha, Casa Holck y
Compañía, Fábricas Apolo, Garza Hermanos y Cía y el Banco de México. Lorenzo y
Guillermo Zambrano, Roberto G. Sada, Jesús J. Llagunao, Joel Rocha, Mariano
Hernández y J osé Rivero. Participaron también Ignacio, Manuel y Alberto Santos, de
La Industrial, Fábrica de Galletas y Pastas (posteriormente Gamesa) y Felipe de Jesús
Benavides (fundador de Farmacias Benavides), entre otros.
1933
Sociedad General de Crédito, S.A.
$250,000.00
ACCIONISTAS: "Fundidora, Cervecería Cuauhtémoc, Vidriera Monterrey, Cía.
Industrial de Parras, Cementos Mexicanos, "La Nacional" Compañía de Seguros sobre
la vida, Fomento y Urbanización, Banco Mercantil de Monterrey, Crédito Industrial de
Monterrey y la sucursal regiomontana del Banco de México.
Roberto Garza Sada, Lorenzo Zambrano, Roberto G. Sada, Jesús J. Llaguno,
Prisciliano Elizondo, José Rivero, Manuel Santos, Ignacio Albo J r."

1939

Valores Monterrey, S.A.

.

$150,000.00

ACCIONISTAS: Cementos Mexicanos, Banco Mercantil de Monterrey, Fomento de
Industria y Comercio, Salinas y Rocha, Empresas Santos y A. Rodríguez y Hermano, y
los empresarios Eugenio Garza Sada, Jesús Ferrara, Antonio L. Rodríguez y Rodolfo
Junco de la Vega (fundador del periódico E l N orte

1947

Banco Regional del Norte, S.A.

$10,000,000.00

Accionista mayoritario Construcciones, S.A.(inmobiliaria y urbanizadora fuertemente
ligada a las familias Sada y Garza. Eloy Vallina,José Benítez (exgobernador de Nuevo
León), industriales r comerciantes de gran parte de las empresas de la ciudad como
Ignacio y Manuel Santos (Gamesa), Roberto N. Garza y Eugenio Clariond Garza
0MSA), Guillermo Zambrano (Cemex), J oel y Ornar Rocha (Salinas y Rocha), Jesús
~errara (Fundidora), Eugenio Maldonado (Bolsas Maldonado luego COPAMEX),Pedro
Calderón (Casa Calderón), Alejandro Guajardo (Casa Guajardo), etc.

�ISABEL ORTEGA RIDAURA

732

733
I

Intermediarios financieros ligados a una empresa ogrupo industrial

1934
Banco Popular de Edificación y Ahorros, S.A.
$500,000.00
ACCIONISTAS: Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey tiene la mayoría accionaria
aunque participan además particulares, como Carlos Prieto, Mariano Hernández, Jesús
Ferrara, Manuel L Barragán, Evaristo Araiza (que fue Q__irector del Banco de México),
Angel S. Cervantes y varios más, casi todos accionistas tam~n de la Fundidora.
1940
Unión Financiera, S.A.
$1,800,000.00
ACCIONISTAS: Ignacio A. Santos, Manuel A. Santos, Alberto Santos, Virgilio Garu
Jr., Antonio L. Rodríguez. Ligada a Galletera Mexicana (GAMESA)
1945
Impulsora de Monterrey, S.A.
$1,000,000.00
ACCIONISTAS: Arturo Garza, América Domínguez de Garza, Humberto Garza
Domínguez, Fincas y Terrenos, S.A., Rogelio A. Elizondo, Héctor Cortés, Roberto N.
Garza, Pedro R. Garza. Romeo Elizondo, Salvador Albo, Cosme Villarreal, Armando
Lozano, Alvaro Garza y Rodolfo Martínez. Institución financiera ligada a los negocios
de las familias Garza y Domínguez (inmobiliarias y sector automotriz...)
1945
Banco de Fomento Hipotecario, S.A.
$1,000,000.00
ACCIONISTAS: Arturo Garza, América Domínguez de Garza, Humberto Gam
Domínguez, Magdalena Alatorre de Garza, Rogelio A. Elizondo, Héctor Cortés,
Impulsora de Monterrey, S.A.

1950
Inversiones Industriales de Monterrey, S.A.
$100,000 a $1,000,000
ACCIONISTAS: Pedro J. Morales, Rosa Morales Villarreal, Dolo res M. Lobo,
Margarita M. de Martínez, Jorge Morales Villarreal, familias propietarias de Protexa.
1936
Valores Industriales~ S.A.
$1,500,000.00
ACCIONISTAS: Compañía tenedora del grupo en torno a Cervecería Cuauhtémoc.
Luis G. Sada, Daniel Martíoez Muguerza, Roberto Garza, Ernesto Omelas, Porfirio
R.González.

1936 · Compañía General de Aceptaciones, S.A.
$500,000.00
ACCIONISTAS: Francisco G. Sada, Luis G. Sada, Eugenio Garza Sada, José F.
Muguerza y Roberto Garza Sada, que eran a su vez los accionistas de Ceivcccrú
Cuauhtémoc.

1936
Comisionistas de Monterrey, S.A.
n/ e
ACCIONISTAS: Diego G. Sada, Rómulo Garza, Ignacio Albo, Roberto G. Sadi.
Roberto Garza Sada (Cervecería Cuauhtémoc y Vidriera Monterrey)
1940
Almacenes y Silos, S.A. .
$500,000.00
ACCIONISTAS: Malta, S.A., Empaques de Cartón Titán, Roberto Garza Sadi.
Fernando A. González, Ignacio Martínez Jr. Almacén nacional de depósito ligado al
grupo en torno a Cervecería Cuauhtémoc.

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ª , orza Laguera
y otro1
1942
Inversora Industrial, S.A.
ACCIONISTAS: Roberto Garza y otros

$3,000,000.00

1948
Banco Ganadero e Industrial, S.A.
ACCIONISTAS: Francisco G. Sada y otros

$3,000,000.00

19S9
Fomento Industrial, S.A.
5
ACCIONISTAS: Andrés G . Sada, And res
, Marcelo Sada, Francisco
$ ,000,000.00
Garza y otros
1959
Crédito de Monterrey, S.A.
ACCIONISTAS: Eugenio y Gabriel Garza Laguera
..
y otros

$6,000,000.00

Fuente: Elaboración propia con datos del R .
, .
Sección Notarios.
egiStto Público de la Propiedad y del AGENL,

�MIGUEL MAURICIO
JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEZ:
SUS PAPELES SOCIALES COMO
CIRUJANO ORTOPEDISTA, OFTALMÓLOGO,
OBSTETRA Y POLfTICO DURANTE LAS
POSTRIMERÍAS DEL MÉXICO NOVOHISPANO
Y EL INICIO DE LA REPÚBLICA ( 1781 -1846)
Dra. María Luisa Rodríguez-Sala·
Instituto de Investigaciones Sociales
Universidad Autónoma de México

Este trabajo forma parte de un proyecto más amplio que estudia a los
cirujanos de la Nueva España como miembros de diferentes
instituciones y como tales, partícipes de un estamento ocupacional y
formadores de una naciente comurúdad Científica'. El personaje que aquí
estudiamos fue un destacado miembro, no sólo de una de las
instituciones hospitalarias más destacadas de finales del siglo XVIII, el
Hospital General de San Andrés, también de la importante Real Escuela
de Cirugía y de otras instituciones novohispanas y mexicanas. Como
mucho~ de sus colegas, Muñoz también interactuó con los más
destacados cirujanos de su escenario temporal y geográfico, pero, sin
duda su ejercicio profesional destaca con luz propia junto a muchos de
sus compañeros en el arte de la Cirugía. Lo fue por su dedicación a varias
disciplinas médicas y especialmente por haber introducido en ellas el

• Investigadora titular "C" de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones
Sociales, UNAM.
.
1
Proyecto Constnicción de la Actividad Científica y Técnica en Escenarios Espacio!tmporaks Mexicanos. Apoyado por el Programa PAPIIT de la DGAPA de la UNAM y

por CONACYT.

�736

MARIA LUISA RODR(GUEZ·SALJ&gt;.

, .
.
entos en su momento casi desconocidos y
empleo de tecrucas e mstrum .
el e1·ercicio de las actividades
ente eX1tosos para
que resultaron sumam
,
bién creador de algunos de esos
No sólo los empleo, fue tam
di
1 Oftalmolooia El
quirúruicas.
r:,·
b
fi · de la Ortope a Y ª
r:,· •
instrumentos para ene c1¡e su tra ectoria profesional comprometido
cirujano estuvo a lo lar~
la C Y ,a desde la tribuna política luchó
con el avance de la Medicma Y
trugt _by . v al mantenimiento de la
ia Su contn uctOll ~
por una adecuad a docenc ·
. "- , importantes para la
vacuna antivariolosa fue una de sus aportes mas
,
salud pública de la Ciudad de México y, en general, del pats.
.
.
. bien recurrimos a fuentes secundanas de
En el presente trabaJO'. ~1
,
d
la tónica general del
.
ali
análisis esta enmarca o en
.
indiscuuble v a, su
d
ob·ietivos aportar originalidad
ta como uno e sus.
,
.
proyecto que osten
d la c·
. y la Tecnolooia
a través de la
. . , . al d arrollo e
1enc1a
r:,· ,
soctohistonca
es
.
.
.
·ginales e inéditos o poco
interpretación de maten~es p~anos º:a1mente lo que se refiere al
, difundidos. En este traba10 se cu red espe
di ta ya que ha sido el
. d 1 . .
como destaca o ortope s ,
.,
trabaJO e ctru1ano .
di d Su otra gran aportacton en la
aspecto de su trayectona ~~nos esdtu 1· a o. una contra la viruela ha sido
. .
.,
anterumtento e a vac
administrac1on y m .
r el historiador de la Medicina, el doctor
recientemente estudiado po
.
d ma's incluye en su trabajo
alindo quten a e
, 2
G
d
C
or ero
E rnesto
• ·' ·
' ' importantes d e Mun-oz González.
facsimilares de las publicaaones mas
Vayamos por partes.

Su trayectoria de vida profesional y familiar
. .
. d d d México en donde vio la luz el día
Muñoz fue natural de la Ctu a b e . d unos días más tarde en la
21 de septiembre de 1781_ y
a~ttza ~-rti Fue hijo legítimo de
parroquia de San~ Catartna V1r_g~ ~U:~z y doña María Josefa
legítimo tnatrimoruo de don Jose
a
sé Muñ~z y doña Maria
González; sus abuelos paternos ~e~n d~;~ su esposa, una dama de
Cerera y los matemos don Joaqum .onz
.
3
apellido Peña Méndez.
·

fue.

- -. - - - - - - ;,
·
Arehivalia Médica
. : -.- . - -Vida
obra del dador Miguel Muño:v
. .
2 Ernésto .Cordero Galindo, . ,
d México Facultad de Medicina.
'No 6 Universidad Nacional AutonomMa di ~ Me·xi·co• 2003.
· '
·
· p¡¡· fí de la e cina
•
· 1
Departamento de Histo~a y oso a
9 fols. 208-213v. En el acta de bauozo e
3 AGN, Protomedicato, _
vol. 3, exp.il • 'bl por humedad en el folio.
nombre de la abuela materna se encuentra egt e

! .

MIGUEL MAURICIO JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEZ:
:¡37
SUS PAPELES SOCIALES COMO CIRUJANO ORTOPEDISTA, OFTALMÓLOGO,
OBSTETRA Y PÓLÍTICO DURANTE LAS POSTRIMERÍAS DEL MÉXICO
NOVOHISPANO Y EL INICIO DE I.J&gt;. REPÚBLICA ( 1781-1 846)

Sobre este personaje de larga trayectoria científica se cuenta con una
buena biografía o síntesis biográfica de la mano de don Nicolás León.4
De ella tomamos los datos que enriquezcan nuestra propia información.
El destacado · historiador de la Medicina, obtuvo la suya de labios,
precisamente de una de las nietas de Muñoz, la hija del también
distinguido médico, don Luis Muñoz. Según este relato, el futuro
cirujano quedó muy jovencito huérfano total y desde los 16 años ingresó
como aprendiz en una barbería situada por la Calle del Rastro de la
Ciudad de México. En ese establecimiento adquirió todos los
conocimientos elementales vinculados con las operaciones quirúrgicas
rudimentarias. Hacia esas mismas fechas inició su práctica en el Hospital
General de San Andrés y poco más tarde ingresó a la Real Escuela de
Cirugía. Como practicante en el hospital estuvo bajo las órdenes de quien
fuera su practicante mayor de ·Cirugía don Vicente Ferrer Lantz para
entonces cirujano jubilado del Ejército novohispano. Muñoz González
realizó estas tareas de mayo de 1795 a principios de septiembre de 1796.
Además de esta práctica hospitalaria también tuvo la oportunidad de
servir y aprender junto con el cirujano privado don Onofre Fiz a quien
acompañó durante cuatro años, de 1803 a 1807, en la realización de las
operaciones y curaciones que este facultativo realizaba entre enfermos
privados de la ciudad capital.
Sus datos biográficos señalan que fue el impulso de su conocido y
vecino, don Francisco Xavier Balmis el eminente cirujano militar, lo que
lo llevó a formarse como cirujano. Probablemente haya entablado su
amistad durante la primera _estancia en que el cirujano español estuvo en
la Nueva España, hacia los primeros años de la última década del XVIII
y no como lo señala León. Sea cuál haya sido la motivación el hecho es
que Muñoz estudió Cirugía y cuando Balmis regresó ya como encargado
de "La. Expedición Filantrópica de la Vacuna" en 1804, su amigo
mexicano y ahora ya colega, participó en la propagación de la vacuna y
por recomendación del cirujano militar español fue propuesto al virrey
para formar parte de la Comisión de la Viruela, cargo que conservó
durante varios años. Durante ese mismo año de 1804 acudió al
dispensario de vacunación que en la Parroquia de San Miguel había
instalado su cura párroco y ahí estudió con el médico don Luis Montaña
datos relacionados con la vacuna. 5
4

En Nicolás León, La Historia de la Obstetricia en México, Secretaría de Educación y
Bellas Artes, México, 1916, pp. 254-269.
5
lbidem, p. 260.

�MIGUEL MAURICIO JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEz·
739
SUS PAPELES SOCIALES COMO CIRUJANO ORTOPEDISTA.- OFTALMÓLOGO
OBSTETRA Y POLÍTICO DURANTE LAS POSTRIMERÍAS DEL MÉXICO
'
NOVOHISPANO Y EL INICIO DE LA REPÚBUCA ( 1 781-1846)

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

738

Muñoz inició en 1803 los estudios en la Real Escuela de Cirugía y
cursó los cuatro años obligatorios de enseñanza de la Anatomía y
Operaciones de Cirugía. Le otorgó constancia de sus estudios el Director
de la Escuela, don Antonio ·serrano y Rubio en julio de 1807. Durante el
año de 1806 escuchó y estudió las lecciones de Botánica que impartía
don Vicente Cervantes en el Jardín Real de Palacio. Sin duda Muñoz
debió haber presentado examen ante el Real T~unal del Protomedicato,
ya que las constancias que sobre él hemos localiz~do, conformaban pane
de la documentación que se requería presentar como paso previo a la
solicitud del examen.
Una vez convertido en cirujano o tal vez durante la época de sus
estudios contrajo matrimonio con la bdla doña Paulina Medinilla. El
matrimonio tuvo tres hijas y un hijo, la mayor de las mujeres, Micaéla se
casó con el español don Anastasia Polo. La segunda también fue casada
y la última perdió el juicio. El hijo, Luis, siguió la carrera de su padre, fue
también cirujano y médico.6 El matrimonio no perduró mucho, ya que la
esposa era un tanto negligente y el cirujano se cansó de su poco cuidado
del hogar y de los hijos y se separó llevándolos consigo, El niño quedó
como interno en el Colegio Seminario.
Como muchos de sus colegas que trabajaban en los hospitales
· novohispanos se distinguió por desempeñar cargos de cirujano en varias
instituciones. Lo fue de algunos conventos y del Ejército y, al mismo
tiempo, ejerció privadamente las especialidades de cirujano de ojos, de
huesos y de partos como especificaremos más adelante. Para el año de
1816 formó parte del .Cuerpo de Cirugía Militar como ayudante
honorario, probablemente para colaborar en las muchas tareas
quirúrgicas que ocasionó la lucha independentista.
No debemos dejar de recalcar la enorme importancia que tuvo Muñoz
en la • propagación, mantenimiento y estudio del fluido antivarioloso.
Desde que se iniciara directamente con Balrnis en su administración Y
control no lo dejó hasta el año de 1842 en que entregó la dirección Y
administración de la campaña contra la viruela a su hijo, el médico don
Luis Muñoz, quien supo mantenerla y propagarla. Correspondió aún al
padre plantear, durante _la epidemia de 1840, la necesidad de la vacuna
diaria en varias oficinas públicas y en los Cuarteles de la Ciudad de

México, establecimientos públicos de beneficencia, e inclusive, en las
populosas casas de vecindad-. 7
. M~ñoz no sólo cump~ó con su papel de destacado profesional de la
C~gta, tuvo ,la _oporturudad de incursionar en la vida política de la
na~1~nte Republica y la aprovechó bien e~avor de las disciplinas
medicas.
' · al congreso
. En 1822 fue Diputado
. por el Estado de Mextco
C~nstttuyente y en este orgarusmo destacó por haber propuesto que el
Tnb~al Nacional del Protomedicato plantease al Gobierno las
necesidades de adelantos y mejoras en la enseñánza de la Medicina
~esde luego que _no se dio una respuesta satisfactoria por parte de lo~
m~e~antes del Tnbunal y ante ello Muñoz criticó fuertemente el sistema
medico
,di del momento
,
. .y, de paso, al propio Tribunal y la ensenanza
me ca que este auspiciaba. En las discusiones del Congreso apoyó en
1823 la
· de
. creación
, . de
,, una Junta
. . que formulara
. "el plan d e un c o1egio
Estu~os _Me~~os _ permitiera la formación de profesores instruidos en todo
~ la eten~a a 1m1~ac1~n de lo que ya sucedía en Europa. Propugnó por una
ms~c_aon totalitana con especialidades en Anatomía y Fisiología que les
pemuttera conocer la organización humana en su estado de saludy en el de su
enfermerlt:d, para_ q~e precavan, alivien, operen y curen... se recqjan · hechos y

'!

ob~":'actones, _la crencza adelantará en nuestro suelo con_nuevos descubrimientos y los
médicos amencanos lucirán su ingenio, su talentoy aplicación. 8
~ero, como era usual e? esas fechas, no fue mucho lo que un cirujano
podía lo~ar frente al reqo cuerpo de los médicos representados en el
Protomedica~o y en los centros de enseñanza. El propio Muñoz sufrió
desdenes varios de los protomédicos .y de los médicos, pero no queda
duda alguna de su gran valía como científico y defensor del impulso a la
reforma didáctica fue relevante.

f' ~orno individuo, según informó a León su nieta, no fue una persona
acil, _era de fuerte temperamento y retraído, con pocos amigos
especialmente entre los médicos, debido a su carácter recto inflexible'
franco Ysin miramientos para expresar su verdad.9
'
'

.

1
lbidem,
8

p. 265 ..

.

José Miguel
Muñ. o~, M emona
· H.1s~onca
, · en la q_ue se refieren el origen, progresos y estados
dt brillante
.

Z actual de la mncta del hombre fis,co entre los extranjerosy el empirismo con que se ejerce
~h? nosotros por falta de · colegios especiales donde se estudie teórica y prácticamente. México
prenta a cargo de Martín Rivera, Ba¡·os de San Agustín No 3 p 28
'
9 lbidem,

6

Jbidem, p. 260.

p. 264. ·

'

. ., .

.

�MARIA LUISA RODRIGUEZ·SALA.

740

Su vida no debió haber sido tranquila desde la perspectiva económica,
en especial al quedar sólo con sus hijos; sin embargo, salió adelante y
para el sostenimiento familiar se ayudó con una tienda de ropa que abrió
en el Portal de la Flores, contigua a su casa familiar. Tanto en el
comercio como en el ejercicio privado de la Cirugía prosperó y llegó a
tener un buen capital.
Su capacidad científica quedó plasmada eb--.__las obras que de él se
conocen y que nos han legado Nicolás León y José J. Izquierdo, el
primero escribió que conoció y tuvo en sus manos las siguientes:

• Memoria Histórica en la que se refieren el origen, progresos y estados de bril/anttz.
actual de la ciencia del hombre físico entre los extranjerosy el empirismo con que st
ejerce entre nosotros por Jaita de colegios erpeciales donde se estudie teórica J
prácticamente. México, Imprenta a cargo de Martín Rivera, Bajos de San
Agustín, No. 3.

10

• Cartilla o Brev-e Instrucción par a la Vacuna,
• Método sencillo, claro y fácil de asistir a los niños en la actual epidemia de viruelas
naturales, arng/ado a las nuevas y mejores doctrina médicas del día. Escrito por ti
C. Miguel Muñozy aprobado por la Junta Municipal de Sanidad e impmo dt
orden del Excelentísimo Ayuntamiento del Distrito. Imprenta a cargo de C.
Tomás Uribe y Alcalde, Calle de Jesús núm. 2, 1830. (En 4°).
• Método preservativo y curativo durante la Epidemia de Cólera Morbus, escrito con
observaciones por C. Miguel MuñoZ¡ México, Imprenta de Luis Abadiano y
Valdés, Calle de Santo Domingo núm. 12, 1850. (En 8º.)
Algunas de estas obras han sido reproducidas como documentos
facsimilares en la prestigiosa serie "Archivalia" que da a la luz d
Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de
Medicina de la UNAM.

11

16 Nicolás León, 'Los Precursores· de la Literatura Médica Mexicana en los Si~os
XVI, XVII, XVIII y primer tercio del Siglo XIX (hasta 1833)' en Gacela Midi&lt;a •

México, Tomo X, Tercera Serie, Núms. 1-4, enero-abril 1915.
11 Ernesto Cordero Galindo, Vi4a y obra del doctor Miguel M11ño:v Archivalia Médici
No. 6, que contiene: Mitodo Sencillo, _claroJ Fácil de asistir a los niñoi m la acfllal Epidt,,,¡, ~
Virue/aJ NalllrQlts (1830) y CartillaJ Breve Instrucción sobrt LA V ACUNA (1840); Mtfllfll'
Histórica en la ·que se rtfitrtn el Origen, Progresos y Estado de brillantez. acfllal de la Cie,rcia-'
Hombrt Físico entrr los F,xtranjeros y el Empirismo con q11e se ejerce entrr nosotros por falta •
Colet.ios Espttiaks donde se tsllldie teórica y prácticamente (1823)

MIGUEL MAURICIO JOSÉ M SUS PAPELES SOCIALES COMO C
UNOZ GONZÁLEZ:
.¡4 1
OBSTETRA y PÓUTICO DURA~~U~~ ÜRTOPE~ISTA, OFTALMÓLOGO,
NOVOHISPANO y EL INICIO DE LA. R O~IMERIAS DEL MÉXICO
EPUBUCA ( 1 78 1- 1 846)

Sus aportes a la Ortopedia' la Oftalm0 1ogia
, Y la Obstetricia

A.- Ortopedia
Cuando Muñoz González estu
.
vo asignado al Cuerpo de Cirugía
so para que se le conc d.
por diez años, la construcción de miemb
. ~ ier~i e~ exclusiva
actividad del cirui'ano con 1·
ros araficiales. Sm duda la
.
ntegrantes del EJ. é ·
d b. ,
proporcionado una excelente exp . .
rc1to, e 10 haberle
enenc1a y con gran tin
.
p1~nteó y obtuvo la concesión de ser solam
,
? y opo~rudad,
rruembros artificiales que tant h .d
ente el qwen fabricara los
.
os en os de la lu h
d
,
necesitar. Obtener la exclusividad no le fue fá .
e a arma a podían
un largo proceso de revisió d
cil, tuvo que someterse a
relativamente, no fueron tan 1: se c~:opro~ueSra Y las diligencias,
Gracias a ellas conocemos los dgata11 d solía ser en esas ocasiones.
aquí.
e es e su proyecto que exponemos

Militar solicitó en 1816 permi

Para el primer día del mes de febrero de 181
1. .
ayudante honorario del Cue
.
,
~, el c ru1ano, entonces
O
Maria Calle¡· a del Rey
rp_
de Ctrugia, envio al virrey don Félix
.
, un escoto en el cual le
. ,
actividades y entre ellas le sen-al,
b d
comuruco parte de sus
o que aca a e:
...discurrir y fabricar una pierna artificial c 1
,
defecto de este miembro im
'bl
o~ a qu~ no solo se cubre el
libertad con que se mane¡·a elpeq rcelpa ehcas1 a la vista por sus ajustes y
.
ue a usa asta el grado d b il
.
se qwta de la suma molestia d e Ia muleta que no se e a ar,
· smo que
pierna se puede vestir con la media más fma.13
necesita pues la

El prunero
·
de estos miembros
.fi . 1
cirujano lo había construid
artl 1~1a es estaba ya en uso y el
Gutiérrez y en vistas de lo ob para un paciente privado, don Prudencio
s uenos resultados pr
al G b.
continuar
, opuso
o ierno que
1e. permitiera
.
con estas tareas en fo
l .
tiempo de diez años M ,
rma exc us1va por un
gran utilidad para 1 . u?oz argumento que la pierna artificial sería de
carecían de
os pacientes pobres, especialmente los soldados que
rewrsos para adquirirla p
·,
'
fabricación de estos . b
.
. . romet10 continuar con la
rruem ros e 10curs1ona · 1 ·
. .,
r me us1ve en brazos y manos
1.os que pondria a d.1spos1c1on
en el p ·
,
.
'
inclusive hacerlos
.
recio mas asequible posible e
alguna. Como e
gratuilltame_n~e para quienes no tuvieran posibilidad
ra usua , a solicitud d 1 · ·
1
.
.
estudio al Fiscal de la R al H . d e c1ru¡ano a turno el virrey para su
e
ac1en a encargado de lo Civil.
12 AGN

·
n Jb 'J , pe rotomedicato,
vol. 1, exp. 7, fols. 368-386
iatm, 101. 369v.
·

�MIGUEL MAURICIO JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEZ:
'oJ 43
SUS PAPELES SOCIALES COMO CIRUJANO ORTOPEDISTA, OFTALMÓLOGO,
OBSTETRA Y PÓUTICO DURANTE LAS POSTRIMERÍAS DEL MÉXICO
NOVOHISPANO Y EL INICIO DE LA REPÚBLICA ( 178 1- 1846)

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

742

Este personaje de apellido Sagarzurieta, respondió detenidamente,
avaló al cirujano de quien expresó que era conocido y propuso el
siguiente paso para la to~a de decisión que consistió, por un lado, en
verificar la utilidad del artefacto, y, por el otro, comprobar su
originalidad y que no fuera trasladado o imitado de algún otro igual arlejado
que se htfYa ya practicado en Europa. Consecuentemente, consideró y así
se lo hizo saber al virrey, que los profesores~ Cirugía e~an_los únicos
indicados para evaluar la propuesta y revrsar el diseno que el
solicitante debía entregarles una vez designados dos de esos
facultativos por el propio virrey. Fue así como quedaron
seleccionados dos también cirujanos del Ejército, don Rafael Sagaz y
don Andrés Ceres, quien para esos años figuraba como cirujano en
jefe de los militares. Unos días más tarde, con fecha del 26 de marzo,
los dos facultativos, entregaron su detallado informe, gracias al cual
conocemos los detalles del miembro artificial propuesto. En sus
partes esenciales dice así:
...hemos examinado las diferentes partes de que se compone ~a pierna
artificial] y hemos visto con satisfacción su mecanismo ingenioso que es
conforme en un todo a lo que ofrece su autor. Es una máquina que,
imitando exactamente a la piernas natural, ejerce, a merced de la fuerza
que el cuerpo le comunica, el movimiento de extensión del pie ha_sta
permitir la introducción de una bota y el de flexión hasta apoyarse sobre
la punta y arrodillarse y que equilibra perfectamente el cuerpo, fija el
centro de gravedad y destierra el molesto uso de la muleta.

14

En cuanto a la originalidad del miembro artificial propuesto los
facultativos opinaron que, si bien no podían afirmarlo con total
evidencia, si conocían que las piernas que se fabricaban en Europa,
especialmente, en Bradford, Inglaten;a, eran de madera y la de Muñoz
estaba fabricada en metal. Tan sólo por este hecho, si se le considerara
un im,itador, su aparato era diferente y, desde luego, mucho más efectivo
y con mayores ventajas al ser· de un metal estable que reúne la duración J la
economía en beneficio de la humanidad desvalida. Los dos evaluadores
escribieron en relación a la conformación de la pierna:
Las otras piernas ~as europeas] llenas de láminas elásticas en todo su
trayecto, adquieren los movimientos a expensas del muñón en que se
apoyan, pero en la de Muñoz, reducido todo· el mecanismo a sólo el
talón, jamás se interrumpen l,os movimientos, ni por el peso ni por las
afecciones que la comprensión determina sobre el muñón. En él se fijan
las ottas piernas y él es el primer punto que resiste el impulso que ellas le
com~nican al pisar, pero en la de Muñoz queda el muñón enteramente

libre y el impulso para los movimientos de la máquina es debido a la
15
inserción circular que ella tiene distante del muñón más de doce dedos.

Adicionalmente, la pierna de metal no presentaba el problema de la
transpiración que en las de madera se veía propiciada por la comprensión
que ejercía sobre el muñón. Este hecho originaba inflamaciones frecuentes
que obligaban a abstenerse de su uso por algunoj días. En la pierna nueva no se
daba dificultad en la transpiración, ya que ésta era siempre libre y pasa a
través de unos ag~eros pequeños, facilitando la evaporación de la materia transpirada.
Siguiendo los razonamientos para justificar la originalidad del
artefacto que propuso Muñoz, según los dos cirujanos militares, para ese
momento, tan sólo se conocían dos miembros artificiales en este Continente
y ellos los consideraron imperfectos. Añadieron que los autores de las
piernas de madera nunca habían· revelado la forma de confeccionarlas, no
se conocían los modelos ni dibujos de su diseño, no se contaba con
descripción de sus artefactos por dentro, sólo se conocían externamente.
Por lo tanto, el cirujano novohispano no había tenido oportunidad de
copiarlas, menos aún de imitar un mecanismo ocultado y enteramente
desconocido. Por otro lado, las piernas inglesas de madera que anunció
la "Gaceta de Madrid' se habían elaborado hacia agosto de 1815 en la
Provincia de Yorkshire y, precisamente durante ese mismo mes, el
cirujano mexicano iniciaba la fabricación de las primeras láminas que dieron
prindpio a la formación de la s¡rya, por lo demás, de metal.
Con base en el detallado estudio de la propuesta y en el conocimiento
de los avances en la materia, Sagaz y Ceres redactaron su decisión final:
En virtud de lo expuesto, no dudamos afirmar a Vuestra Excelencia que
la pierna elaborada por Muñoz tiene las excelencias que asienta en su
solicitud; que suple bien el defect0 de la naturaleza; que, aunque no
podemos decir que ella sea un invento singular en su género, podemos sí
asegurar que lo es en su especie... reúne una economía que la hace
16
' a 1as personas mas
' menesterosas ...
aseqw'ble aun

Los dos cirujanos recomendaron al virrey que concediera apoyo
decidido a la propuesta de Muñoz y finalmente el 7 de mayo de 1816, el
virrey y el fiscal aprobaron y concedieron al cirujano el privilegio de
elaborar en exclusiva durante diez años, las piernas que le fueran
encargadas. Lo hicÍeron apoyados en una cédula real del 13 de julio de

15
16

14

]bidem, fols. 322v. y 323r.

lbidem, fols. 323\'. r 324r.
lbidem, fol. 375r. '

�744

MARIA LUISA RODRIGUEZ·SAL.A

MIGUEL MAURICIO JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEZ:
7 45
SUS PAPELES SOCIALES COMO CIRUJANO ÜRTOPEDISfA, OFTALMÓLOGO,
ÜBSfETRA Y POLÍTICO DURANTE LAS POSfRIMERÍAS DEL MÉXICO
NOVOHISPANO Y EL INICIO DE LA REPÚBLICA ( 1 781-1846)

1763 que concedía esta clase de privilegios que quedaban limitados a un
, · de diez anos.
- 17
tiempo maxuno

15.- Taladros donde se afirman las varillas F. por cuatro de los
tomillos l.

Para la historia de la 01;topedia resulta _d e ~n~rme valor conoce~ la
Explicación del modelo, que entregó el pro_pio cuu¡ano Y. a ~ que . ~o
algunas aclaraciones posteriores. Desgraciadamente el diseno o dibu¡o
que él señaló ·como anexo, no se encuentra ~ntre l?s documentos,
robablemente haya sido sustraído o pei:..__dido. Sin e~b~rgo,
;fortunadamente, la Explicación es suficientem~te clara; si bien esta
referida al dibujo faltante. Dice así:

E .- Resortes espirales de mucha elasticidad y suficientemente fuertes
para que . no falten en ningún esfuerzo, colocándose en las cajas del
tobillo 14.
F.- Varillas de acero con seis agujeros, cuatro de los cuales sirven
para fijarlo y con cuatro de los tornillos l. En los taladros 15. y dos para
admitir los extremos del eje 9.

!

Pierna derecha ya acabada compónese de un esqu~let_o metálico ~ien
firme, de resortes elásticos para ejercer los movuruentos_ prec1s_os
naturales y de lana cardada, sostenida po~ b~stas entre dos medias de hilo
ara configurarse en su extensión con la urutada.
,
p 1.- Este es el sitio de la liga que corresponde a tres dedos poco mas_o
· de la rodilla, a la cual
perfectamente
menos por d eb a¡o
. . se adapta
.
b. sin
·
distinguirse en nada, ni producir dolor ru incomodidad. Queda al ar Itrio
vestirse después, aunque sea de lo más delgado y _fino, en confianza de
no desmentirse una de otra pierna por los buenos a¡ustes ~e la supuesta.
2.- Cojín blando y no movible, acomodado a las des1~aldades de _la
parte inferior de la rodilla para comprimir esta parte con, igualdad y sm
dolor y proporcionar la firmeza de la pierna se asegura este en toda la
extensión en la de la liga de acero.
.
.
B.- Tubo metálico arreglado a las medidas de la pierna, cala~~ en
toda su extensión para que se disipe el calor que .se exhala del munon y
no su acumulamiento perjudique.
.
.
. d
3.- A esta parte del tubo corresponde el borde mfenor de la liga e
acero.

·

di ul

4.- Aquí se afirma la liga por dos varillas planas perpen c ares que

le sostienen permanent~mente para recibir el peso de un hombre aunque
se pare de salto sobre la pierna sólo.
.
.
5 . Aquí se afirma el eje sobre el que se mueve por el tobillo la p:e~na.
Liga de acero elástico. Sirve ~e recibir cómodamente_el munon y
cerrándose se asegura fuertemente a este.
,
6.6.- Varillas planas y rectas que unen la liga al tubo por los numeros

C.-

4.4. 7.- Una parte de liga de acero tiene sus chapetas ~.8. para abrocharse
con otra parte que es de cuero con que se cierra circularmente. ~orre
cómodamente por los canales ~el extremo 9.9. con la_llave de molin:t:
10 la cual colocándose alternativamente en los agu¡er~s 11. la hac
·,
' lo necesario hasta estrechar e1 todO de Iª liga y se asegura
caminar
todo
con la clavija 12. por el punto 13.

8 -Talón de madera.

·

14. Dos cajas que resguardan y en d~nde juegan los resortes E . para

9.- Eje de acero con dos agujeros para fijarse en la parte inferior del
tubo con el punto S. y facilitar movimientos.
H.- Resorte plano muy elástico para armar el pie y proporcionar su
movimiento y flexibilidad. Tiene un agujero parra fijarse en la parte
inferior del talón.

Y.- Resorte menos flexible para reforzar el anterior y que se fija del
mismo modo.
l.- Tornillos varios para fijar las diversas piezas. 18

En las aclaraciones que el cirujano Muñoz anotó poco después, se
auto nombra ya como inventor y escribe que anexa una lámina en obvio de
C11alq11ier duda. En ellas hace referencia a que en los diseños y la Explicación
no se hace mención a las medidas, ya que éstas se deberán ajustar a las
que exfja cada sujeto que hqya de usar la pierna, y deberían variar tantas veces
como fuere necesario ajustar el aparato. Aclaró que el dibujo representaba
a la pierna desde la parte inferior de la rodilla y que ello podría dar lugar
a pensar que solamente podría servir a los amputados, pero que en
realidad no era así. Se debió a que el dibujo provenía de la pierna que
había elaborado últimamente para determinada persona. E n realidad,
según la forma en que e_staba reali~ado el diseño, se podía ajustar
inclusive desde la cintura y a todos los requerimientos del usuario.
Concluye que por consiguiente en todos los casos posibles de esta especie obra mi
artefacto con igual utilidad
Muñoz también se refirió a los costos y manifestó que era difícil
calcularlos con exactitud; escribió que como mi objeto no es la avaricia, ni la
ostentación, por lo. contrario, su más íntimo placer de ofrecer un servicio asequible
a la humanidad, había logrado reducir lo más posible los costos. Así, las
piernas que se ajustaban de la rodilla para abajo, podían tener un precio
promedio de 20 pesos; si requirieran la inclusión de la rodilla el valor
ascendería a 46 pesos. Por supuesto que Muñoz tenía una clara visión de
la realidad y anotó que si en el futuro se elevaran los costos de los

proporcionar el movimiento libre del tobillo,
11

Jbidem, fol. 384r.

18

lbidm,, fols. 377r.-378v.

�MARIA LUISA RODRiGUEZ·SALA.

746

. J la máquina previa manifestación de
.al él podría graduar e1 precio ue
maten es,
·d d
esa situación y aprobación de las auton a es.
. .
.
.
.
del uso de las piernas artificiales que
Sin duda un corolano e~t-~sofu 1
constrUyó para el Presidente
,
'1 mismo escnb10 e a que
. .
d
invento, como e
el historiador de la Medicina, on
Miguel López de San~a Anna. e~ de madera tan perfecta, con tan finos
. l' Le, se trato de una pierna
.
.
N1co as
on
.
J
J
J' •,es ),,.., /ioara al mismo hempo que
,'le t jlextbles auecuauosy uom, , •~ b
resortes, con muet, s an . -~ J ,
b. y de los mecánicós... Nosotros
. , la dmtraaon ue tOS sa tos
'li
u
erte,
que
exczto
alid
d
trató de una pierna meta ca
fi
ar
que
en
re
a
se
6
podemos ah ora asegur
d
. . l los adelantos que desde 181
., .
ar a su mo e1o ongina
.
.
que de b10 mcorpor
. .
Desde luego el receptor de ella, qU1en
debió haber logrado el ciruJa~o.d f;
de Veracruz en 1838, la usó con
había perdido la suya durante a e ensa . 19
.
preferencia a las que le enviaron de Europa.

S,

ª

' B _ OftalmoJooia y Obstetricia

E&gt;1
de la
sólo fue un inventor destacado en e campo aliz ,
M unoz no
_
.
fu
1 primer cirujano que re o
Ortopedia, al m1sm? . tiempo
e ta: la conocida kerátotomía. Desde
operaciones oftalmologicas_de catarah b',
estado a la Real Escuela de
- al , 'l
mo que a 1a pr
el año de 1816 sen o e ~sb
. , para extraer cataratas. En este asiento
Cirugía un banquillo_de su e a
con la del cirujano y, además, hacía
.coincidía la comodidad del en
. es Para ese año declaró haber
·
0 de las operac1on •
1
.
tros tanto pacientes pobres a
Posible acortar, e · t1empho operaciones
en o
realizado con exito oc
.
h b1'an recuperado totalmente
b'
b ado y qmenes a
,
.
de pierna metálica tambien en
quienes no se les h a 1~ co r
zo
diera" con su mvento
la
la vista. Como suce
.
.b yo' con gran acierto a
. - d
ft lmoló01cas contri u
sus act1v1da es o a
o· ·¡¿ d . strUmentos especiales con 1os
elaboración, además del ba~qut o, e_ ID
uirúr .cas.
,
s
numerosas
mtervenc1ones
q
gi
.
cuales realizo su
. 21
, n León,
_.
Rafael Lavista en uno de sus traba1os , segu ,
El doctor .
d · .b. , operación de cataratas as1:
conoció esos instrumentos y escn 10 1a
. ,
•

o;:::

.
.
d nuestro cirujanos que la pracuco fue el
Keratotonua. El prunero e .
l Sr D Luis Muñoz; este
.
d de rru maestro, e • ·
Dr. D. Miguel Munoz, pa re .
.• acom añaba a su digno padre
último me ha referido que desde su runhez
eps le oyó decir que su
., d
t ta y mue as vec
a la operacton e Ia. ca ara .
. , 1 .fundaba en que en este
e
.
r el método de la extracc1on, a
pre1erenc1a po
.
.

Jbidem.• p. 257.
Ibídem; fol. 369

.
"
d
d n Rafael Lavista, citada por León en la
Su "Tesis de Concurso del octor o
obra antes citada, PP· 266 Y 267 ·
19

20
21

MIGUEL MAURICIO JOSÉ MUÑOZ GONZÁLEZ:
-Y 47
SUS PAPELES SOCIALES COMO CIRUJANO ORTOPEDISTA, OFTALMÓLOGO,
OBSTETRA Y POLÍTICO DURANTE LAS POSTRIMERÍAS DEL MÉXICO
NOVOHISPANO Y E,t. INICIO DE LA REPÚBUCA ( 1781-1846)

método el cirujano nada hace a ciegas y en cada uno de sus tiempos ve lo
que hace, a diferencia de los que sucede cuando se opera con la aguja.22

El hábil cirujano operaba siempre solo de aquí que tuviera que diseñar
e inventar instrumentos especiales para mantener separados los
párpados. Como suele suceder también en la actualidad el enfermo era
sentado en un banco especial con un respaldo para fijar la cabeza con
una faja de gamuza que pasaba por la frente; sobre el ojo que se iba a
operar se colocaba una placa de plata a la cual se fijaban dos ganchos
flexibles que le permitían al cirujano fijar el párpado superior,
levantándolo y abatiendo el párpado inferior. Una vez fijos los párpados
utilizaba una aguja, diferente y especial para el ojo derecho o el izquierdo,
con la cual procedía a dejar también fijo el ojo. Para la operación
utilizaba el keratotomo, un cuchillo especial que él había inventado, más
pequeño que el tradicional europeo y de clara forma convexa. Con la
ayuda de este cuchillo y de otro instrumento también de su invención, al
que León llamó doble palanca para desalojar el cristalino que le permitía
comprimir en dos puntos opuestos la circunferencia del cristalino y
oprimiendo en la parte superior, lo desalojaba fácilmente sin comprimir
el resto del globo y evitando, así que saliera el humor vítreo. También
usaba otro instrumento compresor circular de la córnea y empleaba
también una cucharilla más estrecha y aplastada que la tradicional. 23 Con
esta técnica Muñoz realizó un buen número de operaciones, al parecer
con todo éxito.
Muñoz González destacó, junto cori el cirujano de cárceles, Francisco
Montes de Oca, como uno de los obstetras más solicitados por las
parturientas de la sociedad mexicana de la tercera década del siglo XIX.
Acorde con su tendencia al empleo de instrumentos de ayuda quirúrgica,
fue uno _de los primeros en utilizar el instrumento médico conocido
como "fórceps" para ayudar en el parto. Lo aplicó con buen éxito en el
alumbramiento de uno de sus nietos, el primer descendiente de su hija
doña Micaela. La· operación quirúrgica, según León, sumamente difícil,
sobre todo en aquellos tiempos, la realizó con total éxito.
. No queda duda de la valía científica de es.te cirujano, quien se formó e
inició su ejercicio .profesional aún durante la etapa novohispana y
remontó los difíciles años de la lucha armada y los primeros de la
22

23

Nicolás León, La Historia de la Obstericia.... p. 267.
Nicolás León, La Historia de la Obstetricia... p. 269.

�MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

748

República. Su compromiso con la Cirugía lo plasmó en su variada
actividad y desempeño de papeles sociales. Fue un brillante facultativo,
quien puso sus conocimientos al servicio de los enfe~os y de l~ s~~d
pública. Destacó como inventor de artefactos que facilitaron el e1ercmo
de diferentes planos de la profesión quirúrgica; no dejó de lado la
defensa de la superación de la docencia y su mantenida preocupación por
conservar la ap~cación de la ~acuna antivariol9sa fuer?,n aspectos ~e su
trayectoria de vida que conmbuyeron a la con~ac1on de la naciente
comunidad científica médica en el México que enfrentaba una nueva
etapa de su desarrollo social y político.

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS
Lic. Luis Rublúo
Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística

Bibliografia
Archivo General de la Nación (AGN), Ramo: Protomedicato, vol. 3, exp. 9,
fols. 208-213v.

Todo lo que tiene de agradable una lectura entre
Gentes de talento, tiene de fastidioso entre ignorantes...
Mi pluma es demasiado alegre,y escribir es la
,
Coquetería de la pluma.
Angel de Campo, "My osotis': relato de 1888

AGN, Ramo: Protomedicato, vol. 1, exp. 7, fols. 368-386.
CORDERO GALINDO, Ernesto, Vida y obra del doctor Miguel MNñOZJ
Archivalia Médica No. 6, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad
de Medicina, Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, México,
2003.
.
MUÑOZ, José Miguel, Memoria Histórica en la que se refieren el origen, progre_s~sJ

estados de bri/Jantez actual de la ciencia del hombre ftsico entre los extranjerosy e~ empz:i!mo
con que se ejerce entre nosotros por jaita de colegios _espe~ales don1e se estudie teoma J
prácticamente. México, Imprenta a cargo de Martm Rivera, Baios de San Agustín,
No. 3., p. 28.
LEÓN, Nicolás, Lz Historia de la Obstetrida en México, Secretaría de Educación Y
Bellas Artes, México, 1916,
_______ · --------- 'Los Precursores de la Literatura Médica Mexicana en los Siglos
XVI, XVII,
y primer tercio del Siglo XIX (hasta_ 1833)' en Gaceta Midia
de México, Tomo X, Tercera Serie, Núms. 1-4, enero-abril 1915.

XVIII

Micro, Micros

Micros fue un hombre pequeño por su estatura.
¿Cómo cuánto mediría? Digamos acaso: llegó tal vez a 1.55; pero su
inteligencia coµio su gracia fueron mayúsculas; tan grandes porque
alcanzan a iluminar, para quienes vivimos posteriormente, la vida pública
Y privada, en especial de la ciudad de México, en todos, pero
absolutamente en todos sus detalles.
Siguió la trayectoria iniciada, tomadas e·n la cuenta sus novelas,
cuentos. y crónicas, a partir del "Grito de Independencia", la narrativa de
nuestros asuntos íntimos, por el Pensador Mexicano y luego seguido por
Fide4 Guillermo Prieto, el cantor por excelencia del pueblo, según sus
poemas del romancero, sus crónicas sabrosas y sus memorias, además; y
por qué no decirlo, por Facundo, José Tomás de Cuellar, ese otro
~ovelista de la Untema Mágica, quien alumbró los rincones de nuestro ser
nacional. En parte_esta verdad ya la señaló Mauricio Magdaleno en su
estudio preliminar a la selección incluída en la Biblioteca del Estudiante
Universitario, en 1939, de las páginas de Micrós, bajo el útulo Pueblo y

�EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

LUIS RUBLÚO

750

.
b
·,
la amplio es porque me
C t , Si yo mismo reitero la o servacion y
,
.
an o.
dO
podría ubicar a tan magrufico escntor
arece justa; y de otro mo no se
,
d
P
di . ,
rrativa y a pesar de los generas usa os, por
dentro de una tra cion na .
le es lícito al escritor valerse de
estos que parezcan, en tanto
.
opu .
.
, la alabra para expresarse y decir exactamente

~:f

::~:e::!~~e::~ par; hacerlo ver a los ~emás; ybl_os gén;::s tgualon,
hí ulO s los mismos aun ~ com marse
para cada caso, ve c dy
. pone la creación de neologismos,
.
1 · · ·d d como cuan o se lffi
s~;.:s ad~ vocablos tan nobles, acordes con la pureza del propio
idioma.

. , por sus re1atos todos·, parece encontrarse en ellos la
A si, fue .Micros
, '
'rica Por ejemplo, para reconocer sus
nota autob1ografica y aun 1a autocn .
cuento "Sepias" . esta
modos de expresión literaria, hallamos ,en su
dualidad: la
.,
le acomoda· "Tengo en mi dos yo, soy una
, confesion que
·
_ ,,2 Luego parece indicar que sus
analiza y el verso que suena .
,
prosa q~,e
d
bl ,, 3 Sin embargo, prosa y verso fueron sus
versos eran etesta es .
herramientas.
.
,
M. ,
1 reveló don Antoruo Femandez
El verdadero nombre de teros nos o d
.d 4
Ángel Efrén de
.
lib M"crós El drama e su vt a, es
del Castillo en su . ro . ; 1 de .ulio de 1868 y falleció el 8 de febrero
Campo y Valle, quien nacio e . l
. dad de México. Adoptó el
• d 1908 ambos sucesos acaecidos en la ciu
.
d
e
,
1 que a mt me parece e
, nimo Micrós precisamente en un gesto e
d
seudo
al di
breve estatura· y aun cuan o
.fi
b
h mor para u r su
,
magru , tco uen
u
,
h erencta,
. delic1·osa herencia , sobrepasa el
' T.. k T. k- y su
adopto otro: 1. zc - ac ,
, .
emas más una novela:
medio millar de textos entre cuentos, crorucasly pdo b .' mi·serable de la
. alr d d d una plazue a e amo
LA rumba, la cual gira e e o_r :scucharse las campanas de la cat~dral.
gran ~be y desde la que ~odían a como los ensayistas y críticos qutenes
Histortadores de _nuestra litera~ , 1 onsideran -y es; repito, lo justoh
uesto sus OJOS en este escntor, o c
.
~e los más grandes cuentistas mexicanos de todos los uempos

9

u:

- - - - - - - - - - -,- . y notas or Mauricio Magdalena, México,
t Micrós, Pueblo J canto, prol. Selec.
(B"bli p del Estudiante Universitario, n.
U.N.A.M., 1939, XXII-207 p..; ver p. IX y ss. t oteca
· sI
resentación de Fernando Tola de
Mi , Las Rul'óy otros chismes del bamo, e ec. Y P
.·
.
31)· verd
eros,
.'1'
li
222
p (Sene Narrativa, n.
,
Habich, México, Universidad Metropo tana, 1985'
.
·cuento "Sepias", p. 57-66, cit. en p. 59

9)

2

3

Ibídem. .

,

·¿. osa~
till Micrós Angel de Campo, El drama de su v1 a, e .

4 Antoruo Fernandez del c_a~
o,
'cu1
1946 174 P· 10 y SS .
. .,
1 Mexico Nueva
tura,
,
biográfico, rev1s1on y se ec.,
· ,

;751

Micrós se encuentra una vez, colocado en el balcón de una casona
elegante.
Quedaron grabados ya en su mente todos los muebles, las alhajas, los
cuadros, los enseres, en fin, de sala, comedor, cocina, alcobas, estancias y
pasillos, cualquier rincón. Pero antes su agudeza escrutadora retuvo a los
moradores, a los personajes: el viejo obeso, padre de familia; y la mamá
grande o abuela con sus achaques seniles, la modosa señorita, más el
joven respetado tan solo porque es varón aunque resulte una maula; y los
niños y las niñas, los criados; pero todavía las visitas si las sorprende en
el momento que retrata; nada, nada queda fuera de retentiva para
precisar, para documentar en su literatura. Pero ahora ve hacia la calle y
esos anteojos que usó, los cuales le ayudaron a tener mayor alcance y
justeza de miras, se fijaron durante la misma oportunidad de permanecer
en el balcón, en las esquinas urbanas, en la asimetría del conjunto de
casas, casonas y casitas; y desde el polvo existente en el barandal donde
se apoya no quiere ocultarnos el estado en que se encuemra el
empedrado, ni las farolas, ni los muros ya carcomidos o remozados,
según sea el caso, de esa ciudad porfiriana, tan suya porque la vivió
hondamente. Observa a los transeúntes apresurados o calmados si van
bien o mal vestidos; a los viejos y a los niños, a las mujeres y a los
hombres; y luego, por los modos de sus desenvolvimientos da cuenta de
las costumbres, de los hábitos plausibles o reprobables, si son de
civilidad republicana o atentatorios contra el sentido común, pero los
sabe representativos e integrantes de la sociedad toda. Y también nos
señala los carros "simones" o los _coches de lujo; los animales de
tracción: caballitos mal nutridos o casi de pura sangre, burros y mulas;
pero, los muy domésticos y casi de la parentela de tan familiares e
íntimos -algunos se parecen asombrosamente a sus amos o dueños-:
gatos, perros, loros.
Mucho de su obra publicada en periódicos y revistas falta por recoger;
y yo no creo que a Micrós, escritor valiosísimo, se le deje por siempre en
el abandono. Oigo más: normalmente de los escritores se deben
establecer obras selectas y no precisamente obras completas, menos para
el abuso, según sabemos de ciertos casos cuando los editores agregan
aun cartas nada literarias, recetas de cocinas copiadas a mano por el
escritor tratado y otras lindezas. En el caso de A1icrós, pienso porque he
leído mucho más de lo publicado en libros, no veo desperdicio alguno y
sus textos son merecedores de la compilación total. El dio a la estampa
estas colecciones de sus trabajos: Ocios y ap11ntes, (1890); Cosas vistas,
(1894), y Cartones, (1897). Su novela La Rumba fue publicación póstuma,

�EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

LUIS RUBLUO

752

en volumen, puesto que apareció hasta 1951. Sus poemas no completos
fueron agrupados dentro de su libro mencionado por Femández del
Castillo. Luego he citado la magnífica colección Pueblo y canto, debida a
Mauricio Magdaleno, y siguió otra llamada Cuentos y crónicas, debida a Ali
Chumacera en 1944.5 Después, en 1969 Silvia Garduño de Rivera editó
el
6
libro Crónicas y relatos inéditos -inéditos dentro de un libro, se supone - ; y
don Luis Enrique Vill.aseñor, en Guadalaj~ublicó dos tomos con
relatos de Lz Semana Altgre, en 1974 y precisamente bajo el mismo
título
7
e incluyó cincuenta textos con la firma de su otro seudónimo. Y según
ya lo observamos, la Universidad Autónoma Metropolitana ofreció en
1985 otro tomo más, llamado Lzs F.u!fo y otros chismes de barrio, con un
estudio preliminar de Femando Tola de Habich. Casi al finalizar el siglo
XX, tanto la Universidad Nacional Autónoma de México, como la
Secretaría de Educación Pública, reeditaron facsimilarmente los Cartones,
' en el centenario de su primera edición, 1997, con prólogo de Miguel
8

Angel Castro.

753

buscará por despilfarros O disi·pactones·
.
. ·
ru. stq
desttUyeron jamás el buen , .
'
wera sus penas, repito, le
.
arumo, e1 humor que
. .,
extraordinanamente por su arte.
nos transm1t1o
Así, cuanto dijo, lo debemos ace tar fu
notó: la vida diaria de una
. pd d, e .aq~ello que con exactitud
.al
socie a capitalina b . la . fl
paternalista: la de Don Porfirio , • _a¡o
m _uencia
dictatort
por su política abierta intemaa·onalmente en Diaz,
qwen,
a
un
tiempo,
e
- d
XIX, permitió la injerencia económica , d so~ anos . ~ fin del siglo
llegada de los principales países euro
_Y e ~hí, tam~1en la cultural
también España, Alemania e I la pees. Francia en primer lugar, pero
México expedicionarios artistansg terradi,. pueblos de los que llegaron a
,
, estu osos a d
b ·
mundo y para asombro de m hí .
,
escu nmos para el
uc simos no enterados.

!.

La históricamente llamada Época d l.

.
ul de paz porfinana fue la época de
.
. .
'
res ta o ser el m ,
·
mscnbieron un retrato social d
.tal
_ as preciso de cuantos
1
·
e ª capt republicana·
1·
estnctamente cronológi·co la
. 'd
.
, y en e uempo casi
.
,
s
comc1
encias
no
p
d
certtdumbre.
ue en encontrar mayor

Micrós, el escritor quien ha

ª

La cantera es bastante rica todavía para extraer.

2. En tiempos de Don Porfirio
Todo escrito de Micrós, sin exceptuar ninguno, aun cuando describa el
mayor horror de la pobreza, la sordidez de los barrios bajos o las bajas
pasiones de la gente opulenta o humilde, confirma su alegria de crear, de
escribir. Nada lo hizo tan feliz como pulsar la pluma para con ella
estampar en el papel su~ cuadros surgidos de una contemplación sin
descanso y de modo tan directo. Ni siquiera sus pesares individuales, que
sostuvo por encima de su voluntad, en tanto quienes lo conocieron
bastante bien -Federico Gamboa y Victoriano Salado Álvarez, entre
otros-, dan fe de su conducta recatada, de su amor por el hogar, de su
honráde~ absoluta; todo 10 cual lo mantuvo alejado de percances que se
Micrós, C,m,tos y rrónicas, introducción y selección de Ali Chumacera, México,
5
Secretaria de Educación Pública, 1944, VII-94 p., ilus de Salvador Pruneda, (Bibliotec1
Enciclopédica Popular, n. 9).
Angel de Campo, Micrós, Crónicas y n/atos iniditos, intr.. y recop. Por Silvia
6

Garduño de Rivera, México, Ediciones Atenea 222 p.
Tide-Tack, Angel de Campo, La Semana Alegn, selec. De 50 aróculos de la serie,
7
motivación pról. Por Luis Enriqu_e Villaseñor, 2 Vols., Guadalajara, Jal. Ed. Colegio
lntemaciona\, 1974; t. I-216 p.; ll-188p.
Mims, Cartones, ilus. De Julio Rucias, ed. Faé:s. En el centenario de su aparición,
8
presentación de Miguel Angel Castro, México, UNAM, lnst. de Invest. Bibl. Y S.E.P.,

1897-1997, XX-115 p.

C~~ndo el general Porfirio Díaz lle ó al
.
prov1S1onalmente gracias a su Rev L . , J -r g
poder, pnmero
-d
o uczon ae 1 uxtepec
1
prest ente electo de la R ' bli d
_Ya poco se e declaró
1880, Ángel de Campo estaebpu ca u~nte su pnmer periodo: 1877 a
a en sus anos de p
·,
de edad hacia la adolescen . Ad' .
reparac1on escolar: nueve
.
cta.
ivmo el gob·
.
.
consutucional, del célebre "Man ,, G
,
terno intermedio, pero
en 1884 Díaz volvió para u~~ars onzalez, ~ompadr~ del caudillo, y
dictadura; y Micrós tenía ya di 9_ ,. : en la silla presidencial, en su
ec1se1s anos de edad 1 - . .
es, 1885, el escritor comenzó e fi
y a ano stgwente, esto
periódico El Liceo M .
, n rme, su carrera desde las páginas del
ex,cano, en tanto segu· 1 di F d .
ambos ya se habían iniciado
. . .n o ce . e_ enco Gamboa,
bajo el seudónimo "B
d enp~l e1erc1c10 del penod1smo, al alimón
.
ouvari et ecuche!'
, ul
•
Campo no soltó la pl
h
, en arttc os sobre modas. De
urna asta su muerte
1808 · b'
autor de la novela Santa, ad uce en su Drano
. . có
en
M., s1, ten ,el mismo
ante la sistemática actitud pa h i11a
' mo teros penso retirarse
1
escritorzuelos "plumitivos" r\~mdi r .~ po~ parte ~e un grupúsculo de
la consigna de .
y
u tos -as1 los califica Gamboa- ba1·0
.
siempre y en cada e
.,
"
,
progresista y avanzada" - .
g neracton:_ Por la literatura
repite?-; y el auto~ del D. e~º s~ hal dado , en . decir que la historia se
zano, qwen os oyo' dice " ·· · todos ellos, como

�LUIS RUBLÚO

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

escritores no le llegaban a la suela de sus zapatos"' aunque no menciona

Los tiempos del general Porfirio Díaz: el trato para los pobres y la
vida europeizante entre los pudientes, como las aspiraciones de la das~
media. La presencia de los indígenas y un reencuentro con sus
costumbres revueltas con otras del siglo, comprendidos por los sabios y
laceradas por quienes miraban más hacia otras partes y no México.

754

9

a nadie.
É oca cuando los valses. mexicanos estuvieron en apogeo: Juventino
P
di
M ,
y José Mauro Garza fueron sus
Rosas Abun o
artinez
h
l
conte:n oráneos· y ¡cuántas escenas con bailes de vals ay en os
P
. : '
. d d d barrio como en casas de gente de
apuntes de Micros! En vecm a es e
'
10
pro.
,
.
,
la e al ser analizada en sus crónicas y cuentos, es calificada
E poca, qu
. ,
. al· "
mi barrio -dice por
,
realidad política de tirarua patnarc . . .. en
a~ en su 1 A
. t,....._ es un mito· ni las linternas del gendarme,
e¡emplo e yuntam1en ~
'
·
1
·d d
e 'por allá se puede robar, asesinar, plagiar, con a segun a
porqu
. .
b ,
1 b . y si no se comenten
leta de ue la justicia no sa ra una pa a ra,
co_mp
q
1 f ald d y lo tenebroso de la calle asusta a los
cr1menes es porque a e ª
. ., d
'
s"11
·No
continúa
el
parecer
de
una
repet1c1on
e nuestra
m alhech ore
é
.
·
1 on
ropia historia si acomodamos el texto referido a tiempos ~~tuades, ~ .
ias agravantes' de la explosión demográfica y la presunc10n e vivir
.
,
tl·empos democráticos y de cambios favorables?
l pensar en 1as ratees
Razón tiene Femández d e1 e astillo a
.
.
d M' 's ues el escritor quien crea sus
autobiográficas de la obra e t':M' p 1 t " o "Moralitos" .según la
.
uienes suele llamar
ora o es
'
;el~so de apodos, sobrenombres, dimin~tivos su~;~~:~::
.ariñosos entre la gente mexicana e
cannosos y no tan e
"Ch t " sus "Picudos", como sus
tiempos porque abundan sus
a os '
en
'" l "Niñas Chisme" etc.; se olvida de repente y pone ,
" Chonas o as
'
..
. "
dee1a
.
al no una vivencia defirut1vamente suya. . .. me
labios de gu ,
.
Al
.
" hace que diga Sánchez,
·u
dí ffi1 maestro tamtrano .. . '
fam1 armente un a
d
tal "' r olubis" cuando
enamorado e una
v
'
relator de un cuento suyo, . , F d .
G boa- fueron discípulos
.
M· ,
tambien e enco am
precisamente teros -y
. M
Altamirano y ~ste les dispensó
distinguidos del maestro Ignacio anue1
•,
12
cariño y conduccion.

-~::::l:~

~

- - - - - - - - -.- .- _- M- h de mi viday algo de la de otros, 1905-1908, segunda
9 Federico Gamboa, M1 _d,ano.
tlC o
di
1934 358 P· Semblanza de Micros,
. I , Me'xi·co, Eusebio Gomez de la Puente, e tor,
,
sene

P· 265-271.
. . .
. d des . calles ver relato "Después", eo
io El vals en Micros, e¡emplos: en veCL': a
y I t ' "Cosas de baile" de CosaI
. 'd.
36 41 · en salas lu¡osas ver re a o
'
Crónicas y relatos me 1tos, P· - '
. ' r/
prol Por María del Canneo
vistas 1894 cfr. Esta ·edición: Micros, Cosas v,stas J ca ones,
.
: México POrrúa, 1958, 306 p.; relato, P· 1_79-_1~4.
Miliao,
·'
a c1t p 82
1 · h •
11 Relato ''Las Rulfo'~, en la anto ogtao_~;,n~rum 48~57: ve~ también "Recuerdos dd
12 Relato "Un día gns", en ant. Las N&lt;tJO cit., p.
,
maestro", en Cosas vistas.

Los tiempos de don Porfirio; aún, por Micrós, asistimos a la ceremonia
del "Grito" un 15 de septiembre; y mientras el señor presidente Díaz se
asoma al balcón central del Palacio Nacional, para exclamar: "!Viva la
Independencia!" -tal es el "grito"- nos transmite esta escena: "Crece el
gentío; el calor y la presión son insoportables, los más democráticos
envenenan la atmósfera, ya con hálitos de gallinero, carpintería, cola,
cuero, humo de enchilados y buñuelos; vapores de aguardiente, pólvora
de los cohetes, frutas machucadas, ocote quemado. El rumor ensordece,
es un rum rum creciente del cual -se levantan los gritos que se barajan. - ¡Al
tostao de horno, aprébelo, aprébelo!... - ¡Tamalitos cernidos de chile, de
dulce y de manteca ... -¡Cuartillas de naranjas, cuartillas!. .." 13
Todos sus cuadros rebosan la vida plena de su época; y los parecidos,
naturalmente resultan ser los retratos de nuestra familia; y si ya en el siglo
XXI somos semejantes, o más grandes o más pequeños, pues podemos
comparar.
"¿Queréis estudiar tipos? Sentaos en cualquier paseo un día de fiesta;
observaréis toda clase de fisonomías, de harapos y de sedas ... " expresa

Micrós.14
Dícese como Ángel de Campo se vio obligado a dejar sus estudios de
medicina al quedar huérfanos él y sus hermanos; y mayor en edad, hizo
frente a situaciones hogareñas a -partir de la búsqueda de pan diario. Es
cierto, compañeros cercanos dan testimonio de la situación. No fue
médico, pero traía consigo una verdadera vocación que parece no le
cabía eh su cuerpo y la desbordaba: la de escritor, y precisamente
cronista, pues aun cuando escribió muchos cuentos y también novelas,
en sus relatos coptinúa la persistencia del hombre cronista, sin remedio y
por excelencia. ¡En buena hora para las letras mexicanas! Pero su
capacidad lo condujo asimismo a la docencia y fue un gran maestro de la
Escuela Nacional Preparatoria, a la par que se consagró a un periodismo
ininterrumpido. Muy joven murió, apenas ajustó los cuarenta años, pero

13
14

Crónica, "El grito", recogida en Cronicasy relatos inéddos, cit., p. 58-61.
Relato, "¿Quién era Llh?"; ver Las &amp;ilfo, cit. en p. 44.

�LUIS RUBLÚO

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

nos dejó cuadros de excelencia, como no los puede haber mejores para

vestido,
- 1eo tan
. hacen ambos
. los contrastes sociales , as1', dentro de un nuc
especial
como
la
vida
escolar
pero
CU'-'O
radio
se
amplia
h
·
1
· v
.
.
,
,
acta e b arno
haoa la cmdad toda. Dentro de un ambiente de escolaptos;
·
· ·
,
asimismo
hace destacar. en la crónica
·
· · '
.
, ambiente que todavi'a vimos
y v1v1mos
muchos
de
mI generación, en lo narrado en la "Solemne distr'b · ' d
· " 1
·
1 UC!On e
preauos , a presenc~a de la niña Engracia Malpica, declamadora
rebuscada por las lecciones más de casa, en donde pretenden se luzca,
q~e en la escuela, la que será el escenario natural; más la señorita
Ctfuences, una soprano entre ligera de voz y apreturas de alma. 11

756

su época.
Cuadros tan vivos, porque los personajes incluidos lo son. Auténticos
retratos, y tanto que no es aventurado decir que todos, hombres y
mujeres, corresponden a gente conocida por él mismo; en ocasiones la
del pueblo multitudinario y anónimo, con un mero acercamiento al
individuo; la comadre o el empleado burócr~; pero en otros casos,
amigos o conocidos tratados en lo personal, 'apenas con nombres
supuestos.
La ciudad de México el escenario. A veces un tanto extramuros. En
cuentos como "El fusilado" o en crónicas como "Fábrica de Judas",
"Por los llanos", "Las antiguas verbenas", etc., nos lleva más allá de las
calles transitadas y de los palacios que hicieron famosa a la gran capital.
A su paso observa perros que hacen historia en sus páginas como "El
Pinto" y el "Abelardo", y mira a gatos retozones en brazos de sus amos,
o al "Chiquitito", el canario consentido y añorante de libertades. Los
animales son personajes especiales también, en el paisaje urbano y
suburbano. De repente encontramos atisbos notables en relación con la
vida en otras épocas: digamos, el virreinato; o en el interior de México,
una procedencia musical del Bajío, acaso el origen del son de La Negra,
etc. 15
Muy especialmente nos ofrece el retrato de un profesor abnegado,
hombre apostólico y de una sabiduría mayor por las experiencias
vividas, sumadas a sus estudios en libros, como el señor Quiroz,
humilde, pero pulcro, · guía de una muchachada renovada cada
generación. El relato de su muerte, en "¡Pobre viejo!", muestra ese
injusto desprecio social por quienes son bastante mejor que otros,
servidores públicos.

16

Y "El Chato Barrios", el pobre hijito del carbonero de la esquina, "el
más feo y desarrapado de la escuela", pero de inteligencia y mayores
dotes, que la del niño bonito Isidorito Cañas, presuntuoso por mejor
Crónica histórica "La entrada del virrey", en CrónicaJ J relatos, cit., p. 20-27;
también relato "La cobija", incorp. En PutbloJ canto, p. 140-145. Cfr. Esta otra antología
que incluye el mismo texto: Ángel de Campo, El a/n,a de la ciudad, nota pre!. Anónima.
México, Depart~ento del Distrito Federal, 170 p. 114-118, (Colección Metropolitana.
i;

'n. 46)

.

Relato de Ocios y apuntu, 1890; cfr, esta eclición Ocios J apuntu, junto con L,
R,tn,ba, novela, 1890-1891, pról. Por María del Carmen Millán, México, Porrúa, 1958,
16

XX-344p. 17-23.

'757

. Y aquella doña Naborita,_ nodriza amorosa como segunda madre,
cnada de casa de clase media , tan arraigada a la 1am1
e
·lia, a quien
· no
pued~n menos _que recon?cerla como miembro de la misma, pero que
por c1rcunstanc1as ~e_sgrac~adas, muere en el abandono y en ei infortunio,
es figura, por muchí~t~o uem~o,_real en una sociedad ya liquidada ahora,
cuando los c_ondomiruos y edificios habitacionales sustituyen a las viejas
casas de vectndad; y aun _cuando hay departamentos contiguos unos de
otros, acaso los _v~cmos ru se conocen y tampoco les importa conocerse.
No pueden existir " aboritas" hoy, pero sí mayores crueldades en
contra de la gente llamada ahora, con suspicaz ironía de la "tercera
edad", abandonada a su triste suerte. 18
'

En 1--:1 Rumba, única novela conocida de Micrós -hay otra por
revelarse. _LA sombra _de Medrano-, vemos gente rijosa de barrio bravo,
gent~ crecida en media del resenámiento contra los poderosos, en donde
el cnm~n . es asunto de todos los días. Cosme Vena, un herrero es
pe~son~JC importante,_como su hija Remedios, más conocida como "La
Teio~a , por su canta alargada y quien para sus adentros se dice
repend~s ocasiones,
·
que cuando sea mayor será según esas "rotas"'
19
presumtdas.
Acaso, hay un cuento y como cal, breve: "i: otas de tranvía" el que
me p_a_rec~ de lo más interesantes, porque ofrece Micrós coda una
Sltuacton c1_tadin~, con mucho de la comedia humana de diario; del drama
la s~bststenc~a de ~na ~amilia pobre, pero que busca la dignidad entre
medianez, casi mediocndad; y con un desenlace trágico por el choque
entre
los buenos prmc1p1os,
· · · mal acomodados por métodos equívocos en
.
cerrazones sociales, pero con los vicios de una sociedad que se amplía

:r

d. r. "El Chato Barrios", cuento de Cosas 11istas· también ver cuento "Solemne
15t"bución de premios", en Putbloy canto cit p 113 '
1suu
' . '
·
~a humilde", relato de Carlo11es.
19
Lease Li Rllfnba, cit. con pro!. de i\l. del C. l\lillán, p. 183-341.

�758

LUIS RUBLÚO

cada vez más. En tal cuento se mira a una personaje como tantos otros,
porque es un burócrata, aunque con tercos métodos de tiranía doméstica:
don Octaviano, sistemático hasta para dormir. Viajamos en tranvía,
escuchamos conversaciones de todo tipo por gente de toda laya;
contemplamos la Alameda y las calles importantes; miramos escaparates
de tiendas y aiµi con indiscreción sorprendemos parejas que entran a
hoteluchos de mala muerte, hacia la sed~ción; cuando Salomé y
Clemencia, hijas de don Octaviano, son ultrajad-as y abandonadas como
las hijas del Cid, por unos infantes de Carrión, a la mexicana.20
Lo tengo dicho: el enorme espíritu de Ángel de Campo, no le podía
caber en su cuerpo chiquitín.
Quien creo mejor que nadie podía retratarlo, don Antonio Fernández
del Castillo, su sobrino; aun cuando no lo conoció porque nació. días
después de la muerte del distinguido tío; la fuerte presencia del ausente
' dejó tal impronta de sí mismo, como para conocerlo más que por
fotografías. Y así resultó: don Antonio lo dibujó con palabras en ese su
libro, Micrós. El drama de su vida, al que ya mencioné también, pero
cuántas veces hizo memoria del mismo, durante aquellos deliciosos
desayunos sabatinos en Sanborns. Por ejemplo, dijo una ocasión: "Mi
tío, pese a su complexión, tenía carácter. Se contaba en familia, cómo de
chico nunca pudieron hacerlo hincar ante los altares". Este detalle, el
propio Micrós parece decirlo en uno de sus cuentos, con más precisión:
en "Nuestras pizarras" pone en labios de personaje muy diferente, justo
en mohín semejante, &amp;ente a una mentora severa quien quería obligarlo a
hincarse en un reclinatorio:
"- ¡Máteme usted, señorita, llame a la tropa, como dice; mándele diez mil
recados a mi papá; pero yo lo que digci lo sostengo: ¡no me hinco! ¡No y
no!; y si usted me pega, ¡la acuso con el Gobierno!".21

Imáginemos al personaje, quien en su vida pasó pruebas muy duras,
pero las supo rebasar con enorme prudencia, con sensatez. Su
experiencia en las cotidianas tareas y lucidez hondísima, lo habilitaron de
seguro, para conseguir en su ªI!e de escritor, fijar las escenas de sus
obras: un cuadro tan precioso como LA Rumba, en donde se hallan
anuncios de una novelística según la que después despertó gran
admiración, Los de debajo de Mariano Azuela. LA Rumba es, no lo

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

dudemos, un exactísimo antecedente: novela prerrevolucionaria como la
de Azuela que encumbró la narrativa de la plena revolución.
'
Si~os ~on los perfiles del retrato. Fernández del Castillo escribió en
su c1ta~o libro: "su fi~a era original, delgado, nariz de grandes
proporc1ones, _un ralo b1gote sobre los labios, frente muy ancha,
ademanes nervt~sos pero_ corteses; en alguna ocasión se le representó
como un p_e~ueno ratoncillo con espejuelos; usaba a veces un abrigo al
que por v1e¡o y ~eslustra_d ? le_llamaba el abrigo de O'Donjú", por
supuesto, referencia a los v1e¡os tiempos del último virrey22•
~s c~ioso: .ª ~icrós le re~uer?an unido físicamente a la ternura, según
la msptran diminutos arumalillos; pues quien fuera uno de sus
co~p~?eros, don Vi~to~,ano Salado Álvarez, novelista y diplomático,
escnb10 en sus _Memona:: Para evocarlo hay que recurrir a la ornitología.
El andar saltann, los p1es y las manos pequeñitos y que recordaban las
garras de las aves que se posaban en los árboles ... " Una alondra una
perdiz, un canario, un gorrión, todo eso sugiere al autor de nu;stros
Episo~ios Na~onafes, eso le parecía la fisonomia de Ángel de Campo. y
agrego una silueta mor~l: "Micrós era el más bueno y el más honrado de
los hombres". Salado Alvarez también se refiere a como fue combatido
sin misericordia por escritores incipientes, que nunca le alcanzaron ante
sus dotes de observación y de "tenue, fina y elegante" manera de decir
las cosas. 23
José Juan Tablada, también en sus Memorias, escritas entre 1925 v
1928, en Nueva York, hizo recuerdos. de Micrós: " ... no fue bohemio ;i
perfectamente equilibrado ... "afirmó. 24
'
Don Luis González Obregón, el cronista de la Ciudad de México tan
celebrado en su tiempo, al escribir el prólogo para los Ocios y apuntes, en
1890_, r~cuerda a ~ngel de Campo, muchacho inteligente, discípulo
~r~dilecto de I?°a~10 Manue~ ~ltamirano, vivaz -declara al respecto
necdotas estudiantiles a propostto-, para resumir apreciaciones que han
~tª~~ para tener idea má~ exacta ~e q~ién fue, porque es prácticamente
JUJcto que llevo a los pnmeros htstortadores de la literatura mexicana,
22

F. del Castillo, E/ drama de 111 vida, p. 32.
Victoriano Salado Álvarez, Memoria1, (1956), pról. Por Carlos González Peña
nota de José Emilio Pacheco, México, Porrúa, 1985 XXII-409p., semblanza en p. 261 ,'.
ss. (Sepan Cuántos, n. 477)
·
•

23

,.~ Jose, Juan Tablada, sus memorias en 2 Vols.: La feria de la l'ida

20
21

"Notas de tranvía. Al vuelo", relato en LA1 RM!fo, p. 112-120.
Jbitkm, relato en p. 200.

'759

:\léxico Consejo
NC'acional para la Cultura y las Artes, 1991, 642p. 144-147 y LA11ombra1 larga;, México
ONACULTA 1993, 472p. 456.
'

�LUISRUBLÚO

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

para darle un lugar: Carlos González Peña y Julio Jiménez Rueda.

vez ~amó a De Campo "el pequeño nomo ue
,
.
.
mexicana mejor que nadie ,,29
g
q . conocia Ypintaba la vida
· · · , Y parece a1udir a un
d
el restaurante Sylvain.
retrato e grupo en

760

González Obregón dice esto:
Benjamín de nuestros escritores; Benjamín por su edad, por su estatura,
no por su inteligencia, ni por sus escritos (...) A Micros lo conocí hace
muchos años en una cátedra de laún que daba en San Idelfonso un sabio
humanista ( ...) Aquel condiscípulo diminuto de cuerpo, de ojos vivos y
chispeantes, me sedujo, me simpatizó, le ofrecí mi casa, y desde ese día
fuimos amigos; amigos inseparables, con idénticas aficiones literarias y

C?mparto la opinión que otros han venid0
.
considerar a Micrós dentro del realism
. .
, en el_ sentido de
Emilio Zolá, autor a quien leyera; e~
segun se ~stingui~ra un
por cuanto hace a su producción
. , fier~ de quienes piensan
bien la contemplo ascendente pereque esnmlían desigual en calidad. Más
.
,
en una nea· y no es poco
circunstancia acusa en pronta y d efiiru.da vocacion
.. ' cierta
.
apli ,· ,pues esta
l
que contó, sin duda la presencia en
.
cac1on para a
aquel gran maestro, que fue I
. m~tentol importante de su vida, de
creció· y el Micrós de 1
, .gnacio a~ue Altamirano. Simplemente
'
as crorucas es el ffilsmo que l d 1
mismo del poema en prosa , que el proyectad o en por
e loe os cuencos;
1 , • el
novela conocida com let .
,
menos a uruca
b - ·d 1
,
P a, Y_~caso mas que diferente en desigualdad d
ruru o, o sea por menos utilizado en el
d
e
por demás saárico que recuerdo:
,
caso e sus versos, como este

~:~: ª~~•

25

las mismas esperanzas para el porvenir.

En esta microantología de pareceres que retratan física, moral y
espiritualmente al escritor, debo agregar otros dos testimonios de quienes
lo trataron muchísimo: Federico Gamboa y Luis G. Urbina. El primero
opina: "La severidad de sus costumbres tiene que haber obedecido a dos
causas principales: desde luego, a su temperamento, y después, a que
desde muy temprano se echó sobre sus hombros, nada atléticos por26
cierto, una múltiple paternidad que supo desempeñar a maravillas ..."
El segundo juzga como cótico: "Nuestra personalidad entera, lo que
conservamos de característico, está en Micrós, en sus novelas, en sus
cuentos, en sus artículos. Desde este punto de vista, nadie lo ha superado
en México .. _,,v
Si reconsideramos cada una de las expresiones anteriores, obtenemos
con precisión un retrato del escritor, según quienes lo conocieron o
tuvieron cerca. Su palabra sobreviviente nos lo muestra asimismo, por
cuanto hace a su poder de percepción, de sensibilidad, de inteligencia, de
imaginación, de precisión frente al México de sus objetivos. Él, con todo,
alude a sus retratos fotográficos, en La Semana Alegre, bajo su otra firma
Tick-Tac/e: 'Hasta yo, cuyo físico debería llevar una existencia tranquila y
modesta, sin grandes pretensiones, hasta yo he llegado a tres ejemplares
de mi apariencia corporal: uno de busto, otro de cuerpo entero, y el
restante en tropel. .." 28 Acaso en la suma cuente su retrato de boda con
Maria Esperón, en 1904, en tanto la de "tropel" significa en grupo con
sus amigos bohemios entre quienes estuvo Rubén M. Campos, éste a su

25

Luis González Obregón, su prólogo a Ocios J

ap,mtes, ver la ed. De M. del

C.

Millán, cit., p. 3-7.
26 F. Gamboa, Diario cit.,p. 267. ,
P Luis G. Urbiria, LA vida literaria de México, ed. Y pro!. de Antonio Castro Leal,
México, Porrúa, 1946, 397p. 147, (Colección de Escritores Mexicanos, n. 27)
Otra e~celente antología: Ángel de Campo, Tick-Tack, Lz Semana Alegrt, intr.. )'
28
recop. Por l'-figuel Angel Castro, México, UNAM, Inst. de Invest. Bibl., 1991, 375p.; ver
"La Fotografia" p. 141-144.

761

é?ué morirás sin mi? ¡Vive tranquila?
Bien sabemos los tres que eso no es cierto
Pues tu primo también otó esa frase
'
y va pasado ya un mes y ¡no te has ~uerto!. ..
De "Responsos".llJ

_Ci_~rto, la Ciudad de México fue su ob·eto ri . .
paisaJlsta aun observador d
y
l
P ncipal, pero es excelente
'
e1 mar.
aunque le rep
l
·
de toros, las peleas de llos ,, 1 ' . . ,
. ~gnaron as comdas
injusticia, en contra de lo~nim~I a :~~tac1o_n, siqU1era para señalar la
de esos espectáculos.
es, eio preciosos cuadros por cada uno
¡Qué _grande fue ese pequeño A1icrós ,. necesario
nuestra literatura, de nuestra cultura!
,
en la fortaleza de

3. - La Rumba, fuente para apreciar Folklore

La Populosofi,i" -o ciencia del FolkJ _
.
verdaderas reticencias in· ustificadas ore , no debe despreciar según
t~vestigaciones, las cuales) ueden intque pre~enden cerrar puertas a
tangibles del saber popular: refranes ~~:ar, ) mucho, y~ de muestras
apodos, juegos infantiles y de grupo~ d~c 1:sg, versos calle1eros, motes o
ente mayor en sus tertulias

é ;·

.:'I Rubén M. Campos E/ B
Úl ·d. l."
.
Zaitzeff, ~léxico C:\A~I •
D H
,,, a tfer_ann de Mlxico m 1900. pro!. por SErge l.
~, F del
'.
' , oor . e umarudades, 1996, 316p. 182.
.
Casallo, E/ dra111n de s11 l'idn, cit., p. 58.

�LUIS RUBLÚO

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

normales; cantares, corridos, "rorros" o canciones de cuna, etc.; más lo
que de ello se obtenga para explicar mejor, así ese saber popular de un
pasado no tan remoto si se tienen en la cuenta los milenios de cultura,
corno la justificación del mismo saber popular hoy en día, según los
antecedentes los cuales se observen de tales muestras, o los orígenes de
cuando ahora s.e dice y escucha, con las advertencias del por qué somos
así y no de otro modo como pueblo, aun qu~cursos pudieran tenerse
a la mano en aquellos hábitos los que mejor aebiéramo-s superar. Lo
mismo por lo que hace a la observación de tipos, algunos completamente
desaparecidos, pero no del todo: ¿no hay gestos y actitudes, pongo por
ejemplo, con "aires de familia", entre el Aguador finisecular del siglo XIX
y albores del XX, con su "chochocol", (cántaro de barro), a la espalda; y
luego, el Casero finisecular del siglo XX y' albores del XXI, con su cilindro
metálico a cuestas, también a la espalda? Por cuanto leemos en las
, crónicas de Micros y aun en las de otros autores de aquellos tiempos
respecto del aguador y lo que leemos en cronistas más recientes, digamos
Arturo Sotomayor de Zaldo, (LA capital y sus personajes, 1997); pero así
también por nuestras observaciones propias porque somos testigos, y no
tan solo en la enorme Ciudad de México, multimillonaria en habitantes,
sino en las otras ciudades nuestras, grandes o chicas de la provincia: igual
picardía de los tipos, igual transmisión de sus noticias y comentarios,
· pese al uso de recursos técnicos y de vehículos. (De los dos pies o el
burro o mula, al camión). Los "genes sociales" se han transmitido del
aguador al gasero: ambos gritan desde la calle en el estrepitoso anuncio de
su mercancía o de su presencia, ambos cuentan con la facultad de
meterse hasta la cocina de las casas o viviendas, ambos suelen sostener
pláticas con las amas de casa o con las sirvientas -caso en que las haya-,
ambos emiten albures, consejas, chismes, pareceres, etc. Y son gente
mestiza, unos más oscuros o más claros de piel, como p~ra ser señalados
en identidad, en los casi dos siglos que llevamos de historia nacional
independiente: "prietos" o "güeros".

Vicente T. Mendoza, Virginia Rodríguez Rivera de Mendoza y Alfredo
Ramos Espinosa. Vamos a la empresa:·

762

r

Aquí pretendo tomar como fuente y prueba de lo que afirmo, una
sola obra de Micros, rica en elementos folk, en material folk, según campea
en prácticamente toda su obra. Me refiero a su novela LA Rumba. S_ól~ iré
"al grano" para simple demostración,. con ap_enas, por método s1qwera
de clasificación escueta; pero pr_ecisa.
Referencia a personajes que son tipos y en actitude~ que son costum_bres,
dables por: tradicionales las más veces, hábitos buenos o malos; dicen
refranes y dicharachos; se comunican esas cancionciollas, aires o versos
ent~rarnente populares, como tantos compilaron los queridos maestros

7.63

TIPOS

1) MARCOS PEZUELA, el zapatero y a la vez el vihuelista y el
filarmónico. Los mexicanos, casi siempre, ejecutan un instrumento
musical a la par que su oficio o profesión.
2) COSME VENA, el hemro, aquí de acentuado machismo, feroz
como su horno encandecido y "casi infernal"; borrachín
consuetudinario.
3) REMEDIOS VENA, la costurera, trabajadora de una céntrica casa
de modas afrancesada -como en los tiempos de don Porfirio Díaz-, hija
de la anterior; representativa ·de las hembras liberadas y en lucha
constante, pero a un tiempo en sacrificio perpetuo.
4) CORNICHON, tipo más conocido por su mote y no por su
nombre, el abanero y cobrador y además, representativo de otro tipo: el
"gachupín", esto quiere decir un español avecindado entre mexicanos.
5) MAURICIO, el tendero, '~ero, colorado. Aparenta ser así, español,
porque habla como los gachupines". De este tipo mexicano conocemos
no pocos especímenes aun ahora.
6) TULITAS, una señora apenas clasemediera, con ínfulas de elegante
y soberbia; es el tipo de la rota, de las que no tienen tanto como quieren
aparentar. También es tipo válido ahora mismo, y de repente así llamadas,
igual que los rotos. Esta es una definición del roto que nos da Francisco J.
Santamaría en su célebre Diccionario de Mejicanismos, 1959: "ROTO", ta
Petimetre, pisaverde: individuo sin quehacer y sin dinero que viste bien a
fuerza de trampas y picardías. La mujer del pueblo llama rota a la señorita
de la clase media que vive a lo rico".

7) FRACISQUILLO, el cantinero y a la vez tendero y corre-ve-y-dile.
8) LA REPELLO, una buscona, pelada; mujer de mala fama. El buscón:
~ersona pendenciera y rijosa; tal término es usual en la lengua castellana y
su significado es muy viejo, tan sólo recordemos novelas como LA vida
del buscón don Pabios, de Francisco de Quevedo y Villegas, (1626). El
vocablo pelado alude a persona en situación de pobreza extrema; pero a

· Véase la nota núm. 16 de este ensayo.

�764

LUIS RUBLÚO

una vez se dice lépero, vulgar y pícaro. Cantinflas quizo, en su obra
cinematográfica, representar al peladito mexicano.

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

t. UNA COSA ES UNA Y OTRA ES OTRA. El refrán se reitera en la

novela, en voz de sus personajes. Significa aclarar cómo no debe haber
confusión, cuando se hace referencia a dos conceptos que parecieran
semejantes. Tal refrán, sin embargo parece una obviedad muy simple.

9) EL p ADRE MILIClJA, el cura chocolatero; esto es: sacerdote muy
dado al buen yantar y gustoso de beber chocolate con biscochos.
10) EL PROFESOR BORBOLLA, el profesor de escuela lugareña;
aquí, regañón, enérgico y dado a castigar a muchachos a reglazos.

11) EL GENDARME DE LA ESQUINA,_'tipo, p~rso~aje entre los
más populares antaño, reconocido por su autoridad pnmana y entonces
respetable.
12) EL PELUQUERO. También un tipo popular, generalmente con
fama de comunicador.

13) EL AGUADOR, el tipo al que ya me r~ferí, import_antísimo por
acarrear el agua, recurso indispensable para la vida y lo hacia del pozo o
de las fuentes públicas, a las casas. Este tipo gozó de enorme fama
durante el siglo XIX y no sólo resulta personaje de muchísimas novelas)'
relatos; pero aun escritores como don Hilarión Fóas y Soto, _consag_ró un
ensayo con el que inicia ese precioso libro llamado Los _mexicanos pmtado_s
por sí mismos, 1855. Otro pícaro, d~charachero, comurucador y las mas
veces enamoradisco. En LA Rumba ttene su lugar.
14) LA CASERA, tal tipo femenino ejerció no sólo en tie~pos
porfirianos, los de LA Rumba, un~ enorme in~uenc!a en la soc1eda~
encerrada dentro de las casas de vecindad, pero aun mas: ya alcahueta,}ª
chismosa, ya consejera _de buena voluntad, ya curadora. moral, ya
verdadera dictadora de normas prácticas para con sus vecmos, sobre
todo los noctámbulos.

15) MAURICIO PELAEZ, el tipo del ge~~o gachupín de México,
dueñq precisamente de LA Rumba, tamb1en de nombre de un
"tenducho", vecino de la pulquería del barrio.
·
Otros tipos más conviven en la novela, importantes son los _presidarios
de la tristemente célebre Cárcel de Belén, hacia el sur y poruente de la
entonces Ciudad de México.

REFRANES Y DICHOS
Entre refranes, dichos, voces populares, La Rumba ófrece gran riqueza
Aquí sólo _hago selección, selección estrechísima, pero reveladora, de
nuestra paremiología nacional.

765

2.

EL QUE NACIO PARA SUELA NUNCA HA DE SER OREJA.
Alude al destino, pero más a la ineficacia de alguien que sin mayor
esfuerzo, pretende ascender. Hay otros dichos semejantes a este.

3. DE QUE SE VEN BONITAS YA QUIEREN SALIR DE SU
CLASE. Dícese cuando las jóvenes se saben de buen parecer, sin tener
conciencia del mundo de pobreza que les rodea, el cual deben superar
mediante esfuerzos y trabajo; y en cambio tan sólo por su físico,
. muestran pretensiones absurdas. Otros refranes y dichos existen al
respecto, algunos muy duros y poco eufónicos.
4. AL QUE SE PONEN EN CUATRO PIES LO ENSILLAN. El
refrán previene contra el abuso de aquellos que se aprovechan de la
generosidad; parece ésta, una pieza del refranero charro mexicano.
5. AL QUE SE VUELVE MIEL SE LO COMEN LAS MOSCAS.
Semejante al anterior.
6. LO QUE DIGA LA SUERTE: ¿AGUILA O SOL? Menciona el
refrán la circunstancia, cuando el azar se impone a una decisión
voluntaria para la que se emplea como medio, el anverso y el reverso de
una moneda mexicana de un peso de plata, que representa justamente el
águila del escudo nacional y el sol, luz libertaria y democrática. Tal
moneda muy usual en el porfiriato, · a su vez se reiteró en tiempos
posteriores, también en monedas de veinte centavos tan populares desde
los años de la Revolución Mexicana, 1915 hasta 1974; en principio en
plata, después en cobre.
7. DOS ALACRANES NO SE PICAN. Quiere decir: el trato entre dos
personas igualmente maliciosas, es medio, por cada una de ellas, por
esperar consecuencias inconvenientes para ambos. Se cuidan.
8. NO ME HA DADO BUENA ESPINA. Dícese entonces como ahora,
para manifestar desconfianza respecto de alguien o por algo.
9. SE SUPLICAN .TRES AVES MARÍAS POR LA ENMIENDA DE
UNA JOVEN EN PELIGRO. Esta frase no es un refrán, sino la
solicitud de una prez, costumbre de antaño cuando se fijaban en tableros
a la entrada de un templo, canelillos con dichas solicitudes piadosas.

�766

EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

LUIS RUBLÚO

1O. ¡ME HUBIERA DADO UNA VIDURRIA! Tampoco es refrán, pero
si una expresión populachera usual e igualmente ahora, si bien el término
viduma puede cambiarse por vidorria que quiere decir vida placentera o
buena vida.
11. MEMORIAS. La simple palabra quiere decir, "saludos", "saludos por su
casa", "recuerdos". La palabra la toman dentro del léxico popular,
prácticamente todos los narradores costumbrtstas mexicanos del siglo
XIX y hasta el primer tercio del XX. Incluso, yo' la escuché durante mi
niñez entre gente mayor.
12. - ¿Qué te importa?
-Come torta
- en tu boca se conforta (Otros aquí dicen: CON TU HERMANA LA
MÁSGORDOTA)
.
Diálogo también vigente hoy día, por el que inicia una persona que
protesta frente a otra, determinada intromisión y recibe por contestación
una muestra de desenfado, que significa cómo en su conciencia el asunto
en cuestión no tiene ninguna relevancia; pero en la duplica, el desenfado
es mayor, tanto como insultante, aunque suele acabar ahí el problema.
13. TLACO. Voz náhuatl que quiere decir "la mitad" y se usó para
referirse a cierta representación monetaria, ínfima; esto es, la alusión a
una moneda de valor corto; pero también para referirse a un poco cosa.
Decir todavía hoy en algunas provincias del centro de la República
Mexicana, que algo vale un tlaco, es decir que vale muy, muy poco.
14. ESTAR DE CHIFLOS (o estar CHIFLADO). Vale por no estar en su
juicio; también estar enojado sin causa que lo amerite.
15. DE ESAS ... Una despectiva alusión a las prostitutas o frase de insulto.
16. MIALMA, contracción por "Mi alma"; frase en una sola palabra que
expresa cariño y vale por "mi vida", "cariño", etc. Aun se usa en
provincias del centro.
17. ¡HAGASE! Interjección que se dice a quien pretende hacerse el tonto
por así convenirle, pero queda e~ entredicho.
18. TANTEAR. De la palabra tanto: calcular los pensamientos de alguien,
psicioanalizar primariamente. También quiere decir engañar o burlar.
19. PITIMO (ponerse pítima) Borracho, estar borracho.
20. GABACHO. Este término expresa en -la novela La Rumba: "¡Pobre
gabacho!'~ como decir: ¡pobre desgraciado!, o ¡pobre infeliz! Sin embargo

767

la ~sma pala~ra se usa en España, en los limites con Francia, para
refenrse a a~g~uen que no sabe expresare en castellano. También se usa
ahora
es persona que fue a Estados Uru·dos y regresa
h bl en
d Mexico: gabacho
a an o un _espanol mezclado con vocablos ingleses y diferentes al
pocho, el h.tbndo de .español e inglés por habla, que pretende ser
angloparlante. Presunur de gringo.

CANCIONERO POPULAR
No falta~ !ªs p_iezas correspondientes al cancionero popular mexicano
Me refenre a cmco de ellas. En el relato tan lleno de colorido se no~
cuenta cómo a l~ _lejos se escucha la escoleta de quienes 'ensayan
s~guramente la mu_s!ca para las serenatas en las plazas públicas, en los
kioskos; pero tamb1en pueden oírse los acordes "de la vihuela rasgueada
con ~uror en casa del zapatero y acompañado de un coro de borrachos"
canciones
de celos_ y de "profundo amor". O bi·en Ias d ulces runas
· - en'
.
Juego con sus ~unecas de trapo o fingidas éstas, sin ser muñecas por ue
no ~esultaban smo apenas envoltorio de hilachos, pero esas niñas 1el
barrio cantaban sus "rorros" o canciones de cuna:

1. Duérmete niñito
"Duérmete niñito
duérmete yáa .. .
chó, chó, chó, ai viene el coco ... "
Innun:1erables canciones de arruyo o de cuna conocemos en México
pero esta mscrita en La mmba es de las.más reconocidas.
·
'

2. La Golondrina
En el ~a~ítulo III, ya al final, leemos: "-Échese una cantada- dijo el
de la Murucipal al zapatero. Afinó éste y con temblorosa voz lanzó al aire
las populares notas de, La Golondrina;
"Y ABeh Ahmed ed ed .. .
A partir de Granaa .. .dá dá ... "

; ~~brén,M. Campos, en su va~osa obra E/ Folklore v111sical de las ciudades,
93 . , } aun antes, en su otro libro, El folklore y la nnísica mexicana 1928
~:~1ca que. el canto de~ último Abencerraje se hizo popular en itéxic~
e_ mediados del siglo XlX y en el primero de los lib
me
d 1
.
ros que
nciono, a a partitura musical del cantar y en el segundo transcribe la
1etra:

�EL MÉXICO QUE VIVIÓ MICRÓS

LUIS RUBLÚO

768

"Aben ahmet al partir de Granada
su corazón desgarrado sintió,
allá en la Vega, al perderla de vista,
con débil voz su lamento expreso ..."
También recoge esta pieza, el maestro Vicente T. Mendoza en su ya

769

¡Alabadas sean las horas
las que Cristo padeció;:
por librarnos del pecado,
bendita sea su pasión ... "
Los juegos

clásico libro, La canción mexicana, 1961.
3. Po's para que Marciala ...
Este tercer caso musical y cancionero, lo encontramos en el siguiente
capítulo, el IV; pero no tengo alguna otra noticia. Leemos: "cómplice, la
vihuela acompañó canciones subversivas, desde aquella:
"¿Pos para qué Marciala me engañaste?
¿Pos para qué aumentaste mi pasión? ...

4. Los valses
Tiempos de valses en gran número y por toda. la República. En
escoletas, ya hice mención, se preparaban los conciertos popular~s a
cargo de las bandas y orquestas municipales o estat~es. ~n el capitulo
X, encontramos: " .. .la música del cuartel cercano e¡ecuto un vals Y los
primeros criados comenzaron a entrar a la tienda para comprar su
mandado ... "
S. El Alabado
Cantar religioso, unido a múltiples vivencias populares; por ejemplo,
durante las peregrinaciones a santuarios: las Basílicas de Guadal~pe, de
San Juan de los Lagos o al Santuario clel Señor de Chalma; por e¡emplo,
en los tinacales durante la elaboración del pulque, cantar el Alabado es ~n
rito. En la novela de Micros se encuentra, pero unido a la tragedia:
fusilamientos de presos, desde luego los condenados a mue~te, muchas
veces mediante juicios tan injustos como sumarísimos y selecnvos.
"-Ha de ser feo eso de ver matar a uno". Dice un interlocutor.
"-No digo· figúrese usted que a la madrugada los van sacando de la
capilla y grita; los aleros: "Fulano de Tal. .. sale a su destino". ~sto lo
van repitiendo de galera en galera; les cantan el Alabado¡ nada mas se le
enchina a un◊ el cuerpo; los paran ahí, los venda, ¡pum! ¡a la otra!... "

·Cuál es ese canto del Alabado? Muy tradicional, es este en sus
(
1
.
primeros versos, si bien existen variantes en as versiones:

Es_ ~laro, los niños_~ las niñas de Ángel de Campo, MimJs juegan en
~uc~sunas de sus paginas; y no podía ser menos en La &amp;m,ba. Aquí
si_ete Juegos: El burro; los niños hacen fila y el primero se pone en cuatro
pies para ser saltado por los demás, pero cada quien tiene su turno;
pierde el niño que no soporte el salto de otro o pierden los dos. Los
soldados: niños en grupo, imitaban los batallones del ejército, con
formación, sonidos de trompetas y voces de mando, etc. Al toro: también
imitaban una corrida de toros, con los gritos alusivos: "¡torooo! ¡éntrale
toro pinto!", etc. Las niñas a La comidita y a Las muñecas, con el cantar de
sus nanas o canciones de cuna, como la ya referida, etc. Al Pany queso, a la
Ronda ~e San Migue/ita, esa de las coplas: "A la rueda, rueda de San :Miguel,
San Miguel, tod?s traen su caja de miel. A lo maduro, a lo maduro, que
se voltee (alguien) de burro ... ", todo entre risas; y a Las visitas.
Repr~~uce un c~~dro de Las visitas, que muestra, pese a los pasajes
dramaucos y tragtcos de la narración la inocencia de esos juegos
infantiles de niños tan pobres:
"Finían visitas:
- Señorita, ¿esta usted bien?
- Bien, ¿y usted?...
- ¿Y el señor?
- Se fue al trabajo
- ¿Y el niño?
- Mírelo usted, está dormido.
. Y destapa el envolcorio de trapos mostrándolo con maternal
complacencia.
- ¡Que gordo! Pues ya vengo, señorita; memorias al señor ... "

Con el tiempo, el citado Vicente T. ~1endoza integró un libro con la
relación de juegos, versos, coplas, cantos, etc., bajo el átulo Urica infantil
de México, 1951. El también citado Rubén M. Campos había hecho lo
propio en otro de sus memorables libros, el monumental Folklore literario
de México, 1929.

�LUIS RUBLÚO

770

APODOS, ALÍAS Y SOBRENOMBRES

Abundan también en la obra del escritor, cronista, cuentista y
novelista, quien de tal modo retrató con fidelidad su tiempo mexicano, el
que vivió. Reswtaría prolijo reseñar tanto como notamos, pero por lo
menos este es un muestrario:
{"'-.
1. LA TEJONA, llamaban así a Remedios Vena, protagonista, "por su

cara afilada y sus modales broncos~', ya lo tengo dicho.

HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

2. LA RUMBA, así también se le apodaba a Remedios, aspirante a rota.
La razón: el sitio en el cual vive.

Prof. Inv. Fernando Robledo Isaac
Centro de Estudios Humarústicos/UANL
Estudiante de Posgrado Fac. Artes Visuales/UANL

3. CORNICHON, el tipo del fanfarrón presumido, galán de barrio,
" ... con el sombrero de paja y cinta negra, echado atrás, un gran puro
en la boca y el brazo en la ventanilla abierta", (del tranvía de mulitas).
4. LA REPELLO, en los tipos se dijo quién es.

Presentación

S. GACHUPINES, los españoles avecindados en México.
6. GRINGOS. Los "güeros" extranjeros, los norteamericanos llegados
a México; pero por extensión, al extranjero de rubio de habla
diferente al castellano: de repente había confusión, norteamericanos,
ingleses, europeos, etc. por más avecindados, "gringo" si es el
estadounidense, como "franchute" el francés.
7. LOS ENSUEÑOS DE ARMANDO, el nombre de la pulquería de

La F.umba.
8. CASA DE LA PRECIOSA SANGRE, el nombre de la vecindad de

La tejona.
9.

LJ\ CAMELIA, nombre del tendajón mixto del lugar.

10. LA GOGOL, sobrenombre de la propietaria de la Casa de modas en
el centro de la ciudad de México.
Quedan muchos tipos, refranes, dichos, sobrenombres, etc., fuera de
este capítulo. Pero lo anotado, demuestra hasta dónde una labor literaria
como esta, brinda apoyo al conocimiento folklorista de un lugar y de una
época.

'

La historia ofrece a cada individuo la posibilidad de trascender su vida, al
hacerlo le otorga un sentido y en igual forma le ofrece una forma de
perdurar aun después de gustar su propia muerte en el mundo de los
vivos que también trascienden. Es también este noble arte una lucha
constante contra el olvido, como la manifestación más extrema de la
mu~rte. Los grandes períodos de la vida humana o bien su 'progreso'
hacia una meta final es lo que puede _otorgar sentido a cualquier historia
particular. Por eso la mayor trascendencia que puede otorgar sentido a
cualquier historia particular. Por eso la mayor trascendencia que puede
alcanzar la historia, está ligada a la historia cosmopolita. En la historia
universal cada individuo quedaría unido a la especie, en una comunidad
de existencias racionales. En esa perseverancia llegaría a su final el afán
de integrar toda vida individual en un todo que la trascienda pero,
¿llegaría a su fin en verdad? ¿es esa la verdadera finalidad? La historia
actual no puede dar una respuesta, como no puede proporcionarla
ninguna ciencia; sólo la religión con su materia prima cargada que es la
_fe, podría balbucir alguna.
~ .es que hay ante todo una ambigüedad en el término historia que

designa tanto la realidad histórica como la ciencia histórica. Esta
a~bigüedad expresa un equívoco existencial, a saber, que el sujeto de la
ciencia histórica es también un ser histórico. J .-F. Lyotard pregunta:
",;cómo es posible una ciencia histórica?", qué interesa a nuestro

�772

FERNANDO ROBLEDO ISAAC

propósito si nos preguntamos ¿Qué es la historia? vemos que está
rigurosamente ligada a estas otras: "¿debe y puede el ser histórico
trascender su naturaleza de ser histórico para captar la realidad histórica
en tanto que objeto de ciencia?" (Lyotard, 1997, p. 117) Se comprende
inmediatamente que esta interrogación se denomina historicidad, la
segunda pregunta se convierte en la siguiente: ¿es compatible la
historicidad del historiador con una captación ~la historia que se ajuste
a las condiciones de las ciencias?
Será preciso, ante todo, que nos interroguemos sobre la conciencia
misma de historia: ¿cómo es el devenir en la conciencia el fenómeno
Historia? No puede provenir de la experiencia natural referida al
desarrollo del tiempo, no es por el hec~o de estar-ahí-en-la-historia por el
sujeto temporal, sino que "sólo existe y puede existir históricamente· por
ser temporal en el fondo de su ser, quiero decir, para responder a esto
tenemos que problematizar el fenómeno histórico [Geschichte] (1951,
Heidegger, p. 392). Respondámonos entonces por el sentido de la
historia y sus avatares desde Edmund Husserl y la filosofía
fenomenológica atendiendo primeramente algunos datos biográficos.
El fundador de la fenomenología Edmund Husserl, nació en
Prosznitz (Prostejov, Mahren), en el Imperio Austriaco el ocho de abril
de 1859. La familia de Husserl asentada allí desde generaciones, era judía.
Edmund fue el segundo de los cuatro hijos del señor Avraham Adolf
Husserl y Julia Selinger; 1876-1877: Husserl empezó sus estudios
universitarios en el semestre de invierno en Leipzig, donde se matricula
fundamentalmente en astronomía. Escuchaba también lecciones de
matemáticas, física y filosofía (en ellas el profesor era el psicólogo
Wilhelm Wundt). Lo más destacado durante los tres semestres en
Leipzig, fue la amistad entablada con Thomas Garrigue Masaryk, quien
llegariq a ser primer presidente de la Republica Checoslo;aca. 1878: Para
el semestre de verano Husserl se traslada a la Universidad de Berlín,
Masaryk no había podido convencerle de que su lugar estaba en Viena,
en las clases de filosofía de Franz Brentano, en Berlín Husserl se
matricula en matemáticas y filosqfía; permaneció en esa Universidad seis
semestres. Sus profesores de matemáticas fueron, sobre todo: Leopold
Kronecker y Carl Weierstrss este último había desposado a una hija del
filósofo prusiano _G.W.Fr. Hegel en filosofía su educ_ador fue Friedrich
~aulsen. 1881: En el semestre de verano Edmund Husserl está en la
Universidad de Viena y prepara su doctorado en matemáticas; Husserl
estuvo matriculado . dos semestres en la facultad de matemáticas,
Weierstrass dejaría una profunda huella en él, así lo reconoce el propio

HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

773

Husserl en,su vejez. Husserl pasa cuatro semestres oyendo a Brentano y
trabando vmculos cada vez mas estrechos con él, esto le lleva a tomar su
decis!ón profesional y dice: "de sus lecciones extraje la convicción que
me ~~ valor para elegir la filosofía como profesión de por vida: la de que
cambien ella pude y debe ser tratada en el espíritu de la ciencia estricta."
1900-01: Husserl consuma por fin la obra de irrupción filosófica del siglo
XX: las Investigaciones lógicas; como resultado de esto Husserl es llamado a
Gótingen. Y en 1905 se podría afirmar que empieza propiamente el éxito
de E. Husserl trasladándose a estudiar con él, muchos de los mejores
alumnos muniqueses de Th. Lipss entre ellos O- Daubert y A. Pfander).
Por estos años Husserl descubriría el método fenomenológico y sus
alu~nos constituirían la Sociedad Filosófica de Gótingen, participando
activamente M. Scheler y E. Stein. 1916: Husserl acepta el nombramiento
de P~ofesor Ordinario en la Universidad de Friburgo de Brisgau,
sucediendo en la cátedra a Heinrich Rickert por recomendación de este
mismo. De 1916 a 1928 Fueron los años que Husserl estuvo como
Profesor Ordinario en Friburgo. También se da por terminada en
Alemania . la época del predominio filosófico neokantiano. Lo
extraordinario es que Husserl empieza a separarse de sus alumnos, que se
rehúsan a seguirlo en la dirección de su nueva forma de idealismo
trascendental. 1926: El 8 de abril Heidegger entrega a Husserl, por su
cumpleaños la primera parte de E/ Ser y el Tiempo. 1933: E. Husserl es
d~do ?e baja del claustro académico por el Ministerio del Reich para la
Ciencia, la Educación y la Formación del Pueblo (6 de abril) según el
decreto de las leyes raciales NºA 7642. Tal decreto celebraba también
impedir el acceso a las bibliotecas universitarias a los profesores jubilados
de origen judío. 1935: Husserl estudia la posibilidad de negociar con
Praga, a fin de trasladar sus documentos estenografiados a esa ciudad.
1936: Revocación de la autorización para continuar con la cátedra hacia
el fin_ d~l año calendario 1936. El Ministerio del Reich le obliga a Husserl
a salir de la organización filosófica fundada por Liebert en Belgrado.
1937: Husserl mantendría una actividad filosófica intensísima y solitaria;
sob~e to?o ~uando a la llegada de los nazis al poder, llegó también para sí
el silenciaffi1ento oficial absoluto. Recibe ofertas para salir de Alemania;
~lgunas llegaron incluso de la Universidad del Sur de California en Los
Angeles, que Husserl examinó muy seriamente. Sin embargo decidió
permanecer en Friburgo, sólo se limitó a algunos viajes de conferencias
que debían ser autorizados minuciosamente y que la mayoría tropezaron
en problemas burocráticos. En ese mismo año se habían instalado ya en
la frontera Bohemia, una multitud de unidades motorizadas de HitÍer- el

'

�774

FERNANDO ROBLEDO ISAAC

dolor físico así como el desasosiego por la constante amenaza hacia la
obra de su vida; llegaron un día al límite. Husserl se apartó por entero de
todas sus actividades en el invierno de ese mismo año; Husserl presenció
cómo miles de las más bellas almas en las artes, la ciencia, la música y la
filosofía eran "exiliadas" hacia el interior de su propio país y Europa.
Poco después del Pacto de Munich apareció por Praga el bienhechor con
el que nadie contaba: el reverendo católic~erman Leo Van Breda,
sabemos sin exageración que expuso su vida par)._galvar las dos cosas que
más le inquietaban a Edmund Husserl en el ocaso de su vida: Su esposa
Malvine y sus manuscritos. Hoy los archivos Edmund Husserl, instalados
en Lovaina, examinan treinta mil páginas de escritos inéditos, la mayoría
de ellos estenografiados, y prosiguen la publicación de las obras
completas: H11sserliana (Martinus Nijhoff, La Haya).

1938: El 13 de Abril dice a Malvine: "Dios me ha acogido en su
gracia; me permite morir". Muere el 27 del mismo mes.
La historia puesta entre paréntesis
Vamos a ocuparnos del devenir del tiempo en sentido, digámoslo así,
macrohistórico, me refiero a la Historia sin más. Empezaremos por
. indicar algunas de las reflexiones generales que existen en la obra de
Husserl sobre la historia.
El fenomenólogo deja claro que él no pretende ocuparse de la historia
en el sentido tradicional y habitual del término, sino que su objetivo es
descubrir la teleología latente bajo todos y cada uno de los fenómenos y
hechos históricos buscando así lo que cualquier otro filósofo cuando
tiene la pretensión de encontrar la verdad, en este caso: anhelada razón
histórica.
¿Qué significaría una hi"&gt;toria dentro de la cual se encontraría el sujeto,
un objeto histórico en sí mismo? Lyotard toma de Heidegger el ejemplo de
un mueble antiguo, cosa histórica. El mueble es una cosa histórica no
sólo porque es objeto eventual de la ciencia histórica, sino en sí mismo.
Pero ¿qué es, en sí mismo, lo que lo vuelve histórico? ¿El hecho de que
sigue siendo, de alguna manera, lo que era antes? Ni siquiera, puesto que
ha cambiado (deterioro, etc.). ¿Será entonces porque está "viejo" y fuera
de uso? Q.- F Lyotard, 1989, p. 118) Pero puede no ser tal el caso, aun
·cuando se ~ate de un mueble antiguo. ¿Qué es lo pasado, entonces, en ese
mueble? y·responde Heidegger: el "mundo" del que formaba parte; esta
cosa subsiste aún ahora, y por ello está presente y no puede sino estar

HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

.775

presente; pero en tanto que objeto perteneciente a un mundo pasado,
esta cosa presente es pasado. Por consiguiente, el objeto es por cierto
histórico en s~, pero lo es secundariamente; sólo resulta histórico porque
su procedenoa se debe a una humanidad, a una subjetividad que ha
estado presente. Pero entonces ¿qué significa, a su vez, esta subjetividad
qué significa para ella el hecho de haber estado presente.
'
Estamos pues reconducidos de lo histórico secundario a un histórico
primario, o mejor dicho, originario. Si la condición de histórico del
mueble no reside en él, sino en lo histórico del mundo humano en que
ese mueble tenía su lugar, ¿qué condiciones nos garantizan esa calidad de
histórico originario? Decir que la conciencia es histórica no es decir
~camen~e que existe algo así como el tiempo para ella, sino que ella
11111"!ª u ~empo. Pero la ~on:ie_ncia es siempre conciencia de algo, y una
clanficac1on un tanto ps1cologica como fenomenológica de la conciencia
va a revelar una serie infinita de intencionalidades, es decir de
conciencias a partir de.
'
En este sentid~ la conciencia es corriente de vivencias [Erlebnisse],
todas_las cuales estan en el presente. Desde el punto de vista objetivo, no
hay runguna garantía de continuidad histórica, pero volviéndonos hacia el
polo subjetivo, ¿cuál es la condición de posibilidad de esa corriente
unitaria de vivencias? ¿cómo es posible pasar de las vivencias múltiples al
yo, cuando no hay en éste otra cosa que tales vivencias? Pero con todo
este ~eculiar estar entretejido con todas 'sus' vivencias, no es el yo que
las_ vive nada que pueda tomarse por sí ni de que pueda hacerse un
obieto propio de investigación, ya que la vivencia experimenta un
componente vivencia! prev1amente dado de algo (Husserl, 1992, p. 177).
El es~dio de la corriente de las vivencias se lleva a cabo, por su parte,
en ~an~das clases de actos reflexivos de peculiar estructura.
Prescmd1endo de sus 'modos de referencia' o 'modos de
comrortamiento', está perfectamente vacío de componentes esenciales,
~o tten~ ~bsolutamente ningún contenido desplegable, es en sí y por sí
tndescn~ttble: 'yo puro' y nada más. Este yo puro no es ni un fragmento
pert~n~c1ente a una vivencia ni es tampoco una vivencia más; sino que lo
pcrc1_b1mos como omnipresente y esta omnipresencia constante la
consideramos incluso como necesaria. Este yo está patente, y se nos hace
patent~ ~n ~ada una de las vivencias que tenemos y se nos hace patente
com~ 1dent1co, es decir, que siempre es el mismo, no depende para nada
·
· que estemos teruendo,
·
.del, a ~ d e v1venc1a
es lo que subyace necesaria e
identtcamente a todas nuestras vivencias que cambian, llegan y se van

�HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

776

'777

FERNANDO ROBLEDO ISAAC

constantemente. Estamos pues ante una trascendencia en la inmanencia.
Inmanencia porque se refiere a todos los actos de conciencia, cogitationes,
trascendencia porque las trasciende a todas ellas al no estar inserta en esa
corriente vivencia!. Siempre ·permanece uno e idéntico, por muy diversas
que sean las vivencias de las que es sujeto, cogito. Lo fundamental es
admitir todo recuerdo no sólo un volver reflexivamente la mirada sobre
él, sino también la peculiar reflexión "en" el__ recuerdo, v.gr. primero
somos concientes sin reflexión en el recuerdo digamos el curso de una
pieza musical, en el modo de lo "pasado". Igualmente existe para la
expectativa, para la conciencia que lanza la mirada al encuentro de lo que
"viene", la posibilidad esencial de desviar la mirada desde esto que viene
hacia su haber percibido. En estas conexiones esenciales radica el que las
propocisiones "me acuerdo de A", "preveo A" y "percibiré A" (Husserl,

1992, P. 177)

que el pasado es como noesis un "ahora" al mismo tiempo que un "ya no"
como noema; el porvenir un "ahora" al mismo tiempo que un "todavía
no", como un pasado presente, como un futuro que estoy viviendo hoy;
por lo tanto, no debe decirse que el tiempo fluye en la conciencia; por el
contrario, es la conciencia la que a partir de su ahora, despliega o
constituye el tiempo que como cosa percibida, en cuanto tengo de ella
conciencia misma es un fluir constante de la conciencia y ella misma es
un fluir constantemente del ahora, de la percepción en la conciencia.
Podemos decir entonces que la conciencia intencionaliza ahora el eso de
que es conciencia según el modo del ya no, o según el modo del todavía
no.
Sin embargo hay una problemática que identifica Lyotard diciendo "la
conciencia sería entonces contemporánea de todos los tiempos, si es a
partir de su ahora desde donde despliega el tiempo; una conciencia
constitutiva del tiempo sería intemporal. A fin de evitar la insatisfactoria
inmanencia de la conciencia al tiempo, caemos en una inmanencia del
tiempo a la conciencia, es decir, en una trascendencia de la conciencia al
tiempo que deja inexplicada la temporalidad de tal conciencia. O.- F.
Lyotard, 1989, p. 121)
No tengo un avance, es cierto, ni un paso desde el primer
planteamiento del problema en cuestión: la conciencia, y en especial la
conciencia histórica que abarca el tiempo y es a la vez abarcado por éste.

De modo que el problema a que conduce la elaboración del problema
de la ciencia histórica consiste ahora en lo siguiente: puesto que la
Historia no puede ser dada al sujet~ por el objeto, el sujeto debe ser
histórico en sí, no por accidente sino de manera originaria. En ese caso,
·cómÓ resulta compatible la historicidad del sujeto con su unidad y su
('.
.,
1
totalidad? Esta cuestión de la unidad de una suces1on se p antea
igualmente con respecto a la historia universal. "El sujeto no es ·si~o u~a
serie de estados que se piensa a sí misma". La unidad de esta sene sena
dada por un acto de pensamiento inmanente a la misma; pero este act~,
como lo advierte Husserl, se agrega a la serie como experiencia [Erlebms]
suplementaria, para el cual será ,menester una nueva aprehensión sintética
de la serie, es decir, una nueva vivencia: nos encontramos entonces ante
una serie que es, en primer lugar inconcl~sa y, sobre todo, cuya unidad
será siempre cuestionada. Pero la unidad del yo no está cuestionada. Es
en lo que la fenomenología se ha desligado ya del bergsonismo. Es claro

Pero en otro sentido hemos elaborado el problema sin prejuzgar
acerca de su solución, llevados po1; la preocupación de formularlo
correctamente: el tiempo, y por consiguiente la historia, no es
aprehensible en sí; debe ser remitido a la conciencia que ,se tiene de la
historia; la relación inmanente entre esta conciencia y su historia no
puede ser comprendida ni horizontalmente como serie que se desarrolla,
pues de-una multiplicidad no se obtiene una unidad, ni verticalmente
como conciencia trascendental que postula la historia, pues de una
unidad intemporal no se obtiene una continuidad temporal.
¿Qué es, pues, la temporalidad de la conciencia? Volvamos a la
descripción de las cosas mismas, o sea, a la conciencia del tiempo. Yo me
encuentro en medio de un campo de presencias, de texturas que poseen
cualidades específicas de los sentidos: el color de las cosas, este papel,
esta mesa, esta mañana; cosas que se me presentan como pertenecientes
a su esencia subjetiva y objetivamente. (Husserl, 1997, p. 90) este campo
se prolonga en horizontes de retenciones (tengo todavía "en la mano" el
comienzo de esta mañana) y se proyecta en horizontes de pretensiones

�778

FERNANDO ROBLEDO ISAAC

(esta mañana concluirá en almuerzo). Pero estos horizontes son móviles:
este momento que era presente, y que por consiguiente no estaba
planteado como tal, empieza a perfilarse en el horizonte de mi campo de
presencias, lo aprehendo como pasado reciente, no estoy escindido de él,
puesto que lo reconozco. El tiempo del cual nos ocupamos está siempre
condicionado a la temporeidad del Dasein (Heidegger, 1997, p. 432)
ocurre que el tiempo queda ligado a un lug.i.z y la temporalidad es la
condición de la posibilidad. En la medida en que- el reloj y el cálculo dd
tiempo se fundan en la temporeidad hace de este un ente histórico; se
puede mostrar también "que el uso del.reloj es histórico y que todo reloj
tiene, en cuanto tal, una 'historia"' (Heidegger, 1997, p. 432)
Sabemos ahora cómo es posible que ya haya historia, que lo que ha
acontecido se determina por sí misma para la conciencia: porque ella
misma es historia. Toda reflexión seria sobre la ciencia histórica debe
comenzar por este comienzo; que consagra consecuentemente un
capítulo al estudio del conocimiento de sí, arriba a iguales resultados:
"tenemos conciencia de nuestra identidad a través del tiempo. Nos
sentimos siempre como ese mismo ser indescifrable y evidente, del que
seremos eternamente el único espectador. Pero las impresiones que
aseguran la estabilidad de este sentimiento nos resultan imposibles de
traducir, aun de sugerir". Según esta determinación abstracta, podemos
decir desde el filósofo prusiano que la historia universal es la exposición
del espíritu, de cómo el espíritu labora por llegar a saber lo que es en sí (G.
W. Fr. Hegel, 1980, p. 67)
La resurrección de la naturaleza es repetición de una y la misma cosa;
es la aburrida historia sujeta al mismo ciclo, bajo el sol no hay nada
nuevo. Se presenta a través de signos, restos, monumentos, relatos, un
material posible. Ese mueble del que hablaba Heidegger remite ya de por
sí al ¡nundo de donde procede Hay una vía abierta ·hacia el pasado,
anterior al trabajo de la ciencia histórica: son los signos mismos los que
nos abren esa vía, pasamos inmediatamente de ellos a su sentido, lo que
no quiere decir que conozcamos con un conocimiento explícito tal
sentido y que la tematización. científica no agregue nada a nuestra
comprensión; ocurre tan sólo que esa tematización científica, esa
construcción del pasado, es, como se dice, una reconstrucción; es
menester que lo~ signos de donde parte la te matiz~ción lleven ya en sí
_mismos el sentido de un pasado, pues de lo contrario, ¿cómo
diferenciaríamos el discurso del historiador de una fabulación? Volvemos
a encontrar aquí los resultados de la elucidación del sentido, merced a la
historia nos enfrentamos con un mundo cultural que será preciso Por

HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

cierto reconstituir y restituir por un tajo de reflexión; pero ese mundo
cultural nos enfrenta a su vez como mundo cultural; los restos, el
mon~ento, el ~elato, remiten al historiador, cada uno según su modo
propio, a un honzonte cultural en el que se esboza el universo colectivo
d~ que dan t_estimonio y est~ captación del ser histórico de los signos
solo es posible porque existe la historicidad del historiador. "El
procurarse, depurar y asegurar el material no es lo que pone en marcha el
retroceso al 'pasado', sino que presupone ya... la historicidad de la
existencia del historiógrafo. Este es el fundamento existenciario de la
historiografía como ciencia hasta en sus operaciones técnicas' más
insignificantes. Por ende, los signos se le presentan al historiador
inve_stidos de manera inmediata de un sentido de pasado, pero ese
sentido no es transparente, y por ese motivo se torna necesaria en la
historia una elaboración conceptual. "La historia no pertenece al orden
de la vid~, sino al del espíritu". (G. W. Fr. Hegel, 1980, p. 73). El espíritu
e~ es~nc1almente el resultado de su actividad. Esto quiere decir que el
histona~o~, fundá~d~s~ en este punto de partida, no debe develar leyes,
acontec1m1entos mdiv1duales, sino "la posibilidad sida fácticamente
exi~tente" (en el pasado). Pero para llegar a eso, piense lo que piense
Heidegger sobre el punto, el historiador debe reconstruir empleando
conceptos.
Esa elección es explícita o no, pero no existe ciencia histórica que no
se apoye s~bre_ una filosofía de la historia. Se dirá que la necesidad en que
se ve el historiador de elaborar conceptualmente el devenir no implica
una filosofía, sino una metodología científica. Porque la realidad histórica
no está esencialmente constituida, co.m o lo está la realidad física, sino
que es esencialmente abierta e inacabada; existe un discurso coherente de
la física porque existe un universo físico coherente, aun para el físico;
pero en el universo histórico, por más que sea coherente, el historiador
nunca puede señalar tal coherencia, porque ese universo no está cerrado.
¿Qué es, entonces la historia? es una forma de la conciencia que una
comunidad tiene. de sí misma, y como tal inseparable de las adquisiciones
espirituales duraderas.
. La causalidad y la comprens1on tienen cada una sus límites. Para
sobrepasarlos es preciso forjar una hipótesis sobre el devenir total, que
n? s~lamente retorne el pasado, sino que aprehenda el presente del
hist~nador como pasado, es decir, los perfiles sobre un porvenir; es
preciso hacer una filosofía de la historia. Pero el empleo de esta filosofía

�780

FERNANDO ROBLEDO ISAAC
HISTORIA Y FENOMENOLOGÍA

está condicionado por una historia de la filosofía, que expresa a su vez
una inmanencia al tiempo de un pensamiento que querría ser intemporal.
De igual manera, las dificultades que encuentra el historiador para
restituir el núcleo significativo de un período, esa "cultura culturante" a
partir de la cual la "lógica" del devenir de los hombres se transparenta
claramente a través de los hechos y los organiza en un movimiento, ¿no
son las mismas esas dificultades que aque'li~ con las que lucha el
etnólogo? Claro está que en la medida en que el historiador se aplica a
sociedades "históricas", le corresponde además revelar la razón del
movimiento, develar la evolución de una cultura y recoger las
posibilidades abiertas a cada una de sus etapas. Tal como había que
"comprender mediante una transposición imaginaria cómo la sociedad
primitiva se cierra su porvenir, deviene sin tener conciencia de ·estar
transformándose, y en cierto modo se constituye en función de su
' estancamiento" Cuando Husserl protesta contra la doctrina historicista y
exige de la filosofía que sea una ciencia rigurosa, no trata de definir una
verdad exterior historia; O-- F. Lyotard, 1989, p.) por el contrario, se
mantiene en el centro de comprensión de la verdad: ésta _n o es un objeto
intemporal y trascendente, es vivida en la corriente del devenir, será
corregida indefinidamente por otras vivencias, por lo tanto
"omnitemporal", está en vías de realización y cabe decir de ella lo que
·decía Hegel: es un resultado -con la diferencia de que sabemos que la
historia no tiene fin-. La historicidad del historiador y su inserción en
una coexistencia social no prohiben que se elabore la ciencia histórica,
son, por el contrario, las condiciones su posibilidad. La fenomenología
no propone, una recuperación reflexiva de los datos de la ciencia
histórica, un análisis intencional de la cultura y del período definidos por
esta ciencia, y la reconstitución la Lebehswelt histórica concreta gracias a la
cual transparenta el sentido de esa cultura y ese período. El hecho de que
la fenomenología se haya situado a sí misma en la historia, y que con
Husserl se le identifique como· una posibilidad de salvaguardar la razón
que define al hombre, que haya intentado introducir sólo mediante una
meditación lógica pura, sino por una reflexión sobre la historia presente,
demuestra que ha comprendido a sí misma como una filosofía exterior
tiempo o como un saber ~bsoluto que -resume una historia concluida.
Aparece ante sí como un momento en el devenir de una cultura, y no ve
contradicha su verdad su historicidad, dado que convierte a esa historicidad
ep una puerta abierta sobre su Verdad.

I

Bibliografia
HUSSERL, Edmund, Idear relativas a una fenomenología pura y una .ftlosofta
fenomenológica Editorial Fondo de Cultura Económica 2ª reimpresión 1992 Tr.
José Gaos.

·

HEGEL, G. W. Fr. Lecciones sobre la .ftlosofta de la historia universal Editorial
Alianza. 1ª Edición. Prólogo de José Ortega y Gasset. Advertencia y traducción
del alemán por José Gaos. Madrid 1980.
HEIDEGGER, Martín, Ser y Tiempo Editorial Universitaria Santiago de Chile
1997 tr. Jorge Eduardo Rivera Cruchaga.
LYOTARD J.-F. La fenomenología Editorial Paidós Buenos Aires 1989 Tr. A.ida
Aisenson de Kogan

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CUARTA SECCIÓN

HISTORIA

�LOS CUARTOS DUEÑOS DE LA
HACIENDA DE MATEHUALA:
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

Mtro. Rubén M. Barba Nava
Investigador Huésped del Archivo Histórico
del Estado de San Luis Potosí

E

n el anterior articulo que se publicó en Humanitas 2004, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, llamado "Los Tres Primeros Dueños de la Hacienda de Matehuala" se dio a conocer que esos tres dueños fueron Miguel de Escorigüela, su hijo Antonio Orpinel de Escorigüela y Francisco de León. A estos tres hombres, aparte de la liga consanguínea de los Escorigüela, los unió una profunda amistad que los
llevó a caminar juntos gran parte de sus vidas.
Cabe recordar que de las relaciones de Miguel de Escorigüela con
Magdalena Gutiérrez de Cárdenas nació Antonio Orpinel en el año de
1617. Años más tarde, en 1622, esta mujer tiene otro hijo de padre no
conocido, que llevó el nombre de Juan Gutiérrez.
Tiempo después la susodicha contrajo nupcias con Alonso de Medellin con quien tiene un hijo al que pusieron por nombre Diego de
Medellin, quien nació entre 1624 y 1626. Por lo tanto Antonio, Juan y
Diego fueron medios hermanos de vientre. ·

�Los CUARTOS DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUAL.A.
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE AL.ANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

630

JOSÉ DE ESPINOSA
Este propietario fue hijo de Melchor de E~~inosa, mine~o en el Re~ de
Ramos, y de Jerónima de Grimaldos. Nac10 en 1615 y vto l~ luz pnmera en Ramos, S.L.P., lo sabemos así por los datos del registr~ parroquial de su entierro y por las noticias que de su padre nos da Miguel de
1
Escorigüela.
Jerónima de Grimaldos, ya viuda contrajo nupcias con Francisco de
León éste fue para José y para su hermana Magdalena un segundo
padr:, y como el capitán de León no tuvo hijos, volcó en ellos todo su
amor paternal, tan así fue que en su testamento ell~s son sus herederos:
junto con los hijos de Magdalena, nietos de su ~u1er. Se_ sa~_que Jose
de Espinosa se casó con María Durán y que tuvteron varios hi1os, entre
ellos a Francisco, Mateo y Ana.

NICOLÁS DE ALANÍS
De este personaje sólo se que fue hijo de Magdal~n~ de Grim~dos
y por lo tanto nieto de Melchor de Espinosa y de Jeroruma d~ Grtmaldos, y sobrino de José de Espinosa, a la fecha no sabemos qwen fue su
padre.
El 25 de febrero de 1669, en Charcas, Francisco de León ~zo su
testamento y en él nombró como sus albaceas y tenedores de bienes a
José de Espinosa y a Gabriel López, y como asistente par~ la v~nt1i de
sus propiedades y paga de sus deudas a Fernando Garc1a,_ vec1no ?e
San Luis. y de lo que quede después de pa~ sus comprorrusos, designa por herederos a José de Espinosa de la rrutad del re~anente Y _de
otra mitad a Juan, Nicolás, Francisco de ~anís ~ a ElVIra de Gnma dos, hijos de Magdalena de Grirnaldos, su hi1astra.

t

El 20 de abril de 1670, en el Real de Charcas, fray Pedro_de Fontidueñas bautizó a Ana, española, hija legítima de José de Esp1nosa Y de
3
Maóa de Villafranco (Durán).
El 7 de diciembre de 1672, el capitán de León, por medio de un co-

dicilo cambió algunas de las disposiciones de su testamento; primeramente revoca el nombramiento de Fernando García como albacea y en
su lugar nombra a Nicolás de Alanís, para que en compañía de José de
Espinosa obren como tales albaceas. Y pagadas todas sus deudas del
remanente saquen mil pesos en plata, y de ellos le den quinientos
pesos a Elvira de Grimaldos y los otros quinientos a Francisco de Alanís; y de lo que quede por mitad a cada uno de los dos albaceas.4
El 19 de enero de 1673 muere el capitán Francisco de León, (aunque el asiento religioso marca el 22 de ese mes como el día de su fallecimiento, considero que esta última fecha es la de su entierro).5

Pero antes de seg11ir adelante con los datos sobre las vidas de nuestros biografiados, es necesano aclarar que las propiedades que está dqando en herencia el capitán
de León, están involucradas en 11n pleito de derechos hereditarios, .fincado e11 la Real
Audiencia de Guadalqjara por Diego de Medellín, medio hermano de Antonio
O,pinel. Para dar l11z sobre esta situación a continuación hago 11na relación de
hechos:
El 22 de enero de 1645, el capitán Mig11el de Escotigiiela, primer d11eño de las
haciendas de Matehuala, San Juan y Vanegas, testa y nombra por s11 heredero
11niversal a su h!Jo Antonio Orpinel,· días más tardefallece. A raíz de s11 muertey
por de11das a S11 Majestad la &amp;al Cqja de Zacatecas embarga dichas haciendas,y
elj11ez comisionado para la dicha eject1ción nombra a Orpinelpor depositario de las
estancias e111bargadas.
Pasan once a,7os, durante los cuales el capitán Antonio O,pinel detenta la propiedad de dichos predios, hasta que el 1Ode julio de 1656 la Real Cqja referida le
remata las haciendas a l:rancisco de León, pero en el 011to de remate se incl19e una
cláusula de calidad que dete-mlina que si Antonio Orpinel enterase la cantidad en
que se rematan sea preferido, esto le da 11n derecho sobre las 111encio11adas haciendas
y ese derecho puede ser heredado.
En agosto de 1659 muere el capitán Antonio Orpinel,y el capitán Francisco de
León, akgando ser s11 heredero, prom11eve tm juicio reclamando los bienes del occiso
en eljuzgado de Charcas, el cual resuelve a su favor. Con esta sentencia todo ,mmdo
ga11a: Francisco de León se con,promete a pagar a los acreedores de O1pinel, por lo
tanto le quita a la familia delfinado esa carga; la justicia de Charcas no se involucra en ningún otro hechojurídico porq11e la otra propiedad q11e reclama el capitán de

1 APCHSLP,

4

2

5

Llbro de defunciones 1694-1738.
AHESLP FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 2f-3v.
3 APCHSLP, Llbro de bautizos y casamientos 1661-1685.

631

AHESLP, FMiCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 4f-5f.
APCHSLP, Llbro de defunciones 1660-1693.

�Los CUARTO_s DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSE DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

632

León, son los 54 sitios de ganado mayory menor que se le mercedaron a Antonio
Orpinel por don Martín de Zavala y que están en el Nuevo R.eino de León;y el
susodicho de León con este fallo está en línea con el der-echo otorgado al capitán
Orpinel por la cláusula de calidad mencionada, puesto que es ahora su heredero;y
los mineros de Charcas porque al tomar posesión Francisco de León de tales haciendas se aseguraba el abasto de carbón y de los prod11ctos agrícolas que se sembraban
en el Valle de Matehuala, y de entregárselas a Diego de Medellín no tenían tal
seguridadpor ser un extraño. Sin que pasara mucho tie1JJpo, el 7 de septiembre de
1661, Francisco de Leóny el bachiller Diego Vígil de Quiñones, cura en el R.eal de
Papagayos, hacen trueque, éste entrega la hacienda de minas que tiene en el citado
R.ealy aquel le da a cambio los 54 sitios que eran del capitán Orpinely otros bienes
más. Pero hay quien no está de acuerdo con todo este proceso, y es Diego de Medellín, que posiblemente entre 1660 y 1661 inició un juicio ante la R.eal Audiencia
de Guadalajara, tal vez en grado de apelación, alegando que Antonio Orpine4 su
finado medio her111ano murió intestado, pues en el 111encionadojuicio en que se declaró herede.ro a Francisco de León, no se exhibió un testamento del occiso que se
hubiese otorgado ante la Je de un escribano. Habiendo hecho estas aclaraciones sigo
adelante con el relato.
El 20 de enero de 1673, en la hacienda de fundición de Matehuala,
Fernando Ramos de Arreola, teniente de alcalde mayor en el partido de
Matehuala, clio fe de que el capitán Francisco de León falleció de muerte natural y con clisposición de testamento; y declara que es de su conocimiento que todos los bienes del difunto están embargados por la
Real Justicia, desde 1668 con motivo del conflicto entre España y
Francia, por haber sido el capitán de León de nacionalidad francesa;
atento a lo cual manda que José de Espinosa y Nicolás de Alanís, que
dicen ser sus albaceas, no innoven nada de los dichos bienes; y a los
arrendatarios de las haciendas de labor y fundición les previene sobre
lo mismo. El teniente Ramos de Arreola manifiesta que dará cuenta de
estas diligencias al capitán Martín de Alvarado, alcalde mayor del Real
de Charcas, para que éste clisponga lo más conveniente para el caso.
Los dos albaceas se dan por notificados, así como Antonio de Abarrn6
tegui, arrendatario de la hacienda de labor.
El 21 de enero de 1673 en la hacienda de fundición de Matehuala, el
capitán Martín de Alvarado requirió que los albaceas y tenedores de
bienes que quedaron por fin y muerte del capitán de León, los pongan

6

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, f. lf.

633

de manifiesto; ~~s susodichos ese día manifestaron los bienes muebles y
la documentacion que guardaba el occiso: escrituras, vales, recibos de
pag~, et:,,, ~ntre esos pap~le~ algunos de ellos tienen verdadera importancia histonca y son los s1gwentes: Un pliego de papel que contiene la
merced que se otorgó a Miguel de Escorigüela de los sitos donde hoy
e~cin las_ ha;}endas de Matehu~a~ _San Juan y Vanegas. Un legajo cuyo
ro~o dice Autos de Corr:ipos~c1on de Tierras Contra Antonio Orpinel • Otro recaudo en medio pliego, cuyo rótulo clice "Contra Antonio
Orpinel". Un pliego q_ue es parte del testa~ento de Juan Ramos, vecino ~e San Lws, autonzado ante Pedro de Avalos, escribano real. Una
escntura que otorgó Francisco de León a favor del licenciado Alonso
Sánchez,Muñiz.en el Real,del Mazapil. Un vale de 150 pesos en plata,
que pago _Francisco de _Leon por Antonio Orpinel. Un legajo con recibos, de diferentes cantidades, a favor de Francisco de León firmados
del bachille_r José Farfán como capellán del Santuario y Capilla de
Nuestra Senora de Guadalupe de la ciudad de San Luis. Un recibo
firmado_ por Juan Tristán como mayordomo de dicha capilla. y el día
23 marufestaron los raíces que son: la hacienda de fundición de Matehu~a La Vieja, con ~na mina que está en el cerro de San Matías, por
aba¡o del de Los Frailes, y una hacienda de labor llamada Matehuala y
otras dos llamadas San Juan y Vanegas, y de todo lo referido se hacen
cargo y el alcalde les mandó los tengan de manifiesto sin innovar cosa
alguna, y que presenten dentro de cuatro meses el desembargo de los
citados bienes.7
. El _24 de ene~o ~e- 1673, en el Real de Charcas, José de Espinosa y
N1colas de Alarus pidieron al capitán Martín de Alvarado se sirva declararlos ~or tales albaceas y herederos y les dé licencia para usar y ejecutar el dicho carg?·. ~l capitán Martín de Alvarado los declaró por tales
~baceas, sm per¡wc10 del embargo referido, y que se les entreguen los
b1en~s con beneficios de inventario, con la obligación de tenerlos de
marufiesto y por vía de depósito y aclaró que los albaceas traerán recaudo en forma contra dicho embargo. 8
El 3 de junio de 1673, Nicolás de Alanís, vecino del Real del Mazapil, pareció ante Juan Brambila y Arteaga, alcalde mayor de dicho
R
. eal, Y1e pi'di'o un tanto autorizado de un mandamiento que está en su
Juzgado, en el que se declara que el capitán Francisco de León no está
comprendido en la cédula que manda se embargen los bienes de los
7

8

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 6v - 9v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, f. 10f.

�Los CUARTO,5 DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.

RUBÉN M. BARBA NAVA

634

franceses y que puede disponer de ellos libremente. El alcalde mandó
9
se le entregue un tanto del citado mandamiento.
El 17 de junio de 1673, en el Real de Charcas, ante el capitán Martín
de Akarado, presentaron el testimonio de desembargo. Y el capitán de
Alvarado da por libres las dichas haciendas y bienes para que los hayan,
10
tengan y posean como tales albaceas y h erederos.
Apenas habían pasado seis meses de que se les habían entregado las
haciendas a los dichos albaceas cuando se vieron en la necesidad de
valerse de alguien que conociera de su administración, con tal motivo
el ocho de enero de 1674 otorgaron poder a Francisco de Terrazas
Ruiz, quien durante varios años trabajó para Francisco de León en esas
propiedades, por lo que conocía el manejo de las mismas, además sabía
quienes le debían a de León y a quienes les debía él y cuanto, y estaba
enterado de todos los pleitos judiciales en que éste estaba involucrado,
principalmente el que Diego de Medellin llevaba contra él en la Real
Audiencia de Guadalajara, en el que éste reclamaba los bienes que dejó
11
su medio hermano Antonio de Orpinel a su muerte.
Este juicio se resuelve el 24 de octubre de 1675 y la sentencia de esa
12
Audiencia fue favorable a la parte de Diego de Medellin.
Al saber que su contraparte había ganado el juicio en Guadalajara,
los herederos deben baber decidido buscar la ayuda de una persona
influyente, poderosa y con suficientes recursos económicos, y este ~poyo se los brindó el bachiller Alonso Sánchez Muñiz, cura beneficiado
del Real del Mazapil, a quien después de traspasarle sus derechos
hereditarios, posiblemente en 1676, y ser oficialmente nombrado su
cesonario, se abocó a la defensa de los multicitados bienes invirtiendo
·
13
en ello dinero y tiempo.

ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ
De la vida del licenciado Alonso Sánchez Muñiz sólo sabemos que fue
cura y vicario del Real del Mazapil, Zac. durante muchísimos años.
Aparte de su actividad eclesiástica dedicó parte de su tiempo a la explo-

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 0l, fs. 10v - 12v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 13f.
11 AHESLP, AJPIVSLP, Serie PCH, Leg.01. exp.03, fs. 93f - 94v.
12 AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp. 03, f. 30f.
13 AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp. 10, f. 2v.

9

10

JOSE DE ESPINOSA. NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

635

tación de minas que ~ra un negocio relevante en aquella jurisdicción y
parece que obtuvo pmgües ganancias en ese ramo. Y sobre esa acti~dad versa el único documento oficial que conocemos antes de la
muerte_ d~ Francisco de León en el que aparece como actor, cuando el
16 de ¡ulio de !665 ante Juan Brambila y Arteaga, alcalde mayor del
Real del Mazapil, ve~de una hacienda de minas de sacar plata llamada
de ~s Papagayos, situada en la jurisdicción de Charcas, a Hernando
G~rcta en 2,000 pesos de oro común en reales. Alonso Sánchez Muñiz
asienta en ese documento que la referida hacienda se la compró al capitán Francisco de León. 14
Un testimonio de esta escritura debe ser la que se encontró entre la
do:um~ntación qu~ dejó ª. su m~erte el dicho capitán de León y que
esta enlistada en el 10ventano de bienes en un párrafo anterior.
El 22 de agosto de 1676, el licenciado Alonso Sánchez Muñiz cura
b~neficiado y juez eclesiás?co ~e la jurisdicción del Real del Maz~pil y
mmero en ~se Re~, otorgo y dio poder general al capitán Antonio Pérez de Molina, residente en la hacienda de Matehuala. Este poder se
otorga ante el alcalde mayor del Real y Minas del Mazapil el capitán
Francisco de Palma y Arellano. 15
~l 11 de septiembre de 1676, ante el alcalde mavor del Real del Mazap~, el_Jicenciado ~onso Sánchez Muñiz otorgó poder al capitán Antoruo Per~z de Molina, para que en su nombre parezca ante las justicias
de Su Ma¡estad, en el juicio que tiene pendiente en el Real de Charcas
contra el capitán Diego de Medellín. 16
~n octubr~ de _1676, el capitán Antonio Pérez de Molina, poderhabiente del licenciado Alonso Sánchez Muñiz, fue al Real de Charcas
a responder a las de~andas que el capitán Diego de Medellín puso a su
parte como cesonano de los herederos del capitán Francisco de León,
finado'. Y a p~ner demanda en contra de él como heredero del capitán
Antoruo Orp10el? su finado medio hermano, por cinco mil y pico de
pes~s que el capitán de León pagó a diferentes acreedores del capitán
Orpmel, más 404 pesos que de León y Juan Gutiérrez, éste como albacea d~l capitán Orpinel, pagaron a la justicia de este Real por tributo
de los bienes muebles que por herencia entraron en poder del capitán
14

AMMZAC, Caja 1632 - 1688, exp. 1665.
:: AHESLP, AJPIVSLP, Serie PCH, Leg.01, exp. 04, fs. 27f-28f.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp.10, fs. lf-1v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. 12f-12v.

�RUBÉN

636

Francisco de León.

M. BARBA NAVA

17

El 9 de diciembre de 1676, ante el capitán Juan Vélez de la Torre,
alcalde mayor del Real de Charcas, el capitán Pérez de Molina, dijo que
por saber que la Real Audiencia de Guadalajara le cometió a su ju~gado
la determinación del juicio que sigue Diego de Medellín pretendiendo
los bienes muebles que dejó a su muerte el capitán Orpinel, le pide
carta de justicia requisitoria para que la Real Justicia del Río Blanco
haga embargo de los 54 sitios de ganado mayor y meno~ ~ue es~n en
el puesto del Potosí, Reino de León, que fueron del capitan 01:Pmel, y
los cuales se le adjudicaron a Diego de Medellín por sentencia de la
Real Audiencia de Guadalajara el 24 de octubre de 1675. El alcalde
mayor mandó se le despache a esta parte la carta de justicia requisitoria
18
que pide, haciendo relación del testimonio que presenta.
El 9 de octubre de 1677 el capitán Antonio Pérez de Molina poderhabiente del licenciado Alonso Sánchez Muñiz, dio en arrendamiento
un sitio llamado La Punta, en el Real de San Sebastián del Cedral, en la
jurisdicción del Real de Charcas, a don Francisco Sánchez de C~s, vecino y minero en el Real del Mazapil y en el Real de Concepcion. ~l
dicho arrendamiento se protocoliza en el Real de Charcas, ante el capitán Juan Vélez de la Torre, alcalde mayor _del mencion~do Real y su
jurisdicción. Y por medio de este arrendanuento le perrrute poner carbonera en ese sitio, y para el efecto de hacer carbón pueda cortar todo
.
,
19
el monte que hu b1ere en e1 y sus contornos.
Aquí es conveniente hacer otra pausa más en este relato, pa_ra ~xponer un suceso que ayudará a entender el porqué de los acontecuruentos
que se narrarán más adelante. Desde los primeros años del s~glo XVII
hasta el año de 1682, los naturales, indios chichimecos: negntos, huachichiles y borrados, rancheados a lindes de la hacienda de Matehuala y
que eran los jornaleros de las haciendas de labor y de las carboneras del
Valle de Matehuala, habían solicitado tierras para fundar su pueblo Y
sementeras a los diferentes virreyes que lo fueron en ese periodo, Ypor
diferentes razones, que no eran más que intereses de hacendado~, carboneros, mineros, asentistas de Las Salinas, etc. y del propio gobierno,
que siempre entorpecía sus diligencias con el pretexto del problema

LOS CUARTOS DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

637

jurisdiccional, que sí eran indios de frontera estaban sujetos a los asenti~ta~ _de Las Salinas o qu~ ~as tierras que solicitaban estaban en la juris~cc1on ?e la Nueva Galicia y la Real Audiencia de México no podía
mterverur, en fin, por generaciones lucharon por conseguir sus tierras
lucha infructuosa hasta el 23 de febrero de 1682, cuando la Real Au~
diencia de Guadalajara emitió una real provisión por la cual mandaba al
alcalde mayor de Charcas, que sin dilación alguna hiciera que se fundara pueblo en Matehuala, y que se fabricara iglesia, lo cual se debería
hacer en la parte y lugar que más conveniente fuere a la conservación
de los dichos naturales. Expuesto lo anterior prosigo con la relación.
El 9 de abril de 1682, cuando el justicia mayor de Charcas, estaba en
la dilige~ci~ de d~r ~osesión de las tierras en que han de fundar su pueblo los mdios chichimecos, terrenos que son propiedad de la hacienda
de Mat~~uala, se presentó José de Espinosa, vecino de este puesto,
contradiciendo la posesión, y dijo que lo hacía como albacea del capitán Francisco de León, difunto, y en nombre de Alonso Sánchez Muñiz, a quien tiene dada cesión de su herencia; por lo que contradecía
una, dos, y tres veces la posesión. A pesar de esta contradicción se prosiguió con la diligencia. 20
En esa misma fecha se presentaron ante Francisco de lzaguirre, alcalde mayor del Real de Charcas, Pedro González de Solís, Juan Cortés, Pedro González de la Cruz, Diego Álvarez de Albornoz, Nicolás
González, José González y Cristóbal Coronado, vecinos del Valle de
Matehuala, en el distrito de San José de lpoa, cuatro leguas al sur de la
Hacienda de Matehuala, todos ellos carboneros y labradores; y declararon que los naturales que se han llamado a pueblo los más de ellos han
estado a su servicio y que todos estos sirvientes, con sus mujeres e
hijos, se les fueron a fundar el pueblo de San Francisco de Matehuala
por lo que los trabajos en las carboneras y haciendas de labor han quedado suspendidas. Dadas las graves consecuencias que pueden resultar
d~ este abandono, el alcalde mayor les pidió a dichos naturales que
nuentras edificaban su pueblo se quedasen algunos de ellos en estas
haciendas para que no parasen del todo, y no se afectaran por su causa
los reales quintos de su Majestad, a lo cual estos se negaron rotuodameote.21
El 10 de abril de 1682, Francisco de lzaguirre, alcalde mayor del

11

AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp. 10, fs. 2f-2v.

1a AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp.10, f. 2f.
19 AHESLP, AJPIVSLP, Serie

PCH, leg. 01, exp. 04, fs. 28v-29f.

20 AHESLP,

FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. 12f-12v.

21 AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, f. 14f-15f.

�Los CUARTO_5

DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSE DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

638

Real de Charcas, expone que al dar posesión a los naturales de los terrenos necesarios para fundar su pueblo y sembrar sus semanteras, dejó
el agua libre para que fuese común tanto a los propietarios de la
Hacienda de Matehuala, como al recién fundado pueblo, pero que debido a que ambas partes reclaman la propiedad del citado liquido, para
privar a los demás de él, a optado, con el fin de evitar inconvenientes y
pleitos, por dejarla realenga y común a todos hasta que la Real Audien22
cia de Guadalajara determine lo que más convenga.
El 21 de agosto de 1682, ante Francisco de Izaguirre, alcalde mayor
del Real de Charcas, comparecieron los carboneros y labradores de
Ipoa y Matehuala y le expusieron el daño y perjuicio que se les seguía al
llamarse a pueblo los naturales, pues estos se fueron dejándoles paradas
sus haciendas y como consecuencia de ello el crédito y correspondencia de los mineros del Real de Charcas. Para informar a la Real Audiencia de Guadalajara a quien pertenece la determinación y remedio de
este caso, el citado alcalde mandó que comparezcan ante él tres vecinos
y mineros de ese Real, y declaren sobre lo que de este problema saben.
Se presentaron Francisco Bernal Lobo, Baltazar Delgado y Jerónimo
Ramos de la Vega, mineros, quienes declararon que sus haciendas de
beneficiar plata hace tres meses que están paradas y otras más de ese
Real, porque las carboneras de Matehuala e Ipoa, que fueron las que
por muchos años les abastecieron, no les surtían carbón, debido a que
los naturales que trabajaban en ellas se fueron a fundar su pueblo; que
han buscado otros proveedores, pero que estos les han incrementado
el precio de seis reales la saca hasta un peso, por lo que se verán afectados los reales quintos y el comercio de la región; de todo esto se informará a la Real Audiencia de este Reino de la Galicia para que de23
termine lo más conveniente.
El 14 de septiembre de 1682, la Real Audiencia de Guadalajara expone que en las diligencias de ejecución que se hicieron por orden de
su real provisión, en las haciendas de Matehuala, San Juan y Vanegas,
en las cuales consta se le notificó dicha real provisión al Lle. Alonso
Sánchez Muñiz, el cual interpuso declinatoria de la jurisdicción real y
renunció su derecho en el Juzgado General de Bienes de Difuntos,
dijeron que por ahora no ha lugar la cesión hecha por el licenciado
24
Sánchez Muñiz a favor del Real Fisco por litigiosa.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp 03, f. 15v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. lf-2v.
24 AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp. 03, f. 8f.

El 2 de noviembre de _1682, el capitán Antonio de Barreda, alcalde
n:iayor del Real del Mazapil, declaró que notificó en su persona al licenciado Alonso Sánchez Muñiz otra real provisión, por la cual se le mand~ pre~~ntarse en el juzgado del Real de Charcas; y que habiéndola
01do, di¡o que por encontrarse ocupado en la administración de su curato y por algunos achaques de sus enfermedades y hallarse corto de
caudal por el gasto de los muchos pesos que le ha costado tratar de
po~e: en posesión de la hacienda de Matehuala a los herederos del
capitan Francisco de León, de los cuales la adquirió como su cesonario
Yno ~aber recogido ningún fruto de ello; por estas causas y porque e~
la hacienda
· b de Matehuala se ha fundado pueblo de indios chichimecos,
renu?ªª a del derecho de cesionario, según y como se lo otorgaron los
refendos her~d~ros, para que como partes legítimas sean citados ellos
para el cumplimiento de esta real provisión. 25
En 1685 Diego de Medellin tomó posesión de las haciendas de Matehual~, San _Juan: Vanegas, El Cedral de San Sebastián y La Punta,
despues de die~ anos de ~ue la Real Audiencia de Guadalajara falló a su
favor ~n el pleit~ por el mtestado de los bienes raíces que su hermano
~tomo ~~ Orpmel dejó al morir, contra Francisco de León y cuando
este fall~Cto contra sus herederos y albaceas. Y posteriormente por el
de los _bienes muebles radicado en el Juzgado del Real de Charcas. En
esos diez largos años los alcaldes mayores del citado Real se opusieron
ª llevar a ~abo la entrega de las dichas haciendas alegando que Medellin
no cumplía con los req~sitos que la mencionada Audiencia le imporúa
para que to1;-1ara posesion de los dichos predios y con algunos otros
pre~extos ~as, todos _ellos baladíes. El caso llegó tan lejos que ese supe.no~ gobierno se v10 en la necesidad de nombrar un comisionado
:spectal para que llevara a cabo la entrega de las citadas haciendas mas
este tampoco d o 1o_grarlo. La verdad era que los más poderosos' mi:eros de la regton c_apttaneados por Juan Vélez de la Torre se oporúan
. que toma_ra posesion de su heredad. Mas cuando las condiciones políticas cambiaron, Medellin en compañía del alcalde mayor del Real de
Charcas, Yde sus hijos Juan y José de Medellín, lanzó ·de dichas haciendas a los que las estaban detentando y entró en posesión de ellas. En el
caso ~e la hacienda de Matehuala, José de Espinosa se la entregó vo~untanamente, tan es así que se quedó a vivir en ella en la casa principal
Junto con su esposa e hijos; y a los naturales del pueblo de San Francisco de Matehuala los echó de las tierras qqe pertenecían a la dicha

r~

22

23

639

25

AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp.03, fs.10f-10v.

�RUBÉN M. BARBA NAVA

640

hacienda.

26

En 1694 en el censo de población efectuado ese año, por la parroquia de Ch~cas, está asentado que José de Espinosa, viudo, vive en,la
hacienda de Matehuala, en la casa principal que es de Juan de Medellin,
21
hijo de Diego de Medellin.
El deceso de José de Espinosa ocurre el 27 de septie~bre de 1~95 Y
se enterró en la iglesia de la hacienda de San Juan. Terua al morir 80
28
anos.

Nota: Como Nicolás de Alanís no aparece más en los hechos documentados después de 1676, supongo que siguiendo con las in~trucciones_ t~s_tamentarias del capitán Francisco de León, él y José de ~pmos_a se dividieron a
mitades el remanente de la herencia tocándole a Alarus los bienes con sede en
la jurisdicción del Real del Mazapil, como era la hacienda de sacar plata en el
Real de Concepción con sus minas.

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY
EN 1776-1821
Prof. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Historia
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

Abreviaturas de las Fuentes:
APCHSLP. Archivo Parroquial de Charcas, San Luis Potosí.
AHESLP.

Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí.

FAMCH.

Fondo de la Alcaldía :Mayor de Charcas.

AUG.

Archivo de la Universidad de Guadalajara.

BPEJ.

Biblioteca Pública del Estado de Jalisco.

AMMZAC. Archivo Municipal del Mazapil, Zacatecas.
APlVSLP. Archivo del Juzgado de Primera Instancia de Venado, San Luis
Potosí.
AGN.

Archivo General de la Nación.

AGN, Ramo tierras, "ºl. 3340, exp. 02.
APCHSLP, Llbro de padrones 1694.
zs APCHSLP, Llbro de defunciones 1694-1738, f.11.

26

E

n 1994 apareció el volumen I de las Actas del Ayuntamiento de Monten-ry, 1596-1690. Hubieron de pasar diez años para que viera la
luz pública el volumen 11, 1691-1775, impreso en el 2004. En
este mismo año fue hecha una segunda edición del primero. Ahora es
posible la publicación del volumen III, que comprende los años de 1776
a 1821. Los tres, cubren todo el período virreinal, y se tiene el propósito
de continuar imprimiendo los relativos a los años siguientes.
El primer tomo nos dio idea del difícil proceso de crecimiento de una
ciudad tan alejada del centro de la Nueva España. En el segundo, advertimos algunas expresiones de relativo progreso. Pero, mediado el siglo
}CVlll, Monterrey cayó en una etapa de decadencia alarmante, debido, en
gran medida, a la colonización del Nuevo Santander. Este episodio histórico provocó el éxodo de pobladores hacia aquella nueva provincia. No
sólo Monterrey pero otras poblaciones del Nuevo Reino de León, quedaron también sernidespobladas.
Una de las causas de esta crisis del Ayuntamiento regiomontano, seguía siendo el sistema de los oficios vendibles. Sólo unos cuantos vecinos pudientes lograban comprarlos. A ello se agregaba el hecho de ser
muy escasas "las personas prácticasy expeditas en quienes conc111ran las circunstan-

cias que se requieren para estos empleos". 1

21

1 Acta

de primero de enero de 1792.

�ISRAEL CAVAZ.O5 GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

Estaba establecida una "tarifa" del costo de los cargos públicos. Pero
ésta variaba según la importancia de cada villa o ciudad. Al correr _el
siglo 1..'VIII, en junta del 1O de diciembre de 1800, fue hecho un avalu?
de las plazas concejiles. En opirúón de don José Joaquín Canales, regidor alférez real, comprar uno de estos cargos para Monterrey significaría
el desembolso siguiente:

raúficada el 5 de diciembre de 1788 por el virrey don Manuel Antonio
Flores, en documento que Sada presentó al cabildo de Monterrey el 25
de agosto del año siguiente.

642

Regidor alguacil mayor
Regidor a!férez real
Regidor, contador de menores
Regidorfiel ejec11tor

450.00
350.00
300.00
300.00

Los regidores llanos, sin regalías adicionales, costaban 300 ~e~os, el
primero: 400 pesos, el segundo y 100 pesos cada uno de los dos últunos.
Muy bajo anduvo el señor Canales en esta apreciación. El regidor alguacil mayor, don Francisco Javier de Urresú, estimó los empleos en
mucho mayor costo.

Regidor a!férez real
Regidor alguacil mayor
"en det11é1ito desde 1794 hasta ahora"
Regidor contador de menores
Regidorfiel ejecutor
Alcalde provincial
Rtgidores llanos

650 pesos
1000 "
800 "
600 "
1500 "
700 "
500 "

A los regidores llanos les pareció exagerado el costo de sus cargos.
Ellos mismos opinaron que apenas se deberán de pagar 50 p~sos cada
uno, "por lo gravoso que son y ninguna utilidad que producen". Cons1derab~,
además que ''por lo despoblado de este país [el Nuevo Reino] hace creer que hatga
pocos pretendientes que los soliciten" Vas plazas].
En el período anterior a 1776, el Ayuntamiento de Monterr~y c~nta~a
ya con los regidores Alejandro Muñoz de Herrera y Antoruo Sil:erto
Berridio. En 1780 don Manuel de Sada compró en remate el oficio de
regidor contador de menores y albaceazgos. Cinco años más tarde, por
cédula de 23 de marzo de 1785, le fue entregada la confirmación, que
presentó al cabildo el 16 de diciembre de ese año. Q~en _adquiriría el
cargo podía o no ejercerlo directamente. Esto es, que s1 as1 _lo deseaba,
lo delegaba en alguien. Tal fue el caso del señor de Sada, qlllen por real
cédula dada en San Ildefonso el 20 de agosto de 1786, obtuvo la facultad
de servir el empleo ''por medio de teniente o tenientes". Esta atribución le fue

643

Tuvo el ayuntamiento nuevos ediles adquiridos en la misma forma.
En 1~87 don Francisco Javier de Urresti compró el cargo de regidor
al~~cil mayor. Don José Antonio García Dávila por su parte compró en
Mexico, el 30 de mayo de 1788 el cargo de regidor alcalde provincial.
Como este caballero residía en el valle del Pilón y no en Monterrey, al
parecer sólo asistió a la junta del ayuntamiento del primero de enero de
1790.
Ya en los primeros años del siglo XIX, vemos que don Bernardo Ussel y Guimbarda figura como regidor fiel ejecutor, cuyo titulo compró el
5 de agosto de 1806.
Uno de los concejales más anúguos y de mayor permanencia en esa
época, fue don José Joaquín Canales. El gobernador don Melchor Vidal
de Lorca lo había nombrado regidor alférez real, en cabildo del 11 de
j~o de 1779. Como regalía de su cargo tenía la de ser él quien cada
pnmero de enero proponía las ternas de los alcaldes, síndicos y demás
empleos que habrían de ejercer durante el año. Así fue como durante
más de treinta años (1780-1811) tuvo bajo su voluntad la elección anual.
Alguna vez, en 1809, le fue protestada, pero él alegó que los vocales
''habían ido a su casa a acordar sobre el particular". Este privilegio de ser él
q~en propusiera a los sujetos para cada empleo, era muy suyo, y, ''por lo

mismo no les quedaba arbitrio a los vocales de elegir a otros".
La Secretaría
Lo que en nuestros días es la Secretaría fue atendida durante más de dos
siglos, por un escribano público y de cabildo, o por alguien que tuviese el

conocimiento necesario. Un escribano público, Diego Díaz de Berlanga,
lo fue del primer ayuntamiento de la ciudad, en 1596, y redactó el acta de
fundación. Pero no siempre un escribano logró sostenerse en un medio
tan pobre.
En el úlúmo tercio del siglo XVHI el Ayuntamiento no tuvo escribano. Las actas fueron redactadas por quien sabría hacerlo. Al final se
ponía la frase: ''por ante nos por no haber esm·bano de Cabiklo, ni otro alguno"
(1 ?88); ''por ante nos, a falta de escribano" (1794) . . Sólo en 1795, a partir del
pnmero de enero, sirvió temporalmente al cargo Mateo Lozano, como
•~scribano público y de cabiklo". Pero volvió a estar acéfalo este empleo y a
leerse: ''con testigos de asistencia, a falta de escribano" (1800); 'por receptoría, a

�644

ISRAEL CAVAZ.O5 GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1 822

jaita de escribano que no lo hr,ry en toda la provinda" (1808); ''con testigos de asistenda, por inopia del escribano real ni público que no le hr,ry, según derecho" (1811).

23 de marzo del año anterior, logró tener Monterrey los doce regidores
que le correspondían como la ciudad metropolitana.2 Fue difícil integrar
este cuerpo dada la escasez de individuos capaces de servir empleos públicos.

Miguel Margáin fue escribano del cabildo por varios años, con un
sueldo ridículo. Pero, el tres de junio de 1805, logró obtener el título de
escribano público, de minas, registros y real hacienda. Ello hizo mejorar
su situación. En 1809 fue sustituido por Pedro de Valle, a quien le fueron asignados como sueldo 200 pesos anuales. En 1813 figuró como
secretario José Trinidad de Arrese. El 2 de junio de ese año fue hecha a
la designación del cargo, ya con ese mismo nombre de Secretario (y no
como escribano). Así lo disponía. el artículo 32 de la Constitución Española de 1812. El nombramiento fue expedido a favor de don Pedro José
Morales, con el mismo sueldo, "en calidad de por ahora... por el estado en que se
haiian los fondos públicos" El 18 de noviembre de 1814 fue sustituido por
don José Gregorio Sotomayor, a quien le fue duplicado el salario. Pero
actuó solamente dos meses, volviendo a ocupar el cargo don Pedro José
Morales, en enero de 1815.
La Tesorería

En cuanto a los dineros, éstos habían sido controlados hasta entonces
por uno de los síndicos. Periódicamente eran rendidas las cuentas de los
fondos pertenecientes a los propios de la ciudad y a los de su patrona, la
Purísima Concepción. Fue hasta el último tercio del siglo XVIII cuando
el ayuntamiento nombró a un ''mqyordomo de propios", ajeno al cuerpo edilicio. Durante las primeras décadas del siglo XlX ocupó este cargo por
muchos años don Francisco de la Penilla. El empleo era honorario.
Alguna vez le fue asignado el uno y medio por ciento al que renunció el
señor Penilla en 1809, ''para que se aplique a la obra pública". Para esa época
ya era llamado tesorero y no mayordomo.
El Ayuntamiento

Algunos progresos se habían observado en el ayuntamiento al finalizar el
siglo XVIII. No pocas veces, sin embargo, un solo regidor, el alférez
real, hizo la elección en ausencia de los tres capitulares restantes (enero
de 1795).
En 1799 fue posible contar con cuatro regidores más, con el carácter
de honorarios, con voto en el cabildo. Pero estos no duraron mucho Y
fue sólo hasta 1810 cuando, en junta de 11 de mayo, el recién nombrado
gobernador don Manuel de Santa María, volvió a designarlos. Tres años
más tarde, en junta del 17 de agosto de 1813 y de acuerdo al decreto de

645

Dato curioso que se observa en esos años, en el de que hasta seis capitulares se apellidaban Garza. El secretario, en el acta, lo anotaba sólo
al primero, escribiendo para los demás: don fulano ídem. Algo más que
se advierte en el hecho de que la fórmula del juramento al tomar posesión, ya no se hizo prometiendo defender el misterio de la Purísima
Concepción. Ahora consistía en hacer la señal de la cruz, guardar la
Constitución (de 1812); observar las leyes; ser fiel al rey, y cumplir con
las obligaciones del cargo.
Acuerdos relevantes

En esta época se ve que se toman acuerdos de mayor importancia. En
abril de 1795 fue emprendida la construcción de una presa en el paso de
San Francisco. Se recurrió para ello a aportaciones particulares. La
construcción de otra presa al oriente de la ciudad, propició la erección de
una estatua de la Purísima; la apertura de una alameda; la instalación de
talleres de curtiduría. Estos habrán de dar origen al barrio de las Tenerías, y la presa a la apertura de una calle: la de la Presa, llamada de Diego
de Montemayor a partir de 1907. El fruto principal de esta obra fue el
crecimiento de Monterrey hacia ese rumbo.
La carencia de fondos imposibilitó la fundación de un colegio de propaganda fa/e, propuesto por el extinto obispo don Andrés Ambrosio de
Llanos y Valdés. Tampoco dio lugar a la edificación del convento de
monjas capuchinas, solicitado al rey por la abadesa de esa orden, de la
villa de Guadalupe de México.
El impulso a estas obras se debió indudablemente, al gobernador don
Simón de Herrera y Leiva. Era hombre de gran espíritu de progreso,
característico de la época de la ilustración y el enciclopedismo. En 1799
el ayuntamiento manifestó al virrey el mérito de este gobernante a quien
"por su buen gobierno esta dudad. .. en el día va en aumento".
Y no sólo por las obras públicas le recomendó. El ·cabildo enfatizó
también su actitud y la de su esposa, la señora gobernadora, durante la
2

Es importante hacer notar que metropolitana significaba ''cabecera del reino" o sede
de la autoridad del reino. Ahora se da este calificativo a la ciudad por su gran extensión
urbana.
·

�646

ISRAEL CAVAZOS GARZA

epidemia de viruela de 1798. Por supuesro que se hizo resaltar también
la abnegación de Fray Antonio de la Vera y Galvez, "único facultativo de
medicina" que había en la ciudad.
No fue esta la única epidemia en la que fue vista su intervención generosa. En abril de 1800 dejó sentirse otra, ahora de "calenturas pútridas".
Además del auxilio oficial y médico se recurrió entonces al amparo divino. El ayuntamiento acordó un novenario en la catedral a la Purísima,
''patrona jurada de esta ciudad". Los regidores, divididos por barrios, pidieron limosna en cada casa, para cubrir el costo de esos actos religiosos,
que concluyeron con una procesión con la Purísima, por las calles.
La fidelidad y adhesión del Gobierno y el Ayuntamiento a la iglesia
era constante. La del gobernador por el hecho de ser patrono real. Luto
por la muerte del obispo; alegría por la entrada de quien le sucedía. Ufanía por la llegada de la real cédula de 10 de noviembre de 1792, fijando la
silla episcopal en Monterrey, acordándose en junta del primero de marzo
del 93 asentada en el libro de actas. Por esos años continuaba latente el
culto "oficial" a la Purísima. El Ayuntamiento disponía la celebración
anual; acordaba a quien sería encomendado el sermón; la compostura de
la ciudad, las corridas de toros, etc. Aunque no todo era cordialidad. En
julio de 1800 el Ayuntamiento consideró atropellados los derechos del
pueblo cuando el cabildo eclesiástico destruyó el colateral mayor y emprendió obras en la catedral sin consentimiento suyo.
Entre otros acuerdos importantes figura el de la imposición, en septiembre de 1813, del nombre de Plaza de la Constitución a la de la ciudad, y la construcción de un obelisco o pirámide conmemorativa de la de
1812. O los acuerdos de noviembre de 1814 y enero de 1815, el primero
disponiendo el resello de la moneda en circulación y el segundo sobre
acuñación de cuartillas de cobre, con el cuño que conservaba el procurador.
Cuando el Ayuntamiento encontraba dificultad para tomar alguna resolución, recurría invariablemente a alguno de los canónigos de la catedral, conocedores de ambos derechos; o al licenciado Juan Manuel Mejía,
"único abogado secular que hqy en esta ciudad" Gulio de 1800).
Monterrey había progresado. Se hizo necesario, por lo mismo, la distribución de las tareas de los regidores, por primera vez en comisiones.
El acuerdo fue tomado el 20 de febrero de 1813. Algunas de estas emisiones fueron: las de policía y salubridad, abasto de carne, pesas y medidas, abasto de maíz, acequias y puentes, distribución de aguas, reparación
de las casas reales, construcción del pósito, etc.

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

647

Los gobernadores
Durante todo el período virreinal los gobernadores, además de su autoridad como tales, tenían la facultad de presidir el ayuntamiento. En el
lapso ~e 1776 a 1:88, el Nuevo Reino de León estuvo gobernado por
don Vicente González de Santianés.
En cabildo de 9 de mayo de 1788, don Manuel de Bahamonde Villamil p_resentó su nombramiento de gobernador, fechado el 20 de octubre
a~tenor. Para cubrir ''sus ausencias y enfermedades" nombró como su temente a don Roque Tato y López, el 20 de septiembre de 1790.
~~plido ~l t~rmino de su mandato el rey designó para sustituirle al
capttan don S1mon de Herrera y Leiva, por real cédula de 21 de julio de
17~4. Este gobernador tomó posesión en junta del ayuntamienro el 9 de
ª~:il del_año siguie~t~. Una d_e las más prolongadas fue la que le concedio el Virrey para via¡ar a la crndad de México. De ello se dio cuenta en
cab~do de 18 de enero de 1802. El mando militar y la subdelegación de
hacienda y guerra quedaron en el segundo comandante local, don Pedro
de_ Herrera, su hermano. La jurisdicción civil y ordinaria en el alcalde de
pnmer voto don Francisco Javier de Urresti. Fue don Simón uno de los
de ~ayor perm~nencia en el cargo, puesto que, dos veces reelecto, su
penodo c~ncluyo ~n 1~10. El 6 de enero de ese año el arzobispo virrey
do~ Francisco Javter Lizana y Beaumont nombró como gobernador inte~o a don Manuel de Santa María, quien tomó posesión ante el Ayuntaffilento el 26 de abril.
Au~que de duración efímera tuvo el Nuevo Reino de León un gobernad~r 1?surgente: don José Santiago de Villarreal, nombrado por Mariano _~unenez _en enero de 1811. Duró en el cargo sólo dos meses. En
:esion de pnmero de abril de ese año, y a propuesta del procurador, fue
ornado el acuerdo de nombrar una Junta de Gobierno que a la postre
se llamó Junta Gobernadora.
'
'
Este cue~o gubernamental se mantuvo en funciones hasta que, conforme al arttc~o- 10 del decreto de 23 de junio de 1814, el mando político de la provincia quedó a cargo del alcalde primero de la ciudad. Se le
~~nsideró ~~m~ ''e~ca'J,ado ", o com~ 7efe político sttbaltemo ", o como 'gomador polttzco intenno . Con estas disttntas formas aparece citado en las
actas. De esta manera ejerció cada alcalde primero en turno, hasta el 28
de octubre de 1817, cuando tomó posesión como gobernador el coronel
don Bernardo Villamil.

�ISRAEL CAV AZOS GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

Esto, en cuanto a lo político. En lo militar, desde 1814 había sido designado comandante general Joaquín de Arredondo, personaje ensoberbecido que habría de tener serios enfrentamientos con el Ayuntamiento.
Por principio de cuentas lo hizo objeto de constantes desaires y desconoció la autoridad política de los alcaldes. El 14 de octubre de 1814, al
pasar el cabildo en cuerpo a felicitarle por el cumpleaños de Fernando
VII, un centinela "en alta voz" impidió la entrada.

con tres. Verificado el sorteo favoreció al Lic. De la Garza. Una comisión pasó a la catedral a notificárselo y le condujo bajo de mazas a la sala
de cabildos.

648

''.A la ciudad no se le detiene", dijo el alcalde y pasó ''a la sala donde recibe".
Allí un teniente le dijo que volviera a las once. Los capitulares optaron
por retirarse, a fin de no volver a ser "el ludibn·o delpuebloy tropa que presenció el desaire".
El Ayuntamiento elevó oficio al virrey y al rey. Protestó también por
otro escandaloso incidente. Arredondo, so pretexto de "recoger vagosy mal
entretenidos", ordenó una leva. La tropa abusó entonces allanando casas
de gente respetable y apresó con violencia a individuos honorables. La
soldadesca derribó el obelisco de la Constitución.
Los enfrentamientos entre Arredondo y el Ayuntamiento se multiplicaron. El comandante general justificó su actitud alegando las regalías de
su empleo:
... con casi igual autoridad que el Excmo. Señor Virrey, a quien únicamente está sujeto en lo militar, y que traía en su poder órdenes y declaraciones que le concedían tales prerrogativas. (Cabildo de 29 de mayo de
1815)

Los sucesos de España

649

Acontecimiento de gran relevancia fue también la instalación de la
Diputación Provincial. El acto tuvo lugar en la sala del ayuntamiento el
12 de mayo de 1814. Alli mismo la Diputación celebró sus reuniones los
martes, jueves y sábados.
Lamentable1?ente y co~o sucedía con el comandante general, surgiero~ competencias de autondad entre el cabildo y la diputación. El secre~o de ésta asistió con bastón a las funciones religiosas, ocupando el
asiento que le correspondía al alcalde, como titular del mando político.
La diputación tuvo duración efímera. En el acta de 7 de noviembre el
Ayuntamiento expresa que "se halla extinguida".

!ª

_Al ser pub~~ada e~ 182~ Cons?tu_ción Política de la Monarquía Espanola, resurgio la D1~utacion Provrnc1al local, que habría de prevalecer
hasta cuando fue sancionada la Constitución Política del Estado de Nuevo León, el 5 de marzo de 1825.

El juramento de la nueva Constitución Española fue hecho en la catedral de Monterrey, el 13 de junio de 1820. El comandante Arredondo
lo hizo ante un crucifijo, en presencia del obispo Berlaunzarán. El alcalde don Francisco Bruno Barrera, encargado del mando político, la juró
ante el comandante Arredondo, y, finalmente, lo hicieron todos los asistentes, con~u~~ndo con u~ solemne Te Deum. El 15 de agosto siguiente la Const1tuc1on fue publicada en la plaza de la ciudad.
La insurgencia

La prisión de Fernando Vll en 1808, tuvo repercusiones de sentimiento
popular primero, y de alegria, más tarde, en noviembre, por su regreso al
trono. El 7 de abril de 1809, el Ayuntamiento celebró un acto de reconocimiento y obediencia al monarca, en la sala capitular, y, por acuerdo
unánime, tres días de iluminación. En mayo de 181 O, el reconocimiento
y la obediencia fueron rendidos al Consejo Supremo Superior de la Regencia de España, gobernado en ausencia del rey.

~as comunicaciones eran lentas. Fue por ello que hasta trece días despues, el 29, la ciudad se enteró del suceso.

Recibida en Monterrey la convocatoria a Cortes, el Ayuntamiento lo
dispuso todo para la elección de su diputado a fin de invo:ar el au~o
divino, el 14 de junio de 181 O fue celebrada en la sala capitular la rrusa
del Espíritu Santo. Formulada la terna resultaron electos el Lic. Juan
José de la Garza, canónigo lectoral de la catedral, con siete votos; el Lic.
Alejandro de Treviño y Gutiérrez, con seis; y el bachiller Manuel Pérez,

El avance insurgente era inevitable. El gobernador Santa María tomó
las medidas de defensa necesarias. Don Pedro de Herrera fue destacado
P0 ~ el rumbo del Saltillo y Juan Ignacio Ramón por el sur de Nuevo
Leon. El 4 de noviembre el Ayuntamiento retibió la noticia de la caída
de San Luis Potosí en poder de los insurgentes. Mariano Jiménez avanzó
hasta Matehuala. Juan Ignacio Ramón podría haberlo contenido. Lo

~ª- tranq~dad habitual de Monterrey se vio convulsionada por una noticia temble: la del movimiento emancipador del padre Hidalgo, en Dolores, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

�650

ISRAEL CAVAZOS GARZA

que no resistió fue el "bombardeo" epistolar de Jiménez, imponiéndole la
nobleza de la causa.
El gobernador Santa María había salido de Monterrey con una fuerza
considerable hasta el valle del Pilón. Conociendo, en copias, las cartas de
Jiménez, licenció sus fuerzas y juntos, Ramón y Santa María, abrazaron la
insurgencia. Fue entonces cuando, acéfalo el gobierno, el Ayuntamiento
resolvió la formación de la Junta Gobernadora.
Las actividades del cabildo se habían centrado en la organización de
fuerzas para contrarrestar cualquier posible avance. Jiménez, sin embargo, ocupó Saltillo. Desde allí envió a Monterrey a sus oficiales Carrasco
y Camargo.
Días después, el 27 de enero de 1811, entró a la ciudad. Su arribo fue
visto con simpatía por ambos cabildos, el civil y el eclesiástico.
En la etapa de transición por la aprehensión y muerte de Hidalgo y los
suyos, el Ayuntamiento intervino en la organización de compañías ~ara
repeler la presencia de fuerzas insurgentes. En muchos de sus escntos
habría de ufanarse de su participación en la defensa de la ciudad. Durante el asalto de José Herrera el 3 de julio de 1813.

Consumación
En el sur, núentras tanto, José María Morelos firmaba como diputado
por el Nuevo Reino de León la Constitución de Apatzingan de 1814. ~a
búsqueda de su designación para que actuara en nombre de esta provmcia había sido infructuosa. El acta del Ayuntanúento de 14 de diciembre
de ese año registra una clara respuesta:
Jamás se ha dado ni podido dar poder alguno a los cabecillas de los
rebeldes, para que representen los derechos de esta fidelísima ciudad y
provincia... para desmentir las suposiciones y asertos sediciosos de los
traidores en su llamado Congreso Mexicano.

El 30 de noviembre de 1815 el Ayuntanúento asistió a la núsa de acción de gracias ''por fa nohda de la prisión del cabecilla More/os" (acta de 4 de
diciembre).
La etapa insurgente culnúnó con la entrada del Ejército Trigarante a
México el 27 de septiembré de 1821. El suceso fue festejado en Monterrey el
de noviembre, con la lectura del acta de I~depe~dencia; en la
sala de cabildos y con la bendición de la bandera del 1mpeno, en la catedral. A nivel popular la celebración desbordó el entusiasmo. Paseo por

18

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN

1776-1822

651

las calles. Los gremios de la ciudad dispusieron un carro triunfal, guiado
por una escolta de las compañías veteranas. Hubo, además, danzas del
pueblo de Guadalupe.
·
En la plaza fue instalado un amplio tablado, con la bandera del imperio en un docel. Irónicamente la proclamación se hizo "en los términos en
q1Je antes se juraban los rryes". Se oyeron vivas a las tres garantías confundiéndose con las descargas de fusilería y el repique de las campanas.
Por la noche hubo refresco y profusa iluminación.
Al día siguiente el Ayuntanúento asistió al Te Deum en la catedral y se
escuchó un brillante sermón. Durante la semana hubo baile, "con lucido
refresco para toda la concumncia" y corridas de toros, ''para lo que contn'blfJó
voluntan·amente el vecindano ".

�DOS DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS
EN EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE
Dr. Manuel Ceballos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte

P

or cuestiones que tienen que ver más con el perfil profesional de
sus iniciadores, que por una elección consciente y determinada,
el desarrollo de los estudios históricos en El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) ha experimentado un proceso atípico. Es decir
que, comparado con otros Colegios nacidos del modelo y de las propuestas de El Colegio de México, en los cuales la historia y los historiadores han llegado no sólo desde la primera hora, sino que han sido los
promotores principales, en El Colegio de la Frontera Norte los historiadores se han hecho presentes un poco después. En efecto, desde la
fundación de El Colegio de Michoacán que fue el primer colegio fuera
de la ciudad de México, hasta el último, El Colegio de Tamaulipas instaurado en el año 2002, ésta ha sido la constante en el proceso de desarrollo de estas peculiares instituciones académicas. Además es necesario tener en cuenta que El Colef nació del Programa de Estudios Fronterizos que se había instaurado en El Colegio de México y que ya tenía
su propia agenda de investigación, en el que poco tenía que ver el Centro de Estudios Históricos de esa misma institución.
Sin embargo, esta situación atípica no ha significado que los estudios históricos en El ~olef hayan sido desatendidos, al menos en sus
más urgentes demandas. Muchas han sido las preguntas que los colegas
de otras áreas del conocimiento han lanzado a los historiadores y muchos más los cuestionamientos que los propios historiadores se han
hecho acerca de los requerimientos teóricos, metodológicos y fácticos
que exige una visión crítica y actualizada de la historia de lo que hoy

�MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Dos DÉCADAS DE ESTIJDIOS HISTÓRICOS EN
EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

conocemos como frontera norte, y la labilidad que supone esta frontera
que es intercambiable y sutil tanto a través del tiempo, como a través
del espacio mismo.

desde la historia oral, la historia documental o la historia de las mentalidades se abordaran temas que analizaban y describían parte del pasado, no era suficiente ni el interés, ni el método; ni la coordinación de
las actividades historiográficas en El Colef. Prueba de ello fue que al
celebrarse en octubre de 1990 la primera reunión de evaluación externa, conocida como Colef I, sólo se publicaron en el texto de Historia y
Cultura dos artículos que tetúan que ver con cuestiones históricas del
pasado porfiriano: el de María Eugenia Anguiano, "La formación social
en el Valle de Mexicali a principios de siglo"; y el de Manuel Ceballos
Ramírez, "La formación de la frontera: el caso de Colombia Nuevo
León, en 1892".2

654

Primer decenio (1982-1992)
Tres etapas conforman la labor que El Colef ha desarrolli:do en toi:no a
cuestiones históricas y tres han sido también los espactos aten~d,o~.
Estos últimos son genéricamente identificados pues los temas histoncos abordados en El Colef se han ocupado 1) del noroeste Y su relación con California y Baja California, y eventualmente con S~n?ra Y
Atizona; 2) del norte y su relación entre Chihuahua y Nuevo Mex.1co'. Y
finalmente 3) del noreste y la relación entre los cua~o estados ~ue históricamente lo integran: Coahuila, Texas, Nuevo Leon y Tamaulipas.
En cuanto a las etapas es menester distinguir la primera que comprendió la primera década de vida de El Col~f (1982-199~)- Dos c~racteristicas la particularizan: la llegada progresiva de los pnmeros his~oriadores y la elaboración variada e inconexa de productos q~e teman
que ver con cuestiones históricas diversas. Encontramos asi algunos
títulos publicados como Ei progra!Jla de braceros ferroviarios de Bárba~a
Driscoll; Historia de la colonia Ubertad de Jorge A. Bustamante; Don Cnspín: una crónica jronteriZfl de Víctor A. Espinoza Valle; Empa_Pados de sereno
de José Manuel Valenzuela; Puente México de Mayo ~umeta Y ~berto
Hernández; Evolución y dependencia en el noreste: las ciudades Jronte~zas de
Tamaulipas de Eduardo ~AJarcón Cantú; Origen y desaTTOllo de ~os are_as 1e
riego de Román Calleros; Li campaña magonista de 1911 en Baja C~ii.famta
de L.awrence D. Taylor; Entreyerba, polvoy plomo de Norma lgl~~:as;, ~

fundación de Nuevo Liredo: elementos para la in~epretació~ de_ una tra~tcton éptca
de Manuel Ceballos Ramírez; Entre la magia y la htstona compil~do por
José Manuel Valenzuela.1 Aún así, a pesar del empeño que hizo que

1 Jorge Bustamante, Historia de la Colonia ~be'!ad, Cua~e~os CO_LEF, Tijuan_~
1990., 25 pp.; Víctor A. Espinoza Valle, Don Cnsptn, Una cromcafrontenza, El Colegt
..
1992, 166 pp.,· José M •Valenzuela, Empapados
de Sereno,
.
de la Frontera N orte, T1¡uana,
el movimiento urbano popular en Bqja Cahjomia (1928-1988), El ~olegio de la ~romera
Puente M~o, La
N orte, T ..i¡uana, 1991 , 223 pp:' .Mayo Murrieta y Alberto Hemandez,
T"
1991 195
vecindad de Tijuana con Califomia, El Colegio de la Frontera. Norte, 1)uana,
, .
pp.; Eduardo Alarcón Cantú, Evo/11ció11y Dependencia en el Noreste: ~s Ciudades Fronl~ZfIS
de Ta,naulipas, Cuadernos COLEF, Tijuana, 1990, 58 pp.; Ro~:i" Calleros: Origen~
Desarrollo de dos áreas de riego de Taniauiipa.s, Cuadernos CO_LEF, _T11~ana, 1990, Lawre~a
ce Douglas Taylor La campaña magonista de 1911 en Bq¡a Calijomza, El Colegio de
Frontera Norte, Tijuana, 1992, 140 pp.; Norma Iglesias, Entre Yerba Po/voy Plomo voL 1
y II, El Colegio de la Frontera Norte, Tiju~a, 1991, 156 PP· Y 222 pp.; Manuel Ceba-

655

El Seminario de Historia (1992-1997)
Fue a partir de mediados de 1992, cuando la instauración del Seminario
de Historia en El Colef modificó y coordinó las actividades de los historiadores. Se puede hablar así de una segunda etapa dentro de El Colef con respecto a la historia, que se prolongó a lo largo de un lustro.
En esta etapa varias cuestiones distinguieron la producción historiográfica: la elaboración de proyectos, la publicación de textos colectivos, la
colaboración de colegas mexicanos y norteamericanos, las sesiones
periódicas, el financiamiento externo, y el incremento y la distribución
de los historiadores a lo largo de la frontera. Con respecto a esto último, el criterio que guió a los integrantes del Seminario fue el de establecerse en las diversas poblaciones fronterizas en las cuales El Colef
tuviera oficinas de investigación. La razón obedeció a la prescripción
de atender las demandas sociales que desde el presente se hacían al
pasado y asegurarse que el lugar de producción histogriográfica garantizara una historia de mayor significación; además que de este modo se
buscaba rescatar la diversa, compleja y sobre todo diacrónica historia
fronteriza. De este modo llegó un momento en que el Seminario estuvo integrado por nueve investigadores, si bi~n no simultáneamente:
cuatro en Tijuana, uno en Nogales, uno en Ciudad Juárez, dos en Nuevo Laredo y uno en Matamoros. Muy importantes fueron las sesiones
llos, Lafundación de Nuevo Laredo, Ed.Porrúa, México, 1989; 44 pp.; José M. Valenzue.la, Entre la Magia y la Historia, México, El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdés, 1992. 372 pp.
2 Manuel Ceballos Ramírez, "La formación de la frontera: el caso de Colombia
Nuevo León, 1892"; María Eugenia Anguiano Téllez, "La formación social en el
Valle de Mexicali a principios de siglo", en Hisroriay Cu/1t1ra, vol. 6, CiudadJuárez, El
Colegio de la Frontera Norte, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1992, pp. 726 y 27-50.

�656

Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

periódicas que se tuvieron: una en Nuevo Laredo para instaurar el Seminario, dos en Tijuana para coordinar las agendas de investigación, y
dos más en la ciudad de México para atender a discusiones paralelas
sobre los criterios que deberían normar al Seminario. Una de ellas a
cargo de Luis González de El Colegio de Michoacán y otra dirigida por
Bernardo García Martínez de El Colegio de México.
Ya para entonces se contaba con un finaciamiento de la Fundación
Rockefeller del cual salieron tres proyectos. El primero fue el de "Historiografía de la Frontera" que fue presentado de manera coordinada
en la segunda sesión de evaluación externa Colef II y más tarde fue
publicado en coedición con el Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con el título de Historia e
historiografía de la frontera norte.3 También se llevó a cabo en el Archivo
General de la Nación el proyecto "Aduanas de la frontera" que consistió en la depuración, ordenamiento y selección de los documentos de
las aduanas de la frontera norte hasta finales del porfiriato. La segunda
parte del proyecto contemplaba el fotocopiado, microfilmación o digitalización de la documentación por poblaciones. Para esto había que
conseguir fondos adicionales en cada una de ellas. Sólo de dos ciudades
se logró consolidar este segunda etapa: para Piedras Negras apoyado
por el Instituto Estatal de Documentación de Coahuila, y para Ciudad
Juárez financiado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Este
proyecto de Aduanas debía servir de insumo en parte, al que realmente
interesaba a los integrantes del Seminario y al cual se le dedicó mayor
atención y participación que, luego de varios títulos terminó por llamarse "Historia del encuentro entre pueblos y culturas en la frontera
norte"; años más tarde la publicación apareció con título de "Encuentro en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común".
Por cierto que mucho hubimos de discutir el término "encuentro",
pues aunque sugiere armonía, de suyo puede no ser armónico ya que
puede derivar en un desencuentro o en un encontronazo, según se vea.
Una condición del Seminario era la participación de académicos mexicanos y norteamericanos ajenos a El Colef. Hoy recuerdo con admiración que ninguno de los académicos invitados se negó a participar, y
hubo más de un norteamericano que de manera comedida lamentó no
haber sido invitado. Entre los mexicanos respondieron al llamado Josefina Z. Vázquez y Bernardo García Martínez de El Colegio de México,

3 Manuel Ceballos (coord.), Historia e historiografía de la frontera norte, Ciudad Victoria, El Colegio de la Frontera Norte, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, 1996, 129 pp.

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

657

Mario Cerutti Y Miguel A. González Quiroga de la Universidad Autónoma de ~uevo León y Octavio Herrera de la Universidad Autónoma
de Tam~ulipas; entre los estadunidenses Ramón Eduardo Ruiz de la
U~vers~dad de California, David J. Weber de Southern Methodist
U~verstty, Osear J. Martínez de la Universidad de Atizona y Miguel
Thinker Salas de Pomona College.
Los criterios principales que se establecieron para el proyecto fueron: 1) eotend~r ~ue la frontera actual no es más que la suma y resultado de establecmnentos y procesos anteriores; y 2) que la biterritorialidad es un ele~ento fun~amental de esos procesos y de los hechos que
r~cobra Y an~a. En seis apartados se dió cuenta de esta visión frontenza: _el espacio, l_os co~flictos_, la economía, las ciudades gemelas, las
r~beliones y la ~aaon. El libro que resultó de este proyecto, y cuyo
titulo ya hem_os senal~d_o y que constó de 450 páginas, fue coeditado
por _El Colegio de Mexico, El Colegio de la Frontera Norte y la Uni4
ve~stdad Aut?noma de Tamaulipas. Para llegar a este fin se realizó en
1:"11uana ~ S~posio al que asistieron los 15 participantes donde expusieron y dtscutteron los trabajos.
Dos proyectos más se desarrollaron en el Seminario de Historia:
uno con el Pr~grama par~ las Comui:udades Mexicanas en el Extranjero
de la Secre_tana de Relaaones Extenores (SRE) que se tituló "Historia
de los mexicanos en los Estados Unidos". El texto se elaboró en forma
de libro de ?1vulgaci~n, se entregó al Programa; pero por alguna razón
no fue publicado y aun duerme el sueño de los justos.5 Más exitoso fue
el P,royec~o de la SRE en que pru:ticiparon otros investigadores y que
salio publicado en español primero con el título Mito en las relaciones
México-Estados Unidos. 6 Más tarde apareció en inglés en dos volúmenes co~ e~ largo títul~ de Myt~s, !v[isdeeds and Misunderstandings: The Roots
ofCo,if!tct in U.S.-Mextcan Rtlattons. El otro proyecto que se realizó fue a
4

Manuel Ceballos R.amírez (coord.), Encuentro en la Frontera: mexicanosy norleameun esp~o tvmlÍ11, El Colegio de la Frontera Norte, El Colegio de México,
Uruvers1dad Autonoma de Tamaulipas, México, 2002, 450 pp. El libro ha sido reconocido por el Web
. County Heritage Foundation con el "Jim PariJ-h Awardfar Documentation and PHblicatton f fecal and &amp;gional Histo,y'', Laredo Texas, 15 de mayo de 2003.
) De este proyecto de la Secretaría de Relaciones Exteriores sólo se publicó un
t~to coordinado por Roger Díaz de Cossío, Los 111exira11os en Estados UnidoJ~ México
Sistemas Técnicos de Edición, 1997, 331 pp.
'
6
María Esther Schwnacher, Mitos en las relaciones México-Estados Unidos México
FCE, 1994, 528 pp.
'
'
.

rrca~os

7

e11

Jaime E. Rodríguez O. y Kathryn Vincent, Myths, Misdeeds and Mis1111derstadi11gs:
The Roots ofaonflict in U.S.-Mexican &amp;latio11s, 2 vols., Wilmington, SR Books, 1997.

�658

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

659

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

petición de la revista Fro11tera Norte de El Colef. Consistió en elaborar
un número monográfico sobre historia fronteriza. Con mejor suerte
corrió este proyecto que se publicó en el volumen 6, correspondiente a
los meses de enero-junio de 1994.8

El quinquenio de 1997 a 2002
Por razones personales e institucionales -que no ciertamente por agotamiento del objeto de estudio-, el Seminario de Historia fue cerrando
su agenda de investigación desde mediados de 1996 y sobre todo a lo
largo de 1997. Ya no se coordinaron las investigaciones y no aparecieron trabajos comunes. Aún así se puede asegurar que la producción
historiográfica en El Colef ha conservado un ritmo constante, aunque
sin duda ha sido menor en cantidad ya que el número de historiadores
ha descendido. Por otra parte, es necesario considerar otras publicaciones de El Colef que tienen que ver de manera significativa con el
pasado del tema que abordan, aunque sus autores no sean todos historiadores. En este caso se encuentra sin duda Población y misiones de Bqja
Calijor'llia de Mario Alberto Magaña; 111,pecabl.e y diamantina de José Manuel V alenzuela; Japón: vecino país distante y cercano a través de su historia de
Ryoshiro Baba y Atsuko Tanabe; H11ellas japonesas en la cultura mexicana
de Atsuko Tanabe; El presidencialismo mexicano: génesis de 11n sistema imperfecto de Eliseo Mendoza Berruelo; Espacioy sociedad: reestructuración espacial
de un a11tiguo enclave minero de Camilo Contreras.9 Es menester tener en
cuenta también las revistas de El Colef que Frontera Norte y Migraciones han seguido publicando artículos y reseñas de contenido historiográfico. Véanse por ejemplo los artículos sobre el agua, la migración, la
economía' el periodismo. v, las reseñas de libros de historiadores como

Mario Cerutti, Miguel A. González Quiroga, Artemío Benavides, Manuel Ceballos Ratnírez y Santiago Portilla.10
•
Pero regresando a los temas y periodos de los historiadores de El
Colef desarrollados entre 1997 y 2002 debemos hablar de que en el
noroeste continuaron los estudios de Lawrence Taylor sobre la formación política y social del Estado de Baja California, sobre el filibusterismo, el magonismo y la minería. Por su parte, en el norte se ha destacado el estudio de la región de Ciudad Juárez-EI Paso. Primero a través
de una Historia de Ciudad Juárez, de reciente aparición; y también por
un interesante estudio de los procesos de conformación y diferenciación de las dos poblaciones durante el porfiriato; ambas investigaciones
las ha realizado Martín González de la V ara. En el noreste se han privilegiado tres tetnas: 1) el del sindicalismo y sus orígenes; 2) el de los
procesos de conformación histórica de la región nororiental mexicana;
y 3) el estudio del pasado de la comarca ribereña cuya centralidad la
definen e integran los dos Laredos. El primero de esos temas ha derivado de las actividades de Cirila Quintero, y los dos restantes de los
trabajos de Manuel Ceballos Ramírez.
La celebración de dos efemérides propiciaron la participación de los
investigadores de El Colef en otras tantas publicaciones. Tanto Monterrey como Nuevo Laredo, al celebrar el primero de ellos su cuarto centenario, como el segundo su sesquicentenario fue ocasión para que se
editara Monterrey 400: estudios históricosy sociales bajo el sello de la Univer11
sidad de Nuevo León; como Nuevo Laredo: sigloy medio de vida fivnteriza
coeditado por el Republicano Ayuntamiento de esa ciudad, el Patrona-

10

8 Frontera Norte, vol.6, núm. 11, El Colegio de la Frontern Norte, Tijuana, B.C.,
enero-junio de 1994, 142 pp.
9 Mario A. Magaña, Población y misiones de Bqja Calijórnia, El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, B.C., 1998, 140 pp; José M. Valenzuela, Impecable y diamantina: la
deconstmccíón del discurso 11acional, El Colegio de la Frontera Norte, !TESO, 1999, 284
pp; Ryoshita Baba y Atsuko Tanabe (coord.),Japón: vecino país distante y emano a través
de m historia, El Colegio de la Frontera Norte, 1996, 66 pp; Atsuko Tanabe, Huellas
japonesas en la cultura mexicana, 2da. ed., Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte, 1997,
130 pp; Eliseo MendozaBerrueto, Elpmidencialismo en México: génesiJ de 1111 ~s~ema imperfecto, Fondo de Cultura Económica, El Colegio de la Frontera Norte, Meneo, 1998,
299 pp; Camilo Contreras, Espacio y sociedad: reestn1ct11ración espacial de un antigllfJ enclave
minero, El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdés, 2002, 191 pp.

Manuel Ceballos Ramírez, "El norte de México y Texas (1848-1880)", de Mario Cerutti y Miguel A. González, Frontera Norte, vol. 13, num. 26, julio-diciembre,
2001, pp. 165-168; y "El general Bernardo Reyes, vida de un liberal porfirista", de
Artemio Benavides Hinojosa, Frontera Norte, vol 11, num. 22, julio-diciembre, 1999,
pp. 151-155. Roberto García Ortega, ''Monterrey 400: estudios históricos y sociales",
de Manuel Ceballos Ramírez, en Frontera Norte, vol. 10, num. 20, julio-diciembre,
1998, pp. 141-145. Lawrence Douglas Taylor, "Schemers and Dreamers: Filibusterung in México, 1848-1921 ", de Joseph A. Stout, en Frontera Norte, vol. 14, num. 28,
julio-diciembre, 2002, pp. 139-143; y "Población y misiones de Baja California: estudio histórico demográfico de la misión de Santo Domingo de la Frontera: 17551850", de Mario Alberto Magaña, en Frontera Norte, vol. 10, num. 19, enero-junio,
1998, pp.1 01-104; y también "Una sociedad en annas: insurrección antirreeleccionista en México, 1910-1911, de Santiago Portilla.,_en Frontera Norte, vol. 7, num. 14,
julio-diciembre, 1995, pp. 125-128.
u Manuel Ceballos Ramírez (coord..), Montm-ry 400: estudios hisMricos y sociales,
Monterrey, Urúversidad Autónoma de Nuevo León, 1998, 322 pp.

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Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

661

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

to Nuevo Laredo 150 y la Universidad Autónotna de Tamaulipas. 12 En
ambos libros colaboraron los investigadores de El Colef de diversas
13
áreas, al lado de colegas de otras instituciones y también d~ personas
interesadas en los temas de estudio.
Por otra parte, es menester destacar las redes que se han establecido
desde El Colef con instituciones académicas, de gestión pública o fundaciones que se encuentran interesadas en los estudios históricos.
Hemos hablado ya de la Fundación Rockefeller y lo productivo que fue
su financiamiento al Seminario de Historia; pero habría que hablar también de los programas de la Fundación Fulbright, de la Fundación
Hewlett y del Instituto Smithsoniano14, y más recientemente del Centro
Cultural Guadalupe de San Antonio con el que se colaboró en el proyecto de María Novaro de ''Relatos de frontera en las riberas del Río
Bravo". Otros que se han interesado por los trabajos históricos han
sido los maestros (en especial los de la Universidad Pedagógica Nacional), las asociaciones de cronistas y genealogistas, los medios de comunicación, los colegios y agrupaciones de profesionales y, aún los clubes
de servicio. Se ha colaborado también con las diversas universidades de
la región, entre la que destacan las Universidades Autónomas de Baja
California, Ciudad Juárez, Nuevo León y Tamaulipas. Además se ha
participado en los programas de la Universidad Iberoamericana en sus
planteles de Tijuana, México y Saltillo. En ésta última en su programa
de doctorado en historia. Asimismo se ha colaborado con las universidades norteamericanas, especialmente con la Universidad de California,
la Universidad de Texas en El Paso, Brownsville y Austin, y con Texas
A&amp;M University en Laredo. También se han impartido cursos, se ha
participado y publicado con El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de Michoacán, El Colegio de
Sonora, la Academia Mexicana de la Historia, la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Mora, el
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y
la Universidad de Monterrey; y desde luego con los Consejos e Institu-

12 Manuel Ceballos (coord.) Nuevo Laredo: siglo y medio vida fronteriza, El Colegio
de la Frontera Norte, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Patronato Nuevo Laredo 150 AC, Nuevo Laredo, 1998, 179 pp.
13 Véanse los trabajos de Eduardo Alarcón Cantú, Gustavo Córdova Bojórquez,
Cirila Quintero, Maóa deLourdes Romo, Mario A Vázquez Soriano.
14 .A propósito de éste último, véanse los artículos de José Manuel Valenzuela,
Manuel Ceballos Ramírez, Maria Eugenia de la O, Francisco Javier Moreno y Laura
Velasco en 1993 Festival ofAmerican Folklifa, s.I., Smithso11ia11 l1tStit11tio11, 1993.

tos de Cultura de los Estados del norte, con el Cecut de Tijuana y el
Conaculta.
Los historiadores de El Colef han sido convocados también para
realizar arbitrajes, hacer dictátnenes, evaluar proyectos o programas de
estudio por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Consejo
Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología, el Sistema de Investigación Regional del Noreste (Sirreyes), el Fomento Cultural Banamex, el Centro
de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, el
Premio Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Han
sido invitados también para sumarse a los Consejos del Archivo General de la Nación y del Acervo Histórico Diplomático. El Republicano
Ayuntamiento de Nuevo Laredo ha confiado también su Archivo Histórico "Juan E. Richer" a la atención de El Colef en esa ciudad para su
asesoría, organización y promoción. Dos historiadores del El Colef han
sido convocados para integrarse a la Junta de Gobierno de El Colegio
de Tamaulipas de reciente instauración.
El Colef aceptó también coordinar en Monterrey, con el auspicio de
la dirección general regional de esta ciudad, la XI Reunión de Historiadores mexicanos, estadunidenses y canadienses que se celebró en octubre del 2003. Se contó desde luego con el apoyo del ITESM, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de los consulados de los Estados
Unidos y de Canadá, del Museo de Historia Mexicána, de la Academia
de Investigación Humanística, del R. Ayuntamiento de Monterrey, del
Instituto Nacional de Antroplogía e Historia, de El Colegio de Tamaulipas y del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de
ese mismo Estado. El Colef se coordinó también para la organización
de este congreso con El Colegio de México y con la Universidad de
York de Toronto. Estas reuniones iniciaron en Monterrey hace poco
más de 50 años, en 1949, y han constituido un foro muy propicio para
el desarrollo de los estudios históricos. Como preparación al evento se
ha reproducido el facsimilar de las Memorias de aquella primer reunión, y los historiadores de El Colef han hecho un estudio crítico introductoria.15

15

Manuel Ceballos Ramírez, "Los congresos en los contextos historiográficos y
nacionales", y Martín González de la Vara, "El primer congreso de historiadores
mexicanos y norteamericanos, Monterrey 1949", en Historiadores, 50 años de reuniones internacionales 1949-1999, El Colegio de la Frontera Norte, Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad .Autónoma de Tamaulipas, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Secretaóa de Educación Pública de Coahuila, National
Park Service, Monterrey, N.L. 1999, 420 pp.

�662

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Conclusión
Sin duda que esta rápida visión de lo hecho por El Colef en el campo
de la historia durante sus primeros 20 años de existencia ha dejado
fuera algunos textos y proyectos; sin embargo, es más lo que queda por
hacer y replantear en tomo a un tema que incrementa sus agendas de
inves~ción a medida que se multiplican las preguntas, llegan las nuevas generaciones, se descubren fuentes inéditas y desconocidas, o los
problemas historiográficos se reorientan por los acontecimientos del
presente. Dicho en otras palabras, el intenso reacómodo que experimenta la frontera norte del país reclaman de la historia y de los historiadores una serie de demandas para decidir con, atingencia el porvenir.
Ya se ha constatado que la falta de una visión histórica conduce a aberraciones e indecisiones que afectan la vida cultural, social y política de
la frontera. Hay que volver sobre viejas consignas y repetir que la región no se determina sólo por cuestiones económicas, comerciales o
fiscales.Para terminar deseo regresar al origen de la forma peculiar de
vida académica que inspira a El Colef y recordar aquella consigna de
Daniel Cosío Villegas cuando se refería a los estudios entre México y
los Estados Unidos. A este respecto opinaba que el estudio de las relaciones entre ambos países y, particularmente de su relación fronteriza,
sólo podrá preséntarsele útil y apropiadamente después de una meditación sostenida. Forma única, dijo, de conceder su peso justo a cada
uno de los muchísimos elementos que en él entran: "De lo contrario la
pintura, en lugar de ser ponderada resultará parcial y hasta grotesca".16
En esta perspectiva, la interdisciplinariedad que ha ofrecido El Colef
a lo largo de los últimos 20 años a la inves~ción fronteriza , han conu-ibuido sin duda a la ponderación critica de una región estratégica para
ambos países y de inéditas posibilidades. y de paso, es menester acotarlo, han acabado con muchas visiones parciales y grotescas de la vida
fronteriza: desde los textos de José Vasconcelos, hasta las películas de
los hermanos Almada; desde las estadísticas de la Border Patrol, hasta
las opiniones y decisiones -lo que es peor- de muchos políticos y funcionarios mexicanos y norteamericanos. Ciertamente el trabajo no se
ha concluido; pero con el porvenir por delante El Colef madurará, sin
duda, una visión más critica, científica y apropiada de los amplios espa. cios y procesos que definen y determinan a la frontera norte mexicana.

16 Daniel Cosío Villegas, "México y Estados Unidos", Extremos de A111éric11,
México, FCE, 1949, p. 47.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE
NOVOHISPANO DURANTE LA SEGUNDA
MITAD DEL SIGLO XVI
Dra. Valentina Garza Martínez
Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropología Social

E

n esta colabora_ción se ofrece una expH:ación del origen y destino de los pnmeros grupos de espanoles que avanzaron al
noreste de los descubrimientos mineros entre Zacatecas y Santa Bárbara durante la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de estudiar
los derroteros, las características de los asentamientos que establecieron, los grupos que conformaron, sus proyectos políticos y las redes de
parentesco que se crearon entre estos pobladores.1
El desplazamiento de conquistadores y colonos, la coincide~~ia de
sus intereses, la movilización de sus fortunas y la toma de dec1s1ones,
fueron los elementos que determinaron la fundación de los asentamientos coloniales, así como el establecimiento de caminos y redes
comerciales.

t Para este estudio se consultaron diversas fuentes de información como testimonios y crónicas de descubrimientos pacificaciones y conquistas,_ correspondenc_ia
privada, informaciones de méritos y servicios'. autos ~e bienes de _difuntos, denunao
de minas, petición y registro de mercedes de tierra, astentos de vecm~a~, testame~tos,
testimonios de la fundación de pueblos, villas y ciudades, censos, JWctos de restden•
cia, procesos civiles y judiciales, informes de gobierno, actas de _cabildo, cofradias,
protocolos y escritwas notariales, los cuales se encuentran ~ archivo_s, locales, nacionales y del extranjero. A partir de estos documentos y de la 111formac1on que proporcionan se han elaborado cuadros que penniten seguir los derroteros de algunos pobladores durante algunos períodos como se puede apreciar al finál d_el texto.

�664

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANOO

665

DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

La conquista española hacia el norte de la Nueva España a partir del
siglo XV1 estuvo determinada por diversos factores entre los que destacaron la búsqueda de riquezas minerales, la trata de indios, el control
de su fuerza de trabajo, y el desarrollo de la agricultura y la ganadería a
gran escala. En un proceso que implicó el desplazamiento y aniquilación de las civilizaciones aborígenes, un grupo de hombres y mujeres
de origen castellano, gallego, andaluz, portugués, canario, navarro y
vasco, se extendió en todas direcciones, colonizó tierras, bautizó lugares, introdujo y aclimató nuevas especies de plantas y animales y se
dedicó a la explotación de yacimientos mineros. Con estos elementos
se diseñó la ocupación y el poblamiento del Norte y tuvo lugar la conformación de nuevos espacios regionales.
El Norte colonial, entendido como un gran espacio de trasiego de
grupos humanos, fue el escenario donde se realizaron diversas vertientes de expansión, una de ellas se volcó hacia el noreste. La característica
impdrtante fue la movilidad constante de sus pobladores en diversos
asentamientos, a partir de lo cual se establecieron circuitos permanentes y se privilegiaron unos lugares sobre otros.
En los primeros años la ocupación colonial hacia el noreste no tuvo
centros muy bien definidos, a veces la explotación de yacimientos mineros fue el centro de estos movimientos, pero otras veces lo fueron
los asentamientos agrícolas y ganaderos. La ocupación de algunos lugares, particularmente los mineros, fue muy inestable, sin embargo los
individuos y las familias que participaban en el poblamiento de nuevas
fundaciones fueron los mismos. Aunque estos grupos se movían de un
asentamiento a otro, a la larga, su permanencia promovió el surgimiento de lugares centrales como el real de Mazapil, al que estuvieron sujetas haciendas mineras, carboneras y estancias ganaderas. El avance
colonizador y el desarrollo de esta área, promovió, años después, el
establecimiento de otros asentamientos, dando lugar a la fundación de
la villa de Saltillo, alrededor de la cual se establecieron más de una decena de labores agrícolas y ganaderas que dieron sustento a su población. Hacia fines del siglo A'Vl nn grupo de soldados y sus familias,
quienes habían participado en campañas militares y proyectos expedicionarios relacionados a las dos poblaciones anteriores, decidieron establecer un lugar aparte, que fue la ciudad de Monterrey, como sede del
gobierno de la provincia del Nuevo Reino de León, a la que también se
vincularon espacios agrícolas, ganaderos y mineros. Aunque Mazapil,
Saltillo y Monterrey pertenecían a distintas administraciones políticas,
en el ámbito de lo económico y social mantuvieron una relación de

dependencia importante. El contact0 entre estos asentamientos y el
tipo de relación que construyeron dieron lugar al surgimiento de un
espacio articulado al que denominamos "Noreste" novohispano con
mayúscula, pues a partir de procesos específicos de conquista, poblamiento y colonización que involucraron la movilidad de sus habitantes
es como se explica la integración funcional de esta área.
La conquista y colonización del Norte novohispano además de ser
un fenómeno político y militar implicó el despliegue de diversos procesos de migración. Aunque es obvio decir que el norte fue un espacio
donde la población se movió constantemente, poco sabemos del origen, derroteros, destinos, tendencias y patrones que siguieron esos
movimientos. Los estudios de las empresas de conquista colonial plantean como resultado de estas importantes movilizaciones la fundación
de asentamientos indígenas, militares, mineros y agrícolas. Es evidente
que uno de los objetivos principales de las expediciones era poblar y
que los soldados se asentaran y se convirtieran en los vecinos de las
nuevas fundaciones. Sin embargo, muchos de estos lugares fueron
puntos de partida para nuevas expediciones lo que los convirtió en
espacios con un constante trasiego de pobladores. De esta forma, la
construcción de poblaciones no fue el único impacto de los proyectos
expedicionarios, pues los migrantes peninsulares y del centro de la
Nueva España que participaron en ellos mudaron constantemente de
residencia y vecindad, incorporándose a nuevos proyectos o siguiendo
los propios, conformando familias y extendiendo sus lazos de parentescos con grupos de otras regiones.
Las exploraciones, los descubrimientos y la ocupación fueron parte
del proceso de poblamiento, dentro del cual los desplazamientos fueron frecuentes. Muchos soldados y sus familias tuvieron que reubicarse
más de una vez en busca de una residencia adecuada, y eso llevó tiempo, pero gracias a esa flexibilidad la ocupación del Norte tuvo éxito,
con lo que se logró la consolidación de un poblamiento español permanente y estable.
La participación en grupos y huestes expedicionarias no fue la única
vía de migrar hacia el Norte. Sin embargo, fue uno de los principales
medios, a través del cual se nortnó la movilización y consiguió poblar
algunos lugares. La investigación del origen, derrotero y destino de los
integrantes de las empresas de conquista y colonización hacia el Noreste constituye un primer paso en la caracterización de la migración y la
ocupación novohispana. Para este trabajo · interesan tres corrientes
principales: la 'de Francisco de !barra, particul~ente la de los grupos

�666

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

que se desviaron hacia el noreste a partir del descubrimiento y poblamiento de las minas de San Martín; la expedición que dirigió Luis de
Carvajal y de la Cueva cuyo punto de partida fue la Huasteca, y finalmente la que dirigió Diego de Montemayor que partió de Saltillo. Otro
aspecto no menos importante que pretendemos seguir es el de la transferencia y movilización al interior de los espacios poblados y consolidados durante la primera etapa de poblamiento. El traslado e intercambio demográfico interno fue significativo y es el menos documentado y estudiado por los historiadores.

667

cidieron en la integración de los descubrimientos y fundaciones que se
realizaron hacia el noreste. La operación de estas empresas implicó el
reclutanúento y traslado de hombres y, aunque en menor medida, de
mujeres, quienes colonizaron tierras, introdujeron y aclimataron nuevas
especies de plantas y animales y se dedicaron a la explotación de las riquezas minerales que les ofrecían los espacios de conquista. Estas movilizaciones tuvieron un sentido y dirección, hacia el noreste podemos distinguir cuatro iniciativas de conquista y colonización emana.das de grupos
diferentes. Los proyectos fueron emprendidos en diferentes décadas del
siglo XVI, analicemos cada uno de ellos.

La migración hacia el Noreste novohispano

La segunda mitad del siglo XVI fue una época decisiva en la consolidación del gobierno español en el Nuevo Mundo, pues en gran medida
quedaron diseñadas las bases políticas económicas y de población que
rigieron el nuevo sistema colonial Una buena parte de la creación de
audiencias, gobernaciones y obispados que conformaron los espacios
conquistados se estableció durante este siglo. Es en este contexto que la
expansión hacia el norte de la Nueva España recibió la mayor atención
tanto por parte de grupos particulares como de la administración virrei-

nal
El despliegue de programas, proyectos y acciones privadas y de gobierno para la conquista y ocupación del Norte durante la segunda mitad
del siglo XVI tuvo múltiples direcciones y objetivos. Las descripciones y
análisis de algunas de estas campañas han sido estudiadas en muchos
trabajos; sin embargo, a pesar de la existencia de una amplia bibliograffa
sobre el Norte novohispano, aún quedan lagunas historiográficas importantes que no cubren los procesos de conquista y poblamiento en algunos
espacios como es el caso del Noreste novohispano, donde tiene lugar la
fundación del Nuevo Reino de León, una de las últimas gobernaciones
creadas en el Norte durante el siglo XVI.
El resultado final de este proyecto, que originalmente fue diseñado
sobre bases económicas y políticas muy ambiciosas, fue la ocupación y
colonización de un espacio más complejo que la sola gobernación del
Nuevo Reino de León. La confomiación de esta estructura estuvo directamente relacionada a la intervención de diversos grupos y autoridades
provenientes de la Nueva Galicia, la Nueva Vizcaya y la Nueva España.
Detrás de estas instituciones estaban oidores, virreyes, obispos, frailes,
virreyes y mineros, quienes desde distintos ámbitos y en diferentes momentos dirigieron las expediciones y los proyectos de ocupación que in-

Los años de 1560: El oidor Juan Bautista de Orozco y la expedición
de Francisco Cano

A mediados de la década de 1560 había dos grupos actuando en la exploración hacia el norte, uno lo comandaba Francisco de !barra, quien contaba con el apoyo económico de su tío Diego de !barra, uno de los mineros más acaudalados de Zacatecas. El otro provenía del oidor Juan Bautista de Orozco, representante de las autoridades de la Nueva Galicia,
quien desde su posición, intentaba incidir en el control de los soldados
que actuaban contra los indios chichimecas y dirigir los rumbos de sus
campañas militares hacia nuevos descubrimientos.
Las huestes de !barra, que partieron de las minas de San Martín en
1563, privilegiaron la zona hacia la costa del Pacífico y la del norte entre
las dos sierras. Sin embargo, en 1566 Fray Pedro de Espinareda, quien
residía en las minas de San Martín, realizó un viaje de exploración hacia la
villa de Pánuco en la Huasteca que no pudo concluir, pues sólo a lo que
posteriormente fue conocido como el valle de Parras. De regreso, en
enero de 1567, escribió un informe al oidor Juan Bautista de Orozco
donde describía haber encontrado una laguna muy grande poblada por
gran cantidad de indios, quienes aseguraban que por aquellos rumbos
había minerales preciosos.2 No es casualidad, entonces, que hacia 1568 se
descubrieran las rrúnas de San Gregorio del Mazapil por soldados yue las
autoridades de la Nueva Galicia habían enviado bajo la dirección del capitán Francisco Cano. La fecha de la fundación de este mineral no se registró con precisión en ningún documento, lo que si se sabe es de las expediciones que el capitán Cano, partiendo de Mazapil, realizó por órdenes
del oidor Orozco, unos meses después. Con este viaje se dejó constancia
2

"Carta del licenciado Orozco aJ rey (4
Mecham, Francisco de Ibarra, 191.

mar. 1567)", AGI, G11adalajara, 51 en
11

�668

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

669

de algunos lugares que poco después fueron ocupados. Entre ellos se
encontraba la gran laguna que ya había descrito Fray Pedro de Espinareda
y que bautizaron como Nuevo México. También se reconoció una amplia
zona que contaba con un arroyo caudaloso al que se le denominó Valle
de Buena Esperanza.3

día. Además, entre ellos había esclavos negros, indios, mulatos, mestizos,
criollos y españoles y europeos. Dada la poca documentación que hay
sobre estas minas, estos datos resultan significativos y muestran una sociedad económica y culturalmente diversificada. (cuadrol).6

La ausencia de un documento fundacional como un acta no es rara
tratándose de un real minero. Este tipo de asentamiento, tan común en el
Norte, no se estableció bajo los principios clásicos de una fundación de
corte española como una villa o ciudad que, entre otras cosas, imponía el
establecimiento de un cabildo. Un real minero se establecía de manera
informal y con el tiempo llegaba a tener una administración local que
permicia cierto grado de organización vecinal, lo que implicaba la designación de un alcalde mayor, su teniente, un escribano y en algunos casos
el nombramiento de diputados.4

La población de Mazapil participaba activamente en las expediciones
que se estaban llevando a cabo a finales del siglo XVI. Esta etapa requirió
de gente dispuesta a desplazarse hacia los nuevos descubrimientos y fundaciones y a participar en las continuas campañas militares contra los
indios. Mazapil respondió a los cambios recibiendo y expulsando constantemente pobladores. La acentuada variación en el número de sus habitantes puso a prueba su capacidad para adaptarse a las circunstancias, y a
diferencia de otros asentamientos mineros, logró mantenerse y consolidarse como centro de apoyo en los procesos de expansión que se vivían
en esas fronteras.

Mazapil fue una fundación temprana y distante de otras poblaciones
en el Norte. Los asentamientos más cercanos eran las zonas mineras de
San Martín, Aviño, y los descubrimientos más recientes de Nieves, Los
Ranchos, Indé y Santa Bárbara. Sin embargo, el hallazgo minero atrajo a
numerosos habitantes, muy pronto quedó establecido un cuerpo de administración bajo la jurisdicción de la Nueva Galicia, se nombró un alcalde mayor, su teniente y un escribano, y se inició el reparto de tierras y
minas. En 1569 esta localidad contaba con 150 vecinos españoles, pero
como era de esperarse el comportamiento de la población del real minero
fue sumamente·variable, pues en 1573 la cifra había bajado a 30 vecinos,
para luego aumentar a 100 en 1580.5 Las estadísticas demográficas para el
caso de Mazapil son escasas, pero la recolección Je información en diversas fuentes documentales indica la existencia de un poblamiento de cierta
consideración. Desde su fundación hasta la década de 1570 se ha elaborado una lista de 88 vecinos que residieron en esa jurisdicción, entre los
que se encuentran nueve mujeres. De los 88 se sabe que cuatro murieron
y cinco pasaron a la fundación de la villa de Saltillo, en ese período. Esta
población la componían mineros, arrieros, comerciantes, labradores, soldados, alcaldes mayores, escribanos, frailes o integrantes de alguna cofra-

El establecimiento de Mazapil significó el avance en una nueva dirección hacia el noreste hasta entonces poco explorada. Esta línea de avanzada nororiental, que se inició bajo la supervisión de la Nueva Galicia,
acabó en manos de las huestes del gobernador de la Nueva Vizcaya. En
breve, el activo teniente Martín López de Ibarra retomó los avances expedicionarios que anteriormente el teniente Francisco Cano había iniciado hacia el valle de Buena Esperanza. López de Ibarra estableció fundaciones mineras y repartió mercedes de tierra en dicho valle, con lo que
aseguró el que estos asentamientos pasaran a la jurisdicción de la gobernación de la Nueva Vizcaya.7 Las exploraciones a nombre de la Nueva
Vizcaya por estos rumbos continuaron a cargo del capitán Alberto del
Canto durante la década de 1570 como veremos a continuación.

6

3

Los detalles de estos descubrimientos se pueden ver en "Testimonio del
descubrimiento y posesión de la laguna del Nuevo México, hecho por Francisco Cano,
tentente de alcalde mayor de las minas de Mazapil en la Nueva Galicia (nov. 1568)"
CDIA, xix, 535-540.
4
Una explicación más amplia sobre el origen y las características de este tipo de
estructuras políticas indianas pued~ verse en Enciso, Zacatecas en el siglo XVI, 62-86.
5 Mecham, Francisco de [barra, 190-192; "Relación de los pueblos de Nueva Galicia (ca 1580)" en Powell, Li Grmra Chichimeca, 180.

Una lista más completa que abarca el periodo de 1568 a 1620 puede verse en
Garza Martínez, "Poblamiento y colonización", apéndice 1, 338-351.
7
Nos referimos a la merced que Martín López de Ibarra, teniente de gobernador
de la Nueva Vizcaya, hizo el 23 de febrero de 1569 a Juan· Gordillo de un sitio de
estancia de ganado mayor y de dos caballeóas de tierra en el valle de Buena Esperanza
"donde entonces tenía dicho teniente asentado un real, en la parte del camino hacia
Mazapil y como desemboca la serranía y arroyo abajo", D717;157. El documento de
esta merced "Diligencias hechas por Juan Gordillo sobre una estancia de ganado mayor y
dos caballeóas de tierras (1569)", Archivo del Tribunal de Guadalajara, leg. 1, exp. 5, fue
mencionado en Powell, Li Gumo Chichimeca, 271, 276.

�670

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Los años de 1570: Las huestes de lbarra y la expedición de Alberto
del Canto
El gobierno de Francisco de !barra al frente de la Nueva Vizcaya se prolongó por dos décadas y durante ese tiempo mantuvo una política permanente de expansión y conquista.8 Las expediciones y las campañas
militares no se abandonaron aún después de su muerte, pues su grupo
familiar, particularmente su tío Diego de !barra y sus primos Martín Lópe2 de Ibarra y Juan de Ibarra, patrocinó, por varios años más, algunas
campañas expedicionarias. De esta forma, una buena parte de los flujos
de españoles e indios que se dirigían hacia el norte, atraídos por los descubrimientos mineros, fueron a parar a las filas de los !barra. Los reclutados no tenían residencia fija ni familia establecida, y eran los habitantes
principales de la Nueva Vizcaya y otras poblaciones del Norte.
En 1569 Martín López de !barra envió a un grupo de hombres en dirección a Mazapil. Los soldados llegaron demasiado tarde, pues el gran
valle de Mazapil y sus minas ya habían quedado incorporados a la jurisdicción de la Nueva Galicia. Sin embargo, los soldados recibieron la orden de quedarse a explorar esos territorios, pues era un rumbo que hasta
entonces había permanecido fuera del proyecto de los !barra.
Esta corriente exploradora quedó a cargo del capitán Alberto del Canto. El derrotero de este personaje no se conoce con precisión, pero se
sabe que fue soldado, vivió en la Nueva Galicia y después se incorporó a
los proyectos de la Nueva Vizcaya.9
Es conocido que la empresa de Alberto del Canto contó con la ayuda
de soldados que habían estado en las fundaciones y conquistaS de la
Nueva Vizcaya, pero no quedó ningún registro de ellos. Sin embargo,
hemos podido reunir los nombres de algunos participantes en la fundación de la villa de Saltillo y el valle de los Pirineos, a quienes, en su mayoría, se les repartió tierra entre 1577 y 1583. La lista suma 62 individuos
entre los que se encuentran siete mujeres. No todos venían de la Nueva
8

Francisco de !barra murió el 17 de agosto de 1575, a la edad de 36 años en el
poblado minero de Pánuco, provincia de Chiametla. "Testamento del capitán Francisco
de !barra (3 jun.- 17 ago. 1575)" citado en Mecham, Fra11cisco de lbaffa, 223-225.
9
Alberto del Canto era portugués y nació en la isla Terceira, las Azores, en 1547.
"Queja de Juan Modere, familiar del Santo Oficio, Sa!tillo (24 ago. 1589)", AGNM,
lnqumciÓII, vol. 233, en Alessio Robles, Coahuila y Texas desde lo indepe11dencia, ii, 419-420.
En 1578 el presidente de la real Audiencia de Guadalajara, el doctor Jerónimo de
Orozco, lo señalaba como uno de los soldados que se dedicaba a la venta ilegal de indios
que capturaba en la gobernación de la Nueva Galicia. "Carta del Dr. Orozco a Su
Majestad (26 nov. 1578)", AGI, G11adakyara, 6, r 2, n 19\1, 2 fs; D643, 47-48.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

671

Vizcaya, algunos procedían de las minas de Mazapil y San Martín, otros
de Querétaro y Puebla (cuadro 2). El resultado de estas movilizaciones
fue el descubrimiento de yacimientos mineros en los valles Coahuila y
Extremadura y el establecimiento de labores agrícolas y estancias de ganado en Saltillo, Los Pirineos y Buena Esperanza.
Sin duda la fundación de asentamientos agrícolas a unas 30 leguas al
norte de Mazapil consolidó la ocupación de estos rumbos. Durante las
siguientes décadas la población de Mazapil y los valles de Saltillo mostraron una fuerte interrelación. Los viajes entre un lugar y otro fueron frecuentes, algunos se realizaban para efectuar negocios o desempeñar actividades administrativas de gobierno, pero otros fueron para hacer un
cambio de residencia. Los nombres de comerciantes, ganaderos, arrieros,
mineros, frailes, escribanos, mayordomos, capitanes y alcaldes mayores se
repiten en la documentación de uno y otro lugar. Este traslado, al igual
que la estancia temporal o el cambio de residencia fueron características
importantes y factores que mantuvieron conectadas a las poblaciones que
se ubicaron en estos espacios. Al finalizar la década de 1570 los centros
establecidos en los valles de Mazapil y Saltillo eran puestos imprescindibles para los avances en la ocupación hacia el noreste.
En 1579 se realizaban los preparativos de una nueva expansión, la cual
provenía de la Huasteca y era dirigida por el portugués Luis de Carvajal y
de la Cueva. Este explorador tenía el interés de llevar a cabo un proyecto
de conquista y colonización al norte del río Pánuco, donde el capitán
Alberto del Canto y su grupo habían descubierto minas y realizado algunas fundaciones.
Hasta entonces el poblamiento español de estos espacios había seguido las directrices de las autoridades de la Nueva Galicia y la Nueva Vizcaya con la intervención de algunos grupos privados como la familia de los
!barra y sus capitanes. La aparición de Luis de Carvajal agregó un nuevo
elemento a la intrincada historia de rivalidades y la competencia por ganar
la conquista del Norte. La proliferación de iniciativas expedicionarias
acentuó los conflictos entre los grupos que trataban de afianzarse en los
nuevos descubrimientos. De esta forma, no pasó mucho tiempo para que
Luis de Carvajal tuviera que enfrentar serios problemas políticos, sobre
todo con las autoridades de la Nueva España.
No obstante los constantes obstáculos que llevaron a la cancelación
del proyecto del Nuevo Reino de León, la empresa de Luis de Carvajal
propició el traslado y la migración de soldados y pobladores durante casi
una década. Las secuelas de estos movimientos se vieron reflejadas en la

�672

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

ocupación y poblamiento de nuevos espacios hacia el noreste como lo
veremos en el siguiente apartado.

Los años de 1580: Luis de Carvajal y de la Cueva y su tripulación
En 1578 Luis de Carvajal viajó a España para negociar con la Corona un
nuevo proyecto de conquista hacia el norte. Carvajal era un hombre experimentado en la guerra contra los indios, pues llevaba diez años viviendo
en la Huasteca desempeñando diversas funciones de gobierno y participando en las campañas de "pacificación" y de exploración, lo que lo hacía
un buen candidato para solucionar los problemas que en esa provincia
iban en aumento desde la década de 1560.10 Pues si bien el gran despliegue militar contra los indios chichimecas daba resultados en algunas zonas claves para la ruta hacia las minas de Zacatecas, los conflictos con los
pueblos al norte de Pánuco estaban fuera de control.11
Un año después de haber llegado a España, Luis de Carvajal obtuvo el
apoyo de la Corona para llevar a cabo su propuesta de conquista, al capi12
tular con Felipe II en 1579. El proyecto de Carvajal interfería con las

º Luis de Carvajal viajó por primera vez a América como almirante de una flota
en 1568. Antes de llegar a la Nueva España le tocó participar en un enfrentamiento
contra tres naos de corsarios ingleses en la isla de Jamaica, del cual su grupo salió
triunfador. Al llegar a las costas del Seno Mexicano fue a radicar a la provincia de Pánuco
y se estableció en la villa de Tampico, donde al poco tiempo fue nombrado alcalde
ordinario. Ahí compró una estancia de ganado mayor a Lope de Sosa. Debió haber
causado buena impresión al virrey don Martín Eruíquez, pues en 1573 lo nombró
corregidor de Huejutla y en 1575 desempeñó el mismo puesto en Tamaholipa. Durante
esos años tuvo una participación muy activa en jornadas de exploración y campañas
militares al lado de algunos capitanes que estaban al frente de la Guerra Chldúmeca, una
de ellas fue la expedición a las minas de Mazapil hajo las órdenes de Francisco Puga en
1573, la cual terúa como objetivo el reconocimiento de una ruta entre esas minas y
Tampico. La carrera política de Carvajal siguió en ascenso y fue nombrado capitán de la
Huasteca y juez de comisión en Pánuco en 1576. "Diligencias de Luis de Carvajal en
Tampico sobre la prisión de los ingleses, Tampico (15 oct. 1568)", en Marúnez del Río,
''La aventura", 262; "Proceso contra Roberto Plinton. Confesión de Luis de Carvajal,
Tampico (dic. 1573)", AGNM, Crintina/, vol. 685, en Boletín del Archivo General de la
Nación, x..'UÍ: 4,556; Toro, Gfo111ilia Caroajal, i, 26-27 y Los judíos, 280-281; CDHSLP, ~
314,316; Powell, G Gm!rra Chichimeca, 126; Velázquez, Histona, i, 314.
11
Véase Powell, La G11erra Chichimeca, el capítulo "La política y los administradores de la guerra: 1570-1585".
12
Estas capitulaciones comprendían dos partes. La primera constaba de 13 capítulos que estipulaban las obligaciones de Carvajal a cambio de otorgarle el derecho a conquistar y colonizar unas tierras al norte de Mazapil. Una de las cláusulas era la delimitación de los territorios que debía poblar y pacificar, procurando traer a "obediencia nuestra" los indios naturales que habitaran aquellas tierras. D579, 1-7.
1

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

673

corrientes de expansión ya existentes, de las cuales habían resultado el
descubrimiento y ocupación de áreas donde se fundaron las villas de Saltillo, Santa Luda, Los Pirineos, y las minas de San Gregorio y La Trinidad. Carvajal pretendió incorporar a su empresa esos asentamientos y
establecer su gobernación en un espacio que se estaba poblando con muy
buenos resultados.
Cuando Carvajal emprendió su viaje hacia las tierras situadas al norte
del Pánuco, Francisco de !barra terúa cinco años de haber muerto y aparentemente la influencia de las autoridades de la Nueva Vizcaya sobre
estas tierras se había debilitado. Por su parte, las autoridades y pobladores
de la Nueva Galicia tenían muchos años inmersos en la Guerra Chichimeca y habían descuidado su interés por estos rumbos del Septentrión.
Bajo estas circunstancias Carvajal consideró factible la rápida colonización del Nuevo Reino de León, y sin miramientos incorporó las zonas
parcial o plenamente ocupadas. Esta política generó un auge en la afluencia de pobladores cuyos orígenes y destinos registraron una gran diversidad, que podemos agrupar en tres corrientes principales. Una de ellas fue
la que integraron los tripulantes que viajaron desde España con el objetivo expreso de poblar el Nuevo Reino de León, otra fue la del grupo de
expedicionarios que se integró en la Huasteca y finalmente la que salió de
las poblaciones de Saltillo y Mazapil. Analicemos cada una de ellas.
Una de las cláusulas dentro de las capitulaciones del Nuevo Reino de
León, fue el compromiso de reunir 100 pobladores españoles para su
poblamiento, de los cuales 60 debían ser labradores casados y acompañados de sus mujeres e hijos, y 40 serían soldados y oficiales.13 Carvajal sólo
logró reunir a 35 familias españolas y portuguesas que sumaban 196 personas, de las cuales 50 eran solteros (cuadro 3). Estas familias fueron
convocadas en Sevilla, de donde partieron en junio de 1580 rumbo la
Nueva España, y en agosto de ese año llegaron al puerto de Tampico.
La relación de estos pasajeros, presentada en la Casa de la Contratación, muestra un porcentaje muy alto de familias procedentes de la provincia de Castilla, sin embargo no queda claro la presencia de estos viajeros, pues muchos de ellos eran de origen portugués como quedó posteriormente demostrado durante el proceso inquisitorial que se le siguió a la
familia Carvajal. Incluso, durante los interrogatorios, salió a la luz la falsificación en los datos proporcionados por algunos de ellos.
Mientras las familias se acomodaban en la villa del puerto de Tampico,
Carvajal partió a la ciudad de México, do-?de presentó su capitulación y
13

Cláusula número 9 de la D579, 1-7.

�674

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

demás títulos. Ahí permaneció unos días y posteriormente regresó a
Tampico para iniciar los trabajos de exploración y conquista. Definitivamente este grupo no fue la corriente numéricamente más importante,
pues la mayoría de sus integrantes abandonaron pronto la Huasteca y se
avecindaron en otras provincias. Sin embargo, los que se quedaron se
convirtieron en colaboradores muy cercanos. En este sentido hemos
comprobado que al menos 36 individuos de los 196 que conformaban su
tripulación participaron de alguna forma en sus expediciones y fundaciones (cuadro 4). Algunos de ellos destacaron por su desempeño como
curas, escribanos, capitanes, alférez, tenientes, contadores, carpinteros y
14
herreros.
El norte de la Huasteca fue el primer centro de operaciones del proyecto de Carvajal ya que la villa de Tampico fue la sede para la concentración y org-an.ización de los primeros grupos que lo acompañaron en varias
expediciones y campañas, y el lugar dispuesto para que su familia se estableciera. Como antiguo poblador de la provincia de Pánuco, no le fue
difícil conseguir que soldados de la Huasteca, involucrados en la Guerra
Chichimeca, lo siguieran. Así, en 1580 salió con un grupo de soldados
hacia el norte y recorrió 120 leguas hasta llegar a la serranía que nombró
Nuestra Señora de los Remedios a finales de ese año. Este lugar no era
otro sino el valle de San Gregorio donde la gente del capitán Alberto del
Canto había encontrado minas de plata en 1577. Carvajal se topó con
algunos pobladores, entre ellos Diego de Montemayor, a quien nombró
como su tesorero. Su estancia en estas minas fue muy corta, pero antes de
partir dispuso que Diego de Montemayor y Antonio de Espejo fueran a
descubrir nuevas tierras en su nombre. El primero de ellos fue enviado a

14 Dentro de este grupo la familia de Carvajal jugó un papel muy importante. Su
cuñado Francisco Rodríguez de Matos hizo varios viajes desde el Pánuco a la ciudad de
México para vender indios esclavos. Sus sobrinos Luis, Francisco, Baltazar y Miguel lo
acompañaron en jornadas de pacificación y exploración. A su sobrino Luis, que
uno
de los mayores y su consentido, lo había elegido como su sucesor en la gobernaaon del
Nuevo Reino de León. Su hermana Francisca Núñez de Carvajal y sus sobnnas Leonor,
Catalina, Mariana, Isabel y Ana también hicieron su parte, pues a pesar de que la mayoría
de las familias habían abandonado la precaria provincia del Pánuco, ellas se quedaron
hasta 1585. Las relaciones de cordialidad entre Luis de Carvajal y su familia terminaron con el proceso inquisitorial al que fueron someúdos todos sus núembros bajo el
cargo de judaizantes en la ciudad de México y que duró de 1589 a 1590. En las declaraciones ante el Santo Oficio, su hermana Francisca Núñez le echaba en cara haberlos
sacado de España para vivir en un lugar tan pobre como la provincia del P~uco. Por
su parte, Luis de Carvajal aseguraba odiar profundamente a todos sus panentes por
ser los culpables de su desgracia. Toro, Losjudíos, 220-224, 333-336.

e:~

675

las minas de La Trinidad en la provincia de Coahuila, y el segundo, a la
provincia de Nuevo México. 15
Para finales de enero de 1581, Carvajal estaba de regreso en la Huasteca y negociaba la paz con los indios principales de Huehuetlan, Tamapache, Tamolen y Tanchipa, en el pueblo de Cuzcatlán. Buscó que todos
estos pueblos se congregaran en Huehuetlan. 16 Al mismo tiempo, Carvajal consiguió autorización del virrey Conde de la Coruña para reclutar 20
soldados voluntarios en los pueblos de la Nueva España, quienes quisieran acompañarlo a las zonas mineras, siempre y cuando no fueran de los
que ya estaban contratados por la Corona. 17
Carvajal pudo reunir más gente en la Huasteca y su grupo empezó a
crecer con soldados de la zona y otros que venían de diferentes lugares.
Así llegaron Gabriel Mansilla,Juan Clavijo,Juan Bautista Olid y Fray Juan
de la Magdalena, procedentes de la ciudad de México. Carvajal concentró
la mayor cantidad de recursos y hombres para regresar al norte a poblar
las minas de Nuestra Señora de los Remedios. La caravana partió en
agosto de 1581 y la travesía duró unos cuarenta días. Se ocupó en fundar
poblaciones, hacer algunas exploraciones y dejar funcionando sus negocios mineros, lo que le llevó más de un año. La estancia por esos rumbos
le ayudó a ampliar sus relaciones, lograr que más hombres se unieran a su
equipo y organizar a sus seguidores, lo que le pennitió diversificar sus
operaciones. Así, mientras él encabezaba los avances en cierta dirección,
otros hombres patrullaban y exploraban más espacios en su nombre.
En febrero de 1583 Carvajal dejó las tierras del norte para dirigirse a la
provincia del Pánuco en compañía de unos 50 soldados, y a mediados de
ese año, inició la famosa guerra de Tamapache. Uno de los encuentros se
describe así: "el dicho gobernador entró y subió a la dicha serranía [de
Tamapache, Tanpasquin y Tamotela] con mucha cantidad de soldados e
indios amigos todo a su costa y los dichos naturales le salieron a dar bata15

D587, 3v-4v. Antonio de Espejo realizó un viaje de expedición al Nuevo
México en noviembre de 1582 pero partiendo de la provincia de Santa Bárbara y con
el apoyo de esas autoridades. Obregón, Historia de los descubrimientos, 241-304.
16 "Autos que establece Luis de Carvajal y de la Cueva para la paz con los indios
rebelados y otras cosas tocantes a la gobernación del Nuevo Reino de León (27 ene.-9
feb. 581)", en "Testimorúo de las diligencias e información que hizo el gobernador Luis
de Carvajal, cerca de la pacificación de los indios rebelados (abr.-oct. 581)". AGI, Patronato, 183, n 1, r 2, fs 9v-11.
17 "Respuesta del virrey don Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de la Coruña
al informe de Luis de Carvajal y de la Cueva sobre el deseubrimiento de minas en la
jurisdicción del Nuevo Reino de León (5 mar. 1581)". AGNM, Indios, vol. 2, exp. 580,
f 133v.

�676

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

lla en un paso fragoso de la dicha serranía, la cual duró más de cuatro días
y en ella el dicho gobernador los venció y desbarató y prendió a algunos y
después fue prendiendo a otros y hizo sus informaciones". 18 Los patrullajes en esa zona duraron varios meses, pero lo que no dicen los colaboradores de Carvajal es que de estas jornadas se sacaron muchos indios para
ser vendidos.
Antes de 1583 las acciones de Carvajal en la Huasteca tuvieron poca
relevancia, pues no había podido retener a su tripulación, las fundaciones
que había hecho se despoblaron casi inmediatamente y las negociaciones
con los pueblos indígenas no habían tenido éxito. En un principio sus
avances en el norte no inquietaron mucho a las autoridades, pero la guerra de Tamapache cambió las cosas, ya que la empresa de Carvajal tomó
otras dimensiones. En el transcurso de tres años (1580-1583), el grupo
inicial, compuesto por unos cuantos hombres de su tripulación y algunos
otros que habían llegado a la Huasteca para seguirlo en su aventura, creció de manera considerable. Entre los que acompañaron a Carvajal a la
Huasteca se encontraban soldados provenientes de Mazapil y Saltillo
como Gaspar Castaño de Sosa, Juan González y Pedro Flores, a los que
se sumaron Martín Flores, Cristóbal Rangel, Juan de Velver, Francisco
Solís, Diego y Dionisio Barboso, Pedro García de V elver, Antonio Velázquez, Alonso de Barrionuevo,Juan de Carvajal, entre otros (cuadro 4).
Algunos de ellos se habían incorporado a las huestes de Carvajal siendo
vecinos de la provincia del Pánuco, pero es posible que la mayoría, de los
que desconocemos su procedencia, provinieran de los puestos militares
que se encontraban en las poblaciones del Norte para hacer frente a la
Guerra Chichimeca. En este sentido, el capitán Rodrigo del Río se quejaba de que los soldados de los presidios desertaban para seguir a Carvajal,
quien les prometió repartirles los esclavos indios que lograran capturar. 19
A mediados de 1584 Carvajal volvió al norte con 25 soldados y al año
siguiente regresó a la Huasteca con 13 carretas cargadas de bastimentos.
18

''Declaraciones del capitán Felipe Núñez". Véase la nota anterior.
Una de las preguntas hechas a los testigos que participaron en el testimonio que
presentó el encomendero Francisco Barrón contra Carvajal decía "Si saben que demás
del daño que el dicho Luis de Carvajal hizo en lo que se refiere en la pregunta precedente
ha hecho y hace otro desen&gt;icio muy grande a Su Majestad y es que a la fama de que hace
esclavos los indios que pacifica y los reparte entre los soldados que le acompañan, se han
venido v vienen a él muchos soldados de los presidios chichimecas y dejan desguarecidos
y des~parados los fuertes y presidios de aquellas provincias donde son muy necesarios,
y de ello se han enviado a quejar a esta Real Audiencia, Rodrigo del Río, capitán de los
presidios de la Nueva Galicia". "Testimonio que presenta Francisco Barrón de las
alegaciones y preguntas que hizo el fiscal contra Luis de Carvajal, sobre haberse entrado
en Tamapache, no siendo de su jurisdicción (2 nov. 1585)" en 0584-586, 226-251.
19

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

677

El viaje no era con fines militares, pues deseaba conectar las poblaciones
recientemente fundadas de León, La Cueva y San Luis con las del Pánuco, a través de intercambios comerciales. Carvajal pretendía consolidar su
proyecto, pero la llegada del virrey Villamanrique en octubre de 1585
truncó sus planes. En 1586, cuando Carvajal estaba en la Huasteca fue
convocado por el virrey para responder a los cargos de esclavizar indios e
invadir jurisdicciones de la Nueva España. Viajó a la ciudad de México,
pero al saber de la gravedad de las acusaciones huyó hacia el nort~. En
1588 fue apresado, sin embargo, gracias a la ayuda de algunos funcionarios de la Audiencia de Guadalajara fue liberado antes de llegar a la ciudad
de México. Aunque un año después fue aprehendido en la villa de Alma, y esta vez no pudo escapar.zo
den,
Es difícil saber la cantidad de soldados que estuvieron en las campañas
que se realizaron en la Huasteca, pero entre los documentos que hacen
referencia a este período se han podido identificar alrededor de 70 personas involucradas de algún modo en las actividades fundacionales y militares que se realizaron en este espacio. No todos los participantes en las
jornadas a la Huasteca siguieron a Carvajal en las fundaciones hacia el
norte, pero la presencia de algunos sí fue importante y continuó aún después de que Carvajal abandonara el Nuevo Reino de León. Algunos participaron en la fundación de la villa de Almadén en 1588, como Felipe
Núñez de Rivera, Diego Ramírez Zamorano, Andrés Pérez de Berlanga,
Cristóbal de Heredia, Gaspar Delgado y Alonso de Barrionuevo. Otros
como Pedro F1ores, Pedro Pinto, Cristóbal de Heredia, Juan de Carvajal,
Domingo Martínez de Cearreta, Andrés Pérez de Berlanga y Baltazar
Rodríguez de Carvajal acompañaron a Gaspar Castaño de Sosa en la expedición a Nuevo México entre 1590 y 1591 (cuadro 4).
Los habitantes de Saltillo así como antiguos pobladores de Mazapil jugaron un papel decisivo en la empresa de Carvajal. Esta corriente de pobladores se dirigió principalmente a las fundaciones en el valle de Extremadura de la villa de la Cueva (1581), la ciudad de León (1582) y la villa
de San Luis (1583). El establecimiento de estos asentamientos constituía
la formalización de una ocupación que, de manera muy aislada, llevaban a
cabo un grupo de vecinos de Saltillo. Cuando Carvajal llegó por primera
vez a las minas de la serranía de Nuestra Señora de los Remedios, valle de
Extremadura, en 1580, encontró que algunos pobladores sacaban mineral, como fue Diego de Montemayor.
20

"Copia de los advertimientos generales que el mar&lt;¡ués de Villamanrique dejó
al virrey don Luis de Velasco en el gobierno de la Nueva España (14 feb. 1590)".
AGI, México, 22, n 24\ 2, 9 fs.

�678

679

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Otros residentes de Saltillo también fueron incorporados a las nuevas
fundaciones, por ejemplo, Julián Gutiérrez de Amaya, quien fue nombrado escribano de gobernación en 1583.21 Ese afio Carvajal visitó la villa de
Saltillo donde nombró nuevas autoridades y convenció a algunos de sus
vecinos para colaborar en su proyecto. Así, dejó a cargo del capitán Gaspar Castaño de Sosa la fundación de la villa de San Luis y lo nombró alcalde mayor. Entre los pobladores de la nueva villa estaban Diego Rodtíguez, Alonso Hernández Galaviz, Antón Hernández Gritón, Rodrigo
22
Pérez y Manuel de Mederos, quienes eran vecinos de Saltillo. En la
villa de la Cueva se construyeron dos ingenios para moler metales, uno
pertenecía al gobernador Luis de Carvajal y el otro a Diego Ramírez de
Barrionuevo, vecino de Saltillo. 23 En 1585 Carvajal envió a Lucas de Linares, también vecino de Saltillo, con algunos hombres a fundar la villa
de Almadén en el valle de Coahuila. 24

ramos la escasez de documentos sobre el gobierno de Carvajal y más
tratándose de eventos fundacionales en espacios alejados del centro de la
Nueva España.

De las acciones que Carvajal emprendió durante los diez años que duró su gobierno al frente del Nuevo Reino de León, las cuatro fundaciones
anteriores fueron las mejor encaminadas a lograr la consolidación de su
proyecto. El poder de convocatoria fue importante, pues en los testimonios sobre la fundación de la villa de la Cueva se apunta que participaron
25
unos 50 vecinos. Los datos reunidos, después de revisar la documentación referente a Luis de Carvajal, arrojan un número algo superior a los
70 pobladores que estuvieron relacionados a las fundaciones de San Luis,
La Cueva, León y Almadén. Esta cifra no es nada despreciable si conside-

21 "Nombramiento de Gabriel de Mansilla como alcalde mayor (30 ene. 583)";
"Nombramiento de escribano de gobernación (2 mar. 583)" en ''Información de los
méritos y servicios de Gabriel de Mansilla en la conquista y pacificación del Nuevo
Reino de León y otras provincias de Nueva España. (1583-1586)", AGI, Patronato, 77,
n 2, r 18, fs 19-19vy 5.
22 León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. i, 44-45; D587, 15v-16.
23 "Carta del gobernador Luis de Carvajal al ilustrísimo y reverendísimo señor
arzobispo de México, Pedro Moya de Contreras (20 abr. 1582)", AGI, México, 336b, r 4,
160a, 2 fs. "Carta de fray Juan de la Magdalena al ilustrísimo y reverendísimo señor don
Pedro Moya de Contreras, arzobispo de la santa iglesia de México y del Consejo de Su
Majestad (23 abr.1582)". AGI,México, 336b, r 4, 160b, 1 f.
24 "Relación de méritos y servicios del gobernador Luis de Carvajal presentada
por él a la Real Audiencia de Guadalajara. Información recibida de oficio en la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia contra lo que se hizo de parte Luis de Carvajal de la Cueva, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León, va al Real
Consejo de las Indias con el parecer que va dentro a fojas treinta y tres (sep. 1587)".
AGI, Guadolojara, 47, n 47\1, fs. 1lv, 20-20v, 29v, 31v, 32v-33.
25 "Carta de fray Juan de la Magdalena al ilustrísimo y reverendísimo señor don
Pedro Moya de Contreras, arzobispo de la santa iglesia de México y del Consejo de Su
Majestad (23 abr.1582)". AGI, México, 336b, r 4, 160b, 1 f.

Hacia 1585 los trabajos de Carvajal marchaban muy bien y las fundaciones de la villa de la Cueva, ciudad de León, villa de San Luis y la reciente villa de Almadén atraían cada vez más pobladores. Contrariamente
a lo esperado, quienes nutrían estos asentamientos no eran las familias
que había traído Carvajal de España, sino las que venían de los lugares
más próximos como Saltillo, Mazapil, la Huasteca y en menor medida de
los reales mineros de Zacatecas y San Marón. Sin embargo, hacia 1586 las
cosas se complicaron ya que el virrey Villamanrique y algunos capitanes
de la frontera como Rodrigo Río de Loza y Diego de Ibarra obstaculizaron sus ambiciones de conquistar las tierras rumbo al norte, al acusarlo de
delitos graves que ya se ventilaban en el Consejo de Indias. Estas dificultades aceleraron el abandono de los asentamientos en el Nuevo Reino de
León a finales de la década de 1580, pues Carvajal fue encarcelado. 26 Algunos pobladores que lo seguían decidieron establecerse en lugares seguros como la ciudad de México o Zacatecas, pero la mayoría se quedó en
Sal tillo y Mazapil.
Al recibir la noticia de la sentencia de Carvajal, Castaño de Sosa, uno
de sus colaboradores más cercanos, decidió emprender la marcha rumbo
al Nuevo México en julio de 1590. Un número considerable de familias
se unió a esta empresa, dejando la villa de Almadén desierta.27 Durante
casi ocho meses este grupo avanzó hacia el norte sin encontrar la riqueza
que tanto añoraban. Siguiendo las memorias que sobre esta expedición
fueran escritas, se han podido identificar alrededor de 50 participantes
(cuadro 4). Sin embargo, cabe suponer que el número fue mayor, pues en
esta campaña no sólo intervinieron soldados, sino que también estuvie-

26 A Carvajal se le hicieron dos procesos, el primero fue inquisitorial acusado de
judaizante y posteriormente se le siguió uno civil por entrometerse en las jurisdicciones de la Nueva Galicia, la Nueva Vizcaya y la Nueva España. El proceso por judaizantes se encuentra en AGNM, Inquisición, vol. 1487, exp. 3, fs 233-372. el cual fue
publicado por Toro en Losjudíos, 207-372. Posteriormente este autor realizó un estudio sobre esta familia: La familia Carvqjal, poniendo énfasis en el personaje del joven
Luis de Carvajal.
27 León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. viii, 55-57. Un proceso similar de
despoblamiento se presentó en el valle de Santa Bárbara cuando unos años más tarde el
capitán Juan de Oñate emprendió la conquista del Nuevo México. Cramaussel, Li
provincia, 41-42, 44, 48-49.

�680

ron presentes grupos familiares que incluían mujeres y niños, quienes, en
su mayoría, no fueron registrados.28
En marzo de 1591 Castaño de Sosa fue capturado bajo el cargo de
haber descubierto por cuenta propia y sin licencia ni provisión del rey y
por haber hecho "entradas" y captura de indios en cierra de indios de
29
paz. Después de este suceso la mayoría de los que se encontraban en el
Nuevo México regresaron a Saltillo, y más tarde, una parte de ellos pasó a
Monterrey. Sin embargo, algunos se quedaron en las poblaciones cercanas al Nuevo México y años después se unieron al grupo de soldados de
Juan de Oñate para entrar a una nueva conquista del Nuevo México
(cuadro 4). La Audiencia de México sentenció a Castaño de Sosa en febrero de 1593, condenándolo a seis años de destierro en las Filipinas,
donde murió unos meses después en una expedición a las islas Maluco.30
El fracaso de la expedición de Gaspar Castaño de Sosa puso fin al eslabón que quedaba del proyecto de Carvajal. Sin embargo, la derrota de
este grupo no fue el fin de la ocupación hacia el noreste, pues el trabajo
de 1O años en campañas militares en la Huasteca, de la fundación de
asentamientos mineros y agricolas, y el intento de colonizar el Nuevo
México, implicó la movilización de por lo menos unas 170 personas que
estuvieron directamente involucradas en alguna de estas actividades. Cabe
mencionar que dentro de ellas quedaron registradas sólo 12 mujeres
(cuadro 4).
Una secuela de estos procesos se pudo observar en la década de 1590,
cuando un grupo de viejos soldados-exploradores y seguidores de Carva28

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

"Memoria del descubrimiento que Gaspar Castaño de Sosa hizo en el Nuevo
México, siendo teniente de gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León (27
jul. 1590)", CDIA, xv, 191-261. AJ final de la carta que el virrey de Velasco envió al
capitán Juan de Morlete para la captura de Gaspar Castaño de Sosa y demás gente que lo
acompañara escribió: ''Y el mismo regalo y buen tratamiento se os encarga en los niños
que hubiere. Y en todo procederéis con la cordura y buen modo que sabréis y de vos
fío" "Copia de la instrucción que llevó el capitán Juan Morlete para el viaje del Nuevo
México (1 oct. 1590)", AGI, México, 220, n 27, 2/1, 2 fs.
29
León, "Relación y discursos", ii, cap. vii, 56-57. En una carta que el virrey
Velasco envió al rey explicaba que la tropa dirigida por Castaño de Sosa era de las que
hacían la guerra contra los chichimecas para capturar esclavos. También se le acusó de
que en el descubrimiento del Nuevo México se había adelantado al capitán Agustín
Leseca, minero zacatecano, quien buscaba la anuencia del virrey para realizar
descubrimientos en la misma zona. AGI, México, 22, n 34, fs 1-lv. en Román Gutiérrez,
Sociedad, 390. Rodrigo del Río de Losa, minero zacatecano y participante en la política de
paz con los indios chichimecas, fue 9uien avisó al virrey Velasco de la entrada de
Castaño de Sosa al Nuevo México.
30
León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. viii, 56-57. Hoyo, Historia, 146.

681

jal, quienes se habían refugiado en $altillo, decidieron emprender su propia empresa de reconquista, intentando recuperar los abandonados asentamientos del Nuevo Reino de León. Esta corriente avanzó lentamente
y al cabo de unas décadas los resultados en la consolidación de un nuevo espacio de poblamiento fueron evidentes como veremos en el siguiente apartado.

La década de 1590: la colonización tlaxcalteca, Diego de Montemayor y la fundación de Monterrey
Rumbo al noreste la colonización no fue tarea de una sola voluntad o
iniciativa. Si en las décadas anteriores intervinieron grupos distintos, muchas veces enfrentados y opuestos, a finales del siglo XVI se llevaron a
cabo dos iniciativas de poblamiento. Por un lado destacó la presencia de
Francisco de Urdiñola, quien llegó a estos valles con la misión oficial de
conducir a un grupo de familias tlaxcaltecas y fundar un pueblo. Cabe
mencionar que Urdiñola aprovechó su comisión para montar un proyecto
personal de conquista hacia el norte que generó un movimiento de recursos y personas más allá de lo que implicó la sola fundación del pueblo
tlaxcalteca. Por otro, quedaban algunos hombres encabezados por Diego
de Montemayor, que habían participado al lado de Carvajal, dispuestos a
continuar con su empresa.
La implementación de las dos iniciativas, a veces enfrentadas, activó
nuevamente el desplazamiento de soldados y familias que se tradujo en
una expansión de la ocupación hacia el noreste.
A principios de la década de 1590, el virrey Luis de Velasco, el mozo,
dispuso el traslado al norte de más de 400 familias tlaxcaltecas para la
fundación de seis pueblos, los cuales servirían de apoyo en la creación de
otros asentamientos con indios del Norte. El 22 de junio de 1591, el capitán Rodrigo del Río de Losa, gobernador de la Nueva Vizcaya, recibió
instrucciones para guiar a las familias tlaxcaltecas desde el presidio Cuicillo -cercano a las minas de Zacatecas- a los destinos previstos con anticipación y nombró a Francisco de Urdiñola como su teniente de gobernador para trasladar a las 86 familias tlaxcaltecas, las cuales fundarían un
nuevo pueblo junto a la villa de Saltillo.31 La villa de Saltillo quedó inte31

Velázquez, CDHSLP, i, 204-206, 207-210. El historiador Foin, "Rodrigo de
Rio", 144, señala que en el ''Memorial de 1584" se discutieron diversas estrategias para la
paz; una de ellas proponía la creación de un pueblo de indios tlaxcaltecas entre Saltillo y
Mazapil, pero en 1591, el capitán Rodrigo del Río decidió que el mejor lugar era junto a
Saltillo.

�682

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

grada por dos fundaciones vecinas, al poniente el pueblo de los tlaxcaltecas y al oriente la española. El límite entre una localidad y otra era el arroyo principal llamado Saltillo que abastecía a la villa y que la atravesaba de
norte a sur. Para el abasto de los tlaxcaltecas se les otorgaron las tres cuartas partes del ojo de agua que daba servicio a la villa para que, además de
su asiento, los tlaxcaltecas pusieran un molino. En estas tierras Urdiñola
repartió "sitios de casa y huerta" a 71 familias y a 16 indios solteros, que
junto con el agua formaban parte de los ejidos de la villa.32
La llegada de los tlaxcaltecas y los consecuentes cambios en la distribución de tierra y agua aumentaron considerablemente la proporción de
tierras para cultivo. En este sentido la migración de ese pueblo fue un
elemento que contribuyó a la consolidación de Saltillo como centro agrícola. Pero desde otro punto de vista, la imposición de la colonia tlaxcalteca deterioró la situación de los otros pobladores, muchos de los cuales
apenas habían regresado de la frustrada expedición de Gaspar Castaño de
Sosa en 1591.
Ante estas circunstancias un grupo de vecinos de Saltillo dirigido por
Diego de Montemayor decidió regresar a poblar el abandonado valle de
Extremadura en la gobernación del Nuevo Reino de León. Diego de
Montemayor utilizó el nombramiento de teniente de gobernador que
Luis de Carvajal le había concedido en abril de 158833 para fundar la ciudad de Monterrey acompañado de por lo menos 13 familias -incluyendo
la suya- el 20 de septiembre de 1596.34 Al amparo de ese título, Diego de
Montemayor viajó un mes después a la ciudad de México para presentar
los documentos de la fundación y pedir la autorización respectiva al virrey. El 11 de febrero de 1599 obtuvo el título de gobemador.35 En el
D591, Bv-14, 19.
"Título de teniente de gobernador a Diego de Montemayor, villa de Almadén (5
abr. 1588)", en D643, 32-32v.
34
En los trabajos de los histoóadores Roe~ Apuntes, cap. vii, Hoyo, Historia, 149150 y Cavazos Garza, Bmve histmia, 28, se ha difundido la idea de que la fundación de
Monterrey la llevaron a cabo doce familias, seguramente basados en la crónica de Alonso
de León que al respecto escribió: "[Diego de Momemayor] juntó doce compañeros de
los que habían estado en el reino; amigos suyos. Díjoles cómo los indios del reino le
llamaban, que viniera a poblar, pues eran conocidos. Asentoles la proposición; dieron
palabra de asistirle y resolvieron hacer la dicha entrada. Trujeron sus mujeres, hijos y
ganado", "Relación y discursos", discurso ii, cap. x. Sin embargo, es posible que hayan
sido más familias de las que apuntó el cronista, pues en las actas de cabildo de Monterrey
y en los útulos de mercedes que se otorgaron luego de la fundación de Monterrey
aparecen más personajes.
35 Al llegar a la ciudad de México el 22 de octubre de 1596, Montemayor pidió al
escribano real Francisco de Cuenca un traslado del nombramiento de teniente de
32
33

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

683

transcurso de esos años llegaron más familias e individuos, principalmente de Saltillo, para unirse al proyecto de Diego de Montemayor, llegando a
conformar un grupo de 29 vecinos fundadores de Monterrey (cuadro 5).
Un elemento que diferenció esta etapa de las décadas anteriores fue la
participación de grupos familiares. La migración familiar fue una de las
características principales de este nuevo movimiento. Aunque la mayoría
de los protagonistas eran antiguos soldados participantes en la cadena de
campañas que se habían sucedido desde la integración de los grupos de
Francisco de Ibarra en la década 1560, pasando por la del desafortunado
Gaspar Castaño de Sosa en 1590, hasta la fundación de Monterrey, donde
entraron acompañados por sus esposas e lújos.
De esta forma las iniciativas emprendidas en la década de 1590 tuvieron un nuevo componente, el de la planificación. Había objetivos más
claros expresados en una politica general de poblamiento como el de la
colonización tlaxcalteca. El grupo de Montemayor supo adaptarse y
aprovechar esta nueva situación al mostrar una intención real de poblar
en forma más permanentemente. En este contexto el apoyo de los habitantes de Saltillo fue fundamental, pues con los recursos materiales y
humanos que salieron de esa población, los de Monterrey lograron sobrevivir y consolidar un proyecto fundamental para el diseño de un espacio regional durante el siguiente siglo.

Conclusiones
Esta lústoria de la migración hacia el noreste novohispano tuvo un eje
que fue el surgimiento de tres centros: Mazapil, Saltillo y Monterrey,
entre los cuales existió una estrecha relación. Cada uno de ellos ejerció
influencia sobre otros lugares en donde las acciones y movimientos que
emprendieron los diversos grupos de migrantes conformaron áreas
funcionales, a partir de las cuales se definieron los espacios jurisdiccionales de ese gran territorio a lo largo del período colonial.

gobernador hecho por Luis de Carvajal para justificar las acciones que había emprendido
en el Nuevo Reino de León. "Testimonio de un traslado del nombramiento de teniente
de gobernador al tesorero Diego de Montemayor por Luis Carvajal y de la Cueva en la
villa de Ahnadén a 5 de abril de 1588 (22 oct. 1596)" en D643, 33v. Hasta donde
sabemos el título de gobernador que el virrey dio a Montemayor no se encuentra en los
archivos, se tiene noticia de él por la fecha dada por el cronista Alonso de León,
"Relación y discursos", discurso ii, cap. x, 61. Otra de las pruebas sobre este
nombramiento es la firma de Diego de Montemayor como gobernador en las actas de
cabildo de la ciudad de Monterrey, AAM.

�684

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

El poblamiento de la vertiente hacia el noreste de la Nueva España
fue un proceso marcado por constantes interrupciones. Por un lado, la
vida de sus poblaciones estuvo sujeta a circunstancias sumamente variables como fueron las bonanzas y crisis mineras, y por otro, los conflictos
entre los grupos expedicionarios y los cambios en los proyectos de expansión fueron factores que contribuyeron a crear un ambiente de incertidumbre e inconstancia. Sin embargo, a pesar de los tropiezos y las derrotas que sufrieron los capitanes y sus empresas privadas de conquista,
se puede decir que desde un punto de vista general la colonización y el
poblamiento hacia el noreste se mantuvo y prosperó durante el siglo

XVI.
La continuación de estos procesos y la implementación de otros proyectos durante los siglos XVII y XVIII introdujeron elementos que modificaron, en gran medida, el papel de las poblaciones de Mazapil, Saltillo
y Monterrey en la configuración de nuevos espacios regionales.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

685

Cuadro 1
Derroteros de los fundadores y pobladores del real de
San Gregorio del Mazapil (1568-1600)

Antecedentes: Lugares y fechas aproximadas en los que ei poblador estuvo antes de
haber llegado por primera vez al real de San Gregorio del Mazapil.

Año: Fecha aproximada en que el poblador llegó por primera vez al real de Mazapil.
La estimación se establece a partir de la fecha más antigua en la que el poblador es
mencionado en algún documento referente al real de Mazapil. Las fechas que refieren
a una década fueron calculadas a partir del lugar que ocuparon en la lista de los cofrades que se elaboró en 1617 por el mayordomo Francisco Luis Leite. Véase el
D569-617.

Destino: Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó después de
haber residido en el real de Mazapil. El símbolo t, después del año, indica la fecha del
fallecimiento.
-:--Jombre
Pedro de Acevedo
Pedro .Ai,iado
Antonio de A2uilar
María de Aguilar, mujer de Gaspar
Duarte
Andrés de Aruiil=
Juan de.'
Ortuño de Aguirre
Gerónimo de Alcocer
Juan Alonso
Constanza de Andrada
Maria de Andrada
# Alonso de Angulo
Hemando Arias
Martín de Arriw. (548)
Pedro de Arriola (539)
Juan de Arteaga [Aró=l
Mujer de Juan de Arteaga [Artiw.1
@Juan de Avellaneda

Al1krede11tes

SLT(577580)
SLT(577580)

VVA(584)

MEX-NV
(566)

Año
590's
580's
580's
590's

Desh'no

Fumk

MAZ (ca.639-j')

D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; D653

580's
570's
590's

D569-617
D569-617
D569-617

590's
590's

D569-617
D569-617; LCT

569
590's
585587
590's
569
569
590's
590's
579

MAZ (57ot)

Diego de Avila

577

LLE(583)SOM(583)
SLT(619)

E Simón Bajes [¿Baez?]

590's

614t

Juan de Birvis
Cristóbal de Cabañas
lJuan de Cabañas
Melchor de Calahorras
X t@ « Francisco Cano (ca. 540)
Pedro de Canseco

590's
580's
580's
568
568
580's

D569
0569-617
D569-617; D586-587
D569-617
Dc573
D569
D569-617
D569-617
D577-586; 0:113
D569-617; D577-586;
ID
D569-617; D594-596;
D653
D569-617
D569-617
D569-617
Db568
D6568; D569; Dc573
D569-617

�686

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Leonor de Cansores, mujer de
Francisco González
Bartolomeu de Carbajal [Caravajal
Mujer de Bartolomeu de Carbajal
Nicolás de Carranza, pregonero
Juan del Castillo
Isidro Catalán, sastre
Juan Bautista de Cepeda
Simón Correa [¿Coria, Soria?
Pedro Crespo
$ Marún de Churrueta fChurruelal
Ana Delzido
Juan Días de la Lapa (542)

CAT-GRE

Andrés Díaz Simón
Mateo Donato, cirujano
X E Gaspar Duarte

MIL

Luis de Elizalde
Martín de Elizalde 11.ízalde]
t Martín Espes (550)
E Gaspar de Espinosa
M4!,Jel Esteban (542)
Pedro Esteban
«Juan Antonio de Faóas

ALM(588)

580's

D569-617

590's
590's
595
580's
568
590's
570's
568
595
590's
570576
573
594
580's

D569-617
D569-617
DS94-596
D569-617
Dc573
D569-617
D569-617
Db568
D569-617; D594-596
D569-617
D577-586

590's
580's
570's
573
568
568
590's

EJuan de Faóa, el mozo

590's

t Juan Femández

569596
573

X Mateo Femández, mayordomo de

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

MAZ(573t)

GUA(577)

CED(594t)
SLT(591)MAZ(628-ca 639t)
SLT(614)
GUA(584)

MfY(603)-SLT
(615) MAZ(628)MAZMTY(650J-)
MTY(603)SLT(650)MAZ(628)
SLT(615)

Dc573
D594-596
D569-617; D580-607;
D591; LCS; D653
D569-617
D569-617; D594-596
D569-617; D575-585
Dc573
Db568; D659
Db568
D569-617; AAM;
LCS; Ca4; D653
D618-633; Ca4; D653

D569-617
Dc573

la Iglesia

Alexandre de Figueroa
Pedro Frejo [¿Frero, Frexo?l
Cristóbal García
García Dávila
Bias García de Mendoza
« Marún García de Lasao
Francisco Gil
Mi1ruel Gómez
Alonso González
# Antonio González

Dieeo González
Francisco González
Gerónimo González
X Juan González (562)

R.IB

573
580's
570's
569
580's
594
595
572
568
577585
580's
580's
573
570's

SLT(596)
TLA-GUA-MAZZAC(585)SLT(586t)

CLE(582)EXF(583).PA..t'\J (584)NRL(585)-

D569-617; Dc573
D569-617
D569-617
D569
D569-617
D569-617; D594-596
D594-596
D569-617; D569
Db568; Cu:118-119
D586-587

D569-617
D569-617
Dc573
D569-617; D587

687

MAZ(587)GUA(587)

X Francisco Gutiérrez Trejo (548)

569

Jorge de Guzmán
Mujer de Jorge de Guzmán
Maria de Guzmán
Alvaro Heroández
Baltazar Hernández
! Juana Heroández
Mateo Hernández
Mujer de Mateo Heroández
Pedro Hernández, criado de Diego
de Montemayor
Pedro Heroández de A..truilar
$ Antonio de Herrera
Gracian de Iriroven
Mujer de Gracian de Irigoyen
l Isabel
Francisco de Isasti
Pedro de ltorisaba
!Miirueldelzaguirre
Antón Jarillo
X Pedro Jiménez
•1Juan, criado de Isidro Catalán
Doña Juana, mujer de Pedro HernándezAmiiiar
Francisco Labrado
Pedro de Landeras
Hioólito de Ledesma
Juan de Ledesma
«@ Agustín de León

580's
580's
580's
580's
580's
570's
570's
570's
573

D569-617
D594-596; LCS
D569-617
D569-617; D586-587;
D595-602; D614;
D621
D569-617; Dc573;
D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
Dc573

573
594
590's
590's
590's
594
590's
590's
570's
568
573
570's

D569-617; Dc573
D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
Db568;D653
Dc573
D569-617; Dc573

594
573
570's
590's
573

Mujer de Agustín de León
Juan de León
Tomás de León
Francisco Levva (543)
Lucas de Linares

573
590's
590's
569
573

D594-596
D569-617; Dc573
D569-617
D569-617
D569-617; D577-586;
Dc573
D569-617
D569-617
D569-617
D569;D587
D569-617; D587;
LCS;Dc573

Lorenzo Llnis
Juan de Llzaur
Ana López, mujer de Alonso Pérez
Bernardo López
Diego Lónez, pregonero
X Francisco López

590's
590's
580's
594
573
568 ·

Luisa González
Mateo González
Juan de Griialba
X Juan Guerra de Resa

CLE(583)

590's
595
570's
585

SLT(595)
SA1(586)NME(599)MAZ(613t)

NRL-ZAC(583)
SLT(584)ALM(585)VCU(586t)

D569-617
D569-617
D569-617
D594-596
Dc573
D569-617; Dc573;
D653

�688
juan López

573
568
572
569
595

PedroLópez

López de Ceoeda
Juan López Godoy (544)
Juan López de lllarreta [lyarreta]
« Alonso López de Lois

581
568
572
594
573
570's
569
595
570's
570's
580's

Pedro Lorenzo

Machado de Urquieta
@ Melchior Luján
1_:..1e1chor, de Gcrónimo González
Catalina .:-.tarún
Diego Martínez !Marúnl (540-543)
Juan Martínez de Aguirre
Andrés Lorenzo Matamoros
Hemán Mateo
X Francisco de Melo

590's
568

Francisca de Menchaca IMinchacal

X# Juan de Menchaca [Minchaca]
Juana de Menchaca [Minchaca],
mujer de Pedro Al!llado

590's

« Alvaro Méndez

568

X Luis Méndez de Sotomayor
Magadalena de Miranda
Diego de Monrov, alcaide
Diego de Montemayor (530)

573
590's
594
573

@Juan de Morales (538)
Francisco Morlete
X«@ E Juan Morlete (554-557)

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LLE(560's)

JER,
ARZ(S54557)NE(575576)

Papá de Juan Modere [Lucas Morlete]
Mamá de Juan Morlete [Estefanía
Gómez]
Diego Muñoz
SLT(5T'580)
E Francisco Muñoz (548)
GIB
Maóa de las Nieves
e• Negro del padre Ruiz de ,\!arcón
+YJuan de Olayzola [Alayzola]
Uuan López de Olazaval
Gerónimo de Olimidiera
Alonso de Ordás
WA(584)

575
590's
580's

SLT(595)MAZ(595)
RG

NRI..(583-584)

SLT(587)MAZ(594t)

CLE(583)DGO(588)

SLT(577-580)SGE(581)SLT(590-596)MfY(596-611t)
GUA(583)
SLT(S83)MAZ(584)SLT(595)MAZ(596-597601t)

Dc573
Db568
D569
D569
D580-607; D594-596;
LCS

A6;Fo;Pw2
Db568
D569
D594-596
Dc573
D569-617
D569
D569-617;D594-596
D569-617
D569-617
D569-617; D587;
D653
D569-617; D621
Db568; D569-617;
D586-587; D594-596
D569-617
Db568;LCS
Dc573
D569-617
D569-617; D594-596
D569-617; D569;
D589; 0643; A6

D577-586
D569-617
D569-617; D594-596;
D601; 0653; D717;
Fer

580's

D569-617; Fer

580's

D569-617; Fer

594

D594-596

571
590's
573
594
594
590's

GUA(571)-FREGUA(573)

MEX (619)

Db573
D569-617
Oc573
D569-617; D594-596;
D717
D569-617; D594-596
D569-617

Pedro Ortíz de Uria [Bría, Orial
Tomás Ortíz de Zárate
.Martín Pareya
\[arcos Perdomo

Francisco Pérez
Sebastián Pérez
Domingo de Picardía

580's
590's
580's
580's
569
580's
568
595
570's
572

Simón del Pinto
Dona Juana [Porcallo de la Cerda]

570's
573

SLT(577-581t)

Ana de Portillo

590's
570's
580's
580's

MAZ(617t)

Alonso Pérez Suárez

Alonso Pérez
Alvaro Pérez

X Francisco Proano
Beatriz de Quintanilla
Isabel de Quintanilla, ria de Ana de
Fruías
Alonso Quintero
Mujer de Alonso Quintero
Alonso Ramírez
X Francisco Ramírez
t Diego Ramírez Zamorano
Antonio Ramos
Francisco Ramos
luan Ramos de Arriola
$ Juan del Río
j: Agusún de los Ríos
Alonso de Rívera
EFrancisco de Rívera
Gaspar de Rivera

590's
590's
590's
578
582
570's
590's
590's
570's
580's
580's
594

Martín de Rívera
Isabel de Rocamonte
Juan de Rocamonte
X« @ Pedro de Rocamonte

568
594
570's
590's
580's
568

XSebastián de la Rocha Fan.e;re
Amonio Rodríguez (537)
X Francisco Rodrúroez
Lázaro Rodóguez
Mruía Rodríguez
Antón Rodríguez Castano
Hemán Rodríl!llez de Matos
EBaltazar de Rueda de Heredia
Alonso Ruiz
Francisco Ruiz
Mujer de Francisco Ruiz
XJuanRwz
J Andrés Ruiz de Alarcón
Juan Ruiz de Guzmán

570's
572
568
573
590's
580's
580's
570
580's
590's
590's
568
573
590's

Eluan de Rívera

BET

SLT(577-580)

SLT(614)
FRE(583)

SLT(595)
MAZ(569t)

GUA(573)

689

D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
Db568; D659
D569-617
Db568
D569-617; 0594-596
D569-617
D569-617; D569;
Dc573
D569-617
D569-617; D589;
D643
D569-617
D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D653
Db582; D594-596
0569-617
D569-617
D569-617; LCT
D569-617
D569-617; D577-586
D569-617
D569-617; D594-596;
LCS
Db568; D569
D569-6 17; D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; D577-586;
D653
D653
Dc573
Db568; 0653
Dc573
D569-617
D569-617
D569-61 7
D569; Db573
D569-617
D569-617
D569-617
D653
Dc573
D569-617

�690

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Juan de Srurastiberri
Pedro de Salazar
X Juan de Salcedo
Manuel Saldaña (543)
Pedro San de Galarza
$ Andrés Sánchez

595
580's
570"s
570
590's
573
SLT(643)

E Bartolomeu Sánchez

584

SLT(595)

Diego Sánchez

590's

DGO(600)SLT(614)

Y Marcos Sánchez (569)

594
590's
590's
590's
580's
590's
590's
570's

Martín Sánchez
ROQue Sánchez
Muier de Roque Sánchez
M.aría Sánchez de Guzmán
María de Santia11:o
DolllllW) de Santiesteban
Sebastiana, hija de María de Triminho [freviño]
Sebastián de Sel'llÍn
Juan de Soto
X Alonso Tabuio
Ana de Taxumulco
Catalina Tellez, mujer de Francisco
Melo
Hemando de Tenorio
Francisco de Torquemada

Lorenzo de Torres
Mumel Torres

José de Treminho ffreviño]
Maria de Triminho ffreviño]
X« Francisco de Urdiñola (552)

Francisco de Urdiñola, el mozo
Domingo de Uribe [Oribe, Bribe]

@ E Francisco Valverde
Müruel Vanegas
Leonor Vaquera
Baltazar de Vargas
Francisco de Var!!aS
Sebastián de Vareas
Francisca Vázquez de Mercado
@ « Alonso de la Vega
Antonio Velázquez
Juan Martín Velázquez
Mujer de Antonio Velázquez
X Sebastián Velázquez

SLT(614)

M1Y(603)

590's
580's
570's
600's
590's
590's
568
595
568
NVA(570's) 580's
570's
VOY(S74)- 581
NVA(574)AV(578)IND(579)SLT(580)
580's
580's
568
580's
570's
580's
570's
580's
590's
570
573
590's
580's
595

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI
D594-596
D569-617
D653
D569
D569-617
D569-617; D573;
D577-586; LCS
D569-617; Df583586; D717; LCS
D569-617; D580-607;

LCS
D594-596
D569-617; LCS
D569-617; D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; Ca4
D569-617
D569-617
D653
D569-617
D569-617

M1Y(603)
MAZ(617t)
SLT(588-589, 591)RG(592)SLT,PAR(594)MEX(595-600)NVA(601-618t)

SLT(595)

D569-617
Db568
D569-617; D594-596
Db568
D569-617
D569-617
D569-617; D653;
D717; LCS; A6; Pw2;
Fo: 126-127; V-L: 1718, 28
D569-61 7
D569-617
Db568
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569; D577-586
D569-617; Dc573;
Df583-586
D569-617
D569-617
D569-617; D580-607;
D653;LCS

Juan Martín Velázquez
YJuan de Yustis 0ustis] (566)
Alonso Zapata

.E Diego de Zuloai?a (540)
Cristóbal de Zúfuga

590's
594
568
569
590's

691

D569-617
D569-617; D594-596
Db568
D569
D569-617

Abreviaturas:
ACA
ARZ
AV
BET
CAS
CAT
CED

CLE
COM
CHA
DGO
EXF

FIL
FRE
GIB

GRE
GUA
HAB

JMA
IND
JAP
JER

LLE
MAN
MAZ

MEX

Presidio de Acaponeta, Nueva
Vizcaya
Fortaleza de Arzi1a, Marruecos
Minas de Aviño
Betanzos, Galicia, España
Castilla, España
Cataluña, España
Minas de Los Cedros en Mazapil
Ciudad de León
Compostela
Charcas
Durango
Expedición rumbo a la Florida
Filipinas
Fresnillo
Gibraltar
Grecia
Guadalajara
La Habana
Islas Malucas
Minas de Indbé
Japón
Jerez de la Forotera, España
Villa de Llerena
Manila
Mazapil
Ciudad de México

MIL

MTY
NE
NRL
NVA
OVl
PAL
PAN
PAR
PNA

RAM
RIB

RG
SAB
SAI
SAC
SGE
SLP
SLT
SOM
TEN
TLA

TRI

vcu
VOY
WA

Milán
Monterrey
Nueva España
Nuevo Reino de León
Nueva Vizcaya
Oviedo, España
Ciudad de la Palma
Pánuco
Parras
Puerto de Navidad, Nueva
España
Real de Ramos
Ribadea en Galicia, España
Río Grande
Sabugo, Filipinas
Minas de Saín
Pueblo los Sacuces
Minas de San Gregorio
San Luis Potosí
Saltillo
Sombrerete
Islas de Tene.rife
Pueblo de Tialtenango
Minas de la Trinidad
Villa de la Cueva
Valle de Oyarzun, provincia de
Guipúzcoa
Villa de Valles

�692

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Cuadro2
Derroteros de los fundadores y pobladores de los valles de
Saltillo, Pirineos y Buena Esperanza
(1577-1600)

1

592

Gaspar Castaño de Sosa

Nombre: El significado de los símbolos que anteceden a los nombres puede
verse en el cuado 1. La fecha entre paréntesis después del nombre indica el
año aproximado de nacimiento. Los nombres en negritas se refiere a los que
participaron en la fundación de Saltillo o recibieron merced de tierras entre
1577 y 1580.
Antecedentes: Lugares y fechas aproximadas en los que el poblador estuvo
antes de haber llegado por primera vez a la villa del Saltillo. Las abreviaturas
con minúscula indican el derrotero probable.

Año: Fecha aproximada en que el poblador llegó por primera vez a la villa de
Saltillo.

Mwel Castaño

Baldo Cortés (539)

Martín de Charrieta fChurrueta]
Aizustina de Charles(556)
Alonso de Charles o Alonso

593
PUE

Pérez
Bartolomé de Charles

E Gaspar Duarte

MTY(596-626t)
MAZ(580's)

Martín de Elizalde

pués de haber residido en la villa de Saltillo. Las abreviaturas con minúscula
representan el derrotero probable.
Nombre
« Diego de Aizuirre

591

Año Destino

Fortunato de ~ e

Ortuño de Ailuirre, sastre
Juan de Alanís
Z Catalina de Alfaro
Diego Alonso

.MAZ(569-576)

Juan Alonso
Melchor Alvarez
Francisca de Avila

MAZ(569-576)

Pedro de Carvajal

591
584
586
591

QRO
DGO(580)

Alonso de Barrionuevo
Francisco de Bellerías
Cristóbal Bivas [Vivasl
« Luis Boeado
Dieeo Borruel de Luna
Alberto del Canto (547)

591
591
599
593
593

Alvaro Fernández
Pedro Flores
Diego Gaitán de Espinosa
fLOrenzo García
Lucas García

Antecedentes
NV

« Matías de Aguirre

E Mateo de Barcaza

580's

Juan de Erbáez

L:j: Cristóbal de Espinosa

Destina. Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó des-

MTY

591
593
DGO(584)
591
NV8560's)
TER(547)-zacSMN-NV

t.fAZ(607)

MAP(596)
VEX(577)VSL(577)SGE(577)COA(577)POT(577)TRI(577)SLT(577-581)CLE(582)VCU(583)SLT(587)

Fuente
A6; Pw2:261-262
A6
H1
D569-617; D591
D580-607
D593
D591
D569-617; D717; D578-638
A6
Ca8
D717; D580-607
D591
D593
D580-607; D717
D591
D717
A6; Ca4; Dd583-586;
Dh583-586; D589;
D643;D717; Hl; L: 78-79,
116;

SLU(583)ALM(588)NME(590)-·
MEX(591)CH1(593t)
:r-.nY(596)SLT(615t)
MAZ(595)
MTY(596)

MTY(596)SLT(615)M1Y(63ot)

Pedro Gentil
Alonso González

617t

591
LlS-MEXGUA,
MAL(561)FRE(566)MAZ(568).

Lorenzo González

SLT(596t)

591

Antonio Jiménez
Martín Jiménez
Gonzalo de Lares

NV (560's570's)

583

NME(590)

595
595
599

MAZ(570's)

584

~elLimón

Lucas de Linares
Cristóbal López
~ Martín López de lbarra
Juan López de Illarreta

D569-617; D578-638;

-

599
NV(560's)
578
r.fAZ(569-589)- 595
NME(590)

A6:290
D580-607
D568; Du583-586; D588,
D590; D643; D717; L:57

D717; Ca4; L:76
D593; Cl
D593; Hl; Ca2i
D593; H1
Hl; AANI; Db626
D569-617; D580-607;
D591; D653; LCS
D591;LCS
D717
D591
D591
D580-607; Cu:121, 147
D593
D580-607
Ca4; AAM; LCS

D591
LCS; A6; C1; Hl

D591
D717
D717
D580-607; A6
Hl
H1
D717
Hl
D717

Ju!ián Gutiérrez de Atnava
Alonso Hemández
Ginés Hemández
Gonzalo Hemández
Jesús Hemández
Antonio Hemández Grimón
Alonso Hemández Solis

«Juan de !barra

693

ALM(585)NRL(586t)

~(595)

D580-607
DSB0-607
D580-607; D590
Hl
D580-607; D587; LCS
D580-607
D717; 0:42
D569-617; D580-607;
D594-596

�694

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

« Bernardo de Luna

ARA-NV(560's) 578
DieM Maldonado
TAM(583.584) 593
Di= de la Mancha
593
Francisco Martínez Guajardo
Manuel de Mederos (539)
AZO(539)NE(562)SMN(564)

Diego de Montemayor (530)

±Alonso Montesinos
Juan Morlete(554-557)

Diel?o Muñoz
Miiruel Muñoz
Di= Luís Muñoz
Pedro Murira
Juan Navarro

LLE(560's)MAZ(570's)

JER-ARZ(554557)-NE.(575576)MAZ(580's)

591
583

NMEX(582)
M1Y(596)

CLE(581)NME(590)MEX:(590)SLT(591)M1Y(596)
CLE(581)VCU(582)AL"1(588)SLT(591)M1Y(596-61ot)
MAZ(584-)SLT(595)MAZ(596-597601t)
MAZ(594)

591
591
591
SMN-VSU-

D717; 0:115

LCS;AAM
D593
D580-607; A6
D593; D717; Ca4; C4

D569-617; D717;AAM;
A6;Cl;C4

DS91
DS69-617; D580-607; LCS;
Ap:1

D594-596; H1
D591
D591
DS80-607; D591
D717; DS78-638; A6

MAL

1

Diego Núñez de Miranda
Hemando Ortíz
Ana Pérez
Cristóbal Pérez
Martín Pérez
Mateo Pérez
Rodrum Pérez
Juan Pérez Chocallo
Juan Pérez de los Ríos

Juan Pérez de los Ríos, hijo
Diego Pérez de Valdés
Juana Porcallo de la Cerda
Diego Ramírez de Barronuevo

Esteban de los Ríos
Pedro de los Ríos
Francisco de Rivera
Alonso Rorfrf1711ez
Antonio Rodríguez
Diego Rodríguez (557)
Inés RodriJruez

FRE.(568)

595

PUE
591

PUE.(545-547)NVA

DGO(584)
MAZ(569-577)
VCU(581)TAN(583)ALM(588)

MAZ(594)

NME(590)SLT(591)M1Y(596-626t)
MTY(596)
584
599

D580-607; H1
D578-638
D593; Hl
D580-607; A6
D591
Hl
D717;A6
D717;A6
D590; D593;AAM,· Hl;
Ca2i; Db626
D593; AAM; H1
D580-607
D569-617
D580-607;Dg584-586

1

Juan RodríP11ez
María Rodríguez

Pedro Rodrn!Uez
Santo Rojo (557)
Beatriz de las Ruelas
:j: Juan Terrones
Cristóbal de Sal?astiberri
Pedro de San ]uan
Pedro Sánchez
Martln de Solis
Juan de Solis
Diel?O Solis
Baltazar de Sosa
luan de Tiras
Sebast:ián Velázquez
1kustin de Villasur
M Juan de V1tUes
Pedro Vuenm
Miiroel de Zitúa
Juan de Zubia

593

695

D593;D604
D569-617;D580-607

SMN-VSUMALMAZ(569-576)
SLT(61ot)

591
589

D578-638
D717; A6; Cu:114,116
LCS; Cu:114,116
D591
D717
D589
H1

QRO
QRO

MTY(597)
MTY
MTY

NVA

1

MAZ(595)

584
595
593

1

A6;Ca3
Ca8
CaS
DS78-638; D717
DS80-607
DS69-617; D580-607; LCS
D717
DS93
Hl
D717
D717

Abreviaturas:
ALM
ARA

AZO
BUR
COA
CUE
HUA
MAL
MAP

NGA
NME
POT

PUE
QRO

Minas de Almadén
Aragón
Azores
Burgos, España
Valle de Coahuila
Cuencamé
Huasteca
Malpaís
Minas de Mapinú
Nueva Galicia
Nuevo México
Pueblq de Potosí
Puebla
Querétaro

SBA
SMA
SMN
TA.M

TEN
TER
TOR
VEX
VPI
VSA
VSL

vsu
SLU

Santa Bárbara
Pueblo de Santa María
Minas de San Mattin
Villa de Tampico
Isla de Tenerife
Isla Terceira
Tonnes, España
Valle de Extremadura
Valle de Los Pirineos
Valle de Las Salinas
Villa de Santa Lucía
Valle de Sichú
Villa de San Luis

Las abreviaturas que faltan pueden verse en el cuadro 1. Las abreviaturas en minúscula indican

595

599

MTY(596-626t)
MTY(596-626t)
MAZ(596)

NME(597)-SLTM1Y(599)
MTY(600-627t)

Ca2i
Ca2i
D569-617; D580-607;
D594-596
H1
H1;AAM; Ca4; Hai:164,
298
D580-607; D591;AAM;
Ca4
Ca4

el derrotero probable del poblador.

�696

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD ÜEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Cuadro 3
Familias y solteros traídos de España por Luis de Carvajal y de la Cueva paca
el descubrimiento, pacificación y población del Nuevo Reino de León

(1580)
Familias•
Andrés del Aguila
Francisca Núñez de Viciosa
Bemardino de Bardales
Isabel Rodriguez
Hemando
Francisco
Juan
Maria
Juan Beltrán
Francisca Hemández
Lope
Bartolomé
Pedro Carrión
1uliana de Hermosilla
Juan Díaz
Catalina Rodríl!:llez
Pedro Alonso Eruíquez
Ana de Porras
Elvira Mejía
Benito Esteban
Leonor de Mota
Juan
María
Alonso García del Corro
Francisca de Guzmán
María
Martín
Juan Salado
Andrés
Mateo Gómez
Gerónimo López
Antonio
Luis González
Ana Rodríiroez
Francisco Hernández
Maria Tuesta
Francisco
Pedro
Inés
Maria

Orif!.en declarado

Pueblo

Provincia

Almadén
Ciudad Rodrigo

Ciudad Real
Salamanca

Villa del Barco de Avila
Fuente de Cantos

Avila
Badajoz

S Juan del Puerto
S Juan del Puerto

Huelva
Huelva

Palencia
Sevilla
Sevilla
de la Fuente
Villa de Zafra

Palencia
Burgos
Sevilla
Sevilla
Almería
Badajoz

Mallorca
Sevilla

Baleares, Islas Canarias
Sevilla

Sevilla
F regenal [de la Sierra]

Sevilla
Badajoz

Ocaña
Ocaña

Toledo
Toledo

Sevilla
Sevilla
Jerez de los Caballeros
Granada

Sevilla
Sevilla
Granada
Granada

* Los nombres en negritas indican la existencia de una relación de parentesco con
Luis de Carvajal y de la Cueva.

Pedro Hernáodez
Elvira
María Hernáodez
Juan
AnaGómez
Leonor
Francisco
Manuel
Isabel
Catalina
Luis
Andrés Herrera
María de la Barrera
Simón
María
Inés
Francisca
Juan Izquierdo, herrero
Rutina Rodríguez
Francisco Jiménez
Maria Hernández
Isabel
Jorge de León de Andrada
Ginegra Márquez
Diego Márquez de Andrada
Diego de Madrid
Ana de los Reyes
Diego
Bartolomé Marón
Olalla García
Miguel
Maria
Isabel
Francisco
Juan
Lic. Manuel Morales, médico
Isabel Pérez
Antonio
Diego
Leonor
Ana
Juan de Nava, sastre
AnaMuñoz
Juan
Felipe Núñez de Rivera
Felipa López

697

Villa de Zafra

Badajoz

Medina del Campo
Olivares

Valladolid
Sevilla

Villa del Arinero
Villa de Ferce
Granada
Écija

Aragón
Galicia
Granada
Sevilla

Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Sevilla
Sevilla

Valladolid
Valladolid
Valladolid
Sevilla
Sevilla

Villalobón
Villalobón

Palencia
Palencia

Portugal-Arjona

Jaén

Sevilla
Sevilla

Sevilla
Sevilla

Sevilla

Sevilla

�698

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Francisco Ortiz
María Esteban
María
Esteban
Juan
Leonor
Francisco
Gonzalo Pérez Ferro
Catalina de León
Juan de Piedrola
Inés Hemández
Agustín Rodríguez
Isabel de Espinoza
Francisco Rodríguez de Matos
Francisca Núñez de Carvajal
Baltazar Rodríguez de Carvajal
Macias
Luis de Carvajal
Francisco Rodríguez de Carvajal
Miguel Rodríguez de Carvajal
Isabel Rodríguez de Andrada
Catalina de León (de la Cueva)
Mariana Núñez
Leonor de Andrada
Ana Ro~ez de Carvajal
Francisco Rodríguez, labrador
María Rodríguez
Antonio R~ez
Juan Rodríguez Matalobos
Catalina S 'panchez
Catalina
Juan
Miguel Rodríguez
Violante Rodrí!!llez
Pedro Rodríguez
Catalina Díaz
Catalina
Isabel
Cristóbal
Inés
Diego
Pedro Rojas
Maria de la O
Maria de la Encinsión
Pedro Agustín
Isabel

•

1

Melchor de Serdeño
Mariana Gómez
Lorenza
Pedro Salas
Ana de Heredía

699

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Villa del Almendralejo
Villa del Almendralejo

Badajoz
Badajoz

Medina del Campo
Medina del Campo
Atjona
Atjona
Sevilla

Valladolid
Valladolid
Jaén
Jaén
Sevilla

Portugal- Benavente
Benavente

Zamora
Zamora

Fregenal
Fregenal

Galicia
Porrugal
Galicia
Badajoz
Badajoz

Sevilla
Sevilla
Pasarlon, Plasencia
Alrnares

Sevilla
Sevilla
Málaga
Burgos

Sevilla
Morón (de Almazán o
Je la Frontera]

Sevilla
!Socia o Sevilla]

Medina del Campo
Alcalá de Henares

Valladolid
Madrid

Salamanca
Sevilla

Salamanca
Sevilla

Juan de Saucedo, carpintero
Catalina Espinosa
Gerónimo
Juan García
Guiomar
Pedro
Andrés V elasco
Elvira Beltrán
Pedro

Guadalupe
Guadalupe

Cáceres
Cáceres

S Juan del Puerto
S Juan del Puerto

Huelva
Huelva

SOLIEROS
Antonio de Alcezi
Lucero Albañir
Gonzalo de Aronte
Pedro Beltrán de Guevara
Gabriel Ballesteros, herrero
Banolomé de Bea
Baltazar Carrillo
Luis de Carvajal
Alonso Copete
Gaspar Delirado
Adnrés Duarte de Figueroa
Diego Enríquez (hijo del virrey)
Alonso García
Roque Gil
Martín Gómez
Gómez Femández Salgado
Pedro González de Paredes
Francisco Gutiérrez
Nicolás de Heredia
Diego Hemández
Juan del Hoyo
Pedro lñis!;uez
Juan ]iménez
Antonio López
Juan López
Juan López urbano
Pedro López de Mendoza
Francisco de Madrid
Domingo Martínez Ceaneta
Francisco Mazo
Hemando de Medina
Hernando de Mejía
Andrés de Morales
Bartolomé de Morales
Vicente Núñez
Francisco Ortiz
Luis Pimientel
Pedro de Prado
Francisco de Porras
luan de Portul?al

Ntra Sra de Aranda

Vizcaya

Le=erías
Vitoria
Toro
Savas de Bascones
Villa de Villel
Benavente
Alcántara
Córdoba
Jerez de la Frontera

Huesca
Vizcaya
Zamora
Palencia
Teruel
Zamora
Po~
Córdoba
Cádíz

Laredo
Torrija
Sta Cruz de la Zarza
S Martín de NU!!Uera
Amusco, Camoos
Alcalá
Adamuz
Benavente
Llerena
Pasarón
Laredo
Sta Cruz de la Zarza
Sta Cruz de la Zarza
Honacuelos
Laredo
Córdoba
Garnica
Cartión de los Condes

Cantabria
Teme!
Toledo
Asturias
Palencia
Madrid
Córdoba
Zamora
Badajoz
Cáceres
Cantabria
Toledo
Toledo
Córdoba
Cantabria
Córdoba
Vizcaya
Palencia

Sevilla Atjona
Ariona
Sevilla
Torrecilla del Duque
Villada
Peñafiel
Medina del Campo
México

Sevilla
Jaén
Jaén
Sevilla
Guadalajara
Palencia
Valladolid
Valladolid
Nueva España

�700

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Alonso Rodríguez de Jaque
Domingo Rodríl!lleZ
Juan Rodrfouez
Gaspar de Rojas
Pedro SalYador
Rafael Sánchez
Luis Tascón
Andrés Urbano
Pedro de Valdés
Diego de Valladar

Ciudad Rodrigo
Sevilla
San Juan del Puerto
Guadalajara
Alcalá
Pasarón
Villalpando
Homachuelos
Burgos
lscar

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI
Salamanca
Sevilla
Huelva
Guadalajara
Madrid
Cáceres
Zamora
Córdoba
Burgos
Valladolid

Fuente: ''Relación de las personas que yo, Luis de Carvajal de la Cueva, nombro para
llevar para el descubrimiento, pacificación y población de las provincias que han de
ser intituladas el Nuevo Reino de León, que es en la Nueva España, conforme a la
capitulación que Su Majestad mandó tomar con é~ sobre lo susodicho, las cuales
dichas personas han de ser ciento, los sesenta de ellos labradores casados con sus
mujeres e hijos y los demás soldados, como parece por una cédula de Su Majestad
(1580)". AGI, Contratación, 5538, 11\1, fs 473-478. Una versión paleografiada de este
documento fue publicada por Cavazos Garza en Actas, 13-11. Datos adicionales han
sido tomados de Toro, Lo,j11díos, 248, 255 y 292.

701

Cuadro 4
Derroteros de los hombres que participaron en el proyecto del
Nuevo Reino de León con Luis de Carvajal

Nombre. Los nombres en negritas refieren a las personas que fonnaban
parte de la tripulación que viajó desde España con Carvajal en 1580 y participaron en alguno de los proyectos que se implementaron en el Nuevo Reino
de León. Los símbolos que anteceden a los nombres proporcionan mayor
infonnación sobre oficio, ocupación y calidad étnica de los individuos

p

carpintero

@ alcalde mayor
# carretero o arriero

,i emparentado con el gobernador Luis de Carvajal
« capitán

:j: cura, vicario, presbítero o fraile

E

$ mercader

S

X minero

escribano
soldado
Y mayordomo de hacienda
Í indio
M mulato

© criollo
Z mestizo

• negro

La fecha entre paréntesis después del nombre indica el año aproximado de
nacimiento.

Antecedentes-. Lugares y fechas aproximadas en los que el individuo estuvo
antes de haberse incorporado a las campañas militares o poblamiento de alguna de las fundaciones que se hicieron durante el tiempo en que Luis de
Carvajal fue gobernador del Nuevo Reino de León.

HUA Aquí se contempla a los hombres que participaron en las campañas
militares que Luis de Carvajal llevó a cabo para pacificar a los indios de los
pueblos de Tanpasqui, Tamapche o San Miguel, Tanholen, Tanlacun, Xilpa,
Sichu, Gueguetlan, Tanchipa, Tamalaquaco, Tamcici, Tamizqua y Tampico,
entre otros, de la Huasteca entre 1581 y 1584. También se incluyen los pasajeros que llegaron con Carvajal de España en 1580 y se quedaron a poblar en la
provincia de Pánuco la villa de Tamp1co un breve tiempo.

CLE-VCU-SLULeón fue la primera ciudad que Luis de Carvajal fundó en el
Nuevo Reino de León en 1581. El lugar del asentamiento se llevó a cabo en
las minas de San Gregorio, las cuales fueron descubiertas y pobladas por la
expedición de Alberto del Canto en 1577. La villa dé la Cueva se fundó cerca
de la ciudad de León, la fecha exacta no se sabe pero debió haber sido poco
después de la primera fundación que hizo Luis de Carvajal en el Nuevo Reino
de León. La villa de San Luis fue otra de las fundaciones que se hicieron en el
Nuevo Reino de León durante el gobierno de Luis de Carvajal en 1583. Su
primer alcalde ordinario fue Gaspar Castaño de Sosa.

�702

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

ALM-NMEXEl símbolo "/"se refiere a los que participaron en la fundación de la villa de Almadén entre 1585 y1588. El símbolo X señala a los
acompañantes de Gaspar Castaño de Sosa en la conquista del Nuevo México
en 1590. El símbolo a indica a los que parúciparon en los dos eventos.

SJuan de Carvajal (550)

Destino Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó des-

1Luis de Carvajal, el

pués de haber participado en alguna de las fundaciones, campañas militares o
expediciones, llevadas a cabo por el grupo de Luis de Carvajal. Las abreviaturas con minúscula representan el derrotero probable.

mozo (ca.566)

Nombre

Antecedentes

HU CLE- AL
A
VCTJ M-

-SLU

Destino

t Juan Victoria Carvajal

tMartín Abad

VIZ(580)
AIM(580)ROD(580)

,i Jorge Almeida

X

581
581

589t
MEX(585)TAX(587)MEX(589)
MEX(585)TAX(587)
MEX(589)

X

mujer de Jorge Almeida
MÍP1Iel de Areso (559)
X Nicolás de Astowa (566)

TAM(581)

X

I&gt; Barba

X

Diee:o Barbosa
Dionisio Barbosa (o Bravo)

X

Bemardino de Bardales

CUZ(581)
AVl(580)-CUZ(581)

583
581
NRT1589)

X

MEX(589)

X

Domiru!'o de la Barreda

X

Alonso de Barrionuevo,
maese de camno
Francisco de Bascones
±Hemando de Bavllo
S Berna!
Cristóbal de Biruee:a
Diego de Biruee:a
Juan Calderón

X

Pedro de la Calle
Alberto del Canto(547)

XLuis de Carvajal y de la
Cueva (ca.539)

583
BEN-MCA(580)

/
X

X

583
X
X

/
CUZ(581)
TER(547)-zac-SMNVEX(577)-VSL(577)SGE(577)-COA(577)POT(577)-TR1(577)SLT(577-581)

,i ±Gaspar de Carvajal (556) BEN-MEX(580)

X

582

SLT(587)

Db582
C3; T2;
Dg583-586
T2

Dd583-586
C3;T2

Dd583-586
Dd583-586
C3,T2
De584-586
Dd581
C3;T2;
Dc581
C3;T2
D568;
D588
D590
T2
D587
D590
D590
D568;
D588
Dd581
C2; Dg583586

@ « Gaspar Castaño de
Sosa

X
X

584

MOG(539)SAL(547)-LIS(548)CVE(549-562)LIS(562)-SEV(564566)-JAM(567)PAN(568)TAM(568)HUE(573)MAZ(573)-TPA(575)PAN(577)-ESP(578)SEV(580)
NV-SLT(577)

X

581

/

583

□

$ luan Cayas
SJuan Clavijo Hidalgo (529- MEX(573)
532)
luan de Contreras
SVicente Correa y Cisne-

MEX(581)-

T2

X

583
582

X

583

BEN-MCA(580)

MEX(1591)CHI(1593t)

X

X

NME
MEX(585)TEN(587)MEX(589)

X

SLT
SLT
SLT
MTY

X

Catalina de León), mujer de
Antonio Díaz de Cáceres
(565)
! ¼:ustina de Charles
Alonso de Charles
Banolomé de Charles
Catalina de Charles

Dm584586;D590;
D587
H1
C3;T2

MEX(584)PAN(584)NRL(584-586)MAZ-ZACMEX(586)TAX(587)MEX(589)PCH(589)TAX(589)VER(589)
MEX(581)D568;
NRL(581-583)D573;
HUA(584-585)D575;
ALM(585)D579;T2;
MEX(589Tl: 25-37;
591t)
Vei: 314; L:
54-55;
D588

ros

11 Cristóbal
1Catalina de la Cueva (o

D568;
Du583-586;
D588;
D590; L:
57;D643;
D717
D587
Dd583-586;
D587
D590
C3;T2;
D587
D590
C3;T2

1

X
X
X
,

SGaspar Delgado

X

YAU
BEN-MCA(580)

N

X

Juan Alvarez (549)

,i Leonor de Andrada,

X

Fuente

ME
X

,i E Andrés del Aguila

X

PAN(585)MEX(585)
HUA(587)NME(597-600)

703

COR(580)MEX(580)-CUZ(581)

X

583

/

NRL(589)

D590;LCS
D590;LCS
D590;LCS
D590;
AAM
C3;T2;
Dc581;
Dg584-586;
D587

�704
Bias Díaz (554)
Die1ro Díaz de Berlarura
1 Antonio Díaz de Cáceres

Antonio de Espejo
luan de Estrada
Juan de Parias

T A.M(581)-TPA(582)

X

581
X

X

/

MAZ(569-587)

X

maz-SLT
TAM(584)
SLT(577)

Pedro García de Vei,·er
S Juan Gonzálc:z (562)

M1Y(603)SLT(615)

583
581
X

X

X

X

MTY

583
X

582
TAN(583)
;\fAZ(580'S)

584
X

;\fAZ(581)

X

582

;\fateo González

583

E Julián Gutiérrez de Ama- SEV(557)-SLT(577)

581

Dd583-586
D590
T2

D587
D590
D568;
D569-617;
D588
D587
Dd583-586;
D58'
D590
Db584-586
D590
D587
T2
Dd583-586

De:584-586
C3;T2
Dx583586;
D569-617
Dd584-586
D587
T AM(583-584)CLE(585)l\1AZ(587)
Db583-586;
l\1AZ(595)D594-596;
SLT(595)

X

Alonso García Mendoza

Blas García &lt;le Mendoza

MTY(596)
MEX(585)TEN(587)MEX(589)
NME(582-583)

X

$ Juan Femández
$ Manuel Femández (564)
Die11:o de fim1eroa
Marón Flores
Pedro Flores
S Franco
t Alonso de la Fuente
« Gonzalo García Hidalgo
(551)
E: García de Luna

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LCS
va (549)
t Luis de Guzmán
« Cristóbal de Heredia

Domine:o Hemández
S Pedro Hemández de
Alrnanza (527)
Alonso Hemández Galaviz
Antón Hemández Grimón
(549)

X

HUA(587)
slt(577)
SLT(577)

583
582
583

« Melchor de Herrera

f.&gt; Pedro delñigo

Juan Izauierdo, herrero

SBR(600)IND(604)

X

« Andrés de Herrera

luan de Illescas
t Pedro Infante

e

X

583
SLT(604)

X

X
X

NRL(589)M1Y(596)
NRL(589)

Db583-586;
Dd583-586
T2
D568;
D588;
D590; Hai:
514
D590
D587
Dd583-586
Dd583-586;
D717
C3;T2;
D587
D587
D604
T2
T2;D590;

AAM
C3,T2

Alonso Jaimes
Pedro Jiménez de Montes

X

Juancho
Gonzalo de Lares

X

A1&gt;ustin de Lesaca

X

□

SLT

luan Lóoez de Ibarra
Francisco López de Recalde
Mujer de Feo. López de
Recalde
Hija de Feo. López de
Recalde
luan Lóoez de los Ríos
Juan López de Villamil
(563)
Alonso Lucas
«Luián
Diego Maldonado
í luan de la Ma~dalena
Francisco de Mancha
@« S Gabriel de Mansilla, SEV(577)-CAS(558)factor de la real hacienda
PL'E(558)MEX(580)-TAM(581)
Luis Mantini
1« Diego Márquez de
MCA(580)-CUZ(581)

NRL(589)

X

contador
CUZ(581l-MEX(581)
« Francisco de Lev,a
ZAC
@Lucas de Linares, tenien- MAZ(570's)-SLT(584)
te de gobernador, factor
JuanLópcz

583
X

NRL(586t)

/

l\ITY(596-634t)

X

DG0

X

X

D590

X

D590
Dd583-586

X

0590
D587
HI
Dc582
0590
0583-586

X

582

583
X

581
X
X

581

.MEX(585)CAS(586)

583

MEX(589)

X
X

Cristóbal Martín
Bias Marón de Mcderos
!Bias Núñez de Mederosl
S Dieeo Martinez

X
X

583
GAR(580)-CUZ(581)

X

X

cil maror del NRL
Pedro Martínez de Ceatreta

X

AZO(539)NME(562)SMN(564)-SLT(577)
CUZ(581)

Esteban Mejía
«Melo
Alvaro Méndez, teniente de MAZ(568)
contador de la real hacienda
delNRL

X

581

X

MEX(589).MAZ(590)AL
M(591)
NRL(589)
MEX(590)SLT(591)MTY(596)

X

583
583

TI; Db581;
Dc581
Dc583-586
CI; C:2
D590; Ca4;
Ca2i
D590
D590
D590

Andrada

Manuel de Mederos (539)

D590
D568;
D588
D590
D588;
D590

11AZ-SLT

t Jorge León de Andrada, MCA(580)-

Domingo Martinez de
Cearreta, teniente de algua-

705

HUt\(584)
DGO(588)

T2
C3;T2;
Dd581;
Db583 586
D590
D590
D587
C3;T2;
Dc581;
Pw2: 203
C3;T2
Dd583-586;
D590; C2
Dd581
D587
Db568;
Db583-586;
Dr583-586;

�706

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LCS
l Antonio de Mendoza

CUZ(581)

1Mwel

zco

Diego de Montemayo.r,
tesorero, teniente de gobernador

MAZ-SLT(577)

X

581

í Ambrosio de Montesinos

X

Pedro Moráo, relator de la
campaña en la Huasteca
,i Mariana Núñez (572)

X

BEN-MCA(580)

iJ « Felipe Núñez de Rive- SEV(580)-"MEX(580)

Dd581
D590
D568;
Db583-586;
D587;
D588
T2
T2

X

/

X

X

582

/

MEX(585)TEN(587)MEX(589)
NRL(589)

ra (562)

,i Francisca Núñez de
Carvajal (ca.539)
,i Francisca Núñez Viciosa
Juan Bautista Olid, alcalde
ordianario
Andrés Palomo
Martín Pareja
:1: luan Patiño
Melchor de Pavia
:j: Francisco de Peralta
Ana Pérez
S Diego Pérez
Gregorio Pérez
E Hemán o Femán Pérez
Rodrigo Pérez

BEN-MCA(580)

M.EX(580)

581

Db582
SLT(589)

X

584
CUZ(581)
TAN(583)

X
X
X

PUE-SLT(577)

X

583
584
CUZ(S80)
SLT(577)

MEX(589)

584

,i Gonzalo Pérez Ferro,
alférez

X

o
581

PUE(545-547)SLT(577)

MEX(589)

X

,i Luis Pimentel

±Diego Ramírez

Zamora-

SLT(591)

X

X

Juan Pinto
Pedro Pinto
Hemán Ponce de León
Sfrancisco Ramírez
Hemán Ramírez
X Diego Ramírez de Barrionuevo

D568;
D587;
D588;C3;
T2
C3;T2

C3;T2

E Andrés Pérez de Berlanga

Juan Pérez de los Ríos

MEX(585)TAX(587)MEX(589)

X

C3;T2

X

X

X

X

SLT(591)MTY(596-624t)
NRL(589t)

X

TAN(583)

MAZ

X

X

583
583
583

582

/
/

SLT(599)

L: 45;D589
Du583-586
Dd581
Dg584-586
T2
D590;C2
D587
T2
Dc581
Dj583-586;
C2
D588;
D590
C3;T2;
Dd583-586
D590;H1
C3;T2
H1
D590
D590
D587
D587
D580-607;
Dg584-586;
D587
D568;

no
@ Cristóbal Raru!-el
Esteban de los Ríos
Pedro de los Ríos
1Ana Rodríguez de Carvajal
Francisco Rodrfouez
José RodrÍPuez
Juan Rodrfouez de Avalos
1Isabel Rodríguez de
Andrada (559)

VVA(584)
SLT(577)
SLT(577)
BEN-MCA(580)

X
X

X
X

X
X
X

BEN-MCA(580)

X

BEN-MCA(580)

X

1Francisco Rodríguez de

BEN-MCA(580)

X

Carvajal
1Miguel Rodríguez de
Carvajal

BEN-MCA(580)

X

1Francisco Rodríguez de BEN-MCA(580)

X

1Ba!tazar Rodríguez de

X

Carvajal, contador del NRL

Matos
Juan Rodríg-uez Nieto
Alonso Rodríguez de
Pavia
Roldán
EJuan Romero
# Alonso Ruiz
Die!!'o Ruiz de Rivera
Juan Salado, sirviente
Martín de Salazar

l&gt; Juan de Saucedo (o
Salcedo) de Espinosa
Francisco Salgado

X

NME
MEX(585)TAX(587)
MEX(589)
MEX(585)TAX(587)MEX(589)PCH(589)MEX(589)VER(589)
MEX(S85)

GPE(S80)-CUZ(581)

uao Sánchez

X

X
X

X

TAM

X

581
X

maz-SLP

MEX(589)

MEX(589)
o

/

C3;T2

D590
C3;T2

o

X

C3;T2

SLT

585

/

D584-586
D590
D590
C3;T2

C3;T2

585

ZAC

D588;T2
Db584-586
D590
D590
C3;T2

MEX(585)T A..X.(587)OAX-MIXMEX(S89)
MEX(S84t)

X

SBA(570)

uan Sánchez de Avalos

Domingo de Santiesteban
Francisco Solís
X Francisco de Sosa (564)
!Tomás
Juan de la Torre

SLT
SLT
MEX(585)TEN(587)MEX(589)

707

C3;T2

D590
Coi: 87-88;
Hl
D587
C3;T2
C3;T2
D588;
D590
C3;T2;
Dc581
D568;
D590;
D588
D590
D590
D590
Dd584-586
Dd583-586
D590
D568;
D588

�708

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Bartolomé de Torres (558)
Juan Trujillo

Juan de Vega
Antonio Velázquez
Francisco de Velver, factor
«Juan de Velver
Martín de Zárate
Agustín de la Zarza

/
X

TAN(583)

X
X

581

MEX(582)

X

CCZ(581)

Abreviaturas:
ALM:
AVI:
BEN:
CAS:
COR:
CUZ:
CVE:
CHI:
ESP:
GAR:
GPE:
IND:
LIS:
MCA:
MIX:

583
583

PRE

Almadén, España
Villa del Barco de Ávila, España
Benavente, en Castilla
Castilla, España
Córdoba, España
Cuzcatlán
Cabo Verde
China
España
Garnica, España
Guadalupe. España
lndé
Usboa
Medina del Campo
l\ii.,¡teca

X
X

MOG:
MTY:
OAX:
PCH:
ROD:
SAL:
SEV:
SBR:
TAN:
TA.X:
TEN:
TPA:

TRP:
VER;
VIZ:
ZCO:

Dd583-586
D568;
D587;
D588
D590
Dg584--586
Db582;
Dc582
Db584--586
Dd581
L: 45

Mogodorio,Portugal
Monterrey
Oaxaca
Pachuca
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Sevilla, España
San Bartolomé
Tancolol
Taicco
Tcnango
Tamaholipa
Tripulaaón
Veracruz
Vizcaya, España
Zacualco

709

Cuadros
Familias que fundaron y poblaron la jurisdicción de Monterrey

(1596-lCíOO)
Jefe de familia*

Cebrián Acevedo Ovalle
Alonso de la Barreda
Francisco de Cardona
Baldo Cortés (539-615t)
Dití'o Díaz de Berlarurn
Cristóbal de Espinosa
Lucas García

Có'!]Nge

Hyos

r«mtes
Ca2i; L:61
AAM
Db601
Ca2i; L:61; 76

AAM

Mariana Díaz
Juliana de Quintanilla

L:61
Bartolomé González de AAM;Ca2i
QuintaniUa
Bernardo García
Diego García de Quintanilla

Ginés Hernández (604t)
Dit:20 de Huelva
Pedro lñigo
Martín Jiménez
Juan López (634t)

Maóa de la O de Quincanilla
Ana de Quinlllnilla
Juan Fernández

Magdalena de Avila

Bernabé

Juan
Alonso López de Baena

Otras abre\iaturas pueden verse en los cuadros 1 y 2. Las abreviaruras en minúscula indican el
derrotero probable del poblador.
Diego Maldonado (604t)
Domingo Manuel
Juan Martínez Guillestt2UÍ
Manuel de Mederos (539)
Diego de Montemayor (530)

Diego de Montemayor, el
mozo

Estefanía de Montemayor

Diee:o Núñez de Miranda
Cristóbal Pérez
Fernán Bias Pérez
Juan Pérez de Lerma

Melchora Juana
hija de Juan Fernández de
Castro y Mayor de Renteria
(hermana de Elvira de
Renteáa)
Antonia de Paz
Diego Maldonado
Juan Maldonado (635t)

D604;Ca4
AAM
AAM
AAM;Ca2i
Ca2i·,
M:4.6.17'D599;
M:4.6.12;
D609
AAM;D604;
Ca4

AAM
Magdalena Martínez

Banolo de .Mederos

Maóa Esquive! (t)
Juana Porcallo de la Cerda(581t)
Elvira de Remeria

Diego de Montemayor
Estefanía de Montemayor
Diego Fernández de
Momemayor
Gregorio Fernández de
Montemayor
Miguel de Montemayor
(588)
Diego de Montemayor
(590}

Alberto del Canto

i\f:4.6.5 y 17;
Ca2i
Ca4;D589

D611;D648

D589;D593;
Db643

AAM
Mariana Marúnez

Juan Martín de Lerma
Esteban Martínez

AAM
AAM
Ca4;Ca3

�710

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Juan Pérez de los Ríos (626t) Agustina de Charles

Antonio Rodríguez

Bernardina Cercidilla

Bartolomé Rodrfuuez
Diego Rodríguez (557-627)

Isabel Guáérrez
Sebasriana de Treviño

Martín de Solís

Francisca de Avila

Ana Pérez
Bartolomé de Charles
(626t)
Juan Pérez de los Ríos
Alonso de Charles
Esteban de los Ríos
(626t)
Pedro de los Ríos (626t)

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

D589;D593;
Db626;
AAM;Ca2i

Hai: 164,298;
H1;AAA1

DC604
D580-607;

Mónica Rodríguez
Inés Rodríguez
María Roclriguez
Melchora (hija natural)
Clara /hiia natural)

M:4.6.1 y14

Juan

M:4.6.13; Ca2i

Ca4;AAM;

Diwo

* Los años entre paréntesis después del nombre indican la fecha apcoximada de nacimiento y el símbolo ''f', después del año indica la fecha aproximada de fallecimiento.
REFERENCIAS Y ABREVIATURAS DE DOCUMENTOS

AAM Actas del Ayuntamiento de Monterrry (1596-1696).
AGI
Archivo General de Indias.
AGNM Ardúvo General de la Nación de México.
AMM Archivo Municipal de Monterrey.
AMMaz Archivo Municipal de Mazapil.
AMS
Archivo Municipal de Saltillo.
A6:
Alessio Robles, Franasco de Urdiñolo.
BMNAHBiblioteca Nacional del Museo Nacional de Antropología e Historia
Cl:
Cuadro 1
C2:
Cuadro 2
C3:
Cuadro 3
C4:
Cuadro 4
Ca2i:
Cavazos Garza, Catálogoy síntesis.
Ca3:
Cavazos Garza, Cedulario.
Ca4:
Cavazos Garza, Diccionario.
Ca8:
Cavazos, ''Los primeros pobladores".

CDIA

Colecáón de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colo11ización de
las posesiones espanolas en Américay Oceanía. Madrid, 1864-1884
CDHSLP Colecáó11 de dommenlos para lo historia de San uis Potosí, 4 vols.
Coi:
Cossio, Historia, i.
Cu:

Cuello, "Saltillo".

D568:

''Diligencias de Luis de Carvajal en Tampico sobre la prisión de los ingleses,
Tampico (15 oct. 1568)", AGI, est. 2, caj. 3, leg. 1/20, doc. 12/4, en Martínez
del Río, "La aventura", 262.

711

Db568: ''Testimonio del descubrimiento y posesión de la laguna del Nuevo México,
hecha por Francisco Cano, teniente de alcalde mayor de las aúnas de Mazapil
en la Nueva Galicia (8 nov. 1568)", CDIA, xi.x, 535-540.
D569: "Combate de Francisco Cano, capitán y juez de comisión contra los chichimecas contra aquéllos guerreros cerca de Mazapil con las prolongadas consecuencias legales (1569-1574)", en Plúlp Wayne Powell, War and peace, 163182.
D569-617: "Memoria de los cofrades que estaban en el libro viejo de la cofradía del
Santísimo Sacramento de Mazapil, ca. 1569-1617, que sacó Francisco Luis,
mayordomo (ca. 1617)", BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 15, 4 fs.
D573: "Proceso contra Roberto Plinton. Confesión de Luis de Carvajal, Tampico (dic.
1573)", AGNM, Criminal, vol. 685, en Boletín delArchillO General de lo Nación, xxii:
4,556.
Db573: "Información sobre Francisco Muñoz, escribano en las minas de Mazapil,
Fresrúllo y Clúmaltitlán (16-23 dic. 1573)". AGI, Guadaltyara, 46, n 27\1, 6
fs.
Dc573: "Este es un traslado bien y fielmente sacado del inventario y almoneda y
otras cosas tocantes a la muerte de Isidro Catalán, que murió en las minas de
Mazapil ab intesta/o (13 jun. 1573)", AGI, Contratación, 210, n 3, en Enciso,

Testamentos.
D575:

"Para que Luis de Carvajal entienda en lo aquí contenido sobre que los indios
de su jurisdicción y comarca, donde se entendiere que hay veneros y metales, lo
descubran (15 dic. 1575)", AGNM, General de Parte, vol. 1, fs 95-96, en Boletín del
Archivo Generalde la Nación, xxii:4, 555-556.
D577-586: "Parecer de la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia en la información
de (oficio] contta la de Juan del Río (9 sep. 1577-21 abr. 1586)", AGI, Guathlojara, 47, n 15, 1, 19 fs.
D578-638: ''Pleito sobre derechos de agua entre Pedro de Vega y los naturales de San
Esteban de la Nueva Tiaxcala (1578-1638)". Ai\1S, Presidencia Munúipa~ c 1, exp.
1, 43 fs.
D579: "Real cédula de asiento y capintlación con el capitán Luis de Carvajal de la Cueva para el descubrimiento y población del Nuevo Reino de León (31 may.
1579)", AGI,Imlfem1te, 416, 17 \1\1, 72 fs. .
_
D580-607: "Convenio entre Juan Navarro y Santos Ro10 sobre el uso de unas aceq1.11as
(1580-1607)". AMS, Presidencia Municipal, c 1, exp. 2, 24 fs. Este documento
también se encuentra en BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 12.
D581: "Testimonio de las diligencias e información que hizo el gobernador Luis de
Carvajal, cerca de la pacificación de los indios rebelados (abr.-oct.581)", AGI,
Patronato, 183, n 1, r 2, 20 fs.
Db581: ''Traspaso de un poder general [1 abr. 581)", en D581, 4v-5.
Dc581: ''Nombramiento de Hemán Pérez como escribano (26 ene. 581)", en D581, 55v.
Dd581: "Autos qe establece Luis de Carvajal y de la Cueva para la paz con los indios
rebelados y otras cosas tocantes a la gobernación del Nuevo Reino de León (27
ene.-9 feb. 581)", en D581, Sv-20. .

�712

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Db582: "Carta del gobernador Luis de Carvajal al ilustósimo y reverendísimo señor
arzobispo de México, Pedro Moya de Coatreras (20 abr. 1582)", AGI, México,
336b, r 4, 160a, 2 fs.
Dc582: "Carta del arzobispo de México, Pedro Moya de Contceras, al Rey en su real
Consejo de Indias (20 nov. 1582)", AGI, México, 336b, r4, 160 2 fs.
D583-586: "Información de los méritos y servicios de Gabriel de Mansilla en la conquista y pacificación del Nuevo Reino de León y otras provincias de Nueva
España. (1583-1586)", AGI, Patronato, 77, n 2, r 18, 27 fs.
Db583-586: "Nombramiento de escribano de gobernación (2 mar. 1583)" en D583-586,
f 5.
Dc583-586: "Petición del capitán Gabriel de Mansilla (29 feb. 584)", en D583-586, fs
5v-6.
Dd583-586: "Probanza de méritos y servicios del capitán Gabriel de Mansilla (29 feb.
584)" en D583-586, fs 6-18v.
Df583-586: 'Testimonio que da Juan Morlete al capitán Gabriel de Mansilla sobre Julián
Gutiérrez (27 ju. 584)", en D583-586, f 19.
Dg583-586: ''Nombramiento de Gabriel de l\fansilla corno alcalde mayor'' (.30 ene. 583),
en D583-586, fs 19-19v.
Dh583-586: "Presentación de la comisión de Gabriel de Mansilla ante el cabildo de la
villa de la Cueva para ejercer corno alcalde mayor (1 feb. 1583)", en D583-586,
f19v.
Dj583-586: "Petición del capitán Gabriel de Mansilla para que se le haga juicio de residencia como alcalde mayor de la ciudad de León, villa de la Cueva y nunas de
Coahuila (1 feb. 1584)", en D58J-586, f20.
Dr583-586: ''Nombramiento de Alvaro Méndez corno teniente de contador de la real
hacienda del Nuevo Reino de León (6 sep. 1584)", en D583-586, f 21 v.
Du583-586: "Testimonio que dio el escribano Julián Gutiérrez al capitán Gabriel de
Mansilla sobre los dineros de la real caja del Nuevo Reino de León (9 mar.
1584)", en D583-586, f22.
_
Dx583-586: "Renuncia de Gabriel de Mansilla al cargo de factor de la real haaenda del
Nuevo Reino de León (9 may. 1584)", en D583-586, f 22v.
D584-586: "Pleiro de Carvajal contra Francisco Barrón y el fiscal de Su Majestad el Lic.
Eugenio de Salazar (1584-1586)", AGNM, Civil, vol 672,451 fs.
_
Db584-586: "Testimonio de la información contra el gobernador del Nuevo Remo de
León, Luis de Carvajal, de Luis de Biedma, vicario de Valles, de despojo que dice haber (2 mar. 1584)", en D584-586, fs 9-23.
_ _
_
Dd584-586: "Preguruas a testigos de Francisco Barrón y Francisco V1tona (24 ¡u!.
1584)", en D584-586, fs 60-79.
.
De584-586: "Probanza hecha por provisión real en la villa de los Valles a pedímento
de Francisco Barrón (25 ene. 1585)", en D584-586, fs 134-136.
Dg584-586: ''Testimonio que presenta el fiscal de los títulos de Luís de Carvajal (12 nov.
1580)", en D584-586, fs 254-261.
Dm584-586: "Traslados de autos pronunciados por Luis de Carvajal (11 mar. 1584)", en
D584-586, fs 351v-352v.
D586-587: "Testimonio de los autos hechos en Guadalajara, Tepetichán y Tlaltenango que se envía al señor juez de difuntos de México para que lo en~e con
130 pesos 3 tomines a la Casa de la Contratación en la ciudad d_e Sevilla, p~r
los bienes de Antonio González, natural de Ribadeo, en los remos de Galicía, criado de Alonso de Angulo, muerto por los indios chichimecos en la

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESfE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

713

jurisdicción de Mazapil (23 may. 1586-13 feb. 1587)". AGI, Contratación, 482,
n1,r1\4,12fs.
D587: "Relación de méritos y servicios del gobernador Luis de Carvajal presentada
por él a la Real Audiencia de Guadalajara. Información recibida de oficio en
la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia contra lo que se hizo de parte
Luis de Carvajal de 1a Cueva, gobernador y capitán general del Nuevo Reino
de León (sep. 1587)". AGI, G11adalajara, 47, n 47\ 1, 68 fs.
D588: ''Testimonio del traslado de la real caja a la villa de Almadén (22 may. 1588)",
en D643, fs 30-31v.
D589: "Queja de Juan Morlete, familiar del Santo Oficio, Saltillo (24 ago. 1589)",
AGNM, Inqllisición, vol. 233, en Alessio, Coahmlay Texas desde, ii, 419-420.
D590: ''Memoria de los descubrimientos que Gaspar Castaño de Sosa hizo en el Nuevo México, siendo teniente de gobernador y capitán general del Nuevo Reino
de León (27 jul. 1590)", CD.L4, xv, 191-261.
D591: ''Traslado de la fundación del pueblo de San Esteban de la Nueva Tia."'{cala que
se hizo en septiembre de 1591 por el capitán Francisco de Urdiñola (1768)",
BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 12, 25 fs. Este documento fue reproducido en Portillo, Ap11ntes, 362-400.
D593: "Queja de Fray Pablo de Góngora contra Alberto del Canto, Saltillo (nov. de
1593)",AGNM, b1ff11isición, vol. 239, f. 437, en Alessio, Coahllilay Texasdesrkla
independencia, ii, 420-424.
D594-596: "Autos de bienes de difunto del maese Mateo Donato, cirujano, difunto
en el paraje de Los Cedros, en las minas de Mazapil, abintestato. (1 O dic.
1594- 5 abr. 1596). AGI, Co11tratación, 490, n 1, r 10\1, 26 fs.
D595-602: ''Memorial sobre el descubrimiento del Nuevo México y sus acontecimientos
(1595-1602)" en CD.L4, xvi, 88-227.
D599:"Solicitud de Alonso López de Baena para asiento de vecindad en la ciudad de
Monterrey (1599)", AMM, Civil, vol. 1, exp. 29.
D601: "Información y licencia de pasajero a Indias de Juana Morlete, natural y
vecina del Puerto de Santa Maóa, hija de Juan Morlete e Isabel de Guzmán
(19 jun. 1601)", AGI, Contratación, 5264, n 2, r 85, 8 fs.
Db601: "Petición para asiento de vecindad en la ciudad de Monterrey (21 jul. 1601)",
AMM, Civil, vol. 1, exp. 19, 2 fs.
D604: ''Memoria de la Nueva Vizcaya. Memorial y relación que da a Su Majestad
Francisco de Urdiñola, gobernador y capitán general de las provincias de la
Nueva Vizcaya de todos los vecinos y moradores de ellas y de las haciendas
que hay así de sacar plata como esDlOcias de ganados mayores y menores y
labores de coger pan y maíz y de los que rratan y contratan (1604)" AGI,
G11ad11kyara, 28, r 5, n 18\1, 18\2, 89 fs.
D609: "Merced de tierras a Alonso López de Baena (14 mar. 1609)", AMM, Civil, vol.
1, exp. 29, 1 f.
·
D611: ''Testamento de Diego de Montemayor, el mozo (29 abr. 1611)", AMM, Protocolos,
vol. 1, fol.1, n 17, en Cavazos Garza, Gtálogoy síntesis.
D614: "Copia del testamento de Antonio de Sosaya (29 m~. 1614)", en D621, fs 9v23v.
D618-633: "Registro de los nuevos cofrades del Santísimo Sacramento (1618-1633)",
BMNAH, Sección de Microfilms, Se~e Zacatecas, rollo 15, 3 fs.

�714

VALENTINA GARZA MARTÍNE2.

D621:

Auto de bienes de difunto de Antonio de Susayala [o Sosaya], natural del
pueblo de Oyeregui en Navarra, vecino de las minas de Mazapil en el Nuevo
Reino de Galicia y difunto en Zacatecas con testamento, en el que él dejó
varias mandas y obras pías para que se fundase una capellanía en su patria
(15 ene.- 7 jun. 1621). AGI, Contratación, 346a, n 1, r 7, 47 fs.
Db626: "Vista de ojos y testimonio del estado en que se halló la ciudad de Monterrey, el
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encuentra en AAM.
D643: "Llrigio entre los gobernadores don Martín de Zavala del Nuevo Reino de
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exp. 22, 71 fs, en DocuJ1Jento del Parral Pleito de gobematÚJres por la provincia de
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hechas por Gaspar Duarte (3 jun. 1653- 1 jun. 1656)". AMMaz., Fondo Colonial, c 1, exp. 1, 129 fs.
D717: "Testimonio del real título de composición con el rey impettado por los muy
ilustres marqueses de San :Miguel de Aguayo, sobre las tierras que poseen en la
jurisdicción de la Nueva Vizcaya Qul. 1717)". Una parte de este documento se
reproduce en Alessio, Coahuiíay TfJXas en la época colonial, 78-84, 106, 140-142,
pero la transcripción completa puede consultarse en "Colección Vito Alessio
Robles", xix/xi.
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�LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596 -1 626)
Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

H

emos dicho que el mito de los conquistadores españoles del Nuevo
Reino de León es evidente, pues hasta ahora se desconoce el
origen de la mayor parte de los primeros conquistadores y
pobladores de estas tierras.

El cronista Alonso de León afirma en su Relación (discurso segundo,
capítulo X) que Diego de Montemayor fundó Monterrey, en 1596, con
"doce compañeros, ... amigos Sl!Joi", quienes trajeron "sus mtg'eres, hijos y ganados... " El cronista no da los nombres de los primeros vecinos de esta
ciudad.
Es el historiador Israel Cavazos quien menciona a Montemayor1 y a
sus doce compañeros, aportando valiosos datos de ellos. De ninguno
consta que haya sido español, aunque quizás uno o más lo fueran.
También es probable que hubiera portugueses. El elemento nativo está
representado por dos pobladores: Diego Maldonado, seguramente noble tlaxcalteca, pues su esposa Antonia de Paz lo era, y quizás Martín
de Solís, quien fue intérprete de la lengua náhuatl. El único del que se
conoce su lugar de nacimiento es Juan López, quien declara en su testamento ser originario de la ciudad de México.
Se ignora dónde nació el fundador de Monterrey y es probable que
su hijo Diego fuera criollo. Juan Pérez de los Ríos posiblemente era
1

"Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', en el almanaque Previnsióny
'

Seg11ridad, año 1964, páginas 535-540.

�722

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

723

(1596-1626)

portugués. Pero se desconoce el lugar de origen de Pedro Iñigo, Cristóbal Pérez, Donúngo Manuel, Lucas García, Alonso de Barreda, Diego Díaz de Berlanga y Diego Rodríguez, que fueron los otros compañeros de Montemayor en la fundación de la ciudad.
Unos años después debió haber un aumento de población. A principios del siglo XVII el obispo Alonso de la Mota y Escobar, en su
Descripción Geográfica de la Nueva Galicia .. ., menciona "un lugarcito de españoles de hasta veinte vecinos escasos, q1Je llaman la villa de Montenry ... " Por su
parte, Fray Antonio Vázquez de Espinosa, en su Descripción de la Nueva
España, redactada hacia 1622-1630, cita brevemente al Nuevo Reino de
León, al que llama Nuevo Reino de Santa Lucía, y alude a Monterrey
cuando dice que "htry en él una villa con 30 vecinos españoles... '~ Ambos
autores, al mencionar el número de vecinos "españoles" se refieren, indudablemente, también a los criollos, o sea a los hijos de españoles
nacidos en México.
En efecto, después de la fundación de Monterrey se asentaron nuevos pobladores. A fines del siglo XVI y principios del XVII, presentaron sus solicitudes de vecindad: Alonso López de Baena en 1597,
Francisco de Cardona en 1599, Marcos Ortiz en 1608, Martín de Rentaría y Antonio de Leiva en 1609 y Juan Sánchez Camacho, el indio
principal Simón Agustín y Cristóbal de Garibay en 1610. Debe añadirse a Martín de Solís, quien años después afirmó haber llegado en 1597.
Sólo de Simón Agustín se sabe dónde nació en Tiaxomulco. (¿Jalisco?).
A fines de 1597 Alonso Pérez ya era vecino del Nuevo Reino de
León. Manuel de Mederos estaba dedicado a la minería a fines de 1598
y, a fines de 1599, también Martín Ximénez se ocupaba en actividades
núneras. Antes de 1599 había entrado Juan Pérez de Lerma a poblar.
De los cuatro citados, Mederos declaró ser portugués y Pérez de Lerma
es probable que también lo fuera.
En el año 1600 Fernán Blas Pérez y Diego Núñez de Miranda ya se
habían avecindado. Antes de 1601 y 1602 se habían asentado Domingo de Morales y Mateo de Villafranca, respectivamente. Sólo de Morales podría decirse que, quizás, fue portugués.

II
En la edición anterior de Humanita.s (número 32, año 2005) dimos a
conocer una nómina de primeros vecinos de Monterrey, que incluye a
82 pobladores del Nuevo Reino de León, quienes se asentaron en las

primeras tres décadas de la ciudad, desde su fundación, en 1596, hasta
la llegada del gobernador Martín de Zavala en 1626.
De los 82 pobladores que mencionamos, sólo conocemos con certeza el lugar de nacimiento de siete españoles y un portugués. Fueron
españoles: el escribano Rodrigo Flores Carvallo, asturiano; Bemabé de
las Casas y Francisco Báez de Benavides, canarios; Marcos Alonso
Garza, de Huelva; Rodrigo de Aldana y Pedro Botella de Morales, extremeños, y Pablo Sánchez, de Salamanca.
Se ha considerado que eran portugueses Juan Pérez de los Ríos,
Juan Pérez de Lerma,Juan de Paria y Domingo de Morales. Pero sólo
es seguro el lugar de origen de Manuel de Mederos, quien declaró
haber nacido en la isla de San Miguel, en las Azores.
Entre los primeros pobladores cabe destacar a los criollos, a quienes
también nombraban "españoles" porque sus padres o antepasados lo
eran, aunque ya habían nacido en México.
Mencionaremos a José de Treviño, quien fue bautizado en la catedral de México en 1565. A fines de 1603 se comprometió a traer al
Nuevo Reino de León, en el término de tres meses, a su esposa Leonor
de Ayala y a sus hijos, y además, ganado mayor y menor para establecerse. A mediados de 1604, se le concedieron varias mercedes de tierras y aguas. José de Treviño y Leonor de Ayala dieron origen a varias
ramas del apellido Treviño y al linaje de Ayala en Nuevo León, pues
sus dos hijos menores usaron en primer lugar el apellido matemo. 2
Otros pobladores criollos fueron los hijos de Marcos Alonso Garza
y Juana de Treviño, ésta hermana de José de Treviño, a quien hemos
citado.
Marcos Alonso Garza era español de la villa de Lepe en Huelva y
Juana de Treviño nació en la ciudad de México. Ellos y sus hijos entraron al Nuevo Reino de León antes de 1610.
Los hijos de Marcos Alonso y Juana fueron: Pedro, Blas, Francisco,
Alonso y José. Los dos últimos usaron en primer lugar el apellido materno, originando otras dos ramas del apellido Treviño. De dos de
ellos conocemos el lugar de origen: Blas de la Garza nació hacia 1591
en Mapimí (Durango) y José de Treviño en la villa de Guadiana, ahora
ciudad de Durango (México), hacia 1597-1599..3 .
2
Tomás Mendirichaga Cueva. Origen de los apellidos Garzay Treviño en Nuevo León.
Monterrey, 1982. pp. 79-97.
3 Meodirichaga Cueva, Obra citada. pp. 9-77

�724

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Marcos González, a quien, a mediados de 1603, se le concedió una
merced de tierras en los llanos del Topo, al poniente de Monterrey, fue
probablemente español. Sin embargo, de su matrimonio con Mariana
Navarro, perteneciente a antigua familia de la villa de Saltillo, nació uno
de los más destacados pobladores criollos del Nuevo Reino de León:
Bernabé González Hidalgo, nacido hacia 1604-1605 quizás en territorio
Coahuilense, quien se avecindó en Monterrey antes de 1618.
Juan Femández de Castro, casado con Mayor de Rentería, se asentó
en el Nuevo Reino de León en 1609 o antes. Procedía de Zacatecas,
aunque se ignora si era español o criollo. Destacado poblador criollo
fue su hijo Gonzalo Fernández de Castro, nacido hacia 1590, quizás en
Zacatecas, quien ya era vecino de Monterrey a mediados de 1611.
Bemabé de las Casas fue originario de la isla de Tenerife, en las Canarias. Se asentó antes de 1610 en el Nuevo Reino de León, contrayendo nupcias con Beatriz Navarro, saltillense. Sus hijos Marcos y
Bernabé también deben mencionarse entre los más destacados pobladores criollos.
Francisco Báez de Benavides, nacido en la isla de Tenerife, entró en

el Nuevo Reino de León hacia el año 1612. Antes de septiembre de
1626, contrajo matrimonio con Isabel Martínez Guajardo, de familia
coahuilense. Sus hijos Francisco, Bernardo y José, criollos destacados,
fueron vecinos importantes de la villa de Cerralvo, tuvieron cargos
militares y tomaron parte en las expediciones de descubrimiento de
Texas a fines del siglo XVII.
El extremeño Pedro Botello de Morales y su esposa Ana María de
Avila, cordobesa, dejaron una numerosa descendencia, hijos y nietos
nacidos en la villa de Cerralvo y en la ciudad de Monterrey.

Lo núsmo podríamos decir del asturiano Rodrigo Flores Carvallo,
de quien seguramente descienden muchas familias que, con el apellido
Flores, se asentaron en el noreste de México.
Diremos, por último, que de los siete españoles comprobados que
hemos citado, tal parece que el extremeño Rodrigo de Aldana y el salmantino Pablo Sánchez no dejaron descendencia.

111
De los 82 pobladores que se establecieron en el Nuevo Reino de
León en la primera época (1596-1626), hubo muchos que, seguramente, no dejaron descendencia. Sin embargo, otros fueron genearcas o

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

725

fundadores de sus linajes en Nuevo León. Citaremos a Diego de Montemayor, Lucas García, Marcos González, José de Treviño, Marcos
Alonso Garza, Francisco Báez de Benavides y Pedro Botello de Morales.4
Acerca de Diego de Montemayor, fundador de la ciudad de Monterrey en 1596, diremos que contrajo dos matrimoruos: el primero con
María de Esquive! y el segundo, quizás en Mazapil (Zacatecas) en 1572,
con Juana Porcallo. Del primero nació un hijo, Diego de Montemayor
el Mozo, y del segundo una hija, Estefanía de Montemayor.
Diego de Montemayor el Mozo se casó con Elvira de Rentería, de
cuyo enlace quedó sólo un hijo: Diego Femández de Montemayor,
quien contrajo nupcias con Juliana de las Casas y de ellos no se conoce
descendencia.
Por su parte, Estefanía de Montemayor fue esposa del portugués
Alberto del Canto, fundador de la villa del Saltillo en 1577. Alberto y
Estefarúa tuvieron dos hijos y una hija: Diego, Elvira y Miguel, quienes
usaron el apellido materno en vez del paterno. Así el apellido Montemayor se difundió por línea femenina.
Lucas García entró a la conquista del Nuevo Reino de León en
1596, siendo uno de sus pobladores más importantes. Su matrimonio
con Juliana de Quintanilla dio origen a este apellido en Nuevo León,
pues muchos de los descendientes de Lucas y Juliana usaron el apellido
Quintanilla en primer lugar.
Marcos González entró como poblador en 1603. Contrajo matrimonio, seguramente en la villa del Saltillo, con Mariana Navarro. De
este enlace se originó el apellido compuesto González Hidalgo, que
sobrevive en numerosas familias que se apellidan González.
Hemos dicho que José de Treviño se asentó a principios de 1604 y
que, su matrimonio con Leonor de Ayala, dio principio a varias ramas
del apellido Treviño nuevoleonés y también al de Ayala, debido a que
sus hijos menores usaron el apellido materno.
Francisco Báez de Benavides entró al Nuevo Reino de León hacia el
año 1612. De su matrimonio con Isabel Martínez Guajardo se originó
el apellido Benavides en Nuevo León.

4

Sobre el origen de 35 linajes nuevoleoneses, veáse: Tomás Mendirichaga Cueva. Apellidos de N11evo León. Siglos XI 71, XVIIy XVIII. Monterrey, 1993.

�726

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

727

(1596-1626)

Hacia 1620 Pedro Botello de Morales, extremeño, y su esposa Ana
María de Avila, cordobesa, se avecindaron en la villa de Cerralvo, dando origen en apellido Botella. Algunos de sus descendientes usaron en
primer lugar el Buentello, en recuerdo de Juan Buentello Guerrero,
antiguo poblador, tío de Pedro Botella de Morales.
IV
En los libros de sacramentos (bautismos, casamientos y entierros)
de la antigua parroquia de Monterrey, ahora catedral, las partidas más
antiguas que existen son de los años 1667 y 1668. Ahí están registrados numerosos indios, mestizos, negros y mulatos con apellidos García, Guerrero, Gutiérrez, Hernández, Maldonado, Ramírez, etc. También se asentaron a los que pertenecían a las castas: coyotes (hijos de
indios y mestizas), castizos (hijos de español y mestiza), moriscos (de
español y mulata), etc., a quienes se les dieron los apellidos de sus amos
o padrinos. Asimismo aparecen tlaxcaltecas que llevaron los apellidos
García, González, Pérez, Ramos, Ruiz, Sánchez, etc.
Los sacramentos impartidos no solo corresponden a la parroquia
regiomontana, sino también a los que se efectuaron en las capillas de
las estancias y haciendas de su jurisdicción, como la de San Francisco
(Apodaca), de La Pesquería (villa de García), la de los capitanes Juan
Cavazos (Santo Domingo) y José de Ayala (El Topo) y en las capillas
de los valles de Santa Catarina, las Salinas (Salinas Victoria), del Guajuco (municipio de Santiago), etc.
En el Nuevo Reino de León, como en todo México, hubo indios,
negros y mulatos con apellidos españoles.
El cronista Alonso de León menciona al capitán indio Maldonado
quien, siendo de la "nación" que tenía por caudillo a Guapale ''le reprendía sus bellaquerías" y después fue aliado de los conquistadores. Hacia
1630, durante una rebelión encabezada por Guapale, el gobernador
Zavala envió al capitán Maldonado ofreciéndole la paz, pero a éste "lo
mataron y rompieron los papeles...," dice el cronista. (Relación, Discurso
tercero, capítulo II)
A principios de 1652, el mulato Francisco de Salvatierra declaró en
la villa de Cerralvo que hacía unos ocho años se había avecindado en el
Nuevo Reino de León, o sea hacia 1644. Añadió que era originario de
la Huasteca y que tenía a su cargo le caballada de guerra contra los in-

dios sublevados. No supo su edad, pero parecía tener más de 40 años,
es decir que nació antes de 1612.5
Debe mencionarse a dos destacados pobladores indios con apellido
castellano. A principios de 1659, el indio principal Lázaro de Avales
dijo ser uno de los primeros pobladores de la comarca nombrada del
Río Blanco, ahora municipios de Zaragoza y Aramberri (Nuevo León),
añadiendo que era hijo legítimo de don Miguel de Avalas, quien había
sido gobernador perpetuo del pueblo de Santa María del Río (San Luis
Potosí).6
Treinta y cinco años después, en 1694, otro fyliguel de Avalos, hermano o medio-hermano del anterior y también indio principal e hijo
legítimo de quien fuera gobernador de Santa María del Río, afirmó
haber sido uno de los primeros vecinos del pueblo de Santa Maria del
Río Blanco, en donde había permanecido durante veintidós años, es
decir desde 1672.7
A mediados del siglo XVII el capitán José de Ayala tenía entre sus
indios de encomienda a Juan Femández, casado, y Juan Méndez, ambos de.nación caguiriñiguara.8
A fines del mismo siglo, en 1693, en el juicio de residencia al gobernador Pedro Fernández de la Ventosa, figuran como testigos: Esteban
Martín, indio; Francisco Ruano y Diego Hernández, tlaxcaltecas, y
Martín López, indio.9
En 1709 Ignacio de Ay2.la, capitán chichimeca de la nación alazapa,
afirmaba en el real de San Pedro Boca de Leones (Villaldama) haber
sido ellos, los alazapas, ''de los primeros pobladores" del pueblo de San Miguel de Aguayo (Bustamante), en compañía del indio principal tlaxcalteca don Agustín de la Cruz, a quien le revelaron la existencia de las
minas que después le dieron renombre a Boca de Leones. 10

5

Israel Cavazos Gru-za. Cedulario autobiogr4ftco de pdbladomy conq11istadom de Nuevo
León. Monterrey, 1964. pág. 195.
6 Cavazos Garza. Cedulario ... pág. 29.
7 Cavazos Garza. Cedulario ... pág. 30.
8 Eugenio del Hoyo. Esclavitudy encomiendas de indios en el Nuevo Reino de León. Siglos XVIy XVII. Monterrey, 1985. pág. 169.
.
9 Civil, volumen 23-A, años 1685-1699, expediente 2, folios 65 vuelta y siguientes. Archivo Municipal de Monterrey
10 Eugenio del Hoyo. Indios, frailes y encomenderos en el Nuevo Reino de León. Siglos
XVIIy XVIII. Monterrey, 1985. pp. 151-154.

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TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

En los reales de minas hubo numerosa población indígena y negra
con nombres hispanos. A mediados de 1703, muchos trabajadores
habían huido de las minas que tenía el sargento mayor Antonio López
de Villegas en el rea de Santiago de las Sabinas, ahora Sabinas Hidalgo
(Nuevo León). En la lista de los huidos se mencionan dos indios, con
los apellidos Gómez y Lerma, y otros dos con el De la Cruz. Además
se citan los nombres de catorce mulatos con apellidos españoles: García, Pérez, De la Cruz, etc. 11
V

La clase dirigente indígena, convertida, al Cristianismo, colaboró
eficazmente a la obra civilizadora de la Conquista.
Hacia 1683, el indio tlaxcalteca principal Antonio Jiménez afirmaba
que hacía veinte años poco más o menos (¿desde 1663?) que era poblador de los Llanos de San Antonio, ahora Hidalgo (famaulipas),
habiendo tomado parte en las expediciones contra los indios rebelados
y ayudado a los religiosos encargados de su conversión. 12
A principios de 1665 Francisco Salvador Jiménez, hijo legítimo del
citado don Antonio Ximénez, era vecino de la villa de Cadereyta, así
como su padre. A principios de 1670 declaró ser poblador de los Llanos de San Amonio, añadiendo que, desde hacía dos años, se había
avecindado en Santa María del Río Blanco.13 Francisco Salvador Jiménez se casó con Margarita de los Ríos, quien usó el apellido materno
pues fue hija legítima de Juan Hemández y Ana de los Ríos. Juan pertenecía a antigua familia indígena y Ana era nieta de Juan Pérez de los
Ríos, quien fue uno de los primeros vecinos de Monterrey en 1596.

En 1683, el mismo Francisco Salvador Jiménez declaraba en el valle
del Pilón (Montemorelos) que, desde hacía quince años poco más o
menos (¿desde 1668?) se había asentado en los Llanos de San Antonio.14
A mediados de 1664 los tlaxcaltecas Miguel Martín de Rivera y don
Antonio Jiménez, "hermanos" y vecinos de la villa de Cadereyta, afirman
que hacía más de veinte años (antes de 1644) habían entrado con otro
hermano a poblar dicha villa. Poco después el mencionado hermano y

su esposa e hijos fuer~m muertos por los indios, teniendo que retirarse
a poblar otras tierras. b
En los pueblos de indios sus gobernantes y vecinos tenían apellido
español.
A principios del siglo XVIII Nicolás Vázquez, indio de la nación
gualagüís, era gobernador del pueblo de San Cristóbal de los Gualagüises, ahora Hualahuises (Nuevo León). En 1726 el gobernador indígena
era Juan de Malina y, en 1763, se menciona a José Martín Mancilla
como "el capitán grande de la nación aguacero" que habitaba en dicho pueblo. Manuel del Valle era regidor del cabildo indígena del mencionado
pueblo. 16
En 1763 Juan Pulido tenía el cargo de gobernador de la misión de la
Purísima Concepción, cercana a la actual ciudad de Monterrey, cuyos
pobladores eran de las naciones indígenas cadimas, gucyolotes, cometunas y
otras. José Malacara, Pascual González y Simón Pérez eran alcalde,
regidor y alguacil, respectivamente, del cabildo de dicha misión. 17
El mismo año 1763 Juan José Pérez era el gobernador de la misión
de la Purificación, muy próxima a la de la Purísima Concepción. El
alcalde de dicha misión era Felipe Gutiérrez, tarpbién de raza indígena.
Juan José de la Garza, Ramón Ojeda, José Bazán, Cayetano de León y
José Hemández eran miembros del cabildo indígena de la Purificación.18
En 177 5, en la Vista General que llevó a cabo el gobernador Vidal
de Lorca al Nuevo Reino de León, se asentó que el pueblo de la Purísima Concepción se componía de setenta y siete familias de la nación
cadima ')' otras" y que el pueblo de Nuestra Señora de la Purificación
tenía cincuenta y tres familias de "indios seTTanos': 19
En el mismo año 1775 Juan José de la Garza y Joaquín Estanislao
de León, ''indios mecos, de la nación de los pelones" quienes vivían en la misión de la Purificación, afumaban que los indios de dicha misión fueron sus primeros pobladores ''sin ,nezcla de otro alguno, ni de los tlaxcaltecos". Añadían que, en ese año, Eugenio de la Garza era el ''indio princi-

15

11

Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 87. Archivo Municipal de
Monterrey.
12 Cavazos Garza, Ced11fario ... pág. 129.
13 Cavazos Garza. Op. Cit. pp. 129-130.
14 Cavazos Garza. Op. Cit. pág. 130.

729

Cavazos Garza. Op. Cit. pág. 154.
Del Hoyo. Indios,fraiksy enco,nenderos... pp. 205, 209 y 226.
17
Del Hoyo. Op. Cit. pág. 223.
18 Del Hoyo. Op. Cit. pág. 225.
19
José Eleuterio González. Colección de noticiasy doc111ne11tos para la historia del Estado de N11e110 León. Monterrey, 1867. pp. 89-90
16

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Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

pal" de su nación y los ascendientes de él habían sido siempre los go-

De la ciudad de México entraron: Esteban Maldonado y Juan de Estrada. De la ciudad de Puebla venían: Melchor Márquez y Diego Pérez.
De las minas de Guadalcázar llegó el capitán Juan de Zúñiga Almaraz.
No se asentó de dónde venían: Felipe de Santiago, Sebastián García,
Juan García Rodea, José de la Garza, Francisco de Montalvo, Francisco
Dávila, Antonio Álvarez, Lorenzo y José Martín. Quizás éstos eran
vecinos del Nuevo Reino de León pues José de la Garza lo era.

730

bernadores y jefes suyos.

20

El 19 de febrero de 1784 fue asentado en la misión de la Purificación un grupo de indios de la nación de los adaguas, con el fin de que
ahí se establecieran. Entre ellos se mencionan seis hombres y una mujer con apellidos espap_oles: José María de Ala_rcón, María de lo~ S~ntos
Guzmán, Juan José Angel Canales, José Mana Plaza, Juan Jose Saenz,
Juan Francisco de Avilo y Santiago Garza. Otros ochos hombres y una
mujer tenían el apellido De la Cruz.21
VI
El doctor José Eleuterio González (1813-1888) afirma que, de los
28 vecinos fundadores de la villa de Cadereyta en 1637, "ninguno había

nacido en España, sino que todos eran mexicanos; los unos eran de Huichapan en
la provincia de Jilotepec, los otros era~ poblanos, algunos de T?~,~;lány otr~s pocos
de la ciudad de México, todos espanoles de la Nueva Espana . Es decir que
este autor supone que todos eran criollos. Por su parte, el historiad~r
Eugenio del Hoyo, siguiendo al doctor González, dice que los 28 vecib
I
.
,_ ,,23
nos "eran nacidos en la Nueva Espana, no hu o uno so,o pemnsuwr.
Con motivo del reparto de solares a los primeros pobladores de dicha villa, se redactó un documento, fechado el 13 de agosto de 1637,
en el que se asentó de dónde habían sido vecinos: siete proc~clian de
Huichapan, cuatro de Tepetitlán (no Tepatitlán), ~os de la cmda~ de
México, dos de la ciudad de Puebla y uno de las mmas de Guadalcazar.
A nueve no se les anotó de dónde provenían, además se anotó a otros
dos que habían sido vecinos de Huichapan y a uno que no se estableció.
El documento citado no menciona el lugar de nacimiento de los
pobladores sino de dónde habían sido vecinos.
De Huichapan vinieron: Juan Alvarez de G~doy, Alonso de León,
Juan de Zabaleta, Pascual de Cárdenas, Juan Alvarez el Mozo, Juan
López y Juan Méndez Tovar. De Tepetitlán llegaron: Mateo de Ar_ce,
Francisco de Escamilla, Francisco Durán y Diego Pérez de Escamilla.

20 Del
21 Del

22

Hoyo. Op. Cit. pág. 227.
Hoyo. Op. Cit. pp. 246-247.

,

I.ecciones orales de Historia de Nuevo l..eón, en Obras Completas del Dr. Jose

Eleuterio GonzáJez. Monterrey, 1887. Tomo ID. Pág. 68.
23 Historia del Nuevo Reino de León. Monterrey, 1972. Volumen Il. pág. 362.

731

En la lista anterior se anotaron 25 nombres. Sin embargo, el documento dice que eran 20 vecinos y, además, seis supernumerarios. Luego añadieron otros dos supernumerarios: Jerónimo y Manuel de Valdés, llegados de Huichapan. En total 28 vecinos, aunque el número
cinco no se asentó.
El doctor González creyó que los 28 vecinos fundadores de Cadereyta eran criollos, aunque es difícil probarlo. Alonso de León, el cronista, lo era ya que nació en la ciudad de México y sus padres fueron
españoles peninsulares. También José de la Garza debió ser criollo
pues fue hijo legítimo del capitán Pedro de la Garza e Inés Rodríguez,
antiguos pobladores del Nuevo Reino de León. De los demás quizás
ninguno era español europeo, aunque pudo haberlos, así como criollos,
mestizos y mulatos.
En el año 1686 los tlaxcaltecas de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, población situada junto a la villa del Saltillo, fundaron dos pueblos
en el Nuevo Reino de León: Nuestra Señora de San Juan de Tlaxcala,
que ya no existe, y San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante (Nuevo
León).
Entre los primeros vecinos de Nuestra Señora de San Juan había
traxcaltecas con apellidos españoles: Bemabé González y su hijo Esteban González, Domingo, Pascual y Lucas Ramos, Pedro García, V entura Pérez, Esteban y Andrés Martín.
Casi dos décadas después, en una "lista de la gente" del mencionado
pueblo de Nuestra Señora de San Juan, fechada el 6 de abril de 1704, se
asentaron los nombres de 94 vecinos tlaxcaltecas. La mayor parte de
ellos no lleva apellido y, la única mujer que lo tenía, era Andrea Méndez, casada con Matías Nicolás.
En el citado padrón aparecen tres vecinos éon el apellido De la
Cruz y otros tres se apellidaban Ramos. Cuatro traxcaltecas llevaban
los apellidos García, González, Hemández y Martín y u.na mujer el
Méndez. Cinco de los que tenían apellido español estaban casados:
Domingo Ramos, gobernador de dicho púeblo, con Melchora Jeróni-

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Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
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ma, Manuel González con Tomasa María, Esteban Martín con Gregoria Clara, Antonio Ramos con Nicolaza Victoria y Pedro García con
Ana María.24

Jerónimo Cantú y su esposa Juliana de Treviño tuvieron una numerosa descendencia, que sobrevive hasta nuestros días. Por su parte,
José Cantú, casado con María de Treviño, propagó la otra rama de su
apellido. Sin embargo, José tuvo dos hijos fuera de matrimonio: Tomás y Nicolás, de quien trataremos enseguida.

A principios de 1693, Bernabé González, Agustín de la Cruz y Felipe Gómez afirmaban que ellos, ') otras muchas familias" de San Esteban
de la Nueva Tlaxcala, habían fundado el pueblo de San Miguel de
Aguayo y descubierto las minas de San Pedro de Boca de Leones, ahora Villaldama (Nuevo León). 25

Hijo legítimo de Tómas y Ana fue: Tomás Cantú el Mozo, quien
contrajo matrimonio el 11 de abril de 1684 con María Martínez, también llamada María de la Garza y María de Lerma, hija legítima de Diego Martínez de Lerma, seguramente mulato, y Leonor de Gumendio.
Tomás y María tuvieron por lo menos un hijo, llamado Tomás, nacido
en 1692.

VII
En el Nuevo Reino de León, como en todo México, los conquistadores
y pobladores dieron sus apellidos a los indios, mestizos, negros o mulatos cuando éstan eran bautizados. También les dieron sus apellidos a
quienes pertenecían a las castas, es decir a las mezclas que aquéllos. De
la Cruz y De los Reyes fueron apellidos que se les dieron frecuentemente. Sin embargo, muchos de ellos sólo usaron el nombre de pila.

1

dieron origen a las dos ramas de su linaje en estas tierras. En 1639
ambos eran vecinos de Monterrey.

En el mismo año 1686 los indios tlaxcaltecas principales Bernabé
González, Agustín de la Cruz y Felipe Gómez establecen el pueblo de
San Miguel de Aguayo, ahora Bustamante (Nuevo León), con familias
traxcaltecas. Entre los primeros pobladores debe mencionarse a Melchor y Francisco de Cáceres y Francisco de la Corona. Poco después, a
Nicolás y Pedro de Cáceres, Francisco, Juan, Rafael y Domingo de la
Cruz, Bernardino Sánchez, Lucas y Simón Hernández y Lorenzo Maldonado.

Unos años después, como ya lo dijimos, Ignacio de Ayala, capitán
de la nación alazapa, decía que los alazapas habían sido, con el tlaxcalteca Agustín de la Cruz, los primeros pobladores de San Miguel de
Aguayo, siendo los alazapas quienes habían revelado la existencia de las
minas en Boca de Leones.

·¡

733

Desde un principio, en el Nuevo Reino de León existió la población
criolla o mestiza con apellidos españoles y la población indígena o negra que tenía los mismos apellidos.
Citaremos un ejemplo; el apellido nuevoleonés Cantú se remonta a
los capitanes Jerónimo y José Cantú, probablemente criollos, quienes

24 Protocolos, volumen 8, años 1704-1 708, número 13, folios 28 a 33 vuelta.
Archivo Municipal de Monterrey.
25 Cavazos Garza. Cedulario ... pp. 118-119.

Tomás Cantú, nacido hacia 1629, fue quizás mestizo o mulato. Se
casó dos veces: primero con una hija del mulato Juan Martín de Lerma
y después con Ana de Herrera.

El otro hijo natural del capitán José Cantú fue:
Nicolás Cantú, nacido en 1634 ó 1635. Casado con Micaela Martínez y Micaela de Salazar, quien, probablemente es la misma mujer, hija
legítima de Nicolás de Salazar y, quizás, de Bernarda Martínez. Tal
parece que Nicolás y Micaela fueron padres de Nicolasa Cantú, mulata,
quien, a mediados de 1710, se iba a casar con el mulato Francisco de
Avila en el valle del Pilón (Montemorelos).
Mencionaremos a otros dos pobladores que llevaron este apellido:
Margarita y Andrés.
Margarita Cantú, mulata, nombrada también Margarita de Lerma
fue esposa de Pascual de Reina, mulato, hijo legítimo del mulato Gonzalo de Reina y Catalina de Gumendio.
Andrés Cantú, mulato, casado en la parroquia de Monterrey, el 1O
de enero de 1680, con Catalina de Gumendio, "cqyota" (hija de indio y
mestiza). Andrés y Catalina tuvieron por lo menos un hijo: Bernardo
Cantú, mulato.
En el bautismo se les dio, frecuentemente, a ·1os indios, mestizos,
negros y mulatos el nombre y el apellido del amo o del padrino. El
general Fernando Sánchez de Zamora menciona en su Relación a ''un
buen hombre llamado Juan Díaz': de quien dice que era "viejo y maduro" y
mayordomo de una hacienda de ovejas en los Llanos de San Antonio,

�TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

ahora Hidalgo (Tamaulipas). Más adelante, Sánchez de Zamora se re26
fiere a "un indio cacique llamado Juan Dhv ahijado del viejo Juan Díaz... "

l.

734

También hubo indios con nombre cristiano y apellido indígena. El
cronista Alonso de León menciona al capitán Juan Cuencamé quien,

"siendo bárbaro... después fue, hasta que murió, el más lealy efecto a los españoles
de cuantos ha habido en este Reino". Añade que cuencamé había tomado
parte en el asalto a Monterrey, en 1624, ') en diversas facciones de ellos':· era
de la ranchería donde los indios mataron al caudillo huachichil Guajuco
y fue quien le relató al cronista cómo lo asesinaron, pues él estuvo presente. De León narra la muerte de Guajuco en el cliscurso segundo,
capítulo XV, de su Relación.
Diremos, por último, que, en la primera mitad del siglo XVIII, fue
famoso en el Nuevo Reino de León el caudillo indígena Pedro Botello,
nacido hacia 1676, "indio de gran prestigio y ferocidad, General de veintiséis
naciones de aborigenes': a quien el historiador David Alberto Cossío declica el capítulo IV, tomo ID, de su Historia de NtJevo León (1.fonterrey,
1925-1933). Es probable que el mencionado jefe indígena haya recibido el nombre y apellido en el bautismo, como era muy frecuente, y
que, quizás, haya pertenecido a alguna de las encomiendas de los Botello. Así, el citado caudillo indígena, fue homónimo del extremeño genearca del apellido Botello en Nuevo León.

VIII
Trataremos, en seguida, de la descendencia de dos antiguos pobladores, 11artín de Solís y Juan Pérez de Lerma, en cuyas genealogías se
advierte el mestizaje llevado a cabo desde los orígenes del Nuevo Reino de León.

·¡

Es posible que Martín de Solís haya sido indio o mestizo y que
Francisco de Ávila, su esposa, fuera negra o mulata, pues a sus hijos
Juan, Diego y Sebastián de Solís se les menciona, en 1626, entre los
mulatos vecinos de Monterrey. Por su parte, Juan Pérez de Lerma
quizás fue portugués y su esposa, Mariana Martínez, negra o mulata ya
que, cuando se refieren a algunos de sus descenclientes, se dice que
eran mulatos.

Relación del general Fernando Sánchez de Zamora, capítulo IV, en la Historia
de Nuevo León... de Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Femando Sánchez de
26

Zamora. Edición crítica de Israel Cavazos Garza, Monterrey, tres ediciones 1961,
1980 y 1985.

735

Martín de Solís había entrado a la conquista del Nuevo Reino de León
con Luis de Carvajal en 1581-1587. Al referirse a esa época, el cronista
Alonso de León afirma que un indio le avisó a Solís del alzamiento que
preparaban los naturales contra los pobladores, lo que hizo que rechazaran el ataque, aunque poco después tuvieron que despoblar. (Relación,
segundo cliscurso, capítulo IX).
En 1591 Martín de Solís era vecino de la villa del Saltillo e intérprete
de la lengua náhuatl. Ese año el capitán Francisco de Urdiñola fundó,
junto a Saltillo, el pueblo de San Esteban de la Nueva Tiaxcala, nombrando a Solís nahuatlato o intérprete pues era "ladino en lengua castelhnay

mexicana".
Solís s~ avecindó en el Nuevo Reino de León, con su esposa Francisca de Avila y sus hijos, poco después de la fundación de Monterrey.
A mecliados de 1605 se decía que era ''primerpobhdory que padeció m11chos
trabajos en esta población ... " Añadiendo: "desde el año de noventa y siete
(1597) pasado, quefue cuando se avecindó el dicho Solís... " 27 Ya había muerto
a fines de marzo de 1615.
Hemos clicho que Martín de Solís fue nahuatlato o intérprete de la
lengua náhuatl, lo que haría suponer que era indio o mestizo. También
podríamos creer que Martín de Solís y Francisco de Ávila fueron españoles o criollos, pero a sus hijos se les menciona como mulatos en varios documentos.
Martín de Solís y Francisca de Avila tuvieron tres hijos y cuatro
hijas: Juan, Diego, Sebastián, Isabel, Magdalena y otras dos hijas cuyos
nombres no conocemos.

1. El caudillo Juan de Solís declaró a mecliados de 1650 que "ha más
de citzcuenta años que vive en esta ciudad (Monterrey), que entró con Martín de
Solís, su padre... '~ añacliendo "ser de setenta arlos': de edad.28 Es decir que
nació en 1580 y entró al Nuevo Reino de León antes del año 1600.
Fue, como su padre, intérprete de la lengua náhuatl. En la nómina
de vecinos de Monterrey, fechada el 9 de septiembre de 1626, se asentó
que Juan de Solís era '~nulato, casado con una ind~a de Coahuiia': En efec-

'l:T Civil, volumen 8, años 1654-1659, expediente 9-A, folio 7, vuelta. Archivo
Municipal de Monterrey.
28 Protocolos, volumen 3, años 1650-1680,, número 9, folios 15 vuelta y 16. Archivo Municipal de Monterrey.

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Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

to, su esposa fue Andrea, también llamada Andrea de la Cruz y Andrea
de Solís.
Juan y Andrea tuvieron por lo menos una hija: Ana de Solís, casada
en 1641 ó 1642 con el mulato Juan de Loya, quien actuó en diversas
ocasiones como intérprete de la lengua mexicana o náhuatl y falleció el
19 de marzo de 1684.
El caudillo Juan de Solís aun vivía a mediados de 1658 y ya había
muerto a fines de 1666.

2. El caudillo Diego de Solís declaró en la misma fecha que su hermano Juan, a mediados de 1650, que "ha más de cincuenta a,los que entró
con Martín de Solís, su padre, a esta población en donde(! se ha criado ... ': añadiendo que "es de más de sesenta y cinco a110s" de edad. O sea que nació
antes de 1585 y tenía más de medio siglo de haberse asentado en el

(1596-1626)

737

3. Sebastián de Solís, "mulato': es mencionado en la descripción de
Monterrey de 1626, llamada Vista de Ojos.

4. Isabel de Solis casada con Bartolomé Pizru;ro. Tuvieron varios hijos
que usaron distintos apellidos: Ana Martínez, también llamada Ana de
Solís, esposa de Juan Serrano; Juana Hernández y Pascuala Martínez;
Bartolomé y Salvador Pizarro.

5. Magdalena de Ávila usó el apellido materno. Casada con Juan López, nacido hacia 1570 en la ciudad de México e hijo legítimo de Pedro
López y Cecilia López. Juan López había entrado al Nuevo Reino de
León con Luis de Carvajal en 1581-1587. Magdalena de Ávila ya había
fallecido a principios de noviembre de 1634, cuando su marido testó.
Juan y Magdalena tuvieron dos hijas y un hijo: Juana, Melchora y Bernabé.

Nuevo Reino de León.29 Falleció a mediados de 1657.

I.

En la mencionada nómina de vecinos de Monterrey de 1626, se dice
que Diego era "111ulato, casado con una mestiza". Fue vecino fundador de
la villa de San Juan Bautista de Cadereyta en 1637.

Juana López, casada quizás en 1630, con Juan de Montalvo,
mestizo, quien tuvo a su cargo, a partir de 1663, la reedificación de la iglesia parroquial de Monterrey.

II.

Diego de Solis se casó con María de Mendoza, de cuyo enlace que30
daron dos hijos y una hija: Juan, Martín y María.

Melchora López fue esposa de Francisco de Mendoza, de
quien nada sabemos.

III.

Bemabé López, nacido hacia 1598-1604, a quien la descripción de Monterrey de 1626 menciona como mulato y soltero. Casado con su prima camal Juana Hernández, hija legítima de Juan Hernández y una hija de Martín de Solís y
Francisca de Ávila, de quienes trataremos más adelante.
Un Bernabé López era soldado de la guarnición militar de
la villa de Cadereyta a principios del siglo XVIII.

I.

Juan de Mendoza usó el apellido materno. Casado con Dorotea de la Garza, de cuyo matrimonio nacieron dos hijas a
quienes bautizaron con el nombre de Josefa. Ya viuda, Dorotea contrajo segundas nupcias con Andrés de Torres.

II.

Martín de Solís fue homónimo de su abuelo paterno.

III.

María de Solís fue esposa del capitán José de la Garza, hijo
legírimo del capitán Pedro de la Garza e Inés Rodríguez.
Tuvieron por lo menos una hija: Josefa de la Garza, quien
contrajo matrimonio el 14 de julio de 1671 con Nicolás de
San Miguel, también llamado Nicolás de la Cerda.

El capitán José de la Garza fue alcalde ordinario de Monterrey en
1654 y justicia mayor y capitán a guerra de la villa de Cadereyta en la
segunda mitad del siglo XVII.
Seguimos con los hijos de Martín de Solís y Francisca de Ávila.

29

Protocolos, mismos volumen, número y folios. AMM.
Memoria testamentaria del caudillo Diego de Solís en Civil, volumen 23-B,
años 1630-1700, expediente 25, folio 26. AMM.
30

6. Otra hija de Martín de Solis y Francisca de Ávila, cuyo nombre desconocemos, fue esposa de Juan Martín de Lerma, hijo legítimo de Juan
Pérez de Lerma y Mariana Martínez. Juan Martín de Lerma, también
nombrado Juan Martínez de Lerma, es, seguramente, el mismo Juan
Martín, ''mulato viudo': registrado en la nómina de vecinos de Monterrey
fechada el 7 de sepúembre de 1626, también llamada Vista de Ojos.
, Juan Martín de Lerma y la hija de Martín de Solís y Francisca de
Avila, cuyo nombre ignoramos, tuvieron por lo menos una hija:
Bernarda Martínez, quien contrajo matrimonio hacia 1660 con el alférez Nicolás de Salazar, intérprete general de la lengua náhuatl. Tuvieron vario~ hijos. Ya viudo, Nicolás contrajo segundas nupcias con Catalina de A vila.

�738

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

739

(1596-1626)

7. La otra hija de Martín de Solís y Francisca de Ávila, cuyo nombre
desconocemos, fue esposa de Juan Hemández, quizás el mismo caudillo Juan Hemández, quien fue intérprete de la lengua náhuatl y ejerció
31
como cirujano práctico en el Nuevo Reino de León.
Del enlace quedaron varios hijos, que usaron el apellido paterno:
Miguel, Josefa (casada con Leonardo de Mendoza), Juan, Alonso y
Juan (esposa de su primo carnal Bernabé López, hijo de sus tíos Juan
López y Magdalena de Ávila).
Por último diremos que no hemos podido identificar a los siguientes:
Angela de Solís era vecina de la villa de San Gregorio (Cerralvo) a
principios de 1634, cuando Pedro de Suástegui le dejó en su testamen32
to 100 pesos.
A principios de 1637, Francisco de Solís ya estaba casado con Antonia Rodríguez, también llamada Antonia Pérez, hijo legítima del capitán Femán Blas Pérez y Andrea Rodríguez. En dicho año Francisco y
Antonio se fueron a vivir a las minas de San José del Parral, ahora Parral (Chihuahua).
Nicolás de Solís vivía en Cerralvo en 1644, cuando declaró tener 20
años de edad, es decir que nació en 1624. Falleció una década después,
en 1655, despedazado por las rocas que arrojaron los indios sobre los
soldados que comandaba el capitán Gregorio Femández, quienes intentaban escalar una sierra en el Valle del Pilón (Montemorelos) para
castigarlos por los delitos que habían cometido O. B. Chapa Historia del
Nuevo Reino de León ... , capítulo IV).
Bartolomé de Solís era vecino del pueblo de Santa Teresa del Álamo
a mediados de 1664.
11
En 1602 Juan Pérez de Lerma afirmó que hacía más de tres años
(antes de 1599) había entrado con su familia al Nuevo Reino de León,
donde se le concedieron tierras que "aréy sembré". Añadía que, debido

a ''las alteraciones" de los indios, tuvo que despobladas, pero había vuelto
con el fin de "proseguir con s11 población ... " 33•
Se ha considerado que Juan Pérez de Lerma era portugués porque,
en una petición que hizo a fines de 1611, aparecen varias palabras del
idioma lusitano. De sus declaraciones como testigo, en que dice su
edad, se concluye que había nacido hacia los años 1563-1564, pero se
desconoce el lugar de su nacimiento.
El cronista Alonso de León, después de relatar la muerte del fundador de Monterrey, ocurrida a principios de 1611, menciona un asalto
de los indios a la hacienda de Pérez de Lerma, en que éste resultó herido, así como su esposa y su hijo Esteban Martín. (Relación, discurso
segundo, capítulo XI).
En 1613 Juan Pérez de Lerma tuvo el cargo de regidor en el ayuntamiento regiomontano. Y, una década después, nuevamente fue herido en el asalto a Monterrey, consumado por los caudillos indígenas
Guajuco y Colmillo el 8 de febrero de 1624 (Alonso de León, Relación,
discurso segundo, capítulo XII).
Es probable que Juan Pérez de Lerma haya sido portugués, pero su
esposa Mariana Martínez quizás fue negra o mulata, pues a algunos de
sus descendientes se les menciona como mulatos.
Este antiguo poblador del Nuevo Reino de León está registrado en
la memoria de los vecinos de Monterrey, redactada por el ayuntamiento
reinero en 1626. En la descripción de esta ciudad, llamada Vista de
Ojos, que mandó levantar el gobernador Martín de Zavala el mismo
año, también se le menciona "con su m,ger e hfjos".
Juan Pérez de Lerma y su esposa Mariana Martínez tuvieron, por lo
menos, cuatro hijos y dos hijas: Juan, Dionisia, Esteban, Gaspar, Sebastiana y otra hija cuyo nombre desconocemos.
Sin embargo, tal parece que hubo otro hijo de Juan y Mariana: Diego Martín o Martínez de Lerma, quien se casó con Leonor de Gumendio, también llamada Leonor de la Garza, hija legítima de Sebastián
Pérez de Gumendio y Elena de la Garza.
Diego y Leonor tuvieron un hijo y una hija: José y María.

Tomás Mendirichag.i Cueva. "Médicos y hospitales en el Nuevo Reino de
León". H11n1anitas Número 2. Año 1961.
32 Civil, volumen 4, años 1632- 1635, expediente 15, folio 4. AMM.
31

33 Cavazos

Garza. Cedulario ... pág. 177.

�740

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596 -1 626)

741

I.

José Martín de Lerma, también llamado José Martínez de
Lenna, casado con Mariana de los Ríos, a quienes se refieren
como mulatos.

Esteban de Lerma aun vivía a mediados de 1654. En 1658 su hermano Dionisio decía que Esteban "murió entre los (indios) enemigos en
defensa de esta ciudad (Monterrey)y Reino ... " 35

II.

María Martínez, también nombrada María de la Garza y María de Lerma. Contrajo matrimonio el 11 de abril de 1684
con Tomás Cantú el Mozo, hijo legítimo de Tomás Cantú y
Ana de Herrera. A fines del siglo XVII, Tomás Cantú el
Mozo afirmaba: )o he seroido a Su Majestad en las jornadas que
se han efrecido en el valle del Pilón (Montemorelos) contra los indi•
,, 34
os enemigos...

Hemos dicho que el cronista Alonso de León relata el asalto a la
hacienda de Juan Pérez de Lerma, en el que fue herido su hijo Esteban.
Por su parte, Juan Bautista Chapa, en el capítulo IV de su Historia del
Nuevo Reino de León, narra la muerte de Esteban de Lerma, ocurrida en
1655, en el valle del Pilón (Montemorelos), en un combate con los
indios.

Ahora trataremos de los hijos de Juan Pérez de Lerma y Mariana
Martínez.
1. Juan Martínez de Lerma, también llamado Juan Martín de Lerma
y Juan Martín nacido hacia 1595-1596. De otros documentos se dedu-

ce que nació en 1593 o hacia 1592 o antes de este de este año o, probablemente, hacia 1588. Es, quizás, el mismo Juan Martín, mulato
viudo, que aparece en la Vista de Ojos o descripción de Monterrey de
1626. A principios de 1664 Juan Martín de Lerma declaró que a los
indios tepehuanes "les entendía la lengua".
Casado con hija de Martín de Solis y Francisca de Ávila, cuyo nombre desconocemos. Juan y la hija de Martín y Francisca tuvieron una
hija: Bernarda Martínez, esposa del alférez Nicolás de Salazar, quien~s
fueron padres de Nicolás de Salazar el Mozo, casado con Gertrudis
Pérez y Mariana Laiton.
Seguimos con los hijos de Juan Pérez de Lerma y Mariana Martínez:
2. Dionisio de Lerma, nacido hacia 1617. Casado con Josefa Cantú,
tuvieron por lo menos un hijo, Juan Pérez de Lerma, homónimo de su
abuelo, quien casó con Nicolasa Ramírez, hija legítima de Pedro Tanguma o Tamguma, quizás mulato, y Catarina de Solís.
3. Esteban Pérez de Lerma, también llamado Esteban de Lerma, Esteban Martín de Lerma y Esteban Martín. Nació hacia 1623. Casado
con Francisca Ramírez, también nombrada Francisca Martínez y Francisca Hernández, hija natural del capitán Francisco Ramírez.
Esteban y Francisca tuvieron una hija: María Martínez, también llamada María Hernández, casada con Juan de Loya, mulato.

34

Protocolos, volumen 4, años 1681-1690, número 62. AMM

4._ Gaspar Pérez de Lerma, llamado Gaspar de Lerma. Casado hacia
1680 con Juana de Torres, ambos citados como mulatos. Tuvieron por
lo menos un hijo: Pablo de Lerma, quien casó con María Martínez de
Lerma, hija legítima de José Martínez de Lerma y Mariana de los Ríos,
todos mencionados como mulatos.
Trataremos, por último, de las dos hijas de Juan Pérez de Lerma y
Mariana Martínez.
5. Sebasriana Martínez, quien usó el apellido materno. Fue esposa
de Alonso de Cervantes. Tal parece que no vivieron en el Nuevo Reino
de León. Alonso y Sebastiana fueron padres de Mariana Cervantes,
esposa de Diego Vázquez. Diego y Mariana tuvieron un hijo y dos
hijas: Diego, María y Feliciano.
6. Otra hija de Juan y Mariana, cuyo nombre no conocemos, aparece mencionada en la descripción de Monterrey de 1626, llamada Vista
de Ojos, en donde se asienta que era esposa de Domingo de Ávila.
Trataremos por último, de Baltasar y María de Lerma, a quienes no
hemos podido identificar.

l. Baltasar de Lerma, casado con María de Montemayor, hija natural
del capitán Miguel de Montemayor, éste casado con Mónica Rodríguez.
María de Montemayor era viuda de Juan Maldonado. Baltasar de Lerma ya había fallecido a principios de 1653.
2. María de Lerma contrajo matrimonio en Monterrey el 17 de febrero de 1676 con Diego de la Garza, hijo natural del capitán Francisco
de la Garza, éste casado con Juana García. Falleció el 5 de noviembre
de 1677. Al enviudar Diego contrajo segundas nupcias con Juana de la
Garza, también nombrada Juana Hernández.

35

Cavazos Garza. Ced11/ario ... pág. 141.

�742

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

111
En algunos documentos de principios del siglo XVII, Juan Pérez de
Lerma se refiere a un hijo legítimo suyo, llamado Juan Pérez de Simancas, quizás nacido de un matrimonio anterior al celebrado con Mariana
Martínez.
Juan Pérez de Simancas se casó con Rufina Díaz, probablemente
hija del escribano Diego Díaz de Berlanga. Que Rufina fue hija del
escribano Díaz de Betlanga lo deducimos de lo siguiente: Juan y Rufina
tuvieron una hija, Agustina de Simancas, también nombrada Agustina
Díaz, quien fue esposa de Alonso Pérez, quizás hijo del capitán Juan
Pérez de los Ríos y Agustina de Charles. Agustina de Simancas o Díaz
fue, seguramente, la misma Agustina Díaz de Berlanga quien se casó,
aunque no sabemos con quién, y cuya hija legítima J uana Díaz, también
nombrada Juana de Berlanga, fue asesinada, a fines de 1652, por su
esposo Andrés Maldonado. En el proceso a Maldonado se menciona a
Rufina Díaz, "abuela" de Juana de Berlanga, la hija de Agustina de Simancas o Díaz, lo que nos hace suponer que Rufina Díaz, la esposa de
Juan Pérez de Simancas, fue la hija del escribano Diego Díaz de Berlanga.
Juan Pérez de Simancas ya había muerto a principios de 1644. Rufina Díaz, su esposa, lo sobrevivió muchos años pues falleció el 15 de
enero de 1678.

·j

1

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL
ESTUDIO DE LAS RELACIONES
ECONÓMICAS Y SOCIALES DE LOS
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN
Dra. Valentina Garza Martínez
Dr. Juan Manuel Pérez Zevallos

CIESAS

Q

uien quiera visitar Mazapil desde Zacatecas debe viajar rumbo al
septen~ó-~, o si ~ega desde Matehuala, de~e encontrar primero
la desviac1on hacia Real de Catorce y segmr hasta San Tiburcio,
para luego tomar, hacia el norte, la carretera nacional número 54, que
une a la antigua ciudad minera de Zacatecas con Saltillo. Se debe hacer
una pequeña escala en el municipio de Concepción del Oro, un asentamiento minero ubicado a la izquierda del camino. Si se parte de Saltillo hay que dirigirse al sur por la misma carretera hasta el municipio de
"Concha", como coloquialmente le llaman los lugareños a Concepción
del Oro. En la actualidad, la travesía por esta población es el camino
más frecuente. Sin embargo, esto no siempre fue así, a finales del siglo
XVI y primeras décadas del XVII, quienes viajaban a Saltillo y Monterrey desde Zacatecas, Guadalajara, la ciudad de México y otros lugares
del sur, tenían que hacer un alto forzoso en Mazapil, a donde se llegaba
por caminos de terracería -que aún hoy se conservan- y que unen lugares como real del Cobre, Pozo de Uribe, Cedros, Bonanza, Santa
Olaya, Santa Rosa, La Sabana, La Gruñidora y San Tiburcio, entre
otras poblaciones. De todo ellos, Concepción ·del Oro, antigua hacienda minera colonial y conocida como la Limpia Concepción, fue el único asentamiento que se benefició de la apertura de las vías modernas
de comunicación que se desarrollaron durante los siglos XIX y XX.

�744

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

Hoy, para llegar a Mazapil hay que cruzar una serranía que va de los
2000 a los 3000 msnm y que divide el territorio de su mwucipio con el
de Concepción del Oro. Los cerros que la forman contienen minerales
-plata, plomo, zjnc, cobre y oro-, y la mayoría de ellos están deforestados debido a la intensa explotación minera que inició en la época colonial. Al subir la serranía y atravesar el pueblo "fantasma" de Aranzazú,
se puede observar un bosque -actualmente en reserva- compuesto
principalmente por el pino piñonero y el pinavete. Más adelante, al
descender al valle, la vegetación predominante son las biznagas, palma
real, lechuguilla y magueyes, plantas propias del semidesierto, que colorean la tierra árida de ese gran espacio. Al seguir el camino rumbo al
poblado rrúnero de Salaverna, en las antiguas minas de Albarradón,
aparece un gran valle que se prolonga hasta el Pico de Teyra, el cual
está apenas poblado por ranchos, labores y asentamientos mineros de
reciente explotación. En medio de este valle se encuentra la cabecera
del municipio de Mazapil, la segunda jurisdicción más extensa de México.
Cuando visitamos por primera vez Mazapil, en el 2001, nos llamó la
atención su aislamiento, pues al recorrer las calles del antiguo real se
distinguían los restos de una importante arquitectura colonial que constataban la riqueza que en otros tiempos reinó en ese centro. Muchas
paredes, ventanas, puertas y dinteles dan cuenta de ell_o. Pero _sob~e
todo, destacan dos construcciones, en primer lugar la ma¡estuosa iglesia
colonial dedicada al patrono del pueblo: San Gregario Magno, donde
se conserva, casi intacto, su acervo parroquial. El otro edificio es la
casa señorial de dos plantas, conocida como la de los Marqueses de
Aguayo, donde hoy se ubica el Museo comunitario que alberga el Archivo Municipal.

Los documentos
En la presente colaboración damos a conocer diversos expedientes que
pertenecen a los acervos históricos del fondo colonial del Archivo Mu_nicipal de Mazapil (Milvfaz) y del Archivo Parroquial de Mazapil
(APMaz). Estos documentos contienen información relevante sobre las
vinculaciones que algunos personajes neoloneses mantuvieron con los
habitantes de la jurisdicción de Mazapil. En estos escritos se da cuenta
de las empresas mineras que se establecieron, de las relaciones institucionales que mantuvieron las autoridades de las dos jurisdicciones, de
la comunicación oficial en asuntos de guerra contra los indios y otros

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL ESTU'JIO
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

745

muchos testimonios que aportan elementos de gran interés sobre el
tema de la interrelación entre las poblaciones del noreste novohispano.
El real y minas de San Gregorio de Mazapil, fundado aproximadamente en 1568, era el asentamiento más septentrional al noreste del
corredor minero entre los reales mineros de Zacatecas y Santa Bárbara.
El real de Mazapil fue el punto de partida de una buena parte de las
corrientes migratorias, que durante el siglo A.'VI, dieron lugar a la fundación de otras poblaciones españolas, entre ellas las del valle de Santiago del Saltillo, valle de los Pirineos (Parras), valle de Extremadura
-donde se fundaron la villa de Santa Lucía (Monterrey) y las minas de
San Gregorio (Cerralvo)- y valle de Coahuila donde se erigió la villa de
Almadén (Monclova).
De Mazapil salieron pobladores que destacaron en las empresas de
ocupación y conquista como del Nuevo Reino de León. Una de las
figuras más destacadas fue la del capitán Diego de Montemayor. En
este contexto hay que destacar al gobernador Luis Carvajal y de la Cueva, quien aprovechó los recursos materiales y humanos de Mazapil para
consolidar su proyecto.
En los testimonios que aquí presentamos, se puede apreciar que durante los siglos XVII y XVIII se mantuvieron relaciones económicas y
comerciales entre los pobladores de Mazapil y los del Nuevo Reino de
León, que consideramos importante darlas a conocer. Por muchos
años, y sobre todo durante el siglo XVII, Mazapil fue la puerta de entrada principal hacia el noreste. La comunicación de poblaciones, como
Mazapil, Saltillo y Monterrey, con centros como Guadalajara, Zacatecas, Sombrerete, Durango y la ciudad de México, se llevó a cabo a través de Mazapil.
Las relaciones entre los asentamientos rurales, urbanos y mineros
del noreste tuvieron muchas variaciones. Así, si en un principio el real
de Mazapil fue el centro principal, en el transcurso de la colonia, este
papel protagónico lo obtuvo la villa de Saltillo y posteriormente la ciudad de Monterrey, que se convirtió en el eje del sistema regional, cuyo
papel protagón.ico ha perdurado hasta nuestros días.
Por último, la comprensión del fenómeno de estas transformaciones
y la construcción de una historia regional está en el estudio documental
de archivos como los que se conservan celosamente en Mazapil.

�746

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

1. - 1569-1619. Memoria de los cofrades que estaban en el libro viejo de esta santa cofradía del Santísimo Sacramento, los cuales sacó
Francisco Luis siendo mayordomo, porque este libro sirva para otra
1
cosa ...
2. - 1635, 4 feb. Visita del obispo de Guadalajara Leonel de Cervantes y Carvajal. Inventario de los ornamentos y casullas que hay en la
iglesia parroquial de este dicho real, y atento que ix&gt;r el dicho inventario consta haber casullas bastantes para el ornato de la dicha iglesia y
estar la iglesia parroquial de la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey,
Nuevo Reino de León, sin ornamento ninguno por cuya causa el beneficiado no dice misa en la dicha iglesia parroquial, aplicaba y aplicó para
la dicha iglesia una casulla con su estola y manípulo de Damasco azul
de China con su cenefa de brocalote encarnado aforrada. Y mandaba y
mandó al dicho beneficiado se la entregue al presente secretario para
que por su orden se remita al dicho beneficiado de la dicha ciudad de
2
Monterrey.
3.- 1658, 3 ene.- 18 mar. Mazapil. Ocurso que trata de la posesión
que en conformidad de las reales ordenanzas hizo el capitán Gregorio
de Alarcón al licenciado Alonso Sánchez Muñiz, cura y vicario de la
jurisdicción de Mazapil, ,quien presentó una petición en que denun~iaba
una mina llamada Las Animas, en el cerro de San Pedro de la rrusma
jurisdicción. Medidores: Marcos de las Casas y Sebastián de Folgueira.
Se presentó Domingo de Lizaranzu a contradecir la posesión, alegando
haberla poblado desde antes. Testigos y asistentes: Juan Gutiérrez,
Francisco de León, Juan Pérez Cubillos, Marcos de las Casas, Joseph
3
de Acuña, y Sebastián de Folgueira.
4.- 1659, 13 oct.-1703, 4 feb. Mazapil. Protocolos. 4) 1659, 23 oct.
Testimonio sobre las aportaciones que Diego Fernández de Montemayor ha hecho para la fundición de los metales en la hacienda del capitán
4
Juan Martínez de Aldaco.

1 APMaz., Cofradías y congregaciones, Serie Santísimo Sacramento, c 83, lib. 1,
exp. 1, fs. 44v-47v.
2 APMaz, Gobierno, ad111inistración, caja 97, libro 1, f. 4-4v.
3 AMMaz, Fondo colonial, c t, exp. 10, 16 fs.
4 AMMaz, Fondo colonial, c 1, exp. 23, 27 fs.

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL Esruo,o
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

747

5.- 1659, 22 oct. Mazapil. Causa civil por deuda. Demanda del pago de una deuda de dinero que asciende a 250 pesos en plata contra
Diego Fernández de Montemayor interpuesta por Pedro Insaurraga,
quien le presentó esa cantidad para el avío y frecuentación de una fundición que hizo de plomillo y metal hasta en cantidad de 51 revolturas
que el susodicho fundió en la hacienda del capitán Juan Martínez de
Aldaco, las 25 de ellas de metal a fletes, y las otras a partido con el capitán Pedro Murguía. Ante Alonso de Camargo, teniente de justicia mayor en el real de Mazapil.5
6.- 1660, 12 oct. Mazapil. Denuncio de minas. Petición del alférez
Marcos de las Casas para que se le otorgue la posesión de una mina
llamada El Cerrillo, la cual había denunciado hacía 40 días. La adjudicación de la mina fue hecha por el teniente de justicia mayor Gerónimo
de Alvarado y la fianza la dio Pablo García, vecino del real de Mazapil.
Testigos: Francisco de Elizondo, Diego de Unibazo y Hernando Ramos de Arriola.6
7.- 1664, 29 may. Mazapil. El capitán Francisco de Elizondo, teniente de justicia mayor, manda que ix&gt;r cuanto en el puesto de La
Limpia Concepción ha muerto el alférez Marcos de las Casas, vecino y
minero de dicho puesto, y que ha muerto ab in testato, que su mujer
doña Gertrudis de la Veg-a jure y declare los bienes que dejó su marido.7

8.- 1664, 26 sep-3 dic. Mazapil. Autos criminales de oficio de la real
justicia contra Diego Chillo, indio chichimeco de nación tejujan, quien
junto con el indio Marcos Ventura se hallaban involucrados en la conjura de un levantamiento de 50 indios alazapas y guarimas, procedentes
del Nuevo Reino de León para atacar al real de Mazapil, las hacienda
de Concepción, Cedros y Bonanza. En el proceso las autoridades de
Mazapil mandaron pedir información a las justicias de Monterrey y
Cadereyta sobre el paradero de una india llamada Margarita de la encomienda de Juan Cantú, vecino del valle del Pilón.8

5 AMMaz,

Fondo colonial, c 1, exp. 24, 2 fs.
A.t\1Maz, Fondo colonial, e 1, exp. 32, 1 f,
7 AM1faz, Fondo colonial, c 2, exp. 5, '2 fs.
8 AMMaz, Fondo colonial, c 2, exp.7, 30 fs.
6

�748

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

9.-1664, 16 nov. Valle del Pilón, jurisdicción de la villa de Cadereyta. Mandamiento y notificación de las autoridades de Mazapil a las de
Cadereyta sobre el robo de una india de Mazapil que efectuó un indio
llamado Andresillo de la encomienda de Juan Cantú, residente en el
valle del Pilón. Al capitán José de la Garza, justicia mayor y capitán a
guerra, se le hizo notorio este mandamiento a Juan Cantú, siendo testigo Bernardino de Molina y Francisco Juárez.9
10.- 1666, 13 mar.-16 abr. Mazapil. Denuncio de minas. El licenciado Alonso de Salas Valdés, clérigo presbítero, vecino y minero de
Nuestra Señora de las Nieves y residente en este dicho partido, denunció una mina yerma y despoblada a estacas de la mina llamada El Puerto, en las minas de Santa Isabel y que esta mina fue de Marcos de las
Casas y está por la parte de arriba a estacas de la referida mina de El
Puerto. La denuncia fue admitida por las autoridades. 10
11.- 1691, 5 nov. Mazapil. Ante el capitán Diego de Berrio, alcalde
mayor de la jurisdicción de Mazapil, el sargento mayor Pedro de Montes de Oca, vecino de la villa del Saltillo estante en el real de Mazapil y
debido a que se encuentra enfermo y en cama dispone hacer su testamento. Declara estar casado con doña María de Ayala, natural del Reino de León.11
12.- 1696, 16 jul. Mazapil. Escritura de obligación otorgada por Joseph Saenz, vecino de Monterrey del Nuevo Reino de León, a favor del
capitán Luis Ruiz de Guadiana, vecino y minero del real de Mazapil,
por cantidad de 210 pesos, en 46 fanegas de maíz a precio de 12 reales
cada fanega. La escritura se ha de entregar en la ciudad de Monterrey a
Bernardino de Ábrego, mayordomo de la recua del capitán Luis Ruiz
de Guadiana, en el segundo viaje que hiciese. Actuó como juez Gerónimo de Palma Almadán y Arellano. 12
13.- 1705-1708, 15 dic. Declaración de Santiago Gómez sobre la
deuda que Juan Bautista de la Peña, vecino de la villa del Saltillo, tiene
con él de 285 pesos 2 tomines por concepto de 109 quintales de greta

FUENTES DOCUMENTALES P ARA EL ESTUDIO
DE LAs RELACION ES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

que le dio en Boca de Leones, jurisdicción del Nuevo Reino de León
[documento en muy mal estado y con hojas pegadas e ilegibles]. 13
14.- 1710, 18 ago.- 6 nov. San Pedro Boca de Leones. Testimonio
de un robo perpetuado en el real de minas de San Pedro Boca de Leones a Alonso García Quello, vecino y mercader de dicho real siendo
justicia mayor don Pedro de los Santos Coy.14
15.-1718, 1 marzo. Posesión de minas. El capitánJoseph de Arredondo, teniente de alcalde mayor en el puesto de Papagayos, en la jurisdicción de Monterrey, otorgó a Nicolás Mansilla la posesión de una
mina en el puesto de San Lorenzo Papagayos, las cuales le han sido
disputadas por el alcalde mayor del real de Charcas. 15
16.- 1720, 25 jun-29 sep. Mazapil. 1) Petición del bachiller don
Marcos González Hidalgo acerca de amparar y ayudar a los indios naturales para que no reciban ni padezcan vejaciones. Se hace referencia
de una india rayada de nombre Petrona, oriunda del Reino de León. 16
17.-1726, 4 ene-30 dic. Mazapil. Protocolos.1) 4 ene. Carta poder.
Ante el capitán Martín de Sarasúa, justicia mayor del real de Mazapil, el
bachiller Marcos Gonzáles Hidalgo y Maya, cura beneficiado de ese
real, como albacea, heredero y tenedor de los bienes que quedaron del
sargento mayor Antonio López de Villegas, vecino, minero y mercader
que fue en la ciudad de Monterrey, Nuevo Reino de León, criador de
ganados mayores y menores, caballada, mulada en aquella jurisdicción,
otorgó poder general al bachiller Bartolomé Joseph González Hidalgo
, · 17
y Maya, su hermano 1egituno.
18.- 1733, 20 jun. Mazapil. Carta de obligación. Ante el alcalde mayor don Martín de Sarasúa, Diego Theodoro Galván, vecino de la ciudad de Monterrey y residente en el real de Mazapil, solicitó una carta de
pago para Arredondo, para que éste le diera los 100 en pesos por las
mulas. Obligan sus personas y bienes habidos y por haber a que en

13

9

AMMaz, Fondo colonial, e 2, exp.8, 1 f.
10 AMMaz, Fondo colonial, e 2, exp. 12, 8 fs.
11
A.MMaz, Fondo colonial, e 5, exp. 20, 3 fs.
12 MYIMaz, Fondo colonial, e 6, exp. 19, 1 f.

749

AMMaz, Fondo colQnial, e 9, exp. 13, 4 fs.
AMMaz, Fondo coknial, e 12, exp. 8, 34 fs.
15
AMMaz, Fondo colonial, e 14, exp. 26, 6 fs
16
AMMaz, Fondo colonial, e 15, exp. 10, 6 fs.
17
AMMaz, Fondo colonial, e 18, exp. 5, 24 fs.
14

�VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

750

cualquier ocasión o tiempo que resulte paguen las dichas mulas y cien
18
pesos del dicho Theodoro Galván.
19.- 1739, 15 abr. Mazapil. Protocolos. 2) 30 sep. Carta de obligación. Pedro J oseph de los Santos, vecino de Boca de Leones, en el
19
Nuevo Reino de León, le debe a Simón de Axarrita dos mil pesos.
20.- 1741, 13 oct. Circular donde se previene la visita del obispo de
Guadalajara Juan Gómez de Parada enviado a Fresnillo, San Cosme,
Mazapil [y] Saltillo, donde de regreso visitaremos a la doctrina de Labradores para lo cual el vicario de Saltillo avise al doctrinero para que
ocurra a Monterrey donde hemos de visitar los curatos y doctrinas de
Coahuila, Boca de Leones, Cerralvo, Cadereyta, Pilón, Linares, San
Antonio de los Llanos y las misiones de San Bernardo y San Juan Bautista del Río Grande, la del Poyote, y las de San Buenaventura, La Caldera, San Phelipe y Santiago, La Punta, Gualeguas, San Cristóbal, Purificación, Concepción y Guadalupe, para lo cual el vicario juez eclesiástico de Monterrey despache carta de cordillera a dichos curas y misioneros seculares y regulares avisándoles que ocurran a ser visitados a
dicha ciudad de Monterrey, cuyo cura, habiendo copiado esta carta y
edictos que le acompañan la vuelva a dirigir al cura de Saltillo y éste la
haga pasar con persona segura al cura de Matheguala donde ocurra el
misionero de Río Blanco a ser visitado avisándole para ello al de Mathehuala. De aquí pasará esta carta y edictos y de corriente a los curatos
siguientes: Charcas, El Venado, Sierra de Pinos, Xerez: donde visitaremos la Villanueva, Colotlán, Taltenango, donde visitaremos a los curas
de Chimaltitan, Santa Rosa, Camitlan y Theul para lo que les avisará el
cura de Taltenango para que ocurran. Y de Taltenango pasarán esta
carta y edictos que le acompañan a los curas de Juchipila, Xalpa, Nochistlan, Theocaltichi y Cuquio, cuyo cura se reserve esta carta y edic20
tos para entregarlos a nuestro secretario.
21.-1749, 21 may. Mazapil. Despacho enviado de la villa del Saltillo
a las autoridades de Mazapil en el que se pide se averigüe sobre el robo
de una mula perteneciente a Joseph Flores, vecino del valle de Santa
Catarina, jurisdicción del Nuevo Reino de León, la cual fue hurtada de
su agostadero en el mes de diciembre.21
·

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL ESTUDIO
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

22.- 1769, 17 abr.- 19 ago. Mazapil. Protocolos. 2) Requisitoria de
Zacatecas contra los perpetradores del robo ejecutado en los arrieros
José Sixto,José Eugenio Días, Vicente Banegas y José Manuel, quienes
22
transitaban de la hacienda de Toluquilla para la ciudad de Monterrey.
23.- 1769, 3 oct.- 30 oct. Mazapil. Carta requisitoria sobre un robo
ejecutado en los arrieros José Sixto, José Eugenio Días, Vicente Banegas y José Manuel, quienes transitaban de la hacienda La Toluquilla a la
ciudad de Monterrey, cerca del pueblo de la Mohoneras, a seis leguas
de Zacatecas.23
24.-1771, 18 feb.-2 abr. Mandamiento del Tribunal de cuentas para que las autoridades de las ,·urisdicciones de Charcas Bonanza Maza'
'
pil, Iguana, Vallecillo, Tamaolipa, Monterrey y Monclava, remitan los
cuadernos y libros en que hubiesen sentado las manifestaciones de
platas y otros productos en virtud de la demora que se ha notado en
24
estos lugares.
25.-1771, 22 may.- 8 jul. Exhorto del gobernador del Nuevo Reino
de León, Ignacio Ussel y Gimbardo, a los administradores de las
haciendas del Potosí y La Soledad, para que promuevan la aprehensión
de Milán León, mulato, indiado [si~ en los ranchos, estancias, pastos de
ganado, por haber cometido homicidio contra un ciego nombrado
Blas, a quien ejecutó en el valle de Labradores. Pide se divulgue esta
noticia al pueblo de Matehuala, real de Charcas, real de La Concepción,
25
Mazapil, pueblo de Santa María de Las Parras y villa del Saltillo.
26.- 1777, 25 feb. Preparación de la visita general del doctor José
Antonio Martínez Benavides, abogado de las reales audiencias de estos
reinos, comisario del santo oficio, examinador sinodal de este obispado, cura propio de la ciudad de Monterrey, vicario general y juez visitador del Nuevo Reino de León, provincia de Coahuila y Texas, villa del
26
Saltillo y real del Mazapil.
.

22 .AMrvfaz,
18

AMMaz, Fondo colonial, e 19, exp. 8, 4 fs.
AMMaz, Fondo colonial, e 19, exp. 29, 9 fs.
20 APMaz, Gobierno, Libros degobiemo, e 94, exp 1, f. 78.
21 AMMaz, Fondo colonial, e 20, exp. 15, 2 fs.
19

751

Fondo colonial, e 25, exp. 5, 9 fs.
colonial, e 25, exp. 1O, 3 fs.
24 AMMaz, Fondo colonial, e 25, exp. 22, 2 fs.
25 .AMrvfaz, Fondo colonial, e 25, exp. 27, 5 fs.
26 APMaz, Gobiemo, Libros de gobierno, e 94, exp 1, fs. f. 225-231.
23 AMMaz, Fondo

�752

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

27.- 1795, 1 jun. Mazapil. Causa criminal seguida por José Ángel
Solís contra Cayetano Agüero de calidad coyote y originario de Monterrey, acusado de robar ganado. En el interrogatorio participó José Cayetano Tijerina, español.27

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO
Dr. David Piñera Ramírez
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Baja California

L

a historia de las universidades públicas creadas por disposición
de los gobiernos estatales, no ha recibido hasta la fecha la atención que requiere, en virtud de la importancia que en el contexto nacional han adquirido tales instituciones. Existe abundante hlstoriografía sobre las casas de estudios superiores auspiciadas por el gobierno federal, especialmente la UNAM, el IPN y la UAM, mas no así
sobre las de los distintos estados de la república, las que, salvo algunos
aspectos excepcionales, presentan deficiencias o lagunas en la materia.
Tanto historiadores como quienes cultivan otras disciplinas, se han
ocupado de la historia de tales universidades estatales. Esto podemos
analizarlo desde diversas perspectivas. Pone de manifiesto la complejidad del objeto de estudio, que permite abordarlo por medio de la historia, la sociología, la antropología, las ciencias políticas, la demografía, la
pedagogía, la psicología social, etcétera.1 Evidencia que son escasas las
instituciones que tienen una linea sistemática de hlstoria de la educación superior dentro de su estructura de investigación. La falta de dicha
linea es causa de la circunstancialidad, esto es, motiva situaciones influidas o determinadas por lo ocasional. En vía de ejemplos mencionaremos que cuando hay necesidad de reconstruir parte o el proceso his-

1

'll AMMaz,

Fondo colo11ial, e 31, exp. 6, 6 fs.

Susana Quintanilla, " Historiografía _de la educación superior 1980-2000", en
Li educación superior en elproceso histórico de México, David Piñera Ramírez (Coordinador),
SEP/ UABC/ ANUIES, 2002, Tomo JI, p. 667. ,

�754

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

tórico general de una institución, lo hace un historiador especializado
en otra área, o alguien que cultiva alguna de las disciplinas que mencionamos anteriormente o bien algún profesional de un área de conocimiento totalmente ajena, pero que por su antigüedad en la institución
ha vivido gran parte de su historia. En fin estas son sólo algunas de las
circunstancias que se pueden presentar, pero obviamente es más amplia
la gama de ellas.

ellos conflictivos- registrados en su l,niversidad. Por esos atributos
historiográficos la consideramos representativa de las obras elaboradas
por historiadores en sentido estricto. La institución objeto de estudio
es también, en sí misma, representativa de las universidades a que se
refiere esta ponencia: públicas, del ámbito estatal (no el de la federación) y fundadas después del movimiento revolucionario de 1910, una
buena parte de ellas en la segunda mitad del siglo XX.

Historiografia dispar
Lo anterior da por resultado que la producción historiográfica sobre la
materia de estudio sea heterogénea, por su nivel, metodología, aparato
crítico, objetivos, etcétera.

Si puntualizamos esa heterogeneidad encontrarnos una serie de elementos que nos permiten formamos una imagen más acabada de la
producción historiográfica que nos ocupa.
Hay obras elaboradas por historiadores con la formación académica
específica, como es el caso de la Historia de la Universidad Michoacana, de
Raúl Arreola Cortés, publicada en 19842 y que la elegimos para citarla
porque ejemplifica bien lo que desearnos enfatizar al respecto. El autor
obtuvo su doctorado en historia en la UNAM y buena parte de su vida
fue miembro de unidades académicas de la Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo, dedicadas a la investigación histórica.3 La obra
ubica a la Universidad, creada en 1917, en un contexto en el que se
incluyen los fenómenos socio-políticos fundamentales del país y del
Estado de Michoacán, las corrientes de pensamiento de mayor influjo
en las sucesivas etapas, y los agentes sociales actuantes en el seno de la
institución: autoridades universitarias, profesores, estudiantes, etcétera.
En el aparato crítico figura un considerable número de documentos
consultados en archivos de la propia Universidad y del gobierno del
Estado, principalmente. Las fuentes hemerográficas y la bibliografía
también son idóneas. Además, en el análisis general de los acontecimientos hay un sentido crítico que consideramos ecuánime, lo cual no
impide que el autor viva con pasión la cadena de sucesos -varios de

2

Raúl Arreola Cortés, Historia de la Universidad Michoacana, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, 1984, pág. 431.
3 Raúl Arreola Cortés nació en Pátzcuaro, Michoacán, en 1917, fue rector de la
Universidad Michoacana e investigador dd Centro sobre la Cultura Nicolaita y del
Instituto de Investigaciones Históricas de dicha institución. Falleció en Moretia, Michoacán, en el año 2000.

755

Existe un número considerable de estudios históricos sobre las universidades estatales, elaborados por profesionales de alguna de las disciplinas que ya señalamos que abordan los fenómenos educativos. Esto
es explicable porque en ocasiones la perspectiva histórica les es útil,
por ejemplo, para analizar las cuestiones pedagógicas o sociológicas,
objeto de su interés fundamental o bien porque su especialidad les facilita abocarse a reconstruir los procesos históricos educativos.
Esto trae a colación que de un significativo número de las semblanzas históricas de casas de estudios superiores que se presentaron en el
primer Congreso Nacional sobre Historia de la Educación Superior en
México, efectuado en Tijuana en el año 2000, sus autores son antropó4
logos, demógrafos, psicólogos, pedagogos, sociólogos, etcétera.
Cabe agregar que entre los ponentes de dicho congreso se repartió
un cuestionario relativo a su formación académica y fueron reducidos
los casos en que la licenciatura, la maestría y el doctorado hayan sido
en la misma disciplina. Predominaron los casos en que hubo variación,
por ejemplo, la licenciatura en psicología, maestría en antropología y
doctorado en educación. Algunas diversificaciones fueron más marcadas, pues la licenciatura fue en ingeniería o física -por citar algo- con
posgrados en educación. Esto es un reflejo de que en los últimos lustros se ha venido formando un sector considerable, que se dedica de
tiempo completo a la docencia en instituciones de nivel superior y que
a través de posgrados -a menudo en educación- están elevando su
nivel académico. No es extraño que las tesis de grado sean sobre aspectos históricos de la enseñanza y a veces específicamente sobre historia
de instituciones de nivel superior, algunas de ellas estatales.
Las semblanzas relativas a universidades de lo estados que se presentaron en el ya mencionado Congreso Nacional sobre Historia de la
Educación Superior en México, nos llevaron a hacer algunas reflexiones.
4 Aparecen en el tomo IV de la Memoria de dicho congreso, que se publicó bajo
el título que se menciona en la primer nota de pie de página.

�756

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

En primer lugar tienen la cualidad de que muestran la forma en que
las instituciones perciben su propia historia. Esto historiográficamente
es muy importante porque los textos reflejan cuestiones sustanciales
que van más allá del ámbito universitario. Por una parte nos muestra el
discurso histórico que a través del tiempo se ha venido formando en
cada comunidad universitaria, con todos sus componentes reales, junto
a aspiraciones que están en el imaginario colectivo; la autoaceptación
grupal implícita en el sentido de identidad y pertenencia, al lado de
expresiones críticas y de inconformidad con lo logrado.
La dimensión regional de las universidades

En ese sentido hay que destacar el nexo entre el papel que desempeñan
las ~versidades estatales de educación superior y las historias regionales. Estas contribuyen a construir el concepto de identidad y fortalecen
el sentido de pertenencia en los habitantes de las respectivas regiones.
Y es precisamente en los centros de enseñanza superior en donde se da
con mayor lucidez la expresión de ese concepto y de ese sentido.
Si analizarnos los discursos históricos de las instituciones estatales
de educación superior, encontrarnos que la misión que han asumido
incluye corno elemento medular el ser factores decisivos para el desarrollo integral de las entidades regionales a las que pertenecen.
Esa interrelación entre la historiografía de las universidades y la historiografía regional considerada genéricamente, no se ha analizado y
por lo tanto no se ha advertido una serie de limitaciones producidas
por la falta de análisis, así corno de promisorias perspectivas que se
derivarían de él.
La falta de conciencia de esa interrelación motiva que quienes cultivan la historia regional y quienes hacen historia de las instituciones
estatales de enseñanza superior se muevan como gremios separados.
Las materias de las que generalmente se ocupan los historiadores regionales son historia social, historia política, historia económica, historia de la cultura, en ocasiones abordando también los campos de disciplinas afines como la antropología, la arqueología, la etnología, la genealogía, la geografía histórica, etcétera.
En su temática favorita figuran cuestiones sobre colonización, demografía, grupos sociales, tenencia de la tierra, centros urbanos; conflictos políticos, gobernantes; agricultura, minería, comercio, industria,
etcétera.

757

En la historia de la cultura -que es la que tiene especial interés para
nosotros- los temas más usuales son etnicidad, religión, profesiones,
vida cotidiana, ideas o corrientes de pensamiento, educación,5 pero
tratada esta última como parte del contexto intelectual existente en una
comunidad humana determinada. Esto es, no se hace a alguna institución de enseñanza superior objeto específico y expreso de estudio.
Por otra parte, quienes escriben sobre la historia de las universidades estatales lo hacen por lo general centrándose exclusivamente en el
surgimiento y desarrollo de la institución en sí, corno si fuera una especie de ente tot'llmente aislado de su contexto social. Además los cultivadores de ese género tienen sus reuniones y congresos específicos,
muy ajenos a los de los historiadores regionales. Repetimos que se
mueven como gremios totalmente separados, siendo que un acercamiento permitiría un saludable complemento de información, enfoques
y criterios en el tratamiento de sus respectivos temas. Las historias de
las universidades estatales se verían enriquecidas con el contacto de la
buena historia regional y la temática de ésta se ampliaría con estudios
de instituciones de enseñanza superior regional debidamente contextualizados.
Centrismo historiográfico

En virtud de que se cuenta con suficientes recursos presupuestales, en
ocasiones los estudios históricos sobre las universidades de los estados
de la República se han realizado en la ciudad de México. Un caso que
requiere mención especial es el de la Historia de las 11niversidades estatales,
de Jaime Castrejón Diez y Marisol Pérez Lizaur.6 Se trata de un estudio
elaborado entre 1972 y 1975, por la Dirección General de Coordinación Educativa, de la Secretaría de Educación Pública, que hace algu7
nas aportaciones positivas y otras discutibles. Su envergadura es considerable, pues son dos tomos, de 397 y 4 75 páginas, respectivamente,
en las que se presentan semblanzas de las 32 universidades estatales

5

Consideraciones sobre las materias y temáticas ele la lústoria regional las hace
Sergio Ortega en Historiogrefia del noroeste no11(}hispano, en las memorias de los sin,pofios de
histon'ay antropología de Sonora, UNAM, 1996, págs. 7-8, que pueden aplicarse también a
otros espacios y épocas.
6 Jaime Castrejón Diez y ;\larisol Pérez Lizaur, Historia de fas 1111ivmidades estatales,
SEP, 1976, 2 tomos.
7 Particularmente críticos fueron los juicios formulados por Anne Staples, en
1977, en "Reseña de Historia de las universidades estatales" Historia Mexicana. México, vol. XXVI, núm. 3, enero-marzo, pp. 498-502.

�758

759

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

entonces existentes. Se agregan bibliografías y cronologías legales de
cada una de ellas. Asimismo cuadros de población escolar, recursos
financieros y áreas de conocimiento. Ese basto acopio de información
la constituyó durante algún tiempo en una obra ampliamente consultada. Desde otro ángulo puede considerársele como un esfuerzo del régimen del presidente Echeverría para tener una imagen global de las
universidades estatales, recién registrados los acontecimientos de 1968.
Entre sus limitaciones encontramos el que se elaboró un formato aplicado por igual a todas las universidades, por personal de la referida
dependencia de la SEP. Ello impidió que se expresara esa forma de
percibir su propia historia las instituciones, cuya importancia ya hemos
ponderado. También no hay que pasar por alto que es una obra colectiva, coordinada por Castrejón Diez, doctor en biología -si bien con la
experiencia de haber sido rector de la Universidad Autónoma de Guerrero-- que estuvo al frente de un equipo al que califica de interdisciplinario, pero sin mencionar las disciplinas de los miembros. De cualquier
manera es una obra relevante en su momento y que a casi cinco décadas de su publicación, no se ha dado otro esfuerzo de ese tipo, por lo
que quizá deba acometerse, poniendo en práctica las experiencias y los
avances metodológicos logrados durante el tiempo que ha trascurrido.

y salvo escasísimas excepciones son autónomas. 8 Ello se ha dado dentro de un proceso general de centralización de la enseñanza superior,
pues, por ejemplo, de acuerdo a datos de la ANUIES, en 1961 el 67%
de la población escolar de educación superior se concentraba en la
ciudad de México, mientras que en la actualidad se ha reducido al 13%,
con el comentario que las universidades públicas estatales representan
más del 34%, constituyendo así el subsistema más numeroso de todo el
país.

Trascendencia de las universidades estatales
Podemos considerar que uno de los fenómenos más significativos e
importantes del siglo XX y de lo que va del XXI en materia de enseñanza superior lo constituye la consolidación y multiplicación de las
universidades de los estados de la República. En el siglo XIX los institutos científicos y literarios o los colegios civiles habían desplazado a
las universidades existentes en unos pocos estados de la federación,
aunque tales institutos y colegios no lograron tener la debida consistencia en su estructura y perfil. Fue hasta el periodo postrevolucionario
cuando al consolidarse el Estado nación se crearon las condiciones
necesarias para que éste pudiera auspiciar instituciones de enseñanza
superior, bajo pautas claramente definidas. Ello se operó a través de los
estados de la federación, integrantes, en su conjunto, del Estado nacional.
En la segunda y tercera décadas del siglo XX empezaron a surgir las
universidades estatales, con un ritmo lento, que se intensificó de manera notable en la segunda mitad del siglo, de tal manera que todos los
estados cuentan con su respectiva universidad pública y algunos con
más de una. En términos generales tienen un trismo patrón académico

Se trata pues de un fenómeno digno de serio estudio, por sus considerables dimensiones y su alto grado de homogeneidad, características
que están íntimamente relacionadas con el crecimiento demográfico del
país en el periodo aludido y con la implantación de un peculiar sistema
político social, tanto en el ámbito federal como en el de los estados.
Sin restar importancia a la red de institutos tecnológicos, que también adquirió considerables dimensiones en la segunda mitad del siglo
XX, el estudio a fondo de la historia de las universidades estatales
constituye una tarea intelectual prioritaria. Si bien señalamos que tienen
un patrón académico común, hay que agregar que presentan matices
peculiares, derivados de sus respectivas regiones, que se dan en mucho
menor grado en los institutos tecnológicos, que forman parte de un
sistema rígidamente controlado desde la capital del país. Los matices
regionales de las universidades se hacen más evidentes en las áreas de
ciencias sociales y humanidades, de las que carecen los institutos tecnológicos.

Balance de logros y deficiencias
Existe W1a variada producción historiográfica sobre las universidades
estatales, que las enfoca desde sus diversos ángulos: monografías que
reconstruyen el desarrollo general de las instituciones; estudios sobre
ciertos aspectos concretos, como movimientos estudiantiles, organismos sindicales, luchas por la autonomía, etcétera.9 Las dimensiones y la
calidad de los trabajos vaóa, pues hay obras extensas y con rigor metodológico, al lado de simples apuntes históricos que se reducen a breves
recopilaciones de datos. En esas condiciones encontramos que de to8 Cfr. Alfonso Rangel Guerra, "La educación superior en México en el siglo
XX", en La educación s¡¡periqren elproceso histórico de México, Tomo I, págs. 67-75.
9 Cfr. El apanado ''Instituciones de educación superior", de la obra La ed11cació11
en México en mil libros. Historia, pensat11ie11to, políticos, legislación problemática y propuestas, de
Alfredo Mendoza Cornejo, Universidad de Guadalajara, 1994, págs. 77-164.

�760

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

das las universidades estatales existe por lo menos alguna semblanza,
que registra los acontecimientos fundamentales de la institución. En
cuanto a los autores hay la variedad que ya apuntamos, historiadores
con la formación específica, colegas que cultivan algunas de las ciencias
de la educación y que a la vez manejan acertadamente el método histórico. Como muestra de esto observemos que por el alto nivel de su
trayectoria académica, la conferencia magistral de este congreso, relativa a uno de los aspectos historiográficos fundamentales del evento, se
le encomendó a la doctora en pedagogía Susana Quintanilla.
Eso en cuanto a los logros, en lo que ve a las limitaciones hay que
reconocer que la historia de la educación superior no tiene todavía debidamente establecido un espacio en el esquema de la investigación de
la mayoría de las universidades estatales y eso se refleja en la calidad de
la producción. Son frecuentes las publicaciones conmemorativas o
celebratorias, realizadas a veces con premura y con una marcada tendencia a exaltar los logros obtenidos, sin dar cabida a un sentido critico
que de equilibrio y objetividad. No faltan las ediciones de autor, que se
van al extremo opuesto de la crítica enconada y a ultranza.
Por otra parte, hay un desconocimiento recíproco entre las universidades de sus producciones, por ejemplo, difícilmente llega al norte del
país la historia de la universidad del sureste, y a la inversa.
Ante ese panorama pensamos sobre la pertinencia de pugnar porque en las universid~.des estatales se conceda el valor que le corresponde a la historia de la educación superior; que se establezcan lineas permanentes de investigación sobre ella; que se incorpore adecuadamente
en el marco de la historia regional; que se continúe e incremente el
contacto entre historiadores y colegas que cultivan las ciencias de la
educación, para que en esa forma se logren estudios que capten cada
vez con mayor hondura los fenómenos educativos en toda su complejidad.
Como una sugerencia operativa, que puede cambiarse por otra que
se considere más idónea, pensamos que sería útil la realización de talleres sobre historia de las universidades estatales. Para ello podría utilizarse la estructura de la ANUIES que incluye seis regiones: Noroeste
(Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora);
Noreste (Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas); Centro-Occidente (Aguas Calientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Ivlichoacán y Nayarit); Cenero-Sur (Guerrero, Hidalgo,
México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala); Sur-Sureste (Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán); y

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

761

Metropolitana (Ciudad de México, D.F. y áreas conurbadas del Estado
de México). A través de los respectivos consejos regionales se implementarían los talleres, que darían una fecunda oportunidad de encuentro de elementos sólidamente formados, con quienes sin tener una
preparación formal, revelan experiencia y un marcado interés en la
historia de la enseñanza superior. Sería cuestión de pensar si la institución que se sugiere para instrumentar la idea es la más adecuada o si es
preferible otro esquema. También hay que elaborar el contenido de los
talleres o como se les denomine, de lo que sí estamos absolutamente
seguros es de que es un imperativo intelectual fortalecer el estudio de la
historia de la universidades estatales, las que, reiteramos, constituyen
uno de los fenómenos de mayor relevancia del siglo XX en el campo
de la educación superior y posiblemente lo sigan siendo en el siglo
XXI. Se trata, pues, de una asignatura pendiente.

�LA SANTA HERMANDAD Y
SUS PERSONAJES DURANTE LOS
SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS
Dra. María Luisa Rodóguez-Sala
Investigadora tirular en el
Instiruto de Investigaciones Sociales, L'NA.M.

E

ste trabajo conforma la primera parte de uno más amplio dedicado al Tribunal de la Acordada, sus personajes y sus cirujanos,
el cual a su vez conformará un estudio completo de las instancias judi1
ciales, sus cárceles y los cirujanos que en ellas sirvieron • En el presente abordamos el estudio de la institución que funcionó durante los dos
primeros siglos virreinales para el control de la delincuencia en ciudades, poblados, caminos y despoblados, lo hacemos a partir de la localización, consulta y análisis de fuentes primarias españolas y mexicanas.
Con ello, no tenemos duda, estamos contribuyendo al conocimiento de
una organización, que desde luego, con bases en las similares de Ja metrópoli, asumió rasgos específicos que provinieron de la naciente sociedad en Ja cual se desenvolvió y de sus societarios. Fueron algunos de
ellos quienes asumieron la titularidad del cargo ejecutivo, el de los provinciales de la Santa Hermandad, personajes que fijaron el funcionamiento de esta estructura social; su estudio busca vincular dos perspec-

Se inserta en el proyecto de investigación: "Los Cirujanos en la Nueva España", ¿Miembros de un estamento profesional o una comunidad cienófica? del cual
hemos publicado los primeros cinco volúmenes de esa Serie editorial. Está inserto en
un proyecto general "Construcción de la Ciencia y la Tecnología en Organizaciones
Sociales'' apoyado por el Programa PAPUT de la Dirección General de Apoyo al
Personal Acadérruco de la UN AM.
1

�764

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SAL.A

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

tivas, la histórica con la sociológica y con ello acercar a los interesados
a una parte de la historia social de la etapa virreinal.

tructura demográfica incrementaron la presencia de los "vagamundos"
como se les llamaba entonces, los robos y asaltos se volvieron más
frecuentes. En las haciendas, caminos rurales y despoblados se escenificaron los asaltos armados perpetrados por los indigenas rebeldes, los
chichimecas, en las zonas centrales y de otros grupos en los territorios
septentrionales, pero sin faltar los cometidos por forajidos de otras
capas étnicas. Tanto un tipo como el otro fueron considerados por las
autoridades centrales como actos delictivos, por supuesto sin tomar en
cuenta que los indígenas atacaban como reacción a los intentos de someterlos a la vida sedentaria y al trabajo cotidiano que constituían aspectos culturales a los cuales no estaban acostumbrados ni dispuestos a
aceptar.

En la Nueva España de b primera mitad del siglo XVI la Corona
dependió de las autoridades e instancias locales y centrales para mantener el orden público y controlar la delincuencia controladas específicamente por la Sala del Crimen de la Real Audiencia. Los alcaldes ordinarios de los Ayuntamientos habían recibido encargo por cédula real
del 7 de diciembre de 1543 de conocer casos de hermandad,2 pero
poco es lo que realizaron en cuanto a vigilancia de caminos y despoblados, fundamentalmente por no contar con los recursos suficientes
para esa dura y difícil tarea, propia de la Santa Hermandad en la metrópoli. En la España de la Edad Media los ciudadanos de cada municipio
y conjunto de ellos se reunieron y organizaron para mantener el orden
público, la seguridad de los pobladores y la defensa frente a grupos de
salteadores de caminos. Para esa época los reyes no estuvieron en posibilidad de brindar esa protección de manera general así que las hermandades locales les sirvieron de apoyo, especialmente en Toledo,
Talavera, Ciudad Real, las Montañas Cantábricas y las Provincias Vascongadas. Pronto adquirieron fuerza y poder, actuaban independientemente y hacia finales del siglo XIV ejercieron influencia especialmente en el Norte de España. Durante el siglo XV los reyes de los diferentes Reinos se dieron cuenta de que empezaban a interferir con su poder
y decidieron unificarlas en una sola organización, la Santa Hermandad
y dotarla de ordenanzas y leyes. La más importante de ella determinó la
determinación de los delitos que debía perseguir, los que se daban en
despoblado, o sea, el lugar descercado de 30 vednos o menos y, desde luego,
se trató de robos, hurtos, salteamiento en caminos, incendio de viñas,
mieses o colmenares3•
El lento, pero ya imparable desarrollo de la sociedad novohispana
que no sólo amplió sus estratos demográficos, también las actividades
económicas extendiéndolas, de las centralizadas durante la segunda
mitad del primer siglo virreinal, a las más diversificadas en amplios
territorios, incluidos los del septentrión. Si bien esto habla de una evolución social, ella trajo consigo hacia los últimos años del primer siglo
virreinal y los primeros del segundo, una creciente conducta antisocial.
En las ciudades las situaciones de pobreza y diversificación de la es2 Alica Bazán Alarcón, 'El Real Tribunal de la Acordada y la Delincuencia en la
Nueva España' en Historia Mexicana, El Colegio de México, Vol. XJII, enero-marzo
1963, Núm. 3, p. 320.
3 Ibúie111., p. 321

765

Para febrero de 1609 el virrey don Luis de Velasco, conde de Salinas
dio a conocer a la metrópoli las gestiones que se habían ejecutado para
aliviar estos males sociales. Le pareció que el mejor sistema sería i11trod11cir 1111 tribtmal de hermandad q11e con-ay siga delincuentesy COtJJO cosa nueva. El
detonador de la adopción de esta medida fue el alzamiento de unos,
hasta entonces pacíficos chichimecas, que residian y trabajaban en las
minas de San Luis. Se trasladaron en dirección Norte y al encontrarse
con dos españoles les dieron muerte; se enteró de ello uno de los capitanes regionales, don Francisco Mejía Carvajal, el hermano del Capitán
General, sin duda don Luis de Carvajal, los persiguió y capturó a unos
ocho o diez, a quienes juzgó en el acto y los colgó. Mandó las causas al
virrey, quien las sometió al juicio de los letrados y éstos, a su vez, consideraron adecuada la medida que se había tomado. Por supuesto que
esta acción zanjó de momento la situación, el virrey escribió al respecto: ... con este suceso ha quedado aquello en pazy quiett,d por ahora y los indios

escarmentados para no atreverse en lo de adelante.4
A partir de esa fecha don Luis de Velasco pudo dedicarse a buscar
los recursos a fin de que su funcionamiento de la Hermandad no recayera en las arcas de la Real Hacienda ni la costearan los vecinos. Sin
duda estas primeras acciones virreinales se anticiparon a la institucionalización de la Santa Hermandad en la Nueva España. Sin embargo,
como todos los actos de gobierno, estaba amparada en una cédula real.5
Había sido expedida varios años antes en Burgos, el 23 de junio de
1603 en respuesta a la representación que había enviado la ]11sticia, sin
duda la Real Audiencia y el Cabildo y Regimiento de la CiHdad de México.
Sin embargo, no llegó a ponerse en práctica y pasados algunos años,
4

5

AGI, México, 27, N. 63, fol. 4v.
Ibitkm, México 29, N. 36.

�766

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SAL.A

como vimos arriba, en febrero de 1609, fue cuando realmente se dieron los primeros pasos para su ejecución. Un mes más tarde, el 30 de
marzo se formalizó e institucionalizó en el Real Acuerdo del virrey,
presidente y oidores de la Real Audiencia; con ello quedó fundada la
Santa Hermandad. En el mismo acto acordaron que el virrey nombrase
dos Provinciales de la dicha Hermandad, u.no con residencia en la ciudad
capital y el otro en Puebla de los Ángeles; se les diese de inmediato
título y se estableciera la jurisdicción de cada uno. Durante el resto del
año deberían dedicarse a dos tareas centrales, recaudar fondos de la
manera más s11ave entre todos los hacendados que ofrecieran y contribuyeran
con la ml!Jor cantidad de pesos de oro que pudieran sacar para establecer un
fondo del cual se sufragara a partir de 1610 el funcionamiento inicial.
La segunda consistía en hacer las diligencias para que en todas las ciudades y villas de españoles del Reino se eligieran los alcaldes de la
Hermandad de entre los más principalesy ricos q11e se hallaren. Los nombrados, junto con los provinciales, deberían recaudar fondos también entre las cabeceras de pueblos de indios, pero fundamentalmente entre
todos los hacendados. El dinero que se fuera recogiendo se colocaría
en una caja de tres llaves según lo tenía estipulado el virrey en casos
similares. Para diciembre se presentarían en la ciudad de México /os
provinciales y alcaldes con informes completos de lo recaudado. De esta
forma quedó fundada la Santa Hermandad y sus funcionarios iniciaron
sus tareas a partir de enero de 1610. El Real Acuerdo fue firmado por
miembros de la Real Audiencia, especialmente, quienes tenían cargo en
la Sala del Crimen.6
Con su acostumbrada diligencia y con la ratificación de la cédula real, para octubre de ese mismo año el virrey reafirmó a la metrópoli sus
acciones pasadas para fundar en este Reino de la Hermandad que tan necesaria
ha sidoy es. Entre sus argumentos el virrey comunicó al rey que los dos
o tres oficios que se derivaban del establecimiento de la instancia judicial, podrían dar recursos, puesto que serian vendibles. La única objeción que hasta el momento se había presentado provino de los cabildos, cuyos integrantes demandaron la propiedad de los oficios que se
crearan. Al respeto el virrey, con su larga experiencia de gobierno, advirtió que no era conveniente atender esta demanda, ya que podía resultar en perjuicio del funcionamiento de la Hermandad, ya que con

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

frecuencia los cabildos entregaban, inclusive los cargos internos, en
ma~os poco propicias. Hasta el momento los vecinos y hacendados
habtan observado una gran mejoria en sus propiedades, en los caminos
y en las poblaciones y apoyaban abiertamente la medida que el virrey
había tomado7•
El primer Provincial Juez Ejecutor que se nombró en el año de 1609
fue _el de la jurisdicción de Puebla de los Ángeles, su Provincia, distrito y
cordtllera, y el cargo se lo asignó el virrey al alcalde ordinario de la ciudad, don Alonso de Ribera Barrientos. Este personaje se había ocupado de tareas similares vinculadas con la real justicia. En forma simultánea a s~ nombramiento se fijaron los límites de su territorio que
comprendieron desde los ranchos que dicen del volcán corriendo hacia elpuerto de
San Juan del Saúv hasta la rl!Ya de la Villa y Provincia de Tehuantepec donde
alcanzarey desde la unay otra Mar del Norte y del J¡,¡r que sean de la Gobernación de la Nueva España. Su título se lo expidió el virrey el 19 de mayo de
16?9. Entre sus atribuciones, además de gozar del salario que se le confiriera -no se menciona cuál sería éste- la de portar vara de la Real
Justic~a en t~do el territorio que se había asignado a este cargo. Algunos anos mas adelante, en 1620 el virrey Diego Femández de Córdoba,
marqués de Guadalcázar le confirmó el cargo, pero a partir de esa fecha, al parecer el oficio de provincial se redujo en su duración a dos
años como era lo usual en otros cargos similares8, lo que además, aseguraba el ingreso del pago de la postura por el oficio vendible, como la
mayoría de los de la época.
. ~s ~uy posible que el primer Provincial Juez Ejecutor ahora de la ju~sdiccton que comprendía la ciudad de México y todos los territorios
circundantes haya sido el Capitán don Diego Orejón Osorio, Caballero de Santiago. Este personaje estuvo en el cargo hasta, aproximadamente, 1656 cuando lo renunció por enfermedad y delegó en varias
pers~nas al tratarse de oficio que él había adquirido. Al fallecimiento,
su vmda doña Isabel Caraveo y Guzmán acudió al virrey, Francisco
Fer?ández de la Cueva, duque de Alburquerque para pedirle que se
notificase a todos aquellos en quienes había renunciado el cargo con el
fin de que alguno de ellos lo aceptase y le entregara lo que correspondía por la postura. Sin embargo, ninguno de ellos lo aceptó y se declaró
vacante9•

6 Las

firmas en este Real Acuerdo son las del virrey, Luis de Velasco y las de los
licenciados Bernardo de Otalorá, Diego Núñez de Morquecho, Juan Quesada de
Figueroa, Pedro Xuárez, Marcos Guerrero y Aller de Villagómez, en AGI, México 29,

N. 36, exp. 2, fol. 3.

767

7

AGI, México, 28 N. 9, fols. t-2r.

8 Ibíde111,
9

fol. 2v.
Ibíde111, México,197, N.22.

�768

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

En el año de 1624 encontramos como funcionario de la Hermandad a
su escribano y notario, Diego Ranúrez de Cisneros. Este personaje
fue escribano real de las Indias y notario público del Juzgado de la Santa Hermandad, desde luego, peninsular y nacido hacia 1580. En 1624
pidió se le diera copia de su título de escribano y se le admitiera su información para acceder a ese oficio. Su oficio quedó entre los vendibles, ya que las actividades vinculadas con la Santa Hermandad fueron
consideradas como gubernamentales y por ello presentó postura para
obtener el cargo, la cual se le admitió el 27 de julio de 1624. Desde
luego se le pidió la afianzara y, después de largas negociaciones, se
apro bo, el remate w.
Durante los siguientes treinta a cuarenta años la Santa Hermandad
se extendió por casi la totalidad del territorio conocido del Reino. Para
1661 quien era su Provincial en la Villa de Colima, en la provincia de
Michoacán, don Pedro de Vitoria, solicitó se le confirmara el cargo
que había adquirido en 1,500 pesos. Si bien no le fue autorizado y
además el rey, por dos cédulas reales y apoyado en el Consejo de Indias, le ordenó al virrey la extinción del mismo 11• Lo anterior evidencia
lo mucho que se había extendido geográficamente la tarea de la Santa
Hermandad. En la decisión real y virreinal quedó claro que la postura
entregada por Victoria le fuera devuelta y él, por su parte, regresó la
vara de provincial y se la entregó al alcalde de la Villa de Colima, don
12
Juan de Albarzuza con fecha del 11 de septiembre de ese mismo año •
Entre tanto en la ciudad de México y las cinco leguas en su contorno el cargo había quedado vacante durante algunos años después del
fallecimiento de Orejón Osorio. Aquellas personas en las que el provincial había renunciado la plaza al encontrarse enfermo, ninguna de
ellas la aceptó. Ante esta situación el fiscal mandó se abriese a pregón
con fecha del 28 de julio de 1657, pero curiosamente, nadie se interesó
por él, probablemente, debido a que la viuda del último propietario
había demandado que la nueva postura se le entregara a ella. No fue
hasta el 7 de mayo de 1677, casi 20 años más tarde, cuando presentó
postura de tres mil pesos don Pedro de Retes Salazar, vecino de la
ciudad y sin duda comerciante como lo fueron casi todos los miembros
de la familia Retes, especialmente en el Noroeste. Sin embargo, el largo
10

11

Jbiden1, México, 181, N.77 y 182, N.82.
Del 27 de julio y 20 de octubre de 1662 en AGI, México 38, N. 100, exp. 1,

fol. 1.
12 lbide,n,

fol. Sr.

769

tiempo sin propietario derivó en que el oficio de carácter gubernativo
se considerara caducado y casi anulado, reclamándolo para sí la Real
Audiencia y, consecuentemente, como todas las plazas de esa instancia
no podía quedar sujeta a postura, al no tener el carácter de oficios vendibles. Un mes más tarde la situación se aclaró, la Real Audiencia renunció y se sacó un nuevo pregón específico para el cargo de regidor
de la ciudad que estaba vacante por renuncia de don Andrés de Fraga,
pero ahora se le agregó al oficio de Prollincial de la Santa H ermandad de esa
ciudady de las cinco leg11as ef! contomo de ella.
Una de las posturas la presentó Nicolás de la Rosa a nombre de don
Juan Vélez de Guevara en 8 mil pesos, 4 mil al contado y los otros 4
mil entregables hasta el despacho de la flota que se esperaba en el Reino. El nuevo funcionario embarcó en 1645 hacia la Nueva España13•
Su postura fue la aprobada y dos años más tarde el regidor y provincial
reclamó que no le habían sido observadas todas las preeminencias que
contemplaba el oficio y pidió la devolución de 2 mil pesos de la postura que se había cubierto. Es importante conocer que esas preeminencias que conllevaba el oficio de la Santa Hermandad consistían en:
...entrar en el Cabildo de la Ciudad a votar con espada, teniendo en él
el lugar después del alguacil mayor de ella y que ofreciéndose éste por
arrendamiento le había de preferir en la antigüedad del lugar a quien le
sirviese y que esto mismo se había de observar en todos lo actos públicos en que concurriera... 14

El largo pleito se resolvió hasta 1684 por un auto del Real Consejo
de Indias ratificado por el rey en Madrid el 27 de junio de ese mismo
año y en el cual se reconoció el derecho de Velez de Guevara y se recomendó se le devolvieran los 2 mil pesos que había reclamado15• Poco después se le despachó su título el 22 de junio de 1685 y muy probablemente permaneció ejerciendo los cargos hasta 1690 ó 1691 cuando se aplicó una modificación al funcionamiento de la Santa Hermandad.
Esos últimos años de los ochenta y los primeros de la última década
del siglo XVII fueron difíciles para la tranquilidad de la ciudad de
México y especialmente de los caminos que de ella partían. Fueron los
alcaldes de la Sala del Crimen de la Real Audiencia los primeros en
13

lbídem, Contratación, 5789, L. 1, fols. 570-510v.
lbidem, México, 197, N. 22, exp. 1, fols. 2r. y v.
1s lbidem, fols.30r. y v.

14

�770

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

presentar, en esos momentos, sus inquietudes ante el virrey Gaspar de
Sandoval Cerda Silva y Mendoza, conde de Galve en, cuando menos
dos instancias conocidas. La primera una comunicación del alcalde del
crimen fechada en la ciudad de México el 14 de mayo de 1687 y firmada por Simón Ibáñez Lazcano. En el interesante texto denunció la situación de antisociabilidad que imperaba, tanto en la ciudad capital del
Reino en la cual el número de malvivientes era excesivo y constante,
como en los caminos en donde los delincuentes andan divididos en c1111drilfas. De lo que él contemplaba en la ciudad capital, escribió:

La segunda comunicación es una carta fechada el 21 de agosto de
1687 en la cual el conjunto de alcaldes de la Sala del Crimen enviaron al
virrey y que, en términos repite el contenido de la queja de uno de sus
miembros, citada arriba. La respuesta provino del rey después de consulta con el Consejo de Indias en la cual, por un lado, pidió al virrey
consultara y estudiara los inconvenientes que podían resultar de quitar
el "baratillo"; pero al mismo tiempo, le ordenó que previera que se
guardaran las Leyes de Castilla según las cuales había que dar seguridad
en las ciudades y en las que ya existía la figura del provincial y procurara
que se observaran las medidas existentes 17• Como sabemos el mercado
del "baratillo" no desapareció y, en alguna forma, es el antecedente de
la actual proliferación de los llamados "vendedores ambulantes" que
inundan gran parte del Centro Histórico de la ciudad de México. Poco
es lo que se ha remediado, si bien ahora, no se expenden abiertamente
las mercancías robadas a los particulares, sí se comercia con los productos del contrabando conocido y no perseguido por autoridades de
todo tipo.

...hombres de tan perjudiciales costumbres, ociosos, vagamundos y mal
entretenidos, sin tener más empleo, ni oficio, que hurtar }' jugar, gastando todas las horas del día y de la noche en semejantes maldades,
siendo su continúa asistencia o en el baratillo, vendiendo lo que acabaron de robar o jugándolo todo en las casas de juego16.

Su recomendación se sustenta en la necesidad de aplicar fuertes,
ejemplares y oportunos castigos ya que, basándose en los autores importantes del momento, consideró que lo conveniente a la ca11sa pública,

al logro de la pav la consemación de los do111inios es fa acerbidad en los castigos en
delitos graves y env&lt;:Jecidos. Su propuesta la concreta en solicitar al virrey
que prohíba totalmente el baratillo y la asistencia a él de cualquier persona,
de cualquier estado o calidad; la pena que propuso para quienes sean de
inft1ior esfera era de doscientos azotes y diez atios en Filipinas y para los de
calidad, diez años de Presidio cerrado. Su argumentación a favor era el exceso al que se había llegado, al tener una fácil, rápida y pública salida los
artículos robados, ya que como se acuda con presteza (al "baratillo'') el dueño podría encontrar lo que le acababan de robar en su casa o persona a
un precio, por supuesto en mucho inferior a su verdadero valor. No
descuidó el alcalde, al pedir la desaparición del "baratillo", el perjuicio
que se podía hacer a quienes, como los indios, tuvieran puesto fijos,
para ellos pidió al virrey les asignara un lugar, la Plazuela de la Cruz, en
donde talabarteros y otros oficios pudieran vender sus mercancías.
De interés para este trabajo, no es sólo la comparación con situaciones actuales en la misma ciudad de México, también el que la propuesta individual pidió el restablecimiento de los oficiales de la hermandad, cuyo principal cometido era perseguir a los salteadores de los
canunos.

Por lo que se refiere a los despoblados, los particulares, la Universidad de los Mercaderes y el Tribunal del Consulado presentaron quejas
continuas sobre la inseguridad en diferentes caminos, sin referirse ahora a los indígenas sino a los asaltantes. El prior y los cónsules de los
mercaderes le ínformaron al virrey, de los muchos insultos que se comeúan en los dos caminos a Puebla, el de Río Frío y el de San Martín; en el
de Santa Martha; en los de Amilpa, Cuernavaca y Toluca, en los pasajes
de Cerro Gordo, Tres Palos y las Cruces. El resultado era nefasto para
el comercio y, en parte también para las haciendas cercanas, ya que las
pérdidas eran grandes y las autoridades no tenían capacidad para parar
esos ins11/tos. Las dos instituciones arriba mencionadas le solicitaron el
nombramiento de dos o tres alcaldes de la Hermandad que fueran de
entera satisfacción18• Los asesores del virrey y él mismo presentaron una
propuesta a la consulta del Real Acuerdo el 20 de enero de 1690 y un
año más tarde, el 22 de enero de 1691, se otorgó esa aprobación que,
en su elemento esencial:
...conformó y mandó fuesen dos los Provinciales de la Hermandad, el
uno del arwbispado de México y obispado de Michoacán y el otro del
obispado de la Puebla y del de Oaxaca con la dotación de los guardas
de los pasajes de sus jurisdicciones para que procediesen contra todos

17
18
16

Ibídem, México, 86, R. 4, N. 47, exp. 2, fol. 16r.

771

Ibídem, México, 86, R. 4, N. 47, exp. 1, fol. 1v.
Ibide,n, México, 62, R 3, N. 24, fols. 112-114.

�772

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

los delincuentes en casos de hermandad en conformidad con las leyes
reales.

Entre la consulta y aprobación del Real Acuerdo, el rey emitió una
cédula real en 1690 en la cual señaló la utilidad de contar con los guarda mayores en los parajes y caminos. Ellos tendrían la obligación de...
con todo desvelo y cuidada de díay de nochey en todos los parqjes q11e se les asignare
tengan los caminos y traficantes toda seguridad que se espera conseguir. Contribuiría a esta seguridad el afianzamiento de los Provinciales, quienes tendrían
que responder y pagar los robos que por s11 culpa y omisión se cometieran en los
caminos.
Tanto el rey como el Real Acuerdo previeron que para sufragar los
pagos de los guarda mayores no se afectara a la Real Hacienda, pero
tampoco se dejara que toda la carga recayera en los mercaderes y viajantes. Al mismo tiempo se propuso cobrar una pequeña cuota, medio
real, a cada pasajero de a caballo y mula, quedando exentos los indígenas y los eclesiásticos y religiosos, quienes, finalmente no conducían
mercancías comerciales.
Para el 3 de febrero de 1691 se designaron los provinciales para cada jurisdicción, ahora con un muy ampliado territorio. Para las inmediaciones de la ciudad de México y hasta Michoacán fue nombrado
Rodrigo Juan de Rivera y Maroto y en Puebla-Oaxaca, el Capitán Francisco Álvarez. Sobre ellos volveremos más adelante.
En abril de 1691 el virrey, conde de Galve, informó que había aplicado algunas gabelas en los pasajes de los caminos más peligrosos para
costear la guardia de cortas distancias y el sustento de los Provincia/es de
la Hmnandad, sus co,nismiosy cuadn"//eros. A partir de esta fecha cada uno
de los dos Provincia/es tuvieron la obligación de mantener ochenta cuadrilleros con sus amiasy caba//o.r, eran ellos quienes debían perseguir a los
salteadores, aprehenderlos y conducirlos a la cárcel de la Santa Hermandad, pero, además tetúan que estar siempre disponibles para cualquier otro servicio que se les requiriera, desde luego concerniente al
aspecto judicial19• Esta decisión virreinal le fue confirmada unos años
más tarde por cédula real del 30 de diciembre de 1694. A partir de estas
modificaciones ocurridas durante los primeros años de la última década
del siglo XVII, se pudo ejercer con mayores recursos, pero no tenemos
noticias si la situación de inseguridad en caminos y en la ciudad mejoró,
sí, como veremos más adelante, al paso de los años hubo necesidad de

19

Ibídem, México, 62, R. 1, N . 2, fol. 2.

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

773

nuevas reformas que darían paso al establecimiento del Tribunal de la
Acordada durante la tercera década del siglo XVIII.
Vimos así que el oficio del primer provincial ya jurisdiccional le fue
asignado el 3 de febrero de 1691 a Rodrigo Juan Rivera Maroto, a
quien el rey se lo confirmó el 27 de marzo de 1694. El alcalde y provincial residía en la ciudad de México y había asumido desde 1689 el
cargo, aún antes de que fuera jurisdicciona~ en función de la renuncia
que de él realizara Velez de Guevara. En esa ocasión Rivera 1faroto se
presentó ante el virrey conde de Galve y procedió al pago de mil pesos
con lo cual aseguró la plaza, que se le otorgó en marzo de 1689 con el
título de Juez Provincial ejec11tor de la Santa Hennandad de la Ci11dad de Afé&gt;.·ico y cinco leguas en s11s contomos. Pero, para el 28 de octubre de 1692 el
virrey lo suspendió en el oficio debido a que había adquirido el asiento
de los naipes y ambos eran excluyentes. Nombró provisionalmente a
Francisco García, pero al asumir éste el cargo de guarda mayor del
Monte de Río Frío, se vio obligado a buscar otra persona de satisfacción.
Ante esta medida Rivera Maroto pidió, por poder y obtuvo la confirmación del mismo en el año de 16942(), lo cual no supone que haya
estado ejerciéndolo, sino que le había sido confiado en algún momento.
El asiento de la administración de la Fábrica y Estanco de Naipes de
la Nueva España le fue adjudicado el 16 de junio de 1693. Previsor
como al parecer lo fue, solicitó a Madrid la confirmación de ese remate
conforme a la cédula real del 13 de noviembre de 1581 que hablaba
sobre el otorgamiento de ese tipo de oficios por el tiempo de 9 años
mediante el pago de 80 mil maravedíes anuales. El alcalde del crimen
debió haber sido un buen administrador y comerciante, puesto que
aprovechó la vinculación administrativa que existía entre la Nueva España y las Islas Filipinas para enviar a Manila un cargamento de naipes
de 80,883 barajas para su venta en aquella capital. Obtuvo para ello la
concesión de dos toneladas de carga en una de las naos que hacían el
largo y difícil viaje de Acapulco a Cavite. Sin embargo, este envío dio
ocasión a varias diligencias, en primer lugar para notificar que tan sólo
los vecinos de las Filipinas tetúan derecho a ese tonelaje. En segundo
para notificarle a Rivera Maroto que no podía distribuir mediante un
comisionado en Manila, los naipes y que esta distribución y venta que20 AGI; México,

200, N.11.

�774

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

daba a cargo de los oficiales reales de la Real Hacienda local, quienes
fueron encargados de hacer los enteros de las ventas en la Real Caja
para su consignación a la de México.21

y de las calzadas de Chapultepec y Guadalupe; así como otras obras de
caminos de tierra, de albarradas y asegurar que no se represaran las
aguas de algunos poblados cercanos a la Ciudad por el peligro que esto
representaba. En 1694 se le comisionó para llevar, antes de que empezara la temporada de lluvias de ese año, a los albañiles y los materiales
de construcción que necesitaban para concluir la última parte del techo
en el Real Palacio25•

El sustituto del asentista del tabaco lo fue, por designación virreinal
y confirmación real, José Cumplido, de quien sabemos que residió en
la Nueva España probablemente desde 1670 o 1672. Fue un personaje
interesante en quien confluyeron la realización de varias actividades en
alguna forma relacionadas con la que aquí interesa. Antes de llegar a la
Santa Hermandad desempeñó durante ocho años cargos militares como alguacil de guerra en Veracruz, Acapulco y Tampico; persiguió
desertores de presidios, hecho que se conocía, pero se disimulaba y no
se enfrentaba22•
También durante los años previos a su cargo de provincial, Cumplido
recibió comisión para el cuidado de la pulquerías; su tarea en este desempeño le acarrearon serias consecuencias, recibió amenazas, no sólo
de muerte, también de la destrucción de su casa, ya que se negó a aceptar las dádivas y cohechos que se le ofrecieron para no informar sobre
los inconvenientes y abusos en la distribución y expedición del pulque.
Menciona la existencia de más de 70 personas que tenían licencia para vender
el pu/,que, y se está refiriendo a la ciudad de México y señaló que los
introductores pretendían también vender bebidas prohibidas como
vino de Colima y tepach?.
24

Ya como provincial, oficio que recibió hacia finales de 1692 , participó en una diversidad de actividades. Le correspondió estar presente en
el motín de la ciudad de México del año de 1692 y fue a él a quien se le
encargó cuidar la ciudad después de la noche del motín y aprovisionar
- agosto de 1692- a sus habitantes del maíz cuya escasez había sido una
de las causas del levantamiento.
En 1693 lo apoyó el virrey para ejercer la administración de justicia
y, al mismo tiempo, aderezar las calzadas, los malos pasos, hacer puentes y la obra de los ríos de Tianepant/a y los Remedios que vienen al Santuario
de Nuestra Señora de Guadalupe. Recibió del virrey dinero para los trabajos en varias obras de ingeniería en las cercanías de la ciudad de México, supervisó los trabajos en los puentes de San Esteban y San Salvador

Una de las tareas más interesantes por su significado tradicional y
popular que le correspondió supervisar fue el funcionamiento de los
temascales en la ciudad de México. En su momento estos baños de
vapo:, que practicaron los indígenas con un sentido de higiene y prevenc1on de la salud, fueron considerados como un atentado a la moral,
ya que, en ocasiones, tomaban los baños juntos hombres y mujeres. El
provincial Cumplido recibió el encargo de visitar los sitios en donde
existían los temascales y a partir de su informe, el Real Acuerdo dio a
conocer en 1696 una lista de personas a quienes se autorizaba a tener
estos baños, en ella se señala el sitio exacto de su ubicación y el destino
por sexo. Incluimos esta interesante lista en el apéndice de este trabajo26_
El provincial Cumplido presentó a la Real Audiencia una copia de sus
servicios, los que entregó a la Real Audiencia con la finalidad de solicitar al virrey una merced que consistió en un oficioy una compan1a redonda

de las que se han de levantar en esta ciudadpara elpróximo socorro que ha de ir a
las Islas Fz"lipina/7. Como militar que era tuvo la intención de no abandonar esa parte de su carrera y obtuvo el apoyo correspondiente. Lo
que no logró fue que en 1696 lo confirmaran en el cargo, una vez que,
en febrero, salió el virrey que lo había favorecido y a pesar de habérselo
solicitado al obispo de Valladolid. El rey no accedió a esa confirmación
y argumentó que se trataba de un ejercicio o ministerio tempora/4 sin sueldoy a
la voluntad de los viTTryes. De donde deducimos que hacia 1697 debió
haber quedado fuera del oficio.
Por haber sido Cumplido de hecho el primer provincial en activo,
las fuentes primarias registran información primordial para el momento, como son las características del oficio y título deprovincial y de las Instrucciones para el ejercicio de ese cargo. Aquí incluimos las partes más
destacadas de estos documentos, ya que constituyen los antecedentes

21 AGI,

Filipinas, 15, R. 1, N.38, fols. 1-4r.
Ibídem, México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 1-57.
23 Ibídem, fols.14-15.
24 Ibídem, Co,ifirmació11 de eficio en José C11mplido, alg11acil de g111J1Ta, g11ardamrgor de Cerro
Gordo, las Canalejasy Proví11cial de la Santa Hem1a11dad, del 30 de julio de 1698.
22

775

25

Jbídem, fols. 16-18.
Jbídem, fols. 55-57.
21 Ibídem, fol. 19.

26

�776

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

de Jo que pocos años más adelante se conformará dentro del Tribunal
de la Acordada.

Al no percibir, cuando menos el provincial Cumplido sueldo alguno, a pesar de haber quedado estipulado en las características del oficio,
se le eximió de la obligación de aportar la cuadrilla de 80 hombres,
pero se le otorgó poder para perseguir a los delincuentes en el resto del
terri-torio de la Nueva España. Para cumplir con su cometido, en el
título, el rey pidió a todos los justicias de los territorios brindar su ayuda y apoyo al provincial

En cuanto al oficio, referido el documento, al que correspondió al
arzobispado de México y obispado de Michoacán, el texto dice:
Este oficio de Provincial &lt;le la Santa Hermandad ... es nuevamente introducido a instancias de los virreyes y Audiencia por los excesos y los
delitos que se cometiao en los caminos y por tres cédulas reales &lt;le S.
M. que ordenen y encargan a los virreyes &lt;leo estas comisiones de la
Hermandad a su arbitrio28•

Se puntualizó que ya la "Recopilación de las Leyes de Indias" en su
título 4, libro 5, previó que en las Ciudades y Villas que pareciese a sus
virreyes y gobernadores se estatuyan y funden estos oficios de Provinciales de la Herman-dad. Pero, ahora se aclaró la forma de darlos:
...y que se traigan al pregón y se rematen como los demás oficios vendibles de las Indias y que sean renunciables y que tengan voz y voto en
el Cabildo de la Ciudad y asistan con vara y espada como en la Ciudad
de SeYilla y que tenga la jurisdicción que le dan las Leyes de Castilla y
así rrusmo que tengan en las penas de aquel juzgado cien mil maravedíes de salario cada año, sino es que se rematasen en capital a que no correspondiese este salario, que en este caso, habrá de reducirse según el
precio que se &lt;líese por el oficio a razón de veinte mil el millar29•

El útulo que se otorgó a Cumplido dice, en su parte medular, después de mencionar que el virrey era la autoridad que estaba facultada
para designar persona de satisfacción para el oficio de Provincial:
...y siendo de la de mi virrey la de Joseph Cumplido, alguacil de la Guerra de esta Ciudad con su acuerdo ha tenido por bien de nombrarle
como por la presente le nombro por Provincial de la Hermandad del
arzobispado de México y obispado de Michoacán y todos sus territorios con el procedimiento en ellos y sus lugares contra todos los reos y
delincuentes en casos de hermandad en conformidad de mis Leyes Reales y de la mstrucción que se le entregará firmada de mi virrey...se le
concede este título y con la limitación de percibir estipendio alguno y
solo si a de gozar lo aplicado por las Leyes en los bienes de los delincuentes que aprehendiese, pues conforme a sus procedimientos tendré
presente sus servicios y mi virrey procurará remunerarlos30.

777

31

La Instmcción que se entregó a Cumplido el 29 de abril de 1695
contiene claramente especificadas sus obligaciones, atribuciones y delimitaciones dentro del sistema judicial imperante y normado por las
leyes vigentes. Claramente se estipula la protección a los poblados indígenas, en donde no podían tener jurisdicción los provinciales, aunque
en sus cercarúas se cometieran delitos, a no ser que hubiera, cuando
me-nos veinte vecinos españoles. Cuando el caso lo ameritara Jo debían
plantear ante la Real Audiencia, a fin de que se tomaran las medidas
pertinentes. Los provinciaks tenían facultad para proceder sumariamente
en los casos de delitos en poblados, especialmente los de ft1erz.as, raptosy
robos, aprehender a los delincuentes y asegurar sus bienes, pero, desde
luego, sin perjuicio de la jurisdicció11 ordinaria. Es decir, se debía respetar la
autoridad de la Sala del Crimen, Jo que no siempre se mantuvo, especialmente durante la existencia del Tribunal de la Acordada y que dio
lugar a numerosos casos de pleitos jurisdiccionales. El primero de ellos
lo localizamos a principios de enero de 1691 aún con la presencia de la
Santa Hennandad, cuando los integrantes de la Sala del Crimen reclamaron al virrey, conde de Galve, su intromisión al otorgar a los oidores
casos criminales en forma privada y, si bien no lo manifiestan así, las
comisiones para los provinciales de la Hermandad. AJ mismo tiempo,
tampoco los oidores se mostraron favorables a que se les comisionara
para los casos relacionados con la Hermandad, ya que adujeron que
eran mayores y faltos de fuerza y que esas actividades deberían quedar
en manos de los hombres rob11stosy de buena edad?
Retornando al documento, se trata de una viva muestra del nada
sencillo lenguaje jurídico, pero también del rígido control que se procuraba tener con las autoridades de diferente tipo.

31

I11strncción que en s11s procedimientosy conocí111ie11tos ha de obsen1ar)'g11ardar el alférezfoseph C11mplido que está fJOfJlbrado por Provincial de la Santa Hermandad de este a,z,obispado de
México y del obispado de Michoará11, .r11s ministros, comisarios, g11ardas y madrilleros, en: AGI,
28

Ibídem, México, 202, N. 7, exp. 4, fol. 2
Ibíde111.
30 lbíden1, México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 80-81.
29

México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 83-86.
32
Ibíde111, México, 87, R. 3, N. 44, exp. 1, fols.l-2 y México, 90, R. 2, N. 16, exp.
1, fol.1

�778

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

Probablemente los últimos años del periodo de Cumplido hayan coincidido con el difícil estado en el cual el virrey José Sarmiento y Valladares, conde de Moctezuma y Tula, encontró al Reino a su arribo en
diciembre de 1696 y que no era mas que prolongación de lo que había
llevado al moún de 1692. Al año de su estancia fue capaz de enviar un
detallado informe del estado del Reino33. En él señala con atinada precisión que la causa del disturbio de unos años atrás no había sido solucionada y que las cosechas de maíz seguían siendo muy escasas desde
1692 debido a los malos temporales, a tal grado que no alcanzaba ni
para lo más necesario, las siembras de trigo tampoco habían resultado
convenientes con la consecuente elevación de los precios de ambos
granos. La carga de maíz llegó a costar hasta diez pesos, cuando su
costo normal era de un peso y medio y la de harina se elevó hasta 30
pesos. Los perjuicios fueron inmediatos, ya que al carecer, especialmente, los indígenas de sustento cotidiano se veían obligados a remontarse, por un lado, a los montes en búsqueda de alimentos naturales y,
por el otro a los lugares más poblados en donde pretendían vivir de la
caridad usual en esos sitios. En ambos casos, dejaron los pueblos y
haciendas desiertas y sin personal que cultivara las tierras de sembradío.
Se fomentó así un círculo vicioso, se dejó de cultivar la tierra, no se
pagaban tributos, se tenía hambre y necesidad de todo tipo y los robos
en poblados y despoblados se incrementaron. El virrey no dejó de
mencionar la abundancia de los malvivientes y vagamundos en las ciudades y los excesos de sus ataques a casas, comercios y hasta iglesias.
Curiosamente no recurrió, cuando menos no lo manifiesta así abiertamente a la Santa Hermandad, sino a la Sala del Crimen y reconoció que
sus tres alcaldes no podían asistir a las rondas que pidió se realizaran
por la ciudad de México y por ello recurrió también o los oidores de Manila y a otros ministros de justicio de esta ciudad; aquí, sin duda quedan comprendidos los dependientes de la Hermandad. Sus requerimientos tuvieron éxito y se logró capturar innumerables reos y aplicarles la justicia
de la manera más estricta; en menos de un año se condenaron a muerte
a 18 reos y otros muchos fueron enviados en destierro a presidios e
Islas Filipinas. Como precavida autoridad se ocupó al mismo tiempo de
buscar solución a la situación del campo, instó a los hacendados a contar con suficiente semilla y proporcionar alimento a sus trabajadores
para que no abandonaran las tierras. Pidió se enviara a las grandes ciudades toda la semilla posible, la adquirió a buenos precios y la almace-

nó en la Alhóndiga desde donde supervisó una adecuada distribución
para que no se llegara a la escasez. En la ciudad capital prestó atención
a los momentos en que se notara la carencia de pan y ordenó a los panaderos amasasen por lo manana y la tarde para que así los necesitados
tuvieran la oportunidad de ganar un poco de dinero durante el día y
hacerse del pan por la noche. Sus previsiones se vieron favorecidas por
una buena cosecha durante los siguientes meses, es tonta lo abundancia de
maíz nuevo que concurre poro wgror el precio de cinco pesos o que hoy ha btefodo.
Simultáneamente, tomó las medidas para que la explotación minera se
mantuviera e incrementara al contar los mineros grandes y pequeños
con adecuado suministro del azogue; hizo llegar un buen número de
quintales de Filipinas y tomó medidas para que no se parara la producción minera. Sin duda que la minería, era el motor de la riqueza novohispana, la Real Hacienda y el comercio dependían de la producción
minera y para evitar un colapso general, el virrey pidió ayuda al Tribunal del Consulado para proveer adecuadamente de azogue a esta ramo
de la economía; se buscó traer de Perú el que faltare y se carenaron los
navíos para que pudieran realizar los viajes necesarios.

En Lewis Haruce, Los virrryes españoles en América durante el gobiemo de la Casa de
A11stria, edic. de Lewis Haruce con la colaboración de Celso Rodríguez, Biblioteca de

779

Si bien las previsiones virreinales dieron frutos en los siguientes
años el desarrollo normal de la sociedad no dejó de contar con disturbios periódicos o permanentes que justificaron a lo largo del periodo
virreinal la existencia de instancias judiciales de control social que contribuyeran a asegurar una relativa estabilidad social y un clima de tranquilidad.
Es probable que a la no renovación del nombramiento de Cumplido, alguno de los siguientes virreyes, probabletnente Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, duque de Alburquerque haya designado
sucesor en la persona de Juan Miguel Vértiz. No tenemos noticia de
la fecha de su nombramiento, pero sí que fue alcalde de la Santa Hermandad, probablemente desde 1704. Lo que sí está comprobado es
que era natural de Navarra y que obtuvo licencia para trasladarse a la
península de donde regresó a tierras novohispanas el 19 de junio de
1722. Para los años de 1726-1727 era guarda mayor del entonces ya
Tribunal de la Acordada en la ciudad de Mexico34• Sin duda fue Vértiz
uno de los últimos alcaldes de la Santa Hermandad, antes de que esta.
institución se transformara en el Tribunal de la Acordada.

33

Autores Españoles, Atlas, Madrid, 1976-78, 5 volúmenes, vol. 5, pp. 206-213

34

IbideflJ, México, 647, Tribunal de la Acordada y Contratación, 5472, N. 1, R. 24.

�780

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

La importancia de Ja Hermandad como instancia jurídica que pavimentó el camino para una reorganización y fortalecimiento del sistema
judicial a lo largo y ancho del territorio novohispano fue fundamental.
Conocer qué fue esa instancia y quienes sus principales ejecutores resuelve un punto de la historia social del Reino hasta ahora poco estudiado, mencionado, pero soslayado aún en los trabajos especializados
sobre historia jurídica novohispana. Consideramos que este trabajo,
primera parte de uno más amplio, en el cual analizamos el Tribunal
Real de 1a Acordada, contribuye al conocimiento de nuestras raíces
sociales y culturales.

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR
Lic. Francisco Valdés Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León

L

a idea generalizada que se tenía sobre la personalidad del Lic.
Raúl Rangel Frías al inicio de la década de los 50, lo identificaba
como un pensador, un intelectual, un humanista, que dedicaba
su vida al noble y superior quehacer de la educación y la cultura. Quizás por ello algunos --0 muchos- se extrañaron que fuera postulado
candidato para ser Gobernador de Nuevo León.
En verdad lo que ocurría es que se olvidaba o se ignoraba que desde
joven manifestó su interés e inquietud por los asuntos públicos, por
ejemplo, al encabezar un movimiento de viril rechazo a la universidad
socialista y, aún más, también desde joven ya había conocido y asumido la responsabilidad de la función pública.
El Gral. Bonifacio Salinas Leal fue Gobernador del Estado de 1939
a 1943 postulado por el entonces Partido de la Revolución Mexicana.
Ese fue el último período de cuatro años para el titular del Poder Ejecutivo, antes de que se reformara la Constitución Local y se establecieran seis años de duración de cada período gubernamental. Pues bien, el
Gobernador Salinas Leal, desde el inicio de su gestión, nombró al Lic.
Raúl Rangel Frias, Jefe de Relaciones Públicas y Prensa del Gobierno
del Estado. Tenía 26 años. Ese fue su prim~r cargo en la Administración Pública.
En 1947 intentó -sin éxito- ser candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia Municipal de Monterrey. El candidato
fue el Lic. Santos Cantú Salinas, quien contaba con el apoyo del entonces Gobernador, Lic. Arturo B. de Ja Garza. Sin embargo, Arturo B. de
la Garza no le guardó rencor alguno, tan fue así que posteriormente
tuvo el gran acierto de designarlo Rector de Ja Universidad de Nuevo

�782

FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

León, cargo que desempeñó de 1949 a 1955. Contaba con 36 años de
edad cuando inició aquel rectorado que fuera de excelencia.
Sus inicios en las actividades políticas no guardaban relación alguna
con su función como Rector. Mantuvo siempre una debida separación
entre sus acciones al frente de la Universidad y el ámbito político. En el
año de 1952 tuvieron lugar las elecciones presidenciales. En ese entonces fueron al domicilio del Lle. Rangel Frías los responsables de la
campaña del candidato del PRJ, don Adolfo Ruiz Cortines, a solicitarle
que, en su carácter de Rector, facilitara el Aula Magna de la Universidad para llevar a cabo en ella un acto de apoyo a la candidatura de don
Adolfo. El Lle. Rangel negó el permiso sosteniendo que ningún local
de la Universidad podía utilizarse para un acto de política electoral.
Aquello era inusitado; se consideró que si acaso el Lle. Rangel Frías
guardaba alguna aspiración política, mejor se olvidara de ello. Había
cometido un acto imperdonable al negarse a coadyuvar en la campaña
de quien, sin duda alguna, sería el próximo Presidente de México.
La historia registra aquella decisión como la prueba -ojalá no se olvidara- de que debe mantenerse la independencia de una institución
académica de los avatares de la política electoral.
No obstante, en marzo del 55, la Asamblea Estatal del PRI designó
al Lle. Raúl Rangel Frías candidato a Gobernador con la aprobación,
por supuesto, del Presidente Ruiz Cortines, aquél a quien había negado
el uso del Aula Magna de la Universidad para un acto de su campaña
como candidato.
Las campañas no eran tan costosas como las del presente pues, como se sabe y se padece, actualmente se estila una gran publicidad que
genera alúsimos gastos. Ya dijimos que en marzo de 1955 se le eligió
candidato y las elecciones fueron el 17 de julio del mismo año. Fueron
tres meses y medio de campaña.
Esto es, las campañas políticas tampoco eran tan largas como lo son
ahora y, además, las comunicaciones eran escasas y sumamente difíciles. Para visitar como candidato el sur del Estado, Rangel Frías tuvo
que hacerlo a lo largo de diez días pues desde Linares al sur no existían
carreteras y los traslados eran muy lentos; en el caso de Rayones, se
tuvieron que vencer muchas dificultades para visitarlo pues era necesario atravesar el río Pilón más de cuarenta ocasiones; algunos afirman
que el mínimo eran sesenta veces. Por todos aquellos rumbos del sur
había que cruzar ríos y recorrer caminos sinuosos de terracería.

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR

783

Para aquella elección no se registró otro candidato. El Lic. Rangel
obtuvo 207,501 votos. La toma de posesión fue el 4 de octubre 1955
en el patio central del Palacio de Gobierno que se había declarado recinto oficial del Congreso del Estado, exclusivamente para ese efecto.
En todos los ramos de la administración, sea pública o privada, se
puede juzgar al Jefe según los colaboradores que seleccione. Ya como
Gobernador, Rangel Frías no designó necesaria y únicamente a quienes
le acompañaron en su vida académica. Realizó una feliz combinación
de personas muy experimentadas en la política y jóvenes con inquietudes e interés en ella. Entre los que tenían una gran experiencia política
se pueden mencionar los siguientes: al Prof. Manuel Flores lo designó
Oficial Mayor de Gobierno; a don Baudelio Salazar, Proveedor; al Lle.
Roberto Hinojosa, Secretario General de Gobierno, por mencionar los
más importantes. De entre los jóvenes podemos recordar al Ing. Noé
G. Elizondo, quien fue su Secretario Particular, y al Lic. Eduardo Segovia, designado Oficial Mayor del Congreso, cuando ambos contaban
con 24 años al recibir sus nombramientos, y Director Jurídico del Gobierno al Lle. Leopoldo González Sáenz, quien entonces tenía 31 años.
Aquella era la época en que se empezaron a reconocer los derechos
políticos de las mujeres. En octubre de 1953, el Presidente Ruiz Cortines presentó al Congreso un proyecto de reforma constitucional donde
se le otorgaban plenos derechos políticos a la mujer. Como se sabe,
esta reforma fue aprobada.
Raúl Rangel Frías reconoció la importancia de la intervención de esa
gran parte de nuestra población en los asuntos públicos. En su discurso de toma de posesión como Gobernador enalteció la participación de
la mujer en la política al afirmar lo siguiente: "Abrigo la más grande
estimación por la incorporación del esfuerzo femenil a nuestra vida
política, la cual habrá de beneficiarse con ella, en calidad humana, elevación de miras y generosidad de sentimientos". Acorde con esta idea,
había estimulado y apoyado la candidatura para Diputada Federal de la
Lle. Margarita García Flores, quien años antes había organizado la
Asociación de Profesionistas Universitarias. Ella fue la primera nuevoleonesa que desempeñó ese cargo de elección popular. En aquella Legislatura únicamente hubo cinco diputadas federales y Margarita era
una de ellas.
Desde su discurso de toma de posesión como Gobernador, enunció
sus acciones a realizar y metas pot alcanzar más importantes. No exagero al afirmar que las cumplió cabal y exitosamente. Es decir, cuando
asumió el cargo de titular del Poder Ejecutivo ya tema una clara visión

�784

FRANCISCO

RAÚL RANGEL FRÍAS. EL GOBERNADOR

VALDÉS TREVIÑO

de lo que debía hacer como gobernante pues conocía sobradamente
los problemas del Estado y ya había concebido y proyectado sus soluciones. Cumplió lo que dijo en su discurso de toma de posesión, particularmente sobre tres temas de suma importancia y verdaderamente
trascendentales para Nuevo León: el agua, la educación y las carreteras.
Ahora bien, para afrontar estos y los demás problemas de la Administración Pública Estatal, Rangel Frias requería de los indispensables
fondos económicos. Para ello tuvo una acertada imaginación y planeación a fm de diseñar y ejecutar una eficaz recaudación de recursos
suficientes que permitieran llevar a cabo las obras que consideró necesarias y, resulta obvio decirlo en el caso de Rangel Frías, esos recursos
fueron manejados con una pulcra y transparente honestidad. Su gestión
administrativa se inició con un presupuesto anual de 44 millones 721
mil pesos; al concluirla, el presupuesto era de 100 millones 535 mil
pesos; esto representó un incremento de un 124.8 %.
Problema del Agua
Desde el inicio de su gobierno puso especial énfasis en la esencial y
magna tarea de solucionar el problema del agua de Monterrey que en
aquel entonces era verdaderamente grave. En su discurso de inicio de
la gestión gubernamental lo señaló con énfasis, y declaró su compromiso como Gobernador de atacarlo y encontrar su solución tanto para su
tiempo como para el futuro inmediato. En relación a la grave escasez
del agua, aquel 4 de octubre de 1955 expresó: "Este problema, considerado con razón como el número uno de los que confronta nuestro
desarrollo social, no sólo por la magnitud de los recursos económicos
9ue exige, sino porque amenaza paralizar el avanzado programa de
industrialización mexicana que se realiza en Monterrey, demanda de
todos los buenos hijos de Nuevo León y de los regiomontanos en particular un esfuerzo gigantesco por realizar, a fm de salvar este duro
obstáculo que se interpone en la marcha ascendente de nuestro pueblo".
Se trajo agua de la Presa de la Boca ubicada en la entonces Villa de
Santiago y de los pozos profundos hechos en el municipio de Mina.
Recuerdo que en la Villa de Santiago los habitantes del lugar presentaron una protesta por considerar que al traerse el agua de la Presa a
Monterrey se afectaría su abastecimiento. A pesar de dichas protestas bastante comprensibles- el gobierno de Rangel Frías no desistió de su

785

empeño por resolver el problema de abasto de Monterrey, ni utilizó la
fuerza para doblegar el interés de quienes protestaban. De una manera
civilizada y políticamente oportuna les hizo ver, les explicó, 9ue el proyecto no les afectaría en ninguna forma sino al contrario, que también a
ellos beneficiaría, a tal grado que a la Villa de Santiago y a los poblados
de El Cercado y San Francisco se les dotaría de agua potable entubada
al secarse sus acequias. Una gota de agua no entró a Monterrey mientras no estuvo terminada la dotación de agua a los habitantes de dichos
lugares. El agua de la Presa de La Boca se destinó al uso de las industrias regiomontanas lo que propició su crecimiento y permitió contar
con excedentes para el uso doméstico.
Lo mismo sucedió en Mina por lo que se refiere al abastecimiento
de la población. El vital líquido no sería para el consumo exclusivo de
los regiomontanos. Con el agua extraída de los pozos profundos realizados en Mina no solamente se auxilió a los propios habitantes de ese
municipio sino también a los de Hidalgo, Gral. Escobedo y a diversas
colonias de San Nicolás y Guadalupe. Insisto, el Gobernador Rangel
Frías cumplía cabalmente lo que ofrecía a la población de Nuevo León;
este tema del agua es un claro ejemplo.
Cabe señalar 9ue al recibir en el área metropolitana de Monterrey el
agua traída de la presa de La Boca y de Mina se originó la imperiosa
necesidad de ampliar las instalaciones de más redes de agua y alcantarillado. Esto es, no bastaba traer el agua, se requerían en Monterrey las
obras para su distribución y desecho. Para ello, el gobierno del Estado
amplió las redes de agua en 97,407 kms. y las de alcantarillado en
39,708 kms; todo ello en beneficio de los habitantes de 54 colonias.
El esfuerzo realizado por el régimen del Lic. Rangel Frías para enfrentar la demanda creciente de agua en Monterrey fue muy exitoso.
Para tener una idea de lo trascendente que resultaron sus acciones
destinadas a solucionar este grave problema, citaré el siguiente dato: en
el período de más aguda crisis, registrado en 1957, Monterrey contaba
con 750 litros de agua por segundo; para 1961 disponía ya de 2,500
litros por segundo. Es decir, más del triple de agua.

Educación
El Lic. Rangel calificó a la educación, desde la escuela primaria hasta la
Universidad, como la más honrosa y la más antigua de las tradiciones
públicas de nuestro Estado. Expresamente, en su discurso de toma de
protesta, afirmó que el servicio de la educación y las obras relacionadas

�786

FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

con ella representaban para él la más amplia y elevada tarea del estadista.
Atendió a todos los niveles de la educación. Fue así como, por
ejemplo, en sus seis años de gobierno se construyeron 906 aulas para
educación primaria, es decir, se construyó únicamente para este nivel,
un aula cada tercer día de su administración. Por lo que se refiere a la
enseñanza secundaria, al inició de su gestión existían en Monterrey
cuatro secundarias, cuando la concluyó existían nueve y, además, para
satisfacer la demanda en los municipios aledaños a Monterrey, se construyeron una secundaria en Guadalupe, otra en San Nicolás y otra en
Santa Catarina. Igualmente, se construyeron nuevos edificios para secundarias ya existentes en Santiago, Llnares, Cerralvo y Cadereyta.
Por otra parte, se llevó la enseñanza secundaria a Dr. Arroyo, Galeana, Ciénega de Flores, Anáhuac y China, donde ni siquiera existía
ese ciclo escolar. Esa carencia significaba que los niños de dichos municipios, al terminar su escuela primaria, no tenían en sus lugares de
origen escuelas donde continuar su educación; tal situación orillaba a
los padres de familia a dejar sin mayor escolaridad a sus hijos o cambiar
su residencia a Monterrey con todas las grandes dificultades económicas que eso significaba.
El Lle. Rangel Frías reconoció el gran valor del servicio que el maestro presta a la sociedad. Fue tal dicho reconocimiento y valoración que
a lo largo de los seis años acordó aumentos en los salarios de los maestros que llegaron a representar casi un 100 por ciento al final del sexenio. Por ejemplo: un maestro de primaria ganaba en 1955, $519 pesos
al mes; en 1961, su sueldo ascendía a $934 pesos. Para tener una idea
de lo que representaban dichos aumentos recordemos que la inflación
en aquel entonces no alcanzaba los niveles que después ha conocido el
país.
Ciudad Universitaria

Y dentro del ámbito de la educación, naturalmente que un capítulo
sobresaliente es el relativo a nuestra Universidad. Cabe destacar que,
desde el principio de su mandato, expidió un decreto destinando a la
Universidad todos los fondos que le correspondían al Estado por la
aplicación de la Ley sobre Herencias y Legados. Por este concepto, de
enero de 1956 a julio de 1961, la Universidad recibió 9 millones 147
mil pesos, mismos que se destinaron íntegramente a la construcción de
la Ciudad Universitaria.

RAÚL RANGEL FRÍAS. EL GOBERNADOR

787

Cuando Rangel Frías asumió la gubematura del Estado, nuestra
Universidad tenía 7,831 alumnos; en 1961 eran 13,500, es decir, casi el
doble. Pues bien, la aportación del Gobierno a la Universidad para el
pago de nómina a maestros y empleados en J 955 era de 2 millones y
medio de pesos; cuando en 1961 concluyó su período como Gobernador, esa nómina ascendía a 8 millones de pesos. Esto es, se incrementó
en dos tantos más.
En septiembre de 1952, a petición del entonces Rector Rangel Frías, el Presidente de la República, Lle. Miguel Alemán Valdés, había
dictado un decreto cediendo 126 hectáreas de terreno para la Universidad pero con la condición de que la propia Universidad y el Gobierno
del Estado construyeran una nueva Ciudad Militar. Como es de comprenderse, esta condición resultaba sumamente difícil de que se llegara
a cumplir. Pues bien, en 1957, ya como Gobernador, el Lle. Rangel
consiguió que el Presidente don Adolfo Ruiz Cortines emitiera un Decreto, fechado el 18 de febrero de 1957, suprimiendo la obligación del
Gobierno del Estado y de la Universidad de construir una nueva Ciudad Militar a cambio de los terrenos cedidos. Además, cabe señalar que
los terrenos de Mederos, donde ahora se encuentran diversas Facultades y el Teatro Universitario, también fueron conseguidos por el Gobernador Rangel Frías para la Universidad.
Durante su mandato como Gobernador rápidamente se construyó
gran parte de la Ciudad Universitaria; se edificaron seis Facultades: las
de Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Arquitectura, Comercio y Administración, Filosofía y Letras, e Ingeniería
Civil, además, se construyó la Torre de la Rectoría, así como la Alberca olímpica y vestidores, la Plaza de la Rectoría, una pista de atletismo
con sus respectivas tribunas y el inicio del estadio universitario. Cabe
preguntarse, si el gobernador no hubiese sido Raúl Rangel Frías, ¿se
habría construido la Ciudad Universitaria? Y en caso de que la respuesta fuera afirmativa, ¿se habría construido con la misma rapidez? ¿habría
recibido el proyecto el gran impulso que le brindó Rangel Frias?
En el debido cumplimiento de sus funciones de Gobernador, nunca
se desprendió de su calidad de Maestro, cualidad que le era inseparable.
Propició y apoyó las Misiones Universitarias, las primeras que se efectuaron en la historia de nuestra máxima casa de estudios. Las llevaban a
cabo un grupo de jóvenes idealistas, estudiantes de dicha institución en
las áreas de medicina, odontología, agrononúa y leyes. Cumplían una
función de ayuda para las gentes del ·campo, a la vez que formativa y de
conocimiento de los problemas del campo a quienes las ejecutábamos.

�788

FRANCISCO V ALDÉS TREVIÑO

Carre teras

La obra de Rangel Frías en el ramo de carreteras respondió a las necesidades econórrúcas y sociales de su época; fueron carrúnos que favorecieron el desarrollo de diversas regiones del Estado. Podemos mencionar la carretera que desde entonces une a Sabinas Hidalgo con Villaldama, anunciada desde su discurso de toma de posesión; ella hizo posible la circulación de personas y productos entre la zona de la carretera
nacional en el entorno de Sabinas Hidalgo y la zona ganadera del norte.
Otra carretera más realizada durante su gestión fue la que favoreció
una mayor fluidez de relaciones comerciales entre los municipios de
Hidalgo y 1\1ina, por un lado, y los municipios de Abasolo, El Carmen,
Escobedo y Salinas Victoria, por otro.
Me parece que sobre todas las obras de comunicación terrestre que
llevó a cabo, la más importante es la carretera de Linares a Galeana y
San Roberto. Dicha carretera comunicó al norte y centro de Nuevo
León, e incluso a la zona fronteriza tamaulipeca y texana, con el sur de
nuestro Estado. Esa carretera cerró un anillo de comunicación entre
Monterrey, Linares, Galeana, San Roberto y Saltillo que desde entonces
permitió facilitar el traslado hacia el centro y occidente del país vía Matehuala y San Luis Potosí, y viceversa. Además, esa carretera LinaresGaleana significó una especie de estribo para que posteriormente se
hicieran los tramos complementarios hacia Ararnberri, Zaragoza, Dr.
Arroyo y l\,fier y Noriega.
Estas carreteras que he mencionado constituyen un verdadero
ejemplo de cómo Rangel Frías consideró a las vías de comunicación un
medio indispensable no sólo para facilitar el traslado de personas, sino
también corno un elemento importantismo para el desarrollo económico de las regiones.
Consideraciones Finales

Cuando asurrúó la pnmera magistratura del Estado, el Lic. Raúl Rangel
Frías no padeció el conflicto de conciliar los deberes y quehaceres del
intelectual con los del gobernante. Eso fue posible gracias a la sólida
unidad interior de su persona. Sin alardes y vanidades, me parece que la
obra de gobierno de Rangel Frías contribuyó señaladamente a construir
el Nuevo León moderno.
Los problemas los enfrentaba con decisión y firmeza. En las postrimerías de su gestión gubernamental, las Cámaras del sector privado

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR

789

publicaron un escrito dirigiéndole innobles e injustos ataques a los que
de inmediato les dio una respuesta pronta y contundente, demostrando
la falsedad de sus afirmaciones.
Alguna ocasión, las autoridades se vieron en la necesidad de incrementar las tarifas del transpC'rte urbano. Estudiantes universitarios se
rebelaron en contra de este aumento y secuestraron algunas unidades
de dicho transporte. Hicieron una marcha de protesta que culminó en
un mitin en el frente del Palacio de Gobierno. El Gobernador Rangel
Frías no dispuso que una comisión de los manifestantes fuera recibida
por alguno de sus colaboradores o que algún funcionario saliera a conversar con los estudiantes. Él rrúsmo salió de su despacho y bajó a
atenderlos en la escalinata exterior del Palacio, precisamente donde
tenía lugar el mitin. Les pidió el micrófono e inició su intervención
felicitándolos por su interés en los problemas sociales. En seguida, fue
exponiendo los argumentos que explicaban el aumento y los estudiantes dieron por concluido el rrútin, se retiraron ordenadamente, devolvieron en buen estado los carrúones secuestrados y el conflicto quedó
finiquitado.
Cabe señalar que el Lic. Rangel, habiendo profesado la religión católica, como Gobernador ejerció el poder poniendo en práctica el más
puro y riguroso laicismo. Jamás hizo ostentación de su creencia religiosa y supo practicar con especial cuidado el carácter laico que debe tener
un gobernante.
A lo largo de su vida se apreció una invariable conducta: su acción
siempre fue congruente con su pensarrúento. En el aula y en la tribuna,
con la pluma y en la función de servidor público, Raúl Rangel Frías fue
siempre coherente en la comprensión y la práctica del bien y de la verdad, de la virtud, la belleza y la justicia.
Su rrúsión fue siempre rrúsión de lucha. Se engaña quien piense que
por cultivar la inteligencia y practicar la reflexión rehuyó los enfrentamientos. Nunca los provocó pero tampoco los eludió. Su trabajo lo
hizo con toda modestia y vivió siempre con austeridad, como era su
persona.
Las acciones que llevó a cabo como Gobernador mejoraron sensiblemente las condiciones de vida de los nuevoleoneses. Sin embargo,
los hechos que aquí hemos citado pareciera que los va ocultando el
olvido, quizás porque Rangel Frías nunca acudió a las trampas de la
publicidad y el autoelogio.

�790

FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

No debe olvidarse lo trascendente que ha sucedido en nuestro pasado colectivo. Ello representa la parte más importante de la historia de
Nuevo León que constituye un verdadero patrimonio para nuestro
Estado. En ese patrimonio se cuenta, entre lo más valioso y apreciable,
el pensamiento y la obra de Raúl Rangel Frías.

QUINTA SECCIÓN

RESEÑAS
y

COMENTARIOS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ayuntamiento de Monterrey</name>
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        <name>Colegio de la Frontera Norte</name>
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        <name>Hacienda Matehuala</name>
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        <name>Noreste novohispano</name>
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        <name>Raúl Rangel Frías</name>
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        <name>Vecinos de Monterrey</name>
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                    <text>t1uman1ras
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

2009

Año 36 Vol. IV

Jfistoria

•

UANL ®

��,oNoo

UNIVERSffARfO

��Rector
Jesús Áncer Rodóguez

Secretario General
Rogelio Garza Rivera

Secretario de Extensión y Cultura
Rogelio Villarreal Elizondo

HU MANITAS
ANUARIO
Ei TRO DE E TI 1D10 HVí\Ilu Í TlCO DE L
~lVER ID D ,\ TÓ O L DE l.JEVO lEÓ

DmJdor l:tmdador
gustín BasaYc Fernández del Valle
Director
,\lfonso R.angel Guerra

.lefa de la

Centro de Estudios Humanísticos
Alfonso Rangel Guerra

de f'ilos~f1a
Cuauhtémoc Cantú García
}l'tció11

Jefe de la Semó11 de Letras
,_ \lma i]v1a Rodríguez Pérez

Jejt de la

S'ecdó11 de Ciencias \'ocia/es
Ricardo \'illarreal Arrambide

Anuario &amp;manila! es wia publicación trimestral de humanidades editada por 1a
Universidad Autónoma de uevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos. Certificado de Licitud de Título y Contenido número 04--2009091012392000-102 Oficina: Edificio de la Biblioteca UniversJtaria "Raúl Range1 Frías",
avenida Alfon o Reyes 4000 Nte. Primer piso, C.P 64440, Monterrey, . L México.
Teléfono y fax (81) 83 29 40 66. Domicilio electrónico: ces1h11ma@mail.11anl.mx.
Apartado postal o. 138, Suc. F. Cd. Universitaria, an Nicolás delos Garza, . L
México. Edición: Francisco Rwz Solís. Portada Cinthia Pérez.

Jtje de la Serció11 de Histo,ia
Israel Cavazo Garza

�ANUARIO
HUMANITAS 2009

Historia

�,

INDICE

I SABEL ORTEGA

RIDAURA, Crisis y supervivencia: Tres momentos

decisivos en la historia de la Cerveceóa Cuauhtémoc

9

De Texas de los mexicanos a los

MANUEL C E BALLOS RAMíREz,

mexicanos en Texas, 1810-1910

31

MARÍA LUISA RoDRíGUEZ SALA, JEsús TOZADA, Carlos Phelipe

Barttholomé De Velasco y Zabala, 1762

61

I SRAEL C AVAZOS GARZA,

D ocumentos relativos a Nuevo León, 17211846, existentes en el Archivo Histórico Militar Mexicano de la
Secretaóa de la Defensa Nacional
71

ANA PORTNOY GRUMBERG, Cost11mhres en con;ún de E. P. Thompson: un análisis bistonográfico
109
D esarrollo del movimiento por la
Independencia en México y los Estados Unidos
133

N ETTlE L E E B ENSON,

MA. CoNCEPCióN

HINOJOSA V ELASCO, Benito Juárez, el ser humano:

algunos hechos importantes
su vida

'f

los gobernantes de México durante

149

�JosÉ RESÉNDIZ B ALDERAS, uevo León, problemas estructurales
del nuevo tipo de estado pos-independiente a mediados del iglo

XIX

187

ToMÁ MENDIRICHAGA C UEVA, La antigua Plaza de Armas de

Ionterrey, lado sur

209

RosA, Técnicas constructivas de vanguardia
en LP durante el porfiriato. Rafael Gustav:ino Moreno y Antonio
Prieto Trillo, a través de la Termoeléctrica de la Potosi.na Electric
Co.
215
C ARLOS MoRÁN DE LA

Crisis y supervivencia: Tres momentos
decisivos en la historia de la Cervecería
Cuauhtémoc
Isabel Ortega Ridaw:a*

EUNICE CoSTlLI..A CRuz, Breve historia de la cultura norteamericana

a mediados del iglo XX

Reseñas y comentarios

247

277

El Centro de Estudios Humanísticos cumple 50 años en el
2009
279

Introducción
Tu L\ ACIU\LIDAD, a MERCADO OE [A CERVEZA en México e tá ocupado
por un duopolio, aunque esto no siempre fue así. Después de la
Revolución Mexicana, había en todo eJ país alrededor de
veinticuatro cervecerías. Hacia la década de 1960 la competencia
se reducía a lres: C11a11htémoc, MocteZ!'"'ª y Modelo y desde 1996, son
sólo do , 1 después de la fusión que devino en la C11a11htémocMocleZf1t1N1.
En el camino se fueron quedando aquellas que no pudieron
superar la competencia o sortear los problemas económicos y
político por los que transitó la vida nacional.
Cervecería Cuauhtémoc, S.A. (hoy C11aJthtétJ1oc-Moctez11ma), es quizás
una de las empresas más antiguas y representativas de Monterrey.
Fundada durante el profiriato (1890) por un grupo de prominentes
comerciantes: Isaac Garza, Francisco ada,José A. Muguerza y José
.- Profesora-mvesagadora del Instiruto de lnvestigaaone ociales de la U L.
En 1985 acciornstas mayoritarios de Úlauhlimocadquirieron la mayoría accionaria
de Moctez¡m,a, y desde 1988 ambas 1megrabao la Dimión Cerveza del Grupo VI A
Finalmente en 1996, se fusionaron bajo la denommación Ceroeceria C11a11hté111ocMorteZ!tm11. (Ortega Ridaura, 2001)
1

9

�Isa

Ivfaría Schnaider, a los que pronto se unió José Calderón,2 fue La
empresa madre que dio origen a un destacado grupo: Valores
Industnafes, SA (VI A, hoy bajo el nombre FEMSA).
Es de sobra conocida la historia de e ta empre a que se asemeja
a la que vivieron diversas grandes empre as en 1éxico y
Latinoamérica durante la sustitución de importaciones: Una
expansión verticaP hacia la elaboración de botellas de vidrio,
corcholatas (tapón tipo corona), empaques de cartón, etiquetas,
materia primas, etc., que fue clave para su éxito; unida a la
participación en la producción y abasto energético (electricidad,
gas) y en transportes para movilizar tanto materias primas como lo
producto terminados. Y por último, una expan ión geográfica en
torno a 1a cerveza ocupando la principales plazas del país.
Sin embargo, casi ciento veinte años de historia no han estado
exentos de obstáculo y dificultade . Cervecería Ct1ar1htén;oc ha vivido
y sobrevivido varios modelos de desarrollo y distintas maneras de
gobernar, con sus consecuentes implicaciones en la política
económica y social del país.
En el periodo que va de la dictadura porfirista a la globalización,
Cervece,ia ha debido enfrentar severas crisis de las cuales no todas
2

Los miciadores, formaban parce un un grupo mercanul de visible importancia
en el noreste mexicano, que babía terudo en el intercambio comercial a travé del
Bravo, uno de los pilares fundamentales para su configuración (Ortega y Cerutt:1,
2001). Estos comerciantes, como muchos otros, inciaroo el brote industrial de
Monterrey al trasladar sus capitales del comercio a la mcipiente industria 0/éase el
libro pionero de l idro Vizcaya, Los rnigenes de la i1Jd11strializnció11 de Monten"'!)' y la
extensa obra de Mario Cerutti sobre la formación de capitales eo el siglo XIX y los
inicios de la industrialización).
' Históricamente, la integración verucal ha sido una de las estrategias ópicas de las
empresas en ~ ó n en todas las economías: Entre sus propósitos están la reducción
de costos de transacción que se generan en el intercambio con otras fumas. Con la
integración dichas transacciones son reemplazadas por transacciones entre diferentes
plantas de una misma empre a o entre diferentes empresas de un núsmo grupo, lo que
reduce los preoos de las materias primas e insumos, garantiza un flujo adecuado de las
mismas y mejora la eficii::ncía de los intcrcambio (Barbe.ro, 2001 ). En el e.aso mexicano,
la mtegración vertical fue una respuestainicial a un mercado incierto e imperfecto; permitió
a las grandes comparuas aliviar incertidumbre en cuanto a lo proveedores de in umos
y disminución de costos. (Cordero y amín, 1977: 33)

I

Ort,

R dllllr,1

las empresas lograron salir triunfantes. El presente trabajo profundiza
en tres momentos decisivos en la vida nacional que también lo
fueron para la empresa: la Revolución, la Gran D epresión de 1929
y la crisis de 1982.
Ante estos sucesos, que se debieron, según el caso, a factores
económicos, políticos y/ o sociales, internos o externos, muchas
empresas no pudieron continuar su camino. Analizaremos la manera
como estos hechos impacta.ron a la empresa, pero sobre todo, las
estrategias que desarrolló en cada caso para superar la crisis y seguir
adelante, fortalecida por la experiencia.
Las fuentes principales del presente trabajo on los propios
archivos de la empresa, predominantemente los libros de actas de
la Asamblea de Accionistas de 1890 a 1997; los del Consejo de
Administración, entre 1927 y 1987; informes anuales y otras fuentes
secundarias como Trabajo y Ahorro, el órgano de difusión de la
Soaedad Cuauhtémoc y Famosa.
Así mismo se recurrió a bibliografía regional sobre los sucesos
en uevo León durante el siglo XX y en menor medida, a las pocas
obras que existen sobre la Cervecería Cuauhtémoc.
Y dado que la historia se repite, consideramos de gran interés el
estudio de caso como el que a continuación se presenta, el cual
puede servir de guía para futuras tomas de decisiones.

La Revolución y sus secuelas
El movimiento revolucionario que comenzó en 1910, afectó
fuertemente a la industria y la economía del país. Monterrey no fue
la excepción, aún cuando la lucha armada no se había hecho presente
en la ciudad. La incertidumbre política, el desabasto de materias
primas nacionales, la interrupción del servicio ferrocarrilero, aunado
a la baja en el consumo interno de sus productos, había puesto a la
Cerveceria en una situación económica crítica.
La ituación empeoró cuando el 22 de octubre de 1913, el ejército
revolucionario hizo su primera incursión a Monterrey, que e
encontraba bajo el poder de los huertista . Entrando por el norte,
uno de los primeros edificios que se encontraron fue la Cervecería.

11

�1/Jr

1

+o

l

•

Y aunque estaba defendida por una guardia privada que se sostuvo
en base a cien car-abjnas y diez ametralladora,, lograron tomar las
in taladones tra un fuerte tiroteo.
Una v-ez "tomada" 1a cervecería, los revolucionarios adquirieron
como botín eso pertrechos de guerr-a, dinero, caballos, mulas,
carrnajes, transportadoras, etcétera, bajo amenaza de incendiar la
planta. 4
Do días despué , 1a llegada de refuerzos de la tropas federales,
hizo huir a los carraocistas recuperádose la ciudad y la cervecería.
Al extenderse la Revolución por todo el país 1a empresa se vio
obligada a clausurar sus agencias perdiendo la clientela y reduciendo
extraordinariamente todos los negocios y trabajos. 1913 fue el
primero de varios años en los que se tuvieron fuertes pérdidas. La
administración calculó un saldo negativo de aproximadamente
$255,162.68, cantidad que suponían era mayor pero la falta de
información imposibilitaba el cálculo de cifras más precisas.
El gerente, don Prancisco ada adjudicó esta situación a:

los perjuicios que se s11friero11 por ct111sa de la Re11ol11ción, romo pérdida de
cz,entas, illcendioy robo de cerveza e111barrada_y de otras tnercancfas en camino;
t1!za en el co.rto del cambio cu el e:x:tra,yero; enortlle red11cció11 en las t!et1tas;
seg11ros co11hc1 ,iesgos de g1terra; a111net1to en el cos/o de comb11stibley materiales;
extraordinaria litllitriciót1 de los trabajos en lo fábrica; pago de fletes y de
gastos extraordinarios; etc., etc. 5
En abril de 1914 volvieron los carrancistas, e ta vez para
quedarse. Aquello que tuvieron la posibilidad, abandonaron la
ciudad.
fine de noviembre, el peligro que se vivía obligó a casi
todos los accionista de Cervecería a trasladarse al vecino país del
norte, y desde diciembre, se instalaron en Houston, Texas, en donde
permanecieron hasta principios de 1916. Desde ahí, se mantuvieron
al tanto de los acontecimientos del país y del negocio.
J.L Cantú, citado en Flores, l 991: 87.
Cervecería Cuauhtémoc, .A., Acta de samblea de Accion.i tas núm. 44, 6/7 /
L914. n roda.~ las cítas scba respetado la ortografía r la redacción originales.
4

5

12

Tmbd ( ),m,o füdorm1

En sesión celebrada en aquella ciudad en junio de 1914 se
informó que,
[.]apesar de las dffeci/eJ coumnicaci011es que se han tenido con Mon~ elComefo
ha procurado dirigir o t1iender desde aquí hs negocios soda/esy de Admi11istracwn
cdebrdfldo fiwtentes sesiones pata t.ot,1or las r11edidas más apropiadas para salvar
hasta donde seaposible los intmses de la Negociación: q11e la Gerencia 'tiene edahkdda
una o.ftano en esta ciudad, y q11e el Sr. Gerenlt no ha defado un mo111ento de estar
-pendiente de kiAdmini.slracwn en Montem!Jy de todo h qne comsponde a la Cía. 6
Una vez establecidos los carrancistas, la venganza contra esta
oligarquía que había dado muestras manifiestas de apoyo al gobierno
huertist.a y al régimen por.6.rista,7 no se hizo esperar. El radicalismo
del ptimer gobernador preconstitucionalista Antonio J. Villarreal Jo
llevó a insospechados extremos como lo fueron 1a expropiación de
grandes empresas de la burguesía regiomontana: Cervecería
C11a11htémoc y Ce,nentos Hidalgo, entre otras. 8
El 24 de abril de 1914 la fábrica fue tomada por las fuerzas
Constitucionalistas, que exigieron a la Compañía -en calidad de
préstamo-, la suma de $500,000.00, y embargaron la existencia de
cerveza y demás materiales. Posteriormente, designaron un
6 Cerveceda Cuauhtémoc, S.A., Acta de Asamblea de Accionistas núm. 43, 6/7 /
1914
' En 1903, un grupo de industrials manifestaron su apoyo a la reelección de Díaz
en un documento transcrito a continuación: ''.Ajenos a la política los que suscribimos,
pero interesados tanto por sentimientos altruistas y de carácter gene.ral, como por
nuestro asuntos propios, en la paz de la Nación y en el sostenimiento del Imperio
que garantiza la permanencia de Ud. en el poder, y a la sombra de cuya paz y bajo la
protección de cuyas leyes el capital y el trabajo han tQmado arraigo en el país, ypor lo
que a nosotms toca en el territorio de uevo León, con el desarrollo visible de las
industrias que representamos, los que suscribimos, elevamos a Ud. nucstrn voz
pidiéndole con todo respeto, acepte la postulación que para el próximo periodo
constitucional, formula la opinión pública por medio de diversas y ostensibles y
entusiastas manifestaciones." El pronunciamiento fue publicado en La rk Nuepo
Leó11, el3 de abril de 1903, firmado por: Vicente Ferrara, C. De Támava, Francisco G.
Sacla, Isaac Garza, Vicente Rivero, IdeUonso Zambrano, C. Holck y Cía., Ernesto
Madero, Pedro Lambretón, José Armendaíz, J. Cram, Juan Reichmann, Adolfo
Zambrano, Langstrotb Sucs., Reese &amp; Behn, Cottier y Caire, Fabre &amp; Cattier., Maíz
Hnos, Vicente Bortoni, W Hinrichsen, José A. Muguerza, Alberto Sada, José
Calderón. (Nuncio, 1982)
8 Flores, 1991:99.

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11IStr.r/J

interventor, quien e hiz-o cargo de la explotación de la planta de
cerveza y hielo, nombrando a su vez un director para los trabajos
inte.riore de la Cervecería.
Los esfuerzo desplegado para llegar a un arreglo con la
autoridades para disminuir el monto del préstamo exigido "muy en
desproporción con las circunstancias de nuestro negocio y con las
cantidad que se impu ieron de pré tamo á otras negociaciones de
fonterrey", y recuperar la fábnca parecían infructuosos. La Junta
Directiva apeló al gobernador del estado, al general en jefe del
ejército, al ubsecreta.rio de hacienda del nuevo gobierno y al mismo
Venustiano Carranza, prim r jefe de los constitucionalistas in
mayores resultados.
En un mforme expresaban:
Los Directores de la Cia., por más q11e ven la i11tra11sige11cia de los
Cot1stituciot1olistas e11 el os1mto q11e nos ocupo, co,ifi011 en q11e se 110s harájristicia,
porq11e tienen el co-1111e11rimiento ,íltimo de q11e se estáprocediéndo apasÍIJ11adan1er1te
e,1 co:11tra de 1111es-tra Cia., que 110 ha hecho otra coso q11e ocl(parse de Jl(J propios
negoaos, 111ostrándose siempre respet11oso co11 las A11toridades conslilNidas, si!I
111e-:z!larseja1111í.s en asuntos políticos;y esa misma cond"cta ha sido obsm'Oda
fielmente por todasy coda 111111 de las personas que fannon mies/ro Co,mjo de
.Ad11Ji11istración, como bien lo saben lus señt.ms accio11istas.!J

Parece er que fue la intervención de uno de lo hijos del
accionista José María chnaider (de origen norteamericano), lo que,
aunado a las negociaciones que se venían realizando, cambió el
rumbo de los acontecimientos. Cierto documentos revelan que e
quejó ante la autoridade estadourúden es por el ataque sufrido a
sus intereses. De esta manera, presionó al gobierno norteamericano
para que enviara una reclamación sobre las posibles consecuencias
qu acarrearían el sostenimiento de este tipo de prácticas contra
propiedades ligadas al capital norteamericano. 10
Los con titucionali ta explotaron la fábrica durante casi och
meses, devolviéndola a sus dueños el 7 de diciembre de 1914 "sin
'
Cervecería uauhtémoc, .A., Acta de Asamblea de Accionistas núm. 44, 6/7 /
1914. Por lo visto olvidaron su apoyo incondicional al régimen porfirista.
9

14

formalidad ni documentación ninguna". En su informe de 1916, el
Gerente relató las consecuencias de esta intervención:
Comopodráfocil111ente imaginarse son enormes lospe,juici.os que está resi11ti.endo
la negociación, tanto por lo que en si sig11ijica el valor de los productos que se
venden, como por /a,s consec,1e,1cias de la inten1enció11 de personas extraiias e11 1111
ne¡,ocio de la naturaleZfI del n11estro, como es la desorgo11izació11 de nuestro personal
de empleados, aptosy fieles, el ciem de n11estras oficinas, la falto de cobranzas, la
pérdida de n1ateriales que tenía111os e11 camino, 1n11chos de los moles hefl1os tenido
que dejar en Estado Umdos. 11

Las pérdidas de 1913, 1914 y 1915 ascendieron a 1,653,063.54,
sin embargo, el capital social de la Cervecería quedó intacto. Esto
debido a una revaluación que se hizo del valor de los bienes raíces
y máquinas que pese a la depreciación sufrida, habían aumentado
su valor en los últimos años. A í, en 1916, las cuentas de la compañía
bícieron una specie de ''borrón y cuenta nueva" y comenzaron con
un capital de 5,000,000.00, el mismo que tenía antes de iniciar el
conflicto revolucionario, en 1909. 12
na vez recuperada la fábrica, fueron necesarios arduos esfuerzos
para ponerla de nuevo en funcionamiento, ya que:
Elpersonal de la Compañía, (Jefes de departamento, empleadosy operaciones)
que q1,edó desorga11izado co111110/ivo de la interoe11ció11 del Gobierno en lafábrica;
igualmente hubo necesidad de hacer trabajos extraordinario para poner en orden
los almacenes, la contabilidad, y el servicio y sistema de venftlS; Ct!JOS ramos
estuvieron abandonmúJs por la fllÍsma causay por el estado de guerra de nuestro

país. /J
El año de 1916, marcó el comienzo de la recuperación, al
obtenerse utilidade por 357,416.29. o obstante, a pe ar de
haberse establecido por fin el gobierno constitucional la situación
económica del país no era buena debido a la falta de producción en

'º Arch.tvo Venu tiano Carranza, CO DU 1EX , carpeta 12 y aragoza, 1981.
Citado en Flores, t 991: 120.
11 Cervecería Cuauhtémoc, .A., Acta de Asamblea de Accionistas núm. 45, 1/
12/1916.
12 Jbidm,.

15

�J s,mª t.

Is,,t,,¡ OrleJ.{1 &amp;dlllm;

lls

la agricultura y la indu tria. ituación agravada por las restricciones
impuesta por Estados nidos a la exportación de sus producto a
nuestro país, dada su entrada a la Primera Guerra Mundial.
Cen,ecetia puso en práctica diver a estrategias para salir de las
dificultade que enfrentaba:
a) Reorganizó al personal de la fábrica (obrero y empleado de
oficina), para eficientar las tarea y eliminar los puestos que no fuesen
indi pensable . Cesaron alguno trabajadore y re tructuraron las
labores de lo que permanecieron.
b) Mejoró la administración, especialmente los sistemas de
contabilidad, para poder conocer mensualmente 1resultado del negocio,
y poder actuar en consecuencia. Estos cambios permitieron mantener
los inventarios al mínimo indispensable, e incrementar la compra de
materias primas y otros insumo conforme aumentara la demanda.
e) Solucionó su probl ma de transporte de mercancías con la
compra de carros &lt;le ferrocarriL 14
d) Perfeccionó su istema de Yentas, ajustándolo a las circunstancias
del momento. La gerencia intensificó las labore de cobro a deudores
de la época anterior, concediendo descuentos y plazos. 15
e) Por último, ree. tructuró parte de los adeudos de la compañía
consiguiendo que u acreedores le dispensaran la mayoría de los
ínter • es. u,
La e ca ez de materia prima estadouniden e motivó la
instalación de una fábrica de ga carbónico en 1919, e hizo refl xionar
sobre la necesidad de su tituir us importacione produciendo
localmente los in urnos para su producoón (principalmente malta).
La primera mitad de lo año veint e tuvo marcada por continuos

altibajos. o hay mejor descripción de esa época como la de don
Francisco G. Sada quien al dirigir e a los accionistas, e refiere a:
(. ..]las luchas co,1stantes para ver de vencer las difaultades q,,e se han tenido para
n19orar nuestras ventas con molivo de laspésimas conditiones económicas del País, por
lafalta de trabqjo e11 lageneraliáad de los negocios, desconfianza en el crédito nacilmal
y escasez de dinero; el contim,opropósilo del Gobi.ernogenera/y el de algunos Estados
de!lavar la cervezay de ponerle trabas a st1 const1n10; la repeticián de a11men/Qs de las
Cll(J/as de losferrocarriles nacionales; los traslor!wspolíticos, que ha ca11sado la última
revol11ción, que afortunadamentepudo sofocar nflestro Gobierno; la st¡_rpensión de las
actividadespetrolerasy mineras;falta de cosechasy de productos de exportación; "todo
h mal ha motivadoj,erte bqja en hs C01JStm1osy compeientia exlrMrdinaria en los
precios de ventas, m(fJ{)f'CSgastospara wnder, co11cesión deplaZfJS a los compradores,,~
etc.

El flamante gobierno necesitaba ingresos para reconstruir al país
y sacar adelante su proyecto de nación. El alza a los impuestos
sobre la cerveza fue un recurso muy socorrido que generó múltiples
enfrentamientos entre Los dueños de las cervecerías y lo gobiernos
federal, local y municipales.
Producto de ello, y con el objeto de defender los intereses de
este gremio, se fundó por esa época la Asociación aciana/ de Fabricantes
de Cerveza. Gracias a sus esfuerzos se logró que el gobierno federal
uprirniera o disminuyera algunos gravámenes, y dio mayor fuerza
para negociar en los demás niveles. 18
Desde mediados de los veinte, la situación del país comenzó a
estabilizarse y la compañia vivió un proce o de expansión. En 1927,
se instaló dentro de la Cervecería una fábrica de cajas de cartón
corrugado para sustituir el antiguo embalaje de caja de madera.
Eon esto no sólo se tuvieron embalajes má económicos sino que

n Cervecena Cuauhtemoc, .A., Acta de Asamblea de ,\ccioo.i ta núm. 4ó, 12/
3/1917
14 s· l
1 e transporte ferrocamlem había empeorado notablemente durante la lucha
armada, en el mrbulemo periodo posrevoluoooano la situación no mejoró. El gobieroo
obtuvo por Jncautac1ón la mayoría de las acciones y la administración delos ferrocarriles
(Flores, 1991: l 80). En 1918, "en VI. mde lru fatalt:S condiciones del serviao ferrocarnlero
Jcl País, el Consejo (de la Cuauhrémoc) e vio en la neceS1dad de comprar locomotoras
y carro para nuestro propio trafico. lo que nos ha proporcionado econonúa en los fletes
y grandes ventajas en el tran porte de nuestro productos".

e ce sentido, consiguieron fuertes recuperaciones no obstante fa moratoria
decretada por el Gobierno a todo tipo de adeudo , ínch.údo el pago a la deuda
externa, lo 9ue generó fuertes problema con Estados nidos.
16 Cerveceria Cuauhtémoc, S.A., Acta de Asamblea de Accionistas núm. 47, 4/ 4/
1918.
17
Cerveceáa Cuauhtémoc, S.A., Acta de Asamblea de Accioo.iscas núm. 53, J7/5/
1924. ótese el cambio en el discur o pues ya se habla de "nue tro gobierno",
que pocos años antes era con iderado el peor enemigo.

16

17

15 En

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1 l1f/{i/1

,

también se generaron r cur os adicionales por la venta de empaques
de cartón a di ersas industrias del paí .
En 1929 e sugirió que el negocio de las cajas de cartón fuera
maneja.do por una sociedad anónima independiente, desligándola de la
C11auhtét11uc, lo que permitiría captar el mercado de las cervecerías rivales
que se rehusaban a comprarle su empaques. La factoría de cajas de
cartón se separó bajo el nombre de Fábricas Munterr~ SA,1 9 quedando
el 90% de sus acciones en manos de la Cen1eceria que le traspasó terrenos,
edificios y maquinaria, requeridas para operar. Pronto, agrupó
activjdades que no tenían relación directa con la elaboración de cerveza,
como la producción de tapón corona.
Desde principios de siglo, se producían corcholatas (conocidas
en e e entonces como tapón corona), que habían sustituido a los
corchos reforzados con alambre utilizados para tapar las botellas.
Estas nuevas tapas se hacían de lámina de metal en una pequeña
fábrica dentro de la misma planta. Al igual que el ca o anterior, en
poco tiempo comenzó a atender e el mercado local y para 1928, la
capacidad de la fábrica era ya .insuficiente para las necesidades del
negocio y para atender a la venta al comercio. e construyó entonces
un nuevo edificio a un lado de donde estaba la fábrica de caja, de
cartón y en 1929, se integró a FábricllJ Montemy.
Además de Ja expan ión vertical antes mencionada, a finales de
lo año veinte del siglo XX comenzó la expansión geográfica con
la adqui ición de la Cervería Central en la Ciudad de México en 1929.
Tanto la reconstrucción de la planta tras la ocupación
revolucionaria como el crecimi nto de lo años veinte se
financiaron 20 eo gran medida con reinversión de utilidades y con la
obtención de cr ' ditos en bancos extranjeros (particularmente, el
L1redo Bank y el Banco de Mo11trea~ . Esto debido a la dificultades de

obtener crédito interno por la falta de circulante y la inestabilidad
del sistema financiero nacional.21 También se recurrió a préstamos
de particulares que tenían intereses en la Cervecería como la Casa
Calderón y Cia. Sucesores y don José A. Muguerza.

El impacto de la gran depresión
La mejoría de los negocios no fue muy duradera pues otro factor,
esta vez de índole externa, modificaóa de nuevo el panorama.
Además de dependencia tecnológica y de abasto de muchas de sus
materias primas, Cervecería tenía contratados en el extranjero varios
créditos. Para 1929, eran ya evidentes los problemas por los que
pasaba Estados Unidos, y en octubre de ese año, reunido el Consejo
de Administración,
[. ..]fae dis&amp;11tida la alarma q11e se¡,ún los periódicos existe en la Bolsa de Valores
de ew York,y de la posibilidad, (JJlnque remota, de que esa situacwn tffecte a
las i11stit11cio11es bancarias en donde tiene fondos depositados esta Compañía, y
por vía deprecaución, acordó el Consefo que prot11raremos disminuir losfondos en
los Bancos, haciendo al efecto arreglos para c,1brir las cuentas acreedoras que se
vCtJcen de estafecha hastafines de ano, haciendo lo posible por conseguir que se nos
hagan algunos descu.entos por anticipo de pago. 22
A pesar de las previsiones, el derrumbe económico del vecino país
causó estragos en México y sus empresas, incluyendo Ceroecería. Las
ventas de sus productos bajaron y fue necesario demorar varias de las
obras nuevas que se tenía programadas y que no se consideraban "de
mucha urgencia". Aunado a ello, hubo un descenso del valor de la
plata respecto al oro (en un principio del 10 por ciento y posteriormente,
del 17 por ciento), que afectó seriamente los precios de venta, que eran
20

Un extenso esrudio sobre los mecanismos de financiamiento utilizados por la
Cerveceóa Cuauhtémoc a lo largo de su historia se encuentra en Ortega Ridaura,
•~Cervecería Cuauhtémoc, .A., Act.a de Asamblea de Acciomst.as núm. 52, 14/

4/1923.
La nueva soaedad tenía un capital de un millón de peso siendo su objeto la
fabncación }' expJotaaon de ca1as y otros artículos semejantes; tapón corona, gas
carbóruco, } en general cualesquiera otros productos que e relacionen con estos
ramos de la industria.
1
~

18

2006.
21 Durante la Revolución se vivió una verdadera anarquía monetaria sufiriendo la
población pérdidas considerables a consecuencia de la emisión monetaria excesiva
por parte de los gobiernos y de las diversas facciones revolucionarias entre 1913 y
1916, hecho que motivó que los ciudadanos no aceptaran los billetes por cerca de
veinte años (Cárdenas, 1994: 36).

19

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I

t,

todos en moneda de dicho metal. Y para completar el panorama, e to.
metale a su vez ·e depreciaron frente al cló.lar.23
E te último hecho, unido a la baja del consw110 de cerveza v de
las ventas en el extranjero, pronto llevó a la empresa a una itua~ión
desesperada, enfrentando serios problemas para cumplir con us
obligaciones crediticia .
En 1932 el dólar tuvo un aba exagerada al aumentar de 2.50 a
$3.39 pe os, estimándost:. que podía llegar a 4.00 o tal vez má .
Ello aumentó el monto del capital pendiente de pago.
E e año, fue necesario hipotecar la planta en .\,fonterrey y pedir
pre tado al Banco de Mbdco para pagar a su principal acreedor, el
Banco de Montreal, y convertir a peso la deuda que tenia.
Es en ste e cenario que se planteó la primera emi ión de
obligacione hipotecarias 24 (1933) como una salida a la e casez de
capital del momento. e emitieron bono por do millones de peso
a un plazo de 8 años, con intere es del 8 por ciento anual, 25
garantJzados con los actiYo de Cervecería CJ1011hté111oc y Fáhricas
1\tlontemy.

L: na vez má , los indu, tri ale salieron fortalecidos de esta
experiencia. La escasez de créditos extranjero mot1vó la creación
de in tituciones financiera en el pais,2'' iendo Crédito Industrial de
1\fontem;y un claro ejemplo. Por su parte, el esca o sumi tro materia
primas (principalmente por la falta de divisa para adqwrírla )
fortaleció su producción interna en un creciente proceso de
sustitución de importaciones.
Finalmente, CerYecería r organizó de nuevo sus negocio . Ea
1935 el abogado y con ejero de la empresa, fanuel Gómez Morín,
elaboró junto con el Comité Ejecutivo un esquema de organbación
de la compañía y sus fibales, a í como el procedimiento para u

restrucruración administrativa y legal.
La reorganización implicó la separación de varias empresas para
constituirse como sociedades independientes, lo que permitiría que
se admirústra en con mayor eficiencia y éxito. Asimismo, se creó
una compañía tenedora que se convertiría el centro del recién
organizado grupo que tenía como empresa madre a la Cervecería
C11a11htén1oc.
Lo primero que se hizo fue desagregar las actividades que se
agrupaban bajo Fábricas Monten-~, dando lugar, en enero de 1936, a
Empaques tk CartótJ Titán, S A.,27 Fábricas Monten-(!J, S A.28 y Malta,
S A .'l!J Cerveceria C11a11htémoc aportó los edificios donde estas fábricas
e ubicaban, los terrenos, maquinaria y otros activos, recibiendo
acciones de cada una en proporción a su aportación.
Como parte medular de la reorganización, se constituyó en 1936
esta empresa controladora de las actividades de las clistintas
sociedades que ahora conformaban el grupo. Cervecería deja de ser
la cabeza de todas las operaciones cediendo esta tarea a Valores
Industriales, SA (VISA), que por muchos años dio nombre al grupo
empresarial originado a partir de la cerveza y su explotación. El
cambio realizado fue sólo estructural ya que Cerveceria Cuatthtémoc
adquirió casi la totalidad de las acciones dicha ociedad.
En los años posteriores a la reorganización, será cada vez más
difícil seguir el devenir de la Cervecería pues en múltiples ocasiones
se traslapa con la historia del grupo VISA. En este trabajo, sólo se
24 Las

' El tipo de cambio dd peso , e depreóó 21. 9% frente al dólar. A principio de
julm de. 1931, las reserva, de oro y divisas disminuyeron aún más llegando a 6.1
millones de dtilares. Las expectativas de denluación llevaron a que el sistema bancario
sufriera un rearo masivo &lt;lt'. fondos por d pánico entre los ahorradores quienes
cambiaron u dinero por oro o divt as (Cárdenas, 1994: 31).

obligaciones hipotecaóas son bono de deuda que están garantizados con
bienes inmuebles. En lugar de obtener un préstamo bancaóo, los bonos se colocan
entre un grupo de particu1ares a quienes se paga un interés previamente acordado.
Por lo general más alto que el de una inversión corriente aunque más bajo que el
intetés de un crédito bancaóo {Ortega Ridaura, 2006) .
2&gt; Por lo general, el pago se hacia en amortizaciones semestrales, sorteando la
obligaciones que serian liquidadas las cuales dejaban de percibir intereses. Además,
la Cervecería podrá hacer anticipadamente pagos parciales o el total en circulación en
cualquier fecha. En l 937 se hizo una nueva emisión por 2,500,000.00.
26 Un recuento del desarrollo de las insntucione financieras -en su mayoría
ligadas a las industrias- en Monterrey entre 1930 y 1960 se presenta en Ortega
Ridaura, 2005.

20

21

.!!Cervecena Cuauhrémoc, .A., Acta del Consejo de , \drrurustractón, núm. 1235,
30¡ 10/1929.

�bace referencia a las actividade en las que la C11auhtémoc participó
directamente o tuvo participación accionaria.
La, siguientes décadas (hasta 1960) los negocios se enfocaron
básicamente a la cerveza y lo directamente relacionado con su
producción. Se adquirieron fábricas en ogales, Veracruz,
Guadalajara, Jalisco y Tecate, Baja California y se construyó en los
años sesenta una planta en Toluca, Estado de México.
La década de 1970, particularmente la segunda mitad, fue de
una bonanza económica tal que la mayoría de las empresas
diversificaron sus negocios para aprovechar las oportunidades que
brindaba el mercado. Alfredo Livas Cantú, expresidente del Consejo
de Administración de Cervecería y Director de Finanzas durante
diecisiete años, señalaba:
os encontrábamos ante dos sit11acio11es: 1) sepensaba q11e la diversijicadón del
portafolio daría mefom oportunidades al gmpo y 2) existía mucha oferta de
dinero p1m a nivel ,nundial había mucho capital (producto del boom petrolero,
mire otras cosas). Los bancos venían a tocarte la p11erta.JO
Así, se dio un doble esfuerzo diversificador, a nivel del grupo
(VISA) y a rúvel de Cervecería, en lo particular. La estrategia. de
diversificación se dio por la vía de las adqlúsiciones y se centró en
la Cr1a11htéllJoc, como empresa ancla, pues era la más fuerte y rentable
del grupo. 31
La diversificación en que participó Cervecería comenzó en 1971,
incluyendo entre otras las siguientes empresas: Importaciones y
Exportaciofles Azteca, S A., iYftf_)la Internacional, S A. (similar a la
anterior); Servicios Indmttiales y CoHJerciales, S A ., (que entre otros
serv1c10 operaba los sistemas computacionales para la
administración del negocio); Plásticos Técnicos Mexicanos, S A., etc.
'l:I Constitwda con un capital de $750,000.00, su objeto era la fabricación.
explotación y venr.a de cartón, de cajas de empaque de codas clases y de todos los
artículos que con dichos objetos puedan estar relacionados.
28 Tomando el nombre de la antigua fábrica, se orgaruzó esta compañía para la
fabricación, explotación y venta de tapón corona o corcholatas, tapas para frascos o
botellas y toda clase de artículo de metal larrunado o de otro material; asi.nusmo,
para 1a compraventa y explotación de gas carbóruco. Capital: . 750,000.00
19
La antigua FábricoJ Alonlem!J cambió su denommación por el de Malta, S.A.,
dedicándose a la elaboración de esta materia prima.

22

En 1977 y 1978, se invirtió en negocios relacionados con alimentos,
mas su importancia no fue significativa. Con1ercial Cartago, S A.
(comercializadora de granos); una participación del dos por ciento _en
Q11esos La C,apemcita, SA y Quesos Walter, SA; la cadena ~e e~~dios
de hamburguesas Burguer Bqy y la fábrica de botanas Majer. Astm1smo,
constituyeron con otros socios DesmTollo Avícolay Ganadero, S A., para
proveer a sus empresas alimenticias y otros más.
La mayoria del crecimiento, se financió con créditos extranjeros
con las funestas consecuencias que se exponen a continuación.

La crisis de 1982
D urante el periodo comprendido entre 1940 y 1982, conocido como
desarrollo estabilizador o milagro 111exicano, la economía del país vivió
un crecimiento sin precedentes en toda su historia. 32
El modelo económico caracterizado por un elevado
proteccionismo, estimuló la industrialización resguardándola de toda
competencia externa. El mercado interno en expansión (cuya
capacidad adquisitiva era más de diez vece mayor que hoy en dia),
era el principal consumidor de los bienes producidos.
Pero el modelo tenía sus fallas, y junto con la economía nacional
creció la deuda externa, que en 197 6 era ya de 20,000 millones de
dólares. La devaluación de finales del sexenio echeverrista33 (1976),
fue una advertencia, que la bonanza petrolera de los años siguientes
pronto hizo olvidar. Gracias al petróleo México era de nuevo un
país rico y sujeto de crédito en el ámbito financiero internacional.
Esta situación fue aprovechada tanto por el gobierno como por los
empresarios, que contrataron mllonarios empréstitos en el extranjero
para financiar sus proyectos de expansión y diversificación.
Como ya se mencionó, en los años etenta Cervecería vivió, junto
con su holding VISA, un auge diversificador de sus negocios,
adquiriendo empresas que no estaban directamente relacionada
con su producto base que era la cerveza.

30 Entrevista
11

al Lic. Alfredo Lvas Can tú 9/5/2001.

Ibídem.

23

�H1111,a 1.r,u

l {¡&lt;Ju,·

1

Desde mediado. de lo e enta, pero con mayor frecuencia. en
los años setenta, se contraen créditos con bancos extranjeros, en su
mayoría norteamericanos pero también europeos. ''En esos tiempos,
había mucha oferta de dinero porque a nivel mundial había mucho
capjtal (...) Los banco venían a tocarte la puerta" (Alfredo Livas).
En un sexenio la deuda externa de México se cuatriplicó
alcanzando en 1982, 80,000 millones de dólares. Esta situación era
insostenible y los efectos no se hicieron esperar: devaluación del
600 por ciento (de 25 a 150 pesos por dólar) moratoria de la deuda.
CA'"terna, inflación y todo tipo de desajustes económicos y financieros.
Las empresas altamente endeudadas en dólares, se vieron ante
una difícil situación. Al estallar la crisis, VJ A tenía una deuda
acumulada de 1,034,988,000 dólares, con más de 156 bancos. De
esta cantidad, entre 500 y 700 millones eran de la Cerveceda
Ct1a11hté111oc, además de que figuraba como avaJ en mucho de los
créditos de VI A y de otras empresas del grupo.
¿Cómo pagar la deuda si la empresa no generaba dólares? ¿Cómo
acceder a esta c:Livisa si el sistema bancario había sido nacionalizado
'
incautándole Banm Se,jlt1 a Vl A?
Para rescate de las empresas en esta situación, el gobierno a través
del Ba11co de México dise11ó el FICORCA 34 (Fideicomiso ele Cobertura
del Riesgo Cambia.río), que tenía el control sobre los dólares. Pero
para ser aceptado en éste era una exigencia restructurar la deuda
con los acreedores.
En 1982 inició el proceso de restructuración de la deuda del
grupo el cual fue largo } complejo. Duró dos años en su primera
etapa, que culminó el 14 de febrero de 1984. Las negociaciones
tuvieron lugar en ueva York. 35 e lograron acuerdo para alargar
los plazo y mejorar las tasas, más no se disminuyó el capital.

Parte de la deuda fue pagada al gobierno con los bonos de
expropiación que VI A había recibido a cambio de Banca Serfin,
nacionalizada por el presidente López Portillo; el resto fue pagado
durante los ochenta.
Para hacer frente a los compromiso financieros, el grupo y la
Cervecería replantearon sus estrategias.
1) Se cambió la diversificación del portafolio por la focalización
en lo negocios estratégicos (y en los que más expedcncia se tenía):
bebidas y empaque , abandonando paulatinamente turismo,
alimentos y otros.
2) Hubo asimismo una reconsideración en los ga tos adoptando
una política económica más austera. Se eliminaron gastos superfluos
reduciéndose las partidas destinadas a representación así como otras
erogaciones de los altos ejecutivos.
3) e realizaron despidos de personal y se redujeron los mandos
meclios y altos que no fuesen indispensables para continuar con la
producción.
3) Se continuó con el proceso de restrucruración de la deuda en
una segunda fase que, a partir de 1984, consiguió ademá de mejores
plazo y tasas, quita de capital.

A manera de conclusión
Pocas empresas pueden decir que han sobrevivido a lo largo de tres
siglos como la Cen,ecería Ct1a11htémoc; que han transitado por tres
modelos económicos (primario exportador durante el porfiriato-,
ustitutivo de .importaciones y neoliberalismo) una revolución, varias
crisis económicas, para enfrentar la globalización.

32 Entre 1940 y 1970, México tuvo una rasa de crecimiento anual del 6.5 por
aemo muy altas SJ se considera que en ese mtSmo tiempo la población crecía al 3.5
por ciento. Durante d boo,11 petrolero(1979- 1981), el PIB mvo un crecimiento real
superior al 8 por ciento anual (\'illarreal, 1997).
31 El 31 de agosto de 1976 la Secretaria de Haaenda y Crédito Público anunció el
cambio de paridad y la flotación del peso, termirumdo con 22 años de tasa &lt;le cambio
fija, de\·aluando la moneda de 12.50 a L9. 7 0 pe.~os por dólar (Villarreal, 1997: 293).

&gt;-1 Uno de sus pancipales operadore fue Ernesto Zedillo Ponce de León. VISA
no cabía ea el programa tal y como es raba establecido pues su deuda era demasiado
t,rrande, por lo que le diseñaron un programa especial.
' 5 Los acree.dores nombraron un comité compuesto por doce bancos para participar
en las negociaciones. De entre éstos, se estableció un comité rJÓ hoc, menor aún.
Todos los bancos debían estar de acuerdo con los termmos de la negociación. Enrre
los negociadores por parte del grupo VI A estuvieron Ricardo Guaja.rdo Touché,
Alfredo lJvas Cantú y Othón Ruiz Montemayor, entre otros (Entrevista a Alfredo
Uvas Canru, 2001).

24

25

�lralm Urt.~. lv 'cr.

A continuación se enumeran algunas características que le han
permitido:
Primero, la rápida respuesta a la necesidades que su proceso
productivo iba generando y que hallaron respuesta en la expansión
vertical. El primer caso lo encontramo en 1901 con su
participación mancomunada en una compañía proveedora de carbón
y continúa hacia otros energéticos (electricidad y ga ) tran porte,
insumos como la malta y empaques.
La expansión vertical fue una respuesta a un mercado incierto
que continuamente se veía trastocado por sucesos tanto
internacionales (guerra mundiales la Gran Depresión, etc.) corno
nacionales Qa Revolución, la crisis de 1982). Resueltas estas fallas,
la Cervecería fue mucho más competitiva que otras empresas que
se quedaron en el camino.
Segundo, la capacidad de adaptación ante ituaciones cambian tes.
Y con e to nos referimos tanto a la capacidad de sus directivos y
accionistas para reaccionar ante los problema , como la
refuncionalización de las actividades en la fábrica, e incluso la
reorganización del organigrama, funcione y personal como se
observa después de cada crisis.
Tercero, la capacidad para capitalizar cada situación crítica para
fortalecerse y enfrentar cada vez de manera má eficaz ulteriores
dificultades.

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1997.

etas de fa Asamblea de

28

caorusras, 1890 a

29

�De Texas de los mexicanos a los
mexicanos en Texas 1810-1910

Manuel CebaJlos Ramírez

1

EL PASADO Y LA PRE ENCIA ACTlJAL de los mexicanos en lo Estados
Un.idos ha sido un tema estudiado y discutido por las diversas ramas
de las ciencia ociales. Un último ejemplo negativo ha sido el
capítulo titulado "Inmigración mexicana e hispanización" de Samuel
P. Huntington publicado en el libro ¿Quiénes so11Jos? LJs desaftos a la
identidad nadonal estadtmidense. Pronto la critica arremetió contra el
contenido de e e capítulo por u superficial reflexión histórica y la
utilización de una "historiografía de egunda" calificando a
Huntington como "falso profeta", como en su momento lo
escribieron Enrique Krauze y Stephen chwartz. Afortunadamente
hay textos 2 que son realmente importantes, como el tradicional de
David J. eber La frontera norte de México, 1821-1846: el s11doeste
norteamericano m s11 época 11Jexicana; 3 y el de Januel G. González
1 Colegio de la Frontera
orte.
~ Enrique Krauze, "Huntiagtoo: el falso profeta",I..etra.r Libres, núm. 64, abril de
2004, pp. 24-26, Y tephen chwanz, "Ser hispanófilo", Letras TJbm, núm. 64, abnl

de 2004, pp. 28-29.
; David J. '\ eber, u frontero norte de Aféxzco, I821-1846, E:./ J1tdoerte nurteomerica110
e11 m época H1e:i..ica11a, MéJUco, Fondo de Cultura Econóouca, 1988.

31

�, , ,,

• 11 "

tituJado 1\tJexi.canos: a history of tl1exica11s in the United States. '·' Además,
es menester añadir los estudios gue se han hecho de .la vida y de la
historia de los me,acano en las diferentes regione y estados de la
Unión Americana. fe refiero en particular a las investigacione de
la historia de Texa que es el cerna de este artículo, desde la clásicas
de Cario E. Castañeda y Américo Paredes hasta las actuales. El
panorama ha cambiado cualitativa y cuantitativamente. Esto ha
hecho que e multipliquen las publicaciones, se revisen los
pr~~lemas ~eto~ológico. , e bu quen nuevas fuentes, e expongan
medita. explicac1one y e revalor la presencia de los mexicanos
en Texas. Un ejemplo muy significativo es el del fo eo Bob Bullock
de Austin presidido por la Te.,:as State Historical Association en e] cual
se integra la historia indígena, novolúspana y mexicana al pasado
de Texas; en cierta manera pu_e de con iderar e la anútesis de lo que
se expone en el luseo del Alama en an Antonio. Este artículo
pretende añadirse a esta nueva corriente de interpretación y ofrecer
una síntesis de un siglo de historia t xana.

Los problemas iniciale
La vida de los mexicanos en Texas durante el siglo L'{ estuvo
determinada por varias circunstanaa. problemática . Todas ellas
relacionada con I poblamiento de la región, con cuesti nes
geopolíticas ) territoriales, y con los cambio, y político, v ociale
que e , ucedieron entre 1810 y 1910 tanto en féxico co~o en los
Esta&lt;los nidos.
La bú queda por parte de féxico de su propia forma de gobierno,
el expansionismo norteamericano y el hecho de que Texas e. tuviera
situada en medio de ambas naciones complicaron las co as a tal
grado, que la lú. toria de este ·íglo estuvo marcada por los ignos de
la guerra y de la contradicción. Como lo ha señalado David J. Web r,
Texa no fue ólo un espacio social donde se encontraron mexicano
franceo;es, indígenas y norteamericanos. Fue también un espaci~
reclamado ya por estos últtmos, como propio e indispen able para
su marcha haoa la conqui ta de la frontera. En ello iba la vida el
carácter y las in tituciones de los E tado Unido según la fam~ •a

32

tesi de Frederick Jacksoo Turner al que han eguido muchos de lo
h1storiadore norteamericanos. El propio gobierno de los E tados
Unidos y la prensa norteamericana nunca ocultaron el deseo de
adquirir Texas por cualquier medio. Si bien hubo una corriente en
Texas para no aceptar la tutela de los Estado
nidos y quedar, ya
como e tado federal mexicano, ya como país independiente, muy
pronto e ta corriente quedó desbordada por la complejidad de los
hechos, la inten a inmigración norteamericana y por las intenciones
expansionista de lo E ta.dos Unido .
Por parte de los mexicanos, Justo Sierra comprendió, como
mucho otros, que la ''cuestión de Texas" y, lu go el conflicto con
los Estados Unidos fueron un tremendo } angustioso trago amargo
para México. La reflexión de ierra hecha 50 año después de los
acontecimientos, llevaba una doble argumentación. Por un lado,
consideraba la imposibilidad que tuvo México poblar el inmen o y
lejano norte:
El más temeroso legado que España pudo dejamo, fue la inmensa
zona desierta, despoblada e impoblable sú], por su extensión, rica
a grande trechos y en otro incurablemente estéril, que se extendía
a nuestro septentrión allende el curso del Gila y del Bravo. 4

Por el otro lado, Sierra consideraba el fantasma del expansíonismo
de lo Estado Unidos que se cernía sobre el vasto norte mexicano
Ycuya doctrina se fincaba, entre otros principios, en el de que todo
territorio vecino que México no pudiera gobernar era de hecho
norteamericano. El resultado fue "triste e inevitable": la pérdida
de Texa en 1836 y, luego de la inva ión norteamericana de 18461847, la pérdida de los demás territorios del septentrión mexicano
por el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848. Sin embargo, de ese
mismo problema, }' ante la irr versibilidad de los limites de la
guerra y del poder expansionista del vecino del norte, México sacó
ventaja y forjó una de las etapas de su conformación como nación,
tal Y como lo pensaba la generación de Justo ierra:
'Ju to ierra, Erolucio11polílica delp11eblonm:uano, 1éxico,

33

AM, 1984, p. 212.

�\lt,11

JJ,

J 1 1//

J ( ,lf!.

Fue una buena fortuna para México que la guerra directa y la invasión
armada, s1 b.ien desnudó en todo su horror nuestras íntimas
debilidades, enardeciese nuestra sangre, suscitase el valor del pueblo
más abnegado del mundo, porque no defendía ningún bien positJvo,
sino puramente subjetivo y abstracto, y diese un poco de cohesión
al organismo disgregado de la patria. 5
Con frecuencia lo mexicanos olvidan que, Jurante mucho tiempo,

el territorio gue ocupa el hoy norteamericano estado de Texas fue
parte de México, y no recuerdan la importancia que, en su momento,
tuvo su separación de la República mexiGana. Olvidan también que
Texas ha seguido influyendo en la vida de la nación, particularmente
en lo que hoy es el noreste mexicano. A tal grado fue, y siguió iendo
importante la relación entre Texas y el nore te mexicano, que no
podemos explicar la formación histórica y la dinámica actual de los
estados de Coahuila, uevo León, y Tamaulipas sin tener en cuenta
a Texas. Por otra parte, la herencia mexicana en Texas es imposible
desconocerla: nombres, familias, lugares, tradiciones, costumbres,
alimentos. Muchos de ellos presentes desde el siglo XIX, y aún desde
mucho antes, dan testimonio de origenes mexicanos de Texas.

Entre dos independencias
Entre 1821, fecha de 1a consumación de la jndependencia de México
y 1836, fecha a u ve7 de la emancipación de Texas de este país,
una de las preocupaciones principale fue el de su poblamiento.
Para inicios de la vida independiente de México ólo había en Texas
alrededor de 2500 habitante . El primer gobernante del léxico
independiente, Agustín de Iturbide promovió planes de colonización
para que tanto mexicanos como extranjeros pudieran establecerse
en el inmenso territorio del lejano norte. Se aprobó a í en febrero
de 1823, la Ley Imperial de Colonización que, aunque quedó sin
efecto por el derrocamiento de Iturbide, sirvió de antecedente para
otra Ley de Colonización aprobada por el congreso mexicano en
agosto de 1824. Con esa ley se pretendía legalizar la estancia de

'7

unos 3 000 norteamericanos que ya para ese año vivían ilegalmente
en Texas y, al mismo tiempo, promover la migración legal de
mexicanos y también. de extranjeros.
Entre estos últimos, cabe destacar a Moisés Austin quien
habiendo sido súbdito español en Lu.isiana obtuvo de la Corona 1a
autorización para establecerse en el óo Brazos con 300 familia
católicas. Aunque no pudo ser Moisés Austi.n quien lograra
establecerse en Texas, sí lo fue su hijo Esteban quién heredó de u
padre la concesión y pudo acogerse a la Ley Imperial de Colonización
de 1823 y conseguir la autorización para establecerse en Texas. Dos
años después pudo cumplir con su contrato de establecer 300
familias de Luisiana en torno de la población de an Felipe en l río
Brazos. La colonia de Austin abarcaba desde los límites del camino
a la población española de an Antonio ha ta el Golfo de México.
Otra colonia fue establecida en tomo del poblado de González
por Green de Witt en 1825. González estaba situada entre an
Antonio y an Felipe y si bien no tuvo el éxito de esta última sí
logró atraer algunos pobladore a la región. Con mayor éxito cumplió
con su contrato de colonización el tamaulipeco Martín de León
quien en 1824 estableció la población de Victoria. Esta concesión
fue la única en la que predominaban los mexicanos y aunque tampoco
fue muy numerosa, en 1835 había expedido títulos a poco más de
un centenar de familias. AJ sur del estado y próxima al Río de las
ueces, límite histórico de Texas con el estado de Tamaulipas, se
localizó la concesión hecha a los irlandeses Jame McGloin y John
McMullen.
La afluencia de angloamericanos a Texas fue muy considerable r
constante pues aparte de que la tierra se ofrecía a muy bajo precio
se podía adquirir en grandes cantidades y estaba exenta del pago de
impuesto durante vario años. En la compra de tierra se tomaba
en cuenta al jefe de familia, a su esposa., a los hijos e incluso a los
esclavos. Según fuera el número de persona que componían una
familia, mayor era la posibilidad de consegwr tierra.
Es difícil saber con exactitud la cantidad de personas que
emigraron hacia Texas en esos años. Pero el incremento fue

1 ít/q¡i.

34

11.,,,.,.,

f/17.

35

�r

mayúsculo pues entre 1821 y 1836 hubo una diferencia de 2,500 a
40,000 habitantes. Sin embargo, no todo se debió a la legislación
mexicana que promovia la colonización. J..o cierto es que la depresión
económica que ,e produjo en E tados nido en 1819 hizo que los
angloamericanos y sus e, clavos emigraran hacia Texas. La gran
atluencia de angloamericanos a Texas hizo escribir al general Mier y
Terán desde acodogche en 1828 que "conforme uno recorre la
distancia entre Béjar y esta ciudad ob ervará que la influencia
mexicana disminuye proporc1onalmente hasta que en esta ciudad
es poco menos que nula". Tres años ames, un diplomático mexicano
en ashington, alarmado por la observaciones de los periodi tas
norteamericanos, aseguró que de no poner condiciones a la
inmigración, las poblaciones de Texas no serían mexicanas más que
de nombre. Para prevenir esto, el gobierno mexicano intentó seguir
una política de asimilación paralela a las propuestas de pobJamienro
para que Texas no experimentara un proceso de oorteamencaoización, como I que ya se estaba dando. Para ello el gobierno
mexicano pre cribió una serie de determinaciones: los inrrugrantes
debían ser católicos, el idioma español debía er usado corno lengua
franca, los extranjeros debían asentar e lejos de la linea fronteriza y
quienes ca aran con una p r ona mexkana podrían acceder a mayor
cantidad de tierra. De entre toda las normas, quizá la de la religión
obligatoria pudiera parecer hoy fuera de lugar. in embargo, para
ese momento el catolicismo era la religión oficial de féxico prescrita
en la Constitución de 1824, y era eJ vínculo más fuerte que podía
unir a los mexicanos entre sí en un momento en que el nacionalismo
incipiente estaba muy ligado a la religión católica, particularmente
al guadalupanismo.
Sin embargo, todos los esfuerxo del gobierno mexicano para
fomentar padficamente la integración fracasaron. Las tradiciones
culturale de mexicanos y norteamericanos no podían asimilarse de
un momento a otro y menos por decreto. En ello influyeron la.s
diferencias religio as, sociales, étnicas y sobre todo políticas. A
algunos historiadores les ha parecido que estas diferencia fueron
más manifiesta. después de la independencia de Texas. i en un

.\1111111,/ ( ,hu!l1JI Ral1IJ 7

momento dado no pareció tan clara esta oposición debido a la lejarúa
de un grupo con el otro, en la medida en que fueron encontrándose
las diferencias fueron má claras y manifiestas.
Por si esto fuera poco, el concepto mismo de colonización que
sustentaban mexicanos y norteamericanos fue muy diverso. Como
bien lo ha mostrado David J. Weber. citando a su vez al geógrafo
Marvin Ivlikesell, la frontera española llegó a ser una frontera de
inclusión en contraste con la frontera de exclusión que pretendían
crea.r los norteamericanos. Entre otras cosas esto significaba que
para lo espafioles, novohi panos y mexicanos la formación de
poblaciones fronterizas implicaba la conquista, colonización y
evangelización del espacio y de los habitantes donde pretendían
asentarse. En cambio para los angloamericanos uponia la exclusión
de todo ello y la implantación de su propio estilo de vida sin efectuar
mayor tipo de mestizaje cultural, racial o de otra clase.
Por otra parte, las cuestiones sobre asimilación no eran fáciles
para los mexicanos no sólo por el reducido número frente al
incremento de los inmigrantes norteamericanos, sino también por
alguna ideas que éstos sustentaban derivadas del momento de
expansión norteamericana. Así algunos inmigrantes anglos eran de
la opinión de que Texas debía &lt;le suyo pertenecer a los Estados
Unidos pues debería ser considerada parte de Luisiana. Basándose
en ese equívoco y añadiéndole una fuerte dosis de ideas derivadas
&lt;le la doctrina del destino manifiesto, fácil es suponer las dificultade
habjdas con los mexicanos. Sea lo que fuere, lo cierto es que los
mexicano como Lucas Alamán temían por las ambiciones de los
norteamericanos por ese lejano estado. Confirmaban su aseveración
en por lo menos dos acontecimientos en los cuales se habían visto
involucrado los anglos. Uno era la invasión que James l,0ng y su
gtupo de filibusteros habían hecho sobre Goliad en 1821. Cinco
años después Haden Edward proclamó la República de Fredonia y
con ello pretendió la emancipación de Texas. Pero también mostró
la lealtad de los otros colonos que como Estaban Austin,
contribuyeron a pacificar la rebelión de Edwards. Sin embargo logró
también que el gobierno de México se preocupara un poco más por

37

�J-lmvt111il,1J Hi1tono

Texas. Se nombró al general Manuel Mier y Terán para que visitara
la región e hiciera un dictamen del estado que guardaban las
poblaciones del norte.
De modo que t.anto las ideas expansionistas, como la convicción
del destino manifiesto y los hechos reales y conflictivos --como la
rebelión de Long y de Edwards- hicieron de Texas un territorio
cada vez más susceptible de entrar en conflicto. Pronto Texas
apareció como un estado mexicano con fama de conflictivo. Algunos
mexicanos en lugar de entender los problemas se pusieron a la
defensiva tratando por igual a todos los texanos como separatistas
y como enemigos de México, siendo que la cuestión era más
compleja. Pues al lado de los anglos expansionistas y pronorteamericanos había otros que pretendían lealtad al gobierno mexicano.
Además la diferencia entre centralistas y federalistas encontró campo
de cultivo en Texas, y lo que era una opción política se convirtió en
tesis de combate para atacar al contrario. Los federalistas norteños
fueron acusados de secesionistas -no sólo los mexicanos de Texas
'
sino de otros estados del norte- cuando lo que pretendían era
acabar con el centralismo y apoyar una forma de gobierno federalista
sin dejar de ser mexicanos. Y no sólo buscaban el triunfo de sus
ideas políticas para acceder a puestos públicos, sino que buscaban
en el federalismo la forma de conservar no sólo su vieja autonomía
sino también el estado de Texas para iféxico. Desaforrunadamente
la aceleración de los acontecimientos y las guerras intestinas
tuvieron una consecuencia fatal para México al enfrentar el
movimiento de emancipación de Texas.
Todo ello mostraba la siruación clifícil por la que atravesó Texas
durante el proceso de poblamiento y el desorden legal imperante.
Josefina Z. Vázquez, especialista del tema concluye, luego de
analizar detenidamente los intentos de poblamiento después de la
independencia mexicana:
Las restricciones mínimas que imponía el gobierno de México feo
Texas] se violaron o evadieron desde un principio. El requisito de
ser católico nunca se cumplió; la prohibición de establecerse en las

costas y fronteras fue pasado por alto hast.a por el propio gobierno,
y la prohibición del tráfico de esclavos se eludió fácilmente. En
unos cuantos años Texas se convirtió en un territorio poblado por
gente totalmente ajena a las costumbres mexicanas. 6

Todo este proceso de poblamiento nos muestra el complicado
estado de cosas que hubieron de ver los pobladores españoles,
mexicanos y novohispanos de la primera hora. Para 1830 ellos eran
alrededor de 3,000, mientra los inmigrantes de los Esrados Unidos
llegaban a más de 7,000. Esto nos muestra lo que David J. Weber
ha llamado la norteamericanización de Texas, pero también nos hace
distinguir eres grupos que conformaron la población del estado: los
angloamericanos, los afroamericanos y los mexicanos. Los primeros
y los segundos se establecieron en las nueva colonias fundadas para
ese fin. Los mexicanos iguieron poblando los asentamientos
tradicionalmente mexicanos como San Antonio, Golia.d y Nacodogches.
A ellos se añadirían más tarde toda la región tamaulipeca de la fr-anja
del ueces y los poblados ribereños del Bravo.
Por otra parte, a los conflictos motivados por la migración
norteamericana a Texas se sumaron los problema de la inestabilidad
política de la República mexicana y del propio Est~do de Coahuila
YTe.x-as, cuyos dos territorios quedaron unidos en una ola entidad
federal por la Constitución de 1824. Todo ello fue el campo de
cultivo donde se gestó el confücto texano gue tal vez ha sido para
los mexicanos el episoclio más triste de su historia, como afuma
Josefina Z. Vázquez. 1o por otra razón Justo Sierra habló de "la
malhadada guerra de Texa ", y de lo triste e inevitable de sus
consecuencias.

La separación de Texas
La vida de los mexicanos en Texas cambió radicalmente a fines de
1835 al decidir los habitantes de Texa, la independencia de la
República riexicana. 1 inguna otra región del México de la primera
mitad del siglo X1X fue tan conflictiva como Texas. Los movimientos
6

]osefina Zoraida Vázciuez. "La guerra de Texas", Hi1toria de México, Mbúco,

Salvat. 1978, t. 8, p. 1835.

38

39

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r / •

políticos que dieron origen ala separación de Texa de lféxico fueron
motivados tanto por movimiento ediciosos como por movimientos
federalistas, algunos de ellos muy radicale . E necesario distinguir
ambos a pectos para poder explicar mejor la realidad de la separación
texana.
Varios problema afrontaban lo habitantes de Texa , canco
mexicanos como inmigrantes norteamericanos: conflictos entre los
colono~ y los militares de lo presidios; conflicto con la leye
mexicanas antie ·clavi ta ; conflicto con las leye migratorias
mexicanas; y sobre todo el centralismo político que actuaba tanto
de de altillo, como desde la ciudad de México. En realidad, estos
aspectos habían sido propuestos como soluciones por lo mexicanos
a los problemas de Texa . En efecto, el general fanuel l'vlier y Terán
y otro gobernantes, como Lucas Alamán, habían visto en la
in talación de pre idios, en ]as leyes migratorias y antiesclavistas y
en la unión con oahuila forma de olucionar los problemas.
Dadas la circunstancia , éstas y otra soluciones actuaron de
modo contrario, ya por la cantidad de colono de origen
angloamencano que no estuvieron dispuestos a acatarlas, ya por la
falta de dinero r colaboración de otros estados de la República
mexicarui.. En el fondo de muchas propuestas mexicanas de solución
estaba la intención de que hubiese mayor migración nacional o de
otro paí e. que contrarrestara no sólo la inmigración casi
exclusivamente norteamericana, ino que detuviera las intenciones
expansionista de los políticos y de la prensa de lo Estados nidos.
E nuevamente Justo ierra qujen e cribe:
La parte oriental de esa zona [none}, Texas, caía tan naturalmente en
la e fera Je atracción de los Estado Urudos en indetcniblc marcha,
que nu stros hombre, de estado no debían haber tenido otra mira
que regalarla, literalmente, regalar aquella zona que no podía ser
nue tra, a la colonización del mundo, a la ru a, a la francesa, a h
inglesa, a la española, a la china y de1ar que ahí e formara una Babel
de pueblos que siruera de rompeolas al ensanche americano. Pero
esto, que hoy es fácil concebir \' decidir con la punta de la pluma, era
algo imposible para los prejuicios y la necesarias ignorancias de

40

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..

t 11,._ &lt; R.1wm

nuestro mayore ; nosotros, con nue uo carácter más flojo que el
de ellos, habríamos concebido mayores desaciertos; con sus errores
está hecha nuestra experiencia. 7

in embargo, otros historjadores actuales como Josefina Z.
Vázguez, se han llegado a preguntar si el a unto de Texas no fue un
error de generosidad de lo gobernantes mexicanos más que de
debilidad y de falta de visjóo. 8 Ya que, aún con sus limite , los
gobernantes m xicanos fueron lo suficientemente generosos con
los colonos pue se les lucieron numerosas concesiones y exenciones
a las leyes y decretos. Además de que México fue mucho más liberal
y munificente que los stado Unidos en su política de otorgamiento
de tierras a lo inmigrante . l problema no venía sólo de esta fuente
-el carácter de la migración que poblaba Texas-, sino principalmente
de lo intentos expansionistas de lo E tados 'nidos y de la
inestabilidad mexicana manifestada principalmente en la lucha entre
centralistas y federalistas.
En 1832, luego del derrocamiento del presidente Bustamante,
se convocó una convención en an Felipe en ese año, a la cual no se
invitó a los texano-mexicanos. El mismo Au tin intentó remediar
e, ta ituación y lo mexicano de la poblaciones texanas, obre
todo de an
ntonio, fueron invitados a expresar u
mconformidades con la iruación que imperaba en Texa , en un
documento que Ángela Moyano comenta ampliamente titulado
"Representación dirigida por el ilustre ayuntamiento de la Ciudad
de Béjar al Honorable Congreso del Estado. Manifestand los males
gue afligen a lo pueblos de Texas y los agravios que han sufrido
desde la reunión de estos con Coahuila".
Una egunda convención en 1833 radicalizó a los colonos de
Texas quienes optaron como solución a sus problemas la necesidad
de eparar a Texa de Coahuila para con ello remediar mejor la
anarquía reinante. En e ta reunión se redacLÓ un proyecto de
~ Justo ~ierra, Evo/11ció11 polínca delpmblo me:&gt;..irano, 1 féxico, l.! AM, 1984, p. 212.

Jo cfina L. Vázquez y Lorenzo Meyer, México jrenle a Estados (;nido1. U11 ensU:J0
hwimco, 1776-1980, México,El Colegio de .México, 1982, p. 3L
• 8

41

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con titución para Texa que fue llevada a la ciudad de féxico por
el mismo Esteban ustin. o todos los colonos mexicanos estaban
de acuerdo en que Texa se separase d
oahuila pues de hacerlo,
s rían los angloamericanos los qu , como mayoría, regentearían lo:
asuntos públicos de Texas. A í lo había hecho saber por ejemplo,
Ramón M,i7quiz, jefe político de San Antonio de Béjar, al gobernador
de Coahuila, pue aducía que de no encabezar ello la· peticiones
formale de reformas, serían desplazado por los colono.
angloamericanos. decir verdad, muchos colono tanto de antiguo
origen novohispaoo como nuevos inmigrantes estaban de acuerdo
con Múzquiz en buscar una solución pacífica y moderada sin dejar
de er mexicano y dentro del istema político federal mexicano.
Así la co, as. Austin trató de hacer aprobar en proyecto en la
ciudad de México.
Cuando e dio cuenta que no lo lograría aconsejó la organización
de ayuntamiento independientes aún sin autorización del gobierno
mexicano. Por este motivo fue juzgado de sedicioso y estuvo preso
hasta 1834 en que anta Anna decretó una amnistía general. Al
regre ar a Texa , vía ueva Otleáns, ya .Auscin había optado por
dejar de lado su antigua lealtad a Iéx:ico, y seguramente influenciado
por nuevos inmigrantes como Samuel Houston, pensó en poner por
obra u plan de separar a Texa de México: " i no podernos conseguir
hacer de Texas un estado independiente por medio pacíficos, me
uniré con los más radicales para obtenerlo por otros medios. Y si
necesitamos ir a la guerra, iremos todos juntos a ella".
Es important cñalar que 1a actitud de Austin era compartida
también por otros radicales mexicanos no , ólo de Texas, sino de otro.
estados del país. in embargo, ólo en Texa dejaba de tener un cariz
eminentemente político pues abarcaba cuestiones discutidas entre lo
mexicanos con respecto a la forma de gobjerno referente al centralismo
o al federalismo. La cuestione en Texas se radicalizaban a tal gradu
que la separación implicaba ciertamente cue tiones étnica y culturales,
pero ante todo estaba determinada por la fuerte mfluencia e interé
de los E ta.do l.Jnido en el territorio texano. El historiador
nonearnericano, e pecialista en temas de la frontera, David J. Weber
escribe:
42

!lú R, ,,_ ,rr-r

A diferencia de otros rompimientos de provincias ocumdo en e ta
era contra el centralismo, la rebelión de Texas significó un
romp11Tiiento total con México. El que México no haya podido
conservar la provincia debe ser entendido como resultado en parte
de que Texas estaba ituada en el linde de la frontera, contigua con
los expansionistas Estados nidos (... ) Lo cierto es qu lo
desacuerdo políticos que contribuyeron a la rebelión de Texas, no
se debieron simpletnente a diferencias de cultura política de lo anglos
y de los mexicanos. Las cuestiones políticas divi&lt;lían también a los
mexicano entre sí y no fueron otra cosa que un conflicto de interese
otre la frontera y la metrópoli. El conflicto se exacerbó en Texa
debido a la pre encia de un numeroso grupo de extranjeros cuya
cultura política subrayaba los derechos a que Texas fuera estado y a
la autonomía local, si bien, los mexicanos combatian también entre
sí respecto a esta mismas cuestiones política en otros lugares de la
frontera donde los norteamericanos tenían poca influencta.9
El hecho de que las diferencjas políticas hayan existido y de que
los E tados o.idos hayan estado tan interesados en Texas explica,
en parte, la conducta de algunos mexicanos que apoyaron la
independencia de ese e tado en la circun tancias por las que
atravesaba ,féxico en eso años. Logrando la independencia de
Texas pensaban que la sustraerían de fa ambición norteamericana,
Y la e tablecerían como el 'rompeolas", impidjendo mayor
intromisión expansionista de los Estados Unidos. uevamente es

Justo Si rra, quien asentó:
i nuestros políticos hubieran tenido la presencia de ánimo suficiente
paca ver así las cosas y, partiendo de la legitimidad de la escisión
texana, hubiesen celebrado arreglos ventajosos con ella, la guerra de
Texas con su séquito de vergüenza }' de ruina e habóa evitado, y
con eUa la lucha con los
tado
nido , que fue su ineludible
con ecuencia. 'º
Justo ierra, E1•0/uaón polítrra delpueblo ,nexira110, léxico,
AM, 1984, p. 214.
Josefina Z. ázquez,
s11p"esta República del Rio Grc1nde, Ciudad Vict0ria,
Insntuto de Investigaciones Histórica , niversídad Autónoma de Tamaulipas,
1995.
9

111

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43

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,11,,//1, Rulllm'"

Entre lo mexicano, que e tuvieron pre entes en el desarrollo
de los acontecimientos texanos el más destacado, que no el único,
fue ciertamente Lorenzo &lt;le Zavala. Zavala tenía no sólo
propiedades 9ue defender, sino que como yucateco era federalista
radical y enemigo &lt;le anca Anna. Pero que aún ocupando puestos
de importancia en Texas no fue tratado con frialdad y sosp cha por
los norteamericanos. Lo. mexicanos partidario de la independenc11
de Texas han ido tratados por la historia nacional como traidores;
por la hi. tmia norteamericana de hombres de clara ,·isión gua
apoyaban la libertad y se oponían al oscurantismo mexicano. No
fueron ni una cosa ni la otra. Independientemente de que l-a
bbiografía pueda mostrar otras facetas y de que en el curso de lo
años posteri.ore, las co as pudieran haber cambiado, el panorama
general es otro. Pues de oscurantismo mexicano o antani mo había
muchos mexicanos opuestos que no optaron por ello y la cuestión
de la traicíon es muy relativa. las bien la historia texana los ofrece
como justificación moral de su propio proceso y obre todo del
despojo del que fueron objeto lo meXIcano .
La última gota que derramó el va o y sirvió de ocasión y pretexto
para la separación de Texa~ fue la upresión de la Constitución de
1824 &gt;del régimen federal a fines de [835. por una nueva incursión
del general anta Arma en la política nacional ahora con propósttos
centralistas. Ya para entonce los ánimos entre los inmigrantes
norteamericanos y los mexicano de Texas se habían exacerbado)'
la ayuda que los Estados rúdos había prestado a a1guno. rebelde,
que promovían desórdene en Texas había hecho que el gobierno
mexicano promulgara un decreto calificando de piratería a codu
aquel extranjero que tomara la armas en territorio mexicano.
Además, los colonos no habían recibido con agrado la ley de tierras de
1835 que, para evitar la especulación, prohibía la venta de terrenos
otorgados por concesión. Todo esto junto hizo c.1ue, a las circunstancias
d la supresjón del federali mo, se añadieran una serie de
inconformidade de rnru antiguo origen y que fueron esgrimidas por
lo. colonos, con razón o 10 ella, como la cuestión de la e clavitud 9ue

apoyaban los norteamericano y que normahnente no incluían en sus
demandas por ser cosa juzgada e infranqueable para las leyes mexicana .
Dos nuevas convenciones celebradas en las poblaciones de
Washington sobre el Brazos y San Felipe decidieron la independencia
de Texas, la cual fue declarada solemnemente el 2 de marzo de
1836. Entre los que firmaron la declaración de jndependencia había
algunos mexicanos como Lorenzo de Zavala, Amonio avarro y
Francisco Ruiz. Un norteamericano, David L. Burnett fue elegido
presidente y un mexicano vicepresidente, Lorenzo de Zavala. El
general Santa Arma, quien acababa de sofocar un movimiento
eparatista en Zacatecas, reorganizó su ejército y se lanzó ahora
sobre Texas para hacer otro tanto. EJ resto de los acontecimientos
no sólo es conocido por mexicanos y norteamericanos, sino
deformado por sus respectivas visiones nacionalistas, ideológicas y
partidistas. De parte de los norteamericanos se centra, corno bien
lo han señalado Jos historiadores estadunidenses Américo Paredes
y Ramón Eduardo Ruiz, en la jdea de la barbarie mexicana que
reprimió sin misericordia a los texanos, obre codo aquel 6 de marzo
de 1836 en la antigua misión franciscana de El Álamo. Por parte de
los mexicanos la interpretación se centra el torno al "comediante"
-como lo llamó Justo Sierra- del general Santa Anna que en otro
de sus arranques irracionales "vendió" Texas a los norteamericanos.
lo hechos y las interpretacio.nes on, desde luego, más complejos
que corno lo muestran las historias oficiales de ambos países. Se
centra, como ya lo hemos argumentado, en la extrema diversidad
del poblamiento texano, en la indefinición mexicana en torno a la
lucha por el poder y por una forma de gobierno estable, en la grave
crisis del erario nacional, y por la influencia y presión de los
expansionistas Estados Urúdos que veían en Texas una oportunidad
para su avance. i de inmediato, Texas no se convirtió en
norteamericano, como era la intención del presidente Jackson, fue
por la oposición en el seno del propio Congreso de lo Estado
Cnidos gue ya veían con recelo el fortalecimiento de los estados
del sur y sus intento esclavista . Entre los mas destacados opositores
a la anexión texana s encontraba el ex presidente John Quincy

44

45

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Adams que, aunque era un expansionista decidido, reprobaba la
propuesta porque preveía que llevaría a una guerra con México.
Además, es menester tener en cuenta que aún prevalecía la idea en
algunos colonos de ser independientes tanto de México, como de
Estados Unidos; o bien volver a ser estado federal mexicano cuando pasara, si es que pasaba, el problema del centralismo y se
restauraba de nuevo 1a Constitución de 1824.
Los enfrentamientos entre el ejército mexicano y los rebeldes
texanos continuaron después de la derrota del El Álamo, alrededor
de las poblaciones de Encinal, Victoria y Goliad. En ésta última, el
coronel James W Fannin se rindió a las tropas deJ general José Urrea
con 1a condición que fuera respetada la vida de los prisioneros. Se
asegura que fueron pasados por las armas por orden de Santa Anna
quien al aplicarles el decreto de piratería, los dejaba fuera de la ley.
Tanto el Álamo como Goliad quedaron como símbolos de la
crueldad de los mexicanos en general, y de Santa Anna en particular.
Sin embargo, es necesario aducir que, dejando de lado las
exageraciones de la historia oficial texana posterior, los militares
encargados de la ejecución en Goliad, pretendieron tratar bien a los
prisioneros y hubieron de mediar ante Santa Anna para disuadirlo
de su determinación. Tal como escribe 1-fichael C. Meyer los oficiales
mexicanos se encontraron en la misma disyuntiva de muchos de los
comandantes militares desde ]a Guerra del Peloponeso hasta
Vietnam, al tener que optar entre un hecho humanitario y una orden
de un superior. El encargado de la ejecución fue el teniente coronel
Nicolás de la Porrilla quien optó por lo segundo.
Luego de los acontecimientos del mes de marzo, la guerra se
intetnacionalizó más y los texanos recibieron a varios grupos de
norteamericanos de los estados sureños, y aún soldados desertores
de sus filas. Antes de que se fortaleciera más Santa Anna decidió
perseguir al ejército de Samuel Houston. En las riberas del Río San
Jacinto, Santa Anna ordenó hacer un alto para reunir los refuerzos
que le llegaban, algunos tan cansados por el avance apresurado,
que, como las tropas del general T\,fartín Perfecto Cos, no habían
comido ni dormido en 24 horas. El resultado fue que .las fuerzas de

Houston, el 21 de abril lograron sorprender a Santa Anna haciendo
gran cantidad de prisioneros, sin embargo Santa Anna logró escapar.
Más tarde se le capturó cuando pretendía huir disfrazado. Fue
conducido a la bahía de Galveston y obligado a firmar los Tratados
de Velasco el 14 de mayo de 1836. En los tratados había una parte
pública por las cuales Santa Anna se comprometía a no volver a
tomar las armas contra Texas, suspender las hostilidades y ordenar
al ejército mexicano retirarse hasta el Bravo. En otra parte secreta,
Santa Anna se comprometía a utilizar su influencia para que el
gobierno mexicano reconociera la independencia de Texas.
Aunque el congreso mexicano desconoció los Tratados de Velasco
e intentó continuar con la guerra, la falta de recursos y el fuerte
apoyo de los norteamericanos dejaron el campo libre a los texanos
para organizar su propio gobierno. AJ año siguiente (1837) Estados
Unidos reconoció la independencia de Texas. Lo propio hicieron
Francia en 1839, e Inglaterra en 1840. México hubo de desistir de
recuperar Texas, no sólo por sus dificultades internas sino porque
tuvo que enfrentar la guerra con Francia en 1838.
Tal como lo ha asentado Josefina z. Vázquez, para principios de
la década de 1840, los mexicanos de Texas no solamente hubieron
de enfrentarse a los resultados de la guerra, si no a la fuerte influencia
ideológica de lo que John L. Sullivan llamó eo 1845 el "Destino
Manifiesto". Si aún había en Texas partidarios de la total
independencia de Texas de cualquier país, la gran cantidad de
noneamericanos que llegaron poco antes y sobre todo después de
la guerra, movió la balanza hacia la anexión con los Estados Unidos,
inspirados sin duda en el "Destino Manifiesto". En varios escritos
de la época sale a relucir esta singular doctrina:

46

47

El creador ti.ene un designio para todo el valle [del Mississippij
incluyendo Texas, y ha unido cada átomo de ti.erra y cada gota de
agua en un todo grandioso. Ha conectado sus ríos con los del
11iss1ssippi, y ha señalado y unido el codo para el douúnio de un
gobierno y la residencia de un pueblo; y es impío por parte del
hombre intentar disolver esta Unión grandiosa y llena de gloria.

�I

\l,1r.11c1 C:l1.:lh1

'

E t.a geopolítica teológica funcionó también en tomo a otras regiones
disputadas por los texanos. En e pecial obre uevo 1éxico y sobre la
franja del ueccs que pertenecía al estado de Tamaulipa . En amoo
caso adujeron que el Río Bravo era la frontera lliltural de 1i xa y que,
por lo tanto debían extender u &lt;lominio hacia ese limite. A uevo
léxico hicieron una famosa incurnión , trataron d apoderar e de
parte &lt;le su territorio. n cuanto a la franja del ueces la cuestión
es muy confu a, pue por un la&lt;lo, algunos norteamericano la
consideraban parte de Texa y por otro lado, otros apoyaron la
in tauración de una incierta, discutida y upue ta República del Rio
Grande, como la ha caracterizado Josefina Z. Vázquez. fl pw1to
central de esta upue ta nueva república eran las poblacione mexicana
de Laredo -que se convertiría en texano en 1848- an Ignacio y
Guerrero; a su vez se exrenc.lía hacia las poblaciones ribereñas del Bravo.
n el remoto ca o de que haya sido una entidad constituida, tal
República del Río Grande, debió haber tenido una efímera y endeble
existencia. in embargo, lo que mru paree es una invención ideológica
elaborada para justificar el anexionismo en cue tion reales como era
la existencia d r b lde mexicanos contra el centralismo. Al parecer,
los autore de la invención de la tal república fueron, en lo E. tado.
Vru&lt;los lo, periodistas expansioru ta norteam ricanos y, en léxico.
los conservadores centralistas que unlizaban el argumento como
t si de combate contra lo fedetali ta. radicale de la frontera,
descalificándolos como secesionistas. 11
Por otra parte, la geopolítica teológica deci\ ada &lt;le! De tino
fanifie, to funcionó de modo determinante para gue lo texano
partidario de la anexión a lo. Estado Unido fueran poco a poco
ganándoles terreno a los que propooían la tot.al independencia de
Texa. de cualquier otro país. ~\1 reconocer Francia e Inglaterra la
independencia de Texas y, obre todo al aumentar los intereses de eso.
países en la nueva naCIÓn, los :&amp; ta.do nido . e preocuparon aún mru

'&lt; '""

por festinar la anexión. Aunque la idea de anexar Texas lo Est.ados
Unidos no era compartida por todos lo norteamericanos de la misma
manera, la cue tión entró de lleno en la política electoral en 1844. La
diferencia fundamental era la cuestión de la e cla.vitud que Texas
protegía frente a los est.ados del norte y del este que eran abolicioni tas.
Otra de las cuestiones era la presencia de mexicanos, cuestión
é ·ta que sacaba a relucir las ideas racistas de algunos
norteamericanos. Josefina Z. Vázquez, en uno de sus múltiples
e rodio sobre Texas transcribe la opinión gu en 1846, el senador
por Connecticut John Milton ile tenía de féxico y los mexicanos:
La idea de unir los destinos de esta libre y gran república a los de un
país como México, es sorprendente, y debe llenar de alarma el espíritu
de cual9uier persona reflexiva ... ¿En 911é otro país de la tierra
podemos encontrar combinados todos los males de la raza,
gobierno, religión y moral? Y si e que existen otros males,
seguramente también e encontrarán ahí.

Manuel Ceballos Ramirez, "La República del Río Grande: histonografia \'
utifuaoon de la historia". t:n Ltús Jáurt:gu1) fosé Antonio erra.no Ortega (coord .),
HístoriN ¡ 11arió11. TI Po/Í/1ca_; dip/o,naáa 1'11 el siglo XIX me. 1ca110, léXJco, El .olcgio di:
léxico, 1998 pp. 443-455.

Aun así la cuestión de la anexión de Te as sirvió al candidato
demócrata James Polk para su propaganda electoral en 1844. Lo
que pa ó de pués es muy conocido. Ya pre idente, Jame Polk logró
la resolución gue permiáa la agregación -término gue e usó en
e os momentos- de Texas a los Est.ado Unido el 1 de marzo de
1845. Tres mese después, lo anexionistas texano lograron a su
vez, la aprobación de la anexión de Texa a los Estados nidos. Al
año siguiente, y luego de varias provocaciones para que México
declarara la guerra, Polk ordenó la ocupación del territorio de la
franja del ueces gue Texas reclamaba como propio, y que por lo
mi mo era ya considerado e tadunidense. A tal grado que el
comandante Taylor empezó la con trucción del fuerte Brown frente
a Matamoros, con la consiguiente prote ta de los mexicano . El
enfr ntarniento habido entre tropas mexicanas y norteamericanas
en e te lugar a fines de abril y principios de mayo de 1846, fue el
pretexto para la declaración de guerra gue Polk estaba esperando.
En u discurso, Polk aseguraba que léxico había cometido una
serie de atropellos contra los norteamericanos y sus propiedades y

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49

11

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que no contento con ello había "invadido nuestro territorio
derramando la sangre de nue tros ciudadanos en nuestro propio
uelo". A fines de ese año Polk era aun más insidioso pues a eguraba
que la guerra con léxico no había sido ni deseada ni provocada por
los norteamericanos y que la ofen as dadas por México no tenían
"paralelo en la historia de las naciones civilizadas". e curaba en
salud, frente a la cuestión de Ti xas, pues aducía que suponer que la
anexión de este antiguo rerritorio mexicano había sido el motivo de
la guerra no era la causa pue e trataba en realidad de una porctón
de la Luí iana francesa cedida a los Estados Unido casi 50 año'
antes. La guerra entre léxico y los Estados Unidos se prolongó
hasta _finales de 1847 y principios de 1848.

de Laredo consideraban un insulto que el comandante militar ~n su
población fuera Jvfuabeau B. Lámar exgobern.ador de Texas Ype~ al
general John E. Woo~ destacado en fonterrey y jefe de las operaoones
militares, que Lámar desalojara la plaza para rescabl€~er en e_lla las
autoridades mexicanas, aduciendo que siempre habían sido m~canos
y no tenían razón alguna para dejar de se:lo. La r~spuesca llego ª. los
laredenses por medio de Lámar, y no podía ser mas desalentadora.
Ustedes 00 podrán ver realizados sus deseos para el re tablecimiento
de la autoridad de México e□ este lado del Río Grande. Les he
dicho a menudo esta verdad. La cuestión es imposible aunque
ustedes puedan creer lo contrario. Méxic~ ha perdid_o Laredo para
siempre. 0 se podrá nunca -volver a un_rr a ese pat , y todos sus
de eos a e te respecto son inútiles (s1 no es que algo peor).
Permítanme entonces no animar vanas esperanzas y deseos que no

Después del Tratado de Guadalupe Hidalgo
El 2 de febrero de 1848 lo negociadores de ambos países firmaron
el Tratado de Paz, Ami tad y Límites entre México y lo E tado
Unidos, mejor conocido como el Tratado de Guadalupe Hidalgo,
ya que se firmó en esa población c rcana a la capital de la República
Mexicana. El tratado entró en vigor el 30 de mayo de ese año al
hacerse el canje de ratificaciones. Por medio de él léxico perdía
gran parte de su territorio que hoy ocupan -así sea en parte- los
estados norteamericanos de California, Atizona, uevo léxico,
Texas Colorado, evada, y tah. demás quedaban fuera de u
jurisdicción los mexicano que vivían en eso territorios. 1 o ha sido
fácil para lo mexicanos olvidar la invasión norteamericana ni las
pérdidas que la acompañaron. o fue fácil tampoco para los mexicano
que quedaron en los territorios perdidos aceptar el nuevo estado de
cosas. En la nueva frontera texana, es decir, en la franja del ueces y a
lo largo del Río Bravo hubo una verdad ra inconformidad para aceptar
que de un sólo golpe quienes vivían en la margen izquierda se convirtieran
de la noche a la mañana n norteamericanos y texano . Los rruí
afectados por este decreto fueron lo habitantes de la pequeña villa tle
San Agusún de Laredo y los de la villa de Guerrero. Particularmente
los de la primera, ya que el centro de , u población y el grueso de sus
habitante e encontraba a la margen izquierda del rio. Los habitantes

50

podrán ser realizados. 12

Enseguida Lámar les sugería tres opciones a la 9ue se podrían
sujetar: o meter e a las leyes norteamericanas, trasladarse al_ lado
mexicano o bien levantarse en armas. Esta fueron las tres opciones
que se les presentaron, no sólo a los habitantes de ~an gus~ de
Laredo sino a todos los mexicanos que quedaron atrapados
.
.como decían los documentos de la época- en los terntorios
perdidos. De grado o por fuerza, los más optaron por la primera de
las opciones, es decir, quedarse en los lugares en que se encontrab_a_n·
El mismo Tratado de Guadalupe Hidalgo había eñalado esa opcion
y había sido muy e pecífico al asentar en su artículo 8:

.

Los mexicanos establecidos hoy en territorios pertenecientes ante a
México, y que queda□ para lo futuro dentro de los limites señalados
por el pre ente tratado a los E tados nidos, po~n ~ermanecer
en donde ahora habitan, o trasladarse en cualqU1er uempo a la
República Mexicana; conservando en los indicados territorios los
biene que po een, o enajenándolos y pasando su valor a donde les
12

Ea Jerry Thompson, Sabers on tbe Rio Grande, Austin, Presidial Press, 1974, p.

160.
51

�convenga (...) Las propiedade de todo género existentes en los
expresados terrüotios y que pertenecen ahora a mexicanos no
est.ablecído. en ello. serán respct-adas in\7 iolablemente. us actuales
dueños, los herederos de ésto y los mexicanos que en lo venidero
puedan adquirir por contraco. Las indicadas propiedades, disfrutarán
respecto de ellas tan amplia garantía, como si perteneciesen a
ciudadanos de los Estado Unidos.

pasarían a Chihuahua; las de Alta California, lo harían a la Baja California
0 a Sonora. El decreto prescribía que serían los gobernadores de estos
estados -y en Baja California la primera autoridad política:- quienes

La preocupación por los mexicanos que habían quedado en los
territorios perdidos fue una de las cuestiones que tuvieron en cuenta
los negociadores del Tratado d Guadalupe Hidalgo, a tal grado
que en su mensaje a la nación en mayo de 1848, el. presidente Manuel
de la Peña y P ña asentó:

principalmente, por arreglos con los hacendados o por cualquier
otro medio, el que los emigrados encuentren en los estádos referidos,
tierras ya de l.abo.r, ya pastales a donde los dueños de los ganados

Yo no quiero ocultar la verdad en momentos tao solemnes, ni mucho
meno e! sentimiento profondo que me cau a la separación de la
unión nacional de los mexicanos (...) y quiero dejar consignado un
testimonio con que mi administración ha visto a aquellos ciudadanos.
Puedo a eguraros, señores, que su suerte futura ha sido la dificultad
más grave que he tenido para la negociación (...) y que si hubiera
sido posible se habría ampliado la cesión territorial, con la condición
de dejar libre a las poblaciones mexicanas. 13

De hecho hubo un proyecto federal para repatriar a todos aquellos
mexicanos que quisieran y pudieran hacerlo. Fue promovido por el
recién electo presidente José Joaquín Herrera por una ley emüida el
14 de junio de 1848. A mediados de agosto de e. e año el :Ministro
de Relacione Mariano Otero publicó un decreto mediante el cual
establecía los principales puntos que debían tenerse en cuenta para
la repatriación. En el artículo 5 del decreto se prescribía tfLle las familia
de la margen izquierda del Río Bravo -es decir las que habían quedado
en Texas- que desearan emigrar hacia íéxico podrían hacerlo a los
estados de Tammilipas, uevo León o Cuahuila; las de uevo México
13 "El ~r. Peña y Peña, al abrir las i;e iones del Congreso, en Querétaro en 7 de
mayo de 1848'', en LLús Gonzálcz, l ».r pre.ridmtes de Mé::...uo m1te la .'Vació,,, México.
Cámara de Diputados, 1966, p. 347.

52

debeóan reglamentar:

En parte les corresponda la organización de colonias civiles que
hayan de fundar los emigrados y dictarán las providencias que juzguen
convenientes para favorecer en lo posible la empresa, procurando

puedan venir a establecerse con sus bienes.

En los nuevos territorios pertenecientes a Texas fue en Laredo
donde, en los años siguientes el Trat.ado de Guadalupe Hidalgo,
hubo intentos de repatriación. Algunos lograron hacerlo al trasladarse
a la margen derecha del Bravo y reorganizaron la población mexicana
de uevo Laredo, a la que le dieron ese nombre en memoria de su
antiguo asentamiento. En 1885, Juan E. Richer daba cuenta de la
repatriación, y más que eso, daba cuenta de las intenciones que la
habían motivado:
Celebrada la paz [de 1848] muchos de los moradores del perdido
Laredo no queriendo hacerlo igualmente de su nacionalidad,
formando parte de una nación cuya raza, ideas, costumbres, idioma
y religión eran totalmente diferentes a los suyos crnzaron el rio y se
establecíeron entre dos pequeños ranchos que existían en el mismo
. ada esta Vl·ua. 14
punto donde hoy se encuentra u b1c

En 1849, otro grupo de laredenses intentaron también repatriarse
al Estado de uevo León y fundar la villa de Mier y Terán junto al
Río Salado. Encabezaba al grupo de laredenses el señor alvador Cuéllar
quien expresó al alcalde primero de Lampazos el deseo de las 94 familias
que emigrarían. Al grupo de laredenses se añadieron también familias
1
' Juan E. Richet Reseña histórica de Nuevo Laredo,
one, 1958, p. 12.

53

uevo Laredo, Impresos del

�\J,u111d ( ;/10//r,s R1111Jtn'!,_

de la cercana villa de Guerrero. En marzo de ese año enviaron a
Lampazos una comunicación firmada por los cabezas de familia guc
deseaban emigrar. En ella también daban cuenta de sus motivos:
Los habitantes de Laredo y Guerrero en el estado de las Tamaulipas
y en virtud dd tratado de paz hecho con la República Americana,
han perdido su nacionalidad deseando recuperarla, hacen a costa
del suceso, sacrificio de abandonar d pueblo de su nacimiento r
donde descansan las cenizas de sus mayores y todos los recuerdos e
intereses que arrullan a los hombres en sociedad. Se han determinado
en número de noventa y cuatro familias cuyos jefes van suscritos en
la presente acta a abandonar Laredo y Guerrero y trasladarse al
estado de uevo León (...) Los pobladores mismos que solicitan
esta sección [de terreno] para trasladarse y conservar u nacionalidad,
religión, idioma y relaciones con su patria. México.

Poco despué , Cuéllar reiteraba al gobernador de uevo León
José María Paras, a nombre de los que intentaban repatriarse los
motivos que los impulsaban:
... esrao;ios muy distantes. de pasar por el inmenso sacrificio de
renunciar a nuestra calidad de mexicanos como sucedería si
continuaremos viviendo en J,aredo, cuyo punto pertenece a los
Estados Unidos. o nos queda otro recurso para salvarnos de tan
grande sacrificio, o de ser extranjeros en nuestro propjo país, o de
tener que dispensamos a mendingar la subsistencia y comer el pan
amargo de la fderrotaJ. Queremo pues er nuevoleoneses para
conservar el nombre de mexicano ya que la desgracia de la guerra
ha querido que perdamos el de laredcños y abandonemos el suelo
tal donde existen los restos de nuestros [ma]yores; y sólo la bondad
de la legislac1ón del gobierno y de los habitantes de este estado
pueden suavizar el dolor de tan grande sacrificio y 9ue nos

De hecho, este grupo de laredense no logró su propósito. Hicieron
todos los trámites con el gobernador Paras, consiguieron que el
hacendado Luis Gregorio Mier y Terán les otorgara un terreno en la
Hacienda del CarrizaJ junto al Río Salado, aumentaron el número
de familias que deseaban repatriarse de 94 a 129. Sin embargo, a los
5 años la donación caducó y aquellos laredenses no vieron realizados
sus deseos. Desconocemos el destino final de aquellas familias; pero
es de suponer que algunas de ellas emigraron a la nueva villa de Laredo
}' otras hubieron de quedar en territorio norteamericano.
Independientemente de ello, es importante destacar la reiterada defenza
de su cultura y visión del mundo frente a una situación gue, si no era
totalmente nueva para ellos, ahora se había impuesto por la fuerza de
un decreto político, como lo fue el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
La agresión de que fueron objeto los mexicanos que quedaron
en Texas después de 1848, no fue solamente contra su cultura o su
visión del mundo, sino también contra sus propiedades, us tierras
ysu vida misma. Algunos historiadores norteamericanos ya han dado
amplia cuenta de este fenómeno. Entre otros, ya hemos nombrado
a Américo Paredes y David J. Weber; pero cabe destacar también
Juan Gómez Quiñones, José E. Limón, David Montejano, Osear J.
Martínez, Elliott Young, Armando Alanzo, Emilio Zamora, Andrés
Tijerina, Benjamín H. Johnson, Amoldo de León, Mike Webster,
Carlos Cortés, PauJ W. Rodean y otros más. 16 Los dos últimos hablan,
por ejemplo, de las "funestas consecuencias" que sufrieron los
mexicanos por el hecho de haberse convertido instantáneamente
en extranjeros en su propia tierra, y de los desequilibrados sociales
que creó la inesperada superimposición de un sistema radicalmente
diferente en Jo relativo al idioma, la ley, la cultura, las costumbres y

el establecimiento de una colonia civil en el salado por los yecmos de Laredo que lo
solicitan, Laredo 15 de marzo de 1849.

Archivo del Congreso del Estado de uevo León, Salvador Cuéllar a José
Maria Paras, Monterrey, 29 de ma.czo de 1849. Entre las múltiples ínvestigaciones de
las recientes podemos citar a: Emilio Zamora, Cyntbia Orozco y Rodolfo Rocha,
.Mexica11An1encons in Te:,,,"'OSHistory, A.ustín, Texas Sta ter Iisrotical Association, 2000;
Andrés Tijetina, Tijanos &amp; 1exa.r ,mder the Mexica11 Flag, 1821-1836, College Station.,
Tens A&amp;M Uoiversity Press, _1994; Benjamín H. Johnson, &amp;volutio11 in Texa.r. How

54

55

16

acompañará basta la tumba. 15

1~

Archivo del Congreso del Estado de

uevo León, Ex,p. 129. Expediente sobre

�1 l·

•11,,

1

\1

11

las trndicione . Hablan también dela historia de los año de explotación
económica, discriminación social, ofocación política, confi cación
de la propieda&lt;l, animosidad cultural racial, corrupción de las leye y
violencia oficial y extra oficial sufrida por los mexicanos en los territorios
perdido, por México.
De acuerdo con este panorama podemos hablar de que,lo mexicanos
que quedaron en Texas, pre entaron al menos cuatro formas de
resistencia: la defen a armada; la defensa legal; la defensa política; y la
defen a ideológica y cultural Las dos primeras estuvieron d tinadas
al fraca o. En efecto, pronto la institucionalización de una policía
destinada a la paa.ficación de la frontera, como fueron los Texas Ra.ngers
-los 'rinches" como se les conoce despectivamente entre los
fronterizos-encontró en los mexicanos su blanco favorito. Ya Américo
Paredes se encargó d de mitificar la fal a imagen que alguno
hi toriadores texano - particularmente alter Prescott Webbtrataron de formar de est.a policía:
En el grupo &lt;le hombre que má respon abilidad tuvo en la pue ta
en circulación &lt;lel pseudofolklore texano fueron los rumies de Texas
[fexas Ranger ]. Ellos mismo formaban parte de la leyenda y
constituyeon su apoteosi•.• i todos los libro que se han escrito sobre
ellos . e colocaran uno sobre otro, re ultaria una pila ca i tan
de comunal como algunas histonas que contienen."

56

R

los hacía ases1110 potenciale y, por tanto se debe e tara Ja defen iva;
y egundo, una \'lda mexicana, de cualqmer modo que se le veía
vale poco. Ciertamente no fue poca la violencia que se vivió en la
región despué de 1848 ) obre todo despué de la guerra civil
norteamericana. in embargo, e to no ju tificó la conducta de los
Texas Rangers contra lo mexicanos, ni eran e tos los únicos que
podían ser objeto d persecución. Elmi mo fundador de los Ranger ,
L.H. i\k elly escribió:
Los actos cometidos por los norteamericanos formarían un relato
horrible. Mucho ranchos fueron saqueados e incendiados, y sus
moradores ase inados u obligados a huir; un miembro de esas bandas
me confesó que había asesinado a once gentes en u última corred.a.
Tnmediatamente ordené la disolución de todas.. .De no haberlo hecho,
es posible y mu) probable que hubiera estallado una guerra civil,
pue lo mexicano estaban exasperado . 18

Por otra parte, la defen a legal no sólo no solucionó muchos
casos ino que arrwnó a muchas familias mexicanas que hubieron
de pagar a lo abogado . El mismo Pre cott cbb, quien puede ser
considerado el abanderado de l.a conquista norteamericana de Texas
reconoció el daño que sufrieron los mexicano que quedaron en e e
estado despué de 1848:
"Lo mexicanos sufrían no sólo los daños en us personas, si.no
también en us propiedades. Las antiguas familias terratenientes

egún Par des, las arbitrariedade corneadas contra lo mexicano.
estaban su tentada en dos premisas: disparar primero y luego
preguntar, pue. to que la agre ividad y al atavi mo de los mexicanos
afargotten rebellio11 ,mdü.r blo"r!.'Y JJ1f&gt;pressio11 /1m11't1 Me.,·ua11s i11to .4111eriams, 1 ew Ha·
ven, Yale niversity Press, 2003; Dand i\fontejano,A,lj?/OJ)· mexicanos en /u fom,adti11
de Tex,u, / 8}6-1986, ,\fextco, Conaculta, 1991, O earJ. Martínez, Bbrder Peuplt. Ufe
and sociery i11 the L ..t-Mé.,1(0 Borderlands, Tucson, Tht: L ruven;1tv of A□zona Prt:sS.
1994; -\nnaaJo C. lonzo, T9a110 Legacy. Raníbaos t111d Sertlers ;11 So11th 1exas / 7 }4·
1900, \lbuque::rque, Untversity of • ·cw MeX1co Press, 1998; Elliott Young, Cotarino
G°'Yfl .r Rm1/111io11 on the Texas-Mé..wto Border, Durham. Duke L ruversity Press, 2004.
' ·\mérico Paredes. With hispistol i11 bis ha11d. a border b01/ad a11d ds hero, ustin.
l!nive::r-ity of Texas at Au. rin, 1958, p. 23.

m

Yieron us propiedade en peligro, y i no las perdieron en los
tribunales tuvieron que entregarla. en paga de lo servicios de lo
abogados anglo ajones.''

En cuamo a la defensa ideológica y cultural podemos distinguir
dos aspectos. En primer lugar hubo una mistificación de personaje
que repre entaron la defensa ocial de los mexicano en Texa . Esto
han ido e tud1ados por vario hi toriadore. quiene lo han

---Daruel
-------Co.io Villega , Estados U11idos rontra Po,jino DíaZJ México, Eduorial
1

Hermes, 1956, p. 76.

57

�1

. ir

considerado como personajes fundamentale en la construcción de
una identidad defensiva del mexicano en Texas. Destacan dos de
ellos: Juan Nepomuceno Cortina y Gregario Cortés. El primero ha
sido considerado como "el defensor de la raza" por Mike Webster,
y el segundo ha sido magistralmente estudiado por Américo Paredes
en un ya clásico libro titulado Con s11 pistola en /a_ 11Jano. 19 Cortina
actuó en la región fronteriza en las décadas de los años 1850 }
1860, llegó a ser gobernador de Tamaulipas y luchó contra la invasión
francesa. El caso de Gregario Cortés representa una de las formas
más auténticas de defensa de la justicia.
Por u parte, el gobierno mexicano también respondió a algunas
de las cuestiones que planteaban lo mexicanos en Texas al nombrar
a un grupo de personas que estudiaran la situación de la frontera.
El e tuclio lo realizaron entre 1872 y 1873. Al año siguiente
publicaron la sínt sis de sus investigaciones en el Inforflle de la
Co111úió11 Pesq11is-idora de la Frontera 01te al Ejcc11tivo de la Unió11. En
él daban cuenta de la sJtuación de los mexicanos a ambos lado de
la frontera entre 1848 y 1872 y de los problema que aquejaban a la
región.
Despué de la Guerra Civil norteamericana, la region de Texas
tradicionalmente mexicanas como fueron la de San Antonio r
Goliad, y toda la Franja del ueces hasta el Río Bravo, aumentaron
paulatinamente su población. Esto se debió principalm nte a la
activación de la economía, al mcremento de la ganadería y la
agricultura, y a la introducción de los ferrocarriles. Hubo una gran
corriente migratoria de mexicanos hacia estas region s de Texas.
En ella los políticos, sobre todo los de origen mexicano,
apro echaron el crecimiento de la población corno una fuerza real
para proteger su cultura y sus propiedades. Pero no fue lo único.
Lo mexicanos se valieron de sus tradiciones organizacionale
parroquiales, mutuali tas, familiares y social s para protegerse. Para
ello contaron con una prensa propia y con reuniones periódicas en
las iglesias, en las escuelas, en las a ocíaciones laborales o en Los
Américo Paredes, rr-'ith bis pistq/ in bis hrmd, a horder bailad and ils bero, Austin,
University of Texa at ..:\usrin., 1958, p. 31.
1~

58

clubes de socorros mutuos. En alguna poblaciones éstas eran muy
importantes y variadas como en orpus Christi, en San Antonio, en
Laredo. Fue en e ta última donde se celebró en 1911 el "Primer
Congreso Mexicanista". El lema que utilizaron era la síntesis de su
programa "Por la raza y para la raza", y su fin principal fue así
resumida por uno de los asistentes:
Estar en tierra extraña, vivit a merced de la mayoría que son los
habitantes de la tierra en que están y no un.u::se y defenderse
muruamente es estar a merced de ellos, es entregarse maniatado al
primer explotador (...) pero unirse entre sí, formar una sola liga
defensiva y ofensiva es ser invulnerables, es triunfar en el campo &lt;le
la razón y de la justicia. 20
in lugar a duda este primer congreso sirvió para dar a lo
mexicano de Texas una nueva cohesión. Si andado el tiempo el
proceso de asimilación hacia la vida norteamericana era irreversible,
esto no pareció tan cierto en lo que se refería a aspectos culturales.
i en cuestiones políticas los mexicanos de Texa terminaron por
aceptar la leyes e in tituciones estadunidenses, en la protección de
u cultura mexicana, no ólo la han conservado, ino que la han
incrementado con formas nuevas, con respuestas actualizada y con
estudio erjos. j el siglo XIX fue conflictivo y determinante,
también puede ser visco como la raíz temporal y ~ pacial común
entre dos países vecinos.

::,, Primer Congmo Mexumn,fa, 11mficado el/ Laredó, Texo¡, EEUU tk A los Jío¡ T4 al
22 de septiembre tk 1911. Dise11rsosy ~011fere11cias ''Por la Razay Para lo Raza". Laredo
Tipografía de • . Idar (1912], p. l.

59

�Carlos Phelipe Bartholomé
De Velasco y Zabala, 1762

Ma. Luisa Rodríguez-Sala
Colaboración de Jesús Tozada

DE ACLERDO A LA 1 t'ORMACIÓ del historiador Israel Cavazos don
Cario fue capitán de Infantería Española e Inspector de las tropa
convocadas en Veracruz. Tomó posesión de la gubernatura del
Nuevo Reino de León en abril de 1762, durante su periodo cuidó
que no se elaborasen bebidas prohibidas, instruyó procesos en
Libradores y otros lugare contra los infractores de estas órdenes.
Combatió la rebelión de lo indios del "Malnombre" en Candela el
de año 1763; trasladó la Villa de Cadereyta de su lugar primitivo (la
Villa Vieja) al gue ocupa actualmente. Durante 1762 estableció un
correo regular entre Montetteyy la capital novohispana en cumplimiento
del decreto virreinal def 15 de febrero de ese mismo año.
La información que nosotros localizamos en AGI es la siguiente:
Expediente de i11farmadónJ' licencia depasqjero a don Carlos de Ve/asco, capitán
de itifanlería, alcalde mqyor de Chichicapa con s11 sobn'110 Juan Alartiarena,
nat11ral de Namrray s11 criado Bias Rodríg11ez1 natural de Rivadesella, hijo de
Frandsro Rodrigf(ezy ]\la,111eh Sá11chezi a 11eva Espaiia1:

-------' Concratac1ón., 5503 .2JU4del 18 de diciembre de 1760.

61

�/111111,11;;/11,

1-1/Jtf/11

A don Carlos de Velasco, capitán del Regimiento de Infanteáa
de Córdoba a quien S.M. se ha servido de conferir la Alcaldía Mayor
de Chichicapa y Cimatlán en las Provincias de la ueva España, ha
concedido licencia el Consejo para que pueda pasar a ejercer este
empleo, embarcándose con la ropa, armas y demás cosas de u uso
en cualquier navío de bandera de .M. que saliere de ese Pueno
para los de las Indias y que pueda llevar en su compañía a un sobrino
y un criado, con tal que lo tres certifiquen no ser casados y si lo
fueran cumplan con la Ley, llevando a sus mujeres o haciendo constar
su consentimiento... Por testimonios se conoció que era soltero, no
hay más datos sobre él en ese expediente.

E&gt;.pediente de información y licencia de pasqjero a Indias de Tomás dt
Córdoba, 11tli11ral de Zimatlán, a 11eva Espa,ia, Indio cacique del
p11eblo de Zimatlán, vi110 a estos reinos asistiendo a Carlos de Velascr.
En este documento consta que don Carlos de Velasco, era
caballero de la Orden de Calatrava y capitán de Granadero del
regimiento de Córdoba, parte de su texto dice a ]a letra: Hace
presente a V. . que habiendo regresado de ueva España con motivo
de us enfermedades, no teniendo en la ocasión de su marcha criado
que le quisiera seguir, se presentó Thomas de Córdoba, indio cacique
y principal del pueblo de Zimatlán, en el Obispado de Oaxaca que
le vino asistiendo con toda caridad y amor: y respecto a que
considera dicho exponente la precisión en que está de solicitar d
regre o del dicho indio Thomas de Córdoba para que el servicio de
S.M. no se vulnere, por tanto: uplica a V. . se sirva mandar que e
le reciba a bordo de la urca que está pronta a hacer viaje a Veracruz
para que dicho Indio se presente en u pueblo y contribuya con el
tributo real, gracia que espera de la justificación de V. . en que
recibirá merced. Cádiz y agosto 28 de 1770.
En el AHN existe su expediente para ingre ar a la orden militar,
según el cual: don Carlo de Velasco y Zabala presentó en julio de

2 Contratación,

5514,

. I .R.32, del 30 de agosto de 1770.

62

1767 la solicitud para que se le concediera la merced de ]a orden de
Caballero de Calatrava. De acuerdo a la información contenida en
el expediente entresacamos los siguientes dato : Los familiares
señalaron que fue natural de la Ciudad de Granada, capitán de
Caballería Española y según el decir de Jos testigos, de edad
aproximada de 48 años en la fecha de la solicitud. Lo anterior
coincide con lo datos que se anexan en Ja información elaborada
para el otorgamiento del hábito, los cuales, resumidamente asientan:
...elpretendiente Don Carlos de Ve/asco con otros seis s11s her111anos pasaron a
servir de cadetes al Real erviciíJ m ¡:I Regimiento de Córdoba en el que obtul/0
el empleo de Capitán de él en t19a posesión ha estado hasta q11e pasó a la 11eva
España dondef11e Goberflddor en la Ci11dad de ChichicapaJ' en ella con elgrado
de Capitán Generalpasó a la Cil,dad de León a la co11tpástadót1 de su Reino
qt1e consiguió con notoria aclat!lacióny s11 hern1a110, D011 Pedro Ve/asco Sarge11io
M'!}or quejÍle del Regi,ni.ento de 1\tlilicias de la Ci11dad de Cádit D011 Joseph de
[ 1/asco, otro S11 hermano, Ayudante Mqyor del Rt¡j1nie11to de Córdoba y al
presmte Capit4n del &amp;gimiento de avarra, Don icolás de Ve/asco, igual s11
hem1ano; actual Capitán del mismo Rtgi111iento y Comandante de tropa que
pasó a México, sucediendc lo mismo el haberse empleadc en el servicio de S. M.
si, Padre, Don Francisco Jacinto de Ve/asco, su abuelo Don Diego de Belasco_y
st1 seg1111do ab11elo Don francisco de Be/asco, Capitanes q"efueron de Infantería
Y demá.s ascendientes.... raballeros hidalgos de estafamilia q11e lo son_y /tJ han sido
e11 la T7//a de Ch11riat1a. ..
Padre.r:
Don Fra11cz.rro }arinlfJ de Tfe/asco, 11at11rai de la mis,na ri11dad de Gra11adaJ'
doña Isabel Zavala, nafl(ral de la Ciudad de Baeza,
Abllelos Paternos:
Don Diego de Ve/asco, nat11ral de la Villa de S olobret1a y do,ia Feliriat1a
At1to11ia de las
Blancas, natural de la Ciudad de Granada.
Abuelos Lvfatemos:
Don Domingo Zavalay do,,a Maña Ana de Morales, 11afttrale.r de la 11Jendonada
CiudaJ de Baeza.
. De acuerdo a la partida de bautizo de don Carlos de Belasco y al
arbol
· que viene
·
·
· ge neaJ,ogico
mserto
en el expediente, establecemos

63

�11 m ,

1

'·I

que don Carlos nació en Granada en la misma fecha de su bautizo,
el día 30 de agosto de 1719. Su padre fue naturaldelamismaciudad
y nae1ó el 24 de septiembre de 1667 y casó en Granada d 3 de
febrero de 1700; su madre, se bautizó en San Pablo de Baeza eo 2
de junio de 1679 y dio testamento en Granada en 17 de marzo de

1765:
La partida de bautizo de don Carlos dice, al texto:
En treinta días del files de agosto de nJili setecientos diezJ' 11t1eue,yo el Dr. Dim

J11a11 Afnurido de Roizdel consenli!lliento delLic. Don Benito Rodrig1,ezBlanco,
c11ra de esta Parroquia de los Santos Mdl1ires San Justo y Pastor de esfD
C111dad de Granada, baptize a Carlos PhelipeBartholome, hijo de Don Fra11rúa
Jacinto de Be/asco, natural de Granaday Doiia Lrabel de Zabala, natural tlt
Boeza. Abuelos Paternos, Don Di-ego de Be/asco, 11at11ral de Sa/Qbretia y doña
Feliciano de la Blanca, 11al1,ralde Granada. Abuelos Maternos Do,ninlfJ Zabali
naturalde Baez.ay dtma Manana deMorales)' Bera, 11alt1ral de Gf1ada11toleiia.
fue m Compadre Don A11to11io.Joseph de Be/a.reo, testigos Don]11at1 Est.ebafl di
Al11or, D011 Femando de AmolJ'J11an Iñig11ez deBaldeosera, vecino de Granada
Lapartida de desposorios de los padre.r está asentada en la ParroqNia de San/4
/viaria l1{agdale11a; el casaJJJienlo se ~fectt,ó el 3 de febrero de 1700J' fueron
t•elados en cif!co de 111qyo del 111ismo a,ioJ' se les dieron las bmdicio11es 111tpciales.
El expediente incluye, además, traslados de Ja partida de bautizo
de su abuela materna, Feliciana &lt;le la Blanca, del 3 de enero de
1651 en Granada en la Parroquia Catedral; de su padre en 22 de
septiembre de 1667, en la misma iglesia de Santa María Magdalena
Sus padres y abuelos fueron recibidos de caballeros hijosdalgo
en la Villa de Churiana por haber tenido en ella caudales, la población
estaba situada a una legua de la ciudad de Granada. También se
verificaron las 1nformaciones en las Villas de Alrnuñecar y Salobreña.
El testamento de su padre establece corno su albacea a su mujer
y sus hijos:

..:Y noJJJbropor 111i.r kgíni11osy rmiver.rale.r herederos a los dichos Doña fruncisú1.
D. ]osephr1, D. A11tonio, D. jlfa11, D. Pedro_, D. Joseph, D. Nicolás J' Do"
Carlos de Be/ascoy Zabala mis hijos l.egítimosy de la dicha D. Isabel Zaba/J
para que hagat1y heredm por ig1fales partes....
64

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11

1 ., ,..

Rod,t , \ ,

t

•

1,

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LiJ otorgó ante e./ escribano públicoy testigos en la Ciudad de Granada el 1Ode
mero de 1743.
Su madre testó también en Granada, en avanzada edad y priv~da
de la vista, enferma en cama de algunos años, sus únicos y universales
herederos a D. Josepha, Antonio, Nicolás,Joseph y Carlos de Belasco
y Morales. La fecha es del 17 de marzo de 1765.
El pretendiente al hábito, don Carlos, compareció en Granada el
17 de agosto de 1767, manifestando los títulos, mercedes y
certificaciones que ciene en su poder. Según éstas su carrera militar
fue la siguiente:
Sirvió de cadete de Granaderos durante 4 años con 5 meses y 21
días, como subteniente sencillo, 2 años, 5 meses y 4 días, de
granadero un año, de ayudante, 9 afi.os, 5 meses y 18 días, y de
capitán por tiempo de 5 años, 21 meses y 13 días. Fue capitán de
regimiento en Córdoba y estuvo en Burgos durante tres años; fue
teniente de Infantería de Córdoba por Real Cédula del 26 de
noviembre de 1721. l\focho más tarde, el año de 1752, le confirió al
rey el regimiento de Infantería de Córdoba. Ocho años después,
por otra Real Cédula, emitida en San Ildefonso el 7 de septiembre
de 1760, le hizo merced de conferirle la Alcaldía Mayor de
Chichicapa, su nombramiento que se le expidió en México el 22 de
diciembre de 1761, también le confirió el cargo de gobernador
Interino del Nuevo Reyno de León.
En AGN las referencias no son abw1dantes, pero sí permiten
comprobar algunos datos anteriores y ampliar otros, son las
siguientes:
OrdtfJdÓo lo111éposesión de laA/ca/día Mt!Jor don Carlos de Ve/arco. Chichicapa,
Zmlllt/án. 3

. En la fecha del documento el rey expidió desde San lldefonso la
cedula real por la cual confirió la alcaldía mayor a don Carlos,
c¡uien a la fecha residía en España. Se la otorgó por el tiempo

- - - -- - -1

C-edu.la.~ reales ongmales,
·
Vol. 80, Exp. 23, Fols.1, del 7 de septiembre de 1760.

65

�¡ I· •11a• '

I I,

convencional. de cinco años y la ejercería a partir del momento en
que concluyera su p riodo el último alcalde provisto. A la fecba de
la expedición do□ Carlos tenía el cargo de capitán en el Regimiento
de Infantería de la ciudad de Córdoba en España.
Existe un largo expediente que contiene correspondencü1 entre
Velasco, }'ª como gobernador, y el virrey. Destacan, muv
e pecialmente por su interés ociaL las cartas que se relaciona~
con el proyecto virreinal de establecimiento de un correo meo ual
en la región; otra parte de la correspondencia cubre a unto de
carácter militar. La signatura e :
Correspondencia del Gobernador de •nevo León D. Carlas de T'e/asco solm
diversos as11ntos, e11 especial nlilitare.r. ,,evo Reino de Leó11. 4

La primera contiene la orden del virrey Marqués de Cntilla.s
extendida con motivo de la alida de elasco de la capital
novohispana para ocupar el nombramiento que le había ex:tenclido
como gobernador del uevo Reyno de León. Lleva fecha del 13 de
febrero de 1762 y por u importancia, transcribimos sus partes más
importantes, dice al texto:
... e11 el 11iqje que próxilna,nente debe hacerpara aquel destino sÍlzglflanJ1e11/e en
los tránsitos desde San Luis Potosi hasta el Saltillo, e."ICortará de orde11 mía a
lados los d11eños de HacieJJdas contribt9ar1 co11 las cantidadesy auxdios q11e les
dictase s11fidelidad al Real Servicio para el estableci11JÍCTJto de nn co"eo 111ens11al
de 1111a a otra distancia, con lo ct1al harán a S.i\[, al P1íblicoy al co11repto dr
nlis órdenes, 1111 servicio 11119• partic11/ary con experientia de las ventqjas q11t
prodJtce, se to111-ará11 otras dispo.iciotJes nlá.r oport1111as, bien mtendidos todas los
~1geto.r a q"ienes se les con11micare el concepto de esta orde11, qr,e si ,10 procede11 ron
11,¡p_~ttante e;,,.:actit11d a SIi Cllnl/JIÍ1nienlo, se IOT.11(JrtÍ11 otras providentias para
facilitarle, respedo de la gravedad con q11e a esa causa públicay fin partiadt1r dt
todos conspiran .ren,qallfes establecinJientos.

Don Carlos clio pronta ejecución a e ·ta orden virreinal y un mes

1

Provinaas Internas, Vol. 109, fa.JJ. 4, Fo] . 210-303, años de 1762-1764.

66

más tarde, el 18 de marzo, desde la ciudad de San Lw Potosi, solicitó
al Marqués de Cruillas, le autorizara usar su nombre con el fin de
avanzar en el establecimiento del correo, para ello le expuso su
pensamiento al respecto:
... hacer que todos las P11ebkls_y Haciendas q11e son tránsito basta el Salnllo desde
esa ci11dad, me filmen obligació11 de pasar de 11110s a otros la valija q11e en dios
.re1ialados salga de dicho Saltilloy San Llis Potosí. dando cada Ad,ninistrador
de Hacienda mibo de la entrega al cond11ctor. ..Úls razones que se les expondrían
a los duetios de las haci~tuias para ticeptar esta orde11 residían, tanto Cll el
be11efciopúblico al q11e todos debemos estar ate11tos, col/Jo en elpar#cular,ya que,
con este servicio, la co,mmicación entre los hacendadosy sus ad111inislraáores sería
n111rho 111ás rápiday confiable.

Velasco prometió al virrey proporcionarle los sitios en que
e taban establecida las hacienda , ya que sería él mismo quien
visitara cada una de ellas en su tránsito en dirección a su destino.
Con esta información el propio vírrey, a su vez, podría exponerles a
sus dueños los requerimientos para prestar su apoyo al servicio de
correo. Don Carlos, hombre de sentido práctico, escribió que:
ínterin que tenga positivo establecimiento la idea, proC11rare encargar SJfjeto e,¡ el
Saltilkl que c11i.de de la dirección de los pliegos,y efl San Ltlis Potosi, rogare a
don Phelipc Ciese que se tome igual trabajo, sin separanne de la atención debido
a los mandatos de V. Ex. para resol11er como 111ás sea de s11 superior voluntad. 5

Pocos folio~ más adelante en el expediente, sin haberse asentado
fecha ni lugar, pero sin duda ya desde Monterrey y de pués del mes
de mayo de 1762, el gobernador informó el establecimiento del
senrjcio de correo desde la capital a la Villa del Saltillo, pasando
por an Luis Potosí. Desde luego que el poner en ejecución este
bien público implicó algunas dificultades, que con relativa facilidad
sub anó Vela co. Consistieron principalmente en ciertas dudas que
adujeron lo Jusricias y alguno hacendados, después de hab r

s lbidem., fols. 219-220 v.

67

�aceptado, fumado e iniciado e1 serY1cio y que estuvieron en relación
con aspectos formales de tal establecimiento. l gobernador elimino
esta. dudas con el envió, a todos los participante , de copia de la
orden que le había dictado el virre). Procedió de pués a formular el
auto corr spondiente, &lt;l cumento en el cual &lt;lejó claramente
expresada la forma en que operaba el servicio. Por su interés lo
transcribimo en sus partes medulares:
4

E,, ª!Yº stlj)Nesto y de q11e tras de q11edar estahleado dicho correo, dispongo q11t
cada Jtes en pri111ero o seg1111do dia de él, salga de esta Capital. (Mo11lerrey) 11n
soldado de los del Ro• con los Pliegos,)' q11e en la t 'illa de Saltillo rer(!Ja los (/J«
allípueda haber de lus Pro1'it1cias conlinenles a este &amp;)•110J' rnntit111/ s11 t11archa
hasta la Ciudad de Stm Ll11s PolfJsí, donde los entregará el/ el Con-eo, y alli
reciba los qm• le ro1nl!lt11J paro este Rcyno. Y s1¡p11e.rto que este soldado ha-df srr
solo el e11car;_w.1do del correo de Ida _J' Í í,ella, para e/ ll/ef/Or grP1'tJl!lf11 de lo¡
lr1111sit1J.r, sólo se le 111im.rlrara1T cab,11/os p,1rr1 no detemer s11 vü!Je, de 111anera q11t
los q11e se le dm a .tll ld,1, los tkj&lt;1 rf!C"o11m1dado.r de plfe.rto 1/11 p11eslo,y a .r11 regmo
mfrrga 1111 cada 11110 de los sitios, co11 tt1y1, di.rposición, 11i htry riesgo de pérdida, 111
e.xpent11e11ta11 111olesfia alg1111a los Nci1ws o s,r11w1tcs.
~slo s11j&gt;11eslo pret'mgo a dicho soldado del J½,, qlfe e11 dondt! se le ponga d_ificulMd,
p1dú testw1011io o 1111 p&lt;1pcl di' 11~gaaó11, para q11e e,¡ s11 co11sec11e11cia, pueda
providenciarse el bx1110. l in&lt;'}' m1110 pretime,: )' para q11e e11 cada p,mto qHedr
la sati!farció11 correspondienk, 1ntmdo al e.\j&gt;resado soldado que ponga c11 /01
cuademos q11e se mtr~aron el mes de 111ayo p,.,;_..._i,no pasado, 11na noto di! conte11t11
e:,..presa11do (Jite .re le sm11i11straro11 los at1:&gt;..'1fios nece.rano, en tal día, J' q11e lb
.ftnne. -4.rí lo disp11sey 111andé, Yó D11, Carlos de Trlosco, Cobernadory Ct1pitán
Cmeral del 1"\lfe1•0 Rg,110 de León. Aduandu con los de 111i asislenna por
gemtoria aja//11 de todo E.mibano, q11e no lo hc9' ef/ los tér1ni11os que h L)
prescribe. (.\'ignado por Carlos de Tre/asco).

Como se desprende el anterior contenido el servicio de correo
se e tableció entre la ciudades de San Luis Poto í , la de fonterrey,
comprenclienJo a la Villa de altillo para cubrir la poblacion~
cercanas del _¡_ uevo Reino de l ,eón. l ,o que pre upone que ya ·e
había establecido el servicio entre la capital novohispana y an Lui.
Potosí.

68

Durante el año de 1762, probablemente durante u segundo
seme tre, el gobernador realizó la visita d Las misiones de u
iurisdicc1ón y en ella estuvo acompañado del capitán vasco Antonio
de Urrestí, quien tuvo a su cargo abastecer a los indígenas de maíz
y aperos de labranza. J?e acuerdo a breve documento de G 6
e te militar fue comisionado por el virrey, en 1762, para hacer e
cargo, interinamente, del gobierno del uevo Reyoo de León, por
haber mandado (el virrey) retirar al citado Velasco para otras
expedicione de Guerra. Es muy probable que este retiro ~aya sido
la comisión que recibió Velasco para realizar la campaña que señala
Cavazo , la de pacificación de lo indígenas rebeldes de
"Malnombre", que tuvo lugar en 1763, segutamente al inicio del
año. Coincide así el e crito de Urresó en fecha , ya que cita que
"mandó un Año y un Mes ..." El año de 17 64 de orden de dicho
Exmo. r. Marqués de Cruillas se le retiró el encargo del Gobierno
de dicho uevo León hasta el ingreso de don lgnacio Us. el y
Guimbarda.
De acuerdo a sta información podríamo agregar a la revisión y
análisí~ de fuentes primarias sobre Los gobernantes de este Reyno,
el nombre d Antonio de Urre tí como gobernador interino, pre io
al periodo definitivo de U c1 } Guimbarda. Procederemo a ello en
el iguiente inci o, por lo pronto, terminamos aquí con la
información obre don Carlos de Velasco.

El virre_)' concede licet1ci.a a Carlos Ve/asco, Alcalde de Chichicapa y
Zimatlán para que p11eda dar la residencia por poder)' e111barcarse en 1-a
pri111era eP1barcació11 que saliere del ptm1o de Veracmz. Chichicapa,
Zi1J1atlán, Venicmv México . .,
e trata de una licencia para salir de la ueva España, desde
luego, previo el consentimiento del Tribunal de la Inquisición.
travé de lla sabemos que don Carlo regresó a E paña,
seguramente para tomar el hábito de la orden militar que le fue
6

Provine1as internas, Vol. 109, Exp. 5, Fols. 315, años de 1762-64.
de Partt:, Vol. 20, •xp. 143, Poi . 136., del 17 de eptiernbre de 1766.

º General

69

�, , 'J/JJ.11;.,!t1t

tf

.,.

. y que tuvo lugar en la ciudad de Granada en_1767. 0,
concedida
tenemos noticia de que haya regresado a la ueva_ Es~:111a, e mu)
robabl que no lo haya hecho, ya que en la autonzac1on gue se le
al indígena que lo acompañó desde Chichicapa para regresar,ª
Indias, e asienta, precisamente, que por haber estado enfermo hab1a
traído consigo a e a persona.
Se manda al corregidor apremie a Fehciano Larrazaval a la entrega
d l carta donde se acusa a Carlos Velasco el recibo de tres mil
e a
d .
s
pesos por contratos hechos por el difun~o Jo~é ~ us1aga. 0 axaca.
D ocumento sin mayor contenido de mteres, solo e con tata que
don Carlos había sido ujeto de residencia en u car?o de alc~de
mayor a través de su apoderado, don Vicente de Irurnbarrea, qwen
tenía e,n su poder una carta entregada a Velasco y en la que con~~-ba
un adeudo de tres mil pesos de tercera persona y que se r~qumo :
su apoderado la entrega de ese documento: . o se menc10na qu
Velasco e. tuviera disponible, dato que perrrute confirmar el que no
había regresado de u -v1aje a E paña.

t

Documentos relativos a Nuevo León,
1821 - 1846, existentes en el Archivo
Histórico Militar Mexicano de la
Secretaría de la Defensa Nacional 1
I srael Cavazos Garza

PRcx.1.AMACIÓ DEL\ h.roEPENDE CIA en Linares )' Monterrey,

uevo
León, y así como en Guanajuato. Capitulación de la Fortaleza de
San Fernando de Yanhuitlán, Ocx.-Proclarna de don gustín de
Iturbide, a los habitantes de la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Discur o pronunciado por el presbítero José Bonifacio Valdivia, con
motivo de la proclamación de la Independencia por el Ayuntamiento
de Parr-as, Coahuila, el 5 de julio. Expediente XJ/481.3/97. (II)
Salida Furtiva del Imperio, del general brigadier del ejército
españoi Joaquín Arredondo. Año de 1822. (10 fojas). Expediente

XJ /481.3/241. (1)

Chihuahua.-Designación del general brigadier Felipe de la Garza,
como comandante general y jefe poütico de las Provincias Internas
de Oriente. Año de 1823. (13 fojas). Expediente XI/481.3/260.
Partes del general Felipe de la Garza, relativos a la ejecución de
g

General de Parte,

o! 48, Exp. 20'' Fols. 135-135v., del' &lt;le Junio 1769.

'Selecc1óo dd autor.

70

71

.,
'

,

�l/,n

''L

/17.,

JI

don Agu tÍn de Iturbide, y • alida del país de doña Ana 1aria Huane
viuda de lturbid . Sumaria en contra de José Ramón falo, José
~\ntonio Lóp z José Ignacio de Tre\'iño, facario [orandini, Carlos
de Beneski y Mr. .Armstrong. Año de 1824. (246 foja). Expediente

(

t'{f!f (,

an Luí P tosí y Querétaro, al mando d l generaJ Lui de ortázar,
con motivo de fa invasión deJ general e pañol Isidro Barrada . Año
Je 1829. (11 fojas). Expediente XI/481.3/625.

Partes del general Felipe de la Garza, comandante general de lo

XI/48l.3/3 3.
Hos ilidade de lo indios comanche , en lo e tad s de
Chihuahua, Coahuila, uevo León, Tamaul.tpa., Texas y .. uevo
México. 1 ño de 1 25. (242 foja). Expedi nte .,r[/481.3/325.
Ilo tihda&lt;le de lo indio, comanche , en lo estados de
Chihuahua, Coahuila, uevo León, Tam'&lt;lulipas, Texa y uevo
Iexico. ños l 825-26. (318 foja ) . Expediente ,.'l/ 481.3 / 326.

Estado Interno de Oriente dando cuenta de la ítua.ción en que
e encuentra la fuerza destinada en acogdoches, Estado Unidos
de América. Año de 1829. (14 fojas).
pediente XI/4 1.3/741.
Instruccione dada por el general icolá Bravo, al general
Valentío Canalizo. ner 21/1834. (Página 146). E.."'{J)edíente XJ./
481.3/824.

Parte de la comandancia gen ral de los Estados Internos de
Hostilidades e.le lo indio. comanche·, en los estado, de
Chihuahua, ,oahuila, ~ ue\o León, Tamaulipas, Texas y i: uevo
l\.léxico. Proyecto de campaña propuesto por eJ coronel José
B rnardo Gunérrez de Lara, comandante general de los E ta&lt;los
Internos de Oriente. ño de 1826. (295 foja). Expediente Xl/

Oriente, dando cuenta de la falta de fondos para el so tenimiento
de la ~lilicia Cívica, }' de las operaciones militare en lo Estado
de 1uevo T.eón Tamaulipas. ño de 1832. (27 fojas). Expediente
Xl/481.3/897.
Rep(esentación hecha por el general

481.3/327.
Hostilidades ele los ind10 comanch , en lo, estados de
Chihuahua, Coahu1la. 'u ,·o León, TamauLipa., Texa y ~ ue\'11
México. Año de 1827. (35 fo1as). Expediente XI/ 481.3/329.
Hostil1da&lt;les de los indio comanche en lo e, tado. de
Cluhuahua, Coahuila, ucvo León, Tamaulipas, Texas • uevo
fexico .. \ño de 1827. (2 fojas). Lxpecliente Xl/481.3/330.
Parte dd teniente Franci. co Uganechea de la Compañía de
Lampazos, l ~ ue,·o León, dando cuenta de la acción fectuada a
inmediaciones del río ~alado. Año de 1827 (17 fojas). (37 fojas).
Expediente XI/ 481.3¡ 342.

XJ/481.3/899.

~elac1_crnes de jefes

oficiale que no e adhiri ron al plan de
rac1fic~c1ón propu to por los generales Manuel Gómcz Pedraza y
1~~toruo López de
anta 'illlla. Adh ión de la guarnición de la
\ illa de Lampazos, Juevo León. (pp. 20 y 21). Año de 1833. (32
fo1as). Expedient Xl/481.3/946.
Valentín Canalizo, relativos al movimiento encabezado por el
g~m.:r~ ,\ntonio López d
anta \nna. Año de 1832. (158 foja ).
F...xpediente Xl/481.3/959.

\Iovilización de Tropa Ch-ica de lo. c. tados de • uevo l..eó.n.

72

fanuel de Mier y Terán,

comandante general de l s Estados Interno de riente, en contra
del g~bernador y Junta Legislativa del e tado de Tamaulipas, por
v1ulac1ones al acto federal. Año de 1832. (21 foja ). xpedieme

73

�l-f,-1.1ta.11 .,.

,

fu-i

,1.

Valentín Canalizo, Nicolás Bravo y Pedro Valdez, de las
operaciones efectuadas en los Estados de México, Puebla,
Michoacán, Oaxaca, Querétaro, Tlaxcala, Durango y Chihuahua,
en contra de las fuerzas encabezadas por el general Antonio López
de Santa Anna. Año de 1832. (156 fojas). Expediente XI/ 481.3/
963.

fuemts encabezadas por los generales Mariano Arista y Gabriel
Durán. Año de 1833. (131 fojas). Expediente Xl/481.3/976.
Partes de la comandancia militar de Tulancingo Hidalgo, dando
cuenta del movimiento de fuerzas y de la posición que guardan las
del general Valentía Canalizo. Año de 1834. (6 fojas). Expediente
XJ/481.3 /984.

Partes de los generales José Antonio Mejía, y otros a Nuevo León,
en contra de las fuerzas encabezadas por los generales Mariano
Arista y Gabriel Durán, pronunciadas a favor del plan del teniente
coronel Ignacio Escalada. Año de 1833. (1,526 fojas). Expediente
XI/481.3/966.

Partes del gobernador del estado de México, dando cuenta del
movimiento de fuerzas en Taxco, Chilapa, Tixtla y Chilpancingo
Guerrero, por operar en contra del general Valentín Canalizo. Año
de 1834. (11 fojas). Expediente XI/ 481.3/986.

Partes de las comandancias generales de los estados de San Luis
Potosí, Veracruz y Nuevo León. Año de 1833. (58 fojas). Expediente
XJ/481.3/967.
Partes de las comandancias generales de los estados de México,
Guanajuato, Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Yucatán, Campeche,
Nuevo León y Michoacán, dando cuenta de las operaciones
efectuadas en contra de las fuerzas encabezadas por los generales
Mariano Arista y Gabriel Durán. Plan formulado por el teniente
coronel Ignacio Escalada, el 26 de mayo en la plaza de Motelia,
Michoacán. (Impreso). (Páginas 189 y 190). Año de 1833. (194
fojas). Expediente Xl/481.3/969.
Partes de las comandancias generales de los estados de Zacatecas,
Puebla, Nuevo León, Querétaro, Tabasco, Michoacán y México,
dando cuenta 'de las operaciones efectuadas en contra de las fuerzas
encabezadas por los generales Mariano Arista y Gabriel Durán. Año
de 1833. (164 fojas). Expediente Xl/481.3/974.
Partes de las comandancias generales de los estados de Yucatán,
Tamaulipas, Oax:aca, Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Nuevo
León, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra de las

74

Partes de la comandancia general de Puebla, dando cuenta de
las providencias tomadas en cuenta de don Valentín Canalizo. Año
de 1834. (13 fojas). Expediente Xl/481.3/989.
Partes del general Pedro José Espinosa comandante militar de
Línea del Norte, en Zempoala, Hidalgo, adjuntando cartas de
Valentín Canalizo y Antonio de Castro, en que lo invitan a
defeccionar, así como de las novedades ocurridas. Año de 1834.
(30 fojas). Expediente XI/481.3/990.
Partes de las comandancias generales de los estados de Pueb]a,.
México, Oaxaca, San Luis Potosí, Ver-acruz, Querétaro, Nuevo León
YMichoacán, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fuerzas encabezadas por los generales Mariano Arista y Gabriel
Duran. Año de 1833. (130 fojas). Expediente XI/481.3/991.
Partes de las comandancias generales de los estados de Jalisco,
Puebla, México, Michoacán, Nuevo León, San Luis Potosí,
Querétaro y Veracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas
en contra de las fuerzas encabezadas por los generales Mariano
Arista y Gabriel Duran. Año de 1833. (167 fojas). Expediente XI/
481.3/994.

75

�Información sumana de los ayudantes del general Antonio López
de anta Arma, en contra del cura del pueblo de lxtacalco, Distrito
Federal, por ofrecimiento que le hizo a nombre del Cabildo
Eclesiástico, de la corona del Rey i secundaba el movitniemo
encabezado por el general Mariano Arista 10 de junio de 1833.
(Páginas 1 a 6). Información del coronel Bencvcnuto López, de L-1s
actividades de los geqcrales icolás Bravo y Valentín Canalizo en
Chilapa, Guerrero. (Páginas 7 a 9). Año de 1833. (9 fojas).
Expediente Xl/481.3/998.
Partes de la comandancias generales de los estados de México,
1icboacáo, Guanajuato, Oa. aca., Puebla, Veracruz, Querétato f
Yucatán, dan&lt;lo cuenta de las operaciones efectuadas en contra de
las fuerzas encabezadas por los generales alcntin Canalizo, Gabriel
Duran y r.Iariano Arista. Relación de los indh;duos expulsados de
la República. (pp.46, 47 y 63). Año de 1833. (133 fojas). Expediente
XI/ 481.3/ 1020.
Un ejemplar del periódico El Telégrqfo, dando a conocer el parte
rendido por el general José Antonio fejfa, de la acción dada en
cámbaro, Guanajuato, en contra de la fuerzas del genera] Valentín
Canalizo. Año de 1834. (3 fojas). xpediente XT/481.3/1049.
LTn ejemplar del suplemento &lt;le El Telégrafo, dando a conocer el
pronunciamiento de la guarnición de la plaza de Monterrey, uevo
León, y comandancia general de lo Estados lnternos de Oriente, a
favor del Plan de Cuemavaca. ,\ño de 1834. (3 fojas). Expediente
XI/ 481.3/ 1056.

Mejía y Juan Álvarez. Año de 1 833. (166 fojas). Expediente
481.3/1068.

XJ/

Partes de ]as comandancias generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, México, Tamaulipas, Michoacán, Querétaro, Guanajuato
y Veracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fuerzas encabezadas por los generales icolás Bravo y
Valenón Canalizo. Movimiento de las divisiones al mando de los
generales Guadalupe Victoria, Pedro José de Espinosa,José Antonio
Mejía y Juan Álvarez. Años de 1833-34. (184 fojas). Expediente
XI/ 481.3 / 1069.
Partes de las comandancias generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, México, Tamau]jpas, Michoacán, Querétaro, Guanajuato
y Veracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fo rzas encabezadas por los generales ico]ás Bravo y
Valentín Canalizo. Movimiento de las divisiones al mando de los
generales Guadalupe Victoria, José Antonio Mejía, Juan Álvarez y
Gabriel Valencia. Años de 1833 y 1834. (139 fojas). Expediente
XI/ 481.3/1070.
Partes de las comandancias generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, México, Tamaulipas, Michoacán, Querétaro, Guanajuato
YVeracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fuerzas encabezadas por los generales icolás Bravo y
Valentín Canalizo. Movimiento de las divisiones al mando de los
generale Guadalupe Victoria, José Antonio Mejía Juan Alvarez,
Gabriel Valencia, Juan Arago y Eugenio Tolsa. Años de 1833-34.
(165 fojas). Expediente Xl/481.3/1071.

Partes de Jas comandancia generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, Mé:lco, Tamaulipas ~ fichoacán, Querétaro, Guanajuato
y Veracruz, dando cuenta de La operacione efectuada en contra
de las fuerzas encabezadas por los generales 'ícolás Bravo v
Valemín Canalizo. Movimiento de la divi iones al mando de los
generales Guadalupe \'icto:;:ia, Pedro José de Espinosa,José Antonio

Partes de las comandancias generale de los estados de Puebla,
Zacatecas, México, Tamaulipas, Michoacán, Querétaro, Guanajuato
YVeracruz, dando cuenca de las operaciones efectuadas en contta
de las fuerzas encabezadas por los generales icolás Bravo y
Valentín Canalizo. Iovimiento de la divisiones al mando de los

71,

77

�1 lll111amtu.r

11,¡f...-r,;

generales Guadalupe Victoria, Juan Arago, Juan Alvarez, Eugenio
Tolsa, Esteban Moctezuma e Ignacio Inclán. Años de 1833-34. (159
fojas). Expediente XI/481.3/1072.
Partes de las comandancias generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, México, Tamaulipas, !vfichoacán, Querétaro, Guanajuato
y Veracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fuerzas encabezadas por los generale
icolás Bravo y
Valentía Canalizo. Movimiento de las divisiones al mando de los
generales Guadalupe Victoria, Gabriel Valencia., Juan Alvarez y Luis
de Cortázar. Años de 1833-34. (178 fojas). Expediente Xl/481.3/
1073.
Partes de la comandancias generales de los estados de Puebla,
Zacatecas, féxico, Tamaulipas, Michoacáo, Querétaro, Guanajuato
y Veracruz, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra
de las fuerzas encabezadas por los generales icolás Bravo y
Valentía Canalizo. Movimiento de las divisiones al mando de lo
generales Guadalupe Victoria, José Antonio Mejía, Juan AJvarez,
Antonio Vizcaíno, Pedro José de Espinosa, Luis de Cortázar y
Esteban Moctezuma. Año de 1834. (132 fojas). Expediente XI/
481.3/1074.
Parte de las comandancias generales de lo estados de México,
Michoacán, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Oaxaca y San Luis
Potosí, dando cuenta de las operaciones efectuadas en contra de las
fuerzas encabezadas por los generales icolás Bravo, Valentía
Canalizo y teniente coronel Ignacio Escalada. Correspondencia de
Valentín Canalizo con el general Luis Cortázar. (Páginas 90 a 94).
Año de 1834. (134 fojas). xpediente Xl/481.3/1075.

Fernández, gobernador del estado de Tamaulipas. Año de 183435. (99 fojas). Expediente XJ/481.3/1078.
Partes de la comandancia general del estado de Tamaulipas, dando
cuenta de la situación del puerto de Tampico, con moti o de las
operaciones efectuadas por los generales José Antonio Mejía;
Esteban Moctezuma y Pedro Lemus. Partes y asuntos diversos de
las comandancias generales de los estados de Michoacán, an Luis
Potosí, Chiapas, Sonora, Yucatán, Durango, Jalisco, Chihuahua,
Querétaro, Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Zacatecas, uevo
León, Guanajuato y México. Informe de la actuación del general de
brigada Manuel María de Villada como jefe de la División del Sur.
Relación de los jefes y oficiales que tomaron parte eo la campaña
de 1829 en contra de la expedición de Isidro Barradas, en Tampico,
Tamaulipas. Años de 1833-34. (454 fojas). Expediente Xl/481.3/

1081.
Partes de la comandancia general de los Estados Internos de
Oriente, dando cuenta de la situación político-militar de los estados
de Coahuila y Texas, así como de la permanencia de don Valentín
Gómez Farías en Monterrey; uevo León. Año de 1835. (94 fojas).
Expediente XI/481.3/1097.
Partes de las comandancias generale de lo estados de Chiapa ,
Tabasco, Guanajuato, Puebla, Veracruz, Tamaulipas, ao Luis Potosi,
Querétaro, onora, Chihuahua y uevo León, dando cuenta del
movimiento de fuerzas. Año de 1836. (105 fojas). Expediente XI/
481.3 / 11 72.

Pronunciamiento de las guarnicione, de las plazas de Monterrey,
uevo León y Matamoros, Tamaulipas, al mando del general Pedro
Lemu y coronel José Francisco Lemus, a favor del sistema de
Gobierno Federativo. Intervenciones del general Francisco Vital

Diario de la visita hecha por el general Pedro Ri era a los
presidios situados en las provincias de ueva Galicia, ueva
Vizcaya, uevo México, ueva Extremadura, uevas Filipinas,
ue,•o León, onora., inaloa y La Huasteca. Años de 1724-28 (53
fojas). Investigación de las actividades de los colonos franceses en
la provincia de Texas, Estados Unidos de América. Año 1754. (12

78

79

�l /1,-m.

I ,.

f.

fojas). Copia de un decreto relativo a la colonización. Año de 1824.
(2 fojas). (67 fojas). Expediente XI/481.3/1183.
Copia de Ja instancia hecha por el Cabildo Eclesiástico de
fonterrey uevo León, para que éste radique en la Villa de Saltillo,
Coahuila, por las ventajas que presenta. Año de 1797. (11 fojas).
Expediente XI/ 481.3 / 1185.
Instrucciones a la Comisión de Límites, para colectar objetos de
historia natural. 1830. (pp. l a 6). Proclama del general Mariano
Arista, a los habitantes de Tamaulipas, Coahuila r uevo León.
Año de 1839. (Página 8). Decreto del Congreso facultando al
Ejecutivo para negociar un empréstito de seis millones de peso .
Aiio de 1838. (pp. 10 y 11 ). (Il). Decreto del Congreso, facultando
a1 Ejecutivo para erogar gastos extraordinarios de guerra. Año de
1838. (p. 12). (12 fojas). Expediente Xl/481.3/1194.

Gobierno de Anastasio Bustamante:
Partes de las comandancias generales de Tarnaulipas, uevo León
y Puebla, obre a untos diverso.. Documentación relativa a las
actividades del cura José l\faría Alpuche Infante, en Tamaulipas.
Años de 1837-38. (120 fojas). Expediente XI/ 481.3/1250.
Partes de las comandancias generales de México, uevo León y
Tamaulipas dando cuenta del pronunciamiento del general José
l!rrea y teniente coronel Longinos Montenegro, en Tampico.
Tamaulipas. Año de 1838. (537 fojas). Expediente XI/481.3/ 1282.
Partes de las comandancias generales de eracruz,
Tabasco, Yucatán, Puebla r uevo León dando
mm:imiento de fuerzas con motivo del bloqueo de los
fuerzas navales francesa . Año de 1838. (683 fojas).
XI/ 48 l .3/ 1284.

80

Tamaulipas,
cuenta del
puertos por
Expediente

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I

l '

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•

Partes de las comandancias generales de uevo León, San Luis
Potosí, Coabuila y Texas, .relacionados con el pronunciamiento del
coronel Eleuterio Méndez, en Tamaulipas. Año de 1839. (47 fojas).
Expediente XI/481.3/1336.
Rebelión de los generales José Urrea }' Pedro Lemus, en uevo
Leóo yTamaulipas. Partes del general Valentín Canalizo y coroneles
Pedro de Ampudia y Domingo Ugartechea. Año de 1839. (203 fojas).
Expediente XI/ 481.3/1339.
Partes de la comandancia general de Coahuila y Texas, dando
cuenta de los pronunciamientos ocurridos en las plazas de Monclova
y Monterrey, a favor del sistema de Gobierno Federal Año de 1839.
(11 fojas). Expediente XI/481.3/1346.
Parte de la comandancia general de Coahuila y Texas, dando
cuenta de los pronunciamientos ocurridos en las plazas de Monclova
y ~fonterrey, a favor del sistema de Gobierno Federal. Año de 1839.
(11 fojas). Expediente Xl/481.3/1347.
Partes de la comandancia general de Coahuila y Texas,
relacionados con el pronunciamiento del general Pedro Lemus y
licenciado Antonio Canales. Año de 1839. (17 fojas). Expediente
X.l/481.3/ 1351.
Parte de las comandancias generales de an Luis Potosí, Coahuila
YTexas, dando cuenta de la conducdóo de caudales por el coronel
José Vicente fiñón y operaciones en contra del general Pedro Lemus
Ylicenciado Antonio Canales. Año de l839. (44 fojas). Expediente
Xl/ 481.3/1352.
Partes de la comandancia general de Coahuila y Texas,
telacmnados con el pronunciamiento del general Pedro Lemus. Año
de l839. (23 fojas). Expediente XI/481.3/1353.

81

�I

r

I

Instancia del comandante general de uevo León, para que se le
faciliten recurso para cubrir haberes. Año de 1839. (1 foja).
Expediente XI/481.3/1356.
Partes de la comandancia general de uevo León, relacionados
con el pronunciamiento del general Pedro Lemus y licenciado
Antonio Canales. Año de 1839. (51 fojas). Expediente XI/481.3/
1357.
Partes de la comandancia general de uevo León, relacionados
con el pronunciamiento del general Pedro Lemus. Año de 1839.
(17 fojas). Expediente XJ/481.3/1358.
Partes de la comandancia general de uevo León, relacionados
con el pronunciamiento del general Pedro Lemus. ño de 1839.
fojas). Expediente Xl/481.3/1359.

r

Partes de la comandancia general de 1uevo León, relacionado
con el pronunciamiento del general Pedro Lemus. Año de 1839.
(21 fojas). Expediente XI/481.3/ 1360.
Asuntos diversos relativos a la división del mando del general
Mariano Arista. Partes de las comandancia generales de uevo
León, Tamaulipa, Coahuila y Texa. Año &lt;le 1839. (181 foja).
Expediente XI/ 481.3/1367.
A ·unto diversos de la comandancias generales de uevo León,
Tamaulipas, Coahuila y Texas. Año de 1839. (22 fojas). Expediente
Xl/48 I .3/1371.
Asuntos de La División del orte, al mando del general Valentía
Canalizo. Año de 1839. (4 fojas). Expediente XI/481.3/1372.
Asuntos diversos de la División del orre al mando del general
Valentín Canalizo. Año de 1839. (6 fojas). Expediente XI/481.3/13""'3.

82

.

r

Asuntos diver os de la División del orte al mando del general
Valenón Canalizo. Año de 1839. (36 fojas). Expediente XI/481.3/
[375.
Asuntos diversos de 1a D1visión del orte al mando del general
Valentín Canalizo. Año de 1839. (20 fojas). Expediente Xl/481.3/

1376.
A untos diversos de la División del arte al mando del general
Valentín Canalizo. Año de 1839. (3 fojas). Expediente Xl/481.3/

1377.
Detall de Ja acción efectuada el 15 de agosto de 1839 en el pueblo
de 1arín, uevo León, en contra del coronel Antonio Zapata,
pronunciado a favor del general Pedro Lemus. suntos diversos de
la División deJ orte .al mando del general Valentín Canalizo. Año
de 1839. (13 fojas). Expediente XI/481.3/1378.
Campaña de Texas. Partes de la División de] orte, al mando
del general Valentío Canalizo y comandancia generales de
Tamaulipas, uevo León, Coahuila y Texas. Año de 1839. (159
fojas). Expediente XI/ 481.3/ 1379.
Catnpaña de Texas. Partes de la División del orte, al mando
del general Valentín Canalizo comandancia g nerale de
Tamaulipas uevo León, Coahuila y Texas. ño de 1839. (293
fojas). Expediente XI/ 48 l.3/ 1380.
Partes de los generale Anastasia Bustamante, Valenún Canalizo
YMariano Arista, así como de la comandancia generales de
Tamaulipas, uevo León y San Luis Potosí, relacionados con las
operacion s efectuada en contra del movimiento encabezado por
los generale José ntonio lejía, José Urrea, Pedro Lemus y
licenciado Antonio Canales. Proclama del presidente de la República
de Texas, estableciendo relaciones comerciales con México. (p. 40).
Año de 1839. (67 fojas). Expediente XI/ 481.3 / 1417.

�Partes de los generales nastasjo Bu tamante, Valentín Canalizo
y Mariano \ri ta, así como de las comandancias gen rales dr
Tamaulipa , 1 uevo León y an Luis Potosí, relacionados con las
operaciones efectuadas en contra del movimiento encabezado pollos generales José Antonio fejía, José Urrea, Pedro Lemus v
licenciado Antonio Canales. _\ño de 1839. (170 fojas). Expediente
Xl/481.3/1418.

Instancias de indulto, hecha por reo políticos que tomaron parte
en el movimiento encabezado por los generales José Urrea, Pedro
Lemus v licenciado Antonio Canales. Año de 1840. Instruccione
al gene;al icolás Bravo, como comandante de la División del Sur
con situación en Oaxaca, Puebla, léxico, ~1ichoacán, Jalisco y
Sinaloa, con motivo del estado de guerra con Francia. (Página 20).
Año de 1839. (780 fojas). Expediente XI/481.3/ 1451.

Partes de lo generales Anastasio Bustamante, Valentín Canalizo
)' Mariano Arjsta, así como de las comandancia generale, de
TamauJipas, i uevo León San Lws Potosí, relacionados con la
operacione efectuadas en contra d I rnmrimiento encabezado pollos generales Jo é Antonio fejía, Jo é rrea, Pedro Lemus ..licenciado 1\.ntonio Canales. Plan adoptado por el Ejércit~
Libertador. (p. 280). lmpreso. \ño de 1839. (634 fojas). Experueote
Xl/ 481.3/ 1419.

Partes del general Valentín Canalizo, en jefe de ra División del
, orte, dando cuenta de las operaciones efectuadas en uevo León
Coahuila y Tamaulipas, con motivo del pronunciamiento del general
Pedro Lemus. Detall de las acciones de 18 y 21 de agosto de I 839,
en Loma Alta y San Fernando de Ro as, Coa.huila, en que fue hecho
prisionero el general Pedro Lemus. (Página 21 y 37). Años de 183940. (276 fojas). Expediente XI/481.3/1465.

r

Partes de los generales Anasta"io Bu tamante, Valentía Canalizo
1 :\lariano , \.rista, así como de las comandancias generales de
Tamaulipas, 1 uevo León y an Luis Potosí, relacionado. con las
operaciones efectuadas en contra deJ movimi nto encabezado pollo. generales José ntonio Me1ía, Jo é Urrea, Pedro Lemus y
licenciado Amonio Canales. Año de 1839. (164 fojas). Expediente

Xl/481.3/1420.
Parte del general Anastasia Bustamante, relacionados con el
movimiento encabezado por los generales José rrea, Pedro Lemus
licenciado Antonio Canales, en Tamaulipas. Año de 1839. (l 4
fo¡as). Expediente Xl/481.3/ 1421.

r

Partes del general r\.nasta jo Bustamantc, dando cuema de la
ocupación del puerto de ~ ampico, Tamaulipas, y de la operaciones
efectuada · en contra de los gencrale José Urrea, Pedro Lemus)
Licenciado Antonio Canales. Año de 1839. (176 fojas). Expediente
XI/ 481.3/ 1423.

84

Correspondencia de lo gobernadores de México, uevo León,
Tamaulipas, Clúhuahua y Durango dando cuenta de la operaciones
efectuadas en contra de las tuerzas del general José Urrea. Año de
1839. (47 fojas). Expediente Xl/481.3/1467.
Un ejemplar del periódico, El Iris, dando a conocer las parte

rendidas por el general fariano Arista de las operacione efectuadas
en 'uevo León y Tamaulipas en contra de Antoruo Canales. Año
de 1840. (2 fojas). Expediente XI/ 481.3/1492.
Plan de ataque a la plaza de anta Ana, Tamaulipas, con motivo
del pronunciamiento del general José Urrea. Circular a las
comandancias generales ordenando 1a aprehen ión de don Valentín
Gómez Fa.rías, por el delito de con piración. (Página 46). Asuntos
diversos d Jas comandancias generale de 1éxico, Puebla, Veracruz,
onora, Sinaloa,
uevo León, Durango, íichoacán y
Aguascalieote . Años de 1838-40. (252 fojas). Expediente XI/
481.3/ 1499.

85

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1

Un ejemplar del periódico Diario del Gobierno, dando a conocer
las partes de las operaciones efectuadas en los departamentos de
Tamaulipas, uevo León y Coabuila, en contra de las fuerzas
encabezadas por el licenciado Antonio Canales. Año de 1839. (2
fojas). Expediente XI/481.3/1503.

Operaciones efectuada por las Divisiones del orte y :uxiliar,
al mando de los generales Valenrin Canalizo y Mariano Arista, con
motivo de la campaña de Texas, Estados Unidos de América, y
movimiento encabezado por el licenciado Antonio Canales. Año
de 1839--40. (426 fojas). Expediente XI/481.3/1542.

Partes de las comandancias generales de uevo León, Coahuila
y Texas, relacionados con la actuación del coronel Francisco
González Pavón, con motivo de la campaña hecha en contra de
Antonio Canales y colonos de Texas. Año de 1839. (247 fojas).
Expediente XI/481.3/1510.

Operaciones efectuada. por las Divisiones del orte y Auxiliar,
al mando de los generales Valentín Canalizo y Mariano Arista, con
motivo de la campaña de Texas, Estados Unidos de América, y
movimiento encabezado por el licenciado Antonio Canales. Año
de 1840. (162 fojas). Expediente XI/481.3/1543.

Relaciones de los jefes, oficiales y tropa deJ Primer Regimiento
de Infantería Permanente de la División del orte, con expresión
de sus servicios prestado en la campaña de Texas y Tamaulipas.
Recompensas concedida con motivo de la acción efectuada el 25
de marzo en l840, en la Villa de Morelos, uevo León. Año de
1840. (36 fojas). Expediente XI/481.3/1517.

Operaciones efectuadas por las Divisiones del orte y Auxiliar,
al mando de los generales Valentía Canalizo J' Mariano Arista, con
motivo de la campaña de Texa , Estados Unidos de América, y
movimiento encabezado por el licenciado Antonio Canales. Año
de 1840. (237 fojas). Expediente XI/481.3/1544.

Partes de his comandancias generales de Michoacán, Durango,
México. Oaxaca, Querétato, Sinaloa, Puebla, Jalisco, uevo León y
Tamaulipas asuntos diversos y restauración del sistema de Gobierno
Federal. Año de 1838. (187 fojas). fü,l)edienre XI/481.3/1539.

Operaciones efectuadas por las Divisiones del orte y Auxiliar,
al mando de los generales Valentín Canalizo y Mariano Arista con
motivo de la campaña de Texas, Estados nidos de América, y
movimiento encabezado por -el licenciado Antonio Canales. Año
de 1840. (197 fojas). Expediente XI/481.3/1545.

Operaciones efectuada por las Divisiones del orte y Auxiliar,
al mando de los generales Valentín Canalizo y fariano Arista, con
motivo de la campaña de Texas, Estados nidos de América, ,.
movimiento encabezado por el licenciado Antonio Canales. Año
de 1839-40. (249 fojas). Expediente Xl/481.3/1540.
Operaciones efectuadas por las Divisiooes del orte y Auxiliar,
al mando de los generales Valentín Canalizo y Mariano Arista, con
motivo de la campaña de Texas, Estados nidos de América, í
movimiento encabezado por el licenciado Antonio Canales. Año
de 1840. (187 fojas) expediente Xl/841.3/1541.

Formación de sumaria en contra del general José rrea, por
proclamar la restitución del sistema federativo el año de 1837, en
Sonora. Año de 1840. Recompensas concedidas a lo jefes y oficiale
que concurrieron a la defensa de la capital con motivo de la
ublevación ocurrida el 15 de julio de 1840. Bandera de la República
de Río Grande en la cual e comprendían los tres estados, iendo
ello' Coahuila, Texa y Tamaulipas. umaria formada al capitán
José María Beña, por el comportamiento que observó en la
persecución de los indio comanches a inmediaciones de las
haciendas de San P dro, Coahuila. Año de 1840. Parte de las
comandancias generales de Chiapas y Oaxaca, dando cuenta del

86

87

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11
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{.

movimiento de fuerzas. Año de L840. Destierro, del teniente coronel
Francisco de Castro Palomino, por el delito de infidencia. Año de
1840. Decreto de 12 de jumo de 1840 para organizar los cuerpos de
infantería y caballería de Mfücia Activa. Impreso. (641 fojas).
Expediente Xl/481.3/1547.

Parres de los generales Valentía Canalizo y Mariano Arista jefes
de las Divisiones del orte y Auxiliar con motivo de La campaña de
Texas, Estados Unidos de América y movimiento encabezado por
el licenciado Antonio Canales. Año de 1840. (86 fojas). Expediente
Xl/481.3/ 1553.

Partes de los generale Valentía Canalizo y fa.nano Arista, jefes
de las Divi iones d I orte y Auxiliar con motivo de la campaña de
Texas, Estados Unidos &lt;le América y movimiento encabezado por
el Hcenciado Antonio anales. En las página· 84 y 87, se encuentra
un diseño de la Bandera enarbolada en San Patricio Texas. (105
fojas). Expediente Xl/ 481.3/ 1548.

Asunto diversos de la comandancia general de uevo León.
Año Je 1840. (28 fojas). Expediente XI/481.3/1593.

Partes de los generales Valenún Canalizo y Mariano Arista jefe
de las Divisiones del orte y ,\uxiliar con motivo de la campaña de
Texa, Estados Unido de mérica} movimiento encabezado por
el licenciado Antonio Canale . Año de 1840. (i6 fojas). Expediente
XJ/ 481.3/ 1549.

l

1,

Partes de los gcnerale Valentín Canalizo } .Mariano Arista jefes
de las Div1sione del orte y Auxiliar con motivo de La campaña de
Texas, Estados U nido· de .América y movimiento encabezado por
e1 licenc1a&lt;lo .Antonio anales. Año de 1840. (156 fojas). Expediente
XT/ 481.3/ 1550.
Partes de los generales Valenúo Canalim y 'v[ariano Arista jefes
de las Divisiones del arte ) Auxiliar con motivo de la campaña de
Texas, E. t:ados Lnidos de América y movimiento encabezado por
el licenaado .\ntonio anule.. ,\ño de 1 840. (89 f, jas). Expediente
Xl/ 481.3/ l551.

Partes de las comandancias generales de Sonora, 1vfichoacán,
Oa.xaca, San Luis Potosí, Coahuila, Guanajuato, Qucrétaro, Yucatán,
Tamaulipas, Tabasco, Jalisco, 1éxico, uevo León y Veracruz,
relacionado con el movimiento encabezado por Gordiano Guzmán
y a ·untos diversos. umarias formadas a Ramón Díaz, Santos
Degollado y antiago 1edina. Año de L840 .. (861 fojas). Expediente
Xl/ 481.3/ 1616.
Partes del gobierno y comandancia general de uevo León, dando
cuenta de las operaciones efectuadas en contra del movimiento
encabezado por Juan epomuceno, Iolafio y 1\ntonio Canales. Año
de 1840. (70 fojas). Expediente XI/481.3/1624.
Panes del gobierno y comandancia general de San Luis Potosí,
dando cu nta de las operaciones efectuadas en contra de los
aventureros texanos, general José Urrea y Antonio Ca.nales. Año de
1840. (142 foja). Expediente Xl/481.3/1626.
Partes de la comandancia general de Tamaulipas dando cuenta
de las operaciones efectuadas en contra de los avenrureros texanos,
general José Urrea y Antonio Canales. ño de 1840. (142 fojas).
Expediente XI/ 481.3 / 1627.

Parte de los generales Valentín Canalizo y Mariano Ari ta jefes
de las Divisione &lt;lel lorte r Auxiliar con motivo de la campaña de
Texa., Estado lnidos Je América y movimiento encabezado por
el licenciado Antonio anales. Año de 1840. (146 fojas). Expediente
XI/481.3/1552.

Parte del gobierno y comandancia general de Durango, dando
cuenta de la operaciones efectuadas en contra de los aventureros
texanos, general José Urrea y Antonio Canales. Año de 1840. (63
fojas). Expediente XI/481.3/1628.

88

89

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f,bJ

Partes de los generales Mariano Arista y Vicente Filisola,
comandantes de la División Auxiliar del orte y de México,
respectivamente, relacionados rnn el pronunciamiento de Antonio
Canales, considerando complicados a don Valentía Gómez Farías.
Manuel Crescencio Rejón, José María Alpuche Infante y general
Manuel Gómez Pedraza. Año de 1840. (43 fojas). Expediente XI;
481.3/1634.
Partes de los generales Mariano Arista y Vicente Filisola,
comandantes de la División Auxiliar del orte y de México,
respectivamente, relacionados con el pronunciamiento de Antonio
Canales, considerando complicados a don Valentín Gómez Parias.
Manuel Crescencio Rejón, José Maria Alpuche Infante y general
Manuel Gómez Pedraza. Año de 1840. (45 fojas). Expediente XI/
481.3/ 1635.
Recompensas concedidas por la campaña de Texas del año de
1836. Partes del general Viceme Filisola, dando cuenta de la acción
celebrada por la División al mando del general Valentín Canalizo,
en Chiltipin, el 12 de enero de 1839, en contra de los texanos. Año
de 1840. (52 fojas). Expediente Xl/481.3/1636.
Partes de las comandancias generales de Tamaulipas, ao Lws
Potosí, uevo León, CoahuiJa y Texas, dando cuenta de las
operaciones efectuadas con motivo de la rebelión encabezada por
el Licenciado Antonio Canale . Año de 1840. (114 fojas). Expediente
XJ/481.3/ 1639.
Formación de sumaria al general Francisco Vital Fernández,
gobernador de Tamaulipas, por el delito de infidencia. Año de 1843.
(17 fojas). Expediente XI/ 481.3 / 1642.
Asignación al general Adrián \VoU, como mayor general de la
División del orte, año de 1840. Restablecimiento del orden
Constih1cional en los departamentos de an Luis Potosí, uevo
León y Coahuila. Año de 1844. Partes y proclamas del general Adrián

90

Woll relacionados con el pronunciamiento del general Mariano
Paredes y Artillaga, en contra del gobierno del general Antonio López
de Santa Amia, en la plaza de Guadalajara, Jalisco. Año de 1844.
(107 fojas). Expediente XI/ 481.3/1644.
Sentencia dada en contra del coronel Francisco González Pavón,
por haber capitulado la sección de su mando en el punto nombrado
la Moca, jurisdicción de Monterrey, Juevo León. Año de 1840. (11
fojas). Expediente XI/ 481.3/1645.
Asuntos diversos de las comandancias generales de Puebla,
Veracruz, Yucatán, Tamaulipas, Sinaloa, Chiapas, San Luis Potosí,
Oaxaca, Jalisco, Chihuahua, Zacatecas, Guanajuato, Dur-ango,
Michoacán y uevo León. Años de 1841-42. Informes de la fuerza
marítima y terrestre de que disponen los yucatecos, para obtener su
tndependencia de México. Año de 1841. (Página 4). (204 fojas).
Expediente XI/481.3/1687.
Partes del general 1 fariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, relacionados con la rebelión separatista del
licenciado Antonio Canales, en Tamaulipas y campaña en contra
de los colonos de Texas. Año de 1841. (J6 fojas). Expediente }CT/
481.3/1694.
Parte del general lariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, relacionados con la rebelión del licenciado
Antonio Canales, en Tamaulipas y campaña en contra de los colonos
de Texa. Año de 1841. (42 fojas). Expediente XI/481.3/1695.
Partes del general fariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, relacionados con la rebelión separatista del
licenciado Antonio Canales, en Tamaulipas y campaña en contta
de los colonos de Texas. Año de 1841. (239 fojas). Expediente XI/
481.3/1696.

91

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Partes del general Mariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del arte, relacionados con la rebelión del licenciado
Antomo Canales, en Tamaulipas} campaña en contra de los colonos
de Texas. Año de 1841. (92 fojas). Expediente Xl/481.3/ 1697.

dando a conocer los discursos pronunciados por el general Anastasia
Bustamante, presidente de la República y David G. Burnet.
Vicepresidente de. Texas. Años de 1840-41. (123 fojas). Expediente

Parte. del general Mariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del :-.Jorte, relacionado con la rebejjóo del licenciado
Antonio Canales, en Tamaulipas y campaña en conlra de Jo colono.
de Texa. Año de 1841. (83 fojas). Expediente Xl/481.3/1698.

Partes del general fariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, relacionados con la rebelión del Jjcencíado
Antonio Canale , en Tamaulipas y campaña en contra de los colonos
de Texas. Año de 1841. Un ejemplar impreso titulado "Continuación
de los acontecimientos políticos y militares de los departamentos
de Oriente", que trata de la adhesión de las guarniciones de uevo
León. Coahuila y Tamaulipas, el plan proclamado por el general
Mariano Paredes y Arrillaga. Año de 1841. (185 fojas). Expediente
XI/ 481.3 / 1704.

Partes del general Mariano Arista, comandante del Cue1po de
Ejército del orte, relacionado con la rebelión del licenciado
Antonio Canales, en Tamaulipas y campaña en contra de los colono
de Texas. ño de 1841. (78 fojas). bxpediente Xl/481.3/1699.
Partes del general Mariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del 1 orte, relacionado con la rebelión del licenciado
Antonio Canales, en Tamaulipa y campaña en contra de los colonos
de Texa . Plan de Colonización propuesto por Juan de Racknitz.
Ano de L841. (227 fo1a ). Expediente XI/481.3/ 1700.
Partes del general Mariano nsta, comandante del Cuerpo Je
•jérCJto del 1 1orce, relacionados con la rebelión del licenciado
\ntonio Canales, en Tamauupa ) campaña en contra de los colonos
de Te, as. Año de 1841. (120 fojas). Expediente Xl/481.3/ 1701.
Partes del general 11ariano ¿\rista, comandante del Cuerpo de
E1érc1to del orte relacionados con la rebelión del licenciado
,\monio Canal s, en Tamaulipas } campaña ea contra de lo colono·
de Texas. Año de 1841. (90,fojas). Expediente Xl/481.3/1702.
Partes del general ;\lariano Ari ta, comandante del Cuetpo de
E1ército del _;_ 'orre, relacionados con la rebelión del licenciado
Aotomo Canales, en Tamaulipas y campaña en contra de los colonos
de Texas. 1\ño de 1841. Dos e1emplares del semanario El . :-l11r"1

92

Xl/481.3/1703.

Partes del general Mariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, relacionados con la campaña en contra de los
colonos de Texas, y organización de fuerzas auxiliares en los
departamentos de Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Durango, Zacatecas,
1 uevo León, Tamaulipas, A.Ita California,
uevo México, Coahuila
}' Texas. Dos impresos dando a conocer la controversia entre el
gobernador del departamento de Coahuila, don Ignacio Arizpe, y el
general Mariano Arista, con motiYo de la invasión del partido de
Parras, Coahuila, por tribus bárbaras. Un ejemplar del periódico El
f 'oto de Cor1h1tiLa y otro del Suplemento al Semanario o. 4 3 de
Monterrey, uevo León. Año de 1841. (305 fojas). Expediente XJ./
481.3/1705.
Partes del general Mariano Arista, comandante del Cuerpo de
Ejército del orte, dando cuenta de la campaña seguida en contra
de las tribus bárbaras en los departamentos de Zacatecas, an Luis
Potosí, Coahuila y uevo León. Año de 1841. (175 fojas).
Expediente Xl/481.3/1708.
Adhesión de la guarnicione de México, Míchoacán, Puebla

93

�1li,111,,mtn

/1, ,ona

Querétaro, Jalisco, Oaxaca, Zacatecas, Aguascalientes, an Luis
Potosí, Tamaulipas, Durango, uevo León, Coahuila y Texas al
movimiento encabezado por los generales Antonio López de Santa
Anna y Mariano Paredes y Arrillaga. Año de 1841. Convenio
celebrado por los generales Antonio López de Santa Anna r
. nastasio Bustamante, adoptando las bases proclamadas ca
Tacubaya, el 28 de septiembre de 184.l. (1306 fojas). Expediente
XI/481.3/1709.
Partes de la comandancias generales de México, Puebla,
Querétaro, Oaxaca, · lichoacán, Jalisco, Guaoajuato, Veracruz,
Durango, an Luis Potosí, uevo León, Chihuahua, CoahuiJa y
Texas, sobre asuntos diversos. Correspondencia relacionada con la
Administración General de Correo de México. Años 1839-42. (942
fojas). Expediente XI/ 481.3/1715.
Actas relativas al desconocimiento del Congreso Constituyente
por los departamentos de Aguascalientes, Chihuahua, San LUJs
Potosi, inaloa, México, Zacatecas, Michoacán, Guanajuato.
Oaxaca, Chiapas, Veracruz, uevo León, Durango y Puebla, a favor
del general Antonio López de Santa Amia y de acuerdo con las
bases adoptadas en Tacubaya, Distrito Federal, el 28 de septiembre
de 1841. Año de 1842. (140 foja.). Expediente XI/481.3/1723.

Lm1el &lt; ,

(

..

Sumaria formada a los coroneles Cayetano Montero y Antonio
Canales, con motivo de la acción dada en Lipantitlán, Texas, el 7
de julio de 1842, en contra de los texanos. Años de 1842-43. (140
fojas). Expediente Xl/481.3/1732.
Detall de la acción dada en Lipantitlán, el 7 de julio de 1842, por
fuerzas al mando de los coroneles Cayetano Montero y Antonio
Canales , en contra de los texanos. Año de 1842. DetalJ de la toma
de la plaza de Béjar, Texas, por fuerzas al mando del general Adrián
Woll, el 11 de eptiembre de 1842. (p. 31). (42 fojas). Expediente
XI/ 481.3/ 1735.
Documentación relacionada con la acción dada en Lipantitlán.
el 7 de julio de 1842, por fuerzas al mando de los coroneles Cayetano
.Montero y Antonio Canales en contra de los texanos. Año de 1842.
(4l fojas). Expediente Xl/481.3/l736.

A untos diversos, de las comandancias generales de San Luis
Potosí, Veracruz. Querétaro, Sonora, SinaJoa, uevo León,
Durango, Chihuahua, Coahuila y Texas. Año de 1842. Informe del
teniente coronel José Alonso Fernández, de la comisión conferida a
don Juan de Dios Casgaya, don Miguel Barbachano y don Justo
ierra, para que en unión de don Andrés Quintana Roo, traten la
adhesión del departamento de Yucatán al gobierno federal. Año de
1842. (p. 44) (60 fojas). Expediente Xl/481.3/1768.

Parte del general Mariano Arista, en jefe del Cuerpo de Ejército
del orte, relacionados con la campaña de Texas y expediciones
sobre Béjar. Corpus Christi y Babia del Espíritu Santo. Operaciones
practicadas por el general Rafael V ázquez y teniente coronel Ramón
Valera. (Página 494). Un ejemplar del emanario E/ Ancla, dando a
conocer el itinerario eguido por las fuerza al mando del general
l\lariano Ari ta, en la campaña de Tamaulipas, Coahuila y u vo
León, desde el 23 de febrero de 1839, al 28 de marzo de 1841. (p.
305). Establecimiento de un presiclio en el punto nombrado El
Sobaco, de la jurisdicción de Parras, Coabuila. (p. 786). De 1 842.
(1169 fojas). Expediente XI/481.3/1728.

Parte de las comandancias generales de Sonora, Chihuahua,
Durango, uevo León y Coahuila, dando cuenta de la rebelión de
los apaches. Diario de las operacione efectuadas por las fuerza al
mando del coronel Jo é María Elías, fechado en la Villa del Pa o, a
26 de diciembre de 1841 (página 18). n ejemplar del periódico El
r'óto de Coa/mi/a, dando a conocer la invasión de la Villa de Parra
(página 28). Parte dando cuenta de la inYasión del departamento de
Monclova, Coahuila (página 32). Itinerario de la expedición hecha
en el departamento de Durango, por fuerzas al mando del general

94

95

•

.
l

�f

IJ

1

,

José ntoruo Heredia (página 140). Año de 1842. Partes de
novedades de las comandancia generales de .México, Guanajuato,
San Luis Potosí, Chiapas, Oaxaca, eracruz, Querétaro y Tamaulipas.
Año de 1842. (204 foja). Expediente XI/481.3/1769.
Organización de la Escuela orrnal del Ejército. Años de 184142. Reglamento de la Milicia Auxiliar del departamento de .1. ueYo
León Año de 1842. (Página 35). Asuntos diverso de la
comandancias genera.les de Veracruz Jalisco, Querét.'1.fo, México,
Durango, Tamaulipas, San Luis Potosí, Sonora Zacateca , Oaxaca,
Chihuahua y Guanajuato. Año de 1842. (135 fojas). Expediente
XJ/ 481,3/ 177.0.
sumos diverso de las comandancias generales de Tamaulipas,
o León y Chfüuahua. Año de 1842. (9 fojas). Expediente YJ/
481.3/1774.

1 1ue

de 1844. (91 fojas). Expediente XI/481.3/1807.
Informe de Juan epomuceno de la Garza, gobernador del
departamento de uevo León, obre la actuación del general
Francisco Vital Fernández, Lorenzo Zavala, Antonio Mejía, Agustín
Viesca, l\ifariano Irala y Diego Grant, con motivo, de la sublevación
de los colono de Texas. Partes del general Martín Perfecto de Cos,
comandante general de los Estados lnterno del Oriente, dando
cuenta de la campaña de Texas. Año de 1835. (!6 fojas). Expediente
Xl/481.3/1810.
Partes de las comandancias generales de Zacatecas, Chiapas,
Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz, Chiliuahua, San Luis Potosí,
Puebla, Querétaro, uevo León México y Michoacán, dando cuenta
de las operaciones efectuada con motivo del pronunciamiento del
general Antonio López de Santa Anna. Corre pondencia de los
gener~es José :M aóa Calderón, Luis de Cortázar y Manuel de Mier y
Terán. Afio de 1832. (180 fojas). Expediente Xl/481.3/1857.

Representaciones de las comandancias genera.les de Chihuahua,
Michoacán, Veracruz, Querétaro, Puebla, Chiapas, Guanajuato,
Aguascalientes, Üa."'\aca, Durango Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas,
an Luis Potosi y ruevo León, para que se adopte una constitución
moderada en lugar de las de 1824 y 1836. Año de 1842. Relaciones
de los generales, Jefes, oficiales, tropa, que secundaron el plan
regenerador proclamado por el general fanano Paredes y Arrillaga,
en Jalisco a 8 de agosto de 1841. (p. 109). Año de 1841. Hoja de
servicio, de -José María Va.lle -r .Jo é Victoriano Almeida, oficiales
mayores del H. Congreso dcl E tado de Durango. ños de 184041. (174 fojas). Expediente :X"J/481.3/1780.

Partes de las comandancias generales de Yucatán Veracruz,
Tamaulipas, San Luis Potosí
uevo León y Guanajuato, dando
cuenta de las operaciones efectuadas con motivo del
pronunciamiento del general Antonio López de Santa Anna.
Correspondencia de los generale José Maria Calderón. Esteban
Moctezuma, Manuel de Mier y Terán y J,uis Gortázar. Año de 1832.
Un ejemplar del impreso intitulado: "Ocurrencias extraordinarias
en el esrado de TamauJipas". (p. 122). Año de 1832. (196 fojas).
Expediente XI/ 481.2/1858.

Informe de .Manuel :María Sandoval relativo a la invasión del
departamento de 1 uevo México, por fuerza texanas. Años de 184143. suntos cliverso de las comandancias geaer.ales de Tamaulipa ..
1 uevo León, inaloa ) Jalisco. Año de 1844. Actas de adhesión al
gobierno, de las fuerzas de la Primera Brigada del orte, al mando
del general drián Woll, con motivo d · la rebelión en Jalisco. Ario

Partes de las comandancias generales de Puebla San Luis Potosí,
Guanajuato, Veracruz, Jali co, uevo León, Tlaxcala, México y
;\fichoacán, dando cuenta de las operaciones efectuadas con motivo
del pronunciamiento del general Antonio Lópe.z de Santa Anna.
Correspondencia de lo genera.le José Maáa Calderón, Esteban
j\foctezuma y Ianuel de ~lier y Terán. Año de 1832. (164 fojas).

r

96

97

.

,

�Expediente XT/481.3/1859.
Partes de las comandancias generales de los estados de Veracruz.
San Luis Poto í, Tamaulipas, Puebla, Oaxaca, Tabasco, Durango,
Michoacán, léxico. Querétaro, Guanajuato y 1uevo León. Dando
cuenta de las operaciones efectuadas con motivo del
pronunciamiento del general ntonio López de anta Anna.
Correspondencia de los generales José Maria Calderón, icolás
Candelle y Manuel de Mier y Terán. Año de 1832. (229 fojas).
Expediente XI/ 481.3 / 1860.
Asuntos diversos de las comandancias generales de Jalisco,
Chihuahua Chiapas, Oaxaca, México, Tamaulipas, Sinaloa, Sonora,
Michoacán Nuevo León, Zacatecas, Aguascaliemes, Puebla, an
Lui Potosí, Veracruz, Querétaro, Durango, Coa huila y Texas. Años
de 1835-37. (300 fojas). Expediente Xl/481.3/1876.
Partes del general Antonio López de anta Anna, en jefe del
Ejército de Op raciones, así como de los comandante generales
de Tamaulipas, uevo León, Yucatán, Chihuahua, Querétaro,
Guaoajuato, onora. Michoacán, Chiapas y Durango relacionados
con la campaña en contra de los colonos de Texas. Año de 183536. (155 fojas). Expediente XJ/481.3/1895.
Partes del general Antonio Lópcz de Santa Anna, en jefe del
Ejército de Operacione., así como de los comandantes generales
de Tamaulipa , 1 uevo León, Yucatán, Chihuahua, Querétaro.
Guanajuato, onora, Michoacán, Chiapas y Durango, relacionados
con la campaifa en contra de los colonos de Texas. Años de 183536. Consulta del general Antonio López de Santa Anna, sobre la
conducta que debe observar en las colorúas de Texa , despué de
sometidas. (pp. 18 a 34). Año de 1836. (116 fojas). Expediente Xl/
481.3/ 1896.
Asuntos diversos de las comandancias generales de México,

98

Michoacán, uevo León, Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa, Veracruz,
,\guascalientes, Zacatecas, Coahuila y Texas. ño de 1843. (72
fojas). Expediente XI/481.3/1922.
Correspondencia del Cón ul de México en ew Otleans, Estados
[nidos de América, dando cuenta del movimiento de buques
texano . Año de 1843. Representación en contra del gobernador de
Tamaulipas, don Francisco ítal Fernández. (Páginas 15 a 28). Año
de 1843. suntos diversos de las comandancia genernles de
Tamaulipas, Puebla, Veracruz y Jalisco. Año de 1843. (33 fojas).
Expediente XI/ 481.3 / 1928.
Partes de la comandancia general de Tamaulipas, relacionados
con las operaciones efectuada en la Villa de Mier en contra de las
fuerzas texanas. Año de 1843. Partes del general dcián WoU, en
jefe del Ejército &lt;lel orte dando cuenta ele las operaciones
efecniada en Tamaulipas, Coahuila y uevo León. Año de 1843.
Representación de la Junta Departamental. Ayuntamiento y vecinos
de la ciudad de Saltillo, oahuila, a favor de lo prisioneros texanos,
hechos en la acción celebrada en la Villa de Mier. (pp. 81 a 91). Año
de 1843. (237 fojas). Expediente XI/481.3/ 1935.
umaria formada con motivo del fusilamiento ordenado por el
general Antonio CanaJes, de los paisanos Andrés García y icolás
Alanis, que en comisión del servicio se trasladaban a Corpus Christi,
Texas, con objeto de informarse del estado de fuerza texana. Partes
del general Adrián Woll, dando cuenta de la actuación del general
Antonio Canales. Año de 1843. (38 fojas). Expediente Xl/481.3/
1979.
Partes del general Adrián Woll, dando cuenta de la pri ión del
subdito español José Macia González, capitán del Regimiento
Auxiliar de la Villa del orte, y ayudante del general Antonio
Canales, por conducir correspondencia de éste a varios funcionarios,
quejándose de los procedimientos del general Woll. Año de 1844.

99

.
11

,

�',

De. ignación del general Valentín Canalizo como jefe del Ejército

(Véase el cxpeclient 1983. 33 fojas). Expediente Xl/481.3/1980.

del_ orte. Año de 1844. (14 fojas). Expediente Xl/481.3/2024.
Partes del general drián \X'oJI, dando cuenta de lo ocumdo a las
compañías exploradoras del Regimiento de uxiliare de las \ "illa·
del ... ·arte, al mando del teniente coronel Cri anto de la Peful, contra
unos corn rabandistas protegido por fuerzas del general Anto.ruo
Canales, así como de la actuación de este en las Villas de Camargo,
.Mier y Reyno, a, Tamaulipas. -\.ño de 1844. (43 fojas). K ·pecliemc
XI/ 481.3/ 1981.
Partes del general Adrián Woll, en jefe de la Primera Brigada dd
I ortc, relacionados con la actuación del general Antonio Canales
en las Villas de r-.Uer, Camargo y Re} nosa, Tamaulipas. Año de 1844.
(63 fojas). Expediente XI/ 481.3/ 1982.
orr pondencia del general Antonio Canales, con lo generak
Pedro de Ampudia José Maria Timel, Valentín Canalizo, relacionada
con los procedm11entos . eguí&lt;los por el general '\&lt;lrián \X'oll. ,\ño
de 1844. (Véase el expediente 1980). (P fojas). Expediente XI/

481.3/ 1983.
Parte del gobierno ) comandancia general del departamento de
Tamauupa , dando cuenta de la conducta observada por el general
Antonio Canale ·. .\ños 1844-45. (294 fojas). Exp diente XI/ 481.3/

1984.
ño de 1843. Hojas de ·en1cios &lt;lel general José;. faria de )rtega.
Expediente XJ/ 481.3/ 1994.

Personal destinado al Ejército del one, al mando del general
Valentín Canalizo y partes del general Adrián Woll, jefe de la Primera
Brigada, dando cuenta de las operaciones efecmadas. Año de 1844.
(122 fojas). Expediente XI/481.3/2025.
Comunicaciones del gobierno del departamento de uevo León,
relacionadas con el pronunciamiento del general Mariano Parede y
Arrillaga. Año d 1844. (6 fojas). Expediente XI/481.3/2032.
Partes de los generales Mariano Paredes y Arrillaga y Mariano
Arista, jefes de la Tercera y Cuarta Divisiones del Ejército del orte
relacionado con la incorporación de Texas a la Unión
, 'orteamericana. Año de 1845. Un ejemplar impreso del "Acta
Federativa entre los Estados nidos de América y la República de
Texas"'. Austin, 4 de julio de 1845. (p. 60). Opinión del general
Mariano Arista respecto a la situación de las fuerzas y los recursos
con que debe contarse en caso de guerra. Monterrey, 2 de ago to de
1845. (pp. 69 a 75). (119 fojas). Expediente XI/481.3/2069.
Partes de las comandancia generales de Tamaulipas, Jalisco
Michoacán, Veracruz, ao Lu.is Potosí y uevo León relacionados
con la 10corporación de Texa a la Unión orteamericana. Año de
1845. (168 fojas). Expediente Xl/481.3/1071.
Designación del general fariano Arista, como jefe de la Cuarta
Di\'isión, con Jurisdicción en los departamento de Coahuila, Texas,
t ·uevo León ) Tamaulipa . Año de 1845. (15 foja ). Expediente

Ordenes a lo gobiernos } comandancias generales de ue\·o
León, oahuila ) Tamaulipa , dando por terminado el arm1socio
concertado con Texa. De tgnación del general alentín Canalizo,
como jefe de la~ operaciones, y relación de lo generales, jefes,
oficiales ) empleados de tinado al Ejército e.le! orte. (Pág10a 9).
Añ"o de 1844. (45 fojas). ~xpediente ~'1/481.3/2015.

Partes de los generale fanano Arista, en jefe del Ejército del
one y Adrián oll, jefe de la Primera Brigada, relacionados con
el movimiento político en contra del general Antonio López de Santa

IUO

101

Xl/481.3/2080.

1

�Anna, y a favor del general José Joa9uin de Herrera. Años de 184445. Designación del general Rómulo Díaz de la Vega con jurisdicción
en los departamentos de Coahuila, uevo León y Tamaulipas, en
substitución del general !ariano An ta, con motivo del movimiento
.iniciado en San Lui Porosí a favor del General Mariano Paredes v
Arrillaga. Año de 1846. E tado de guerra con motivo de la
segregación del departamento de Texas. Años de 1844-46. (990
fojas). Expediente XI/481.3/2147.

Informe del general Francisco Mejía, en jefe de Ja División del
1 orce, del comportamiento observado por el general Antonio
Canales, para independizar los Departamentos de Oriente, bajo la
protección norteamericana. (p. 6). Partes de la situación política y
militar eo lo departamentos de Tamaulipas. uevo León y Coahuila,
con motivo de las operactones efectuadas en contra de las fuerzas
norteamericanas. Aiio de 1846. (156 foja). Expediente XI/481.3/

Detall de la acciones efectuadas en Palo Alto y Resaca de
Guerrero, Tamaulipas, los días 8 y 9 de mayo de 1846, por fuerzas
al mando del general Manano Arista, en jefe de la División del orte,
en contra de las norteamericana al mando del general Taylor.
Investigación del comportamiento observado por el coronel Jo é
López raga. Año de 1846. (194fojas). ExpedienteXI/481.3/2174.

.Manifiesto del general Antonio López de anta Auna, con motivo
de u regreso al paí . Veracruz 16 de agosto de 1846. Internación
del general Mariano Paredes y Arrillaga, en la fortaleza de Perote,
Veracruz. Informe del general Francisco Mejía, en jefe de la División
del orte, obre la situación económica )' militar de la misma. (p.
197). Partes relativos de las operaciones efectuada, en los
departamentos de Tamaulipas, uevo León y Coahuila, en contra
de las fuerzas norteamericanas. Año de 1846. (433 fojas). Expediente
XI/ 481.3/2181.

Documentos relacionados con la umaria formada al general
Mariano 1\rista, en jefe de la Divi ióo del orte, como re ultado de
las acciones efectuadas los días 8 y 9 de mayo de 1846, en Palo
Alto y Resaca de Guerrero, Tamaulipas. Partes del general Francisco
Mejía, comandante principal de Matamoros, Tamaulipas, dando
cuenta de la defensa de dicha plaza. Años de 1846-48. (114 foja ).
Expediente XI/ 481.3/21 T.
Partes de los generales Mariano Arista y Francisco fejía, dando
cuenta de la actividades de las fuerza noneamericanas, con
dirección a Reynosa y Camargo, Tamaulipa , 1onterrey, uevo León
y Saltillo, Coahuila. Informe d I general Francisco Mejía, en jefe de
la División del orte, sobre la situación militar. (p. 56). Año de
1846. (92 fojas). Expediente Xl/481.3/2178.

2180 .

A untos diversos d la comandancia general del departamento
deMichoacán. Año de 1846. (15 fojas). Expediente XI/481.3/2!86.
Corre pondencia del Ministerio de Relacione Exteriores,
relacionada con las novedades ocurridas en los departamentos de
Veracruz, Ita California, Puebla, Coahuila, Tamaulipas, ~Iichoacán,
Nuevo León, Oaxaca y Querétaro, con motivo del Estado de Guerra
con los Estados nidos Americanos. Año de 1846. (57 fojas).
Expediente XI/481.3/2187.

Parre de la snuación política y militar en los departamentos de
Tamaulipas, uevo León y Coahuila, con motivo de las operacione,
efectuadas en contra de las fuerzas norteamericanas. Año de 1846.
(89 fojas). Expediente XI/481.3/2479.

Documentación sobre la pn tón de Vicente García Torres, como
responsable del artículo titulado A última hora", publicado en el
periódico E/ Monitor Rej)llb/icano, del 19 de abril de 1846, acusado
de monarquista al gobierno del general fariano Parede y 1\rrillaga.
Partes del general Juan Alvarez, comandante general del Sur, sobre
asuntos diver os y actuación del general Angel Guzmán. Relación

102

103

�/ l•m.ut

'

J / /1

de los gastos erogados en el movimiento politico verificado en la
plaza de México, secundando el plan proclamado en San Luis Potosi,
el 14 de diciembre de 1845. (p. 124). Año de 1846. Parte de la
acción efectuada por fuerzas navales norteamerjcanas, obre la plaza
de Al varado, Veracruz, d 15 de octubre de 1846. (p. 179). In forme
de la Inspección General del Cuerpo Médico I\.lilita.r de los heridos
durante la defensa de la plaza de Monterrey, uevo León. Año de
1846. (p. 187). Proyecto presentado por la Plana .Mayor del Ejército
para la defensa de la Costa de Barlo\ento. Año de 1846. (p. 198}.
Controversia entre el ciudadano José Víctor Jiménez, gobernador del
departamento de Tabasco y el general Ianuel Peláez, comandante
general sobre el desconocimiento de 1a Asamblea Depa.rtamental. (pp.
270 a 318). Año de 1846. Partes de las comandancias generales,
relacionados con la capitulación e.le la plaza de Monterrey, uevo León,
con motfro de la agresión norteamericana Año de 1846. (672 fojas).
Expediente XJ/481.3/2198.
Correspondencia del .rvünisterio de Relaciones Exteriores,
relacionada con la ocupación de las plazas de Monterrey, uevo
León,} Tampico, Tamaulipas, por fuerzas norteamericanas. (Págmas
494 a 508). Relación de los jefes v oficiales del Tercero y Quinto
Regimientos de Caballería, Batallón t\uxiliar de Guanaj uato y Cuarto
Batallón f .igero, que concurrieron a la batalla JelaAngo tura durante
los días 22 y 23 de febrero de 1847. (pp. 519 a 543). (543 fojas).
Expediente Xl/481.3/2199.
Pronunciamiento del general Juan Álvare 4 en la región del ur.
Año &lt;le 1846. (pp. 1 a 20). Movimiento encabezado por el general
[aciano Paredes y Ari-iJlaga, de acuerdo con el acta levantada en la
ciudad de l\f éxjco a 2 de enero de 1846. Circular dando a conocer
el re ultado de las acciones celebradas en Palo Alto y Resaca de
Guerrero, Tamaulipas, por fuerzas al mando del general Mariano
.t\rista, mayo 21 de 1846. (Página 143). CircuJar relacionada con 1a
capitulación efectuada en la plaza de :.\fonterrey, uevo León, 3 de
ocrubre de 1846. (pp. 294-297). Expediente XI/ 481.3/2208.

J04

Partes del general José María Bermúdez, comandante del
departamento de uevo León, relacionados con la defensa de la
plaza de Monterrey. Año de 1846. (16 fojas). Expediente XI/481.3/

2234.
Detalle de las acciones celebradas durante los días 19 al 24 de
septiembre de 1846, en la plaza de Monterrey, Nuevo León, por
fuerzas al mando del general Pedro de Ampudia, en contra de las
norteamericanas. Original de la capitulación pactada en dicha plaza,
el 24 de septiembre de 1846. (p. 22). (43 fojas). Expediente XI/

481.3/2241.
Partes del general Pedro de Ampudia, jefe de la División del
orte. Proclamas del mismo dirigidas a los habitantes de los
departamento de Coahuila, uevo León y Tamaulipas, con motivo
de la invasión norteamericana. (pp. 7 y 12). Año de 1 846. (25 fojas).
Expediente Xl/ 481.3/2250.
Partes del general Pedro de Ampudia, en jefe de la División del
i. orte, dando cuenta de las operaciones efectuadas en los
departamentos de uevo León y Coahuila, con motivo de la invasión
norteamericana. Año de 1846. (21 fojas). Expediente XI/481.3/
2253.
Documentación relativa a Las operaciones efectuada por la
División del orte, al mando de los generales Antonio López de
anta Arma y Pedro de Ampudia, en lo departamentos de an
Luis Potosí, Jalisco, nevo León y Coa.huila. Año de 1846. (195
fojas). Expediente XI/481.3/2254.
Partes del general Antonio López de Santa Arma, en jefe del
Ejército Libertador Republicano, relacionados con la ocupación del
puerto de Tampico, Tamaulipas por fuerzas norteamericanas y
defensa del Castillo de San Juan de lúa y Plaza de Veracruz }'
operaciones efectuadas en Los departamentos de Durango, uevo

105

,

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'h

.,,1t

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1.,,1

León, Coahuila, Zacatecas y Chihuahua. Año de 1846. (192 fojas}.
Expediente Xl/ 481.3/2255.

Recompensas otorgadas a los generales, jefes y oficiales que
concurrieron a las acciones de Monterrey, J.: uevo León., Tamaulipas
r la Angostura. Año de 1847. (71 fojas). Expediente XI/481.3/

Partes deJ general Antonio López de Santa Amia, en jefe del
Ejército Libertador Republicano, dando cuenta de las operaciones
efectuadas en los departamentos de Zacatecas, uevo León,
Coahuila, Durango, Tamaulipas y Chihuahua, en contra de las
fuerzas norteamericanas. Año de 1846. (152 foras). Expediente XI/
481.3/2259.

2448.

Partes de las comandancias generales de Durango y Zacatecas.
así como de lo generales Rafael Vázquez e Ignacio de Moral
Villamil, jefes de la Cuarta Brigada y del Ejército del orte,
respectivamente, relacionados con las operaciones en San Luis
Potosi y uevo León. Año de 1847. (34 fojas). Expediente XI/
481.3/2286.
Partes del general Antonío López de Santa Anna, en jefe del
Ejército Libertador Republicano, dando cuenta de las novedades
ocurridas en los departamentos de Coahuila, uevo León.
Tamaulipas y Dura.ng-0, con motivo de la invasión norteamericana.
Año de 1847. (87 fojas). Expediente XI/ 481.3 / 2308.
Partes del general Antonio López de Santa Amia, en jefe del
Ejército Libertador Republicano, así como de lo comandantes
generales de San Luis Potosí, inaloa. Querécaro, México,
Guanajuato, uevo León, Jalisco y Tarnaulipas, dando cuenta del
movimiento de fuerzas norteamericanas. Año de 1847. (109 fojas).
Expediente XI/ 481.3/23 63.
Recompensas concedidas a los jefes y oficiales que concurrieron
a las acciones de Palo Alto, Re aca de Guerrero, defensa de la plaza
de Monterrey, la Angostura y Cerro Gordo, en contra de las fuerzas
norteamericanas. Año de 1847. (14 fojas). Expediente XI/481.3/
23 84.

106

Partes del general Ignacio de Mora y Villamil en jefe del Ejército
del orte, dando cuenta de la acción desarrollada en la plaza de
Cer.ralvo, uevo León, por fuerzas al mando del general José Urrea.
Año de 1847. (2 fojas). Expediente XI/481.3/2471.
Documentación relativa a las acciones que se sostuvieron en
contra de las fuerzas norteamericanas, al mando del general Zacarias
Taylor. Proclama del general Taylor a los habitantes de Tamaulipas,
Nuevo León y Coahuila, imponiéndoles tributos. (Impreso). (p. 75).
Año de 1847. (118 fojas). Expediente XI/481.3/2472.
Partes del general Ignacio de Mora y Villamil en jefe del Ejército
del orre, sobre ministración de recursos con motivo del estado de
guerra con los Estados Unidos y asuntos diversos. Año de 1847.
(61 fojas). Expediente Xl/481.3/2498.
Partes de los generales Gabriel Valencia e Ignacio de Mora y
Villamil, en jefes del Ejército del orte, dando cuenta de las
operaciones efectuadas eo contra de los norteamericanos. Partes
del general José Urrea, comandante general de Tamaulipas, Coahuila
YNuevo León, relativos a la actuación de Francisco Vital Fernández,
gobernador del estado de Tamaulipas. Año de 1847. (355 fojas).
Expediente Xl/481.3/2519.
Copia de la correspondencia que medi:ó entre el general Ignacio
de Mora y Villarrúl, en jefe del Ejército del orte, y el general
Zacarfas Taylor, en jefe de las fuerza norteamericanas, con motivo
de las depredaciones cometida por éstas. Año de 1847. (5 fojas).
Expediente XI/481.3/2560.
Organización de las fuerzas al mando del general Gabriel

107

�fL

,

/ ¡ •

Valencia, para ituar e en la población de Gllitdalupe Hidalgo,
Di t:rito Federa~ con motivo de la invasión norteamericana. Añn
de 1847. In forme de don Jo é Maria García, m pector de la !Yiilicia
acional del estado de uevo León, relativo a la situación de lafuerzas norteamericanas en las plazas de Monterre}; uevo León y
Saltillo, Coahuila. Año de 1847. (p. 41). (116 foja). Expe&lt;lieme
Xl/481.3/2589.

Costumbres en común
de E. P. Thompson: un análisis
historiográfico

Ana Portnoy Grumberw

El lugar desde donde escribe el autor
pARA ,\.\l,\lJZAR H1 TORJOGRÁFlCAMENTh la obra Cost11111bres en ro111út11 es
imprescindible ubicar a E. P. Thompson en su contexto y dentro de
la escuela interpretativa del neomarxismo (o culturalismo) inglés a
1a que pertenece.
Esta corriente historiográfica surgió después de la egunda Guerra
.\lundial, cuando el enfrentamiento contra el fascismo transformó
la manera de concebir el mundo, planteando nuevos paradigmas de
análisis histórico. Sus autores (Philip bram, Rodney Hilton,
Cristopber Hill, E. P. Tbomp on, Eric Hobsbawm, Steadman Jones
Trevor Poper hijo, George Ride, discípulos de Donna Torr y 1aurice
Dobb) conjuntaron la ociología~ la antropología y la historia y en
los años l 950's publicaron la revista ]01m1al oJ Historical Sociology y
posteriormente la colección History in the Making. Originalmente
afiliado. al partido comunista, tras la tnvasión soVJécica a Hungría
en 1956 lo abandonaron, constituyéndose como un grupo
• Docrorante en Hi toria, académica y consejera del Museo de Historia Mexicana
en la ciudad de Monterrey.
1 Barcelona: Crítica. 1995.

108

109

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fut,mtJ

independiente aunque conservaron planteamientos teóricos y
categorías marxistas.
S.in embargo, se opusieron a la noción del determinismo
económico y decidieron hacer una "historia desde abajo", es decir.
recuperar el pasado de acuerdo a la visión y testimonios de los
trabajadores, utilizando testimonio de este estamento -diarios,
cartas, baladas, poemas, estudio de sus costumbres, etc.- como
fuentes primarias como medio para reconstruir la experiencia v:ivida
por la colectividad a través de los individuos, concebidos éstos como
sujetos históricos activos, documentos que hasta ese momento no
se habían incluido en la investigación histórica. 2 También por primera
vez se tomaron en cuenca las emociones, motivaciones psicológicas
y estados de ánimo, subjetividades que impactan tanto a lo
acontecimientos como a los testimonios.
Los oeomarx.istas ingleses se concentraron en el período del
transición del feudalismo al capitalismo, inicios de la industrialización, período en el que se pusieron en evidencia las fuerzas
antagónicas de la sociedad. Incluyeron por primera vez estudios de
género y, en el caso de Thompson, la manera de abordar la
heterogeneidad de los grupos fue a través de una descripción densa
en contextos específicos por lo que no se podría extrapolar las
experiencias que generaron una cultura material a otras circunstan·
Cla.
Por supuesto que con sus planteamientos teóricos y temático
han tenido una confrontación con las academias de Oxford y de
Cambridge. 3
Y puesto que cada lectura depende de la cultura donde quien la generó e.~taba
inmerso }' desde donde el investigador las aborda, había que descubrir las diferentes
tnterprctaciones que se pudieran hacer.

1,

•fl

Thompson, en Costt1111bres en común, aborda de manera innovativa
el período de transición socio-económico en la Inglaterra del siglo
XVIII y el enfrentamiento entre las clases sociales a través de la
cultura y las costumbres. A lo largo de su obra se denota su empatfa
con las masas populares y sus mecanismos para regular la práctica
econórrúca que beneficiara a la colectividad, la existencia de sectores
que "trabajaban no para lucrarse, sino para lograr una ganancia
m.onable"4 a través de conceptos de justicia -la economia moral,
como ejemplo- es decir, la puesta en práctica del ideal de una
sociedad más igualitaria y con mayor solidaridad que la que a él le

tocó vivir.
Thompson se opone a la historia que se escribíó hace más de
medio iglo que sugería que la cla e trabajadora del siglo XVIII era
promi cua, sin normas y sin formas y critica que aún persistan ecos
de esa interpretación. e aproxima a su objeto de estudio como
humanist-a que es,5 rescatando de la acción de una masa anónima la
voz individual marginada del discurso histórico tradicional, por lo
que presenta los espacios y tiempos específicos de las diversas
acciones de los individuos, fincando los rasgos compartidos pero
también las diferencias. Sin embargo, su texto no es una historia
individualista, puesto que el individuo vive en una sociedad y dentro
de una cultura y su comportamiento refleja la concepción del grupo,
sector o clase a la que pertenece. 6
Conforme a la escuela neomarxista, sus intere e no se limitan a
las cuestiones económ1cas y el enfrentamiento entre clases -plebeyos
Yaristócratas- pues también aborda intercambios y motivaciones
no económicas, el comportamiento y los lenguaje simbólicos de

2

Thompsoo criricó a las corrienres tradicionales de la historia como "palabras
necia "(p. 309), especialmente aquellas que cierran las posibilidade - de abordar otr.1
tcmáoca, como es su caso. Plan rea que "la bistona intelectual, al igual que la histom
económica antes que ella, se vuelve imperialista y procura invadir toda la vida social.
Es necesario hacer uaa pausa, de vez ea cuando, para recordar que la forma en yue L!
gente concebía su época no tenía por qué ser igual que la realidad de dicha epoca" (p.
3

310).

110

'p.223.
u humanismo, que se trasluce a través de su militancia en movimientos
anabélicos, no es un asunto que denote con facilidad en esta obra, sin embargo,
encontramos algunas pistas como " ...de no haber sH.lo por la tenacidad con que los
ronimtmm de ewbury defendieron sus derechos ... ¿dónde diantre · habría podido
3¡&gt;arcar ·us proyecúles nucleares la OT
?" (p. 148).
~ Para Thompson, la resiscenaa, la unpugnaoón y la aceptación al cambio surgen
~e la cultura entera, incluyendo un sistema de poder, relaciones de propiedad,
Instituciones religiosas (p. 429).

111

.
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1

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H

Q i1

los ritos y costumbres, "descubrir reglas invisibles que son diferentes
de las que espera encontrar un historiador de los movimientos
obreros posteriores". · Su esrudio de la cultura plebeya da prioridad
a motivaciones y actitudes que deben ser descifrados. 8
u modelo es, de acuerdo a su propia designación, bipolar9: el
enfreotarniento entre patricios y plebeyos con una profunda distancia
y alienación entre sus culturasm y discute las razones por las que no
acepta la consideración que en eJ siglo XVIII en Inglaterra ya habia
una clase obrera y otra media con clara identidad y autodefinjción,
estableciendo que es hasta el siguiente siglo cuando éstas se
con olidan y adquieren conciencia de su condición y su papel 11
Es importante recalcar que no acepta en el análisis de la sociedad
el uso indiscriminado de categorías anteriores o posteriores,
absoluta y wliversales, 12 postulando que categorías y términos deben
ser definidos en función de Ja investigación que se realiza, pues por
su imprecisión y generalidad, pueden e tar cargados de valores en
sí mismos, "dispares" como él los califica «para un estudio serio". r;
Por otro lado, acepta, cuando lo considera apropiado, conceptos
establecidos con anterioridad, como "la Vieja Corrupción" como
término de análisis político "más serio de lo que a menudo se cree''
t 4 pues era una formación política secundaria, "un lugar de compra
' p. 24.
t Jt,;d.
' p. !07.

p. )3.
pp. 106- 109.
11 Por ejemplo "preindustaal, tradicional, parern.alismo, modernizacrón''. Bl
autor ironiza "mj aversión particular va dmgida contra "premdusrnaJ", tienda bajo
cuyo techo se sientan, urms al lado de o eros, los pañeros del oeste de Inglaterra, Los
plateros persas, los pastores guatemaltecos y los bandidos corsos ... el réarun.11
"protomdustnal" introduce nueYas dificu.lta&lt;les, pero es un concepto más preciso
que "preindusrrial" y preferible a efectos descripcivos". p. 32.
11 Thid. En el caso del termino pateroahsmo o patnarcal (y sus implicaciones Je
una relación con mt1m1dad emocional, una época dor,ada de relaciones ideales).
tradicional o preindustrial, estableaendo las definicione · de autores diversos comu
Weber, Marx, Laslen, pp. 32-38), así como sus propias conceptualizaciones.
1~p. 43.
111

11

112

Jonde se obtenían o e incrementaban otro tipos de poder
económico y social" fortalecido por la debilidad del Estado. 15
Por otro lado, aunque retoma categorías y elementos del marxismo
-clases antagónicas, lucha de clases-, también se permite criticarlo.
o resp to al individuo, a su voz y a su actuación en el acontecer
e t:nblecen una diferenciación con el modelo marx:i ta. A Thompson
le interesa encontrar la realidad humana en el testimonio histórico
mas que el cambio productivo, considerando que los
acontecimientos que impactan al hombre no son neutrales, sino
t¡ue contienen una valoración que debe ser rescatada. L6 El testimonio
histórico es no sólo el cambio en los modos de producción sino
también la explotación y la resistencia a esa explotación, P es decir,
Ull estudio de los acontecimientos huma.nos. 18
Si el marxismo plantea la dicotomía tesi · y antítesis en eJ
enfrentamiento entre clases sociale , Thomson establece que no se
actúa siempre por interés de clase, sino que hay, más bien, una
confrontación de campos de fuerza. Y también que un mismo
individuo puede tener un comportamiento dicotómico de acuerdo
a las circunstancias a las que se enfrenta.
Otra clivergencia que tiene con el marxismo es que las clases
sociales no pueden ser presupuestas de antemano, pues son el
resultado de relaciones y procesos históricos y, por lo mismo, sólo
a través de este proceso se obtiene una conciencia de clase. Así,
ésta no es inherente a la clase social. Tampoco plantea que sus
teorizaciones y categorías puedan extrapolarse en su totalidad a otras
regiones r tiempos, pues son características de la Inglaterra en el
peáodo de tiempo que él aborda.
El conflicto de da e, es visto no sólo en las relaciones de
producción y de control, sino que amplia el campo de análisis al
ituar la bípolaridad en el campo de la cultur~ de las costumbres,

- - - -- - - 15 pp.

43-44. En estas páginas se abordan con mayor det.alle cierr.as categorías que

ibompson establece para su estudio.
''p. 447.
n lb,d.

.

lip.450.

t 13

J

.
&lt;I

�lb, :

:

Las prácticas sociales y la resistencia, ya sea activa o pasiva. Esta
cita lo acota con claridad: " ... el historiador de la economía puede
encontrarse con que las pistas del proceso agrario en expansión e
hallan en el sector &lt;libre' ... mientras que el historiador de la sociedad
puede encontrarse con que los horizontes psicológicos y la
expectativas de la mayoría de la comunidad agrícola se hallan todavía
dentro del sector consuetudinario". 19
Establece que los historiadores marxista han generado un
rcduccionismo econórmco que elimina las complejidade del actuar
del hombre, su motivación, su conducta y sus funciones. Igualmente
plantea gue en la práctica, el manci mo, a través de los estados
colectivistas del siglo XX, y como el capitalismo, ha precipitado
hambres "tan horribles como las que presidió la economía política
satisfecha de sí misma... ". 2º
Cosft1h1bres en co111tín e , pues, el estudio de una ociedad en un
lugar y tiempo específicos a travé del enfrentamiento entre dos
clases socio-económ.icas en sus prácticas cotidianas y en su cultura.
Sin embargo, para comprender a una clase, es necesario tomar en
cuenta a la otra pues ambas se autodefinen y autolimitan en su
antagonismo. El enfrentamiento no es siempre activo, si.no también
a través de una resistencia que podria ser calificada como 'pasiva'.

El enfoque dialógico del texto: estructura metodológica,
planteamientos y discusión historiográfica
El texto puede ser considerado como un estudio dialógico de la
Inglaterra preindustrial a través de la cultura y las costumbres de las
clases populares en contraposición con la cultura que el autor
denomina patricia y que corresponde algentry vjnculado a la riqueza
que otorga la tenencia particufar de la tierra.
o se propone únicamente reconstruir un tiempo y un espacio
específicos, sjno también establecer una confrontación entre las
prácticas sociales y las interpretaciones que se han hecho de éstas,

19
211

p. 136.
p.343.

114

1 ,p,,,, ,,/~,

11.1tt,11

•l1t:n

reivindicándolas como fuentes de la historia. Este intercambio es
fundamental para su investigación, pues le ayudan a formular las
preguntas que hace al pasado y establece no sólo el contexto del
siglo estudiado, sino también del uyo propio.
Thompson reconoce que la reconstrucción de los hechos es
posible hasta cierto punto, y esto se aplica tanto a las creencias
como a las prácticas ociales. Su enfoque le permite ubicar las voces
y situaciones específicas de los otros, al mismo tiempo que crea un
sitio para su propia voz, en un intento por conciliar el pa ado de
manera que tenga implicaciones para el presente y el futuro.
Las citas de un texto particular son lo suficientemente extensas para
pro,eer al lector con una base para posibles contra-lecturas o
íntetpretaciones ¿Qué dice el otro? ¿Cómo se responde a esto? Arribar
a lo que el otto dice requiere determinación del significado literal y
figutativo, el papel de la ironía, la parodia y la voz, así como la
intervención de fuerzas inconsciente como la represión, los silencios,
la negación y la articulación de potenciales del texto poco desarrollados.
Utiliza técnicas contextualizadoras, una. investigación meticulosa y el
intento de dar sustancia y fundamentación a sus aseveraciones.
Toda la obra e una polémica intelectual que respalda a w1os
autores y corrientes mterpretativas y crítica a otros, autodefiniendo
en el proceso su postura y u escuela. 21 o sólo se explaya en sus
us criticas no se limitan a sus contemporáneo -como a Levi Strauss a qutcn
confronta por las fuentes que utilizó y su moddo estadístico (capítulo 8); o a Hont
e lgnatieff qwenes "me reprenden por escribir un ensayo de rustoria social v de
cultura popular en vez de escribtr sobre lo cernas aprobados en Cambridge" (pp.
3l O- 311 )- ; a los neoliberales, a los desarrollist.as que &lt;lan Ullil receta para el desarrollo
~ocia! a traves de cambios de actitud y creencias, y a Samuel Pyeatt Menefee qwen le
htrló el rema de la venta de esposas a partir de una conferencia suya (capítulo 8);
smo que incluye también a filósofos y autores del pasado como John Locke, a
Daruc) Defoe, a Adam Smíth-quien "teorizó un estado de competencia perfecta y
d mundo todavía espera que dicho estado llegue" (p. 314)- y a Diderot. O bien
cuando defiende su concepto de economía montl, estableciendo que quizá el problema
radica en el calificativo: "Esta palabra e una señal que hace yuc un aflujo de sangre
polémica -uba a la cabeza del estudio o. ada ha molestado mits a los críticos que la
tdea de que el part:1apante en un motln de ubsístcnc1as pudiera ser má · 'moral" que
un discípulo del doctor Adam mith" (p. 307).
.!1

115

• l;,¡

,

�1.r.11 P,,rt,J,

ideas ) las conclusiones que obtiene de su propia investigación y
análisis, sino que incluye las críticas que su propia obra ba recíbido
y replica a estas críticas. ¿Podía hablarse de una discusión dialógica
como método epistemológico?
Critica de sobremanera a los historiadores &lt;-JUe se han dedicado
al uúsmo tema que él, pero que ignoran o minimizan la presenoa, la
voz y la acción de las ma as populares, ya sea por susceptibilidad
"a lo encantos de la vida de la gentry' que los limita a consultar
úrucamente lo. archiYos de e ta clase terrateniente o de la
ari tocracia, identificándose con éstos. 22 Al dar una visión escéptica
de las virtudes de la gentry ha provocado la critica y La refutación
de sus contemporáneos, pues pone en tela de juicio la visión
romántica que se ha difundido sobre el siglo XVIII en las interpretaciones hechas 'desde arriba' 23 y que ignora las contradicciones
sociales, calificando a esos historiadores de "blandos (que e du:igen)
a los blandos'', pues "siguen teniendo una visión blanda de las
cosas". 24
Aotagoruza a Los autores de la historia triunfalista del cerramiento
de tierras (T-!ndostm \lovelllenf), pues describe la resistencia que las
masas populares ejercieron en contra, desde sus inicios hasta bien
entrado el siglo XIX e inclusive unas últimas acciones en el XX?
Su polémica con Kerridge, apoyando a Tawney es especialmente
vi rulen ta. 2h
Entre su, críticas son especialmente importante las que dirige
~ "Se ve a ·1 llllsmo cazanJo a caballo con una jauáa o asistiendo a las Qullncr
• ess100s o (si es menos ambiaosos) se ve a si rrusmo pur Jo menos senmJo a fa
repleta mesa del párroco \Xioodforde'' (p. 'H).:u pp. 35-36.
2~ p. 12.

p. 136.
"1&lt;-.t:rndgc, en uno de sus ataques inmoderados concra Tawney... en modo
alguno puedo aceptar las asen~raciones de Kerrtdge acerca de los poderes de la
Con,111011 Lm1·... tampoco logro encontrar que Tawney escnbiera las op1ruoncs que
25

21'

Kemdgt: le atribuye fdernucs1.ra su metodo de cotc¡a.r minuciosamente las fut'nll'S
que oLros autores han utilizado, P'ant reconfirmar la información] ... Cuando Kcrrt:li!,re
escobe .... te deja a.sombrado en primt:r lug.u- por la pretensión de omrusciencia ... Ln
qm; Kcrmlge ()· otros) no exarrunan ..." etc. (pp.148-162).

116

r,, :111'

...

contra los folkloristas que no buscaron los significados profundos
de la cultura y las costumbres populares concibiéndola únicamente
como manifestaciones de prácticas curiosas o arcaicas; y contra los
antropólogos gue tratan de establecer un marco teórico homogéneo
para ciertos comportanúentos, una explicación consensual, sin
considerar que en la cultura popular también se encuentran
elementos conflictivos con respecto a los otro estrato sociales y
las contradicciones que en ella se manifiestan, especialmente si se
descontextualizan. Establece que esta clase de estudios requiere la
estipulación de] contexto histórico especifico en el que se da la
manifestación cultural y la limita a un espacio y un tiempo bien
demarcado .27 Y aunque aborda los casos específicos y rescata a los
tndiv:iduos que en ello participaron y sus razones, "este molinero, aquel
comerciante, esos agricultores",28 descárta que un caso particular pueda
ser considerado de forma representativa o concluyeote. 29
A lo largo de su obra hay mucho ejemplos de ironía,30 pero llega
a ser mordaz, e incluso cáustico y muchas veces, sus comentario
sobre los autores son brutales, especialmente lo que conciernen a
"p. 19.
11',p. 241.
-'p. 481
.., Como e1emplo tenemos: (El siglo }..'VIII) " no destaca por la escala. de sus
edilicio públicos. síno por la de Qas) mansiones particulares (de los grandes
hurguese~ agranos)" (p. 63). "Sospecho que ... hubo momentos en que una parte
.del pueblo 1nglé estaba más dispuesta a separarse de la Corona que los colonos
nortcamencaoos, pero no tuvo la uerte de que el océano Atlántico la protegiera de
rlla" ÍP· 113). "A estos "verdes" prematuros debemos los pulmones urbanos que
•enernos.... más gue eso, de no haber sido por la tenacidad con que los co1n111onersde
Newlmry defendieron sus derechos ... ¿dónde diantres habría podido apare-ar sus
proyectiles nucleares la OTA ?" (p. 148). "Me pregunto cómo saben (...que Adam
llllth fue ínflueociado mas bien por los debates francese.~ en tomo a la lihernlizaaón
Jd comercio rntemo). Una mfluencia filosófica francesa tiene mejor reputación que
una multitud inglesa o escocesa" (p. 313). "Entonces lo mejor que pódemos hacer
Dhsotro ·, en nuestra opulencia, para ayudar a las naciones hambrientas es enviarles
txpenos en d fomento de motmes" (p. 341 ). '~Junto con d a.ite y el agua, el grano era
un aráculo de pnmera necestdad"(p. 233). " ... 0os ataques de (Dale E.) \X'illiam
Parecen 1r dmgido, contra las conclusiones de su propia tesis de doctorado" (p.

302).

117

�, Ir.a

sus detractores en el capítulo de la Economía Moral Revisada a los
que responde con contundencia. 31
Utiliza un discurso que abre posibilidades, es decir, un discurso
plausible32 : pone en tela de juicio ciertas fuentes y anota sus dudas,
por lo que la información que presenta es tentativa, hasta que no
tenga una corroboración firme. 33 Parte de planteamientos hipotéticos
que se van aproximando tentativamente a la mejor explicación.:\4
La metodología que utiliza es el análisis exhaustivo de la cultur.1
popular, plebeya, como posibilidad de reconstruir el ambiente, la
mentalidad y las prácticas de las clases sociales inglesas en el s.iglo
XVIII y la manera en que estas costumbres pueden ser abordadas
como fuentes de resistencias e impugnación, una lucha de clases,
ante los cambios en las condiciones de vida provocadas por la
modernidad, el capitalismo y la industrialización. Retomando a
Clifford Geertz, la obra de Thompson es una de ccipción densa.
La obra está constituida por el reto de fuerzas contestatarias,
tanto en las dos clases sociales antagónicas, en el lenguaje simbólico
y en la interacción entre los agentes sociales en diverso contexto
bistóricos específicos.
Ubica con preci ión el tiempo, los espacios, las ocupacione Y
las características de cada manifestación popular, es decir, es
primordial la contextualización, anotando qué individuos, qué
fuentes, qué particularidades para reconstruir los modelos político,
económico, social y cultural vigentes en el iglo :XVIll y establecer
"Algunos críticos han sugendo que yo y otros de la vieja generación de los
"l:ustoriadon:s de la multitud" .. hemos ocultado muchas otras manifestaoones
populares, entre ellas el entuSiasmo leal y patriótico... Est0y muy dispuesto 2
reconocer que estas cuestiones no me han preocupado y me siento feliz al ver que
oteo reparan estas faltas" (p. 11 O).
' 2 "Pudiera ser'', "es posible", "quizá" "sospecho", "podria ser'', "nunca se sabe
con certeza s1 los casos... son la punta de un iceberg o un indice fiel" "me parece...",
" ... personalmente, estoy convencido... ", con expre iones similares a lo largo de
todo el libro.
n " ... la naturaleza del informe no garannza su fidelidad ..." (p. 463).
:;.1 Un e¡emplo claro de este método de aproxunaaones a la mejor hipótesi~ se
encuentra en las págmas 480-481.
11

118

P~rtnoy (, ctun/1cn!

lo campos de fuerza en el que e enfrenta la relación dicotómica
patricio (gentry) y plebeyo (multitud popular) y su capacidad de
acción." Presta atención a la totalidad de la cultura y las ten iones
en las relaciones aciales, políticas y económicas para no desvirtuar
los fenómeno y trivializar el análisis. 36
b lectura de las fuentes es desde la óptica de la cultura y del hacer,
'desde abajo y desde dentro' de la multirud de las clases subalternas,
rompiendo con la perspectiva tradicionaJ37 -la historia unitaria hacia el
progreso que da un acceso homogéneo a los bienes y servicios gracias
al capit:alismo y la industrialización-, indicando que la descripción de
las relaciones sociales, vistas 'desde arriba', desde las clases dominantes,
puede persuaclir de que sólo existía una clase ocial y aunque reconoce
que no e; una descripción inválida si es parcial e incompleta y que hay
otras maneras de reconstnúr la sociedad y la disociación entre la cultura
y la política de los ricos y de los pobres.
E te enfoque 'desde abajo' plantea conflictos metodológicos y
axiológico si se aceptan automáticamente categorías y términos
generados en las otras formas de explicación.
Establece que no se debe desestunar el proceso creativo de
formación de cultura desde abajo, pues no olamente se hacían
canciones, asociaciones gremiales y ofrendas de trigo, sino también
interpretaciones de la vida, se buscaban satisfactores y se generaban
ceremoniales. Cada elemento cultural tenía una función, ya fuera el
divorcio ritual a través de la vent.a de esposas o la regulación moral
0 social de la comunidad a través de la cencerrada.
También plantea Thompson que lo que se concibe o analiza 'desde
arriba', puede tener un significado, y cuando es visto desde la otra
óptica, la de las masas populares, puede er interpretado de una
manera radicalmente distinta. 38
l)p. 296.

,... p.429.

pp. 35-36.

\¡;

•

Los me¡ores ejemplos e encuentran en el capítulo 4: La economía moral de la

multirud en la Inglaterra del siglo XVIJL Así, lo que unos, los ricos, considerarían
una concesión (liberalización, caridad, etc. ante el riesgo de un motín por escasez de
gtanos} para los Olro es la consecuencia de u acción, el objetivo a lograr (p .. 90) o

119

�1,

1'"'"

Como método, indaga en cada uno de los tndicios que detecta
para encontrar el punto de intersección entre ambas clases,
reconstruyendo una cultura popular arraigada en la costumbre Y
con experiencias distinta a las da es altas, transmitidas oralmente,
reproducidas por ejemplos y expre ada en símbolo, y ritos:39 De
esta forma, no sólo presta atención a re istencias y enfrentam1ento
abiertos, sino también a la contienda imbólica. 40
Las fuentes que consulta on mucha y mu 1 variadas: desde
comportamientos y costumbres, a fuentes orale. y e critas, como
baladas, poema , hojas sueltas novelas, documentos, periódicos,
archivos, leyes, corre pondencia, crónicas, e inclusive se plantea
los e tados de ánimo, mtenciones p. icológica y elementos
imbóLicos;11 gue anteriormente han ido considerados subjetivos,
inconmensurables y difíciles de medir en el studio de la historia
pero que para él c~bran importancia pues le permiten rcconstrUir
una mentalidad y una postura social. Por ello es innovador su rescate
dt: e tas subjeti idades.

Establece que la lectura debe hacerse de de el contexto en que
se dan estas manife taciones. 42 Hace un examen entre los uso de la
época y us intenciones, qué e hacia y porgué.u La recuperación
el robo de granos v el establecimiento dd precio cónsiderado justo por el pueblo.
que mientras pat"J la clase pamcía tendría el significado de delito. un pcrju1c10 a un
sector comercial especifico, para la. clase populares seria la defensa de usos Je
derecho consuetudinario, es declt, la costumbre y la posibilidad de bem:ficiar a lo~
pobre . (p. 91 J capítulo de economía moral).
p. 91.
"' p. 93.
11 pp. !)2) 229.
-1.! Para 1110mpson la debida contextu:11izadón de las cultura. y de los texto. es
fundamental para su debida interpretación. Prácticamente interroga a los textosy
las culturas en sus contextos (p. 482J.
41 Inclusive las co tumbrc; aparentemente banales, como podría s1:r el uso Je
pelucas y la exhibición ostento a. yue además de ser expres10nes Je una moda Y
riqueza entre la. clases patricias. eran hechas para qui! ruviesen wi impacto enuc las
clases infeaorl!s, ·'enrre el auditorio del teatro de hegemonía y control clasista. Incluso
la "liberalidad" y la "caridad" deben ver. e como aCLos premeditado: de
apaaguamiento de clase" (p. 90).

l2U

f', f ,

( ,,,,

/(/,

d: dato . no es el único reto dentro del trabajo del historiador, pues
aun teru~~do acceso a las fuentes hay ciertos hechos que pasan
desap~rc~b1dos por no consultarlas de manera apropiada o por buscar
CJcrta J.ntormación ignorando otros indicios. Su interpret.ación de fa
culnira popular y de las costumbres va más allá del folklore O la
antropología, pues indaga las razone profundas para ciertos
co~portami~ntos, lo contenido de re istencia e impugnación en
acoones calificada con anterioridad como mera violencia. Busca
motivacion~s, _el_ei:nemos snnbólico , intencione psicológicas. 44
u estudio 1ruc1a con la definición de los do polos antagónicos,
que• on la cultura plebeya y la cultura patricia, su mutua delimitación
r su r~Iació~,-15 así como su dependencia hasta los años 1790 en que
la reciprocidad que mantenían e rompió por la reorganización
estructural de relaciones de clase e ideologia. 16
El estudio de las costumbres en el período de transíción entre la
economía doméstica (Cottage l11d11stT_)0 y la industrial que hace
Th ompson ·tn ¿·Jea un nuevo interés }' una posibilidad de
~ec~n~trucción del pasado a partir de la cultura popular r del
indlVld
·
¡
·
,
.. , uo quL ttene a capacidad de actuar y hacer e oir,
cesi sncndose a las tendencias de lo grupo heoemónico con su
expen~ncia cotidiana e inclusive con un compo~ento que, en
una pnme
· ·' no llene
·
ra aprec1ac1on,
una connotacion de oposición 0
de
una
1mcnci
lid
d
li
·
· Pract1ca
, ·
.
ona a po tJca o social.
aparentemente
rnofensivas, conservadas y transmitidas por lo que alguno
cons1derari
l· d
, •
.
.
an una mu l:ltu anoruma, pueden contener mensaje e
dIntenciones
. . que aunque para e 1 observador superficial pasen
~saper~ib,do son una reivindicación de derechos 4., o una protesta
e tnclu. ivc oposición y rebeldía. Éstas tienen una función racional
pue marufie tan una cosmov1s10n
· ·,
y generan un ambiente. 48
De esta manera, al rescatar costumbres populares y a la cultura
p. 229.
~p.30.
.,, p.115.
11
p.13.
""p.16.
44
4

121

�'I

1

1

,1

plebeya, Thompson recen tiruye un pt'rÍ&lt; do de tran ·ición en la
historia inglesa que no fue ni uniforme en todo, su .estrato. m
aceptado sin rcsi. tencia por los cctores ma · cmpobn.:ctdo ·:
Define costumbre como recurso pcraU\ o para el e cudm de '3
sociedad ingk:sa en el ·iglo .(~VIII y las rdacionc e~tr: 1/TJ ~
pueblo, l 1., pacio de enfremamicnco entre la lcv y la practtca,., que
cs recuperable por los te timonin. con que e cuenta. Ta~icn la
co. tumbr puede er concebida e-orno el cenano de con~l1cto. de
cla e u en eJ área dt: friccitín, como uc diú en el periodo del
cerramiento de tierras. in embargo, la co ·tumbre también remite i
cret:ncias, a norma . oc1aks, a tradic1onc ora.le , u os cotidiano
qm: es más difícil rescatar por ·u misma orahdad, aunque "put'dc
que sea el campo má. igmficatJvo para el . ustento d los pobres Y
los marginados de la comuntdad aldcana".r; 1 Lo orígene ~le las
co. tumbrc cran la· prácu a -prax.i. - y d derecho con ududmano

gt:

} por su per ·istencia. la o:rumbre adquiere, 1~ aut~n&lt;lad de -~111
le).
in embar~o, las costumbre. no eran e: tan_ca • sin qu_c • utna11
modificacione o adicione· conform nuevas circunstancia •
La e l. rumbre tiene un impacto no ólo n d contexto de ~
normari, idad que p rmitfa una cierta tolerancia . ocial, ino t;imbl(fi
dentro de Ja sobn:vivencia cot1d1ana.n Y I bien las co rumbres
\·ariaban de parro&lt;.1uia en parroquia n entrt d1. tJnta rcg1um:., tcxhs
dla era expresión dL los intentos de ca&lt;la grupo ocial por obtcocr
•
·
lo agncu
· 1eO res • los
venta1as ant el otro, )ª tues
n 1os neos,

campesinos y los pobr '. •
.
. 1
m cmhargo, la. C&lt;Humbres puede cr de &lt;los tipos: vt 5ibes.
· pcrc1"bºd
codificada· y practicada en el cx:tcnor,
1 as por l0 oUOS
mi&lt;.:mbro. de la ociedad; r rra m I ible ·• que pa ablll
de, :1pcrcibida.s·1 las clases alta· pero c.1ue la el, e popular compr~
practicaba hacia el interior, en us ca as, en us e. pacios prop!(JS,

L1mo p.ua perpetuar como para regular su 1al \ moralmc ntc.

cxprc iunc . En lo. parric10 ·u b1ecivo es c:.-rub1r su autonda J
ank ~1 plebe Yc. igir una deferencia, on una teatralidad intencionada
01 &gt; olo p·1rn m)
·
.
• •
l • 1rar . u e. tlrpe, . Jno para prm ocar una rcaccicín.
lnclusn·e ·
d 1
.·
gran part e a po1mea y de la ley es siempre rcatro". 54
~ tt: t(."Jtr ,.
1 b
·
-· . · '.' rcsu ta a tan com mcente c¡uc inclu. o ha e11irañado a

los h1 tonaclon:s,. e

. •
.r
•
·
.
orno t e. ta ma1111c racione. contuvieran
rt:spon al~iljJade r ales, cuando sc'ilo dieron poca mue tra~ Je
tener sentido de 1a responsa
,
b·t•d
d ocia,
. l pu'bl'tea o corporativa.~~.
11 a
·Por

e

·

~ue toma Thomp on la cultura popular como fuente de
e tud10?
Por r la 'X , . • 1 l .d. .
.
c. pre ion t e a 1 1osmcras1a de las clases socialc • ·n la
que ·e t:xp ,
d' •
· re. an tanto tra 1c1oncs, costumbres, pusruras r reaccione
ant" cnmp t· .
.J:
.
p .
or ,lmtenw., mewda , leyes r acnoncs t. pec1ficas.
c·rniucn con
J
• ·• d
•

~'p. 131.
1 p.

10n

e los miembro de la sociedad

,lp, 61.

l2U.

"'p. 11-.

de

Slp. 121.

122

si,

cierra prácuca deben abordarse plameando ·los elemento gue
acallan, como en el caso de la n:nra de esposa. -el adulterio- r la
cencerrada -prc.·ic&gt;n social ejercida por la comunidad &lt;·n contra de
componamiento · ) ekmentos que le eran ajeno } perturbaban 1
ordm estahlccido-. E. ra · costumbre. ·on únicamente comprensible.
en función de la cultura en la. que e practican.
I~ · prác~cas, considerada. como tradicionc. inmemu1ialcs que
mantiene~ ~•1va una memona y una en tumbre. , es decir, que ucnt:n
como &lt;&gt;h1cm·o conservar, pueden ser al mi. mo 11cmpo, rcbdd~, por
lo t¡ue , u con~t'pc1on
· e di cotonuca
• · ' en aparente conrra&lt;licci&lt;ín pues
lo que se con~1bc corno tradicional, permanLnt1. &lt;&gt;pa iYo, cam bién puede
tmc~ la cualidad &lt;le er adaptable, rcbckle ) activo, adaprable para
man'.~c. tar _una oposición a una mo&lt;lific.1cíón del . tatu quo con una
funciun a futuro: la preservación de: dcn:chos habituales n d redamn
de nuevo. ame en cambio en las cond1c1onc de vida.
Dcmn &gt; dL· Jas· pracucas
• • . oc1.ale apareet·n gestos, posturas, ritos

ocer a cosmm•1

'p.117.

,,

brehcar· ·
. . • •. cgoo.i u:atru YC&lt;&gt;ntr.1tea1ro t¡uc est1b!t:ce Thompson como modelos
ana}j ls,ntlmjr,1 pp. 14-15.

123

ti

�tanto en la. practicas como en las impugnaciones. Dentro de u
práctica común también contienen rasgo } comportamientos
específicos caracterí ricos d regiones y épocas distintas,_ lo gue
permiten inais,'Ídualizarla. y ubicarla en contextos deter~ados.
Por el la se comprenden las necesidades, preocupac1one .
actividades ocupactones ) lugare sociales de los miembros de la
clase popular. on cuestione sumamente prácticas, in
recubrimiento ideológicos o estético que permiten conocer la
manera de pensar, de enti.r y de actuar en momentos determinados.
La cultura del pueblo que se desprende de la obra de Thompson e
vigoro a autoactivante, derivada de sus propias experiencia Y
recurso , informada y amenazante a la de cripción oficial de la

r

realidad. 56
Thomp on establece la importancia para la clase plebeya de
redes sociales, familiares, locale , conforme oficios y clase social.
1 o únicamente había una solidaridad vertical en e tas relaciones.
ino también una olidarjclad horizontal, especialmente en la
resistencia. Y i eorre esta clase no era obvia la olidaódad, para
los gobernantes no había la menor duda de que "era una be~~a
horizontal".'- También indica que ha · redes materiale , la relacion
de las personas con los alimentos" que él llama 'el nexo del pan's.~ Y
que también e ubican dentro de sistemas de poder, propiedad Y

!ª

legislacion. ;&lt;1
Los sitios de interacción ocia!, lugares de socialización de las
clases populares, eran las ferias, lo, mercados, las tabernas \', en
menor escala, las escuela . E1 mercado era tanto el sitio en donde
se vendían lo productos materiales como el lugar de intercambio
social e intelectual, "metáfora ensible de muchas clases de
inrercambio",61.1 situado dentro de redes políticas sociale } jurídicas.b'

-56

--

----

P· 81.
p. 324.
;•1 //lid.

sg

61

Thomp on construye categorías conforme la evidencia que analiza,
pu~ no acepta términos totalizadores que engloben actividades y
atnbutos que puedan ocultar o confundir sus caracteristicas. Desglosa
el concepto de culrura proponiéndose examinar sus componente · pata
encontrar las claves de la relación entre clase y entre trabajadores y
patronos. Los ritos, las formas simbólicas, la características culrurale
de la da e dominante y de la dominada, la transmisión de
cos~mbres, la evolución de las mi ma deben ser planteada como
~eahdade m~tenales vinculadas con lo cotidiano y que expresan
orm~s de ,·1da y de pensar e tableciendo Jírrutes para lo que
~arttcipan de ellas. Así, en vez de tomar el concepto de 1a cultura
inglesa del siglo XVIIl, distingue entre la conceptualjzación de
cul~ra plebeya de manera operativa para analizar lo significado,
acatudes
.
,\' Yalores en e I contexto d e las relaciones de clase y de'
~aba10. Como contraparte, utiliza el concepto de cultura patricia
gi1t"try) para denominar las prác□cas y el ejercicio del poder de la
case
h
, ·
·
_· __ egemomca para presentar una visión de la Inglaterra

p. 106.

51

60

La acción popular derivaba de diversas fuentes: la tradición
~óruma pa~a. vit~ rep~e alias, el contrateatro o la acción rápida y
directa con exttos lflmedratos. 62 En esta acción directa, la masa olía
er di ciplin~da, con objetivos claro y capacidad de negociación
lo gue desmiente la versiones que era desorganizada e impulsiva.
Cuando :hompson ~naliza los motíne , se orprende por la
~oderao~n de la mulutud, su honestidad, su profundo sentido del
bien comun, por lo que da a la acción la denominación de econorrúa
~oral. El au~or revindica la acción de la da es populares pues
estas eran acc1~nes para regular el precio del mercado y autorregular
~I ~omportarruento de los amotinados a través del pago justo,
!~stJficando el au~or estos motine puc los hacían quienes e taban
ª punto de monr de inanición ... no para robar el alimento sino
para castigar a lo propietario "abu.ivo .63 Por ello, itúa a la.masa
popula~ como agente de acción histórica aún ant s del derrocanúento
del anaguo régimen en Francia.

~ pp. 8~8-. - - - -

p.294.

Id

P· 3~3.
124

p. 263.

125

�11 '"

1JnJ11&lt;

1

r,,,,.m.

1

.
sicionc hacia la era industnal.
precapitali. ta con la ten JOnes) o~o . , de la sociedad rural \ las
1 .1tur plebeva en tunc1on
Define a a ctu ª
, .
. bl d trasmitida de
rrunera muv po a ª ,

regiones manufacturera )
. ·
'
diz · ·nformal oral
..
. , a rravcs de un apren aic ,
,
gcnerac1on en generaa&lt;~n
, · cia social común en
d . las habilidade de ot1c10 y con una ex~eneo
d
.ale
e
.
uc e enera, sostcrnda por la re es soa
,
la comumdad eo la &lt;-i
g
.
'\'Ill
Es
una
cultura
1
les da continuidad hasta e 1 ig O
· •
•d
1
o que .
..
eo áfica ocupacional, con poco senu o
picaresca, con movilidad g gr
}
d
·. 1 t,.1 in embargo,
.
·
de los avatares e 1a vtua.
profeuco del uempo
de con tderar como
. . . , n que no . e Ie pue
.
adara con preci 10
,
cl 1 lo , III, aun
·e
. , d.
g
manncstac1on
e una chs
' obrera pues e ta, en

no exisúa como agente histórico.''" l
la mentalidad de la da e
Prefiere denominar cultura popu ar a
. .
s) 66
.
.
..
dic1om:s ·upersttoom: .
ubaltcrna inglesa (e ·p1.:ctamas, tra, .. Leac;o contrateatro, c.¡uc
El autor cstablc.:cc ot~as categonas.
'1 1/ o} dlscurso oculto
.
\'er con la noc1ooes &lt;le discurso pu J c
.
..
nenen que
.
.
J
h
r
f.,o
grupos
dommantt:
.
e paaos e ace .
y cada cultura ttc..oc u
.
. d
hegemorua que,
d1
de podt:r eierc1co o una
actúan dentro e teatro
'
, es absoluta uesto que permite
en la Inglaterra del siglo • C\ ~III, :o L-1 mulotud~ se apodere de lo
que la cultura no dom10ance: a.

.

l

lirru

~

1l

d .

d ,¡ e1erc1c10 t e po u \

an ampliando \' se
~

cspac1~s dquel os mate~tu~tdad patnc1a tran formándola con us
apropie e a nu '
.
1
· 1poner una
-'ores
Aclara
&lt;.JUC la hegemonrn no ogra 1n
.
.
Prop10, ';u · ·
.
sas mtentra~
.
·
bien restringe Ciertas co.
co. rnov1, ion total, . mo m,~, lO dt:. mamfc. ración } acciún de la
q ue rokra otras, de¡ando espac .
!tura tra·1=cional.
· ··
nservar su cu
w
cla e . ubal_rerna quel }cd,~ p~rlini:ruau~~:ral )' t~ vez ampliar el alcance
·
cialmcnte a 1sc1p
·a1
ata1ar par
"b"li&lt;l· d de encauzar u orden oc1, .
de la leve &lt;le pobre , con po 1 1 ,1
. d dos culturas di tinUlS
. perrrutJeron la coex.1 tenc1a e
•
Estos e ··pacto.
en una misma • ocicdad.
1 nuc se
"
1·t•""tr del poder' e ubica un contra.teatro en e , .
1~m~ ~«
.
lnm~
. el wscurso
_J.
locali;,:a
o cul~o
, de las clases rraba1adoras con un e.'f'--·
6-l p. 25.
p. J4 .
"" p. 295.
6S

'

,,.

imbolrco que no necesariamente e fácil &lt;le descifrar y que puede
contener , taclo de ánimo oculto·. A trm·és de e ta catcgoáa e da un
enfrcntamit:nto de los valores, un campo de fuerza donde se desarrolla
la lucba &lt;le clases que no necesariamente e. una abierta confrontación
(acción directa) sino 9uc se marnfiesta en la res1, tt:nc1.a pasiva, ); de
manera imbólica, a través dd enfrcntanuento enrrc la, culturas pacricia
y plcb ya. Para poder entender el contratcatro h.-1) que e tudiar lo
háhuos, las co twnbres las práccicru de la da, e popular, por lo que
Thompson utiliza estas práctict., como vías de acceso aJ cnfrentamtcnto
emre la: clase octales en el siglo X\.'111 mgles.
Economfa moral es un modeJo alternativo que Thomp on
establece para encontrar una explicación } justificación a lo. motine
populares en Inglaterra n d siglo ' \ 111, ) é. ta supone nocinnt:
dcJ b1cn publico, con un arrrugo tradicional cmre la.., masas populares,
derivada del p-aternal.i mo. Lstablece que si hicn d pueblo estaba
. ujcro a las aucoridad s, .ll mismo tiempo l podria _plantear yue
ésta estaban u¡etas aJ pueblo 67 pues, en el ca o de lo. motine · de
subsi ·cencia, la autoridades tenfan que responder a la. demanda
de que cumplit.:. en con sus obligaciont' paternalista . :\ i, había
una cjrcularidad en fa rdacion y no úrncamente antagonismo.

Conclu ionc
Co.r//1111/m:J m ro1111i11 n

se limita a rescatar la historia dt:sde abajo,
sino que llene tambwn intenciones didácticas · se pueden obtener
tineanuentos yue pe, mi tan una toma Je decisiones en el pn:, ente.
Encuentra una utilidad en su obra pues, en pnmer lugar, n.- ctific:t la
crónica, para &lt;lemo trar gue los amottnados tenían us razone ,,,,s y
con su coment.1rios e tnfercncias aborda las postnmerias del siglo
XX, indicando qu la Rcvolucion induscrial y Ja revoluc1ón demográ fica marcaron el 1rucio de una nueva forma d vida y t¡UL la tran formac1on &lt;le la "nece 1dad" ~ la elevación del umbral de expectauvas
inateriale (j umo con la dc,·aluac1ón de las satisfacciones culturales
tradicionales) continúa con pre ión irreversible hoy, acelerada por
f,)

126

p '

p. 217.
p. ~43.

127

�1-l11m 11: •s

l lt /11ru

los medios de comunicación. 69
Pretende que u estudio, en el que da importancia y hace una
profunda 1:eflexión en las acciones de la multitud en casos de estrechez,
pueda generar un in ter' por comprender el hambre de otras épocas y
lo que en África se ha padecido hasta hoy,70 al igual que los motines
que él describe puedan hacer recordar "que el mundo todavía no In
terminado con la ~ casez o con el hambre". 71 El capítulo sobre la
economía moral revisada plantea las lecciones que se pueden derivar
de la econonúa moral en contraste con la economía. política.
Estudiar las costumbres y la cultura popular le sirve para recuperar
que, además de las necesidades económicas, el hombre también
tiene expectativas y necesidades de otra índoles y, aunque no se
vuelva a la naturaleza humana precapitali ta, (con su pau ada
concepción del tiempo, del quehacer, de las redes de relaciones
sociales, familiares, te.) se debe r puede renovar el sentido de las
mucha posibi)jdades de la naturaleza humana, recobrar una
coocienoa consuetudinaria, aunque sea sólo una quimera, en las
que las satisfacciones materiales permanezcan estables, con mayor
equidad y con el aumento únicamente de las satisfacciones
culturales, ruvelando las expectativas y formando un estado de
co tum bre estable. ' 2
Aunque Thompson delimita su estudio al siglo XVIII en un
contexto de tran íc1ón en la cooformación de la sociedad, la
econonúa y la cultura, establece que en el siglo XX también e está
dando una transición del capitalismo indu trial a sistemas
alternativos cuyos rasgos son aún inciertos por lo que el análisis de
la v1vencia de esos cambios en la ociedad del naciente capitalismo
industrial puede tener valor en el análi is de los fenómenos
contemporáneos.~3
Considera que la condiciones de las clases trabajadoras y de los

pobre de] siglo XVTII mantienen u fuerza hoy en día, ase erando
que las razones gue e adujeron hace 200 anos por las cuales los
pobres deberían mantenerse como tales "es el texto oculto del
discurso entre el orte y el Sur".'4 Así mismo, espera que su obra
tenga una utilidad para que los pueblo del mundo en vfas de
desarrollo "recelen de los modelos manipuladores, que presentan a
las masas trabajadora simplemente como mano de obra inerte".
Del texto pueden obtenerse recomendaciones metodológicas en
el quehacer de la historia:
7~

a. Es necesario tener un espíritu critico al hacer investigación. 76
b. La historia debe estar apegada. a sus fuentes y a sus contextos,
con definiciones claras y con cuadros precisos..,.,
c. El ru toriador debe estar consciente de sus sesgos personales
y los de su lectores. 78
d. e debe tener cuidado con las generalizaciones r conclusiones
precipitadas sin fundamentación.' 9
e. I ,a lectura de las fuentes debe ser cautelosa tratando de
e. tabJecer sus tendencias historiográficas, recelando de la
deferencia que puedan contener pues no revelarán las
verdaderas opiniones de los autores80 además de tener cuidado
con los datos de archivo enigmáticos y ambivalentes, sin aceptar
-, Pues "Es impos.i_ble que ~ Sociedad pueda subsistir mucho tiempo y permitir
que muchos de sus .Miembros vivan en el Ocio.... sin tener al mismo tiempo grandes
multuudes de Personas que. para hacer bueno este efecto, condesciendan a ser todo
lo Contrario, )' mediante e.l uso }' 1a paCJeacia habüúen sus cuerpos al Trabajo para
Otr~s rellos mismos además" ... ap11d. Bernard fandeville p. 27 .

p. 448.
p. 304.
,.. p. 347.
-6

18

P· 349. Adicionalmente Thomp on reconoce que en su capítulo sobre 1a venta.
de esposas da mayor pe oa Yorkshiredonde él vivía y donde tuvo un colaborador,
A_.J. Pe.ac~ quien le recogió muestras así como a la infocmaaón que le recabaron en
Lincolnsh1rc, por lo que "cabe que conceda demasiado poco peso al oeste de lnglaterra"
(p. 459 nota 9) .

p. 2"'.
'ti pp. 297-298.
., p.323.
- 2 p. 28.
.,, p.429.
b"

''p. 354) el manejo metodológico del capítulo S.
t()p.47 .

128

!29

.J

�..,

la lectura aparente de us conccnido ..81
f. El hi, roriador debe ser hone to al utilizar las fuente y
también humilde, no ''omni ciente''.83
g. Aunque plantea lo plau ible, establee que no se debe intentar
adivinar, sino partir de la observación de una relación social o
algún hecho en u contexto specífico ya ea "este o aquel",
pues si se comienza con impresione , adornando lo
"pre nt1micnto con citas oportunas· terminamos con
impre iones''. 34
h. Para tc.:ner una vi ión plena de los tema que se estudian se
deben comar en cuenta coda las perspectiva que las abordan. 85
i. Puesto 9u no todas las obras d historia oo buenas
interpretaciones, . e debe di criminar entre ellas al investigar.u
¡. obre las fuentes orales (tamo de individuos que él entre\l tú
como de las tran cripciones que consultó) inctica que se debe
de confiar de reconstrucc1one de ht:cho muy remotos y de
conversaciones palabra por palabra.Ir'
k. Plantea que al e cóbir e debe utilizar un lenguaje con
término. claros y preci o., que no s pre ten a ambigüedades
o a msen ibilidack, cotejando u uso en el contexto n que se

archivos (en u caso particular. la formas de protesta y resistencia
al cerranuento de cierras),89 y aunque sea tentador tomar el tema del
trabajo como cotilleo, ' para lo afic10nado a la chi morrerias
cuanr11ativas'', Thompson e hace preguntas obre qué
comportamientos y qué moti\'acione pueden tener costumbres
popular pintore cas de aparente sunpliadad o acc10nes e.le las
multitudes de supue ta improvisación. o se conforma con la
respuesta simplista } bu ca 1 entrete¡ido de resistencia, de acción
propositiva, en est texto, de lucha de clase .

,

aplican.88
int tizando, la invc tigación debe partir de la ospecha, e
indicia!, bu cando elemento que pueden tar oculto e.n los
81 "Ha\

que tcnc:r precaución hasta que nuestros conocmuentos se runplien" (rp.

236 \ 48~).
n2
Sl

"1-k ·acado impropiamente línea . ..." (p. 83, not.a 76).
p. )69.

p. 38.
85 "A partir dt: ... d:uo~ fragmLntarios y enigmáticos debcmo arranc.1r las
percepc10nes que podamos de las norma y la sen ibilidad de una cuJtura pcrdida''
(p. 456).
84

""p. 458.
Pues" in duda el narrador habrá modificado algunas co as", pero no se debe
descartar su \·alide:i:, sino cotejarla por otros medios (p. 472).

p.142.

p. 1 9.

130

(

1.31

�Desarrollo del movimiento por la
Independencia en México y los Estados
Unidos de América
Nettie Lee Benson

LA R!:.vowaóN PüRLA lNDF.PENDENOA americana no se produjo gracias
a un levantamiento del proletariado ni tuvo el sentido de una lucha
de clases. En ella participaron codas las clases y todos los grupo
económicos. Terratenientes, aristócratas, grandes comerciantes, la
pequeña burguesía comercial, los profesionales y los miembros de
clases trabajadoras. Miembros de todos los grupos apoyaron a se
opusieron a la revolución. Y, en cierta manera, ocurrió lo nusmo en
México.' Es verdad que el movimiento de Hidalgo y su grupo apeló
originalmente a los indios y a los sectores más bajos de la población
Yque no e puede dudar de 1a activa participación que tuvieron los
sectores en la primeras etapas del movimiento. -Sin embargo, su
carácter espontáneo hacer recordar a los sucesivo levantfilnientos
mdígenas que se produjeron en las Colonias a lo largo de la segunda
mitad del siglo }.,ryJJI_ Era más una protesta y, aún colérico gesto ele
venganza en contra de la opresión y del mal gobierno, que más de

-----

-

Richard B. Morris, Tht An,eri.an Revoh1hon. A Short HLStorr
ew York.,
Van "ostrand, 1955), pp. - -15; Luis González, "El periodo formativo" en
Danitl Co ío Villegas et al, Hirf{}ria míni111a de Méxuo ~léxico, Colegio de
México, J973), pp. 73-82.

133

•• 1

,

�t

una vez desemboca en el sac-1ueo y el pillaje de la propiedade de
los terratenientes y rrunero , que una lucha por lograr las propiedade5
d los terrateniente y mineros, que una lucha por lograr un cambio
revolucionario &lt;lel sistema social en su totalidad.
En u efervescencia inicial, este movimiento fue más una rebelión
que una revolución. Y el giro inesperado que tomó probablemente
sea el pnncipal motivo porque Hidalgo y sus con jero renunciaron
a un triunfo virtualmente a egurado, cuando la ciudad de léxico
estaba a merced de su hordas. 2
Bajo la conducción de Morelos, el movimiento comenzó a tomar
un perfil revoluoonar10, per tguiendo objetivos polícicos,
económicos y sociale y sumando a us fuerza cctore más
cliversificados r amplio de la población. ' i en México, ni en los
E tados nido de mérica sin embargo, los indio o lo negros
tuvieron un papel significativo en la dirección de la Revolución.
Más bien eUos fueron utilizados como carne de cañón, sobre todo
en féx.ico durante los pnmeros movimientos emprendido por
Hidalgo }, aún después, aunque en menor medida, por el mismo
Morelo . Por otro lado, cuando e U1Jció la revolución, el motivo
principal que movía a los lidere no eran los intere es o la situación
de lo mdios o de lo negro, . El gnto Je batalla de Hidalgo era
"¡Viva el Rey! ¡Viva la Religión Católica! ¡ fuera el mal gobierno!''
V, como un símbolo para la masas, llevaba en su e tandarte la
imagen &lt;le su irgen de Guadalupe. ·1
Aparentemente, Hidalgo luchaba por imponer ciertas reforma,
políticas económicas y sociales, pero no lo hacía en nombre de la
mdep ndencia sino en nombre dcJ Re). ólo despué de tre añm

I

de Jucba, cuando ya Iorelo había tomado la conducción del
mov:irruento, fue proclamada la indcpendencia. 5 E verdad que más
de una vez habían existido sugerencia para que se procediera a
organizar un nue,·o gobierno y que . e utilizaba muy fr cuentemente
el término "Tndcpendencia". c. Pero hay que tener en cuenta que la
. ituación que existía en todo lo dominio españole durante es[e
periodo crea una notable confu ión para comprender hoy
exactamente cuál era el sentido de este térmmo. En la mi ma España,
este período fue llamado eJ de la "Guerra por la Independencia".
Por supuesto que acá e referia a la mdependencia de la dominación
francesa, pero ¿Quién podria afirmar que, en gran parce, ese m1 mo
ténnino no significaba en alguna medida lo mismo en América?
Tanto a9uellos que participaron directamente en la revuelta de
Hidalgo, como aquello otro. que no tuvieron una participación
,1cri"a, vieron en su movimiento lo que el mismo Hidalgo había
proclamado: Ja Jucha contra el mal gobierno y, al mimo tiempo, el
apoyo al Rey legítimo Femando VII. E ro no implicaba una lucha
para separarse de la madre patria, ni p r. e~a otra independencia
ljUe alluclla que: le permitiera librar ·e de la dommación extranjera,
es decir de rancia. ·ue una lucha de lo mejicano contra aquellos
yue usurpaban el trono de su Rey, femando VII, de la misma manera
yuc los e pañole de la península e levantaron para defendedo. 11 Y
na, al rrusmo tiempo, una lucha por el derecho de lo me11canos a
participar en su gobierno.

Alamán, Historia de M,'.·...-ico (Svv MeXJCO, 1854), l, 488-9;
Hugh \.l. Hamill,Jr. 111e Hükr(r,o Rnl{)/1 (v.uncsvtlk, nivers1ty of Floridi
Pre , 1970). pp. 1..,7-179; Lort:nzo de /.avala. Ensayo mht() de las n:vol,montJ
de ,\,Jéxiro desde f 808 basta 18 30 féxico, Ed1tonal Porrúa, 1969), pp. 45 í2.
l lbid, pp. 6.~-655 Alamán, f listona d, Me_¡1rr,, Il-TIJ.
4 Alamán, Historia de Méjico, 1, 379; Ilamill, The Hidalgo Revo/1, pp.121-123.
Carlos .l\laria Bustamantc, Cuadro hisltiriro de In rr1·0/11tión me:áa111a (6',. léxico,
1843-1846). JI,328;IIL 1- 100.

Historia de Méjico, I\', 166ft; Wilbt'rt H. Timmon ', Mor,lo.t (FJ
Pa:o, 1cxas \1. estero Colk:ge Pn:ss, 1963), pp. l..2- l 23;Juan 1~. Hernande7 y
Dáva.los (cd.) Coll'tción ,/;• ,lor11mt11Jos para la his/01ir1 di• la gNerra de j11depmdmría
(6\ ~léxico, 18-.-, 1882), \ ~ 214.
'Diano de México, 1808-181 \, G,1zeta de 1.\lf.:,iro, l8118-1814; p3.lll, Cortes,
D1tmo d, /01 Corles, 1810-1814; Guadalupt'-, 'ava Otaro. Cabik/01 de 111 1 111eva
F..,p,ma fil 180.'í (,\íéx1co, cptentas, 1973),
Spain,
ervicio H.istonco \lilitar., Di«io11,mo hiblil,grdfico de la ,WiffTtl dF
1ndt"pmde11r1t1 esp,uiol,, ISO, -181.f-; ¡ 3':. \ladrid,
194+521, Gabriel íl. Lovctr,
Napr;leó11 ,md the Hírth oj Modem \j,am (2 v. Kcw York, 'ew York nh·crsity
Prc:ss. 1965), II.
~Dl(lr,o de las Cortes, 1810-1814.

L34

135

2 J.,ucas

1 Alaman,

,

�I !rl"'alt '

l tmv,

/

1

Tanto en léxico como en los Estados Unidos, no podemos
eñalar claramente un momento definido en el que podamos decir
que ha nacido la Independencia. En uno y otro caso, se comprende
mejor si se la compara con un proceso más o menos prolongado de
gestación. Para mayor claridad, en el proceso mexicano podríamos
hablar de tres etapas por las que se reaJiza ese nacimiento. En u
primer momento, el m vimiento habría tenido un nacimiento
prematuro y habría vivído precariamente. Más aún podríamos decir
que logró sobrevivir gracias a que fue socorrido por un segundo
impulso e vio superado y, finalmente, reemplazado por el primero,
a quien se sumaron otro miembros con ideas ya más maduras guc
correspondían a u primeras intenciones. Esto es lo 9ue pretendemos esbozar brevemente en estas notas.
Lo presupuestos generales que dieron lugar a la Independencia
es lo Estados Unido y en México son muy similares. Tanto lo
americanos como las Colonias Españolas estaban muy alejados de
su i\fadre Patria. in embargo, la comunicacione entre E paña y
sus colonias eran más difíciles, y aún se veían interrumpida por
periodos más o menos largos que las de Gran Bretaña con las
suya . Y esto porque durante la mayoría de estos siglos Gran Bretaña
dominó los mares. De esta manera, durante largos periodos !as
colonias españolas se vieron forzadas a arreglár ela, por sí mismas.''
Durante esta época, tanto en las colonias española como las
británicas habían llegado a entirse imbuidas de cierto sentido de
"autosuficiencia''. Durante las últimas décadas del siglo VIIl
muchos mile de mejicano -abogados, comerciantes, mineros.
médicos, militares, periodistas, burócratas, hacendados, granjeros,
clérigos, etc.- definían su propia identidad más como americanos
que como españoles. Y este era mucho más acentuado en ueYa
España, donde los mejicanos se veían a sí mismos como hijos de la
tierra donde habían nacido, la rierra d la abundancia, "el mejor
país ele todos cuantos circundaba el soJ". 10

l

R

u/

F. te espíritu de autosuficiencia no pasó inadvertido pata el
gobierno español. De la misma manera que la Inglaterra y sus
colonias, e babían desarrollado de manera diferenciada, teniendo
al final distintos intereses económicos y diferentes ideas política y
sociales, el mismo hecho había ocurrido con España y 1éxjco. Por
ello, cada uno de los centros metropolitanos procuró igualmente
aumentar el grado de control sobre sus colonias, de tal manera que
pudieran contro1ar su crecimjento y mantener dominados us deseos
de autosuficiencia. Esta es la explicación de las nuevas medida políticas
cornadas por España al implantar el sistema de lntendencms en sus
colonias y aJ crear las Comandancias Generales de las Provincias Internas,
dando la mayoría de las posiciones de gobierno a leales peninsulare .11
Otra medidas también fueron promulgadas, que tenían por objeto hacer
a las colonias más dependientes delgobie;:no metropolitano. Sin embargo,
mientras se buscaba con ellas aumentar el control sobre las coloniru al
'
mismo tiempo, ellas sirvieron para provocar a Jos mexicanos.
El gobierno español, como el inglés, initó a su colonia mejicana al
imponer un nuevo sistema imposit1vo. Sin embargo, a diferencia de las
colonias inglesas -que contaban con pocas riquezas durante el dominio
británico-, léxico enriqueció permanentemente las arca, españolas
con sus ricas producciones. Sus recursos no solo compensaron todas
las inversiones 9ue efectuaron los españoles para el desarrollo de la
Colonia, 100 que también proveyeron la mayor parte de lo recursos
que necesitaron los españoles para organizar la defensa y mantener el
sistema colonial en Jas otra colonias americanas.
'i bien los mejicanos eran perfectamente consciente. de esta
realidad, no elevaron ninguna protesta en contra de la función que
les asignaba el sistema colonial, hasta b. aplicación de la ley de
consolidación de vales, como se llamó al nuevo si tema impositivo,
en 1805.'2 Recién entonces se produce una protesta prácticamente
'· D./\. Brading, Mii1ers a11d AJercbrJ11ts in 8011rbofl New Spai11 (Cambndge,197~,
pp.33-91.
I?

1.as gazytas de '\ lb..ico de los siglo X\ O Y XVII.
'º Gouzálcz, "FI periodo formativo," p.79; DrcJionary '!} oj Ammet111 Histon
(6 vols. ew York, Charles criber's Sons, 1940-1961) JV, 464---465.

Romeo f-lores Caballero C01111terrevo/11lio11. The Rnlr of the Spa11iards i11 lhl'
lndepmdmce, ~[ },féxuo, 1804-1838 (Lincoln, Neb(aska, Universiry of ebraska
Pres~, 197 4), pp. 14--41.

136

137

~

,

�Jfr ...., ;;

1 ,,,,

unamm.e entre todos lo grupos que residían en ueva España, ya
sean españoles peninsulares como mejicanos, que tuvo indudables
repercusiones en el futuro. Este impuesto había sido aplicado
anteriormente eo la península, 13 Jel mismo modo que nuevos
derechos fiscales ( tamp Tax) habían sido aplicados en Inglaterra
antes que en sus coloruas. 11 Pero en e fe caso español, los impuestos
tenían el objeto de defender el nnperio español en Europa 15 mientras
que, en el caso de Inglaterra, pretendían defenderlo fundamentalmente en la misma América. 16
Aunque lo mexicanos no protestaron inmediatamente por la
implementación de esa ley, como los hechos Lo demostraron má
tarde, vieron en ella una violación del principio básico que se referia
que no debía haber impuestos sin representación en el gobierno.
Por ello esa ley tuvo efecto saludable en [éxico, -como ocurrió con las
ordenanzas de navegación ( atigation Ads) y otras medidas y otraS
medidas en las colonias británicas de América 17 -ya que unió a todo,
los residentes de féxico en contra de esas malas prácticas
gubernamentales. 1'[ás aún, esas decididas protesta convencieron a fas
autoridades e pañolas, que terminaron por suspender la aplicación de
la ley, 18 -lo mismo que bahía ocurrido con las autoridades británica,
con re pecto a sus colonias-. Sin embargo, para ese entonces la autoridad
real ya se había deteriorado, pues aún lo españoles peninsuJares
residentes en féxico desconfiaban &lt;le la autoridad real. 19
La suspensión de e a ley tan impopular se debió, de hecho, no al
gobierno de Fernando VII sino a la uprema Junta Central de evilla
en julio de 1808.21 ' Dicha junta leal a Fernando VII y en su nombre,

reconociendo el derecho de las colonias a estar representadas en el
gobierno central del imperio, decretó 9ue cada una de las colonias
enriaran sus repre entame para participar, como iguales, en ese
cuerpogubemamental. 21 Mástardelajunta se vio obligada a trasladarse
de ewla a la Isla de León, y creó una Regencia para que continuara
gobernando en nombre de Fernando VII durante la Guerra Española
por la Independencia del poder francés. Entonce! no solamente fue
nombrado un mexicano como miembro de la Regencia, pero también
enviaron instrucciones a todas las pro\'incias de las colonias de América
Hispana para que se em:iaran sus representantes a las Cortes
Españolas.22 Para asegurar la repre tación colonial en aquel cuerpo, la
Junta dispuso que se seleccionara, entre lus españoles americanos que
re idían en España, un grupo cualificado para yue representara a cada
una de las regiones coloniales como diputados suplentes hasta que
llegaron lo diputado electos a quienes corre pon día la representación
en propiedad. De esta manera, siete mexicanos se sentaron en los
escaños parlamentarios cuando
abrieron las e. iones de las Cortes
el 24 de septiembre de 1810.23 t\ntes de esta fecha, ya dieciocho
prmwcias mexicanas habían elegido a ns diputados y reunidos los
fondos necesarios para costear su viaje. De todo dios, quince llegaron
a España, uno (el nuemleonés Juao José de la Garza) murió en ruta y
otro se encontró incapacitado de viajar antes de su partida. olo uno
(el oaxaqueño Manuel María Mexía) rehusó a emprender tao peligroso
riaje. De esta manera, Iéxico se encontró representado por veintuno
de sus hijos nativos en aquel cuerpo revolucionario que produjo la
Constitución de 1812 para el imperio españ.ol24 Y , u persistente acción,

Ibíd., p. 15.
lorris, The American Rcvol11tio11, p. 17.
15 Flores Caballero, Co1mtenwol11tion, p. 15.
16 Dictio11ary aj Amenran Iú.rtóry. IV. 466: Morris. The A111erica11 Retl/Jl11tiort,

·•Decreto del 22 de enero dt' l 809" en Ga-z_t'la de Mfjico, XVl, 325; Alamán,
Hi toria de l\1éj1co, l. 291.
!.: "Decreto del 14 &lt;le febrero de 1810," GaC/!ta delgobienJn de.\Iéxiro, 1 (18
de mayo de 1810), 419-420.
.!i Charles R. Berry, "Thc l::,lection of the ;'\'lexican Deput1es to the ~panish
Cortes,18 llJ-l 822," en ,"1ex,co (md thi' Spamsh Cortes (Austin, nivers1q· •)f
Texas Press, 1966), pp.15-1'; prun, Cortes, Dwio de /a¡ disC11.rio11es ¡ adas ~ fas
Cortes (24v. Cádiz, Imprenta Real, 1811-1813), l.

H

14

pp. l4-17.

11

" I btd., pp. LS-16; Dictio11a1J' ef ÁJ11enmn Hirto,y, IV, 465-466.
18 Gozela de Mé.-..1ro, :XVI (15 de abril, 1809), 324-328; Flores Caballero,
Co1111tem110/1rtio11, pp.14-41.
tQ Ibid.
20 Gazeta de 1\,léxico, A'VI (15 de abril), 324-328.

,, Berl); "The Election of the .~Icxican Deput!es to the ~parush Cones,
"pp.14-20.

138

139

J

,

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,

'.

l f

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r

como uno de lo grupos más activos en las Cortes, indica que su
demanda referentes a tener su representación en el gobierno habían
sido reconocidas.
i la Junta Crntral, ni la misma Regencia, habían previsto yue
las Cortes tuvieran las funciones de un Congreso Constituyente;
pero una vez que se reunieron, ellas se arrogaron el derecho de
redactar ) promulgar una constitución que transformara la
fonarquía ab. oluta en una ~fonarguía const1tucional.2~ Por ello,
esas Corte. se transformaron en un cuerpo realmente revolucionario,
no solamente para España pero también para us colonias y,
especialmente, para México. El producto de las sesiones fue
fundamentalmente de naturaleza política como Jo fue por otra parte
la misma Constitución de lo E ·ta&lt;los Unidos de América. Pero. u
decretos abrieron la puerta a futura medida de reforma económica
) social prevtstas en la. candentes esiones de 1810-1814. Cuando
e, tas discusiones se convutjeron en leyes, en la aún más
revolucionarias esiones de 1820-1821, ellas sirvieron para que se
gestara el segundo movimiento independentista en la tierra mexicana.
Como resultado de la orientación que tomaba la corte y la
regencia, y ayudado por Inglaterra Fernando VII fue finalmente
dejado libre de su cautJverio por apoleón en 1814. El rey se
apresuró a pagar a sus leales partidarios disolviendo las cortes.
anulando la extremadamente revoluc10naria Con tiruc1óo y
apresando a muchos de los diputado incluyendo a los que habían
tenido una participación más activa entre los mexicanos, 26 y uno de
estos fue el coahuilcnse José figuel Ramo Arizpe.
La acción de los mexicanos en las Cortes Españolas entre 1810
) 1814 v, más tarde, entre 1820 y 1821, ha sido largamente ignorada
o des,·alori.7.ada con relación a la revolución mexicana y a la Guerra
por la Independencia. in embargo, esta acción es fundamental para
poder ntender la historia política y constitucional mexicana desde
1812 en adelante. Cuando l\forelos conYocó a una asamblea para
'-' Spain, ÚJrtes, 18I0- 18l3), Diario, l.
E. Chapman, A 1Iislor)' ry lptlin

zi. Charh:

495.

140

ew York, Macmillau, pp. 494-

1

/i

111/11¡

constituir un gobierno, uno de los documentos mejor conocidos
por aquel grupo fue la Constitución de 1812.2'' Má aún, algunos de
lo miembros del Congreso de Apatzingá.n habían participado en
las elecciones municipales populares que se llevaron a cabo en la
ciudad de México en 1812, y se habían aprovechado de la libertad
de prensa por el breve período que exi ció en México en las
postrimerías del mismo año. 28 Carlos María Bustamante, un
periodista que después llegó a er miembro del Congreso d
Apatzingán, había defendido tanto el nuevo proceso electoral como
la libertad de prensa. Temiendo ser arrestado a causa de sus
convicciones, huyó de la ciudad de México y se unió a Morelos
cuando, tanto la libertad de prensa como la continuación de las
elecciones, habían sido suspendidos por enegas en los primero
día de diciembre de 1812.29
¿Cuále eran los principales principios politicos de este
docwnento? La oberanfa nacional y popular, la separación de
podere , la igualdad de la representación, la igualdad de derechos y
deberes, el ejercicio del gobierno basado en el consentimiento y,
finalmente, un gobierno provi ional ) local relativamente autónomo .
E tos principios se identifican con aquello ideales de "libertad,
igualdad, derechos inalienable. y gobierno con el consentimiento
de los gobernado " tan profundamente incorporados a la tradición
de la Revolución Americana. Sin embargo, los mexicanos, cuando
qwsieron introducir estos ideales en la Constitución de 1812, no
huscaron apoyo n el extranjero sino dentro del propio Imperio.
Del rrusmo modo que lo, Americanos se habían apoyado en la leyes
Y en la prácticas inglesas, los mexicano, ) otro españoles
americanos y peninsulares se remitieron siempre a las leyes y a las
costumbres que e habían desarrollado en la misma España hasta et
r Timmons, More/os, pp. 135-136.
Nettie Lee Benson, "The Contestad Mexican .Election of 1812", Hispanic
ln1erican Historical Revlell•, XA'Vl (\ugusr,1946), pp. 336-350; Clancc eal
"Freedom of che Press m eu parn 1810-1820" en Miwco a11d the Spanish
Cortu, pp. 93-98.
i') lbid., p.95.

141

�punto que habían llegado a ser leyes escntas, como las Siete Partidas,
los numeroso fueron municipales y la Recopilación de las ~es de 1m
Indias. Y, también del rrusmo modo ellos adujeron a su favor su
propia experiencia individuaL basados en el conocimiento inmediato
de lo que era más conveniente para el futuro de las spañas. Los
diputado de México, igual que los de la otras provincia y colonias
y de Jo de la perúnsula, se entían identificados con sus propias
leyes y co tumbres. Fueron ,,oluntariamente a la guerra en contra de
Francia y ya habían empezado a temer la agresión de Jos Estados Unidos
d Aménca, cuyas ideas y leye:: re ultaban bastante ospechosas a una
ciedad enraizada en la tradición católica española, ya e tratara de
aquello que vivían en la península o en las colonias.
Largos y acalorado debates alred dor del tema de la autonomía
de los gobiernos pro incia] s se refirieron a1 primiUvo sistema
spat1ol de reinados que, eventualmente, se unían bajo la autoridad
de un monarca .ólo despué · de que éste había reconocido u
identida&lt;l a travé de la repre entación en la Corte . Y anhelaban
un sistema similar para los numero, o remados que e encontraban
en América 1 ueva pa.ñ.a, ueva Galicia, ueva Vizcaya, ueva
~xtremadura, uevo ~ anrander, uevas Piliprnas, etc.). Aún las
revolucionaoas Cort d 181 -1812 eran un producto de la unión de
los cliputado de las provincias (Reinos) de E paña, que cnvwon sus
representantes ólo después de que cada una había reasumido su
oberanía gobernándose por sus propias Juntas Provinciales, con el fin
de expu1 ar a lo invasores france ; y, del mi mo modo, lo diputados
de la América rIi pana se o.tigmaroo de una situaoón similar.
Es interesante notar que el tema del federali mo, tal como fue
redactado en los debates que e referían a la autonomía local y
provincial, muchas vece e planteó como opuesto a un sistema
monárquico de gobi rno. En e Le contexto, alguno diputado. de
España compararon los gobierno prov111ciales o loca1e, dentro del
s1 tema monárquico con una especie de federalismo, ta1 como existía
entonces en los Estado
rudos de América. in embargo, los
mexicanos -junto con muchos de los diputados liberales p niosulare rechazaron e ta interpr tación. inalmente, aquello que e oporúan a
T

142

conceder un gobierno basado n una mayor autonomía pnwinaal y en
un retorno a la formas municipales que habían sido uprimida. por
Carlos \~ perdieron partida. e concedieron amplio. poderes a las

prminc1as -e1ecutivos, legislaavos y judiciales. El gob1erno municipal
fue reaswnido por el pueblo y nombrado dentro de cada jurisdicción a
trnvés de elecciones popular~ de lo. abildo , creándose además
nuevas municipa1Jdade .vi
La nueva Constitución, de acuerdo con otras de su época, dispu o
que el gobierno nacional se organizara confi rm a1 principio ele la
división de los podere ejecutivo, legislativo y judiaal. e subordinó
1a autoridad del Rey a lo que d1spus1eran las Cortes. · n los debates
que e mannrvieron alrededor del tema de la Limitacion del poder
real, un diputado mexicano, Guridi y Akocer, citó el precedente de
la Con~l:ltución de los Estados Unidos de ;\mérica que reconocía
el derecho de la Corte para rechazar el veto del Ejecutivo y para
declarar la guerra. i Por otra parte, ru la. corres ni el mismo rey
tenían poderes judiciale y ningún español podía ser ¡uzgado por
cau a Cl\ 11 o cnminal a no ser &lt;-¡Ue fuera ·omctido a lo · rribunak · ~
de acutrdo a las le •e .. Los fueros militar) ecle iástico continuarán
solo dentro de Jos límites pre criptos por las leyes actuales r aquella
otras yue se dictarían. Y lo t.: enta \ tres arúculo qu organizaban
el sistema juilicial tenían el objeto de proteger a todos lo españoles
de cualquier acción arbitraria o tiránica.
La Constllución liberal de 1812 fue proclamada en todas las
colonia" e pañnla antes de que terminara el año Ln curso. Y, de
hecho, los hi. panoamerica.no , que había colaborado eficazmente
en u redacción, se preocuparon intensamente ele &lt;.¡ue ella, junto
con fas copias de lo debates e □ la Corres, fueran amphamcnte
&lt;li,;tribuidas en LOda mérjca, especialmente en ca&lt;la municipalidad. 11
eme Lee Beason, L, Jip111&lt;1dón prol'ít1at1!_y e/fa/, r11/isn10111,.,mmo (.\léxico,
El C:ol~o de México, 1955); Rogcr L Cuaniff, ·~lexican J\Iumcipal Elcctoml
Ri:form, 1810-1822" en Mé:üco an&lt;l Lhe pam h Corte , pp. 59 36.
;r David T. GarLa, "Mc:x1can C.m ·ntutioaal Exprcssion 1n Lhe .om:. of
Cadíz,"' en Mi:'Xico and Lhe ' parush Cortes, pp. 54- 55; Dia.rto de ·esioncs de
hs Cortes (2a. ed.) m nccubn: to, l8T1), 2037-Zmb.
Diarío ~ las C.ortu, 18ll -lSB.

143

�1uchos de estos liberales que se habían comprometido con la nueva
Constitución, después que Fernando Vll la anuló junto con las leyes
de· las Cortes (mayo de 1814), pasaron los seis años siguientes en la
prisión. Pero las.ideas liberales no pudieron ser destruidas una vez
que se habían difundido por todas partes. Y esto lo descubrió el
mismo Fernando VII cuando se vio forzado a re-promulgar la
Constitución de 1812 y a restaurar las Cortes, en los primeros meses

d e1820. 33
Las nuevas cortes fueron aún más revolucionarias que sus
predecesoras de 1810-1814. Abolieron las vinculaciones y las manos
muertas, suprimieron los monasterios de las órdenes monásticas,
pusieron a todos los miembros del clero regular bajo la autoridad de
los obispos y urgieron tanto los frailes como a las monjas a
secularizarse. Suprimieron los fueros militar )' eclesiástico, poniendo
a sus miembros bajo la jurisdicción civil y expulsaron los jeswras.
Se dictó una ley reconociendo el derecho a toda persona, sea o no
indígena, para poseer en propiedad individualmente su propia
tierra; se abolió la esclavitud, se atacaron lo monopolios y se
defendió abierta.mente, junto con otras muchas medidas económicas
y sociales, el libre comercio. 34
Estas medidas, y muchas otras que fueron tomadas durante el
periodo de 1820-1821, fueron verdaderamente revolucionarias.
Cabría preguntarse cómo iba a aceptar aprobarlas el Rey Fernando
VII y si alguna vez llegaría a promulgarlas. Pero esto fue precisamente
lo que aconteció. Y, precisamente, fueron estas medidas
extremadamente revoJucionarias, propuestas por las Cortes 18201821 y por sus cincuenta y un diputados mexicanos, las que gestaron
involuntariamente el segundo movimiento por la independencia
mexicana. 35 El grupo que lo representaba no quería cambios
revolucionarios. Aparentemente, ellos se justificaron considerando

d rey era un cautivo involuntario&gt; encerrado en su propio palacio,
de este grupo de radicales liberales. De esta maneta, los cuerpos
corporativos y los sujetos que se oponían a la revolución liberal,
solo tuvieron un camino para salvar la situación. Aliarse con los
poco representantes que todavía existían del primer movimiento
por la Independencia, dándole un nuevo contenido e invitando al
rey, o a uno de sus príncipes españoles, a venir a México para
gobernar sin aquella constitución revolucionaria. 36
Es suficiente indicativo que, en aquella misma época, los
diputados mexicanos, a pesar de encontrarse en el ambiente
revolucionario de las cortes, continuaban pensando que las
provincias americanas debían seguir perteneciendo al Imperio
Español y ayudando a fina.ociar su presupuesto. Habían llegado a
la conclusión de que México, y todas las otras provincias americana ,
necesitaban no sólo una relativa autononúa provincial y municipa~
sino una autonomía total para gobernar sus propios asuntos, con
sus propios cuerpos ejecutivo, legislativo y judicial. Pero para ello,
esa autonomía y la descentralización gubernamental no significaba
la independencia que, desde México, proclamó la contra revolución.
Presentaron un plan en junio de 1821, que fue recha7.ado por las
cortes. 37 Inmediatamente, casi todos ellos pidieron que se les
permitiera retornar a su tierra, haciéndolo poco después.
El egundo movimiento independentista se mantuvo controlado
por los grupos contrarrevolucionarios durante poco tiempo. En
marzo de 1823, el pequeño grupo de los primeros revolucionarios
de 1810 que todavía quedaba y los que habían participado en la
pnmeras cortes, junto con los miembros de las recientes Cortes de
1820, tomaron el control. 38 Poco después, en octubre de 1824.

13 Zavala, Ensayo, pp. 83-89; Williarn Spence Robertson, J111rbide oJ Mixiro
(Dutham, Duke Unit&lt;erstty Press. 1952),p.51.
H
James M. Breedlovc, ''Effecr of the Corees, 1810-1822, on Churcb
Reform 10 Spain and féxico". And Neill Macaulay.
\,; Alamán. Historia de México, V. 45-46; Robertson, lturbíde de 1\lfixico, pp.51-83.

lbtd., p. 71.
Spain, Cortes, 1821. Diario de las se..rio11es de lar ÚJrtes, 25 dej1111io de 1821; Woo&lt;lrow
Anderson, "Reform as a Meaos to Quell Revolution", Mexico ª"d the Spa11ish CtJrteJ,
pp.185-207.
.18
etúe Lee Bcnsoa, "El Plan de Casa Mata" The Hispa11ir Amerir,m H.ístorical
Revie.w, XXV (February, 1945), pp. 44-56; Benson, Li dip11tarió11 provinrial, pp. 73, 8081, 90- L08, 123-208.

144

145

3(,

17

,

�,,

'.

proclamaron una Constitución mexicana, gue reproducía ca i

parecía al principio al balbuceo de un niño, había ahora a u madurez.

lireralmentc la on citución de 1821 ) las leye qu la acompañaron,
y en cuya redacción habían co]aborado ellos mi, mo , poniendo
las ba es de un sistema de gobi rno nacional que incltúa el re peto
de la autonomía provinciale y municipaJe .
En \1' xico, 1hrual qm.; en otra pan , e tas idea. revolucionaria·
no eran aceptadas por todo ni fueron inmediatamente
incorporadas a la nueva constituoón. Pero ellas e difundieron y
di. cut:Ieron amplirunLnte, no sólo en la con , ino en todo el
mundo hi pánico. La Con titución de 1812 con us le,·e, igual que
los debate en las cortes, se hab1an impreso y habían . ido
abundantement diseminados por todas la r giones del Imperio,
incluidas las municipalidades má ai ladas. 1á aun, toda e tas
lere re\'olucionarias fueron puesta en efecto dentro del territorio
mexicano y continuaron en ,·igencia hasta qu fueron abolidas o
modificada por nuevas ley , dictadas p &gt;r el gobi mo local. Sin
embargo, la ideas gue generaron permanecieron en un ambiente
aun después que fueron rcempluadas y sembraron una sene de
demanda. re,·olucionaria. por las que se luchana postLnormenre
para hacerlas realidad en las constituciones mexicana de 1857 y
191'. tJUL tu\Í ron por modelo la d 1 '12 \ 1824. 'i esta. idea.
revolucionaria .• t:nunciadas y defendidas por lo. mexicanos ranto
en propia a rra como en España en los imcíos d I siglo XLX. gue a
u vez e; taban enraizadas en la primitiva lere y tradic1one
españolas, fueron nuevamente proclamadas en 1 10,1812 y 1820,
) continuaban e timulando los ideale d los que todavía hoy creen
en la libertad, en la igualdad y en la 1usuc1a para todos lo hombres.
l .a dcf n. a dt: estos pnncipio no fue una moda olamente durante
los tiempo ilustrados, ino que e r monta a la má primiti,·a
tradición española. EIJn fueron uprirnidos una y otra vez.
especialrnLnte ntre lo.. iglos XYI y XIX. Pero no murieron. Lo.
1mclecruales e pañole t: hispanoamericano lo. hic1 roo revivir y
lo fortal cicron, &lt;le la misma manera que los re,,oluaonario. de
lo:s stados nido. de América apelaron a las le}es y a las tradic1ooe.
bri ánicas para legitimar su precepto revolucionario .. Lo que

E tas 1deas estaban profundamente mcorporada. a la propia
traJ1c1ón } por ello, no es correcto juzgarlas como una limicactón.
Esto tampoco ·1gnifica que las idea de unos no fueran conocida
por los otros, ya que eran reconocidas por codos. Lo atestigua el
hecho &lt;le que: la constitución de lo. · rados rudo de mérica
haya sido publicada en Filadelfia, en e pañol, en 181 O; que haya
aparecido orrn traducción en anta Fe de Bogotá en 1811, ) otra
en el Diario de Mé:&gt;.ico entre ocrubre ) noviembre de l 812; )' aún fue
citada en alguna que otra ocasión en los debates de las cortes, por
algún diputado mexicano o e pañol, para apoyar o rechazar el dictado
de al~una le},
l o faltaban quient:s e cribieran con átuc1ones durante e ta
época. Y a cada uno Je sus autores, como a caJa nación, les gustaba
imaginar e que su ideas habían influenciado a lo derruí . John
Adams, el segundo pre idemc de lo. Estados l1nido de America,
con tesó una vez que le gu. taba redactar constituctones por otras
nac1one .. Gouverneur lorrl , mientras estaba en Francia y a pedido
de un amigo, e.cnbió una constitución para los franceses; y sm
embargo, le pareció ridículo que un francés le pre entara una
consrirución de la que era aulor, que seniria para los _stado l' nido
de América. ICJ Thomas Jefferson e, h1vo constantemente cambiando
ideas v boceto de constituciones con arios corre pon ales
extranjeros, inclurendo: algunos españoles, en los inicios del siglo
XIX:.'° Yo misma tengo el texto inédito de una con. titución del
"Reino Unido &lt;le mérica" 1nited Kingdom of America) que debía
et promulgada en Hi panoamérica en el ca o de qu España fuera
completamente conqui tada p r los franceses. l o aene fuma } fue
escrita en 1 mes de mayo, &lt;le junio, de 1809, upongo que por
. dams, y dirigida al ,-ure) de ~léxico. Adams, Morris, Jeffer on,

146

147

,., (,ou,·erm:ur Morris, The Di,¡r¡· t111d l..el1ers of Go11m·1m1r Monis (2 v. cw York,
G.P
cribner e• ons, 18888) I. 48ú.
Paul Le1ce. ter Ford (e&lt;l.) Thr ll'"nti,~s oJ Tho111as Jcffmo11 (1 OY. '\iew York, G.P.
Putnam's orn;., J892-1899), X, 22: t\Jbert Ellerv Bergh (é&lt;l.) The íf'ntmgs of Thomas
]tfjrrrun('].Oy, \Vashmgton D.C 1904-l90'').I.153-15SS;XJ\', 129-131,48"-492.

�e pañoles, franceses, mexicanos y otro, mucho estaban en a9uella
época ideando constituciones. Muchas de ellas circulaban de mano
a mano. Pero el hecho de que ellas tengan muchas semejanzas como en lo 9t1e toca a la forma de gobierno o a la división de poderesno implica necesariamente que sean fruto de la imitac1on. Estos
pnncipios ya estaban muy difundidos ), en el caso de España y de
su colonias, eran inherentes a la primitiva tradición, como lo
demuestra la actuación de los mexicanos, de otros
hispanoamericanos ) de muchos españoles entre los años 1810 y
J824.

Los intelcctuale de México, de otras regiones hispanoamericanas
y de España, como los de Estados Unidos de América, cre1an tan
firmemente en estas ideas tan arraigadas en su propia experiencia
\;tal que comenzaron a querer independizarse de su madre pama
para incorporarlas en su propia forma de gobierno. Y por ellas
continuaron luchando durante muchos aifos después de la
Indepl'.ndencia.

Traducción de \le1an&lt;lro Losada

Benito Juárez, el ser humano:
algunos hechos importantes y los
gobernantes de México durante su
vida
Maria Concepción Hinojosa Velasco*

el personaje más investigado }'
publicitado en México, gracias a haber alcanzado estatura mundial
tras u enfrencamiento con Iaximiliano de Habsburgo, y por ello
reconocido en Europa, en especial por Jos bberales.
Cuando la derrota del ejército francés en Puebla en 1862, la prensa
europea se burla de apoleón ID.
El uno de mayo de 1865, el Congreso de los Estados Cnidos de
Colombia, emite un decreto nombrando a Juárez, Ciudadano
Continental.
En 1867, el cinco de junio, Guissepe Garibaldi, al solicitar
perdone la vida de faximiliano escribe:
BENITO JuAREZ ES PO IBLEMENTE

C11ando ,ma nación se libra de sus agresores col/Jo lo ha hecho México con tanta
constanciaJ' co11 tantísimo heroísfno, merece 11na palabra de encomioy 1111 salt1do
de las 11adonu hermanas. ¡Salve, oh ]11árez!, ¡veterano de la Iilmtad del A1undo!,
de la dignidad h1m1011a, ¡salve!

""Colegio de Cronistas e Historiadores de l uevo León.

148

149

♦

l

,

�Víctor Hugo, igualmente pide a Juárez perdón para 11aximiliano:
... un hombre en píe, Juár:ez, y al lado de este hombre, la Libertad.
El padre de Benito f\Jussolini, "el Duce", WJ herrero anarquista
y su madre maestra de escuela, lo admíran tanto, que registran al
niño que nace en 1883, como Benito Amilcar Andrea Mussolini.
En 1924 el escritor inglé Franz \-X'erfel publica el drama Juárez y
\faxuniliano, ¿qué sucede en el mundo en el año del nacímiento de
Juáre¡.:?

Acontecimientos mundiales en el año de u nacuruento
En 1806, tras 30 años de independencia, Tomás Jeffer on gobierna
las trece proüncias de Estados Unido . Publica en aquel entonces:

"Nne.rtra co11federació11 ha de ser ronsidcroda COTIio el 11ido dd malpartirán /o.r
polluelos de.rimados a pobk,,-./u11mca. Elpel(W'O ar/f{a/ JIO radica en el hecbtJ dr
q11e España s1!(1 dJ,eiia de e:,,..tensasposcs1011es tJ1J1crica11as..ri 110 m q11e su debilidad
permita que raiga" m otras 1110110s antes de que scan1os lo s1ifiriente111e11tefuerlt.r
para arrehatdrse/as p¡¡rfe por parte ". 1
Ya se gest-a el despojo de tierras de nuestra nación.
'apoleón I, gobierna Francia. ombra a José Bonaparte rey de
apole , a su otro hermano Lws, de Holanda, e inicia l.a construcción
del Arco del Triunfo.
Prusia funda la Conf deración del Rhin, declara la guerra a
Francia, apoleón triunfa y toma Berlín. En España reina Carlos
lV, gobierna Manuel Godoy.
oplan aires libertan.os en la ueva España y José de lturrigaray,
decimoquinto virre&gt;, llega con la instrucaón de Godoy de tranquilizar
al ,,rreinato. Poco después apo1eón Bon.aparte invade España, cambia
la situación, ordenan a Tturrigaray liberarse del poder español.2
Francisco Primo de Verdad~ Ramos, habla de "Patria, Libertad
e Independencia".

Eo. Oaxaca, nombre proveniente de las partículas nahua, huaxin
r yacti, cerro de guajes; en ti.empoguda., tiempo de sembrar como
aco tumbraban llamar al me de marzo en San Pablo de Guelatao,
traducido al español como laguna grande si proviene de las partículas
yela, laguna, y too grande, el vi.emes 21 de ese mes una familia
indígena del grupo paleo-olmeca, compuesta por Marcelino Juárez
y Brígida García, en humilde choza de adobe con aplanado piso de
tierra, acompañados por farcelina y Cecilia García como
comadronas, a más de los hermanos del padre, Francisco,
Bernardino, Bonifacio, fariana y Pablo, Brígida da a luz a su pnmer
hijo varón, la primera palabra en zapoteca que debe haber escuchado
el niño: yin niubeyu, un hombrecito, tercer hijo de la pareja3
Josefa y Rosa son las hermanas mayores. Pedro Juárez y Justa
López abuelos paternos, Pablo y María García los maternos.
A la parroquia del pueblo de anto Tomás de Ixtlán, llega el
pequeño en brazos de u madrina Marcelina García, con la
representación de su esposo Ignacio, quien por estar enfermo no
acude. El cura don Mariano Cortabaffía firma el acta de bautismo,
avalado por el vicario don Am.bro io Puche, el niño recibe los
nombres de Benfro Pablo Juárez García.
En la Enciclopedía I üspana de Heráldica y Genealogía donde
aparece el escudo del apellido Juárez, informan que e un apelativo
proveniente de antiago de Compo tela en Galicia, y dan a conocer
hacia dónde emigraron los J uárez: Una ra,11a pasó a América,
co11crefa71Jetzte a México. De ella descendió el q11e fuera Presidente de aquel
país, Benito ]11áre-.z:
¡Cra o error!
Antes de las Leyes de Reforma hasta la organización del Registro
Civil, decretado precisamente por Benito Juárez poco más de
cincuenta años después, es usual tomar los apelativos de dónde y
de quién se quisiera. Gran parte de las 20 familias habitantes de
Guelatao, compartían desde muy antiguo ambos apellidos, Juárez:
tomado del administrador del marquesado de Oaxaca, don Juan

-

Carrasco ,\ltamirano, Diódoro. l111 Paisaje Deslv11ocido d,, 1\ '11r.sfra Histmia. Secret:tría
de Gobernación. 2006.
'Arte. de México, Gobem,mtesrle .\lé,-ico 1325-1911.

------Carrasco Bretón, Arturo. Una luz en Sa11 Pablo G11elatatJ. Miguel Ángel Po mía. Iª
edición, i\Jéxico, D. F.

150

151

1

1

,

�\:. e /JI'

Xuárez de Á ila cuñado de Hcrnán Cortes. García: durante la época
de las invasiones árabes eo España se decía: quien apellido no tenia
García se ponía. Tal vez lo mismo aconteció en Oaxaca.
Los textos &lt;l geografía económica a eguran, que el destino de
una per ona e tá prácticamente encadenado y marcado por el lugar
del oacinuento. Posiblemente cierto en aquella época. cuando no
existe medio de transporte para movilizarse en forma raptcla 1
relativamente fácil, hoy es diferente, pero aún actualmente e dificil
pen ar en un aborigen australiano como físico nuclear, o uno de la
Patagunia como astronaurn. Así paren: ya señalado el destino de
aquel pequeño nacido en lo má alto de la ierra de Oaxaca, ¿cómo
era posible creer lJUe llegado su tiempo, se convierta en un estadista
de categoría mundial?
Antes de cumplir 13enito Pablo los tres años, muere su padre. Tal
vez de un jnfarto, queda tendi&lt;lo en las escalinata de la plaza. Poco
después fallece su madre al dar a luz a Maria Longinos, su última
hermana.
Benito queda al cuidado de sus abuelos paternos; Josefa, Rosar
la recién nacida en manos de Cecilia García, hermana el su madre.
Cuatro años más tarde en 18 l O en Querétaro, nace la chispa de
la insurrección, prende en Dolore . El cura Hidalgo tañe a rebato
las campana del templo llamando a la población a un gnto libertario.
¡1 1uera el mal gobierno!, ¡Viva Pemando VII! A lo indígena ahí
reunidos creo poco les importaba ·ernando VTI.
Ese afio fa.Uecen lo. abuelos. Josefa casa con Tiburcio López r
Rosa con José Jiménez, jóvenes de pueblos cercanos ... e marchan
en busca de trabajo a la ciudad de Oaxaca, dejan a u pequeño
hermano con apenas cuatro años, a cargo de su tío Berna.rdino,
hombre soltern) sin hijos. u tío e preocupa &lt;le enseñarle ·'castilla",
como llaman al e pai'iol, y la · primera letras. Lo incita a estudiar
para que , iga la carrera eclesiástica, Benito lo dice má tarde; tal

J1ez, de nh, Hfldó

111i

deseo

11 11pm1der,

pero

111ú

leccio11es no ,1rlela11ftlhfl11. •

'Juárcz, Benito. Apu.ntes para Mis Hijo . A111ollJ}!,ía di fíinoriri de.Mb.11"0. ~EP
Mbuco, D. 2' edición, 1993.

/&gt;,¡()ti

11,,~l)L ,

l,

o

Aquellos primero años de Benito Pablo deben haber sido no
can só)o difíciles sino aburridos, ayuda en las labores del campo y
en el cuidado de los rebaños de ovejas.
in mbargo, él lo cuenta, es muy amiguero. l' na anécdota muy
conocida: El viernes 16 &lt;le diciembre de 1818 va a la Lagurn1
Encantada, al buscar eo la orilla una caña para hacer una ílauta, e
levanta un fuerte viento y desprende el trozo de tierra, lo lleva hacia
cl centro de la laguna.
us compañerito , espantados, se meten al agua para alcanzar
urrra firme y lo apremian a hacer lo mismo. Beruto e niega. Pa a la
noche en el lago hasta el amanecer, cuando otro \ entarrón lo regresa
Je nuevo a la orilla.
Arturo Carrasco Bretón, uno de sus tataranietos, dice de ahí
proviene la fra e de le hizo /Q que el aire a ]11árez. Tenemos noticia de
que ésta apareció a mitad del siglo XX cuando en l\,Jatamoros, un
fuerte vendaval tumba panorámicos, árboles, poste • y la e tatua
de Juárez en la plaza, no sufre daño alguno pero, podría haber otra
ver iones.
Tras su aventura en la laguna, a los doce años e fuga de la casa
del tío Bernardino, como lo aprenden los y la niña de léxico,
porgue pierde una oveja; o e la roban uno gitanos, o quizá porque
el rebaño entra en una sementera por su &lt;lescmdo y le exigen pague
los daños, ¿s áa por la tra esura de robar unos elotes y por miedo
al áo, qwen utiliza la vara como castigo? Poco cre1ble, Benito Pablo
cuenta que él lleva la vara a su tío para que lo castigue si no sabe la
lección.
¿Aca o por cbar de menos a su hermanas? 1 o, e u deseo de
aprender, conocer una nueva vida, nos lo participa en puntes para.
mis Hijos. Ese dí.a camina l sesenta kilometro que lo separan de
la ciudad de Oaxaca en busca de Jo efa.
Llega a la casa del italiano don Antoruo ~ lazza -con dobJe zeta
en su apellido, una dt' ella la pierde ma · tarde- y u espo a Petra
Parada donde Jo fa la coctnera, lo acoge con alegría. El señor
Maza auroriza lo alo¡e, lo cm ía para que ayude en la granja donde
líburcio, esposo de su hermana, es mayordomo. Bcmto recibe dos

153

�l f/1

"

'

11

1

reales cliarios con lo que paga su manutención. Vive ahí tres emanas,
mientras, doña Petra se llega a la cocina para darle lecciones de
castellano, lectura y escritura.
El virrev don Juan de O'Dono¡u, el año de 1819 firma el Tratado
de Córdova con el cual México logra . u libertad de España. Antonio
alanueva, un encuadernador, hombre piadoso, terciario de an
Francisco, culto, religioso, algo inclinado a lo liberales, a oliatud
Josefa, recibe el cLiecmueve de enero en su casa de la calle ía Crucis
no. 5 (hoy 6ª de r,iberta&lt;l) a Beruto, como mozo y compañía.
Día, de pués le entrega un trajecito y su primero zapatos, muy
duros e incómodos para alguien que no ha conocido la pdsión del
cuero. Lo lleva a la iglesia de la oledad donde recibe la confirmación
de mano del obispo, con el propio don Antonio, como padrino.
Ahí se escribe el de tino de Benito Pablo, su padrino le da techo.
sustento v educación.
El mu~hacho se levanta a las cinco de la mañana saca agua del
pozo, riega las planta. , escobetea el piso de la sala y el adoratorio,
se baña r despierta a su padrino para que le indique lo que debe
comprar en el mercado parn el almuerzo.
l.Jn dia al rr por la calle del alto resbala y cae, al romper e el
jarro del atole se hiere el labio, conserva la cicatriz toda u V1da.
FI joven Bernto, además, ayuda a su padrino en la encuadernación
de libros, pero dedica mucho tiempo al e tudio. abe que la escueb
esta reservada para quienes dominan el castellano. Pronto lo aprende
a hablar, leer) escribir, más tarde, tras estudiar gramática, lo domLOa
como idioma nativo.
Don Agu. tín de Tturbidc y Vicente Guerrero en 182 l, juramentan
el Plan de . \ yala ~ el dieciocho de octubre, Benito ingresa al
eminario para estudiar gramánca latina.5
Pero no todo e e ·tudio y trabajo, es bastante travieso. Cuando
,' alanueva duerme la siesta, brinca la barda, trepa en lo, árboles de
mango } granada y en compañía de amigos, se divierte arrojando la
fruta a Los vendedores de la calle de Las Campanas.

&lt; Gobierno

del Lstado de. uevo l ,eon,_ll(árez..fon,1, l 972.

154

' '

,.

Por primera ocasión en 1822 e llevan a cabo, elecciones en e]
país. Se instala el Congreso y nacen los primeros estados, pero ante
los problemas nacionales, varias entidades, entre otras, Oaxaca,
declarati , u independencia, e convierten en estados libres y
soberanos. Benito, ingresa a una escuela formal.
u padrino lo envía a la Escuda Real, la única en la ciudad.
Como es usual en aquella época hay do, departamentos, uno para
niño decentes atencLido por un mae ero, } otro para niños pobre a
cargo de un asistente. Benito es recibtdo por sus condisdpulo con
burlas. Hacen bromas sobre el indígena calzado con huaraches,
cuando llega Je recitan aquello de: sala barrida, patio regado, sale 1m
11eg1ito 11119· empinado. De inmediato alguien re. ponde: ¡elpinacate! Como
su castellano aún no es muy correcto, su compañeros se mofan de
su forma de hablar.
Poco después el joven Benito se queja con u padrino de la baja
calidad de la instrucción en esa escuela. Tan sólo enseñan a leer,
escribir y memorizar la doctrina en el catecismo del padre Ripalda.
Inquieto, busca ayuda, al no obtenerla decide auto-educarse, lee
todo aquello a lo que tiene acceso, así conoce a los clásicos.
El Congreso, en 1823, decreta el destierro de Agustín de lturbide.
, e redacta uoa nueva constitución poütica, Benito estudia con
profesore eclesiá ricos. Concluye sus estudios de gramática con
calificaciones de excelente, el maestro lo menciona como ejemplo
ame todo el alumnado.
La Constitución Política de los E tados Unido Mexicanos se
promulga en 1824, Guadalupe Victoria juramenta como primer
Presidente. e hace efectiva la liberación de los esclavos. La
Capitanía de Guatemala, lo países centroamericanos, declaran su
Independencia de léxico. Benito, en su deseo de aprender gramática
latina y gracias al apoyo económico de Josefa r de don .\ntonio
alaoueva, se integra al Po11itiftci11111 andae Oa:xace11ses, el Seminario
C,0nciliar de la anta Cruz como mantetsta. Asiste como alumno
externo con sotana y manteo, gracias a la habilidad de Josefa de
convertir en sotanas, las camisas dejadas por el señor laza y Los
hábitos de alanueva.

155

�:... t .

¿ caso Benito Pablo recuer&lt;la el deseo d

r.,

1

"i

u tío Bernardino~
Carece de vocac100, e tudia en el emmario tan sólo cnn la idea de
obtener educación, formación y cultura, sin embargo toma su.
primero. exánKne~ corno seminansta.
De nuevo obtiene calificación de E."l."celentey ◄xcelente J e111i11e S,,pra
Loctllll, la máx.llllilS po 1bles.
Al triunfo del Parado Liberal en la entidad en 1827, el Congre!'.o
establece un colegio ciYil, lo denominan Tnstituto &lt;le Ciencia )
Arte , Juárez Í%rresa a estudiar Jurispru&lt;lencia.
La. c1edad oaxaqueña llama a maestro y alumnos del Instituto:
h rejes ) libertinos. La igl ia se divide. n grupo comandado por
el dorn1mco r-ranc1sco \pariciu los defiende, otros sacerd tes lo
condenan.
E] Congre o en l 29 declara a \'icen te Gu rrero presidente, pero
cuando aliena permiso para combatir contra Anastasio Bustamantc
,. el Plan de Jalapa, nombran presidente Interino a José Marfa
Bocanegra, u stancia en el cargo e tan sólo de eis días. Postenorment a wne el poder por nueve &lt;lías Pedro Vélez y tras '1, Je nueYo
ocupa I cargo \nastasio Bustamaote. Difícil situación política vive
el país.
Beniro, ames del termino de u e tuclios, pr senta un examen
público que cau,a revu lo. Lo poderes públicos consürucionalt::.,
propone, no deben mezclarse para poder mantener irn.Jependcncia
y equilibro. Gran escándalo entre lo conservadores.
Bajo la presidencia del Gral. ·\nastasio Bu tamante en 1830. lm
esrndo. de \léxico, \ 'eracruz ) \lichoacán, por pnm ra ocasion en
la nación, ante la falta de recur. os económicos, utilizan 61 nes
propiedad &lt;le la iglesia. Benito Pablo e pre enta en un nuevo acco
público. ~e le concede la Dirección del lnsciruto Auxiliar &lt;le Física.
con un suele.Jo de '' 30.00".
Después de una brc,·e estancia d Mekhor ~Juzqu1z en la
pre idencia en 1832, ll ga .Manuel Gómez Pedraza, apoyado por
\ntorno Lopcz de anta t\nna, la asume por tres mese . En tanto
Juárez, al término de] cur o de junsprudencia, ingr , a al bufete del
Hcenciado Tiburc10 Cañas, pero por falta de clientes se refugia en

su esrudio } recibe el ótulo de bachiller n derecho, e electo
regidor del Aruntamiento.
Valentín Gómez Faria en 1833 substituye a Manuel Gómez
Pedraza como Presidente. El líder del Partido Liberal en ax:aca
don Ramón Ramírez de Aguilar, propone a Benito para una
diputación r con el apoyo de Gómez Farías, la ubcit..ne.
, u padrino y protector Jan Amomo alanueva, desea verlo
recibir las órdenes sacerdotales, pero por la T,ey de Expulsión de
Españoles el obispo d Oaxaca, don ~fanuel Isidoro Pérez, a pesar
de ser mexicano parce a España, ya todos lo obispo se encuentran
en d extranjero. 1\J no haber en el país quien pueda conferir las
órden s sacerdotales hay que 1r a La Habana o a 1 ueva Orleáns. El
padnno comprende que Beruro no tiene recurso para de plazar e,
al percatarse 9ue no puede obtener d sacerdocio, le autoriza para
que continú su carr ra en 1 Foro.
Ancoruo López de anta Anna asume en 1834 por cuarta ocasión,
la Presidencia de la República. El trece de enero Benito recibe el
título de abogado, el primero en titularse en su entJ.dad Al término
de su examen dice: n1i educación política y civil. la debo al estado, fmto
precioso de la ÍJJdependmcia y de la libntod.
Lo nombran magi trado lnterino de la Corte de Ju ticia
prácticamente de inmediato le revocan el mandato, e acu ado de
traición} desterrado a Tebuacán. Pronto se deroga el exilio, hu\'e a
Pu bla donde admini tra durante do año unos baños público,.
su regreso a la ciudad de Oaxaca ingresa como sub tituto a la cátedra
de Derecho.
En aquella época en alguno curatos, los malos sacerdotes sangran
al pueblo con aranceles y der chos parroquiales, el llamado pago de las
ovcnc1ones queda a la conciencia de cada cura. Los habitantes de
Loxicha en la Delegacion Iiahuatláo ·e quejan con Juárez de lo abu o
de un clérigo, d joven Renito c1111sidera lef,•ítima u demanda y pretende
defenderlos, sin embargo, el juez ordena se aprehenda, no a los quejosos,
sino al abogado. Lo acusa de estar ublevando a los Yecino de un
pueblo donde nunca ha puesto los píes.
De nuevo durante nue,·e días YIV la amargura de la prisión,

156

157

,

�\IL (m¡,--q,;a¡¡

como sabe es injusta la decisión &lt;lel juez, pide a lo magistrados su
liberación. 1 unca dan curso a las acusaciones contra lo jueces que
lo encarcelan, debe pagar una fianza para recuperar su libertad, ello,
dice más tarde, le reafirmó en su propósito de trabqfar consta11tenm1te

para deshmr el podt&gt;rimcsto de las clases pririlegiodas.
Anastasia Bu tamaote por egunda oca ión accede a la
presidencia d año de 1839. Ese mismo año, Antonio de Padua y
Severioo Lópe7 de anta Anna Pérez de Lebrón (nombre completo
del general), y icolás Bravo, son presidentes ha ta el regreso de
Anastasia Bustamante.
Í'rancisco Jayier Echevcrría y ~\ntonio López de anta Ana en
1841 on nominados por el Coogrc o de la nación, gobernantes
provisionales. En tanto Juárez es nombrado Juez de Primera Instancia
de Ramo CiYil y de Hacienda en su entidad natal.
Antonio López de anta Anna recibe la Presidencia de Valentía
Canalizo en junio &lt;le 1844. En septiembre la entrega a José Joaquín
de Herrera por nueve días hasta el regreso de Canalizo. Don Benito
se convierte en ecretario de Gobierno de Antonjo de León,
gobernador de Oaxaca.

J.'•

"'f,'ll T (.,1•71

al fallecer la madre su espo a Petra Parada, la recibe de un día de
nacida como su hija más pequeña. Juárez la había conocido desde
la cuna.
En compañia de doña .Margarita, continúa su vida pública. Lo
nombran en 1844 Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.
Don Mariano Paredes Arrillaga es presidente en 1847 y don Benito
rnputado F deral por Oaxaca, se traslada a la ciudad de México.
Bajo la Presidencia de don José Mariano Salas en 1848, Juárez

Su vida privada
Ya con ingresos propio al me1orar u economía en 1832, se libc.':ra
de la tutela de su padrjno don Antonio alanueva. Va a \ ivir a la
casa de huéspede de Juana Rosa Chagoya, una jO\en humilde con
c-1uien procrea do hijos, Tere. o y Susana. Lo reconoce, sin embargo
no casa con Juana Rosa u ana, es inválida durante toda su nda y
al final de esta, se dice, cayó en el u ·o de las drogas.
~Iuere la madre de us hi¡o , se hace cargo de Ter sa a quien
envia con la familia de su compadre Miguel Castro, hasta su
falleci1TI1ento en J884.
Valentín Canalizo, incondicional e impuesto por Antonio López
de Santa Ana a ume de nue,·o la Presidencia en 1843 y don Benito,
a lo .r años de edad, desposa a )\.[argarita laza Parada de
diecísjete, casan en la iglesia de an Felipe 1 eri. Ella, según con ra
en su Acta de Bautismo, es hija expósita de don Antonio d la laza,

regresa a Oaxaca corno gobernador Provisional.
Al cumplirse su inrerinato en 1849 el Congreso lo ratifica como
gobernador Constitucional. Ese año, al venir huyendo Antonio
López de Santa fulna, le solicita asilo, Juárez no permite ingrese a
la entidad, esre hecho le cuesta posteriormente, el destierro.
La epjdemia de cólera azota en 1850 la ciudad. El gobernador
encabeza como autoridad, las fiestas solemnes y las procesiones a
la Catedral para pedir al AJtísimo, los libre del mal La peste provoca
la muerte de diez mil personas incluida una de sus hijas, a quien
entierran, para dar ejemplo, en el panteón civil y no en la Catedral
como era la costwnbre de la época. El clero coopera con discursos
patrióticos.
Por costumbre llega a su despacho a las nueve en punto, lo cual
hace que sus enemigos lo llamen con gran desprecio, alhatiil.
Al arribar Mariano Arista a la presidencia, deja en 1852 los cargos
públicos, regresa al Instituto ahora como rector en la cátedra de
derecho civil.
Una tarde cuando don Benito se encuentra en el balcón de su
casa descansando en compañía de doña Margarita su compadre,
Máximo Ortiz, aún resentido por la revuelta de Tehuantepec e
incitado por el gobernador Ignacio Martínez, le dispara. Juárez se
deja caer al suelo para proteger a su esposa con su cuerpo, salen
ilesos. De inmediato ingresa en 1a casa, toma una pistola y se dirige
hacia la de su compadre.
Al llegar abre la puerta la mujer de Ortiz, ya había sido prevenida
de no dejar pasar a don Benito. Éste, en voz alta desde el umbral
dice: dígale a 1m colllpadre q1,e si quiere t1Jt1/arme que salga, pero q11e lo haga

158

159

�ck frente. Como era de esperarse Ortiz, no se atrevió a salir.
De nuevo Antonio López de Santa Anna en 1853 asume la
presidencia. El 27 de mayo Juárez es aprehendido. Se le destierra primero
a Jalapa, de ahí José, hijo de anta Anna lo traslada a San Juan de Ulúa.
Pronto abandona las celdas y parte en el barco inglés Avon hacia La
Habana. A su llegada se entera que ahí se encuentra su cuñado José
Vidal Maza, para entregarle algo de dinero que le envía doña ]\.fargarita,
don Benito permanece en la ciudad durante cuarenta días.
Parte hacia Nueva Orleáns y después de cuatro días de
navegación desembarca el 27 de octubre. Se dirige al Hotel
Comonfort en la calle de anta Anna. En su estancia en la ciudad,
conoce a otros liberales mexicanos también desterrados por el
gobierno, ente otros a Guillermo Prieto, José Guadalupe
Montenegro, Po □ cíano Arriaga, Melchor Ocampo, todos ellos
organizan una Junta Revolucionaria. 6
Hace amistad con el cubano Pedro Prida Santacilia a quien había
conocido en La Habana en la botica de Cristóbal Spíndola. Años
después, se convierte no tan sólo en su secretario particular, sino
en su yerno preferido a quien llamaba hijo."'
.
Al principio trabaja en una imprenta gracias a los conocimientos
adquiridos al lado de su padrino. Más tarde, durante algunos meses,
al lado de u cuñado como "torcedor" de puros, oficio que se cree
adquiere mientras permanece en Cuba.
Viven y trabajan en una pequeña habitación que comparten con
un doctor Borrego, más charlatán que médico. Dividen el espacio
para consulta de la fabrica de puros por una simple cortina. Cuando
alguien solicita los servicios del doctor, éste, se quita el delantal de
torcedor de puros y se pone la levita de médico.
En ueva Orleáns se podía ver a Juárez, en ocasiones, sentado
en J ackson Square leyendo hasta el atardecer el Dai!J Delta, el Dai!J
Picayene, el Louisiane Courrie1; o el Aheille de la .L ouvelle Orleáns, al
escuchar el disparo de un cañón se retira. Hay toque de queda para
negros, a don Benito, pot el color de su piel lo confunden con negro,

después de las ocho de la noche no puede andar por la calle, se
refugia en sus humildes habitaciones. 8
Ese verano, el vómito negro hace presa de los habitantes de la
ciudad, Juárez conftae la enfermedad que lo lleva al borde de la
muerte. Tal vez sus genes y su fortaleza indígena, lo salvan.
En 1855 se gesta en Ayutla el Plan que lleva ese nombre. Juan
Álvarez e Ignacio Comonfort, solicitan a los exiliados regresen a su
país para ayudarlos a defender a la nación del tirano. Después de
haberse salvado del vómito negro como llaman a la fiebre amarilla,
al enterarse del Plan de Ayuda escribe.

Nueva Orleans, 28 de febrero de 1855
Benito JuárCZJ] Ma. Mata, D. ZetÍJlaJ' Zepeda, envían a Mekhor OcmJJpo_y
Ponciano Amaga ks informan desean cooperar al tri111!fo de la g11erra q11e ha11
enprmdidíJ tllfes/ros co,npatriotas para destellar la ominosa do111inación gel
General Santa A11a. 9
La respuesta de Melchor Ocampo:

Bmwnwille 3 dej11nio de 1855
L, Jimia Revol11cio11aria Mexicana, a través des,, Pmidetitel\felrbor Ocampo
y mbsecretario José María Mata, envía a Benito Juárez. una letra por $250
co1110 auxilio para Sri viq;e a Acapuko para apt!JarJ' 1111ifon11ar la revolución.'°

Tras diecio.cho meses de destierro e despide de Santacilia quien
le pregunta que en dónde volverán a encontrarse, le dice don Benito:

En México libre o en la eternidad
Se embarca hacia la Habana, de ahí a Panamá donde cruza el Istmo
en ferrocarril. Se traslada aAcapulco en el barco chileno Ror de Santiago.
Pasa seis semanas en el mar y en ese 1855 regresa a 1a patria.
Siguiendo las indicaciones recibidas en ueva Orleáns, busca a
~onDomingo Induart, se informa sobre Diego ÁJvarez, hijo de Juan
Alvarez, se presenta ante él. Le pregunra el coronel quien es,
Catrasco Bretóo. Ibide111.
Archivo de la Nación, Vol. 1 exp. 27 , Correspondencia oficial.
rn Correspondencia Privada, Archivo General de la ación. Vol. 1, exp. 29.

8

JIrstona Btográjira .~Geográfica de México. Editorial Pocrúa, (sin fecha).
7 Federaoón. [bide111.
6

160

9

161

,

�1,.

responde: Sabiendo q11e aquí se pelea por fa libertad he venido a ver en qué
puedo ser ríti/, pide lo lleve al campamento de Juan .Álvarez.
Llega con la ropa desgarrada, sucio, enlodado, empapado por
haber caído una tormenta en el camino. e presenta ante el general
sin átu1os. t\Jvarcz le pregunta si es soldado, Juárez le confiesa que
no lo es, pero lo sería.
Le entregan ropa Limpia, un calzón de manta y un cotón, le
proporcionan una cama y un cobertor, como regalo, una caja de puros.
Pasa don Benito varias . emanas sin dar a conocer su conclición
de ex gobernador, hasta que un día arriba u.o mensajero con un.a
carta para el LJ¿'ft1ciado dotJ Bemto ]11áreZ:
Álvarez, en e e momento se percata de quien es el personaje, un
ex gobernador de Oaxaca, le pide disculpas y le dice: Usted es 11110 de
los políticos más brillantes J' le bev1os dado vestimenta de indio. j11árez co11
gran sentido del hu111or le contesta: será q11e lo parezco, ¿o no? Lo nombra
su ecretario y ase or político del movimiento. 11
El nueve de agosto del mismo año, López de Santa Ana huye de
la ciudad de México, el quince toma el poder don Martín Carrera
Sabat, pero tras él, anta Anna continúa gobernando. Juárez advierte
el problema y se lo da a conocer a Juan Álvarez Beoítez.
El doce de septiembre Carrera e retira e.le la Presidencia, deja
como Jefe de Distato al Gral. Rómulo Díaz de la Vega quien forma
el Consejo de Gobierno para beneplácito de don Benito, veía llegar
la dicha, ,1vir de nuevo su vida en familia. 12
Del cuatro de octubre hasta el once de diciembre del mismo año
Juan ~epomuceno Álvarez asume la Presidencia como interino,
nombra a don Benito ?\fü1istro de Justicia, egocios Ecles1ásucos e
Instrucción Pública, poco después, Ministro de Gobernación.
El cinco de febrero de 185.., se aprueba la Constitución Política
de los Estados C nido Mexicanos, e Ignacio Comonfort es
nombrado al frente del Poder Ejecutivo. El uno de diciembre nombra
a Juárez presidente de la Suprema Corte de Justicia, 11 pero el

,. 11

diecisiete el general Félix María Zuloaga proclama el Plan de
Tacubaya egún el cual desde esta facha cesará de regir etr la Rep,íblicd la

Constitución de 1857.
El veintitrés de enero de 1858 Zuloaga torna el poder durante
10 días. Juárez es encarcelado al lado del presidente de la Cámara
de Diputados durante vc1 nticuatro dias. Regresa Ignacio Comonfort
y libera a don Benito quien como presidente de la Suprema Corte
de:: Justicia ocupa, por le,, la presidencia pero debe abandonar la
ciudad de México en compañía de sus ministros y su familia. El
dieciocho de febrero llega a Guanajuato en busca del general .Manuel
Doblado a fin de dar un golpe de estado.
Es el inicio de la llamada Guerra de Tres años.
Poco después parte hacia Guadalajara donde en u.na reunión de
gabinete acontece la muy conocida anécdota que aparece en todo
los libros de historia.
Un oficial del ejército lo traiciona y ordena a un grupo de soldados
preparen armas. Don l3enito se levanta y pide le disparen al pecho,
en ese momento Guillermo Prieto se coloca delante del presidente
Y grita:
valientes 110 asesinan, si qttieren sangre, tomen la ,nía pero 110
tuqnm al Presidente. Termina el incidente, sin embargo los toman
prisioneros durante tre días.
Debido a la inestabilidad reinante en la nación, Juárez decide
dirigirse juntamente con su gabinete pero ya sin Ja familia, a
\capulco, y embarcarse hacia Panamá. Cruzan el i tmo y de ahí
continúan a La Habana, para Uegar como cuando estuvo desterrado,
a ueva Orleáns.
Regre a a Veracruz a bordo del barco Tennessee donde ya lo
e peran su esposa y us hijo . Establece el Poder Ejecutivo en ese
puerto ha ta 1861. 14
Un dato curioso. Anota en un cuaderno que siempre lo acompaña
que el dieciséis de junio e.le 1860:

us

... mire la #na)' dos de la tarde, bebió 1J1edia copo de vmo, jeteZi p11lq11ey ca.fo.
Carra co Bretón. Tbide,11.
12 Anes &lt;le McXJco. Ibid.
11 Archivo General Ibiden,.
11

11

Los Gobema11/e.f de 1\féxico &amp;sdt' 1821. Gobierno del Estado de

1984.

162

163

ue,.·o León,

l.

,

�I {{lm..

,

,,. t .

Ll,st,1,

Comió sopa de Jal/arines h«el'Os frilos, ª"ºZi sal.so bim picoso de rbHe piquen,
bistec, frijoles y postrey a las 1111eve p. fJJ. una cupo de ro11¡pope. 15

('.

Como puede verse, apetito no le falta.
1uevc estados se unen a la coalición con sede en Veracruz: 'uevo
León, Coahuila, Zacatecas y Colima entre otros.
Zuloaga, apoyado por los conservadores permanece en el poder
de la Tercera República Federal del veintitré. de enero al veinticuatro
de cLiciembre de 1860.
En 1862 para presionar el pago de una deuda a sus respettvos
países, una fuerza española compuesta por seis mil hombres invade
Veracruz, poco después se le unen tre mil franceses y ochociento
ingle es.
e logra un acuerdo para el pago del adeudo mexicano a Inglaterra
y España. us fuerza invasoras abandonan la nación, pero no así
las de Francia, donde reina Carlos Lui
apoleón ID, el Pequeño
corno lo llama Víctor Hugo, quien busca secretamente establecer
un Imperio 1exicano. El Papa Pío IX, cLisgu tado por las Leyes de
Reforma, emite la Encíclica del Vaticano Q11anla Cura en apoyo a
Napoleón y a faximiliano de Jlabsburgo, a quien un grupo de
con ervadores mexicano le ofrece el trono.
faxirniliano apoyado por las tropas francesas y belgas de su
esposa Carlota llega a l\féxico y por la fuerza toma varia, nt:idades.
Juárez se ve obligado a abandonar la capital, pero gracias al decreto
del Congreso de la República donde le otorgan poderes especiales,
parte por el llamado Camino Real Tierra Adentro de México a anta
Fe, en compañía de su familia, u gabmete y los archivo de la nación.

Juárez en Monterrey
El 3 de febrero de 1863, antiago idaurr:i obtiene de nuevo el
gobierno de 1 uevo León y Coahuila con una impresionante
votación, es muy querido en Monterrey, ha transformado la ciudad,
e.n aquel entonces la llaman: E/ ívlé:,dco chiq11ito.

11, , u

Correspondencia Pavada. Archivo General de la

164

ación, Vol. 1, exp, 28.

r ,

r,

En marzo, hace colectas y fiestas para recaudar cimero y enviarlo
a los hospitale del centro del país donde convalecen los herido en
los combates contra los france, es.
El presidente Juárez debido a la cercanía de las tropas francesas,
abandona el treinta y uno de mayo la capital. Parte hacia Guanajuato
a donde llega el seis de jumo, pero ordena se desvíen hacia Dolores
Hidalgo para visitar la casa de don figuel Hidalgo, la cual está bajo
la custodia de Pedro García, antiguo soldado de la lucha
independentista.

El viejo se inclina ante el presidente, y éste le dice que e él
quien debe inclinarse ante un héroe de la Independencia. Le da un
fuerte abrazo y lo nombra general del Ejército Republicano.
El ministro de la Guerra Felipe Beniozabal se quita la banda de
general y se la ciñe al insurgente. 16
De inmediato expide un decreto para que se abra un libro de
registro a fin de consignar los nombres y pensamientos de los
visitantes. Al menos hasta 1987 cuando tuve la oporturudad de visitar
la casa, exi tía un libro de registro, por upuesto no el original que
se encuentra resguardado bajo cristal.
El primero en firmar ese libro es el presidente, en seguida sus
ministros Jesús Terán, Felipe Berriozabal,José Antonio de la Fuente,
José H. úñez, José María Iglesias, Francisco Zarco entre otros,
todos firman con su nombre sin o rentar su título.
Tras ellos aparecen doña fargarita y sus hijos Felicitas, faóa
de Jesús, Manuela Juárez de antacilia, oled.ad, Benito, y su yerno
Pedro.
El nueve de junio arriaban a an Luis Potosí donde establece el
gobierno federal Pronto se percata que no es posible continuar ahí por
mucho tiempo, decide partir hacia \fontertey donde el gobernador
Vidaurri es un pequeño virrey en quien don Benito no conffa.
Escribe una carta a su yerno Pedro Prida de Santacilia: c1 Vida11rn
e.r neresario a/roerlo o eliminarlo ... 11/ilizarlo en bien de la 11ació11, duda de
su lealtad.

- -------15

'

' &amp;el. Ór~o knsual de la ociedad uevolconesa de I listoria, Geografía y
Estadisnca, Monterrey, . L. ueva Epoca, Año de Juárez. Febrero de 1972.

165

,

�.,
e:&gt;.presipasgracias, C0IJJ0 el representante másgerminoy a11tori.zodo de SIi soczedad
AgradeZfo asi,11is1110 los efrecitJJÍento.r q11e 11sted me hoce en s11 atenta COllJlltJicación
y me contplazco rada vez más de hallarme en el Estado de m digno 111andato,
donde siempre esperé e11co11frar las generosas si111potíos de s,1s habitantesy de s11s
dign{ls autondades.
Esta oportunidad 111e proporciona el placer de protestar a 11sted 111i atenta
consideración, q11eda11do de usted atmto. s .s. q: b. s. m.
Margarita .,\-iaZfl de ]11árez P

En esa época Vidaurri cobra impuestos en las aduanas de Piedra·
egras, Matamoros y Camargo, no rinde cuentas a la Federación.
Tampoco colabora con el gobierno federal, se niega a enviar arma
y pertrechos de guerra.
El me de noviembre de 1863 Joña Margarita, en compañia de
us hijos, e encuentra en altillo donde recibe una carta del
gobernador.
;\Io11trrny, 11nvielllbre 20 de 1863
Sra. Do11a Margarita Muzn
S,1ltillo
MttY señom ndnJ' de ,ni respl'lo:

•I

Ale ~.rgrato Jélicilar a usted ro1110 esposa del Pn111er Alagistrado de la .L'Jación n1
.r11 ingreso al Estado sin haber tenido nowdad alg1111t1 en el camino.
Una mnm1on prmdida por el ciudadano )11011 de Dios T'il/alón_y co111J)Jtesta del
Regidor del a •untamiento de es/a Copita/, dúdadano Rafael Tn:ri11o_y del_, lira/de
!°y del Co,11andante Militar de e.ra áudad, renovará a ttsted dichafdkitacw11,
le presentará 11Jis respelosJ' le sign[ficará los senti,111entos q11e a11in101J al Gohienm
qt1e es a 1111 cargo para obseq1liar s11s &lt;Írdenes en todo lo qlfe 11sted considere serle
átiL
ín1ase 11sted aceptar las considemcio11es de ,ni atención de éste STI adicto serv1d1Jr
q /J S 111 \antiago f 'idm1rri.

Parte Juárez hacia Monterrey
;\ fines de 1863 el ejército francés e acerca a an Luis Potosí.
Juárez, el ocho de enero de J864 se ve obligado a partir hacia Saltillo,
con la intención de llegar a Monterrey.
El nueve de febrero, acompañado por el general Manuel Doblado
aJ mando de mil quinientos hombres, llega a anta Catarina. El
gobernador envía al presidente un comurucado donde pide que no
avancen más la tropas, la ciudad está dispuesta a recibirlo con
todos los honores, pero al mismo tiempo, ns soldados se apoderan
de las piezas de artillería de Doblado, dizque para hacer la salva en
honor del presidente, pero aprehenden a los artilleros.
El diez de febrero Juárez parte de Saltillo hacia Santa Catarina,
llega al poblado al atardecer.
En esa ocasión don Benito escribe a su yerno:

La señora agradece la hospitalidad y los ofrecimientos, responde:
.fo/tillo, dirie111hre J dR 1863
J r. Don 'lnntiago f "ida11rri.
Jlonterrry.
.)lrf)' seiior mío:
He recihido fa a/mla ro,m1111carió11 de 11sledfecho 30 del l!Je.r prú:&gt;.1mo posado,
q11e ,ne j11e presentada MI la 111,diana de h'!) por el 5r. Don ]"ª" de Dios
Trillalón, co1110 presidmte de lfl co1111sió11 que, por e11cargo de 11sted_y e11 s11
non1bn•, n110 a 11isitan11e, ton¡p11esta t11Íf111ás de los Sres. Do11 Rafael T reviño, el
-lira/de ¡•_&gt;· el Cov1a11da11te Militar de esta d11dad
,ifl()' ,1f,radecida eslf!J', se,ior Cobemador, a la ge11erosa hospitalidad que heJ!J0.i
encontrado 111i Ji1111ilia )' _yo fil esta poblr11ió11 J' por ella doy ,1 usted las más

Santa Catari11afebrero 10 de 1864
M, estzmado Santa:
Estqy aquí n1111 porq11e se presentan alg¡mas dtjict1l!ades para ir a Afonterr~.
Aq11í está laflle!Zfl toda de G11&lt;1n0jttolo. o te11ga11 midadn, les diré lo q11e hqy.
S11 Afectísimo
]11tírez

,\1 día iguiente Juárez y su gabinete se alojan en las afueras de la
ciudad en la casa del Mirador -en lo que hoy es la calle de Hidalgo,
los números 1130 y 1142 Pte.-. propiedad en aquel entonce de

-

P

Pederación Mexicana de Universitarias, A. D. "Margama Maza de Juátez, una
úm. 4.

mujer liberal". Septiembre 2006, Año 2,

166

167

�(T1w

&gt;il''OJ

JI¡ =a

don Juan López Peña quien se la cede. Don Benito comunica a su
esposa: 18
Quinta de López a la entrada de Monferr~,
Febrero 12 de 1864
Sra. Do11a Margarita Maza de ]11arez
(Salti/lo)
Mí estimada Margarita:
A las diez de hqy hago t'tJtrada a lo ciudad. No lo hice f!Yer porque este señor
gobemador q11e es a.ftciot1adisi1llo a l~•arse de chzsme, ha estado crryendo qne lo
w.niamos a atacary e11 comeatencia había tomado sus l!ledidas de defe11s1i,yé11dose
a la Ctil(ladela a apoderarse de la arti//e,iay espa,rie11do la voz de que 110 habí11
de auxiliar al Gobiemo.
Como todo 110 pasa de borrego)' de farifarronada,yo 110 111e he dadopor e11temliJo
y he seg11ido t!IÍ marcha.
P11de haber entrado anoche pero he querido, contra mi cosfHmbrey mi carácter.
hacer 111i Cfltrada solenme. Como en lo gmeral e11 la población hqy lll1!)' !&gt;11et1
sentido, _ya se están prepara11do las gentes con cortinas para el recibi111iento.
Teremos ahora con q11e oh-o pito sale este señor.
·o dispongas todavía tu t!Ítye hasta q11e_yo te avise.
Dile a Santa que tenga ésta por SlfJO y que no tmga cuidado. Recóge111e ,mos
cep1l/ito.r de ,vpa que dqe en la mesa e11 que n,e afeitaba.
Memorias a 11uestros amigosJ' l!111chos abrazos a 1111estros hijos
Sf!Y 111 esposo qm te an,a.
Juárez 19

ventanas permanecen cerradas, hay temor en la ciudad.
En la calle del Teatro esquina con la del Comercio-hoy Escobedo
con Morelos-, se localiza el Palacio de Gobierno. Vidaurri lo
de ocupa, traslada la tropa a la Ciudadela donde se encierra con
algunas treinta piezas de artillería. Portifica el Obispado.
.
A las diez de la mañana, en una caravana de coches tirados por
mula de gran alzada precedida por una escolta de caballería a galope
tendido, ingresa Juárez. En e e momento se escuchan cañonazos
desde la Ciudadela, sin embargo los carruajes no detienen su marcha,
la caballería forma valla, el presidente y su comitiva continúan por
la calle de Bolívar hacia el oriente -hoy Padre Mier con Cuauhtémoc, bajan por la calle Del Roble -hoy Juárez-, para continuar hacia
Galeana al número ochenta y iete, donde se encuentra actualmente
un edificio de Banorte.
El periódico El Re11aci111ie11to en marzo veinticinco de 1906,
publica un escrito de una persona que tan sólo se identifica con las
iniciales F. E. B. qwen afirma haber ido testigo. 20
El presidente y sus ministros llegan a la residencia de don Manuel
Z. Gómez quien previamente les había ofrecido ho pedaje. Gómez
es viejo amigo de Juárez, compañeros de d~stierro en ueva Otleáns.
Gómez, ex djputado constituyente y ex secretario particular del
general don Ignacio Zaragoza.
En la crónica del periódico aparece:

Monterrey es una modesta población de quince mil habitantes,
la mayoría de las casas de sillar. Comprende desde la calle de San
Francisco -hoy Ocampo-, hasta la de Washington. AJ noroeste llega
a La Ciudadela, Juárez con Tapia, al oriente a la calle de aranjo.
Al suroe, te, hasta la Plaza de La Llave, hoy La Purísima.
Ese doce de febrero es un día típico de esas fechas, frío con
lluvia menuda, poca gente deambula por la calle. El comercio cierra
sus puertas, en las fachadas de las casa se colocan adornos pero la
lij Arroyo f .lano, Rodolfo. Ll hirtórica rasa del HJimdor. Acción Cívica
Gobierno &lt;lel Estado, 198"'.
1•1 Arroyo Llano, lb1d

168

r cultural.

rnmi111os a la 11111/tit11d y recorn1l/OS Iras el pri111er t'ffhia,lo en todo el
lrf!Yeclo de la ralle tkl Robk a lo de Galea11a, hasta la casa del Sr. Don,\,Jam1el
Z. CóllleZJ donde hizo alto la comitiva. Cot110 llega1JJos si111ultá11eammte con el
coc/x, ptl(limos obsem1rtodo manto ahípasó. Descendiero11 de los asientos delaJJferos
dos caballeros e11 q11ie11es rec&lt;Jnorimos desplfés a los se,iore.r don r 'ida/ de lo
Carz.a Mire/esJ' don Josf 1"1a,ia de la Garz.a, 0111bos r,gidores del~1111ta111imto
)' q"efor111aba11 parte de la co,nisió11 1101llbrada por este merpo para ir hasta la
cara del seiior do11 )11011 Lópe-z. Pella, cot1orida co1111fov1e11/e con el 110111bre del
AJirador,_y donde habíapernortado el Sr. J¡1áreZ)' JI( co11iitiva para acollpañarlo
7os

20 Arroyo

Llano, lhid.

1(,9

,

�l 11,,., ,,; ,.

fl

r,

en s11 entrada a la tindad. Ohscnw11os que estos caballeros al pirar la haflq11eta
de la cas,1 se de.mllnieron respet11osa,11e11te,y eso nos hizo adivinar que tras ellos
descmderfa la 11u!}estad del se,ior ]11árez q11f encarnaba en esos monm1to.r la
ca11sa de la R.cprihlica. ... ;'\lo es posible cplicar la e111oción q11e todos los coraZfJ11es
e.xperin,entatno.r a la pre.renda del aq11d hombre tan 111odesto e11 s11 porte. J
adetllanes co1110 grande eJ/ s11S patrióticos hechos.

Sin embargo según el lu, toriador Vito Alessio Robles,J11áre-{hiz.p
entrada a .\fonterrf!)'- a/vas de artilletia y salt,dos de los conc~¡afes y
e,np/eados, pero dtm Benito atravesó las calles sin esc11char zm solo víton.
Esa tarde, empieza a de pachar asunto urgentes desde su
alojamineto, más tarde, acompañado de sus ministros recorre con
gran serenidad fa. población, paseando por la. plaza de armas, sin
embargo no hay tranquilidad.
Don Pedro Elizondo Alcal&lt;le 1º, le presenta sus respetos Y
disculpa al gobernador Vidaurri, quien, de seg111-o, dijo, no se había
enterado oport1ma11m1te de s11 feliz arribo a }.,fonterrry.
El viernes trece intercambia recados con el gobernador Vidaurri.
Éste, ensoberbecido, dice que no se presenta ante el presidente hasta
que la tropas de Doblado abandonen la ciudad. Contra Ja opinión
de Juárez, Doblado ordena su retiro.
Ante este triunfo, el gobernador trata de alcanzar un acuerdo, se
cruzan nota. Don aotiago se pre enta en la casa de don Manuel
seguido de una multitud vociferante con vivas a su persona.
A las cuatro de la tarde del día catorce se entrevistan durante
diez o quince minutos. Tras una plática muy acalorada ambo salen
molesto in Uegar a compromiso alguno. En tanto en fa. calle se
escucha un griterío en tono amenazante para el presjdeme, un
verdadero motín.
El domingo por la tarde, el gobernador se presenta ante don
Beruto y le dice: q"e 110 podía pt17llifir q11e el señor Presidente se marrham
mando -en .\.Ionterr~y gozaha de toda clase de gcmmtías y cons1deracio11es.
Yidaurd insiste que e quede, todo se arreglarla ]11árez responde que t'O
a So/tillo e11 espera se e1fie11 kJs át1iD1os.
Los generales Julián Quiroga y Pedro Hinojosa están por Uegar a
J\fonterre) con refuerzo para Vidaurn, el presidente decide
SIi

170

1,, (

,

1 JI&gt;

•

1 .,,

rra la.dar. e de nuevo a altillo. Se cuenta que don Guillermo Prieto
pasea por las calles de fa. ciudad cuando ve acercarse los carruaje a
la plazuela de La Carne (hoy Condominio Acero), sube rápidamente
y parte con ellos.
AJ pasar por San Jerónimo sale de la cantma con algtmas copas
encima, lndalecio, hijo del gobernador, acompañado con un grupo
de sus seguidore . rlace disparos al carruaje del presidente, se dice
que había organizado una cuadrilla para detenerlo. Un destacamento
juarista al mando del coronel Alfredo Guiccione, lo dispersa.
En Saltillo, don Benito, posiblemente por el disgusto, se enferma
durante tres días con lo que los médicos de u época llaman, fiebre
biliosa.
El veintiséis de febrero declara en estado de sitio a uevo León
v decreta al estado de Coahuila, libre y soberano.
Vna comí ión enviada por Vidaurri llega a altillo con intención
de bu ·car una entre,1sta con el presidente, éste les informa que no
los recibirá, 110 p11ede oír proposicrones de arreglo ni aceptar 111ás q11e la
crmpleta s11111isión a la !ry _ri11 co11dicio11es de 11i11g1ma clase.
El cinco de marzo expide un decreto declarando a Vidaurri
traidor, por convocar a los habitantes a someterse a un espurio
-gobierno extranjero.
El día último de marzo Juárez escribe al presidente murucipal de
anta Catarina, Pedro Ayala:
J altillo. 11101z.o 3 I de 1864
Sr. Presidente del qytmfaflnento de Santa Cntarino
Mi!J .reiior 111ío, s11plico a 11sted qtJe tmga la hondad de ver alse,ior mm para q11e
éste me facilite alq;a111ie11to mañana por la noche, q11e estaré en ese p11nto con ,nis
lllltJistros para ir a AJ011ttrro· pasado IJ/11110110.
S&lt;5' de UD. /ifento seg11ro sen,idor q. b. s. 111.
BenitojNárez

Ese mtsmo día Guillermo Prieto escribe al encargado de la posta
de esa población para pedirle haga los arreglo necesanos para su
llegada:

171

�11 •

/:/preside11trordma e/o,•ancr de ritli mil /J()m/m,· hilda fontenry_, elgobmld1!t1r
ffl11 sól1J dispo11l' de 2500 ifertit-os. El d".r de ,1bril f 'ido11m en m11,p,11lM de
/11/ián Qmi7J?,a, ln!Je h,ma Texas a tratis de Piedras '\.eg,ras. Acepta k1 itm"tación
rle Rt1Zf1Ínr para 11111r.re al 111,perio de Ma:1.1i11ilia1Jo.
0011 Rmiln. /}[Jjn 1:/ mid111J11 di' las tropas tJ! 111,mdo del gemral ,\h~11el I rt'grrte
1/eg,1 ,, /4, d11tk1d ti /rt'.r de ,1/JJil dt 186.J. Sr 111.rtalt1 en el /&gt;olaczo flt: Cobürno,
lo derltira l'a/01-Ío l arional, pero ltl.í rarrelas ro11 los t1rd11t'fJJ 1Mrio11t1le.r han
tjltrdado m \a/tri/o ,1/ 111a11do tld gmeral. 21

on poco má. de cuntm meses los yu d pre ídem' p rmanece
en M, mterrey donde recibe una carta del emperador Maximiliano
inviLfodolo a participar en u gobierno, la re pue ta de juárez:
i\Jonterrry, '11et'O Lró11
/ de 11M,zp I864
B r d,ulo d ho111hrr. Sttio1; ak1rf1T" /ns derechor q¡enos, 1,¡,oder,.1m dt Sll.í birneI,
t1lmtar (t111fra lt1 1•ida de los q11c de/it'lldtt1 rt1 11acim1alidad. ha,, r dt m.r 1ir111,/eJ
11n mn1m_y d, lo.r ,,idos 1111a t'lrllfd; pi ro h,9· 111u1 ros,1 q11c utti ¡i,em tftl llk,m«
de la pem·rsidad •es elj1llo fmllt'11do de la huloria.
Ella 11os;11zg,mí
o.r]ll{írtz 22

Durante su e tancia en Momerre\ es notcma su encillez. Pa ·ca
en las noches por la Plaza llamadn en ac.¡ud t.:ntonce, d Arma.,
hO\ Zaragoza, nombre c n la yue el prop10 Juárez la bauriza. En
oca 1one deambula acompanado por us minisrros, en orra , solo.
El pueblo e acerca a saludarlo )' a hablar con él.
Ha,· una anécdota donde ·1., cuenta que una persona de aspecto
humiltJe se aproxima: se,lor J&gt;rr...ri/4.,,,te, lo i11¡porl1mo so/amenk p{]ra e.rmdJ&lt;rr
s11 m·.z1]11,irr-z di.et&gt;: 11,i tYI"{ es tomfl C11a/q11itr otra. &lt;lllllt¡11e a l'e«.r 110 .re h• q11Ü:'f'I!
esmthflr. El inciJente e. mu) conocido y comentado en la ciudad.
Don Benito acostumbra llq,rar por la noche a la Catedral, t.:. pera
al cura Marbráin quien ale a platicar con él. t.: afirma que durante
:imacho Ct:rvanlt:S.. 1{e ,rtcns1a. l sl re.rf,111rc1do11 d, l,1 \obmmia ye/ f· rt,ulo N,morw1.
J11c1nz U11a I u,011 lt111m111t,·. ruvt:rs1tlad Aumnoma dt: uc,•o l..eon. b1ccntc:nano
dd natalicio Je Bc,uto Ju;irez, f:uz1 ,, 211116.
12 Cnrre;:spondcnoa O licia l. rch1vo Gt:nc.:ral de la, 1ación. Volt n,-p.4.
•1

172

. u e,;tancia asiste a uno. ejerc1c10 e pirituak
El_ uno de ~gosto Julián uiro~ e cribe a Juáflz diciendo que.': se
Ge,m'd! de la H.ep,íblira. El prt:s1deott: decide olvidar
la Jesobeclicncia del militar y aprovechar su.-. LrYicios. Pronto ve
que su arrepentimiento no es real y olo bu ca alacar la ciudad.
Juárcz había desi rnado a su amigo don Januel z. Gómez
gobernador ~el e tado, éste, e e quinct.: de agosto p rCJbe ne go
para el pre. tdl.'ntt:. L . u plica salga dc la ciudad dt' inmediato
Quiroga e taba en an Jcronimo desde b nuc.·ve &lt;le fa mañana:
Don Bernto le exprcs:1 que ) a ha fija&lt;lo con antenoridaJ la hora de
,u par_ttda, perc aJ percatarse yue a la una d la larde había jinete
recomendo la calles, hacia l.t do., Juárcz se da cuenta dd rt'al
~ligm que cnfrenra. :\ntl.' el temor a que fa .imaciún se complique,
)ª • e e cuchan balazos en las afuera , abane.lona lonrerrev a Ja.
tn.:s de.: la tarde.
·
s0111eh11 al GolJ1en10

Quiro~ lo per 1gue, trata de alcanzarlo, el presidente pernocta
tn_ anta Catanna de ·de donde había pensado dirigirse a altillo,
mas una oportuna cana del general , 'egrete le a&lt;l\·iertL dd pdrgro.
'u/tillo, ,¡goslo / 6 di 186-1.
Prt•Jidmte d,• la Repríhlic,1 do11 Re111to J11Jr1'Z:
M11-,, se,ior IIJÍO)' q11eridfl m111p,1dn:
l)c.rp11is de. todos lo.r illm111.r q11e /; to111ado, 111t' he µm1,1d1ilo dt q11 d """lflO
q11t· se pr11s,1ha es w/ra11sitahlr ¡,,tm carmo/t'.f J /n11e. por el llllll t'Jtndo m
11/(' se r11mwtm11, no q11edd11dost r,1 o/ro cm111i10 q11e l ,¡11t• 1·a d. la Rmco11ada
f&gt;or Perq11nit1 a ,\ lo11cltm,. Si, ,·.r ro111t11ie1111' q11e l lslt'd 110 p11se de la Rillro1túda
Y 1/Jf parect• q,,e lo.r mcrpos q/((~1i1·11i&gt;11 fil 111t1rrha Jt qttl'dm &lt;1hi 111is1110 p,m,
lo111ar el ramino mdirado. l!t•1ado el raso.
Cm1.rfn·ese 11s1ed h11mo ro1110 In derm .r1, m//Jp(ld,e , a111igo tf/erl"osí..r,i11o q. h. r.
ti/

"'Migud

1

cgrcte. n

Ante tal información Juán:7. opta por ir hacia d Paso Jd

hoy ciudad Juá.rez, :hihuahua.
ll

·:unacho C ·n·amcs. /bid.

173

orce,

,

�J1

El dos &lt;le agosto, doña 11argarita en compañia de sus hijos y
bajo el cuidado de su yerno Pedro Santacilia, se dirige a Matamoros
donde se embarca hacia uevo Orleáns con intención de llegar a
ueva York por ferrocarril. Ya en esa ciudad la recibe en la estación
don Matías Romero, oa."&lt;aqueño, amigo personal de Juárez -lo acompáñó
dUL"'111te su viaje a Veracruz-, y el Secretario &lt;le la Embajada de México.
Instalan a la familia en una casa modesta en los suburbios, según
instrucciones dadas con anteriondad por don Benito.
Estados Unidos se encuentra en guerra, la de Secesión, por ello
es mu\ difícil la vi.da cliaria en ueva York, a grado cal que ese
invier~o, uno de los más crudos, no hay leña para calentar las casas.
Pedro Santacilia, al ver enfermo a José María, el egrito como
cariñosamente lo llama su padre, trata de producir calor quemando
los muebles, sin embargo no es suficiente, fallece el ocho de
diciembre de 1%5. Cuatro meses más tarde también muere José
Antonio. Doña \Iargarita se niega a que us hijos descansen en tierra
extranjera, a pesar de la prohibición e:-.istente, se dice que logra
sean embalsamados, ) a su regreso a la patria, los trae con la familia
para ser enterraJos en la ciudad de f éxico, no hay constancia al
respecto.
Durante esos años, la familia estuvo al cuidado de Pedro
Santacilia. Lo primero que encargó don Benito a su yerno fue que
sus hijo estudiaran en escuelas trucas. Le s1¡plico a Usted, le pide,
los ponga b~efo la direccion de ning!Í11 ;es111ta ni de ningún sectario de alg1111a
religión, q11e apreJJdan a .filosofar, a i11nstigar para qne en su trá11sito por
este ,mmdo tengan por guía la ,,errfad. 24
Doña Margarita escribe a Juárez: soy ltltlJ desgradada .... me delm
aborrc,:er y con razón ... t1/g1mas vetes 110 te estribo porq11e 110 sé de que hablarte,
en mi cabeza no tet{~º más que a mis h9os q11e perd4 pensar en otra cosa es
i!lposible. 25

"º

En marzo dieciséis de 1866, se comunica con su esposo:

1\!J estimado viefo ... Dios 111e de vida para t'Olrerte a ver. Yt1 no volveré Otener
g11.rt~ t11111ca, sqy n119 desgraciaday sólo /e,¡dré tranquilidad tt1ando llegue a estar
(0IJ/tg0.

El veintiséis de marzo de 1866, doña Margarita, en su calidad de
esposa del Presidente de México, es invitada de honor a la Casa
Blan~a en Washington en una recepción dada por Andrew Johnson,
Presidente de los Estados Unidos. El general Ulises Grant ofrece
un baile en su honor. E1 secretario de Estado William Sewar, en un
almuerzo también en honor a doña Margarita dice en su discurso:

• Tengo la convicción de q11e antes que tennitJe este año, habrán tenido los
Jr_anrese..r q11e salir de la Reptíbh'ca Me&gt;.ica11a. Ese tri1111Jo senara, al ,nir,,,o
tre,1rpo q11e volJJerd la 11ació11 mexic1ma s11 libertad, le volverán a v11estro
crm,zón la lranq,lilidad)' el bimeslar q11e so,Táis_y que merecéisy yo os aseg"ro,
tmgo lo com,icció11 de ello, q11e ese t,i11'!.fo está !tgano. 26

"º

Las familias Juárez í\Iaza y Samacilia Juárez permanecen en
Est~do Un.idos hasta 1867. Tras el triunfo de la República el
gobi_erno norteamericano les ofrece el transporte, no pueden
desairarlos a pesar que doña Margarita no es afecta a recibir favores
de las autoridades de Estados Unidos. Así, el diecisiete de julio de
186'"' arriban a Veracruz a bordo del barco Wildness.

Muerte de doña Margarita y de don B enito
Al triunfo de la República regresa don Benito de nuevo a la
Prestdencia. donde, hombre de familia, se establece con su esposa
e hi¡as solteras en el Palacio acional.
Diariamente el presidente se levanta a fas siete de la mañana se
baña con agua fría, y mientras lo afeita su barbero platica ampliame~te
conéiD hí
·,
e a contrnua con el desayuno, y de inmedjato atiende
hasta las eis de la tarde, los asuntos de Estado.
esa hora manda por el carruaje, y juntamente con su esposa, y

2~

Fecfomción t-. lexicana lbid.
Gt.!oc:ral di: la Ñaaón. Corn:sponclencta Particular Voll exp. 28.

25 1 \rchivo

174

-----ll,

Peaódico Ctm1/Jio de /i.,Jirhoamlf, ocho de 1ulio 2006.

175

�! .,.,

1,

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• ·r 11

mn;;

en ocasiones con sus hijas, sale a pasear por Buca.reli. Más tarde,
sin guardias y sin escoltas se dirigen a la Alameda, pero doña
Margarita, prudente, siempre lleva en su bolso una pequeña pistoJa.
De ahí, en ocasiones, visitan el "Café La Concordia", donde se
.reúnen los enemigo de Juárez, sin embargo, el presidente les saluda
muy cortésmente y tras beber cada uno de ellos un "pocillo de
chocolate", caminan hacia el Palacio.
La señora Margarita desde 1867 padece un cáncer, el dos de
enero de 187 l -siendo don Benito presidente-, a los cuarenta y cuatro
años, en la calle de Puente Levadizo no. 4 en el barrio de San Cosme,
a .bs cuatro treinta y cinco de la tarde, después de una penosa agonía
de varias semanas, fallece.
Días antes de morir le dice al compañero de su vida: "Pobre viqo,
no 11Je sobrevivirás ,mecho tie11,po". Proféticas palabras.
u esposo coloca sus restos en un féretro que él había pagado,
no la nación, anonadado, se desploma en un sillón.
1vliles de personas se congregan en las calles por donde pasa el
cortejo fúnebre hacia el Panteón de San Fernando.
Dieciséis meses más tarde se encuentra el presidente en Palacio
acional con sus guardias, se le aproximan 20 huérfanos a quienes
sostenia personalmente, les entrega un peso a cada uno, charla con
ellos media hora, de pronto un chiquillo de seis año. se abraza a sus
rodillas, Juárez palidece, se lleva la mano al cota?.Ón y se deja caer
sobre Ja mesa frente a él
Se recupera, no presta atención al desmayo. Poco después otra
opresión en el corazón, sudando se recuesta en su lecho pero por
cuestiones de estado que requieren u inmediata atención, se levanta
a atender a diversos ministros, hasta que un nuevo ataque lo obliga
a llamar a sus médicos, Ignacio Alvarado y Gabino Barreda, quienes
de acuerdo a la costumbre de la época, le aplican en el pecho un
paño empapado en agua hirviendo.
Don Benito le dice al doctor Alvarado que se encontraba a su lado:
nie está usted q11elllando. Es i11tencional, le responde. El médico continúa
durante dos horas a su lado e cuchándolo hablar de su niñez.
Tres horas más tarde un nuevo ataque y un nuevo paño hírviente.

Sin embargo, Juárez el hombre alegre, dado a la música y al baile,
algunos meses después de la muerte de su esposa, precisamente en
un baile conoce en Ixmiquilpan Hidalgo a doña Lugarda Ramos
con quien tiene amores. De esa unión nace a los 5 meses de su
muerte Graciana Ausencia Juárez, hija póstuma de don Benito.
En la ciudad de México, en 195 l muere doña Graciana, recibe

176

177

Tras doce horas, Juárez se levanta de su cama para atender
inaplazables asuntos de estado, da instrucciones para el día siguiente.
AJ despedirse del general a quien atiende, se recuesta., se cubre
la cara con la sábana, cinco horas después, a las once tr~inra de la
noche, se reúne con su amada Margarita y sus hijos falleci os.
Hay varias versiones sobre la muerte de don Benito. Que tal vez
fue envenenado por Olivera Pozo, quien fuera dama de compañía
de Carlora y novia de un oficial guardia del emperador I\,fa.ximiliano
que muere en Querétaro. Olivera se convierte en bandida, organiza
una banda, guerrillera la Carimbada, moribunda, se dice, confiesa
ante un obispo haber envenenado a Juárez con una hierba llamada
veintiunilla, que mata exactamente 21 días después de haber sido
ingerida.
Otra versión: que fue envenenado pero con plomo, el cual bebe
en mínimas cantidades durante mucho tiempo, o que su libros
fueron impregnados con el veneno, al mojar el dedo en la boca para
pasar las páginas, se va envenenando poco a poco.
Explicaciones poco creíbles.
Parecería poco probable que con tantas preocupaciones para
gobernar, se ocupara también de verificar como y cuanto se gastaba
en la economía doméstica del Palacio.
Poco antes de morir, en junio dieciséis de 1872, en la
correspondencia privada aparece una nota donde lleva la lista de lo
que se sirvió ese día para la comida:
Vinos de B11rdeo.ryjerez. Pulque. Sopo de tallarines, huevos fitos, tlrroz COJJ
salsa picante de chi/ipiq1li11, (sic) bistek, fiijolc.r po.rtrc, cefé.ypor la noche, desp1iés
de las siete, ro111pope.

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honores en el Congreso de la Unión, es sepultada en el Panteón &lt;le
Do1ore · en el lote de los Defensores de la República.r
Esta señora, platicaba y conservaba
retrato de alguien a t1uien
llamaba "sobrino", hijo, decía, de una dama del norte de la república
quien conoció a Juárez cuando anduvo peregrinando. El hombre
era, en 1950, un alto oficial &lt;lel ejército mexicano.
Habría que ver los archivos militare , pero dudo lleva e el
apelativo de Juárez. D er ci rto c1ue existió ese hijo, sería difícil
que la madre se hubiera atrevido a poner en el Acta de Registro, el
nombre de Benito Juárez como padre, en ese momento era el
presidente de la República. 28
Tereso, el hijo de Rosa Chagoya, es comandante de Batallón en
la Guerra de Reforma. Continúa con su carrera militar como defensor
de la República durante L1 interce ión francesa. En una carta que
escribe c1 teniente Refugio ÁJvarez al presidente Juárez en 1864, le
informa que su lujo ha sido hecho prisionero en la batalla de an
Lui,, Ja cual tuvo lugar en 1863 ) ahí muere.
Juá.rez, hombre de estado político, reconocido, vilipendiado, hombre
de familia, ) como todos los seres humanos, con debilidades.
Es masón reconocido, liberal, antidencal, pero no anticristiano sus
hijos i-eciben la, aguas bautismales y contraen matrimonios religiosos.
Cada domingo cuando como presidente habita en el Palacio
acional, sale cerca del medio día, cruza el zócalo y llega a la
Catedral para escuchar la misa de doce.
u hijo José ,\ntonio y u rueta faría Juana Dolores, son
bautizados en .Monterrey por el cura Rafael de la Garza Sepúlveda
en el Palacio de Gobierno, el veintitrés de julio de 1864.

w,

.

Los genes y la angre de los Juárez Maza
fanuela la primogénita., la llaman 7ela. ace en 1844, contrae
matrimonio con el cubano Pedro Prida Santacilia, compañero de don
Benito durante el exilio en
r&gt;

ueva Orleán Juárez, a su regreso a 1éxico

Piño ando,·al.Jorge. )11árez el Discrdo. Historia P,uümal de/A111or e11 A111éric,1. El

Libro Español, México. D.E (sm focha).
211 Fe&lt;leracion, l bule111.

178

I

t .

r,

I/ •

. 1

lo atrae. .Más tarde se convierte en su secretario particular además del
yerno favorito. El presidente acostumbra llamarlo anta, o hijo.
Felicitas, Fe/;, llega en 1845. Casa con Delfín Sánchez Ramos,
un joven español que al paso del tiempo, ya avecindado en :tvféxico,
se convierte en uno de los hombres más ricos del país, gracias al
apoyo de don Porfirio Díaz quien le otorgó facilidades para comprar
grandes extensiones de terreno, concesiones de ferrocarriles e
mgenios azucareros entre otros muchos negocio .

En l 848 durante la ocupación de 1a ciudad de México por los
invasores norteamericanos y don Benito Juárez gobernador de su
entidad, arriba a1 hogar de Ja pareja una nueva hija, 1fargarita
Eustaquia, 1.\1argara. Casa en tres ocasiones: primero con el español
Pedro Contreras, el segundo esposo lleva el apelativo fendiola y el
últllno se apellida Plancarte. -o he podido encontrar sus nombres
de pila,}' aparentemente son lo. únicos nietos de los Juárez-Maza
que no son actualmente, famo os ni reconocidos.

En 1849 nace Guadalupe y durante la epidemia de cólera en
1850, faUece.
Soledad Chofe, arriba en 1850? contrae mati-inionio con el italiano
Ignac10 M. Luchichí.
Amada, la hija favonta na.ce en 1851. De ella se decía, que tan
ólo e doi-mía en brazo de u padre, muere en 1853.
En 1852 Benito, Beno, el único varón que llega a la edad adulta,
amplia la familia. Desposa a la francesa Maáa Kleiran, no tienen
descendencia, el apellido Juárez desaparece.
Las gemelas faría Josefa, Chepa y Maria de Jesús, Ch11cha, arriban
en l 854. La primera contrae marrimonio con su prirno hermano
Manuel Dublán Maza. María de Jesús, con el hermano de su cuñado,
el aristócrata español natural de Cantabria, Jo é Sá.nchez Ramo .
..:\ su regreso del desllerro nace en 1856, su hijo favorito José
María, El 1 egrito, qmen fallece en ueva York el año de 1864
durante el destierro de doña Iargarita.
En 1860 siendo pi-esidente con la sede de gobierno n Veracruz,
nace Gerónima Francisca, muere en 1862. De ella se afu-ma, es 1a primera
en poseer un acta del Registro CiviL sin embargo, hay un error, en

179

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1

Allende uevo León existe un Acta de acimiento de 1859.
En 1864 durante el gobierno itinerante, nace en Monterrey su últ:1mo
hijo,José Antonio, Toñito, donde es bautizado. Muere en 1865 en ueva
York. Se conservan en la ciudad de Monterrey las actas, a pesar de ello,
San Luis Poto í y altillo se disputan el lugar de nacimiento.
on varios cientos los descendientes de la pareja, pero sólo algunos
de ellos conservan el apelativo como Sánchez Juá.rez, posiblemeote
hasta los tataranietos, pues debido a las Leyes de Reforma que decreta
don Benito, el apellido paterno ocupa el primer lugar y se convierte en
nombre de familia, por lo cual debe ser utilizado por los descendientes,
en ranto el materno, al ocupar el segundo lugar, se pierde a partir de la
tercera generación, a menos que, como lo hicieron los nietos de los
Sánchez Juárez, lo utilicen como doble apelativo, por ello lograron
conservarlo durante algún tiempo, pero, su bisnieta, ]\.fa.ría de Jesús
ánchez de Mayrl, en las actas de nacimiento de sus nietos, ya no aparece
el Juárez, sin embargo, Delfín ánchez Juárez, también tataranieto, lo
conserva, al menos públicamente.
La angre &lt;le los Juárez- laza, ya se encuentra en seis generaciones en especial en la Ciudad y el estado de México; en Puebla·
Veracruz; hihuahua, y uevo León.
Algunos de sus nietos son muy reconocidos, en u tiempo forman
parte de la gran sociedad mexicana. En un periódico publicado en del
siglo XIX, L, Patria llt1Strada, se reseña., el veinte de octubre de 1890 la
boda de Carmen Sánchez Juárez, hija de José Sánchez Ramos \' María
de Jesús Juárez rvtaza y nieta de los Juárez-Maza., con don Javier Algara.
La Lista de regalos que recibe e pecialmente Carmen, es
impresionante. na pulsera de zafiro y brillantes de doña Ana faría
Cervantes de Algara, ¿acaso su suegra?
De Delfín Sánchez Juárez, su primo, quien ya utiliza el apellido
doble, un jueg de ciento diez piezas de cubiertos de plata oxidada,
el vestido que usa en la ceremonia., otros tres más con sus respectivos
sombreros y sombrillas.
De Felicitas Juárez de Sánchez, su tía, una pulsera de oro y un
grueso solitario.
Los marque 'es de Comillas le regalan un collar diadema con roás

180

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de cien brillantes, se estima su valor, afuma el periódico, en más de
quince mil pesos.
La lista continúa con una enorme e impresionante cantidad de
regalos muy valio os, pero no aparecen los hijos de Margarita el
eñor Mendiola ni lo del eño.r Contrer-as.

r

¿Qué hubiera pensado su abuelo, el austero } republicano Benito
Juárez de baber \rjvido?
Ramón Prida antacilia, único nicro que utiliza el primer apelativo
de su padre juncamente con el segundo, olvidando el materno J uárez,
es en 1894 di.rector del Penóclico El r.:niversa/. En 1904 publica un
libro sobre su ilustre abuelo, Siguiendo su vida.

El Faro, periódico de la capital, enlista el uno de agosto de 1898
en un homenaje a don Benito Juárez, a los hijos, yerno , nieto y
bisnieto que se encontraban presentes:
·
Sus hijos Benito Juárez faza, Manuela Juárcz de antacilia,
reticitas Juárez de Sánchez, Iaría de Jesú Juárez de Sánchez,
Soledad Juárez de Luchichí, Josefa Juárez de Dublán y Margarita
Juárcz. demás su yernos Pedro amacilia, Delfín y Jose Sánchez.
Los nieto Delfín, José, María Cristina ánchez de Corona y
Carmtn Sánchez de Algara. José, el hijo de Delfín y Felicitas desposa
a Blanca Romero.
También asistieron los hijos de Josefa Juáre7. y Manuel Dublán
Manuel, 1sabe~ Maria, larga rita y Josefina.
Estuvieron pre entes, y poco e sabe de ellos, los hijos de
Margama Eustaquia Juárez, t-.fanuel y Guillermo Mendiola Juárez.
Amelia y Manuel Contrera Juáre:i:.
Los Bisnieto Francisco y Javier Obregón Santacilia. Luz la Barca
Santacilia, Delfín Sánchez Algara y Ramón Prida y antacilia, que
conserva ambos apellidos.
Otros descendientes tataranietos: Delfín ánchez Juárez Lazo,
Juan Ignacio y Pablo Sánchez Juárez, este último diputado federal
por el estado de Chihuahua en 1945.
Sio el apelativo Juárez: Isabel Ovañano Burch, Leonardo Obregón
Santacilia, hijo del arquitecto Carlos quien terminó 1a construcción
del .Monumento a la Revolución de la ciudad de México, Irma

181

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Terra~a, Karina y Carlos Obregón.
Como 9uinta generación André , Carmen y, Pablo ánchez
Juárez.
Lo yernos de &lt;lon Benito, Delfín y Jo. é, tuvieron importantes
cometidos a fines del siglo XIX principios del XX.
Delfín es encargado en l 8"'0, posiblemente por instrucciones de
. u , uegro el entonces presidente Juárez, &lt;le ge, tionar a tra,·és de la
Embajada de España, la reanudación de rebi.c1ones con Francia.
En tanto u hermano José, se encuentra en lo. E tado l' nidos
también en mi tón diplomática.
Tas la llegada de don Porfirio Díaz a la presidencia continúa la
buena suerte &lt;le lo· hermano ánchez Ramos. José es quien tramita
los negocios de don Porfirio, y ambos hermano. reciben excelente.
contrato. tanto para la construcción de los ferrocarriles, ingeruos
azucareros ) fábricas de papel.
José abandona el país cuando don Porfirio parte a París, al triunfo
de la revolución. 'e establece en Madrid donde fallece en 1926..!'l
no de us hijos sigue la carrera eclesiástica, es je uita, otro,
alto oficial &lt;lcl ejército e pañol, mientras t¡ue u hija nstina,
colabora con la rema, sin embargo, en 1956, se encontraban vi,1endo
el la ciu&lt;la&lt;l de México.
En l 906 e festeja el centenario del nacimiento de Juárez. En
Monterre1 se colocan placas en la casa del Mirador y en la e quina
donde cStlffo el anáguo Palacio de Gobierno, Escobedo y forelo ,
para dar a conocer los sitio donde se alojó &lt;lon Benito.
Ese mismo año su hijo Benito Juárez Maza estuvo en la ciudad y
recorre alguno murucipios. entre otros, Guadalupe donde asiste a
un evento del CabilJo en homenaje a don Benito, según comenta el
Crorusta de Monterre) don Israel Ca,·azos Garza, quien recuerda
que su padre le contó que él estuvo presente.
Hay anécdotas diversas que narran sus descendiente .
u bisnieto Del fin ánchcz Juárez, afuma haber escuchado a -u
abuela decir que cuando Pedro Prida antacilia, profundamente anti-

r

..,

"?

Canales Ruiz, Jt:sús."\ mculac1ón &lt;ld México lndcpcndieme y Cantaboa''.

H11111a11ilas. 1\ño 35 vol. I\ L\i"'\JL, 2998.

182

clerical, al ir a informar a don Benito su deseo de casar con Manuela
ella le dice a su padre:
'

Q11erc111os.ftm/(Jr t111estro n1a1Timonio. Li rcsp11esta: S,; IJJ~I)' bien, pero, ¿dónde
t•a a ser la ceremonia?, por Stf}lfesto q11e la habrá. O se casan por la iglesia o 11o
se casan. Mi h!Ja no sal.e de aq11í si nopasapor la sac,istía de 1111a igk.ria católica.
Andrés ánchez Juárez, fue revolucionario, una de sus nietas,
María Isabel García Sánchez Juárez plattca que su abuelo le comentó
que en una ocasión ya había sido tomado prisionero, había un retrato
de Juárez en la oficina donde e encontraba, el comandante le dice,
desctibra.re ante el héroe. Responde Andrés, es mi ab11elo. De inmediato
lo dejaron ir.
Carlos Obregón antacilia, bisnieto, hijo de María Santacilia y
Lauro Obregón, y Leonardo, hijo de Carlo , tataranieto de don
Benito, on arquitectos reconocidos por . u talento.
Carlos, termina la construcción del ~fonumento a la Revolución
iniciado por el francés Emilie Bernard a solicin1d de Porfirio Díaz
a su salida del país c¡ueda abandonada la obra hasta 1937, cuando'
Obregón la concluye.
El chozno Leonardo Obregón
bravas en el e ta&lt;lo de México.

antacilia, es ganadero de reses

Delfín ánchez Juárez, bi~nieto, es embajador de México en los
Países Bajos en 1944. En 1956, recibe una condecoración del
Gobierno de Paraguay. La pres a a la charrería lleva su nombre.
El tataranieto, Delfín ánchez Juárez Lazo, presidente del Grupo
Internacional de oluciones Integrales, es embajador de .México ante
el gobierno d erbia y Montenegro en 1961, más tarde en 1966,
embajador en Polonia.
_Durante la década de los setenta, e Jefe de la Delegación Benito
Juarez en el Distrito Federal, } prohibe la presentación en su
Delegación del espectácuJo teatral, Thc boy of the Band, por llevar
desnudos. El presidente Luis Echeverrría, la autoriza. Está
relacionado politicamenLe con Emilio Azcárraga Jean, pres1denLe
del Consejo de Televisa.

183

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'111

En 1985, el gobierno francé le otorga la Orden acional deJ
1érito en Grado de Caballero. Poeta, escritor, autor de vanos libros
sobre charrería, es taJ vez, eJ descendiente de don Benito más
conocido.
Jorge Remo ánchez Juárez, diputado federal por el estado de
Puebla en 1993.

Vinculo con Monterrey
El periodico El Porvemr, el veintidos de dJC1embre de 1940 publica
una nota donde informa que e hospedan en el Hotel olonial dos
nietos de don Beruto, Delfín y i\na áncbez Juárez, hijos de Jo é y

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f.aria de Jesús. A.mban a Monterrey desde ueva York de paso
hacia la ciudad de México, en la crónica se da a conocer que vienen
huyendo de la guerra en Europa.
EJ doce de diciembre de 1959, también eo E/ Porve1111; aparece
una fotografía &lt;le Delfín ánchez J uárez al lado de u espo. a
Mercedes Lazo y el gobernador del e tado Eduardo Livas. El
licenaado Delfín, trabaja en la ecretaría de Turi mo. En 1944, e·
embajador de \féxico ante los Países Bajos.
En un semanario deportivo de la ciudad de México, fu.re Libre,
eJ diecisiete de octubre de 192.., aparece en una fotografía en un
juego de tenis, la bisnieta de la pareja Juárez-Maza, faría de Jesú
anchez Juárez, t1uien ocupa el lugar noventa y cinco en el árbol
genealógico de don Beruto, de ella provi nen los genes de Juárez
que se encuentran en Monterrey.
e d posa con un ingeruero austuaco nacionalizado mexicano,
1'.arl Mayrl, al casarse con extranjero pierde su nacionalidad. En la
década de los setenta en una entn:vi ta que Je hac el periódico bl
Porvenir n su casa en la colorua Fuentes del Valle, cuenta: yo era

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11

Regi tro Civil para que se le reconociera.
La pareja tiene dos hijos, José Antonio y Carlos hanci co Mayrl
ánchez. A la fecha ambo son bisabuelos, por tanto habita en fomerrer
una exta generación con la angre y los genes de los Juárez-I\.faza.
José Antonio contrae matrimoruo con Beatriz Sada el treinta de
abril de 1960 en el templo de Lour&lt;les, la recepción l lleva a cabo
en el Ca 100 fonterrey. Su bija Crisana hace su primera comunión
el &lt;lieci iete d mayo de 1970 en el convento Villa de la Paz.
Rodrigo 1ayr1 ada, hijo de la pareja, casa con Rebeca Guevara
García en marzo del 2003 en an Luis Gonzaga.
Carlos Francisco, el segundo hijo nace en 1946, de posa a oledad
Eugenia Westrup VillarreaJ el veinuocho de mayo de 1971. De la
pareJa al meno. conocemos una hija, Karla ofía quien nace el ei

de abril de 1974.
l\fucho son los descendientes &lt;le don Bentto Juárc.::z, no todo
eUo on reconocidos, tal vez alguno ni t.an siquiera conozcan de
quten descienden. Posiblemente Juárez jamás imaginó al promulgar
la l.ev del Registro h'il, que su apellido d sparecería en vista de
que tan sólo el apelativo paterno prevalece a través &lt;le las
generaciones de acuerdo a e a ley.
En otro , países del mundo, en E. paña por e1empJo, al Uegar a la
mayoría de e&lt;lad, la persona puede elegir, por eqmc.lad de género,
dicen, entre el apela1wo paterno o materno.
Aún en otras naciones, como en Brasil, el materno ocupa eJ primer
lugar. En los Estados Unidos, d apellido de la madre, c.¡ueda como
nombre intermedio, Franklin Delano Roos, elt, Gcorgc ~ . Bush,
Joha f ciztgerald Kennedy.
.

do apellido reunidos, aun los conserva en su matrimonio, pero a
la fecha, ya no aparece el Juárez, requeriría hacer un juicio ante el

Beniro Pablo Juárez García, nació en un pueblo alejado de la
avihzación, en cuna muy humilde, sin ninguna ventaja, sin embargo
logró no tan olo educarse y llegar a ser el prcsídente de la ación,
ino aún más a ser reconocido como un estadista de estatura mundial.
Quizá el haber sufrido en carne propia la marginac1on de Ja época,
lo Jnspiró para luchar contra, como él m1smo lo dijo, lo beneficio.
de la clases privilegiadas, y abrir, a qwenes nada tenían, las posibilidades de educación r cultura.

184

5

n,e.Yicana de nari1me11to, al casa,we co11 él pasé a ser amtriam. Tuve q11e
correr nmchos tra111Ítes para rec11perar flli 1Jac1011alidad. Cosas de nuestras
lryes q11c ya han cambiando.
'ace en la ciuJad de México en 1908, en su acta aparece con lo.

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�Nuevo León, problemas estructurales
del nuevo tipo de estado
pos-independiente a mediados del
siglo XIX*

•··

José Reséndiz Balderas

**

Introducción

EL NORTE DF MF.XIco SE DJFERE 'OA (una de tanta desemejanzas) del
resto del país por no haber sido escenario de culturas indígenas
avanzadas. 1 o cuenta, por Jo canto, con la huella perenne dejada
por pobladores precolombino , como los toltecas, mixtecos, mayas,
aztecas y zapotecas. El indio del norte era fundamentalmente
nómada: vivía de la caza, la pesca y la recolección cuando la actual
región norteña fue objeto de la colonización española. u carácter
errante no favoreció el desarrollo de u tipo de propiedad comunal
en la que el indio se sintiese propietario de la tierra, en cuanto
miembro de la comunidad que cumplía con las obligaciones de toda
clase que ésta le imponía.
La ausencia de enraizamiento a la tierra en estos lares, tampoco
estunuló la formación de tradiciones y costumbres que incidieran

" Traba10 de ingreso a la Sociedad Nuevoleoncsa de Hi toria, Geografia y
Estadística. 6 de noviembre del 2008.
"'* Universidad Autonoma de Nuevo León.

187

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"lflT! ,

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en la población futura, ni motivó la formación de una vida social
cohesionada. En suma, no accionó la integración de pueblos
indígenas generadores de cultura trascendentes en la posteridad
porque:

Río Bravo ... Debido al despojo de su tierras, hecho que
experimentaba al ser obligados a abandonarlas, lo indios e
comportan atacando continuamente a la poblaciones que se van
estableciendo y cumpliendo a la vez el papel de frontera". 2

" ... sin las tierras de comunidad no se puede ni siguiera imaginar la
célula básica de la sociedad indígena: el pueblo de indjo , porque
como dice José Miranda, en estos diminutos cuerpos politic~s, el
conjunto y cada miembro se mtegran profundamente con la aerra,
y de dicha integración derivarán su personalidad y su función. El
pueblo de indios era, pues, la tierra: ella era ~l ~d~en~o- que
mantenía a la comunidad y sobre ella reposaba la tarn.ilia y el 111div1duo.
Por eso, mientras los pueblos conservaron la tierra, mantuVieron su
liltegridad como pueblos, su cohesión social y hasta su tradicione
y costum b res ... »I

La gran mayoría de dichas poblaciones tienen en el indio rebelde
a uno de us principales enemigos; a una de la causas fundamentales
que obstaculizan el logro de la tranquilidad que exige la conversión
de estas tierras en importantes centros de producción. Tal es el caso,
de Linares que desde u fundación padece el acoso con tante de los
indios expulsados de esa zona.
En otras ocasiones las poblaciones desaparece□ por completo.
Esta suerte la corrió, entre otra, muchas, Real de alinas. En 1670
se dispuso que sus habitantes abandonaran dicho lugar ante las
incontenibles depredaciones indígenas.3
Es necesario remarcar que el comportamiento de los indios
rebeldes fue una re puesta a la acción que los victimó, con 1a pérdida
de las aguas y tierras que constituían . u hábitat, no e! estigma de
"bárbaro."

En estas condiciones, la colonización española no se manifiesta
en una desintegración violenta de la tierra comunal ni de valores
tradicionales sustentados en ella: simplemente porque no existían.
al menos para el caso de uevo León.
.
Tampoco se materializa en la integración indígena al s1~~ema
político económico español, ino más bien en la expuls1on. 0
aniquilamiento acelerado de la mayoría de dicha raza. En el me¡or
de los casos fueron obligados a vivir én lugares desérticos o en las
partes altas de las montaru.s, condenados a la eutanasia. Estos indios
posteriormente habrían de formar parte de las tribu que de manera
sistemática arrasaban lo poblados norteños.
"El problema de la tribus invasoras se gesta a partir de medi.a~?s
del siglo XVI cuando los españoles comienzan a colon.izar la region
norte de México. Esca política colonizadora tuvo como una de sus
consecuencias la expuJ ión de la mayoría de las tribus indígena. que
habitaban dicha región, las que son obligadas a replegarse más al
norte hasta una distancia considerable de la margen izquierda del

Ivlientras la población aborigen experimentaba un proceso de
rapiña de todo cuanto constituía su medio de subsistencia, los
protegidos por el poder \ irreinal se convertían en dueño de dichos
bienes materiales. El México "bárbaro,', el de los Chichimecas, se
transformaba en propiedad de poderosos ganaderos y ricos nuneros
"I' de toda clase de hombres favorecidos y mimados por los
detentadores del poder político. Pero también con ello daba
principio la lucha, entre los nuevos propietarios, por el control del
agua} de la cierra.

José Resénd.iz Balderas, "T ,a política de Vidaurn y 1a Expulc;íón de las tribus
\ornadas en el oroe te Je México", res.is presentada con opción al título de
licenciado en Historia, Facultad Je Filosofía y Letras de 1a Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1983, p. 3.

Enrique Florescano, Origen)' desarrollo de In, prohleT11as agrarios de México. 15001821, féxico,ERA, 1976,p.119.

Archivo General del Estado de . uevo León (AGENL), Límites, ;\Iercede y
Fundaciones, caja 2/ 29.

188

189

1

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Nuevo león, problemas estructuraJes del nuevo tipo de estado
pos-independiente a mediados del siglo XIX

..

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La regulación del uso del agua y de la tierra es uno de los problemas
estructurales apremiantes que los gobiernos pos-independientes del
Estado de r uevo León han de enfrentar con la intención de
convertir la propiedad a un tipo que responda a un criterio de
pensamiento liberal, que veía en la privatización de la tierra y del
agua la forma má ad hoc con los cambios experimentados por la
sociedad. En este orden de jdeas resulta lógica la meruda de parcelar
las tierras de las comunidades indígenas bajo la justificación de acabar
para siempre con los abusos y arbitrariedades de sus protectores.
También lo gobiernos pos-independientes canalizaron sus
esfuerzos a la conformación de una plataforma estructuraJ sobre la
que se establecieran las bases orgaoizatiYa que habrán de regir la
vida institucional de uevó León.
En relación al problema del agua y de la tierra, desde el inicio de
la colonización se generó la forma de 1a apropiación y control sobre
dichos recursos naturales. Se realfaó de manera muJ similar a como
se dio en otros lugares donde los españoles se fueron estableciendo.
Al fundarse una villa o ciudad, el agua y la tierra eran parte
consustancial de su nacimiento desarrollo. El ordenamiento &lt;le
dichos elementos naturales, era facultad de la villa o la ciudad,
supeditadas en últitna instancia a las disposiciones, orientaciones y
deternúnaciones del Estado.
Así, de acuerdo con las leyes se entregaban a los fundadores, en
calidad de propiedad, tierra para solar y sembradío a cambio de una
pensión que el beneficiario 4 debía entregar_ A imismo se señalaban
las tierras de propios y ejidos, propiedad de la villa o ciudad; también
se especificaban las dehesas que sen•ían de pasto común para el
ganado del vecindario.
Las tierras de propios eran clirectamenre controladas por el

r

' Las leye. que servían de norma en esta mate na son las t 3 y 14 de libro cuarto.
ritulo séptimo de la reaopilación nombrada de Jndias. Ver AGEl\TL, Memorias de

gobernadores, 182,.,.

l'ttf/J

Cabildo. Solían utilizarse para construir los edificios y demás
construcciones necesarias para e] desempeño de las funciones
mun.icipale~. También se rentaban con el Ílll de obtener ingresos
que se destJ.naban al fondo de propios, del cual se obtenían parte de
los gastos inherentes al desempeño de las labores adnunistrativas.
Los ejidos eran tierras de tipo comunal ervían para esparcimiroto
de los vecinos y para que pastasen sus animales sin riesgo de que
causasen daño alguno. Solían comprender la última legua cuadrada
en lo limites de la población, hacia los cuatro puntos cardinales. E~
gran parte, esta última característica los convirtió en motivo de
frecuentes conflictos entre hacien&lt;las y villas u otras inst-ancias
propietarias colinda otes. 5

Paralelamente al tipo de propiedades mencionadas se presenta
la gran propiedad a través de la hacienda: producto de las mercedes
otorgadas a las partidas colonizadoras, a los favoritos o allega.dos a
la estirpe virrejoal o nconár9uica, "a 1a espuma social que formaban
la Vanguardia del avance hacia el norte." 6
f [ay que destacar que en el uevo León pos-independiente
P~tduraron como un derivado de las políticas de colonización
hispana ~s comunidades indíge?as de Purificación, Concepción,
Hualahwses, Santa .María de los Angeles de Río Blanco, San Miguel
de A.guayo y el pueblo de Guadalupe de Monterrey. 7 Esta forma de
or~amzación subsistió hasta 1835, cuando Guadalupe fue
destntegrada y convertida en un conjunto de propiedades inruvidua~~ confor.tne al modelo que regían en la fundaciones españolas.
_ '. AGENL, Condu1dos, caja 47,311 de julio de 1859. Docwnento que consta de 98

paginas donde se relata la evolución del problema de las aguas y las tierras de Linares
desde su fundación hasta 1859.
~ Francoís Cbevalier, La Formación de los Latifundios en Mé..~co, féxico 1976
fCE,p. 191.
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- 1\Gfa

L, Memorias de gobernadores, 1826. Las comunidades menaonadas
cmn de indígenas tla,-caltecas en su mayoría: estos 1ndios fueron traídos por los
espanoles para poblar esta región y utilizarlos, a la vez, en sus guerras de conquista.
También las componían algunos otros grupos, como Jos alazapas, en el caso de an

Miguel de Aguayo.
190

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Las cinco restantes habían experimentado ya taJ transformación
antes de la década de los treinta.
Con la parcelación de las comunidades indígenas encontramos
que, a mediados del siglo XIX, la estructura agraria e halla
conformada básicamente por la propjedad de las villas y/ o ciudades,
por un lado, y la de las haciendas, por el otro.
En relación a las acciones administrativas de la dinámica del
Estado de uevo León, pos-independiente se puso especial atención
a la organización de los milicias y al monopolio estatal sobre la
producción y venta del tabaco. La creación de las milicias cívicas es
una disposición federal que el gobierno de José Maria Parás concreta
en noviembre de 1826. Son dos clases de milicias, una permanente
y otra móvil. La primera se integra con 125 plazas; y la segunda se
forma con dos compañías de 100 plazas cada una.
La creación y organización de estas fuerzas armadas es de vital
importancia para una época como la analizada, donde la guerra es
una constante. Ademá , para el Estado de uevo León adquiere
relevancia especial, entre otras cuestiones, por el peligro representado por los frecuentes ataques incügenas. Precisamente, la milicia
permanente se estableció en Punta de Lampazos por er uno de Jos
lugares más atacados por los indios.
Por otra parte, aunque uevo León no era un centro productor
de tabaco, se mantuvieron vigentes, con bastante celo, todas las
reglamentaciones gubernamentales de carácter federal atinentes a
su producción y mercantilizaoón. También se legisló con la mira de
establecer jurídicamente las normas bajo las cuales se orientaran
las relaciones ociales de producción. 8 Se fijaron, así, las primeras

bases sociales por las cuales se regirian los dos agentes principales
de la producción agraria: amos r peones.
Otras dos medidas trascendentales en la evolución institucional
de nevo León son las dictadas por el gobernador Manuel Górnez
de Castro sobre los rubros de extracción de ganado y el registro de
fierros. 9 La primera de las dos leyes ya las babia reglamentado José
íaría Parás, y Gómez de Castro le dio el carácter de ley en marzo
de 1827; en relación a la segunda, se decreta que el regi tro de los
fierros e haga en la Tesorería del Estado, en lugar de la intendencia
de San Luis Potosí, como tradicionalmente ocurría. Estas medidas
son relevantes no ólo porque repre entan fuentes importantes de
captación de recursos para el Estado si no porque impulsan la
creación de dependencia que permite atender con diligencia las
nuevas necesidades de la sociedad local, la que sin duda, se ha vuelto
má compleja, además de estar experimentando la transición de un
gobierno colonial a un gobierno independiente.
La vida política pos-independiente en el Estado de uevo León
emergió matizada por la incertidumbre, producto de las expectativas
que se planteaban después de 300 años de colonización: los esfuerzo
desplegados por la conformación de un nuevo tipo de Estado no se
apartan en lo fundamental de los que el grupo gobernante nacional
realiza. El entimiento nacionalista llllpreso por la dirigencia polít1ca
del país; el e bozo de un pensamiento político libera]; el atisbamiemo
en el lenguaje de los gobernantes hacia el comportamiento de otras
naciones (de maner.a especial de España) y el esfuerzo descollado
en la organización y administración de la Jació11, son lementos
que , obresalen en la política local.
Entre la dinámica de uevo León la de México po indepen-dientes
hay una estrecha identificación de comportarrúentos, ambo están
inmersos en un ambiente político estigmatizado por la lucha que
sostienen los grupos políticos impulsados por el control del poder y
que en la mayoría de las vece se dirime por medio de las armas. Las

r

El gobierno de José Maria Parás decreta el 29 de abril de 1826 un proyecto de
cinco artículos en los cuales e tipifican con claridad los derechos de los sin'ientes y
de los amos. AGENL, Circulares, ca1a 4, 1826. en relación a1 mismo tópico, el
gobernador Joaquín García, el 9 de mayo de 1831, promulgaba un decreto en el que
se establece que los amos a quienes se les muera algún peón o sirviente debiéndoles
cantidad de dinero, no están obligados a pagar el entierro de aquel mozo.
Exceptuándose en estos casos los derechos de fábricas como que están desóoados
e.xclusivamente pai:a los gasto de culto divino( ... ) AGE L, Circulares, caja 9, 1831
-1832.

q El decreto contemplaba que por el registro de fierros e pagaría en adelante seis
pesos en lugar de los veinte que pagaban. Los de escasos recurso pagarán sólo tres
pesos. AGE lL, Circulares, caja 4, decreto 21, 182'7, 18 de febrero.

192

193

8

_,.,
;J

�fa cione nacionales en puhrna ·&lt;in capitaneada por caudillos (1ue
sobre, ivcn a la guerra de indcpc.:ndcncia 'in:ncc Guerrer ) ~ tcolás
Bravo, por citar algunos). y por gcncrales yue habían luchado al
lado de ]ns n::tli. ta.: Anttlnio Hu tamantc es un ejemplo nítido.
La d&lt; ctrina y d programa de la· tendencias políticas dominante
. e i&lt;lentilican plcnamcmc con d proycctu de nación que ostentan
las logias eso iccsa yorkina, nto c.¡uc en e. t,&gt; tkmpos juegan el
papel &lt;le , crdadero partidos político y a c.1uicnes .e deben las
pnmera. experiencia. dc educación plllitica. 10 J.:1 tendencia c.¡uc e
agrupa en torno al rito e cucé. con. ilkra que la mejor op iún dd
país para enfrentar los problema que plantea la naciente ,•ida
indepcodicnte, es el e 1ahlccimienr&lt; de una República Central donde
el ejércitu y la iglc ia jueguen un mi semejante al yuc de ·c;rnpeñahan
t·n la época de la olonia. La yorkina snstKne con pkna convicción
que la ahern.'ltiva es la realización de una R&lt;.:pública Popular Federal.
cuyo prinupio motor sea la. nbeniní:1 e mdcpcn&lt;lcncia de los c. rndos
yla excirpaci1lt1 &lt;.k to&lt;l&lt;.1 re ·idun colonial: la igk:$ia r el ejército deben
estar subordinado" a las e.·igcncias dd pndcr ci,•il, lo que implica
c.¡uc sus fueru. y privikgio. sL·an n:Jucido: en buena mulida.
Rl'.pt1blica Federal o República Central on las banderas que
1n~molan las :Lonada · militares } las friccione~ dcctoralc~, ·on las
forma. de guhicrno yue va cxpcrimcmando el pai. según la
tendencia: que arriba al poder. l ~mrc c. to &lt;los ripos &lt;le cxpenencia
de gobierno va evolucionando la vida &lt;&gt;q~anizaciva del p:us. El
t rinsito resulta dcma ·iadn costoso debido a 4uc la guerra inte tina
s convierte en la pesadilla dd momento. Con cxccpcii',n de
Guadalupe Victoria, llUl" gohcrní&gt; de 1825 a 182.', nin !l.1110 de lo
pn::-ÍdLntL. lluc le . iguicron ha. ta 1833 terminó su p1.:riudu a
1 ":i h1rn e c..oc(· e ) \'orkmos , ~itan,n :1I pnis con rn, di.,purn: y luchns, no
pucdl' dt cunoct.r. l' qul', .ldcm:í de on muir los pnmc r,l partidos en fa v11l:1
nacron.1.1, con su acción c1.;1blccicnm b ha-..,. J nucstr:1 l'.&lt;lucari, ,n polit1cl., y que,&lt;11
1 t.--a~o (k I st.'gumlo • proporc1on:1wn lo princip11,. de una doctnna de: un
progr;1ma lilxral \ Jt·mocraucn, antcct."&lt;kntc" Je lo'&lt; ick:1lt:. \ phm: dt.· tr;msfor
macu m s ,cial \' poliuc;1 lluc hnhian de cul111in:1r c, 111 cl 1n11nfi, dd partido cid pH'h'Tl
t. n el histi)nco ann I Sú 7." ,\~ustin C.ué C.:ino\ .1 ·, I -11.rtoria \oa,1/ r hronon:rra, 1821f Sl--1, Editorial Trillas, :\té icú. 1&lt;J h, p. , 1-1.

1•1-1

C&lt;Jllsecucncia de lo · golpes m1•¡·ttare c.¡ue pro\·oc-u.I
G,ucn·ero apenas duró
,~ l 1
'
on . us cate a .
un .rno l e os cuatro
d h.
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Bu ·rama me pcrmaneci6 d . 1, I
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quc.:· e 1~111 c1crccr·
os e t.: o. cuam &gt; que 1, .
Manuel címcz Pcdra· a .
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c.: corrcspond1an:
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z c¡crce o . trc meses par I
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} su esl{tncia ·ülo sin· . d .
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· · ª ns lfUC ue electo,
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· e (' puente para l)llC Antonio J · . d
' nna '.k'gt.le ª. ~a prc.-idencia de )¡¡ Rt.:púhli a.
..opez: e ama

_La mes ab1l1dad. traducida en cambios hrusc . 1'
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d1hcult,l obrcmantn 1,1 .• 1.. . . -j
• os &lt;e gobiernos,
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&lt;lomin:rntes nuc m:10tenía11
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t¡uc decreta Cuerrcro d 2.2 de ma ·o J J8 ? 9 J, _ . . e: introducc1on.
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decreta que le, tejidos ~I . ·uu.1 u~ \ ict&lt; &gt;na c-1 ~8 de tebrcro le 1828
tJucdan 1,·b..,, d.,. t 1. le.:, glfX nn am , seda de fabricaciún mexicana
... ()lo l erec lO CI
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o "&lt;jUC sc:an i: ,meres p;tra fa
. ,ca¡a • o.30- 1831,4t.lcno\'lt'lllhrcdc 18 l.

�r

1,

Empero todos los esfuerzos tendientes a proteger las manufacturas
ex.1:ranacionales, así como las encaminadas a modernizar y transformar
las técnicas de producción que hicieran factible que el país arribara a
niveles de competencia internacionales, resultaron infructuosos.
Múltiples y variados factores se conjugan en el fracaso. Uno de ellos,
gjn pretender establecer primacías, lo constituye la grave limitación de
recursos financieros, problema que agobia a México desde los primeros
años de su vida .independiente y lo obliga a recurrir al crédito extranjero,
con las funestas consecuencias que ello implica. 14 Simultáneamente,
unos de los más serios obstáculos enca-sillaban en los elemento
estructurales de lo privilegios del clero y los del ejército.
El clero había demostrado gran habilidad de mutación,
adaptándose a la transformación politica de .México sin menoscabo
de fueros y privilegios: aprovechaba la coyuntura para crear un poder
paralelo al civil. Concretó sus fuerzas en la tentativa de depender
directamente del poder papal, desconociendo el derecho de patrono
eclesiástico al gobierno mexicano. 15 us bienes eran cuantiosos y en
su gran mayoría imptoductiYos, a la vez que de origen ba tante
censurable. us privilegios, como los diezmos ) demás, aparecían
como verdadero valladares para cualquier programa encaminado a
transformar radicalmente el aparato productivo, ello llevaría
ineluctablemente a la afectación de sus intereses.
•~bn circular de 28 de noviembre de 1827. el Gobierno de uevo León hace de
conocuníenro de los nuevoleoneses que el gobJerno federal fue autorizado para
recibir un créclito, en dinero, hasta de cuatro millones de pesos. AG E.,Tf., Circulares,
caja 5, 1827 • En relación al mismo asumo, el mi.rustro de Haaenda en funciones.
Jose Ignacio Pavón, pide al gobierno de Kuevo León haga llegar cuanto ante lo;
mayores aportes posibles. Esta exigencia se debe a que hay una carencia notabk &lt;l
recursos financieros, hasta para atender lo más indispensable. Asimismo notifica
que el préstamo de cuatro millones de pesos no se ba poclido conseguir. 1\GE l,
Ministerio de Hacienda, 1828. 12 de enero de 1828.
15 En virtud del patronato eclesiástico, el verdadero jefe de la iglesia en las colonias
e pañolas era el monarca español. AJ mdependizarse México, clicho derecho d~berta
derivar al Estado Mexicano v en consecuencia, el clero convertirse en un subordinado
del gobierno civil Ver .Alfonso Toro, La Revolución de IndcpendenCJa v féxico
lndepem.1.ieme. Eclimrial Patria, J\féXJco, 1963, pp. 310 Y 311. También consultarª
/\gusún (Cué Cánovas, Op. Cit, p. 329.)

196

1,

1

B ,, ,,

El ejército era una rémora colonial que lejos de convertirse en el
garante del gobierno, repre cntaba el principal elemento &lt;le su
mseguri~ad. Ha~a ~e los asaltos militares la principal ocupación
de su vrda ruunana. En los le,rantamientos sus integrantes
e~contraban _la manera más fácil de obtener ascensos, prebendas,
b1e~es matenales y puestos públicos. Sus cabecillas, lo primero gue
hac1an era apoderarse de las arca públicas utilizándola. a su antojo
con el ~retexto de sufragar Jos ga to de guerras; luego obligaban a
lo paraculares a otorgarles préstamos, sometiéndolos a toda clase
de vejacione o desaparec1éndolas en caso de negativa. Este
mecarusmo motivó que, de pronto, surgiesen militares de grado con
enormes fortunas cuyo origen se ignora. 16
·
_Era el ejército una fuerza no controlada por el gobierno y, por lo
'.111smo, uno de los principales responsables del caos reinante. Todo
intento de reforma en esta época implicaba enfrentarse con las
fuerzas militar y clerical. Lo gobierno pos-independiente , anres
de 1833, prefirieron eludir el choque, optando por actuar en acuerdo
con las dos iosrituciones.

El liberalismo y los problemas estructurales del estado de
nuevo león
~l e~~ad~ de uevo León, al igual que el país es cimbrado por dos
s~gru!:icativo movunientos modernizadores, entre los treintas v lo
~incuenras del siglo XIX. e proponían acabar con los fueros de la
iglesia. ·n el ámbito nacional, es el vicepres1dente Valentín Gómez
Farias quien encabeza el movimiento reformador de 1833.
Las iniciativas progresistas de VaJentín Gómez Parias encontraron
acogida entre la clase media liberal a la qne pertenecía y que, sobre
todo en el interior, había ganado presencia en la sociedad con us ideas
renovadoras sensiblemente: influenciada por la enciclopedia francesa. 1"

-----16

Alfonso Toro, Op. Ot. PP 314,315. También wraAgusón (CuéCánova, Op.
C11. p. 334.)
.

1
~

Charles A. Hale, El l_jbero/isf/10 Me.-&lt;1r11110 en la Épora de Mora. 182! - f 853, Siglu
XX[ Editores, .México, 19 7 2.pp.42- 71

197

1•

�."

n -ueY0 León lo aires innovadores del pen amiento liberal
encarnaron en la persona de fanud \[aria d Llano un hombre de
gran formación cultural, de notable experiencia polí~ica Y
administrativa, resultado de su desempeño como alcalde prunero
del Av-untamiento de \,[onterre) y como legislador.
La, innegable influencia nacional de la corriente liberal reform_adora
dio pábulo a que las fuerza no comcidcntes se inquietaran y o~~aran
al.tanuentos militares contra el gobierno legítimament consutwdo. De
manera e. pecial contra el vicepre-idente.
, .
¡\ fines de 1833 la relacion Iglesia - Estado se vuelve mas urante
y los dictameoes civile reformadores que atentan contra el poder
clerical e multtplican. 18
El gobierno nuevoleonés debido al cobro arbitrario e irregul,'lr del
clero por los . acramento , decreta el 23 de julio de 1833 el ~ancel
común para todas las parroquias y capilla n lo concerniente a
bautismos, casamiento ) entierros. e e. tablecen cobros tope~ Y se
eliminan costumbres que sólo servían para encarecer otros servmos.
Por eiernplo, en una de las prevenciones se seña.la que sólo se
cobrarán dos rea le., sin distmción, por enúerro. También se elimina
el uso de la cruz alta de plata o cruz baja y de madera, hábito, que
accionaban como pretexto para encarecer el oficio.
\Iás carde el gobierno del estado de Tamaulipas (vecino de ' uevo
1s El 20 de noncmhre Je 1833, el gobierno dd Estado comunica a todos los
habitantes que el 31 de Ocrubre recibi,j d ~linisrro dt: Ju ocia y Asuntos Eclesiásocos
un.1 disposición que contempla, entre otra. cosas, las sígweote · prevenciones que
"debo cumplir en mi territono de mando:"
.
,.
l" Que: ,-igile para que los eclesiástico · no 109ut'n en~ ~úlpu~ mat~nas poUucas,
ru para apoyat ni para secundar los principios de la administrac1on publica.
.
2º Que si ad, 1crk algún exceso en e ta materia use de los medios represivos
propios de la autoridad, y de ¡¡viso al upremo gobierno para los que fueron de ·u
resorte.
3° Que al re. pecto se tenga presente la ley 19, tJL Xl 1, lib. 1ªdela Recopilacion de
India - que a la tierra es como sigue: "Encargamos a lo, Prelado . seculares, qul.'.
tengan mucho cuklado Je amonestar a los clérig;&lt; ,s y rehgto os predtcadore..&lt;;_q~e n~
digan ru prc&lt;liquen en púlpito palabras escandalosas tocante al gob1er~o ?ubl1c~}
universal, ru de que :e pueda seguir pa ' ÍÓn o diferencia. ",\GE L, Penódico Ofiat1I,
8, 14 de no\'lemhrc de 1833.

l98

León) expide nn decreto donde se rebajan los derechos que cobran
los curas por bautismos, matrimonio , entierros, etcétera. 19
Disposiciones civiles como éstas provocan la reacción violenta
del clero en toda la nación. En uevo León, Belauzarán, Obispo
de Monterrey, aprueba en mayo de 1834 la posición de los curas
encaminada a cerrar la_ parroquias a causa de la baja de los precios
de los sacramentos. .60 abril del mismo año, el Obispo de Puebla e
acusado de ser el cabecilla de la reacción católica y de invitar a
Valentín Canalizo a acercar e a Puebla con el fin de que encabezara
un movimiento popular.m

La acútud del clero nuevoleonés era producto no sólo de las
medidas d julio de 1833, sino del conjunto que incidía enla merma
de us prerrogauvas. La administración de de TJano, pretendiendo
ser congruente con la política nacional, no cejaba en su intento de
cristalizar la reforma eclesiá cica tomando medidas que iban
mostrando creciente radicalización. sí, el 20 de febrero de 1834
e propone al Congreso un proyecto de ley que pretende abofü los
derechos parroquiales y demás que por costumbre se solían cobrar
el ervicio de los sacramentos. En el artículo 2", e dejaba en libertad
a los particulares que qui. ieran una distinción e pecial en el servicio
sacramental, y para que entraran en convenio con los párroco 0
\icario respectivo , pero sujetándose siempre a la prcvencione
del reglamento impu to por el mismo gobierno. 21
En mayo de 1834 se promulga un decreto donde se trasluce la
1''

\GF. L, Pl'riótúro Ojinal, 9, 1834, 1 de ma\'O de J834.
-" l :t c1cadn obispo de Puebla, Prancisco Pabl~ Vázquez, en flagrante v10lacioo a
la le) de votos eclesíast1co · en abierto reto al gobierno ciYtl, en abril de 1834
excomulgó a una por abandonar la profesión monacal. Ver \GI➔ L Pmodico Qfir,111.
(_
.
,
:J'• .,
lJ,3 &lt;le abril, 24 de abril y 14 de ma,o de 1834.

r

11

En lo referente al nempo regular en el que d eben reahzarse los sacramentos el
gobierno est:ablece uno de invierno otro de verano. El pomero comprende del 15
de septiembre al 15 de marm. con una duraaon diaria de doce horas que comenzaran
a correr &lt;les&lt;lt: las se1 de la mañana a las sets Je la tarde para celcbrac1on de los
casamientos \' bauusmos, \ e! segundo, del 15 de marzo hasta el 15 de eptiem bre,
en un hora no que\ aya desde las aneo de la maña.na hasta las siete de Ja carde. Los
entierros también estaban bien u jetos a las especificaciones del reglamento. AGE 'L,
Circulare , caja 10, 1832 - 1845.

r

199

.

�intención de controlar las acciones del clero: u propósito era hacer
respetar la política del gobierno civil. En documentos indfra que
toda disposición eclesiástica debe contar con la probación del
ejecutivo estatal para que sea legítima y obligatoria. También se
establecen sanciones para los transgresores, religiosos o civiles que
implican hasta expulsión del Estado por un tiempo determinado.
Por otra parte, para mayo de 1834, justamente, la reacción
conservadora guarecida en la iglesia y el ejército, había cobrado
bastante importancia manifestándose en distintos lugares del pais.
Los pronunciamientos con el lema Religión y Fueros se hicieron
comunes. Santa Anna, traicionando a los liberales se pone al frente
de los sublevados en Veracruz. Por otra parte, la clase media liberal
gobernante ante la presión del clero, del ejército y la actitud de
Santa Arma se ve obligada a abandonar el poder. Dueño absoluto
de la situación y con su investidura de presidente, Santa Anna
dispuso de inmediato la disolución del Congreso de la Unión 'f
preparó el camino para el establecimiento de una República Central.
El 10 de junio de 1834, el gobernante de llano declara en uevo
León que desconocerá las medidas adoptadas por Santa Anna
mientras éste no reconozca y garantice el ejercicio del Congreso de
la Unión. 22 Sin embargo, el poder político de los liberales iba en
franco retroceso. in apoyo de los sectores humildes y sin garanáa
de la fuerza armada a través de la milicia cívica, dos meses después
de su declaración Manuel Maria de Llano se ve obligado a abandonar
e1 Ejecutivo del Estado, dejándolo en manos del jefe de las fuerzas
de la guarrución, Donnngo gartechea.
Toda la intención reformadora de la clase media liberal en 'uevo
León se había concentrado realmente en procurar reducir los fueros
y privilegio del clero. La educación y el ejército fueron poco o nada
tocados aungue a de Llano se debe la creación en el Estado de las
do primeras e cuela oficiales, que vinieron a sustituir a las dos
religiosas gue el clero se vio obligado a suspender. Igualmente hubo
intentos de reformar la milicia dvica. 23
AGENL, Cu:culares, ca¡a 10, 1832-1845, 10 de junio Je 1845.
2, lden,. 19 de diciembre de 1833.
22

La limitación no la eliminacjón de lo privilegios y fueros del
clero y del ejército, fue el rasgo distintivo de la reforma Jjberal de
1833.
I o se planteó la extirpacjón de las prerrogativas eclesiásticas
castrenses. Pero el dilema de la reforma era que se pretendía realizarla
en un momento en que los dos elementos estructurales, objetos de
rcfortna, determinaban la directriz del país. Si se suma a esto la
existenci~ de una sociedad marcadamente religjosa, resulta
c?1:°~rens1ble que sus alean.ces fueran reducidos, gue su proyecto
difícilmente rebasara el nivel de un planteamiento romántico.
EJ otro movüniento liberal modernizador, el de mediados del
sigl~ XIX encuen~a su expresión más acabada en la política de
anuago ·vídaurri. FJ representó en el norte oriental de tféxico lo
más consistente del proyecto liberal. Todas acciones estuvieron
normadas por el programa y las doctrinas liberales tanto en la
ac?vi_dad me~cantil como en la agricola. En ef come:cio puso en
practica medJdas que repercutieron en el incremento sustancial de
la circulación de mercancías, objetivo identificado plenamente con
la sociedad liberal.

Vidaurri arriba a los primero peldaños de la esfera política en
mayo de 1855, cuando toma Monterrey luego de declararse en
rebeldía contra el gobierno de Santa Anna. Desde 1855 hasta 1864
-desde ueyo León- se convierte en agente primordial de una
política que, con respecto al gobierno del centro, se desliza desde 1a
opo ición verbal r cautelosa hasta la armada y frontal. icmpre _
empero- n:3anteniéndose en el marco del proyecto liberal, aunque
con un estilo autárquico.
La delineación gue h mos hecho del gobeniante norteño explica

el c¡ue _haya abrazado con tanta convicción 1a política liberal ¡uari ta,

te

sometiendo las propiedades del clero a un proceso de enajenación
~parentó no ser tan \~olento debido, tal vez, al hecho de guc
os bienes del dero no tcruan la magrutud que en el centro del país,
donde el contlicto Iglesia-Estado adquinó tintes sumamente
dtan1~ticos. Empero el gobierno \ 'idaurrista no cedió a ninguna
pres1on por la aplicación de la leyes de desamortización, siendo

201

�}

'11,111

L

J

•I

1

inflexible y firme ante cualquier intento del clero de desoír los
mandatos gubernamentales sobre la materia.
T..a iglesia confiada en su poder económico se mostró arrogante y
prepotente ante el proyecto liberalJ el cual pretendía acabar muy
particularmente con los fueros y privilegio del clero. Ante de la segunda
reforma representaba al primer terrateniente r prestamista dd país.
[... ] tenía más ingresos anuales guc el gobierno nacional. La.
estimaciones del ingreso anual de la 1gle, ia varían, pero era cuando
meno de 23 millones &lt;le pesos, sino es que llegaba a una cifra tan
alta como 100 millones de pesos. 24
En tales condiciones desfilar su podetío era para los liberale
una aventura sumamente riesgosa y que finalmente co tó al país
tres años de una guerra intestina, más otros tres de sometimiento a
un emperador extranjero.
El triunfo de los liberales en la Guerra de Reforma hizo factible la
apuesta en marcha de las leyes de desamortización, pero su impulso se
vio compelido por la inestabilidad iru titucional del gobierno liberal a
partir de 1862, a causa de la ocupación del país por las fuerzas francesas.
En uevo León, la política desamortizadora de Vidaurri contó
con el apoyo de los sectores modernizadores 9ue pugnaban por un
orden regi&lt;lo por los principio· de la libre competencia, de la
liberación de 1a fuerza de trabajo y- de la libertad para la producción
v la circulación. Precisamente la realización de la política liberal Y
~l resquebrajarrúento de las esrrucrura. caducas se les ofrece como
una coyuntura que les permitirá acaparar los bienes desamortizados,
tanto religio ·os como seculares.
El avance de la reforma liberal iba aparejada a una profunda
tirantez de las relaciones entre el poder secular} el religioso. Si bien
el conflicto en uevo León no se maní6estacon la misma intensidad
gue en el centro en cambio la renuncia del clero es inobjetable en
cuanto a acatar las leyes de de amortización, fas leyes sobre
z1 Parra, Grandes, Tendencias, P. l.X.X\1JI;C Cumberland, México:'"fl1eSlruggJe
for l\fodenit\ 1 ue a York., 1968). P. J77,atado~ porT.G. Powdl en E/LibemliJ11111
)' 1dCaf!rpesi11~ido e,1e/Cmtroddfexrm (1850 a 1876) Sepsett:ntas, 122, MéXJCO, 19í4,
p.28.

2U2

obvenciones parroquiales y el juramento de obediencia a la
Constitución de 1857.

Su obcecada posición en torno a los mencionados puntos conlleva
a gue el gobierno Vidaurrista haga uso de todos los recursos con el
fin de establecer e imponer la autondad civil y el acatamiento de
sus lineamientos. Cuando se hizo imprescindible hacer uso de la
violencia no vaciló ni un in tante. ,\si, el 12 de julio de 1857 el
párroco de la.iglesia de fadn, fanuel Martínez, es reducido a prisión
por haber pretendido difundir W1a carta pastoral no sancionada por
la autoridad civR 25
Acusados de con pirar el orden establecido e incitar a ]a
sublevación al pueblo de la Villa de antiago y de Monterrey, en
1859 son sentenciado a 8 años Je prisión en eJ Castillo de San
Ju~ _de Ulúa el Presbítero Lorenzo de León y antiago Suárcz.
Asirmsmo, se condena a 6 años de trabajos forzosos, en el mismo
reclusorio, a Anastasio Casas, Félix larroquín y Jesús VíHalón.zc.

. En el mismo abanico de justificaciones se ubica la expulsión del
Estado al Obispo de Linares Francisco de Paula, puest&lt;;&gt; que insiste
en su propósito de no recibir a las autoridades en la solemne función
gue esta ciudad celebra hoy en honor de la Patrona tutelar, y que no
puede, porque en su concepto es pecado derogar las providencias
gue ha dictado para gue no se cumpla la ley de desamortización, la
de obvenciones parroquiale algunas contingencias que a su juicio
están en contraposición con los dogmas de la Iglesia ... 27

r

La salida del Obispo de Linares no significó el arrodillamiento
del clero ni mucho menos su derrota final. La batalla se siguió dando
a través del Cabildo Eclesiástico de la Catedral. Pero Ja preeminencia
de la ~uroridad civil obre la clerical era cada vez más clara y se
consolidaba en ]a medida 9ue el tiempo transcurría.
. Los primeros saldos favorables del enfrentamiento con la Iglesia
a al gobierno liberal a no detenerse en u programa
retormador, en tal ,irtud el 10 de agosto de l 859, se suspenden en

1m_pul

AGE 'L. Lega¡o no clasificado.
\GE1 1L. Conclujdos, caja, 4.., 1859.
:,- AGE J., Legafo no da i6cado.
l'.

H.¡

203

�J[ ,111.,

,

l lt.&lt; '"
u

todos lo pueblos del Estado el derecho de fábrica, y a partir de
1861 se hace más palpable la severidad de la vigilancia para el
cumplimiento estipulado en la Ley del Registro Civil.

El ejido, las tierras de propios y la enajenación de los bienes
eclesiásticos

Santiago Vidaurri no sólo abrazó con decisión el programa líbetal juarisra

..s
t,

•"

ti

atinente la desamortización de lo. bienes eclesiásticos, si no que
paralelamente movilizó las fuerzas sociales y productivas en función
de la defensa de la soberanía nacional basado en la aplicación de una
virulenta legislación que e manifiesta en medidas como las siguientes:
-Establecimiento &lt;le contingentes extraordinarios a los
municipios para sufragar los gastos ocasionados por 1a guerra .
-Reducción temporal de salarios a los empleados civiles V
militares.
-Imposición de tasas de contribución sobre capitales, muebles e
inmuebles.
-Obligatoriedad de todos los ciudadanos, que estén dentro de
los requisitos exigidos, de enlistarse en la guardia naóonal o en
cualquier organización armada dispuesta por eJ Estado. 28
También el gobernante nuevoleonés, aprovechando la coyuntura
del conflicto entre Iglesia y el Estado Mexicano, pone en operación
un paquete legislativo integrado por el contenido de las leyes del 25
de junio de 1856, del 16 de octubre de 1857 y del 9 de marzo de
1858. La primera fue sostén del golpe demoledor que los liberale'
dieron a la Iglesia, propiciando con ello el to.icio de la pérdida de su
poder económico. La segunda vino a cubrir el vacío dejado por la
ausencia de una ley agraria que regulase el problema del agua yde
la terminación de las aguas y de la tierra: planteó como objetivo
esencial el arreglo, registro y determinación de las aguas y &lt;le las
u E te terna lo desarrollo más ampliamente en "La Propiedad del Agua r de la
Tierra en uevo León" (1985. en el cuarto encuentro sobre "La Formación d~l
Capn.al.tsmo en México"). El trabajo es parte del libro Los h¡gamJ los ~empos. un
e11/oq11e tk hirtona regumal. Publicado en 1986 por la Ed.ttoaal r uestro Tiempo.

204

'

caballerías mercedadas en uevo León y Coahuila. La ultima normó
la enajenación de las tierras de propios y e¡idos.

En el fondo de la legislación "\'idaurrista subyace 1a intención, entre
otras más, de organizar el uso del agua r de la cien-a con el fin de lograr
una explotación más racional de estos recursos y su control más estricto
por parte del Estado. Pero también, ni duda cabe, la legislación obedece
fundamentalmente a lo. cambios de la naturaleza misma del Estado; aJ
pensamiento liberal yue preñaba a la ación con nuevas ideas; }' a los
tntetcsc d los nuevo, grupos oe1ales dominante identificados
plenamente con la sociedad burguesa en gestión.

Las tres leyes cwdaban no propiciar, aunque no pudieran evitarlo, la
concentración del agua y de la tierra, objetos de compra - venta. Esta.
intención la encontramos plasmada en los artículos 3º, 4° r 5° de fa lev
del 16 de octubre de J857.29 En el arúculo l2° de la lev del 9 de marz~
de 1858.lOY cnla tercera delas cuatro prevenoonesquc.ordena Vidaurri.
con aprobación del gobierno naciorutl, conforme a los cuales debe
hacerse la enajenación de las corporaciones CJ\'Í.ies en uevo León )
Coa huila 31 (prevenciones que son adecuaciones a la Je,, de
De amortización de las corporaciones civiles }' eclesiásticas).
·
. ~ proc~so de enajenación, promovido }' acaudillado por el poder
publico, de¡a sustanciosos dividendos que son de capital importancia
para el sostén de la economía de guerra que Vidaurri mantuvo en su
ámb~to territorial Su relevancia se significa si consideramos que es
una epoca e de notable escases e de recur os pecuniarios. Un período
convulsjonado por movimientos armados locales, u (como la guerra

----- - ;-,, AGENL. Boletín OnCJal, J6 Je Octubre de 185-.

"':.ste artículo textualmente establece: "Al prudente arb1tno de los alc.aldes primeros
se de,a el repammieo ro de los terrenos de eµdus v de propios. recomendándoles muv
CSJ&gt;ecialmeote la mayor posible subdivisión. En consecuencia., nadie podci tener más cJ~
cuatro fanegas de sembradío y los que por rent1 disfrucen de mayor cantidad, midiéndose
t ~ se les enajenará por el evalúo o se adjudicará en ubasra. según lo dispuesto m el
arucuJo
L., Bolelí" Oficial,
16 de marzo de 1858.
» 3º." AGE
.
.
Se pre\Jene que las aguas y áerras obrantes que no estén en arnendo sean
dtVJdas lo más posible con el fin de que sean el mayor número de propietanos.
AC.E L Boletín Ofidal, 16 de Octubre de 185"
12
José Reséndiz Balderas, Op. Cit. p, 21.
205

�l ..

¡,,,.

de Reforma); y la ominosa intervención extra11jera de 18,6~-1867,
que obligaban al desembolso de grandes parttda en metálico para
sufragar los gastos militares.
La actividad nul.itar, con sus oscilaciones, provocó uaa implacable
demanda de recursos (... ) los gastos militares llegaron a consumir
alrededor del 85 por ciento de los ingresos que contabilizaba Oa
tesore.rfa. del scado): al menos ese fue el panorama en circunstancias
como la enfrentadas entre mayo de 1855 y septiembre de 1859,
momento en que Vidaurri pierde circunstanaalmeme el control del
· - Co ahU1·1 a. n
gobierno de 1uevo 1..eon
La. vigencia del mandato legislativo coadyuvó a c.¡ue e! agua y la
tierra mercantilizadas pasasen, de alguna manera, a ser de miembros de
grupos sociales estrechamente Ligados a la actividad productiva }' _ª la
política. Algunas personas que emergen de este proceso de cambio Y
de los cuale algunos, serán detentadores del po&lt;ler local. Casos:
Julián Qurroga, junto con Juan Zuazua (uno de los hombres de
m;vor confianza de Vidaurri) adquirió d 4 ele octubre de 1861 tre
siti~s de ganado mayor y dos de ganado menor, ubicados en las
Alazanas , El Pichoce, jurjsclicción de Sabinas I Iidalgo. Los terrenos
habían pe-rtenectdo una capellanía. ' 4 Emre los compr~~~res del agua
que bajaba de anta Catarina, subaslada por la Corms1on de Aguas
y Tierras de la Ciudad, el 22 &lt;le abnJ de 1858, aparecen personas
como Grcgorio 7.ambrano, comerciante r diputado secretario del
Congre. 0 c.¡ue decretó en 1832 la abolición de todos los derech~
parroquiales; Patricio l\filmo, yerno d~ _\'idaurri y un~ de los n~a:
encumbrados comerciantes de la regton; Miguel teto, que tu
secretario del ayuntamiento; Manuel María &lt;le Llano ex gobern_ador
que interv100 en la citada supresión de los derechos parrogwales;
el ex gobernador Antonio de la Garza y fr.ia.35 En otra venta

!&lt;t,- ¡¡,.

h.,ldera

realizada en 1857 (25 días de agua correspondiente los ogales)
entre otros muchos compradores figuran Indalecio Vidaurri, hijo
del gobernador; Trinidad de la Garza Melo, conocido en el ámbito
político local. Jesús Dávila y Prieto, quien se desempeño como
funcionario del Ayuntamiento y posteriormente llegó a ocupar- la
secretaría de gobierno. 36

_ Así ~ómo es posible afirmar que la operatividad legislativa
v1daurnsta. acicateó el saleo a la esfera política y económica de
nuevos grupos sociales, también se pude aseverar que los cambios
operados en la estructura agra.ría hacia 1870 estaban ya firmemente
marcados por la misma causa y ellos deben entenderse no como
capricho o imaginación trasnochada del caudillo norteño, sino como
exigencia del desarrollo de una sociedad cada vez más regulada por
los principios del libre comercio, de la liberación de 1a propiedad
~errito.~al y la fuerza de trabajo y de la libre participación en Ja
1nvers1on.
También hemos de señalar que los gobiernos posvidaurristas
siguieron adelante con la desmorrización planteada por eJ provecto
liberal.
,

· ~\fario Cerurri. "Poder estatal, actividad económica y bur~c~ía c~onal _en~
noreste de \feXJco (1855-1910)". end, 1glo ~'TX. Rmstadtf-[u/Qna, l, L ruversiJa
i\ur6noma de r-.;uc,·o Lcon, enero - 1uruo de 1986. Del mismo autor vea 5e al
., 'J:\'
• ,\ re ht,·o GenrespeclO l!ro1101111a de Gm,rrilypoder ri¡,umaI t'll i I stg,o.
. .M
f oorerreJ,
eral del r. ,rado de '\; uc,·o Leon, 1983, parre primera.
,-t AGL 'f., Conclwdos, ca¡a 65, 1861.
15 AG hN L, J,egajo no clasificado, 1857 -1858.

·

--"'fdem.

206
207

•

,.,J

�La antigua Plaza de Armas de
Monterrey, lado sur

Tomá Mcndirichaga Cueva t

E1 1 bL A

RlO 1 f J\1.~11 TfTAS de Jo · ,111.os 1007 y 21108
tratamo · s &gt;bre lo. solares ,\' las casas uue
estaban ubjcadas,
a
7
•
mediados del iglo XVU, en los laJos none) oriente dt· la antih'lla

pla%a principal &lt;le Montcrrer
\hora nos referiremos al en. tado ·ur Je la plaza, el cual estaba
delimitado por una estrecha calle que se nomhní, yuiz:ís desde
principjo · del ·iglo. ·.·,Je ~or Juana lnt's de la Cru7.. Era una calle
cerrada l1ue tenía, como limite , al oriente la actual de 7.uazua y al
poniente la ahora avcruda Zaragoza. Desapareció a principio. de
1945, al 11 varsc a cabo la ampljacic'&gt;n hacia el sur de la plaza
Zar:igoza, antl.' nombrada de arma. o principal.

La m:i antigua: mt:rcedc · de olarcs, ornrg:idas al sur de la plaza
principal, no las conocemos. olo :abemos los nombres de algunw
vecino c:¡ue, a fines Jd stglo • '\ Tl, ahí ccnían sus casas. De &lt;inente
a poniente: d cap1tan Diego Rodrí611.1cz de .Montemayor, el sargento
mayor Franci'-co de la Garza Falc,,n y los hern1.1nu: c:ipitáJ Juan
Bautista de Villarrcal r el sar~cnro ma) or Diego de Vilbm:al. , o,
1

._

ocied:1d 'ue olco nc. a de I fistoria, ( ,et&gt;&amp;rra tia · hru.Jísuca.

�,h ,:

¡,

11,•,.,
I

Jos mas antiguos vecinos de quienes sabemos que tuvieron casa \'
solar al sur de la plaza.
La fecha en que fue trazada la antigua plaza de arma de
Iomerre\, Uamada Zaragoza a partir del año 1864 y ahora
Jesaparecida, se desconoce. Sin embargo, puede asegurarse g~1e, su
traza y el reparto de solares a los vecinos, se llevó a cabo siendo
gobernador del ~ uevo Reino de León don Martín de Zavala, quien
ejerció el cargo desde el año 1626 hasta su muerte, ocurnda en
1664. Tampoco se sab a quiénes se les concedieron las primeras
mercedes de solar para que construyeran sus v1v1endas.
A mediados del siglo ),,_,'l.I ya se menciona "la plaza des/a ci11dad'. Su
autor pudo haber sido Juan Alonso Bazán, quien construyó las antigua
casas reales de Monterrey, iniciadas en 1653 y conclrudas en 1655.
Bazán entró a la conquista del 'uevo Reino de León antes de 1634
pues, a fines de 1650, declaró en la villa de Cerralvo que había tomado
parte en ella ''de 111ás rk diezy seis arios a esta parte.. ." 1 Fue muchos años
,·ecino de Cerralvo regidor de su ayuntamiento en 1646, 1649. Su
esposa., Ana de Sepúlveda, era media hermana del gobernador Zavala.
l'na· década después de la entrada del gobernador, la traza de la
"ciudad' de i\.Ionterre\ de hecho no existía.
J\ mediados de 1635 Juan de Taranco Vallejo, procurador del
ayuntamiento regiomont;no, afirmaba que la mayor parte de los
vecinos de fonterrev terúan sus casas de habitadas, debido a que
vivían en sus haciendas } estancias. \ñaclía que, por ese motivo. la
dudad "11a e11 d1s1111n11aó11 }' está 1J1011t11osa ... "
Por su parte, el gober~ador Zavala decía que Monterrey, "m lu¡p
de ir " más iba a 111cnos, y 110 babia fom1a de mi/es ni plaza ni ofras co.ras
connnieutes o /11 dudad, J' /J/as (siendo) 111elrópoli, como /,1 i11tit11lm1 en k1
Jimdaaon de ello . .. "
Por último, el cabildo afumaba que ''casi los v,dl' de lo vecinos
tenían sus casas fuera de la ciudad, por lo cual ésta "estaba va maz.t1
l I
.'
'' \'
J 1/ma de mezg11ites _y tan 111011fl1oso q11e 110 parea'a pof/lano11...
, PQCO
después, msistía: "está toda esta ciudad montuosa }, del tal modo.

r

Israel Cavazos Garza. Ced11/,itio ,·lut11biogrtijiro de PubladorrsJ' (011q11istadQf't'í dt
J"'\11ero León. .\[untt:rrer, 1964. p. 40.
1

2JO

r},

..

(

que apenas parece hay población en ella ... " 2
Las Ordenanzas de uevas Poblaciones de 15..,3 esapulaban que,
yu1encs se asentaran como vecinos, tendrían la obligación de
constnnr us casas y residir en ellas. Sin embargo, durante muchos
años Monterrey estuvo prácticamente despoblada, pues los vecinos
V sus familias vivían, generalmente, en sus propiedades rústicas
situadas, algunas de ellas, a varias leguas de esta cmdad.

I
,'\ fines del ~i~lo X\'ll el pnmer solar, de oriente a poniente, lo
ocupaba la VJ\ 1enda dtl capitán Diego Rodrígue7 de Montemaror
casado con Inés de la Gar7,a, qwen declara en su testamento, fech~J~
el de abriJ de 16 7 5, {}Ue "se co11;pone de 11110 sala, dos aposetttosJ' ,11,a
corma, todo techado J con corm/ cerrado de tapia ... " 3

?

El capitán Diego Rodríguez de Montemayor falleció el 3 de mavo
d~ 1676. Dos década después, a fines de abril de 1695, los hijos de
Diego e Inés acordaron dividirse la casa de sus padres, ubicada en la
p~a,de esta ci~dad.·1 Y, a fines de agosto del mismo año,José,Juan)
Cnstobal GonzáJez, casado con Doro tea Rodrigu~, vendieron sus panes
de la casa a Francisco Rodríguez, hermano de ellos.'

En el primer tercio del siglo .&gt;....,7JII, el solar de los Rodríguez de
:\Ionremayor lo ocupaba la casa de Clara Fernández Valle¡o, quien fue
esposa del general 11colas de Van Dale y Lázaro, áenz de l\fendiola.
Clara faUeaó a principio de 1730 y, a mediados de 1.,32, Lázaro Sáe07
de .\lencliola vendió aJ sacerdote Matías de ,\guirre la casa, compuesta
de
·

trece piezas, en 2,259 pesos. .En realidad eran dos Vl\1endas: una
''alta)' bqja", de adobe y con techos de viga,} la otra terúa corredor, do
escaleras, algunos cuartos de piedra, techos de morillos y corral'
'Tomás Mencli.nchaga CuLva. "\fonrerrey annguo. Casas r materiales de
construcción (ll)". H11manila.r. umero 28. Año 2001. pp. 576 a 578.
_ Testamento del capitán Diego Rodriguez de .\luntcmayor en Civil, volwiien 14,
an~s 1_6~-1683, expediente 1O, folios 4, vuelta, 5. Archivo Municipal e.le Monterre1:
Cl\·il, mlumen 23, años l 693- 1697, expediente 1, número 60, folio 117. Archim
~lunicipal Je :\lontem:1.
'P
.
rorocolos, volumen 6, años 1695-1700, número 27. ,\.\[~J.
• Protocolos, volumen 12, años 1726-J 735, número 69. A.\I~f.

21 J

�I /;{fm111il,t1 Histo1i1

•
fll '

La casa que fue de Rodríguez de Montemayor colindaba, al
poniente, con la que fue del sargento mayor Francisc~ de la Ga~~a
Falcón. A su muerte, ocurrida en 1719, heredó la propiedad su hi10
el capitán José Eugenio de la Garza Falcón, quien se la dio a su hija
Ana María de la Garza Falcón, como parte de su dote, cuando
contrajo matrimonio, quizás antes de 1740, con Julián de Gracia y
Torres.
A fines de 1738 De Grada y Torres, a nombre de su esposa,
cambió dicha casa, valuada en 500 pesos, por otra al capitán Blas
de la Garza. Era una sala techada de vigas, un aposento y una tienda
con su cocina. El cambio incluía un solar colindante, que el capitán
De la Garza Falcón había comprado en 1716 a Margarita de la Garza
Montemayor, casada con el capitán Tomás de Elizondo.7
A principios de 1743, el capitán Blas de la Garza y su esposa,
Maria Magdalena García, vendieron al padre Bartolomé Molano, en
900 pesos de oro común en reales, la casa que adquirieron por
permuta de Julián de Gracia y Torres y su esposa. La vivienda se
componía de sala, aposento, cocina y corral; tenía veinticuatro varas
de frente al norte, o sea veinte metros a la plaza, "y otras tantas
sur ... " 8

(varas) al
.,
En el costado sur de la plaza principal de Monterrey tamb1en
tuvo una casa el capitán Juan Bautista de Villarreal. A su muerte,
ocurrida a fines de 1695, la heredaron dos de sus hijas: Juana, casada
con el capitán José Eugenio de la Garza Falcón, y Beatriz, esposa
del general Blas de la Garza Falcón.
A fines de 1705 el general De la Garza Falcón, a nombre de su
esposa, vendió en 335 pesos la mitad de la vivienda al general
icolás de Van Dale. La casa era de adobe y techada de zacate;
renía una sala con dos ventanas, un aposento y un zaguán.
La casa que fue del capitán Juan Bautista de Vtllarreal, colindaba,
al poniente, con un solar que había sido de su hermano el sargento
mayor Diego de Villarreal. 9
13, años 1736-1742, número 99. AMM.
volumen 14, años 1743-17 47, número S. AMM.
9 Protocolos, volumen 8, años 1705-1708, número 90. AMM
7 Protocolos, volumen

8 Protocolos,

212

¡

r.;.

\f,,

Otra ~vien~a había al sur de 1a plaza, a fines del siglo A,'1.I, que
pertenec10 a D1ego Rendón, y que le fue adjudicada el 1º. de febrero
de 1691, al capitán Gregario Fernáodez. La casa, compuesta de
una sala}' do aposentos, techada de morillos, "con su jacal encima"
fue valuada en 250 pesos. 111
'
[I

Hemos dicho que el capitán Blas de la Garza y su espo a María
Magdalena García vendieron su casa, a principios de J 743, al padre
Bartolomé Molano. 1\. la casa del padre Molano se 1a llamó, durante
muchos año , la Casa cural o el Curato.
Despué del fallecimiento del capitán De la Garza, su casa fue
suba~tada y adquirida, el 30 de junio de 1769, por Juan José
Rod~1?uez, destacado vecino de la ciudad. En 1770, Rodríguez
,·end10 en 150 pe os una parte del terreno al general José alvador
Lozano, quien construyó dos cuartos que \·incuJó a un legado
piadoso de 100 pesos, cuyos réditos se debían aplicar a misas. Por
ello, a estas fincas se las denominó "lo obro p,a del general Lozano".u
En la venta de Rodriguez al general Lozano, en 1770, , e asentó
que~ propiedad de Rodríguez ''forma esquina con la calle que sale
de dicha plaza para la iglesia de an rrancisco ... ", o sea la actual
avenid~ Zarago~a. Es decir que la mencionada finca era la que
conclwa, al poruente la hilera de casas construidas al sur de la
pla:,a pnnc1pal de lonterrev.

Casi ~os década después: el 2 de julio de 1784, Rodríguez, cndió
la mencionada ca a, en 1,800 pesos de oro común en reales a José
12 rn dí 30 d 1
Félix L
·
,
,
ozano. L',1 a
e n11smo mes, éste e la vendió en la
misma cantidad a su hermano Jo é Vicente Lo7.ano. Ambos eran
lujos del general Jo é alvador Lozano.
Por escritura fechada el 29 de enero de 1803,José Vicente Lozano
vendió 1a propiedad en 1,900 pesos al licenciado José Vivero
'
-------n Protocolos, volumen 5, años 1691 - 1694, número 4. ,\MM.
: Protocolos. volumen 18, años 1774-1779, número 27. AMM.
Protocolos, volurnt n 19, años l "80-1785. número 128. 1\i\fM.

213

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con su alto, un cuano recámara, ta nca_uc pie _1, ) ~
•. ~.
. cuar t· o, Jc.:·sp"nsa
ntr&lt; med 10
.... • , con u cocina.· nona as1c.:nto dt: sol.ir.
.
d
,,n
cercado &lt;le pie ra .. •

r

Técnicas constructivas de vanguardia
en SLP durante el porfiriato. Rafael
Guastavino Moreno y Antonio Prieto
Trillo a través de la termoeléctrica de La
Potosina Electric Co.
1

Cado Mo rán de la Ro a -

.
1f

'

,\ I'I 1\R DE 1.1\ TR,\DIUO~ "r Dh LO.." l:Sf'IJFRZOS recientes en pro de la
reconstrucción del pasad&lt; 1 poro ino,. u es, udio aún ofrece un campo
ba. tante fecundo. El análisi · de la producción de lo espacios
l'Wticados, desde rucha per.-pectiva, no e la excepci&lt;&gt;n. Este trabajo
prc.:tende ser una contribución en este ·encido, en panicular, desde
d quehacer de Amonio Prieto Trillo, inregrmm. destacado dd grupo
yue he denominado -para .-u c.mdio-- Cmmmo11 de la lrmnirió,,.◄

1

l:.srt.· LL-Xto forma partt.' ,k· un 1r:ibajo m.h amplio, m proce:o de 1:kruc1&lt;.in,
alusivo a la pro1lucci,',n .1ryui1ent'1nica · &lt;lt.· ingmicña CÍ\·il de Amoni,, Prit:11, TriJln
'lnwstig-JJor in1.kpcnJicnre. Rt.':lfü:a . u 1r.1ba¡o con d apoyo dt , egociaann
1meni. ,1n1a i\laria Je l.1 Pa7, Jístriro mint:n, Jd norte potosino. a 1(J kilómetros de
laaud.1d Je ~farehu;1b.
l..a., ap&lt; ,naci, &gt;nt."' de Amomo Prieto en d etrnp&lt;&gt;tle la consrn1crrún pracllc."lmcme
han pasad,, Je. apen:tbiJas. ,\mes ~riLtmcnte el historiador Francrsco Pc&lt;lraza nos
0 frn:1n al~'l.tna · rcfumcias: \·[-ase: Pr:DR,\/.A, Co111pmd,;,, pp. 111, 120-121: \
tCCJcmcmt.'me: MOR· , 01110/a Pt'r,1/ta. ms. \' del mismo .mtor, "'La Ouinra Per.1lr;1",
l.1('.om011r, p. 5. ,\J par;;c:r, d rt:nu Je RaÍacl Gua ·r:n-ino en .\1l'xico tampoco ha
rdo tratado.
l 'f&gt; ro1oc11 1o~.

vr1lu111~n
~
- &lt;, • foho 1(, 1 vuclr:t ,l l6-I vuelta. A~l~I.

21-1

'Par;¡ d c. ruJio Je la m.¡uitt.&gt;cturn t: Jelinc como 1r.1ns1óon al p:rso l.lt.- un &lt;:'linio
a otro. Por ..: 1t:nsi,m, ra! definición cambien se da a lm estilos ar&lt;¡uircc1.-111iro

215

...

....

�f l111!1t11,1io l ILwma
IJ

Grupo formado en el proce o ejecutor de nuevas c~nstru~ciones
fraguado al arribo del régimen porfirista. A su vez, Pneto Trillo fue
el medio propiciador de la presencia del arquitecto español Rafael
Guastavino y su técnica constructiva denominada Arquitectura
Cohesiva. La influencia de ambos, Prieto y Guastavino, resultó
trascendente en 1a aplicación de e te nuevo método constructivo en
México. La termoeléctrica de la Potosina Electric Co. e un ejemplo
contundente de dicha aplicación, inmueble que por fortuna, aunque
lastimosamente, aún se con erva en pie en las in talaciones de la
Comisión Federal de Electricidad, frente a la plaza del barrio del
Montecillo.
En an Luis, el proyecto modernizador de la época no contó, de
pronto, con los cuadros necesarios para cristalizar el progre o
material. me la carencia de profi ioni tas de la arquitectura y de
la ingeniería civil, formados en instituciooe potosinas, dicha
Generación e integró por constructores que se hicieron de manera
autodidacta, quiene tuvieron qu ingeniárselas para responder a
las necesidades de su tiempo. Tales e peciali ta se desempeñaron,
fundamentalm nte, en el periodo delimitado por la presencia de
ingenieros "no civiles" al arribo de profesionista de la arquitectura
e ingeniería ci il.
.
unque este periodo se gestó con el nacimiento del porfinato,
prácticamente abarcó los último d.ieci iete año del siglo XIX Y lo
primeros cinco del xx. A pesar que no se dio a í, de manera_ ta¡~oce,
sus límites temporale re ultaron ante dos acontecimientos 1~cativos desde la per pecciva de e tudio, tanto el arribo del ingeruero
Carlos Suárez Fiallo, en 1883, como la titulación y el retomo del
ingeniero Octaviano abrera Hernández, en 1905. Teniendo a la
ciudad de ao Luis Poto í como punto de referencia de ambo
acontecimientos. Mientras que el área de e tudio se circunscribe,
fundamentalmente, al territorio potosino.
generados en dichos periodos de cambio o evolución. En este caso, el nombre de la
Generació11 de la transidó11 no se propone vinculado a la producción de los esalos en
·
rv.,rticuJar,
boga en la capital potosina, smo al proceso que e dio, en esta epoca
en r-.,Il
cuanto a la formación de los especiali ras responsables de realizar los e paoos
construidos.
216

,

La enseñanza de la ingeniería en San Luis
~as. antiguas in talaciones del Colegio de la ompañía de Jesús
Sl.rVleron de sede al Instituto Científico y Literario de an Luis
Potosí,5 establecido en 1859 por el gobernador del e tado Vicente
Chico Sein. Sin embargo 1a repercu iones del conflicto bélico entre
liberales y conservadores, denominado Guerra de Tres Año
pospu ieron el inicio de su labor docente hasta mayo de J861.6
P~la ~plementación de las carreras del área de ingenieria ofrecidas
por el msntuto, no es dificil deducir que la ocación minera de LP
resultó determinante. Entre la legislación relativa a la instrucción
prof~ional, aprobada de 1862 a 1871, ya aparecen reglamentados los
estudios concernientes a 1a ingeniería. Específicamente los de minería
r topografía. 7 Pero otra vez la situación caótica del paí influyó en el
desarrollo de la in titución. Por ejemplo, durante la intervención francesa
Yel segundo imperio el instih1to no prestó sus servicios, es decir entre
1863 y 1_86~. Por~ tiempo hasta sus instalacione fueron ocupadas
por el e¡erato galo. Fue hasta la restauración de la república cuando
una nueva reglamentación, realizada en 1871, trajo una reestructuración
de las diversas materia de ingeniería. Fue entonces cuando se estableció
for~ent~ la. carrera --es detj.r, no sólo de membrete- egún nos
explica el pnnapal promotor de la historiografia poto ina. durante la
segun~ mitad del siglo XX, Rafael fontejano y Aguiñaga. 9 unque
post, normente se presentaron nuevas modificaciones de tinadas a
co~s~lidar los planes de estudio, su impulso definitivo e logró a raíz de
la últnna revuelta del iglo que consiguió de estabilizar a] gobierno
federal: la de Tuxtepec, en 1876. Tal movimiento fue acaudillado por
P~~o Díaz y trajo a Ja titularidad estatal, tanto del poder civil como
militar, a Carlos Díez Gutiérrez. '° in duda que la calma lograda
s El To rituto es con iderado eJ antecedente de la oiversidad Aurónoma de San
Luis Potosí. En adelante, SLP por San Lui Potosí.
'Al.COCER, Historia, p. 16.
'RIVERA Y Mo, iTEJA,"iO, La U11iversidad, p. 99.
. PED.RA'l..A, Ap,mtes, p. 22.
9
RIVERA Y IoNTEJANo, p. 99.
In A,
u·
.
,u.COCER, nt.rlona, p. t 9.

217

..

�r

durante 1 porfiriato redundó en beneficio de la educación en
general. 11
.
ediante la ley correspondiente, en 1880 el gobernador sustituto
Francisco Bu tamante di pu o tanto la regulación de la educación
ecundaria 12 como del ejercicio de las profesiones. Entre las carreras
del campo de Ja ingerúería se establecieron: Ingeniero de Minas 13 e
Ingeniero Topógrafo e Hidrotnensor. 14
Carlos Díez Gutiérrez, otra vez en calidad de gobernador
constitucional del estado, en 1898 promovió ante la legislatura local
la nueva Ley de instrucción ecundaria. Con ello se derogó la ley de
1880. Las carrera eran las mismas, el cambio esencial se presentó
en las materias que integraban su plan de estudios. 15
Las materias impartidas, que se enumeran enseguida nos
permiten apreciar- el p rfil de los futuros ingeniero . La curri~ula de
ingeniería de minas quedó estructurada, en l~s crn:_o a~os de
duración de 1a carrera, de la siguiente manera. Pnmer ano: algebra
geometría, trigonometría rectilínea y esférica; elementos de álgebra
superior; y, dibujo lineal. Segundo año: aplicación ~ _álgebra a la
geometría; geometría analítica, geometría descnp~v~, calculo
infinite imal; y, dibujo topográfico. Tercero: topografía, mcluso _la
subterránea· hidromensura; mecárúca analítica e industrial; y, dibu¡o
arquitectónico y de máquinas. Cuarto año: curso completo ~e análi~is
químico, docimasia 16 metalurgia y práctica de ensayes. Qumro ano:

Carlos Diez Gutiérrez emanrovo prácticamente en la titularidad del ejecutivo
estatal hasta su dece·o. en 1898. Fue reemplazado durante corro periodos p&lt;&gt;r
gobernadores con carácter de sust:Itutos. Y en el pe~odo_de 1880-1884, cu~do
ocupó de ecretaría de Gobemación, durante 1a pres1denoa de Manuel Gonz:ílez,
alternó el cargo con su hermano Pedro Díez Gutiérrez.
.
11 La iosttucctón secundaria se dividía en educación preparatoria r profesional,
mtentras 9ue 1a msrruccióo primaria correspoodeáa a Los esrudios primarios Y
secundano de la acruahdad.
11

13 RlvERA,

MoNTEIAl o. PP·

99 r 1oo.

lhid., p. 99.
15 !bid., p. 100.

"J

Arte de ensayar lo · minerales para determmar lo metales que cooaenen Yro

yué proporción,

218

1

, /

geología, paleontología, elementos de estereotorrúa, y construcciones
de madera y fierro; además de elementos de legislación en el ramo
de ~a minería. De pués de cursar tales asignaturas, era necesario
realizar prácticas de laboreo de minas durante un año además d
.
'
e
sei ~eses de beneficio de metales en haciendas metalúrgicas. 1.,
. Mientras que el plan de estudios d ingeniero topógrafo e
h1dromensor, a cursarse durante tres años, incluía las mismas
materias _de 1a carrera de ingeniero de mina , de primer a tercer año,
claro esta. Salvo que esta carrera incluía durante e1 último curso }a.
materia de 1egi !ación especial sobre tierras, agua y oh.ligaciones 0
cargas l~~ales. _Sus prácticas consistían en el levantamiento y la
elaboracmn, ba¡o la dirección de un profesor y durante el tiempo
que fuera nece ario, de un plano que representara un terreno cun
superficie fuera mayor a cinco mil bectáteas. 18
'

En el lnstituto Científico y Literario de SLP de 1877 a 1899 se
gt~duaroo 42 ingeniero . Entre us egresado se pueden señalar a
Lllls Barragán, Arturo Bustamante,José faría y Luis G. E pinosa y
Cuevas, José Maria Gómez del Campo (jr.), Eduardo A. Meade
Juan Puente Valerio, Paulo 'erástegui, Mariano Vildósola, Robert;
r Manuel Yano. 19
Cla~~ente e percibe que el in tituto no pretendía ofrecer
profes1?rustas ca~acitados en las disciplinas de la ingeoieria civil 0
la ar91utectura, ru parcialmente. in lugar a dudas, por un lado el
c~po de trabajo de los titulados de la Escuela. de Ingeniería era el
Vinculado con la disposición minera poto ina, mientras que por otro
la medición de las uperficies de la. tierra. De acuerdo a fa documen~
tación_ consultada, entre sus egresados se perciben muy pocos que,
capacitados por su cuenta o aún sin contar con 1a suficiente
preparación, participaron en la prosperidad constructiva generada
durante e1 porfi.riaro. Y, por cierto, no siempre con los mejores
res~lta~os. Pero _la demanda sobrepasó a los ingenieros egresados
del 111St1luto dedicado a la construcción. Ante tal situación urgió

1"

16

\fo,: •

17

Mt:.RO,

IH

!bid

I?

lhid, p. 266.

Tnstrucción, p. x.xv.

219

�l{¡¿r,

. ,

lh.r,.,, ,,

un gremio que vino a satisfacer esa necesida~ formado por téc~co~
instruidos de manera autodidacta y que para su estudio, como senale
líneas arriba, he llamado Generación de la transición.

Bonanza constructora

Al asumir ]a gubernatura Carlos Díez Gutiérrez, en 1876, el estado
de SLP y en especial su capital, se hicieron copartícipes ~e la
estabilidad política que imperó en el país durante un largo penado.
Se propició el ingre o de capitales y t~cnología~ extra~je~as que
redundaron -má intensamente a pa.rtlr de la decada sigwenteen de arrollo industrial, económico y material mediante obras de
infraestructura de ervicios, de asistencia social, de paisaje urbano,
de abastecimiento, de industria, de recreación, etcétera. De tal
manera que se generó una rica gama de construccion s que
renovaron arquitectura y urbarústica citadinas, a las que se sumaron
la aplicación de nuevas tipologías con tendencia estilísticas
neoclá icas afrancesadas o eclécticas. 20
También se debe de considerar en dicho ambiente la influencia
de los medios de comunicación, gestores importantes del desarrollo
de la época. El telégrafo, introducido en 1865, ya era más eficiente;
se incorporó el teléfono; el ingreso del ferrocarril e dio en 1888;
los tranvías, primero movido por tracción animal y después por
electricida~ articularon una red de comunicación interurbana. Por
cierto a tal ambiente se umó la aparición de la electricidad Y el
vapor' como generadores de fuerza motriz para uso industn"al:21
Con el deceso de Carlos Diez Gutiérrez, en agosto de 1898,
asumió la titularidad del ejecuúvo estatal Blas scontría. Se mantuvo
en el cargo de 1898 a finales de 1904, para colocarse en el gabinete
de Porfirio Díaz a partir del siguiente año. 22
.
Ante la moda europeizante de la época, surgió entre los habJtante
de la ciudad de LP la aspiración de darle a su capital una uoagen
Mo.RAN 'r M 1:.AOE , Sa11 I.J1ú Potosí, p. 32.
]bid., pp. 32 y 33.
22 lhid., p. 33.
20

21

220

cosmopolita, e ensancharon y prolongaron las vías directas aJ
centro. Las terro. as plaza de antaño se transformaron en airradables
jardines, tra ladando a sus antiguos ocupante , los rian;uistas, a
nuevo y funcionales mercados. on abundantes los jemplos de
e ta nueva etapa constructiva.
~n resumen la ciudad vivió una bonanza constructora que fue
refle10 del adelanto que ofreció la dictadura porfirista, expresada en
el le_ma "Orden y progreso». fortunada.mente la producción
a~gmtectónica de la época vino a complementar el paisaje citadino
s10 alterarlo, integrando sus formas y proporciones a las
construcciones del pasado, además de superar en mucho la calidad
de diseño de lo edificios demoJidos. 23
De acuerdo a los studioso del tema, en término generales lo
profesíonistas de la construcción jugaron un papel trascendente en
la modernización del país durante el porfiriato. 24 Sin embargo, en el
caso San Luis no sucedió así, sus particularidades le dieron un viso
~f~rente. Fue determinante la au encia de at(Juitectos o ingenieros
civiles, obviamente ante la falta de profesionistas formados aquí. 25
El proceso local estuvo impregnado por la intervención de
constructores instruidos de manera autodidacta. Fundamentalmente
:iJ

lbid., p. 33.

i, _C~\!ACHO, Empresarios, pp. 371-372. Basada en l\ffia&lt;la Bazan t, "La enseñama y
la pracnca de la ingenieáa durante el porfinato", en Jo efina Zoraida Váz-quez (Inoo.
Ynotas), La ed11cadó11 e11 /,1 historia de ll-féxico, núm. 7, México, El Colegio de México,
[Lecturas de Historia Mexicana] 1996.

~ BA2.:\ T, "Ensenanza y práctica", Historia 1\fe&gt;..ico11a, pp. 257, 286. De Jos 41
titulados (en las especialidades: civil, también llamado mgeruero arquitecto _
egresamn 13--; ensayador y apartador de metales; topógrafo e hidromeosor; y,
~nma.s) en la Escuela aciooal de Ingenieros entre J876 y 1880 nuITe proverúan del
IDte.ttor del país. De ello no cenemo noticias de ingenieros civiles poto inos.
Entre 1881 y 1890 se reci bíeron en la misma i.asti tución 117 en cota], 8 fueron civiJes
Yl 7 de caminos, puertos rcanales (esproalidad creada en 1883. fus.ionaJa ala civ.il en
l897); de los 180 titulac:lo · de 1891 a t90I, 8 Fueron civíles y 46 de caminos; de
ambo grupos tampoco tenemos referencias sobre ingeniero que hayan acruado de
lllanera contundente en el ámbito potosino. En cambio de lo 117 egre ados entre
1902 Y 1910, 66 fueron avíles y uno de caminos; tres, de a9ud]a espeaalida&lt;L
desatrollaron obra en San Lws, como se trata en el cuerpo del tC:11:tO línea adelante.
221

�\ r , ¡,

mientra .. e prop1ctaba la forma ión académica local de lo _cuadros
nece'iario., lo cual ucedió, de manera incipiente, a hn s deJ
porfiriato. • ntre tanto la bonanza con_s~ructora ~trajo Ja in~:ursión
dt: profe ioni ta foráneo --&lt;.le otro smos del _P~
xtranieros~
micmra retornaban los poto ino. qu
tud1anan en la _, cuela
acional de Ingenicm .. Tal .1tuaaón tambi n fm oreci ~ ~ 1mprov1 ·ación d lo· ingeniero Jocale. formado n LP en Iextco, tanto de
mitlfil corno to(X&gt;.ll;J-afo , en la rcahzaoon d la-5 nucYa on trnco~nes
-como ya se señalú- n cargos público que debÍ:-tn &lt;lesempenarst'
por gre. ados de arqwtectura o ingeniería ci,~L"'6 bn an l.~1 ,_ lo
bernantes n encontraron a la enano lo en,cio d profe. 1orusta ·
&lt;le la con t.rucción ncce ario para ubrir las demandas ocia.le. 2~
Entr • lo. po o. ing rnero de mu1.1s o topógrafos yue dcstacar~n
por u traba¡,, de ing 'ntl'na civil · pueden eñaJar a Lu1 · Barragan
\' ebasllán Reyes. 11 Dentro del grupo Je constructore y canteros
\Jgunos casos Je mgcni ros lw:aJcs. de minas o topógrafns, foanado. en LP:
Arruni Bu tamantc fungm como m~eniero de. la ciuJad, Vl' r: M 11, p. 2ú6; PRJt n '•
/ 11 \fr,uo, p. 180. Juan Puente Valcrio ocupo el cargo lle ingcrucm de la cmdaJ en
(9tJ4, con. uh ar 1\f I Ro, p, 26(1; L\ 1RA, Ct,hildo dr JlJ', p. 133.Jo e laria Espuiosa
Cuevas se de t:mpeñéi pmo 1nspt:c1or de las obras dc la Pre~ Je an Josc; umbte:1
participo cn d prO\ cm, de trazo y con. trucci• ín del termcarnl \~1negas· Matchual.t,
ven6car: l\fi Ru, p. -266; P111E111, 1•11M1:,1&lt;0, p. 1~11- PI 1· 192; D1r uo. ·J~n Hlm~;~º'.
p. 86. Drn, e¡cmpln. Je ingcnrems Je mmas 1n. truu.J en la r.scueb ac1onaJ. a
E.-; onu:ía, aJ p~ccr pamc1 1~ en a4,•1ma., o~ra. de _mfracstructura dur.intc el manwi.:•;
Je .arios Diez C,uuerrez Director del lnsatut &gt;..:1cn11fi o) T:.m:ranoJe 1885 a 1
vJc 1894 a !89"'. De empcno. a I.1 muutt'dc Die;, Guric:rrez, d cargo Jet c1ecum·o
Jel csiaJn ha:.ta iinaks Je 1904. Al añi, sigwcntt.: a~uIDJo d m1nis1erm de. bmiL'flto.
comprobar; DI&lt; ll/, ·U&lt;m H!íWl&lt;JnJ, p. 6. (!'!milo \ raa~a.. ·e útu1o t:n ¡.897 • u~vo
una acuva villa polnic.i.. l•.ncabczó el grupo or¡;JruzaJor del .o~e. o 1.tbcral.
.
. V'IL
. ni&gt; 1·n..·mlllt
'"' I·.u un aruculo pubhcaJo rcc1cml-meml'
d doctorJ&lt;.:su.
• ar Ru1llO
- •
rd1eXJonar sobre la can:n a de c.-sruJio · be 1on11,,raíicns con la tcmaúca r d pcnnd&lt;&gt;
abordados en el prestntc le. to. \'1u .\ll, "F ·plt:ndur",en L, Oirrimt., pp. 8- 11. • Je
.!ll PRll n &gt; \,16,.m, ¡1 p. 158. 180, L\M. v 11c ,. hn,prn,mos, p. 290; MoRA, • culecc1un
'
" •\dn.1·
Jocumt'.Dto ' ·nlm: eJilidu.·
y constructores potosmo Jurance e! po rfi nato.
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J
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·eba. nán Rt"rt:s 1mpartii'1 fas mattn. s de onsuuccmnes e ma cr.1
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· en 1a F a1c•Ia d e ln!CnJc:n3
E ·tcrcotomia, (Je logia. l\[jncralogia \ Palconto1ogia..
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· · :-.1:, d 1:Scm
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del lnsuruco ( 1cntilico
• • t'1 comu &lt;lrrcerorue

mi~mo. ,\[¡ Ro, pp. 26 261: RI\ 1 K \ \ ,\J,,

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¡.. 1 &gt;, p. 3 ,

I'

autodidacta qu participaron en cst periodo cabe citar a Fl rent:ino
Rico, i\lónico ám z, Le cadio Jhávez,
briel i. Iuñoz, fartín
Fraga } Antonio Priet Tnllo. '.l9 hUo 1 otros con tructore no citado
formaron la eneraCJón tk la tra11.rició11.
Entre los ingeniero foráne
e pu den m ncionar, entre otro a
b iguiem
arios uáre7 ◄ialJ &gt;. Veracruzano tradicionalinente se
le ha c n id rado ingeni ro aunque hasta ahora no tengo la certeza
lfll haya u ado ' tuclio pro6 1onal~. n 188 a taba a arg de
vaaus proyecto·, como las fachadas de la finca de la avenida arios
Díe7 :rutiérrez, por la ampliación rectificación ·o su trazo; la asa de
\! ilo; J la Penitt'nciaria deJ E rado. 'lll Guillenno Re1tter, de origen alemán,
llegó a an LUJ ah- ~d ·dor Je 1864. · pcciali. ta en hidráulica, fue
director en 1~ obras de Ja Presa d , an J sé entre l 94 \. 1900. 11 Carla
l lall arquitecto iogl ' s. utor del pro ccto de la •stactó~ del R rrocarril
1
• acional 1 xi.cano, yui n ta.mbi · n estu o a cargo d su construcción. 32
L1 mauguración de dicho inmueble d verificó 1 8 . Jos ' ortega,
ruvo a u carg 1 &lt;liscño y con trucci6n del Tearro de Ja Paz, por
encarg dd b tnador .arios Diez 'utiérre.l. ,us trabajo, realizaron
del '89 al 94. 13 Henri uindon r -\rn ld, illw, canadiense Í'ucr n
inritados ,1 trabajar n an Lui por lo hermano 1eadc. J\l par cer.
llegaron a principio Je la última década del ~1glo XC\ y eguramcnt •
ac¡tú stu I ron ha, ta d inicio de] corúlict t volucionario. Por encargo
de lo kadc, di fuu·on } construyeron vario inmueble , como el
Palacio 1ercantil, el Palaci Monumcnt'll El Palacio d , 'ri tal Y

r

r

!'I (' HRER, • El Est,1do, p. 248; PRH-T•,, Mi.....-iro, p. 1 6; Rtc.o, Hormtmo Riro, p. 1O;
Viu \!{, "l• plcndor", en I..a Comrnl,, p. JO. Los ca . n · Je \ntonio J rieto I' Hnn:ntino
Rico se lratan en~ refert'nci~ dmda :tlu ivas a ambo , una contient· l~s mt:mona~
(lt• Prieto · la ou-a es un e rudío monográfico obre Rico. El trabajo dd resto de lo ·
construc.,orc-s e tá poco documemaJo.

"'PRJmo, \/ : iro, p. 56; fu 111 • n, .. ~rbanisrica", pp. 88, 99 r iOO. \cttL1lmcntc
rt-ali20 un trabajo sobre este lnj.,rcmer 1.
·

p
.
I OR.1z 1, Compentho, p. 11ll;
l;t 1
1 llR , \ \l,.,\Of·, p. 11 7.
11

11

A \l h&lt; 11u, hnipraorios, p.

290:

Pi:ull, z -\, Con,pe11dio, p. 63.

' lbúl., pp. 106-107, 1 '..., -141 Esrc último ·e ubica fuera ele! pcri1 do de e ·rudin.
Jlara l 9fl7 e e ·taba con ·tru\·endo, ·e concluvo en 1909. , cita por la importancia
t¡uc tiene en el con texro del centro di. la cap1 t~ puwsma.

�(

Russell Cook, autor del templo de la Iglesia Cristiana. Central (Discípulos
de Cristo), edificado a partir de 1898 y dedicado en 1900.35
•
Tres de los ingenieros formados fuera, oriundos de an Lws,
retornaron a partir de 1905: Octaviano Cabrera Hemández, Jacobo
Cossio Anaya y Luis Igueravide Franco.36 Con la titulación del ingeniero
Cabrera, en 1905, y su consecuente regreso se inició una nueva etapa
en la producción de los espacios edificados en San Luis.37

Antonio Prieto Trillo, ingeniero autodidacta
u trabajo en pro de la arquitectura e infraestructura en S~P
prácticamente ha pasado desapercibido. a pesar de su rrascendenaa.
Era sumamente inteligente., con un sentido práctico muy agudo. us
conocimientos teórico lo aplicaba con mucha facilidad en la olución
de problemas técnicos, ya fuera de cálculo de estructuras, de física,
química o hidráulica. Esas cualidade le allanaron la práctica de la
construcción, que desempeñó con vocación y dedicación.
.
También contó con habilidad para el ejercicio fisico, fue buen ttrador
excelente
conversadoL La personalidad de Antonio Prieto era: "fuert~,
Y
,, 38
intransigente y, obretodo, digno; sensible., exagerado y hasta terc~ ·
sirni. mo, se dio tiempo para intervenir en actividades polit1cas.
Formó parte del Club Liberal -Ponciano Arriaga y participó en el
Primer Congre o Uberal. 39 n ambos, organismo y evento,
15 MoRÁN Y

l\-1EADE, p. 93.
l.\'F.RA, pp. 270-271, 27 4 y 275; VnuR, "Esplendor", en
Comet1te, p. 1O. ~n
1908 Iguecavide ya ejercía en LP aún no contaba con título profes!onal _pero se e
reconocía como alumno destacado de la Escuela acional de Ingerueros.
37 En 1906 se le designó catedrático propietario de Estereotomía y con trucciones,
en el Instituto Científico y Literario. Y en J907 se le nombró ingeniero de las obra~
del estado en 1a capital potosina. E decir que ademá de influir en el ambientt
constructor de an Lui con el ejercido de su profesión --en la generación de nuevo-5
espacios- también lo htzo desde la cátedra y la función pública. CAIIRERA, Sr11Jb!a11za.

u

16

PP· 8-9.
l8 PRITITo Méxiro. pp. 10, 165, 166, 519.
' 182 y 332; ÍARTÍNEZ, La &amp;voluciti11, pp. 10-13.
· d e una
39 Thul. pp.
ratz
'
.
•
Ob
·
desafortunada aseveración del obispo Ignacio Montes de Oca y
regon, dunune,
su intervención en el Congreso Internacional de Obras Católicas, verificado en Pat!S

224

n.r \úm,

destacaron Camilo Arriaga, Juan Sarabia, Librado Rivera, Ricardo
Flores 1agón y Antonio Díaz oto y Gama. u implicación con
este grupo le acarreó hostilidades del gobierno porfirista y estigmas
por parte de la 1g1esia, al grado -sobre todo dicha hostilidadesde o~atlo a salir de LP. 4º Coincidiendo con el breve gobierno de
Francisco I. Madero, fue presidente de la Confederación Cívica
Independiente, corporación partidaria aJ márt::it de la revolución_-t1
En todo el periodo de gobierno de Carranza (1914-1920) fue titular
de la Comisión acional de Límite .42
~tonio P~eto Trillo nació en el estado de Zacateca en 1862 y
muno en la Cmdad de México en 1948. 43 A los once años de edad
llegó a radicar a la capital potosina. 44 Cursó sus primeros estudios y
~ con~luirlos inició u formación en eJ Instituto Científico y
Llterano; pero al poco tiempo desertó, ante la precaria economía
de su familia. 45 Posteriormente e casó con Emma Laurens. Después
de probar suert en varias actividades, alrededor de 1886, incur ionó
en la construcción cuando trabajó con Carlos uárez Fiallo como
aprendiz de dibujante. Con él participó en la r modelación del
mercado de Zacatecas, básicamente en cuestiones administrativas.
~n 1900, surgió en LP una convocatoria que hacía un llamado w:gente a todos los
liberales d_el país. 1señor obispo hizo alarde, nada ruás, de la siruación privilegiada
de lalgles1a durante el porfu:i.ato, ya que prácticamente e habían derogado la Leves
de Reforma. A manera de protesta, se con ocó a la organización clubes ''para luchar
contra las tendencias dericale del gobierno". Paca la indicada lucha, representante
de los clubes integrados asistieron al Congreso Liberal, efectuado en eJ Teatro de la
Paz ~e SL~ en febrero de 1901. De este congreso se derivó laJunta Organizadora del
Parudo Liberal Mexicano. Los e tudiosos de la Revolución feicicana consideran
este proceso como el origen de dicho movimiento ocial.
-111 PRIFTO,Méxiro, pp. 179,182,184,341 y 348.
1

lbi~, pp. 2~2-233. El resto de los integran ces de la me, a directiva: José Maria
Ga:a, ~ceprcs1dente; VaJentín Gama, primer vocal; segundo wcal.. Robeno Ga •ol
Ibid., pp. 272,365; PRIFTo T,\.\ITBL'GH. La C11,msió11, pp. 12-14-. l 27 de julio de
2005, su autor me facilitó amablemente esta elección de páginas relativas a su
trabajo, en ese entonces, eo proceso.
11
PRu,,o, A-fé.w,o, pp. 7, 47.
# Lbid., p. 60.
45
Jbid., pp. 49, 51, 52.
~

225

'

�In. truid por jngcnier . e ·tranj ro., &lt;lurant~ u e l~n~ta en
Zacateca , s1.. 1:n ñó a manejar nu \ o. a ce onos de dibu10 Y a
reproducir &lt;lo umt.:nto · mediante la "copja en azul'/"
uuroduci n&lt;lo . u U.$0 en an Lu1 . Por esLe medto duplico infinidad
de plan y e entura a lo. notario. dL L'l capital p~&gt;to. ina. A la
po tre inició el empico de la tela de caJ a como m dio de oportc
de lo planos realizado .. tanto para u bras de e ~ trucc1?n~ co~o
los olicit.1.do por terceros para documentar e enturas publica .
De &lt;l el proyect hasta u e ncl ión, o corno traba10 Je
remod L-tci 'n, participó en cliYersida de obra : "1vicnda. , escuela. ,
fábricas, templo , ho. p1tale , de mfra tructura hidráulica, tam _urbana
c mo rural \ plantru &lt;l m' ·tic'l · de tratamiento &lt;le agua re ·,duales.
u traba¡o lo produjo . peciaJrnrnte en lo. tad de an I ui Pum ·í,
Zacatec,
uanajuaro, Puebla, M 'xico v la capital del paí _-lll
Tno de . u, prim ro pro) e to arquitectórnco. fue la
rcmodelac1ón Je la ca a dL Eduardo ,. P1tman,49 a un co ta&lt;l? de
atc:draJ donde actualmente e ubica la ecretaría &lt;le Turismo.''º El
re ultado de c. rn reno a ión fue mu} afortunado, a p ar de la
decisión del propietario por e rnservar lo. vano inferiores }'
superiore rn j.,'l.larclar corre pondcncia o alineaci 'n. bn lo cánones
de la época predominaba l. irnetrfa. Pr &gt;longar lo. ventana le.. &lt;le la
plata baja, rná, a.11:l &lt;le la altura usada comúnmente, re uJto t~na
oluc1 'n mgcnio ·a ,, e té tic, t.JUC mantiene iluminado l mtenor
'
·
~ 1. El
Juran e la mayor parre
del &lt;l1a m la ncces1c.lad
de luz artl hc1a
ligero almohadillado -hech de argamasa- de lo muro de l:t
fachada } las esbeltas 1amba de lo vano --esta realizada. en
cantera- frecen un . uave contra. te. En su con1w1to, di ha fachada
t. ".ostenida'' por un .ólido ba amento de cantera, no •levado del
mvel dd uelo má de lo e teticamentt. pt:rrruudo. f ~I cuadro I completa

d !no ·a~ajo d~ herreóa y carpintería de w vano. E. ta finca e precia
de t ner cieno filrt' de au, t ridad &lt;-JUe • e traduce en encillcz . let:,r.mcia.
La casa del prominente mint:t, de Real de Catorce, •rao í co f.
Coghland, --{;0 Benigno
riaga y \ : arranza-51 fue otro de su
Ji cño .. Basándo e en sus propu tas, la cantera labrada tuvo a
cargo del maestro Florentino Rico. ~ \unque n general I di e□ &gt; e
aprecia de buena factura . e denota una Ligera de pr porc 1 'n ~
d eqtulibno n d manejo de I s volúmenc d cantera, ·obre rod~
en I interior; pero in aer n lo burdo. En e ta finca Prieto Trillo
insraló en 1905, en la v1 p ra de u conclu ic'&gt;n. J primer sanua□o
de la ciudad tal y como ah ra los conoccmo•. 5?
~--:~tre sus trabaj~

de infraestructura hidráulica de taca.o lo que
r~zo en d mananual de La lcwa Luna., indicado en eguida.'' En la
hacienda El Jabalí: de rnción de una xt n a ár a fango a a trav' dd
Canal Priet ;54 y cajas d di. tribuctón r obrru anexas- 5 para m r m nto
de dntacion de agua para Jo · pueblos d • Rioverde y Ciudad Fcrnán&lt;l z.
En h hacienda de Ojo d &gt;\gu, : canal de irrigación. ue con tniido
para llevar Jíqwd de Je el áo de Ric v rd a J terreno - d temporal.
L1 labor e taba 5 ' 6 metros arriba del ni\'el del río."'
fuente con ultada r flcjan, aun,1u no abi rrament , la
relación familiar de u e ·po, a, mma J aurens, y la esposa del
arquitecto e pañol Rafad Gua tavin . O duzco qu, Dorotca
La

1
•

Actualmtnt(: es el cd1fic1 de po tgr:tdo ele la ni\·er. 1dad Ch:imnar'iant
r·
•
J&gt;
1 DR v \, 01npmdio, pp. 121 J21: PRu,:ro, M,: :1ro, pp. 170, l 7'J. 209; Rrrn,
l%re111t110 Rim, p. 'J-12
.

En la mmcd1:1c1onc Je los acrual · munmp1ns de Rmverde )' Ciudad
l·crnándcz, ca~ LP.
' ~!n pnmer lugar, con la finalidad de Jarlt. u. o agncola: • , en cgundo, para
nr:1d1car lo: altos casos dt paludi rn i de la :wna.
\

""',\si ~c.; cnm ,cían los dupbcaJn · hd1ubrráficos d · la ~poca. ·gtmum.:nk' rt:~ult.iron
toda una no,·cdad.
1 P1rnrr • Hi'\-im,pp.5(1 57 • ..,~ "74 81,292.
Fundament:ilmc.:ml\ c n ·ultc:c.;. Pltll ro, .\f,: 1ro, pp. 47- 26.
·
· -- 1 d o en LP a paror Je ll1~
Primer icn:ntc dd Banco. krcann l ,,'I c. ·1c.1t1n.
msraia
trámites r afo,.ados en 1882. La insmu 1&lt;ln banc:ma cstu\'o in ralada c.:n • u ca~,1511P1urr11 ,. \/,~

m,, pp. 85-86

226

on estas obras tenmnó un centenaric, confücto de :unbos pueblos contra la

hacienda. El mcrcmcnto de la dotación de a6rua resultaba dihctl de.: olucionar, no
porque nn xi, tlern la r Jumad de hacerlo por panc de los propietano de la baocnda, sino má~ que nada por un pr blcma tCcruco &lt;}Ut. upo re olvcr el mgcni ro

Pne10,

PR11 To, M1~\1co, pp. 1 -151. Esta ohm re. ultó, en e pea:ll, compleja. Longitud.
¡)co mas d~ 3 km.; profun~dad. hasta 4 m.; ancho, 1(¡ m. Pan _u rcalizacion
aboraron mil campe tao ba10 la dircccmn de Pnero.

�lf

O'

Ramírez de Laur n , la madre de "'mma, fue hermana dc Franci. ca
Rarnírez &lt;le ua tavino.,;~ Dicha relación lle ó a Prieto, ademá · de
utilizar I s métod tradicionale d con trucci , n a innovar con d
emple del isrema u.1 tavino o de 9wtectura Cohe i,,a. 58 Entre
las edificacionc que lo unplant'
cuentan: uinta Peralta, ( mota
Barrenechea termoeléctrica de la Pnto ina Electnc o. } 1 proyecto
de la parrogwa de Tcc¡ui t¡uiapan, l'.Il LP Lamentablcm nt las do

primeras fincas fueron demolida. a finales del igl _x:: , 1pr_ .'ecto, no
pasó de e. o. 9 Y en la ciudad de éxic a donde enugr definiovam ntc
en 1909:(,11 la Escuela ormal41 y l Manicomio ' La a tañeda"; en d
Ho pi tal en ra1 y el Ho p1ci , a1 parecer no pudo hacerlo, pero influyo
de manera determinante para u aplicación.62

Veasc: P1urrro. Afé.;,,.7co v I iu•.RTA, G,1,ulaviflo m ,-~méric,,.
En . us memoaa~ momo Pneco no mcluye textualmcarc d nombre dt' Rafael
~uasuvino Ioreno. olamcntc ~e refiere a él corno un panentc polínco de Emm:i
J,:mren . su e ·po:;a. Fn cambio, st hac , mena· n de la· bóved · guasta\1111 co~o el
~1. rema construcnvo yuc aplica en alguna· de sus obras. hs probable qut: el a.rqwtecrn
\'alt:ociano haya despenado en Pacto c1t:no re. cnrimitnto, ante su dt:cisión ~e-~• 1
ermitirlt: qu~ constru}•era con ·u patente en la 1u&lt;la.d de íexic . E~ la cra&lt;licton
oral famitiar eJ nombre del autor de la Arqunectura Cohes1va dcgenero en ,.DSLl\'O
Guastavino, qw:ci infüudo por l:i misma razón. tro caso del que guarda .ikncio:
sobre el mgcnicw kt.,u-:inno .,brcra Hcmández, 1.JWCTI destaco en L, produ~-,J(,n
arquitectónica durante los úl1imo. años antes de la nugración de Prieto a~ Ciuda~l
de Mi.:x.ico. Pritto no se guard(J inconfonnidade d probaoones o rccon« 1C11men~os,
siempre los expresó abien:amcnk, no lo hizo en nd.a meno. a travé de su · mi:mona ·
Resulta ex1raña L1 onu. 1ón de ambos persona¡e .
\? " ,
ta: del día". E/J u 1,111dt1rlt, p. 2: PRIETO, Mb.ic11, pp. 175, 181, 185; MnRA, •
"La Quinta Pt.'ralca ", Li í.orriwk. p. 5.
.
"PRJ1 To, J\ fb..ito, pp. 190, 342. En busca de trabajo había estado en la audad de
México cu.indo mri:ntó panicipar en la construcción del Ho ·pital General Y U
Hosp100. Fl pnmero onstruiJ bajo la dm:coón Je ª)'.º¡ corre 1896 Y 1904.
•1 /bid.. p. 362. Po tcnormente ~e destinó a _olegio Militar.
~ {/,id, p. ] 90, 191, 2.16. Resulta unponante salx.'1' que en léx.ico, a travi.;s de Pol.'to
Trillo se construyó ,\n¡uirecturn C he.~l\'ll al mi~mo nempo 9ue en EE. 1. Aunq~ c..'O
•
_1
1~1 .:as mnt:ill
cl país' no alcanzú,
expresan.&lt;' a u:av: · &lt;le con crucciom:s mnnumt'Ol,uL'S
•
\' Ja 1 'ormal fueron pn ,y1..'Crados por lgo.1cio d la Ihrra} d an:¡ui1cctc . F..chegaray. Porltn•.1
Diaz {hi'10) fue d 1•mado n.&gt;sponsable el la construcción e.le ambm;. El, a u vez. Ct~nrr.itu
'"' r Je obra. bn
. cuanto al Hospnal eneral y el I lospmu.
.. tut mn
a PrieLo como &lt;lin."Ct

r

228

Por u ardua lab r, que aquí e ofrece somuamente e e, idcnte
que el ingeniero''3 \monio Prieto Trillo e pu d cons1dcrar el má
de tacado de los Jntcgrantes de la Generarió11 de Ir, tnm.ririó11•

Rafael Gua tavin

n San Lui Poto í 6-1

Gua ta\'Íno nació en Val ncia, Lspaña en 1, 45 y falleció en 190
en arolina deJ -ort . · tudió en la E cuela d1.- faesrm de Obra
de Bar~elon~ y en l ',2 ahí mi mo obtuYo d títuJo de arqu.uccto en
la_ r cien abierta E ·cuela de Arquitectura. Ejecut • la primera
bov da con armadura de acero y utilización de cemen o Portland
cL ·eñada mat mátic:unente cuando aplicó la e tática gráfica a la '
trad1c1onal s bóvedas catalana . 011 ello r ali2ó la. primera
e trucrura d mampo ·tcrfa realizad en forma de científica. Tale
e_ ubierta. fom1aroo parre d la con trucci , n tabicada LIU
,
on u
Innovac1on Uam, &lt;n. trucción Cohe iva. 05
. ~·otre Ja caract ri cica de u i, t ma con tructivo e pueden
citar Ja economía, ya tJUe con una ínvcr 1ón mínima se podían cubrir
grand s claros -por lo general sin el u de cimbra- ademá d
er mcombu tihle y, a pe ar ele u aparc..or fragiJidad, altamente
cor1S1ruid .- por los i~nicros Robt:rtu ,ayo!} ,\ fateo Robles, respectivamcme~ d uso
de An¡unecrura ( .ohcs1va en talt- c::onstrucc1one fut. promond1 por Pnt:ro ,. anre la
nt.ganva dt: firmar el respecnvo c llllllto, ¡x )C p:t.rtl' ck V.!\ 1-&lt;lin.'Ctor de elbras .Públbs
dd D_
F --. decide in for~r a lL'lslavrno :\foren • quiCTl deja I intcnor del p:u •parn l'I
lll¡,'{'f)!ero Pneto \' la cip1taJ pan i, e:,10 c:o la qt.&gt;cuci, in de 1 &gt;bm aplic:lfldo la p:uenre de Lis
boved~ guastl\'ino.

_' Gtt,, ~ 1 Í .Ila H~1,1.r,1, p. 55: • enero Je 1904 se din a conocer yue el prc.-sidente

Di.17 acordó conc1.:d ·ria licencia pa.r.1 duigtr consrrucoont: de t'iliiicio. , como 1,, hari1 n
los arqwcecms, a los lrlf_remcros dt mmas, ingcrnt:ro · miluares. ingc::niems CJ\1 Je:; t.'
'Ogtrucro mdustnalcs. E ·tn ltccnaa, d1cc d invesugador Guc, Jra, pcrm1tiú mmhién a
kis rnac;uns de obn., Úlilgtr con trucciones r 1 moáv&lt;i a autocalifiCl.l'SL como an¡uirectos
0 1ll/:,&gt;enit:ro . Prie10 hacia amh:i. cusas de:i&lt;lt \ ario. añrn. :Jlrá .
t.,

La gi:ncro. iJad Je anoagn H ucn.1 me aJlq~ci la bibliograña funJ,uncnmJ de

ltifacJ uaswvino ~ foreno, pnmero mcdiann. corre pondcn ia •poHeriormentt:
duran¡~ la com ·tanc1a en la Escuda Técrnca upcriordc Aryu11n:1ura de Madrid,
d.,nde el fom1a parre del Insmuto Juan &lt;le Hcrrcm
D1 U .\
,\ "Las Róvcda-:",p. 51;\\'W'\ .elpai mm.u·.

22'}

�II,

,wc.

f

n: .

·
nd1·0 . de ciudades
re istente.
nte l o d evasta d ore. rnce
norteam ricanas, como Chicago, Baltimore o San Francisco, la
resistencia al fuego de las Bóvedas Guastavino fue una característica
que impulsó el desarrollo inicial de su empresa. 66
_
Rafael Guastavino Moreno y a u hijo Rafael Guastavtno
Expósito se les considera lo mayores expone~t~s de co~s~ucciones
tabicadas 6~ d la historia, desarrollando su acuv1dad pnnopalmente
en los Estados nidos de orteamérica. 68
Guastavino foreno pr dujo obra en Valencia y Cataluña. En
1881 emigró a ueva York ypo teriormente fundó la R Guastavino
Compan . través de su empresa aplicó la técnica tabicada --O
Arquitectura Cohe iva- en diversas construcciones. u empre a
construyó más de miJ edificios: dosciento destinados al culto
religioso, catedrales, parroquias y capilla ; más de seiscie~tos en
ue a York; cien en Boston; algunos en Pittsburgy en otras c1Udades
norteamericanas; también en Canadá, Hawai y !éxico.69
Participó en la construcción de las cúpulas de siguie~tes los
proyectos. Museo mith~orúan, en ~ashington, D._C.; Insotnto de
Artes y Ciencias, en Brook:lyn- Iglesia de an Franc1 co de ales, en
Fil.adellia· Banco d fontreal, en Canadá; Iglesia de Santa Bárbara,
en Brooklyn; Compañía Girard Trust, en Filadelfia; Universidad de
'
ueva York en Bronx, . Y.; entre otra muchas. 70 Los antenores
son algunos, ejemplo de la obra del destacado arquitecto español
Rafael Guastavino, cuya obra ha sido redescubierta y revalorada en
lo último años, pero sobre todo difundida.
fit,

D E LAS CASAS,

p. 52.

.

Cubierta. muy delgadas, obtienen su rigidez no de su solidez o grosor, stno de
su forma geométnca en part:1cular. La e rrucrura de las bóvedas tabicadas se cnmpn~e
e.le racillas de cerámica delgadas y anchas adheridas con mortero por su cara mas
•
, capas.
L.1s
amplia con respecto de la curva de la boveda,
por 1o gen etal en dos o mas
.
.
raallas se craslapan en su. juntas en las capas siguientes a Ja primera. La pnmer ho¡a
de racillas de pegan con yeso, eso le da la característica de autosoportarse Yt!V'.tar e~
uso e.le ambra. Las siguientes bojas se unen con cemento Portland, lo que conobuv
a darle su resistencia definitiva.

Es importante eñal.ar que Guastavino dejó obra en SLP y en
otros l~gare_s del p~s, realizada por él mismo o a través del ingeniero
~tomo Pneto Trillo. E decir, en México se aplicaba uno de los
istemas constructivos de vanguardia. Claro, con las debidas
proporóo~es, Y_ª que los edificios levantados aquí fueron de
modestas dimensiones, si e compara con lo hecho en EE.UU. Como
el horno de la Fábrica de Ladrillos Reprensados, en la hacienda de
Pardo, de Ma~mel Hernández Acevedo. 7 1 Otros ejemplos potosinos
fueron la Qumta Peralta y la Quinta Barrcnechea como e eñaló
~eas atrá . Dur:inte sus estancias en an Luis co~ toda seguridad
ma~ que constrwr se dedicó a recorrer los templos para observar y
aplic:11" en nuevos ~royectos la adnúración que experimentó bajo
las cupulas del conjunto de Sa.n Francisco.

La Potosina Electric Co. y su termoeléctrica en el barrio del
Montecillo

in duda, una de las expre ione de la modernidad durante el
porfiriato fue la electricidad. Su incipiente producción durante las
dos _últimas décadas del siglo XIX alcanzó un auge notable en la
siguiente que se reflejó tanto en lo económico como en lo social.
De manera gradual 1a electricidad incursionó en fa vida de lo
mexicano , desde el ámbito industrial hasta la vida cotidiana.
En julio 1880 se mstalaron por primera vez bombillas o focos de
arco"'2 enla Plaza de la onstitución dela Ciudad de léxico. .Aunque
ya un año antes, se utilizó la electricidad como fuente de energía

67

68

DL L-\ C.\SAS, p. 5 L

6? GONZALEZ, "La bóveda", pp. xxxtv-xxxv; 1.ARr , ' Más con menos"; P· 45?.
70 f lL,H TA, pp. 3 7 y 45.

230

-i

Acruwneate su área se ubica dentro del territorio municipal de Villa de Reyes,

LP._CIBRERA,EIEstaáo p. 247. La información y Jo planos de este proyecto fueron
gentilmente proporcionados por el doctor John A. Ochsendorf del MTT (Instituto
de Tecnología de 1\'fassachusetts), quien a su vez los localizó en la Aven· Llbrary de la
~ruve~idad de Columbia, institución que resguarda lo archivos d; la Compañía
Guastavmo.
12

La luz se forma por la descarga eléctrica luminosa entre dos conductores
~eracnentti separados por un medm aislador, con vaporización parcial entre eUos.
ue descubierta por Davy, con el nombre de luz de arco, ea 1813. Fue muy utilizado
en el alumbrado público, encerrado el aparato en una bombilla de cristal opaco.

231

�1l11J1 ••!,

/l ' a

para la fábrica Lextil La Americana, d León uanajuat . Batopila ,
di tnto min r de hihuahua, 10 tal&gt; en 1 89 una planea de 15
caballo &lt;le fuerza para facilitar los trabajo Je extracción ' trituración
de mineral. n 1 99 77 tallere fábrica dive as, 52 fábricas textil ,
29 campo miner
19 ha iendas., tenían alumbrad eléctrico. Tal
alumbrad per &gt; con carácter públic arribó a las principale ciu&lt;lade
d I paú ent:l' 1 O , l 89.
ua&lt;lalajara n 18
a fonterr · en
1
· a Iérid.'l Veracruz al año iguienre. La propagaci , n de lw. y
fuerza m triz léctrica e apr oa n la 27 empre as de u tipo c.:¡u
cr aron entr 1879
l 910. La may ria de dicha empre as eran
e tranjeras , d baja e nccntración de capital en c mparaci 'n e n l e;
grandes capitale. requerido en otro tipo d inver ion , e mo la
consttucción de un fi rr arril, por jemplo.~'
...1 lic ociado ranci e Pedra.za no ofrece algunas n t1c1as del
ingre o y los prim r adelanto. Je la l ctncidad n la capital
p tosina. Para lo fe tejo del 5 d may de l 79, la cornisa de
palacio d g bierno fue coronada con do aparato eléctrico que
complem ntaron la iluminación del farole enecian y de cri tal
que e d1 tribuyeron en el re to de u fachada. in embargo -indica
también Pedra'Za- para el ruio i ruiente el d cor Pedr
arza
in tal' d foco de are en la az tea del mi mo edificio, pa111
manten r ilummada la Plaza d f rm la noches de erenata. "Ante
de que
tableciera n f é · o ni en ninguna otra ciudad de la
república" con. ignó uno &lt;l I m dio i.mpr o de la ep ca. Para
1 6 el alumbrad l ctrico a e frecía con cierta r gular1dad en
la Plaza de Arma , la. b mbtlla eran adquirida en ueva York.
Com servi io público d la ciudad, qu &lt;ló formalm nte inaugurado
hasta el l d encr d 1 90, on 1 O foc distribU1do en la parte
principal. P co a p co e te erv1cio e ampli' a diversa área., por
ej mplo: La Fama, fábrica de tabacos, contaba con u planta
p, rticular para u iluminación interior m diante 75 foco , en 1891;
en l interior de Palacio &lt;le ob1erno ) Teatro de la Paz e in taló
en 1 4; atedral • el templ de la ompañía en 1 95; e e mi mo

13 . ,

un • llenc1rdePM,1.,p. l l6l; 11• 1&gt;EZ,"ThcGuan.1jua1&lt; ",p.156y 159.

año _parte de la ilumina tón d arco de la Plaz d ,
.,
pnr mcand • ccnte·~ t:n h
·ª e \rma se cambio
I l 1
r al añ igui nt '. 1 , a zac a e e Guadalupe, se instaló en l &lt;) .
e en a aventda Libertad ho, Dam1an·
~/
ntr lo p rtJ 1
'
'
annona.
a cu ares - empresa
h
eléctrica, -e contab,tn: Plutarc Orn~I~ que a asrec1eron ~e en rgía
con l jecutivo ) m ·d·
• ·l d
. , a parur &lt;ld convcruo s1gnado
e iant e e reto corre P d"
d
l, 9; para 1899 la LP ·l
on iente adosen
, ctncal ( ,&lt; mpan). ,.
Poro ina ~ lcctnc Com . . , . . .
, ) po ter1ormente la
, •
p,iny. E. ta ult:Ima empr ·a J l
1
e ectnca , regí, trada en 19()?
.
e uz ) h.Jer.l'.a
pe: o corriente tenía u . J ~ con capital nom'filllericano de 70 mil
capital de "00 mil

'
['&lt;:, o

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u ·va York

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19()9

'
· ara
e ntaba con
acaonc norteamencanru , 400 .
en bono . G orge ,\. \Xraddill fun . ,
.
Y
mil pes s
como \~ce-pr idente· \ r: F1'
githo c~mo pr. idenrc; \X'in. P. fa n,
como · ecr tan· re. o~ ro. ¡\
. u vez \X"~dclill d ' • ·_, · ou w1ck
_
• c. e empcno C&lt; m, &gt;tfu ctor
J P. l
\" d cr tario
d
en , •) e vice-pre. rJ nte
~om dir .
orcro, a ernas d \\ 1.Llmm Ma on e de empeñaron
ectore para la ciudad de ue\·a York li
, .
para I3n k.lin, y \X'" D Blan
· nt &gt;n L. Ko SJter
· ·,
JO.
.
vdr para p t
\ '. H , x.l · k
.
ª erson, L u va Jerse}
· b _ ~~ para la mrdad de 1 • u \'a York.
u u Jea mn corr sponclió al area
in talac1one d la ( otru -. , F d' _, &lt;-rue actualmente ocupan la
·
ton e enu ¡ FJ, ·
pre&lt;li original ha di . .d
&lt;. e , c::ctnct ad -aunqu el
mmw o-, frent
l 1, d
~fontecilJ . Terreno que vendió ~ addill ª1
az~ 1 bamo dd
en 1903 para levantar la i·n . - i. .
&lt;l a a ot ina Llec me o.
fa.i..'laone e la cmp
~ p
el el mi mo añ la con t
.,
l
r a.
ara mayo
. ruc ion c.: e .u termode tr
anexas, com la red Je co ld
.. 1
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co1npr ndcría 'la nuey; planta Je l~z
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\l&lt; IR .• cokTcino d • &lt;l1Kurncntos ~obr, ·d f
durante el porfiriato.
. . e c.: t tc1os y uin~truuorc.:s potosinos

2 J

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fabricación de ga. ". Para el &lt;:iguientc mes e tenía contemplado el
1ruc1 dt. la colocac1ún de los po te y d t nd1do de los cable
con&lt;luctore. dc ekctricidad. ·e promocionaba que, tanto por su
capaciJaJ como p r su mayuinana de modelo r ciente .cría la
primera de la repubhca; así como las venta¡ru que traería u fuerza
motriz de de el campo indu trtal hasta al ámbito familiar. Iientra.
que los excedcnte. de tnergfa p drían • r de. tinados para la
movili lad Je l( tram:tas.~,, Las obra. fueron concluida d año
iguientc80 , a partir de 19 )5 inició ·us perac1ones. \ ello respondió
la vi tta d I gobernador y numero ·a comiuva, el sábado 31 de julio
de e e año. E. a mi ma . emana el circuJto de luminaria del centro
d la ciudad se ene odió con su corrtente eleccrica. Y
contempló
quc en . ei, semana. má. 4u darían integrada la re tant • .'0
Durante I periodo Je estudio no sólo innovaron en LP el u ·o
de nueva tipologías, también llegaron nuevos matenalt: y s1 tema
con trucmos. La tcrmodéctri a de. la Pot sma Elccmc o.,
realizada p )r d 10 enicro ,\ntonio Pneto Trillo un 1e::mplo patente,
n particular la ala de : lotorc .. E ta obra -que re ulta una
e ,o tnicc1ón e ·rraordinaria- hecha c n bóveda
,ua tavino,
re ult:a c.:t un in ófüo 1cmplo de Arquitectura Cohc h·a. na de

lo. poca mue tra. que quedan n pie en , 1éxico.
omeramentL su caracterL rica. se enumeran en. eguida. l ...1
planta del edificio está dispue ta s bn. el terreno, en su entido m:is
alargado, &lt;le poniente a &lt;mente u &lt;limco,1one apro.- unacbs . on

15 metros de ancho, por 40 Je largo\ 7 de altura. nce de pilastra
de pi dra dcscacan en cada une, &lt;le sus costado norte y sur. Lo
en epañ s entre cada pilastra se formaron de adobe, alvo n la parte
. uperior donde :-e d jó un hu co por cada lienz para . u respccci\'(J
\"ann. A cada entrepaño corresponde w1a bó,ul.1 tabicada- oporroda
por us re -pectn:a- pilastras-- de 4 por 15 metro , apr X1madan1ent ' .
La. bó, &lt;l~ fueron re:1.luada con varia capas de ra 1llas o baldo :
•·: .in

l.ui Pro rn:

:i ''.

f :/ F.sknulirlt, 17 tk· ma ·o Je: 1IJOJ, p. l.

pp. 140, 153) 154.
1 Ba. e: 1.k Ja111. Jd hccnc1;1Jo
01

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r, ancisco

Pcdra1a I footc .. Apartado

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Je arcilla
., cemento Portland p
. y mortero ue
l. .
en las 1unta o unione d~ la b,
.
re Jntenor s aprecia
t:
s oveJa n
,
con tirante lonoitu&lt;lin 1
' ' t:n-in metálico. tensado.

~
a e V Lrans, cr al &lt;l ¡ ·
lo extremos orienre }' poni · . . , b
es t nu mo material. En
·
ente · e u tcan cada
d l
ongmalc .• }' .obrt cada uno d" U
, uno e o. do acceso.
,
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vano
&lt;-¡u
d
la 1
.,
h,t er ·e agregad [J t ·
ª
mpre. 10n de
&gt;. enormentL l n mur
montado obre~ bóv ·d c.l
• . etc pcametraJ de piedra,
.
.
e a , a ngidez al eclifi
b
corrusa de tab1que d ba
- c10,) so r ella una. encilla
e rro. u. cuatro fach- &lt;l fu
un alm hadillado d&lt;.: a=n .
• ª ~ eron ,tetbadas con
d p
"l"&gt;'-·1asa que recuerda uno de lo
e nl to, la casa dd banc.¡ucro 1~uardc&gt; ( p·
pnmero traba10.
R ¡ -- Jtman
e u ta tormJc.lable apreciar com l ·u rech .
ddgada, cubre in c.lificulta&lt;l al
umbr , umamentc
Aún má
~
·. gtma, un claro de 15 metro d ¡
1 • e toman en consideración la. lem
.
uz.
la. yue se meua. 1 1 1
.
perarura. extrema~ a
A,
· uga r 1.::Haba expue t
·
.utas temperaturas dtb 1 1
.
. en u JntL:raor, a mu)
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1
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a generac10n cl ¡
a pr &lt;lucc1ón e.le electricid·1d ·v . 1' . e vapor necesario para
' · 1 a ,;e 1a dicho c1
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ne. eran mcombu tibie. E
1.
. ,uc e ta con trucc10ll eh,ar a alcanzar ,, oca . ¡·. -n cam )JO el c:xtenor de: 1a cubierta podía
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onc: mu, b
e le agre=ban la fu
' •¿ •. ª1ª temperatura·. \ lo anterior
,:-,~
• ene trep 1 acto
vapor. '\.demás de la
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nes generadas por la füerza cl
1
maquinaria contenida o
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:i superficie com
e ·I
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u tntenor, tanto en
n t u . uelo Xl tia
so b re muro perimt:trales . &lt;l li , b .
una grua t¡u apovada
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,ugo e recinto.
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JO una e U 1 .
&lt;e . te rccimo entr ·1 , d·
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1- nc1 a &lt;e. cnpcion
&gt;obcrnador del e. tac.lo.
&lt;::c o c iu co Jd t..ntonce

OnSlmÍt1)0 lt1 plm1t11
11111/oru de 15 11,etro; 1.,

déctrira de Mm,t , 1¡, )

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. ' u c.:rna or del estado.ugún trror.
neto, ton la llHencic·in de enconrrar

c:orn: pondicnlc al barrio dd ~lontccillu.

2 5

�llu tracione

llevaba levita cruzada y sombrero bola, las jaldas de lo /etilo pareda11 alas de
c11en'Oy tomo iba comendo se h' abrían lasfaldas; el ingenirro gnngo, 111ecá11ico,
q11e me acompañaba soltó la cdm.rjada [../3
Despue de 104 año. de con trucción u tructut:a luc t.ntacta, lo
de perfecto que apr cían en el r sto del edificio on por el abandono
y la falta de mantenimiento. Recientemente hem
abido que en la
inmediaciones de la termo léctrica aquí tratada e l vantará una
ub sract 'n.84 Ha ta ahora sól ha sido un rumor, por tal razón no
abemo que tanto tenga est de cterto. Y en caso de er verdad, .i la
afi ctará oo. o preocupa qu la piqueta del progre o mal entendido
iga arra ando el Patrimorúo Hi tórico de lo poto ino , como ucedió
con la exunta Fábrica Atlas, la entral de r :Caquinana, La Quinta Peralta
o Jardín Botánic rambién xponente de la arquitectura cohe iva, o

uinta del agrado orazón.
Acrualment e realiza un in entari , apoyad por el MlT obre lo
inmuebl con truid por Rafael uastavino en l área de Bo ·con,
para re guardarlo v c nservarlo En LP donde tenemo una obra de

r cient mente la

gran relevancia. la mant nemo en un e tado lastimoso.
1n titulo Científico y Literario de LP. Ca.1

Pero no se trata solamente de conservarla como mera forma u
ob1eto. Arinadament eñala Jo é Luis González: "[...] no ólo se
han de conservar la fábricas como fueron, ino que e ha de
con ervar . u ro do d comp rtaro1cnto e cructural como parte irrenW1ciable de u propia aut nticidad."85 s decir, respetar el edificio
in agreg-ados que -por pretexto de su antigüedad- alteren . u
estructura original. Ojalá que mediante un trabajo de reutilización
acertado ~e pre erYe este notable ejemplo del patrtmonio arqwtectó·
ruco industrial. o debemos de perder de vista que en el pa ado
reciente la c. f o inició una política dirigida a pre ervar lo edifie10.
relacionados con la industrialización.
111

PRIETO, \1ixuo, p.l 81

Eo eprie!11lbre del 2006 mfonn..'Ullo. a la FE de la tra.scendenaa del inmuebl ·
El ,-.ieroes 8 de ma o d I año en curso le referimo , vía cdefóruca, a la Dirc:cción de
fonumento.

HisL • rico

del

i:'IAH,

vmculaoon con d arquitect Rafael
Go 7.ALEZ, pp. 1-li.

la crascendenaa de la termoelécr:nca par
uastavino.

236

u

Teatro de la Paz. Ca. 19J0.

237

o.

�Ingeni ro Antonio Pñeto Trillo y Emma Laurens, con parte
de u d ceodientes. C:1. 1 92. Colecc. particular.

Palaci de Cri tal.

c.~. 1910.
Rafael Gua ta\ ioo Moreno, en el decenio de
1 O. Tomado de H u l'.RT , L-i Bói·eda de
Gua tavino en An1érica, ( riginal en la
Biblioteca ,. r} d la ni\.'er idad de
Columbia).

:! .,

�J/

IJ.,JRll S

/

,m,

1

Vi ta gen raJ de la ala de motore . Teanoeléctrica
d la Poto ina Electric Co. Agosto de 2006.

Prueba de resi tencia obre una bóveda de cañón
tabicada, 1901. Tomado de H uERTA, L1s Bóvedas
de Gua ·tavino en América, (original en fa
Biblioteca Avery de la niversidad de Columbia).

Canel publicitario de la R. Guastavin Co., donde e promocionalY.t
alguna de la mayorc cúpula qu construyó. Ca. 1915. Tomado
de H u RTA, Las Bó cdas de Guas ta vino en América, (original en la
Biblioteca Avery de la nivcr idad de Columbia).

240

Perforación hecha en uno de lo
co tado de la ala de motore .
Termoelé tnca de la Poto im1 ·1ectric
Co. Ago to de 2006.

2-1 1

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Luí. Potosi, Editorial nivcrsitaria Poto ina, 198-t
C \. 1\( 110 ,\t.r \ \IIR.\No, 1lort ns1a. h111J&gt;rr.rt1tios t i11gt'll1irou11 ltu111tl1d dt \011
Ll1it Poto.ri: L, co1utm,.ió11 d( lt, prm1 di \'1111 /(lst 1,%9-/903, an Luis
Potosi, 1..,Jitori.a.l Ponciann Arri;1ga Jd Gobierno Jd Estado 1.lt ·an
Lui Potosi, 2ll1) l.
( .·\BRHU,

.\ -00\'\J, Enrique, LJS I t1111.r dr PI,, a n1 lt1 historia dt .llh.im.
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1 .\tJ11
actonal
Je E ·rudi s I lis úri{os de la Ren,luciún ,\kx.icana, ~c.:cretana de
G &gt;brnuición, l 1JlJ2

n1c&lt;111,

1RIOHf\r&lt;'&gt;R1&lt;01

BMG1&lt;.,11·1co1&gt;r-1.1R1.1mu16

r~,ir Potns,: Ji11,1lt1(1, .\'o1/lm1 J

Elecrric Co. Ago to de 2006·

1

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de: un elemento tk 1,rran "alur p.itnmoruaf". l'll ·ayo 1mrndu rurio en \ngd
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dr \LP: /,, ({lf(I de ({IIIIPII dt k1jt1111i/i111\lrt-1dr .\,1111z-frtipa__e,111'11 "' jillül ( 'irlrJ
I frm111.rc1, /905-1927, 'an J .uis Pow í, Tests para obtcnc.:r diplomado en
l.a especialidad en f 11stona dd \rtl' ,\ lexicano, IO$li1u10 de In\'cstigaci&lt;ín
C;ov.J\IE/. .\10R1•

· . d e la PotosÍM
Do vist· interiores de la ala de máquinas. Termoe1ectnca

,\lr-v,

f,1b,11m, lomo&lt;,, ,\ léxico, In lituto

·1,

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245

�Breve historia de la cultura
norteamericana a mediados del siglo XX

Eunicc CosuUa Cruz•

l

PreJimin.ire~
EN·1 to• 1 ,, K \/&lt; 1N1:.., P\R \ TH \1'1\R

este tema Sl' encuentran: la
1111pnrta11cia lfUl' en rodo momento ha :tdl¡uirido el conocimicnto
de Lts c,1rucrums &lt;Je b estera social y cn espcci:11 de nquélbs qut
no-; han pro\'ÍSto &lt;le \',1sros dcmenros cuhur:tk·s. 01ra, e.s la
imperante necesidad dt revelar un pas:ido desde el l'nfoyue

~ociocultural.

De ÍJ..,rual m&lt;XII); es rclcv,inrc examinar el comporramit&gt;nto dl· la
orra c.::1ra dt.• la rl-alidad, cs dcat, arulizar la conducta dt' los antl'" no
hi.r1rn;udos o ge11/e ton11Í11. Nuestro ccorro de ~11,·nci&lt;&gt;n Sl' diri 1ri h 1cia
los procesos en los que la ge111e m1111í11 estuvo in\"I ,lucrada
rrara
de b gran mayoría que constiru) l' las difacmt·s s1&gt;eícda&lt;lLu, ,lt: los
\Obrl'\Í\'Ít'nte, dL· l.i... cnsis, las guerras y las íl'\'olucioncs politícas:
son r.1rnhién lo, acrort·s qul' permanecen 1r~1s hamhalinas
1rrump1cndo sicmprl· de mancr:i impredecihk· en d csccnaño n:al
para Gunbiar lo-; !:,'lliones dahúrados por unos cuantos''.'
0

·,l

r

•t olcgi,1 Je lltstoru. R~ lx'Glria dd CEII } IJ 1-aculud de hlo ofra Lcrras.

1

Gr:irwLi Je c;ara\. /.,a butona con llltlTV/ona. (Mt'xtco, I&gt;. I·.· Jn,riruro de
In\ cs11¡;.1c1ri11cs Dr. Jo,t' ,\l:tn.1 Luis \tora. 19''4. p. 83).

247

�f

,11

( ,

I

11

eiaremo un p &gt;CO de L'ldo a la h1 toria política y economica
para abnrl pa O a una novedo a tendenc!a ~stori gráfica que ha
1 rminado por revolucionar la lab r hi tonca. Y aunque n~
ale¡aremo de lo enfoque ante mencionado , podrem~ rec~mr
a varios a p cto &lt;le e ras tendencia , cuando el asunto as1 lo rellera.
En otra. palabra , en d pre. nte trabaj , . e trata de ~ tableccr
un accrcamtent tli cinto al pa. ado que eran forme a la lustor'.~ n
una herramienta acce ible . la gran auwcncia. Lejo de u~izar
conc pto o términos rebuscados emplcaremo expr . 10ne
"bl u en a o de inclutr alguno vocablo mu uales, los
comprens1 , , 1
complementaremos y cxplicaremo adecuadamente. _Iane1aremo
concepto , rcrrrunos talt: como: o i dad de allu ocia, lla~y /JooJJI,
era at 'mica O e. pacial, atomir ho111e, zona uburbanas, rock a11d rol/,

doo n•1JjJ, oc1edad de con wno, entr otro ..
simi ·mo e de sum mtcré c nt:1nuar c n Id arrollo &lt;l aquello.
e. rudio · que n mtroduc n al conocirni nto obr lo aspecto. ocial1.:,

?.

y cu)rurale de la evolución hist 'rica e mcluyen en e o p~oce
ª
~ctor tem, y probl ma n considerad ant par la h1 tona pcliuca.
y finalmente; y por ello n la meno 1IDportante de toda las razones
ante menaonad e! l fume pr pó im que me he ene meodado:
contribuir al nnquccimicnto de la hi to.ria cultural D
ta man ra.
. .
h ,
&lt;l
OlO chl\"C
pretendo realizar un examen mmuao ·o, un uco e_un ~u
en la evoluaón de Estado ·rnd la década d los ano. :, •
F te proy&lt;.,-cto no inata inevitabl mente a una r~mcmbran1.a
pa ado, n e timula a iruciar un recomdo par el ocmpo prctento d
orteam nea. •\si.rru. m • el t pico del trabaJ no remite a me.lagar en
succ. o. inmediato - , la conclu 1ón Je la
da u rra [undim ,. la
· ·'
h --L , . c··I ·a·c&gt; d·· 1 pdn&lt;lo de
fuerte c ne ·ion quL e.·i. no entr \..OS te cu 10 •
u
Po· guerra, tn vttablemente afectado pnr la Guerra Fría.
.
Reconozc que 1 LLma Bn:re Hislona dt la 11/t11ra ·or1 a111encana

~lr e!

IIU.

nografia,_ ~
que ha ido poco com ntado } analizado en anos e cnto · : ·no.
•a • 1\ ..lema , rne .he.
que componen la h1.· tonogra t··1a contemporam:.
oconrra&lt;lo en la . ttuación d re\'i ·ar obra en la que no e n::ili 7~:
un estu&lt;lio in 1s1 o del a pecto c ntral anten rmente propue. to.

a 11,eduulos del s~~lo X."&lt; c. un ca o complicado en la h1

1

1

24

alli radica .inicialmente la motiYaci · n para la ej cución de este lema
, po r ti rmente una contnbuc1ón al camp de la hi toria cultmal.,
la cual inaugura un amplio abanico de p s1bilidade. de e rudio, lo
que al mi m riempo hace qu el
tudi . ea má c mplejo per
productivo y fru tí.ti ro.
1lc aquí nue tra pret rnJjda contribución: aportar noticia
ignorada , d conocidru n mu · detallada p re crtt anteriores
va qu ólo ·e mencionan de manera up rficial v qu on a unto
incorporado a dec rminada compílacione; o · n tudio que
forman parte de textos g nerale . A. irnismo, pr curaré enlaz,1r }
\in ular a toda aquella· e tructura del e pacio so ial para organizar
un texto coherente con nexo. y relaciones su tentada .

lntr du ción
l~l pr ente traba¡o de 10 e cigaaon tien como prop ' 1to dar a
conocer al lector una brev refer ·ncia acerca de la ociedad
norteamericana durante la &lt;lécada de lo 50 para así tener una mejor
compren 1ón y dara apreciación por la cultura e histona d aquel
tiemp . 1ientra 9u no ha) man ra de abarcar el va to campo de
aquella época me he remitido a re catar ólo lo a p cto ma.
obre aliente. de
memorable. mom nt .
El proyecto trá enfocad hacia el tratamient cultural Je la nación
amencana a mediado del igl
X nt1énda. e por cultura como
ac.¡ucl conjunto de e rructura
c1al . , religto. a·, de mamfe tacione
tntelcctuale , art1 acas, etc., que caracteriza una sociedad o una
época. ~Por . upue to que no d jarcmo de lado los a, unto.
económicos ) poücico , ya que en tod uc . o hist, rico inten·ienen
}' :e relacionan d manera tan e trecha todos lo elemento o
t trucrurru de la e fera oCJal.
Y no e trata ólo d I curso de 10 años } mostrar lo avance }
evenro que se su ed1eron uno tra,
ro. Por lo tamo, nue. tro
enfoque n ~ tará regido or eJ carácter cronologico en donde e
revisaría lo ~ue aconteció anualmente, mo que estará tutelad y
_"&gt; Ra.mon
-).

1

Crarc1a-Pcla ·o. 2001. D1mo11ariamndopld1ro. (México. D.

2-19

r

'-'imus:e. p.

�dirigido por una h1 toria impregnada de hecho. imulcin os, ápico ,
recurn·nte., particulare , tod&lt;
llo empapado de enorme

rd \ ancia ·ocia! cultural.
La Jéc.tda dt.: lo. 50 fue un C.'lpítulo en la historia e tadoum&lt;lensc
que se anto¡a fascinante \' ennqucce&lt;lor en todo. los enu~o , fue
un laps&lt; J t () año. que marc6 t&lt; ,da una época, todo u~ luto en la
hi. toria. En dla conflu ·eron centenare: dt. uc 'o: que, uuaando e
parucularcs, fueron de una tra c ndencia tal, 9u su efi cto ~cidió
en un cm.len internaciona.l. ext. ten mucho 1emplo. para ilwmar
lo anterior, cmre ellos s encuentra la e trucnJ a Guerra Fría.
cremo que · orteamér1ca (rcfiriéndono. e pccíficamtnte a Jos
Estado. nido.) en e. te penoJo se cubr de una gran camidad de
suburbios, Je llamarada &lt;le publicidad medio. de comunicación.
.\&lt;lemas, _e bacen pre ente. atractJ\ o· géneros mu icale · nu vas
tt.ndenaa. , forma~ dt: rccn:ac1ón. Esta e una cp ca de la aíluencia
en dondL ~L e roblece todo un nue, o orden mundial.
En fin esto e lo t¡ue pretendo de cribtt en e t proyecw &lt;le
investigación. n t:s &lt;-{UI..' pr tendamos generalizar e ta década con

·imple. adjetivo concedidos de manera arb1trnria o 10adecuada, mo
&lt;-lUt pre. ent.a.r mos carncterísticru con u. re p ctiva '-Íruaáone. Y
a pccros particulares. ue. tro trabajo , ptra a er una me ,de L'l Y al
m1. mo úempl cnn9ueccdora contribucion a lo e rudio dt: est
período, conocem.o L, complejidad &lt;lel ru unto cultural y cons1deram? ·
c. te pcqueño texto com una base tcrn:irica, de la cual ,e pndran
desglo ár mfirud.id de e. tudio
pl..'.cífico que podrán ·cr examinado·.
de de una p rspectiva rná profunda. in má. preámbulo bagam • un
breve recorrido por el p ado ) sintamos el fen·or &lt;le una epoca qu
fue un pw1to de refl..'rc~ncra para la generaoone veruderas.

Las ba

ec nómica d las e pre ione culturale

LI ·1guientc capitul, ·e trata de un punto d partida, el cual no·
introducirá a la temáuca de la etapa de posgu rra y no inchcarJ
cuán de arrollado . e ene nrraba el bloque económico en la oacic'in
americana. Tra ladandonos al final d la egunda ,ucrra 1 funJiaL
podemo ob. ervar qut: los l~sta d o. l .ru·d o · a lt ron mu;\' bien

2511

librado Je esta conilagración tntc.:macional. Y tal es Ja b ndad Je!
a -unto, que convirtier nen el paí má rico y pró pero del mundo,
y, para a~mcntar su bu na uerte la tran ición a la economía d1,; paz
se produ10 de una manera relativam nre fácil. La gu rra había traído
con, tg un fuerte estimulo una mayor capacidad de pr ducción
en la industrja ~ agricultura que en otro áempo . l
Po teriormente el advenimiento de la paz encontraría a Jo.
con. umidnr - an. toso por adquinr grande· cantidade de producto
v 111t:rcanc1a . Por lo tanto, la mdustria e 1u,·o en circunstancias de
reab orber a lo oldados qu rcgre aban a su· hogare · el número
de empleados llegó, en 1947, a la cifra de 60 miJlones de
irabaja&lt;lore . L te año, J val r de Jo producto \ , enTicios
producido · en I paí alcanzó la cifra Je 225. 00 rndlone~ de dólares.
En 1950 esta cifra ubió a los 26.., .00 millone . Y para 1951 e
hab1a _proJucído un aumento del l5 por ciento ) la urna t taJ e
aproximaba a lo 125 0( O milJone de dófare.. ( )b enTamos en sta
it~ación quL la. ganancia. dL: la , o iedacl se elevaban ) el dinero
íluia d man ra abundante v fá il. '

7\f ienrra la m_avoria &lt;le· las naciones del mundu luchaba por
re uperar t: de la madecua&lt;la aruculac1ón de u conomia, la de los
E. tado l'nido era XJtosa; r . u r ident , n ontrn te con los
dc otro:; paí L, pos ían gran olvc:ncta economJca. D c. ta manera
el_p.ú hab1a olvidado prácucainente la gran d pr ión", acaecida
al hnal de la década de lo. años '.:W.'
Durante la e~nnda aJnum. tración del pre 1dcnte Harr)

.

Trum, n (1&lt;&gt;-+9-19.)3), ·I progre.o del país conLJnuó eleYándo . Dt
rgual manera, d índ1c dc::mografic
eguía crec1end tamb1 • n.'
; Ma&gt;. 5avdl . Hí.rtDria de la Gnlizufiti11 NortM111m~,l/l(/. (Madrid: E&lt;litonal c.,. ·d .
l'JC,2. p. 496).
re os,

. !:lavcUc. JllJ!izar,ón. 'nrte,11mrira11,,. pp. -196 497
,wdle. Ci1iliz,wó11 Norlt'tllntricana. pp. 49, 498.
. .n 1940 la pobl;\onn &lt;.~ca&lt;lou01&lt;lt'fll •se mcont.raba cercana a la cifra dt: J '\2
•-•
~
~~N
)Jld(]te , c.:n I9'ill era de I5 l. l25, &lt;XXI habs, , p.u:a l %0 habfa asc1."lldid a t ~9, 323
hab • 1 Uamadn Baby Boom &lt;k posguerra (al final Je la gucrra, muchos amcocanos
lll1&lt;.:rrump1cron U$ carrera.~. contrajeron macrimomo e in iaron a formar familias. De tal
lltlocra, much s bebe:- oaot:rnn en e I pt•rfo&lt;l dt: I94fl a l 964 •se fe. asigne, e) nombre

�• 11

r:ífico conducid por la
Dc.:btdo :il e tallid dd cla_r~ct~/:~;f~mili~ se generar n oltro~
. a no ól :e. e e\'o
·igudeza en lº valore tra&lt;. 1c1onblac1on amencan
'cam b"10. en l:1• &lt; c1 daJ. La po
nbién e era Iadó dt una rcg1onL a
1
numéricamente ino ,1ue '': , de lo centros urbano a a. zona 1
de
e pe trc 1gwo
. . . disminuvendo
ha ta e
otra , l campo a la. .mua
.
·
·
suburbana . La poblac1on c~1 l 950 má de un millón de pcr.:ona
Punto de que, durante~º- anol. bu' 9,ueda de mpleo en L'l t:normbe
a · habitante de 1a gnm tic ur
de1aba el campo ca&lt;la ano por ·cano
fu es
ciudade . -\. imismo lo ame_r1 d . a lo. uburb10 , ubicado. era
. biar &gt;O d núcleo dt las cm&lt;l~a e
cam
ma ·
. cli b uc
de lo cérnuno de la _m,_
. d I ruición al parecer ,n ca ~ qd·
·l exitoso ennquec11:11cnco e :n una nue\.a era. ') "la r:1p1 a
.d había ingresado
, cado
nt O
•
.
arecta traer la pro m . a de una
ión &lt;le\ mercado rnrcnor p
l1 quizá una macaba,11e
exp~m . &lt;l
da de con umo ), con a,
,
crcc1ence eman , . "ª
Pro p ri&lt;la&lt;l econom1ca.
--

-- •

-

.

• Ct'L'ITlt.'Otar el indice de

•
t:n 1940 se d(-\•o
. L
pob1:ªº''1n,de 132millunc.
••
el numero prumt.-di&lt;lllC

de &amp;'¡(/mm)ayu loa tn
la • .J .· lac:ml~ióndt'.lllogr.iliOl,
t9G0laafni
·
en 1950. :.n orna= ·-r
•
roJucimd scyparn
a 151 millo . .
•
.aumen1t1 dd,1do a¡la
.•
familu era Je 3·8· ui ¡10bbc1ún connnuu rep,¡ nwncr

¡ ¡ ) m1llonc.. . 1\unado a lo ancen,,r, •e • en con llicm. ruenic: Jo in,
alc:uv..a1r.1 o
de las r~onc
. ed tat -: Barrot1
&lt;l "&gt; e; mtllonc . Je rt:•fu01,1&lt;lo.
.JG
11 ( rut
a&lt;lm1sión e -··
. ,,_ rr• \ lli.mir, '""'
•
Halll .tii ru.rm. - ·
' f ,echan y fom
. ~
. . hia D uo11
Ed
. nal ·ñes.,.. H. p.4 ).
. \ 'or nosmn, Ph1laddp •
uc uo
1 · como e~
'
•un terCJ 0
7 La princ1pall'~ urbl· de: p11_s.h·
finalc:~ &lt;le 195IJ, aproximadamente: . onu-ar
runo . por

L.

°'

·

), .1c1a
, d, e ·nerabanc:,1c
\, hictgo (X!íJi eron habnantcs. ...
·"1dcno·ak. suburbarus. uon e ,·-;d . -·•nJoho
•
· ·. n zon;1 ....
·
de I s americanos ..,,\1.1 e: .
·r:tl me¡urc: condicione. de ,·1 a. E[ .. L. e
• . rvicio público . y, en gene . •
. b I de ec,,nomia, lo ~
..,.
mc¡orc se
d J .¡ prcm O , 11 e
:'\Já qu '-"
lb h gan rr c
. d ;1d ti e. afluencia.
Kc:nncth Ga ran ,
1950 en una soc1c
•• 'a bienes que
.
Jurante
lo
ano
•
Ol\"lt."[(&gt;n acceso
:1;,
conv1rt1t.'ron,
. ro, !u am acano.
, J • he· flUJlw;l5
.
~
\' n m.'lvor numc
·'d La mayona c
~.
1
nu~,una utra l poca J
• ·c.1 J . elementales de a \ 1 a.
en ionc º"
• U[ de las ncCl!SI a es
rotcgid:15 con P
e ·taban mas a a . '. . . d utomóv1l, al ucmpo t¡ue, P • . ' .cmp&lt;• Je oOlt
Jisponian dt· rekv1 ·100) e a .
. n gramar uq•acaaonc. u
'ñvo dd

r, pa· •10 .s P '
11 }pockradyu1.i
.
idtrablcmente y, con e o, e
~ • 11cnú11dez
La. renta~ habian ascendido~c~&gt;~;6U e ele\·Óal 22%. f-uence: Ju_an
ma, 11J96.
amencano medin entre 194., .
u
IINrtL \· ala manca: olcg10 de - P·
,:\1onso. 1_.,~.r f:rtmlns l Tnidos: 1 /uffJntt_1 i
·

rcti.ro, podían comprar

pp. 34-l•. .11..5).Ci'nl,~,mo11
.
,

• a,·e1 ...

'\:

.l~Ec

•carta.

hrUdl11rn

pp. 49i-498.

252

Posteriomit:nte, durante: la pnrner:1 gt·sticín d I pr ~idc:ntt. l)l.,1,ght
lh Da,id Ei t:nhowcr ( 1953-1957), la pro. pccidad americana alcan7,aria
un nut:m apogeo. P&lt; &gt;r jc:mplu, en 1956 el nllor rot11 de las mtTcanc.ias
y ervicio. producido, c:n t:I paí se eleni los 325 millones &lt;le dólares
de 1951 a casi 4-00.000 millones. L1s ganancbs dc: lc,s ncgc &gt;eio. :e
:ilzaron hasta b cima. JJ1 embargo, 1o&lt;lavfo xi tian alguno · ·1 unro.
infcriorc, t:n fa e on1Jm1a, por it:mplo, d ptn.i ·tente problema agmno. 9
E lacia el ·egunJo pt:rio&lt;lo de hsenhower E ·tadn l nidos estaba
disfrutando de un t:Xtraordinano boo111 t:C&lt;&gt;n&lt;lmfro el cual había
c.unbiado la figura de la naciün. i\hrntras !.u ropa r Japcín aún • e
recuperaban Je la guerra, E:-.tadu ' nidos, con óln el 6 por ciento
Je L1 población mundial, producía la muaJ de la · manufacturas dd
mundo. L1 cc nomía continuaba su Je. arrollo. in duda, L1 t't. pa le
ml.'cfüJo dl.' iglo . ... · es con. idcraJa la de mavor prosperidad y
e, pans,ón ecornímica que c:sa nacil n ha L xpt·runentado. iv iomo
obscn ,lf mo · a cominuaci6n, cstl' proct so ck prospt.ndad cconrlmici
car:tctcrizaría a la ocicdad onsumism de la epoca ck los SO.

ciedad de ·on umo
1 n csra t·cc1c,n St'ñafart·m11s como ti tsplc.:ndor de la ccnnomía
pudo de pertar ) :ni, ar d ac~ntuado rasgo consum1 ta que
distinguiría a los años 50, d cual L n :rfa manifestado en l:i mayorfa
de las acrfrit!adc cotidiana, •c1uc adquiriría on. c:cwncias un tanto
nt"g:itivas, como lo ohservarernos a continuación.

-

1

Y "yué deh&lt;.' hacer.-t• t·on lo a~ri ul1orcs" ~l ' com·iriic', en d ma, per I knrt·
pr"l •kma políric-o Jc:~put dt 11)-15. 1~, adm111is1I.1t i1í11 clt- Truman habra conunuaJ, 1
pagando subsidios ·1 11 granj,:r11 rum m.mrc:nt•r su, m.i,:res11s al niwl de los ntros
Cru&lt;hdano, c:n 1érrni11os del promedio gt'fWral ende,, tt• &lt;lt" nda. L:t admmistJ;1ci6n
rt:puhlkan.1 111trodu111, en 195\ d prinap10 dt la.· rm·JiJ.1 " fll·xihles", para bs
nec --rdaJc; dd gran/t·ro. El golnt'rno c11mpmb;1 a lo, l!r:tnjno el e et· ,, de J.,s
COSt ha. Por wu Se.· acumulaban gr.tndt's Jq&gt;&lt;'is11os tic 1rigo, ma111n¡uilla. hun•o..
Olros productos. EJ aJm:1cc.:·nak y rnascr\'atrcjrr Je l'Sla co ed1;1s (!J, t;Jha , lo
onrnbu ·.:nrn m,llonc: Je J{,hre e, 111 que.: h:nia &lt;fUl.' t·nfn:niarse cl goh,c.:rnn c.:ra &lt;lt·
que ntmna disf" •ner de cs1.1 t•nur1111." p, ,-i:;1• n tn pcrnirbard tx¡wlil1m, t· 0111im1cu
h1en1c; . :ivdlt:. ( .1n11z,1ri,i11 l ' tJrft'll111en t.111t1. PP. 'iOh-511 .

'&lt;,aro! Bcrkin 1 ·onarJ \\1,rd l .:111t! ,,¡ l'm1111re: ,- ¡ Hmory o/ tht / l ,riftd Jt11tu
lrrtn¡ IS6 , . (llruri.:d tate: of J\mc:nca: cour, Furc:srnan Cornpany, l 1/&amp;1. p. '111).

253

�(

A¡ tu mino de la

u rra i\1un&lt;lial, el progreso

guncla

n:cn ,logico y ¡ poseer la ma · &gt;r d.1. porubili&lt;la~ _&lt;le. mano _de bra
oca: ionamn un gr1 n incremento Je la pro&lt;lucc1on 111du. tnal. P:r:1
c O crvar \' el •var I nin:I de ganancias de 1 ~ mpr sano , tu
n ·cesari a~nentar el con umo, para lo cual se mtcgr' a lo. estrato
medio \' bajos en el mercado con. umidor de pr dueto exclu _' ·o
ant rio;ment para las cla, e. pri\ ilegiadas (electro&lt;lomé t1eo ,

autom{iviks, tde, i m.':, corre oLros). "
.
\una&lt;lo a) incrcm nlo del con umi. mo, el b1ene tar social de lo.
trabajador\!. hacia contrarre tar cualquier amenaza &lt;le d scontento
sta m dalidad ba acla en d con. umo ma. ivo
0 conflicto social.
&lt;.JUC se n~ía impul a lo por la pubLc1clad , la venta. a cré&lt;lit(~, ·e k
denomio&lt;'&gt; ncie&lt;lad d consumo. El fuerte carácter e n_-um, ta ~c
L,_ ( 1 iedad de lo SO e veia e ·wnula&lt;lo a travé · dd ctnc, la radio,
la t •le,·i:ion los d.Jario , las revi ·ta., d de t:0 por acceder a un
mundo ideal , fantá ticn, al cu:tl ólo e mgrt. aba comprand(l

&lt;l •u:rm1na&lt;la · ~arca de producto . 2
Ln otra. palabra d con umi mo de ' o añ &gt; había Lraído
consigo un nueY&lt; esulo ck , i&lt;la, una mgular manera de XL m;
podría ejcmplilicar d la igwentc manera:
_.
"Para rriunfar en la ,·1,Ja, había qu manejar mi automcwtl be~er
d termim.da ~a. cosa 11 ,·est:1.r la ropa de lo. amosos. 1nclu, o, :l
mamte. tacionc. artLttcas como la música, d cinc el t airo O la
literatura, eran 1mpu ta. por la propa ~anda de la. empre. a.
di. c gráfica., La di a:ibui&lt;lora cint.matográfica. } por la c:mpre a.
teatrale n c::wtoriale!-. I labia nacido la ulturn. de ma ·a . t:n la 4ue
. , qu 1a ereac10
. 'n am ·oca n J nusma.
ra más importante 1a l l.fu
1 :ion
• _

t:St&lt;&gt; Sl

m: ·

enfa mñs valor lo
conocido 4ue l &gt; má · creatl',O u nu:¡or
producido. Prc\.alecía lo comer iaJ s brc lo arLÍ uco." 1
l ,a nuc\. a forma de vida amer1 ana, d ri111enco11 11•,1y ef lift. e
11 ClauJiv Pdlini. ·• El csnh I de v1Ja :un •ncmo: l ..i ociecbd Je con umo ai.net1~1 ·
·
hnn. P·' .1rni:tll
1 " J.
" hup://\\,\'\\,pormlpl:tncras ·dna.com.ar/ ·sn·¡ o_amtncano.
•

(:!ll07 .
11 Pellin1. L1 s11nnlad de Ct&gt;nsumo amcr1 ,111.l. p. nnual

o. &lt;&gt;

Pdlm1. I.1 snc-iedacl Je consumo .uneri :m.1. p. ,:irrual

ri 9

1

254

(

converurfa en un canon para el re · 1 del mundo. El americano debía
poseer I m j r bi ne.. tar de \.'Ida qu fuera p ibJe. E t mude! de
viJa fu comand ma popuJaridad en e la da e mewa amencana,
\ fue: la t b;.ion uno d lo medio · 9ue permitiaa u difusión. 1~
in mbargo, como re ultado de e t de a&lt;l c n. urru m
aparecier n aspect . n gativo , tale. como: una ocíedad
competJciva mdr,·1duali ta ·e.ca a de olidaridad. e adquirían todo
tipo d artículo. inclu o lo upertluo , lo~ cuak eran c n. iderado
por lo - m &lt;lío publicitario como bien . incli pen able.. e dejaban
en ,gundo plano alguno. d lo valore culturale ost nido.· ha ta
entone s como el crecimient intelectual. 1

La. caractcristtcas de e e 1.rtiln de mla fu ron, además d I coa wni m
la exageración, la o tentación de la ri&lt;-¡ueza y la granclioSJcla&lt;l, c.¡u c..
r tle¡aron en todo 1o órden La m&lt;lustna aut motnz nonca.mencana
por e¡emplo, e &lt;liforenc1ó Je las demru, por el gran tamaño &lt;le su.'
vehírnlo: y por u mayor potencia; a ra d · acla 'i&lt;: 1 consid r, e m
la edad d oro en I di eño el I autom , vil. 111 este r pecto e puede
mc..n 1onar que el crecimJ nto económico r el agudizado consumismo
que E ta&lt;lo Unido.

g-eneró a tuaron en con onancia con el

de: nrnlvimiento ) traru formaci , n de este upo d1. indu tria.
l: r ó, de e te modo, una not na mfluencia y ha ta d pen&lt;lencia
cultural, pue. l r to de los pru e
rm 1 ron influid por la moda
\' la. pr fer ncia _ nort amen cana, , má allá de u propia
tra&lt;lic1one o 1d.J mas. ,~
•~ &lt; laud10 Pdltru. " _aracccristicas de e ta etapa dd siglo • X." http:/ /
rtalplanetast:dnacnm.ar esolo_americano.httn. p. rirtua.L, c1. l. 2&lt;XJ7.
Pdlim. igk, . 'X. p. virtual.
. l.

W\\~\: -

16

1~• Jeca&lt;la de los O, se denomina a mcnud como L, edad dt: oro Je 1 \ménca

r

en d Jiscñ1&gt; au1orn11tri7. l:i edad de cr &gt;mu. Además, 1:. d pcñoclo dc la :tleta caudal
11 talf/ri1s (inspirado en los avance;:s d la a\'iac,ón. ra,lfio e connruó en e] má •
pode ro ·o de la opulencia Je América en 1950. inclush·e tambifo se puede ob crvar

en :ll~m m1xlclos t¡uc l.i era e pacial ~ d Ji· ño de cohetes. intluian · hacian eco en
e tilos dondc se 1,cñala la tccnol( ,gia.,
p1:rfe~&lt;;1ºº y en al~110s casos, d escanualn o c. ceso en su manufactura y
•.x1emac1on. Fuente: iichad f Bt:rgcr. The Autr11110/,ik ;,,. 11mirn11 / fislory rmd t.Jll111~~ .rl Riferam Gu1tknitcd tale .. Edicunal rt'en\wlf&gt;d, 21 l]. p. 123).
Pd!Jni igln X~. p., inual, &lt;&gt;. 9.

~ fahncaci_~n dt: auromó, tlt:s) } lt ,. 1..herso

25'i

�lf

,,,,,m!llf

1I;rl,¡rrn

Valores y costumbres presentes en la población
Exi ten do conceptos que la ma ocia de lo historiadores utilizan
a menudo al referirse a esa etapa histórica: op11!etJta y hon1ogeneizada.
De igual importancia, hay una variedad de adjetivos que pueden
embonar perfectamente con el pueblo norteamericano de e a época,
el cual e encuentra "caracterizado por la autocomplacencia, la
quietud, la falta de rie go y aventura, amoldado a consumir u vida
en grandes organizaciones e informes enclaves suburbanos."'~
Entre los aspectos que reprodujeron fielmente el comportam1ento,
los valores y las costumbres durante la época de los 50, podemo
mencionar: el e píritu religioso, el carácter conservador y consumista,
el fuerte entimíento anticomunista y el aún conformismo, el cual
se vería coartado por algunos movimientos de contracultura:
generación beat 19 y los rebeldes en la música y en las artes plástica
(los cuales explicaremos en los posteriore capítulos).
El aspecto religioso e convertirla en emblema y herramienta útil
para la tranquilidad de la época. La nación americana aceptó s~ tra~
su religiosidad. Más de un 90% de la población po eía una designaaoo
religio a y crecía de manera sorprendente su incorporación a las iglesias.!)
Hernández. Historiay C11/t11ra. p. 343.
Para muchos americano , la Generación Beat evoca imágenes mentale de
hombres desaliñado • mal ve ridos, portando andalias y gafas, y las mujere vestidas
con atuendos en color negro. in embargo, la contribución &lt;le los Beats es mucho
más profunda y merece ser investigada en un estudio incisivo y cuidadoso para
revisar las repercusiones } alteraciones de su presenaa en la sociedad amencana. ÚI
llamada Generación Beat surgió en los años de po. guerra, dando voz al grupa
descontento en los años 50. El movimiento inició en la ciudad de m:va York en
1944 con eres aspirantes para cr escritores: Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Y\\illialll
S. Burroughs. Juntos desarrollaron una especie de credo llamado 'eu· 1 'isüm, ~-re
incluía: l. Libre expre ión sin censura para incrementar la creatividad; 2. expansioo
de la conoenoa del arti ta a ttavés de medio. no raaonales; y 3. Constn11r arte que
permita sustituir a los dictados de la mornl convencional. Aljuéllo fuero~ los años
formativos de la Generación Beat, y muy pronto su mensa¡e de intoleraneta ha~a la
sociedad emergente, se propagaóa incluso en la población que aún no estaba consoeore
de la profundidad de este movimiento literario. Parte de esta información puede_ser
observada en el libro de Linda Welters y Patricia A. Cunoingham.. titulado Tri-tnttdbw1t11ry -1T11enca11 fashlfJn. (U oited tates: Editorial Berg, 2005. pp. 146- 148).
:,,Hernández. Historiay C11/t11ra. p. 343.
18

1~

256

En este sentido, la religión formó parte de la identidad americana.
I o es de sorprenderse que libros religioso como: Peace ef Mind
(1946) de J. L. ~ebma_n, Peace ef S0111 (1949) de Fulton J. Sheen y
Tbe Po111er ef Positzve Thmking (1952) de orman . Peale alcanzaran
gran popularidad entre el pueblo americano. "El lema Jn God We
Tn~st, un Dios concebido como tra cendente y fuente de protección
Ybienestar, parecía estar pr ente en todo los ámbito de la pacífica
y afluente sociedad americana."2 1
A cau. ~ de las ~cas y lamentables repercusiones de las guerras
1a poblac10n americana de los cincuenta se convirtió en una sociedad
represiva de la posguerra. in embargo, comenzaba a restablec rse
de la consecuencias bélicas para transformar e en una sociedad de
consumo. "En estas condicione de iniciación a la nueva sociedad
atad~ ~ún a represiones, re tricciones y falsedades, nacen lo;
?1ovuruentos pop." Fue la "época en la que Marilyn Monroe se entía
msegura e indefensa ante una sociedad que la convertía en objeto
sexual de consumo". 22

i hi~éramos la labor de entrevista de hi toria oral y les
pr~~taramos a los adolescentes de aquella época, ¿qué e lo que
mas t1en~n pres,ente de eso momentos?, quizá ellos nos
respondenan que recuerdan un ambiente de tabú y prohibiciones
de secretos y clandestinidades, de autoridad patriarcal y falso'
re petos. La moda de los cincuenta era re trictiva, convencional y
e~carcelaba en su intento de modelar los cuerpo, a imagen de los
mitos de la época."2.,
Indi~ado lo anterior podemos deducir que en los años 50
pre~onunaba una ensación de uniformidad en la mayoría de la
sociedad de los E A. ''El conformismo era muy común a pesar de
que durante la egunda Guerra MundiaJ se les habían impuesto nuevas
pauta de empleo a los hombre y a las mujeres, su papeles tradicionale
se afumaron una vez más en cuanto terminó el conflicto". En otras
palabras, se concebía que el padre de familia fuera el ostén del h ogar,
Historiay Giltnra. p. 343.
,. F. Rafols. Hrstoriade/Arte. (Barcelona: Editooal Ópnma. 2000. . 564.)
Rafols. Arte. p. 564.
P
~1Hernández.

257

�v ,1uc la mujer e comprometiera en u rol de ama Je ca a, incluso

. ,

d

1

4

dla t.,mbién contribuyera a los gasto de la mora a.
·in cmbargo, en la nueva da t. me&lt;lia no fue nece. ario yuc la

r

. posa aportara ingresos para poder brevtvir: ~lguna mujer~.
fueron mclu o capaces Jt· pagar lo automovilc }' ca. a .. r~I
m vimiento de ma. a a los ·uburbio. ' el crecimiento de la,
cam:tera crearon un nuevo entorno parn las mujerc .. Debido a l:t
ubicaciém de las ,,j,•icn&lt;la-; . uburbana , la: mujerc se encontraban
.cparadru de tros adulto:, cr ando una cnsación &lt;l a1 lam1ento.zs
1950 fue un nue,·o mundo para esta. am, d ca,;a.
n artículo de la r vista. ·Mrfy I la// the 1ro111e11 i11 llí'bo '.r IP'ho tJre
Singk, ejemplifica la act.itu1.k!- imperante . obre la !·cmini&lt;lad _en
Jo. años 1950. La ddiruc1ón tle posguerra sobre la kmJruJad tue
sim¡ lcmcnte t¡uc la mu1er no trabajaba. hn el proces~ ella e
convirtió en agrcsi"a y olitaria. E. tuclios de e te dccemo hacen
hincapié en la idea Je tJ.UC la. muiere. eran má guapa. ~ delgada.•
l.: inclu o olían mejor que . u progenitoras?· De 1~al manera, d
toque de femirudad t. puso de m:tO.Jfie to tanto como fuera ~u ible,
por eiemplo, la indwm:ntaria de t. ta t:poca era mu~ limitada 0
ajustada y realzaba el ideal f: meruno.
_
Respecto a la familia, é ra era muy singular en lo· año. cmcuc.~ta.
I ill la mayoría de lo. ca os la omponían los el • padres · us lu1o:,
se I rataba de la familia nuclear. la cual fue popubnzada e 1&lt;leal1zada
a trm:é Je los mcw Je comunicaci 'm rna. i\·a, e peciahrn:nte por
la 1ck\·i ión (aquí e reproducía liclmcntt: d 1d al del . u~ 11 ~1
· ili' a, un mp1co b'1tn remuner ad t &gt; ,, v1,·1r
americano, po.cer una tam
en una re id ncia suburbana o ,11011lic ho111t1).n
'R:1fob. Ant'. p. 564.
25 Dav1J Halbcuam. Tht.: Ftifues. JnitcJ, tates: Va1lard. 1993. p 589) .
.26 llalhc:rs1:1m. 1•ifücs. p. 590.
. 1
Z' Por supuc~w. el má popular cfüpo ·im·o dcctrimico quc: ~e c:nl·ontmb~, en_ ª
Jl·nommada ca ·a :w,mica aa mduc.lahlt.:mcnre b tdc:vi ·íón. ¡\I fin1l Je Jo,; ,rnns -,1),
d l)f) " Je las familia~ nonL':lllle:rt ;ma'- po.cun un tdcnsor y grao ,•aricJa~ Jt
come 11fü6dt:"'. La famtlt:t uul lt::tr :ihora tcrua una pi. cina, 1dc.:,isi •n, aparare 1s décu,co5,
\' mueble htt:n d1. eá1dos al ;tk,ll1CC de Ja mano. L:1 encantac.lorn casa no·
l(]la
.ser degamc , mnde:rna. ~mo
. ~uc Lam b.1e:n
. ·cn,a
. como tm 1ug:u I1o ndc h· t-im1ha
·
2

·olor·

258

El di\orcio no era un procc o mu) común por aqu Uos año va
yuc llevaba un ciert e. rigma. La,; perspectivas de la mujer como
oltera eran bastante ombría. ) no mu) akntadora . En lo año
cin~uema, una de las mejore. oportunidades de empleo que una
mu1cr pud1a rc~ibit era s r incorporada en lo· •mpl os
t~al~Ctonalmcnte femernno ·, como ecretaria mat:. tra, enferm ra,
b1bliotecar1a) otro. más. De e ·t, manera se acrecentaba el inc ntivo
cconúm1co pa.rn permanec r casada o contraer matrimonio. Los
l~o~l~res también scnúan la pn:si{,n de la ·ocieda&lt;l, como jefes de
fa1ru!Ja tenian que velar por el b1ene tar y protección de Ja misma.

Influencia mu ical en la ociedad norteam ricana
En el contexto de u rra hía y ,1 pectos beligerante· durante la
decada &lt;le los 50, la ocit:dad abría los o¡
a un nuevo mundo
plagado &lt;le tendem.:1as e innm anone . Cs en e a época donde tuvo
lugar l_a aparición lk un g nero musical nunca ante 1mag1nado, e
proJu10 un enfoque d1srmto a la meloJía, un ritmo emocionant , ~e
trataba del rock ,md rol/) con él ·e daría inicio a la t"el'OÍlmó11 ,m,sl(a/.
"¿( u· prefieres: mú ica para bailar o para c:cuchar?" E. tas
pregunta \ má.. e la hJCieron la persona. a quiene. les cocó vivir
en los año cincuenta del 1glo , ., ·. La moda predomínante en fo
anos anrenorc:s, n cuanto a mu,;1ca . e refier , ran ritmo. uaves,
con errndore., tranquilos y la mú Jea onaba más romántica. La
generacion m:ís JÓ\ene , que ·iempre han ido innovad &gt;ra. )
&lt;leman&lt;lante. de cambio·. s . cnll.an inquieta .
Lo jó\·en J eaban t"OContrar una manera &lt;le . er libr , v L,
tncomraron n la mú 1ca. L ta e con\'irtió en I medio J, expre;ión
de aquellas masa! populare . ~s en esta época en la qu, ·e ,·e nacer
d mrk m1d rol/ ) otro gt.neros mus1calc . El rnd... ,md rol/ urgio
:1 lns lujos, \' e nducrr con éxito b vic.Ia. Fuente: \X'hane\•
Mathcsnn, Jrnrnfcr \\'em t.:r·, eist, K.ri,ün Tillotson \ Ikrnadette Bakcr. A1011,;,
lío,m: 4 Gtll(kt/ limr o/ the A11mir,111 nrr.1111. 'nitcc.l .tate : Editorial 'ollcciors
P
ít:S 7004
?I) l'
.
.
.
'
·· -P- ). na n:z m. s, eta: 11u10,·ac1ont&gt;. lsfomunos para hacer de la vida
uhurbana tan fícil, alegre, mo&lt;lcmo r po. iblc.
•

poJia relajarse, cnar

.,i

Blanca rarcia. Arfi.rfú,¡r; 1'-'P .rió11 y•ljJn-aaan11. , Iéxim D. E: CasrilJo, Jl)()(J. p. 128).

259

�{

com un e tilo mu. 1cal originado en

tado l' ni&lt;lo en la década

de los 50. En d ur de · sta&lt;l , nido la mú ica era más libre en u·
ritmo \ baile · \ a que tenía influenoa afro uropea. La aucli ncia juvenil
'v fa c;,n bueno ojo la mú ica . Uf ña pnr u , tgruficado de libertad
ante la · cie&lt;la&lt;l puntlfla y con L&gt;rvadora de e a epo a. En ·ste marco
hi. túrico-soc1al nació la música llamada rodi a11d roll' ~1
f la} quien datan el ongcn &lt;lcl rock and rollen l 954, con el rrabajo
di cográfico d Bill Halcy ) u grupa, BiU I Jale) and tht· .omet ,
s~cialmL&gt;nte con razy Man .mzJ (1954) v . u grar~ éxito_ Rnck armmd
the r/(}(k ( 195.5). tro e nsidtmn orno creador a I..1.ttle Richard, pero
,
.lfl
in &lt;luda fue Ekis Pre ley el gran unp ulsor d l e. t genero.
'El joven Pre. le , de ongcn hunu!Je, n, CH&gt; n Tup lo, Mi. si, . ippi:
abrió una bre ha g&lt;:n ra ional en ·u a mpo, n ) · lo impuL ó el rofk
and rol/ a mvd mundial, -ino un e alo Je Yida, una raz · n.'· Fue
El\'ÍS Pr ler el impul or y difu. r &lt;l e te g · nero 1ml.'ical. m~y
.
.
.
.
• ll "FI
pronto d . e nvcrurta en el pnmcr mno ck e. ta te~dc~c1a. _~
110 sólo ant' la mú, 1ca rock in&lt;, tJue bailó c m gran tacthtla.d ) luc
1

'

{

capaz de_ de bordar en d e nario: el ritmo, la fu••rza
)' Ja.
... , xpr smne
"
32
caractcn uca d c. ta música. '
,\ Ehi. e I con id r' com el último grnn mxJmry como el primer
gran rockanrolero, d{: er un mito rápidam nte e con •ertiría en leyenda
icono n olo del movim1 nt mu ical t¡ue promoví ' ino J b · poca
de lo año. 50. 11 También pu &lt;le s r por e ta razón yue u pr wcrn.
alt ró indudabl m nt la cena musical de ayu !Jo ttempo .
_, La f~r~a. de ~ inarse y de.: vt·sttr t fu ron una manera yuc lo
Joven • 1~taron, _1um &gt; con el rork, para hablar le u probkma
ante Ja oaeJacl, SLo dejar de lado J cnfot¡u di ert1&lt;lo. L adv&lt;..rt.Jr:i
un _giro má col rido, más apa ionado) juv nil. d má., te nue\'o
e tilo mu tcaJ se conv rtirá en un motivo &lt;le reuruón, de.: recrea ión
de regocijo, etc. l .o ant rior convcrtirfa en I gumen d • la idea:
que abrirían pa o a la. lfa.madas re\.olucione ocialc . J
jó ncs
de aqu lla época . on lo que darían pie a la gran epo a r bekl )'

turbulenta Je lo 6 .
E ta nu va ~1ísica (véa. rock 011d rol~ ~ fue: ante t do un proc

0

que comprendm gran d1vcrs1dad d e criton: \ artista interprete
z, García. frlHtirt1s. p. 12 .
1" Elvis Pn:sltr. fue una preswcia yut:, debido al &lt;lom1ruo simultáneo Je ~_u.~

grabaooncs. pdicufas y tdcvi ·1&lt;Ín. e ·t.1ba d tioad a tener mfu influL11cia que _cu:ik¡uicr
sh ,w de Broa&lt;lway podCL1 h:tbcr imaginado. 1 i fue qut: e. . pnmcros e:no , t11
~pccial lnsdt: H.,k · •Pn:J · ·t:rnnt: mouna · ·plo. iónqucsacud10} rcpt:rcuaodl indo
d mundo mu~ical , cultural. l·ue todo un momt!nto, en reuo ·pccm-a. una t:. ¡x-ctacular
· l''oplf1&lt;1r,
., \ !11s1r.
· Th t:'
. \ :--•!C ol
t:xplos1ún on~n,1I Fm:me: límoth · L hcun:r. 1m,rn,111

Rock. (l nitcd t:ttt:s: Ediwnal Popular Press, 19911. p. 64).
' J.Ai · 1mtos fungen como aspt.'CtoS cenrmlc en la conciencia de wdas las ulnir.1! ·
1n. mitos. s~ún Jame: ( )hwr Robcm; n: " ... on l&lt; s patront:s de comportamiento
Je crn:m:1a · r de· la pt:rC1:pc11m quepo. ecn las per. ona en comun " l ,o ~.mtto.
.
form:in parte lk nuestro· rimaks co1id1ano~. ouc ·tr s cullns y nucsiros hahuo ·
· culruml. lo muo
·
· ¡e· porque pmporcmnan un nivd
~n d ámbtto
son crucia
profundo de sentid a las .1cu,·1lbdes humaná ·. 1 obscn•:uno: la carrera Je Eh1:
Prcslc:v, ¡x:rcibircmos cñmo le dio i1:,rníficado. la ,1.da de una nut."\ a gcncracion Je
. mcri~anu · ~· • dimo t.· ·a gencraci&lt;in, a través Je mck. mrd rol/, abraz' una DUl"ª
realidad, ap;obc', nuen&gt;s ·alure • · logró un ~cocido de tra:ct:nlkncia. Eh I l~t
capaz &lt;le tomarlos a pecto. b;isico tlel nutn :1merican &gt; d gr.m . cntido de pr"":il-sa,
d éxiu, idealt: 1guahtar10 · r hacerlos nablc p:ua una nuc, .1 g,:nt"racu· ·&gt;O)· ·~c•nta un
· su mu• •1ca cra nuc, .1 )• ex pre ·ab:.1
nu •,·o ,• pecto y e u1o &lt;le ve· nr.
. . 1111e\'ns· ,•;1lort"'Fu ·mt·:. chcurl'r,A,11enc,m Pflp1,l,1r.\11w,; p. 103.

260

&lt;,arcía. Artistic{J.r, p.

12 .

.
l n I ono, com'.1scñafa h.un \\t:nzmann "es un objeto que pnwec: al creyente una
i&lt;lL':.1 mayor de la realidad mas alla de fa fü1ca. Lo. icono,., son. imbolos \' la manifesiacicin
~( lflO\:llH.k nu .u·as crccn ·iru ." 'a: ªlJUdlo O&lt;.llITÍÚ e o Eln~. 1ndcpenlli :11t1.111c:ntc Jclo .
~11~_b 11 • • ~n tormaai n :s que rtl\'lt n Jugar cn su aspcl to lisico,. us intcrpn:radom
_lJc:cuooncs,) la ¡:x.:mmah&lt;laJ c¡uc prorem,en lo· dift:n..-occ:s me liusdecomunicaci •
~c.s1emprc para mucho. 16vcnes rebelde , la peru ta cnc.1II1aaón del md. ,.md ro~
1ucmc. hcurer. llllmr,111 Pop11hr.\/11.11r. p. 109.
Roe. mrd rol/. 1a drama11c~, e:plu 1 • n dio nacimiento a c.:s1dos dominante. e
mfluvrnrcs Je rock and mil, cnmn e indicaJn por Charhe (,uifü:t- l\.nv Orl ·án.
c~~nce;: blue · (Fa_ DomJno). cml' rhythm and blues ( .huck Berry . rncka;&gt;iU;
( .h '. , Lar! :erkms). Dicha exploston mu ical tambifo lÜo origt:n a un O\H.'\'o ci.ólo
nos, &gt;lo musical, mo un csulo cultur:tl, un e ·tilo yue pcmlició a una nue,·a gcnerac,6~
dar expre, ton a su propt s crec.·ncias y valnres. Entonces la música :;e a oció con
unporiantes r~tuaks (b;ule, conducir auromchile:,. comer, e cuchar mus,ca en la

maquina dt' d1 ·cos }" • /10.-..· duran te la et-na), d vcsor (jea os azules, chayucras de
cuero). lo~ muo (romance, se. u:ilidJd. carros, oci &gt;, juvcntud en general). El pnmer
gr-.in muo yue ro~tenormemc se cnnYcmria &lt;.-o icono r levcn&lt;l:1 fue r.tvis Pre kv una
P~ncia c¡ue fue capaz de articular \ ·iml:x 1li;,~1r d marcaJ&lt; 1 potencial de e ·ta tenc.i~nti~
n1u, 1cal. 1-'uenre: Scheurer. ✓~fllrrir{Jlf l'opukJr.\lu.rir.. p. s.

�'Je: urant ·., mucho c.1 lo: cuak. eran d color ~cgr~, lw cualc
lograron captar la atención y atraccié&gt;n Je un.'l a~d~cnc1a d~ ma._ ~ •

0

\ ¡ tambit'.:n, fue una cvolución mu ical que unphc la_ con!ugac1on
dL" vari, bl tan diver a como la poblaciún &lt;le las m1grnc1oncs, la
, .
s
e ca cz de material ) lo avano.:: te no1og1cos.
La apariciún Je! md~ ,111d rol/ . ól p~e&lt;lc ser plenamente
comprL"n d I·J a c n re;rmino de la convt'r&gt;Cncia .de los resultado de
.
e ta mulútud d tuerzas en los primero año. cmcuenta. 1 a mayona
de lo• historiadores e apr . uran a señalar 4ac d mrk a11d rol/ no
puede e;;ntcnd •r e ·impk mcmc c ,mo una rnúsi a, sino que dc:be
SL'r l'Ot'·ndida om un i nómcno social y culmrat.'ll• I mtk ,111~ ro_~
ne ólo generó una nueva pama en la e cala m~. ical -mo que lor¡o
un nm:vo e tiltl de vida. w1 original dcsem·olvumem ~ltu~al.
llamado a la libre l.'. pre:ión, a p tos qul n conjunto 1mplicanan
honda transformaciones cn la s &gt;:ied,ld ,tmericana.
¡ bien lo primero quL re. u na en nue tra rncnce al referim« ,.., a h
musica pre eme n los ~ui.os 50 . traca dd género rock a11d rol/, c. ~
., ext· ·11eron
·
mencionar L¡uc tam b ten
otr ,. c.. nJo • mu icalc ·· eme
,- aun

,ºº

pcr. ¡ tían , otro que florecieron en La kcada de afluencia: c:gtua
consen·ánc.losc d !:,tU to por lo mI011er.r aquello. babcLi ta. llu_c
interprcetban melodía. románoca } LJUC eran dd agra.Jo de la mayon.1
Je lo adulro.. por mencionar a4-,runns nombrl.' lJlll se c:ncomrn.ban en
. re rcpcrtori&lt; : • 'at King Cole, Pcrry Como, rank m,1tm, etc).
J,a forma mu !Cal que inició un poco antl quL LI mrk ,md r~II
pero al igual Llue {: te l mo ·u punto álgido .i mediados de lo. :,O.
u.lt:ntifiramo. al ~éncro de Doo lrop confi rrnado p r gru¡ 0 · d
intunía ·\'ocal.'
, chuu1:r. /VII nc,111 f'&lt;1pl(l1ri.\f11m: p. (,3.
" ch1:urt'r. Op. .11•• p. 61.
Lo · :mn, 19511 tul'rt m b .:ra &lt;lora.da dt• 1, 1. grupc ,., \'CK;alc~. - t: cst11na •1uc
gr,iharon Ll'r&lt;:a Jl· 1o, 11()0 J1f1:rcnrc~ mdoJia · durante este pcrí,~o. Lo mom1:nw1·
de l-,'llt.1T:l \' &lt;ltpn:s1,·,n st· ak1ah:m 1.1e la 111 ·tona,\' 1o ,,lm •ricano-• lut:ron enconu-.int 0
· • as1· p~l 1iaon J"•~ fru tar• di.'
ParJ
ucmpo para acm·idadcs dc rccrt.-ac1on)
. la· mu, ·tea. ,'Jbc
grupc&gt; &lt;lc olor lafu·1,índclgo pclvclblu..:: luccon&lt;lucu.lapor l'hc R:nen

. . , \ TI1c I) nmmot
. .s crc-awn una
( rul , · c&lt;11n11 TI1c ( lovcr.- .Ilw D ntlt:r.
•
'
•
1 l loe ·
¡_ de blue. , counll) bluc • go ¡ l. y jan qw: gcm:r11 al ryhthm am 1

( )n 1

., e: • •

. Íntl·

2(,2

Medí de comunicación d masas (radio, televi ión, cine) radio
El ongen v la di fu 1ón de lo medio. audim i. uaJe. han creado,
debido a la velocidad a la qu1emd d u intnu 1 'n en la ,·i&lt;la de lo
ujctos r de u familia., una \.erdadera revolución} una aportación
a una denominada culrura de masas.
El e ·tablecuuiento de la radio en 1 ~- tado
ru&lt;lo e ef ctu '
baj completa independencia pero n sin di yunuva entre la
cmpr • a capítaLi ta • tambJén ntr tntcre. opue to (penódico ,
agencias de prensa, oc1eda&lt;l de autor y compo ítore. ). ''1
D de la inauguracion de la radio, el caráct r mu ical conqui taba
un pue. to mu) up ·rior resp ct &gt; de I d má interc e qu las
l'mprc as racli difu ora con crvaban. Dd 1do a la preocupación
de atraer gran númcr de audiencia (para acar pr vccho de la
ranfru de la publicidad c mt:r 1al ju tificada ) la radio e a, c,
vert1gino amem a confertr una maror reJc\·ancia a 1a mu.ica
popular, a 1a música para bailar, a la. cancionc , a 1a · vanedadc .1º
La raJio eran ·mitió más mu.ica lo que habilitó un mcremento
indefiniJo de la. cmi 1one. radiofomca:. La manufactura d los
artcfact s radiofónic« &gt;. m.ts económico e. timuló una producción
en cnc 1..¡ue :i u , ez, hizo dc~cend ·r lo co t , e.le to aparate s \
absorber nuevos hentes.'
ilur-.mt'- cst. periodo.• file! Je grupos abrazaron t: 1c omJo a pnnc1pios a mi:diado
Je lo ano cincuenta. incluyt.•ndo lbe Four Buddics. 1[bt: hallows, The 5 Ro~-alcs
Tht: Du Droppcrs, Thc C'onmets, ·nie \'ocalct·rs, The Velvet. Tht Royals, ~·ntr;
mucho más. i\11:,runo: tlt' los más famo oi; tueron Thc Fin: K ,, • Tht. J lamingo.-,
Tht&gt; ,\JcKlnglow , The Ca&lt;ltllac , The Tecnagcf';, Tht: leítonc , The Harpu ae ·,
TI1 Channcl~, Tht Schoolbov . ,\demás de grupos de color. rambi~n ·1: eocom.r:iban
agrupac1on · conform:1das por blancos, los cualc · inuahan &lt;le tmular las glorüs de
~to . As, tcncmos a TI1e DL'lO\ond , 111e Four nm ·, The rt:\\'-CUI ·, Tht' l..anccrs,
ll1c Boop-a-loos, Thc Lhecrs. Tht f Iutton . 1sters. Tht: D1:C stro • tstc: • 1111:
Dl'.\larco 1·1crs, Tht: f· ntaue ,seer. , Tht: l\kLum.- 1su.-rs} Th'- \[ills Brothe ..
Fuenre· Ja) \X arncr. An1mrü11 \ •t,gm Gm11ps: ,,-1 l listor, fro111 19./-0 to li,tiay_ nite&lt;l
tale : Editorial I Jal Lconar&lt;l. 2006. pp. 63 64).

P1crn' -1\ll&gt;cn, 1\nJr -Je:10 Tucle y. lfutori,ul, /11 mdio., /,, ldm.riii11. (M~-xico, D.
R: fondo de ultura -:.e ,o6mica, l 98~. p. 7).
v, Albt:rt T udc. q. 1-/u/on,1 dr i,, mdio · la td, 1is1ón. p. 23.
\lben y Tu&lt;lc:sq. O¡,. iJ., p. 24.
11

,\lbt:rt} TuJe.q. Op. ít. p. 40.

263

�f

l·fonm• ful l·fotuna

Las empr as publicitaria descubrieron un nuevo territono de
acción en la radiodifusión. La raclio e in cituyó n una herramienta
de mercado a cau a de la medidas de publicidad, de la indicacione
financieras, del interé hacia lo libros y sobre todo por la
grabaaone , y por la novedad.e que divulgó. 42
umero as em.i ione reproducían actividades que no habían ido
imaginada para la radio: 'concierto ; cancione , obra de teatro,
conferencias, lectura de extractos de libro o de p riódico [... ]
aparecen nuevo· género : radioteatro, novela radiofónica _ cuyo
efecto obre el auditorio puede er orprendente. Tre finalidades
· ·
,,43
de la radío, mformación-c ul tu.ra-entreterunuemo.
La radio se encontraba conducida por dive o estatuto , pero en
cualquier zona era comprendida como un instrumento &lt;le
enttetenirruento y de información. En 195 había más de 92 millones
de aparato de radio· a pe ar de la introducción de la televisión, la radio
pro. iguió su desarr llo y para 1960 había 176 millone de aparato 41
Ademá de la televi ion la influ neta de la radio • eguia iendo
aún muy notable en la década de los años 5 ,45 y esto e reflejó
claramente por el rápido crecimient y difu ión del rock a11d mll. LJ.
música de Perf} orno, Ro emary l oney, ac King Cole Elvi
Presle , huck Berry, Littl Richard, Bill Hale , entre otros, era
escuchada por la gente 9ue U vaha radio pequeño . "La música e
podría oír en cualquier localización porque era portable ahora."46

( r,

t,h. &lt;

Televi íón
En e ta ~p~ca Jos rn dio de comurucación cumplían dos funcione,:
entre~erumtento y homogeneización de la población. egún Juan Jo é
He~nande~ Alon o (Los Estados l... 111idos: Hi.rtona )' C11/t11ra).
,:i &lt;lescob la homogeneización d la cultura n rteamericana durante
lo ~o 5 y, egún este autor uno de lo m dio. d comurucación
qu e¡erció más ~uencia n e te proc o fue la tclevi ión. En palabras
Suyas: 'La t l VI 10n con titu ·ó un formidable medio", a travé del
cual, e conseguiría un objeuvo magnífic : "la homogene12ación de la

oci dad".·17

La_ televisión fue un invento que ruvo lugar en Ja década de lo
3~ Y tue puesto en 1 mercado hasta finalc de lo. añ 40. Para Ja
decada de los 50 e ta invenaón había entrado en casi cuatro mili ne
de hogare. norteamericano:. A final , de 1950, ca j 5 millones &lt;le
hogar g zaban de un televi or. 18

La t:le~is1ón tuvo un impacto poder so obr las pauta ociale
Y ccon Ollca - fnclu o cuando fue perfeccionada en la década de
1930, u clifu 1ón comercral no e realizó ino ha ta de pué• de la
gucrra. 49 , ... n 1946 hab1a menos de 17.0 O receptore de lelcv1 ion

en el
p tenormcnte
·
_pru .
lo. con umidores compraban 250. ( O
televi ore al me , y para 1960 la. tr cuartas part de: la familia
del paí tenían por lo meno uno de eso aparato •. A mediado. de Ja
"f Icrná.ndez. H1slona )' C11/J11ra p. 345.
4J&lt;H&lt;:má.nJt:7~ Op.Cit., p. 345.

Albert y Tudesq. Historia dt la rdtÚo_y la ltkvmón. p. 41.
u Albert y Tude q. Op. Cit. pp. 49 5 ,

42

!ª

"" !bu/. p. 73.
. •
~ fa velocidad de JJTlplantaoón dt: la te! :vJSÍÓn en I Esmd
rud.05, perrruuo
durante algún óempo en d declive de .la racho; ciertameme, ésta vio decrecer su aud1enoa
en un pnmcr momento; pero la irrupción de la telt:vtS1ón fue más bien un desafio que
obligó a la tadio a mo&lt;lificar sus hábnos y su estilo aprovc:ch.ando también ella el P ~1
técnico. En Esmdos Cnidos la mdlo b.'lh1a tt:nido que adapwse antt:S a la compctenoa ck
la ldevisión y particularmente a modific.arladismhuoón de los progr.unas. En 195i se:
opera.con ttansfom1:1ci nes en los programas y en el estilo de las errusion . El c~tro de
gravooad fu d la7.ndo, d •la wde (concedída a la lel !Visión) al mt:di.odia o acotlllC{lZOS
de la mañana. Fuente: lhid pp. 149-151.
46Bradlc} Becky." Amencan Cultural History". Kingwood
oUege Llbrary. hnp:/
/kchbr:iry.nhmccd.edu¡ &lt;lecade50.html. p. virtual o. 9. 1998.

°":

264

1m

_,,_~n 192?• &amp;U Telephone ompan}, actuando sobre el procc&lt;li111Jento de
~'- Js mt:caruc~ d: r mst ·\le anderson, rcaJ12ó una de las pnrneras cxpt:ricncias
se mulupltcaron M..,
¡
• ·
eP dblicas de twc\ 1S1on. Estas exrwncnci~
r·
,..... o anos ·igwcntes
3 3 una _de las ~mpresa de_ material racliofünico, Intentaba colocar su propi~
P~0 ct.'Cltmienr . Esia confus1on. aun cuando hizo avanzar la técnica, lU\TO como
t"tec10 desordenar al públt O · .1
d
c msagauo a comprar receptores cipi&lt;lameme caidos ca
esuso. 'n febrero de 1942, tras la entrada de E.~t1.dos l ' rudo •n
1 b
fed ra1,
..
•
e guerra, e gu 1erno
e
para. i:novilizar todo los esfuerzos de L-t tndustrm d1:crrónica hacia los
:tlen~es milacares, ~.mre t:Uos_cl radar, prohibió la fabncaci6n de ttlevisores: la
. 1e
norteamcacana cnrro ca un lt:targo. Dt:,puc:s de la •!Uerra la tclcnsión
\O\'loaco
• ·
"'
bs
m_enzar ~ra~ticarnt:ntt· de cero,· su nuevo &lt;lcsarrollo. todavía lirnnado a
li naaones tn~usrnalin_das. fue muy diferente s~n los paises. I•ueme: Alben r
uue. q. Hutona dr lo rad,o_y la ttlmsiti11. pp. 92-95.
,

':~'ºº

265

�década de los 50, la familia promedi pa aba cuatt o cinco hora
al día rente al t levisor. e trataba d l medi que lo reunía en ca a
, lo conducía hacia un fin común: d.Jvertimento y dJ tracción
50

de pu· d un día ardu de lab re .
·Algunos de lo programa má popular entre lo runo eran
Howd · D d • Time • The M.ick y fou e lub· y lo. e pectadore
de la ciudad preferían la comedia d situaciones, como l Love
Lucy o qwer a Lucy) · Father Knows B t (Papá lo sabe todo).
"A í fue como I e tadouniden e de toda las edade quedaron
expue to a una publicidad cada día má ofi ticada, la cual les
m straba lo producto que, ~n se le decía, eran nece ano para
la buena vida." Y a í e agudizaba el caráct r con umi ta de todo
individuo americano &lt;le lo 50. 51
La das media tenia má pod r de adqw ición (debido a la
pro peridad en la con mía), la . oc1edad con umia coche Y más
coche.. casa la adoras, refrigeradore etc. Toda la cosas y todo
lo lujo eran po ible . Había beneficio para la mayoría de la
pcr ·ona., ) parncularment para los insrrument que. ~stab~n
circulando en el mercado: la radio la tele"isión. La teleV1 100 tue
un medio &lt;le Lran rrusión con grnn alcance y cob rtura. ' 2 fovió Y
alcanzó a una nueva masa entera de cmdadan que nunca habían
ido lectorc . "·

- - - - -----

... l-loward Cincotta. 1994. p. virtual. apítulo 11: Lo

·tados Unido~ t:O la

posguerra. o. 126. May .
si incotta Po. guerra. p. vinual. apítulo 11.
_
·:i..a tclcv1s1óo amplificó cierta cri. is paliticas como el:Mc arthysmo L-O lo~ ano
1952-1954 Dcst:mpcnó un papel evidente en las campaña elcctoralc : sq,1\Ul 1 5
estudio · de :ooologia polirica, fa\· reció la dccóón de Eiscnhower contm tt:\'enson
1:n 1956, y cumplió una fun i •n dcó i •a en la de Kennedy e ntra I on en 1960, ~
término Je cuatro cmisiom: de confronta ·ón ame las cámaras. 'i• · brc todo cncontro
u m.wor audiencia gracias a los reportajes dt:portivos. de (a&lt;; cmJ.Siones de juego~
' " • que se opaco
(entre .ellas la famo ·a 6-10001 k1p,rg1mla, e: pecte Je "lo toma o Id
o t:Ja
con un enorme: e cándal de t.rnmpas en 1959), a los shmn de va.ricdadc:. 'ª. la
miaks, novdai fabricadas en forma continuada. Put:nte: AlbcrtyTudcsq. Hirtn nJdt
/,.¡ rtUÍio 7 la ttl,1inón. p. 98.
» o~vidHalbcmam. THHP lt"ARSTHATBF . 'ewYorb.-:AlfredA.Knopf.
inc. 1979. pp. 125-126).
266

~-ª

introducción de la telcvi ión rran. formó ignificatJvarnente

la vida cultural am ricana r organizo el ntret rumien to amencan
y sus gén ro. centrale . fue un lemem qu impactarla con mavor
intcn i&lt;lad de. d mediado · de lo año. 50 )' pnncip10. de lo 6Ó.

Cine

Lo: ~ñas 50 rcpre. cnran para 1 . norteamericano una nueva época
de _b1 ·ne:. tar yut cambió d estilo de "ida ·obre r do en lo qUt: e
rcl:.lcre ~¡ ocio. La adquisición de tel vi ore suponía un fucrt
comp □Jor para d cine. El numer Je spcctadorcs wsrrunuía y
h~b1a que buscar maneras para recuperarlo. "L1 m ¡or form.1 erá
dandole al publico lo que la pequLña pantalla no puedt:
cspccraculandad. F. entonce cuando la pantalla crece,
pr yecta
l'n col Jr y d sonido se connerte tn stéreo.''
f ~n numero. í un
domicilios csrt •ntr tenimiento hogarc:.ño
(~c¡or conocido com telcvi . or) pasó a , uplantar la frecuencia
c1ncrruuográ.fica }' lo taquillaje de los emes iniciaron a di. minuir.
En 19 la inJustr1a d I anematógrafo empezü a tomar carta en d
a!\1Jtlto contra aquel peligro e m. tauró una interrup ión de rentas de
pdicubs a ~1 tdevistón, con la expectati\ a de lo !far u ofocacioo por
carencia ele programación. 1 o ob ·tante el gran combate contra ]a
pantalla hica no empezo a er Je tacada stno hasta l 952 con d inc
rn relic:t', la macropantalfa \ la uperproducc1one es;ctacularc .~~
•. impon ·n los musicales como: Can/a11do bqjo la ll,111ia (1952),
de
n kdl) } la superproducc1one . Hacen apanaón nue,·o
n11tu ele la pantalfa que rompen lo. esquemas de comportamiento
ocia! onwnci~~al s, como ;\farlon Brando,Jame Dean o Manlyn
Monroe. L . Jovenes e convierten n un público pot(;ndal
ltnp&lt; rtante; e la época Jel mr. 011d rol/. E tambten la década de lo
grandes melo&lt;lrama,; de la consol.rdación de los énero como en
cas del thrilkr (termino t¡ul. . 1grnfica es1remeccr, a~u tar, fue un
genero mu) relacionado con I caracter del u pen o); un buen

d

r

Javier: Ripoll ona. "llis1oria dc:I cinc". h1tp: / h
ecind&gt;.htm. p. ,·,nuaJ, ' o. S. 2001

'\\ \·, . tcc.nct/ ~ xripoll /

s Román Gubt•n . Hi toria dd eme. (España: F.ditonal Lumen. 1989. p. 298.

267

�.

1l:um,ml/u.r I lir/011,1

l 11,. ,. ( ,,ít.ha &lt; .., ,

ejemplo de éste último lo tenemos en los films de Hitchcock, Vértigo
(1958) o La ventana indiscreta (1954).56

esperanza y prosperidad en la posguerra. " 61
La moda entró en un proceso de transformación y toma
tendencias innovadoras:

Tendencias en la moda de los 50

"el cambjo trae ahora colecciones con hombros anchos
sujetadores armados, cinturas ajustadas. El estilo femenino,
s~nsual.es curvas y el glamour son las estrellas de ésta época. La
silueta ideal se vuelve a forzar con una cintura muy estrecha, y con
muc~o volumen en hombros y en la falda, que se mantiene por
debaJo de las rodillas. Comienza el culto a la belleza."62

Quizás una de las cosas que más caracterizó a esa década fue el
conservadurismo y el sentimiento anticomunista que su hizo presente
en 1a sociedad de aquella época. Uno de los indicadores del carácter
conservador fue la vestimenta que se usaba en esos momentos"51
.
Se impuso la moda de Christian Dior (véase Ne111 Loo~) 58 Y
Gabrielle Coco Chanel. Coco puso de moda a la mujer deportiva Y
bronceada con ropa cómoda que prescindía de las fajas y corsés.
Asimismo, Marilyn Monroe se convertiría en el icono del cuerpo
'deseadd
~ .59
mas
o e esos anos
Con los años 50 vuelve el esplendor. La moda vive otro de los
momentos más intensos del siglo. El New look de Christian Diot,
que había sorprendido al mundo de la moda a finales de los 40, se
expande. "El nuevo estilo contrasta por completo con las formas
austeras y simples de los años en guerra (véase moda en los años de
la Segunda Guerra Mundial~ y es tomado como un símbolo de
Ripoll. Cine. p. Virtual o. 5.
5"1J3ecky. American Cultural. p. virtual No. 9.
58 La nueva silueta tenía talle avispa, busto alto y redondeado, hombros aogo stºs
y un dobladillo que descubría las piernas, a treinta centímetros del suelo. Los mod~l?s
eran estrechos en las espaldas y el busto, y las faldas se ampliaban con exagera~on
para la tarde y la noche. Este era el llamado new look diseñado por Chris~ Dior.
Ecan años de gran dinero en los Estados Unidos. Algunos franceses reacaonaron
con reservas ante el despilfarro de tanta tela en un mismo modelo. Hubo prote 5ras
en contta del new look y propusieron prohibirlo, mientras las clases populares, que
00 podían pennitirse tanto lujo y metraje, llegaron a ser víctimas de la moda que
recurrieron a las cortinas antes utilizadas para los oscurecimientos para poder
confeccionar una falda new /ook. Fuente: Felisa Pinto Delia Cancela. Moda para
principiantes. Vanguardias del riglo XX. (.Argentina: Era aciente: Documentos
Ilustrados, 2004. pp. 54-56):
913ecky. American Cultural. p. virtual, No. 9.
00u Segwida Guecra Mundial influyó en gran parte para afirmat el gusto ~r los
estilos deportivos y militarizados. El Pantalón siguió ganando terreno, 1DJ~tn15
que el sombrero lo perdía paulatinamente. El tejido de punto logró populan~d,
convirtiéndose el suéter en la prenda más lucida por la clase media. Durante los anos
56

268

la¡

~~ juventud comenzó a lievar una moda inspirada en las
act1V1dades_deportivas. Tras la severidad de 1a guerra, repuntó el
consumo, 1rnpul. ado por el optimismo económico. Las mujeres
cor.n~nzaron a liberarse de sus hábitos hogareños e iniciaron
act:1v1dades sociales que las obligan a tener vestimenta apropiada
para usar ~era de la casa. Para los hombres, la moda popularizó el
uso de los ¡eans Levis, camisetas blancas o negras bien ajustada al
cue~o y chaquetas deportivas. El cabello se usaba hacia atrás y
con ligero copete en el frente, al estilo de James Dean.63
En estos año , Christian Dior siguió siendo uno de los diseñadores
más _influ~e~tes. Pero ~bién ruvieron un papel importante Pierre
Cardin, Cnsto~ ~alenaaga, Coco Cha.nel y Givench}~Marilyn fonroe,
James Dean, Bngitte Bardot y Elvis Presley se transformaron en los
referentes de 1a moda de este tiempo. 64
Los hombres vestían las típicas camisas a cuadros de franela v
pantalones ~ule Qeans), caJzaban los populares converse y terúan ;l
pel? envaselinado al estilo de los ídolos juveniles del momento. Las
mu¡eres vestían amplias faldas circulares y blusas ajustadas con un
~e la gu~rra,.~I traje femenino careció tatalmcnte de gracia, pues la escasez y la
;!uen~a n~~ ma.rc~on en forma mvoluntaria Ja paura de la moda. Fuente:
oruko. Histrmadel lrf!Je: Dela h(!J,a deparra bastad sio/oXX 11vféxíco D F· D '
1992. p. 129).
"6'
\"'
'
• ••
iaoa,
61 Lu .
I
. ciana ..amberto. "El regreso del glamour: años 50." http:/ /www.rerra.com/
esp:c•ales/lamoda/una_mirada_atras/losSOs.html. p. virtual o. 4. 2001
2Lamberto. Ibtd., p. virtual o. 4.
6
-11.ambeno. Ihid., p. virtual o. 4.
""Lamberto. lbid., p. virtual o. 4.

269

�11w •

1/!lá

11

tm.,

I lllll

cierno cuello redondo. Algunas falda t nían ciertas aplicac1onc de
un Jmirh poodk en la esquina mfenor de la preo~ Ellas_ calza~an
los populare saddle shoes y lo jlats (zapato de p1 o o m tacon).
Los chongo
"colas de caballo (p n 1:ail)" eran algo u ual pero
más lo fue el e tt.lo de Lucille Ball, farilyn loruoe \' andra Dec
(cabello e rto con odulacione ).6 s
Durante la década d 150, los adole cent , que hasta aquél momento
n d odian n el mundo de la ropa, aprueaer n como una clientela
poteoaal y pod rosa. b6 Análogamente, urgier?~ 1 su~productos que
evocaban l fenómeno masivo. La moda perdio por pnmern vez ~ d
iglo, u carácter eliu ta } convirtió en un fenómeno dL ma ~s.. 6
En ~ a época la 1uvenrud , e nconttaba ávida por un reconoorrue~~o
e: identificación propi~ de eaban imponer e como una ge~eracmn
separada de l. &lt;le sus padres 1 htciet' o con una moda propia.

&amp;re~~uq
.
-p p un t · rmino que no . ugt r algo popular. Respecto al arte, _te
no utiliza un l nguaj t: pccial, ino que e me &lt;lel coos nso comun,
es decir, . e pr paga emr la poblactón, e manúene · se toma en un
elcmcnt trndicional. • le llamó Pop-a,t a la mrroduccióo de ekmento
populare en el mundo elia ta del arte. " o~~ : d día que ldenb::
pr~ cotó como obra de ~e en una expos1c1on, una_ h~;burgu
gigante ca,, y Jun :e pu. o a ptntar bandenis d los IB L •
6"] .ambeno.

Rcgr~o dd glamoUL p, vmual

o.

4.

ucro, mezcWla, bota )' mmoadeu como medio de transpone fueron lo
•
· d umentana ·1u,,enil masculina
a finales· de lo,
elementos ••ue marcaron la epoca
y 1a m
.
1~,

,

•

:\(-,n.•lin

año · Sll A medfaJo · de esa misma década t:II1pa.aron a surgir acmce como - 1 .
• .
d.
cl
.al
C1L1n°
fonroe, lane Man field y J;me Rusel~ entn: otrn , que reron r~ue _fl'Xf v~ _
fcmenm;l, Pero. e n la aparición en escena de Elvi Presley, d tcnomeno muslOU
llamado rock l11zo carnblllr d ,·c. ruano &lt;l1: la jóvene • quienes se ,·olearon por 1·1
faldas amplias con cnnolina , faldas doble. y pamalone ceñido•. unas veces l~&gt;S
L
. , __ chj
y orros cortos, Por fin hact.-n su entrada los r1tal1fl~;
cos con cxprc• 100e ' boht..1T\llS
•exi renciali ta • l avaden bares, cafeterías} pla1A1 de todo el mundo. u ve 5ruano
e. d fonnado por panralont:s de mezcWla, camisa de algodón, chaleco~. chamarras
r sanuafus. ucnte. Kaloniko. Hultma del tr,ge. p. 131.
- ~1oc11a Cancel.'\, .\fotÚ1p,m1pn"11dpi,mltS. pp. 65-69.
68 Rafols. ,\rte. p. 562.

270

(

I,! • (

:t

1 Pop-ar/ ubraya d valor iconográfico de la ociedad de
consumo d la época de lo cincuenta. J arte p p e, l re ult.ado
de un e ~o de \~da la rnanife tación plá uca de una cultura (pop)
caracrenzada por la t enología, el capitali mo, la moda ) el
con u.mi. mo, donde los obj to dejan de r úruco para r p n ado
como pr dueto en serie. En e t ttpo de cultura tambi ' n el arte
deja de er único ) e com-iene n un bjeto má de con um :
''Pop s el arte d rna a , la mú Jea de ma as. Arte de con umo
'
mus1ca de con umo. Lo fundam nto, de lo, movimiento pop e'
encuentran en la introducción de lementos populares y de consumo
t:n d arte en la consideraci 'n artística de cualquier act:Jvidad, · en
la caracterí tJca de nue tra sociedad de con umo, que pr duce un
arte de ma a .'"''1
El máximo exp nem dd movuniemo, And) arho~ afirmaba
yue "La razón por la que pmto de e te modo es p rque quiero er
una máqujna". También e. 1mbólica la afirmación ele Richard
Hamilron con re pecto a u deseo de qu el arte fuera ' efímero
popular, barato producido en erie, joven, ingenioso". Todas ella,
'Óan cualidades equivalent • ah de la ·ociedad d consw,10. Cuando
1, 1 ffiO\'Ími ato pop llegan a "mtroducir lo. elementos de consurn en
d mundo del arte y tratar de crear a la v z una cultura de mas capaz
de ser l vehículo de realizaciones personale in&lt;lMduaJe representan
uno de lo mcento lle,~ado a cabo para ene ntrar una olución a la
opo. iaón que eXJ t entre arte y cultura de m~ " "º
A mediado de lo cmcuenta, y rupera&lt;la la cri 1 económica, los
adole centes obruvieron, por ve✓, primera poder adqw itfro. in
embargo, no po eían nada pr pto, · ni música, ni e ndos, 01 dub
ílJ identidad: tenían que compartir u mundo con el de Jo. adulro ~
Pront l h mbres de neg c10 , ad\ irueod que lo temagers se
habían convertido n urudad s e merc1ale independiente , con
~ to r nece 1dadc diferente , empezar n a ofrecer co as: blue1eans. moro , cami a , música .. " ~1
lfl/hid. p. 562.
lbítl. p. 562,

llna.. p 563.

1

271

�11f/Hi mlus 1 hrlórra

sí nac1 ' el primer establecimiento de moda Mary Quant, el
cine, la mú ica p p y el arte de Andy arbol (mayor repre entante
del arte pop). Este movirruento artí neo fascinó rápidamente a lo
am ncano. , po teriormentc llega.ria a otra regione del mundo. ' 2

Conclusión
fin de concluir con la xp sición de este trabajo, qw ie a mencionar
brev mente un comentario.
oh ervación de la eran fi rrnaciones
oc1oculturales n el tran curs del tiemp , no ayuda a entender
que factore o e tructura regt traron una alteraci 'n. Del mi mo
m do, el hombre, aquel agcnt
er cambiante de la ociedad,
re ponde actúa de cierta manera con forme a lo cambto que vive.
Para poder comprend r la. accione d lo inclivtduos
nece. arto

pe!ar del clima de intranquilidad que se vivía por la amenaza
e una ,1erc ra Guerra fundial·
·
·•
Gue
.
. ca . ionado p r la pre neta de la
rra Fna, el pueblo nort americano alió airo
d fi
e e scremecedor
o y e a tante &lt;le
e
, .
. ~ce o. Pronto alcanzaría una pro pcridad
cono~~ca un lilC1p1entc avance por lo derecho ci ·1
revoluc1on mu ical y d primer ad .
.
d
v1 • , una
\ erurruento e la era e pacial J..o
d
anterior
•, americana a mediado. · del
. 1 , , emu stra que 1ª Cl·vw zaaon
e ene ntraba v1our
pig O ·
h
sa } ra di ant en Ja pale ·tra mundial
tenormentc ell, ·ería foco d una er1· d e. acontecmuento
. .
Je.
el e ·tall1do d la. r b e lton
. negra ' • u lucha por lo
dgran hnvergadura:
. il
d

~rec o rnr e , el a. e inaro del pr id me K nned . 1
1etnam entre otro..
}, a

in errado w u propio contexto h1 tóric .
lndudablero ·nte la época de lo. SO fue una fa t.: histórica
incrustada en una s rie d tran. formacione . Y no ólo en el ámbito
econórrúco o político, ino qu · incidió fut:rtcmente en la
fcrru
culturale ) ociaJc d la ép ca. I la . ido con iderada como una
etapa form1dabl en la conformación del pueblo am ncano. Y
ex1 ten mucha. r, zone para explicar e o. on ella cambiaría el
rumb &gt;de aquella nación que e iría con truvendo bajo fieles ideales
de confianza re pon ·abilidad optimi m , m embargo e tas
con&lt;lidone entrarían en contradtcc1ón con lo revc es ·ufrido·
durante esta década: Ja guura el' or a, el 1 artybis,,,o (qut: llevaría
una campaña en acionalista contra l comunt ta , conociJa como
COZf' de bn9as y qu
cmbrarfa la hi tcria col ctiva paranoia en la
gran ocic&lt;lad de la afluencia), la aún di criminación racial, lo alto.
índice de delincuencia 1uverul, etc.
c puede de prcnd r dt: lo anterior que lo. añ . 50, fueron una
fa. e h.t tónca en donde remaba una relativa mezcla de posrums Y
ap:uiencil . i bien e e menta que fue una época de pr mesa·, de
alienación, conformismo y consen aduri mo tambi ' n fu un periodo
lleno de contradiccionc v turbulencia, d igualdad y derecho para
algunos, ck rebeldía y enormes d1 locac1one .
-!bid. p. 565.
2 2

273

u rra de

�-

H11111arrilil.r Hi.srorio

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274

_.o,r 11. r m

275

�Reseñas y comentarios

�El Centro de Estudios Humanísticos
cumple cincuenta años en 2009

El Centro de Estudios Humanísticos &lt;le la Universidad Autónoma
de Nuevo León se creó el año de 1958 por acuen.Jo del I l. Consejo
l 'mver.;itario, pero inició labores el año siguiente, 1959, exactamente
el 7 de agosto, en acto público presidido por el gobernador
Constitucional del Estado, Lic. Raul RangcJ Frías y con la asistencia
de las autoridades universitarias ) miembros del propio centro: el
Dr. Agustín Basavc Fcrnández del Valle, presidente del centro y
jefe de l.1 Sección de Filosofia; el maestro Israel Cavazos Garza,
secretario } Jefe de la Sección de Historia,; el Lic Juan Antonio
Ayala, Jefe de: la Sección de Letras y el Uc. Alberto &amp;.!reía Gómez,
Jefe dL la eccton de Ciencias Sociales provisionalrm:ntc jefe de la
Secci&lt;&gt;n Ed11oriaJ.

r

En este acto, el Dr. Agustín Basave Fcrnán&lt;le-¿ del Valle pronunció
un discurso que tituló "El Centro de Estudios Humanísticos de la
Univus1dad de uevo León", donde explicó los motivos que
Ucvaron a la cre:1CJon &lt;le esta nueva dependencia universitaria. El
discurso inició con estas palabras: ''El Centro de Estudios
Hurnanisticos de la Universidad Aut&lt;&gt;noma de \¡uc:\·o Lc6n es el
nombre de una esperanza mexicana, t.-speciticamcnte neoleoncsa.

279

�•

1l

,n.

ace a la vida dt: rclac1on, llmp10 de prejuicio , con anhelo de
verdad
oluntad d cr~ cío.
'La, ida actual se ve aco ada por una ternbl angu tia producida
por la Je ·orienta 1ón; no toca , i" ir n un rnun~o que al parecer . t
d sqwcia. n ist ma de idea } f: rma. de vida e hundL_en el
ca ) n e ven alborear ou \,
tructura ' nu '\'O pen anuento~.
E} debilitami •oto la cli tor 1ón d l rac1ociruo caracterizan la ms1.
actual. La técnica, qu debiera , erv1t al hombre para &lt;lommar la
naturaleza } pod r , car eo • u m ne tcres e pírituale . k ha
davtzado. Padccemo. una en is d mtinudad Vivimo. ext.roverudo.
en lo de fu m. fugándonos de: nuc. rro ·o auténtic ~ turdiéndo~o.
con el vo erío &lt;le lo. in trum nto de di tpación (peen. a, radio,
telcvi 1ón, cinematógrafo). . -\unque tengruno má infi rma ión que en
tm · t.:po at, hay una crecient indifer ncia crítica.
parecL~ va no
importa pensar\ al r, ino YÍvir) r eficiente. La t ' cruca, nentada
en u enud gig-antc ·co ~ m rcanul, e la pla. mación matt mili ta de la
et! ac,,1 uanútam, a qUt: ha u ·tituido a la idea &lt;le alvaciún. e ha
perdi fo el cnúdo d univcr al, &lt;le ,,.erdad total, para ca r n la
atomización &lt;le un puñad d vcr&lt;lad . parcial que no e •abe c mo

r

conciliar.
En u &lt;li . ur o inaugur, 1, d Dr. Ba ave se ocupó también &lt;lt:
_eñalar lo. a pect bá icos que ident:1.fican al Centr Je b ~dio~
l lumaní ttc . : ' Jame p rm1tido ofrecer 19u1era en u. linea
fundamentalc , la un.timbre &lt;le! Centro de l.'... tu&lt;lio l lumani neos
de (
ni,· r id:id d
ueYn León. Trátase el un urgan1. mo
uoi,·er itari
m·o objenvo prim rd1al s fomentar v promover b
in c. tiga i · n d~ntro de L'l d1 ·c1plina humam neas. Por ser una
10 uruc1ón de carácter e. tncramente c1cnt1fico, queda fuera &lt;le "~
campo de acuvi&lt;lad . to&lt;lo upo de pro ehrismo pohnco o r ligi~ 0 ·
Ma · a&lt;lelant dcclar ' :" o andamo en pos de un humaOJ mu
libre co ,. e nccptual. almcnJrado &lt;le cita griega ) L'ltina , pero
in latid~ cordial para el hombre. Bu camo un ahu del hombre
para d b mhre. ' n abcr del hombre concr to, del hombre !otc~•11
que es, a la par, e. piotu \ carne alma y hue , razón r sangre, tn5 ~1~~ 0
} pru i n. 1 r multidim n 10nal del hombre r dama una "'stºn

compren iva de todos us plano ."

E te di cu , íntegro, e reprodu¡o n I núm ro 1 del Anuario
H11111anila.s, publicación donde e han recogido lo trabajos de Jo
colaborad?re locales, nacionalc · y extranjero . r primer número
del Anuan del entro informa que e acab' de impnmir ¡ 8 de
agosto de 1960. En la actualidad,
han publicado 33 números del
Anuario H11manitos, n un ol volumen. E ta edición unitaria
pr valeció hasta el número 36 (20 6), a partir de 20 7 e acordó
por l gr~ número de página de cada volumen, que ya hacía dificil
u man JO, e acordó clividirlo n cuatro volúmene todo con el
mi mo número y dedicando cada un a la ecc1ón d Filo ofía la
de Letra , la d Historia y la d
iencias
ciale .
'

~ publicación del Anuano h1,111a11itas tuv do mt rrupaones:
la pnmera d cho añ , de de el año d 1982 ha ta I año d 1989
indu ive; la egunda fu d sei de 1991 ha ta el año d 1996:
catorce año n total. . . t e. plica qu en t año de 2009 el
Anuario aparee rá con el núm ro 36.
La pre idencia d 1 ntro la tuvo el Dr. Agu tín Ba ave ernánd z
de~ al.le, de 1~60 a 1979.
iguió el Lic. Alberto arcía ómez,
qwen fue pre 1deme lo años de 1980 y 1981.
uceclió ¡ Lic.
Jorg fonternayor ómez, óJo l año de J981 regre ando el Dr.
Ba a e a la pre ideacia, del año d 1997 ha ta u faUecuruento el
14 de enero de 2006. De d
año pr . ide el entro el Lic. Alfo~so
Rangel uerra.
La jefatura de la cuatro secci ne del Centr han ido atcnclida
com igue:
La ecc1ón de Pilo ofia: 1 Dr. ,\gu. tín Ba ave •ernánd z del
Valle: de 1960 a 1979 y d 2002 a 2006. El Lic. Jorge f nt ma r
Góm:z, de 1979 a 19 1 y 1990-1991. El Lic. Ricar&lt;l .L figuel F1 re
Canru, de 1997 al año de 2 1, y el Lic. Cuauhtémoc antú de d
el año de 2002 a la fecha.
'
La ecc1ón de Letra : D 196 a 1964. EJ Lle. Juan Ant nio
AyaJa. Lic. Alfonso Rangel uerra, en l 965. El Lic. ◄&lt;luardo uc:rra
Ca t llano , de 1966 a 1979. La Dra. Alma ilvia Rodríguez de de

1980.

'

281

�l ..l Sc..·cc.:u.'in del liqona: 1~1 Pmfr. Israel &lt;'a\:tzos G,tr;,,a, dl' 1960
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1%0 a 1981. H ]Je. R1c:mlo Vtllam:,11 Arr.1ml11dc. de,dc: 1997 ,l l,l
fed1.1.
l ..1 ~lH 1c"1n Ed111 in:tl: Lic.. J\lti ,nso R,mgcl Guerra de IW, 1 a 1%5.
Lic. 1 du.mlo Guerra Castdlano::;, IV65. hl Lic. l•r,rnc1sco Buc10
Palomrno, de 1'J66 a 1969. Po teriormcnte, esta c;ecc1ón

de,.1parcci,,.
\dcmas del \nuario /111111t111ilt1r, l'I Cl·ntr11 Je hstud1os
Humant'-t 1c.., ,, ha pubhl:,ldo libros (le dt\ crso::; autores, en u ma)or

parte Je l., '.'-ll·cc1011 dl· Filosofi'a.
1.1 ( \·111rc, 1.1mb1~n publico el a1io dc 2007 un libro dl' hnmcnaJl
al Dr. \!,,u!'.Ull Bas:ne I crnándc..·z cid Valle\ con c,1ud1os en los t1m:
participaron '.!1 robhoraJon:s. El lihro ofrl'CC un.l \ tstón dl· la

filosotla dd Dr. B,1:-..1\l', ele.· su pensalllll'nto, ma collll"nt:lrio a su
obra ) b1bhohrrnfia dm:cta
l ksde el ai11, clc- 20116, el ( .( nt r« 1 dl· 1~studios 11 um.mísnc&lt; 1s Ut:m·
,l su c:irgo la&lt; .atulr:t Rnül Rangcl l•n.1s, qm.: ofrcc.:t.' trl"• confcrcnc1a
por ano, los mese" d1.: maa.o, ma\O \ scpUl·mbre. l la public:1d1) a la
fel ha·
21JU(1: &lt; arios Monttma,or: f ¿/S

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l'o tira d. /01 mgeros 111e;,..1Ct11101. \dolfo Castañon: / / Q111¡01, ) ( n 11/
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lingüi tic:i ,. cienna. sociaks.
-· ~ L renbcn trabajos orig111alc e 1néJito.
e re peta la c:tructura
íund.11nt:ntal de ca&lt;la comnbu ii&gt;n II ensa\o, u, embargo l' su0en.:: a)
mm· .1r los aparudos con. ubtítulos: b) en ca &lt; &lt;le la utíhzac.:1ón de rcfen-nc1:1
nwnéricas, utilizar d. 1stl'ma decim:11: e) lis cna,; te. ruale. dcherán inant:jarw
con comill.ts y n&lt; con cur. i, af; d) ro&lt;la ita hre\·e &lt;lcbe mantena. e l"fl d
párrafo donde se prn&lt;luzca Lt referencia; LO el cas&lt;1 de cita. m:iyorc a 4
linea • dcbt:ran coloca . l' a b.m&lt;lo, a un espacio. In comilla. \ sin cur. i\ ,1..

3.-Tudo trabajo deb' pre ·cntar e en formato electrónico \X'ord. l~1s
rcferl·nc1a.: st· on:1gnarin en nora de pie di." página ) en su caso, tamhirn
bs luemes, para facilitar h1 le turn seh'l.li&lt;la &lt;ld 1cxtn.
4.
.1n:p1.in t'll. ayn. , inn:siigacion y nmtnhudune. con una x11.:ns111n
mínima tk 15 ) m: 1111a &lt;k 25 cuanill:i , en d tipo o fuente: TimL t\\
Roman de 12 punto a e pacio) medio parad cm:rpo del ll'.·to.) J1.. ')
puntos p:1r;1 l:t refctcnci:1s bihliogr:ilica:-. Quc&lt;la a criu:no Jd &lt;:onsqn
Editonal aprobar colaboraciont:s con caracterL 11cas tÜYersas a lo :1~u1

establcci&lt;l&lt; ,.
S. El ·on ·eju dt: cada :irea Je f Íll111t1111l,1.r tcnJra en tmlo mo1nt:nto d
las cuntrihuc10ne rcc1b1da. para •u
pubhcauon ~ comunicará al autor obre d procedimiento '. u rt·sult.td 11

JL recho a ·ometcr a dfrtamen

6. l..a! comnhuc1ones ce rccihL"n pl)t correo dcctrúnico, p,,r e crito \

con e, ,pia dectrómca. por l"ntrcga pcr on:1L vfa mcnsajcña, &lt;1 ser
7.

-ic111

pmt,1I.

Debe aoe ·ar e a caJa crahajo una rcft:rt·nc1a bren: :1cadém1c()-

bi11grática dd aut 1r, dire ·c1ón po tal) correo eknrú1úrn.

H11ma111ta.s Hi..rtono e terrnm, 1 .
. .
o e e 1mptll1llr en
1
mes de no\ iembr d 2009
1
d 1a
, en o rallere
. e . fmprenta niver ita.ria de la
ruvers1dad Autónoma de
,
El . .
ue o Leon.
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            </element>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Humanitas
Universidad Autóno1na de Nuevo León
Ant1;1riu df'l C1'111ro dP Est11Clios Hum;111is1ic·&lt;&gt;S

Num. :~?Vol.IV

Ern'ro-Dic·it'111b1·1' '.2010

Jfistoria

��FONOO
UNIVERSITAR IO

�UANL
Dr. Je~ú \.nccr Rodríguez
Rector

l ng. Rogel.io G. Gana Rívera
t:crt!rarÍO Gt:ncral

)

Dr. Cbaldo C rriz Méndcz

• •crt'mno Académico
Lic. Rogebo Villarreal Elizondo
ccretario de Extensión y Cultura
Dr. Cclso José Garza Acuña
Director de Publicacmm:

Uc. Alfonso Range1 Guerra
Director del Cenuo de Estudios Humanísticos
Editor responsable
.\ltro. Francisco Raíz olís
Correccion de estilo y cwdado edimrial
Lic. Juan José .\luñm. Mendoza

D1,eño
Lic J\driana López Moorcmnyor
.irculac1ón y admirustracion
Hwu.,,lr,n, A.ílo.17,
31, Ene..,.Dlc¡cmLro 2"!íl, l·miadc~11hloctti&lt;"1. IS J• enero dt 2111 l. R&lt;11&lt;ll lnua!,,dt,,uu pubbnd,
por la l n11,;tr,klaJ \rnñnlJma de :"j\lr\ ) Let.m. • tni1..C"1Jd t.:mm&gt; dll!" 1~ -rudKJ HumilnUIJCO$. Domtcú.\u de la puhbuoün.:. Bthh11t.Cl::I
Lrul'cr1tina fuiul Rangd 1- rln. pi ID 1•• \\- \ltt,o!l1 RC"\ et, ,!\,:, .«.100 .' \ h'' .. G 1L Rc-~1 ~~ \tommey. '.\ut'.'\·o Lcún, Ml.'.)Jco. ( .. l", 644-tO.
Tol • S! MI Hl2~l(NIO «1. 6531 1 u, +52 ~1 Al 2'l 40 Olh,i 655G lmpreu ~e&lt; 1:, lmpren1&gt; l'.111, rn1ura, C,uJ,d 1 'n..mluti,
t/f'l, C P 66·Hl. !'i,m N'KoLi• de IP" t,,n.a. ,ut:\"O l...cl»n. ,tr:~ic:u. l·«hJ dc-tttTIUIU.Onn de impre,~n ~(I de chdmsm-t' de .?tflf\
1 uaw: )(~1 c,cmy,l11r-cs.
'\iiwn.rm de' RNcr.·1 de lk.«c:hos lll
e:1d.U!il\"O J.d Ululu ll••.,,,,1Woro~Jil ¡10r c.-1 ln,.útuw '\;;icMJnal dt.l ~cho de!' -\mor:
1~21)("1-1191111 !\9:?1~HI-IIJZ, Je: r«b• 10 do Sqmcmbrc de. 200•). i\um&lt;,o ele «rnfiado Jt lia1ud d, titulo y &lt;nrtJcnld&lt;&gt;, 14,'IO'l, d&lt;
lech• 1(1 Je iKº~º d.c ?nto. com:C"diJo anrc UI r.rrm~inn Callfiadr,ra Jr: l\.iblica~ y R(-,.·uu, lh11tnd11,- de Ll Stctctana ~
Cro\x-n11c1óa. l ·,: Fn rri.nutc- R..r,._'1,uudc rnarc1 ame c.1 ln~unno luu."al\O ck .ta P1t1plt.dad lnJusu:u.l l.1'6?.!190.

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l II Qfltnkll"I« c:ontt"nWo, nrrn~Jo, en Jot Krdculo un .1i:-:!-pom. thil1dad uclw1,..• de 1,, •ut•~
Pn,hthh~l !a rrprod.ucnJn tncd ,, r,,n:ial. en au.lqiur.r forna o rn.c-J1t,, del cmnt:"rud.u e-doonaJ de C''!te' numero

lmprtt.u en Moteo
Toom 1.,. dcttchoo «&gt;c.....ir»

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cc!othuma'd~il.uat1lnt1.

�FONDO

UNIVERSITARIO

HUMANITAS
ANUARIO
CE TRO DE E T DIOS HU
Í TICO DE LA
U IVERSIDAD AUTÓ O 1A DE
EVO LEÓ

ANUARIO
HUMANITAS 2010

Dirertor Frmdador
Agustín Basavc Fcrnández del Valle

Director
Alfonso R.angel Guerra

Jefe de la Sección de rilosojfa

Historia

Cuauhtémoc Ca.nrú García

Jefe de lo Sección de Letras
Alma ilvia Rodríguez Pérez

Jefe de la Semón de Ciencias

~dales

Ricardo Villarreal Arramb1de

Jrfe de la Sección de Histo,ia
Israel Cavazo Garza

Israel Cavazos Garza
Coeditor

�ÍNDICE

JosÉ ARTURO BtmCIAGA C. Clero secular y sociedad en Zacatecas
del Siglo XVII: Rasgos de una autonomía religiosa y social en el
Noreste Novogalaico
9
JORGE L ms C APDEPONT BALLINA, El Caribe como Mediterráneo: la
defensa de las ciudades indianas contra la piratería en los siglos

XVl yXVII

33

CEt so JosÉ GARZA A CUÑA, La trascendencia de lo inmediato: John
Reed o el relato del presente como historia
61
I SRAEL CAVAZOS G ARZA,

La juridicción de 11onterrey en la época

79

Virreinal

D on Martín de Zaval.a y la
consolidación del Noreste novohispano ( l 626-1664)
89

VALENT INA G A RZA MARTÍNEZ,

FlLIBERTA GóMEZ CRUZ,

La lluasteca ) sus puertos: Tuxpan y

Tampico en los inicios del _México independiente

127

JosÉ ANTONIO G UTIÉRREZ G . , Juicio a tres frailes agustinos por
conspiración contra el virrey Venegas

165

�To

w JALPA FLORES, Las organizaciones religio as en la región de

Chalco en lo

iglos ~~-XVII

ToMAs ME mIRICHAGA CUEVA, Solares

207

r casas de

fonterrey

251

JosÉ MARcos MEDINA BosTos, ¿"Hijos del pueblo" o "ve~os"?
La representación política del antiguo régimen en lo pueblo m1Xtos
de onora, 1767-1810
275

GUILLERMO G ERARDO ÜRTIZ R:EGUER,

NORMA RAMOS

E

COBAR,

La Guerra Cri tera

iñez y vida escolar en

301

Introducción
A ri \LES DEL

:1.'VI, Zacatecas y su zona integraban parte de la
"máquina" americana, término ya empleado por lo propios

Re ñas y comentarios
.Al.FON ·o R.ANGEL G UERRA, • 1 otas

345
y comentario al libro

uó11 Ú' algunas otras partes), del maestro Israel avazos Garza
347

Perso11qjes de

Jo é Artwo Burciaga C.*
UAZ

uevo León,

315

1910-1940

Clero secular y sociedad en el
Zacatecas del Siglo XVII: Rasgos de
una autonomía religiosa y social en el
Noreste Novogalaicoi

ue1•0

Diana Gpe. Tapia González, Crónica del Homenaje al Profr.
1 rael avazos Garza
353

Israel Cavazos Garza, Comentario sobre la traducción al
italiano de la crónica &lt;le Juan Bauusra Chapa
357

tGI.O

funcionario de la orona en sa época. Hay uno claros indicio, d
L'l defensa de derechos de la ciudad ante la auroridades de ueva
Galícia y de I ueva E paña durante el iglo ... 'I, indicalJv de un de eo
de autonomía por parte de la provincia el Zacatecru ante las autoridade
superiore , deseo qu se r forzaría a lo largo del siglo
' Il. Pero,
también e r velador el proceso y el desarrollo de la ciudad, por sus
riqueza rninerale , para la incorporación inmediata de u zona a la
. trucrura del imperio americano e, pañol, fenómeno dL innegable
importancia "para la historia del nuevo mundo y del mundo entero". 2
· Docente e investigador en la Umveddad Autonóma de Z:tcateca ; Dr. en
gengrafiae histona por la 'niversidad .omplutense de :\Iadrid; premio de Historia
Regional "Atanai H) G. arabia" 2008 2009 de Í'omento Cultural Banamex. Amor
de má. de una trcmtcna d libros de historia.
1 Este aráculo refleja de manera sucinta los conrenidos de un cm bajo má amplio:
f../ Pns1J1a m el Espe_¡o. Clero Semlar y fociedfld tll d ZacatecaJ del r~e/o .YTIJJ, ganador Jcl
XHl Premio Baname."X '' \tammo G. aravia" Je Hi~tocia Regional Mexicana.
Agradezco al mae ·rro Israel Ca, a7.o5 ar,,;a la im~iración par:i publicar d pre. ente
articulo en la ren: ta H.11111,miias.
2 Perer Bakewell (introductor) en: Jo é Enci o Cnntreras, Ctd11/arin dr laca/reas
(1554-1596), Zacatecas, '\ yuncarmt:nto de Zacatecas-.A runrami nto de ñ.-ui-Facultad
de Derecho&lt;le la Cnfrersidad Autónoma d~ Zacace~as, 1998, pp. 15-19.

9

�La dependencia de la provincia de Zacatecas de la capital del
reino de la ueva Galicia, tanto en el poder temporal y especialmente
en el espiritual, fue drá ricamente relativa o reducida. Para upeditar
la primera a la egunda, de forma significativa no fueron suficientes
la vi itas de oidore de la Real udiencia, de prelado y d otros
funcionario intermedio }' menare · tampoco lo fueron la hegemonía
religiosa económica y cultural de la segunda sobre la primera; ni las
ordenanza reale y las instrucciones emanada del gobierno central
de la región e .inclu o del virreinal. Zacatecas puede definir e como
una ciudad señera en lo propio, con dos miradas: una, moderada,
hacia Guadalajara por u relación oficial y formal con ella; y otra,
intensa, bada sí misma por la complejidad de sus estructuras
religiosas, económica , política , sociales, culturales, demográfica
y geográficas.
Ahora se reconoce que el ore ce de la región no ogalaica, con
cabecera en Zacatecas, representaba coda una incógnita por la total
autonomía de dicha ciudad. 3 in embargo, esa región no dejaba de
ser parte de la red colonial novohispana e hispanoamericana donde
se había gestado una premisa basta ahora irrebatible: "el occidente
de México nació en el siglo Ml". 4 n esta misma línea también
puede mencionarse que la historia con plenitud, de la Iglesia
mexicana, inicia hasta principios de e e siglo, cuando se inicia una
estabilización de la organización eclesiá cica diocesana con un
repunte de la actividad parroquial por parte del clero secular. s
La importancia de la ciudad de Zacateca , y en conjunto de
todo el espacio de su provincia, durante el siglo Vll, responde a
e a autonomía que e consolidó gracia a una constante: 1a progresiva
ruptura entre dos células autónomas: Guadalajara y Zacateca . El
mundo de ésta, con toda u carga social, religio a, económica y
politica, estaba, a u vez, más di tante de lo cuerpos aciales de
7

Guadalajara y de la ciudad de México. Zacatecas era, simplemente
"otra cosa". Prueba de ello e que su administración fu tratada de
diferente manera:
Todos lo corregimiento y alcaldías mayores de ueva Galicia
excepto uno, el d Zacatecas eran cargo aouaJes, y ni los salarios
ni la obligacione resultaban particularmente atractivos [...] La
ciudad de Zacatecas y su di trito circundante merecían un trato
especial por el tamaño "tenía una población e pañola mayor que la
&lt;le GuadaJajara" pot su importancia corno centro minero de plata )
por u reputación de desordenada. Ha ta 1580 la administración
del área le era conferida a un alcalde mayor nombrado anualmente
por el presidente, iendo en ese año su tituido por un corregidor
re pon, able ante el presidente, pero nombrado por la Corona [... ]
u jerarquía ·e confirmó en 1585 al concederle e cudo y tirulo de
"ciudad" al pueblo de Zacateca .6
Pero, insi tiendo no por ello esa región dejó de estar desligada
de la red eclesiástica colonial debido a la política de control que
ejerció la Corona obre la Igle ia.
Entonces, un enfoque temático para comprender una relativa
autonomía de Zacatecas, e pued explicar a travé de característica ,
relaciones e influencia interna y externas del clero secular del
ore te de la ueva Galicia, tornando en cuenta algunos a pectas
centrales.
El primero e refiere a una posible transición de formas y
características de la Iglesia de finales del siglo ~ y principios del
NII. Pese a que el parámetro para ello, por ejemplo mediante Jos
concilios provinciales no se presentó en todo el iglo MI,- eso no
e determinante para adjudicarle a la Iglesia novohispana un estado
de inmovilidad durante esa cenruria.
El egundo de ello es obre una aparente ruptura en e e contexto

- - - -- --- --

·'

Thomas Calvo, LJ1 N11e1 a Galkia ti/ lo; siglo; Xf/1 J' xr 'Il, Guadalajara, El
olegio de Jalisco-Centro de E tudio~ Mexicanos y ntroamericanos, 1989, p. 29.
4 lbíd., p. 11.
~ Francisco Miranda, et a4 lglesio_)' r,ligioridad, féxico El olegio de México, 1992
p. 6 (Lecruras de Hi to ria Mexicana/ 6).

D I Tercero al Cuarto Concilio Provincial mexicano , media una ampli
rempornlidad: dt: 1585 a 1771.

10

lJ

l

1

John H. Parry, La Audiencia de '-:11e1t1 Galidu m el.riglo XT 7. Estl(tÜO 10/lfl! elgóbiemo
ro/011i11I ,.spanol, v~i · o española de Rafael Diego Femández y Eduardo \\"illiarns, Zamora,
El _olegio de Michoacán-Fideicomiso Tcixidor, 1993, pp. 40-41.
6

�motivada por un hecho primordial: la cr ación del obi pado de
Durango o Guadia.na en ue,Ta Vizcaya, impul ada a partir de 162 ,8
que repre entó una e ci ión para el dilatado obi pado tapaáo. El
poder de atracción que ejerció la capital del virr inac no\ ohi pano
sobre esa región, perjudicó el poder juri diccional, no solo d la
Audiencia neogallega, s100 también la poluica que manejar n el
obispad y el cabildo de la catedral de Guadalajara.9 Geográficam nte, la región d Zacateca estaba en el centro d e a e ci ión,
lo cual pudo er determinante en la m. rcha de la lgle ia de la r gión,
tomando en cuenta que lo importante c ntro minero, de
ombrer te, an Iartín) 1ie1,1 quedaron bajo la juri dicc1ón del
obi pado neo izcaíno. e abre a. í la posibilidad de comparación
entre éste , el neo ala.ice con el fin de confirmar el grado de
diferenciación ntre uno ocr
de cómo e f afectó o benefició a

y

r

la provincia zacatecana.
n tercer a pecto se refiere , los ciclo de la bonanza y depresión
económica de Zacateca. que afectaron directa e indirectamente a
la lgle ia de la región. Prueba de ello_ on lo m Yimiento migratorios
y la movilidad social. canto de las élite como d lo e trat bajos
de la población en la zona.
El cuarto es el cr ciente procc o de ecularización de las
parroquias lo cual motivó una paulatina upremacía del clero cular
obre el rcm.ilar. 10 En este sentido, alguno h.i toriadore comcideo
en que ha ido poca la atención que e le ha dado al clero secular.
De ello llama la atención el comentario de uillcrmo Porras
'D hecho fue el último obispado erigido durantt: d ·iglo ~11; no e crearon
más h1ua 1777.Jo.eph l. Bamadas, "La lgle ia católica en la Hi panoamérica
colonial", en Lc. lie Beth U(ed.), HiJtoria dtAmfrim Lilinn. 2. Al!lirfro uti11i1 Colo•
11ial: F.11ropay A111ñim m /011iglos X1 , XVII, ]\1-'111, rrad. de Antonio co. ta,
Barcelona, Cambrigdc Um\·er:iry Pres -Editorial Cricic~. 1990, pp. 1 5-207.
ancy l. farrb, La oro11ay el dtro w el Ml:.:ico co/o,rial 1P9-1821 · la rriris drl
prit'lkgÍl1 rcklid.rtim, traducc16n de Margarit Bojalil, Mé,uco, fondo de ~ultura
Económica, 1995, pp. 26
ecctón de Obras de Historia).
rnvéase, por ejemplo: I-ranasco, forales," :cul.arización de doco:inas,¿fin de un
moodo evangélico en la 1ueva E. pañn?", en An11llTio df E.rtudios l-lisp,1110-A111eriMno1,
i:villa, Co:ns JO uperior d Jm·esuRación i nti6ca, t. II, no. 2. 1995. pp. 36 3 2.

r

12

1uñoz, qui n critica LA co11quista espiritual de .\léxico, del francé.
Robcrr Ricard, porque éste omite el e fuerzo ilenci so qu le tocó
de arrollar aJ acerdote ecular." 11 ◄ ste proce o comenzó d . d el
mi. m igl .IVl ya cuando la Igle.ia americana e taba e tablecida
plenamente y lo obispados cubrían cada vez má cerritori . Lo
ac rdote eculare en parroquia cada vez más r mota d lo
centro. de población, influ eron en el entido de la utilidad de lo
fraile en el trabajo parroquial que e vio más limitado. 12
_ o ~ el obj ro n el pre ent trabajo xphcar o ju tificar to.
·uc . , ya que 011 grande líneas temática que implicarían un
ampli ej rcic1 en:ayí tico. ,\demá , n gran parte ya e tán tratado
por dtv rso. autores. 13 Per sí es propicio señalarlo, como parte dd
conte.·to en el que . e puede de envolver una hipóte i obre la
autonomía Je Zacat ca, a partir dt.: la práctica religio5a } de la
in titución el siásáca, su contenido. y forma en la mi ma ciudad
con relación a su centro de a ccndencia en el p der religio o )
político má próximo: Guadalajara.
L'l hipótc. is . obre una autonomía religiosa y social zacarecana,
, e pucd explicar también, a tra\·é de d mento puncuale , que
están implícito en lo a. pecco. eñalado como la ampliación d 1
i tema c I nial. la caracterización &lt;l e fera regionales de poder }
la p rt n ncia ociorreligio a.

1. Ampliación del istema colonial
La pr encia del clero ecular en el Zacateca, del iglo 11, reflejó
la ampliación d 1• imagrna colorual" (por Uamar de alguna manern
al conjunto de elemento qu conforman a una . ociedad \ irreinal)
como un istema que en e e ticmp buscaba entre tras co a , la
vircuo idad rcligio. a como un e tilo &lt;le vida y com una meta en sí.
11 Guill nno Porra~ ,\Iuñoz, h/ dtro 1er11lmJ /11 r1•,mgdizt1rió11 de lo i '11r1·,1 r~sp111ir1
(DiscUiso de ingreso a la \cadcmin ~Jex1cana de la Hi~toria, corrt:. ponJientt: de In
Real de Ma&lt;lnd), \féxic , L'. 1 ;\J, 198-, p. 12.
. H. Haring, 1::./ lmpmo e.rpa,fol t11 A,,1hict1, n:r ión española de \driana ~ andm·:tl,
:-.[eXJco, Consejo. 'acional para la Cultura y la. Artt: -Editorial Pacria J990, p. 247
( .olccc1ón l.l)s 'ovc:nta 12).

13

�1 ,

La ampliación del sistema colonial no debe entender e ólo como
un crecimiento aritmético en la población, la ociedad y los
elementos de u cultura mat rial. ino gue está uscrita también al
aumento de una figura ab tracta la e piritualidad, pero perceptible
a través de la religio idad y todo lo gue esto conlleva (ritos,
cer monia , creencia ) .
rigen y fin d todas la co as, la práctica religio a fue la directriz
de hombre y mujere colocados en diferente estamento ociale .
Desd la cab za la orona personificada }' representada p t el rey,
hasta el súbdito má. lejano r anónimo, lo habitante del reino
e pañol pendían de lo mérito de religiosidad para aspirar al fin
último prometido por la Igle ia que: el goc de un paraí o celestial.
Las obra · actitude de per ona podían er interpretada y valorada·
en la tierra por l d má emejante , obre todo por lo clérigo
a ente intermediario entre la palabra divina y el hombre, ente
idóneo· para Yi lumbrar el upue to camino de los feligreses rumbo
al cielo. 14 Pero, e abe, la pre encía notable del clero regular y
. ecular, obedecía a la potenciación de la Corona ya que el re ·
repre entaba la autoridad , el poder ejercido en India por diferente
grupo · el ímbolo de la legitimidad de la autoridad del monarca
radicaba en la Igle ·ia, in olvidar tampoco que el catolicismo e
u Por ejemplo: ancy ~l. farris, op. til.; Thomas ah·o, IA N11ei·a GaJiC1.0... ;
_Podtr, rrligidn )' so.itdad t11 el G11adalajara del siglo Xl 71, uadalajara, entré
D'Lnide.-. Mexicaine et encr am ricaincs- H. Ayuntarruento de uadalajara, 1992;
Peter J. Bakewell, Mimn'a )· sociedad w ,IMixiro colomol. Znmlews 15./6-1700, 1éx.ico,
FCE,-1996 ( eccióo d1.: bras &lt;le Hisroria); olange \lbcrro, foqmsiciónJ' sociedad m
Mb.fro 1571- 1 00, l\Ié.i.1co, F E, 1993 ( ece1ón de Obm · de l lisroria); Manano
Cuevas, I ltsto,ia dt la /gima m \fb:ico, s•. edición, .\1ex1co l!ditorial Pama, 1946;
Igoaáo Dánla Garib~- -~p1111/c!s para la mslona de la ]gima tÚ G11f1d,1/'!}ara, t. l, México,
Edit ria! Cultura, 1957;.Jose ~nc1 o Comrcras, Zacalecas t11 el siglo 1-'I. Derecho)'
soaedad ro/&amp;111(1/, L.acateca , ,\yunt1mienco de Zac:uec.as-Um,·erstdad d Alicanceln tituto Zacatecano de ulrura, 2000 ( ·erit: Ella mad r/5); Guillerrn Porra
1 luñoz, op. at._ lgluiay estadoe11rú1t:1'01 'iz.a o (1-62-1821), Ié..xico,
, M,
19 ( erie E tudio I listóricm,/ 7) \'mlíam Taylor, Ministros dr lor sagrado..\acmlote.r
y ftlignse.r en el ,\lb..iro dd siglo XT 'lll, uaducoón de ' scar l\Ia2ín} Paul Kersey, El
Colegio de Michoacán- cret:aria d G lxrnaa · n- FI Colegio tle léxico, 1999.
H~ 1lüam Taylor, op. ril. , passim.

14

jo,i ,;lrturr, fü,magu

constiruyó como 1 único elemento cultural gue p día e tablecer
lazo de identidad común a lo di. tinto va allo ·.'5
El feligré, mayor, el rey, junto con sus con ejero y us alto ,
medios ) menare · funcionario , por un lado, y lo clérigos d todo
los nivel en la línea vertical del poder cclesiá rico por el otro,
fueron lo agente d la ampliación c.lel i tema coloniaJ. La iglesia
hispanoamericana al rar bajo el control ca i ab oluto de la ,orona
e pañola e con tituía en l tributo má valioso para é. ta "la piedra
má pr cio a la perla má precio a en la diadema r al." 1r. E ca
condici 'n, dada en toda la mérica Hi pánica, afectó en la ár a
de la cultura, la economía, la religión y la ociedad. En fin en todo
el intagma coJoniaJ. in embargo, e o artífic del cambio ) la
ampliaci, n no fu ron lo único prom tore de ello. Lo. 6·1igre e,,
con . us intere e particulare , como los dt la upen-ivencia, la
movilidad r el progre o, de acu rdo a la calidad d aqu llo , ruci r n
d u acontecer diario un impulso que en lo colcctiYo produjo idcru
y directrices para la orona. La costumbre religio a, por menci nar
uno d lo medio, de la. ampliación del . i, tema colonial tuvo una
utilidad para los monarca en tumo: durante el iglo _._ 'VII, la tomaron
como guión para g )bernar y lcgi lar. Los actores pcnin, ulare )
cri llos dentro o fuera de I circuir dd poder en il y eclesiástico
(englobado en el político, rrulitar) económic ), ejercier n accion ·
en pro de la dicha ampliaci ' n del i tema c loniaL Las c ta, fuera
de e o· influyence. círculos, por . u condiaón d ptoductore el 1
bienestar materiaJ "limitad para ellos mismo. ,} ufici nt para 1
e tamcnto · superiore "también contribuyeron al fin señalad . F t
último actore: llegaron a er los principales &lt;le nnatario dd
fenómeno del desarrollo rcligios colonial corno una forma d
control pero también como el m do de vida pactado dentro de todo
el entramado compl jo de la soci da&lt;l virreinal.
En la ciudad d Zacatecas el intagma col nial amplió su base
grada. a la actividad minera) a la rdi ·osidacl. La Igl sia local con
Pedro Pérez JIerrero, L{l .Amétira Co/01110I (1492-1-61)- Polítir,u Sodedad. i\ladrid,
Editoual ím sis. 20 )2 (1hstoria de spaña 3er :\Wenm/ 18),passitll.
16 C.I l. Haring, op. di., p. 23 .
0

15

�/o

amb clero., estaba insertada y plenamente identificada con una
ociedad que ahora e puede tipificar como una religiosidad minera
colonial. La tradición retigio a tenía dos polo en qu ustentar e a
ampliación. La fuerte pre encia del cler regular, desde lo primeros
año d vida de la ciudad, le daba un ello di tintivo frente a la de
Guadalajara. El clero de la iglesia parroquial constituyó t.ambién un
factor de equilibrio en la administración y formación de la religiosidad
local. Por u parte y ante un virtual enea illamiento en un
con n-aduri moa ultranza del clero ecular en toda Hispano-américa,
el regular nunca dejó de ejercer un esfuerzo misionero: franciscano y
je uita , e peoalmente, lucharon por no quedarse atrapados en el circulo
vicioso de hi in rcia y la entropía. 1~ De ahí que la formación de la
e fera d I poder regional e tuviera directamente relacionada con el
clero d las ciuclade · principale del occidente novohi pano. El de eo
de autonotnia r gional e consolid mfu durante el iglo 1..'VIII cuando
· dio la introducción de la intendencia. E ta reforma política fortaleció
la identidad regional a~í como -1 dese de autonomía re pecto ele la
ciudad de 1éxico. 1h En realidad e te hecho que ·e pre entó con mayor
fuerza en ese ~i lo &lt;le b I .uce había e tado latente en t0das las regio ne
novohi.spanas de! de el . ::VU. En e, te siglo, de manera general, ba de
aceptarse una con olidac1ón de la I lesia col nial pero con un
inevitable e. tancamiento, debido, entre otra co a , a la con tan te
d1 puras interna : pletto entre obispo y órdenes religi a (como
el de árdcna. con lo jesuita de Paragua y el de Palafox con lo
jesuita r franciscano d Puebla); dilema entre órdenes religio a
por la defen a de su re pectivas cliemda ; y problemas entre criollo
y penimular s dentro d una misma orden; 19 diferencias entre
autoridadt:. eclesiástica y civiles. 20 En Zacateca fue tnU} recurrente
]osepb l l. Bama&lt;la,, an. cit., p. 201.

1

Jaime E. Rodríguez ( l, "Rr, religió11, indtpmdmrit1y ,miñn": tiprw.ro polítiro dr la
i11drpe11dmdt1 de u,1dalt!l,1m, féxic lmuruto lora. 2 3, p. 9 ( uademo
uencia).
1' 1~1 di\·is1,·m eorre pcninsularc~ y cnoUo. se manifestó de forman coria en el clero,
atractiva (,pci,',n p:lra un &gt;: y otro , r prescnmda muna acti,·idad que podía ser más que
,K

l

rentable para !o. yuc . e . cmian msatisfcchm con otras pmfcsionc o actividad s
ec nómicas. lagJalcna Chocano l\ lena, J.ti A111lrirt1 roh111tll ( f 4 92-1163). G1/ll1ray iida

mtidi,111,1,, ladnd, fülitorial imc~h, 2000, p. l "O
20 Josep 1[.

Barnada~, op.

71.,

p. 201.
16

istoria de Espana 3er. Milenio/ l 9).

•l1t11ro HrneraM

el enfrentamiento entre la dos e fera. del poder.
facrible eñalar que b ampliación del ·1 terna colonial, en la
regiones rná · diferenciadru de la Hispanoamérica colonial, encontró
su má fieles difusore. en los hombre de la Igle.ia, los del alto y
bajo cler como manos ej cutara en el centro de las acciones de L'l
instituc1on en cierne . [ drado por el . en·icio a la pote. tad
temp ral y e pirirual dij ron que el mini, terio que lo. movía en 1a
vida era el mi terio mi mo que le había encomendado u fe. ' 1 La
I lesia era el baluarte del catolici mo &gt; el de la grandeza del _i. tema
colonial c.¡ue su tentaba y le su tentaba.
La pre encia de los asunto. ecle iá tico inunJaba a toda la
sociedad colonial. Ha. ta en la ,·ida privada e taba pr • ente la
intervención ecl 1á tica que . e e:t ndía en otro, a pecto del
de arrollo de la. per, una., desde d nacimiento ha ta la mu rte.

2. E feras del poder regional en u interrelacione
Zacateca , &lt;lentr Jel contexto de la . ue,·a Galicia \ de la uc, a
E paña durante el , iglo ¿~'II, participó, dt &lt;le su mu, privílt.:giada
posición econ · mica, como centro pr ductor Je riqueza· minernle.
en la ampliación del paradigma colonial. Zacatecas y , u comarca,
ciudad má. o m n ai lada durant el igl , , ·y1, repr cntn la región
novogalaica por exc l ncia en cuanto a la rcli o idad relacionada
con la acávidad con 'mica minera.
u imp rtancia para la orona
y u preeminencia regional le llevó a competir con uadalajara, n
por obtener la sede del pod r p líáco y eclesiástico nov galaico
(que le p rtenecía a Guadalajara de de el iglo, 'VI), in por ganar
. u propia identidad en todo lo órdene . L'no de ello , la pert n ncia
sociorreligiosa, e convertiría en punta de Jan;.,a para labrar la
idio incra ia r gional. · t e rraduc en que la ciudad ra un centro
product r de prim r orden dentro del entrama&lt;lo de la economía
e pañola colonial, lo cual le daba e a rdativa autonomía frente al
pod r ,irr inal..:?J
~, \; 'ilLiam Taylor. o¡, ciJ, pa.rsim.
olange !berro. ,ip. cit.. p. 160.
11 Cfr., !bid... p. 'P9.

.a

17

�]01,

L-is esfera de ese poder r gional tamo en Zacatecas como en
Guadalajara., se correspondían por lineas de subordinación lógicas dentro
d la línea ,·ertical dd poder colonial donde, e abe, el rey estaba a la
cabo.a. La uclieocia., con importante participación en la nda } los
inter se del centro minero, no subordinaba al c rre-gimiento ino 9t1e
coktb raba con él para el de arroll de Zac-iteca. . Por tanto e ob erva
más una independencia de pod r del corregidor con relación al presiden re
de Audiencia que una ubordinación. El Cabildo r la Justicia de la
ciudad van de la man con el corregj.dor. El clero ecular ob~en.'U Wla
•ubordinación más fuerte con su obi, po. El clero regular e má reacio
y opone a L-i autoridad obispal. Ésta, a u vez, mantiene una distante
relación con la autoridad de la Audiencia. •l abildo y Juscicia d
Guadalajara están má. con su pre idente de Audiencia. qu con el bi po.
Éste se: 9u ja con d re) de qu el pre ident de Aud.i ocia está aliado
con las autoridades de Zacateca. r en contra de lo fine de la Iglesia.
El Cabildo de la Catedral e un conjunto de pers nas que la mayoría de
la. vece están con su prelado. Pero, n lo general, iempre bu cando
u beneficio personal, aun sobre lo intereses religioso&lt;; de la feligresía.
Dicho Cabildo es una in tirución compl ja y flucruante en su labor de
clirecaón, enseñanza y apoyo a la feligresía para el desarrollo de la
práctica religio a en la 1 ueva alicia. D clero ecular d la ciudad de
Guadalajara, por u cercanía con u obispo está más unido a é te. El
clero regular no lo e:. tá. t'l.nto, pero e ob erva una subordinación mayor
que la que ciene el de Zacatecas con el propio prelado.'4 De acuerdo
con t; tos e quemas de las relaciones de poder político y eclesiástico, e
pu d decir que la pertenencia ociorrcligiosa norngaL-úca . e con rruyó
con dificultad. o ob tante, la pertencnaa correspondiente a cada una
d la. regionec; de Guadala1ara y de Zacatecas, se de arrolló
lógicament , con la parricipación interna d ..;u respectivos cuerpos
socinlcs.
3. Pe rtenencia sociorreligiosa novogalalca
L1 p rteneocia oc1orreligio a, egún e propone aquí determinó
'Josc \nuro Burciaga, ["/ P1is111rz t i/ el Erp,:_¡o. CltroSrm/,1ry \on,dad tn el Z,1calera1
dtl !(~lo YT JJ manu , crito inédito) ,p,mi111.

18

1mm,

/!J1mi1 11

C.

en gran part la formación . ocia! en la época Yirreinal hispanoamericana. w orígenes imbricad en la pcnín ula tuvieron un de pegue
incontenible desde la época d reconqui ca, con uma&lt;la por lo reye,
católico eo 1492 con la caída del reino mu ulmán de ta.nada.
Po ccriorm ore, los reyes de la Ca, a de lo. l Iab burgo. condujeron
una autondad que dio lugar a la impre 1onante rrnl9uinaria de la
oron.a e ·pa110la delineando una .\mérica con fuertes rasgo
religiosos. La orona como pre, enmción y rt.:presentación indhi.duaJ
~ l .Q a

E, (Ot"t.Jt c' ~✓-OU.Jil'I

I)

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la

1e su
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a la

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,~✓ o \..rto tt.J

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orona..
1de se
i.Ju,w ~ o~ ~•Jee Ja ( fllJ 4f F:J cu hacia
ore y,
~~

religiosa, con ra. go, propjo . La feligresía, entonces, bajo la dirección
de los grupo clericale , de. arrolló su pertenencia sociorreligiosa
delineando u identidad o idios10cn1. ia regional para conformar la gran
. oc1edad col nial luspanoam ricana. Ln cada una de las regiones de
dicho mapa se formó un unin~rso rcligio o particular.
La pertenencia . ociorreligiosa &lt;le la ue\'a Galicia en sus do.
principal , centro. urbano (otra e la caracterización de e a
pert nencia en pueblo,:;, \'illa ~ ranchería ) , Zacateca y
Guadalajara e tU\ o determinada por su. re. pectivas sociec.lade .
En la primera bajo d dominio de una ociedad mmera, se de arrolló
una tarea de lo clérigo má complicada por una caracrcrí rica
adicional: al haber sido, durante el siglo J\.'VI, un Jugar de frontera
de colonizacióo;2' la herencia de e ta condición quedó marcada y
Véase: olange Alberro, up. dt. , pp. 3"'9-108. ,

19

�Las esferas de e p der regional, tanto n Zacateca como en
Gua&lt;lalajara, se corre pondían por lineas d ubordinación l · ·a dentro
de la línea vertical del p &lt;ler colonial d nde e , abe, el r y e taba a la
cabeza. La udienoa., con importante participación en la ,-icb y 1
inn.:reses del centro minero, no sub rdinaba al corre-gimiento sino que
colaboraba con él para el desarr llo dt: Zacatecru. Por tant e ob en·a
más una indepcndenaa de poder del corregidor con relación al pr idente
de ~\udiencia gue una subordinación. El Cabildo y la Jusáaa de la
ciudad Yan de la man con el e rregidor. El clero cular ob, erva una
ubordinación más fu rre con su obi po. El clcr regular e nw reacio
y se opone a la autoridad obispal. É ta, a u ..-ez mantiene una di tante
relación con L'l autoridad de la i\udiencia. El abildo y Jusricia de
uadalajara e- tán mas con su pn: id nte d :\udiencia que e n el obi po.
É te queja con el rey de que el pre ideote de: •\udiencia e tá aliado
con l autoridades de Zacatec,'l, v n contra d lo, fine de la Igle ia.
O abildo de la Car dral c. un e njunto de pe onas que L'l mayoría de
las veces están con su prelado. Pero, en lo general, siempre buscando
. u benefioo pcr anal, aun obre los intcre e religioso d la 6 tigre ía.
Dicho Cabildo es una in. titución compl ja y flucruante en u labor d
dirección, enseñanza y apoyo a la feligresía para 1 de. arrollo d la
práct:lca religio:;a en la • u ra Galiaa. El cler ecular de la ciudad de
Guadalajara, por u cercanía con u obi.! po e tá más unido a é re. El
cler regular no lo ~ tá tanto, pero e ob erva una ubordinación mayor
qu la qu tien el de Zacateca - c n el propio prelado. • De acuerdo
con e to esqu mas de L'lS relaci nes de pod r político y ecl iá rico, e
puede dear qu la penenencia ociorreligi sa novogruaica se construyó
con dificultad ·o ob tantc L1 pertenenoa corre pondiente a cada una
de las regiones de: uadalajara ) de Zacateca ,
d arroll ',
lógicamente, con la participación inrerna de , us resp ctivos cuerp s
sociale.

3. Pertenencia ociorr ligio a novogaJaica
La p rtcnenc1.'l oc1orreligio. a, egún se pr pone aquí, determinó
' Jo. e_ \muo Burciag:i, El Pñs,11,1 m rl F..tptjo. Cluv
drl.r1gln XI 11 (manuscrito inédito),possi111.

18

en gran part la formación , cial en La ép ca virreinal hispanoamericana. u. ri n imbricad sen la p tÚn ·ula tm ieron un d pegue
incontenible de, de la época de reconqwsta, e n. umada p r L s reye
camlico. en 1492 con la caída del r mo mu ulmán de Granada.
Po. teriormente, los reyes de la a a del s I labsburg , conduj •ron
una amoridad que dio lugar a la impre ioname mayuinana de la
Corona e pañola delineando una .América con fuert ra gos
religio o .. La C ron.a, como pr cnración) representación indi\i.dual
'- 1 ~ ,.\ ,. in1;t1tuci nal (t do d aparato político-burocrático en sQ a
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reltgto a, con r,t gu ¡.HVt'"-'- U
;cción
de I s grupo clericale , de. arr lló ·u pertenencia . ociorreligiosa
delineand . u identidad o idi , incrn ia regional para conformar la gran
ooedad colonial hispanoam ric.'U1a. • n cada una &lt;le las regiones de
dicho mapa . formó un uní,· r a religto o particular.
La pertenencia ociorreligio, a de la u va alic1a en u do
principales centro. urbano (ot ra e. la caracterización de a
p rcenencia en pueblo -, ,·illas r ranchería.), Zacateca )
Gua&lt;lalajara . ru,·o determinada por ·u re pectiva
ciedades.
En la pnmera, bajo el dominio d una sociedad minera, ·e de arrolló
una tarea de lo clérigos má complicada por una caracterí rica
adicional: al hab r ido, durante el igl }(VI, un lugar de frontera
de colonización;25 la herencia d e ta condición qu dó marcada y

\mdor)' Sorüd11d tn el Zara/uas
21 \'éa!

e· oLmge J\lberro, fJJ). ni.. pp. i9-408.
19

�]011 Amm, l!mm1~tJ ( ..

Las esferas de e poder regional, t.wto en Zacateca como ea
uadalajara, se corre pendían por lineas de subordinación lógica dentro
de la linea vertical del poder colonial donde, e , abe, el rey estaba a la
cabeza. La udiencia, con imp nante participación en la vida y lo,
intere es del centro minero, no ubordinaba al corre-gímiento sino que
colaboraba con él para el d arrollo de Zacateca . Por tanto, e observa
má una independencia de poder del corregidor con relación al presidente
d Audiencia que una ubordinación. ,] Cabildo y la Justicia de la
ciudad ·van de la mano con el corregidor. El clero seotlar ob erva una
subordinación más fuerte con su obi po. El clero regular e más reacio
y e opone a la autoridad obi pal Ésta, a u vez, mantiene una discante
relación con la autoridad de la Audiencia. El Cabildo y Justicia de
Guadal.ajara están má con u pre idente de udiencia que con el obispo.
É, re e queja con el rey de que el pr ideme de udiencia está aliado
con las autoridade de Zacateca y en contra de lo fines de la Iglesia.
. .1Cabildo de la Catedral e un conjunto de per ona que la mayoría de
las vece e, tán con su prelado. Pero, en lo general, siempre buscando
su beneficio personal, aun sobre lo intereses religio os de la feligresía.
Dicho abildo e una institución compleja y fluctuante en su labor de
dirección, en eñanza y apoyo a la feligresía para el desarrollo de la
ptáctica religiosa en la ueva Galicia. El cl ro eculat de la ciudad de
Guadalajara, por su cercanía con u obispo, e tá más unido a éste. El
clero regular no lo e tá tanto, pero se ob et"\-a una subordinación mayor
que la que tiene el de Zacatecas con el propio prelado.24 De acuerdo
con estos e ·quema de la relaciones de poder político · eclesiá rico se
puede decir que la pertenencia sociorreligio a novogalaica se construyó
con dificultad. o ob tante la pertenencia correspondient a cada una
de las reg10nes de Guadalajara y de Zacatecas se desarrolló,
lógicamente con la participación interna de sus respectivo cuerpo
sociales.

3. Pertenencia ociorreligiosa novogalaica
La pertenenaa ociorreliglosa según e propone aquí, determin ,

en gran parre la formación acial en la época virreinal hispanoam ricana. u orígene imbricad s en la península tuvieron un despegue
incontenible desde la época de reconqui ta con umada por lo reye
católico en 1492 con la caída del reino musulmán de Gran.:'lda.
Posteriormente, los reyes de la Casa de lo Habsburgo condujeron
una autoridad que dio lugar a la impresionante maquinaria de la
Corona española delineando una mérica con fuerte rasgos
religio o . La orona como pre enta.ción ) repres ntación indiY:i.dual
(el rey) e in tirucional (todo el aparato politico-burocráuco n , Q a
travé del Con ejo de Indias, de lo, virreinatos americano , las
Audiencia r lo abildo , influyó en lo obi pado a travé de su
respectivo prelados para dirigir un ejército clerical. E en este punto
de la línea vertical del poder dond e construyeron la diferentes
pertt:n ncias ociorreligiosa, particulares que alimentaron a la
pertenencia general &lt;le todo cl reino. Sin llegar a con iderar a los grupo
de clérigo como un punto de ruptura de las intencionc de la Corona,
es posible suponer que ellos con tiruyeron la encrucijada donde se
desarrollaron la pertenenciru , ocíorreligiosa., de donde fluían hacia
arriba en a línea vertical, la obediencia a la, autoridades superiore y,
al mi mo tiempo, lo intentos de una relativa autonomia regional
religio a, con rasgos propios. La feligresía, entonces, bajo la dirección
de lo grupo clericales, de arrolló u pertenencia sociorreligjosa
delineando su identidad o idiosincra ia regional para conformar la gran
sociedad colonial hispanoamericana. En cada W1a de la region de
clicho mapa se formó un univer o religio, o particular.
La pertenencia ociorreligio a de la 1 ueva Galicia en sus do
principale centros urbano (otra e la caracterización de e, a
pertenencia en pueblos, villas r rancherías), Zacateca y
Guadalajara estuvo determinada por us respectivas sociedades.
En la primera bajo el dominio de una sociedad minera, se desarrolló
una tarea de los clérigo más complicada por una característica
adicional: al haber ido, durante el iglo ~V1 un lugar d frontera
de colonización·:!.'\ l.a herencia de esta condición quedó marcada y

José, \rturo Burciag-a, E/PriJ111n m el Espejo. Clero Secular)' Sociedad e11 d Zocatrcas

drl siglo:\1 7/ (manu ctito inédit0),passi111.

18

2

\'case: olaage .Alberr0¡ op. di., pp. 379-408.

19

�Jori

·vn.

prevaleció ha ta bien entrad el iglo •
ambién influyó -p ro
no ba tan te, como) a se ha mencionado'' el hecho de que Zacateca
era un centro sufragáneo de los poderc · político y eclc iá tlco de
Gua&lt;lalajara. La pencnencia sociorrcligio a de esta cmdad estuvo
influenciada en :u con trucción p r grupo político y conórmco ·
(funci nario mayore y mcnore , comerciante , ganadero y
agriculrorcs). ~u diferenciación con Zacateca permitió la
delimitación Je sendas correspondencias . ociorrdigio ·as, la "minera
zacarecana" y la "comcrci¡1l tapatía." En ambo ca os s e taron
parte de las re. pccrivas idencidade. rcgionak de cada ciudad.
tra cuestión a considerar para la autonomía de Zacateca c n
re . pecto a Guadalajara se vería reflejada en una actitud de
auto. uficicncia cconómic, que . tía cosa vasta, la uficíe.me para
mantener al clero ·ccular de la capital de la ili · ce is a finale. del sigl
XVII · h~ta bien ena·ado el • 'VIll. 33,8 peso que mant nían a la.
d n.:cfa de Guadalajm·a ~ taban colocados en Z.acan.:ca en l 708.26
La pertenencia sociorreligio, a de Zacateca se con truyó desde

el mi mo iglo ., ·vi. \1 penetrar la. hueste evangelizadoras en la
minas de Zacatccas, la influencia de un el ro dependiente de la
Corona y de la. rcspccci-rns órdenes rdigio. as, fueron con truyendo
un estilo propio de llevar a cab la dirección de la religiosidad minera
zacatecana. in caer en mayores de obediencias o en actos qu fueran
con igruido y casligado duramente por las autoridades reate , lo
clérigos en geoi.;ral supieron cuále fueron las nccesidade- de una
sociedad dificil )' de o ·denada. La adaptación a ci rto patrones ociale
(como la violencia, h bbsfemia o la rivalidad interétnica) motivó que
!os clérigos también arri, ·gara.n a formar patrones &lt;le dirección re.ligi a,
basados en e a: peculiaridades y diferenciado~ de otra. regiones de
influencia admini uath-a como Gu.1dalajara r ~léxico.
na e trecha relación había entre la identidad r gional que e
iba ge tanda y la religio idad practicada en la región dt Zacat ca .
u referente importante má próximo, Guadabjara, a . u vez, e taba
constru~ endo u pertenencia sociorrcligiosa. Esta e desarrolló
Cjr., Thumas C.ah·o, l A. '11m1 G,J/iria.... pp. 21 -29.

20

rt11ro

H11mag,1 í..

?ra~ia .ª la acciones conjunta , y a ,~ece diYergenc , de dos
in tJtuc1one fuertemente r pre encatin : el obi po y el cabildo
ca~edralicio. De de esre punto de vi ta, la fundación de Guadalajara,
al igual que mucha otra. ciudade. hispanoamericana , fue un acto
e ncial, tant d carácter político como religio o. El universo d
la realidad religio a e tu,·o siempre ligado a la otra realidad : la
poli rica mi. rna, la económica, la ocial y la cultural. 2'
La identidad regional en Zacatecas fue ~onstruréndo e en parte por
la pertenencia sociorreligio. a que fu derivando in intencionalidad
directa, en una primi nia auton mía re iooal.
concepto de
"au~ononúa regional" posible deducirlo de la premisa de que en el
~~1erno ,i~einal in ritucional (d nde e puede incluir a la Iglesia) en
clifere~t,~ ruvele _-metrópoli, virreinato, rein , audiencia provincia,
alcaldía no ad.mue, en su formación y de arrollo, la práctica del
centrali mo; es má factible que e de lice la pre. encía de "autonomía"
o pertenencia regional aunque sea incipiente o primigenia, con toda.
las im?licaci~ne . (no deter~ante ni suficient mente fuerte ) 9 u
uporua L'l u¡eaon a la autondad real. Y de é ta s po ible indicar
que el hecho &lt;le qu lo monarca e pañol tendieran a con o!Jdar
el -~oder en u mano , e pecialmente en materia judicial, física v
mthtar, no deb interpretar e como el urgimiento de estructura·
adrrunistraci\·a centralizada y auto uficiente . Es má la n ción
de un E cado centralizador era litcralment inconcebible, por lo
qu debería ,itar e u utilización como una categoría d aruil.L is
para la mayor parte del periodo colonial. 2l&lt;

4. Identidad regional
La id ntidad ntendida corno la expr .ión de accitude v símbolo
ci cultural , con una fuerte tendencia derno rraciva, de ra go.
r Th~&gt;ma. Cah-o, ~1,adala¡ara ¡ flf regi611 m rl 1ig/(J XI TI. Población J ' RrouoJJJÍII,
G~aJab¡arn, :\yuncauuenm de uad:ilajara., 1992, p. 7 ( olt:cción Guad:ilajara 450

Años/ 8).
.. Alejandr . afü:yue. "Culrurn ,·1cerrcgia y Lstado oloninl. UOJ1 :iprnximación
enoca al estudio de la hiswria políúca de la ' uen Espao"a"
· ,\[e:&gt;.1ca11,1
·
.
, ..~n /[1':stono
mi. LI, número 1, 201 , ~ e I gto de i\1 ·xico, julio . t:ptlem bre, 2001, pp. 11- 12.

21

�de apropiac1on de un e pacio o territorio d terminad e
componente de la 'regionalización." 29 La identidad, también
constitu, la re ultante p icos cial de un a pecto politico.30 La
regionalidad se identifica como un atribut d lo miembro
constitutivo de una región que sienten como pr pi al c njunro
de instirucione que dan valor ignificación a los component de
u cultura, sociedad hi toria. La identidad e decanta a tra é del
sentido de pertenencia que voca el afecto xpre ado p r el pa ado,
el presente , el fururo al int rior de un grupo regional. En otra
palabra , e la apr piaci, n d e a tre ternporalidade - rgull d
s r'' para m ta determinadas. na d la dimensione que e.rvir.ían
para explorar lo alcances de la id ntidad a tra: é de la pertenencia
social y de la r gionalidad en la
ci dad novohi pana , e la
religio a.
ontinuando c n el quema comparativo entre lo do centr
urbano má importante de la u va Galicia Zacateca e tuvo
conformada como una ociedad min ra tipificada como
de ordenada, vi l nta, de enfadada y rebelde. u ímbolo
ocioculturale : l d una fr nt ra virreinal • regional. 31 u entido
de apropiación d 1t rritorio la c nvertía n un e pacio cerrado. e
211 e toma c:n cuenta que la nueva orientaci n
bre el cerna regi nal tienden a
descalificar las otrora "verdad universales" postulada por tre: influ ·entes c rriente
del enfoque regional: a) aci:pciones decimonónicas d la disciplioa!:,'l.-ogcifica que identifican
rígidamente la noción dele pacio} de los ecosistemas con teoicori . bien acotad . por
la · condiaonc narurale ; b) acepcion 1m tórico-juádica uc asignan cl balance del
cemralismo-foderalismo una ,ida propia de manera que el cenero político o las perifi rias
destd.lan con luz propia, crazando con cautela un revisionismo obligado a nociones
com centralización. d • centralización r autonomía· e) el reduccioni mo actual d la
cue ti · n regional, d varolizánd la o u¡etánd la a ciertas varuibl mdependientes de
tipo cara: ·ian : ". i ha.y una región cal, em ne
cal" Cfr. i\larco Palacios (coordinador)
L.o 11111aad 11aarmale,, América Latina. Del"!}onaliwJO ala nadonalidml. léxico El Colegio d
i\Iéxic 1983, p. 12; Pedro Pérez Herrero, op. Ot., pa.ssi111
"'Pérez I lcrrer dice al respecro que el encimienco d identidad regi nali ta en la
Hi ·pan américa cokmial e ob erva con má intensidad a partir del segundo tercio
del siglo ' \11. La relacione de poder entre la orona y 1 . grupo notable locales
indiano re p ndian a una 11 xible-hasra cierto punt - caracLerizaci · n política de
lo usmas Ienore . P dro Pérez Herrer , op. cil., p,1snn1.
1 Cfr., olange AJ erro. op. cit., pp. 379-40 .

22

e mprend en parte e to último p rqu la ciudad, como la describió
Alon o de la Iota y
c bar 12 taba metida en una cañada,
re guardada por la elevacion, errana gue fungían como muralla
d fen a naturale contra la agre.ion del exteri r. El re ultado:
una feli sía a la defen iva. Lo anterior sin profundizar en 1debate
antrop ló ·c en t rn a la in.flu ncia del medio natural br lo
habitante. de una re ºón.
uadalajara e caract rizaba por r una ociedad comercial, c n
actirud s de comp titi,,idad y una mayor ob diencia a la au ridad
como centro político r ctor d 1 rein no, galaico. u ·ímbol
ocioculturale fueron a entado n la c nciencia" de er cab cera
re ·onal del poder. P r e ra raz · n, u ra o de apropiación
corre~pondían a una ciudad abi ta al cxt rior. La feligre fa taba
m no a la d fen iva que la d Zacac ca, ) c n má. propen ión a
una &lt;l Y ción creci nte.
a nramient g o rráfico de Guadalajara
dio n un lu ar fi icam me llano. o ob tant , e n id raque
Guadalajara c menzó a ' con truir ' u r gi · n y u 1d ntidad de de
71 ha ta ant
el mi m sigl
d la r f, rmas borb ' nica, del i lo
1
LC\ 111. La rede de identidad en la ciudad e taban rabi na entada
hacia 17
con olidez n la cercanía d u territ ri . Zacat ca ,
en e contexto igu i ndo p r e cel ncia, cada vez má la
identidad regional n con trucción en el nore te de la u va
Galicia. 33 n ambos ca
lo ímb 1
ci cultural e tuvier n
marcado p r una fuerte pre encia d l religi
. La d lineación
d ere ocia y elevación popular de fe Ú\~idades general (como la
de] orpu ) &lt;l cantó einflu, ó para la formación de una imbolo ·a
única y ingular (ejemplo la d voción a la ima en d
ue tta ñora
de l Zacateca o el revu lo qu cau ' la inc rruptibilidad del
cu rpo y lo upue t milagro d I fall ciclo obi p d 1 u va
Galicia · ranci e G ' m z de Iendi la). l-1
2Alons de la ~Iota ' Escobar Desnip rió11 Geográfica de /01 rri1101 de. 'flel'O 11lidn,
• 'l(et'a ViZ5q;·a X1mv León, uadalajara, G biem del E: cado d Jafu e 1ni · idad
de ua&lt;lalajara, 1993 (colecci · n Ifis~ · rica de Obra facsimilar '/ ) pp. 61 ·s.
" Cfi: Th ma ah- • G1111dal'!jafo 'S/111 i o11...• p. 163.
.~ J . é mu Burcia Ta . op cit., pp. 26 -273.

23

�f11.r,'

S. Univer o religioso de Zacatecas
El uniYer o religio o de Zacateca
r lacionó en diferente grado
con la m trópoli el re to &lt;le la ,\m 'rica bi pánica la ueva E paña
v la u ya alicia. En 1contexto má cercano, por u dependencia
~on la capital del reino novo alaico, el obi po y el abjldo
trataron de sujetar (como ra u obli ación y
comp tcncia) a Zacar ca en el plano e piritual, ej rciendo l
rectorado en e e entido. Pero la di tancia el tiempo, la limitacione
maceriale., los deseos de auronomía de la ociedad minera dieron
la op rtunidad d resistencia contra el modelo ubordinante dirigido
de Je la ciudad de uadalajara. Zacat ca. ra un univer o aparte.
us dos clero el , ecular · el re lar staban n competitividad y
compl mentari dad. L clérigos t dos, con su limitacione d
formación y educaci 'n u c nflicto p r onale } familiarc y su
i. t mas &lt;l reclutamien o inci&lt;lian directam nt o la feli . ía. El
pr dueto final de e t uruv r o r ligio : la con ·trucción ) el
de a r llo d la p rtenenaa ociorr lI ·o a.
~n u e trucrura, e a p ·rtenencia pu de cont ner factores o
elemento que le dan u caracterizaci, n. ada un de ello puede
tar pr eme -con mayor o menor grado" o puede no estarlo en las
·ocied d ,·irreinalc::s americanas de acuerdo a su tamaño y a otro
actore como I
conómico , p lítico , culturale
te.
El rrit1 rio es un c ·pacio en movimiento: puede ampliar o
r &lt;lucir e de acuerdo con el ritm d c nquista de p · rdida d
e pacio , debido a factore p líúc _, culcural s, ociaJe., naturale ,
h1 tórico , ctc_3&lt;, Lo ,inculo. ocial rdacionado con la rcligio ·dad
con. agran un e paci fi ·co qu e comi.ertc en m tivo d debates
defensa , ral¡u , cgún ea el ca de la interacción de lo actores o
feli r :e qu t: encuentren ,;¡, 1cn&lt;lo en dich spacio. Lo territori s
del área de influencia de la ciudad de Zacateca fu ron dos
primordialmente. E1 inmediato o el de la ciudad mi.ma. on una
at dralici

1/,id.. , pp. 52( -542.
J&lt;,

fr. Pedro Cunill Grau, "La G ohismria". ·n 1 farcello . nnagnani ti al

(coordin dore: , Am11ma hí.rto,i,1 tk !n1mra 1.1..as f:.lfl11dHrt1.r, ~1 ~x.ico, 11

Je l téx1co, 1999, pp. 13-159.
24

.-El olegio

1rl1trc&gt;

1!11rti&lt;IJ{t1

,.

delimitación que n reba aba las cinco le ias las calle , plaza dificio
y barrio e "e t n&lt;lian'' ha ta las ranch rías y hacienda cercanas. Lo
actore. o feligre
que
m ,ian d d e1 prim r plano Oa ciudad)
hasta . u cercanía l qu ahora pu de llarnars Zacacecas trarradio
tenían las mi ma., creencias · lo mismo patr o d conducta religio a.
E1 ero territorio de influencia fue el mernat o el d la r gión provincial.
Aquí rompen quemas geográfic y la influenciad acontecimiento
qu r guiaban la conducta religio a de 1 fi ligr _e que llegaban ha ta
Jugare e n id rablemente Jejan d Zacat ca : Fr nill (la di puta
de una imag n mariana por parte de senda cofradí de uno v otro
··tio 3~ laquerellaentr uncurad laparroquiadeFresnill •el ~bildo
at dralicio por emolum nt )·38 Pino. (la intromisión de un clérigo
franci cano e n el cura cular en e real de mina p r J nti rro d
una mujer d dudosa procedencia racial)/1 11a.ltenango (la denuncia de
maltrato a indígenas c ntra clérigo regulare )"'1º alparaí o y Huejuquilla
Oa disputa entre d clérigos ecular d Fr nillo por el pue, to d
vicari y el cons cuente de cuido a e o d lugar -➔• o la refundación
por parte del obi po Juan Ruiz de
lmen ro el l cuico cat 'lico entr
42
lo indi del Jugar)· Jerez Oa r cepción d la Bula d la anta ruzada,
pr veni nte de la ciudad d Zacat cas)· ombrerete (la fundación de
un convento dominico con la interrenci 'n del d Zacatec ).43
1

Arch.rvo de la Parroq_uia d L'l Punficac1ón de ·re nillo (en adelante PP ,
Libro de Caja de la fradfr de 1 'ut:ma eñora de la oledad (170 -1 33). ff. 16-18.
"8 Archivo
t:neral de lndías ( n adelanre, \
, E cribanía, 381 , f. 16, \uto:
d la demanda del cura de Fresnillo, ic lá dr: f laro Bocant:gra, 2 de mayo d 165 .
'?
l, Guadalajara, 60, Pleito entre los curas secular , regular d ierra d Pinos
sobre entierro de Juana Rentería, covom, 31 de ID.a\'O de 168 .
-i,i "fr., Jean Pierre Bcrthe, Tho~
ah y t\~eda Jiménl!;,: Pelayo, ociedade; en
co11.rlmcció11. La "e1•a afina .r~wí,, !d.r 1•1'sita.r dt oidores (f 606-16 / 6), ,uadalajara,
nh-er. idad d ,uadalajara- .en ere hancai. d · '. tude. ~[exicaines et
entroamenca.ine 2 , pp. 11 -133.
1
PPf&lt;, Documento· u ·!ro Pleito por la din ión de obvene1onc~ en el curat
dd Fresnillo 24 de marzo de 1612
'

ti A 1,
uadalajara, • 6, arta del obispo al rey informando .obre la dci.rruccicín
de templ . de id laufa &lt;lelos indigcoa. Je la ontera ora. 2 d abril de 1649.
H
1 uadalaja.ra, 69, Perict · n de lo ,·ecin s de mbrerete para la fundación
de un e nventc de la rden cle am
ommgo, 16 1.

25

�Jort

6. Tradición conqui ta en la pertenencia ociorreligio a de
Zacateca
La tradición de c nquista tien un fuerte ra
carolingi per sobr
tod , de ·elipe II, quien fue el monarca que tor · a Zaca~ ca el
-átul de ciudad y el escudo d arma . ~ t h cho fu r cordad en
el tiempo po teri r d
u reinad . ada añ al c lebrar el
anÍ\ c.:r ario de la func..laci · n d la ciudad, r f rzaba la id ntidad y
la p rt n ncia ci rre · ·
u habitant c n eJ recuerd d
dich privil · recib
e. cud de arma d tacan la
figura d I Yir
cuatr conqui tador d Zacac ca :
Juan de T lo a,
ñace Die de !barra · Balt ar
Tcmiñ de Bañuelo . • ignificativa la leyenda d l escudo que
reza en hún: labor tti11dt 011111ia (el trabaj todo lo Yence). El e cud
en cu ti · n in piración de algún núembro de la coree del rey
clocuent en cuanto a ·u ori tn sin dejar d lado la corr p ndencia
. ociorreligio a en ral pr i\ ni me de la C r na: ti n inscrito, en
un pequeñ . cud de or - · r nido p r la figur qu repr entan
a Juan d Tolo a · Die o de barra" la abr YÍatura d Ph lippc, l
nombre del m na.rea patrocinad r d I misrn
cudo de arma y dcl
títul de ciudad,
a, d
lip II. ri. t · bal d Oñate
alta ar
Temiño, aparecen n l , , tr m ; Temiñ e tá repr entado
llevando una bandera e tandarte n la. man La figura d F lip
11 e pr l ng · dwant el siglo "'::vn, aunqu fu ra ólo para tener
presente que él había dado tale privilegio a la ciudad.
not rio
el elemento mariano como un poder
medio d la reafumación
d la perten ncia oci rreligio a. n la m maña trazada está la
unag n d .1. u trn cñ ra d lo Zacat ca . :\rriba ha) una cruz de
plata ntre un ol y la luna. La cruz indica que el d cubrimiento
del lugar e llevó a cab el Jía de ue tra eñora. racia a qu el
t:\ent fo rec rdad p r l . uc ivo cabildo y regunienc de la
ciudad "e convirti · en una h r ncia r ligio a qu tr, e ndi · l
tiempo y los acontecimient y que fijó u pre ncia histórica. La
H Vea ·e, por ¡cmplo: . \rchi,·o l lisrónc d l Cscad d Lacat ca (en ad lame,
\H l), I..1bt •
ndo d abild &gt;, f. 243, . \uto ~ bre la fie ca del d scpm:mbr

rde, o ·t d 16 9.

1rt1mJ ll1tmo~

C.

breve d cripcióo anterior corre pond a una de la v r i ne
acruaJe. del escudo en ci me . uando lipc II tor ó el pri..,il gio
d bla n ) arma. a ll- ciudad de Zacateca
di ñ · imprimí ·
lo c1ue a1 parecer pued ser el e cudo original.~' L diferencia e n
la v r i · n acrual del cudo on ignificativa . La 1 tra ' P ,"
abreviatura d Phelipp e encu nrran al revés como i e tuvieran
reflej da. n un e p jo: no e tán o ·tenida p r ninguna &lt;le la figuras
qu repr encan a lo conqui ta&lt;l r d la mina de Zacar e,
.ino que e táo p r encima de ell y n en un pequ ño e cudo de
oro. Las iniciales en cue ti· n e tán baj una corona. I a fi ra d la
\Ír en fue ituada n el centr del trazo del c rr La Bufa, e n la.
mano en . eñal devota y sin el niñ Je. ú en u brazo. . -- 1 rden d
lo conqui, tadore baj uno encill
arcos d
iun , , de
izquierda a derecha Juan d Tol a Di g de I arra n ·tóbal de
ñat ) Balta ar emiño de Bañu los. En la orla d I e. cud hay
cinco arco } cinc atado d tre. flecha. cada un · d elem nt
de cada un a la derecha d a la izquierda r un má en la pare
inferior d la oda. 1 fás al e. terior d Jo arcos } flecha , en ambo
lad ~ paree repr emar un cu rno de la abundancia. La lerenda
del trabajo e do l v nce apar ce n la parte uperior de la cruz }'
del cerro. , 11 la e· dula c rre p ndi nte d ocle el r y d Ja.
indicacione de e · mo deb er el cud dice: Má abajo una
cifra coronada de oro que diga helip para que i rnpr haya
m m ria de haber e intitulado la dicha ciudad en un ti.emp que
p r la mi ricordia de Dio yo r in ". 1 e cudo de arma fue
corr gid y autorizad a petici · n de don
· tóbal de ña ,
Ri adeneyra vecin y min r d la ciudad el 2 de marz d 16"6.46
La tradición d conq · ca como el reconocimi nt de ·elip I1 a
• La de cripoón obre I cud de arma 1.k la ciud: d de Lacatccru e • iguiendo
el m:1nuscmo 55, ff. 322 del ondo ala.zar J a. rr de la Rt:al . \cademia de Histooa
d ~ladnd (en addamc, Ri\H). E documento está fechado en an Lorenzo de • I
· ~c cial. el 20 de julio de 159 . L. ra echa no concuerda con la de 1585. e mo
e tablece la historia ' la trachci n. ..
e abe si , un error de la e pía del original de
la ce&lt;lula ljUe hizo el cr ru~ de la lm.liru, d o B ·nít alazar } a. ero, en la
segunJa ffiltad &lt;ld iglo X\111.
· R,\H, manuscmo 55, f. 322. fond alazar r a tro, 2l &lt;le julio d 1 9 .

2

�la preemin ncia de Zacat ca en Hi panoaro 'rica, cien u origen
en l
méri o de los soldados spañole que conqui taron,
pacificaron y poblaron fa región. lJ n cjempl d ra g distintivo de
Zacateca. como una joya de la épica e pañola de conquista n el
u vo 1 fundo, e aprecia en la aliam:a p r onale y p líticas qu
se dier n en la úda privada. Juane o Juan d Tolosa el principal
de cubridor d la: mina. &lt;le Zacateca., ca ó con doña Leonor Cortés
Ioctczuma hija de Hernán Cort 's, primer Marqué del alle ' de
doña l abe) [octezuma, hija, a u vez, del emperador azteca
~Ioctezuma II. I abe! 1octezuma fue anteriormente e po a d
uitláhuac , uauhtemoc últim
mperadore mexica .r E. to
antecedent~ &lt;l nobleza, heredado en suc .ivo eñore de
Zacateca , predominaron cuando fueron hecha informaciones de
ménto. ank el rey para pedir mere de reale . También ignificaron
una caracterización de fuerza de e titpe ~ de raza &lt;le conqui tadores
en la . ociedad de Zacateca en g neral.

7. Educación y riqueza : conocimiento de la causa y la piedad
religiosa minera
Una de la forma· de mantener la herencia rcli riosa a travé d 1
icon o la ima en y la traclici 'n ral y e crita, fue la educación. a
tran misión de eso. elemento , aunado a la formaci ' n de clérigo ·
a la' educación en la liturgia" permitió la fijación d la pertenencia
ciorreligio a. Clerigos . ecufar y regulare de diferente formas
y nivele , contribuyeron a que la educación formal y la no tanto,
sirvieran de in trumento · para a finalidad.
'no de lo. medio de e a educación fue el u o de la repr entac1ón. A travé de ubicar en Ullil per ona (clérigo) la palabra, el
con cimiento v l " i oificad " d I poder cliYino, . formulaba la
inre 1 de rra lación de dicho p d r para curar almas, p rdonar
pecado r conducir a lo. feligrese a la eterna e ·tancia pr m tida.
~ \'éasc, por cj mplo: lgnacio DáYila Garibi La .rocirdad dr %,,rateras m lo.r 11/boru
del ri h11e11 co/oni11l 4ct11adó11 dr los pmtdpa!ts fo11dtidom 'pri111rm.r ju,uionario.r p,ib/kos
de "1 d11d11d, lcx.íco, Antigua lJbrcría Robredo t.k Jose Porrúa e: l lij México, 1939,

pt1s.ri111.
28

La repr ntación del poder político complementaba el cometido
de ll var de un lado Oa penín u.la) a otro (Zacatecas) la imag n ,
palabra como ímbolo de autoridad y poder que, entr otras cosas
dirigían unív camente a lo, úbdito al camino de la religión única".
La riqueza o medio rnat ria! y las dificultades sociale iban
de la mano. o había progre o in repercu ion n gativa . La
extracci, n de la plata tenía u preci y cobraba dema iado caro.
Pr 61 ma de violencia, pobreza embriaguez · otro eran el
re ultado d la bú gueda d una permanente b nanza económica.
Entre el acar plata 'el sobrevivir en un c ntexro complejo y ha ta
caótico lo habitante de la ciudad de Zacateca, se convertían en
p r ona, usceptible de una caracterización, ingular que e reflejaba
n I espejo d u propia religio idad. .. ¡ re ulta&lt;l : una sociedad
minera zacat cana s11i gmeris que e di tinguía -reli i sament " d
otra ociedad s d u tip , como la guanajuaten , la ta.xqueña o la
poto ina, por er c n iderada la primera como la ' civilizadora del
norte" nclav único d donde partió la ampliación del territorio y
la cultura e pañola colonial en 1 norte d América (a partir de la
fundación de convento y misione d ei:angelización d Jas órd ne
franci cana j uita y dominica, entr otras, con Zacateca como
punto d partida). 411
cialmente llegó a r la tercera ciudad más
imp nante de la ueYa E paña y económicamente, fue una de la.
ede principal de pr ducción d plata junto con la mina del
Pot í en el virreinato del Perú.
Probablement , la condici ne generale económica d l reino
e pañol en u conjunto influyeron n la condicione paniculares
de cada uno de lo. p lo miner . hi panoamericano . Ha ta lo
años de 158 -159 , 1 s pañ le cr r ron que el rí d plata
procedente de Am ·rica continuaría creciendo in ce ar. La cr encia
e exr nclió hasta las tre primera d 'cadas del igl CVII. De manera
impli ta p n ó qu el oro y la plata d la India eran inagotable
y que re olverían lo probl mas de int ndencia y tesorería qu e

"' Jr., Ea

enio Torres, ''La religi 1&lt;lad romera novohispana", en A11áJfne.ria.
Rrvi.rto dr Teolog¡a, México, rrailes D minico de la Pr "-incia de anciago de: México,
no. 1, nero-juni de 1996, pp. l 11~ 12 .

29

�pi. nt •a en n I mccró li. ? • d má. . c.kriv · n una m oralidad
:une ·
añ la qu tendría u · p j ) ·u r flej en la má
im
ci
·ca
br t d en m t ria d rna
para la · ia
·
· uru id nci&lt;lad
trav ;s
mo tra ·
d • lujo } d p der e
fabricad . c n metal

. Con ideracion final :
zacat cano o la d lin ción
d una o iedad mio ra no hispana
1 oda la imh , ·
1
· d zacat cana e e. pr . aba a rra\· ·
d ·u &lt;lific
ci
dinámic. im r
· ·
, u
rcpr cnt, ci ne e inc
c. ra terizar
penen ncia
particular. L feligre. 1a e t
contacto c
nt
·
m d1an s r
· ·
É t pu naban p rqu
r 161 máti
e taban
dirigida a un yuilibri d bi 'n tar m t ri.
· · al ( · · )
se r ol ·ieran m diante 1 inr rTenc1 n cfü
b b
m , un medio para 11 : la corr e a práctica d la
ia ·oci rr ligio a. Lo ant ri r implic. ba que la ,·ida d 1
. de.de d nacimi ne ha t, L'l muerte d bí. e t r imbuid
arco &lt;l 1 prácri y la dcv ión • la majestad divina, in
&lt;l cuid. r I buena orr
·nci • la majt: tad t r nal cuya
ca za ra
e
D · ta rel i , n
- orona
· ron to
dinámica interna· r ·ligi
qu
ban a
edad z c. t cana n u di ri a
cr.
r Ji io eran la n.:p
ci · n d
J H:rr nal y I
di ino
llegaba al cri. ol de la i
•
la p rt ·nenci,
ociorr ·li~io a (o la ima , n de un r · im ·
hal cli in ). '
lom~ B
Barcdon , 1 i110 •
Para runa
\
,
P
n:
G,
n

1 1•

d. Oro Ir. du ci · n J Pablo Bordon. 1·
1blu11cca de Bol illo/"' 1).
r,
el . 1mb li mo , rcpr . cntaci • n rt:al ·n
11:
r , (mgu
\men a '
·a llispáni en
n \ . tin
·z Gara}1&gt;, (dir,. •
,. n dt los
\lod. ma f;()(J . J /.1), P;1mplona, Fdici n s
. 2- .
.

o

La cumbr
imb l } cr ncias • rr, ,. ·. d l.
ima en tuvo lugar c n la c n trucción, p r cerc ra e . 1 • n, de.: la
i 1 i. parr guiaJ que a la p tr e ri ·ría e m la c t dral actual
(la primera 1 le ·ia fue la d I . 1 lo , • '1; la gunda e ce n rrur · "
perm ncci c.luranre I perioc.l d 1 &gt;12- 16 ). La obra d l m. ·. tr ,
y durante vari
ñ alari d l. ciud, d,
min o . '1m ncz
Heraán 1 z, e nsum:uía el i nificad de la p rt ncncia ciorr •ligio a zacac cana. L bra ini 10 ·n 1 1 y u · c.ledtcacla en 1 ~z
ju to cuando t rmin · c.l
n ·truir. e la achada prin 1p. l. L.1 porrada
ur, la 9uc p n ·i ió d la . cgunda parro9uia, r: d dicad • ! u :tra
eñ r d , lo. Zacac c,1 · la portada n rt , al
( ri r
al yuc
I , tribuy -r n alguno. milagr . m , 1 u·
, br v vir un inc ndi 9u e n um10 a la •gunda I le i.
parr quia!. L e rr ·ur ermin · d ce ns ruir. en 1 5 \' la n rr
ha a 19 4. \unc¡u la iglc 1a o e taba plan ada para ;r ede de
un p t ri r bispad cumplía fon i n . tmb ' licas como ra.l. bn
ella e mc1dían I de !- del el ro d afirmar . u jurLdicción \' &lt;l
l &gt;. wcin pudiente · r la e ·cab1hdad ) grand za I cal v rcgi~naJ.
· n l -9 e cr o, por mand, m &lt;ld P. pa Pío L ', la dióc :is el•
Zacateca · ne ne , ·u tglt. ia parr0&lt;.1ufal ad9u1rio catcg ría &lt;le
catc::dral. En ¡ 9-9 Jum • 'XlJI la dc\·Ó al rang &gt; de ba ílica.
L pr &lt;ligio, y lo mil. gr s. brad . dentr
fu r dd terr.itori
de .lacat cas fueron la d1\'i ·a · med1amt.: la. ual •. 1 ag nt
r ligi o en arn:1ban I d s • d una práctica r ·ligt . a id al:
r &lt;ligio igual rnlunm I y pr c:ncia di,·in. igual a ob ·di ncia ·
fe: el • la ciedad igu, 1a armorn, . ial, pied,td y paz igual pr mi ·
del paraí · c I uaJ.
~ t.: 1m man
nll vaba • una unidad de imerc e · de I.1
f li rr ía d Zac;ueca · que no ól e e ~ rma a e n ·I bient: · ar
s cial } mat ·nal ·10 c n el relig10 o. La ctt:&lt;la&lt;l de Zacateca

pugnab. por c ntar e n un r l. ttYa aucon mía re pc: to a u.
din.: ctric : up n r ·, pnncipalmcnt la inm d1aca (. utond. d ..,
de ,uadaJajara ) d ciudad &lt;l [ ;xico).
1José

\rturo urcia

o¡,. rit.. p11m111.

31

�En íntc ·is una '-erie de el m nto que puede aproximar e a ~na
rrucmr:t de P ncnencia ociorrdigiosa.
·ólo dL ~ 'lcatc:a , mo
de cu.1l9uicr otro e pacio de Hispanoamcnc~ col~,~l, ena c~r~~
. igu ·: tcrriroáo: w1dici6n de conquista; hcrcnc1.~ religiosa; duc, ~1-on:
rcpr sc nt , e¡ . n dd peder rdigiosc : r pr scmao
. &gt;n d. I•p &gt;. l r pohnco,
.
•
1·
mat rial ·s·, dificultad . c1al s; dmam1cas
nqu
za memo
.
. 1m ·ma.
.,
rdi ·o a : id ntificación con r pre entac1on ; uruda&lt;l d Jnt re e
cial ;
mid d p rtcncncia.
L'l r laci. n e n la r 1 tróp li y u cabeza de urori~au, _I _re:,
i mificaba el todo, int raci()fi de una p rtcnencia . c1~rr h tc . a
gnt:ral v panjcu lar que e plegaba al monarca (",•1\·a.: ien:iprc el
re ·''} p ;&lt; que: st: bifurcaba en el ámbi~to &lt;lomés~co (''\'l\'a sic~1 rre
,J n!\'... • \'l\ ,1 ucstra ._ ñora de lo. Zacat ca · ).

~l:

El Caribe como Mediterráneo: la
defensa de las ciudades indianas contra
la piratería en los siglos XVI y XVII
Jorge Luí Capdepom Ballina'

I.CO lR
~IU

ad

~

Z:-ic. t en . bnl de 2 1

I
.o · 1 \ u I e, \D \ nt J.O. PIR \T I a la

gua. del golfo de México y el
mar a.ribc, fu mdispen ·ablc organizar l planc · n e . ano para
alvaguardar las co:ta puerto , villa. , cmdad . , fl ca ~ ruras
mercantile. frent , 1 peligr inminent que r pre entaban ro
v,. itante incómodo .. como part &lt;l la d fen ·a y apr piac1óo d
e e pacio qu e n cerno como aribe, qu con tituía un pun o
e cratégico d la C rona spañola 2 para mant ner e comurucada )
•prol · r las rucas m rcantil s con . us c lonia Qa India
• Uccnciu.lo en Hi toria p&lt; r la ~,\ T, ma
Michty.lcán, . ., pcrualmcmc bt:cuio dd
• Col wo de fa honrcrii ur
nielad \"illaherrno. .
1

cciden-

oren hi wn por El Colegio &lt;l
T t.'11 e uncfa posdoct rn1 en El

! fa, mu ha . cepoonc nbr d término, parn el ca n yue vamo a • bordar, lo
par.t reti:nmos m .~-neml a L,_ •
reafu:aban &lt;,¡x:i::t • &gt;ne:, d a_, mcn:i l
ilegal
1 , man: , . demá · dc múltiplt
: a. altos, csina
ci ' n e
inctn
a barcos.puerto. yciudatl 1:.,p·
cnAménca. Hareino
wci n
. : e rsari&lt;
· usu: . , bu
··
.
re \'e &gt;c:Jbulario o rc:nninos
•
61. Mari
· c1. dd Río &lt;le:
L,
· tr,. l...ipirukn,w,/01111,i
•• tJ &amp;¡wi.1
cu, Edirorial · ·
seo
12. pp. 1 22
i Precisand()
o, con el tér r
&gt;ru e
ao \':Uno a referir a la
:oronat.!c . srilla r .Ara (&gt;n (dina rfa J los Habsbu~ -).
ll,,

2

�ca.les ) Orientale ): España-La Habana-\'eracruz- capulco- Iani.la
)' E paña-La Habana-Portobelo-Panamá-El Calla '
.
.
Para realizar tal objetiYo, .e requirió la movilización de 1n eruer
militare capitanes de barco , marinero , a cillero }' uos tipo de
mano de obra esp cializada, y p r upue to, mucho cimero. unque
J que no. intert: ad . tacar on la m dida que t maron la Corona,
la. aucoridade virreinale. lo comerciantes para proteger ·us
tcrritori
ante la emb tida yue procedían d las otra potencias
europea , principalment •rancia, Inglaterra r H landa. n la
lectura , hemos podido ob ervar do. sistema creado para tal
dd n a y protección de lo territorio· en el aribe: un i tema
terrestr y uno naval; por múltipl circun tancia no fueron del
todo eficiente·, entre; lo cuales de tacan la ca e1 de recur o ,
mala organización y complicada bur cracia.
Est trabajo, adaramo., no &lt;:s mas que un pequeño acercamiento
(por cicr o ba tan re incompleto) a los si ·tema defensivos
in taurado. por la, autondade · c lorúale en la \mérica de lo . iglo
'VI y . ·vn· en él procuraremos e. poner algunas idea urgida a
raíz de la e. ploración bibliográfica.

un e pacio complejo dond a partir d finale del i lo ""'V
conflu •eran etnia
rasg culturale tan het rogéneo (v r mapa
1). o nativo que ran muyc:Li er o en el área conánemal e in ular
, encontraron con lo. europ o (e pañol
más tard france
in I e , holande e portugue , dane e italiano. etc.) año
n lo miles d negro africano traídos para u tituir la
fuerza d trabajo indíg na que había ido eleva tada por la
epid mía maltrato y gu rra , también llegaron alguno a iáticos
(filipino , chino , entr uo ).
Durante vario iglo , má o meno entre el ~M al ~ r e
mezclaron l ngua , angre religione , forma de pensami nt ,
co tumbre. mú ica art mercancías ciencia, que moldearon una
r gión con caracterí tica di tinta. a otra parte. de América. Lo
nuevo p blad re. del aribe e hicieron mucho más imilarc, que
, u antece ore crearon una ideología nueva de apr piación y
pcrc pción del e ·pacio. La di tancia entre I pueblo ·e ac rcaron,
al igual qu la diferencia e hicieron mínima . :m la actualidad a
pesar de que los habitant del aribe hablan lengua ran variada
como 1 e pañol inglé , franc · . holandé , comparten ra. go
culturales comunes.

r

11
Caribc4

El
--consideran mucho inv , tigad re. que han ·abajado
obre la zona-, tiene caracterí tJca im1lare al 1ecliterráneo, es
3 Para

un conocimiento un poco má amplio de las ruta comerciales, véan e

arda ·uentes, E.! tonmrio s-patiol con 1nirim (1650-1700), •xcma.
Dipur:ac1on Provincinl de , illa/ Escuela de • tudio I lispmo-americano. d ·,illa:
Consej upcrior de lnn:sógacione Cienóficas, 1980; ~faría d l Rosano Rodrigut!Z
Dfaz (coord. ,, El Cmbt. Tn/1 re.rugropolil'lcos dnmi11ación colo11io4 '\1 'xico, U ru,·ersidad
Lutgardo

i\fichoacana dt: an 'icoJá._ de Hidalg : Instituto tic lmc ogacion I listórtca ,
2 1 y arl m,;n auer, Dt.rmbnn,imto J donJinanón ts-p,11iola del Caribe, léxico,
I•ondo de .ulrura Económica, 1984.
4
crc:i de trc. millone de kilómetros cuadrado· de agua componen e. ta
inrcre ame zona de esmdio, que mduye el Golfo de México y el l\lar anbe,
delimitado tal ,·ez por lama a c ncinemaJ de mé11ca r el céano 1 tlánaco. codo
un poco rná prcoso. y tomando la cfü'isione politica actuale , el Ca.abe incluye
en la parte contiotntal, la C&lt; ta· de E ·taJos 'niJos · lorida, Alabama, fuisipi,
Lui iana ·Texas, Mé ·'co (f'amaulipa , Veracruz. Tilia co, ampcchc, \ucatáo }'

m
fine del iglo
con la llegada de lo
pañole. a e ta tierra ,
e inició una nueva etapa en la hi toria de la humanidad, el mundo"
dejó de . er ~ uropa •\frica y . ia
que e agregó un " ue,o
mundo' qu lo compl mentó (ver mapa 2). pe ar de te hallazgo

ra

Quin~'Ula Roo), Belice, Guatemala, Hondura , icaragua, C ra Rica, Panamá, 0 .
lombia }' Venezuela; 'en la parte insular, 1archipiélago de las Bahamas las '\ntilla
Mayor · (Cuba, I laiti, República D mioicaoa, Puerto Rico) Jamaica) y la Antilla
Me?ores ~lande as:.\ruba,Cunu;ao,B naire, aintEusmtiu., abay aintM:mín;
E. C.: Islas Vll'gc.ne , aim Thoma ·, aint John's y aint Croix; Británicas: Tórtola,
Anega~ írgen orda,Jo ·e 'an D ·ke, Anguila, an Cri cóbal, Antigua y M nserrar,
an V1cemc, ama Lucia, Barbado , D minica, Granada, Trinidad · Tobago;
Francc as: GuaJa!upe. Martinica; adem:i. de Margarita de Venezuela.! ·las de la
Bahía d Hondura )' Cozumd de léxico.•\ntoni Lot Helgueras · Manuel Luce na
alm ral, El Ca,ibe, México, Red ditorial Ib roamericana, 199 .

35

�Jo
de ) t.:Ur
, 1 objcúvo no fu
I con cimi nro d nu ,·o
pueblo ·
bú qu d &lt;l rut. · má e rra. para d
.
la
mcr
· h. cia l. ln ·
· ntal s
1.) ) aumentar
za·
de I
na . pan la.
z · a í una lucha p r
. .d
la nuc, rut y m ·rcad . , ~ por n&lt;l de I nucY
com &gt; pumo e·
di h pr pó ic&lt;
p ñola -1
riqu za de lo· terr · ·
d cubi •rt&lt;
pr 1p1 o aprm e h, rla
inició
n
oloniz ción e nto de la i la com &gt; de la ma a conon nt. 1 (Yer
m. p. 3).
I nonc1
&gt;br un , uc, o fundo e difundieron n Europa
• el: ro la dcmá potencia. n&lt; pcrmi1'rían --o al m m tratarían
d e, it. rlu- yue l pan, _e quedara n to&lt;l . Pre nl lle aron 1
la a ua
n
i ui r n l ingl e y
. má t, rdc
por u
,
. Y otr . P r la
m, oria d 1 , · que cruz,tron " 1 charco" no fu ron
ntc ce&gt;mún
in· lo temido p rrc lcl mar': ¡lo pirara:! Durant I rr igl
d la
·. c1 ·ne pañ la n Améric e inclu o h t, m dia~ .
del ig
pi
ron el olfi de 1 lé. ·ico el mar ~arib
el o éano Pacífico.
Cl , bjeti · dc la incur i ne pirata. en l ·
.~'I era
e I· mere ncí. ) riyucza tr nsp mad
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la inc nfi rmidad d
era
turop ·a (en
f nglat rra) e ntra la c:clu 1v1dad
•
br d . -u ·,·
· a prct n&lt;lJtla 1u:cificac1 'n rdigi .a,
parecía adccuada. 6 Lo
in_gl
er. n p
an licano. y mpr ndicr n una
e ntra fi n ÍYa r · ·
arnría
de 1 pirat • ran anti an· lico
,
en parte ju. tifica
uc:: y ·I r b &gt;
·quez, e mo una
lucha ntrn le
•
qu abrazaban ·l at hcism .
L
pano!· p r su part , oo tenían la m ·o r intención de
compartir la nqu za ) bu e, ron la man ra d dct n r a 1
1m·a
c.¡ue int oraban c.¡uitarle. lo 9u pe r ' d ·rcch , · 1
rr p ndía. Fl buen p ic1 nami nr en d , ribc, raranuzaba a
hsp ña ·l &lt;le. pl. z. mi nto dc mcrcancí
riqu z. . ha ia la·
rilipina
· .\ ia (la ru
paña-1.a Habana
\ raer
pulco-. fanila). a. í com Clll1bi •n
la e m · · •
in, d I P
ruca _ p· ria-La
Habanamicio en el
una lucha fron J
para dt:f nd r u
trae· gi
pu no. y ciudad e
ubi ada. en la e ta.
e Méxi o I mar rfüe \ mb1 · n

.

--( orona e·pañ ,la bu có I le riumación de

e. tas uerra . \1 igual orno 11 h. bian hecho I po
J • un.1 bu!
al la clu i, idaJ de lo termono
.un.ina
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El rey h-a ·
cnfr ·ni UTIÍ nt &gt;
para lo f
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·
e pu ieron a la prerend1J · ·
Manha Je ármy .h,1 a. '!f&gt;. al. p

(c1x1r&lt;l.), op. ni., pp. l -13.

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J:iJ dt.: lo
re el uc, o .\fundo.
-2J. ,r.5
. an , Ro&lt;ln !llez Dia:,

r

�Jt1
•l océano Pacífico. El punto que n iotere a d tacar n e. t
c rcamieoco biblio : fico al ,aribc, n la meclidru qu tomar n fa
auroridade coloniales para detener 1. m ursi n piratas ' no ólo
e o d fcndcr su flott. pu ·rt . · ciudad · aunqu no 1 hayan l grado.

IV
Durante el :igl 'VI, cuando s d tcct · la pre ncia de pirata
franc t. ,, má tard in ~1 e , n la zona &lt;ld ~arib , 1 aut ridade
indiana c~n id raron n ce. ario cr ·ar plane para pr tt-ger la flota
, ak ne , la co ta de la ~ue,·a •:paña y combatir I c n abando.
La. medida. tomadas podemo. decir c.¡ue fu r n do : la pnmera,
un i. t ma &lt;l fen ·i, o terre. tr (fijo), c.1ue pr tt: ría la co ta
c rcanas a la ciudad . y puerto f rmado por ortaleza (r ale.,
ca tillo , fucm:. ciudad la murallas batería , fortinc , etc.); y la
cgunJa, un i t m d ten i •o n, val (m &gt;vil) que vi ilarian y
defcn&lt;l rían la ruta comercial a. i como la costa., int grado
por barco dc
rra o la propia embar acionc: que tran. portab:m
1 m rc.:an 1a ..
i tema defcn i o terrestre
D . de lo· primero. a:cnramicnto en la í la. d I arib , 1 .
e pañole. c preocuparon por prot g r .·us ,·illa: y cmda e con
modc ra m 1rilla (&lt;le mamp cría~ madera on maye r fre u ncia),
contra p .iblc · ataques de l e; n. ú ·os que vi ían alre&lt;led r d dio
cualquier otro im·a. or. E. ta. mo traron su ineficacia c:n la
prim 'ra. írrupcionl'. pirata p r I c1uc la autorida&lt;le dccidi ron
mejorarla ) crear strarcg1a: de protección mú organizada ..
A lo largo d los ca ·i tr · ·i~lo. &lt;le la Colonia la C rona española
v la .. u ridade · ·irrcinak se cmp ñar &gt;n n prot ·g ·r Jm· ciudadi:.
)' puerto imp rtante c.¡ue . er ·ían para el mbarco y de. mbarc
de m re ncía., para ello l graron e n trutr do impon ntc.:
•· inturon de . e uridad" int ·ado: por ortal zas cu todiad,
p r &lt; Ida
y e fü ne. qu en mucha o
ne. 1 &gt;grar n \·itar
inva:i ne J irata :
1.
en la parle ronti11mtaf. i rmaJo p r la forcale7..a. ubicada.

"º

L111.1

&lt;..

ni /la/bn&lt;1

n la c . t del
lfi de ·f •xico y el lar aribe d d Florid.
ha ca umaná en I que hoy
Venczu la (v r cuadro 1). · n el
océan Padfic de. tacan J\capulc •uerte de an Diego) ayarit
·ucne de la onra&lt;luría en an B1 ) ) Iazatlán ·uert
ortc )
ur) ad má. d El alla .8
F:/ otro eJJ la parte in 1tlar. que apr ,·cebando la p . 1ción natural

d un arco
c nstruy r n pr t cci n • d . de la. Bah ama
pa and p r L. Habana anto Donung , an Juan d Puerto Rico
y Trinidad; d are s c rraba con 4uman:í al . ur . t val nort e n
an \
án n Fl rida. (Ycr cuadro 2)
·
C m &gt; podcm
bservar o I cuadros l ) 2 se crear n d .
auténtica muralla para brindar pr t cción n l . puerto. y ciudad
n el arib m mbar no fuer n uficicntc .. Lo ata9ue pirata,
a c. ta. plaz.
di r n de man rae p rádic n l .i lo .. 'VI, mur
intensa en ·l , 'VU d cay r n un p c en el i 1 .. lJ J ha
d ~aparecer en el XC'.

t;

Deb m de tacnr 9u · i bi n
f rtal zas
cr ada para d fend ·r lo t rrit ri indian , n t da · rmi n l.
muna imp rtancia. 1.ntrc las má imp rtante podem &gt;. m nci n, r
orne, pudimos obscn ar, se crearon tlo. "ctnrur ne: Je seguridad" dr:. de la
Ronda ha~ca artagena J India. , d arco form: 1 , de &lt;le I a Bahamas, La Habana.
pasand1 por Pu ·rto Ri &lt;&gt; aneo D ming nuen,mcntc h:ma arra ,ena Je Jmlins.
·in cmb. r o, los piraras le /raron rrasp:i ·arl sen múlcipl ,, e asionc · y J9 um mn
fam . (1 hn Ha,,km , Frano. rakc,J lt:nn .J hn \lorgan.Jc, n han 111 &lt;ll' 1 R09u ,
\\ 1l liam DampKr, etc.). e bre el ccm véan. eJ &gt;~é \nt nio aldcron Quijano, 111s
dr msm 111diL111,1r c11 la Rtmpil,mrin dr 1680. Prrcedmtu n:g11laoo11 Irga/, evilla J scuc:la
d~ L •udios H1sp, no-americanos d1.c l"\'dla: onse¡n upcrtor Je Investigacionc.
Crc.:nnfi a.• 1984; Jo é \monio ald r in uijano, J..,,r flrlijicLI iones up JJnlas m
• 1111 ·nea ' I-ilipi,1(1. bpana, ·diwrral ~1 \Pf· RE. 1996;José mar ~foncad. \fava,
lllgemeros 1111/itoru f/1 ;\ '11r1 t1 España. l111-e11lano de su /11hor ciml(/ir&lt;1)' upada/, sigltJJ ., ;l ']
11 XT 11, \Ié.·ico,
' mvcr iJad aoon. l .\.uton ma de \fé.·1 o: Insti1uc de
C.r: grafía/ lnstituro de lnv&lt;.c:tigaoon s oaal . , 1993; Pablo[·.. P · rez-,\íallaina \'
Bibiano Totr Ramírc:c, 1..,¡ . lr-,1trda dt! \lar dd S11r. , ílla. Escu 1a d F. turno:.
1i1. pan •amencan : Je c,iU.: • nse10 uperior Je lnvc. ti ~o &gt;ne· ienrificas,
19_8~; ,arla Rah~ Philüp., Júr golrom.r para el'!)' ti, Esj)(Jl1t1. f.o difms11 i111pmnl ,,
pnllrrpM drl ,tglo, l fl, '.\fadnd, Alianza Echt ri 1, 1991 , M,1rica , lartinez dd Rio d •
Redo, up.cit.
•
1

39

�](l'J?! 1..11,' (.11dr/&gt;MI ll,1//11111

Veracruz, amp che (en l siglo XVIl · XV1I , el triángulo d
Tierra •irme (Ponobelo, Real de Chagre Panamá), Cartagena de
India , La Habana, Puerto Rico y anto Domingo. El d eracruz
por cr el principal puerto d la ueva .. paña puente d la
comunicación e n Manila y por dood alían las noticia del rareinat ,
riqueza. y m rcancía con de tino a paña; amp che ' Laguna de
Términ , por el sitio donde alía el pal d tint con de tino a uropa,
b tín frecuente d lo e r ari in lese,, quien
e atrevieron a
instalarse en la zona para realizar corte, ilegal · el triángulo de Tierra
Firme que formaban la llave ' que abrían la pu rta. del contacto
otrc el atibe · el virreinato del Perú donde e extraían grande
cantidades &lt;le plata; artagena de Indias por u cercanía con el
'triángulo"· La I labana, in duda de la d mayor importancia junto
con Veracruz y el' triángulo" porqu era el punto d concentración
para ir a h paña y también para di tribuir la mercanda hacia ueva
• paña-Manila y la z na del Perú (v r mapa 4 y 8).
E. tas defensa por ti rra pre entaban varia ventaja , p rque la
mayoría d ella e taban ubicada en lugare pr picio para evitar
el ingre o de inva ore a lo. puerros y ciudades; la e trucruras
permitían oportar la embe tidas con éxito en di er a oca iones·
serYfan de refugio a lo pobla&lt;lore y autoridade en caso de ser
tomada, la villas ) ciudade , ya que c ntaban con pól ora arma
v, alimento· ,r n má. de una oca ión .in·i ron tambi · n de re guard
contra fenómeno naturale comune en la zona. La de ventaja
principal fueron l co tos de u con true ión eran levad , p r
l 9ue mucha de ella e edificaron con mat riale pereceder .
(madera, cal y adobe); por u p . ición inm · il, 1 fu difícil
re guardar todos lo, acce o p r tierra hacia la Yillas , ciudade ,
ra que mucha. vece los pirara de mbarcaban lei de ella · la
erigida, con material poco re.i tente, fueron de ' truida vana vece
por los piratas) , u utilidad era casi nula o en oca ione e levantaron
n itio inad cuado. iendo in. ervibl para la def n a.
Lo rccur o para la edificación d la fortal za alían de lo
JIDpue . pag-ndo, por lo comerciante, (c m el de avería) y también
de las caja reales ubicada en lo. Yirreinac de la ueva · paña y

40

Perú (ver cuadro 3). Para comenzar la labor de emplazamiento \'
con trucción e requeria d la autorización de la orona e pañol;,
a:unqu n muchas casione la compleja burocracia provocaba que
las obras s demoraran e inclu o no e efectuaran. 9
La efectividad de las fortaleza fue regular a trav-é de lo tre
siglo de la oJonia pese a ufrir numer . o de calabros, 1 grar n
aportar en múltiple oportunidade la embestida d cor arios,
filibu ero y bucaner .
Sistema defen i o na al
Est.a fue la otra medida d gran m' rgadura emprendida p r la
autoridade indiana y la
rana española para proteger su co rn ,
puercos, villa, , ciudade , flota y rutas mercantiles. E ta e traregia
d d feo a e centró n la cr ación de dos armada indiana :
Barlovent y far del ur.
La primera prev-ü;ion que e r, maron al detectar e la pr encia
d pirata france en el Golfo de ~f' xico y el mar arib fu r n la
creaci , o de la Armada de Defensa por ' rdene de arlo V ( arl L
rey de . . paña [Aragón yCa tilla] de 1516-1556), cu ra mi.si· nera proteger
las flora que viajaban a paña con la mercanda pr ced nte de la
col nia americana (ver mapa 5), é ta erían acompañada por una
nave de guerra (en año. p st ri re aumentaron ha ta eis) cuyo ga t
rían u&amp;agado por lo propio mercad r (con 1 impu to de
avería). Por u carnet rí rica , la armada era sólo d defensa r n de
ofensiva '
redujer n lo viaje a ól do flota, por año, una en
marzo y la otra en eptiembre. 10 Debido a 1 alt costo de ta
pr tección la autoridade y mercaderc decidieron equipar la, nave
con armamento propi .
imi mo, e cr ó la Armada Real del céano cuya tarea fue
1
' José Antonio
aldcrón uijano, Lo1 defe11sa.r itulio11as... , op. cit. y dd mismo
autor. Lis fartifieonones españolas... , op. cit.
10
Marcha de Jármy lupa, p. cir. p. 38) Bibiano Torre Ramírez La deferua n:wal
de las Lmlias Jurante el ·iglo . ~'I" en Fraoasco de olano • Fermín del Pmo (eds.),
~,é~co · la Espa,iadel Jiglo..\1 'l, \'ol.11, fadricl., oosejo uperiorde In,esógaciones
Genaficas: lnstm1to " nzal • rnánd&lt;2deO.iedo", 1983. pp.l15-116.

41

�J
protc r la
e ·pañola en el ledfrerr' n o ha ta la da
an ri v A
mp. ñab. n a la · fl ta de de e ta zona 1
principal~
diz, un de clk ). L ta· pr \~ io~~
compl menearon a m cliado &lt;l ·
. :\ I con I
mz aon d
do
cuadra p rman ntc : un,
) a xi tfo (Arm~da Real d l
( céano) , otr u , ba e cri·
D &gt;m
ta última
·onaría guridad . l. na,··
di
ci Ti rra
&gt;anamá) Cl n d
\'Íc arma
. la
iba a u va
E paña, la ~ pano!. y 11 ndura c n un pat, che (nave armada de
menor tamaño), . u efectividad fu ·fím ·ra.11
• n fclip II (rey d E:paña entre 1s-6 y l -9 ) la m dida.
1
•
n .i ·
·
nd la creación d f, rtal za . .:.n
ta cgunda mitad
macla· d ruardia se\ h; n
e b ol ~m , lo · mnth•
, pcr d : qu merecen
1 marsc en cu nta on lo
en
u
mane nimicnro , la~ ar. et n
c
. t
cnúrieron v-ari s n.i oluci &gt;ne
b
·
c n fu
rrn'vil d dcfcn a l
onal y el cquipami
12
rm ma ·in embargo ·e cncró una di · ·
( n ·u mayoria .evi
la autorida
bilid d d
la prot cci · n ) no
pon rse de acucr
pirata p. ra tacar
· nav ) lo · "Y-......,,.., pu n La. nm.
pan la por u camañ • ran m · de c , qu d defi n a y ataque
r l mi
plazaban con 1 nritud y t rpeza n un c mbare
con lo pira
al s c ntaban c n mbarca ·
·
pe9ucñ, 9uc maniobraban c n ma · r rapid z )
d
· tema · ,. !vi &gt;ancicu d p
'VII cuando · pr yecmr n la arm d e n
caracreri ·úca un p c má apt, p, ra el combar e mra I pirnt .
11

fartha dt :irmy hnpa , vp. rit. pp. 3 -39) Bib1:in Tones Ramír z. op. al. p.

116.
12 lo • \
lnd,ar, 11 los

HJ11iidíá1 dt "1s .m,,adauk la rrrrra dt
ad ' ac1nnal \urc' nom. d :\{' 1co:

luárez. 1:/
e ico, m
JuriJ1ca . 1

l..ms

n la última d cad. del
, . e pr pu la creaci · n de una
armad m jor equipada
· cn&lt;laria rmada Real del cé no,
, í fu com a pnnc1pio d 1a ·igui me c nturia
mada
1 1 ~Iar Océano, cuya ad.mini tracicSn e turn a
d India p ro com
jcti,
ra er un i
pr nt pru · aJ C ru
uerra
ma e
aJ '
rcc r
upuc t le que . ufri ·
• ub · ·
,. durante
c. te ·
c ·
rot g r la última parte de la rav ía d la
arr ra de ln&lt;lia
ma z na qu anre · cubntm la Armada R 1
d I Ckcan ) en l
nda mitad d l mi. m , fr,.¡ p ra pr y r
nave a la
·ana .1
E . ro · · fuerz
r . t. bl ccr v rd &lt;lera armada qu
aJ\'a ardaran la
ra d India ulminar n c n la crcaci · n d
de . ·. cuadras rn&lt;lian, ·. La primera de dla fu· la Armada de
Bari JY nt 1, su or !anv. ci •n n fue fácil, Jurante 1 ·
~·y¡ e
hi i n n mucha propu ra. 9uc ru,icr n l&gt;a. tant acc
·nrrc
la. autoridad . ,·irreinal · v la . rona in e
unca
r un.ier n lo. r •curso
· mt : ufi iente para
·z ci , n: 1
lo im nt &gt; p r 10 utuirla en la
ita&lt;l &lt;l
, fuer n
·imp
drilla que patrullaban
del
lfo &lt;l • M ' x1co
y ·I
1
,
•
para ·i ·1.
qu poc
enfrentar n al pirata . La. \'ici. i
a.llido · · ·
d.
la \rmada d Bar] ,·cnt
e
n
la
cau a · d la in ·fic. c1a
• el
d
r cur ·o. r el e cado r caract ri oca. d la mb
ha ta I añ 16 -1
·l , irrey Marqu
r cibi · in tru ·
ar, la r ación de la , rm da
formaría on
ne · y d · bar o p qu
lhid.. pp. 25
.
•~ lbíil., pp. 2,;9 260. l ~n · t obra e d talla con· b tante et:
f nnadün J la armad. , y d Jica un bu1:n estudio ·übr el
d arlm :me
robl rna en I que v1 1erwuclc. ~ i n
\ 'é" tarnhié
par f&gt;ércz Turrad . rv,,ulas rs. ft(JMJ d, fn ·
IAPFRI 19
ole it nts.\f \PFRE 1492).
1

1

1 •

\fanh. dt: Járm) lupa, op. lit. pp

-4h (,. ·p r Pér

2
4

7

urrad

.

'Í'· dt. pp.76-

�jo¡p_e I.J11J

virreinaro del conde álvez (1688-1696) " e compuso de cinco
fragataS d guerra". 16 El objeti.Yo de esta armada fue expul ar a lo
piratas de la aguas del Golfo de Iéxico y el far aribe ha ta Tierra
Firme, pocas vece lograron hacerlo en el periodo de operacione
(1635-1 48), la prueba fueron los con tantes ataques perpetrados
por lo pirata 1ngl e , franc e y holandese .
La otra escuadra de defen a indiana fue la Armada. del ar del
ur cre.'lda hacia 157 . u formación fu por iniciativa del virreinato
del Perú (Franci co de Toledo), ya qu no recibió apoyo dela Corona
(ni r cur o económicos ni navíos), e integró por cuatro o cinco
galeones los cuales fueron con truido por astilleros locales; 17 lo
recur o para su mantenimi nto procedían de la r al caja de Lima. 18
u misión fue proteger la llamada 'rutad la plata ' ( rica-Chincha•! Callao-Panamá) y vigilar la costa del Pacífico.1 9 Durante el
p riodo que exi rió (1570-1717), ningún cargamento importante
de plata o mercancía cayó en mano de pirata (v r mapa 6).2º

Termina la hegemonía e pañola en el Caribe
Lo que debemo re altar de estas defen a , e que pe e a t da la
vicisitude que enfrentaron desempeñaron un papel muy importante
en la protección de los puertos, villa ciudade , flotas y ruta
mercantiles. La autoridade en ningún momento ignoraron el
problema de la eguridad, la prueba la constituy n las do "murallas"
impre ionante de con cruccione en tierra y los intento por
organizar armadas ólidas, Jo. mayore ejemplo la con tituyen la
de Barlovento y del lar del ur; el que no hayan funcionado con
gran efectividad, puede debcr~e a múltiple factore com lo
mencionado con anterioridad: e casez de recur os, mala
Martha de Jánny, ibid., p. 41.
Pablo L. Pérez-~Iallaína Bueno y Bib1ano Torre R.amírcz, LzArmada de/Mar
del.\'ur, t.'\'Üla, 'scuela de Esruclioüfopano--american de evilla: Con ejo upeoor u lm· rigaci n~ Cicnríficas, 19 7. pp. XIII-XIV. Véase también Gaspar Pérez
Turrado, op. ril., pp. 5 -76, 183-213.
,H Pablo E. Pérez-Mallaína, op. cit., p. J43.
19 JIJ1d., p. 189.
lb
1'

~

lbíd.,pp. 339-346.
44

11/qx,nt /i,,l/i,1,1

organización y complicacla bur cracia, entr otro .
orno hemos podido observar en ta pequeña revisión
bibliográfica la autoridades coJoniale e tuYieron iempre
dispuesta a enfrentar a lo in a o· pirata para proteger u
dominio , sabiendo de ant mano que el c ntrol del aríb
mraotizaba el trán ito de la Carrera de Indias y 1 aprov chamiento
de la, ri9u za de América. Las otras potencias uropea como
Inglaterra, Francia y Holanda lo abían, por múltipl medio como
la piratería int ntar n po icionar e eo la zona para participar de lo.
bienes qu proporcionaba el ueyo fundo.
,\1 fin.'ll lo ingle e tomaron una plaza Gamaica en 1655) · la
con ircieron en la ba e principal de u opcracione., Yen ta de
esclavos manufactura · y tráfico d 1 pal de tinte que exrraían de
manera ilegal en la zonas de Campeche } Bacalar; l france e
cuparon una parte de La E. pañola ( anto Doming ) entre 16501660, la convirri ron en aint D mingue (hoy Haid) difundien&lt;lo
el cuJtivo del café; mi ntras que los holandese e apoderaron de
una i la (Cura~o en 1634), de donde partían para 1a divulgación
del tabaco. paña e qu dó con el r t , y e ocupó del comercio del
cacao azúcar, maderas precio a pal de tinte c chinilla., oro r pL'lta,
gu en varia oca i ne cayer nen mano de los pirata .21 El dominio
en el aribe e diversific · , ~ paña cedió part de u poderío obre é~ o
al meno tuvo que conformar. e con t ner hué pede o vi itant
permanent incómodo que ~e llevaban parte d u riqu za, ya ea
comerciando con . u colonias o robándolas. (Y-er mapa 7)

Reflexiones finale
Lo istema defensi o

cuparon un lu , r importante en la soci dad
colonial, que no hace recordar e a ·vieja tradición de una ociedad
organizada para la guerra, n diferente circun tancia ya sea para
~• obre ta~ actinda&lt;le ele comw:i ilicuas en el aribc, es inren:samc cl trabajo de
Re mano, t'.f1 &lt;lon&lt;le e explica con cifras bastante accpmbles la~ "~angrías'' tiuc producía

d contrabando y la pumerfa a la economía de la Corona cspañ la. Ruggiero Romano,
1\ltinedn. .re11dw1011edoJ J' rírm/(l(ió11 111011tl111i(I m /01 t.-011fJn1ías de \fb.iro, ~Ié..'lico El
olcgio Je i\lcx.ico, fondCl de uJrura · c n · mica. 199 . pp. 35-101 .

�J
pr pa r la fe cri riana cat6lica o bi n para .·t nd r ) pr Ci r u
d mini • un, prueba la con tituy n la. dii r nt l i. l
indianas bre el e rablccirnícnto de la fi rrificacion
d
, rm da . J"n el ca. o de la ocie&lt;lad hi. pan am ricana, la
org:miz ción fu · pa pr .crvar el e ntr I y dominio (apr pi. ci · n) de
un
t • ·co n . u e municación con 1a peníru ula i 'rica
tr. t, d en
s le e ,. n J de la c ntratación del
u Id&lt; forma. ) c
rica. d
trucc·
el mar ri l emplead , arm m mo ha.ta limt!nt ci · n m ndo y
obligacione.. Pero ·ro
n
1e
pr bl m,
fre u ntc. 9uc en rentaron la . m rid,
iza i • n de
lo -i tem, d fcn i,·o · por u natur lcza d &lt;.¡
llamad
mucho la arcnción y tJU pudieron influir d · manera ·
n
la p ca e in Ju o nul, eficaci. en diver a ocasione. d
· on:

Lo re ur
e
La cdificaci · n d
rcc.1u ria Je u
n c nci&lt;lad &lt;le
recurso cconc' mi o ( ompra d
ri
mr ta i 'n le
pe on l y ryuit to ), luc
ri ·
·an arm rn nt
y p &gt;IYC&gt;ra provisi n
Ida l
• p r naJ d mand . U a o &lt;l
la. armada· no e. mc:no imp nant en
ntid , p r&lt;.¡u de
i YUal m n ·ra rcqu ria de •rand • e ncidad d lÜncr p, ra u
manutención. 22
a. Los on&lt;l &gt; para b. dcf nsa r rr · ·tr s pr cedían n su t ralid, d
J • la· caja re le d J, ·irr in. to de la 1ucYa •. paña • P rú
acl, rand por upue t • qu 1 dincr &gt; procedí, de lo impue. to
pa ad · p r com rciant ·, el 'ri o n bl · , ·ce.; habi. tocia una
le i !ación br, 1 manciami nt d
&lt; bra ) p. ra p dcr

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t , la au

de , -

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Ju

• ·1
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la con tru ac"in d gal
id- d, e muy ilu ttati\
ma un panorama yuc
•
U&lt;.: en raba I fa
utoridad
cL r tantu la. rur~- e, 1mc ·
II para rl
dr hp,ii,1.
l·dirorial, 1' )1. )tro tr
re Turrad , op. ni.

46

n Phillip , ·n
1
u
a má amplia
y a lo: propio mere, deri; la
orno l.. nusm: fl ta.~. "arla
1111~1/)trial n pri11dpifJs dtl rilo
:u importante obre el t ma

I Jt11 ( 'mltpm,t HaUina

·¡e ucar cualyuicr plan, debían contar e n d e ,n mimi ·nt &lt;le: la
e r na.b. En I ca o &lt;l 1 · ma naval. en un principie lo
corri ron
p &gt;r parre de lo p · m rcadcrc.: e n lo im
de , ,. ri:t,
rccur · ) que la Cor na u tiliz ba par proporci na
&lt;l guerra p. ra que
· la flota : comr I
n
hacicnd c. &lt;la vez
J
rcian
la
ncc si&lt;lad
armar us cmb rcaci n ·., ·mnyuc) a
l,
la • r na &gt;rd n · el cst blt:cimiemo de la armad, •
corr ri, n por pa
· t'&lt; inaro .' icmp
\
ase ·orami ·ntc . A
nuevo t¡u I recur. o pro 1:dian de
un 1mpu · ro sp ·
ria, que debían pagar I m rca&lt;lcrc ·
por tra lac.Iar
rn , ~ de c. r · medio (alguna 1; e s
lo comer iantc logrnb. n \ adir el ·t ro, por lo t¡uc 1::t~ autorid dcc
bu caban mc&lt;lio para cvit:tr
rn n imi ntc il
d·
m r anda
in poder e ntrol. rlo · en su I&lt; ralid d). además d ·
• lgun. , e ntribu ·
, oluntari .. -4
mpli

da bur era ia

l•n 1 . es trate !l:l dt dcf ·n. a fu ron mu) imponant la, ·u.-,cren ia.
dc lo· ing ni n milicarc lJU d ir. ron l, znna dd C. rib , ~ qu

inclu o p.miciparon n l. plnnifi ción ) con rruccion e la
fort, lcza . n ·1 i l .. ·v¡ d tn , n Bauri ra J\ntondli, 2 Pedro
11.(
t:n 111 m dl foni

,1com ha

o o o, e .u

1

n'm CJu11 no. / 11
Íl rno

dd T·. r d,1

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nJi "fltlJ... , op. ril. I
,. \n
Turradn, op. ril.. pp. l

'l.

l

hall ro Ju.ir z, op. ni.. pp 2

21

G

p

pp.

Pre;,

o

�/11r1c l .11is JJtlipo11J H,1/lmn

choa de Liguizamo (particip' con Antonelli en alguna obras),
Juan de Tejcda (colaboró con Amonelli) y Cri tóbaJ de Era o; en 1
XVII Lws Díe7. avarro Juan Betín, Bernardo d e,,allo , ri tóbal
de Roda, Luis ma a Camero , drián Boot, fanuel Jo é de
árdena Jaime Franck,Juan d las Lo as farco Lucio, rancisco
Pozuelo y Espinoza, fartín de la Torr , entre mucho otro .26 Lo
primero ingeniero militare fueron formados en "e cuela '
italiana lo qu llegaron d pué procedían de vario lugar de
uropa en especial de Flande., Hungría y algunas regiones de la
penin ula ibérica r la hoy Alemania.
n el ca o de lo. gaJ one y &lt;lemá embarcaciooc (de carga y
defensa), eran traído, de
paña, y en u ensamblaje participaban
gentes d Flande , Portugal y · paña, entre tto . fuchos fueron
hecho. en úerras americana , como e· el ca o de la nav que
integraban la~\rmada del lar del ur, por astilleros locales . pagado
p r el virreinato· a finales d I siglo VII y durante 1 'VIIT en la
zona de La una de Término y Camp ch se con trufan
embarcacione d guerra en u lucha contra lo cor arios in le
La organización de lo si ·t ma de d fen a e taba legislada r in
embargo la, autoridades no iempre e ponían de acu rdo obre a
quién correspondía la obligación de vigilar el cumplimiento de e ta
ley , ademá hubo poca comunicación entre lo diferente nivele
de mandos. Por cj mplo cuando se enviaba a algún ingeru ro militar
para hacer la traza, . plano d la ubicaci · n de la fortaleza , é te
entregaba a tiempo u trabajo o reporte, el cuaJ era en iado al virre
y post riormeote al onsejo de India o a1 re:, había que esperar
re puesta, en e te tray ero pa aban de de un me e ha ta varios
.1., R cordemo que fue d primer arquitecto milirnr enviado por la orona para
9uc hiciera un estudio d la zona y planificara un 1. tema d&lt;lens.iYo e uatégico capaz
de •aran.rizar d buen po ici namJenCO españ I en el Caribe, particip · en la

forúfic,1ci n~ de \'cracrw., La Habana. Put:.rtO Rico. aneo Domm o, anagena de
India~. Portobdo, cte.
Jose Omar ~loncad ~faya, lngmit-ros lllilitt1ru ,, 11el'O Espa,ia. fom,tario dt111
/al)Qr riwtijiraJ' trp,,dal. sig/{IJ. 'T 1 "X 1 1JJ, México, C1 ~I: Instiruto Je Geografla/
In ·tuum dclnvc,ógacioncs 'ocialc., l 993.
\ fanse nota 22 y 23.

4

año , o nunca llegaba la información a1 de tinatario· alguna vec
lo virreye qu rian destacar obre sus antece or , enviando todo
el dinero gue podían, aún i -acrificaban lo ga to destinado para
alvaguardar los terrirorios que estaban bajo u juri dicción. 28
Lo múltiples conflictos gue tuvo la orona e pañola con Francia,
Inglaterra Flandes (Holanda), influ}eroo de igual manera en la
desorganización de lo, i temas defen iYo porgue llegaron indu ive
a los enfrentanuento. belicos r ahí e invernan grande cantidade
de recur os que bien po&lt;lían utilizar e para re guardar el ar.ibe.
En general los i tema defen i,o implementados para pr teg r
lo intereses de la Corona española en América fueron poco efectivo .
Si bien, en varias oca ione con igui ron ey1tar que lo piratas
robaran o de truyeran alguno puerto , villa , ciuda.de o flota , no
lograron cumplir con la mi fones para la cu:tle fueron creados:
proteg r los t rritorios ~ expul ·ar a lo. pirata del golfo de México y
el mar Caribe. En el iglo ... Vl la invasiones pirara fuer n
esporádicas y lo. istema de defen a fu ron poco r querido ; pero
en el ,. Il, al incrementar e é ta sufrieron severo daño Oas
terr stres) o fueron insuficiente. (las navales) para combatirlas.
Mucha de fa fortalezas no e tuvieron planead. s y con truida
e. tratégicamente, por lo que al ocurrir una irrupci ' n enemiga fueron
ometida c n facilidad, quedando la viUas y ciudades sin prot cción
a merced de agueo ) destrucciones; algunas de ella se derrumbaron en lo pr1m ros ataques, . iendo ncc aria , u recon rrucción o
remodelación en varia· ocasione , p r lo cual los ga. to requeridos
para su mantenitrucnto eran inmc::nso . La rmada de Barlovento
se supone que tenia como finalidad proteger las aguas del Caribe,
pero mucha \·ecc. no lo hizo p r acompañar a la t1otas ha ta la
zona de las .Azore (para pr venir algún ata1..1u en e1 trayecto),
dejando desprotegida ·u juri. dicci6n.
Esto si tema defensivo ¿funcionaron o no? Podriamo decir
qu cumplieron su objeth•o con poca eficacia, p ro ería con toda
seguridad incorrecto porque en r ali dad no lo lograron. La prueba
e qu no protegieron los territorio de la Corona 1..: pañola como

r

Gaspar Pércz Turrado, op. al. pp. 183-184.

49

�Í"

era su finalidad, ya ue l ingle e franc e y holande s
ap der ron de una parte de eUo ; tamp co lo expul ar n, la prueba
e la mi ma.
La egunda mitad del i lo .. '\'l y la primera del ./Vil, fue la
primera capa del escablecimienco de e to do i temas defensivo,
(terrc. tre y na,·al); la egunda mitad del.,.'\ ll y L1 primera del .. '1.II
la de mayor auge d · la incur ion pirata en la zona, a í c mo la
d ma, ·or apoyo para la con trucción de dicho i tema lo cu.ale
n pu&lt;lieron d t ner la ol ada piratas ni d alojad de la. agua
caribeñas; má men ~ a partir
,. de la tercera década del iglo XVIll
e inici · la paulatina decadencia Je lo acaqu pirata má qu
por la fectividad de 1 i tema defen. iv
fu p rqu lo in le
ranc c. y holandc e
a entaron n Jamaica, ~uras:a
pañ la (Hai I) teniend que pr teger cst
po 1c1onam1enro como e lonia de u re pectivo paí e ,
unieron a lo e pañole para la pr ección del arib y renunoaron
a la piratería para dedicar e al comercio I gal.

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A IN ULAR

Principales
Ocl'ensa
Castillo de San
Marcos

Audiencia o
Pro1incia
La
Ba- Finale del siglo XVTI. Enaba baJo la admirustrnción de
hamas
las autoridad de la Flonda, quien~':&gt; e hicieron cargo de
su con trucc1ón
Castillo. de la Cuba
La primero forta le1.a conocida como La Fuerzo fue consReal
Fuerza,
rruida en 1577, aunque derribada en 1- 2. hecha por lo
San
alvador
locale para defensa provisional. En 1589 Bauu ta Antode la Punta &gt;
n lli micíó la ejecución de lo proyecto de los castillos
del Morro
del Morro y la Punta, en la. obras 1.ambi~n colaboró Juan
d TeJcda Otra,; dificocione de menor importancia se
crearon en el si lo XVTI
Fonaleza
de Purno Rico Hacia 1534 se iniciuron I s trabajo paru levant r la fortaanta Catalina,
leza de ama Catalina (los cual&lt;:$ se terminaron en 1582);
Castillo~
de
sin embargo. por la po~1c1ón poco tratégica de ésta,
San Fehpc.- del
edificó el Ca!.lillo de San elipe del Morro en 1539. Hacia
Morro y an
las última· décadas del siglo. cuando llegaron An1onclli y
Cri tóbal
Tcjeda. ·e le bic,cron modificaciones a éste tih,mo y se
construyeron otras dcfellSlls menorc , l.is cuales fueron
reforzadw. durante los 11,,ruientcs siglos. como el San
Cru.tóbal C1772).
La Torre del L1 E panola La Torre del llorne!1l1jc (fonaleza de anto Domingo) fue,
IIOrJJCllajc.
lSanto Do- lC\antada entre 1505 y 1507 (la ed1lkac1ón mas antigua
Fuertes de an mmg)
del ·uevo fando) por el maestro mayor Juan Rabe y el
Jerónimo. ancantero Juan ima.. En 1543. se reconstruyó la obra. la
Bárbaro y
cual no pudo S-Oportar los ataques de piratas en 15 6. En
Jama
1589 cuando llegó Antonelli. propu. o una traza. la cual
comenzó a c¡eculM pero por falta de pre upuesto no pudo
:.cr finalizrub. Lo. trabajo conunuaron en lrn. iglos XVll
y XVITI. cd1ficlindose lo uertc. d.: la andad, an 1..azaro. San Miguel, an Franci co. an Diego, an Antón.
SanUt Bfrrbaro. 3n Jerónimo, Jama, entre otros.
Fuemc: José Amonio Calderón Quijano, lw, fonific.u.·i&lt;me e.1paitolas en América y Filipinas_

Cuadro 3. La ad.ministración de las defen as.
drnln ' tración

Gobierno } capitanlas generales

Audiencia de Nueva España

Vemcruz. l.a@Ulla de Ténmnos. San Francisco de

Camnech.e y Penlnsula de Y1.1ca1.an.
Gu.a1cma.1a (Santiago de lo Caballero ) y l0$ gob,ernos de Honduras (Valladolid de Colllll)'llgun); Nicaragua (León de 1carngua); Costa Rica (Cartago) y
Soconusco (Huchuclfanl.
Isla Esp:ulola {Ciudad de Sllllto Dommgo); Cuba
( ant,aso de Cuba, y a pruttr dr 1607 n Cn 16bal
de la Habana); Puerto Rico ( :in Juan de Puerto Rico); norida (que sólo era gobienw; Sa.n Agu.'ilin de la
Flonda) Y Venezuela (Santtaw de León de C.aracas),
T1crn, Firme (Panamá) j Canagma de Indias.

Audiencia de Guatelllllla

'rndiencia de Samo Do1111ngo

Audiencia de Punnmá

'ª

1

La, tres primeras audiencia pertenecían al virreinaro de la Nueva España, aJ
igual que la. de • ueva Galicia y .:\fanila. La de Panamá, integraba jumo con la de
•

1

ue,,a astilla (Perú), Quito :.cuador), harcas (Bolivia, Río de la Plata) v Chile el
virreinato del Perú, a principms del siglo XVDI, ~e epar~ junro con lo. territoaos
del Perú } la Audiencia de anta D mingo. para formar el virreinato de la ueva
Granada. que luego de ,·anos problema· logra consolidar ·e a mediados del iglo.
56

5,

�/o

ultpr,,1/ H.ilhita

l JtÜ

;;F.~(&gt;; ~

Referencia de mapas:

" : ~ o, Jo. é Antonio, Historia d,
lcJ.r fa,tijiradolles el/ ,\ 't(eva
e cion, \fa_drid: Gobierno del Estad de Vcracruz/ Con ejo
~penor de. Invesugac10nes Científica : Escuela de E rodios
f I1spanoamer1canos, 1984.
·
2

., an~,

Lo mapa 1 3, 4 5,
8 fueron elaborado tomando como base la
cartografía del libro de Johanna von Grafenstein Gareis, ruet•a

Espa,la en el Cimmcaribe 1779-1808. &amp; vol11ció11 competencia i,nperialy
vínmlos i11terconti11entales, féxico Univer idad acional Autónoma
de México: Centro Coo rdinador y Difu or de E tudios
Latinoamericanos, 1997, lo cual fueron calcado y trazados de
manera digital en el programa de diseño Corel Draw versión 14.0, y
po terjormente se le agregó información obtenida de las fuentes
consultada . El mapa 2 fue tomado de la página de internet editada
por Foto arch. Banco de imágene fotográficas http: //
www.fotosearch .es/bigcomp.asp?path=corbis /DGT225 /
1L'\ 025.jpg. con ultado el 24 de abril de 201 O· y el mapa 6 fue
calcado y trazado d manera digital en el programa de di eño Corel
Draw ver ióo 14.0 tomando como ba e una carta del continente
americano en una e cala de 1: 1000 millas, y des pué e le
incorporaron dato del libro de Pablo E. Pérez- 1allaína Bueno y
Bibiano Torres Rarrúrez, Lo A m,ada del Mar del Sur, evilla, Escu la
de E tudios Hi pano-americanos de villa: Consejo uperior de
Inve tigacione Científicas, 1987.

l utg d El
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_
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' .. , ar .º• . COfllemo espanol co11 / l111éricu (1650- f 700),
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como historia

, Ruggi'ero, ff~ loneda, se11do111oneda.s,.,
econo111ía.s
R0~1.,\.-..:0,
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Vol. Il l\ladrid, on e¡o upenor de Invesngac1on
· 1'
'
·ed " 1983
ientífica : Instituto " onzalo Pemández de Ovi o '
.

Pam 11111 ,olr,~os rtp()rl f()J oilhm1/n, e11
p,irllm/or E.dm1111do Dtrbe~y Hrmmulo
Garzo.

Página de Internet:
,
Le capitaioe Rouge y colaboradore ' 2 10, itio de "El ~nante' '
http://capitaine _ rouge.eu.ere roa .com/imagene /
ruta_de_galeones. jpeg,
con ultado el 24 de abril.
,,
Le capitrune Rouge y colaboradores 201 O, frío de "El extante., .
http://capitaine_rouge.en.ere ma .com/imagene /mapa_d l_canbe.¡pg,
con ultado el 24 de abril.

quería ser arguitecto. ~li abuela Josefina
me preguntó entonces qué 9uería er de ma:or. '¡Arquirec o!", 1
djje. reci con e a 1d a hasta que en el bachillerato descubrí In
de a troso de mi dfüujo técnico. Entonces por razone meno
extrañas, dectdi e:. tudiar períoJi mo, una profe ión a la que a. piró
mt padre, Celso Crtrza: profesor de educación bá. ica ) croni. ta de
u pueblo natal. Papá parúcipó durante la turbulenta década de lo
se enta en el Partid
omunista Mexicano como dirigeore y como
respon ·able Je la edición de diverso" panfleto . on lo, años y la
tran formacione que dejaron atrás batallas de u opía, papá
abandonó la militancia y el clande. rinaje para e¡ercer actividades
académicas y culturales. Cuando papá e enteró gu decidía estudiar
periodismo hizo rodo por e timuJar mi impulsos y I11Js ambicione_
profesionale . El tiempo la: circun rancias hacían que mi vocación

OLANO,

S. 1
,g,o

xrn

A

:\íl.

'l 1L\'1 ,\. ) DE. r~D m

---- - -

r

1Trabajo de in.rrL-so a b ·oci dad nue\'oleonc.a de f li:roria, Geografia y r:sraclí~ri
leido en la e ·ión del 21 de noviembre de 2009.

• :\fomt'rn:y 1971. .ursó periodismo en la U,\ TL. Doctor en pt:ric ;Ji. mo por la
·nin:'.r:idad .( mplucen. e de ~fadrid. \crualmcnre e descmp na como director de
pubticacionc de la 1\NL.

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la
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e tuviera cercana y ligada a . u afane . Iiemra él e taba dedicado
al e tudio del pasado como hi toriador, yo iniciaba la aventura del
regí tro d l pre ent como periodi ta.
Para comenzar mi ,,iaje, papá colocó en mi equipaje una erie d
libro fundam ntales para mi, entre lo que de tacan 1..\Iéxico Insurgente
y Diez días q11e estre111erieron al ,111111do, de John Reed. Con tirulo como
é tos fuj de cubriendo lo lazos exi rente del p riodi mo con la
h.t toria \' la lit ratura, i cerna de aproximación a la realidad. El
peridi ~o, la hi toria y la literatura tienen punto en común: la
credibilidad com finalidad y el relato como in trumento vigente
que ot rga entido a la realidad; la realidad del pa ad e~ el_ca o de
la hi toria; la realidad del pre ente, en el ca o del p nodi mo; la
realidad inventada oñada modificada en el ca o de la literatura.
ta tre po ·iblidade de acercamiento a la realidad c nfluyen a í,
per toman di tancia entre í por u método : la ficción · la
ambigü dad de la literatura· la pr ci ión y la verificación de lo que
e e cribe con la realidad" la d cumentación que implican la hi toria
y el peri di m . 1 p ri~di mo e nutrient para la hi to~a c~mo
fuente como documentación; la hi toria robu tece al penodi mo
cuanto é te convoca a lío para proporci nar antec dente )
contextos. ambos, hi toria r p riodi mo, fortal cena la lit ratura
como procedimi nto para alcanzar una verosimilitud extrema. on
e ta diálectica re ulta irnpo tergable la documentaci 'n del p sente
para el mañana d de las pequeña hecatornb individuale y lo
triunfo particular ha ta la de gracia c lectiva y las victoria
comun . 1 ti mpo
gen r o en otorgar razonamiento y
comprensión de la realidad. Pero ólo el periodi mo ti ne la
condiciones para encarar la r alidad actual y regi trar la violencia
d nue tro día · la hi tocia y la lit ratura llegarían po t rior para
a inular, interpretar y ha ta transformar e a realidad mo trada por
el periodismo. En e te mido el caso d John R dd
ejemplar y
p rtinente ah ra que e ta~
a la vu lt_~ d u~ año d la
conmemoración del centenano de la Revoluoon r f ·1cana.
John Re d nació en una ca a &lt;li tinguida, ubicada en la colina
má alta , poblada que mira hacia Portland, reg n. Treinta y tre

62

f

,orza

lllllil

año de pué murió en Mo cú; está enterrado baj la muralla del
lvemlin. Lo· biógrafo de nuestro autor dict.:n que entre e to do
acontecimiento corre una vida difícil ~e igualar en energía creadora,
ed de aventuras y poder para inspirar t da da e de leyendas.
◄ 1pa o de Ree&lt;l por la ,1.da fue breve, alegre r feroz. · u insaciable
ap tito xi tenaal corrió parejo de una vitalid;d inextinguible. Pue
mucha co ·a.: po ta revolucionario en Harvard, 'pla 'bo •" en el
Gretnwich Village neoyorquino, amante de las mujeres 6 de la vida),
corresponsal de gu ·rra duran e la campaña de Pancho illa en
Iéxico r en lo frente de oriente y occidente durante la Primera
Gu~rra Jundial, propagandi ta y agi ador re\·oluci nario, amigo de
Lenm y Trotsky, autor de la obra Diez días qHe co11moriero1J al ,mmdo,
oficial en el primer gobierno o riécico (y u primer "mártir"
americano) y antn pat ·ón del Partido
muni ·ta ,\mericano. Todo
e o en el espacio de doce añ
incan&lt;lc cente . ¡... J. Por cuna y
a Cl:ndencia par cía much más preparado para &lt;l fcnder el · rntu.
quo•· que para atacarlo. 3
John Re 'd fue un hombre culro. ptó el .,i-ado d doctor en
literatura por I lan-ar&lt;l en 191 O, el año en 9uc sralló la Revolución
[ xicana. Pero abandonó su boyante mundo para foxorecer a lo
desnlido a travé del peri di. mo ele c mbate. Fue un Robin Hood
del peri di mo. n radical gue encontró, en lo:- movimient s
revolucionario. inaugurales &lt;ld . iglo , • el filón para compromet rsc por medio del periodismo. I~1 Rev lución d
léxico de 191 v
la ~e,~olución de Octubre &lt;le 1917 no le ,·olvieron radical: por . ~
radicali. mo, e o. acontecimienro tienen forma ) nt1d perpetuo en
us bra .i.\lé.xi, o I,w,rgmte ) Di{:( día.r q11e eshi'lller1tro11 ,1/ n111//do. i los
con ·ritucionali ta. mexicanos y lo· bolchevique ru s con cru ·eron
la hi. t ~a con u: victorias Reed la relató en us crónicas y reportaje·.
Precisamente en lo· momentos de apogeo de aquellas revueltas.
en lo. hito de e ·as re,·o1ucione. , Recd estuvo allí para tomar nota
de primera mano y rra. mitir los h cho· e ·altando la cau. a y con
() 'Co ( IR Rtchnr&lt;l y\\ l lv Jt, D:tle ¡ _ ( 19 3): H/ T?m/,mo,,,mo fnulrt1d(1. [ no
hiogr,!fi11 dr /oh11 lvdd. Traducci&lt;ln del far anta G::irci:i dt ~Ioró. Barcelona, Grijalbo

pp. ~-8.

'

(,3

�úko },,sé Garza ,ln,,ia

un sentido dé epopeya, in oh-idar las do i d ir oía y humor
caract ó tico del p ri di mo de guerra d aquello años.4 Porqu la
obra de Reed habrá que ubicarla y ent nd rla en el cont xto ~e la
era de esplendor romántico de lo corre pon ale de gu rra. l ffil mo
Reed lo deja \"et cuando en una página de Ié:xico lnstlf'. ente r~c_u_erda
a Richard l larding Da1.,·i ,5 el famo o corr pon al que rectb10 del
pre ident norteamerican McKinley l frecimiento del grado d
capitán del ej 'rcito:
Juan Vall jo había llegado a la bas de lo c rro , d,o t rcio de
un kilómetro adelant . L vi trepad por una p quena alrura. De
pronto aparecieron trc hombres armado d trá, d éJ Levantaron
un " cerio. i\firó a u alr dedor tiró u rifle 1 jo entre la mal za, y
ed1' a correr para alvar el pellejo. Le di parar n pero e detuvi ~- n
para recoger el fu il. ·, 1de apar ci, obr la cumbre: ello tamb1e~.
Yo corría. ·o abía que hora era..
e taba a u tado. Tod pareaa
increíble, c mo una página de Ricardo Harding DaYÍ . fe par ció

r

rerra

1 La figura dd corre pon_al de guerra surgió r se d~sarrolló dur~nte 1_a
~e
' ect ión i '.oncarm:ricana del iglo XL"'(. Manuel Ltgwncche en ·u libro 'io pc,1dre_ '"
r,11, m 1 "(i\ladnd, Edioone · dt Fl País, 199 ) dedicado a. e~rudiar, d sde la persp ca,"a
·¡Jiogtjfica d · l magnate \'filliam Randolpb Hearst, la acruación de la pren a durante
13 guerra e ·tatlounidcnsc-t:. pañol a en uba en ! 9 ; documenta al res pee o r clice
9uc al periodo comprendido corre 1865 y 1914 e le conoce corno 1a edad de ro del
currespon ·al de guerra p runa infinidad de libertad otorgada a lo. reportero a
fin de tomar notad :de lo mi mo frente . Leguineche señala qu e as libertade
Jura.ron ha ·ta la l Guerra :\fundial. De pué llegan be trecha cen. ura, la mentira, el
aleiam1ento del pcriodi ta de lo· frentes de gut:rra. La vcr~ad es la que_quieren lo
rcspecuvo: ejéram . n peri d1 ra debe ser ante un patnota ~ue un mfo~~dor
veraz. Duranrc la 11 Guerr.1 \[um.lia.l esa patrí · cica censura hiz que pt:nodistas
ntJ\'dism. como tcinbeck tratan de burlar a lo censc,re. con citas alu iva de, por
eji:mplo. la guerra de la. G tia de Julio César. L1 guerra ti Corea fue la grao é , ca
tic: lo!- fo1orreponeros. d la rcn ta Ufl y otra . La nit:bla de la guemi se levanto en
\'iemam. d ndc los militares noneamericanos a · dejaron man libre ".
' .-\1 documentar el penpln del magnate de pren a Hearst por ganar la guerra
mformatiYa en el conflicto de uba dt· 1 98 Legumeche cu nta en "}'ó pc11dri la
um u" sobre la pariicípm:.ión d Richard Har&lt;ling Da, 1.. De él die n una pági_
na
(177): JJabía pa ado por l. unh·ersida&lt;l, era un dandi, ce a u. b1 n cona ~ 1r.1¡e
ingle·e ) u b. ·tón en la mano. 'n genio d la autopropaganda. _E n ~ab~ a lo~
diarios nota~ sobre cuak¡uiera de sus interYencionc~ en el campu uruversttano. A 1

qu ,ino e capaba no desempeñaría bien mi coro cido. eguf
pen ando para mi adentro : -Bu no, e to e ci rtarnent una
experiencia. VoJ a ten r al o obre lo cual e cribir. 6

n algún mom oto R d habría dicho que l único que intentaba
como reponer era int rpretar la vida y vivirla - o y -ociaJi ta, c mo
tampoco oy pi copar-. P n tró con profundidad n lo e. c narios \'
~ l~~ rel.aciom:s con lo. prota ni t1 d las rey lucione a bs qu·
as1 a . f fuo uyo el trayect de l . otro
o lo patenta en una primera
persona del plural que encontramos tanto en \fé.\ico l11sm'!! 11te, cuando
acompaña por ejempl a lo revoluoonario. :

re

Había ciento cincu nta del

nue tro apostad sen La Cad na

el lugar má. a,·anzad de todo el ejército mad ri ca en J occidente~
uestra mi. ión ra la de guardar un pa o: el de la Puerta de I a
adena; empero, el grue o de la. tropa e taba acuartelado en la
baci nda, a quince kilóm tr s de distancia. 8
Como n Diez días q11e e.Jtren,ecieron al llllft1do, cuand a ¡ ·tea una
de las a amblea b lchevi9ue :
Lenin s 1 van to inmediatamente de u sitio:"~ o otro 9 ucr mo
una paz ju, ta, per no tenemos la gu rra r ,oluc1onaria ... Es mu\'
probable que lo gobi rnos imperiali ta n re pondan nuc, tr;
llamamienco p r no deb mo plant arle un ultimátum qu sea
demasiado fácil rechazar... í el proletariado al mán ve qu e tamo ·
dispue to a examinar cualquier proposición de paz e po iblt que
se hizo con un nombre. El pcriocli mo de viajes ·eria su salida 11.'ltural. El jactancioso
Richard informó desde Africa, Oriente Ieclio o Cemroamérica. Creía en la
upeciondad de la raza anglosajona. •l éxito de sus novelas dio ala. a u alrancrfo.
En trn página (215), Leguineche recuerda que el pre ·identc kKinl •r le ba e frecitlo
a Richard el grado d capitán en d ejército, pero 9ue ésrc lo red,. zó ~unyuc ~effiría
de correa de tran. mi ·ión de In. parre oficiales. on patriotas antes 9 ue peri &gt;tii. r• .
r, RF.ED, fohn (1982): Me..\1m lns11rgmlty Du-z.. d1tu que t!lrrrr,erierrm al1111mdr4 Préilo 0
de Juan dela .abada. ffxic , •ditorial Porrúa, Col cción" epan cuanro~...", p. 5 l.
(En otra referencias b1bliográficas podrán encontrar t: traduccil ne · del titulo de la
obra de Reed obre la R rnluci · n de Octubre como Diez. d!tu q11i ron,11011m,11•••• m ¡
c. :' de la edición e rudiada, 1 traducci&lt;ín refiere al r pecto: eslm11mero 11).
O· o. ·. oRD, Ri~} W' \1 L Dalt.: L El CC\'olucionario fru. rrado. n biografia
dt John Rccd.Op. nt., p. 107.
8John Rr,1,0. Op. Cit. p 35.

64

65

e

�Ce/so Jo.ré (,t1r.¡_o ✓ l,111i11

e o ea la última gota que de borde la taza y en Alemania e tall
una revolución ...
" stamo conforme en examinar cuale quiera condicione de
paz, pero eso no ignifica, ni mucho menos, qu la ac ptemos.
Lucharemos ha. ta el fin por algunas de nue tra condicione , pero
e muy posible que haya entre ellas alguna por las cuale no
con ideremo necesario continuar la guerra ... Lo principal e· que
queremo poner fin a la guerra. .. "
• ran exactamente la 10.35 cuando Kámene,· pr puso a todo
lo qu votasen a favor del llamamiento levantar u mandatos. n
delegado probó a votar en contra, per en torno u ·o estalló tal
explo i 'n de ira que bajó precipitadamente el brazo... Fue aprobado
por unanimidad.
.
n impul o ine perado y e pontáneo no levantó a codos de pie
v nue tra unanimidad se tradujo en lo acordes armonioso y
~mocionante de La Internacional. 9
R cardemos: era la edad de oro de lo correspon ale de guerra:
patriota antes que periodi tas. in embargo con R~ed_ encootr~os
una actitud di tinta dada u per onalidad y us conv1cc1ones polit:J.cas
contraria al expan ioni mo capitali ta que pretendía desde entonce
u nación original. En t do caso Reed e un patriota de u propio
radicalismo.
Reed vivió y e cribió obr el nacimiento de la certeza (¿o o pecha?)
que rigió la hi tocia contemporánea: el ociali mo desarrolla~io. Pero ya
no vio la tensiones g nerada con los año y el agotarru oto de la
utopía por el vértigo d la conomía mundial. La Re\Tolución Mexicana
y la Revolución de Octubre nacieron y muri ron con el siglo . na
-la oviética- cayó con el muro d Berlín en 1989 y otra -la meXI.cana10
con una derrota electoral durante el año 2
lbidem. pp. 287-288.
. .
..
En la elcccione prcsidenciale de e e año, cdebradas en [ex1co, perdio la
presidencia del País el Part.ido Revoluci na.río Ins?tucional.' ~1~ _el poder de ·de
práctic.'lmente 1923, cuando d presidente Plutarco · Ua Calle 1n1ao de de u e~ o
las ge ·nones para consútuir el Parúdo de la Revolución fcxicana, en el que aglutmo
a los pnncipales caudillo sobrevi icntes del mo\'imiento armado. Por Otra parte:
para conocer los prolegómeno. de "L, gran historia' que representa el derrumbe del
9

111

66

ed e cribió lo que vivió con conciencia hi tótica. ~ n u
rela~o lo_ inmediato trasciende. La n ricia como documento como
testuno_ruo, como fuente que el futuro r gresará aJ pasado a travé.
de la h1 toria. México ltJs11rgente y Diez días qJ1e estre1JJeciero11 al immdo
on bra &lt;le ignificado tanto inmediato como hi tórico. Va •amos
por pa~te_s. En u do obra Reed e limitó a regi r~r los
acome~mue~to, que él vio y vivió pcr onalmenrc O que verificó
Por te am ruo fid digno 11
tal
D · J•
·
n
COntext
alas {jtle estre111ecieron
al llJ1111do m redó en u momento una lectura como instrumento
q~e enaltece_ una moral p lítica y como propaganda al re pecto. EJ
m.Jsmo Lenin, n un prefacio para la edición norteamericana
recomien_d~ con toda el alma" la lectura de sta obra. \.punta Lenin;
Yo _9uis1era Yer este libr difundido en millonc de ejemplar v
trad~1e1dos a todos lo idioma , pue frece una expo ición veraz ,
~ cnta co_n extraordinaria viYeza de acontecimientos de gran
1mportanc1~ para comprend r lo que e la revolución proletaria, lo
9uc e la dictadura del prol t.ariado. 12
Por ese . 'fi d .
dia v·
·
, .
. tgru ca o tnme to,
dtas que estrellletiero11 al 1111111do
e5 ra 1n cma como una de la pie7a · que e timularon la corriente
rusófila ~· 1a generalización de la utopía en el mundo y para e] mundo.
n comente contrarrestada in embargo por quien constataban
que aquello ra , 'lo un íntoma del debilitamiento cneral d la
tra&lt;lición liberal.
orge OrweU fue uno de ello, a travé de un
genuin r valiente ejercicio político, mtelectual .Literario. u
no,·elas Rebelión m la gra11ia,
de 1945 , .v 1984, d 1949 , cor•:re. pon d en
:,

J hn R

tez

,ez

r

1mpeciCJ sm·iérico se n:comi&lt;.:nJa la lectura Je El dítt ,¡,,r acabó d siglo .\.X. J...11 ra!da del
dr B:rlín (Barcelona, \nagrama 1999) de J.M . .Marti ~ ne; una bra de relato.
penodísacos Yens:iyos documentado. en contcxro a la noche del 9 de noviembre de
198~, cuando ca · • el muro de Bt:rlín como acomcamiento vcrágino O quc aceleró\'
prcaprn) la muerte de la 'R .
·
Q/11:0

1

.En d prefacio del au~or d la edición e ·n1diada de Diez dia.r q11e eslremedero11 al

HJ1111do, R J apunt~; E te Libro es un trozo conJcnsado de hi. toria tal como ro la vi.
, o pr tc:ndc ser mas que un deta1la&lt;l relato dc: la Revolución de -ot'lembr~ en que

lo· b lchevi9u_e~, al frem dt• los obrero. r ldad s, conqw:taron el poder del
~stado en Rusia y lo entri.:garon a los ovic:r..
l ! Rrno, John. Op.m. p.195.

67

{)

�(,r/so .fn.ri GarZfJ Ar,,íla

-dentro de la átira y la fabulación d l futuro, re p ctivamente- a
crítica aguda y mordace obre l controles autoritarios y
totalitario como lo r pre ntaba el régimen oviético. 13
1á allá de las circun tandas y el clima de bipolaridad de aquello
mom nto en torno a la publicación de obra como las de R ed
rwell, pieza como Diez días que estremecieron al 1111mdo y lé.'\.ico
Insurgente r gi tran, como advertimo un ignificad hi tórico. El
nivel de conocimiento de la información -los uce. ocurrieron
uno o do. año ante de la publicación del libro ( 1bdco Insurgente
fue publicado en 1914 como r gi tro de hecho acontecido en 1913;
Diez días qm estren1eciero11 al 1111111do apareció en 1919, r gi trando
hecho de 1917)- le p rmitió a Reed un tratamiento hi tórico y
proporcionar a l materiale e a categ ría n ob. rante que en u.
resp ctivo momento -otra vez lo inm di.ato- envió artículo y
crónica a lo diarios para lo qu colaboraba y que le permitieron
así tir (de lo contrario dificilm nte hubiera logrado viajar y por tanto
escribir su mernorabl s obra ) a la jornadas clav de aqu llo
En la ed1ción mexicana de Edi corial Porrua del año 20 de &amp;belión tn lagran1a
y 1984 de eorge Orwell, aparece un en ayo inédito, de cubierto en 19 1, que, ·egún
toda la probabilidade
rwell escribió para que sinriera dt! prólogo a &amp;belió11 en la
gr(//ya dada la díficultade · reiteradas que superó para publicar la novda en 1945.
t:rnta de un escrito un tanto J templado, poco acorde con u reconocido equilibrio
y prudencia, c¡ue tien como tirulo "La liberrad de pren a". ~ o e e e,cnto rwell e
refiere a e'&gt;a corriente ru ófila al señalar la lealtad exenta de toda critica haCJa la RS .
Y cuenta una 1tuación ejemplar al re pecto c¡ue merece la pena reproducir por
tratar e de Ditz días... Dice rwell: 1\ la muerte de John Reed [...] los derecho del
libro pasaron a poder del Partido omuni. ta británico, a quien el aut r, ·egún creo
1 había legad . Algunos año. rn:í · tarde, lo comunista inglese de truyeron en
gran parre la edición original, lanzando de pués una Yer. ión amañada eo la que
omitieron la m nciones a Trot. ky a í como la introducción escrita por el propio
Lenin. 1 hubiera existido una auténtica imelectualida&lt;l liberal en Gran Bretaña, est
act de piratería hubiera ~iJo xpue~to ) denunciado en todo lo p riódico del
pafa. La realidad e c¡ue las protesta fueron e ca~a. o nulas. much • aquell le
pareció la co má natural. E ta role-rancia que llega a lo indecoroso e. rná significativa
aún qu la corrient de admiración haoa Rusia qu e ha impue. e en e r día .
Per p bablerneme e ·ta moda no durará. Preveo que, cuando este libro e publique
[Rebe.ió11 m la gmo/a], mi nsión d I régimen oviécic . rá la má comúnment
aceptada.
13

movimiento. armados t:n i\I ~xko r Ru ia.14
e;e:o Recd no ólo cuenta la his.t ria de lo momento deci ivo
perfil de lo. grand héroe del [,, . . 1
.
E
·,
. .
e. ,co nsurgente:
ra m1 rcole ; mi amigo el fotógrafo . Y andurr .
una cem nrera cuando llevó Villa a cabaU~ .p
, eabamo. p_or
pero c ntento. Refrenó frente a no otros·. lo areaa
ado, sucio,
cuerpo
·
, , mov1m1ento de ·u
ran tan naturalc yu de tanto d
.
se rió dijo:
·
oruur como los de un lobo;
y

:ª~

14

#•

-

-

• \fe.:1.1m JnS/frPenlt·. e conccmr:i en

momentos oc .
fue intenso en acont cim:bnto . fu d
1 . urndo. durante 1913. Ese año
""'s n amenra t:s par ¡ J · d
armado 9u había inioado d 20 de noviembr · d .l 9Hla e I e~tino¡· d mo,·imicnto
dictador Porlino Díaz gener I
h b"
con a hna idad UL derrocar al
Diaz ya e ·taba fuera
&lt;71"\b. a c~u:. a .'ªgobernado.al paí. desde 1876. ~n 1913
,.,.. iemo, 1·ranasco l Madero p dí J
.•
general Victoriano Huerta con . P&lt;&gt;}'O
.1
• •d
re. 1 a a naoon, aunque: el
,
·
estauoum en
· l d
ase. ínado. r~. r crimen pro . •
di
• usurpo e po cr. J.\fadcro fue
, uco un repu 0 gen ¡ El G b
arranza de oabu,la - · ¡
. .
t:ra · • 0 ernador \'enustiano
· · ne :ro e rl!conoanucnrn al usu
-,cl
•
d
I' i::
• rp .. or1· tomol:tsa
errocar o ,mmaodu el ejército con. tiruci na!"
. .,
rma. para
esccome.·rolJ rcíReeJa~t ·.
&lt;li . o J.ta.Laludiasegwnaha~tal91-.I·.n
• exico en crembre cI 1913
,,_ •
enviado del MetropQ/Ít,m .\fag,rli,e. (ir
d I
. • con- ~a_nos de edad, como
lt:ór/rl. Desd . . . . .
-:.. , gano e a rdorma . oc1alista, ,. el 'r11 • )iu::k
·
e su 1ruc1os como escocar \' periodi R J
.
•
como .A111m·r,m r paniculannentc '1·
E rlit.. b~e e tum ligado a publicaciones
.
• ,uses. ~n a iografla
. 1 d d
explica qut' Mass,·.r fue fundaJ
l 911
.
cnnsu ta a e Recd se
ª
en
como una publi · ·
. .
que dcsapareci&lt;i en 1919 cua &lt;l
•
cac1on mensual soc1alís1a
De pués de la I Guerr~ ~; :n :,1aplre1cn1~a~. ntle Reed usi ri6 al ong ·n de la L R ~.
•
u ,
ovrent ose por te · ·
representan re &lt;ld Me1mpolita11 Mag(/zmr Reed
.
1• rmo~10_europeo como
y C&lt; n idcraba posibl la caída d ·I . . • .
com:mp nlo, monm1enros n Europa
.
• e zarismo. Lemn } su . •.,
b
.
hab,an e rad,, n:um ·ndo fuerzas desde abr"J d.
., . scgu1uorcs olchc\'19ue .
Reed pen -ó ouc l Ir ·b ·li. 1
.
t e 191 , porlcH¡uc tn el \'erano de 1917
- ,
. e t: on a canzana momentos ál d 1
1
.
el 25 d ocrubre ,. el 5 -'e n ' l ( . . gt os os cu. rs ocurner n emre
.
u
º' tcm )fe ~eguo el I d
ne viembre, .1,&gt;tin d calendad,, oc ,dental 11 dí ca l 1;. an~ ru:o: del_. al 1(1 de
Rced cuentan uu encontrar lo
·&lt;li
• . a. ne e an'.a o). Lo. b1ografi &gt;. de
,
· mt: 1 para,ruc Rccd p d
·
R
a su compañcn l oui~e Bn•a t
•
u lera ,·1a¡ar. u. ia, jumo
· ·
· i n, rcpre ento al p in
·
página 2.26, lo, b1c&gt;grafo de Re ·d e;- lle I r . c1p1~. un eno probkma. 1~11 l.
periodi. rico e iab J'
,
P an a sHuac1C&gt;n: no de lo, indicacO!,
·
ª ispu sm .i ª t:ptar a Louisc como e&lt; • .
¡
Petro~rad,,, pero mnguno de l1 s . ·.. 1:
•
&gt;rre. pon, a uro en
l. perH&gt;wCO \ rt:\'l ·ta
• xf
.
a Rusia. quenan peo •ar n Jack O h J .
·
·
que P' iao cnn1.r un hombre
0 n e &gt;m rcprescnrame · •
•
b"- '
.
us rcndencia ·rmp, tia E
, .· b
u º• sa tua · yccmoc1das
. • to ue¡a . d pro ·tcco en
d 1
. .
lo · cuale: ·e encontraban ·in f
. ¡ .
m. no, e o. 1zyu1erd1 ·t.1~.
u ntc . &lt;e Jngrc os :Va F
.
reprcs mara al J\ftm s pero no ren1·~ . 1 ·
Fi al . , . .asun. n quena 9uc
'
., urnero. in m ·nte el &lt;.f •
..
Rccd ~e obn.1,·n ;1 tr:wés de un f¡ c.l
•
mero p~ra el v1a¡c dr
os cm os proporc1onaJo: por Eugcn Boi~se\'ain.

dd

6
69

e
(J

·e

�-Buenos, muchacho ¿cómo va esto ahora. 15
Y de los Diez día 9ue e, tremecieron al mundo:
n la ala Grand Trot ki daba cu nta de lo acont cimi nto
de la j macla [...].
~ 1 mencheviqu Ioffi quería leer una declaración en nombre de
a partido, p ro Trotski e negó a abrir • un d bate obr lo
principio ".
- ue tr
dirimen ahora en la calle, -exclam ·.
ha dado el pa o deci iYo. Todo , y 'º en parúcular, asunúmo la
re pon abilidad por lo que está ucediendo... 16
Reed también auende lo e cenario periférico y margina.le de
lo grande5 pi odio y dedica página a lo que pued considerarse
part de la microhi toria. La estructura de lo libr de Re d (por
capítulo e rnático que obedecen a un rd n cronológico) 1
permiten e , abandonar lo grande. uceso. para profundizar en
ambient y atmó fera en t roo a 1a revolucione a fin d acudir a
la encia d la ma a popalare , de las que ab tra detalle que
ugieren cómo eran aquellas · ciedade en pr ce o de cambio a
sangre de arma .. En Diez días que estre111eciero11 o/ m1t11do Reed cuenta
en una página que lo teatro estaban abierto toda la noche
mientra. acontecía el movimiento bolchenque, aunque el Ermitage
y t da, la d má, galería d pintura había .ido evacuadas a f scú.
om uc de iempr en tale ca o la pe ueña vida cotidiana
de la ciudad , guía u cur o, e forzánd se l má p sible p r no
reparar en la revolución.
Lo p ta e cribían Yer . p r no obre la r volución. Lo
pintor r ali t, s pintaban e e na, d la hi. toria antigua ru. a, d
tod l que e quisiera meno. d la revolución. La
leal dcfcn or del Mílsm, • una mujer de la alt:ll

ciedad llamada cnora Me ull ugh.
1 no hubiera sido por los dos mil dólares d la señora \kCullough, cal como dijo
Ea. unan, la h r clá ica narraci · n d 1a RI!\· luctt n B lcheYiqu qub..a no se hubiera
e cmo nunca. uando Jack y Louis hubieron salido, a bordo del vap r danés
"u nitcd cace ", d 17 de ago lO, d peci 'die . ciali ta de _1Ur!\. York, ,i/1, r la
revi ·1a \úm •1r/J, accedieron a publicar rarnbién todo lo 9ue Reed le. mandara.
'~J hn REm. Op.rit. p. l46.
11 1bidnn. p. J 26.

70

últ }ost Gdl'f!l

no

ciana llc~ban
a p tn &gt;gra d o csrudiar fr
b.. '
·
tms ejemplo p &lt;l
'
anees y canto... ¡~
.
ue en nc&lt; ntratsc n \li. . l
qwnto capítulo -de doce- d 1
.
i')..1ro 11.r117,e11lt:. En eJ
..
h
a primera parte -&lt;le ·
.
oc
es blancas en ta Za " R d
se1 -, tJtu 1ada
' - rea , ee relara un
. .
.
1 •
lU pcd en un cuartel rcvol
.
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a e. peri nc1a como
.
uctonano
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J)C
•
.•
al to ruvelc. uuc a]- . • ,
.9
. rmu transrn.rur lo
7
c:imm en u. relacione
· como é. to. desarrolla
J
. . con su. informante. y
.
' n con ucta d1 tmta . ,
. ..
cxtmn¡ ro como lo . 1
.
·
· .a • u condic1on de
,
on a re 1at1va a us
baile:
•
Ycostumbre como el

:J capitán ·crnandn me abrazó iliciend

-jJ\ qur·

jota!

·
,1cnc
el com ) ,

o con voz• d true no:
t \ • •
J aner &gt;. ¡, bailar! ¡Adentro! ¡Van a bailar la

-¡ Pero yo n, é bailar la jot:1!
-; VcnKa, es f:ícill Le pr 'St."ntaré a la me: 'or
~
yudlo ne tenía kmed1· 1· 1
l muchaca de J a Zarca!
º· 11 . ab ,. ntana
• ·~ b ¡
un ce menar de gente se a
. • . e apma an ~ caras \'
.
. 'pr tu¡a an en la puerta E
. .
comun L'll la ca a ele un peón 11
.,
• · ra una pieza
.
' ) anc.1ucaua con un pi ·o ili
. d
U rr•. J os mú ico
emad
b
'
. parc¡o e
'
os, t ri an a la luzcle do . ,J. R
¡o acorde . de ,, Puentes
Ch .h , 1 ,.
.•
s, e ,is. e son, ron
. a - 1 ll,l 1ua
e htzo
·¡
. .
Torné el brazo lt:: ¡ . ,
._ .
·
· un .1 c:nc10 n ueño.
·
ª Jmcn ua10 el m10 ,
•
prclimimu, acosrumbr"&lt;l "' . 1
. . _) ce m nzo fo marcha
.. , ....1rc e prmc1¡ l
¡ b íl
salón. Valsamo,; difícil
.
) ar e ru e, en torno al
.
n t'nte por un momcnco o d
inr mpt.scivam ·nre emp .
.
o. cuando
zaron a gmar:
-¡( ra! ¡ rn! ¡t\hor, !
-¿Qué "hace . hor~1:i

-¡Vuelta! ¡Vu ltn' ·,~ut:lrala! -un cc·,r
-¡Pero ·j no sé bailar!
-¡El tonto n, abe b;1iJ"r'
..
·
· " • ~nro uno.

etfecto.

r
)

r
a
,e

1... j

Pero Patricio saleó en mcdio c.l 1 .
e racimo r abá.s 1 -1
l
ca da uno a una muchacha 1 1 .
d
.
• . ras e • tomanc o
·
e e grnp,, e muieres c.¡u • .. b
i_umas en un ángulo de l:t r· . (
d
·
e e ta an .entadas
.
.
, ieza. -uan ovo onduci
.
.
s a ienro, cUo dieron ·\·ueha'' l' .
~
a a nu pare¡a .
. imcro uno · ct1·111t
\•a1s; de puc,• el homb..
• o.. pa o . el •
re . l-oltaha de la muchacha, castañeando
" Ihidrm. p. 219.

• é

11ro

,br •

�Cti.ro /o.rl C,1tz.t, rlmiia

los dedos, levantando un brazo hasta la cintura de la cara, en tanto
que la muchacha con una mano en la cadera danzaba tra él. e
aproximaban uno al orrq. Retrocedían y bailaban, alternándo e, uno
en tomo al otro. Las muchacha eran torpes y regordeta ; rostro
indígena , espalda desgarbadas encorvada de tanto moler maíz
y lavar ropa. Alguno de los hombres calzaban bota fuerte , otro
no; muchos llevaban pi tolas y carruchera al ciento, y uno cuantos,
rifle en bandolera.

r

El baile lo precedía iempre una gran marcha que sepa eaba en
torno al salón; entonce , despué que la parejas habían bailado
dos veces en derredor de la sala, pa eaban otra vez. 18
La descripción de Reed es tan detallada y precisa en ese a unto
antropológico 9ue recuerda lo relato de lo cronista coloniales
del siglo ,:\TU que registraron el nuevo mundo. El capitán Alon o
de León en , us Relación ' dismrsos del desrubri111ietlto} población)'
pacijicarióll de este 1 11et·o Reino de León de 1649 e cribe sobre lo mitote
de lo indígena del nore te de féxico, una zona fuera de
mesoamérica en la cual lo nativos eran eminómada y cazadore
rccolecrore . Veamos:
Y empiezan a bailar, indio y inclias [ icl, en una o dos ruedas, en
torno del foeg . Lo pie muy jumo ; lo codo alidos y la
palda.
medio agachadas. Dando altitos adelante, ca i arra trando los pie
tan junto·, que la barriga del uno va opand en la nalga d otro;
. in di crepar un punto el uno del otro, cua ro o seis horas, in ce ar.
De de que e tá va la noche ob cura, cantando a su modo la palabras
c.1ue quieran; in tener entido, sólo consonancia. Y van en ella tan
parejos, que no di uenan el uno del otro; sm o que parece una voz
·ola. Emran en e te corro todos lo que quier n, algunas veces
ci nto, otra más y meno . 19
i me extiendo en subrayar esta analogía entre R ed y un cronista

r

,~ lhidn11. p. 28-29.
19 ] listona tlr. 711ei·o 1.-eon ro,, nolid«s rolm Co1,/;1111a, Tam,wlip,IJ, Trxas J ,'\'11e1•0 Leó11,
México, escrita en d 1glo, 'VIII por el ap. Alonso de León.Juan Bauti ta hapa
) el ral. l·ernando ánch12 dt: Zamora, Estudio preliminar y nocas Je Israel WAZo
G1R1.1. J\[éxico, r\pmiarmemode Monti::rrey, l9 O. p. 24.

72

colonial e porque me parece adecuado insi tir en una certeza: no
impo, ible que Reed conociera la obra de los cr nistas coloniale
pero lo qu pretendo advertir es la relación im~oJuntaria entre relato '
fu~damenca~o _e~ _lar alidad con una di tancia d más de do siglos,
a 1 como la intw.c1on de los notarios -periodista o hi toriadores de
dí tintas gen raciones y geografía, - p r registrar e cenario y
per ona distintas a u condición de extranjero con un sentido agud~
d la preci ión el detalle.

r

ta mirada p~riféricas, contenidas en relato con vida propia
dentro de la en ral1dad d sus obra , no son gratuitas ni folclórica .
Reed l p~rmiten dotar al gran relato d los suce, os importante
-las revoluoon s- de un telón de fondo que incluso le brinda la
opor~~dacl de e tablecer condu ione . La quima y última parte
de ,yl':\1co I11su:ge11te, " ochc MexiCfl.fla " e tá conformada por tres
capitulo. dedicado a la crónica de una ca a de juego, un día de
fie ta y - obre a la repre enta.ción e céruca del nacimiento de risto
con cicla como pastor la o "pastor s" ... una car goría de arte
popul~r _que precedió a Ja edaJ de oro del teatro en Europa, el
f1 recun1cnto del Renacimiento. Remata Reed su di cur ·o:

Era joco o meditar lo gue hubiera sido el Renacimien o me icano

i éste no bubie e llegado tan atta ado.
Perora baten lo grandes mare de la vida moderna, en torno a
las e trechas cosas de la Edad [echa mexicana: la maquinaria, el
pensami nto cienrífic y la teoría política. Mé ·ico tendrá qu
navegar durante algún ti mpo en u Edad de Oro del Drama.in
FJ extranjero &lt;le cribe J que de e n c }' l interpreta desde u,
clave per anales. 21 El desafio de Reed al transitar la frontera de
i

21

John

Rr.FI).

Op.cit. p. 191.

E~ ~ prefacio para la edición ru a de Duz. días que estm11eairo11 al1111111do, contenida

en la _p_a~na 19~ d~ la eclición estudbda, Krúp kaya, esposa de Leain, señala t:sta
~onclicion de la . 1gwente manera: Parece nro a primera ,1sra cómo pud escrib1reste
libro un exrnin¡ern, un norteamericano yue no conocía la lengua dd pueblo ru u
c, tumbres ... 1\parcnrcmente debcrfa incurrir a cada paso en córrucos errores, debería
pasárs le mucha co a· c~enci:tle,. [... ]. John Reed no fue un observador indiferente
era un apasionado revolucionario, un comunist que comprc:ndia cJ scnrjcl de lo'
aconrecimien º"• el entido de la gran lucha.

73

r

r

a
e
n
)S

.a

·e
.ro
m:

�L ad L nido: hacia el im ·rior de ~P:Jco en 1913 o cruzar el
,\rlántico para tra ladar. e ha ta la Ru i. d 1917 implica el r to
timulante para I pcnodi mo: d minar t •cnica y pr cedimi m .
para viajar y permancc r n mund j no .. Ri d peo tr · de tal fi rma
que- ·in d jar de con iderar c. e rasgo d radicalidad Je u pcn. nali&lt;laddcsarr 11 • una relaci6n per onal. e ·trecha y ami ·to. a con us
informantes: l . re\'olucinnario · de l féxico lo
lch , 1qu el Rusia.
O minar t~cmcas de · entura}' pr dimi nto: para n:copdar m cecial ·
a fin &lt;le profundil~ r en la información a rrav · d una documentaci 'n
e:h. u. tiva \ en un crabaj de campo -la cxp ri ocia per.onalprol ngadc ;. abruma.de r. La obr:i &lt;le Reed . tán le ·antad • bru e de
documentaoón y e p ciencia. una tarea para h qu · e r qw r dedicación
absoluta para umcrgir. e n remtc ri &gt;. de con &gt;Cid pe atracthpara., por t:jemplo, el radi ali. m &lt;l Re l.
En e. H.: cnnte.·to la obra de Reed mu tr. una
rie de
caracccri tica: de un c ·tilo t¡ue tendría~ rma,. entid y ha. can mbrc
ha ta 1 · año. l'. ·enrn del iglo Yeime: el uev l P ri di. m .22 · n
un n.ÍY I técnico, la obra d Recd rán elaborada a pare.ir d la
c n. crucc1 · n dt.: e: cena , la eran cnpción ck: diálo o. en u t tal1dad
inrercambio d punto. d ,ista de. cripci n . P ro l principal
cimicnc de u relato Je can a n la f rma de r copilar la
información de manera . mbici · \ · nh·el de atur, ci' n. Por
tak:s considerac1one., la. obra· el R ed corr • p nden a relato
t:scrito. con técnica: narrauva. up dnada a lo c ntund ·nte
re ulrndo. d u proccdimi nto penocli uco .'
hn u hbr E/ nrm~ p rioJj "''' traduccibn de J . • l .w · Gu1mer. BarcelooJ,
Anagr, ma, 19 7. p. 69). Tom \ 1~ · . e r ·fierc a Diez. d,~,s q11, cs/rr111mrron 11/ m1111do
com un nbra pn:ceckmc del aln de eliborac1ón d r l. ro yue mere e~ u ,rud10
al r pecto
l;n su libro/ J/rra/Jm, Periorlisn10. l 11a /rr.11Úri&lt;Í11 di relario11tspm1111.rc1111r (Barcelona,
rncio de Publicaci n ~ de la 'nr. c~idaJ dc B.u:o:lona, 1999. Pá • 156), el profe~or
lber hill '10 di:dica una pi •inas al e ·tudio de la obrn Je J hn Reec.l, &lt;l la. liº
e&lt; mc!urc: Li mcorpot;tción &lt;le procethmicnm n \·dI~cicc1 · t.l compo:1ci · n y e, tilo
uborclin a la. xig n ia~ intonn, tha del rcp n. je. lmpuna t nerpre ente 9uc:
,\/' ; n fo.IN nt y Dit-- tÜut•.. •(1n reportaje:. nm dad,1 , alinso~. pero no novela r por1.11e · en sentido 1:. tri et o.

i

~

onc ntra o en regt rar I acont c1m1 nt
que , ivió
pc.:r. nalmentc, qut.: lo · ,. ·rifi , Jobn R
ma ró ·u bra
c n puc ·ra n e e n. irun cliara , in pre: mbulos: la acci6n ,; ta a
tmvé de: la ,·oz narrativ d una prim m pers na n r a qu
m strnr lo. hech a tr. ,, · de un im ·rcambio d punt : d ,;
Pr dente de Parral Jlc · al pu bl un baratillero e n una mula
ca ada Je macu h -cuando no c pu J c &gt;n cguir rabac . , fuma
ma uch - ) n torne de él n con ndimo e n I re 10 J la
p b!aci •n para br n r n tici&lt; .
. E to ocurría cn fagi tral un pueblo me ntañ ·e; d Durango t ,
dfr d · ca.mm del fcrrocarril. ,
cn e mp · un poc de macuch .
1 · den~ 1 pcc~m . pre tad alg y emi.am . a un much ch pe r
unru ho¡a d ma.rz. 11,d &gt; en cndim un cigarr y no ncuctillamo
c.l a lrc en t _rno del. b~tillcr , rguc ( 1&gt; hacía una emaruu gue
d pueblo tcrua con mu nto d la r ,·olu ión.:!4
I · prime~a linea deJ primer ca ítul de Mlxito ln.r11rgwt ubi an
d m. nera dtr ·eta un e ccnario -la ciudad d Parral- a rravé. d
una tcrc ra per. ona -un baracill ro-) po. t ri rmencc una prjm ra
p r. onal del plural --e no.r co111111dimos-. hl mj rno pr ccJimicnr
acontece ~ la pue ta en ese na inaugural de Di dltl! 'I" utremed ro//
al 1111mdo: mterc, mbio inmedi t , d • una prim ra p r ona , una
tc:rcera:
\ fine de
ti mbr · d 1917 n Pctr grado dno a verm un
pr fi or '. tr:mjer de e ci 110 ·a qu c encomrab. en Ru ·i •. f·n
l orcul .. de ncgoci ) de la intcl ·ctualidacl había oído I ir que
la r v &gt;luc1 n hab1a cnrrad n la fa e menguant ..u
~n la · obra. clt: Re ·d pr , lec un punto d vi ta: el d la prim ra
per ona. n )o t¡u mue ·era lo h cho por m d1 &gt; d la. cción en
• ~ propi, palabra . El de R · d un dí ur. o d-. auror . plicatirn,
1, pcr ~~do el carác~cr bio &gt;-ráfi o y te. imonial J prim ra m. no,
l::i narrnc1on
una c1 de ·se di cur. o d R ed com p r onaj :
una mu . tra l • los uc .&lt; qu flu}cn en su pr&lt; piru palabra _- en
los ge t s coloquial a rr. vés dc I abund me diálo os.
' John 1 -;;:;()p.ri1. p. 9.
/bid. 111. p. 211.

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ente trascritos n Mé&gt;.iro insurgente-.
partlcu ann
.
.
- viene el [i ter a caball !
-·Hola t 1í ter! -me gritaron. ¡Aqu1
;,
1
,
le Ya.:&gt; é·Va ,a pelear con no otro - 1 . ,
Q , tal L\li ter:&gt; ¿ orno
¿ Pero
ue el, tcapitán. Fernando que enea b zaba
,
,la columna,
d e vo \'IO
_,
_
, 1 Ií ter! _ ¡ giganton reta encanta o.
y rugio: -¡ nga aca,
.
. b dándome palmada. en la
i ted irá aquí conmigo _-gritaba,
11 e.le ot l medio Llena
b
y
aco
una
ore
a e h mbre.
b
espal&lt;la. Ahora e a.
todavía de licor. Bébalo to&lt;lo, d :11ue tre que

_ . demasiado -dij , Y onr 1.
a , había reunid para
-Tómelo -aulló el coro, ya que la cr P d.
c nfundidos.
,
.d
un aplau o re pon ter n
ver. Lo tome· un alan o ) , .
·\Iu\' bien compañero! . li , , e tr cho rru mano. -1 ,
Fernando me no )
.
b e apiñ.'ldo en derredor
_,,
· do jubilo o Lo. 110m r ·
gritó, b,uancean
.
. . . a ,·o a elear junto c n ello .
taban divertido e mcere.ados. clb , , p
había oído hablar
.
, ;, ·Qu. hacía? La mayona no
¿ De donde Yema. ,:
de JI s lanzó la ominosa opinión de que
nunca de reporteros; uno
• .
fu ·¡ do
.
firi ta ,. que &lt;leb1a er
1a ·
,·o era gnngo r por
',
inantement a tal punto d
,
. mbargo se opu term
.
➔ l resto,
. in e
·
1 d un rrago. I 1dro
.
,· ,
firista podía tomar tanto oto
v1 ta. mgun por
1 .
revoluci, n había estado n
e duranre a pnmera
.
d l .
Amaya . ei aro lquque acampana
_ ba un r eporter al que le decia
una bngac a a ª
b M, ico:&gt; ome. té:
al de Guerra ¿Me gu ra a i ex .
f
orr pon
. . . uiero también a los mexicanos.• e
-Me gu. ta mucho M~co 9
l tequila pulque y otra
usta el ot 1, aguard1eot ' m zca_
g
•
Rieron a carca¡ada •
co tumbre mexicana .
d
em la revolución este
- hora e tá con hombr . uan lgan cos Vamos caminando
,
obierno de hombre. no para os n
.
.
ro
era
a lo neos p
obreunla g áerras de los h om b re . . \mes pertenecían
~

~

ahora me perten ce na mí,.
1 a lo. e mpaneros.
•
1 · , · :&gt; pregunte
-/Y ustede erán e e¡erc1to. - . f d . fue la orprendente
- . uando la revolución haya tnun a
~dos &lt;le los ejército ;
re pue ta- no h a b ra· 1·ército. E tamo c- . .?ú ·
fue con ésto que no expl taba do Porhno.

a:

:u. lbidr11J. p.

22.

Cel.m /11:.u C,11rza ,,-1r11nu

La e. critura de Reed no e detiene en explicaciones nj acotacione
relath.·as a lo per onaje gue constantemente aparecen en el
cliscur o. Aparecen n un contexto en el que
entiend n. En el
ca o de Dtez días q11e eslre1ueciero11 al n11mdo, Re d proporciona una
apartado, "1 oras r \.cJaracione '', c mo un gl ario que de entrada
define } explica una ene de término oviéric , ademá. de dar
crédito a u fuente informativa r re,·elar el origen de u abundant
documentación. Del mi, mo modo ofrece una ríe de apéndic
conformado. por documento , discurso· y mat ria.les. Esta acritud
le permite a Reed de ·pojar a . u relato. de larga acotacione~ en
beneficio de una narración ,1goro a arro¡ada, Y 1oz. in embargo,
el tono explicativo, de ínte · , del re. umen de la expenencia y la
documentación, e imp ne por momentos, en particular cuando u
propó ito e proporcionar los amec dente inmediatos a lo Diez
días... , por e¡emplo:
En este ambiente d corrupción genLraJ . de monstruo as
verdades a media dejába e oír día rra día una ola y ciara nota del
cr ciente coro de lo bolchevique : "¡Todo l poc.ler a lo: m·iet. !
La lucha entre l proletarfado y la burguesía, entre lo OYÍt:ts ~
el obierno iniciada \ a en lo primeros día de mar,m, e acercaba
a su apogeo. Rusta, que había sah·ado de un alto la distancia nrre
el medioc,· y e] , i lo ,.' ', ofrecía al mundo a ombrad do.
revolucione -política v s cial- en morral combate_!-

La escritura en estilo libre indirecto le permite a Reed fusionar,
in disgregacione , el d1 curso de autor -las explicaciones r los
r úmene en tercera persona- ) el dt. cur o de los per. onajcs -en
t rcera per ona cuando mue tra a los per onaj ~ relat1.ndo en su.
propjas palabra o n primera p r ona cuando el propio Reed rdata
u particular experiencia-. El enrido biografico y testimonial de
primera mano es profundamente genuino ) potente en la obra d
Re d, lo he subrarndo con in istenoa. in mbargo uno de lo pa.aje
má efccti,·o el Diez dias q11e utremedero11 al n11111do acomec a travc,
de una narración en tercera per ona d la qu el autor e tá. totalm nt

�de marcado. Al contar el epi oclio n el que un campesino ube a la
tribuna d una a ambl a bolchevique para reclamar la desaparición
&lt;l uno camaradas,28 Reed con igue una distancia notable como
narrador con respecto a lo suceso : de apar c en e momento
para mo tramos el re ultado de u profunda p netración en el
ese· nario; escenario que podemos ob ervar porque precisamente
arontere ante no otro a travé. de la con trucción de palabra con
las que John Reed da forma y sentido a las revolucion inaugurale
del siglo veinte; y nos dice:
La aproximación a la realidad es, ante todo, lingüL tica. Y para
ell el periodismo requiere precisión. Precisión en la info rmaóón.
Precisión en el lenguaje. _, s é ta la l cción de Jond Reed la lección
&lt;lel periodi mo. na l cción que esp1.:ro haber aprendido d tal
manera que me impida revirar -y a u D de expulsarme de aquíque mej r me hubiera dedicado a estucliar lo que le re pondí a mi
abuela Jo efina a mis nueve añou de edad.

La jurisdicción de Monterrey en la
época virreinal

I rae! Ca azo Garza
.El í/ Li\1 L

E:,..: EL

' Est ep1mdio, por breve, imignificanre \ anecdórico que parezca, ad\'Íerte una
tk las concradicciones Je la lucha rt!'.·olucionaóa Je lo bolchevique . Reed lo e.·bibe
desmarcándose Je e e "nosotros", de e a primera persona del plural lejana de la
pretentli&lt;la imparoahdad periodí cica que comúnmente emplea para apro ·imarse al
hccho con mayor e.'saccitud y qutzá objetividad po ible a rraves del uso de la voz de
un narratlor que desaparece ~ólu en e e in cante. Peco no ob tante fü5 simpatías a
los movimientos armado · de 191 Oy 191 , Reecl e empeña en us relatos t:n seguir
una línea objcth·a de regi-.rro de lo. acontecimientos en el contexto de su mirada
·ubjetJva ceñida e: clu~iYamencc a los hecho. vividm o verificados.

\('T\DF Fl':\D\CJÓ SOX E1'. \L,\D"
· · di · ·
.
· ·· '
'"' por 1un ccton a Ionterrev
9wnce leguas ·'po cada banda". Contadas desde u primitiva p1az;
mayor, al norte del ojo de agua erían quince a1 00. t
.
al
.
.
en e, 9wnce
poniente e l ~ al norte }' al sur, , en cuadro '. La dimensión d la
legua ~- Yaname en dkerso paíse . En España eran 6 666 var
2 tercia (5 '" 2
a í'
. ,:,
metros, aprox.). n la 1 ueva E ·pana con i tía e~
cuatro
·
b
. , mil paso
· cada un ª· Ba¡o
esta a e, lonterrey tendría 65.5
kilometro por cada rumbo. Esto es 122 kilómetr en cruz (
)
J á1 l
'
aprox.
c cu o com~rendería, al none (en lugare acmale) la stació~
forales,_ ~n. alina
ictoria; al sur, el rio Ramo quedando dentro
lo muruc1p10 de Al.lende y antiago; al oriente, la comunidad del
Ayancual, del municipio de lo Ramones; y al poniente la Cuesta de
lo Muerto ; codo de man ra aproximada.

' E~ este amplísimo marco geográfico fueron apareciendo tancias
) haa~~da . Pero Iomerrey no tiene en nue tro. días e a vastedad ... u
extens10n actual apenas si alcanza los 451 3 kil .
•
•
ometr cuadrado . 1
,.. uadalupe. N.L., 1923. ·gre ado de · l olegio de México. Mi mbro dt: la
J\cade_mia Mexicana de la Historia. Jefe de L1 ccción de l listoria del Centro de
NL.
J Ge.cardo ferla Rodrím1ez.
r _., e
,1::
~tlt'l:o LLrJII. f Ogm.,,a ret/ólla/, L'Al 'L, 1990. p. 16.

E ruJio Hurnanist:Jcos de la

79

)

r
a
e

to

o
La

tro

llrC

�P ro, ¿cómo, cuándo y por 9ue fue perdiendo e ta enorme excen ión
cerrirorial? Emulando al maestro Edmundo 'Gorman eo su Historia
de /ru ditisiones territoriales dt México/- intentaremos algo emejante,
aunque en forma e quemát1ca.

Desmembraciones
ufrió 1Ionterre, la pómera de membración con la fundación de la
villa de an Juan Bautista de adm 'lo en 163 .3 u fundador le
señalo tre legua hacra Monterre ·, debiendo t nerse o cuenta que
la medida mpczarfa del lugar llamado actualmente Villa Vieja,
port1ue la población fue era lactada en la década de 1770 al itio
donde ahora se halla. ◄ n esca supr , ión qu dó incluida la hacienda
de an Jo é, dL B rnabé González 1--lidalgo.
ta antigua hacienda
fue declarada villa con el nombre de ]11árez por Decreto º. 35 d 1
30 de diciembre de 1 68. Ciento veinte año má tard , el 13 d
mayn de 1988 1 fue otorgad el titulo de ciudad.
Otra separación mayor l• fu hecha hacia el nort·. "'n 1646 el
gobernador Zavala creó la alcaldía ma or d las Salinas llamada así
por lo~ erreno . alitro o de su potrero . n el título de alcalde
mayor dado a I'rancisco Báez de B navid s l primero de octubre
dt: e e año, quedó e tablecida la nu va juri dicción

desde d p11eJ/o q11e //a111&lt;m dr \a,1 _Higm:I, pam ab.yo. dindimdo con Monlerr(J
d ra1111110 q11e hq¡a a la Pesq11ería Chica ha.ria la j1111ta de los dos ríos, de la
Pesq11erid Chica y Graflde. 1

El Valle de la Salina
E te e paci , conocido tambien como an icolá d las atina ~
como Guadalupe de las almas, o implementt: como Ta/le de /11.r
S di11os, tuvo estancia· } haciendas importantes. -na de la comunid, de má: antigua fut: la zon, que al nor te de la ciudad en l río
l:d. 1917.
'Tc~timonio dd t\cm de ·undación.. en J\ 1 I, Civil, rnl. 164, e. p. 6, 1""99.
~Tirul &gt;a B.it.:z Je 8e1m·iJcs. 1\ L\[, Cidl, rnl. 6, cxp. 32, foL 15. l . 13, 1º &lt;le

i

octubre de 1646.

80

de los Cuanaal s, poblaron Juan Pérez de los Ríos, iné, Hernánd 7
Alonso Rodríguez roer . Fueron éstas la primera, tierra adquirid~
por un nu vo acaudalado poblador, Bemabé de la
incrementó la hacienda d an ranci co d la Cañas. n 1626 la
dio n dote a doña faría u hija, al casarla con Juan Alonso Lobo
Guerrer .5 a en el iglo XIX le fu concedido Apmtatni oto por
Decreto 249 de 25 de fi brero de 183 , que no tuvo efecto } fu el
Decret 112 d 31 d marzo de 1851, que lo declaró ,fila c n el
nombre &lt;l Ii11a.
ue en 1616 cuando ·ranci co Báe1 de Benavid d cubrió en
e.a mi ma zona lo yacimiento minerale de an 1 1icoJá Tolentin
que en 1619 vendió a Bernabé de las a a .6 El lugar fu conocid~
c n el nombre d Haci nda de nmedi y el de 1 ue rra ñorn del
Pueblito. "'l congre o de uev León, p r Decr to 159 d 7 de
febrero de 1828 1 dio jerarquía municipal c n el n mbre de an
icolá ~dal_go gu dando sól c mo Hidalgo al erle , uprimido el
de an 1cola,, por Decreto 161, de 2 de maro de 1923.cra important comunidad dentro del lacif~ndio de Bemabé de
la asa fue la de ue tra eñ ra de Guía (o guía) de Viuda ..
Pertenecía a doña Beatriz u hija ca ada con Diego de Villarreal.
Por Decr to número 11 , de 6 de abril de 1 27 fue creada como
municipalidad con el nombre de A baso/o.
Doña Juliana de L Ca a , otra de las hija de don Bemabé casada
con Diego F rnández de foncemayor, fue dueña de la hacienda del
hipinque convertida en municipalidad, por Decrec 136. de 5 de
febrero de 1 52, con l nombre de r 1//a del Corvm1.
Por I qu hac a la hacienda de la '1agdalma fue 'cab cera del
Valle de la alina
y residencia de casi todo lo alcalde mayore .
demá d Báez de Benavides, en 1646. De 1 , iglo X 'II y ,0.'III
~Dore, D' Mana, ~fM, Civil. \'Ol. 79. exp. 2, fol. 32.
~La venta d29dediciembrede 1619,en \MM, ivil,,·ol.4,exp.14.
Periódico Ojidal º. 43, de 30 de ma\'o de 1923. e tro Decreto el º-,-de 18 de
maro de 192 , sobre lo rru mo, en el Periódico Ojia~,I i O 42, de 26 de marn de 1928.
. . Thf, Causa vol. , exp. 32, fol. 5. veo. y nr1nt111dt1 de /01 1 'illamalt1 ... AM1I,
Civil, vol. 23, exp. 14, fol. 32 vro.

�hrad Cm,Z!u Garz.,1

bemos encontrado que fueron alcalde mayores: Diego ernández
de Ca. tr (1662);Juan Bautista de illarreal (+ en 1696); le ustiruy '
Ion.o de Treviño (1696)· capitán Tomá de Elizondo, (+ 1721)·
Francisco Cantú d l Río y la er&lt;la (1747). Hubo en 1 74 una
olicitud aJ virrc,· Bucareli ~obre u elevación a villa. 9 La Co11stit11ció11
Política sancionada el 5 de marzo de 1 25, incluye a afinas entre
sus di tinta municipalidade . 111 ... l nombre de T/ictoria le fue añadido
el 4 de marz de 1826. 11

Alcaldía del Carrizal
En la zona sur del alle de la alin~ vemo que fue creada una
alcaldía mayor con el nombr del Carrizal, mediado el sigl ::.v1rr.
En esta hubo lugar importante . La hacienda de Ciénega de Flores,
poblada en el . iglo ~VII por Pedro flore, de .\brego y a fine, de
esa misma c nturia por :María antú '\'iuda de Diego de Hinojo a,
muerto a mano - ele lo indio en l sur &lt;le! uevo Reino. Elevada a
municipalidad por Decreto º. 8, de 23 de febrero de 1 63. 12
Otra hacienda importanre por e e rumbo fue la de Santa Elena.
rigínalmente tuvieron allí su tierras Onofre González y Lui
García de Pruneda. De é te pa aron a er de Díego de la Gru:za o de
fontemayor quien le impuso ese nombre. Erigida en municipio
por Decreto º. 12 de 6 de marzo de 1863, con el nombre de

General Z11az¡1a. 11
Dentro del perímetro &lt;le anta _. lena tuvo Alon o de Treviño u
hacienda de an Pedro, que en los albore del XIX fue d lo
utiérrez de Lara . .A esto. último e debe la con trucción en la
década de 1830, de la casa grande que e conserva en nuestro días.
También por e e rumbo le fueron mercedado 40 itio de ganado
'' Soliri/Jtd... A.MM, inl, vol. 115-B, exp. 15, y Dictamm ... en
ú\1, Protocolo,
vol. 18, fol. 91, N" 49.
111 Cot1.rhtllatin Político ... en Colemó11 de 4,ts, decreto, de 1824 a f 8 O... , e&lt;l. 1895, p. 26.
11 Ti moteo J•. 1Iemández, &amp;/ació11 hisiótir11 sohn el origen de la.r cabeceras 1111midpoles .. •,
19 O,p. 105.
1~ obre la muerte de Diego de l linojo. a véase Juan Baunsta Chapa, en Alon. o
de L:ón et al Op. rit. p. 1 3.
n Timoteo L. Hernánc.h:z, op. rit., p. 53.

2

menor a Juan J. úñez CarbajaJ 'cogiendo la Higueras en medio"
en 16 3_14 Luego fueron del capfrán ndré González Por D
º 6
•
ecreto
• , de 1~ de febrero de 1 63 fue erigida en municipalidad. u
nomb~e anuguo fue l de anta Teresa d la Higueras, debiéndo e
adverar que no e deb a la higueras de fruto delicado sino a lo
nopale , conocido, en . . paña como higuera de Indias )'. a u fruto
corno higo chungo.
Ve~a de_ Higuera está la villa de Doctor GOJ1záleZ: Originalmente
e llamo haaenda de Ramo . La tierras n que se halla fueron de
larc~ , onzález, por merced de 15 d noviembre de 1694. La
elev~aon a municipio le fue otorgada por Decreto º. 1 de 5 de
nov1e~br de l 83 homenaje en vida, aJ doctor Jo é Eleuterio
González.

En esa mi ma zona y por merced otorgada a José farúnez el 20
de ~ctubre de 1683, ratificada el 2 de junio de 1699 fue fundada la
haaenda ~e an Antonio de los Martínez. 1~ También fue llamada
an Antonio de lo Aig11ales, por el grupo de inclios de e e nombre.
Por_ acuerdo ~el gobernador imón de Herrera, c n aprobación del ,irrey
Jo e de ltur~ay. guedó con tituida la Villa de Alann, el 4 de febrero
&lt;le l 804. Original.mente sólo fue llamada T/il/a 1'1ar!n por el ob15
· po
don P ·
li ·
,
'
nmo e cano Mann de Porra . l virrey ordenó anteponerle el
~ombre de an Carlo ', en honor de Carlos . El rey aprobó la fundación
} el nombre en real cédula de 16 de julio de 1807.16

Cercanía de Momer.rey
n l 71 S_ per~ó onterrey la exten íón de una legua por lado en la
que el licenc1ado Frandsco de Barbadillo fundó el pueblo d
G11adal11pe. En e e lugar estuyo la floreciente hacienda de la anta
Cruz, P bla~a por Juan de olí a partir de 1626. AJ pa ar en 1658
a ser del capttán L icolá
choa de Elejalde mudó u nombre por
el de an Agustín. Al er fundado el pueblo induyó la hacienda de
:~Merced... , \~fM, Civil,,. L 20 exp. 5, fol. 8.

, La merceu aJ é Mattínez en AMM Civil vol. 48 exp 1 fol l
'L f ',/. di S:
'
'
' . ' . ·
- I I o e an Carlos dt Moni," por JCG, en H11111a11it11s ,\ 'L Nº 6 1965

16

pp. 30:i - 317.

'( . '

8.3

'

�lmttl C

la Pa ·tor, qu Juan 1 • p z, companer) d
·aj 1, h bía p bb
d de ¡-9 . L. con titución le.: u ,o Lcón de 1 25 e nró,
Gu &lt;lalu t como municip !ida l. u 1uri &lt;licci 'm fue ampliada con
la haci mfa d L ._ I erma ·, an R,1facl y o rn. de suene 9uc
lonccrrc, ·t: ·mpc9ucñcció por e"te niml l.
l laci d nor k t: · tié1 un de h lugarc m.1. anti JU &gt;. d 1
époc, de L n " j.1 1, hacit nda d ~ an Fr. nci &lt;~- ' n l 5~ 4 fu .&lt;lt
G p, r
tañe, de o. a. ·1 ra. Je p rt nec ·r a d1, cr &gt; per _ona1c ,
le fue cfa&lt;la cate oría de valle on el nombre &lt;l an I·n nc1 co de
v,odaftl p&lt; ,r acuer&lt;lo &lt;le l º d marzo &lt;l l 4- ) en h n &gt;r_.tl en e n ,
ci ' n fallecido d n h dt r de \pod. ca · Lor t&lt; . &lt;:1 n &gt;. ma
car! el 31 &lt;l m, rw del -1 por D crc1n 112, le fue dad útul

de v:ill .
n poco má · al norc'-tC &lt;le 1 poda a uc e tabl cida la hacienda
del E. píriru .. amo de la l'esq11 ric1 ,hica, t n l. primc.t.1 mit, d _J_1
iglo . . '\ 11. hmn. ba parte de la· •. ten ~ proptedade. del cap1t. n
BI &lt;le I G rz, . Al u¡ t:ntne fa rambi · n luan &lt;le li ', · . ue u
&lt;ld croni u Ju. n B:mti'-t Chapa. 1 u • r hi tóri ·o por h. b r nacidn
• l1i Bl. \ - cment de la ar,,:a I •1 ón, gob rna&lt;lcm:. amb d
, huil. • n l i lo . 'Vll. Y, en el •1. re. 1Ji • allí o ro ilu ·trc
personaje el li cnciado León C,uzm.ín, e n tltu)l'.O e d 157. iruad &gt;
11 1a n del río e gu ri , e no id n a parte oom d
nta
Ro a, n tiue se daba t.tntt: pe cae.Jo", ·egCm . e lee n ti e ·pcdicntc
de la ,¡ it l I ol crnador \ i lnJ (k Lorca: l cj · de pemm:ccr ,l
(unterre , , l cr &lt;lcclarado municipio el - 1 de julin de 1 44. P r

\a11

tuy crea, l n rt
1ont rre\ fu ca&lt;l, vez &lt;li ·minuvend '-U juri die i •n. n d le
Ju 1,m: ·t;r &gt;ido ca i al nacer la ci~tlad, fu1. poblado p ,r Dieg Diaz
&lt;l , B dan •. r &lt;la tor del acta de fund, ci · n. 1 ue d. &lt;lo n m rccd
d 5 de febrero de 159". \ su muerte, currid. hacia 1605, p ó a
. cr dt: p dro d ).
llam • nron _ I· tancia d Pedro de

icolás de lo

o

Al poni nte d Monterr
Por d poni ntc:, • l ,
lle ab. , la ~u ca d lo
4oahuila.
JI ia
1na d l.

ta parle hub ,, du

ma. antibrua , la &lt;l
· · alm ntc, hac1

,ran&lt;lc, fu
po
ue
tu ·
·
h

J marzo

• m . 1 juri dicci &gt;n d
eno · limit actual d

( &gt;trc lugar má
m rccd I ca¡ i ' n
ciudad. 1 '1 p bl.
gol rn. &lt;l &gt;r cond
e tabl cid. en la

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a f m
a ~:H, lina· d d. n
r ía, uno
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rarqufa política
1 ) e. ele India. ) &lt;.JU e n ce.lía a e t cipo de
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, irrcin.ito varia hadcnda .
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• . n, ¡·,u. A rníz de la fun laci · n &lt;le i. lomcrr ,.•'
. d Ca tr . 1 n la primt: mitad del ' \ 111
ale lde ma nr, d ndicntc &lt;l fonterrc •
n e &gt;m muni ipalidad, por D ·ere to • ". 112 &lt;le 1
1 con el nombr &lt;le I illa de arda, en hon r &lt;ld c.·

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municipalidad
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1an&lt;lo panc de a
colá , e hallaba
la hacienda de
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s,
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n pr mincnr ~ , ·
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part · de tierr. &lt;; que
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de Villa ra.nca.
hcreJ( J é Je Ayala su hijo, d ,1hi
d l lu ar. Pcrtcnecic;
a l. juri. c.licci&lt;&gt;n &lt;l an ic 1• &lt;l I
J sd 1 30. pcr
paró de e: e municipio al r cibi
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pur D&lt;.!Ctc to 115
d 24 d febr r de 1 6 con In
ral f.·sto do. como

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ino lo

go ·mad r Joa9uín (1, r

otra &lt;li p ici í n ohci. 1 le fue upriinid. l. p, l br, .hi" .

,

ndi

r6n
1C7-

.

�villa inmediata o del gobierno de la provincia. Descanso obligad
tra el pe ado camino al interior, dio ho 'pedaje a obi pos y gobernantes antes de su llega a Monterrey. no de lo má importante fue el
pre idente Juárez, quien hizo allí una larga estancia n 1864. Hay la
versión que fue él quien la ele ó a villa, pero ya la Constitución
local de 1825 le da categoría de valle, con Ayuntamiento; la local
de 1857, la incluye como municipalidad.
U na c.l la ancigua y tradicionales c munidade , ,,inculada p r
siglo a fonterrey, fue la hacienda de an Pedro. Poblada por Diego
Rodríguez uno d lo primero vecino de la ciudad y por us
sucesore fue la última n dejar de depender políticamente de
l\f onterrey. Por D creto 1 º. 58, d 23 de diciembre de 1882 fue
elenda a illa con 1 nombre de San Pedro Garza C ardo, homenaje
uibutado en vida al gob rnad r Genar Garza aráa.
Al sureste de Monterrey
E n una de la zona má amena de la región centro de t uevo
L ón e halla el espléndido cañón &lt;lel Huajuco. La belleza del lugar
dio ocasión para que el fundador de la ciudad al repartir La ti rra. a
los pobladores, lo ' eñalara " para í'', e, to e para él. ; n la primera
mirad del siglo ' VII perteneció a los Rodríguez de Montemayor.
Desde eso □ emp s fue conocido como Sa1Ttiago del H11qj11co. En las
primera década d l XVlll aparee ya con la jerarql}ía de alle,
con alcalde mayor dep ndiente de Monterrer, ólo d jó d erlo
ha ta u erecció n municipal, por Decreto 2 9 de 21 de marzo de
1 3 1.
Como parte del municipio de antia o, ha. ta el río de Ramo a
limitar con el VaUe del Pilón, e hallaba otra fértil comunidad
llamada Rancho clel Reparo, c.1ue con iguió ser elevada a Villa, el 12
ele marzo de 1850 con el nombre de illa de A llende; le fue otorgado
eJ rango de iudaJ d 12 de marzo de 1978.
Monterre\ d va tL ima juri dicción en su orig ne fue di minuvéndola en fo rma gradual has a quedar en u cortísimo territorio
~ctual, como uno de lo· má pequeño municipio de uevo León.

La Villa de Cerralvo
Zavala había 'fundado" la primera villa d su compromiso,
mudándole el nombre a ~ lonterr y por el de Cerrah-o. Lo hizo con
autorización del nrrey marqué de Cerralvo, pero ignorando é te
que 1onterrey tenía ya treinta años de existir como ciudad.10 Los
vecinos antiguo prote taran, pero, en ires y venires a la ciudad d
México la ciudad pa ó má de u¡¡ año degradada a villa y in u
nombre. En nuestro días e común la ver ión de que CerralYo fue
la capital del 1 uern Reino d León, pero uo el Cerrahro actual,
~ino Ionterrey con el nombre alterado.
El mismo vtrrey marqué de erral,,o, dictó nuevo auto el 3 de
sepriembre de 1627, ordenand a Zavala 9ue
defe la pohlnrió11 de L '11eslm jn,om de Mo11ten-ey m el estado en q11t está ... J'
prvponga sinos 1111e1'os p1lft1 la.r dos l'Ílla.r ... Cl!)'a población ha de ser en In parte
q11r por 111i .reñalarl' con q11e no .rea u11 sitio donde 110 hqJ·a otra pohlaáón. 21

2 ' Aumrización.

- 1 lbi&lt;I.,

6

cxp. 12.

AG •. DuplicaJo dt: reales cédula., \·ol. 9, cxp. 11.

�Don Martín de Zavala y la
consolidación del Noreste novohispano
(1626--1664)
1

Valentina Garza Mardnez
Cll i\

Do.·¿ L\RTÍ.' DI Z,\\'\J \ FUF ·I (,OlH R: \DOR mas lillportante que tuv
la gobernación dd ucvo Re;ino de l .eón y, p . iblemente, el hombre
más influyente en la con olidación del poblamiento d l oreste
novohi pano. Esto atributo se debieron no ólo a u prolongado
mandato &lt;l · 38 ano , sino a sus política de gobierno. e\tendió
p r ooalm ntc muchos de los problema que aquejaban a lo
habitante de esta pro incia, ·obre t do el de la inseguridad por
ataque. de los indios que merodeaban en los alrcdedore e ocupó
de la fundación de ,·illa. y pueblos procurando elegir d mejor lugar
pnra su asentamiento, upcrvi ando que la traza de las calles la
plaza central y la distribución de solares y ti rra e hiciera conforme
1Dc:c::o expresar mi c. pecial agr:idccim1.:nro al ingeniero y lingüista Gilben
Mru:tincz, fartín z por su invaluab e contnbución al estudio genealógico de diver:;o
per ·onajes del • 'oreste no\'ohispano. entre ello~ la familia Zavufa- cpúlYcda. La
prc~entación i.:n e. te tcxw del cuadro ~obre la familia de don Marcín de Zavala e
deriva de su trabajo de im·cscigaCJón en e. ta materia.
ºDr:i. en I ii tc,ria por el Colegio de lé.·ico. Profesora investigadora en el Centro
de E.. tud1os u¡x:nurc ct1 Amr poi gía Social (ClE \ ). \utorn de 4 lib s sobre
el ore~te de !o.léxico en lo . iglos A.VI Y ~'VTI.

89

�1 ,1lr11fi11,1

a lo establecido en las ordenanzas reales sobre poblaciones. Procuró
que la convívencia en las haciendas entre dueños y trabajadore
(indios naboría~ ' de encomienda) fuera pacífica y conforme a la
ordenanza. En su gobernación, promovió la e:xpan ión y
colonización sin dejar de verificar que lo. pobladore mantuYieran
habitable , y en buen e tado, u casa en las cabecera de la
jurisdicciones (Yillas, reale , ciudad), ) que la_ Lierra otorgada
estuvieran siendo ocupada conforme a lo e tipulado en el titulo de
u merced. Ap yó el descubrimiento v apertura de camínos así como
la exploración de nuevos territorio .
La. accione emprendidas durante el gobierno de don Martín de
Zavala fueron numerosas, como lo han de crito los historiadores
de la región.J in embargo, la ime tigación en los archivo locale ,
el Archivo General de la ación de léxico r el Archivo General de
India en evill~ sobre la vida pública y prh·ada de este per onaje,
nos ha enseñado la necesidad de seguir e. tudiánd lo con mayor
profundidad.
.i \ continuación, pre entames alguno avance de e ta p guisa
con el objetivo de contribuir a la di cu ióo y reflexión de temas tan
importante. para el -uevo Reíno de L ón y las poblacion . del
oreste, como la e clavitud y la encomienda lo. impedimento del
comercio tra. atlántico, la minería del plomo ) la colonización
gnnadc.:ra, c::ncre otro .

1

El mae!-&gt;tro l .,rad a,·azos Garza ha ido uno de I s h.tstonad res que má ha
de tnc:J.do la ubr:1 que don • lartín d1: l.aYala realizó en d · uevo Reino de León,) ha
proporcionado interésante. y non:dosos daros sobre la ,-;da prh-ada de este
gob~ador que podemos cncomrar en . U$ uabajo ·, entre las que dt: tacan, Dm:umano
l1iográfico, Cedulario, Bm't historiar Pmonqú tlt ·,mVJ T....rón. El hi rociador Eugenio
del Huyo en su Húloria tkl i 11et'O Rti110 d( León, dedicó una partt: importante al
e~tudio dd periodo de gobierno de :\lartin de Lavala. tro traba10 en el que e
des mea la comribuaón Zavala, en L1 con. oUJacmn Jel uc,·o Reino &lt;le León es d
dt Rixirigo Mcndir1ch:.u~a en u libro Los 111atro timpos dt 1111 p11eh/o. o podem ·
&lt;le¡ar tk mencionar obra como las de Da,·id .\. o· ·ío J {istori&lt;1y Jo é leute.rio
onzález, Co/errión, má de caracter documenrnl qu analítico, en la cuales
encontrarno. vallo, a información ~obre e. te persona¡e.

90

G&lt;1,z_, \ f,111in,r

l. Lo orígenes y la entrada al Nuevo Reino d e León
La mayor parte de la información obre la vida familiar y privada d
Martín d Zavala proviene de fuente indirecta . A í sabemo , por
el cr ni ta Juan Bautista hapa que nació en el real d Pánuco en
159 que fue hijo natural del rico miner de origen va co gu tín
d Zavala, ~ que 'cuando tuvo edad competente" su padre lo envió
a lo reino de a tilla a e rudiar a la ciudad de alamanca. El
croni ta lo consideraba un hombre d "muchas letras" pues entre
otras cualidade hablaba laún italiano, vasco y flamenco. 4
P r ce tim nio de medios sobrinos a final , d l siglo X 'Il, abemos
que Jacinto García d epúlveda B mardo arcia de epúlveda y Juana
de epúlveda fueron m dio hermano de ~lartin de Zavala ! que su
madre era na de epúlv-eda, ca ada con Antón García (ambo
miginario y v cinos de Zacat cas) de pué. de que Za\'ala naciera.'
AJ parecer _lartin de Za ala no e ca ó ni ruvo d scendencia
directa. o ob cante, exi rieron do mujeres relacionadas con su
apellido: una de ella fue Doña Jo efa de Zavala, 'niña doncella
nacida r criada en la ca a del dicho eñ r gobernador" a quien dotó,
al ca ar e con el alférez Jerónimo Gómez de Ca tilla n 1661, con 3
1 9 peso 4 reale en plata, género y otro. artículo · la otra fue
Gregaria de Zavala, "huérfana de padre y madre criada en la ca a
del eñor gobernador", cuya dote fue de 3 5 p os en bestia , plomo
y otras cosa al ca arse con alvador de lo Reye en 165 .6
unque cada vez e de cubre nueva información respecto a la vida
familiar de Martín de Za,--ala, aún quedan mucho cabo uelto Por
ejemplo, e conocido que al regre ar d
uropa a la ueva España
(1625-1626), viajó con él un grup de e pañoles enae guienes, al m nos
do , eran pariente : ·u primo Juan de Zavala y u sobrino Ma.rnn de

4

Chapa Juan Baurista, "Hi tona", l44-145.

Cavazo. Garza, Ctd11/ano96-99.
'' E crituras nomriale. del A1 1, Protoco/01, vol. tii, fol . 114 y 120 en a\112os Garw,
Catá/o¡,oJ sínkitJ (1599-1700). Llama la. renci · oque Josefa de L..:wala haya recibid una
dote parecida a la que die.ron a Juana de púlveda (3 425 pcsos), 4ue era media hermana
dd gobernador, sus hermanos y madre aJ ca. arsc:: con Juan de Zavala. Al\ IM, Ciiil. vol ix,
exp 11, fi 8-10, en avazm Garza, Catálogo_)' slÍ1tes1s (1599-1700).

91

�r fllmtma

Za\1Ua. Denrro &lt;l l grupo que lo acompañó al. uern Reino de León,
en agosto de 1626, iba Juan Bautista Ruiz el cual, mucho. años después,
declaró ser ob rino del gobt:rnador.~ De. conocemos empero cómo
mbouan e to p unaj' en ·u árbol genealógico (cuadr 1 2).

Cuadro 1. Genealogia de don Martin de Za ala*

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LEUQEIIICA

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por m:.u.rim nio· linea con punto da a entender que no hubo matrimonio; la
flecha refiere descendencia; los rectángulo punteado re umen lo apellido
de un de cendencin¡ en un caso, e muestran hijo de una mi m madre pero

de padres düerente .

92

,uriosam nte. han ·ali&lt;lo a la luz más dato. obre . u padre,
Agustín de Za\'aJa ~ Azcarretazábal. ació alrededor de 1555 en
· lo rrio, Vizca a;. u. padre fueron Pedro Garcia de \zcarretaz:bal,
origínario del valle de Leniz ) laría de Za,·ala Los padres Je é. ta
ran forún de Zavala y ~ bria de Legüerica , oriunda de Elorno.
Por la relación &lt;le SU'- méritos ) erviciQs se deduce que. al menos,
dc&lt;.dc 1581, Agu ún de Za,ala re·i&lt;lía en las mina. dL Zacttecas.
l~Stu\"O relacionado con lo: primeros minero. del real de • an Luis
Potosí, Pedro de Arizmendi ogorrón · Juan &lt;le Z:n"ala ·anarraga~;
los dos eran Ya. co. pero aparentemt:nte sjn rel: ción consanguínea.'1
Re idió por cono tiempo en e as minas y, en 1594, '-C tra.ladó al
real de Pánuco dondt. compró al comendador Diego de Ibnrrn una
hacicn&lt;la de fundición. ~ \mes de 1624, había fundatlo otrn. tres
hacienda., en la ciudad de Zacateca · y otra má en el rc. l de Ramos;
con esto hizo una gran fon una. e ca,;;ó dos ,·ccc.: b primL ra con
Francisca di: E. trada GucYara y osa, hija d..: .Alonso dt: Estrada y
osa y i\ Iariana de GucYara, ni&lt;.!ta de .\ lomo de Estracfa quii:n fuera
gobernndor &lt;le la t ueva España, , de Diego de , ucvara, uno dL
lo· primero p bla&lt;lon.:s &lt;le la \1 \"a I :paña, u t.:gun&lt;la cspo ·a
fue ,arn.lina Castilfa. ) o~n. hija de r rancisco achcco Cór ova y
Bocanc&lt;rra y &lt;le 'atalina de Ca. ul!a, y heredera del mayorazgo de
1 ulttpcc1ue y marquesa &lt;le Villamayor. 10

•

•
• Interpretación del cuadro 1: lln a ólida en1re una pareja ignifica su unión

GafT!J \lnrtbtr.

- En 1683Juan Bautista Ruiz dcchró haber er\'itl1 &gt;tn ·l •un·o Rcinll t.!.: l ..c,·,n &lt;ll~dt·
b 1:&lt;lacl dc 14añ . cuando entró en comp:tñiaJclgobcmad,&gt;r \[artin ~ Z1v, h, quit.11
fu ·rn u t:in. \1\1:--.I, Citf/, ,ni.JO, t.'Xp. 13. f Ct2. Ln .vo~ r.1r1.,1, Ced11l,,,;,,, 191.
::\TCL' Juda ·1 d apellido l·:u1arrnga Ju "ll ,ido transcmo correci. mente. pues en
al runa~ scñ Ur:1S de 1628 en d r .1 Je.,
,rcgorif) ·,parcet: un f uam:s d · Z, -vala
• ag.unaga, ym: podñ,1 tnitar~é Jd m1:mt, ¡ r~on:tic o un p,1riente. ,\1\1.\f, 1'1v/omfr1s.
rnl. i. iols. 10 11 (); 111. Ca,·:m,, Garza, C11iál~go .W11trsiJ ( I ;99./ ~r)O).
., \' •lázt¡uez, Dl TU. P, h, 8- ."\: Peñ .. blndi",, 41, 92, 111 .
10 «Rdacic"in J mériw · y ·u-nc1us de: 1\gu&lt;.1ín ,le Zavab tcntt·ntc •cn~·ral Jt;)
.. ut:YO Reíno J.., León, ,·ccm • mmern de: Zacarc~ (17 sep. 162~. l 7 en~.1625),l,
IJ \

�1 almtina Garzo ,\1,1rtit11 z

Don gustín no tuYo hijo con u e po a ; así, dedicó su
atención y fortuna a su hijo natural, Martín de Zavala. lientra
éste se educaba en ·utopa, J\gu tín de Zavala con iguió, en l614,
el cargo de teniente de gobernador del uevo Reino d L ón. u
pro peridad económica l permitió ge tionar, ante las autoridade
reales, el cargo de gobernador del uevo Reino d León para su
hijo Martín de Zavala en l62Q.ií! in embargo, d e ta gran fortuna
quedó muy poco pu p . co antes de u muerte en 1646, el padre
Diego de Basalenque decía de él: «hoy está en la edad decrépita de
modo que ha mucho año que no pu d acudir al gobi rn de us
haciendas de minería, 1 como no tiene hijo a quien le doliese, todas
la hacien&lt;las han v nido a meno , y él se ve con harta necesiclad». 12
En 1732, el cande de la Laguna, Joscph Ri era, se refería al ca o
del minero .\gu tin de Zavala como un hombre que, d pué de
haber marcado cuatro millones de peso en plata fue enterrado de
limosna en 1646. 1'
Retrocedamo ahora un poco al período de u esplendor
económico, que e lo que intere a aquí, cuando u hijo 1artin s
,\GI, \U.\ico, 236, n 16\ l, 49 f ·.
n De 1620 a 1645, us hacie11da produieron cuatro miUone · de pc os en plata.
Para clamo una idea &lt;ld tamaño de la fortuna de gu:tin de Zavala, podemos
comp-ararla con otro· caso: de mineros zacttccano Por ejemplo, el general Banolomé
Bran1 de cuna padre t.ld primer conde de anta Rosa, era dueñ de hacienda que
habían producido 15 mill ne de pesos en plata du.ram el igl .C\'11; otro ca ·o fue
el del maestrt: Je campo Vicenn.: de aldi\'ar, quien regisrró una producción de casi
eres millones de pesos durante su vida como mrnero. Rivera Bemárde1, Descriptió11,
capitulo \·Ül: &lt;&lt;De la grandeza y argumenro de e. La ciudad d spués de . u conqwsta».
1 Basalenque, fl1rtona de la pro1•i11do. 304.
1 Rivera Bernárdez, De.mipd611, 34. on muy poca la referencias &lt;locumemale:.
l]Ue htmo · encontrado en que Manín d1: Zavala lúzo alusión a su familia. 12 de
julio de 1646, escando eola \-illa d .erralvo confuió podcr al capmí.njuao dt'. Zavala
para que en ·u n mbrc cobrara lo b1cne mut:ble y raíce. derecho . • acoones y
demás que le pertenecían como a hiio y heredero dd general . gusún de Zavala,
caballero de la Orden &lt;le antiago. vecino &lt;le la ciudad de lacatecas, difunto para
1:ntonce~. En l 661 vuekc a refrendar un po&lt;lL"r parecido al capitán nstóbal Vt:negas,
alguacil ordinano de la ciudad de Zacateca y a Juan de G.istelu, vecino y rrunt:to de
ella . .\t\fM, Protncolos, vol ii, fol. 84 y Ciiil, vol 11, exp. 41, fs 15-18, Cava70s arza,
Catdlo..r,n)' 1í11Msis (1599-1700).

94

encontraba en paña y había cumplido los 27 año de dad. Eta el
año de 1624 y gu tín de Zavala ordenó a u hijo empezar las
ge tione nece aria , con la Corona e pañola, para obtener la
gobernación del uevo Reino de León.
De e ta forma, en 1625, Martín de Zavala logró capitular con d
rey Felipe IV la pacificación y población del uevo Reino de León.
u comprorni o era fundar y poblar do villa , ampliar la tierras
cultivada y fomentar la introducción de ganado. e le encom ndaba
la Labor de «poblar y pacifican&gt; un territorio «que no estuviere
incorporad y adjudicado por mi virreyes o audiencia a otro
gob1ern , con que n pasen vue tro límite y jurisdicción de
doscienta leguas de latitud y otra. tantas d longitud.» Al recibir el
útulo de gobernador, capitán general y alguacil mayor de dicb rem ,
e le concedió la autorización r al para mercedar cierra y dar
l:Ocomiendas a su pobladore .14
~lartin de Zavala entró a la ciudad de lontetrey en ago to
d 1626, acompañado de un grupo de pob!adore integrado p t
parientes, amigos y conocidos di puestos a invertir y rabajar,
particularmente en la minerfu) (cuadro 2). 15 La mayoría de e ·tos
11 • ·ta real cédula fue expedida en fadrid el 3 de abril 1625. «:\siento y capitulación
que se toma con don Martín de Zavala sobre la pacificación y población dd , ucvo
Reino &lt;le León de la UC\11 •. paña en i\ íadritl (3 abr. 1625)», ,\ r M Reales Céd11/o.r
D,rplimdos. vol. 9, c&gt;..--p. 1, fs 1-3. La capirulac1ón se complement:i. con otros . 1ete
docume.nro · que se elaboraron en ~Iadrid, el 26 de mayo y 5 de ¡unio de 1625. los
cuales refieren de maneni puntual y ex ten ·a alguno · inci$O de las capirulac1ooc.
como el derecho a ororgar tierras y encomiendas. Adt:má .. e incluyen lo · útulos de
gobernador y alguacil mal' r. Véan e en A , M, Rtales C!d11/0J Duplicado.r, mi. 9,
exps. 2 a 8, f · 3-8. ,\lguno párrafos de estos documento fut:ron repetido en
posteriores proce ·os y pleito. de cierras, confundiendo la capitulación del 3 abril de
1625 con h, papel e. ane.xos del 26 de
de ese mimo año. «Libro &lt;le merced e:
desde el g&lt;Jbernador i\Iartía de lavala hasta d gobernaJor G regorio almas Varona
(1707)», B1\ t ·.\J l, t\licr~fi.lms, .\nie,\fo11terrfJ', rollo 13, exp. 2.
1• En 1653, el cronista Juan Diez&lt;le la aUe, refiriéndo. ea i\lanín de Zavala Jecía:
«Llegó a la ciu&lt;la&lt;l de lé ·1co r pre. entó • u despacho :une el virrey yde alli . alió para
pro. eguirla con más de ciento cincUt:nta personas, mucho ganado maror} menor,
do ·ciento. escota caballos con anna , mulas pertrecho¡; •municionei;, trigo y otras
cosas necesarias para la labor de la mina. )►, Diez JL: la alle, NotiritJJ wcms f 21 7,·.

mar

95

�1 almtinil Gt11Zf1 \lmtwr:~

Cuadro 2

Pobladore que entraron al nevo Reino de León
con el gobernador Martín de Zavala en 1626

Ori•-n
Abad de Uria, ,\farón
brego,Junn
,\ldana, Rodrigo
Aldape, 1arrin Je
.\muna,

&amp;lución co11 Z1Jt•ala

Vizcaya
alullo

Extremad uca
España

criado

ndrés

•\rrcdondo, Mnreo de
Botcllo de Morales, Franruco
Ft:cnándc1 de Castro, C,onzalo
Garcfa, Amón
García de cpúl,eda, Amonio
,arcia de púh ec.la, Bernardo
García de cpúlveda, Jilcimo
Garda de cpúh cda, Juana
:-.[aráne;, Guajardo, l 'rnncisco
Pérez de Molin.1., ,\ntomo
Rwz, Juan Bauústa
ánchesl de la Barrera, hancisco
anros Coy, Bernardo
·púh-eda, Ana de
tka, :-.larias ele
L' rquiza, ,\gusón
rruúa. h:incu;co Je
Zavala, Juan de
Zanla, Martín de

Burgos
an Lu1. Pom
Llerena
Zacateca
Zacatccas
Zacateca
Zacatccru,
Zacatt.-ca,
altillo
Vvcara

padrastro
medio sobrino
medio hennano
medio heanano
med.t.1. hermana

solmno
Hueh:\

Hueh-a
L:icatt:cas
:villa
E~paña
Vízca¡-a
\'izcara

Vizcaya

madre
criado
primo
sobrino

poblad ore
a cntó en el r al d~ao Gregoriw La llegada de Zavala
y u grupo no fue fácil; el joven gobernador tuvo que enfrentar
múltiple ob táculo : el primero fue la opo ición de lo vecino de
Mont rr y a que implantara en esa ciudad una nueva fundación; el
egundo problema, fue con la autoridades virreinales quienes no
e tuvieron muy convencidas sobre las primeras propuestas de
Martín de Za ala para 1 p blamiento. Sin embargo, una vez
uperado estos iniciale de acuerdo , Zavala logró conformar, a
l largo d 38 años, un grupo de apoyo ólido entre lo. ";e¡o y
nuevo. pobladore , con quieoe admini tró y g bernó el uevo
Rein de León como veremos en el siguiente apartado.

11. El gobierno y su política
l§t24 d ag to de 162~ fartin de ZaYala pre entó, ante la justlClas
y cabildo de la ciudad de fonterre ·, la real provi ión que lo
nombraba como gobernad r. l mi m tiempo, mandó levantar un
padrón de los vecinos que e encontraban en la ciudad y u
aJrededores.'16J
Al fundar la primera villa, .Martin de Zavala envió una relación
al virrey, marqués de Cerralvo en la que describía las caracterí rica.
generale del lugar donde habría de a entar la población. u carta
daba cuenta de haber encontrado una ciudad en ruinas, con jacale
en vez de ca a , in igle ia parroquial, in plaza y in casas concejales.
Deliberadamente r a decir de lo vecino , «sinie tramen te» ocult'
al virrey la exi tencia d ca a , ranch y e. tancia bien e tablecida
donde re idían u dueño . Al minimizar la condicione. materiales
de la ciudad de Mon errey, Za,·ala justificó u deci ión de
obreponer, en lo terrenos de la ciudad, la nueva fundación

Fucnrc: «E.,pc.:dicnre de información r licencia de Pª-'ªJcro a lndtas de Martín de ZaYala,
b'&lt;&gt;bcrnndor del ucrn Reino de L ón (3 ¡u]. 1625).» A ,!, or,tr1Jt,md11, 5391, n 45, 4 fs;
1.CJ, ,1ño 1614-1626; Ca\'azo, Gana, D1mMano.

La cifra de personas es mcorrecra, al parecer Die7 de la Calle . e basó en el memorial
que farún de Zavala preparó a principios Je la década Je 1650. El impacto
demográfico del grupo que entró con lavala al uern Remo de León fue im nante,
pero lejo · de la cifra que el croni. m menciono.
16 obre este padrón hay dos versione una puede ,·erse el acta corre5pondiente a
e. ta fecha en AA,\f. La otra versión, que es má. detallada puede con ultarse en
«Informe sobre la v1. im a la villa de crralvo Iomerreyl (4 sep. 1626)», \1\l~f. Cit•il,
\·ol. 2, exp. 2.

96

9í

�Valmtina ,,,Jtu 1\l,111intz,

~provechándo e de lo que ya e taba construido. Esre reporte fue
impugnado por un grupo de \' cino , encab zándolo el alcalde
ordinario Bernabé de la Ca as y el guardián del convento de an
Franci co a travé de varia cana que emiaron al ,•irrev. n su
te rimonio a. eguraban qu cuand
fartín de ZavaJ~ entró a
Monterrey éste« ·e ap ·entó en la ca a reale y la. halló en forma
política como siempre la ha tenido con ju ti~fa marnr alcaldes
ordinario , regidore , com·ento de reli io O r ;ecino con
repartimiento de tierra y e tancia y labore , en el itio donde ho,·

e

tá».1-

,

Ante _e ta denuncia la aut ridade re ocaron I primer
mandam1emo. y, el 3 de , epci mbre de 162 , el \·irrcy Rodrigo
Pacheco O ~no, ~arqué d erraJvo, müió un eguado de pacho.
~n c. t e. cnto e Instaba a Zavala para que &lt;&lt;d je la población d la
cmdad de: ue _rra eñora de Monterrey en le tado en que ta rn
mudarla ~. bligar a ningún vecino de lla a que la de ampare ni
pase u \'J\'Jenda a otra parte, y l . u odicho fuera de lo término
de ella } u, estancia me proponga itios nuevo. para la
poblacion de la do villa. en conformidad de la capitulación hecha
con u \faje. tad y orden que en u cumplimi oto le t nga dada». 1s
Lo. antiguo. pobladores ganaron la batalla. Za ala tuvo gu
cambiar de propue ta y elaborar una nu va para la fundación de la.
d? villa. esta vez tomand en cuenta la ad\· rtencia que le hizo el
virrey: C&lt;qu no ea itio dond hay otra población ni resulte daño
de terc ro», ni mucho meo elegir un itio en «el término de la
dicha ciudad d Ionterrey \ el que cupan su vecino, y rancia ». 19
' el tr~. cur o de 162 ) 162 , Zavala pre entó otro proy cto
en el 9ue senalaba el \'alle de an r gorio para ubicar la ,'illa de
C rralYo, _Y anunciaba , l virr y que r nía ya poblado el lugar, con
ocho Yecmo. _e~ ado , y edificada. alguna hacienda
ingenio para el ben ·hc10 de metal_::1 E. te reporte concordaba con lo

----1

«;\fanda.rruenro del virrey Rodrigo Pacheco O · no marqués de erralvo (3 . cp.
1627)», AG I, Rtales Céd11/a1 Duplicados, rnl. 9, exp. 12, fs. 2 '"• 2"'v.
18

lbid

'9

Thid.

9

registro de mina herido d m lino , molinos para benefia de
metale 1t1. d ingenio para el ben ficio de sacar plata y a ient
de cuadrilla, a í como las peticione~ de iti para e tancia para
ganado mayor y menor que, desde febrer d 162 , má de una
d cena de Yecin había empezado a realizar en la «fr otera del
Real de Mina de an regori de erralvo»?' La propue ta fue
aceptada in contradicción por parte del gobierno virre~al.
in embar o los planes pre entad para la gunda villa fuer n
cue rionado por el fi. cal, Íñigo de Argüell
arvajal, quien era el
encargado de revi ar el ca . ~avala tenía en mente reacti~ar el
poblamiento del uevo Rein d J , n obre la ba ~ de fundac1 ne
min ra , apro\·echando lo· yacimiento. ya conoado , p r lo 9ue
propu o volver a ocupar la mina de ~adén en l valle d
oahuila.
n todo anee de que pudiera U ar a cabo u proyecto,
la auc ridadec; virreinale lo rechazar n y le ordenaron no entrar al
valle.
Lo argumento del fi cal Argüello en contra de la pr pue. ta de
Zavala tenían 9ue \·er con la factibilidad d ocupar un itio tan alejado
-120 legua de an Gregorio- con las 2 familias que e le pedían en
las capitulacione . n te entid , el 6 cal criticaba a Zavala que en la
villa de erralv ólo radicaban och vecin , cuando deb óa haber
; · le cu tionaba la po ibilidad de c n eguir a l • deroá en un m clio
de cas z d m gráfica, como era el ue,· Reino d León, para dar
cabal cumplimienc a 1 capitulado con el rey.21

,., Fn el primer rnlumc..'fl dd ramo de Prof()C(I/OJ del :-VIM pueden apreciarse una gtarl.
canodad de e te cipo de escriruras. avazo. Garza, Catálogo y si11tesis (1599-1 00).
21 En palabras e.Je! fi. cal era que ,mo teniendo como no
ene en el reino má.
Yecmos, •gún lo testimonio. que ha pre entado, que ho. cómo con ello. ~a de
fundar Jo. villas de esenca ca ados españoles. Y si bien. t:I ~itio de an Gr !Oao :e
le p rá conceder para la primera [villa! ha de :er metiendo los cuarenta ,·ecino ·
casado. que oene obligad' n, . in querer cumplir con 1. , que ha sacado de \1 nterrey».
&lt;&lt;Para que don \farúo d Zavala, gob rnaJ r del ut:V Rein de Le in, haga la
primera villa de u obligación en el real d an Greg no que ha propuesto a ,'Ue tra
excdencia \' lo.- cuatro años de término que se le concedieron para ello otra nlla que
ha de fund~r en la parte que e le ·en.al.ar , corran d sde Ode junio de 62 (21 ma&gt;:
1629)», J\G t\l, f{¡,¡1/u CitÍJI/JJ.r D1tplicado1, vol. 9, exp. 13, fs. 27Y-35v.

r

99

�1 11lwli11a C:tJrz.a Marti11et
,6

El fiscal Argüello eñaló gue el valle de Coahuila no r~ camino
hacia Tampico, rumbo al que debía dirigirse el poblallllento del
1ueYo Reino de León, y agregaba que el sitio señalado por Zavala
formaba parte de la juásdicción d la ueva Vizcaya «o al men.o.
se tiene por de ella}) y no veía l ca o de enfrascar
n u~ ~leuo
entre jurisdiccione . En re um n con ideraba que el e_tablecuruento
de una nuen villa en Coahuila e raba muy ale¡ado de orros
asentamiento. , l cual impediría a la larga su poblaci ' n. En su lugar
' el ll de an Juan ocho legua al u.re te de la ciudad d
proporua va
•
6. b
Monterrer, en l camino hacia la Hua. ceca. E ta zoo.a e u ica a
p r debaj. d \o 400 metro, sobre l nivel d~l mar y contaba con
exren O llanos irrigado p r abundante comentes de agua.
Por u parte Martín d Zavala olicitó la u pen, ión de e e plan,
pue La zona era muy rulnerable a lo ataques de lo, grupo indígena
que habicaban en el cañón del Huajuco, el cual desembocaba en la
tierras del valle. in embargo, e ta cuestiones no importaban mucho
a la autoridade del centro, pue in i rieron en que el valle de an
Juan era el mejor lugar para la fundación qu e_ taba pendiente.
-M artín de Zavala no tuY má, r roed10 que aceptar la
r comen&lt;lación, con lo que el cuarto de pacho del 21 d j~o de
163 fue emitido por virrey ~1arqué d
erralvo. ne te e cmo s_e
ordenaba reruizar la fundación de la segunda villa que e, llamana
Zavala. El cumplimiento de esta di posición no se llevo a cabo
· b ta 163 cuando se rigió la villa de San Juan de Cader yta.
sino a
,
.
.,
u demora tuvo que \'er con la organización de una m1grae1on_ muy
importante de hacienda ganaderas procedentes de la 1urisdicao~e
de Huichapan, an Juan del Río y Quer' taro, la cuale pertenec1an

- ,,

a la ue •a E spana. .
Las decijone tomada, sobre el poblamiento n el u v~ Rei~o
de León entre t626 y 163 marcaron el furo.ro de la coloruzauon
en e ta parte del , arte. Por un lado 3-miciati a d farún de Zavala
«.\[andamkoro &lt;ld virrey para que don :Marrin de Zavala, gubema~or y capitán
general del ' uc\'o Reino de León, funde la . egunda villa de ,·einte veono ca~ado ·
~onforme a la~ obligacionc. de su asit:nto, ior.itulada Zavala en el ~--a.lle de an Juan
(21 jun. 16~0)», A 11\f, Reales Odulor D11p/icados, vol. 9, t:A"P- 16, ts. 38-43.

100

1

al fundar el real de an Gregario de erral o y con tituirlo como el
centro político y económico de u gobierno, de de donde de pachá,
por mucho año , los a ·unto administrativos de su gesti@
En cambio, la deliberación obr la segunda villa fue un proy cto
impue to por la autoridades virreinale , que determinó un nuevo
rumbo en el poblamiento del ore te. De e ta forma, auge de la
ganadería trashumante n el ue o Reino de León, a partir de la
década de 1630 estu,·o cfuectamente vinculado a la corriente
migratoria que e organizó e impul ó desde la ueva
paña.l
Durante u gobierno, r Iarúo de ZaYala mamu o su pr~ecto
de la minería, fomentó la actividade agro-ganadera ya
e tablecidas y dio I e pacio y las facilidades nece ario a la migración
anual de la ganadería era humante. Impulsar )' conciliar el desarrollo
de e to tres sectore e tuvieron con tantemente en el centro de
sus acciones.
Í1,a apertura y habilitación de mina en l real de an t:egorio de
Cerralvo a partir de 1628 fortaleció la actividad minera del uevo
Reino de León-:)la cual no había dejado de ejercer e, gracia a lo
de cubrimiento minero del vaU de Las alina , en la década
anterior. ~ aliento que recibió La producción de metale en an
regorio y en as alina animó el e tabl cimiento de e tancias
ganadera. ) de lab~De iete e tancias que e habían reponar n
en el cen o de 1626 para 1655 e declaraba la exi tencia en todo eJ
reino de más de 30 «hacienda con iderable de llevar trigo, maíz,
frijoles y otra legumbres de la tierra». Por e o añ C rra!Yo c ntaba
con 40 vecino , mucha mina } j haciendas de ·acar plagt; ~n
el valle de Las alina poblaban 25 familias con 17 haciendas de
fundición, en cuatro d ella e acaba plata. En la juri dicción de
fonterrey había alrededor de 60 vccinos. 23
Para darno una idea má clara obre el papel que jugó Zavala
en la consolidación de la poblacion del ~ uevo Reino de L ón }

i, «R al cédula sobre el g b1erno d ~larrin de ZaYala (6 feb. l 655)&gt;
) en «Relación
e informe o bre el biem d Martín de Zavala l l feb. 1655)1), ,\ J, l:!1mb11ma de

Cán"'ra, leg. l"'6-A, fs.1 Ch--16,.
101

�11/J

su conomia,
importnntt: redim n ·ionar la pre ducción de
mm rale en t c. paciu . De . cuerdo . 1 . pr e
d ben fici
&lt;.JU
e utilizaron, l. prcxlucción d la plata colonial
d1, id1ó en
d
ran&lt;lcs grup ·: la bt nida mcdiam I fundición: "placa &lt;le
fuego" y 1, bt niela por malgamación con azogue. • r último
proc dimiem ha ac, parado L , t nci&lt;'&gt;n J l. mayoría de lo r x10:
e ·crito_ obre min ri. colonial. L contr, ri h ucedido con la
piara lo rada por fundición dtrcct, • de la que ·ab m . poco, a pesar
de: que contribuyó crm la mi m, proporci6n dentro la pn ducción
e tal d · plata cn l. 'ucva • paña. Para d de • rr llo de la minería
en d ue,·o Reino dt: 1.-t'ón la plata de fu g fut: davc, pu para u
produ c1ón . e rc9uerian grande. cantidade d grct,, plom y
ct:ndr. da. 2
min s d e ta prO\ incia fut:ron pobre en pi. rn per
abundanr
n mincrak pi moi; , por Jo que u h. cienda:
produjeron grandes camid &lt;fo· d fumknre (plomo gret, y
c ·ndrada), lJUC · · \'endil·ron en much. h, cient!a. minera de la
ueYa \'i7.Ca) . 'ucva I . pana , • u '\'a alic1a.
Entre 1626 ~ 164 .e h bi:in producido} exp rt, do d l rt:ino 60
mil marco de plarn (clJuivalentt· al l .S'Yo &lt;lt: lo producido en
L. ,Hl:cas;, ' pd dura me 17 año , de 162 a 164 -, · habían
fundid&lt; 3 ( mil quintale. de greta ( 13 500 toneladas) y 50 mil
9uintale de plom . (22 S00 ton lada ). En 27 año., d 162 a 165-,
. e h. bta producido un t tal &lt;le U mil quintale. &lt;le plomo y gr ra
3(i n 1() tondadas) con un, Je r up rior. l s I rnillorn.: de p .os.

1!3

:-.1 plomo n pi, mo liqu1d1 . 1 IL1maba I mineral obre nido de un prirm ra
fo ion de l. cual no t obt ·nfa plata. La greta eran lo rc:~to. de mateñal plomo~&lt;&gt; en
pc:tla1. qu qucdab n lk,pué. de h. b.:r omt·tido el mineral. varia~ fundícionc
p.u la , btcn i,in d la plata. Orro fund me J mrn . c:tlid d era la ccndr d .
con 1srcmc c:n Ct:ni✓a. con &lt;&gt;. 1 lo Je plumo ,¡uc: qucdahan en el imcrior de lo
h mo d pu· d l. e peraci&lt; nl· d fumhci(m J afinación. F. t n:. i&lt;luo · ramh1 :n
podían CClntcna ceniza de p nea &lt;l magtic) y ·otol, que m zcl.td &gt; on a !Ua
ªJ Jaba forn1ar un barro. d cual 't incluía n una nuc, a re, oltura de: ma1erhlcs
para u umlicic"&gt;n.

Del I de m n d 162 1·"l de hril J 164 se r~gj,rramn ., l){ 6 16 nurc&lt; ,. d
p~ t en l. re.11 nja &lt;le Za .i1c: ~. CJt ohrcnid.a Jd cu:1dr, en Hakewdl,\/im,i

.r,,d,d,,d.

102

Dt. e ta forma la , . }oración de la producción dt.: pi mo y greta
en ·I. 1 u ,o Reino d I ón no p rmit r &lt;limen. ionar la imponanCL1 &lt;le la minería d 1 ore t la cual h, sido ¡ oco con"i&lt;lerada en el
e mcxt de la min na e I nial nornhi p, na 1n embargo, p. r ce
evidente l. gener i · n d riqueza a tra '· _ dL l. producción minera
durance el mandat de 7.aYaL: } e ·plic en buena medid la :atracción
creciente de nuc,· p blador hacia e to. espacio..
L pr encía &lt;lc 1f rtín dL La, ala ·n d I or ~t ) :u d , mp ño
como mpr , rio y rob rn, &lt;lor :mim ·, r cj mplo a p blador .
dt.. alcillo a unir e su conttngentt:. ;uncionario local , dueños
de n:cua y comerciante. llegaron a
rralvo valle de Las alina. y
~Iont rrey p r el nu vo pr &gt;yt.:cto,. o c. de e ·tr. n, r &lt;.¡uc en el cen &gt;
d 1626 aparecieran omo netn de I fonr rr lo saltillcn e
Pedro Rom ro, P. blo , anche:t., hancisc Martincz ,u jarcio Juan
:\I IJonado, l orning &gt; dt: ~l&lt; ralc , Pedro d · l. G, rza } . f reo
G nz:ilc;,. E.sea migr, ción fon. lcci1' lo. lazo nt t: lo
bladorc
de amb. juri diccion .. En lo iguicnte . ño l
pr e dent . de alttllo cn.:ciú en mucha d
poblacione •
. lgun &lt;l ello_ tu r n Ju. n &lt;le \bn: ro, lat 'O dt.: .Arrcdondo,
Domingo de l. l•uenrt., Juan dt.: Ta nen y P &lt;lro r!or .
D b mo. decir. 9u ·nos lamente el impul o &lt;le b mim.:rfa atra·u
nuen&gt; pe blador · al uc,· &gt; R 1110 de l. &lt;&gt;n, In e:pan ión de la
ganad rí,1 tra humant · ful tro f. et r d trae i 'm rekv me .
El grupo de h, ienda. •a1rnd r
pr \'cnientc d la
jurisdiccionc de Tula, f luichapan ) uerétaro t¡ue llcgc'&gt; .1 'ucvu
Remo dt: L &lt;&gt;n en 1635, fu1: una tru •racic' n plan , da impuc. ra por
la .lllf ndad s d · l. ue\ E paña.
tu la ·u rt d"' un p. tor
fortuna&lt;l , come cuc m l. crc'&gt;ni a, lo 9uc lle,·&lt;·&gt; a lo. an d ro
:.urcño. , encontrar y disfrurar, para . u rebaños de lo Ycrd
pa. 1
n el or ·stc. 26 La detcrminacti'&gt;n &lt;ll' cm i, r h pa ·rona. ,
l•n 16 \Ion o Je I ·,in. nuy rd mo dc una d 1 .
cntrarn al 1 ue, o Reino dt l.c · n Jc,nibía la imr, u · 1
El ano J treinta y cinco, h.1bi
nt
l .eal, cuyo ofici , t'ra ,1l-mpn- p,1 , ,r;
d1it:r ·me, \·crd s toJ&lt;1 el no, t,in1 .
1r .• o 11
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�1 t1fwtina Gar:;_a \li1rtii11!z

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\n~re d origen para acceder a mejores
más de 7 kilometr
e us '"'hb.
d l
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fue una deci ión concertada entre el go terno e a
agota ero
, .,.,
-a y ,.l ue,·o Reino de Leon.an
ueva
p , ...
· I d l
d d • 1O r bañ tra humante a los pa ttzaies e
on la entra a
·
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entar
- R .
d León Martín de Zavala tuvo qu imp em
r ucvo eino
,
·, d
vo
li .
d, gobi rno que c n ideraran la ocupac1on e nue
po uca e
d vías de comunicación alternas la fundación
lugare la apertura
di
d
do la
' .
lan de dcfen a contra los in o a ecua - a
de poblac1one , un P
.li · , diferente de los
..
1 d 1 ganado y una ut1 zaoon
migraoon anua
,
·
d
dmini tración y del
recur os. Esto marco una nue\ a etapa e su a
A

oblamiento d, u g bcrna.c1ón.
d ,
P
d .,
mo con umidora de pastos, la gana ena
Por su con ict n co
.
cu ación ermanente
tra ·hurnante de atendía los aspecto, de_una_ º. p
pdí .
dir
bl
ue in el cuidad nece. arto facilm nte p a tnva .
ye ~
p - dañar el ganado de la. haciendas fija . Pero 1~ º:ªs
sem ra
\
.
. . 1
evi s lo cermono
pcligro o e que tendía a Ltrum?ir, m ~ ane. pr
' - ban a la
indígena., provocando reacoon violentas que dana

l'

,
•
P blacione en general. .
adían ser ma 1o mconOada las caracteri. ucas antenor , P
.
. d
_
.
l
.b. .
te up de colomza ores.
venient s que la Yentaps te reC1 u a e
lí . d
.
b go Zavala impu o cierta. restricci nes y una p uca e
in em ar ,
'
,
h
m delo
cupación qu lograron hac r de la ganad~na tta umante u~
_..
eficaz di.! de 1 punto &lt;le YÍ ta econórmc y del poblarruedntb~· o
.
bl d
a corrí nt e e teron
&gt;di"da Jos re.·ultado tav ra e. e e e
,
gran roe
·
~ .d
d que apoyo
a un grupo de pastare"-, mayordom • y &lt;lueno e gana o
- . -. • la ue,· Ls aña y di. pus d rnlver a guarJar
cría Je ganado:, ~enor~ . salio a
mccnto menó la hacienda y ottag
y
,uuido ,;tn dar parte a su amo
,
.
J
_
,. ¡a.. con ~h
•
,
.
rao d1Ílcultad del camino a cau a e 1o.
do. 9ue su: hermanos muan, e &gt;n mu\l iz; .
l · -causaban mucho lmpedimenm
.
l
~torraks V nc&gt;pa eras, 9ue es
'
p0cos agua1cs) arg · m..
·•
1 fertilidad del reino, les
' ¡)érdida dd ganado; nü~ la esperann tlc:. ll~gar a g.oz~~ a
1·u• cap nj
,
R 1 · · Ji cursos» ui.cur.o , · • ·
facilitaba todos lns cmharazo-.. &lt;&lt; e aoon
·6 , L ~ala p r pane del virrer &lt;le
ro. rcfc:rimo ~ la propuesta 9u1:. rea 10
J , . fundar la
.
?º .
· I &lt;.1:t1titl de poblar el nlle de an uan }
Gua&lt;lalcazat, en 16~o, en e
. 1 '•
rdo ·i lo capnulado c o el Re) en
• ¡
.. tab·i obligal o uc acuc
•
,t:gunda poblac10n a a que t ' •
.,
•
\ aparcado 3.3 de e te
1625. Una explicación más amplia sobre e ·te a,w1to' eat-c en e •

J:i

ª' .

y ayudó en la organización de e te proyecto. La incorporación d
este quipo a su proyecto de gobierno fue una medida ba tante
acertada por parte de Zavala.
(3avala e dedicó a organizar un si tema d fensivo que permitiera
la ocupación de lo valle que e iban a poblar. 1valle d San Juan,
a1 ur de Monterr y, ra uno de l . má peligro. o , pue lo indio
que vivían a lo alrededore , sobre todo en el cañón del Huajuco,
eran muy beLico~o . :11! ...o primero fu el e tablecimienco a u costa
de un pr idio en [onterrey que costaba 20 mil peso al año."!.'! o
.oldad patru1Jaban con tantem nre la zona y debían salir a donde
requiriera el auxilio. La jornada militare s realizaban
constantemente para de pejar los caminos y mantener a egurad
ci rto e pacio .
La operación de un corredor de eguridad requería de una inversión
cuantiosa de recursos y hombre , pue cualquier d cuido r dundaba
en ataques y p, rdidas desa trosa como la de 1634 en las cercanía de
Cerralvo, donde aderná d ganado, farón de Zavala p rdió a dos
importante colaboradore a mano de lo indios tepehuanes. 30
El nombre del paraje se debe al indio llamado Huajuco. capitán de nación
guachichil. Al nso de León dedicó vario. capítulo. de u obra a de" cribu la vida y
acaoncs bélica de este ¡x:rs oaje en el ueYO Reino de León. &lt;&lt;Relaci 'n y discurso »,
&lt;li cur o ii, caps. xii y xv.
?I ~n 1660 Zavala r freo&lt;laba u pecicióa de ayuda económica frente a las
autoridades virreinale &gt;recalcaba d encontrarse «mur p bre} aJeudado por haber
gastado más de 600 mil pe o. qu en la pacificación y población di! dicho retno y
haberle relc,,ado a u Majesc.ad de 20 mil pe s 9ue ant · gastaba en la audad de
\fonterrey, en lo ,·ecinos yun presidio que tenía en ella de ·o!dados.►• &lt;&lt;Petición d 1
gobernador fanín de Zavala obre la confinnaaóo de los pre, id.Jo , salario y
encomi nda (ag 1660)», «Relación e mforme obre el gobi roo de fartin de Zavala
(13 feb. 1655)», AGI, Esm"ba11ía dr Cámaro, leg¡ l ~6-AJ:.. 15 lv-152.
111 1&lt;En el año de treinta y cuatro, llegaron al puesto de: Papagayo .• a hacer noche,
una cuadrilla de carro. Y. do. mil cabeza de ganado menor, en que iban los má ·
carnero. del gobernador [Marcio d Zavala] para . u ga to; íba por e. coita de ella el
argcoro mayor Jacinto García [de epúlvedaJ y e. ruvieron mientra. uncian los
carr , e adelanmr n con los carnero Agu, tío de r9uiza,Juan Baurisra de \ld pe
y un indiezuelo pasr r; al tiemp que llegaban a un arroro eco, 9u1:. hace la entrada
de una aogo cura. de me me, le. dieron los indios matáronl . a ambo. y al pasror
\b,ándose los carnero~ y O\ j:t . Veince dí~ d pué , en la carbonera Je] real de: an

trabajo.
105
104

�ÍD esta jamada o "entradas'' como se le llamaba, surge la
lereñda n gra del uevo Reino de León obre la e clavitud de los
~dios de lo cual e oportuno hacer alguno aclaracion~1 na de las
variante en el uso del trabaj indígena durante la época colonial
fue la venta &lt;lel ervicío per onal de lo indio cauti o · n guerrai
En el 1 oreste novohi pano operó un i cerna de ~xplotacióo
indígena ba ado en la guerra,_ ca~tura y pe: ecuci_ó~- Aunque por
leY o- neral la e davitud de lo md10 e hab1a prohibido desde 1542
e~ t da la ueva España, en ste a unto la autoridade reales y
vmeinales actuaron con gran disimulo y toleran~ pues existía la
po ibilidad de que la ley e pañola acordara, ?ºr exce?ción, el
cautiverio &lt;le los indios que permanecían n acttrud hostil.
"Por con ·iguiente durante casi todo el peóodo colonial, n e ta
part del ~ rte la e clavitud y el trabajo indígena fo~zoso fue una
práctica c mún y muy lucraci~~h o ob tante este sistema no fue
exdusiv del ore te o del uev
Reino de León como
e ha
•
. ,
\I
difundido en gran parte de la literatura sobre e ta region, pue
abemo que e tuvo pre ente en toda la provincias del or~e.31
o está en duda el régimen inju to y cruel al que e cuv1eron
ometido lo indígena del u vo Reino de León. in embargo, el
que de taque como la provincia donde p rduraron y se ejercieron
los mayores abu os contra los n.aturale obed ce má al tipo d
docum~ntación que generaron us admini traciones qu a la re~dad
en , í. A primera in tancia es alarmante ncontrar que un gobierno
regori tre, cientos indio: tepehuanes bajaron, volvier a a atacar a lo españoles,
mara.ron a catorce pcrs nas y se llevaron mil ochocientas cabezas de ganado menor.

l ,eón ((Relación y discursos&gt;&gt; discurso iii, cap. \", 8.,.
11 Los tn1bai ; que má. contribuyeron a di fundir la opinión obrt: la esclavitud y
cxpl taci · n indígena como un ra. go carn.cterisrico y exclusivo de lo . gobern~dorcs '
pobladorC!S del uevo Reino de León fueron los hl toriadores Vito Al _ 10 R ble : Co,,h11i/a , Tfl:,:a;, I·r,mnsro de ·,di,10/a, y Eugemo del Ho ·o Cabrera: füdol'ltf/d)'

e11co1!limdar, 1/iJtoria; Indios, frailes '/ wcomendm,s.
:ll.
obre I s indio cautivo , reparúmiento y encomienda en el one y la
pro\rncia ti ta lueva Vizcaya escán los trabajo. de Chanta! ramat1 · e!:
"Encomiendas, reparonucmos y conquista"; "Hacienda y mano de obra"; Pob!tirla

~o~o el d fartín de Zavala haya llevado un registro fi cal de lo
rndio capturado ~ jornadas militare por los soldado a lo que
e le cobraba el quinto real por cada "pieza" hecha. 33 Al obserYar
l q~e pasaba en la comarca al daña., no damos cuenta que el
gobierno ~e fartín ~ Zavala limitó más la captura de indio pue
en _us regt tros debia quedar asentad cómo, dónde y porqué e
h~b1an hecho las detencione . Los indi eran enjuiciados r e le
dic~ba entenci.a penal, y aunque eguramenre los proce os no eran
tan ¡u to la ituación generaba un ma or control si e compara a
lo que pasaba en la juri diccione v cina como altillo t\Iazapil ,
an _m·p
, oto 1,'d ~n dl
_e o, soldado apre aban indio que no pa aban)
por rungun procedimiento admini trativo o legal. ~ n ~arias ocasione
~¡ ~ob~r~ador Martín de Zavala expreso u disgu to ante la aca
tndis~n~ada de población nativa por parte de gente externa a u
provinaa · el gran daño que e to oca ionaba al logro de la pa~
Por otro lado gran parte de lo recaudado bajo estas condicione
se a_plicaba a la cornpr~ de caballos, pertrechos de guerra y
basumentos para ob eqwar o obornar a lo indio tratando de
con eguir la paz y tranquilidad de la tierra. 35 Pue a diferencia de lo
1'_!'.ieza era el n~mbre que e le daba a lo 1ndios capturado en guerra , que eran
condenado al de aerro y ,·enta fuera del Nuevo Reino de León. "Libro d asiento
de pe~a · de cámara, gasto de ju ricia, quint y otro derecho cor:r pondiente a
su ma¡estad (12 mar. 1628-19 dic. 1653)", .MtlL Cid/, vol 3, exp. 36, 11 f.; vol. 7,
exp . 12 y 14, 36 y L; vol. 8, exp. 3, 16 fs.
" El crorusta, capitán Al oso Je León, y cero del gobernador .Manín de Zavala,
culpaba a algunos P bladores de altillo de la sublev·ación de los indio del sur del
uevo ~~o de León en 1635, debido a la anógua c tumbre de entrar a )a pr vin.cia
a •acar mdio ~ata vender, ~orno fu el caso de la.rtín L · pez de la ueva, alguacil
ma}Or de altillo) Juan_ M~nchaca, vecino de aló.llo qwene hacia p co habían
;~eno a m~o de lo 1ndio~ en la B ca del Pilón, en la ierra, al ur del uevo
emo de Leon. Alonso de Leon 8-89 e □ «Relación y di cur os' . En 1653 lartío
J~ Zaval.a ~efiriéndo e a los hacendado de Que.rétaro, Huichapan y anJuan del
Rio que "rra1an su ganad al I uev . Reino de. .Le · n uno· mese del ano~,
- - se que1a
· ba
d
e que_ entra~an ~ a tar las aerra~ y mos ocal ionando c n u de cuid w
alteraciones e mva ·1one c¡u lo indi _ hacen' . " uto d la , 1 Ha realizada r el
gobernador Zavala (1653)"
Thl, Civil, vol. 7, e1i.-n. 9, 9 f·.
p
lS p
•
¡ , en 1628 el gobierno del 'uevoTReino de León reportaba haber
or e¡emp

fro11trra; Li prril'inda dr fo11t1113árbara.
10
106

�1í1/mtin11 (,,1rz!t \l,,rti11, z.

sucedido en la guerra chichim ca, las provincia nmt ñas casi nunca
contaron con apo ·o económico del obiern central para hacer frente
al conflicto indígena.
.
Continuando con el tema d la ganadería y las accwnes
empr ndidas por Zavala tenemo que, de pués de entrar las primera
ere haciendas era human.te a cargo del mayordomo ntonio Leal
v dos de su herman s en 1635, l g bernador convocó a los
~naderos n organizar e, y enviar junto con el ganado la familia
necesarias para establecer una población. El llamad tuvo ~,na
re puc ta muy favorable, pue llegaron 28 vecino para la fun~aaon
procedentes de los pueblos d Huichapan !epeutlan, Queretaro Y
an Juan del Río:'\(' La erección de la nueva vtlla tuvo lugar en agosto
de t637 y e le encomendó a Lui de Zúñiga y Almaraz uno de los
ganader~. que recientemente babia ~~trado proceden~e _de
Huichapan. eis me e de pué , en una vuta qu Zavala r atizo al
nuev asentamiento, criticó algunos aspectos d u organización e
hizo importante. cambios. r
destinado de Jo. ingreso, fiscales, 205 pesos plata a compra de caballada en la Yilla
de los Lagos para La guerra; en 1629, 25 O pe o para caballada y otras co a del
_ituado de guerra del Reino; en 1630, 3500 pesos en plata en bascirm:nro, caballada
y ncr-as -.iruallas parad simado de merra; en 1632 se destinaron 1045 pe os en ropa
para la "gente amiga"; en 1633 e gastaron 1694 ~so n c~~ , arcabuc~, )'
ba •omentos para La guerra, 105 pe os en plata para polvora} a la gente amtga •e
les repart1eron 100 fanegas de maíz. "Libro ele asiemo · de pena. de cámara, gastos
de ju~ciaa, quinto y otros derechos corre pondienre a . u majestad (12 oct. 1628-19
dic. 1653) ', AM11, Cit'il, vol. , exp. 3, 16 fs.
,
11, «J\cra Je la fundación de La villa de
adereyra (13 ago. 1637)», en o.. 10,
HuMrin, i, 246-250.
.
;r pon.¡ue fue necesario venir a ver fa dicha pobla7..ón para ord~ ~n ella lo que n~'\S
bien cwnpliesc al servici de. u ~lajescad, ornato ilustr de su re~ublica para su me¡or
gobierno,, habiendo \lega&lt;lo, hall· algunas de las casas c¡uc ·e habian empezado~ hac~r
que rab~ mal formadas apartadas unas de otra· no contiguas y sin fo~ ru - ~
&lt;..-w.dra ni calle, y en el autc&gt;de fundación no con tarcl ténnin [quc_a} es~dic~-ª villa se
te debe dar 01 a que coma, ni lo que les estaba señalando para prop1 ru Lo e¡1dos que
renía, v ocras cosa!; que nece. ariamente debían constar en el dicho auto. Para lo cual y
porqu~ mejor y. e bag.i la dicha fundación en la forma y manera que se declar~ en la rt.-al
cédula de nueva poblazone..&gt;iVisita del obemador Martín de /.avala a L'l rula de an
Juan Bautista de adereyra (26 feb. 1638))&gt;, Cos. ío, Jiistona, i, 251-255.

108

La ob ervacione y correccione a la traza de la nueva villa de
Cadereyta, y la preocupación p r delimitar su juri dicción,
corre pondían a una actitud más general que 1 fartín de ZaYala
tomaba en todo el uevo Reino de León, pue e e mi mo año
también e de, lindaron y amojonaron los limite d la juri dicciones
de Monterre} · erralvo. 38
En cuanto a los caminos del ganado la primera vía pecuaria de
largo alcance con eraba el lugar de origen de la.s hacienda con la.
zona minera de an Lui Poto í pasando por Saltillo para Uegar a
las .irunediacione del río Pe.quería en la jurisdicción &lt;le fonterrey.
Con e ra ruta e r deaba gran parte de la ierra ladre, pue, de an
Ltús Poto í ·e eguía a harca , posteriormente a fatehuala, luego
a la hacienda de uadalupe, de ahí a la e taocia de an Juan Vanega ,
posteriormente e atrave aba por Pozo de .,\nimas an alvador,
iénega de Rocamonte, Encarnación y guanueva hasta altillo, la
ruta cootiouaba por Los jos d
avarro, jo aliente, Encinilla ·,
Rinconada y finalmente a fonterrey. Década después esta ruta se
extendió hacia Boca de Leone y Río Bravo. 39
l gobernador detectó vario pr blema con esta ruta. rno era
que la hacienda trashumantes, al pasar por la juri dicciones de
altillo y i\lonterrey, frecuentemente estropeaban lo . embradíos,
lo puente y camin s de la poblacion . tto de lo problema
era el tra paso de varia juri diccione dependientes de diversos
gobiernos: an Luí· Poto í de La ueva E paña, harca y fazapil
de la 1 ut: a Galicia y, altillo de la 1 ueva Vizca\. a. n cada
juri dicción, l ju ricia mayor cobraba alto. derechos por "pa aj y
pi aje' d La ti rras y, adicionalmente, s tenían qu pagar a Jo
dueñ
' mayordomo de la hacienda· y pu to · por u ar los
abrevadero y aguaj para el ganado.
Zavala bu có abrir una vía más direct::t pata que lo rebaño no
tuvieran que ubir hasta altillo. Para ell , en 1638, em~ó a otro
I•. to~ pr cedim1emm pueden ver e en lasAAJf corre pondiente al año di:
1638.
;~ En la obra de l. raél Ca\'azo. arza, Bm-e Hi.rtori.a, p 63, e menciona de manera
más puntal alguna~ partes dt esta ruta.

109

�1 almti11a C,arz.11 Martin(z

miembro de la familia Zúñiga: el capitán Juan de Zúñiga lmaraz,
quien también era ganadero proveniente de Huichapan. n e a
comisión participó Franci co de E cobedo vecino del valle de
Labradores y proc d nte del alle de Iatehuala. u misión era
«de cubrir» un camino entre adereyta y Matehuala que pasara por
el valle del Pilón.
La xpe&lt;lición partió de .Matehuala el 20 d febrero de e e año,
rumbo al oriente hai.ta el puesto d anta Clara, continuaron ha ta
el aguaje de an Antonio pasaron a la cañada de las Bufa ha. ta
llegar a los Cedro, de andi, - dirigieron a uno ojos de agua r
ciénaga. llamados La Angostura y la cañada de La L cbuguilla ,
prosigui ron al valle de lo. Piñones y aguaje de Las Punta ,
atravesaron la cañada de Las Gallina y finalm nte llegaron al valle
de Pablillo. ~ 1 recorrido anr rior le tomó siete días. D Pablillo, no
encontrando una entrada al valle del Pilón, el grupo explorador tuvo
que desviarse hacia el valle de Labrador para c ntinuar por un ri
que c(Uzaron 49 veces, pasando por un paraje c nocido como alto
del Agua para, después d cinco dfas, llegar al valle del Pilón y la e tancia
de an Juan d Cadereyta que era de Juan d Zúñiga Alma.raz..¡¡i
En 1657, se trató d habilitar otra vía ganadera que cruzaba la
ierra Madre má al sur e iba a dar a los Llanos de an Antonio,
pasando por la p blación d anca María de Los ngele. de Río
Blanco. En .u r corrido " e pasa por éste [río] 44 " ce . Y no
obstante estos inconveniente , e trajinan esto caminos d ordinario
por los dichos pa. tore y por ellos al n a la ueva España". 41
El pa toreo de largo alcance fue primordial en el poblamiento
del ~ uevo Reino d L ón, pero también tuvo su inconveniente .
no de ellos fue la estancia temporal de la pastoría . Cada año, en
el m d noviembre, 1 s rebaño llegaban a l s ago taderos de esta

parte del orte y en el me de mayo regre aban a u ruicienda
para la tra quila, el sacrificio o la venta del ganado. E ta dinámica
provocaba que durante la mitad del año lo agostadero del uevo
Reíno de León quedaran de iertos y su tierras expuestas a la invasión
d lo grupo indígena .
Otro a unto que constantement había que vigilar eran el
calendario de entrada. y alida . En e te entido Zavala tuvo fuerte
disgusto , pue no siempre e re petaba y u de acato ca, ionaba
grande daño a la iembra. a. pa toda debían entrar al uevo
Reino de León en el me de noviembre «cuando la cosecha de maíz
e'tá hecha y los trigos bajo tierra, sin haber salido))_--12
,\unque lo movimi nto
racional eran ine itable para el
funcionamiento de la ganadería trashumante, Zavala comprometió
a lo dueño del ganado a mantener p blada la villa de Cadereyta,
al meno , con una familia por cada hacienda tra humante que
entraba. ·13 Lograr el poblamiento del o reste con ganadero. no fue
fácil, p ro la política de Zavala fue muy persi tente en e. te enrid
y en pocos añ
la villa de Cadereyta e consolidó como el eje
principal de las operaciones ganaderas. Iucho de los mayordomos
y pastores terminaron por e tablecerse con sus familias en el 1 orte,

&lt;~ornada de dl..'scubcirnienro) po esión por juan de Zúfuga (21 f&lt;!b. 163 )1)
" uro· fechos a pe&lt;limcmo del común y natuntles d la nación negrita de la junsdicción
d 1 ueYo Reino de León, obn: prejwcios 9ue !t:s infieren lo Yecinos de aquella
juri dicción obre d goce de la· cierra. de su asignad· n (l 750)". AG M, Timar, vol.
144,exp.4, fs.J0lv-305.
~1Juan Baurista hapa, "Fiisiona del Nue\'O Reino de Le· n", pp. 134, 147, 225-226.

•·' n 1646 rugun:is haciendas entraron en el me~ d diciembre y Zarnla dictó un
nuto en cl 9uc ordtnaba , los mayordomos &lt;mo '°"olvt:.r a 1.:ntrar a pastar por el me
de diciembre». Cayazos Garza, Bm· hisloria, p 62.
• 1 Cn 1653 Martin &lt;le Zaval:i les r cordaba a lm branadero · haber expedi&lt;lo un
mandamiento desde 1638 en el que pe&lt;lia a lo prop1cr::uio de la · mercedes de
uerra · \ agua, las 9ue poco ames habfa otorga&lt;lo. para l¼Uc poblaran los sitios con
casas &lt;le nv-ienda, ¡..&gt;ana&lt;lo \' labores comu e taba Jispuesto en la rea.! cédula de
nueya · poblacione.. e quejaba de 9ut &lt;(entraban a agostar las nerras · sitios
ocasionando con su Jescui&lt;lo los cu me, e· del n.ño las alter.i.cion · e 111Ya::;1one. qut:
lo, indio hacen ) los tro · ci e dejan lk pobladas la aerra i- expuestas su·
poblac1onc a su mta.l ruin.u). t-.lartin de Zavala ·e refería a los dueño· de las
haciendas de ganado mtnor procedentes de Queréraro, lluichapan, anJuao del
Rfo }' Tepecitlan, quienes entraban al u~•o Reino e.le León. Pero a pe. ar Je u
mandamienro, las hacienda «entraron i.ia dichos poblad res pooiendo excusas
que parecieron legítimru. y oblig:índo e a guc el año siguiente 5C tra rfa.n in t! cusióo
[excusa] alguna}' se han pasado cuauo años v no lo ~o hecho».». \u tos de la visita
realizada por el gobernador ZaYala (1653))&gt;, ;\J [, Cil'il \·ol. , exp. 9, 9 fs.

110

111

''1

�l rmand

parte del /fupo ec nom1co } p litic

que control' 1

r cur.;o alrl'dedor &lt;l Cadcrcna.

l .'l colaboración d • e ·ti.; grupo fue fundamental parn l go i mo de
Zavala. ' n clt: lo. per naje que már apoyo dio al gobernad ,r fu d
capitán \1 n: d León, y mo d \ntoni 1.eal., el may rd imo qu

tmrodujo la primera p. ·roría.. u mcorporaci • n a 1 e molad tro.
criadores de ganad , a L'lS campaña· de d ·fi n ·a que conrinuamcnt se
organinban, ful' mm• importante. \1 n. d León e m'lrtlo c:n uno
&lt;le lo principalc cmni: ta, dd L uc\ Rctn de l ,e • n del 1 lo • :\11
lúzc uo gran . en kto en la pn:paract n de I s in~ rmc. ~ a ·unto
admini trativo. c.¡u Z.t\ ala n.:quino para cl reclamo de ·u ·udd y
otra pri,ilc0o. ante: bs ,\utrnid, d · irrcinalt:'- \ d l.on: ·j de lnd.i,
en la última etapa de u vida c m vcrcmo. en cl s1gw •ntc apartad .-t-t
u le ad
III. La muerte d iartin d Za ala
Lo c.¡uc fue bu1:no para el pobbm1 oto del. ,reste.! nmoh.ispano, no
necesaria mene lo fue para Z avala. En 165 , de:pué de Yario:
anos de habc:r solicitado el pag de u. u Ido , n una pequc.!ña
c;trta c.liri r1da al ·irrc, ·ranci . co f·crnáml z, duque d Albuqucrqu •
Zanla le decía:
\ le prtsrnfn ti mulm 11 mia cw,o los ,t!f0'1tl, .&lt; pecadores a Dios, lleno mior di
71{ 11stim. po/11?."'ll n rirl,ulu, ft11w1n,Mo mrdlo 111i/kin d, puo.r trrink1 trr.r t11ios
de tida r.1 niáo dtl Rt} 1 11 um S ,ior. rll e.rt. de t, pladn, a1mq11tfertil dima, }
11 t.fl d. a 0111odt1do ri11cón t'.rpnwulo d. t, cA 111 11d,1 tk m mi . ttkncit1 ,1hú11
nf,i,;,mr, pam a 11arrltrr o la n1IIert ro,, 111~1Jr ání11m del qu lllt promelf11 ydan 11,i1
w ., 11 , rid,,d, s ypdm~z.11 q11 erran .ri11 pmjltJrrión ca,,, dit, más. a o rr111 dio
pero, sino Mjltrtidt1, d. -ada. lo ,n,,ms d ktl,nmrkZf1 d. matra tXftlauia, t1
&lt;J i ,m 'Siro , ñor 1wrrk mn. J. os n~ ter pt11u nu 'Jlro c1111paro.
glo. '\ Il \Ion o ~lé l.,on n;, !.izó un e nto ·obre cl ucn1
en bue lll pme J u habncc . c Jc&lt;licó a c.:x.1.har la !abo •
1
,conJu;1n&lt;l Za,,llar~'lllid,J1 ·cr.,o ,·iajc: p,racnuc,i
nncbdc: . .i fin Je tratar lo. 1:untos 11ficiale · &lt;le Zavala. La. carta de
c t, peo i:mc e un comprcncltda en «R lac1ón e inti- nnc obre el gobierno d
\I rúnJci'..n, 1:.i (l.'\ ·b. lC1"S) ,,.\C,l , l.m·h11d11di i1•1am.lc:g.l 16·A,.:!\l s.

&lt;.:iru de :\lariín d~ / .J\ :1la ah·irre · (., 1 dic. t&lt;," )•, «Rdaci · ne infonnc "&gt; re
1gobkmo de ~lartín Jt: b, ala (13 fcb. 1655)11, C,1. / r,rib,111i11 di•Gíflluru,I g. 176-

De de 1644, Z vala mpLz . preparar un infi rme J t. Hado
obr · u I gr al frcnt del gobi rno del uC\' Remo
ba~ad en la mmería ) &gt;tra. cri,·idade re ltzad· C. n ba · ·n a
iofi rmación, t:n 16-4, pre. ·ntó a l. uc ridade una li t, le u.
m •nto , entre 1 . qu de· tacó hab r p l lado b \ 1lla e -erral\'o
) adcrcyta, hab r a a&lt;lo rande camidaJes de pi m y reta a
l. s minas d l.ac. teca:, mbr r te } Parr. l. hab ·r descubierto ·1
camino a la Hua. teca ) puc.!rt de amp1c , haber comenzad el
dt:. cubrimicmo d la parte norte rumb &gt; la 1-lortda, hal r hcch
cammo · p, ra 9u las haci nd .. d 1 . ur pud1 ran t:mr. r , . gostar y
haber manr ru&lt;lo n 2 ) mil pe
anualc · un pre. i&lt;li y alm, cén
en la ciudad d · . [onr rr y. L · m morí. le. fu n n m·i, do
Con jo de Ind1 . con el fin de que ·u ti mp, ) din ro ucr n
rec mpen ad como t.:'-Ópulaba la c pitub din que firmó en 1625
e n la or n, . La p ticionc. la · dividió en d parte . na d ella.
ref ría a a unto de l , e: \ mand. micnt
para d mejor
funci n mtcnm políucc &lt;le l.i obernación, comprendidos en diez
puntos: 1J u l · fic1 d r gim11:nto par la ciudad ele Montcrr ·y
fu r, n ,·end1do.. 2)
le e nce&lt;ltera privilegio de rmas , I ucvo
Reino e.le ón con un e cudo d1bu1ado a:i: u na ciud, d i..:n campo
verde ,ll pie ' t:ntr d . icrra · mincntc:: y p &gt;r r pald tra i rra
grande am1.ve. d, } p rada d la d ) prim r. . Y p r n im. de
la ciudad n camp r I un le6n le or · ron, do rapan e que.: c·i al
pi de la acrave ada y un I cch. ndo re.: pl ndr re ) yuc baya · !ido
nt ramem p r la m di, l. &lt;lera de J. ·i m1 d 1 lado derecho. Y t
ria &lt;lcl escudo que ha clt: er cor n, d, , cinco manojo: de flecha ~
cmco are . intcrpol. dos n signific, ción de l. s arma que usan tod.
la c.!ntC. d · 4uel remo c n c. t, lt:tra /u. · i11 tmrbns 01tt1, como 1
conc &lt;l1cr n a I lamia n treinta J mayo de quinicnto nn\'enta y
sci, \, !, pro\Ín i d ·uc.'ltán en ago.to de 16111 y a Z.car as
, ñ el mil quini nto y ochcnm. y och » . .'\ ) Poblar e m mi ~ione
hacia la parte nort ,. oriente, rumb a la e ta, l. : cual
e pa aran
de.: l. r al caja d · 7.. c. tcc . 4) L. fun I ci/ n de uru ciudad orill, .
d 1 río Palma que fi cilit·1ra l c. mino ·t la Hua reca y ampico
co tcando una par e él r otra la real . ja de an Lui. Poto í. 5) Ta

A. f: . : ,·-&lt;,.
11
112

�habilitación de un puerto en el río Palma.. 6) La confirmación y
cansen-ación d do" presidio , un en la ,-illa de adercyca y otro
en la de erral\'o. 7) ·] de_pacho de una cédula real para aju tar lo
lind ro. o declarar nula. mucha. mercede qu se habían dado y no
habían sid
cupada plenament t bre todo por lo que «con u
ganado di frutan la tierra apr ,-echándo e de pingüe
quilrn y
gozand má · &lt;le lo que le pertenece». ) e d pach
era r al
cédula para que &lt;&lt;lo alcaldes ma~ ore, y demá ju ricia del camino
por el nde pasan c.k ida) vuelca dicha haciend de \'ejas y carnet . ,
qu van &lt;l la. u Ya . paña a ago car al dicho remo, dejen ir libre .
a los mayord roo , ranchos) ganado } con nmgún pretexto ni col r,
ni a título de ,isita le. hagan ,1.:jaciones ni lle\'en din ro. ni algún
género de ganado, sino que pasen p r sus camino re~tle
por la
canada que han aco tumbrado pa. ar, y · en u · juri diccion s
cometieren algún d lito pr bad pr e dan contra la p r na que l
cometió, &lt;leíand ir libre lo &lt;lemá, y si htcie en alguno &lt;lañ en
los . embrado , pidiendo la parte r casado, paguen lo que ju to fuere.
9)
de pachara uru. prO\i ión real para qu e citara al Yirrey de la
1
• u '\'a España, la autondad . de la .\u.di ncia de Guadalajara} aJ
gobernador de la . ueYa Vizca}a para que s e tablecieran
oficialmente lo limite del . ·uc\'O R~ino de León con e o reino .
10) e re tiruyeran al t ·uevo Reino, do pieza d artilleria 9ue dei:de
la · poca de Lui. de CarYajal habían qu dado en el puerr y villa de
Tampico.
En el penúltimo punto Za,·ala introducía varia ob. en&lt;1cion
qu revelaban u e ncepción ,;obre l alcance d l p blarrueot
que había impul ad en el • uev Reino de León. Proponía e tomara
en cuenta la hacienda de ;\f atehuala, propiedad de [iguel
sconhucla como una &lt;le las mojonera:· del 1 ue\'o Reino de 1 ón
por el rumbo del sur. De ahí l.1 línea limítrofe eguiría el camino
que iba a :-.Iazapil hasta el camio frente al anunllo que viene de
Zacat cas al u \'O Reino y -iguiendo esa ruta ha ta dar con la
car onera &lt;le I abel de ·rdiñola n el e rro de an Juan, c ntinuando
ha ta lo cerro. d I valle de
ahuila, pa. ando al de los acique
ha ta la 2 leguru d latitud } 2 de longitud qu on inalm nte

114

e tenían asignada al uevo Reino d León. Al parecer ta
propue. rn contemplaba la po.ibilidad de incluir, como parte de u
gobernaaón a la villa de altillo, argumentand la cercana relación
geográfica y e mercial con 1ooterrey: 14 legua . ,!(, En realidad detrá
d e ta propue ta estaba la pre cupación que sicmpr tu o lartín
d · Zavala de que d
ueyo Remo de León dependiera, en an
medida, de la villa de altillo para . alir a e merciar . · pr clueco.
c n otra poblacione .
El otro con1unr de perici ne e referían má a la per ona de
Za ala, entre la que e encontraban la de título de ad lantado
perpetuo para él y us heredero con la renta que el rey l concediera
la vara de alguacil mayor por dos Yida , privile ·o de armas y merced
d cuatr soldado para compañía y guarda de u per na, } lo más
importante el pago d su ueldo alario por haber fungid com
gobernador • a razón d d mil p
de minru anu.ale de de el día
en que entró al uevo Reino d León. 4~
Cn año de pué de la anteri re p tícíon s, el rey Felipe IV
expidi ' una cédula en la que reconocía que Martín de Zavala &lt;(ha
cumplido mu· rele ·antemente con lo que ofreció · capituló conmig .
Y e el primero que se ha visto en mucho año que haya cumplid
con semeíame capitulacione ». Pero n cuanto a la retribución
económica que Zavala p día el Rey fue muy claro: «Mando e le
de.spache la merced del auto que le ofrecí de la orden de antiago
re pect de no haber terud efecto la encomienda de d mil pe o
d mina en indio , de qu yo le hice merced, p r . et nte que n
pagan tribut , p r n e car reducida a poblaci ne ea . cn·id d
conmutá ela n conc derl veinte 1 gua! de cierra de p blada dentro
del dicho Reino donde el dicho g b mador le parecic e».~11 orno
vemo felipe I nunca mandó pagar en pe. o. el ueldo de Zavala.
in mbargo, a travé d . u más e rcano colaboradores Alon. o
"' ({Re:umen tl I mem na! impre o t¡µe Martín de La ala manJ al consejo ue
india. (t 6- 4)», •Relac1 · n t: informe ~obre d gobiern de • famn &lt;le Z:l.\ ala (13 frb.
1655)», -\ 1, Esmba11it1dt Cámora, leg. 176-1\, 205 f... 16v 26,.
'' \ 'ea~e la noca anreoor.
' ,Real Cédula (6 eb. 16-5)»,

I, \lbiro, n 12, 6 r...

115

�1 olmli11a G111z.a Martí11 .;

e.le León y Juan de Zavala, 1gob rnad r moYi' . te asunt ea todas
Las instancias p sible de l. uern E pañ,,. El ca. o fue turnado a
La audiencias de Guadalajara y de M ' ·ico } al \·irrey Juan de L )'Ya
\' de la erda., conde de Baño . ·inalmenre en marzo de 1661 el
~-irrey, en una intcrpr tac1on muy ubjeti,·a de La real cédula de 1655
con lo. pareceres d lo. fi cale de la Real Audiencia, ala deLCrimen
y Tribunal May r de .. uemas de la ueva E paña, determinó pagar
lo ueldo a Zav:tla por 35 año. de gobierno 5 una cantidad extr
por los gasto n el mantenimient d 1 . dos pre idio , . umand
una cantiJad mayor a 1 . 1 O mil p . o.. J \-U:r y ord naba , 1 .
juece oficiale reale de )ag r ales caja d Zacateca y an Lui.
Potosi pagar la can cid, d rdi rida. 49 En 1664 el onsejo de India.
mandó una contra r&lt;len sobre el pago de uel&lt;lo a Martín &lt;le Zavala.
Pese a c. re nuevo mandamiento d pago dt lo sueldo
hizo
efecti1:o. 1 o . e . ab n qué 6 cha alió I din ro, p ro Martín d
Lavala murió dos m • de pué in h, b r r cibido ningún dinero.
.\l paree r dicho m nt fu de Yiad hacia la capital y fue a dar a
manos del conde de Baño . La mayor parte del diner fue . u. traída
de la caja r al de Zac, teca , p r lo qu a parcir de 1665
1ruc10
una e. hau tiva inYestigaci 'n eo la que Las auroridade reales exigían
la devolución de todo lo acado. El proc o duró ha ta 16'2, cuando
los bicne. c¡ue 9uedaron de ZayaJa en el uevo Reíno de León y la
ciudad de Zac. teca fuer n rematados (v'a el anexo 1). O e, ta
\'enta ólo e obtuvo algo má de 20 mil p .o" 1 s O mil faltante .
. e le cobrar n al Conde de Baño ..
~ · po ible 9u
Iartín de Za,·ala bara de ·cubierto el raude, pue
uno. me e ant s de morir, en febrero de 1664, en una cláusula de

u te tamenro renunció al d recho de nombrar . ucesor para el
gobi rn del ucv Remo de León. Encargó al cabildo de la ciudad
de l\fonterr y hacer cargo, en tanto la~ auroridade uperi re
nombraban a un sucesor. n otra cláusula de u ce tam nto hacia
hincapi' en la importancia de • eguir con rvando lo, pr . idio que
había fundado ) n d meritar los rccur o a ignado a la eguridad
que el tanto había procurado, temía qu lo indio de la florida e
juntaran c n lo, d l uevo Reino de Le· n y otra frontera para
atacar masivamente a lo pobladore de la pr vincia."0
Martín de Za,ala murió I de ago to de 1664. De a~ rtunadamenc
u adver encía no fueron e cuchada , lo:;; gob ro.adore
que ocupar n u lugar no dieron eguimient a u p lítica . Lo
ganaderos empezaron a entrar, salir y ocupar los e pacio que
qu1SJcron jo pre,-ia organización. E te de. orden la falca d
planeación y una esca ·a inv r ión en s guri&lt;l d prov ti ron una
oleada de ataque e inva ion ·s indígena mu. evera en la última
década del igl .,
l. Lo camin s que e habían habilitado
dejar n de u ar y con ello roda la acti ·idad comercial y económica
declin · e n. id rabl mente. n panorama . ombrío d nde
prevaledan la in eguridad y l de poblamiento fue e! nuevo r tro
del r 1 uevo Rein de León a comienzo del iglo • II. Pa arfan
mucha décadas para recuperar el tlinami mo que una vez se había
logrado.

1

J'', \fandnmiento del v1rre}, Conde dt: BañtJs, par, 9ut: st: h: paguen los ·uddos
a ~lanío de /.:mtla (9 mar. 1661)»,
«Relación l: informe . obre ·1 ~b1emo de
\Iarun de Za\·ala ( 13 feb. l 655)l&gt;, \ , l, E.rc,jbar11t1 de Ctimm'tl, lcg. 176- \, fs. 161 166.
De acuerdo a la ccruficacmn que d Tnbunal de: ·ucma t:xpiuii de lo que 5C libro~pai..,ó al gob ·mador fueron 1O1 367 peso. , cuatro wmmes r un grano. 11EI lict:nciado
Juan nguln de \~urr \ . lccJo, oidor d · e ra Rc-.il \udiencia da cuenui. ~ vuestra
J\.lajcstad en razón de la rcmrcgrac16n &lt;le los lihram1cnto hechos al maestre ti·
camp don \l.U'On de Za\ala) conde de Baño. (12 abr. 16 1)». \ 1, \fé~iitJ, 44, n

J9,r,5f,

"' A,\ l\f, 239-240.
116

11 7

�XOl

Hacienda de b neficio del gobernador Martln de Zavala
Real de Cerralvo, 1664

Primer 10vcntario realizado por Antonio de Palacios con poder del albacea:
n. tóbal \'i:m:gas d Figucr a, vecm de la ciuda&lt;l el Zacarecas.
[ lacienda de sacar pi ta
a a de . u mora&lt;la grande: una sala y do. aposemo bajos y ocra sala)' dos
ap ~cntm alm~. wdo, cubierco, d mad ca y en lo~ altos jaca.les con ~u
pajizo l :;irio d1: hut:rta. Los en eres de la casa:
Un escrimrio, abier a la caja principal, ·in llaves y dentro cajon~ chic y
grande, con ·ólo dos de ellos cerrados
uau:o mesa de tablas ya vieja.
Cna balanza grande va maltratada con una arroba v ouo &lt;le media
arroba una ca¡a Je pe ·o quebrada. las guamecid ·
na caja de \'lento muy maltratada

Casas 9uc habitaba ah-ador de lo. Reye,, may r&lt;lomo de la. hacienJa. de
minas: en el, po. neo una cocina v c rralazo, la sal.t ,. cocina sobre cech Je
madera ) la mitad Je la cocina y aposento de terrad~ y madera
La hacienda de beneficio
Un molino Je fundición de agua con muro, de
Una parada de fuelle·
Un molino de fundición
l na barra &lt;le hierro grant.le 9ue ,jrve en la fundiCJon
ºna achuelagrande dt: afinar
L'n c:piton
L n arqwbo but:no
n perno de hterrn pequeño que, HTe
Ocho t:njalma. con u cincho , ntlcs y reata. de cuero
Ocho cargas de costales metalero·, e~almas y costales muy amdo,
La carboncra
Una carreta vieja con cis ato~ dt' but:yes ,·íejos v nuevos con cuatro
}'U T()S

iete hacha carbonera
n aza&lt;lón pequeño

5 mulas )' macho de tiro, carga, silla y coroza! v1.1:jas) nueva:
Dos garañone · El lampi }' El Güero
33 veguas de año para arriba, manza ) potrancas
iete potrnn9uillas y potranquillos por herrar
\lanada del Bayo, abierto con su burro macho viejo de color tordillo
26 yegua., pocrancas de año para arriba
Ocho mulero. y cuatro potrillt 1s por herrar
Dos potros de año
Do. macho· y una mula 9uc van a dos años
45 caballos man os entero y capone , vtcjo . man ·o. · buenos
Hcrrarrucma &lt;ld almacén
Dos al9ucbnces \~ejo
L nas tenaz:is corba &gt; ot.rn. &lt;le herrar \'lejas
Un atizador de hi1:trn que irve en la afinación
L na alma&lt;laneca pegucñ:i para aprisionar r Jesapri ion.ar
n entrepiernas con sus anillos d hierro
Loa tenazas para. acar la placa de la cendrada
na calavera de claYo. &lt;le carozo
na cadena de 3 eslabone· \ , u argolla
106 hcrradurn. mulares) asnalc:, roda en bruto
Dos manguillo: de cañonc.
ln entrepiernas sm arullo,
Un atizador \iejo
L na punta dL barra de má di: una cuarta
D(). aza&lt;lones grand s y dm pe9uenos del molino
L na ata¡adera
16 c,illone de carozo, LO con machelos ~ . u. ~in ellos
Media fanega de palo para medir maíz y rrigo
iete má. riles de grillos con sus . rropcas, lm 4 en cha,u.t "3 in ·lla
D s arr pt:as in mástil
Tre hacha , do. quebrada.~ runa buena

[·ucnte: «Auto· de 1 )$ invemarios Je los bienes raíce · inmuebles en la ,illa de
,crrah- por muerte de farun de: Lava.la (1 1-18 go. 1664) , en «lm·cmario de
los biene Je Marón de Za,ala (ag .-oct. 1664)», BMN.\1-1, ecci • n de t-.licrofilm.,
foi1 ,\/onkrn . rollo 6, e. p."', fs.

La mulada dd molino

118

119

�¡ t1lmt&gt;1111 ( ,,1rza ,\lartímz.

egundo inventario de bienes realizado en 1666 para ser rematado por u
ad.mini tradore a fin de cubrir lo que la Real Hacienda erogó por
concepto de alario y compensacione para Martín de Zavala, quien nunca
recibió tale ingre os.
Albacea testamentario} tenedor de los bicne - de J\lartín de Za\ ala: capitán
Cm.tóbal \'enega. d Figu r a, su apoderado Pedro de Venegas su hijo.
Adnurus trador de lo. bienes &lt;le Marún de Zavala: a(yaJor de los Reyes.
Comprador: . \ntonio de Palacio , vecino de Zacateca

I Iacicnda de fund1c1on:
Dos horno de fundiaón . onde molino de caballo
Do. bomol&gt; ck fundición .onde molino de agua (enfrente de lo otro )51
Carbonera
\lina.
El molino de agua, d rodeozan y el tablón c o u peón palaus, mazmorra
de b.ierro, guijo y rejudo
l ' na parada dc fuelk:. \1$ada con ha.za y olera
1n tablón con &lt;lo; cañones de luerro ·
Do~ ro&lt;lcces
Una parada Je fodlt! · usada y remendada
El &lt;licbo molino cubicrro de zacate y tieua encima con do. chimenea ·: una
de fundir y orra de a finar con ·u ,·aso armado
El alcribiz mu&gt; nejo
El tablón e n do. cañones &lt;le hierro
l n rodete con ·u. rn, nezucla y o lera en el birnbalece
Do~ chimeneas: una de fundir otra de afinar, todos ·in cubJt!rta, sólo un
tapanco en lo, fuciles donde se funde
l~I peón con guijo y 1cjuclu
El CJL wande con do: ~uijos. en las cabezas con cinchos de fierro
Dos gualdaras donde da rndm el eje
[n cada molino una purrta
15 mulas man ·as de carga r de :illa, } las cmco de ellas mu} vieja.~
1 mul. re. m:tchos de 1iro manso~ } rcd1 mos
10 caballos de rien lar falsa Denda
20 yt•1,ruas man. as t:n que se cogtn la. tltchas mulas
En la carbonera 14 hachas, una ~,ranJe \ IJ.6 Jemi, pequeñas
'n azad · n con d que se ; aca úerra para tapar I s hornos
na rom.ma grande en la dicha hacienda

y

" unque mediance la mucha cea quc ·uelt! haber en este reino , e pa ·ao
algunos años yue no pucdt:n fundir con lo. adh remes que tienen».

120

Una hachuela de afinar plata

Una tenazas grandes
Dos azuela sin palo
lln atizador de hierro grande
Dos escoplitos de ajeme [azeme]
Una almadeneta redonda que. irve de tejuelo en lo guijo
Trt!S barrena : do. de guía y una de rajón
l na ierra de tre. cuartas de largo
na barreta que sirve en la fundición, que pesa 40 libra
na· pesru de pesar plata con dos pil ne . uno de una arroba y el otra de
media arroba
t: n marco con p sa · medianas
En la minas ei barras de nietro, dos grandes y cuatro mediana , de ha. ta
20 libra · cada una
n azadón grande
Un perol grande de cobre, que mve para hacer dé comer a la gente
Un aparejo que sirve de acarrear carbón
Do pico grandes en las mina
Tre mattillo de quebrar metales
En el molino de agua un cablón con do cañones de fierro
En el calabozo otro tablón con su cañone
Más otra do paradas de cañone uelcos
Otro alquebriz ,1ejo de cobre
La ca as de la vh'ienda que fueron del señor gobernador que constan: una.
sala, dos apo. enm bajo , codo con pumale , otra sala y tres aposento y
otro de aleo. La sala y un apo. ento y el otro apo. ento alro, e. ta &lt;le buena
calidad y lo demá amrinado y a pique de caer e, que e tá en la plaza de dicha
,·illa, en frente de la parroquial de ella,) en dicha casa una e. calera de piedra
por donde . e sube a dicho aposenro aleo, que fue dormitorio de dicho
difumo [Martín de Za\'alaJ, y dicha · ca a
n de adobe con la cubierra de
zacate
Do · mánada. de yeguas de vicnrre d 35 yeguas con sus garañones y burros
padres con la mulas que en ellas hubiere de roda las edade.
Las partes de mma. que p ncnecen a dicha hacienda
40 mulas · machos cerreros de rodas la edade.
Dos manadas de L1 mi. ma calidad que la: de arriba
20 caballo. man. o.
20 bueye : 12 noYill ,. ocho man os
Ocho novillos cetreros
na casilla que habita alvador de lo. Reyc. [admini ttador] que e. cá a un
lado del molino de a caballo, la cual consta de una ala y dos apo enco
Lo corral caídos y en mal estado

121

�1á/m/111,, G,,rza M&lt;1r6m!z

Todo lo anrerior se venclió en 2 800 pe o..
'o había ótulo en forma de la dicha hacienda y ca a. «respecto a que com
gobemaJ r y capitán genet"ll.l qu fue de e. te dicho reino el dicho difumo, no ruvo
necesidad de tenerlo por lo cual no consta hasta dónde pueden llegar us
términos y linderos, . e entienda que esra dicha ,·ema la hace con toda.$ su ·
enu:a&lt;la. ) salidas., uso· }' costumbres, derecho y erYi&lt;lumbre cuanro bao
tienen y se pertenecen a la dicha hacienda y casas según}' como u aba de todo ello
el u. oJicho y con la agua que iempre han \'crudo al molino de u beneficio. Y
lo mi mo se enciende en cuanto al d recho que puede la dicha hacienda tener y
tiene a las nac1onc · de indios que a ella han estado agre ados que son:
tacuanarnas [tacuaramas
cuepano.
coyorC!i
qrnguaguanas [c¡uiquaguana 1
lespoamas
elixguegue~
Las dos úlama naciones pertenecían al tic. Martín bad de Uria y e agregaron a
la hacienda de Marún de Zavala cuando el primero murió.

Fuente: «Escritura de ,enta de la hacienda que fue del gobernador l\larón de
la,ala (2 Loct. L666)», Br--fN. \H, ccc1ón de Microfilms, Serie Alonterr~J, rollo 7,
exp. 18,fs 9-12.

Abreviaturas:

B

I

Archivo General de Indias
Archivo General de la ación de
Archivo 1unicipal de fonterrey
Biblioteca acional del foseo acional de
ntropología e Hi toria
Biblioteca acional de [adrid

Bibliografia:
A.AA1, Actas del A)'lmlamiento de Aif.011terre_; (1596-1690), vol i.
1

1onterrey, yuntam.iento de Monterrey, Archivo
Monterr y 1994.

iunicipal de

ALES 1 ROBLES, Vito, Coa/mi/a)' Texas en la época de la colonia. léxico,
Editorial Por.rúa, 19 . &lt; &lt;Biblioteca Portú,'l, 70.&gt; &gt;
Francisco de Urdhio/11y el norte de la N11eva Espaiia. México, Editorial Por:rú.a,
1981. &lt; &lt;Biblioteca Porrúa, 76. &gt; &gt;

BAKEWELl.., Peter J., A1inerío J' sociedad en el México cokmiaL Zacatecas
(1546-1700), México Fondo de Cultura Económica 1984. &lt;&lt; ección
de obras de hi roria.&gt; &gt;

Q E, Diego de, Histona de la provincia de San 7icolás de
To/entino de Ñfichoaccí11, del orden •. P . Ag11slzí1 (164 3). Heriberto Moreno
Garóa ed., ~léxico, Con ejo [ acional para la Cultura y las Artes, 1998.
&lt; &lt;Cien de léxico&gt;&gt;.

B

AL

CA'VAZO GARZA, I rae~ Brttt)(I Historio de N11e1'0 León. México El
Colegio de México, Fideicomiso, ondo de Cultura Económica, 1994.
&lt;&lt;Serie Br es Hi tocia de los E tado de la República ~Iexicana&gt;&gt;.

Catálogo J' síntesis de protocoms del Archito J\Irmicipal de .'1011/m~
(1599-1700), vol i. r Ionterrey, In tituto Tecnológico de E tudio

122

123

�uperiorc de 1 [ nt m: ·, 1966. &lt;&lt; eri Hi tocia., 4&gt;&gt;.
edukJJio al/lobiog1fico de pobladomJ ({J11q11isft1dom de • '11e,YJ L.eó11.
:Monterrey, Centro d E tudio Humaní rico, l 964.
Diccio11drio biográfico de ,\Jo11krrq. ~1onterre~, llni\ rsidad .\utónoma d
uern
· n, 19 ➔, 2 ,. l .
Person,yrs de, '11evo Leó11 ó alP,11110.r de otras parles). Pe,jiles biog,níjicos.
Mom rre), · T., 2 9.

CDHSLP. olecdón de doc11111e,1tos para la bistoria de a11 fis Potosí, Prim
Pclician Velazquez cd. an Luis P t s~ Archivo Hi tóric del ~ ·tad
de an L~ Poto í, 19 5-19 7. 4 vol..
C(

u.--al

10, Da,id .\lb rt , Historia de .
E&lt;lit r, 1925 4 ,.. 1 •

EL, Chantal,

'11el'O

l.1ó11.

[ ntcrrey

J.

GO Z.\LEZ, Jo · ,leucerio, Obro.r ro,,,pleto.r: Colección de 11oticias J'
doa1111et1los pom la hútoria del Estado de ~f,ez() LeóJJ, , cogidosJ' ordenadcs de
,11a11era q11e fam1en 11110 relación seglli.da. 1 Ioncerre5, imprenta del gobierno
en Palaci , a cargo d i\-iano Fl r" , 1885, &lt;&lt; ◄ 'ci · n del «Periódico
oficial».&gt;&gt;
•u nío d I F.scla11t11dJ mro111iendas de i11dios e11 el
de Leó11. iglos ,\.1 'I J' Xl '11. l\f nterrey rchi 'ú 'eneral
dd ◄,:rado &lt;le 'uevo León, 19 5
Hi.rto,ia del 1\'11n'O &amp;i110 de l..eó11 (f 577-1723). 2a. edición, México,
.\1 Yol o, Editorial IJbro de ~f 'x.ico, 1979.
Indios, fii1ile.r } et1co111mdero.r t!II el 11e1'0 Rtino de I ,tÓll (s(P,los .YT 11
J., :'11Jll). \Iomerrey Archivo n ·ral &lt;ld E. tad de ucv León 19 5.
CABRE.Ri\

ue1·0 ReiJ10

:.mtú

ncomienda , repartimi nto. y conqui ta
X,,'V (oct. 199 mar. 1991), -3- 9.
«J laci nda y mano d obra n la ueva ' izcaya del iglo ~ 'II.
El curato de Parral&gt;&gt;, Trc1ce, l Gun. 19 9), 22-30. . úm ro dedicado
al Homenaje de Richard Barthelemy).
Poblar la frontera. Lo prozimio dt ·a11ta Bárbaro en , -,,ei•o [ "iwo)'O
dmmzte los siglos .-\1 /J )' XT-'ll. Zamora, Iich., El Colegio d ~lichoacán
&lt;

n . ·u \'a Vizcaya&gt;&gt;, Histo,ias,

2 6.
l..L1 prrmi1cia de S'onto Bárvttro en .\l(tl'O Vi,zcq}'o (1563-f 631). Chihuahua,
niYe idad ut · noma de Juárez, t 990. &lt; &lt; · tudios Re · nale , 2.&gt; &gt;
1L\PA Juan Bauti ra «Hi ·toria d 1 ·u vo R ino de León, d d
16- ha ta 169 &gt;, Historia de , T"t't'O León ron 11ohcias sobn Coa/milo,
Tt11no11/ipas. Texo.r y . -1,n'O J!e.,1co, escrito m el si lo ;(T 1I por el apitá11
A/011so de Leó11, ]11011 Ba11tista ChapaJ el Gmeral remando Só11chez de Zamora
I ·rad a\'azo. Garza. d.. 121-256. 1onterre); obiemo del · tado
dt.: 1 ueY I · n, entr d
tudi Hu.maní tico
,1961
&lt;&lt;Biblioteca d • ru v León, l&gt;&gt;.

DI -Z D ~ LA ALI -, Juan,. ·olidas sacra-) reales de los dos Íll!J&gt;nios de

124

la.r Indias Occitk11tales al 111tf)' católico, piadoso ·poderoso señor'!)' de lo.r E.spa,las
J • rllet'O ú,11do, m su real · JttpretJJo Co11s~o de los Indias, Cáftlora )' ]11nta de
Glfe"ª· :t\ladrid, 1653. B I, t\Ianu crico 3 26, 400 f:

LE( , .\lonso de, «Relación) di cursos del d cubrimient
población ) pacificación J e t . uevo Reino de Le ' n;
tcmpcram m \ calidad de la cierra (1649)». llistoria dt - ·11e1'fJ León
co11.notkiar sobre Coahui/a, Tu111t1111ipas. Tesas)' 1 111:tl() Mb,ico, esc,ila en el
.i~/o. ~ ll por d caplia11 Alo11so de 1..rfin, ]11a11 Ba11tista Ch¡,¡pa 'el ref/eral
frrna11do Sánrhe-z. de %a111ora, Israel .avazo Garza, ed., 1-l l 9.
fontém:v • bierno d I tado d .. u ·o Le · n C ntt de
·'
E. tu&lt;li : flumaní. rico , NL 196 l. &lt; &lt; Bibhoteca de , ucvo León,
l.&gt;&gt;

LC.r, Ubro del Cabildo de la ,i/la d, \a11hi1 o del .\altillo (f 5 8-1655).
Iéxic ,entro de Im e ogaci n , · y tuclio up n r · en
.\nrro¡ 1 gía ocial, .\rchiY
neral de la • aci · n, 1\rchiYo
lurucipal t.k alcill , 2 2.
;\lE1. DIRI JL\ J\, Rodri ro, Los etldfro he111pos de"" puebla , nero
1 ó11 m lo Hirtoria. , Iéxic , l
1, 19 5.

125

�RIVERA B ID ARDEZ, Joseph de, Descripción bm•e de 111 flll!)' nobley

leal ciudad de Zacatecas por don Jo.reph Rit'era Bemárdez, conde de Santiago
de Lo L,g11110. léxico, 1732.

La Huasteca y sus puertos, Tuxpan y
Tampico en los inicios del México
independiente
1

Filiberta Gómez Cruz
L'"\'

E
ft,1co Pl·.RDLRA EL t ,\I \ .\111 '\.TO de regione. geográfica )'
culcurale reconocida~ a travé de lo .. iglo , como l Bajío, el I tmo
la Laguna y la luasteca. E el ca o d la I lua tec~ ubicada al nore te
de la República. E una r gión d clima tropical húmedo formada por
llanuras co tera ·, pie &lt;le monte muy fértil} una parte errana que ha
·ido refugio d incligcnas de la" etnias tenck huasteca, oáhuatl, que e.
la may titaría en el paí , ) d algun s otomíc . Durante el tglo XL· esa
región, en término. territorial · geográficos y culturale , mantuvo la
homogeneidad . ufici nre para con· rvar u id nridad.
En e te artículo e analizan cuáles fueron las circunstancia que
condujeron a la activación de la ruta d Tuxpan )' Tampic al
Dra. en historia coocctnporán1..-a por la UruYersidad uel Pai~ Vasco, España.
füpcciafüta i:n la historia de la Hua-.ri:ca en cl iglo XIX \utora dt Libr y arúculo
especializados e inve ·ügadora Je tit:mpo completo dd 1n:;cituro Je: 1 ,·e úgacione ·
Histórico- ociale~ de l:1 ' nin:rsidad \'tracruzana.
1 El conterudo del arúculo e parte d la resis doctoral, "Ciromo · \lcrcantilcs,
grupos de p der porrunrios, Tux.pan yTamp1co en la primera mitad del ·iglo XL"',
2008, 1ruve~ida&lt;l &lt;l I Paí · \'ru;co, ;sp:uia. La ces1s obcuvo d primi:r lu~rardel certam1:n
XILI Prttll.lO Banamex "\cana,1, . aravia" de Hi. tocia regional mex.icana,200 2(XJ9,

126

127

�Filibert,1 Góhl(~ Cmz

.

al ti plnno caracterizada por proce o político y económico como
el c mercio neutral la Guerra de Independencia v el inicio de la
definición de un nuevo proyecto económico y político para relevar
el modelo col nial que implicó, ala p ere, la ruptura del monopolio
comcrc1al e pañol;~ pero lo má importante e dar a conocer cómo
la Guerra de Independencia abrió un e pacio d tran ición al
trastrocar el ord n político, la vida cotidiana, la actividade
ec nómicas ) especialmente los ritmos, lugares y mucha de las
forma de tra lado de mercancías de corre pendencia y de per onas.
En I económico dio cabida a una mayor participación de Jo
grup e.le comerciante a entado en la periferia novohi pana; en
lo p lítico permitió el r acom do de la agrupaciones mercantiles
xi. tente y alentó el crecimiento y aun la formación de
comerciante ; en lo acial los grupos de poder a entados desde
tiempo atrá en la Hua teca vier n ante í todas la po ibilidade
de desarrollo de la región con el ingreso autorizado de producto.
e · rranjero en esa latitudes.
La_s primera. ruta tra atlántica fueron dibujadas por las
nec . 1dadcs de comurucación entre E paña América. villa-La
Habana-Veracruz como ruta áutorizada coexistió con Ja incur ionc
pirática, que utilizaban las i la del aribe ~ pequeña en enada
de la costa atlántica para apoderar e d la riqueza n tránsito. J
traslado en buque. ai lad ~ fue ustitwdo por el si tema de flota.
desde l ~26.' En p~co tiempo los flujos de com ·rcio e adaptaron a
las comente· maana y a fo. e racione·. En la comunicación c n
ue\'a E paña .e surcaba por el canal de la Bahamas.~
1krrcrn, Iné y Armando _\lnua&lt;lo: "Comercio\ esra&lt;lo en el léXJco colonial e
ín_&lt;lcpcndicnre." 1990. llutori,u, núm. 24, abol-septicmbrc, l\Iéx1co (121-154).
ahrma (JUt.: d a~gc cconi&gt;mico de Inglaterra y la lucha entre las potencia· europea·
por~~ obtcncton de nuevo· mt:rcados fueron fact0re · importantes en b cransformaao? ~el smcma comercial y cn la confonnacióo del nue,·o orden l¡ue e crearía en
la Amcrtca l lispana en fa ~poca mdt.:pendiente, p. 122.
' Chaunu, P1err~. foil/a¡~ u11inm, ;(glo.r \11 J X I //;con la colaboración dt&gt; Huguctte
Chauou. Lraducaon de Rafael ánchez lomera. l;nivers1dad de cvilla, J 983.
~Juára I\.L~cz. \bel, &amp;p, m1Iio11e.rdel lihrera1J1bÍ11 en I.:.spatlay ¡ 11em Espt11it1. 111
amQ11e; lrúm111ant1111as, en ,\fm1ontll drl Prill1tr f1111pos10 l11tn11,1cio11al, celebrado t:n la
2

128

El aribe era una zona estrat 'gica en I atlántico di putada por
tres potencia : E paña Francia e Inglaterra. De forma natural, la.
mar as llevaban a l barc hacia e a región. En el rubro económico
ra un mercado extraordinario para colocar manufactura europ a
re.clavo , y para adquirir materia como azúcar tabaco y plata. 5
Una etapa cualitativamente dit rente comenzó con la firma del
tratado de l:trecht, cuando Inglaterra tomó la delantera al obtener
l derecho de a iento para aba tecer de e clavo a la colonias
e pañol.a , Jo que al mi mo tiempo I dio la entrada I gítima y directa
al comercio con las colonia española .6 Y aunqu el comercio tanto
inglés como francés con la mérica e. pañola aumentó durante el
siglo X\ 111, fue Inglaterra la que lleg' a predominar, legalmente o n .
La ruta del comercio e pañol de larg alcance e eran formaron
de manera formal a comien7.o d 1 siglo ,v111 (r'l 7), cuando Cádiz
u tituyó a evilla, mameniéndo e el si tema monopolí rico de
puerto único; en 177 se estableció el Reglamento de Libre omercio
que p rmitió la transacciones con otros puerto ~. finalmente, en
1789 de apareció el isterna de flotas. e creó a í una nue a
estructura mercantil ba ada en lo con ulado y en la. compañía
marítima incluida la d Filipina.. ~
La ind pendencia ignificó primeramente la descone ión de
E paña como órgano interm diario oficial del flujo comercial La
nueva articulación de la
trucrura económica e realizó dentro
del marco del capitali mo comercial internacional que e extendía
ciudad de ~té.xi o, del 23 al 26 e.le octubre de 1990, \' Centenario I.J.92-1992, Comisión
Pucbla, 'niver idad lb roamer1cana, 1 'O\, Tnin ·porraaón :\famima \lex.icana,
Consejo acíonal para la Cultura y la Arie . enero c.k E rudio. de Hi. mría de
!\léxico, ondun1ex, México, 1991 pp. 119 132.
1
uto ~Iantecón, ~(atild . ·'] .as transformación mercant.il del puerto de \cracruz
en cl siilo xv111: d itio de tránsito a sede mercantil", en Yustc l.ópez, ·armen y
Iatildc ouco (coordinadora ), hl co111trcio e. ·ft:rior dr Me\-ico 171 J-1 59, lruaruto
Jos ' María Luí Mora, lnsúrum d lnvestigacioncs f hstóoca de la l ', ,\M, Universidad

racruzana, 2000. pp. 110-139.
• Li, , Peggy K, Lor i,npenos tra.raJltínticor. l...a1 redu del (0111errioJ' de lar rtro/11do11t1
dr lfldrpmdmcia, l·LF, reímpre ión, México, 1995, pp. 15, T.
• haunu, idon.
V,

129

�f1lib

obre toda la tierra. Para cada país y aun para cada región la incrorúa
ntre un mercado ínternacional má competitivo y la guerra de
emancipación tomó cliver os derrotero .
Monserrat Gárate afirma que el papel recli tribuidor de ueva
. paña que articulaba una economía interregional fu alterado, al
igual que la nuevas oportunidade económica de e te espacio
fundada. en el análi js de 1 . d cin s de la. embarcacione alida
d lo puerro mexicano ante de su independencia, que ratifican
la apertura de la economía novohi pana. E tado 'nido. r ueva
Orleán y sobre todo 1 ueya York fueron el origen o el de tino de
naYíos que cocaban alguno puertos no\"ohi panos. Y en Europa
lo pu rto de Li,.-erpool o Landre. erian otro, de tin . fr cu nte .
La economía mexicana crecía) :; internacionalizaba, ante inclu o
de qu alcanzara u independencia. Producto y pago e□ unas ·
tras dfreccione. determinarían y c n olidarían nueva· ru as
mercantile y financi ra , e decir en el período po in&lt;lep ndiente
mexican lo comerciante ajustaron u redes comerciale a nuevo
circuito .') ¿ ómo afectaron e. tos cambio a la Huastcca?

La Hua teca ante de la Independencia
Lo tre iglo de dominio hispano con ;irti ron a la Hua teca en
una re ión geo ráfica y cultural imegrada a la economía · a lo
mercado &lt;le la 1uen
paña.
mediado d 1 . igl ·, 111 había
aut ridade Yirr inale } comer□ ante , hacendado. y propietario
con lo que funci naban redes p lítica, y económica que ,~inculaban
e te territorio con el r r de la col nia e inclu o con la penín ula.
En lo principale pueblo había admini tradores de JU ticia,
recaudadores ti cale.,) se contaba con representación militar y política.
J

Bt:rnecker, \\'alrher l... De a,gioti.rtas, r111pre.ran'o.r, u, lomo dt lt1 le/11prc111,, 111d11.rfrializacm11111r.vira110 (r~glo !\), L m,·erndad iberoamencana, ;\féxico, 1992, p. 15.
' Gárate O¡angurcn, i\ lon~err:u," 1rcutr comerciales y financiero: entre léx.ico
y Europa t l899-1 SU); l.1 participación rnsc11'', en Yu. te I.i&gt;pez, Carmen,\ Maúlde
1 uto ;\lantecóo (coordinadora.), E!co,vrmin\.1triorde Mb."Íro 1 13-1859, Instituto
Dr. Jo. é. :María Luis ;\lora, lmriruto de ln\'est.i acionc Históricas de la t . ':\\t.
Universidad \'er:icruzana, 2000, pp. 223 259.

1O

'"Ú1

C, óm~ Cmz

De e ta forma la orona e pañola y el obiemo del ,-irreinato c noáan
u riqueza real.e y potenciale u carencia y dificultades, y la
complejidad d u pobladore . A ta e trucrura administrativa
irnplemenmda por las políticas virreinales para orientar las accividades
económica de lo habitante e incrementar lo fruto fi cale para d
beneficio de us arcas e debió el hecho de privilegiar la producción
ganadera por encima de otro ectore productivos. demá cabría
recordar que desde tiempo colonial temprano al carecer d mina
de m cal preci os la producción e orientó hacia eso rubro
Por otro lado, como re ultado del pr ce o de colonización y ya
para la centuria de la Luce , obre alfa la pre encia &lt;le familia
e pañola , europea y criollas que controlaban área. 1:: tratégicas
como la explotación agr pecuaria y el comercio, ademá d eiercer
el dommio admini crarivo de lo núcleo urbano , de la propiedad y
de la mano de obra indígena. A u acción e debían lo intercambios
y flujo económico que se daban en la región en la postrimería
coloniale y en año previos a la uerra de Independencia.
En la primera década del iglo XI:\ la Hua teca era un e pacio
con una población indígena mayoritaria de habla hua teca r náhuatl,
un bu n número de me tizo y mulatos y una minoría blanca. Los
producto de mayor relevancia eran el ganado bovino, lo grano
bá ico como el maíz y cultivo rropicale como la caiia de azúcar
cuy derivado. rerúan demanda en el mercado novohi pano. n
primer término corre pondió a lo propietario e pañole y criollo
la in ver. ión en hacienda y rancho ganadero . En segundo lugar,
la. c munidade campe ina huasteca , que cultivaban maíz y Erijo~
producto e enciale en u dieta también ·e dedicaron a la crianza
y explotación de ganado mayor y m nor organizada., en mucbo
ca o. en cofradía·. Y en tercero, hubo pardo. y mulato qu también
e involucraron en actividade ganadera. al quedar encargado de
rancho
ue eran propiedad de hacendados que dirigían ·
organizaban tropa d miliciano y que de e a forma le pagaban
lo servicio pre tado en la milicias pro,·inciale .111

'º En el Padr · n de población de

)zuluama de 17 9 . d talla la población qu
radica en los ranch&lt;&gt;. y hacienda • destacando d hecho de 9ue lo. rancheros pardo.

131

�J;¡¡¡/,ma G6tul~ Cm"

La acriYid. d mercantil raba n un gundo plan y • e nutria de
productos locale. para u coruercialilaci , n o el interi r de la col nía
) d pr duct · d imp rtaci 'n, com vino , ve. tido , zapato , papel,
entre otr , introducido. d man ra legal e il gal.
D bid a que geográficamente la Hua teca e c r eterizaba p r
un amplio litoral c cero. é'-te debió er uj to de re.guardo
con rnme. Para l últim t rcio d I igl ~·vrn I comraband ele
producto. exrranjcr obligó a bu car mcclida qu . tradujeran o
un mavor comr I fi cal , n una m jor vigilancia militar, lo cual
llev · a· la f rmaci · n el ~ 1as de pard . ~ mulat . . 1 obj tivo
era que é. ta impidter n I ingre de m rcan í, d imponaci · n
ingre. a&lt;la urtn.ameote por la. co. t hua tecas para alcanzar el
altipl. n central , I mo de mula, iguiendo antiguo J escabro. os
ndero pr hi. páruco para ba. t e r lo · m rcados de la ciudad
de \féx.ico ,- Pu bla. ·i
La c. ca cz y di. per ióo de las fu nrc. primaria clificulta la
recon trucción hi. tórica d I proce
admini. tratfrc . de la
l l ua. t ca . . · o b tan
a grande ra g ,
ta región fue
conqw cada por I l mán Coné a finale de 1522 y qu la llamó
ProYincia de Pánuc , an xánd la a la. u 'ª paña. P tenormente
la
rema e pañ l. formó la obernac1 'n de Pánuco y Tampico
que ruvo c mo . de de u gobierno a la úlla de anti teban del
Puerto.
n el . urguruemo del \·irrcinato d la 'ueva E paña en
1535 la Prm·incia de Pánuco creada p r Coné
e m,rtió en la
. lc:tldía mayor d Pánuc y Tamp1co. t?
Alguno. documento· aduanal de P
) l ; brindan una idea
Je la organización y d l funcic namiento de la regi 'n en d último
,. mul 1m Jedaran ~er tambi · n :oldado milJcianm de L, juri. dicción de Pánuco y
Tampico. Padrón de&lt; zuluama, l 9 ). \rchivo Parncular de ~!aria I .utsa Hem:ra

a~a.~u .
11 o ulla, ora, "Pardo ) mulato en TamJahua .. , ~m111rio,

ntrodc • tmli .

tercio d J iglo \ ' lll. Ya para ent ne el t rric rio huast co
comprendía cuatro alcaldía : Villa d
alle,, I luejutla, Yahualica, y
la conforma&lt;la por Pánuco y Tampico.1' La tre primera. tenían
como cabecera a los pu blo · qu le daban nombre. ,n el ca o de
Pánuco y Tampic &gt; la cabecera era el pueblo de Tantoyuc~) pasaría
a formar parte, p o añ s d pués de la intendencia veracruzana,
aunque la alcaldía dependía militarm nt del tenienrazg de
Tamiahua partid de la juri dicci · n de Huauchinan o, que cría
incorporada a la inten&lt;l ncia pl blana y qu
hallaba mu} distant ,
a la ruel ta &lt;l la . ierra. 14
amiago de lo Valle llamada p tc1i rmente Villa &lt;l • Talles y
fundada el 25 de julio de 1~ 3 , fue incorporada en principio a la
:robernación de : ueva alicia. 15 En l SY pa ó a r alcald1a may r
d la \"illa &lt;l lo Valle , ha ·ta qu en
e reincorp r · a la
alcaldía ma, &gt;r de Pánuc . · n 15 O t rnó a . r a.lcalilia may. r ht ·ta
l 7, cuaod exnnguida la· alcaldía: mayor pas
formar part
de la ltuen I ncia de an Lui Poto í como c rre 'mi ot . Hacia
1T.., 1 pu blo. má important s de u jur1 ·dicci , n, canco p r , u
p blación como p &gt;r u coro rc10 eran C zcatlán Valle del Maíz r
la mi ma Villa de Valle , en d nd

rs

.

Sítia,1.re 1111,chm tiendas, mlnm b,ist,mks 1111•r(ad 11 s. recu,u care,ada.r de .rt1les,
·pmtidas de 1J11tlt1s •""hal/fJs por el di11(ro y r,,mhio q11 h'!) dtlpilonrillo q11( t11
los 111d1 p11eb/os labra11 los indios: si 111bra11 dit· rsas espedes, •cria11 t111t1dos_y

h still.f.. . 11 •
Debido a la 1mporrancia &lt;le u comercio no e de extrañar ~u
11 En L-1

actunlidad VilLl de V:ille. pem:nece a an l .ui Potosi, \ahaulica) I lueiucla
al t: radod Hidalgo, Pánuc a \eracruz. rTampico r ,\ltamira a Tamaulipa:.
1~ Informe del Resguardo de la real aduan. dt: Tampico ele 1
, Fundo Aduana..
vol. sn.

\(, .

l listórico · de b L ni,·c.:rsidad Veratruzana,. · alapa. i\faria Lut~a 11 m : , asa ú:,
Pob/n ·,;,, n ra m kJ Hffa.rteca. I nsaruto de lnn: n acu oe. Hi ·rónca~ de Tamaulip•.•
19 .
~ 1f rrc.:.ra :i ·a ü,. t\irui Lui a. Misit,,m de la H11a1:, c11 poto i1111. l..a mm1d1a dd
\nlmdort!e Ta111pico, ipoc11 co/1111i,;/, C naculr., 1999, ~léxico, pp. -

Chipman, O n.tld . 1/fio ti,
and IIJt' Proii11rt qf P111111,'tl in thr r»•
\,ri,1111, I &gt;I -l"JJ. ·orth Te. a. tal Univt'.rsiC), Th \rthur ll. Jark, Glen l. le.
alifomia, 1967.
16 lnforme dd Re:guarJo de la r I adu;ina de Tampi o de 1-,
y 17 . I·ondo
,\duanas, \·o!. ·o, \e; .

132

133

1

"Z!"ª"

�11bm11 &lt;,

ntre _u habitante. e.le. la , ran , lguno. incli\'iduos dedic, do al
intercambio mcrcanril d 1 r, o alcance com f-'. lip Barr. gán.
m rcac.lcr que compraba producto. 1 e le. y efectc imp rt. do ,
conc cid por la cuantía de ·u riqueza y por el alcance d · l
opcr, cionc qut.: realizaba con la llegada &lt;l cada flora. hl inf rm
de la aduana de Tampic de 1
señala qu n e 'te año c ndujo .
1 ciudad de Pánuco, ólo d cu ne, de arrier 60 docum nro de
libranza .1• Entre 1 · pre lucro. con lo que comerciaba pu c.l n
mencionar e mula , t-J.n.1do . cmilla , pil ncill y al de la. cual
. e decía " ... que en la • u n España 9ui2; n e hallaran n otra
c.. a com en la u, a' ... u de mpcño como nba tecedor de
p, rlicul. re , labradore · , amer s de la pr &gt;vincia, a í com de
comcrci. me qu suman tam d imcrior ·errano como otr lu re
de la costa hua teca, le permití · bt n r rendimiento 1 \·ad ..
Por lo qu re pecta a la alcaldía Je J{u ·jutJ habri. qu
ñ, lar
qu1.: era un pueblo de m ·nor rdcvan ia qu d J Villa dt: \', U . y
con una form, urbana incipiente. u importancia radicaba en u
r,tícc. pr luspánica y en la alt. con ntración e p bla ión indígena,
, di fer nc1, de \'1lla &lt;le Valle yu , 1i rual que Pánuc •. urgió como
pucbl e ·p ñol. e car crc:nzab. p r J. c.·isrencia de 1 "barriccillo
&lt;l indi&lt; :'' y por u com ·rci . tn1xé· dd cual~· continuaba con la
pr.íctic, del riangui &lt;lominical y d I rrucquc.:. A pe ar c.l e t •
mnvimi nto mercantil c.¡uc pudi ra e n.id rarsc bcné te d • de 1
pumo de \'¡ ta conc,mico y ti cal lo cr ·rt e. que en el informe
aduanal &lt;le l 7 e '-eii.aló la au. encia de: una ficin:1 &lt;l tnbutaci · n
y no se !uzo mrnci '.in de l e. i. tcncia de ran&lt;lc capit. 1 ..
L , kaldfa &lt;le Yahuali a, &lt;le tempcramcn o cálido. fue la m:i
pobrl' de las cuacro alcaJ&lt;lía que conformaban la Hua teca a fin; le
del ·i lo X\ 111. u pueblos c:ran también mayoritariamente ie indios
&lt;k habla náhuatl, per &gt; la r, audación fi ·cal e I esca a... e . cmbraba
caña m. iz r algodón ~ sL , jian m:mtn. r lic n7o.. En , u ca , . la
rccolecci · n &lt;le I neficio fi cale c. rnba a ar to &lt;ld pr curador de

-idrn,.1'

-

. unad forma
· · D 1cucrdo con l .mfor m ' Juana! de 1
· l &lt;le
ju uoa.
• .
ara la orona p &lt;lía '-Cr el arr n ami ·o
l grar ma ·ores ingr ~ P
.
1 en .1p , anual .s.
.
d 1 b k impuc: to. :nm. lo
un parucular e co r&lt; e
. · d p. e , Tampico, u la ma
¡
t
lcal&lt;l1a 1a
:mu •
Por úhim • ' cuar
. • . ~- .. n ?3 pueblo de in ü • par&lt;lo:
p , ·cían a ·u 1un, utcoo .
¡· .
poblalla. crtcnc ,
. d d 1 rcpre nract. n po iuca,
yu a la c. b c1.:ra'
•
.
T
y bL n . ne .
•
bl · \ '' .. d Tampico y Panuco eran
.
- :tl ( zuluama Puc o tc¡o
'
•
b l
militar y h c. , ·
. . • . ornbl ... bn dio. •L practica a e
lo: núcl
de poblac1on ma._ n '
. r . e di ringufan d )
. \
d
d l., nerr. \ c. tr:tn) · ·
..
comcrcm l c.; pr ucm
.
. ion flu\'i, 1\ manuma
gu . c.:man comumcac
.
1r
rest ) :i • la. alca l ia. P r
, '
.
·ch \' 1 t laban.1 .
com \ era ruz amp
.
i.
con lugar . e I cante
l ·11 &lt;l ·1 rí dd mi mo nombre,
. &lt;l p
l , ntaili a a on a e:
. _1
¡\ la v1lfa. e :tnuc ,
'
.
. u morn &gt; r gt nw
mucha.
mbarc,
c1onc
.
•
l
1
llegaban por a )arr,
'
p st ri &gt;rmcmc s ·na
1
¡ 0 lcannba ha. ta o ¡uc ·
&lt;le la 1!p ca, c..1ue toe us
1
, ra una zona gan~ dcra )
'
1 0 en Tamau 1pa. ,
d
d puerto
am
.
&lt;l
. practic, a cumúnmenr' ~
Pi cíe la. l cría d.,; arumalc e dcargab. 1 .camarón l1uc . e v ·ndia
,7
tenían gr n dcmaml a. -.:i la pe ca e r &gt; ' o '.
.
• • , ulrnba bundan11.:.
en d mrenor res
• .
l · . tr ducciún d m re. n
. . un punto escrate rt o e in
n nnua
ale d di\' r.o rip qu·
.
la cual d ·tacaban la
1- ..,
d1, r a , c.:ntr .
. . re ti cal. El infc rm Ju, n, I &lt;le ' '
e &gt;n tituían un 1mp mante 10
·&lt;l nr J
amp che
l 7 lle aron barc pr ce e
l
rd1 ·re u
n
di
¡
ore
na cau. ando alcab. • ·
1
fu ron ,·en • a
:tl
car . do d •• 9ue
ca p r: e t puerto Hro
.
ali n Je 1 11 ua te
I• n nudo 10\ r,o
d Pueblo Vic.:jo, aJcmá. &lt;l
Pro lucro , como sal de la l. \.tfü
"ble
I r •gH· • n. 1: \
. 1•¡ ncill , " otr&lt; come u
•
. eb ., que o. matz, P
• ·
• d ~ ,iue d L. Habana
fi .al Je¡a e &gt;O rnnc1, e 7
mi. m &gt; d cum1.:nto ' 1 t,
1 . l nt 1· intro&lt;lucción de
•
J&lt;l . •na a, 1gu. m c.:, '
.
mraban pur Panuco c. .. .
·º fic n ,. uuc
nnc.ltan a
.. mcr adun..
.. pr hibidas que no spcct1 J
• ,
.
. mula \'· burro. · . c u l. ban. ru.n
• e¡
cambít de dml·r
• r Sc.'
.
tl.
Pánucu
\
mp1
o
e
re
d
l 11
F n la , at 1• 1 1-r
'
·
• 1 s p r lerccho!,
e
?00 p1.:
• nu,1 e
inform a&lt;luanal e ' ' . -1
1
uc pag. ban lo b. re &gt; qu
e suma ), n o q
•
a1ca balas,. ¡ s uue
7

l .«. ni.
" J, . aJ.
1•

I..n. rit.
IJ-1

135

�aban d puerto, cifra yuc podía \·ariar d
d cmbarcac1onc arribada .
:
e acuerdo con el numu
17 1 ol ·I .
'
' ' por c1emplo algunos añ ant en
• •
, .·
~
.
0 e mgre o d rr s barco
p . o . La falta d .
. .
. c,1u. o una conmbucion d 4..,5
•
&lt;.: ma~ re!- materiales de rim
. .
c n trucción IThÍ fina del
d.
P.
ra mano 1mp1dc una
mom
e lo in re O f I d
a1caId ia, que ·cguram t t••
• l. ca es e c. ta
' en e ucron cuant1 0
c¡uc dl: ·de 1 9 f
·
b
'
·
Ltmcndo en cuenta
unctona a en la \"illa &lt;l p
mO\imicnto portuario r ·l t 'h- 'd ,_
:muco una aduana. El
ra co e ra pr duce
•
de un ambiente de progr . .
b
_.
ion regional hablan
t:. 0 que enchc1ó al • · d ·
a com •rciant y propictanos como Frana c ,ccrn ano, en -P c1al
a la orona. por 600 p . o
1 1 . o Ponce yuc arrendaba
· · .mua c os dtr ·ch 0 d l
J 1 tan pagar la embarc .
' ·
e a cabala. qu
.
. ' acmnc. que llegaban aJ ucrro 21
~-ont1guo a la 1urisdiccion d la ,1lcaldiá de
.
.
hacia el ur \' a la juns&lt;l1c , l 1
Panuco r Tamp1co
.
•. •
c,on e e a alcaldía de Pa . 1
b.
•
e 1 tenientazgo c.l · Tamial . d. l·
pam a, •'-' u 1caba
·¡·
rna,
,l ljUC dep nd' 1
·
nu narmente. ituado a O . 11 d .¡
e ta a primera
.
ri a. &lt;.: m.tr con una pobl · ·
• 1as alcald1:1 mencil&gt;nldas ,
algu
,1c1 n sunilar a
'JU l
.
con
no puebl s d • . d' d
- egua. ele Tanton1ca \ co tab , . . . . e in J ", istaba
ílU\ ial de Tu. pan .Hab:
n J a en u ¡ur1sd1cc1ón con el puerto
.importance. I:I informe
. 'ªaduanaJ
mue 1a I e ·ca I c
.
.
de 1-~' . , o~erc10 pi_- cicola er,
t
.•
tI
cnal &gt; qu
han U
a rcgwn cmbarcacion.
·gar a
,
c. 9uc atracaban en T .
cargamento de contnb·inc.lo
l'
uxpan con
de carn , v de mr &gt; .P' d yu d\'cnc. ia_n de manera ilegal a cambio
•
• r&lt; ucto · t. la ucr
ma or \' b , tia para la a .
. ra como Jc,lfano , g:m!!do
1
•
•
mena. • e con ·1c.leraba
l i
uc Yista fücal el puerto tuxp
dí ·
· · 9u , e e te t:I punto
de • lc::tbahs._; A i : ·1 . no p&lt; a pro lucir hasta do d ·rccho.
LO

~

uenu 'e tcru,:ntaz ro de 1 . }
rcl1ucno sector mercantil en d
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am:a ,ua ~~nr.1ba con un
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.
e JUn c. 1cc1on Je la lcal&lt;li d p •
~r. 1 amp1
o . e incorporó 1ª \·'lla
de Altamua
. en ' 1-49 a e c.l~mue
1
¡
iunc. ada en sus limncs e·n ucrra
.
i
, cuan o tuc
u1 putada . ¡
"b
y como pan del pro, ccto d . d . . .. s ,1 as m us ch1ch1mt.:cas
•
e omm10 dd
u evo • antanucr
.1
que
z1 1n • nnl' Jd Re.: guardo J Ia re.al J uana J T: mp1c ) J 1-, --, ¡...... J \J
1 -o, \ (, ,
, v u O
U:1113.

\ O•

ldr-111.
/..J'&gt;(. dt.

Ucn1 a cabo J sé de [•-.e, nd · n, fundador d una relevante familia
de comerciante empr ari _ dccimoni'&gt;nico • qu logró una
culon.izaci · n exito , y la imr ducción de la ;plot:1c1ón gan, &lt;lera
en fa rcgion que, e n el tiemp , fue la principal fuenrc de riqueza.· 4
cmplazami mo ge gráfic cierra ad ·ntro de la \·illa. en la ruta
hacia • Iomcrrcy y la zona cenera! de la c lonia, pró:imo . 1 rib ra
&lt;ld río Pánuco, favoreci · el crccimientc Je un grupo d corncrci, nt ·
que !-e a cntó n Altamira Y muy pr nto entabló ,mpct neta con
d anúguo grupo m rcanril que op rnba en Pueblo \ 1c1&lt; , 1roado en
la la runa del mi. mo nombr , dond ·e d _cargaban prouucro.
e:trani ro·. \lguna déca&lt;la de . pué , durante la ucrra de
Jndt:p ·nc.lenc1a, la re rión de la I iua teca viviri, un prncc, o &lt;le
recompo!-ici · n dL la. rut, _ m rcantilc qu condujo a que hombres
de comercio dt. ambo grupo. impul ·aran la creación de un nuc,·o

n

puerto má cercano al m. r: Tamp1c .
cgún Gabriel aldh·ar, l.1 \ 11!. &lt;le Altamira formó . u ca erío
con la m; dera · d I monte c&lt;.:rC, no y e utilizó "z, cat .. de la
wna par, 1 t cho . Fl h cho &lt;lt. que estuviera ·itu, &lt;la a la, orillas
d un cxten o la o lfamado hampay:,n, qu e comunicaba con
lo. ríos de Guayal jo , Pánuco, facilitaba la naY gación inc rior
h, . t alguno. pu blo. de \ 1U, de Valles , &lt;le la I lua. t e,. Por e a
r, zún fue po . ible que progre ara n poco. ano . Pront se
acumularon 1 matenalc. nece a.río para l.\ con. trucci · n d una
i le ia , ,·arias ca. a. de rnamp&lt; tcría. En l 5 la \ 1lla de \Ita.mira
contaba e n 65 habitante entre e pañolc , me. tizo. y • lguno
indio pcrt nccicntc a la tribu &lt;le 1 . \nacana. congregados ahí.
La riqueza cmo\·ienrc comab, en t::a fc.:ch, con c rea dt: .:,
cal e1., d gan, &lt;lo menor , má. de 2 ~, J ,.le ,. n:u.lo maym.2G
alJ.i, r ,abñd. 11111 ria t. m¡m diada d ltJm ulipa1, ed11orial lk.11ri1 &lt;l
:\k ce. 1945.

' (,6mcz Crui, rili\n:rta, /) f,

:pi

i 1/, ponencia pn:--cnt. d en d Pnmt:r

n "1 )tria d, \ n ]11an. l..11 rola dt "" ro111rrrio
n re de.: l li rona E n · mic¡ ,le lé ·ico.

c1u&lt;l.1J de I'. ico, 24 J · ocrubrc Je 2001.
Prieto \1 ·j:m&lt;lro, "Hi 10ri • •cog~iia ~ c,tadi cica &lt;l 1 sta&lt;l dl 1 maulip.,
1 73". e liciim fac imil. r. 19i 5, , 1. nu ·1 P, rrúa, :\1é.xico. p.l
1-

1 6

ilva,

�rili~rta G&amp;mtz. Cm;_

Lo. pueblo fundado. en lo que ahora e Tamaulipa , entre ello
la propia Altamira, cuya riqueza radicaba como e dijo, en la
ganadería, llegar n a er \'Ísitados con frecuencia por comerciantes
de ganado que de de México, tra partes de la Huasteca, de la
ierra Gorda y de an Luis Potosí, iban a contratar en hacienda
ganaderas grandes cantidade, de animales que realizarían despué
en la poblaciones de otras pr Yincias. 2Al igual que en otra parte de la )u va E paña, las aduana
establecida en la H ua. teca fueron arr ndada a los principale
prop1etarios y comerciantes de la región. Lo uce ívos informe
aduanales reflejaron que, de de el punto de vi, ta de lo jefe
aduanales, el monto de lo arrendamient . fue mucho menor a lo
beneficios reales que obtenían lo arrcn&lt;lacario de dichas oficinas.
Ahora bien, el análisic; del conjunto de pueblos , nlia hua teca
pone de manifiesto que a finales de la etapa colonial, había una
decena que con ervaba una práctica mercantil de antigua, raíce, . A
e e pequeño grupo de pueblo· con actividad de cierta imp nancia
habría de umar e Tarnpico de Tamaulipa en la tercera década del
iglo ~IX.
En la última. década del siglo X\ 111 la actividad comercial y la
recaudación de fruto fi cale se mantuvieron constantes, en
panicular lo derivado del comercio interproYinci.aJ como pued
apreciarse en la tabla siguiente. En 1784 el arzobi pado de México
reportó la recaudación de tributos ingre ado posteriormente como
impue to reales, obre productos regionale : algodón, Yainilla, pfra,
pe cado piloncillo, tejido de lana y re e , entre otro .
_ mo e ha mo trado ha ta a9u~ la Huasteca de tacó p rque se
incorporó a la administración de la Colorua en las po trimerías de
é ta. Para entonce se habían uperado lo efectos y las dificultades
d u conqui ta, derivado d l hecho de localizarse en el extremo
nore te de la ueva España ) de er su habitantes más reacio· al
sometimiento lú pano. Con tiruía ademá , una zona de frontera
con la tribu chichimecas, que ólo llegaría a ariar ha ta mediado

z: Prieto,

op. at., p. 21 O.
138

Tabla l. La Huasteca y jurisdicciones vecinas en 1784
Aoobi. pado de , IéxicoHuauchinango,
del duque de tlixco (dista d.: Méicico
30 leguas al norde te). Hay algoclón,
pica, \"1Unilla, pe cado y camarón, ferias
o ciangui con lJ Huasreca "! putga de
,'alapa; además está sujeto a esta
alcaldía. El puerto de Tamiahua y su
co ta de clima caliente y cemplado.

Tributos 12,815" 6' 9'
De medio real 395' 4' 9'

Huayacocotla y Chicomepec (dista 38
legua de féxico al norde ce). Hay
ganados mayores, siembras, pieles de
diver o anímale monra.race y algunos
tejido e hilado ; clima templado.

Tobwos 6,215" 6'3'
tt:dio real 189" 2'6'

Pánuco )' Tampico (dista 80 legua de

México al noroe te). u comercio:
ganado \'acuno, pesca, algunas emilla

y maderas.

Tributo -4,031"3"0

Medio real 10~"5"0

r

Tiene puerto de mar
comercio en Cl\tnes sab.das; clima cálido
i- plaga de mosquito .

Tulancingo (di ta de México 26 legua
al noroeste) . u comercio con la
Huasteca es de piloncillo y otros efecto ;
tejido de lana y icmbras; alguna pesca
en sus ríos; clima frío y en parces

Tcibucos 10, 568"6"9
Medio real 276"2"9

templado.
Huejutla (dista 70 legu_as hacia el norte
de MéK1co) hay haciendas de labor )'
cda de ganado, trapiches de piloncillo,
pescado de su óos; es áeaa caliente.

Tributo 1, 192"6"0'
El medio real 035" 7" 9'

Yahualica y ochicoatlán (dista 60 leguas
al nordeste de léxico).

Triburo 5,160"7"3'
El medio real 16"3"O'

Fuente: 1 ocicia de roelas la jurisdicciones de ueva España, 1784, FC!,, varios autorc5.
• oticias estadíscicas de la incendcncia de Vera.cruz (1803)", Aorescano ayer, Enrique,
e Isabel Gil (Comps.), In cituto acional de Antropología e Historia, féxico, pp. 62-107.

139

�hli/. rla

del iglo X\111, con los resultados &lt;lel ptoce. o de colonización llevado
a cabo por José de Escandón.
us caracterí ·ticas geográfica y el impacto de los proce
de
conquista y colonización tuvieron como re ulta&lt;lo el de arrollo de
la ganadería como ector prioritario de la economía huasteca. La
e ca z de mano de obra encontró en la explotación ganadera una
fuente de riqueza favorecida por las llanura · tropicale. propicias
para la crianza de numeroso hat . De e. a forma la Hua t ca e
con tituyó en un eguro aba. tec &lt;lor d , carne y cuero para lo
mercados del altiplano mexicano y para el aribe.
P r lo que re pecta a la agriculrura, ante la re. istencia iodíg na
para tran. formarse en mano de obra camp sina, no e logró el mismo
auge qu tuvo la gana&lt;le!la. Aun cuando se inYirtió n la explotación
cañera, ni lo cultivos ni I trapiche alcanzaron lo niYele que
tudeton la zona, cañera de otavento y de la r gión de Córdoba.
Hubo propietarios españole· que cultiYaron la caña d azúcar con
el apoyo de e clavos negros; por otro lado, la producción de grano
como el maíz quedó dentro de la agricultura de temporal y en manos
de una población mayoritariamente indígena interesada en producir
para su propio consumo y re i tente en participar en cultiYo con
destino al mercado.
En este e pacio huasteco ganadero, en primer término, y agrícola
en un egundo plano, se definieron a lo largo de la colonia lo camino
r lo intercambio mercantile que enlazaron pueblo , villa ~ zona
productiva , dotando así a la región de forma
unid_ad
favoreciendo el , urgimiento de grupos de comerciantes. E to
tuvieron a su cargo el abastecimiento de lo circuitos mercantile
interno y el control de lo producto extranjero , fueron quiene
enfrentaron lo efecto del contrabando y e colocaron a la cabeza
de la e. tratificación ocial de la Huasteca junto con lo. hacendado
para ej re r el control r gional. Con frecu ncia denunciaron la
introducción ilegal de efectos 9u e pre entaba en la jurisdicción
de Pánuco y Tarnpico, incluyendo en la misma al puerro de Tuxpan
la cual e incrementó con d movimiento insurgente.
Vendría a ser La Guerra de Independencia el \'enco que inició la

y

140

r

G1Í11"Z_

Cmz.

transformación r fragmentación de La HwL t ca. Lo fectos de la
guerrilla insurgente obre el j tema de comunicacione de la región
central veracruzana y el aislamiento del puerto de Veracruz
provocaron que tanto la autoridades 1,irreinale como lo. grande
corn rcianres de los consulados de Mé ico y de Veracruz bu catan
otra alternatiYa para mane ner lo t1ujo mercantiles en lo que
e taban ba ado la ec nomía novohi pana y la fortunas particulare .
Por lo mismo ·e recurrió a poblad ne p rtuarias, camino ..
comeroante habilitad s de la I Iua teca para mantener d tráfic de
m rcandas y las comunicacione entr la l ucva E paña y la metrópoli.
En resumen, la región mantuvo la integración lograda en la etapa
colonial hasta que 1a ep:uación de España) la adopción del sistema
republicano dieron pie a la reorganización política y fragmentaron
la Hua, teca. Lo que podría con iderar e un grupo de poder hua teco
comenzó a dividirse expre ando una cliver, idad de int re e l cal s
&lt;..¡u demandaban nuevas ntidade federativa, a ttavé d la cuale
ejercer un control regional; en con ecuencia, p rciones del territorio
huasteco pa aron a formar parte de lo estado &lt;le Veracruz,
Tamaulipa , an Lui Potosí, Puebla e Hidalgo.

La Guerra de Independencia en la Huasteca
· n 181 Ose inició la uerra de [ndependencia n l e ntro ele ueYa
E ·paña.
partir de est momento, e te ev nto p lítico militar
'J rnificó el inicio de una . erie d
cambio regionales y d
circun tancia favorable para lo grupo de p der locale .2~ La
acciones bélica e pre entaron en d norte veracruzano en 1 11
cuando los bando contendiente intentaron con ervar o tomar el
control de lo. puerro del Golfo de Mbú.co, consciente del papd
e ratégico que repre entaban para el flujo de mercancía , caudale
) comumcac1ones.
En el a pecto conórnico la Independencia ignific · primeramente la
de concxi · n de fapana como · rgano intennediario oficial Jel flujo comercial. l .a
nueYa arúculaciúa de L, e uucruras económicas e reali:t.ó dentro d I marco dd
capitalismo comercial mternacional c¡ue se extendía obre toda la rieria. Bcmecker,
\\alt r. L., Dr 11gíotisltl.f)' mpre.r,mos, m l11mo dr /11 k111pra11a md11.rhializprio11 n1t.xicanr1
(1(r.lo XIX), l niYersidad lberoamerican:i, Méx:ico, 1992. p 15.

141

�l·iliblrta &lt;.,ú,,uz. Cmz.

l a edio rebeld a la principal ruta comercial de la co ta al altiplano mexicano Veracruz-PuebJa-1 féxico, trajo com consecu ncia
la perturbación del ritmo comercial de la Colonia, en particular la
zona geográfica central obligando a comerciante \' autoridades a 1a
habilitación tem~ ral de algunos pequeño pue~ro de la franja
co. tera del Golto de México de manera que la· m rcandas
almac~nada. en Veracruz con motivo de la actividad insurgente
que lo tmpedfa pudieran er nviada. a lo mercado d la ciudade
de féxico y Puebla entre otra·, por la ruta. de la Hua. t ca.2'' ~n
con ecuencia, lo puerto de Tu.xpan y Pueblo Viej en la juri clicción
d Pánuco y Tampko se convirtieron también en blanco de ataque
para los rebelde ·.
P~r noticia publicada. en la Gazeta de lé.,1co, e abe qu las
autondade coloniale m.itieron para la defen a de eso. territorio
una primera convocatoria para la con titución de algun grupo
armado . Así el 1Ode octubre de 181 O . e invitaba a lo propietario
a patrocinar e integrar las Compañías de Patriota o Fiel Reali ta
Defi n ore de Fernando VII, misma qu e rarían dedicada a la
protecci, n resguardo del en tomo local. Para tales fine no 'e
e tablecieron di tinciones entr lo. aspirant s, quienes libr mente
p~dían incorporar e a lo cuerpo l cale in importar u lugar de
on 1-en, europeo o americano.'º

r

La e trategia. defen iva del orden colonial fueron incrementán&lt;los , ~aulatinament , c nforme los araqu s rebeldes lo exigieron.
· n un pmner momento 1 , regimiento militare establecido en
• rueva . . pa.ña fueron lo. encargados de re tituir el orden, a í fue
que lo, puerro. de barlonnto qu daron bajo r guardo del
Regimiento Fijo de eracruz de 1810 a 1812, junto con militare

.~ Herrtra ~analer, Iné •. ?fercuri? para refionr la plata mexicana en el ~1glo. ·1x",
\:l. ¡ulio-~ p11ernbr
1990 nú1n 1 pp J?"'t 52· 1

Hutona \lr.\1rut111, \ol.

•
,
,
, , . - - , . ac tore~
detern_1inance~ dd abas ro de mercuao a México en el si rlo . 1x fut:ron principalmt."lltc

de la primera división con sede en Tampico d~ Vera~uz y de la
egunda divi ión de la Huasteca con ede en ~~u~¡utla, ba1_0 el_ mand~
de Domingo Camuñ z y del capitán de milicia Andre Jauregw,
resp ctivament , en tant que en el pu rt de Tu.xpan aún n~ ha~ía
.ido con titui&lt;la la milicia l cal urbana p r carecer de automac1on
del ,1rrey, cuya olicitud e había enviado ha ta el m d enero de

1 12. 31
Lo. con tante alzamiento
n la Iluast ca llevaron a la
formación de la milicias en los pueblos más importante como
Hucjutla Tampico, Tantoyuca, zuluama uxpan y P~~antla: Lo
comandante de e tos cuerpo p rtenecían a la familia cr1ol_la
má pudiente. mucha de ellas entrelazada p r parente ·co, n~g. c10
v ami tad e decir, los má · interesado en manten r la po 1c1one
de privilegi que disfrutaban ha ta e e momento.
.,
e debe recordar que de lo pueblo pnncipale. de la reg1on,
Tw pan de tacaba por la actividad mercantil de contraband.o _Y no
por lo rendimiento fi cal que otorgab~ ~ la Corona, qwza por
llo la formación de milicia l cale e realizo hasta d momento en
que el puerto estuvo en serio p ligro de ca~r. en mano, de lo
in urgente ; circun tancia que alteraría la· condiaone del ~~ehac r
de lo comerciante y hacendado del área. ·u la expans1 n d la
rebelión 1 que incitó a lo Yecino a participar en la defensa de u
entorno.
.
En 1 12, T uxpan, p r medi de la participación de u vccm&lt;lano,
e incorporó a la guerra que e extendió por la región, en respue ta
al continuo a edio in urgente. Destacaron en La defi n a de ilicho
puerto alguno, integrant del Regimiento ~ij de V racruz; P. r
ejemplo, los capitane de las milicia : Franc1 co Barrera, Antoruo
Pene}no y Pedro Blasco
te último natural de_ Tuxpan; de los
subteniente Pedro Díaz y Ianuel Cuc a del rru m cu rp , d 1
ubd l gado •ranci.co León y , rté , ti 1 g b mador &lt;l naturalc.

de caractcr externo, p. 29.
10

La. ~!licia. eran cuerpo mili cares no continuos, Ortiz f.,scamilla,Juan. "Las
fuerzas mtlnan:s }' d proyc:cro de e:tado en México, 176~- 1835. en Ci11mmtno1lo, de
historio m .\U.,1ro. l~JColegi Je \Iéxico. México. 1994 (261 -282) p.263.

i
e procedió a ta formaci · n de Jo, e&lt; mpañías, una integrada por lo. sujec~s
pnncipales del puerto, lep;i&lt;lo. por pluralidad &lt;le vot Yuna ~eguoda companta
integrada por las da . Documento constirutirn Je la cornparua Je pamota ti
Tuxp:m, octubre de 1812. Operaciones Je Guerra, ,\GN.

142
143

�Fihl rfa Gtinw:;:_ Gm!?

&lt;le Tuxpan, Ga par Benito, y de los ,ecinos principale Graciano
Puertola , Juan Car.i, Franci co Cobos, Miguel Xiquer y Juan
avero,12 hacendado· y comerciante..
El procedimiento de formación de la Compañía de Patríorru de
Tuxpan fue realizado en ago to de l 12 de acuerdo con lo
establecido en la comocatoria. _, 1cabildo y repre entante militare
radicado en I puerto encab zaron la reunión de notable~ que contó
con la pre. encia de todo lo~ . u jeto princ1pale del pueblo. e
procedió a la elección de ficiale y se acordó qu men ualmcnte
cada individuo aportaría una cuota. Estos rccur s erían utilizado
para el pago ti lo, oldados más necesitado e incapaces de
. olventar lo· ga ro por sí mi mas.
La informaci · n vertida en la '•Li ta de las contribucione del
vecindario de Tu'-pan a fa,, r del ervicio de la Compañía de
Patriota " pone de manifiesto a un sector propietari que ahora
tiene la oece ·idad d int rvenir con recur o militare para defender
su e pacio. Lo mismo ocurre con lo vinculados al comercio de
producto extranjero . También expre a que no quieren la
independencia r forman una fuerza bajo ·u mando porque el centro
les queda muy di tance. De los veinte conttibu emes ólo dos e
ubican en d Yértice del grupo de poder del puerto en e e momento.
·nseguicla 11 contribuyentes de ocho peso mensuale entre ellos
uno e d cura ) d otro el admini. trador del tabaco. E un ector
m dio ligado al statNs q110 ) finalmente un pequeño ector de cinco
p r, na que cfan d do. a cuatro pe
meo uales.
En l 12, en el ,-ecindario de Tuxpan, 20 enre controlan un
ayuntamiento e n prcrrogatí,·as de un comercio de almra que no
de ean el cambio del régimen colonial. Este grupo e urna a la
guerra p rque e. una situación real que lo envuelve, por e o
financiaron grup ) militare· para qu defendieran sus priYilegios.
ElcapitánJuan .ar·ivlo t ni nte BernardoTamariz Franci co
obo \ ~Iiguel ,. ··quci- fueron electo. jefes de la recién fi rmada
compañia, olicitando fueran comurucado los acuerdo a Juan [aria
:-G11zdL1d1•.\lé: im. 26 de agosto de 1812, parre de luan \fariade ·oro, gobernador
acc1dt:nrnl de Vcracruz, dirigido al virrey D. f'r·,mc1sco · av1er Venegas.
14

oto, gobernad r accidental d l t rritori veracruzan , com e le
de igna en la Gazeta de léxico.
imi mo, up niendo que el
reglamento d e e cuerpo habría de er el mismo que e1 de toda la
milicia. urbanas del reino, olicitaron la gracia de que lo oficiales
electo u aran I mismo uniforme que lo voluntarios del destacamento de Veracruz por ser tan íntimos los relaciones q11e tenían con aq11el/a

plaza. 33
La ornpañía de Patriota de Tuxpan la integraron en primer
término, lo. funcionarios col nial menore radicado, n el puerto,
los militare local e. cupado
n el r . guardo de la costa,
perteneciente al Regimi nto Fijo de eracruz, entre ello alguno
mando. medios originario de la región coro lo Bla co y lo
Jáuregui, hacendado y propietario., aparte de otros más. medida
que la guerra civil
generalizó en la Huasteca 'C recrudeció L'l
repre. ión del mm·imíento in urgente y la violencia fue mayor. na
actividad común fu la quema de poblados y el fu ilamienco
inmediato de lo alzados caprurado que tuvi ran cierta jerarquía.'~
Para 1812, la parte de la co ta norte de la plaza de Veracruz
e taba en completa in urr cción, con excepción de lo puertos de
Tu. pan y de Tampico que e habían mantenido ha ta entonces sujet
a la admini tración colonial. A m cliado de año, acometieron al
primero lo in urr cto , en númer de tre mil, el 19 de julio de
l 12, y lo tuvieron ióado hasta el día 2 . La defen a estu, o a
cargo de la guarnición compue ta p r 2 6 infantes del R gimiento
Fijo de Veracruz, d aúlicias de la primera y la eguada divistone
de la Huasteca, y de 34 hombre. de a caball junto e n alguno.
patriotas que sos tu ieron a1 puerto en mano r ali, ta . egún parte
del capitán veterano Doming ~amuñez, publicado en la Gazeta de

i\Ié:..ico.3~
' Documemo consrirutivo de la ,ompa11ía Je Patr.iota dd puerto Je Tu.xpan,
1812, ( perac1ones de uerra, \e,,.
1.1 \ lea&lt;le, Joat¡uín. w Hl(t1.rlao T m1tr11ZfltlO,
iclaltépctl, , 'alapa, 1964, p. 64.
Uorcntc, ,ü1úán y coL1boradores rep rtan la quema &lt;l Tihuatlán, Temapachi: ,
otto · lugarc. cercano5 .tl puerto de Tu:pan de 1814 a 1 16.
'' Cozda de México, octubre de 1812.

14'í

�F/ibc Ita

Entre 1 13 y 1816 la uerra de ln&lt;lependencia en la Hua teca
vh1ó u etapa más cruenta, , n e e lap o los grupo de poder
locales participaron militarmente, con financiamiento y fuerza
locale integradas por indígena , pardos y mulato de la costa para
dd nder su territorio. EJ interé colonial de mantener abierta la
comunicación con el altiplano por la ruta. de la Hua teca y lo
intereses locale implicado condujeron a que en ella e desarrollaran
lo combat . de manera muy decidida y en mucha ocas1 ne con
derroche de crueldad, corno fue el ca o de la 'JU ma de numeroso
poblado campe, ino. y algunos pueblos de may r jerarquía. v,
egún J aquín feade, en 1813 los jefes realistas Alejandro 1\lvarez
de Güitián, Villayerde y el comandante de Tuxpan, a, í como el
teniente d fragata Bartolom' .\rgüdle tm·ieron el encargo de
per eguir a lo grup . in urgente · de e. a amplia zona, haciéndolo
en los pueblo vecino, de Tihuarlán y Tcpetzintla. El 28 de abril de
e e año, 800 in urgente. atacaron a la división volante de 111
hombr reali. tas de Tihuatlan incendiando patte de la población )'
rodeándola des pué. de más de dos horas de tiroteo se retiraron. r
Pedr Roxru:, dt.: la Compañía de Patriotas de Tu.~pan, en u parte
fechado en Tihuatlán el 30 de abril de ese mismo año, dijo haber
enterado que en el poblado llamado Tcayo muy cercano al puerto de
Tuxpan, e hallaban reunidos lo .in urgentes Félix Mesa, Tecin, Gregario
Frezada, Pedro Vega, Téllez y otros má,, en númer de 800.
Alejandro Alvarez de Güitián comandante de la primera div:i ióo
d la Jluast ca, dejó Chicootepec 126 de junio pata ir e a combatir
en Ixhuatlán anteriormente evacuada por lo reali ta debido a la

presión de los imm;gentes rl!for:zados estos con negros de la costa a los q11e
Ji,eron persigrtimdo. e reunieron con Cuervo, otro militar reali ta, en
el pa o de un tío, probablemente I azone , en el momento en que
1v Romero ·otdu, l\Iaría Eugenia. "El mercurio v la producción minera en la
ueva España (1810-1821)''. J/istoria Mr.,ic,mu, ,ol. \11\, enero-marzo, 2 O, núm.
3, pp. 149-3 8. ,1:umim. rro del azogue sicmpr fue complicado durante la colonia
y ·e agravó con la ocupaaon ele h · m10as españolas por lo france, es. Llegó a
complicarse aún má. con la Re,'Olución de Indcpendencia, p. 366.
1• {eadc, l, p. 56,

l.:J6

GfJme~

Cmz

avi ta.bao a los in urgente . uervo pretendió rechazarlo , pero
y1endo la de igualdad de las fuerzas, ya que los rebelde tenían 400
hombre de a caballo y mil indios flechero,, de pué de media hora
de combate e regre ó a u ba e hasta donde fue per eguido por la
fuerza ín urgente que a upa o quemó el caserio. 38
E, abido 9ue lo c merciant e taban intere ado en la
recuperación del control del camino entre eracruz y México, a í
como también en con ervar libre el pa. o por la ruca de Tuxpan ·
Tampico. L envíos de pertrech ) caudale destinado· a los
de. taca mento reali tas en la ierra
co ta huasteca fueron
constantes. Por ejemplo Tuxpan: en 1814 fue socorrido con cuatro
mil peso y cuatro mil eisciento cartucho de fu il; también , e
afirma en la Gazeta de México qu e hizo un donativo en Veracruz
para d ocorro d l ho pital militar de Tuxpan por lo comerciante
de Veracruz y ,,.alapa: P dro Landero, Jo é faría e Ignacio Esteva,
entr otro.. 39
Lo reali ta enfrentar n cada vez mayore. problemas para el
control de la zona centro del paí por lo que, el 22 de febrero de
1 14, , e ordenó que los correos debían ir de México a Tampico por
Tulancingo y Huejutla, cruzar la Huasteca y arribar a su destino1
mientras estuviese interceptado el camino de alapa debiendo
transitar por t: a ruta, o bien salir de Tulancingo a Tuxpan cada 15

r

día . ,IU
Lo reporte de lo enfrentami nto entre lo bando on
abundante ; por ejemplo, el comandante de la oleta de guerra
antabria, Franci co furia , decía en un parte fechado en el río de
Tu:pan 122 de junio de 1815 que había alido de eracruz el 19
de e e me acompañado de otro buque con el objeto de ahuyentar
a los cor arios que pudi ra haber en la co ta, y dejó en Tuxpan la
corre pondencía y do pliegos para el ,'irre , logrando p r eguir una
goleta o p cho a. El trán ito continuaba haciéndose p r Tu.-&lt;pan,
ya qu la Gazeta de Jléxico del 12 de may del rru mo año mencionaba
\l!Mcadc, r. 1, p. 5~.
\•1 !bid, pp. 14-15.
"'Op. dt., t. 1, p. 18.

14

�que lo periódico &lt;le • paña gue lle aban a Veracruz se enviaban
a . léxico por e a vfa. 41
?ntre lo militare reali ca que obresalieron en e te período de
acciones de guerra e tuvieron nclrés Jáuregui y arios ~faría
Llorente. El capitán José Andrés de Jáuregui, perteneciente a una
familia arraigada en la Hua ceca, mandaba la fuerzas reali ta de
Tantoyuc~ _Tantima y anta Catalina Choncla, y estm·o a cargo de
la protecc1on de lo pueblos de~ mapache, Tihuatlán y Papantla. 42
En 1 08, a la muerte de u padre Jo é Manuel de Jáuregui qued ,
con:io her d~ro y albacea de la I Iacienda la ofradía ) parte de la
hacienda de Tanciatot, cu a propiedad mantenían en ociedad con
Eugenio de an J\Iarrin en terreno de la juri dicción de Pánuco ,
T~m~ico. .\l finalizar la guerra continuó aJ frente d la compañía d~
m1lic1as de Ozuluama con ervando el grado de capitán. n
egundo te~ente coronel Carlos íaría Lloren te era un e pañol
peninsular, de orJ ren noble, militar formado en España y enviado
por el virrey Jos · de Iturrigaray para la defen a de la Hua teca. En
la co ta de Tampico siffi' durante 180 1808 y 1 9, con moti,·o
de la.' guerras de Inglaterra y Francia, conteniendo a cor ·arios y
pirata .'H

:1,

En la in urreccióo de 1 1O e encontró como jefe en di. tintas
s~c~i. _ne y divi ione d tropa . omand · la primera
egunda
diu 100 de la Huasteca. Esca presencia que podríamo calificar de
ca ~~• fue el inicio d~ un proce. o d auge y progr o para e te
mcliy1duo, como e vera má adelante por lo pronto debe señalar e
que el 18 de octubre de 1 l 6 desde Temapache, felicita al nuev
vitre) ,\podaca ' le remite el informe del capitán de reaJi ta fiele
de Tamiahua, Luca del Valle, comandante del nuevo de racamento
de Tancoco situado en e e punto para ev:itar l. incur ione insur41

gente que salían de la hacienda de Palo Blanco. Llorente logró
ofocar la deft:n a in urgente con la quema de l pueblo en la
Hua teca como iete Palmas cerca de Tanc co, y Palo Blanco,
ubicando u residencia en Temapache. 45
Por otra parte, el 14 de noviembre de 1816 el capitán reali ta
Jo é .María Luvián de de Huauchinango situado en la ierra, decía
que r nía in trucciones de p r eguir al insurgente Aguilar hasta
exterminarlo, y aJ mismo tiempo, localizar el deseado camino militar
directo a Tuxpan. on e te objeto alió en u recorrido del 25 de
crubre al 12 de noviembre, cuando retornó a Huauchinango.46
orno re ultado de este periplo tableció nueve puntos militare
de Huauchinango a Tuxpan en lo pueblo de ./ icotepec,
Tlaxcalantongo, ,\papantilla y la fe a de an Diego, p rteneciente.
a la intendencia de Puebla, garantizand a í el tránsit de mercancía
y correspondencia entre la co, ta y 1a ctudad de Méx.ico. 4f lacia mediado · de 1816 e puede afirmar 9ue la fuerza. rcali ta
l graron pacificar la mayor parte de 1a Huasteca. En novi mbr de
1 1 , Car.lo María Llorentc, comandante de TLLxpan junto con el
coronel Benito Armiñan, informaron de la recup ración de autla
y [i antla pueblo ,ituado mL al centro del e. tado. 48
Paulatinarnentt:, la fuerza reali. ta controlar n la in utrección,
ituación ratificada en el parte militar publicad en la Gazeta de
.\léxico, dando por recuperado el territorio de la Huasteca en u
totalidad en enero de 1 18.
La Gu rra de Independencia &lt;lio oportunidad a que determinado
per onaje de arr liaran nexo con lo grupo locale . . fue el
ca o de arlo Iaría Uorente c.1uien contrajo matrimonio en la
Hua teca, se hizo de grande propiedade y e convirtió en una
figura relevante en la p lítica regional. El teni nte coronel arlo
María Llorente no sólo de tacó como militar por su crueldad, u

J\fea&lt;le: 11: 18 y s. .

• ,\rchivo el· lo -ccrctaria di.: la Defrnsa 'acional ca6n del li toria, Cancelados,
Caja21 .
u Archiv del Registro Público de la Propiedad y General &lt;le &lt; tarías del fatado
de Veracruz, protocolo dt 1808.
~ Archivo de la ccr.ctaría de la Defensa acional, eccióo de Hismria, ' a¡a 213.

,ozetodr ,\!éxito, mim. 9,5_ noviembre 2 de 1816.
ft'.a&lt;le, Joa9uin, La H11t1Sftra l'm1m,zo11a, ithlt · petl, X:tlapa MéXJco. 196-i,
tomo ll, p. 23.
' Gazeta dt .\lb.iro, núm. 1 000, 24 de diciembre de 1 16.
l~ :-.fea&lt;le, 1964, [1 , 30.

I.J

¡.¡9

41

46

�l·ilibo1,:; Gómez Cm~

fu rza

ba ó en la ferocidad d . u acaqu contra lo in urgente
ncabezand a lo. batallone &lt;le pardo y mulat , qu conocían la
región, y a quienes ademá habían logrado hacer. de pe 1ueño
rancho de de 1 p ríodo col nial tardío com lo indica 1 padrón
de Ozuluama d 1 90.49
Ad má fue propietari ) pr truni ta, heredó a u de cendiente
una fortuna fincada en la pr pi dad territorial que dispurarían con
lo indíg na d anta Iaría Ixcatep c. '.li Por añadidura e cobijó
c n el pod r de la familia. de antigu arraigo r gional como lo
Jáuregui, c n quiene e relacionó de. de d mpo de la guerra
indep ndcntista ) fortaleció lo lazo al emparentar p r , ía del
matrimonio.
La década 1.1ue duró el estado de guerra p rmitió la coh ión del
grup &lt;le familia . pañola que la dominaban de de antiguo y
con olidó u prep ndcrancia. ue una coyuntura gu propici' la
clara incorporación d militar en el manej de la región, como fue
l ca o de lo. Llorent . e r compu.ieron lo grup de p der, e
incc rporaron nue,·o elemento. a ' te, fortaleciendo lo laz
ntr
el grup de Veracruz centro con el nott hua. teco. 51 El mm-imiento
de Independencia impul ó el de arrollo d relacione clientelare
de alguno hacendado y propietario. criollos re pecto a los ectore
subordinado : ca ta. d . cendiente de negro , indio y pañole · )
comunidade in&lt;líg nas.
.:n contrapart . dio pie a la reproducción d práctica. de
re i tcncia campe ina frent · a los cambio en la relaci ne del grup
de p der. ,\sí tenem · que lo. inclíg na. de la Hua teca y d lo,
alr &lt;l &lt;lore del puerto e umar n a la. filas insurgente y a menudo
participaron en b in. urr cción p r la intervención de lo clérig
en el conflicto, quiene. 111 tomar partid por 1 sin urgente o realista
zuluama de 1790. .\rchh·o Particular de \laría Lui.&lt;;a Hcr:rcm Casa. ús.
' Expe&lt;licme 1132. Dotación de Tierra: de \gua I acida, Fondo del \nti!,IUO
Archi,n de la om1:ión Agraria "1ixra. \rchiv Gt:nernl dd E. t.1do de \'eracruz.
51 Pedro Lm&lt;lero,Juan oro e Ignacio Estt.'Ya comernames de\ cracruz \ . •alapa
otorgaron un &lt;lona1ÍY0 para el · . temmicnro del hmpiral militar de Tu: pan, ~teadc,
1964. 11, 13.
'1

Pa&lt;lron dt'

ori ntar n la filiación. Lo. acerdote de Tuxpan, Tantirna rTampic
,e alinearon con l bando reali ta· 1 cura de Ixhuatlán y Tampico
en 1 bando insurgente. 52 En cuanto a Tampic l clérigo fu ron
.impatizant de ambos bando ..
La población rural e vi ujeta, en parte, a política de lo
propi tario. y habitante del puert que lo. empujó a la lucha política
y armada con tal de pre ervar la tranquilidad del entorn urbano.
La participaci 'n de 1 indígena dep ndi ' má. de la habilidad y
poder de con encimieoro de lo. clérig . y criollo propictano. y
comerciant d lar gión directamcnt vinculados a ellos mediante
el arrendamiento de tierra. y pcrten ncia a cofradía., que a una
definición clara de u. propi . inter e . ,\ ·f ,·emo que el
gobernad r de naturale de uxpan, d n Ga par Benito e alineó
con lo defen ore del puert frent a lo tre mil alzado ,
egurarnente □ su mayoría naturale y alguno grupo de n gro de
la parte co ·rera d la región que a ediaron al puerco.' 3
n la ompañía de Patri ta también estmieron pre ote los
p bladore. urbano , d estratos medio , como lo permite upon r
la pre, encia del mayordomo de la o radía del Ro ario integrada
p r art ~anos como cabo n el cuerpo de arrill ro del puerto.;4
El carácter tardío de la incorp ración del pueblo d Tuxpan en
el movimi nt de c n tirución de milicia urbana. , cuando la
convocatoria g ncral e había miudo d año ante. ) su protcca n
en mano del R gimiente fij de racruz fu debido al grado de
importancia qu adquirió e. te pequeño puerto en el flujo mercantil
que 1 &lt;; com rciant s del consulado ele eraccuz realizaban en la
zona, impelido. a colocar la. mercancía. almacenada. en las bod ga
del Primer Puert en el mercado de la ciudad de I\I, xico. En lo
Ramón aim de la faza, cura d Tan tima, fu capuán de milicia en I H13. El
cura dt Tamp1co Domingo Ri • . en 1814 y I cura Domingo Luca. tambtt:n fu
capitán de milicia~ en Tamp1co. El fraile 1uanino A •u ·án de la Puenti.: en 1 ampico
fue activo in urgerm: Je Tamp1c Infidencias. Operaciones de ucrra., \{, .
lnfidi.:na.1 , Operacione!ó de Guerra, \(, . .
· .uaderno de cargo y data del la ü fradla &lt;lcl Ro. ari . Archirn Parr0t1u1al &lt;le
1uxpan ) Documento con ·ticuri,·o &lt;le la Compania de Patriota. del puert de
TIL"{pan. 1812, peraaune. dc uerra \G~.

151

�Fifili&lt;rta Gó111rz. Cmz.

apartado siguiente se abundará obre la importancia de la ruca
comerciales d Ja Huasteca en la continuidad del circuito mercantil
merr, poli-colonia-metrópoli, siendo lo algodone y la plata lo
principales producto comerciados.
pesar de la creación de la ompañia de Patriota del pu rto d
Tu.xpan y del auxilio constante de la cfü-i iones primera ) segunda
de la costa norte con sede en Tampico } Huejutla en el puerto de
Tuxpan e continuó pracdcando un activo contrabando d
mercanc1a , pertrecho. 1 cautlale . También de de e te punro la
autom.lade coloniale mantu ieron la c rre. p ndencia entre la costa
atlántica y la me a central. Para los comerciante del on ulado de
eracruz la apertura de Tuxpan y Tampico para el comercio de
producto e tran¡ero · y el era lado de mercancías pot la Hua teca
fue con ·iderada una alternati,·a tran. itoria incJu o e tuvieron
organizada por un reglamento provi ·ional; no ob tan te
ta
tran itori dad habría de prolongar durante todo el periodo de la
Guerra de Independencia.
i bien la. acciones armada de la guerra alteraron la vida de much
pueblo , e inclu ·o repercutieron en las tran. accione roer-cantiles en
lo · puerto de la región, también traj ·ron c nsigo la oporrunidad de
nuev s posic1onamiencos de los grupo &lt;le poder regionale que
fortalecieron su vinculación &lt;le de e ·a etapa en el comercio nacional.

La Guerra de Indepen dencia y el comercio en la Huasteca
Las accion d guerra en el territorio hua teco alteraron el ritmo
de la ,,ida cotidiana, la buena marcha de la transacciones
comerciale c mo ha ta entonce e conocía. De hecho la Guerra
de Independencia alemó el crecimiento de los grupo de poder
local e, , como ya vimo, d comercio regional , e practicaba en lo
pequeño, pueblo , ademá. en la juri dicción de Pánuco y Tampico
e tenía e nocimi nto de cierta actividad de comercio ilegal.
La uara de Independencia va a dificultar los flujo mercantil
por otra partes dd territorio veracruzano e interrumpirá la
comunicación hacia el exterior y d im rior por las ruta traclicionale
lo que hizo que 1 flujo5 de mercancía
d indh,iduo cambiaran

'

152

legales o ilegales. E a tran formación permitió que el norte s
convirtiera en una de la alternativa d ingreso, aprovechando lo
grupo d comerciante que operaban desde la olonia en la
Hua teca .s5 L cambios provocado por la guerra condujeron a
reforzar a e o grupo huasteco en lo circuito mercantiles del
Golfo-Caribe, que inevitablemente entrarían en competencia con
los a. ntado. en el puerto de eracruz.
La Guerra de Independencia favoreció a los grupo regionales, pue to
que el tráfico m rcantil se vio eriament amenazad n los camino,
centrale que ·a no eran eguro ; esa circunstancia. lo condujo a
dar e a la tar a d localizar otro camino , y a que, de manem muy
general fueran mencionado en el inci o anterior y que a la postre
U ,man a lo grupo de poder a convertir a lo puerto d TUJ pan ,
más tarde Tampico en las puertas d la J fua teca.
na consecuencia de gran era. c ndencia para la región provocada
por la guerra fue la conexión ' transitoria" con el altiplano y con el
camino de la plata. La accione de guerra brindaron nueva
po ibilidades de posicionamiento del comercio monopólico
autorizado para u práctica, exclu ivamenre por el puerto de
cracruz. La conexión con el camino de la plata e convirtió en el
detonante para el fortal cimiento y crecimiento d 1grupo d poder
d Tuxpan y la po terior fundación de Tampico, Tamaulipas.
Ambo puerto van a tomar un papel de permanencia y de cierta
importancia en el circuito mercantil del Golfo-Caribe; previo a ello,
Tuxpan era un pequeño puerto más conocido por el i.ngre o de
contrabando que por u comercio legal; en cuanto a Tampico, u
fundación tendría lugar ha ta 1823, debido a la gestión de lo antiguo
grupos de poder de la Huasteca asentad en ta.mira, Tamaulipas, y
en Pueblo Viejo eracruz e d cir, la jurisclicción de Pánuco yTampico
de la etapa colonial estaba llamada a fi rar de manera más trascendente
\\ Romero otelo, faria ugenia: "El mercuno y la producción minera en la
u va E ·paña (1810-1821)", Jlistoria.Mtxi(ana, vol. wx, enero-marzo, 2000, núm.
3, pp. 349-378; el comí ionado del tribunal de minería en Veracruz autorizó vari s

enví de azogue a Gabriel Quintero, comerciante de h:arrura, para su reem-ío a la
zonas cruncras durante 1811 -1815, pp. "'63 y s .

153

�1•,lihtrt,1

en Ja actividad mercantil en eJ norte ,·eracruzano) ur tamaulipeco en
la primera mitad del iglo XJX. como consecuencia del pr ceso de la
guerra independenti ra en la región.
La condjcione de la práctica mercantil en las po trimería
coloniale estaban marcada. por el carácter monopólico del puerto
de Veracruz, el único autorizado como puerta de acce o al altiplano
por el Golfo de léxico lo que tuYo como contraparte una con tante
pre encia del contrabando; no ob tan te, la pugna entre lo imperios
e. pañol y británico, en ese período, habría de repercuár cada vez
más en la acti ación del comercio al m clificarse paulatinamente la
e tricta reglamentación, 9ue a la par que permitía 1 comercio
irregular autorizaba un libre comercio protegido en el Grcuncaribe. 56
Por otro lado, el comercio co tanero o de cabotaje nutria al puerto
de Veracruz de producto· para abastecer el interior de ueva
E paña y complementaba la red de di rribución con de tino a la
zona minera norteña , a rravé de la Hua teca.
raíz de la
in talación de la aduana en Pueblo te) encargada del cobro de
alcabala a la mercancía extranjera en 17 9, el comercio en la.
co ta laterale del Golfo de léxico fue c nstante y por imerm dio
suyo e abastecía una parte de la • al requerida por las hacienda
hua tecas productoras de ganado y miele , y por la zonas minera
de Pachuca v R al del Ionte.'~
E te circuito costero en activo, de d mucho tiempo atrá fue
con iderado como parte de la red de distribución interior de ueva
E paña mediante una real orden emitida en 1795 el mismo año de
creación del on uJado del puerto de Veracruz.
La con rancia de la participación de lo puerto huasteco en el
Es decir, Golfo de México\ mar aribe, u islas~ co ta· conrincntalt:. de. de
la Florida ha~ta la Guyanas, \'on rafeo tem. J,u11rgmda_y co"lraifw1f!,e11da c11 el
Go!Jóde,\[ó.7ro.1812-1820,documemomecanográfico, · f.,p. l. En 1 931a Habana
\'Ohió a er abit'rta al aprod ionam1emo de haana en E A outo famecón,
faúlde. fY r1mmlado de Vrram1z, tesis d&lt; ctoral. El ol gio di: léxico, p. 5 .
s- Las minas má importante · d la intendencia eran la ,·era nzcaína de Real del
~[onre, cerca &lt;le Pachuca Zimapán, el Doctor y Tehuilorepec, cerca de Taxco. Landa
Ponseca, Cecilia (compiladora) Qmrdarri, Trxtos dr s11 hutoria, Insururo Dr. José
\[aria Lui, ~lora-G obi rn del E cado de Queréraro, Mex.1co, como T, p. 56.
!&gt;&lt;.

15+

c~,nez. rut

circuito mercantil del Golfo-Caribe se dio en el conte.xto de la
e trecha: relacione de ueva España y uba, y en un sentido más
amplio con la isla de la
ntillas. ~ n la etapa colonial temprana
se realizó el em'Ío de indio hua teco a cambio de ganado, hecho
denunciado por fray Bernardino de ahagún. a actividade de
comercio en el ámbico externo, la pre ionc de Inglaterra y Francia
por ganar un mayor margen de participación en la región del GolfoCaribe tuvieron como telón de fondo una erie de reformas a la
reglamentación mercantil. EJ 16 de octubre d l 65 e reformó el
comercio exterior antillano: uba 1 anto Domingo Puerto Rico,
Trinidad } Margarita s vieron beneficiado , y lo puerto. e pañol
abiertos fueron licaote, Barcel na, Cádiz, ijón, la oruña,
antander ,. evilla. El comercio realizado entre la islas Cacib ·
podía efectuar e in requerir permi real.
in embarg , la mi ma reforma e merciale vendrían a ampliar
la. posibilldade del comercio co tero legal e ilegal. El comercio
efectuado con las co ta laterale que comprendían de de eracruz
ha ta oto la ~fari.na por el lado de Barlovc!nto, y ha ta lvarado y
Tlacotalpan hacia el de otavento era con iderado un comercio
interior recíproco. 511
La primera reforma comerciale aplicada a ueva E paña
fuer n el permi o concedido en 176' para que eracruz reexportara
mercancía europ as a Yucatán y Campeche, y la liberalización del
comercio exterior de harina en 1782. Por otro lado d sde Veracruz
e importaba azúcar ) cera de La Habana, la primera para
ree.'portarla a E paña y la gunda para el mercado interior
novohi pano. A cambio se exportaba a la I la de Cuba, grana, añil y
harinas mexicana . Juntos eracruz y La Habana dominar n lo.
circuitos mercantile del Golfo y el Caribe. 59
ouco, 1996, 304. I~, real orden del n eio de InJi'\S del 22 de ago. ro de 1795
lo reconoce como tal} 1 confirma por ou:a del 2., de octubre del 1ru. mo año. · out :
1996:307.
uro \lamec · n, ,ratildc.' poyo y amagoni ·mo en corno al e ·cablcciJnicnc 1
Jd Comulado de Yeracruz'', 1lütorias. núm .• 24, abril-sepriembre. ;\féxico, 1990,
pp, l 09-120. Abunda sobre la apertura de los puertos hbpanoamericanos al e merci
neutral para evitar la parálisi comercial.

155

�rilibrrla Gri1ll{z. Gw(

AJ mi roo ti mpo pirata , corsarios y conrrabandi ta .
proliferaron, y ruvieron su ba es en Jamaica Cuba, Panamá y otra
i las extranjeras menore . Desoe ellas proc día el c ntrabando d
producto que inundaba a la 1 ueva _. paña.v' 1 xi ten numero. a
denuncias, alguna. d ellas d carácter anónim contra el comercio
de efecto. extranjero c.1ue e hacía por los puercos de Tuxpan )
Tampico. En uno de e os documentos e expu o con detalle el
contrabando de género y otro efectos ultramarinos con d stino al
interior de Nueva E paña, y de la exportación de plata en pa, ca y
acuñada; además se expr an con detalle los ardides utilizados por
lo. com rciante para_ el contraban&lt;l _GJ
Durante la u rra d Indep nd ocia (1810-1 21), &lt;l arrollada
en el entorno del pu rto de Veracruz, e b truró el libre trán ito
de Jo. com·oye. de mercancía. y caudales procedente de -s uropa
p r puerto e pañole , y de la plata procedente de las zona. minera.
novohispanas con de tino a la metrópoli.61 Las cuantiosas pérdida
sufrida:- por lo comerciantes ) la nec sidad de manten r abierta la
comunicación en el camino de 1a. plata que venía de las zonas mineras
del centro ~ norte hacia la ciudad de México lo. llevó a olicirar a la
Corona la habilitación eran itoria de lo puertos de Tuxpan y
Tampico para I comercio extranjer .63
no de lo producto má importante para la buena marcha de
la explotación minera fue el mercurio 9ue pr cedente de · paña,
aun cuando l graba de cargarse en el puerto de Veracruz era enviado
' Tre.'l etapa~ dt: cornera extran1ero: 17 97-1799 comercio neu al, 1804-1. 08
licencia· conceilidas por la Compañía de .onsolidación de Vales Reak y de 18061820, permi os e pedales a ctsa · inglesas Gor&lt;lon. \,[urph), Reíd e lrv1ag. outo:
\()96:1"'4.
1' 1 Denuncias Jel c ntrabando porTu.'&lt;Pan y Tarnpico, Exp. 1332, \rchiv Histórico
&lt;le 1- lacicndn. 119 fojas.
6• En 1813 y 1814 emcruz, que se hallaba prácticameme inco municado con el
uuerior, fomentó el comercio marinmo con Tuxpan 1· Tamp1co para dar ~ali da a la~

a Tampico y Altamira para de ahí ser internado a los almacene de
an Luí Potosí y po teriormeote di tribuido a lo centro mineto .
in duda el cruce de mercancía por la Huasteca dejó beneficios
a lo· comerciante de la región. Entre 1 11 y 18 l 6 lo quintale de
azogue de cargado en el puerto de eracruz e introducidos a la
ciudad de México a través de Tampico ascendió a 17 347 (véase
tabla 2).

1
Tabla 2. Azogue enviado de Veracruz a la ciudad de México
a travé de Tampico de 1811 a 1816
Cantidad de azogue (quintales)

Afio

1811

2 1 1

1812

6

1813

3 627

1814

4 920

1815

4 890

1 16
Total:

1 329
17 547

e__

I-111nk. tOmaJo d.: Romero meto, Maria Eugenia, "El mercurio} la producción
minl!rn en la ' ueva ~paña (181(). l 821 )". Hir/lma ,\ fr,ica11t1, ,·ol. XI.IX. c:nero-mm. .
2000. núm. 3, p. 362.

.. · l mercuri&lt;&gt;) la producción minera en la , ueYa España (1810-1 21)", Hírtorit1
Afr.,ira,1c1, vol. \1 rx, enero-marzo, 2000, num. 3, pp. 349-369.
61 Expediente 1332, Archivo Hi _rórico de l lacienda,

ólo n 1813 e enviaron 3 62 quintale de azogue de Veracruz
a Tampico con un valor de 152 334 p os· l co to rotal del arra. tre
de este em-ío fue de 4 46 pe os, 6 .43% se pagó por el trasL &lt;lo de
la mercancía del almacén al muelle de era.cruz· la comi ión a
Gabriel Quintero, comerciante de Altamira alcanzó 16.93°/4¡ ,

156

157

mercancía. almacenada. MeaJe, 1964, t. Il, p. 13. \1aria Fugenia Ro mero otelo:

�rik rt11

13.34111,f com.: p ndi · a lo· fl te p r mar, ) por liadura l.3% .''~
La autorización, solicita&lt;la de de 1 11, fue otorgada ha ta 1 14;
no b tantt.:, en la corre; p ndencia de algun . e rncrcian e
,~eracruzanos con lo. gaditan . e menciona que n 1 12 l camino
p r Tuxpan " Tampico e ·taba abierto y se enviaba a rra é. suyo,
la mercadería con rumbo a la ciudad de .México.!,' j bi n n 1 .
primero, dos o tre años les redituó amplia. ganancia , hacia 1814
fu ron cada v z má. con tante la denuncia del contraban&lt;l de
producto xrraojer &gt; qu
raban in
and p r la Hua t ca . . \
pesar de las reiterada, denuncia , aún en 1 19
continuaba
documentando el hecho, lo cual no e extraño debid a la .icuaaón
de mestabilicL &lt;l p lítica qu · se vhió en el período.
Para los e merciantes del _onsufa&lt;lo de eracruz la apertura de
Tuxpan y Tampico para el raslado d mercancía por la Hua teca
fue con iderada iempre como tran itoria inclu o . tuvieron
organizada por un reglam mo pr visional; in mbargo e ta
tran itoriedad habría de prol ngar e durante todo el peri d d la
Guerra de Indep nuencia.&lt;•~ e t hecho alentaría la formación }
de arrollo de 1 · grup mercanrile. en la rcgi · n.
Así yue mientr la fu rza. de in urgent s y r ali ra. contendían
p r I poder p ,lineo, la ~fru, ci · n del otrora monopolio de comercio
e manrenfa en un frágil quilíbrio que lo· comerciantes de eaban

o¡wt., pp. 149-3, 8.
" Cartas dd I de abril di.' 1812 y dd 3 de abril de 181 ·, entre orra. · se menc10na 9uc
d c.1mmo por Tampico c. rá franco, por eso . i: mand:in la~ negociaciones. l ,crdo:
1811 181-.: 41 y 5:i. L,: carra. fccha&lt;la . en a ,osw 1 de 1 l 4 y 'i de em:m Je l 15
informan que d curreo e 111 desrino a la ciudad dt: Méx.1co e cm ia&lt;l p )rTuxpan.
J11t111 111to11i,, l .Lrdo de T911da: Girt,IS ,11111 ((J111m1,111I• e.,p,11fol, C l. Rescate, Umn.:n;idaJ
\'cracruzana, Xah.1pa, 1986.
M H comcrcío de Tamp1co no &lt;lurnria más 9ue cl preciso tiempo p:ua rran irar
por Ücrr:1, refuiénJo.e al camino \ieracruz-. l'x.1co, Jad que la v1a de Tuxpan "ha
fn:cido terriblt:s pérdida~ de ln mercanáa, cruda par Camp«hc: por el c. can&lt;lalo
abus&lt;1 conyue :e tülera el comraban&lt;lo en Tamp1co. Tuxpan) el pucrto Je VcrJ.cruz
Jc algodó n". íJ comcrciantt: de \ 'eracruz Juan Bauusr.1 Lobo, entre otro., uul.v.aba
esta, ia parn 1 ,grar la con1:xi&lt;' n con ( uerécar i ~ \íexico para el rráfico &lt;le géneros de
alg di',n ) pl.1t. • .1r/¡¡J ,, 1m ro111 1ú,111lr upo,iol J11ar1 lnto11ir1 /J rdo d, 1 qad11. ol.
Resc:uc, L ni,crs1&lt;lad \'cracruzan:1 . . · alapa, 19 6, pp. 41, 53, ..,3-76. - } s.
6'

15

tÍ1'/f

mantener a e da co ta. o con u.lados d \léxico y eracruz
. uponían que reduci · nd e I pu rt d Tuxpan Tampic al
com rcio co taner , com
hallaban ant , no podría arribar a
llo ningún cargam oto de contrabando Sl1l un po 1tivo ric go a
. er aprehendido. ~ \sí que o licitaron 1 cierr definitivo d ambo
pucno · de la Hua. teca. 6-

r

El increm nto del comercio de producto exrranj r , en la región,
propiciado por la Guerra de Indep ndencia atrajo compradores que
prop rcionar n la comunicación entablada p r allí con \'eracruz,
a j como la arriería que abundó para tran portar lo f cto al rnterior
del t rntorio de acu n.lo con el d cir d lo pr pio comercia.nt .611
L. Hua~teca fu un, zona aba tcc dora importante de ganado,
grano. y producto derindos de la caña al mercado int rior
noYohi pano: paralelo a e e com rcio legínmo e habían d arr liado
el mento. de la red d contrabando en el interior d la Hua teca.
Mi ntra e mantuvo ·table I control colonial lo contrabandi · ras
podían er rpren ido n cualquier punto de la ruta, como e
había .·perimentado en lo. tiempo anteriores con aquello que se
habían aventurado . , e rcar e p r aquella. c ta .
Lo. comerciante. p r medio de . u r pre encantes en 1 19
denunciaron lo recur. o d que e Yalian lo · c ntrabandi. ra para
hacer las íntr duccione. y los fraud . A inu. m , de. crfü n cómo
alguno comerciante partiendo d • Jamaica arribaban con u_
cargamentos dir ctament a lo puerto de la co. ca atlinúca, donde
no I faltaban prot crores c¡u lo. au. iLiaban para la intr ducción,
y le. facilitaban guía para internar lo. _én r a lo punto · qu le
c m· nían; otro , organizado d ·sde Jamaica, partían hacia el puerto
de V racruz, en donde bt ruan la gu1 qu requerían, marchaban
con dla. a ampech , a tr punto dood abfan que habían de
encontrar el barco conductor de su contrabando· con . a
precauciones arribaban al río de Pueblo 'icjo, ímroducían u
cargam neo y dirigían con él al interior del remo; iban vendiendo
p r t do los pueblo d la ruta . in pagar der cho alguno;} a medida
~

Expedieme 1032 , \rch.i"\"'o Hiscórict d riaoenda.
Íd,111.

159

�r'ilibtrta

que di tribuían d car. amento ocultaban o r mpían la. guía que le
iban uedanclo sobrante • y cuando llegaban a una aduana principal
como la de an Lui. Poto í, uerétar u otra m jam se limitaban
a pre entar una relaciun jurada, pagaban lo derechos que ascendían
cuando má a la cuarta parte de lo que allí habían \" ndido. E. ta
práctica era la mi ma, tamo en lo qu lleYaban la guía de V racruz
com en lo. cargamento u conducían a Tu, pan o Tampic , pu
uno, , otro · ' l Uc\·aban e:t document c mo arma def n iva
para tran. itar e cuclar e en ca. o de una. • rprc a.' ·
Por ll e: que el C n ulad de \' racruz en 1819 exigía
perent riament la . u. pens1 •n &lt;le la habilitaci · n d dicho. puert . para
el gran camera , ya qu de acuerdo e n us mter
la n ce ida.d de
apt:rtura &lt;le e. a vías altematÍ\ a. para la c municación con d altiplano
había ce ado en Jo últimos años de la cgunda d · cada del iglo XTX.
Lo . derrotero. mayormente utilizado para el moYimiento
mercantil il gal fueron hagr · ) Port bello en el Pacífico y Jamaica,
La Habana ampeche Tu.- pan y Pueblo Vicj de Tampic en l
G l.ti de . fé.·ic . L La egunda ruta fue la preferida en la J lar del
1 orte, con el fin d
introducir g · ner ingle.:. e ) para la salida de
plata que n&lt; tran 1taba p r la tradicional ruta Veracruz-.A kiplano,
d ·bid o al bit queo r bdde ...
Para h puerto. sccundann d 1 • lfo de ~léxico el contrabando y
la habihtaaón temporal parad comeroo cxtranj ro domnte l 14-1 21
representaron la opon-unidad paro lo c m rciante local · d acumular
capital y ampliar . u ex.perienaa en d mm mercantil, que aunado a
otr dun ·nto. I s lb·· a fortalecer u pod r en la Hu teca.
L cambio, } t ·ac mo&lt;los lograd
p r 1 . grupo &lt;le poder,
aprm echando la circun tancia de la guerra au . piciaron un
progreso economico y o na. cxpecmtiYa. p &gt;lmca , 1mpul ar n una
ma) or Yin ulación con el c )nrexto n. cional a partir de la e. trucruras
wloniale. Y bu cando nueYa estrat ·gia y mecanismo. en l pcríod
independiente. Est · sistema fue notorio . obr toe.lo en cuanto a lo
camino. como el &lt;lt la pl·ua u otra. ruta hua teca . .
¡¡,¡

[-..-pedicnr · l l ::!, i\rchirn Ili.-t6nco J H :lClt:nda.

' Ir!. fil.
160

Gf/111

z

mt

El camino d la piara, corr dor comunicante de la z na minera
del ccntr -nort d 1 país con 1 altiplan central, fue l s nd r p r
cuya \'ereda tran itaroo, con rumbo a la metrópoli durante los
.iglo. coloniales, la riqueza mmeras de la , • u \'a E paña.
Durant lo año de incertidumbre independenti ta, 1810- 1 21
la producción noYohi pana de tinada al com rci varió. Lo
británico r I estadouniden.
incorporaron a
comercio y
atraj ron para . í esa. riqueza , com rciando a cambio con géneros
de p co preci y de rnej r manufactura, afectan&lt;l a í a lo antigu
rup . mercantil s congr gad en 1 . con ulado ,, a la indu tria
t~· ril y minera de lru p rrimerí:u e lomales.
·
~ o ob tante, e ' te proceso produjo resonancias negati-rns para uno ,
y oportunidades para área periférica'- como TtL,..pan } Tampico que
con d treza y diligencia e urnaron al comercio legal e ilegal r
obtuvieron ganancia de la corriente d metales qu era embarcada en
lo precario muelle dejando eras de sí capital r experiencia para lo
nuevo · grupo de poder en el cinrurón c tero n ntal. · ·
En e ta ruta del int rior nov hi pan de tacó la pre. encia de la
ciudad de Qu rétaro, p r encontrar en el pa. obligado rumbo a
la mina de an Luis Poto í y Zacateca . u importancia no _ólo
prm'Í.no de u e tratégica ubicaci · n n el camino de la placa, ino
de una dinámica conómica propia, o tenida gracia a la abundancia
de ganado lanar que permitió la in talación .·ítosa de num ro:o
taller d confección de prenda de lana qu e n tituían el o rén
de la economía regional -z
u I calizac1 · n entrda ciudad de Mé. ·ico y la. mina d Zacat ca.
contribuyó a • u crecimiento."
fom ntó _u de arrollo al hac r e
m ro ou:l , ~[aria Eu~cnia lhíd, pp. 349-J i 8, :i.b &gt;rda de manera puntual d
cpmercio y rraru p rre del mercurio por Tampico.
· 1 1..an&lt;la. 198 • 43.
'l El nacient esrado de an Lub Pot í había cnnocid , desde afü
trá. , d ~ z nas
de d sarrollo claramente . en.'tlada por las Jifcrencias climat lógicas: la de la cierras
cálidru r baj que por 1».o · c:con · mic !. • man rema acad. a Tarnpic p&lt;&gt;r .cr d ct:ntro
e mercial de may r importancia en b n:gión, y la dd al ripiano, con
Luis Poto. í como
cent.ro económico primót&lt;lial. \ rtlla de feb1u , Rosa .H an Lui Pm J.Í, una hisroria
compartida. lnstinuo Dr.Jo.é \furia Lui lora. \léxJ.c 19 8, p. 49
1R

161

�l 1/íbm,1 G

pa ·o bli a&lt;lo al lfajío, al n rtc y n ro · te de . u ·va ~ ·pañ lo qut:
le valió cr dcnommada la garganta d · tierra adentro.~
Fue tamb1t::n p. so obl.i , d de la· rq4 ne· mmi.:ra. y d centr Je
convi.:rgencia &lt;le l. e nducta t¡m.: tra ·la&lt;laban n b m trópoli d ·I
,irreínato ·l oro ~ la plata pr &lt;leme. tle la. rica ,·da localizada n
la ierm de Z· cate . y :1uanajuato. •, De empcúú e ·t &lt;l •·ta ado papel
al frccer I servicio· m&lt;li. pcnsabk. a mercadcre. \' poblad r .
interesado. n pmvecr:-c &lt;le lo ncct:sario para &lt;l ·sarr llar su acü,i&lt;ladcs,
como los e. t, ci namit: nto. para carr 1, • po ada , tallcre ·, herrería
, nimal d uro y, por upu · e alm, ceo . y ti n i. cum irriéndo ·e
·n el parador más impom nte de la ruta tic la plata..,..
\ e tt! corredor claYe del camin d la plata
conectaron las
ruta. hua. tecas t1u nadan en la costa, utilizada: p, ra la altda de
mccaks y d ingr so &lt;le product . 1,;_·tranjeros de manera legal l ilegal
dur, nte gran partc.; d I i ,to .·1. •. 1 o puerco· d 'I u. ·pan )' Tampico
convertido en ccntr &lt;le acopio , c. cala en l trán ito d efcct s,
atrajer n la 11 ga&lt;la &lt;le comerciante: cri lle. \' c. rranjcr s. \mbos
cumplicr n el papd de puerta &lt;l acce. o de la co ta al altiplano y
zona. min ras al conccmr con Qucrccaro \ an ui Potosí, p ·ibilitand a í la aflu ncia d piar. a sus mudle con d tino a Europa y
E tados nido .. Por . a anti ua ruta s tra ladaron r:unbiéo
a9ucl1a m rcancía reunida en su b dcga ·, qu arribaban a . u.
barrn a tr vé del cab taje.
I,a. opci n ·n 1 !fo de \léxico para mantener e n rantc l
flujo d efecco ) caudales nacion, k y c. tranj ro , a medida que
a\·anzó el i lo ·1 , p rmiticron que la pre encía d Tuxpan y
Tampic ·e hiciera pcrm neme '11 el circuit mcrcantJI d I Golfo.
Caribe.
\ i, ambos puerto e constJtu ·en como tale en el comc:t d
l. ;ucrra de lnd p ·nd ·ociad :O.léxico, re ponden, l. rran c mid, d
1

d formación de grup · de c mercianres indcpen&lt;licnr s I cale· en
Tu:pan, y de a ·iento de comj ·ioni ta o ucur. al d · lru gran&lt;le.
firma mcrcamile:- con . ede en las metrópoli xtranjcra . Tuxpan
en u modesto pap I d puerto d cab t, je a pía la pro lucci 'n
re iunal p;ua compl ·mentar lo \ lúmt.:nes requ ridos para 1
intt:rcambm aba L locales iotern . , , , . , ,,a T. mpico o dt.:
manera má frccu m a traY '. del pu rt d \ 'eracruz.
Respecto al puerto de T:impico d m., r impul o de u p rmra
en ·u formación y ·voluci · n pe t ·rior, e: decir . u pcrman ocia a
lo largo de ,·anas década b btuvo gracia a la plata un produce
de cxt_r, orc.linano ,·alor en la cadena producti, a ) en lo
n1c10.
que gcncr •. Tampico, a p ·ar de car cer d una fu rza ·u t nto
conc',mico r gional amplió, logr · . ub i tir } :panc.lió u
participación ha ta mantener u pre enaa com cIUdad portuaria
atl · ntica, aunqu de incid nc1 m &lt;le ta dentro d lo c1rcu1t :
circuncarib ño y atlánnco. \fá que e nrralizador unpul. e r d un
ritmo en I ab, to del mercad mundi. 1, k . 1rvió a é te en calidad
d otro e lab · n d la cad na econ · mica y propició la bú queda de
m rcado. para la \' ·nta d producro e. tranjcros.

• \j &gt;frín, citado en Landa, 19 : 16.
"i"&lt;.11n&lt;lucca·· ·om· &gt;·con rc,guanlo 1rnlimr para el trn bdo &lt;le pl:ua acun. &lt;la o l!tl
p3. [J.
6

F. uulop duz t Mr.,,fro. tom tX: • 446.
Lantl:i. 1 , 3(,.

163

�Juicio a tres frailes agustinos por
conspiración contra el virrey Venegas
/

Jo é Antonio Gutiérrez G

L \·\

E'.'\¡· T~::--io DE TR \B.\JO POR \RCHl\'O F P,\,OIY, accidentalmente
mpé con un legajo que contiene la cau a que la Junta de eguridad
y Buen rden del Reyno de r ueva E paña abrió contra tres
religio o agu tino por con pirar contra el virrey Franci co Javier
Venegas. Me hice dd d cumento para estructurar un trabajo, en
razón de 9ue nucsrra hi toria nacional no menciona esto h cho .
,\ provechando la invitación que me hace H11111a11itos .\nuario qu
publica el Centro de E. tudio Humaní tico ·, de la l:nffetsidad
Autónoma de uevo León, prepar' el presente trabajo como una
aportación en el Bicentenario de la lndependencia. 1
En los tre iglo de Colonia, el p der y la influencia de la Iglesia
fueron significativo , porque el clero repre cntó para la orona tan o
la autoridad temporal como la e piritual en una poblacion de
•Profesor investigador de la L niwrsidad \utónorna &lt;le Aguascalienn:: . Ucenóad
en filo ofia por la niv-ersidad del \'alle de Lemajae, licencia.do en sociología maesrro y doctor en hi toria por la N M. Miembro del iste;:ma , aciana! de
Im·cstigadore con 25 libros y más de 30 arnculos publicados.
1 La fuente en que basamo nue.'&gt;tro trabajo e : \.cchi,·o Hisr · ric • ac1ooal &lt;le
Madrid, onsej , Legajo 21.212.

165

�]ore /l 11tr,11io G111timz C

tradici 'n pr fundam nte rever ncial hacia el acerdote. La lgl ia
ocupó esta po ición domé cica con la aprobación y apoyo de la
orona, pue. é ta empleó al clero tanto para ext nder y afianzar u
dominio, como para ervir de coto a los atrop ll d lo funcionario .
La autoridade. tenían or&lt;len de tratarlo c n cuidad para que
tuvieran autoridad y crédito· el cumplimiento de e. te mandato fue
punto que e investigó con rigor en lo juicio de re idencia. La
en rme influencia del clero en la vida de lo. mexicano tenía un
orig n religi o y ocial má qu p lítico· i mplo claro de la notable
piedad del pueblo que permiáa al clero !:,ruiar . us acto y moldear
su idea por medio de la interv nción directa en su vida diaria,
de de el púlpito, el confesi nario y el aula.
Lo apoyo que la atona brindaba al clero e tuvieron
fundamentalmente bru ad en do pr rr gativa : el privil gio del fuero
y l privilegio del canon. l prim ro gru:antízaba la exención de cualquier
acción judicial, si ésta no prov nia d un juez ecl iá. tico; el segundo,
pr tegía al eclesiá tic de cualquier acto d violencia 6.ica, d de el
arr seo a fa rortura, desd L'l pri ión ha ta la p na de muerte; decir, el
Estado no t nía autoridad coercitiva obre ello para obligarl a
someter a sm leye . E ta inmunidad ecle iástica traSpa ·ó de K paña
a América c n la apr bación oficial de las leyes coloniales, que prohibían
a lo magi trado -eculares realizar cualqui r pr cedencia judicial contra
miembro. del el r .2
Imp rtant para el gobierno fu el contr I del clero, lo que no
fu pe blema porque e rigió de acuerd al Patr nato Real. ➔ a
Yigilancia e incrementó con lo borb ne· y llegó a un punto crucial
durante la guerra de lndep ndencia, pnncipalmente p rque la
Corona vio qu la capacidad para controlar el movimiento e taba
dir ctam nte relacionada con la cuestión de la inmunidad
ecle.iá tica; 1 era indispen able ubordinaci , n total a la autoridad
coercitiva del Estad , porque al tomar la arma una parte
importante d 1 clero e había convertid en amenaza para é te.
nvieoe hac r notar que lo ecl iástíco
ruvi ron relacionados con
1

R copilación de L ve: de los R yn

d India ·, 1adrid, 16 1, l y 8. útulo 12 y

ley 73, árul 14, libro l.
166

toda la etapa importantes en el de arrollo del moYuniento d
Independencia, de de el primer complot d cubierto en 1 94 ha ta la.
diver as con. piraciones que antecedí r n y iguieron al levantamiento
de Dolores. Lo clérigo criollo ayudaron a dirigir el cur o d la rebelión,
a orientar la guerra ideológica por medio de la prensa y a definir las
confw as y amorfas aspiracione políticas de la revolución en rnanifie to
L'l iguient información de un oid r es clara:
• ,odie puede 11egor que los rlérigos f11eran pn11dpaltne11fe los 011/om de esta
rtbelió~, qf(e tilos mismos sostimmyJommltm; st c11t11/a por rmlmarex losgenerales
bngadiem, roro11eles J otros ojirit,les qHe h(!)' de s11 estado 11 los mwmvso.r
ejércitos o mmiones de los traidores.
En lo primero brotes de infidencia en que e involucraron
ecle iá ·cico , el gobierno lo atacó con ntencia judicial d exilio;
pero, al multiplicar e no ólo le re ultó impo ible embarcar a tanto
a E paña, sino que e dio cuenca que la indulgencia ya no tenía
cabida. En otras palabras, la enormidad dd crimen d rebelión v el
grave peligro que amenazaba al régimen exigió que e jmpu ie~ la ·
pena de mu ·rte a t do lo insurgente , . in importar su e ·tado; por
ello, percibió que la inmunidad eclesiá tica no e podía con iclerar
un imp dimento. Y como l funcionario reales e ta.han conY ncido de que mucho· mi mbro d l clero habían unido a la reb li · n
preci. amente porque su e tatuto prinlegiado le había hecho te r
que n tenían nada que e met el 25 de junio de 18 t 2 el vi rev
\'en~ga publicó un bando en que ab lían de golpe los privilegio·
del tuero y del canon y autorizaba a lo comandam s reali ca juzgar
a todo los 10 urgentes ecle iásac . in interYención ele las cortes
cele iá ricas y ejecutarlo sin la degradación previa. 1 Aunque esta
d terminación virreinal hizo má expedita I juicios contra lo
ecl~ iá. rico , lo ataque oficiale a este privilegi dier n origen a
erto rencore contra el gobierno e pañol que, al combinar e con
,\rchivn General de Indiru;, ~féXJco 1664, Pcdr de;: la Puent~ al cmsejo de
Rt:gcncia, LS de ~epcicmbre de 1812; también ~léxico U21, Venegas al mim rro de
guerra 12d marzo de 1811.
1 Goreta def.e,o/,imro, 30 de jumo de 1 12.
1

167

�j

ht. cau a, política , económica· y . oclale ·• m: que &lt;l rcner la
infiJ ·ncia dt.:I clero moti,·ar n que admirar, n má el me Yinuemo.
En ultima instancia, . ería o lo , taque, • nticlcncales de las Corre
spanola d l 2 1 que lle, o a l:i , tct ria final al mm·imiem . l ·._
·n e te m.arw qu e desarrolló d juici de t::tos tre agu rin por
complot contra d , trre~ Venega .
l. Trama d la on pira ión
R.astn.:cmo., pnmer , la g · tac1ón d&lt;.: L con imci •n. L.1 m..'lña.na del
d
: t d 1 11, . e e cendió com rt:gucr de púh·om por la ciudad
l. nouaa de haber. &lt;.: de cubierto una c n p1raci · n e ntra el Yirrcy
Vem:
La primera r a dón del gobierno fu&lt;.: fijar una parnda milit, r
fr ntc al Pab.cio irrcinaJ y hacer órcular p r la. calle.- gente armada
para amedrentar al pu blo; luego, &lt;li. tribuir u abuesc para dar e n
d par:idt:ro de l . compl ti ta .. Lo r uh:1do. no htci r n e pcrar
puc ·14 fu· prch ndido ¡ r el alguacil mayor de la ciudad J&lt; . · ,\monio
Rodríguez, d IJot~J?.O, principaJ ·ospccho: . l·uc b confc ión &lt;le é. k la
que 1 ·rmiti · desenredar ht madeja de b con ·piración fraguada p&lt; r
al run grnpo•. o 1al dt.: la ciu&lt;laJ de ~[éx.ic .
1-14 J ag ·t, tuc.; pn.:scnud e/1 011•'(} en la al: del rimen. Lue
el ha cr juramt:mo r pr meter decir la vcrJ d sobre cuanto le
pr nuJran dijo . cr e, atl&lt; , lle 62 ano\ vecin&lt; &gt; d b au&lt;lac~ de oficio
cstirad01 dl' oro. Al inquirir! . &gt;bn.: 1, e nspimción declaró que •
mediados de julio se había t.:n ontrado con el granadero R:i. acl,
Bmzr!fi,ate. quii.:n le pidió u casa par.1 hacer una juma e n ~·ari s amt o
p. ra tr..lll r cien) umo im rt, ntc, l n mis111a 11()(/Je o hl la di I díc1 .ri~11ie11le
.rt p, 'J 11/c1m11 ti/ la &lt;ttStJ H ,111yo ) Hrt17r1111rli • a t¡11i II i11trod1fio a lu i unda
pi ·"a, · ,1 j&gt;O(V ralo mtró I Ma tm 13ar/J,ro d la esr¡11i11a d / Cnllrjó11 de k1
l'fllil/4, I . Antonio de f LÓll,)'}"nlos todt1s_)' t11/ra11do 11 111,di tia di:. ·o ti 1ü1Jt1dem
Ri1fael B r111efo que I lll(J(jlli1w/J,1 el plt.111 di desas, rse del r1r1t111/ J;.,11m. fr.
r 7mJ IJ 111/0 dt IIIS lc1rrn 'S qu, salirs ,1' für,o di /u J iga.
. n1m:1l ( n le&gt; ~u :1\ o \11 ., \l. dril!, [:..-p:uu. nns ¡&lt;&gt; ,
( ,eg. 1 21.212, T t rfl1,1r,1 ,1 drl Q11,1dtmo t• mtul1tlo mntm fo · m,11t1J ,dt1i.1.rtir,11 qm re.m/1t11
m
r1I la ro ~ma n q 1, 11U1,11N1dt ,"tf m t.,1a intld ti tÍÍJJ Irruir , r,rfri J. uroodwa
i • T~ timonin- 1:dar.1ci •n c.k J, é \nronio Rix.lóguc1., fol. l 6fi c.•\·t.1.

16

Il

ll/Q

, 11fli

C..

Di z dí. d · ·pu ·oh·icron a t ner junta n la que -.e in rmó a
lo a. i. renr . que . adel mab. 1 proy cto ) qu I aci R.1yón
e taba de acuerdo e &gt;n el plan: F"ero11 S{f!.1111 se at11erdt11111 P11dre .,1 le_11.rl1110,
no 11111 nito, 1110.ro ton10 de trti11ta t1 treinta ' q11a/ro mios, trigue,io, smc1do
dt h"rb,1 tlf)O flOlllbr ip,11om, I B,,rbero D. A11to11io de Leó11, dos J?,1c111aderos
del co111 ,río, 11no alto otro ""!J' b'!ÍO, el 'arrislá,, de \'a11 .Ag,utín ~ri.rldhal.
1111 ,yirit1! di I dedara11le 110,nhrc1do )os' \(aria Akoser,J otro 111osílo 110 nll!J
a/lo, barba ltunptila 110111/Jrado Cristób,,I .\lora11le q11e 110 sabt· donde ,•in''
También declaró qu ra el princlpal cab cilla Rafa I i\l n ic za.
Baz..oji1erli • y que n el , et le I yó una Pr ,el. ma de Ignacio R..wón
en qu lo animaba , hacer ·e d arma para lle,·ar e n c.:.·tt~ la
empre. a. A rrc ~ó el Dnn,.ep, que n l. r ·unión qu tendrían i &lt;lfa
de,.pués, lo.- concurrente. concr taron la. medida para ejecutar d
g lp : Qm mm ci11m I' seil dr la lt1rdr q11a11do salirse el h. 1110. \1: Vim ,
al pasro, lo habían di .rorprmder et/ la I iga parlida.r dr Y.,tllle a m1•allo, que
esMb,m J,1 pronlu.r d, lo.r q11e babia en es/a i11dad de los q,,e t i11iem1 d1
/11 r,1. r q11e apoderados de su perso11aJ 11111ert11 la e.reo/ta q11 ~ amfl,P111ic1ha,
lo hahíaJJ de .ramr a rara/lo t1 todo esa,pe pcmi 1/ez·arlo por caminos .rlrariados
entregarlo al tabe il/a de los !nJ11rgmles R.11 ·011. Q11e dt1do e.rt l?,O/pe se
habían de harer s 110/e.r i11111edit1la111ente co11 cot In, , l11t·l!,O h11bía11 de
tYJrrespo11der (sic) la esq11ila del 0111· 11/0 de lr1 .\lemd q11 era lc1 s 11c1/ /JtJra
los Barrios de J11a11 Can'o11ero B /in, ·. Pablo, \'. \e/Ja.rti.ÍII olro.r, a9 ·os
cm-eri/1,,s m,mmitm lamhién a lasJimias. - Lu go de e ·cuch. r la· cñ, 1 .
la gente de 1 s barrio. d bia agolpar e en lo cu. m~lcs v fucrt cl
·u di trim:, para apodcr r. d L arm ., carg. r obrc.d Palad y
tomar la arcill ría y puc. ros: l11mediat,1111ml1 hah,m1 d, 11tmr a rob;r
lodos las ca.s,1s, ton / mcorgo q11 los g ·,uro) · oltfia.r q11e r mro11tnm111 m
hu rasas de lodo.r los I' rinos, si,, dirti11dó11 d, personas, s distrilu · r,111 enh
lo.r sor¡# adf1res ' el p11 blo. pu s t/llt / di11 ro q11e se mro11/t-ar,1, llfJ debía
l(Jrllar, .r-i110 ll!t'!fer/o ' e.11nrdarlo pam pr1e,,1r t,.r hvpt1.r q11r INego bahícm dr
mtror d, f11rr,1, J' rl, nuis l!,tJSlo.r de /11.r otms e111prt ras q11 se 111 dill1bt1.

~

lhid.
lbid., fol. lina.-1 ftc.
/bid., fol. 1 \'t• •

�jOJt la

El 2 dt.:, o to lo. c n pir de rt.: r e rricron I barri animando
a l:t nt
no faltar al e mpromi o: en junra la n he d J mi mo
día, acorc.16 dar el oJpe el ab. &lt;lo iguientc entre ·neo \'. ei de
la tarde.
rc.::p:1rtic.::ron paquer de c. carap la de orop J para
di tribuir nm: lo. im nlucrado , para p &lt;l rl . di únguir n la
e nfu ión· aJ Drm o e le cncarg · ublcvar el barri de Belén. e
amerda · lo di dm,1 ql( etJ la j11111t1 d. l n11in-o/es to111ó el q11e habla 11 ms
1110110.r 1111 Dizino mdyo por él redhió1i1ra11111to d los ro11a1rrn1tes, d
tp,e 110 11helamm llf/da dt lo q111' .,t había trallldo, e,11ardt111do sobrt dio el
111ds esrmp11loso si 1"/t1, q11eda11do ttm1biln portado mtr todos, q11t el q11e
d /atase rl pro · rlo, mio al inst,mt 11111 rto por los otros sob il ra ria toda
mlpa. 9 La g ·me armada debía c &gt;ne nrrarse pnr el Jesicrto d le
PaJre , rm lita. y en an \gu. tín d la uc, ..
Lu 1&lt;&gt; de ce ncluir u dcclar. ci6n el DM o. proc &lt;lió el lguacil
mayor &lt;l cune a aprehender a las igui ·mes implicados: d barbero
\ntonio de Lc6n, l acrisrán Je an 1\gu tín rL tóbal Ve a el
ranad ro Rafa I B ·rmcju, el p. yo Rafael alias Hmzo 11erte, J s · 1 faría
\le e ·r ri róbal 1 lorant'-', lo cléngo arrillo } E. pino a d la
Parr qui &lt;le la Capa Jo · \Jqui ira, tratante en agu.1rdicnte el · an
1\ ustín de.:: la· .u va ; 1 pintor d la calle d I Arco \ntom
ChaYarria a un mae tr herrero de l:t mi. ma calle \' e llamó a
d ciar, r a I éli. Pint.:da, trabajad r d l.1 fábrica d cigarros de la
ciu bd. Inquirido Ptnc:d obn.: l. con. pir. ci · n, dijt : l·sta11do hari'mdo
a 11as m la Peh1q11etia q,, ut,í II el .ullqó11 di la Polilla, q11 /k,111011 del
Plfm/e q11ebmdo, l'io q11e 1.rtaba mtra11do lllllt"hll ge11t, a la rasa d / tir,rdor
d om I (Jl/"O I 111iérrali1 por /11 110d, de la 1e111,ma pt1S11da, y t'!) ndo q,,
habli,1 ,1/p_1i11 j1¡g11 tito ,·e 111elió · q11 s1t111do di 11tro, • co11(J(Í ,,do q11e 110
hohí j11 o
1/ió Í1J111ediuta111 ni 10 • I , icrn por la n che y0Jv1ó a
la p luyu rí con ánimo d \ er i ju ha: mto11cr1 110/Ó q11e bahía 1111Hha
l!/flft, J q11e re ltt1taha del Pl,111 de rebol11rio11ar esta ti11d,1d. para lo qlfe
dth/4,n opod mr. el s,íhado s1~11imt d la µrso11a del E S. l irn II el
Paseo d la l 'ie,a, alhorotar los Borrio.r para q11r se. apodeljtt de las armas
d Pal, río. /~ ni11dos a .\. /; . f(IIJ la g llle q11e tmi " ditp11 .ria /11en di
' 1/}l(i.. fol. 19ftc.
1 /bid, Confc i ·,n dr Hli

•olo

de 1 11, fol. 21 fr •

1 (, 11::

( ,.

\fixico, , detp11és entrar a robar)' 1aqJ1ear todas las rasas si11 disti11rió11,
repartimdo las alaia.r o/ p11eblo · resemmdo lo plata para q11a11do entrara
la tropa de J½ó11. · e le preguntó . i c n cía a algun &lt;l I cab cilla
, L, fucr?.a e n que contaban. Dijo . er uno &lt;l ello. Cn tóbal [ rantc,
mu, ami d Bra:zyf11erte; r cord · c¡u también había YÍ. to al rail ·
a~ tino, el q11t1/ re/inioso exortó a In i-tmmrr. 11/es de la )1111/a para qu 110
de.ristiera11 di k, t1np .ro, ·~1111rharbos ro11 el l'alor -~ haCi tndn •: 11 finalmente,
dijo hab r ido qu había ba. tanre cm pn.•venida en la ciudad )
barri :, a i C( rno en ·I d iert J 1 .- ~armclitas en an \gu:tín
d la. u •,·a · di las tropas de R.t ·ó11 q11 debían nh"t1r lm, o q11 la d11dad
1

r

ullfl'Ítli7 olbo,vlada. 1

En la tard rindió &lt;lcclaraci · n o é María onzáJcz, d fici
barb ro. d qu no j reía por trabajar como cigarrero en la fábrica
de tabac , .
nf . ·: La 110 be del Liemes ,i/ti1110 que ro11lt11110.r do.r del
rom· !lle tmnsitando por la im11rdiodó11 de aq11 l!t1 ra.ra, no 11trar n ella a
Féli:. · Pi11eda 111 anti •o. tQmO lo rQ11oce que sfa11do11 11 ro,
rJ ra aA 11110
direrdón a la que mtrabú, por lo q11e se i11tmd11 ·o II s -e,11ida de at¡11 /, e
e,mmtrrí m11 1·,1rin.r ho111breJ e,, 111i111ero romo di q11m 11/a o d11q11mta m Ufltl
pi .;.a 1i1Jerior de s111:rte q111 estaba lima ... 01/ó q11 1 I s,ibado iguimt .rt iba
a prender m el Paseo d lo Bi 'O al J◄ • \ . [ irre ro11 g 11/ que. se /mía
dispuesta ... : romeg11ida s11 pririó11 1/ebarlo ron pro11til11d a . }11011
7..ttaqr,aro. 14 • 1 tañido d l campanil de la Icrccd y lo cnhet '-crían
la . nal p:ua 1.1ue e pu icran n movimiento lo barrio. com prom ti&lt;los, a fin de erham so/Jre los 011ardias de lo.r t11&lt;1rtdes /01 di
Pt1/ado , e11.reg11ida, erhars a robar todas la.r cosa.r sin p rdo11ar ni11g11n,1,
para 'f&gt;t1rlir la rop" t1!i-y11s al P1t b/Q • .rm•ar el di,, ro pt1ra las tmpoi
de Ra ó,1 qm ht1hítm de mtr,1r · pa 'Orles. msNar las otras rorar q11e e
habían de l.arer d.'S/)11és. 1• Terminó diciendo que ri t 'bal fr rant ·
era un J de lo cab cilla y I religioso agu tino un cncu ia. ca eguidor
de I de I · in ur me .
lbül., Conf · 1,'in J I élc- Pineda,
I/Jid., fol. 22ilc.
1 /bid.
11 /bid., .ontbi • n d Jo • l ria (,onz- 1 z. a
0 /bid., fol . 22 ta.
11
1'

m -i de 1 11. fol. 2'.\

le.

�Jo.&lt;l lnfr,n/o Gt1h

Al terminar González, l, ala d I Crimen ordenó al t rú me
Acuña mant n r preso en la real cárcel al . acristan mayor e.le an
gustín Cristóbal V ga r tra. ladar , ella a lo. el ' rigo. Carrillo y
Espino. a pre. o. en la parroqwa de la apa, pren&lt;ler al barbero
ntonio de L ón, a Jo é lc.¡ui ira, natural y vecino d an Agu ún
de la. ueva. ~ tratante d aguardiente; al pintor de la calle del
Arco Antom Cha\·arría y al maestr herrero de la mi ma calle. t(,
uando los ~firústro daban in&lt;licacione, al alguacil mayor d Juez
de Policía de la ciudad presentó a ristóbal \lorantc encajonador
de p ro y cigarro. en la fábrica de tabacos. •. importante u
te tim n.io p re nt n r d talJcs qu p rnut o con cer I intríngulis
de la con piración. Dijo, que como , ficionad al ju ti, concurría
por las noche.:. a jugar , la vmaterí, de Felipe Barbo a, .ita n la
Plazuela de Regina. · na de la. noche. notó enrraban a lla loe;
hermano. Bermejo, granader s del comercio, lo q/1(' le estimuló saber
lo que er(l, ,, lo que le S(ltisjiso Riifael BennljO, .r1;e,11ijicá11dole q11e se lftllabn
de ,m 11egocio de 11111cha co11seq11tnria m el qua/ a11daha 1111 tal Rafael Hmdoza
'',,h~,s bmzofi1e1te", porque estaba 11119' mm/ido de remitas de habcdo tenido
p, so co1110 1111ebe mlo.r m la Acordada)' hab rle 111atado do.r her111a11os e11 el
ataque de Calderón que ha11d(lha11 co11 Hidalgo y Allende, )' babia Jllrado
n11garse. 1Intrigado 1 forant , pidió a Bermejo mformación obre el pror ero
de Brazof11erte, que en o día andaba en Zitácuaro vi ndo a Rayón
para upo/lar el negocio. En un nueYo encu ntro con B rmeio, ~[orante
up que e haría una junta en la ca a del Do11go, frente a la Peluqu ría
del Puente u bra&lt;lo, y que allí se informaría . obre el plan de
Brazofm·rte. Es decir que se ap dcrarian dt!l virr ) cuando . aliern
de pa eo a la Viga y que luego de matar a u escolta, lo tra ladarían
y entregarían a Rayón, en Zitacuaro: debía ll gar ,iYo para tomad
la firma y omunicar con ella · a t d el Reino. Dado el g lp , lo.
cohete y el campanil de la Ierced . erían la eñaJ a lo. barrio ya
ganados, para levantarse J' apoderarse de las amms de los C11artele.r)' de
Palado. )' q11e et1 seguido debían mirar al rol'o )' saqueo dr todo la Cii,dad,

resemmdo 1í11ict1111mte el dinero q11e debería gtJardorse para pagar las tropas
del e. . .:éráto de R.a •ó11 ... ; ta111bii11 se e11cargotia11 de aprehender a d/g11nos
:\Iim"slros, al Ma ·or de PluZfJ, al lntendmte Corre idor, a los Oficiales q11e
estaba11 m g11ardit1 en Palado la 11ocbe q11 prmdieron ol r,: T!lmigara . a
D11. .\f(e,11el de )ér1110 y a todos los dP111ás q11e bt;bía11 oc1111ido a la pn'ció11 de
dicho J,: l11tm'garq_J' )' de: otras personas q11e ahora 110 hace 11Jemo1ia. 1H
L tuvo ~lorantc de acuerdo c n lo demá. en que r/ Bem1tJ0 era
el principal promotor de la~juntas y que un fraile agustino era asiduo
asistente a ella.. Asi111is1110 bact 111t:111on'c1 bahtr ,úto entrt los conmrrnites
al Pudre Fr. Juan Nepo11111ce110 astro del Comwto de .5011 :g11stiú,) q11e
allí lt1111bié11 esMba 1111 pt1dre clerigo; que e.rtabo11 fa111hil11 el Hem ro de la
Calle del A reo, · s11 a1J1ígo el Pintor: el Pant1dero od11Ji11istrador de la
Pa11ndm'a q11e está e,, d P1mJle de jestís Mada: el Barbrro del P11ente
Q11ebmdo: q11e el Panadero 1/ebo ,, barios, • lnfllbiln e.rtubo Cornelio R.11íz. 10
En la junta d 1 2 d ago to p r la noche e confirmó ,1uc el golpe e
daría al iguicnce día a la eis de la tarde.:, con apo;o de la ente.: c¡ue
e encontraba en el de. íerto &lt;le los Carmelitas y an J\gu tín ele las
Cuen. y que el santo)' mla sería San Rafad_r Tolflca. También con fe ó
, obre el armamento: Je pres11mr esfarti11 en el Comwto de la .\lerced,
porqtfl' sabla l,1 favlihi,ridad q11e /mían los pn"ndpales de lt., co11spira11ó11 COfT
IQs Padres de dit-ho Cont•twto. :!! , Finalment declar · yuc n b juma dij r n
lo c:lb cillas 9ue una vez realizada la empre a adet11tis di' los dichos,
cogr,i&lt;-111 tn111hié11 o los ,, 1/raldes de Barrio oro11elJ' Echeberríu, )' al otro día
desp11és de la h11/la los llebo,io11 e.11 p,í/J/ico t1 lo.r q11alro cortado el pelo, '
/11ego los colgmi,m e11 In PlaZfJ pam esrar111ie11fo dd P,íblico. 71
Como podemo. apr ciar en la declaracionc ·, lo. 1mplicado. eran
bastantes la articulación lograd. coa 1derable, puc e taban
inYolucrad s barrio nt r d la ciudad, drag m ~ el· rigo , ªP' yo
cconúm1c y gente armada d parce &lt;le Rayón y Morclos.José t\[ar:ia
0111.ález .· Pineda e habían cornpr&lt; meudo ~ que, al cuchar la
e quila d la \[ere &lt;l, aJdrían con los opt!rari dt: la fábrica &lt;le
!bid. , foL 25na.-26\,a.
lhid.• fol. 26na. -27n.1.
11 ' !/!Íd.' fol. 30ftt.
1

19

1r, /bid.. Razón,. O.cerero de lajunca.. ago te 4 dt'.1811, fol. 24f1e.
1" ]bid., Depo. ic1ón de Cmtóbal Morantc, a~o- to 4 de 1811. fol. 25ftc.

mt G.

11

Jbid.. fol. h,a.
1¡3

�}os, A11tm110 (,11himz (,.

tabaco. a ometer la guardia, tomar eJ Palacio y las arma , para
luego pasar a la cárcel de la Acordada a liberar Jo presos y guiar la
gente en la ciudad para aprehender a lo, gachupine . Camelio Ruiz
amigo d Jo, fraile de an Hipólito, e encargaría de encerrar en su
convento, en jaula., a lo. qu aprehendieran. M rante tenía
comprom tido a un boticario de la calle de anta ararina para
ar nder a lo herido ; el administrador d la Pulquería del Puente
c operaría con dinero; un ,watero de la Equina del uadrante de
anta atarina ofreció 25 dragones y 70 pai ano. armad
y J
maestro carpintero Jo,é Girón entregaría .able. con guarnición de
palo.
trataba de una conspiración a ran e cala y organizada,
pue c.: habla &lt;le un ar enal de arma de fuego y expl jyo n el
con\'ento de la [erced, la que abortó porque uno de lo frail
agustino la denunció la noche antes del olpc.
Una Yez acreditado l origen de la con piración y u. ge tore
pa emo a conoc r L1 fruacíón de lo tre fraile· agu tinos implicado~.

2. Juicio de Fra. Juan Nepomuceno Ca tro, Fray, Vicente
N egre ros y Fray Manuel Resendi
Lo, cómplice, y declarante, mencionados habían involucrado
únicamente al padre a tr , al , cñalarlo asistente a íduo a las junta
en la ca a d I D0t1go. ·l .iguiente decreto e.le la Real Junta de
eguridad es explícito: Procédase inmediatr1mmtr a la prición del R. P

1Ta_y]lf(lll. epo11111ct110 de Castro,)' c1 /u de los clérigos que res11lto11 co111plicados
Cl!)'tJS sct1as se expresan poméndose esta pro1•ide11cia por 1JJedio de ojido eJ/
noticia del r. B11chiller)' 1\lint1, que e.wrce m11 el Sr. Prozúor laj11risdicció11
1111ida para sil i11teligmcia: e.....-eaílmse a.rí l)JÜ/J/O por el Te11imte Ac1111a las
p1icio11es de Comelzo RJ,iz. los Granaderos del Regú11ie11to del Co111erao José
Sd,uhez.i Rafael Rer111e;o, SIi bm11a110 José Gmiba;·, D. José Xiró11, 1111 tal
1 rOl'fJ1o J Felipe Barbo.ro q11e aparecen i11diciados..:?1
De de el inicio del m \'1mienco emancjpador en D lore., eJ
gobierno aplicó una polícica de ca. rigo a fmgo )' hierro contra lo
clérigos in urgente. Como re. ultaba engorroso entablar proc os
:zi

!bid., Decreto de la Junt;l de eguridad, agoslO 5 de 1811, fol. 31 fte.

174

legale contra los acerdote porque provocaban situacione. djfícile
aun cuando se pr pu o una política de hierro, hubo reticencia en
las autoridades laica por romper el privil gio tradicional de la lgle ia
de ca cigar a lo suyos en momentos en que la circunstancia lo
exigían. na orden en e ro términos re ultaba difícil cumplir por
las prerrogativa que permitían a la Igl ia ca tigar a lo uyo. por
el Derecho Canónico. Es decir, castigarlo por la vía judicial o
entablar un proce o l gal civil contra cualquier acerdore rebelde,
impatizaote o edício o proYocaba situaciones críticas para el
gobierno reali ta, notablemente qui quilla o en el cumplimiento d
lo requi ito, exigido por el i tema legal la prácrica común. Por
es ncontramo erío problema en el de arrollo de la cau a contra
lo religio o agusano .
orno en e te caso ·e trataba de un clérigo, el pre idente de la
Real Junta envió oficio aJ pr vi or y ,;cario general del J\rzobispad
para q11e proporcío11ara lo p1ició11 del R P frqy ]11011 f'.:epo11111cn10 de Castro,
&amp;ligioso Ag11sti110 del Com 1e11to ~ronde de esta Cupitc,I. J la de dos dhigos

r

de q11e sólo se han odq11irido los sdios sig11ienles. El 11110 alto entre ,gmeso,
vestido de semlar ron chaqlfefa de itulianillo az!'I, _y el otro chico de CJmpo
delgado que anda dt hábito. Lo q11e co,111miro a I ": S. co1J10 co11Jfrio11odo de la
Rea/]1111/a de Seg11ridad m lo causo q11e esto)' i11sfn!Jn1do sobre abeng11ar las
personas que se hayen mlpadas e11 la conspiración qlfe se trataba de hacer en
esta Cupiltll lo tarde del día tres dd corriente. 2 ' La anterior orden fue
notificada al Provincial Fray antiago Hernándei como u superior
inmediaro para que la ej cutara, quien recluyó e inc municó a Fra.
Juan ep mucen en I Convent de an Agustín, donde quedó a
disposición de la Junta.
orno e taba impedída la autoridad ciYil de efectuar juicios a
ecle iásrico , p rque los debía hacer un tribunal formado de amba
autor.idade , la Inqui. ición pidi · e prosiguiera mientras e sub anaba
e te reqtúsito. Par,, 111ás facilitar la aberiguacióH que se esllí insh'l!)'eru/o
rontro los reo.r J' có1J1plices q"t trafl1obo11 la conspiración de tres del comente:

procédose en Q11ademo separado a ebaqHar las declt1rario11es, careos,
co11ftsio11e.r J de!llás acltwcioms qm Jmre11 necesarias contra Perso1Tas
ii

lbid., Oficio de D. ;'l[igu I Balle!-Ler\' Mina, agosto 5 de 1 11, fol.3 lvu.

175

�.José.; !111011io

Eclesiásticas con asistencia del r. Provisor J' Vican·o General de este
A,z.obispado en cede 1•t1canle, cítándole oportunamente. Así lo proveyó, lllat1d6
Jfir1JJó el Sr. José Yáñez]uez Comisionado por la ]1111/a de Seg,,ridad. 24 Al
día iguiente, 6 de agosto, pasó el pre idente &lt;le la Inquisición, :Miguel
Bataller y Mina, al conventO de an gu tín para conducir a la ala
del rimen al padre Ca ero, para practicar las diligencias; también
e condujo al Dongo. a Félix Pineda y a Cristóbal !orante, para que
tesúficaran la personalidad del agu tino, lo que reco11ociero11 a toda
sati!facció11 a dicho religioso, y j111c1mmtados m jon1Ja dfjenm qlle e.r el 111is1110
que asistió a laJj1111tas q11e lie11e11 declarado, en lo que se aftn1Jaro11)' ratzficaron,
J'fir111aron los que s1')iero11 con , . . de q11e doy Je. 25 · n la declaración del
fraile es uvo pre ·ente el prod. or y Y icario general del Arzobispado,
Dr. José t\farfa Bucheli.
orno no ·e alcanzó a desahogar porque e hizo de noche se
pro iguió aJ día iguiente. E re día trabajó intensamente la ala del
Crimen, porque e desahogaron tanto la ciracione, del padre astro
como la de Fray Vicente t egreyro r Frar Manuel Resendi 'ª
involucrados en el complot. ,\1 saber el padre egreyro que había
abortado el complot contra el ,·irre) y que el padre Ca tro e
encontraba preso. se presentó la noche del 6 aJ provincial pidió lo
llevara ante cl pre idence de la Inquisición para que lo O) era obre
lo que abía de la con piración, en e ·p ra de piedad en la encencia.
e pre entó en la ala del rimen acompañado de su provincial,
Fta) anriago Hernández y rdenú el pre idente de ahogara u
dcpo ición. orno las declaraciones de Fray icente involucraron a
otros hermano, de hábito, la causa dio un vuelco importante. La
re, umimo ; manífe tó que St! prese11tah11 co11 la s,íplica de que dicho ,:

r

,.\Ii11islro lo o_;•era para de.rmb,irle todo lo q11e sabía re/atibo a la co11spirarió11
qm se tra11wba el día tm del crmiet1te m esta propia Capital~ 6 Luego de
tomarle juramento, dijo haber e enterado del complot al bajar a
d cir misa.
!bid.. DccrcwdelaJunratle eguridad,agostn6de l 11, fol. lfte.
[hid, . .\cuerdo di: ag&lt;&gt; to 6 de 1 11, fol. 31, ta.-32fte.
;¡,, !IJ1d., Depo 1aon de hay\'ici:nte , ' egrcyro ,agosto 7 de 1711 fol. lrta..

G'ntii m '- C...

El mismo día viernes a las doce y media, viniendo el gue declara
por la Call de Dn. Juan Manuel e ocontró con el Granadero del
' ornercio nombrado Vicente ánchez, quien le manife tó e.l mismo
proyecto que el Sacristán, añadiéndole que verificada la prición del
Exroo. r. Virrey, se tremolarían vandera fuera de L'l
arita , para
hacer seña.les a lru gentes que habían de entrar a la Gudad,) que a la
noche deberán juntar e ) concurrir a cierta Junta ... Que como e a
n che llovió a la ocho, hasta b ocho } media, e retiró a u convento
y n a.lió de él ni supo las re ultas de la Junta. Que de allí a un
quarto de hora después del chocolate, volvió a b. celda del padre
astro a qui n viendo confus } abaúdo, le pr gunró que por qué
e taba confu , r le contestó "todo se ha perdido porq11e han cogido o
Do11go
di' los principales c01oecillas... Que d día cinco volviendo a La
celda del padre Ca tro, y v;éndolo muy ca\i vajo le elijo aludiendo a la
con piración, ) o /a1JJbié11 tmgp pendienle m ella paro el prr¿reáo del paseo de la
orilla, p11e.r e.rtqy 110111brado de Teniente de Cavalleria ... Que esa noche, después
que e retiró al convento, bino a u celda el padre Fr. .Manuel Re endi r
le dijo !!Sta palabra ; Esto,nos l1ie11, tene111os tn'!)' b11enar 11oticios,porq11e 1!lpadre
Cast,v 111e /J11 dicho que MI 1111aj1111ta q11e ha tenklo esta misma 11oche, ha exurkldoJ'
predicado con 1m Sm1to risto m ltJ.S numos a los ammm:nk.r, pam que los Banios
no desflN!JeM ni desi.rtnn de la e111pr11.ra de pridón del r. T7i"n-rJ •..; agregando
también el ll"lliffiO r ligioso haberle dicho también el padre Castro, que
inme&lt;liatrunente que se formara el tumulm d la con. piración del pueblo,
saldría coa un aoco Cristo colgado al cuello, predicándole. r
alentándole. a que llebaran a ef, cto el plan conv nido.:!"'
En la tard del mi mo día comparecieron lo padres Re endi y
Ca tro. Fray icente dijo estaba allí para de ahogar lo dicho p r

""º

Fra) .Manuel f egreyro ; afirmó ser ciertos y verdadero todos los
puntos de la declaración del padre 1 egreyros, excepto el última:
Q1te l11ego que rompiese el t111111rlto, saldría el padre Castro c1 exhortar al

P11eblo para que 110 desistiese con 1m santo Cristo colgado ni wello, como los
que 11sa11 los Padres Ca1J1ilos para auxiliar a los lllOn"b1111dos. ~,., Pregunt.'ldo
9ue otra p r ona ele iástica o secular había intervenido en el plan
de prender al virrey y sublevar al populacho, elijo que lo sabía el
padre Ca tro, pu le había manifestado haber estado en la junta

!4
25

176

~- /bid., Confe. iónde ·m!· Vicenti: 'egreu06,agosm 7 de 1811, fol. 1na.-2fo:.
" lhidm1., Deposición de Fray Manuel Re cndi. ago to 7 de 1811, fol. 3nn.

m

�)osl fotúnio G11tilmz. ,.

del , ierne por la noch , n la que co11 s11s exortacio11es había iigon·zado
a los co11mm:11/es para q"e no desfllfl.)'Oran J' donde se habían tomado las

n dicha e ión declaró el acri tán mayor del Convento d an
Agu tín, Crí tóbal ega, quien dijo. 11 co,11padre A11to11io Chavarría el

medidas para so1pre11der al E:..:1110. Sr. T irr~' por la tarde del sábado c11 el
ptueo, matar la escolta de Draao11es q11e le acompaiiaba y sacar sr, persona
/!{era de México. Por 1ílti1J10 expresa el declara11te, que q11ondo le dio la
11otida al Padre astro de q11e había .~ronde novedad e11 la Cú1dad, se
i11n111tó en extremo po11ié11dose mu · pálido. -"&gt;

Pintor, q11e trabq¡a e11 la Calle del Arco, lo llebó el n1a1tes h-ei11to del próximo
pasado julio a 1111a ]1111/a que se celebró et1 el Collefón de la Polilla, enfrente
de la Pel11q11e1ia del Plfente quebrado, en donde por el b1dlitio no p11do
i1J1po11trse bi JJ de lo que se trataba, picado de la mriosidad volrió eljltei-es
a la casa de s11 compadre el Pintor paro (jite lo .rerciorara, el qua/ le 1JJa11ifestó
todo el prqyfcfo que estaba acordado en la ]1111/a, red11cido e,¡ s11sta11cia a
pre11der al Exmo. r. I 'irre_;· ql(a11do saliera al Poseo por la Biga, matar la
escoltll q11e /le/Jaba y sacarlo fuera de la it1dad.JJ Dijo haber ido en la

El padre Ca tro no negó haber tado en diver a junta en la
ca a del Dongo; tampoco que había conver ado con Antonio
haurría, maestro pintor de la calle del Are obr la noticia d
los in urgcme · y haberl dicho que si quería aber buena noticia ,
concurriera a la junta que . e tendría en el allejón de la Polilla
frent a la P luquería de Puente Quebrado. ~onfi só hab r a i tido
a la reunione donde e enteró del plan: Apoderarse del zirre · en el
paseo de la 1 'iga, J' q11f luego qm motasen la escolta df Dragones que le

(JC0111parlaba al Paseo)' se apodn-osen de Slf persona, lo habían de sacar ro11
la lllaJ'Or relocidad Juera de México &lt;1 wtregarlo al In.r11rgwte RqJófl; q11e
lo,grado el .~olpe se harían señales co11 coetes. correspo11die11do luego la esquila
del Comwto de la \lnred, q11e era la snial qm tenía1J los Barrios de 11.
Pahlo, J11a11 Cart 011ao, 5ta. Mada, el de Belén de las i\fochas ' otros, jo,z.ar
los marte/es de armas, J' renir.re en lropt:I sobre el Palacio,)' apoderarse de la
artillería · de111ás pm1tosfuertes. 30 finalmente dijo: EstandoJ'ª como estaba
decidido a decear el /me,, é.'l..ito del pro_yecto salió de s11 Co11m1to el 111isn10
áemes por l,1 tarde, co11 á11i1110 deliberado de e.wrtar o los co11c11rrmtes a la
]1111/a a q11e no lo abandonasen, sino q11e por lo contrario tl{biera11 L'alor
Jirmeza, 1/mmdo co11sigo pora el intento s11 Cmcijijo de Bronce debajo de los
óbitos, qltf ol salir t'11co11tró al Padre Fr. f icente Re.rmdi, dándole a e1Jtender
con delllosfracione.r expredbas q11á11to deseaba qm Dios lo sacase co11 bien de
la empresa. 31 Dijo haber e nocid en la junta ólo al acristán
ri tóbal. Oyo decir allí q11e se contaba co11 los Bam'os,_)' q11e el que pretidía
las j,mtas_J' llet 1aba la l'OZ en ellas, era 11110 que 110111braba11 ''Braz~f11erte·:n
1

/bid., fol. 4frc.-Yta.
"º /bid., Dcposiciíin &lt;le Fra · Ju.tn
Sftt:.-, ta.
11 1bid.. fol. 6ftesta.
12 1bid., fol. 7ftc.

junta del ,·ierne cuando e informó a lo concurrente , que la cñal
para que e levantaran lo barrios y marchara la gente a t mar los
cuartele , el Palacio y el Parían
daría con cohete y la e quila d
la ~Ierced. Finalmente elijo er la cabeza principal del complot Rafael
Brazofi,erte, y que el padre astro y su compadre Chavarría habían
e tado en toda la juntas.
n reqlll! ito legal era ratificar la confesione. por lo que la uprema
Corte citó a cada uno para cubrir el requisito. Lo. tre confirmar n lo
dicho; ~ decir, que e taban pre o por haberse ror,,plicado en lo Rebohrción
q11e se mte11taba en esta Capital contra la per.rona del E 'flJO. r. T'ir,~• ,
tra11q11ilirk;d p,íblico J' que no habían denunciado la conspiración por haberla
considerado q11imérica, incapaz de tomar 11na Capital co1J10 [é..'\.ico J' porq11e 110

meditaron los malesy conseq11e11cios f1111eslas qHe ella podría acarrear al Estado.'\.!
iendo el mayor delito de que e acu aba a lo padre Re endi ·
, egreyro no haber d nunciado el complot, el prim ro arguyó no lo
había hecho por la agítación en que lo tenía la enferm dad de u madre
y lo de elo que cor11ln11a111e11te le agitaban para proporcitmar f11edios para la

subsistencia de s11 madre ·Jami/ia, q11e ahora se han hecho már estrechos por los
gµstos de s11 e1!fm11edad'5 El egundo dij n haber! hecho,p,imera porq11e
ignoraba q11e la nnsma mlpa )' pena tmiese el oJJtor q11e el ro11smtido1~ J la
.reg,1111da porq11e 110 cre_)'Ó i11terformenle q11e el prf!Yedo p11diera llet'tJT'Se a ejerto. '1,
Dcposicion de ri t 'bal \t:ga, agc t
d 1811, fol. fte.
~ lbid., Confesión de Fray Juan , ' epomuceno de Ca:tro, ago to 7 de 1911, fol.
1 [bid.,

2'1

epomuceno

a rro, ago to 7 de 1 11 , fol.

9ftc.-na.
'" lhid. onfc ión de Fra} Manuel Re cndi, ago LO y de 1 1J, fol. l 2fte.
ic. lhid., onb ión de Fm) Vicente J. egre ·ro., agosto"" de 1811 m, fol. 1Ufce.

17

1 9

�José r l"to11io G11tiirrez. G.

También e llamó a declarar al acn tan mayor p rque lo~ tre
&amp;aile lo involucraron n u conf ione . Dijo vivir en el Pu nte
uebrado casa d 1 Tanque y que staba pre por no denunciar la
conspiración que tramó en el Callejón de la Polilla contra el irrey
y gobierno público. Inquirido cómo t niendo conocimi nt~ de la
con piración con anc rioridad no di cuenta a la autoridad ,
re~ pendió: Aunqlfe es cierto que conociendo la grabedad )' atrocidad del

prqyecto, le pulsaba su conciencia para de/atarlo al Gobierno, se det11/Jo al
considerar que estaban en él 11mcladas Personas desiásticas q11e lo apOJ·aban
y persuadían co1J10 lo hizo el Padre Castro,)' por eso temió de dar lo delación
) ' se retiró a su casa a rezar las tres So/res o la T'irgm, e11ce11dié11dole tm
.
r
cal'ito de sera para r¡ue 110 s11ced11•ra tal coso.
L na vez qu la Junrn de guridad tuvo conocimi nto del
~p diente, 1 9 de agosto pidi · al nrrey pa ara el juicio a la Real
ala d l riro n, para qu en u o d , u jur:i dicción, provey ra lo
que e timara en ju ricia. La Real ala lo ene nrró convicto y
confe. o. d los delito de alta traición )' s clici 'n que equivalía a
acci ne de le. a Maje tad y conspiración popular; lo c odenó al
de. honro o ca tigo &lt;le depo ición y d gradación,38 y ord nó
entregaran al brazo ecular para que jecutara la ntencia. Expidió
el sigw ne auto: T'isto J oído al Sr. iscal q11e se halló presente. de

co11fomiidad con lo que b,1 pedido; pá.rese esta ra11sa con el oficio acordado1 al
discreto J&gt;roz•isor )' T icario Capit11lar de ede Arzobispado para que pro1•a
la düposidónJ' co11sig11iente degradación de los Religiosos fr. T/ic 11te , egreryos
Fr. Uanuel Resendi }' fr Juan. -epom11ceno Castro, e11te11dié11dtJ.re sifl pe1J11irio
de la ;i11isd1cció11 Real ordinaria. q El mi mo día turnó d aut al Dr.
Jo. ' laria Bucheli, provi r y vicario capitular del 1\rzobi pado,
para que pro\' yera lo conduccnt ; 1 explicaban: A1mq11e la Sala

entiende que

110

es necesario este paso por tener e.,pedita s11 j11ri.rdicdó11 para

,. fhid..

nfesión de ri cóbal \ega. ag sto &lt;l l 11. fol.15fte. -vca.
['..n el antiguo "ó&lt;l.i o d Derecho ,anónico, la depo~1ción consistía~ la
privaaón de oficio y benefici para iemprc, coa retención del cano_n ~ fu ro;&lt;:'"· ngo
medi&lt;&gt; entre la u p nsión y degr, dación. La d grndacton con. 1sna en pnvar al

hacer ji1Stiria e11 delüos de esta calidad, le ha parecido proceder arí tanto por
110 dar motibo a 11111rn111rociones, q11a11to porq11e cree q11e la deposición y
degradación de estos sacerdotes, ha de hacer en los demás y en el p11eh/o tQdo
tanto mayor impresión q11e la pena que deben s1,Jrir. 40
El juicio entró en conflicto por el privilegio del ra11011, que protegía
a lo. ecl siástico d cualqui r acto de viol ncia fí ica, desd el
arresto a la tortura d de la pri ión ha ta la pena de muerte; ademá ,
la ceremonia d degradación en la que se de pojaba al culpabl de
sus •testidura acerdotal y e 1 borraban imbólicamente 1
,igno de u e tatuto debía ejecutarla un obi po. El Dr. Bucheli
comunicó al pre idenre del Cabildo f tropolitano que no estaba
en , u facultade atender la petición por lo que pidió dictara us
providencia . 1H. Cuerpo aredralicio le otorgó amplia facultade
para que procediera ha ta . u conclusión pero que ant con ulta
el caso a lo obi po d 1 1uevo L ón Guadalajara y Puebla que e
encontraban en la ciudad. Al día iguiente informó a la R al ala

del Crim n: LA degmdació11 de los tres Religiosos Ag11sli11os de esta Prottincill
q11e me pide la Real ala del Crimen, J es el objeto co11 qNe V J. tm ho
remitido co11 oficio del día de ayer la tal(SO mpedibo, JJO está m mis fomltodes
)' la he participado por lo niis1110 al Sr. PresidenteJ' Cavildo para en 11so de
las famltades q11e le so11 propias e11 el caso lome la providencia cov1be11imte.~ 1
E decir, que para jecutar la anción de la ala del ,rimen -la
deposición y la degradación- hacía falta cubrir ciertos re uisito
qu I .oncilio de Trento había ordenad . Éste determinó que la
cntencia de degradación la &lt;lebía reali7.ar un tribunal ecle iá rico
en qu hubiera, al m no , i ob1sp en calidad de conjuece }, en
u d freto, otr · tant , hade con privilegio d mitra y báculo y,
falta11d() 11110.r )' otros, con sei. p r.ona. con tituida, n dignidad
cele. iá, oca.
mo era impo ible . ati facer eso. re9ui itos porque
n . · ueva España n había c. núm ro de obispo ni mucho meno
abade. mitrados el Dr. Bucheli nombró para formar dicho tribunal

',11

clérigo de codos los título. ,privile ·o y bien eclessásócos, de. poj:indol a&lt;l~.
de la, ·eñale. exreri ,re: de ~u carácter.
l'I (bid.. ,\uto de ago. to 12 d 1 1t fol. 32fte.
t l

~-A~- • Lc:gajo 21.212, TutinHJllio de Q11ademo 1• ro/11/ado tOl/lra /a.r pmom1.r
desmstt,a.r . . , Ofiao de agosto 12 d 1811, fol. 33na.p34fcc.
· 11,,d., Q"ader110 3' Ttstill101110 dt /,1 ro111a ro11tro fr. j,um epon111m10 Ctmro, Fr.
\.(J(rryrDJ_¡ I-r. Rrm,di, Oficio d 1Dr. Bucheli, a,~o
,, ·to l.~ &lt;le 1 11 ,,o.
e 1 1ft .

11

�. [iemra e a co as ucedían el Dr. Bucheli hizo llegar el
exp diente al promot r fiscal del Arzobispado y pidió par cer a lo
obi pos de uevo ón, Guadalajara ) Puebla. El promomr fi cal
rnanife tó u dolor por ene mrar tan grave delito en l r ligio
y hacer la ,·ece de acu ador para imponer la pena , c m la
degradación, 9u abría la puerta a la. p na cl\rile . Aun cuando
e taba con ciente de que, aunque lo religio os hallaban confe o. ,
por er la degradación la última pena que impone la Igl ia cuando
no hay otro recur o para corregir al delincuente e inclinó p r e re
parecer: Halla el riscal en SIi co11cit:11cia q11e es/a causa tiene 1í11icaJnenle

a los e . cediano al ma strescuela y al te orer dignidades de
la Iglesia r Ietropolitana y a lo re . doctore , don Jo é ~1ariano
Beri tain y don Juan de Sarriá Canónigo Decano y ubdecano,

.riendo de adl'erlir que aunque act11al111enle residen m esta Capital dos etiores
bispos, 110 ha tenido sH ·e,loria por la conreniente elegidos par co1y11eces por la
justa comideraczón de q11e 11ecesa1it1111ente se retraeria11 s11s 1/ustrisin,as de ad111itir
mm¡ja11/e 11ombra111ie11to, para etitar q11e de ese 11Jodo que en 11110s actos tan setios
y p1íbicos ht!Jall de ocupar 1111 l11gar injén'or al del l -'icario Capitula,: 42
Lo religi so agu. tino implicado en la conjura olicitaron al
, irre,· lo acara de la cárcel de la In9ui ·ición ) lo recluyera en u
com·.ento mientras se determinaba la entenda. t\.rgüía Fray e 1anuel
Re endi que no babfa dado cuenta de la c n piración ante que
fuera pública p r pareced fal a :, p r problema familiare : Estos

cot1fin11os afane.r, no pen11itiero11 la premeditación de las ftmestas co11seq11enrias
que se le bari1111 de segHir a 11,i omisión de esta de1J1mcia, conozco mi he"orJ'
lo detesto )' postrado a las plantas de T . E fiado en s11 noble y benigno
corazón, suplico tenga la bondad de !llandarl!le a 111i co1wento o al q11e le
pcmdere a T •
con tal de que pueda socorrer mi casa q11e por la presente
esM abandonada, de lo que recibiré merced · gracia.~ 3 El padre Castro
argumentaba haber a i r.ido a la. junta irreflexivamente: Bien cono.reo
qtte dirá V: E. que si soi 11ilio para dejamie engañar, pero r. si de /.os ho111bres es
el hermr porq11e a es/o J 111ás estamos e.....pue.rtos en uta ,ida; esto me ha sucedido
por castigo, porque de lo q"e be huido sie11,prr et1 eso be 1vmido a caer por desgracia
111ía, p11e.s ni en llli Comben to me lx metido en nada,)' así esto ha sido por p11ra
Jrailidad fJIÍa: Le s"plico se con,padesca de mí • tenga a bien el acceder a mi
petidá11, , es que se 11Je ponga e11 li,:ertad si es del t1 rado de T: L. y si no es/'!}
pronto a lo q11e T~ E. deterlllinare.4-1 Por u parte •r. Vicente egreyro le
4•

1

hacia ver 9ue merecía u piedad por habe e pre. entado voluntariamente
al juez: Tocw esto hago presmlt• a T • L. pare, .ftn de q11e s11 benigno corazfn me

conceda la g¡ad,1 q"e le pido, q11al es el s,uwme de esta cárrel del ·10.
pasam1e a oh-a q11alq11iem í111en·11 dete11ni11,111.~-

0.ftw J

' [/,id., Auto dt: ago:t 19 de 181 1, fol. 1vta.-2fte. y na.
41 [bid, Reprt:semación de Fr. lanuel Re.cndi, agosto I de 1 11. fol. Lfte.-tta.
-M Jl,id., Representación de Ir. Juan . e
mucenoCa:tro,ag sto 1- de 1 11, fol 2'tL
fhid. , Repn:.cntación de fr. \'iccnu: 1 q,&gt;re ·ros, ago:t 2 J de 1 11 , foL 2vta.

182

estado para darse co11 ella)' los reos mento a S ..\1&lt;!]estad, pero no para
proferir seJJlmcia de degradació11 R.eal, o actual, · lll!ICbo menos capital. }·
a.rc11tado esto, digo: q11e se remita o S. 1\lajestad para la determinación a q11e
ha ·a lugar. En co11dmión, 110 puede haber lugar a la degradación Real ni a
se11te11cia capital. 46
Lo bi po , Primo Feliciano 1Iarin. u r u vo León, Juan Ruiz
de abaña , d Guadalaj:ua y liguel Ignacio González del a.mpill ,
de Puebla, hicieron 11 gar . u parecer y Yoto al Dr. Bucheli. Lo ere
e tuvieron de acuerd n que, por tratarse de un ca o xtraordinario
como era la depo ición y degradación de lo religi o. , merecía
profundo análi-i y reflexión ante. de decidir: _ 'os es 111uy doloroso,
dice el obi po de u :v León separar de t111estro lt;do · d;I respetable

,,silo del.fuero eclesiástico a c1tp1ellos HJÍSf//OS hijos que nos glo,iába1J1os de q11e
entraban e11 la parte de 1111estro ministerio destinados a losJimciones t.rpi,i1J1olet
q11e baten 1111estm 111a;·orgloria, pero 110 ,m mief!lbro podrido; es in-espomable
110 separarlo dd merpo para q11e no c1111da el conta¡jo. 4• Para este prelado
cabía la degradación en l padre C tro, por lo exhortos hechos a
l~s con ·piradores para que mataran la escolta del ,'Í.rrcy y entregar a
este a Rayón por contener el delito de a e inato, p rque
indefectiblemente lo hubi ra acrificado Rayón. n lo otro do
no, p r s r . u único delito no bab r dacl parte de la c aspiración.
l/Jui., Parecer dd 1·rnil D. \gusón Rodríguez Mt-&lt;lrano, agcno 2 t d t 11 í l. vt,
., _f~td., Q11,uiemn 2', f n fi1J101tio dt llll Di/in 11ri,,.r prortmula1 por la J11ri.rdíráó11
1-:rl. rwsflc.i .• , Paree r del cñor bisp "del Rey no de _ uern León. a~osto 19 de
1 11, fol. 2lh ca.

1 3

�Jnsi A11tr,111n (,11/iirrez. C.

El obi po Juan Ruiz de abaña fue d l par cer de q~e, n ca_ o
de efectuar e la degradación,
d bía encargar a un b1 P?, qme~r
tendrd buen cHidado de co11for111arse en tan Nrn"b/e J' sagrada ceremoma prop10
del orden episcopal. con todo lo qfle ta11 setia, e.'\:acta y n1enu~a~,e11te pre1iene
J' ordena el Ro111ano Po11tífice,A y, de ejecutar
que e ruc1e~a en lugar
agrado. El obispo Manuel Ignacio Gonzál_ z del Campillo -~ del
mi m parecer, p ro recomendó que s retormara a l?s religioso,,
por ser /os que con lllqJ'Or lomm estaban siguiendo el partzdo de fa mala
causa: Acord(II" con el S,: f "in·~, paro preca1•er e.rcandalosos remrsos 11~1

Reglamento e,¡ que se prohfriera a los &amp;g11lares el sc,lir solos, comery domnr
Juera del da11slro, que es el 111qyor fan1e11to ~e relaxació11.49
,
Una vez que recibió I Dr. Bucheli las re pue ta , las pa ~ ~- la
ala del rimen y citó a junta para definir si procedía la depo 1c1on,
degradación y entrega al brazo ecular de lo r ligio. os. Co1~0 era
ya pública la designaci · n ele D. ntonio Be_rgosa_~ara el Arzob~spado
de -:\l'xico, el Tribunal Ecle.iá tico acorde rerruurle la u.mana pa~~
qu manife tara u sentir por cuyas circunstancia
sus~ _ndio
unos día el juicio. o conforme lo [inistto de la_ ala d_ 1Cnm n
presionaron al Dr. Bucheli a qu
diera el fallo ~e mm d1ato. A ~
de calmarlos l informó haber conformado el Tnbunal Ecl ia. t1co.

Confor111át1dome co11 lo dispuesto por el Sto. Co11cil~o_de Tr~nto, ~01J1bré para
co,yúeces a /o.r q11atro Sres. Dignidades)' dos Canomgos mas anflg11os de esta
Sta. Iglesia Jletropolitm/fl. Y habiéndose 1úto lo ca11sa m ]1111/a celeb~~da el
día de '!)'er, se declaró 110 estar en estado para proceder a la degradoao11 por
haberse echado 11mJOJ la tmdiencia_y defensa dP los reos, acordándose se debNelba
a /a &amp;al Sala para que S. A. se sirl'a tomar las probidencias c~n1be11ientes
a s11bs011ar aquel defecto, con arreglo a lo disp11esto por '. kl. 511 -.. l 6 de
eptiembre el d fen or d los religio os pidió al Tribunal lo declarara
inocente del delim de conspiración y alta traición por hab r aceptad
su culpa y le r cordó que, egún el Derecho Canónico qui n s debían
-1!\ [bid., Pan::ca de O. luan Ruiz &lt;l
abaña~. 24fte. L1 degradao · n consísr: en roer
hs mano. consahrrad¡u ~ con lo 9 ue ·e despoja fisica y macerialmem aldelmcuente

presbítero dt todas bis insignia acrn.men~ales.
_ _
~·1 llnd., Parecer del obispo &lt;le PuebL,. 2:l &lt;lt: ago'-'to &lt;le 181 l, tol. 3::ift •
•;o /bid., Ofici del Vicario apicula ·, sepci mbre 5 Je l 11, 34fte.-Yta.

184

juzgarlo }' ca tigarlo eran su prelado aunque fuera crímene
atroces y remirirlo a E paña. para purgar u pena. 51
El parecer del r. Bergo a lo r cibió la omi ióo Ecle iá tica el
17 de eptiembre; manifestaba e tar el expediente d bidamente
fundam ntado. Tocados con solidezy claridad todos los p11ntos q11e deben

ompar la ate11ció11 para resolrer sobre la degradación;)' todo en términos, q11e
sería te111en"dad pensar a1ladir algo q11e J11ese oport11110, )' nada dqa,1 q11e
desear para poder (!firmar co11 pnftcto co11ociT1liento )' deddida a11totidad, qHe
es de ng11rosaj11sticia la degradoció11 de que se trata. 52 C rno lo reos e taban
confe, o ; lo delito no admitían conmi, eración, ac pea la
deposición y degradaci · n: io e11c11mtro u11a lJ:J' o F.tal, o Canónica e11
qm' pudiera fimdarse 1ma temeraria oposició11 a ftm jnsta degradación; antes
bien de contrario son tem,immtes y decisivas las q11e la persttade11. Por eso 11,i
dictalilell no es otro. Ale ha sido necesario sofocar mi natural propensió11 a la
equidad)' tJJisericordia por no hallar 1111 solo resq11icio que fe per11Jila l11gar en
este caso. 53 'na v z reunida toda las prueba y ati fecho, lo
reqwsi tos canónico., la Comisión dictó la sentencia, la que tran cribo
ínt gra p r . u contenido histórico:
bn el proc, so)' causa cri1m11al que se ha .segpido de oficio por la Jmisdirdón
osodada Ecleriáslico .Y Semlor contra Fr'!) ]11011 ?epot1111rmo Castro, Frt!J
Mmmel Rm11d1 J' Fr,g [ 'icen/e 1 Tegrc ·ros, Presbíteros, Religiosos profno.r de
la Ordtfl de San Ag11stí11, de esta Capital. sobrr co1nplicitú1d m la C011.Jllració11
de.rmbietta el día dos de agosto del comente mio: 11bstanciado m toda formo,
tmi ndo '"'!)' prrsmle para la 111ás amtada_y seg11ra deliheració11 et1 a.r,111/0 de
ta11ta gml'edad, los mpetabln parecen:s, q11e tJ con.r11/t11 hecha, aco11ptJrla11do
testimomo Í1Jtegro de lo ca11.ra, por ,mestro Mt!) litre. Téneroble J,: Presidente
J abildo Gonmado,; se dig11aro11 e&gt;-..po11er el L.x1110. e Timo. 1: Obi.rpo de la
P11eblt1, .J los limos. \e,iom Obirpo.r de Oaxaca, t:lecto Arzpbispo de esft1
.1 fehrípoli, de G11adt1/axam,)' 1\ 11e1 0 Rf')'!IO de León: ht1 )11ntt1 que ulelm11110.r
1

•i E ta opini( n l: basaba n la Real Gdufa de octubre 14 de 1796, emíúda p r el
Rey con mocivo &lt;le haber ·ido asesinado d Comendador d la J\krce&lt;l por un
súbd1to del convento: en ella prevenía que rodo proceso referente a delito· tan
público· y e ·candalo o: . e lle\·aran simultáneamente por ambas autoridades.
• lbid.. uademo 2, Testi11101110 dr las dilige11ci111 prllrficodm por la j11n1d1mon
l:.deskí.rtim .... Pareccr del Ilrrm R ( bi po de :\nrec:¡ucra de Oaxaca, electo Armbíspo
de i\léxico, o;epuembrc 10 de 1811. fol. 41 vm.
!bid., fol.41vta .

15

�Jr,s, A11tm1i~ Guht.n C.

segtín Jo dispuesto por el S lo. Concilio General Ecumé11ico Tridenti110 congregados
en el Espíritu, onto,y 111uíni11m J' conjor111n, fallamos: tnrtos los autos y
méritos de la causa; que debemos declarar J' declaramos dignos de lll pena
Bdesiástica de Deposición a los espresados füliyjosos, por có11plim de la
Conspirari'ó11, q11e se tramó contm la [agestad de nuntro A11g11slo Sobera110;
contra lu imiolable persona y autoridad del t',:,..7110. Sr. Virroi de este J½,110,
trc1ta11do expresa111ente de quitar la tida a los oficiales 10/dados de mg11tirdo
po11er m prisiones a los Magistrados S11periores, e introducir las atrocidades de
la ot1arq11ia, q11c h11biera11 cauStJdo In mina de in11H1mmbles almas, 1tidos, e
intereses con ofense1 e11ornlf' de la ReligiónJ' del stado: eindignospor consequencia
de exercer el .'1iniste1io anto y pacífico del Sacerdocio. Más pesando en las
bahmzas del a11t11nrio los grados de vu1licia e mf!t!JO co11 que parere Jan atroces
delitos,JprqJ·edos ro11c11r1iero11 respectbwnente los emmcüufos Presbíteros Religiosos.
_y noj11zga11do eq11ilatfro aplicar las mism,1s penas a los que n() deli11q11ümm de 1111
misf/10 !llodo: debefllOS ro11denory co1Jdma111os" la t?al actz111I solemne Degmdación
)' entrego al brazo semlnr al Padre Fr~)' ]11a11 epom11ceno Castro por haber
c1111 s11 perso11til asiste11cia, 1iit-a.r)' sacdlegas exboffaáo11es para lt, e.v:eCJ1dó1t del
asrsim1to de los soldados de la escolla del E:.x1110. Sr. { lrrry, inc11rriendo
ma11ifie.rft1n1e11te e11 dicha pena illlpt1e.rla por el Concilio General primero
L11gd11nense , e:xpmt1 en el C11erpo del Derecho Canónico contra los q11e 11u11tm
o /;oce11 111atarpor 111edio de hombres 1110/vados r1 q11alq11ier cristiano, aunque 110
se rigo el efecto, co1110 por Pro1 idmáa Di1 ino. 110 se ,,e,ijicó m el caso presmte. Y
a los otro.r dos &amp;li¡josos Fra · .'101T11el Resendi_)1 Frqy 1 'icen/e Xegreyros q11e
adoptaron prontosy g11slosos el ,nis,110 diabólico pro •ecto ' e11 q11011/o de s11 portt
est11ho 110 lo i11,pidierrm, 11i tralar0/1 de deswlnirlo o quien lo p11diera i111pedir,
co,!fomuindorws co11 lo dispuesto m !aJ misrJJas l~es Ca11ó11iras, los debe!flos
co11de11ar)' condenamos a Deposirión de todo cxercicio de ordM, dignidad, oficio
J' bmeficio,J a redusió11 en 1m ,\ f01msterio: ti Fr(!)' 1\ [a1me/Rtse11di pordieza,ios
m el de los Religiosos Ag,minos Descal:zps dt la ci11dt1d de Manila: a fre1J
T 7cente C:egreyros, teniendo m consideración SIi dedaració11 l'Oltmtaria por co11d11cto
dr s11 Prelt1do am1t¡11e ya rh:set1bierta lo conspimció11,J las posteriores señales de
s11 ampe11ti111iento, se le minora el tie111po de la red1isió11, la qm se le impone por
el de ocho mios en el Co1m:11to dr Ag11sti110.r Calzados de la citada cit1dtd de
Ma11ifa, donde bar,i11 ro11dig11n pe11ite11da de sr, mlpn a disposirió11 de los Prtkulos
/ocalts de dichos ,Uonasterios quienes las proporrio11arán a la grat·edad del dtlito:
iendo ,r:,.pma dedamdó11 que a1111q11e mmpla11 elprefinido tér,nino de m rtcltmón,
110 podrá11 volt•er u .Ámérica sin especial licmria de 1111trf1'0 obera110. ) · si por
algún i,1rom•euienle 110 pudiere re,ificarse 111 n:cllfsió11 en los Com· 11tos de ,\I,111il,1

la Jlf.fiirá11 del modo prm11ido dentro de otrosJ11ert1 de este RqJTo, do11de designare
el pmdmte arbitrio de este Superior GOLier110. Y pura el ennto de qfle elf01 or
di' los dos tiltilllOS mmcionados Presbíteros Religiosos, s11 penilenria,} co11d11da,
tJrredilm s11 ve,dadera ClllllÍClldu, detc.rtatiófl J' orrepenti111ie11to, da111os facultad
al limo. Sr. Diocesano de donde se hollare11 paro que p11edo minorar/es las
penitencias)' tJJl!I restituirlos al l{S() e.,,·ercido de los sa¿rmdos tirdents. ) •111andamos
qlft para q11e se cumpla lo pena que he111os bnp11esto n I'rq;•Jll(m 'epomuceno
Castro se pase el corrupondiente oficio Req11isitorio n m10 de /o.r ll!llos. niom
Obispos renden/u en esta c{lpital, t1fm de q11e en lirt11d de lll prmnft se11tenria
que tieneJ' debe lmer la 1J1isma fimza l'igor q11e si se b11/Jiera d,ido e11 0ínodo
P1rJl'i11ci(/I, se sirba proceder a k1 en1111ciada Degrad11ció11 Rtoly acl11t1/ mnfan11e
11/ Po11tijical &amp;1110110, e iguabJJenft se pase teslinzonio a In Real Sala del Crimen
para i11teligc11cio de 5. AltezaJ' salisfacció11 de .r11 z.elo por la l'irulicta pública,)'
para cot1s/011da del q11e la J111isdicció11 Erlesiá.slica tiene en la ob!l'm111cia de lo
]11sticia del 11ertllldero deroro del Sanl11ario. ) · por esla 1111,:sfro Se11te11cia
defi11itfra1J1e1dej11:r:ga11do a.ri lo pro111mcir1111os, mandamos y fim10111os. - Ali.,ico
19 de .reptiembrt e 18 I / .. ]01é .\Iarir1 Bl(cheli, T icario Capítl(lar.- ]11011 de
..\liet) T 71/ar. Arredia110.-Pedro Carda tle Vali:11ria · Basco honlre.-]11011
José de Gamboa, Maestre.rc11tlos.-A11dré.r I'i:mando ,\ladrid. Tesorero.- ]o.ré
Mo,i,1110 Beristain, Cc111ó11igo Dermto. -]11011 di' .forriáy A Idrete, S11bdelegado. Dr. ntonio Cabeza de Bam, Secretario.;.i
1

1

1

1

186

El mi mo día e informó de la s ntcncia aJ defi nsor de los r ligio os
y a la Real ala d I rimen. El d fc ru or apeló h entencia por adYertir
expre ione · qu perjudicaban su derecho; pero d Tribunal Ecle iá rico
no aceptó la apelación y ratificó la sentencia: m ate11dó11 a q11e el delito m
q11e ha11 inmrrido los emmdados &amp;li¡josos, prinapallllente el padre Útsh'(J, e.r de
los pri1ile¡jos que 110 admiten remrso co,!fam,e a ~·: rJ/ es/ar los reos comictos y
co,ifesos,_J al D-,t'efrelescá11daloj' la Lindicta ptíbica 1111 pronto e.rc,1m1ünto, declaraban
} deckm1ro11 110 haber lugar a la apeltlCión il1¡p11est,1 )' en ro11seq11euia, 1J1ond,1ban
)' mandamn se 1/ebe ap11ro_J' debido ,:ferió la sentmcia prot11111d11tk1 en diez;•1mm
del corriente."; Como e prol ngaba indefinidamente el cur o de la
causa, ante el inhumano trato que recibían en la cárcel d la
lnquisiaón los detenido. , el provincial pidió les recluyera en el
com·ento, pero se negaron el pre iden te )' 01dore de la Real

$.\

lb1d., emencia, epciembn: 19 dt: 1811, ~ l. 421tt:.-4-4fti:.
lhM.. \uto de cptiembre 24 de 1811, fol. 53~e.-54fte.

187

�udiencia, aunque ord naron a la ala del Crimen que procediera con
decor de amba autoridadc , in &lt;le :viare de la sentencia pronunciada.
Los juece. mi.le continuaron presionando al Tribunal que procediera

detentaba el virreinato Félix Calleja· por el odio que éste manif taba
contra rodo lo que liera a in urg ncia,
temió un rechazo tajante
a esta olicitud .. o fue a. Í. Pa"ó la p tición al fi cal, 9uien ugiri ':

o lo pronto exec1la'ó11 de lo q11e está prm11ido en la sentencio q11e prommdó con los
tkn1á.s Co,yueces sobre la degradación Rea~¡ Solem11e del Podre Castro;",/,, p ro el
Dr. Bucheli opu. o porque el ca o había pa ado a manos d I rey, por
lo que lo. religio
c nánuaron pre o en la cárcel de la lngui ici · n.

V E. si lo tmiiere a bien e11 ro11amwcia ro11 el reje,ido S,: Dip11tado podrá
1JJa11dar q11e los PP. Fr'!)• ]11a11 ; ·eponJ/freno Castro) Fr. I "ice11te Negr~ros
sean trasladados de la cárcel de la Corte a la del Tribu11al Eclesiástico en q11e
estáf! otros eclesiásticos reos de ifljidelidad co11Jo estos Religiosos, y olg11110s
ag11arda11do ton1hié11 como ellos,, las resultas de la ro11sllfta hecha a S..\I
sobre el 1 '11d11lto, Cl!)'o pr01idencia sea e.,tendida al P. Fray Ma11uel Resendi
que se halla m el 111is1110 raso.1,1. 1 Lo. mini ·tro de la 3ª ala d la Audiencia
rechazaron l par cer del fi cal por acreditar dicha cárc I esca a
. eguridad, por lo qu determinaron qu c ntinuaran en 1a cárc 1de
la Cort hasta n tener re. pue ca del rey por ser los pni1ripales reos dt
la roflspirociófl de agosto 3 de 1811.c, 1 Y como ya e encontraba
recuperado de alud el padre Re. endi, pidieron regre. ara a la cárcel:
Debían declarar] dedoraro11 szi, lr,gar la solirit11d de los 111e11do11ados religiosos,
lllofldando e11 conseq11mcia q11e ro11timien Castro J ,\egn¡Jros II la cárcel de
~orle !ºr los motibos nsentodos, J' q11e SI' traslade a la 1nis111a plició11 al
complm Frt!) .\lm11Jel Resendi do11de e.rpm:11 lo sobm111r1 resolució11 1i1dirad{1,
)' que se les t~atorá con la disti11ció11J' decoro q11e exige s11 estadoJ' sea ro11ipatihle
con la seg11ndod de s11S personas seg,fo se ha hecho bosta aq11í. 62

En epácmbre de 1 12. e expidió un indulto y pidieron e le considerara
en él. u petición pruó al Tribunal del Indulto que lo conformaban lo
oid re Ianuel del Campo y Riva \' Juan Antonio de la Riva, y l
Alcalde del rimen Amonio 1i rres Torrija y J é Ignacio Berameta; el
Tribunal declaró 110 comprmderle a los reos el indl(/to de 30 de septielllbre
próxi1110 m1te1ior,' por lo que lo religio. o conánuaron recluido . Al
&lt;lec riorar. e a alu&lt;l del padre Re endi, el facultaciyo de la cárcel
comunicó que el tratrunienro a que debía . orneter e no lo podría llevar
en pri 1 • n, p r lo que solicitó u tra lado inmediato a otro lugar que
reuniera lo nec ario para ello. La Junta accedió y ac ptó . e tra ladara
al c m ent de u rden, co11 los encargos con"f.rpondientes sobrr lo seg11ridad
de SI( persona. -i El prior . e compr metió cuidar de u . cguridad.
1 trato en la cárcel no mejoró para lo reo por lo qu el
provincial Yokió a ali.citar al virrc) l permitiera tra ladarlo a su
conYent . La liagrodo Reli,gión de San Ag11.rtí11110 presdflde de ministrar/es
0

los aJ1.,ilios q11r. caben t:11 s11 ar!Jitrio, )' cree que e11 f/Ítlf/1110 otra parle están
más, ni srran 111~or soronidos q11e e11 s11 propio Co11m1to en el seno de s11s
herlllo11os por profe.rió11, J' bqjo la mstodia · respo11st11•ilidad 111ía cov10 s11
Rector Pro1it1rial i11 d11da 110 se negará &lt;I la solicitud de 1m Prelado q1te
ofrece q11011l0 p11eda en ro11stifl1irs,· re.rpo11sable pam la segmidod de s11s tres
s1íbditos desgraciados que_ •r1m1 e11 la ctírcel, · se sen•irá dictar las órde11es
oport11nt1s p111"t1 q11e .rea,¡ trasltidado.r al Cotll'et1lo grande. 59 Para a fecha,
56 ]bid., Terti1110,1io dr/ Qu,1dm10 .¡.• d, l.t, cama crmlro el P11drr F,-ql)twn \:.rpo17111m10 de
C1slrrJ)' sorto.r. Pedimento del Fbcal dd rimen. diciembre 4 de 1811, fol. Jvta.
- l hid., Q11ademo J', Tutilllonio de'" m1tsa (Olllrn h. , ~epp1ll11m10 CastroJ' Tr. Rtundí.
Decreto, octubre 13 &lt;le 1812, fol. 6ftc.
]bid. Occrct 1 de enero 25 &lt;le 1 1.3, ful 6\'ta.

lbid., Trslimonio del QJt11demo.J.• d. t, ct1/lft1 a,11tn1 el Pad" fr'!) ]11an i'\efK!11111t:t11ode úmro
y sodoI, Oficio dd Paor Prmincial Fr. J sé Ric.¡udme al ,-irrcy, julio 14 de 1813, fol. 5ftc.

Aun~u: el prior prote tó por no encontrarse re rablecido el padre
Re endi, e te fue conducido de nue,-o a la cárcel. fecti ament ,
~gún certificación del facultaúYo Luis Montaña el religio. o no e taba
bien, pue tenía eriamente dañado el hígado, lo pulmone y las
entrañas. Volvió a pedir e u r greso aJ c nv nto, p ro como h·abia
el antecedente d la n gativa de los mini tro, de la ,\udiencia, e
r chazó la petición con la prom a de qu el alcayde de la cárcel lo
atendería adecuadamcnt .1'3 La alud del religio e~peor · } en marzo
!bid, Pedimento del Fiscal, ago ·co 26 de 181 \ foL -fte.-na.
:· La Inquisición ~e upcirmda por la Juma upc!norde Gobi rno en 1812, pero
al' oh-er Fernando I1 a hacerse del gobierno la rc~tableció n 1814.
.,-:·&gt;1 lbid., Qu derno3º, Teshllloniod. huo11sa(ontra r&lt;!Jf11an VtpoT1111tr110CoslroJ fr'!J,
1 tcmft &amp;m,di, ,\uco, ago, to 31 de 1 IJm fol. 7,'ta.-8fre.
h; lh,d., Auto de octubre 16 de 1813, fol. 9na.
11

'

189

�&lt;lel añ iguicnte Fray }.L nuel em:ió nuevo escrito al virr y n que
le pc&lt;lía ac ptara lo trru:ladaran a :u e º'" nt II otro donde sea del
Superior agrado de V E. pues llebo lm años de la l!JÓS pe11osa pririó11, por
ª!Jtl calfsa 111 l'rfJ enft,1110 co1110 lo acreditan lo.r ,ílti111os líHlites de 11n ,ida m
q11e 111e l'i, ' ro1110 lo le!{~º atreditado co11 la cerlijicadón 1ílti111amente presenf(JdtJ
por ptdi1ne11to de 1 • l:!. sólo pretmdo 111i mradón )' alg1i11 ali1io pam horer
e:,:erdtio que es el q11e 111á.r 11emito ¡ pom'r lfli espírit11 e,r q11iell1d. El
Provincial való . u olicitudr., y prometió que re. pondería de su
eguridad y conducta. on ulrndo el fi cal, lo dcjó en mano del
virre). ) por la11/o T . E. delt r11Ji11ará lo t11ásjusto .robre los p1111tos pe11dientes.
repitiendo lo pmreído de q11e el padrt- Resendi se ha atendido col/ todos los
a11....ilú,s mcesarios a s11 am1dó11, ' q11e lo 111is1110 se e1Jtie11da ro11 los PP.
Castro)' 1 i:gr~rros sim,pre q11e lo 11emite11 pret'io el debido reconoá111ie11to.
u &lt; licitud fu denegada.
·orno la re. pue ·ta real no tenía para cuand ll , r lo, r ligio o.
. e quejaron , 1 fi cal d la causa que en los cuatro añ . que lleYaban
n pri i · n habían . ido tratado inju tament y ultra¡ado su e tado
clerical. Pidieron que, mientra: llt!gaba la resolución del oberano
e p rmiciera su tra lado al conYento &lt;le la ciudad o a tro de la
Pro\'incia. í/. A. sabe nmi him qffe 1111estro delito es de ig1tal 11atrm1lezp J'
carádt'r q11e el de otros 11111chos edesiásticos. , a htos 110 se les ha prfrado el
e: -ercicin de la \'ngradtl;im'sdirrió11 de s11 mi11istnio 11i ha11 st!(n'do las JJJisen'os
mltmúdt1des que 11osntros. 11i por ,ilti,110 se les ha tenido en 1111a pn'dó11 ln11
,i,decorosa m1110 e11 la que 110.rotro.r 110.r hall,J111ot. E11tre!tmlo nene la resol11dón
del Sobera111J o ..r deter111i1u1 111,estm ct111sa, se 110.r traslade a a/glÍ11 Co11rn1to
de 1111 sira Pro1'incia o al que Jimr de la satisf11cción )' co11Jianza de este
HJ&gt;trior Trih1111al, do11d,• protesta111os t·irir J manejamos co11 el JJJis1110
recogi111iento) ho11J't1dez que lo he11ws herho hasta la presente. 6- E. ta vez
ugirió el fi cal al virr y &lt;-JUC: podía a.ce der en atención a .u enfi rJbid., E:cr1to di.:. hay \'icen u: Re. cnJ1. marzo 21 &lt;le l 14,f ,l. 10ft .
" /bid,. Cana dd Pro\'incial rrny José Riyuclmr :tl nrrcy, marzo 29 &lt;le I ti 14m fol.

medade ) buena conducta· pero lo mini. tro de la . udiencia
rechazaron nuevamente la petición.
l ver qu la deci ióa real o llegaba el a unto fue ometido a
voto con ultivo; en ag t 24 de 1 16 la Real ala del Jrimen
re, oh·ió e le de t rrara reclurera en comento. &lt;le la re.len &lt;l
~lanila, en Filipina . El ,·irrey ~all ·ja e tuv de acuerd y dio
inc;truccione de qu
le embarcara. Co11 esta Jecho digo al 'ar wto
"'fD'Or M la

Ptrza lo q11e sigHe: QnjonnJndol)Je co11 lo q11e 111e ha escrito la Real
Sola de CritJJtfl e11 ojido de del rom'e11te, he resuelto que mm e:,-.portados o
Ma11ilo con rr.ride11cia en ""º de los Com ·nlos de m Orrlm ÚJs R.eli¡¡,o.ros A..wr.rtinos
Frt!J J11a11 ,"\epo11111ce,10 C.ashv, lrq; T t!;!nle . 'egreyos fray .\10111,el Resmdi
procesado.r por có111plices 111 lo co1yiwadó11 tn1111tUÍll t'II esta Capitol para t!I 3 d,,
agotto de 1811; h q11ol ron11111ico a . a Ji" mq"t m la pri111era oportuniddll
c11ide Tl'llJitir 11 dichos eclesiásticos a s11 desti110, para c11 ·o ejérto q11edm1 desde
ahora a la disposició11 de L e11 la Rtal Gim,/ de Corte.
alieron lo reli rio o hacia capulc en e pera de barc para i\Ianila~
lo document • regi&lt;;tran qu lo padr .a
y • egr '.TO· esperar o
en el conYento de la Orden de ~hilpancingo, bajo la vigilancia del
comandant militar de.: la zona; no hay no ricia 1también el padr R endi
ali' de.: México o quedó n u convent &lt;le la ciudad atendiendo us
enfermcda&lt;le . ruc en hilpancin o donde el 3 de julio de 1 1
recibieron la iguiente n ricia: 01110 ha Jll~ado l,1 ]1mta de J11dlflto con
i'alidod &amp; q11e Fr. ]11an , 'epo11111cmo Castro. fi: .\lan"el &amp;.rmdi, fr. r fic. 11/.
. ·egn,yo.r pase a diifm!rtr de dicho e;raaa a,\ 1"11ila pmu donde .re ditigía11; .ristóbftl
T ego, elija para 111 residmáa alg1111a pob"1rió11 1J,llt1redd,; de tropas tk , ..\/ estad
que 110 sea esta Capital, ni Puebla.- Apodaca.6" • mimo día tum · una
minuta al comandante de la región Gabriel de Armijo, mformánd · le el
cooteni&lt;lo dd leCfi to para u inteli ncfa afin de t¡"e mtffica11dn pnnan1e11lt
eljimmm1to de Jidelidad al Rn·. Tiro. Sr. dispo11ga en /" ocadó11 se e111harq"n1
pam el 111mdo11odo de.rti110. ~u

1,4

l lfr ..
¡;¡, lbid.,P. n:c'rdc!Fi.calmcno. anu!,ruo,marzo31 &lt;l 1 14,fol.12ft
• /bid. !scrito tic I ra. Juan , '. .a tn . ha_ :\lanud Rc:cnJi y Fray \'iccntc
, cbrcro 15 d 1 15, tol. l6f1e,•na.

""J(Jid, Oficio &lt;le Félix C:illeja a L1 Real ala del Crimen. sepriembn: 3 de 1 16 ol
17frc.-na..
6? lbid., Decret del \-U-ter, ~epciembr 23 &lt;le 1 1-, f, l. 1 n:a.
" !bid., Minuta de, virrey al coronel Jo é Gabriel de \.rmijo, ~epticmbre 23 Ul'.
1 .18fe.

190

191

�~?

Días después de r cibir la noticia del indulto lo padr
Y
L 'egreyro protestaron lealtad al rey y picliero~ al comand~te mili~
lo re ti.royera al convento de la ciudad d léxico; n u e cnto haaan
mencion qu
acogían al art. 4º dd bando de 2 d junio: :-Jos acogfmos

desde !!lego a la Real Piedad para que se nos apliqHt' esta gracia que esperon10~
alcanzyr; protestando como pmtesta11Jos)' si es 11ecesa1ioj11ramos in rerbo ~acerdohs
horrar /a 11Ja11cha de lo posado con 1111estro arrepe11tin1iento )' la e11n11e11do que
acreditarci 1111estro b11en po,te comofieles 1t1salhs de ,meshiJ amabilísimo obera110.-1
El comandante uombr' te tigo para abrir una información bre u
conducta ob eryada en l ti mpo que llevaban de r sidir en
hilpancingo; consultó a tre , los que tuvi ron de acuerdo n que u
conducta había ·ido ejemplar e irreprcn.ible. Dio cuenta al comandante
general de la División, Gabriel Armijo, quien informó al virrey ran
digno d compasi • n.
Pero no hubo tal, porque la Real ala del Crimen dictaminó lo
iguiente: ExJJJO. 1: los Religiosos de la Orden de an Agustín Fr. ]11011

']\~eponllfceno Castro J' Fr. T'icente 'egr~ros se bailan e~ el caso de goza_~ del
Real lnd1flto de 25 de enero último respecto del Cnmen de Rebe/1011 J'
Conspiración intentada en esta Capital en el 11m de agosto de 811 Cl!)'OS
cdmenes confesaron en s11 caHsa; pero respecto a que está pendimte en la Real
Sa/o del Crimen, T": E. si lo t11viere a bien podrá mandar se le pase este
e&gt;-.pediente para q11e haga la declaración que esti111are de justiciP.~2 podaca.
decretó que g za.rían dicha Real gracia con calidP~ de que P~~en o
disjmtarla a lanila para donde se dirigía11 ~, y comurucó a Arm1¡0 lo
iguiente: Por decreto de esta fecha, de conformidad con lo Jll:?J!,~d.o por lo
]Hnto de Jndulto e11 la ca11sa respetiva, he resuelto q11e ·r. Juan - _epotlmceno
Castro, F,: Manuel Res,mdi )' Fr. Vicmte 1 1egrt!)'ros pasen a d1sjr11tar del
· 1 [bid.
uperi r Gobierno. Año de 1 19. Testin10~1io del q,110dm10 ro/11~11~0. /01
R,,/i~ios()s Ag11.rti!los Fr. ]11011 ·tpom11ceno Castro y l ·r. r LCmlt , rgrc:rros m sol1~t11d dt
ind11/to, sin foliar. E ·crito de Fray Juan ' epomuceno de a tro r ·ray Vicente

, cgreyro , julio 14 de 181 ~..

_

¡bid.. Ttsti111o11io del Q11odm10 4 •delo rausa ,wtra ti Padrf l·r'!)I }tmn ¡,.epomffmlo de
Casto) s(Jdos, Dictamen d la Real ala de. nrucn, t crubre 9 &lt;le l 1 , foL 1'vra.
"' Tbid.. J..q,,ajo 21.152 Expcdítnt .., , jwcio comra Fr. Man~c! R endi, Fr: 'icen te
"1

1egreyros, Fr. Juan

epomuce.no de

a. ero y ocros Religmso

con piración. Decreto de ocrubre 16 de 181 7 .

L92

\ uson s p r

Rtal Ind11/to de 25 de enero de este ario en Manila para donde se dbigian J'
lo participo o T~ S. para s11 inteligencia,)' afin de q11e ratifica11do previamente
elp1ro111e11to de fidelidad al l½• ,. Tuestro Se11or1 disponga en la 1ª ocasión se
e111barq11en para el mencionado destino. •4
E taba vi, ro gue para lo fraile. no habían terminado sus
·ufrimiento pue cuando t nian todo di pu to para u embarque
hacia Manila, el gobierno filipino e opu . nt rad e1 comisari
del Tribunal del
nsulado de Manila r u omercio de la rden de
embarqu de lo religi o , comunicó al virre_ que el capitán &lt;le)
navío .e negaba a llevar! por e tar condenado por delitos con la

om"ble qualidad de haber i11te11tado asesinar al x1110. Sr. Virrry Do11
franci.rro ]mier Vent;gas asociados de !ti cana//1✓,)'por tanto llegará11 a Manila
co11 eso reputación !011 i11fa111e, q11e llamará la mn·osidad de oq11ellos 11a/J1ra/es
se pro111overá11 conl'ersocio11es sobre estos materias delicadísimas, · tal vez
elJJbarosan:í a \la11ila 11110 fidelidad hasta ahora intacta II in111ac11lada. ·s
También hacía ver al virrey, qu tenía prohibido el r y remitir a
Filipinas reo , cuale quiera 9ue fuera u ideol gía, y orden del
gobierno &lt;le Filipina de no tran, p rtar gente de e a calaña, much
meno si eran ecle iá ricos, pues tienen a ellos aq11ello.r irresistibles todos
las idi·as de s11bordi11ación, en Cll)'O caso es i11falible q11e la tranquilidad

,,;11mlada casi a sólo Manila en este fi111estísin10 tie11Jpo de e1•0/ución pasará
fil las co11mlsio11es más la11m1tables; lmtilllarÍa q11e el 1í11ico puesto presert'tldo
del co11tafjo se iciese en el m,fr inaceptable de las correccio11esJ' el esrarmirmto ...
Y como los Ag11sti11os que se desti11a11 a t1q11el p1111to, de los qua/es 11110 atÍ/1
sufno la espaf/toso peno de la def!'adadó11 verbal. ro11jlo de la be11ig11idad de
Vimencia se servirá 111andor se slfspmda la s11perior ordm de e,11barcarlos.~ 1'
L anterior bligó al virrey Juan Ruiz de Ap daca a dar marcha
acrá, bre el de tino de lo. religio o ; en d cr to instruyó: "Respecto
a q11e s11 !tlgestad prohíbe emiiar reos de esta da.re a las Islas Filipinas, J'

- - - - - - -- -

4 }bid., Tnrin1ollÜJ del Q11qdm10 ,
r dt lt1 ca11s,1 .. ., Slinuta al coronel J se Gabri 1&lt;le
Armijo octubre 16 de 1817, ~ l. l 8frc.
i, lhid.. J. gajo 21.l 52, Expediente 7, }11iti(J ro/llf'tl Fr. M¡11111el Rmndi, I--r. Vicente
t 'e¡,mr(JS, Fr. }Hall , rpo,nf/Ctf/0 Je Castro .J ofr(Ji Ivlz~io os Ag11.st1110.r por ((Jll.rpimdti,,,
Oficio de Francisco ,\lnnso Terán omi ·ario del Tribunal dd Consulado de Manila
al ,-irrt:)~ tlicit'mbrc 30 de l 18.
1• 1bid.

193

�)oré

e11tendiendo a la di.ftmltad qtte tiene el Comerciante de la ragata Maria
para llet•ar a Manila a los tres Religiosos Ag11.rti11os de que se trata, en 1irt11d
de las pro,,idencias q11e le tiene bechas aquel Goriemo pasen los insi1111odos
Religiosos ,1 disfrutar su Indulto o lo Penínmla ro11 el correspondiente testimonio
de s11 Ca1fsa, ex-pidiéndose al efecto las órdenes oportunas, con prmnción al
Gol' mador de AcopH!co para q11e por Puebla los em•íe a Veracruz;
participándose esta resolución al Prelado de la Orden de an Ag11stí11, para
q11e enterado de ella disponga lo co,mniente, a fin de q11e aq11ellos sean
ma11te11idos por mmta de la misma Orden.-- El bern.,dor de Acapulco
pu o al tanto de u contenido al J ue7 d Arribada de Veracruz e informó
al comandante de la Provincia d Puebla Ciriaco d Llano . u envío,
rec mendándole los vigilara n u trán ito y los pu iera en mano del
comandante de Veracruz lariscal Pa cual d Liñán. partir de e tas
fi chas en lo· documento ya no menciona al padr Ianuel Re ndi.
Parecido comunicad en ió el irrey a Jo ~ Dáv-ila, Juez de
Arribada del Puerto de V rncruz: Lo parhcipa a 1 ~ S. para s11
i11teligentia, a fin de que q11ando lleg11en a esa ciudad los mande T~ . poner

e11 recl11sió11 segura mimtras se compulsa el correspo11dimte testimonio de la
ca11Sn que se dirige oporhmammfe, aJin de que con dicho te.rtiJ11ot1io remita en
primera ocasión a disposición del Setlor ]11ez. de Arribadas de Cádiz, para
que conste e11 todo tiempo la razón de slf embío.- Lue o d qu lo. religio
ll aron a 'eracruz, e le recluyó en el a óllo de an Juan de
lúa mientras se di ponía &lt;le barco. El 25 d s ptiembre e notificaba
u embarque al Juez de .\rriba&lt;l, de ádiz: Lo que conumico a l ~ S.
con incl,wón de ocho quademos l'IJ el concepto de que los Religiosos Frq)'
T/ice11le

'egnyro.r , fra, ]11011 ~TepomHceno Castro J'af/ en la presente Goleta
corre de .S . L\ I. la Riq11e/111e, costeado tra11sporle por el Padre Prior del Otll'ento
de Sc111 Ag11stí11 de la ciHdad.-9
pudo a.ti facer plenamente la
in trucción p r haber muerto la noch anterior Fray Juan
epomuceoo a tro; l juez de ~\rribada. de eracruz incluyó al
e:iq)ediente la iguí nte n ricia:
- J/,id.,Decrcrodeener 23del 19.
omurucado dch-irrcy .!Juez de \rribac.las de 'eracruz, enero 23 d 1 19.
8 Tbul.,
~, [/,id., omuoicad de D. Jo · Dá,·ila al Juez de Arribadas dc Cádiz, eptiembre

Ir,~ 1110

G11tirrrrz.. ,.

El Sr. Co111c111do11te D011 ]11liá11 de B11slama11le, Co11w1danft del Castillo de
t111 ]111111 de TMa araba de purtidp,mm lo que sigur: Anod;e folledó m eslc1
jorlalezp repentinamente ti Re/i 1os0Ag11sti110 h'!)'}11at1 1\epomure110 Castro
q11e se hallal'o arrestado, ei111JJedi,,10 a emb,,rcarse para España en la Goleta
Com·o ~q"el111e,J ~n consequendll se ha mlr~ado hq; solammle m dicho b11q11e
al &amp;l¡g1oso dt• l(I m1smc1Orden11,1y T'ict:11/t. egreJ ros_}' al 111d11/tado R.Jtperto
.\fodro,ial, co11 arreglo a lo q11e r ~ ·. .re sirvió prermim,e e11 efirio dP 26 del
coniente. l ,0 q11e inrerlo ,1 T : • para q11e se entere del motibo porq11e 110 bt:rijicó
s11 e111b11rq11e et/ la Goleta Como Ríq11ehlle el e.xpresodo Religioso hqJ J11an
,Vepo11111ceno Castro de q111m trato a I . 5. t11 ojido de 25 de esft' mes. Dios
g11,mle a T • • 11111rbos ,,ño.r.
Finalmente e e taba dando cumplimi nt a la . enrencia y a lo
acordado por la lnqui.ici · n, ·] Tribunal ·clesiásttco" la autoridades
noYohispana .. De pué. d . ufrir lo. r ligio. os cinc~ año d cárcel
en la ciudad d léxico, d e p rar d . año para embarcar a fanila
y de ufrir una peligro a traYe,ía de .\capulco a eracruz, se
encontraban n eracruz en e pera d buque que lo cra. ladara a la
Península a di frutar el indulto. La novedad esruYo o qu fray
Ju.~n ~ epomuc no Ca. tro el má inv lucrado en la con piración y
el uruco condenado a r degradado, murió r pentinam nce en un
de lo .eparo. del astillo de anjuan &lt;le 'lúa. orno ra, lanu 1
Re endi había d aparecido del e cenario, el único qu~ llegó a
E paña fue fray \'icente 1
C)fO,, &lt;londe e encargó de u a unto
el upremo Tribunal de Ju uci, por encontrar e ·upnmido el
on. cjo d India ) la Inqui ición.
El fi cal &lt;lcl Reino analizó el e ·pc:clit.:ntt: y fue del parecc.:r que n
toma e prm·idencia contra lo. im;olucrado , ino re rtar d c o al
Iiru:teri de Gobernación de l 1lrramar y archi,~ar el e.·pc:diente. El
lcgaj~ contiene p ca informaci( n dd destino qu tu c:l religt ·o
agustino n l&lt;... paña. El juez el .\rribad:u de ádiz rumo e.l c...xpediente
a la ala de Ju tJaa, de ~fadri&lt;l· hay ste comunicad :
" l bid., Comunicado &lt;le D. Josc: D,i.\'ila al Juez de Arribada d.: .ádiz ~cptiembre
28 dt: 1819. ~Ia&lt;lroñal era un cabccilb europeo que había t habí: refugiad) en
'.\!ue~ a bpruia _
ra?rchc:n.dido en Puebla. f u1.: indult: do en :-.1 omevc.rJe y d gobicrn
ptdiO su n:pamación pan yue d.t. fnnara esa gracia en · spaña

2 del 19.

194

195

�José .l~IIIOITID Guti nr

P&lt;1rt1 noticia del Consejo paso o ,na11os de [ . . los dos adjimtos oficios originales,
q11t co11 el testi111onio m ocho quadernos q11e arompmra de las ca11sas de los
Religiosos Ag11sti11os Frqr Ma1111el Resendi. FrtD' T -¡ce,¡/e '&gt;Jegrt!JrOs y .fra '
Juan , :rpo11111cmo de Castro me ha dirigido el lntende11te de l éram,z.¡J' otro
en q11e trata i~u,1!111enle de la fY!llleia a la Pení11sHlo del i11d11ltado Rirperto
Madro1ial. aJi11 de que 1 : . en s11 1ista y e11 el concepto de q11e la Goleta
Correo Riquelme en q11e se cond11re11 el P. Fr. Tlicmte ;'\1egreyroSJ' el nominado
,'1adroñol ha e11trado e11 la Cor111in, se sin&gt;a comunicar a aquel]11,z de Acordados
las órdenes que estime romwientes.. 1
La 1~ ala lo puso en mano del Fiscal del Reíno, quien fue del
iguiente parecer:
El Fisecil ht1 t'Í.rlo este r.,pediente} dice: qlfe los testi111011ios que co1'lpmzde son
rrlatii-os a I" ca11sa criminal sobn cofl.rpirariótt segpida a los tm Rtlig,ioso.r
g11stz11os de .\lijico Fr. }film • rpo11111ce110 Castro, Fr. Vicmte , egreyros y
h: ,,ta1111e/Ivsmd1~ ll quien tiln111a111enlt se les declaró co111pn11didos m indulto
ron c,1/idad de m1ir t1 dirj'mtarlo t1 lt1 Pení11s11l,1. Afltes de embarrarsefa/ferió d
p,imrro m Feracm:;:¡ 11~da se sabe del paradtro del tíltimo,J' el seg1111do dice el
la 111isn10 a otro
f ue~~ de .11rribadas de CJdi,,' m carta de 15 Comña, tra\•endo
J
rro ind11/tado lld111ado R.11perto M,,drwial de quien 110 se aco,nparia ca11st1 ni
/eslimo11io alguno. Cf)njonm al si.rlmm q11e St' obserl'a t11 el exling11ido Co11se¡o de
lndi,JS, c1111ndo oamia la llegada de nos i11d1iltado.r, st pmwría ,1 lo.r]11eces de
Arribadu.r los hiciese i11tmume a 20 le.._~11as de las costas,)' les hiciesen den,~11t1r
pue/Jlo para s11 n:sidt11cia, con 1t1I d q11ef11era esta Corte)' sitios reales. Si 1'fnía11
con h1r ams/JS okslimonios__y querían lo.r i11teresadospedir alg¡ma rosa, se ks t11mg,aba11;
pmr¡ue dicho Consejo confon111! a fo ½'es de Indias dtbía calgicar ron 1ista tÍf los
autos, .ri babíc1 h,1bido s1!firie11/1 molfro pam el emio a la Pe11í11s11la. En el día m que
por la mrü,do,1 del si.rte111t1,)' 111á.rpartim/a17Jlent por la amnistío demtmia por las
CorlesJ' s,mcúmada por . ,U. para los do11Jinios rk 11/Jra111ar, deben cesar todos los
desagmdables ataeridos en aquellos países desde que st sr,po la captitidad de . 1\1. 110
ron-es/xmdt to,ncll' pro1idc11,io ,1/g¡ma en es/ e:-.p(Jllet1/r, el mal podrá archil'tlrse,
dJ11dose ari.ro de la lle¡,ada de los i,uÍl//tados -r. Vicente . -eg, ·ros)' R,,pe110
i\lúdroialt1 la Semtaria dt Gorrrnadó11 di Cltr"Omaria, para si e~J11ez deArribaáar
de /4, Comña nfJ lo hubiese qe(1(/ado, (Jjifl de q11e crmm iillípara lo.r ejedos com-e11ienti:s.
Í Í. A. l10 o/Js-t,mfe ruol,mí lo fl/{Lf oport11110. '
omunicaJo del Juc.:z de rribatla , fcbrcr 15 de 1820.
82 11,id., Pareci:r dt:l Pi ·cal, ocrubrc 14 &lt;le 1 20.

til

//;íd.,

Los ministr de la ala informar n a la ecretaría de ob mación
de !tramar para los efecto convenientes v comunicaron al
ecretario del &lt;le pacho, que las causas de ínfiden~ia formada contra
lo tr . religio o novohi pano por la con. piración intentada el 3
de ago. to de 1811, por res11lta de la slfpresión de dicho Consejo de Indias
se tra¡o este expediente para SI( co11ti11uoció11 al rtlpre1110 Trib11nal de Justicia;
)' 1-i.rto en él co11 lo expuesto por el Fiscal ha acordado q11e se archire )' que se
le de a/'ÍSO a íl'. E. de la llegada de Fr. I icenlt • egre)'ros, afin de que conste
ene este .\linisterio para los efectos co11ve11imtes. 8'
La rden d archivar el expedient fue l fin de e t humillante e
injusto juicio contra e tos religio. o agu tinos mexicano . ¿ u costo?
[nconmensurable: ra; Juan ep muccno de Ca tro, murió sin
ninguna atención en la lóbrega pri.ión de an Juan de lúa; Fray
\lanu l R endi .oportó nfermedade sin atención apena y --rav
Vic nte egreyro vivió u último a11os estigmatizado en É. pa.ñ~
}' . u friendo hambr s y penalidade. económicas. Má. que ufici ntc
para calificar este ca o de inhumano y criminal, pue to qu una
simple exhortación a la reb li · n, la a. i tencia a una junta. ) no
revelar d compl t no merecían tanto años de cárcel) ufrimientos.
¡Pero a í obraba la ju ricia entonce !

Con ideraciones finale
De pu' hurgar lo diverso. expedientes ) analizar la complicada causa
co?tra e to r ligioso agu tino ¿gué comentario. podemo. hacer? En
pruner lugar • eñalar l de tacado pap l que de empeñó el clero en el
~o~ento d ind pendencia, y que la opinión generalizada de
ogadore e 9ue obre alió má el clero ecular que el regular
porque e taba más en contacto con l pueblo. ancy l\L Faras da lo
~ente dato.: De lo. alrededor de 7,3 cele. iá rico. 9u habfa al
lfllOO del m vimient , 4,2 O perteneóan al clero secular , enlista a
244 que participar n como dirigente o, al meno., como ubver ivo. 14-l

m,·

" \HG., Legajo 21.212, ..omwúcado delo .• Iirusrms de la 1• ala al 1:cn:tnrio de
De. pacho de obcmación de L'lrram:u:, diciembre 22 de 1 20.
' Farris, '- ancy 1\I ., J..,, Corona)' d rlem m ti.\ le.xuo rolonial 15 9-1821. Li &lt;'risis d, /
pril"ilegio tdes11íshro. F nd de ultura Econórruca, México, 1995 p. 1 4.

197
1%

c.

�f(1ft At1/r,11i1J ,uliernz. (,.

Por e tar meno estudiado el cler regular, prevalece la opinión
.
. de
que la mayoría e mantuvo leal al régimen c lonial,
1 se qwere,

pa

lVO.

.

Desde nue tra pet pecth·a, la opinión de e ta autora e valida
para lo venido de la penín ula no así para lo nacido en ue,·a
España· y como un alto porcentaje de lo religio o era nacido ~
América, sentimo. inconsi t nte la opinión de Farns. Difícil
su tentar el número de religioso, afecto a la in urgencia por falta
de tudio · sin embargo in i timo en qu el número que la autora
regi tra (157) que part:1cipar n de alguna manera en el movimiento,
e. p co reali w. Lo considcramo limitado para lo 3,3 miembro
de órdenes re ligio. a que había di tribuid en 208 convento y
165 misione · . obre cod porque, aunque mucho
manife taban
neutral , en I fondo eran in urgent s, como era el caso de lo
nacido en Nueva E paña, qu eran los má . Confirma ta
a everación el obi po de Puebla ~[anuel Ignacio González cuando
r comienda al virr y Francisco Javier Venegas reforme a lo religio o

por ser /os que con mayor lomra estaban siguiendo el partido de la 1110/a
fOJIJ(l.:,

Lo anterior, quizá e debí' a la cra&lt;licional rivalidad que e dio
ntre la jerarquía ecular y la órdene rdigio a p r la exencione
e peciale } podere que el Papa otorgó a lo regulare en los
primero años de la conquista para que promovieran con mayor
libertad la evangelizaaón en lo territorio" conqui tado .I!(, Cierto
qu , conform e fueron erigiendo dióce i., lo. monarca. apoyaron
a la jerarquía eclcsiá tica para ejercer un mayor control obre lo
religioso , sobre todo en el lap o de lo monarca. borb ne que
enc~ntraron más ::;ujec1ón en el clero ecular. Pero e a rivalidad no
de apar ció, aun cuando aceptaron con prudencia para evitar
~ AJ¡ i, Legajo 21.212, uadernc&gt; 2º, 1e.rtimo11io d, !tJs dilignm(JJ practicadas por /JJ

Juri.rdl((ÍÓII tduió.rtirt1 ,1 ro11srque11cia de /iJ raHsoJom1ada ~~ la Saw del Crimtn: contra los
Rtl(P,iosos Aglf.&lt;tinos fr. J11an i •rpomrm:no C,1.rtro, Ft: T tcrnfc tgrt')·ros J Fr. \fafluel
Rtsmdi .robil' s11 complicidad ti/ út ronspirt1iión desmbirrta tn dos de agosto de 1811, parecer
del bi'-po de Puebla, ago ·to 25 dt 1 11, fol. 35fo:.
'' Bula On111í111oda Je \driano l\', 1522.
~

198

mayare. males un mayor control de los obispo . ·. rná en el lap o
d I movimiento in urgente ambo cleros e Yieron obligad a
supeditarse a una serie de leye · que lo ometían a tribunale
seculares en mucho casos ciYile y militare , aunque lo reü ioso
quedaron en desventaja por contar lo tribunale judiciale de má
ecle. iá uco. ecular ,
e suele mencionar com principal moúvo de de contento eo el
clero la política regal1 ta de lo Borbone : el ataque a lo
pri,-ilc rios de la Iglesia, como las cap llanía. y fuero~ que lo. eximían
&lt;le cualquier proc ,o ciYil y la preferencia para ocupar cargo de
alta jerarquía lo oriundo de la Penín ula en perjuicio de lo naci&lt;l
en América. i aceptamo. que mucho eran insurgente· en el coraz, n
y que fue el bajo clero el qu en mayor núrn ro abrazó la causa
in ·urgente no parece p co fundado pen ar que el el mento de
disolución y deslealtad fue l ataque a lo. privilegio , cuando can
pocos abrazaron el partido in urgente . egún Farris. i apena e
han logrado reg1 trar 159 juzgado como afecto a la in. urgencia
podemo d cir que fueron los que meno pen. aron en los pri,,jlegio.;
también porque era el clero regular en el que menos se fijaban la
autoridade para cubrir canonjías y parroquia..
í e tá confirmado
que del 14°'0 de religiosos que participaron en la insurgencia l mayor número fueron franci cano eguido, p r lo agu tinos.
En referencia a los juicio abierto contra ele iástico duranr
la in urgencia s un misterio cómo hub tanta diferencia entre
im·olucrado dir ctamente o entre rn ro o p cho, o o acusado
de adict sala causa. Es un hecho que lo reli rio o agustino motivo
de nue tro trabajo afrontar n eria dificultades durante el pr ce, o
y para con eguir el indulto por no con rar con ami tad . en la jerarquía
ecle. iá. tica y en la alta autoridade . 1 1 o preguntamo qué fu lo
que rná pe ó para ello ¿la riYalidad exi tente entre uno v otro
clero o la opiruón que e habían f rjado alguno militare de alta
graduación como Jo é de la ruz y Félix alleja? R, ulra dificil
con tatar, p ro por I ariáli is de la documencaci · n p rcibim que
rurn u p o en e. tos agu tino la opiru , n que l mariscal De la
Cru7 tenía de lo fraile a lo que califica de perverso , dete cable

199

�Jnst r /1.tomn C11hmrz. G.

,- aclict &gt;. a la in urgencia. La recomendaci · n del b1. po d Puebla
~ virr y enega dice rnuch al re p cto; en u par cer bre llo
ug,ere al presidente d la In ui ici · n prop nga u reforma: ro e.r
este asrmto de 111omt11!0, 11i de mror el mal en s11 míz.i q11e .r llll!Y proJ,111.do;
pero sí de dis1JJit1lfirlo I . . podrá hacer ,1 la Iglesia )' al P1íbliro de acordar
ro11 el Exmo. r. I im), 1111 RJgla111e11to en que se prohibiera a los Regidores
el so/ir solos, coll1er_y domn'r Ji1em del da11stro, q1li' es la lllq)'Or Jome11to dt
rela. . .wción. •
_rá dar qu mucho. de lo acto~ uh1.-er. ivo contra el biemo
en e. o año
pr yectar n al abrigo d l claustro. u se fraguaran
conjuracione!- dentro de la in tituc1one m ná. rica , r ,. la mucho
L'l hi toria dt: la Iglesia r guiar nov hi pana, pecialment p r . u
vida nclau rrada. ,uri am nte la ba
acu atoria, c ntra e to
agustino
tán fundamentada en l reunione que hacían en la
c Ida , auoqu fueran p r imple pa atiempo y di tracción en el
rablero o en lo naip s. uand . urgía e te tipo de rumores, d
inm diato provocaban o p cha en el gobierno. Encontramos p cos
r gt tro d curn ntal de lo que decían 1 . int rl cutore p ro
p r lo encontrado en lo: e.·pcdiente &lt;le e te ~a o, e uficiente
para . up ner que í currió en nuc tro per na) . .
El gobierno n.rreinal r nía un li cado d . cto qu lo U vaban a
dudar de la lealtad hacia el r y y apego a la mala cau a. e
con ideraba el m nto d d lealtad y de o pecha, y ha. ta de
di 1dencia, l gu t por la bebida, por el juego, por las compañía
ind cent \" la incootin ocia en el lenguaje o una conducta
ind c ro . Ín ariablement a lo alcohólico y I
in carácter
botarara el biem los r lacionaba con la sp cha de de. lealtad
c n franca impaáa por lo. in. ur ent . Aun cuand n aparecen
claros lo. motivo poli tic en l . acu ad . , en I juici
r pit n
pít to como d te table., canallas, perY rs s, p dtido .
,
, [' d un autor ha eñalado hab r ido 1 el ro que e taba mru

en contacr c n u grey el que apar ntó má lealtad al bicrno,
aun cuand u. z na. de admirustración tuvieran en regiones
dominadas por lo in. urgente , aunqm.: en u 1otem r no fu ra así.
, · o pcrdamo de vi ta, que lo. ede. iá&lt;:cico YÍYÍan u, i&lt;la conforme
a la lgle. ía, una de la, estructura. institucionales má. notorias y
fieles , I munJo col ojal y que e ·e marco in tüucional había
contribuido, t:n buena medida, a m Jelar ·us actiYida&lt;l a imbuir
en eU s los el m ot Je una ideologfo. r ligio a c mún a ori nu le
políticamente y a determinar ·u. porrurud.ade de Yida. De d luego
que n faltaron iruaci nes &lt;le ten i · n gue cruzaban vario cje :
jerarquía ecle 1:i tica, baj clero clero ·ecul:i.r•re!,JUlar, urbano-rural,
etc. Lo que non s pl:rmire entender e. por qué alguno e rebelaron
fácilmente , ou·o no, no tanto como una . ola entidad sino como
indh·iduo qu formaban parte &lt;le una cultura r una t:ntJdad
corporativa. Lo demento de tensi6n pudwron er el conflicw, la
acumulación ~ la d1 po ·ición de recur. o económico la di_ciplina
social, la educación, la poütica local. Pero e:tá claro qu las historia
ptr. onalt:. e conformaron mediante vano facrore. como
amecc&lt;lentes . ocial , educación, per ·onalidad, posibilidad d
modli&lt;lad y realización profe i nal auogue ninguna ele cUa tuvo
ma~ or pe o qm.: las rtlacionc:. con el pueblo.
Las autoridad no,· hi. panas ddinicron n b insurgencia como
irreparable C&lt; ntagio paradigmático. En cierta man ra e debió a la
abierta acción alb r tadora de mucho cléri to n un puebl
normalmente dócil e influenciable. · scrib van Young: La ideología
de la pro!trsta pop11lor 110 creció tJ1sloda, pn senta/;{I 1111a ,m¡plfri ,ga111a de
ji1erhs ide11tijirariones ro1JJ11noles fom1tJJ de resistn1cia m!tT1rol 1111n
cos1J101úió11 política q11t, 11 pesar de q11t dep 11din w gran 111edidt1 de t1l~11nos
rlaJJmlos del pensalllitnto religioso, 110 11ecesmit1lfl 11/t reqmría !tJ li1Am!lldón
o la dil{~e,zcia del clero para artimlarlos o s1,slt111riorlos. 8H En nue. tro carn
nos pr guntamo, ¿por qué , 1ruoo, de los rdigio o· protagoni ta
habían emigrado a la ciuJad de .México de sus lugarc. d orig ·n? La

.\HG. Lc:•ajo 21.2I2,QundtrnfJ ?' Tuti111011iri d !JJJ dili (lfrtas pr,ulr"tada.s por In
}111i.rdllrió11 J'.denó.rtita cJ ronuq11mn,1 de /a Ctll/JO fom1ad,1 p(Jr k, lv~I 'ala del .nmen, (()/1/r(/
¡01 &amp;ligioso.r · iutinfJs. .., Parecer de O. ~[ nuel Ignacio Gon;,ále1 del apillo ob1sp
dt: Pu bla. o· ro 21 de 1 11, foL 35ftc.

\':in Young, Eric.. J.,_, otm n11elirJ11. La /11thd por li1 i11drp ndowll di .\fb.:tm. I '/01.'i:! l, Fondq Ji, Cultura }·con ' mica, Méx.1ccl,2006, p. T9.

21)0

201

88

�}ost lutm1m CNlunrz. (,.

respue ta e porque la cmi ración del el r , parcicularmeot a la
ciudad de 1- I 'xico, iguió el ílujo ) r fluj de la p blaci 'n civil;
so pechamo qu el principal motiv fue huir d la in tabilidad
del campo .acudido p r el rn ,'1IIliento armad , pue. to que hay
p co motivos para up ner que b cau a d
ta t ndencia fu ra la
otee idad de arreglar a. un~ ecle iá tic o per. onal s.
Del análi L de lo. d curo mo también inferimo que el clero
secular m tr · má pr clive que el religios a unir e o simpatizar
de man ra activa e n lo in urgente.; e pr bable ¡ue fu ra d bido
a la conc.· · · n d . us prop1 \ idas con el r gali m d la. Reforma,
Borb · nicas, pes&lt;: a que rara ,- z ofr e n I r gi ero. una pru ba
clara de su. motivo·. Lo funcionario reali. ta. no dudaron en
calificar como insur ntt.: activ
muy . o. p ch o y proclive. a
la in:ur ocia al clcr tnf rior, calificativo que xtendían a t do
lo naci&lt;l en \m · rica:"' L fid lidad política d bía d rno. erar. e,
pero a ce. n ba. taba pue era frecuente calificarlo de ciudadano
o p cho e o de lealc .. I
documentos inYari. blemente tildan a
1 s acu acl de o pechoso o in ur ntc., hombre p rver. o. y
malo . ujet .. \pro ·imadamente una cuarta parte d lo
&lt;l cum nrado. apoyar n acth·amentc la rebelión &lt;le alguna manera
. ignificariva, al meno com rebdd
ubY r i,·o o tibio · y los
que permaneaeron en u pu . to , la may ría d la veces vivían
.in · b r cuál era la lin
d conducta apr piada p ra compromerer e
en términ
polític . y para no pre. tar ayuda ni con u l al
en roigo.
Había muchas ~ rma. en que el clero
g, naba la atención
r prob, e ria y pro\'(&gt;caba o p1.:cha d 1 obiern , de de n
mnnife. w acto. bien probad • e ncr to d ap y a la in urrccoón,
ha ta un atuendo idio incrácic ~- una conducta pública. La charla
cau, ale. o corncmari s hech al alim · n obr ac mecimiento de

actualidad p dían inducir a pon r en tela de juicio la id a p licica.,
aunque e to rambién dep ndía c.l1,; quien la. había e cuchad . Pe aba
mucho si ·e trataba de una incitación real o upu ca dt: índ le
político, porque ent ne la in racción se consideraba má infame,
como el ca ·o d I padr
a ero cu:o pronunciamiento público ·
privado. le ganaron la c.legradación. 1.-,l peligro estaba en gue la,
acu acion . d so. pecha dían c.leber n ol a fa! a impresione.! ,
.ioo rambién a la malicia o v nganza de los acurnd re qu
ded, n
probo!, ~- de e crupul sa conducta.
Val la pena hacer notar. qm.: aunqu rnuch
clérig
fuer n
juzgado_ de in. urgente cliver~ factore unp1dier n a1 regim n
apLicar en su política de hierro .Y fuego c.¡ue u aba con es o ujet s.
Por un lado. persi rió en la autoridade .• eculart rcnccncia a romptr
la. prcrroga tiva craclicional
e la l lesia &lt;le ca. tigar a lo. suyo.,
aun cn tiempo d
alleja con u aYa ·aUad ca políuca contrain. ur~
gente. Entablar un proce o le al contra cualquier acerdote rcb l&lt;l ,
impaúzant o edicioso, era mucho má difícil de lo que pudi ra
peo ar e, inclus . egún d pr cedimicnto ba tante relajado d lo·
tribunal!:! militare , pue. l g b1erno reali, ta era notablem □ t
l{ui quilloso en el cumplimiento de la prueba exigida· por su propio
·i tema legal la práctica común. Y e que llegar a ca cigar a lo .
clérigos por l. da judicial, provocaba situaciones dificiles, como
ocurrió en nut: tr ca o; p r e , una forma de acar la fru rración
ante la impo~ibilidad de colgar! en el pa □bulo fu el , caqu · \ erbal.
fa cna d rnn Young:. Jotfros de una idmlogía mpe,ior -rq1110 la d1msa

r

polítim de la ~~lesia flllJericmw _y de los pri1~Je..~ios rdesiásticos 1111te la l'iolmta
e111/Jestidn del uobiemo borbo11ito. o los deduracionu 111ad11ras de pahiotú1110
!llexicm10 o el legitiJJJismo monárquiro espt1tiol- gellt'rolt11111tr brill,1 por s11
m1.w1cia en la.r cr111fesio11es jl({lici,,les .)' los t1legato.r e. mlpatorios de los
rdesió.rtiro.r it1l'Ol11cmdos en la l11rh,1 in.rJ11;ge11te. 91
, 'o podemo. decir lo mi. mo de nue tro p r on:ije" pon.¡ue gran

Los calificatin&gt;. clá~icm fueron: p&lt;1s11•os, con simpaúas in urgentes o que
di~imulaban; ill.rurJ;mtt m,11110 N Of1l!lo, p&lt;&gt;rqu brigaban a lo rebelde , pero nunca
informaban; i,1.s1111,,·nlf p,1/itifo, dipl mácico en :u mn , y t'trgo11zanlt1 o tirnidos, 9uc se
negaban a dar información, pero ~e rt:celab, d ll ..
E ic Van Y, ung, Op. rit., p. 442.

202

panc de los xp dt nte ,e cupan en dcmo, cr, r su inculpabilidad:
v n p ca. Yece • u. declaraci nes lo mue tran com fi le. , a allo

91

V:i.n Young, Eric. Op. rit., p.

r .
203

�e incapac d c meter un &lt;l' liz e mo dd que · l s acusa.
i [u . rrnn e m , m ri,·o &lt;le :u. falta. n
amb10 n p ·r n.tl, Yen ranza
de agnid p r la fi !Unl d aut rida&lt;l, ino debilid,1d b11111a11a. Como
era dificil Tal rar la aut nticicbd de las acu:acione , para salvar e
d1 1mularon, con frt:cucn 1a, su. .-impatfa. o act a fa\'or de la
m ·ur 1.:ncia y .1 aceptar hab r mado parte t:n el mplot alegar n
c..lcbilida&lt;l p&lt; r b n e ·idad de ..obre.:'. 1vir. n parr · n de ju ti ficacié n
recurrente fue \'craci&lt;lad o fal. edad &lt;le la ·:cu a . E.·t roar c tad .
af cti\'o
ami neo. pri,
·n circun. tanci
ale. era
c n ·idcr. d • 1 o encillamcnte c . céntrico obre t d p rqut:
yuicnc lo had, n cmn figura p ,líti a principalt: y caudillo:
int h.:cru, le Je I ociedad ~ porque p Jían hacer dudar ele u
im, gcn pública como el· rigo . Por e o al tr r a e !ación d padre
e •r ~ r , · la cnfcrm&lt;.:&lt;1. d &lt;le u mallre : p nuria &lt;le la f milia, cau. ó

de l~&gt;- _cele ia _tic
de rang . inferior como id ólogo!- del
m 1v1m1c:nt &gt; a 1como L'l acrali bd en la e tructuración del di cur
111surgcnte \ 1, 1 gitimi&lt;lad e.le u acción polírica, aun cu, ndo nuc. tro
l rorngoru. t •• rcchaz, ron u pat miJ. d.
obr m&lt;lo pnrqu n ningun &lt;l ll
ncontramo moú, o
tan ruine. en su_ i.mpatia por 1, in urgencia omo amhicic&gt;n p 'r.; nal,
,:enganza, cod1~1~\ d' ?rd n 1 , ida pcr onal, aunque í ci rta
hgerc1;1 pe r -u . hc1 &gt;n al ¡uego: p ~r9u · vi lumbrnm má · bi n de eo
dt: cmancipaci &gt;n, d auc ne mia , dmini tratiYa , de gobierno ,.
porque en ningún m &gt;mento pen ', ron en la apo. ta. 1.1. u -'acriYi&lt;lade·
no. _manifü: t. n una co, a má , c.¡uc la itk--a emancipadora pcncrro
protundam ·ne ~ no '- lo en el marco urb. n • rurnl, . ino t, mb1cn
J 'ntro &lt;.Íl: le comento . Oj, 1:i 9uc e:tc tr, baj e&lt; ntribura a un
mayr r conoc1micntn hi túnco dd sector regular en l. p. u tan -n1.:ro
de.! nue-..rra hL toria.

p co im¡ : et &gt; en el tribunal.
El lecmr c.:ncontrar en ·st1.: trabaj un rdat detallado d la cau:a
. bi na por la [nqui. iciún e ntra · ~ o ere rdigio o agu ·úno p ,r
con pirar e&lt; mra d, im:y hanci:c Ja, icr 'encgas. Hem pre uraJo
guw.l:u fi&lt;ldiJatl ·n k c:prc , do p r dl
por l que pedimo a
\o kctor c mprcn:ión p &gt;r h. uer abu a&lt;lo de reitera ic ne )
prolong. &lt;la [r.rn cripci n •. el la dcclaracion s y con~· i ne . L
que no podcmo n gar e qu este ¡u1c1 fut: inhumano c
inrran.ig ntc y yue toda l. 'lUtoridadc. que.: intt:r\'inier n mo trnt n
una conducta pcr ·cr ·a. l e de cualquier arista que lo " am
u
e nJucta rt:. ult, n.:pro hable, puc ni cu n o ·l pa&lt;lrc Re ·ndi e
encomr&lt;&gt; al b rde de la muerte obr:uon con c m1 a iún ~ . en. ibili&lt;la&lt;l.
L mucrtt: r ·p ·ntina de Fray Juan cpc mu cno C tr n un~ de
la. celda. d · an Juan le lúa fu · e n ccuencia d I crat
rcelario
que.: por má · d
ho año . ufri ·.
l~n conclu ·i · n, spcramo..; qu · estl: trabajo de luz para cono er
m j r lp.p ll}ucelcl ·r re lard·.t:mp ñócn lmn-imienmde
ind , ndencia. E un .tp re a la hi t ri.1 de l. individuaü a&lt;l . ;
qu remo 9uc e. to es guscinos algan &lt;l ' la li ta anónima y que
nuc. tr, hi"toria mcion: l lo: in rib, entre l &lt;-1uc coad) u ·ar )n a
forj, r ~¡ 1· ·ico inJ p ndicnte. También 1..¡ucrcmo rc~altar 1 p. pd
215

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Las organizaciones religiosas en la
región de Chalco en los siglos XVIXVII
Tomás Jalpa Flore ·
B. ,\11, L ,\H

E. - 1J. IGJ.O :vu 1 \ · OR T.\. 1z \Go....:1-... Pl \Do AS tuvieron una amplia
acl!ptación entre la población indígena y Ja incorporaron
rápidamente a la ,,ida pública. La. cofradías surgieron en un
momento en que la ociedad indígena se e raba ree tructurando.
u de arrollo . e dio a finale del iglo X"VI y en el ámbito rural e
fonalecieron en el eran cur o del .iglo ... :vn. 1 En el marco general
de la polltica colonial crecieron paralela al movimiento de
contrarreforma, al freno que puso la corona a lo. intento del clero
regular de crear una iglesia novohi pana y al proce o de
ecularización de las parroquia . En el ámbito indígena su expansión
coincidió con la recuperación de la población, despué de la gran
cri i demográfica, la recompo ición de la nobleza, el "éxito'' de la
congregaciones, la creación d lo cabildo r la formación de las
caja de comunidad. La in titucione piad~ a concretizaron el
triunfo del cri riani-mo y la pue ta en práctica de una d YOción que
·e manifestó en actitude di tinta hacia el mundo. La ofi ticación
•Biblioteca • ;acioaal de Amropologia e His aria.
harles G1bson, Lo10Zfeca1 bcyod dominio español. 1519-1810, trad. Jufü:ca Cam-

pos, quinta edición. léxico, iglo ~ ·XJ, 19 O, p. 130.

206

�/

del aparato ideológico reforzó las actitudes devotas median~e
proce iones, peregrinaciones, y su expresión en lo templos a traves
del arte barroco y sus programas iconológicos.

Los antecedentes

,

Las cofradías fueron in rituciones occidentale , con carácter civil
que tuvieron el apoyo del estado. Para con ti~.· e debían tener
autorización del Consejo de India . Entre los requisito para aceptar
su fundación se tenía qut:: exponer con riguroso detalle a quien estaba
dedicada, lo fine y actiY:idades a que estaba con agrada ~ i e taba
al erYicio del fortalecimiento de la fe cristiana y los bienes que
tenía en propiedad. 2 na vez aprobada u fundación ~ cofr~día
debía sub si tir por 100 años, tiempo que se le confena de vida.
Incluso podía existir sin contar con miembros. sí, durant e t~lap o
podía de aparecer la organización pero no el d~recho que t~a- para
existir por lo que podía renacer más tarde. Las pnmeras or~aoones
fueron de carácter masculino y las mujeres sólo podían partlctpar en las
ceremonias sin ocupar e de la parte administrativa.
Teóricamente la cofradías se manejaban al margen de la voluntad
del lo frailes por lo que fueron in tituciones que permitieron a lo
cofrade poner de manifiesto us devociones y encontrar 1~ manera
de difundirlas contando con el apoyo económico de su rnJembros.
Durante el siglo CVll en la ueva E paña muchas c~fradías
existieron in tener la aprobación eclesiástica } real. Punaonaron
como instituciones de caridad y con fines religioso para auxiliar a
los miembros de la comunidad y promover la devoción a un santo.
Tenían como misión difundir y dar a conocer la vida del santo patrono
con el propósito de emular sus acciones. Para ello se encargaban de
exaltar sus milagros.
' Para una dt.scripción de la fundación de las primeras cofradías en Europa Y
América y los requisitos legales que la sustentabW. véase, Da~ar ~~chdoff, ~s
cofradías en Mithoacó11 tÍJlranle la tpot'd colonia! La rtl'.~dny ~H relaao11 po'.thcaJ e_conómtco
m 11110 sod.edad i,rftm1/tura4 iéxico, El Colegio de 1-Iichoacan, El Colegio MCXJqueose,
1996, capírulo 1, pp. 31-77; Alicia Bazute Martínez, lA.r cofradíaJ dt t4:añolu tn fo
audoddeMlxico(1526-1869), México, Unl.vcr idadAutónoma :ferropolitana, 1989,
pp. 23,24.
208

TM11ÍJ

I

),1/pt1 /-1,,rr.&lt;

La de\-oción de lo santos incentivada por lo cofrade dio al
individuo una seguridad religiosa adicional ya que se entendía que ello
servían como intermediarios de los hombre ante Dio,. 3 En sus
periódica reuniones, homenaje proce ione y fiesta , e ta
org,inizaciones e distinguían de otra. ímilarc por sus insignia y
escudo·, eJ cultivo Je su símbolo particulares ) us normas de
conducta.
Desde el medievo se difundieron las cofradía eclesiásticas r
gremiaJe., las órdene religiosas ~ de caballería la hcrmandade y
colegio ; cada una con us estatuto, re ·ttictivo para el ingreso )
una e,·era &amp;;;ciplina al ervicio de Dio. y del te}~~
En América la cofradía cclesiá ticas y gremiale fueron introducidas
de de h primeros tiempo de la conqui ta por los franci cano y
dominico . u mayor auge lo alcanzaron a mediado del iglu X '1,
~obre todo por la. labor de juaninos y jesuitas. A principios del siglo
)...'VTJ toda la . ociedad e raba organizada en cofradia. clesiá:tica.
diviclidru en grupo étnico : blanco indígena negros y mulatos y en
cofradías gremiale dividida conforme a oficio o pr fe.ione ."
La cofradía adquirieron presugio no ol por el lugar donde se
ubicaron y lo miembro que la compu ieron, ino también por la
importancia religiosa que o tentaron. Durante el iglo 1..,'l .,~VU
la: órdenes se esforzaron por traer reliquias que dieron poder y
pres11gio a la ciudades cofradías. " Con estos elementos a u
alcance, las cofradías e encargaron de integrar a los más • dccto de
la ociedad y s fortalecieron tanto e p1ritual como económjcamcnte.

El tipo de organizaciones piado a
Hubo diferentes tipo de organizacione piadosa gue e
de arrollaron en la ue,·a • spaña. E ta fuer n la cofradía., la·
Bechtloff, l.JIS rofmdíos, op. n'I., p. 46-r.
' l\lba Pa:ror, Cmis )' mo111posició11 social. JY11m1 F.s-p,mi.u11 d trá11tilo dd nglo., T7 o/
Xf 71, México, FF'l1., ')JA;\1, F , 1999, p. l04.
Op. cit., , p. 104, 105.
1
' Alba Pa mr, op. cit., p. 114; olange .\!berro, Ef 1{~11i"1_v la rroz. Orig1"11rs r,ligio.ro.r
dr lt1 co11t1f/lria c,iolla. J\lixiro, siglos XT 'l-.'\11[, J\léx.1co, El Colegio de ~Iéxico, FCE,
1999, pp. 21, 83.
1

209

�hcrmandaJ s la tcrc
rJen. Toda. t nían e m funci · n prin ipal
·en·1r com 1n. trumentos para facilit, r el e nea t
ntr lo·
indh i&lt;lu y 1 ·, nto a tr \·é d 1 d ·,·&lt; ci · n, y . d má. para
fortalecer la e he ión ocia!. Er n asociaci n qu - nían a la
YC7 com medio para ten ·r 1 pr tccci · n ele un anto y para,
gurnr
el e.le an o eterno &lt;le :u miembr l cu, 1 e realizaba a tra · · &lt;le
la. pr:ícuca. aritativa y el ofi io &lt;le ciertas mi a
cada
a e ci, c1ón ·e ncarg. ba d h, cer efcctl\'a ·.
hubo
dif ·r nci, imp rt nt . ntr lla ..
1 s prime ,
ní n la aprobación el~ iá cica ) real, la gunda.
operaban como mera de\'ocion . . in c nt r con caruro
apr baci · n, mientra!-. lluc la· tercera n aceptar n que e le
inclu) cr, cn c. ce rubro, puc ont, ban con u propio· e catuto.
e c. b:tn má ligada. a acúddade pi, do . ·. ~
L . or ranizacionc. más con ·ida s n la cofradía.. •. t .
ubicaban frccu nrcmcntc: ·n la r:md' urbes, en I ri!al . mio ro
y •n In· principalc pu blo d In. zona· ruralc .. I s e fra&lt;lía e
&lt;li tinguí, n por rcn ·r una truccura má laborad., m. y r
imp rtancia . ucial y cont, re&lt; n un nporre
norruc .
I cofradía· cran instituciones laica. c n un car.' et r rdigio o
qu II vaban implícita una di\'i ión c1. I: 1 ·cparac1on cntr
csp ñ I
indi s. I•.n algun s lu ar e mo la ciudad &lt;le • lé. ic . o
lo r •, le~ mm ro·. la divuón ib, má allá c.1 é. te binomio
a rregaban b cofr, dí •• d · m stizo ·, ncgr
· ca. ta~, p r
h. bía cofradi,, p 1r oficio : tej d ,r . , aro e ro hac nd, de , . tn: ,
tcétcra. A e ·ta paraci · n · truca y profesional ,; , ·gab. n cada
co radí. una &lt;li\'i ión oci. l, que dcnotab, l p&lt; si ic' n l lo
intcg-rnnte . La. cofradí:t. acruaron como 1 ro ·nto d intc rac1 · n
i, l I r , . u , cz fueron in. tituc1 ne
·
que m re ron
l:l difcrcnci
chlc · y étnic, r mo en I amb1t urb, n y rural.
E decir, t&lt; &lt;la lrabaj, b, n para un mi · mo fin, que cr el
f rralecimicmo de la fr. p ·ro cada un dencr de u grupo.
crn:ralmente la cofradía e t. b, n bajo b supcrvi. i • n d 1

-------

' lhz;1rte, \l:trum:z. \hcia, flp. rit., p.

2ll

ac re.lote . aunque te ricamente é te n tenia tn¡cr ncia en la
admini traci6n de la mi m.. La cufra&lt;lia tenía un ant , patr no qu
era . u pr ,rector. o c frade &gt;-ozaba del den.:cho a yu, s Jij ran
mi a. p()r u eterno d • can ·o, y p, ra e ·to lo m. ·or&lt;l m, se
cocar rab,tn &lt;le pa ar l · honc rari &gt;. al . an·rdot para 1u &lt;lijcra lo_
ermonc ·, misa r c r moni, de lo. dfa de tit:sta.
Lo ce frade e ·nían derecho realiz:u u acti\'idad . sagradaen un e ·pacio c. ·clu ivo del templ&lt; ,, cienos &lt;lía r hora determinad
Je la ·emana para que.: se hicier, una mi a de~lic:1da únicament a
lo miembro. d la e fradía. I labia pw.:s un lugar ) un ri mp &gt;
· ·clu:iYo para la· tuncionc. &lt;le lo cofrade en d t mpl . \1
incorp &gt;rar.:e a la rg. nización debían ap mar una canrid. d 9u iba
de 2 rcalc a un pe.&lt; : y una cu&lt; r, mcn ual &lt;.JU iba &lt;le 1/2 r •al 2
r alcs, que ·e rcguraba en d libro de la co radia. Toda p ·r.ona
podían s r miembro &lt;le do: o m:í · cofradías, . icmpre y cuando
cumpliera con . u: obli acionc ..
Lo principale: car ro en la cofradí:t r:tn d de rcclor, m:word me
} diputado .. Cada UOl tenía una funci6n e p · ífi , . f· I rcc.tor era la
cab za de l. e fra&lt;lía. Fl mayordomo l'ra el cncarg. Jo &lt;l administmr
la cofradía, y lo· diputado. cumplian la función dl· upcn·isorcs.
\nu,llmcmc e hacia la ·lcccic&gt;n del maycml mo, l. cu. l se f cruab,1
n:unicnd) n 1, m '. a directiv, para entre !ar el inf rmc · 1br lo
ingrc º" y egr '·o. ,¡u · estaban rcgi trado en d libro &lt;le 1a cofrndi. ,
u cargo duraba un año pero pt&gt;&lt;lía n.:clc ,-jr e. I~I cambio &lt;le
may1 ,rdomo e hacía durante la fiei;ta patronal. I· 1 mayor&lt;l m
cncargaha de admini:1rar lo. bienes d la ce fr. di , J h. t:r lo·
prcp:uaci,·o. para b. cer~moni. a la que ' compromccia) dc la
organizaciém ~ re. liza iún &lt;le lo fe t "jo . \ imismo un ma\' r&lt;lomo
podía hacc::rsc cargo dt' do o m:í. cofradi, '1
•
Ba1.. fü, op.dt.. pp. 47, ~2. 63.
Pur jc.:mplo Andr t de b pino a, ,l tin . Jcl . 1 1
&lt;lomo de l.. cofr.u.lil Jcl Oh ·nu . cramcnto y &lt;l la mm d I Pu torio: 1..'fl
¡-4 ,don:\lathi, h:rnaml :nle ,li. cmm,1 nrJomoJcbco rn&amp; del anu imn
~acramemo • ue. tr,\, r.:nora ~k b Punt1c.1c1i'in y d1.: 1.t~ \nuna d ·1 pur~aion11 dt.: la
1 lt: l, ll A &gt;tzÍn•o. \•n Hinu rario11okr.k•. lll ,exp ,f. 12. I~ ·, 18.
8

9

211

�Tr,111,if

.,

El númer de c &amp;adía en el ámbito rural contribuyó al pre tigio
l
l donde e instalaban. Las cofradía concentrada en
de o ternp O
ha , hinca ié al culto de los
el templo principal de la cab cera c1an
p d
., d 1
antos atrono de cada una y se esmeraban en la ecorac1on . e
~ P
l .
-1:- E te podía er un altar lateral, o bien
e pacio que e e conceUlil.
·11a
cial Las cofradía. má p derosa. lograron tener
una cap1 e pe
·
·
,
:11_
.
l
, l decorado de la capilla centraba u mtere
una capw.a pamcu ar.
d
en un tema que era la glorificación del anto Pª_~ón,_~on e a ~:ece
,
d
'da Junto a u glonbcac1on cambien se
e exponian e cena e u \'1 , .
.
b
. , d 1 ofradía y de u miem ro .
fi
hacia hincapié en la glori cae1on e a e
.
.
d d
En la capilla también se realizaban deternunada r~u°:1one on el
econ mico como e
eli ·
s trataban lo. a unto de or d en r gio. o y
fr d
·1ngre O d un nu vo co a e,
l
el
i de mayordom ' aceptar e
.
Camb
'
,
,
,
n a la reuruone
1 reví ión de los bienes de la cofrad1a etcetera. L-ar
. .
a
.
cu aban los miembro prmc1pales
había una banca e pee1al que
p . d
di ndo de la calidad
de la cofradfa y durante la ceremonias, ep_en e
,
1y 0 en las banca roa.
l
1
d 1 fr de se le reserYaba un ugar exc u
'
e co a l .
d l altar io E conveniente eñalar que no todas
cercana. o e¡ana
' ·
· · 1 lguna
la cofradía. e c ncentraban en el templo pr~~c1pa ; a
.
b ·
ligi' croo un 100 agrado para
construyeron capilla. en lo. arnos e

· la. 11
con ·trutr

b ··
d 1 a h rmandade carecían de apro acton
d
b
Los ermall ª es.
acias al
b . 1 an orO'!lnizacione voluntaria que urgtan gr
.J

•

,

arz 1 pa · ~ r,
1?'-.
.,
·u . carecían de una
•
eli . o Tenían una orgaruzac1on .enCl a)
ter&lt;or r gio · . .
· · r en
lidada Ademá po d'ian part1C1pa
trucrura economica con o , .
d
l
d lO 1wembro. de la comunidad. Eran tolera a. por e
U
e a to o
.,
d que al
ben ·ficio al culto celigio ·o y tamb1en con b _e. ?eranza_
n
....-ierobro. \ fondo . se convu:neran ma. tarde e
reunir i:uficicnte .. ,..
-- ..
d b rvar durante las misa:, dominicalc c:n
111 E ta di. úncié,n tndana se puc e o . e
.1 Chal o las bancas
.. p r .·1 mplo en dazalpa. ci:rcn ue
e '
1
vario. pueblo~ Je a regton. u e e
. . 1 . h b . )trn las muiere·. dem.'is
una
-.ecoon
os
om
res
}
{
•
11
cscin ,cp.ir:ulas para que ocupe
·
.
. b . \clautla se da una
.
rada ,. con d nombre Ji:: los socms. •o zum a' '
'
cstan numc , " ,
d ? JI
.
. ·o ·irnilar. Trab,1jo de campo, tcmpora ª- .
s1tu:1ao
b . • • fu l caso de la cofradía dd
. C
le ' :ñalo má - adelante t:n este tra a¡o. este e
. cno;~~o a~~: Entierro en \mccameca que digit1 el cerro del acromonte para

)alpa

cofradías. También p día er a la invcr a, es decir que una cofradía
podía devenir n hermandad i no contaba con lo e taruto ) el
poder econ · mico para o t ner e. La hermanda&lt;lcs teóricamente
contaban con fondo limitado procedente de la. limo. na .12 in
embargo, como lo er mo más adelante, muchas h rman&lt;lade en
la provincia tenían mayores recuc os que la. cofradía .
Las dr1•ociones. ~n la e, rancias } ranchería no había cofradías pero
exi tían asociaciones religio as que a pesar &lt;le no tener la
organización bur crática ni el poder económico de la otras conraban
con la anuencia de lo fraile. ) la aceptaci , n de la población para
hacer e cargo de la festrvidades locale . .;oran con cicla, como
devociones o cuadrilla . Parece que no había cliferencia entre ambas
a no er la denominación. •ran organizaciones de carácter informal
que . e creaban en determinada fecha dd año para hacer la
celebración de la. fie ca del santo patrón. · ra común que e eligieran
alguno· miembro. ele la población encargado de rec lectar limosnas
para la celebración del ani\•er ario del anto. n
Las dnocione
cuadrilla estaban encabezada. por los
.._ funcionario. indígena , quiene. unían a su cargo ci\ il el religioso.
Lo. do. cargo. e taban tan unidos que d cuerpo de funcionarios de
las comunidade tomaban en . u mano la r alizac1ón de toda la
acti\'idade . En escas participaba toda la comunidad. Entre lo ra go ·
que podemos eñalar de esta rganizacione. es que exi, tía un vínculo
más e trecho entre lo funoon:uios público ,. religiosos, e incluso
a \'ece la funciones. e confundía. R spccto a los fondo. recaudado
todo se de tinaban para l culto al amo patrono del pueblo por lo
que no generaba□ un fondo. Generalmente eran controladas p r lo
frailes que canalizaban la de,· ción de la población haci ndo
ceremonias fa cuosru.
La íemra Or~11. La cerceta orden operaban en ámbitos localc. con

r

Lanín., "~Iundo. t!l1 concrnstc: cofradías ruraló , urbana: en léx.ico
a tines dd s1~l &gt; X\1II", en Bauer, comp. La ,gh-ria en /i; rco11nmíi1 d,• An1mca lati1111
;¡glfJs Xí o/ 'TX, ~féxico, I Al 1, 19 ú, p. 23 .
nBazarre, \licia. Lis~fr11ditJS op.rit.,p. J"; \~unci · n l.aHin, ", íunc.lo ·encontraste:
cofradía rurales y urbanas en \1&lt;':xico a fines dd sigl •:VIII". Op. rit. p. 237.
12 , \~unción

con~tnur la ca¡ illa.
212

1-/1111 'S

213

�Tr,111,is f,1/p,1 H~1r,

un carácter má electiv . En la ueva E paña la fundaciones
franci canas fueron la má. antigua . A fines del iglo ~ 'VII se
formaron la &lt;le dominico (1682) ~ agustino (1686). diferencia
de las cofradía , que eran in titucione. laicas desligada del control
de los frailes, la e rcera rden 9uedó bajo el control clerical. e
regía por us propios estatutm,. Benedicto XI\' en 1725 la definía
c mo una verdadera orden, di tinca de la cofradía, porque 'p see
una regla aprobada por la anta ede, tiene u nO'viciado su profe ión
y u hábito de color \' forma det rmioado , como la demá órdenes
~eligio a y militare· '. 14 _Mientras que las con tituciones que rigen
una cofrarJia son particulare , la tercera orden
rige de fornm
universal por la regla aprobada por lnocencio VII.
Lo olicitantes d bían cumplir lo voto y una preparación preña
&lt;le un añ en el noviciado para . er aceptado.. na vez incorporado.
no podían ser miembro de otra corporación similar, como suc día
en la cofradía . Lo franciscano defendían esta po ición ) u.
miembros no podían integrarse a otra tercera orden. o curría a. í
entre los terciario dominico. } agustino cuyo e taruto fueron
más flexible •. 1 Ex.i tia una similitud t.:ntre lo. cargo de lo religio os Y
lo terciario.. Iban del prior al celador. . imi mo se trarnba de emular
el tiempo religioso, levantar e en lo, maiúnes tod lo domingos Y
coda. la madrugada. e.le adviento y cuaresma. A la orden terciaria
ingre aban hombr y mujeres. ~ ntre lo dominico. había los de hábito
d cubiert v oculto consi tente el egundo únicamente en un
e capulario c~n las insignias de la Y irgen del Ro arioY'
n la provincia de Chalco la tercera orden e formó a fin~ ~el
iglo CVI. En los pueblo &lt;le Chalco y Ozumba los te_rciano
agrupaban a un numero con iderable d españole y me azos. Es
po ible que en Tlalmanalco también la hubiera, aunque no tenemos
•~ CirnJo por Thoma~ alvo, "¿la religiéin de lo. "rico "cra una rdigión popular?
La Tercera Or&lt;lcn Je anto Domingo(, léxico) 16, 2-169 ", en \laróm:z LópczCaao, Pilar, et. al, Coji"(Jd10.1, .,,pel/a11iM )' Obms Pi.Is e11 la ,4111erico Co/onw/, :\Iéx.ico,
lll-1, L'N M, 1998, p. 83.
1
11•

Thomas ah·o, op.cit., p. 3.
Jbidem, pp. 84-86.
21..\

noticias de u existencia. fine del iglo 'VII la tercera orden en
Chalco e taba formada exclu ivamentc por e pañole . En el templo
de antiago no tenían una capilla especial para u ejercicio
espirituale ~ ocupaban la capilla de la cofradía de la anta
\Teracruz. 1~ En cambio en Ozwnba e con truró una capilla e pecial
ricamente decorada. 18
La1 111ayordov/Ías. La diferencia entre las cofradía } La mayordomía
e que la primera eran corporacione donde lo miembro cumplían
una función indispen able en el so tenimiento de la rganización,
de la cual el mayordomo era el admini trador mientra gue en las
mayordomías el peso de la organi,mción) , uministro de capital recaía
en el mayordomo. Las mayordomía carecían de e tatuto v el
número de miembro podían variar. e mantenían de lim sna
generalmente el mayordorn era el respon able d u ub 1 tencm.
e diferenciaban de la hermandades en cuant a u poder d
conYocatoria. Las mayordomía. eran devocione particulare de un
grupo, mientra que las hermandades se ap yaban en la devoción
de una imagen popular. El término de mayordomía apareció a fines
del ~iglo XVII y cobró fuerza en el XVlll como re ultado de la
decadenaa de muchas corporaciones religio as. fines del sigl ~'Vll,
las cofradías que no contaban con un capital e tran formaron en
mayordomía ¡q En el iglo XIX el término e generalizó en el ámbito
rural ~ mayordomía fue inónimo de cualquier corporación religio a.

pero

El ostén económico de las cofradía : a iento , limo nas
rentas
Los ingte o económico de las cofradías tenían su origen en la~
limosnas y las donaciones de los cofrades, con istente en fundación
de capellanía y obras pías. e to se sumaban otro capitale que
1 \'eraacurr, 'Ita/ro Jlexitcmo, Descripcio11 bre11e de los mcesos e.-«111plúru de la '\11el'a
f:sp,11i" en el 1111ero 1111mdo occidental dr la! Indios, ladri&lt;l,José Porrua Turanzas Editor,
1961), tomo 3, pp. 213,214.
'~ Gt , foq1d.rició11, vol. 11 2, f. 1, 89,.
' 9 Bazarrc, :-.r. Alioa, "Las limo ·na de la cofradías: ·u admini uación r Je tino''
ea l\larríne7 Lópcz Cano, Cofradías, Capel/,111ía.r .. op. ril., p. 4.
·
•

215

�l iJ111,1.&lt;

pr c dian del manejo d l s bi n d la cofradías ~or l ~av~rdomo.
om in titución, la c fraclía pr clamó la candad en aa~a ~ e
apoyó en lo texto de lo teólogos y _padres d la Iglesia -~ara
ju tificar la contribución, mediante la lim na. anro Tomas _de
Aquino definió la caridad como "lo qu se da p r ~mo~ de 010
acorrer a un nece 1tado''. sí, la lim na e in uruyo mrc la.
Para
•
2t
lim
obra m •ritoria &lt;le lo. cofrade, para ganar el cielo. ' La
~ ~a
era el fondo priman de dichas in titucione . _D . de la_ fund. c1on
dt: la e fradías novohispana , la limo na fue e enc1al par_a ~~
formacion, d ,arrollo, madur z &lt;le sta m tirucione . e con ·1ruo
en un elemento más de cabe ión al imcnor dt: la cofradía. Fue
consiuerada la m jor ofr nda de lo. cofrades al sant patrono Y la
dem cración má fidedigna de la caridad cri ti. na.
.
Bajo e re rubr e ene ntraban regj. trada la. a~or~c1 ne
obligatorias c¡uc daban lo e frade~ al ingre ar a la cofradía. ~ran
conocida. como p,,te,,tes o s11mnrio.r de i11d11lgmcias, una e pcc1e de
carta de aceptación por las cual · Je emb lsaban de_ do ~ cuatro
r ale ha ta un p o. I J rnom de d s r ale er. con 1derado p r la
igl sia como el mínimo para la ah·a~1óo d un alma y fu ~om. mado
. partir de la bula tridentina.'' Po t n rmentc como m ·nc10ne a~~es,
debían dar una cuota :emana! de 1• :i re, l para a. 1.:gurar lo. en
que pr p rcionaba la cofr. día , u. mi mbr~ que fa~I c1an,
con ¡_ tente en la m1. a mor raja, ataúd y epel10. L. ta limosna
bligatoria debía entregarse durante la mi a seman~I -~ en caso &lt;le
110 hac •rlo I m, yor&lt;l mo e encargaba d ir ~ . u &lt;lo:111cili? a c~br~a.
Tal contribución era con cida coro comadtllos ;omadillos. - 1 un
cofrade no cumplía c n u~ obligaci n la cofradía lo borraba de
. u lista, tal y como lo e p ctficaban lo. e. taruto : "y _falt~d ~~atro
m e e n la limo na J I m di real, no tendra oblígac1on la
hermandad de acudir! cuando fallezca) será b rrad '. :u

1:10

a, CitaJo por Bannc 1arñnez, ,\licia, "l~s bmos~a~ .. Op. dt., p. &lt;~5.
21 J, im~· forera ,
n7d-ílez, Pi11/Nr&lt;Js rr,/fJl/1t1kr de ,111111101 del p11rJ!.t.1l1111n. lt11t1'1!,rafia de
.
~
..
u Bazarte, M., :\liaa, "l.as limosna ...". Op. al., p. 6 , ,\sunc1on 1 ,ñn, ":\lunJo

""'"~muio,.l' . ico,l! " \~1.2(1111,p.160.

en comrast .'' op. ál., p. 23 .
~".)
O .
!\ Bazarre, ~I. Alicia, l.\. limo. na .. 'P· a/., p. r -·
216

Jolp11 1-:"/nm

.\ este capital . e agregaban la limo. na extra que e bten.ían
durante la: cdebracion , realizada. por la cofradía. \ í en la mi:a
del santo patrono u otras ceremonia p pularc, a cargc de b cofradía
la. limosnas recaudadas ingre:aban al fondo de la cor¡ oración.
Adcmá. e podía obtener apoyo ele la. cofra&lt;li•. fraternas en otra
regione:. Por ejcmpl , cuando ·e requería hacer una obra
cxtmordinaria, ya ·ea la con trucción de una capilla la dccoraaón
de un altar, '-t: :olicitaba permis del cabildo ecl iá tico para
recolectar limo. nas en otro lugare y aún la L y • de India
permnian l. recolección &lt;le lirn na dc c fradía. de lo di. tin tm
reino·. 2-1 Lo. fondos recaudado. por limo na centan un fin
determinado. E. taban destinado· para ho pedar a lo. hermano de
religión o a lo e ·tranj ro·, dar de comer y ve. rir a los p bre. dorar
a huérfano. y &lt;lar méclic de ciencia y conci ocia a lo. enfo·m s.
El mayordc mo · enc,ugaba de administrar la limo na•. ,\ u car m
c:taba el libr &gt; dt: la cofradía donde se encontraban regi. tracio_ lo
nomlm:: · y &lt;lin:co n · de todo los miembro.- ~uand lo. integra.me·
eran &lt;lema ·ia&lt;los el may rdomo . e ,,a]fa de 12 auxiliar, pam hacer la
recaLJdaaón ca a por ca, a. ·n su. mano t:. raba incr m ntar lo. ingre
Je la cofradía atcndicnd a u habilidad, honradez r manejo de 1&gt;
fon&lt;l s. De la limosnas e cubria el sueldo del mayordomo. us ingrc:. os
procedían de &lt;los partes: d . ucldo qu le pagaban lo. cofrades y un
porc ntaj que lt: corre pondía de la recaudación de las luno. na extras,
que fluctuaba entre 16 y 2 %. ,., Anualmente e rendía un inform(;
para conocer 1 • in ,.re. s) 1 , ·to .
l &gt;. cofrade. daban ci rta Libertad al ma) ord mo en ·1 man ¡o
de lo. fondo con el fin de incn.:mentarlo.. Para btcner el car , el
mayordomo c.lcbfa cubrir una fianza qu · le c:igían lo. cofrade parn
eYitar la descapitafüac1ón de la e fradía::?." El mayord mo
administraba lo fondo d &lt;lifcrente forma .. Por ejemplo durante

. ~ -. -p. - - - -

()
'/'· al.,

69.
lbidem,, p. 66.

l .anin . enah qut' fines del siglo X\lll do. hermandades Je C.halco exigieron

al mayordomo pre$entar la fianza pan cupar el car~o. \'éase, Lwñn, \-:unción,
".\fundo· en concrasu: .... , Op. r,J., p. 251.

21 7

�di

fradia alquil ba las p a · ) m &lt;lida para

m: s, d capital reunid circulaba ntrc lo
pr pi c ·rades por l. vfa dd pré. cam con un int r ·. del 5%.
\unque era poco el m ne , &lt;l acuerd a las nccc. id de. de con urna
d la población rural, . to pr' tamo r n muy úrilc t 1 .
. e licitante. p. ra cubrir u n cej&lt;lad . . \ l indí cna lt:s estaba
prohibido sac. r tierra. d I fundo l gal pam d narla a la!- e frac.lía.,
in embar s hizo caso omi_ &gt; L di. p . 1cione ~ las ofni.día
obtu\'Íeron ci rra qu incorporar n a :U'- b1 ne . '
Varia co radia indí )- n t nían b1em: qu utiliz, ban p, ra cubrir
g, ·ro. nuale . _on. i. tían n l · réditos d lo cen o, impuesto,
obre las pr p1ed. de rurale , ca a o en1barca&lt;ler .. U mayor&lt;lomo
cm e\ ncargado d l e &gt;br d lo rédiro. y de u a&lt;lmini. tración. )
·e comprometía a organiz, r lo evento rdi 11 . . e rre p n&lt;li me.:
a 1 cofradía, e mo rn la mi a cmanal, para la cual compraban
v ~la flore· \' mro mene ten: : e incluí, la organización de la
fic
anual &lt;l~di , da al patron d la cofradí , ) la fi ta de Hcada
a la. ánima·, en la cual, al paree r, participaban rod, la· o radia~.

1.

bt n •r recur

r

l:;

La cofradía

o Chalco en el iglo XVII
br b. fecha en que fundaron la prim ra
r rani¿, ci ne. pi, d sa n la región. 1l y p co. dat &gt;. para l .iglo
. "\il, pero e~ p siblc qu n é. t iglo
hici ran lo· pnm ro
c. p ·rim1:nto que fructificaron en d i le • 'VI l. La. cab cera_
fueron l
principale. centros d nde e fundaron cofradía
impul ad:1 por l fraile . bn lo, prim r . ño 1&gt; francis , no
prom{ v1erl)n la undaci · n ele rganizacione piad a , l culto 2
lo. sant s , la de: ·oción a herman &lt;l la orden. L n ) de ell
uc el
culto a f~r ;\fortín ele Valencia, que se prop, g, a . u muerte. A
in. rancia. &lt;l lo· natural . e n tru) ó una capilla n d cerro dd
acr mom , en \me am ca dom.le lían hacer rni:. ,· pr ce. i ne~
10 mbargu, lo dominico. erradicar n la devoci · n y la su rituvcr n
, m lo milagr d I n to dd ant Entierro. I•n 1583 1 v1 a.rtl

---

• Op, ni.. ¡ . 241.
lbidi 11,, pp. 242-24 l

Juan P, ez poyado por el , bcrnador hlipc Pa ·z &lt;le ~[end07a,
Juan &lt;le la 'ruz y B. rt ,tomé de .1ntiago, e n. truyó un santo
cpulcro en d mi. mo lugar con el pr pó ito &lt;le u. uruir d culto a
ir:iy :\farrín. \1 , 1 ario
le ac.ribuy cambien la lun&lt;lac1on de b
e 1fra&lt;lia del ant Enn m. !'I Dá, ·¡a Padilla menciona que n el
iglo . 'Vll la e&lt; fradia dd , ñor d l anto Fncicrro habia echado
ra1ct.: entre lo. habitantes:
Ta111bi'r1 ha rrrrido ,,111./10 i.rta ro ,udia m rl ¡,11rNn d Jr,1t'(a111er11. do11de la
J ,irari() pr01inrit1' nuxitano.
Cn,w1rrr11 a tsf, p11rbln 111m-ho.r e.rpm,olu dr l.1 pmrit1dt1 de hako... , b,1re.r, d
drpóJito tll lllld h r711ila Ji t'OIÍJÍ!lld, '" lld tÍt pamr11"1rt.s q11e i111i11101T Jfl det'OrÍÓII.
f::.slá i1111ladd rn JIIJ m-ro. 'm lo 1Jll11 de 11,u, pe,ia ra.l'lda. ,¡ut hacrrfam11J d
1&lt;-p1t!rro. desrol11ie11do 1111,1 '"f&gt;illit,1 d. obra d1 20 pies m m,11rt1. Tim 1111 altar
d. dirado ni up11kro d Cn'sto "siro \ ,iflr, , m i.J l,i 1od,1 ti mio In i11Mr&gt;t11
qu Sf' duriuul, d1 la Imzy .r, risr/11 ,11111 '!Ira, )' ,, p11rtir11/ar 1otln1 los dernes
del 1J1io, que s, dicen 111ist1111 esta hm11it,1; r en al~11110 de/lM re p,t'tlim... 'º

f&gt;JtSO .rimdo ti 't1rio , Ipudrt J11a11 J&gt;a "" r¡u hov

L1 tündación d fa e fra Ha del ,:imo Entic.:
e~ ejemplo J que
&lt;lurant!.! el '-iglo . · 711 el lrabajo c. 1equiz:1&lt;lor de lo raile&lt;. , encaminé,
:1 promcm:r la creación de &gt;tga.niz:1cic ncs piado ai;, A mc:diado · del
iglr .~·n las cofradía. hal ían ccludo , ice en l. . comunidad ~ ,.
eran ampliamente . c ptadas. Varia ·e h. bi. n creado in l
con c.:nr.imi mo d · la lgl . 1a ~ pcraban con la anul.:ncia lk lo regulares.
1-..n l. yj ira pa. t mll d ·l arz&lt; bisp I guiar . cijas a la prn\'iocia de
Chalen, r alinda haci. 16 - , . L 1..:nali'&gt; ta _11uac1 m ~
ordc.:nó
,uprimir coda. , qudlas organiz:icmnc que rn) c&lt; ,nm.ran C&lt; &gt;n. u11 riz;tción:

11!pmdió 10d. '1J malm¡ui r (() mdiu.r L 1771Pltd,1de, Jirmriar d mn sor)'
pedir /i11J()SJJ/J 'd. d rir 1J1ira ti! tapillas ·umtori11s q11 110 s bt a11 pu ,to¡,a;11
q11 d tll.1 110 .r u h,11ta q11r obl 'JI mi del dembo dt 111 i/11&lt;trisi11111, t:vaplo
,u¡m·llar q11 por dicho miflr 11f':'()hi ;¡x, er11m· 11 drJpad.1t1dt1s. 1
• Chim.1lpahin, 1,,s ochu rd,1rioner, op. rrt., n1l. 11. p. 183, 185, 255; Inr9u m,u.fa,
fra) Ju.'ln d, \fonan¡1 ia lmli na. Ddot url ur, libros ntu /;
r
rq,, . ,,,: .,,a, ron
ti (Jng 11 .e.11 mu dr los i11dir1.r o ddmtah J, dr Sil pob/0~11 . , d. rubrimirnlo. ,011q11Ü"1,
'°" m n )' (J/rt:HIJ! J maro1i!l1JS1/! dr la m ;1110 tirrra, ~le: 1co IIf l. A L 11 ,IJ, \' 1I,
\'l.p. 1-6.1- .
1 Da\ ila Pad1Ua, l luturi,1 dt /11 ¡111,1111ria. rnl. 1, pp. ~ 1K, ~ 69.
~lrdropamx¡uialdi \ n l 1m111 JJimalln, n,ano/6'--16'9,i. l ,r,·.

21
21

�El trabajo del Yi itador fue importante porque durante u
recorrido hizo una inspección minucio a de los principale pueblos
de la provincia. • n cuanto a la organizaciones piado a puso
e pecial atención. A pe ar d la objeción de lo· fraile y la
de confianza de los miembro. de las corporaciones alieron a la luz
mucha &lt;le la 10 titucione, que funcionaban in autorización y que
bajo 1 t 'rmino d hermandades admini traban lo ingre o· con
cierta autonomía. De e ta· entregó un informe detallado del número
de organizacione y u categoría, de lo cuale , olo no. han llegado
fragmento.
Entre lo pueblo que ,.-i.iró sabemo que estu o en Cuitlahuac,
~Iixquic, , \ yot7ingo y _himalhuacan. 12 El trabajo del \isitador e. tuvo
encaminado a fomentar la creación d cofradía . ,\unyue ·ancionó
la. organizaciones que operaban in licencia puso un interé especial
en formar cofradía en , itio · que contaban con bueno· ingre o . En
Yario lugar · propu o la creaci, n de cofradías. En l 70~ fray Felipe
&lt;le Arce, párr co &lt;l an 1\ndré .. [ixquic, informó que durante la
e ·rancia del vi ica&lt;lor .\gUlar y eija e fundó la c fradía de ue aa
ñora &lt;le Dolore en dicho pueblo. E ro e serial de la popularidad
que habían alcanzado la organizaciones religto as que e habían
propagado en 1 ámbito rurnl. , IJ meno en la pro,·incia de Chalco
el trabajo impul ,1do por el visitador \guiar · eijas empezaba a dar
frutos.
En 1705 la ucva ·, paña pa aba por una ítuación difícil. .. ,
arnc.¡m. de lo· piratas c.: coce ·e, a la co ta &lt;lt: Danen obligó a la
cor na a fortalecer la armada. Para obtener fond
recurrió a la
lglc ia, r c.:n e pecial a la organizaciones piado·a . e envió un
l2 gn. Riw , '.irio11ala. leg. 808, c.·p. 32 en el cncabc.:z:ido dice a í: "Pucbh y
cahcscrn ck an Vicente 1·t!rrcr de himalhuacan .halco en el 9ual sc cmpadronaron
toJo:,¡ los natura.le· siguientes''. Ll &lt;locumcnro n Ot!ll focha pero tal parece yue se
tntrn de finalt:s &lt;ld siglo X\'11. El &lt;locumcmo aparece in firma\' no se conoce el
nombre dt&gt; 1, pcr 00.1 qu hizo l padrón. E ta información . e complementa con
lo~ registros cn In¡. libw de Bauazo tic la parroyuta de Chimalhuacan donde
apJrece anotada la visita &lt;le \guiar\ eijas. Archh-o Parroquial de hlIDalhuacan,
13,1111/z(JJ, año 1(,82-1699, f. 4"'
' .\ '" ', Bm1es -:{,uio,1r1/e.r, lcg. 21 • exp. 1O, f. 180.

220

documento a toda las demarcacione religio a para que informaran
acerca de la cofradía. y obra. pía~ existent · en cada lugar, a í
como la capellanías de las que gozaban alguno, sacerdote . e
olicitó que una ,·ez concluida la inve tigación, ) sabiendo 1momo
de la contribucione , e diera el 10 % para la defen. a d la fe. 34
Para obtener lo recur. o nec , ario, . pi&lt;lió un informe acerca d
la administración r fondo &lt;l la. corporaciones d !\d el año de
1699 ha ca 1 05, y obre e re capital . e timara la contribución.
El auto se envió a don Juan , lix Ramírez Ponce de León,
calificador d I anto ficio, comi ario y jue7 ele 1ástico de la
proYincia de 'baleo, guíen mandó norificar a lo padre de cada
doctrina para que pre encaran una relación jurada en la que
re umi ran el núm ro de cofradía , congregaciones o hermandade
que hubiera n la ígle ia d , u d ctrina a í como lru rentas,
impo icione , dotacione, y otra aplicacione que tuYieran y la
distribución de e ta renta ·. Lo. lugare a donde se em1 · l relación
fueron: Tlalmanalco que e taba a cargo de fra) Antonio de l\ladrid;
Amecameca administrada por fray I\liguel Ramírez· Tenango en
manos d fray Jo eph izcarra; Temamatla cuyo guardián era fray
Antonio de Cácere ; Ozumba admini. trada por fray Antonio de
Luna, \icario ministro de la orden de an Francisco; himalhuacan
a cargo de fray Juan de Rojas; Juchitep e en manos de fray i\Iiguel
l\fuñiz; yotziogo admini. trada por fray Tomás fuñoz y por
au encia e le enaegó el auto a Miguel de Arana, marordomo de lo
embarcadero del convento del pueblo· Chalco administrada por
&amp;ay Antonio de Alcíbar, guardián y mini ero de doctrina e lxtapaluca
en mano, d fray Juan Guriérrez. Ademá e incluyeron la. doctrinas
de yapango Cuitlahuac y lixquic. 15
•
Gracia a este informe tenemo un panorama general de la
cofradía y hermandade exi ten tes en la pr0\1ncia de Chalco a fine
del siglo ., VII que nos es útil de manera retro pecth-a. Una
comparación enae el número de cofradía n la ciudad de México y
la provincia de Chalco a fine, del iglo ~VII, pu de ilu trar la

r

"Op. dt.
15 Tbidm,.

221

�popularidad que habían adquirido la institucione religio as en
distinto ámbito . l\Iíentra que en la ciudad exi úan alrededor de
O cofradía ;,"' en la provincia exi tían 44 organizaciones religio as
ntre cofradías \: hermandade . Desde luego, guardando la distancias
en cuanto a 1~ recur o que manejaban, la comparación e
importante para señalar la ac ptacJ 'o que habían tenido la
fundacione piado as en el ámbito rural.
Del total de organizaciones e regí 'traron 35 cofradía )' 9
h rmandades, entre las cuales 26 eran de indios r 1 de e pañol
aunque de algunas n e aclaró quiénes la administraban. En el
informe no e incluyó la tercera orden. Podría pen arse que el mayor
númer de cofradías se concentraba en la cab cera , atendiendo a
la imp rtancia cío-política de lo centro admini trarivos, .in
embarg , la ítuación era diferente y la propagación correspondió a
los sirio de ma\·or actividad ocioeconómica. Los pueblos donde
había el mayor ·número de cofradía eran: Tlalmanalco y Chalco
con nueve, Arnecameca y Mi.xquic con cinco, Ozumba yotzingo
con cuatro y el resto tenian do o una. tro aspecto que influyó en
la concentración de las corporaciones religio a e que e
concentraban en los lugare donde la presencia del ectot e pañol
era notable. ( uadro no. 1).
Exi te una clara diferencia entre la organizaciones religiosas
impul ada por lo franciscano • dominico y agu tinos. Tal parece
que el trabajo de lo franciscanos tuvo mayor repercusión entt~ la
población, tanto e pañola como indígena, donde fueron me¡or
recibida dicha organizaciones. En lo pueblos que quedaron a su
cargo e nota primero la existencia de más corporaciones religiosas.
En Chako, Tlalmanalco, Ozumba yapango r Temamatla existían
24, mientra. que en Amecameca, Tenango, Juchitepec, Cuitlahuac
e bnapaluca. en mano, de lo dominicos, había 12, y en Ayotzingo
y Iixquic, bajo la administración de los agustinos, solamente había
nueve, y la mayoría con la categoría de hermandades. sta
comparación denota que el trabajo de los franci cano había rendido
mejore frutos a lo largo de los dos iglos.
Thoma~ Calvo, Op. rit., p. 9.

222

Cuadro No. 1

-l..ugll

úmero de cofradías en la prm incin de Cbalco
tlo0.·"°""'3lall

~

5

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1

1

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A.GN - ~ l"l) 2181,¡, 100

-nci-

2
28 telrad(U do -

18tolr8&lt;1Las&lt;le-l\Dln

En el caso de la organi7.acíones religio as de lo pueblo que
quedaron en mano de lo dornmico , había a finale del igl XVII
cierta fragilidad en la in titucione . Po iblemente influyó en ello la
propue. ca de Berarv.o., quien pretendió hacer de la rden un grupo
cont mplati,o, ale¡ado de la lnbot ev.lngeliza&lt;lora. De ahí qu, en In
primera fase no hubiera un aliciente por &lt;lifun&lt;lir la creación de
cofradías. Lo fraile domiruco que rabajaron en la pr nnoa,
solamente retomaron la labor de los franci cano \' tardíamente se
dieron a la tarea de formación de cofradía in el ~~t que ru, ier o
lo franciscano .r L o encuentro atta razón dd porqué al ocuparse
lo: &lt;lorninic de una zona importante corno era .\mecameca,
Tenango ) himalhuacan, su interé por la organización de la
r Daniel lloa. Los pmlicad,,n:J ditididr,s. Los d1J111i11im1 m la "ú1e1·a Eip,11ia. riglo
XI l., léxico, El Colegio de ~léxico, 19,,, pp. 85-11 .

E3

�To111,í.r /t1lp,1 J lo~ .r

ociedad, indígena O española ) el afianzamiento de su preceptos
a través d la devoción, no contemplaran como parte de ·u tarea
religiosa la fundación de cofradía . on excepción de Amec~eca,
en \os rro lugare. las cofradía fundada no fueron en la cant1dad
imp rtancia u.e la organizacion en irio. fran~i. cano.• l.ffilS~O e
n cesarlo de racar que la mayoría de las fundac1one. fueron tardías.
Quizá la razón obedece a la característica de e to __lugar~ • El
caso d Amecameca, llama mucho la atención. A diterencta de
Tlalmanalc , d nde había una numerosa población spañola, en
Amecamcca la mayoría era indígena. i bien era un cent~o de
intercambio com rcial, éste . e reducía a la actividad reg1~nal;
A.mecameca era un mercado indíg na, opacado por la presencia de
tres grande ceneros de intercambio: Ay tzingo, _h~lco Y Oz_umba.
olarnente mantuvo su pr encía como centro relig10 o gracia. a la
devoción del eñor del anto Entierro, conocido más tarde como el
eñor del acromonte, al cual . e k realizaba una festividad anual
durant la emana anta cuando concurrían peregrino de toda la
cuenca ,. \a zona poblano th.xcalteca, de u navaca Cuautla Y de
sirios a~artado, como el valle de Toluca, la región de Oaxaca Y
Guerrero.
,
En el ca O de la cabecera de himalhuacan, la ituación es 1:11ªs
evidente. El 1QO 0 ·o de su población era indígena. A fin del 1glo
había qu dado marginada de lo circuitos comercirue~ _Y era
una zona d pa o de lo producto que llegaban de la r~gion de
uernavaca uautla. u pueblos sujetos s encontraban aislado Y
alejados d t do contacto tanto económico com_o cultural. ~seo
propició quizás que no hubiera e alicient ~ara formar organiza. e. pi"do
e concretaran a la devooon s locales.•
c1on
"' as \"
•
1
El cas de lo agustinos llama la atención. En primera instancia,
Á

1n

par ce qu no se fundaron cofradía en los primero~ ~o Y la. ~ue
cr aron fueron tardía . En lo pueblo a su cargo eXJ oan orgaruzacione religio a. encargada~ de organizar l~s c~r monias las
principale fe tiYi.dade .. L, institucione func1onab~n ?ªlº el
nombre de b rmandade. y contaban con el apoyo m, ·or1tar10 d la
p blación. egún el informe de L\y tzingo, la. hermandade

r

224

operaban con cierta libertad en cuanto a organización y admiru tracióo de u bienes in dar cuenta a lo frailes. Tanto Ayotzingo
como M.i.xqu.ic e caracterizaron a finale del siglo N11 por tener el
mayor número de hermandades r había cierta reticencia por parte
de la población a aceptar otro tip de organizacione . Era tal la
independencia de las corporaci nes que el arzobi po guiar y eija ,
durante su recorrido por la provincia y con el fin de controlar lo ·
fond
había promovido en 1 üxquic la fundación de la cofradía
dedicada a -ue tra cñora de lo Dolore , por con iclerar que el
sitio contaba con los medjo suficiente para so. tener una
corporación religiosa. Ademá el visitador había notado que la.
hermandac.les contaban con fondos suficientes digno de una
cofradía.

La distribución regional de las organizacione piado a en la
provincia de Chalco
El informe nos permite conocer a gro . o modo la iruación de la
organizacione. piado a eo la provincia a fines del siglo • ll )
eñalar algunos aspecto obre ·u funcionamiento. En primer lugar
es n cesario enfatizar 9ue e. tas cu ieron un de arrollo distinto en
cada lugar. u número varió en cada sitio dependiendo de la
dimen i ne de la población y u recurso. naturale , del poder
económico de ·u mi mbro a í com del trabajo &lt;le lo r ligi o, .
,\ pesar de la d1vis1ón tajante entre cofradia. de indios ) e pañole
era común la participaci · n de cierto sector de la ocie&lt;lad mdí ena
en las cofradía de e pañole . En cuanto al manej de lo recur o.
no exi. te una regla que establezca una diferencia entre c fradia
indígenas ) españolas. i bien la may r parte de la. cofradía. de
e ·pañoles se di tinguieron por contar con capitalc pr cedente de
los · iento · de lo cofrad , de las capelianias y la rentas obten.ida,
de pr piedade urbana y fincas rurales, la cofradía, indígena
denunoaron que la mayor par e de us ingreso, procedían d la.
limosnas pero, como Yerno. en los &lt;lis11nto ca ·o , mucha co&amp;adla ·
indígenas contaron con recur.
que eran equiparable. a la
e pañola . La siruación financiera de las cofradía en la provincia

225

�/n1111Í j(l/¡itl /·/r,,rs

de Chalco no era mu) halagadora. u renta anu, le ílucruaban
encre 25 r 70 pes . Hubo excepciones y do o tre lograron tener
má de 150 pe. o de ingre. o .. E ta eran la má rica . Lo. ga tos
mínimo para c lebración de misa y mato d lo altare )
realización de ceremonia eran de 50 pe. o·. De acuerdo con los
elato· la C( fradía: en la pmvincia no eran in. cituci ne financiera
importantes. Veamos lm ca.o .

Cofradía en Tlalmanalco. El informe de Tlalmanalco es I má
amplio y d tallado. El pa&lt;lre fray .\ntonio \íadrid in orm' la
x.i tencia &lt;le nueve cofradía!'!, ei. de pañ les) tre · de indíg nas.
De la. cofr, días cspa11ola cuarro se habían fu. iona&lt;l en do : la del
antí ·itno acram nto r Animas del Purgat rio e admmi traban
conjumamcnce, mientra. que la hermandad de 1 ue tta eñora dd
~ocorro se había fu:1onado a la cofradía &lt;le la anta V racruz.
Funcionaban individualmente la de Je ús r azareno y de L ue tra
eñora del Tránsito. De las cofradía de n.arurales la de 1 1ue tra
eñ ra d la oledad ) b .\ unción funcionaban a fin s del . igl
:'\71 c mu una sola \" la otra era la h rma.odad de an \nron:io. ·
· I:n comparación ~on la cofradía de lo, otro, pueblo , la. de
Tlalmanalco cenían una mejor organización ) contaban c n mayore'ingresos. Para la funci nes religio, a y ociale cada cofradía
actuaba indepcndient1.;, pero en u admim tración algunali eran
financiada conjun1amentc. En el informe e incluyeron do
cofradía que eran admini. tracias p r el mi. mo mayordomo y e
mant oían con lo: mi mos ingr s ,s: una fue la del S011/ís11110
Sarmmeulo · de ,Í11i111m del P11r~t,10110. T nía una renta anual que
fluctuaba entre 72 ) 75 pC$OS.(cuadro 2) odos lo. mayordomos
que habían ocupado el cargo n e. ta cofradía eran hacendado
importantes de la pronncia. En l6C)9 fue mavordomo Diego di:
A,·elar en l
l u tmryó Pedro Ramtr z, en 1 02 le ucedió
nronio Tamariz, en 1703 el capitán Juan de Arámburo y en l 704
nm:vamente Pcdr Ramírez.3~ La otra cofradía fue la de l:t Sa11ta
\G , Hi,·nfs

,inona/(s, k . 21 , cxp. 1(l a, f. 1OO.

lbida11,f. 9 95 v.
226

T tmrmv lo Hermandad de -;-...1,utra ~-e,ior,1 di /Soco,ro. ~us mayordomo

también eran per onaje importantes de la zon,. En 1699 el
marordom fue Tomá de ,· ~elar, en 1700 Cri tóbal d l a nllo,
en 17 01, l. idro de Espinoza, en l 02 nuevamente ri. tóbal del
Castillo s h1zo cargo por do años más y n 17 4 no e había dado
la clecci · n. ~0 ~sra cofradía. económicamente eran la. má
imporcames ya que contaban con lo, ingrc, os pr ced ntes de cen 0
1mpuc to· obre varias finca. rurales \ 1-t rt;nta de ca ru tamo en
Tlalmanako como en la ciudad &lt;le Íéxico. u. ingre o: anua.le.
t·ran de más de 172 pe o . (Cuadro · o. 2)

Cuadro 'o,:!

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~ S,S.,,,A,von,o

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Fue11W1$_ AGN Benes N/1001\91eS. leg 218 a,q¡ 10'

'Tbida11.. f. 97-99.

�TomáJ ]dl/1'1 1'Jorr.r

La cofradía de Jes!Ís Nazare110 que no tenía a u favor ningún rédito
mantenía únicarnent de limosnas. e excu aron d no presentar lo
gasto pero indicaron que el monto era mayor que lo que ingre aba y
frecuentemente el mayordomo pagaba el faltante. Lo mayordomo
entre 1699 y J704 fueron: Juan Roble , Lui ejon, imón de la Parada,
licolá de Resina, Pedro Garáa y icolás de E cobar.
La cofradía de ue tra eñora del Trán ito era la más p br de
la cofradía de e·pa11ole.. fine del siglo X lI era mantenida por
uno de lo· hacendados: "por e tar tan deterjorada de hermanos que
ha unos ocho año. poco más o menos, que Juan del a tillo, vecino
de e te lugar la mantiene ca i de su propio caudal, por no tener a u
favor principal n.ingun , lo cual e público y nororio y a imi mo
tiene cada mes una misa cllya limo na s un pe o y 4 camine ."41
Tal como p dem ,-er, alguna familia. eran la encargada de
fomentar y mantener la &lt;levoción de cierta cofradía . La familia :velar
participó en la mayorc.lomía de las c fradía del antí imo acramento,
,\nima. del Purgacmio la de la ama \'t:racruz Hermandad de [ uestra
eifora del
corro; la familia del Al tillo además de participar en la
adrnin.i. ttación de las cofradía ele La anta \ 'eracruz la Hermandad
de ·uestra eñora del corro, contribuía con &lt;linero;Josefa d l a tillo
entregaba IO pe o, de rédito. anuale a la ofradía del anti imo
acramcmo p r un censo de 2 peso 1mpue. to. obre su ca a; Juan
del Castillo entregaba a:1mismo otro. 10 pe. os de réclito anuale a la
Cofradía de ant1. Veracruz) Hernmndad de L 1uc ·tra ñora d l ocorro,
por un ccn o de 200 pe os impue t s en su ca a. Ademá e hacía
cargo del ·o. tl:ninúento de la ofradía de t 'ucstm eñora del Tránsito

desde 1697.
formar parre de una cofradía repres ntaba un privilegio que
con ·istfa en crear una imagen de piedad ante la sociedad pero
rnmbien obtener cierto. fayorc . El pre ügio de la familia del
ma\'ordomo estaba en jue o y se acrecentaba cuando la celebración
de la. ceremonia y fe ·tividade. e hada con gran luj . En e t
caso era importantc tener una buena admini tración y disponer de
lo fondo nece arios para realinr t da la. acti\~idade. del año.
;¡

P~ro por otro lado estar dentro de una cofradía y ser miembro de la
!UJ ma re~re en taba una po. ibilidad d ten r acce o a lo recur o
que maneiaba .la misma ·\' disponer de pré tamo d e dinero a trave,
de lo ~~caru mo de crédito ,igente . Las cofradía facilitaban
e ~ tramite '. y
procuraba que lo capitale pert neci ntes a la
m1Sma no salieran del núcleo de cofrade .
. Por u par~ ' la cofradía d indi s contaban con variado
mgre. _Por e¡ernplo, la cofradías de ue. tra eñora de 1a oledad
\' unc1on de d u fundación e mantenían con Ja limo nas H .
l b'
• . . ac1a
poco qu 1a ian ~bcenido en donación un pedazo de tierra que
daban
1
. en arrendarruento obteniendo 15 p o · d r nta para u f.ragar

º·:

o ga. t~; Pu ra de _e to no tenían ningún principal a u favor. La
de cr1pc1on de u tngre . o )• a1'd
J a mue tra qu
eneralmente
op raban c~n d, ficit ya qu l recaudado no cubría lo , de embolsos
que e h~c1~ en la ceremonia y fie ta principale y
E~onomicamente no ran importantes comparada con la.
e ·pan~l~ ·, _pe~o a pe ar de e o tuvieron gran aceptación entre la
poblaaon 11_1dígena. u Yida fue larga y continuaron funcionando
durante_ el iglo ?'III'. n informe de l T' de tiempos del virrey
Bucarcli. º?r dichas m titucione d . cribió su precaria .ituació~
en los 1gu1ente. términos: "en Tlalmanalco no hay cofradía de
· har alguna
dnaturalc
. . que m rezca el nombre de tal , pue aunque
cY0~1on con la
umpción, an
mantienen p r u limo na''4

ntonio

r Dolare ' esta~

Cofra'!1as en Chalco . .\ fine. del siglo XVI 1a doctrina de Chalco
se hab1a . parado de Tlalmanalco. e le asignó la administración de
lo puebl?s cercanos a la laguna.. Al principio comprcndió los pueblo
de 1~alinalco, Huixtoco, an Mateo } an Juan. A mediado del
iglo ; VII e incorporaron otro tres má ' ~ la. hacienda cei-cana
En 1698 V
·
··
c
_ t~court mfi rmó que en el pueblo de halco había
uatr cotradia de c. pañole. y rre. de naturale _+i Hacia 1699 . e
•~ lhidem, l. 102,:
~ .\G, , Bienei \m10nale1, leg. 585, exp. 20, f. 2'..
rra,•
· ... Op. ril.. pp. 213, 214.
• gusún
• de Vetancourc, Jea/ro , \ fe:-..m1110

Jbide111. W. f. lO!h·.
21

olo e

229

�r,,111.is /,tipo /•lorr~

contaron nueve y a principios del iglo XVlll habia aumentado a
diez incrementándose el número de cofradía indígenas.
La organizaciones piado as habían pro ?erado en el ?ueblo de
Chalco gracias a la intensa actividad comeraal que se realizaba cada
viernes en u tianguis. El itio se distinguía ademá por el gran
me tizaje y la afluencia &lt;le com rciante y vendedore al men_udeo
de coda la región } de la ciudad de México. n informe descube la
dinámica local en e tos término :
y ,micho tra/(J, p11 es en /(Js ,,,,,/;,maderos q11e limlf concurre gente de van'as
p~rles,y los tea11g"is 11/ o mercadoJ de los rientes son mm1erosO~J' se':ª'~ 11111eho_
en selllillas. I ,n rotJJ!,111ª de este mrato pasa de 3,000 pesos 1eg11n /'anos mfornm
y se t't por el prodt1c!O 11111mroso co11 qHe co11curre11 diez cofradías ~11e '!)'
-ahora áno otro religioso de asie11to pam 111inistro de terceros con que .ro11 mico los

de pie.ftxo.~5
Cuadro No. 3

-

ofradia en el pueblo de Chalco
Nombte

sanu$lnl0 Saolll!llenl&lt;&gt;

Ingreso

Mol1to

C9!IIO

500

Renta

--oaiaAsunc:iOn
l.a de la Sl¡nta Cruz o Vo,aauz

lJmoSn8

L8 llm/JI• ~ d9 ,.,,.

LlrnoS-

s,,,

AnUal

HeQenda de AAam,tarlC&gt;

,sp

"""'81

Gonado"""""

L,ma.....

5anll'9f/O

Um-

Sanl•ag&lt;I

l,nl&lt;)SllllS

N"9WII Sé/1ol1I delOS i::ra,,,u
Er, ,,¡ pueble&gt; de Cl,¡,lco

2!i p.

L,most\BS

EJ Santo SepulCtO y So#da&lt;l

~

Pror;edenall

IMluebleÓ

Renta

De les MimaS del flur¡¡aloríO

Per,odO

-lan

g t.JOlradlu. ~ de - - y 5 de indios l.ft cclradles de i&lt;tdloo estan

en cursivas-

F.-tS9'.AGN.llh!JIHN""""'8lér,19f/218,exp JOa

~; go, Bimn \ 11cirmaln. kg. 08, exp. 4. El docu~t.~to noª. ne f:cha, o;in emb ar Yo, por algun

daros podemos ubicarlo a princ1p10 del siglo • VUI. Entre

-~:º

.
..
_.
dio aparece el nombre de la familia Zirión. l.1n p csona1e de la fanulia c?n
una capilla en \ymzingo que e:rá fechada en l711 e o una ley~nda que dice. e~rn.
capilla y entierro e de don Felipe de irión y Belasco. de doña tm?ºª de Az.~ca ·u
e po a, de us hijo• y de •ceadicntes de que . n patrones y la dc:dicaron a ue rra
eñora de la Pucifica□ón" Trabajo de campo, 200 l.
230

C na muestra del fervor religioso fue la re pue ta de la población
a la conYocatoria que e hiz a mediado del siglo :XVIll para hacer
la reparaoone del templo donde se incluy' a todos lo miembro
de la sociedad: comerciante tendero , vendedores en menudencias
'
remeros y dueños de canoas debían contribuir para hacer Los trabajos.
Todos respondieron con ben plácito La cofradía por supue to eran
la principal iotere ada_ iban a la cabeza de e ta obra.
La cofradías ex.i tent • en Chalco etan: la deJ antisimo acrameoto
la anta Veracruz, [ ue tra eñora de la sunción y Animas del
Purgarorio, que eran de e pañole . Las de lo. indígenas eran: la Limpia
Concepción de 1 'ue era eñora., el anto epukro y ol dad uescra
eñora de lo Dolores, an Diego y la de antiago. La Tercera Orden
no e incluía entre la organizaciones piadosas pero tenía una
participación importante en la economía y la sociedad local4(,
La cofradía. de e pañole difería en importancia y el número
&lt;le cofrade . Cada una agrupaba a cierto ectore · de la . ocie.dad
que .e congregaban de acuerd a u po ici · n social. Do de la. má
importante. tenían cen o e,-u:ga&lt;los a su fm·or. La del anti imo tenia
500 peso- de cen o obre la hacienda de Juan de .Altamirano Y' la renta
de varia casa . Anualmente obtenía una renta de 55 pesos que eran
destinado para u ga to•. La cofradía de las Anima gozaba de la
renta de lo bienes raíce que po eía y la de la unción era dueña de
ganado que daba en arrendamiento y recibía una renta anual de 15
pe ,. ( uadr 3) Por su parte la cofradía de la Veracruz no contaba
con ingres · suficiente y eJ mayord m e raba obligado a cubrir lo
gastos: ' que continuamente uple de u caudal por pasar de más de 50
pesos regularmente en cada año sus gato ".r (Yéa e cuadro 3).
De las cinco cofradías de indio ClliltrO no contaban con ingresos,
solo se mantenían de la limosnas y us gasto eran mayore que lo
egre os, por lo que lo mayordomos ponían de u caudal para la
realización de la ceremonias~ el adorno de los altare . La cofradía
de ue tra ñora de lo Dolores era la excepción, pue. tenía a u
favor un principal de 5 pesos impuestos a cen o sobre el embar" \G. ·. B1mr.r '\an011alu, leg. 21 . e.xp. 10 a, f. 66v.
r lhiden,.

231

�cadero d don Juan Angel Fri de Xauregui y l 25 p o de rédito
anuales
de tinaban para la misa. de lo mart de cuaresma y la
c l bración de la rre hora d ermón y proc sión. d_ m~s l~H
ingr O p r limosnas eran mayores que el de la o~a cofra~ .
Es de up ner que e ta difer ncia entre las cofradtas de P~?ol •
e indio )' u ingreso se manife taba también en la decorac100 d
lo espacio lo :tltare dedicado, al antísjmo acramento y a
ue tra eñ ra d la A unci 'n ran la má ornam nt~d~ Y
posiblemente, ocupaban un lugar selecto en la nave principal,
mientra que el altar de la ánimas y la eracruz fueran m dest . Y
ocupaban la parte del mcoro, como lo podemo \-er en van
convent . d l iglo
711. 4'1
••
La ceremonia. más populare. en la qu parttc1paba toda la
población e taban a cargo d la cofradías de indio . E tas eran las
de emana anta a carg de la c fradía. del aneo ~cierro y _de la
irgen de lo Dolare y el día de fie ~ del patrono anu~go po tol:
La eofradía del anto Encierro realizaba una ceremorua cada
. me ,
aco rumbraba el viernes la mi a dedicada al anto nuer~o Y
anualmente la celebración de mana Santa .. La cofradía de anoago
i\pó •tol . e ocargaba de la fie ta del anto pa~~n~ el 25 de julio, e~1
la cual lo naturales 11 vaban de ofrenda las pruruoa de la cos cha.·
La cofradías de indio. aprov charon e ta siruación porqu ran lo.
lim nas si.mi. rno
día en que e podían recaudar fuerte urnas en
_
•
_ .
contaban con el auxilio de la p blaoón. o este nndo, la cottadía
cumplier n una función fundamental, ~ ref?rzar ~ cat goría d l pueblo
y ayudar a con olidar u imagen en el amb1to regional.

Ozumba. El pueblo de zumba tu\·o un interés e. pecial p~a 1~
franci. cano por er el único itio a u carg ubicado n un territorio
controlado por lo. dominico.

i?

Jbidrm,, f. 67, 67\~
lbidetn, f. 66, 66,.

conómicament

zumba era uno

¡-fa ta h.,ce poco co&lt;laYÍa se aco. curnbraba poner la ofrenda de milpas Y lo
nmcro elote de la co •ech.'l en acción de gracia r para proreger la co t'.cha &lt;le la.
rempesmdes. Trabajo e.le campo. 1999-2001; .\G • RmtcI - (JQ(//J{,/u, leg. 218, exp. 1o

, f. 6".

&lt;le lo sitio con poca tierras, lo cual lo hacía dependiente del abasto
agrícola de los pueblos vecino . Pero, a dif rencia de otras
comunidades, u población había de arrollado otras actindade .
Había barrí de c ramista y tejedores y el intercambio comercial
ocupaba un renglón importante en u "ida. 51 E raba ubicado en la
ruta de comercio hacia La región de la Amilpa . u tiangui e
efectuaba lo martes y era frecuentado por muchos comercjanres
de ganado. E. ta situación explica la dinámica económica de la
pobhción, que finalmente e reflejó en la riqueza de su construcción
y en el poder que tuvo la ociedad para sufragar los ga to de la
ceremonia importante.. n el iglo ., r\ I e habían formado varia
organi.zacione. piado a . Contaba con cuatro cofradías que eran la
del anti im acramento, la de ue tra eñora de los Dolores, la
&lt;le Je ú r ·azaren o y la de ue tra eñora de la Limpia Concepción.
Además e taba la tercera orden que tenía una capilla particular en
el templo. En el informe no se especificó en manos de quienes
e"taban las cofradía . El padre fray ntonio únicamenre eñaló qu
la d la Concepción era de lo naturale . egún el informe, la
.imación econ · mica de las cofradías no era buena. La cofradía del
anti imo acramento era la única que c ntaba con ingr o. fijo
procedente de un censo de 5 O pe o impuesto obre la hacienda
&lt;le Cencalco, propiedad del licenciado Ignacio Bravo lo intereses
de diferente. pré ramo hechos a per onas &lt;le la localidad, todo
ellos miembro de la e &amp;adía, además de lo a iento de lo cofrade
y la '" nta del maíz. e encargaba de ufragar los gastos de la fiesta
Je la C ne pción, Aniver ario d la Anima. y del anti imo. Tenía
una renta anual de 41 pe o aproximadarnent . En lo cinco año ,
los ga to uperaron los ingre o por I que aparentemente operaba
con déficit. 52 (cuadro o. 4)
La, otras cofradía se mantenían con los ingre o. de limo na. y
;\lana J. \'era Bolaños, "La pautas de residt:ncia dt! una comunidad de:
hiladores y Lc¡.:dorcs de uen E pana en la última década del siglo XVIJJ", en
f·k.rnándC? Rodriguc:z, Rosaura, coordinadora, Oz¡1J11ba, uaderno mumcipale ,
~fé.xico, El Colegio Mcxiqucose, 1977, pp. 19-35.
\G'.\. Bm1e.r Xocio11a/es, h:g. 218, xp. 10 a., f. 69. 69,·.
51

233

�·¡;,,DtÍ.J Ja/()(l J km,

L'l cuota que pagaban lo. cofrades al incorporarse a la cofradía.
La cuota ariaban entre una y otra cofradía. ·n la de los Dolores
era de 12 reales mientras que la d la Concepción solamenre eran 2
r ale.. '' G n ralmente lo ~a t : eran por ncima de lo ingre o.
por lo l¡ue important d tacar que las cofradías de naturales en
lugar de enerar ingre o operaban con Jéficit. ( uadr
o. 4)
Pero aun9u . u ingre . eran magro esto no impedía que la
cen:morua e cdebraraa e n coda la fa tuo.idad po ible. To&lt;la la
c fradía participaban en la fi mi.dad d las , \nima y en la de la
Limpia onccpción. La cstJy1dadcs amugaroa a tal grado que
durante la emana anta había una gran competencia por organizar
la repn:. enración de la Pasión de Cristo, st:gún Ycrernos má. adelante.
La cofradía &lt;le ( zumba decayeron en el iglo
111, y en 1 7 7,
en el mforme se de crtbió la ituaci, n qu e ,;da n la parroquia
en los iguiente término,:
Oz11111btJ. '\o hq¡ 11ing1ma cofrarli,, dr indios q11e 111erezp1 el nombrr,J' m111q11e
a 111111 I~ dm, ,,J 11on,/m prrdJ{//tJtnle porqnrj11nta11 la.r lin10.rn11s qm q11im:1J dar
para hacrrlr ,, la P111isi111a SIi fiesta 01111ul. llfJ lo es 11i time.fondfJ t1/gn110. ~

C"Ulldro , 'o. 4

--

Lmonls

267p.lil

on\·ento I ranci:.cano de ·anta ~ana Olllmba
~

DIIS.._5-'lo

De--

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~-doAQ\IOS

_ . , . . , _ , , , _ 12-&lt;IU

_íle_2_CIU

21J e,p 1Q I la 6i-T5

/11 {J(tJI 110 ro11st,1 por lo.r lihros tmrr alg1111os biene.r mkrs, sino es li, li111os11a q11r
h1111 herho algm,os de1'0tos prestando NII f&gt;l'd&lt;1z.o de tierm para sembrar 1111 poco
dr 111aiz.y la li11/f1S11t1 q11t ht.111 dado los hm1k111os 11almules)' la que se h11 n·rogido
ro11 rl p"'1o, q111• lodo e.r m11lin,~e11k r c1ccide11tal.

Cofradía en Jo convento dominico . Las rgan1zac10nc ·
piadosa en lo· sitio a cargo de lo. Jorninicos se diferenciar n de
la organizaciones de lo francu:cano en el número, tipo de
organización compo ición social \ recursos cconómic . lJUe
manc¡aron. · n forma general se puede destacar que fuer n
organizacione de fundación rardía; predominaron la.
organizaciones indigtna. } funcionaron con poco recurso .

-o,. -,

Op. ·it.. (
l.
' .\ '. Bu11,s \ano11,1k.r, leg. 585, exp. 20, f. 2v.

l

"--

AalonlOíle~de...,,,._

~

Hita Sta t._......,_,

Cofradía en sitio franciscanos de menor importancia. parre
de lo. tre siti . principales adnúni trado por lo franciscano .. la.
organizaciones piado a. tuvieron buena ac gida en I pueblo
u jetos que cmp zaban a emerger. En I\yapango. e fundó la c fraclía
de ·uestra señora de la A. unción que 'ie mantenía de limo na . :..n
Tcmamatla Fta) Amonio de Cácere informó que olo había una
cofradía de naturales dedicada al anú jmo acramenro. 1 o contaba
con b1cne rníce. ) . olo tenía un pedazo de tierra para . embrar 1
maíz. De rodas la cofradía de natu.rale , la de an Juan Temamatla
era la única que tenía unn buena administración. En todos lo año·
hubo un superá,·it; adcmá. se informó minucio, amente d lo ga ·to_
y la forma en que se ÍnYertían lo ingreso.. Et ingre o mayor lo
constituía el maíz. uaodo no e recogía, la limo. na di. minuían,
como ·ucedió en 1702. Lo réilito reprc enraban un ingreso menor
y era una alternad a para sacar algún beneficio del superávit
exi. teme. La comunidad prefería tener el dinero en u poder en
lugar de depositarlo en algún lugar. in embargo no con.·tinúa uno
de los ingre o. principales, lo que permite con iderar gue las
comunidade no eran tan a. idua a e. te tipo de negocio .
\lgo qut es importante de tacar on la. co ·tumbre. en la
recaudacion de lo ingresos, guc e d . criben d la si ruienn.: manera:

234

,\C,. ·,fümu \imf111ales, lcg. 21 ,cxp. lOa. f. 105.

235

�1'01110,

Amecameca. El puebl de Amecameca e componía de cinco
cofradías. Cna de e pañole , que era la d Je ú
azareno )' la
otras cuatro de los nacuralc que eran la del antí imo acramento
la del Ro ario, El Tránsito y Ánima del Purgatorio. Po iblemente
e ta. c fraclía eran representativa de cada barrio y con el tiempo
e agruparon en el ternpl principal. Todas la cofradía no e. taban
concentrada en el templo principal. P r ejemplo, la cofradía del
Ro ario estaba ubicacfa en la capilla del barri del mismo nombre y
la &lt;lel amo Entierr en el antuari del acromonte.
En la 1i ta no está incluida la c fradía del anto ntierro, in
embargo como mencionamos arriba, desde fine del iglo .,. I era
una de la má imp nante y al parecer también e tuvo en mano
de lo indígena .s&lt;• Amecameca e el único lugar donde la pre encia
indíg na en la organizacioo religio a era mayoritaria.
~ &lt;la las cofradías llevaban un r gi tro rigurnso de lo ingreso
y egr so y el libro, en mano, del mayordomo, era re\ri ado
minucio amente por lo cofrade . parencemeote ninguna cofradía
contaba con renta u otro. beneficios.
gún el informe t da
sobre,·ívían con lo ingre o. procedentes de las contribucione de
los cofrades a uavé d lo a iento · la limo na. La cuentas
presentada para lo. año de 1699 a 17 5 mo uaron 9ue los ingreso
eran p co : lo· gasto. mayorc" 1inguna cofradía pre entó finanza.
posjtiva p r 1 9ue e catalogó a e te lugar como p co favorable
para la recaudación criburaria. · in cmbarg , tenemo noticias de
cont..ribuc1one - extras 9ue n fueron a parar directamente a la caja
de la cofradía pero qut: irvieron para . ufragar lo ga. to. de la
üe. t::t y la decoración del templo. La. cofradías má. importante
ran so tenida por e pañoles } caciques, un ejemplo fue la cofradía
de la irge11 d l Ro ari gue recibía donacione de la familia Paez

Finalmente u meca principal no taba en funcionar como insticucione
financiera y de caridad, sino b · icamcnte para forn ntar y r forzar la
devoción y el culto a los santo . En 1 77 . e resunúó la $.ituación de h
cofradía. de r\m cameca en esto t 'rmino.:

J'Ut11·ca111eca. olo ht!J lo cofradía del \ ,mlisi,110, que e.f de i11dio.r, f1111dada ro11
a11toridad ordli1a1ia. '\-o time fondos. Ha • otras dei'OCiones r(l/1 las 11ima,
TrJ11sito)' Rtisario dt la 1"irgm M.JJría, que los indios 111elen lla1J1t1r t11111hié11
cofradías, quizá por la antigua~ piado. a co. tumbrc ele los fiele de
cooperar con u.e limo na. pura el mito de estos altares , mM 11111,1 ctula
mes, a que t1pena.r se .r1ifraga ' 111111ca q11edt1 re.rlo de q11e p11eda res,rltarfondo. "·

Chi111t1lh"aca11. La cabecera de himalhuacao ufrió vario. cambios
importantes de orden jurisdiccional en lo. do .. iglo e rndiado . Varios
de lo pueblo. suj to intentaron eparars . D d fine dd siglo ,[VI
Ecatzingo buscó u autonomía espiritual l gró con tituir e como
cabecera d doctrina eparando vario pueblo del control de
Chimalhuacan. :\tlautla mantuYO una cli puta por límite. tcrritorialc v
el propósito de r cuperar . u status de cabecera política. itua&lt;lo emr~
la juriscliccione de Amecameca y himalhuacan terminó por obtener
su independencia y constituirse como pueblo autónomo. En lo espirirual,
aun9ue por decreto estaban ad. criros a Chimalbuacan, n la práctica,
lo feligre e
di gregaban ntre las parr quia de mecameca,
Ozumba y Chimalhuacan. A fine del iglo XVII Tepetlixpa intentó
hacer lo propi y con titwrs c mo parroquia.
:\1 tiempo d la vi.ita de .\guiar y eijas, himalhuacan había
circunscrito ·u juci dicción eclesiá uca a ere pueblos 9uc eran
Tepecoculco, Iamalhuazucan y ,\tlautla. Además alguna. hacienda :

r

.-

q11e di.ria 1111a leglla, d .r,1g1111do
S'antiago q11e dista ln!s marto.f de leg11a •ti otro St111 \fi._1!,llrl q11e distll media
legfla ron 111ás de tn•s hacimdas qlie la 111ás di.rtante está romo 1111&lt;1 leg11a toda
tierra llana,)' de 11111cho trigo. Todos los p11eblo.r tienen s11.fJ'glesia.r 11119 dece11tesJ'
111I!)' 'adornadas qua/ otras 110 r tisto mr/or ett la ti,ita, time deJeligrms co1110 600
Tifhe tres p111fblos Uamado.r elprinmTJ Trperomlm,

de

I ndoza, caciques de mecameca.
gún el informe e ll s lugare económicamente no eran ímportant ~in cmbarg , el apego que la población tenía a dicha rganizacione
piado ru le permitió obri::,i.vir durante tod d periodo colonial.
Danla Padilla, l-lisloria dr lo prQ/'/JlrÍ11. f/p. ril., "ºl. l, pp. 568, 69, O.
· \G l , Bimes ,\.'c1CtQ111,/1:s, lcg.21 , exp. Hl a. E 190.

;6

236

}nipa F/o,r;

"k

G. , B1t'!les \ano11a/rs, leg. 5 ~, t:xp. 20, f. 3. La. cursiva~ con mías.

�lnn,ti.r {t1/pa F-low

casadosy con los dt111á.s 2,185 personas. Time de congra ro11 la.r sieJ11bras obe11~11es
_y pie de altar ro!lJO 2,000 pesos SIi 111ás fa'!Jl administración es de_ 111~~ legua llen-a
/lana. us pensiones q11e tienen los indios son 111flchas como son pmlll~as,
df
misas y pensio11ex de siembms que esto lo diré por mó..r estmso en k1 msmpaon tf)'
"lig;;s (sic) q1le el dío defiesta dice11 tm fllisas:, casi stiz 11ecesidL1d;9

~ª'l!':

E notable 9ue los dominico de Chimalbuacan no hayan in i ~~o
en 1-t creación de in titucione piado a. que fomentaran la devoc100.
Fray Juan de Rojas informó que en roda esta z~na "~o hay m~s q~e
una herfllandad de Je. ús 1 azareno, fundada con licencia del ordinario,
lo cual no tiene propi , ni renta ninguna, sino que ola s compoo
de lo. indio 9ue cada un me se reco en"úº En el informe de 1777
e noúficó la desaparición de esca organización, que quizás había
pa ado a er mayordomía.

Los otros sitios dp111inicos. Una ituac1on similar vivían Tenango,
Ixtapaluca,Juchitepec y Cuitlahuac, dond la. cofradías no habían
propagado. Lo dominicos e habían e forzado en fomentar _la
deyoción a la patrona de la c ngregación: la Virgen del Rosano.
Dicha cofradía e fundó en los cuatro itio .. La cofradía de Tenango
contaba con uru1. renta obre un capital de 100 pesos de los 9ue e
obtenían cinco pe o anuale , que se destinaban la mirad para ga to
de la lámpara y la otra para la fiesta anual de la V1tgen. En Ix:apaluca
existían dos cofradías: la cofradia del Rosario y la de an Miguel. La
pámera contaba con un capital de 270 p so procedente de la ~enta
d tierras v la ,,enta, del que se obtenía el 5 % de beneficio; la
cofradía d~ an liguel obrevivía únicamente d la limo nas."1 En

-------

Juchitepec también había dos: la cofradía del Rosario, que sobrevjvía
únicamente de limosnas y la del anti imo Sacramento que contaba
con un capital de 140 pe o procedente de un rancho. En
Cuitlahuac, Fray icolá Becerra informó 9u , a excepción de la
cofradía del Ro ario no exi tía ninguna cofradfa en la cabecera y
·us sujeto , y lo ingre o no iban má allá de la limo nas que eran
muy pocas: "de la cual no percibe este convento más que una
tortilla para el ustento de lo oficiale de dicho convento, que
entran a í de esta cabecera corno de codo lo sujeto a ella con
pacto de qu por lo dicho e le han de aplicar do mi as cantadas a
principio de cada me ". 62 egún podemo apreciar lo ingreso. 9ue
obtenían las cofradías en e to sitio no alcanzaban lo 1O peso anuale .
u situación económica era mucho más raquítica a L'l de las cofradfas
~ rablecidas en los sitio franciscano . (Cuadro
o. 5)
En 1777 mucha de estas cofradias se habían suprimido en virtud
de no contar con licencia. La ,"'isita que e hizo en Tenango es
elocuente y pone de manifie to la crítica ituación por la quepa aban
e ta organizaciones. En la postrimerías de la colonia e eñala
que: "no tiene e te curato cofradía en u di crito, la que tenia por
no e ·tar fundadas con licencia del ordinario en tiempo que la tenían
lo regulares, el ilustri imo señor don Manuel Rubio de atinas la
extinguió por tenerlas dichos regulare con autoridad propia.' 63
Cuadro ·o. 5

~

l.l¡gor

Oots.u--

T_,go

Dol-óe--

[)olS.,,,,--

'in duda el documento e resulcido de la ¡x:oci · o yue hizo d ,isimdor -~cisco de
Aguiar} ija!i, Existen algunas impreci:iom:s rc!&gt;pecto a la de cripción del tc~moo en
~.1.
• 11lfau
~na . • El ccrmino de1·a mucha:; dudas pues
casi todo
d
que , e . t:naia
ljU on u·...._..,.
_
_ •
territorio ocupad&lt;, por los pueblos que comprendían la cabecera d ~uacan ~can
ubicado. en la momaoa y son cierra~ accidentada.~, por lo que es posible suponer qu · la
pc~on.'l que b1tntó el padrón no rcconiú la zona y únicamente se ba. ó en los datos qu
le proporci nó el párroco. Agn, fütrtu .t 'acionales leg. O •exp. 32, f. 11 v.
" , \ L , Bimts Sario11a/rJ, leg. 21 , exp. 10 a. f. 106.
6t Op. nt., F. 109.
q

231!

p- -- -

Cofrndia., en vanos 1tios a cargo de lo dominicos

Dol-

J~

Juclwlopec:

SooMigt.MOdeloo-

Oot_de,._ _
Fu.:nt

CUlllanuac

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A ,~ . 81nie, \.._1ano/-,, lcg 1 1 8, cs p . 1 O a. f. 7 S.

6~

lbidw1,f. 15, 10-1 •

1' 1

AG1 1• Bmus ."\ocitmalts. leg. S 5, exp. 20, f. 2v.

239

Tterra1yventa

�"f'omd, Jalpa 1·7om

Las Jimdaciones piadosos en los sitios agmtÍl1~s. Los ~itio, ~gu tino
representan un ejemplo ingular. Los agusttno. tem~n un1c~ente
control obre t\yotzingo y M.ixquic. Toda la. fundaoone pJ.ado as
fueron catalogadas como herrnandade .
fine del siglo .. rn, el
vi itador A.guiar y eija había intentado fundar alguna cofradía
considerando que exisúa el aporte conóroico para ~ tent~la ..
in embar , parece que no hubo l éxit0 esperad . difer~ncia de
otra fundaciones coda la h rrnandade contaban con mgreso
uficiente que eran admini trados por los mayordomo . :ero
evitaron . u institucionalización, 9uizás por temor a que 1g bierno
se irunicCU ·era en su. asunto . Veamos lo caso'.
.1_yotzingo. El encargado del convento de Ayorzingo, fray Tomá
úñez informó que no había cofradías en e.e lugar ~ o~~en~
eran hermandade , no tienen otra forma de orgaruzac1on, sin
erección d cofradía ni congregación ino mera de ación que cada
y cuando lo quieran su pender lo harán.' 64 ~ na de la. her~~dades
era la de ue tra eñora de la Candelaria en la que participaban
todo los vecinos. u capital coosistia en 50 vaca . Lo herm~~
juntaban para una misa los sábado y para la fiesta anual. Reabta
anualmente 70 pesos por la renca de la vacas. La herman~ad de
Animas cantaba una misa lo lune y tenía para us gastos el rngreso
de 60 peso anuales que recibía de 200 Yaca y 600 pe o qu tenía
en su haber. La otra devoción era a an ·icolá y e taba a cargo de
los indio remero . e oficiaba una misa cada semana y u fiesta
anual. Finalmente la del anto epulcro hacía una misa cada mes Y
u fie ta anual. o e sabe si e ta organizadone eran de indio o
españoles. Al parecer toda la población participa_ba en la orgaoi7:aci~n
de las ceremonias r fie ta . A excepción de la tiesta de an tcola ,
que estaba a cargo de lo indios remeros, la otras tre parece que
eran sufragada por el resto de la población. (Cuadro o. 6)
,
uriosamente aunque fray Tomás uñez in.istió en que no _hab~
un.'l organización las hermandades en yotziog~ contaban _con mas
bienes y recibían mayores rentas que las cofradías de fraoascano. \'
l

M

G , Bi,,us 7\ocionaln, leg. 218. exp. 10 a, f. 76v.
240

Cuadro No. 6
anta Catarina Ayotzingo
ttenn,IIIÓ-

Ingreso

~

NnSraoelaCandalana

Renla

70

o.iu-

600

San-

lrmMas

l)olS-,Sepulao

lJmoonu

Rema

60

50p

15 p

Penado

P""'8de11c&gt;a

Arual

50 -

-

200 VBC8!1. 600 paos

O. les , _ ,..,,eros

Anual

dominicos. na de e taS era la hermandad de la. Ánimas que como e
puede comprobar tenía buenos ingreso ; otra era la de an icolá en
Lt que participaban lo indio remero. . Por otros informes poderno
suponer que el fraile negó la exi tencia de otra¡; institucio-nes para evitar
que dieran . u contti.bucione . El te tamento de •\ndrés de E pinaza,
dueño de la hacienda de ·aleo en yotzingo ofrece alguno dato
importante . El hacendado había sido mayordomo de la cofradfa del
Divino acramento y · nima del Purgatorio En . u te ta.mento,
elaborado a mediado del siglo ., 'VUI, de tinó un fondo de 1000 para
fundar la cofradía del anásimo acrrunento, r la construcción del
retablo para la· Anima, dd purgatorio ~ 50 pesos para rest1.urar la
capilla de la Virgen de la Candelat:h.&lt;&gt;5 La devoción de Espinoza y su
gestión como mayordomo I permitió hacer do fundaciones má )
apoyar la dernción de otra do La imagen que brindó fray Tomás
1 · uñez crea la impresión que en Ayotzingo, las orga.nizacione piadosas
eran más heterogénea y menos rígjd~, puc hacían parácipe a t da la
población en la ceremonias. n el .iglo , '111 la, organizacione habían
de. aparecido. En el informe &lt;le 1777 e negó que hubiera alguna
urganinción piadosa, "ni cofradía ni hermandad'. 66
' ~er mayordomo d l. s cofrat!ias le dm un pn:stigio como but:n cmtiano pero
camb1t:n le pcrmitl ' hacer us de lo$ b1t:ne. de las organizad nes piaJosas. Al morir
~e informó que la familia erad u&lt;lora de la e fradía del antis1mo acrarnt:nto a la
que le debían d legaJo de 1000 pe, os que había destinado para la fundación, ptw
adcmá a la cofradía de la Canddaria y dt' la~ ánimas k-s Jl:bía 232 pé o . ,\gn, Rime,
1111rio11ales, leg. 1093, xp. 3, [ 12, 15.

' ,\G , , Rimes N"donales, leg. 585, exp. 20, f. 2.
241

�·¡

Mixq11ir. ~n li:c.¡ui Fray hlip · &lt;l

\r , d la

rdcn de an

\gu. tín. inform' 9u en In parr ui. ha
• m: tra , cñora de la Concepcié n. 1,
~ri'-to
or
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d•·
an
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cenia
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fit'a ,.·
n
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. .. ..: , •
, ...
obr ,, i,ian únicamenrc &lt;le la ltm . n : &lt;a imismo h.) una cofr día
que fundi1 el ñor ar1.0bbpo don l◄ ranci co de
iar ) e, 1-1., '
a· í é ·ta como la ere hermandad n ti nen renta fija al runa rruí
qu I alir lo m \ or&lt;l m s a r co ~r fon na para p, gar l. . mi a ,

d lune la de an 1col:'t p r In \nimru, d vicrn al . nt&lt; pulcr &gt;
\ el ába&lt;lo a . ·ue tra eñora, t.¡ue dich ,. m yor&lt;l mo pagan cada
~cman, un pe. o por misa, cost: ndole mucho tr. bajo el rcco er la
limo na. La cofr día dt.: .
·ñ ra de D lor , que i.:. l. que
impu ~ fundó 1 . cñor arz bi. p p
un pe"º p~r I mi a dd
6
primer man d cada m ". - P ra I
habían uprimido dicha

Ingr

a to d la

ofradía

egu
rmc &lt;le fine. de 1glo . "\'ll, la...:; c fradé tenían poco
ingrt.:.
, ludo ya qul' much s frail s no rindi ron inform .
confiabl . De a uerdo con lo. d. t) · pre nt · un panorama p co
hala ,adt r &lt;l • 1 . iruaciún económica d u. cofradías. l:..n mucha
d l.. co · , di, d b región d ~halco k ga tos up ·raron lo·
in ,re o., por In que . e creó l.t im, ,en de que la mayor parte de la
cof . &lt;lía cr. inc pace p, r. &gt;. t ·n ·r u · • cú,·id de , que mucha
n:ce debía cubrir el mayordomo.. o. · i lo mayordom l
\·cían
obli , do· a ac ·ptar el carg pero lo 4ue es ·, idcntc e::; que é te
de pcrt ba mu h &gt; inr ré · emr lo. cofr. de . Lo qu • n torio e
qu e un cug &gt; h in rifi y ra muy Ji pu . d . \ 1 mayordomo
no I import:tba n o iones di poner de u peculio pma .;u ra , lo
ga t que tcncraban );!!, ceremonia m: · imponantes &lt;le la e ,frn&lt;lía;
puc: era una manera dt: obtener pr tigio social, · p:.ute de la &lt;le ·ociún
yu mltli c.1..,ban por el patr m de ·u rganiz. ción. Tambi ~n. por que
no dccirl . Uc, ba implícito un f◄ n or rcligio o y un compr me &gt;m ral,
llUt:
mba más allá Je lru c pe tanm. conúmica .
. 1 ).

Tanr&lt; . pan le. c ,mo indígena. participaron activamente en t
or •anización &lt;le l., cofradía , y csm es un retlcjo d 1 p &gt;dcr d
com oc, r úa &lt;.¡U tenían In. fr, ik duramt.: 1 . i ,Jl .. ' \ ll. Las
rnfr,t&lt;lía. c n m: re ur. o fueron la. yu · fund. ron lo e ·panole .
l·nm.: la cofr, dfa cconóm1cameme rn: fu ne de la pro\'incia
cnconrraban l. de Lhalco y Tlalmanal o. En e pccial la &lt;lt:
Tulmanako eran bs que pre. emaban un. mejor organización u.
mayordomo eran h ccndaJ y gent impon, nu:: de !. c, b Cl'ra, c.:
inclu o • 1 runa eran : ) tenid, . p r particularc..
L. re, i:i , n d lo. libro. tic co ra fa pcrmid&lt;, on
rl . ingrc. o
yu tenían . tn in. cicuci ne a ·í com 1 . •asto . La inform i • n
rcgi. tró 1 1. ano &lt;le 1699 a 1 05. Tencmo noticias 9u habfa
informe ant ·rion:. . tn embar 10, par.a lo. interc l.! Je la corona
olameme imp rt, ba I qu · habían gen ·rado en , o cinco arn, · a
fin &lt;le imponer el &lt;liezmo para apoyar la armada. Para nue ·tro trabajo
e lamentable yuc no e tcng:t. informaci11n anrerior dado qu •
mucho d e to. archiw, . · perdieron. in embarro, e n 1 ) dato.
a nu , tra di p ición p J mo. con i&lt;lcrnr que el rubro d la.
limo na. era la ba. e ccon6mica &lt;JUC so. e nía a la cofradía n el
ámbito rural ) g neralm nt 13 recau&lt;lacione. cubrían . u
necc idad bá ·ica . Ln comparacinn con lo ingr . o. por r ne. de
bien · inmueble y capital que e obn:ní:m a traYé d lo e •nso
poJ ·mo \·er c.1ue la limo na cran din re o ma)or t.¡uc obtt·nía.n
la cofradía . · n el Cu, &lt;lro i-a ob erv, 1110 9ue L . limo. n. s
aumentaron anualm ntc, lo cual
indici&lt; t.¡u la · cofr, di. . no
taban en d a&lt;lcncia. L o también era reflejo c.l I incr •mento dt
1 po lacic· n) la ac pt ci · n qu tcni. n enm lo habitam • . De· le
lu go u ingrc o nn se pueden e mpnr. r con Jo, de l. cofr. &lt;lía:-.
urb. n., . Todas, dentro de ·u : mbito crnn c. pace:. &lt;li.: umplir con
u. e mpromi o. ) par. I s fdi :rn.:,c 1.: a rala cuc tión I rimordia.l.
Por ejemplo, en TI. lm n, lc la cofradía. con ma)orc in •r so por
con epto &lt;le limo na eran b d lo e pañol . Durante lo in o
•no· la cofradía dt.:I ami imo :1crJtfü:nto había acumulado un
capit. 1 de 2,149 pe o. _ t t &gt;mine : la de la ,mta \'er. cruz e ntaba
con un :tpttal de l 721 pe .... 3 rcalc , 1 comm. La. otra . . •n que se
1

�contaban las cofradía ele indio , fluctuaban entre 500 ) 00 pe o .
La má pobre era la hermandad de an Antonio que recaudó 111
p o con 1~ tomine en ese lap.. El capital acumulado anualmente
por concepto de limosna p r t da la. cofradía de Tlalmanalco
flucruaba entre lo 9 O ) 1200 pe os, cifra nada despredable. El
otro ·iúo de mayore ingreso era Chalco donde la cofradía de la
unción había recaudado de limosna en lo cinco año la cantidad
de 1,328 p o 6 reales y r- tomines; la de Animas del Purgamrio
1,105 peso , 7 tonunes. El re to fluctuaba en e 120 peso y 300
aproximadamente sin contar con lo ingre o por renta de lo bienes
c n que contaban. ,n u conjunto la cofradía de la p bladón
generaban un capital anual que iba de 50 a 700 pe o . En el ca o
de la. cofradía. en Amecameca, con excepción de la de Je ús
1 azareno que recaudó 1,52 p so. en sei año , el re. to que e taban
en mano de los naturales u capital fluctuó entre 170 y 32 pe os.
-in embargo, es unportante de tacar que entre 1699 y 1703
incrementó d monto anual de limo nas. En 1699 e recaudaron
aln:de&lt;lor de 33 pe o entre la cinco cofradía y para 17 4 llegó a
695 pe ·o . (cuadro -b)
En cambio en lo jtios admini trado p r los agustino la
limo. nas eran el renglón má pobre y anualmente recaudaban
alrede&lt;lor dl; 200 peso entre las cuatro hermandade que exisúan
en _ yotz1Dgo y 144 entre las tres hermandades de lixquic. (cuadro
c) ~omo hemo , i ·to, d rubro más fuerte para el oscenirniento
de esta, in titucione eran lo. bicne con que contaban. ·n la óprica
del estado la Igk ta las cofradía
hermandades rurales eran
mstiruciont: marginale . Para la corona no repre entaban un apoyo
tributario importante. Para la Igle ·ia figuraban como organ.i roo.
que e alían de lo· lineamientos e rablecido . in embargo, para
los fraile y la población, con tituían 1 cslabon s que unían la
cadena ocial y permití:1.Il d fortalecuniento de la fe. La cofradía~
a fines dd .,¡ :rlo ª '\'11 e taban en una etapa de con olidación. Lo.
t.::p ·rimento lle, ado a cabo por los fraile y el vi itador ,\guiar y
t:tja · habían canalizado la devoción de [o~ narurale. y la
corporaci nes religiosa. paulatinamente ganaban adepto . Esta

r

. ituación contra ta con la situación que se viYía en l
que las cofradías empezaron a decaer. &lt;'8

lo XVII en

Cu,dro No. 7 a

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Et--·S.-•-

lngrcs&lt;)$ de lu cof111&lt;llil&gt; a 1ra1 é$ de las hmu,n."1.&gt;

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y

Por c:je':1p[I), Gib ·ou. eñala que a fines del siglo :-.'YII las cofradías de Xochimilco
habian perdido el átulo documental de su propia fundación y. trda por cosnimbr
co~o agencia recaudadora para financiar las misas. Por su parte :unción L nm
s.e:n:tla gu~ d crnpohrecrnuenm de la. m1 mas e t!Xplica en ra7ón de la prolifrractón
que las ht7. c'.imperic por lo· magros recurso. de comunidadc~ que no podían
so
•- t o·ai mente en :woas donde la propiedad privada se iba
. tener. u numtr •. 1.:sp
torraleoendo y reduc1endo. la capacidad económica &lt;le La., comunidade: indi°"
ch: 1
b . d
.
....-na. o
";\fosdpo re. e otras etma. G1bson, L,n11ztm1s, Op. at., p. 131; Lanin, ,\sunción,
un o. en comra.ste ..''.a"t., p. 256.
Ql.

245
2+1

�Fuentes:
.\rchh·o General de la i ación. Rruno Bienes

acionales e Inquisición.

Cuadro '.'lío. 7 b
logre&lt;ios de las cofradlas II trne de la liroo na : sitio doroinicos

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AmKilmKa

Mo1700

Alto 1701

Mo1702

Mot703 Mo 1704

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158

157

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370p.

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Silnbslmo Sacramlif!lo

45 p 71

51 p 21

13p

49p

52µ.

250µ 52l

Del Resano

57p. 2l

76p_2t

56p 61

87p 41

63p 6l

320p 4l

N!m. Sra del Tr.ln$llo

33p •2L

35 p. 2L

34p.

32p

36p

171 p. 1 l

40p 12,

46p. 7L

104 p.

55 p. 71

74p 6l

322µ. &lt;l.5

l33p

365p

652p

601 p

695p.

100

100

100

100

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AAo11a9

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purga!OIIO

Tor•I
Te11aD110T-l.a
Santl!lflnoRos.ano

100

500

r

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cuadros, il .

lllap,llut;s

350p

Ntra Sra del Resano

Cuadro 7 e
Ingreso de las cofradías a tn, é de la Umo nas: itlo agustino
Ayoblngo

AAo 11l99

Mo 1700

Al'&lt;l1701

Aho 1702

Al'ol703 Al'lo 1704

Total

Nlnl Sra de la CBIIONIJ8

70

70

70

70

70

10

300

Anma5 del 1JiU111alono

60

60

60

60

60

60

300

S.nNlcolé,

50

50

50

50

50

50

250

SanloSe¡x,tao

15

15

15

15

15

15

75

Ntta. Sra de la Conc:epoón

48

48

48

48

48

48

Santo ErUJem&gt;

48

48

48

48

48

48

San N!Cdés

'ª

48

48

48

48

~

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'J en Ro a
I. ri. • le .·er &lt;.0.10,
d urnnt · e¡ ·sg¡o • '\ Ill" , pp • 6-,- -·
e ·rdiru J r::i, Id nlidad prddi, aI ti, /01 ropos de pod r m \féxi s{e/~s
, '1 1/-XL ', ~f ~_.¡ o, lnsticuro ac1onal de \ntropol&lt; gt,
ll,1 torta

Pastor, \lb;1, ri.rú '1 compo. ició11 sodt1I. r,ul'd b.spa,ia m rl trtiu ilo di/ si lo
XI 1 al. ·1 TI, :-.re ico ·acult. d &lt;l Filosotia ) L ·tr, s, Cni,·er id.id
'acional .Aut1lnom de Uxic 1, I ond &gt; de ~ulrura !·con ·,mica. 1999,
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º:

1999.

~ªº.

erl ro hiena de, "1 e·c:uolc l!Ía en el arte inon~. cico no~·ohi
d~l
·igl
pp.1"7-1 49.cn In l11nrario. _oloq~"olnlntt1~~11alnr!-l~s1ona
del Art , ,. l. 1, [é.-ico, In urum d lnve u aes&lt; ne · tcuca: L. ,\ \[,

.·vr

19

Torquema&lt;la, fr:iy Juan de, ,\lon,rrq11ia lndit111a. J), lor I ti,t, 1111 libros ritualt.
1111J11arq11ia i11diona, ron el orí m f?!' mu de los i11dio1 °'·ddi 11/a/e.r, d. -'" poblt1~11 ,
d .rmlmi1tit11/o, co11c¡lfista, cont rrsió,1 •olms ws,,s n1,1rm-ill".ít1.r dr l, 1nr.rmt1 ti 1T,1,
lé. ic . I1 H.
\ 1, 1979. rnl. \ l.

rn &gt;a D:inid. l11, prrdiMdom diddidu.r. Lo.r dof!liniros

Gib n Charle, LM a /t '¡JS b,i"o rl do111i11io e.rpa,ifJI. 1519-/810, ir. J~~•ct;:i
mpos,qu1ma dición, kxico, iJo ...."l, 19 , ·31p.,n1apa. grahca ..
(C lccci' n \m · r:ica nu &lt;.tra . · t&gt;. 15).

?

Lauin \ •unci · n, "Mundos en contr:Nc: cufraJia. rura\e-. ~ urb, n. ,
té ic . fine del. igl ·vm", en BaUt:r, comp. La i /rrr.1 n l1_ rro,wma
di Afll "rira /ati,tü si~lo.r • ·¡ J úl, •¡ ·, .\le. ico, In rituro , c1onal d ·
Antr&gt;pol gia e fli.ton,, 19 6,

¡ a\'fin \.uncí· n, " .ofmJí:t now,hic;p,10a-.; economi m:H rial ·
· • ¡•·
4-9 64 n lartíncz 1 ópcz-Cano Pihtr, (,1sela ,·on
e pmtua . PP·
- •
· . ·
'.
)'
L
\'fd1e r,Ju n uiUcrmo luñoz. o md,as,
llama:- ObrcJ 1_I 1as_11 t
--tm(-rira olr,nial, ln.·citut, de ln'-"C tigacinnc · ~ li. tónc:is, ni ·cr. i&lt;lad

ac1tmal Aut · ne ma de . lc·ico, 199 .

'I II
1..c::n, Ju.."n La Pasió11 d Onm,bo. T:l tfafro rrli~ioso tmtlkiun,1/ en I in/u,
1- ·
"~""hispano, Jéxko, nh·er-.idaJ , ':iciunal utónom de ~ e seo,
e ). • \ YT, TIH, 2 1, I t 6 pp.(f-uent parn el l·. tudi 1 Je la I.JC r:ttun\
1

l

II la
. TI. ~lé ·ico, 1=.1 .olcgio de ~lé. ico, 1977. ,29 pp.

lit 1 /1

f. .rpmia, Sl~lu

&lt;~, "La. pauta de r ·. iJen ía d una C&lt; mun1d J de
hsladorc ) ccjed &gt;re de . uc ·a 1:. paña en la última di:cada dd iglu
·v111•·. pp. 19 5, ·n llcrnánd z Ro&lt;lril-!ll z. Ro aura, e orduud ra
0'lltl!Jba. Cuad rno. municipale
fé.-ico, FI ( ol gin I Je. iyucn. e, 19T.

\'era Bolaño. ~lar~

Y~ tancurt, \gu tin dc. fr:l\, ( . ·),{, 'J'Mlru \l imw, J ,rcripdó11 hm· d. /01
•tllc'JO.r • n,pl,1 d la m I a l:.rp 1ñn II el flltl'fl 1111111dn 11 ,1d, 11/al dd&lt;1d 11d1~1 ,
4 1 /J.,,\(, drid,J é Porrua ·1 uranza I .di cor, 19 ((. llcc I m (.hímali t:1
Je libro y documcnc ~, cerca de la~ ·uc\"a b. p:iña -o, 8).

�Solares y casas de Monterrey

Tom.i M ndiri ha a Cu va ·
11(, 1

L \.

z \ DI • l l.\'\:,, Pnut. \&lt; 10~1 &lt;le lS 3 c. t, blccían
9ut· lo fumL don.: , al h. e r la traz, (k las p ,bl, done.,
debían repartir I s liare. ~1 lo primero ,·ecin . partí ndo de
la plaza principal. Por u parte, l s p &gt;biadorc 9ue . licitaban
y obtcnfan m ·rccdc de &gt;lare e taban bli ado . con. cruir
u ca. a y a habitarla durante cierto ti mp&lt;&gt; parn adquirir la
propicd, d.
l•n d rrab jo pre l:ntC rratarcmo obre ·ci predio· urba
n . d · la ciud, d de lontt.:rre), otorgados en d ·iglo . 'VII.
Di ho.
,Lue p r en&lt;:cter&lt; n a t\bte de Vill, frnnca, ll .
capimnc Pedro ·Ion: r Je · de \)al , el , rg ·nco m }Or
l3las de la Garza, d !Prez real P &lt;lro &lt;le: \1man&lt;loz • Ju. n de
.\Contako.
o I d
cuatro
olare · conoccmo. l.. lecha·
acta. o mu) apro.·imad. d la mt:r cdc primordialc ,
concedidas al capitán Hure., al ar nto may r Oc la 'arza
al alf'rc7 r al ,\lmanuoz y a :\fomalvo en 1654. 1672, 16 &lt;)
)Rl)t• • \

\Innterny l 9r .. lh.:mbru &lt;le la. inlaJ , u \Ole ne~. Je lli toña,
Get •rañayb,tadí.tica. llMon:iJ n~1.-ne:Uo)..rÍ'-ra, Prn1: &lt;rd hi,roriaenJi,· oc;
cole •i . \uwr J (, libr &gt; &lt;le h1 1 1ria ) , ·n al•&gt;)..&gt;Ía r1.~ionak. .ol.1bor.1J r Je
1111111 m1lar &lt;le

de . u parición.

251

�y l 6 6. Tambi · n no. r fi ·rirem . a la. ca a qu .-e c n cru ·cron
n l mc.:ncionado · • lares. La c &gt;llndancia. &lt;le I
larc. y la
n . han sen.·1 para ubicar lo. predios y la vivienda_.
l...'l · noticias má. antigua que e n c m
de esto: pre&lt;li
1
wban &gt; s n la. dd . lar y la ca a d
Lllafranca, que é. t ·
había compr, &lt;le hacia 1610 a \l&lt; n o L · pc7 de Baen ) qu ·
ycndió, , m dia&lt;l
de 1650, al capit · n BL de la arza.
E. te
t r 1 cupa actualm nlt: l c&lt;lifici d 1
&lt;le
1 [
nccrrey. n la e 4uina o r ·. tt.: d la. . ccuale call
de

Zuazu, y \ha olo.
Otro céntrico ol r e el qu obru,· en 16-4 l capitán Pedro
H ,re . l l terreno e ta ubicad c.:n 1.1 esquin, n r ·. te d la· call de
/.uazua y &lt;l l Pa&lt;lr Jard · n. \hí estuvo, , tne. del i lo
·111 la
C,\:a de la fanúlia \rr , c.:n la qu · · · in t, ló n l 92 el rrunario
,oncili, r dt • {onccm.:y, inau ura&lt;lo I l- de f br ro &lt;le\ , n
¿

·1gu1c.:ntc.
R · p et al . olar dd capitán Jos.é de ,\yala d1rcmo 4ue
t: ·tuYn ubicado en la ~\ctual call · Je C. e b d • ·ocre la" de
~lor l
y Padn: licr, lado on ·me y que us h reJ ·r 1
,·cndit:r nen 1696 al c. pitán Juan -: teban de Balk ·ccr &gt;s. I n
171
Ballc:t 're •
licit; , 1 A_-umamicnto d ~lontc.:rrey la
mcdi ion dd rerr ·n CI documcm redactad con cal mo i · •
contiene imcrc:, ntc daw~ rdnth·o a la" colmJan 1a del
mcncion, d pr di&lt; .
ua d la-; m rcctl · d • . lar de l:l que rr.uam l. c. l c..¡u
otorgó el ge crn, dor
7C:Írr. , en 16-2, al :ar c.:nt ma)or
Bla Je l.
l .1 t ·rreno h.
u¡ , ahora el Ca,ino de
lontt:rn:y 'n ·u frcmc a la calle de Zuazu,.
l.n 16 9 e k mere do al alférez real Pcdr 1.k Almandoz
un &lt; lar, ubicad ·n la -~quina sur ·te d la. acrual aYcnida
Pa lr ~ licr v, c, lle d F cob do.
lnundoz con truy · en
dichc predio una. , , , d l. ¡u
e hace una ínter ante
&lt;lc crip iéin en · ·u t 1~1mcnto e in\' orario de bi n .
n el
rcrrc.:n &gt; ¡ue fu &lt;le \lman&lt;l z. e 1 ·. n · en 1922 l cdifici Je
la Fcm:tt!rÍ,l L·,m, ·rroch, que aun ·ci cn pi" , unc.¡u 1nm f rmadl

252

Por últim l, n . r fi nm al lar otorg. &lt;lo en l 696 a Ju, n
d lontak u?1cad&lt; e~ el costado ur d l, pl. za des pué.
nombrada dt:
. 1fidalgo. hl terreno abarcab hacia el ur ha ta 1a
l
actua venida camp y, h, cia el
ni nt , h, . ta 1, c lk de
1:.. cobedo. A l. mucrt d ~f nralv :u viud,, Ju, na , n h z
dr la Barr ra, wndió en 1 4 parte del terreno a u 01 t Jo ·
Franci c
arcia.

I
I a ranca
&gt;licim a Die ,.0
El 2 d encr de 16 4 lateo de '11
de lontcma)&lt;X, fundador d Monterrey,
merced d un
olar u~ic~&lt;lo &lt;lc.:trá. &lt;le la ca d éstl!, la ual csrnba, en la
la ca a
plaz pnnc1pal: ((It m un 1 r d··.. ca. , a e paId as ue
.1
de \ uescra c:n ría. la de la pbz. ".
•
rontcm yor conccdi · , Vill. franca l.1 nlt'rc •d del : lar, « n
· guram ntc, en
la parte que enal....» 1
1
que de apar ció con
el primicirn emplaza.miente d
la inunc.L1ci · n de 1611.
. C i medio
i I de pué , a mediado. del i lo • ·, II
\ 1llafranca pi ltó que e le\'antara una inform. ci ,n, c n el fi~
de probar 4uc era dueño d &lt;,la ca_a de •i\'Í nd, n yue al
pre.ente e to~ con el olar d db, curr, l !-. \ hucrt, ... » '
Afirmab. qu · h. bía compr &lt;lo &lt;lich, propi~d. d,
n _Q0
pe O , a •\Ion ·o Lóp z de B:lena.
d ·má. , 1 ju ricia ma\'or
Die'º Rodriguez I h bí h ho m re d de otro otar 1&lt;; • us
lin~e ~ p&lt; r la par_t d ab, i . con ·u a rua ... Anadia 9uc L
casa } 1 olar c hndante lo· poseia de ·&lt;l ha ía cuarenta año.
(¿dcs&lt;le . 161 ?) . &lt; in contradicción nin n, ... 1, pcr 1 título
lo hab1a pc.:rd1do &lt;&lt;el año d · la inunda ión en •!ita iudad ... &gt;1
en 1611.
• nclui. Jici nd
yu . habiendo e nccrrndo 1.'
)&gt;

_ 2 11:rc d d
1 9 - 1(1 '74

"' lar a lar I Je V11lafr:mca c:n 1611·1. 1\ il \ olum•·n I n
')
•
'
~ • o.
pe.:
h nic.: -3. \rclm o \lumc1pal le ton1c1rcr.
1
lntorm. 1onl·, nud c.:nl650 &lt;hrcL1 sad l.tc.:odc\11lafran a.Prttoc•I1
, olu mtn ·,
3 no.
· ¡ , _ -, 1-16 O, número 9. fnl10. 1• a 1 1 n1d1;. \rch1vo .\íurncipal,
1
u
lonrt:rtc.:\.
_ -

~.

º'

�Tomá.r \ft11d1rirh11g,1 CNt1·11

enta de dicha propiedade con Bla de la Garza, nec sitaba
que e leYnntara la información respectiva para probar u
derech .
◄ l 29 de mayo de 1650 declararon tre. te tigos pre entado,
por \'illafranca: Diego de olí , su hermano Juan de alis y
rrancisco Báez de Benavides. Los hermano olí dijeron haber
entrado al 1 - uevo Reino de León hacía má · de cincuenta años.
Báez de B navide. tenía más de tr inca y cinco año de Yivir en
e te. reino. Lo cres coincidieron en qu Yillaftanca era dueño de
la casa y •olar ele. de hacía má de cuatro década .
· nos e.lías de pué , el lo. de junio de 1650,
illafranca
vendió en 200 pe os a Bla de la
arza la ca a comprada
cuarenta año ante a López de Baena y el alar contiguo. La
finca e taba arrumada pue era «muy vieja caída y de techada
y sin puerta ni ,•entanas, más de la que tiene en un
apo ·ento en que está y la madera de ella ca i podrida
y
que ólo hav de provecho lo árboles... » in embargo, tenía
huerta, arboleda agua y corrales. u ubicación era «como e
va a la igle ia parroquial, a mano izquierda, por la parce de
abajo, y que hace e qwna con ca a de Juan a\"aZO quedando
calle en medio ... "
l olar colindante, incluido n la venta lindaba, &lt;&lt;por la
parte de abajo», con la ca a Villafranca lo tenía cercado «con
barda, por no haberle podid echar cerca de tapia .. .&gt;) 4
Bla de la Garza falleció en febrero de 1669 y su \'luda Beatriz
nzález en mayo de 16'"'0. mbos di pusjer n que, de la renta
de la ca a, e dieran 13 pe o anuale a la cofradía del anásirn
acramenro instituida en la parr x.¡uia regiomontana. 5
El 3 de junio de 16 2, Juan, Bla , Lázaro Miguel y
Franci. co d la Garza, hijo y heredero de Blas ) Beatriz,
vend1er n n 23 pe O'- en reales a Diego Rendón la casa &lt;le

su difunto padres «que está en la plaza de ta ciudad, por
la parte del oriente», la cual «e. una sala con un apo ento
olar y huerta, con algunos árbole de naranjo· ...» 6
De la venta e excluía un pedazo de tierra que, «p r la
parte del norte», lindaba con ca a de Pedro d la Ro a alina_.
Dicho :alar e le había concedido com merced, el 8 de abril
de 1672, a Bla , uno de lo. cinco hijos varonc de Blas y
Beatriz. Bla el Iozo vendió el citado ·alar en 1O pe o , el
20 de abril de 16 9, a Martín de Iendiondo.
Rendón renovó el pago anual de 13 pe os a la m ncionada
cofradía. ◄ s posible que ha.ya con truido una nueva finca.
n
. u te tamento, fechado a principio de octubre de 167 ,
menciona ntre su biene la ca a un ap enea pegueño con
huerta (comprado a lo heredero de Bla de la Garza) y la
cocina con u jacal.
Rendón falleció la n che dd 4 &lt;le septiembre de 1679. En
el im·entario de biene" e citan «una sala y do apo entos con
u ,·emana y puerta ; toda techada de vigas y con su jacal
encuna».
:\ ~'l muerte de Rendón, la cofradía del Santí imo acramento
compró la ca a que, con el tiempo
e fue deteriorando.
El 23 de julio de 16 5 Franci co de la Garza, otro de lo
cinco hijos de Bla r Beatriz, pidió un alar para «ca a, paú
corrale y huerta», ubicado «entre la iglesia parroquial de e ta
dicha ciudad y la ca a que fue dd capitán Bla de la Garza,
mi padre, que e de la banda del norte de dicha iglesia, en el
hueco que hay entre ella y dicha casa ... » Añadía que, i no e
ajustaba la medida «en la latitud» gue di ponían la real s
ordenanzas solicitaba «que e le acre ciente en la longitud ... &gt;)
oncluía que dicho olar «está yermo y de poblado... »
La merced de olar . le conc &lt;lió a D la Garza, quien ~e

\'enm que hizo Villafranca de su casa y ~olar contiguo a Bias de la Garza,
en Pr [I) olo . volumen 3, añm 1650-16 O. número 8, folio. 12, 15 } si _.
\rcht,·o ~[unicipal de Monterrey.
sProtocolos, volumen ·, años 1691-1694, número 5.
l\f.

1 Vt!ora &lt;le La casa por los hij ~ de Blas de la Garza a Diego Rendón, en
16-2. Protocolo!&gt;, rnlumeo 3, aii.
1650-16 O número 85. Al\í\1.
-Te tamemo, codicilo e inventario. de Di o Rendón C!n Civil, volumen 13,
años 16.,2-16"79, expediente 9, folios 4 y 6. i MM.

254

�Y.

obligó d a poblarl en l término d un año, con la advertencia
que debía dejar un espacio para d linear la call .8
decir qu ,
a mediado de 1685, aun no se trazaba la actual calle , \.basol .
A mediado d enero de 1695 Francisco Báez d Treviño,
fil'lyordomo de la cofradía del antísimo acram nto, afirmaba que
la ca a ra «una ala c n un ap em » y qu &lt; ha caíd y
demolido...» Pr ponía a las autoridad
clesiá ócas qu
pusiera
en Yenta, «como bien de dicha cofradía. ..» También e asentó
que la finca estaba &lt;&lt;demolida y arruinada, de uerte que e tá
inhabitable } no e poder ,ri,ir (a í dice) in d nuevo...» '1
'"\ principi s de 1697, en u visita pa toral a e. ta ciudad,
el obi po fray F lip
alindo
P., dio facultad a la cofradía
para que e rematara la propiedad.
En pública subasta el 10 de julio de dicho año Franci.co de
la Garza la adquirió en 125 pe o d or común en r ale.. 10 La
propiedad colindaba al norte con la ca a r alar de ~!aria
Gonzál z Hidalgo al sur con la igle.ia parroquial (catedral),
«call en medio" ( b olo), por el l vante con casa y olar de
Franci co Barrera, &lt;&lt;calle enmedio» (Doctor Coss) y al poniente
con la plaza principal. Quier decir que, a m diado. de 169 , ya
e taban rrazada las actuales calle de . \basolo y Doctor Coss.
La ca a r . lar de Fra.nci co Barrera e taban en la e quina
nore te de la mencionadas calle. Aba olo ) Doctor Co . La
finca c mprada p r ranci co de la Garza . ubicaba n la
e quina nore te de la call
Zuazua · ba lo. En dicho
predio e leYantó en 1 9 el prim r edifici d 1 .a. ino de
l\1onterre} y, en 1921, e inau ur' el actual en I mimo lugar.
Pue ha ta el 22 de diciembre de 1.., 4 cuand
. e le
11
xtendió la e critura re pcctiva a Franci. c de la
arza.
~ Ovil,

rnlurnen 20. año. 169 -1694, expediente 5, foli s 7

y vuelrn.

;\~l?\f.

Protocolo. , ,olumen 5, año 1691 -169-t número 85y 6. A,\ l~I.
ompra de la casa de la cofradía por hancLco de la ,arza n 1697.
Prorncolo, ,·olumen 6, año. 1695-1700, número 53. ,\..\f\L
11 Protocolo , volumen
, año 1 00-1 04, núm ro 143. i M~I.
9

in

256

,jJ \(e11dinrh,,ga

uem

Miguel y Juana de la Garza, hijos de francisco de la arza qui n
ya había fall ciclo, Yendicron el 8 de ma ·o de 1733 a Franci co
Ígnacio de Larralde la ca a y olar en 3 O pe o de oro común
en reales.
La finca e taba «en la plaza pública de ta ciudad, inmediata
a la igle ia parr qu.ial ...&gt;&gt; Tenía «de cabezada treinta y cuatro
yaga. y media ca tellana (veintiocho metro y medio) de . ur
a norte, dejando a dicha parroquia diez y ei y media varas
(ca i trece me
y medio) de inmunidad, y de largo ochenta
'i' tre
r mc&lt;lia vara castellana (ca.i etenta metro ) ....&gt;&gt; La
~cdida · eran la que le había dado a la propiedad ~fanuel
Campuzano os y Cevallo juez de tierm }' agua en el
, 1uern
Reino de eón. ~figuel y Juana habían comprado dicha
finca a :u padre, quien a . u vez, la había adquirid de la co radia
del anti 1m acramento. 11
,\ principio de l 53, Francisco Ignacio de L·u-ralde decía
que «la casa de . u morada» colindaba, al nort , con la que
había .ido de ¿-\monio López de Villega y, al ur con la
igle ia parroquial. 13
Larralde murió a fines de ago to de &lt;licho año.
u viuda,
Josefa Francisca Cantil, en el ce tamento dictad a nombre de
,u difunto e. po o a mediado d
ptiernbr de 1 -3, declara
como su. ·a «la ca a en_que actualment vivo, ita en la plaza
de e. ra dicha ciudad ...» d má. rnenci na otra. do. fincas,
&lt;(dct riorada ·, .ita en e ta calle en gut viv
(Zuazua) la una
al norte, que hac e quina a la calle reaJ I Iorelo ), y la otra
al ur, 9ut hace e quina al cementerio de e ta parroquia». 14
L'l casa de familia dt Larralde estuvo en el predio 9u
ahora ocupa el asino de fontcrrey, esquina nore ·te de la.
12 Compra de la casa d Frane1sco de la Garza por Francisco l~acio de
L mide en 1733. Protocolos, \'Olumen 12, año~ 1726-1735, numero

:\[\ r.
u Protocoln . rnlumen 15, año 1 4 - 1755, número 124. \\1M.
•~ Protocolo-, rmsmo Yolumen, número 12 , foli - 2 5 rnelta y 2 6.
A\l~f.

25

�/ i, .is \lro

calle Zuazua y Aba olo. La otras do ,·ivienda también
estmieron ubicada
o la calle Zuazua, una n la e quina
ure te con la de forelo v la otra en la e quina nore_ t con
la calle d 1 Padre Jardón.
fin , de 1762 e decía que la casa de Jo efa Franci. ca
antú, «en la plaza, pública de ta ciudad», estaba «fabricada de
cantería labrada, la qu
por lo costo o de u erección 1·
abundancia d oficina y altos de que
compone, con el
fondo de huc:rta, guardada de un corral fuerte de piedra»,
p dría valer 8 000 pe o .
,\demá e m ncionan la. «otras do de m n r cuantía 1 la
una, que bac
squina en una (¿calle?) de la de la plaza
púbLica, ) la otra qu sigue a continuación d la (ca a) principal,
haciendo una era (¿acera?} con ella ...» 1' La ubicación de la
tre finca. ya la mencionamo ..
Tre década. de pué, Ramón y Agu tín de Larraldc, hijo.
de Prancisco Ignacio r Jo cfa f ranci. ca, venden,
1 30 de
nero de 1794, al acerdot José Miguel ánchez 1avarro la
ca a y olar que fueron de . u. padres, en 6,500 pe. o .
La finca e componía de la pieza. sigui nt : ante-tienda,
tienda, tra, tien&lt;la, zaguán, ante ala,
ala y recámara; do~
cuartos seguían a la recámara y, d pu·,. el com d r, un
pasadí;,o, la despensa y la cocina. En lo alto· había do . ala.,
do recámara
otro pasadizo y un cuarto bajo entre do
escalera.. La finca tenía corred ore. «en los bajo. \ en I s
alto » ~ «dos covacha bajo de dicho alto », cochera y orro
do. cuarto «medianos» que . en-ían de caballeriza. E. taba
«fabricad todo d cal }' canto». Por último, en d patio había
una noria «con u pileta» y el corral ra de tapia.
El . o lar tenía 3 7 Yara ~ una cuarta de frente (3 l metro,)
y 83 y cuaita vara de fondo (ca i 7 m tro ).
olindaba al
n rte con otro olar, 9ue tenía adjudicado lanuela Canní del
Río y la erda · al • ur con la calle real « ue baja ha ta la!-

•~ Protocolos, volwnen 16, año. 1756-1 69, mime.ro 85. AMr,J.

258

mrti,,~

.11

w

caída del río» o ea la actual de ha. olo; al oriente con la
calle "a espaldas» el la catedral, o ea Doctor o ,
al
16
poniente con la plaza pública y la ahora calle de Zuazua.
El padre ánchez _ avarro murió en Coahuila en 1821,
dejando como único heredero a u sobrino J é [ lchor
ánchez . ·avarr , ca ado con ~!aria Ap lonia de Beraín. Jo é
~[clchor falleció a mediado. d 1 36, recayendo la propiedad
en u. hij s Jacobo y arlo .
Lln cuarto de siglo de_ pués, el 30 de ju]jo de 1 62, lo.
ánchez avarro vcnd n en 14,0 ) pe o a Lui, de Zepeda
vecino de altillo, la finca 9ue habían heredado de . u padre,
en la c.¡ue e taba in. talado el hotel Zaragoza.
El hotel Zaragoza colindaba al norte con la ca as de Jo é
de Garay r Jo é
teban d Lachica; al sur con la calle ahora
llamada .\basolo ) la caredral; al oriente con la calle de anra
Rita (Doctor Co ) y al poni nte con la calle de pués nombrada
del Puente . 'ue,o (Zuazua) y la plaza principal.
La finca de lo. ánchez arnrro e puede apreaar en una
pintura popular anónima d la antigua plaza de armas, quizá
de mediado del iglo . 'l , y en rre cuadro, del pintor Eligio
F rrui.n&lt;lcz, qu repre entan el lado oriente de la plaza principal
de M nt rrey; uno hacia I at10 1 50 ) los otro dos d 1 67
y 18..,6. Dicha ca a también aparece en un dibujo de auror
noneamcncano fechado en 1 4, ) en alguna fotografías de
la egunda mitad del siglo XI~ r, anteriorc a 1890, año n llue
e construyó en el mismo lugar el primer edificio del a ·rno,
de aparcci&lt;lo en 1914.

r

II
\ mediado del tglo A··vu Pedro Flore· olicit · al gobernador l\lartin
de Zavala un . olar para c n, truir ·u casa. eñalaba la ubicación
«en la tra7.a d la plaza de ta ciudad, hacia la parte de la
igle~ia parr quia! de ella ... "
añadía yu la vivienda iba, a
16 ompra de la casa &lt;le Lamtlde por el paJre Jo. e ~Iiguel
ánchv '\a, arm
en 1 94. Prorocolos, rnlumea 22, año l 793- 1"'95, numuo 106. I\L\L

259

�I 0111,í.r \ lmdiri./)11¡:_.1

e~ficarla &lt;&lt;dándole puerta hacia el p niente, y que haga e 9U1na con la calle que pa a por ca as de Juliana de Quincanilla
~ 1Iaría
a arro cuyo solar e enfrente de la casa de la dicha
L laría
avarro, } que haga cuadra (e quina) a la dicha

plaza ... &gt;&gt; 1
El tcrre_no estaba ubicado haciendo ángulo a la plaza principal
en la e quma norc te de las actuale call de Zaazua I del Padr
~un~o Jardón (:mt
camp ~- Las ,i"icndas de. Juliana de
Qumtanilla }' l\ Iaría avarro e encontraban n la calle del Padr
Jardón, enc:re la de Zuazua \' Doce r Co , lado sur, dond
ahora está el Museo MARCO
Iuseo de Arte Contemporáneo).
El 24 de marzo de 1654 el gobernador Za,·ala concedió a
Fl~res &lt;licho solar, «en proporción de cuadra»
para que
edificara u casa con corrale , huerta
el agua n ce aria.
~ore debia levantar u ca a en el término de un año, pero no
lo !uzo. Aunque ,;, ió algún aempo en el • uevo Reino de León
la may r parte de ·u vida la dedicó a u hacienda de La M illa ,
en Coahuila. Tres décadas despu 's, en 168 , u ,'iuda, largarita
de la Garza, pi&lt;l.ió al gobemn&lt;lar marqué de an l\figuel ele
·\gua ·o le ratificara la merced del . oL'lr, lo cual c ocedió. En la
toma de po sión d I olar,, a fines de ncro de 16 7 . e dice que el
«wci.no má cercan &gt;i era icolá. Ochoa d Jejalde, quien renía u
ca a «a li.ndt:s» del olar rarificado a Iarg.uita. 111
En u te tarnento, fecha o el 30 de ago to de 1692,
larganta de la Garza dc1a en herencia u casa a ·u hijo
Marco. Flor
«Italia, declaro que e ta ca a en que vivo la
hizo ) fabncó a u co ta mi hijo ~!arco , por lo cual e ura

} I pertenecen ... "

19

di: olar en 165-1 al capit.in Pedm ( 'lores en lfamo U\'il rnlumen 35
año 17!18, expc:&lt;l1cn1e 20. , \rchÍ\'ü ~f unicipal de \lomt:rrey.
•
18 R.uit1caciún Jd solar en 168 a i\largarita &lt;le la Garza en i,;1, volumc:n
y expcdicnccs cirnd &gt;-. • [i ·mo ,\.rch1n1.
1'' Tr.:stamcnm de r-.!argarita de la Gaua, duda del capitán Pedro Plores.
Dl)cumcnto parcialmente dc~truido. Prurocolus, volumen 6, ano~ 1695-l ""UO,
número 5 . fismo 1\rcbirn.
17 ;\lcrcéd

(.111111

L na década de pués, el lo. d octubre de 1703» Marcos
Plor vende a Jacinto de la Garza, en 160 pe o. de ro
común en r ale , dicha ca a qu &lt;(S compone de una , la
techada de morillos y u
jacal de zacate ... &gt;&gt; La finca e taba
«en la plaza pública ... ; p r la parte del nort linda con la
igle ia parroquial... y, por la patt del ur, con la call en que
e, tá la casa que era del alférez mayor \m.lré.
oozález }, por
la Jcl oriente con la casa
olar del capitán José choa de
Ele¡alde ~. por la del poniente, con la plaza ...)&gt; 2'l
La casa de Anclré. González stuvo en la actual cal.le del
Padre Jardón, entr las d Zuazua y D ctor o s, lado ur,
en tt:rreno que hoy ocupa I Mu, eo MAR
fo eo &lt;le Ane
Contemporáneo). Ahí habían e ta&lt;l la casa. &lt;le Juliana d
Quintanilla y i\[aúa avarro. La ca a y solar dt: lo
choa de
Elt:jalde e tun ron nfrente, al ori me del terreno mcrcedaclo a
Pedro Flores, en la rru ma call del Padre Jardón, y qwzá
abarcaba la propiedad hasta la e. quina noroe te con la de
Doctor oss. E decir que las fincas de Flore. ) Ochoa de
Elejalde ocuparon el lado nort de la mencionada calle del
Padre Jardón entr la de Zúarua ,., Doctor o s , abemo &gt;
por referencia, qu Jacint d la Garza Yendió la ca, a,
comprada a Marco · lores a su primo alHdor de la Garza. 11
La Yivienda e incendió poco d pué .
El 23 de octubr d 1728 Juana Gutiérrez de Castro, viuda
de alvad r de la
rza donó a su hijo Jo é Adriano de:: la
arza 1n ca a r olar, valuada en 300 pe o . La finca . e
hallaba «contigua al c memerio d la iglesia parr qui::il .. y linc.la
con ca a que fueron del argenro may r don • ' icolá de Van
Dale, calle enmeclio (Zuazua),) por la parte clcl . ur c n GL a.
del sargento mayor don Frnnci. co de Roble , a musmo c n
calle enmedio (ahora del Padre Jnrdón) .. &gt;&gt; ~,

r

Protocolos, rnlumen 7. anos 1700-1704, número l 01 • .\[1. mo Ar hi,· &gt;.
' Protocolos, ,·olumen 12, años 1126 número 34. :--.It~mo Archivo.
Promcolo5, mi~mo volumen, número 3~ .\lismo \rchivo.

r·r.

261

�T&lt;&gt;tJJaJ \Imd1ri,!,or_a C11r1'tl

El campo. anto de la parroquia regiomomana es ho ' el atrio
de la catedral. La casa de Van Dale e tuvo en el co tado ur
de la plaza principa~ de pué llamada de Zaragoza. La casa
de Juan ·ranci co ánche7 ele Roble .e hallaba en la e quina
sure te de Zuazua ) Padre Jardón (antes
campo),
n el
predio que cupa el fu. co M.\R ,O.
asi cuatr me ·e despué. c.k la donación qu hizo de su
ca a Juana ucierre7 de ,a. trn a u hijo Jo. é driano de la
Garza, ambo \·cndieron la finca el 14 de febrer de 1 29, en
240 pesos, al g neral Franci c Ignacio de Larralde. La ca a,
olar ) huerta e taba «en la calle que corre en la plaza, delante
de la íglesta (parr qmal) ... &gt;&gt;, ah ra Uamada de Zuazua. La
propiedad &lt;&lt;linda por la parte del norte con el cement rio de la
igle 1a parroquial... y, por el "-llr, con la calle que viene por (el
conYento de) an Franci co (ahora calle del Padre Jardón) y,
por la parte del oriente con callejón de la puerta del costado
de dicha iglesia 010y catedral) ~. por el poniente, con la dicha
calle (Zuazua) y plaza .. .'' 23
n 1765 al contraer matrimonio María Jo efa de Larralde
hija del general Pranci co Ignacio de Larralde y Jo cfa Francisca
Cantú, con el gobernador del . ueYo Reino de L ón Ignacio
· el \
. uimbarda' recibió entre otro bi oes dóralc el solar
&lt;&lt;C ntiguo a la parr quia (catedral) ... " \'aluad
en 5
pe o.,
el cual había comprad su padre ca i cuarenta año ante a la
viuda e hi10 de alYador de la Garza. 2~
• Iaría Jo efa } su egundo espos , Co·me Damián de ,\rrese,
emprendieron la con trucción en dich predio de una casa
«fabricada a rodo co to...)&gt;, que en 1780 aun no e concluía y tenía
un valor de má de 3,0 O pe os.
faría Josefa de Larralde falleció a fine

de abril de 1780.

Pmtocol • mi~mo ,·olumen númt:ro 34. Mi mo Arch1v .
lnn:ntario tle biene" u Ignacio Usel y Guimbarda, gobernador dd
• 'u \'O Reino d~ Ldm en Prowcoln-, ,·olumcn 17.años l""'71.J""'.,\ núiner
56, folio~ 367 a 43:&gt;. B Le Je .\foriaJ&lt;•M:fa tic Larr:tltle en d folio 393. \lism
Archin1.

262

En su restament menciona entre u. bienes «una ca a fabricada
a todo co to en la esquina de la Plaza Pública (de pué. llamada
de Zaragoza) d e ta Gudad, inmediata a la I lesia Parroquial por
la parte del ur, que e compone de sala, cuarto recámara,
e criturio, zaguán y tienda, todo n . oleras )r maderas labradas
para us techumbre , e n el asiento de . olar y, en u fond una
noria en corriente.. " La casa aun e ·taba sin terminar, habiendo
sido valuada en 3 298 pe o y 6 reales. ~~
En 1792 d tercer bi p del 'ucYo Reíno ele León, d ccor
ndré Ambro, i de
lan
) Valdé , fundó el eminario
conciliar de Monterrey, el cual ,e in ·taló en dicha, finca.
u
inauguración se llevó a cabo el 12 de febrero de 179 con diez
alumno
iendo tre de ello ,Juan José fanuel y Jo é Trinidad
de Arresc, egurament , hij
de o me Damián de .'\rre e y
María Jo efa de Larrald , ya fallecid .
En carta fechada el 5 de ago to de 1797, el obisp De
Llano y Yaldés le decía al rey de España &lt;duego que vine (a
Monterrey) se tomó en arrendamiento una ca ~ en la que s
pu o prmi ionalmente (el enúnario) ...» ~6 El edificio del colegio
eminario, ubicado en el co tado ur de la acrual cat &lt;lral,
aparee en el plano de M nterrey levantado por Juan Crou et
en 1"19.
En 1 5.., l emínario conciliar e raba en la e quina ure te
de las acruale a•;enidas Zaragoza Padre ~fier dond funcionó
durante mucho años el hotel lturbid .
.\J fundar e, en 1859, el olegio Civil, la nueva in titución
educativa se in taló en la ca a yu había sido colegio seminario.
no me e d pué en una. e critura asentada a principio de
mayo de 1860 en el pr tocolo del e crfüano público Tomás
Cre. cencio Pacheco, e menci na «el díficio conocido por el
Obi. pad , en que actualmente e halla el Colegi
ÍYiL» Por
~ Tc~camcnto de :\laria Josefa de Larralde ca ~i'"il, volumen 124, año 17 4,
expediente 1. V t.-aa~e fi lio · 4 vueli.a y 34 n.1clta. !ism Arclm· .
:y, Jo. é Eleutcno Gormilez. Obras con,plet,u. Monrerre). 1 5-1
, t. 111,

p. 3-fü

263

�Ji,,,,áJ \1t,1dmth,11!,11 Cltfl,t

la referencia que . e d n se deduc que era la finca ituada
junto a la catedral, en el c . rad ur, qu había ido de la familia
Arrese donde se fundó el seminari conciliar en l 92.
\l conmtmorar;e el c ntenari del olcgio .ivil e colocó,
erróneamente una placa alusiva en el edificio ahora de. aparecido
de la firma comercial ~ alina. ) Rocha, esquina nore te de la.
avenida .\1 relos y Zaragoza, J ndt: había e tado a fine:: del
igl ./ \ 111 la ca a epi. copal del obi ·po Berger. in embargo,
d hi toriador l lerm negil&lt;lo Dfrila (1 46-19 ) dice: «
abnó ese I tttut ( l ,ol gio CiYil) en 1 59, en el edificio
que
hoy (a princip1 &gt; d I igl
el \rzobi pado )
fuimo ,·ar10. u. pnmero. alumno &gt;i. 2' Por u parce, 1 doctor
1\tana i ~arcillo en la intr ducción del folleto Colegio Civil
dd E. rado de ·ueYo León. Base. Orgánica. para el año
e.colar de 1921 a 1922
fonterre} 1921), afuma que la
cla ·es . e empezaron a 1mparrir «en el local que ocupa el
rzobi pado, junto a Catedral...&gt;&gt; Por último,
1 licenciado
~ugeni P. Ca ·tillón a ·egura 9ue la primera distribución de
pr mio· d I Colegio iYil, efi ctuada en 1861, e lle\·Ó a cabo
« n el díficio del ¡\rzob1 pado, contiguo a atedral, de truido
ha poco ... » 2·
fine del iglo XIX e instaló en dicha finca el Arzobispado.
En 1914 la ocuparon la. tropa. carranci. ta.. La antigua
man. ión de la familia Arre. fue d molida 1end alcalde de
~[ ncerre,· el ingeniero Plutarco Eüa
alle Jr. (1933-1934).
·l preclio fu convertido en jardín. 1\l lado riente, el 2'"' de
pciembr de 1943 . e inició la con crucC1 · n de la casa
parroquial ~ el . alón don B co, cuya. obras concluyeron el 14
d febr ro d 1945. · n el m1. rno lugar e levantó el actual
edificio de la ~una Pasmral Je! \rzobispado de Ionterrey
inaugurado el 20 de enero d 19 6.
A

:)

eman:uio Rm,1d111imt", númt'n) 32, c.:n ru 15 el 1905, p. 6.
Penó&lt;lico E/ P1,rm1ir, diciembre 20 Je 193 , p. R.

2M

m
El capitán Jo é de Ayala, ca ado con . \na de Bena\-1de, , dtce en u
primer te ramenro, f, chado en 1666, qu ti n un olar_ de casa )
huerta «en la calle que Ya hacia el com--enr de an Franc1 co de ta
parte del norte», frente a tro de u hermano Diego de .-\yala. Y
añade que en chcho lar« . rá ya un ap ento acabado y empezad
otros cuarto. d adobe ...» 29
¡\yala ,·ivi, en u hacienda &lt;le an . icor dd Topo ), en
1692, clict · otr ti.! tamento. De pué· de u rnuertt:,
o 1
inventario de u bieoe
redactado a media.do de 1695, se
alu&lt;l a la vi,·ienda. qu cenia en . iomcrrt!). &lt;&lt;p r en rente de
la ca a del capitán Franci co Bá 7. de Tr viño, en la calle que
,·a al conYento de an Franci co ... » Lran &lt;&lt;una ala y un
apo. ento, techada la ala de morilL s ) el apo ento ck vi a
con . u jacal encima y . u fábrica de adobe .&gt;i 30
:\ mediado &lt;le l 696 lo ht:redero de Ayala v ndier n
aqu 11a propiedad n 25 pe ·os en real s a Juan
·teban de
Ballc cero.. e c mponfa de «una .:ala dt adob
cechada de
morillo - y encima u jacal, y conáguo, «un ap enro también
de adobes • techado d , iga ...» Dichas viYi. nda estaban «en
la calle que· va al com·ento de an Franc1 co», frente a la ca a
de franci co Báez de TrcYiño, } colindaban, «por la parre &lt;lcl
norte, con la ca:a y olar del alférez real Pedro &lt;lc lmandm.
y, p r la d lc,an e, c n la casa y solar qu ho) · d Antonio
Gonzálcz Hidal o, d jando 1a call enmt:&lt;li por la parte del
ur... n

n Franci co e la actual
La calle que iba al convento de
de · scobedo. La qu pa aba al ur &lt;le la finca &lt;le \} ala,
:zo, Te umenco del capit.ín Jo é de \yala en Ramo
1\'II, \Olum\:n 16, nn~,
16 5-1687, c:xpcd1en1e 12. folios 14 a 1 ,-u lea. La cirn en d folio 1~ • i\rchirn
1

1\lunicipal Je lontcm:r.
'lnn:mario J I k:oc. en Ramo i\·il rnlumc:n 22., años 1697-1702,
c. pcdientc 17, folio JO a 14. La cira en d folio 13 vucl a. ~t,~rnn \rchi\U.
' 1 Protocolo, rnlurncn 6, año. 1695- 1699, numero 8, folio&lt;: 13 a 14rndta.
:-.rismo \rchivo.
26"

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J:
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hi

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D,

nú

a&lt;lqufrida por Ball teto., e llamo d . pué avenida l\1orelo )
ahora Plaza Comercial Morelo . E decir, qu las vi ienda
estuvieron ubicada en la sguina nore te de \forelo )
Escobedo.
Lo anterior . e corrobora con otras colindancia . La ca a y
alar de Pedro de Almandoz e taban en la e quina uresre de
la. actuales avenida Padr ~Iier
calle
cobedo donde se
con. ttuy6 en 1922 d edificio de la Ferretería Lang. troch. La
ca a } solar de .\nronio González Hidalgo que é.t compró en
L694 a los her dcro de Dieg Guaerrez de a tr , colindaba
al ponient con la d Jo. é de .\yala, gue adquirió en 1696 Juan
Esteban de Ball tero y al ri nt con la qu había · ido de
Bernabé GonzáJez Hidalgo. Por lo tanto, a fin~ del jglo :vil,
tre üviendas, las que fueron de Jo é d .\yala, Diego Gutiérrez
e.le Cascr ,. Bernabé Gonzále7 TIidalgo, ocupaban odo 1 lado
norte de la que ,lt.: pué - fu avenida fardo
en la cuadra
comprendida encre la a,· nida Laragoza , la calle E cobedo.
Daremos tra noticias sobre e tas propiedade.. El 6 de
octubre d 1686 el gobernad r del
uevo Reino de León
marques de a.o liguel de . \guayo, otorgó a Dieg
utiérrez
de Ca. tr la merced del solar de d nde leYantó u casa.
la
muertl! de utiérrez Castro, ocurrida a mediado d 1694-, , tL
hijo vendieron en a 10, to Je e e ano en 12 pe o. a . \nt nio
Gonzál z Hidalgo la finca que con~truyera 'U padre. Ca. i un
cuarto de . iglo de. pués, en 17 l 6 Juana de Treviño, viuda de
ntonio, \" u hijo J ·é
onzál z la v ndicron en el mi mo
precio, pue e taba mu~ deteriorada, a ,\,ntonio ·ernánde%
Vall jo. Pot úlllm , b ca."a 9ue había i lo de Bernab
onzález
I lidalgo s - a. entaba en d solar que l había m rcedad el cabildo
&lt;l 2\fomerrey, cuya fecha
dt: con ·e, y confirmado el gob rnador
~hrtín de ZaYala, qui n rigió lo. destinos dd 1 m:vo Reino de
León desde 1626 ha ta 1664. La propiedad hacía qUina con «la
calle que sale al ojo de agua de ca ciudad ...", o ca la actual
avenida Zarag za. h . decir que la ca a, alar y huerta de Bcmabé
estuYo en 1'1 e qu.U1a nor esre de la calle: gue &lt;l ·spués se

r

266

\1mtlm.-bagi/ Curru

denominaron forelo y Zaragoza, donde, a pnnap10 d 1 siglo
XX, e levanti' 1 clificio del Banco Mercantil d l\Ionterrer
1 2 de marzo de 1707, Juan • teban de Baile ter
olicicó al
ayumamient0 de fonterrey la medición d la ca a y olar que, una
década anee había comprado a los h redero de José de yala.
La finca lindaba al norte con la ca a y solar de Pedro de
:\lmandoz y, al oriente con la del difunto Diego Gutiérrez de
Castro, que u hijo vendieron a Antonio González Hidalgo.
La medición
11 -vó a cabo el 3 de marzo de d (Üa calle
(E. cobedo) que viene del ojo de agua para la plaza de e ·ta ciudad&gt;&gt;,
ha ta la esquina, «que hace calle con la qu Y1ene de San
Franci. co Xavier 1 Iorelo ) ... &gt;&gt; De de dicha
quina la medida
iguió por la mi ma «calle ab jo, qu corre para el camino que
ale de esta ciudad para el Guajuco... » hasta la ca. a que fue
de Guciérrez de Castro. 31
Cabe hacer alguna aclaracion s. Durant mucho año , la
actual avenida Zaragoza e denominó ..el callejón que va ;tl ojo
de agua». in embargo, al citar t n la medición la calle «que
viene" del ojo de agua a (da plaza d e·ta ciudad», se e tá
rcfirienJo a la actual d E. cobedo, pu
también e. ta :1.rteria
conducía al llamad ojo d agua d ~fonrcrrey. Por otr parte,
la arteria mencionada varia ,,eces como la «que va» al convento
franci cano es, indudablemente la mi.,ma de E . cobedo, pero
en lo. tramo c mpn:ndidos ntre la acruale avenida Padre
Micr y Ocamp .
La gue había &lt;le llamar .igJo después a enida l\Iordo , se
menciona n la medici , n do · vece c n distintas referencias: era
la misma calle en la que estaba la igle"ia v c legio &lt;l&lt;.: ~ an
Francisco Xavi.er y la que . alia al camino Jel "'ali del Huajuco.
Ballester s fallcci' a principios d no\: iembrc de 1723. •n
lo im entarios &lt;le biene s menaonan dos casa en el mismo
terreo . La casa nueva t nía «pared , de pi dra y lodo» y
azotea (&lt;de argamasa a modo de hormigón ...&gt;&gt; y, además, mma

--------

~ledid · n de la casa y solar Je Juan Es teban Balle rems en 170 . Ramo
Ch·il, , olumen 34. año 1 O , eJ\.peJ1eore 7, folio 2 ruel a. l\Ii. mu 1\ rcrum.

267

�10111,i.r \fmdiri.-11(1 a Gw

ala. techada con viga - y mblas» , un cuarto «a. modo de
tienda ...» La otra ca a arruinada, era una sala, con h.:chumbr
de morillo , y un apo. emo de ad be y viga..,, La prop1L:dad
terua jardín «cercado de piedra, con alguno, árbole. frutal s y
legumbre ... &gt;&gt; Fue valuada en 700 pe os &lt;&lt;con el huerto». ~3

J
I

le
L1
et

d,
A
to
&lt;N

ca

1
l f:
hi;
l

y

IV
El 8 de abril de 1672 l sargcmo mayor Bla: de la Garza solicitó la
mer • d &lt;le un solar, el cual colindaba al n rte e n la ca:a del argento
ma ·or Pedro de la Rosa alina., que antes había --ido d ·l portugué.
ba. tián Gama, ~ al _ur ce n l:l casa que fue de u. padre , l
capitán Bla de la ;rarza y Bc:atriz om:Hcz l Iidal JO. ,.. El gobern, dar
ic lfu de zcárra a conc &lt;li' la merced.
\l día iguicme Ju, n B:\UUSta hapa, pr curado· d l ayuntami nto &lt;l ). rontcrrey, dijo '-lue cha má de veinte ,año &gt;&gt; que
dicho .. olar e, taba de poblado, por lo cual debía hacér. ela al
sargento may r De h G&lt;tr.za b merced pue · seria «adorn y
lu ·tre de la ciudad el qut' lo pueble. guardando la forma y
traza gu _e dcb en 9ue hagJ. propo ción de calle ...» l S
El solar concedido a De la (,arza y las casa. d ·1 argento
mayor Dc la Ro:a alina y d l capitán Bias de la arza, padre
de aqu 'I, .-e encontraban en la acnml calle Zuazua, en d
predio qu ah&lt; ra ocupa t.:l difici del a ·ino de \Iontcrrcy.
El 20 de nbril de 16 9 1 sargi::nto mayor Bla de la C,arza
'" ndió, en 100 pe&lt;.os, dicho olar al cni::ral i fartín de
kndiondo, se nJo marido de faiia ,onzálcz l lidalgo. E ta
danw había heredado la ca..;a wlindantc de ·u prim1.:r marido,
el argento ma ·or 1 e la Ro:a alina , ubicalla al nor:rc &lt;ld

mencionado . olar. 36
,\ la mu rte del general ~ fendiondo
olar pa ó a r
propiedad de u viuda quien no contaba con lo árul
primordiale .
El 12 de abril d 1695 el g b rnador Pércz Ierino ratifico
la po esión d 1 terreno al alfi' r 'l. real Bla de r ch derra \'
Gallarrcta, tercer e po o d María onzál z Hidalgo. r

V
El 26 de octubre de 16 9 Pedro d .\Jmandoz olicit' un
·olar para ca. a y huerta, a linde d orro que era de J . é de
Ayala, (&lt;quedando calle enfr nte, r corre Oa calle) p r la parte
del norte por bajo. Y por parte del poni nce, por frente del
alar de los h red r d Di g de Ayala ), por la parre d 1
le\·ante, linda dicho
lar con la ca a vieja en que vivía el
licenciado f-ranruco d la ruz, cura d ste rein ...&gt;&gt; Dos día
des pué
e le dio a Almandoz lapo sión del _olar. 38
El . alar mercedado a Almandoz e taba simado en la esquina
u.re te de la. acruale avenida Padre Iier v calle E c hedo·
en dicho predio se 1 vantó, en 1922 'el dificio de )~
Ferretería Lang troth. ~ l terreno qu había id de Diego d
•\~·ala al ponient d 1 de Almandoz,
hallaba en la e qwna
suroe te de la citada arteria , donde . e construvó t:n 1931
l edificio Laac Gatza. Al ri me de ,\lmandoz, obre la
avenida Padre Mier, e. taba la ca a en que vivió d lic nciado
Franci co d la ruz, cura párroco de 1 fonc, rre,. El olar de
Jo é de Ayala, por último, e situaba al sur del de A1n1aml z,
en la e quina nore t de \for lo ,
cobedo
El 13 de febrero d 1692, 1 m~ ero d e .cu la Manuel d

--------año

Dcc

mim

' 1nvc:nram Je bicnc: &lt;le Juan btcban de Ba\h.:srero-. en Ci\11. volwncn 5, 11n&lt;&gt;
1~23, e p ·dient1.: 6, folie 12 \'uclta • .\li. nm Archivo.
~i ·il, volumen 21. ño 1(,1 3=169-, cxp dicr11 11, fohn 19. }\rchi,•o
• !unicip.ll &lt;le ~lonrerrc ·.
' Ci,1I mi mo. ,. lumen y c. cdteme, folio 19 vudrn. 1\rchivo 1unicipal

,i,·i~ mismos volumen r expediente foh.o 20. M. f.
volumen 23, año. 1693-169-, e. pcdiente 1, número 23, folio 42
vuelta a 45. .\.M¡ (.
" lcrced de s lar a Pedro de .\lm:indo7 en 1689, Gd, rnlumcn 19,anos
1690-169 • expedienre 12, fol.i . 1 y \"Uelra. ,\rchírn ~lurucipa.l de fonterre),
36

icm,·1

&lt;l • .\lonttm:y.
269

�¡:

F

J
a

(

~fen&lt;l za btun&gt; la mere d de un
J. r que colindaba, a)
p &gt;nt ntc, con d de Almandoz. 1-1 terren había ido de Pcdr
Romero quien. n . u :e rondo c diciln fechad a mediado d
16~0, &lt;lispu
t)UC .e cediera dichc tcrr·no a 1. que fu·ran
cura pám c de • I ntcrrey. \hí habían vivido. entre mr &gt;
l
ac ·rJot Franci:cc d · la -~ y Jo ·é Guajardc.
on 1
tfompo, la" ,.¡,_ i nda e arruinar n ~· el
lar . taba (&lt;yermo ·
&lt;le ·p bl. do», pue . ól había un «:tpo enrillo&gt;► en el qm.: \'ivi
a. par '\."1 anez. 9
~

, fen&lt;l za tomo po · ión d ·1 t ·m:no a pnnc1p1
d · junio
de 1693. _nfrem e raba l. e~-. d Juan Bauásta .rupa (d
,\uror \ne' rumo), a yuic.:n :e &lt;lcbe fa l {is/(lric1 drl , llrtYJ f lÍJO tÍt
l Ófl, dc'.fdt l6S0 barf&lt;I 1690. Por· motirn,
d"ctmaba calle
de .bapa , la actual a,·enidn Padn: Mi r. La e- a d ·l mencionado
cronista e tl.J\'O en el lado n ne de dicha arn.-n.1, mtrc las que
ah ra e n mbmn a,·enida l:ar:tgoza y calle d • cobcd .
·n I lado ur de la a,·cmda Pndrc (\fier, entre Zaragoza
~ • c bcdo, eran e lindante de i\ícndoza al poniente
AJmandoz y al oriente Pedro d la arza d 1 fow: aJ ur J
de \yala, lo hcrc&lt;lcrw de Die J 'uriérrcz Je • stro r l.· n &gt;r
7UU • rr •z, \'Íuda dt' Bcrnabé
onz:ilcz I Jid. l . J a c . a. &lt;le
Ayala
utiérr 7. de ( • tro y
om:ál(;z Hi&lt;lalg tenían ·u
frem a la caJlc principal ahora PI. za
mercial M r lo ..
Juan Bauti ta hapa actuando com a imensc r Uev · a
c. bo, el de junio de 169 . Ja medida del
lar que un . no
ant . ,
le había conccdiJ a lanu I d Ien&lt;loza. L,'l m dici · n
e hizo d orienr a ponicnr ,
bre el lado ur de la avenida
P::idre 1icr, o ea la c ra qu ,·e aJ non , en I e.-rcn. o
tram qu comprcn&lt;lc d de la m· nic..la l.ara. za hasta la alle
7
• e b do:
&lt;&lt;ll ch
el cómpuro de r da. la vara que u ·nt
cuadra en que hay . i ·olarcs poblado hallé c.:¡u · de de la quma
dd solar de P dro d la ~rza hubo ci nrc d1 z ) nuev · vara.
J

M m:d d
,Ltr \1rumd d
e. pcd1 nre. f lio. 5 a 6 ,·uch

lendm..a en i692.
A f

"d, mi. mo, volumen

(ca I oen m tr ) hast~ la e _quina de Pcdro _dl ,\lm n&lt;loz. 1:
Portrav ía d d 1 ·quma de d1ch P d~. d · la Garza ha. ta donde
hace caJl d r cha la ca a &lt;l
utlcrrez (de a. ero), hubo
e enta y nu ve ,·ara (.
1 m tro ) qu , i u da
la cu nta no cab n 1 .
olar en t huc o...»
hapa decidi6 que el .olar de Jendoza ruviera «9uarcnta
vara (ca_i treinr y cuatro metro·) por cada 9u:u.lro
que llegaron por la parte del sur ha ca enfrenrc de una hi mera'
n I ol:u de lo
utiérr z d
stro. 1
tra cuar ma ,. r~
e midi ron, de ri ~ate . onicntc en lo 9uc era el fr ntc de
dicho t rr ne a la a,·cnida Padre fier, o
. l.1 acera yuc ,.
al norte, qu &lt;l.: ndc el ol. r &lt;le lende za cnm dio de lo &lt;l ·
Pedro de la Garza ,, Pee.Ir dt." J\hn. ndoz.
¡\ mediado de }6Q4 Alm. nd, z afirmó que, en u t ·rr no,
había con truiclo una casa cuyo co to ue d ,&lt;má J de mtl
pe ,,, y pidi · qu
e I ratificara l. po. e ·ión.
.
hiz la m dición del · lar, que e inició «en la 9utna
v ca a de mor da del dich alférez r al P dro d J\lmandoz
( quin urc e de Padr [j r y ◄ cob do . Y, •ini ndo con
dicho cord I derecho p r la calle: r aJ yu , icne a la pla7!l ·
conv nto de 'an 1 ran i e d e ·ca dich. ciud~1&lt;l ( h r, calle
I: cob d ) ...,, resultar n tr ima v ra r media (un p le má
d ,. inricinco me ero ) altand para compl tar la medida d
v ra \ mcdi y una tercia. puc el solar d i lmandoz
colindaba p r el ur e n el d Jo é d
ala. \1 ne rtc de
Almand &gt;Z
taba la c.11 r • 1 «qu
llam:.tn de
hapa (ah ra a, ni&lt;l, Pa&lt;lr ~fier) ... », por d nd
e nu liernn
cincu ma •ara (cuar nt. • de · m tro )
d ce
vara
debido a l.
c10
pre nt. da p(
. u vecino el
mac, m d e ·cuela
l d I nd z· qui n r, du n
1
l,1r don&lt;lt , i,·icron lo padr O la
u ·ard . '
l ◄ n u t t:imcnt , Íi chado a finc d
en r&lt; &lt;le 1- ~,

�¡;,,,,ás ,\/m,lirid1d.., C.,m-n

e
e

r
f

I
(

J

Alman&lt;loz declara entre ~us biene «una ca a fabricada de
adobe ) lodo de úerra muerta, t1,;chada con vigas y carnzo, y
obre él (¿el techo?) un desván de teja&gt;&gt;. Añade que la finca
« e compon de un aposento que hace tienda con su armazón,
con lo género de mercanc1a LJUe dentro de ella se hallaren;
un za.guan, ala aposento, cocina., corral, con $US puerta~
\'entana. con cerrojos y candados ... » oncluye afirmando que
dicha casa &lt;&lt;fabriqué desde su· cimientos». en .olar merce&lt;lado,
r que compró un terreno colindante a .Jo, é d Ayala.
En el inventario de biene. e describes la vi,·ienda así: (&lt;St
compone de una sala techada con vigas, un apo ento que sirve
de: dormitorio y otro que sirve d tienda ' un zaguán, que
toe.las la tres pieza. srá.n techada:- de morillos. L'l rienda
ti ·ne su armazón y toda la:-, piezas que están seguidas ( e
encuentran) cubiertas Je teja».
La propi,xlac.l fue ,,a]ua&lt;la, en 1, 1O peso . Se Jice qu era
«una sala, uo aposento, un zagu,1n, una ric:nda can su armazón ...
techada de reja .. .&gt;1 Además se menciona el corral la cocina
«dt jacah&gt;, los árbok: fruta.les ~· dos hornos, 42
Los herederos de Almandoz vendieron la casa a Jo. é Je la
Mota. En el te~tamcnto &lt;le ésLC, fechado a mcdiadoc:; de 1724,
a irma que era «tina ala, donnirorio» %agu:ín, tienda y otros
cuarto. y cocina r . u corral cercado de piedra ... » De la Mor:1
dispuso que la tinca pasara a ser propiedad de Clara de
Treviño, :u . egunda espo. a, «como SU). propia», y, de. pu·
de la muerte de ambos, . e vendiera.
Junco a la casa había ~n apo. cnto con dos cuarto· bajo )
do alto , c.1uc (&lt;son de piedra&gt;). D1.: la Mota clonó en :u
testamento al 11i110 José Tomá , hijo adoptivo suyo y de su
esposa, «los do quartos bajo ». 43

Tesnum:nto e Ítl\"cncario de bicnt:s de Pedro de ,\!mandoz en .l\"ll
volumen 30, año 1706, c..xpedienLe 5, folio~ 4 ,·udt:a, 16 y ,·ueha, 27, 2 ,
•2

vudrn. AMM.
1 Tl!~tamenm

dcJo·é dt" l.:!. lota c.:n Pro1ncolo., volume.n 11, anos 1717•

1725, m·1mcm 108. .t\~ll\l.
2 2

abemo , por referencia, que Ana Báez de Tre,.,,iño compró
a lo herederos de Jo é de la Mota la casa que fue de éste.
.\demá , el 28 de juli de 1746 adquirió por compra a Jos ·
Tomá de Vera, el hijo adoptivo de Jo é ) !ara, en 40 pe o
en rcale . lo do cuarto que había heredado. -H

VI
El l 5 de ocrubr d 1696 Juan de i\Iontal o solicitó la
merced de un olar para ca a, huerta J corral. El terreno
estaba ubicado eotr las casas de Gabriel de la Garza y Die
áenz, &lt;&lt;haciendo call en la que corre del norte para el ur,
en el hueco que hace ...» AJ día . iguiente ·e le dio la po e ión
a ~[onrah-o, a. entánd . gue en dicho terreno había «un hoyo
) charco t1 agua ... »
El lugar era, qui7.á , lodo. o o
cena ~o
debido a algún manantial.
El s lar estaba . iruaclo en la acruaJ avenida lhdalgo, fr ate
a la ca a real • (antigu palacio municipal), y llegaba ha t'l
la calle Escobedo, o sea ha ta la e quina sureste de ambas
arttrías.
la mucrk de \footalvo, heredó el t rreno su \ iuda,
Juana ~ánchez de la Barrera.
La , iud.t de "\[ontalYo ,·endió el 9 Je •pticmbrc de 174 ,
24 nra · d I terr no a su nieto Jo,é Franci.co arda, en 55
pesos &lt;le oro común. 4/i En la c. critura re. pectiYa e &lt;líe qu
el t rreno mercedad en 1696 a Montalvo, tema al norte la
'
calle real «que corre a la plaza por las casas del ayuntarn.tenc0&gt;&gt;
o t:a la avenida rlidalgo, y al I onienre hacía e5quina con otra
calk, l1ue e~ la actual &lt;le P cobedo. Añadiendo que, &lt;&lt;calle enm dio»,
Compra '-lut• hizo,\na Báezdt:. Trt:\"lño de laca~a que: fue de osé J la :\[,,ta, en
Protocolos. ,·olumcn l4» años 1743 l ""'4 , ntimcro 102. ,\,\IM.
4' \lcrceJ de ~olar en 1G96 a Juan de ~Iontalrn, en Ramo Civil, mlumcn
22. año, 169,-!~02, expediente ·18, fohrn, 3, vudta. \rchin&gt; Murucipal de
;\lnmerrcy.
' 6 Prmncolos. ,·olumcn 15, anos \748-l""'SS, numero 18. ·\rchirn~Iunicipal
de 11 mtc:rrey.

273

�e,
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a

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le
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d

e decir la de E cobedo, estaba la, casa de Lui a uajardo, ,·iuda de
Pe&lt;lro lontah-o, en la tsquina suroe te de Hidalgo y E. cobedo.
donde se levantó a principio del siglo ., '"., 'el Hotel Ancira. 1 solar
d fontalvo llegaba por el sur, hasta la acequia principal de la
ciudad, que iba por la calle de an francisco ahora a,·cnicb
Ocampo.
Casi treinrn año después, el 4 de septiembre de 1775,
-¡,.faría Catarina Martínez, viuda de Jo é Francisco García
,·cndió 1O vara de tierra del solar donde tenía su casa, en SU
p o de oto c mún en reales, a Javier arda Guajardo. El
25 de ago to de 1777 lo hijos de José ·rancisco y Maria
atarina venden a García Guajardo en 32 pesos y 4 rcale ·,
otra, 6 \' media vara de tierra. 4~
Re.pecto a la propiedad de Pedro ~fontah·o y Lui a Guajardo,
en la e quina suroe"-te de Hidal .,.o y Escobedo, a fine del siglo
./VIII se hace referencia a ella diciendo que ahí estaban «la
ga . y solar de lo, 1 Ionralvo &gt;. En dicho predio, como ya
dijimos, se con cruyó, a principios del jglo XY, el maje ruo o
Hotel Ancira.

((

c

¿"Hijos del pueblo" o ''vecinos"? La
representación política de antiguo
régimen en los pueblos mixtos de
Sonora, 1767-1810
Jo é Marco Medina Bu to
CCIIRf c01_·O.

L\ Rl PRESC 'T.\no:--: P )UTIC \ r, O'-.OR.\ durante el antiguo régimen
hi.pánico 2 tuYO su expresión má con olidada en lo cabildo indio
9u e in rauraron en los pueblos de mi, ión bajo la férula Je. uira
desde principio del iglo 'VII. ~ sro fue a í porque la prO\·incia e
mantuYO como zona fronteriza, en la que d dominio hispano fue
débil e impugnado por grupos indígenas de cazadores recolectores
' Dr. en Hi ·toria por el olegio de M1choacan. \[ención honoáfica del '\111
Prt:mm Banamex "\rana io armia'' de Historja Regional :\Icx1cana 2008-2009.
Profe or im·e:rigador del Centro de E tu.di&lt; s Hi tórico De Región~ honrcra del
Colegio de onora.
- Por repr~tac1ón polirica de anoguo regimcn se &lt;:miendt: la manera como una
sociedad hacfa llegar a las aur ridatles reales sm· periaom:s y queja~, en el marco de una
sociedad en la que el ~po. llámese corporación o t:~tamento, ern la base de Lt cstrucrura
. oc1al t: instirucional; así como la autoridad rc:gia t:ra concebida principalmente como

a

r

~7

Protocolos. volumen 19. años 17 '0- 17 5. números 16 y 29. Mi mo Archivo.

dispensadora &lt;le ju. ricia. ame los conflictos &lt;le inrerc::,es de los dfrcr-,ci · grupo~. ,ran
,ujc::to, dd dc.:n:cho &lt;le representar ame b.s aut ridades las &lt;lin::n;a · coqx rnci ne ocioprofesional ·, rcrritorialc · como los ayuntamiento:,, hs persona., de &lt;li ·ánciún come&gt; lo.
noblesyvccinru.. \'cr Francois-Xav1erGuerra. "De b palítiai antigua ala política moderna.
La rc::,·olución de la sobei;anfa", en lJJs espados pub/icos m [berr,t1111bica. An,bi ikdatksJ'
pmblema.r. \~~/(J.f ,\1111-,\1){. Francois-X:n-it:r Guc.:rm, ,\nnick l . empérien; et al, , léxico.
,FE\IY , F , . 199 , pp. !09-1 '9.

2r

�)ns/ ,\ Jarror Medithl

como lo; ris r lo apaches y por lo mismos grupos agricultore
que habian ac ptado congregarse en lo pueblo de misión pe
.
ro
que proragonmiron grandes rebelione desde fine del iglo .. [VII
~o~o lo. mayos, yaqui , pima ) ópatas.' 'er mapa de grupo;
1nd1genas de onora)

ed

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y.
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flO ctl lll)IIIIOO'

.....

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GRJ'OS IN0IG~OE SJNORA.

SGLOSX\111-XIX.

...... r, ,.,:,.

.

...,

Ht1stoJ

cabildos que los representaran, por lo que su representación política
era mur elemental, reduciéndo e a la realizaaón de juntas de , ·ecinos,
Ja. cuales eran presidida. por un justicia real: un n:nienre de justicia
0 un comisado. \ cr:rvé de esta, junta los e pañoles considerados
"vecinoc;" hacían su representacione a la. autoridad e; ·upcriorcs.~
\. i, la representación política en la pro,'incia de onora durante
el anóguo régimen se ejerció por los cabildos indios n lo pu blos
de mi ión , por la junta de vecino en lo reale de mina. ) i::n la.
Yilla que crecieron a la sombra de los presidio , encab zadas por
una autoridad real (un teniente de ju ricia o un capitán de prc, idio)
o ocial (un comerciante adinerado). Lo indio del pueblo de misión
ad crito. a la autoridad del cabiklo, ran d nominado. como "n,m1ral~' ,
"indios de campana" o ' hijos del pu blo", categorías que les a ignaban
derecho y cargas particulare , que los diferenciaban &lt;le las repúblicas
de indio mesoamericanos. En primer lugar porque eran con. iderados
' bárbaros" que apenas crian e nvertido a la r ligí 'n católica, lo que
lo supeditaba a L'l autoridad del mi ionero quien lo podía ca tigar; en
contrapartida estaban exentos del pag d tributo, tenían acceso a la
tierra del pueblo y ervicios religio o · gratuit . Las cargas que debían
:i.render eran: el trabajo comunal para el o. tenimi nto del culto católico
e to e cl ustc.nto del misionero y el mantenimiento de lo edifioo
religioso ; rambién debían proporcionar trabajadore · de repartimiento
para las empre as de españoles ) milicia para apoyar militarmente ~

lo· e, pañoles.
Pnr u parte lo. españole y gente hi, panizada como las ca tas,
eran denominados ' ,·ecino," o "gente dl razón", con lo cual se
entendía que eran súbditos plenos del rey ) podían repre entatl

La ~~ecarjc_da~ del dommio hispano . e expresaba en la reducida
poblact n no tnd1gt,;na, gue , Í\ ía errante siguiendo la bonanzas de
lo rcale de mina cuyas vetas se extinguían en poco años, por lo
gu de ;stos reale no e consolidó ninguna poblaCJón, salvo el real
de lo Alamos. Esta situación motivó que lo e pañoles no tuvieran
Ln nbrn de carácter general ·n L1 '-JUC se craz:i una •xcdcnu: ,is.ion obre la historia
orn &gt;ni dn~nr&lt;.' : ' domi~o h_ispárurn t:~ la de ergio Orrcga oneg.i e Jgn.,cio dt:I
R1 0 , coonls., frn .r,glos de ÍJWona stmon.lls,· (1530-1830), México, U ,\J.\J. 1993.
1

de

276

Sobre fa~ juntas dt: ,·ccmos nt José Marco: J\!&lt;.:J.ina Bustm, ·:kraryuía social,
vccmdad v juntJJs Ut' vecmos en la pronncia de onora ( iglo~ X\11 y , ~ '111): n
'J_ccrcamienco afa repre ·enmción política de 1\ntiguo Regimcn en un:tzona ,mnginnl;
front ··nza del m1peno e pañol", A 1111a1i11 IF:H , numero 23, lnsútuto de E tudi1 s
flistórico-Socules, l ' nh-midad Nacion:tl dcl Cenero, Tamlil, \q..,enrina, 2008, pp. 2..')~ TO.
En relacitm a los priYilegim r cargas de los m&lt;lío. dt" mísión n :r .ymhia il.'llkling,
f&gt;ais,!ia dt·pw/r, eitlmlidad: l ·ro11ll'ft1J 111lpt'riulcs m d dmm1, d \'01111r¡1J /l()J(jllU de la :I lm,1zn111t1,
~léxico, T·1 Colegio de nom/ OF... .\
,\;\J Azcapot7.alco,2 108, p. 245-246.

2T

�problema • como frontcri;m. e caban e. ·ento de pa . r alcabalas
} u carwi principal era defender d t rritorio Je los a aquc.: de 1
·indm en mi o ,. r 'apóstata: •t. Tambi •n eran con id ·rado
catolJco ca pace· de c:jercitar u libre albedrío, p r lo ,¡uc no estaban
uj r . . la auc ridad dt: 1 . mi. 10nero. tn qu debían er
, dmini tr:ido. p r I clero ecular; p 'r n la pr ,incia d · onora
é re ra ca ·i incxi tente p &gt;r lo que en mucha. ca. ionc lo. atendían
lo mi i nero dt· lo pueblo. indio , quicne se qu jaban de que no
pagab:m lo 'i n 1cio. parre quialcs ni hacían rrabajo c munal, para
el ·o. tenim1cmo del culto como lo. "hijo del pucbl '.
De tal maner:i que la &lt;li. tinción cnrrc 1 . "hijo. del pueblo'' y lo
llamados ·•n:cino. ·•, tenia que ,. r con Jcrech . • oblig-Jci ne
paruculare.. Tal cparnción e fue &lt;l1funúnando a m dida que fue
incn:m ncánd . e cl m tiza je biolog:i &gt; y culrural, particularmcnt
de pué d la e. pul ión de lo. j ·uit, n 176 , ya que e le ·.ló a
fav r del a. emami ne de "ncinos" en lo pueblo , acabando con
la· di ·po icione. l !ale. qu lo prohibían. bn e ce artícul
anafüa
prcci amen e qué eran ~ rmacione e c. p rim ntar n en la
representación politica d I antigu régimen paró nd d la mayor
la. itud en la di. tinción n re "hij s d I pueblo'' y vecino &lt;le raz · n'.
'iU.

q
,\'

p

.,

l:i
t:
d
\

l&lt;

e

La critica al modelo egregacioni ta de la mi ión je uita
La opo ición de ,·ecino. ) auton&lt;l. d real · al p der d 1 padre
i aciano , c.:mpez • a manife tarde d mediado. dcl i I , r\ ll,
con la gen racilin d
di curso que cucsti&lt; naba la caracc riz. ción
je uita de I indio .• como "b: rbaros", 9ue rcqu rían de u gui
paternali rn para adquirir lo rudim neo d la \'ida ~&lt; ci. ble '
políLica como rcqui. ir para p dcr recibir el evangelio. FJ dc,arr llo
de tal cu cur o contra la mi i •n j uita llegó a ·u clim:ix con lo punto.
formulad parlo Yecino. yauroridade de , nJuan Bauti a de nora
en una "junra , c:creta" rL"alizad. en 1i22, 1&gt; cual han ido conoodo
por intermc.:di d 1 mi ionero j uira, J ~ Maria ,eno · s guien. para
r futarl&lt; , 1 . di
conocer al YUTC~~
1 planteamiento· dt: la "juma ~ecreu" cgún l.'110\' , eran lo~
sigui ·ntc "qu la ci rras d l indio e rep. rtan a lo. e pañ, le .

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e yote. ) mul·u ''; "que a los padre
les permitan cierra m para
St.mbrar ni para . u na&lt;l , foo ¡u l · iembn:n lo 9uc ba:- tar par:i u
·u. tcnto"; "qu lo. padre. no ese rben d mbrar :1 I &gt; indios'';
Jo padre no puedan poner
rnad r en lo pu bln , jno . ól
alcalde 111.'l) &gt;re de n ra '; "que I&lt; - e pañ l ,;,":Ul m zcb.d c n
lo indios en los pucbl · ·; "qu 1 , indio. t ngan liben d para po&lt;l r
dvir v acc modar. e en la. casas y cuac.lrill d lo p ñol ·s". '
EÍ je articulad ir de los plantcami nto · antcriorc cra la crídca
.1 carácter c rra&lt;lo d · la mi ión je.-uirn. c.¡u , por lo dcmá ·, era el qu
c. table ian las I .e · . dc India. para lo pueblo de indios, así como
u derh·ado: d control de lo. mi ion ros de la ,·id. coútliana poli rica
•conómica Je lo indio •. P r otro lado, e imp namc tener pr enct:
que una cosa era el di. cur e • tr la r alidaJ, puc • ún ·uando lo
padre debatían a a,·or de qu lo e pañol y ca t. no pudi 'ran
viYir en lo. puebJn., de indio·, de hecho p rmi1fan y mantenfa.n
(fü·er. as rt:lacioncs con 1 ., vecino·.
\. í, la Pimcria Baj. y la patcría fueron b. área don le e
experimentaba con má. ucn:a la rclaci6n encr' espa11olcs " nr s
de razón" · indio "hijo del pueblo'. 1 n la. cuenca. de lo río
onora, an ~ligue! y po ura, d sdc mediado· d I siglo ·, II s
intió la pre cncia de Ycan
.·plotando mina , ranch 'hacienda .
De ahí que ya de de 1722 ·1 mi mo Jo é !aria en&lt;n-e denunciaba
como fal ·a. la. acu aci ne de lo ve in en I ntido de que 1 •
mi ione acapar1ban la tierra • }' &lt;lemo traba qu • 1 alr dcdor '
de la. mi ma c ·caban ocupado por lo ranchos : lab &gt;rt.:s de lo
,. cino .-Tal ituación . refc:rida también p 1r el obi. pode.: Duran
Pedro Tamarón y Romeral qui n en . u ,; ita de l 61, ene ntró la
zona abun&lt;lant · d Yecin , inclu o \'Í\"1 nd en los mi mo · pu blo
de mi ión. n año d pué el padre \lt:xandro Rapic. ni informaba
que en la mi. ión d an hanci:co ja,i r dt: Ba1uc , hi:m 15 famili ·
, n;,:il •2 R., 1-tnolG in) misión m la Pim ria l/1,1. rt -1 i40. \(é. ico
'\,l.lr7,pp.t·4.15 .16 .1-6.1 l ·1 2.
Jb. 'd., pp. 161 - l 63
Pedro 1 mari'm r Romeral. D , ort 1dd,1 dd rtIIti in,o &lt;JbtJflil(/, , l,11 tlrt'a T 1 ~.
1765,\l"xi o,Robn.:J J P, rni:I, l9J.
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de ,·ecinos, que a exc pción de "tal o cual español o criollo de
onora todo lo demá ran mu.latos, coyote · o lobos", pon.¡ue
no eran indio. puro " no querían . r del puebl , pero i vivir en él
y c;embrar- que vfrían en los ejid del pueblo donde meúan ganado
mayor y menor que cau aba daño a los indio .9 La relaciones de
je uitas j "ecinos también e · regí. trada por l misj ner de ama
Ro alía d1.: Onapa, en donde YiYían nueve familia "d razón",
constirmendo 42 individuo, ; también les admini traba acramento
a lo · vecino del ya.lle de an Jo, é de Tacupeto, aunqu e queja de
9ue '' us difunt .. e encierran en la igle ia de indio irvi 'ndoles
para u . entierros, ornament ~, campanas fábrica cantore,
acn tan sin rnác; b,~ención, sino la pura caridad' puc la
obvencione las pal5'lban al cura de la jurisdtcdón. w En an .Miguel
de ahuaripa el mi iooero Torruís Pérez, el mi mo año de 1"'66,
reportaba que se enconrraban en ella vario e pañole. y "gente de
, " , a\Tecrn
. dad os con u "l)ten
. , y 1a
e mili. a " . i 1
ra.zon
i bien lo ,· cinos de an Juan Bautista d ~ onora no lograron
u. peticiones, ést:i.. coincidían con lo proyecte de funcionarios
ilu. trado como el Yisita&lt;lor Rafael Rodríguez Gallard , como se
ob erva en el informe que hizo al \,jrrer en l 5 sobr , u Tisita a
la. provmaa. de onora ) inaloa. En e t informe pre entó una
erie de planteamtenros obre lo,; pueblos d • misjón que, n an
medida, retomaban lo puntos planteado, por la' junta ecreta'' de
1722 con la Yirtud de estar presentado bajo la forma de un di curso
erudito que lo hnda digno competidor del di curso jesuita.
1argum mo central planteado por Rodríguez allard en e rno
a lo pueblo de mi. ión fue criticar el fundamento legal con el que
los misioner s . e oponían al a entami nto d e pañoles y ca ras en
la mi ione~: las L ye, de Indias, que expre amente lo prohibían.

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\[a,, or \frdma ll11.rtns

El YÍ icador argumentaba que Las leye no eran absoluta } debían
er interpretadas buscando el bien público, gue lo que las Leyes de
Indias trataban de evitar era el a entamient entr lo indios de
''hombre inquieto de mal vivir, ladrones, jugadore , vicio o. y
gente perdida" que dieran mal ejemplo a lo indio y que abusaran
de clJos, pero que no e podía gen ralizar a todo lo e pañole ,
sino 9ue había muchos que llevaban una vida ejemplar, lo cuales,
·i tuvieran acceso a la tierra de l pueblo de mi ión ayuda1ian a
la "reducción" cabal de los indio Y
Tal postura de hecho llevaba una ,·dada críuca a los misionero que
no habían logrado una integración "p rfecta•· de los indio a la ociedad
hispánica como se había rno trado n la reciente reb lión yaqui de
1740, a pe ar de haberlo mantenido bajo u tutela, apartado de lo
españoles, por má de cien año .u También pugnaba por cambiar La
,isión que hacía recaer en lo religio os la r ponsabili&lt;lad de mantener
el dominio de la m narquía en lo pueblo de misión, para lo cual
bu caba rehabilitar la irllilgen de los pobladore hispanos haciendo ver
que a través de ellos era como los indios e ujetarían realmente a la
monarquía. in embargo, Rodríguez Gallard sabía 9ue en ese momenro
toda,ía los padres terúan el ·ufici nte pod r para op n rse a La apertura
de los pueblo de misión y optó por la p Jitica de prom Yer nuevas
poblacion s, ,illas, en las que
pudieran a entar canto lo e pañol ·
como lo indio , lo ru.a1 concretó con la fundaci 'n d la Yilla de an
~ligue! de Horca itas, que s conmt:i.ó en la capital de la gobernación
de onora , inaloa.
El discur o de Rodríguez Gallardo partía de una concepción de
los indios de misión diferente a la de lo j suita , no lo Yeia como
barbar a lo. que había qut: en· ñar a er hombre para qu pudieran
comprender la religión cri tiana, ·in como indio "má ladin s que
aún los indio d lo: ·uburb10s o bam de léxico",'~ ya apto para

0 \rchlvo Tem:-ral Je la. 1ac1ón (cn aJdantc \G . ), ~\rchiYo r te tónc de I Lici-

enda, rnl. 17, e ·p. 31. lnformc de la mi~ión Je an hancisco Ja,·icr Je Batuc por d
m1-;ioa ro lexandro Rap1cani, 20 de ener &gt;dc l '66.
"~\ • , \rch1,·o Hi. tórico de Hacienda. vol. 1 , exp. 33. Jnforme de la misión de
ama Ro~alía de Guapa por el misionero Joseph \X'atzek, ~in fecha.
11 /bid.

'? José Rafael Rodríguez Gallardo. Jn_f,m,esobrr Smu/(}(I }' r,nora. A1io dt 11;0, Germán
\'in;ro cd.,intro&lt;lucción, notas,apénuiceein&lt;lic!!!' ~léxie1 ,AG •, 19'5,pp 26-2".
1 Lnexcdcnt ·cmba¡nsob
larebeliém yaquidc 1-.fOes e-l&lt;le Luis ºavai.To arcia.,La
I11bletwci611 )'t1q11i dr I '40, t:villa, , ·cuela de E rodios Hispano-amcncanos, l 966.
1 Rodríguez. /1,jor111c, p. 41.

180

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dejar de er conducido como menores por lo padre rrus1onero. ;
in embargo, .eñalaba que su "reducción perfecta" ólo e
con eguiría c n el poblamiento de e pañole . Abona en e. ta idea la
impresión que le cau aron lo ·aqui ~ ópata.:
La naciones de ópata y yaqui
n las má culta . Uno y otro
son amigo. de andar ve ciclo , má inclinado al trabajo y mucho
más ocia.bles que otro. indio . L yaqui principalmente, on de
genio en roso, magnanimos } de pensamiento, altivos, mur
inclinado· a lo religio o pue aun cuando esraban sublevado~
ejercían muchos acco. de religión como que sus guerras fue ·en
civile o la que llamaron comun.idade en España o tiempo del
. eñor don Carlo \~ a mi por lo men , al tanto que por lo común
me ha causado lá. tima cl ,er adYertir \' reflejar la p ca sub i tencia
de e. ta reduccione. , cambi , n ha servido de confundirme el admirar
en alguno indio lo claro y fundam orado &lt;le u di. curso ; bien
con la oca ión del informe o pt:climento que interponían, bien en la
acu ación del delito o bien en la sarísfaccióo del cargo para
vadirse. 1omo se puede a reciar, Rodríguez Gallardo no ye ningún
elemento de "barbarie'' en e tas do "rrncione ·", inclu. o !'&gt;U
ca.ractcrizaoón de la . ublevación yaqui como una "guerra ch;il", no
tiene nada gue Yer con una rebelión "apó tata•· como la J los
pimas de 17 51 que quemaron iglesias, imágene. religio a. } matar n
misionero. ;16 ioo que sería una guerra por privil gio , por derecho
dentro &lt;le la monarquía, como la comun.idade." de
paña, lo
cual indicaría que los con 1deraba como un cuerpo político no como
una borda Je ''indio bárbaros".
La xpul ión de I s jesuita de las mision . de onora en d me
de julio de l '67, dejc1 el camino de pejado para 9ue lo. funcionario
reales recuperaran u autoridad en lo pueblos de m1s10n, y
lhid., p. 25.
LHebdión pima de 17 51 en Jo é Luis \lirafu ntcs Gal\'án, ·'El 'em:~JQ de la.
ac·a de adobe'. Luis cid áric y la rebelión &lt;le los pima~ altos en 1751 ", en O,ga11iz,1dó11
)' lidmJzgo t1I los 111oii1111n1tos pop11l,1re.r 1101'0h!r/w1os, l·dipt: Castro ., \'irgirua uc&lt;lca,
José Luis \lirafuentc G , c&lt;l ., Méx1cc1: L' ' \;\1, 1992, pp. 147- 1 5.
1'

iJIJJ/tJJ

promm-ieran una nu va política para los mismo . En primer lugar
difundieron una caracterización d lo indio de misión que los
deYaba del nivel de "gentiles" que apena van a er evang lizados,
lo que e casi lo mi mo que ' bárbaros' que aceptan reducir e, a
indio. ya cri tianizados pero que requieren una mayor compreosi , n
del dogma católico, por lo que serian atendidos por doctrineros, ya
fueran del clero ecular o regular, pero ya sin la autoridad temporal
que habían ejercido los je uita ; pues a parór de entonce . rían
únicamente los cabildos indios y los ju ricia reales los únic
facul tados para ca ógar el comportamiento de lo ''hijos del pueblo''.
Por otra parte se promovió el a eotamieoto de vecino eo lo pueblo
de indios, lo cual tuvo con ecuencia. tanto en el carácter corporativo
del acceso al gobierno local como a lo recur o comunale del
pueblo, asunto que e trata a continuación.

De pueblos de misión a pueblos mixtos en la etapa posterior a
la expulsión de los jesuitas
Ya de de la instrucción para la expul ión de lo je uitas girada por
el conde de Aranda, pre idente del onsejo Real d Ca, tilla, e
planteaba lo que ería el eje de la política imperial para lo pueblo
de misión en la etapa post-je uita: que se procurara el
establecimiento de vecinos españoles y que, de ser posible, e
pu ieran clérigos eculares. i- .. ta política expresaba la concepción
que tenían lo funcionarios ilu tracios obre lo indios: que ya e taban
lo suficientemente evangelizados como para ser considerado.
católico. plenos qu no nece icaban la tutela de misionero y que
podían er recon ciclo como súbditos del rey con todos los derechos
y obligacione . Tal consideración implicaba terminar con la
administración del trabajo comunal por el ministro religio y con
u autoridad sobre los asuntos temporales de los indio d misión,
de lo que se e peraba redundara en que lo, indio e; dedicaran a
trabajar us tierra de manera individual.

1~

282

' ergio Orrega . •oriega e Ignacio dd Río, coords., Tm .riglos dr hiJtori,1.ro11ort11se
(1530-1830), \léxico, t;~ M, 1993, pp. 265-266.

283

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Inmediaramence de pué de la expulsión de lo je cita de las
misione el gobemador de on ra y lrull a,Juan laudio d Pineda,
ordenó conv car a los narorale &lt;le cada pueblo con u re pecriYo
gobernadore y que e le hiciera aber que qu daban bajo la
berana protección del rey, que
le pro,· ría de cura y
doctrinero. ) qut: ·n adelante e lc:s dejaría «en la ju ta libertad ovil
de comunicar e ) rejdir con lo españole como sus hermano )). 1
in embarg l pr ceso Je 5ecularización no e de arrolló cooform
a lo plane, de I funcionario .
El primer problema que
pre emó fue la incapacidad del clero
secular en proporcionar lo cura que ocuparan la misi nes de los
expul ado , pue ap na~ . pudi ron cubrir las mi ione de inaloa
y del río Yaqui. por lo qu . tu ·o que recurrir a la orden franciscana.''
Lo misionero. franci cano. ru igual que l jesuita devengarían
un sueldo o i,ínodo de la Real Hacienda, aunque recibieron
imtruccioncs preci. as del ,·irrey larqué. de roix en l enrido de
que ·u nuni. terio erfa ·olnmentt: espiritual, que la temp ralidade
de las mi. 10nes crían admini ·tracia p r civile llamado 'c mi arios
rcale '', y que bajo ninguna circun. tancía ·e impediría la
comunicación, comercio o re ºdencia de los indio con lo españole ,
ni · les afectarfa en el manejo de su biene o fruto de u trabajo:!H
Pronto lo: funcionario. ·e dieron cu nta de que inclu o lograr
lo. objeti,·os trazado con los misionero. franciscano no ería nada
fácil. Para empezar lo ''comí. ario reale·" que de.: bían ad mini trar
la. 'tcmporaltdadc "de las mi ·ione no l luonon bien, perclién&lt;lo e
gran parte de la. st:0111\a ) anados· por otro lado el grad &lt;le
a ·imilaciún de la forma de ,~ida hi pánica por lo indio-enas se
e, 1denció dbpar, pue. h. bía zona como la Pim ría \lta en d nde
lo pueblos de mi. ión coda, ía eran 'conver i ne Y.iYa. '', es decir
babi ado por indio. "gentiles", con u · co ·rumbre "bárbaras'';
ad 01.ís h:1sta ·ntre lo. indio: má "ladinos'' como lo. ópata ·, pimas

y ya~~is se con ~deró que todada no era momento de dejarlo
adrníru trar u b1ene comunal p r í solo .
De tal man ~ ~u el mismo isitador Jo. é de Gálvez, campeón
de Ja.5 nueva_ política , ruvo que dar marcha atrás n su. intencione
original . :\s~ en 1769 ordenó que la adnúnistración de lo biene
de la. misiones pa ara a 1 . franci cano en la provincia de onora
y a los curas doctrinero. de lo. pueblo, del río aqui lo cual
repercutió n que se prolongó el reconocimiento oficial a la
~dmini. trac1ón del trabajo comunal por lo mirú. tro religioso , ya
tueran regulares o seculares. in embargo, en do a p cto. no hubo
marcha atrás: en la apertura d los pu blos de mi ión a los e pañole
y "gent _de razón'', a í com en negar al mi ioncro toda jurisdicción
que no fu ra la espiritual, pues no e quería que volviera a crearse
un poder com el jeswta que compitiera con lo funcionano r ale .
pe. ar de lo revese eñalad e □ el proceso de secularización
e e mi m_ ~ño d 1769 Jo'-é de Gáh·e1 dictó unas lnsf111ccio11es par~
el_ repa~ruru nto de tierra en los pueblo y para la cuenta de
mb~tano "que al mi mo tiempo deben hacer en ello ', con la idea
de tomemar el individualismo entr los indios, de crear un merca&lt;lo
de ti~rra e increm ntar I s ingreso. de la real Hacienda: aungue
habna que tener pr ente 9ue u proyecto no era tan radical como
para decretar la upre ºón de la propi dades comunales de los
pueblo. Y . u gobierno particular. egurarnente tomaba en cuenta
un posibl _e_ tallido_ ~e viole_ncia y también expresaba el peso de la
cultura políuca traclic1onal ht. pana que consideraba al pueblo como
una "comunidad perfecta' .' 1
. Las mencionada. lnstmrciones conforman un documento
'.mpo~tamc ?orque entaron la ba. es de lo que seria la política
unpenal hacia los pueblo de indio. en los años que .e mantuvo e]
dOl1lllllo
.. h.I pano, por lo que se hace nece ario analizarlo m.'ls en
detalle para P d r replantear u cnudo hacia lo pueblos de indio .
"I .a Repu'blica constituia la "comunidad perfecta" , L1 que :e di ·ñncn,ia de un simple
cnnglom
l fa miTta. e .IOlti \1ºduo · por :cr la comuniJ, d dd pueblo
~.·
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. . • ,.,.os J , } JUil lCO" e t ca eme auco~u haente tamo ele, de el punro
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/bid.• p. 26-.
1• //,id•• pp. '.!9-3 W.
l!l John L. K · :cU, J ri,irr• .\old•m. a11d R, omm,. 1:-liip, ,,ir Ariz.()1/a ,md the Jo1101;1
\fiui,,11 f r r11!1 rl 767- I 8&gt;6. Ti1c:on, Thc ' niHr..itf of .\rizona Prcl-~, 1976, p. l 7.
1

Do,
nun

2 4

t \1.

ta e pmru;tl, como po lítfo J ' m rc:ri !".

285

ucrra, / .l)f espaciflJ, p. 56.

�jwl Marros .ITeditta Biutos

Lo prim ro t1ue resalta del documento e que má gue prjvatizar
indi crimi-nadamente la cierra , e pretendía legalizar la propiedad
rerrirorial de lo pueblo de indios, e timada en cuatro legua ; a su
interior e daría prioridad a lo terreno de tinado a ser explotado
de manera colectiva: los ' bienes de comunidad" y el terreno
destinado a la manutención del mini tro religioso· luego e pasaría
a la a ignación individual de suerte. de tierra a lo· indio ,
reconooeodo el rango de lo. distinto· cargos del gobierno indígena;
plantea la po ibilidad de señalar un terreno que fuera utilizado corno
potrero col cti,·o} dejar tierras para el crecimiento de la p blación.
L na vez hecho l anterior se a tenderían la peticione de los
españole que qui.ieran asentarse en e1 pueblo así como de las casras
'd razón", pre,·ia autorización del mini troy del gobernador indio.~
Las fostmL"ciollfs de Gáh-ez dejan claro que las cierra asignada
indiYidualmeme, canto a indio como a españoles · ca ras, no lo
·crían en propiedad privada, e decir plena, ya que .i bien e
heredaban, no e podrían vend ro hipotecar; en caso de no ocuparse
o cultiYar:e regresarían a la cierras &lt;ld pueblo para ser a ignad~ a
otra per. ona. Ha ta aquí ·e podría con iderar que n hay una
explícita intención de acabar con la propiedad corporauva de los
pueblo de indi , al con erario pareciera que lo que se pretendía era
delimuar tal propiedad, asegurar la tierra. de l pueblos ) crear
un m rcado de cierra con las que quedaran libres. Por otro lado,
tampoco se nota una intención clara de acabar con la forma de
trabajo comunal, pue la repartición individual de tierra no er.i
opue ta a las prácticas comunitaria ni de la mi ión je uita; obre
cod si e toma en cuenta que ra un derecho a u ufructuar un
pedazo de tierra que continuaba siendo propiedad del pueblo.
Tampoco ·e ev-1denc1.a la meo r intención de acabar con el gobierno
mdi ena, al cual se le ac;ignan re pon abilidade en d reparto y ~e
privilegia a :u. miembros asignándoles tierra en mayor extensión.
El a pecto que pareciera lfUe iba m.,'Í.s en contra d la comunidad
La$ J,,str11.-rio,m en \G t ' , H1&lt;.wria, 17 69, vol 16, fs. 224--228v. Reproducida. en
Pernan&lt;lo Ocaran1.a Cro11ic,1s y rda.iones del Oradmte de.\ lrxuo, t. U, \léXJco, \nugut
Librería R1&gt;bredo de José Porrúa e hijo., l 939. pp. ¡ -7-160.
1"

286

indígena era el relacionad con la apertura de lo pueblo de misión
a españole y "gente de razón' , lo cuale e podrían asentar 'poseer
cierra. en lo mi. mos. e trataba de la vieja demanda planteada. por
lo vecino de an Juan Bauti rn en 1722; in embargo, en la
J11stmccin11es de Gál ez s e pecificaba que la cierra c1ue e Je dieran
erian en la mi ma condicione que a lo indi , es decir, serian
en usufructo y si no la trabajaban, regre arfan a la comunidad.
e)ero demento a tener pre ente e que lo repartimiento de tierra
planteados en la lnstmcciones no e realizaron por diversas
circunstancia., como el remor a ublevacione indígena. y falta de
incentivos económico que e timularan a lo comi íonado , de tal
manera que la acción oficial por aplicar la política mencionada
prácticamente e quedó a nivel de discurso. 23 Lo que e hizo fue
apoyar a los e pañole y "gente de razón" aspirantes a tierras en lo
pueblos de mi ión, lo cuales lograron penetrarlo , pero de una
manera lenta y utilizando recur o. diversos como el arrendamiento
o lo matrimonios con lo indígenas. De tru manera que I s pueblos
de misión de manera paulatina e convirtieron en pueblos mi.xto d nde
convi,ian tanto ' indios de campana" como vecino , aunque -corno se
ha ,·isto- tale div1 iones eran sumamente volárile . Tal 6 rma de
penetración r transformación de lo pueblo de misión, po ibilitó 9ue
no se apreciara como un ataque generalizado a los privilegios de los
pueblos y c;,'--plica la relativa paz en que e mantuvieron los indios de
mi ión de. pués de la expul ión de lo jesuitas.
La dispo icione mencionada facilitaron la intromi ión de
individuos no indígenas en los pueblos, profundizando la pérdida
de identidad étnica, pue e inten, ificó la mezcla de grup s, tanto
en término de angre como culturales; aunque, en algunas zonas
ll Jgnacio del Río, Lo aplicadó11 ngirmal de las reformas borbó11ica.r m 1\'11r1·a Espalia.
.1'0ttamySi11,1/oa, /768-1787, féx1co, U .-\1\l 1995, pp. 134--135; Cymhia R.adding,
117,111dm'11g Peoplu. Co/oma/is111, Ftl1111r pares, n11d f.cologícal ho111im 111 '\'orthll'esltr11
,\bifl,, 1700-1820, Durham, The Duke 1 nivcrs1ty Press, 1997, pp. 179-18 . aúJ
lmirumo Romero, De /,,¡ n1isio11es ,1 los r,mchOJ"J hadmda.r. La prii'fltiz.t1ció11 de la !me11cia
dr la tierra r11 fo11nra 1740-1860. Hermosillo, obierno del E. r.ado &lt;le onora, 1995,
p. 138. E. te aumr comab1liza por década lo · demmcm de uerras realengas,
mconrrandoque la mayor cantidad se da en la déca&lt;.ÚI . de 1810 a 1840.

287

�J11Jé Mam,s ,\lrdín4

como la Pimería Alt, , la absorción de "gente de razón'' p día ª)1Jdar
a reconstituir la comunidad, tema que. Lratará en 1 iguiente pumo.
De tal manera que la demarcación entre hijo del pueblo y \'ecino
se hizo meno· catcg irica, po.ibilitando que fuera utilizada por los
habitante de lo· puehlos a conyeniencia, según lo denunciaban los
misioneru ·: que alt:gaban , er ' hijos del pueblo" cuando . e trataba
de no pal-,rar tkrecho parroguialcs o "&lt;le razón'· para eludir la· carga
del rrabajo comunal. Tal ituación e ejemplificada por Ignacio del
Río, con un informe Je fray \monio i faría de los Reye de 17 2
sobre d pueblo de núsión de p &lt;lepe, quien dice lo iguiente:
Lf)s indins dkm q11r so11 de 11adón euderes )' ópatas; pero, a la 1ml,ul, ello.r son
,m , me/to de espmiole.r, 1111tlatos, co 'oles)' otras castas. Estos fllh..1os, que so11 CaSJ
todns los que. tSIÓ11 rl/lpt1dm11ado.r efl el p11ehlo, &lt;jl(imw ser indios para q1111 el (l{f'a
del padido 110 fi.,s pida cobre sus derechos I ob1•mc1oflts, pL11-a q11e el padre
111irio11ero ks soco,w en ms 11ece.ridades;pero 110 quinw ser 111a11dadosJ' gobematÍfl.1
(OllJO indias, JJÍ obedece!l las conwin11es • consejos del pad,-r 111isionem.2~
Lo planteado a lo largo de e. te punto permite con. iderar gue la
radicalidad inicial de las medida tomadas por Jo é de Gáh cz e
fue perdiendo a mi:dida que la realidad de la provincia. como zona
&lt;le in ntcrn e m indio no totalmente . omctido e fu imp niendo.
I~l resultad, ue d início de una etapa sumamente compleja., en la
que la norma fue 13 pres ncia &lt;le f rmas híbrida de gobierno tanto
espirí rual como remporal en lo· pueblos Je indio , la cuales se
ndaptar n ·egún las característica. cultural · de los grupo d
población Je las di tinta zona~.
"Hijo de pueblo" , "vecino " en lo pueblo de onora a
principio del ·iglo XIX
En e ce punto se rmm la relación e. i rente emre la. forma de
rcpresenrnción polílica y la. carnet risticas pobb.cionale de los pueblos
indígenas en la provincia Je n rn a principio' del , iglo xu· CU}'II
, , steda&lt;l ccrrimrial originó que a su inkrior . conf m1aran zonas con
particulari&lt;lade: en b hi. tocia &lt;le su pobL-uniento, en las prácticas
cultumle::.; de lo: grup ~ indi ena.", en d grado de a, imilación de la
.:.1

Dd Rio, La aplirtmón

fo11al, p. 126.

28

R111/01

cultura hispánica, y en la relación que e entabló entre los indígenas y
los españoles o 'gent de razón".
Se perfilar la existencia de tres zona con caracteri ricas que influyeron
en la manera como e practicó la repre entación política. Una
corresponde a la denominada Pimeáa Baja, Opatetía y lo pueblo
mayo , caracterizada por la temprana mezcla entr indio r espaúole
que redundó en una mayor permeabilidad a la cultura hi pánica; otra
zona corre pond al territori yaqui, cuyo natural se jntegraron
rápidamente como mano de obra en la empresa de lo
pañole
esrablecidru fuera de u territorio a la par que manruvieron u pueblo
con una pre encia mínima de e pañoles· la úJtima zona e la de la Pimeria
Alta, en donde lo pueblos de misión se mantuvieron como
"conversiones vivas" por el flujo d indio "gentiles" seminómadas
ademá" de que se vieron sujeto a movimientos migratorios de población
mur heterogénea atraída por lo placere de oro.
En fa zona conformada por lo pueblo mayo, la Piro.ería Baja y la
Opatería, gran parte de los pueblos fueron considerados como doctrin ;
e decir, pueblo de indio ya cri tianizado pero que todavía requerían
una mayor in trucción. Se encargaron de ello lo franciscano de la
Pro,,incia de Jali co, por lo que . e les eguia identificando como
misiones, aunque el misionero ya no tema autoridad para manejar lo
bient: temporale,.
pesar de tal re n-ícción en algunos pueblo
admini traban la producción comunal.
En e ta. zonas de incli más cristiaruzado y con importante grupo
de población no indígena, a poco años despué de la expul ión de los
je uita. e experimentaron ecularizacione electiva pasando la
administración religio a al clero eculat. Por ej mplo la mi ión d Arizpe
en 1776 fue declarada ede de la Comandancia Gen raJ de la.
Prm·incias Interna y ecularízada e~e mismo año; n t 791 se
·ecularizaron lo pueblos de misión de Banámi~ ,\conchi, re , Baruc
y Óna\·a ..\1 poco tiempo Oposu.ra.25
E. importante preci ar que lo. procesos de secularización
:::.1 Lino Góme2
:medo So11or11 a ji11er del Jig/1J XIIIJJ. ·11 itJfart11e del 111i!io11ero
Fra,,dsco A11to11m Barl111stro, Cflll otros doC11111et1to.r io11tp/e,11mtarios, Guadalajara, Librería
hmt 19 1, pp. 68-86.

289

�.
d J~bili"mban la corporación que era el pueblo d indio·,
mencmna o t:
•
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¡ . · · ero·
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&lt;le e tas zona se con irucron t:O pue o.
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11oblación e dividió en .vecino.
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primero sujetos a lo. JU ticta. n:a e.
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En el siguiente mapa e muestrn la manera como et , •
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zonas e ~
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"r"ce ¡.. Pimería \Ita en llondc \e s puc cL pcn .· t:
1uga1. •,1p.,c
"
·¡¡ · 1 •
en
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mbina la pre"-cncia del cab1 to inotgena e &gt;
como t:u_tont:. , . e co
•
. onJe a la patería, la Pimcría
lo. justtc1as reales. La utra zona corre. p

\

l'\SIDS DE INDIOSY GOBfR,10
EN 9:&gt;NOAAA~NCIAOS
OB.SIGlD XIX.
Ba-clón.btt

Baja y lo pueblo ma o , en la que los pu blo on con iderado
doctrinas y coexi te el clero regular y ecular a í como el cabildo
indígena y los justicias real . Finalmente aparecen lo pueblos del
río Yaqui, lo cuale on con iderado doctrina a cargo del clero
secular, y u gobi rno d pend exclu i,·runente del cabildo indio,
pue en lo pueblo no había ju ricia reales ni Yecino .
l'n ca o que ej mplifica lo anterior e el d Arizpe, en la Opatería.
En e te lugar en 1 96 el cura Jo é Cayetano alcido le antó un
padrón de esa ciudad y su "anexo '' hinapa, Bacanuchi y
Huepa,·erachi· el cual dividió entre 'vecino d Arizpe' e "indio
opa ta. . u naturale '. La lista se hizo por familias señalando
nombre , calidad r dad. La lista de lo vecinos era encabezada por
el cura ro ncionad y por Frar Fernand
Ialdueño, "r ligio o
franci.cano", que fungía como capellán; le seguía la familia de
lonso Tre. ierra y Cano, intendente gobernador interino. En Arizpe
enliscó 15 familias de vecino siendo un total de 774 per ona , en
la~ que e incluían 3 7 0 'indi , apache y d má. castas con cicla
por naborías [mucho de eUos yaqui ] y 25 de la otras que llaman
moreno "; a condnuación enumeró a lo indios ' naturale ",
con cando d 56 familias que daban un total de 201 "alma ", las
cuale eran encabezada p r la familias del "governador Pedro
Galindo de 60 año el alcalde Jo é Dóram d 50 1 alguacil Carlos
de 50 el fi cal ./avier al de 45, otro fi cal figuel agote de 35, el
mador Jo e Quiaquari de 63 } el topil Ignacio Iedina de 35. En
Chinapa también e nli taban vecino indio , con su r sp ctivos
justicia . Otr padrón de l 4
levantó n po ura, donde
también e videncia la coexi tencia de vecinos e indio. en un mi mo
pueblo pero con us propio gobierno , aunque en este caso la
admini tración espiritual recaía nada rná en un acerdote ccular. 26
Lo eñalad del padrón mu traque podía haber indios que n eran
con iderad "naturale , como lo ran l denominados "naboría"",
Padrón de l i96 de Arizpc y sus anexos y Padron de 1804 &lt;le . n Felip de
Opo ura
los do. pueblo de ópata quc ad mini · tea el cura, n

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291

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los cuales no estaban sujetos al cabildo inclio del lugar ni tenían
&lt;lerechos sobre las tierras comunales, ino que formaban parte del
d nominado ''vecindario".
La &lt;lifusión de los pueblos mixto. e puede apreciar en el siguiente
cuac.lro que reproduce lo dato de población que en el año de 1802
proporcionó el mi ionero fray Ignacio Dá,:alos de "las misiones que
ocupan los religio. os de la Provincia de Jali. co", n la que coexistían
indio. "opacas, pima. ) seris" con lo e pañoles y ''gentes de todas
da es''. eñala el fraile llUt: hablaban sus idiomas}' también la ·'lengua
castellana"; c.¡u e les en eñaba la doctrina cri tiana codos I días
y se les explicaba lo drns de fiesta; que " e manejan lo fondo
comune de mi ione. por los jueces reales, us cuentas e reconocían
todo lo anos por el gobernador de la provincia"; que" e mantienen
los Yn&lt;lios sembrando maíz y otras semillas".

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r Biblioteca 1 acional de \léxico-ArcllÍYO hancisc.mo (en adelante B, , :-,f-, \f~,
n mci.1 Je las mi,;joncs de los fomci.;cam is Je la Prcl\'incia de: J:tlLco por Fray lgnacit&gt;

D:h-alo". Tecoripa, 18 Je junio de 1803, cxp. 36/ '15.1.

En e te documento e observa cómo a principios del siglo XIX.
en la Opar ría y en la Pimería Baja, zonas muy hispanizadas, e
mantiene la idea de pueblos de misión y e taba presente un misionero
que devengaba un ínodo o sueldo a cargo de la Real Hacienda:
aunque en codos ell s, a excepción de eris d l Pitic, vivían tanto
indio como "gente de razón" en cantidades similare , salvo lugares
como Bacoachi y aguaripa donde la población no indígena '-iuperaba
ampliamente a los indio,. En los pueblo enlisrado había "fondos
del común", ba e de exi tencia de la corporación que era el pueblo
de indios y u gobierno particular.
A diferencia de la Pim ría Baja y la Opatería, en la zona. de los
pueblo, del río Yaqui se experimentó una situación muy particular, ya
que i bien su administración espiritual pasó totalmente al clero cular,
los curas -en e p cial el padre ranci co Joaqtún Valdés- recibieron
pago de ínodo hasta 1769, mom nto en que fueron re ponsabilizado
de la admini rración de los biene temporales, lo cual hicieron
exiro amente, pues los incrementaron obremanera, dándose el lujo de
con truir iglesias, asistir a lo inclios en tiempo de cala.midad, no cobrar
obvenciones ni iquiera a los vecinos, ",·e tira lo gobernadores y demá
oficiale. para irlo haciendo entrar en política" e, incluso, proporcionar
bastimentes y auxiliares a la gran campaña de Cerro Prieto, así como
trabajadore, para la construcción de las barracas del cuartel en
Guaymas:!8 Así, bajo b dirección del cura Valdés, los pueblos del río
Yaqui, a la manera de misiones, ,;,i.er n una época de pro peridad, ya
sin la coerción je. uita que e había convertido en fuente de conflicto .
También habría que resaltar que a pesar d la ecularización e
mantuvieron sin presencia ignificativa de e pañoles o "gente de razón".
i bien se mantuvieron lo pueblos, ya desde la época jesuita
mucho, yaqui salían a emplearse en los reales de minas o haciendas,
o a buscar metal pot su cuenta en los placer s, por lo que es común
· ,\G, •. ramo Pro,·incia Internas, vol. 259, fi. 363-386. Expediente en ti 9ue el
ba~er_Fr.mci.fü1 Joaquín Válde soLicim e le paguen fo . inodos 9ue hn de\engado
en seis ano que sirvió la misión de anra Bárbara,. quince años la de Raum. En esr
e~pedienre 1: ejtmplifica lo compleja que fue la secularizaaón en · onora, pues
siendo el padre Valdés del dero ecular pedía. ucldos como si fuera del ele.ro rq_,ula.r.

293

�jrtJi Marro.e Mrditta ll11stos

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enconcrarlo en lugare alejado d I río como en hl Pimeria Alta o
en Arizpe, por no mencionar lugar~ fuera de. ~no~~· como Parral
0 Chihuahua. También en mucho casos v1vian rancheado ,.
di petsos por Las orilla del río". 29
principio del siglo XIX, L1
población que fue empadronada habitando los pueblo fue de 8,~32,
cifra ba tanre reducida en comparación con los 24, O que estJ.mó
1obispo de onora, Antonio ·María de lo Re es en l 785; au?que,
como apuntó el gobernador de Bacum Juan [anuel _Rot~cro: falta
alguna gente que e halla ilisper.a e ignoran su_de -~os .
.
A pesar de lo anterior, 1.,-i zona yaqui que co~nnuo 1en~o habuada
fundamentalment por yaqui , aunque ya e seoua la pre enoa de gent ~
no indígenas. egún el padrón mencionad le,~antado en 18 5, en el
pueblo de Potam habitaban tres familias de "coyot~ '&gt;_en Raum, '.~te
de españoles, mesózo , "chinos"} "coyotes"; en Hw~w , ?n~c f ~
de e pañole , mestizos, mulatos y chino · en ócorit, ~ . familia_ de
mulato , mestizos y "coyote ";en Torim, cuatro familia .. En tre
pueblo : 1cam. Belen y Bacum, no había vecino alguno. 11 En el cuadro
iguiente se proporcionan la cifra. &lt;le p blación de 1 05 para lo
pueblo del río Yagui:

t(
(('

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ai
y

D

:?&lt;1 Anroruo \lana de lo Reye·, "Relaáón hccba el año de 1784 de las mi 1ono
esrablecidas en in.aloa v onora, con expre,ión de la.e; pro,inci.'lS, su exten ión, nao&lt;JOtS
de mdios, pueblo dt.: ,~. ita, gente 9ue ti.ene cada pueblo, etc ...etc.'', en Doa1m,11tos p11r11
historra dr (;11,a/o,1• t. 1, ~léxico, Gobierno del Estado de inaloa, 195 , p. 26.
•
11 B }.1 \F, padrón gener:i.l. de lo habttanre_s U1dio del · ocho puebl&lt;~s d~I no
'faqui por Pedro Yillae. cu.a v ~icolá5 ~lada Ah--arc1, 29 de ma ·o-28 de ¡urundc

La fuerte presencia de lo yaqui en sus pueblos hace de su
territorio un enclave indígena en el que los vecino son una ínfima
minoría, por lo que se puede considerar qu en sus pueblo fracasó
la política imperial de hacerlo pueblos mixtos. La con ecuencia
fue que el cabildo indígena continuó siendo la principal autoridad
en los pueblo , de conociéndose la competencia con los justicias
reales y lo conflicto con los vecinos por la tierras de lo. pueblo ,
lo cual hizo de ellos la etnia con más capaódad para defender su
privilegios corporati: os.
El caso de lo yaquis es el que de mejor manera expre a que la
presencia de lo misionero jesuitas no era indispensable para la
obmivencia de la comunidad indígena ya que demo traron tener
la capacidad para autogobernar e y explotar productivamente los
recursos de su territorio. En los año po teriore a la expul ión de
lo jesuita continuaron eligiendo a sus cabildo ra in hl fuerte
intromisión del misionero.
En las misiones de la Pimería Alta, como zona de contacto con
los "indio gentile '\ obrevivió el "método antiguo", término usado
para hacer referencia al que lo je u.itas habían aplicado para el
gobierno de lo pueblos de misión; en la época po terior a u
expulsión ignificaba que los fraile franciscano tenían bajo su
administración lo biene misionales y una gran ing rencia en la
vida de los indio , aunque la corrección se dejó en manos de sus
propio justicia o de lo ju ricia españole .
Como zona de frontera con lo "indio enemigo ", lo apache ,
la pre encia de españole y "gente de razón", era mínima; sin
embargo el descubrimiento de vario placere de oro a fines del
siglo 1.'VIII atrajeron a pobladore no indígena y la misma guerra
con lo apaches orilló al e tablecimiento de vario pre idio , de tal
manera que poco a poco fue creciendo u pre encia.
i, a pesar
del _''m~todo antiguo", los puebl de mi ión pa aron de er pueblos
de mdto , para convertir en pueblos mixtos, como e aprecia en
el siguiente cuadro:

1 05, exp. 37 /823.1.
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TOTAL

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:!'

689

26
11
19

3~

,..¡

dos".

''N amrales": 65 pima , 2 mulatos y L}'Urna, aparecen con d encabezado

100

~I

111
36
163
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1~8

!31
:7&lt;i

.. j-.o~d---.d_p_u_e_b_lº_t_(..,...". .G
. _e_n.,..t"Te_d~e-R_·-az,,.o_
· n-•....
•: _1_4-.mu
- la-to~s-,.....7...,o,-p_a ta_s_r--,9.--i
vaqw.
ICncóspe--ra---+--d=e-...«_
_·hi
_·

-1

San Ignacio

Magdalena

rn
1979

asignacion dada por el origen étnico.
[

Padro nes J e h~ misiones Je la P1merfa Alta, 180 l. lt\AS, rollo 99•

296

·anLorcnzo

103

y

JJ

"Naturales": 23 pápagos, 37 ptnlas, 1 opa.ta, 1 yaqui. 4 },imas; "Vecinos":
29 "de razón", 5 pi.mas. 5 yumas y 1 opaca, a todos ésros, e;,i:cepto "uno de

IO~

En el cuadro siguiente se ob. erva otro elemento interesante:
egún la información proporcionada por eJ mü,ioncro, l~s pue_blos
de misión . e podrían considerar nmltiétn.icos por la coex1stcnc1a &lt;l,
diversos grupos tanto indígenas como no indígenas; ademá:, b
categoria de 'narurale " o de "vecinos'' no te~a nada qu~ ver con
la calidad étnica. Si tomamos en cuenta lo ya sena.lado anteriormente
sobre la rnanern como los habitantes de los pueblos decían . er' hiios
del pueblo" 0 "vecino " según les com·inicrn, se puede cons~der:u
que tales denominacione tenían que ver con la dependenc1~ J
misionero \' Jcl gobi mo iniligcna, que daba acceso a los bien s
corporativ~ . De tal manera que pudiera considerarse que la
adscripción dependía má. de una decisión individual, que de um

n

Tumacicori

lmuris

fl¡¡['

ETNICIDAD

PUEBW
1-0TAI.

19

19
().\

S1111l a lc,-ei,11

RALES Y VECINOS EN LAS MISIONES DE LA PIMERIAALTA, SEGÚN
EL GRUPO ÉTNICO (1801) l l

aturales e este pue m): ptmas, 5 m ros, 1 yaqw, papagos y
}'Urnas. ''Vecinos": 40 mutuos, 11 yaquis, 6 opatas, 1 pima y I yuma.
&lt;(Naturales»: 42 pimas, 22 pápago y 1 yuma, «Vecinos)); 7 mulato , l
opata y I mestizo.
«Vecino de Razón»: 30 españoles, 65 mula ros y 5 vaquis. En el encabezado
tamba:n menciona que está &lt;&lt;despoblado de los naturales ... ))
aturales": 40 mulatos, 3 yuma , 1 opata y I pápago. "Vec~in-o-s=11-: ~
c ·pañole .
''Naturales": 88 mulatos, 2 yumas y 8 yagws. ''Vecinos": 13 españoles.

amaA11a
!iiric
Tubutama

"Naturales": 12 pápago (uno es el gobernador), 6 yumas, 8 pimas, 1
ata · 1 a acht:. (&lt;Vecino »: 8 t:s añoles.
''Naturales": 7 pápagos, 3 yaqui.s, 16 pirna.s, 4 yumas, 3 apaches y 1 de
rnzCin. ''Vecinos": 114 "de razón", 10 ya ui.s, 3 opaia v 2 yumas.
" atmales": LO pápagos, 7 pi mas y 2 yuma ·.
' anuales": 34 p1ma , 20 pápagos, 5 cocumaricopas, 3 ;urnas \' 1 cahuen.
''Vecino ":72mestizo .29yumas, 18mulato., 18 e pañoles, 12coyotes,

1,\cil
¿en Xavicr cid Bac

'T •
1 ucson

Caborca

~~=Piciqui

2 yaquis, 2 s:tlchedon) 1 pima.
' aturales": 60 pápagos, 53 pimas, 3 yumas, 2 apaches J I gileño.
''Vecinos": 14 es , ñoles, 1Oco ·ore , 8 'Urnas, 4 mestizos · 3 mulatos.
" anual.e ": 199 pápag s, 26 pimas y 6 gileño .
''Naturales": 108 pirnas, 47 pápago , 31 yumas, 4 opa tas, 2 españoles, 7
raquis y 5 seris. «de razón»: ilegible, sólo se alcanza a di~tin · 3 yumas.
''Naturales": 83 pimas, 2 pápagos, 4 yuma , 3 yaqws y 2 seri . Vecino
(«de razóro,: no se especifica nación, no \ienc este dato.
' amrales": 61 pimas, 44 pápagos, 4 ya9ui y 1 ruma. Vecinos («de
razón»): no se especifica nación, no viene este claro.

-lbid, ------13

297

�_los/ ,\1t1rms .\foii,w /lusms

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'
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aJ

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&lt;l

Los cuadros anteriores muestran que 1o. pueblos de misión de la
Pi.meda lta se habían convertido en auténticas Babel, donde i
bien las etnias originarjas de 1a región (pimas y pápagos) comrnuaban
iendo una mayoría coexj úan con individuos de los mru diverso·
orígenes étnicos: yumas, yaqws, ópata., . eri , gileño , caJcb dones,
cocomaricopas, apache., mulato., mestizo , e pañole , seguramente
atraídos por la bonanza en lo· placeres de oro de la zona.
La chsificación que hacían lo misionero de lo pobladore
como "nacurale " o '·vecino·• , no indicaba que fueran indios de b
región o españole y ''gente d razón". El r' rmino ''na rurales'' en
reali&lt;lad identificaba a los incfüiduos que e tab:m bajo la depcndencu
del misionero ,,, del gobierno indígena, mucho de los cuales eran
indios de fuera de la zona corno yaquis, óparas seris, yumas, apache ,
etc, e incluso "gente de razón'' como españoles, mulatos y me. tizo .
En contrapartida el término ''vi.:cino" también encubría diver o:
grupos tanto ''de razón" como índigcna . E en situación sugiere que
1 pueblo de misión, como entidad corp&lt;)l"aÜ\·a, podía sub ·i. tir
integrando como "hij s del pueblo" a una ~erie de individuo~ 9uc
no respondían a lo mccanü,rno. es amemales del antiguo régimen.
1110 má bien a La com·eoicncia pc.r ona.l.
~

t&lt;
(('

c

y

J

n

A manera de conclusione
A fine. del siglo ~~·[TI lo. pueblos de indios de la Pro\·incia d
onora se habían com•ertido en pueblo, mixtos principalmente en
la p1mcrías, la Opatería y lo pueblos mayo·, en lo que no estaba
clara la linea que disrin!--,ruÍ:1 a los "hijos del pu blo" y a los Yecino
"ele razón''; a pe ar de lo cual se seguían mam nicndo, aunl.Jue
menguado~, Lo. bienes del común y los cabildos indígenas.
Todo lo anterior ignificó que en cacla pu blo había dos gobierno :
.. cl e1pue 61 o ' y otro a
uno qu rcpn:senta ba a 1os " natur,al e " o "l11¡os
lo "vecinos''. El primero, guc era el cabil&lt;lo indígena, clcfendia lo

estaba bajo La jurisdicción del cabildo indio o del ju ticia real
dependía de la decisión individual, egún la conveniencia de cada
quien, pues tenía que ver con el acceso a lo recur o del pueblo
como también con la carga que e debían afrontar, lo cual hacía
que la da ificación corno "hijos del pueblo" o como "vecinos ' fuera
muy aleatoria.
Lo anterior ignificó innumerables conflictos entre ambas
in rancia de autoridad sobre todo en lo referente a las tierra · pero
también había intere e comune que obligaban a actuar a la par,
como cuando había que enfrentar a enemigo externos al pueblo,
como podían ser los ataques de indígenas nómada como lo apache
o seri ; también cuando olicitaban a La autoridades uperiore
resolución de problema como la carencia de ministro religioso.
Por orni parre a man ra de enclave, lo pueblo yagui permanecieron como pueblos indios con e caza pre encia de Yecinos, lo
que permitió que el gobierno indio continuara in competencia en
la admini tración de lo biene comunale .
La ituación de e.rita en lo pueblo de indi s de onora, rá un
elemento de pe o cuando e pre enta. la irrupción de la repre entación
política liberal, a partir de 1812 y obre todo despué de 1820, pues
la nueva legi lación pugnará por la de aparición de lo gobiernos
indígenas y sus privilegios corporativo . En Lo pueblos mixto la
divi ión entre "hijos del pueblo" y ' vecino " ignificará fuerces
pugna8 interna siendo favorecidos los últimos. En los pueblos
yaquis, e proce o se vivirá de manera má lenta po ibilitando
una defen a má exito a de sus privil gi .

derechos corporaü\·os del pueblo ant la presión de lo,; vccmo. por
apropiarse de tierra &lt;le manera particular; los ,ecino, e taban ba10
la aumridad d, un justicia re-al. casi siempre un teniente o ce mi. ario.
quien representaba us inrerese .. J\l paree r la definición &lt;le quien

298

299

�(

La Guerra Cristera

t

T
(

J

Guillermo Gerardo Ortiz Reguer·

a

FFL/U NI

I
, . . Y yo pregunto, en e

ta guerra ¿quiéne.

son lo. fanáricos?

¡Preparen!, ¡.\punten!, 1f•uc~o!...
y cae la imagen Je madcrn de L, Virgen Mana al 5Uclo
fusilada por ónlt..'flc del general Juan arza.
" e necc. ira mucho valor para enfrentarse
a una imagen indefensa"
expresó enconcc. el ex-gobernador de , uevo León,
9uicn dumnrc . u gobierno durante 1914-1915
había prohibido el culto religioso 1

d
J
ti
((

c

Antecedentes

Lo

h

r
al

r TRf. l \ lGLE 1,\ y EL E T \DO mexicano tienen u
origen a mediado del iglo XL' con la Leye de Reforma que
decretaron la eparac1ón de igle ia y e tado. En la mayoría de lo
pai es e. ta polémica epa.ración se habéi dado en el último cuarto
del iglo XVIII, con la revoluciones políticas gue convulsionaron
al mundo.J
in embargo a pesar de la promulgación de dichas leye , su
aplicación no había 1do del todo efectiva. Durante el porfiriato la
PROBLI \f \

- - ---Becario de.:! entm de Esrudio

Humanísricos, y alumno del

olegio Je

1ología, t.\. L

o

'365 Grande$ uce. os de e re •~lo", U.\'ort,, 1D, 7 de mayo de 1999.
l léctor, Mcyer Lorenzo. .r~ la sombrad~ la &amp;:vol11rion n1e:..ico110. Editorial
C:1ly Arena, [Ouinta ed1c1ón] \féXJco, l99I, p. 103.
2Aguilar,

301

�C11illtrmn

l lesia católica había con. en-a&lt;lo al uno bc.:neficios y había logrado
que la reforma no e aplicara inrcgrnmemc.:. _uando menos este tr·
el emir de lo C( n tiruy ntcs de 1917 quienes se encargaron d
de jar claramente 1::xprcso é e . entir en la onstirución del 17. Pnr
ero la&lt;lo, el pen ar de algunos revolucionarios era que la I"lc ia
católica no babia toma&lt;lo parrido a fa,or de lo. pobre. Jurante !a
R ·volución, cosa que -e cobr&lt;'i con cree · al m mento de legi ·lar b
ya mencionada con ti tución.
Pero anks de 1917, duranrc la Re,·olución ya había mue tra
del amiclericali mo de algunos jefe militare y líderc. radicale ra
que . • r •bcionab,t al clero con el \'i jo orden. Por iniciativa propia
alguno gobernad re · ¡ ft.s militare -, te maron diforcnte .iccionc
para someter al clero: \ monio 'illam.:al cen6 templos en ' ucv
León; Alvaro Obregón encarceló al obispo de Tcpic ) e,·iLit, a
sacerdote. de e. e lugar y de Guadal. jara: f-rancisco Villa cjtcutú a
cinco fraile lue m de triunt. r en Zacateca·, 'ah ador i\ lnrado
conYi rrir&gt; el obi. pa&lt;lo I r-. rérida en una cscud,1 normal· al mcn
l O gobernadores c.·pulsar &gt;n clérig s e. tranjeros de :u. respecti,·
ta&lt;los; y ( arranz, d ecri.:t • un le) obre lo inmuebl
pcrtcnccicmc al clero.
Pero • &lt;lcm: de la iniciativa propia de algunos jefe. militare!.
gob rnaclore..;, el ataqw.: al ckro era también. promo\'i&lt;lo desd 1
gobi1.:rn &gt; ti,;d ral, tal ) como lo muestra el iguicntt: testimonio de
1916 t¡ue e p arte de un men aje que . e enviú a todo· 1
mbcrn adort: .• rubricado p ,r el subsc retario Je Gob rnaci •n
encargad &gt;d 1&lt;lcspacho humd Aguirrc Berhmga. n éste !-C im·truía
a cad: uno de 1) · cjecutiv s cstat::tle a yue:
.• .se .rirt't1 /Qmar las 1!1edidt1s q11e rnry re pmdmleJ a fin ,I~ intpedu; d nt1Y) tú
s11sfamltmlrs legali ~, qu e11 tSt1 e11Jidad de su 111ando ·e esté 1/i rnndo a rabo dirl
obrad, 1dfrión del rli ro d 11s lld1do.i; ronsi ne ll lf/S q11e h11sl11 (}hon st
h •,111 /¡ rho r1,lpalJ/es d tra11s n:SJ()TJ a i ron10 lús q11 llegado ti rmo m d I tttro
lo /11 rm. tt !u a11torid1d m· rpo11 i nte.
l i lacia • Car! ~ 1 11/a h1,ptflJI11mto, P/11/am, l:/ía.r ,11/e.r. //i,17 1920. Ed110.n.1l
nd d ulrum un "mica. \1 x1c . J9t S. p i&lt;
' M das,lb1tl, p. l 96.

32

r..

Ortt Rtg,1er

Pese a que bregón p rsigui · al clero y qu en 1915 había
ordenado .pul. ar del paí a un grup de acerdote en repre alia
porque la lgle, ia e había n gad a dar una co peración
de proporcionada que le había exigido durante u período
presidencial el onorcn e convivió en ten a calma con la Iglesia.
Durante este período e regi eraron alguno incid nte que
encendieron lo ánimos de amba part . Tal es el ca o de la
ceremonia de la colocación de la prim ra piedra en el cerro del
Cubilete, en Guanajuato d nde e reunier n má de 40
per ona
el t t de em:ro de 1923. n re pue ta a este acc , 1 1- del mismo
me r año, breg · n expulsó de manera sin ular al elegado
apostólico Monseñor ·ilipp1. 1 E
I R publicó é e día lo
F

I

-. T\

RDE1 AD , H Y ~\LE P.\R.\

AD

DEL Pi\PA". Ante la noticia ine perada
el cardenal Gasparri ecretario de ~ -ta&lt;lo de . anridad le reclamó
a Obregón con un cable el cual fue con te ta&lt;lo por la ecretaría de
Relaciones Exterior indicand &gt; que el Cardenal Ga. parri había
participad en acto político p r lo que había c.¡u aplicar la le ·.
Lo. reclam d las in titucione católica , tales como: La Dama
Católicas, la . oac100 atólica de Jóven
I xjcano (1 J~ ,
lo Caballero de ol 'o y demá orga.nizacione. , no e hicieron
esperar, pero su voce n fueron escuchadas y aunque pidieron
hablar con bregón no fu r n recibid s. ~
En Octubre de 1924 durante la celebración del Congre o
Eucari tico acional el gobierno prohibió adornar las calle y los
edificio. y mandó retirar d lo balcones d las ca a roda irna en o
alegoría con tema religio . Obrero de L'l onfederacióo Re ·onaJ
Obrera Mexicana ( R 1 cortaron la en rgía eléctrica del teatr

r

donde . e realizaba el
ngre. o amenazaron con ce. ar a trabajadore
católico I é t re tabl cían el . erv'Ício.6 in embargo est . solo
eran pequeño incidentes c mparado e n lo que e taba por ocurrir.
Ttempo. difícile e a •ecinaban para el pueblo de léxico que apenas

Reguc
6 Rcguer,

oa ud .D1tUJ' 111idererho.T, mol,Editorialj us, Méxic, 1997,p.17.
ibid., T 1, p. 27.

.'\03

�llt.. r7'11/G

se reponía de las gu rra · inte tinas d la d · ca&lt;la anteri r qu tanto
lo habían lacerado.
Inicio d 1 e nflicto

~l 30 de no\'icmbr de 1924 a. umió la pre idencia d la república
d gcmral Plucarc Elia. alle. , i ndo ecretario de lndu tria
omcrc.io u ami o incondici nal, Lui. . 1furone.
El 21 de febrero de 1925
undó la I I ia ~atólica me icana
pre idida por el Pr ·bíter Joaquín Pércz ' Budar a qui n .e le U
1 'Patriarca Pérez' acadot inquicco c¡ue había in sado a la
f e; n •ría en la "Lo 'a Ami o de la Luz" en el e cado de V ra uz.
La fundación de '~ta igl :ia fue promovida por allc quien e n
e to prctt: nclia Ja ·par, ci • n d la I l ia católica en lé ·ic con
Rom . u formaci6o fue implcmcncacla por Iorun . quien jumo al
"Patriarca P · rcz", eJ ac rdote fanucl T.. Mon , 100 hombre de
1 R I ·e pre oraron n I atri del tcmpl
!edad''
obli , ndo al párroc J\lcjanclro tlu 'mre des el templo.
La rc. puc ta de los cacólico no hizo e. pcr, r y 1 14 el marzo
de l 9r fundaron la Liga acit nal De en ora d la Lib nad
Rcli ri -ª· E. t era una a ociación d caráct r cívico formada pot
católico que e oponían a la on timción del 1 quc, a u juici
lo e n. idcraba ciudadano de egunda. En u prim r comunicado
manife · , ron 9ue luchaban por: lib ·rtad plena d en -enanza· d r, cho
común para 1 &gt; católico ; derecho común para la: igl ia ; y derecho
común para lo tr. b, jadorc. cat · lico.. u prim r pre id ente fue
Rafael _cnic ro y VillarrcaL
o mocho del aniversario &lt;l la pr mulgac.ión d In on titucion
n febr ro de 1926 fue enrrc\'i tado por I periódico
JVER AL
1 zobi po d Mé.·ico, Jo. é rora r dd Rí qui n ratificó lo qu
había e, pre . do h, cía nue\· · año cerca de le inju to } nticlerical
de algunos articul( · d la ,n citución y qu lo católico r i tirían
cuak1ui r inr nto para u aplicación. alJ s tomó ta. decl 1raciooo
como un desafío} en re pu ta con ignó a lora y d I Río clau uró
'R
r, Dio1 mrdrmh . T l, p. 19.
Rcgucr, /bid. . T 1, p. i S.

,,

lrt1z

r

vJrio com ·nto

igl ia , :pulsó del pai. a 2
auanjero . , e .1plicar n en vario c tado m &lt;lid para limitar 1
número dc ac rdot . También fu
·pul d eJ nu \' d 1
apo tólico 1 n eñor Jorgl: aruaru baj I c r &lt; d d claraci
&amp;Isas e n r lación a u nacuruento pr fe i •n ) r ·Ji
La Ley Call

fJ dill 2 &lt;lc tulio de 1926 public6 n d diario o ia1 la "1 • allc. ''.
la cual con ·i úa en uru reti rm al • li o Penal , brc · elit ) falr
en mar ña d cult rdi · ". f ley mraria en \'.i r 1 prim ro d
o del mi mo año r cont mpl. ha una ·cri &lt;l re triccion \'
obligaci ne para el ejercicio del cult rcli ri } d u mini ·tro Entr
e ·a· pr: rubí, lo · mic:mc.:: extranj
e m , mini ero d culto;
~ diri 'ch por r ligio o. ; · rd C- m ná ti ; participaci · n en
polítka para lo mini. cr de ~ult0, , í com d otra mcdit..la 9ue
acotaban la participación d la: iglesia n 1a vida d · la e munidad.
La res pu t de la 1 tl i1 cat •lic fu la su •1Sión &lt;lcl cuJc mi. ma
que entr6 en,.¡ or el mi mo &lt;lfu que la Ley alles.. I templ · de t
la república fu r n e rrad s \ e declaró oficia.lmem la u pen i •n de
cult El día antcri Jr • r hecho oficiar n mi. y · admini.
n
sacramento. de bauti'-mo, ce nfc i •n, c muni •n y macrim nio en form
tumultuaria . la 9ue el pueblo r pondió efusivam nt .
na \'CZ u p n&lt;lido I culto, una comí ión I ob1 pos solicitó
audiencia con allc.: para e prc ar u inconformidad p r :!a le)c
anticlericalc . La re puc ta de Calles fu inm cliata y taj: me: \ su
juicio, a lo católi o olo I quedaban do. c. mino , " • ~ n rr o
o Ja arm. .. .1 Anr l. &lt;li } nti~, plam ada p r allt.: lo. catoltco
organizaron en ep icmbre de 1926 pr enrar n ame 1
ongre ·o varia solicitudc d cambio a l. 1 a, al
do
millone~ &lt;le firma . L,1s olicitudcs u ron de. had por el #on re o
con un lo , oc en contra del diputado :rn to I lid al o yui ·n fu
fuenem nt ho ·ti ,a.do por su e mpañ ro. en la ' marn.11
• ?Uilaq ~I ·cr, ! /a sombra dt la Rri'Q/11tió11, p. 1112.
11;\r r l\k yt:r. lbid.. p. l03.
1
R guer, D1as &gt;nti dtrrd.l{J. T 1, p. 2J8.

�(, 11i/la1'Jn C. O,tiz R~1trr

e
e
\

Lo primero brotes de Yiolcncia no se hicieron e perar. El 15 de
agosto de 1926 aprcb ndi ron en Chalchihuites, Zacateca al cura
Luis Bátiz y a tres jó,renes de L'l ACJ M y fueron remitidos a la capital
del estado. Al enterarse dt: a acción, Pedro Quimanar, oriundo
del lugar \' quien había sido militar n.:volucionario, a petición de un
grupo de católicos ele! pueblo decidió ir tra lo. federales que
lle\'aban ~ los pre os. Al darse cuenta que eran p rseguidos de cerca
lo fcdcraks, bajaron del auto a lo detenidos y lo. fu ilaron en ]
acto, dejando en . u huida los cuerpos inertes de lo. apresado _12
Lo" católicos de Yalparaí. o, Zacatecas se levantaron en arma }
pusieron al frente del improvisado ejército a un joYen recién casado,
.t\urelio Acevedo. En ,·ista de que había numerosos grupo
lennta&lt;lo · en armas, la Liga decidió organizar a codos lo. grupo
tiue empezaban a lc\·amau:, quedando al mando de René Capistrán
Garza. 11
L'l Liga se entrevistó con los obi. pos y pr semó un memoránd um
ju:·tificando d moYimicnto armado y . olicitó un . tutlio a fin de
legitimar dich mm•imiento bajo los cánone de la Iglesia y en ca o
de yue así fuera, solicitaban qu se les asignaran capcllane
ca tn.:nscs que asistieran a ia tropa a~i corno recursos económico
para sostener la lucha. l ,o. obü,pos comesraron que el tno\·irniemo
era le ítimo. on relación a la solicitud de que se asignaran capellanes
y rccur o ccon6mico , la re_ puesta fue de 9ue carecían tanto &lt;le
. accrdoh.:s, debido a la cri 1 , así como de recurs económico .. L1
Liga hizo circular un comunicado en el que informaba al pueblo &lt;l
i\Iéxico las accione. que había emprendi&lt;lo.
A partir de entonces un amplio sector el pueblo mexicano e
l:nfrascó en la s guncla guerra intestina del siglo X:' después de la
Revolución mexicana que tanta. vidas había costado. Luchó por
e pacin de rres año. de 1926 a 1929. Lo 'cri, tero ', como se le
cknominaban, ·~ levantaron en arma en los estado_ de Jalisco.
Michoacán, Durango, JUertero, ~olima, "ayarit, ~do. De ~léxico.
Guanajuato Querétaro y Zacatt:cas. El Movimiento lle:_,-ó a contar
1~

P

Reguer, DiosJ' mi dmcho. T 1, p. 18 .
Reguer, ll11d... T l, p. 197.

con más d 50,0 O h mbre en pie de guerra.
perdieron más d
90,000 vida entre la bajas se cuentan 12 gcnerale , 1, Ooficiale ,
55,000 entre oldados y agraristas y 35,000 cristero . La guerra no
fue resudta por las armas ino por las negociaciones dirigidas desde
Washington por el mbajador de E tados U nidos en l éxico, 14 como
se verá de pués.

Atentado dinamitero en contra de Obregón
Una vez que Obregón fue re-electo, muchos católicos pen aban
que la per.ecució n religiosa con tinuaría y que era nece ario hacer
algo para frenar esta sicuación. Fue entonce cuando el Ingeniero
Luis Segura Vilchi decidió ejecutarlo y urdió un plan para llevar a
cabo su propó ito. Lo primero que lúzo fue pre entar su plan ante
d comité direcfrvo de la Liga pa ra obtener su aprobación. in
embargo lo dirig nte de la Liga le negaron su autorización para
realizarlo. E to no l hizo desi tir y decidió accuar p r cuenta propia
basándose en lo principio del teólogo e pañol D mingo Bañez
enunciado trc iglos antes en lo. que m nciooa "La República
está en perperua guerra con e, te tirano; Luego cuaJ9uier ciudadano,
como soldado de la nación, p drá matarlo." 15
Luis egura Vilchi , Ángel Castillo, ahún Lamberto Ruiz y
Juan Tirado Aria se juraro n lealtad en caso de cr aprendid s y
ejecutaron el plan d inamitero en contra del auto móvil de O bregón.
Pero esa ,·ez, la uene esruvo de parte del onoren e ya que solo
una de las bo mba e talló, y alió, co n ap nas uno ra guño del
atentado, lo que no le impidió, aquella tarde asistir a una corrida de
toro . 16 Ante e1 fraca o del plan Luis egura e aper onó en la
corrida d toros y aludó pe r onalrnente a Obregón, logran do con
e ro la coartada perfecta que lo mantendría fuera de toda ospecha,
ya que sabía de la prodigiosa memoria del pre idence electo. i- in
embargo uno de lo participantes del atentado había sido capturad
\· \ le)·t:r, A la son1bra dt la Rt/10/111:ión. p. 103.
is Rt:gut:r, Consuelo. D10s y mi derecho. Tomo 2, Editorial Ju., :\lé.··co, 1997, p. 11.
16 Regucr, Ibuf., T 2, p. 28.
17 Rcgut:r, lhid.. T 2, p. 33.

1•. \gu1lar

307

�Guill,m10 G. Ortiz Rtg11,r

e
l

) con el registro del carro que estaba a nombre. de Humberto Pro,
había ido capturado además de él, su hermano, el sacerdote Migue!
Agusún Pro, quien nada tenía que yer con el atentado ya gue d
presbítero se: había mantenido al margen del conflicto.
Al encerarse de la inju ta detención del Padrt: Pro, Luis cgur
decidió entregarse, haciendo prometer al General Roberto Cruz qu
respetaría la vida dd presbítero, a cambio de que él confe:sa e quien
era el cerebro del fallido at ntado. orno era de esperar e .ru7. no
cumplió u palabra, pero reconoció que egura Vilchis era · m·~
hombre que Pro y tan culpable como el curita en el atentado
&lt;linrunitero. J\ ; ·e si senú que lo hubiera tronado". 1H Pe e a la pr me a
de Cruz, Tanto Lui. egura como lo hermanos I lumberto y i\li rucl
Agustín Pro uárez fueron fusilados el 23 de oviembre de 19T.

J

El ase ~inato de Obregón
Pero, finalmente la suerre del sonorense ya e taba echada.
·•EI 17 de juli de l92 , el rayo de la guerra', el mejor gt:n mi
mexiamo de todos los tiempos, el único y_uc jamás perdió w1a batall
murió~ m:1nos Je un hombrecillo tembloro ·o, cayó de bruce en un
plato de rnole.'·

19

La idea de ejecutar al general Obregón llegó a .Jo'-é de Leoo
Toral de manera por demás forruita. Estando platicando con b ~b&lt;lrc
Cunchi ,l. ella comentó 9u1: la mejor forma de gue ·e solucion:1r:1 el
e mtlicto, era que st: murieran el general Obregón, Calle. &lt;:1
''Patriaren Pérez". Luego . utgió d comentario de la noticia Je b
muer e del piloto avíador Carranza quien había fallecido a
consecuencia de un rayo, comentando entonce. León Toral lo q
había oído aJ rcspc:cto en un mmvía: "Pue cosa Je Dios" agn:gando
é:, te "¿Cómo ese rayo no le cayó a ( bregón?" -sea plá icn sirvió de
in piración a Le6n Toral para llevar a cabo e] magnicidio. ! 11
.~egún declaraci ne. del propio homicida, a partir de la pl:ítica
8 ,onz:íh.:z, h:rnando \l. \lal11r_¡·1111mrporCni to Rtr, A.rprclos dél,muliad11. F lit.id
p ,r la \ •A,\!, ~iudadd1: ,\léxico,~[fxico.2!}(ll. (pn111cr.ireimprc ibn) p. 14,
onzálcz, ,\((]/,11· ' 11Hm·r, p. 22-t.
' Rc:gui.:r, /)i,,.r mi derrrho. T 2, p .2 1.
I

08

que so~N';O con la Madre oocbita, comenzó a urdir un plan para
llevar a cabo el magnicidio. e dio a la rarea de. de conseguir una
pi tola, hacer prácticas de tiro al blanco y con eguir cartuchos hasta
conseguir, entre otra cosas, una bendición especial por parte del
Presbítero Jo é Aur lio Jiménez Palacios a u persona, cosa que
aprovechó para pr entar el arma del magnicidio al momento de la
bendición. Posteriormente, al er cu.e ·tionado obre e te hecho el
pre. bítero declaró:' Las pi tolas matan p r er pistola no por estar

bendita ". 11
El asesinato fue fríamente calculado y planeado por el asesino
solitario quien no comentó con nadie su intención de llevar a cabo
el magnicidio. León Toral e tuvo varios día vigilando los
movimiento de Obregón hasta encontrar la oportunidad adecuada
para llevar a cabo su acción. La ejecución se realizó en un restaurante
del sur de la ciudad de México llamado "La Bombilla'. León Toral
se le acercó al pre idente electo, e n el pretexto de enseñarle una
caricarura que el magnicida le bahía preparado. na vez que e tuvo
cerca de bregón, León Toral ase tó el golpe mortal de cargando
en varias oca iones u arma en el cuerpo de bregón quien, esta
vez no correría con la buena uerte de salir bien librado. El !aneo
de onora, que tantas vece había salido airoso de múltiple batalla
y un atentado dinamitero, y que, en alguna ocasión di jo que olo
iba a morir cuando alguien e ti.mera dispuesto a cambiar u vida
por la de él, había encontrado a alguien que í estuvo dispuesto a
ofrendar su vida en aras de un ideal ya que bu caba la libertad
religiosa para el pueblo de México.
Jo é de León Toral fue apre ado y juzgado junto con la Madre
Conchita en uno de lo juicio más difundidos en la hi tocia de
México. El juicio fue trasmitido por radio, en vivo y en eñal abierta.
Finalmente León Toral fue fusilado en Lecumberri ti 9 de febrero
de 1929 y la Madre Conchita fue enviada a las Llas María con una
condena de 20 año .22
E/Jtmido d1• 'foral,, lo Madre Co,rchito1 Versión taquigráfica re. rual. Edirorcs:
.\lducín \' De Llano. A.E P. }.léxico D.r: in fecha, p. L95,
u Reguer, Dios) mi dmrho, T 2, p. 300.
21

09

�G11illmno G. Ortiz ~""

e

e
)

Lo arreglos

apo tólico ' d referéndum' , e decir, que sólo tenía facultades para

...1conflicto cristero, llUt: a nadie convenía, había tenido infructuo. o
intentos de soluaón que no habían pro perado. La participación
decidida de Dwight Morrow, embajador norteamericano, durante
lo. arreglo fue por dcmá determinante. Este embajador había
llegado a Mé:íco con una doble intención: la de solucionar lo.
problema que habían surgido con motivo de la aplicación de la le ,
en materia petrolera y la consecuente afectación de compañías
americanas, que n ese entonces manejaba el petróleo mexicano,
así como apurar lo· acuerdos que pu. ierao fin a la gu rra cristera.
U na vez que lorrow logró un acuerd a avor de la empre as
petroleras se a •ocó e.le lleno a la solución del conflicto cri t ro
fungiendo como interlocutor entr lo: obi pos me. icano. y l
presidente Calle . 2.,
Duranrc el uanscur o de la guerra ·e dieron varios intentos para
llegar a un.a solución. Tal es el ca o de las entrevistas que el
Presbicero J.J Burker sostuvo con Calles a ugcrencia y
convencimiento de ambas partes por parte dd embajador l forro\v.
Con un intercambio pre\'ÍO dt: carta 9ue fueron, amba_,
cuidadosamente revisadas en u redacci · n por d mismo Morro\\',
Burkcr } Calle e reunieron ccretamente en an Juan de Ulúa
'eracruz). uanc.lo todo parecía e tar marchando bien una
dcclarncione hechas al London Daily Expre s por el obispo
Monseñor Dínz. qwen ignoraba lo avances que • dab:m en an
Juan de lúa, exacerbó al pr sidente Calles quien enfrió L
negociaciones. Po. teri rmente vendría el a esinato de )bregón.,
hecho que por ·i mi rno imposibilitaba un pronto acuerdo. ~4
Lna. ez 9ue Emilio Pones ocupó la pre. idencia, Gil, Morr&lt;&gt;w
apar ció nuevamente en escena ', no ce anclo en la tarea que e
propuso, logró que ambas parte. e tuvicran de acuerdo en reiniciar
la negociacione..
1interior de la lgle ia las cosas marchaban de forma diferente.
Ruiz y Flores, obispo de Iorelia, fue declarado en el exilio, delegad

informar al Papa, no para llegar a acuerdo . EJ papa Pío ., mandó
un cable autorizando negociar acuerdos siempre cuando la Igle ia
no claudicara ai aceptara la intromisión del e tado en a unto
mremos propio de u ministerio; también pedía que e evitara un
e cándalo y se garancizara la vida Je los cri teros.
A insistencia de forrow los obispo Ruiz y Flore y Pa cual
Díaz ,·iajaron de su exilio en los Estados Unido , a la Ciudad de
léxico para entre,Ti tar e con el Pre idente Porte Gil. na vez
iniciado el viaje, en la segunda e tación enganchó u vagón eJ
embajador forrow quien tomó la iniciativa y marcó lo tiempo y
las formas e hizo Jos preparativo para la reunión con Porte
il.
Lo obi p s fueron prácticamente incomunicado y no e les dejó
hablar con nadie antes de hablar con el presidente me...x.icano. El
secretario del ubcomité Epi copal, ( ' rgano que presidia la Iglesia
en México en au encía de sus jerarca en el exilio) figuel de la
Mora, obispo de an Lui Poto í intentó infructuosamente hablar
con Ruiz Flores con Pascual Díaz. De esta forma los obi po se
entrevistaron con el pre ídente .in tener conocimiento pleno de la
situación real de la Iglesia en 1éxico. 25
Lo obi pos Ruiz y Flore y Pa cual Díaz se pre entaron ante el
presidente acompañados de figuel Cruchaga Torconal, ex
embajador de Cbile26 y del embajador de orteamérica. forrow e
encargó de asegurarse de que amba partes a istieran a la reunión
con una propue ta; ambas propue tas fueron redactada por el
mi mo i\forrow demostrando de esta forma sus dotes de negociador
político. Durante la reunión, Portes Gil e mostró acce ible y les
ofreció el' ro el L foro'; sin embargo nada de lo hablado quedó
por e crito. Al día siguiente los obispos se quedaron desconcertado
con el cambio de actitud del pre idente pero lo hechos e taban
prácticamente con umados. Ruiz y Flore mandó un telegrama a
todos lo obi po en Iéxico indicando la " uspensión de

~, ,\guilar y Mcyer, A lu .ron1bra tiria Rtv1.i/11rió11, p. 103.
-~Meyt.-r.Jc,Ul. /_¿, rri.r!i,1d,1. Tomo 2, l:d1torial -,glo X. ·1, Mé. ·ko, 197 3. p. 20.

Híl

r

y

r

r

:&lt; Reguec, onsuelo. Diosy mi dererho, Tomo 3, Editorial Jus, \léxico, 1997, p. l .
~• ánchez Dávalos, Roberto J. El ro11jlirto relígío10y SHI amglos, Editorial Tallere
de impresión f comunicación Gráfica 1\ de C\\ México, 2001. p. 117.

311

�hostilidade por órdenes sup riore ". Cabe aclarar aquí que, en la
jerarquía ecle iá rica, el papa e el único que e tá por encima de lo
obispo , por lo que éstos interpretaron que el cese a las hostilidadc ·
había sido ordenado por el papa, co a qu no era cierta. Los obispo
del paí doblaron las mano~.TI Lo· cn tero se enteraron por la prensa
de los acuerdos; lo peri6dico eran lanzados desde el aire en la
%onas de conflicto.
Lo· cristero estaban confundidos y de. concertados y, pe e a
eso, la ma ·oria Je ello empezó a entregar las armas iendo blanco
&lt;le coda clase de venganzas ,. masacrad por parte de lo fe&lt;lcrale .
r..turieron má · cri cero Je pues &lt;le lo· arreglos, al entregar las arma:;,
9ue los que murieron en el conflicto armado. El gobierno se había
·alido con L1 , uya una YCZ m. s ya gut no cedió ni modificó nada a
cambio, y por supuesto, tampoco cumplió lo 9ue prometió de manera
verbal durante las reunione · de los acuerdo ._'.!s
Es así como termin' un capírulo v rgonzo o de la historia del
pueblo mexicano, una guerra entre hermano , que tanta ,·ida costó
y que dejó heridas abiertas, que dier n pie a nue-vo!'i conflicto , y
que aun supuran.

Bibliogtafia:
Aguilat, Héctor y Meyer Lorenzo. A la sombra de lo Revolución ,nexzcana.
Editonal Cal y Arena, [Quinta edición] México 1991.

EljHrado de Tora/y la Madre Co11chita, Versión taquigráfica rexrual. Editare :
Alducin y De Llano.

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1973.

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Reguer, onsuelo. Diosy IIJÍ derecho. Tomo 1, 2, 3 y 4, Editorial Ju , féxic ,
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ánchez Dávalos, Roberto J. El co11Jliclo religioso y s11.r arreglos, Editorial
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C\:

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Z!lfügucr, lbid., T 3, pp. 263-264.

312

313

�e
)

1

l

Niñez y vida escolar en Nuevo León,
1910-1940
ornm Ramo E cobar"

J

UA.\1-lxrapalapa

Introducción

de desentramar la
complejidad de la inve tigación hi tótica d la educación } para
ello . ugería "plantea.roo· nueva preguntas, buscar significado
diferen te , imaginar nueva historia." (2003: 61), a esta per pectiva
e le ha llamado "la oueva hi toria cultural de la educación", pues
entre sus pretensione está la de poner énfasis en 'la producción,
difu ·ión} recepción de los di cur os educativo a cravé del oempo
y el espacio'' (lbid, p. 68). Esta nueva historia aboga por la búsqueda
de narrativas que han 9uedado fuera de las historias de la educación
-como e. el ca o de la experi netas femeninas } agregaría, las
hi toria, de la niñez- que se plamean como temas emergentes de la
hi toria de la educación, ante la urgencia de una nueva mirada que
explique cómo on con tru.ido o e construyen lo ujetos dentro

1\\TOl\ lO

'úVO,\ J-L\BL\.B,\ Di' 1 \ l\.ECF. ID.\D

•Estudiante de Doctorado en Humanidade~ con especialidad en I Iistoñ.1 en la
l 'nin:rsidaJ ·\utóooma ~fecropotitana-lztapalapa, mae. tra en Historia por El
Cok-gio de an Lui y licenciada en I Iisroria por la Facuhad dt. ilosofia y Letra de.
la Uru,cr idaJ mónoma Je ue\'O Lt:ón. universidad Autónoma Metropolitan..1lztapal1pa/ DlE- EER.

315

�\orma Ri11nh.1 f;.r.-obor

tlt lo

i temas educativos.
La hi toriograffa mexicana ha empezado a recorrer los caminos
de la niñez en el pasado (Del a tillo, 1998 y 2006: Reres 2005;
Herrera, 200 ; a.lazar, et. al, 20 6 ~ 200 : Padilla, el. al 2008),
estudios 9ue e han siruado entre las repre entacione y las accione.
de la niñez, ubicando los diferente contexto. y espacio n lo que
ba tenido pr encia. Es en esto esfuerzo p r documentar) analizar
a la niñez que se pued ubicar este trabajo curo objetivo principal
es mo. trar algunas característica de la niñez nue,•oleonesa en do
e. c nario (el campo y la ciuda&lt;l) y n dos periodo. relevantes Qa
Revolución y posr volución) para ub ervar la complejidad de la
vida e colar que de pi. ta para entender la condicione particulares
de la niñez, donde l.a diferencia de cla e y .exo están pre entes en
todo momento.

l. Niñez del campo y la ciudad en la Revolución y posrevolución
'\luevo León no fue un e pacio en el cual .e realizaran grand
batalla revolucionaria.. ,om Alan Knighr señala, la re,:olución
tuvo u propia geograffa (k.night 2002: 66); par ciera que la situación
de descontento no tuvo la re, onancia u 6cientc en el noreste
mexicano y • e diera por lo tanto un rompimiento con el régimen
anterior. La reciente historiografía nu voleonesa (Flore , 2006;
j\[ rae.lo. 2007) ha mamemdo un conseo o re pecto a los di ctos &lt;le
la revolución en la entidad en la cual se señala que el mo\'imiento
en u prim ra etapa (rcYolución \Jaderisra) pa ó de.apercibida )
sm grand s u-ansforrnacione. d fondo en el gobierno nuevoleonés,
pue a decir de Osear rlores, ra d1fícíl borrar de un plumazo
\'eimicinco año de pre encia &lt;l Bernardo Reyc y de lo. beneficios
que su gobierno ocorgó para apoyar la consolidación de los grupos
empresariales prerrcvnlucion.anos, que para lo albore de la fa e
armada se ncontraban unido y con. ciente de su poder (Flore ,
2006:14), de ahi que no se ,ic.:ra una identificación clara con !a
re\ olución maderi:ta. La ohe ión de la éli e empresarial de
;-.[oncem!) de empeñ, un papel deci 1vo durante toda la fase armada,

316

ues aglutinada en la ámara acional de Comercio cría la
in.tirución más fuerce y consolidada de la localidad, capaz de
ocupar e del gobierno cuando hubo Yacío de poder, resi tiendo la
dispersión del gobi roo central y con tituyéndose como "el poder
regional má homogéneo" (Ibid p. 228).
Aún cuando había condicione de e tabiüdad en esta región no
fue suficient para que la capital . e viera protegida de las repentinas
ráfaga y enfrentamiento armados -hut.:rtis a , carranci ta y
villistas-. en particular fueron lo ejércitos conscitúcionalista. lo
que más e trago. cau. aron en el estado; tra tornaron a empr as,
comercio. y haciendas, }' s in talaban gobierno provi ionale que
al paso del tiempo terminaban por abandonar el estado. o obstante,
fue en las zonas rurales donde se vio má claramente la presencia
de los grupo armados (Ramo 2007: 63-70).
Lejos de las chimeneas de Monterrey e ene ntraba una amplia
población campe,ina que no gozaba de lo. beneficio de la
modemir.ación de la capital, lugare que obrevivían con la labore
agrícola . Duranre lar volución l campe ino tuYieron que alejar e
de sus tierras para emigrar a la capitaJ o bien a Estados nido ,
otros má fuer n reclutados por los ejércitos armado provenientes
de an Luis Potosí · Tamaulipas a í como de lo ejército
norestenses de Antonio l. Villarreal y Pablo González.
E bajo est contexto que debe ent nd r e la ituación que
atravesaba la ociedad regiomontana compuesta de 365 mil
habitantes para 191 O y que se encontraba di eminada en &lt;los grandes
escenario,:; por w1 lado, l f nterre) indu trial que se enmarcaba
en el escenario de una ciudad en forma, con u. industria de textiles,
cerveza, acero, entre otras; con colegio públicos y privados; teatro,
panteón, ca ino, ho pita~ mu eo hotele y bancos, estacion de
ferrocarril, mercado alameda , con reciente construcciones como
el Palacio de Gobierno. Y por otro lado el 1 ueyo León rural Qa
mayor parte de la población, pues e calcufaba que alrededor de 80 mil
persona vivían en la capital el resm en las zonas rurales), habitante
de las cabecera municipales ) zonas din...-írnicas agroindu tnales y otra
netamente campesinas -&lt;lividic.la en rancherías, congregaciones,

r

31

�hacienda : rancho. , localidades de entre 1 ) 60 habitante .
con caserío construido a b~e de adobe sillar, palmito madera,
zacate, entre:: otro. : habitadas por trabajadores agrícola 9ue . unían
. u , n e ic.la&lt;l , diaria con trabajo en l campo como peone .
arrendatarios, ranchero y pe9ueño propietari .
La educación en esre complejo e, cenano ufrió lo Yai,·ene\
propio de la ine tab1lidad política y la continuidad educaú,·a que
se había mo tra&lt;lo durante la época d Bernardo Rcyc . El proyecto
educariYo de los directorc::: de Instrucción Pública: ~Iiguel F ~Iartinez
y erafin Peña, si bi n no e de articuló por compl ro -pues la Lc:v de
1892, diseñada por ésto. e mantuYO ,igente hasta b nue,"':l refo~
e ·colar de: l 9T- sí s sintieron lo. efecto en lo poco que e expandió
la educación por l ·tado, afi ctan&lt;lo sobre t io a la. e.cuela que
exú.tían n las rancherías y haci nda , teniendo má ventajas la. e cuelas
ubicada en la cabecera municipales y en la ciudad d
fomerrey,
d nd
mamunc:ron funcionando a pesar J la r p ntin y efímems
intt::rrupaone. de 1 . grup armado ..
Lno dt: lo peri do. más crítico de la in trucción pública e. d
que va de 1911 a 1918 y. que las ~cuela di minuycron
notabkmeme, pasando de 310 que había en 1911 a 224 en 191 ,
d igual manera la población e colar presentó una e,·idcntt:
di minución, pa and de 31 122 alumn
in, crito. a 22, 022.
re. p ctiumente (1[orado, et al, 20 76:-4 4-85). Las e cuela.. e
clausuraban por la falta &lt;le población infantil (A E
/Caja: 64,
\ño: 1914-1932). debido aJ éxodo d lru faffillias campe ma que
huían &lt;l lo, grupo armados y d la cruenta equia del campo que
e agra,·ó de 1914 a 1917.

l. Voce de la niñez en el campo
A parcir del escenario amerior, la Yi&lt;la de la niñez ría tra rocada
también; '-ituaci nes documentadas en infi rme. de in pecc1ón,
di. cusionc de los cabildo , m moria. de gobierno, memoria
p r onale r en la ht · roria oral, enuncian una dfrer idad )
complejidad de nirlo. y niiiru en el e t1.do, la cual e puede ob. ervar

31

en do grande contextos: por un lad las niñez que habitaba en el
camp&lt;&gt; y por el otro la niñez d la urbe.

Una caracteri tica recurrente en la hi toria de la niñez que
b2bitaba en las zona rurales es l éxodo forzado de la familia

para huir

de lo enfrentami nto armado y tener que dejar us
pertenencia para emigrar a la ciudad. lnclu o hubo comunidade
de alguno municipio corno Aramberri y Zaragoza que quedaron
deshabitado durante la fa e armada y por tanto e extinguieran las
~ escuelas que exi rían en, la comunidade .
Franci ca Ruiz · Angele Alvarez (nacida en 1913) recuerdan
cómo. us familia · ruvi ron que alejarse de u domicilio para emigrar
a zona. más tranquila , abandonando el patrimonio familiar, así lo
recuerda Francisca Ruiz quien ñala gue u padre cerraron la
sa treria que tenían en Dr. Arroy para huir de e e municipio:
... La rerol11dón hizo que lo.r pmhlos se ditidimm, entonces 01ifi1111ilia conio
pt1ra ,,cá para Mont~ 1JJi papá, n1i ,namá, dos hermanosy •o. Cuando mis
padres regre.raro11 a Dr. An-q_¡·o 111e defaro11 con IJJi ab11elita hasta la edad de 1O
años (Ramos, 2007:188-189).

Por . u parte Angel s · varez recuerda cómo u vida e colar e
dividió entre Iatehuala ( an Luis Poto í) y Dr. Arroyo, pu
u
familia tuvo que alejar e durante la fa e armada:
,...) Vid mflchos años en Mateh11alo, ahí esfl(dié en 11n colegio evangélico. Xo
tm11i11l el primer año, me pasaron a oh'a esc11ela de madres .frandscanas, ahí
a,:ahé hasta el seg11ndo año. •\lis podres decidieron regresar a Dr. Arro ·o [al
temlinor la re1'0l11dó111_y n,e i11scribiero11 n lo esmela uo11a Vicario pura 11iñM
(lbid, pp. 208-209).

La ,ida de Juan Charle (nacido en l 96) fue mu~ diferente,
pues al r hijo de arrendatario de tierra b:i.bría que brevtvir a la
reYolución trabajando en el campo codo a codo como un a&lt;lulto,
pue debía: "[...] ordeñar la vaca y rajar leña [...] acar el agua miel y
raspar magueye [.. .]" (Chacle en Garza, 1989: 111-121 ), y, al crecer,
alejarse del ent rno familiar para poder e rudiar al no haber e cuelas
319

�en su rancho, como s ñala en su te timonio: "yo ruve que concurnr
a la escuela cuando fui may rcito '. Juan Charles ttnia
aptoximadamentc 12 año cuando su padre lo llevó a la escuela,
'l.. -1 ~o terminé la primaria. e cerró la e cuela y ruve q~e salirmt
de quinto año. Los r beldes entraban y salían con mucha frecuencia.
nas vece. eran maderistas, otras zapa ti ta., otras orozqui ra. y
ha. ta vazquezgomistas } bandoleros" (Jdem).
El ánim d la gw:rra e pre entó hasta en lo. juego, infantilei,
Charles recuerda que en d rancho donde vivía, pre-i a la revolución.
llegaban noticias de los indios yaquis levantado. en arma , arnbiem
que motivó a los muchacho má grand . a que , organizaran "L1l
pandilL'l ·", los de an I i&lt;lro y los de la ~ meralda (ambas poblaciont,
en el ~Iunicipio de aleana) a í e&gt;rpl..tca cómo era la mecánica d
juego:

El 1111/mramimto s_e inició de inmediato)' d1t1rJ poco h·empo, p11es fftl dm1asi
senril/o, Co11sistit1 en arro;ar11os trozos de pa/J11(1 mcmdidas J' la prárti,11 111/!J
por riijeto mp(}ri/llmr1.r poro tres ol!Jeti!'fls: 1) l1111z.or las P,'?yediles I' t1m1,rr, lr
mp1i1·ar los prqyertilr.r enemig,o.r, 3) recobrar !as pf()_)•ertiles ro11 prestfZP,
fi1erm1 los propios o los del enemi.._~o. lv:glanm,to: I) /.os enmentros delJ1~11~ m¡t,r
la 11orbe, 2) prohibido &lt;Jrrf!iar piedra! 11 otros ofyeto.r q11e dm1ara11 Jwro1111"4l!.
... Aq11ellos era11;11egos i11am1/u, es 1•1·t-dad; ptro taJJJbié11 em 1111 entrmamia:J
t¡lft i11ro11scimteme11te atdba111os reriliza11do pam la nrdadera J11cha qm •
dl'eC11/dll/1.

(1bid, PP· l l 3 , 114)

orno señala Charlei:,, i bien este era un juego, .irnó de
"entrenamiento" para algunos de sus compañeros; al llegar la
ren1cltas al campo nuevoleonés estos muchacho ocuparon cargO!
como capitune de caballería. Ya no eran niños jugand a la gm:m.
mo jovencitos luchando como hombre que su. tituyeron lo trozO!
de palma por rifle de combate?
: Autoras corno Tania ( arreño y Beatriz ,\lcubirre ( 1997) han documen1;idn
presencia de ruño· y 1ovencims en los ejércitos revolu~onario (pwc1_¡~alrn~oied'.
las tropas de francisco \'illa) dc:i:acando L1 eóe JeactJYtdadcs que lm, "runos villi&lt;
Jescmpenaban para la. tropa desde conseguir :ilimemo, cuidar lo· caballos h~

in lugar a dudas la revolución conmocionó en mayor medida al
campo nuevol onés que a la zona urbana , pues en esta última
las vida continuaba sin grandes interrupciones, fuera de lo
constante cambio, en eJ gobierno r el asedio que los grupo armado
que ocupaban por emanas la ciudad y terminaban por abandonarla,
la vida guía u cur o, prueba de ello on la institucionc
educaci,,as públicas y privada que se fundaron al calor de estas
décadas, )' que no. muestran otra de la ventana para observar a la
niñez. ituación que también devela las diferentes condicione· de
,ida de lo niños en la ciudad ) la a imetrías con respecto a la
niñez que habitaba en el campo.

2. Papeleritos y bolero en la ciudad
La fundación de la 'Escuela Elemental Je Papelero " en 1912 e

un claro ejemplo que nos permite acceder a un mundo infantil ligado
a la pobreza a la. marginación, al trabajo y a la ·vigilancia } control
de ~ actividade del niño que e alía del esquema alumno-hijo de
familia, ya que esta institución auspiciada por 1 cabildo municipal

de Monterrey se fundó exclusivamente para brmdar instrucción a
los niños que se &lt;le&lt;licaban a "papelero }'limpiabotas", egún el
reglamento ancionado por el cabildo lo, niño que ingresaran a
e ta e ·cuda debían compr bar que habían estudiado el primer año
escolar en algún otro plantel -puc. sólo . e darían el es de gund
a cuarto año siguiendo el programa vi ente &lt;le la escuelas oficiale : comprobar la necesidad que e tenía de dedicarse a trabajar; seguir
los horarios c. tablecido (&lt;le 9 de la mañana a una de l:i tarde) y·
enfatizaba "los alumnos de este insututo deben asistir las das;
con toda regularidad ser aplicado. y observar buena conduc1a tanto
en el interior del esrnbl cimi nto como en la vía ) pase s púbLico ,
especialment cuando e ocupen del desempeño de u trabajo"
(AH;'ll/Acrn d cabildo/ 'ol.999/ :~.xp.1912/039/1912).
Con ta re olución del cabildo quedó a. entado la .importancia
que para entonce repre enraba brindar in trucción a la niñez
desfavorecida, pero también &lt;lenunc1a el comr I del trabajo infantil,

pelear h mbro a hombro en los combate~.

320

321

�D

pues en el mi roo re lamento establece que; lo runo que d s aran
dedicar ·e a limpia bot
p pdero. Jt'.bía contar e n la aut rizaci · n
del alcalde para jercer &lt;l.icho trabajo y en ca de no cumplir con
los requi~1t , y ·obre t d r incidir} au enta.r.e d be.cuela) no
mo. trar buena conducta am 'rÍtaba la 'prohib1ci · n para ejercer u
trabajo en la na publica" (lde11J), e les revocaría el penniso y .e les
obligaría a ir a la esrncb. El hecho &lt;lc e tableccr.e la e cuela de
papdcros no . igniticaba que sólo lo 9uc ahí e. tudiaran podían cjcrcer
dicho trabajo puc. en la dispo. icione dd cabildo .
nal • que.: lo
ni1i.o. de trn plantel c&lt;lucaciY .; podían d &lt;licarse a e e . emple ,
pero que ccodrfan que dem strar e. rnr in. crito en algún plantd
e&lt;luca□Yo :,-, obre todo, n ejercer el trnbaJo en h rario &lt;l clru e.
El primer rer d I plantel fue lo rrar la as1. cencia de lo ruño
papeleros~ bolero: problema que . e pre entó en una nueva di. cu ión
del cabildo en marzo &lt;le 1913, en la cual e enalaba la irregular
a i:t ocia &lt;le los papeleros a pesar de que e controlaba la a istencia
por medio de la policía~ a ua, és d lo &lt;lu ño de los periódico la
r . oluci · n que tomó d cabildo fue que "se u cn &lt;le los mcdi
n e ario para competir a lo papeleros a la puntualidad a i tencia
en su scuela" (Af-Thl, eta· &lt;le abiklo/ ol. 9 / Exp. 1913/ 15/
1913).

Bajo e. ta con. ign,1 UL' lograr la asi:tencia infantil a como diera
lugar e pre niaron una serie de pr pueHa. que vinieron en
discu. mm.:s . iguicntes puL·s hubo yuién recomendó cerrar el
e tablecinul'.nto por la poca afluencia, otro. miembro del cabildo
sugirieron cambiar la escuda de lu~r, pue · al estar ubicada cerca
&lt;le la p nitenciaria dt:l e. me.lo, en l. call dl'. E pinaza, I quedaba
muy lejos del lugar d ne.le ycn&lt;lian su. periódico· }' de -:us bogare·,
t ·mendo 9ue h, cer lar : camtnata para llegar a e ·e lu . ( tro.
miembros argu1n&lt;:ntaron c.¡uc "había siclo un fra aso" y t.JUC la . cuela
o cumplía con 1 fine. p:irn lo que fue creada puc había cur · &gt;. en
lo. que sólo a istían dos niños. e plantea.ron algunas pr pu tas para
continuar con la educación de estúS niños a quiene se les reconoció
que' no se puede exijir [. icl [a] lo niño a e ncurrir, pue Lo que. icndo
en una gran mayoóa &lt;l ca. a,: tene de u familia tienen imp ria.a

22

'11

Ra!/J

&lt; f-..«OWr

necesidad &lt;l ti-abajar" (AHl\[, Acta de abildo/V l. 98/ Exp. 1913/
022/1913). De ah1 que una de la· propue ta de lo mi mbr de
cabildo fuera crear escuela contiguas a la redacciones de los
periód1c y qu lo dueños de lo mi. mo se encargaran de pagar
el local · el municipio pagaría a lo, maestro·, y a í mientra la.
pren a estaba por acar Jo., p riódicos "lo chiL1uillo , p dian muy
bien dedicarse: a los estudios todo el tiempo qu tardara en tirar e la
pren ·a" (Ide111), ademá el tenerlo ocupado lo. alejaría de 'juegos
qu pu ·&lt;lan per ·ertirlos" (lde111), no ob tante, la idea se de echó
pue e pen ó que la mala iruación que amt\ e:. aban los negocio·
por la ine ·tabilida&lt;l polícica no permitiría e tar en condicione de
ufragar la. renta. &lt;l l lc cal. e pué. de w-ia mtcn a di cu ·i · n . bre
la continuidad o no d I plantel e d ·terminó cambiar de ubicación la
e. cuela v de ser p iblc pr porci narle comida a 1 · niñ s para motiYar
su presencia en el plantel.
Tra. una nuern di -cusión en el cabildo, la comi:.ión encar da
para buscar una nueva ubicación para la escuela e.·pusn el cambio
de é ·ta a un local má e :ntrico del municipio, :1ledaño a la
r ·&lt;laccione d lo periódico. al mi m tiempo quc.: i.: exigió , lo:.
ad mini. erad re, de los periódico· no dar cj mplare. a la ,·enta a l
nino qu • no pr . en taran una boleta 9uc ju ·tificara que habían
a istido a la escuela. El horario e mo&lt;lifi · &lt;le l :O Je la mañana
a 2: O de la tarc.h: y □ ucvam ·m :e comí. ionó a la policía en\'Íar a la
escuela a lu, ni1i.o c.¡ue e rm·icr:m Ycmlicn&lt;lo pcriódi o· n este
horario escolar. La flexibilidad dd horario re. pondfa a la int nción
d que lo. niño, terminaran la venta y po. tcriormcntc acudieran a
b e. cuel. . Como último punto dt: la comisic'm . e di. cuti6 lo relativo
' al lunch", e pretendía bu. car , lguicn c¡uc le preparará lo
alimt:nt ·, pero e. to genere&gt; una nu va di: u ·i{1n, pu ·s hubo quien
planteó 4uc el darles &lt;l • c1 mer in tigaría a ln niño que acudían
normalmente a la. e. uela. oficiale a in cribir eo b tl papclet
para gozar del alim nm, le qu el ·aria el núm r de raci ne por
lo ant &gt; d cos o . agravaría para el municipio (ldm,).
Otra de la: propuc ta. cun rc.,pecto a los alimentos r vela la
visión c¡ue los hornbrt: del cabildo ·o~t&lt;..:nían :obre la niñez, pue a

323

�t

1

pe ar de que el discur o era brindarles instrucción a como diera
lugar y cuidar u comporta.miento durante la hora de trabajo, lo
ci no es gue la e cu la ungía como un lugar de encierro,
encauzanúenro y castigo ( egún la propue. ta ~oucault, 2005 '), y
más aün cuando no se hizo di tinción entre lo niños papelero
bolero y los preso de la penitenciaria, pue en la di cu ión obre
los alimento , hubo quien ugirió darles las raciones gue obraban
de la comida de lo pre o , pue. lo. familiares de los recluidos les
llevaban alimenco . Pero ba) má obre e to, miembro del cabildo
señalaron que tenía conocimiento de que "los sobrantes de alimento
n &gt; están en buenas con&lt;licione. l--·1 , ería muy mortificante obligar
a lo niños a que la ornaran" (1V 111, Acta de Cabildo/Vol. 98/
E:xp.1913/0251913), ad rná, la scuela de Papelero no contaba
con comedor ni utensilios, lo qu ' bligaria a lo niño. proveer e
de algunas vasijas especiale como la que emplean lo pre o "
(ldelll). En resumidas cuentas, e discutió que el ga. to cotizado por
lunch era gravoso para el municipio (6 centavo por porción) y por
lo tanto se acordó que "por vía de prueba . e utilizara el sobrante de
racione de la Penitenciaría para lo niño papelero " (ldetJJ).
Este ilu tratiYo hecho demuestra cómo la niñez trabajadora fue
un a unto problemátic para la· autoridade. y cómo las olucione
al problema encierran actirude 9ue clenostan el trabajo infantil como
proclive a la delincuencia: primero por e tablecer la cuela de
papeleros en uno de los barrios alejados y de "mala fama" de la
ciudad, al e. tar cerca e.le la penitenciaría e ratal como segundo
punto, controlar el comportamiento del niñ en los horarios de
trabaj
autorizar a la policía para nvfarlos a la escuela ·. i eran
orprendiclos trabajando en horario e colare ), por último,
proveerlos del alimento obrante de lo. presos, 9ue . e abía s
encontraba en mal estado; tod ello demue tra la criminalización
que e hacía del trabajo infantil \' la falta de sen ibilidad de la.
autoridades para entender la precariedad de la vida de cierto niño.

t

•

r

r

i ~fe refiero a la propuesta de ~l. h,ucault respecto a la insutuc1oocs escolare:,
pcnircnciales yhospir..-tlarias 4uc ~c1Tfan de reclusión r cncauzami nto u la conducta
de los que eran su je ros proc_ln·es a . cr corregidos, ,•ígilado · ) casugados.

32-1

de la ciudad, que tenían que cumplir la funciones de o 'n de u
familia, ya que la asi tencia a la escuela pasaba a . gundo termino
cuando alimentar e era una prioridad.
ste tipo de niñez rompía con lo. ideales porfiriano de ver a los
niños y niñas ligado. a un entorno de protección familiar y al abrigo
&lt;le las institucione educativas, lo niños trabajadores pre eotaban
condicione diferente y alejadas del ideal imaginado, pue su
precaria economía familiar quizá siempre los orilló al trabajo, el
cual era umamente cotidiano ) pnorita.rio.

3. La niñez de la escuela privada

•
♦

'n mundo paralelo al de lo niño. trabajadores durante la época
que no ocupa es el de la niñez que creció en espacio ociale rná
favorecidos: lo hijo de comerciantes empresarios que e educaron
en colegio particular s instituciones que no dejaron de fundarse a
pe ar del torbellino revolucionario y otra más que continuaron su
desartoll iniciado a finale del iglo XlX. La niñez que provenía de
cla e privilegiadas es la má vi ible, por er de las má
documentada , tanto en la pre □ a como n las revistas que cubrían
los eventos de lo colegí . con lujo de detalle e im:igene . Cabe
señalar que e ta caraccerí cica se debe a que lo colegio al er
negocio pri ado nece itaban mo trarse atracti o para lo po ibles
contratantes de su. servicios de ahí que e tus fueran p ·e entado
corno auténtico palacios (que efectivamente, la ma oría lo eran) y
lugare confortables para la educación de la niñez. ÜL1rante la década
de 1910 e fundaron en el e tado colegio como el Justo ierra,
cread en 1918; la publicidad del col gi no muestra un poco e e
mundo e colar de lo niño que . e in truían ahí:

r

[... J guiados por los filétodos lllodemos ( . .J mó.r di' ruatrorientos a/111nnQs
lle11a11 .r11s a11/a.r,y la cordic1/idad) el mt11Sias1no por !fu obras 1ítilrs ' /mmas
son el 111qyor aliciente co11 el q11e menta rlgmpo di' ed11m11dos. J":./ bdto d,11110,vso
de s1t.r e..\.posirio11n molam por la qm• deifila lo 111ás .rekdo de la ri11dad; /"

325

�t

brillantez e imllefomble re.mltado pr,íctico de s11s tzdos públicos, tan apla11didos
siefllpreJ' l'I esmero ro,, que .ro11 at1111didos los e1lt111mos i11temos_)' externos por el
personal de dicho estableci.»1ie11to [...] (Entrada, 1922:48)

r

Esre colegio era exclusivo para nrones funcionaba como
internado para aquellos que así lo solicitaran, sus instalaciones eran
monumentales, conservando el estilo heredado de los colegios
privados porfirianos de gran traclición en Monterrey, como el Instituto
Laurens. Otro colegio fundado al calor de la inestabilidad
gubernamental fue el Instituto lnglés-Espa,Jlol abierto en septiembre
de 1919 por una fundación metodista, este colegio era exclusivo
para las ruñas y señoritas, la publicicfad de dicho establecimiento
se promocionaba de este modo:

[...] E.rió '"'!Y bien sit11e1do, ha!timdo alfrmte de ella u11 peq11e17o parq11e. el
edijiao es 111odmro t higif11ico, co11 hasta11/e l11z,• rentilació,1, s11spatios dejlfegos
so11 hasltltl/e c11t1'liosy hi&lt;'-11 cuidarlos. bste ínsfi/11/0 mmlt, ron tres dept1rlamentos:
espatiol, el it{glésy el co111ercial [ .. Cmwta ade111d.r, con 1111 Ífllemado atmdido
¡mftcta111f!llteJ' ,m gpmu,.rio montado m11 todos los apm"{l/os 111odemos para la
C11!tHrt1Jisica. Ade111ás se dtm dases de piano, C011ta11do con 11t111ú111ero reg11lar de
ellos para la práctico de las ah111mas. L11s precios, tanto por r_,1emos como por
i11temo.r, .ro11 .r11111a111mte red11ddos)" ntá11 al akmm de todt1.r l1.1sforttmas [... j
(!bid, p. 58)
La niñez que se insuuía en este tipo de colegios proveoia de familias

que podían pagar colegiaturas, libros, materiales escolares, uniformes,
trajes especiales para festivales, partituras musicales ()r piano quien
podía), además que tuviera recursos para regalar objetos en las constantes
donaciones que la escuela hacia en forma altruista, Como lo relatan las
memorias del empresario Ennque Barros, quien señala que en el colegio
p1ivado donde estudió, los niños acostumbraban la práctica de donar
alimentos a los niños pobres: "[...J Ocra act:iYidad del Colegio era ir a
los barrios más pobres de la ciudad a repartir entre la gente --en especial
a los niños- 1- .. j regalos modestos como naranjas y cacahuates [...]"
(Espino, 2007: 18), con todo ello se fomentaba el espíritu altruista de
los niños de los colegios.

326

1'

Las escudas privadas por lo regular hacían gaL'l de los "valores"
y dotes pedagógicas de los miembros de la institución, además,
señalaban constantemente los métodos modernos que empleaban
para la enseñanza, la cual fundamentaban con los espacios de los
cuales presumían su extensión, iluminación, ventilación e higiene.
El hecho de resaltar las instalaciones de dichos colegios, tenía
también el sentido de marcar una diferencia con las instituciones
públicas, donde los espacios no eran tan monumeotaJes como en
los prjvadas y por supuesto no gozaban de la misma calidad,
ventilación e inmobiliario, pues como se verá más adelante, los
inspectores reportaban la falta de muebles, pizarrones y equipo, de
ahí que los detalles sobre la arquitectura y espacios de las escueL1s
privadas fueran elementos a destacar.
La imagen de la niñez en este tipo de publicidad es utilizada
como un producto para lucir, una forma de presentar a los niños
como pequeños príncipes y princesas; como adornos decorosos que
dan prestigio a un tipo de sociedad. Pero también se mostraba así
con la intención de formar en los pequeños que se mstruían un
hahitm aspiracionisra que los colocaría en un futuro en posiciones
prhilegiadas de su sociedad.
El transcurrir de la vida cotidiana de la niñez que asisáa a los
colegios privados se deja plasmada en las memorias del empresario
Enrique Espino Barros Robles, hijo del destacado fotógrafo Eugenio
Espino quien emigró a la ciudad de Monterrey en 1930. En la pluma
de Enrique Barros, al relatar sus memorias de niñez en la ciudad,
nos acerca al mundo infantil de aquellos años, al contexto propio
de las escuelas privadas, a los espacios en que se desenvolvían y las
actividades propias de la niñez &lt;le grupos sociales más favorecidos,
como se relata a continuación:
[ ..] Vi1:ian1os ett la calle Aba.rolo del Bt1nio de la Catedml,· íba111os a In
Plaza Zaragoza, al Círc11lo Altmmtil, a la Alberca Mo11ttrro\ al Mercado
Cokiny, desde l11ego, al Colegio [ . .] al llegara Monterrq el segu11do año-ciclo
1932/ 1933- lo hice m el Colegio ]11Sto Sierra [. ..] De trmr año en adelt111le
111ispadres /lle i11scribiero11 e11 ,:/Colegio More/os. por la mronfa df m,estra caso

327

�\ orma Rat11h1 f:.,, nbar

y también porq11e era 1m buen Colegio [. . . El Colegio,\ [or11/0J .refimdó el 15
de septielllbrr de /924 J .re l/01110 "Emre/11 CírCJtlo .\íemmlil ,\lu/11(1/ista de
Mo11temy '', q11e esltlha patrodnadt1 por dicb11 ,uociadón .rodaly deportim ~ .. '
él Colegio estaba et1 una caJt1 grande co11stmida de sillar, ro11 dos patios en el
mitro,} o/rededor de ellos apro:,..iJJ1ad0111en/e unas 12 o / .¡. babitacío11u, seú de
e/lar or11padar por Mda grado de pri111aria, J' las dtmrís por 1111,, efici11a, tma
hahitacíó11 grande para rem1io11es, 111111 /Ji/Jliotemy bodega, dos o trrs malios q11e
orllpaba laJ',wtilia del ronse,;e del Colegio_y los baños. Probahle111e,,te el terreno
era de c/fam,ta por m,m11ta 111etro.r (Espino, 2007: 12-13).

Espino Barros cuenta en sus memorias cómo el hecho de estar
en un colegio privado no significaba por ende gue todos los alumnos
ahí inscritos tuvieran los mismos recursos, había niños gue
ostentaban más lujos 9ue otros, según el empresario (Espino Barros)
las clases sociales se distinguían en los artículos que los niños
llevaban a la escuela:

[... l en esa ép()ca !e p1ui1:rOJ/ de 111oda lo.r zapatos de meón cubano, CIIJ'ª
partimlaridad es q"e mm 1111 poco más altos qm• lo.r 11om1t1/es)' r1/go i11cli11ado.r,
m elCole.t!,iO sólo lo.r lle11aha11 aq11dlo.r Cl!)'()Sp1rpús tenían reetrrsospara co111prados,
p11es eran 111á.f caros_J· q11iene.r los tmthan lo.r prestflJlla11 11mcbo. F.11 i11t'ierno o
Clfando J/t;ria. al._wmo.r ,1!tw1110.r llel't1IM11 gorra.r de h11/epo,j11eraJ' tela ofranela
por dmtro, tipo aYiador con orejasJ' eran romo las q11e 11saha11 en las pelíc11/os,
)1111!0 co11 una b1ifa11da, los atiadores de la primera g11e,ra 1111111dial [...] (1/Jid,
p. 20).
El autor relata varios aspectos de su vida escolar que van desde
los útiles que se compraban, como plumas, tinta, lápices, borradores
) cuadernos; los dulces que consumían "chiclosos o socaJJJt1elal' que
pagaban por un centaYo; las batallas campales entre los niños que
se realizaban en el Callejón Ojo de Agua, lugar para "ir a pelearse
cuando se retaban y cada rijoso iba acompañado de su respectiva
porra" y; cómo eran la dinámicas de las clases, horarios y demás
actividades que realizaban en la escuela (Thtd, 15-20). La vida fuera
de los colegios para los niños &lt;le mejores recursos transcurría entre
juegos y mandados, según relata Espino Barros:

328

[... ]J1tgába11Jos a la ro,ia, los enca11tados, a las canicas -a los rif!co pa.so.r o al
sense,sic]- hicifllo.r 11nas pesos de ce111e11to part1 hacer efercicio, i11stala1110.r unos
postes con 11110 barra.fija paro colgamosy hacer ''l'éllcidas'', hada,110J caño11e.r
11tilizando pedazos de trtl10 [. ..Jfabrirába1J10, carritos p«ra Júgar carreras,
barcos con los q11ejugJban,os a la.;g11erras ... · hacer)' l'Olarpapalotes, cometas
ogüilas { . .] desplfés ibamos a !'o/arios al rio Santa Catarina)" 110sposábaJ!JOS
horas ditirliéndonos ¡... ] (1 bid. 81-82)

Todas estas actividades sin duda contrastan con la vida de los
ruñas papeleros ) boleros antes señaladas, lo que pone de manifiesto
las formas en que la práctica escolar y la Yida cotidiana se
experimentaban de manera diferente según las condiciones de clase
y sexo de los niños.

4. El proyecto educativo rural: forjando nuevas representaciones de la niñez. El niño campesino a escena
Hasta aquí se han \isto diversos aspectos que nos permiten mirar
las condiciones de la niñez durante el cambio de siglo ~ al desarrollo
de la educación durante el reacomodo del nue....-o estado surgido de
la Revolución. Este breve recomdo por los escenarios de la niñe;,
conduce a reflexionar en torno a la divcrstdad d( ruñeces que se
estudian. En el siguiente apartado se expondrán algunas de las
características del nuevo proyecto educativo de la escuela rural
posrevolucionaria y las imágenes que diseñó sobre la niñez.
EJ derrocamiento del ancim regi111e11 Porfirinno } la reestructura
del gobierno nacional deambularía en un período que , a de 191 O a
1940. Será hasta princ1p1os de la década de los , einte que se
estabilice la situación del país con el acuerdo de los diferentes
caudillos revolucionarios y se clara paso al con¡unco de reformas
soe1ab,. que ya ~e anunciaban tanto en los postulados magonistas
como en fas reformas constitucionales de 1917; postergados por
las interrupciones armadas ) los continuos derrocamientos entre
los líderes revolucionarios.
Dentro de las réformas anunciadas se encontraba la educación

�Sflm111 R,1111os i!Jcobdr

popular 9ue se cimentó obre la critica hecha a la e cu la porfiriana
la cual había privilegiado d de arrollo educati\·o en la. área urbanas
} emi-urbana, desaten&lt;liendo la in trucción indígena y campe. ina
&lt;le la zonas rurale .. Al re p cto Mar) Ka , Vaughan eñala que la
opinión compartida de cierto grupo de cla e media era recon cer
a la e cuela porfi.riana como "verbali ta, autoritaria } apartada de la
vida diaria ' (2000: 52), contrario a e te e quema la nueva e cuela
urgida &lt;le la revolución ren&lt;lrfa la mi, 1ón de di eminar la in. trucción
púqlica a lo largo y ancho del campo mexicano, con la intención e.le
alfabetizar a la población, integrarla al pro) ecto nacional de
moderni?ación del campo y del campt: ino; mejorando las
condicione de Yida de hombre., mujere y niño, .
Particularmt:ntc, la niñez fue la punta d lan7,a de lo. proyecto
educaciH,s nacionale , pues lo niños -en e, p cial los niño
campesin s- erian movilizados a tra\·é de la e cuela para alcanzar
el beneficio nacional (Thid p. 7 9), &lt;le ahí que lo, texto , el currículo
e colar }' la, práctica e colares . tarían uj tos a la activación &lt;le
niños ) niña en pro de la tran formación de la \ ida campe ina.
La primera, referencias 9ue ha} sobre la pre encia de la
federación en el e ta&lt;lo aparecen en ! 923 cuando se reportaron
cuar nta e. cuelas ruralc en el campo nucvoleonés 9ue era
relativamente poco para la 318 e cucla estatales ( ubvencionada
por lo municipios) c1ue se reportaban en el informe de gobierno de
a9uel año, aunque cab . eñalar que de ese toral 154 eran mixta v
·e encontraban di eminadas en las 7ona rurale de Jo cliferentes
municipio . Pa o a pa. o la federación fue ocupando mayor terreno
en el campo, llco-anuo a superar la cantidad de e cuelas ostenida,
por el e tado concentrando mnrore. recur o materialc v humano
en la. escuela ruralc .
,
·
Ir má allá de la lectura, la e critura, la aritmética y la historia
nacional eran las ambiciones p r eguida por la e cueb rural federal,
puc. ahora la experimentación del indi,'iduo era requisito necesario
para alcanzar la in ·trucción, por ello el que . e educaba en las escuela ·
rurales debía er portador de una en eñanza gue se e p raba
perdurara a lo largo del tiempo y obre todo que tran formaría la

.BO

,..ida rural en pro d I ben ficio . ocial de lo campe.inos y de la vida
rural. En te entido las piedra angulare del pro ·ecto educativo
con i tían en alfabetizar modernizar, desfanarizar e higi nizar a la
comunidades camp ina , dotarla de una 'educación racional" que
irviera de motor para aliviar la pobreza y la ca ez, de man ra
que el que aprendía vertiera de pués el cúmul de conocimiento
en beneficio de . í mi mo y d u ocie&lt;lad (Ramos, 2 7: 73-74).
Bajo e to objetiv
e impulsaron la técnicas a rícola , d mé rica
e indu triale para dinamizar el campo y alcanzar el progre o material
de ado.
Pero ¿cuále eran la imágene di ñada por los arquitecto de
la e cu la rural en torno a la niñez que e pretendía fu ra beneficiaría
del pro -ecto arriba eñalado? on múltiple las voce r lo
te timonio que denuncian la forma en que la niñez fue imaginada
por mae eros, ideólogo. y funcionario educativo , quiene perfilar n
un arquetipo de niñez ligada a la campe inizaci ' n, e. decir, a la
acfr.-idade estrechamente vinculadas a la. actividade del agro.
La idea de la e cuela como parte de la vida y e pecialrnente con
la vida rural refuerza la imagen del niño campe ino repre entación
que
fue nutriendo en la medida que e fue expandiendo la
ducaci ' n rural federal, la cual tenía como uno de u. principio
volver al niño campe ino el motor de tran formación, creando para
él una serie de pro ama que lo \•incularan a la .-ida netamente
campesina. l;n retrato que qucd ' claramente expue to en la pluma
de Gregorio Torres Qumtero adYirtió la característica esp rada
del niño, así lo a entó en 1925:
[... ] Si la esmela es niral, debe mseñorles &lt;I ac111ar m el nmNo pmpio, para qr,e
de q11e, al crecer_y desarrollarte, del 11i1io
salga el ho111bre, co11m de lo crisálida lo mmiposo: 1111 bo111bre t1doptado a s11
a111hie11te mm/ de (l(trpo, y de espin'/11, mm/ en s11t or1tpi1CJ011ts, mm/ e,, ms
pensa111ienlos, mral en sm deseos, mral en s11s n,,pmas propo.r1tos, mm/ en s11
cif((/ada11Íll }' tdl(cado en el amor al s11elo, o la tierra,)' e,, el amor de .r11 patrio
[... ] (Boletín, 1925: 201).
vitia11 s11 111'dt1 de niños mrales) o jifl

sta r pre entación del "niño rural" e va a encauzar con las

331

�'&gt;;11,,,,., &amp;1111os l;;c11bar

acti-ádade. di eñadas en la e cuela, en las cua.le e im·olucró a lo
runo n la. campaña pro-árb l, en comités de cuidado de gallina
\' cría de animal , en a ociacione infantiles d bO)• scotlfs en
~ peratfra agroindu triales y toda aquella que. ~romovian 1~
acu sidade. Ligada al agro.. \ í, la imagen del runo rural t ma
pretensiones clara. ~ hasta determini ta. pu
e de, aba educarlo
p:tra su entorno con l fin de hacer de él en el futuro un ho~br~ de
campo negándole capacidade para desenvolver e en otro a~blto
y como pret adía Torre
uintero, alejarlo de la atrayent cmdad:

l·.. ! el b11i II campesino debe tener apego u la tierra, smtirse co1110 mclawdo ni
el/,,, att1do a ella por lazos de t11110r ta11_{t1trfe.r, que /,1 dudad 110 lo a/raiga, co1110
/111 .rirena.r, t'() 1J s,,s 111r,111/o.r ni ms luces. t'OIJ .r11s calles b11l/iciosas ni s11s tiendas
bril/a11tes, con sus t,atros de de.mudem ni con el l,go os/enloso de ms habita11fes
ni l.t1J sed,,s dr J/(J 1111yeres ¡... ] (Jdtm)
b mnte la condicione local s &lt;lel entorno nu voleoné
iban má alL-i &lt;le los escenario de. ea ble &lt;le lo ideólog de la
e cuela rural, pues por la. propia. dinámica. de la ida camp sin.a
lo proyecto. educativo tu·vieron difere~te g:a_do de
impl mentación y aceptación. E a tra,·é de la vida coudiana que
p demo disónguir la forma ue adquirió la experiencia ~scolar, e
decir, d entramado que se teje entre la norma oficiales ) la.
realtdadc. cotidianas (Rockwcll, 1995: 13-5 ). De e te modo, la
dinamicas coridiana. cxprc, an cómo se ,+:ió la e cuela y específicamente c ' mo e cumplieron lo. programa .. de la EP en la diferente
0

d n rteñas reportaban acepe1bles condicione , había c munidade
corno Dr. i\rro ·o, ~1ier) oriega y Galeana que las condicione de
la sequía L, ptc.:caria ituación de lo trabajadores y la oposición
de propietario locale5 no po ibilitaban la ta.bilidad de las escuda ;
faltaba menaje, no había campo de cultivo,) con mucho e fuerzo.
se con eguía un alón de cla. e, además de que era muy alto el
ausentismo escolar.
no de los ra. gos má recurrentes en la cotidianidad de la escuela
rural era la con tame queja del au , enti. mo escolar, lograr la
asistencia de los niños a la e ·cuela tra pn ritario para concretar el
proyecto educativo, y de al ún modo la asistencia era la e cncia
mism,1 de la escolarización es decir, a. i tit o no asistir a clase ern
un regulador cuamitativo que hablaba de la eficacia · los alcance.
&lt;le la colarización.
Los informe del año e colar 192 -1929 on ilustratÍ\'O en ese
sentido, para d ca o de ueYo León e manejan las iguiente. cifras;
9 394 niño, y niful de sei. a catorce añ
e in. cribteron en e año
e colar, a lo largo del ciclo caurnron baja 1 619, 1 que equivale al
17% de lo niños en edad e colar no terminaban el ciclo, lo que no
e. ran ignificativo como el porcentaje de la asi . tencia media que
era del 64% , núentras el 36% re tante de lo niños no a istían
regularmentt: a la
cuelas rurales (F:/ "!f11erz.o, sf: 40,41,52, 56 y

,_
-.,)

comunidades ruralc ..
En los informes de lo. clirecwre ele ducación federal en el
estado e ackierten los altibajos que e tuvieron en el e tableciroiento
de la escuela. ,. la diversidad d . 1tuac1on . que e reportaban en
cad,1 una dt la: zona. e. colare . t o roda. marchaban al mismo
ritmo; la condicione. económica. } la dispcr. i ' n de las comunidade5
en lai- zona. más ·errana ocasionaba que lo. pro •ecto · educativo
no se concretaran al mismo tiempo o en igualdad &lt;le circun tancia
pues mientras que en la zona centro, cenero- ·ur y algunas cornunida-

Haacndo un comparativo de género p demos observar que se
in cribían meno niña · a la e ·cuela y eran las que má causaban
baja y asisúan en menor frecuencia 9ue lo niño . La relatÍYa au cncia
y deserción de la niña en la e cuela· e debían entre otro factor
(y que quizás sea una de la razones de mayor peso) al hecho de que
las niñas compartían con las madres la carga del trab.1jo dome ·cico,
lo 9ue la · obligaba a 9uedarse en casa para atender la. nece. idaJe.
&lt;le la mi . ma, algunas niñas incluso ólo iban mc.:dio tiempo y
llevaban a los salone · &lt;lt: clase a . u hermano menores fungiendo
como pequeña. mamás de · u hermano..
tro factore del
au cnri mo femenino que e han d cumentado para el caso
nuevolconé tenían 9u \'Cr con el hecho de que para las familias

332

333

�Son11a

campe ina, era un probl ma emiar a la niña a da. e debido a que
algunas e cuela. e taban atendida. por mae ero varone lo gue
causaba o.ieg en lo padre ,
llegó a acusar de inm ral el
e mportamiento de cierto maestro 4 r ha ta algunos recibieron
acu ación por la "ligereza de cultivar relacione amoro a. con una
di cípula" o bien "por haber t robado una muchacha alumna de la
e cuda" ·. para lo padres ignificaba un riego que us hijas
est:uvi ran en clase con mac. tros varunc ptando por no enviarla
a la e, cuela.
ituaci n . compartidas entre los niños de ambos . exo , ~ que
los alejaron de las aula , stán muy ligadas al con te. ·to nuevoleoné
y tenía que ver con el hech de que lo padre emigraban cierto
m e del año para trabajar como jornaleros a íco11s en E tado
l'nido .. I~ to obligaba a familia. entera a aband nar la región,
alguna. de e. tas escuelas 'ie vieron en la n cesida&lt;l de dau urarse
debido "a la &lt;le. población'' por la di minución de alumno obre
todo se pre cntaron e to ca. o en las escuela· de los municipio
dd norte del estado como Anáhuac, Vallccillo Villaldama Los
Herrera, Lo Ramone , Ccrralrn Lampazo· y China, por menci nar
alguno ejemplos (AH EP / ección: DGEPEyT / erie: Escuelas
Rurales federale ·/ \. unto: u f.:.xpedient / aja : 2, 5, 7, 11, 8, 9
y 10)
Lo. hijos de padre. migran tes p cas veces concluían el año e colar
y demoraban mucho tiempo en terminar sus e. tudio. primario ,
adcmá , e comentaba que muchas de u costumbre e taban
~fluidas por el vecino país desde u indumentaria, alimentación y
· e documentó d caso dd maestro Carlm (.rana de la escuela ubicada en la
Ladnllera \fnntcrrc · acusado de aClos inmorales yue inculcaba a los jm·encim,, a lo
que lo: padre· temen que se comentan "J.1.ñoi irreparable.,, con u, hija. d euac.h:s
entre 12 y 1S año , ~e exige la. u ·utución &lt;l&lt;:I mac. ero por una maestra.•\GE L,
ccci · n: E&lt;lucac1ón, Asunco: Dirección federal de Educción en el Esrado, Caja: 1.
. \ño: 1934-1945.
De lo yu fueron acusados el m,-ie~tro ,\yuile. Aranda, AJ L EP, ccc1ón:
Depanamento beudas Rurales, cric; Personal (~faestro~). Caja: \2, • pedi nte
18, .\ño: 1929- 1932 y d macmo Rosendo Iartinez • .\1 I EP: Sección: D EPEyT.
aja: ·9, .Exp. 12. ño: 1933.

Ra111QJ

L:..uvlMr

estilos de vida, de ahí gue lo in pectares maestro r m1 1oneros
eñalaban las implicacione que esto traía para dar egwmiento a lo
que en la e cuela rural se enseñaba.
n el ca o de lo municipios del ur de uevo León la ina i tencia infantil a la e cuela e taba ligada a la falta de agua oca i nada
por ¡la seguía espantosa!" -com lo señalaban lo in pectares,
directores y mae tto misioneros- el director Luis Tijerina lmaguer
e.·plicaba a í la condicione de la sequía en la e cuela de Capaderito
en Dr. .Arroyo:
[ ... ) La 111aestm mtargnda de la esc11elo mrol de Capade,ito, foiom Gfladal"pe

López Vélez dio aJJiJo desdeji11e.r del nm an1t:1ior, de q11e el 11gu,1 en lo ro1111111idad
en !ti q11e lrabqjo, alcamzy1ht1 sólo para 11nos cmmlos días ,mÍJ. Ie dirigí ron el
j11ezA1L,·iliar del diado l11g11r,y et1 ujirio 111e dice ho;· q11e d agua se ter111i11ó
desde el dí,, 27 deJehrerOJ' q11e los nitlos no podtirm seg,úr atistie11do a /11 escuela,
porq"e 11110.r e11Jigrara11 a '1wms donde 110 fo/te el agHay otros, no p1fdimdo
cambiar.re los ompar,Íll s11s padres m el acarreo di- ª!!l'ª [.. ,l (AT I E P /
ección: D ,EPEyT/ eric: "scuelas Rurale fed rales/ Asumo:
u Expediente/ aja : 1, 4} 19)
Cuando las condicione de equía continuaban Ja familia
emigraban en busca de lugares más adecuado para establecer e;
situacion que s pre ntaron en los municipio d Dr. Arroyo y
lier y oriega, principalmente.
tra caracteri cica común, que ya se ha documentado en algunos
e tado de la república, y que tambi, n s presentó en alguno
municipio del estado era que, niño ) niñas faltaban a la e cuela
debido a que su fuerza de trabajo era nece aria para las labores dd
campo, un ejemplo concreto e el informe presentado por el
in pectar faccdonio arza en 1940 durant u visita en las escuelas
d Iontemor lo :

[.. -1 L, red11cido asistencia de los 11inos a l,,s muelas ha estado siendo alacado
no sola,nente por ti maestro omaestros de ellas, si110 q1te les ha11 estado pres/ando
cooperadón los Comités de DdHració11y las A11toridades A11xiliares pav [de)
rierla fo1111a han fracasado de/Jido a .~ . .] que los pa.dm de ÚJJ núios bafl tenido
335

�/11 flefesidad de omparlo.r fl1 las labores del ct1mpo porq11e hasta ho ' no han
encontmdo (o 110 han querido e11co11tmr) los llledios para sustituir el trabqjo q11e
les proporcionan los 11inos [...J ( 1I EP / ección: D EPEyT / erie:
Dirección d Educación Federal en . u vo L · o "Informe del
lnsp ctor Macedonio Gar;,a' / Caja: 54 1, /E/ 1940).

Lo. niño. faltaban ci rt . me e del año &lt;lependi ndo la. fecha
de la . i mbra la c echa. La. falta \·ariaban de uno a do m . e.
o bi n era intermitente . u permanencia n la in tituciones
educariva . Alguna veces la
P c rró temp ralment la e cuelas
para r abrirlas cuando hubiera mayor a istencia, en otr ca o., lo
padres de familia ) lo comité de las • cuela xigían al pre id nr
de la república int rcctliera para gue la clau. ura n fuera p rmanente,
argurneotamlo "pobreza y nece id d ' de contar con el trabajo de
sus hijos.
Otra de las caracteri ricas de la vida rural de los niño camp sinos
tiene que ver con la!-. condicione generale de la vida rural como la
falta de agua, la di persión y lejanía de las comunidad s, la au encia
d acce o. carretero., las incl mencia~ del tiempo la inexistencia
de fo ª" 'pticas y la nula a i tencia médica entre otra , traían
aparejada una . erie ele cnfermedade gue g lpearon a la población
más vulnerabl : lo niño , yuiene por u corta edad eran má
procliv a contagiar e de viru que hacían menguar su alud y en
no p co. ca o le
ca ionaban la muerte. La. enfermedades }
muert de I run
n edad e colar no pa aron de apercibidos ya
9ue eran detectados c m "problema graves" d la comunidades
rurale., lo qu habla de la precariedad d la vic.la del niño campe in .
·'El terrible y común mal de la viruda", el arampión y el
paludi mo, fueron la enfermedad _ que en su mayoría atacaron a
los niño en edad ese lar e to. rnale · fuer n lo que ob taculizaron
el de arrollo cotidiano de la e. cuela y fueron cau a de muert de
algunos alumn .. Dicha enfermedad (la viruela el arampión y
d paludi mo) &lt;-1ue e r gi. rraron entre 1921-1940 estm·i ron
propiciadas, gún explicaban lo. informes de lo g bemad re.
por la falta d higiene, de ahí que se in istiera en la inspecci 'n en

336

la escuela y en la distribución de cartillas de higiene para
contrarre. car dichas epidemia (A E L, Mero tia de obierno,
Año : 1921-1940 aja: 11 13 y 14)
Por lo r guiar lo in pectores mencionaban en una escueta línea
"mucho au nti mo por enfermedades" 6 in brindar má detalle ,
pero cuando la ausencia de ruños era notoria, ha ta el director de
Educación ·ederal intervenía para explicar la de oladora ituación
a la ecretaria de · ducación Pública como en el caso de la e cuela
de Raíces en aleana en 1927:

[... ] Pro. :-it11a1nmte recibirá 11sted mln• o/ras la taryeta estadirtica del 111es de
111a_10y le co11srmí t&gt;erdadero aso111bro la nota qmi la 111aes1ra pone e11 el ú,g¡1r de
i1,far111aao11 de asistmcia de 11i1ios d11m11/e el 111es, dire así: 'SUSPF.i TDIDA
LAS CLA fbJ POR ORDE 'DEL COJ,ITIÉ DE EDUCAOÓX
f'EDERAL, POR F ..\t ERMEDAD COJ 'TAGIO A, HA.
,\ fL E RTO J3
··os". Ajin de que 11sted se de r11enta delgrare prohlema
de ese p11ehlo lnmmibo a 11sted el siguiente ofido. • F.I Co111iti de ed11rarió11 Federal,
et1 este 1tw11~ alta111 1/le alar111tldo en vista de la petti que está efli/!/e11do a los
11i1io.r de e.r/&lt;1 Co11gregadñ11 [ . .) 1•erá 11s1rd la a.r1stmria del;11eres ji,e de 21
ni110J:r la del tiemes de f 4, en lista de la mpidez. co1I q11e ha i1m1dirio a todos sin
exceprió11, ro11 .J' 9 e,yermo.r (llda ra.ra, 11111rimdo diarit1111e11/t', _v sin a11.vilí'os
111édicn.r [. .. JLa ntfermrdad es saroJ11pió11 confimtrs hemorragias 'deposidone..r
estrí ra111011do n111rh,111J(Jrla11dad ¡. --1 (,\H EP / ccción: DGEPE\'T/
Caja:5/ "·-'P· 14, 1927).
•
La e. cuela se clausur' n mayo durante 1O día y la da.
\Olvi.eron a r activar
n junio. Para darn s una idea d la iruación
a 6.nale · de abril (antes de que empezara la epidemia) a i tían a la
e,;cuela 30 niño y 2 niña , en junio regre aron menos de la mitad
i bien es cierto que la falta de higiene.:, el clima extremo y la e. cru e7.
de agua de empeñaron un pap l importante para ac lerar las
epidemias, el relativo hacinami nm de lo alones de cla e también
contribuía a la pr pag, cióo d la enfermedad entre: los niño., de ahí
'' .orno t:n el ca~o de la~ c:scuclas de la L' moo en General Tt:nin, an Pablo en
Galeana, an Antonio de J\lamitn'- en :\f1cr y onega y la ¡\!oreña tambu:n ea ~fier

y,cnga.
337

�,\ rm11a Hi, o.r

que cuando alguna epid mia amenazaba las e cuela se clau uraban
por diez o má día .
na forma de prevenir enfermedade y mortandad de la niñez
fue poner en práctica la medida recomendada en la cartilla de
higi n qu se repartió en la e cuelas rurale y de la que se extraía
uge tion para mejorar la higi ne p r onal, la limpieza del hogar y
la e cuela. i bien es cierto que las medida higiénica iban de. de
recomendar el u o dcl cepillo de di nte , el peine y el jabón, hasta
la educación exual, lo cierto e que la condici nes del contexto
nuevoleoné. eran desiguale , pues en alguna- e cuela los inspectore.
e referían a l niños en el sentido de que "causan agradable
impresión al vi itante por el a eo de u per onas y de u e cuelita '
(\H EP/ ección: DG •PEyT/Caja: 4/ Exp. 24/ Año: 193. D
hecho la poca referencia cualitativa que hay sobre los niño en
lo reporte de in. pección o en la carta d mae tros (fuera de
enfermedades y apro, chamiento e colar) re,·elan que en general
la condicione eran ' r guiar o aceptable " pero en orro. casos se
referían a los niño como . ucio ) descuidado , com 1 expu o el
maestro ccaviano \fartínez Lira al describir a lo niño de la
e cuela en la Lagunita &lt;le a. tillo Dr. Artoyo, y la forma cómo
empleaba la cartilla de higiene tn , u e cu la:

Es~bar

atta ada ', d ahí que gran parte de lo e fuerzas de la e cuela rural
con i rieran en atacar la" enfermedades promuv:iendo la higiene.
Lo que re ultaba paradójico pue las condiciones del alguna zonas
del campo nuevol oné no permitían articular las medidas
preventivas por la falta de agua y la precaria alimentación de las
comunidade .

Contrastes en la vida escolar de la niñez: algunas conclusiones

Colocar en la mi ma línea a la pobreza, la marginalidad y la falta
&lt;le higiene era común en la expresione de mae tro y fil ionero ,
lo que terminaba por reproducir el imaginario nacional de aquello
años, en el cntido de concebir a la, comunidades campe, inas "como

A lo largo del trabajo se pudo rejer un puente que va d finale del
Porfiriato basta la Posrevolución con la intención de ver el
urgimiento de nuevas concepciones y condiciones en torno a la
niñ z. e delimitaron do principale · linea de análisi · una que se
ujeta al contexto propio d la ciudad de fonterrey que parecía
seguir una lógica prerevolucionaria de proyecto ociale y
particularmente educativo aún con remini cencia porfirianas; é tas
fueron ob ervada en el devenir de lo grande colegi y en la
vida citadina en pos de una industrialización que venía en aumento
)' qu s vio lejana a las dinámica que uajo la revolución, pue la
vida continuó u curso ha ta muy entrada la década de lo veinte
cuando e adoptó una nu va ley de educación qu traía aparejada
un cambio de modelo educativo que enraría u reales en el campo
má que en la ciudad. ~ n Ionterrey y a la cab cera municipale
.iguió reinando la educación admini tracia por el e tado y lo
municipio , dejando a la federación la mayor parte de la escuela
en las zona rurale (el egundo e cenario) en la cuale e de arrolló
más ampliamente el proyecto de redención ocial r volucionaria.
Bajo e te contexto se distinguieron alguno perfile de la niñez
nuevoleonesa en lo año que ,~an de 191 O a 1940, acotamo el
análisi particular a la niñez campesina, por er la que emerge con
el proyecto educativo de la e cu la federal y para marcar un
contra te con la niñez perfilada en la fa e porfiriana. E te ejercicio
permitió contraponer las caracterí tica del campo y la ciudad y la
representacione. que se forjaron para entender al nuevo niño del
nuevo proyecto educativo.

33

339

¡... J Me h tk1do me11/a de q11e tienm los 11iños e,1 mestión de aseo tanto
penonal como t:11 s11 ropa en NI/ eslado 111iserable; los 11iJio.r mmca se bt111,111 por
que le timen 11111cúo nnedo al ugud tmimdo /,erdadem.r [.ric.J costras de 1111tgr, en
rara_r 111a11os ek. El pelo_¡ 11ñasjon1á.r se lo rorta11 ha.ria qf{e berdadera111enle
:rir. • la i11co!llodi&amp;1d de 11110_)' el estorf,o del otm le.r impide ba, r s11s quehaceres.
Todo esto)'O he trabqjado perso1wl111t11le en ro1tarle.r elpelo_y 111ias }' exita11do/os
su'J dimia111e11te a que .re t1Seen SJtS 11Janos o q11e se /Jañen t11a11do n1mos 11110 hez
sic. al 111es, p11es a e.rto se oponi:11 todos losfamiliares ¡.ric.J (Al I EP / ección:
DGEP yT / aja: 7 /Exp. 8/ Año: t 928)

�'orma H.1m101 l:..rrobttr

El niño rural o camp ino imaginad p r lo id 'l go d la
EP, por mae. tro dir ctivo y mi. ioner debía re ponder (o
corre ponder) a la nue\ya e.cuela urgida de la re,·olución, de ahí
qu
bre él e diseñó una ingeniería u tentada en el apego al campo;
en el amor al terruño y a la Patria· el aprecio al trabajo rural, manual
y c lectivo; en la racionalización de lo. r curso naturale para el
ben ficio de la comunidades; en la concientización de la alud;
ntre otra. mucha caracterL ricas en la cuale debía estar inmer a
la niñez campe ina. Ahora bien el arguetipo del niño camp ino
plant ó de ·de d cúmulo de exp riencia nacíonal que o tenían
que la comunidade · campe jna. vidan en un amplio reza o
cducaúvo } en un atraso . cial ' qu no permitía avanzar hacia
una .ocicdad m derna, ju ta } equitativa, de ahi que la ló ica
nacional era dirigir, conducir y re ducar a las ma a campesina
para conducirla al progre o, pero, en e te camino encontraron a
ra de pi -o con realidades que e contraponían con la concepcione
creadag } a los anhelos de lo que dL:bía . er la Yida del niño campe ino.
E ca r pr entacionc. re ultaron . up rada por la condiciones
del medio que para el ca nuevoleoné pre entaba tres rasgos que
tra tocaron la ,~da rural, tal como lo fue la migración temporal de
la familia. que bu caron el u. temo fuera del paí ; la e casez de
agua qu limitaba la. labore. económica y por consiguienr .e
recurriera a la utilización de la fuerza de trabajo (inclu o la d 1
niño ) para aba ·tecer e del ,·ital líquido; y la pobr za material que
impedía cumplir con la expectativa educatiYas de enviar a 1 • hijo
a la e cuela.

• 40

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Fondo de Cultura Económica, 2000.

.H3

�Reseñas y comentarios

345

�Notas y comentarios al libro Personajes
de Nuevo León Ó' algunas otras partes),
del maestro Israel Cavazos Garza
Alfonso Rangel Guerra

Pcrrnítaseme iniciar esta presentación con un recuerdo, ya que se
refiere a uno de los personajes incluidos en el libro del maestro
Israel Ca\'azos Garza, como se \'erá más adelante. Me refiero a la
anualidad de 1955 de la Escuela de Verano de la L'nivers1dad de
Nuevo León, que contó entre sus profesores visitantes al Dr.
Edmundo O'Gorman, el penúltimo de los personajes estudiados
por el ~Iaestro Ca, azos. En ese año tu\'e el honor de atender en
nuestra ciudad al Dr. O'Gorman, quien en aquella lejana ocasión
me comentó que debía escribir un ensayo para el ,\nuario Dianoia,
del Centro de Estudios filosoficos de la Um,·ersidad ~acional, que
ese mtsmo año de 1955 se publicó por primera vez; añadió que
deseaba ocupar el tiempo de mañanas y rar&lt;les en esa redacción, en
el hotel, ya que las lecciones que Ycnía a impartir, de lunes a Yiernes,
se presentaban a las ocho de la noche. En efecto, inició y concluyó
su escrito en esa semana y se publicó al año siguiente, 1956, en el
citado . \nuario de la C nívers1dad K acional.
El Dr. O'Gorman me había comentado que su escudio Yersaría
sobre el problema de historia y vida, y en efecto su trabajo así se
titula. He querido incluir este recuerdo en relación al libro que ahora

347

�c pr · ·o n .ól p r la razón ya di lu &lt;le que I Dr. ' 1 rman
e un d l p r e na¡c. e n idcrado por ·l ma tr
libr , in p r d razon má : t pnm ra : que I estudio de
ref ·rencia fue e cnto en . [onl m.:y, hac ya má de me&lt;lm . i lo,
pcr tambi ~n por9ue dich e tudi
· refiere &lt;l mani.:ra 1nd1r eta,
al trab, jo rt.-alizado por el mac. rr l r, el a\azo arza n u libro
Perso11.yes de uuo LeóJJ. unqu • el título del stuc.li d I Dr.
' •orinan p1.:rrrutc p ruar qu · refiere en l. n d · u· a p et
a la biografía como tudio hi. tórico no e a. í, pue má. b1 n ·e
ocup del pro lt.:ma d l. di\·cr idad d h ·1da frente a la unicbd
r qu rid, para &lt;tiluminar la strucrura del d ·enir hi. t 'rico&gt;&gt;, e· decir
1d1.:ntificar pr piam nte d hecho hi·t ·rico p r '-U intencionalidad.
P r u parte, el e ·tudio Je un i&lt;la, la idenufic. ci · n de lo r liza&lt;l
n una i grafía para d t rminar aqu 11 &gt; qu • una Yida humana
re lizó n ·u cur. ,·ital p. r po&lt;l r concluir qu dicha ·ida,
bingrafüi.&lt;la aporta luce'- el cono muento de la h1 ·t ria, p rmüc
concluir 1uc cuando l: bit
fía concibe e rri
cr, baj hi tóric • b a&lt;lo docum ntalm1.:ncc, p re nsccuencia aj no
a 1.
n Ap ión bi&lt; gráfi a como litcrarura pr ch ·e la m • nción
n &gt;t ri n cnt
inc rporn a la io,·e. Ü i · o hi ·cc· ric. y aport. lu e
) e no imicnt a b historia, p, rü ularm nt iluminada p r lo.
i et , re ulca&lt;lo d · lo hech pe r l r-on I ligado a I hi tori.
come
el ca o de los lk ucYo I · n, ujeto al análi. is h1 tóric
por~¡ niac. tro I r. d . ,azo .
b.n t, 1 núdo, c_tc libro nl proporciona,. un mi m tiempo. el
et n ·miento de 1 ·iJ. d determinad. p r m, qu influ) cron
con _u , t &gt; a 1, n.:aliz ci · n hi tóric de ta región del paí , y
con ccucm mcnt . l nriquecimi mo y mcj r c no imi ni de la
hi toria mi m. d
u \'O León. Pu
urre, in \ it. blcrncnte que
i nJ , l. hi t ri. un onjunr d ·. e nt cimi nt . y h ·ch cumplido·
y n:: fü, do por p1.:r.01
n ci ndo m jor la Yicb dc ca.
e 1n

1
d 1

no m jor la h.

ucnid
tro 1

i: .

Lc'n.
..ttí11 (&gt; 11(~1mos d olr'1s parla).
e 1h id en is , p. rtad : 1.
re o h d 1.: t pcrs ~ je. ; 2.
l

o ho~ 3. De 1 1 1, . ., • e, n 2 bi
· 4. t.:
1 con 2 biografía ; 5. D 1901 a 1950
biogra 1. · y 6. lguno d ocra parte con 11 bio ra 1a .
105 bio . fi, s rcco "da. en 42 página , má. 4 f to afia e n
_ d p ron , de p:gin m nu crirn. pe rtada y bj r
qu tu r n pr pi dad de un bi grafi do. h_ta cifra no rarian
compl ta. -;j no e dij ra que má &lt;le un bio , fi. do e tá pre me
n 1 , trc · ha. t, cinc e, pícul · o apan, &lt;l , como • 1e,. del
g. n ral Ignacio Z. r, goz,, m strado en tr. t. nta tap, s de , u
·ida, para un rotal d 131
piculo comp ncnte d e t
mara,·illo . y muy Yalio a obra que cnriyuece, notabl mente la
bibliografia obr1.: j. 1 UC\'O León.
I •s importante . cñalar t¡ue el mae tr I rae! ayazc
rza no
se plic cn ne mente mo. tr, r una ficha bio ráfica d e, da
per naj _in qu ofr e , ri dad de vi inne
per naj . El primero d di
. pr . en d n un t ·to tit de
«Por tierr. &lt;l Lui dt: ·an, jah, página qu reco n I cr · nic d 1
viaj qu hiz I m c·tro a,. zo, comp ñado p r u e p sa, al
pu bl natal d - an·ajal, d nd . por cierro, nin une d1.: lo
habirantc Je
ga our , en Portugal t ní n ticia &lt;le quien btur
d I lip 11 la apitul. cionc p r c:ploraq pobl r d u ve R ino
de León. ) mdo lo qu fu ron inform1do en e pu bl :-,, por don
l r, 1 Caxazo &lt;l 1ue en fonterrc\' una t rua cue tre lo
re uerd mo tr ron u . orpr a ntc 1 1~ircun tan ia. P ro t. mbién
t. cr · ni a obre I tierr:1 de I ui d Jan: ·a1, noticia
u clim • una, i ión d u e U u ca ·a._, la parr guia
el torre· n t d \'Ía e i tente el m neo ¡uc p rmit n 1 1 et r
rec . ? cicuir las caract ri t..i · pdm rdial de e pucbl d n&lt;l
naao I que fund6 la poblad &gt;n rablecida junto a lo Ojo · d
_gua &lt;l
nta Lucí:t. ( bien I ca o d don Die o d lont ma ·oc,
tun lador &lt;l l a i nt &lt;l fin in de 1 iud, d retr polit n de
le nt~rr~), del ~~e ól~ . e in ·c. ti la cch,l de: u mu n , . p nánd e mformac1on vafü a qu no pro ·im, al ño n u · ta
ocurri ' . ·I te ·t d die d a la mu ne J I◄ rav "'en n lo Ti r s d
Mi r, da cuent de u último di. " y camb¡'· a hac r ter n ia , J

4

�dcstin tra hurru nte d u momia, originalment integrada a La de
otros &lt;lominic s en el convento re pcccivo ) d . cubierta al abrir e
una calle el año de 1 61 de. pué de la ecularización de l s
convento., currien&lt;lo e e mismo añ que el encargado d I
1 fioi terio de Ju. ricia e di{ cuau
de la. momia a don Bcmabé d
la Parra para ·u exhibición en América o en Europa, momia entre
la &lt;-1ue e mclui, la d Fray t\'and , egún ~fanu l Pa}nO. El
úlcimo de tmo e noci&lt;lc de c. ta momia fue la ciudad de Bru, da
donde un Dr. J é Thumu la xhibió en a YO to de l 82. con rótulo.
alu i,o. a tormcnr &lt;l la "ingui. ición'·. \qui también el mae. tro
Ca •azos hace referencia al :ingubr de tin de u statua, en
Iontcrrcy, ym: 1gualmcntl cambió d 1uo.
.A í cada bio &gt;"Tafia, o ficha biográfica posee . u pr pio p rfil y
ofrece p culiarichd . o ra,go primordiales en la vida del biografiado,
o dt la etapa qu .·e ofrece de ·1. C mo el mejor ejemplo de e ta
,..1 10n que ofrece de mucho bio rrafiados, reco emo una de la
deJ1cad•. al ncral lgn, cio Zaragoza, donde p • e a u brevedad
obcien una \'Í ión cabal y . ignificariva de la grandeza heroica y
vital del pcrcona·c, en e. te ca. o de quien re p ndtó heroicam nt
en bien de la Patria en la baialla del 5 d \[ayo.
Entre lo perfile biográfico-. de: tra pane , que n e te libro
acompañan a lo: de los pcr. onaje. d
uevo León, ene mramo, a
don Jo,é Cornejo Franco, amigo dd autor y bibliotecario in. 1gnc,
originario de TllaJalajara, una de la. figura má repre emativa de
la culrura 1ali c1 n, del iglo " intt.: y a quien \ conocía por la
pre cncia qu&lt;; de ·1 :e ofr ce en la página. te tim niale de la vida
cultural d
uad. lajara en la obra del e critor. también de Jali co.
¡\gu tín ':iñez. Permit:mm u tcd s, • con el p rmi que in duda
me concederá dun I rad an70. G. rza de tra r . qui la memoria
de Jo. é • rn jo ·ranco d1,:$&lt;lc la página de ,\gu tín Yáñez,
con r rameme la. &lt;le u libro Gemo) Jig11m.r de 11t1dalqam. En lo
ini io d e te libr m m rio. o hay un apanado ti rulado &lt; eñas»
donde Agu tín Yáñez utiliza el ingular y bello pr cedimienco de
desplazar e mediante la palabra. d una a otra calle &lt;le l. capital d
Jali co p ra dar anr r eñ.'l d mucha. fi r de la cultura e u

ciudad. L ré un breve trozo con e ta lectura se e plicará la
pr encia de e ta cita El apartado" eñas' empieza asi, en la página
22 del citado libro: 'Calle d Francisco Zarco, anti ua d la
Ventanitas, rumbo arriba e da vuelta a la izquierda, por Contrera
:\fcdellin, y ant s de ll gar a la plazuela d an iego, d o tr
puertas ante de la calle de Alon o en la acera derecha, \-ive Lui
ánchez
aiza -joYen apóstol, fundador d ho pita.les y e cuela -;
adelante, por la mi ma calle , frente a lo muro d la E cuela de
Arte , bajo la cantera dora la de an Diego, está la ca a de Alfon o
Guriérrez Hermo.illo -p eca-· en L'l mima direcci, n r deando la
manzana, por la calle de
nzález rtega, vive ahora fanuel
Martínez Valadéz -poeta-; rumbo a1 centro, e toma la calle de Juan
:Manuel, a la derecha · a1 pa.ar la calle d 1ezquitán do o tr s
puerta a mano de p r ignar e Uega con Jo é Cornej ·ranco bibliófilo e cricor y hombre de bromas y vera : allí e perderá y . e
ganará mucho tiempo; pero e habrá de alir a hora de llegar con
Jo é rrióla Adame -mae ero de Derecho Internacional y.
principalm nte, rnaestr de Bella Art : de Bach a a. anova; la
ca a de Jo é rriola -biblioteca Baud !aire, discot ca Debu y, sala
de conciert Bach-e. tá en Pedro areno, media cuadra por llegar
al Jardín de E cobedo. Jardín frente a cuyo extremo noroeste vive
Guillermo Gómez rana -ministro plenipotenciario del grupo
'Bandera de Provincia '; cal! de López Cotilla arriba o bien, el • de
la casa de orne jo F ranc , pasando por la aja del • gua .. .' etc 'cera.
Qui. uno r cardar a un del biografiado. por el mae tro avazo
Garza, dejando aquí te timonio de quien e cribió de u ciudad natal
con amor imilar al de nue tr autor p r u cierra d orig n.
R cardando lo dicho al principio de esta pr emación, que el
libro que comentamo recoge la memoria del di tinguido hi toriador
mexicano don .. dmundo O' orman concluyo mis comentarios
dejando un,'l referencia al úJtimo de todo lo personajes r cardado
en este libro: el historiador Ernesto de la Torre illar, hi toriador
cmmente, colaborador de Hm11anilas, el anuario del entro de
tudio Humaní ti.ca de la niversidad ut 'noma de uevo
León: trece imp rtante. e tudio de hi toria me.xicana e cnto por

351

�don Eme to de la Torre Villar, que enriquecen el nuario H11manitas
te oro que p eemos gracias a las invitaciones constante que el
propio mae tro Cavazos hizo a don me to de laTorr Villar y de
las que queremo dejar aquí con rancia, porque la mode tia del
mae tro Cavazo le .impide mencionarlo. E nece ario añadir qu a
la virtude del hi toriador, don Eme to de Ja Torre Villar po eyó
las v.irtude uperi re d la condición humana: honradez, cortesía,
t lerancia y humildad.
o f; liciramo los nuevoleonese. por contar entre no otro con
el ma stro Israel avazo Garza y por u amplia · rica obra de
inve tigador que no permite, sin duda conocernos mejor a no otros
mismo por la vi ión que en la mucha página de su obra no
ofrece de la historia y caract rística de nuestra tierra que ho' se
manifie ca con el testimonio de la vidas · realizacione de estos
pet onajes d
uevo León, escrito con la mente ) con el corazón.

Crónica del Homenaje al Profr. Israel Cavazos

Diana Gpe. Tapia González *

bril 23 d 2 09. Después de más de 35 años de ardua labor
académica y cultural la Facultad de Filosofía y Letras, rindió un
homenaje a la crayectoria del Profr. Israel Cavazos Garza, quien
fue acompañado por innumerables ex alumno , compañero , amigos,
y di tinguida personalidades, entre ellas el Ing. Jo é ntonio
González Treviño rector de nue tra máxima Casa de Estudios, el
Dr. baldo rtiz Méndez, ecretario cadémico de la
L, el
Mtro. Jo é Re éndiz BaJderas Dfrector de la Facultad de Filo ofía
y Letras; don Miguel Barragán, presidente del Consejo Con ulrivo
de la niver idad; el Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal delegado
del
H; el pre ident del Consejo para la Cultura las rtes,
Lic. Romeo Flores Caballero, en repre entación del eñor gobernador
Lic. Jo é atividad González Parás; también el Lic. Pernando
Vázquez Alanís, pre idente de la Sociedad de Historia, Geografía y
Estadí t.ica; Profra. Ema Reina, presidenta de lo Cronista del
E tado; el x gobernador ele nue tro estado, Lle. ócrates Rizo· a í
como el Rabino Moi ' l aiman, Fraoci co Zertuche, y u hijo
Gabriel Cavazo .

r

entro de EstudlO Humanístico..

352

353

�Fu el ftro. José Reséndiz Balderas quien dio la bjenvenida a
lo asi tente , e hizo público el reconocimiemo a la trayectoria del
Profr. Cavazo , y agradeció la oportunidad de compartir lo
ignificarivo de e e momento para la universidad. Posteriormente
e presentó un video titulado: "Vida y obra del Prof. I tael Cavazo
Garza', que antóloga los principale cargo , empl o , su labor
docente, bibliotecaria e inve tigadora en el e tado, el país y el
extranjero.
las tarde el Ing. Jo é Antonio González Tre iño, entregó el
reconocimiento al Prof. l rael Cavazos Garza, · entre aplausos de
lo a istente que conmovidos y lleno de admiración se ponían de
pie; acro seguido el Prof. Cavazo tomó la palabra y agradeció el
bien recibido con profunda hwnildad y en su di cur o qui o de tacar
cuatro apartados en u tra ectoria: el de investigador, archi\.1.Sta,
bibliotecario y el de mae tro: mientra evocaba lo recuerdo de
sus año. como cat drátic en la facultad, rememoró con profundo
amor a u esposa [.jjja Villanueva, corno maestra de varias generacione d las preparatorias de la univer id.ad. Recordó también el
encuentro que tuvo con el Lic. Raúl Rangel Frías, en el café
amborn' , quien como rector d la universidad, le planteó el
proyecto de crear un Departamento de I listo ria r de e tablecer la
Facultad de Filosofía y Letras, mi ma que tuvo éxito. Mencionó
con no talgia que la ~atrícula inicial era poca, sobretodo la a ignarura
de historia, ya que tenía casi media cloc na &lt;le alumnas.
Mencionó que en octubre de 1973, impartió la átedra de Técnica
de la lnve tigación Hi tórica con l l varone. y una dama, in embargo
de 1975-1976 la matrícula fu en aseen. o, con la inclu ión d la
materia de paleografía, y con resultados ampliamente sati factorios·
gregó que a la ~ cha con. erva el plan de estudio de 1973, ~ guarda
calificacione , li tas de a istencia, donde estaba in crito el nombre
de: Reséndiz Baldera. Jo é, y bromeando halagó el heroí mo del
director por asistir a u clases. Detuvo un momento u lectura y
miró a los pre eme con profunda nostalgia, le agradeció por
acompañar! y manifestó u emoción de Yer a us alumno ya con

Para finalizar el acto, el rector de nue tra máxima a a de
Estudio agradeció la pre encía a los asistentes, al Dr. Romeo Flore
Caballero representante del Lic. José acividad Gonzále7 Parás, al
Lic. liguel Barragán, al ex gobernador Rabino Moi és Kleiman, a
Salvador de la Paz, del sindicato a Héctor Jaime Treviño Alaní , y
a toda la comunidad universitaria.
El homenaje tuvo el objetivo d reconocer la labor de un hombre,
la del Profr. Israel Cavazo Garza por u vida y obra can fructít ra
y reconociendo la deuda que tiene la univer idad con su per ona y
a que no pretende la
r L con e te reconocimiento aldar a
deuda . ino evidenciar el afecto que el tiene el alma 111ater. Comentó
que la comunidad universitaria tiene en él a un guía, y un ejemplo a
seguir porgue u obra como hi toriador, como cronista, ha traspa ado
lo regional para cimbrar en lo nacional y alcanzar un reconocimiento
internacional.
El homenaje culminó entre aplau o e innumerables mue tras
de cariño de todos los a i tente que rodearon al Profr. Cavazos,
mientras él corre pondía el afecto.

el cabello blanco.

354

355

�Traducción de la Crónica de Juan Bautista
Chapa

Israel Cavazos- Garza

El erudito bibliógrafo Dr. Nicolás León, en sus Domt11ento.r para la
Historia de Mé:&gt;dco, publicó en 1909 la "Historia de Nuevo León, con
noticias de Coahuila, Texas y Nuevo México", por el capitán Alonso
de León, un autor anónimo y el general Fernando Sánchez de
Zamora.
El autor anónimo continuó la obra de Alonso de León y
comprende los años de 1650 a 1690. Identificado por el autor de
esta nota, la triple crónica fue editada, ya con el nombre del anónimo:
Juan Bautista Chapa, en 1961, por el Centro de Estudios
Humanísticos ,, el Gobierno de Nuevo León. En 1990, tercer
centenario de la crónica de Chapa, fue esta editada en forma separada
con el estudio preliminar de la identificación.
En fechas recientes el libro ha llegado a mando se Fonda7Jone
Schiappapietra, forma original del apellido en Italia, simplificado
en Monterrey como Chapa, desde el siglo XVII. Esta Fundación,
encabezada por Luigi Schiappapierra (indudable descendiente de la
familia del cronista) ha emprendido su traducción al italiano.
Periódicamente se ha servido remitirnos las partes traducidas, vía
Internet, hasta anunciarnos por teléfono: Trad11zione ter111inata.
La presentación - se nos ha informado- será en el Palacio Ducal
de Génova, en fecha pendiente. El cronista estaría feliz con esta
noticia, (corno lo estamos nosotros.)
357

�orma de publicación:

1.- El Anuario H1111Ja11ita1 recibe contribuciones de exc lencia académica
} de investigación en lo camp s de filosofía, hi toria, textos sobre literatura,
lingüística y cienaa sociale ..

2.- e reciben trabajo origioale e inédito . e respeta la e rructura
fundamental de cada contribución o en ayo, sin embargo e ugiere: a)
marcar lo apartados con subtítulos; b) en ca o de la utilización de referencias
numéricru, utilizar el istemadecimal; c) la ata texruale deberán manejar e
con comilla y n con cur iva ¡ &lt;l) mda cira bre\·e debe mantener e en el
párrafo donde 1.: produzca la referencia; en el caso de cira mayores a 4
lineas, deberán colocar e a bando, a un espacio, sin comillas y sin cur ivas.
3.-Todo trabajo debe pre. cotarse en formato electrónico '\ 'ord. La
referencia e con, ignarán en nota de pie de página y en u ca o también
las fuentes, para facilitar la lecrura seguida del texto.
4.- ac ptan en ayo., im·es0t,-raaones) contribucion con urL'l exten ión
mínima de l S ) máxima de 25 cuarciUa. , en el tipo o fuente Times ew
Roman de 12 puntos a e. pacio y m dio para cl cuerpo del texto, y de 9
punto para la referencias bibliográficas. Queda a criteri del Consejo
Editorial aprobar colaboraci nes con caracteríscica dkersas a lo aquí
e. rahlccido.
5.- El consejo de cada área de H11111anita1 tendrá en todo m m nto el
derecho a someter a dictamen las contribucione recibida para su
publicación ,, comunicará al autor sobre el procedimiento y u resultado.
6.- Las contribuc10ne . e reciben por correo electrónico. por escrito y
con copia electrónica, por entrega per, onal vía meo ajeria, o servicio po taL
7.- Debe anexarse a caJa trabajo una referencia breve académicobiográfica d l aut r, dirección postal y correo electrónico.

H11nta11ilas HiJloria se terminó de imprimir en
el me d marzo de 2011, en los talleres
de la Imprenta Universitaria de la
Univer idad ucónoma de uevo León.
El tiraje fue de 5 ejemplare .

���</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 2010, Vol 4, No 37, Enero- Diciembre</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

Núm. 38 Vol. IV
Enero-Diciembre 2011

Jfistoria

UANL

0

�2

[ e: -~ .-· --- .~--- ~

J

H umanitas Historia 2011.

��. UANL
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Rector
Ing. Rogelio G. Garza Rivera
Secretario General
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Dr. Celso José Garza Acuña
Direct◊r de Publicaciones
Lic. Alfonso Rangel Guerra
Director del Centro de E studios Humanísticos
Editor responsable
Mtro. Francisco Ruíz Solís
Corrección de estilo y cuidado editorial
Lic. Adriana López Montemayor
Distribución nacio nal e internacional
Lic. Diana Guadalupe Tapia González
Administración
Human.itas, Año 38, N° 38,\'ol. IY HiskJria. Enero-D iciembre 2011. Fecha de publicación: 30 de mano de 2012. Revista anual
editada ). publicada por b Uruverstdad Autónoma de Nuevo Leó~ a m.vés del Cenero de Esrudtos Humanisticos. Do1D1cilio de la
publicación: Biblioteca Unrvers1taria Raúl Rangel J'ria..~, piso 1°. Av. Alfonso Reyes. No. 4000 Nte., Col. Regma, Monterrey, NuC\·O
León, México, C. P. 64440. Tel. + 52 81 83294000 ext. 6533. fiax: +52 81 83 29 40 00 ext. 6556. Tmpres• por la lmpren12
Universuaria., Uudad Umvers1ttn2 s/o, C.P. 66451, San Nicolás de los Gan-.a., Nuevo León~ MéXlcO. Fecha de termin2ción de
impresión 23 de mano de 2012.
TtraJC: 500 rjemplarcs.
Número de ReselVa de Derechos 21 uso t".Xclusivo del ótldo Hftma11iloJ ototgada por el 1nsuruto Nac1ona.l del Derecho de Aut0r.
04,2009.091o t231)2000~l02, de fecha 10 de sepüembre de 2009. Número de cenifiado de licitud de tirulo y comenido: 14,909, de
fecha 16 de agos,o de 2010. concedido ante la Comisión Glificadoa de Publicaoones y Revistas lluscra&lt;b.s de 12. Secreuria de
Gobernación. ISSN: 2007~1620. Regisuo de muca ante d Instituto ~fcxicano de la Propiedad Industrial: 1,169,990.
Las opuuooer. y contenidos cxpres2dos en los artículos son ccsponsabilidad exclusiva de los autores.
Prolubi&lt;b la reproducción t0tal o parcfa.l. en cualq wcr fomu o medio, del comen1do editorial de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
~ Copynght 2011
cch umanisri&lt;:os@mail.uanl.mx

�8

HU MANITAS
ANUARIO
CEN1RO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE~
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEON
Director Fundador
Agustín Basave Fernández del Valle
Director
Alfonso Rangel Guerra

Jefe de la Sección de Fifosof!a

FONDO
UNIVERSITARIO

ANUARIO
HUMANITAS 2011
Historia

Cuauhtémoc Cantú García

Jefe de la Sección de Letras
Alma Silvia Rodríguez Pérez
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales
Ricardo Villarreal Arrambide

Jefe de la Sección de Historia
Israel Cavazos Garza

'11.UOTIC,\ tlNtW115n""''" o UANL

Israel Cavazos Garza
Coeditor

�,

INDICE

ENRIQUE KRAuzE, Narrar la vida

PABLO YANQUELEVICH,

9

La revista Po blación, Migración y Turismo

25
]Esús CANALES Rmz, Presencia de Cantabria en fa Nueva España del
Siglo XVI
47
VALENTINA GARZA MARriNEz, La tramapolítica en la conquista del Norte:
La creación del Nuevo Reino de Leóny supoblamiento
61

MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ QUIROGA,

impacto en México
CARLos
L 1cía?

GoNZÁLEZ RODRÍGUEZ,

La separación de Texas y su
79

¿Realmente existió la Villa de Santa
95

ToMÁS MENDIRICHAGA CUEVA, Comentarios sobre elpasado de Monterrry

111
CARLos MoRÁN DE LA RosA, Proceso fundacional de los asentamientos de

Matehuala bajo las juridicciones del Nuevo Reino de León y Nueva Gahcia
121

�Luis RuBLó, Homencye bibliogréifico para el historiador Ernesto d~:;
Torre Vil/ar
ARTURO SoBERÓN MoRA,

Frqy Servando Teresa de Miery la secularización

· · I
de la cultura vzrretna
Juuo ZAMORA BÁTIZ,

157

Ideas socioeconómicas de Morelos

183

Narrar la vida

Enrique Krauze*
Academia Mexicana de la Historia

Reseñas y comentarios
ALFONSO RANGEL

GUERRA, El Dr. Si/vio Zavala cumplió

102 años de edad

207

Son elfuturo de la investigación en humanidades

209

Tm DISCIPLINAS LITERARIAS se disputan, como celosas hermanas, el
arte de narrar la vida: la historia, la novela y la biografía. No son las
únicas ni las más remotas. La tradición oral, las antiquísimas
escrituras, las baladas populares, las crónicas, son sus parientes
cercanas, pero sólo aquellas tres compiten por la atención
permanente del lector. Según "Google", la historia lleva la delantera
con 979 millones de entradas, seguida de lejos por la novela con
179 y por la biografía, que alcanza los 144. (La autobiografía, que
narra la vida propia y que merece una consideración aparte, tiene
sólo 21 .) La proporción, por supuesto, es engañosa: a diferencia de
la historia o la biografía, pocas novelas se titulan como tales, por lo
cual su frecuentación es seguramente mayor. Pero más allá de la
medición cibernética, hay entre las tres hermanas diferencias
penosas. La historia no sólo es la más antigua, respetada, arraigada,
sino también la más pródiga en ámbitos culturales y nacionales, en
especialidades y subgéneros y, por supuesto, en autores. La novela
* Historiador, ensayista y editor mexicano, director de la Editorial Cüo y de la
revista cultural Letras ubres.

9

�u

es la hermana sexy: joven (tiene apenas unos cuantos siglos),
conserva aún la frescura de los tiempos en que contaba las hazañas
de los caballeros andantes, y los ingenios de Cervantes. Los
novelistas son acaso más venerados que los poetas y dramaturgos.
La biografía, en cambio, es la hermana pobre y desangelada. Casi
tan vieja como la historia, alguna vez compitió con ella al tú por tú,
pero hace al menos dos siglos que vio pasar su momento de
esplendor. Ahora vive confinada en una rica habitación de la casa
de Occidente, el cuarto anglosajón, y hace tímidos paseos por los
barrios aledaños. Sus autores clásicos se cuentan con los dedos de
las manos. De hecho, se dice que sólo ha conocido dos etapas: su
"Viejo Testamento", presidido por Plutarco, el biógrafo del poder;
y su "Nuevo Testamento", oficiado por James Boswell, el biógrafo
del saber. La historia de su ascenso y decadencia parece una novela
del desencanto. Vale la pena esbozarla en una sumarísima biografía
de la biografía.

*
A la perdurable genealogía de nuestro padre Plutarco (46-120 d.C.),
griego en tiempos de dominación romana y autor de las célebres
Vidas paralelas, dediqué hace años un ensayo titulado "Plutarco entre
nosotros" (Travesía liberal, 2003). Allí recordé que el secreto de su
influencia está en su indagación moral, su búsqueda diferenciada
de la virtud en los hombres que actuaban en el escenario brutal de
la vida pública. El método que discurrió, como se sabe, fue la
comparación entre cincuenta personajes griegos y romanos:
"Mediante este método de las Vidas [...] adorno la mía con las
virtudes de aquellos varones [...] haciendo examen, para nuestro
provecho, de las más importantes y señaladas de sus acciones."
Plutarco estableció claramente su oficio como un quehacer distinto
al del historiador: "Escribo vidas, no historias." Una generación
más tarde, los despliegues y excesos del trono imperial inspiraron a
otro biógrafo, Suetonio (70-160 d.C.), cuya obra, Las vidas de los
césares, trascendió su tiempo e incluso ha llegado a nuestros días a
través de Roma, una exitosa serie de la televisión inglesa. En aquellos
retratos implacables, Suetonio no busca ya (porque manifiestamente
10

Enrique Krauze

no cree en e_ll?s) los rasgos admirables de sus personajes, sino sus
fr:~entes vicios, bajezas y pasiones. Es el creador de la biografía
critica.
. La Edad Media abandonó este tipo de biografía aristotélica e¡emplar o polémica, pero realista- para dar pie a una vertiente
digamos, platónica del género: la narración del vínculo entre el
hombre !, Dios. La ''bio~afía del poder" abrió paso a la ''biografía
del creer , en sus dos vanantes: la autobiografía de tensión interior
exp!atori~ y con~esional, tal como la practicó San Agustín, y l;
hagiografía. Las vidas eran ejemplares no por sus virtudes O frutos
terrenales, sino por la concordancia de ambos con el diseño divino.
El género viaj~ de maneras extrañas a través de los siglos. A partir
de_~ _Revo_luc1on Francesa, los estados nacionales, urgidos de una
re~on cívtc~ que legitimara su poder, adoptaron la hagiografía como
~etod~ ofi.~1~, haciendo un desfavor mayúsculo al prestigio de la
biografia clas1ca. Los héroes se convirtieron en santos laicos con
Sus vidas_ ~jemplares prodigadas en estampas, altares y relatos ~obre
su _d:~oc1?n, su fe y hasta su martirio, no en el nombre de Dios y la
religion s~o d~ la ~atria. Los regímenes totalitarios en el siglo XX
fuer~n aun mas le¡os: resucitaron a plenitud la hagiografía (y su
espe¡o, la demonología) para apuntalar la servidumbre del individuo
ante el Estado.
E_n _el Renacimiento, Plutarco fue muy leído. "Es nuestro
breviario"
·
. . .
, p roe1amo' Montaigne,
artífice de la moderna conciencia
mdi;71dual. También la era isabelina sintió su influjo. Shakespeare
llevo a P!ut~r~o ~ teatro en Julio César y Antonio y C/eopatra. Sus
dram_as histoncos Ingleses tienen un aire de biografía política y de
:nsenanza mo~al.. En Enrique IV, Parte II, un personaje llega al
xtremo de atnbwr a la biografía facultades taumatúrgicas:
'Hay una his~oria en _la vida de todos los hombres/ que perfila el
rostro_de los tiempos idos./ Sabiéndola observar, un hombre puede
profetizar... "
Así como la fama e influencia de Plutarco llegó hasta la Ilustración

'
11

�Enrique Kranze

la era de Boswell tuvo precursores desde la Antigüedad. Quizá quepa
remontar el origen de la biografía del saber a Diógenes Laer~10,
autor del siglo III que había escrito útiles compendios de la doctrina
de los pensadores cuya vida reseñaba, desde los presocráticos hasta
los escépticos de la época helenística, y confor~ó un corp~s
imprescindible en los estudios renacentistas. En la Ba¡a ~dad Medi_a,
Boccaccio escribió una vida de Dante y Petrarca emulo a Suetoruo
con sus Vidas de romanos ilustres. Ya en pleno Renacimiento, Giorgio
Vasari reunió las Vidas de los más excelentes arquitectos, pintoresy escultores
italianos (1542-1550). A partir del siglo XVII, el género floreció aún
más, ligado al desarrollo del espíritu científico. Uno de sus
exponentes fue el anticuario y arqueólogo inglés J ohn Aubrey (16_261697), quien con el mayor rigor empírico (confiando en lo visto
antes que en lo oído, y recogiendo con meticulosidad de entomólogo
los datos más personales), compuso las curiosísimas Vidas breves de
decenas de personajes, la mayor parte ingleses, colegas suyos en la
primera sociedad científica de Occidente, la Royal Society (1662):
Robert Hooke, creador del reloj de péndulo; Francis Potter, que
practicó por primera vez la transfusión de sangre; John Pell, que
inventó el signo de división en la aritmética, y varios más, como el
filósofo Hobbes, el químico Bayle, el astrónomo Halley. Aunque
esta narración de vidas prendió particularmente en Inglaterra, tuvo
artífices en otros países. Ejemplo al azar: en Holanda, maestra del
retratismo pictórico, dos contemporáneos de Spinoza, los ministros
protestantes Lucas y Colerus, escribieron sendas biografías del
impecable filósofo.
En la Ilustración, la biografía en todas sus variantes alcanzó su
cenit. Dejó su carácter plutarquiano e "inspiracional" y adoptó los
patrones racionales y empíricos de la época, aplicados a la conducta,
las motivaciones y las pasiones del hombre. Su epígrafe pudo haber
sido el primer verso del Essqy on man, de Alexander Pope: ''The
proper study of mankind is man." Había también en ella un sa~o
germen de individualismo democrático y, por tanto, de tolerancia,
que no pasó inadvertido a uno de los hombres emblemáticos del
siglo XVIII, el doctor Samuel Johnson, omnisciente autor del

12

Dictionary of the English Language (1755), de quien se decía que no
leía libros sino bibliotecas: "A todos nos impulsan los mismos
motivos, a todos nos decepcionan las mismas falacias, nos anima la
esperanza, el peligro nos obstruye y el deseo nos amarra: a todos
nos seduce el placer." Francia e Inglaterra se hermanaron -por una
vez- en la narración de vidas. Voltaire escribiría la biografía de Luis
XIV y -junto con Diderot- varios ensayos biográficos en la
Enryclopédie (1765). D'Alembert compuso sus "Encomios" de los
miembros de la Académie Frans;aise a la que pertenecía, textos que
Lytton Strachey -acaso el biógrafo más original de la primera mitad
del siglo XX- consideraba magistrales. Pero Inglaterra, quizá por su
orientación protestante, llevaba la delantera. En el arranque de su
asombroso sacerdocio intelectual, J ohnson narró la vida de su
desdichado amigo, el poeta Richard Savage, y en sus años de
madurez (aunque Johnson, en realidad, nació maduro) escribió sus
célebres Lives of the poets. En el periódico The Rambler que editó en
su juventud, había publicado tres ensayos sobre el género que
constituyen (aún ahora) una cartilla del arte biográfico. La biografía,
a su juicio, era el género humanístico por excelencia:
Ningún otro género vale más la pena que la biografía. Nada puede
ser más dulce o más útil, y nada puede encadenar un corazón de
modo más irresistible, o propagar más ampliamente asuntos
ejemplares sobre cualquier situación, que la biografía.
Un joven escocés llamado James Boswell (1740-1795) leyó esas
prescripciones y quedó convertido. Boswell no sólo siguió las
enseñanzas de su maestro: lo siguió a él, literalmente, paso a paso,
frase a frase, libro a libro, en reuniones, fiestas, conferencias,
diálogos, en casas, caminos y pubs, a lo largo de treinta y dos años,
al cabo de los cuales publicó su The Life of Samuel Johnson (1791),
acaso el mayor monumento biográfico en la historia:
No concibo modo más prefecto de escribir la biografía de alguien
que la de relatar todo lo importante en su vida, pero entretejiéndolo
con lo gue en privado escribió, dijo y pensó, de modo gue se pueda
imaginar a la persona, verla viva )' revivir con ella cada escena, tal

13

�EnriqHe Krauze

como sucedió en cada etapa de su vida [...]
Lo notable de aquel libro no era sólo ese acucioso rescate de la
vida cotidiana de Johnson acompañado del examen crítico de sus
obras O la publicación de sus cartas, sino algo más novedoso, que
Richard Holmes -quizá el más distinguido biógrafo inglés de nues_~o
tiempo- atribuye a la incipiente sensibilidad romántica: la conexi,on
emotiva con el personaje, la comprensión de su alma. Un so_lo
ejemplo, entre una infinidad, es la mención de la melancolía,
condición permanente en Johnson pero acentuada a raíz de la ~uerte
de su esposa, en 1752 0ohnson tenía 43 años), y comuru~ad~ a
Boswell por la versión de "su fiel sirviente negro", el jam_a1q~?,
Francis Barber, que fue su albacea: "Vivía en una graµ aflicc1on.
Más de un siglo después de publicada la obra, Lytton Strache~ se
asombraba de que un hombre como Boswell, "vago, lascivo,
alcohólico y esnob", hubiera podido alcanzar uno de los é~tos
intelectuales más grandes en la historia de la civilización. Lo explicaba
así: "Con persistencia increíble, había llevado a cabo la eno:me
tarea que se había propuesto hacía treinta años. Todo lo &lt;lemas se
había esfumado. Estaba exhausto hasta el límite, pero su obra estaba
ahí. Era la creación de su insaciable apetito de vivir, tan insaciable
que provocó su destrucción. La misma. fuerza que produj~ ~"vida
de Johnson precipitó a Boswell en la rwna y la desesperac1on. Al
releer esa biografía, se tiene la impresión de que la obra maestra del
doctor Johnson no fue su Diccionario, sus ensayos o sus biografías,
sino su propio personaje,Johnson, creado pacientemente por él para
ser objeto de la biografía que Boswell, mirándolo vivir, hilvanaba.
O que el verdadero genio no era tanto Johnson sino Boswell, el
ardiente y laborioso Boswell, que lo retrató con genialidad.
Anticuada y antigua, a lo largo del siglo XIX la biografía palideció
pero no se extinguió. Como sus músicos o poetas, todas la~ culturas
europeas dieron sus biógrafos nacionales, pero la cap~tal ~e la
biografía siguió siendo Inglaterra. No obstante, en la era v1cto~ana,
las biografías se contagiaron del aire de los tiempos: se volvieron
condescendientes, profusas, hipócritas, discretas. Al despuntar el

14

siglo XX la tendencia se corrigió. En Cambridge, el grupo literario
e intelectual de Bloomsbury produjo al menos un genio indisputado:
Lytton Strachey, que en sus Eminent Victorians retrató, con ironía
malévola y una prosa irresistible, a los personajes adorados por los
tiempos idos. (Uno de ellos era el general Gordon, que murió
destrozado en Sudán por las huestes delirantes del "Mahdi", una
suerte de Osama Bin Laden de fines del siglo XIX. La opinión
victoriana lo consideraba un héroe. Strachey, creador de la biografía
despectiva, reveló que era tan fanático como su teológico enemigo.)
Para el talante inglés, escribir biografía podía ser un pasatiempo
semejante al de pintar acuarela'.s o tocar el violonchelo. Por eso,
apenas sorprende que la novelista del grupo, Virginia Woolf, no
esquivara el género y aun ensayara con él nuevas formas, como
ocurrió en su obra Orlanda. Otro caso notable es el del famoso econorrüsta J.M. Keynes, que escribió unos elegantes ESStrys in biograpf(y,
entre los cuales sobresale un retrato de Isaac Newton, en el que
revela la inclinación absorbente de aquel pionero científico por la
alquimia.
Incitada por las nuevas corrientes psicoanalíticas, en la Europa
continental la biografía tuvo un pequeño repunte: quiso rastrear los
motivos y las causas de la conducta humana. ¡Y vaya que había
fenómenos nuevos que reclamaban explicación! Esa dilucidación
nunca llegó, pero la desconcertante autodestrucción de Europa en
la Primera Guerra; el malestar, la desesperanza, la exaltación, el
miedo del período de entreguerras, y la reincidencia en la barbarie
en la Segunda Guerra Mundial produjeron una suerte de repliegue o
exilio interno que favoreció el escape hacia la biografía. Ése fue el
caso de tres autores de ascendencia judía (nacidos en la década de
1880) que, desde su marginalidad y nostálgicos de una Belle Époque
que se desvaneció ante sus ojos, se dieron a la tarea de escrutar el
alma de figuras políticas y literarias del pasado: André Maurois,
Stefan Zweig y Emil Ludwig. Los tres fueron muy leídos en su
tiempo, pero no lo sobrevivieron.
En la segunda mitad del siglo XX, se acentuó el predominio
anglosajón en la biografía. Además del culto interior al género y de

15

�Enrique Kra"Z!

la notable vitalidad e inventiva con que se practica, Inglaterra ejerce
casi un imperialismo biográfico. Los mejores cultivadores de España
-con excepciones solitarias, como el doctor Gregorio Marañónson émulos de Boswell: Paul Preston (Franco, Juan Carlos), Ian
Gibson (Lorca, Machado), John H. Elliott (el Conde Duque de
Olivares). Por lo que respecta a la historia iberoamericana, la
tendencia no cambia, como atestigua la reciente biografía de Bolívar
escrita por John Lynch, o la vida de Borges por Edwin Williamson
(aunque de pronto nos hemos llevado una sorpresa mayúscula: Bioy
Casares convertido en el Boswell de Borges).
En el otro polo del mundo anglosajón, el género es
particularmente popular, lo cual no significa que haya recuperado
en absoluto su perdido lustre. En Estados Unidos, es verdad, hay
un "Biography Channel", acompañado por una revista ilustrada de
gran tiraje. Se publican biografías de políticos, artistas, escritores,
empresarios, deportistas, actores. La inmensa mayoría son meros
productos comerciales: narraciones ligeras, sensacionalistas,
colmadas de mentiras, chismes y nimiedades, subliteratura efímera.
Por fortuna, también se escriben biografías serias y sólidas, y existen
asimismo revistas especializadas en personajes históricos (como The
Abraham LincolnQuarter!Y), así como sitios de internet que enriquecen
el conocimiento de las personas.
Han pasado dos mil años y la biografía sigue viva, pero, a diferencia
de la historia y la novela, su panteón - como se ha visto- es
increíblemente reducido. Plutarco está olvidado; Boswell nunca ha
dejado de reimprimirse en Inglaterra (y curiosamente, ahora mismo
circula una nueva y magnífica versión española de l\figuel Martín.ezLage, editada por El Acantilado), pero sería engañoso pensar que
su "Nuevo Testamento" goza de buena salud. A despecho de su
popularidad, la biografía -hay que reconocerlo- es una rama
modesta del árbol intelectual de Occidente. Esta condición se
comprende mejor al examinar con mayor detenimiento su difícil relación
con sus poderosas hermanas: la novela y la historia. Frente a ellas hay
que entenderla, y salir también en su defensa, porgue el tipo de narración
que propone tiene sentido, y da sentido... a la vida.

16

*
La razón principal del ocaso de la biografía en el siglo X1X está en
el ascenso irresistible, en toda Europa, de su deslumbrante hermana,
la novela. El ideal de Boswell -hacer la historia universal de una
vida- podía alcanzarse con mayor plenitud por la vía de la
imaginación, cuya obvia ventaja residía, naturalmente, en la libertad.
Allí no había necesidad de someterse a restricciones de veracidad
fáctica, imprescindibles en toda biografía, pero muchas veces
inasequibles para el biógrafo. Allí la razón ilustrada y la pasión
romántica se acompañaban con una tensión creativa impensable
dentro de los límites y las formas cronológicas de la biografía. Para
colmo, los propios novelistas consagrados contribuyeron desde
entonces a demeritar la biografía. La sentían enferma de necrofilia,
una variante ampliada de la obituaria. (Había un grano de verdad:
en su juventud, Johnson se había especializado en escribir epitafios
en verso.) Los literatos resentían también lo que para ellos era una
"mórbida curiosidad" por lo privado, y temían que su veredicto
manchara sus reputaciones. Según recuerda Holmes, Kipling decretó
que la biografía era un género de "canibalismo humano". Wilde
decía que todo biógrafo era un Judas. Flaubert se preciaba de que
su única biografía fuera Madame Bovary y creía advertir una envidia
patética en los biógrafos. Se llegó a decir que "el biógrafo es un
novelista sin imaginación". Y Marcel Proust escribió un libro contra
Saint-Beuve, el biógrafo por excelencia de la literatura francesa del
XIX, acusándolo de pretender suplantar al autor, con una obra sobre
el autor.
A finales del siglo XlX, Marcel Schwob (1867-1905), excéntrico
cuentista francés, psicólogo, historiador, formuló en el prólogo a
sus Vidas imaginarias (1896) una especie de utopía para biógrafos
que tuvo efectos desalentadores. Schwob deslinda el género de toda
pretensión científica: "El arte está en oposición con las ideas
generales, no describe sino lo individual, no desea sino lo único. No
clasifica, desclasifica." Con ese criterio, descarta "las chismografías"
de Suetoru·o como meras " polermcas
' · rencorosas" , y, aunque enconua
·

17

�1I,

•

'

e

el "buen genio" de Plutarco, le reprocha su método: "Imaginó
'paralelos', ¡como si dos hombres propiamente descritos pudieran
parecerse!" Su autor preferido entre los clásicos, por su amor a la
minucia, era Diógenes Laercio. "El sentimiento de lo individual apuntaba Schwob- se ha desarrollado más en tiempos modernos."
Se refería a Boswell, cuya obra habría sido perfecta "si no hubiera
juzgado citar la correspondencia de J ohnson y las digresiones sobre
sus libros". Le parecía superior John Aubrey, aunque "el estilo de
este anticuario no esté a la altura de su concepción". Pero ¿en qué
consistía ese instinto biográfico que reclamaba Schwob? Para
ilustrarlo, curiosamente, no refería a un escritor sino a un pintor
japonés, Hokusai: "Esperaba llegar, cuando tuviera ciento diez años,
al ideal de su arte. En ese momento, decía, cualquier punto, cualquier
línea trazados por su pincel estarían vivos. Por vivos, entended
individuales." Hay que aclarar que a Schwob no le interesaba la
nariz de Cleopatra o la embriaguez de Alejandro Magno o la
enfermedad de Napoleón en Waterloo. Esos hechos individuales,
que modificaron o habrían podido modificar los acontecimientos,
le parecían importantes para la historia, no para la biografía. El
buen biógrafo debía buscar lo absolutamente único, irrepetible,
inexplicable: la bolsa de cuero llena de aceite que Aristóteles
acostumbraba llevar sobre el estómago (Diógenes Laercio), el
aburrimiento de Hobbes al combatir las moscas que se posaban
sobre su calva (Aubrey), las cáscaras secas de naranja que Johnson
solía conservar en sus bolsillos (Boswell). Así pues -concluía
Schwob, en el extremo opuesto a Plutarco- "el ideal del biógrafo
sería diferenciar infinitamente el aspecto de dos filósofos que
hubieran inventado aproximadamente la misma metafísica".
Borges decía que la lectura de las Vidas imaginarios de Schwob fue el
punto de partida de su narrativa fantástica. Lo cual es un dato revelador
sobre los límites de la biografía. El encuentro poético que pedía Schwob
-el milagro de aprehender la particularidad de una vida- sólo podía
alcanzarse a través de la literatura en estado puro. También de la pintura,
como en los retratos flamencos, en Velázquez o Goya. No hubo, nunca
habría, un Hokusai de la biografía.

18

Enrique Krauze

Pero había y hay una gloria particular en narrar una vida, en esa
"novela de la realidad" que es la biografía. Plutarco, biógrafo del
poder, había escrito: "Muchas veces una acción momentánea un
dicho agudo, una niñería sirven más para calibrar las costumbres
que las batallas en las que mueren miles de hombres." El doctor
Johnson, biógrafo del saber, había prescrito: "Mirar hacia lo
doméstico; exhibir los detalles nimios de todos los días, allí donde...
los hombres brillan unos sobre los otros por su prudencia y virtud."
Las costumbres y la virtud. El gusto por lo particular, característico
del biógrafo, no conduce a la revelación, pero ha sido siempre el
núcleo de un conocimiento que abona a la historia y a la moral. Un
saber y una sabiduría. Madamc Bovary y todas las vidas imaginarias
representan quizá más cumplidamente el tejido de la complejidad
humana, pero el doctor J ohnson y todas las vidas reales merecen
también un acercamiento propio.

*
":·· y al sentir el rechazo de su joven hermana cortejada por todos, la

biografía tuvo un episodio de locura: quiso hacer un pacto de sangre
con la filosofía para dar un golpe de Estado doméstico a su hermana
mayor, la historia."
Así habría narrado un novelista del XIX el drama de la biografía.
Pero los hechos son ciertos y el hombre que los llevó a cabo fue
también, como Boswell, un volcánico escocés: Thomas Carlyle. El
plan fracasó. Su filosofía de la historia, centrada en la teoría del
"héroe", resultó letal para el prestigio de la biografía.
En la superficie, On heroes, hero worship, and thc hcroic in history
(1841) parecería una reivindicación del género. En realidad era su
exacerbación irracional. "Los Grandes Hombres", escribió, "son los
textos inspirados -actuantes, hablantes- de ese divino libro de
revelaciones [...] que algunos llaman historia..." Carlyle pensó que
los"grandes h ombres,, eran las fuerzas motrices, nada menos que
las causas de la marcha histórica. "El culto de los héroes -apuntóes un hecho invaluable, el más consolador que ofrece el mundo

19

�émiq11e J...muze

hoy.[...] La más triste prueba de pequeñez que puede_dar_~ ho~~re
es la incredulidad en los grandes hombres." La denvac1on política
de esta terrible doctrina es bien conocida: Carlyle es un ancestro
del nazismo. Escribe Goebbels en su diario: "El Führer conoce el
libro [de Carlyle] muy bien: Le repetí algunos pasajes y lo
conmovieron hondamente." El culto carismático cobró decenas de
millones de víctimas; y en nuestro siglo, por lo visto, seguirá
cobrándolas. Pero su mera persistencia no avala la tesis ni el método
de Carlyle, el biógrafo que envenenó la biografía.
La hipótesis de su admirador Ralph Waldo Emerson era más
inocua y más sugerente. Sus "hombres representativos" no son
imperiosos sino sólo significativos, encarnaciones individuales de
la colectividad que la interpretan y le dan un rumbo. El componente
metafísico de esta idea es evidente, pero ¿cómo negar-por ejemploque Jean Sibelius representa el alma finlandesa? ¿O que Benito Juárez
-como pensó Justo Sierra- encarna una zona profunda del alma
mexicana? Hay, me parece, en la teoría emersoniana un núcleo de
verdad. ada más.
·Cómo terminó finalmente la relación entre las hermanas? La
~
d .•
novela siguió reinando indisputada. La historia condescen 10 a
convivir con la biografía. Para los espíritus serios y sensatos, la
indagación sobre "el papel del hombre en la historia" fue de nuevo
un tema propio de la filosofía de la causalidad histórica, inútil como
premisa de narración biográfica. Descartado el concepto del
"heroísmo", el estudio del liderazgo abrió un horizonte amplio para
la biografía. En la "biografía del poder" del siglo XX, Churchill no
fue un superhombre, fue un líder que, con clarividencia y valor,
incidió en el destino de Occidente. En el extremo opuesto estaban,
por supuesto, Hitler, Mao, Stalin, lideres también -que Carlyle habría
venerado-, pero que era preciso abordar con nuevas herramientas
teóricas de investigación, y con los archivos que se fueron abriendo
(y siguen abriéndose) al paso del tiempo. En esa renovación
constante del conocimiento, en ese carácter abierto que tiene la
biografía, ha visto Richard Holmes, con razón, su ventaja, acaso su
única ventaja, sobre la novela.

20

Por lo que respecta a la legitimidad de la "biografía del saber" y
su provecho como disciplina complementaria de la historia, Bertrand
Russell escribió una justificación que me parece perfecta: "Creo
que si los cien hombres de ciencia más capaces del siglo XVII
hubieran muerto en la infancia, la vida del hombre corriente en
todas las comunidades industriales actuales habría sido
completamente distinta de la que es. Y si Shakespeare y Milton no
hubieran existido, no creo que algún otro hubiera escrito sus obras."
" o hay historia, sólo biografía", proclamó Carlyle. La frase es
evidentemente falsa. También su inversa lo es.

*
Al salir de la casa de las tres hermanas, recuerdo, entre una galería
de autores incidentales o apologéticos, a los escasos oficiantes
genuinos de la biografía en México. Su solitario trabajo (que deslindo
de la autobiografía) merecería, a su vez, tratamiento histórico.
Aunque existieron antecedentes notables en los siglos ).,_7\TI y XVII,
quizá el primero fue el jesuita Juan Luis Maneiro, autor de las Vidas
de mexicanos i/11stres del siglo XVIII. Maneiro pudo haber dado inicio
a una tradición humanista clásica en la biografía, pero su propuesta
quedó trunca por la condición de exilado en la que escribía. La
estafeta fue retomada magistralmente, a mediados del siglo XIX,
por dos grandes autores que no pertenecen al panteón oficial: José
Fernando Ramírez (con su Vida de Motolinía) y sobre todo Joaquín
García Icazbalceta, autor de decenas de biografías puntualísimas
sobre personajes de la Conquista y el Virreinato y, sobre todo, de la
magistral Vida de Don I'r(!Y Juan de Z11márraga. En las décadas finales
del siglo XIX, Francisco Sosa realizó una obra profusa y no
despreciable, pero sesgada hacia las vidas ejemplares. Al comenzar
el XX, Justo Sierra escribió una gran biografía de Juárez sobre
premisas emersonianas -sosteniendo la "representatividad" de
Juárez como emblema del alma profunda y el destino liberal de
México. En respuesta, Francisco Bulnes publicó una vida polémica,
tan ácida como las de Strachey, pero desprovista de elegancia y
gracia. En la etapa moderna -y a riego de incurrir en omisiones-

21

�Enrique Krauze

creo que merecen citarse las biografías de José Fuentes Mares y tres
grandes obras, una por cada década: Sor Juana Inés de la Cruz o las
trampas de la fe de Octavio Paz (1983), el Hernán C01tés de José Luis
Martínez (1990) y la Vida de Fray Servando de Christopher
Domínguez Michael (2005).
Don Luis González (nuestro inolvidable doctor Johnson) advertía
a sus discípulos, en una remota clase de 1970: "Pocas veces se ve
un historiador metido a biógrafo." Conmigo sí se vio, y nunca le
pedí perdón por mi pecado. Con todo, quiero pensar que no habría
condenado el modesto credo biográfico que ahora desprendo de
mis lecturas y mi propio trabajo. Creo, con Plutarco, que la biografía
puede complementar el conocimiento de la historia y orientar la
vida moral. Creo también, con Suetonio, que puede ser ácida e
implacable, sobre todo con las personas del poder. Creo, con
Diógenes Laercio, que debe recrear sobre todo a las personas del
saber, en las que -como John Aubrey- la lente microscópica suele
distinguir rasgos esenciales: la buena voz, la panza prominente, la
miopía y hasta el estreñimiento. Creo, con Boswell, en la
frecuentación directa, curiosa, puntillosa, obsesiva, pero también
maliciosa y crítica, de las cartas, los diarios íntimos, las memorias,
los testimonios orales de los biografiados y, en condiciones ideales,
de los biografiados mismos. Creo que el buen estilo de una biografía
puede aproximarla un poco al ideal pictórico de Schwob. Creo en la
frase de Strachey: "La discreción no es la parte mejor de la biografía."
Hasta ahí mis clásicos, que leo y releo con anacrónica fascinación.
En cuanto a mi propia experiencia, quiero creer que existe la
imaginación biográfica. Radica, por un lado, en comprender los
motivos de los personajes y tratar de recrear sus pensamientos y
sentimientos. Y consiste, también, en ver las opciones vitales que
se abrían ante ellos cuando el pasado era presente. Esta
reconstitución imaginaria de la incertidumbre es acaso la operación
más difícil, y en ella fincan muchos críticos la supuesta limitación
ontológica de la biografía: describir una vida de la que se sabe de
antemano el desenlace. Pero, de ser cierta, esa objeción no sólo
desmentiría el género de la biografía, sino también el de la historia.

22

Sobre el lugar de la explicación en la biografía, pienso que la
irracionalidad y el azar juegan un papel central en la vida humana, y
por ello dudo que la conducta sea propiamente "explicable". Pero
creo también que es posible entrever el "sentido" de una existencia,
descubrir conexiones entre hechos remotos y presentes, dar con
ciertas claves ocultas (aun para el propio sujeto, o sobre todo para
el propio sujeto) que de pronto pueden aclarar, con una honrada,
pulcra, verosímil y evocadora narración, ese misterio, ese milagro
que es una vida, una vida humana.

23

�La revista Población, Migración,

Turismo

Pablo Yankelevich*
INAH

EN MÉXICO, EL SURGIMIENTO de la demografía como campo
disciplinario y de acción política se ubica a finales de la década de
1920. Sin embargo, fue en el marco de la crisis económica mundial,
cuando las preocupaciones sobre la cantidad y la calidad de la
población potenciaron reflexiones sobre las estrategias para hacer
realidad reclamos de justicia en una sociedad con enormes contrastes
sociales. Una sociedad en que la desigualdad era directamente
proporcional a las pertenencias étnicas de poblaciones distribuidas
de manera muy distinta en la nación que se pretendía gobernar.
Además, en aquel tiempo se descubrió la dimensión de fenómeno
emigratorio hacia Estados Unidos, y en consecuencia debieron
enfrentarse los problemas derivados de retornos masivos de
nacionales cuando las crisis en el vecino país redujeron los mercados
de trabajo. Por último, fueron los años en que se pretendió controlar
los flujos inmigratorios tratando de definir cánones de deseabilidad
en los extranjeros con intenciones de radicar en el país. En síntesis,
hacia comienzos de los treinta, las cuentas sobre los nacimientos,
• Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

25

�'/

I

"4.,

1

()

las defunciones, los desplazamientos humanos, y el conjunto de
variables que impedían el crecimiento de la población, destrabaron
acciones gubernamentales como consecuencia de diagnósticos que,
a decir de Luis Astorga., convirtieron la resolución de los problemas
de la población en una auténtica "Razón demográfica de Estado".1
En primera instancia, esa razón se tradujo en normas jurídicas, y
quizá no haya mejor ejemplo de la densidad adquirida por estas
preocupaciones que tomar en cuenta el siguiente dato: recién en
1908 México expidió su primera ley de inmigración, después de
casi un siglo de intentar vanamente atraer extranjeros dispuestos a
poblar y civilizar estas tierras. Sin embargo, en las dos décadas
transcurridas entre 1926 y 1947, el país conoció dos leyes generales
de migración (1926 y 1930) y dos leyes generales de población (1936
y 1947). En sólo veinte años el furor legislativo superó con mucho a
todo lo realizado durante el siglq XIX ¿Por qué? Ese furor no fue
ajeno a una coyuntura internacional en donde la crisis derivada de la
Primera Guerra Mundial permitió en Europa renovar los marcos
conceptuales de la demografia, en un entorno en que la intervención
estatal comenzaba a erigirse en un canon del pensamiento económico
y político. En México, este clima de época fue interceptado por una
Revolución interesada en resolver una diversidad de problemas sociales
que comenzaron a ser pensados en términos poblacionales. Es decir, la
población se convirtió en motivo de particular observación, surgiendo
la idea de que rúnguna patria mexicana sería forjada sin un conocimiento
cabal de los orígenes, características y necesidades de los segmentos
que mal integraban la población nacional.
La instalación de estas preocupaciones en el seno del Estado
posrevolucionario y su cristalización en políticas gubernamentales, fue
resultado de evaluaciones que realizaron expertos y técnicos al amparo
de funcionarios interesados en enfrentar lo que se valoraba como la
causa de los grandes problemas nacionales. Tal fue el caso, por ejemplo,
del ingeniero agrónomo Juan de Dios Bojórquez, que hacia finales de
los años veinte se desempeñaba como el jefe del Departamento de
1

Luis Astorga, "La razón demográfica de Estado" en &amp;vista Mexicana de Sociología,
MéxicoNºl,UNAM, 1989,pp.193-210.

26

Pablo }á11kelwich

Estadística. Convencido de la necesidad de construir un sistema
nacional de información estadística, fue el responsable de enviar a dos
jóvenes mexicanos a Roma para formarse bajo la tutela del ya prestigiado
economista y demógrafo Conrado Gini. Fue así como Gilberto Loyo y
Errúlio Alanís se convirtieron en los primeros especialistas en cuestiones
de demografia y estadística que tuvo México. 2
Gilberto Loyo fue el principal responsable de introducir los
diagnósticos demográficos en el discurso político, convirtiendo los
estudios sobre la población en herramienta de planeación. Además,
fue fundador de cursos e instituciones académicas en que la demografía
comenzó a ser estudiada. Sus primeras investigaciones inspiraron las
propuestas poblacionales del Plan Sexenal de 1933, y dos años más
tarde publicó La política demogr4fica de México, investigación llevada a
cabo a solicitud del PNR con el fin de dotar de bases científicas al
programa revolucionario en cuestiones económicas y sociales. Esta obra
sirvió de soporte a una política de población que desde los años treinta
apostó por el natalismo, convencida de que la única manera de potenciar
el desarrollo económico era promover acciones que tendieran al
incremento cuantitativo y el mejoramiento cualitativo de la población.
Mientras Loyo participaba en el diseño de esta política, Manuel
Gamio, también formado en el extranjero, hacia lo mismo pero desde
el campo antropológico. Desde el siglo XIX, el robusto aporte indígena
en la composición étnica de la población, fue uno de los temas
recurrentes en todos los debates sobre la modernización del país. En
este sentido, las ideas y las acciones de Gamio articularon dos momentos
en la institucionalización de la antropología mexicana.; por un lado, la
un.pronta social darwinista del porfi.tiato tardío, y por otro, el culturalismo
de impronta boasiana que impregnó la obra de Gamio pero también la
de los otros fundadores de la antropología del México
3
posrevolucionario. El indigenismo de Gamio y sus compañeros de
2

Emilio Alanís, Vivir entre dos siglos, México, Edamex, 1990. 2: parte y "Prólogo",
Gilberto
Ú!Jo, Obras, México, Dirección General de Estadística, 1974, Vol. 1.
3
Mechthild Rutsch, ''Ramón Mena y Manuel Garruo, una mirada oblicua sobre
~a antropología mexicana de los años veinte del siglo pasado" en F.elaciones, 88,
Zamora, El Colegio de Michoacán, 2001, pp. 79-1 18.
_

27

�Pablo Yanke/,evich

ruta, Aguirre Beltrán, Antonio Caso, Othón de _Men~áb~, entre
otros tenía el objetivo de integrar a las comurudades indígenas a
'
.
una moderna sociedad nacional. Si el propósito era mcorporar para
acrecentar el mestizaje, resultaba imperativo desmontar las culturas
tradicionales de las comunidades indígenas. El nacionalismo que
propugnaba Gmnio ofrecía el paliativo de vindicar~ glorias _del p~a_do
indígena, pero en su matriz retomaba el paradigma liberal dectm~noruco
de transformar a un país atrasado en una nación moderna.4 S1 para el
argentino Juan B. Alberti gobernar era poblar las "~eshabitadas" llanuras
rioplatenses, para sus admiradores m~x1canos poblar er~
fundamentalmente des-indianizar. En 1944, Gilberto Loyo lo expreso
con toda claridad: "México es el primer país en que ha quedado
debidamente clarificado que trasformar al indio en un hombre cultural,
· ale a poblar"
política y económicamente moderno, eqwv
.5 .
En esta empresa, una de las mayores innovaciones fue el mtento de
reemplazar las categorías raciales por conceptos cul~rales en la
clasificación de los grupos humanos. Siguiendo a Boas, Gamio rechazaba
el determinismo genético entonces en boga en las ciencias sociales,
defendiendo la idea de que todos los núcleos humanos tenían los mismos
rasgos y capacidades, y que el desarrollo de esos rasgos y capacida~:5
eran resultado de las condiciones históricas y sociales de su producc1on
y no de leyes inmutables de la naturaleza.6 No desaparece la ide~ de
raza, pero sí lo hace la idea de razas superiores e inferiores. A partir_ de
esta premisa se funda la certeza de que la Revolución ha~ía conse~do
erradicar racismo. El mito del mestizaje pasó a ser la qumtaesenc1a del
espíritu nacional, camuflando conductas discriminatorias y racistas que
la antropología indigenista negó pero que la realidad obstinadamente
se encargó de recordar.7
David Brading, "Manuel Ganúo and O fficial Indigenismo in Mexico", en Bnlletin of Latín A1J1erican Research, Vol. 7, No. 1, 1988, pp. 75-89.
5 Gilberto Loyo, "Introducción", Historia de las doctrinas de población de Rene
Gonnard, México, Ed. América, 1945, p. 13.
6
Franz Boas, Cuestiones fundamentales de antropología cultural, Buenos Aires, Ed.
4

Solar-Hachette, 1964.
7
Alicia Castellanos "Antropología y racismo en México" en Desacatos, Nº 4,
CIESAS, México, verano de 2000, pp. 53-79.

28

Gamio fue un precursor de la antropología aplicada al
conocimiento de la realidad rural. El trabajo que coordinó sobre el
valle de Teotihuacan8 se enfocó al rescate del monumental sitio
arqueológico, pero también al conocimiento de las condiciones de
la población que habitaba esa región a comienzos de la década del
veinte. Además, fue pionero en estudiar la migración de mexicanos
a Estados Unidos; sus investigaciones de campo a fmales de los
veinte inauguraron indagaciones sobre las condiciones de vida y las
expectativas de los migrantes mexicanos.9
Desde los méritos otorgados por un saber académicamente
reconocido, Loyo y Gamio se convirtieron en funcionarios gubernamentales. Loyo sentó las bases de la moderna estadística nacional, diseñó
r coordinó la aplicación de los censos de población, y participó en la
elaboración de los principales indicadores estadísticos del país,
coronando su carrera con el nombramiento de secretario de &amp;onomía
en el gabinete del presidente Adolfo Ruiz Cortines. Por su parte, Manuel
Grurúo, entre otros cargos, se desempeñó como director general de
Población Rural de la 5;ecretaúa de Agricultura y Fomento, también fue
jefe del Departamento Demográfico de la Secretaría de Gobernación,
)' en 1942 asumió la Dirección del Instituto Indigenista Interamericano
puesto que desempeñó hasta su fallecimiento en 1960.
Estos expertos interactuaron con técnicos interesados en
cuestiones demográficas. Uno de los más sobresalientes fue Adolfo
Ruiz Cortines quien durante más de una década trabajó en el
Departamento de Estadística Nacional, convertido en 1933 en la
Dirección General de Estadística de la Secretaría de Economía. La
formación y el interés por la estadística de quien sería presidente de
México se derivaba de estudios de contabilidad en la primera década
del siglo, y de cursos de que tomó en 1925 con un joven profesor
recién llegado de la Universidad de Harvard: Daniel Cosío Villegas. 10
8

Manuel Camio, Lapoblación del Valle de Teotihuacan, México, SEP, 1922.
Manuel Camio, Número, procedencia y distribución geográfica de los inmigrantes
fllt&gt;-icanos m los Estados Unidos, México, Talleres Gráficos Editorial y Diario Oficial,
9

l930 r Mexica11 immigration to the United States; a st114Y ofhuman migra/ion and atfjustment, Nueva York, Dover Publicaáons, 1971.
10
Enrique Krauze, Lapresidencia imperial, México, Tusquets, 2002, p. 199.

29

�Pablo Yanke/evich

Ruiz Cortines fue un entusiasta promotor de los estudios estadísticos,
de los recuentos de población, vivienda y producción, y un insistente
defensor de la llamada política de población. Hacia 1932 observaba
que:
"Hoy todos se preocupan por orientar y organizar la econorrúa
política [...] que equivale a orientar y organizar la producción,
distribución y consumo de las cosas materiales de los hombres, y se
deja para después, sino es que la olvidan, la producción, distribución
y consumo de la vida humana. [... ] Sin dejar de reconocer la
necesidad de organizar la economía política queremos, deseamos
fervorosamente que ya que son integrales los planes económicos, lo
sean también los que al hombre se refiere, sobre todo en México
cuya heterogeneidad social es tangible. De alli, la insistencia en que se
implante [... ] una juiciosa política de población." 11

Por otra parte, uno de los funcionarios de más experiencia en
materia de población fue el michoacano Andrés Landa y Piña. En
1923, a los 26 años, ingresó como auxiliar en la sección de estadística
de la Secretaría de Gobernación, iniciando una larga carrera en la
administración pública que lo llevó a la jefatura del Departamento
Migratorio, cargo que ocupó desde finales de los años veinte hasta
comienzo de los cuarenta. Una década más tarde, se convirtió en el
director General de Población, y desde 1955 hasta su fallecimiento
en 1969 dirigió el Registro Nacional de Electores. 12
Landa y Piña tuvo como única formación un título de maestro
normalista. De manera autodidacta incursionó en la estadista y
más tarde en la demografía, para convertirse en una referencia
obligada en todo aquello que relacionado con las políticas de
migración. Este michoacano no fue un experto en el sentido de un
conocimiento validado en ámbitos académicos, en realidad fue un
técnico cuyo saber fue resultado de la experiencia acumulada en los
ámbitos donde se diseñaron políticas gue en ciertos momentos le
11

Adolfo Ruiz Cortines "La población y su política" en Crisol, Nº 44, agosto de

1932, pp. 72 y 73.
12

Vicente l\farín I turbe, ]1mgupeo en la historia, México, imprenta Arana, 1966, PP·

75-77.

30

correspondió poner en marcha. Landa y Piña sí estuvo rodeado de
expertos y a ellos escuchó apropiándose de conocimientos
producidos desde la antropología, la sociología y la demografía,
personalidades como Manuel Gamio, Othón de Mendizábal, Lucio
Mendieta y Núñez, Gonzalo Aguirre Beltrán y Gilberto Loyo fueron
a algunos de sus interlocutores.

Población, Migración, Turismo
Cuando el sexenio cardenista recorría sus últimos meses, comenzó
a circular una publicación preocupada por la política de población.
En agosto de 1940 apareció el primer número de Migración y
Pobfaci.ón, un mes más tarde en el nombre de la revista se agregó la
palabra "Turismo", y desde julio de 1941 un cambio en el orden de
las tres palabras jerarquizó la importancia de los fenómenos cuyo
estudio pretendía fomentar. La revista pasó a llamarse Población,
Migración, Turismo. Se trató de una publicación mensual, periodicidad
no siempre respetada. Se sabe que conoció dos épocas, la primera
llegó hasta 1948, la segunda fue inaugurada en 1953 y no hay registro
de su término.

Población no fue una revista oficial de la Secretaría de Gobernación
(SG) pero si una publicación oficialista. Durante los tres primeros meses,
Amado Juárez, de profesión militar fue su director y el periodista
Armando Villagrán fungía como subdirector. Desde enero de 1941,
Villagrán asumió la dirección que conservó durante toda la primera
época. Ya en la segunda etapa, la dirección quedó a cargo de Andrés
Landa y Piña, a la sazón director General de Población de la SG, mientras
que Villagrán volvió a desempeñarse como subdirector. Es evidente
la vinculación con las autoridades de la SG, puesto que los mismos
secretarios del ramo y los encargados de los asuntos de población,
de migración y turismo publicaron en sus páginas. De igual forma,
en la revista es posible encontrar notas e informaciones sobre
conYenciones de migración, sobre el Primer Congreso Demográfico
Latinoamericano organizado por la SG en octubre de 1943, al tiempo
que cualquier cambio en el personal jerárquico de la Dirección de
Población de la SG era motivo de comentarios y notas.

31

�Pab/Q Yankele1ich

A juzgar por la abultada publicidad de empresas privadas que
nutrió las páginas de Población, Migración, Turismo se podría inferir
que por lo menos desde 1942, la revista fue un emprendimiento no
sólo autofinanciado sino razonablemente lucrativo. Sin embargo,
en los primeros tiempos la SG auxilió este esfuerzo de manera directa
o bien sugiriendo el apoyo a empresarios, comerciantes e inclusive
refugiados políticos. Así por ejemplo, en el archivo de la Junta de
Auxilio a los Republicanos Españoles GARE) se encuentran
constancias de donativos y subscripciones a la revista en 1940 y
1941, apoyos que se realizaron "atendiendo indicaciones de la
Secretaría de Gobernación."13
El sesgo oficialista de la publicación dejaba espacio para
diagnósticos y propuestas que permitieran a sus editores: "alejarse
lo más posible de ese peligroso mal, tan profundamente arraigado
en nuestro ambiente, que se llama empirismo y que solo conduce a
la confusión, cuando a través de él se pretenden resolver problemas
tan complejos y trascendentales como lo es el de la población en
México". La revista aspiraba convertirse en un espacio de encuentro
y en tribuna «de los hombres de estudio que han dirigido sus
esfuerzos hacia el hoy casi inexplorado campo de la investigación
científica de la demografía mexicana." El diagnóstico no era otro
más que el elaborado por Loyo: "la escasez de la población en nuestro
país, el bajo nivel económico, higiénico y cultural de la grandes
masas que forman el pueblo mexicano; la aterradora cifra que alcanza
la mortalidad en los infantes y en los adultos y otras razones más de
grave importancia, hacen de nuestro problema demográfico uno de
los que requieren la más seria atención de parte no solo los gobiernos
revolucionarios, sino de todo el pueblo de México." La ciencia de la
población había llegado para quedarse, y la fe en ella justificaba el
nacimiento de la revista y el esfuerzo que ambicionaba realizar de
cara a la experiencia de "administraciones anteriores bien
intencionadas, aunque desgraciadamente mal informadas, con
13

Archivo Carlos Esplá. Actas de laJARE, 8 de mayo de 1941 (acta 46, libros III y
IV)yactasdel 14y 12dediciembrede 1940y8demayode 1941 (actas números 166y 182
respectivamente, libros I y II). http:/ /bib.cervantesvirrual.com/portal/ACE/

32

resultados prácticamente nulos por la carencia de bases científicas
sólidas, de datos verídicos, y en una palabra de conocimientos
exactos sobre la realidad demográfica". 14
La publicación nació para difundir los saberes demográficos
existentes bajo el convencimiento que de ellos dependía la
resolución del más grande de los problemas nacionales: su población.
La impronta de las reflexiones de Loyo es manifiesta en el espíritu
de la revista. El diagnóstico era inquietante: en México la población
era escasa, heterogénea y desigual en su distribución. "Somos 17
millones de hombres dispersos frente a 122 millones de
estadounidenses" alertaba Loyo, el problema demográfico de México
es "una cuestión de vida, de nacionalidad y de potencia, y no una
cuestión humanitaria o de simple colonización para explotar recursos
naturales; [. . . no] hay que poblar para tener más blancos o para
explotar los recursos naturales; [hay que] poblar para que México se
integre"_ 1s
Pocos años más tarde, Andrés Landa y Piña, en un editorial de la
revista recogía aquel diagnóstico, advirtiendo que la población era
"el máximo e inaplazable problema" de México. Había que actuar
por "la multiplicación de la natalidad, conservación y prolongación
de la vida, por la economía social y política, por la unificación de la
familia mexicana y por la subsistencia de ésta en su propio territorio".
Y había que hacerlo pronto, porque el pueblo mexicano se verá
expuesto al inevitable choque con la cultura y la raza sajona, "choque
en el cual se pondrá a prueba nuestra resistencia, y se comprometerá
por nueva vez la integridad del suelo patrio, y también la de nuestro
bagaje espiritual, que no es exclusivamente nuestro, sino de la raza
latinoamericana." 16
En la revista cristalizaron un núcleo de inquietudes gestadas
desde años atrás, y que de alguna manera había sintetizado Adolfo
14

Editorial, "Nuestra aportación a la solución de los problemas demográficos"

en,Htgración, Población, Nº 1, agosto de 1940, s.n.p.
: Gilbe~to Loyo, La_!º'~~ca den1ogr4fica de México, México, PNR, 1935, p.22.
Población, T11ri~o
Nº2J\ndres Landa y Pina, Esquema demográfico" en Mioración
b
)
,,,,, )

'

, México, septiembre de 1940, p. 16-17.

33

�Pablo Yankelevich

1 ' '

Ruiz Cortines en un artículo publicado en 1934 en la revista Crisol
y gue Población reprodujo en 1942. Para un Estado q~e proc~am~ba
su derecho a intervenir en la economía, resultaba unprescmdible
diseñar la política de población. Esta no podía reducirse a asuntos
de inmigración y emigración como había sucedido en el pasado,
"La política de población debe inspirarse en la resolución inmediata
de dos aspectos cardinales: la distribución conveniente de los
habitantes y el aumento de los mismos". Los resultados de las
primeras estadísticas exhibían la magnitud de las dificultades: México
en los años treinta tenía una densidad de 8.41 habitantes por
kilómetro cuadrado, Estados Unidos tenía más del doble. En el DF
esa densidad alcanzaba los 829 habitantes, pero en Tlaxcala era de
medio centenar. El 50% de los profesionistas vivían en la capital
del país, mientras que no había un médico en 800 municipios de los
2.248 que formaban la república". Transformar esta realidad
constituía el desafío que debían enfrentar los gobiernos
revolucionarios, había que aumentar la población, abandonar toda
apuesta por el inmigracionismo y concentrarse en el crecimiento
natural de la población." 17 Hacia 1935, Loyo había sentenciado:
"queremos que México inspire su política económica, social y educativa
en el binomio: potencia demográfica, potencia nacional." 18
En este clima de ideas surgió Población, Migración, Turismo.
En sus páginas es posible encontrar un auténtico inventario de
las preocupaciones en materia demográfica: migraciones internas,
inmigrantes extranjeros deseables e indeseables, salud pública,
colonización rural, refugiados españoles, mestizaje, "razas"
indígenas, miseria urbana, naturalización de extranjeros, repatriación
de mexicanos en Estados Unidos, registro y control de inmigrantes
y emigrantes. Por otro lado, la promoción al turismo ocupaba toda
una sección, en ella se daba cuenta de las actividades y programas
del Departamento de Turismo de la SG, y también se publicaron
17

Adolfo Ruiz Cortines "México y la política de población" en Población, Migración,
Turismo, México, agosto de 1942, p. 27 (Este texto originalmente se publicó en
Crisol, México, noviembre de 1934, pp. 265-271).
18
Gilberto Loyo, Lapolítica den,ogr4fica de lvléxico, México, PNR, 1935, p. 55.

34

artículos y reportajes sobre los atractivos naturales y culturales de
estados y ciudades de la república. Durante algún tiempo, la sección
se publicó también en inglés en consonancia con el engrosamiento
del flujo turístico norteamericano.19 Por lo general, la revista cerraba
con un apartado literario a cargo de Salvador Azuela, José Juan
Tablada y Rafael Solana, entre otras figuras de las letras nacionales.
El lúspanismo y la defensa del mestizaje fue un tema recurrente en
la vida de la revista. Desde el número inaugural y a lo largo de su
primera etapa, Población hizo gala de una apasionada hispanofilia
expuesta en sus vertientes más conservadoras: José Vasconcelos y
Nemesio García Naranjo entre otros, arremetieron contra la leyenda
negra de la conquista insistiendo en la necesaria conmemoración del
12 de octubre, en el reconocimiento a la empresa civilizatoria de Hemán
Cortés y en los beneficios del catolicismo.20 Por su parte, Armando
Villagrán, desde la dirección de la publicación, nunca escondió su
hispanismo y, convencido por sobre todas las cosas de que la mejor
inmigración era la española, lo mismo defendió a la antigua colonia
hispana que a los recién llegados refugiados republicanos. Siempre
consideró una injusticia la oferta del gobierno cardenista de otorgar,
sin requisito alguno, la nacionalidad mexicana a los refugiados y no
hacer lo mismo con los antiguos inmigrantes. En atención a esta
circunstancia, la revista realizó un interesante ejercicio organizando
una encuesta entre funcionarios e intelectuales con el propósito de
crear una corriente de opinión favorable a la naturalización del conjunto
de la colonia española.21 Las respuestas, siempre simpáticas a los
españoles, no se volcaron unánimemente a favor de la propuesta de
19

Dina Berger y Andrew Grant Word, Holidqy in Mexico. Critica/ reflections on
lol(rism and tourist encounters, Duke Urúversity Press, 2010.
20

Entre otros, véase José Vasconcelos "Inmig ración homogénea" y Nemesio
García Naranjo. "La lúdalguía española" en Migración, Población, TnriSRJo, Nº 5, México,
enero de 1941;José Vasconcelos, "Discurso día de la raza" y Nemesio García Naranjo
"Colón el primer inmigrante" en Población, Migración, Turis,110, Nº 12, México, octubre de 1941 y Nemesio García Naranjo; "la mexicarúzación de los esp añoles" en
Población, Migración, T,msmo, Nº 15, México, febrero de 1942.
21

"Editorial" Población, Migración, Turismo, Nº 14 México, enero 1942. Las respuesras

ª la encuesta pueden consultarse en los números de marzo y de abril-mayo 1942.
35

�Pt1bfo Ya11kelevich

Villagrán. En ese sentido, la. encuesta aporta datos sugerentes sobre la
problemática tensión entre inmigración y naturalización, as_unto _del
que también se ocupó la. revista como más ade~~e se me~c1o~ara.
El principal animador de este emprenduruento editorial fue
Andrés Landa y Piña, cuyos artículos estuvieron presentes en
prácticamente todos los números. En este sentido, la. publicación
permite seguir el recorrido de las preocupaciones del fundador del
Servicio Migratorio de México a lo largo de más de una década.
Manuel Garnio fue la autoridad científica durante su primera época.
Figuras como Gonzalo Aguirre Beltrán,José Vasconcelos, Nemesio
García Naranjo, Manuel Toussaint, Vito Alessio Robles, Rodolfo
Brito Fourrier, Antonio Caso, Jorge Prieto Laurens y Mauricio
Magdaleno, colaboraron con frecuencia en esa misma época,
mientras que en la segunda se advierte la presencia de los
antropólogos Juan Comas y Johanna Faulhaber. Junto_ a es~os
colaboradores se ubicó un ancho contingente de funcionarios
vinculados a distintos asuntos demográficos en la SG.
Se trató de una revista absolutamente doméstica. Salvo contadas
excepciones no hubo colaboradores extranjeros o que residieran en
el extranjero, ni artículos referidos a cuestiones internacionales. El
acontecer mundial se hizo presente en las inquietudes que despertó
la Segunda Guerra, y por supuesto el ingreso de México en ella a
finales mayo de 1942. De alguna manera, esta aproximación aldeana
a los problemas de población tuvo que ver con las propuestas de
aquellos que paradójicamente abogaban por la puesta en prácti~a
de métodos verdaderamente científicos. Entre ellos, el mismo Ganuo
que en el primer número de la revista dejó establecido que "no
puede haber ninguna política de población sino está basada en datos
e informaciones de estricta elaboración científica." Sin embargo,
en el caso mexicano, resultaba imposible atender los problemas de
población "aplicando métodos y tratamientos extranjeros",22 puesto
que "los elementos que constituyen nuestra población no son étnica
ni socialmente homogéneos" Para el patriarca del moderno
22

Manuel Gamio "Sugestiones sobre la política de población en México", en
Afigración, Población, T11risnio, Nº 1, agosto de 1940, s.n.p.

36

indigenismo, métodos y modelos extranjeros sólo eran aplicables a
naciones homogéneas en términos étnicos. México no era el caso,
puesto que su población es un "conjunto de agrupaciones que
difieren entre sí [...] y corresponden desde el punto de vista de la
evolución a las diversas etapas recorridas por la humanidad desde
hace millares de años hasta la fecha." En México, bajo la mirada de
Gamio, se hacían presentes las distintas etapas evolutivas de la
historia humana, desde el neolítico en donde ubicaba a los
lacandones, hasta ciertos sectores urbanos " y presentan
características de vida material y espiritual de la civilización moderna
de origen europeo".2.3 Todo el espectro evolutivo estaba presente y
por lo tanto, desde la jefatura del Departamento Demográfico, la
primera recomendación que hizo fue la de diseñar métodos
especiales para satisfacer las aspiraciones y necesidades de la
población, y por lo tanto alcanzar su mejoramiento cualitativo y
cuantitativo. La formulación de esos métodos presuponía la
obligación de conocer científicamente a la población. Sin ese
conocimiento se actuaría de manera empírica, como había sucedido
en el pasado, con resultados nulos y aún contraproducentes en el
combate a la. miseria y el atraso cultural.
Gamio encarnaba la figura del funcionario/ antropólogo, y en su
actuar entrelazaba los campos del saber académico y del poder
político. Era importante conocer el pasado puesto que de ello
dependían las posibilidades de transformar el presente desde la
gestión gubernamental. "Para poder gobernar sobre base lógica y
autorizada, había escrito en 1935, es indispensable conocer
previamente los antecedentes, la naturaleza y el funcionamiento de
la población que se va a gobernar." En realidad, se estaba gestando
una antropología de Estado obsesionada en aminorar la diversidad
étnica. Hacia 1916, Gamio había esbozado este plan en Forjando
Patria, y a ese plan volvía en 1935 cuando escribió: "Hoy, como
hace veinte años que iniciamos esta campaña nacionalista, creemos
que es de urgencia equilibrar la situación económica [... ], intensificar
23

Manuel Garnio, Las deficiencias de nuestro proceso demográfico" en Migración,

Poblaaó11, T11rismo, Nº 4, diciembre de 1940, pp. 8 y 55.

37

�Pablo Yankekvich

el mestizaje a fin de consumar la homogeneización racial; y sustituir
las deficientes características culturales de las masas por las de la
civilización moderna [ .. .] . En el momento actual debemos, antes
que nada, formar una verdadera nación." 24 En ese mismo año, y
desde la demografía, los exhortos de Loyo resultaban coincidentes
en el imperativo de "poblar a México para que la nacionalidad se
forme fuerte, y para que el Estado mexicano moderno no sea un
mito."25
Atender los asuntos demográficos era combatir los más
importantes problemas nacionales, y entre ellos ninguno más
acuciante que afianzar una nacionalidad y fortalecer un Estado. En
la génesis del nacionalismo revolucionario estas cuestiones fueron
cruciales, se insistía en ellas una y otra vez y se lo hacía desde un
diagnóstico de inferioridad civilizatoria. Frente a naciones fuertes y
modernas, México tenía que resistir y para hacerlo era necesario
incrementar la cantidad y calidad de sus habitantes. "Condenamos,
escribió Gamio, el nacionalismo conservador, imperialista y
guerrero."26 Era importante diferenciarse del nazi fascismo en ascenso
que con igual insistencia promovía el aumento de la población,
"Nosotros, indicó Loyo, estamos lejos del mesianismo racial". '1:1 Se
trababa de un nacionalismo defensivo, distanciado de cualquier
anhelo de expansión y de agresión, "con nuestras propuestas
queremos potenciar los recursos demográficos de un país débil,
pobre, despoblado, que sólo anhela asegurar su continuidad histórica
mediante la integración vigorosa de su nacionalidad y de su
econorrúa". 28

24

Manuel Gamio, Hacia un México Nuevo. Problemas S ocialei', México, s.p.i., 1935,
pp. 5 y 6.
25
Gilberto Loyo, Lapolítica demográfica de México, México, PNR, 1935, p.23.
u Manuel Gamio, Hacia u11 México Nuevo. Problemas Socialei', México, s.pi, 1935, p. 5.
27
Gilberto Loyo, Lapolítica dwográfica de México, México, PNR, 1935, p.14.
28
Gilberto Loyo, "Teorías cíclicas de la población y del optimum demográfico.
Esrudio introductorio" a Rene Gonnard, Historia de las doctrinas de la poblaciótl'
México, Ed. América, 1945, p. 11.

38

La voz de Landa y Piña
Nadie dejaba de valorar "el aumento de la población como una ingente
necesidad nacional" escribió Landa y Piña; sin embargo, había algunas
discrepancias respecto al procedimiento y a los medios para alcanzarla.
Sobre la estrategia indigenista el consenso era absoluto, Gamio marcaba
el rwnbo a seguir. Sin embargo, las diferencias se expresaban en relación
a la innúgración extranjera y a la emigración nacional. ¿Debía impedirse
el ingreso de extranjeros y la salida de emigrantes nacionales? ¿El
aumento de la población sería sólo resultado de la disminución de los
índices de mortalidad o, a esto se agregaría una controlada concurrencia
de innúgrantes extranjeros encargados de aportar calidad biológica y
cultural?
La formulación de estas preguntas tuvo lugar en un momento de
confluencia de dos procesos, por una parte, la decisión del presidente
Lázaro Cárdenas de desplegar una amplia solidaridad con los republicanos españoles tras su derrota en la Guerra Civil;29 y por otra, los
mtentos de echar a andar programas de colonización rural dirigidos a
los mexicanos repatriados de los Estados Unidos.30 ''Repatriación y
Asilo" fue el título de un sugerente artículo de Landa y Piña publicado
en enero de 1941, mostrando que en realidad, la apuesta natalista debía
ser auxiliada con aportes provenientes de inmigración extranjera y de
repatriación de mexicanos. Todos los recelos generados por las
adscripciones políticas e ideológicas de la inmigración republicana, se
terminaron diluyendo ante la posibilidad de una llegada masiva de
españoles, puesto que ellos "constituyen uno los factores raciales que
al fundirse con los nativos han formado el protoplasma de la
31
nacionalidad." En medio de la política migratoria más restrictiva
i, José Antonio Matesanz, Las Raíces del Exilio. México ante la Guerra Civil
Española, 1936-1939, México, El Colegio-de México-lJNAM, 1999; Clara E. Lida,
Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español, México, Siglo XXI Eds.,
l997 YCaleidoscopio del exilio. Actores, memoria, identidades, México, El Colegio
deMéxico,20IO.

JO Fernando Saúl A1anís Enciso,Que se queden allá. Elgobiemo de Méxicoy la repatriación
tk meximnos
en bstados Unidos (1934-1940), México, E l Colegio de San Luis, 2007.
31
_
Andrés Landa y Piña, "Repatriación y asilo" en Migración, Población, Turismo, Nº

:,, México, Enero de 1941, p. 65.

39

�Pablo ) ank.elevich

que conoció México, la llegada de estos españoles constituyó toda
una excepción. Se trataba de la inmigración más deseable que
arribaba al país por razones de índole política, y no como resultado
de una estrategia de selección de corrientes migratorias en las que
tanto insistía Landa y Piña. Esta oportunidad debía complementarse
con políticas de contención e inclusive prohibición de la salida de
mexicanos hacia Estados Unidos, una vez que se hubiesen satisfecho
las necesidades materiales de los potenciales emigrantes.
Desde estas posiciones, Landa y Piña advertía que el país debía
estar preparado para hacer frente a lo que suponía iba a suceder una
vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Este experto en cuestiones
migratorias, supuso que el final de la guerra "producirá una especie de
dispersión, de huida, de afán de emigrar" hacia este continente.
"Estamos ante la Hora de América, porque las esperanzas de muchos
millones de seres humanos están puestas en nosotros." Aquello que
pensaba serían aluviones migratorios, fue valorado como una
oportunidad única de acrecentar la población nacional. Landa y Piña,
reafirmaba su credo: "he dicho repetidamente que soy partidario de la
inmigración seleccionada, y que pienso que ésta, como complemento
del crecimiento natural, puede contribuir a darle a México la fuerza
demográfica que le es indispensable." Llamaba a diseñar una política
de posguerra favorable a la inmigración, pero fundada en la más rigurosa
selección que atendiera tanto el número como la calidad de los
inmigrantes. "Seria imperdonable, señalaba, desaprovechar como ha
ocurrido en el pasado, una coyuntura tan propicia y tan excepcional
que seguramente no volverá a presentarse en mucho tiempo."32
Durante los años veinte y treinta, las políticas de inmigración de
México se asentaron sobre extendidos prejuicios hacia extranjeros
que por razones de "raza", costumbres y religiones fueron calificados
como "inconvenientes". 33 Con estas argumentaciones se excluyeron
Andrés Landa y Piña, "Política demográfica de post guerra" en Migración,
Población, Turismo, Nº 6, .México, febrero de 1941, pp. 72 y 73.
33
Pablo Yankelevich ¿Deseables o inconvenientes? Las Jrontera.s de la extranjería en
Aféxico posrevolucionario, México-1\fadrid, ENAH, Bonilla Artigas Eds.,
Iberoamericana/ Vervuert, 2011.

a negros, gitanos y judios entre un muy amplio universo inmigrantes
considerados "indeseables". Cuando la Segunda Guerra Mundial
adquirió su faceta más criminal y devastadora, México mantenía
una política de puertas cerradas inaugurada a mediados de la década
anterior. De hecho, el propio Landa y Piña se encargaba de recordar
que entre 1935 y 1939, el saldo migratorio arrojaba la exigua cifra
de poco más de dos mil inmigrantes: "irrecusables como son, estas
cifras demuestran que la política restrictiva, cada dia más severa, es
equivocada. " 34
En 1943, Landa y Piña, que por cierto había sido el responsable
de la implementación de esas políticas aunque sin compartirlas en
su totalidad, realizó un mea culpa reconociendo el error de valorar la
deseabilidad a partir de criterios raciales: "equivocadamente se
involucró el aspecto racial como indicativo de la asimilación
potencial de los extranjeros y de su deseabilidad migratoria [... )
fuimos demasiado lejos con el prejuicio." En su política de admisión,
México debía abandonar los criterios de nacionalidad, procedencia
Yorigen de los inmigrantes, "porque haciéndolo no tan solo
destruiremos las posibilidad de hacer un gran bien, sino que
traicionaremos los principios por los cuales hemos jurado bandera
en esta guerra." Sin lugar a dudas, las noticias sobre el exterminio
masivo de judios en la Europa ocupada por el ejército alemán,
estaban atrás de este reconocimiento. Las prohibiciones a la
inmigración fueron aplicadas a perseguidos judios del nazismo, y
como justificación se esgrimió que se trataba de seres
:'in~similables".35 Ahora, Landa y Piña escribía: "hacer del supuesto
Indice de asimilación potencial el patrón para ponderar y medir la
deseabilidad de los inmigrantes, sería error crnso y una equivocación
~sta vez imperdonable, porque la asimilación que se espera de los
Inmigrantes no es algo inherente a su naturaleza, sino el producto
de un proceso cuya ejecución corresponde al Estado." Landa y Piña

32

40

34
_

Andrés Landa y Piña, " Definición y calidad de la inmigración necesaria" en
Migración, Población, Turismo, Nº 9, México, mayo de 1941, p. 15
~ Daniela, Gleizer Salzman, "Exiliados incómodos''.·MéxicoJ' los refugiadosjudios del
naz¡smo (1933-1945) México, tesis de doctorado, El Colegio de México, 2007.

41

�¡

'J ; J.a,

r

formulada la más seria crítica al prohibiciorúsmo de la política
inmigratoria del carderúsmo y a su continuación en los primeros
años cuarenta. La responsabilidad de la "asimilación" correspondía
fundamentalmente al país de recepción. México en su opinión, no
preparaba rú alentaba la integración de los extranjeros, "peor aún,
se hace todo lo posible para no sacarlos de su condición y se les
.
. ., ))36
manuene en perpetua extraniena.
De esta forma, la revista sirvió para ventilar asuntos centrales
de la política de población, realizando observaciones de fondo sobre
conductas gubernamentales. Ya en 1941, Landa y Piña apuntó: "no
hay inmigrantes indeseables por naturaleza [... ]. Transitoriamente
pueden ser calificados así, siempre por razones eventuales de
carácter económico, social o político; jamás por su raza o procedencia. "37 Pero además, el prohibiciorúsmo se potenció bajo el argumento de que buena parte de la riqueza nacional estaba en manos
de extranjeros, como consecuencia de la liberalidad de la política
migratoria del Porfirio Díaz. Correspondía entonces a la Revolución
poner coto a esa conducta, y en resguardo de los intereses nacionales
reducir el ingreso de inmigrantes. De hecho, Ignacio García Téllez,
Secretario de Gobernación en el gabinete del General Cárdenas,
afirmó en un artículo que "entre los problemas generales de la
Revolución figura el de que no representando los elementos
extranjeros sino un poco más del 1% de la población, sean dueños
de la mayor parte de la riqueza del país."38 Hacia 1943, Roberto
Parra Gómez, Subdirector de Estadística Nacional, presentó un
estudio exhibiendo que el 53% de la riqueza nacional estaba en
manos de extranjeros. Parra Gómez realizó un ejercicio estadístico
y calculó el promedio de riqueza individual que correspondía a cada
extranjero por nacionalidad de acuerdo a los valores de capital
36 Andrés Landa y Piña, "Tesis Demográfica" en Población, lvíigración, Turismo, N"
28, México, octubre de 1943, pp. 64 y 65.
37 Andrés Landa y Piña, "Patronato de inmigrantes" en Migración, Población,
Turismo,Nº 12, México, octubre de 1941, p. 56.
38
Ignacio Garáa Téllez, "Problemas de Población" en Migración, Población, Turismo.
Nº 2, México, septiembre de 1940, p.12.

42

Pablo Ya11ke/e11ich

extranjero en la econonúa nacional. Así, por ejemplo, a cada inglés le
correspondió casi 200 mil dólares, a cada norteamericano poco menos
de 100 mil dólares, a los españoles algo más de cuatro mil dólares,
cifras gue eran contrastadas con los 192 dólares gue le asignó a cada
mexicano. El impacto de este argumento fue enorme y de manera
reiterada fue esgrimido para justificar prohibiciones y restricciones. Nadie
dudaba de la significación y peso del capital extranjero, pero pocos
objetaron la congruencia de un cálculo cuya única racionalidad era
legitimar el prohibiciorúsmo migratorio. Landa y Piña en un largo ensayo
corrigió cifras y advirtió inconsistencias. Una de ellas fue la siguiente:
"es verdad que más del 53 % de la riqueza nacional está en manos de
extranjeros, pero no lo es que esas manos correspondan rigurosamente
hablando a la población extranjera que reside en el país. Parte muy
sustanciosa de ese 53% no es propiedad de personas físicas, sino de
empresas con sede en el extranjero." Por otra parte, la circunstancia de
que algunos inmigrantes hubiesen podido acumular una gran fortuna,
"no debe ser motivo para rechazar a priori a toda inmigración", para
Landa y Piña ese rechazo "que frecuentemente es lo gue nos ocurre
frente a los extranjeros" sólo ponía de manifiesto un "lamentable
complejo deinferioridad." 39 El axioma que instaló Samuel Ramos en
s~ _intento por definir el ser mexicano, fue retomado por Landa y
Pma tratando de explicar que la relación con los extranjeros se
construía desde una posición de resistencia y de profunda
desconfianza, y gue esta peculiaridad encontraba manifestación en
las normas y los criterios con gue se conducía la política migratoria.
~n este sentido, el mejor ejemplo era el escaso número de
truni.grantes que optaban por la naturalización. En 108 años, es decir,
entre 1826 y 1934 algo más de doce mil extranjeros se habían
naturalizado. ¿Cómo debía interpretarse esta cifra? se preguntaba
La_nd_a Y Piña "¿es acaso, demostrativo de que los extranjeros no se
as1m1lan o de que deliberadamente desdeñan la nacionalidad
~~~cana? ¿O, es quizás que los requisitos para obtenerla son
difíciles de satisfacer?" El bajo índice de naturalización era la muestra
39

Andrés Landa y Piña, "Inmigrados e Inmigrantes" en Población, Migración,
Tunsmo, Nº 29-30, México, noviembre-diciembre de 1943, p.25.

43

�Pablo ) 'tmkelevirh

cabal de la nula importancia otorgada a una auténtica política de
inmigración, ya que la existente estaba "re~ida ?1ás por las
discrecionales determinaciones de los func10nanos que por
40
·
lega l
ord enarruentos
es."
.
Para Landa y Piña las páginas de Población, Migración, T unsmo
fueron una tribuna desde donde advirtió errores, criticó administraciones incluyendo en las que participó, al tiempo que trató de marcar
rumbo a la tan ansiada política de población. A seis años de la
fundación de la revista, volvía a insistir "los estadistas mexicanos
tienen que pensar y decidir sobre nuestro problema demográfico,
porque alrededor de este están todos los demás. Se trataba "de un
pueblo débil en un país débil", víctima de la miseria, "paí~ de
contrastes sociales y de heterogeneidades extrañas". Era imperioso
enfrentar esos problemas, puesto que "México se está desangrando,
41

sin que nadie lo evite."
.
Sin duda, las más lúcidas reflexiones de este técnico y funcionano
sobre asuntos de población, migración y turismo se encuentran en
la primera época de la revista. No se puede decir lo mismo de la
segunda época, aquella en la que asumió la direcc~ón de este
emprendimiento editorial al mismo tiempo que se remtegraba al
equipo de funcionarios de la SG, esta vez como director ~eneral de
Población. Entonces, a través de la revista habló la autoridad, Ylo
hizo contradiciendo una prédica sobre la que dejó constancia en
decenas de artículos. El Landa y Piña de los años cincuenta se
convirtió en el defensor de políticas que había combatido una
década antes. A finales de 1953, en un editorial esbozó los problemas
demográficos fundamentales a los que dedicaría todo su esfuerz~,, Y
entre ellos, el primero y fundamental era el: "aumento de la poblaaon
exclusivamente por el crecimiento natural, puesto que inmigración
deberá ser restringida lo más que fuere posible". Landa y Piña hacía
suyo un programa de fuertes restricciones a la inmigración, al tiempü

que proclamaba una política de "contraemigración" para detener el
flujo de trabajadores temporales a Estados Unidos. Ni rastros quedaba
de sus exhortos de aprovechar las oleadas migratorias que generaría
el final de Guerra Mundial, ) mucho menos sus propuestas de
abandonar de una vez por todas el prohibicionismo. Por el contrario,
éste se reforzaba ante la llegada de "migraciones ilegales y falsos
turistas."42 Desde entonces, en la revista ya no hubo espacio para
opiniones que distintas a las oficiales. El canon natalista, indigenista
y contrario a los aportes inmigratorios ya estaba firmemente
enraizado en los diagnósticos sobre los problemas demográficos.
Muestra de esa firmeza fue la segunda época de la publicación.
En síntesis

Población, Migración, T111ismo debe valorarse como la expresión de un
núcleo de preocupaciones sobre la realidad económica y social de
México. Sus páginas muestran el encuentro de científicos, técnicos,
intelectuales y funcionarios gubernamentales en un esfuerzo por dar a
conocer diversas aristas de Ja demografía nacional. A través de la revista
se difundieron e\~dencias estadísticas de la tan temida heterogeneidad
étnica, se presentaron resultados de investigaciones antropológicas en
comunidades indígenas, y sobre todo en su primera época, se esbozaron
críticas, sugerencias y cursos de acción en asuntos de población.
Este esfuerzo editorial surgió en un contexto signado por la
aparición de la demografía y por Ja institucionalización de la
antropología en México. Ambas disciplinas estuvieron muy atentas
a las tareas de fincar una nacionalidad y fortalecer un Estado en
sus capacidades y funciones. Conseguir estos objetivos dependía
de una labor de homogeneización desindianizadora, y también de
las posibilidades de contener el drenaje de población hacia Estados
Unidos, y de restringir la inmigración a sólo "razas asimilables." En
Población, Migración, Turismo hay un vasto repertorio de esta estrategia
que, más allá de la validez de las demostraciones estadísticas, cuando

--:; Andrés Landa y Piña, "Naruralizarlos o no" en Población, ,vfif,ració11, T11ris1J10, K'
15, Mexico, febrero de 1942, p.10.
.
41 Andrés Landa y Piña, "Pensemos en México" en Población, Migración, T11nsmo,
Nº 39, ;\.[éx.ico, mayo de 1945, pp.69 y 70.

44

42

Andrés Landa y Piña, "Problemas demográficos fundamentales" en Població11,
0
4, México, diciembre de 1954, pp.28 y 29.

.\Iígracio11, T1Jris1J10, (nueva época)

45

�las hubo, expresó sobre todo un robusto voluntarismo interesado
en modificar una realidad injusta e inequitativa.
Ese voluntarismo no alcanzó para transformar la realidad pero
sí fue muy útil para alimentar la mítica epopeya de un mestizo
victorioso en su lucha contra los peligros de la heterogeneidad. La
cantidad de población y esencialmente su calidad, fueron c_u~stiones
valoradas como el principal de los problemas. Haber engido a la
diferencia y a los diferentes en una amenaza a la nación y al Estado,
y haber depositado todas las expectativas en las bondad_e~ de un
mestizaje igualador sin resolver los problemas de fondo, qlllza pueda
ayuda a pensar la persistente vitalidad de la exclusión y el racismo
en el México de nuestros días.

Presencia de Cantabria en la Nueva
España del siglo XVI

Jesús Canales Ruiz*

CA.."ITABRIA HA SIDO UNA REGIÓN con una tasa de emigración muy grande,

a pesar de ser una región pequeña en extensión, 5.221 Kms. 2 y una
población de 600.000 habitantes. Primero con motivo de la
Reconquista, muchos cántabros participaron en ella y quedaron en
Andalucía y otros fueron llevados a colonizar dichas tierras. Con el
descubrimiento y conquista de América hubo participación cántabra
que fue creciendo con los años. Los siglos XVII, XVIII, la segunda
mitad del XIX y el primer cuarto del siglo XX, ya fue masiva
especialmente a México y Cuba En los siglos coloniales, fueron
muy poco los que regresaron y la mayoría fueron cargos militares o
administrativos; los pobres, por no poder, y las grandes fortunas
por decisión propia, quedaron allá, creando grandes sagas de familias
con poder económico y político. En los siglos XIX y XX nacieron
los llamados indianos, que, unos por las presiones políticas y otros
por añoranza, regresaron, construyeron sus casonas, escuelas y carreteras,
no sabemos si por filantropía o por vanidad. Algunos de ellos
emplearon sus ahorros para formar parte de las grandes empresas
* Centro de Estudios Montañeses. Cantabria. España.

46

47

�Jesús Canales Ruiz

industriales, incluso fuera de Cantabria. Hoy esta pequeña región
goza de bienestar y lo que eran parajes propicios para la emigración,
son hoy recreación para turistas españoles y extranjeros. Ya desde
los primeros años del descubrimiento, conquista y colonización de la
Nueva España, aparecen hombres nacidos u originarios de esta pequeña
región de España, que es Cantabria. Con motivo de la conquista y
colonización de Andalucía, fueron muchos los hombres de Cantabria
que participaron en dichas tareas, especialmente los segundones de
distinguidos linajes y quedaron como nuevos vecinos al ser mercedados
con tierras y cargos oficiales. En este pequeño trabajo damos a conocer
a dos de ellos, de primera hora en la conquista de México, que originarios
de Cantabria nacieron en Andalucía.
No cabe duda que las documentos nos acercan a la historia general
que está escrita y que recoge los avatares y hechos realizados por los
que biografiamos, pero la verdadera historia humana, la biografía, queda
mejor plasmada en la carta familiar, que sin ambages ni temor,
manifiestan sus carencias o sus satisfacciones, en la que los sentimientos
de añoranza, de soledad, de necesidad de tener a la persona amada
cerca y hacerla partícipe de penas y alegrías queda bien reflejada en
tinta. En la carta familiar, los ánimos a las esposas para que abandonen
el miedo a la mar y a lo desconocido es una constante, pues bien merece
ese sacrificio para compartir su bienestar con ellos.

Diego Hernández De Proaño

i,npulsaban fas noticias llagadas de España partiapándofe de su destituaón!'
Los lugartenientes y seguidores de Cortés habían explorado extensas
regiones en lo que hoy es el estado de Michoacán. Nuño Guzmán
abandonó la presidencia de la Audiencia de México y se dirigió a la
conquista de Nayarit, Jalisco, Colima, Zacatecas y San Luís de Potosí
el año 1529. Para ello formó un cuerpo de ejército compuesto por
300 españoles y unos 6.000 nativos como auxiliares. Vamos a seguir
la trayectoria de lo escrito por el mismo Nuño de Guzmán:

''Y desp11és acordé.formar dospartes de la gentey enviarpor su camino al veedor
(se refiere a Vasco de Quiroga) con el capitán Verdugo y el capitán Proaño de
gente de apiey algunos amigos a que salieran a la provincia de Mechoacán que
es otra que la de la Nueva Españay está cerca de la mar del sur, a donde havía
doce jornadas de andaduray de mal camino especialpara los caballosy casi lo
o'adan imposible. Y acorde q11efuese porque me dedan que hera poblada, para
que viese fo que era... porque a veces las osas no vistas se hacen másposibles que
foque son':
En carta de Guzmán a la Audiencia de México comunicaba la
conquista de Espíritu Santo.
"El domingo día del Espíritu Santo, después de oír misa y aber recibido el
Santo Sacramento, mepartíy llegado al río, mandépasaran e!fardqjey quedaran
con elfo los capitanes Verdugoy Barrios de a caballosy Vázguez con su gente de
apie.
Yo con todos los indios deguerra, elBeedory Cristóbal de Oñate con sus compañías
J' Proañoy capitán Villa/va . .. pasamos .el río,)' en medio del toméposesión por
Vuestra Mqjestad, poniéndole por nombre Espíritu Santo.
Pasado el ríoy acabado de tomarposesión de la tierra sepregonaron con trompetas
los nombresya dichos. Aquí se ha hecho tma iglesia m'!J buena que se llama
Santi Espiritusy partime a los p11eblns de Aguacatiány Jalisco y término de
Colima en m'!Jgrande servicio de Vuestra Mqjestad,y la ciudad de Composteld'.

Diego Hernández de Proaño (Diego Hernández de los Ríos) nació
en Écija, Sevilla, el año 1505, hijo de Juan Hernández de los Ríos,
perteneciente a la rama de los Mier de los Ríos originarios de Naveda,
Municipio de la Hermandad de Campóo de Suso, Cantabria, que se
trasladaron a Proaño, en el mismo municipio. Quizá formó parte de
la expedición de Nuño de Guzmán, lo que sí fue cierto es que
participó en la conquista de La Nueva Galicia ''por estar de la Nueva
Espa11a a fa parte que el reino de Galiaa está en España':
Las causas de esta aventura "hqy q11e buscarlas en el deseo de Nuño
de G11zmán, presidente de fa primera Audiencia de México y enemigo de
Cortés, por emular fas haza,ias de ése y adquirir méritos. También le

Beltrán Nuño de Guzmán puso a estas conquistas el pomposo
nombre de Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España;
creemos que para diferenciar estas conquistas de las de Hernán
Cortés en la Nueva España.

48

49

�Jesús Canales Rniz

Pero la reina doña Juana, que gobernaba en España por ausencia
de su hijo el emperador Carlos V, no estuvo de acuerdo con tal
denominación y por Real Cédula dada en Ocaña el día 25 de enero
de 1531, ordenó que el reino conquistado se llamase Reíno de
Nueva Galicia y se fundara una ciudad con el nombre de Santiago
de Galicia de Compostela.
Para cumplir esta orden se fundó el asentamiento de Nayarit en
la actual ciudad de Tepic, que por la hostilidad de indígenas fue
cambiado a Compostela.
Hemos estudiado sucintamente su período militar y de conquistador que solía llevar aparejado el de encomendero y posterior
latifundista.
Vamos a conocer el hombre con poder y mando sobre los
indígenas a los que va a considerar como un simple botín militar; y
se comportará como un hombre déspota cruel e inhumano.
Tras la conquista verúan los premios a los protagonistas de la
victoria y vamos a conocerlo en boca del mismo Nuño de Guzmán:
En otra de las crónicas podemos leer: ''hizo elección de alcaldes)
regidores y alcalde mqyory capitán, el cual se llamó Diego de Proaño. . . dib
licencia que se hicieran esclavosy que cada vecino pudiera tener cierta cantidaÁ
para con que cogieran el oro".
Nuño de Guzmán, catalogado como el personaje más siniestro
de todos los conquistadores de México, que tiranizaban a los indio~
herraba cuantos indios podía encontrar.
En esta práctica se distinguieron Diego Hernández Proaño ,·
Pedro de Bobadilla, pródigos en la concesión de licencias para herrar
esclavos.
De Proaño el P. Beaumont escribió:

De esto ~omab~n oca~ión las mandonesy principalespara cometer en la cobranza
de los tnbutos znaudztas crueldadesy escorbitancias'~

La tardanza en pagar el tributo suponía la esclavitud de los
indígenas en las encomiendas, así testigos tan prestigiosos como el
P. Las Casas y el P. Beaumont nos dejaron los suficientes testimonios, que no por conocidos, nos impresionan menos.
Diego de Proaño además de los cargos políticos, recibe otras
mercedes en formas de grandes extensiones de tierra.
El año 1532 Cristóbal de Oñate le nombra encomendero de J alpa,
ocupando además los cargos de regidor y alcalde de Guadalajara de
Tecolán.

En los señalamientos del veedor Vasco de Quiroga se comenta:
"que los e~añoles cometían toda clase de excesosy crueldades de sus hijos.
Bobadilla llegó a mucha más crueldad soltando lebreles para
cazarlos como fieras. Con estas citas entiendo es suficiente para
conocer su comportamiento.
Diego Hernández de Proaño contrajo matrimonio con Ana de
Co~ral, rica heredera a quien se la cita como ''Señora de minas y
hact~ndas de beneficio" en Zacatecas, además de muchas tierras que le
de¡o su primer marido.
Después de haber sido absuelto por la Real Audiencia de México
gracias a la intervención de su tío el alguacil mayor de la ReaÍ
Audiencia y, una vez abandonado el ejército, Diego Hernández de
Proaño se radicó en Guadalajara, desde donde solicitó el
~ercenazgo de tierras a la Audiencia Real de Compostela que los
oidores Yalcaldes mayores concedieron el 20 de diciembre de 1554
en el paraje de Tayahua (Guadalajara) donde le mercenaron tres
caball_e~as,,
, unas 128,5 Has., de tierras
·
de cultivo de trigo, que se
convirtieron en un extenso latifundio con las haciendas de La
Cuenarde, ,vf.alpaso, El Salto y La Encarnación, un molino en la "ribera
del río que ahí pasa'~

'Jue estando los indios en sus tiaguisy mercados vendiendoy comprando con s111111
paz.i echaba gentey soldadospara que los acometierany mandaba aprehender•
Aunque su esposa era dueña de minas, se puede decir que Proaño
las indios m191 mozosy bien dispuestos a que los herrasen, metía en collera_, fue el descubridor del complejo minero de Fresnillo y el primero en
vendía.
pas_ar por el Real Minero en 1554. Como recuerdo de su descubridor

recibió el nombre de Cerro Proaño, que hoy explota J\,finera Proaño

so

51

�11

,

de Minera Fresnillo.
El campo minero estaba rodeado de un manantial junto al que
había un fresno. El año 1566 cuatro mineros zacatecanos
descubrieron otro cerro que lhmaron ''San Demetrio" con lo que se
formó un complejo minero que recibió el nombre de El Fresnillo,
pues dicho complejo rodeaba un manantial y un fresno.
Hoy a dicho yacimiento minero le explota la Minera de Proaño
del Real Minero de Fresnillo. Es la mina más rica en plata del mundo,
por tonelada de mineral se obtienen 750 gr., de plata, cuando lo
normal son 299 grs. El encomendero y hacendado Proaño y otros
de la zona, seguían maltratando a los indios, hasta que los indios
cansados del maltrato y las vejaciones encontraron un líder para
hacer frente a los españoles. Las rebeliones contra la dominación
española. fueron frecuentes pero de menor importancia, pero en 1540
tuvo lugar un encuentro que resultaría decisivo al estallar la guerra
llamada del Mixtón, llamada así por el cerro del mismo nombre
situado al Oeste del valle de Juchipila.
Proaño fue expulsado de Jalpa por los indios caxcanes al mando
de su cacique Petácatl,, con más de 10.000 hombres capitaneados
por el capitán Tamamaztle, quienes defendieron con su muerte la
libertad. Fueron necesarios dos años, la intervención directa del
mismo virrey Antonio de Mendoza ayudado por 30.000 aztecas y
tlaxcaltecas para someter a los caxcanos. Con lo que se dio un paso
importante para la pacificación de la Nueva Galicia.
A Diego Hernández de Proaño le cayó encima la venganza de
Nuño de Guzmán quien ordenó enjuiciarle, degollarle y perder todos
sus bienes, por considerarle el culpable de la rebelión.
Proaño apeló contra tal sentencia y por la intermediación y empeño
del capitán Cristóbal Oñate y algunos otros, como Alvarado,
Bracamonte y Juan de Samaniego, le fue admitida la apelación y
Proaño fue enviado a la ciudad de México por la influencia de su
tío, también llamado Diego Hernández Proaño, que había llegado a
México como alguacil mayor de su Real Audiencia el año 1528.
Diego Hernández de Proaño, El Mozo, se defendió argumentando
contra la política seguida ante los indios por el veedor Vasco de

52

Jesús Canales lvliz

Quiroga, que los defendía contra los abusos de los encomenderos
españoles, y así declaraba en su defensa:
"diciendo que el dicho licenciado les qttitaba sus esclavos que tenían habidosy
tenidos antiguamente, los unos heredados de lospasados o los otros compradospor
su haciendas: sobre esto algunas veces vio habfaralpresidentey oidores un Acuerdo
a q11e no se sabe e si (llamaron fa atención) a ello en secretoporque después vi.o que
el dicho licenciadoQuiroga poco apoco iba qflqjando de estos negocios".

Su hijo Diego Hernández de Proaño
Diego Hernández de los Ríos y su esposa Ana del Corral tuvieron:
a Francisco de Proaño, a Diego y Luis de los Ríos Proaño, quienes
recuperaron el apellido originario; en Zacatecas nos encontramos
por estas fechas a Pedro de los Ríos Proaño (¿hermano?). En la
documentación manejada solamente hemos encontrado citas
importantes sobre sus dos hijos Diego y Luis, especialmente de éste.
Luis de los Ríos Proaño, fue el mayor heredero, entre esa herencia
encontramos una mina en Zacatecas. Contrajo matrimonio con Isabel
de Tovar, nacida el año 1560, hija de Pedro de Tovar quien había
hecho la campaña de Atizona con Francisco Vázquez Coronado y
Francisco Ibarra, y de su esposa Francisca Guzmán. Se radicó en
Culiacán donde fue hacendero, ganadero y minero, siendo un
destacado mecenas de la zona.
Su hijo Hernando de los Ríos Tovar, nacido en 1581, fue
sacerdote jesuita, muerto en la masacre de los Tepehuanes.
Su hija Isabel se recluyó en el Convento de San Lorenzo,
falleciendo en 1625, siendo enterrada en la iglesia de San Lorenzo
de la calle Belisario Domínguez.
El año 1579 se le hizo merced de tierras con una extensión de
129 Kms., cuadrados en el Valle de Guanacatic, al Sur del estado
de Zacatecas, en el extremo norte de la Sierra de Morones.
El 18 de agosto de 1581, el toledano Hernando de Escobedo y
Marias García meten en la caja de Zacatecas una escritura de 200
pesos oro común para pagar 299 fanegas de sal del Peñol Blanco,
para la hacienda .Minas de don Luis de los Ríos Proaño.

53

�jesús Canales lvliz

El 1 de febrero de 1586, era vecino de Zacatecas, ciudad en la
que el día 3 de mayo de 1587, votó sobre la prohibición de elegir
alcaldes. En 1601 se radicó en el Cerro del Señor San Pedro y Minas
de Potosí, siendo fundador y poblador del pueblo de San Luis de
.Mezquitic el 3 de diciembre de 1587.
Aparece como socio de Diego de Huelva en la mina de Santo
Domingo en el cerro del Señor San Pedro y Minas de Potosí el 3 de
noviembre de 1593, año en el que trazaron cuadras, calles, y caminos
de San Luís Potosí, por lo que repartieron solares para viviendas e
ingenios o haciendas de beneficio de metales, recibiendo el suyo
Hernando de Escobedo el día 6 de abril. El año 1608, Luis de los
Ríos y su hijo Francisco contribuyeron a la construcción del templo
parroquial 50 pesos y 12 pesos respectivamente. Su hermano Diego
compró el 31 de agosto de 1586 al capitán Miguel Caldera las tierras
que hay entre Trujillo y el pueblo de .Mómax, desde Huejuguilla a la
Ciénaga Grande y desde el Tesorero al Tlaltenango, comprendiendo
el sitio del Llano, Estancia Vieja o Coyotes, dos sitios más arriba de
la Ciénaga. El año 1616 los descendientes de Luis de los Ríos
vendieron al capitán Juan de Escobedo y al capitán Juan Díez de
Infante, sus tierras.

Diego Hernández de Proaño, "el viejo"
El comendador Diego Hernández de Proaño, "El viejo", tío del
anterior, nació en Córdoba en el tercio final del siglo XV; era
originario de Cantabria, Hermandad de Campóo, donde sus
antepasados tenían "vasallos en Proaño, Paracuelles, Fresno y otros lugares
de Behetría" Qocalidades de Cantabria) Encontramos miembros de
la Casa de Los Ríos y del lugar de Proaño desde el siglo XII fuera de
Cantabria tal como, Fernando Gutiérrez de los Ríos "Rico Hombre de

Castillay Mqyordomo de! Emperador Alonso (Alfonso VII) en 1149 y en el
año 1449 a Juan de Proaño de los Ríos que reprimió con eficacia la
rebelión de los vecinos de Alcázar (Albacete) que no quería pasar a
ser una mera entidad administrativa. Con motivo del Juicio de
Residencia que se iba a hacer a Hernán Cortés, se designó como
juez pesquisador al licenciado Luis Ponce de León, quien embarcó

54

en San Lucar de Barrameda el día 2 de febrero de 1526, acompañado
del comendador y alguacil mayor Diego Hernández de Proaño, "y
un su herJtJano" para residenciar a Cortés y cómo primera medida
quitarle la vara del gobierno, le acompañaban unas cien personas
más, de las que fallecieron varias por la "modorra". Hernán Cortés
les recibió en Ixtacpalapan a orillas de la Laguna de México, el día de
San Juan; dio un banquete al que sobrevinieron vómitos, indisposición
~e l~s malignos echaron la culpa a las natillas, pero parece ser que el
licenciado a causa del sol y habiendo comido mucho y ''encharcase" de
bebidas heladas; otros como el comendador Proaño no experimentaron
novedad. Hemán Cortés no se libró de aparecer en algunos ambientes
de ser acusado de envenenar al pesquisaMr Ponce de León.
J. Torquemada en su Monarquía Indiana escribe:
"dec~an sus adversario: que había hecho atosigar a Luís Poncey a los demás que
con élmuneron determznose el Rq defundar Audienciapara esta N11eva España,
porqueya se creía, que ningún ministro solo sería poderosoparaproceder contra
elpoder de Don Femando (sic) Cortés'~

~a ~eal Audiencia se creó el 29 de noviembre de 1527, para
sust:1tutr a Cortés en el mando de la Nueva España.
El 12 de julio de 1530 se expiden en Madrid una nuevas
Ord~nanzas para la segunda Audiencia de México, pues la primera
t~rnunó su función cuando el presidente Nuño de Guzmán y los
oidores Juan Ortiz de .Matienzo y Diego Delgadillo, los demás habían
muerto, fueron destituidos.
Como presidente de la nueva Audiencia es nombrado D.
Seb u· , R ,
b.
as an am1rez, o 1spo de Santo Domingo, quien estuvo en el
cargo hasta la llegada del virrey Antonio de .Mendoza en el año
l535, Ydesde entonces la presidencia de la Audiencia recae en dicho
cargo. Los cuatro oidores fueron: Juan Salmerón, anteriormente
alcalde mayor de Panamá, Alonso Maldonado, Francisco Ceynos y
Vasco de Quiroga, quien después sería un famoso obispo.
Poco antes de morir Luis Ponce de León el día 20 de julio de 1526 a
sus 6~ años de edad, entregó la vara de alguacil mayor a Diego
Hernandez de Proaño.
55

�]esrís Canales Rniz

Así comunicaba Hernán Cortés esta entrega al emperador Carlos

V, en carta del 11 de septiembre de 1516: "El cargo de Alguacil Mayor
de esta Nueva España de que Vuestra Majestad mandó proveer a Diego
Hernández de Proaño se le entregó luego que entrego su provisión y comenzó a
usar de él". El año 1528 con López de Samaniego tuvo voto de
capitular y como tal puede verse en múltiples acuerdos.
En acuerdo del Cabildo de la ciudad de México de fecha de 18
de junio de 1529, bajo la presencia de Nuño de Guzmán y los muy
nobles señores Francisco Verduga, alcalde e Diego Hernández de
Proaño, alguacil mayor e el doctor Hojeda e Bernardino Vázquez
Tapia, entre otros acuerdos esta la concesión "de la laguna frontero al
Bolar que se dio al Comendador Proaño, la calle en medio el qua/ le dieron

sin perjuicio de tercero".
El Ayuntamiento de México nombró alférez real el año 1531 al
alguacil mayor Hernández de Proaño. En el regreso a la Nueva
España de Hemán Cortés, donde estuvo de 1528 al 1530, se hizo
pregonar como capitán general, y acompañado de un gran séquito
de españoles y mexicanos se trasladó a Tlaxcala.
Prevenido secretamente el comendador Diego Hernández Proaño
por el emperador Carlos V, se acercó a Tlaxcala para hacer saber a
Cortés que si llegaba a México antes que la nueva Audiencia, no se
presentase en México, pero ya lo habían pregonado los nuevos
oidores como se lo descubrió el comendador Proaño.

Los primeros comerciantes
Tras estos aventureros que encontraron en la guerra de conquista la
oportunidad de hacerse con un patrimonio gracias a las mercedes
recibidas, o bien los que revestidos de cierta autoridad oficial por
sus servicios fueron destinados a ordenar, vigilar y guardar los
derechos de la corona, ya conocían de oidas la riqueza de aquellas
nuevas tierras, lo que despertó en ellos, acuciados por la necesidad,
la ambición y el deseo de poder.
Los jóvenes veían una única posibilidad de salir de la miseria )'
de la dominación de los señores, y no era otra que pasar a las Indias.
Llegaron a la Nueva España jóvenes fogosos y ambiciosos con

56

el ansia natural de participar de aquel botín que se les ponía a su
alcance, pues acababan de vencer el peligro desconocido como era
una navegación y ya tenían la seguridad de estar ante un risueño
porverur.
Su ilusión era la riqueza, el hacer las Américas; unos encontraron
el bienestar, crearon una familia y quedaron allá para siempre, los
más dejaron allí la vida, muchos el sudor y las lágrimas y unos pocos
pudieron regresar y contar su aventura nada afortunada y contados
los que cumplieron su sueño de hacer las Américas y compartirlo
con su familia.
El hacer las Américas, el hacerse rico en poco tiempo, suponía
mucho riesgo y en siglo XVI esta posibilidad estaba en una pequeña
aldea de unos 200 vecinos, Acapulco, que gracias a su comercio
con China, creó un emporio de riqueza con el acarreo de bastimentas
procedentes del mito de la riqueza. Acapulco no era entonces la
actual ciudad bella e importante para el turismo, ni la travesía
Acapulco China, era un crucero de recreo. La aldea de Acapulco
era un villorrio insalubre con apenas doscientos vecinos, la travesía
u~a ~ventura muy peligrosa, a la que había que sortear el peligro
anadido que suponía la piratería inglesa para sus bienes e incluso
para su vida.
Dos jóvenes cántabros del Valle de Soba, con sus cartas a la
familia, escribirán la mejor crónica y su verdadera biografía.

Juan Zorrilla de la Concha
Juan Zorrilla de la Concha, nació a mediados del siglo XVI en la
pequeña aldea de Valcaba, perteneciente al Valle de Soba en
Cantabria.
Pasó a Indias, ya casado con Casilda, no hemos podido averiguar
su apellido, y le encontramos, gracias a su correspondencia, radicado
e~ Acapulco entre los años 1580-1590 y por el mismo sabemos que
hizo un viaje a China a comprar mercancía a gran escala. El día 12
de junio de 1589 escribió una carta fechada en San Juan de U!úa a
su hermano Pedro vecino de Espinosa de los Monteros, perteneciente a la provincia de Burgos, pero cercana a Baleaba donde, el

57

�1

,

Jesús Canales Rniz

año 1606, estaba censado su hermano Pedro como vecino. Y en
pocas palabras describe su biografía en la Nueva España: ''de cinco
años a esta parte son más de cien milpesos los que he perditÍfJ y pudiera sacar
de los que me han iievado ingleses y la mar'~ Cantidad que suponía una
fortuna y desde luego trabajo para hacerla.
Por otra carta fechada en México el 1O de febrero de 1589 y
escrita por Rodrigo de León a Catalina Hernández Ezquerra, esposa
de Cristóbal Sánchez Rozas que había viajado a China en la nao
Santa Ana que de regreso a Acapulco, a su regreso fue abordada por
los piratas ingleses: ''donde le tomaron toda su hacienda ingleses y no fue
poco ¾arle en la vida", a su paisano y compañero de viaje Juan Zorrilla
de la Concha.
A partir de ahora nos vamos a encontrar que aquel joven lleno
de vigor, ilusión y ganas de vivir, se ha venido abajo y es ahora un
hombre desilusionado y desafortunado; poco más que la resignación
le ha quedado y el deseo de vivir y poder regresar a Soba. No ha
sido su falta de ánimo y trabajo, son los inglesesy la mar los que le han
arrastrado a la nada y le hace exclamar:

''Ya est(()! tan cansado de estas partes que me parece temeridad tentar u1ás
la fortuna, pues Dios no se debe servir de ellay ver a la clara que cuanto más
trabqjo y más me desvelo por iievar algo más me lo va quitando por donde El
sabe, y así 'est(()! determinado de dar mano a esta tierras e ir a morir entre
barda/es ... para lo que resta de vida poco es menester'~
Juan Zorrilla es un hombre derrotado, quiere volver a su pequeña
aldea de Baleaba y su frase morir entre barda/es es muy sugerente por
significativa. (Bardal es maleza formada especialmente por zarzas).
En dicha carta se recogen otros detalles, como el envío de dinero
para misas para un difunto del Valle de Soba, etc.
Su deseo de regresar a Valle de Soba fue cumplido, pues se trasladó
a San Juan de U lúa desde Acapulco, para facilitar mejor el embarque
y le encontramos como vecino de Baleaba, junto a su hermano Pedro,
en el censo de población del año 1613.

58

Cristóbal Sánchez de Rozas
Cristóbal Sánchez de Rozas nació a mediados del siglo XVI en el
pueblo de Rozas, Municipio de Soba, Cantabria, pueblo en el que
contrajo matrimonio con Catalina Hernández Ezquerra.
Pasó a la Nueva España donde se dedicaría al comercio y así
embarcó en Acapulco el año 1587 en la nao Santa Ana con destino
a China, con el fin de comprar mercancías, iba acompañado de su
paisano Juan Zorrilla de la Concha.
Una carta escrita por Rodrigo León, puede ser natural de la
Hermandad de Campóo, Cantabria, fechada en México el 1O de
febrero de 1589 y dirigida a Catalina Hernández Ezquerra, le
comunica la noticia de la muerte de su esposo Cristóbal, a pesar de
sentirse mal al hacerlo:
"...mas como son cosas de Nuestro Señor hace, no hqy sino darlé muchasgracias,
y así suplico ay. se consuelefue Dios servido de que el señor Cristóbal Sánchez. de
Rozas que vos tiene,fuese a China en la nao SantaAna con Juan Zorrilla de la
Concha el cual no pudo embarcar (Cristóbal) en la dicha nao.y así no vino,y
vino elJuan Zorrilla, donde le tomaron toda su hacienda inglesesy así escapó de
esta el senor Cristóbal SáncheZJ y se embarcó otro año en la nao Mora, que
partió de China aprimero dejulio de (15)88 anos. Y llegó a Acapulco, puerto
de esta tierra, a 3 de febrero (1589), donde murieron en el viqje, por ser largo,
43personas. Entre las cuales murió el senor Cristóbal Sánchez de Rozas,y por
haberpocos día no he sabido la hacienda que traíd'.

Le comunica también que está realizando las gestiones pertinentes
para conocer si hizo testamento, y si es así, que se le envíen y le informen
sobre su muerte.
Rodrigo de León estima según noticias que tiene que ''valdrá lo
q11e traía más de diez milpesos, de a ocho reales peso". Por ello ruega a su
esposa Catalina Ezquerra que se haga de la certificación por la que
demuestre que es curadora de su hijo (¿Hernando Ezquerra de
Rozas?) "y darme poderpara que se cobre su hacienda, y saque de bienes de
difuntos Y ya que fue Dios servido de perder su marido. Es bien que se cobre
la hacienda". Sobre la muerte y la hacienda dejada por Cristóbal
Sánchez de Rozas, su paisano Juan Zorrilla de la Concha le comunica

59

�• I

por carta a su hermano Pedro que la hacienda de C~i~~óbal ''está en
poder de Hernando Pacheco, y antes que muriese me escnbzo que fuese su
albacea con dicho Pacheco". Por ello ruega a la viuda Catalina que le
envíe un poder para él y para Hernando Pacheco para poder enviarle
dichos dineros.
Estos son algunos de los primeros jóvenes d~l Vall~ ,de S~ba
emigrados a América y dedicados a la vida comercial; qruza ha sido
el Valle más pródigo en aportar emigración al Nuevo Mundo Y
también el que ha dejado más apellidos.
Los Rozas, especialmente en Argentina, han dado d~stacados
personajes después de la Independencia, y ?tros des~endientes de
los Sainz de la Peña, llegaron a la presidencia. En Chile, los Rozas
destacan en los acontecimientos de la Independencia, y su actual
presidente Manuel Piñera Echenique, lleva po,r parte de madre, el
Rozas como apellido heredado de aquellos proceres.
Hoy en México se admira un comercio como, "Gigante", levantado
por Ángel Losada Gómez nacido el año 1908 en Rozas, Valle de Sob_a,
que llegó a México con 15 años de edad y al ~e~te de su en_ipono
empresarial ha dejado a sus hijos; y podríamos anadir una ~arga lista de
destacados personajes en la vida social, política y comemal, tanto en
la Nueva España, como en el México bicentenario.
Cantabria, diciembre 201 O.

Fuente:
AGI: Indiferente General. 2065.

La trama política en la conquista del
norte: la creación del N uevo Reino de
León y su poblamiento
Valentina Garza Martínez·
CIESAS

LA HISTORIA SOBRE LA EXPANSIÓN COLONIAL en el norte de nuestro país
cuenta con una gran cantidad de literatura legada por destacados
investigadores sociales desde el siglo XIX. Esta historia ha sido
abordada a partir de diversas temáticas y enfoques. Así podemos
encontrar las narraciones sobre la vida de héroes y personajes
distinguidos, la fundación de pequeñas localidades o de espacios
mayores como provincias y gobernaciones, pero sin duda entre los
grandes temas que han apuntalado la historia del norte de México y
donde se concentra un gran número de trabajos se encuentran: la
guerra con los indios nómadas, la formación de las grandes haciendas
Yla minería de la plata. Estos tópicos han sido desarrollados desde
distintas perspectivas de la investigación, algunas de ellas tienen su
origen en el análisis tradicional de las instituciones, la economía y
la sociedad colonial, otras han incursionado en enfoques novedosos
como el de la demografía y la geografía histórica.
En este ensayo me propongo resaltar, a partir de la historia
política, algunos de los principales elementos que dieron origen a la
· Economista y Dra. en historia, profesora e investigadora en el Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

60

61

�Valet1ti11a Garz.a Martinez,

gobernación del Nuevo Reino de León. Posiblemente la poütica
sea uno de los puntos de vista más antiguos de la disciplina histórica,
y en nuestro caso ha sido muy útil para entender y poder explicar el
contexto histórico en el que tuvo lugar la creación del Nuevo Remo
de León. La trama política en torno a este proyecto y el
comportamiento de los grupos que participaron en él aportaron los
elementos esenciales para el surgimiento y la caracterización de un
espacio mayor al que hemos denominado noreste novohispano.
Durante el siglo XVI la misión principal de la expansión hacia el
norte de la Nueva España fue descubrir y conquistar nuevos
territorios, dominar a otros grupos humanos y asumir el control de
los recursos naturales. La mayoría de las expediciones estuvieron
asociadas a operaciones militares organizadas por grupos de
particulares. Los preparativos de los viajes, la contratación de
hombres y los recursos económicos para los gastos corrían por cuenta
de los capitanes de las empresas. Estos personajes, al ser los
patrocinadores y organizadores de las exploraciones, determinaron,
en una primera etapa, su dirección y avance. Por tal motivo las
movilizaciones hacia el norte se caracterizaron por un gran
despliegue de violencia, no sólo contra la población aborigen, sino
entre los grupos de españoles que competían por adueñarse de los
territorios descubiertos.
Una de estas empresas privadas fue la que organizó el gobernador
de la provincia de Pánuco, Beltrán Nuño de Guzmán, enemigo de
Remando Cortés, a finales de la década de 1520. Partió rumbo al
occidente y llevó a cabo una de las expediciones más sangrientas
sometiendo a los indios de Jalisco y Sinaloa. En esos territorios
formó la gobernación de la Nueva Galicia en1531. Nuño de Guzmán
trató de unir a la Nueva Galicia con la provincia de Pánuco, pero
sus pretensiones no se realizaron. Su excesiva agresividad mermó
considerablemente su influencia política hacia 1536. Por su parte,
el gobierno español apoyó, durante esa época, el surgimiento de un
nuevo grupo político distinto al de la Nueva España. Ciertamente
en 1548 se le asignó a la Nueva Galicia su audiencia real, asentada.
un poco más tarde, en la ciudad de Guadalajara, y concediéndole

62

su propio obispado en 1550. A partir de entonces, los integrantes
de estos cuerpos colegiados, en conjunción con su gobierno,
estuvieron presentes en muchos de los proyectos de exploración
hacia el norte. Pero la carencia de recursos económicos y humanos
para sacar adelante los nuevos descubrimientos y conquistas,
favoreció el predominio del poderoso grupo novohispano. Este
estuvo centrado en la Ciudad de México y ejerció su dominio sobre
muchas de las fundaciones españoles hacia el norte, entre las que
destacó la ciudad de Zacatecas.
El descubrimiento de Zacatecas en 1548 quedó inscrito bajo la
jurisdicción de la Nueva Galicia, pero su débil gobierno no pudo
evitar la injerencia de la Nueva España y el dominio indiscutible de
los españoles de la Ciudad de México sobre Zacatecas y sus riquezas.
Al tener que ceder el usufructo económico de esas minas de plata,
Nueva Galicia perdió la oportunidad de sobreponerse a la poderosa
Influencia de la Nueva España. La rivalidad entre estas
gobernaciones, a la que más tarde se sumarian los casos de la Nueva
Vizcaya, el Nuevo Reino de León y Nuevo México, es una
característica distinguible en la historia de la conquista del norte,
como veremos a continuación.

!ª

En seis años Zacatecas produjo los recursos económicos y
humanos necesarios para patrocinar grandes proyectos de
exploración. Desde ese centro partió la expedición más famosa que
hubo rumbo al norte, respaldada por un cuantioso apoyo financiero
Ylogístico. Nos referimos a la que emprendiera el joven Francisco
de !barra en 1554, quien recibió de manos de su tío, Diego de !barra,
uno de los mineros más acaudalados de Zacatecas, el dinero
nec,e_sario para_ tal aventura. Esta empresa gozaba del respaldo
0
P ~aco del gobierno de la Nueva España, particularmente del virrey
Lws de Velasco, quien era suegro de Diego. Al iniciar sus campañas
los lb
·
·
'
arra tuvieron senos desacuerdos con las autoridades de la
Nue~a Galicia, pues los oidores de la Audiencia de Guadalajara
~o~s1deraban que los territorios descubiertos pertenecían a su
Junsdicción, toda vez que la famosa expedición había partido de
Zacatecas y fuera financiada con recursos de ese real minero.

63

�f "a/entina Gari,a Marti11ez

Inconforme con esa consideración y apoyándose en el gobierno
virreinal, la familia Ibarra consiguió, en 1562, la creación de un
gobierno independiente bajo el nombre de la Nueva Vizcaya, que
integraba, tanto a los territorios descubiertos, como a la mayoría de
las fundaciones realizadas durante los últimos ocho años. De esa
manera lograron desvincularse de cualquier compromiso con las
autoridades neo gallegas, lo que disgustó enormemente a sus
representantes.
El gobierno neo vizcaíno de Francisco de Ibarra siguió una
política de expansión y conquista por dos décadas, con la esperanza
de encontrar un lugar cuya riqueza fuera superior, o por lo menos
igual, a la de Zacatecas. No obstante no haberlo logrado, la empresa
de Ibarra puso en movimiento a un gran número de pobladores en
una vasta porción del inexplorado septentrión. Las huestes que lo
siguieron avanzaron en distintas direcciones: un grupo se desplazó
hacia las costas del Pacífico, otro siguió rumbo al norte, entre las
dos sierras, y un tercer grupo tomó la ruta hacia el este, en dirección
a las minas de Nieves y Mazapil, las cuales habían sido descubiertas
entre 1566 y 1568 por otros grupos de la Nueva Galicia.
La de Ibarra no fue la única corriente hacia el norte. Durante la
segunda mitad del siglo XVI, el grupo de la Nueva Galicia tuvo el
propósito de impulsar algunas expediciones que se organizaron
rumbo al noreste de las minas de Zacatecas para encontrar una
ruta de comunicación entre el "Mar del Norte" (como se le llamaba
entonces a la porción de mar que colindaba con las costas de las
provincias de Pánuco y La Florida) y las poblaciones fundadas bajo
su jurisdicción. Se buscaba una vía directa de comercio transatlántico
que no dependiera del comercio de la ciudad de México y Veracruz,
por estar bajo el control del grupo rival.
Aunque Nuño de Guzmán había desaparecido varias décadas
atrás, el interés en la provincia de Pánuco había vuelto a surgir
durante la segunda mitad del siglo XVI. Esa región se percibía como
una base para la expansión hacia tierras norteñas, con posibilidades
de vincular su espacio a una red de caminos comerciales por las
costas del Mar del Norte hasta La Florida. Así lo muestran las

64

expediciones de fray Pedro de Espinareda en 1566 y la de Francisco
Cano en 1568, enviadas al norte por el gobierno de la Nueva Galicia.
El fraile Espinareda fue uno de los primeros españoles en explorar
tierras hacia el noreste, buscando encontrar un camino para llegar
desde las minas de la Nueva Galicia hasta la provincia de Pánuco.
Después de varios años de trabajo entre las poblaciones aborígenes
del norte, consiguió información sobre posibles rutas hacia el mar;
los nativos le describieron la existencia de un gran lago alrededor
del cual vivían muchos indios y abundaba el oro. Alentado por estas
notici~s, salió de las minas San Martín a finales de 1566, pero después
de vanos días de camino sintió que había perdido el rumbo y decidió
regresar antes de alcanzar su objetivo. No se sabe si llegó a la laguna,
seguramente juzgó que se requeriría de un grupo de hombres más
numeroso y mejor preparado para realizar una exploración que
llevaría más tiempo del que se había imaginado. Así, al regresar a la
villa de Nombre de Dios, escribió a las autoridades de Guadalajara
recomendando poner atención en la pacificación y ocupación de la
región entre Pánuco y Zacatecas para, desde Pánuco, abrir una
comunicación directa entre España y la Nueva Galicia.
En 1568, un año después del reporte de fray Espinareda, fueron
descubiertas las minas de Mazapil, al noreste de San Martín, por
gente leal a las autoridades de la Nueva Galicia. En noviembre de
ese mismo año, el capitán Francisco Cano, teniente de alcalde mayor
de Mazapil, realizó, junto con dieciséis hombres más, un viaje hacia
el norte del cual dio constancia por escrito. El testimonio inició el 8
?e ?oviembre, cuando el grupo se topó con el gran lago que los
tndi?s habían mencionado a fray Espinareda, y se concluyó el 13 de
noviembre con el descubrimiento de un arroyo grande y un valle
que corría de este a oeste como quince leguas.
Existen elementos en la descripción del capitán Francisco Cano
que nos hacen proponer una ruta con mayores alcances de los que
se le han concedido hasta ahora a esta expedición. Es probable que
~os ex~lorador~s hayan llegado a la laguna de Parras (posteriormente
ºº?cicla como Mayrán) y no a la de Patos, como fue propuesto por
el historiador Vito Alessio Robles hace más de siete décadas. Y de

65

�11

w,1!

11

la gran laguna de Parras, en un recorrido de cinco o seis jornadas,
como lo declararon los exploradores, haber vislumbrado las cercarúas
de Monterrey al llegar a los terrenos que posteriormente fueron
conocidos como los valles de San Pedro y Santa Catarina.
Resultado de la información obtenida de estas incursiones, los
oidores de la Audiencia de Guadalajara informaban al rey, en 1569,
sobre diversos asuntos que incluían: la riqueza minera del reciente
descubrimiento de Mazapil; la distancia aproximada entre esas
minas, las de Zacatecas y el puerto de Pánuco; la existencia de una
gran laguna al norte de Mazapil, a la cual entraban dos ríos
caudalosos; y sobre todo, se destacaba la conveniencia de poblar el
río de Pánuco, "porque por ahí podrían venir de Castilla las cosas
necesarias a este Nuevo Reino de Galicia a mucho menos costa
que no por México".
Esta audaz idea fue retomada por el capitán portugués Luis de
Carvajal y de la Cueva en el último tercio del siglo XVI, quien
coincidentemente la elaboró desde la provincia de Pánuco, donde
Nuño de Guzmán había iniciado su proyecto cuarenta años atrás.
Así tuvo lugar la tercera y más importante expedición hacia el noreste
novohispano en el siglo XVI.
Desde el principio Carvajal contó con el apoyo del virrey Martín
Enríquez quien, en 1572, le encomendó la misión de descubrir el
mejor camino posible entre las minas de Mazapil y la provincia de
Pánuco. Carvajal reunió toda la información que se tenía hasta
entonces sobre las tierras al noreste de Zacatecas, e!1tre la que se
encontraba la experiencia que había tenido el capitán Juan Torres
de Lagunas, en 1569, al mando de una campaña militar con más de
sesenta soldados y trescientos indios amigos. Estos hombres habían
salido de las minas de Guanajuato en persecución de un grupo de
indios guachichiles, quienes habían atacado un poblado cercano Y
secuestrado a tres mujeres y un niño. En su rastreo penetraron las
desconocidas tierras del Gran Tunal y al cabo de casi cuatro meses
y luego de muchas dificultades, lograron llegar a las poblaciones de
Valles y Pánuco, donde fueron recibidos por la autoridad,
representada por el capitán Luis de Carvajal.

66

í 7alenhita Ga,z.a Martí11e-z.

No cabe duda que esa aventura fue un antecedente muy valioso
para la organización del viaje que emprendería el capitán Luis de
Carvajal en 1572. Para entonces se sabía que una gran sierra que
corría más de doscientas y hasta trescientas leguas, era la que
separaba las costas de Pánuco y La Florida, de las poblaciones
norteñas. Había que encontrar el mejor camino para cruzarla y
Carvajal debía hacer el recorrido completo Pánuco-Mazapil-Pánuco,
regresando por las costas al norte del río Pánuco, zona en la que
también ya se habían hecho importantes incursiones.
La expedición salió el 4 de agosto de 1572 del pueblo huasteco
de Tanchipa; estaba integrada por cuarenta hombres a caballo,
sesenta y cinco sirvientes, ciento ochenta indios flecheros,
doscientos treinta caballos y ciento veinte bestias de carga. Entre
los bastimentos se llevaban ciento cincuenta quintales de bizcocho,
procedentes de la ciudad de México. Carvajal y sus hombres
cruzaron El Gran Tunal para llegar a las minas de Zacatecas. El
viaje les llevó dos meses, la mitad del tiempo que hiciera el grupo
del capitán Torres de Lagunas.
Al llegar a Zacatecas, la expedición se detuvo más de veinte
días para abastecerse de alimento y conseguir caballos. De ahí
continuó a las minas de Mazapil en donde Carvajal se entrevistó
con algunos de sus pobladores para obtener información sobre las
tierras hacia el norte. En este punto se les unieron diez ó doce
soldados más. La expedición caminó de Mazapil hacia el norte,
atravesó la Si~rra Madre por donde años después serían fundados
Saltillo y Monterrey y de ahí regresó, siguiendo la misma serranía en
dirección sur, al punto de partida.
El capitán Luis de Carvajal volvió a la Villa de Valles con treinta
Ycinco soldados españoles, muchos criados y gente de servicio. El
viaje de la expedición había durado alrededor de un año, todos los
gastos habían sido sufragados por él, pero con la satisfacción de
haber cumplido con la misión de descubrir el camino entre las minas
del Mazapil y la provincia de Pánuco, por donde podrían circular
carros, carretas y carretones.
A partir de este logro Carvajal inició los preparativos para la

67

�r/afenti,,a Gar{_a ,\Jmtínez
fundación de una gobernación independiente y muy vasta que
incluyera Pánuco, algunos pueblos de la Huasteca, las minas de
Mazapil, llegara hasta La Florida y contarn con sus propios puertos.
Mientras esto sucedía, otros destacamentos hacia el norte
continuaban avanzando. Por un lado las huestes de Ibarra habían
tomado posesión del valle de Buena Esperanza al norte de las minas
de Mazapil en 1569. Al mismo tiempo, el gobierno de la ~eva
Galicia autorizaba expediciones como las del capitán Francisco
Cano para conquistar nuevas tierras, así se d_escubriero? l~s min~~
de Charcas en 1572. Ciertamente la acometida que mas rnterfuio
con los propósitos de Luis de Carvajal fue la que emprendió el
capitán Alberto del Canto al noreste de Mazapil, soldado afilia~o a
los grupos de francisco de !barra. Entre 1577 y 1578 y con e! titulo
de alcalde mayor otorgado por el gobierno de la Nueva Vizcaya,
Del Canto y sus hombres se establecieron en tierras donde Carvajal
había planeado llevar a cabo su proyecto de gobernación. ~-e esta
forma quedaron fundados los valles de Saltillo, Los Pmneos,
Extremadura y Coahuila. Bajo esta presión Carvajal viajó a España
para negociar con la corona su proyecto de conquista en 1578._~on
este propósito presentó documentación de sus méritos y serv1~1os,
acompañada de una pintura o mapa de las tierras y camrnos
descubiertos en su expedición de 1572-1573. Pasado un año de
haber llegado a España, Luis de Carvajal obtuvo el apoyo solicitado
y firmó con el rey Felipe II, en mayo de 1579, las capitulaciones
para descubrir y poblar desde

conquistar tierras en el Nuevo Mundo, pero en la práctica no todas
las empresas de conquista se suscribieron a este tipo de arreglo. Por
lo que los preparativos y la formalidad del proceso, que culminaron
en la capitulación del Nuevo Reino de León, constituyen un caso
excepcional en la historia de la conquista del norte que no debemos
perder de vista. Tampoco hay que ignorar que los territorios
concedidos al Nuevo Reino de León se traslaparon ostensiblemente
con las jurisdicciones de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nueva
España, situación muy común dentro del sistema político colonial,
caracterizado por un manejo perverso del poder pero eficiente en el
establecimiento de los contrapesos y limitaciones de la fuerza de
los conquistadores.
La aparición de Luis de Carvajal en el escenario de la conquista
del norte al mando de una corriente de expansión proveniente de la
Huasteca no fue bien acogida, toda vez que avivaba la competencia
por el control y la adjudicación de los descubrimientos y fundaciones
entre los grupos expedicionarios que por décadas habían estado
luchando por los mismos territorios. Desafortunadamente al regresar
a la Nueva España en 1580, Carvajal encontró que el virrey Martín
Enriquez, aliado primordial, había concluido su periodo de gobierno.
Así, tuvo que presentar sus títulos como gobernador y todas las
mercedes que le habían sido otorgadas en España, ante el nuevo
rirrey conde de la Coruña, Lorenzo Suárez de Mendoza.
Sin embargo, a finales de 1580 Carvajal pudo iniciar los trabajos
de colonización y tomar posesión de los territorios comprendidos
dentro de lo concedido a la jurisdicción del Nuevo Reino de León.
"el puerto de Ta111pico, rio Pánucoy en las minas de Mazapil, hasta los lí,niltJ Al principio no encontró resistencia, pues un número importante
de la N 11el'a Galiciay Nueva TTizca_ya,y de allí hacia el norte lo q11e está por de habitantes de las poblaciones de la Huasteca, Saltillo y Mazapil,
desc11brir de ttna mar a otra que no exceda de doscientas leg11as de latit11dy otra! se unieron a sus filas, integradas por las familias que desde la
doscientas de lo11git11d, que se llame e intitule el Nuet'O &amp;ino de León".
península entraron con Carvajal a la provincia de Pánuco, así como
otros hombres que de la ciudad de México se unieron al nuevo
La corona agregó a esta gobernación los pueblos huastecos de
proyecto aportando importantes recursos económicos y humanos.
Tampasquin, Tamotela, San I\-liguel, Jalpa y Sichu.
Al tiempo que Carvajal emprendía su campaña de conquista y
Respecto a este contrato cabe mencionar que las capitulacio~es
ocupación, el poblamiento norteño mostraba signos evidentes de
fueron licencias que la corona otorgó a particulares para descubrir Y
desorden y en consecuencia los descubrimientos se abandonaban

68

69

�Valentina Gal':z_a Martíne-z

con facilidad. La vida efímera de muchas fundaciones tenía que ver
con la actitud violenta de los grupos expedicionarios hacia la
población indígena, pues su cacería indiscriminada para la venta
como esclavos, era el objetivo principal de la mayoría de los soldados
que participaban en la conquista del norte. Esta postura depredadora
provocaba una respuesta igual de violenta por parte de los grupos
indígenas, cuyo blanco principal eran las poblaciones españolas
recién establecidas. En la década de 1570 asentamientos como el
de Charcas tuvieron que abandonarse por muchos años y Mazapil
estuvo a punto de desaparecer hacia 1573. Ante tales circunstancias,
en 1576, el visitador de Zacatecas Santiago del Riego llamaba la
atención sobre el abuso "que no vieron jamás españoles", por parte
de capitanes y soldados peninsulares, quienes hacían recorridos de
hasta ochocientos kilómetros "tierradentro" en busca de indios gue
capturar y someter.
Desde esa época las autoridades entendieron que las "entradas"
violentas y desorganizadas de los soldados afectaban los avances en la
colonización del norte. En la década de 1580 se empezó a difundir una
política de paz y negociación con los jefes indios, otorgándoles alimentos
y ropa. Por este medio se trató de cambiar la mala impresión de los
primeros contactos, mediante el "convencimiento" de los líderes
indígenas para colaborar con el nuevo sistema económico. Este modelo
se generalizó a partir de 1585 con la llegada a la Nueva España del
virrey Villamanrique, quien lo promovió fuertemente convirtiéndolo
en la política oficial de su gobierno.
De esta forma Luis de Carvajal encontró en el norte un ambiente
mezclado de fuertes fricciones entre las gobernaciones de la Nueva
España, Nueva Galicia y Nueva Vizcaya, confrontaciones entre
los "descubridores y pobladores", y una desgastante guerra con los
"naturales", pero sobre todo, su presencia coincidió con un cambio
sustancial en la operación y organización de la expansión hacia el
norte. El calendario político no favoreció a Carvajal, a quien se le
identificaba con personajes como el obispo Pedro Moya de
Contreras, famoso por sus opiniones conservadoras y favorecedoras
de la guerra a "sangre y fuego" contra los indos. Era bien sabido

70

que el arzobispo era partidario, por un lado, de la mano dura contra
los indios chichimecas alzados y por el otro, de dar mano larga a
s0ldados y aventureros que estuvieran dispuestos a entrar a
aprenderlos.
Dentro de las nuevas circunstancias el conquistador portugués
era un intruso y representaba una seria amenaza para los grupos
que dirigían la expansión hacia el norte. Su pretensión de abrir
puertos alternativos afectaba sensiblemente el camino real de
"tierradentro", el cual empezaba a tener una gran relevancia para
los comerciantes de la ciudad de México, en su control económico
de las poblaciones del norte. Los principales grupos políticos y
económicos de la Nueva España advirtieron las implicaciones del
proyecto y terminaron por derrotar a Carvajal, primero en un proceso
inquisitorial acusándolo de ser judío y, posteriormente, en un
proceso civil por mal gobierno imputándole la invasión de otras
jurisdicciones y de hacer esclavos a los indios.
Con sus acciones, Carvajal se ganó la enemistad de uno de los
encomenderos más importantes de la Huasteca, Francisco Barrón;
del encargado oficial de la política de paz en el norte, el capitán
Rodrigo del Río de Losa, de las autoridades de la Nueva España y
por supuesto del virrey, sin contar la animadversión que había
despe~do entre los alcaldes mayores de Mazapil Guan Morlete),
de Saltillo (Alberto del Canto) de Pánuco Guan González Jorge y
Juan de Villaseñor) y de Villa de Valles (Francisco Guerrero y Juan
del Trejo).
En 1586, el virrey Villamanrique, estando en la ciudad de México,
mandó llamar a Carvajal para que respondiera por todos los cargos
que se le hacían, mismos que incluso ya habían sido ventilados en
el Consejo de Indias. Al enterarse de la gravedad de los cargos,
Carvajal escapó de la ciudad de México y volvió al norte. Antes de
ll:gar a Saltillo, donde lo esperaban sus seguidores, se dirigió a la
ciudad de Guadalajara para pedir la protección de su audiencia y
levantar un informe de sus servicios al rey como gobernador del
Nuevo Reino de León; para ello recibió la ayuda de los oidores
Pedro de Altamirano y Nuño Núñez de Villavicencio. Era obvio

71

�Valentina Gmzri Martí11ez.

que Carvajal se preparaba para enfrentar a las autoridades de la
Nueva España con el apoyo de Guadalajara.
Posteriormente el virrey emitió una orden para que los soldados
que se manterúan en el Nuevo Reino de León al mando de Carvajal,
salieran de ahí so pena de muerte. A principios de 1587 la salida de
los soldados, con la consecuente falta de protección, orilló a las familias
que se habían quedado en las poblaciones de San Luis, La Cueva y
León a abandonar sus haciendas y labores, y refugiarse en Saltillo. A
pesar de estas circunstancias, en 1588 Carvajal logró llegar al valle de
Coahuila, donde refundó la villa de Almadén, lugar en el cual se
congregaron los soldados y familias que estaban dispuestos a seguirlo
en la nueva expedición que se preparaba al Nuevo México.
Aprovechando que Carvajal se encontraba en la villa del Nuevo
Almadén, fuera de la jurisdicción de la Nueva Galicia, el virrey
Villamanrique pidió al capitán del presidio de Mazapil, Alonso López
de Lois, futuro suegro del famoso capitán Francisco de Urdiñola, ir
a aprenderlo para llevarlo de nuevo a la ciudad de México. Esta vez
Carvajal no pudo escapar, de tal manera que para fines de 1588 y
principios de 1589 estaba preso en la cárcel de la corte, donde
enfrentaría un proceso civil. Antes de ser trasladado a su destino
por los soldados de Mazapil, Carvajal nombró a Gaspar Castaño de
Sosa como su lugarteniente, encargándole que durante su ausencia
siguiera los preparativos de la expedición. Carvajal ignoraba lo que
sus enemigos le tenían reservado: una acusación por judaizante,
que además se extendió a toda su familia.
En abril de 1589, los fiscales del Santo Oficio ordenaron trasladar
a Carvajal a las cárceles secretas de la Inquisición para interrogarlo
y someterlo a juicio por los cargos de hereje y de profesar la ley de
Moisés. También fueron encarcelados y juzgados sus sobrinos Luis
de Carvajal, Isabel Rodríguez de Andrada, Gaspar de Carvajal,
Catalina de León, Mariana Núñez de Carvajal y su hermana Francisca
Núñez de Carvajal. El proceso, que duró hasta febrero de 1590, fue
muy largo y penoso para toda la familia. Con gran amargura, el viejo
Carvajal expresaba haber sido traicionado por sus parientes y amigos.
No quiso saber más de su hermana y sus sobrinos. Durante el juicio

72

inquisitorial no se pudo comprobar que Carvajal profesara la religión
judía, pero se le sentenció por el delito de encubrimiento. Quedó
demostrado, de acuerdo con los datos que el mismo Carvajal
proporcionó a los inquisidores, que sus ascendientes eran familias
de cristianos nuevos y que algunos de ellos seguían siendo judíos.
El 24 de febrero de 1590 los señores inquisidores y consultores
sentenciaron a Carvajal a un destierro de seis años y la abjuración
de vehementi. El dictamen fue pronunciado en la iglesia catedral de
México, estando presentes: los inquisidores Bonilla y Santos García,
los consultores del Santo Oficio Pedro Farfán y Saavedra
Valderrama, el alcalde de la Real Audiencia Santiago del Riego, el
fiscal doctor Lobo Guerrero, Diego de !barra, Francisco de Velasco,
Rodrigo de Vivero, Rodrigo del Río de Losa, Santiago Gutiérrez
Altamirano, Juan Altamirano, y otros representantes eclesiásticos y
personas seglares que no fueron precisados. Es de notar que entre
los testigos se encontraban capitanes muy poderosos de la frontera
norte de la Nueva España.
El c_apitán Luis de Carvajal no pudo cumplir con la condena que
le ~e unpuesta, pues falleció en medio del proceso civil por mal
gobierno, en la ciudad de México antes de terminar el año de 1592.
Irónicamente para este gobernador ni las capitulaciones que firmó
con el rey lo pudieron salvar de un destino de cárcel y muerte.
El trágico final de Luis de Carvajal ha opacado las acciones que
duran~e una década emprendió como gobernador. Estas son poco
conocidas y existe un cierto grado de confusión respecto a las fechas
de sus viajes, así como de las fundaciones y descubrimientos que
llevó a cabo durante esa etapa. Es un hecho que se movía constantemente Y era raro que durara más de un año en un solo lugar. Durante
todo ese tiempo realizó por lo menos tres viajes entre la prov:incia
de P'anuco, la Huasteca y los valles del norte, donde fundó alrededor
de ~eis poblaciones. Estableció negocios mineros, reorganizó los
cabildos de Saltillo, Mazapil, Villa de Valles y Tampico. Combatió a
los lil
· dios de la Huasteca y de la costa de Tampico en campañas
m~y costosas y desgastantes, pero su reputación creció y logró que
mas hombres se le unieran. Organizó a sus seguidores para que

73

�11.

fl[j

fJ

'

•

exploraran las minas del valle de Coahuila e incluso inició los
preparativos para dirigirse al Nuevo México. Pers?nalmente r~alizó
un viaje de más de cien leguas hacia La Florida, saliendo de 1~ crndad
de León. Los más cercanos colaboradores fueron Diego de
Montemayor y Gaspar Castaño de Sosa, quienes se hicieron cargo
de mantener las operaciones de exploración hacia el norte y cuidar
de las nuevas fundaciones.
La persecución de Carvajal no fue el único evento en esa guerra
Al recibir la noticia de la sentencia de su jefe, el capitán Gaspar
Castaño de Sosa, no esperó más y emprendió la marcha rumbo al
Nuevo México en julio de 1590. Un número considerable de familias
se unió a esa empresa y dejó desierta la villa del Nuevo Almadén.
Durante casi ocho meses, este grupo exploró hacia el norte sin
encontrar la riqueza que tanto se añoraba. Por su parte, el sucesor
del virrey Villamanrique, Luis de Velasco, el mozo, concluyó la tarea
de "deshacer y desbaratar cantidad de gente", que quedó en la
gobernación del Nuevo Reino de León. Así, en octubre de 1590,
mandó al capitán del presidio de Mazapil, Juan Morlete, a apresar
al capitán Castaño de Sosa e impedir que siguiera avanzando e~ la
expedición al Nuevo México. En marzo de 1591 fue aprehendido
bajo el cargo de haber descubierto por cuenta propia y sin licencia
ni provisión del rey una tierra de indios de paz, y por haber hecho
"entradas" y capturas en ese lugar.
El fracaso de la empresa de Gaspar Castaño de Sosa puso fin al
único eslabón que quedaba del proyecto de Carvajal. No obstante
y desde otras regiones del norte, se integraron nuevos grupos para
participar en la conquista del Nuevo México, lo que llevó otra v~za
los bandos aspirantes a una feroz lucha, común en las iniciativas
expedicionarias hacia el norte. Para ese entonces el manejo que ~
gobierno hacía de la política de expansión septentrional habia
variado y su control era mayor.
En 1589 había dos competidores para esta empresa: el capitán
Francisco de Urdiñola, hombre muy allegado a Rodrigo del Río de
Losa y rico minero-hacendado de Mazapil, Saltillo, Parras y Río
Grande, y Juan Bautista de Lomas y Colmenares, dueño de las

74

C/a/entina Garz,a Martínez

minas de Nuestra Señora de las Nieves. En 1594 el gobierno español
favoreció a Francisco de Urdiñola y a finales de ese año, cuando se
encontraba en la Ciudad de México afinando los últimos detalles
para firmar el contrato de descubrimiento del Nuevo México con el
virrey Luis de Velasco, la Audiencia de México recibió un exhorto
de Guadalajara para que lo apresaran por los asesinatos de su esposa
Leonor López de Lois, del vizcaíno Domingo de Landaverde
(fundidor en sus ingenios), de un indio y de una esclava negra.
Los rumores sobre los crímenes de Francisco de Urdiñola y una
denuncia anónima llegaron hasta la Audiencia de Guadalajara a
finales del año de 1593. Sin embargo, las autoridades de esa instancia
no iniciaron las investigaciones ni el proceso judicial correspondiente
sino hasta octubre de 1594, justamente cuando Urdiñola arreglaba
los trámites para su empresa expedicionaria. Fue Juan Bautista de
Lomas y Colmenares, el otro competidor por la expedición al Nuevo
.México, quien presionó para que se investigara a Francisco de
Urdiñola en relación con los asesinatos mencionados, sirviéndose
de sus dos yernos: el doctor Valderrama, presidente de la Audiencia
de la Nueva España, y Nuño Núñez de Villavicencio, oidor de la de
Guadalajara.
Ante tales acusaciones, las pretensiones de conquistar el Nuevo
México quedaron descartadas para Urdiñola. Sin embargo, tanto las
autoridades de Guadalajara como Lomas y Colmenares no se salieron
d~l todo con la suya, pues no lograron confiscar los bienes del capitán
ll.l procesarlo directamente. El virrey Luis de Velasco impidió que
U:diñola fuera trasladado a Guadalajara y su caso fue seguido en la
Ciudad de México por el tribunal del Santo Oficio. La resolución
llevó a ese tribunal y a la Audiencia de Guadalajara a sostener un
largo litigio de competencia jurisdiccional y atribuciones, el cual
fue presentado ante el Consejo de Indias. Mientras llegaba la
r~spuesta a este conflicto, las averiguaciones sobre este asunto
siguieron adelante. Fueron dos investigaciones las que se llevaron a
cabo: una por parte de la Inquisición y la otra por parte de la
Audiencia de Guadalajara. Cabe mencionar que en los dos procesos
quedaron muchos puntos oscuros.

75

�Valentina Gar:z.a Mmtínez

La Inquisición dio a Francisco de Urdiñola un trato especial,
pues mientras se llevaba a cabo su proceso, no fue encarce~ado y
sólo se le pidió quedarse en la ciudad de México. Las autondades
pusieron al frente de las investigaciones al ~apitán Ju~ , Morlete,
familiar y notario del Santo Oficio en Mazapil. Este cap1tan ~r~ un
importante colaborador de Urdiñola, de manera que la parcialidad
en sus indagaciones fue notoria.
A fines de 1598 Urdiñola fue encontrado culpable de las muertes
de Landaverde de la esclava negra y del indio; igualmente, de los
'
.
asesinatos de Pedro Rodríguez, Francisco Sánchez y Fausuno
Gómez. Después de algunos regateos se le condenó a una multa de
3 000 ducados. De la muerte de su esposa no se le encontró culpable,
por lo que fue absuelto. A partir de esas resoluciones se dio por
concluido el proceso criminal contra Urdiñola en marzo de 1599.
La duración de 5 años del proceso contra Francisco de Urdiñola
le hizo perder la oportunidad de llevar a cabo la conquista de N~evo
México, pues en 1595 la empresa quedó en manos de Ju~ de Onate,
otro de los condiscípulos del capitán Rodrigo del Río y rueto de uno
de los descubridores y mineros más importantes de Zacatecas. Oñate
tuvo que sortear una serie de dificultades antes de emprende~ el
viaje al Nuevo México. Acosado por nuevos favoritos de_ las auto~dades reales, quienes pretendían como él conquistar esas tierras, Onat-e
fue obligado a someterse a tres inspecciones sucesivas. Estos
problemas lo detuvieron por casi tres años en las minas de Santa
Bárbara, de donde por fin sus huestes partieron en 1598.
Al quedar libre de los cargos de homicidio, Urdiñola volvió a su
hacienda de San Francisco de Patos, en el valle de Saltillo y a Sllí
negocios mineros en Mazapil. Durante su ausencia sucedió un evento
de gran importancia que no pudo evitar: la salida, en 1596, de un
grupo de familias de Saltillo comandadas por uno de los más cerca~OS
colaboradores de Carvajal, el capitán Diego de Montemayor, qweo
emprendió el repoblamiento de la provincia del Nuevo Reino ck
León. Los hombres que apoyaban a Urdiñola, encabezados por Juan
Morlete, trataron sin éxito de bloquear dicha iniciativa. En 1599, d
virrey conde de Monterrey autorizó la fundación de la ciudad de

76

Monterrey y nombró a Diego de Montemayor como gobernador de
la provincia del Nuevo Reino de León.
A principios del siglo XVII las iniciativas de conquista hacia el
norte comenzaron a despojarse de la visión mítica que había guiado
a las expediciones anteriores, para tomarse en una percepción más
realistas. La última de dichas expediciones fue la del Nuevo México,
cuyos resultados fueron desalentadores para quienes participaron
en ella, al encontrar que la gran ciudad de oro y plata que esperaban
descubrir no existía. Así se cerró una etapa del proceso de conquista
hacia el norte; en realidad ya no había proyectos de esa índole que
prometieran grandes riquezas.
Ciertamente las estrategias para la conquista del norte habían
cambiado, pues los nuevos proyectos se abocaron a explotar lo mejor
posible los recursos con que se contaba. De esa manera Francisco de
Urdiñola, Alberto del Canto, Diego de Montemayor y otros viejos
capitanes, quienes como ellos empezaron siendo soldados-aventureros,
se convirtieron en los labradores, mineros, funcionarios públicos y
latifundistas que habitaron el norte. Esta nueva faceta se reveló en los
hombres que repoblaron el Nuevo Reino de León a finales del siglo
XVI y las primeras décadas del XVIl.

Monterrey, Nuevo León, mayo t 7 de 2011.

77

�La separación de Texas y su impacto
en México: trece cápsulas
1

Miguel Ángel González Quiroga'

UANL

LA GUERRA ENTRE ESTADOS UNIDOS y MÉXICO y sus consecuencias
han ocupado mucha atención de los historiadores. Menos conocidas
son las secuelas que tuvo en México la pérdida de Texas, diez años
antes. Estos efectos se han relatado de manera aislada y fragmentaria
en diversos artículos y libros, pero es la creencia del autor que no
ha habido un intento serio por sistematizarlos en un mismo espacio.
El presente artículo es un modesto intento de enumerarlos y
explicarlos.
Al reflexionar sobre el tema, he descubierto trece consecuenciasnúmero poco afortunado-y no dudo que algunos lectores, conocedores
del tema, señalen aún más. Por lo pronto, sirva esto para iniciar una
discusión sobre el tema. Como lo dice el título, dichos efectos aparecen
en forma de cápsulas, algunas breves, otras no. La cápsula - dicho sea
de paso - evoca el acto de tomar medicina y tal vez constituye una
metáfora apropiada, ya que la pérdida de Texas se convirtió en una
· Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
El término "separación" es una expresión aséptica que no refleja lo que muchos
mexicanos describirían como un despojo criminal, pero trataré el tema con objetividad
YSln apasionamientos.
1

79

�Miguel Angel Go11zálezQuiroga

medicina muy amarga para el pueblo mexicano.
Las consecuencias de la separación texana se sintieron en la vida
interna de México en mayor o menor grado, pero algunas tuvieron
su origen en el interior del país, mientras otras provinieron del
extranjero y constituyeron amenazas para la integridad nacional. A
continuación presento los trece efectos de manera sucinta para que
el lector los observe en su conjunto. Esto va seguido por una
explicación más extensa.
La pérdida de Texas causó: 1) mayor inestabilidad; 2) el
fortalecimiento de la posición centralista en las disputas políticas;
3) desvío de recursos hacia la dudosa empresa de recuperar la
provincia perdida; 4) el fortalecimiento del militarismo y, de manera
concomitante, la militarización de la región fronteriza; 5) la creciente
desconfianza hacia extranjeros y la incubación de un sentimiento
nacionalista que se reforzaría con la guerra contra Estados Unidos
y posteriormente contra la intervención francesa; 6) la redacción
explícita en la constitución mexicana de que ningún presidente
estaba facultado para negociar territorio nacional; 7) un ejemplo
para otros movimientos separatistas en Yucatán, Nuevo México,
California y Sonora; 8) el aprendizaje, por parte del gobierno, de
cómo lidiar con nuevos movimientos separatistas.
Los efectos restantes provinieron de condiciones en el exterior.
9) la creciente dificultad para combatir a los indígenas hostiles en el
norte del país, que ahora utilizarían refugios en Texas y más allá
para estar fuera del alcance del ejército mexicano; 1O) la capacidad
que ahora tendría Texas como nación independiente para hacer la
paz con los indígenas y liberarlos para concentrar sus energías a
cometer depredaciones en México; 11) la amenaza que representaba
Texas con su capacidad para apoyar otros movimientos separatistas
en México; 12) la anexión de Texas a la unión americana que se
convirtió en el detonador de la guerra entre Estados Unidos 1·
México; y, por último, 13) la pérdida de Texas significó el inicio del
desmembramiento nacional.
Es bien sabido que una de las causas principales de la pérdida de
Texas fue la inestabilidad política de México. Lo paradójico, sin

80

embargo, es que la separación de Texas causó aún más inestabilidad.
Dos facciones políticas -centralistas y federalistas - utilizaron el
tema para atacarse mutuamente en un juego perverso que tenía
como centro la pregunta ª¿Quién es responsable de la pérdida de
Texas?". Los centralistas culparon la disensión y anarquía que provocó
la adopción de instituciones republicanas y federalistas como la
constitución de 1824. Los federalistas, a su vez, culparon a los
centralistas por la camisa de fuerza que impusieron al país y provocó la
salida de los texanos. Las disputas entre facciones rivales por el poder
se agudizaron después de la separación de Texas. En este ambiente
caldeado una postura flexible o suave con respecto a Texas no era
opción para los políticos mexicanos. En 1841 el gobierno de Anastasio
Bustamante cayó en parte debido a su falta de acciones para la
recuperación de Texas. 2 Los cambios en la presidencia fueron
vertiginosos. El período más inestable en la historia política de México
~ucedió a partir de 1836, y la pérdida de Texas contribuyó a dicha
tnestabilidad. 3
Relacionado con lo anterior, la pérdida de Texas fortaleció al partido
centralista durante no menos de una década. Los que sostienen esta
premisa afirman que Texas se perdió debido a la anarquía y violencia
generada durante una década por el sistema federalista/republicano
establecido a partir de 1824. Se consideró que el cambio al centralismo
evitaría la descomposición del país. Aunque Texas utilizó el cambio al
centralismo como pretexto para levantarse contra el gobierno mexicano,
la mayoría de los estados aceptaron la postura centralista porque estaban
cansados de la inestabilidad y violencia. La postura de la clase política
de Nuevo León era típica de otros estados. En su periódico oficial
reconoció que el federalismo no había funcionado y propuso un sistema
~~ lib,ertades esenciales bajo una estructura ordenada, porque la libertad
¡amas debe degenerar en licencia":' Se expresaron dos argumentos
1
3
.

DeLay, War ef a Thousand Deserts, p. 190.
La inestabilidad política r los constantes cambios de poder se encuentran en

dive~o~ textos. Gilberto Arguello presenta una explicación sucinta en "El primer
medio siglo de vida independiente", pp. 236-38.
'Gaceta Co11stitucional, 25 de jurúo de 1835, p. 3; Ver también Semanario Político 3
dediciembrede 1835,p.11.
'

81

�'

,,

adicionales: el pueblo mexicano no poseía el nivel edu~ativo
suficiente para sostener instituciones democráticas, y trescientos
años de autoritarismo español dejó a México mal prepara~o para
ser una república. 5 El ascenso del centralismo se refle¡a ~n la
elaboración de dos constituciones conservadoras durante el pe~o~o:
las Siete Leyes de 1835/1836 y las Bases Orgánicas de la Republica
Mexicana de 1843.6
La pérdida de Texas provocó un desvío masivo de recursos materiales y humanos - en un momento en que la teso~ería nacional
estaba vacía y el país tenía que recurrir a préstamos ~wnosos _d: los
ingleses o de los agiotistas locales. El hono_r ~ae1onal ex1g1a la
recuperación de la provincia perdida, pero los limitados recursos de
México simplemente eran insuficientes para una empresa de ese
tamaño. El gobierno nacional recurrió a los estados, pero estos
también carecían de hombres y recursos. Los archivos de
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila están repletos de correspondencia del gobierno central exigiendo apoyo en la forma de hombr~s,
dinero y provisiones para proseguir la guerra contra Texas. Ba1o
presión intensa, el gobernador de Nuev~ León, Ju~n Nepomucen~
de la Garza Evia, explotó contra las autondades nacionales y rechazo
sus exigencias porque el estado no estaba en posibili~ades ,de
cumplirlas. Escribió al centro que los hombres de Nuevo Leon ten.tan
que seguir cumpliendo con sus labores del campo o la poblaci?_n_se
moriría de hambre. Los pocos disponibles se requerían en las milicias
locales para defender a la región contra las invasiones devastadoras
de los indígenas.~ Garza Evia no lo dijo, pero probablemente lo
pensó: el pueblo de su estado tenía más interés en cuidar a sus
familias que en pelear una guerra contra una provincia descarnada.
5

Gaceta Constitncional, 29 de enero de 1835, p. 3, 16 de abril de 1835, p. 2 )' 5de

noviembre de 1835, p. 3.
6
Vázquez, "Los primeros tropiezos", pp. 544-49.
. ,
&lt;t
7
La preocupación primordial del gobernador era la amenaza mdíge~a, como·
refleja en un escrito que se publicó en el periódico oficial: "Las frecuentes mcurs1~~
de las tribus salvajes en la frontera de este Departamento tocan ya al terrruno .
·
·
de sus morad ores ... "Se,nan(}f#
mas deplorable desolación en las vidas
e intereses
Político, 12 de mayo de 1836, p. 103.

82

Miguel Angel GonzálezQniroga

Inmersos en sus comunidades locales, la mayoría de los pobladores
norestenses desconocía la situación de Texas o lo consideraba como
u~ ~roblema ajeno y lejano. Su preocupación principal era la lucha
ruana para sobrevivir. 8
La separación texana tuvo otro efecto en México: fortaleció al
militaris?1~· La reconquista de Texas fue utilizada como pretexto para
darle pnondad a los gastos militares. Esto le dio mayor fuerza a una
casta d~ oficiales ~tares que, en palabras de Justo Sierra, se había
converttdo en un "mstrumento de ambiciones cínicas".9 Mariano Otero
~ refirió a ese grupo como el más ignorante y desmoralizado de la
tierra". '°. :-2s ambiciones políticas de la mayoría de los generales y su
propens1on por las pille.rías fue una de las principales causas de la
Inestabilidad del período. El predominio de los militares en el escenario
n~~ional se conjuntó con la pérdida de Texas para provocar la
~tarizaci~n de la_ región fronteriza. Octavio Herrera afirma que dos
anos despues de la mdependencia de Texas, el ejército nacional se había
convertido en la autoridad principal de la región fronteriza, estrangulando
la autonomía de los estados fronterizos. Generales como Vicente Filisola
Y~~o Arista prohibieron todo comercio con los texanos, lo que
s~co un duro golpe a la vida económica de los norestenses. Las
disposiciones militares llegaron al absurdo de prohibir a los dueños de
ranc~~s visitar sus propiedades en la margen izquierda del río Bravo.
Li militarización en los estados fronterizos tuvo otro resultado nocivo:
~uila, Nuevo León y Tamaulipas fueron inundados por personas
tnd~s~bles que habían desertado del ejército y se convirtieron en un
fast1dio para la población laboriosa del noreste.1 '
Des ~chiv~ General del Esta~o de_ ~uev_o León (en lo sucesivo AGENL), Fondo
11 pe denaas Federales, Seccton .Ministeoo de Guerra y Marina, Monterrey, carpeta
de,~l de agosto de 1836; Morado Madas, ''.Aspectos militares", 73; La problemática
du' JI, durante la guerra de Texas es discutida en González Quiroga, "Nuevo León
rante la mdependencia de Texas".

:}•.feyer YSherman, The Co11rse ef Alexican History, p. 346.
Otero, "Considerations", p. 232.

"I-1

16 d . errera, El norte de Tama11~ipas, 28, 29; Circular, num. 38 (1836), Exp. 6, folio 1,
~ Julio de 183~, Archivo Histórico del Municipio de Monterrey (en lo sucesivo
llii), Colecc1on Correspondencia.

83

�Mig11el Á11gel GonzálezQuiroga

!ª

Una quinta consecuencia que se resintió en México tras
con el ejemplo que significó para otras regiones rebeldes y la estrategia
separación de Texas fue una intensificación de 1~ d~sconfia~za h~c1a
del gobierno mexicano para manejarlas. En noviembre de 1836,
los extranjeros. Esto alimentó un incipiente sen11m1ento nac1onalis~
sólo unos meses después de San Jacinto, los residentes de la Alta
que, en algunos casos, rayaba en la xenofo~ia; un _notable ca?1?!º
California se levantaron contra el gobierno nacional. Al igual que
de rumbo para muchos mexicanos que hab1an terudo ~a opilllon
los texanos, los californios eran partidarios del federalismo y luchaban
muy favorable de Estados Unidos y su pueblo. Fr~nten_zos co~o
por mayor autonomía. Consecuentemente, se opusieron a la política
Bernardo Gutiérrez de Lara, Antonio Canales y Jose Maria Carva1al
arancelaria que asfixiaba el comercio de la región. Estaban cansados
elogiaban a las instituciones y los valores no_rte~ericanos pro~~:
de gobiernos militares enviados desde la Ciudad de México,
viendo la adopción de dichos valores. Carva¡al mcluso se con~o
insensibles a la problemática local. Sin embargo, a diferencia de
al protestantismo. Sin embargo, la pérdida de Texas produ¡o ,un
Texas, la revuelta californiana no fue dirigida por angloamericanos. 14
cambio: había angustia y enfado en algunos sectores. Alguno~ ~em1an
El año siguiente estallaron rebeliones contra el gobierno
la pérdida de más territorio, otros una .invasión_ y o~upac10~ por
centralista en Sonora y Nuevo México. El levantamiento de Sonora
Estados Unidos que conduciría a la pérdida de la 1den~dad nac10~
fue encabezado por José U rrea, tal vez el único general cuya actuación
y la imposición de una cultura extranjera. Al~os mexicanos ha~1an
en la guerra de Texas fue irreprochable. Los sonorenses deseaban
observado el trato que la población anglosa¡ona de Estado~ Uru~~s
mayor autonomía local y el apoyo del gobierno mexicano para
daba a los indígenas y a los africanos y pensaban que una mvasioo
combatir a los apaches, que estaban convirtiendo en páramo a una
· , de su re1ig1on
· , Y la
estadounidense significaría la destrucc10n
región antes floreciente. En Nuevo México las clases populares
esclavización del pueblo. Un periódico de Chihuahua vaticinó que propiciaron una revuelta en agosto de 1837. Como en el caso de
los mexicanos serían "vendidos como bestias" porque "su color no California, el gobierno central envió a un militar - el coronel Albino
. d ores,, .12
era tan blanco como el de los conqwsta
Pérez - para que gobernara a la provincia; pero él perdió literalmente
La pérdida de Texas y el temor a perder más territorio im~uls~on ~ cabeza cuando los rebeldes lo decapitaron al intentar sofocar la
un nuevo precepto en la constitución prohibiendo al poder e¡ecuuvo Insurrección. Yucatán es otro ejemplo de un estado separatista que
vender territorio nacional. El artículo 89 de las Bases Orgánicas de se inspiró en la experiencia texana. En su declaración de
1843 expresó de manera explícita que el presidente no estaba ind~pendencia de 1841, la elite política de Yucatán exigió al gobierno
autorizado para "[e]najenar, ceder, permutar o lúpotecar parte algu~ nacional el retorno al sistema federalista como condición para evitar
del territorio de la República". 13 Esto impidió al gobierno de Jose Su separación definitiva. Los yucatecos hicieron eco de la declaración
Joaquín Herrera recibir la visita de J ohn Slidell, emisario d~I ~exana del 7 de noviembre de 1835, que exigía el regreso al
presidente James K. Polk, quien llegó al ~aí_s en 184~ con el o~~º: tederalismo. 15
miento de comprar California y Nuevo Mexico. No solo era po~uca
.Cabe señalar que como en todas estas provincias de la periferia
mente inaceptable para Herrera negociar la venta de tierra mexicana, existían problemas internos que se exacerbaron con la imposición
era contrario a la ley.
del centralismo en 1835, el ejemplo de Texas fue un elemento
·
Dos efectos adicionales de la separación de Texas se relacionaJJ ad·tcional
en las revueltas; aunque en su mayoría no deseaban
separarse de México. Es de pensarse que como consecuencia de la
12 Frahm, "The Cross and the Compass", 95; Weber, The Mexicat1 Frontier, 26',
Meyer y Sherman, The Course of Mexican History, p. 334.
13 "Bases orgánicas de la República Mexicana".

84

:: Weber, The Mexica11 Fro11tier, p. 255.
Weber, The Mexicat1 Frontier, pp. 255-66.

85

�Mig11el Á11gel Go11zález QHiroga

pérdida de Texas, el gobierno mexicano utilizó u~a ~ombinación de
fuerza y negociación en sus tratos con las provmc1as reb~ldes. ~
California, por ejemplo, el emisario del gobierno Andrés Castillero hizo
uso de la diplomacia para desarmar una revuelta. Ofreció un mayor
grado de autononúa a la provincia y el gobierno de la Ciudad de México
permitió al gobernador rebelde, Juan Bautista Alvarado, conservar su
puesto. 16
La pérdida de Texas también tuvo una serie de secuelas emanadas
del exterior en forma de crecientes amenazas contra la integridad de b
nación. Dos de ellas se relacionan con las invasiones indígenas gue
asolaron al norte de México después de la Independencia, propiciadas
principalmente por partidas de comanches que provenían de una amplia
región del norte de Texas conocida como ''La Comanchería". Los lipanes
también participaban, aunque en menor grado. Antes de establec~r b
relación entre la separación de Texas y las invasiones indígenas, convi~ne
recordar lo que éstas significaron para la población del norte de México
La realidad de ese flagelo fue captada elocuentemente por el periódico

Siglo XIX:
La agricult11ra está abandonada porq11e el labrador es
Diariamente asaltado por los indios; el comercio está
paraliZfldO porque ha desaparecido la seguridad en los caminos;
los habitantes hl!Jen a b11scar un alberg11e al interior delpaís
después de haber visto quemados sus hogares, destrozados
sus rebaños, talados sus cantpos,y acaso lkran no sólo la
muerte, sino la deshonray la inhumana mutilación de sus
esposasy de sus hijas. No htl)' exageración en estos lúgubres
cuadros; la mitad de la República es dianamente regada con
la sangre de nuestros hmnanos, ks gemidos de las víctimas
lleganya a la capital de la República mezclados con el alarido
del salvaje. 17

es compleja y ha generado una bibliografía extensa.18 La desolación
que causaron a una amplia zona del país se agudizó con la separación
de Texas. El general Mariano Arista fue uno de los pocos militares
enviados del centro que entendió la problemática y realizó grandes
esfuerzos por combatir a los indígenas invasores. Sin embargo, reconoció
que aún si contara con recursos humanos y materiales, no podría seguirlos
hasta su lugar de origen porque tendria que buscarlos en Texas o cruzar
la provincia, que ya estaba bajo el control de angloamericanos.
Después de meses de denostar a los texanos por su apoyo al
movimiento federalista que estalló en el noreste en 1839 y Arista se
encargó de suprimir, el general se vio obligado a recurrir al gobierno
texano para buscar acuerdos que permitieran librar una guerra
conjunta contra los comanches. Envió a dos emisarios con una carta
personal para entrevistarse con Mirabeau B. Lamar, presidente de
la República de Texas. Lamar rechazó el escrito de Arista porque el
general mexicano no le reconocía dicha investidura. 19
. Otro impacto a la región noreste derivado de la pérdida de Texas
involucró a los indígenas. La condición de Texas como nación
independiente permitió acuerdos y tratados con diversas tribus, y a
su vez liberó - tanto a indígenas como a texanos - para realizar
ataques contra el norte de México. En 1836, Sam Houston, quien
había vivido varios años entre los cheroquis y que ahora encabezaba
:a lucha contra el gobierno mexicano, logró que varias tribus, incluso
os cheroquis, se mantuvieran neutrales en la guerra de los rebeldes
texanos contra México, circunstancia que le permitió enfocar todos
sus recursos y energías a combatir al ejército de Santa Anna. Más
tarde, como presidente de la República de Texas, firmó un tratado
de paz con la mayoría de las tribus comanches. Esto les abrió las

IR La obra ya citada de Isidro Vizcaya Canales, Tierra de G11erra Viva es un texto vital
para
La historia de estas incursiones de los indígenas al norte de México st el estudio de las incursiones indias en el noreste de México. Las obras de varios
hi oriadores de Estados Unidos en los últimos años reflejan la importancia del tema
dentr~ de la lústoriograffa norteamericana y, en especial, de la región fronteriza con
16
Weber The i'vlexica11 fro11tier, p. 260.
&amp;pana YMéxico, respectivamente. Tres ejemplos sobresalientes: Brooks, Captives &amp;
17
Citado ~n Vizcaya, Tierra de G11erra r'il'a, 264. La fecha del aróculo es del Züdt (;¡U::'1; DeLay, !Par ef a Tbo11sa,¡d Deserts-, y Hamalainen, The CoH1a11che Empire.

julio de 1852.

Nance,A_fter Sa11 Jacinto, p. 432.
86

87

�Miguel Angel GonzálezQ11irvga

puertas para cruzar Texas y realizar depredaciones en el norte de
México. El resultado fue un incremento masivo de incursiones y
20
más muerte y destrucción en los estados del noreste.
La separación de la provincia texana tuvo aún más efectos
nocivos para México, toda vez que como nación independiente
quedó en posibilidades de perjudicarlo en varios frentes. Durante la
década en que Texas fue nación independiente, le brindó ayuda a
Yucatán en sus pretensiones separatistas, invadió Nuevo México,
emprendió la expedición Mier contra el norte de México y permitió
que sus ciudadanos apoyaran el movimiento federalista en el noreste
contra el gobierno centralista.
Los yucatecos declararon su independencia en 1840 e inmediata·
mente concertaron una alianza con los texanos, a quienes pidieron
- y recibieron - apoyo para romper el bloqueo naval impuesto por
el gobierno mexicano. 21 Luego vino la invasión de Nuevo México
nacida de la ambición del presidente Lamar de extender el dominio
de Texas hasta el Pacífico: el 20 de junio de 1841, una nutrida
caravana de medio centenar de comerciantes y transportistas con
una escolta de 270 soldados partió con rumbo a Santa Fe. la
aventura resultó desastrosa: los texanos fueron capturados 1
obligados a marchar en calidad de prisioneros hasta la Ciudad de
México. 22 Sin embargo, la invasión texana indujo al gobierno de San1'
Anna a ordenar dos incursiones a Texas en 1842 que, aunque no
lograron recuperar la provincia perdida, sí acrecentaron la espi1'21
de violencia en la región fronteriza. La respuesta texana a esas
incursiones no tardó en llegar. En noviembre de ese mismo año, d
gobierno de Sam Houston armó una expedición de 750 hombres
para invadir el norte de México. Después de tomar Laredo, parte de
la tropa regresó a Texas y una partida de 300 hombres continuó~
expedición y puso a la Villa de :tviier bajo sitio. Derrotados por e
Del.ay, Warof a Thousand Deserts, p. 216.
Giles, "M:oore, Edwin Ward".
22 Alessio Robles, Coahuilay Texas, vol. 2,224; Andrés Reséndez analiza la f:
expedición desde la óptica de uno de sus protagonistas, el 'mexicotexano', J
Antonio Navarro. Ver Reséndez, A Texas Patriot.
21 '
21

88

gener~ Pedro de Ampuclia, los texanos fueron capturados y enviados
a la Cmdad de México para su encarcelamiento. Según Octavio
Herrera, la expeclición Mier "constituyó el acontecimiento bélico
más álgido de la guerra no declarada entre México y Texas ...."23
La participación de texanos en las guerras internas de México
forma parte de este cuadro de embates. En 1839 estalló la rebelión
federalista en el noreste, encabezada por el tamaulipeco Antonio
Canales Y otros caudillos de Coahuila y Nuevo León. Uno de los
primero. actos fue pedir apoyo al gobierno de Texas para el
le:antarruento. Aunque el gobierno de Lamar no respaldó el movi:ento públicamente, sí dio facilidades para que Canales,Juan Pablo
naya Y otros recabaran recursos y armas y reclutaran filibusteros
texanos para apoyarlos en la lucha contra el gobierno centralista. 24
Los líderes norestenses lograron recabar una cantidad importante
de ~ecursos ~ ,m~s de 200 voluntarios texanos encabezados por
oficiales del e¡erc1to que había combatido contra Santa Anna en la
gue~ra de independencia de Texas. 25 No obstante, la ayuda texana
fue ~suficie~te, e incluso fue aprovechada hábilmente por el general
Manano Ansta para denostar el movimien-to y combatir a los
federalistas, que finalmente sucumbieron en noviembre de 1840.
~u~da claro ~ue estos movimi~ntos fueron distracciones para el
g bierno mexicano que favorecieron a la República de Texas. El
movuniento fiederalista, según Joseph M. Nance, fue una tregua para
los texanos ante el asedio de un gobierno de México que invertía
tiempo Y recursos en combatir a rebeldes mexicanos en vez de a los
separatistas texanos.26
Una de las consecuencias más significativas de la separación de
· ·,
e que sirv10 como detonante para la guerra cuando Estados

Texas fu

: Herrera, Elnorte de Tamaulipas, 68; Ver también Fehrenbach, T R, Lone Star, p. 262.
enca:e,ssro Robles, _Coahuila y Texas, vol 2, 206-07. El gobierno efímero que
zo Manuel Mana de Llano en Nuevo León envió al generalJuao Pablo Anaya
conlaco .. , d
b
Ver V' rrusr~n e reca ar recursos materiales y humanos para la lucha federalista.
. azquez, 'La supuesta República del Río Grande" p 12
25 \'&lt;'ilki
, . .
Nao nson, Laredo a~d the Rio Grande_ Frontier, 162.
26
162_Zo ~e, AJterSan facmto, p. 172; Wilkinson, Laredo and the Rio Grande Frontier, p.
' rrilla, Flaquer y Herrera Pérez, Tamaulipas, p. 113.

89

�Miguel Ángel GonzálezQuiroga

Unidos anexó dicho territorio a la unión americana. Cabe destacar
que la anexión de Texas era un sueño de muchos texanos -entre
ellos Sam Houston - desde antes que la provincia se separara de
México. Sin embargo, las condiciones políticas prevalecientes en
Estados Unidos no favorecieron la incorporación hasta mediados
de la década de 1840. En la campaña presidencial de 1844, el
candidato James K. Polk declaró que la anexión de Texas sería una
de sus máximas prioridades. Cuando esto sucedió, el primero de
marzo de 1845, el gobierno mexicano lo consideró una agresióa
Más aún, había advertido que dicha acción sería considerada una
declaración de guerra. En consecuencia, el ministro mexicano Juan
N. Almonte pidió sus pasaportes y salió de Washington, acto que
constituyó un rompimiento de relaciones entre los dos países. la
cadena de sucesos que culminó en la guerra entre Estados Unidos y
México e incluyó la anexión de Texas a la unión americana se inició
con la independencia de Texas.27
El último efecto está íntimamente relacionado con el que
antecede: la pérdida de Texas fue el inicio del desmembramiento~
México porque alimentó el sueño norteamericano de devorar mas
territorio mexicano. No obstante, esto es sólo entendible en d
contexto del expansionismo territorial estadounidense. Texas fue
parte de un proceso que tuvo su inicio cuando Estados Unidos se
convirtió en país independiente y sus fundadores expresaron que Sil
destino consistía en ocupar todo el continente hasta llegar~
Océano Pacifico. Thomas Jefferson abiertamente expresó li
necesidad de construir un "imperio para la libertad".28 La adquisición
del vasto territorio de la Louisiana en 1803 y la Florida en 181~
precedieron a la anexión de Texas en 1845 y el resto del s~p.tentrióo
mexicano en 1848. Dicha expansión, a su vez, fue prop1c1ada ~
un crecimiento demográfico impresionante. Impulsados por UJll
inmigración europea desenfrenada, Estados Unidos duplicaba 511
población cada veinticinco años, mientras la población de México st
Vázquez, "De la difícil consútución de un Estado", 26-27; Meyer y Shermafi
The Course oJ Mexican History, p. 342.
28
Howe, What Hath God Wrought, p. 703.

mantenía casi estática. O sea que la nación vecina adquirió la capacidad
para habitar tierras que México nunca logró poblar. Esta realidad permite
sepultar el mito de que "alguien" perdió o entregó a Texas y al resto del
norte mexicano. La opinión popular es que fue Santa Anna, pero está
claro que México lo habria perdido sin él o a pesar de él.
Por último, esa expansión irrefrenable no sólo fue alimentada
por inmigrantes europeos que buscaban tierra y mercados, sino por
toda una doctrina esparcida en libros, revistas y periódicos a lo largo
Yancho de Estados Unidos: el Destino Manifiesto. Este conjunto
d~ ideas, que tenía como premisa la superioridad racial de los anglosaiones, sostenía que Estados Unidos tenía la misión providencial
de extender su sistema democrático así como sus instituciones y
valores por todo el continente. Uno de los pilares de la doctrina era
el protestantismo y la necesidad de llevar la verdadera religión a
México, un país cuya población estaba postrada en la ignorancia y
el atraso debido - según dicha doctrina - al oscurantismo del clero
católico. Finalmente, el ideal jeffersoniano fue actualizado por el
presidente esclavista Andrew Jackson, quien afirmó que los Estados
L'nidos tenían la obligación de "extender el área de la libertad".29 La
historiadora mexicana, Josefina Zoraida Vázquez, ha señalado
~orrectamente que los angloamericanos, a la vez que extendían el
area de la libertad, también extendían el de la esclavitud.
. ~orno se puede apreciar, la pérdida de Texas y todo lo que siguió
Significó para Estados Unidos el desenvolvimiento de un proceso lógico
de ~xpansión territorial, mientras que para México representó una larga
sene de problemas internos y amenazas externas que culminaron en el
desmembramiento de la nación.

27

90

29

Bowe, What Hath God Wrought, p. 703.

91

�Mig11el Angel Go11zález Quiroga

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¿Realmente existió la Villa de Santa
Lucía?

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Tamaulipas, una historia compartida I, 1810-1921. Ciudad Victoria.
Tamaulipas: Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad
Autónoma de Tamaulipas, 1993.

Carlos González Rodriguez*
Cronista de San Pedro, Garza García, N. L.

Fuentes documentales:
Archivo General del Estado de Nuevo León, Fondo Dependencias
Federales, Sección :Ministerio de Guerra y Marina.
Co1110 nada es más hermoso que conocer la verdad,
nada es 111ás ve,gonzoso que aprobar la mentira
y tomarlapor verdad.

Archivo Histórico del Municipio de Monterrey, Colección Correspondencia.

D .
Fuentes de internet:
''Bases orgánicas de la República Mexicana, Acordadas por la Honor
able Junta Legislativa establecida conforme a decretos, sancionadas par
el Supremo Gobierno Provisional". En 500 Años de México en
Documentos. http://www.biblioteca.tv/artman2/ publish/ 1843_142,
Bases_org__nicas_de_la_Rep_blica_Mexicana_Acordadas_1155.shuni
Consultado el 1O de mayo de 2011 .

Gcerón

que la fuerza de la repetición hace que
todos crean que algo pasó, pero eso no significa que haya ocurrido.
En la historia de Nuevo León, específicamente la ciudad de
~I~nt~rrey, sucede algo similar: a fuerza de repetir lo que alguien
c:to O Jnterpretó mal, hemos creído en sucesos que tal vez ni pasaron.
)_ solo tenemos que remontamos 438 años de la historia de nuestra
ciudad para hacer válido este comentario.
ECIA FERNANDO DE LA RúA

Se ha escrito mucho sobre la fundación o fundaciones de la ciudad
Giles, .Marie, "Moore, Edwin Ward", en Texas Handbook Online, http:.
de Monterrey. La verdad es que Monterrey solo ha sido fundada por
www.tshaonline.org/handbook/online/ arrides/ fmo24. Consultado d elcap·t,
1
an n·1ego de Montemayor. Ello, como lo sabemos, ocurrió el
20 de abril de 2011.
2

ºde septiembre de 1596.

1

La confusión se presenta porque de

*Lic~nciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Guadalajara. Maestría

: gesuon educativa por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Cronista
e San Pedro Garza García, N.L Autor de doce libros.
Roe!, Santiago. Nuevo León, apl(nfes histón'cos. Acta de Fundación de Monterrey.
11
orno I. Segunda edición. .Monterrey, 1994.

94

95

�Carlos González Rodríguez

manera fácil nos hemos referido a las fundaciones de Monterrey, en
alusión a que antes de la llegada de la caravana del capitán Diego
de Montemayor con 12 familias procedentes de Saltillo, en el mismo
sitio -casi 15 años antes- el capitán Luis Carvajal y de la Cueva
fundó la Villa de San Luis (para algunos historiadores de efímera v
dudosa existencia). Pero no solo se habla de estas dos fundaciones
en el mismo sitio, para algunos, antes de éstas hubo una más en
1577 a tribuida al capitán Alberto de Canto, al parecer con el nombre
de Ojos de Santa Luda2 versión desconocida básicamente porque
no han sido encontrados documentos que la corroboren.
De Santa Lucía no hemos sabido de ninguna acta de fundación.
tampoco del establecimiento de su primer cabildo, nombre de alcalde
y regidores, clérigo que los acompañó en aquel suceso; circunstancia
que pone en razonable duda aquel acontecimiento.

da entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, don Luis Valdez, y el
gobernador del Nuevo Reyno de León, don Martín de Zavala, en
4
1644. Ahí se mencionan la fundación de la Villa de Santa Lucía y
las Minas de San Gregorio por el capitán Alberto del Canto en 1577,
por comisión del gobernador de la Nueva Vizcaya, capitán Martín
López !barra. Pero eso es solo un decir, ya que está dentro de un
litigio en el cual es evidente que eso se refiere para inclinar la problemática
por invasión de límites territoriales y respecto a las minas de Almadén,
presuntamtente fundadas o descubiertas también por el capitán Del
Canto. El litigio tuvo sede en Parral, entonces capital de Nueva Vizcaya.5
Encontrar ese documento en 1951 por Wigberto Jiménez Moreno, dio
lugar a una llamada "El documento del Parral,'&gt;6 y con ella la versión
que hubo una fundación en 1577 por el capitán Alberto del Canto.
Pero no ha existido ninguna otra prueba en ese sentido.

Posibles orígenes de la versión de la Villa de Santa Lucía
Santa Lucía fue el nombre que se atribuyeron a unos manantiales
ubicados en lo que ahora conocemos como el centro histórico deb
ciudad de Monterrey. No tenemos noticia que haya existido alguna
Villa con el nombre de Santa Lucía. Sin embargo, en la fundación
de la Ciudad de Monterrey dice: "Cd. De Monterrey Ojos de Sanll
Lucía Valle de Extremadura Nuevo Reyno de León". Es evidente
que se refieren a una situación distinta a lo que es una fundaciórL
no se explican por qué agregan al nombre de Monterrey el de Sano
Lucía, y no especifican a que se refieren. Entendemos lo que es Ull
Valle en caso de Extremadura, sólo que no recuerda con lo que
posteriormente fue conocida así3 que en este caso es lo que
ubicamos actualmente como Coahuila. Tal parece que est~
agregados obedecen más que todo a ajustes políticos.
La versión que se ha difundido respecto a la fundación de b
Villa de Santa Lucía en el Valle de Extremadura, y que se atribull
al capitán Alberto del Canto, se destaca a través de un litigio que~

Comisión dudosa
En !os _años de 1575-1576 la situación política de la Nueva Vizcaya
era 1nc1erta, ya que su gobernador, don Francisco de Ibarra murió
por estos años en el pueblo de Pánuco, provincia de Chiametla,
lugar cercano a la costa del Pacífico, actual estado de Sinaloa. Hacia
all'a tema
, enfocado sus esfuerzos por aquellos años el citado
gobernador. A su muerte lo sustituye su hermano Juan de Ibarra,
solo que no asume la gubernatura pues fallece antes de llegar a
estas tierras: por lo tanto ellos no dan la tal comisión al capitán
Alberto del Canto.7
. No se deduce que el capitán !barra se haya aproximado a estas
llerras del Nuevo Reyno de León. Dicen que lo más próximo fue a
ocho leguas de las minas de Mazapil a occidente. 8 Por lo tanto se
· DocuJJJento del Parral Producciones Al Voleo El Troquel, S.
A'De1Hoyo, Eugeruo.
·Monterrey, México. 1992.
1
lbid.
'lbid.

2

Del Hoyo, Eugenio. Docun1e11to del Parral Producciones Al Voleo El Tro&lt;¡l)('. D'Uyot,J. Mecha. Don Francisco de !barra, la Nueva Vizcf!Ya. Prensa Universitaria
uke Durham, North Carolina. 1968.
S.A. Monterrey, México. 1992.
'lbid.
3
Roei Santiago. Nuevo León ap11ntes históricos. Tomo I. Monterrey, 1994.

96

97

�Carlos Gonzdlez RodrígPez

antoja difícil que el capitán del Canto haya recibido comisión de
Martín López de lbarra, en primer lugar por el tiempo tan linútado
que obra entre la muerte sucesión de don Francisco y don Juan de
Ibarra, año de 1576, y la comisión dada suponemos, no asumió ni
tiene facultades para otorgar comisiones de nuevos descubrimientos
y fundaciones como sería el caso de las fundaciones de Santa Lucía,
Minas de San Gregorio y las del Rosario (Almadén). No es cosa
fácil recorrer estas distancias tan largas y llenas obstáculos, y además
hacer fundaciones que para esos años ya estaban sujetas a las
"Ordenanzas para Nuevas Poblazones" expedidas por el rey Felipe
II en 1573 desde Segovia.9 No se requiere mucha información pan
detectar, en caso que sí hubiera habido intención de poblar y fundar,
no se siguieron en lo absoluto ninguno de aquellos requerimientos,
como sería el acta de fundación, el nombre de su primer alcalde~
cabildo y una serie más de formalidades. Suena raro que lo mencione
don Diego de Montemayor, en 1596, después que han transcurrido
casi 20 años, 10 y más si entre este lapso don Luis de Carvajal funda,
él sí con debida autoridad , la Villa de San Luis, la Villa de la Cueva
,
de León y la ciudad de León como cabecera del nuevo Reyno. El sí
rotundamente autorizado por la capitulación celebrada con el rcr
Felipe II en 1579, tan solo dos años después de la referida fundación
de 1577. Se antoja que hubo un afán de anticipación a la que ya se
sabía por algunos, como proyecto y después realización del capicin
Luis Carvajal y de la Cueva. Su posterior encarcelamiento por juicios
seguidos por la corte y por el tribunal de la inquisición no quedaban
muy claros; 11 su posterior exoneración -tardía, pues murió antes de
ello- dejó las cosas en confusión pero significativamente favorabk
para intereses de los gobernantes de la Nueva Galicia, la Nueva
9

Testimonio de las Constancias Relativas a la Fundación de Caderryta Jin,énezpPb/ia,IJ
por disposición del C. Gobernador Santiago T.,idaurri. Monterrey. Imprenta de Gobie~
a cargo de Viviano Flores. Monterrey. I863.
10
Roel, Santiago. Nuevo León, apuntes históricos. Acta de Fundación de Monrerret
Tomo 1. Segunda edición. Monterrey, 1994.
11
Del Hoyo, Eugenio. Documento del Parral Producciones Al Voleo El Troquel.
S.A. Monterrey, México. 1992.

98

Vizcaya y otros; cuyo interés manifiesto era ir a la conquista del
Nuevo México y la leyenda de las 7 ciudades. He señalado que para
que el capitán Carvajal hiciera la petición para la fundación del
Nuevo Reyno de León debe haber aportado información muy clara
al virrey y al rey respecto a esas tierras, en fechas anteriores a 1579;
el rey no iba a otorgar una capitulación a ciegas; sabía de antemano
a qué se referían.

A continuación se expresan algunas interrogantes con las que se
tratará de exponer mejor la situación y tratar de esclarecer por qué
no hubo Villa de Santa Luda.
Primero: ¿La información que existe sobre Santa Lucía es
suficiente para validar la fundación de la Villa de los Ojos de Santa
Lucía, minas de San Gregorio y las minas del Rosario (Almadén)
bastante dispersa entre sí?
Segundo: ¿Acaso hubo alguna anticipación a las tierras que serían
capituladas en 1579 o si todo fue una invención de don Luis de
Carvajal como algunos investigadores han afirmado?
Tercero: De los informes dados por estos personajes ¿qué es lo
que puede ser comprobado qué es lo que queda en el supuesto o
mera hipótesis y se ha dado por válida pese a carecer de un
documento que lo sustente?
Cuarto: ¿Qué validez puede tener respecto a esta búsqueda el
llamado documento del Parral?12
Estas interrogantes fueron planteadas eñ algunas mesas redondas
Ytalleres de trabajo ya hace algunos años. Los resultados para mis
dudas no eran muy alentadores, hay dentro de algunas
tnvestigaciones realizadas, denuestos y otros en contra don Luis de
Carvajal donde se le llama mentiroso y aventurero. 13
~e parecía muy exagerado para alguien que había logrado
capitular el Nuevo Reyno de león con el mismísimo rey Felipe II.
Los argumentos esgrimidos por aquellos no me parecían nada sólidos,
stn
embargo debía haber un interés muy fuerte por los antagonistas
12

lbid.

·¡

· Eugenio del Hoyo. Alberto del Cantoy la Fundación de la Villa de Santa Luda.
Tecnológico de Monterrey.

99

�Ct,rlos Gonzile-:z. Rodr{w1rz

de don Luis de Carvajal, y para a esta interrog:tnte, una razón pudier.i
ser que lo capitulado era de tan grandes proporcione~ 9ut
territorialmente caían dentro de ellas regiones, valles o provmc1as
muy apetecidas por personajes vecinos al territorio capitul~do; la
idea no está tan alejada de la verdad. Las minas del Rosano (hm
Monclova) estaban en el trayecto conocido para entonces al Nuevo
México y fabulosas ciudades de Oro y la Villa de Santa Lucía Y las
}\,finas de San Gregorio; eran el camino más corto para llegar al mar
desde las minas de Zacatecas y el 11azapil del Nuevo Reyno de Galicia.
Por otro lado, creo que los territorios de la capitulación que fueron
delimitados en 200 leguas por lado, abarcaban estos territorios. lna
situación legal y real ponía en riesgo las ambiciones y teóricamente
se detectaba un motivo. Lo interesante es cómo refuerzan la teona
respecto a estos intereses. La capitulación, lo sabemos, ~abla de
tierra por conquistar. 14 Ello justificaría, decía, que la pretendida Santa
Lucía, minas de San Gregorio y las del Refugio ya estaban
conquistadas, con lo que dejaría, en caso de ser cierto, sin materu
la capitulación en esas tierras y el camino corto y seguro entre d

Algunos historiadores han dicho que se nombró al Valle de
Extremadura al territorio que existe entre la ciudad de Saltillo y la
Ciudad de Monterrey, por parecerse mucho a la región de España
con el mismo nombre. ¿Cómo explican que el Valle que llevó este
nombre fue el existente desde Saltillo hacia el norte, tal y como se
conoce ahora al Estado de Coahuila? ¿A que se referían? ¿Hubo
otra Villa de Ojos de Santa Lucía? Con información tan ambigua
algunos historiadores hicieron un mar de conjeturas y tal vez
permitieron crecer la maleza de la historia, a que hace referencia
don Vito Alessio Robles, y que nos impide conocer la verdad de los
hechos que la conforman.

Conocer los escenarios
Tratando de crear un escenario imparcial buscaremos darle forma para
validar la fundación hecha por el capitán Alberto del Canto, respecto a
la Villa de los Ojos de Santa Lucía, en el Valle de Extremadura. Insistiré
que este nombre se repite aún en el Acta de Fundación del capitán
Diego de Montemayor, respecto a la fundación de la ciudad de
\lonterrey, en l 596.
mar y las 11inas de Zacatecas y Mazapil.
..
Otra interrogante es cómo pudieron enterarse de los fines del cap1tan
En un argumento que parece sólido, sólo resta encontrar la
Carvajal antes de 1577, o bien que solamente lo dijeron pero que no comisión dada por el capitán 1\.Iarún López de !barra, en dicho año.
aconteció tal fundación. Con la escasa documentación se habla de las Hasta ahora ni el mismo capitán López de !barra lo menciona en su
fundaciones de la Villa de San Luis, la Villa de la Cueva de León Yb Carta de Méritos 16 por lo que parece difícil que en tan poco tiempo
Ciudad de León; información que pareciera esfumarse con el paso de que se da entre la muerte de los hermanos Francisco y Juan de
los años. Por crónicas del capitán Alonso de León sabemos que el capitáll lbarra ocurrida en 1576, se dé todo ese proceso del nuevo gobernaDiego de Montemayor fue alcalde de la Ciudad de León, y que Gaspar dor, dando una comisión que no aparece al capitán Alberto del Canto.
Castaño de Sosa, lo fue de la Villa de San Luis que no se sabía más,1' 1 Por otro lado esto nos ayuda a ubicar al capitán Alberto del Canto
si a ello agregamos que algunos investigadores ponen en duda b dentro de los soldados de la 1 ueva Vizcaya y además de mucha
existencia de estas ciudades, se desvanecía la posibilidad de probar qit confianza, de otra forma cómo explicar que le den tan importante
la fundación de la Villa de Sant:2 Lucía, Valle de Extremadura no exiSW comisión. Ello nos ayuda también a descartarlo como personaje
en términos reales ni legales, nada hay que lo pruebe.
radicado en Mazapil, como lo han pretendido algunos investigadores.
Debemos suponer que estaba en Santa Lucía.
14 De León. Alonso; Chapa,Juan Bautista; Sánchez, Fernando. Historia de \N~
León con 110/iaas sobre Coahuila, Tamaufipas, Texas y Nuei•o ,\-1éx1co escrita e11 el'~
XI 'fl. Estudio preliminar de Israel Cavazos Garza Monterrey, l 980.
l'.i lbtd.

100

16Ló

pez de lbarra, Marón. Carta de Méritos. \rcl:úvo General de Indias. Audiencia
Guadalajara, 46 N 11.

101

�Carlos González Rodríguez

No es de los personajes de Mazapil, en primer lugar porque ese
lugar es de la jurisdicción de la Nueva Galicia, metida en problemas
de límites con la Nueva Vizcaya y la otra que conozco una nómina
de cofrades de las minas de MazapilP de esos años, y aparece don
Diego de Montemayor y su esposa; Francisco de Urdiñola, "el viejo",
y Francisco de Urdiñola "el mozo". Por cierto, algunos lústoriadores
niegan la existencia de Francisco de Urdiñola "el viejo", otros
aseguran que "el mozo" no existió. La lista señala a los dos, y a más
de cien miembros entre españoles e indios. En la lista no aparece el
capitán Alberto del Canto, lo cual confirma que no vivía en Mazapil
por estos años, o bien, no era tan importante para formar parte de
la cofradía. Lo que sí resulta más probable es que formara parte de
los ejércitos de la Nueva Vizcaya.
Nos queda sólo el obstáculo del tiempo tan limitado entre b
muerte de Francisco de !barra y el nombramiento, que debemos
suponer lo hubo para descubrir y fundar las ti.erras que conducían~
mar rumbo al este. Un argumento más podría ser y lo menciono
para abundar información, es el hecho que por años la Villa de
Nombre de Dios estaba en problemas de jurisdicción entre los reynos
de la Nueva Galicia y de la Nueva Vizcaya, ubicada ésta a muy
corta distancia de la Villa de Durango, residencia de Fray Pedro de
Espinareda, personaje que presumiblemente descubrió el camino
desde Nombre de Dios y la Villa de Pánuco. Sólo que el padre
Espinareda caminó hacia el norte y descubrió un gran lago, hasta ahí
llegó. A la postre se supo que no avanzó mucho pues el sitio fue conoado
como Laguna de Patos, hoy general Cepeda en Coahuila. Por lo tanto.
queremos esgrimir esto como argumento que cae por su propio peSO,
Lo señalo porque se habló de este viaje sin aclarar que nunca pasó~
Lagunas Patos. 18 De ser cierto, sería el padre Espirinareda y despues
Alberto del Canto, y no Carvajal, el que descubriría el camino corto.__
Sólo nos queda creer, pese a todo, que en efecto alguien conOCJO

estas tierras desde 1577, queda la duda si en efecto fue Alberto del
Canto; la falta de documentación probatoria hace difícil el tema.
Ojalá algún día aparezca la comisión dada por Martín López de
!barra en qué términos se otorgó.
Por otro lado podríamos probar que hubo alguien antes de Alberto
del Canto por estas tierras y que fue él quien bautizó los sitios,
descartando la fundación; creemos que sí, y al menos la Nueva
Extremadura es difícil atribuírsela al capitán Alberto del Canto,
porque si en efecto él nació en las Islas Azores, éstas están a más de
mil kilómetros de la costa de Portugal. Si también es cierto, como
afirmaron biógrafos, que se embarcó desde muy temprana edad, es
difícil que haya conocido la Extremadura de España, y menos para
bautizar con ese nombre al sitio que corre desde el Valle de Saltillo
al actual Monterrey. ¿Sería Martín López de !barra nativo de la
Extremadura Española? ¿Por qué fue bautizado así?
La Vizcaya española se encuentra al noreste de la península
española; difícil encontrar coincidencias. Algunos historiadores le
atribuyen el nombre de Santa Lucía a la santa cuyo festejo es el 13
· de diciembre, y además, que ese día fueron descubiertas las minas
de San Gregorio, a las que se le atribuye el nombre de San Gregorio
Mártir, patrono de Mazapil ¿Entonces? ¿Cómo es que Alberto del
Canto hace fundación con el nombre de San Gregorio si lo hace por
comisión del gobernador de la Nueva Vizcaya? No suena muy
congruente.

_Cabe la posibilidad que en efecto, los trabajos de exploración y
la i:nposición de nombre a los sitios que se exploraron los haya
realizado el capitán Alberto del Canto, de acuerdo a la información
rendida por algunos historiadores por comisión del gobernador de
la~ueva Vizcaya en 1577. Podríamos suponer que sus exploraciones
no tnteresaron al menos en aquel año a Martín López de !barra. Y a
ela llegada
. desde las Costas del Golfo por el este, en 1580 don Luis
arva¡al y de la Cueva a fundar como todos ya sabemos la Ciudad
17
Garza Martínez, Valentina; Pérez Zeballos, Juan Manuel. E/ real de Minas des,
Gregario de ,Wazapil 1568-1700, municipio de .Mazapil Zacatecas. Instituto Zacate~ de León, actual Cerralvo, y la Villa de la Cueva de León.
1

de Cultura Ramón López Velarde. 2004.
.
18
Lloyt,J. Mecham. Don Francisco de lbarra, fa Nueva Vizcqya. Prensa UniversitaJII
Duke Durham. North Carolina. 1968.
102

103

�Carlos González Rndríg11,·z

Presencia de don Luis Carvajal y de la Cueva en estas tierras
antes de 1580
Según crónicas del capitán Alonso de León, el capitán Luis Carvajal
y de la Cueva, partió a Saltillo donde presumiblemente se encontraba
el capitán Alberto del Canto y ahí convenció a los pobladores de
venir con él a fundar la Villa de San Luis, según el cronista de León,
el capitán Carvajal "lo supo acariciar con su buen trato y asi los
convenció de venir",19 lo demás lo sabemos. La Villa de San Luis se
fundó a la banda Norte de los Ojos de Santa Lucía, aquí sólo hemos
mencionado el supuesto caso que el capitán del Canto se entendió
porque así le convino con el capitán Carvajal. Respecto a lo
descubierto, por razón obvia que para 1580 la capitulación entre d
rey Felipe II y don Luis Carvajal y de La Cueva tiene vigencia desde
1579 y territorialmente la capitulación daba derechos de hasta 20J
leguas tierra adentro.
No se requiere ser un experto en geografía para saber que de acuerdo
a eso, Saltillo caía dentro de aquella jurisdicción del gobernador
Carvajal. Hasta ahí parece que todo encaja, pero aquel entendimiento
duró poco, el problema no se presentó entonces, existen constancias
suficientes para afirmar que el capitán del Canto servia a los intereses
del capitán Luis Carvajal y de la Cueva, ahí no hubo malos
entendidos ¿Entonces? Creo que los problemas comenzaron años
después cuando el capitán Luis de Carvajal fundó el y pobló ~
Almadén, él mismo así lo manifestó y buscó dentro del marco
geográfico de su capitulación ir a explorar el Nuevo México desde
Almadén al norte.
Hay muchas razones para creer que esta expedición que pensaba
realizar Carvajal fue el detonante para hundir en su contra una sene
de intrigas y traiciones. El resultado: acusado por el Santo Oficio
de ser judaizante,20 además de ser invasor de jurisdicción y ot:ral
acusaciones de las cuales, a la postre salió exonerado, por desgraCÍi
tarde, pues don Luis murió en la cárcel, se ha dicho que de trister.a

r tal vez

de las torturas infligidas, ya que el Santo Oficio no se
distinguía por sus buenos modales con los acusados.
Regresando a la fundación o fundaciones del capitán Alberto del
Canto de la Villa de Santa Lucía y las minas de San Gregorio, así
como las minas de Almadén, creemos difícil que el capitán del Canto
haya realizado físicamente las mismas, pues como lo señalé al
principio, no existe algún documento probatorio y en las cartas de
méritos, tanto del capitán Francisco de Ibarra que gobernó hasta
1575, como de su tío Martín López de !barra, tampoco hace mención
de haber dado comisión al capitán del Canto por fundar estas tierras.
Además no aparece ninguna reclamación en estos años, 1581 y
posteriores, respecto a los descubrimientos o fundaciones del capitán
del Canto, al contrario, algunos historiadores ubican al referido
capitán a las órdenes de Carvajal. Aquí cabe preguntar ¿y las
comisiones y el compromiso que suponemos tendría el capitán del
Canto con el capitán Martín López de !barra? ¿Simplemente lo
ignoró? ¿Hizo nuevas negociaciones con Carvajal? ¿Cuál fue el costo?
¿Se vendió al mejor postor? ¿Qué fue lo que realmente sucedió?
La llamada Maleza de la historia que menciona el reconocido
historiador don Vito Alessio Robles. Parece ser que fue abundante
en estos años, con el negativo resultado para la trayectoria del capitán
Lws de Carvajal, veamos por qué. Estas tierras no eran desconocidas
antes de 1580. Una carta de méritos y de información enviada desde
los _años 1572 y 73, cuando por comisión del virrey Enriquez, el
capitán Carvajal y de la Cueva descubre el camino corto entre la
Villa de Pánuco y las Minas de Zacatecas y el Mazapil 21 el
do~umento base que el capitán Luis Carvajal y de la Cueva, son de
vanas fechas. En 1573 ya da razón de estas tierras básicamente
para acreditar sus méritos y conocimientos de estos lugares y
con_seguir la capitulación ya muy conocida entre el rey Felipe II y el
capitán Luis Carvajal y de la Cueva, para este trabajo sólo expondré
una pequeña parte de estas cartas de méritos, porque el total forma
f&gt;atte de un trabajo más amplio sobre el mismo tema.22

19

Ibid.
Informaciones capitán Luis de Carvajal 1587. Archivo General de India.,
Guadalajara No. 47.
20

104

21

12

!bid.
!bid.

105

�Cados Gonz!lez Rodríguez

Este documento valiosísimo nos aclara muchas cosas, una de
ellas, la más importante, es que en aquella exposición del viaje d
capitán Carvajal nos describe antes de 1577 pormenores de esta
región, distancia aproximada en leguas entre Mazapil y Pánuco yd
camino a la Huasteca que parte de la llamada serranía de nuestn
Señora de los Remedios (San Gregario) con señalamiento también
de la distancia en leguas. Ahí con testimonio de testigos.23
El capitán Carvajal le explica al Virrey, y al rey por supuesto, b
geografía del sitio. Señala una serranía de aproximadamente 200
leguas ahí existente y sin duda se refiere a la Sierra Madre Oriental.
habla que corre paralela al Golfo cuando llega a Mazapil. El recorrer
estas tierras le llevó aproximadamente 10 meses, permanece en
Mazapil aproximadamente 15 días aprovechando para conseguir más
bastimentos. Habla de los encuentros que tuvo con los indios
chidúmecas, y algo que el mismo capitán destaca es que en el regreso
de Mazapil tomó al noreste y encontró una gran extensión de tiem
con nopalera de donde se obtiene la grana cochinilla, del fruto de
los nopales, al parecer con muchas perspectivas para hacer negocio.
También refiere que en su camino paralelo a la serranía anteí
mencionada, encontró un abra.
El informe lo destaca como una abertura en la serranía, lo cUJI
le permitió avanzar al noreste24 un camino nunca antes conocido.
Gracias a esa abertura o abra aventuramos a señalar que la probabk
ruta seguida en esos años fue primero hacia el este, partiendo dd
Mazapil, y cruzó esta zona que va de lo desértico a lo semidesérrico.
Muy probablemente pasó por Charcas, las actuales Venado.
Cedral, Matehuala, las Minas del Catorce, pues menciona aiguna5
minas un poco más al este. Tomó de nuevo rumbo al noreste donde
encontró la citada abertura ya en tierra del actual municipio de
Arteaga Coahuila, creo que al sitio se le conoce como la Angost:ul1
pero es un paso en la serranía, debe haber pasado por el Cerro de
Potosí, así es la ruta en la actualidad. En la descripción que hace de
aquel viaje señala que es un Valle de gran extensión de tierra rnU1
23
24

Ibid.
lbid.

fértiles, muchos arroyos y ricos manantiales, y los indios tienen
algunas sementeras, también agregó haber visto sierras donde seguro
se explotaran metales de buena ley.25
A través de otros documentos podemos decir con certeza que la
serranía que menciona ya en el camino de regreso, es la que a la
postre bautiza como la de Nuestra Señora de los Remedios (San
Gregorio). 26 Aparentemente don Luis de Carvajal sólo bautiza la
serranía como la de Nuestra Señora de los Remedios; sin embargo,
en las cartas de información y méritos que presentan en los años de
1585, al referirse a la fundación que hizo de la Villa de San Luis,
Ojos de Santa Lucía. Funda la Villa de San Luis pero no dice Villa
de Santa Lucía solo seguido de Ojos de Santa Lucía, lo cual me
inclina a creer que los Ojos de Agua son un referente nada más.
Señalarlos como villa fue algo posterior, lo más probable es que
haya sido después de despoblada la Villa de San Luis.
Igual sucede con la fundación de la ciudad de León, lo hace junto
al ahora conocido como parque "El Sabina!'' que sabemos se
encuentra en el gran manantial que existe ahí y forma una pequeña
laguna, muy similar a la del los Ojos de Agua que después fueron
co~ocidos generalmente como de Santa Lucía, sin embargo son
vanas en el sitio. Con es ta información que el mismo capitán Carvajal
onde, nos aclara que el sitio lo conoció antes de 1579. Para quienes
pensaron que Carvajal inventó las tierras capituladas, ahí está este
preciso y amplio documento de casi 300 fojas donde le informa al
rey que le han estado enviando pintura; y descripciones de las tierras
conquistadas por su majestad.27
Al analizar la descripción que hace de estas tierras de muchos
arroyos, ríos y manantiales, buscarnos cuáles serían estas tierras y
descartamos las de Coahuila, pues excepción hecha del actual Parras,
00
se encuentran fácilmente las tierras muy ricas por el cultivo que
menciona Carvajal, debe referirse al Valle central de nuestro estado
21

26

lbid.
lbid.

Z?

Domínguez, Margarita. Mo11terrry: origen y destino. Municipio de .Monterrey.

~-2009.

106

107

�Carlos González R.odríguez

que incluye al actual Monterrey, el cañón o Valle del Huajuco ¡
desde luego la ruta seguida por los municipios al este norte y que
corren paralelos a la serrarúa conocida también como Picachos
rumbo al noreste, donde fundaría la Villa de la Cueva de León yb
ciudad de León rumbo al este, si se sigue ese rumbo hacia el sureste,
se llega al mar entre los ríos Bravo y el de las Palmas.
Algunos historiadores se confunden y señalan que el río de las
Palmas probablemente sea el Bravo, aquí queda claro que el capitán
Carvajal sabía cuál era el Bravo así como ese nombre desde esos
años, y el de las Palmas ahora conocido como el Soto la Marina
Como vemos, queda claro que Carvajal sabía -y bien- de estas tierra.~
si las bautizó no se las hizo saber al rey, pero la toponimia no parece
ser producto de la casualidad. La Huasteca escrita "Guasteca" de
ahí proviene: Xilitla, San Luis Potosí fue de los territorios
conquistados por don Luis Carvajal, ahí en las inmediaciones existe
un cerro conocido como "la Silleta" llamado así porque parece Ull2
silla de montar ¿mucha coincidencia? ¿quién más podría haber dado
ese nombre? La Villa de San Luis, la Villa de la Cueva, Ciudad de
León ... Años después, cuando el capitán Carvajal envía su Cart2
de Méritos sobre las fundaciones y funcionanúentos de estas villas,
señala que aproximadamente a cinco leguas de la Villa de San Luis
existe una gran nopalera de la cual se puede extraer hasta mil arrobas
de la grana cochinilla. La información no señala en qué dirección se
encuentra esta nopalera, deducirnos que no es al sur pues está b
Loma Larga y lo que ahora conocemos como Valle Oriente, y de~
luego a mucho menos distancia de las cinco leguas. Se antoja tnll
probable que sea hacia el noreste, en dirección de la Villa de b
Cueva de León y la Ciudad de León.
Sobre la cochinilla, encontré que en España las nopaleras son
llamadas también Higueras.28 Tal vez sea coincidencia pero d
municipio de este nombre ubicado precisamente al noreste fue
conocido como Santa Teresa de las Higueras (igual puede ser llamado

Santa Teresa de las Nopaleras) ya que el citado municipio no se
distingue precisamente porque se dé el que aquí conocemos como
árbol de Higuera en forma abundante.29 En un excelente trabajo del
maestro Israel Cavazos sobre la jurisdicción de Monterrey en la
época virreinal, nos habla de las tierras mercedadas en el llamado
Valle de las Salinas consistente en cuarenta sitios de ganado menor
aJuan Núñez de Carvajal "Cogiendo las Higueras en medio". ¿Se
referirá el documento a aquellas nopaleras? A la postre estos sitios
fueron conocidos como Santa Teresa de las Higueras. El maestro
Cavazos advierte que el nombre no se debe a las higueras del fruto
delicado, si no a los nopales conocidos en España como Higueras
delndias y a sus frutos como Higos Chungos, hasta ahí el comentario
del maestro Israel Cavazos.
La información de esos documentos consultados en el archivo
de Indias en Sevilla, España, creo que antes no fueron conocidos,
me refiero cientos de años. Hace apenas unos cuantos, Guillermo
Garmendia Leal consultó la carta de méritos del año de 1583.3º
Samuel Temkin publicó en el 2005 un interesante ensayo sobre las
cartas de méritos de los años de 1572-1573 hasta 1579 un
'
antecedente que sin duda no conocíamos y que ahora nos sirve
para poner más en claro esa parte de nuestra historia.31
Consideraciones finales

Dentro de esta investigación es pertinente preguntamos si realmente
el llamado documento del Parral nos prueba que Alberto del Canto
fundó alguna Villa con el nombre de Santa Lucía. Cuando habla de
las minas de San Gregario ¿a cuántas minas y con qué nombre en
particular se conocieron? ¿Cómo fue el denunciar de las minas del
Rosario? Y finalmente ¿a cuál Valle de Extremadura se refiere si en
lo que actualmente se conoce como Coahuila y era el antiguo Valle
?i

lbid.

~ Garmendia Leal, Guillermo. ú¡is Carvajo/y de la C11eva de sus actividades en elNuevo
Cavazos Garza, Israel. "La jurisdicción de Monterrey en la época virteioal' ½no de León. Marzo 2008.
.
'
Humanitas. Universidad Autónoma de Nuevo León. Anuario del Centro de Estu@ 31 Temkin,
Samuel. ''El descubrimiento europeo del Valle". "Revista de Humanidades
Humanísticos. No. 37 Vol. IV Enero-diciembre 2010.
del Tecnológico de Monterrey. Otoño. No. 19. ITESM. México, 2005.
28

108

109

�de Extremadura se encuentran otros ojos de agua conocidos como
Santa Lucía? ¿Alberto del Canto conocía el territorio de Extremad~
en España? ¿y si el nombre fue por sugerencia de otra persona.
En fin son muchas las interrogantes y que como tales nos llenan
aún más de dudas de si realmente ocurrieron las llama~as
fundaciones por el capitán Alberto del Canto, esgrimidas 64 anos
después sin aportar más pruebas que el hecho de ap~ecer en un
expediente sobre litigio de límites, pero que prueba solo eso, que
aparece en un litigio.
~
,
No es difícil deducir que por esos anos don Marttn_ de Zavah
quiso hacer efectiva la capitulación de Luis de Carv~~al Y d_esdt
luego la explotación de las minas de Almadén~ y ~u~~dio lo mtsmo
que 60 años antes Almadén, caía bajo_ la jur1sdicc1on del N~evo
Reyno de León. La variante del esce~ano. fue que a don Martt.n~
Zavala no lo pudieron acusar de ser ¡udaizant~, a Gaspar C~s Lo
sí de ser esclavista y haber abandonado la Villa de Almaden.
'
· y_por supuesto
cierto
es que no querían que llegara al Nuevo M'extco
..
a la gran Quivira, otro sueño "guajiro" como la ?retendida fundacioo
de la Villa de los Ojos de Agu~ de Santa Lucia.
. .,
e st
Entre tanto seguiremos esperando que aparezca la com1s1~n ~u ·,
le dio al capitán Alberto del Canto; quién la firmó y en que ano. \i
a ser una gran noticia.

Comentarios sobre el pasado de
Monterrey

Tomás Mend.irichaga Cueva·
SNHGE

LIS ÜRDENANZAS DE NUEVAS POBLACIONES DE 1573 estipulaban que la
planta de la población, es decir sus plazas, calles y solares, se
trazarían "a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor y desde
allí sacando las calles ... " Al delinearse éstas, se debían conceder
los primeros solares a la iglesia y a las casas reales. Además, se
ordenaba que al terreno de la iglesia "ningún edificio se le arrime,
smo el perteneciente a su comodidad y ornato". Añadiendo: "Los
demás solares se repartan por suerte a los pobladores ... " y, los
predios gue quedaran, se concederían a los que "después fueren a
probar".

El fundador de la población debería conceder, a quienes quisieran
asentarse, "solares para edificar casas ... " Los terrenos se otorgarían
"según la calidad de las personas", quienes estaban obligadas a tener
"edificados los solares y poblada la casa".

Las ordenanzas advertían a los pobladores: "comiencen con
lllucho cuidado y valor a fundar sus casas y edificar de buenos
Cimientos y paredes . .. " Las viviendas debían construirse "de manera
·Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
110

111

�Tomás Mendilicbaga Cuel'a

...

que sirvan de defensa y fuerza contra los que quisieren estorbar o
infestar la población ... " Debían tener, además, patios y corrales,
"con la más anchura que fuera posible para salud y limpieza". Se
buscaba, por último, la uniformidad de las construcciones: "Procuren
cuanto fuere posible que los edificios sean de una forma por d
., »1
ornato d e la poblac1on .
El padrón de los primeros vecinos de Monterrey, que de~ió
levantarse, no se conoce, ni tampoco el reparto de solares. El crorusl2
Alonso de León afirma que Diego de Montemayor fundó la ciudad, d
20 de septiembre de 1596, con "doce compañeros ... amigos suyos".
quienes después trajeron a "sus mujeres, hijos y ganados ... " (Relaati
discurso segundo, capítulo X).
Unos años después, a principios del siglo XVII, el obispo Alonso
de la Mota y Escobar, en su Descripción Geogr4fica . .. , menciona "un
lugarcito de españoles de hasta veinte vecinos escasos, que llaman
la villa de Monterrey ... " Por su parte, fray Antonio Vázquez dt
Espinoza, en su Descripción de la Nueva España, redactada hacia 1622·
1630, se refiere al Nuevo Reino de León y alude a Monterrey cuando
dice que "hay en él una villa con 30 vecinos españoles ... " Se de~
aclarar que se llamaba "españoles", en general, a los nacidos ell
España y a sus descendientes nacidos en América; a estos úl~
también se les nombraba "criollos".

II
Respecto a la traza de la Ciudad de Nuestra Señora de Monte~
fundada en 1596 por Diego de Montemayor, sabemos que esU
"señaló primeramente sitio y solar para la Iglesia Mayor, que es ull
2
cuadra de la plaza, hacia la parte del norte leste (así dice) .. ."
Además de la ubicación de la iglesia, se conocen algunas merceoó
de solares otorgadas por el fundador a varios de los primeros vecinl'6
Mencionaremos las más antiguas que conocemos. El 28 ~

noviembre de 1596, el fundador de la población concede a su hijo
homónimo, Diego de Montemayor el Mozo, la merced de un solar
para casa y otro para huerta y viña, "en el monte de esta ciudad .. . a
manderecha, y el ojo de agua que sale en el nacimiento del monte . .. " 3
Aprincipios del siglo XVII, en los años 1603, 1604,1606,1611,
Juan Pérez de Lerma y su hijo Juan Pérez de Simancas reciben
mercedes de tierras, solares e indios, que fueron confirmadas en
1638 por el gobernador de Zavala. 4 El 2 de enero de 1604 Mateo
de Villafranca solicitó y obtuvo la merced de un solar, "a e;paldas"
de la casa de Diego de Montemayor, fundador de Monterrey, "la de
5
la plaza... " Un año después el 5 de enero de 1605, se les concede
a Pérez de Lerma y a su hijo otros dos sitios de casa y huertas en la
traza de la población. 6 Por último citaremos a Antonio Ferreira a
quien, el 1O de febrero de 1612, se le concedió un sitio para casa y
huerta, a lindes de Alonso Pérez y del padre Zamorano.~ Antonio
Ferreira es llamado a veces Antonio Pereyra. El cronista Alonso de
León menciona a un poblador "Llamado Pereyra", a quien los indios
asesinaron cerca de la villa de Cadereyta y "lo comieron en
barbacoa . .. " (Relación, discurso segundo, capítulo XIV).

III
El cronista de León afirma que, después de la fundación de
itonterrey, en 1596, y, "andando el tiempo", el capitán Diego
Rodríguez, justicia mayor del Nuevo Reino de León, decidió trasladar
h población hacia el sur, "por más comodidad". (Relación, discurso
5egundo, capítulos X y XI). Más adelante añade que en 1611 hubo
una inundación, "que derribó la nútad de las casas" de Monterrey,

- - -- -- -·Civil, volumen 8, años 1654-1659, expedientes 9, folio 14. Archivo Municipal

de Monterrey.
\ 'Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 22. Archivo Municipal de
-lonterrey:
\f Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 23. Archivo Municipal de

· onterrev.
Las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones de 1573 en Pacheco y Cárdenas. C
de Dommentos ltJéditos delArchivo de Indias. Primera Serie. Madrid, 1864-1884. To de' Civil, .volumen 8, años 1654-1659, expediente 14, número 3. Archivo .Municipal
Monterrey.
VIII y XVI.
2 Actas delAyuntamiento de Monterrry. Monterrey, 1994. Volumen I (1596-1690). ~
'Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 44. AMM.
1

112

113

�Tomás ,\fendí11rhaga C11eva

·-.
r

por lo que "resolvió el Justicia Mayor pasar a la parte del Sur, por
ser más alta que la del Norte ... " (Relación, mismo discurso y
capítulos). Es decir que, la traslación de la ciudad a su
emplazamiento definitivo, se llevó a cabo después de la inundación
de 1611. Sin embargo, el cronista no dice que se haya hecho la tra7.3
urbana.
La puebla de Montemayor, situada al norte del río Santa Lucía,
no fue abandonada. Una década después, en la descripción de
Monterrey llamada Vista de Ojos, que mandó redactar el gobernador
Zavala en 1626, se dice que algunas viviendas se localizaban "de b
otra parte" del río, como las de Domingo de Morales, Juan Pérez de
los Ríos y Francisco Martínez. Es probable que también las de Diego
González, Pedro Velada y otros pobladores estuvieran al norte del
río.
Citaremos dos viviendas ubicadas al norte del río Santa Lucía.
es decir en donde había fundado Diego de Montemayor la ciudad
de Monterrey en 1596. En la Vista de Ojos se menciona "una ca.11
con una sala grande", en donde vivían Diego González "con su
mujer e hija". Y en la misma Vista de Ojos, se alude a "un aposento'
ocupado por Pedro Velada, que colindaba con la casa de Gonzálei
Quizás sea ésta la misma propiedad que Diego González vendió,d
9 de agosto de 1629, a Alonso de Molina en 140 pesos en plat1
Eran unas casas de vivienda ubicadas "de la otra parte de los o¡~
de agua que llaman de Santa Lucía, que son las en que vivía d
capitán Pedro Velada ... con todo el sitio que tiene . . ." La fine~~
componía de "una sala, una cocina y unas paredes de otro aposentilla
sin cubrir ... " 9
Hay otra referencia a una vivienda ubicada al norte del río Sano
Lucía. Francisco Ramírez Piscina, en su testamento fechado 1
mediados de junio de 1650, declara entre sus bienes una casa ~
vivienda, "con el sitio y tierras que poseyó Domingo de Morales ....
que es la otra parte del arroyo que sale de los ojos (de agua)~

Santa Lucía . .." Ramírez Piscina había comprado dicha propiedad
r, además, una ranchería de indios, por 500 pesos, a los franciscanos
del convento de Monterrey, quienes habían heredado de Morales
las casas y los indios. 10

N
Cuando el gobernador Martín de Zavala tomó posesión de su cargo,
el 24 de agosto de 1626, el ayuntamiento regiomontano le entregó
un informe, fechado el 2 de agosto, en el que se afirmaba que el
Nuevo Reino de León tenía "muchos años" de estar poblado y "más
de cuarenta" de elegir cabildos. Añadía que en Monterrey había
más de cuarenta vecinos, veinticuatro de ellos casados y los demás
solteros, así como algunas viudas y otros vecinos que ~vían fuera
de la ciudad, en sus haciendas y estancias. En total eran más de
setenta vecinos. El informe del ayuntamiento al gobernador Zavala,
que se encuentra entre las Actas de Cabildo del Archivo Municipal
de Monterrey, ya lo tratamos más ampliamente en Humanitas, número
29, año 2002.

En una de sus primeras disposiciones, Zavala ordenó a su
secretario, el escribano Juan de Abrego, que redactara un documento
~bre el estado en que se encontraba la ciudad de Monterrey y el
numero de vecinos casados y casas que·había así como el orden de
sus calles, comercio y gobierno.

Al mencionado documento se le llamó Vista de ojos de las casas
\'Vecindario (de Monterrey) ... y está fechado el 7 de septiembre de

1626. 11

La Vista de Ojos demuestra que la población aun no había sido
trazada, pues se asentó que las casas estaban "distantes unas de
otras. •., sin orden ni contigüidad unas con otras, sin calles, policía
OJcomercio ni modo de él ... "

de ·protocolos, volumen 3, años 1650-1680, número 5, folio 9. Archim Municipal
Dr. José Eleuterio González Obras Completas. Tomo III. Monterrey, 1887, P· 61. Monterrey.
9
Protocolos, volumen 3, años 1599-164D, número 94, folios 115 yvuelta. ArchJll ~I la Vista de Ojos en Civil, volumen 2, años 1624-1629, expediente 2. Archivo
Municipal de Monterrey.
' liJUcipaJ de Monterrey.
8

114

115

�To111ás Mendirichaga C11eva

r

a los vecinos de Monterrey que, en el plazo de dos meses,
V
Nueve años después, a mediados de 1635, Juan de Taranco Vallejo, desmontaran sus solares pues, debido a su descuido, la ciudad "está
procurador del ayuntamiento regiomontano, afirmaba que la mayor partt toda ell~ montuosa ... " También ordenó a los dueños de tierras que,
de los vecinos de Monterrey vivían en sus haciendas y estancias y que, en el nusmo plazo, limpiaran y ensancharan los caminos a la villa de
por ese motivo, la ciudad "va en disminución y está montuosa . .." 12 En Saltillo, el valle de las Salinas (Salinas Victoria) y la hacienda de
18
realidad, la traza de la ciudad no existía y el mismo Zavala afirmaoo San Francisco (Apodaca).
que Monterrey "en lugar de ir a más iba a menos, y no había forma de
VI
calles ni plaza ni otras cosas convenientes a la ciudad y más (siendo
13
metrópoli, como la intitulan en la fundación de ella ... El cabildo deb A principios de febrero de 1660, el ayuntamiento regiomontano
ciudad coincidía al afumar que Monterrey estaba "ya eriaza y llena de conminó nuevamente a los vecinos de Monterrey a que tuvieran en
~ue~ estado y habitadas sus casas. Les ordenó, además, que tuvieran
mezquites y tan montuosa que no parecía población..."
Una década después de la entrada de Zavala con el título de limpias las acequias que cruzaban sus propiedades.19 Sin embargo,
gobernador, la "ciudad" de Monterrey estaba despoblada, pues en b b orden no fue cumplida por todos los vecinos.
A mediados de agosto del mismo año, el cabildo decidió cobrar
sesión de su cabildo, celebrada el 6 de febrero de 1636, se dijo qtx.
bs
mu!~: que se habían impuesto a quienes no habían cumplido su
debido al descuido de los vecinos, "está toda esta ciudad montuosa~
14
de tal modo, que apenas parece hay población en ella... " Es dai obligac1on de mantener limpias las acequias, "que están muy
que, cuatro décadas después de la fundación de Monterrey, ésta OÍ! boscosas y en cenegadas ... " Por su parte, el procurador del
parecía un pueblo abandonado que la capital del Nuevo Reino de León ayuntamient~, capitán Francisco Botella de Morales, afumaba que
En otra sesión, efectuada el 25 de noviembre de 1642, se afir!OO todos los vectnos y sus indios de encomienda debían acudir "a limpiar
que las casas del cabildo "se están cayendo" y debían restaurarse. Ydesmontar los mezquites y árboles con que esta dicha ciudad está
El gobernador Zavala responsabilizó al ayuntamiento regiomont~ ~fo~ada y cerrados los pasos de las entradas y salidas de ella",
del abandono en que se encontraba la ciudad, afumando que éso anadiendo que también debían mantener limpias las acequias y, para
"más parece solo monte que no población .. ." e impuso multas 1 evitar que las caballadas las destruyeran, construir puentes, como
quienes habían integrado los cabildos (alcaldes, regidores 1 antes se acostumbraba.20
procuradores), por su incuria en el gobierno de la ciudad. 16
vn
Por otra parte, el gobernador insistió frecuentemente~
Hemos
dicho
que
el
gobernador
y
el cabildo de Monterrey recordaron
ayuntamiento para que las calles y casas "estén limpias
con&amp;
·
l
ecuenaa a os vecinos que las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones
desmontadas" y los caminos reales "desembarazados, anchos Y5'
7
estorbo ... "" En sesión del 21 de marzo de 1649, el cabildo ordei, de ~5 3 los obligaban a construir sus casas en la ciudad y a tenerlas
habitadas. Sin embargo, numerosos pobladores vivían en sus haciendas
r~
.
.
.
·
tancias, ubicadas algunas de ellas a vanas leguas de la ciudad.
12 Civil, volumen 7, años 1650-1654, expediente 15. AMM.
Zavala ratificó las medidas tomadas por el cabildo para que los
n i\1ismos ramos, tomo y expediente.
14

Actas del Ay1111tamie11to.. . , volumen I, p.74.
Actas .. .,volumen I, p. 112.
16
Actas ... ,volumen I, p. 131.
17
Actas.. . ,volumen I, p. 157.

1
'

116

18
9

Actas.. .,volumen I, pp. 158 y 159.
pp. 182 y 185.
Actas.. . ,volumen I, p. 184.

l! Actas... ,volumen I,

117

�Tolllás Mendirichaga C11eva

vecinos de Monterrey tuvieran su casa en la ciudad. A pesar de esto h
pobladores insistieron en su decisión de vivir en sus propiedades rústicas.
Es decir que el gobernador y el cabildo insistían en que se cumpliernn
las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones, pero los pobladores tecúan sus
razones para no acatarlas.
Los pobladores alegaban que sus propiedades rurales habían sufrido
un grave quebranto debido a los ataques de los indios, las intensas
lluvias, las sequías e inundaciones. Dos de los más destacados pobladores, Blas de la Garza y Alonso de Treviño, afirmaban que, obligarlos a
vivir en Monterrey, ocasionaría la ruina de las fincas rústicas pues ést:lS
quedarían desamparadas. Por su parte, el cabildo regiomontano sugioo
al gobernador suspender las penas impuestas a quienes no habían acatllOJ
sus órdenes pues debido a la crítica situación en que vivían había d
riesgo de que se despoblara el Nuevo Reino de León.
Tal parece que la "ciudad" de Monterrey siguió siendo una poblacioo
abandonada. En sesión del 3 de enero de 1665, su cabildo ordenó a~
dueños de casas y solares que los descombraran "para poder andari
caballo, por ser tierra de guerra", pues era "ilustre y adorno" de b
21
población que estuviera "con la decencia y disposición debida ... "
A principios del citado año de 1665 Nicolás López Prieto, procurad(x
general de Monterrey, solicitó que se levantara una información "soblt
lo que conviene a la conservación de este Reyno". El cuestionario a
diez preguntas fue contestado por ocho testigos, quienes eran antigo1
pobladores del Reino. Los declarantes afumaron que el Nuevo ReÍ!II
de León tenía tres poblaciones: la ciudad de Monterrey y las villas a
Cerralvo y Cadereyta; un real de minas en el valle de las Salinas (S~
Victoria) y algunas labores y rancherías de indios. Así como cietll
cincuenta vecinos "españoles" casados, "poco más o menos .. . , aunqt
hay mucha gente soltera.. ." Los "españoles" citados eran, seguram
peninsulares y criollos.22
21

Los testigos de la información de 1665 estuvieron de acuerdo en
q_ue "las fronteras" más importantes de este Reino eran las dos villas
citadas, que tenían pequeñas guarniciones: la de Cerralvo con doce
solda~os Y un capitán Y la de Cadereyta con ocho soldados y su
capita~. Ambo~ destacamentos eran esenciales para la conservación
del Re~o, de~1do a que los pueblos indígenas que vivían en las
cercaruas de dichas poblaciones eran "muy belicosos".

Actas.. . ,volumen I , p. 257.

22 la información levantada en 1665 a solicitud de Nicolás López Prieto, pr

general de Monterrey, puede consultarSe en la obraAdas de/Ayuntamien/Q de M
editada en 1994 bajo la dirección de Israel Cavazos Garza, cronista de la ci
volumen I, pp. 262-292.

118

119

�Proceso fundacional de los
asentamientos de Matehuala bajo las
jurisdicciones del Nuevo Reino de León
y la Nueva Galicia (1591-1706)

Carlos Morán de la Rosa*
Investigador de histona regional

ya lo he tratado en otra ocasión, ahora intento ser
más convincente. Ya gue algunos matehualenses aún consideran
que su población nació a la mitad del siglo }-'VT. A pesar gue en 1996
-y aún antes-, durante un encuentro de historiadores en el Teatro
\faoue] José Othón de "La Ciudad de las Camelias", tanto eJ
hcenciado Rafael Montejano y Aguiñaga como el maestro Israel
Cavazos Garza nos hicieron reflexionar sobre lo ilógico de esa
propuesta.
k'\Qlil EL TEMA

Es muy probable que la primitiva Matehuala no se originó como
le ha llegado a creer, mediante un documento de fundación. Con
toda seguridad el primer asentamiento surgió de manera
CU:cunstancial, cuando ya se extinguía el siglo XVI, y formó parte de
un proceso fundacional que abarcó poco más de cien años. Por lo

-

-----

' • Investigador independiente. Realiza su trabajo con el apoyo de -egooación n-linera
Santa Maria de la Paz. Ha publicado varios libros de historia regional; especialista en
biltoria de rnineáa del norte potosino y en la producción arquitectónica de la ciudad de
~~ durante el porfiriato. Fue investigador del Centro 11'.AH, SI P, titular del Museo de
Othóo y colaborador del Archivo Histórico del Estado y del Museo Francisco Cossio.
Recibió el Premio BANA\IEX de J listoria Regional MeX1cana '~\tanasio G. Saravia".

121

�Carlos Morrín de la Rosa

-·

cual, est.a exposición tratará sobre la supuest.a act.a de fundación de
1550 y los procesos entorno a la ocupación del territorio ante b
expansión hispánica. De tal forma que el área de estudio _correspo~deci
al lugar que hoy concierne a la ciudad de Matehuala y sus mmediaoone5;
y en el tiempo irá de fines del siglo 1.'VT a principios de: },_'Vlll.
,
Otros investigadores que abordaron el tema relativo a los or1geoes
de .Matehuala la consideraron como un sólo asentamiento,
designándola indistintamente como paraje, labor, pueblo, villa_c
hacienda. A partir del año 1999 su servidor dio a conocer que nm
bien se trató de una trilogía, formada por:
1. Matehuala La Vieja. Así aparece registrada en lm
documentos. Asentamiento de indios originado a finales del sigL
XVI en el área que hoy corresponde al Ojo de Agua.
2. La hacienda o labor de Matehuala. Establecimiento
español cuyo espacio principal corresponde actualmente al tem¡ii
de San Salvador de Orta, frente a la presidencia municipal. fo:
nombrada desde el siglo xvrn como Valle de San Francisco~
Matehuala.
3. El pueblo de San Francisco de Matehuala. Co~
asentamiento de indios durante un prolongado periodo busco d
reconocimiento oficial. Fue hast.a el 1O de marzo de 1706 cuaooi
logró erigirse definitivamente en el sitio que hoy correspondei
barrio de El Pueblo, como se le llama comúnmente.

En el corazón de la guerra chichimeca
Para apreciar tales procesos, echémosle un vistazo al contexto hi5ló[Í)l
AJ momento del ingreso español la región era habit.ada por guachichll
y negritos. A su vez, a ambas parcialidades, junto con otras, se _les di,
el nombre genérico de guachichiles y a la amplia zona que habitaroO'
le denominó como La Guachichila. Al mismo tiempo, los guachichil
formaron parte de un numeroso contingente que recibió el nombiel
chichimeca, que ocupó un vasto territorio conocido como La Gii
Chichimeca, que iba desde San Juan del Río, en Querét.aro, ,
Durango, y desde Guadalajara hasta Saltillo, inserto en la extensa
que para su estudio se ha denominado como Aridoámerica.

122

En particular y de manera breve, sobre los habitantes de la zona
podemos decir que eran hábiles guerreros; cazadores-recolectores;
si bien no eran nómadas, si tenían ciclos de vida errante de acuerdo
alas estaciones del año, por lo cual eran excelentes conocedores de
su medio ambiente; y adoraban a los elementos naturales. Los
guachichiles se embadurnaban el cuerpo con pigmentos rojizos,
incluyendo la cabellera, la que complement.aban con un bonete en
forma puntiaguda, guardando cierta similitud con unas aves de
copete rojizo; precisamente, Guachichil significa gorrión. Y los
negritos recibieron esa denominación por su baja estatura y apariencia
racial similar a la gente de color.
Los descubrimientos de las minas de Zacatecas en 1546 y
'
' el
Guanajuato, en 1548, al norte de Nueva España, motivaron
ingreso hispánico a la región. Tal invasión y la actitud defensiva de
los nativos propiciaron La Guerra Chichimeca, conflicto que se
extendió por 40 años, cont.ados desde 1550. Esta pelea es considerada la más larga y cruel de toda la conquist.a española. Por su ubicación, el lugar donde hoy se sitúa Matehuala permaneció envuelto
en la zona más peligrosa de la guerra.
Cuando finalmente se logró la paz, ést.a no se alcanzó a través de
las armas sino por la labor de diplomacia y los "regalos de paz".
Este medio de pacificación, ideado y puesto en marcha
anteriormente, se aplicó de manera contundente a partir de 1590,
cuando ascendió al virreinato Luis de Velasco, hijo. A cambio de
llevar una vida sedentaria y de no hacer la guerra, los indios recibían
los "regalos de paz", los cuales consistían en: ropa, carne, semillas,
CUchiJlos, implementos para agricultura y ganadería, y hasta
lllat~riales de construcción. Otra estrategia empleada poco después,
¡&gt;arttcularmente en 1591, fue el traslado de habitantes del valle de
México, tlaxcaltecas especialmente, con el fin de establecerlos a
lllanera de ejemplo cerca de los poblados formados con chichimecas.
El capitán Miguel Caldera fue el responsable de dirigir las
operaciones de pacificación. En 1588 firmó la paz con los indios y
en l590, al concluir dichos trat.ados, por sus méritos Luis de Velasco
lo nombró justicia mayor de la frontera chichimeca. Caldera nació

123

�Carlos Morán de la Rosa

en ZacateC:as, fue hijo de español e india guachichil, es decir, mestizu
Desde muy pequeño tuvo contacto con la guerra, quizá por esa razoo
su influencia para pacificar la región fue decisiva. Por este mismo tiemp¡
-a finales del siglo }.'VI-, en la labor de pacificación de la regm
colaboraron los capitanes Francisco de Urdiñola,Juan de la Hija,Juan
Morlete, Pedro de Murga y Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Tras el mistro
objetivo estuvieron los misioneros, especialmente franciscanos, quiere
desarrollaron una importante labor.
Ante la riqueza de las núnas descubiertas en La Gran Chichimea.
la avanzada de los colonizadores que ingresaron a la región, ademÍ5
de misioneros, soldados y mineros, estuvo formada por agricultoro.
ganaderos y artesanos. Pero la codicia despertada por los metab
preciosos también atrajo aventureros, forajidos y vagabundo1
quienes además buscaban refugio en la zona de guerra.
El ingreso a La Guachichila fue lento y por dos frentes. Partieoo;
de Zacatecas, en 1562 se establecieron las Reales Salinas del Peño
Blanco. El Real de Charcas nació en 1574, pero poco después iu
arrasado por los indios y finalmente volvió a fundarse en 1584.!J
otra entrada fue por el sur, después de 1562, cuando algunos hombm
en su afán de recobrar un ganado perdido salieron desde San Feli¡x
(Guanajuato) y llegaron, al parecer, hasta el valle de San Luis
También por el sur, pero hacia 1590, entraron dos frailes jesuitt
con el fin de evangelizar guachichiles. La incorporación de los inc!Kt
a la cultura de los conquistadores inició desde la difícil labor~
inculcarles la vida sedentaria. En esta tarea fue muy importantt
como ya se señaló, la participación de los núsioneros.

Matehuala, punto estratégico entre diferentes jurisdiccioOC!
Durante su primer siglo de vida, para su administración y gobiet!t
estuvo sujeta a varias demarcaciones, en ocasiones, dependieixk
de ~ás ?e una al ~smo tiempo. Esa si~a~ión se dio al princi!'
del virremato, especialmente por desconocumento tanto del tern~IJ
como de los limites exactos de las jurisdicciones que aquí conve
Después, la titularidad de su adscripción fue disputada por
importancia que alcanzó como punto estratégico. Matehuala

124

como es ahora, un sitio de apoyo para obras que se prolongaron al
norte. Como las núsiones, el comercio y la ganadería trashumante.
franciscanos, partiendo del convento de Charcas, teman aquí
en Matehuala, el punto de apoyo más importante para su labor
misionera Y de conversión que prolongaron hasta Texas. El trajín
de_mnumerables bestias de carga llevadas por comerciantes y
ameras, era cosa común del paisaje camelense. Mientras que el suelo
siempre fértil del Nuevo Reino de León atrajo a innumerables
ganaderos de ovejas. Los pastores recorrían ese territorio por largas
tem~oradas Yregresaban a su lugar de origen en tiempo de trasquila.
Ha~ia 1635, Antonio Leal entró a dicho reino procedente de
Hwchapan -lugar ubicado actualmente en el estado de Hidalgo-con 30 mil ovejas. Después muchos pastores siguieron su ejemplo,
V todos ellos, sin excepción, pisaron suelo camelense.
Para su administración y gobierno Matehuala dependió de los
productores de sal de Salinas, de Guadalajara (a través de Charcas),
de Nuevo León, Y de Cedros -un sitio cercano a Mazapil, en el
actual estado de Zacatecas-. También es probable que el lugar
que hoy corresponde a la cabecera camelense haya dependido de
~ueva Vizcaya. Este reino de Nueva España surgió en 1562 y llegó
aabarcar el territorio de los actuales estados de Chihuahua, Durango,
Sonora, Sinaloa Y parte de Nuevo México. Es importante tener
presente que la fundación de Nueva Vizcaya se dio en 1562. Junto
con Guadalcázar, Ciudad del Maíz y todos los pueblos huastecos,
una porción del territorio municipal de Matehuala estuvo integrado
en 1
,
tre 579 Y 1618, a la vasta Alcaldía Mayor de Valles.
Otras de las actividades económicas que se sumaron a la naciente
1
1atehuala fueron la agricultura y la minería. Ésta última a partir de
b~r~ducción de metales en el cerro de El Fraile, desde 1664. Dichas
actividades económicas contribuyeron para que Matehuala destacara
~i:u papel _de encrucijada entre el norte ~el actual estado de San
San Potosi con Zac~tecas, Nuevo Remo de León y Nuevo
tander, hoy Tamaulipas.
de Nueva Galicia, con sede en Guadalajara, fue uno de los reinos
Nueva España. Su territorio correspondía a los actuales estados

ws

125

�Carlos Jforá11 de la Rosa

de Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Nayarit y parte noroeste de
SLP. Las autoridades de Santa María de las Charcas, sujetas a este
reino, tuvieron injerencia en los asuntos de Matehuala desde las
primeras décadas del siglo xvu. Solamente cuando dicho real casi se
despobló, alrededor de 1645, la sede de la Alcaldía Mayor de Charos
pasó al Real de Ramos, por tal razón, en esa época Matehuah
dependió de este último.
La proximidad entre el sur de Nuevo León y Matehuala propiaó
un acercamiento constante entre los pobladores de ambas
circunscripciones. Los sureños del reino llegaban con mayor facilidal
a Matehuala al momento que alguna dificultad se presentaba. Con
el afán de explorar la zona para localizar minas, convertir a los indios
a la fe católica y buscar un camino directo entre Matehuala, Cadereiu
y Río Blanco, en uevo León, el 21 de febrero de 1638 Juan de
Zúñiga y Alrnaraz, tomó posesión de la estancia de Matehuab
"desde la acequia para adelante", por instrucciones de Martín de
Zavala, gobernador de aquel reino. A partir de este mome~to
iniciaron entre los reinos de Nueva Galicia y Nuevo Leoo,
prolongados conflictos por Matehuala. La estancia de Mate~uab
estuvo bajo la jurisdicción neoleonesa, en lo político por espacio de
80 años, de 1638 a 1718. Y en lo militar de 1638 a 1754, abarcantlo
un periodo de 116 años.

Matehuala La Vieja y el supuesto origen de 1550
Para entender el proceso inicial de dicha comunidad es pertinentt
tener en cuenta que tiempo después de haberse formado, los
indígenas la abandonaron. Posteriormente, al intentar recongreg~
reiteradamente fueron expulsados por los españoles qut
aprovechando esa situación se asentaron en el lugar. A finales_dd
siglo XIX el historiador potosino Primo Feliciano Velázquez diot
conocer un documento sobre la fundación de Matehuala. Se rrataide un permiso para formar un pueblo indígena, con fecha del lOck
julio de 1550. Pero no era el original ya que, al estar bas~lt
deteriorado, en 1788 se realizó una copia avalada por Silvestre~
Portillo, alcalde de San Luis. Es decir, que a manos de Pruno

126

Feliciano no llegó el manuscrito original. Su título era Licencia para
poblary concesión de tierras a don Juan de Lefjay a los h11achichilesy negritos
dt San Francisco de Goathemala. Ojo, dice Goathemala; es la única
ocasión que un documento antiguo sobre Matehuala se presenta
con esa grafía.
Según ese documento el virrey Luis de Velasco, padre, aprobó
que Leija y los capitanes indígenas Francisco de León y Miguel
\fartín, --estos en representación de sus compañeros-, fundaran
su pueblo en el lugar donde ya estaban congregados, junto a un
manantial, en la jurisdicción de Nueva Vizcaya. Tal permiso se
otorgó después de la inspección realizada en el lugar por el alférez
real Bernabé Saí y Díaz. Se les concedieron 1O leguas de terreno.
Esta Licencia no aparece mencionada en ninguno de los trámites
realizados por los indios en el prolongado litigio que entablaron
con la intención de recuperar sus tierras. Para el año de su
elaboración, 1788, ya tenían más de cien años insistiendo en la
devolución de su poblado. Es a partir de la ejecución de la copia
cuando se promueve tal documento. ¿Por qué no se usó antes de
1788 como elemento importante en la defensa del asentamiento
0
nginal? Pues, simplemente porque no existía. Pero vamos a suponer
que estos papeles, importantísimos por contener la referencia sobre el
0
ngen y tenencia de su pueblo, hayan estado por ahí, traspapelados, lo
cual suena ilógico. Bueno, supongamos que ya existían para antes de
1"88 Ypermanecieron ocultos, y con 238 años de antigüedad desde el
supuesto primer asentamiento y repetidas expulsiones de los indios, ya
le encontraban muy deteriorados. En tal caso, es de suponer que el
maltrato del documento original dificultaba su lectura. Siguiendo con
clsupuesto, quizá al elaborar el duplicado a iniciativa de López Portillo
le suplieron las palabras ilegibles o faltantes. Es posible que dichos
faltantes hayan sido reemplazados con datos o nombres que les
lransmitió la tradición oral, es decir, a través de los testimonios pasados
1k generación en generación. Por tal razón, en él aparecen mezclados
acontecimientos y personajes de fines del siglo xv1 y de la segunda
nutad del ::-.'\'H. Eso generó un documento con alteraciones y cliferencias,
que, de haber existido, también se consideraría falso o apócrifo.

127

�l

....
,.

º'

Más bien considero que, tanto la tradición oral como b
documentación que tenían a la mano para 1788, les sirvió para ar1Il31
el acta apócrifa. Muy probablemente influidos por Silvestre López
Portillo. No creo que los indios le hayan visto la cara, era muy listo
y experimentado. Veamos cómo, con diferentes retazos, se configuró
la supuesta acta de 1550. Para empezar, tomaron un documento
que daba fe de un asentamiento probablemente erigido a fines del
XVI, quizá se trató del testimonio documental del origen de Matehuab
La Vieja, actualmente Ojo de Agua. Ante su deterioro, la fecha fue
completada. El año, que en realidad correspondía a la última década
del siglo XVI, pasó a ser 1550, por creer que la licencia era de h
época de Luis de Velasco, padre; pero para el 10 de julio de ese año
aún no tomaba posesión de su cargo. Además, recordemos que b
Guerra Chichimeca inició en 1550. En Nueva España gobernaron
dos virreyes con el nombre de Luis de Velasco, padre e hijo. FJ
primero gobernó de diciembre de 1550 a 1564 y el segundo lo hizo
en dos periodos, de 1590 a 1595 y de 1607 a 1611.
Pero hay más, Nueva Vizcaya fue fundada en 1562, como se
señaló líneas atrás. Por tal razón, Matehuala no pudo haber nacido
bajo su adscripción en 1550, simplemente porque Nueva Vizcayt
aún no existía. Ese mismo motivo es determinante para que Bernabé
Saí y Díaz no aparezca registrado entre los conquistadores y
pobladores de Nueva España durante la primera mitad del si~o
XVI. Posiblemente existió a finales de la misma centuria.
También se incluyeron los nombres de los antepasados indios
que la tradición tenia, en esa época, como fundadores. Los nombres
elegidos fueron: Francisco de León y Miguel Martín. Sólo que estos
personajes vivieron en la zona en la segunda mitad del siglo xv11,
como veremos más adelante. En caso de haber existido la LicenlÍ4
original o posible de fines del XVI, el nombre de Juan de Leija si
pudo haber estado incluida en ella, pero con el apellido De la Hija,
que es su forma antigua. Este personaje residió en la región
particularmente entre 1590 y 1601, cuando se desempeñó corno
capitán protector de los indígenas.
Es probable que en su afán por "corregir" el nombre de Matehuala.

128

Carios Morán de fa Rosa

López Portillo propuso escribir Goat~er:1ª~' que es la -~afia ~~gua d~
Guatemala. Este personaje no era ongmano de la region, naao y paso
sus primeros años de vida nada menos que en Guatemala. Ya para
1772 aparece relacionado a la comarca al vincularse con los
descubridores de las primeras vetas de Catorce. Ahí jugó un papel
preponderante como comisionado para organizar el naciente R~al. ~
partir de 1779. Elevados fueron los reconocimientos que rec1b10
por esa labor; hubo quien lo llegó a considerar su fundador.
Seguramente creyó que por su similitud ambos nombres tenían
~guna relación. Tal vez le motivaron en dicha "corrección", la
añoranza por su tierra natal y la inquietud de auxiliar a los indígenas
de Matehuala en su prolongado litigio. Posiblemente, haya influido
en su ánimo el recuerdo de las diferencias que tuvo, diez años antes,
con Sebastián Inchaurrandieta, el fundador de la mina Nuestra Señora
de la Paz, y con el suegro de este, Buenaventura de Medellin, el
personaje que trajo a Matehuala su legendario Cristo y reconstruyó
el templo de San Salvador de Orta.
También es pertinente considerar que en la documentación hasta
ahora localizada, el nombre completo del asentamiento -San
Francisco de Matehuala- surge desde 1682. En documentos
anteriores a ese año aparece sin el "San Francisco de", salvo en el
supuestamente fechado en 1550. Es decir, su denominación es de
hsegunda mitad del siglo XVII.
¿En tal caso, cuándo se fundó Matehuala? Es posible que al
firmarse la paz en 1588 Matehuala ya existía, pero como punto de
referencia por su situación estratégica. Posiblemente fue un puesto
de abastecimiento y distribución de los regalos de paz. Esto último
motivó a los negritos y guachichiles a congregarse en de 1590 en
derredor del manantial de Ojo de Agua. Así, en el periodo que va
de finales de 1591 a 1595 pudieron haber obtenido la Licencia que en caso de haber existido, fue alterada muchos años despuéspara la formación legal de Matehuala La Vieja como pueblo de
mdios.
Hay información que señala que los negritos y guachichiles de
Venado, Matehuala e Ipoa -este último lugar a 22 km. al sur de

129

�Carlos Monín de la Rosa

.....
....,

t:

Matehuala- fueron inducidos a asentarse al mismo tiempo. Vena&amp;i
nació en 1590, por lo que pudiera pensarse que Matehuala e I¡n
surgieron el mismo año. Salvo que en documentos de finales del 111
no se menciona a Ipoa. Además, fue recurrente que los indígenas
abandonaban sus tierras al no poder integrarse a la vida sedentam,
y con ello, después de un proceso de convencimiento por parte de
los españoles, regresaban de nueva cuenta a sus asentamientos
originales. Por ello, aunque Venado nació en 1590, los indígenas
pudieron haber sido inducidos a recongregarse ese año u otro y las
veces que llegó a ser necesario. Debido a esta confusión es difial
saber con exactitud el año a que se refiere tal información.
¿Entonces, por qué considero que Matehuala nació entre 1591)
1595? Porque en ese periodo coinciden actos y protagonistas deb
trama. Los indios ya estaban congregados como resultado de los
pactos de paz. Nueva Vizcaya ya estaba fundada. Juan de Leija yi
era capitán protector de indígenas. Y el virrey Luis de Velasco, hijo,
realizaba su primer periodo de gobierno, impulsando
sustancialmente la fundación de pueblos en La Gran Chichimea.
Así nació Matehuala La Vieja. Lamentablemente, al iniciar el sigw
xvn ya estaba despoblada. Los indios, desalentados, volvieron asu
vida errante. Por un lado, su capitán protector no cumplía con b
distribución de las provisiones prometidas. Y por otro, no contaroll
con un fraile de planta que los adoctrinara. Al parecer, parte de b
naturales se fueron a trabajar a la cosecha de la sal en las Reales
Salinas del Peñol Blanco, también pasaban temporadas en sus tiems
del sur de Nuevo León. Otros emigraron a Venado donde vivían
indios de su parcialidad.

como hacienda, se dio en 1615, y solamente se pudo producir al
estar el lugar despoblado.
A partir de esa época son recurrentes las menciones de la hacienda
de Matehuala. Como las originadas en la documentación de las misiones
frnnciscanas. La obra de los misioneros partió desde Charcas, en su
afán por evangelizar Nuevo Santander -hoy Tamaulipas- y el sur
del Nuevo Reino de León. Matehuala fue punto de apoyo fundamental
en las misiones que dieron origen a poblaciones como Arramberri y
Zarngoza, en Nuevo León, e Hidalgo, en Tamaulipas.
El obispo Juan Ruiz Colmenero nos proporcionó algunas pistas
sobre la hacienda de Matehuala a través de un informe que realizó
en 1648. Nos confirmó el nombre de su primer propietario, quien
-dijo- falleció en 1645. Indicó que en ella residían 20 indios que
trabajaban en el lugar y que contaba con una capilla muy modesta,
dedicada a Nuestra Señora de la Concepción.
Los dueños de la hacienda de Matehuala, de 1615 a 1706, fueron:
Miguel de Escorihuela; Antonio de Orpinel y Escorihuela; Francisco
de León; José de Espinosa y Nicolás de Alanis; Alonso Sánchez
\(uñiz --o López Muñiz, como se le cita en otros documentos-;
Diego de Medellin; Juan de Medellin; y Cayetano y/ o Juana de
\fedellin .

.Miguel de Escorihuela, fundador de la hacienda, era originario
del reino de Aragón, en España. También fue propietario de las
haciendas de San Juan y Vanegas y fundador de la de Illescas, que
hoy corresponde al territorio del municipio de Santo Domingo, SLP.
:\simismo, fue minero y dueño de haciendas de beneficio en Real
de Ramos y en varios distritos de Zacatecas. El gobierno del Nuevo
Reino de León le reconoció su amplia labor como pacificador y
La Hacienda de Matehuala
poblador de su territorio. Sirvió como eficaz colaborador de las
En la región las primeras concesiones otorgadas a españoles pall misiones.
sitios de ganado son de 1613. A dichas concesiones se les llaniai- Hijo del anterior fue Antonio de Orpinel y Escorihuela, ya
mercedes de tierras. Aunque hay indicios documentales que parad avecindado en la hacienda de Matehuala para 1626. Su obra como
caso de Matehuala ese suceso se generó en 1615. Ese año se oto!&amp;° militar y poblador en el Nuevo Reino también le fue reconocida. A
una merced de tierras a favor del capitán .Miguel de Escorihuela pl1 raíz de la anexión de Matehuala por las autoridades neoleonesas en
parte de Nueva Galicia. Es decir, que el origen legal de Matehuab. 1638, recibió el nombramiento de alcalde mayor de la misma.

130

131

�Carlos Aforán de fa Rosa

,t

Igualmente, destacó como colaborador del trabajo misionero.
Debido a los adeudos del capitán Miguel de Escorihuela ~
momento de su deceso sus bienes fueron embargados. La hacienda
de Matehuala entre ellos. Por lo cual, es difícil que su hijo Antonio
de Orpinel y Escorihuela haya tomado posesión real de la hacienda.
Pronto fue confiscada y vendida mediante subasta pública. Aunque
por alguna razón, que hasta ahora desconozco, con el paso del
tiempo la hacienda retornó a la familia de Antonio de Orpinel,
probablemente mediante litigio.
El capitán Francisco de León --originario de Francia- fue el
siguiente propietario de la hacienda, la cual adquirió mediante
subasta en julio de 1656. Dueño de haciendas de beneficio \' de
minas en áreas que hoy corresponden al estado de Zacatecas. Pio~ero
de los mineros de la zona por ser el primero en explotar una mina.
más allá de la etapa de exploración, en el actual distrito de La Paz.
Murió en su hacienda de fundición en Ojo de Agua, o Matehuala
La Vieja, a principios de 1673. Al carecer de descendencia Francisco
de León legó sus bienes a José de Espinosa y Nicolás de Alaní~
lújo y nieto de Jerónima de Grimaldo, su mujer. Entre los bienes
estaba la hacienda de Matehuala. Espinosa fue el responsable de
traspasar los legados al licenciado Alonso Sánchez -o López-Muñiz. Para 1682 ya eran propiedad del citado licenciado.
Después de Sánchez - o López- Muñiz, como propietario, le
sucedió el capitán Diego de Medellin, emparentado, indirectamente.
co_n el primer propietario de la hacienda. Era medio hermano de
Antonio de Orpinel y Escorihuela, lújos de la misma madre, pero
de diferente padre. Diego de Medellin fue papá de los hermanos
Juan y José de Medellin. De ambos hermanos, Juan resultó ser d
siguiente propietario, según se desprende de los trámites realizados
sobre sus propiedades, en 1706, a raíz de su deceso. Los hijos de
Juan de Medellin con María Trujillo fueron Juana y Cayetano de
Medellin; los dos, o uno de ellos, serían los siguientes dueños de b
hacienda. Por cierto, a Cayetano de Medellin se le llegó a considerar,
erróneamente, el fundador de Matehuala. Pero, desde hace tiem¡io
sabemos que vivió en la región ya muy aventajado el siglo xvrn.

132

El pueblo de San Francisco de Matehuala y su fundación
denegada
Los negritos y guachichiles regresaron a Matehuala tiempo después
de haber ingresado Miguel de Escorihuela. Él y los siguientes
propietarios de la hacienda les dieron cabida ante la necesidad de
mano de obra. También eran aceptados por el interés de servir en la
defensa de la hacienda, en caso de una incursión de indígenas
sublevados. Conforme pasaron los años se incorporaron al trabajo
de la zona, en las faenas agrícolas de la hacienda o en las carboneras
de Ipoa. También asistían a Venado, donde se asentaban otros
mdígenas de su parcialidad; a las Salinas del Peñol Blanco, a donde
acudían a trabajar regularmente; e incluso, al sur de Nuevo León.
Habían adecuado su tipo de vida errante a la forma de
comportamiento que les ofrecían los conquistadores.
Sin embargo, prevaleció siempre entre los indios el afán de
recuperar sus tierras y de volver a fundar formalmente su pueblo.
&amp;a aspiración se acentuó a finales del siglo xvn. De tal forma que
el 9 de abril de 1682 lograron la anhelada fundación. Estando
presentes en el puesto de Matehuala, al asentamiento que se habría
de fundar, le impusieron el nombre de Pueblo de San Francisco de
1fatehuala. La posesión, aprobada mediante real provisión, estuvo
a cargo del alcalde mayor de Charcas, el capitán Francisco de
lzaguirre. Mediante esta diligencia se otorgó -a 35 indios
chichimecos y sus familias- en propiedad comunitaria un lugar a
una legua, aproximadamente, al sur de Ojo de Agua. Es decir, en
bs inmediaciones de El Pueblo, como se ha abreviado su nombre
original con el paso del tiempo. Obviamente, la posesión se hizo
con la oposición de los propietarios de la hacienda. En el documento
el alcalde mayor de Charcas expresó lo siguiente:
[...]yo, en cumplimiento, cogí de las manos a los dichos indios chichimecos [. ..]y
les di posesión en una capilla mediana de adobes, blanqueada con tierra blanca
,:..¡y dentro de la capiila s11 altar [ ..] J' encima de la peana una imagen de
Nuestra Señora de la Limpia Concepción ~:..}y su corona de plata [..] J' un
baptisterio con su refay 1ma puerta medianaJ' un cementerio :...] cercado de

133

�Carlos \1orá11 de la Rosa

adobes : ..}y en el medio 11na cmz de madera ...,' y de allípasé con ellos a111
ta11q11e lleno de agua ... del o/º de agua principal ... 1y .:.. a 11na donde hqy unos árbolesf mtales de higuerasy duraznos, parrasy granados .•
y de allí a las casas de vivienda[... ]

Matías de Sustaita, vecino y minero de este puesto, fue designado
gobernador por el alcalde mayor de Charcas. Su primera ocupación
consistió en la distribución de lotes para labor y vivienda, así como
la formación de las calles y la plaza.
Entre los naturales solicitantes aparece 1\figuel Martín, uno de
los personajes que fue incluido junto con Juan de Leija en la supu~u
Licencia de 1550. De esta época era también el indígena Francisco
de León, que tomó su nombre de su padrino de bautismo, el capitán
francés propietario de la hacienda.
Sin embargo, Diego de Medellin, dueño de la hacienda en 1685,
ganó el litigio contra los indios del Pueblo de San Francisco v~
poco tiempo sus herederos los expulsaron, para luego derribar.slll
construcciones.
t

El pueblo y su fundación definitiva
I .,os indios insistieron durante mucho tiempo por la refundación y
con el nacimiento del siglo xvm tomó nuevo auge. Ante b
persistencia indígena, en marzo de 1705 la Real Audiencia de
Guadalajara expidió la licencia necesaria. Es decir, el pueblo estarú
bajo la jurisdicción de Nueva Galicia, a través de Charcas.
El 30 de octubre de ese año, los negritos de Matehuala,
acompañados de tlaxcaltecos ) de otros indios de la mislll1
parcialidad residentes en Venado, solicitaron al alcalde mavor de
Charcas la posesión del espacio donde tenían previsto leva~tar su
pueblo. El capitán Diego Fernández Sánchez de Zamora alcalde
mayor de Río Blanco, que también estuvo presente, cont~adijo b
entrega de tierras. Expresó que Charcas no podía otorgar la superfioc
que requerían porque estaba dentro de la jurisdicción del Nuevo
Reino de León. Ante la insistencia del alcalde de Charcas para qit
la ~ceptaran d~ su territorio los indios se negaron, tanto por la mab
calidad de la tterra, como por quedar fuera del área de regadío.
134

Poco después, el 1O de marzo de 1706, el capitán Fernando
Sánchez de Zamora les otorgó la ansiada posesión por cuenta del
\Juevo Reino, esa vez ante la oposición de Charcas. Reunidos en
Ojo de Agua, el capitán acató el mandamiento del gobernador de
\Juevo León, Gregario Salinas Varona. Al preguntarles dónde
querían que les dieran posesión, los indios contestaron que en el
Ojo de Agua, a legua y media de distancia, aproximadamente, en
~s cercanías del área que pretendieron en 1682, donde se ubica
hasta el día de hoy y que los matehualenses llaman comúnmente El
Pueblo. Al momento de lograr la posesión, con la contradicción de
M&gt;S Medellines dueños de la hacienda, el Pueblo de San Francisco
de :Matehuala quedó integrado por 49 indios negritos y sus
respectivas familias. El 25 de agosto siguiente el gobernador reinero
confirmó y aprobó la posesión y especificó los linderos de la naciente
población. Aunque, como era de esperarse, el litigio entre los dueños
de la hacienda y los indígenas se prolongó durante muchos años
más.
Con esto concluyo mi participación, con la inquietud de haberles
hecho reflexionar sobre el intrincado origen de Matehuala, que la
carencia de archivos, por los saqueos sufridos durante la Guerra de
Reforma y la Revolución, ha hecho más difícil reconstruir. El
destacado historiador potosino Rafael Montejano y Aguiñaga señaló
en noviembre del año 2000: "El verdadero origen de Matehuala
queda en el misterio". Es claro que él se refería a Matehuala La
·111·~gua, la que vio la luz en Ojo de Agua, que hoy sabemos gracias al trabajo de investigación- que su origen formal se dio
tntre 1591 y 1595 y no en 1550. Mientras que la hacienda de
\fatehuala nació en 1615. Y el Pueblo, con su fundación denegada,
se formó definitivamente en 1706.

135

�Carlos Monín de la Rosa

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:Minera Santa María de la Paz y Anexas, 1999.

136

137

�Homenaje bibliográfico para el
historiador Ernesto de la Torre Villar

Luis Rubló*
AHH

_,

,.

(151 EN LA ADOLESCENCIA conocí al maestro Ernesto de la Torre Villar;

ra durante la juventud fue mi maestro en el Colegio de Historia de
h Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). Más adelante tuve el
honor de participar, a su llamado, de esa generación de bibliógrafos,
los últimos investigadores del viejo Instituto Bibliográfico Mexicano
fundado a principios del siglo XX por el D r. Nicolás León y primeros
del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la propia
Universidad Nacional Autónoma de México.
Llevamos una amistad tan cercana, según me daba igual trato
que a sus hijos José Miguel, Alejandro y Rodrigo y a la única mujer
de sus vástagos, Beatriz Esperanza, "La Chiquis" y junto a su
dulcísima cuánto erudita esposa, la maestra Esperanza Yarza de
De la Torre, autora de un excelente libro, Volcanes de México. Pasajes
'anécdotas compartimos, inolvidables, más aún cuando mucho nos
unió la afición por el deporte: las caminatas de veinte, cincuenta
lÍ!ótnetros, pasear a caballo y andar pueblos y ciudades de norte a
SUr Yde oriente a poniente, divertidos.
• Presidente de la Academia de la Hidalguense de la Historia.

139

�Luis &amp; blú

-·-

Don Ernesto no sólo fue un historiador de gabinete. Gustó del
viaje por cualquier medio, preferentemente a pie, para localizar rutas
históricas: los escenarios de las campañas militares de Hidalgo y
Morelos y de cómo anduvo Juárez con la República trashumante,o
de qué manera había tragado sus pueblos hospitales don Vasco de
Quiroga, son ejemplos. Y, francamente, creo fui su discípulo que en
ello le aprendió bastante, en tanto prosigo esas lecciones. Su
producción es enorme, así por los títulos de libros, folletos, ensayos
y artículos, como por la monumentalidad de algunas de sus
memorables piezas. El espíritu del historiador afanado en ser justo
por la apreciación; el escritor cuidadoso del lenguaje para trasmitir
el mensaje reclamado según su vocación; el investigador que no
puede permitirse dejar huecos y busca hasta hallar los documentos
que contribuyen a constatar y dar vida a un pasado, el que no puede
ser así nada más "pasado", sino experiencia útil para la vida.
"Nací en un pueblo de la sierra de Puebla, Tlatlauqui, el 24 de
abril de 1917", escribió él mismo en una nota curricular. Otra ocasión
reveló su ideario íntimo, en la entrevista que le hiciera, (la que publiqué
en 1965 en el célebre suplemento ya desaparecido, México en la
Cultura, el que no ha sido superado, tanto más por su gran liberalidad
}' por encima de 'mafias'). Murió el 7 de enero de 2009, muy cercano
a ajustar los 95 años. Fue abogado, egresado la antigua Escueb
Nacional de Jurisprudencia Facultad de Derecho (UNAM) y en el
Colegio de México hizo sus estudios de historia dar y ahí obtuvo el
grado de maestría. Después, becado, pasó a la Escuela de Altos
Estudios de la Universidad de La Sorbona, en París para doctorarseRegresó a México y en las instituciones donde comenzó sus estudios
profesionales: El Colegio de México y la Facultad de Filosofia !'
Letras, "me abrieron sus puertas", lo dijo, para la cátedra Yb
investigación, toda su vida. La última vez que lo vi, mayo de 2008.
muy delicado de salud, sin embargo lo encontré escribe y escribe.
(al parecer más bien dictaba), alrededor de la vida de personajes
mexicanos del siglo XII. Me contó de su proyecto para integrar u1I
sexto tomo de sus Lecturas Históricas Mexicanas, para con ello ceffll
una l:ústoria de la historiografía mexicana en el siglo XX. Leía Yleíi:

140

sí como lo_ fui a saludar -lo había hecho antes en igual forma, otros, de nus c~mpañeros de generación, o de otras de antes y de
despues, lo segu1an, porque fue maestro por excelencia, tanto como
un historiador guía.
1·

Esta oportunidad quiero rendir un tributo al querido maestro
por °:e~o de las siguientes páginas. Sentí muchísimo su partida y 1~
extranare, naturalmente; y creo, el mejor homenaje es leerlo, en tanto
nos dejó muchísimas páginas orientadoras, aleccionadoras y bellas.
Aquí tr_ato de recensiones a libros, los que me parecen
representativos. Hubiese deseado extenderme, para dar cuenta de
~yor núme~o_ de títulos. Cuando me invitaron para un homenaje
~~tum~, solicitaron de mí, al saber costumbre personal de señalar
tnlog_ias" o "pentateucos", libros los ms importantes de
determinados escritores de mi preferencia, cuando de ellos hago
homenaje: "pues háblanos según tu, de un pentateuco del maestro
De la Torr
·
. .e" ; est o es, escoger crnco
de sus libros para comentarlos:
hacer bibliografía de un bibliógrafo.
Cuando llegó el momento, claro, no sólo hablé de cinco libros
porque eso no es posible para su caso y las reseñas las hice oralmente:
~~ apuntes. Ahora aprovecho la oportunidad para expresar en
cedulas" lo que dije esa noche. Tales "cédulas" las acomodo u
orden º'. según el año de la primera edición de cada obra escogida.
El tnunfo de la República liberal 1857-1860. (Selección de
testunonios de la Guerra de Tres años, con un estudio preliminar y
notas), M'
· Fondo de Cultura Económica, 1960, LVI. 312 pp.
. exi~o,
Un histonador serio, un investigador escrupuloso, un maestro de
veras abnegado, don Ernesto supo por experiencia la necesidad de
teneralamano t extos, no "
.
escntos
por los vencedores", no los
st
pue os en duda por quisquillosos, ( luego califican de "historia
0fictal" lib
·
, ros aun as1, valiosos
y certeros; de ahí, cómo con la
ºPortunidad a su. alcance él mismo produjo libros reconocidos para
•edo d e consulta, d e estudi o y con una suma de documentos
l!refutables, los que muestran la verdad previamente narrada con
tanta _seneillez como con elegancia, la de alguien capacitado por el
estudio cotidiano, como por su sensibilidad a flor.

141

�ltlf

.,...

r

!'.J.•

ti

,,

Uno de esos textos preparados por él, es este: El hiunfa de la
República liberal 1857-1860; y vaya, cómo resultó acogido por
colegios de enseñanza media y superior, porque en tal periodo
tratado, se precisa conocer la verdad histórica aun con el realismo
más crudo y, derivado de ello, las consideraciones más prudentes,
más sensatas. Las sesenta y seis páginas preliminares constituyen
su estudio, tan profundo como debemos agradecerlo, tras un análisis
en relación con hechos, hombres y circunstancias que sacudieron a
México durante años de turbulencias cuando el país habla sufrido
ya, un considerable cercenamiento de su otrora dilatado territorio.
Y me detengo para transcribir siquiera dos párrafos, los que me
parecen corresponder a mi opinión al respecto: uno que pareciera
verdadero resumen --en verdad todo el estudio en su brevedad es
resumen de una etapa dificilísima de nuestra historia, en su
narración-, de lo escrito por el maestro; otro, por el que llama ala
consideración del partido que tuvo que sucumbir, pero que no par
ello perdió ni la dignidad de una presencia patriótica también, aunque
parezca equivocada, ni el derecho histórico a ser escuchado.
Aquí el primer párrafo referido:
"La tenacidad y el alto espíritu de sacrificio de (Santos) Degollado,
el pensamiento incorruptible de (Melchor) Ocampo, la inteligente
superioridad de (Miguel) Lerdo, el brío torrencial de (Guillermo)
Prieto, el valor y heroísmo de (Ignacio) Zaragoza, de (Leandroi
Valle, de Gesús) González Ortega, pero sobre todo la implacable
perseverancia de (Benito) Juárez que hizo suyas las palabras de Focio
tan caras a Ocampo: 'No es licito al ciudadano desesperar d~
salvación de la patria' representaron las virtudes que dieron a la causa
liberal el triunfo".

El segundo:
"Este ideario, como resulta más conveniente designarlo, lo he(ll()5
agrupado en torno a los temas centrales de la polémica que lf
establece durante los tres años de contienda, polémica que ganód
grupo reformista, sin negar por ello el alto valor que tiene la pllJIIU

142

úis R.nbló
de! mejor defensor de los conservadores, Clemente de Jesús Munguía,
quien espera hace tiempo un estudio que pueda aquilatar sus enormes
méritos".

Acerca de Munguía, el obispo de Michoacán, preparaba más allá
de una semblanza, don Ernesto de la Torre Villar y de ello me platicó,
entre otros detalles, la última oportunidad que tuve de charlar con
él -mayo de 2008-. Pero por mientras estas simples líneas
traslucen el sentimiento y el pensamiento de justicia de nuestro
autor.

La Constitución de Apatzingán y los creadores del Estado
Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México
~stituto de Investigaciones Históricas, 1964, 439 pp. (Publicació~
num. 92, serie documental, núm. 5).
Obra de jurista e historiador, La Constitución de Apatzingán y los
~ea~ores del Estado Mexicano, es título que destaca de la tensa
biblio~afía del Dr. De la forre Villar. Detiene su anal: en el proceso
en las ideas y acciones de hombres: letrados quienes mostraron
e
. .
onoc_1m1entos e ingenio, caudillos entonces indispensables,
agu~rndos, pero a la vez conscientes y orientados por u sanísimo
sentt?o _común, surgidos del bajo clero unos, del campo las ciudades
prov:tnc1anas, otros; y, sin embargo, de ninguna manera improvisados.
A ' lhi
. d
e stona or pone sobre la mesa los documentos: proyectos,
~s, apuntes, notas de aquellos hombres de la insurgencia; aquí
el Junsta deslinda doctrinas en derecho, pensamientos legistas del
exteno dl.
· d l
·
r Y e mtenor e a patria, la cual surgía; aquí se contempla
~o a paso, cómo, por último se produjo un notable documento, la
Primera Constitución política mexicana; y atendamos al maestro
De la Torre: no se trata tan sólo de un antecedente en el derecho
constitucional mexicano; pero muchísimo más, la primera
Con t' ·,
d e
s ituc10n en to a 1orma, porque entre los insurrectos fue
stu
e diada en un Congreso constituido y representativo, jurada
1ülemn
· da al ser publicada, y por ultimo considerada
en . e~ente, sanciona
Vigencia. En su contenido consagraba los derechos humanos:

}lll

143

�Lt,is Rubló

"La felicidad del pueblo y de cada uno de sus ciudadanos, -&lt;leda
su artículo 24---, consiste en el goce de la igualdad, seguridad,
propiedad y libertad. La íntegra conservación de estos derechos es
el objeto de la institución de los gobiernos, y el único fin de las
asociaciones políticas".

...

"' 1

r '

...
L-

~.-~
.....,
.......
...,
t

que surgía como genuino Estado entre los Estados del Mundo.

Lecturas históricas mexicanas, 5 vols. Selección, prefacio, notas
r tablas cronológicas, México, Empresas Editoriales, 1966-1971.
T. l. 764 pp. De textos prehispánicos y primeros cronistas de la
conquista, s. XVI a José Mariano Beristáin de Souza (1756), 76
2u_tores. T._ II. 761 p. De Fray Vicente de Santa María (1755?), a
\fi~el Salinas (1838), 71 autores; T. III. 768 p. De Nicolás León
1~;9), a Franc~co L. Urquizo (1891), 81 autores; T. rv. 766 p. De
Gildardo Magana (1891), a José Miguel Quintana y Gómez Daza,
1908), 75 autor es; T. V 818p. De Antonio Pérez Verclia (1876) a
Carlos J• s·1erra, (1933), 56 autores. 359 historiadores antologados
'
'
en total.
'

Yo creo, cómo este importante libro, arroja luz, tanto más para
apreciar una conciencia de seria responsabilidad de aquellos héroes,
Morelos, López Rayón, Quintana Roo, Vicente de Santa María,
Carlos María de Bustamante, José María Cos, José María Lceaga,
etc., quienes, además de reflejar ideas jurídicas "de Locke, Hume,
Paine, Burke, las de Montesquieu, Rousseau, Bentham, Jefferson,
las de Feijoo, Mariana, Suárez, Martínez Marina"; por propias
experiencias, reconocimiento a los problemas sociales de la Nueva
Investigadores e historiadores particularmente, pero asurusmo
España, la que de hecho fenecía y los pocos, pero dramática,
el lector en general , estaran
' por siempre
·
·
·
agrad ec1dos
por ciertos
trágicamente experimentales de la guerra de independencia, los
grandes empeños de don Ernesto, quien se propuso - y lo logrócondujo a establecer aquella Primera Carta Magna de 1814.
establecer
cuerpos documentales, verdaderos monumentos sólidos'
Don Ernesto, quien advierte a un tiempo, cómo el contenido de
en los cuales la historia mexicana resplandece de veras.
'
esa Constitución de Apatzingán se difundió una y varias veces,
Destacan tres, pero son varios más: Lecturas históricas mexicanas
demostrando con ello tal vigencia y reconocimiento, tiene esta
en_el que se congregan trescientos
·
·
.
.
'
cmcuenta
y nueve historiadores
conclusión:
bio-bibliografiados y con algún texto representativo (1966-1971)·
Testzmonzos
· hzstorzcos
· , · guadalupanos, conjunta códices, codicilos '
"La Constitución de Apatzingán. obra elaborada como las grandes
y auténticas epopeyas, entre el fragor de las batallas, cerca del vivac ~~mentos históricos,; tra~cionales, los más reputados en torn~
e~ho guad~upano , tremta y dos piezas (1982); e Instruccionesy
de los soldados, entre ásperas montañas y caudalosos ríos de bs
cálidas tierras michoacanas, es el fruto mejor de un pequeño grupa 1//em~nas de los vzrrryes novohispanos, la colección más completa que
·
de licenciados y canonistas henchidos de fe y de entusiasmo Pord Jamas
_ se h aya mtentado,
por la que se refleja todo carácter del
futuro de México, quienes sacrificando su vida y su bienestar, quisietfill penodo virreinal en el territorio otrora Nueva España (1991). Aparte
dejarnos la base primera de nuestra felicidad y grandeza. Con eS2 de sus muchos libros personales, según el historiador de tiempo más
obra que representa cuanto de mejor existía por ese momento eod que completo, todavía se dio a la tarea que espíritus emprendedores a
des arrollo político, y la cual como toda acción humana es imperfecu 1.1b1endas d 1 ali ' ·
·
'
.
e v osisuno 1nstrumental
que representan compilaciones
y perfectible, se rebela el noble anhelo de un pueblo que buscabl
SCtne¡antes, los hacen de modo benemérito para auxiliar a los demás
dar a sus ansias de libertad, un cauce civilizador, una forma 1· un mteres d
, d oles en ahorro de esfuerzo y tiempo. A tales
, . a os, , f_acilitan
contenido superiores..."
l'SJl~tus heroicos en los que cuentan, digamos: Juan Eusebio Hernández
1Daval
, Gareta, Icazbalceta, Genaro García, etc., agreguemos
cl
os, Joaqwn
Leyeras en ese documento, serenamente considerado, notarernOS.
nombre de Ernesto de la Torre Villar.
según expresara Morelos, los sentimientos de una nación: MéxiCO.
144

145

1(

�L11isivtbló

Ahora nada más me referiré a sus Lecturas históricas mexicanas. En
virtud de su atingencia y experiencia, don Ernesto convocó a estos
trescientos cincuenta y nueve, historiadores rigurosos, serios, de
todas las generaciones en los siglos de la historia nacional, "vencidos
y vencedores", de una corriente o de otra opuesta, de diferentes
latitudes provinciales, pero unidos genuinamente en torno a una
sola consideración: la verdad en la historia, dicha hasta donde esto
puede ser posible, con la más absoluta buena fe.
En este gran cuerpo historiográfico no pueden existir "historias
oficiales", ni parcialidades preferenciales. En su extenso estudio
De la Torre mismo se explica:

--.....

-t'

_,

bcristiada y el cardenismo~ y se perciben voces autorizadas de todos,
se palpa la verdad histórica de nuestra realidad mexicana en su
dramatismo y tragedias; en su realidad asimismo en la cultura, en
las artes; emergen personajes, los más representativos a los que nadie,
ru los opositores en ideas o gustos pudieran negar nunca.
Por supuesto, en una obra de esta magnitud, dada en cinco robustos
rolúmenes, (como cinco toneles de oro, según alguna vez lo dije);
todo un andamiaje perfectamente estructurado y seguramente para
hacerse, muy completo; c~be tener por hecha una profunda como
larga reflexión, principios de una filosofía de la historia mexicana,
el conocimiento de la misma, el reconocimiento a pensamientos y
sentimientos surgidos en siglos y conseguir, finalmente una armonía,
que a ello, al fin y al cabo, nos debe conducir la verdad verdadera e
histórica; pues de otra suerte, el engaño, la mentira disfrazada, la
tntolerancia para sólo escuchar nada más lo que nos gusta escuchar,
casi a capricho por razones políticas, religiosas, sociales, étnicas,
etc., es dar lugar a la antihistoria y destruir lo que por cruentos
esfuerzos logramos adquirir bien, finalmente. Y es cuando aquel
refrán que reza: el que no reconoce y sabe su historia, está condenado
a vivirla otra vez.

" ... A través de estas lecruras ofrecemos un panorama amplio del
desarrollo histórico de México, trazado por los mismos actores de
su historia y por los cultores de ella más sobresalientes. De esta
suerte las razones Intimas de los acontecimientos, la explicación de
los fenómenos más importantes, el planteamiento de los problemal
más radicales, y también su solución, nos son revelados por los
hombree que en ellos intervinieren. ¿Qué mejor manera de acercane
a la verdad, o por lo menos a su esclarecimiento, que el poder oír a
los propios testigos y actores, escuchar su voz, sentir la vibración de
sus impulsos, la violencia acelerada de sus pasiones, el brotar serene Excelente lección nos da el maestro de historia, aquí, para saber
de sus virtudes?".
de nuestra realidad y proseguir hacia adelante.

y adviene el gran acontecimiento: de veras escuchar a unos ya La Intervención francesa y el triunfo de la República.
los otros; ya la narración de los mensajeros de Moctezuma Ylos 1ntroducción, selección y notas), México, Fondo de Cultura
cronistas indígenas que siguieron de frente a Hernán Cortés, Bert)2i Económica, 1968, 449 pp.
Díaz del Castillo y entre estos últimos, un Fray Bartolomé d~ li . A la edición de El tnuefo de fa República liberal, se hizo indispensable
Casas; e tener los textos de antes de descubrimientos y conqwsw to~ar otro tomo y completar el análisis histórico y agregar demás
de las diversas civilizaciones prehispánicas, de las que exi5ten lestunonios, para seguir igual método, en relación con la siguiente etapa
suficientes documentos. Pero as luego se suceden las etapas, esa! étl la sangrienta evolución secular de nuestro país, con este título: L,
según estudiamos nuestra historia mexicana: la conquista, d ~lervenciónfrancesay el triuefo de fa &amp;pública. Este libro corrió igual suerte
virreinato, la etapa independentista o insurgente, el primer imperiu de aceptación en la preferencia de los lectores, en especial de los
la primera república, el primero y el segundo constitucionalis~ estu~osos y de los estudiantes, así los de educación media como
del siglo XIX, la guerra de tres años, la reforma, el segundo impe~ lllpenor. En todo, don Ernesto prosiguió sus métodos, reitero: así
el porfiriato, la revolución de 1910, el constitucionalismo de 191· ltlestudio introductivo, justo, sin rebuscamientos, comprensivo, lo

146

147

�Utis Rublú

........_

....

más objetivo posible, culminando, como siempre según su
costumbre, con un acopio de documentos de primera mano,
encontrados así en los papeles de archivo como en publicaciones
de tan añosas, raras, únicamente asequibles en repositorios, los que
corroboran sus juicios de historiador, pero permiten a un tiempo,
consultarlos por cualquier interesado. Exactamente es como si un
juez dictara una sentencia y exhibiera juntamente las pruebas por
las cuales procedió, en justicia, según la probidad de su conducta
Rico, riquísimo es este volumen, consecuentemente.
A las opiniones del autor, como esta por ejemplo: "la victoria se
obtuvo merced a un grar1 esfuerzo colectivo del que tuvieron plena
conciencia nuestros próceres. La autodeterminación, había costado
muchos sacrificios que no debían ser estériles, por ello había que
defender a todo trance ese principio, sellado con la sangre de la
nación entera... La República venció a sus enemigos del exterior,
gracias a que tras ella estuvo la nación entera, conducida por hombres
de calidad extraordinaria: estadistas, políticos, filósofos, educadores,
militares, poetas, pero no solos, sino acompasados por su pueblo
de donde arrancaban sus virtudes"; digo que a opiniones a como la
referida, se va/las pruebas en documentos: sí, lo dicho por estadistlS
y juristas como el presidente Juárez y el francés Julio &amp;.tbriel Favre;
sí filósofos y educadores como aquellos dos notables Ignacios
mexicanos: Altamirano y Ramírez, "El Nigromante"; sí militareS
como los generales Ramón Corona, Ignacio Mejía y Mariano
Escobedo; sí los poetas como, otra vez, el cantor del pueblo
mexicano en su tiempo, Fidel, don Guillermo Prieto, etc. Esas voces
se escucharán siempre.
Pero don Ernesto contempla todas las aristas de situación ta11
delicada: las relaciones entonces con Estados Unidos , Francia.
Inglaterra, España y las otras naciones europeas y las sudamericanas
Tiene estas frases relacionadas con el caso Estados Unidos:
" ... La política estadounidense, es verdad no fue definida sino
contradictoria, y no fue del todo franca y leal con México, al qtt
abandonó a su suerte. El Departamento de Estado, llevado en buetll
parte por William Seward, tuvo una actitud poco favorable ab
148

causa liberal_, estuvo sujeto a las presiones exteriores de una Europa
que se consideraba en lo político la directora del mundo..."
Momentos patéticos vividos entonces por México, sometido de
re~e~te, ya ni_ siqui~ra a un imperio mexicano encabezado por un
pnnc1pe ~u_str1aco, smo a tras mano, por el imperio de Napoleón III,
de no e~s~ la autorid~d moral de una República trashumante pero
-dramattcamente cierta que terminó, dramáticamente por
unponerse al final de cuentas.
Las páginas de este libro, así por cuanto hace al sabio estudio de
De la_ Torre Villar, como por los textos incluidos en su 'corpus',
constituyen una obra fundamental.
Mexicanos ilustres, 2 vols.; México, EditorialJUS, 1979, T. I. 229
pp.; T. II. 354 pp.

El 13 de marzo de 1970, ingresó don Ernesto a la Academia
~!exicana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Lo
hizo la lectura reglamentaria de un discurso y éste bajo el título
biografía en las letras históricas mexicanas. Creo hizo lo natural
ex~ctam~nte, en tanto a bien seguro él mismo, biógrafo, sintió ser
mas escntor, sintió mayor cercanía con el espíritu creador humano.
Queremos a De la Torre narrador, sí; está en sus libros de historia
rro más delicado, más elocuente, más artista incluso, cuando
ombre habla del hombre. Retrata. Sus trazos verbales equivalen
Plllcel~das finas, que traen la imagen del personaje tratado: el rostro,
las actitudes, los gestos y lo mejor: el espíritu reflejado lo mismo si
ese personaie,
· h ombre o muier,
• de hace siglos o contemporáneo
suvo
·
· ·
, , de pensamtento,
senturuento
o de acción, se hace notable y
rnucho m uy vivo.
·
A proveeh a el escritor
·
todo recurso físico o
rne~a_fís~co en equilibrio, De la Torre siempre permaneció en
equilibrio; Y si el héroe en trato es del remoto pasado, recrea el
ambiente segun
' la d ocumentac1on
· , y sus percepciones
•
entran en
1uego·
si
t
d
l
.
d
.
,
. .,
se rata e a gu1en e su propia epoca, se convierte
asimismo en un cronista. El biógrafo tiene a su disposición
~CUnstancias de todo tipo y entonces hay pasaje en sus semblanzas:
iease como
,
.
retrata a F ranc1sco
de la Maza en el entorno

el

149

�Luis R.ubló

angelopolitano de variada geomorfología, para explicar el gusto por
el barroco de su colega. Léase igualmente el estudio, porque eso es
también, consagrado al maestro Rafael Heliodoro Valle y
conoceremos íntimos pensamientos y sentimientos de un maestro
cabal. O del pasado, notables son los retratos dedicados ya a don
Vasco de Quiroga o a don Juan José de Eguiara y Eguren. Sí, el
escritor Ernesto de la torre Villar está espléndido en la biografía.
Con todo veo en estos tomos, la decisión del autor por dedicar al
género y nada más que al género, una obra, ¡bien hizo! Estos
volúmenes constituyen una obra de arte literario, deleita y su galería
impresiona. Pero si se juntaran tantísimos retratos, algunos magnos
el de Eguiara no está comprendido en este título, por ejemplo-,
otros quizá sólo bosquejados, tendríamos espléndidos volúmenes
magistrales. En sus prólogos, voy a decirlo, a antologías que entregó
para la Biblioteca del Estudiante Universitario, hay excelente
material; en discursos los cuales cumplieron con una finalidad de
parecer efímero, dentro de los cuales recordó a algún personaje
señero o si se piensa modesto pero revestido de interés.
Aquí quiero detenerme en un caso de excepción feliz, porque
apunta a otra obra maestra que nada más en un ingenio según el
suyo, pudo darse: el establecimiento de una obra colosal: Lednras
históricas mexicanas, en cinco robustos volúmenes (1966-1971 ), los
cuales abarcan nuestra historiografía desde tiempos prehispárúcoi
hasta los historiadores de México, nacidos durante la década de los
años treinta del pasado siglo, 360 autores que consideró
representativos y al simplemente establecer por cada quien, una
cédula, si en el intento no hay precisamente un retrato, la labor Po1
subjetiva, a veces establece ligero apunte, siquiera lineal, que retrata
a alguien; para el caso, amplía datos biográficos, bibliográficos Y
aun críticos por cada uno de quienes desfilan y son cédulas que
anteceden a los trozos seleccionados. Alguna vez, don Ernesto me
reveló queriéndolo o no, su labor por la que buscó justicia, preci~i~~
y objetividad, pese a tratarse de selecciones; y si, su trabajo reql.llOº·
no digamos conocimientos, lecturas, pero mucho más: el cuidado.
¡exacto!, para ser deveras justo. Y son biografías pequeñitas, pero 2

150

las que nada falta, en lo sustancial. Estos sus mexicanos ilustres, son
obra de lustre.

Breve historia del libro en México (1987) Tres ediciones: 1987,
1990 y la 3a., 1999, corregida y aumentada. México, U.N.A.M.,
Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 1999, 239

pp., ilus.
En el caso del maestro Ernesto de la Torre, un libro que trata del
libro como instrumento de civilización y cultura, es autobiográfico.
Acaso por eso, aún sin pretenderlo, lo inicia con una nota de la
mayor intimidad: su madre está presente, en tanto escribe: " ... en la
lectura se vive una vida interior más intensa y se satisface espíritu e
mtelecto, me impulsó desde niño a amar el libro, a entregarle vigilias
,, descansos, a penetrar en él como un espíritu penetra al ser amado.
~lucha de esa dedicación la debo a mi madre que la propicié con
alegría ... "
En una reconcentración desde su yo experimentado en lecturas,
análisis de libros, erudición amplísima, elaboró esta historia, si breve
muy suficiente, si para México, no sólo localizada pero con referentes
universales. Ahí cuentan los valores de nuestros antiguos códices,
nahuas, mayas, mixteco-zapotecas y tarascos, los prehispánicos y
los surgidos durante el encuentro de ambos mundos, sobrevivientes
v enriquecedores de la cultura, de la que De la torre no pierde el
hilo conductor ante los vestigios bibliográficos de otras tierras y
otros tiempos y al tratar de éstos igual como antecedente en la materia
se acuerda de "uno de los escritos fundamentales de la civilización
occidental, el Evangelio de San Juan, ese evangelio de amor, el gue
lllicia con una afirmación ontológica: "En el principio era el verbo";
'"tal enunciado arranca a nuestro autor más allá de reflexiones en
torno al verbo, alimento del libro. Pienso que esta obra, Breve histona
del libro en México, es guía fundamental en su orden. Conciso, sí,
elegante en el discurrir, lleva al lector al conocimiento y al
reconocimiento de autores y libros heroicos, casi todos; de editores
Ypublicistas, no menos heroicos; de bibliotecas públicas y algunas
Privadas y muy notables; de ex-libris y sellos de protección de una

151

�,,

•

f

L fis R"bló

propiedad; y, claro, de las monumentales bibliografías preparadas,
como recuentos civilizadores de la nación, siglo por siglo. Y las
reflexiones se acompañan por el arte de don Ernesto, para integrar
sus libros, con utilísimos índices, con bibliografías alrededor del
tema, no lo olvidemos, sólo el libro como objeto que abre las puertas
del entendimiento. Su Breve historia del libro en México, se dio entre
otros de su autor, anteriores o de aparición posterior, los que sin
embargo preparaba sin descanso. De hace muchísimo le conocí años cincuenta del siglo XX-, sus apuntes en torno a la Biblioteca
Palafoxiana de Puebla, en las páginas del Boletín Bibliográfico de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público y bastante más tarde otro
libro en el cual escribió excelentes páginas sobre la misma histórica
Biblioteca angelopolitana, "El Colegio de San Juan, centro de
formación de la cultura poblana" (2007); y entre ambos estudios,
claro, se hallan su edición de la Biblioteca Mexicana de Eguiaray Egurtn,
(1986) y la utilísima Histona de sabios novohispanos, con páginas del
propio primer bibliógrafo de México, con un brillante estudio: ]non
José de Eguiara y Eguren. El hombre y su tiempo, (1998), más muchos
ensayos y notas de su amplia bibliografía.
Pero esta su Breve historia sin dudarlo está entre sus libros
fundamentales, por ser en sí un resumen crítico, analítico en su
género. Para decirlo como lo dijera él: preciosa herencia espiritual,
eso representan los libros.

desarrollo, mismo que observamos en integridad en esta obra recia,
muy objetiva, muy científica: La Independencia de México.
Siquiera pretendo llamar la atención a anteriores logros, en
reierencia al tema del movimiento emancipador, sobre todo de
\léxico, por su orden de edición: 1. "Dos proyectos para la
Independencia de Hispanoamérica: James Workman y Aaron Burr",
de 1961, por dicho estudio hace notar dos circunstancias
unportantes: a) Se trataba más bien de intenciones expansionistas,
con el supuesto respeto a condiciones las más variadas en razas,
religiones, lenguas, costumbres, etc., por parte de los Estados
[nidos; y, b) Se advierten las influencias de pensamiento político,
de los Estados Unidos, su caso independentista y sus logros como
república, sobre las futuras naciones hispanoamericanas; 2. "La
Iglesia en México. De la Independencia a la Reforma': 1962; 3. "La
Independencia Mexicana", un texto breve, de 1962, publicado en
Buenos Aires por la Academia Nacional de la Historia, el que se
contempla como un programa, el que siguió con ejemplar cuidado,
hasta llegar al volumen que reseño ahora; 4. La Constitución de
Apatzingán )' los creadores del Estado Mexicano, 1964, obra por sí
fundamental, pero de la que recogió ideas precisas; S. Los
'Gnadal11pes'.J' fa Independenaa, 1966, igual, de esta obra también tomó
propios apuntes e ilustraciones documentales interesantísimos; 6.
Independencia mexicana, en tres volúmenes, 1982, un paso anterior a
su gran síntesis, generosamente enriquecido con documentalia a
La Independencia de México (Primera edición, Madrid, Editorial propósito. Posteriormente siguió con otras páginas, según lo obserfv[A.PFRE, 1992), 2a. ed., México, Fondo de Cultura Económica. 1·aremos.
1992, 304 pp.
Pero esta obra, surgida al calor de conmemoraciones y festejos
Catedrático universitario especializado en Independencia de por el 'V Centenario del Encuentro de Dos Mundos", está llamada
México, extendió sus cursos hacia estudios del tema, pero también ªser texto trascendental, fundamental, de consulta. Consiguió el
en Hispanoamérica; aún trató del caso, pero en relación con todo~ Dr. Ernesto de la Torre Villar, así lo creo, un libro clásico acerca del
Continente, incluidos Canadá, Estados Unidos, Brasil y los de~ 1erna y producido en la segunda mitad del siglo XX, con más
estados de esta parte del mundo. Su dinamismo, su perseveranc:P. ~acteristicas todavía: serenidad en sus juicios, consecuentemente
sus cuidados y rigor metódico, lo llevaron al conocimiento de IUstos; elegancia en sus expresiones, entonces, literariamente un
documentación impresionante, la que maneó obteniendo resultados. libro como pocos en la historiografía temática; documentado hasta
los que a la vista de su propia obra publicada, es notable un donde le fue posible al autor -y pudo muchísimo-, de modo que

152

153

�L11is RJ,b/ó

hay ahí toda prueba según su honesta interpretación de hechos,
acciones, conductas de los personajes que se mueven en la historia
que narró, después, bien se mira, de años y años de trabajo, de
esfuerzo.
En esta historia, hay ajustes, rectificaciones, confirmaciones,
reconsideraciones y todo ello, no sólo por la buena fe del autor; pro
con las probanzas documentales adjuntas, a su vez calificadas. Acaso
por eso en los apéndices del libro, tan útiles todos, el primero un
Pantheon, esto es; un monumento funerario dentro del cual caben
varias personalidades representativas, algunas bastante polémicas,
pero quienes integran una muy verdadera historia; y denomina el
maestro De la Torre Villar, así: "Breves semblanzas de los principales
actores en la Guerra de Independencia" y selecciona los nombres
bajo riguroso orden alfabético.

Temas de la Insurgencia, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, 2000, 510

consumación del movimiento en 1821 y primeros pasos del México
ra independiente; figuras para quienes el maestro De la Jorre tuvo
más que simple atención, así porque a algunas de ellas les dedicó
;parte páginas dispuestas para otros libros en los que recoge a su
rez papeles, escritos, el ejemplo de Jadeo Simón Ortíz de Ayala, el
de Fray Servando Teresa de Mier; o bien, aquel grupo constituyente
de una sociedad secreta, la que hizo muchísimo por la Independencia
de México, 'Los Guadalupes', con aquella lista que impresiona
porque estuvieron aun nobles y descendientes de la nobleza
española, junto con patriotas criollos, quienes desde el nombre que
5e dieron: 'guadalupes', enunciaron un sentimiento nacional, una
dea de patria.
El maestro historiador es maestro en el arte de escribir, otra vez
~ digo. En este libro, aparte su acostumbrado escudriñamiento de
documentos en torno de los prohombres de nuestra Independencia
nacional: Hidalgo, en especial; pero también Morelos y Francisco
_la\1er Mina, bosqueja retratos los cuales, no obstante su brevedad,
pudieran ser semejantes a aquellas biografías amplias escritas en
relación con los personajes mencionados; vienen a la memoria, el
·Hidalgo, la vida del héroe" que escribiera don Luis Castillo Ledón;
·b vida de Morelos", tan celebrada, debida a la pluma de don Alfonso
Teja Zabre; y ese libro Javier Mina, héroe de Españay México, de Martín
luis Guzmán.

pp.
¿Por qué escojo este libro para comentarlo cuando menos un
poco? Porque reitera con singularidades el tema de especialización
de su autor; porque recoge ensayos del mayor interés, los cuales
habían permanecido en hemerografía muy especializada; porgue el
vigor con el que trata a ciertos personajes, refleja la propia
particularidad del que escribe, un maestro que sabe serlo y por_ello Las semblanzas de don Ernesto son pequeñas grandes obras,
trasmite lecciones humanamente ejemplares, y, porque es un libro rustas. Al cura de Dolores lo contempla: Hidalgo como un
bellamente escrito en última instancia y esto de 'última instancia', Te\'o]ucionario auténtico, esto es, el hombre que no sólo destruye
lo digo en razón de un remate, una culminación del arte de escribir, b anquilosado y negativo, sino que sienta las bases de un orden
exactamente. Para comenzar recoge aquel ensayo, mejorado, de b !Ocia] ms justo en un país que labra desde sus cimientos". De
mayor importancia en la historia independentista de Améric~ llorelos, expresa: ''Actitud prodigiosa de auténtico creador por la
revelador para comprensión: "Dos proyectos para la Independend2 CUal representa el paradigma del perfecto estadista! A más de infundir
de Hispanoamérica: James Workman y Aaron Burr", aparecido en bvida a una nación, se consagra a servirla ..." Y de Mina, aquel
1961; y, a un tiempo igualmente rescata para una bibliografía formal. K&gt;ven aguerrido venido de España a luchar por México: ''Amigo de
desde nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, ot:fOS blibertad, recoge el sentido completo del liberalismo que tomó en
apuntes no menos trascendentes. Vemos cuadros en los que destacall F.spaña nombre", dice don Ernesto y, continúa, "Hace profesión
figuras egregias de nuestra insurgencia a partir de 181 O y hasta b de fe liberal y coordina el sentimiento de la patria con la

154

155

�universalidad de sus ideas al manifestar que él no lucha contra su
patria, ya que 'la patria no está circunscrita al lugar en que hemos
nacido, sino más propiamente la que pone a cubierto nuestros
derechos". Y es que :Mina había visto, primero, cómo España habfa
sido intervenida por Napoleón y luego no tan sólo la debilidad de la
monarquía española, sino la corrupta corte y el absolutismo
aberrante de Fernando VII.
Temas de la Insurgencia, es otro de los importantes libros en la
bibliografía y en la vida espléndidas de su autor.

Fray Servando Teresa de Mier y la
secularización de la cultura virreinal

***

Arturo Soberón Mora*
Así, bibliográficamente recensiones a libros representativos del
INAII
maestro Ernesto de la Torre Villar, honro su memoria.
:Mi gratitud a I Íll1JJanitas, el benemérito Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León
por el espacio brindado; me complace saber, además, cómo dicha
publicación fue en diferentes oportunidades, tribuna para (¡ Ai\oDO EN Jl' NIO DE 1795 fray Servando Teresa de Mier sale
investigaciones del propio maestro a quien recuerdo; y, de repente. desterrado para Europa, es todavía un religioso dominico de ideas
abrigo también para trabajos de este discípulo suyo, el que firma; 1 comportamiento ortodoxo. Su primera herejía, motivo de su
como discípulo soy, igualmente -aun fuera de aulas-, de otro defenestración, la había cometido apenas el 12 de diciembre del
mo anterior, al predicar el sermón para celebrar el aniversario de la
nuestros queridos maestros: el Prof. Israel Cavazos Garza.
l'trgen de Guadalupe. En aquel glorioso festejo el padre i\,1ier, además
de refrendar con su prédica la preferencia de la virgen por los
llllericanos, intentó birlar a los peninsulares la coartada histórica
de justificar la conquista y colonización de América con la temprana
prédica del evangelio en tierras americanas. La naturaleza del
lfgUmento con el que el fray Servando llevó a cabo su cometido, en
presencia del virrey y del arzobispo de México, calificado en su
'.llomento por el propio José María Luis Mora como "no el más
acertado",1 respondía a la intención del dominico -quizá no
lislumbrada por éste con la suficiente claridad- de llevar hasta sus
'Dirección de Estudios Históricos, l!\1AH.
· José '.\la.ría Luis Mora, Obras Co11ipletas, vol. 8, Iillian Bnseño, Laura Solares y
~ta Suárez (Invesugación, recopilación, selección y notas), México, Instituto Mora~EP, 1988, "Necrología del Dr. l\lier'', p. 175.

156

157

�Arl11m So/Jmj,,

últimas consecuencias el tono de rivalidad que se había dado en los
últimos años entre criollos y penínsulares en el marco de la
celebración de la Virgen del Tepeyac.2
La base argumental del referido sermón la sintetizó el propio
fray Servando en la siguiente cita de su correspondencia con el
cronista de Indias Juan Bautista l\luñoz:
Mi sen11ó11 se reduce a decir q11e la 1111agen de G11adal11pe había tenido rnllomd
cerrillo de Tepf()·act1c, lk1111ado por eso To11a11tzi11, o de 1111estra madre)' sniora,
desde q"e Q11etzalroh11at/ (q11e quiere decir Santo Tomás,_y los indios /fumar
taf!lbié11 Santo Tomé, como los de One11te) le había a111111ciado el f..l'angtli4
Q11izá los cristianos la escondieron delf11ror de los apóstatas, mando laf&gt;em.f!IJ'
m1el111mte H11e111ac rey de T11/a,y la tirgen ,¡pareciendo a]11a11 Diego en 15JI,
emió s11 a11tig11a illlag,;11 al obispo, ma11da11do reedificar/e SI( ten¡plo, etc., confa
a la tradición.

,\lora

que suscitó el sermón de marras, magnificado por el arzobispo I laro
con el fin de generar un ambiente de opinión favorable a su reacción
al mismo, igualmente desmedida, pocos de los numerosos familiares
conocidos del padre 1fier -temerosos de las consecuencias- se
atrevieron a dar la cara a su favor. Antes bien, la ocasión resultó
propicia para que antiguas rencillas y diferencias personales,
generadas) alimentadas por la ya entonces descollante personalidad,
controversial y provocadora del padre Mier -el contenido del sermón
pareciera carta de presentación-, abonaran en apoyo de la medida
arzobispal. Entre éstas últimas destaca la actitud mezquina del
provincial de la propia orden de los dominicos, quien prácticamente
dio el espaldarazo al edicto del arzobispo. 5
Decidida su suerte, fray Servando la asumió no como condenado,
smo como aquél al que le ha sido dada la oportunidad de poner a
prueba su entereza en las agitadas arenas de la vida. Partió para
España convencido de encontrar la forma v los recursos de
demostrar la injusticia de que había sido objeto, si~ sospechar siquiera
en esos momentos que el claustro dominico de México no volvería
más a ser su morada.
.

El arzobispo Alonso 0iuñez de Haro, hombre culto y de ~
olfato político, pero prejuiciado hacia los criollos, vio en el sermoo
del padre \lier una peligrosa blasfemia política, que el p~elado
convirtió en religiosa para lanzar contra su autor un fulminante
edicto en el que mandaba 1ncautar sus papeles } lo ponía bajo seguro
El accidentado y con frecuencia sufrido periplo que vivió Mier
resguardo en el aislado convento de las Caldas, en España, Por d por Europa y que se extendió por poco más de veinte años, le
desmedido plazo de diez años.4 Dado la proporción del escándalo permitió confirmarse en sus recelos antipeninsulares, enfrentando
sm ~regua las mil dificultades y escollos que opuso a sus gestiones
E.~cnbe d paJre "1.1eral crorustaJuan Bautista Muñoz en 1797: " .. .los sermo1ies&amp;:
Guadalupe en ~léxico 1- ..) se han conYerodo en disertaaones apologcocas co_nu:ib
españoles indianos, quc como no nacieron en esa creencia, y tienen mucho de rivaJiW
nacional, no cesan de objetamos las muchas dificultaJes que están saltando a la \1Sl1
Citado en "Cartas del Dr. f-1:,1,· St:1-Yando Teresa de ~úer al crorusta de Indias Dr.Jd1
Bauosta Munoz, sobre la tradición de Ntra. Sra. De Guadalupe d(; \léxico, escrita.~deik
Burgos, año de 1..,9..,", en Ernesto dL la Torre \rtllar, y Rarrnro r-,a\·arro di: ~
Te.rti111011ios hislórüosgl{a/41lupa11os i\léxico, Fondo de Cultura Lconomica, 1982, P. 758.

'lb1de111.
4

rrivindicadoras la burocracia real. Pero el prolongado exilio también

hbugó a revisar la percepción que tenía, como todo buen católico
~vohispano, del halo de justicia que podía ) debía emanar de la
tigura del monarca español, y de la solidaridad que podía esperar
tanto de sus hermanos de orden como de la jerarquía eclesiástica
en general. Los desengaños operaron en la febnl mente del dominico
-el cua] no fue ajeno a las ideas separatistas que )'ª circulaban en
\me.
nea por aquellos anos- como lentos pero seguros catalizadores

Fra, Servando nació en la ciudad de \fomerre} el 18 de octubrt de 1-63: T~
el hábito de la orden de los Predicadores , estudJó cn el colcgio de Porta Codi
Mexico. Rec1b10 el grado de doctor en teología. i\lunú en las habitaciones de pa]alJ&gt;
'\iacional, en donde el presidente Guadalupe \'ictona le había hecho su huésped,Ol Obr.

~ consccucn~ del sermón, así como el contexto en el que se dio, han sido amplia

ttmente analizadas por Edmundo O'Gorman cn l'rny Senwdo Teresa de Mier,
11
as Co ,ph'la.r. 1.1 1/eterodoxo G11,1d,1lllj)11110, TI., 1.dmundo O'C,orman estudio
i-tliminar1· selección di: textos), Méxtco, U, · \M, 1981, pp. 21-118.

182".

158
159

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Arturo Soberó11 Mora

7

que lo llevarían, en su momento, a asumir posiciones radicales.
Hasta antes de su destierro, el padre Mier había alcanzado cierta
notoriedad en los círculos intelectuales novohispanos por lo ágil de
su discurso y señalada originalidad en sus razonarnientos.6 Es así
que en las circunstancias del arresto inicial al que fue sometido por
el arzobispo Haro en su celda del convento de Santo Domingo, así
como en su posterior destierro, no encontró mejor arma que el de la
palabra escrita. Ya desde su propia celda blandió la pluma en lances
infructuosos cargados de erudición canónica: ''A la mañana siguiente
envié con el mismo superior un escrito al provincial, en el que le
extractaba ocho Bulas pontificias sobre nuestros privilegios ... ", e
insiste, "repliqué con otro escrito [al prior del convento] en que le
pedía se sirviese declarar por escrito si mi prisión era de orden del
arzobispo, como me había enviado decir, o de la suya si lo fuese.
Respondió ... que no quería."7 A partir pues de este memorable
instante el padre Mier hizo de la escritura parte consustancial de su
existencia misma, primero para organizar su defensa ante los
tribunales e instituciones españolas y después para expresar su
abierto activismo a favor de la causa independentista de México Y
la América hispana. Para lo primero escribió numerosos memoriales
y representaciones, la mayoría de los cuales permanecen inédit~s 0
se han perdido debido al encono con el que fue perseguido,
persecución que alcanzó irremediablemente a sus papeles per~onales.
Para lo segundo, fray Servando produjo los escritos más ongmales
y consistentes emanados de su pensamiento político. De entre ésto,5
destacan las dos Cartas de un americano a El Español sobre su número XIX,
publicadas en Londres en 1811 y 1812, su Historia de la Revolud!n dt
Nueva España (1813), obra que con las cartas se consideran la primera
Eo el mes de noviembre de aquél 1794, fray Servando predicó el sermón que
conmemoraba el traslado de los restos de Hernán Cortés a su nueva morada en d
templo del Hospital de Jesús, sermón que le valió elevado crédito entre los asistentes
al acto. David Brading, Los orígenes del 11acio11alis1t10 mexicano, México, SEP-Setentas,
6

1973, pp. 64-65.

.

.. ,

,

)

7 Fray Servando Teresa de Mier, ;\,femonas, Anroruo Castro Leal (ediaoo y prologo'
México, Editorial Porrúa, 1988, vol. 1-102. (en adelante se citará solamenteAfembfllJf.
vol. y pág.)

160

historia del movimiento insurgente americano, y la Memoria Políticolns/ntctiva, enviada desde Filade!fia en agosto de 1821 a los Jefes Independientes
del Anáhuac (1821), documento en el que, en vísperas del
entronizamiento de Agustín de Iturbide, expresa un abierto rechazo a
la monarquía como forma de gobierno.
En 1817, estando preso en las cárceles de la Inquisición, el padre
~lier escribió sus Memorias, las que se componen de dos partes: la
primera titulada Apología del Doctor A1.ier, la segunda, Relación de lo
q11e sttcedió en

Europa al Doctor Don Servando Teresa de Mier, después que
fl(e trasladado allá por resultas de fo actuado contra él en México, desde julio
dt 1795 hasta octubre de 1805. Aun cuando estas Memorias pueden
considerarse parte de la intensión de autodefensa -si se tiene en
cuenta gue toda la primera parte está dedicada a demostrar, entre
otras cosas, gue en su famoso sermón no negó la tradición
aparicionista de la Virgen, a replicar en forma minuciosa los
argumentos del edicto que lo condenó, y referir las amañadas
circunstancias en las que éste se dio- su contenido y la forma en
que están redactadas, sobre todo la segunda parte, pueden verse
también como el rompimiento definitivo de fray Servando con las
formas discursivas del sermón. Éstas en nada servían en su
denodada autodefensa y en su interés por lograr nuevos horizontes
expresivos. Por ello en las páginas de las Memorias, Mier rebusca la
expresión elocuente y novedosa, tal cual lo intentaría por esos mismos
años Fernández de Llzardi, y recomendaba en sus trabajos Antonio
de Capmany: "La verdad misma, realzada con la novedad de la
expresión, y el calor del estilo, da más valor a la justicia de la causa,
1 gana los votos todos del auditorio."8
En sintonía con lo anterior, 1Iier intentó también contemporizar
con las modas literarias de la época al escribir unas Memorias. Sin
duda, el periodo que tocó vivir al padre Mier -con la Ilustración por
un lado y el romanticismo liberal por el otro como fronteras
limítrofes-, significado por la vocación autobiográfica de sus grandes
protagonistas empeñados en dejar constancia de su paso por este
'!_osé Gómez de la Cortina, Diccionario de Si11ó11i111os Castellanos, México, Imprenta
de\ icente García Torres, 1845, p. 181.

161

�Arturo Soberó11 ,\Jora

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5. "

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mundo, marcó su impronta en el nervioso ánimo de nuestro
una mueca cargada de ironía. Pero amén del tono jovial con el que
dominico. Si acaso 1\,1ier no leyó la mayoría de las Memorias o
fray Servando registra sus primeras impresiones españolas, el
autobiografías asequibles en su momento, si tuvo conocimiento de
itinerario que describirá más adelante le descubre un mundo cultural
las más populares, desde las disímbolas y con sabor a intriga cortesana
que intuía y al que sólo había tenido acceso parcial en su tranquilo
de La Rochefoucauld (1613-1680) y el duque de Saint-Simon (1675pero intelectualmente censurado universo novohispano.
1755), hasta la elegante autobiografía de Edward Gibbon (1737El primer encuentro significativo que tuvo Mier en esa dirección
1794) y las escandalosas Confesiones de Jean-Jacques Rousseau (1712- se verificó en Madrid con el cronista de Indias Juan Bautista Muñoz.
1778).
Después de haber sido encerrado en el monasterio de las Caldas de
'
En todo caso, y al margen quizá de frívolas modas literarias, el donde se fuga y es trasladado al convento de San Pablo de Burgos,
padre l\1ier creyó necesario dejar constancia escrita de su causa iray Servando es trasladado a Madrid. 10 En las Caldas y Burgos, el
personal, con sus dichas y desventuras, y expresar a través de ella, rudo trato que recibe de sus hermanos de orden, incrementan su
con un tono de desenfado y cierta vena satírica, las razones de su mdisposición hacia la burocracia eclesiástica y comienza a adquirir
condena, acompañadas de una alegre crónica de las vicisitudes de bcerteza -no explícita pero dibujada en sus comentarios- de que la
su deambular americano y europeo. Pero sobre todo ponderó llegado Iglesia católica no es la pretendida institución monolítica integrada
el momento de decir la "verdad franca" -como diría Gibbon- y de por hombres humanamente distintos pero en mancomunada misión
"instruir a la posteridad -afirma Mier- sobre la verdad de todo lo religiosa. Antes bien -parece decirnos- se trata de una más de las
ocurrido ... para que juzgue con su acostumbrada imparcialidad, se mnumerables corporaciones seculares, en la que caben, como en
aproveche y haga justicia a mi memoria". En el ocaso de la vida, cualquiera de ellas los más extraviados intereses personales y
cuando los hechos de los hombres ya no pueden alcanzarlo, fray dominios ideológicos. Es entonces cuando parece adivinarse una
Servando decide encomendarse al juicio de la historia " ... pues aerta tendencia secular en Mier. Sus hermanos de orden dejan de
esta apología ya no puede servirme en esta vida que naturalmente serlo para él en tanto su ordinariez intelectual y espiritual los reduce,
está cerca de su término."9 En ese momento el padre 1\,lier cuenta ª su vista, a la condición de simples cortesanos con hábito. La
con cincuenta y seis años de edad.
experiencia, sin embargo, lo prepara para el encuentro con el cronista

\fuñoz.
Radiografia de un heterodoxo

Dice Mier que desde su encierro de Burgos comenzó a tener
El telón europeo se abre para fray Servando con su arribo al puerto correspondencia con Muñoz, aseveración que pone en seria duda
de Cádiz y a partir de allí da inicio a la narración de la segunda parte &amp;!mundo O'Gorman, pero aún así, la influencia que tendrá aquél
de sus Memorias. El tono antisolemne que aquí utiliza, le permite sobre el pensamiento de fray Servando será defmitoria. 11 U nos años
mostrar otras facetas de su compleja personalidad. Su mirada se antes Muñoz había recibido el encargo del rey de redactar la historia
posa, de manera espontánea pero siempre crítica, sobre caracteres del Nuevo Mundo, para cuyo objeto se dio a la ingente tarea de
nativos y escenas de la vida cotidiana, y si bien su juicio se mantiene recopilar toda clase de materiales sobre asuntos americanos. En
alerta acerca de todo aquello que considera forma parte de las razones 1794, aprovechando el acopio que había logrado de ese género de
que lo han llevado hasta esos lejanos sitios, nunca deja de dirigirle

9

!bid. T. I- pp. 223-240.
Obras Completas. El H eterodoxo G11adalupano, T. III, Edmundo O'Gorman
'estudio preliminar y selección de textos), México, UNAM, 1981, pp. 59-88.

Memonas, T. 1-3.

162

163

�Artmv SohNrín Mora

fuentes documentales) bibliográficas, redactó una "l\1emoria sobre
De Madrid, Mier se dirige a pie al monasterio del Escorial para
las apariciones ) el culto de , uestra Señora de Guadalupe",!' que
entregar al rey sus documentos, en un nuevo e infructuoso intento
leyó aquel año en el seno de la Real ,\cademia de la I Iistoria de
por lograr la revisión de su sentencia. Vuelve a ser encerrado en
Madrid. ,\ la rensión de las obras de autores como .\lariano Burgos en donde perpetra otra evasión, que el padre i\Iier se solaza
Fernández de EcheYerría ) Veytia, Miguel Sánchez, Luis Becerra en describir en sus ,Me!llorias adornada con ribetes de vistoso
Tanco, el padre Francisco Plorencia, Carlos de Sigüenza y Góngora, dramatismo:
fra1 Bernardtno dt.. Sahagún y otros, Muñoz llegó a la conclusión de
&lt;-1ue hasta mediados dd siglo XVII no se había tenido noticia clar.i
Un golpe de rayo paralizó por cuatro horas mis potencias, sentidos.
Pues vamos a perderlo todo, e.lije yo ... y comencé a arbitrar los
de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, por lo tanto no había
mee.Los de escapar ... Recurrí al reli!,&gt;1oso que me había ofrecido
forma de documentar los orígenes de la tradición aparicionista. La
sacar al principio ... me sugirió que podría descolgarme con el cordel
J\Iemoria de r.Iuñoz no serta publicada hasta 18l7, lo cual supone
que
formaba el catre de mi cama ... Con él atado de la ventana
&lt;-¡ue d padre .\fü:r no la conoció hasta esa fecha, sin embargo, dado
comencé a descolgarme en el punto de media noche, hora en que el
el sumo interés que tenía en la materia, nada impide suponer que
fraile cenúnela se retiraba con ocasión de los maitines; , rrúentras
pudiese haber consultado una copia manuscrita de la Memoria o
hubo ventanas en qué estribar, ba1é bien; pero después con el peso
que el propio cronista \Iuñoz, u otro personaje versado en el asunto,
del cuerpo las manos se me miaron, ) sin saber de mí, bajé más
refim:se a .\Iier los pormenores de su contenido, posibilidad nada
aprisa de lo que guisiera ... Acabé m1 volatería todo averiado ... y
remota pues como el propio .\1ier asentó en sus Afet1101ias, "Los
corrí hasta un cuarto de legua de Burgos, donde está el hospital de
europeos ni acá ni allá creen tal tradición [aparicionista]".13 L'na
los comendadores del rey, los cuales me ocultaron aquél día ... salí a
las ocho de la noche ... descansando de día, caminando de noche,
copia de la misma había sic.lo incorporada al expediente de ;\lier en
14
echándome
fuera del camino a cada ruido que oía, deba11éndome
aquellos días como prueba de descargo. Para el dominico, en última
con los perros que en batallones ocupan los pueblos; y tt:mblando
instancia, el juicio de .Muñoz era digno de todo crédito: "En España
de
los ladrones que capitaneados por ( :hafaldin desolaban a Castilla
sólo se trata con respeto a nuestro país de las minas de oro y plata.
la ,·ieja ... y tn1s pies y piernas se hincharon de manera que después
) por alguna rara casualidad se suele encontrar un hombre como
de dos noches de camino, tardé casi un día en andar una legua, hasta
'\Juñoz instruido en nuestras cosas." 15 Como quiera que sea, el pecado
llegar a un pueblo tres leguas distante de Torguemada, donde me
de la duda había sido inoculado en la mente del padre Mier, en su
puse a llorar. 16
ánimo la tradición apanc1onista se tambaleaba ame la certeza irrefutable
de los testimonios documentales; su ortodoxia comienza a mostrar
_Repuesto i\Iier de su osada fuga se traslada a Valladolid, "en
cuarteaduras y, en esos días de incertidumbre el destino está próximoª calidad de clérigo francés emigrado", sin embargo el furor de sus
ponerlo a prueba con prendas irresistibles: París, la llamada capital de
perseguidores le obliga a salir de i\fadrid, a donde se había dirigido,
la filosofía matcnalista, estaba al alcance de otra fuga.
1
con ayuda de algunos conocidos huye con identidad falsa para
\JcaJá de Henares. Sale ~Iier de Aragón e ingresa a ~aYarra protegido
ll l ,rnesto de la Torre \ illar , Ramiro :'\.avarro ck Anda, Teslimomo.r bulónfl1
por agentes encubiertos para finalmente ingresar a Francia un viernes
/!,11adal11pa11os, pp. 689-701.
de Dolores de 1801.
" Memorias, T. 1- p. 261.
14
lhid.1: I p. 251.
7
~ lhrd. T. II pp. 12- 1.,.
,; Jhid. T. 1- p. 270.
164

16'i

�Art11ro Soherón Mora

Fray Servando tuvo dos estancias en París muy cortas e irregulares
pero muy significatins, sobre todo la primera, que va desde el año
de su arribo en 1801 hasta su salida para Roma al año siguiente.
Regresa en 1814 para aparentemente retornar al cabo de unos meses
17
a Inglaterra, en donde había permanecido desde 1811.
Conocer la ciudad de París significó para fray Servando someterse a
un influjo secular inesperado. El primer impacto que resintió fue el ele
saberse religioso con hábito dominico en medio de una sociedad que
miraba con marcada sospecha a todo eclesiástico. Las Asambleas
revolucionarias, desde los convulsionados días de J\farat, Danton y
Robespierre, habían obligado al clero a prestar sucesiYos y
comprometedores juramentos, de los cuales sólo el de la Constituyente
podía ser aceptado por éste. Tal situación había llevado al clero francés
a un profundo proceso de polarización interna y descrédito social,
convirtiéndose sus miembros en individuos políticamente sospechosos
y en consecuencia perseguidos y con frecuencia ejecutados. 18 A esro
habría que agregar que si antes de la revolución el vestido marcaba las
diferencias sociales, a partir de la misma éste adquirió un significado
político insoslayable. 19 De tal suerte que si la elección de un determinado
atuendo pudiese verse asociado a una preferencia política, es fácil
imaginar la reacción ante la Yista de un hábito.
Para Mier este contexto le acarreo no escasas incomodidades,
pues atraído fuertemente por la "\ida cultural parisina, su condición
de religioso con hábito le embara7.aba asistir a los sitios públicos: ti
oficio por todaspartes me ceñía, -se queja- porque en r'rancia sería 1111 escándak
ver un clérigo en 1m teatro, en el paseo público, especialmente los días jestiros,
J aún en 1111 cefé.w Advertimos sin duda alguna que en todos esos

sitios fray Servando fue un asiduo concurrente en las estancias que
tuvo en París:
Es cosa muy ~otable en París porque es lugar de /,a concurrencia general, lo que
se llama Pala.is-royal fom,ado en el antig110 jardín del palacio del dr1q11e de
Orleans. _E: rm cuadro de galerías, con habitaciones encima de soberbiafachada,
Y en medio arboles,formando 1111 paseoy jardincitos deflores ... En s11s col11mna.s
se ponen todos los avisos de obra.s, novedades &amp;,y en sus tiendas... se vende lo
más p11lido en todo género aun de libros.21

,Los cafés parisin?s, por otro lado, parecen haber sido los refugios
mas frecuentes de Mier. A través de la prensa que estos establecimientos
porúan al alcance del público , podía estar al tanto de los acontecimientos
mundiales, muy particularmente de los sucesos americanos.
En medio de este perturbado e incómodo contexto fue recibido fray
Servando por el obispo Henri Gregoire, quien encabezaba al clero
constitucionalista francés y además era la cabeza visible del movimiento
ianse_~s~-22 Sensible Mier, dada su condición de convicto político y
edes1ast1~0, a doctrinas y posiciones políticas que le permitiesen exculpar
~- e~anaparse de su situación, su simpatía por el obispo Gregoire era
~'lta_ble. Sobre todo el horizonte histórico en el que se instalaba el
tanse~smo francés, el cual se refugiaba en las premisas de la Iglesia
pnrruuva para soslayar las prerrogativas de la llamada "monarquía
p-apa.1", eran puntos de gran atractivo para Mier. No así quizá o, por lo
menos no tan convincentemente, el combate a los jesuitas autodeclarados defensores del Papa-, que implicaba el asumir una
21

lbid. T. IJ p. 53.

jansenismo se ubican en el siglo ).,_'VII con la publicación
de la obra Ag11stin11s del teólogo católico flamenco Comelio Jansen la
· ·
n regali sta y galicana 9ue publicitaba
el obispo Gregoire se desprendía de' la
~=!amación ~ue hicie~on los obispos de Francia en 1682, según la cual, el poder
rtc=ral era mdep_endientc del poder espiritual. Además, los obispos podían
_ar las declaraoones del Papa en asunto de fe hasta 9ue un concilio general de la
5
l~e ia los confirmase infalibles. Los jesuitas, defensores naturales del Papa
llUtJu
1
.
.
,
eron e combate frontal hacia los autores 9ue simpatizaron con dicha postura
1!0s en
·
·
· h ard Herr, Espatiay la revo/Nció11 de/siglo &gt;.1 'JII,
E que~ron d e Janserustas.
Ric
.lena f·ernandez Me! (traducción), Madrid, Aguilar Ediciones, 1975, pp. 12-20.
!!Aun9ue los orígenes del

,- José Eleuteno González, Biografía del bme111érito 111e.-x:irano D. Semmdo J'ematk
,\Jier \oriega J Guerra, (ed1c1ón facsímil de la de 1876), '\uern León. Gob1crnodel
Estado-uA~L, 19.,8, pp. 329-366.
Pierre Goubert, Histona de Inmria, \1arta Carrera\' ~larga J.atorre ~traduccióo
Barcdona, t~Jitorial Crítica, 1987 , cap. Xl\.
19 Lynn Hunt, "l,a nda privada durante la Re,·olución l rancesa" en PlulipP'
Anes y Georges Duby (dirección), Histona de h ndaprimda, Franrn,co Pére7 Gutic:aez
y Beatriz García (traducción), T. 4, ;'\ladrid, Tau rus Ediciones, 1989, pp. 24 28.
.,, .\fe111orias, T. II p.30.

166

tn 1_~40
1t!SIO

167

�Art11m \oheró11 ,\lora

posición jansenista. Fray Servando venía de una sociedad, como la
novohispana, en donde la labor educativa desarrollada por los
ignacianos hasta antes de su expulsión en 1767 había dejado una
honda impresión. Una percepción similar observó en su visita a
Roma, lo que le llevó a ver con cierto respeto el ascendente
intelectual y pedagógico jesuita:
"Los jesuitas son en el mundo los agentes de Roma. Ellos le atraían
con el Colegio o Seminario romano y el Colegio GermánicoHungárico la más lucida juventud de Italia y Alemania ... no dejaban
de enseñar todavía, y componían casi toda la literatura de Roma.
Esta orden. _.profesa ... las Bellas Letras ... sin que las demás órdenes
les puedan competir, porque han abandonado las humanidades que
son el fundamento de escribir bien."23

Y reconoció igualmente la gran influencia que mantenían en el
medio burocrático eclesial: "casi todos los consultores de los
cardenales eran ex-jesuitas." A la sensación contradictoria que le
reportaba este antecedente, se sumaba el hecho de que varios de
los personajes de envergadura intelectual con los que había tenido
trato en su destierro eran o habían sido jesuitas, como el lingüista
Lorenzo Hervás ) Panduro, el historiador Juan Francisco Masdéu 0
el literato Pedro Montengón; y si esto no le incomodaba tanto como
el uso del hábito por lo menos le llevaba a cierta moderación.
La simpatía pues, que tuvo fray Servando por el obispo Gregoire,
no pasaba por alto la fama política que éste se había construido a
partir del papel protagónico que tuvo en la Asamblea actonal al
jurar la Constitución civil de 1791 que, entre otras cosas, delegaba
en la masa del electorado la elección de los obispos.24 "1\bogado
n ,\fe111onas, T II-105-106. En otro pasaje abunda en los reconocimientos: "Porotr.l
parte, sus costumbres son buenas, porque como el número de sus profesos es mm
corto, y sólo profesan en edad muy provecta, siendo todos los demás estudiancesque
sin darles razón ni otra ceremonia ponen en la calle cuando se les antoja, el número&lt;Jllf
queda es escogido."
~• Antes de la Constitución los obispos sólo eran electos por los sacerdotes.
David Brading, Los orf.~enes del 11aao11alismo 111e:..-icano, p. 83.

168

universal de los oprimidos", como le llama Brading, Gregoire
mpresionó a Jlvlier por su interés en la obra de Bartolomé de las
Casas a favor de los indios americanos, de cuya obra el segundo
editó una versión francesa en la que -como lo hiciese por razones
parecidas Francisco Javier Clavijero en su obra sobre la historia
mrigua de México- rechazaba las acusaciones de Paw, Robertson y
Raynal de haber sido Las Casas el introductor del esclavismo
1mericano.25 En suma, los principios republicanos que pregonaba
Gregoire, tanto para el Estado como para la Iglesia, fueron para Mier
elementos que coadyuvaron a moldear su mentalidad revolucionaria y
1 definir, en consecuencia, su actividad política a favor de la
Independencia de México y su transformación en una República.
El repudio de Mier por la autoridad papal, reforzado por las ideas
11nsenistas en general y la influencia del obispo Gregoire en
particular, seguramente lo impulsaron a su decisión de secularizarse,
¡iero también cabe pensar que, dada la ya señalada incomodidad
del hábito, esa decisión atendiese igualmente a razones menos
¡xilíticas y solemnes, como la dificultad misma que encontraba para
desplazarse socialmente -por lo menos en el ambiente europeo de
esos años- con entera libertad. Facilitar su defensa era un buen
ttgumento, pero ¿acaso no lo era también el poder asistir, sin padecer
miradas inquisitoriales, al teatro, a los cafés, los paseos públicos, al
Palais-royal, los cabarets o simplemente leer los almanaques de las
cortesanas?
Paradójicamente, la condición de fray Servando de religioso
regular extranjero y además teólogo versado, le permitió lograr una
relativamente rápida integración al ambiente de la sociedad parisina.
,\J poco tiempo de su estancia en la ciudad, después de hacerse
notar a través de una supuesta réplica al historiador Volney y habida

i,

Dice i\lier. "El obispo de Blois, Gregoire, mJ amigo , famoso defensor de los

lk'gros y pardos, sospechó la calumnia contra el obispo Casas, y en 1801 dio a luz en París
Sil elocuente apología sobre este particular", Escritos inéditos. 11-aJ· Sml(111do '/eresa de .\fiu;

J\L .\.fiqud I Verges} Hugo Díaz-Th0me (Imroducoón, nocas y ordenación de textos),
\léxico, INEI IRM 1985, "Idea de la Constitución dada a las .\méricas por los reyes de
F,1paru¡ antes de la IO\'asión del antiguo despotismo", p. 319.

169

�,t,111m Sohtm11 ,\lora

~

c.

e la escasez de sac&lt;.:rdotes pro\·ocada por el procc~o
cuenta ·d
· encargad a a n, 11.er la parroquia e.le Santo Tomas,
· l fue
revoluc1onano, e
c.l p , oficio que por lo menos
- en el centro e ans,
ubicada en esos ano~ .
, d
al tener que aprender prácticas
le reportó una expenenc1a no\ebosa, h,mbrado segu'n nos cuenta.
.
. .
1 q e esta a acosll.u.u
,
litúrgicas d1s1111tas a _as u
d s americanos con quienes
co faltaban trasterra o,
Por otra parte, tampo
'
_ s· , Rodríguez * con quien
.,
mo el cara9ueno imon
,
entablar re1ac1on, co
U
\1 tiempo que se
,
l
la enseñanza c.lel caste ano. ~
monto escue a para
~
de haber hecho -hasta el momento
ufana de tratar a Chateubnand )
1 /. E
fin \lier se
traducción e.le su obra /1/a a. n
,.
sin prueba alguna- una
.
i.
.
del momento conoce de
f
del ambiente uterano
'
mueve, se m orma
. d
. editorial y está al tanto de
cerca los \ ericuetos de la gran m ustna
. .d d no le impide
· 1ac10
· , n. Toda esa act1V1
l .d as políticas en circu
. a
. . le
as I e
dí de todo lo concerniente a su patna,
además mantenerse al a .
. , de los Estados l.Jnidos
.
b
la reciente cxpans1on
.
inqweta so remanera
. . . , de la Lwsiana a Francia
.
1·ada con la adqwsic1on
hacia el sur, impu s
-, . " h
esto su fuerte clayborne
rotet1co·
an pu ·
'
y consternad o, expresa P
. bl....
de Texas No tardarán
'
1
de nuestras po ac1ones
.
a sesenta eguas
. . internas del Oriente y
Ch o en hacerse dueños de las provincias
mu
,
al" 26
llegar hasta ~léxico por ra7.0n natur .

•
d la secularización
La lengua y l~s nesgos e a fra Servando su \'Úlculo permanente
La prensa } los libros fueron par
)
.
e.le acceso a otras
. 1.
al · al que las herramientas

con la patna e1ana,
tgu .
.
d .
dante \ ad,,accntt:.
l l
ec1ar su mun o circun
,
,
formas de entenc er a y apr
. .
d . fuentes constantl'5
No extraña por ello que la lengua haya_sic.l_o una e sus l . ctico.
.
l lano academ1co como en e pra
.
de escruuruo, tanto en e p
. d secular de 11ier se nutna
Debe ins1stme entonces que la ~ura a allí la constante atención
invariablemente e.le la palabra escrtta, de . 1
nes intelectuales
ue el dominico resen·aba en sus textos e me ag~c•o . desde los
q
. Su interés en el mismo iba .
a los asuntos del lengua1e.
- l en París y ¡jsboa.
temas gramat1ca1es -"Yo profesé la lengua
· espano

ª

. Ro J rigu
. ez fue pn:ceptor d t: Stmon Bolh-.U.. ( orno es bien conoc1Jo, Stmon
\lemonas, T. Il- P· 2?.

170

he meditado mucho sobre ella, he 11egado a fijar su prosod1a ... "-,2'
hasta aspectos relacionados con la más exacta y ordenac.la expresión
del pensamiento. lngwetudes gue, junto a las de la elocuencia, la
originalidad ) eJ \1gor expresivo, coincidían en J\1icr como parte de las
preocupaciones lingüísticas del penodo. A Mier le importaba igualmente
la puntualidad semantica de la expresion ) toe.lo aquello que las
diferentes lenguas, a traYés de su C\ olución histórica significaba para el
pensarrúento. Lengua ) sociedad, lengua ) política, lengua y literatura
eran para fray Servando atados constantes en su forma de ver y entender
el mundo. No resulta casual así que fuese el primero en señalar, en su
momento, los empeños de los estadounidenses por apoderarse
tempranamente del gentilicio americano, r por ese sólo acto dejar al resto
de las sociedades continentales como especies subalternas o sociedades
de arribada tardía, o de menor cuantía, a la tierra prometida.28
La palabra y la forma de asumirla es también acto político, i\Iier
rs perfectamente consciente de ello y lo señala tal cual, secamente,

rn aquellas acciones en que, a su jwcio ) bajo la imposición de la

kngua ajena, se violenta la trayectoria histórica de una sociedad.
Su amada República del Anáhuac o México, le ajusta bien para ejemplificarlo ) trae a colación la nomenclatura que los conquistadores
unpusieron a las poblaciones mexicanas, dice Mier:
.. .la hipocmía de los co11qmstadrm,s, iv,po111mdo a todos los ll(t¿,ares flomhrrs de
saflfos, com7rtió 1111estmgeogrqfla en cale11dono y 110 p11ede11 e11/011ar 1111?glÍ11 ca11to
filies/ras m11sas sm 111e-:zf-!ar las leta111as.
tsto h11biera sido tolerable efl htgam de 1111era Jimdadó11, col/lo en los Estados
Unidos;pero enln! 11osotro.r ha11 .1ido rarísimos,}' los 110111/Jrrs q11e le111a11 m, \!e.\.1co
lospHehlo.r e:-..plimha11 s11 situación topogrijica, srfSprod11ctos opasa¡e.r de SH historia.:!J
' Afirmación dd paJn: :\fo.:r en dos textos: (artt1 de despedid,, ,, los 111e."\1r,1110.r.
l'.Jtrita desde d Castillo de f. .f11a11 de L /tia por el U D. \emmdo Tmsr, de M,er "\onegr1 y
CNara., !mpreso en Puebla en la Imprenta l..tbc~al de D. Pt:drn Garmend1a, 1821, p.
~i·tn d ".\Iaruficsro ;ipologético del doctor dn, Sen andoTeresa de.: \fier" en / :.rmtos
~ito;_ l ·rtl} \enm,do 1'ere.rt1 de ,\lier, p. 137.

1 ""Sobre los nombres antiguos y modernos Jt: las Amcricas", en Fra, Servando
ettsa de: \Itt:r Obra.r ( .0111pleta.r. H - / LI for111acir111 de 1111 R.1:¡,11blic,1110,Ja1me Rodngucz
'l.ílntroducc1ón, recopilación,, nocas) ~fcXJco, e::--, \:\f, 1988.
"lbu/. p. 82.
.

171

�Art11ro Soberó11 Mora

~

lle'
(

,,e
,;

-;!

:::
.:;;

..,

Esta posición la defendió el padre Mier con invariable energía
hasta su vejez. Su Carta de despedida a los mexicanos, escrita cuando
estaba preso en los calabozos de San Juan de Ulúa en 1820, en
víspera de ser deportado a Europa, Mier la inicia con un exhorto a
los mexicanos para que se empeñasen en conservar el uso de la
letra x en la escritura de los nombres provenientes de la lengua
náhuatl y que no permitieran la sustitución por la letra j. Las razones
ortográficas que esgrimió la Real Academia de la Lengua española
al dar a conocer esos cambios en 1a octava edición de su Ortografía,
eran para 1'1ier inaceptables.30 O'Gorman señaló en su momento
que los motivos para rechazar tal medida, más que de índole
ortográfico, tenían que ver con una posición de orden nacionalista
con la que fray Servando, por partida doble, desconocía por un lado
las normas de la Academia de la Lengua española por su calidad de
extranjera31 e intentaba, por el otro, reivindicar el pasado indígena
señalando el agraYio que, a su juicio, sufrirían los nombres mexicanos
en su tradición fonética indígena original -empezando por el nombre
mismo de México-, al sustituir una letra por la otra. 32 En esos años
el jesuita Lorenzo Hervás y Panduro, después de varios encuentros

con los ce_nsores de_la Inquisición, publicaba su Catálogo de fas lenguas
~ las_ nacione~ ~onocidas y numeración, división y clase de éstas según la
di~ersidad de _idiomas y sus dialectos (1801), en la cual establecía una
pnmera clasificación de las lenguas amerindias, y que seguramente
fray Servando leyó con atención. 33 El reconocimiento académico
de las lenguas
indígenas americanas implicaba, de hecho, un
. .
reco~ocuruento político a esa tradición lingüística.
. Bien ~e confirma gue Mier compartía con la mayoría de los
literatos ilustrado~ de ~cios del siglo XIX, el concebir al lenguaje
corno ~a herratn1enta u:nprescindible para acceder y reproducir las
formas s1mples _Y co~p!ejas del pensamiento. Más aun, cada pueblo
hace del lengua¡e un idioma propio y distinto de los demás, el cual
responde a. una ~ormación histórica en particular y le asigna, en
consecuencia, caracter y personalidad. Estar al tanto de los orígenes
~ e~o_lución de las diferentes lenguas, formaba parte entonces de la
abilidad que debían desarrollar para su manejo más amplio v
acle
·
c_uad o. Mier no era a¡eno
a estas premisas, antes bien, lasJ
consideraba parte de su abono intelectual. En su accidentado tránsito
europeo tuvo infinidad de ocasiones de entrar en contacto con las
diferentes lenguas locales. Ve, escucha distintas lenguas los
dife~entes acentos d e una nusma,
·
' y
relaciona, saca conclusiones
ex?lica: tratándose de lenguas romances -nos dice-, el latín es el
0
ngen de todo, y en un arranque de erudición añade:

31' El argumento de la Academia es el siguiente: " ...para la escritura el sonido fuerte o
gutural de la x ... confundiéndose con el de laj y el de lag en las combinacionesge,g,, se
ignoraba, o dudaba a lo menos, con cual de estas tres letras se había de escribir una roz
como page o !}gote. La Academia, persuadida de que cada sonido debe tener un_ solo
signo que le represente, y que no debe haber signo que no corresponda a un sowdoo
C~mo la le~gua la~~~ era la lenguageneral en Espana, Italiay Francia,y estos
arriculación particular, ha reducido la xal sonido suave que áene en las Yoces ex(Jlll(I,
reznos es~umeron dzmdzdos en muchaspeq11e1ias soberanías, después de la invasión
exension, excita,; y que tuvo en su origen cuando la tomamos de los laános...y ha
de los, barbaros del Norte, fueron corrompiendo en cada una de diferente manera
trasladado a laJY a lagen sus casos respecávos las Yoces en que la xsonaba con la fueri;i
el latin,y adoptando muchos términos de los dominantes. 34
y aspereza gutural que provino de los árabes.", Ortografia de la úngua Castellana, compllfi/4
porla R.ealArade111ia cspa11ola, octava edición notablemente refonnada y corregida, Madrid,
h En sus Memorias el dominico no parece religioso, habla como
en la Imprenta Real, año de 1815, p. XIV-1..'V
1
i, "En el Diccionario de la última impresión escriben México -dice I\Iier- coa
ombre de mundo, uno de sus modelos es Alejandro de Humboldt
según he oido, y en la úláma de la Geografía quieren que se escriba con g como VOi
llla
.. , .obra de Hervás fue posteriormente de gran utilidad para las invesógaciones
de incierto origen. J\iosotros que lo sabemos, escribamos siempre México, sUl hact'l
Yoto de obediencia a los caprichos de una Academia extranjera." Carta dedespeÁÍM' ~sacas que llevaron a cabo Manuel Orozco y Berra y Francisco Pirnentel. Bárbara
dt \l~ntes, Len~uaspara unpasado, huellas de una nación. ÚJs estudios sobre /mguas indígenas
los mexicanos ... ,", Nota del Autor" s/p.
12 Edmundo O'Gorman, /-;,/pensa111ie11to político del Padre Mier, México, U01,-\,\I.
'¼ exico en ~I siglo XIX, México, Plaza y Valdés-Cooaculta-lNAH, 2002, pp. 48-56.
Memonas, T. II- p. 69.
1945, Prólogo.

172

173

�I,

.,

1

a quien trató y admira pero no corteja. Es ma~ bien un r~ferente
notable de un ámbito secular del que Mier se siente parte mtegral.
Por eso en sus observaciones, discurre y señala sin complejos. Su
experie~cia y vastos conocimientos le permiten sentirse investido
de autoridad intelectual y moral para marcar la pauta, entre otras
cosas en asuntos relacionados con la lengua castellana y sentencia:
"los :nadrileños son los que peor hablan el castellano." Pero por
otra parte su pretendido academicismo ~e ~eja arras~ar por acervos
rencores anti.peninsulares y entonces Mier mcurre visceralmente en
el estruendo verbal:

el lenguqje del pueblo madrileño anuncia lo que es, un pueblo el más gótico
de España. Una calle se lhma de arranca-culos, otra de tentetiezo, una ~
mqjaderitos anchos, otra de mqjadentos angostos. Uno vende leche,)' gnta
¿quién me compra esta leche o esta mierda?35
Los madrileños, con todo, no son los únicos destinatarios de sus
mordaces dicterios; los aragoneses hablan, según el dominico, muy
feo y golpeado. De tal suerte que en los sitios haci~ donde las
tribulaciones de su defensa legal lo llevan, se da un tiempo para
reparar en la lengua oral; en su prisión de Sevilla tuvo por carcelero
menor a un "tozudo a quien llamábamos rompiendas, -dice- ~orque,~J
viZfaÍnos por decir calzones rotos o rompidos, dicen calzones rompzendas.. ·
En lo que respecta al lenguaje escrito, las observaciones de Mier
no son menos punzantes que con el hablado. Critica, sobre todo, 1~
deficientes traducciones que en su momento se hacían en Espana
de los numerosos autores franceses e ingleses, principalmente, que
dominaban la escena cultural. Señala sobre todo el hecho de que, la
.. al
mayoría de las veces, lo~ traductores ~o respetaban el t~xto ~n~
y lo mutilaban o cambiaban el sentJ.do de su conterudo, s1 ac. 0
éste era desfavorable a algún aspecto de la cultura o la políll_ca
españolas.37 Así, Hugo Blair en su versión española, nos dice Mier
35

Ibid. T. IJ- p. 160.
lbid. T. II- p. 236.
r 1bid. T. II-pp.185-186..

36

174

Art11ro Soberón Afora

con sorna, tiene un discurso más florido que en su lengua materna.
Del ojo crítico de Mier tampoco escaparon los diccionarios,
herramienta indispensable para todo el que escribe; el que produjo
la Academia de la Lengua era "sumamente incompleto" y mucho
más -pensamos- si cambia la x por la j, "la correspondiente latina
muy mala".

De la monarquía a la república
La segunda estancia que tuvo el padre Mier en París en 1814, se dio
en un contexto político europeo y americano muy diferente y en
condiciones, para nuestro personaje, muy distintas en todos sentidos
ala primera: las tropas francesas habían invadido España en 1808,
orillando a Carlos IV a abdicar a favor de Fernando VII éste
'
abandona España y provoca, con ello, una crisis de legitimidad
política de grandes repercusiones, tanto para la península como para
sus posesiones ultramarinas. Producto de esos acontecimientos en
Nueva España cunde el nerviosismo entre los funcionarios; el v~rey
lturrigaray, tocado por la ambición, vacila en las decisiones políticas
1
' es depuesto por la oligarquía económica asociada a los intereses
peninsulares: la inconformidad criolla se profundiza. Dos años
después el cura Miguel Hidalgo y Costilla se apresta a encabezar el
movimiento insurgente mexicano, en forma casi paralela a la mayoría
de los levantamientos libertarios que se desataron en la América
española. Mientras tanto en España la Suprema Junta Gubernativa
del reino, en ausencia del rey, convoca a las Cortes "generales y
extraordinarias", a las que asisten por primera ocasión diputados
atnericanos, quedando instaladas en febrero de 1811.
En el mismo lapso, fray Servando había viajado a Roma y logrado
Su secularización de la orden dominica en 1803. En 1804 padece
nueva prisión en Madrid; escapa y vuelve a ser apresado en Cádiz.
Con su probada habilidad para embrollar a sus carceleros, se fuga
de su encierro en Cádiz para trasladarse a Portugal donde permanece
tres años fungiendo como secretario del cónsul español en Lisboa;
se desempeña, al igual que en París, como profesor de lengua
castellana, al tiempo que predica con éxito entre judíos y atiende a

175

�/1

•

Arturo Soberó11 Afora

los militares españoles presos de las tropas francesas. En
reconocimiento a su labor se le incorpora como capellán del ejército
español que combate a las fuerzas invasoras. Su experiencia castrense
no resulta afortunada y lo capturan los franceses, pero se fuga de
nueva cuenta. Hacia 1811 se traslada a Londres con el fin de "defender
por la prensa los derechos de su patria." ~e relacio~ con el ~po de
americanos que allí trabajan a favor de la msurgenc1a de sus paises de
origen. Su acercamiento al argentino Carlos Alvear le lleva a formar
parte brevemente de la logia que éste funda para agrupar a los amencanos
insurgentes. En las reuniones de ésta conoce a los ~ep:esen~tes de la
Junta Revolucionaria de Caracas, integrada por Stmon Bo~va~, Luis
López Méndez y Andrés Bello, entre otros.38 Lee con deterunuento a
Thomas Paine, se interesa por las tesis utilitaristas de Jeremy Bentham,
no es ajeno a las doctrinas del derecho de gentes de Vattel. En 1814 se
traslada a París por lapso de unos meses y retorna a Londres en donde
permanece hasta 1817. A partir de su ingreso a Portugal, Mier interrumpe
desafortunadamente y sin razón aparente el relato de sus Memonas.
Entretanto los hechos se suceden con gran rapidez, pero fray
Servando se da su tiempo para asistir en París a las tertulias del
obispo Gregoire con quien refrenda lazos de amistad y su vigente
adhesión a las ideas jansenistas que el obispo defendía. En e~ta
ocasión se hace acompañar por Lucas Alamán, quien trata a :Mier
con abierta simpatía, casi podría decirse con admiración. No es ?ara
. . de laRevo,ucton
'., . . • boel
menos Mier llega a París con su Hzstona
a¡
'
·
·
'
·
llegado
0
1
brazo, obra que Alamán tendría a a vista ~~ pnmer termlll . , de
el momento de escribir su propia vers1on de la revoluc1on
Independencia mexicana.39 De hecho, esta obra era el producto del
-18José R. Guzmán, "Fray Servando Teresa de Mier y la Sociedad lautaro", en.AnJJ

trabajo intelectual y del intenso activismo político -a favor no sólo
del movimiento insurgente de México, sino de todos los que se
debatían en aquellos años en los virreinatos americanos- que fray
Servando había estado desarrollando en su estancia en Londres.
Era también el producto de la relación que entabló en esta ciudad
con José Blanco White, uno de los más conspicuos personajes
españoles del periodo. Entre 181 Oy 1814 Blanco redactó en Londres
un periódico titulado El Espanol, publicación en la que hallaban
l'ecindad ideas y miradas políticas de origen aparentemente inconexo:
unas -haciéndose eco de las tesis románticas del periodo que tendían
a ideruizar el pasado histórico- hurgaban en la literatura medieval
en busca de la naturaleza española; otras, promovían formas de
gobierno de orden constitucionalista, caracterizadas por un ejecutivo
fuerte y, en otras más, Blanco se declaraba partidario radical de los
movirrúentos independentistas que en esos años libran las sociedades
americanas; escribe en El Español: "El pueblo de América ha estado
trescientos años en completa esclavitud .. .La razón, la filosofía ,
claman por la Independencia de América."40 A este periódico remite
fray Servando sus dos Cartas de un americano de 1811 y 1812, en las
que por vez primera hace pública su militancia a favor de la causa
insurgente, y niega los orígenes jacobinos que se imputan a ésta.
Finalmente, la Histona ... del padre Mier es, asimismo, el trabajo
en el que se perfila en su simpatía por el régimen constitucionalista,
rsi bien aun vacila en decidir entre la forma de gobierno republicana
0
monárquica, en los años siguientes su definición por la república
no dejaría lugar a dudas. 41
Instalado nuevamente en Londres, fray Servando reactiva sus
relaciones con el grupo de americanos insurgentes; conoce a

de/Instituto Nacirmal de Antropolo/}a eHistoria, 7ª. Época, (1) 49, México, 1969, P· z~s..
, 9 AJamán elogió sin reservas la obra de fray Servando: "Esta obra, ~crita con e!eganoa,
«i Cfr. Marcelino Menendez Pelayo, Historia de /Qs heterodoxos españoles. Regalismoy
Ydispuesta con mucho artificio, será siempre apreciable por la mulotud de nooaas ~ tllCicfupedia, Arturo Farinelli (Prólogo), México, Editorial Porrúa, 1983, p. 355.
11
. d e qu~ se ocupa, de1aou"
contiene y por el talento con que el autor trata las
. mateoas
.
Estos conceptos los dejó asentados por vez primera el padre tvlier en su Hisroria de
aparte de todo lo que es hijo de las circunstanCJ.aS y obra del espirm~ de parod0 que bP.tvolt,dón de l~11eva España y en el ManifiestoApo/Qg/tico, en los cuales se haáa eco de las
reinaba en el momento." Lucas Alamán, Hisroria de ~éxico, desde /Qs p,~9:eros 111~'111~ lleas que al respecto había expresado el abate de Pradt, el cual sugería que la Nueva
queprepararon su Independencia e11 elaño de 1808 hasta la pocaprese11te, (edioon facsunil
F,IJ&gt;aña debía convertirse en una monarquía constitucional. Fray Servando Teresa de
de 1849), México, FCE-Instituto Cultural Helénico, 1985, T. I, p. 269.
lfier, Obras Co111pletas. W La ForrnacÍQf/ de l(fl Rep11blicano. Introducción.
176

177

�.Jrl11ro .\ohmJ11 Mora

Francisco Javier :Mina y se embarca con este en 1817 hacia los
Estados Unidos. En la nave que los transporta viaja también el
caraqueño Juan German Roscio (1763-1821), quien ese mismo año
publicaría en Filadelfia El trimif'o de la libe1tad sobre el de.rpotúmo. En
esta obra, Roscio entablaría un combate ideológico frontal contra qwenes
utilizaban la religión católica como soporte de opresión en las naciones
americanas. \cudiendo a los textos de las Sagradas Escrituras y de 105
padres de la Iglesia, Roscio construyó los argumentos que le llevaron a
replicar la teología que justificaba la conquista y do~nación de un~
pueblos por otros.42 Ya podrá adivinarse que las tesis del caraqueno
fueron de gran atractivo para Mier, quien para esos años no le eran
totalmente ajenas ideas parecidas.
Como se sabe el comandante realista Joaquín J\rredondo malogró
los planes de "t\,1ina y el padre Mier terminó confinado en ~s ~árceles
del Santo Oficio de México, sometido al embargo de su biblioteca)
papeles personales.41 Al ser restaurada la Constitución española e~ 1820
queda suprimida la Inquisición, entonces fray Servando es remmJo a
España después de tres años de encierro, pero en su escala en la I fabana
logra fugarse por enésima ocasión con ayuda de sus amigos amencanos
v se traslada a Filadelfia. En febrero de 1822 regresa a México para
~erse apresado nuevamente por el capitán del castillo de San Juan de
Clúa, último reducto de las fuerzas realistas. [jbcrado finalmente del
que sería su último encierro, se incorpora a la \ida política de la
emergente nación.
..
En los escasos ocho meses que esturn en Filadelfia, Mier pubhco
uno de sus textos mas importantes, la Mem01iapolítico-mstmcti1't1 (182l
· · en
} 1822). Se trata de un firme) extenso alegato a favor del rl'gim
· por la monarqu1a.
- Fn
republicano y su consecuente repudio
, este
·
texto Mier, c,omo Rosc10 ) otros intelectuales americanos hicieron
. . 1·is tas· dt
en su momento, de la mano de las arengas const1tuc10na

Thomas Paine, acude al ejemplo de las Sagradas Escrituras para
demostrar la inviabilidad histórica de la monarquía. 44 La fuerza de
las ideas conjugada con el resorte de la inconformidad social suele
ser a~tíc.loto poderoso contra ambiciones personales o e.le grupo:
lturb1de se coronó en julio de 1822, pero obligado por el
hantarniento de Santa-Anna en Veracruz } el rechazo social deja
el poder en diciembre de 1823.
Con la caída de Iturbide, Mier se incotpora a los traba¡os del Congreso
constituyente y en los debates que se llevaron a cabo en su seno insistiría
en su posición federalista, misma que había dejado clara en la Memona
Polítú:o-I11sh'11cti1'tl. Habían transcurrido veintinueve años desde la fecha
de su destierro y finalmente había logrado el reconocimiento de sus
contemporáneos a su dedicación por la libertad que ahora daba micio,
pero no ciertamente una cabal comprensión a sus ideas. Quizá por ello
!U muerte en 1827 "señala el comienzo -&lt;liria Alfonso Reyes- de una
luga convulsión nacional".45

La vida del padre Mier puede verse como un acto en continua
tculari7:ación en el que la Virgen de Guadalupe se transforma de acto

de fe en argumento, en palabra. "Con L\.fier no concluye, ciertamente -

afuma O'Gorman- la historia guadalupana y mucho menos la devoción
2

la imagen, pero sí su capítulo novohispano."46 l\fier -si se quiere mirar
ik esta otra forma mostró el rumbo de las prioridades nacionales. La
Virgen de Guadalupe seguiría siendo parte sustancial del alma nacional,
~ los intereses de la patria le antecedían.

"Dr. ~en-ando Teresa de :\ller, Me111ont1 Polilico-lnslmctim, (edición facsímil de la
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Ideas socioeconómicas de Morelos

Julio Zamora Bátiz*
SMGE

Introducción
WAIENTABLE ES QUE LA CONMEMORACIÓN del Bicentenario de

la lucha
insurgente por hacer a México una nación libre y soberana se haya
limitado a juegos luminosos y mojigangas. No se difundieron las
1ustificadas razones para tan larga y cruenta guerra y menos se
popularizaron los atinados y visionarios argumentos de los caudillos
que encabezaron.
Examinar, aunque sea brevemente, el ideario socioeconómico
de .Morelos es ejercicio de reafirmación nacionalista y de reiteración
del compromiso con las clases populares que debe tener la acción
de gobierno en nuestro país, cuestiones que hoy deben ser objeto
de cuidadoso análisis por los mexicanos ante una crisis que nos
agobia ya por un cuarto de siglo.
Morelos es, sin duda, el primer estadista de México; su esfuerzo
por organizar el nuevo país al tiempo que conduce la guerra de
• Presidente de laJunta Directiva de la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística
Economics (Williams College
1
1A, USA) y estudios de doctorado en economía (University of Texas, Austin,
tJc. en economía (UNAM), Master in Development

-'SA).

182

183

�Julio Zamora Bótiz

independencia, es comparable solamente al des~ro~~do por Juárez
al consolidar la república conjuntando la Const1tuc1on del 57 Ylas
Leyes de Reforma y por Calles al estructurar la administración del

,t_

.:,

país que surge de la Revolución.
_
, _
No se puede entender el actuar polític~, _soc1~ y econorruco de
Morelos, tan importante como su gesta militar, s1 no se conoce la
situación económica de la Nueva España al iniciarse la Guerra de
Independencia. Para valorar adecuadamente la visi~naria la~or de
Morelos conviene extender un poco el análisis a los pnmeros anos de
la vida ~dependiente. Se pueden así entender el confli~o ~etonador
la lucha independentista, así como la génesis de la peculiar alianza que
formalizó la independencia.
Es en este contexto amplio que se agiganta la figura de Morelos,
estadista e ideólogo del México que busca la justicia y la libertad.

un nuevo enfoque en las relaciones con las colonias, tratando de
promover la industria, reduciendo las atribuciones de los gremios y
aplicando --con retraso respecto a Europa- una política mercantilista.
Es por ello que en 1778 expiden la Cédula de Libre Comercio, que
unplicó daños a los grandes comerciantes de la Ciudad de México y
\'eracruz y que fue un incentivo para los comerciantes de las demás
provincias de la Nueva España. Por otra parte el nuevo enfoque
económico intentaba facilitar el incremento de la producción
doméstica y la llegada de productos no españoles en navíos de otras
naciones. Esta ruptura de las cadenas económicas tradicionales
generó problemas y no fueron sustituidas fácilmente, lo que detonó
una serie de años con una economía en crisis, que llegó a su punto
más bajo cuando entre 1808 y 1809 la sequía afectó los cultivos del
Bajío, granero de la Nueva España.

Concepción colonial de la economía novohispana
·
· d de1 XVIII_, las·
Durante los siglos XV1 y XVll y la pnmera
nuta

Factores económicos de la lucha de independencia
El resultado de esto fue que en América se presentó una lucha

colonias españolas fueron regidas estrictamente, mediante
, li enbase
disposiciones detalladas que se elaboraban en 1a metropo
a dos principios: la exclusividad de España en todo tipo de contactos
con las regiones dominadas y la necesidad de obtener metales

política y económica entre los peninsulares, que deseaban mantener
añejos privilegios, y los criollos que veían la oportunidad de
llncularse con otras economías y desarrollarse ajenos a las estructuras hispanas.

preciosos en la máxima cuantía posible.
_
.
_
Por ello se deba protección a la minería, fuente de nqueza mmedia~
que servía para adquirir en Europa los bienes que España no producia,
perpetuándose así el carácter rural y el atr~s~ tecnológico _de su
economía, que se reflejaba en el modo de administrar sus colonias.
, de ,sus
El régimen español mantuvo cerradas las econorruas
"territorios de ultramar" a las relaciones normales con otros pais~
v funcionalmente cada colonia era una extensión de la econorrllª
1
·
que
española lo que dotó de enorme influencia a los comerciantes,
- · 1es }~ que
actuaban' como enlace entre ambas porciones terntona
· · ·a1mente a quienes
además cumplían funciones de prestam1stas,
1n1ci
_
,
1
,
m1J1ero~
adquirían mercancías y luego a los product~res ag~1~0 as )
aóa
Hacia finales del siglo XV1II los cambios políticos en Esp
.
, de 1os B orbones, que im
. pulsaron
colocaron en el trono a la dinastla

El malestar de los criollos ante las ventajas otorgadas a los
~sulares se acentuó en 1804; el gobierno español demandó grandes
!Umas de las colonias para financiar la guerra contra Napoleón; una de
a5 disposiciones fue que se pagaran de inmediato las deudas pendientes
ton la Iglesia católica (el más grande prestamista del continente)
llciuyendo los intereses, y que estas sumas se remitieran al rey de
t.lpaña. Muchos productores y pequeños comerciante tuvieron que
render parte de sus posesiones o adquirir créditos usurarios con
~culares para poder cumplir ésta disposición.
~l disminuir y encarecerse el crédito la producción bajó
~s1blemente, el valor de los inmuebles disminuyó y muchos de
os beneficiarios incipientes de las nuevas reglas económicas vieron
'.l!alogrados sus avances de los años inmediatamente anteriores.
Esta situación es el origen -junto con problemas de relaciones

184

SUS

185

�]Hlio Za,nora Bdtiz

entre clases sociales- de los afanes independentistas de los criollos.
Al respecto Romeo Flores Caballero afirma: "el gobierno españoi
hasta entonces considerado factor unificador, se convertía en factor
discordante, cuya política e incapacidad económica provocaba la

hubo quienes pretendían simplemente la liberación del control
español mante~endo la estructura socioeconómica prevaleciente y
otros que empiezan a delinear un nuevo esquema.

. La guerra de independencia se alargó por la incapacidad de los
ms~~entes p~a tri~far militarmente y por el enorme esfuerzo que
realizo el gobierno virreinal para mantenerse en el poder. Para ello
criollos. Juan Antonio Montenegro, clérigo menor de Guad~a~ara Y lffi~uso préstamos forzosos a las comunidades y elevó las alcabalas
estudiante de derecho en el Colegio de San Idelfonso, orgaruzo tres vtn~utos diversos, lo que aumentó el malestar de los criollos y la
grupos -ajenos entre sí- para impulsar un proyecto de levantamiento iglesia católica.
militar y la implantación de un congreso que gobern~ra de acuerd~
Las _batallas destruyeron los sistemas económicos regionales;
a normas democráticas. La conspiración fue denunciada y fracaso, encarecieron los precios por la inseguridad y costos adicionales de los
salvando la vida su dirigente por el apoyo de uno de sus maestros. caminos :' sobre todo, fueron pretexto para que el gobierno,
Eventualmente Montenegro fue firmante del Acta de Independencia empo~reado por las exacciones de la metrópoli y los costos de guerra,

división entre sus vasallos".
En 1793 se descubrió una conspiración independentista de

de 1821 como diputado por Jalisco.
El autor del esquema jurídico propuesto por éste fue -todos los
datos circunstanciales lo indican- el Lic. Francisco Primo de Ver~ad,
q uien en 1808 con Fray Melchor de Talamantes y Juan Francisco
'
·
de la
Azcárate encabezó
el infructuoso esfuerzo del Ayuntamiento
Ciudad de :México para, en nombre del pueblo "fuente y origen ~e
la soberanía", crear un gobierno independiente de la Espana

mpusiera a los poblados y a grupos sociales una serie de tributos
~cionales y la obligación de sostener cuerpos armados, lo gue a su
rez propició que los militares expoliasen a los vecinos, iniciando así la
ros_tumbre que caracterizó el siglo XIX mexicano y dio origen a los
cacicazgos que aún perduran en ciertas zonas del país.

?nce año~ después concluyó la lucha, cuando los insurgentes
ll'Clbteron el mesperado apoyo de los criollos ricos de la Ciudad de
\(' .
.
.
conquistada por el imperio francés.
. .
· extco, q~e aband~naron al gobierno de los perunsulares para impedir
Las conspiraciones de los criollos continuaron. Tra1c10nado en ,pie se pusiera en vigor en México la liberar Constitución de Cádiz de
Querétaro uno de estos grupos, :Miguel Hidalgo inició la lucha l8t2, gue acababa de revivir el coronel Riego en España.
armada por la independencia. Sin embargo debemos señalar ~ue la En realidad estos criollos tuvieron éxito: la estructura económica
·
1os mmeros
ie m
· 'l
revuelta de Hidalgo, apoyada en las masas campes111as,
.
. antuvo meo ume después de la independencia; continuó el
y los sirvientes citadinos, no fue del total agrado de los cnoll~s: lhismo entre ricos y pobres. Las diferencias de los comerciantes y
.
muchos de ellos se mantuvteron
en el b and o realista porque tarnbten ~atenientes fuertes, vinculados con el alto clero y apoyados en
· econom1cos
' ·
sentían amenazados sus pn·vilegios
por las demandas militares criollos, se acentúan en contra de los militares mestizos
·
· f;o de .los
populares. De ahí que Lucas Alamán haya escnto: " e l trmn
lis campesinos y los comerciantes de provincia. Aquellos busc~
·
· la mayor ca1am1·da d que h u b.1ese podido
insurgentes hubiera
sido
~ el gobierno sea fuerte para que les garantice la conservación de
caer sobre el país".
~ ventajas y estos pretenden que las libertades económicas abran
· ·,
·al
Aún entre los criollos insurgentes hubo divisiones; una parte_se dpaso a una recompos1c1on
soc1 , que beneficiaría a los pequeños
unió a los planteamientos de las clases desposeídas y otros mantentan illlpresarios y a los campesinos v artesanos.
.
.
d e su grupo,
contacto con los comerciantes
y terrateruentes
-~ Por ello se lleva al terreno ~tar la lucha política entre los
procuraron siempre moderar los postulados insurgentes. En reali
~darios de mantener el status quo y quienes buscaban cambios

186

187

�julio Zamqra Bátiz

para atender a las necesidades de la mayoría. Se inician así las
interminables guerras civiles, que caracterizan el primer medio siglo
de vida independiente. Quienes piensan que un gobierno fuerte
asegura sus privilegios se agrupan en el bando conservador, que
inicialmente se identifica por proponer un imperio mexicano y luego
una república centralista. Los partidarios de la apertura económica
defienden la república federal, que sería consecuente con la libertad de
comercio, la eliminación de privilegios gremiales y haría posible, según
su punto de vista, el desarrollo de los pequeños empresarios y de las
regiones que hasta entonces veían afectadas sus proyecciones por el
predominio de la Ciudad de México, de los consulados y gremios y del
clero.
En el alineamiento de los grupos sociales ante la rebelión
insurgente están las semillas de la gran discusión de México que
domina el siglo XIX, repercute aún y genera los grandes males del
país: El militarismo, que fue liquidado hasta mediados del siglo XX;
el caciquismo, que perdura en las zonas más atrasadas y en grupos
sociales muy delimitados; y los privilegios económicos que han
renacido a iniciarse el siglo XXI por la política económica entreguiSra
y neoliberal.
Criollos ricos y peninsulares -funcionarios grandes comerciantes,
clérigos de alto rango- conformaban el bando realista. Después
fueron imperialistas -con Iturbide y Maximiliano- centralistas ru
discutirse la estructura legal del nuevo Estado y conservadores ru
fortalecerse la legislación y la economía. Posteriormente respaldaron
al porfiriato y hoy son promotores del neoliberalismo.
.
Esta gran división -derecha e izquierda, centralistas y federalistas,
conservadores y liberales- continúa aún hoy en México. Durante
los primeros años de la República independiente la discusió~ se
centra en la organización administrativa; hacia la mitad del siglo
XIX se disiente en cuanto a las relaciones de las clases sociales 1
su posición respecto al Estado; pero en el fondo siempre se trata de
resolver, desde enfoques contrarios y excluyentes, el problema de
la estructura y funcionamiento de la economía y su impacto en d

diseño sociopolítico del país.

188

~ comercio :xterior de los primeros años de la independencia
~tiene el patron de la era colonial. 90% de Jas importaciones son
bienes de
consumo,
especialmente textiles y del SO al 90º/Ío d e 1a
.,
.
expo~aon consiste en plata acuñada. Hacia mediados del siglo XIX
se empiezan a exportar sistemáticamente henequén, café, caucho, cobre
)·plomo.
. La minería fue siempre actividad relevante. Aún durante los
inestables tie_mpos de la República decimonónica la producción de
metales preaosos ayudó a la sobrevivencia de los mexicanos y sus
gobiernos. Los derechos que pagaban Jas minas ayudaban eficazmente
alos poderes locales y la exportación de plata acuñada era vital para los
ingres,os del aparato fiscal nacional. En la época colonial se sosterúan,
ademas, los aparatos administrativos de Cuba, Puerto Rico, Dominicana,
Venezuela y Filipinas.
La producción de plata novohispana equivalía al 66% de la
producción mundial. Con la guerra de independencia las minas fueron
abando~das, se inundaron y se dejó de trabajarlas, por lo que bajó la
producaon. En 1810 se produjeron 24 millones de pesos de plata,
~ro al consumarse la liberación mexicana apenas se producían 6
millones.
En cuanto a la agricultura, la guerra de independencia lesionó
~era~ente l?s cultivos de la_ zona más productiva, el Bajío, tanto
po los mcendios y falta de cult1vo como por la pérdida de jornaleros
que c~nstituyeron la base del ejército insurgente. Al sur los efecto;
negauvos fueron menores, debido a que la agricultura de
iutoconsumo ah'i pred omrnante
·
se repuso fácilmente de los
esporádicos combates que hubo en la zona.
Consumada la independencia la agricultura mantuvo los niveles
lecnl'
·
1 ·
.
0
L_
ogicos co amales y las relac10nes de trabajo continuaron a
uase, de "a casillar" a los peones d e los ranchos y haciendas, aunque
dnumero de estos decreció a lo largo del primer medio siglo de
fldependencia, al ser más costeable para los patrones el emplear
~tnaleros.
En general las técnicas de trabajo en el campo fueron las más
rudiinentarias disponibles en España, como el arado andaluz, y lo

189

�./11/io h

(

mismo puede decirse de la expiar.ación pesquera ) del trabajo ganadero.
Durante la colonia y en el siglo XIX fue frecuente la invasión de
las tierras comunales con dos propósitos; los hacendados codiciaban
los recursos naturales de las comunidades indígenas y al dejarlos
sin tierra aseguraban mano de obra barata para sus propios cultivos.
Vale la pena anotar que en el norte del territorio novohispano se
desarrolló una actividad pecuaria notable, en tanto que en el centro
la ganadería porcina fue creciendo usando el tributo que en maíz
pagaban los grupos indígenas.
La industria de transformación de la 1ueva España era artesanal,
organizada en gremios que restringían severamente la competencia;
la de mayor \·alor de producción era la manufactura del tabaco, una
industria del Estado que lo procesaba en "estancos" que daba
ocupación a miles de personas. Existían algunos obrajes textiles,
productores de hilos y telas ele algodón ) lana, que conocieron su
mayor auge entre 1790 y 181 O, como beneficiarios de incentivos
estatales, pero que no pudieron florecer porque el librecambio de
esas mismas reformas borbónicas posibilitó la entrada de géneros
inglest.:s y norteamericanos, a más del creciente contrabando; para
mas problema, estos obrajes dependían en gran medida de la
importación &lt;le algodón en rama, la cual se dificultó y encareció por
la guerra de independencia.

m101ü Rí11·,.
"\.

por su parte, había crecido en ese lapso de 3.2 mill
22 .
"Junca en la his · h .
.
ones ª
millones.
tona a sido el ingreso per cápita de llf, .
cercano al d 1
,
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e os paises desarrollados como lo era en 1800 E d '1
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cada morador de la Nueva España era el 370,0 d l
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prome d to. los ingleses y el 44º~o d e l correspondiente
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1 ingreso
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Jgraban los ingleses y al 20º, d 1
9 e
norte . .
,
º e que correspondía a los
. , americanos. J:-,n 1860 los mexicanos lograban un in reso
~nt_e al 13º'o del ~er cápita inglés y 14º'o del norteamefc~o.
,1
,
e_c1r, desde el ongen de nuestra vida independiente hem
110 perc.liendo en
1 ·,
1 ·
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Producto Interno Bruto
d&lt;:sarr 11 1
. re_ ~c1on a a r1que;,;a por habitante de los países
Quizá precise mas esta imagen de la economía del México que · 0 ac. os, s1tuac1on qu , s
.
no,.,.
.
e e con fiirma 'al exarrunar
los datos del
nacía una comparación con nuestros tradicionales paradigmas, los ·1-,,eso nacional.
países desarrollados, la que podemos realizar mediante las cifras
agregadas de la producción total de bienes y sen·icios, que los l11grtso nadonaJ
economistas resumimos en el Producto Interno Bruto ) 9uc son Q; S A Dól.ire:- de 1&lt;&gt;.50)
Año
'-k~l(-0
resultado de un interesante trabajo del historiador norteamericano
Bra~d
ºo(a)
Remo
o o (.l)
Et,,\
01.s)

J ohn H. Coatsworth.
,\l alborear el siglo XIX la pablación de la 1 ueva España ascendía
a 6 millones de personas, superior a la norteamericana de esas fechas,
que era de 5.2 millones. En 1910 la nación vecina rondaba los IIIJ
millones de habitmtes y \léxico apenas registraba 15.2 millones. Brasa

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11

En 1800 la productividad mexicana era la mitad de la norte~ericana, como se aprecia al comparar las cifras del producto Ya~~ar
la estructura ocupacional y productiva. El 80% de la poblac1on de
cada país era rural y producía el 40% del prod~cto bruto: pero en
los Estados Unidos el valor total de éste ascendía a 858 millones de
dólares y la Nueva España apenas producía 438 millones.
_
A partir de esas cifras las diferencias se a~o~dan en los anos
siguientes, como efecto de la baja productividad y del atraso
tecnológico que padecemos, situaciones que ~ún hoy no hemos
logrado superar y que, pese a su importancia, nun~a han sido
enfocadas como prioridad ni del Estado ni de los partrcul~es.
En 1800 México generaba 438 millones de dólares, Brasil apenas
producía 198 millones, el Reino ?nido lle~ba a 2 094 ~on~s (~ s~
que México tenía un ingreso nacional eqmvalente al 211/o del mgles) 1
los Estados Unidos registraban 858 millones de dólares, lo que nos
colocaba en un envidiable 51 % del producto norteamericano.

Aspectos sociales de la Guerra de Independencia

?

Ignacio Lucas Atamán Escal~da, ese_ ~te_ligen~e tribuno de ::
burguesía criolla, resum10 el caracter re1v1ndicatono y social de
lucha por la independencia cuando afirmó: «No fue ~a guerra de
nación a nación ... fue sí un levantamiento del proletanado contra la
propiedad y la civilización».
, .
En efecto, durante la larga lucha, ayuna de recursos y prodiga e_0
sacrificios personales, que se desarrolla entre 181 Oy 1820, la mayona
de los soldados y dirigentes insurgentes proceden de los g~upos
sociales desposeídos. Salvo excepciones, más bien escasas, de criollos
.
l' .
el
c engosPudientes -hacendados, mineros, comerciantes,
.
l eros agnco
, l as y. los
movimiento insurgente se finca en los ¡orna
· dios d el Sur Y1o s mineros
mineros del Bajío, los negros, mulatos e 10
e indios del centro norte de nuestro territorio.
,
Los criollos acomodados, que en 1808 manifestaron simpauas
.
d
lA
. to de la
Por el movimiento separatlsta plantea o por e yuntam1en
·
d
den·
Ciudad de México no apoyan en esta etapa la guerra d e 10 epen
'
.
d ~
cia. Más aún, f10ancian ampliamente el esfuerzo guerrero e

192

}lflio Zamora Bátrz

realistas y aportan a él sus más eficientes y sanguinarios militares.
La rebelión d~ las masas que detona el Grito de Dolores y que
~lor~l~s conv~erte en ejército y administración con ideología y
propos1tos sociales y plenamente libertarios, no puede ser aceptada
por los comerciantes, mineros, burócratas y clérigos que aspiraban
J desplazar a los peninsulares para mantener sus propios privilegios
emcrementar su participación en el poder económico y político.
Sin embargo la alianza entre criollos acomodados y peninsulares
estimó en 1820 que convenía a sus intereses apoyar la independencia,
porque creyeron que así evitarían que se aplicara en México la
constitución liberal que España había puesto en vigor. De ese
enfoque político y económico surgen la idea de los Tratados de
Córdoba, el afán de cooptación que implica el Ejército de las Tres
Garantías y, finalmente, el imperio efímero y el partido centralista/
conservador, que pervive en la derecha mexicana.
Aún en el bando insurgente existe una dicotomía de clases. Por
una parte luchan en él los pobres, que actúan en función de afanes
abertarios, de oportunidades y justicia que quizá no explican, pero
que se reflejan en sus proclamas y acciones. Por otra se incorporan
bs criollos pobres o de clase media, ilustrados y por ello activistas
de las ideas libertarias, cuya influencia crece a medida que el éxito
P'drece acercarse y cuyo momento cumbre es el Congreso de Anáhuac.
Morelos, hombre que vivió toda su vida de agricultor, comerciante
,cura de pueblo en íntimo contacto con los pobres, es quien mejor
representa sus afanes. Quintana Roo, Cos y los diputados de
\patzingán son el epítome de la presencia criolla entre los
insurgentes, que se radicaliza al contacto con las realidades que
1
iven en el campo cerca de las batallas.

Es así que las proclamas insurgentes pasan de reivindicar en

18
10-11 el trono para un Fernando VII liberado de la prisión
~ª~cesa, a hablar en 1813 de la «reconquista» del imperio mexicano
1SuniJando la guerra en curso con la lucha española contra los moros
•recordando el imperio azteca- hasta llegar en 1814, bajo el influjo
.k Morelos, a definir la guerra como el primer paso para constituir
llla

nueva Nación, libre y justa.

193

�j fflio Zamora Báhz

~

Q:'

&lt;
C'.

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.....

"·
....

~

-;

....
.....

...

"

Pensamiento socioeconómico de Morelos

"sea quien fuere, aunque resulte ser mi Padre".

Siempre se citan «Los Sentinúentos de la Nacióm&gt; cuando de referirse
a la ideología de Morelos se trata. Es un texto político clásico, en lo
substancial válido en nuestros días, especialmente ahora que el
neoliberalismo minimiza el concepto de soberarúa, ahonda las diferencias
económicas y hace caso omiso de los compromisos sociales.
Poco conocida es, en cambio, la abundante producción de decretos,
cartas y proclamas que Morelos realizó al tiempo que conducía a los
ejércitos y organizaba el nuevo gobierno y las cuales contienen ~uchas
e importantes ideas sobre la igualdad de oportunidades, el ~aneio de la
hacienda pública y, sobre todo, la justicia social que debe unperar en

Antes que convocara Morelos al Congreso Constitucional de
Chilpancingo, la Suprema Junta Nacional Gubernativa de América
que encabezaba Ignacio Rayón esbozó un texto de "elementos
constitucionales" y lo envió a Morelos para recabar su opinión. El
7
de noviembre de 1812 la respuesta decía "En cuanto al punto Sº
de nuestra Constitución, por lo respectivo a la soberanía del Sr. D.
Fernando VII. Como es pública y notoria la suerte que le ha cabido
aeste gr~n~~m:,º hom?re, es necesario excluirlo para dar al público
bConsutuc1on . Con esta y algunas pocas observaciones más logró
Morelos que Rayón abandonara el proyecto.

México.
Es interesante señalar que hay dos etapas en las exposiciones
ideológicas de Morelos. Al principio de su actividad militar se
presenta y actúa como "el teniente de Hidalgo" y en m~cho apega
sus textos a los pronunciamientos del iniciador de la lucha msurgente.
Poco a poco aparece en las cartas, proclamas y oficios de M?relos una
expresión muy propia: fija un propósito de total independenaa respecto
a España, abandonando el pretexto de conservar en el trono a Fer~ando
· , por 1a situacion
·
· ' de 1as comurudades
VII; enfatiza su preocupacion
..
indígenas, los peones, los esclavos y plantea una organizacion
democrática para regir la nueva nación y sus ejércitos.
, .
Morelos tiene una personalidad vigorosa, austera en lo econonuco Y
1 -s comodidades inflexible en el cumplimiento de las leyes, reglamentos
Ja
'
.
lan
y acuerdos. Las fuerzas armadas que él o sus lugarteruentes contro
no expolian las poblaciones, no roban las haciendas, no abusan de la
fuerza ante los vencidos. Pero cuando los realistas emprenden
venganzas y fusilan prisioneros y rehenes, la respuesta es inmediata Y

Tiene pues congruencia que meses después "Los Sentimientos
de la Nación» se inicien con la reafirmación de la total independencia
de «América» respecto a España y cualquier otro gobierno, para
procla~ar ~nseguida que la soberanía dimana del pueblo,
revolucionaria premisa que contradice frontalmente la concepción
europea del «derecho divino» de los reyes.
La división de poderes que se anuncia corresponde a la necesidad
de equilibrar las funciones peculiares con la capacidad para ejercerlas
1
~s también un planteamiento avanzado, que se adelanta a otros
pa!ses que esos años luchaban por su independencia.
La igualdad de todos ante la ley es propuesta básica de la

democracia.
· La ¡usttcia
· · social se propone con la afirmación de que
bs leyes deben «moderar la opulencia y la indigencia y de tal suerte
1

umeme el jornal del pobre».

Ninguna proclama anterior en toda América contiene el concepto
de equidad fiscal que propone «que se quite la infinidad de tributos
?echos e imposiciones que nos agobian y se señale a cada individu;
en especie.
un cinco por ciento de semillas y demás efectos u otra carga igual,
Nunca se acusó a Morelos de malversar los relativamente igera, que no oprima tanto...».
.,
.,
evero L ,
d .
cuantiosos fondos que maneio; por ello tuvo aceptac1on su s
a v1spera e mstalar el Congreso en Chilpancingo Morelos
·
lo
en
ton~ ,
Q ·
R
trato a los que incurrían en robos y saqueos. Por eiemp
erso con mntana oo y resumió en unas palabras el concepto
deN
·
,
septiembre de 1812 ordenó que se fusilara a los soldados al mando
ac1on que tenía: «Quiero que tenga un gobierno dimanado del
.
de Valerio Trujano que hubiesen robado más de un peso Y que se ·~ebl0 Y sosteru·do por el pueblo.... que todos somos iguales
pues
sometiera a prisión a los que hubieran sustraído menos de esa suma. del tn.tsmo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos;

194

195

�]11/io Zamora Bátiz

que no es racional, ni humano, ni debido, que haya esclavos, pues el
color de la cara no cambia el del corazón ni el del pensamiento;
que se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del
más rico hacendado; que todo el que se queje con justicia, tenga un
tribunal que lo escuche, que lo ampare y lo defienda contra el fuerte

-....
&lt;"

y el arbitrario».
Hoy en día este concepto igualitario -que destaca la importancia
que Morelos otorgaba a la educación como factor de equidad socialse encuentra vigente en los arúculos constitucionales.
Antes y después de la ingente tarea de organizar, proteger y hacer
respetar al Congreso de Anáhuac y posteriormente en su empeño
de dar vigencia a sus mandatos, Morelos expresa constantemente
sus ideas de igualdad social, su preocupación por mantener una
economía fuerte, su propósito de financiar al ejército y al aparato
gubernamental sin injusticia ni gravosos cobros a los pobladores)'
su especial interés en proteger a los indígenas y los agricultores.
Morelos se incorporó a la lucha insurgente el 20 de octubre de
1810. Un mes después, el 16 y el 17 de noviembre, emite en El
Aguacatillo - localidad cercana a Acapulco- dos bandos de alto
contenido social y económico. Ordena la desaparición de los
términos indios, mulatos y castas, mandando que todos sean
conocidos como «americanos», principio de igualdad que aun hoy
no respetamos, pues muchas son las ocasiones en que los indígenas

otra
. d e Comurudad
.
. casta o .grupo
, étnico. La desaparición delas Ca¡as
libera a l~s Indígenas de la explotación de quienes las administraban
)' se ~anifiesta ya el interés de Morelos por dar a los indígenas la
capacidad para usufructuar sus tierras de labor.
D esde el punto de vista social, Morelos se adelanta a los
defensores de los derechos humanos, cuando ordena 1a liberación
de los presos, apercibiéndolos que si delinquen nuevamente serán
castigados con severidad.
Pocos meses después, en abril de 1811, nuevamente manifiesta
~lor~los. s~ ~,reocupación por el problema agrario, al ordenar que
1os ¡usttcias que recauden rentas deben entregar las tierras a los
pueblos para su cultivo «sin que puedan arrendarse, pues su goce
ha de ser de los naturales».
En otro documento Morelos señala que las tierras propiedad de
los europeos ~abrán de repartirse, lo mismo que el dinero, los
ganados Y semillas, de manera que «no se enriquezca a nadie en lo
part:J.cular Y todos queden socorridos».
~n otras proclamas señala a «los justicias» la obligación de poner

adi

· ·, d
spos1c10n e los labradores recursos suficientes para que trabajen
en b1en de la comunidad.

Ordena que se inutilicen &lt;&lt;las haciendas grandes, cuyos laboríos
jl'ase~ de dos leguas... porque el beneficio positivo de la agricultura
tonstSte en que muchos se dediquen con separación a beneficiar un
corto t~rreno que puedan asistir con su trabajo e industria que el
son discriminados.
d l
'
Consciente de los problemas económicos que agobiaban a las benefi
. Clo mayor e a agricultura no se logra en caso de que un solo
· ,
di te
clases más pobres y del control que sobre ellos se e1erc1a me an !)'articular tenga mucha extensión de tierras infrucúferas... Lo mejor
las deudas, Morelos declara que quien deba cualquier cantidad ª : que cada_ uno_ trabaje con libertad y beneficio suyo y del público...
los europeos no está obligado a pagarla, en tanto los españoles mo prop1etano de un terreno limitado».
Una vez más Morelos se adelanta, visionario, a las demandas
deberán de inmediato cumplir sus obligaciones.
.
Afirma el «teniente de Hidalgo» que nadie pagará tributo ni habra iue 100 años después llevarían a miles de campesinos a la
R
b d
zapata, que expresó el pensamiento
esclavos y que los indígenas percibirán los reales de sus tierras como Levolución
.
, enea eza os por
Jtlc dill . d
.
~u o rn ependenttsta con el lema "La tierra para quien la
propias y que estas no habrán de venderse.
.
En estos párrafos se contiene toda una revolución econótnJd!· 'Taba¡a". Estas disposiciones son un claro antecedente de la lucha
el repar t o agrano,
· h oy desVlttuado
·
Los pobres ya no estarán obligados a la servidumbre y prestaciones :ior
~
por las reformas al arúculo
-'
constitucional.
que en la legislación española deri.Yaban de su pertenencia a una u

196

197

�í

f

]11/io Zamora Báliz

Es de hacer notar que la Constitución de Apatzingán no contiene
dictados que reflejen la constante preocupación de Morelos por la
cuestión agraria, lo que es atribuible a la diferencia de enfoq~es entre
los grupos sociales insurgentes que ya mencioné antes. ~s diputados
son criollos intelectuales y concentran sus afanes en las libertades y sus
expresiones jurídicas. Morelos, que convivió intensamente con el ~ueblo,
sabe de la urgencia de respaldar jurídicamente los derechos de ~te a la
tierra y sus frutos y responde a ella con disposiciones que ngen en
tanto el 'generalísimo' no se convierte en 'Siervo de la Nación" y somete
su autoridad a la del Congreso.
En julio de 1811 Morelos se preocupa por acuñar moneda de cobre,
advirtiendo que al triunfo de las armas insurgentes pagaría la m_on~da
que resellara para substituir la de plata u oro que faltaba en los temtonos
que dominaba. En el mismo tenor de organizar fi~c~en:e su gobierno,
para los gastos de sus ejércitos Morelos solicita pres_tamos a las
organizaciones comunales y a los ricos 'americanos', a q~enes ofr~e
cubrir un interés del 6%. En otra oportunidad prohibe la mtroducaon
en sus territorios de moneda de plata emitida por los españoles Yla
salida del numerario acuñado por los insurgentes.
Uno de los pagos mas resistidos por el pueblo era ~l ?e las
·
obvenciones parroqwales,
que Morelos limiºta, en ,,rLVS
sent1m1entos
.
de la Nación", a ser pagadas de acuerdo a la devoción, medida g~e
· lo despues,
sienta precedente para que Melchor Ocampo, medio s1g
las elimine.
Morelos simplificó el régimen fiscal y lo abarató ~ar_a 1os
contribuyentes. Eliminó alcabalas, estancos y tributos, restnngiendo
el ingreso del gobierno a una contribución directa del 5% sob~e las
rentas y el impuesto de importación de mercancías extran1eras.
Mantuvo, sin embargo, el estanco de naipes para financiar el ga:to
militar, encareciendo el juego, vicio que absorbe recursos que podrían
invertirse o destinarse a mejorar el nivel de vida.
En múltiples documentos Morelos expresa su preocupación par
los pueblos indígenas y, sobre todo en los primeros meses de su
. conqmstados
.
, Ysus
lucha hace referencias a los remos
por c ortes
lugadenientes como antecedentes de la libertad de los mexicanos,

198

llegando incluso a hablar de «recobrar el ejercicio de la soberanía
usurpada».
El afán democrático de Morelos se patentiza desde que en 1813
fija el mecanismo para elegir al vocal que representará a cada
intendencia en el Congreso Nacional. Otorga un voto a cada persona
para que elijan a una terna, de la que se designará a un vocal en
cada pueblo o parroquia y en los pueblos indígenas - a los que
denomina repúblicas- para que a su vez ellos elijan al diputado que
representará a la intendencia.
También es notable su invitación a que todo mexicano asista a
las sesiones del Congreso y, sobre todo, su proclama de que todo
poblador de México tiene derecho a presentar iniciativas de ley y
proyectos '~ue ilustren al gobierno. "
En lo administrativo Morelos siempre se preocupó por estructurar
un gobierno que efectivamente sirviera al pueblo. Entre los .
principios que propuso al Congreso de Chilpancingo para formular
la Constitución, señaló que los funcionarios no deben esperar mas
que una cómoda y decente subsistencia, desterrando los lujos
superfluos y cumpliendo con honradez sus encargos. Evidentemente
hemos olvidado esta lección.
Concibiendo integralmente la independencia, Morelos rechaza
el ejercicio del patronato real en materia eclesiástica en junio de
1813, afirmando "La regencia de España no manda sino en su casa"
r precisa el alcance jurídico de la guerra que efectúa: la soberanía,
cuando faltan los reyes, solo reside en la Nación. 'Toda nación es
libre y está autorizada a formar la clase de gobierno que le
convenga. " Ergo, el patronato eclesiástico corresponde al gobierno
de la nueva república, que nunca lo pudo ejercer al amparo de la
Constitución aprobada en Apatzingán.
.Atento siempre a las necesidades del pueblo y apreciando que
el estado de guerra propiciaba el encarecimiento de los artículos de
Primera necesidad, Morelos manda que los víveres 'y demás
necesarios " se vendan a precios que fija: manteca a un real la libra,
maíz a dos reales el almud, arroz pilado a media libra, tortillas a
doce por medio, jabón a un real, cigarros a un real, panela a un real

199

�lJ

}lflio ZaJJJora Bátiz

y velas «al corriente». Hoy se ignoran totalmente las_ nec~sidades
populares y no se aplican leyes que dan autoridad al E!ecutlvo para
fijar precios máximos a los artículos de primera necesidad.

Consideraciones finales
Durante la colonia, el Estado, la corona española, controlaba a la
sociedad y la economía en el marco de los intereses que la apoyaban.
A finales del siglo XVIII hubo un cambio en éste enfoque. Se pre~ende
desarrollar la industria y cambia la correlación social entre el gobierno
y la iglesia, a la par que se abre relativamente la ec_on~mía a la
competencia internacional en perjuicio de las clases mas vmculadas
al poder virreinal y dando ímpetu a los grupos emergentes de
burgueses provincianos.
.
.
.
Se origina así la guerra de independencia, por las diferencias_ ~e
intereses económicos, pero sus promotores no previeron la explosion
popular que vuelve incontrolable por 11 años el levantamien~o- de
los desposeídos, el cual finalmente es cooptado_ por las e_lit~s
coloniales al avizorar en España cambios que consideran pequdiciales a sus posiciones.
.
Si bien la enumeración de acciones, decisiones y declaraciones
de Morelos en materias económicas y sociales ha resultado
·
desordenada -por lo cual me disculpo- ello se de b e en cierta
medida
a la abundancia de disposiciones, que provoca que los mismos temas
·
se traten una y otra vez, en formas ligeramente dist1ntas,
pero que,
expresan siempre los mismos ideales y preocupaciones de Jose
María I\1orelos y Pavón, a lo largo de centenares de documentos
que han sido reunidos de muy diversas fuentes.
El ideario y el programa de acción de Morelos son netamente
· ·
de. ,la
populares, responden a las necesidades, cultura y asp1raciones
gente que lo seguía con lealtad y entusiasmo. Son tambien
nacionalistas, como puede apreciarse al analizar el esfuerzo que
.
.
s~
hace el 'generalísimo' por orgamzar el Estado mexicano.
esencialmente democráticos, como se constata cuando 11orel~s se
desprende de sus bien ganados títulos militares y adminisrrat1YOS,
.
.,
después de
para pedir humildemente ser «Siervo
de la Nac1on»,

200

organizar un congreso mediante procesos electorales democráticos

sin parangón en América.
Las ideas y acuerdos de Morelos no pudieron regir plenamente
porque le faltó la capacidad militar y económica para hacer triunfar
su causa. Imposible fue, aún para su brillante talento militar y
sensibilidad política, superar los objetivos límites que imponían la
estructura económica de la Nueva España y su concomitante
superestructura sociopolítica.
Pareciera que no hemos aprendido de la historia y que por ello, como
sentenció Jorge Santayana, estamos condenados a repetirla. Es claro
que la lucha aún no termina. Ante nuevas circunstancias de la econorrúa
mundial, singularmente la globalización v sus secuelas financieras r
comerciales, así como la unipolaridad política, debemos aceptar ajuste~
en las formas de operar la economía, pero nunca abandonar la firme
concepción de soberanía que Morelos planteó, ni las ideas de democracia
r justicia social que subyacen en sus proclamas y sus decisiones.
No podemos, ni debemos abandonar los principios de igualdad y
la responsabilidad del Estado de promover el desarrollo con justicia,
q_ue Morelos expusiera con tanto patriotismo. Los cuales son, por
cierto, disposiciones constitucionales como los artículos 3 25 26
'
,
,
2"1, 28 y otros.
)

Por eso, la batalla continúa. Seguirá hasta que se atiendan las
demandas de los mexicanos.

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202

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Estado mexicano. Mexico: Fundación Alternativa, A.C., 1998.

203

�Reseñas y comentarios

�El Dr. Silvio Zavala cumplió 102 años

de edad

Alfonso Rangel Guerra

El Dr. Silvio Zavala Vallado cumplió el pasado 7 de febrero de
2011 la edad de 102 años. Nació en esa fecha en el año de 1909 en
la Ciudad de Mérida, Yucatán. Su grado de Doctor en Derecho lo
recibió en el año de 1933 en la Universidad Central de Madrid,
España. En aquellos años se desempeñó en el Centro de Estudios
Históricos de la Capital Española de 1933 a 1936. Dirigió la
Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas y también estuvo
al frente del Centro de Estudios Históricos.
En el año de 1956 el Gobierno de México lo nombró subdelegado
permanente en la UNESCO, cargo que cubrió durante siete años
hasta 1963. En ese tiempo fue también miembro del Consejo
Ejecutivo de la UNESCO, y vicepresidente del Organismo. De
regreso a su país, dirigió El Colegio de México, y tres años más
tarde regresó a la Ciudad de París como Embajador de México en
Francia, representación que desempeñó durante nueve años, hasta
1975.
Ha dirigido la Academia Mexicana de la Historia y también El
Colegio Nacional. Su permanente actividad como investigador de
h Historia de México se tradujo en una gran cantidad de obras de la

207

�especialidad y durante el transcurso de su trabajo como lústoriador
ha recibido varias distinciones y reconocimientos, como el Premio
Nacional de Letras (1969); la Medalla V asco de Quiroga (1986); el Premio
Rafael Heliodoro Valle (1988); la UNESCO le otorgó la Medalla de
Plata "Aristóteles" (1989); la Medalla Efigio Ancona, y ya con 84 años
de edad, en 1993, el Premio Principe de Asturias, que le entregó ese
año el rey de España.
El Dr. Silvio Zavala es núembro de varias Acadenúas e Institutos
entre los que se pueden mencionar los de Argentina, Clúle, Uruguay,
Brasil, Costa Rica, Guatemala, y Honduras.
Su obra publicada es numerosa: más de cien libros y más de medio
millar de artículos y ensayos sobre la lústoria del México colonial.
Entre sus libros, merecen mencionarse:
Instituciones Juridicas en la Conquista deAmén·ca (1935); de ese mismo
año, La encomienda indiana; La Utopía de Tomás Moro en la Nueva Espatia
y otros estudios (1937); Fuentes para la historia del trabqjo en la Nueva
España (1940, 5 Volúmenes); Ideario de Vasco de Quiroga (1941).
Ensqyos sobre la Colonización Española de América (1944); La filosofta
política en la conquista de América; Ordenanzas de trabqjo en la Nueva
España. Siglos XVI y XVII; Síntesis de la historia del pueblo mexica110
(1947); América en el espíritu francés del siglo XVIII (1949); Historia
Universal moderna y contemporánea (1949); Historia universaL Antigüedad
y Edad Media, y Aproximaciones a la Historia de México (1953); El
nuevo mundo en los intercambios mundiales postcolombinos (1961); La defensa
de los derechos del hombre en América Latina. Siglos XVI-XVIII (1963);
Los esclavos indios en la Nueva España (1968); Frt91Alonso de la Veracrut
Pnmer maestro de derecho agrario en la incipiente Universidad de México
1553-1555 (1981); El servicio personal de los indios en la Nueva España.
1576-1599 (1987, tres volúmenes).
Felicitamos ampliamente al Dr. Silvio Zavala por su frucrifera
vida y por el enriquecimiento que ha dado al pensanúento histórico
mexicano.

Son el futuro de la investigación en
humanidades*

El hecho de no encontrar conceptos sólidos --o P

d
osmo ernos. uan .º se abla de arte y belleza, llevó a Valeria Salas
10vest:1gar, desde la estética una pieza de mu' .
a qu,erer
1b
.
. '
s1ea contemporanea
Para e a orar su tesis de licenciatura en filosofía h
.d d
títul
· d
Y umaru a es El
o tentatlvo e la tesis de Valeria es "El valor de la b 11
.l
exp · ·
,.
e eza en a
enenc1a estetlca posmoderna" y está b asad a en la o b ra de Arthur
e· Danto.
d

e

h

"S

pos o~ conceptos. de ~~lleza y arte que se adecuen a la visión
llamm~ erna Y_~ la s1tuac10n que vive el arte en esos momentos. Me
a a atenc10n este problema; siento que hay una carencia de
conceptos de arte y be11eza para poder hacer una estética sólid
no he encontr d " di' l
.
a que
E
a o '. ¡o a estudiante del noveno semestre.
so . ~ t~nto, Edwtn Cantú, estudiante del quinto semestre de
c10 ogia, luego de recibir su curso de verano "Calid d
l
· ,,
a en a
derno
colab crac~: con :l do~tor José María Infante, continuará con la
orac1on un ano mas en esta línea de mvest1gac1on.
.
. .,
* Publicado originalment
T ,r'da rr ·
• •
e en, v t umversztana, Luis Salazar, 31 de agosto de

))¡ 1.

208

209

�r

..,

El joven recuerda que el maestro Infante le comentaba que
existen muchos indicadores de la democracia investigadas por
instituciones extranjeras. Pero cuando éstas se aplican al caso
mexicano, es donde se encuentran las diferencias.
"En los resultados México no es democrático. A lo que le tira la
investigación es a encontrar indicadores reales de la democracia
tomando el caso mexicano", expuso Edwin.
En ambos casos se trata de estudiantes de la Facultad de Filosofía
y Letras (FFyL), quienes gracias al proyecto de becas del Centro de
Estudios Humanísticos (CEH) del ciclo 2011-2012 continuarán con
el anhelo de producir investigación. Además de Valeria y Edwin,
otros doce estudiantes recibieron la beca que consiste en un apoyo
de 900 pesos mensuales.
El 17 de agosto, en el auditorio de la FFyL, la directora de la
Facultad de Filosofía y Letras, María Luisa Martínez, comentó que
en ediciones anteriores han tenido la fortuna de que los becarios
publiquen libros, actualmente en circulación.
El director del CEH, Alfonso Rangel Guerra, manifestó que en
esta quinta anualidad del programa han recogido los frutos de una
actividad tan importante, difícil y compleja como es la investigación.

Filosofia y hwnanidades:
Valeria Salas Carrillo
José Alberto Benavides Vázquez
Historia y hwnanidades:
Oziel Quirino Rodríguez Serna
Jaime Sánchez Macedo
Letras mexicanas:
Óscar David López Cabello
Ricardo Moneada de la Cruz
Sociología:
Edwin Javier Cantú Rivera
Eduardo Erniliano Sánche; Garza

Becarios del Centro de Estudios Humanísticos, anualidad
agosto 2011-julio 2012:
Bibliotecología y ciencias de la información:
José de Jesús Sánchez Escobedo
Ivonne Elizabeth Rodríguez Tovar.
Ciencias del Lenguaje:
Sofía Fernández López,
María Fernanda Cepeda Garza
Educación:
Johanna Lizbeth Valencia Castro
Pablo Martín Contreras Alvarado

210

211

�Normas de publicación:

1.- El Anuario Humanitas recibe contribuciones de excelencia académica
y de investigación en los campos de filosofía, historia, textos sobre literatura,
lingüística y ciencias sociales.
2.- Se reciben trabajos originales e inéditos. Se respeta la estructura
fundamental de cada contribución o ensayo, sin embargo se sugiere: a)
marcar los apartados con subtítulos; b) en caso de la utilización de referencias
numéricas, utilizar el sistema decimal; c) las citas textuales deberán manejarse
con comillas y no con cursivas; d) toda cita breve debe mantenerse en el
párrafo donde se produzca la referencia; en el caso de citas mayores a 4
lineas, deberán colocarse a bando, a un espacio, sin comillas y sin cursivas.
3.-Todo trabajo debe presentarse en formato electrónico Word. Las
referencias se consignarán en nota de pie de página y en su caso, también
las fuentes, para facilitar la lectura seguida del texto.
4.- Se aceptan ensayos, investigaciones y contribuciones con una extensión
máxima de 20 cuartillas, en el tipo o fuente Times New Roman de 12
puntos a espacio y medio para el cuerpo del texto, y de 9 puntos para las
referencias bibliográficas. Queda a criterio del Consejo Editorial aprobar
colaboraciones con características diversas a lo aquí establecido.
5.- El consejo de cada área de Humanitas tendrá en todo momento el
derecho a someter a dictamen las contribuciones recibidas para su
publicación y comunicará al autor sobre el procedimiento y su resultado.
6.- Las contribuciones se reciben por correo electrónico, por escrito Y
con copia electrónica, por entrega personal, vía mensajería, o servicio postal
7.- Debe anexarse a cada trabajo una referencia breve académicobiográfica del autor, dirección postal y correo electrónico.

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Humanitas Historia se terminó de rmpnrrur
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el mes de marzo de 2012, en los talleres
de la Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma de Nuevo Le,on.
El tir-aje fue de 500 ejemplares.

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Hurnanísticos

Año 39 Nún1. 39 Vol. IV
Encro-Dicicn1bre 2012

Jfistoria

�1

Afio 39

Num. 39
Vd. IV

���----

Dr.Jesús Áncer Rodríguez
Rector

HUMANIT AS
ANUARIO

Ing. Rogelio G. Garza Rivera
Secretario General
Dr. Juan Manuel Alcacer González
Secretario Académico

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FONDO
UNIVERSITARIO

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
ecretario de Extensión y Cultura

Director Fundador
Agustín Basave Fernández del Valle

Dr. Celso José Garza Acuña
Director de Publicaciones

Director
Alfonso Rangel Guerra

Dr. Alfonso Rangel Guerra
Director del Centro de Estudios Humanísticos
Editor responsable

Jefe de la Sección de Filosofía
Cuauhtémoc Cantú García

Mtro. Francisco Ruiz Solis
Corrección de estilo y cuidado editorial

Jefe de la Sección de utras
Alma Silvia Rodríguez Pérez

Lic. Claudio Tamez

Diseño
Lic. Adriana L6pez Mootcmayor
Cin:u1ici6.n y adminisrraci6o

Jefe de la ecció11 de Ciencias ocia/es
Ricardo Villarreal Arrambide

Hnm,nitu, Aiio 38, N" 38,VoL IV. f/úl•""' En,ro-di&lt;iembre ZOll. fa una pubho,cióo •nuol_,d11,cb por la Un~cm'.bd Autónomo
d Nuevo L,ón • mvn d C,atro de EHudio, HWllllru,0&lt;0&lt;. Domdiodc la publcmtla: Biblio«a Unwcn1una Raillll.iingd Fri...
',o 1 'Av. Alíomo Rry,,r, Na. ~000 Ntc., Col Rcg1.n&gt;, Monttmy, Nuevo León. M&lt;,.:o. CP. 64440. Tel + 52 81 8l294000Nc~•:5H fn; ~51818JZ94000 en. 6l56. Editor ...,,pons•blt ,'Jforuo &amp;,,gel Gu,m. Remv. de durchoi ._¡ uso _,mu,..,,Tltulo
04.i009.091012391000-102.. ISSN 1007-1 b.20, .111\00l 010,ydo~ poro! 1niuturo N,c,on.il dd Derecho de Auwr, L10tud de _
Cont&lt;nid&lt;- No.14,909 otorg,do PQ• ¡, Comisión C,tifadon de rubl1U&lt;101X1 y Rcv~m llu,tr,du d, t. Sccrcwío de ~~macíó11
tm dt nwn rote el lruuru,o Mexk•O&lt;J del• Prop,.,1,d lndu,rn.,J; 1,1~.'ml. lmprm po.r. lm¡,1cnu UnIVu,o;no,
u ~" 11,.;., , , 0 C:P 66451 ,n NKol,, de"" G•rn. Nuevo J..,6n, Méxiro. Fc&lt;h.o dt term,n.ición 1k unpre,,6~ l&amp; de 'Sº''!'
20~•;,,.I&lt;" 500 ~¡&lt;m~c,. Di!mbuid• por 1, Unn·emd&gt;d AUIQn&lt;&gt;m&gt; de Nuc•&lt;&gt; León, 1nvt1 del C..ntTO de E,iLIII"" Hununl,;UCól

t.

Cíudt

La;. opuuona y ,ont,nidoi upruadc e:n \os lllku!OJ lOn ttJpanubil.wh.J ~xc~1va dt los 1uno1u. ,
Praba1nda Li ttproducn::m 101 ¡¡) 0 p;arc1.1l_ en 11;:wlquie:r fomu o mrd.10, dtl conn!nido tduorul de cstt nurnc.m..

lrnp.retio~n ié.i;X'O
Tod&lt;&gt;• lo; dcnch&lt;&gt;&lt; mer,ado,
Copyrigi,1 20 ll

r::c.uhuuaG mJ.d.~nlll'll

Jefa de la S ecció11 de Historia
Israel Cavazos Garza

�ANUARIO
HUMANITAS 2012
Historia

Israel Cavazos Garza
Coeditor

�ÍNDICE

J. JESÚS

ÁvrLA ÁVlLA, Santiago Vido11ni: Preamor de lo hittoria regional. La revis ta de Nuevo León y Coahuila 1863-1864
9
ISRAEL CAVAZOS GARZA, Arq1lited11rt1)'

del tie111po
ARTURO ÜÁVJLA SANCHEZ,

arq11itectos en Moutemy a trat és
51
1

Francisco Cerl/a11tes de Solazar: N11e1•os datos

sobre la conquista de Al é.'&lt;:ico (primera parte)
MANUEL CEBALLOS RAMIRE Z,

59

Tama11lipas en el contexto del noreste

lllexira110

91

ROMEO RICARDO FLORES CABALLERO,

de la 111odernidad constitucio11al

La Co11stit"ció11 de CádiZ:· 01igen
99

MARiA CoNCE!PCIÓN HINOJOSA VELASCO, Aetl!IJl{/oción de capital)'
desarrollo econó1t1ico en la 11rbe regio11Jo11trma. Siglos XT /f. al XIX
107

RAFAEL MORALES BOCARoo,

Jenitoria/idad
IGNACIO PALACIOS,

Alcaldía Mqyor de 5011 L11's. Tiempo)'

141
H/((tllas hispánicas secretas: los sefardlias e,¡ la historia,

la mlturay la le11g,11a hispa11a

163

�L tn A RODRÍGU EZ-SAL A, lédicos i11díge11as en el siglo
uovohirpano: Anteceden/es del México a11tig110 los i11Jor111antes de Sahag1í11 )'
190
1111111é&amp;co indígena en el Horpital Real de 1 'at11rales

MARí A

JOSE E NRlQUE

VÁZQUEZ ÜRTIZ, La 11on11alizació11 del ristema fiscal
estatal en elgohiemo de Aaró11 Sáenz (1927-193 1)
217
RAMóN ARTURO SANCH EZ DELGADO,

reformador

Dr. José \faría Lt,is \1oro:
237

Santiago Vidaurri: Precursor de la
historia regional. La revista de Nuevo
León y Coahuila 1863-1864 ·
}.Jesús Ávila Ávila ,.,.

libros qHe 110 parntn escritos
para q11e la gente aprendo,
sinoporo q11r se mtertf/ de q11e
,I attlor bo apn:ndido algo
Goethe

H '?)'

"DE DE EL MES ENTRANTE EMPEZARA A PUBLICAR E en esta capitaL bajo
e te titulo, un periódico, cuyo objeto principal será la historia del
Estado, desde su conquista hasta la época presente, su geografia
su estadística y cuantas otra noticias puedan de alguna manera dar
á conocer esta parte tan importante de nuestra República. El estado
de adelantamiento y de progreso en que se encuentra uevo León
y C.Oahuila reclamaba ya imperiosamente el establecimiento de un
periódico científico y creemos que 'La Revista' llenará e a exigencia
de la ilustración del E tado, porque se propone también dedicar un
lugar de sus columna á las artes y á la agricultura sin de cuidar de
ameruzar u lectura con selectos trozo de la mejor literatura. Le
deseamo una buena acogida y esperamos que nuestro

,.. Historiador. l nve tigador en el Archivo Histórico del Estado de uevo León.
• E te título forma parte de la obra "Le deaan ·E/ 1 ·¡~o íl&gt;olo '. 'lanliago 1 'id,JJmi
( 1 09- f 867): Co11sln(Ye11do deSde.\ lo11trm '1111 lidrra':?}!,o n-giona/" en coautoria con Letida
Martinez Cárdena y Cé ar Morado Macias (en prensa).

9

�l1 t

conciudadanos comprenderán u importancia y favorecerán la
empresa' .1
A partir de 1848, la derrota ante lo Estados Unidos y la firma del
Tratado de Guadalupe el 2 de febrero, trajo consigo la modificación de
lo confines fronterizo y en ese contexto e configuró una nueva realidad
geopolitica delimitada en u geografia, u economía, su demografia, su
cultura, u historia y us vínculo familiares. 2
Durante la ocupación norteamericana entre 1846 y 1848, a nivel
regional en los fronterizo e hicieron evidentes la ventajas que
ofrecía el libre comercio; reorientándose los circuitos mercantiles
cada vez má al norte y menos hacia el centro de México.
Este proceso colocó a Monterrey en el epicentro del desarrollo
tconómico del nore te. Un cronista de ese periodo, José Sotero
oriega, de cribió a la ciudad de Monterrey en 1856 así:
[...] la verdadera época de su desarrollo y prosperidad ha datado de

la del tratado de paz celebrado con los E tados Unidos en 1848;
de de entonces, aproximada la línea divisoria con aquella nación,
Monterrey ha sido el centro del gran comercio de los e tados
mexicanos del interior con el país vecino. E ta circunstancia, unida a
la leyes franca y liberales que en toda materia se ha dado al e tado
de uevo León, han atraído a su capital una gran población extranjera
y nacional, duplicándose en meno de o ho años el número de
habitantes de la. ciudad: u riqueza ha aumentado en mayor
proporción, y los mucho edificios de sillería construidos y en
construcción., erian el mejor testimonio de ello cuando no lo fuese
el activo movimiento mercantil, la abundancia de negociaciones,
almacenes y tiendas de primer orden que se han establecido allí (...]'
1Archivo General del Estado de Nuevo León(enadelante AGENL). Bolrlil1 )final.
úm 68 4 de octubre de 1863 en Edgar Iván Espino a Martínez. "Lo crmsfnlrdó11 tklo
'11ocional' ~.rde las f'Q')ones. La Rtti.sta de 1 11 l'O Ltóny C()a/Jlliln 1 6}--64 ", en f/(JJ Revista
del Colegio de an Luís, enero-julio del 2009, úm. 30, Año X, PP. 103- U0.
2 Manuel Ceballos Ramírez. LA co1ifo1111adó11 del 1 omlt hist6rico 111txira1Jo: la,ga d11raaQ/I,
idmtídndJ·gtopolítim, ''\'emenrú/' úm. 65 mayo-ago to 2006 p. l.
. ..
j Jo é
otero Noriega . .\,[r111ftnt) m 1856 en Alfonso Rangel Guerra,_compila~n.
prólogo y notas L'na 011dad Para T ttir. r OfÚJCÍO/lt.f sobrt 1/f/ 1ni11110 tm,a. Mw o, G obiemo
del Estado de Nuevo León 1991, pp. 67-68.

lO

j.Je.r,ísArilaÁ1i!ti

En el noreste el personaje que mejor interpretó y encabezó la
defensa del libre comercio y la causa liberal fue Santiago Vidaurri.
Durante su administración urgió un periodismo que hizo suya la
revolución liberal entre 1855 y 1864; en particular lo rotativos
locale de la época e convirtieron, de algún modo en voceros del
gobierno vidaurrista. Uno de sus rasgo rná sobresalientes fue el
apoyo cabal a u proyecto liberal y su clamor permanente de respeto
a las autonomías estatales; dejando clara una po tura irreductible
por construir una república con acentuado carácter federal 4
e publicaron varios rotativos de carácter sernioficial. Por lo
regular quienes escribían o se hacían responsable de las ediciones
eran per onaje vinculados políticamente con el gobierno estata~
entre otros Jesús Garza González, Trinidad de la Garza y Melo,
Ignacio Galindo, Manuel Z. Gómez imón de la Garza y Melo
Pedro Dionisia Garza y Garza, Manuel García Rejón. 5
Pero también el vidaurri mo impactó favorablemente en
periódicos conservadores de la capital de la República: en una
editorial intitulada el Colegí.o Ciiil de i\1011/err~• el autor Jesús María
Roa Bárcena,6 se congratuló por el establecimiento de e ta institución
educativa. Bárcena señaló que mientra en la entidade del país se
debatían en la de111aoogia fNrb11/enta, co11s11111iendó s11s ele111entos de riq11ezr1
depav defelicidad soria/, el e tado de uevo León y Coa huila poseía
un Colegio al nivel de lo de la ciudad de México que producía
•Mario Cerutti. Poder &amp;g¡onal, obim111 11/ral y Periodis1110 Ji/¡ ral m ,\fb,iro en los t1ño1
IÍl /4, Rt·QT7Jta en

H11,na111las Anuario del Centro de E tudio Humanistí o Universidad
Autónoma de Nuevo León, 19 O, pp. 230-23 l.
; /l,id., p. 230.

. Jo é María Roa Bárcena. ació enXa1apa Ve.racruz el 3 de eptiembre de 1827.
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Figura prominente del partido
cons~~~dor; partid~o del II Imperio aunque e d' tanció políricarneme del emperador
~ n o por el liberalismo de é te y e negó a colaborar en su admimst.ración. Al
tnunfo ~e ~ República, e tuvo do años en prisión. La prensa liberal abogó por él en
r~conoclllllento a u honradez y conviccione polític y recuperó u libertad. Fue
his to na. dor, novelis ta ..,,.uuu1Sta
..;,..,.1 •
y poeta. Entre us obra de ta.ca &amp;amrlos de la llll'tlSÍÓIJ
llorlMn1e1ira11,, (1 46-1 48) por111,jo1 11 de rnto11ces impreso en 1883. Murió en la ciudad de
MéXJCo el 21 de eptiembre de 1908 en: http:// e .wikipedia.org.
nA

11

�J. Jesús AiilaA,ila
frutos de denda • moralidad en una sociedad que se mantenía unida,
saludable en us ideas, con vigor para la obtención del progreso, y
destinada a desempeñar un rol de tra cendencia en la reconstitución
del país; todo ello gracias al ostén empeño y protección del
gobernador antiago Vidaurri En el Colegio Civil - eñaló el editorexistía un fondo de enseñanza poco común, para un e tado donde
regían las leye de Reforma. Bárcena, además saludó la publicación
de la nueva &amp;vista Literaria como denominó a la Revista de lletVJ
León Coab11i/a.7
Entre los órgano oficiales aunque fueron publicado con
distintas denominaciones durante el período de 1855 a 1864,
apareció E/ Resta11rador de la Libertad (del lune 28 de mayo de 1855
al domingo 26 de septiembre de 1858)· Boletín xtraordúuirio (del
martes 26 de junio al martes 24 de julio de 1855)· Boletín )jicial (del
29 de julio de 1855 a octubre de 1859)· Lo Voz de la rontera (de
octubre de 1859 al 4 de abril de 1860)· El "Restaurador (del jueves 12
de abril al jueve 28 de junio de 1860); Boletín Oficial (del viernes 6
de julio de 1860 al domingo 20 de marzo de 1864).8
Otra de las publicaciones del período comentado fue E/
Tern1ó1J1etro de uevo León y Coahuila, periódico que se definió de
carácter constitucionalista y fue impre o con una viñeta al centro
7 L, . ocied,,d. Periódico Político , Litm1rio, Méx.ico 1 de ru iembre de 1 63 Tomo 1,
úm.166enColección Digital: RaúlMartinez alazar(enadelanteCDRMS).
Erasmo E. Torre L6pez. E/ Periódico Oficial di J\ T11tt'O León. L,, periódiro ro11 I 5 oliM
de vtda. Su ori¡p1_y sus ca111hios di 11omlm. 1110 co11trilmció11 al rst11dio del rocero g11/xmo111mtal 1
delpe,iodis1Jm1111rm/t(J11és. Monterrey, . L.,AGENL,2001 pp. 33-39 y Ricardo Covarrubias.
Los Ciento Tn:inta ✓lños de lo f 'ida Periodística de1 11et'O U n, 1 26-1955, véase: l~I Pon'tllir.
martes 31 de enero de 1956 en CDRMS. lndudablemente, de los fondos documentale
que preserva el AGE L uno de lo más valio o e el Peri6dico Ofi iaL donde st
re guarda la colección ca i íntegra. Isidro Viz aya Canale , e crihi6 que en e ta fuente
eocontraremo incontables referencias y testimonio sobre ¡... elpmblm1c1 deTr.-.:as ... ,id
g11m11 ro11 los F:stados L'111tlos, la rt1'fJhiaón de ry11tla , lo 11emr d. Rrfamlll ,.. ~7 hrm/ent11~
Jro11mn 1· el Stg1111do Impmo ... E11 fu recmuió11 tk lo bistona, /011/0
io11al ro1110 11anfJ11al. J
Periridiro ejido/ romtihn· 111w_f,1e11II' depri1J1eru il1,po1tm1cio &lt;... , en Isidro Vizcaya Canab, El
Periódiro ()Jiaal del ohtemode. ~11e1YJ 1.J:Ófl rn rl si lo XIX Humanita · Anuario del únuo
de Estudios Humanísóco de la Universidad de u vo León, Monter~ 1968, pp. 40&gt;

superior representando un águila con ala extendidas. Contenía una
serie de artículos polémico sobre la creación de la República de la
ierra Madre. Su existencia fue del 27 de febrero al 24 de abril de
1861. Se editaron nueve números los miércoles de cada semana en
la imprenta de Antonio Mier y la dirección de Albino Sarabia. 9
En_ I Termómetro desde la editorial que inauguró su aparición, se
reflexionó sobre los propó ito que animaron su exposición pública:
De pué de tre año de guerra entre ciudadanos de una misma
patria [... ] en que tantos hombres murieron o han ido mutilados
defend_iendo en_la libertad la civilización del siglo [... ] uevo León;
tan le¡anos de la capital de la República[... ] todos saben el
partJc1p10 qu~ tomó en la Revolución por cuyo triunfo prodigó su
sangre, su bienes y aún comprometió su porvenir ... 7 Mantener
viva. fortalecer esa esperanza aumentar su fe en el de tino de la
República es la tarea que no imponemo al establecer e te periódico
(... ] uestra publicación[... ] relatará lo hechos como [ on] y lo
lectore [... ) conocerán como por un termómetro, el estado de la
atmósf~ra poütica, siendo ello lo censores y lo jueces[...] Por esto
ren~nc1amos a la censura [... ) para que el criterio común ejerza u
ofi 10 [ ...] en completa libertad [... ]. 1º

Co3-?~•

Al conflicto que se aludió en la editorial fue a la Guerra de
Reforma que se prolongó de enero de 1858 a diciembre de 1860
donde lo liberales y los conservadore contendieron en una Iuch~
fratricida. 11

9

Úpilla Alfonsina Biblioteca Universitaria: Fondo

cadamiércoles enO\BU:F L.
1 Durante e te periodo se profundizaron radicalmente las refonnas libera le iniciada
cone_lP1:111de Ayutla el 1 de mano de 1 54: entre otras la nacionalización de lo biene
eclesJá tlcos, la extinc~~ de las órdenes monásticas, el matrimonio civil, los juzgado
~ra el reg1Stro de nacurue~to bocl~ y mue,rte , la eculariza ión de lo panteone y la
libc_rud de culto y eparací6n Iglesia y Estado. Véase: Andrés Lira, IX u, (f)llstJlidoaón
na~o~ol (1853-1887), pp. 190- 194 en Gisela Von Woheser coord. Historiad, .\fi,1ro,
México: FCE, EP, Academia Mexicana d la Historia, 2010.

415.
12

uevo León (en adelante O\BU:

F~) y Héctor González. Swoy nmtio d. 11/t11rt1 .\11et'Q/ewesa, p. 167.
1:./Tm1J6!11elm Monterrey, febrero 27 de 1861, Núm. 1 Torno I (publicaci6n emanal,

13

�J. Jmí.r Aei/,;_ fdlt1
Esta Guerra, por el encono homicida con que se libró en la
geograHa del pais adquirió el carácter de -como lo interpretó Enrique
Krauze- una guerra casi religiosa. 12
La editorial citada, la firmó como responsable Ignacio Galindoll
que ofrecía además un espacio en sus páginas para la difusión de las
ciencias y la bella literatura.
En el mismo ejemplar inicial de este periódico e insertó un
artículo publicado en el Alcance al úm. 25 del Progresista de
Matamoros, Tamaulipa , correspondiente al 18 de febrero de 1861
que contenía una carta relativa a la separación de los estados de
Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas para formar con Texas la
República de la Sierra Madre.
Esta misiva había ido impre a en elSouthern Intelligencerde Austin,
Texas, en su numeral 20 del 23 de enero de 1861. Los editores de
E l Termómetro no dudaron en calificar la carta de apócrifa Yexaltar
la naturaleza y el nacionalismo de los pueblo del septentrión oriental
mexicano; e pronunciaron en defensa de antiago Vidaurri.
Al respecto, en esta obra, uno de sus coautores se ocupa de
abordar el tema sobre la República de la Sierra Madre; asunto con
el que recurrentemente los adversarios y enemigos políticos de
Vidaurri trataron de descalificarlo, acusándolo de anexionista.
Sobre este asunto el Caudillo del Norte escribió desde Monterrey,
el 28 de febrero de 1861 al editor del S011them Inte/lige11cer. de Austin,
Texas, que el documento donde se aludía a la creación de la República
de la ierra Madre como un proyecto de u responsabilidad careda
de ustento. Precisó que, como gobernador de un estado fronterizo,

asumma on celo la defen a de la independencia nacional
comprometido con la eguridad de la frontera y con la inquebrantable
unidad de la República Mexicana. 14
(.abe puntualizar que Vidaurri, desde la promulgación de su
Plan de Monterrey o Plan Re taurador de la Libertad de la Patria en
mayo de 1855, uno de sus objetivos e tratégicos consistió en unir
las entidades del nore te uevo León Coahuila y Tamaulipa para
formar una sola· fincado en us lazo de parentesco, ami tad e
identidad de costumbres, con intere es comune y adver idades
mutua -como el combate a lo lipanes y comanche - para contener
las incur iones de los extranjero .15
Las supuestas intenciones separatista del hijo de Lampazos por
promover una pre unta República de la Sierra Madre hay que
procurar entenderlas -como bien lo explica Manuel C-eballos- en
do vertientes: atendiendo a nece idades de estrategia política por
un lado y, por otra parte, a postulados e grimidos por su enemigos
para desacreditar el proyecto unionista de Vidaurri en el nore te. 16
El mismo antiago Vidaurri en su momento se encargó de
desmentir categóricamente y de lindarse de calumnia difundida
en periódicos de la época, en torno a los propósito que le acreditaron la promoción y autoría de acciones encaminada al establecimiento de la República de la ierra Madre.
W R. Henry electo como sheriff del distrito de San Antonio
Texas el 12 de agosto de 1856, e cribió a Vidaurri de de e a
población que prevalecía entre centenares de jóvenes texanos un
ambiente muy favorable a la instauración de la bandera de la ierra

Enrique K rauze iglo de Caudillos. Biogrefía Politica de ,\ Iixi&lt;o (18 f 0-1910¡
Tusquets Editores. México, 1995, p. 19.
0 Ignacio Galindo, naci6 en Morelos, C.Oahuila. Esrudi6 en el _ e~rio de
Monterrey, fue teniente de la Compañia de Granaderos de la Guardia acton~cn
1852 y obtuvo el grado d coronel en la Guerra de Reforma (1858-1860). Sanuago
Vidaurr~ gracias a su dominio pleno del idioma inglé , lo design6 agente parab
compra de armamento en los E tado Unido . Escríbi6 en el Periódito &gt;jidul, enb
Horario, la &amp;rifla, E/Tm11ómetro y otras publicaciones. Fue catedrático de ,la Escuda
de Jurisprudencia. Muri6 en Monterrey, el 2 de febrero de 1894 en Luis Albcno
García, G11em1yFro11tera.hl -:.jérdtode/, 'ortemtr, /855 •1 58, p. 103.

Archivo Histórico Monterrey (en adelante AHM) en Eduardo Cá.zare y
Edmun~o Derbez. ,mtiago 1'ida1mi Doamm1tos dt m co11trt1dirtoria )' Jir{r,11ru11t
trll}eclonn, véa eActas Revista de Historia de la niver idad Aut6noma de uevo
León, o. 7, enero-junio de 2011, pp. 11 -125.
r Manuel Ceballo Ramírez, La co1ifo1711e1ció11 del '\ores/o... op. cll. p. 20.
11 !bid., p. 29. Ceballo Ramírez, obre el tema en cuesti6n recomienda a Cavazo
Gana, l rae~ Breve Hisl&lt;Jriadci'.11tro León FCE México 1994, pp.147-148 y Herrera,
Octa~10, H1str11ia dt la.r111risdiccir,11es polílicas dt Ta111011/ipas a lr,nil de la Cartt?,rafo, en
Martín Reyes Vayssade ortografía hisMrira de [f1111011/ip,u, Instituto Tamaulipeco de
Cultura, Ciudad Victoria 1990, pp. 145-206.

11

14

14

15

�J. jwí.r
Madre que éstos aguardaban impacientes su convocatoria. Henry
expresó us de eo de conocer per onalmente a Vidaurri y reiteró
u adherencia a las filas de lo liberales; inclu o dijo estar dispuesto
a renunciar a u cargo policial para poder fam1ar parte de la gloriosa
/11cba de la Independe!lcio de lo República de la ierro 1adre remató el
ferviente partidario del T'iejo Cíbolo. 17
EI gobernador lampaceo e conte tó a W R. Henry y aclaró que
había un malentendido re pecto al tema de la República de la Sierra
Madre y lo atribuyó a la mola inteli encía de alguna de [sus] expresionn
y abundó
[... ] nosotro lo fronterizos, somos mexicanos y con nuestu
eparación de México no alcanzaríamos el remedio de los males
que aquejan a nuestra patria JJrosig11ió1 la república mexicana ha sido
y [ ...] es bastante desgraciada, y e o mismo nos hace querer nili
cada día la unión de lo pueblo que la forma, y procurar su biene ur
y felicidad por cuantos medio no ean dable sin abjurar jamás
del nombre de mexicano con el que queremos morir o ser dicho os.
'Pero ade111ás r'ida1mi rero11oda la existencia dedifarendas} entre el Gobierno
General y el [de] Estado· pero sean cuáles fueran ésta [se dirin1iria11J
de una manera que no se rompa la unidad nacional ni [que fuera•!
motivo [de} promover e cisiones perjudiciale y contrarias a los
intere es bien entendidos de e to pueblos.
Por último declaró la inexistencia de razones válidas para los
ofrecimiento del acomedido sheriff texano ni de los jóvenes
compatriota de Henry en aN:-cilio (de) una tlllpresa impensable}ª
Es posible que el discurso y la posturas radicales del iejo Cíbolo,
reflejado en a cione tendiente al progre o y modernización de b
entidad, hayan confundido a má de uno al interior de la filas
liberales· endo ándole propó itos separatistas de independencia Y
e timulando el fuego amigo de de u propio partido: Vidaurri creía
Ar hivo Privado Patricio Milmo Hernández en adelante APPMH). [425] Exp
l , lf.
1 APPMH f426]. antiago Vidau:rri a W. R. Henry. Monterrey, septiembre 8dt
185 . Exp. 2, 2f:.
1

16

1•ila. ~-l'lltJ

0

que de de las regiones se podía mejor apuntalar el proceso de
construcción de la República federal· que é ta tendría mejore
condicione y recur os para garantizar la seguridad de lo confines
fronterizo .
u generación creció en combate permanente contra la culturas
indígena de la región, ante la indiferencia e incomprensión del
gobierno general· pero también irvió a la causa nacional durante la
guerra con Texa (1836-1845) y como una figura políti a importante
en el conflicto militar con los Estado Unidos entre 1846 y 1848.
Empujado má por las circunstancias histórica y conocedor de
los problemas y nece idades del noreste se convirtió en uno de lo
paladines más conspicuos de lo derechos e tatale y regionales.

El progre o e respira
El espíritu liberal y modernizante del lampaceo e e manifestó en
los cambios promovidos de de u admin . tración modificándose
el perfil y la traza urbana de la capital regiomontana:
[... ] La construcción de finca es constante (...] y pronto veremo
emprender la recompo i ión de los empedrado de las calle [... ]
Todo está re pirando progreso [... t
Durante su período de gobierno se inició la con trucción de la
Alameda en 1858 y se inauguró en 1861 e le llamó como la
Alameda ueva para diferenciarla de otro bosque de álamo
localizado al norte del rio anta Lucía (hoy calle de Juan Ignacio
Ramón) entre las ahora calles de Zaragoza y Diego de Montemayor.
El nuevo espacio para la recreación y paseo de los regio montano
tuvo una extensión mayor a la superficie actual: colindaba al norte
con la calle de Espinoza al ur con la de Wa hington, a1 poniente
con la de Villagrán y al oriente con la de Pino u.árez. 2º
1
'

AG E L. El&amp;st,11trtllÍor dt lo l ibertad, septiembre de 1857 enIsidro Vizcaya Ülnale
L'11~\(~!~dr MMtrm ·: Dr_rderl 11/0 d, Dolum hasta ti P/1.111 d, S111rJ_,¡11I 1 '10- 1910, p. 81. '
Miguel González Quiroga. P~ 1rtt1dd11 del libm de H.01111ie • fj,4r. Sanhago Tídamri
.1 la o1!fm'l'1c1ao,1 ,\11mio [traducción y edición del AGE L, 2002], [p. 3] viernes 12 de
septiembre del 2003 el idro Viz aya Can.ile, 'n .\i,glode... op. dt. p. 82.
17

�I

El 2 de mayo de 1860 brió sus puertas el Hospital Civil de
Gonzalitos. La construcción del no ocomio inició a fines de 1858.
En noviembre de 1 59 comenzó us actividades el Colegio Civil,
aunque el 4 de noviembre de 18 7 el Omgre o expidió el decreto
úm. 13 que e table ía el citado Colegio que incorporó la E cuela de
edi ina y 1a de Jurisprudencia; instituida de de 1825 en el Colegii
eminario de Monterrey al establecer la cátedra de derecho civil..21
En 1857 fue con truido el teatro El Pr, reso; e tuvo situado en
la acera oriente de la (hoy) calle de E cobedo a media cuadra enrn
la calle de Padre Mier y Matamoro . La primera gran industria de
la re ión fue La Fa,nt.r. fábrica de hilados y tejidos de algodón,
localizada en anta Catarina (aunque e organizó en 1854 con un
capital inicial de 150 mil peso ). 22
La entidad experimentó de un auge comercial y económico sin
precedente gracia a una admini tración ejemplar: una eficaz
política aran elaria que fortaleció la finanzas estatales con los
recur os provenientes de 1 aduana establecida desde Piedm
egras Coahuila ha ta Matamoro Tamaulipa . El de arrollo
regional se afianzó por la coyuntura de la guerra civil norteamericana
(marzo de 1861 a abril de 1865).23
Para dimensionar la imponancia que adquirió para lo E tados
Confederado de América las relaciones con el gobierno de Vidaurri,
John R. Baylor teniente coronel y comandante del egundo regimiento
de Caballería de Texas e cribió al lampacense que resultaba signifi ativo
para los pueblo limítrofes con el río Grande (o río Bravo), proteger 1111
trJjico comi:rrial de111asiado constanti y para asegurar el flujo continuo ck
éste lo invitó a mantener tropa en la línea fronteriza de Texa y México
para ca tigar a ,m e11emigo co,mí,r. lo indio lipane . 24
.
•
Como atinadamente lo subraya Miguel González, la prospendad sm
Jb1d. , p. 3.
p. 85.
) Miguel Gonz..ílez uiroga. Prrrwtaárí11•.. , op. fil., lP• 3).
John R. B.iylor a nuago idaurr~ gobernador del e tado de uevo León y
Coahuila. Cuartel General en el Fu rt Clark Te as 21 de julio de 1861, en Arch!YO
Hist • ri o G 11&lt;11?1 é.rlrada d la e retaría d Relacione xteriores.
21

21 llnd.,

parangón durante el período de Vidaurri 1855 a 1864 tiene Jugar en
un ambiente sumamente complejo y de múltiples adversidades como
el combate in cuartel a los irredento e píritus de lo desierto
norestenses lo indio nómadas· lo problema derivado en 1as (ca i
nunca tersas relacione con lo gobierno emanado de Ayutla, -en
particular con Ignacio Comonfort y Benito Juárez- lo confli tos
domé rico en Tamaulip·
uevo León y Coahuila; la defensa irre tricta
del federalismo· la guerra de Reforma 1858 a 1860)· la guerra civil en
Estado Unido y lo refugiado que fueron expulsados por e e confli to
y 1a instauración del II Imperio mexicano. 25

La Revista de Nuevo León y Coahuila
Es en e e contexto en que e editó La Rfl-ista de J 11ero Leó11 y Cooh11ila
de noviembre de 1863 febrero de 1864 y que Roa Bárc~na elogió
u impresión de de la ciudad de Méxi o, bajo la re ponsabilidad de
Manuel Garda Rej6n. E te abogado y e critor nació en Campeche·
de padres yucatecos, ll gó a Monterrey el 1 de ebrero de 1850
como funcionario fiscal del Juzgado de Distrito con jurisdicción en
uevo León, Coahuila y Tamaulipas. Al aseen o de Vidaurri en la
gubernatura local ocupó el cargo de ecretario de gobierno y ejerció
una notoria influencia políti a en su administra ión. Fue director y
redactor del /3ot tí11 Oficial y publicó lo documento alusivo a la
funda ión de Monterrey; Montemorelo y Cadereyta. 26
Miguel González Qµiroga. Pmmt,1nrí11... . (/¡,. di., [p. 3].
!•J rael Cavazo Garza. /)ircir111mjo Bir~rcifi(IJ dr \ 11rro l . nm, pp. 172-173. Manuel
Maria Ju.in Nepomuceno de la antisim Trimdad Garcia Rejón Mtzó, na ¡· d 16
de mayo de 1819 en Campeche. u padres ueronJo é joaquin Benito Gar ía
Rejón y María Bernarda Ramona Mazó Carmonatis. Tuvo inco hermanos: José
María,Joaquín Eusebio, Amonio, Gertrudis Eu enia y Vicente Maria. e e.t on
aria d las Mercedes Piñón Zendejas y tuvieron cuatro hijo : Maria Joaquina,
Maria Luisa, Maria de la Luz y Jo é André . Murió fu tlado en Matamoro ,
Tamaulipa, el 28 de abril de 1864. (Página ele trónica: hnp://www.geni.com}.
Re¡ón II go a Brownsville el 27 de abril y do horas de pué de su arribo fue
arresta_do por la autoridade militare de e .i población y enviado a Matamoro ,
lam.1ulipa . A l,t mañana siguiente el gobernador Juan . Omina, ordenó u
fus~miento. Véa : AG E L. Alcance .il úm. 3 de
o¡,;nión Pairíd1l'&lt;1 Ofic1,1/ del
Golum1o di:I I:.itt1d1J de i 11et&gt;o 1~011. Monterrey, mayo 9 de 1864 (tradu ido del periódico
de Brown ville, Texa Thi: L[¡nl Satúmnl l'11i(JII Jo11r11al del 30 de abril de l 64 .
'

1

19

�J. ]es,ÍJ A1•i/a Át1"/o
En La Revista de rue1•0 eón Coahuila, fueron publicados
documentos hi tóricos regionales; convirtiéndose con ello en el
primer órgano de divulgación y estudio de expedjentes localizados
en lo archivo locales. 27
El Boletín Oficial del stado de 11evo León y Coahlfila, anunció, el 4
de octubre de 1863 el proyecto donde explicitó lo propó itas de
la empre a editorial:
La Revista de uevo-León y Coahuila desde el me entrante
empezará á publicarse en esta capital, bajo este titulo, un periódico,
cuyo objeto principal será la historia del Estado, desde su conquisu
hasta la época pre ente, su geografla, u estadísti a y cuantas otras
noticias puedan de alguna manera dar á conocer esta parte tan
importante de nuestra República [.. .].2

En correspondencia con lo objetivos expuestos en La Revista dt
11ez·o Leo11 y Coah11ila, e difundieron textos alusivo a la historia
del noreste· entre otros, se publicó por primera vez a nivel regional
un artículo sobre el Prin,er Region1011tano tzfrersal el Sr. Doctor D.
Servando Teresa de Mier )' oriega, Ap,mtes para STI Biografía y el Dr.
José Ángel Benavides inauguró los estudio de este célebre e ilusm
personaje, donde incluyó el regí tro parroquial de bautismo del Padre
Mier. Benavide se comprometió a que desde lo primeros números
de La Revista... , consagraría [... ] a s11 fllemoria los di11Jimlfos ap1111tes qm
[había] podido recoger para trazar alg1111os rasgos biográficos de persona tan
eminmte dt!J"ando para otra pluma más bim co,tada J' para mejores días ti
trabqjo de ampliarlos [... ].19 Pero también había lugar para ocuparse de
Edgar lván E pinoza Martínez. ÚJ ro11stmcrió11••. , op. cit., p. 12.
AGENL. Boletín Oficial, úm. 68 ..., !bid.
29 l..11 Rrii.rtatk 'uelK)Leór,yCoah11ila, Tomo l, Entrega úm. 3, pp. 50-56 en Bibliotca
de la Universidad de Texas en Austin, Fondo Benson, Libro Raro , C.Olecci6n Garcu.
úm. 00..C 55689210. Agradecemo a nuestros amigo , los historiadores Pablo Rann
Benítez y Oiris Dishman, por facilitamos una copia digital de este invaluable documell!O
histórico. José Angel Benavides. Canónigo. Doctor. ació en el valle del Huajuco, actual
villa de Santiago en 1801. lngresó en 1810 al eminario de Monterrey. El 3 de junio de
838 recibió el grado de licenciado yel 29 de julio del mismo año el de doctor; ambos~
la Universidad de Guadalaj ra. En 1837 tenía a u cargo la ecretaria del serninaro
r,
28

20

tema de actualidad relacionados con lo problema de carácter
urbanístico que empezaba a padecer una ciudad como Monterrey que
en ese año tenía una po~lación de más de 40 mil habitante que al
transfo~mar e en una cap~tal vanguardista del comercio a gran e cala y
en un e1emplo de prospendad en el país -como asentaron sus editores
- sin embargo la ciudad demandaba mejora materiale y un buen
orden de policía; 1a numeración de las casas de sus vecinos y una nueva
nomenclatura para las calles. Los impresores de la Re1ista..., conmina.ron
a las autoridades e tatales y municipales a realizar la obras de
equipamiento urbano recomendado, para contribuir al ornato de la
ciudad y favorecer el tráfico intenso y la relacione comerciale de
Monterrey con el extranjero y con el país_Jo
Era evidente que en lo años de mandato del gobernante visionario
de 1855 a 1864 el perfil urbano de la iudad e modificó
sust~cia~ente gracias a su poderío económico y ello trajo consigo
la obli~ac1011 de crear nuevos servicios para la creciente y pujame
comumdad. En 1853, la capital del e tado tenía poco más de 26
mil habitante y para inicio de la década siguiente al anzó poco
más del 32% de incremento demográfico. La bonanza comercial
estimulada por V idaurri, aseguró un incremento poblacionaJ
sorprend~nte· en torno a la ciudad antigua, urgían nuevas
construcciones y un crecirruento que se orientaba en toda.r d;recciones. 31
. ~•amente fue de ignado cura de la ciudad en 1848, ejerciendo el cargo hasta el )5 de
Julio de 1850 en que lo entregó al Pbro. Lorenzo de 1a Garza. Durante 1J administración
del.~obernador Aga~ito García, fue vocal de gobierno (1851-1852). Intervino en la
polít_ica local Complicado en el motín promovido por Antonio C.aballero en la villa de
. antia~o contra la leyes de Reforma y contra el gobernador Vidaurri, en 1859 le fue
1DStruida causa sumaria,pon-eTtererpedrs ro11/ra lo ca111a dt· k, fil;, rtad.
, E_n 1860 donó su derecho a lo potreros de Trinidad y Arredondo a la instrucción
public.i de Momemorelo . Pasó sus últimos años en u hacienda de la Purisima, en
~ e , • L., donde murió el 14 de octubre de 188 l. u biblioteca fue adquirida por el
gobierno para formar parte de la Bibli teca Pública del E tado, abierta en 1882. Véase
lsrael Üivazo , Dimonmio. .. , up. cil., p. 54.
:tr Lo 1oriedc1rl. .. op. d.t. En e te peri dico de la ciudad de México fue reprodu ida la
nota
que e pubLl ó originalmente en La Rtti.rla•••
JI
J
Osear Eduardo Martínez Garza (coordinador). E11mmtro ron el Barrio.,,fotig110
ut .\lontm9 , p. 81.

21

�J. Jmí.r ./ ltila _--it'Í/a
Monterrey e constituyó en la capital indi cutible de la frontera
norte que para el primer lustro de la década de 1860, mantenía su
ritmo de expansión comercial gracias al control ejercido sobre las
principales tran acciones aduanale realizada en la región por la
aplicación del Arancel Vidaurr~ vigente de de 1855 la anexión de
Coahuila en 1856 que dilató lo límite fronterizo con Texas y que
se magnificó con el e tallido de la Guerra Civil en los E tados
Unido .32
En La Re1ista... también se publicaron nota humorísticas y
amena para u lectorio como la que aludía a la epigónica versión
coahuilense de Matusalén, el patriarca bíblico con el título jocoso
de n ]oren Malogrado. Los editore re eñaron el insólito caso de
José María Briseño arriero de profesión originario de altillo, donde
nació en 1701 y murió en esa ciudad en mayo de 1863 a la edad de
162 año . Briseño, trabajó hasta 1821 y a los 120 años un accidente
le mermó u fuerza obligándolo a desempeñar sólo actividades
doméstica durante los siguiente 20 años de u vida. A partir de
lo 140 años quedó parapléjico ciego y sordo, pero conservó sus
facultades intelectuales. Los impre ores atónitos destacaron aJ final
la inu ual experiencia de vida del j ol'en sa!tillense malogrado, nunca
vista en ningún país durante los último dos siglos, remataron
socarronamente. 33
En La Revista ... colaboraron di tinto persona¡e que
enriquecieron lo contenidos de la publicación. Todos ellos formaron
parte de la élite intelectual y política de la localidad entre otros,
resalta la pluma del doctor José Eleuterio González Mendoza
1

ll O tavio Herrera. t.!_ ore.rlr Cartográfico: Cm'.fi.: 11roción Hirf(Íric11 d 1111a Rtgi
pp. 355-356.
ll La
oriedad... , op. cit. La noticia obre el j o,~n .\fa/agrado y los problem.is
urbanlsticos de Monterrey, fueron parte de lo publicados en el primer número de
La Rtdsto di 0.'11em Un 1Jah1ríloen u versión correspondi nte al m de novtembrt
de 1863.

22

·Gonznlitos' 34 Juan de Dios Villalón,35 Edward tephenson, 36 Manuel
P. De Llano,37 Jesú Maria Aguilar 38 E teban Tamez,39 Fernando
Velarde y Campo 40 Antonio Tarnez y Martínez. 41

Los primeros dos número de la revista

El primer número e publicó en noviembre de 1863 como lo
anunció el Boletín Oficial el 4 de octubre de ese año. Formaron parte
de sus colabora1ores los siguientes: los doctore Jo é Eleuterio
González, Jo é Angel Benavides, Esteban Tamez; lo licenciados
Manuel P. De Llano Jesús María Aguilar, Manuel García Rejón,
José A. Quintero y Antonio Tamez; Fernando Velarde, Juan de Dio
Villalón y Jo é María Leal. En la primera entrega incluyó entre otro
Jo é Ele~terio González. Médico, filántropo gobernante, his toriado r y
edu ador. . ac1ó en Guadalajara,Jalisco el 20 de febrero de 1813. Llegó a Monterrey
el 13 de diciembre de 1833. lnfluyó para la creación dd Colegio Civil en 1857
b •
• que
J no u pu_
erta dos años más tarde. De este plantel fue catedrático y en repetidas
ocasJOnes dtrecror. En el seno del mismo colegio logró fundar el 30 de octubre de
1859, la E cuela de Medicina yen 1860 el Ho pita! Civil. Durante u interinato como
~obema~or, e_n 1870, ~undó la Escuela ormal para profesare y reglamentó[.¡
msrru eton publica. Miembro del Consejo de Salubridad, in cituido a iniciativa
s~a. Muchos años después, en 1886 presidió la Juma de Mejoras Materiale .
Diputado a la Legislatura Local Gobernador constitu ional el 2 de di iembre d
1872, ejerció d cargo hasta el 4 de octubre de 1873. Fue en este período cua11do
levantó Ypublicó 1a Estad_ística de Nuevo León. Gobernador interino el 2 de enero
de 1874, en sustitución del Lic. Ramón Treviño, gobernando hasta el 8 de ma rzo.
• Produ¡~ las obras siguiente : Coleaión de 11ofída.ry doa,mmtos pam In bistono del tftt1do dt
r\:iero L v11... (18~~); A(~1~11os ap1111/esJ' dn/01 utadí.rlims del estado di \ uel'o L.tón (1873);
p,;~f' di h,w 'lllmto 111e:-...1r1J110 D J enrmtÍI) Tmsa de 1 fier(1876); Apuntrspam la historia
td,..r,11._rtua de las pro1imia.r tpt far1J1arot1 el obispado dt U nare.r... (1877); l JJrdu111•s andes dt
lxs/(Jrr,~de \l(ezYJ L e611... (1881). En vida fue erigida en su honor la mwiicipalidad de Dr.
Gonzalez por decreto o.18 de 5 de noviembre de 1883. Murió en Monterrey el 4 de
abril de 1888. epultado originalmente en la capilla del Ho pita!. sus restos fueron
uas~dados a la base de su estatua frente al mismo edificio y en 1981 a la Facultad de
ffdJCIIla en I rae! Givazo Garza, Dü-d,mmio. .., op. tit., pp. 213-215.
11
JuandeDio Villalón.Poeta. a ióenelvaUedeHuajuco (villade antiago)
el_ de marzo de 1838. Estudió en el Seminario yen el Coleg10 Civil de Monterrey.
Di~utado al C.Ongre o local en 1863. Secretario de la prefectura uperior de Nuevo
Leon en 1865, durante la ocupación france a. Redactor del Prriódiro Ojidt1l. en l874.
14

23

�los ubsecuentes tema :

• El artículo Elocuencia de Tecumsek.

• El prospecto o prop6 ito del proyecto editorial: consistente en la
difusión de la cien ias la literatura la geografla y estadística del
e tado y de manera especial docwnentos históricos de interés regional
• W. A. C.Ook, súbdito inglés, publicó una carta obre agricultura
que e cribió al editor Manuel G arda Rejón.
• e reprod Jjo del de tacado e critor &amp;an é Víctor Hugo el texto
intitulado L conciencia.
fici.il mayor r ecretano general de gobierno en e e rrusmo año. Abrazó la revolución
de Tuxtepec. en 1 76. ecretario parci ular de Porfrrio Díaz, a quien acompañó enb
b.1talla de Tecoac. Mi mbro del Liceo Me ano que presidía Luis González Obregó1t
La Real Academia E pañola premió la ver ión que hizo de un poema dr
etzah1.1.1I oyotl. u producción literaria aparece en B/ O!llb{l/e, bl Ed11cador JIUI/r.1
l3.I L,reo .\te.wano. de México y en el Ptriódico Oficial y La Defensa, de Monterrey.
Autor de &amp;glas de r.:rv,midod (en verso, 1 69); fah11/as dt Esopo en sonetos (1865);
1/üm,o a kJ Pania {1894). Murió en la ciudad de Méxi o el 4 de febrero de 1902 vé.i.se:
I rael Cabazos Garza. fbid., p. 06.
Edward tephenson. ac1ó en lo Estados Unidos. De Matamoros, Tamaulipas
se tra l.idó a onterrey en 1860. Catedránco de Inglés en el C.Olegío Civil. En 1864
se publicó wuAlor11ción que dirigió a lo alumnos de ese plantel en la conclusión del
año escolar, véase: Edgar Iván Espinoza u, co11slmrtión... , op. di., p. 14; Israel
Cavazo , Dirdnn,m~o...• op. di., p. 456 y Lo Rmslt1 de \uero Ltó11_)' Coob11i!ti febrero dr
1864, Tomo I, úm. 5, /p. en CA.BU: FNL.
"' 1anuel P. De Llano. Político. Orador. acíó en Monterrey en 1810. Estudí6en
el eminario. Diputado al II C.Ongre o C.OnstLtuyente de uevo León, en 1849.
ecretario general de Gobierno. designado en mayo de 1855. Diputado por ue,·
León al C.Ongreso General C.On tituyente de 1857. Profe or de la E cuela de
Jurisprudencia, a partir de 18t&gt;0. Magistrado del Tribunal de Ju ticia, de ignado por
el generJI E cobedo en .igosto de 1866. al deponer al antiguo tribunal que irv10 di
imperio. Murió en Monterrey el 22 d junio de 1884 en I rael (.avazo Dimanan//. .. ,
op. dt.• p. 27 .
,. Jesú M.iría Aguilar. Abogado. Politi o. Edu ador. ació en Monterrey. ObtuVo
titulo de abogado. Al abrirse el C.Olegio Civil en 1859, figuró como catedráti odc
füo ofta. En diciembre de 1860 fue nombrado director de dicho plantel sustituyendo
al primer director, Lic.J.Jesús Dávila y Prieto. Realizó el primer e amen y la primen
distribución de premio . En 1864 e tableció en el colegio el taller de imprenu
Participó en la vida política local. Fue primer regidor en 1852 y alcalde 2 en 1854. Al
ocupar 1onterrey los francese , (.a tagny lo de ignó prefecto municipal el 26 de

24

• Reflexione morale en tomo a La madre y una compo ición
dedicada a La C.Oqueta.
• Artículos de costumbre o jocosos como La primera noche de
boda y El día meno pensado.
• Re eña llamadas de utilidad práctica como el de Monte de Piedad.
• Noticia locale sobre alientes, diver o epigramas y creaciones
poéticas.
• En us páginas comenzaron a divulgarse documentos históricos
de nuestros archivos regionales compilados y paleografiado por
Manuel García Rejón., en el número inicial, en particular, sobre el
proceso de colonización en O:iahuila.42

A pe ar de nue tra bú queda en archivo y bibliotecas locale e
internacionales no fue posible localizar ejemplares de los primero
nú~eros d~ este valioso documento de nuestra historia y cultura
regional. Slll embargo, la entrega Núm. 3 de La Revista... , nos
proporcionó un listado de los coautores que fundaron el proyecto y
ago to de 1864, nombramiento que le fue ratificado por Maximilíano. Ejerció hasta
el,.6 de
de 1865. Fue miembro de la C.Orte Militar. Murió en la cm
· dad de
· febrero
¡
,exicoe 9deenerode 1891,Jbid.,p.3.
10
E teban Tamez. Médico. ació en Monterrey en 1814. Inició sus e tudios en el
Semmario de e.~ ciudad. Obtuvo título de profesor en medicina y cirugía, por la
Facultad de Mex1co. En 1~40 volvió a Monterrey, donde ejerció su profe ión.
Miembro de la Junta de anidad en 1842 y del primer con ejo de alud instalado en
18511 fl,id. p. 458.

:ernando Ve~d~. YGimpo. Educador. Poeta. ació en Hinojedo, en amander,
Espanaen 1826. Resíd10enMonterrey 10año de 1860a 1870. Establ ció ene ta ciudad
una e cuela de e _tudio ecund~io , _que mantuvo por todo e e tiempo y que mfluyó
mucho en el ambiente cultural y lite rano de uevo León. Murió en Londres el 8 de mayo
de 1880, lhid, p. 496.
., An . T
. toruo am_ez YMartínez. Edu ador. En 1841 abrió un establecimiento de
pnmma ysecund_ana en Monterrey. Al erigirse en Monterrey en 1844 la primera e cuela
111Sprrada en el JStema lancasteriano, el profe or Tamez y Martínez fue nombrado
d~ctor; E'.1 González, Héctor. igloy mtdio dt... , o/'· dt. p. 169.
El ~~e ~e colaboradores yde ontenido de la entrega úm. J de L, Rni.rt,,... , qu
de de pnnc1p10s de noviembre de 1863 comenzó a imprimirse en Monterrey, fue
pubocado en el tercer número de esta colección véase: LiJ Rm:rta.... Fondo Benson, qp. dt.

25

�J. }es!Ís Á1'ih Aiil,,
el temario general de la primera versión (expuesto líneas arriba).
En el mismo tercer número se publicó una Errata sobre una
reseña de la Historia del Tabaco que apareció en el 11tímero anterior,
que acreditó la exi tencia de la segunda entrega de esta valiosa
colección. 43
El tercer número de LL, Rerista... , se imprimió en [diciembre de]
1863. Inferimo el mes que e cita porque ésta inicia su contenido
con un saludo de A,10 r11evo dirigido a us lectores; algunas de sus
colaboraciones son signada entre mediados de noviembre y la
primera decena de diciembre de ese año.
En la edición incluyó la opinión favorable de un periódico de b
ciudad de México (sin referir su nombre) que se congratuló por el
inicio de La Revista... , desde principios de noviembre en Monterrey.
El contenido de la tercera ver ión, fue el siguiente:
• Los apuntes bi(J!,rá.ftcos del Padre Míer porJosé Ángel Benatides (pp. 50- ·6¡
ghsado.r en esta obra.
• Algunos prol'erhíos co1110 los síg11ientes: La imitación es el homenaje que
la e tu pidez rinde al genio· Mucho amigos on e mejantes a nuestra
sombra, la cual nos sigue mientras brilla el ol (p. 56).
• L.os redattores tenían co!llo parte de sus lryentes a las 1111yeres por ello dedicaron
Página de un Libro de Memorias a Nue tra Lectoras (pp. 57-58).
• Desde La \tola (hoy j11risdicción de Gral. Terá11, 1 11e1•0 León) el 15 ik
n01'ie111bre de 1863 el .riert'O británico Dr. U'. . Cook. avecindado e11 1u
/11gar, ml'ió 1111" ca,ta a los editores donde t1t1mi Slf e.xperienria e11 el Cultivo
del Camote (pp. 60-62).
• J-:.I poeta_y pnlítiro .f11an de Dios T'illalón de s11 inspiración plfbliró La Flor
de Azahar (pp. 63-64).
• El Primer Amor J11e la coluboración de José . Qr,i11tero (pp. 64-67). 41

• ,\Ja1111el Carda Rejón para el tercer 111í1JJero compiló Documentos
Históricos sobre la i11sltrrecció11 de fodepende11áa e11 Real del a/orce :San
LJ1i.r Potosi] el 14 de novie111bre de 181 Oy Valladolid [bo_y Alorelia 1\licho;cón]
el 10 dedicie111brede 1819 (pp. 62-12).
• Ade111á1 reprodt!}o ,m consefo práctico sobre el Modo de Broncear los
Oiñone de Fusiles y otra a11tología de doa111mttos históricos de la ciJ,dad de
,\11esfra e,iora de G11adal11pe de la ).111evn E:..1re111ad1m1 en lci Pim•itlcia de
011 Prcmcisco de Coahuila (hoy ,'11011c/01•a) entre el 22 de abrily el 1 d, ¡111¡0
de 1675 (pp. 3348).
'J
• Por 1ílhi11~ ~ r,,il'ir1110 G. Pértz¡ de r_ Camargo !Tan1a11/ipas], le publicaron
dos co1J1pos1C1011es q11eJin11ó entre el 8JI 9 de dirie1J1bre de 1863.
• La e~ició11 inclt!JÓ a111mdosp11blirila1ios de 111:gociacio11e.r regio111011tanas cot11o
la b,~ri:11da de /1111dició11 de Sa11 Pedro de federos pura co11tratas de carbón,
~d,mmstrnda por L,ir_ ~ó,r de Lt,ís G. Coi11drea11 co1111"sio11ista para la
,0111pra, t•e,,ta J exped1ao11 de Joda clase di' fllercandas; de La Reinera de
l-leruá11deZJ Her111a11osy 0111pañía ofrecía a s11 clientela 1111 e qui ito urtido
de [... ] ropa de lujo Y corrientes (... ] recibido del interior de la
República, de Europa y de los Estados Unidos 45

. ~ara finalizar el año, en el Boleth1 Oficial Núm. 81 del 27 de
dici~~b~~ de 1863 anunció que para 1864 esta importante revista,
se ~1v1dma en cuatro partes en forma de libro y distribuida en 67
págma con el índice siguiente:
Oilendario de la Revi ta de Nuevo León y Coahuila para el Año de
1864

[l]
(2]
[3]
[4]
[5]
[6]

• El b,1rdo P. J. Morales co1J1partió con s11s lectom la pasión primera de Un
Be o (pp. 6 -68).

[7)
0

Ihid.

4"' José Agustín ~intero Woodville.
aci6 en La Habana, Cuba en 1829.
Abogado, periodi ta, poeta e critory diplomático. Agente confederado en Monterre):
1861-1865. Murió en ueva Orleáns en 1885, véa e Copít11/o II. l 'ido11m ¡•Q1Ji11ftrr,tR
Roonnie G Tyler, S,mtiago rrida11miy la Conftdm1ció11 11mia 2002 pp. 41-61.

26

[8]
[9]
ii

A Dio (poesía)
Cómputo e lesiá tico
Témporas
Velaciones de matrimonio
Principio de e tacione
Fie tas movibles
Funcione religiosa
Advertencia
Santoral

lbid.

27

�J. }mí.r
Hermandad de uestra eñora del Roble
La tre corona de oro
Días feriados
Departamento de los Poderes del E tado.
Oficinas de Hacienda
Correo
Diligencias
[17]
Tablas para determinar el número de día que hay de un
me a otro calendario para el escritorio
[18)
Trabajos agrí olas en los diver os meses del año
[19]
Cultivo de flore
[20]
Flores en invierno
[21]
E clip es
[22)
Ferias anuales
[23]
La políti a (poe ía)
(24]
La Ilíada americana en miniatura
[25)
La florista (poe ía)
[26]
La mujer (poe ía}

[10}
[11}
[12)
[13)
[14)
[15]
(16)

Los editore , para atraer el interé de sus potenciale lectores,
publicaron que el temario del alendario de la Revista... cumpliría
con las expe tativas de los comerciantes, hacendados, abogados,
agricultore y artesanos con [...] 1ítiles [y] muchos datos concernientes a
sNs respectivas profesiones que hasta hoy no se habían dado a luz [...]. El
ale11dario... , se expenderia en do pue to : la Imprenta de Gobierno
y la libreria del r. Barragán, con un co to de dos reales el ejemplar
y dieciocho la docena. El aviso en el Boletín Oficial tenía fecha del
21 de diciembre de 1863 en Monterrey.
Posteriormente en el periódico del gobierno estatal, entre enero
y febrero de 1864 fueron publicado vario anun ios recomendando
la adquisición y lectura del ale11dalio... para el A,lo de 1 64. 46
AG E L. Br¡letín fida/, número : 1, 3 de enero· 2 6 de enero; 3, 13 de enero;
4, 16 de enero; 6, 27 de enero; 8, 3 de febrero· 9, 6 de febrero y 15 19 de febrero.
• 7 http://worldcat.org. La entrega
úm. 4 del Calendario dt la Rt,,frfa dt rMl'O UÓII
)' o,i/mtlo pura elA,io dr / 6-1 e encuentra disponibl en The Brit" h Library British
ational Bibliography número OCLC 560192780. Al re pee o realizamo las
ge tione pertinente para obtener una copia del penúltimo número de e te valioso
28

·,.¡kJ A1•ilu

En_el cat~ogo ~lectrónic~ worldcat localizamo una cédula que
anuncia la ex1Stenc1a de un e1emplar de el ale11dan"o... para el Año de
1 6-1 47 disponible en The British Library British National
Bíbliography.
El 2 de ebrero de 1864 el gobernador antiago Vidaurri colocó
la primera piedra que simbolizó el inicio de la onstrucción de la
fuente de mármol que adornaría la Plaza de Armas (hoy de Zaragoza]
de Monterrey; el mo_num~nto fue erigido para adornar a la capital
del estado como testunoruo del g11sto , adelo.11to de lo regiomontano
de la época Y como una mue tra de la riqueza de lo recur 0
naturale que poseía la ciudad, presumían los editores e anunció
que el mármol de la fuente de excelmle calidad había ido extraído del
cerro de La Mitra por el lado que t·e al po11imte. El evento reunió a
l~s autoridades e tatales, municipales y a un nutrido grupo de
audadano , que con gran pompa y olemnidad celebraron el
acontecimiento y al final de Ja ceremonia se di pu o que:
[... ] en u~ pomo de cristal se encerra e (una) copia de e ta Acta, el
cere~omal _para ~ ta celebridad, un retrato del (... ] gobernador
( antia~o V1daurn), el Calendario de la Revista de uevo León y
Coa~uila {para el Año de 1864), los último número del Boletín
Ofici~l [... ] del E tado la Constitución (de) 1857, la distribución de
p~e~mos (oto,~ados ~or elgobernador en 186 ) a Jo alumnos del Colegio
Civil'! un t:unoruo de la fundación de (,\!011/err~). editado porM01111e/
Gama &amp;;011 en 1 61.' a t1omhre del gohiemo de 11ero León , Coahuilo, y
todo ello e deposita e en una caja de plomo y é ta en otra de
mármol [.. .].4

t:

El confinami:nto d~ e to . do umento en una cápsula del tiempo,
corrobora la eX1Stenc1a y circulación del Calendario de la Re1,ista... ,
~ocumento ante la Britis? Library. En el trámite contamos con el apoyo profesional
ydes~ter~ ado de Fran isco de Paula Patiño Gar ía maestro en bibliotecología por
la Uruvemdad de yracu e en Nueva York.
AGE L. Boletí" Oficial. Monterrey, febrero 6 de 1864 y Archivo Histórico de
Mon~errey en adelante AHM). Volumen 999 Acta: febrero 2 de 1864 en Raúl
Manmez alazar l:.I Seg1111do lntperio Jfe.-...1i·ano pp. 11-12.
29

�.J. Jmís Aril,,
en 1864. Al re pecto en 1971 y de pué de permanecer encubi~rto
e te acervo durante 108 años fue encontrado al realizar
excavaciones en la Plaza Zaragoza. El hallazgo de lo documentos
no incluyó el folleto del Calendario... , _que posiblemente -~e
deteriorado de manera grave en la maruobra de la excavac1on,
provocando daños irreparable en la integridad material del
impre o. 49
.
En uno de lo valioso acervo de la UA L en la Capilla
Alfon ina en el Fondo uevo León a cargo del bibliófilo,
investigador y profundo conocedor de nue tra historia regional, Raúl
Martínez Salazar, fue posible localizar y consultar el que con ideramo fue- el último ejemplar de la citada publicación
histórica que en la portada señala que corre pende al Tomo I Yb
entrega número 5 de 1864· son diez ejemplare de~ mismo n~ero,
con una hechura rú cica en la Imprenta de Gobierno de Viv1aDO
Flores. La edición tiene e tampado del puño y letra del editor Ylos
nombre de los suscriptores. Lo destinatario no recibieron 14
Revista... debido a que el 4 de marzo de 1864 Vidaurri fue declarado
enemigo de la causa republicana porJuárez desde altillo. Este hecho
impo ibilitó la circulación del folleto, ante el cisma provocado en
la fuerza liberales por la pérdida de poder del lampacense Yel
declive de u proyecto en el noreste.
Ahora bien, cabe preguntarno quiénes fueron lo abonante de
la última copia del periódico cie11t[fico -como lo de_nominaron_ sus
editore - que no llegó a su ignatario : lo diez uscnptore_s alud1~~•
formaron parte de la con i tente red de aliados político t~11da
pacientemente por el mandatario nuevoleonés de d~ años anten?res
obre todo en Coahuila. Esto fueron: 1) Juan de Dios Arzave este,
el 6 de Enero de 1863, ofocó un motín de lo hermanos Juan
Antoruo y André Vie ca en Parras ante el intento d~ é_stos por
deponer a la autoridades de e e lugar Arzave, el 16 de Julio de ese
~ t r e lo do~nto de cubierto e encontraron el del ceremonial para li
colo ación de la primera piedra de I fuente de mármol y el retrato del gobernada
Santiago Vidaurrien F./ Pommr, sábado 16 de enero de 1971, p. SB, véase P,drn,¡M
Dom111e11fo.f hal/adfls st tm&gt;fe11 al M,mo del Obispado en CD RM

30

·á/a

año, le dio po esión a Leonardo Zuloaga del rancho de Matamoros.
Tc1II1bién en 1863 el20 de septiembre agradeció a antiago Vidaurri
su nombramiento como Administrador de Renta de Parra donde
en 1862 ocupó el cargo de Juez 1 y en 1865 aludó el retorno del
general Vidaurri a Monterrey desp11és de 1111 mio de tantos Slljnmiento.r
[m q11e rrgresó] al seno de s11 apreciable ja1JJilia a disfrutar de la tranq11ilidad
le manifestó Juan de Dio .50
Al re pecto el [ fido 'bolo, salió de la ciudad el 28 de marzo de
1864, poco antes que la tropa antimonárqui a del general Miguel
egrete asumieran el control de la capital del estado.51 Po teriormente,
cuando la fuerzas intervencioni tas de alojaron a las milicia
republicanas Vidaurri y Julián Quiroga regresaron a Monterrey y el 8
de septiembre de ese año alieron a México para pre entar e con el
emperador Maximiliano52 y seis mese de pué el miércole 8 de febrero
de 1865, Vidaurri llegó a las diez de la mañana a Monterrey, con el
cargo de consejero de Estado del emperador Maximiliano. 53
2) Teodoro González capitán de la guardia nacional en ava
C.Oahuila, el 1 de junio de 1860 solicitó a Vidaurri no ser con iderado
en e te cuerpo debido a u ocupación orno alcalde 2 de e a
población y tener do hijo en la guardia móvil 54
González uscribió un Acla de Apqyo al obernador a11tia._f?,o r/idmmi
por parte del a 1mtaviio11to · pueblo de Piedras L -e ras, le,•antada el 22 de
el,rrro de 1864 como re pue ta a la circul r número cuatro de
50
Véase la corre pondencia de Juan de Dio Arzave al general antiago Yidaurri
desde Parra (Coa huila], eJ 6 de enero de 1863; Mata moro [Coa huila]. el l 6 de julio
de 1863· Parras, el 20 de septiembre de 1 63 y Parra el 19 de febrero de 186- en
AGE L. Archivo antiago Vidaurri (en adelante A V).
R.iúl Martínez alazar. f:!St,~1111do /11,puiQ... , op. rit., 48-49.
: AG E L. Lu t1crlt1 PoitídicfJ Polítiro. 'ent(fico, Cft111errial · / itm1rio. Año 1.
úm. 3, Monterrey, eptiembre l l de 1 64.
1
L, Tertfflia Monterrey, 11 de febrero de 1 65, Tomo 1, úm. l2. Periódi 0
em.i nd 1Jfin del egundo lmperi , fueron lo alizados lo ejemplare del número 1
~I ábado2 de noviembre de 1864 al úm. 15 del ábado 3 de marzo de 1865. u
d:r"tor fue Antoruo Margil Corté , médi o, militar, editor y poetl, MCió en Galeana
~voLeónen 1830.En 1859fuecatedráti odelColegioCivil enCABU:F Le
1rael Cavazos. Diccio11ario. .. , op. cit. p. 1Ol.
~AGE L.A V.

31

�J. Jesús

·,i/41 ·, -¡,,

7) Je ús P. Valdés el 4 de noviembre de 1865, en la villa de
Viesca C.Oabuila firmó con otro vecino un a ta de adhesión 1
Imperio.111
U ' rez. 55
8) Máximo Campos Navarro fue un ali do e tratégico d Vidaurri
Higinio de León, el 13 de junio de 1858, ~e d~ P
. arras C.Oahuila
.
en Parra C.Oahuila, en el plano políti o y militar. Campo tuvo un
narró al lampa ense l circunstan · que le ~pidieron contribwr
depo itario de toda las onfianzas del gobernador en e a ornar .
voluntariamente con una urna mayor a 1 mil pe o P:i-rª .gastos
En 1864 e unió a los imperialista y recibió el grado de coronel.
militare argumentó que: perdió 25 mil por ataque de los md1os qut
Formó parte en la Batalla de anta I abel, verifi ada el l º de marzo
incendiaron la ca a de us rancho · ademá a a~taron u ca~a,
de 1866 en la cercanía de Parra . Posteriormente, fue apturado
tifi ándo e lo daño en 5 mil pe o y un table irru nto comercial,
cu n
di"
,
6,
al concluir el itio de Q!ierétaro el 15 de mayo de 1867 y fue u ilado
donde ufrió pérdidas por 10 mil pe o · al momento JO que tO tema
en el acto. En el AGE L, en el Archivo antiago Vidaurri, existe
cerca de 1Omil pe o de u giro omer ial de compra de uva Yalgunas
opiosa corre pondencia entre e to do p r onajes. 02
111 as urbanas valuadas en mil pe o con luyó De León..5b
9) Manuel A. Hernández y de 10) Máximo Valdés no lo alizamo
4 Juan de Dio Argil c muni 6 ª. Vidaurri el arribo de 1~
compañía al mando de l c pitane ChtSman y anta ?uz· ademas información que nos permitiera conocer datos de u trayectori y
expre 6 u admira ión hacia e to oldad~s en . mpana c~ntra.l~ vínculo con el lampaceo e, aunque es po ible que ambo fueran
oriundo de Coahuila como el resto de lo men ionado .
indio , que re orrieron 50 le ua del de 1erto m agua Y m ~ia.
e.abe eñalar que la edición de La Rttista•.. , e llevó
abo en
Do añ de pué le manife tó al obernador de uevo Leoo Y
Coahuila lo inconveniente que le imp dían o upar el argo ckl condiciones poütica ine table ; é ta se reflej ron en su hechura
en 1a calidad de la impre ión, la compaginación in orden e uencial
Juzgad de Parra .~
s Jo é María Herrera como 2 regidor, en febrero de 1 4 _firmo ma no así en u ontenido. Quizá uno de lo actore que
el act de apoyo y lealtad a Vidaurri, al igual que la aut~ndadcs determinaron u pre entación rústica fue la oyuntura histórica ea
municipale y el vecind río de Piedra
egra Coahuila que que se publicó: crecía el de encuentro y l contradiccione entre el
declararon al gobierno de Juárez orno un Ct1111arillo (..•) co111p11eslai gobierno de uevo León y Coahuila y la autoridade encabezadas
por el pre id ente de la Repúbli a Benito Juárez cuyo ep~ entro gravitó
personas [... ] 1iciodas )' co"ompidas [...).59
•
•
6) Manuel Gutiérrez fue nombrado como ief~ de H_a 1enda_dc por lo regular en torno a la demanda de lo ingre o aduanale por
Coahuila el 8 de noviembre de 1866, por Jose Mana Iglesias. el ministerio de Hacienda, para re · tir el a edio impue to por el
egundo Imperio en el territorio m xi ano y alguno onfli to de
mini tro de Hacienda y Crédito Públi 0.1,o

Vidaurri del 1 de ebrero, donde pidió lealtad y obedien~ia a los
pueblo , ademá de u reproba i6n a las actitude del gobierno d,

1

' Lu as
rtioez .inchez. Cot1IJ1Jil,1 d1m111t la ]11/rrt 11d611 Fra1iam I 62-1 6~, ~
42- 3; véase en el apéndt e fria dr AJx!):···· p~. 270-~7,2 c1tad_a por el autor en
Archiv Muni ipalde altill ,Fond Pre 1den 1aMuru 1pal a1a107,Exp.6,22"'
tebrero de 1 64
51, A E LA V. Parras [C.Oahuila], 13 de junt de 1858.
;• /bid., apuní. ebrero 11 de 1 56.
5 !bid., Parra lC.Oahuil J
, nero 20 de 1 58.
'" Lucn Marúnez ... , ot1IJ11ila d11ro11/e... op. ni.
11,id.,p. l 8.
32

' /bid., p. 131.
" Máximo Campos varro, nací en Parr , Co.ihuila el 6 de junio de 1831 hijo
de Vicente Campo María Antorua avarro. e casó con Filomena de la Peña
Runuyor en: Raúl G arda F!ore 1-:.I, omte a 111tdit1do.r dd s¡glo ✓ 7. ·. PamJJ )' \lá.v11110
G,"'f°'• médito. Agradecemo a Raúl García quien n facifuó uru copiad u bra
que mcluye la paleogr.ifla de la corre panden ia entre antiago Vidaum Máximo
Ümpo . en e pera de er publicado cu os orí inale e localizan en el ArchiYO
H1Stórico del AG E L.

33

�.f. }mis A i•ík1 A ii!a
carácter regional que crecían y adquirían u dinámica propia,
rticulados de manera ontextual en la guerra por la segunda
Independencia y por la oberanía.
De acuerdo a la información consultada, una parte de lo recursos
que re paldaban la edición, ería ufragada por u~criptore que a
partir del tercer número apoyaron la perrnanencta ~e~ proye~to;
aunque la publicación no sólo provocó el consenturuento, smo
también u citó críticas que no pasaron inadvertidas para sus
editare que las ventilaron abiertamente:
Ú1 Rnista de

11et'Q-Leó11 , Coab"ila con el n11n1ero que dmllari111os el día 1° d,
entnmtefabrero, c11bri111os los q"e rorrespo11de!1 alp1i111er tercio a9·a suscripción 11G:
adelantaron 1111estrosfal'(Jrecedores.
I emprender la p11blicado11 de la Revistt1 p11lsa111os i'tlrios i11conl'enientes, m~ a
q11e oc11pan 11n /11gar prefm11te, las co11ti1111a.ry rqxtidas obsm&gt;acU)nes ~e ditm,s
persona.r, tratando de dis11odimos de mm/ro i11te11lo, akga11do porello t•anas razo11
q"e 110 es del caso referir;pero constantes en 1111estro propósitoJ hodendtJ mmj11stw
anticipada á lo il11sfratión rk nuestros ronci1l(loda11os, cemunos los oidos á t512í
obsi:n&gt;aciones, y nos mtngamos ó las ilusiones ck las esperonZfZS q11e k1bíamos ama/NA
1::..1 reS11ltado ·á solmplfiodo á esas esperanzas, tene111os la sa'lisfaccion de a111mM.
q11e he111os sido honmdo.r mas de lo que 110s prv111etiamos. ... 11estra empresa 110 esptn
e.rpemk,r: nos beJ110.rprop11esto 1í11icam nte mostrar 1111 nuevo caminq por la il11.r/r{J{J(A
del Estado-y a1111q11 110 tme111os la presundó11 de que eso tia sea amplio, .ri nos szra
pmmndo la satisfa don de haber picado lo 1reredo dándole la direcdon q11r dtit
co11durir,1/ tmJJino deseado.
&amp;aban 1111eshvsJarorecedores 1mo 11111tslm ligera de 1111estro rrconoci111iento de qm JI.
como esperamos, co11ti111ía11 s11 protecdo11 ó nHeslra.r tareas, te11drrmos el g11sto •
adquirirlos, i11lrodude11dtJ rtt 1111estro periódico m,111/as 111~oras 110s sean dable al~
con la.r cirrr111sta11dos por las q1Je olmt'fJsa111os.
S11plica111os por lo misfllo, el atklanto del seg1111do temo, paro poder espensúr
¡;,mtos de la p11blicació1~y satisfacer los ckseos que nos animan por el bit11 delEstlJIXJ.

&amp;,isla... , para el egundo tercio, -que serían los correspondientes a
los números 6 7 Y 8 de marzo, abril y mayo, re pectivamente- fue
interrumpida everamente por lo acontecimiento que tuvieron
lugar en Monterrey entre febrero y marzo de 1864 cuando se
crisparon la tensantes y deterioradas relaciones políticas entre el
Ciudillo del Norte, antiago Vidaurri y el gobierno republicano de
Benito Juárez que trajo consigo la ruptura y la culminación en el
noreste del proyecto lampacen e.
Al menos,. en el período abordado fueron localizadas do
re~erencia~ de periódicos impresos en inglé en Monterrey de un
IIllSmO editor: John S. Swope, que publicó .\!omi11g Star. Vol 1 No.
7 de marzo de 1864b4 y The lo11terrv Era, intere antes periódicos
no_ re~istrado~ en las bibliografla hernerográficas locale , el primero
c01nc1de su cierre con la etapa en que e habían roto las relaciones
ent~e J uárez Y~ idaurri; es posible que 1\ Ioming Stardejó de publicarse
debido a sus sunpatías con el larnpacense· Swope dos me es de pués
de que Juárez abandonó Monterrey al er ocupada la ciudad por
tropas imperiales francesa (el 26 de agosto de 1864) publicó The
.\fonterrv• E.ra opo itor a Juárez. En sus página se describieron las
condicione económicas de la quiebra de Patricio Milmo. 65 u estilo
1

~ Bíblio~eca Uni_er Ílaria ~,;/ Ra,,gel Frias. Rollo 19, The University of Texa
A~,tm. L~~ A~encan, Collect:Ion. Independent Mexico in New papers.
Patn JO Milmo O Dow. ació el 27 de eptiembre de 1826 en Bally odere
Condado ?e. ligo en lrlaoda, sus padres fueron Dermo tt Milmo y Sara O Dowd.
Llegó a Mex1co en 1845 y trabajó en San Luis Poto í y de allí se tra ladó a Monterrey
en 1848 donde estableció un negocio mercantil y como corre porual de la firma
Hcaven Y Wedemayer, comerciante en lana y algodón. Poco después abrió una
sucursal para el omercio de estos productos en M tamo ros, Tamaulipa . E123 de
Jbril de 1857 _en Mo~terre~ contrajo matrimonio con Puden iana Vidaurn, hija del
_roer.u ~a~ttago V1d_aum y de Juana María Vidaurri. En 1862 se convirtió en
mtermed1ano comeraal de los confederado durante la guerra ci ile tadounidense.
La súplica de lo redactare , para recibir de us su criptore lo! En el r~mo ~e la ganadería adquirió ago taderos en uevo León, C'.oahuila
•
recur o económi o para continuar con la publicación de u Tanuulipa e 1mpor tó yegua , garanone
, cabra , burros manadero toros y vacasy
dr lnglat~rra Irlanda. España, Malta y E tados Unido . Abrió casa comerciale de
txportac1ón e ~port~ción en Monterrey, Piedra egrn , Mata moro y Tampico.
En !864, Benito Juarez en Monterrey, le exigió recur o económico para la cau a
u AGE . Boletín Ofir111/, Núm. 3 13 de enero de 1864 y Edgar lván E pÍnOII
republ
Mil
,
icana Y mo se nego; por lo que fue encarcelado y se le confiscaron alguno
en La co11stmrdó11... op. di. p. 17.
34

35

�J.]wís ·,ila 'n'/a

periodí tico fue sencillo comprendía anuncios y noticias para la
frontera o poblacione del noreste. La colección consultada incluyó
los ejemplares del úm. 1 al úm. 9 entre el 30 de octubre y el 25
de diciembre de 1864.6&amp; wope no sólo editó periódico en inglé
en Monterrey: en 1865, imprimió / 'tlro de ,f.onterre . Periódico
Comercial. Literario de Avisos anuente al Segundo Imperio. Los
editores desde su primer número precisaron los objetivo de su
aparición pública cada domingo:
Al incremento rápido y extraordinario que [... ] había tomado el
comercio de esta frontera ;como] consecuencia de los acontecimient~
del país vecino, (se reftria c1 la g11erra cin'/ en los stados nidos] en b
actualidad [se manifiesta] un periodo de paralización y decadencia en
este importante giro que es sin duda el principal elemento de
pro peridad de una nación. En el presente estado de crisis comercial
[era necesaria] una publicación [dedicada] al estudio de sus causa yqut
procurara el impulso y desarrollo de este ramo {para] que saliendo
el comercio de la paralización y mara moa que [...] se ve reducido,
volverá a tomar las proporciones a [las q11e] había llegado [en el obi(T"M
de Vidmmi] {para] in.fluir decididamente en el estado comercial de b
nación. 67

biene . e refugió temporalmente en Texa y regresó a Monterrey cuando Li plw
fue tomada por lo francese . Inauguró de pués la Casa Milmo, una de las prunt11!
firmas bancaria que operó en giro sobre el extranjero. Fundó otro Banco en Eagk
Pa s, Texas y d Milmo ational Bank en Laredo Texas hacia 1880. Enue SU!
rancho ganaderos distribuido en el nore te, de tacan San Patri io, El Alamo.
Encina , Me a de Catujanes, anJuan, El Chama!, El C'.atán y La oria. Patricio¡
Pudenciana tuvieron diez hijos: antiago (1858-?), ara (1860-1916),José PatriclD
(1862-?), Patricio (1863-?), María Pudenciana (18 5-?) Leonor (1867-?),Jo é F~
cisco (1867-?), María Pudenciana (1872-1958),José Patricio Daniel (1874-?) Maria
Margarita Leonarda (1876-?). Milmo murió en Monterrey el 15 de febrero de 1899
enhttp:// soctamdehistoría.org yhttp://gwS.geneanet.org.
"' Véase e ta valiosa colección de periódico en CAB : FNL.
•1 1bid. El foro dd fo11tem J..., año 1, Monterrey domingo 13 de ago to de 186:
úm. l. Fueron localizado lo ejemplare del número 1 al número 4 del do~
13 de ago to al domingo 3 de eptiembre de 1865.
36

Manuel
García Rejón: el director de Ja Revi ta d N
L ,
r- h ·¡
e nevo eon
yu,a wa

Ma11ue/ García Rtj6n ( / ¡ 9. ¡ 6./ /,
Fuente: oleccióo Digit al Raúl hrt [nez.

Aunque no ~y hijo de la frontera, sabe usted lo mucho que trabajo
por [esa reg1on) a quien [le) debo una irunen a gratitud que me
e~fuerzo por darle [todo] y deseo que todo lo bueno venga de allá.
Frau111mto de fina tarta de 1\la1111el arda Rg"ón a Sa11tiago [ í'da11ni_68

S~tiago Vidaur-¿,_~ciado en la política desde la década de los 30
del siglo XIX adqumo ~ agacidad y el talento para nuclear en tomo a
su_pro~ecto a co_merc1antes agricultore y ganaderos que, ante la
exige~aa de segundad para el desarrollo de us actividade econo' .
org
•
•· .
.
rrucas,
aruz~ un e¡emto a¡ustado a las nece idade imperantes.
La formula para co1:5~uir el formidable poder regional alcanzado
entre 1~55 y 1864 consIStto en la obten ión del control de las d
fronte
•
·
..
a uanas
nzas gracias a esto, olimó pré tamos de los comerciantes local
para apuntalar
, ·
es
d ..
e~o~orrucarnente su ejército; de pués el fmanciamiento
a q~o se retribuuía con el impone de lo impue to que decretó. b9
AGE LA V. Carta de Manuel Gar · It ··
·
.
.
octubre 27 d 1855 (folio 4430).
ta e¡on ª ant.1ago Vidaurn Méxi o.
L.
.
UIS Medina Peña. E!PlnflddJ,,111r,...,.,,d,
\lt:\ifo p 9 (' ' d' )
":J
r &gt;). 1111 J&gt;ro11m1r1a1111e1lfo rruionali.rtom

,s-~-

• •

me 1to .

..

o·

37

�J. )('.rlÍ.r A,ila A~1Ju
De esa forma el poderío regional conseguido por Vidaurri encl
plano militar el brazo armado de u dominio se constituyó alrededor
de la figura de otro lampacense: Juan Z uazua Esparza el soldado
de la Reforma que incorporó al Ejército del Norte - obre todo- su
experiencia militar adquirida como miliciano fronterizo en el combate
a lipane y comanches y en la guerra contra los Estados Unidos
entre 1846 y 1848.
En el terreno ideológico y político, de taca otro per onaje qut
formó parte del círculo concéntrico de poder de Vidaurri: Manuel
García Rejón quien no ólo fue u diligente secretario de gobierno,
sino también uno de us principale e influyentes consejeros, para
encarar lo desafio cotidianos de las cambiantes e impredecibles
circunstancia y coyuntura políticas entre 1855 y 1864.
El federalismo de antiago V idaurri y u demanda permanente por
el respeto a las autonomía e tatales, fue una actitud pómordial por
constituir una república de señalado carácter federativo. En el discurso
político de la época e tenía la conciencia que desde las regiones de de la frontera - se podía consolidar la construcción de la nación.
En e e sentido Manuel García Rejón fue uno de los má5
esclarecido artífice ideológico que nutrieron el bagaje político
del vidaurrismo. En el Archivo antiago Vidaurri, en la cartas que
e cribe García Rejón a Vidaurri, existen in ontables referencias
donde realza el protagonismo que deben asumir lo ho!llbres del l ·0111
en la cimentación del país donde lo convoca a que:
·
[... ] la frontera (ejerza) una influencia en México que obligue a (los
patriota teóri os a no separar e del sendero que le demarquen~
e tados [... ). 7º Venga usted a construir el país[... ] no e detenga [...]CII
la mitad del camino [...]: con 3 mil hombres de la frontera se dan
u ted a re petar [... ] porque [...) se teme a nue tro fronterizos [ll3l
que a los gringo [... ). 71

70

AGE LA . (.arta de Manuel García Rejón a antia o Vidaurri. México.

ago tol8de 1855(folio4414).
11 !bid. México, agosto 15 de 1855.

También García Rejón, no sólo funge como asesor men aJ·e
d
nfid
'
ro,
opera, o_r Y co . ente político en a untos cruciales desde la ciudad
de Mexico cabildea ~demás, en lo círculos liberales de poder a
favor de los que considera lo interese e tratégicos del estado:
He ·trabajado
d.
·,
1'.y continuaré porque a uevo León se Je (otorg11e1,1 en ¡a
tv1s10~ po 1t.1ca [... ] en la nueva constitución una gran parte de
C:OahU1la y otra de Tamaulipa , 72 /¡ escribe.

En ocasi~nes, por su iniciativa y audacia insiste en sacar adelante
asuntos cap1tale para el de arrollo de la entidad:
[...] c~ntinuo con mis ideas de aumentar el territorio de uevo León
[... ] d1game usted su entir obre e tos particulare [... ].n
u _comJJ?rtamiento es influido por la onfianza depo itada en él

por V1daurn De manera permanente le informa obre la ·tu ·'
li ·
al ·
r ac1on
po tJca p~ev ec1ente en el ce~tro d~l país (Teah-o de Méxiro lo denomina)
!se convierte ~n vocero del v1daumsmo desde la capital de Ja Repúbli a;
incluso
a favor de la que estima c orno 1a
. . trabaJa , arduamente
.
asptrac1ones poli□ as del lampacense y le aconseja:
in dejar de obe~:cer y acatar al gobierno establecido puede usted
con ervar su posición[...] Recuerdo que usted desea ser representante
en e~ congreso constituyente [sin embargo] su buenos amigos
cons1d:~an que la venida de usted eparándose de la frontera sería
un po ttlvo mal para la causa de la libertad[ ... ] e a ausen ia e realiza
antes d~. que e té cons~ruida la nación, una vez logrado e to fa
separac1on de usted sera necesaria [... ] conservándose u red en la
frontera se gana mucho para e a importante parte de la Repúbli a
trata de que usted sea el presidente constitucional y e e tá
trabaJando [... ] para e e puesto e con idera que sólo hay un hombre
que es usted para diputado hay muchos [.. .).74

[. .]s:

'.: !bid.México, octubre 20 de 1855 (folio 4428).
., /bid. México octubre 27 de 1 55 ( olio 4429).
lbul. México, octubre 27 de 1855 ( olio 4430).

38

39

�j.JwísÁlilaÁiilo

Cuando finalmente fue probada la anexión de G&gt;ahuila a uevo
León (expedid por Vidaurri el 19 de febrero de 1856), el larnpacensc
· · in disimular el enorme, gozo
provocado por esu
escn'be a Re¡on
.
determinación le de cribe u e tado anmuco:

A abo de recibir el decreto de la unión de C,oahuila a _uev? León
y con él un gusto indefiruble que me _está ~ogando_ que ¡ama lo he
· al y que ca i me ha quendo quitar la vida
tem'do 1gu
. porque
. est,
uceso e el premio de mis afanes el mentís de las mil calumruas que
con e te motivo me han levantado y tal vez el término de nu~stros
trastornos por la Pesa da influencia que en nuestro favor debe eJercer
en toda la nación.15

ción y formación geohistórica. Se trataba de difundir como oijet()
principal la historia estatal desde el pa ado novohi pano basta el
periodo contemporáneo, así como la geografía y la estadística·
también la artes y la literatura. En lo propósitos del esfuerzo
periodístico se dejó claramente e tabJecido que la publicación
pretendía dar a conorer esta p01te tan Lillpoda11te de n11estra "Rep,íblica
[ ubrayado del coautor]; es decir, como una circunscripción territorial
integral y constitutiva de la nación mexicana. Por ello García Rejón
se preocupó y ocupó por la compilación, paleografía y divulgación
de documento inéditos para la historia del estado con:
espíritu investigador e incan able laboriosidad. Dedi ó noches de
larga vigilia a la tarea de decifrar lo manuscritos medio borrado y
casi despedazados que acó del polvo de los archivo públicos [... )
aunque incompletos (los rescató) por lo muchos datos que ofrecen
y sobre todo por el [... ] deseo de salvarlos de una completa
de trucción. Algunos de us trabajo sobre la conquista de C.Oabuila
aparecieron en La Revista (de Nuevo León y C.Oahuila) dotado de
claro ingenio, de talento perspicaz y vasta erudicción [...).n

ra go en ese cambiante y turbulento escenario
,
.
.
'd d
..
;
el
abogado
Rejón
interpretó
meJor
que
nadie
la
nece
1a
0
li
po uC
.
.
.,
.
,
de delinear, moldear, inventar e 1magmar al eptentnon onentat
na región'b que tuviera pesada i11f111enda en el derrotero de ~
como u
, bli
.1
·•
nac1on
com0 una parte con tituyente de la Repu ca, nunca ¡11,
margen ni separada de ésta con ejercicio pleno de u oberaru.
jamás independiente del país.
El abogado liberal entendió como pocos que -a pesar _de no ser
Manuel García Rejón, poco antes de que la tropas republicana
de origen fronterizo- tenía la conciencia de ést~~ de~1vado ~el tomaran la ciudad de Monterrey, alió huyendo junto con Vidaurri
conocin1 iento que tenía de u pasado, concebía la reg1on, circ~c~ yJulián Qiiroga hacia la frontera. El 27 de abril de 1864 llegó a
geográficamente con [...] ciertas característica: de~i~gráji~as, ec~no~ll~/JJ. Brownsville Texas; fue aprehendido por los yanquis y entregado a
polítimsJ' m/t11ra/e.i'7 que le conferían de una md1v1dualidad h1st~~ca Juan N. G&gt;rtina en Matamoro , Tamaulipa .
E tas fueron algunas de las condicionantes en que urg10 ~
A la mañana iguiente el 28 de abril, do veces fue llevado al
proyecto editorial de Li R.etú~a de 1uevo LeónJ' Coa~ui!a, con Gama patíbulo por órdene de Cortina. Parte del ve indario matamorense
Rejón como u director; tendiente a fortalecer los_vmculo yvalom se opuso formalmente a su fusilamiento. Cuando e creía que Rejón
identitarios de los nuevoleo-coahuilen e su senado d_e perten:ncia había salvado la vida Cortina ordenó u ejecución pronta
y pensada la entidad fronteriza en un pro eso comple¡o de articula- serreta111ente. 79 En e1Alcanre al N1ím. 3 de La Opi11ió11 otra publicación
de la época editado en Monterrey el 9 de mayo de 1864 la noticia
1\ Ibid. Mier (Tam u.lipa ], septiembre 30 de 1856 ~foli~ 4452).
,
1A sobre la aprehensión y fu ilamiento de García Rejón es coincidente
70 Alberto Barrera Enderle. lA
011Jl111cd611 d, lo Jde11tidt1d re~wm,l_~n 0.uei-r,
en cuanto a la fecha de arribo de é te a la población texana y u
A gran de

1

f 48-1856, 2004, p. 87 y 94 en Manuel G:ballos Ramírez. La ro11(Jrn1or1ot1 del l\ orrffe.,

u· ·

op.

dt. p. 28.
1990
7Jo é Cuello. f ..osraím cfJlo11i11/es d, / rrgiMaliswo en el 11oresft de, ext&lt;O
, P·
en G:ballos Ramírez, Jbid., p. 20.

40

r

" LJJ Sociedad..., México 19 de eptiembre de 1864.
7'9 Lbid., Méxi o, 21 de mayo de 1864.

41

�J. Jt. 'IÍs AJ)i/a AÍ1Ja
ejecución en Matamoro , alvo que para acreditar la muerte de Rejón,
\e imputaron que él había sido el que levan!~ I~ ban_der~ confederada,
cerca de dos años:. además de er el alma prmcipal msllgador de [...]
Vidauni. E11 el merpo de Rejón se encontró desp11és de s11 muerte, 11110 medalla
francesa que [según los editorialista confirmaría la traición de Rejón1
se e cribió.80

Benito Juárez y Santiago Vidaurri: Monterrey, 14 de febrero

de 1864
[...] nos enfriaremos, se calmarán los á~os y volveré, cont~s.tó 1
r. Juárez (Vidaurr~ por u parte, replico:) que las cosas no man¡
más (... ] y e despidió de pués de diez minuto empleado en esb

· [... 181
co nfierencia

Morale de inal?a e Ignacio Pesqueira de Sonora quiene
respaldaron al gobierno de la República. En esta contingencia, el
gobernador de Nuevo León y Coahuila, antiago Vidaurri
permaneció cautelo o y a la expectativa, a pesar de los cada ve;
má deteriorantes vínculo con Juárez. o obstante 1a inexistencia
de evi~encias d_o~umentales de que Vidaurri haya formado parte de
1a con1ura explícitamente J uárez lo inculpó en la maquinación. s2
Lo temperamentos de Juárez y Vidaurri eran de hombres firmes
y enfrentado · incluso se aseguraba que us diferendos tenían su
origen, desde el triunfo de la Guerra de Reforma hay quiene
sosteman que en el momento más crítico de su enfrentamiento en
febrero de 1864 Juárez sufrió de una fiebre bilio a que lo enfermó
vario días· in embargo el oaxaqueño tuvo el temple el cálculo
frío ~ la serenid~d para -~errotarlo. Aunque el lampacense po eía
sagacidad y,a~tucia, ~mbien era un político resen adoJ' de pocaspalabras
do~de ~ maX1IDa de el fue ohrarparo hablar_)' 110 vicez·ersa así lo percibía
su mteligente secretario de gobierno, Manuel García Rejón.83
~¡ término de esta rivalidad la fue urdiendo Juárez,
pacientemente con tacto n1ate111dtico y en política -como en la vidano existe plazo que no se cumpla: la oportunidad e presentó en
aqu~llos _d~s fríos y de aguacero de febrero: Juárez previamente se
babia !e~1tunado de pué de de activar a la coalición de gobernadores
que pidieron u renuncia a la pre idencia de la República en enero
de _e te año Y Í, empezó a tej r su estrategia para reducir a Vidaurri:
q~ie~e practican el aje~ez el Llamado juego-ciencia, saben lo que
signi~ca caer e~ el gai:lito del adversario y úbitamente perder
po 1c10ne ba tlone pieza importante y; ha ta la partida mi ma
en el tablero de 64 ca illas· alga la analogía para re eñar el desenlace
de aquel (de )encuentro entre Juárez y Vidaurri del 14 de febrero
cuando el pre idente llevó lo poderes federale a Monterrey, Vidaurri
1

El año de 1864 inició en condicione adversas para Benito Juárez.
Al interior de su partidarios liberales crecían las divergencias, la
má evidente eran on antiago V idaurri. Ante el empuje de las
tropa franco- mexicanas desde finales ~e di~iembre _de 1863.
abandonó la ciudad de an Lui Poto í con dirección a altillo dondf
llegó a principio de l 64. En e a circun tancias de favorabla
para la cau a de La República una alianza de gobernadores formada
por Je ú González Ortega de Zacateca ~anuel Dob_lado de
Guanajuato y Jo é María Chávez de Agua calientes consideraron
que era el momento de desplazar de la presidencia al oriundo dc
Guelatao para emprender negociacione con los france es Y
con eguir un a uerdo yen e e entido,Juárez representaba un esco&amp;
para cualquier arreglo. Empero e ta tompi:ación pacífica fut
neutralizada por otra coali i6n de gobernadore rntegrada por: J°5:
María Patoni de Durango Luis Terr za de Chihuahua Je ús Garcu
'AGE L. Tr.iducido del periódico de Bro nsville Thr ~-ni ·,rtio,ml Lºm
Joumal del 30 de abril de 1864 en Alco11rr al 1í111. } dt 1A Opinión. Monterrey, nu
9 de 1864.
• AGE L. 13olrtín Ojici11L úm. 15. Monterrey, febrero 19 de 1864.

2

[T P11ro/u Jiiaristtlf. l . Lo mm de mero I 64 111 aha11z.11 'Todos ( º11ido1 ro 11Jr,¡ J11órez.
UC.OJ]. E_stos pasaJ_e1fueron publicado en 2006 en el periódico Notiria.rde Oaxa a
nCarlo anchez Stlva, H11s'!.)'0J J¡1ariltas 2009 pp. 84- 5.
' AG~ L.A • Carta de Manuel García Rejón a antiago Vidaurri: México
losto2:&gt;de1855(folio4416).
'
t

43

�J. JmísÁrila Atila
estaba aislado políticamente y sabía que mordería el anzuelo como
el mejor de los ajedrecistas, dominante del escenario, calculó cada
uno de su desplazamientos, movió sus piezas, dueño de la iniciativa
le ba taron dos día (entre el 12 y 14 de febrero) para arrinconar y
ometer al Caudillo del arte; posteriormente, a pe ar de las cartas
de indulgencia que Vidaurri e cribió a Juárez, no hubo clemencia;
por el contrario extremo rigor. J uárez, una vez que atenuó la posibk
división al interior de las filas liberales en enero de 1864 a
continuación se ocupó de en arar a uno de los más poderosos
mandatarios estatale . El general antiago Vidaurr~ al que le atribuía
ser parte de la conspiración de enero para destituirlo de b
presidencia; de esa manera corroboró que uno de lo principios
que guiaron u mandato fue el proverbio napoleónico de que la

guerra u co1110 el gobierno, 11n negocio de tacto.

que· en
e le de cubría·· qmenes
•
Ie promet1an
, la
· 'desa
d coyuntura
.
pos1bili
·
· 1·a de continuar sujetando las rienda d e1 po d er eran los
1mpena 1stas. Con Juárez y la Repúbl"
.
,
,
'b 'd
•
ica 116era 1 que el hab1a
contn
l.1.1! o a constrwr en momento crít'
d . .
. ,
·
b ..
lCOS Y ecISrvos no ex1st1.a
mnguna
· · . un nuevo itmerano
..
.
. .pro
, .abilidad.. Vidaurri prefirió lillC1ar
po,litico medito no sm recelo' aunque en d.irecc100
. , opuesta a la del

p~1s, ~• como se constató tre año de pués, en 1867 a la de la
h1 torta.
Parafrase
mos a Miguel G onz a'lez.. LSa
L·
fi11e 'la ,, rdadera
•
d, . J
86
trugi 1a ue Sanhagl) Vidam-ri.

4

El fusilamiento de Manuel García Rejón en abril de 1864 en
Matamoros Tamaulipa , ignificó el término de un capítulo en el
oore te de México mi mo que se había inaugurado en el lejano mes
de mayo de 1855. antiago Vidaurr~ impelido y acotado por las
complejas, inestable y dinámica circunstancias política , por las
pasiones que [ iempre] ,m han perseg11ido -le confió a u hija Pudenciaoa
- 85 el 4 de eptiembre de 1864 en Salinas Victoria Nuevo León.
junto con otro subalternos firmó u adhesión al eguodo lmpeoo
de Maxiroiliano. Con e te acto clau uraba un ciclo de u fulguraott
trayectoria aunque la decisión cruciaL la que marcó u derrotero
de vida ocurrió en febrero de 1864 cuando rechazó a J uárez. ESJ
resolución es la que ha reducido la dimensión histórica y humana
del per onaje. En las dramática circunstancias experimentadas por
Vidaurr~ entre la pa ione que permanentemente lo acosaron, una
de ellas -para él de carácter vital- fue la pretensión por conservar
u mandato en el nore te; era parte de su de tino. Esa necesidad df
retenerlo a toda co ta lo apremió para tomar aquella trágia
determinación. En la en rucijada de su vida aquilató la disyuntÍ\"1
Ensayo 1uanst111 ... , op. al., p. 9-91.
APPMH [465]. Carta de antiago Vidaurri a su hija Pudenciana Vidaurrick
Milmo. Me ico, enero 5 de 1867, Exp. 42 3
d;

44

Miguel González. Presentación... , op. rit. 5 pp.

45

�J. Jesús Arila .4,ila
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(1855-1865)

El Faro de Monterrey
El Porvenir

48
49

�El Termómetro
La Revista de

uevo León y C.Oahuila

La ociedad

Arquitectura y arquitectos en
Monterrey a través del tiempo·

La Tertulia
Moming Sur

Periódico Oficial de

uevo León

The Monterrey Era
. rofilm Periódico : J.:./ Boletín &amp;p11b/icat10, El lo/Jo El ,\~oniRollosu_
de bmi
·
,
.J (l 864- 18 67) de Fre11 ch Tllter1-'mho11,
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Pa¡aro
tor '"'1'" ,,c,mo
M .· · rewspapers y Goma
[Documentos Misc~lán~os] :~tpend~~:1{ : : : Ameci an C.Ollection
Collectíofl en The Umver rty O ex
[Bibliote a Univer itaria Ra/Í/ &amp;mg / riaJJ,

Electrónicas:
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I rae! Cavazo Garza'
Univer idad Autónoma de uevo León

EN R LACTÓN A LO OR1GE E DE UE TRA CIUDAD, sólo surgen
interrogantes : ¿Quién o quiénes hicieron la primera traza de la
ciudad? ¿Quién o quiénes di eñaron y construyeron la primitiva
parroquia; el primer convento· y las primeras casa reales para ede
del gobierno del Reino y del Ayuntamiento?
La inundación de 1611 'derribó la mitad de las casas , al decir
del croni ta Alonso de León. Fue necesario por lo mismo tra ladar
~ ciudad hacia el sur, a la parte alta. Esto ucedió en 1612, hace
justo cuatro siglo y fue como un volver a empezar. Y lo
cuestionamientos se repiten: ¿Qyién o quiénes erigieron los nuevos
edificios religioso y lo de la autoridad?
El gobernador Martín de Zavala, se vio precisado a erigir unas
nuevas ca as del G.bildo. El mismo cronista asienta que eran muy
escasos los constructores y que un artífice mecánico ... (era aquí)
Leído en la se ión de la Academia acional de Arquitectura, Capítulo Monterrey,
d5 de marzo del 2012.
' Egresado del Colegio de México. Miembro de la Academia Mexicana de la
Hl\toria correspondiente del Real de Madrid. Cronista d Monterrey. Coeditor de
Humanitas Historia.

50

51

�Irrarl C.11•aZPS Garza

más caro que lo muy famosos en su arte en las populosas ciudades-".
En febrero de 1653 la obra fue rematada en Juan Alonso Bazán.
quien presentó el proyecto dibujado en un pliego formado por
cuatro del papel común; que se conserva en el Archivo Histórico
de la ciudad. Bazán cumplió con el contrato en los do años
convenidos, con el costo de 3,000 pe os. Él e el más antiguo
'arquitecto' de quien se tiene noticia.
Veinte años más tarde, en 1673 encontramos que el Ayuntamiento, co'mo patrono real de la iglesia, designó al mae tro de obras.
Juan de Montalvo para continuar la construcción de la parroquia
(hoy catedral). Un descend,iente suyo, José de Montalvo, fue
contratado para construir las bóvedas de mismo templo. Ocupado
en esta obra murió al caer desde lo alto, en agosto de 1771.
eis años después, en 1777, fue creado el Obispado, como
gobierno eclesiástico. El segundo obispo &amp;ay Rafael Jo é Verger,
en la década de 1780, hizo construir el palacio episcopal en la loma
de Chepe Vera. ada se sabe acerca de quién haya proyectado y
con truido este bello monumento. Por esos años vivía en Monterrey
Jo é Manuel Piña, quien solía hacerse llamar 'oficial dt
arquitectura,,. Es po ible que él haya intervenido.
En las postrimerías del XVIII el tercer obispo, don Andrts
Ambrosio de Llanos y Valdés trajo consigo al arquitecto francés
Juan Crou et. Emprendió el prelado un proyecto colosal: la traza J
traslado de la ciudad a la parte plana del noroe te a fin de asegur»
u crecimiento. Crou et hizo la nueva delineación y proyectó varias
obras, en realidad ambiciosas. Primero el vasto edificio para el
Ho pital Real del Rosario concluido en 1794. Luego otro, pan
religio as capuchina y, finalmente una nueva Oitedral. El obis~
no vio realizada su obra. Encontró la opo ición oficial que esgrimió.
entre otro argumento el "exorbitante pago de diez pe os diario!
al arquitecto. Durante una visita pastoral murió el obispo en 1797,
- de rnuina, probablemente- y todo quedó en uspen o.
Para comunicar con la ciudad antigua había ido abierta UIII
amplia avenida, que fue llamada: calle de la Catedral ueva, nombrr
que conservó hasta 1906 cuando le fue mudado por el de Juárel

52

Monterrey perdió la oportunidad de lucir una catedral neoclásica
tan amplia como la de México. Qyedó a la altura de iniciar la
d
.
s
bóve ~ Y u_rllilla, en la actual esquina deJuárez y Tapia, sirvieron
de fornn o cmdadela en las luchas del XIX. Así es conocido aún el
lugar: la Ciudadela.
El edificio para las monjas sirvió de panteón para lo ape tad
del cólera de 1833 y demolido, fue convertido en Plaza ~s
Capuchinas. Allí fue edificado el Mercado Juárez, en 1909.
e
Po~ cu~to al Ho pital en 1870 fue adaptado como sede del
Colegio Cwil. En la década de 1930 le fueron añadidas una segunda
planta y el Aula Magna. Allí nació en 1933 la Univer idad de Nuevo
León. En nue tras días e un importante centro cultural.
. ~n tanto abatido Crouset residió temporalmente en el Valle del
Pilon (Montemorelos). Intervino allí en la obra de su espacioso
templo parroquial.

EneJXIX
La transici~n de los iglos XVIII al XIX, fu fecunda en
tr~formaciones -~bana . El gobierno de don imán de Herrera y
L~wa !as promov10. En 1798 fue construida la Pre a Grande, que
dio ongen a ~ apertura de la calle de ese nombre (Calle de la Presa)
llamada d~ ?reg~ de Montemayor, a partir de 1907. El agua de esa
~bra_prop1c1?, la m talación ~e-grande talle re de curtido de pieles,
Y la mtegra_
c1on de una trad1c1onal comunidad conocida por ello,
como ~arno de las Tenerías. El agua dio también coyuntura a la
formac1ón de una primitiva Alameda, obre la actual calle del 15 de
Mayo - _llamada entonce : Calle de 1a Alameda- . Complementaba
el espacio un canal en el que la familias pa eaban en lanchas. Se
abe_que el a_rquitecto Antonio Lafranco intervino en e ta obra .
Mediado el 1glo Lafranco fue nombrado arquitecto de la ciudad.
Por lo añ~s. de la ocupa ión de Monterrey por la intervención
francesa, res1d16 aquí el italiano Mateo Mate~ hábil escultor y
c~nstructor. De él es po ible citar la fuente de mármol que en la
dec~da de 1_860 estuvo en la Plaza de Arma . (Durante u e tancia
aqu~ el pres1denteJuárez le impuso en 1864 el nombre de Zaragoza).

53

�lsroel

La fuente fue trasladada a la Plaza de la Purísima. Matei edificó
también la casa de lo Milmo por la calle Padre Mier Y fue autor,
entre otras obra , del Puente InternacionaL en los Laredos.
Por esa misma mitad del XIX proliferó la obra de un constructor
con va ta experiencia: Fernando de la Garza. Él edificó desde los
cimientos el espacioso templo del Roble recientemente ~ansfor~do
en basílica italiana. C.Onstruyó el egundo piso del Palacio Muruc1pal
antiguo· adaptó el vasto edificio del frustra~o ~ospi~l del Rosario,
para instalar allí el C.Olegio Civil, en 1870. Edifico tamb1en el Mercado
C.Olón, de e belta torre en la misma década etcétera.
Obra que redundó en beneficio de la ciudad por cuanto acabó con
la expansión y en harcamiento de las aguas de anta Lucía causa _de
frecuente epidemias palúdicas, fue el canal para encauzarlas,_ rneJQI
conocido como el Canalón. Esta obra fue proyectada y realizada a
partir de 1867, por el maestro Antonio al~ar. . .
.
Mediado el de enio de lo 880 al prmc1p10 del gobierno de
Bernardo Reyes se observaron obras importantes. Primero el Puente
de Juárez en la calle de Zaragoza obre el caudal de ~~nta L~cÍ.1.
El pueblo des onfió de su re i tencia y, entonce , el ~tar Miguel
Mayara u constructor, se acostó bajo lo arco .e h120 ~asar por
encima a multitud de carretas cargadas de caña, piedra lena Yotro
materiale pe ados. El puente soportó la prueba.
.
,
El mismo ingeniero Mayara y el ingeniero ranc1Sco Beltran.
diseñaron y edific ron la ahora desaparecida Penitenciaría del
E tado. Recordamo que fue erigida en la década de 1890 en b
avenida Progre o actual Pino Suárez) mutilando gran parte de b
Alameda. Ambos ingenieros proyectaron y con truyeron el Palac10
de Gobierno iniciado en 1895 y concluido en 1908. Durante trece
año , la obr~ estuvieron a cargo de otro hábil onstructor Mario
Peña hermano del benemérito educador don erafm.
Por e e mi mo tiempo, a fines del XIX, el arzob· po Jacinto Ló¡xi
y Romo, hizo construir la torre de la Catedral. La obra fue diseñacb
por el mae tro Amador Dávila, autor a imi mo de la torre , d~ 11
parroquia de Cadereyta y del proyecto de la casa del general J ero rumo
Treviño lamentablemente demolida.

54

{/i'tJZfJI Gmzn

En el mismo decenio fue construido el espléndido edificio de la
Estación del Golfo terminado en 1891. Lo autores arquitectos
ingleses grabaron sus nombres en el basamento de la fachada.
Justo en eso año residió en Monterrey eJ pre tigiado arquitecto
inglé Alfre~o Gile ·_!uvo él a su cargo, en 1892 el trazo y apertura
de las avemda Umon (actual Madero) y Progre O (actual Pino
Su.írez). Pero su huella profesional más notable e la de haber
proyectado Y construido lo edificio del Banco Mercantil, el de la
Reinera yel Banco de Nuevo León. Construyó también la residencia
de don Isaac Garza en la calle Padre Mier· a í como una esbelta
torre al templo del Roble. Pero lamentablemente cierta obras
emprendida más tarde falsearon su cimentación y e de plomó,
en 190.5, ~uyos fueron ,también el Puente de an Luisito y la Dpilla
y el poraco del Panteon del Oumen; estos últimos realizado en
1901.

En el siglo XX
Un famili~r _político del gobernador, general Reyes, el ingeniero
Genar~.Davila, casado con doña María (de dónde lo Dávila Reyes)
nos deJo, ~ntre otra obas uya el templo de an Luis Gonzaga de
torres got12ante , concluido hacia 1909.
En la primera década del XX el arquitecto poto ino Ana ta io
Puga, residente en Monterrey de de u juventud, intervino en la
construcción del Palacio de Gobierno; construyó la capilla y la
ponada del panteón de Dolores y fue autor de dos retablos uno
neoclá ico en el templo del agrado Corazón y otro gotizante en la
parroquia de la villa de Guadalupe ambo en 1909.
En el año del 2012 se celebró el centenario de uno de los má
emblemáti o edificio de la ciudad el del Hotel Ancira. Iniciado
en ~908 su propietario, el abogado Fernando Ancira, educado en
Pans encomendó el proyecto al arquitecto francé Pablo
Reygonde_a,u (Rigo?dó) Villavillet. Por cuanto el proce o de su
c~nstr~cc1on figuro como mae tro de obras el ingeniero militar
yictonano Huerta, más tarde pre idente de la República. E
unportante subrayar que la totalidad de la cantera muy emejante a

55

�lsr.iel CaraZf}.r Gu'Zfl

la de París, fue extraída en el municipio de Lo Ramones,

uevo

León.
.
La década de 1920 fue fecunda en construcciones no~bles. Un
gobernador progre ista, el licenciado Aarón ,,áenz _las unpulsó.
Primero, las llamada 'e cuela monumentales Presidente c.ail~s,
uevo León, Fernández de Lizardi y otras, a fin~s del d_ecemo.
Algunas son buenos ejemplo de _a,t decó. De esos ~ISmo anos son
do magnífico edificios: el Palacio Federal, concluido en 1929 Y_b
E cuela Indu trial Álvaro Obregón inaugurada en octubre del ano
iguiente y también el Mercado del arte.
Iniciada la década de lo 30' , una de tacada familia local, la dt
don José F. Muguerza, dotó a Monterr~y de uno de_ su más notables
· .. el Ho pital Muguerza, al poniente de la cmdad. Encargado
e d1.fic10
· T
el proyecto al arquitecto Herbert . Green, de San Antomo, exas,
la obra fue iniciada en 1932 y concluida en marzo de 1934.
Tre años después en mayo de 1937, fue inaugurado otro gran
edificio el del Hospital Civil, ahora Univer itario. En ~u proyecto
intervino el arquitecto italiano Antonio ava. Años mas tarde, en
los 50 , e te mismo autor, proyectó el Hospital de Zona del egwo
ocia~ en la avenida Pino uárez.
.
.
En la misma década de lo 30 sel duranguense arqwtecto !oaqum
A. Mora fundador y primer director de la Facultad d~ Ar~~tectura.
parti ipó en el agregado de un egundo piso al Olleg10 Civil Yen b
obra del Aula Magna. Destacado acuarelista Monterrey 1~ ~ebc
también, entre otras obra el edificio de la Facultad de Med1crna.
el templo de Nuestra eñora del Refugi~..
.
Al a ornar el decenio de 1940, un cultisirno prelado el arzob1Spc
don Guillermo Tritchler y C,órdoba erudito conocedor del artt
emprendió la con trucción del emplo de la Pu~ima. El proye~
fue encomendado al arquitecto jali cien e Ennque de la Mon
Concluida la obra en 1946 obtuvo el Premio acional dt
Arquitectura. Lo lamentable es haber sido demolido el tel~pk
antiguo erigido a devoción de doña Petra G ómez de Castro med.iao:
el siglo XVIII. Entre otra obra , De la Mora proyectó el templo~
ao José Obrero y lo primeros edificio del Tecnológico.

56

También de los 40's es el templo de Cristo Rey. El autor del
proyecto el ingeniero linarense Juan C. Doria Paz. Perdió allí la
vida a1 ser vaciadas y derrumbar e las bóvedas el 16 de diciembre
de 1944.
De gran trascendencia para Monterrey fue la canalización del río
Santa Catarina. Emprendida por el gobierno del doctor Ignacio
Morone Prieto en los años de 1951 y 1952. Fue realizada en ba e
a proyectos del montemorelense ingeniero Carlos Bazán.
De e a década data la materialización de dos grandes polos
cultuales de la ciudad: el Campus Tecnológico al noreste y la Ciudad
Univer itaria al norte, obra esta última concebida y realizada por
Raúl Rangel Fría .

En lo últimos 50 año
En la transición de estos años surgieron el cine Elizondo y el Teatro
Florida; el templo de la Medalla Milagrosa y la transformación total
del templo del Roble, obras debidas a la intervención del arquitecto
lizandro Peña.
De los albores del 60 es el Olndominio Acero, una de las primera
expresiones de la Ley de Olndominio y obra en la que se contó con
la valiosa intervención del arquitecto Ramón de Lamadrid. La
aparición de lo C.Ondominio Olnstitucíón, al oriente de la ciudad
fue toda una novedad introducida por el arquitecto Guillermo Olrtés
Melo, re ién vuelto de Francia.
En mayo de 1974 el Ayuntamiento pre idido por Leopoldo
González Sáenz, lanzó la convocatoria para la construcción de un
nuevo Palacio Municipal. Abundaron lo partí ipantes del concur o.
E! jurado que presidió el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, dio el
tnunfo. al grupo formado por los arquitectos Nicolás Hafjopulo ,
Juan Villarreal, Jorge Albuerne y Javier Flores. Olncluida la obra
fue inaugurada el 9 de julio de 1976.
Abreviando al máximo lo má reciente, conviene mencionar: los
proyecto y estudios de Abel Edmundo Ayarzagoitia (autor de la
G~a en Expira!) el E tadio y la Biblioteca del Tecnol6gi o
debido a Víctor Bravo Ahuja. Lo realizado por Antonio Elo úa

57

�Muguerza en el Campus del Tecnológico y como promotor urbano.
El edificio del Tribunal uperior de Justicia y otras realizaciones dt
Rodolfo Barragán chwarz. El edificio C.Onvex y las instalaciones
de la 10 titución Pro Cultura, fruto encomiable del esfuerzo persoml
de Eduardo Barragán Villarreral. La trascendente y atrevida apertura
de la Gran Plaza en lo 80's por el gobierno de Alfen o Martínez
Domínguez, con la intervención de diver o profe ionistas y
coordinada por la ingeniera Ángela Ates io Robles; el Palacio
Legislativo, la Torre Administrativa, el Museo de Historia Mexicana,
el Puente de la Unidad huella admirable de Óscar Bulne Valem
Y, finalmente el espectacular Paseo Santa Lucía, que ha venido a
embellecer la ciudad, obra en la que e tuvo la valio a intervención
de don Enrique Abarca Ca tellano .
La omisiones ha ta aquí on imperdonables, como injustificabk
e el pa ar por alto la huella dejada en la ciudad por Ramírez
Vázquez, Legorreta y tanta otra figura de renombre.
Ceñido éste repaso únicamente a Monterrey; se omite también
aquí lo ob ervado ha ta ahora en Valle Oriente, digno de todo
encomio. Aunque lamentando, sin embargo, que no haya sido
emprendido en el centro de la ciudad a fin de dignificarlo y dt
paso cen urando el hecho de que alguno núcleos de lo más
notable le sean asignado nombre en lengua extranjera.
olución para conocer con mayor amplitud el pasado de b
arquitectura local, e la propuesta presentada de de aquí, pan
promover y auspiciar una inve tigación exhau tiva; y la preparación
de un libro que ya e urgente publicar. in defecto de otro volumen
que comprenda lo realizado por lo miembro del Capítu~
Monterrey, de la Academia. ería e a una aportación valio a y
perdurable.

58

Francisco Cervantes de Salazar:
Nuevos datos sobre la conquista de
México (primera parte)

Arturo Dávila ánchez :t

Vida y obra
E~ ~CTOR FRA a co CERVANTES DE SALAZAR llegó a la ciudad de
Mex1
co en ·1551
- de u muerte 1575
A difi
d y permaneció allí ha t ª e1ano
. erenc1a e Franci co López de Gómara (el otro hist~riad .
oficial de conq~~sta de México) contamos con muchos dat:;
sobre su vida. ac10 en Toledo entre 1514 y 1522
b 61
en 1518 1 E d. ,
pro a emente
.. Al ~ io en alamanca y fue discípulo del famoso
h
umarusta
eio de Vanegas , qwen
· e¡og1·6 u Joven
·
Flande
talento. Pasó a
y
a
su
regreso
fue
ecretario
de
latín
del
cardenal
Loai. a,
_
_______

!ª

• Arturo Dávila ánchez obtuvo
d
d
manees en la Univer idad de CaliforniauB o~tol ra o e~ Lengua y Literatura RoLengw Extra .
L
' er e ey. E dJrector del Departamento de
OJera en aney College Oakl d I
programa de Estudio Ch"
d la ' .
_an . mparte clases, también en el
' •C .
,cano e Umver idad de Otlifornia Berkeley
V rnc11'.tes nomen est, To/eh 11,11111••• ·•, escribe en carta a Juan Maldo d . f, h d
tn a~dohd, el25 de ago to de 1545 (Agu tín Millare Gu-1
.. na . o, _ec a a
Francisco Cervante de la
. .
o, " oticia biográfica de
FCE, 1986 44·
~. zar", ~110/ro es'.1lfÚOs l11obibli~refjico.r tllt&gt;..icc1nos, Méxi o:
obra•, en F:ncis; :r ~mb,en Joadqum Gama l~azbalceta, «Noticia del autor y de la
n
rvante e alazar \ fo,1com /55./ 7i d .• ,
. .. . . ' . • . .
· res ltJiogt,S loti1101 q11r
1"11n.1sco I n•all/es de al.
librería d A d d
azar tsmb,o e tn1pnn110 t11 .\It.'l.1co m didJo a,10, México: Antigua
e n r e y Morales 1875, pp. V U-XXV.

59

�r/11ro Dáiila (Í1tc/JeZ_

arzobispo de evilla, inquisidor y pre idente del Con ejo de Indias.
Estuvo en e te empleo hasta 1545. Por esa fechas conoció en b
corte de Carlos V a Hernán Corté a quien admiró y dedicó su
ver ión ca tellana del Diálo o de la di nidad del hombre de Hernán
Pérez de Oliva publicada en 1546. «Cervantes de alazar era un
buen retórico... e cribe con razón Marce! Bataillon, hábil en bordar
sobre lo tem que otro le suministraban».2 A imi mo hacia 1551,
fue catedrático de retórica en la Univer idad de O una.
Hombre de letras y humanista cabal Cervantes de alazar st
tran lada a México en 1551 a petición de Alonso de V illaseca, su
primo hermano mecena de los jesuitas y uno de los hombres más
acaudalado de la Nueva España, «por cuyo amor, escribe, dexé nn
tierra y buen a iento por honrrarme con vn deudo tan poderoso y
tan olo y tan pariente .3 Primer mae tro de retórica de la Real y
Pontificia Univer idad de Méxi o e le encarga el discurso latino
inaugural el 3 de junio de 1553. Ocupa también el puesto de rector
de la in titución en 1567 y en 1572. A partir de 1558, e le reconoa
como cronista de la Imperial Ciudad de México con un alario anual
de doscientos pe o de oro común, y e le encarga escribir una crÓDD
de la ueva E paña, en la que emplea más de diez año . En 1571
fue admitido como consultor del anto Oficio, de pué de halxt
probado u limpieza de an re.
Gracias a lo do te tamento que dejó el 21 de marzo de 1572
y el 10 de noviembre de 1575, con ta que po eía varias casa en~
ciudad e clavo negros, una ran bibliote a, y que se codeaba e
la aristo racia novohi pana del momento. abemos, imismo, qir
era orto de e tatura. « o é dónde diablo relata con humor
Antonio Ruiz de Morale y Melina obispo de Mi hoacán, e juntO
tanta c;iencia en vn codo de cuerpo .4 La fecha exacta de su muertr

fue el 14 de noviembre de 1575, «corroborada en una carta al rey
del arzobispo de México de 11 de febrero de 1576' _5
Sobre la ciudad de México nos han quedado tres obra de este
humanista. México en 1554, como denominó García Jcazbalceta a
lo tres _diálogo ~u~ traduj? del latín en 1875. El T1í11u1/o Imperial de
lagra11 a11dad de \1e:x1co publicado por Antonio de E pino a en 1560
que e una descripción del monumento que se levantó en las exequia
del Emperad~r Cario V y de la procesiones y ceremonia que e
celebr~ron. Fmalm~nt~, _la Crónica de la ."'\Jl(et·a
.
pa,7a (¿ 1560-1574?),
extraviada ha ta pnn 1p10 del iglo XX, en que Francisco del Pa 0
y Tronco o YZe_lia uttall la hallaron (cada uno por su parte)
en el «Manu cnto 2011» de la Biblioteca acional de Madrid.1,
_La ?bra completa debía llamarse a la manera de la de Gómara)
H1stona _general de l~s ~,~dios dividida en do parte : la primera
~barcana la descnp 10n y de cubrimiento de lo territori
. d
o
conqu1Sta o por e~pañole de de la Isla E pañola hasta Veragua
(y queº? abemo 1llegó a escribirse); la egunda, el de cubrimiento
yco~qw ta de la Nueva E paña que es la que conocemos. Describe
el re~o de la Nueva E paña y trata con amplitud la conquista de
Méx1~0. La publicación de esta obra, en 1914, hace que sea la meno
estudiada ~e las crónic_as de la gesta cortesiana. Escrita ü, sih, por
un human1Sta reconocido la Crónica de Cervantes de alazar tiene
gran valor. Dueño de una amplia curiosidad, re ulta un autor
~ndamental y distinto en la hi toriografia de la conquista de la
c1Udad de México. Como veremo añade nuevo datos que no
aparecen en tros cronistas.

Millare Cario 11atro nmdios p. 39.
'Sob~ la polémica del hallazgo ver •lntrodu ción», Fran isco del Pa o y Tron O 0
~Franc1Sco Cervan e de alazar, nimca de /,, 11n·t1 Lsp,1iia, Madrid: E t. fot d;
dc'~cryMenet, 1914, voLI pp. l-LVI. La prematura muerte del estudio o me icano
: ~ abada la publicación_de la obra. En 1936,Marco E. Bacerra dio a la imprenta
2 Marce! Bataill n, I:.msmo )' España, tsfutÍifJI sobre /,i biitoria upirilffal del si lo .\11
11 YIII.
· ·
Méx· o: FCE, 19 2, pp. 635-63 .
lavolumene
:,..·
• El 1T11Smo año, apareció la edición de la ra. utt·II
"", fT)ll/{t
/
Hrva
l:!.Jf&gt;cli~
.
prol
~uel
Ma
allón,
Madrid:
The
Hispani
o
1ety
of
Amenca,
1 Millares Carl Cuatro .rt11dios. p. 152.
19
• Millare Cario, "&lt;:arta de don Antonio Ruiz de Moral y Molina, obispo~ c1c:4·A~a edí iones son llllponantes ycomienen erio estudio obre la historia
Michoacan. Michoacán,23 de septiembr de 1571', úrrtasrtdbidas de r.spo,iaporFra,,s N ongmaJ.' la obra ~e u autor. En e te trabajo utilizamo la edición de la ra.
utUll lnd1camo el libro el capítulo y la página donde e encuentra la cita.
Ctmmll'sd. alc1zor(IS69- 1" :5), México:Antigua Libreria Robredo, 1940 p. 78.

60

1

61

�Artffro Dá,i la . ánrhez

en vivacidad a Berna! Díaz; y us curio as observaciones obre la ciudad
Razones y fuente de la Crónica
novohispana, injustamente olvidadas, y que hacen su obra ineludible
i bien la obra de Gómara va a e tablecer e como la historia «oficialen
la historia de la ciudad de México.
de la empre a corte iana adolesce de la pre encia en México que si
tiene la obra de Cervante de alazar.7 A pe ar del grao estilo gomariaoo
A~que s!gue mu~ de cerca a Gómara como él mismo admite y
e
la
stmple idea habitual, e aparta de él en mucha ocasiones. La
que como ha eñalado Iglesia no parece te tim~nio de_ un p~ipc
de la empre a,8 al cotejar us historias afloran las diferencias. Debido a importancia ~e la ob~a de Cervantes de alazar radica no en lo que
se parece a Gomara, rno en su diferencias. Y éstas son fundamentale .
la influencia del «gomarismo» de Ramón Iglesia Jorge Díaz Thomé
Hallamos que má de veinte año de existencia en la ciudad a í
considera (en trabajo de juventud que la obra de Cervante de alazai
como el contacto diario con su habitantes tanto mexicano como
e una mera «transcripción de lo ya e crito por Gómara, de aliñada.
interpolada con noticia acada de otra fuente ecundaria ... de~ectos españoles, translucen en las página de u historia.
que la convierten, corno obra históri a, en una obra de valor casi nllk&gt;,
O&gt;mo. cr?~ta de la ciudad Cervante de alazar contó con múltiple
fuentes histoncas: entre otras la cartas y relacione de Hemán Con'
y, como obra literaria, en una narración de pobre estilo." 9 E tamos en
de acuerdo con e ta a everación - como trataremo de probar en estt d~s a ~los V; las M~111orias ~tórica de Alonso de Ojeda (h~y
ensayo- , ya que e ha querido ver en la ró11ica de Cervantes de alazar perdidas), mas las de Andres de Tapia; la Relación del e cribano Alonso
una imitación ervil de la historia de Gómara pero n lo creemos asi d~ ~ta Yla del ~apitánJerónimo Ruiz de la Mota (también perdida);
Digámo lo de una vez: Gómara e má e critor q~e Ce~a~tes mnusmo conoció per onalmente a Diego Hernández, y a Francis 0
de alazar. u concisión bre edad y e ooomía de estilo comciden Mon~o (famoso por haber e calado el volcán Popokatepetl) primero
on nuestro gu to literari contemporáneo. C,ervante de ala:ur conqrustadores y c?mpañeros d~ Cortés. Incluso Martín López,
cultiva la fra e ciceroniana, larga y moro a, a la vez que e inclina cons~ctor de los celebres bergantme escribió alguna notas para el
por lo discurso a la manera de Tácito. De hecho su obra tietx crorusta. Todo e to urna un conjunto de importancia.
ca i el doble en extensión que la de Górnara. 10 Es asimismo moramb
Sa~e~os por~!, también que Górnara silenció la gran fuente de
y didácti o. Los discur o religioso que pone en v~z de ~r~é cada su Hutona, ademas de André de Tapia y del mismo Corté : el libro
vez que llega a una población son farrago os e mverosímiles. Sm IV de los Memoriales de fray Toribio de Motolinía (obra extraviada),
embargo, cuenta con momento literario a ortunados. Entre otras, las que. Cervante .de alazar tenía a la mano y usó. La frecuentes
es ena del aqueo y el sitio final de Teno~titlan, en lo que e acero ~usio?es a la obra de fray Toribio confirman que éste escribió una
historia de la conquista del imperio Azteka. 11
7

Ver Fr,mcisco López de Gómara, Historia Crneral dt laf T11dias )' 1 ida dr Hmi•

on'és, Caraca : Bibliote a Aya u ho, 1978.

•, .,ómara tiene esa calidad de los grande escritore el poder evocar lo que no
v· to, con iote1 1dad tal que upera a la de testigos pre enciale . Ramón I_gk ll
ronistas e historiadores d, la olfq11ift,1 d1 Jfé:,dco: rl ciclo dt 1-frmt.in Corlis México:
Colegio de Méx.ico, 19 O, p. 185.
, .
.
9 Jorge Díaz Thomé. «Francisco Cervantes de alazary u crom a ~e la conq\1111
de la uev España», Eft11dios di·1/utoriogr. ,a tÚ' fil , ·11t1'0 hspa,la, México: El C.Olqt
de Méxi , 1945 p. 42.
10 obre e te pw1to Diaz Thomé e cribe con razón: ~También e dviertc qt
tiene una marcada tendencia a la amplia ión" (p. 40).
62

"-A lo largo de ~ró11ict1 de la 1._ 11e1'a E.rpa,w se cuentan cuarenta y seis ocasiones en
qll( aparecen mencionado pasa¡e procedentes de la historia atribuida por Cervante
de Jlazar a fray Toribio Motoünía". Juan MilLires O tos, «Prólogo•, Fran isco
Ctrvante de alazar, ró1tira de la , 1m•t1 E.rp(J/ill, Méx1 o: Editorial Porrúa 1988 p
~fX. obre ~ste ~olémico tema ver Edmundo O'Gorman, -Estudio an:litico'd~
' cnto hJStónco de Morolinía» fray Toribio de Benavente o Motolinía
¡;;nnale.r o libro de las cofas d la_'l\11e1'a F..sp,i,in_J•dr los 11at11mli :r de rl/,1, Méxi o: U AM,
•PP. XV-CXXX I· Y también fray Toribio de Motoli:nía r,/ libro ¡,urlido: msoro de
"~".rlrNmofl de la obra bistóricr, extr,w1ad,1 de Jm Toribio dirigido por Edmundo
OGorman,México: CNCA 1989.

63

�1t11ro D,Ílila Só11chez

E ta obra del franciscano es quizás el« labón perdido» de las historias
de la conquista de México. Habría que preguntarse cómo fu~ posib~
que tanto Gómara como Cervantes de alazar fueran tan preciso en b
transcripción de la toponimia mexicana a í como en us produc~os y
en ¡0 nombre de lo caudillo Aztekah. 12 Igualmente que tuv1eran
dato obre u origen, u religión y u ostumbre . Cortés, Berna! D~
y ¡0 soldados-cronista lo habían co~dido muchas vece ·. Debido
a la rapidez de la conqu · ta, no lo pudieron aber. E to'. lll duda,
e debe al contacto que Motolinía tuvo con los ven ido y a su
conociminto de la lengua mexicana. E tambi' n, prueba clara ~e qur
tanto Gómara como Cervantes de alazar utilizaron con amplitud b
Guerra de /os Indios o 011q11ista de Mix:ico. El propio Cervantes de alaz.ai
confirma la e istencia de la obra:
Diri lo q11 ,\ foto.inía escribe, que con uidado ~e ~u~ho año lo escribll,
después de habrd(} /,ien inquerido, J'º m esto fllt Cro_mca deseo dar o cadt111•
lo q11 es si, -o. (Lib. V, cap. CXX p. 652. EnfasIS nuestro)

La palabra del hi toriador on prueba de una bon~ tid~d
literaria de usada y demuestra gratitud hacia u fuente pnmaiu
pero obre todo son una noticia capital.
. .
.
Con re pecto al empleo de la obra de fray Tonb10 qu: h.izc
Gómara no hay duda. Al referir el paso de las tropas Cortes poi
Cozumel, e cribe Cervantes: «Y porque no pretendo c~ll~
opiniones, emibe \fotolinía, a q1'ie11 siguió Gó111am, q~e el ynmc:
domingo de Cuare ma que Cortés y u gente habían 01do m1 a pan
partirse de Cozumel, vinieron a decirle cómo una canoa atrave abi
y venía a la vela de Yucatán para la is! e que venía derecha haCli
do la nao estabn urta .. .' (Lib. II, cap. XXV, p. 113). 13 Cuani.k

Cortés manda lo regalos de Motekuzoma a Carlos V desde las
costas de Veracruz, señala el cronista de la univer idad mexicana
que todo los soldados consintieron en hacer el envío: &lt;,E to e lo
que dice 1\ lotolinía, y des-p11és Gómara, que en lo más de s11 histona fe .ri 11ió"
(lib. III, cap. XIX, p. 174). 14 Cervante de Salazar reconoce la
autoridad del franciscano y la de Gómara y los cita con frecuencia,
afinando puntos en los que difiere o en los que conoce otra ver ión.
Pero siempre le da la primacía cronológica a fray Toribio.
Cabría preguntar e si este silencio de Gómara no fue una de las
causas por las que el Ayuntamiento de México mo tró gran interés por
la obra del doctor Cervantes de alazar e incluso le otorgó un salario
para que la escribiera. abemo que mucho prúnero conquistadores,
cerca y lejo de la ciudad de México (entre ello Bernal Díaz quien
terminó su obra por esos años), se mostraron inconformes ante el relato
de Gómara. Muerto O.més, le reconocían us méritos, pero necesitaban
que también se reconocieran lo uyos. La crónica de Cervantes de
Salazar cobra así mayor sentido e importancia.
Su visión del mexicano sin embargo es prejui iada. En esto coincide
con Gómara y difiere de Motolinía (aunque no en cuanto a lo religioso).
De precia a lo Aztekah y lo rebaja cada vez que puede a la barbarie
ala holgazanería, y a la embriaguez. La insistencia en hablar mal de lo
.unerígenas era ya una justificación a eptada de la onquista. Pero i
~rtés todavía recono ía el valor y el estoicismo de lo vencidos {al
~ que Bernal y los otro oldado -cronista ), ni G ómara, ni Cervante
de Salazar historiadores 'oficiale " del evento, lo aprecian; más bien,
desprecian I derrotado y disminuyen la cualidade del antiguo pueblo
meXJCano.
14

•

•

•

•

o tnSJStJ.remo en toda las referencia de Cervantes de alazar a las coin iden ia
11 En este ensayo, se ha u ado la rafü onéti a que proponen alguno_ dcb
rntre Gómara y Motolinía. E! lector interesado puede onsultar el detallado estudio
grupo ''mexi anista ", y que subvierte el ''al abeto impue t~ por l_o m1S 1~oe~ dt Atanasia López O. F. M, «Cuestionario histórico. ¿E cribió fray Toribio Motolinía
y us seguidore ; en especia~ el grafema k repre enta 1 orudo /k/ Y u tltu}' u~ obra intitulada 11e1Ta de los l11dios de lo lfet'IJ I-:.sp111it1 o Historia de la onqlfisla de
las gra ta e ante a, o, u y qu ante e,i . El grafema ,; represenu llt.\1ror,,, en Archi,,o lbtro-.i.nJmra110 XXIII, 1 (Madrid: marzo-abril 1925), pp. 221sonido / to/ que en e pañol se escribe ch .
.
ún 247; YGeorge Baudot, •l'oeuvre de Fray Toribio Motolinía•, l'top,, et histoir, d11
u otemo de pa O que los Maya eran rande mano ro y que onoc
\(r~\tql(t: les pre11Jirrs chro11iq11e11r1 de In d11ili"'a/Jo11 11u.,·1cai11. 1520-1569, Toulou e:
Ed1uons
Edouard Privar, 1976, Vl pp. 341-346.
navega iónavela. Énfasis nuestro.
64

65

�rl11m Vál'ila ánchez

Así. pues, el motivo por el cual C.Crvantes de Salazar e. cribe u
historia e dar una ver ión de la conquista de Méxi o ampliando las
fuentes tanto de Motolinía orno de Gómara, además de justificar, des&lt;t
México, la presencia de los e pañoles y us de cendientes en la ciudad,
y mo trar la olidez de sus derechos. C.Crvante de alazar era antt
todo orno bien eñala Díaz Thomé, un hispanófilo convencido. 15
Otro dato obre la conquista
C.Crvantes de alazar no da algunos detalle de Tenoc;titlan que no
aparecen en otro cronistas. obre el cuidado que Motekuzoma tenía
por con ervar ana y hermo a la ciudad es más específico:
... e.r de saber que entre las cosas qfle de la polido [11rba11idatf! de A1otezJtma
ponderaron, J11e tener gran cuento con lo limpi za d s11 grn11 dudad, que "'
babia dio nr que, por lo 111enos, en cada calli 110 andwiesen mil/ humbro
barriéndol,1 y regándola, poniendo de noche por sus trechos grandes
brasero de fuego y en el entrelanlo que 11nos dor111ía11 l'tloban otros, 11
manero qm sie11!Jm había quien de noche)' de día t11l'iese me~la co~ lo ci11daJ,
con lo que en ello S11bcedía. (Lib. IV, cap. XXVlII p. 334. Enfa nuestrol

e muestra aquí buen conocimiento sobre ingeniería en la cultura
Azteka. Acarreaban agua y contaban con drenaje dentro de u
construcciones. Al igual que lo árabes, embellecían u patios con
fuentes. Otro palacio (el de Axayakatl, abuelo del emperador
Tenoc;katl) albergó al ejército e pañol y a us aliados Tlaxkaltekah.
e les dio aposento una cama rodeada de flore y t1aborírJs (per onas
de servicio), para guisarles y ervirles. Así aga ajó Motekuzoma a
sus visitante . Agrega C.Crvante de alazar:
Tura lmJJbiin ron Ctlenta 1otezJlmo con el serl'ido de los eijJa11oles,] tanta que
basto elproveerse de las necesidades nott1roles; les se,loló 11nas casos q1111 por
es/o se llamoron del «1110&gt;.'ixoto», (J"e quiere decir d. lprot•ein,iento nallfra/, con
las a,ales ciertos indios ~mían gro11 cuenta pm-a que siempre uimiese,1 limpios,y
01111 con b11en olor. .. (Lib. N, cap. XXVIII p. 335)
ll/11I

Cervante de alazar mue tra orpre a ante lo hábitos de
limpieza de los Aztekah y la presencia de múltiples baños en el
palacio del rey. El cuidado que se ponía en mantenerlos en óptimo
estido Y con olor agradable son señales de alta cultura refinamiento
e
higiene. Bernal Díaz del Castillo también regi tró l~s co tumbre
Las lineas del cronista consignan que Metziko-Tenoc;titlan en
una ciudad impecablemente limpia, con una ve.rdadera organización sanitarias de aqu_e! pueblo Azteka obsesionado por la limpieza
para su mantenimiento y ademá , se ilumin~ba de noche con personal Y colectiva, y describió el u o de lo de echo humano
para la agricultura. En comparación con la condiciones de
grandes brasero que la llenaban de luz. El palacio de Moteku_~orna
ins.ilubridad que _reinaban en la penín ula ibéri a en esos tiempo
era de gran esplendor y tamaño. C.Crvante de alazar tamb1en ki
podemos mencionar que Mercede Gallent Marco registra,
de cribe:
... m slf /e,,g11a se l/a1110 Te[c]pac, q11e q11iete dedr lo que "palacioy coso real solamente en la ciudad de Valen ia, entre 1401 y 1512, "veintiocho
1
la mal tenía 1•fi11te pmrtas, q11e /odas por s11 orden salían a la plaza ' ca&amp; período epidémi os . 1, Al referirse a este tema, Bernal Díaz piensa
p,íblicas- tres patios ""!Y grandes e que en el uno hab~ un~ muy herm&lt;&gt;Y qu~ la mención de los hábitos de higiene - ¿ecológicos?- de los
jflmle de m11cba aguo, /11 mal por s11s ca,ios deb11xo de fierra iba a otras P(lftt antiguo mexi ano causarán risa entre us lectores:
de la cf/sa. (lib. TV cap. VIII, p. 288. Énfasis nuestro)
Q!ie quieren más que diga que hablando con acato, también
1
el motivo que indujo á Qrvante de alazar a escribir su Cróru a (re_fui.r
•
Mercede Gallent Marco·" anidad y urbantSmo en la Valencia del XV~ La
Gómara, y halagara lo onquistadore . o a sus d cendiente qu vivían en u oempoi a,dnd his/)tÍlli((l d11runle los siglos lll al xr 7 2 vals. Madrid: Universidad
e útil para comprender el último aspe ~ importante de su relato. Cervante de alau Oimpl~tense,_ 1~85 vol JI: p. 1576. Ver también, entre otros mu ho Julio Va1deón,
era hispanófilo. .. jamás pone en tela de juicio el derecho de lo e pañole para g ~ •los remos cnsrumo a fine de la Edad Media.., Histona di E.rpaño, Madrid: H. toria
lb, 1986, pp. 391-39 .
en las tierras de cubiertas..." Díaz Th mé 'Francisco Cervante de alazar", P. 41.

is " •••

66

67

�lrhm, Dá11'/a ámlxz

El aq ueo d lo palacio
vendían mu ha anoa llena de 1t:11da de hombre que tenian en
Orvante
de alazar e o upa de lo se· me e que pa aron ntre
lo e tero cerca de la plaza y e t era para hacer al o curtir cueros,
.
la pnmera e~trada de ~rté a Méxi o el d noviembre de 1519,
que in ella dicen qu no e h ía buena. Bi n tengo entendido qut
y u expu ion de pue _de la m tanza del Templo ayor, tr la
aJ uno eñore e reirán de e to· pue di o que e í· y m.í
derr~td
d la oche nste del l al 2 de julio de 1520.111 p 0
que tenían r o tumbr que en od lo camin
enían hechos
tudJOSos
e han
a ercado a e te peri d •19 El 1S· temau
· · o aqueo de
de añ o paja o yerba porque no lo vie en lo que pa n por
.
.
k&gt;s ~ y nquezas de Teczikoko y de Ten titlan no aparece ni en
ell · alh e metían i teman ana de pur ar lo vientre porque no
G:lrte
ru n Bernal Díaz. L re pue tas de ,
d T .
e I s perdie e aquella uciedad. 1
· ·· d
"d ·
azqu z e apia n el
1u1c10
e re 1 nc1. de Al rado refieren el tormento que dio
· a
Tod 1 cronistas alaban la grand za de Moteln:izom y de aqutl
,
l infante
irnpen qu pere ió, mi que aún re ideen el in o ciente colectivo Kakamatzrn
..
.
• rey de Terzik k e h"110 11ere d ero de
ezaw.lpilli.
El .\1eJ11onal
de A. I nso de ,·eda al que e refi1 re r-de la naci · n me · ana. C.Crvan e de al zar refi re también, la
·'-• .
\..,Crvante
de .u.uar
da
mas
información
C.Oné
pid
a
Kakamatzin
.
fama a historia del te oro del re Metzika verdadero mu eo dt manci
•
.,..
ma oro, y
a a u capJta.ne a ietzikoko. E cribe Cervante de alazar:
piezas de ro plata y ri as pluma . ra tan rande e ta riqueu,
se ún dice el ontador jeda en un .\leflloriol que me invió de lo
a la cOJa f'l!a/,· diéro,1/n allí ¡11.....~ C01tlG0I/, t (J qm era IIOCÓ
que v1do, que de r plata ropa rii a e podían ben hir quincr
¿...lkl'líronlos
•.
,,.., ron ,1c11d&lt;111no 11na ca111a dt ,m codo n alto, de ,11a11tru ricas" J l, .J
naví " {Lib. IV, cap. X VIII p. 334). La hist ria de la conquisu
ro
"lh
, 11h!.!,floa.r, COI/
ftll • ranJJ t'I 'J ~or t11n111&lt;1,
,1 /11 1·eg11a
al Cdhallo hicierofl olrtJJ dos d,
re ult iróni a. Aqu llo ere que no apre 1aban tanto el oro, tenían
munlaJ mrJOJ. Lib. IV, cap. XL, p. 366)
grande cantidades. De he ho al oro e le llamaba Koz?1 Trok.Jlita
e. cremento amarill de la divinidad• y la plata lZfo Teolenit/Jtl.
. otemo , aq~ el refina.mi, nto de aquellas con y la acogida qu
e cr mento blan o de la divinid d" lo que eñala que a pe ar dr
st dio a lo co□qwstadore .
I pro evó
' de ahmento• e pre pararon
u valor divino, n ra ne e ariamente el don má atr tivo qw lechos
para u de canso e in luso para el d lo e bailo
yegua . ra
re ib el er human acas e filtra un cierto con im1ento de b tal I uid d
e c a o que
perfumabclll ha ta la cama . A-nade e1crorusta;
.
pr bl m que a arrea la obre aloración de e to produ to . ¡Muco,
ufnmemto habría de a arrear la a11ro111tmíc1 de lo
nqu · tadore 1
Aq11e/!t1 .11uch ~ , ldrrJII tio.r r..,.a110,,1
,.,, • , por ,111 a1,1r/(J.r /ns imo.r u los olro.r. I lobía
lo habit nte del ontinent ameri ano! De pué de la llegada dr
tll ti p,J/10 lm1/o.r bm.reros rn, ndidos q11rpaso/,,111 d,( n.",;r d, n· ¡,
•
.1 • _,
"'
UI O )' f111(f{tl//(J
lo e pañole , u ndo é to ansiaron po eer di ho metale con
(1t¡11 cumnad ertJ /anta q11tpa sda d, dí"
~t ·
11
,;
'
_, • _,.
· " cumn t1ljllh111 flOt'r, para radu
ob tinaci' n, no e v lvi ron a ver en taJ cantidad. E1valor que 1m
11110 aoJ111n1as hern10.rar •
·
· crw ,¡,,eJ'&lt;lr r uifielrs 110 /t. aro11 o rlkl . 3 6-36 7)
c nqu· tadore dab n 1 m caJ cambió la mente del me i ano
de pué no l hctllam en l plaza públi a . n re lo mito deb
e nqui ta el de lo te oro d lo reye me icano (el de
Motekuzom , l de Kuauhtemok) e uno de lo m' arrai ado
rlYI

17

vols.

till 1Ti Jori.1 s rd,1 r 1
o: Editori.i.1 Porrúa. 1 • ol 1, cap.

Berna! DiJz del
·

1

6

/,.

amq11ut.i

d. la. 11 w l

w

l, p. 27 .
69

,

• •

•

fht Ri.r li/ l m,mdo ortl,. Lo An 1 PP. 2 2-r•t

�A rturo Dá1i l,1 Sá11(htz

Como eñalamo la ciudade e iluminaban y tenian vida
nocturna. Lo palacios brillaban a orilla del lago. Las pirámides,
también. Podemo imaginar a aquellos hombre ob ervando la noc!l
y la estrella de de lo alto de us templo , tratando de predecir el
de tino. obre la belleza de las mujere e puede consultar la crónica
del Conquistador A11ó11imo. 20 Cabe eñalar que el afán de castidad qir
lo historiadores oficiale (y lo misionero ) quisieron dar a C'.ortés ya
sus hombre , e parte del proceso de ficcionalización conquistadon,
una mistificación literaria y una limitación religiosa de su tiempo. Al
día siguiente de la e cena referida, procede el aqueo del palacio:

Lo oldado e fueron apoderando de cuanta riqueza bailaban.
Cervante de alazar refiere también otro robo en Teno titlan:
Ll,ego_Ja otra noche, o dos horas della áero11 los españoles salir a /}/1/Chos li1dios
11a/Jonas
de k, casa dd n1tzxi-.:ato, carvadot
die paJ'"'
J
r •J • ,.
.
·o
, • .r ae
11q111ua11111m:
o,no
i1ero11 e.rlo,fi,eron allá obra de sesenta dellos... to11Jarrm 11111cho del liq11idd111bar.
q11e era co.ra. q11e corría
11n1cho m elH/ercado rv
nnm,,e
caa,Japa,11•'01/(J
,, aOS
J
n·
'
.
•¡
gllJifpa/'Oí
o tres gal/mas. (116. IV cap. XXIX p. 339)
·

La
. re ina .del liquidambar O copa! era muy pre 6_...,,d a por 1o
antiguos .mexicanos.
Se usaba como perfume e 1·e nso tanto en Jas
. •
ceremomas
como en la medicinale • obre e te pro ducto
·b M religiosas
. ,
escn e oto1lilla:
m·

día de m01iana ro11m1zaro11 a b11scar el oro por los aposentos o rteáTJJartJ/t
am111atzjn. Alomo d, Oj da, andando bus ando oro con los d 'lllás, entrand.
por 11110 sala osmra tropez.ó n, ,mosJarros, sacó 11110 dellos a lo claro)' hallo q,r
todos e.rtaba11 llenos de mi I Nlf!Jada y 1JJás blanca )' más hermosa que /u dtl
Alcarria· holgaron lodos con ella tanto co1t10 co11 el oro. Andando 111ás adelan
halló 11110 ca:&gt;.:a grande, 1/ma hasta más de la 111itad de ropa rica, )' lo dtmiis
hasta /,1 boca, de oro con media braw de perlas n110•ricas; recogieron todo ti 011.
Lib. IV cap. XL p. 367)
/ro

I'11!)' también
111011/oñus• de árboles de liq11idán1har. 011 hem1,os"vS llfiJOie.r,
,...J ,
l. J 111uchas
/1
) ,1111r ~os ae euos IJIIIJ' altos; hmeu la hoja C017IO hqjt1 de yedn1. bl licor q11e de
e/tos saca11 llama_n los Españoles liq11Mám/Jor. es s11m•e en olor, 111ediai1uhle fll
nrl11d,J' ~e precLo entre los Indios. _Lo.r Indios de la -;,,;11e1'a España 111ezrla11l0
(011 SIi ll//SIJ/tl mtteza para lo cuq¡ar. q11e 110 lo q11im11 líqflido, }' hacen 111/0S
panes tlll'lltltos ff1 tillas botas
urandes• Sal/ de el.111op~¡rn
o'o
; 1·•
';/ o·
,,.. 11 rt.r,y ,a1ntJlft1 c11ron
co11 ello alg1111as enfmnedade.r. 22

El descubrimiento del azúcar blanca, Ciankakotl,
en Mesoamé,
rica, e atribuye a la prince a Xoc;itl, e posa del rey Tulteka~
Una vez enterado del valor del producto los e pafiole lo toma
Tekpankaltzin, en el siglo IX de nuestra era. La obtenían del magll(J
y era muy preciada. 21 Kakamatzin, heredero de la dina tía Tultekad l~u~I sucede con el cacao. Pedro de Alvarado ve una noche que
en Tetzikoko la almacenaba en lo granero de su palacio. Asimismo. ~iente del rey me~icano acarrean co tales del preciado gran a
e guardaban elegante prendas de ve tir engalanadas con tejid~ Cierto almacene . Avisa de ello a Alon o de Ojeda:
de oro y perlas. Pero como bien dice la crónica, lo e pañolei
:'E11tmro11 ~" 11na rasa de c,1cao q11e era de ,\fotez¡11J10 m ltJ mal había 111á.r de
' recogieron todo el oro" atisfaciendo, así, u codicia.

1:·

m,trwla 111tll cargt,s, que era c11to11ces gr,111 riq11eza e ahora 1111,rho 111ás porq11
s11ele t'IJler cada carga marmla c,,.rtellanos •; esrn"be Ci!rt'tl11tes de J al. : (lib
IV, XLIV p. 374).2.1
a"\-µr
·

211 Conq11istadorA11ó11into, "Relación de algunas co as de la
ueva E paña y&lt;kk
gran ciudad de Temi titan-Méxi o hecha por un gentilhombre del señor Fernaro --Corté ", ed. Jorge G unía lacroix, trad. Fran isco de la Maza, intro. Federico Gólltl
~tolinia ~ listoda de lo.r Indio! de la r,1e1•&lt;1 f:.rpmia, ed. eorge Baudot Madrid·
ional Ca taha, 1985, trat. llI, cap. VHJ, p. 330.
.
de Orozco. México: Jo é Porrúa e Hijo ucs. 19 l.
21 Ver Fernando de Alva lxtlilxó hit!, •Relación de lo
reyes tultecas Yll an~I ca ao se siguió_usando como moneda de pué de la conquista, como indidestrucción», O/Jras HistóriM, 2 vols. Méxi o: U AM, 1975 vol I, rel. S pp. 274- Ol&gt;nlJ tbras de_I c_r0
Ver García lcazbalceta, El cacao enla historia de Mé •ico»
~ vols. Mexico: T1pografia de Victoriano Agüero Editor 1 96-1 OS LI
275; yJuan Luna C.árdena , La ua dt}fldP, Méxi o: Ed. Aztekatl, 1960, p. 4 l_- Hoy~
pp.319•326.
•
,vo ,
día, en Oúl e igu nombrando a la azúcar no refinada con el nombre de ch.ianc.Já

E/

G

~t:1-

70

71

�p r la
ra que e onsi nan, e nfirmamo de nuevo 1 nqueu
de aqu !la vi ja tudad. La de crip ión de e a a d cacao.
a ombra:
Lst,1ha d ra,a11
111

di

'Sur q11

(11

para

JJQ

ti/ 111111 '"'· yas

co1110 (l(ba e.raud , h rha.&lt; de 111í111br,,

Motekuzom pr· i nero de us hué pede , obedecía baj amen za
de muerte para é~ para u familia para lo n bl autivo . cnbe
Ccrvante de alazar:

ta,

(Motekuzom JOJandó q11 u :r. n ali 11110s up(lño!. ro11 d ,tos rri,,d(JJ .u os a
k, ra..r,1 d. /,,s mr. . lo.r moles, mirando 11 11110 .rala, ti ron Tilll caiJlidad de oro
mpkmc/ 111, Id, 11 /01,J(JJ'tlf pit Nas l. bmdas. \l Tt111t!ad,11 d. ta11Jas riq11 ~1u,

k1r fxJdiafl aburcar eir hombre.e rn1/Jnrradas por dr do1/ro P,,

ra todas p11 las ,¡wr SIi or,I. n, q11e m, cosa dr l'er. m ,, d, /ro; ·u,
·11
L'b
~ mwt1r...
' · I XLN p. 374)

1

'
• ro1110 p11r,1 otrar
el lllarz.

L alma ene del rey e brí n n ti mpo d~ e ez. El pala ll
on entraba la riqu za del imperio. Oro plata pted~a finas, pl,unw,
Ten ~tttlan.
a a. ¡·aqm'dámbar, cereale abund b nen
• .
·d
, HabrtJ
d qir
preguntar e i al una ez la ciudad de ext o h ~ o ma po ~r~
ma, n. y ma. llerrno a que en e O momento durant el rem,100
d •. IL
·
n
Cerv
me
df'
lazar
r
fi
re
on
ew111t
1
del nov n r Y m
•
•
~
los
el de p j 11 vad a cab p r lo do
oldado que lo a empañaban:

apttane e pan le y

"porq11 110 q11i.riero11, o porque 110 ostJ1YJ11, no I0111tJm11 rosa h,uta lle¡,arp11111ar;
a ort,'.r. ti &lt;lf11/f1t al/J I no di ·o nada q11 no lo /'4 t 1~ /11do o 111 aposmto.

(Lib. IV cap. XL JI p. 37 )

Todo el ro e fundió y e uardó en el ampamento de l
e pañole . Para Jo Aztekah, que
ti aban el hurto on dureza, y
que no tení n erradura en u puerta e ta onducta er
incomprensibl y lo debió Ue ar de a ombro en a ombro. Ad má
de la ver ión hisp,:tn de I robo que pr enta C.ervame de alazar
contamo on el te timonio que lo infi rmante d ah ún han
dejado obre el queo. E imp nante referirlo p r enir de I
vencido y p rqu pre en I otra cara d la moneda en la historia:
Y cuando hubi ron llegado a la a a del te ro, llamada Te11rt1ko
luego e a an afuera odo lo artefa t tejido de pluma, tale
como trav añ de qu tzal e ud m clise de oro lo collJre
de lo ido! , las lunet de la nariz, he ha d oro, la reba de
oro, la aj r a de oro la di dem de r .
1nm diat mente fue de prendid de todo Jo e udo el ro, lo
mismo que de t da la insi nia . Y lue hi ier n una gran b la de
oro, y dieron fuego, en endt ron, prendí ron 11am a tod I que
re taba. por alío o que fuera: con lo cu I todo ardi .25
Lo me i an tuvieron plena onci n ia d I robo que ha ian
lo inva ore . El miedo a u arma y eJ cautiverio de u rey lo
paralizdron. us la óru a pal bra lo c nfirman: Y en cuanto al
ora. lo e pañole lo redujeron a barras' (I 11). El retrato que ha en
z, B rnJrdmo de Jhagun, Hutom1,~mm1I d. las ro1,1.r dr
lif'1•,1 l ip,111,1, ed. Angel
l.ina Gariba K., -1 vol . Mé i ·o: Ed11 ria1 P rrfu, 19 6. Lrv Ji
Il ap.. ll,

p.111.

73

�ArtJ1ro Dmii.i ,\,i,,¡J, ,

de lo conquistadore e halla muy lejano del de•~¡~ e ' o enviados
de Ketzalkoa l que la hi tona ha querido ofi ializar. Al llegar al
lu ar donde alma enaba el te oro p r onal de Motekuzoma, su
e di ia aumenta:
.
II.' como 1 fueran. be •tezuela ,' 11110s o
Tal m1110 si. 11md1Js
rs l nmlll ,1 l,
,
J . .•• ,
¡.
,~~ aron
ni 'l s daban pa,111&amp;1rw.1. ,1111 t1 &lt; n utah,1 11 mraz.011. • 1 c11,111do
•
"
· dt lor· tesoros, m1 rolJ/o 11 •h11ln mn J"' 11• 0
r11a11do mtnmm n w,_ n I,maa
&gt;
r,
1,,p,,
...
,,s
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/JI
lían, todo codicio/;011 ¡,,1ra Sl, tSlab,111
;/1711111. I r, ,om • ,. "'
L afJV/1/1
J
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Todn lo co ir ron, dt• lodo se 11d1miaron, lodo lo. ,t~ ,at11ron
ut " 11 ez:..
.
112 nfa IS nu tro)
"! 0, todo se "pmpiaron tn/llo 11 t1em m Sllerlt.
·

A uello hombre a quien
e h bía recibido en _los palacios
q b . dore de un rey I jano carecían d e rupulo y los
amo em a¡a
· ún re peto
de pojaban d lo objeto má prte to o ' lil rno trar nm
d f*
. de c nd u ta, ll v a Henry a ner
l ·eno. te tipo
. a e 1llll
o aJ d Corté com una banda de ilibu tero dmarno h~
a a trodpa e le uerzo moralmente indefendible de apod rar e dt
0 upa o en e
d' ,. lb ntn
la propi dad y la per ona e pueblo que n? l o en tand .fecto
, no a er amo a lo conquistadore , ma vemo su
ma
b .
Aunque eran ere de diferente cultura • dt
u am 1c1one •
b
'dentifirn
d1 erente parte del mundo no e nece itaba mu
l
.
u od1 ia y u mistad por lo j no. Hombr_ al . tn, u nus~
he ho 1o de po¡an del h r . m qu la hi tona ofi talhle .hJ queooo
hm
dar. Geor nederi t e tiende l jui io. ad er o ac1a mu
de lo apitane de la nqui ta de India :

pr

ºlara

Por lo demá , •apunta también el erudito alemán- e un tributo
debido a la ju ticia y una defen a merecida de lo pañole (aunque
no de u modo de comportar e), el co11signor q11e los de111á.r p11eb/os di la
F.urop11 Offidmtal q11 i11tmi11iero11 en A111é1ica 110 proe, di ro11 co11 los indio1
myor qm ellos ino de un modo ún má irrespon able, má
depravado y más devastador en uanto a us consecuencias' (vol.
J, p. 393). o e de extrañar, entonce , que en la historia de la
ciudad de Méxi o O:&gt;rt' Alvarado y u demá compañero no
luyan qu dado como héroe ante la mayoría del puebl mex1 ano
y no existan monumento que conrn moren u llegada. Cierto que
la mudanza de la historia on ine arables y otr s onquistadores
h,m actu do d man ra emejame.
Mujcre e pañola y me ic na
Li empre a de conquista fue hecha en u m yorfa por hombre .
Pero Jas mujere fueron muy importante . Marin (del lado
me icano) e fundamental para Corté . A travé de ella e enlaza
directamente al imperio Azteka y entiende la p icología del pueblo
que conquista. Le irve también, de intérprete. La histon de Marina
yC.Oné e bien conocida e in luso h adquirido dimensione mítica .
in embargo Cervante de alaz r ofre e otro vaJi os d to y
hace men i · n de la mujere hi pana que iban con lo apitane y
okLldo . De taca la labor de la omp ñera de lo onquist dore ,
omitida por otro cronista . A t, hallamo a Be triz de Pala io d
origen mulato e po a de Pedro de E obar. El historiador de rib
u participa ión en detalle:

d la Co11q11ista, los Q¡rd,1, !'M" d. h1 '·.
• 1/. dh
oto , mt1 d. ,\Imou.u
Rall}/Jc1, /&gt;once d, J r,11, .orlt'J,
"'" '
•
, •
d, la bist
lm/or 111tÍI q111 /Ja11 /~ ado 11 ,1010/ro.r a Ira ·r de las pa mas
;s11aÍ rm 11;/,a w "" hui" romántico, pirrdm 11111do ~ s11 nra11/o
st
conoú, "rllnr, a fll t1rurltr , a !IS /Jubos, im potrJ "'~; d ~ rra, la
m " alidad, .ri11 aso,no d. upíri/11 nobl. cabal!. ro o.

'ft¡dar

q11 1/a.rJi ,m,.r L roitt1

I iosr Ion lmmn 111c11ia e11 smir u s11 marido a los d. 11 c&lt;1mah1do q11t l!l11rh11s
u/ando il Ct111Sodo dt pelear rl día cabif11dol. 11 la 11oche la nlt1, lt, haría
ti!., por il. 110 ron "' nos ó11ifl10J' mid,ido q11 11 111arido, a ando d,. ·,iba /i,s
ar,11os salía al ro11,po a ro,ger bltdos J' 101 t1111ÍJ coddos J' ,1drruz_,1dos para 111
n1,mi/r, ·par,, los dr111tÍs con,pmlrros. 11rt1b" los heridos, t11st!/,,;b,1 los rabal/os
r hado otras cnsos co1110 a al,p,írr soldado. (Lib.
cap. CLXV I p. 703)
1,w1,

;"':!

W~ n r l"ht l&lt;i· o I man
r!"s, p. 41.
:n Fri deri U :I irártrdtll w,lm11ri
voll, p. 3 .

la

1

ura de e a mujer ej mpli I a bi n lo ue debieron er la

"'º•
7

75

�, lrlllf'fi

demá . ntre e tas «mujer de var nil ánimo y consejo 703),
Cervant de a1tzar m n iona ademá de la nombrada a Maria de
E trada Juana Mar ín I bel R driguez « otra que d pué se
llam' doña Juana mujer de Alon o Valiente ... ' 703 2 T mbién
abemo por la misma cróni a, que habían permanecido en Tlaxkallan
durant la primera entrada de Cmté a Méxi . L rec1 ieron tras la
derrota de la ~ od. Triste «fu ron Ll que curMon e ru 11 ron ve tir dt
li nzo de la tierra a C.Ortés y a u compañero cuando llegaron
d tr zado a Tla ala· (703 . A imismo le atribuye una valiemr
re pu ta «como Ma ed
» (703 · uando el capitán L pide que st
qued n en la ti rra d I aliad ellas onte tan:
o e bi n señor ap1tán que mujere e pañ l de en a us
marido yendo a la guerra· donde ello muri ren moriremo no otras,
y e razón que lo indio enti ndan que on t n valiente los
pañ le que ha ta u mujere ab n pelear y queremo p
para l ura de nue tro marido y de lo demá orno ne e arias,
tener parte en t n bueno trab jo , para ganar al ún renombre com,
lo demá oldado . (703)
A pe ar de la propen i n oratoria de Cerv nte de alazar,
de eo d ama atribuid a l mujere d lo onquistadores no
aparece en otro ronist s. El e crit r toledano in luso m· tífica b
parti ipa ión d
pañola n la onqui ta. uenra que Beatti
Bermúd z de
o mujer e p ñola y de n ble linaje» (lib..
ap. L IX, 7
po a de Fran is o de Olmo onqm tador,
ver que lo pañole y lo indi aliado huían de la batalla, aliendo
a ello en medio de la lzada on un r dela de indi se una e pada
e pañola e on una elada en la abez armado el cuerp con m
e aupil» (706), l incita a olver a la batalla:

!'" 'Ifror co,np,niero.r qNe q11eda,, p lermdo, haciendo lo t¡JJe
!t n, Y.11 no, por Dios os pron1rto d. 11() di &gt;,:arpas11r tJ bo111b de nosolros q11
no nial ; q11 los q11 ~ la11 min flk iim n illf)' ndo, memcr11 tlt n111m111 a
llltJflOS d. /1/1(/ fl11ca llll!Jff ro,noJO. (70 707)
q
;, 19·11~ar . sr,romr"

Doña Beatriz re uerda la es ena de do-na Men 13
, e .ido en la
ra11rant1. Cerv nte de alaz r ti nde a Ia exa Itac1on
.. dr m'ti a
1
gcncrai,
. . dpero
1 e ta linea mu tran u inte re. en nomb rar a las
pam_apu e a em~re a corte i n . De gran relevancia. tamb·'
el unbol em runo
1
•
ien, e
que e e mor re rea: una mujer armada con
u~ rodela ( rma uerrera undamental de lo pueblo prehis ámco ), una pada e pañola y una celada ( ímbolo d 1 ;
conqu1 t~dor ' y un I~k uipilli, «e caupil • armadura de lg ed!º ::
lo~ e panole . adoptaron de lo ejército mexicano y que usa~an
b
t1dura de acer ontra la f1 ec has. E to ya e indi io
da}O u ve
I
e tranm11't11raao11 aunque ea del orden bélico.
. . o debemo . olvidar que la róJJica de Cer ante de a lazar
¡ustifi a a lo habitante
de la ciudad de M'exi. o. Trata de complacer
.
entre otr 'a lo pnmero conquistadore lo lle ado o C.O , )
ya a entado con us familia
.
. .
n rte ,
·
.
muJer • irviente y heredero A
cmcuenta
·
·
lit
. 1ano de. d1 tanci:.t
. -. la conqwsta
e Me, t. o re ulta tema
crano
endan
d1 no de página de epopeya. Igual u ed1ó
en otro lugare del ue o undo.
•
h llamo que la guerra
f¡ Por• otra parre al i ual• q u en Gornara
ue i~ uartel y eJ odio de lo Metzitio-Teno kah h . 1
conqut tadore pr f d
.
c1a o
pec1almente durante el itio final
Esen"be eI autor: o un o.
·

'ª"

n.ln~1ha la urrrc11,111 lrubada .
mrmdida, esperialt11t11/, por purlt tú Jo.r
las. ~:il:;:;s, 'I" rJ~a11/o p, fJ; /, 'I 1h11, /,mio mcis pfJ,jiahan, de 111t111era q11 h111la
, /} _'l" casi no pod1a,1 mmear, bt1m"a11 la.r tJ"'oleuJ, rrhando la ti
.
/&gt;fJII 1 lan,1 nosolrospor
-la . d. •
erra J
J
•
l
.•
r rm J, e,wn ro.raJ e11 s11 /4" u,,
ti, l'ie1ns u 11111 '
mlló.111.f. •Ar• mno • los f/lll(IJ¡J{f)OS
., 1 ltm,111
•
•
~· '
to11cebido
COI///'(/ los orl, • 1 •
"" 111di od
d,
¡,
•·rª"º'1 .r ,an
,o, na111t1 o rn fJS ptrlHJ.r dr s11s nJ(ldrts , e11senndo dr lds palabras_)•

¡l fglf 11 ,1 l't 11rnZ}1, españolu, m,pad,o. ev,podo! ¿Q11 • es esto q11 1-e
h1!}tftdo dr 11na ~ 11t t,m ,il, &lt;1 qui 111,mta r rr.r h,,biiJ n11ddot 1 fllt d, l

u

e la ideas de la época y 1
.
· le1en el
e
er A
ar

,¡tributo de al nrla entendimiento&lt;:
nino.
One a
rtínez, J\ft,¡ ru rsp,1110/.,s ,,, la
dit r 1945.

76

1 , /, \,11

'""l'

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ótese, de nuevo laflatJlfe::r.t
,:
, , com at~.b uto reme
nin .
77

�rt11ro Dórila ó11rhez

obras de Sl(Spadres, qm, romo podían, tiraban pi dras e /'aras y los.q11 más 11G
• terrones, ¿·me11no
· J 'ª·
, rpa'abras qlf oía11" suspadres, 110 teniendo Clltn/4
porúan,
'
_
t'OII la 11111erte, aunque caían alg11nos d 1/Q.r queriendo 111altlr los espanoles d fltr
padres. (Lib. V cap. CLXVIII, p. 705)

E trategia de resistencia legítima ~efen a de su ciuda? y de su
.
ll
·¡·óvene mu¡eres y hasta anciana , se
patna aque os run 0
'
. . .
d ·
defienden on piedras palos terrones e mJunas· es ecir, como
pueden. El odio era grande• mamado en lo pe~hos de s~ ma~cs
y en eñado de las palabras y obras de u pad~es .' ~om? b1.e~ señal.
.
A qui, h aliamos desde un pnnc1p10 md1c10. del
el cromsta.
. .
pan-ol' que ún ub iste entre lo
mexicanos.
sentumento
an~:e
u
,
·
- 1
,
e
ribiendo
para
un
publico
e pano
ta
e
ar
Ce rvante de a1az
(novohispano) o criollo, pero conquistador. Sus ~alabras obre los
Aztekah, por lo mismo, adquieren ~ayor peso. V unos escena d~ u
destrucción de Tenoc;titl n. «Muneron muchos nobles ,e ~nbc
Orvantes de alazar porque fueron lo que más porfiaron (lib. V,
cap. CXCVII p. 742).31 E to incluía a per ona de ambo sexos:
, ·o n1mos q11e ellos porfiaron !t1s ,111fieres, queriendo morir c~11 s,u mari~os
padres, /e,riendo en poro lo muerte, después d, haber /raba¡"~º en srmr t,,
e11Jen11os mrar los heridos, hacer hondasy labrar piedras para hrar. Peleaban
como romana ' desde los azoteas, tirando tan recias pedradt,s, romo SIS
padmy 111aridos. (742. Énfa is nuestro)

Franci co de Aguilar, en u Crónica, regi tra también la e. cena de
las mujere mexicanas que peleaban desde las azoteas ve t1das con
traje de guerrero.32 La batalla fue desesperada y todos to~aron partt
La imagen de la mujer en la conqui ta (tanto espan~la come
mexicana) n puede ser relegada a la pasividad. E nece ano cambur
este prejuicio común y ha ta arraigado.
i I La mortandad fue enorme: « De lo co~trarios murieron. más. d.,e ~oc~~,01
mili, porque no había uento con lo que mato la hambre y pe tilenc1a (lib. 'af

CXCVll, p. 7 2).
• ..
•
1. · • l
12 Fray Fran isco de Agu1lar,
Rewmm
,m de /u ro11q11i.rta d la ·,,m, 1-:.sp,ma, ,;s
Jorge Gurría Lacroix Méxi o:
AM, 1977·
7

Intérpretes y desafíos
La crónica de Cervantes de alazar contiene información omitida o
abreviada por otro cronista . Vimo lo referente a la mujere . Otro
dato intere ante e refiere a la forma de usar el cabello entre los
onquistadore . Durante la expedición de Juan de G rijalva, los
soldados y capitane se hallaban en la Habana. Entre ello ya venían
Pedro de Alvarado, Alon o de Ávila Franci co de Montejo y
Bernardino Vázquez de Tapia, quiene despué acompañaron a
Cortés en la jornada decisiva. alieron de la Habana e cribe
Orvante de alazar y e dirigieron hacía G uaniguanico o Punta
de an Antonio:
... en elpuerto, desp11és de haberse lodos co,fesado, se tresqlfilaro11 las cabezas,
qlfej,1e la p1i111era vez que los espmloles lo hicieron en las Indias, porque ante
e pre ciaban de traer coletas. Hicieron nto porq11em1mdieron q11e el Ct1/Jello
largo les había de ser estorbo para la pelea. (Lib. II cap. 111 p. 64. Énfa ·
nue tro)

Georg Friederici e cribe con re pecto a e to que el pelo largo e
usaba en lo rein do de lo monarcas alemane Federico III y
Maximiliano I. A imismo, en E paña y en Europa Occidental e
llevaba la cara afeitada. La moda de la barba llega con Girlo V y
las guerra de Alemania. A imitación del emperador, se impu o e a
co tumbre. La importancia de e ta noticia menor obre el pelo a
rape y la au encía de barba de lo capitane y oldado que más
tarde de embarcaron en Mé ico e debe a la famosa profecía de lo
hombre blanco y barbado que llegarían de oriente por el mar en
la que tanto e ha insistido. «Habrá que uponer e, agrega Friederic~
que también e ta predicción comparte, en todo o por lo meno en
pane, la uerte de tanta otra profecía a aber la de haber 1ido buba
derp11 :r de los .r11cesos q11e pretmde a111111ciar''. 33
La conquista de México permitirá la fu ión de do mundos
distinto de de un principio. abemos que tal como ocurrió en
mucha partes, la e casez de mujeres entre lo conqui tadores los
u Friederi i, El cartirterdtl Dem1bri1J11e11tfJ, I: 370. Énfa is nuestro.

79

�Art11m Ddnla 'iá11rbez

obligó a relacionar e inmediatamente con la_ ~e_xicana _Esto
a entúa el contacto étnico y cultural desde un pnn~1p10. «La pnm~_ra
forma de conquista fue en verdad e cribe con cierta exagerac1on
R.C. Padden, más biológica que militar" .34 in embargo como en
toda conquista, fue una de la primeras formas de conta~to.
Algunos españole también, aprenden ~ lengua mexicana._ En
cierto momento del itio fina~ algunos capitanes Tenoc;kah piden
hablar de paz con el intérprete. Escribe Cervantes de Salazar:
· , • }oan Pérf'7
... es,e em
-.. de Artit1uo, que de los cristianos ni11g11110 loUdepre.ndió
· li !J11
pres/o 11¡ ton bim;jlfe 11111 , prorerhoso a11tes} _desp11és del cerco. -~111aron ~ kit
indios Joon Pérez .'1ali11che, porque fue el pnmero que entend10 a Marina.
(Lib. y cap. CLXI. p. 696. Énfasis nue tro) 35

Ixtlilxo~itl, fueron decisivos en la victoria final. El número de la
tropas aliada a Corté fue inmenso. Con respecto a e to, recuerda
Cervante de alazar un sabroso comentario del caudillo hispano:
... co1110 ortés iba co11te11lo y en las b11rlo.r ero 110 menos grorioso que .rabio_y
C11erdo en la.r r•ero.r, zimdo a Ojedo ,utwdillor !011 gran 111i111ero de gente, di -0 a
alg1111os caballeros que co11 él ibo11, presmle O;eda: «Por cierto, se,iores, q11e si
O;edo j,,m a s11 tierra_y di'\·e.re q11e hohía sido capitán de ciento &gt;'ochenta r11ill
ho111bresy de más de mili capitanesy caballeros, qlfe como a cosa de disparate, le
hrt11i011 de la Jalda.Y amr dirían q"e de 111osq11ito1 era mentira, man/o n,ós de
ho1J1bres''. (Lib. V cap. LXXVIII, p. 608)

(:i

.S~ tiende a subestimar la participación de los aliados para

m1St1ficar la hazaña conquistadora. "Tuvo Cortés obre México
Cortés ya se había valido de sus soldados bilingüe para espiar el escribe C-ervantes de Salazar, cuando menos, docientos mili hombre~
ampamento de arváez. 'En hábito de indios venían españoles~ de indios amigos, y de españoles cuando más nuevecientos ochenta
real de arváez que ya eran doctos en la lengua mexicana. .. , e cribe caballos, diez e siete tiro de artillería trece bergantines y sei mili
el croni ta (lib. IV cap. LXI p. 404). Disfrazados ll~vaban cartas y can~as" (lib. V, cap. CXCVII, p. 742). La conquista fue, en gran
·oya a lo oldados del capitán vizcaíno. Esto explica, en parte, b medida una guerra civil entre las tribus de los antiguos mexicanos.
~acilidad con que lo derrotó en Zenpouallan. De_igual forma, d~antr Ü&gt;rté aprovechó muy bien la rivalidades y odios apoyando a los
la egunda marcha hacia Méxi o, Alonso de O¡eda} Juan Márq~ enemigo del imperio Azteka. Ramón Menéndez Pidal advierte con
'
encabezan al ejército de los Tlaxkaltekah, porque ya e entendian razón, que el jefe del ejército español «había convertido la conquista
en una guerra civil de lo indios .36 La viruela además, diezmó a la
con ellos" (lib. V cap. XLIV, p. 568).
.
.
Tanto la facción de Okotelolko (donde regía Maxixka~m) enb población y fue más desastro a de lo que e ha querido aceptar.37
La lucha prehispáni a era per onal. e batían hombre a hombre
repúbli a de Tlaxkallan como má tarde lo de Tetz1koko dt

'

"Th- primary conqu t of exico wa really more biological than mili~ Hose
.
.
.
rtain1y m:,r.
ever uenu us the fighting w.i at times, love-making was JU tas mte~e, c_e
. ·
s·
1
·
all
king
t
wa
neÍth!!
1
frequent. and ofinfinicely greater consequen e... 10 og1 Y pea
,
. ,
mi robe nor word nor mailed f t tlut conquered Mexico. lt wa the mr1t1lm1n1jrllflii
R.C Padden, fhe [-/ 11m111¡11 /1ird a11d J/Jt' Ha11k: onq11esl ,md 'm-rrri,~nity in /IN f 11liJC
.\lexi'1~ 1-01-t-.fl.Ohio:Ohio tateUniversityPre ,1967,p.230..
.
ls Bernal Oí.iz e cribe que a Corté e le llaro.lba .\Ia.ind.1t· ~re tarsiem_pre º""!~
;n.,. "y también e le quedó este nombre a un Juan Perez de Amaga, veclllO
de Ma ru...,
.
J , . de Aguia
Puebla, por causa que iempre andaba con dona Marina Ycon erorumo
no
aprendiendo Li lengua, y a esta causa le llamabanJuan Pérez Malinche,quee reno
de Aniaga de obra de do año a e ta parte lo abemo "(Historia, vol l cap. LXXIV,F

219).
80

Ramón Menéndez Pida!, "La codicia insa iable' , La lmgm1 dr Cristóbal Colón,
M.tdrid: Espa a Calpe, 1958, p. 96.
17
?he e fect of the mallpox whi b had been introduced by a egro in rhe
1
lrvaez army has not... been given due weight in contributing to the succes of
Cortés campaign... " Wagne r, The Rise of Femm,do Cortes, p. 219. Mario Mada Villada
ei~nbe: "La viruela que apareció durante lo años de la conqui ta fue introducida a
~IC~ por Fran isc~ Eguía,e lavo negro de Pánfüode arváez". En 'Lo Ho. pitJle
de la Ctudad de Mé I o desde su funda ión ha ta 1905 : C!mo dr H1storit1 d( k, .li,d,,d
.\h7ro, 2 vol . México: ociedad Mexicana de Geogra ia y E tadística, J970, vol
11, pp. 40;4 L H~bría que pregun,tai: e si _laª. u ación c~ntra el e clavo negro~ por
h.bcr tra1do la vrruela ( omo la 1filis atnbu1da a las mu¡ere americana ), no es una
prueba de mci.m,o más que de veracidad históri a.
1
'

81

�Arturo Dávi/,1 Já11chez

en un combate a muerte y con arma imilares. En cierto sentido,
las pelea eran parecidas a lo combate de las artes marciales
orientales. Las órdenes de lo caballeros-águila y los caballeros-jaguar
eran rango de guerreros que, en el itio de México, se enfrentaron
por última vez. En esta crónica asistimos a algunos de aquello1
duelo personale entre capitanes enemigos:
Los tlaxcaltecas, como de eaban mejorar e con lo mexicano y
los mexicano e tenían por valiente era co a de ver los desafios
que entre lo capitanes y principale había, desafiándose uno a uno,
do a dos y cuatro a cuatro. Las más veces los mexicanos llevaban
lo peorJ' en los particulares desafíos no había 111ás que 111orir o vencer. porque
se querían tan mal y tenían por tanta gloria llevar el brazo o cabm
del vencido a los uyos, que ;amás se tomaba11 a 11ida. (Lib. V, ca~
LXXV p. 605. Énfasis nuestro )
Es digno de observar que, a diferencia de Gómara, cuyo prejuic~
contra lo amerígenas es persistente (pues no los conoció) la crónica
de Cervante de alazar e pro-Tlaxkalteka y anti-Metzika. Su
pre encía en México lo ayuda a distinguir a los diferentes pueblot
Reconocía la ayuda de Tlaxkallan. Por otro lado Motolinía ( u fuentr
principal) había vivido en e a provincia durante muchos años.
Igualmente hay que notar algo fundamental. La arraigada noción
de que lo mexicanos no mataban a sus enemigos sino que los hadac
pri ioneros para de pués «sacrificarlo » tendría que revisarse. A5
como también el célebre mito de las ' guerras floridas , tan recurrente
entre los estudio os del pa ado mexicano. La elevada cifra de
muertos en la defensa de Teno titlan contradice la idea. En cuan
al carácter de lo de afio vemos que, como escribe el cronisu.
eran a muerte - jamás e tomaban a vida' - y el honor e taba ei
juego. En la raíz había un odio secular.
Lo mismo ucedió con lo españoles. A cuanto conqui.stadO'
capturaban los Tenoc;kah inmediatamente lo ejecutaban. Pero era difri
acercarse a lo ejércitos invasores. Primero operaba la artillería desp!X!
lo arcabuce y la baile tas. eguía la caballería, que dirigía a lo ejército
aliado y a Lo oldados de infantería. Lo e pañole alanceaban a k:g
enemigo que iban quedando o huyendo. El combate personal era r.iro

2

C,ervantes de Salazar dedica
capítulo aparte (en do ocasiones
.
) a
.
Hernand de O sma, qllien
mata a un guerrero en una azotea (lib y
cap.CI.XVII p.· ,704) yalduelodeJuanN'
- Mercado paje
. de Corté
· '
.
unez
con
otro
cap1tan
mexicano
(lib.
y
ca
.
CLXXVI
_e_ t
·
P
, p. 716). Estos
enuen ·am1entos
cuerpo a cuerpo entre espano
_ 1e Y Aztekah fueron
nal
excepc10 es. La batalla e desarrollaba detra, de sus pr
ti! d
mayor alcance o desde sus caballos.38
oyec es e

°

Algunos
oldados
españole ' como ya indicarnos usa ban armaduras
.
la
mexicanas
d
e.as - den " pelea. Cervantes de Salazar re fiiere el caso de Rodrigo
~
tane a, que fue uno de los que mejor deprendieron la len ,
(lib. V,_ cap. CLXVIII, p. 705). Era parecido a Xikotenkatl tr ,gua
plumaje a manera
.
1O .msultab
y ata un
. de los indio ' (705) •39 Los mexicanos
lo llamaban 'Xikotenkatl
Kuilonl
.
" .
an y
(705) E
.,
' que equivale a X1cotencatl, puto'
. .ste capitán espanol mató a muchos enemigos gracias al did
de su disfraz y a su conocimiento de la lengua. E rib r_
ar
alazar:
se e '-.A.::rvantes de
El sonreíasey
decía/es6..
aradas' , diest.a ma11era ms llSeg11raba y entret.mi ' di
.
ralo disparaba
la
ballesta
,10 errando tiro J
J
•
,.
a, .L..erato
en
.
, &lt;ierr(}(tJllaO crJ1J/O Mtm"'f ,
.1fflellllg01 Esto h ·
i'
r:; • v. lllflCr,J(JS fie sus

m::u:;:;: ;: que se

e

dmiónd~se dél
:~~ 10 ~/los tÍeSei,ga,laron duabobarrm,
q11e ron poli b
.
1, i~n q11e sabía 111uchas mi11d11de.ry q11e era bellaco,
a ras graaosas les q111taba la.r 11nas q11e no los b11r/aria 11,ás. (105)

, ~o informantes de Sahagún confirman ese dato A
.
tecrnca guerrera de lo e pañoles se valieron tarnb:. pdarte de la supenor
1en e otros recur os:

::,:.r~:!:•s:::e!:'o/e:,osll~ncha~ as,tie~es seadere.,,ab
disfrazaba11:
lli

mostraba11 lo q11e
. . .
g"erra se mbrí
'b
' ·
'\; an e os. epoma111nsrg11ar de
enr11bi:rtos de :: :;o"hco,~ una tilma, par:ot11ganar a la gente, ib,111 del ;odo
0

,fin
a,

110 se

re

ae oca

acra,1 raer m error.

Sobre
. Sa1as Las t1
A·
E este tema, ver Alberto Mano
d la
.
,11res: mece 1950· yAdolph B d li
O
'
muu e co11q111sta. Buenos
f
'
an e er " n theArt 0 f W
dM d
0 the Ancient Mexicans" p l d \
aran
o e of Warfare
Tcnth Annual Report, Camb;;':~[~11se]11111 oJ A111erirt111 Arrbe&lt;,kJg;, and l:1/mology,
''A. .
g
s., 1877, vol. U: no I· PP 95 161
s1 tunos a u'
·
· · · •
•
&lt;O aba ,
.q ~ a otro signos de tnm:rmltrm1rió,,.
gun, H1rtona, vol. rv, lib. XII, cap. XXXVIII, p. 155.

3

�Arhm; Dm ¼i J,fod "-

Hay ierta amar ura en las palabr de I informan e Aztekah.
Lo ódi
de batalla eran d. tinto . El me i ano mo traba quién
era y e enfrentaba a un en mi o de u r n o. l e paño~ más
maquiavélJ
e valía de di rente medio para ven er.
ta ro11ica tran mite con gran vi ualidad la guerra final desdt
entro de Teno utlan. De afío per onale duelos ritos e
improperio e u eden n la calle de la capital. Tanto Omb
como Gómara dan una · ión de onjunto de la ha alla. Berna! Díaz
e demora en la alz da e Tlakopan h y Ta uba , donde peleab.a
en l ila de Alvarado
de ribe en detalle la a ción de los
ber antine que urcaban a lo do I d de la avenida. Cervanta
de alazar no lleva por lo allej ne y la zotea , por los canala
y la a equias, y por entre 1 arnpamento ambulante que iba
invadiend la iud d. ta viven ia no e i te en otro cr ni ta . Es
pr bable que el m morial perd1d de Alonso de Ojeda que parea
eguirse muy de cerca en e ta parte de la cr6ni a) tuviera e a imn
T mbi' n aparecen e ena grote a , un de l cuale e digna
de men ión. Lo Metzikah e dirigen Crist bal de Olid por
n mbre le arrojan tortilla
ereza capuline dando claro a
entender que pue ofre ían omida que le debía de obrar (li&gt;.
cap. CLXVIII p. 705). O&gt;rté n d jaba entrar ívere a la ciudad
y l patrullaba día y noche c n lo bergantine . E1 hambre en
enorme pero l Metzikah no querían mo trar debilidad. Cuenu
Cerv nte e lazar:
Cri t · bal de Olid e ap ó tomó la tortilla e ha i n o burb
d 1 pre en e y dándol
entend r lo que dello qu rían que
entendie e on meno pre io la dio a un u criado e entánd
en una part donde no día er o endid hiz que comÍJ. de las
t rtilla c reza de pué que e tuv un p o entado In 111/án
,1k1111zp11do kJS Jaldas del StJ ·o. 111fJtqó11dolos d, p11tos) d, lo poco 11 ']'"
tmítl, les mostró /"s 11,1/~as, a1111q11 mbiertns eo11 las ft1lzas. (705- 7~
, nfa i nu tr
E imp ible im ginar una e ena e m é ta en
pá ims 1
né
d Gómara. En e to d tall , que humanizan al e tnat:
nqu1
rv n e de alaz r tá m' er a de Bernal D

que de otro roni ta au
til
Mientra má e
oque u e ~ ea má elevado y pulido.
pamo de la onqu ta me1·or La
, . J '
'
¡ sp ~ d r-_
·
romea ae ,a
lfl'CI - ,mo e \,.,Crvante de alazar po
d
ll
.
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e 1nformac1. . n
T
b
o re en ~t1t an y la caída del impe no
. Azte kat l que ólo e
encuentran n ella y que e nece .,,.;
. . y re 1. ar.
.... ,o re ISttar

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1956.
88

89

�Tamaulipas en el contexto del noreste
.
mexicano

Manuel Ceballos Ramírcz ,.

Es UN PRIVILEGIO PARA Ml EN ESTE DIA tan singular, dirigirme desde esta
alta tribuna al pueblo de Tamaulipas por conducto del Poder
Legislativo del Estado con la distinguida presencia del señor
gobernador y del presidente Supremo Tribunal de Justicia y desde
luego de las autoridades municipales, de mi familia, amigos y colegas
historiadores y universitarios.
Con emoción y gratitud recibo esta presea con un especial recooocimiento a esta Sexagésima Legislatura, pero deseo aclarar que al
recibirla, le dedico a Tamaulipas mi estado natal, y también a la
ciudad donde encontré la tierra fecundada y las raíces de las
1DStituciones y las personas a las que me debo.
Deseo también expresar mi admiración por don Luis Guerra de
Arellano que es el epónimo de esta venera. Perteneció a aquella
generación de mexicanos del siglo XIX de los que Antonio Caso
dijo que "parecían gigantes". Muy atinado ha sido haber elegido a
tste tamaulipeco ejemplar para un reconocimiento a los propios
tJmaulipecos, pues su carrera es muestra fehaciente de honestidad
• Dr. en historia por el Colegio de México. Investigador en El Colegio de la
Frontera Norte y miembro de la Academia Mexicana de la Historia.

91

�.\ !un d

y rectitud Entre mu hos mérito como político, juri t

poeta y
legislador de eo re altar su trabaj orno defensor de la ob ranía
del e tado y no ólo del suyo propio ino también de Coahuila. Y
e to me re uerd
Ign cío Zaragoza que en una carta a Benito
Juárez en 1 68 le pedía que e protegiera de Tamaulipas 'a cuya
úpli a me mueve prin ipalmente - deda- el cariño e pecial que
onservó por e e Estado y el de uevo Léon y Coahuila . Con esta
conciencia nore te defendió el licenciado García de AreUano b
oberanía de Tamaulipa como en u momento lo hi ieron Jwn
Jo é de la Garza Alejandro Prieto y el mismo Antonio Omale aún
contra lo que e diga de él.
Hoy e tán nuevamente comprometido nue tro e tado con los
valore de la regionalidad y de I colaboración mutua in luyendo¡
Texa confirmando a í que la historia y la geografia on determinante y vuelven constantemente por u fuero . En e pecial nuestro
e tado e ha di tinguido por las múltiples alianzas on u entidades
ve ina buscando on truir una ran región tanto hacia el sur con
Vera ruz, an Lui Potosí Hidalgo; orno ha i el orí nte con
uevo León y Coahuila; de de lue o ha ia el norte on Texa ; hacia
el mundo atlánti o. E to ha ido de de lo evento campirano sise
quier orno on la c balgata , ha ta lo con enio de mutu1
cooperaci' n como lo firmado de uevo laredo y Monterrey, o
lo ignado para la coordinación de la Cuen a de Burgo . Además
en Tamaulipa hay ciud de muy propósito para ervir de enha
a la crea ión de region pues e infle ionan ha ia vario e paco
estatale como Ma amoro , Reyno y la demá de la llamadi
Fcontera hic ' que e vierten obre l valle de Tex · T ampw:o
que e bi ra hacia eracruz y la Hu te a· y uevo Laredo qv:
e el punto de confluenci de cuatro e tado on l meridiano 100.
ólo hay otro punto en la e tens frontera norte mexicana donde 5t
da e ta unión de cuatro e tado an luis Río Colorado pero lll
tiene ni la intensidad ni el dinan1· mo de la población tamaulipea
Acerca de uevo Laredo es mene ter de ta ar que de de
funda ión como villa novohispana on el nombre de an Agust1
de Laredo e apreció u p ición e tratégica. Ya e decía e to en

92

h,11/1,s Ra1111

informe de José Tienda de Cuervo obre la unda ione e candoniana ha ia mediado del íglo XVIII. Lo confirmaron en 1828 lo
document~ ~e~ viaje pre idio por el general Manuel Mier y Terán.
Y ha ta pnn 1p10 de la década de 1 O el trazado del Ferro arril
acional M xic~o por e ta pobla ión no dej ' duda de que uevo
Larcdo era ?eográfi amente en punto de inflexión por excelen ia.
El fe~?carril modificó la centralidad de la frontera tamaulipeca y
con~10 una nuev oleada demográfic que atrajo pobladore del
propio_e tado de Tamaulipa , pero también de uevo León y de
tra l ada muy importante pue ya e di ponía del
servicio de trene de pa ajero fue durante la Revolu ión Mexicana
Al_ dí_a _de hoy lo pro e o de globalización económica ha~
comcidido con la voluntad p lítica para p tenciar aún má a uevo
~edo Y a. u población vecina Laredo orno una auténtica comarca
de mt_en a interacción no ólo de cue tione comerciale O económill. ~m c~turale
ociale edu ativa . Do propue ta iotetizan
esta mtenaon: Una de carácter axi lógi o que tiene que ver con eJ
a~eoto la promoción la crea ión, la intensific ión y el descubriunto de lo valore de uevo Laredo que los tien y mu ho . y
por otr~ Par:1e está la propue ta derivada de lo e pecífico orígene
de su hIStona ec~.nómi a y de u po ición geop líti a que tien que
ve~'?º la ~eac1 n de lo .que e ha denominado Región Laredo .
. IS~o a I aJ afianzamiento y al amarre de un nue o hito en la
histo~~ neolaraden e que e uniría a lo anteri re como son: la
°'aciondel adu.ana(l855 laintrodu i' ndel errocarril 1881
el P~ºY:~to d indu trialización en el período de entreguerra la
SUStltUcJ n de imp rtacione en la po guerra el Tratado de Libre
Comercio 1994). Ú&gt;n una ran diferen ia de cuando ini íaron 1
proce o ~e lobaJiz ción a mediado de la dé ada de 1990 en que
scdetermmaron
·
Ja d cm
· · ne por u tmne
·
de arácter económico
comemaJ Y fiscal. Hoy e ha tenido también en uenta a la historia
¡ la ge~gra 1a
la cultura y a la cien ia en la toma d las opcione
cn~1e~do que cue_ti ~e no on el adorno de Ja vida ociaJ y
po a, mo u e enc1a 1ll1Sma. E p r ell que e on idera a uevo
l.aredo com la ciudad con valor y valore .

C.03?~·

93

�,\fu11He/ ebullos &amp;111u/'/'z

Por el reconocimiento al Congre o del Estado debió tambien
reiterar y recalcar de la peculiaridad de Tamaulipas en el concierto
nacional: de su po ición estratégica de su pasado entrañable, de su
presente fecundo y de su futuro prometedor. Del le?endario pueblo
de Tamaholipa de fray Andrés de Olmo y del ongen remoto del
nombre de nuestro estado en el siglo XVI. De su e tablecimiento
po terior con el nombre Colonia del Nuevo Santander u todo su
proyecto de poblamiento bajo la égida , ~e José Esca~d?~· De s.us
43 municipio de nombres tan emblemaoco como histo~1cos. Cito
el que probablemente sea el más poético: villa y lugar d~ Mier _(donde
por cierto, nació mi abuelo materno); y de de luego sm olv1da_r los
patronazgo como el de la villa capital ~e antander ~a¡o la
advocación de los Cinco eñore . De us regiones y de los drversos
hechos que la historia ha registrado en cada una de ellas. De us
limites dinámi os con lo E tado Unidos y lo extenso de u pla)'31
frente al Golfo de México. De la nunca olvidada franja del Nueces
que fue tamaulipeca hasta 1848 y que llevamo como una cicatriz
en la frente. De los recursos naturales en la Huasteca en la ierras
en lo que le corresponde de la llanura nororiental. o ignoro que st
han dicho mu has especie negativas sobre la frontera Y sobre
Tamaulipa . Basta leer a José Vasconcelo para saberlo. Pero también
hay que recurrir a Manuel Payno para de mentirlo. Obviamente ~slt
último vivió primero y si bien contempló la precariedad y se~cillcz
de los poblados, también apreció la maravillas de Tamaulip~: i
sus hombre los contempló como robles del desierto a us mu¡em
las on ideró encantadoras: 'E una co a algo fantástica, algc
parecido a un cuento de la Mil una noches el caminar por un desierto.
y ver pa ar por entre el verde ramaje del monte una joven blana
como el alabastro que se dirige al río a acar agu . Cree uno esur
añado y ver una ninfa una ílfide de la oledades". Por u ~arn:
Vasconcelos que no vio con otra lupa aseguró: "Donde termin~~
guiso y empieza a comer e la ame asada, comienza
~arbane
pero no alcanzó a conoce mucho guiso que nos di ongue~
bien algun vez nos habló de lo 'desayunos fronten~ol
incomparables' . Y a pe ar de que consideró al norte como un destf·

'.ª

94

10 de la almas Y un lugar donde no habitaba el espíritu
e dio
cuenta de la mexicanidad de los habitante del norte y de " u buena
cepa castiza" como él mismo dijo.
Por otra parte, e te reconocimiento que hoy se me otorga de
manera per onal tiene una carga que no es endo able ólo a mi
trabajo, sino a un pasado reciente o remoto del que pro edo. Me
limitaré a mencionar con gratitud a las institucione que me han
mopado a través del tiempo y que al nombrarlas en ellas queden
las personas. En primer lugar a mi familia que descubrí de niño en
ambos Laredo y que fueron sustento de mi vida posterior. Y no
puedo dejar de nombrar tampoco los lugares originales de mis
abuelos que llegaron a Nuevo Laredo durante la Revolución
Mexicana procedentes de Camargo y Villagrán en Tamaulipas y del
viejo pueblo minero de Mazapil que aunque en Zacatecas, tenía
relación directa con el Saltillo porfiriano. De estos abuelo tuve un
padre Y una madre que me hicieron apreciar los valore del pasado
sobre todo los referente al pasado familiar. A mi padre Jo recuerdo
con una aguda conciencia de la hi toria y de la alteridad fronteriza
ya mí madre con una memoria prodigio a para de enredar todos
mis int_rincados y repe~itivo parentescos familiare y, de de luego
para eJercer un matnarcado del que no podemo gloriar los
oorestenses; lo escribió Elena Poniatow ka: 'El carácter de las
oorteñas ~ muy fuene, no lo hurtan, lo heredan'. Qué diera yo
porque mJS padre y abuelo estuvieran presentes este día. Olmo
decía Carl agan quien pudiera tenerlo cinco o diez minuto al año
para poder estar con ellos, para ponerlos al tanto de lo nieto y las
novedade y recordarles que los quiero. Pero todo ello yacen en
trrra tamaulipeca y por e o esta es nuestra patria y nue tra matria
fporellos tenerno la conciencia de pertenencia a esto lares porque
como º.º e cribió Gabriel Garcia Márquez 'uno no es de ningún
ftlgar mientras no tenga un muerto bajo tierra .
Por ello soy tamaulipeco por lo cuatro co tado pue mi cuatro
abuelos Y mi padre y mi madre e tán sepultado en Nuevo Laredo.
Me siento orgulloso de ser tamaulipeco y más e te días que en el
centro y capital de mi estado y con la más alta repre entación de

95

�us podere e me entre a e te re ono imiento. E por ello ~uc
debo aclarar aún m' la relaci' n de mis antepa ado con Tamaulipas
ya que mi abuelo Joaquín Gonzalo Ceballo Escalant~ nació en
progre O Yu atán, pero muy pronto e ave ~d6 en T mp1 o Yluego
ó Ciudad Vi to ria a trabajar con el ob1erno del e t do que ki
pa
ill ,
envió a Hidalgo orno juez de letra , y a ó cerca en V agran con
mi abuela Marina González González (y quién no e González en
Villa rán). Mi bisabuelo materno Juan Manuel Ramírez Garc~
en Camargo (y quién no e Ramírez en Camar o . ~ rec1b10 dt
abog doyfuepre identedelTribunal uperiordeJu tt ia~el~ tado
y como tal ocupó en varia oca ione la ub~~n tura _mt~nna de
amaulipa . u e po mi bisabu la Con e~ 10n Capistrari ~
me remite también a Matamoro a Tamp1co y al Tamauhpas
decimonónico a travé de mis anee tro
artín Perfecto C.Os y
Macedonio Capistrán. Y a e te re pecto permítaseme un arcaisml
no en el u O de lo vo ablo , ino de 1 concepto , en el noreslt
nue tra propia per onalidad va unida a la de nue tros padre pua
e re 1ere a nosotro como · el hijo de ', que al fin e el fundame11111
de lo patroními . nue la irutitucion a las que me debo d~seo
también recordar mis años de formación on lo hermano ma~
que me dieron lo lementos il ófico cul~urale y ~umamsta
que luego fueron de gran utilidad en~ formación profe 10nal con»
mae tro y como inve tigador. Po tenormente fu~ en la ormal Jt
la ormal uperior ueva Galicia de GuadalaJ ~a y lue?o en b
Univer id d de Monterrey donde continué con nus e tud10 . paD
con luirlo en el Colegio de México donde aprendí el oficio dt
historiador. Permanecí en El Colegio de México por vario aio.
pero lue o e m o reció la oportunid d de regre ar a uev~ Laredo.
y dedo decir on emoción que hace 22 año me reen ontre con 111
pa ado. Empe é recobrar todo l . que habí~ perdido volvt1
entirme protegido por aquel ambiente de m1 hermano , 1111
amiliare amigos y olega . Pero también me enrai é en el pres_enu
pue la iristitución que me -invitó a re re ar me pu o en bandeiack
plata la o erta pro e ional: El legio de ~a Fr~ntera del , orte. PII
i fuera po
tiempo de pué la Um er 1dad Autonoma

~oo

6

Tamaulipa me olicitó como mae tro. Y finalmente me llamaron
para el Archrvo General del Muru ipio.
e emp zó a umplir así aquel pe amient de tendhal: ' La
elicidad co iste en ten r por ofi io la propia p i' n' . Per debo
decir que también a mi regre o a uevo Laredo me ene ntré c n
mi futuro pue formé mi propia milia con An Laura con mi
hijo Manuel Ana Laura Tere a.
n deferen ia la invita i' n de
e ta Honorabl Legi l tura e refiere a que e me di tingue con la
Medalla al M' rito Luis Garcí de Arellan por la "trayectoria en el
c.impo de la investigación histórica'; pero qué ería de mí in e t
mstitu i ne nutri ia a la que he referido. Y desde luego otra
que erían prolijo nombrar. A toda ella la tengo en cuenta este
día. También tengo muy pre ente a la in titucione que de manera
más inmediata ha contribuido a que e me otorgara e te re ono imiento. En primer lugar al Republi ano Ayuntamiento de la ciudad
de uevo Laredo y a la organizacione de la ociedad como la de
k&gt;s arti t plásti o . De la mi ma manera no puedo pa r por al o
uc e te re ono imiento e le haga a un eguidor de lo precepto
de Oío en un año que e tán en marcha lo pr ye to pro ram
para la conmemor ción d 1 bicentenari de la Independencia y el
centenario de la Revolu ión. De manera que también integro al
honor que e me h ce a todo m· cole a historiadore , cr ni ta
t investí ad re que e tamo
omprometido on el e tudio del
pasado. De I distinguido re ipiendari que me han precedid
ts e tJ la primera oca ión en que e elig a un inve t1 ador de la
historia, por lo ual el ompr mis e mayor ya qu deb eguir
ll'abajando y colaborando de de mi trin hera a adémi a. Tanto en
b Independencia orno en la Revolu ión Tamaulipa tuv un
ensa actividad que en ltece a lo hombr y a mujere de nue tr
tado.
Por otra parte, l e qui entenari de la Leye de Reforma e te
año tamb~' n no recuerda que Tarnaulipa fue el a o atíp1 o en eJ
onci rto n ional pue u habitante , in luido lo lérigos.
cptaron orno en nin ún otro e tado la norma reform1 ta . efior
mador re petable integrante de e ta e a é ima Legt )atura

�_ pres1'd ente del upremo Tribunal de Justicia, reiterando
senor
T
uli mi
. . nto no puedo terminar
agra dec1m1e
, . de reconocer que , ama pa.s
ida
tiene una historia y que la ideas bastea~ obre la que esta constru
no comprometen con lo antiguo ideales y valores de nuestr05
adre de nue tros abuelo y de nue tros ~te~asados.
p Muy f:recue ntemente al pensar en la h1stona del., noreste
y, en
1us1on d e que son
do
he
llegado
a
la
conc
especial 1a de nues tro e ta
que han tenido una continuidad constante y que
tre 1o val ore
.
~
. l'b ~
debemo reproducir en la sociedad tamaulipeca. Estos on . 1 ena
patria y federación.

La Constitución de Cádiz: origen de la
modernidad constitucional

Rom o Ricardo Flores Caba lJero ~

L\ O) · TIT aóN PoLITICA DE LA Mo ARQJ :1A E PAÑOLA, promulgada
en c.ádiz, el 19 de marzo de 1812, identificada como la Constitución
de Cádiz representa la íotesi de las ideas, principios y aspiracione
de la ociedad progresi ta que vivió en la segunda mitad del iglo
XV III y la primera del iglo XIX. Recoge, como ningún otro
documento los cambio político económicos y ociales que e
d~cutfao en el mundo occidental que tenían como epicentro a lo
pai e de Europa. Fue la primera e periencia überal de E paña.
Propició u entrada a la modernidad y facilitó tanto la evolución
h.icia la democracia como u identidad europea. Dio entido a los
movimiento revolucionario de América Latina e hizo po ible el
trán ito del orden colonial al independiente.
Un mundo que enfrentaba un cambio estructural que rompería
on el si tema monárquico ab olutista. Cambio que incluía lo
derecho del hombre fraguados por lo pensadore de la ilu tración
ylos filósofo de e a época. Un período identificado como «la edad
de la razón", de ' la ilustración' o de la «revolu 10ne » que
Dr. en historu. Académico y exfuncion.nio púbbco.

9

99

�RomeQ Ricarr/Q f7orrs 11h,il!.·m

enmarcaban lo debates sobre los orígene del poder: resultado de
la voluntad divina, para algunos· co~ ecuencia del u o de la fuerza
para otros y para algunos má , la expresión de la voluntad del pueblo.
Debates que enfrentaría a los defensore del sistema monárquico
con los partidario de la democracia. Un largo proce o que
confrontaría al trono con el altar y a los simpatizantes de la diosa de
la fe, c.on los creyentes en el dio de la razón. Debate que sobrevive
en nuestros dias.
La Constitución de Cádiz surge cuando España y la Nueva
España concentraban sus esfuerzos por lograr su independencia.
E paña de los franceses, y México de los españoles. Resume el origen
y las consecuencia de las Reformas Borbónicas del despotismo
ilu trado que planteaban la supremacía del Estado sobre el poder
de la Iglesia. La Revolución Industrial, que comprendía los avances
científicos y tecnológicos de la época que transformarían el sistema
de producción ubstituyendo el trabajo manual por el de la
manufactura. La independencia de Estados Unidos de América
que demostraría que más allá de la monarquía era posible crear en
América un istema político republicano. Y La Revolución Francesa,
que incluía lo derecho del hombre, el Contrato Social y la igualdad
social eliminando los privilegios de clase.
Esto es, lo mejor del pensamiento progresista de E paña,
Inglaterra Francia y Estados Unido que revolucionaban la
concepción de la organización del gobierno, la economía, la
admini tración pública y los prin ipios de Ja organización de la
sociedad occidental. Junto daban forma al lo que ahora entendemos
como sistema capitalista.
Cambio que obligaban a modernizar lo términos de comunicación de la ociedad; inventar nuevas palabras, nuevos lenguajes,
nuevos ignificado nueva formas de conversación y nuevos
enfoques a lo argumentos de los ruputados en sus debates en las
Cortes de Cádiz: Palabra y concepto que ahora no son muy
familiares como industria, empresa, industrial factoría, economia
de mercado crisis económica oferta, demanda, clase medias, clase
trabajadora, capitalismo ociali mo, positivismo utilitarismo,

100

aristocracia hurgue ía· o lo inventos consecuentes al uso de la
máquina de vapor en errocarrile o embarcacione · o políticos como
nacionalidad liberaL conservador servil, o nuevas especialidades
y nuevos e peciali ta como: ientífico ingeniero e tadí tic.a
sociología periodismo ideología, huelga proletario o pauperismo
de acuerdo con ri Hob bawm.
Algo parecido a lo que vivimo en la egunda mitad del iglo
XX y principio del iglo XXI con Jo nuevo de ubrimientos
científico y tecnológicos en el micro y el macroco mo : Nuevo
planeta nuevas enfermedade nueva farmacéutica cirugía virtuaL
cirugía a distancia, AD
cáncer ida Alzheimer, leucemia
depre ión estrés, bipolar a í como cibernética interne
computadora, iPod y Ipad· software hardware, blog, twitter
googlear, chatear accesar power point, word excel, mou e U B
d~co duro e.el ' o los derivados de la nanotecnología, o de la
biología y la medi ina como clonación, in vítro, célula madre, o en
el ámbito de la política· transparencia rendición de cuenta , así
como el lenguaje que transforma lo su tantivos en verbo .
Es dificil que entendamo en el iglo XXI a la sociedad del
conocimiento o de la ínformaci6n, para er más precisos sin conocer
los signifi ado de e as palabras· orno era dificil conocer a la sociedad
del siglo XIX in conocer lo lenguaje consecuente a las revoluciones.
La invasión francesa, en 1 08 cambió eJ de tino tanto de E paña
como de u colonia . Lo habitante de metrópoli y la ueva
España reaccionaron de igual manera ante la abdicación de lo reye
de España Cado IV y Fernando VII por apoleón. El vacío de
poder en e e moment , lo cubrieron la juntas ciudadanas que e
constituyeron, en 1809, con base en la junta uprema y Gubernativa
del Reino. En ellas e de !araba que lo territorio de América no
eran colonia , ( orno lo creían lo miembro de la da e dirigente de
la ueva paña . Por lo tanto se le invitaba a elegir representante
ante la Cortes convo ada para organizar la independencia de
España y definir u futuro. Con e e propó ito se dispuso la elección
de un diputado por cada provin ia.
En este proce o demo rático e politizaba el ambiente y e obligaba

101

�R.on,er, Rkardr, f'fqm aht1l!t'IYI

a las autoridade a realizar elec iones primero para representantes ante
1a Junta y, después, para las Cortes de O.diz en las se ione de 181().
1813. Aunque la Cortes no eran una institución nueva, si lo fueron
los temas y las formas 'las características", diría la maestra ettie Ler
Benson, que asumirían los repre entantes durante los períodos
legislativos de 1810-1814 y lo de 1820-1822.
Los comicio en los ayuntamientos e realizaron con éxito aunqut
no fueran de pre umirse. in embargo, en las eleccione para
diputados ante las Ü&gt;nes la ascendencia, el poder y la influencia
de lo criollo en la sociedad novohispana e demostró al obtener
un triunfo completo, no' habiéndose salido un solo elector europeo",
como a eguraba Luca Alamán.
Las novedades de las Cortes señalaban que era la primera vez 1
que e reunían en un solo cuerpo repre entante de E paña y de las
provin ia americanas. Además, La Corte se convirtieron en b
máxima autoridad de los asuntos nacionales. La primera señal de
autonomía e dio cuando cancelaron la preten ión monárquio
eliminando la repre entación que ejercía la Regencia en su nombre.
Las Corte e adjudicaron el derecho de redactar y promulgar b
Constitución de España y sus dominio . Y, aunque la monarquía no
se eliminaba totalmente por lo meno
e tran formaba en
constitucional.
Como el decreto para la elecciones había Uegado a México en
eptiembre y la Corte iniciaron us trabajo en e e mismo mes, se
di pu o que, mientra llegaban lo repre entante ante la Cortes, 1
6 americano re idente en España insacularan a los representantes
ante la Cortes en calidad de uplentes. En septiembre de 1810 se
iniciaron las se iones on la presencia de 104 diputados entre ellos
29 representante de América y ólo 7 de la Nueva España. Con d
tiempo serían má de 300, la mayoría peninsulare . Lo suplente
ejercieron u uncione mientra llegaban 15 de los 20 elegidos en
lo comicio de 1810. En W1 principio no e presentó el nuevoleonés
Juan Jo é de la Garza, sin embargo, nue tro otro representante don
Jo é Miguel Ramos Arizpe, de Coahuila llegó a tiempo pau
convertir e en uno de lo diputados más activos en lo debates y

uno de lo principales redactore de la Constitución de c.ádiz.
A pesar de los esfuerzos contrarrevolucionario , la mayoría de
sus miembros eran liberales. Lo americanos pre idieron 10
comi iones, entre ellas la dedicada al Proyecto de Constitución
integrada por 4 peninsulare y 5 americanos. La Constitución
contiene 10 títulos, 384 artí ulo . En ellos se establece que la nilción
española era libre e independiente y no era ni podí er patrimonio
de ninguna familia o per ona. La oberanía residía e en ialmente en
bnación, el amor a la patria era una de la principale obliga iones
de todo los españole el objeto del gobierno e la felicidad d la
nación, e deslindaban el origen divino del poder de lo monar as, e
mantenía la religión católica 'la única verdadera', la monarquía erá
constitucional y hereditaria aunque se eliminaban los fueros de la igle ia
yel ejército, e estable ía la división de podere al rey e le re ervaba
u ejecución. En ella eran considerado ciudadano los originario de
k&gt;s dominio e pañole meno los negro
Lo diputado ameri ano propu ieron igualdad de repre entación,
amnistía para lo pre os autonomía de gobierno independen ia del
manejo de las de finanzas igualdad de derechos entre e pañoles y
americano así como facultad para desempeñar cualquier puesto
politico, administrativo o religio o· creación de comité con ultivos
para la eleccione terminar on la corrupción, libertad de comercio.
libertad de cultivo y libertad para comerciar con E paña y con
poten ia neutrale , eliminación de privilegio y mon polio .
Ademá , la promoción de la educa ión en la juventud y omento
de la agricultura la indu tria, la arte y el comercio, permi o para
~ extracción de mercwio supervisado por lo uibunale de Mina
sin la intervención de virreye , intendentes, gobernadore y
Tribunale de 1 Real Hacienda. Aboli ión del tributo indígena, reparto
de tierra a me Lizo y mulato , creación de nueva p blaci ne ,
abolición de la encomienda crear un nuevo istema de administración
de la ju ticia, tarifa aduanale uni ormes para toda la monarquía
española y cobrar W1 sólo impue to de importación y exporta ión entre
otras propue tas.
No duró mucho tiempo el optimi mo de lo diputado de lo

102

103

�Rwm1 Ricardo Floru a/Jallem

ciudadanos. La derrota de lo franceses ocasionó el regre o Fernando
VII al poder. Su primera decisión fue abolir la Consútución de
Cádiz en 1814. El regre o del monarca fortaleció al ab o)utismo y
se realizó una per ecución en contra de los liberales. Lo abusos de
poder e incrementaron y con ello la protesta y lo agravio de b
población contra las autoridades.
Sin embargo de pué de un aparente período de tranquilidad
que duró 6 años una protesta de miembros del ejército español
terminaría con e ta calma impue ' ta. El triunfo de la revuelta
encabezada por el coronel Rafael Riego en España en 1820 obligó
a restaurar la Constitución de Cádiz y, con ello, la organización de
nuevas elecciones. En estas, la representación mexicana llegó por
lo menos a 59 diputado de lo cuales 44 participaron activamentf
antes de u clausura en junio de 1821. Entre ello , además del
'Comanche", apodo que le gu taba a Ramos Arizpe destacaron
Lucas Alamán, Francisco Fagoaga, Bernardino Amanti y Lorenzo
de Zavala.
El nuevo período de se iones e Inició del 26 de junio al 9 de
noviembre de 1820 y del 10 de febrero al 30 a junio de 1821. Ademas
e acordó celebrar una sesión extraordinaria del 22 del septiembtt
de 1821 al 14 de febrero de 1822. En esta nueva etapa los diputados
mexicanos fueron má radicale que lo de 1810-1814. Ramos
Arizpe volvió a er un factor determinante para el éxito de lo1
diputados mexicano .
Las esione de las Corte coincidieron con la inestabilidad
económi a y políti a de la Colonia oca ionada en México por los
revolucionario encabezado por Guerrero quiene controlaban el
transito de bienes y mercancía hacia el Pacífico y, lo eguidom
de Victoria ob taculizaban el comercio hacia Vera ruz y lo puenOl
ubicado al norte del Golfo de Méxi o. En España, el éxito de b
revuelta encabezada por Riego doblegó a la monarquía obligándob
a restaurar la Con titución de Gi.diz.
En e as circun tancia al reiterar e la eliminación de los fueros.
la da e dirigente de la ueva España, en abezad por los prelados
de la igle ia, los acaudalado y el ejér ito e planteó la conveniencia

104

de dirigir, en sus términos, lo movimiento independentista . En
Lis junta de la Profesa e eligió a Agustín'de Iturbide para encabezar
~ lucha y el cabildeo con Guerrero mismo que terminó con el
'Abrazo de Acatempan' y el Plan de Iguala en 1821.
in embargo en España las esiones continuaron con aparente
normalidad del 26 de junio de 1820, a febrero de 1 22. En ella
los delegados mexicano insistieron en que las Corte se dedicaran
are olver los problemas de América haciendo énfa i en terminar
la guerra y concertar la paz. Para ello e integró una comisión de 9
diputados entre ello 4 mexicanos. La Comisión elaboró un informe
sin la participación de los diputado mexicano . E tos decidieron
presentar su propio informe con propuesta para reorganizar la
¡dministración pública, el sistema de justicia, las finanza el libre
comercio y los derecho civiles; comprometiéndo e ademá a
contribuir on 40 millones de reales anuales y pagar la deuda pública
de la Nueva España. Las propuestas fueron rechazadas para
facutir e en una esión posterior.
Para entonce ya e había iniciado el camino hacia la
consumación de la independencia. Y, in embargo, lo diputado
americanos insistieron en obtener una respue ta de los e pañoles
sobre la elaboración de un nuevo código penal, la libertad de
imprenta el e table imiento de la milicia nacionales el comercio
y la divi ión del territorio es pañol.
Alguno españole coincidían en que la cau a de la insurrección
de la ueva E paña e encontrab n en lo abu o de poder en la
ausencia de una legi lación apropiada , el mal i tema econ mico,
~ discriminación en lo empleos y el re entimiento de lo americano
ha ia lo peninsulares. La monarquía hizo creer que aceptaría lo
reclamo de los diputados pen ando que con ello e re olverían o
por lo menos se calmarían la inquietude ameri ana . Para entonce
era obvio que los diputados e taban a avor de que E paña
reconociera la independencia. Perdieron toda esperanza cuando la
Corte de Q.diz rechazaron los Tratado de Córdova firmado por
el general Juan de O'Donoju e Iturbide, en 1821 al mi moti mp
que e con iderarían ilegal y sin validez cualquier reconocimi oto

105

�de la independencia. De igual manera, proponían eliminar de ~s
Corte a lo diputados que simpatizaran con la independencia.
Al rechazarse las propuesta lo diputados mexicano regresaron
a México en 1821. Quienes participaron en las sesiones
extraordinarias insistieron en la difícil tarea de promover el
reconocimiento de la independencia de México Y en una
reconciliación que beneficiara a todas las partes. Con el rechazo
de esta propuesta lo diputado volvieron a sus lugares de origen. A
su regre o casi todos participaron activamente en la integración &lt;k
Los congre os de las nuevas repúblicas.
in duda la Constitución de Cádiz, que apenas estuvo vigente 6
año en tres período (1812-1814· 1820-1823 y 1836-1837) ha
sido el documento más importante de la historia moderna de Espaiu
y de los países de América Latina tuvo una influencia d~terminante
en la elaboración de constitucione a los largo del los siglos XIX y
XX: eliminó las in tituciones coloniales, lo fue.ros la inquisición.
el tributo indígena, la e clavitud, estableció la separación de la iglesia
y el estado, la igualdad, la equidad la institucione liberales, el
derecho a la propiedad el sistema de libertarle , e adelantó a los
gobiernos de representación popular de Estados Unidos,, ~ran
Bretaña y Francia creó las base de las reformas poltticas,
económicas e instituciona le , estableció los ayuntamientos, los
cimientos de la democracia y la representación popular en íntesis,
inauguró una nueva cultura política y sentó las bases de la rev~luc!ón
constitucional. Su espiritu liberal sirvió de base para la Con t1tución
de 1824, sus principio e consolidaron con la Leyes de Reforma.
en 1857 y mantuvieron u vigencia en la Constitución de 1917.

Acumulación de ca pi tal y desarrollo
económico en la urbe regiomontana.
Siglos XVI al XIX
María Concepción Hinojo a Ve la co*

EN LA BTBLIA, LA TRADIQÓ JUDAIQ\ OON TDERA el trabajo como un castigo

~ hombre por haber pecado al comer la fruta prohibida. Sin embargo
en México y en gran parte del mundo el estado de uevo León se
distingue como una entidad donde el trabajo es un valor reconocido y
practicado.
El trabajo se inicia, cuando los sere humanos se con-.:rierten en
recolectores y cazadores en la etapa conocida como paleolítico
inferior; se lleva vida en familia y comienza la división del trabajo,
~ mujeres cultivan la tierra y domestican los primeros animales.
Lo hombres on cazadore . Pasan muchos siglos ante del siguiente
período económico, cuando sus cosechas on superiores para la
ilimentación de la amilia y de la tribu, e intercambian lo excedente
con habitante de la regiones cercanas para consumir una mayor
variedad de producto .
Continúa la evolución y aparece en una civilización avanzada, la
l'id.i comercial formal y el intercambio con dinero En esta época el

Economista y maestra univer ltaria; miembro ele la ociedad uevoleone a de
Hi1toria Geografía y Estadísti a; fundadorJ de la ociedad de Geneal gía de Nuevo
león en 1995.
106

107

�M,1ri,1 Co,1a:pti611 Hi11qjosa 1 ;,J,uco

hombre descubre y e tablece, las primera industrias que permiten
ilos españole y lo hijos de lo hispano peninsulare , e tableado en
el acelerado y actual progre o del mundo. Tras e to, e llega a b los primero tiempos del Monterrey virreinal, considerar el trabajo
manual, digno de ellos?
etapa financiera la cual ha alcanzado nue tra entidad en éste
momento faltando aún la científico-tecnológica y 1a espacial.
No desde el principio del reino e pañol, el trabajo manual es
Los regiomontanos, tra haber acumulado capital como
para "gente de poca monta . Los nobles hi pano , desde u
importantes comerciantes de de la egunda mitad del siglo XVíl
nacimiento centran su vida en ir a la guerra, ser religio os 0
ha ta fines del iglo XIX, y a partir de la mitad de dicho iglo y estudio o de la literatura. Los hijos varone de los ricos y grandes
hasta la primera mitad del iglo XX una nueva era, la de b burguese , pueden educarlo para er médico escrib nos
industrialización. E en ese entonces adquieren, ¿o diremos contadores abogado , joyero , o 1cio con iderados propios de
conocen? la ventaja en er trabajadores técnico manuales, tal vez burgu~se , pero no de los noble o 'hijodalgo". En aquellos tiempo ,
gracia a la educación que reciben en Estado Unidos y Europa, los las mu¡ere nacen para eres po as o religiosa no tienen oportunidad
hijos de lo grande comerciante reinero , quienes e convierten de adquirir in trucción, la cual se re erva para los varones o dentro
de los claustros religio os.
en los primeros empresario .
Continúan con la idea del valor ahorro heredada de lo primeros
Lo grandes comerciante igual que lo burgue es no pueden
pobladore quiene vivían de una manera modesta y frugal, aceptach permitir que us hijo varones sean agricultore manuales sa tre
más tarde, por quiene a partir de finale del siglo XIX y principios zapatero , carpinteros matancero , albañile o tenderos. Cualquier
del XX emigran a la entidad, provenientes de los estados vecinos hijo de E paña que quiera llegar a er 'hijodalgo", mucho de ellos
atraído por la facilidad de encontrar un mejor trabajo, ca as pan de cendiente de simples campe inos de eo os de subir en la e cala
su familia e cuela para sus h~jo ofreci~o por las primer_a~ industrias I ociaJ, deben demo trar u valía participando en alguna guerra ser
locales para mejorar el mvel de vida de la familias de los cristiano viejo y buscar la limpieza de angre, probar que us
trabajadores. Por ello, Nuevo León es conocido actualmente por mtepa, ado , no han trabajado en oficio manuales. La hijas de lo
er la entidad, o al menos uno de los e tados puntales del país en grande burgueses y rico comerciante reciben una capa de cultura
generación de empleos y riqueza a pe ar de la actual carencia dt Yinstrucción para convertir e en espo as de empobrecidos nobles
recur o primario básicos.
¡ quiene con u dote doran de nuevo u blasones.
En e I estado e escasa la agricultura la mine ria, y poca b
La península ibérica aún ante de la inva ión árabe estuvo en
ganadería tal vez por enfrentar falta de agua en forma permanente. c~nstante guerra: ibéricos, celta romano , godo visigodo y demás
Sin embargo región contribuye grandemente a producir pro per.idad tnbu bárbara provenientes del norte germánico asolaron el
en l na ión.
territorio durante mucho iglo . Más tarde durante 00 año la
Basta que e diga, 'hecho en Monterrey" o e reconozca a la empresa lucha e contra lo árabe . Y a como un olo reino Carlos de
corno nuevoleonesa, para que sus productos ean buscados y aceptadm Hab burgo, I de E paña y V del acro Imperio Romano lleva lo
en el resto de la nación y aún en el extranjero. Pero ¿enfrentarían d mas granado del ejército hispano a luchar en el territorio llamado
uevo Reino de León y la Metropolitana Oudad de Monterrey la falu ~s tarde, Alemania. De pués, los Au tria invaden toda Europa a
de recur os flsicos? ¿Carencia de agua, mala agricultura, po a ganadem fin d~ conquistar o retener lo Paíse Bajos· lo participante e
y escasez de producto rninerale ? ¿ erían lo antiguos reinero ,!Íectos convierten en «hijodalgo".
a la cultura del trabajo y lo creadores de la riqueza del Nuevo León! En misma época bu ar fortuna en América -la mayor parte de

108

109

�.\luntl Co11(epti6n Fli11r,joitJ

la ocasione lo logran- aquellos e pañoles segundones, valientes,
aventurero con cultura, o burgue e con conocimientos sabían
leer, escribir conocían la Escrituras y algo a los griegos clásicos,
se convertían en hijodalgo' basta cruzar el océano Y no pueden
er trabajadore manuale , deben tener e clavos, sirviente o
encomiendasparalaslaboresqueproducenlaprirnariariquezabásic.i
de una nación.
Al contrario de los emigrantes a las trece colonia inglesas, los
recién llegados iembran, cuidan su ganado y aún con truir sus
propias viviendas. ¿Acaso por la falta de apoyo de los naturales
quiene debido a su bravura no pueden ser tomados como esclavos?
¿O el costo y manutención de los escla os negros no redituaba
utilizarlo en este tipo de labores?
Aún podría ser una tercera causa. Entre estos emigrantes
protestantes existía una cultura del trabajo, se le reconocía como
un valor, y quienes e convertían en ricos, eran los amados por
Dios, en el catolicismo el reino de Dios es el de los pobres. Además
la falta de grandes poblaciones en las colonia inglesa a diferencia
de las ciudades del virreinato.
A lo pocos años de la caída de Tenochtitlán, los más audaces
e.xploradore empiezan us recorrido dentro del arco de la Gran
Chichimeca al norte de la Ciudad de México. Bu can nuevas fuentes
de riqueza, roinerale , o e tablecer e tancias ganaderas y agrícolas
trabajadas por indios encomendado quienes también trabajan en
las mina . Mano de obra barata donde son prácticamente esclavos.
diferente a la idea primaria cuando se establecen la encomiendas.
Para fines del siglo XVII ya se ha establecido la norte de la ciudad
de Zacateca la ciudad Metropolitana de Monterrey, y los e pañoks
recién llegado igual que us antepa ado , dedican gran pane de su
tiempo a guerrear cierto en defensa de sus familia y las po esioncs
que habían tomado de lo indígena , cuando no estaban ocupados
en ir por piezas para u venta. En la región, aún entrado el ·
XIX, existe la imperio a necesidad de defender e e un lugar dt
guerra viva. Lo ataques, primero de los naturales de e ta tierra. Y
más tarde de los apache y comanches del norte obligan a loi

110

r i1lt1HQ

~ítante a estar en con tante pié de lucha de lo contrario no
hubiera podido florecer el comercio tan necesario para la iguiente
erapa de la economía.
En 1493 el papa Alejandro VI ordena la diví ión de la nuevas
ttrras recién descubierta entre Portugal y E paña. Después de la
firma del Tratado de Tordecilla El gobierno e pañol busca la
cristianización de. lo naturale des pué de que e les reconoció como
persona y no imples animales no racionale carente de alma
mmortal Tras arduas discu iones e llegó a la conclusión de que ¡
eran seres humanos, ingenuos sencillos, inocentes salvajes.
Aún de pués del reconocimiento de su calidad de e.res humano
ron alma inmoral, al ser aceptado como salvajes inocentes como se
di&gt; por llamarlo en la Europa renacentista e ree que e encuentran
mal mismo nivel cognoscitivo de niño pequeño por tanto requieren
it les protegiera aún contra ellos mismo . Por esto decide la cor na
española que debido de tratase de menor mentale , incapaces de
mnar una decisión, aún en su beneficio deben de quedc1r bajo la tutela
de los españoles se le niega la bbertad de disponer de us per onas y
para u propio bien deben ser encomendado fl icamente a los
conquistadores quiene supuestamente lo cristianizarían y buscarían
bsalvación de sus alma .
i lo vemo y on ideramos con ojos a tuales y occidentales no
parece normal entregar per onas a nadie sin embargo, es ta
apropiación no tan ólo de biene , sino más grave aún, de personas
bcual de acuerdo a las leye y cánone de la época, todos lo
ruropeo de la diferentes na ·ones conqui tadore o colonizadore
de la nuevas tierra onsideran natural.
Como dis ulpa, hay que recordar que en el siglo XV] y XVII, era
rostumbre tomar en nombre del rey y de Dio , todo lo que está a u
once, sin importar quien o quienes hubie en sido por si lo los
¡ropietarios o usufructuarios incluyendo, en la entrega a lo naturales
~ la región involucrada. E to permite, o por mejor de ir autoriza. al
P,Íemo español dar a lo conquistadores para su salvación, las almas
de los alvaje inocentes pero in luyen us cuerpo muiere hijo
para que trabajaran y crearan riqueza para sus' dueños".

111

�María Concepción H111qjosa r álnsco

En el ca o de los españoles donde on excepción de lo indios
En los protocolos encontramos como había encomendero y
tlaxcalteca a quiene por el apoyo otorgado a los conquistadores iún encomenderas por derecho propio lo cual en cierto modo no
en la lucha contra los aztecas del México-Tenochtitlán, Y aquellos estaba autorizado, las mujere no podían tener encomiendas, pero
otro • indio de calidad' que aceptaron la cristianización, los restantes ~ ley, tal parece que cuando se trata de per onas de alidad, e
indígenas no tuvieron la uerte de er considerado ~di:~du~s. l!bres, bastante flexible o como acontecía de de aquella época no era
ino ujeto a 'encomiendas o congrega '. La mouvaci?n ~rncia~ b dificil "comprar" privilegio especiales. En las provincia de Oriente
de llevar ha ia la verdadera religión a lo naturales mdianos -d it permite a los hispanos habitantes de la región fronteriza, tengan
catolici mo- no se cumple la mayor parte de los encomenderos, un cierto número de indígenas encomendados. La práctica no
tan ólo bu can mano de obra barata para u beneficio Yformación desaparece hasta inicios del siglo XIX con la extinción de lo
de caudales.
mdígerias locales y la Independencia.
En el Méxi o conquistado la segunda mitad del iglo XVI, el del
Cuando el lusitano don Luis Carvajal y de la Cueva viene por
centro de virreinato de la ueva E paña Felipe II ordena el fin de las ¡rimera ocasión a la Nueva España en 1567, tiene la oportunidad
encomiendas a fin de evitar que los propietario de haciendas Ymum de compartir su largo viaje marítimo con don Martín Enríquez nuevo
puedan disponer de mano de obra prác~cam~nte ~egalada P8:1"ª ~ iembra Virrey; e inician una larga y buena amistad. Don Luis e estable e
y cuidado de sus ganado , pue la res1Stencia fis1ca de los mdigenas en mla provincia de Pánuco cerca de Tampico, donde en 1568 y en
las mina era muy baja y morían muy pronto tal vez por la falta de una 1573, Uega a ser alcalde y en la región de Pánuco, con truye una
alimenta ión adecuada lo encomenderos, hasta donde se sabe no eran p-an estancia dedicada a la cría de ganado, gracias a la barata mano
muy dado a proporcionar a lo trabajadores indígenas, lo alimentos de obra de los indígena , quienes le temían por su bravura, situación
precisos para u mantenimiento ni le permitían com~ eran de esper~ IKl muy usual entre lo naturales.
cazaran lo necesario i acaso autorizaban a las muJere que despucs
Don Luis, antes de llegar a la Nueva E paña ya era un hombre
de terminar u labor en la gricultura o en la casa del patrón, el ir buscai iro, había trabajado en compañía de uno de u tío como contador
hierbas y ra1 es.
. .
mel comercio de esclavo a quienes capturaban o compraban en
Cuando por órdene de Felipe II, en el centro d~l vmei~to II co tas de África para llevarlos hacia Europa donde lo vendían
desaparecen la encomienda , aquello inconfor~es _deciden emigrar 1111 a la enemiga Albión el prote tante oro inglé era tan bueno
ha ia el norte, donde por u lejanía no e en illo lffiponer la leyy como el católico.
el orden. A í se empieza a poblar más allá del Arco' de la G~ Gracia a su riqueza, e tablece una gnm estancia en Pánuco y e
Chichimeca y e continúa con la cacería de pieza ', en especial idica no tan ólo a 1a ganadería ino continúa con u ocupa ión de
para u venta, en los sitio ricos en minerales. .
.
lihil Yvaliente oldado ademá de esclavista. u llegada aún cuando
A pe ar Je haber sido canceladas las encomienda en la ale¡adas IVe para pacificar o al meno tranquilizar a los por entonce bravos
tierra del Nuevo Reino de León, Felipe Il continuó permitiendo liigenas habitante de lo que más tarde fue el uevo Reino de
exi tencia e trata de tierra aún no conquistadas o colonizadas, Y león, tiene demás 1a finalidad de continuar con la cacería de pi za
en su a án de incorporarla a la orona entrega a quienes en ~llas st jlll'a u venta a la ya de autorizadas encomiendas pero por la
a ientan no tan ólo la tierra ino a lo naturale en encomien&lt;US. rcesidad de mano de obra barata es grande u demanda y la oferta
uardando, por upue to el 'quinto para el rey, aun cuando ea II era ufi iente.
mucha oca ione , era tan ólo era el tercio.
Carvajal regresa a España en 1578 con una recomendación mur

112

113

�Ma,ia Co11cepció11 J--lill(!fosa 1'o/asco

amplia del virrey Eruíquez, quien le tenía un gran aprecio por haber
sido e celente como pacificador y haber invertido muy fuenes
cantidade de su propio peculio en beneficio del virreinato. u
recomendación le abre las puertas del palacio y tal vez por ello
obtiene el beneplácito del rey Felipe II quien le otorga, en las
famosa capitulaciones permiso para de cubrir, conquistar,
pacificar, y lo designa como primer gobernador, del que será llamado
uevo Reino de león.
El territorio entregado a don Luis es de enormes proporciones,
200 leguas cuadradas incluidos el puerto de Tampico y Pánuco. Las
minas de Mazapil hasta el límite de ueva Galicia y Nueva Vizcaya,
de ahí hacia el norte, lo que e tá por descubrir de una mar a otea',
que no exceda de 200 legua de longitud y otras tanta de latitud
Debido a la enorme cantidad de terreno quedan dentro de éste k»
actuales estado de Tamaulipas Nuevo León y Coahuila. us límite1
llegaban hasta Celaya en Guanajuato, aún cuando don Luis no tOIYLl
po e ión de esta población. por tanto Celaya regresa al virreinato
de la Nueva España.
Pertenece a e te Nuevo Reino, gran parte de Zacatecas, Durango,
an Luis Poto ~ ayarit inaloa, Chihuahua y en Te as, un poco
más allá de lo límite de lo que hoy es San Antonio hasta el oo
uece . El área e tan grande, que es el equivalente a la tercera
parte de la hoy República Me icana. Este enorme territorio lo recibe
un hombre, aun cuando no gratuitamente, hubo un pago para su
usufructo donde e incluían para ser cristianizados a má de las
tierra , a lo habitante autóctono .
En las capitulaciones se consigna que de lo 100 hombres quesr
autorizaba acompañaran a Carvajal 60 de ello deberían de ser
ca ados y con hijo además de tener como oficio labrador, los
re tante , artesanos y soldado . No se cumple, tal vez porque b
motivación de lo emigrantes e la codicia obtener riqueza fácil Y
rápidamente y en ningún momento bu car lograr e te beneficio, 1
ba e del trabajo propio.
Poco le importa cristianizar a lo naturale pues algunos varios
de los acompañante de don Luis eran judío y no cristianos viejos.

114

lo cual ordenaba la ley para quienes emigraban hacia virreinato de
la ueva España. Aparentemente se omitió este requisito en las
Capitulaciones de Carvajal. o el propio don Luis no lo cumplió. Carvajal
yde la Cueva convenció a una cantidad de lusitanos amigos y parientes
de que lo acompañaran en su aventura para establecer el Nuevo Reino
de León, que había recibido de mano de Felipe II. Pero cuando vieron
~ pobreza de Tampico se consideraron engañados y reclamaron
fuertemente a su capitán. Esperaban encontrar en estas lejanas tierras
poblaciones similares a las de España, y en 1582 no existían, con
excepción de algunas en el centro de México.
Debido a esto, a pesar de ofrecerles terrenos para su cultivo e
indios para el trabajo, autorizado en las Capitulacione :
pom poder encomendar los indos deesoprovincia quedesm!meres)' pacificáredes
(sic) entre los personas q11e flle h11biere11 seniido e11 dicho descub,iniimtoJ' entre
lospoblt1dores bencnJérito.r paro q11egorm lo.rfrutos y trib11to.r de dichos indios...

no e suficiente y muchos de ello prefieren buscar algo má
civilizado parten al centro del país y se asientan en poblaciones ya
edificadas.
Don Luis, ya como gobernador del Nuevo Reino de León funda
m 1582 la ciudad de León para obtener beneficio de lo metales
de la ierra de an Gregario, y funda con la misma finalidad el
beneficio de los metales, la Villa de la Cueva de donde se dice
'
sacaria mucha plata. Para trabajar la mina requiere la asistencia
Je los indios, aún babía pocos e lavos negros en e ta parte de la
. ueva E paña.

.

Como los naturales no iban por voluntad propia, los recién
lx:gado y nuevo propietarios de minas y tierras, inician la llamadas
'entradas', donde persiguen a los indígenas para tomarlos en
~ncomienda sin distinguir hombres mujeres o niños para usar la
!Uerza de us brazos o vender a los ricos hacendado , las 'piezas'
como ~costumb~an llamarlos, negocio que para los reineros y para
d~rop10 don Lws, se ~onvierte en uno de los más redituables ¿acaso
lena e to una de las pruneras bases de la posterior riqueza del reino?

115

�-' fufa Ctm«pntí11 l li11qjos11 1'alasro

La fuerza de los hombres se aprovecha, a más de en las minas, enb encontraba salida a sus hechos.
agricultura, donde también laboran las mujeres. C,uando llega el tiem¡xi
El trabajo esclavo de los indios en esta región, es Ja base de la
de la siembra y el de la cosecha, van a la caza de piezas y toman no tan primera riqueza agrícola, ganadera y minera. En esta última, Carvajal
sólo a los hombres que requieren, sino mujeres e hijos menores a quienes ¡provecha a los indígenas, mano de obra encomendada, en la mina
incorporan al servicio doméstico dentro de las haciendas y estatns, it San G regorio, cercana a la ciudad de León en el Nuevo Reino a
Una vez terminada la siembra o la siega, los indígenas son liberados y más de vender corno esclavos, a aquellos que no necesita. En 1587
enviados de nuevo con sus tribus, sin embargo, las mujeres e hijos, don Luis es llevado a la Inquisición quedan a cargo del Nuevo Reino
continúan en encomienda en la casa del dueño.
pCJSOnas muy _crueles con los naturales y éstos inician ataques en
Los naturales, a pesar de haber sido tachados por los cronistas contra los habitantes de la Villa de San Luis, la cual se despobló en
como incapaces de vivir en familia o sentir amor por sus hijos, b 1588 Yasí continua hasta 1596.
mayor parte de las veces no regresan a sus lugares de origen sin
~ntes del es~ab!ecirruento del Nuevo Reino de León por Carvajal,
ellos, se quedan rondando la hacienda a fin de tratar de liberarlos. se nene conocurnento que Alberto del Canto recorría en forma
Curiosa situación: desde aquellos tiempos los reineros encuentran 115temática esta región a la que pudiera haberla bautizado como
la forma de maximizar sus utilidades, minimizando los gastos Y~, de Extremadura. En 1569 don Luis toma para sí ya como
necesarios en los insumos y en los requerimientos de sus trabajadora apitan Y alcalde mayor, las minas de San G regorio. Para 1577 las
para lograr acrecentar sus rendimientos.
aplota con indios esclavos, por no llamarlos encomendados gracias
En el año de 1583, don Luis funda la Villa de San Luis en el icontar con esa mano de obra barata, logra como muchos de los
mismo sitio donde tal vez del C-anto había establecido el pueblo dt ¡rimeros habitantes del reino, convertirse en un hombre aún más
Santa Lucia, y continúa con sus incursiones en busca de piem 1t0 de lo que ya es.
Nombra a Diego de Montemayor teniente de gobernador y tesorero ~on Diego de Montemayor en 1596, establece donde
y prepara a su propio sobrino Luis de Carvajal el Mozo, como su ~iblemente de~ Canto. había fundado el pueblo de Santa Lucía, y
heredero en el gobierno del reino.
mas tarde Carva1al la Villa de San Luis, aprovechando las mismas
Pronto enfrenta problemas de Carvajal y de la Cueva. Ese mismo capitulaciones Y el haber sido nombrado teniente de gobernador la
año lo acusan de desmanes, crueldades y de haber vendido a b üudad_~etropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Tras' la
indígenas capturados en la Guerra de Termapache, como esclavos. "daccion del Acta de Fundación, de inmediato elabora el
violando la letra de las capitulaciones. Carvajal, antes de ser Stialan1ie1110 ~el AsientoJ' de las Tierras e Indios para la CilldadJ' de las
aprehendido, da a conocer su deseo de lograr que sus compañcrot ltrras e illdios porta ,V11estro S'eñora.
lo sigan en la aventura de pacificar a los indígenas de la Tamaholipa. En el señalamiento del asiento y de las tierras e indios para la
Ofrece a los 40 soldados que lo acompañan, repartir entre ellos, las liidad Ypara nuestra Señora ..,
1000 piezas que apresaron en su última incursión.
Pero para evitar problemas con la autoridad del virreinato, dice
;"1 sitio dr esta11da de labor, ro11 matm rahollería.r de lifrra I J sitio di' lwerla,
par,, adorno)' ornato dr m lrt1,Plfl)' all,1r_y rose1.r 11msuri11s O 111 senmo, el
que los naturales están sujetos a proceso penal por ser idolatras 1
mal sitio de esl,mdaJ h'erra está11_J JM .•. y para '!J llda O mllit'tl.r los dichas
apostatas, acusación que habían hecho a los indígenas de esa tribu
por ello, no se les vendía como esclavos, sino tan sólo se les dani ----- - -Una caballería de tierra es equ1v.ilente .1 42.79 Ha.
como mercancia. Carvajal, hombre educado en leyes Y muy astuto Sitio de huerta 10_7 Ha.
116

l1 7

�fario Conapdón HÍIIOJOSa Trala.seo

tierras, los i11dws caciques naturales de esta tierra, que son el ,·adqHt . r~
g11arhicil con s11,P,et1lt)' el cadq11 Ali 11a.aron borrado Jllfllo a los )11aquialt11tll)
Comoaglfa roa/aes, es ro11 s,, gente. Ite/11..... rma estancia de ganado fllt!Jor 3ptt
el camino de lo G11asteca, en el rió de an ]11011 en la Boca al desen1bocar dd 114
)' matro cabo/ledas de tierra pam h1bor. Item, otro sitio de estancia para
gaflado menor. 4 en 1111 no... con matro caballerías de tierra, ... con declaración qrt
para admi11i -tradót1J babem que procedim11 de losfmtos de lm dichas estancias,
esté a cargo delfimdador de esta d11dt1d J' sucesores , ·os para que e11 ellosbagp
distril"' a11 par,, el dicho omalo de los templos ' cosas que co11/le11gan a11
santo senitio, si11 q11 ahora ni e1111i11g1í11 lie111po pueda 11i11gp11apersona l'C/¡ siáJbu
e111r1'1J1eferse etJ lo q11e toca a l&lt;1 administrarión de las haciendas,... ltmt seiaJi
poro propios de n ta dicha ciudad un sitio de estancia ron m t1h YJ caballerías ir
tierra, por ba;o de tien-as de nuestra se11oro con el º!."ª q11 lepertenedm ;
estos ryos d anta ú,do y d. los 'ogales )' los caciques natural. .r para el t!)Ndl
o s11 benefidr,, el cociq11e Pita/ey el rariq11r Piopi, qu están en la sierro de 111
Gregorio con .r11 gente, mlljer s e hf¡os. l tem ... para las ca/Isas qHr R
ofrerieren ... te11iendo en menta ...poner todo a!'Ío...para la honraJ' omato...segn
se mayes costumbre en los re;nos de s/1 Mqjestad.

después empiezan a esta~lecer sus hogares personas cultas y
P"paradas, se carece de todo upo de recreación, las diversione e
~ escasas, d~erente situación se vive en la ciudad de México y
¡~en_GuadalaJara o Zacatecas, por ello, para arraigar a lo vecino ,
es ind_ispensable otorgar priv~legios especiales.Quiene llegan
postenormente, ~ara poder avecmdar e en la Ciudad Metropolitana
oc~el Nuevo Remo de León, es necesaria la invitación de un vecino
mnguo Yser avalado por é te de ello se puede deducir que alguno
dt los nuevos ?obladores eran parientes de los ya aquí residente .
Se dota de tierras a la Virgen y a la Ciudad caballerías de tierras
ymano de ob~a para su rendimiento poco más tarde lo primero
~lad?re reciben de acuerdo a u merecimiento tierra y nacione
de m~1gena , ~om? .l~s llaman lo croni tas de la época, para er
traba¡ada . As1 se m1cia en la época virreinal la riqueza agrícola y
µnadera del uevo Reino, el cual en aquella época e llamado el
granero del norte.
La historia. no lo registra ni los primeros cronistas lo consignan, si
.iiK&gt;S

Cuando se efectúa esta fundación tanto don Diego de ~ ~dadores llegaron acompañados de irviente indio Iabon
Montemayor como las familia que lo acompañan, ya tenían (mbonos) Y esclavo Y de los avíos indispensable para la vida diaria.
conocimiento de los peligro y mole úas que enfrenrarlan. Algunos ~mente entre los más de quinientos servidore de aquella doce
eran antiguo compañero de don Luis de Carvajal. Tra la firma imülias: ~ encontra~an albañile , carpintero , herrero campe 100 , y
del Acta de Fundación de la Ciudad Metropolitana de Monterrey, ~e hábil en todo tipo de labores necesaria para acar adelante una
donde gracia a añadir la palabra' Metropolitana', a mas de informar ,ila normal de acuerdo a los cánone de la época.
que e la sede del gobierno, e reciben cierto privilegio para evadir Co~~ en eS t as lejana tierras no habitan indio on tale
el pago de alguno impue to pero primero como es u ua1 en b roDOClffiie~to qu~ pudieran alquilar sus brazo para los trabajos
época e hace el eñalamiento de la tierra e indio para la Virgen. ;uales 1IDpropios de los e pañoles e hicieron c1compañar de
para el ayuntamiento y de inmediato, e concede este mismo ti ig~~ tlaxcalte~as, otomíe , mexicano y alguno otro del ce ntr
privilegio a lo fundadore .
vrrremato q~ie~es ademá tenían la encomienda de atraer y
Po iblemente e to e necesario para lograr abandonaran b
que los chichimecas aceptaran la religión cristiana.
comodidad de altillo y acepten ave indar e en el uevo Reino, b C.O_n ese grupo de indios laborío y los encomendado e inicia
última frontera del virreinato región semi-civilizada alejada de u ~gncultura Y ganadería nece aria apenas para la alimentación de
ley, 'tierra de guerra viva". En Monterrey a pesar de que poc~ ~;es se ?abía~ e t~blecido Yaparece la primera etapa ec nómica,
s~b 1Ste~c1a. m embargo pronto encuentran la forma de
:ooucrr ~ci~n.te no tan ó.lo para ello , ino para inter ambi y
n esto prmc1p1a el comercio con las regione vecina , más tarde
3 Estancia de ganado mayor 1,755.6 Ha.
4

Estancia de ganado menor 78.27 Ha.
11

119

�\!mia Co11cepció11 l Ji,,o/osa 1'a/asco

con la capital y aún con el exterior. Tan pronto como dos meses
acumulación de tierras e indígenas encomendados, sin olvidar a los
después de la fundación de Monterrey, Diego Rodríguez hace k comerciantes establecidos, aún cuando también viandantes Juan
denuncia de una mina en la sierra donde más tarde se funda la Villa Canales, Andrés González y Francisco Bermúdez.
de Santiago, como era de esperarse, y gracias a haber recibido una
Tan pronto como 1609 el gobernador Diego de Montemayor
buena cantidad de indígenas encomendados, aparece una nueva autoriza al capitán Joseph de Treviño, llevar al puerto de Tampico,
etapa económica en el Nuevo Reino, la extra_cción d~ minerales.
localizado a "sesenta leguas, camino de carretas" para ir a comprar
Manuel Mederos, compañero de don Lms Carva¡al cuando su ganado, Treviño parte con una recua con harina. Los agresivos
aventura de establecer la Villa de San Luis en el Nuevo Reino de indígenas de la región, tal vez los hualaises o los tamaulipa, evitan
León es del primero de quien se tiene constancia que recibió tierras 1enga éxito esta primera aventura comercial. Regresa a Monterrey y
para ;u cultivo. A lo largo de los primeros ~ños de la colo~ación. tras ordenar la fabricación de ocho carretas y en compañía de ocho
y ya como habitante de la Ciudad Metropolit~a,_ con don_ ~1e~o de rspañoles y gente de servicio, parte de nuevo y ahora si logran eJ
Montemayor como gobernador, continúa rec1b1endo pnvilegios y éxito.
prebendas. En los Protocolos del A)'lfntamiento, compilados por don
La ganadería empezó a florecer muy pronto y cruzan la región
Israel Cavazos Garza, en esos primeros años, y ?asta 1613, Me~er~ gran cantidad de ovejas. En 1635, Antonio Leal introduce un rebaño
compra, vende, regala, dona, permuta, tanto berras como minas y 1 de 30,000 ovejas desde Huichapan. Después del largo viaje y
comienza una nueva etapa de la floreciente economía del Nuevo 1 baberse adaptado al clima, se empiezan a utilizar todos los productos
y subproductos de los animales, la lana, la carne, las pi.eles. Al
Reino.
Se detecta, a todo lo largo de los primeros cien años, la forma principio, en vista de carecer de telares y gente preparada para trabajar
tan activa como prácticamente los mismos personajes primero, Y blana, se regresan los hatos a ~erétaro para su trasquila.
más tarde sus hijos, yernos y descendientes, manejan la boyantr
En ese año de 1635, en San Francisco hoy Apodaca, el capitán
agricultura, consistente no tan sólo en maíz, fríjol y trigo, sino en Alonso de Treviño da en arrendamiento, por un año de renta por
caña de azúcar con trapiches para su transformación, Yla ganadería. tres mil pesos plata, al empresario don Juan de Guzmán vecino de
La tierra es muy propicia para su ¿esarrollo por la salinidad de !al rste reino, el obraje que tiene en dicha hacienda donde se hace
tierras, en especial para el ganado menor.
~iga, sayal y frazadas para una nueva etapa económica que incluye
Como en todas las economias, los ricos son pocos y realmentt btransformación de productos primarios. Con la renta de:
ricos, Diego de Montemayor el Mozo, su hijo Di~go Fernánd~~ ck
Montemayor y su esposa Juliana de las Casas; Diego de Trevmoy
"veinte pares de cardos, mitad de emborrar y mitad de emprinar
(sic) y diez y siete tronos molientes y corrientes y toda 1a gente que
su hijo Diego de Ayala; Diego de Villarreal; Miguel de Montemayor 1
hoy tiene y seiscientas arrobas de lana muerta. DonJuan de Guzmán,
y su esposa Mónica Rodríguez quien ya viuda, incre_mento
se
compromete a sustentar a toda la gente a su costa... y a que si le
grandemente la herencia recibida, compra tierras para continuar b
1
faltasen
muchachos para los tomos, dárselos y buscárselos y traerle
expans16n de su hacienda.
los que se huyeren". s
Gonzalo Fernández de Castro, Jacinto García Sepúlveda, Luca1
García el notario Marcos Arrendando, Bernabé de las Casas, Pedit
,
du
de la Garza, Manuel Mederos, Juan Pérez de Lerma, Blas e ,
.
.
G
Carlos Cantú, la mayor parte de éstos deben su riquezaa ~ de En 1~35, ya se traba¡a la lana en el Remo, además se autoriza a los propietarios
arza,
los obra¡es, hacer entradas en busca de piezas (indígenas) y esclavizarlos.
120

121

�\laria ( 011,rpri 11 Him!JOJtI 1'¡¡/,uro

Lo alto del arrendamiento indica que e trata de un obraje muy
Para 1667 la oveja ya sobrepa aban a la 300,000, mas eJ
gr nde tre mil pe o plata en el iglo XVII e mucho dinero. Los
obernador de uevo Reino don icolá Azcárraga informaba que
trabajadore deben haber sido indígenas en omendado pue se
autoriza al empre ario a ir tra ello y obtener lo que requim.
J 11111lriplica/Jm1 101 r.rquihJJos sin pt1 tira la l'tal hacienda... , si .re eobrara a 101
De de e ta épo
lo primero reinero ya onocían el benefü
d11e1ios pasttms, hi111tt1do111mt( c1 medio r al por mdo eahez.o del hitrb,yt que
que e obtiene de la tran formación e indu trialización de los
,'(J/Jlell r11s OVt'_Ja.r, rro bosta11te pam lo pago dr do pmidio.r de vei11le soldados
producto y para ello importan indio otomíe , me tizo y e pañolrs
q11e co,u n IIJ defi ndm aq11rl reino de los dalias q11, e11111an lo1 i11dios bárvt1ro1.
para que en eñen el oficio a lo indio laborío mucho de ellos
de endientes de tlaxcalte a , ad má por upue to a lo
C.Ontinúa la olicitud del gobernador: y demá de e to hacer e
encomendado indio chi hime a . A í e inicia l fabricación de
o al gobernador de dos mil pe o en ayado de oro de mina que
te tiles en el uevo Reino la que en el i lo XIX da principio ab llene de, ueldo in que fue e de ravamen al qu pagare el di ho
actual indu trializa ión.
derecho . Desde aquellos año ya es co tumbre defraudar al fi
1
ro
o tan ólo lo indi ena libre o encomendados son entrenados
~ e~an ~ primera_ trasfor_maciones de in urno agrícola como
en la fabri ación de textile sino lo presidiaro quiene en lugar btabn ac1on de hanna gra 1 al trigo de muy buena alidad la
de cumplir u senten ia en la cár ele
on entregado a lm añade azú ar en pilon illo y zú ar d lo producto proveniente
propietario de lo obraje a quiene e le vende el er ic.-i lit la gana~~ría e _obtienen rtí ulo má elaborado propio para
temporal. Lo mpre ario adquieren junto on la mano de obn b~xportacton. E lSte un comerci muy activo entre la región, lo
barata la obligación de evitar la huida de lo preso y verifi ai sm cercano Y aún aquello ale1ado de la ciudad como Tampi o,
cumplan el tiempo de u cond na, por ello eran encadenados o adonde. e Uevan '?1ucho de lo artí ulo aquí fabric do O extraído
cargad
on pe ado grilletes.b I alario que reciben e muy bajo. dt la mm • Debido al recimiento de la ganadería la oferta de los
lo cual permite abaratar el producto t rrninado.
produ to obrepa aba con mucho a la demanda local y con la
Trabajador libre laboran al lado de e to pre o pero en las transformación de lo in umo ganadero ; la lana y el ex edence de
mi ma ondicione de pri 1 ner . En lo mi rn obrajcj, bs c_uero tanto de g~ado menor como mayor e envían a E paña,
comparten el trabajo e clavo negro mul tos e indígeM de1an muy bueno mgre o a lo habit nte del uevo Reino.
hi hime a . E te u o de mano e obra e lava, e co tumbre de b Lo_, uero de lo~ animale on utilizado por lo habitante de
ép a no tan ólo en el virreinat ino en Europa.
bre~1o~ en e P 1al por quiene di ponen de menore medio
e e tablecen nuevo obraje ., en C-adereyta y alina elaboran tc~nomico com cama , la alea como col ha o tapete . Para
tod tip prendas: ve tuario de lana para irviente e indígenas a511~nto en la illa Y me a en la casa , en la c rreta y por la
encomendado jorongos jerga cobija col ha manta y arapes. gente más humilde como cubeta .
E t último e envían para u venta a la por aquel entonce famos, Los omerciante llevan en re u de mula y carretas adem 's
fem de altillo por tanto recibieron este nombre.
dt cuero plomo harina, tri o azú ar, ganado y lo textiles ya muy
.
abundante
en el reino para e portar a Europa don de e¡ uero e
1en aderur a lo trabaiadore , aun a lo libre era pra a usual en la epou.
d
usa
a
em
'
· cion
· , de peto y ota para prote ción del
la Inglaterra del 1gl vm. a qui ne .ihí lab ran e le en adena para e 1tarhuya
a en la f.abne
E. J u ual en e e i lo.
pecho de lo old do , o cubrir la nave para e itar ingre ara el
' Lo obr je on considerado los iniciadores de la industrializa ¡· n de I UC'C agua. Así mismo labrado para a ¡ nto de la ill
d l
as y me a
a
Leon por er 1 ma· •un il:ira una a'b n• a m d ma.
122

123

�,\ftlria Mceprión r/ill(yosa T"ala.reo

Don Agustín co_mo u hijo don Martín de Zavala murieron pobres

época, tanto en el virreinato como en la España peninsular. Con el
intercambio, se obtiene pe cado salado camarón eco aceite, telas,
alimentos no perecedero vino y aún artículos de lujo, encajes hoy
no faltan géneros de Ca tilla y de China piezas de oro o marftl pati
los rico habitante de e te reino quienes envían de u obraje~
fina lana de lo merino ... cuyas lanas adquirían mayor longitud y
mejor calidad en lo duro invierno norteños.
Otra mercancía importante para u venta los indigenas esclavos
que se venden en remate en la ciudad a precios muy bajos, los
tra ladan a las minas o a Zacateca u otros lugare donde son
revendidos a precios muy superiores:

d pesar

de haber sido urna mente rico , ambos aco tumbran en la
época de hambrunas ayudar a los habitantes de Monterrey gastan
de su ~eculio grand~s cantidades en la compra de en alimentos para
repartir. Durante diez años don Agustín es el gobernador ausente
del . uevo Reino de_ León, (nunca pisó el uelo del reino), pero
s~sttene de su propia fortuna, un almacén de harina, semillas y
ilimentos que se reparten entre las familias nece itada . Además
paga campaña para la pacificación de los indio aún cuando lo de
"pa~cación" implic~ enviar soldados a la cacería de las piezas 0
sen~~nte e~te~nunarlos como lo hizo en la expedición a cargo
del cap1tan Cnstobal de Irurreta, quien aniquila a los indios
levantados.
Su hijo ~ ~e gobernador durante 38 años, e igual que su
pad~e autonza p~cificar a lo indio , y aquellos que e cazan 00
roviados a las nunas de Zacateca , pero también so tuvo durante
mio año a lo habitantes de la región cuando había hambrunas 0
algún even~o inesperado como inundaciones o sequía que dejaban
¡ Lt población en condicione paupérrimas.
E 1521 1 · • • d
n
a m1c10 e la conquista po iblemente la población
indígena en lo que. más tarde fue el uevo Reino de León, podía
~r llegado al millón de individuos. Poco años más tarde en la
p~era década se ree disminuyó grandemente por diver os
mottvo . Muchos fallecen por las epidemia al no tener defensas.
Otro on muert~ en las guerras contra los hispanos cuando llegan
~ tratar de esclav12arlos. Algunos má ya esclavos on enviados a
Las Antilla .
'

E11 lt1 ci11dad de ~\lo11te1'1'ry en dore días del 111es de oct11bre de 1628 (}J/OS, p«
smtendo del 29 de ma ·o del didJo a1io por sentencit1 de seis dej1111io del lii&lt;I..
alío q11e .re declaró por el se,iorgobernador contra 24 indios q11efueron condmoJ¡¡
por salte.adores otros delitos a q11ince años de .rertJido personal, para lo c11als,
llel'aron o la dHdad dt Zamfrras, 11 donde por auto de 3 dej11lio del dicho~
SIi serririo se re111aló en difi rentes personas en 3, 120 pesos.

En el Archivo Municipal de Monterrey aparece un documento
que dice:
E11 i\1o11terrry e11 2 días del 1J1es de od11h d f 628, co11slo por a11to q11t dt
jomado q11e hizo el capilJn Go11zfllo Femti11d zde Castro, sr cogieron indi~
q11 por carta d jmtiria se lle1 aro11 ron 1111 indio, tJ las n,inos de Fremillo., ,o,
orde11 del se,iorgobemador q11e despachó lo dicha corto dej11sticioy se rema/11,,,.
ef/ los dichas 111il1,1s, ,I .renicio de ellas e11 29 de agosto dt es/e año m 530 f't!II
en plato.
1

Por ello aberno que e envían indios esclavos a las minas, en
especial de Mazapil y Zacatecas. Durante la época de don Martín
de Zavala como gobernador, e u ual utilizar en la minas di
Zacatecas propiedad de u padre don Agustín de Zavala la mano
de obra de lo indios pero posiblemente por lo ese a alimentación
0 por la falta de ostumbre de los naturales a vivir encadenados.
muy pronto mueren y lo deben sustituir por negros esclavos, muchJ
más re istentes a las enfermedade y los trabajos duros.

124

1

Cua~~o llega don Luis Carvajal como gobernador no puede
contabtlIZar la población aborigen pues al ser nómadas e
~ocontraban en constante movimiento, sin embargo Juan Bautista
Cliapa h~bla en u Crónicas de má de doscientas naciones mas
110 mencio~a l_ ca?_tidad de ujeto que las forman. Muy pronto
hubo una dt nunuc1on tal que cuando iban a cacería de piezas eran
llluy ~scaso_ lo indígenas tomado para la encomienda no pasan
de vemte sm embargo en el año de 1662, Tomá García capturó:

J25

�,\larít1 011rcpcirí111-linojosr, Valasro

·
62 p1eZf'S

J l~Oti'JI /5 o,
J e•/.'/os era11 ''oand11/i
s" de todas edades 18 indi01
C1i
4
10
.
,
en
'·sp
chosJ'
/?
nmchachas
y 7 1mtcbachos menores.
barras
co11 mas w
-

y aún la congregas, in embargo, lo reinero continúan con la
práctica de un esclavismo muy especial, además, al establecer Jo é
de Escandón el uevo antander, lleva, para poblar al nuevo
Es obli ación de que lo mejor de la piezas obtenidas, en~egar
territorio a tres cuartas partes de los habitantes de uevo León,
el quinto a su maje tad pero la lejanía del centro no perrrute se
dejando de protegida la capital del Reino.
lleve una buena contabilidad.
.
.
La minería que no era de las mejore de la ueva España,
En 1635 un cargamento e valuado en diez mil peso ~I que
disminuye aun más u rendimiento lo cual obliga a lo benefactore
. d d procedente de Zacatecas. Los comerciantes
llega a la c1u
a
,
, l d 1·
de minas a alir o buscar nueva forma para la lograr utilidades
v1.an d antes tr aen todo tipo de mercanc1as, arttcu os e u10 "dituables. Las menas cada día son más e casas y aún e más dificil
.
de1onen
· te lo cuale arriban
a Acapulco en
proveruente
.
. la nao
h bºdt b situa ión cuando desde 1715, habiendo de aparecido la
china. Pero para cubrir las neces1dade de _los vecmo,' a u encomiendas y congregas por instruccione de Franci co de
comerciantes e tablecido en Monterre_y, Di~go ,Rendon, luan Barbadillo, la mano de obra deja de ser "barata ' y e requiere el u o
Canales Francisco García, Antonio Palacios, N icola de Medina y de esclavos o de indios a quienes se ofrece parte del miner l
Nicolás de la erna.
.
obtenido encareciendo el co to lo cual no permite ean
Los viandantes vienen una vez al año en novie~bre pero para competitivos tanto por la baja en la cantidad y tal vez hasta por la
poder vender su mercadería y cobrarla, e quedan setS mese , Andrts 1 c.alidad del mineral.
González Antonio Canales y Francisco Fernández, parten en ma}'O.
Cuando Jo é de E candón recibe órdene del virrey de ir a la
Alguno de ellos lleva como mercancía, para complementar sus picificación del seno mexicano y decide e tablecer poblaciones para
ingresos indio esclavos:
beneficiar a vecinos y pobladores carente de tierras el problema para
9

r-'iceflte G"e"a,

bs pobladore del reino se agudiza pues quienes la reciben tampo o

,ieci110 _y

mercader de dicha ciudad ocJ.1sado de h~ber r~n~
pagarían derechos, con estas do oportunidade , el de recibir tierras y
ocho indios esclm·os en !.,s 111inas de G11011qj11ato.. y se le co11deno a pnn()II J
oo pagar derechos, mucho de los habitantes de Monterrey emigran
semestro de bienes.

hacia el uevo antander. Monterrey no sólo queda de protegido sino

· · amente desierto. En las villas de Cerralvo, Higueras y aJgunas
ottas, los habitante alen, para ir a fundar nueva villas no tan óJo
con sus familias sino con sus ganados.
Cadereyta, Linare Río Blanco y mucha otras pobla iones
también ufren de poblamiento y carencia de vecino . En 1735
liabitan en Monterrey como cabeza de familia, 58 e pañole ; 34
mestizo ; 21 mulatos. En los alrededore de la población, 73
españole 25 mestizos 25 mulatos un total de 1180 habitante ,
Para 1746, on aproximadamente 3000 lo vecino ocho años más
tude quedaban tan ólo 685. En 1757, en Monterrey han
s Gandul era nombre genéri o para lo hombre indigen en edad de~: dtsaparecido todas las comodidades de que los reinero del siglo
9 Borras indicaba que se trataba de mujere adultas. Actualmente se escuc
e 111terior habían gozado.

Como la obtención de indio esclavos e sencilla, los
comerciantes aprovechan para recibir un ingre o extra.
A principios del siglo XVIII, el uevo Rei~o de León enf~enu
serios problema económicos de diferente tipos y la florec1entr
economía del iglo anterior decae. Texas ya no_ le pertenece.
·gualmente Tamaulipa deja de ser parte de é te pierde el uevo
~ino cerca de dos terceras partes del territorio que llegaba ~e mar
a mar. Lo indígenas han disminuido de aparecen la encommidJS

los jóvenes llamar' borras' a la muchachas.
126

127

�,\lana Conceptión Hinq¡tJw 1'11/as o

Mal año es 1752 e pierden las co echas muere la mayor parte
de los ganado mulares y caballare , a más de sufrir ataques de lo
inclios. En 1756 una de las u uale inundaciones, tras, como en el
diluvio una lluvia de 40 días y 40 noches, acaban con sementeras
ganado , y casa habitación de vecino .
Pero en 1757 e descubre la mina de La Iguana en Boca de Leones
en la Punta de Lampazos, con una riqueza fabulosa en plata y plomo.
Por desgracia es un poco exagerada la información: produjo muchos
millones en poco días por us crecidas leyes· aquello mineros dicen,
fue un lagarto de plata que a poco e acabó; la mayor consideración
de la plata que salió de alli, se encontró en piedras sueltas en lll11
barranca con direccjón a la mina que produjo ese lagarto.
En la ciudad Metropolitana habitaban en 1760, 285 vecinos, de
los cuale 120 eran españoles y 130 entre mestizos mulatos y demás

El contrabando florecía en la región,
el gohemador de Lorca )' I "illma, trataba de parificar las tiemu del 110 ,te de
/aJ proni1Cias por el ataque i11digenas )' sobre todo i11tenlaba detener el
t'OTJ/~ab~11do... desde años aniero.r de Jaf/ A11tonio de Bqor, tiitroduce!I a esto
p~o_zma~ 111erca11das dandesti11amente entr1• ellas preferentef!lente. tabaro... la
11gil~11ao es poca o los soldados so11 corro,npido.r; a pesar de las prohibido11esy
rashgos_, todo p,1rece en t'tllJO. •0

Una helada mtempestiva en 1785, el día de an Agustín en el
mes de mayo, produce e casez de cereales y hambruna. Para ayudar
a la, población con _trabajo II el obispo Rafael José Verger, qwen
babia tomado posesión en 1783 como Obispo de Linares ordena la
construc~ión de su palacio de veranero en un terreno do~ado por el
~tarmento en la loma de la Chepe Vera. La edificación e hace
casta
rap1damente y para 1790 está terminado el que más tarde es llamado
)' éslos l'irÍa11 en forma JJll[J precarit1, yo q11e 11110s a otros se prestany compnm
el Palacio del Obispado.
lasJmtasJueru de esto d11dad, porq11t en !,, plaza de e/lasjalllÓS se ha11 nndid,
A ~a muerte ~el obispo Verger, en 1792, un nuevo obi po, don
ni ta111poco se renden m ellt11•erd11ras, are.r,pescados,Jmt,,.r ni ni11gú11génemdi
basti111e11/os. ) • carnicetio no la h&lt;['J porq11r cada 11no hoce matar e11 casa '4 Andres A~bros10 d~ Llano y Valdez, toma posesión y continúa
rame q11t neresil11ba paro el conm1110 de ella;y flltJ!lda hacer las ca11dtla.r para Ji con el afan de rne¡orar el aspecto de la ciudad con nuevas
gasto en /i, misma confomiidod,] si a/glÍ11 1-ecino los 11ece.rita a q11e se las protr construcciones. Ese mismo año, ordena Ja construcción del Ho pital
o a q111 .re las cendan, por 110 hc1ber en este reino, t enfa de cebos ni 111at1mz.ar. ~l Ros~io~ 12 además principia la Catedral Nueva al norte de la
~d mv1erte 60,000 pesos, mucho de este dinero en pago al
De de el e tablecimiento del Nuevo Santander, han disminuido arquitecto francés Juan Crou et, quien cobra diez pe o diarios un
los ataques de los naturale , con excepción de al norte de Monterrey, sueldo fabulo o para u época.
pero al tener meno presione de lo indígenas, lo reineros pueden
dedicar má tiempo a la agricultura, a la ganadería y a comerciar
con la regiones vecina ' e abe q~e _las ~e pelo son vendidas en '., El problema ~el contrabando_ desde lo inicios del siglo XVIII grave en la
lo lugares de los Texa y Nuevo Mex1co...
1 lfglllnyafecta, los mgre os del gobierno, al introducirse mercancías sin el pago de la
Al terminar el monopolio del puerto de Veracruz en 1781 se abba~.Conelrrascur odelosaño ,noparecehabermejoradola ituación,.iúnen
inicia una época de libre comercio, poco antes, en 1778 se abre
pes~ del trahtabd~ de ~dibre Co
6 merc:io, cont_inúa vigente.
1

.

, .

oto la .Marina
cuando Carlos III. dicta la Real Pragmaticao
.
C.Omercio 1bre. Ahora lo comerciantes• de Monterrey llevan ,sus
mercancías al exterior sin tener que 1r hasta Veracruz, as1 1t
formaliza la exportación.

128

tst~s ;~ob~ispo

erger u 1era s1 o un uen econoI111Sta e adelantó a su ti
Enl930enEstadosUnidosdUiantelae'poca de Ia or..e. es10n,
.',
L
. empo.
o economtSta
John
Maynard
Keynes
y
Alfred
Mar
hall,
ugjeren
al
Pre
idente
Franklin
Delan
R
la
·, d
o oosve1t.,
L c"aci?n e empleo para poder dar a la población un ingreso económico y alirde
1 rrces10n.
1
~I ho pita! El Ro,sario lle_ga Gonzalitos a iniciar u práctica en Monterrey.
posteriormente abre ahí, por pnmera vez en la Ciudad una cátedra de medicina.
129

�\It1ria Co11repmí11 1 lü1ojosa r/ala.reo

Por problemas entre el obispo y el gobernador derivados por el
alto pago al arquitecto Crouset, se u pende la constru ción de b
nueva catedral pero se abre la calle del Roble, se levanta el puente
de Guadalupe principia la edificación del Convento de Capuchinas,
no se termina) y la Pre a Chiquita. Por esos años, los indígenas
continúan relativamente tranquilo tal vez por er ya e casa su
población y esto permite el auge de construccione . Entre 1791 y
1798, e levantan setenta y sei nueva casa . La fiebre por nuevas
ca as y edificio ha invadido a Monterrey y deja una buena cantidad
de dinero en la ciudad. Pero no es la única fiebre que llegó, en
1798 una epidemia de viruela de nuevo disminuyó la cantidad de
vecinos del Nuevo Reino.
Po iblemente esta epidemia convenció al obispo de Llanos y
Valdez, de salir de la ciudad, para lo cual hace una petición al rey
donde dice que:
con nzqor co11oci111ie11to de esto tierra, llegaba a la conclusión que la ciudad di
Mo11terrv, no era prqpicia para estar la Sede Episcopal 'ª qlll' el clima rra
cal11roso msi diez, meses al 0110y ltw bié,1111alsa110: q11e aquí no habít1 í11d11striaI
,, sobre todo, Mo11terr~1 eslnha mndenado a ser fin l11gar cortoJ' que /11 fm
·gente q11e babft1 cm indolmte:J qtre los artes{l/10.r que trajo dr otras partt-.r par~
las obras (J"e efJlpre11dió se arost11111/1raron pronto al odo en q11e11q11í se titit1....q11t
en el hospital q11ef1111dó los aifen11os traídos de 111ás de cien l11gpr11s lejos, por
dinw .re nyér1n11ba11 ,nás corro111f&gt;ie11dose la.r 111edici11as: q11e los es/rl{{ia11ter
seminario s,d'rítm pmalidades_y plaga.r de lt1 regiófl..:J qlll' por el /Jochomn tlt
te111peraltm1, em 111ús.fácil drm11ir q11e orar: que 11mrhasJ1111Jilias pas11h1111 /aJ
110d; s e,¡ los patios...por el e:,:cesit10 ralor. .. por tales motil'os mía ro11nnunt1
trasladar la diócesis ti altillo &lt;l.l)

En el iglo X IX Monterrey continúa co~ el mismo ti~o de
agricultura: maíz, frijol, caña de azúcar, y gracia aJ buen tngo st

1

establecen eis molinos para transformarlo en harina. Huertas de
diversos frutos rodean a la población, aguacate nuez manzana,
parra silvestres moras. El ganado continúa creciendo, la ciudad se
ha convertido en un centro exportador, salen miles de cabezas de
ganado entre vacuno caprino y porcino. También e exporta tanto
hacia el resto del país como al extranjero tela hilada , por lo general
por mujere . Rebozo , jorongos arapes, colcha , alfombras,
manteles ervilletas, ceñidores en lana y algodón,
~n 1~02 e abren do escuelas para instrucción gratuita y
obligatona a lo alumno de e casos recursos se le proporcionan
los libro Y los útiles e colare necesarios una de ellas para niños,
otra para niñas. Empieza el siglo de las luchas por la Independencia.
La agre iva actitud de lo pocos indígenas que aún habitan en la
región, aunada a las incur iones de las tribus bárbaras del norte no
.
'
pemute gran de arrollo agrícola, comercial o industrial, a pesar de
ello, el comercio florece de nuevo; caravanas completa de carretas
~~rren a d~versa poblacione de Tamaulipas y de Texas por
pestmos
carmnos. Al llegar al Río Bravo o del arte , tienen , en
.
ocasiones que esperar varios días para que la corriente de paso. H
Hay un camino abierto desde V illaldama basta an Antonio con
una diligencia para pasajeros. Ese mismo año 1802 la fiebre amarilla
ataca a los habitantes del uevo Reino causando grave baja . En
d aspect? económico, continua iendo primordial la agricultura y
mespecial la ganadería cuyo producto e venden en Texa .
Ya superada la alida de los reinero del iglo anterior y lo
muerto por la fiebre, la ciudad alcanza alrededor de 7 000
habitantes. Año de pués, tra la lucha de Independencia, la' que
poco afectó al uevo Reino de León, ya consumada en 1824 existían
15 tiendas. donde se vendía ropa tanto nacional como extr~njera, y
30 te_ndaJo . En la década de lo 30 la población llega,
aproxunadamente a 15 000 persona cuenta con 20 zapatería 16
sombrerería , 15 curtidurías 13 fraguas 10 carpintería y 10 obrajes
(ttlares) 7 a trerías y 7 platería 5 alfarería algunos jarcieros

u Muy posiblemente el disgu t mostrado en el e crito del obispo, es debido!
los pleito con el gobernador don Simón Herrera y Leyva, quien con igue d~.tencr¿
proyecto de la nueva Catedral y la creación de un nu~vo centro de~ poblacio~ en ~
queahora e Juárezy Tapia. Elobispoal alle ernuentra seanaliza upet1c1on oo
El c?~trabando continúa y e agrava al pa o del tiempo, U gando a ser conocido
t!Munic1p10 de Marin como el centro de é te.
logra u propó ito de cambiar la ede episcopal.
130

131

�.\larin onrrpárin /-Jill(josa [ ólasco

bordadore panadero , cohetero pulquerías carpintero y herreros.
En el México independiente el e tado Libre y oberano de uevo
León, logra recuperar u liderazgo enel ector económico industrial,
más no por mu ho tiempo. n 1833 una nueva epidemia de cólera
llega a Monterrey, ausa la muerte al 22°0 de la población en el
estado 4,741 per ona .
Lo bárbaro gandulone ' como llaman a lo indio comanches
y lipane del norte ini ian entradas a Nuevo León y prevo an grave
problema al comercio. Roban la caravanas para obtener piloncillo,
mezc J rano y ganado artículo que intercambian por armas y
municione , aún frente a las autoridade , quiene Jo protegen por
el benefi io que obtienen, tanto de e tos robo como del
contrabando.
Por instruccione del gobierno central e forma la primera Junú
de Fomento del C.Omercio en Monterrey, poco despué aparece el
Tribunal Mercantil, amba para controlar y e timular el movimiento
comercial de la ciudad. La junta y el tribunal pueden er bs
pre.de e.soras de las a tuale Cimara de C.Omercio.
Monterrey ontinúa u de arrollo vario omerciante extranjeros
e e tabJecen en la ciudad J. Humell y . D. Ju rice fundan una tienda
donde reparan reloje e instrumento musicale on platero armeros
y doradore además de constructores de toda clase de muebles fioos.
Pedro G. Parant, tre francés e instala en la ciudad. Lo remero con
buen poder económi o ti nen por o tumbre ir año con año, hasta
Matarnoro a la compra de ropa y avío para la ca 15
A pe ar de r aún una ciudad qu üa no e pre · amente tranquila.
en lo último diez años hubo mucho problem politices lo cual
afecta a la pobla ión Tal vez por e e motivo íl recen vario periÓCOCOI
en la región J.i./ on-espo11sal. ;/ .e11ti11ela tk 1lfe1'0 I .eón f.:../ rin-1 y F.l
IAtig,o y e a er a el momento de la in asión nortearneri ana tras b
anexión en 1845, de Texas a la Unión Americana. Los patriotas
me icano avecindados en uevo León, e preparan para luchar,
afe tanda ra emente al omer ~ y la industria.
La co tumbre aún perdura, álo que hoy e ir a omprar a la. tiendas de b
frontera en los E tado nido .
11

132

En 1846 el Gral. Antonio Canale trata de detener a las fuerza
mvasor Y trata de hacer la leva en Monterrer pero los habitantes
dt ~ poblaciones c~rcana a 1a ciudad e rehúsan, continu aqw,
b trerra de guerra 1va Jo ataques de los indio bravos se han
o;reme~~ado y no querían dejar a sus familia expue tas. C.Omo
prcpara~1~n a la llegada de la tropas extranjeras, e obliga a todo
kis albañile de Monterrey a que apoyen a Jo ingeniero militare
en la construcción de las fortifica iones. Para limpiar el campo de
batalla, lo embradíos y lo jacale de los alrededore son de truidos.
Cae Monterrey en septiembre de 1846 en mano del ejército
mvasor_Y la economía entra en un proceso e tático. Gran parte de
bs habttante abandonan la ciudad hacia poblaciones ercan a
fin de no avalar con su pre encia la estancia de los nortearnerican~s.
Al firmar e la paz Y regre ar la autoridades mexi anas, lo vecinos
tratan de rec~perar la economía de la región. El gobierno busca
fortalecer la lilStrucción pública incrementa la lu ha contra lo
mjgenas más agresivo invierte en mejorar lo camino hacia la
nu:va frontera y abolir la alcab la para apoyo del comer ¡0
reg10nai
En 1848 e calcula la riqueza de la población en sei millones
~ pe os: contando la propiedad urbana y lo capitales mercantiles
eindustnale . Mo~terrey e considerada una población de egW1do
orden, on de pnmer orden, la ciudad de Méxi o, Guadalajara,
Puebla, Veracruz y Guanajuato y i Monterrey no puede e tar a
altura e por tener tan ólo 26 000 habitante tb
,En l 53 principia 1~ construcción del Palacio Municipal un año
mas tarde se ha tenrunado la planta baja y el lado oriente de la
planta alta. ~ empiezan a levantar unos baños en la agua termale
ºPº Chico Y una f:' bri a de azúcar. En 1854 a tre legua al
pomente de Monterrey prin ipia, con una inver ión de 75 000 l
construc i6n de la fábrica de hilado y tejido La Fama, y ~n
arran a la real indu trialización de Monterrey. Eran so io de la
empre a,Jo é de Garay, G regorio Zambrano Pedro Calder n Penilla
Htrnández Hn ., Manuel María del Llano Valentín Rivera Jo é

del:

:u~

c.enso de la población de 1856.

133

�,\1aría Co1mprió11 fli,1ojos,1 f/11k1Sw

Morell, J. M Clausen, E. B. teele y J. B. Buchard. Se inicia gracias
a la aportación de los vecino el Templo de uestra Señora del
Roble; lo terminan en 1855.
Ya en e a época exi ten los primeros grandes comercios de
abarrotes el del español don Mariano Hernández Y Luengas, los
mayori tas Patricio Milmo y Valentín Rivero quienes importaban
mercadería de Estados Unidos y Europa. Existen varias sombrererías,
diver os almacenes de ropa y calzado y panaderías. Abundan los
tendajo .
Llegaban arrieros y vendedores del centro del país, muchos de
ellos se establecen temporalmente en un mercado llamado la Plaza
del C,omercio (en lo que hoy es la Plaza Hidalgo) donde ofrecen
muy diverso productos: dulces ropa encajes, tiras bordadas,
deshilados, tejidos rebozos, armas, machetes instrumentos de
labranza y todo aquello que una población medianamente importante
podía demandar.
En 1857 principia la producción de hilados en La Fama, "sus
tejidos aún no conocidos en la nación pero la calidad de ellos sin
rivaL..aún comparables con los de las mejore fábricas de los Estados
Unidos." 17 Ese mismo año se establece una refinadora de azúcar,
"por el método alemán, ... industria que para un esta?º como el_de
uevo León en que la principal riqueza agrícola proviene del culnvo
de la caña ... es de muy grande interés especialmente si se logra, como
no e remoto, hacerla objeto de exportación para el extranjero."
El Teatro del Progreso se inaugura en 1858, 'donde e presentan
dos o tres funciones emanarías siempre que el tiempo lo penruta,
al no estar la calles pavimentadas cuando llovía se hacían grandes
lodazales que no permitían el tránsito ".
En 1859, el C,olegio Civil inicia clase con 70 alumnos, per~ un
acontecimiento externo la Guerra de ecesión en los Estados Unidos
viene a modificar la economía de la región. La enorme producción
En una publi ación llamada E/ Desarrollo Ero"ón,ico de ,\lonlt'm ·, (1890-!9óO
Federico Mauro afirma, que el urg~ento de e _ta fábri a. (r~firit nd0 eª La Fam.
es lógico en una ociedad con mauces comerciale Yen paise ubde arrollados.
donde se usa mucha mano de obra.
11

134

de algodón de los estados sureños no podía salir hacia Europa debido
~ bloqueo de las fuerzas navales yanquis así, Monterrey, se

convierte en el centro distribuidor de éste lo ual produce al e tado,

gracias al pago de derechos cincuenta mil peso por me pero
wnbién propicia el contrabando que trae a la región gran
prosperidad. Para comerciar y aprovechar el auge muchos
mranjeros buscan e tablecerse en Monterrey, pero al llegar la etapa
dd Imperio, desaparece e ta ventaja.
En 1864, bajo el régimen imperial, se fomenta el cultivo del
algodón e introduce cambios en los trapiche , (elaboración de
piloncillo). e ordena el e tudio de los pará ito agrícolas de la zona
ymejorar los caminos hacia Saltillo y Piedras egras, pero a pe ar
de ello, para 1865, el comercio de fallece. La ciudad cuenta on
32,000 habitantes, hay 466 alumnos en 4 escuelas de niño y 2 de
niñas, el Ü&gt;legio Civil es convertido en cuartel de las tropas del
Imperio la cla es se imparten en casas particulares.
Tras el triunfo de la repúbli a el espíritu emprendedor de los
"ineros regresa y en 1867 e abre una fábrica de hielo. En 1870, la
Casa Calderón, comercio al mayoreo opera en abarrotes, máquinaria,
Yinos y licores, mucho de e to, importado de lo Estados Unidos y
de E~opa, además lleva sus productos a otro e tado del paí .
Ese nusmo año se abre la comunicación telegráfica on la capital
Zambrano Hns. y don Valentín Rivero fundan en 1872 en la Villa
de Santiago la fábrica de hilado y tejido El Porvenir.
En 1880 e empieza a gestar el espíritu empre aria! industrial
con la primera exposición en la ciudad, organizada por la ociedad
Obrera de Monterrey. Toman parte en ella, 115 expo itores con
461 objetos diver os tales como loza de barro galletas, chocolate
!Ombreros, zapato cigarro , maquinaria para elaborar velas molino
de nixtamal, entre otro artículo . Mucho de lo grande
to~erciante envían a u hijos a estudiar a Europa y E tado
Unidos tal vez ahí e dónde aprenden sobre el valor trabajo el
ralor ahorro que más tarde incu1 an a lo reinero .
El año de 1882 e pródigo en acontecimiento para Monterrey.
llega por primera vez el ferrocarril procedente de Laredo la luz

135

�1-1

Mana Co11cepcirífl I fi11(!josa 1'aloHo

eléctrica y e empiezan a tender los rieles para el ferrocarril urbano
Acero de Monterrey, y esta erá la última empresa de la que tratará
ro éste breve análisis.
de mulitas de la Plaza Zaragoza hasta la estación del ferrocarril Se
solicita al Congre o la autorización para tender las líneas telefónicas
La Ciudad Metropolitana de Monterrey, más de tre ciento años
un año más tarde, empiezan a funcionar. En 1883, se funda la
despué de su fundación, logra, tran formar aquella pequeña aldea
ro una gran capital industrial. Durante los primero cincuenta años
Cámara de Comercio.
En 1884 existen en Monterrey, 324 talleres y pequeñas fábricas
del siglo XX, con la llamada egunda industrialización e convierte
operada por 1,329 empelados, 42 carpinterías y otras tantas en una gran ciudad al establecerse una gran cantidad de empre a
zapaterías· 25 herrerías; 18 carnicerias· 14 talabarterlas· 12 de primer nivel, a más de importante centro edu ativos y llegar
hojalatería ; 10 tenería y 10 platerías· 9 alfarerías· y otras tantas con ello a la cuarta etapa del desarrollo económico, la
balerías. Además 6 fábricas de fideos· 3 cobrería · 2 aserraderos de indu trialización y aún a la siguiente y actual en e te siglo XXI, la
madera · 2 fábrica de hielo y el mismo número de molinos de trigo, de ser ciudad financiera, gracias al trabajo productivo de lo indígenas
Una fábrica de cerillo otra de ácido ulfúrico y una más de caja
de la región a la venta de los mismos como e clavos, al contrabando
de fierro laminado. La industrialización aún e tá lejo de la región, Wl en boga durante la segunda mitad del siglo XIX y al fin, al ahorro
todo e reduce a pequeños tallere artesanales, emejantes a los ytrabajo comercial de Jo antiguos reineros la Ciudad Metropolitana
existente en la E u.ropa de la edad media. La economia descansa en de Monterrey, e conocida y reconocida en el mundo entero.
el comercio y en el contrabando el cual crece en forma acelerada.
A pesar de lo que esto pudiera significar Monterrey se e~c~:ntra
en serios problemas e onómico , cada dia pierde cornpet1t:rv1dad.
Con la llegada del ferrocarril a diferente ciudade de la nación,
ahora, las mer andas que llegan a travé de éste on mucho más
barata que las que Monterrey podía urtir el co~ercio m_ayori ~
languidece. La actividad económica e tá en depresión y la mdu tna
tan ólo produce para la demanda loca~ in embargo en 1~ 6 e
establece la fábrica de cerveza León, la cual, más tarde da ongen d
la Cerve ería Cuauhtérnoc que abre su puertas en 1891 a partir de
ah~ aparece ahora i, al auge industrial de Monterrey.
.. ,
En 1890 principia el deseo de construir en la región un~ fundi~1~n
de fierro. Un inglé avecindado en Monterrey John R. Pnce solic1td
autorización par~ la que e llamaría Fundición de Fierr~ Y
Elaboración de Maquinaria de Monterrey. En 1891 empieza
Nuevo León Smelting Refinig and Manufacturing Company
Limited la produ ción. En 1892 la Compañía de la Gran
Fundición Nacional Me i a na inicia la refina ión de oro phlta.
cobre y plomo. Es tan lucrativa, que los inver ionista recuperan u
capital en un año. En 1900 se funda la Compañía de Fierro Y

136

137

�Jlarío Conupcwn Himuoso T'ala1ro

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13

139

�Alcaldía Mayor de San Luis.
Tiempo y territorialidad

Rafael Morale Bocardo ..

ANTE DE LA FUNDAOÓN HI PÁNICA DEL PUEBLO y Minas de 31? Luis
que diera origen a la formación de la Alcaldía mayor, lo extensos
territorios norteño estuvieron ocupados por numero a étnias de
aguerridos y valientes guerrero que por má de cincuenta años
defendiendo u territorio, presentaron una fuerte oposición al avance
colonizador del norte . E to valiente guerrero , nómadas
cazadore -recolectore fueron genéricamente denominado
Oiichimecas y por ende también su amplio territorio: La Gran
Oiichimeca .
El proce o de pacificación de tan e tensa zona ólo fue posible
por la conjunción de evento de verdadera tra cendencia y de un
dto significado: En primer término señalaríamos lo nuevo
descubrimientos minero del norte despué del que e realizó en
Zacatecas en 1546· egundo, la celebración del Tercer Concilio
Provincial Mexicano de 1585 que tuvo como finalidad reunir la
opinión de lo teólogos de las diferente órdenes religio a
mend~ ante e tablecida ha ta entonce en la Nueva E paña acerca
• Director del Archivo Histórico del E tado, Antonio Rocha. an Luí Potosí.

ilP.

141

�en su calidad de justicia mayor parti ipó activamente en el proce o
de la problemática que repre entaba la guerra contra los naturale .
La iniciativa de e te Tercer Concilio la tomó el entonce Virreyy
de fundación, evento que se realizó iguiendo e crupulosamente la
oormatividad que se había e tablecido en la Reale Ordenanzas
Arzobispo Moya de Contreras. Este evento constituye una de las
de 1574.
má importantes accione para la pro ecución de la paz. La calificada
El establecimiento de la Alcaldía Mayor de an Lui e consolidó
opinión de los teólogo reunido en este concilio marcó la pauta
con el descubrimiento de la ricas vetas argentífera del Cerro de
para salvar del exterminio a la población indígena· de ahí su
San Pedro; de ahí la vocación minera que hi tóri amente ha
importancia y trascendencia; y por último_ cómo urge
caracterizado a an Luis Potes~ con todo el pe o de u compleja
providencialmente la figwa del capitán mestizo ~guel &lt;::ald~ra.
En el último tercio del siglo XVI las autondade virremale
organización administrativa y us ólida ba e jurídica que e le
entendieron la importancia de llevar a feliz término una guerra "a ororgaron para el gobierno de u territorio.
sangre y fuego totalmente innece aria· de ahí la insustituible figura
La Alcaldía Mayor geográficamente e extendió por el nor~e;
pacificadora del capitán Miguel Caldera para realizar la ha~aña ~~e basta tocar con las tierras de Matehuala y sus contornos· tierra por
representó poner en práctica una verdadera labor de pacificac1on las que durante un largo período fueron di putada por la
basada é ta en concertar una paz negociada a travé de la gobernación del Nuevo Reino de León- litigios por limite de cierras
que nunca faltaron. Por el occidente limitaba con lo exten 0
diploma ia, y no su tentada en la fuerza de la arma .
La obra diplomática del capitán Miguel Caldera fue la que logró tmitorios en los que se localizaba la' ri a zona minera zacatecana '
poner fin al derramamiento de sangre· lo extensos territorio del que contaba entre otras con las poblacione iguientes: Ciudad de
norte, en su inmensa mayoría, dejaron de ser 'tierra de guerra viva"; Zacatecas Pánuco, Sombrerete, Fresnillo Mazapil, ierra de Pino ,
finalmente, las diver as autoridades de este período comprendieron
uestra eñora de las Charcas las Mina de Ramo y la Salinas del
cabalmente el enorme signifi ado de entregar "regalo de paz'', no Peñón Blanco, poblacione comprendidas en la jurisdicción de la
para comprar la voluntad del valiente guerrero, sino para que en la
ueva Galicia. Al e te, con la Alcaldía Mayor de la Villa de los
medida de lo po ible, re arcir el daño. La administración virreinal Valles y su jurisdicción y por el ur e extendía ha ta la frontera de
entendió también la urgente nece idad de extender el cerco k&gt;s pue~los _indígenas de anta María del Río parte de la Pamería y
novohi pano hacia la frontera norte obre todo y primordialmente con terntonos de los otomíes perteneciente a Querétaro.
para lograr uno de lo avance m ' importantes en el rubro ~e la
De~tro de sus límite quedaron lo exten os territorio y
evangelización, la onversión de lo naturales a la fe catohca. pobla 10ne que fueron mo trando su carácter minero: el pueblo de
Asimismo continuar con una rápida penetración "tierra adentro• ~ Luis Minas del Potos4 como su cabecera· el mineral que le dio
motivada por l podero o interés e onómico de la minerí,.
ongen, Cerro de an Pedro, Monte Caldera, Cue ta de Campa, Valle
La extraordinaria per onalidad, mérito y cualidade del capit.in de an Francisco Valle del Armadillo an Pedro Guadal ázar y
Miguel Caldera contribuyeron favorablemente para que en él 11:ai de los Pozo , entre otro . E ta poblaciones y otro sitio que
recayera el cargo de ' teniente de capitán general y ju ticia mayor &lt;k gradualmente e fueron poblando contribuyeron en la orma ión
l nuevas poblaciones', de tal suerte que, antes de realizarse u del "Camino de Tierra Adentro ' y sus diver a ramifi acione como
fundación hi pánica del puebl de an Luis como una de las nuevas rmtbién gradualmente definieron el papel que la a tividad minera
poblacione que dejó encomendada en un memorial el virre)' b impu o; e decir las dos grande vertiente que tiene la minería:
Villamanrique a u u e or Luis de Vela co elcapitán Miguel Caldw ~ extracción y el beneficio.

142

143

�Roj tJel:\fmules Rocnrdo

Uno de lo a pecto más importante de la Alcaldía Mayor de
Capitular de la Provincia. A ~ franciscanos y autoridades virreinales
an Luí fue u e tratégica ubicación geográfica este factor
mas las de la Alcaldía Mayor jugaron un preponderante papel al
contribuyó en buena medida a poner freno al embate de lo aguerridos
extender en los exten o territorio del norte el de arrollo de la
Chi himecas que todavía a finales del siglo XVI Y el primer tercio cultura dando inicio en parte en la rica zona minera zacatecana
del XVII olían con ederar e y ata ar en territorios que ya habían donde fueron fundando e tratégicamente us conventos.
ido pacificado , un vivo ejemplo de ello fue el con tante asedio
Es importante puntualizar que cuando la Provincia franciscana
que padecieron la mayoría de poblado en el Nuevo Reino de León. de los Zacatecas llegó a u máxima expansión territorial los
De ahí el que la Al aldía Mayor en u frontera norte frecuentemente convento de ésta estuvieron ubicado en los territorios que
oüa estar en contacto con territorio de "guerra viva" por lo que ,:rualmente ocupan los estado de Za atecas una porción pequeña
adquirió cara terística muy especiale . En no poca oca ~on~s tuvo de Nayarit Jalisco, Chihuahua, Durango Coahuila uevo León y
que ortear la con tante presione que obre ella e1_~rc1an hu San Luis Potosí. Posteriormente, cuando e daba paso a la fundación
diferente gobernaciones que le circundaban como tambien la que de la Nueva Santander (Tamaulipa ) la Provincia franciscana de
a dicha Alcaldía Mayor le hacían los obi pado de México, kls Zacatecas participó en forma deci iva en la creación de los
G uadalajara y Valladolid.
llilegios Apostólicos de Propaganda F ide principalmente en el de
Con el e tablecirniento de las órdene religio as en el pueblo de Guadalupe Zacatecas. Una vez repartidas las misione en la Nueva
an Lu· Mina del Potosí y el papel que é ta de empeñaron, se Santander, la provincia franciscana que má personal aportó fue la
tuvo importante repercusione en su amplio _territorio· así la dt Zacatecas; e decir, la que se regía desde el' Convento Grande•
penetración bi pánica a los territorios norteñ.o fue, aunque ardua. dr San Luis Potosí. De é te importante convento salieron los
meno penosa, ya que disminuyó ignificat1vamente el ~erra~a- tdigioso más aptos para la formación de religiosos que tendrían
miento de angre y se dieron pa o más firmes en la pacificacmn, romo principal objetivo el misionar por el territorio recién pacificado.
di ininuyendo en extremo lo enfrentamientos armados· asL pronto. Por su importancia, conviene de tacar la gran actividad del Colegio
el proce O de evangelización fue obrando su importancia._ .
dtGuadalupe· primero por que a él llegaron - como ya se comentó-El fruto de la obra misionera y el apostolado de lo relig10 os, rtligiosos muy competentes para formar su plantilla docente
principalmente franciscano rindió abundante fruto_. por una parte. procedente del' Convento Grande' de San Luis· egundo por que
el avance colonizador tuvo un significativo repunte sobre todo en J&gt;S capítulos guardianale de dicho colegio la mayorí de las vece
el apoyo que de continuo brindaron a lo capitanes Yespañoles que ~ron presididos por el padre provincial que de fijo e encontraba
fueron abriendo camino trazando nuevos derrotero · pero obrt me! convento de an Luis y tercero, por que, en alguna ocasiones
t do descubriendo nuevos yacimiento minero que dieron origen rtligiosos franciscano originario de an Luis Potosí incur ionaron
a pequeña y medima pobla ione .
. _
.
mla misiones de Texas en franca propagación de la fe atólica, y
Con la invaluable participación d lo rehg10 o francis_can~, con ello extendiendo la cultura novohispana caracterizada é ta por
inicialmente de la Cu t dia d Zacateca quienes en un pnncipio 111 franca vocación minera actividad que indiscutiblemente fue la
tuvieron u entro de operacione en ombre de Dio (Durango),y columna vertebral de la economía virreinal
de pué de 1603 ya con utwdo canórucamente en Prov~ ia, la dt E importante poner en relieve el tema de la cultura pues in
an ranci co de lo Za ateca on u centro de operac1one eíl d ta, la rápida expansión al norte y la consolida ión de la nueva
importante convento de an Luis Poto í año más tarde Ü • poblacione y fundacione hispánicas, no le hubie en dado a la

144

145

�Rafael 1oro/u 8flrardo

actividad minera el carácter que ésta tuvo. La formación de una
Tan pronto e dio la noticia el Br. Andrés Nieto, que se encontraba
nueva cultura -la novohispana- configurada con características
con el cargo de capellán de las Reales Salinas deJ Peñón Blanco
especiales en la porción má eptentrional de la ueva España.
abandonó aquel lugar, pasó al pueblo de San Luis y, a la brava tomó
Otro de lo a pecto de mayor interé para el desarrollo dd conven~o de San Francisco vasos sagrados y ornamentos para
económi O político y ocial de la Alcaldía Mayor fue el que la celebrar, baJO una enramada, una misa, pretendiendo con este inusual
funda ión hi pánica del pueblo de an Luis e haya realizado fuera acto tomar po esión de Jas Mina de San Luis para el Obispado de
del centro de extracción mineral· el Cerro de an Pedro. En este Guadalajara. Este incorrecto proceder del Br. Andrés Nieto uscitó
hecho influyó en forma determinante la topografía del terreno, como conflicto Y controver ias, porque hasta entonces la administración
también el no contar con ufi.ciente agua tanto para el consumo de los sacramento se estaba llevando a cabo por los franciscanos
humano como para la instalación de las hacienda de beneficio. Por en la ermita de la Santa Veracruz. o nos consta que los religioso
ello se e cogió el valle con abundantes manantiales clima templado, se hayan replegado a su convento. Lo cierto es que así como llegó el
generalmente seco y de sano aire . A ~ la explotación y beneficio Br.Andrés Nieto también llegaron otros con las mismas intenciones
de lo metale del Cerro de an Pedro e vincula con otras tanto del Obispado de Guadalajara, como de Obi pado d;
actividade que vienen a fortalecer a la propia actividad minera, Michoacán· cada quien hacía por su cuenta lo que quería, a título
rápidamente las autoridade virreinale previa olicitud y con pleno drautonombrarse "vicario de e tas Minas" sin nombramiento y sin
reconocimiento de que no se hacía perjuicio al rey ni a lo derechos ttner comisión para ello. Entre los sacerdotes seculares que se
de lo naturale O a tercero comienzan a mercedar tierras, se presentaron podemo citar a: Andrés Nieto, Baltazar de Meza
e tablecen entonce diver as estancia para la cría de ganado mayor Hcrnando Hurtado, Juan Bernal, Martín de Barrientos, entre otros.
Ante tal anarquía en la administración de los sacramento , como
0 menor otra , por us bondades, fueron destinadas a la agricultura,
otra má que rápidamente e convierten en carboneras, y para no es de suponerse vino entonces la clásica disputa por la jurisdicción
quedar e a la zaga urgen con hábil visión empresarial los criadores cclesi_ástica de las Minas de San Luis entre lo obispados ya
de ganado equino, que pronto lo dueños de carretas y recuas se menc_ionados_, En 1595 en un acto de prudencia las parte en
van a con tituir en una floreciente y muy rentable empre a; el ~~c~o. deciden someterse al arbitraje del Obispado de México.
tran porte.
Dio inicio así a un largo proceso para determinar con ju ticia a
Como puede ob ervarse, todo e on olidaba en torno el b ~n le asistía la razón. Como parte de las indagatoria que e
a ti idad minera por ello e ta actividad en la ueva E pañc1 no rulizaron, se verificó un interrogatorio a 22 testigo en diferentes
fue sólo una aventura en el nuevo mundo fue el nervio de u mpres, uno de ello fue Juan de Oñate quien había estado en las
economía nov hispana, tra endente con u gran peso e pecífico. minas de San Luis como primer alcalde mayor de ellas cuando fue
apaz de modificar la economt1 del mundo y de tran formar la forma att_tn:ogado se desempeñaba como alcalde en la Villa de San Miguel
del er y pen ar'' en lo momento en que España se encontraba jncticamente ya de alida a su aventura, la controvertida expedición
como pr tagonista en el e cenari del Gran Teatro del M~n~o.
tMuevo México.
Con el de cubrimiento oficial' de los rico yacimientos Finalmente el Obispado de México concedió la razón al de
argentiferos del Cerro de an Pedro el 4 de marzo de 1592, e dio l&amp;hoacán. Así la sede vacante de dicho obispado extendió en 1602
prmcipio a lo denuncio y regi tro é to e verificaron en an ~nombramiento de' cura beneficiado" de la Parroquia de an Lui'
Luis de Me qui ti lo día 4,5 6 y 7 ante el Oipitán Miguel Caldera. oifavor del Br. Juan Bernal de Zúñiga. Por lo que deberno con iderar

14b

147

�Ru a I \trm1/r.r Bf}(ardo

que con e ta fecha inicia anónicamente el establecimiento de b
parroquia como in titución como también el del clero ecular en
an Lu · Mina del Poto í· in que esto quiera decir que b
administra ión de lo acramento realizada con antelación dejase
de tener e ecto o valor.
Re ulta muy oportuno puntualizar aquí lo anteriormente
expue to· en el archivo parroquial, las primera parudas de bautismos
y la de matrimonio de e pañoles ca ta consignan con toda
fidelidad la impartí ión del cramento y firma el acerdotc
re ponsable ma no asientan ".. .en lo parroq11iol de e.rle pmblo ... ",
tampoco firman con la categoría de ".. .mra párroto beneidodo ticarie
in copite 'JJJez eclesiástico... ·: Lo que i uced cuando ya el Br. Juan
Berna! de Zúñiga tiene el nombramiento arriba eñalad .
Lo expue to hasta aquí e de urna imponancia, porque el hecho
conlleva a otro de una hi tórica relevancia· la construcción del
primitivo templo parroquial cuya constru ión inici por 1607,
prin ipio de 1608 ya que entre el 9 y el 10 terminaba la cubierta
de madera el mae tro Franci o Gil Vera· in embargo lo que
realmente intere a e la magnifi en ia de lo donativo por parte ck
Jo minero para la realiza ión de la bra; onsecuentemente todo
el e plendor artístico de us retablo · la pintura; e ultura· el órgano:
lo ornamento · la alhaja · la j ya y un impre ionante platería
que ue motivo de lo más acendrado elogio en el reino. En todo
e te pr e o e tu o pre ente la enero a ontribución de lo ricen
nunero y ha endado prin ipalmente. E tu ieron pre ente
tambié.n numeroso bienhe hore ve ino de an Luí , como
también benefactore de otra poblaci ne perteneciente a b
Al aldía May r, y la co radía que ha ta entonce
habían fundado:
la del ant' im acramento ue tra eñ ra del Ro ario la de las
Ánima del purgatori ; entre otr en las que por cierto un bll(D
número d u miembro fueron minero . Al andar el tiempo el
primitivo templo parroquial dio pa o a o ro que a u vez e
transformó en el actua~ hoy anta I le ia Catedral, tamb~' n fruro
de la genero a mano de lo minero .

14

En línea a_trá omentamo la importan ia que jugó la pre encía
lo ~ran~~ cano e~ tema como el de la paci 1caci n, 1
tran~el~~c1on la valiosa yuda que proporcionaron p ra la
cok&gt;mza ion de los exteo o territorio del norte y su invaluable
4JOrtación para extender la ultura. T mbién la obra de las d más
órdtnes religiosa contribuyó en la formación y onsolidación del
~n ~d_ado pueblo de an Luis Minas del Poto ~ u gobierno,
sus m tltu 10ne y en la definición de u espacio.
Despué de lo franciscanos los reli io o de la orden de an
Agustín que e e tablecieron en an Luis pertenecían a l Provin i.a
ii ~n Pedro Y an Pablo de Michoa án E to religio o a u llegada
1C dieron a la noble area de en eñar I primera letras a la niñez
sobre todo lo hijo de lo españole , má tarde e ta loable tarea
la ~o~arían lo je uita bien onecido e el pre tigio que e tos
rdig10 o de la Compañí de Je ú tuvi ron en la e mer d
mpartición de u cátedras. Con el pa o del tiempo fueron creciendo
liasta que el tamaño de u onvento e tuvo acorde al número de
~radore de la cantid d de fieles y de la magni 1cen i de us
~echare . Entre lo prin ipale reli io o qu desempeñ roo
munportante p pel en el pro eso de la und ión del onvento de
SmAgu tín, no p demo omitir l nombre de do ilustr v r ne
que dejaron profunda huella en territorio potosino: Fr. Pedro
f.astroverde y Fr. Diego Ba alenque, ui n n .ió en alaman a en
1n, e te último cr ni ta de la orden. u rón.i a: Historio de /a
Proiú1f10 dt
0 11 , icolás
o/mimo de \/ichoacón, publi ada n Mé j 0
m1673 es una de las obras lit raria de más r nombre en la I tra
mvohis pana .
La pre encia de lo religi o a u ino en lo entro minero
fae de mu ha tra endencia, ya que entre los anto de la ord n e
aicuentra an icolá Tolentino, patrono d lo minero . Uo
explica con toda laridad el p r qué bajo u dvo a ión levantaron
ID templo muy digno en el mineral de Cerro d
n Pedro. La
cofradía de an Ni olá fundada en e te importante centro minero
pitrocinó numero a obra d arte, como on ta en lo do umentos
qur permanecen h ta el día de hoy en el archivo parroquial de an

149

�Rufite/.\rt,ralu Botan/o

Pedro. Prácticamente lo agu tino e tuvieron pre ente en ca i todo
lo centro minero ; tanto en los reales de mina donde e hacía b
extracción, como en aquellos lugare que cobraron gran interé por
el beneficio del mineraL el Real de an Pedro Guadalcázar es otro
ejemplo cJaro de u filia ión con la minería de ello existen suficientes
te timonio en el templo parroquial.
.
Uno de lo a pectas de mayor impacto ocial e el de la alud. A
muy temprana fecha de la fundación hi pánica, el rico minero
Juan de Zavala ge tionó el e tablecimiento de los re ligio o de b
orden de an Juan de Dio con genero o e mero y como particular
bienhechor, de u caudal erogó todo cuanto fue posible para b
fundación del convento ho pital de dicha orden. Una vez logrado
su e tablecimiento abrió u puertas con el título de Ho pita[ de
an Juan Bautista· aunque, autoridades y población por lo general y
con el correr de lo año , implemente e lo conoció como anJuan
de Dio . En él encontraron lo p bre enfermo el auxilio y cura a
us padecimiento y enfermedades. Mucho vecino minero y
antiguo pobladore acudieron a él en busca del remedio a sus
múltiples problema de salud no iempre lo re ultado le fueron
favorables lo que allí fallecieron recibieron de lo médicos y
religio os todo el amor y caridad que era po ible ante el desenlace
final a pobla ión en eneral contó iempre con la benemérita obra
de e to religio os y con la clara vocación de u religio o in tituto.
Ex· ten numero o estimonio do umentale de la importancia que
en el papel de alud pública jugó el Hospital de an uan de Dios.
in embargo, la principal motiva ión que tuvo el magnánimo
bienhechor ue por privilegiar con u ervi io a la enorme antidad
de trabajadores en la mina como a lo de la ha ienda de beneficio;
a toda luce se ubraya el interé por la a tividad minera. Cabe
añadir a lo ya expue to que el Ho pital de anJuan de Dio no ólo
contó con la aten ión de u caritativo religio o · ino también.
frecuentemente hemo encontrado el de interesado ejercicio
profe ion l de diferente médi o titulado en el Real Protomedicaw
de la Ciudad de Mé ico. Documentalmente no con ta que el
ho pital tuvo cri is económica recurrente , por eUo e v ían en b

150

scesida? de redoblar u labor en pro ecu ión de que no falta e lo
más estnctamente necesario· también el estado económico de tan
benemérito in tituto nos da un claro reflejo del estado precario en
d que e encontraba 1a minería.
El mismo rico minero don Juan de Zavala por disposición
irstamentaria dejó un importante legado para que e e tableciera
en ~l pueblo y Minas de San Luis un C.Olegio de la C.Ompañía de
Jcsus, lo que ~~o efecto en 1624. Desde u orígene la mí tica de
ata o_rden religiosa ha sido la instrucción y formación a adémica
de la Juventud. A su llegada lo cofrades de la ermita de 1a anta
Veracruz les brindaron todo el apoyo nece ario y le donaron el uso
yusufru:to de la ermita, mientra los religioso ampraban terreno
ydemolían la casa que habían pertenecido a Juan de Andrada
para poder a Í unificar la propiedad y po teriormente comenzar a
construir su primitiva iglesia y colegio. C.Onsta documentalmente
los frecuen~e donativo que en e pecie hacían lo minero para 1~
obra m~tenal. P~a 1640- 42 el padre rector del olegio contrató a
os alarifes que dieron término a las bóveda del templo se coli e
con ello ~u~ el re to de la construcción de las diversa instala ione
dd co_leg10 J~an a la par. Ciertamente las bóveda de lo pa illos del
~leg1o_Jeswta son -al parecer- el vestigio arquitectónico virreinal
mas antJguo en an Luis.

A_ imple vista, el C.Olegio de an Luis parece -dentro de la
ProvmciaJesuítica de la Nueva España- una fundación ecundaria
mas, d_e po ~ tr:15~endencia, aparentemente irrelevante· sin embargo
larealidad hISton a muestra lo contrario. C.Onsta do umentalmente
desfuerzo qu~ hicieron lo diferente padre re tore quepa aron
por este coleg1_0,_ para conseguir recur os materiale que ayudaron
en for~a decmva_ pa~a el ostenimiento de otra importantes
~ac1one Y _la en tal12ación que ignificó levantar otro olegio
cndiferente cmdade de la ueva España, lo recur os fluían entre
otros, de la genero idad de lo minero de an Lui .
'
Te~plo YC.Olegio de la C.Ompañía fueron pro fu amente adornados
con pmtura escultura mobiliario y retablo que genero amente
fueron donado por u numero o bienhechore , en u mayoría

151

�Refael Uorole.r 13oi:ardt1

importante y neo mineros y terrateniente de abolengo. Por
mencionar ólo un ejemplo, citamo el ca o del alférez real don
Jo é de una, e pecial bienhechor del olegio quien patrocinó uno
de los magnífi o retablo de madera tallada y obredorada que
exi tieron en el templo di ho retablo e taba bajo la advo a 1ón de
Nue tra eñora de la Congrega ión, bajo é te don Jo é de Luna
pidió er sepultado, allí de an an u re to . E. t~ antiguo ve~ino
de an Lui
el antecedente má remoto del cap1tan don Francisco
de Mora y Luna, ond~ d_e anta ~~ría _de Gua~~lupe _d~l Peñasco.
La formacion acadenuca la olida m true 10n relig10 a que e
impartió en el Colegio de an Lui produjo abundant~ fruto . De
u a redita&lt;la aula alieron mentes brillante que dieron lu tre a
las artes y a las letras n voh1 pana.; tal e el ca o del padre Feliciano
Peralta Pimentel y del élebre Die o André de la Fuente, tros
má descollaron en la capital orno altos uncionarios en la
administración virreinal un ejemplo ingular es el de don José
Antonio de Villa eñor y ánchez contador general de Reales
Azogue y Co mógra o de la ueva E paña; autor, entre otra obras
del Teatro Americano obra en la que se ba ó Francisco Javier
Gamboa para la realiZJción de su te, to: 0111t·111ario.r a las Orde11a11~,;.;
tf1 .\fiu ,ia, también el amoso Humboldt e ,ipoyó enormemente ~n
la obra de Villa ñor y . ánchez para la realización de u e tud10:
l:,w.tro Políti,o de la • rlftl'll hsp111ia.
De la capa idad intele tual ólidJ formación d~ lo !~swta e
desprende u orprendente habilidad para la adrnm1strac1on de us
biene , a í
e pli a cómo fueron po eedore de una de la
ha ienda ele c,m1po má extensa y productiva orno lo fue La
Parada. una entidad de produce,' n agrope uaria modelo en todo el
territorio novohispanc'.
Lo religio o de fa rden de la Mer ed e tablecieron su peque_~
convento ha ia el ur del pueblo de an Luis. u omunidad tambien
pequeña se lirnit · a impartir la ,1dmu,· tra ión de lo . a ramento a
u feligre ía y a brindar el auxili e piritual a la poblactón en gen~ral
De u religio o hub uno n.1eid en an Luis Poto Lde re onoc1d
mérito y dote .iutor de la roma, de la Pro1i1wa de /,1 \fnt d

llb.ico nos referimo a Fr. Francisco de Pareja, probablemente
nacido en las Minas de Ramos, donde, a principio del siglo XVII
vivieron sus padres.
Del hermoso templo barroco conocernos documentalmente ólo
la advocación que tuvieron alguno de us retablos; in embargo
ttnemo apena aislada noticias de su patrimonio anístico y muy
poco respecto de us bienhechore .
Fruto de esa vocación minera que se desarrolló dentro de lo
ierritoríos de la Alcaldía Mayor de an Luis fue la fundación y
consolidación de pueblos e institucione así como la conformación
de una nueva sociedad, con marcadas diferencias, multiétnica y
raciales distinta respecto a las ociedades sureña costeñas o del
oorte. Dada su importancia, la corona e pañola le concedió alguno
privilegios que fortalecieron u compleja administración. A poco
trmpo de haber e descubierto el rico mineral del Cerro de San
Pedro el rey con edió que en el pueblo de an Luis hubie e un
msayador años más tarde la corona española le otorga, por real
cédula, la fundación de la Real Caja. Con el establecimiento de
ésta, se instaló el primer obraje para ' el apartado" del oro y la plata.
La riqueza y florecimiento de la actividad minera dentro de la
iurisdicción de la Alcaldía Mayor e refleja con extraordinaria
claridad en el de arrollo o tenido de us pueblo villas ranchería
bbore del campo y hacienda de beneficio pero obre todo en la
magen del pueblo de an Luis sede y cabecera de u gobierno. Un
claro reflejo de ese de arrollo ostenido racias a la floreciente
producción minera e u de arrollo urbano; el e plendor de u
uquitectura tanto civil como religiosa· lo in1portantes vínculo
comerciales que e crearon con otro centro minero como también
con entidades eminentemente agrícolas que se on tituyeron en
bs principale proveedore de grano tal es el ca o de Ce laya ilao
Salvatierra y alamanca, antiguas poblacione del Bajío que ueron
durante mucho tiempo el emillero de la Nueva E paña. Má
mportante aún e ver cómo la arquitectura de templos convento
capillas alcanzó su e pJendor, mismo que compartió con la
arquitectura civil y cómo e to conjuntos y e pacio fueron dando

153

�Ivifatl /\JfJrafes Bocardo

albergue a la obra artí tica: pintura e cultura, mobiliario y por
supne to a la ini ualable platería.
l,a magistral orfebrería novohi pana intetiza en parte la
compleja red del comercio de la plata, que e fundamenta en ~
e •plotación, tran porte beneficio y comercialización. Buena parte
de su pr ducción se beneficio por fuego otra por azogue, un duo
refle¡o de ello e el e traordinario aso de la a tividad minera que
e de arrolló en lo extenso territorio de la A1 aldía Mayor de an
Lu' Poto í y u juri dicción.
La Alcaldía Mayor y u e ttuctura
la organización admini trativa de la Alcaldía Mayor para el caso
particular de an Luis Mma del Potosí fue muy especial; primero.
por e tar u territorio ubicado en zona de rontera, por ello desde
su inicio los alcalde mayores fueron proveídos como tale con do1
úrulo · teniente de capitán eneral en u fronteras Chichimeca1,
y alcalde mayor de la Minas de an Lui y u juri die ión,
proveedore a paz y guerra. El nombramiento era otorgado
directamente por el rey. o bien por el Real Consejo de India o en
u defecto en nombre de ambas autoridade por la Audienci.t de
México. Conviene aclarar que no e debe confundir el gobierno de
la Alcaldía Mayor con el del Muy Ilu tre Ayuntamiento, tambíén
pre idido por el alcalde mayor.
L Alcaldía como órgano uperior de gobierno y con
repre entatividad del rey tenía varia atribucione una de ella era
la imparti ión de ju ti ia, para lo cual tenía u juzgado,}
de empeñaba u uncione con la .i e ría de un abogado,
eneralmente a ignado por la Audiencia de México. Una de las
múltiple a ultade d~I alcalde may r era por ejemplo el dar
nombramient a u lugarteniente é to administraban ju ticia en
u n mbre, uidaban del territorio a ello encomendado y velaban
por la con ervación de la pJz y el biene tar us pobladore · a í
hacía el nombramient de lugarteniente de alcalde mayor para Lts
poblacione que e taban baj la juri dicción de la A1 a1día Ma •ory
eran la siguiente : Cerro de an Pedro Valle del Armadillo Valk

154

dc San Francisco, anta María del Río San Pedro Guadalcázar
Rioverde, an Miguel Mexquitic Real de los Pozos y Agua dei
Venado. En algunas de estas poblaciones el lugarteniente de alcalde
mayor olia desempeñarse también como 'protector de los
naturales". Los documento consultados dejan entrever la posibilidad
deque lo limites de las poblaciones mencionadas de alguna manera
St hubiesen ceñido a la jurisdicción de las respectiva parroquias.
En segundo rango se contaba con el escribano público titular
del Oficio Público, asistido por varios escribanos reales que a su
vez contaban con algunos amanuenses y "oficiales de pluma' le
seguía, en orden de importancia el alguacil mayor que era una
autoridad ejecutora y a su vez tenía la facultad de nombrar a sus
lugartenientes. Asimismo, el defensor general de los indios. Tanto
en los casos de los escribano , ya fuesen públicos o reale y de los
defensores generale de los indios, el juzgado de la alcaldía
pc~manentemente contó con intérpretes es importante aclarar que
mste abundante constancia documental en la que e corrobora el
hecho de que varios de los e cribanos no sólo hablaban y entendían
bien la lengua mexicana (nahuatl), sino también, la lengua purépecha
(tarasca). En muchísimos documentos, ya sea el escribano e1
. ,
'
mterprete o el defensor general de lo indios, indistintamente
afirman: ".. .que e11 lengHa mexicana q11e ·o el escn'bano hablo entiendo
bim ... ': in embargo al constatar en proce o judiciales o de corte
Mminístrativo que el te tigo al que e está .interrogando e originario
de algún poblado perteneciente a la provincia de Michoacán, se
!kduce que conocían bien la lengua purépecha.
En el último escalafón de la administración ubicamos al e cribano
dt la guerra el alcaide de la cárcel pública y al verdugo.

El acervo documental
El fondo documental generado por la alcaldía mayor de an Luis
Poto ~ cronológicamente comprende los año de 1589 con un
atraordinario legajo de e crituras pa adas ante la fe del notable
tscribano icolás de Yrolo hasta 1786 año en que se estableció la
Intendencia de an Lui - la más e tensa en los territorios

155

�RP_f11el .\ /rm,les Boc,mlo

metales para el beneficio, con cierta frecuencia aparecen en esta
diligencia la manifestación de metales procedente de: Sombrerete
Sierra de Pino , Charcas, Mazapí~ Guadalcázar y uevo Reino de
León, entre otros centros minero . Envío de plata del diezmo a la
ciudad ?e México. Envío de la plata del re cate. Juicio por
ocultanuento de metales. Cau as criminales por pendencia entre las
cuadrilla de un m~ero contra la cuadrilla de otro. Juicios por
sonsacarle lo traba¡adore un minero a otro. Averiguaciones por
ocultar una labor de oro que se encontró en la Cata Briones. De la
Rul Justicia por la muerte de trabajadores en las minas. De la Real
Justicia por pendencia y cuestión entre trabajadores de las minas.
Capi~a iones de los mineros para el nombramiento de guarda mina.
Donaciones de metales extraído de la mina. G:mducción del tesoro
real. Solicitude~ de los mineros de diversas cantidades de azogue
para el beneficio de los metales. Fundación de capellanías y obra
pías sustenta~as en la p:oducción de una o varias minas. Compraventa_
de acciones en mma . Contratos de trabajo en la minas. El
De la minería
Por la importancia que le confiere a la población y su origen minero, nbai_o de los negros en los tiros de mina . El pago del tequío a lo
señalamo en primer lugar lo registro de mina . olicitud de los trabaJa~ores de las mina . La compra del servicio personal por
minero para que haya en la Mina de an Luis un ensayador. Sobre sc~tenc1a penales para trabajar en las minas. Inve tigaciones por
el repartimiento de lo indio para el trabajo en las minas. Prohibición qwt~ las maderas de las minas. Medida y pintura de las Minas. El
de la autoridad para que en la minas no se trabaje ' a partido". nbaJo de las mina a cielo abierto y finalmente la institución de la
Diligencia practicada para la realización del ocavón mayor, y el Diputación de Minería por citar ólo alguno caso .
respectivo contrato de la obra. Padrón de los mineros y vecinos que
cooperaron para la de la techumbre de la parroquia obra que corría De la causa civile
a cargo del mae tro mayor de ensamblaje y lazo Francisco Gil Vera. La~e_nsa m yoría de lo documentos que integran las causas civiles
Litigios entre minero . Reale cédulas o tra lado de ella donde son ht1g1os seguido por deudas, generalmente por el incumplimiento
con tan las mercede de tierra . olicitud de tierra realengas. puntual_ p~ra realizar el pago de un adeudo; o bien por el
oli itude de vecinos y minero , para que e les entregue el titulo mcumplim1e~to de una obligación contraída por e critura pública.
del olar que e le eñaló con orme a la e tampa''. olicitude1 Los caso ~~ comunes on: incumplimiento de escritura pública
que hacen los minero de terreno para la con trucción de casas de reco~ocmuento de adeudo (con fiador o in él). Incumplimiento
habitación. olicitude de terreno para la instalación de haciendas de escntura pública (con fiador olidario). Demanda judicial por
de beneficio. Fundación de la Real Caja. Opo ición de los mineros vent_a _fraudule_nta de esclavo. Demanda por in umplimiento de
al e tablecimiento de la Real Cija. olicitudes de tierra para hendas Slllrurustro de msumos. Demanda por daño en biene mueble 0
de agua. Manife tación que hacen los mineros de la carga~ de llDluebles. Demanda por ilegal usufructo de derechos. Demanda

novohi pano - y concluye en 1821, con la consumación de la
independencia de México.
En términos generale el enorme fondo documental está
conformado por: cau a criminale civiles protocolo (Libro de
Instrumento Públicos y documentos de corte meramente
admini trativo, e porádicamente aparecen entre los legajo,
do umentos pertenecientes al Muy Hu tre Ayuntamiento; y caso
in ólito con menor frecuencia -re pecto a su con ulta- urgen
documento que tratan de tema completamente ajeno a lo ya
expuesto y otro de extrema rareza.
E muy prudente hacer énfasis en que todo el fondo documental
tiene una organización cronológi a, lo documentos están clasificados
según lo generó el juzgado dando paso a causas civile y riminales.
Asimismo lo que generó el Oficio Público: protocolos (Instrumentos
públicos) y lo demá rubro que contiene tan abundante y rico acervo.

156

l57

�por deuda contra lo bienes y herederos de fulano. Los herederos y
albaceas de contra fulano por deuda. Omcurso de acreedores c1
bienes de fulano, por deuda . Demanda por invasión de tierras.
Demanda por aprovechamiento ilegal del agua. Demanda por
incumplimiento en los arrendamiento . Demanda por entregar bienes
defectuoso . Demanda por el no entrego de prendas en empeño.
Demanda por palabras injuriosa . Demanda por desacato a la justici.t
Demanda por juego prohibido . Demanda por incwnplimiento de
albaceazgo. Demanda por obstruir servidumbres de paso. Q!ierelicls
por cortar leña para hacer carbón, en contra de los derechos de los
naturales. Demandas por no entregar bienes de difunto . Diligencias
practicadas por desacato a la real justicia y proceso por alterar el
orden públi o. Demanda por entrega de pieza de plata con defectos,
entre otros muchísimos y variado ejemplos.

dio. De oficio contra fulano por palabras injurio as y traer la espada
desnuda ante el alcalde mayor. De oficio contra 'Fortuna" por haber
robado un Niño Dios de oro a Nuestra eñora en el convento de
San Francisco. De la real justicia ontra "Iglesia" por vago, mal
viviente Y por inquietar al pueblo con sus 'adivinacione ". De oficio
contra "pocasangre" por quebrarle la vara de la Real Ju ticia al
alguacil mayor' y de la real ju ticia contra C rra co farsante
/comediante) por pendencia y cue tión en el Corral de las
C:Omedia "· entre otros muchísimos ejemplo jurídicamente
valio ísimos.

De las ad mini tra tiva
De ~gual ~or_ma que en los rubros anteriores los ejemplo aquí
vertidos 1gmeron el trámite formal apegado a derecho, conforme
la legislación enton es vigente apunta.roo ólo algunos ejemplo :
Auto del alcalde mayor para que e limpien la calle por donde ha
De la cau as criminale
La inmen a mayoría de los documento en que e tipifica la cau a de ~asar la procesión de La anta Cruz. Vi ita del alcalde mayor a
como criminal obedece a la estricta aplicación del derecho vigente bs tienda de los mercaderes de este pueblo por vender ilegalmente
~ino a los indio , mulatos y negro . Vi ita del alcalde mayor a las
en el período virreinal que e tudiamos.
De la real justicia contra x por la muerte de fulano. De la real aendas de lo mercaderes de este pueblo para que manifie ten el
justicia contra x por crimen horrendo. De oficio de la real ju ticia monto de sus mercadería para e] corre pendiente pago de la
contra x por pendencia y cuestión contra fulano. De la real justicia Jk:abala. Visita del alcalde mayor a la tienda de los mercaderes de
contra x por cometer el pecado ne ando. De la real justicia contra x este pueblo por vender el pan falto de peso. Vis ita del alcalde mayor
por vivir públicamente amancebado. De la real ju ticia contra x ~~r a~s _m~rc~deres por que ocultan harina. Vi ita del alcalde mayor a
habér ele hallado carne humana para hechizos. De la Real Ju tici. b1unsd1 c1ón de la alcaldía en compañía del e riban de la guerra.
contra por haber acado de u casa a fulana. De la real jusuci.1 Auto del alcalde mayor, para que los arriero no vendan mercadería
contra x por haber e hujdo de la hacienda de fulano donde estaba d ygrano~, s~ entrar primero a la alhóndiga. Auto y diligencias para
su ervicio. De la real ju ricia contra x por haberle cortado la m.mo que se limpie la acequia re l. olicitud de las hermanas 'Martínez"
a fulana, su mujer. De la real justicia contra x por alteador de para _P~obar que son hija naturales de fulano Y. olicitud de x para
caminos. De la real justicia contra x robo de ganado. De oficio contra reurur información y probar que es hijosdalgo. olicirud de fulano
fulano de tal por omético. De la real justicia contra x por malos para que se le reciba información obre su hidalguía y limpieza de
tratamientos a fulano, u esclavo. De la real ju ócia ontra x por sangre. olicitud de perengana para olicitar tutores y curadores a
haber muerto a Fulano, u amo. De la real justicia contra fulano Y sus menores hijos. Probanza de hidalguía presentada por lo
sutano por haberle cortado la lengua a x. De la real ju ticia conm ~r~ano fulano y utano para que no sean pue to en la árcel
fulano por haber acrificado 1 000 ovejas sin tener licencia para pública por deudas. El bachiller fulano pide el amparo de la real

158

159

�&amp;fati.\ forales Bomrdo

ju ticia, para que no e vulneren su dere~os. Auto Y dili e~ci.as
que e practicaron en virtud de que los vecmo de lo Pozos piden
a iento de carnicerías. Mandamiento del alcalde mayor para que se
ponga al día el libro de la guerra'. Auto pregonados por orde? del
al alde mayor para ,que lo vecino que lo deseen e enlisten
volun ari.amente para el ervicio de su maje tad. o licitud del alcalde
ma •or a lo minero para que cambien la instalacione de us
hacienda de beneficio por el nuevo benefi io por azogue.
Mandamiento del alcalde mayor para que los vecirto limpien las
calle y adornen u ca a para la fe tividad del Corpu . Pregones
que mandó dar el alcalde mayor, para que e puje la obra de los
portale de la Casas Reales. Mandamiento del ~calde , m~yor, para
que se conceda el indulto a lo pre o . ~n la _carcel publica por el
feliz nacimiento del príncipe y auto y dihgenc1as que por orden del
alcalde mayor e han hecho para que lo médico del pueblo
presenten sus título ; entre otro muy valio o ejemplos.

De lo proto olo

.

U no de lo má puntuale indicadore del de arrollo de la oc1edad
y que mejor ayudan a u conocimiento es la. e públi~a. El traba,o
de lo e cribano a travé del registro de lo diferente mstrument~
público o protocolo en donde c n u actuació~ dan fe y nos ~ejan
un te timonío fidedigno del acontecer no permite un acercamiento
muy fiel al cono imiento del hecho histórico. Generalmente el
e cribano público o real contaba con el ervicio de do o tres
ficiale de plum~ o amanuense , por lo genera~ la m~yoria de 1~
in trumento público fueron otorgado ante el e cnbano Y tre
te ti o 'in trumemale '. Cuando no había e cribano público o real
un uncionario daba fe, b e entura en e te aso contaban con
testigo de asisten ia y lo i trumentale .
Por us aracteristi a sólo nos limitaremo a enumerar las figuras
jurídica que ordinariamente en entramo en la lectura y e tu?,io
de lo proto olo o Libro de in trumento públi o . La ac~oon
notarial de lo e ribano e prá ticamente i ual o muy eme¡ante~
la de lo actuale notario público . Al una de las figura juridicai

160

flt aquí mencionaremos cayeron en desu o ya no tienen vi encía
ottaS, siguen vigente y apegadas a nue tras actuales leyes. Alguna
i¡uras jurídicas sólo mudaron u forma, pero su fondo sigue iendo
dmismo.

Entre las figuras jurídicas contenida en lo protocolo la má
rteurrente e la e critura pública de reconocimiento de adeudo; por
bgeneral ésta era otorgada en mancomunidad con un fiador olidario.
El poder general, para pleitos cobrartza y administración. El poder
especial, en el cuerpo del mismo se explica para qué es especial
Poder para testar. El contrato de compra-venta, con toda us
modalidades, por ejemplo, compra-venta de: ca a habitación,
hacienda de beneficio tierras, olares huertas derechos en minas
derecho hereditarios, biene mueble e clavos, ganado, el servicio'
personal por sentencias penales, insumos para la minería (candela ,
pieles, cordeles cordobanes jerga leña carbón alitre, aguafuerte
caparro a azogue greta y cendrada entre otros), cosechas agrícola
título para de empeñar algún cargo (alférez real e cribano real y
Jlguacil mayor, entre otros muy valio o ejemplos). Contratos de
conducta (para transportar mercancías plata, el te oro real o valores,
por citar sólo algunos). Manumisión de esclavo ( u libertad).
Manumisión de esclavo condicionada (mediante el pago de alguna
cantidad o el servicio per onal por tiempo definido). Otorgamiento
lit testamento, el cual puede ser: abierto, cerrado o nuncupativo.
Otorgamiento de carta de dote. Escritura de censo con garantí
hipotecaria. Contratos de trabajo. Compañía en mina . Compañía
en géneros y abarrotes. Contratos de en eñanza-aprendizaje (para
enseñar oficios como: mú ico platero, sa tre herrero edero,
carpintero arcabucero jubetero soletero, para enseñar a lo niños a
ter sumar restar y medio partir, pintor escultor y vidriero entre
otros mu hísirnos y valio o ejemplo ). Arrendamientos, en toda
rus modalidade como: ca a habitación, mina , ganados ha ienda
de benefi io, haciendas de campo, hornos de fundición, carretas y
~serví io per onal de los indio naborío , entre otro ignificati o
qemplos. E critura públi, a en la que el otorgante se obliga a no
gar lo naipe . E critura pública por la que el otorgante e

161

�., no de¡·ar la población (prome a de arraigo). Escritura
compromele a
.
, . d · · ··
pública de institución de capellanía y escntura pu~li a e i~s~tuaon
' entre otro valioso e¡·emplos. E entura pubhcas .de
de o b ra pia
donación. scri.tura pública en la que el otorgante hace de laración
de e trema pobreza y e critura pública por la que el ot~rgame
perdona a quien le agredió (remisión de ulpa ' entre lo eiemplos
más ignificativo .
Documento de e trema rareza
.
Entre el gran universo de documento que mtegran el fondo
d ocumental de la Alcaldía Mayor hay algunos que. son. verdadera•
,
mente ca o a1. 1ado , raro y de una riqueza h1stónca aun por

Huellas hispánicas secretas: los
sefarditas en la historia, la cultura y la
lengua hispana

descubrir e.
.
, 1 ' bli
Ignacio Palacio •
olo mencionaremos lo siguiente : El libro de la c~ce pu e~
. d e are h.ivo det,·uzgado· Inventario del archivo
del ofiCIO
lnventano
.
.
Público. Una inve tigación por hechicería. ~n expediente relativo a
un trabajador en una hacienda de beneficio que _e_ ~ut~ torturaba Introducción
, dose la espaldas en .las . gra, as de la fund1c1on,
queman
.
,mteresante Esro DIDA A LO OJO DE MUCHO DE OSOTROS los hispanoamericano '
caso para el e tudio de la p iquiatna en an LU1S Potost
cx~te una herencia de las grandes aportaciones socioculturales y
úngüística de la cultura judeoespañola. En la "Presentación del
lmro de Elizondo Ariela Katz de Gugenheim no recuerda:
Por mucho tiempo la historia oficial de México (y de otros países
hispanos también) ha tratado a los mexicano como resultado de la
interacción entre indígenas y españoles pero e o no es más que
media verdad y las verdades incompleta on muy peligrosas. Lo
cierto e que han sido más la influencia que han actuado sobre
nuestra idio incrasia y hasta que no las e tudiemo cuidadosa y
l)rofundamente no lograremos comprender nue tra realidad . (Katz
en Elizondo, ''Pre entación" i)
Los judeoespañoles o sefarditas han enriquecido no olamente
cultura de España misma, sino también han contribuido a la
herencia sociocultural e histórica de Hispanoamérica, en la cual
Ion muchas veces ignorado .
• Profesor en Letorneau University, Longview Texas.

162

163

�Ig11or10 Palt1cio.r

Es importante reconocer lo siguiente. Primero, los efarditas o
judíos e pañoles tienen mucha raíce en la cultura hispana pero a
vece no e mencionan en lo libro comune de la historia del
español al meno no en gran detalle. egundo, la historia y la cultura
efardita han aportado ricamente a un o curo dialecto del idioma
español. Ter ero aunque la Inquisición y la expulsión fueron terribles
para todo los judíos, también e pueden ver que llegaron a ser un
impulso para la difusión de la cultura y el idioma de los
judeoe pañoles pue los efardjtas han divulgado la cultura de la
E paña medieval y el idioma español a diver os paí es mundiales,
incluyendo Hispanoamérica. Cuarto, esta huella secretas de los
sefarditas en la historia la cultura, y la lengua hispánica han
empezado a re-descubrirse entre los eruditos del español del siglo
XX y XXI.
Los sefarditas son judío de antecedencia en España medieval
Cuando sucedió la expulsión de 1492 tuvieron que alir de E paña
o convertirse al catolicismo romano. Muchos decidieron alir de
E paña mientra que otros decidieron convertirse." Muchos de
ellos llegaron con lo colonizadore de Hispanoamérica. Los
re ultados de la inquisición y la expulsión tienen repercu iones hasta
el siglo XXI. Son muchas las faceta que se pueden estudiar,
in luyendo los varios paíse a los que se fueron a refugiar y lo
re ultado ocioculturales y lingüístico y la resultante lengua qut
mantuvieron de de el iglo XV. Pero en e ta breve monografu
empezaré con una discusión de términos y definicione y proveeré
una cronología de lo hecho histórico y o ioculturale de lo judio
en la España de de antes de 1492, y de pué de la expulsión con
énfa is específico en ueva España. Por último, incluiré um
discusión sobre alguno dato lingüístico del judeoe pañol mismo.

dt los sefardíes y ha ta se les confunde con los árabes y los
musulmane (208). Elizondo pre enta vario términos que a veces
IC c~nfunden: '~l efardita se le conoce también como pagnioli,
sparuol, francoruan, ladino, portugué criptojudío, judaizante. De
~o esto_s términos, el que mejor lo define - quizá por ser el
pnmero [sic] es el de sefardita, inclusive ellos mismo se llaman de
tsta forma' (5-6). Como muchas vece existe confu ión de
términos nos conviene definir alguno que abarcan este tema.

Scfarad o Safaraci
O:m Sefar4~ lo antiguo judíos se referían a España egún ente nd1an
~ re~:renc1a en _la Biblia, en el libro de Abdías versículo 20 que
di;e: Y los cautivo de este ejercito de los hijos de I rael poseerán
bde los cananeo hasta arepta [quizá Francia?]; y los cautivos de
Jerusalén que están en efarad po eerán la ciudades del Neguev'
~San/~ Biblia, Ver ión Reina y Valera 1960). Torraba di e que
Segun Laredo y Gonzalo Maese en un artículo en Sefarad (Revista
del C. .I.C), en los tiempos bíblicos efarad era para los judío
a¡uello países occidentale de ultramar que habían colonizado lo
fmicio ' (388). Elizondo arguye que "En el iglo VI A. C. lo judío
lrs?1 ª. lo que~~ pué e llamaría España y que ello conocían por
d te~nuno femc10 efarad, que literalmente significa país de lo
cone!os (5 . De de entonce ' Por tradición, lo sefardita remontan
dongen de España a lo tiempo del rey alornón' (288). Pero en
cont~aste.c?n la declaración arriba de Elizondo. Torraba cita a otro
~ruta d1c1endo: '_ Ya~ez A~ilé. en Espmi~ et1 la Santa Biblia (1733)
dice que efarad 1gnifica termrno e decir Fini.r Terrae (E paña)"

1288).

Sefardita o efaradita
l. Terminología
Para entender mejor quiénes son los efardita o sefardíes es
importante comenzar con una di cusión de términos Y definicio~s
obre el tema de e tos judeo-e pañole . Paloma Díaz Ma nos dKe
que aun en la univer idades y entre lo erudito e ignora el tellll

164

To~roba di e 'La literatura hebraica posbíblica identifica siempre
Setarad on Esptfía. En la Edad Meilia el vo ablo e refiere
,ac~us_iva~en~e a la Perúnsula Ibérica y de él derivan sefarruta, es
dcm, 1udio onundo de España (288), y como nos recuerda E lizondo
· tilos mismos e llaman de esta forma' (5-6).

165

�Sefardi (hebreo, singular) o sefardim (hebreo, plural)
Lemer nos dice que el término sefordi1JJ se refiere a los judíos de
origen español o portugués (101 y es a veces sinónimo con los
sefarditas o a veces con el idioma que ellos hablan. En el enlace de
la página Internet de la organización efarad.org, Julio Algazi Maya
escribe un artículo en judeo-espafiol titulado "La Komunidad
efaradi de Mexico [sic], en el cual escribe:
Komo efaradi kale entender aki. en el enso estrikto de L1
palavra, a los desendientes de los ekpulsados ke kontinuaron a
prezervar su atajido kon la kultura espanyola por medio de L1
lengua (djudeo-espanyol o ladino), por el romansero, desde la kuna
asta la tomba, por el gizado i todas las kostumbres ke e enrayigaron
en la memoria de los sefaradis i ke aun en mue tros dias kedan
komo trezoros de muestra erensia. Algazi Maya, 1

Ladino
Díaz-Mas aclara alguna confusión contemporánea obre el término
ladino:
Algunas ob ervaciones hemos de hacer sobre la palabra ladi110,
derivado del español latino y que se aplicaba en la Edad Media a un
moro o judío que hablaba el romance o lengua de lo cristianos.
Aunque a vece se ba llamado así al habla de lo efardíes - y de
esta forma se la denomina actualmente en el E tado de Israel - ,
en realidad el ladino es una lengua-calco del hebreo, que se utifüaba
para tra ladar a palabras e pañola los texto litúrgicos escritos
originalmente en la lengua santa. (101)
Y no fue originalmente lengua de comunicación cotidiana sólo
litúrgica (101). En correo electrónico orrespondencia personal de!
Dr. Vidal Sepbiha, eminente erudi o sobre ladinología me mandó
su 'Biography of Profesor Haim -Vida! ephiha" e crita por el Dr.
Michel Azaria (14 de febrero 2003). En ella Azaria declara que en
1977 V idal Sephiha escrjbió un libro donde trata de distinguir sobre
el ladino y el judeoespañol o el judesmo:
Ladino is the product of a word-for-word translation of the
Hebrew or Ararnaic biblical or liturgical texts made by rabbis in the

166

Jewish schools of pain. In these translacions, a peci.fic Hebrew or
Aramaic word always corresponds to the sarne panish word, as
bng as no exegetical considerations prevented this. In hort Ladino
IS only Hebrew clothed with panish, or Spanish with Hebrew
syntax:. Apart from phonetic morphological and syntactic differences
1-1, the p~ken language, Judezmo the Judeo-Spanish vernaculaI)
does lot d1ffer much frorn penin ular panish. However, as
mentioned aboye, Ladino faithfully reflects the sacred languages
(Hebrew and . Aramaic) making it emi-sacred. (Azaria por
correspondencia personal de Vida, Sephiha 14 de febrero 2003)

Judeo-es pañol
Lo~ sefardís llaman a su propio idioma español, epañolit e pañol
ladmo, franco españoi romance español, sefardí, sefaradí, shon
!efaradim {e~ hebre~ significa lengua de los efardíe ) lilt~11a s~(aradit.
Los sefard1es teruan muy clara la procedencia hispánica de u
ilioma" (Díaz-Mas, 100). Y concluye diciendo:
Para re~um_i:: 1~ sefardíes llamaban habitualment a su lengua

de comurucac1on Jude mo o español, distinguiéndola del ladino o

rngua claco aunque este término se haya introducido modernamente
como sinónimo dejude mo: y judeoe pañol es un cultismo tardío.
(Díaz-Mas, 103)
l Marrano: Liebman (' Religión y co tumbre ') no dice que e te
era un término popularmente usado, para referir e a lo judío
secreto que habitaban en el uevo Mundo (41 prob blemente
palab~a d,e origen despectivo utilizado por los católico para referir e
dos 1ud10 que se convertían en nuevo cristiano . En "El Gran
Debate: la expulsión de los judíos de España' ( orreo electróni o,
corre pendencia per onal, febrero 14 2003), dice que:
Aquéllo [ icJ criptojudío que continuaron practicando u fe en
ecreto recibieron el epíteto de marranos. Ciertos historiadore
mrman que el término deriva del hebreo mar anus' que ignifi a
mtargado. Otro , como es el caso del Pro . Ángel Alcalá del ew
York Brooklyn College a eguran que la palabra viene del español
marrar que ignifica arruinar en este ca o arruinar a la fe r.is iana

167

�!g,l(/do Pah1do1

por la práctica judías y que sólo e aplicaba a los judaizantes y no
a todo los converso .
En la página de Internet de ephardic Gen~o~?~ en su enlace
de ection 1: Ccmcise History o the ephardim dice que a1111S1m
del hebreo ignifica los forzado publicado 24/ 1/ 03, Y fecha de
acce O per onal 25/ 1/ 03J. Personalmente por ~s _propio estudios
bíblicos yo é que el adjetivo maro del hebreo significa a~ar~o. Por
ejemplo el nombre e pañol María viene del hebreo 1111,ra,_mdicando
la amarga o la que sufre. En el libro de Rut, u uegra Noemí (cuyo
nombre ignifica placentera o contenta) al regresar a Belén, ~espués
de quedar viuda y perder a sus dos hijo , les dice a su~ pariente_ y
amigos que ya no la llamen oem~ sino Mara. ~u~ dice que D10~
la había convertido en una .imargada anta Biblia, Rut 1:20). 1
añadimo lo que e no dice del vocablo anusi111 podemos deducir
ue tenemos lo mar amargo (forzado) o simplemente mar am1Jim
a,nargosJotZfldos. Pero debemos notar como dice Liebman ~~e-~gión
y costumbre ) que en ninguno de lo p~oce~o ,de la_lnqms1c1on se
de ignaba a ello como marranos o cnpto1ud10 , sunplemente se
conocían como judío : 'The e people were known a Jew by the
Church they were accepted as Jews by Jewish communities in
France, Italy and Holland and last but not lea t, they ~ved and
died as Jew " (9). El término marrano era usado de pectivame~te
por lo de afuera, pero lo de ~de_ntro de la_ c,o~unid~d sef:rr~1ta
probablemente conocían otro 1gnificado, qU1Za aun mas patetJco.

~ío a las nuevas generacione con cuidado de no darse a conocer
alos de afuera por miedo de la Inquisi ión (39). Este es un término

utilizado modernamente para referir e a lo judío ecretos. Dice
David G itlitz:
They developed secure procedures for indoctrinating their
children into the family crypto-Jewish practice . Becau e of the
central role of women in early childhood education and in managing
me ceremonial life of the household conver a mother and ister
oftcn became the principal transmitter and sustainer of cryptoJudaism. (39-40)
También los hermanos mayores se encargaban de dar a conocer
sus antecedentes judío a lo hermanos menare orno ucedió entre
bs Carvajales en la ueva España (Martín Cohen, The _\Iartyr 32ll).
2. Askhenazim Lemer nos dice que este término se u a para
irferir e a lo judíos de origen de Europa de Oriente/ Occidente
UOl). Más específicamente, Torraba declara A khenaz ignifica
mhebreo Alemania. La referencia más antigua que acerca de e to
st conoce se halla en Pal ta Gaón y en el ritual de Amram G aón. in
mibargo el término Germánica aparece en la literatura rabínica
mtigua. En el Libro judaico Yosipon del iglo X e u a en entido
más moderno, y e llama a Alemania EretzAsk benaz. Así pues, con
dvocablo askhenazim e de i nan hoy los judío proveniente de
Armania Europa Central Polonia Rusia. Norte de Francia y la
mayoría de lo que habitan América. (289)
Nuevo cri tiano o neocri tiano
Los á khenazi hablan iddi ch (Y idi h) ' que e una mezcla del
"Lo judíos que optaron por el bauti mo ueron llamados hebreo originario con lo idioma eslavos y con el alemán medieval
neocristiano " o nuevo cri tianos ( Ra ionalismo y mí tica: El hablado en la judería [barrios judío ]" (Torraba 289). A rega
leg du intelectual de lo Judío de E paña ' correo electrónico, Torraba que "según el Gene is' [sic] A khenaz era hijo de Gomer
corresponden ia personal de Tribuna I raelita febrero 14 2003). descendiente de Noé y de Jafet [Géne is 10:2], lo que indica en la
tablas genealógica un pueblo del grupo indogermáni o ' (289 .
Criptojudío
Ello on lo que e convertían al cristianismo forzada~ente pero R. Historia y cultura efardita en E paña
que decidían practi ar su fe ecretamente Gitlitz 35) e mventaban En cuanto a la historia misma de los efardita no onccntraremo
.. su tras fiondos
maneras de recono er e a sí mismo y de transmitir
en algo de la historia de lo judío en E paña y de pué en la ueva

~

168

169

�lg11ario Pulaáos

España. Mateos declara que " egún el testimonio de Filón, ya en
el año 50 existían mucha colonias judías en España. Pero fue
especialmente después de la de trucción de Jerusalén por :ito en
el año 70 de la era cristiana cuando numero o hebreos emigraron
a la península Ibérica, donde fundaron ciudades (entre otras,
E cajona Maqueda y Yepes en la provincia de Toledo)" (57). De a
cuerdo a Torraba, verdaderamente existen tres teoría plausibles
obre cómo llegaron a E paña los judío después de la Diá pora
(cautividad babilónica y asiria). Primero pudieron haber ~e nido como
comerciantes junto con los fenicios. egundo pudieron haber
arribado en tiempos del rey babilónico Na bucodono or y la
cautividad de los judíos que e te causó llevándoselos a Babilonia
Irak moderno). Tercero pudieron haber venido por la caída de
Jeru alén y la expulsión de lo judíos de Pale t~a, cuando muc~os
de ellos e fueron hasta España (9-10). O tamb1en pudo haber ido
por alguna combinaóón de estas tre teorías. Sin em?argo, DíazMa duda que la llegada de lo judío a E paña haya sido antes del
siglo 1 D. G Ella cree que quizá son leyendas del iglo X en Espafu
la que dicen que llegaron lo judíos a la Península Ibérica en días
de la cautividad babilónica. Ella piensa que es más seguro que entre
los siglo 1 al IV ya e taban en Iberia (17-18). Torraba dice que
''Amador de los Ríos cree que u llegada fue debida al e timulo de
las expedicione roercaotile de los sirios y fenicio . ~s~á P,robada
la existencia de las colonias hebrea junto a la feruc1a (10} Y
añade Una in cripción hebraica hallada en Abdera (Adra) ci~ada
ya por el padre Mariana en su venerable Historia de Espa11a_ate agw
que en lo siglo II y III habitaban ya judíos en la Pe~~la' (10).
Parece ser que de de la caída de Jeru alén y esa expulston de~
judíos de Palestina (y por con iguiente su llegada a España) causo
diver as reaccione en Iberia. "Ante el aumento constante de b
población hebrea el Omcilio de Illiberis decidió tomar ~~didas.'
Prohibió matrimonios mixto comidas mixta entre cnst1anos Y
judíos, etc. (Torraba 11 . En lo comienzos del do~o de los
visigodo é to , separados de lo hispanorromano acogieron bien
a los hebreo e inclu o les dispensaron protección" (12). Tres razas

170

mman durante la presencia visigoda: los visigodo , los
ppanorromanos, y lo judío . 'La fu ión de [las] dos [primeras]
kgó a ser completa, pero lo judío quedaron siempre al margen"
(12). Comenzando con Recaredo y durante varios monarcas
Yiigodos los judío fueron marginalizados y tratados como inferiore
112). Hubo tiempos en que eran acogidos por los monarca y
protegidos pero después eran per eguido y atacado por otros
monarca . Torroba dice que Ervigio propuso al XXII Concilio sus
famosa leyes antijudáicas, sobre estas ba es: intolerancia absoluta
abjuración obligatoria en el plazo de un año, confiscación,
declavación y la pena de azotes tanto a judíos como a judaizantes
mayore de diez años, por cualquier infracción. (13)
Como no eran tratado justamente y a veces eran expulsado de
diver a provincias o ciudades, a veces se iban al norte del África a
vivir con los musulmanes. Torroba escribe que por causa de las
animosidades que existían en aquellos siglos: "Es indudable que
k&gt;s hebreos cooperaron a la inva ión musulmana. Ello no puede
atrañar, ya que tanto sufrieron bajo los visigodo " (14). Torroba
continúa: "Cuando un moro de sangre judía Tarik, vencedor en
Guadalete, penetra en España tra la ruina del Estado visigodo los
1raelitas irrumpen nuevamente en España de la mano de los
musulmane "(14). La época dorada de lo judíos españoles entonces
duró má de tres iglo (1000-1300), pues habo tolerancia y ellos
pudieron avanzar y prosperar educacional religiosa, y
tconómicamente (14). Ambas religione aunque incon iliables
.
'
te urueron contra el ímbolo de la Cruz. A la ombra de la Media
Luna lo israelitas lograron el poderío el saber y las riqueza ' (14).
Mucha es la historia de lo sefarditas desde tiempo bíblico ha ta
el siglo XV y por esa cau a no vamo a tratar con mucho de esa
historia y cultura en este breve e pacio y no vamo a concentrar a
kis hechos más sobre aliente del tiempo cuando tuvieron que alir
de España, junto con los mu ulmanes.
La instauración en 1480 de la Inquisición por los reye católi os
fue especialmente contra lo judíos. Las razones por el
'5tableciroiento de la inqui ición on varia . Entre ella e decía

l71

�que la lnquisi ión era para combatir herejías, para que l personas
re petaran l ley para mant ner ord n n el rein y egún se
di e el pu blo m· mo pedfa inquirir obre al uno al o onver o
para erifi ar quien en verdad era 1el católi o o also profe ante
(Torraba 226 . Di e Martin C:Ohen Rumor began t pread to tm
e ect that ew hristian a
da were hypocrite y por e o
mere ían ere cudriñado por medí de la lnqui ición como había
ucedido con I albe ine y l
alden e , hereje de Fran ia en
l año de 1200 y L OO.
El pueblo agitado, veía en ada con er o judio m risco, un
individuo qu e burlaba de u e y dominaba a lo reye a tra é d,
lo min· tro a la nobleza por medio de lo enla e con ente de
aboleng
al pueblo mediante la banca, el comer io y l re audación
de impue to . e tenía pue , verdad ro odio al conver o. o parecía
que hubie e otro remedjo que la inquisi ión. El cardenal Mendo~
ordenab rec1lizc1r inve tig cione acerca de lo jud izante en su
dió esi y llegó a la oncl ión de que:
Andalu ía e taba llena d ello ... Urgía ada vez má el
e table imient del anto Oficio. Por fin la ina l abel cedió oli:itó
la Bula de ixt IV, mientr el cardenal Mend za reda t ba con toda
ur en ia la instru cione para u o de lo uturo inqui idorcs, y
d" eñab· de acuerdo n T rqu macla l plan de funcionamiento del
Tribunal La Bula fue e pedida a fin de 147 , el anto Ofioo
comenzó a fun i nar n 14 O. (Torroba 227-228)
Por uanto no podían n ontrar on uelo en u nueva e atólica
porque é ta e v lvi ' en u contra lo nuevo cri ti no e volvían
de nuevo al juda' mo pu el juda' mo le d ba la re pue ta a us
dilema di i ndo que la per e u ión que u&amp;ían en e
tiempos
verdaderam nte era al ún
ti o de Dio en c ntra de lo judíos
por cuando habían abandonad u primera e C:Ohen, 27). A los
nuevo cr· tiano her je
judaizant
e le dio el epíteto dt
111arra110 26 términ de pe tiv con vano
i nifi ado orno)•
e ha ob ervado en la d" usi · n de términ arriba. 'Baj el manda
del r n inq · idor T má d T rquemada ueron pro e ada
ejecutada
a tigada 114.401 per ona entre judío

172

hereje ~ Lo pr e s i uicron h t u aboü ión fin [sic] ofi ial
tD 18_
3~
Gran Debate' orresp ndencia per on l orreo
dectromco.
Per la Inquisición no fue lo único que e hizo en contra de ¡
~s. Además de e o Uegó a culminar en la xpul ión de 1492
un1 amente do e año de pué de que empezó fun ·
1
10nar a
Inqu · 1· 1'ó n.
~a expul ió~ de paña mar ' un huella indel ble en la vid
~aa. Fue e ns1derada como la mayor tragedia n i nal en t d
bis.
•
au
tona po tenor a la aíd de Jeru alén en 70 e. . { ¡ ]. L e iliado
con u enorme caudal de 1 gro en diver o ampo de la creativid d
buma na de pué de eis i lo de mten a labor e pintual e vier n
forzado a di ~mina_r e por todo lo onfine y ~afrentar
la mcert1dumbre en u vida y tradi ,one . ( G ran
Devamente
b .,
e ate , corre p ndencia per onal, correo electrónico).
Dav1d G ith~ e_n u libro ecre0 a11d Dt á't: Th liefm, of tb IJPloJtw d~ . e expli Jtament lo que in luía el te to del Edicto de
Epuls1 n de 14 2:
The text f the xpulsion order y traigh orwardly [ i ] th t
die .P~r~o . wa to ~revent Jew r m urther imp din the
Clirisna111zat1on ~f pam com rso communicy. Ita curately repor
dir lack of e . ect1vene of the three major tep already taken: the
~p to olate the Jewi h ommunitie by requiring Jew to
wc m ~parate Jewi h d1 tri ; the E pulsion of the Je from
Andalu . ta . w~ r large number o tom r.ro.r had made lit le atrempt
to Chn t1amze; nd th e tabli hment of the I n u1· Itlon
· · to
mcow:ageorthodo Chr" tianb haviorandpun· hJudaizer .Almo t
liom 1~ oundmg the Inqui ition had ar ued th t it job a
m~s- 1ble b au e of the clo e relati n hip between the newOm u~n and th Je . Th were not th onl rea on or the
Ex~ul 1~n: h1St ri
have emo trated e onom1 , p liti al and
mt1?nal~u on e~n .ª
ll. Bu in ch· w ter hed attempt at
ial
tngmeerm the prmc1p I au e w re reli iou . 25-26
La e ~:"5i ' n t ~í orno meta prin ip l la onver 1ón forzada o
e puls1on de lo ¡udío y mu ulmane de paña. La mit d de lo

173

�judío de E paña e cogieron la con_versión ~entras que la otra
mitad escogieron la expulsión (Githtz 27) .. Sun?lemente para no
entrar en tanto detalle histórico, hemo e cogido ciertas fechas claves
de la cronología dada por David M. G itlitz en u libro ecreD· and
Deceit: The Rtligion_of tbe ,ypto-Je1N de u cronología titulada
"Conver o Chronology' (pp. xix-x:x).
1478: Bula del Papa neto IV e tablece la lnquisició~ de Castilla.
1492: Enero 2: Los cristiano capturan Granada terminando la guerra
de la reconquista que duró 800 año .
.
Mazo 31: Edicto de expulsión les da a lo judío 4 meses para partir
de España o convertirse al catolicismo.
Ago to 2: Algunos conver o viajan con Colón.
1496: Orden de expulsión en Portugal
_
, .
1571: La Inquisición e establece en Nueva E p~a (Mext o).
1604: Perdón general papal por judaizar en Tbena t~ma efecto por
breve tiempo; Lo portugueses cripto-judíos e dispersan por el
Nuevo Mundo.
1707-13: Última oleada de los tribunales de la Inquisición contra los
judaizantes en Brasil
1722-5: Última ole da de lo tribunale de la Inquisición contra los
judaizantes en España.
. .. ,
_
1812: Cortes e pañolas uprimen la lnqu1S1c1on en Espana Y las
colonias.
1820: Inquisición española e u prime perm~~~ntemente. . ...
1821: Con la Independencia, ocurre la abolic1on de la Inqumcion
mexicana. Ocurre la abolición de la Inquisición en Portugal
1834: La lnquisi ión en E paña formalmente e abolió.

Para aumentar nue tra cronología hi tórica concerniente a lo
judíos e· pañole en México, podemos ver la c,ro.nol~gía pro~ista en
la p' gina Internet de la Tribuna Israelita de Me 1c~ ~tula~a F~chas
Importantes En La Historia de los Judío en Mexico. Aqw doy
algunos datos sobresaliente únicamente.
1519: Llegan lo primero judío a México acompañando a Hernan
C.Orté .

174

1571: e establece la Inquisición en México.
1574: El Primer Auto de Fe.
1606: Perdón general (por el rey de España y por el Papa) para
libertad de lo israelitas de cendientes de portu ue e preso en la
cárceles de 1a Inquisición.
1860: Berúto Juárez decreta la libertad de cultos.
1918: El presidente Carranza autoriza casa de cullo judío bajo la
C.Onscitución de 1917, reconociendo a í formalmente la existencia
de la comunidad judía mexicana.
IV. Historia y cultura en uevo León y uevo México
Ahora no concentramos en la historia de cómo lo judío llegaron
a la ueva E paña. Habiéndoseles expulsado de E paña, mucho
de ellos e fueron a otro países. Mu ho efarditas habían d jado
España y e habían instalado en Portugal, pero cuando é te e onvirtió
parte de España volvieron a huir mu ho al uevo Mundo
{Leibman, "Religión y costumbres,' 45). Leibman di e que hubo
tre período de inmigración al Nuevo Mundo de 1500-1580· de
1580-1639 especialmente al Perú, y hasta 1649 a México; de 16501800 a toda Latinoamérica (''Religión y co tumbres' 45).

De de el viaje de Colón habían venido de cendientes de judíos
11 uevo Mundo. A vece se han hecho varia in errogativas
concerniente a lo judíos y el Nuevo Mundo. David Gitlitz ofrece
mias preguntas y da su propia respuestas. ¿Fue Colón un cripto~io? Probablemente no era judaizante, pero sí tenía antecedente
ío y e asociaba mucho con lo nuevo conver o y judío .
¡Vinieron acaso cripto-judíos con Colón? E probable que inieron
pero ningún judaizante.

a MurcianJew who accepted bapt' m in 1492 w recruited or the
trip a interpreter because he could speak Hebrew and Arabic and
reputedly could read Aramaic and Chaldean... everal other member
of the crew... hadJewish anee tors, but there i no eviden e th t any
of them engaged irt J udiazing practice . (G itlitz, 54)

¿Fueron lgunos de los conquistadore judaizante ? Es po ible,

175

�lgnado Pal,uios

pero no es probable, dice G itlitz (54). Many of tbem we~e strongest
in Brazil and Mexico and to a somewhat lesser extent m Peru and

Chile" (54).
M11cbos de los que habían salido de Po,tugal llegaron a la ueva España.
Tanto que cuando empezó la Inquisición en México,' La Inquisición
llamó 'portuguese ' a todos los criptojudíos independiente del lugar
donde hubiesen nacido" (Seymour Leibman, "Religión y
co twnbre ," 46). Por lo tanto se dice que había portugue es por toda
Latinoamérica. Esto "dio lugar a lo que Julio Caro Baroja denominó la
penetración portugue a' ( eymnour Leibman "Religión y costumbres,"
46). Muchos tenían familias extendidas por Bra il, Perú, México y
comerciaban con sus familias entre ello mismos y con otro países: en
España y Portugal "bajo nombres supuesto " (46).
Podemos notar algunos detalles sobre los judeoespañoles en
Nuevo León y en Nuevo México. En 1568 el nuevo cristiano de
descendencia judía y nacido en Portugal, Luis Carvajal Yde la Cueva,
salió de España y llegó a ser el magistrado de Tampico (Cohen, 41).
Despué de haber vivido en Nueva España unos diez año y haber
sido parte de los "conquistadores" Carvajal regre ó a E paña en
1578 y pidió al rey que le diese autorización para gobernar el
territorio noreste de la Nueva España.
He received a charter from the king signed at Aranjuez on May 31.
1579 [... ] The detailed document named Carvajal governor of tht
entire expanse of land he had traversed wbich henceforth wa _to
be known as 'The ew Kingdom of León'; the cha.rter gaye him
the privilege, frequent in grants to conquistador of pa sin~ _bis
holdings on to a son or other heir of his own designation. In add1t10n
it authorized him to take a hundred people of rus choice from thc
Iberian Peninsula to the New World. (Cohen, 55)

!OIJlprendía los estado mexicanos de uevo León y Tamaulipas
i2SÍ toda Coahuila y an Luís Poto í (Cohen 69). Carvajal "wa to
!Of111 a chain of colonies in trategic location , ah the way to the
l«der of pain's Florida Tenitory, his northeastern rontier" (69)
pira que pudiera comerciar con Florida. Desafortunadamente, por
ma serie de problema familiares políticos la familia de lo
wvaiales sufrió persecución por la Inquisición cuando se descubrió
mucho de ellos eran criptojudío y varios de ellos ueron
f!Cmados en la hoguera. El gobernador Carvajal mi mo murió en
prisión de la Inquisición por a ociarse con judío (Toro 2 7108). Pero mientras Carvajal fue gobernador, autorizó una
~dición bajo Antonio de Espejo que alió de la montaña de
ian Gregario hacia el norte al descubrimiento de Nuevo Mé ico
C.Ohen, 104). Stanley Horde (Inquisición y la comunidad
:rq,tojudía), tiene una interesante hipótesis:
Existen algunas evidencias sólidas para formular la hipótesis de
ft uevo México fue el foco del a entarniento converso. El periodo
rexpansión de la frontera norteña de Nueva E paña en el interior
rNuevo México coincidió precisamente con la inmigración más
'1fil!Cativa de criptojudíos en ueva E paña, como también las
icultades de lo conver os, con la lnqui ición en la finalización
rl siglo diecisé' y el inicio del diecisiete .... Hay indicio de que
~ lo menos tre de las expediciones, habían sido planeadas a fin
zpermitir a lo criptojudíos de México central y Nuevo León
~par de la per ecusione inqui.sitoriale cuyo objetivo central
:rm los Oirvajal y sus correligionarios. 21)
Ricardo Elizondo Elizondo en su libro Los sefarditas e11 11e,10
.JÓII: Reminiscencias en el folklore, dice que existen mucho vestigio
· de las huella folklóricas y lingüística de lo efardila en el
!!fado de uevo León mi mo.
1

E ta orden fue enmendada para hacer exento a los que viajarían
con Carvajal de la acostumbrada investigación de pureza de sangre.
por lo tanto e ta enmienda facilitó la entrada de muchos de Ul
familiares y amigos que eran criptojuclíos y se fueron con el gobernadoral Nuevo Reino de León (58). El territorio del gobernador
176

El ~rofesor [~ u enio] del Hoyo, en articulo publicado en
i,n/flmfas 1971 dice que de 259 perso~a que logra registrar como
~ladore ~ estante en el uevo Remo de León, en la é_p ~ ~e
.uis CarvaJal Y d,e la Cueva 177 eran d~, as~ende11c1a iud 1a
:ortuguesa. De pue de esto hace una aclarac1on import nte logra
177

�lg11ado Palttrins

documentar el origen sefardí pero no necesariamente judaizante.
(Elizond 11
En su trabajo, Elizondo dice que es importante recordar que
mucho ve tigios de lo efardita continúan, aunque los practicantes
de estas costumbres no sepan su origen (11):
Al investigar el folklore del noreste lo que pretendimos encontrar
e el por qué de su vida en ~l pasado. Al revisarlo, los caminos nos
llevaron a pensar en el efardí mo.
Conectarnos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas•
Mármara, Salónica Marrueco , Tanger, Mallorca, Tetuón
Alcazorquivir, Orán, Podas - y encontramo mucho parecido. (14)
Aunque algunas de las cosa que Elizondo arguye son
controver iales e puede mencionar alguna co tumbre del noreste
de México. Elizondo menciona el gusto norteño por el famoso
cabrito asado de la comida norteña, y él dice que probablemente
ea costumbre efardita como lo judío acrificaban este tipo de
animales y eran licito para comer. Al mismo tiempo obre la
uposición norteña de que la carne de puerco es muy mala Elizondo
afirma que e ta supo ición "se repite de generación en generación
Aun cuando nunca se cumple por má que preguntarnos no
encontramo una explicación verdaderamente sólid a e ta
aseveración. Resulta ocioso a regar que la ra e e una famo a
prohibición bíblica" ( 16).
Entre muchas de la co tumbres que Elizondo menciona de
supuesto origen sefard~ tres ejemplos más convienen mencionar.
egún este autor:
Un dulce sefardita es el mazapán - amasijo de almendras y miel
de caña o de abeja-: [sic] en estas latitudes no hay almendra porque
la condiciones climática no son apropiadas.
¿Cabria suponer que la almendra fue sustituida por pinole? [...]
El mazapán entre lo sefardita es un fino ob equio y un regalo al
visitante; la bola de pinole en el noreste se o reda a la visita y e
daba en la fie tas. 17)
Elizondo ob erva otra co tumbre diciendo:
Entre la costumbre sefardita de Marruecos, es común que se

178

siembre junto a la puerta de la casa una mata de re edá y en otro
sitio una planta de sábila o áloe. La primera para la buena suerte, la
segunda para ahuyentar los males. En casi todas las casas norteñas
hay sábila sembrada y las flore de resedá perfuman las noche . (20)
Y añade acerca del norte de México "En e ta región e curan
con huevos y con alumbre enfermedades mágica pa ando é to
repetidamente por el cuerpo iguiendo fórmulas estrictas. Igualmente
lo hacen lo judío de Tetuarn [sic]" (22).
Por último en e ta sección de co tun1bres, quisiera mencionar la
idea del "mal de ojo' o hacerle ojo a alguien.' Cuando yo crecía en
Monterrey, México, era frecuente que se dijera que i alguien veía a
alguna persona, especialmente a un niño o a una niña con malas
intenciones o malos deseos, la criatura o la persona sufriría del "mal
de ojo' y se podría enfermar. A veces mi abuela no curaba con un
huevo rezando el Credo al sobarnos el cuerpo con el huevo. Gitlitz
menciona que entre los nuevo cri tiano de Iberia se reía en el
mal de ojo también con las mi ma asociacione que se creen en el
norte de México (188), y también cuenta que en mi mo México una
de la criptojudía fue acusada ante l Inquisición de rezar para
curar a las per onas del mal de ojo (Gitlitz 188).
Como ya hemos dicho no oJamente en Nuevo León o en el
norte de Méxi o hubo influencia sefardita sino que esta influencia
llegó también a Nuevo México en los E tados Unido . E ta influencia
quizá empezó con lo Carvajales de uevo León.' Upon his arre t,
Governor Carvajal had left behind in uevo León, a lieutenant
govemor of the province a seasoned military leader Gaspar Gis taño
de So a (Hordes, " ephardic Legacy" 85). Aunque no está seguro
que Castaño haya sido criptojudío sí se abe que cuando murió
c.arvajal en la prisión de la lnqui ición Castaño tomó a 170 colonos
de Cerralvo, Nuevo León, y e fue a ·una expedición hacia el norte.
The Ca taño party headed for the Rio Grande, traveled upriver to
its confluence with the Río Peco , and trekked up the Peco , cross in
Glorieta Pas into the Río Grande Valley. finally stopping near the
Pueblo of Santo Domingo, in an attempt to e tabli h the fir t

179

�I nano Pa!t,áos

permanent pan.ish colony in
Legacy;" 85)

ew Mexico. (Horde " ephardic

E muy probable que la expedición de Castaño haya tenido como
objetivo llevarse a muchos de los criptojudíos al norte para escapar
de la Inquisición. Hordes continúa:
This hypothesis is strengthened by a comparison of tbe colonists'
names witb tbose found in contemporary lnquisition records accused
of the crime of judaizante names uch a Rodríguez, ieto, Carvajal,
Diaz, Hemandez and Perez. Investigatioos are underway to trace
the genealogy of the members of the Castaño de osa expedition
to see if any link exists berween tbem and those who were in trouble
with the lnquisition in Spain or Portugal. ("Sephardic Legacy," 85)
Como esta expedición había sido ilegaL el Virrey mandó arrestar
a Castaño y lo exilió a la Filipinas, donde murió. "Many of the
survivor of the entrada retumed to Nuevo León and participated
in the founding of the town of Monterrey in 1596. (It is no small
coincidence that today orne individuals in the Monterrey area are
corning out and acknowledging their Jewish heritage.)" (Hordes,
' ephardic Legacy,' 86). Despué de uno años el rey de Espam
mandó colono hacia Nuevo México otra vez. En los años de 1590.
Juan de Oñate, descendiente de judíos converso , tuvo el cargo de
e tablecer una nueva colonia en Nuevo México y mucho de los
obreviviente de la primera expedición de Castaño regre aron con
Oñate a Nuevo México (86). A par e de los patronímicos
aparentemente judeoespañoles de los habitante de uevo León y
de Nuevo México 87), también existen investigacione médicas
que, por algunas enfermedades dermatológica raras e han
vinculado algunas familias hispana de Nuevo México y El Paso
con la raza de lo judíos (88-89).
V. Da to ling üí tic os
El ladino, como lengua para traducir tiene cierta características
hebrea . Hago un resumen de lo que dice Díaz-Ma .
180

l. Sin.taxis distinta, como recelar recelé (por hube de recelar)·

tomar, tomará (por ha de tomar).
'
2. M~rfología distinta como usar el vocablo l'taas en plural por
influencia del hebreo hayim (plural)· como usar aguas en plural por
el hebreo 1110 ·im (plural)
3. Léxi_co di tin~o c_~mo aC11ñodear (de cunnado) que expre a la
ley de lev1rato (obligac1on de ca arse con la viuda del hermano)
4: emántica distinta como u ar el vocablo e pañol paz con el
scntt~o de shalom hebreo que signifi a ambo paz y alud. (102
. D1az~Ma da alguna razone dialectale que comenzaron a
d_ife~enctar el e pañol de lo judío por razone religio as fueron la
S1gu1entes:
El _uso del ~l 'Dio' en vez de Dio cuya -s final parecía signo
plural m~ompauble con su estricto monoteísmo; el nombrar con la
palabra arabe alhad el domingo de los cristiano · el u o del tér ·
Id
.
mmo
~ ar como mónimo de 'orar leer texto religio os' y má tarde
tm?lemente. 'leer; la utilización de palabras hebreo-arameas para
des1~nar realidades de la vida religio a· la conservación en alguno
~b1Smos de forma próximas el étimo originaL por existir en hebreo
yarabe un sonido laringeal [h], inexi tente entonces en el castellano
(97}
·
Pero_nunca exi ti6 entre los efardíes una lengua unificada 0
normat1Va entre sus dialectos regionales (Díaz-Ma 98)· pero donde
~e favorecía socio-culturalmente los efardíe mantuvieron el
iudeoespañol aun en paíse distinto de E paña (99).
Según Bes o :La principale peculiaridade fonéticas que e
nota~ en el espanol de los sefardíes e (han discutido) ya en lo
traba¡o de los especialista : Wagner, ubak, imon L mouche
Yahu~a,_ BenolieL Bénichou Luna y otro . Y según esto mismo
espeC1alistas la pronunciación de lo efardíe e parece mucho al
catalán, al ~s~iano al gallego al portugués al leonés, y en fin al
mtellano (6:&gt;4). También Díaz-Ma da los rasgos arcaico y
elemento no castellano todavía prevalecientes en el judeoe pañol.
Y~ ~e umo de las página 105-106 y hago comparacione a vece
d15 tmtas de la que ella da, por causa de la impre ión de ímbolo .

18 l

�~f!.11,ldo Pt1lt1do.r

l. Fonética medieval: prepalatal fricativa sorda (s como sh en
inglés; prepalatal fricativa sonora z) como z en inglés azur~
prepalatal africada sonora (j) como j en inglés jQy; dentoalveolar
predorsal fricativa onora z) como zen inglé zone.
2. Di tinción fonémica entre [b] y [b) como en sefardí haber
(compañero) vs. haber (noticia).
.
3. En Salónica Bosnia y Macedonia se conserva la F launa en
palabras como fijo (hijo . Aparte de los rasgos arcaicos el
judeoespañol también tiene ra go innovadore como los otros
dialectos hispánicos. Re umo de Díaz-Ma (páginas 106-107):
l. El yeísmo como en Hispanoamérica y Andalucía.
2. El sufijo illo illa sufre síncopa con la 11 entre vocales: familia
se pronuncia famía (familia).
3. El seseo (pronunciación de [ l en lugar de [z]): casa = caza,
etc.
4. La pronunciación uave de r doble como pero (perro).
5. Metátesi del grupo rd en dr como en efardí cuedra (cuerda),
guadrar (guardar).
6. Morfo-sintáxis arcaica de terminación -iba del imperfecto de
verbos en -ir (queriba) y los pre entes yo (voy), do (doy), está (estoy).
7. La terminación 1/ irnos primera persona pretérito de todos los
verbos por analogía con la segunda y tercera conjugación: ordenV
ordenimos (ordené/ ordenemos).
8. El uso de rnos en vez de nos y muestro en vez de nuestros.
9. El léxico arcaico como agora (ahora), adobar (arreglar).
10. ümservación del grupo latino mb en palomba lamber etc.
11. Uso de la expre ión cale que (e necesario que), como cale
que venga (conocida en el iglo XVI).
12. El diminutivo ico en vez de ito (niñico).
Rafael Lape a dice que en el judeoespañol:
Sub is ten mucha palabras anticuad s [... ) como agora,
avagarozo', 'lento 'arnatar, 'apagar', ambezar, enseñar' (esp.
antiguo abezar, avezar), güerco', 'diablo' (antiguo huerco) kamareta
'habitación', adobar', preparar', fadar, 'de tinar, lograr' etc. Otras
como 'mansebu', topar', que en E paña son de empleo literario o

182

restringido, corren con todo vigor en judeo-español. (529) Aderná ,
agrega que "incorporados al habla común viven el gallego ainda
'aún' el aragonés lonso (onso 'oso), el leoné o portugués hamarada
'llamarada" y otras voce de diverso origen" (529). También DíazMas da una serie de in.fluencia de otras lenguas obre el
judeoe pañol: influencias árabes haroba por algarroba; influencia
hebrea semíticas almenara (arameo manara - = faro) quizá por
asociación con menará (candelabro)· influencia hebreas fonética
'ayin semítico (gutural) e mantiene también- hebraísmo léxico
como meguilló (rollo), berit mi1á (circuncisión) kabod (honor), abelut
Outo); darsar (predicar); diburear (hablar lenguas extranjeras) (Díaz-

Mas).
Ricardo Elizondo dice que él no es lingili ta, ni filósofo (23),
pero ha hecho una investigación de expresione arcaicas u adas en
gran parte en las ciudade y pueblos alrededor de Monterrey; Nuevo
León. Estas palabras pueden ser unos ve tigios del sefardí, o pueden
ser coincidencias de arcaísmos regionales, pero las coincidencias
son muy sorprendentes. Entre esas palabras que él ha encontrado
que usan lo pobladore de esas regiones norteñas de México e
encuentran las siguientes expresione y palabras: ca (pue ), cacle
(casa de) faldiquera (bolsillo) hacino (enfermo) ma (pero) muncho
(mucho), rodías (rodillas), vaigas (vayas), jerica (molestia), agora
(ahora), biétes, (billetes), castío castillo), güerco (muchacho), haiga
{haya) maique (aunque), onde (donde) pedrición (perdición) piedre
(pierde) probe (pobres) ramada (enramada cubierta , seya (sea)
iljabeca (albahaca), ernborujó (envolvió) guadrar (guardar),
guisandera (cocinera) huarda (guarda), ladríos (ladrillo ),
malogrado (muerto), mecatrej (acuador) peje (pez) onreíba
(sonreía) bañí (bañé) cabdal (caudal) chinela (zapato) enantes
(antes) fajadura (pañale ) guay (iay!), meriodía (mediodía), quen
(quien), vide (vi) (25-30).
Esta palabras exhiben algunas de las mismas tendencias arcaica
que ya e han discutido por Díaz-Mas y Lape a. Por ejemplo el
onperfecto terminado en -iba ( onreíba) o la íncopa de la doble
11 en palabras como castío (castillo y el uso del pretérito terminado

183

�lgnado Pal.mus

en -í como en bañí (bañé) el uso de güerco para designar un
muchacho generalmente usado como término despectivo (el original
sefardí se refiere a un diablo), la metátesis de combinaciones de
consonantes con r como probes (pobres) etc.
Levy citado por Besso arguye que el judeoespañol como lengua
moderna en contacto cono tras lenguas es "como el fénix en vía
de renacer de las cenizas'' (citado por Besso 661), y Besso ve el
futuro del judeoespañol bueno y seguro, especialmente en contacto
con el español de Hispanoamérica - Cuba Puerto Rico México
(661). En cambio Díaz-Ma no e tá de acuerdo con tales
aseveraciones de optimismo por cuanto los sefardíes en Israel y
Estados Unidos están perdiendo su lengua sefardí (124-125).' Frente
a tale realidades, no faltan hoy movimientos que propugnan el
resurgimiento y la revitalización - por medios más o menos
artificiales - del judeoespañol. Hasta qué punto conseguirán sus
objetivos o si lo que se logrará será una rehispanización de los
efardíes por medio del castellano moderno - proyecto que otros
propugnan abiertamente ólo el tiempo puede decirlo. Por
desgracia para los dialectólogos, hoy día parece indicar que el
judeoespañol está en trance de desaparecer" (125). Pero al examinar
los arcaí mos en el norte de México y otro lugares de Hispanoamérica, quizá podemos estar más de acuerdo con Levy que con
Díaz-Ma porque el arcaísmo continúa algunos de los rasgos
efardita , y puede ser que en realidad esta ave fénix este renaciendo
de las cenizas.

sefarditas han divulgado la cultura de la España medieval y el idioma
español a diversos países mundiales, incluyendo Hispanoamérica.
Cuarto, estas huellas secretas de los sefarditas en la historia, la
cultura, y la lengua hispánica han empezado a re-descubrir e entre
los eruditos del español del siglo XX y XXI.

Conclusión:
Podemo recal ar lo que hemos dicho desde el principio. Los judíos
tienen mucha raíces en la cultura hispana pero a veces no se
mencionan en lo libro comunes de la historia del español, al menos
no en gran detalle. Segundo, la historia y la cultura sefardita han
aportado ricamente a un o curo dialecto del idioma español. Tercero,
aunque la inquisición y la expulsión fueron terribles para todos los
judíos también se pueden ver que llegaron a ser un impul o para la
difusión de la cultura y el idioma de los judeoespañoles, pues los

184

185

�lg11aar¡ PalaritJJ

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sefardí, askhenaz~ y ladino.También se examina la lingüística fonológica
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Bunis David M Sorne Problems in Judezmo Linguistics. leditemmean
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Dodi; Amos. The Tradition of Post-biblical Aramaic in Sephardic prayer·
books before the expulsion: the strong verb. H ebrell' Linguistics. 44 O

Fiorde tanley M. The ephardic Legacy in ew México: a history of
the Crypto-Jew . ]011nzol OJ the W'e.rt, 35:4 Oct, 1996, 82-91. La cultura

l 6

187

�lg11ocifJ Po/,1do1

sefardita sobrevive en el Nuevo México actual entre lo descendientes
de los cryptojudíos de los siglo X:VI-XVIl, muchos de ellos ahora
católicos y protestantes, pero que observan prácticas con raíces judaicas,
aunque ellos no lo sepan.
Lapesa, Rafael. Historia de lo Lengua Espa,iola. Madrid: Editorial Gredos,
1991. - Novena Edición, éptima reimpresión. Especialmente capítulo
XVI: EJ Judea-Español. Recuenta los aportes lingüísticos del
judeoespañol hablado por los sefarditas.
Lerner, Ira T. fexica11 Jew,y in the Land of the AZfecs: a Cuide. Mexico, D.
F., B. Acosta-Amic, 1967. Especialmente la páginas 66-116, donde hay
detalles obre los sefarditas recientes irunígrantes del siglo veinte en
México los indio -judíos de Venta Prieta y de Monterrey, y algunos
detalles sobre la inquisición, y la educación entre los efarditas en México.
Liebman, Seymour B. ]e1JJ.r and lht Inquisitio11 oJ Me:i..-ico 1649. Lawrence,
Kansa : C.oronado Press, 1974. El gran auto de fe del 1649 en la Ciudad
de México y las acta de la inquisición que incluye lo nombres de los
delincuentes y las penas que sufrieron.

mediados del siglo veinte, y alguna aportacione lingüística hebrea .

Maya Julio Algazi. La Komunidad efaradi de México." Sepharad.org.
acceso, feb. 2003.

Penny, Ralph. Dialect contact and social networks in Judeo- panish. Ro111a11ce Philol.ogy. 46:2, Nov. 1992 125-139. Las diferencias entre el judeoe pañol y el cri tiano español, se atribuyen especialmente a la expulsión
de los judíos de España en 1492. e pre enta detallada de cripción
fonética y fonológica.
Racionalismo y mística: El legado intelectual de los Judío de España.
Una-publicación de Tribuna Israelita, correspondencia personal recibida
por correo electrónico el 12 de febrero, 2003. Email, correspondencia
personal.
Resnick, Melvyn C I11trod11cció11 o lo histo,ia de la le11g110 españoln. Washington, D. C Georgetown University Pre s, 1981. Especiahnente el capítulo
uno y sus notas, concernientes a términos: judeo-e pañol, ladino
~~~e ~
'

Sarrt(J Biblia. Versión Reina-Valera. Sociedades Bíblica Unidas, 1960.
Liebian, Seymour B. Religión y co tumbres judía entre los marrano del
Nuevo Mundo colonial. efárdica. 5:86 4 1-65. Un e tudio sobre las
costumbres diarias, religiosa y sociale entre los marrano en México
colonia~ basado principalmente sobre texto de la inquisición y los autos de fe.
Lizo ir, Guy-Maxiroe. La anarquía escrita del Judeo-Es paño~ Resistencia
y Agonía de una cultun. Glofta. 5:3 Sept-Dec. 1990, 14-19. Examiru
la forma escrita tradicional del españolen letras hebrea , y arguye que la
forma ha cambiado según las circunstanci ocioculturales donde se
encuentran los judíos españoles. Ellos han adoptado varia.cion~s según
los países donde viven, ya sea Arabia, Turquía, Grecia, etc. Pocos son
los que guardan el yudezmo original escrito.
Mateas M, Agustín. timologlas utimts del Espa,io/. Méxi o, D. F. Editorial
E finge, 1957. pp. 57-58 El elemento hebreo en el español- detalles
sobre dónde e encuentran ahora lo sefarditas en el mundo de a

188

afarad: La Historia de los Judíos en E paña l. Una publicación de ·
Trih1111a i sraelita corre pondencia personal recibida por correo
electrónico el 12 de febrero 2003.
Safarad: La Historia de lo Judío en España II. Una publicación de
Tribuna l sraelitd, correspondencia per anal recibida por correo
electrónico el 12 de febrero, 2003.
Toro, Alfan o, compilador. Los ]11díos en k1 J\'11tta bspmia. México D. F.
Archivo General de la ación, Fondo de cultura Económica, primera
edición 1932, segunda ed i i6n facs inular, 1982. Contiene documento
contemporáneo de la inquisición que nombran los delincuentes y la
penas. Existe un pasaje e pecialrnente de lo Carvajales de la Ciudad de
México {tocante al mozo) y Nuevo León (el viejo gobernador del
Nuevo Reino de León.

189

�Tarroba Bemaldo De Quiros, Felipe. Historio de los sefarditas. Buenos Aires:
Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1968. Ex tensa historia desde
los tiempos bíblicos ha ta a mediados del siglo veinte en la cual Torroba
recuenta la historia dramática, trágica y triunfante de los desterrados
sefarditas, judíos españoles, que se han mezclado con otros pueblos en
Europa, Asia y las Américas, pero siempre manteniendo su lengua y
culturas españolas.

Médicos indígenas en el siglo XVI
novohis pano: Antecedentes del México
antiguo, los informantes de Sahagún y
un médico indígena en el Hospital Real
de Na turales
1

Maáa Luisa Rodríguez-Sala•

"Los médico en la
Nueva E paña" que cubre desde la etapa de la conquista armada
en el siglo XVI hasta el establecimiento de la Facultad de Medicina
m la primera mitad del iglo XIX, los médicos indígena del siglo
XVI, conforman un grupo e pecial que, si bien no numero o en
miembro , requiere un tratamiento específico. Lo amerita, ya que
fueron ellos quiene proporcionaron los conocimientos originale
de lo que había sido el ejercicio de la medicina y la terapéutica en
su cultura. Su presencia en la sociedad novoh.ispana, no ólo
confirma la existencia de esta actividad ante de la llegada e pañola
tambié n el reconocimiento q ue miembro de e a ociedad en
iorrnación les otorgó. i bien fue fundamentalmente fray Bernardino
de Sahagún, quien los consultó y reconoció al dejarno us nombre
escritos en u obra principal, también sabemos de la existencia y
actuación de otro médico indígena en el ho pital dedicado a ese
grupo socia~ el Hospital Real de los aturale .
DEN1RO DEL PROYECTO DE INVE TIGACIÓ

OBRE

• Profesora inve tigadora de la UNAM
· E te trabajo forma parte del proyecto de investigación au piciado por PAPHT
delaUNAM

191

�J I,ma !Jtua Rndrie,11ez.-j11/t1

Según Del Pa o fueron la terapéutica y la patología la base de la
enseñanza médica. Lo profesores en eñaban a conocer la
enfermedades, sus cara teres sus signo , variedade y grados y una
vez determinada su patología pasaban al estudio y conocimiento
de las plantas. Uno de los cronistas, olís según nos dice este autor,
escribió allí (en México) no aprendían los ftsicos (médicos) otra fomltad
f{'t la 11oticia de los nombres de las plantas J' 1:I co11ocimie11to de sus 1irt11des. 4
Después e les enseñaba a preparar los medicamento y a
aperimentarlos y aplicarlos. Del Pa o dice que los cirujanos debieron
seguir este mismo modelo.
En la medicina había, como lo hay en la actualidad, especialidade
y especialistas. Se babia del llama, te.poli, ticitl corre pondiente al
médico si bien el primer término está vinculado con tla1J1ati11i que
se refiere a "los que saben algo o los que saben cosas" y se identifica
con el 'filósofo" europeo. El término mayormente utilizado era el
de licit/. Al cirujano se le denominaba texoxotla hi:itf. había también
sangradore lo tezoc, tezoa11i, te:xi111aJJi o teifZ?11it1a11a y las parteras
eran conocida como tla111atq11i ticit/, telllixi11itia11i y había, además
mujeres especiali tas en producir los abortos.
Otra fuente 5 nos dice que entre los mexicano antiguo , la
enfermedad e taba estrechamente vinculada con lo sobrenatural y
por ello se podría hablar de tres tipos de médico : los acerdote o
tlmnamzg11i, que bien podrían haber figurado como maestro aquellos
quiene con ultaban directamente lo tonalámatl para elaborar las
prediccione y que llamaban l01Jalpo11hq11i o el ,&lt;lector de destinos» y
quien mejor cono ía el calendario y estaba enc~gado de consultarlo
para poder realizar pronóstico y finalmente, lo propiamente
profesionales, los tilici.
Sahagún menciona que los conocimiento de lo médicos
indígenas procedían inicialmente de sus deidades Cipactli, 0.-.:omoco,
los creadores los equivalentes a Eva y Adán que también se
F. del Pa O y Troncos o, Historia de la J{edi.i11a e11 Jlbdco. desde In épota dr los'.''
basta elpresmlf, Instituto Mexicano del eguro ocial, México, 19 2, 2 tomo capitulos ilcntificaban con el se,ior d11i1l· con Tlaltetemi11 )' Xochica11ra que son

Conocer entender y valorar la contribucione de estos
personaje e logra má adecua~amente_ si _n? remonta~~s,
inicialmente, al antecedente inmediato, el eJerc1c10 de la rned1cma
en las cultura indígenas. En otro trabajo nos hemo ocupado de las
enferroedade y la medicina indígenas, en el presente, el tema central
e tá concentrado en lo médicos mismo .
En e te trabajo nos ocupamo , en primer lugar de glosar lo trabajos
secundarios que nos proporcionan una informa ión general obre la
ocupación médica en el mundo indígena del Méxi o anci~o. Pasamos
de pué al análisis de la obra de ahagún e~ donde localizarn~ a-~
médico indígenas del iglo XVI. ConclU1IDos con la localizacton
específi a de lo per onajes que colaboraron c_on ~l ~vestigador_leo~s
y, finalmente, nos ocuparno del ~co _médic~ ~~gena en e¡~rac10
que hemos localizado en fuente pnroana archivisttca perteneciente a
esa misma etapa de la segunda parte del iglo XVI.
Tomamos ahora aspectos generale sobre la presencia Yactuación
de los médico en el México antiguo del Altiplano que tan
detalladamente e tudió el hi toriador de la medicina Francisco de
Así del Pa o y Troncoso 2 El aprendizaje de la medicina fue
generacional los padres que la ejercían pasaban sus conocimientos
lo hijo de una manera empírica, otro tanto hacían la madres
partera con sus hija . La medicina la ejercían personas de e~~d
avanzada los "viejos", quienes, además, gozaban de gran prestigio
en us omunidade , e le tenía como sabio ' y eran respetados
e inclusive, venerados. e con ideraba que ellos en ocasione,
habían obtenido el poder de curación mediante el espíritu de sus
antepa dos, o de una deidad o por tener ello mismo algún defecto
fisico de nacimiento o haber padecido alguna enfermedad de tal
gravedad que los enfrentó a la muerte. 3

I y III de su Primera parte. .
_.
.
,
,
b
1 María Teresa Jaén Esquive( y ilvia Murillo Rodnguez Las Enfermedade en
C.O movisiónPrehispánica'enE tudio deAntropologí Biológica Xll:871•8%,
Méxi o, 2005, p. 879.
192

Ibídem., p. 98.
\ Felici.mo León- Payán, 'Medi ina Preconesiana' en Ho/1:ni1 '/íniro Ho pit.al Infantil
dele tado de onora, 2005, 22. pp. 34-39.
1

193

�Mario Lllisa Rotlríg11ez-Sala

los primeros yerberas y tanto los padres de la civilización como lo
yerbera en eñaron a los humanos como curar las enfermedades.6
El abio cronista al hablarnos de los oficiale en su Códice Florentzno,
en el Libro Décimo capítulo odm•o intitulado: de otros oficiales, como
son carpinteros JI canteros que se inicia en el folio 16v., habla de lo
médicos en el 20r. de quiene escribe:
I::.I 111idiro s11eli r11rar_¡· ""' di(lr las enftm,ed(lde.r; el b"m médico es mte11dído,
buen co11ocedor d/' las propiedades d/' la yerbas, piedras, árboles y rt1ím,
t:."J)eri111mtado e,¡ la.s roms, el CJt(II tambié11 tiene por &lt;ijido saber co11rertar los
bue.ros, p11rgar, .ru11grar )' zmyar, )' dar p11ntos,y a/fin librar de las p11ert11s d,
la nmerle. F:.I 1J1al médico es b11rlador,} por ser inhábil, m /11gar de sa11ar,
e,1,peora a los e11fem1os con el br{lb,ye q11e les d(l,J' 01111 a las t'eces 11sa bei-himias
J' s1perstirio11es p(lra dar u entender q11e hace bHmas mras. -

Sabemos que en la medicina prehispánica no había distinción de
sexo y que las mujeres ocupaban un lugar especial en u ejercicio y
práctica. Má adelante el mismo ahagún se ocupa de la mujeres
'médjcas" en el capítulo 14 d. las co11dido11esy oficios de las ,mgeres bqas y
el texto está redactado en los folios 38r., en donde puede consultarse.
Los médicos y las médicas no se distinguen unos de la otras por
sus habilidade · in embargo la insistencia de Sahagún en la
descripción de la ' mala médica parecería er sintomático de que
eran ellas quiene cubrían más ampliamente estas funciones
estrechamente vinculadas con la simulación y supercheria.
No es fácil determinar desde cuándo ahagún entró en contacto
con lo médico indígena avanzar en e te a pecto requiere una
reví ión general de la diferente etapas por la que pa ó la
elaboración de u gran obra, ya que en esta forma nos acercamo a
determinar como el tema de la enfermedad y su tratamiento pasó J
integrarse en la estructuración del trabajo hi tórico-cultural de
María Teresa Jaén E qu.ivelySilvia Murillo Rodóguez, 'Las Enfermedade ..., p. l.
• Fray Bemardmo de ahagún, Histon// 111m.1I de /,u Cos,JS de /u ~11t:n b.rp,11ii;.
6

numeración, anota ione y apéndice de Ángel María Ganbay K. Editorial Porrú.l,
Méxi o, 1999, d' cima ecüción, Libro X capítulo Vlll p. 555.
194

Sahagún. Para ello no remitimos someramente a lo magníficos
trabajo de Garibay K. y León-Portilla, quienes se han ocupado,
especialmente el egundo, amplia y detalladamente de proporcionar
la secuencia en las redacciones de la obra ahagunense.

La etapa de elaboración de la obra de Sahagún
Para partir con ignamos que de acuerdo a Garibay; el trabajo de
Sahagún debe ser entendido como dos obra paralelas m Jimció11 y
11'111011ía "'"'"ª• la del franciscano y la de los indígena . La primera
escrita en un bello castellano y considerada propiamente como la
obra de Sahagún y; simultáneamente, el sabio leonés supo aprovechar
a los miembros de la cultura que pretendía e tudiar, quienes le
entregaron su ecretos tradicionales.
Desde su llegada a la Nueva E paña en 1529 Sahagún vivió entre
los nativos mexicanos y de ello , paulatinamente, aprendió a valorar
sus conocimientos, u inicial lugar de residencia fue la Ciudad de
México y de ella hacia 1532 pasó a Tlalmanalco y después al
Convento de Xochimilco como su guardián y probablemente,
también su fundador. Poco después se incorporó a la labor docente
hacia 1536 en el Imperial C:Olegio de Santa Cruz de Tlatelolco como
~tor de latín y permaneció enseñando durante los iguiente cinco
años durante ello egún escribe León-Portilla dispu o la primera
obra en náhuatl.8 Desde 1540 en adelante y en diversas regiones
inició la recopilación de us materiale por orden de u prelado
mayor el padre Motolinía.q Contó siempre con la ayuda de los
naturale principales que fueron convocado y reunidos por los
señore de lo pueblos, entre ellos don Diego de Mendoza y
trabajaron juntos indígenas de diferente grado de preparación los
que conocían directamente su cultura y lo que habían ya asimilado
parte de la formación occidental. Los primeros entregaron us
Miguel Léon-Portilla, 'De la Oralidad y lo Chdice a la ''Hi toria General',
Trasvase y Estructuración de lo texto allegados por Fray Bernardino de Sahagún',
Rnisto d1 l:sllldio.r dP 11/t11m -úh11t1tl, U AM, Jnstituto de Investigacione Histón as,
vol 29.
• Bernardino de ahagún Introducción de Ángel María Garibay K., op. di., p. 7.
195

�pinturas Lo romáticos e cribieron lo texto que aquellos 1 s
dictaban.
Parte de la inicial ver ión e crita en náhuatl quedó recopilada en
lo antecedente de Lo ódices ~\lotrili 11Ses, en lo cuale incluyó va
lo t mas relacionado con la enfermedad y u tratamiento.
En 1558 marchó como v· itador de la Pro1i11cia de .\lirbot1cá11 )'
do año má tarde e tab de nuevo re idiendo en el Convento de
Tlatelolco a donde tra ladó todo u materiale y mantuvo la
re opilación de nuevo informe . Ahí mpezó a revisar e cribir, a
travé de us alumno I que ya había inve tigado; G aribay considera
que e enton e uando e ini ia la e unda etapa de la elaboración
de u obra. Durante lo primero ño de lo e enta del XVI 10§
do umento de Tepe pul o fueron copiado y revisado y redundaron
en lo manu crito de Madrid conocido como .ódires \fatritenm y
que t mbién h n ido d nominado Prim ros me!lloriales. Debemos a
D I Pa o y Tron o o l arreglo de e to materiale y u primera
publica ión en arma fa imil r- en ello ertió ahagún u
in orm ión obre ro.ras dninos · b11HJanas y entre ella , por upue to,
la de la enfermedad. E to do manu crito e conservan en la
Bibliot ca del Pala ·o Real y en la Real A ademia de la Historia,
amba en Madrid. on e to lo texto má antiguo que e onocen
y e han on iderado como lo de preparaci n para u libro. ahagún
habla de que lguna parte de e ta ver ione e taba e cnta en
ldm, Garibay la 1dentifi a también on alguna parte del manu crito
que conserva la Bibli te a d l Palacio Real de Madrid y que mue m
en verd d un /etm horrorosa.ir,
H ia 15 5 en el Convento Grande de an Fran · o en el cenlJO
de l Ciudad de M' i o ahagún re i ó y volvió a revisar sus
docum nto on mucho cuidad
opiaron y sacaron II btmco a111
b11ma letra en lo d e Libro que on em en u obra pero como 8
mism e cribe 01111110 ·e hahio11 podido ro111an"'ar. e to e si ue tratándost
de la ver ión n náhu tl Y: por I t nto, 1 nte edente del 'óma
..lore11ti110i y ha id co iderada por ¡gb rt Jim nez M reno como b
tercera etapa n la elabora i · n de la bra totaJ lo llama Primer plan

,.¡,

'º En re , nte visiw lJ Biblioce a no fu po ibl l alizar el ro.mus rit

gún e cnb G arib y:

,,,¡

l I ton ro q11 I priwr t' da,.o por do11d,
nbras rim,i ron lu ro,1 /o d,
Tep1p11ko; el rg111ulo, /ns di Tlaleloko; I Jer. ro, /ns ti, \fé. ico.1•

Durante e t~r er edazo e u eden v ri fa e de reorganizacon_de lo m te.nale qu mplia d in o libro origmal , primero
en 1~te de pue n nueve, en ello 1 libro que ínter a a e te
raba~o, el de /,1.r cosm 11at11mles
tran forma del cuarto origmal en
dqwnto. E~ el e undo plan d Méxi o" que nombra Jiménez
reno I Libro , e manti n i uaJ L-i totalid d d libro queda
estru turada en 1 do e qu e on erán en el ( ódict Hor. JJhllo.
Durant I ño de 15 a 1569 la divi ión de I Libro y pítul
st fue ~a iendo má detall da y e onform la e tructura en lo
ib:e Libro que apare rán en el odire /'1orc11ti110. Al fm l de e ta
etapa e LO~iaron lo Libr m blanco o e en limpi y l material
co~spon~ente lo.r osos h11,n1111os on los ,•idos y l'irt11de.r dt Iris ~mies,
ISl '°"'º uljern~e1ad, sJ rr111l'd10t, u dó, malmente en el Libro Dé irno.
De Jas rev 1 ne de I te to d ahagún realizada por Jiménez
~no. Gl.i ~ Bustaman e G ía pod mo con luir qu de de lo
!IDI1C~º m teriale (TepepuJ o) y l ordenami nto (Tlatelo1 o y an
Fwx: ) ha la versión de mitiv ontenid en el ( tkb / /()1 11¡¡11,,
~ aspe to rela ionado con la enferm d de y us remedi
tuv~
mnpre contemplado e in luido. lni ialrn nte figuraron n el capítul
N, de pué en el Libro Dé uno y pa aron d de I text in1 iale d
Tepepul o ha ta lo po t ri re a an F ran is o.
i bi n h ún trabaj · e tru turó y a omodó u material en
doce Libro duran e u e t n ia en el Con ento Gr nd de an
FrancIS o u obr aun no 1 nsid ró con luida y i ui · tr bajando
mella ~urante su_ último año · aju tó, adi i nó y uprimi ' lo
manu cnt anten re trabajar la ver ióo en ca tell no. Realizó
todo ell gracia al poyo qu le prop rci nó el i itador de la orden,
&amp;ay Rodrigo de equera .

1 lbídtm.

p. .

�,\farí" l..11isn Rndri1111ez-.\ala

Lo texto de ahagún en su lengua propia ólo existían en muy
breves apartados y borradores: en los "Memoriales con escolios" en
donde redactó los capítulos l al 5 del Libro VII y los dos primeros y
parte del tercero del Libro Décimo (el de lar enjem1edades ' sus remedios).
Hacía es misma data Sahagún redactó algo más lo que Paso y Troncoso
denominó Memoriale en español" que constan de algunos folios de
lo Códices ,naf!itenses escrito a todo lo ancho del folio y que por lo
mismo, preceden al texto castellano del lore11ti110.
Hacia hacia 1570 Sahagún concluyó el "Sumario' que envió a don
Juan de Ovando, pre idente del O:&gt;nsejo de Indias con lo padre Miguel
Navarro y Jerónimo de Mendieta, versión que incluía un resumen de
todos los Libros y que no se conservó. En tanto que sí contamos con
un Breve compendio" 12 de todo los Libros el que concluyó en
diciembre de 1570 y que fue conocido más adelante por Sequera.
El regre o a la Ciudad de México del ahora ya comisario de los
franciscanos, el fraile Miguel Navarro, fue muy favorable para
Sahagún ya que recuperó us materiales en castellano. En Tlatelolco
y hacia principios de 1576, el inve tigador ·reinició u trabajo en
tres vertiente : personalmente se encargó del ajuste en la distribución
interna y la preparación de la vers LÓn parafrásica de todo el contenido
náhuatl, e to es explicativa pero también de elección o resumen.
Al mismo tiempo y con la ayuda de los amanuen e y dibujante
supervisó que la páginas e pusieran en Limpio en dos columnas, la
de la izquierda en castellano la de la derecha en náhuatl Y al mismo
tiempo e intercalaran las pintura . Durante ese mismo año la Ciudad
de México ufrió la tremenda pe te del "cocolixtle" que asoló gran
parte de la población, los religioso atendieron a lo enfermos '.'
moribundo y ahagún se involucró en esta tarea, pero no abandono
su trabajo académico. Fue el momento en que se realizó en la um
España la primera disección anatómica. 11
El "Breve ompendio de lo ritos idolálrico que los indios de ta u~ 1
España usaban en tiempo de su infidelidad", se conserva en la Biblioteca del Archivo
Vaticano.
13 A cargo del cirujano Alonso López de Hinojosos y bajo la supervisión del
médico Juan de la Fuente.
11

l98

Para 1577 había concluido el original y la copia del ódice Florenti110
yse las había dado a Sequera para que, personalmente las entregara
aFelipe II o bien se las hiciese llegar a travé del virrey en turno,
Martín Enríquez. La obra quedó encuadernada en cuatro volúmenes
yen ella se incluyeron una parte de los materiales de Tepepulco y la
gran mayoría de los de Tlatelolco_ Por supue to entre ellas la parte
correspondiente a las enfermedades y sus remedio . ahagún no
entregó todos los volúmenes en una sola vez sino poco a poco· en
primer lugar el primero, que abarcó los cinco Libros iniciale ólo
aparece en la copia del Florentino que se conoce como Códice de [o/osa,
c~mplar que mandó hacer el propio Sequera y que se conservó en
d convento franciscano de esa ciudad de Navarra. Lo re tantes
seis Libros quedaron reunidos en dos volúmenes más; el que nos
interesa el de las e11firmedades ' s1u remedios, es parte del tercero, y el
cuarto y último comprende los Libro XI y XII.
Como hemos visto a lo largo de la diferente etapa en la elaboración
y estructuración de la obra ahagunen e, la consideración de la
enfermedad y su tratamiento la contempló el leonés desde sus primeros
materiales y la mantuvo presente en todo ello hasta llegar a ituarla
en el Libro Décimo de su versi6n final, la del Códice Púmmtino. En ese
mismo texto en el Libro Undécimo nos dejó descrito lo remedios
naturales que utilizaban los médi o mexi ano .
Los médico indígena del iglo XVI: Lo informante de fray

Bcrnardino de Sahagún y uno con ejercicio libre
Como hemo eñalado al inicio de este trabajo la información
primaria y secundaria sobre los médicos indígenas que vivieron
d~ante el siglo XVI y que aún se habían formado bajo su propia
visión de la medicina y el tratamiento a la enfermedad, es muy escasa.
En nue tra investigación hemos podido rescatar 18 nombre , de
ellos olamente do proceden de fuente primaria Martín de la Cruz
YDomingo de San Francisco lo restante 16 nos lo proporciona
por primera vez en la historia de la medicina el inve tigador Germán
Somolinos D'Ardois, quien, a u vez, lo tomó de la obra de Sahagún.
Nosotros i bien partimos de la información de este historiador de

199

�,\lana u,isa &amp;dri._~11ez-Jala

la medicina lo hemo constatados directamente en los documento
originale de la obra de ahagún y, como e verá má adelante hemos
podido introducir algunas precisiones. 14
La expo ición de los re ultados obre los médico indígenas la
ordenamos cronológicamente y así la iniciamos con la que corresponde
a los informantes de ahagún. El escenario temporal en que actuaron
esto médicos puede situarse, muy probablemente de de que el sabK&gt;
ran · cano participó en las tareas educativa del Imperial C.Olegio de
anta Cruz de Tlatelol o hacia 1536. i bien no tenerno documentado
que lo médico informantes de ahagún hayan pertenecido aJ Colegio,
i e tá confirmado que ahagún los consultó en ese barrio el de
Tlatelolco y que ellos eran médico que ejercían la profesión en sus
respectivo lugares de residencia. Al final del Libro Undécimo del Códia
Flormti110 el que dedicó al e tudio de las plantas medicinales, él mismo
ahagún anotó:
f'.sla rel,1dñn oniha puesta de /,IJ_ rerbas 111edidnoles_J d. las otras ro. tlS 111tdidnt1lts
onibt1 ro11te11idas di ro11 los médicos de Tlote/Hli o, 011tiogo, 1·igos ) flfllJ
1•.-qx1i1JJl'l1tados en los rosos de Jo 111edirina,J' q11t todos ellos mra11 públic,1mt11/1,
los 110111/Jres de lo.r c11ttle.r J' del esniba110 q11e lo escribió se si.g11m. ) •porq11e r.i
st1bet1 escribir rogaron al ~.rrdbano q11e pmim m.r nolll&amp;res. 15

Después de estas linea incluye los nombre de ocho de ello seguidos
del barrio de donde eran originario y po iblemente, también en el cwl
ejercían:
Gaspar ,\Jatbias, 1't'ri110 de la Co11cepció11,
Pedro de fo11tiago, ,·eri110 de Santa Inés.

•~ A Martín de la Cruz lo hemos estudiado en la obra ,,fotom de ohrd 111(dua • h
· ,m·a f:.sp111i,1, r 'idas,. Obras, 1 "52-1618 Benemérita Universidad Autónomadr
Puebla, ruver idad de an Luis Potosí y ecretaría de alud Puebla 2011 de Mm
Luisa Rodríguez- ala, Enrique Delgado López yJosé G par Rodolfo C.Orté RÍ\'erol.
colaboración de Joel Enrique Almanza Amaya y Ro alba tena Villeda.
15 ,ódú-r I /ormti11n. edici ' n de la ecretaria de Gobernación on la vigilanci.i dt b
Biblioteca Medi ea Laurenziana de Florencia y el Archivo General de la acié&gt;n.
México, 1979, U/Jro U11déci1110. tomo Ill, fol. 180v.
20

francisco inión, ncino de a11to Torihiu,
.Uig11elDot1Jiá11, l'eri110 de S{ltJto Toribio,
relip Herná11dezi tJ rino de. anc/{I Ana,
Ptdro de Roq11ena, t'tcino de la Concepció11
Jfig1tel García, 1'eci110 de Santo Tolihio,
y ,\Iíg"el Moto/inía, verino de anta lnés. 16

Sobre quienes trabajaron con él en el a pecto de las medicina nos
b dejó asentados en sus documentos preparatorio del Códice Florentino
ydespués de /a Historia, concretamente en el manuscrito conocido como
Wice Mahitense, en una de sus dos versiones, la que conserva la
Bmlioteca de la Real Academia de Historia de Madrid. Garibay escribe
que se local.izan en los folios 172r. y v: una inve tigación más moderna
kis sitúa en lo núsmo folios pero precisa que pertenecen al C11ademi/lo
12 de ese manuscrito y nos dice que en el folio 118:
Al finaJ de ellas aparece el texto: «Iehoantinhin ynoquicxitocaque
ynhin ti iamatl mochintin mexica» (f. 172r.), «E tos son lo que
corrigieron el es rito, e to on lo médicos, todos ellos mexicas». A
continuación, e recogen los nombre de estos personaje (f.172r-v):
j,mn PéreZJ de

Pablo,
Pedro Pérezi de Sa11 ]11011,
Pedro Hmuí11dez, de San ]11011,
]oseph Herná11deti ~ &lt;111 )11011,
Jfig11el Garría, de an ebastiá11,
I m11dsco de la Cm!(¡ Xi11ito11co,
Baltasar )"drez., de San ·ehastiá11
11/011io Martí11ez; de
]11a11. 17
011

ª"

De e tos dos listado solamente e repite un nombre, el de Miguel
García, pero en la lista de lo yerbero e le de igna corno natural
16 lhídm,.,

fol 18Ov.

Angel Ruz Barrio, Los odim \fotritmscs drfr,ry Bm1urdi110 dt foh,mÍII:
ttllldio rndimló it-o drl manmrrito d lr1 Rr(I/Ac,1de111io d~ la Hi.rlfm&lt;1, Revista E paiiola de
Antropologia Americana 2010 htt : www.fa .or
eri dicals 2 100
823621.hunl# ixz 1 k Ed
11 MigueJ

201

�Maria L11isa Rodngm:z-Sala

de1 barrio de San Toribio y en la de los médicos, como perteneciente
a San ebastián. o pensamos que se trate de una confusión sino
realmente de dos personaje diferentes puesto que si bien los
nombres eran populare los lugares de residencia estaban bien
distinguidos por lo habitantes de la Ciudad de México. Es por ello
que lo consideramo como dos individuo diferentes.
Adicionalmente omolinos D Ardois proporciona un nombre mas,
el de Antonio Moreno originario de Santa Inés de quien opinó que
por ser el último que aparece en la relación, bien pudo ser el escriba110
que redactó lo que los 1JJédicos dictaron pero no existe ningún dato a jm'fJr 1u"
en contra de dicha posihilidad. 18 Sin embargo, consideramo que este
historiador, tan minucioso y exacto en todo sus trabajos incurrió
en una mala interpretación, puesto que el propio Sahagún eñala
explícitamente en el Libro Undécimo que e anota el nombre del
escribano y al erlo debió aparecer en el último lugar y este
corresponde a Miguel Motolinía, vecino de Santa Inés y, por lo tanto
también indígena como los médico , pero no de esa ocupación. Por
otro lado en ninguna de las dos lista originales de ahagún aparece
el nombre que eñala omolioos D'Ardoi, Antonio Moreno.
Con esta aclaracione contamo con un total de 16 personajes,
mi mos que realmente fueron los autore de la parte que Sahagún
dedicó a la medicina, la enfermedades y u tratamiento a través de
producto naturales, planta , piedras y animales.
¿Desde cuándo se vincularon los personajes indígenas con el
inve tigador franciscano, autor y cronista? Desde luego no podemos
dar una re puesta contundente ólo aventurar aproximacione que
se derivan de las etapas durante las cuale Sahagún elaboró u obra,
mismas que hemos ya analizado. A algunos pudó haberlos conocido
desde que fue profesor de latín durante los año fundacionales del
Imperial Colegio de anta Cruz de Tlateloko, probablemente
aquello que re idían en los barrios cercano y dependiente de la
1 Germán omolinos D'Ardois Capit11/os de Historio Alédit11 ,\lexira11,1, Rt/llaól
Alfabitira dr Prof,sionistos 111édiros oe11 ro1111::..-ió11 con la mediana que proctm1ro111'11 tr"!:0!1º
n,cx1.'ttmo (f 5/6-1618), Mexico, Sociedad de Historia de la Filosofía de la MediclllA.
1978, pp. 264-65.

202

parroquia de Santiago. Tal vez entró en relación con la mayoría
cuando, en el Convento de Tlatelolco, revisó sus materiales traídos
de Tepepulco ya que el mismo escribió en el Códice nl{lt,itense en el
Libro Décimo al referirse a las enfermedades y sus remedios:... estos
J011 los que corrigierun el escrito estos son los lllédicos, todos ellos 111exitas. Y,
cuando se ocupó de la terapéutica en el Libro Undécimo también
dejó escrito que: sta relación arribo puesta de las hierbas
.,tlici11ales... dieron los médicos de Tlateh,Jco Sanh'ago. En ambos casos
se refiere a personajes indígenas, médicos y ftlexicas unos, tltJlehlra
los otros y, como se anota de pués de cada nombre, fueron
residentes de barrios indígenas cercanos a las dos ciudades gemelas,
bde México-Tenochtitlan y la de Tlatelolco.
No hay duda de que todos ellos, los 16, fueron buenos médicos
con ejercicio profesional como también lo asienta ahagún, quien
los nombra as~ médicos y áejos y llll!J expen,nmtados .. :)' que todos ellos
rrran ptiblican1eJJte.
Además de estos datos generales, sólo sabemos de cada uno de
rllos su lugar de residencia, seguramente también de ejercicio
profesional y po iblemente de origen, el barrio indígena al cual
pertenecían.
Los ocho médicos que revisaron el libro Décimo en su capítulo
28 de las m.ferflledades del cuerpo por !l1a110 , de las 1J1edicinas contra ellas,
pertenecieron a barrios franciscanos y casi seguro a los controlados
desde San José de los aturales, ya que Sahagún los denomina
1txicos. De aquellos otros ocho que colaboraron en el Libro
Undécimo en su párrafo quinto de las)'erbas medicinales, cinco también
pertenecieron a la organización franciscana de comunidades
indlgenas casi eguramente la dependientes de Santiago Tlatelolco.
Los tres restantes fueron vecinos del barrio de San Toribio
probablemente también tlatelolca.
Los franciscanos desde su a entamiento en la Ciudad de México
IC preocuparon por atender los colp11/lis existentes o sobrevivientes
de la conquista y re petaron u organización en torno a las dos
ciudade gemelas. En ellas levantaron us primera iglesias San
José de los N anuales en la de México y antiago en la segunda y, al

203

�Maria l .Jti a Ri:,dri H. ~-.\a/,1

mismo tiempo atendieron la cuatro cabecera de la antigua capital
y su diferente barrio en donde e tablecieron p queña iglesia y
ermitas. En la cuatro cabeceras dentro del perímetro de Méxic;
Tenocbtitlan e edificaron igle ia ; al orne te anto .\1 11,¡11
"e/Jopan al oreste a,, ebastiá11 tzamalco· al uroe te 011 }11t111
Mo 01/a y al ure te 011 Pablo Teopan. En ella e atendían a lo
indígenas en forma ca i cotidiana pero los feligr es e reunían lo
domingo y día de fie ta en an Jo é de lo
aturale la iglesi.-i
centr 1 de la ciudad.
A anJo é de lo aturale pertenecieron lo barrio en lo cuales
e localizaron lo
ho médico indígenas que participaron en ~
revisión del capítulo de lase11fermedodes conterudo en el Libro Décimo.
Cada barrio dependía de u cabecera y a ~ de acuerdo al fran iscano
Fran isco Morale 19 a la de Mo ·olla e tuvieron sujeto : Copoko con
su ermita an eba tián en donde re idieron y ejer 1eron Miguel
García y Balta ar J uárez. En tanto que Alfonso Ca o O considerJ
e te barri , iguiendo a Alzate como perteneciente a la par ialidad
de ja,,ta Moríc, 11epopa11 y acorde on Vetancourt e te gran barrio
llevó el nombre de 'La A un ión de ue tra eñora Tlaquechiucan
o CuepopJ.n" o bien popularmente mejor conocido como " anu
María la Redonda nombre que e c n erva hasta la actualidad.
Ca lo aliza el barrio general en lo que actualmente erí.i lo
alrededore de la Calle de Tacuba y olindante en u extremo oriental
on Tlatelolco.
El barrí de ,, 'ih11ilo11 t1 lu ar de hierbitas tuvo u ermita de an
alvador o an alvador el eco en donde vivió Francis o de Li
Cruz y el croni ta Vetan ourt nos di e que tuvo otra ermita dedicad~
a an Juan B utista. e.a o lo itúa en tomo a la actual averuda dé
Fray ervando Ter a de Mier.
El barrio llamado .hichin1 copan (el agua de lo chi himeca ) contó
1

Franct co Mora le , FM • antoral Fran iscano en lo Bam lndí •e nas de b
Ciudad de- Me ico'. en studt de Cultura c1huatl, 24, 1994 fn tJtuto de lm·c ·
Liga iones Históri as, U AM., Me i o, p. 3 1.
211 Alfonso Caso, 'Lo Barno Antiguos de Tenochtidan y Tlatdolco' en .\fm,on.t!
dela Arad mia \ft. ·ic111w dr la Hirtorio.
1

20

con la ermita de an Juan en donde vivieron Pedro Pérez, Pedro
Hernández Jo eph Hernández y Antonio Martínez. E tuvo
ddimitado por Jo que ahora on la céntrica calle de Puente de
A}varado Ro ale Ejido y Emparan.
Y, finalm nte en la cabecera del b rrio de San Pablo Tenpan con
111 igle ~ de an P blo, re idió Juan Pérez. Ca o nos refiere que
este hamo ue el más grande, antiguo e importante de todo ello y
que de esta cabecera dependían 18 pequeño barrio . Abar ó la
calles emrales de la porción uroriental de la Ciudad de México y
dió también la denomina ión de Zoq"ipa,, o Xorhimilra.
Lo otro ocho médi o inform nte de ahagún, quiene
participaron en 1 on orma ión del párra o quinto di las yerba.r
r,tdin'11ale.r que e tá in crito en el Libro Undé irno uer o sin· duda
inidente de barrios de Tlatelol o atendido desde la parroquia de
Santiago Apó tol. De de el Convento entral el de antiago Apóstol,
cuatro religio o atendían ei parcialid de qm wda mal tiene s11s
Ídmo.r ¡ l'l'i11te Hern1itas co11 ms lit11lares. 21 Ademá y i uiendo al
cronista d la Provincia del anto Evangelio de la Igle ia de antiago
Apóstol dependían otro cin o pueblos de vi ita alguno que había
pcrtcne ido a la cab era mexi ana de an Jo é y que de pué fue
trasladado a antiago por u m yor ercanía. Y, contó también con
cinco cofradía con u orre pondiente apilla . De acuerdo a Ca o
t tos barrio apare en en el plano de Alzate puesto que e
conservaron in cambiar u nombre ha ta el i lo XVIII a í lo hemo
comprobad en e e do umento.
En el barrio denominado lt11011titla11 orilla del agua) e levantó
~ ermita de "La Con pción Atenantitlán que aun e con erva
con el nombre de 'La Con ep ión Tequipeuhca" en ella fueron
Yttino Ga par Gar í y Pedro de Raquena. E te b rrio fue de gran
lllportancia durante lo di de la conqui ta d la iudad.22
En el barrio de Hn iprmtonro barrio de a a grande ) e
construyó la ermita de " anta lné y en e e lu ar vivieron Pedro
de antiago y el e cribano Miguel Motolinía. E te barrio lirnit ba 1
4 IMl,111., p.
11

.
Alfonso Ca o. op. cít., p. 36.

205

�,\ larí" L,11isa Rodrí u z.-Sala

arte con la Ciudad de México-Tenochtitlan y de él partía la
Calzada de Tlatelolco que unía ambas ciudades.
La ermita de ' Santa Ana" quedó ubicada en el lugar A tenanntech
(bordo o calzada) y ahí vivió y ejerció Felipe Hernández. Vetancoun
lo llama de anta Ana A tenantitech y Caso lo localiza frontero a la
Ciudad de México Torquemada, mencionado por Ca o escribió que
en este barrio estuvo la casa de Cuauhtémoc. 23
Otro de lo informantes médi os de ahagún, Miguel García, es
con iderado erróneamente por Garibay como vecino de anto
Tomás, en el texto original de Sahagún, se señala que era vecino de
an Toribio. i bien aquel barrio no lo hemos localizado en ninguno
de los trabajos sobre lo barrios o parroquias del siglo XVI, sí aparece
señalado como parroquia en el plano de Alzate. En e e documento
se la itúa como una de las cuatro parroquias situadas al Oriente de
la Ciudad de México y que fueron an ebastián la Catedra~ anta
Cruz y anta Tomás. Ésta última colindaba al orte con anta
Catarina Mártir, al Oriente con San Seba tián, al Poniente con la
Catedral y al ur con an Pedro y an Pablo.24
A tre de los médicos que menciona Sahagún como sus revisores
en el Libro Undécimo F ranci co imón, Miguel Damián y Miguel
García los consideró 1•eci11os de anto Toribio. No hemos podido
localizar este escenario geográfico, ni en lo trabajos obre barrios
indígena y obre parroquias e hace mención a esa denominación;
ni aparece en ninguno de los mapas de la época o de momentos
posteriores. Es po ible que los franciscanos hayan podido abrir
alguna ermita bajo esa advocación, e pecialmente si consideramos
que pudo haber quedado situada en el área corre pondiente a Lt
iglesia de antiago Tlatelolco, ya que estos médicos como hemos
señalado Sahagún los considera tlatelolca . Tal vez e haya tratado
de una capilla pequeña que no e correspondió con algún poblado
indígena o bien que éste hubiera formado parte de alguno mayory
Ibidm,., p. 35.
Sonia Lombardo de Ruíz, Atlas Histórico dda CiHdad de.\ fb:iro, murfit Canon
y Papel de Méxi o, S. A. de C V., I AH y CV., Méxi o, 1996, Lámina 4, p. 56, Plano
de Alzate y Ramírez de 1772. .
23
2'

206

por lo mismo no haya ido consignado.
Un último médico, el que cita Somolino D'Ardois y que no
hcmo encontrado mencionado por ahagún, es Antonio Moreno
quien según el historiador también re idió en el barrio de
HJ1eipa11to11co en torno a su ermita de " anta Inés"; sin embargo, lo
descartamos ya que no se confirma en los documento originale .
Lo aporte a 1a medicina y terapéutica de lo médico
indígena
Además de los nombres y los lugares de procedencia residencia y
ejercicio profesional no contarnos con mayor información obre los
16 médicos que colaboraron con ahagún en las dos partes de su
obra en la cual habla de la medicina mexicana antigua. Pero sí
sabemos que sus conocimientos le permitieron revisar, tal vez
ampliar y corregir los texto que el inve tigador leoné había
rtcolectado de de lo lejanos año de Tepepulco y que dejó escrito
en do Libro de u Códice Florenti110, el Décimo y el Undécimo.
El primero lleva el largo título que dice:

Libro déci,110 de los vicios)' tirlHdes de esta gente i11dia11a)' de los miembros
de todo el cuerpo i11teriores · e.rten"ores ' de las enfmnedades_J medin11as
iontrarias ' de las 11acio11es q" de.ria tierra atJ ,•mido a poblt1r.
Con ta de un Prólogo y de 29 capítulo que e distribuyen en 149
folios e crito en do columnas, en la derecha encontramo el texto
en castellano y en el de la izquierda en náhuad. Tiene intercalados
numero os dibujo en color y en diferente tamaños, todo ello en
formato rectangular y viñetas alguna en negro y blanco, otras en
verde claro, que eparan lo capítulo y alguno párrafo . Los tema
que interesan a e ta parte del presente trabajo, la enferrnedade y
su tratamiento lo trata Sahagún en su do libro el Décimo y el
Undécimo, pero antes se ocupa de un terna rela ionado, el de la
partes del cuerpo humano. Sahagún incluye e ta e pecie de anatomía
m el capítulo 27 del mi mo Libro Décimo y lo intitula Capít"lo
ífinte y siete de todos los 11Jie111bros exteriores e i11te1ion:s, ami del /.10111/Jre

207

�,\foría l..J,isa Rnd11g11~-Sa/11

ro111o de la 1111!Jer (fol . 70r. y v. basta fol. 97r. pero esta parte de la
obra pre enta problema por la intercalación de temas ajenos. Si
bien. lo títulos de cada párrafo hablan de la parte del cuerpo, el
contenido ca tellano no corre ponde a ese tema e inclusive, a partir
del fol. 84v. y hasta el 97r., las columna destinadas al texto
castellano aparecen en blanco. En tanto que el texto náhuatl escrito
en la columna izquierda, hasta donde podemos precisar con base
en un diccionario náhuatl-españo~ í está referido a componentes
del cuerpo humano· in embargo, como ya dijimos, arecemos de la
traducción. Hecha esta aclaración no dudamos de la importancia
que re pre entaría que algún inve tigador de la historia de la rnedic.ina
y buen conocer del náhuatl se diera a e ta tarea ya que esta relación
corporal representa el conocin1iento que los médicos indígenas tenían
obre el cuerpo humano, una anatomía que no e tratara en la Nueva
España hasta vario años más adelante y desde luego ya con una
concepción europea.
E en el capítulo 28: upítulo 1 einte J' ocho, de las e,~jermedades del
merpo bmmmo y de las 111edici11as contra ella?-S en donde lo info.rmantes
de Sahagún y el propio cronista pa an a ocupar e en diferentes
párrafos, de los padecimiento . Al estilo europeo de la época su
distríbución parte del extremo uperior del cuerpo hum~o Y
de ciende paulatinamente y en cada apartado se propomonan
recetas para la curación, mismas que, en diferentes ocasiones, se
inician en cada inciso con el término 'Contra" seguido del
tratamiento indicado generalmente con base en el empleo de yerbas,
previo lavado o raspado de la parte afectada y en ocasiones ~les
molido , lagartijas y el empleo de orines y cisco y algunos tt~s de
sangrado . o e deja de lado la hi iene que empleaban los anaguos
mexicano en la que destaca el uso de agua fría.
.
ahagún retoma el tema médico en el Libro Undécimo, que est.1
dedicado a la naturaleza en general animales árbole , plantas,
hongos minerales, tierra, montañas río camino y cultivo
. En el1
• . .
capítulo éptimo en qzre se trata dr todas las yerbas y que e 1ruc1a en e
1

lol 128 dedica un largo párrafo, el quinto a lasj'CtÍJas 111edicinaks:. 26 a
b largo de todo él cada inciso está separado por una numeración
corrida que va del numeral 1 hasta el 142. Los primero 31 incisos
(hasta el 142v.) están bellamente ilustrados con dibujos de plantas
medicinales que se sitúan en la columna izquierda que debería
rorresponder al texto en castellano en la derecha se incluye el texto
náhuatl. Es hasta el folio 143r., inciso 32 cuando encontramo texto
en español. En adelante se mencionan numerosas yerbas medicinales
ron su nombre en náhuatl, se las describe en una botánica elemental
en la cual se habla de u raíz, sus hojas, su color y en oca iones su
sabor, los lugares en los cuales se la encuentra, y; por supuesto se
señala su empleo curativo y la forma de su uso. Dado que cada
inciso se encuentra numerado y que cada uno corresponde a una
ycrba, planta o conjunto similar diferente, en total Sahagún y sus
médicos informantes nos entregan información valiosa botánica y
rrrapéutica sobre aproximadamente, 142 yerbas mexicanas.
Una vez que se concluye el apartado sobre el grupo botánico se
proporciona información sobre otros elemento medicinales, las
¡,tJras 111edici11ales de las cuales nos enumeran cinco diferentes, entre
cDas, alguna parecida al cbalrhi11itli esmeralda o jade, otra llamada
dzfrll de varios colores cristalina y abundante en la tierra· otra
&gt;i11hto1110/tetl que se traía desde Guatemala y el oconusco y que
puede ser la turquesa, ya que su cuentas e usaban en las muñecas·
búltima que se menciona es atlchipin que ayuda a purificar la orina
yse encuentra entre las peñas y crece entre ellas y e la extraía hacia
drumbo de Malinalco. En el inciso 147 se habla de los huesos de los
~ntes por los 111011tes y de/Jqjo de tierra y e le eñala como medicina
COI/Ira las cámaras de scmgre, su uso debía ser los huesos molido y
mezclado con cacao.27
Se siguen do recetas con base en carne de animales la del tigre,
que era buena para diferentes dolencia especialmente para los
viudos para que no les fatig11e11 las tentaciones carnales para los qm pierden
dsrso, para los que tienen calenturas t'Oll frio y también para que lo
Se inicia en el fol. 139v. y concluye en el 177v.
"Ibídem. fol. 179r.

lll

15 Abarca

del fol. 97r. al 113v.
208

209

�Marí11 Lniia Rmir(g11eZ;Solo

seiiores sean fuertes animosos. Lo gusanos similares a los de E paña
con muchos pfrs y que se encontraban en toda partes, se usaban
'molidos, secos · tmZflados con retina' para aliviar lo dolores en general
y especialmente los dentales.
Finalmente, el último inciso de este Libro Undécimo el número
150 y con el cual concluye el enfoque sobre la medicina las
enfermedade y u tratamiento en la grandiosa obra de ahagún,
e tá dedicado a describir el uso de los baños. Este tipo de terapia,
llamada te111azral/i1 se recomendaba para muchas cosas; la empleaban
tanto los convaJeciente para recuperar más pronto la salud, como
las mujeres embarazada quienes eran tratadas dentro del baño por
las parteras para que mefor paran. Lo informantes y Sahagún
consideran que estos baño eran benéficos para todos lo enfermos
lo encogidos, los golpeados o apaleados o maltratados que se les e11cogiero11
los ner!'ios, los bubosos )' sarnosos. 1&amp;
Mucho se ha e peculado acerca de si existió vinculación entre la
obra de ahagún en su parte correspondiente al uso de la plantas
medicinales y el libelhJS del también médico indígena Martín de l.t
Cruz. José Luis Martínez se ha ocupado de e te tema y no deja
constancia de lo que se trabajó al re pecto. os dice que el padre
Garibay se inclina a creer que Sahagún pudo conocer o cuando
meno , tener noticia de la obra de don Martín pero que no la
consideró con eriedad uficiente, ya que e alejaba en mucho del
método tan riguroso que el leoné empleaba ya para ese año aquel
de 1552 cuando tan apresuradamente, e elaboró el Libell11s y por
esa razón ni iquiera lo mencionó. Añade que omolino O' Ardois
considera que no lo hizo, pues para el año cuando Sahagún ornetió
a revisión la parte de las plantas medicinales, el autor del Lihel/11s,
muy probablemente ya había fallecido, ya que cuando e cribió su
obra era un anciano experimentado. 2c¡ V iesca T reviño concuerda con
la hipóte is de que Martín de la Cruz no fue mencionado por
Ih:dm,., fol. 1 Ov.
José Luis Marúnez, /::,/,\ll\.iaul11h 11(), frl!)· Bernardi110 de J11haglÍ11) 1111 foforma11/d
fodrgenas. l idt1 y Olm1, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela .... .,pp. LXXVII·
LXXVlll.
20

210

Sahagún, debido a que hacia 1562 cuando el leonés consultó a los
médicos de México y de Tlatelolco el autor del Libe/lus pudo haber
estado ya muerto. 30
Por u parte omolinos D'Ardoi al ocuparse de la obra
sahagunense31 menciona que en los trabajos de la doctora Emmart,
esta historiadora relaciona constantemente ambos e critos,
especiahnente por lo que se refiere a la nomenclatura. C.Cm relación
a lo que escribió Francisco Guerra, orno linos nos indica que e te
historiador de la medicina español consideró que el ú'bel/11s tuvo
que haber influenciado el pensamiento de Sahagún, especialmente
cuando el cronista se trasladó de Tepepulco hacia 1557 a Tlatelolco
y se extraña de que no lo haya mencionado. La conclusión de
Somolinos e en el sentido de que si bien Sahagún pudo haber
conocido y tratado a los do autores del Libe/lJ1s, no tuvo oportunidad
de conocer la obra ya que ésta fue elaborada en un brevísimo tiempo,
precisamente mese durante el croni ta no se encontraba en
Tlatelolco. Descarta también la posible influencia del Códice Badiana
en la obra de Sahagún, ya que éste la planeó y planteó desde sus
inicios con la amplitud de temas que después concluyó entre ellos
los relacionados con las cosos natHrales y la presencia de la enfermedad
y sus remedio , como hemos visto ya, desde los años de Tepepulco
y Tlatelolco.
Un último médico indígena, Francisco de Santo Domingo, 1564
En el año de 1564 se uscitó al interior del conocido Hospital Real
de aturales de Ja Ciudad de México un escándalo que llegó ha ta
el conocimiento del arzobispo fray Alonso de Montufar. E I hospital,
como se abe, dedicado exclusivamente a la atención de los
indígena del Reino, llevaba para esa fecha relativamente pocos
30

Cario Viesca Treviño, '} '"1nrfí11 de /,1 CntZ; a11tordrl Códice dt lo Croz.-Bt1dio110 em

'"' 111fdiro tlotrkJka de come y hueso', Revista de Culrura Náhuatl Instituto de Investigaciones Histórica , U AM, úm. 25 de 1995 p. 483.
i, Martín de la Cruz, Libel/Jts dr Medici11a/ib11s lndomn, Herbü, Fondo de Cultura
Económi a e Instituto Mexicano del eguro ocia!, México, 1991 Capítulo VI:
E tudio Histónco, Germán omolino D'Ardois, p. 177-179.

211

�\ lori11 l..11i.ra Ródn'"lll:"'- \tJ/11

año de funcionar como una or anización que contaba con el
patronazgo del monarca privilegio que se le otorgó de de 1553,
anteriormente había ido un no ocomio a cargo de lo ranciscano.
Sus ondi ione materiales y finan ieras no eran muy satisfactorias
para principio de lo año sesenta del primer iglo virreinal, pero si
contaba ya con cama y con atención médica entre ella la que
brindaban médico y cirujano . Entre lo primero figuró un
per onaje, de quien hasta el momento no teníamo noticia ni en la
historia de la medicina novohispana ni en la del ho pital aquí
mencionado el indi ena Francis o de anto Domingo. Unos tres
años después hacia 1567 abemos que actuó como cirujano con
amplia luces y magnífi a e pe.ríen ia Alonso López de Hinojo os. 11
En 1564 re idía dentro del no ocomio un personaje peninsular
que e de ía ermitaño, Juan Bravo Arce quien provocó con su
conducta irregular e cándalo y rumore insistente entre enfermo
ervidore y facultativo . E ta ituación llegó a er conocida en el
arzobispado en donde motivó el ini io de una información amplia
para determinar i efectivamente como se rumeraba el supuesto
ermitaño mantenía relacione dentro del ho pital con dos muiere
indí e.na aman ebada a quiene tenia porp,íblicas (111a11cebas) co111iendo
· bebiendo )' dlfr111imdo ro11 ellos. na de ella Francisca, natural de
Tepatitlán en la Ciudad de México, la tenía fuera en una casa como
u aman ebad~ y criada, la otra I abel de Tia cala (Tlaxcala) vivía
en in talacione del bo pital.
El e cándalo llevó al arzobispo a ini iar una averi uación que
encomendó al doctor don Rodri o Barbo a chantre en la anu
Igle ia Catedral y juez provi or y vic rio general en el arzobispado
de México. E te per onaje dio prin ipio a1 interrogatorio el 7 de
julio de e e año y el primer interro ado fue precisamente el médico
indígena que no o upa.
En re pue ta a las preguntas Domingo de an Francisco informó
obre e te a rujano y otro en el Ho pita( Real de Indios, véa e M rí.! Luna
Rodríguez• ala y olaboradore / j Hnspilfll Rwl dt /01 11111rdlu, s11Jt1d111111i.rtmdorr1
111umm11os(1 ~}J- /~64), ter, ertomode la críe' Los Cirujano enla ueva E pañ.i".
1n tituto de lnves ttgacion s ociale
A , Méxi 2005.
12

112

que.~ la fech t~nía 53 :111º de ed d, poro n,á.r O nmios, 0 ea que
deb10 haber nacido hacia 1511 · perten cía a la parroquia de an
Pablo Y an Pedro la que, como ya hemos eñalado en ioci 0
ante~i~r, era I má amplia de la Ciudad de México y an Pablo
fungm c~rno cabecera deJ barrio indígena de ª" Pablo Teopot1.
Dommgo de an Francisco rindió declaración oficial en el
arzobispado : en ella ~formó que era médico en el h spital y que
durante un ano y medio que llevaba de entrar • salir atendiendo O los
ml ro,os podía ate tiguar que en diferente oca ione había visto a
la dos muj~re y 1 a~u ado cot11er_y beberJ' dom,ir )1111/or.. :)' a/gHnas
ll'Ce.r ha aMec1do q11e el dubo } 11011 Bm1·0 Arce tiene e11 el aposento donde el
duer111e dentro dt_l ho.rptial dos ' tres días con s111 11orht1 mcerradas alg1111a de
m.r 111a11cebas. 1empre le ha proporcionado lo que requerían 'º"'º si
fueran JIIJ 1mgem legltÍl11a1. También era te tigo de que en oca ione
~I ,upue to ermit ño había pretendido for-:?__or a otras muiere
ind1genas en.rodas .roltera1 que acudían al ho pita) y que era causante
de que lo servidore del no o omio rehu aran acudir a sus labore .
greg6 que lo enfermo indígenas cono ían también esa conducta
Yque est ban e andalizados. Él por u parte, había reconvenido a
~ravo Ar e para que ce ra e a relacione , ya que ademá de ser
irregulare oca ionaban e cándalo general, en esa oca ión el cusado
k respondió q11e rollase y 110 se 111mr:111illase de lo qNe él hacía, por q 11e era
bombn co11~0 ~s de111~J )~ ellas aw111s1110. di carne co1110 ellos. Añadió que
todo lo md10 e mdia que habían e tado en el hospital y l que
a1 pre ente ahí res,·d,1an, e taban esca11dalizados · ha11 11111r, rodo ,
1111
•1m111m111 de ello. EJ médico indígena firmó u declaración 33 y, i bien
~ volvemos a enco_ntrar información sobre e te per onaje la que
d1Sponemos e uíi tente para confirmar que lo médico indígena
que e ~ormaron aun b~jo la cultura mexicana, ocuparon y
desempenaron papeles so 1ale a travé de lo cuale lo miembro
de la ,nueva ~ iedad les recon cieron u aber y experiencia. No
fue olo e te mtere ante ca o ai lado ejemplo de ello, también, in
duda alguna el de lo 16 médico que tan e trechamente olaboraron
AG

. Matrimonio , vol 170, exp. 5, 2 ols., año I 64.

21 3

�.\/arfo L11isa Rodríg11rz-Sala

con Sahagún y a quienes la historia de la medic~a ~exicana debe el
amplio conocimiento de esa parte de la cultura científica del mundo
mexicano.

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25 de 1995.

LAs REVUELTA Y REVOLUCIO E habitualmente dejan tras de s~ triunfen
o no, un sistema fiscal resquebrajado, incapaz de otorgar un mínimo
de certeza a los causante , injusto e incompetente para cumplir u
función, recaudar recursos suficientes para hacer frente a los
compromiso del gobierno. La revolución mexicana no fue una
excepción a esta situación. i bien durante la revolución, Monterrey
no sufrió tanto como otras ciudades del centro y noroe te del país;
en las tomas y retomas de las diversa faccione a la ciudad, el
sistema fiscal nuevoleonés igualmente fue duramente vapuleado.
Durante la etapa armada lo canales habituales de recaudación
ni siquiera funcionaban. En 1913 el gobernador huertista alomé
Botello acorralado por el avance con titucionalista, ordenó que los
negocio os citadinos realizaran una cooperación extraordinaria para
b fortificación de la ciudad. 1 Una vez retirados los huert· ta , en
ibril de I 914 el nuevo gobierno constitu ionalis ta inició una
•Facultad de Filo o lll y Letra , UANL.
· FLORE Torres Oscar(l 991). B11ry,11esia, lflil1ta1&lt; •._J111oii11d 11100/Jrerom, fonflf'.
1909-1923. México: Facultad de Filosofia y Lettas de la Universidad Autónom., de
, uevo León, pp. 77- 78.

216

217

�josi E111iq11c r 'ózg,,ez Ortiz

persecución que derivó en incautación a todos aquellos que
apoyaron, o se ospechaba habían apoyado, el gobierno de Huerta.
Esta persecución tenía un doble fin, por un lado castigar a los "trajdores",
por el otro obtener recur o , para el nuevo gobierno. 2 Igualmente en
marzo de 1915, durante la breve estancia de los villistas en la ciudad el
centauro del norte exigió a lo empresarios, a boca jarro, la entrega de
un millón pesos con un plazo de una semana. 3
Con esto ejemplos buscó mostrar que las tres facciones que
tomaron Monterrey actuaron de manera similar exigiendo
recaudacione arbitrarias hacia lo ciudadanos, particularmente hacia
el grupo empresarial.
La segunda entrada de lo constitucionalistas marcó el inicio de
la moderación. La Oficina de Incautación creada durante la primera
ocupación de los carrancista fue cerrada y las propiedades
decomisadas fueron devueltas a sus antiguos dueños. A pesar de
ello, los préstamos forza os o "extraordinarios" fueron el recurso
má usual del gobierno local para hacerse de recursos. 4
Lo primeros intento de una normalización fiscal

En febrero de 1920 se inició, a nivel local, la reconstrucción del
marco legal I cal con una nueva ley de hacienda que buscaba
acrecentar lo ingre os de las arcas estatale . Fueron diversos los
rubro donde se aumentaron lo gravámenes. El primero de ellos,
fue el de las fincas urbanas· anteriormente este gravamen se calculaba
on un ímpue to fijo de ocho al millar del valor de la propiedad. En
la nueva ley, el impuesto se calculaba con una tasa del 3 por ciento
obre el valor directo de la renta urbanas.
Otro rubro donde e aumentó el cobro, fue la minería, donde se
'FL RE . R111;gue1Ít1... , pp. 105- 110. También ver, Flores Torre O~car(l~87).
"De la edad del acero a lo tiempo revolucionario . Do empre a mdu tr~les
reg 1omontanas (1909-1923)". En C.Crutti, Marjo (O&gt;mp.) ,\ frmterro• ,\.11r~•q Ltiir. ti
11 orrrte: sMr est11dio.1 hist6rifos. Mé ico: Facultad de Filosofia y Letras, Uruvcr idad
Autónoma de uevo León, p. 244.
FLORE • Bli"f'llffÍú... , p. 139.
FL RES, Bflrglll'tÍa... pp. 142-143.
218

estableció un dos por ciento obre el valor bruto del mineral extraído
a diferencia del viejo impuesto que sólo cobraba un .5 por cient~
sobre el mineral extraído.
Pero el principal objetivo de la ley era la Cervecería Cuauhtémoc.
Pues el impue to con el cual se grava anteriormente la empresa era
mínimo. La nueva ley contemplaba un gravamen aplicado a la
producción el cuál aunado al aumento obre el gravamen a fincas
urbana , lograría una importante elevación en las contribuciones
de la empresa. Osear Flores calculó que de haberse aplicado este
siste~~ de fiscalización. cervecería habría pagado, entre impuestos
munmpales, estatales y federale casi un millón de peso anuales. 5
Sin embargo el 26 de febrero Francisco G. Sada gerente de la
compañía, declaró que interrumpiría la producción de cerveza a partir
del día en que 1a ley entrara en vigor. Para marzo la ituación era adversa
para Gmanza y el 24 del mismo mes, el tambaleante gobierno carrancista
decidió suspender temporalmente la aplicación de la ley. Para el 18 de
mayo el gobernador provisional obregonista Porfirio G. González
derogó las leyes de hacienda impuestas por los carrancistas. 6
En 1921, ya con Obregón aJ frente de la República, Juan M.
García re ultó electo gobernador del estado. Al igual que toda las
administracione revolucionarias, el gobierno de García requería
de recur os para ello proyectó una erie de leyes que gravaban las
herencias y la producción de bebidas aJ ohólica . uevamente una
fuerte oposición se generó desde la Cervecería Cuau11témoc. Sin
embargo la solidez de Obregón en el poder, hicieron variar la
estrategia de lo empresarios. Durante u campaña García prometió
la construcción de una escuela de artes y oficio , pero una vez en el
gobierno, el congreso local le negó al jefe del ejecutivo los recursos
para dicha obra. Los empresario se comprometieron a realizar un
'FLORE , ' De la edad ... , pp. 250-251.
'FLORES, B11rg11uía... , pp. 209-210. Vertambién ROJA Sandoval,Javier(l992).
'Poder políti o cerveza y legi lación laboral en uevo Le6n, 1917- 1922". En Roja
~-ovaLJavier. Mo11te1Yr,J:poderf&gt;blilico, obmri~J• m,pmartos m /41 ro11111/11r,i rrt'fllrtdo11mia.
Mn1co: Facuitad de Filo ofü y Letra de la UA L y Fundación Cultural Alfonso
kres Aurrecoechea, pp. 48-49.

219

�]ose E111iq11t f ÚZ!Jll'Z. Ortiz

11

donativo para la construcción de la E cuela de Arte y Oficios a cambio
del donativo exigieron pagar cantidades fijas por conceptos de giro
industrial y venta de cerveza, ignorando algún gravamen a la
producción.7 Alex Saragoza asegura que además del donativo para la
Escuela de Artes y Oficios, la compañía cervecera le entregó a García,
los derecho exclusivos para la distribución de cerveza en Tampico.
Sin embargo el gobernador García, fue destituido en abril del 22
yel Congreso del Estado exigió al nuevo mandatario hiciera efectivas
las leyes del 21. Aunque parece haber ido más bien mínima la
aplicación de dichas leyes. 9
Finalmente a finales de 1922 la cervecería envió una petición de
exención de impuestos. En enero de 1923 dicha petición fue
aprobada por el Congreso del Estado y apoyada por el gobernador.
La concesión estipulaba que la cervecería debería pagar al estado la
cantidad de 50 mil pesos anuales y al municipio 18 mil por un
término de diez años. Dicha concesión cerró tres año de continuos
conflicto entre el gobierno del estado y los directore de la
cervecería. in embargo el término de 10 años no se cumpliría.'º
Aarón Sáenz: la reconstrucción

Aarón áenz tomó el mando del ejecutivo estatal el 4 de octubre de
1927. Era, entonce , una figura de alcance nacional, intimamente ligado
al ' Manco de Celaya" Álvaro Obregón. Sin embargo a diferencia de
Obregón que funcionaba en la política sustentándo e en el carisma Y
en su personalidad, áenz fue un político institucional Aarón áeni
buscó el fortalecimiento del gobierno del estado, y comprendió que
para ello, era vital acrecentar la entrada de recursos a la tesorería local
Tan pronto como tomó cargo del gobierno estatal publicó uoa erie de
leye que reconstruían, prácticamente desde su base, el sistema fiscal
nuevoleoné .
FLORE , B11rg11ufa ... , pp.211-215.
ARAGOZA, Alex M (19 8). Tbt.\!o11ten
19./-0. Univer ity of Texas Pres , p. 127.
9 FLORES "De lo tiempo ... , pp.251-253.
1°FLORE , "De lo tiempo ... , p. 256.
7

8

220

· lite and thr .\1e.-...ica11 S/ill(, 1 80-

Cabe apuntar que en la labor de reforma fiscal, y en casi todos
sus actos de gobierno Aarón áenz fue apoyado de manera
unportante por José Benítez secretario de gobierno durante su
mandato e intermitentemente gobernador interino durante la
múlt.iples licenci~s del gobernador constitucional. Igualmente
considero nece ano aclarar que a partir de lo que se extrae de lo
info_rmes de Sáenz, y de las cartas intercambiadas entre éste y
Berutez se puede asegurar que su objetivo no era el simple y llano
aumento en la recaudación. ino la profe ionalización del sistema
~utario, p~ra lograr una recaudación equitativa y ju ta y al mismo
uempo ufic1ente para sati facer las nece idades del gobierno local.''
~ qu~ a pesar de la acuciante necesidad de recursos eJ jefe del
e,ecutJVo estatal, fue conciente de las diver as necesidade del sector
~us.tria1 ~ empresarial De tal manera que in descuidar su motivación
pnnc1pal, mcrementar la recaudación, logró apoyar a la industrial
locales, mediante estímulos fiscale de diversa índole. Finalmente
mtegró la política de estimulo industrial en la normalización fiscal
porque i bien e ta politica existía, y en gran medida excede el mer~
~~ fis~al, durante la administración de áenz e creó un marco jurídico
msu~~1onal par~ regirlas. Eliminando con éste la arbitrariedad y
parcialismo antenormente existente.
a) Ree tructuración del marco legal del i tema fiscal estatal
~n el primer año de la ge tión de áenz, se aprobaron al menos
nete leyes de carácter fiscal, siendo las dos principale : la Ley de
Impuesto obre el Comercio y la Industria y la Ley de Impuesto
sobre Producción de Cerveza. 12
·La · del Impuesto al Co111erdo , a la Indushia
La Ley del Impuesto al Comercio y a la Industria fue publicada por
"AGE _L. ~ondo Memoria de Gobemadore . Informe rendido por el gobernador consutuetonal del e_ tado de. ~uevo Le6n Lic. Aar6n áenz ame el Omgreso
Estado ~bre su gest.16n ad~trativa en el año de 1927 a 1928; pp. 23-35.
GE .L: ene: Correspondencia de Gobernadores. Aarón Sáenz. C..,ja l. Cana del
ZOde dicLembre de 1927, dejo é Benítez a Aarón áenz.
11 lnforme Sáenz 1927-1928; p. 8.

:1

221

�Josi h11iq,1

primera vez el 3 de diciembre de 1927. Anteriormente e gravaba a
lo negocio y a lo individuo con el 2 por ciento sobre el capital
in embargo no exi tía una reglamentación clara de que tomar en
cuenta como capital, por lo tanto e e tablecían cuota in apego a
la realidad. E t falta de rel ci6n ntre 1 apacidad del
ontribuyente y la cuota a ignad era tal, que en lo año anteriore
a 1927 la Agencia de Monterrey, una papelería, era el contribuyente
m' fuerte de I ciudad. 1 La nueva ley disponía que todo lo
cau ante pre entaran una declaración anual cubriendo parámetro
e tablecidos en la propia ley. Di ha decl racione erían e tudiadas
por una junta califi adora, que e taría con tituida por re pre entante
tanto de los cau ante , como del gobierno. Además existía una
segunda in tancia llamada 'Junta Revi ora', igualmente compue ta
por repre entante de lo causant s y del gobiern . La función de
ta junta era e table er la bas gravabl , e d cir el capital obre
el cual e apli ara l ta a del impue to a cada empre a o persona.
Por otro lado la ta a del impue to disminuyó de 2 por ciento obre
el apita\ a 1 por ciento obre el capital•~
El 20 de di 1embre de 1927 Jo é Benítez le en ío a áenz Un.t
c rta ya que el gobernador e encontrab enton e en la iudad de
México. En ella le anexó un proye to de Reglamentación de la Ley
de Impu tos obre el Comercio y la Industria. Benítez a eguró que
u ane. o e apega en lo general a un proye to enviado por la
e retaría de Ha 1enda on anterioridad. in embargo el proyecto
de hacienda determin b una I Junta Califi dora' p ra todo el
e tado, mientra el proye to d Benítez e tablece un junta pm
c da municipio. Argumentó Benítez que un junta en cada municipio
daría mayor certeza lo cau antes y a la Te orería d l Estado
ademá agilizaría Jo tramite y n up ndría un a to excesivo.
Inorme áenz,1927-192 ,p. 23.
Informe áenz 1927-192 , pp. 29- l. AG
L Fondo: Leye Decretos)
Cw ulare . Caja o. 9. Ley de Impue t sobre mercio y la Industna, del 3d(
d1 iembre de 1927.
is AGE L. erie: Correspondencia de Gobernado re . A.irón áenz. ia 1. Úrt.l
del 20 de di iembre de 1927, de José Benítez a Aaróo áenz.
1

1

222

r ,i,._qu~ Orti~

Observamo que la argumentación de Benítez no e ba a úni amente
en el aumento expedito de la recaudación ino realmen e en lo
profe ionalización del istema fiscal e tatal y muni ipal.
El 2 de diciembre de 1927 fue publi ad el Re lamento de la
Lcyde Impue to sobre el Comercio y la Indu tria. La cü posi iones
gmerale e e table ieron en con ordancia con el an o de Benítez.
Además de .instaurar una junta calificadora en cada mum 1p·o sus
principale determinacione eran: el método para e tablecer la ba e
able obre la cual funcionaría el impuesto y la orma en que
mían e tructurada las juntas alifi adora y reví ora . E te
reglamento e tablecía en u artí ulo 8 que toda la junta
califi adoras municipales excepto la de Monterrey e tarían
compue tas de tres miembro ; do erían representante ofi iale
ron arácter d perm nente y el otro representante de lo cau ante .
En la ciudad de Monterrey; la junta estaría onformada por 5
miembro tre ofi iale y do de lo causante . En da muni ipio
ID10 de lo representante o 1 iale
ería de ignado por el g biemo
del e tado y el otro por el ayuntami nto lo al y en Monterrey, el
trcer miembro ofi ial, ería de ignado por la Ofi ina Federnl de
Hacienda. Lo representante de lo cau ante eríao delgado
ttgido entre ada una de l ca egorías e tablecida por lo tres
mciso del artículo 1 de la Ley del Impue to al C.Omer io y la
lodu tria del 3 de di iembre de 1927 comerciante indu riales y
f10veedore de ervi io y cada uno cono ría olamente a unto
rlativo a u ramo e p cífico)· y en Monterrey, el otro re pre en ante
dt los au ante eria un delegado de la Cámara ac1onal de
Comercio Industria y Minería del E tado de uevo León. 1&amp;
El 25 de enero de 1928 e publicó un nuevo Regl mento para la
ley de Impuesto obre el Comer io y la Indu tria. 1cambio más
mportante del reglamento eran modificacione a lo artícul 8 y
9. En el nuevo reglamento e determinaba que la ¡unta alificado. excepto la de Monterre e en ontrarían con orrnada por cuatr
miembros. Dos o 1 iale , tal como lo e table ía el an iguo
AGE L. Fondo: Leye De rero y irculare . Ca1.-1 o. 9. Reglamento de la
lqde Impuestos bre el C.Omercio y la Jndu tria, del 2 de diciembre de I 27.
223

�José é111iq11e l 'ázq11ez. Ortiz

reglamento y dos re pre entames de los causante. Esto últimos serían
nombrados por la agrupación cau ante reconocida oficialmente. Es
decir i en la localidad e pecífica existía una organización de
comerciantes o industriales a dicha organización le orre pondía el
derecho de nombrar a los repre entantes de los causante en la Junta
Calificadora. Por otro lado en Monterrey, la 'Junta Gtlificadora' estaría
compue ta de seis miembro . Tres de ellos los ~ficia_les, serian
nombrado del mismo modo que en el reglamento antenor, sm embargo
lo representante de los causantes sería uno nombrado por Cámara
acional de Comercio, Industria y Minería del Estado de uevo León,
otro por la Unión de Comerciantes al Menudeo y Pequeño Industriale
y el tercero nombrado por el giro e pecifico de su actividad, de ~cuerdo
con los inc· o del artículo 1~ de la Ley del Impuesto al Comemoya la
Industria, del 3 de diciembre de 1927.17
La modificaciones del egundo reglamento pueden interpretarse
corno una concesión de parte del estado a los grupos industriales locales.
Por supuesto el gobierno iempre mantuvo ~ control de la junta,. _De
hecho en el propio reglamento se e tablec1eron candados explícitos
que aseguraban la hegemonía del gobierno sobre la junta. El más claro
de estos candados, era que en caso de un empate en la votación, el
voto del presidente de la junta era el decisivo. El presidente de la junta
era invariablemente uno de lo representantes oficiales.
La Ley del Impue to obre el Comercio y la Indu tria fue
modificada el 21 de diciembre de 1928. La estructura de las
declaraciones anuale y las junta calificadora Y revisora
permane ieron in embargo la base gravable cambió- dejó de
utilizarse el capital invertido y fue tomado como base el total de
la ventas anuales del negocio o el individuo. El principio detrás_de
e ta modifica ión era que el impue to no debe gravar el capital, ru el
esfuerzo ino la ganancia de tal manera que el total de la venta
anuales es un indicador má cercano a la tasa de ganancia. Por lo tanto
la declaración anual se realizó a partir de 1929 en base al total anual de
ventas y e adjudicó una ta a de impue tos de acuerdo a una clasificación
17 AGE L. Fondo: Leye , Decretos y Circulares. Caja No.10. Reglamento de~
Ley de lmpue to obre e1 Comercio y la Industria del 25 de enero de I 928.

224

de artículos contenida en la propia ley. Además con esta modificación
se derogó un impuesto municipal sobre venta , que implificó la tarea
(kl contribuyente y abarató los costos de recaudación. 18

.1.,ry de lmpl(esto a la Producción de Cerveza
Aarón Sáenz buscaba publicar una ley que grabara la producción de
cerveza en el estado sin embargo era conciente que al intentarlo
podía abrir una caja de Pandara con la que otras administraciones
se habían topado. Para evitar enfrentamientos e estableció una mesa
de dialogo entre funcionarios del ejecutivo estatal y representantes
de la Cervecería Cuauhtémoc cuyas conclusiones generaron la
posibilidad de establecer dicho impuesto, previo e tudio de la
capacidad de la empresa. Además estas conversaciones lograron
que la Cervecería Cuauhtémoc renunciara a los derechos obtenidos
mediante la canee ión del 20 de enero de 1923. 19
A partir de e tos acuerdos se publicó el 31 de diciembre de 1927 la
Ley de Impuesto a la Producción de Cerveza. Esta ley derogó en primer
• la antigua concesión que estipulaba en 50,000.00 peso anuales
las contribuciones de cervecería al fisco estatal 20 Asimismo la nueva
~ en su artículo 2~ gravaba con 1112 centavo el litro de producido de
crrveza de botella y ¼ de centavo el litro producido de cerveza de
barril21 Determinaba además la disposiciones operativas para el pago
del impuesto.
De la misma forma que el Reglamento a la Ley de Impue tos al
Ü&gt;mercio y a la Industria, esta Ley sufrió rápidas modificaciones.
11 AGENL. Fondo Memorias de Gobernadores. [nforme rendido por elgoberna•del estado de uevo León Lic. Aarón áenz ante d Omgre o del Estado obre su
gfflión administrativa en el año de 1928 a 1929· p. 28. Ver también: AGENL. Fondo:
~s. Decreto y Circulare . Caja o. 10. Ley de Impuesto sobre el Comercio y Li
L.lustria, del 22 de diciembre de 1928.
1' AG ENL. Serie: Correspondencia de Gobernadore . Aarón Sáenz. Caja l.
Documento del 16 de noviembre de 1927. Expedida en Monterrey, sin firma ru
ltstma.tario.
11 AGENL Fondo: Leye , Decreto y Circulares. Caja
o. 9. Decreto 28, dd 9 de
ll'iiembre de 1927.
"Informe Sáenz, 1927-1928, p. 39.AGE L. Fondo: Leyes Decreto y Circulare .
YiaNo. 9. Ley de Impuesto ala Producción de Cerveza,del31 de diciembre de 1927.

225

�}01é E"nq11e I tizguez Ortiz

El 25 de enero de 1928 se publicó una nueva Ley de Impuesto a la
producción de cerveza. Esta nueva ley mantenía las tasas sobre
litro de cerveza producida tanto de barril, como en botella. la
nece idad de una nueva publicación e tribó en la adicción del
artículo 8!. Éste dispuso que a partir de la entrada en vigor del
nuevo impue to las empre as cau ante e decir los productores
de cerveza en el estado quedarían exceptuado del impuesto a la
Indu tria y del predial.22 Nuevamente no damos cuenta que las
rnodificacione a 1 ley benefician a los grupo empresariale .
in embargo en 1927 el impue to sobre cerveza entregó a la
Tesorería del Estado 50 000 pesos; para 1931 sólo en primer
emestre rindió 68,340 pe os para el estado y 33,000 pesos
' · • 23
aproximadamente para el muruc1p10.
Estas dos leyes, complementadas por la leyes de: Impue tos
sobre Herencias y Legado · Impuestos sobre Donaciones· Impuestos
sobre Alcohole y Bebida Alcohólicas· lmpue tos sobre Vehículos;
Ley Económico-coactiva.;24 la reforma a la Ley Catastral de 192825
y la ree tructuración general del sistema de recaudación 1•
permitieron que la recaudación general pasara de 1,126,096.69 pesos
en 1927 a 2,359 000.00 pesos en 1930.27 Es decir, en tres años
prácticamente la recaudación e duplicó.
b) El e tímulo a la industria local
.
.,
El otro gran nodo de la administración de Sáenz fue la e tun~c1on
a la inver ión en industria. Di ho aspecto fue abordado mediante la
.u AGE

L. Fondo: Leye , Decretos y Circulare. Caja o.10. Ley de Impue 10
sobre Producción de Cerveza, del 25 de enero de 1928.
z3 AG E L. Fondo Memori.i de Gobernadores. Infonne rendido porelgober·
nador del estado de uevo León Li . Aarón Sáenz ante e1 Congreso del Estado
sobre su gestión administrativa en el año de 1930 a 1931; p. 32.
1~ Informe áenz, 1927-1928, p. 8.
25 Informe áenz 1928- 1929, pp. 29-30.
b Informe áenz, 1927-1928, pp. 34-35.
27 AG EN L. Fondo Memorias de gobernadores. Informe rendido por el gober, L1· • Jose' Bemtez
' ante el,
nador constitucional interino del e tado de uevo Leon
Congre o del Estado sobre su gestión administrativa en el año de 1929 a 1930 P.\.
226

expedición de la Ley de Protección a Ía Industria del 3 de diciembre
de 1927. i bien, antes de la publicación de esta ley; existían
procedimientos parn el otorgamiento de exenciones y reducciones
en los impuestos eran procedimientos excepcionales, estudiados
en cada caso, que dejaban la posibilidad de arbitrariedades e
inju ticias. Esta ley trajo un marco normativo para favorecer la
inversión en el estado otorgando certidumbre a lo inversores
interesados.
La ley proyectaba que nuevas industrias que se a entaran en el
estado y buscaran producir artículos o materias no producidos en
uevo León gozaran de una reducción del 75 por ciento en el pago
de impuestos municipales y estatales, por un término de entre 10 y
20 año . Igualmente la legislación contemplaba a aquellas empresas
,a existentes que realizaran una ampliación, ya ea en su capacidad
productiva, en su infraestructura o en el número de sus empleados.,
gozarían igualmente de la reducción del 75 por ciento en pago de
impue tos municipales y estatales, aunque por un termino de entre
5 y 10 año .2 Omsidero importante señalar que la ley logró un
equilibrio muy interesante al incentivar la inversión industrial, pero
al mismo tiempo busco proteger a las empresas ya instaladas en el
Estado o al menos no dejarlas en desventaja frente a nuevas
empresas que pudieran establecerse.
Al igual que en la reglamentación de la Ley de Impuesto a la
Industria y al Comercio y la Ley de Impue to a la Producción de
Cuveza, esta legislación ufrió una modificación luego de er
publicada. El 18 de diciembre de 1929 apareció un decreto que
modificaba su artículo 7i.. Dicho articulo se encargaba de definir las
condiciones a Uenar por la industrias ya existente que quisiesen
beneficiarse de las concesiones establecida por la ley. La estructura
original del artículo establecía la obligación de la empre a de
llerementar u inver ión en infraestructura en un 100 por ciento y
~ mismo tiempo dicho aumento debía duplicar la producción o en
~aso incrementar el número de empleados de tal manera que
i. Informe áenz, 1927-1928, p. 33. Ley de Protección a la Industria del 3 de
dticmbre de 1927.
•

227

�José 11riq11e T ázg11ez Ortíz.

fuesen 10 veces más, que el máximo empleado en los 5 año
anteriores. 29 Esta exigencias eran excesivas y pocas empresas
lograron llenar dichas condiciones. Por lo que el Decreto 21 del l8
de diciembre de 1929 estableció como requisito para las empresas
ya existentes los siguientes, incrementar u _infraestructura en un
100 por ciento o duplicar su capacidad de producción o que luego
de su ampliación den uabajo a más del doble del máximo de
trabajadores empleados en los 5 año anteriore .30
Desde la publicación de la ley hasta el julio de 1931 se otorgaron
sesenta y dos concesiones. Dichas concesiones sumaron en total un
capital invertido de 11 263 255.00 pesos. 31

...

1 ...

1 '

....

Recapitulación
La labor administrativa de Aarón áenz especialmente en la
construcción de un marco fiscal sólido y unas finanzas estatales sanas
fue muy importante. O)mo lo constata el cuadro ~ luego de la
administración de áenz la tendencia en la recaudación fue siempre
ascendente. Por otro lado el Cuadro o. 2, nos permite observar como
la recaudación e diver ificó. En 1925 el Impuestos Predial recaudo
más del 53 por ciento del total del ingreso anual A lo largo de .la década
de lo treinta, este rubro se e tabilizó alrededor de 20 por ciento del
ingreso anual Así mismo la participación de otros rubros e incrementó.
La labor de Sáenz incrementó de manera importante los recUISos
económico con lo que el gobierno del estado podía contar. A pesar
de lo anterior el e tilo de gobernar de áenz fue siempre conciliatorio
con la clase empresarial. Una situación interesante que de ninguna
manera se puede entender como una coincidencia e que las rre
legislaciones detalladas en e te apartado (Le.y de Impuesto al C.Omercio
y a la Industria, Ley de Impuesto obre Producción de Cerveza y la Ley
de Protección a la Industria) fueron publicadas originahnente por José
Benítez; y sus modificaciones lo fueron por Aarón áenz.
Ley de Protección a la Industna del 3 de diciembre de 1927.
L. Fondo: leyes, Decretos y Circulares. C.aja o. 10. Decreto21 del 18

JO AGE

de diciembre de 1929.
l 1 Jnforme áenz, 1930-1931, p. 33.

22

.

JI

u•••

2

2'l

_

r,adro l. Comparativa de Jo ingresos totales anuale de la Te orería
Id Estado de Nuevo León.

Gr.i~ca comparativa de las asignacione presupuestale y los gastos efectuados

delos ~gresos normales y extraordinario en lo año de 1924, 1925 y 1926.
~ aenz1927-1928.

Informe Sáenz 1928-19 29; p. VIL
Informe Benítez 1929-1930; p. 32.

229

�Josi E11nq11e Viízq11,.z rtiz.
Informe Sáenz 1930--1931; p. 33.
AG E L. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el gobernador constitucional del Estado de Nuevo León, Ing. Francisco A. Cárdenas ante el
Congreso del E tado obre su ge tión administrativa en el año de 1931 a 1932;
Cuadro 5 y 6.· AGENL. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido
por el gobernador constitu ional del e tado de uevo León, Ing. Francisco A.
Cárdenas ante el Congreso del E tado sobre uge tión administrativa en el año de
1932 a 1933; Cuadro que manifie ta los ingreso y egre o habidos en esta Tesorería
en el periodo del lro. al 31 de Julio de 1932.
l7 Informe Cárdenas 1932- 1933· Cuadro que manifiesta los ingresos y egresos
habidos en el periodo del l ro. de agosto al 31 de diciembre de 1932 y cuadro que
manifiesta lo ingre o y egre os habidos en e ta tesorería, en el periodo del 1ro. de
enero al 31 de julio de 1933.
' 8 AGE L. Fondo Memorias de Gobernadores. lnforme rendido por el gobernador con titu ional sustituto de! estado de uevo León, Lic. Pablo Qyiroga ame
el Congreso del Estado sobre su ge tión administrativa en el año de 1933 a 1934;
Cuadro que manifie ta lo ingresos y egre os habido en el periodo del lo. de
agosto al 31 de diciembre de 1933 y cuadro que manifiesta los ingresos y egresos
habidos en el periodo del lo. de enero al 31 de julio de 1934.
39 AGE L. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido por el gobernador constitucional sustituto del estado de uevo León, Lic. Pablo Quiroga ame
el Congreso del Estado obre su gestión administrativa en el año de 1934 a 1935;
cuadro que manifiesta los ingresos y egresos habidos en el periodo del lo. de agosto
al 31 de diciembre de 1934 y de! cuadro que manifiesta los ingresos y egreso habido
en el periodo de! lo. de enero al 31 de julio de 1935.
40 AGE L. Fondo Memorias de G obemadores. Informe rendido por el gobernador provisional del estado de Nuevo León, General G regorio Morales Sánchez ante el
Congre o del E tado sobre su gestión ad mio' trativa en el año de 1935 a 1936; p. 40~
AGENL. Fondo Memoria de Gobernadore . informe rendido por e! gobernador
constitucional del estado de Nuevo León, general Aaadeto Guerrero Guajardo ante el
Congreso del Estado sobre su gestión administrativa en el año de 193 ; p. 14.
41 AG E L. Fondo Memo rus de Gobernadores. Informe rendido por el gober•
nador constitucional del estado de uevo León, general Anacleto Guerrero Guajardo
ante el Congreso del E cado sobre su gestión administrativa en el año de 1936 a
1937; Cuadro que manifiesta los ingresos y egresos habidos en el periodo del lo. de
septiembre al 31 de diciembre de 1936 y del cuadro que manifiesta los ingresos y
egresos habido ene! periodo del lo. de enero al31 de julio de 1937 .
.u AGENL. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el gobernador constitucional del estado de uevo León. General Anacleto Guerrero Gwjardo
ante el Congreso del Estado sobre su gestión administrativa en el año de 1937 a 1938;
Cuadro que manifie ta I s ingre os y egre o habido en e ta Te orería, durante el
periodo del lo. de agoto al 31 de diciembre de 1937 y del cuadro que manifiesta !o
mgreso y egreso habidos en el periodo del lo. de enero al 31 de julio del 938.

AGENL. Fondo Memorias de Gobemadore . Infom1e rendido por el gobernador constitucional del estado de uevo León, generalAnacleto Guerrero Guajardo ante
el Congreso del E tado sobre u gestión administrativa en el ño de 1938 a 1939;
Cuadro que manifJC.Sta los ingre os y egresos habido en e ta Te orería durante el periodo
del lo. de ago to al 31 de diciembre de 1938 y del cuadro que manifJC ta lo ingre o }'
egreso en el periodo del primero de enero al31 de julio de 1939.

230

231

JS

36

Cuadro No. 2. Desglo e de lo rubro má imponant de los
u valor porcentual con respecto al ingre o total anual

43

�Jo.rl F.nriqflr r/ ÓZlflll'Z. O,tiz

lnfom1e áenz 1927- 1928: Cuadro que desglosa los ramos que produjeron
ingre o en lo año de 1924, 1925 l 926 y 1927.
~1 Informe áenz 1928-1929· pp. Vl-VIB.
,~ La información se compuso a partir de la iguiente fuentes: lnforme Cárdena
1931-1932~ Cu.adro S. Y el [n orme Cárdena 1932-1933' Cuadro comparativodr
lo Lngre o y Egreso habidos en esta Tesorería durante el Primer emestre de los
año de 1932-1933, con Expresión de la diferencias en pro y contra de 1933. Cuadro
que manifie ta los lngre o y Egreso habido en esta Te oreria en el periodo dd
lro. de julio al 31 de julio.
· Informe Cárdena 1932-1933; Cuadro que manifiesta lo Ingre o y Egresos
habidos en el period del lo. de Agosto al 31 de Diciembre 1932. Cuadro que
manifiesta los lngresos y Egresos habidos en esta Tesorería, en el periodo del Ira.
de Enero al 31 de juli de l 933.
~s lnforme ~iroga 1933-1934. Cuadros 5 y6.
4" Informe Qwroga 1934-1935; Cuad.ro que manifiesta Jo ingresos yegre os
habidos en el periodo del lo. de ago to al 31 de diciembre de 1934. Cuadro que
manifiesta lo íngre o y egreso habido ene! periodo del lo. de enero al31 de JUOO
de 1933.
'º Informe Guerrero 1936-1937· Cuadro que manifiesta lo Ingre o y Egresos
habido en el periodo del lo. de septiembre al 31 de diciembre de 1936. Cuadro que
mani 1esta lo Ingresos y Egresos habidos en el periodo del lo. de enero a! 31 d~
julio de 1937.
s, In orme Guerrero 1937-1938· Cuadroque manifiesta los lngre o yEgmo
habidos en esta Te ore ría durante el periodo del 1o. de agosto JI 31 de diciembre de
1937. Cuadro que manifie ta los logre o y Egreso habidos en el p riodo del lo.
de enero al 31 de julio de 1938.
' Informe Guerrero 1938- 1939; Cuadro que manífiesta los Ingresos y Egre~o
habido en esta Tesorería dunnte el período del lo. de agosto al 31 de di iembre de
1938. Cuadro que manifiesta lo Ingresos y Egreso en el periodo del primero de
enero al 31 de juli de 1939.
..i

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gobernador con titucional del Esta.do de uevo León, L1 . Aarón áenz
ante el C.Ongreso del Estado sobre u ge tión administrativa en ef año
de 1927 a 1928.
AG ENL. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe renclido por el
gobernador constitucional del E tado de ue o, León .íc. Aarón áenz
ante el C.Ongreso del E tado obre u ge tión admmistratava en el año
de 1928 a 1929.
AG E L. Fondo emorias de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador constitucion,11 [nteríno del tado de uevo León, Li .
José Benítez ante el Congreso del Estado obre u ge tión admirustra.ti a

232

233

�ji/si _miq11t I 'ázg11ez Ortiz

en el año de 1929 a 1930.
AGENL. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el
gobernador con titucional del Estado de Nuevo León, Lic. Aarón Sáenz
ante el Congreso del Estado sobre su gestión administrativa en el año
de 1930 a 1931.
AGE L. Fondo Memoria de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador constitucional del Estado de uevo León, lng. Francisco
A. Cárdenas ante el Congre o del E tado sobre u ge tión admirustrativa
en el año de 1931 a 1932.
AGE L. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el
gobernador constitucional del Estado de uevo León, Ing. Francisco
A. Ordenas ante el Congre o del Estado obre su gestión administrativa
en el año de 1932 a 1933.
AGENL. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el
gobernador constitucional Sustituto del Estado de Nuevo león, Lic.
Pablo Quiroga ante el Congreso del Estado sobre u gestión
administrativa en el año de 1933 a 1934.
AGE L. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador con tituciona1 u tituto del E tado de uevo León. ½ic.
Pablo Quiroga ante el Congreso del Estado obre su gestión
administrativa en el año de 1934 a 1935.
AG E L. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el
gobernador provisional del E tado de uevo León, General Gregario
Morale Sánchez ante el Congre o del Estado obre su gestión
administrativa en el año de 1935 a 1936.
AGE L. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador con titucional del E tado de uevo León, General Anacleto
Guerrero Guajardo ante el Congreso del E tado sobre u gestión
administrativa en el año de 1936.

Guerrero Guajardo ante el Congreso del Estado sobre su gestión
administrativa en el año de 1936 a 1937.
AGENL. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador constitucional del Estado de Nuevo León, GeneralAnacleto
Guerrero Guajardo ante el Congreso del Estado sobre su gestión
administrativa en el año de 1937 a 1938.

AGE L. Fondo Memorias de Gobernadores. Informe rendido por el
gobernador constitucional del Estado de uevo León, General Anacleto
Guerrero Guajardo ante el Congreso del Estado sobre su gestión
administrativa en el año de 1938 a 1939.
AGENL. Fondo: Leyes, Decretos y Cir ulares. úja No. 9. Decreto 28,
del 9 de noviembre de 1927.
AGENL. Fondo: Leyes, Decretos y Circulares. úja No. 9. Ley de
Impuestos sobre Comercio y la Industria, del 3 de diciembre de 1927.
AGENL. Fondo: Leyes, Decretos y Circulares. úja o. 9. Reglamento
de la Ley de Impuestos sobre el Comercio y la Industria, del 28 de
diciembre de 1927.
AGE L. Fondo: Leyes, Decretos y Circulares. úja o. 9. Ley de
lmpue to a la Producción de Cerveza, del 31 de diciembre de 1927.
AGE L. Fondo: Leye , Decreto y Circulare . úja No. 10. Ley de
Impuesto obre Producción de Cerveza, del 25 de enero de 1928.
AGENL. Fondo: Leyes, Decreto y Circulares. úja o. 10. Reglamento
de la Ley de Impue tos sobre el Comercio y la Industria, del 25 de
enero de 1928.
AGENL Fondo: Leyes, Decretos y Circulares. Caja o. 10. Ley de
Impuesto sobre el Comercio y la Industria del 22 de diciembre de

1928.
AGENL. Fondo Memorias de Gobernadore . Informe rendido por el
gobernador con titucional del Estado de uevo León, General Ana leto

234

AGENL. Fondo: Leyes Decretos y Circulare . úja

235

o. 10. Decreto 21

�del 18 de diciembre de 1929.
AGENL. erie: C'.orrespondencia de Gobernadores. Aarón áenz. Caja
l. Documento del 16 de noviembre de 1927. Expedida en Monterrey,
sin firma ni destinatario.
AGENL. Serie: C'.orrespondencia de Gobernadores. Aarón Sáenz. Caja
1. Olrta del 20 de djciembre de 1927, de José Benítez a Aarón Sáenz.

Dr. José María Luis Mora: reformador

Ramón Arturo Sánchez Delgado *

u TURJ TA ACIONAL visite la ciudad de
Guanajuato y se proponga indagar entre el pueblo común sobre
una de las propiedades que hubiese pertenecido a Jo é María
Luis Mora, nadie le sepa dar razón. Algunos tal vez ni sabrán que
haya sido guanajuatense. En cambio, muchos saben cuál fue la ca a
de Luca Alamán, porque la misma cuenta con una placa metálica
cerca de la puerta de entrada que a í lo expresa, y e ubica en una
de las calle principales del centro. Los do fueron personajes de la
primera mitad del siglo XIX, pero mientras que el Dr. Mora es
reconocido como liberal, don Luca Alamán fue el principal
aponente del partido conservador. ¿Será que aun en estos detalles
se manifiesta una ciudad conservadora? Sin embargo, al estudiar
más sobre la vida del Dr. Mora puede haber otras razones para que,
rn lo general, e desconozca la obra del mismo, y una de ellas puede
ser que terminó sus últimos años en París, Francia, e incluso sus
~critos se publicaron allá. Además, se sabe que tuvo propiedades
pero en la ciudad de México.
PROBABLEMENTE CUANDO

•ENAH-CIE AS-Chihuahua

236

237

�Romófl AJt11ro Jnchez D (godo

En realidad falta un estudio completo sobre la vida y obra de
José María Luis Mora, o al meno desconozco i existe tal. Acaso
uno de los textos con más información, y como estudio serio, es el
del Dr. Charles A. Hale: l liberolis1!IO 1e&gt;..ica110 en la época de Mora
182/- 1853, editado en México por primera vez en 1972 por la
editorial Siglo XXI, como una traducción del inglés (edición 1968).
Sin embargo, como el mismo Hale adara no se pro pu o escribir un
estudio sobre Mora, sino sobre el liberalismo mexicano en la época
en la que él fue la figura clave. 1 Además, Hale da cuenta en la
bibliografia de su texto de ·una tesis doctoral de Robert F. Florstedt,
The liberal role of José .María L,is Mora in the earl I history of indept11denl
Alexico university of Texas, 1950.
El presente escrito apenas sí cubre espacio para tratar alguno
aspectos de su vida· parte del contexto en que se desenvolvió; y el
comentario a su obra como reformador.
José María Luis Mora (1794-1850), es llamado el máximo teórico
del partido liberal en el periodo pre-reformista.
Para Hale, Mora no sólo fue el portavoz liberal más significativo
de su generación, si no que su pensamiento expresa la orientación y
estructura del liberalismo mexicano. 2 los conceptos de la lucha
ideológica en México se plantearon entre los años 1821 y 1854
época en la que Mora fue una figura prominente.
us padres eran criollos próspero orgulloso de ser' cristiano
viejos ... sin mezcla de mulatos o de otro malos antepasados ...
La pérdida de la fortuna familiar, por obra de la revolución de
independencia, no afectó la educación de Mora. A la edad de U
años lo enviaron a la capital para iniciar sus estudios en el O&gt;legio
de San Ildefonso la má de tacada de las escuela je uitas. Mora
fue alumno brillante y allí obtuvo el grado de Lic. en teología agrada
en 1819, y el de doctor en 1820.
Poco después omenzó a enseñar en an Ildefonso. e ordenó
acerdote yde empeño el cargo de diacono en el arzobispado de México.
1 Charles A. Hale, E/libtroli.r1110 mtxica110 m la época dt Mora 1821-185), México:
Siglo XXI, 311• Ed., 1978, p. 12.

2 lbídm,.

238

Hacia 1820, Mora daba indicios de haber e acomodado bien a la
,iia religio a tradicional y académica de la capital colonial
A pesar de su formación conservadora y acerdotal Mora estaba
preparado para intervenir a favor de la causa del constitucionalismo
i 1821.
En 1821 Mora expresó su gran aprecio que sentía por la
constitución de 1812 (española). 3
En su opinión la independencia mexicana se justificaba por que
las O&gt;rtes Españolas no habían considerado a México de acuerdo
ron la disposiciones liberales de la constitución. 4
En 1821 don José María Servín de la Mora Días Madrid inició u
wrera de periodista político liberal (E 1 nombre completo de Mora
~reció en su diploma de bachiller en 1812. El 'Luis comenzó a
~ecer entre sus nombres, inexplicablemente, en 1827, según nota
dpie de página del texto de Hale).
Tres año más tarde a la edad de 30, se convirtió en dirigente de
11D pequeño grupo de delegado que redactaron la con titución del
istado de México, el más poblado e importante en ese tiempo.
Hacia 1832 era el teórico reconocido del partido de la reforma
nacional, campeón del anticlericalismo y de una visión utilitarista
lid progreso social.
El segundo ensayo político de Mora, aparecido el 13 de marzo
~ 1822, llevaba el titulo de La s1prn11a m,to,idad ciii/ 110 es ili111itada.
Aquí se nota la influencia del liberal francés Benjamín Constant en
Al pensamiento.
Sin embargo fue Montesquieu a quien citó más frecuentemente.
Para Mora, era el pensador liberal clá ico "el primero que abrió la
imda a las institucione liberale ". 5
A medida que transcurría la década de México independiente, a
Mora le preocupaban Las dificultade de la tran ición de México
tsde er colonia hasta er república independiente.

3 lbid., pp. 74,75.
'lbrd. pp. 75,76.
1Ihid., pp. 78,79.

239

�Ro111ó11 A 1t11ro Sánchez Delgado

En opinión de Hale el meollo del liberalismo político mexicano
en la primera década de la Independencia fue la formación de un
sistema constitucional. 6
En marzo de 1822, Mora prestó juramento como miembro de la
diputación provincial de México evidentemente, Mora sería el jefe
de la diputación, y má tarde lo ería del congreso del estado. Criticó
manifiestamente a lturbide. Sin embargo Mora no fue un ferviente
federalista, e le calificaba de centralista, abogaba por la unión contra
un provinciali mo desintegrador. 7
in embargo, con los años Mora e ve obligado a cambiar su
postura ideológica con re pecto a la federación. pues para 1827,
Mora era un firme defensor del federalismo político, que a partir de
entonces se convirtió en parte del credo liberal. 8
En lo escrito de Mora de 1830 encontrarno un énfasis en el
constitucionalismo, sin embargo iba en desacuerdo con el concepto
de soberanía del pueblo" y del de "la voluntad general'. Afirmaba
que una autoridad compe ente como la que e tablece la constitución
era muy distinta de la voluntad general. 9 Para 1830 Mora empezaba
a ver la con titución de 1824 de forma más realista, reconoció que
tenía sus defecto ...
Dos preocupaciones empezaban a de tacar en el pen amiento
de Mora: la reforma al artículo 3, que daba lugar a la intolerancia
religio a y protección oficial de la Iglesia católica romana. La otra
era la supre ión del artículo 154, que perpetuaba los privilegios
jurídicos del clero y de los militares. 10
Mora definía la "marcha del progre o' como el programa de
reforma de Gómez Farías· la marcha del retroceso" como la que
e oponía a dichas reformas (en u Rerista Politica, 1837).
El anticleri alisma constituía la base de este programa de
reformas: la de amortización de lo bienes de la igle ia· la abolición
Ibíd., p. 80.
lhíd., pp. 84 85.
lbíd., p. 92.
'!bid. pp. 107,108.
10 lbíd., pp. 115,11 6.

6

de los fueros incluyendo los del ejército; la desmembración de los
monasterios y la difusión de la educación pública laica. 11
Después de abandonar México en 1834 José María Luis Mora
vivió el resto de sus año en el exilio. u vida en Europa, sobre todo
en París, fue acompañada de aislamiento frustración y pobreza.
En 1842, se sabe que mantuvo relacione amorosa con u ama
de llaves· una inglesa llamada Eliza Hoy, quien afumó de pué de
su muerte que le había dado tre hijos y que tenía derecho a parte
de la herencia.
Con todo, Mora mantenía el contacto con México a través de
una vasta correspondencia. 12
En 1846 se le rescató del olvido al nombrarlo embajador en
Inglaterra el gobierno recientemente establecido de Valentín Gómez
Farías. Desafortunadamente en 1848 su enfermedad de tuberculosis
hizo crisis y en 1849 viajó a Francia bu cando a istencia en una
atrnó fera menos húmeda. Murió en París, el día de la Ba tilla, en
1850. 13
En cuanto a sus escrito formales estos concluyeron en 1837
con la publicación de sus obras en París. México · sus revolt1ciones, 3
tomos (1836)· Obra.s uelta.r 2 Vols. (1837).
Existen breves pero importantes testimonios acerca de u idea
e informes que envió como ministro en Inglaterra durante los años
críticos de 1846 a 1850. e le consideraba una especie de consejero
no oficial del gobierno mexicano hasta ante de su muerte.
Igualmente se le ha visto como una de las per onalidades má
ilustres y repre entativas de la primera generación de escritores que
actuó en el México independiente. Parte de esta generación inicia
su madurez con el triunfo de la causa independentista; se aprecian
entre ellos: Lorenzo de Zavala, Juan Bauti ta Morales Manuel
Eduardo de Gorostiza, Manuel Carpio Lucas Alamán Jo é Gómez
de la Cortina, José María Gutiérrez E tracia Joaquín María del
Gistillo y Lanzas, Bernardo Couto y José Joaquín Pesado. AlgW10

1

lhíd. p. 118.
lbíd., p. 298.
13 Jbíd., p. 300.

11

ll

240

241

�Ra/J/Óll Art11ro a11chez Delgado

de ellos e declican propiamente a la literatura y otros son ensayistas.
on cuatro lo que se consideran historiadore y escritores políticos
como Zavala Morales Alamán y Gutiérrez Estrada, más el propio
Mora. us e crito on los que dan el tono cultural de la época. 14
En opinión de Martínez su obra má importante y ambiciosa es
México y sHs revol11dones la cual empieza a proyectar en 1828, pero
que publicara en París en 1836, por la Librería de Ro a· obra
inconclusa, pues e editaron los tomos 1,3 y 4; el 2 con información
estadística del país, nunca apareció. La primera parte de esta obra,
dedicada a trazar un cuadro de la realidad sociológica de México
tienen como modelo la obra tan conocida do gran investigador
Alemán Alejandro Von Humboldt, el nsqyo político sobre el reino de
l ' 11eva
rpa11a. Es un diagnóstico muy elaborado sobre la
condiciones geográfica económica , demográficas, administrativas
y política de México para hacer comprensibles sus revoluciones. 15
Con 1a conquista de México Mora inicia prácticamente la parte
histórica sin embargo deja de lado la discu ión de lo problema
históricos y filo óficos que se plantearon obre la misma pue no
muestra mucho interé por el mundo indígena para hacer hincapié
en la fundación de la Nueva E paña. Tampoco da relevancia a la
nueva da e mestiza que creció en el periodo colonial, ino que
enfatiza el proceso de di olución del régimen virreinal.
O:m respecto a la guerra de independencia la considera nece aria
para la transformación de la sociedad, como toda revolución, pero veía
con disgusto el escenario destructivo y perni io o de la misma. 16
Le parecía a Mora un error ideológico en que se apoyó la causa
de la independencia con iderar el periodo colonial como la idea
difundida de tresciento año de esclavitud del pueblo mexicano·
a í como la facultad o derecho de los mexicanos de apoderarse de
todo lo bienes de lo e pañole que tenían u urpados a los naturales
de paí legítimos dueños.

Su Revista política de las diversas administraciones q1te la ReplÍblica
Mexicana ha tenido hasta 183 se considera el escrito más importante
de la última etapa de su vida intelectual. Qsi una continuación de
M.éxico y s11s rez·ol11cio11es pero algunos de los escritos en dicha revista
los incluye en us Obras sueltas. e propone hacer una vasta exposición
sobre la primera batalla que se libró en México entre liberales y
conservadores y en la cual participo a lado de Valentín Gómez
Farías. Mora prefería llamarla entre las fuerzas del "progreso" y las
fuerzas del ' retroceso' .
A propósito, son sus Obras s11eltas las que contienen algunas de
las ideas que causaron más impacto y reacciones durante la primera
mitad del siglo XIX. Como también lo señala Martínez: "Sin duda
el aspecto más importante de la obra del Dr. Mora es u repertorio
ideológico". 17
Uno de los problemas que más se menciona es el de la libertad
social Sin embargo, le preocupaban las ideas erróneas que sobre la
misma se daban en los pueblos recién liberados "Un pueblo que por
su inexperiencia jamá ha conocido la libertad ofrece un campo
inmenso a la demagogia y a la ambición" 18 advertía. in embargo,
su admirable inteligencia, al igual que sus gran capacidad analítica
y agudo sentido histórico condujeron a Mora a elaborar una crítica
constructiva de la realidad de esa época, y a un diagnó tico certero
y moderno de lo males que padecía nuestro país y de los recur o
que podían salvarlo. 19
En el criterio de Reye Hernies, Mora coincidía con Lorenzo de
Zavala en señalar el año de 1808 como punto central en que se
manifiestan expre amente la tendencias liberales; como el momento
en que e abrió para no cerrarse jamás la discusión sobre la gran
cuestión de la independencia y de los derechos políticos civiles de
los mexicano : 20 El comienzo de la gran ebullición ideológica en
que se realiza la concepción de las ideas liberales.

•José Lu' Marúnez, "Mora, histo riador y e critor politic ", en José Miria Luis
Mora, i\té:x"Íco_)' s11 Rt1 10l11ciom.r. tomo 1, Mé ico: F.CE. 1986, pp. XI XII.
15 lbíd., pp. Xlll XIV.
lb [bid., pp. XVI, XVII.

!bid., p. XXV.
lbido11.
¡q /bid. p. XXVlll.
20 Jesús Reyes Heroles, El liberalisfllo Mr:dra,10, tomo 1, Méxíco: F.CE. 1974, p. 10.

242

243

1

17

18

�R.umón Art11ro l'dnrh

Mora reconoce el efecto de la difusión de liberalismo español
Al odio a la prepotencia de los españole que aumentaba cada día,
se unió el que en España comenzaron a difundirse con rapidez las
idea de soberanía nacional y istema representativo, de donde
habían de pasar naturalmente a México. 21
Consumada la independencia y después de alguna luchas por la
presidencia de Méx.i o llega el tiempo en que e recono e por sus
acciones al general veracruzano Antonio López de Santa Anna,
dependencia liberal, quien fue elegido presidente de La República
en abril de 1833. Pero como le interesaba más el poder personaL y
por u propio orgullo permitió gobernar por un momento a quienes
habían dado sentido ideológico al movimiento contra el autoritario
Ana tasio Bustamante grupo que encabezaba el vicepresidente
Valentín Gómez Faría . De de la independencia, e te será el primer
momento en que el liberali mo radical lleve a la práctica
decididamente u programa. A José María Luis Mora se debe el
honor de haber trazado tal programa con claridad y precisión. Le
haríamos ju ticia a cada uno i afirmáramos que Mora fue el teórico
(ideólogo y Gómez Parías el ejecutor de la revoluciones
innovadora que e aco tumbra llamar en conjunto Primera
Reforma'. u
Es Jiménez Moreno en u Historia de fé ·ico quien nos informa
obre el programa de la admini tración de Gómez Paria inspirado,
sin duda en la idea de Mora, que considera de la idea de los
liberales más avanzado que en Europa y aquí fueron llamados
jacobinos. Esto liberales a piraban a e tablecer el mayor número
de libertade : de conciencia, de opinión de imprenta de comercio
de reunión etc., así como las má amplias garantías a la libertad
individual. Aspiraban también a uprimir toda da e de privilegio
jurídi o y fuero e peciale como los de la nobleza, el ejército o el
clero· y por último aspiraban a independizar al e tado de la Iglesia.
G ómez aría apoyándo e entonce en el congreso federal y en
lbíd. pp. 24,25.
igberto Jiménez Moreno, d
Ed., 1965 pp. 427 428.

las J~gislaturas de los estado , influidos casi en su totalidad por el
par~do del progreso llevo a cabo varia reformas que podemos
clasificar como sigue:
a). Reformas de carácter ecle iástico:
-~a que atribuyó al estado el derecho a ejercer el patronato de la
lgles1~ en los mis~os términos que lo monarcas e pafi.ole antes
de la 10dependenc1a (en poca palabras la ubordinación de la iglesia
a la autoridad del estado, y no al revés;
-La liberació~ del deber de pagar los diezmos a la igle ia, para
que en lo sucesivo e te pago fuera voluntario·
-La supre ión de la oacción civil para el cumplimiento de los
votos moná rico , dando libertad a los religio os para abandonar
por su voluntad, a la órdene a que pertenecían.
b). Como reforma de carácter educativo e pueden mencionar
las siguiente :
-La upre ión de la universidad y del Colegio mayor de anta
María de Todos antos·
-La formación de un directorio de instrucción pública al cual se
daba el encar o de organizar la enseñanza laica y de crear una red
de escuelas de primeras letras;
-El _e t~blecimien o de una escuela preparatoria y de un
rnstltuto de estudio ideológico .
e). Como reforma de carácter militar e mencionan como
importante la siguiente :
-La reducción del ejército permanente;
-El e tablecimiento de una milicia nacional;
-Y la supresión de los fuero militares.
Estas ideas promovieron la reacción de los conservadore qU1enes
se sublevaban al grito de ''religión y fuero ". z3
Para finalizar egún el criterio del filosofo mexicano Abelardo
Villegas la doctrina liberal apare ió en México primero como
P:°g,mlla que como realidad histórica a diferencia de Europa donde
s1 e tuvo antes 1a experiencia histórica, principalmente con la

l!

22

11/.

F-fisloria dr .\U:,:ico,

Mé ico: Edit. Porrúa, 2g
" lbíd., pp. 428 29, 30.

244

Dr/glldfJ

245

�H

revolución francesa desde us inicios, y que significó el fin del
periodo feudal y el absolutismo de la monarquía. Nuevas prácticas
políticas y de organización social. En México impulsó el surgimiento
de una burguesía o clase media que defenderá con firmeza los
principios liberales, los cuale se implantaran con la idea de un
cambio radical de la estructura social, aunque se tuviera que recurrir
a la violencia. 24
Luego Villegas establece la diferencia de actitud y comportamiento
entre la clase liberal y la clase conservadora:
"Mientras que los conservadores, facción descendiente de aquella
parte de la clase criolla que hemo llamado privilegia~ª•. hizo
solamente golpes militares para conservar la clase media liberal
hizo revoluciones para transformar". 25
Sin embargo, para Villegas hay interpretacione diferentes y
aplicaciones de la doctrina liberal de las que se distinguen dos en
general: la interpretación que hicieron los grupos que se conocen
como conservadores, a los cuales encabeza intelectualmente Lucas
Alamán. Esta clase estaba conformada por grandes hacendados,
generales, príncipes de la Iglesia y descendientes de aristócrata~.
Este grupo no rechazaba el liberalismo in embargo por su propia
condición de privilegio dentro del orden social no veía la necesidad
de ree tructurar de raíz la sociedad, ni veía con simpatía apelar a la
revolución como medio de tran formación social. Por otra parte, es
el liberal de clase media quien rechaza la herencia hispánica que no
significaba para él ninguna situación de privilegio. Esta clase quiere
la república federal la separación de la Iglesia y el Estado, Y la
creación de una sociedad industrial. El otro grupo llamado
privilegiado quiere la monarquía con titucional. o la :epúb~ca
central; desea también la constitución de una soC1edad mdusma~
pero considera al catolicismo y a la Iglesia como constitutivos de la
nacionalidad y defiende sus intereses.26
24 Abe lardo Villegas, L,¡ jiltn'!fio m lo bistona pulítifa dt Mb:ico, México: EdiL
Pormaca, 1966, pp. 91,92.
l.l TbM. p. 92.
u. Jbíd., pp. 97, 98.

246

&amp;111611 Artmv Srí,rrh,z Delgado

Por último, cito a otro autor, Raúl Mejfa, quien igue de cerca el
contraste entre Alamán y Mora, y expresa que 'si Alamán busca el
desarrollo y progreso de México mediante la industrialización
aunque sin el clima social que se requiere, Mora en cambio, sin'
oponerse a esas metas, antepone la nece idad de destruir el
omnipotente poder económico de la Iglesia para propiciar lo que
los economistas modernos llaman la etapa del despegue'. i 7
En seguida hace alusión al sistema educativo que se aparta de la
escolástica medieval a través de los llamados institutos civile ' lo
'
cuales proliferan en casi toda la república, forjando en los principio
liberales a las nuevas generaciones. Surgen otros muchos
reformadores algunos anónimos y otros que se van distinguiendo
en la cadena liberal nacional a favor de un México moderno, que
finalmente, deja atrás la etapa colonial. Pues la reforma siempre
giró en torno a la separación del Estado y la Iglesia, ya sea económica,
política educativa y/ o jurídicamente. Menciona ya hacia 1833 a
Benito Juárez en Oaxaca; Ponciano Arraiga en San Luis Petos~
Isidoro Olvera en México; y Melchor Ocampo en Michoacán. 28

Raúl Mejía Zúñiga, r'olentín Cómez.Forías ho111bre de lixko 1781-/ 5 . M~xico:
Sep/ 80F.CE., 1981 pp.108,109.
23 Ibítl, pp. 145, 146.
27

247

�Bibliografia:
Hale Charle A. ~I /ibrralismo Me:·&lt;icano e11 la época di Mora 1 21-1853,
México: Siglo XXI, 3º Ed. 1978. 330 pp.
.
, .
.
,
Jiménez Moreno, Wigberto et al Historia de 1éxlco, Mex1co: Edit. Porrua,
22 Ed., 1965. 563 pp.
.
,.
,
,
'
Jose' Lws.
· "Mora , historiador
Martmez,
· y escntor
, .político, enJose Mana
Luis Mora, Mlxico y s11s rerol11ciones, tomo 1, Me,uco: F.~~- 1986.
Mejía Zúñiga, Raúl. r álentí11 Gómez Farías, hombre de Mextco 1 81-1858
México: ep/80 F.CE., 1981. 280 pp.
, .
Reyes Heroles,Je ú. El /ibemlir1110 me:xicano, tomo 1, Mex1co: F.CE., 1974.
427 pp.
.
Villegas Abe lardo. La filosofía en la historitJ política de Mé&gt;..'1co,
Pormaca 1966. 230 pp.

. Ed'
,'t'
1 extco:
it.

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1.- El Anuario H11ma11itas recibe contribuciones de excelencia académica y
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del autor, dirección postal y correo electrónico.

248

�H111JJa11itas Historia se terminó de imprimir en

el mes de agosto de 2013, en los talleres
de la Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
El tiraje fue de 500 ejemplares.

���ISSN 2007-1620

9

16

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�PROBLEMAS BIBLIOGRAFICOS EN LA OBRA DE
JUAN RAMON JIMENEZ

( 1900-1916)
Mi obra es como el mar, cuando me
muera será el mar quieto para mi.

J.

R.

J.

Lic. JuAN ANTONIO AYALA
Centro de Estudios Humanísticos. Monterrey, N. L.

LA OBRA DE JUAN RAMÓN J1MÉNEZ, concebida como una totalidad en constante desarrollo y en función de una alta idea poética, presenta una serie de problemas bibliográficos que, en cualquien otro caso, serían insuperables. J. R. J . fue siempre un hombre
meticuloso en todo lo que se refería al cuidado de sus archivos,
comparación de sus distintos originales y registro de la correspondencia recibida y despachada. Afortunadamente, la mayor parte
de estos documentos ·se hallan depositados en dos instituciones que
ofrecen máximas garantías de conservación y ordenación; son éstas, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, en Washington, y la Sala Zenobia y Juan Ramón de la
Universidad de Puerto Rico. Parte de los documentos de J.R.J.,
anteriores a 1936, guardados celosamente en su casa de Madrid,
se perdió cuando fue asaltada al finalizar la guerra civil en 1939.

•
321

�. 1·iogra, fico que pueden presentar
d
,
L dif . ultades de orden b1b
as
1c R
.
.
1m
t
de
estos
os
cap1los textos d e J • ·J ·, Provienen, prmc1pa en e,
tulos:
d
oemas que fueron incorporados
a) Poemas o fragment?s e p
f eron rehechos en nuevas
a poemas o libros posteriores o que u
ediciones.
.
nunca fueron publicadas, cuyo texto
b) Obras anunciadas que
tre los originales de su archivo.
o proyecto de texto se encuentra en
textuales nos servimos de
Para la exposición de estos problemas N
Vida y Obra de
d G · la Palau de emes,
la excelente obra e ra:ie.
, 1· ' z (Bibhoteca R om •ca Hispánica' Estudios
Juan Ramon imen_e
M d 'd 1957) documento de
'
·
31 Ed'torial Gredos, a ri ,
y .Ensayos,
' el1 mas
, competo
1 h asª
t el presente- cuyas afir•
primera
mano
'a
de
los
casos
en
el
test1.
, b d s en 1a mayon
'
mac1ones estan asa ª '
•
Juan Ramón.
monio directo proporcionado por el mismo

Sarcasmo (recordados fragmentariamente por el poeta en los últimos años de su vida) .
Muerte del Genio, escrito a la muerte de Emilio Castelar e inspirado en la crónica que Rubén Darío publicara, con el mismo
motivo, en La Nación de Buenos Aires. Este poema plantea uno
de los primeros problemas textuales en la obra de J.R.J. Lo recordó, más tarde, corregido, para su obra Destino, inédita, y anunciada por él, de viva voz, en España y América a partir de 1936.
Nocturnos, bajo la influencia de Manuel Reina.

aru'

•
Al as de Violeta con un atrio de FranEn el año 1900 apa~ece m
. d Rubén Darío ambas en
.
V'll
Ninfeas con atno e
'
. .,
cisco 1 aespesa y
d 1 b a anterior a la pubhcac10n
la Tipografía Moderna. o a a º. r.
.
de estos dos libros de J.R.J. es la s1~1ente.
Un oema en prosa titulado Anden.
.
p
imitan
el
estilo
de
Bécquer,
publicados
en el
Unos versos, que
· 'd'
ºllano El Programa.
Peno
1co sevi
. S lt
L Quincena El
br d
n Ho;as ue as, a
'
Poemas sueltos pu ica os e ,
S ·na y en el Diario y H ePorvenir, El Correo de Andalucza, en ev1

T

raldo de Huelva.
C
E ' uez
.
d
R
l'
de
Castro
y
Manuel
urros
nnq .
Traducc10nes e osa ia
.
· m adrileño Vida Nueva.
Nocturno en el semanario
.
. . 1 de
.,
Vida Nueva de cmco ongma es
Traducciones, tamb1en en l R
d
nii A migo el Orador
El Minero Poder de ecuer o,
Ibsen: .
.
·
. N' he Triste
y p,
a;aro
y Pa;·arero.
.
R evolucionario, _oc
d d Ibsen: Dichoso, La Guardilla,
Poemas anarqmstas al mo o e

A

•
En 1899, J.R.J. preparaba un tomo de poesía que pensaba titular Nubes, libro que no llegó a aparecer y sobre el cual no volvió a insistir ni a dar ninguna referencia. Sin embargo, muchos
de los poemas destinados a este volumen iban a ser incorporados
a obras posteriores tales como Almas de Violeta ( 1900) [Salvadoras, ¡Solo!, El cementerio de los niños, Tristeza Primaveral, Silencio, Remembranzas] y Ninfeas ( 1900) [Paisaje del Corazón,
Las Amantes del Miserable, La Canción de los Besos, Sarcástica,
A urea].
El proyecto de Nubes se desdobló en dos libros que aparecieron en 1900, Almas de Violetas y Ninfeas; la distribución del material estuvo a cargo de Villaespesa, en Madrid. ¿ Quedaría fuera
de selección algún poema y habrá sido aprovechado por J.R.J.
en alguna de sus obras posteriores? No existe referencia alguna.
De Ninfeas incorporó, después, a sus "Antolojías", R ecuerdos y
Paisajes del Corazón.
Tanto en Ninfeas como en Almas de Violetas, J.R.J. comienza ya a anunciar otras obras, modalidad que tomaría arraigo a
través de su larga vida. Esto mismo anuncia a Rubén Darío por
carta. Una de estas obras era Besos de Oro, también prometía El
Poema de las Canciones, Rosa de Sangre (prosa), Siempreviva,
Laureles Rosas, Rubíes (prosa ), obras que nunca aparecieron. Tuvo el proyecto de publicar, además, un libro con el título de Pe-

322
323

�numbra, en el cual pensaba incluir lo mejor de Nin/eas y Almas
de Violetas, con nuevas correcciones. Penumbra pasó a ser Anunciación. Nunca se dio como libro, pero en las "antolojías" juanrramonianas que aparecieron mucho después, selecciones de sus
dos primeros libros -pero sólo selecciones- aparecieron bajo el
título de Anunciación (Graciela Palau de N., ver cap. viii).

•
Rimas ( 1902), escrita en el Sanatorio de Castel d'Andorte, marca el momento en que J.R.J. comienza a incorporar a su obra
poemas corregidos, pertenecientes a su obra anterior y es de aquí
en adelante cuando se plantean los verdaderos problemas bibliográficos. Dejamos la palabra a Graciela Palau de Nemes:
"En Rimas hay trece poemas y cuatro cantares de una estrofa
cada uno, que ya se habían publicado en Almas de Violetas y
Ninfeas. De Ninfeas sólo recoge tres poemas. Solamente cuatro
poemas y los cantares aparecen intactos, es decir, si exceptuamos
los cambios en la puntuación que se observan en todos los mencionados, cambios muy a propósito, puesto que Juan Ramón, al
depurar el estilo, depura la forma, haciendo desaparecer las mayúsculas caprichosas, los excesivos puntos suspensivos y de exclamación e interrogación. Las dedicatorias ya no son 'para', a lo
modernista, sino 'a'. Algunos títulos, especialmente los modernistas, desaparecen. Los poemas Nívea, Azul, N egra, Elegíaca, Paisajes del Corazón, se quedan sin nombres. El poema antes titulado 'Salvadoras' en Almas de Violetas, se convierte en 'A mis penas', y algunas dedicatorias, sin duda las que fueron producto del
capricho de Villaespesa, también desaparecen, incluyendo la dedicatoria al mismo Villaespesa en el poema El Cementerio de loJ
Niños".
Besos de Oro, otra de las obras proyectadas por J.R.J. desapareció, cuando su mismo autor la destruyó en los momentos de
crisis psicológica por que pasó a raíz de la muerte repentina de
su padre, por "considerarlo demasiado profano". No hay referen324

cias posteriores a esta obra Ni si ui
. . .
vechara parte del material.
~ era el mdicio de que aproTristes.
para mcorporarlo a Rimas o Arias
En 1904 publica Jardines Le ·a
b
.
tancia en el Sanatorio del R J. nos, o ra escnta durante su esrro en Mad 'd E
osano y en la casa del doctor Sima'
n · n esta obra anun i d l;b
publicados, Penumbra [Ninfeas S c a os , I :ºs que no fueron
genuos] y Rimas de Somb
p'. º?etos romanticos, Romances in. .
ra [ aisa3es de la 'd
·
timI~nto, Paisajes del Corazón, 1901-1902] v~a, P~1!11avera ~ ,senJardines Lejanos otra obra
. ambien anuncio en
mánticas. [Palabras ro , _en prOosa que se titularía Palabras Romanticas. tras palab
, .
palabras románticas] 1906.
ras romanticas. Otras

•
Una de las épocas más fructíferas en la ob d
prendida entre 1905 y 1911 t
.
ra e J.R.J. es la com' ranscurnda en el reti d
M
guer natal. Veamos qué dificulta
. . , .
ro e su oobras escritas y no publ' d
des bi~hograficas presentan las
B .
'
ica as, en esta epoca
ªJº el título general de Olvidanz
..
I, Elegías Puras Madrid T'
f' asd {anunciado en "Elegías",
.
' ipogra ia e la Re . t d Ar .
1908 ) ' pensaba publi car tres tomos titul d . Lvis ª e• chivos'
Rosas de Septiembre y V ers A 'd a os. as Ho;as Verdes,
el primero es decir L H _os V ccz entales; solamente apareció
'
, as o;as erdes (01 'd
I
Verdes, 1906. Madrid T'
f'
v1_ anzas ' Las Hojas
En
.
' ipogra Ia de la Revista de Archivos)

lo Ext;a~oH~ea~;e:d:s, el ~?~~a h_a~ía publicado una Balada .de
P. de N q
g p~recio rev1v1da" en su obra de 1933 (G
·, P· 147) • Graciela Palau nos
•
·
y creemos oportuna su trans . . ,
proporc10na ambos textos
cnpc10n como eJ·
IO d 1
.
tes a que sometía J R J
emp
e as vanan. • • sus textos fruto ·d
d
ración poética orgánica que
1'
, ev1 ente e una maduse pro ongo durante toda su vida:
1909

La arboleda entreabría su fronda
melanc6licamente· Alla', al f m,
'

1933
El verdor descolgaba su fronda
de rocío amarillo. Allá, al fin,

325

�era un cuento de oro la honda
vaguedad del doliente jardín.

era un oro de elíxir la honda
transparencia del tierno jardín.

Me habéis dicho: Senderos extraños...
. 1
Yo: Senderos extraños . .. por D zos.
yo no llevo senderos extraños,
es que marcho delante de vos.

Tú dijiste: Cendero jejtraño!
Yo: Senderos estraños . .. ¡ jú! ¡ jú!
- ¡ Que tú lleba cendero jejtraño!
-Es que soy de otra calle que tú.

Era el valle de otoño. Un castillo
viejo hablaba de ensueño y de amor.
El romántico ocaso amarillo
le ponía los muros en flor.

Era el monte de otoño. Un castillo
alto hablaba de blancos de amor.
El ocaso con luna amarillo
le volvía las torres en flor.

Me habéis dicho: Senderos extraños...
. 1
Yo: Senderos extraños . .. por D zos.
yo no llevo senderos extraños
es que marcho delante de vos.

Usted dice: ¡ Senderus estrañus!
Yo: Senderos estraños. . . ¡ bé! i bé!
-¡Qué usted lleva senderus estrañus!
-Es que .soy de otra costa que usté.

Por el río celeste un navío
iba, abierto de velas, al mar.
Abandono, nostalgia, humo . .. Al río
se le oia, en la tarde, llorar . . .

Amarillo, increíble, un navío
de cristal iba opaco a la mar.
De llevarlo en sus ondas, al río
se le oía reír y llorar.

Me habéis dicho: Senderos extraños...

Me habéis dicho: ¡Sendeross estra[ñoss!
. I
Yo: Senderos estraños. . . ¡ por Dzos.
-¡Qué voss lleva sendeross estra[ñoss!
-Es que soy de otra nube que vos.

.

1

Yo: Senderos extraños . .. por D zos.
yo no llevo senderos extraños
Es que marcho delante de vos.

A esta época de. Moguer -una de las más fecundas de J:R}- Y
de las más trascendentales para su poesía- pertenecen las s1gmentes obras publicadas :
Elegías de 1908 a 1910
(Elegías I, Elegías Puras, 19?8)
(Elegías II, Elegías Intermedias, 1909)
(Elegías III, Elegías Lamentables, 1910)
La Soledad Sonora, 1908 (Publicada en 1911)
Poemas Mágicos y Dolientes, 1909 (Publicada en 1911)
Melancolía, 1910-1911 (Publicada en 1912)
·
Laberinto, 1910-1911 (Publicada en 1913)
326

Pero quedaron inéditas y solamente anunciadas las siguientes
obras:
Arte Menor, 1909 (Anunciada en Elegías Lamentables, 1910)
Esto, de 1908 a 1911.
Poemas Agrestes, 1910-1911 (Anunciada en Elegías Lamentables, 1910)
Poemas Impersonales, 1911 (Anunciada en La Soledad Sonora, 1911)
Historias, de 1909 a 1912.

Las obras que siguen fueron anunciadas conjuntamente en Melancolía en 1'912 y también quedaron inéditas:
Libros de Amor, empezado en 1911.
El Dolor Solitario, 1911-1912.
Domingos, 1911-1912.
El Silencio de Oro, 1911-1912.
La Frente Pensativa, 1911-1912.
A esta época pertenecen, también, cierto número de obras en
prosa que solamente fueron anunciadas. Aunque la bibliografía
de las obras en prosa de J.R.J. no es objeto de estudio, damos a
continuación los nombres de las mismas a título informativo:
Comentario Sentimental ( 1903-1908) (Anunciada en Elegías
Puras, 1908) .
Ideas Líricas, 1907-1908, anunciada en la misma obra anterior.
Paisajes Líricos, 1907-1908, en la misma.
Ideas Líricas [Ideas Líricas, Acotaciones, Notas] 1907-1908
(Anunciada en Elegías Lamentables, 1910)
Paisajes Líricos [Paisajes Líricos, Paisajes sensuales, Esquisses]
1907-1908 (Anunciada en Elegías Lamentables, 1910).
Recuerdos, 1911 (Anunciada en Melancolía, 1912)
Insomnio, sin fecha de redacción.
Pensamientos, 1912 (Anunciada en Melancolía, 1912)

•
De 1911 a 1916, J.R.J. vivió en Madrid, alojado, casi permanentemente, en la Residencia de Estudiantes. Son estos tiempos
327

�de plenitud, de soledad y de aislamiento, de profunda introspección y de logros poéticos definidos y definitivos. Ha encontrado,
después del sacudimiento de la profunda tragedia familiar y de
la pérdida casi total de sus haberes paternos, un equilibrio propicio para la creación. J.R.J. desarrolla, además, una labor editorial de grandes alcances; se encargó de las publicaciones de la
Residencia; intervino como director literario de la casa Calleja,
edita los hoy tesoros bibliográficos de los Jardinillos. El ambiente recoleto y laborioso de la Residencia de Estudiantes y el paisaje circundante influyen hondamente en su obra. A esta época
pertenece La Colina de los Chopos (anunciada en Estío, 1916),
cuyos fragmentos aparecieron en Unidad (8 números de 12 hojas sueltas cada uno, dentro de una cubierta marcada con el número, la firma de J.R.J. y la fecha, 1925, Madrid, León Sánchez
Cuesta, librero) y en Revista de Occidente ( 1923, Año 1, No. 11,
agosto; Colina del Alto Chopo, págs. 137-160).
Brevemente indicaremos las obras anunciadas y no publicadas
que pertenecen a esta época. Intencionalmente dejamos de lado
el estudio de los poemas o fragmentos de poemas que J.R.J. aprovechó para su obra posterior, así como el estudio detallado de las
variantes estilísticas, puesto que no entran dentro de los propósitos de este modesto trabajo.
Bonanza, 1912 (Anunciada en Melancolía, 1912)
Pureza, 1912, (Anunciada en Laberinto, 1912)
Unidad, 1912-1913 (Anunciada en Laberinto)
Primeras Poesías, 1898-1902 (Anunciada en Estío, 1916) y dos
obras más sin fecha de redacción: Apartamiento (Anunciada en
Estío) y En la Rama del Verde Limón, anunciada en España
( 1920, octubre 9, En la rama del verde limón).
Pensamientos, 1912 (Anunciada en Melancolía, 1912).
Odas libres, sin fecha de redacción y anunciada en Laberinto,
1913.
Prosa Primera, sin fecha de redacción y anunciada en Estío,
1906.
Poemas en Prosa, 1913-1920 (Anunciada en Estío).
328

Elegía a la muerte de un hombre, sin fecha de redacción y Las
Flores de Moguer, ambas anunciadas también en Estío.

•
E~ 1916, matrimonio, viaje a los Estados Unidos y nueva residencia ~ Madrid, se inaugura una nueva época en la poesía de
J.R.J., epoca_ que se suele alargar hasta 1923. No nos ocupamos
en este t:a~a~o de la producción inédita y de la incorporación de
la º?ra medita a la obra publicada, por falta de información
precisa Y ~or la carencia que tenemos de bibliografía de primera
mano. Guillermo de Torre ha hecho un balance total de la
obra de J. .R. J. Y totaliza 83 obras inéditas anunciadas. Aquí
he~os querido esclarecer
cuáles son las que corresponden a 1a
,.
t
Pnmera ~ ap~ ~oeti,c~ de nuestro autor. Un segundo paso en
este estu~io bibhogr~fico sería deslindar hasta qué punto J.R.J.
ªP:º:echo los i:natenales de su obra inédita en las obras editadas;
que import~ncia concedía él a estos materiales en reposo· cuál
fue la sucesiva elaboración a que fueron sometidos para s~r incorpo~ados. ~ la obra definitiva y, finalmente, hasta qué punto
e~tas m?ec~s~on~s, estos anuncios frustrados marcan épocas O penodos ~I~icativos en la vida y en la obra de Juan Ramón. No
nos resistimos a transcribir aquí la opinión de Guillermo de T0 _
rre, ~n torno a este o estos problemas de orden bibliográfico y
poetico planteados en la obra de J.R.J. "¿Existirían verdadera~ente es:os libros como tales?, ¿podremos conocerlos ahora? O
l'.no pasanan de proyectos, bosquejos, páginas sueltas, anuladas luego o pasadas a otros libros inéditos? Por lo demás su fac di
lí'
.
,
un a
nea, s~ asiduidad de escritor fueron patentes para todos los que
le conocimos.
Y o recuerdo -lo he contado otra vez- cómo du_
.
.
rante rru primera visita hace bastantes años en Madrid siendo
yo muchacho, mi vista se detuvo ante un gran rimero de cajas
de papel que se apilaban en el suelo, cobrando casi la talla hu?1~n~. Juan Ramón me explicó: "Son los originales de mis libros
meditos; trabajo en ellos diariamente". Más adelante, y en el
329

�mismo estudio, Guillermo de Torre se plantea el problema de
cómo hubieran sido las obras completas de J.R.J. -mejor dicho,
La Obra, tal como él la concebía- y su proyección para el estudio bibliográfico de las mismas: "La misma variación de títulos -dice- y ordenaciones que experimentó esa serie revela
su perplejidad. Primero habría de comprender dos volúmenes de
mil quinientas páginas cada uno, según anunciaba la Editorial
Losada desde 1942; luego se extendían a catorce; finalmente se
reducían a nueve y a la postre, sensiblemente, a cero. La indecisión y la confusión se agravaban por otro detalle nuevo: y es
que el autor proyectó, durante algún tiempo, agrupar sus obras
completas en diversas formas y series: una por géneros, otra por
épocas, otra mezclando cronología y temas. . . lo que hubiera hecho aún quizás más inextricable su laberinto bibliográfico. El
título conjunto que imaginaba - Destino-- se volvía adversamente contra él, sin que el poeta lograra sobreponerse a intermitentes achaques de salud, y sobre todo, a desánimos, rigores o perplejidades más continuos en su vida y, al cabo, más aniquiladores".

•
Queda, por tanto, abierto el problema fundamental de la Obra
de J. R. J. : el problema del laberinto bibliográfico, cuyo deslinde
es necesario, desde cualquier punto de vista, para poder penetrar
en el estudio estilístico integral del gran poeta moderno de lengua
española. No se trata de menudencias bibliográficas o de un tema
interesante para una tesis de estadística literaria. Se trata de reconstruir orgánicamente toda la obra de J. R. J. para poder seguir, paso a paso, el desarrollo de tenias. motivos, a través de una
difícil cronología: la temporal y la emocional. Sobre la curva que
nos da esta clase de estudio se podrán ir colocando coherentemente
todos los demás estudios, parciales o totales, que nos lleven al verdadero

J. R. J.

ALGUNAS INTERPRETACIONES
NOVELISTICAS DE LA BOLSA

Dr. MYRON I. LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

EN LA LITERATURA COMPARADA sucede
h
traspasa los límites de un ,
. lmuc as veces que un tema
pa1s particu ar para entreg
.
pretaciones más universales El
, . d
arse a mternar algunas novelas de . ·. pro~os1to e este estudio es examide la bolsa d l
d~stmtos pa1ses que versan sobre la fiebre
1900 U y e os ncgoc10s que prevalecía durante los años 1865. n tema de esta magn ·t d
de la vida rnism
,
1 u '. que posee el vigor y el espíritu
Narcis Oller pu:Ú:1n;:t!u~;;~eia~~~;nl la literatura. El catalán
bre d' or i . Emilio Zol
bl' ,
as tres partes de La feleídas, L'Árgent 2. el mª?u ico_ en 1891 una de sus novelas más
,
ismo ano 1891 a
., L b l
argentino José María Mi , .
' ,
' ~arec10 a o sa a del
la luz The Pit 4 obra
y un: fecada mas ~arde, 1903, se sacó a

/º'

:!;:~~:

Como se nota, l~s fechas~ost:es :b~:t::;n;;:~aon~e F:0
' La edición que siempre citamos en
b .
.
La.,eb_re d'or ~Barcelona, Editorial Selec~,st;9:;)_ªJº es la siguiente:
Citamos siempre la siguiente edición.
completes, vol. 18 (París, 1928).
.

EMILE

z
OLA,

NARCIS ÜLLER,

,

L Argent, ed. Les Oeuvres

• La edición que citamos es· JosÉ M ,
.
Argentinos, vol. XXI (Buenos Ái
Ed" _ARIA MIRO, La bolsa, Biblioteca de Clásicos
,
res,
1c1ones Estrada 1946)
FRANK NoRRIS, The Pit A Sto
f e .
'
.
York, 1934). The Pit forma' la seg rydo
h1cago, ed. de The Modern Library (New
.
un a parte de una trilo '
b
1 •
yect6 Norm. La primera obra d
.
g1a so re e trigo que pro1903. Por desgracia Norris m ~- esta serd
1c, Octopus, apareció en 1901; The Piten
,
uno antes e escribi'r ¡
r·
e vo1umen mal, que él iba a
11amar The Wolf.

331
330

�muy estrechamente; y la otra obra, por las más claras señas literarias cae también dentro del grupo, aunque apareció unos diez
'
.
años después. Y esta correspondencia va más allá de la pura comcidencia; antes bien procede de ciertas condiciones literarias y sociales como veremos en las páginas que siguen. No deseamos pre'
.
sentar aquí un estudio general de cada obra, pues tal comentario
puede encontrarse en numerosos ensayos de literatura. Tenemos por
objeto indicar los puntos de semejanza de las cuatro novelas, sobre
todo en cuanto a la concepción básica que rige las obras, las influencias literarias ejercidas sobre ellas, y la expresión novelística
de la contextura social y económica.
Aunque en el período 1865-1900 cada uno de los países t_ratados aquí representaba distintos niveles de desarrollo, todos disfrutaron de un gran auge de expansión material. Cuando se verifica
la acción de L' Argent, 1865-1870, reinaba Napoleón III sobre una
nación vigorosa que rebosaba de actividad económica. La famosa
Bourse de París, foco de la vida financiera de la nación, ejerció
también una influencia marcada sobre las operaciones monetarias
de toda Europa. En la Argentina, el empuje económico y social
se concentró principalmente en Buenos Aires, que se transformó
en una gran metrópoli y fijó aún más definitivamente que antes
la dicotomía entre la capital y las otras provincias del interior. El
puerto de Barcelona, retratado tan bien en La febre d'or, es el centro industrial y comercial de la región de Cataluña y hasta de toda
España. La ciudad adquirió gran importancia mercantil hacia
fines del siglo pasado, que es el período que forma el fondo del
drama conmovedor que se despliega en la obra de Oller. Finalmente, notamos que la novela de Norris lleva el subtítulo de A
Story of Chicago, aquella ciudad enorme y heterogénea que parece tender mil dedos hacia los rincones más remotos del país, enlazándose íntimamente con los asuntos más esenciales y diversos
de la nación. La gran producción de trigo y maíz en los estados
centrales desempeñó un papel fundamental en el progreso económico y la riqueza agrícola de los Estados Unidos; y la ciudad de
332

~hicago sirvi~ ( y todavía sirve) de centro comercial y eje financiero de esta importante región.
Presentamos en los párrafos que siguen el núcleo de cada obra
a fin _de observar los puntos comunes a todas, así como los elemen~
tos divergentes. La tumultuosa carrera financiera del protagonista
Saccard constituye la base de L'Argent. Cuando la novela comien~ s~~emos que Saccard ha perdido una inmensa fortuna; pero,
mtrepido y arrogante, se determina a renovar sus actividades se~ro de :ecobrar el prestigio que antes tenía en la Bolsa. Con'este
fm con~i~e una g:an empresa, La Banque Universelle, que goza
de un exit~ form_i?able por algún tiempo, debido en parte a la
astuta mampulacion ?e las acciones del Banco. Mas, por causa
de. una tremenda baJa en el precio de estas acciones, el Banco
qmebra y Saccard se halla arruinado por completo. Además está
sentenciado a cinco años de presidio por ciertas irregularidades en
la administración del Banco, pero un fallo subsecuente del tribunal_ le permite salir de Francia. Lo que sigue, a modo de epílogo,
reviste mucha importancia dentro de la armazón filosófica de la
obra: Saccard no abandona sus operaciones bursátiles, aunque
ésta es la segunda derrota que sufre. No puede rendirse porque
una fuerza natural superior a su propio ser se lo impide. De manera
~ue lo encontramos después en Holanda, dedicado de nuevo a van~s empresas financieras con la misma energía y confianza en sí
nus~o Y con la esperanza de regresar algún día a su patria para
contmuar allí sus actividades.

La acció~ central de T he Pit versa sobre la especulación en trigo
e~ The Chicago Board of Trade. El protagonista Curtís Jawdin,
pmtado con mucho acierto novelístico, es una figura imponente
furt
·
d e carácter, que considera la Bolsa no tanto como'
e e Y vigoroso
un_medio de enriquecerse, sino como un instrumento de poder de
sausfaccion
., personal. Especulador sagaz y egoísta, logra acaparar
'
el mercado del trigo, pero por fin lo pierde todo por causa de un
aumento inesperado en la producción de este grano en los estados
de Kansas, Nebraska, Iowa, y otros. Es decir, Jadwin, el terrible
acaparador, hace subir tanto el precio del trigo que los agricul333

�'dad mucho mayor de la que se acostumtores siembran una canti,
d r to y no puede hacer fren1
to que este se pasa e is
.
bra, hasta ta pun
S ard capitalista parisiense, y Jadwm,
te a la tremenda oferta. a~c 'd 1
·sma estirpe· los dos sa.
provienen e a mi
'
,
capitalista americano,
1
d 1 e'xito para sentir despues
t
orada e gozo e
'
·
borean por una emp
L
Norris logra demostrar muy bien
los dolores de la derro~a. ~ que
rticular la superabundancia
en The Pites que el tngo mismo, en pda Jadwin y no tanto el eleble del fracaso e
,
del grano, es responsa .
. 'd des bursátiles de sus antamento humano, es dec1r, las activ1 a
gonistas.
.
un abo ado escrupuloso y conEn La bolsa el protagorusta es
d . g llevar por el frenesí de
. . .,
d O L ·s Glow que se eJa
cienzudo llama
UI
'
d
as de dinero que mvirtio
la Bolsa y acaba por perder graln. es sumPara el autor la Bolsa es
as especu aovas.
' .
en numerosas e~pres
. r
fastuoso de Buenos Aires, y la
símbolo del med10 maten~ i~ta Je tantas vidas anteriormente patragedia del Dr. Glow es tlpica
11 época se convierten en torcíficas y bien ordenadas ~ue enpaq_ul; ~ em
"deciso Glow no tiee ero usi amme
,
1. • f'
bellinos de de mo man i . , . d Saccard o J adwin. Lo que
ne el carácter dominante y energic? e
y bien- son las conse.
y en esto acierta mu
. .
1
Miró qmere reve ar 1 que se arrojan precipitacuencias fatales que puedan pasar a os
r de la Bolsa.
1
&lt;lamente a remo mo
. orosa y dinámica de las
,
· d da la menos vig
·
.
La febre d or es, sm u '
f"
la fuerza e intensidad
,
lo que se re iere a
.
novelas tratadas aqm por
1
. . to fogoso del mundo h.
época
y
e
movim1en
1
con ~ue se pmtan a
ra de Oller el alcance épico y arrebatananc1ero. Faltan e~ la ob
1 d
brumador de las otras novedor de la Bolsa, el 1IDpetu y e dp; er do en la representación de
las del grupo. En el retr~to e dpelno b'i·ente Oller procede con
·
1 pintura e am
'
los personaJes Y en ª
f eo-o verbal que los otros
ás calma y menos u o
más reserva, con m
ramento artístico no posee
.
ace que su tempe
.
.
novelistas; pues par.
N . 1 brío juvenil de Miró, lll 1a
la exuberancia emocional de orns, _et de Febre d'or es Gil Foix,
.
d z la El protagorus a
energía v10lenta e o .
Gl
de repente se embrolla en
mo el Dr
ow, que
.
il l
hombre sene o co
l.
011 r nos hace percibir muy bien
la red de la Bolsa de Barce ona.
e

,ª

el cambio radical entre los miembros de 1a familia Foix. Vemos
cómo la ambición desenfrenada y el éxito monetario del marido
convierten un hogar Heno de felicidad y armonía en una casa discorde y aun hostil. Las razones fundamentales que impulsan al marido a sus actividades especulativas --el deseo de alarde y buen
tono, el ansia de una vida presuntuosa, el afán por el dinero-son en sumo grado desagradables a su esposa, que se rebela contra
el medio ostentoso y hueco en que se ve obligada a vivir. Explica
Oller, con referencia a la desunión de la familia y al descontento
de la esposa :

... mentre que a casa En Foix tot eren presses, angúnies i
mals humors: el papa pensant dia i nit en el negoci; la mama
vivint amb l'anima pendent d'un fil, sempre temerosa que es
perdés el que s'havia guanyat, amb més set d'or que el papa
mateix, amargant-li la vida les despeses i aquelles diversions
de que, pel dir de la gent, no es podia prescindir. r:' On eren,
dones, els avantatges de la riquesa? . .. No, no: ella estava desenganyada, desenganyada d' quella societat perversa, mentidera, hipocrita, en la qual no hi havia amor, ni amistat, ni altra cosa que interes i egoisme fastigos i vil. 11
E1 movimiento naturalista iniciado por Zola pronto cundió por
toda Europa y el Nuevo Mundo. Hacia fines del siglo diez y nueve
sería difícil encontrar una literatura que se librara por entero de
los principios y la técnica de esta corriente naturalista. Las novelas consideradas aquí muestran muy daramente la influencia del
maestro francés. El tema mismo -el ánimo de adquirir lucro, la
bolsa como una fuerza indomable, la codicia, la entrega de la voluntad por la pasión del dinero- se presta muy bien a una interpretación naturalista, en 1a cual el credo del determinismo aplasta
sin piedad la vida de hombres ambiciosos y egoístas. L'Argent es
una de las últimas novelas de la famosa serie Rougon-Macquart;
en otras obras de este grupo la mina, la tierra, la fábrica, ei am• La febr, d'or, p. 194.

334
335
R22

�biente pobre, la herencia deficiente, representan la fuer~ vital
que impulsa y domina a los hombres. En L'A-rgen: la mala ~~~uencia del dinero logra arrastrar a los hombres hacia la perd1cion.
El naturalismo en la ficción argentina llegó con las novelas_de
Eugenio Cambaceres, publicadas entre los años 1882 y 1887, siendo la más notable la obra titulada Sin rumbo ( 1885). Por estos
6
años también otros autores hispanoamericanos reflejaron en sus
' ciertas' tendencias naturalistas; pero los escritores
.
novelas
argentinos -Cambaceres, Juan Antonio Argerich, Manuel T . Podestá,
Francisco A. Sicardi- fueron los que mostraron mejor la aplicación a la novela de los principios zolescos. El desarrollo de la ficción naturalista en la Argentina corresponde cronológicamente al
auge del realismo de los años 1880-1900. Coe~stían los dos movimientos. Mientras salían las novelas naturalistas de Cambaceres
y Sicardi, por ejemplo, aparecían al mismo tiempo las obras netamente realistas de Lucio V. López, Paul Groussac, y Carlos M.
Ocantos. Las novelas realistas y naturalistas surgieron en la Argentina durante una época importantísima, una época de gran p~ogreso económico y social que a~~nció una n_ación próspera. Y_ sena.
La vida del país cambió muchísllllo a medida que las actividades
comerciales y financieras aumentaron grandemente. Algunas señas bien evidentes de este aumento eran la furia de la Bolsa, la
fundación de bancos, sociedades anónimas y otras organi~ciones
comerciales y la construcción de lujosos edificios y un buen sisten:a
de ferrocarriles. Pero ya por el año de 1889 la estructura economica de la nación comenzó a debilitarse y el año siguiente se
derribó por completo. Esta vigorosa actividad económic~ que condujo a tal prosperidad y a la crisis financiera poco ~';pues, proporcionó materia muy apropiada para una presentac10n novelesca e
impulsó a varios escritores a tratar el tema. De las cinc? novelas
argentinas 7 publicadas sobre este tema, La bolsa es la mas famosa

y la mejor. En primer término es una obra sólidamente realista
que pinta con mucha destreza novelística una época de transformación. Sin estar concebida cabalmente en la matriz del naturalismo, ~a bol~~ tiene unos rasgos naturalistas, siendo el principal
la mamfestacion de la doctrina del determinismo en el retrato del
protagonista.
La influencia naturalista en la ficción norteamericana se nota
principalment~ en las obras de Stephen Crane, Frank Norris, y
Theodore Dre1ser. Por desgracia, Crane y Norris murieron en la
flor de la edad-Crane en 1900 a los veinte y nueve años Norris
en 1902 a los treinta y dos años. 8 Con la muerte de estos dos 'novelistas,, el des~rrollo
la novela naturalista quedó truncado y le
toco a Dre1ser contmuar el movimiento, desenvolverlo, y llevarlo
a su máxima expresión literaria. Pero a pesar de una carrera prem~t~rai:iente terminada, Norris dejó un grupo de novelas de gran
mento, que revelan plenamente la influencia de Zola en su form~ción Y expresión novelísticas. En The Pit, la fuerza vital del
trigo, que se extiende todopoderoso a través de las llanuras, entrampa a los hombres en la lucha por la riqueza potencial que el
grano representa. El trigo no obedece a las leyes humanas ni hace
caso de los caprichos de los hombres en sus operaciones de bolsa.
En el sigui:~te párrafo, nótese cómo Norris hace figurar la doctrina determm1sta del · naturalismo en las actividades especulativas
de Jadwin:

d:

• • • Why, the Wheat had grown itself; demand and supply,
these were the two great laws the Wheat obeyed. Almost blasphemous in his effrontery, he had tampered with these laws,

t

.;i.guientes: SEGUNDO I. V1LLAFAÑE, Horas de fiebre ( 1891) · CARLOS M ÜCANTOS
u, lto ( 1891 ); ALBERTO DEL SOLAR, Contra la marea ( 1894) · PEDRO G · MoRANTE'
C randezas ( 1896).
'
·
'
1

• Nos referimos, por ejemplo, a MERCEDES CABELLO DE CARBONERA, ~eru~na, autora
de Blanca Sol (1889); a FEDERICO GAMBOA, mexicano, autor de Apar1enc1as (1892) ,
Suprema Ley (1896), Metamorfosis ( 1899 ) y Sant~ (1903); a CARLOS REYLE5,
uruguayo, que escribió Beba ( 1894) y La raza de Cam ( 1900) · . . .
.
son
, Además de La Bolsa, las otras novelas que versan sobre la crms fmanc1era

336

~bservamos que JosÉ MAR.ÍA MIRÓ (1867-1896) también murió muy joven a
1os vemte y nueve a - d d d L
, •
'
nos e e a . a bolsa es la uruca novela que publicó pero basta

~E revelar su talento novelístico, desgraciadamente cortado por la mu~rte.

(l 0 )tre las otras novelas de NoRRIS figuran: McTeag1¡e (1899), The Octopus
9 1
, Y Vandouer and the Brute ( escrito en 1894 y publicado en 1914).

337

�d had roused a Titan. He had laid his puny human grasp
:;on Creation and the very earth herself, the gre~t m~t~e~
[' the touch of the cobweb that the human insec a
~;:~nghad stirred at last in her sleep and sent he~ omni~otenc~
~ g through the grooves of the world,
to find an crus
movin
10
the distruber of her appointed courses.
En el desarrollo de la novela realista catalana, la pri~era fi~~
, .
N , Oller ( 1846-1930)' autor de vanas obras
ra de mento es arcis
•
· d de Barcelona
que reflejan fielmente el mundo compl~~o y ~g1t~
1 retrato
a fines del siglo pasado. Por la captac1on ps1cologi~ y e
1
.
L
febre
d'or
figura
entre
bien logrado de algunos persona1es, a
1 h os
e ·, París ,a Zola yb"da os. erlibros más valiosos de Oller. onoc10 en
ulGoncourt Parece que Zola y Oller habia conce 1 o s1m
manos
·
b 1 bolsa Cuantánea pero independientemente sus novelas so re a ,
.
1
do Zola anunció su proyecto al público, Olle: temia qule set e
, publicar su nove a an es
acusara de plagiario, y por eso se apresuro ª.
t de La febre
de que apareciera la obra de Zola. La pnmera par e 1
do
.
1890 un año antes que L'Argent; e segun
d'or sahó a luz en
' .
y 1893 respectivamente.
1 en y el tercero aparecieron en 1891
vo um
1 l'b de Miró La febre d' or es fundamentalmente
Igual que e 1 _ro
1·' o en la cual se revela la influencia
novela de vigoroso rea 1sm ,
una
. .
1 filosofía determinista que reconaturalista principalmente por ª
d d minador
la obra Pero aun aquí la fuerza de la Bolsa, e1 po er o
.
rre
.
bl
d
1
.
za
no
se
ponen
de
mamd 1 dinero la pasión inexora e e a nque '
,
_e
'
.
ener ,a e intensidad que notamos en L Argent y
fiesto c_on la misma
~ en La febre d' or el aspecto físico de
The Pit. Tampoco sentimos
do1
.
.
1
hormigueo
constante,
os
corre
la Borsa catalana, e1 mtenor, e
F 1 1 des
eculadores y otros que prueban fortuna. a tan as
r~ y. esp . orosas del mundo financiero, la rivalidad y la lucha,
~:t~::::c:!es variables; antes bien Oller prefiere retratar esce-

?

,. Th, Pit, p. 358.
ll
( 1879); L'escanya
u O
las de ÜLLER son las siguientes: La Pape ona
tras nove
.
• ( 1905)
pobres ( 1884) ; La bogerla ( 1899) ; Pilar Pnm
.

338

nas domésticas entre la familia Foix, aquel hogar que sufre tantos
trastornos a consecuencia de la pasión inmoderada del marido.
Sería conveniente a continuación precisar más los puntos de contacto en la concepción e ideología básicas de las cuatro novelas.
En cada una la bolsa y la fiebre del oro por fin vencen al protagonista, desempeñando así el papel de un monstruo que trae el
desastre consigo a cada paso. Bien que los novelistas hacen hincapié en la muy probable influencia negativa y en el poder destructivo de esa pasión, al mismo tiempo no pueden menos de reconocer que esta misma fuerza dañina es beneficiosa y forma la
base de nuestra economía. Análoga a esta dualidad implícita en
la naturaleza de la Bolsa, encontramos una especie de dicotomía
en el carácter de los protagonistas. Es decir, las cualidades agresivas, arrogantes, y egoístas que manifiestan continuamente en sus
negocios se truecan en rasgos de sumisión y humildad cuando se
trata de asuntos de otra índole. Y a este respecto es interesante
notar una circunstancia paralela en The Pit y L' Argent. Jadwin
dirige los domingos una escuela religiosa y también contribuye
al apoyo de un hospital para niños, a donde pueden ir los alumnos de esta escuela en caso de necesidad. Saccard, por su parte,
tiene interés en una institución de caridad llamada L'Oeuvre du
Travail, y llega a ser director. En los dos casos es evidente la intención del novelista: presentar un aspecto más benigno en el conjunto emocional de estos hombres para contrastar con los rasgos de
impasibilidad y dureza.
Los cuatro protagonistas caen víctimas de su propia codicia y
de la implacable fuerza de las circunstancias que los rodean. Y
en los cuatro casos la derrota no sólo es material y económica, sino también emocional y hasta mental. Todos sufren en alguna
forma un desorden o perturbación de la razón. La novela argentina termina trágicamente con la completa demencia del Dr. Glow,
que percibe en su desvarío un monstruo espantoso que profiere
las palabras fatales: "Soy la bolsa". 12 Foix, en La febre d'or,
también pierde la razón al hallarse arruinado en la Bolsa y des11

La bolsa, p. 280.

339

�honrado ante su familia. Esta última condición constituye tal vez
su mayor infortunio, particularmente en vista de la felicidad doméstica que antes prevalecía y el gran respeto y admiración que
le brindaba su familia. Ya que el enfoque novelístico de Oller se
basa en gran medida en escenas de familia, es natural que el desequilibrio mental de Foix se manifieste en la conducta extraña
que exhibe en su propia casa. Veamos este párrafo:
-No ho sabem pas. Mai no es traba bé. Passa nits enteres
sense dormir; no pot pair el que menja; tot ['enfada, tot el
posa furiós; la memoria li falta, el cap se li'n va; agafa manies
estranyes com la d' ara, que fa vuit dies que no el podem
arrencar del quarto, i allí menja, i allí dorm, i allí es migra
a les fosques, sense escoltar els nostres precs in els consells
dels metges, i fent-nos consumir a tots. Res! n'ha passades
tant es, po bre papa'f. ... 13

En The Pit la lucha constante y vigorosa sostenida por Jadwin
para acaparar el ·mercado del trigo casi le hace perder la salud física y hasta mental. Sufre toda clase de trastornos -paroxismo,
histerismo, vértigo, alucinaciones, espasmos. Igual que el monstruo
que representa la Bolsa en la imaginación del Dr. Glow, el trigo
mismo es el que llega a atormentarlo. "For a thousand, a million,
forty million voices were shouting in cadence: Wheat-wheatwheat, wheat-wheat-wheat". 14 Pero a pesar de su turbación Jadwin nunca deja de ser un personaje casi nietzschiano, atrevido y
orgulloso aun cuando percibe su derrumbe final. En una de las
últimas escenas, que retrata magníficamente esta derrota; presenciamos todo el desequilibrio de Jadwin (que después recobra la
salud gracias a la solicitud de su esposa Laura) :
And then, under the str,ess and violence of the hour, something snapped in his brain. The murk behind his eyes had been
u La febre d'or, pp.
" The Pit, p. 308.

suddenly pierced by a white flash. The strange qualms and
tiny nervous paroxysms of the last few months all at once
culminated in sorne indefinite indefinable crisis and the
'
.
'
wheels and cogs of all activities save one lapsed away and
ceased. Only one function of the complicated machine
persisted; but it moved with a rapidity of vibration that
seemed to be tearing the tissues of being to shreds, while its
rhythm beat out the old and terrible cadence:
"Wheat-wheat-wheat, wheat-wheat-wheat". 15

, C~da novela ;efleja a su modo ciertos elementos sociales y eco~
nomicos del pa1s tratado. Notamos numerosas referencias a importantes aco~tecimientos y problemas nacionales que de algún
se relacionan con las operaciones de Bolsa y con la vida
cotidiana de los personajes. Por eso las novelas son valiosos doc~mentos social~s. Al tratar el tema de la Bolsa y la pasión del
dmero, l~s ~ovehstas hacen resaltar una época entera, todo el drama economico y personal que ocurre diariamente en nombre del
progreso Y la satisfacción de los anhelos individuales. En La bolsa
observamos qu: una filosofía materialista y positivista se apodera
de .la gran capital de Buenos Aires, haciendo que los valores más
estimables Y duraderos cedan paso al culto de la ostentación la
a~e~tación Y la hipocresía. Percibimos también cómo fueron' recibidos los_ m~Ilares de inmigrantes de España, Italia, Francia, que
~an co~tnbmdo tanto al desarrollo del país, pero a la vez han
sido obJeto de odio y resentimiento por parte de una minoría intolerante y necia. En The Pit sentimos los azares y vicisitudes de
l~ ,carrera de Jadwin no sólo como una lucha personal, sino tambien .~esd~ un punto de vista más amplio y significativo, en su
r:lacion d1recta con el pulso económico de la nación, con el vaiven de.l mundo financiero y con los mercados nacionales y hasta
ternac10nales. El alza y baja de las cotizaciones diarias, los caprichos Y enredos de los corredores, los acontecimientos mundiales
que influyen en la compra y venta de las acciones: toda esta acti-

mo?~

in-

496-497.
" lbid., p. 3 76.

34-0

341

�·vidad significa para Jadwin pasos sucesivos hacia la realización
de sus proyectos o hacia la derrota financiera y el fracaso de sus
sueños y ambiciones. Mas para millones de personas en los Estados Unidos y aun en el extranjero, tales fluctuaciones de la
Bolsa tienen un significado mucho más grave y profundo; pueden
presagiar una amplia cosecha o una escasez de trigo, la prosperidad económica o la ruina total, tiempos propicios o una temporada de privación.
El cuadro contemporáneo de Francia ( 1864-1867) se vincula
en L'Argent con la narración de la carrera bancaria de Saccard.
Notamos, por ejemplo, las siguientes referencias: el asunto mexicano y la tragedia de Maximiliano y Carlota; la formación de
varias asociaciones a favor de la clase obrera, como para contrapesar el poder creciente de los capitalistas; la construcción de muchas obras públicas, la cual disminuyó los fondos de la tesorería;
la doctrina de un pequeño grupo de socialistas y comunistas, representado por la figura de Segisµiond; la apertura del canal de
Suez, que dio estímulo a los intereses bancarios de Saccard; y L'
Exposition Universelle, inaugurada en París en 1867 con toda gala
y festividad.
La presencia de los judíos en las múltiples transacciones bancarias y bursátiles se hace sentir de algún modo u otro en las novelas tratadas aquí. Principalmente en los grandes centros cosmopolitas, esta raza hebrea ha figurado importantemente en asuntos
financieros y económicos; y debido al prejuicio arraigado que remonta de la antigüedad, sus actividades han sido objeto de censura y difamación. Los actos fraudulentos y ruines de unos pocos
judíos en operaciones comerciales han sido aplicados injustamente
a una raza entera, engendrando así hondos sentimientos de odio
y recelo. En L'Argent, por ejemplo, figuran varios judíos que desempeñan un papel principal en el fervor financiero de la época
y que tienen una relación directa con las actividades d~ Saccard.
Gundermann, hombre altivo y muy respetado, enemigo implacable de Saccard, se niega rotundamente a ayudarle en sus empresas
y profetiza maliciosamente la quiebra de la Banque Universelle

para vengarse de s~s pr~pi,a~ pérdidas en la Bolsa. Otra figura,
~usch, es de las mas ant1pat1cas y odiosas. Es usurero y chantajista soez que negocia en acciones y bonos depreciados. Se ocupa
en 1~ compra de deudas y luego se vale de toda clase de bajos
med10s para .cobrarlas. De ideología enteramente opuesta es su
hermano Seg1smond, defensor ardiente del Marxismo que vive
apartado de la .lucha cotidiana del mundo de negocios. Acerca
de otro pers~naJe secundario, llamado Nathansohn, un antiguo
profesor profiere estas palabras sucintas: "Mais il
·
1·
·¡
· •f" 16 . ,
arnvera, m,
ca~ i est JUI . Por ultimo, todo el rencor y mala voluntad, el
odio Y sospecha, se funden en el protagonista Saccard que
·
d
1 · d'
,
consiera a os JU ios como una raza sin país, como parásitos que aprovechan el fruto de la labor de otras naciones.
E~ ~a ~olsa no figura directamente en la acción ningún perS(?naJe Jud10, pero sí hay referencias muy extensas y vehementes
al ~arácter Yacti:id~des de esta raza. Como Saccard en L'Argent,
qmen lanza la diatriba contra los judíos es el protagonista de la
~
L·ru
.
. r~,. ms ow: ~~e ofrece el mismo razonamiento espurio para
17
~UStlÍic~r su ~~eJmc1~. , Afirma él, revelando así toda su propia
msegun~ad: (Lo~ Jud1os) ya son dueños de los europeos, y si
se empenan, lo seran de los nuestros, completando así la conquista del mundo". 18
N.orr~s prefiere no señalar de una manera especial el papel de
l?s JU~IOs, aunque la participación de ellos en las transacciones
f~anc1eras de The Chicago Board of Trade debió de ser vigorosa
e .importante. Sólo de paso incluye a los judíos en la narración.
;igur~n muy brevemente en la acción un joven hebreo llamao Hirsh, uno de tantos corredores de ]a Bolsa y otro llamado
Grossman, a qmen
· nad.1e hace caso en las operaciones
'
de Bolsa a
P:sar de su presencia constante. Y Norris no hace comentario de
runguna m
' d o1e, m· s1qmera
· ·
por boca de los personajes; de manera

---,. L'Argent, p. 27.

1T V'
.
eanse pp. 94-95 de L'Argent y pp. 120-125 de La bolsa para esta comparación
mteresante.
,. La bolsa, p. 2 l.

343
342

�, · mas,
' entre otros
· · advertidos sin mas
que estos judíos pasan casi i~ d
Í Bolsa ruFinalmente,
en la
centenares de hombres asocia ols c?,n pªasaJ· er~ a los judíos en la
h sólo una a us1on
novela cata1ana ay
El , fo en que ocurre esta refevida. medrca~tilb. del !::;:l~;a~lgun!ª;~:ancieros de quitarles el porenc1a escn e e
. d' 19
der a unos banqueros JU ios. 1 d . ción que sea Bolsa, Bours
P;ra concl~~~:~!:Ja:;:. ~st~ i~:ituci6n econ~mic_~, por su
se, orsa, o
.
. ha encendido la imagmac1on de un
tremenda fuerza e mfluenc~a,
, animándoles a crear
grupo de novelistas de pnmeral_categ_ona,De la novela de Zola
1
alidad 1terana.
cuatro novelas d e a ta e
errar la filosofía implícita
citamos estas palabras que parecen ene
.
en las cuatro obras:

M D. ' au-dessus de tant de boue remuée, au-dessus
on ieu. .
,
, d
t ette abominable soufde tant de victimes ecrasees, e tou e c
, -t-il
"t
,
l'humanité
chaque
pas
en
avant,
n
france que cou e a
, ·y a de
as un but obscur et lointain, quelque chose de superieur, .
p
d ·uste de définitif, auquel nous allons sans le. savoir
bon,
1 gon
, fl e le coeur de l'obstiné besoin de vwre et
et qui.enous
d'espérer? 20

.. La febre d'or, p. 190.
"' L'Argent, p. 428.

344

ALEJO CARPENTIER: REALISMO MAGICO

Dr. FERNANDO ALEGRÍA
University of California, Berkeley, Cal.

DEBO CONFESAR que, hasta hace muy poco tiempo, el nombre de
Alejo Carpentier entrañaba para mí un recuerdo brumoso de ciertas intensas búsquedas literarias durante mis años universitarios
en Chile. Allá por 1934 o 1935 llegó hasta nosotros su novela
Ecue-Yamba-O, historia afrocubana y, momentáneamente, nos
deslumbró. A semejanza de un ventarrón de apasionantes corrientes folklóricas, con algo de emoción popular y casi, casi revolucionaria, su obra venía arrasando con todo lo cursi y lo falso de una
pseudo-tradición cubana imitada del castañuelismo andaluz y mantenida torpemente por críticos que, confundiendo la literatura con
el couplet, aún consideraban al negro como un personaje de La
cabaña del Tío T om y no como una herida en el costado mismo
de la sociedad cubana. Naturalmente, aun en esos años, nos dimos cuenta de que Carpentier narraba sus cosas con cierta perspectiva de erudito que no garantizaba la autenticidad de su mundo -con algo del despego de los blancos-negros de la pseudo poesía folklórica uruguaya o de los rumbistas de Puerto Rico- pero
su experimento conmovía e inquietaba, avanzando como un tractor que abría caminos en montes, selvas, plantaciones y suburbios
donde la novela cubana rara vez había osado asomarse. Lo exótico
de Ecue-Yamba-O, lo primitivo mezclado a lo social y engalanado con una atrayente imaginería creacionista, nos sedujo. En aquella época mi generación leía el Cocktail negro de Claude MacKay
345

�y El Emperador ]ones de Eugene O'Neill; no acabábamos aún
de descubrir el jazz en todas sus acepciones y variantes geográficas, pero lo seguíamos desde New Orleans a Chicago y lo buscábamos ya en el Harlem afrohispano.
Sin pasar más allá de esta impresión literaria -presintiendo
acaso, pero sin distinguir con claridad aquello de estético-social
que bullía en Ecue-Yamba-O y que más tarde iba a expandirse
y profundizarse en audaces interpretaciones de la mitología tropical-americana- Carpentier se nos apareció entonces como un
pionero, ligeramente extraño y un tanto descastado en su propia
patria.
No volví a leer nada suyo hasta 1958. Requerido por un editor
hube de ponerme al día en su obra. Leí Los pasos perdidos: la
primera página con asombro, las siguientes, hasta el comienzo del
viaje a América, con desgano y, tal vez, con antipatía; desde allí
hasta el final con la emoción profunda e inolvidable de haber descubierto para mí una obra de genio, y digo "descubierto" porque no vine a saber sino después de concluir la lectura que el libro había alcanzado un éxito sorprendente en Francia, Inglaterra
y los Estados Unidos. Busqué sus otros relatos y la impresión se
afianzó: me pareció increíble que durante años de teorizar sobre
la decadencia del super-regionalismo descriptivo de la novela americana y sobre el advenimiento de una nueva forma de novelar
hecha de realidades esenciales, de universal comunión en el drama social y filosófico del hombre moderno, concebida en la actividad portentosa, a veces subterránea, a veces sobrenatural, de
la vieja mitología india, negra y blanca de nuestros pueblos, no
hubiese yo sabido del trabajo admirable de este cubano, de sus
creaciones seguras, de su maravilloso poder para dar forma a la
intuición más quintaesenciada en rápidas, firmes y espléndidas
estructuras de un estilo barroco sólo comparable en la literatura
hispanoamericana contemporánea al de Miguel Angel Asturias, en
la prosa, y al de Pablo Neruda, en el verso.
Le he seguido ahora la pista con mayor cuidado. Sé de su vida
346

a tr~vés de_ ,un ensayo de su compatriota Salvador Bueno.1 Carpentier
nacio en La Habana en 1904, hiJ'o d e un arqwtecto
.
fran,
ces :, de. ~a ;11sa,. p_r~fesora de idiomas e inclinada "hacia las letra~ . Nmo aun, VIaJO ~or Francia, Austria, Bélgica y Rusia. Despues de _ha_ce,r sus estudios secundarios en el Liceo Janson de Sailly
se especializo en teoría musical y arquitectura. Regresó a La Habana co~ el pro~ósito de obtener allí un grado universitario, pero
no ~ardo en partir una vez más a Francia. La música le atrae especi~lmente, tanto en su aspecto creativo como histórico.2 Carpent~e~ lu~h~ po_r, generar un movimiento autóctono que supere la
meca~ic~ imitac1on del vanguardismo europeo. Escribe cuatro "escenanos para obras del compositor Amadeo Roldán. L
b
bara b (1928)
. a re amm a
' ballet en dos actos; El milagro de Anaquillé
( 1929)' Mata-c~ngre jo y Azúcar, poemas coreográficos.
. ~n 19~7, a raIZ de su participación en actividades políticas antidic:atonales, Carpentier fue encarcelado. En la prisión escribió
~l _pnmer borra~or de su novela Ecue-Yamba-O, editada en Mand en 1933. ~ibre de persecuciones, viajó nuevamente a Europa
en 1~28: Francia le atrae irresistiblemente y le da base a su formacio~ intelectual hast~ el punto de que en Cuba no falta quién
le ,~ons1dere un desarraigado, pero, como dice Bueno :
... este desarraigado encontrará sus fuentes nutricias en una
:~~a de cultu:as: lo euro?eo occidental, lo hispánico y lo africano
areª- mezcla_ ~1ca de sus circunstancias ambientales. En la casa hog na los dialogos y los libros traerán ecos de aquellas viejas culturas europeas, lo bretón y lo eslavo en conjunción fructífera. Afue;:~ en la calle, en la ciudad, entre los amigos que surgen, entre
es g:ntes que pasan y conversan, va alimentándose con lo colonial
I panol con el trasplante africano que, a fin de cuentas, forman
a esencial cubanía". (Op. cit., p. 157 ) .
B En París se dedica a la radio-difusión colaborando con Louis
arrault, Artaud, Desnos y otras figuras destacadas del ambiente

r

1

C/. La
,·
La H a bana, 1957. El ensayo se titula "Alejo Carpentier
novelista
a letra
till como t ~sigo,
n
ano
y
umversal",
pp. 153-1 79.
'
1
Carpentier es autor de La Música e C b Méxi
su valor histórico y crítico.
" u a,
co, 1946, obra consagrada por

347

�artístico francés. Le atrae el cinematógrafo también; escribe el texto y prepara el montaje y la sincronización de una película documental titulada Le Vaudou. 3
En 1944 publica un relato breve Viaje a la semilla. Visita Haití
en compañía del actor francés Louis Jouvet, y producto de este
viaje es su novela El reino de este mundo, editada en México en
1949. Se radica, por fin, en Caracas donde desempeña un cargo
en una empresa publicitaria.
Allí escribe Los pasos perdidos, publicada en México en 1953,
que, traducida al francés., recibe el "Prix du Me.illeiur Li.vre
Etranger" en 1956, y cuya traducción al inglés fue elogiosamente
acogida por la crítica de los Estados Unidos y lleva ya seis o más
ediciones en Inglaterra. Ultimamente, Carpcntier ha publicado
una novela corta, El acoso (Buenos Aires, 195 7) y Guerra del tiempo ( México, 1958), volumen este último que incluye El acoso y
los cuentos El camino de Santiago, Viaje a la Semilla y Semejante a la noche. Tiene en preparación otra novela titulada El
siglo de las luces.

•
Se advierte en la obra de Carpentier cierto desarrollo evolutivo relativamente fácil de identificar. Desde Ecue-Yamba-O hasta
El acoso muévese en una búsqueda -vertical y horizontal- de las
raíces mitológicas americanas para enfrentarlas en un afán de
comprender los signos secretos que dividen su facultad creadora
y su conciencia social. Fundamentahnente, le obsesiona la idea de
traspasar los límites del tiempo, de superarlos y conseguir una síntesis histórica monumental en que el hombre cambia de circunstancia pero no de esencia y, en el fondo, repite una eterna fábula
cuyo diseño es posible captar y fijar en la obra de arte. En el terreno literario su evolución va desde el exotismo científico de
• El héroe de Los pasos perdidos realiza una obra cinematográfica semejante, e/. pp.
34-35. Nuestras citas son de la primera edición de esta novela: México, 1953.

348

..

Ecue-Yamba-O hasta la abstracción neosimbolista de El acoso.
Examinemos los detalles del proceso.
Ecue-Yamba-O es una novela semi-documental sobre el mundo
mágico primitivo de un sector de la población negra en Cuba. Parte importante juegan en ella los ritos religiosos, las ceremonias de
iniciación, las fórmulas de encantamiento, el substrato ñáñigo de
gentes que viven en una etapa de representación colectiva, prelógica y mística, en el medio mismo de una civilización moderna.
Refiriéndose al aspecto científico de la novela afirma Salvador
Bueno:
"Aparentemente la obra posee carácter documental. Quiere revelar los m_isterios de la religiones afrocubanas. Por eso el texto
literario está acompañado por fotografías de símbolos ñáñigos, de
objetos rituales, tambores y oraciones. Lo folklórico predomina en
esta obra, cuyas últimas páginas acogen un necesario glosario de
términos afrocubanos. Sin embargo, nota esencial en esta novela
resulta la estilización de la vida cubana que en ella aparece. Las
costumbres, el lenguaje, el escenario físico y humano están artísticamente elaborados" (!bid., p. 163).
Producto característico de la tradición africana que mantienen
viva sus antepasados, Menegildo Cué, el héroe, representa en su
pasión y muerte el destino de su raza. Menegildo va de la exaltación a la derrota, del juego aspaventoso de puñales, sones y guitarras, al abismo iluminado de los mitos que consagra desangrándose. El sexo, la violencia, la oración mágica, le preparan para
el martirologio. Enamorado de Longina, una negra que vive amancebada con un haitiano, busca febril y en celo la ocasión del combate con su rival. Le asesina a puñaladas y va _a parar a la cárcel.
"Serían las cinco de la tarde cuando la pareja de la guardia rural
arrest~ a Menegildo. No se le acusaba -por casualidad- de hacer propaganda comunista ni de atentar contra la seguridad del
Estado. Era sencillamente que el haitiano Napoleón había sido
hallado en una cuneta de la carretera, casi desangrado, con un
muslo abierto por una cuchillada ... "

¿Menegildo acusado de comunista? Menegildo ha visto cómo
349

�una empresa yanqui usurpa las tierras de los campesinos cubanos,
incluso las de su padre. El negro pierde sus plantaciones de caña
de azúcar ante el poder ilimitado de la compañía que avanza con
su aparatoso material técnico de último modelo. Los abuelos recibieron cierta compensación a cambio de las tierras; sus descendientes, en cambio, pasaron a ser peones, y, muy pronto, esclavos.
Menegilda ve el robo de que es víctima su padre y presiente, a
su vez, que su propio hijo, a quien no llega a conocer, habrá de
heredar la esclavitud no escrita que es su patrimonio, perpetuando así en una cadena interminable de menegildas la dominación
extranjera sobre los despojos de la riqueza nacional.
"¿Acaso valía menos un negro que un americano? Por lo menos los negros no chivaban a nadie ni andaban robando tierras a
los guajiros, obligándolos a vendérselas en tres pesetas. ¿ Los americanos? ¡ Sanamanbiche ! Ante ellos llegaba a tener un verdadero orgullo de su vida primitiva, llena de pequeñas complicaciones y de argucias mágicas que los hombres del norte no conocerían
nunca.
" ... ¿ de qué había servido la Guerra de Independencia, que
tanto mentaban los oradores políticos, si continuamente era uno
desalojado por esos hijos de la gran perra ... ? ¡ Era tan sabido que,
al fin y al cabo, sólo los yanquis, ambos del Central, lograban beneficiarse con las magras ganancias de aquellas zafras ruinosas!
"Y los trabajadores y campesinos cubanos, explotados por el
ingenio yanqui, vencidos por la importación de braceros a bajo
costo, engañados por todo el mundo, traicionados por las autoridades, reventando de miseria, comían -cuando comían- lo que
podía cosecharse en los zureos horizontales que fecundaban las
paredes de la bodega".
Carpentier no rehuye el conflicto económico y social. Lo examina con franqueza y responde con agresividad, sin caer en los
excesos de la literatura propagandística. La injusticia social es
un ingrediente más de la rutina sangrienta en que se consume Menegilda. De la política va, sin transición, al rito ñáñigo y en el
frenesí de estas corrientes que le turban con visiones místicas, pri350

si~nero ~e fuerzas ancestrales que, sin el color ni el prestigio del
mito antiguo, se revuelven hoy en la alcantarilla del suburbio ba.
'
JO la luz infecta de viejos faroles, al ritmo de húmedos tambores
y en una bruma de licor barato, Menegilda cae con la yugular cortada de un tajo durante una riña a muerte entre los iniciados del
"Sexteto de Física Popular" y los del "Alma Tropical"...
A su espalda quedan los consorcios llenándose de dinero; se
es~onden en las sombras de sus mansiones suntuosas los agiotistas
criollos; los negros rezan, cantan y procrean en la tierra colorada
Y verde; mueren en la miseria de los bohíos; mientras en el conventillo de la ciudad persiste la rumba eterna. El sacrificio de
mujeres poseídas y apuñaleadas, de terroristas traicionados, de lustrabotas de sabia perversión, de presidiarios hermafroditas, todos
entregándose orgiásticamente a un dios negro y a un demonio blanco que insisten en su demanda de sangre secreta y derrotada.
Como una sombra lujuriosa y tierna, de suaves relieves, fuerte
e~ su primitiva pasión y en su silencio, la.imagen de la negra Longma parece acaparar el único símbolo amable en la historia: de
algún modo se presiente que, acaso, en la amplitud de su entrega
Y en el heroísmo, tenacidad y vigor escondido de su fe en Menegildo, hay una esencia de la tierra que rehusa reconocer la dest~ucción impuesta desde afuera y se afirma, se aprieta en su propia entraña y, con irresistible energía, suelta una semilla nueva
Y victoriosa. Esta mujer-sombra en cuya presencia se atisba solamente un mensaje, se tornará espléndido tipo de mujer-símbolo
en Los pasos perdidos.
_J~~n Marinello considerando a Carpentier "tan ansioso de primitivismos como esclavo de refinamientos" le censuró su falta de
definición política en Ecue-Yamba-O.
"Ni nuestro negro ni nuestro pueblo --dijo Marinello-- enseñan
su estatura en Ecue-Yamba-O. Menegilda, sin perder su perfil
~udo comunicamos su gran pena de hombre sitiado, y los guaJiras del 'San Lucio' la angustia de su desahucio. La novela,
351
u23

�a pesar de sus logradísimas bellezas, queda en libro de episodios,
pudiendo haber sido libro de esencias". 4
Marinello se refiere, con marcado rigor, a una condición marginal que, aún en los más apasionados instantes del relato, mantiene Carpentier: condición de observador técnico y erudito, artesano ingenioso que sabe combinar con refinado instinto las especies agridulces del mundo afrocubano, que pinta con sangre, que
suelta olores sexuales y humos de iniciación ñáñiga a intervalos
artísticamente medidos, y que ordena sus mitos en poses de inequívoco orden surrealista para tomarles la trascendental instantánea: Tan gráfico es su mundo de locuras vegetales, tanta realidad adquieren sus ornamentos barrocos de yeso, mármol y esmeralda, que de pronto Carpentier se nos aparece como un prodigioso meteur ·en scene, como un docto y genial decorador interior y exterior. La verdad que en Ecue-Yamba-O no se refiere
aún al camino de su propia reintegración en la patria, ni a sus
aventuras por encima del tiempo en busca de los mitos que revelándole el derrotero circular entre la selva y la civilización unirán las mitades de su personalidad creadora. Tal será el mensaje
de El rei~o de este mundo y Los pq,sos perdidos. Por el momento
recorrió la patria negra goloso de hallarle el sentido a las visiones
de su infancia, acumuladas y absorbidas, sin llegar a comprenderlas. Fotografió sus pesadillas, documentó sus presentimientos,
le dio orden y sentido a . sus simpatías; no se identificó con ese
mundo porque no era del todo suyo. Le tocaba íntimamente, hasta pudo comprometerle, pero no cambiarle en un sentido de salvación o perdición definitivas.

•
El reino de este mundo es una fabulosa novela de aventuras ba-

sada en episodios verídicos de la historia de Haití. El propósito
de Carpentier ,en este relato es demostrar que el mundo fantástico de la poesía maldita, dt la tradición gótica inglesa, del surrea• Cf. Literatura hispanoizmerican~, México, 1937, p. 175.

352

lismo negro -uso la palabra tanto en su sentido literal, como en
su sentido de literatura esotérica- · es una realidad en América.
En el prólogo declara Carpentier:
"Esto se me hizo particularmente evidente durante mi permanencia en Haití, al hallarme en contacto cotidiano con algo que
podríamos llamar lo real maravilloso. Pisaba yo una tierra donde
millares de hombres ansiosos de libertad creyeron en los poderes
lic~ntrópicos de Mackandal, a punto de que esa. fe colectiva produjera un milagro el día de su ejecución. Conocía ya la historia
prodigiosa de Bouckman, el iniciado jamaiquino. Había estado
en la Ciudadela La Ferriere, obra sin antecedentes arquitectónicos, únicamente anunciada por las Prisiones Imaginarias del Piranese. Había respirado la atmósfera creada por Henri Christophe,
monarca de increíbles empeños, mucho más sorprendente que todos los reyes crueles inventados por los surrealistas, muy afectos
a tiranías imaginarias, aunque no padecidas. A cada paso hallaba
lo real maravilloso. Pero pensaba, además, que esa presencia y
~igencia de lo real maravilloso no era privilegio único de Haití,
smo patrimonio de la América ent_era, donde todavía no se ha
terminado de establecer, por ejemplo, un recuento de cosmogonías. Lo real maravilloso se encuentra a cada paso en las vidas
de hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente Y dejaron apellidos aún llevados: desde los buscadores de la
Fuente de la Eterna Juventud, de la áurea ciudad de Manoa,
hasta ciertos rebeldes de la primera hora o ciertos héroes modernos de nuestras guerras de independencia de tan mitológica traza
como la coronela Juana de Azurduy...
"Y es que, por la virginidad del paisaje, por la formación, por
la ontología, por la presencia fáustica del indio y del negro, por
la revelación que constituyó su reciente descubrimiento, por los
fecundos mestizajes que propició, América está muy lejos de ha-·
ber agotado su caudal de mitologías.

"Sin habérmelo propuesto de modo sistemático, el texto que sigue ha respondido a este orden de preocupaciones. En él se narra una sucesión de hechos extraordinarios, ocurridos en la isla
353

�de Santo Domingo, en determinada época que no alcanza el lapso
de una vida humana, dejándose que lo maravilloso fluya libremente de una realidad estrictamente seguida en todos sus detalles" (pp. 12-16).
El realismo mágico de Carpentier se afirma, entonces, en una
autenticidad que es, a la vez, ideológica y material. Esto que, a
primera vista, puede parecer inofensivo, encierra -como se verá más tarde en Los pasos perdidos -una profunda escisión en un
complejo cultural que ha comprometido hasta ahora a la expresión artística americana.
Carpentier escribe, como los cronistas españoles de la Conquista, para un público europeo. Le domina la obsesión de probar
a gentes que subsisten ya de la quinta esencia del artificio, que
en América existe un depósito activo de fuerzas mitológicas -a
veces dormidas bajo una capa de occidentalismo superficial- cuyo funcionamiento, en el terreno del arte, da realidad a todo un
sistema de símbolos que la cultura europea no concibe sino en un
plano estático, abstracto. Lo que en la tradición surrealista es caos
organizado, en su obra es un caos natural e irracional; el artificio
es realidad, lo exótico se convierte en primitivismo auténtico.
De la utopía europea le interesa a Carpentier particularmente
el pseudo-primitivismo romántico francés. Juzgado a la ligera, el
novelista cubano pudiera impresionar como un hombre culto, un
occidental atraído por lo exótico americano, un creador que, antes
de producir su fábula, procede a estudiarla con minuciosidad de arqueólogo. Desde este punto de vista, su obra pudiera aparecer como
una idealización del mundo mitológico americano. Las referencias a Atala y a Paul et Virginie son frecuentes en El reino de este
mundo y Los pasos perdidos. La idea básica de esta última novela
-el hombre corrompido por la supercivilización, que descubre en
la selva su verdadero ser y el idílico ambiente para crear su obra
maestra, que nace a una vida sana, pura, primitiva, cristalizando
su vitalidad creadora en el arte y en una pasión rústica y terrenalmente sensual- descrita así, superficialmente, podría identificarse como un rebrote del enciclopedismo romántico francés. Sus
354

lectores europeos -la Sitwell le ha llamado "uno de los más grandes escritores de nuestra época"- es posible que buscaran en sus
obras la gota de elíxir bárbaro que Montaigne y Voltaire gustaron
en La Araucana, siguiendo fascinados el proceso de un segundo
descubrimiento de América, de una América en que se preserva
y exalta la civilización mitológica para proveer de renovada sangre los restos exangües de una cultura hastiada de sí misma. Contra el artificio venenoso, he aquí el mito en carne y hueso. El
mensaje de Carpentier se reduciría a una admonición dirigida
contra los surrealistas: Dejad los trucos de salón, venid a vivir la
realidad delirante de la América mágica, venid a s~ergiros en
la nueva leyenda negra salvadora.
Todo esto queda corto, sin embargo, porque hay algo más que
considerar, algo de importancia fundamental: Carpentier pertenece, en cuerpo y alma, a este organismo mitológico en que funciona su obra literaria. Pronto dará testimonio de esta dependencia esencial de su genio creativo y de la aventura en que intenta
definir su concepción del arte y de la vida por encima de los límites del tiempo: ese testimonio y esa aventura constituyen la
médula de Los pasos perdidos. Carpentier no está solo en la empresa. El mismo año en que aparece El reino de este mundo se
publica en Buenos Aires Hombres de maíz de Miguel Angel Asturias. Ambos, Carpentier y Asturias, regresan desde Europa, una
Europa erudita e investigadora, al mundo totémico, mágico, barroco y tropical de ciertas zonas de América. Ambos estudiaron
la red mitológica en que iban a penetrar -no del todo despojados
de artificio y de retórica- para buscarse el alma en un activo
ritual nahualístico, aderezado con exorcismos y revoluciones. Ambos vienen con crujidos de pergaminos y diplomas a comprobar
la realidad de una visión entrevista en salas de conferencias francesas.
En el realismo mágico de Carpentier y Asturias no se encierra
idealización alguna de origen romántico: por el contrario, ese realismo vive de una constatación de hechos históricos que se tornan
leyendas en la imaginación del pueblo y actúan, luego, como mitos
355

�desde una subconsciencia colectiva. Este fondo etnológico y social de su creación artística la marca distintivamente y la diferencia del realismo mágico de un poeta como Jorge Carrera Andrade, por ejemplo, cuya poesía florece a ras de tierra sin tocar
las corrientes subterráneas del pasado americano. Más cerca de
la concepción de Carpentier y Asturias se halla el realismo afrocubano de Nicolás Guillén, aunque éste rehusa perderse en la
eternidad mitológica afirmado, como está, a un ritmo de modernas circunstancias que poco afectan al criterio trascendentalista
de aquéllos. La magia de Carpentier y Asturias puede ser genuina experiencia metafísica, es decir, compromiso personal no sólo
en el reino de éste sino también del otro mundo.
Sin el auto de fe anti-retórico del prólogo, El reino de este mundo podría considerarse como una pequeña obra maestra de literatura gótica, una floración surrealista cargada de elementos negros,
rica de ornamentación onírica, lujuriosa en su densidad vegetal
y en la sangrienta tonalidad de su sensualismo. Pero, como se ha
dicho, cada personaje, cada episodio -la época, el ambiente, el paisaje-- todo posee una realidad histórica esencial. El arte -¿podría decirse el truco?- consiste en la disposición de los elementos
y en el enfoque con que ellos son presentados al lector. Así por
ejemplo, de la escena inicial nos queda la imagen de un escaparate de peluquería donde se exhiben cabezas de cera rizadas y
de una vidriera adjunta donde un carnicero expone cabezas de animales degollados. En una escena pletórica de sugerencias el novelista destaca deliberadamente esas cabezas y logra el efecto de extravagancia deseado. Seleccionando los episodios, presentando a
sus personajes -Mackandal, Ouckman, Henri Christophe, Paulina
Bonaparte-- en un momento culminante de sus increíbles aventuras~ ordenando_los objetos y el paisaje desde un ángulo que agudiza
la mcongruenc1a y el absurdo poético, la historia adquiere en manos de Carpentier un aire de locura, un frenesí de pesadillesco movimiento, una riqueza de asociaciones que tan pronto tocan a los
sentidos como al intelecto.
El mundo de violencia, de tiranía sangrienta, de violaciones, ase356

sinatos, que es la isla descrita por Carpentier, emerge esquemático,
directo, alucinante. Vive en un lenguaje de símbolos tan vibrantes, aún en su escueta dureza y en la suspensión del tiempo en que
el autor los fija a través de luces y sombras, que el relato se desprende espontáneamente de la historia y nos queda mirando con
todas las caras de su múltiple realidad. Tal acto de simbolismo en
el corazón de la historia de América no tiene, que yo sepa, sino un
antecedente: El matadero de Esteban Echevarría y, tal vez, un
paralelo: El señor Presidente de Asturias.

•
Los pasos perdidos es la más alta expresión de lo que tradicionalmente se ha llamado la novela artística en Hispanoamérica. La
corriente preciosista del modernismo con su búsqueda de lo exótico
Y fantástico, la reactualización del indigenismo americano en su
complejo acoplamiento con el espíritu español renacentista, ideas
Y formas de literatura que sobreviven al romanticismo y a la tradición dariana, se armonizan en la obra de Carpentier y, cobrando la luminosidad de una alegoría vaciada en perfecto marco estético, adquieren también la hondura y la trascendencia de una
aventura del espíritu que atañe directamente al hombre contemporáneo.
El héroe de Carpentier es un hombre consumido en el vacío
espiritual y la espantosa presión que genera la decadencia del mundo moderno. Su rutina consiste en mantener la eficiencia de la
angustia, en dar sólida respetabilidad al cinismo, en embellecer
la mentira y la simulación, en coronar la podredumbre colectiva
e individual con un halo de serena superioridad burguesa. En el
fondo, los hilos que sostienen su representación están a punto de
cortarse, la angustia es ya desesperación, el vacío es casi locura.
Postergando el desenlace va de la cama de su esposa a la cama
de su querida deteniéndose en el trayecto para reponer fuerzas en
~ bar. Su esposa desempeña a conciencia el papel de la ruina
disfrazada de próspera respetabilidad. Durante la semana actúa
357

�como actriz principal de un drama cuya acción sucede en el sur
de los Estados Unidos. El domingo celebra el rito sexual con su
esposo. La querida, dedicada a la astrología y otras ciencias afines,
es la exquisita simuladora del espíritu y sostiene el calor sensual
de su cuerpo con arreglos de luces, música, cuadros y varios aspectos de decoración interior.
A punto de sucumbir definitivamente, el héroe parte a un lugar
de las selvas americanas -el Orinoco, según la explicación del
epílogo de la historia- con el propósito de descubrir unos instrumentos musicales primitivos que le servirán para probar su tesis
sobre el origen de la música. Le acompaña su querida. Primero la
ciudad hispanoamericana, donde presencian una sangrienta revolución, y luego la selva actúan como un ácido que al entrar en contacto con la humanidad cansada de la pareja produce una reacción súbita. Se acentúa la "muerte en vida de ella": sin el decorado interior, expuesta a la luz implacable del trópico, se deshace como maniquí de cera, se sueltan los nudos de su carne, se
afloja la sensualidad y acaba, arrastrándose, impotente, consumida por la fiebre palúdica, rechazada por el hombre y por la
mujer -asedia también a la campesina con la tentación de la
lujuria- oúscando refugio en la guarida original de sus barrios
existencialistas.
El hombre, en cambio, rompe la campana de vacío que le apresa en la decadencia y emerge al mundo que llevaba ancestralmente pulsando en su sangre. He aquí el camino de su salvación.
Enmurallado entre dos culturas -una que va en la sangre y otra
en los libros-, enmudecido por años de simulación y honorable
inconsciencia en medio de una fosa común donde sólo el instinto
le guardó con vida, comienza a reconocer paulatinamente su lugar
de origen, a comprender su razón de vida, a buscar la final reintegración. Fúgase de la indecente esterilidad del artista nativo
pegado a una cultura extranjera como caracol que absorbe la coloración de máscara de las disonancias y abstracciones, resuelto a
parodiar una decadencia que le queda grande. Descubre, en cambio, entre sombras primitivas, la expresión de harpistas, flautistas
358

y bongoceros que le abren la huella hacia una zona del mundo
americano donde ha de captar la verídica imagen de sí mismo,
transfigurada en los espejos de la selva.
Refiriéndose a su propia obra en una entrevista con Salvador
Bueno, Carpentier ha dicho:
"En ese libro el argumento sólo tiene una función de elemento
estructural, de factor de unidad. En Los pasos perdidos domina
una idea: la de una evasión posible en el tiempo.
"Ante mis preguntas - añade Bueno-- aclaraba Carpentier:
"En dicha novela una crisis de conciencia, padecida por el persona je central que habla en primera persona, le hace encontrar
un modo de evasión que le conduce más allá de todo lo imaginable.
"Y a ¿ dónde conduce esa evasión? -le pregunté.
"Una vez hallada la suprema independencia ante el Tiempo,
ante la Epoca, el protagonista habrá de hallar, dentro de la misma
lograda evasión, las razones que le harán desandar lo andado, regresando al punto de partida". 5
Y en una carta dirigida al mismo crítico cubano, Carpentier
puntualiza aún más:
"Todo esto responde a mi preocupación actual por universalizar el escenario americano, por abrirlo, ampliarlo, extenderlo.. .
Ahora hay que orientarse hacia un concepto más ecuménico de lo
americano" (!bid., pp. 178-179).
Su peregrinaje en la selva es extraña parábola. Como en la
famosa novela de José Eustasio Rivera, La vorági.ne 6, el descubrimiento de la selva se realiza en un viaje del héroe, hombre de
la ciudad, que camina apremiado por intensas emociones de índole sensual y estética, hacia una meta líricamente presentida.
' Citado por Bueno, op. cit. p. 17 3.
1
Carpentier -por intermedio de su personaje central- hace una curiosa referencia
a una "novela sudamericana" que muy bien pudiera ser La vorágine de Rivera:
"Tengo en mi maleta una novela famosa, de un escritor suramericano, en que se precisan los nombres de animales, de árboles, refiriéndose leyendas indígenas, sucedidos antiguos, y todo lo necesario para dar un giro de veracidad a mi relato". (Los pasos perdidos,
p. 293).

359

�Arturo Cova y el héroe anónimo de Carpentier son fugitivos de
una decadencia; ambos llevan, como una categoría kantiana, la
concepción artística en blanco para encajar en ella el mundo primitivo que desconocen pero que les arrastra con un poder sobrenatural. Ambos se acompañan de una mujer que representa lo
que, subconscientemente, anhelan destruír. Las mujeres y ellos
revelan su índole más secreta en el contacto con la presencia mitológica de la naturaleza y con seres de brutal fascinación que la
selva usa diabólicamente para perderles. Mas, no ha de confundirse el móvil fundamental de una y otra obra. La selva de Rivera
está vista a través del vocabulario preciosista del modernismo romántico y de la conciencia social surgida en la crisis del capitalismo que siguió a la primera guerra europea. La selva de Carpentier, sin constituir una idealización literaria, como la de Hudson,
por ejemplo, es un mundo mitológico interpretado por encima
de la historia y descrito en un lenguaje pleno de símbolos de ascendencia surrealista pero de base concreta, contemporánea, autóctona. Ambos novelistas, el colombiano y el cubano, expresan
la mitología tropical americana, en el mismo sentido en que la
expresan también Miguel Angel Asturias y E ugene O 'N eill -éste en su drama The Emperor Jones-; pero la raíz románticosocial de Rivera se convierte en raíz romántico-esteticista en la
obra de Carpentier.
En Los pasos perdidos el héroe marcha con un Adelantado, un
fraile y una mujer, como el colonizador español de antaño. Al
igual que en la Conquista, hay quien busca el oro, quién la Fuente de la Juventud, quien funda misiones y quien las puebla. Pero
también va con ellos un griego que lee La Odisea. La verdad es
que, mientras en un plano la expedición repite la hazaña de la
Conquista -en pleno siglo XX- y descubre el secreto de la cópula fabulosa de dos culturas, en otro plano, de más honda proyección, el héroe duplica la aventura de Ulises y la visión de cada soñador que buscara en nuestro continente la Tierra Prometida, llámese El Dorado, La ciudad de los Césares, Cíbola o Santa Mónica de los Venados. Encuentra él la fuente de la felicidad,

pero, bajo el implacable ojo de Dios, la abandona, creyendo q~e
ha de regresar, sin advertir que abandonándola, aunque sea ehmeramente ha renunciado a ella, pues ella no puede durar sino el
instante milagroso de la posesión.
Las dos aventuras nos apasionan. Participamos en la fundación de la ciudad en la selva, quisiéramos quedamos con el héroe
y establecer nuestro rancho en la aldea que crece poco a poco,
querríamos advertirle su error cuando sube al avión de l_os exploradores que vienen a rescatarle. Más tarde --cuando al igual que
el héroe de Lost H orizons, la famosa novela de James Hiltonlucha por regresar, merodea por los caminos de la selva, a lo largo de las corrientes del Orinoco, arriesgándolo todo por encontrar
el paso secreto en la maraña y el sendero que ha de llevarle a la
ciudad escondida, nos conmueve el fervor dramático de su hazaña
y sufrimos con él los efectos de la tremenda decepción.
En otro plano, el de la aventura espiritual, Carpentier también
procede con genuina emoción y acabado arte. El proceso del
descubrimiento del mundo que lleva en su ancestro es auténtico
en toda su complejidad. El lenguaje es el primer obstáculo grave. Las páginas iniciales de su relato, escritas en un idioma en
que los ornamentos verbales no consiguen ocultar un cierto balbuceo gramatical, contienen frases como éstas:
"Supe que allí vivía el nuevo Presidente de la República y que,
por muy pocos días, me había faltado de asistir a los festejos populares ... " (p. 52).
"Mouche se antojó de un hipocambo" (p. 54).
"No quedaba una revista, una novela policíaca, una lectura distrayente... " (p. 68 ) .
"Quien hubiera abierto una puerta, de súbito, habría promovido fugas de insectos todavía inhábiles en correr sobre maderas"
(p. 70).
El mismo Carpentier constata sus momentos de extravagancia
sintáctica: "He aquí, pues, el idioma que hablé en mi infancia;
el idioma en que aprendí a leer y a solfear; el idioma enmohecido

360
361

�en mi mente por el poco uso, dejado de lado como herramienta
inútil, en país donde de poco pudiera servirme" (p. 53).
Muy luego, sin embargo, la gramática y sus pequeñas trampas
desaparecen como barca vieja en la tumultuosa corriente del barroco americano y dejamos de notar las incongruencias y los errores, no nos damos cuenta ya cuando un vocablo es inventado, traducido del francés o desenterrado de las arcas espléndidas del
español clásico. El idioma de Carpentier se levanta como una
catedral en la selva, se asienta o vuela, se ilumina o se ensombrece,
se enjoya hasta cegarnos, se retuerce o se estiliza, resuena en infinitas cadencias, estalla en colores, o se afirma en pátina de pintura antigua. Es, al fin, instrumento mágico.
Mariano Picón Salas, impresionado por el lenguaje de El reino
de este mundo, ha dicho:
"Sólo con algunos de los mejores esperpentos de Valle Inclán
se podría comparar en la prosa hispánica de nuestro tiempo el
casi escorzado estilo plástico en que está escrito. Un estilo que a
fuerza de maestría da alternativamente no sólo el color o las medias tintas, sino hasta ofrece -cuando es necesario- ese lujo de
los maestros que se llama el garabato. Un estilo que cuando lo
necesita, puede formar su propia perfección".7
No es el idioma de Carpentier una acumulación de sonidos soplados en cuerno sonoro y hueco, al modo del preciosismo verbal
de comienzos de siglo que se ha denominado tradicionalmente tropi.calismo. Lo " tropical" en el lenguaje es como un crecimiento
vegetativo que aparece en la superficie de las palabras: una mancha
de hongos, o una apretada formación de corolas de pasajera estabilidad; es una impostación de la voz y una traducción del gesto
en vocablos. En la obra de Carpentier no observamos esta invasión
vegetal en la estructura del lenguaje. El frenesí de sus extensas y
minuciosas descripciones es racional; en el fondo, encierra un dominio de la exaltación; es, en una palabra, estilo.
No es difícil notar en su obra concomitancias de peso con la
• Citado por Bueno, pp. 169-170.

362

obra de otro eminente escritor barroco: Miguel Angel Asturias.
Carpentier parece seguir a Asturias cuando intenta sugerir la
transición de un ser desde su condición humana a su condición de
mito. Por ejemplo, dice Carpentier en Los Pasos perdidos:
"Ya aparecían junto al hogar, llamados por Montsalvatje, los
curanderos que cerraban heridas recitando el ensalmo de Bogotá,
la Reina gigante Cicañocohora, los hombres anfibios que iban a
dormir al fondo de los lagos, y los que se alimentaban con el solo
olor de las flores. Ya aceptábamos a los Perrillos Carbunclos que
llevaban una piedra resplandeciente entre los ojos, a la hidra
vista por la gente de Federmann, a la Piedra Bezar, de prodigiosas
virtudes, hallada en las entrañas de los venados, a los tatunachas,
bajo cuyas orejas podían cobijarse hasta cinco personas, o aquellos otros salvajes que tenían las piernas rematadas por pezuñas
de avestruz ... "
"Las Amawnas habían existido: eran las mujeres de los varones muertos por los caribes, en su misteriosa migración hacia el
Imperio del Maíz. De la selva en los Mayas surgían escalinatas,
atracaderos, monumentos, templos llenos de pinturas portentosas,
que representaban ritos de sacerdotes-peces y de sacerdotes-langostas ... " (pp. 174-175).
Este lenguaje en que se evidencia la intención de trascendentalizar por medio de palabras símbolos es común en cierta zona
de la novela hispanoamericana contemporánea: lo emplean Agustín Yáñez, Manuel Rojas, Eduardo Mallea, entre otros; escritores afanados en crear síntesis poderosas y profundas, amalgamas
de hombres y ambientes, de visiones que superan lo circunstancial
y cotidiano. En esta ambición lingüística -a menudo desorbitada, no pocas veces grandilocuente, o pesada o árida, siempre difícil- no ha de verse un signo de lo que suele llamarse "tropicalismo" con obvio desdén. Si "tropicalismo" es desatarse, el estilo
a que me refiero es unificador; si "tropicalismo" es cubrir el vacío con densa parodia de frenesí lírico, el estilo de Carpentier,
Asturias y los otros novelistas nombrados, es desnudar la honda
veta espiritual para definirla en una rígida estructura poética.
363

�No obstante, la palabra "tropiéalismo" bien entendida debiera
ser en este caso tan válida como la palabra "barroco", al menos
en cuanto se refiere al estilo de Carpentier y Asturias. Pues la
savia con que crean sus obras el cubano y el guatemalteco es autóctona. Su estilo, en verdad neobarroco, representa la adaptación de una forma artística europea a la idiosincracia nativa de
América, para ser más exactos, de una América tropical. Acaso
se hace indispensable intentar una redefinición de lo tropical y
a la luz de la obra literaria de Carpentier y Asturias reivindicar
ese concepto rescatándolo del venenoso aire en que flota actualmente para conferirle una significación positiva, digna y trascendente.
Quienes hablan de "tropicalismo" político para referirse a las
revoluciones en miniatura tan características de Centro América,
en realidad se refieren a un tipo de irresponsabilidad individual y
colectiva que no es ajena al resto del mundo hispánico; así como
quienes hablan de "tropicalismo" cuando aluden a una sensualidad fácil y pueril, o cuando censuran una exuberancia en las costumbres, en el modo de vestir, o de hablar, una falta de reserva,
un entusiasmo inconsecuente, en verdad parecen disfrazar el temor de reconocer una actitud mestiza en los llamados pueblos
"blancos" de Sudamérica cargándosela a quienes la llevan accidentalmente más a flor de piel.
Consideremos como legítimo el uso del vocablo tropical para
designar la variedad del barroco que constituye el estilo de Carpentier. Tropicalismo en su obra -como en la de Asturias- sería el nombre para una expresión artística en que el fondo mágico de las culturas primitivas de América se funde con la belleza formal de la tradición barroca europea en un espléndido intento de interpretar el espíritu y la realidad ambiente del hombre del Caribe y de la América Central en la época contemporánea.
Ningún otro estilo sirve para tamaña empresa: ni las viejas
normas costumbristas, ni el seco y rudo regionalismo, ni el impresionismo modernista. Se · necesita un instrumento para crear mitos o para rescatarlos del pasado pre-colombino, para hacer vi364

vir al hombre y al paisaje en la unidad esencial que exige la
creación artística moderna, para llevar la voz de la América indígena al intelectualismo cansado de la Europa-de hoy. Eso mismo que hace a Carpentier "extraño", y a Asturias "difícil" en la
literatura hispanoamericana, eso que les distancia de la crítica
oficial, es precisamente aquello que les comunica con lo más genuino en el pensamiento estético de proyección universal. No de
otro modo pueden interpretarse los elogios de Paul Valéry sobre
las Leyendas de Guatemala de Asturias y los de Edith Sitwell
acerca de las novelas de Carpentier.
En el plano lingüístico Carpentier despierta misteriosas resonancias que pronto invaden el mundo de las sensaciones y del intelecto. De las palabras suéltanse substancias que tocan al héroe
y le alteran. A medida que se interna en la selva va perdiendo un
alma y le va saliendo otra; como culebra que cambia la piel. Le
vemos avanzar por las Tierras del Caballo:
"Al penetrar en un pueblo donde mucho se habla de coleadas
y manganas, advertí que habíamos llegado a las Tierras del Caballo.
Era, ante todo, ese olor a pista de circo? a sudor de ijares, que
por tanto tiempo anduvo por el mundo, pregonando la cultura
con el relincho. Era ese martilleo de sonido mate que me anunció la proximidad del herrero, aún atareado sobre sus yunques y
fuelles, pintado en sombra, con su mandil de cuero, ante las llamas de la fragua. Era el bullir de la herradura al rojo apagada
en el agua fría, y la canción que ritmaba la hincada del corcel
con zapatos nuevos, aún temeroso de resbalar sobre la,s piedras,
y los encabritamientos y resabios, logrados a brida, ante la joven
asomada a su ventana, luciendo una cinta en el pelo. Con el caballo había reaparecido la talabartería, perfumada de cueros, fresca de cordobanes, con sus operarios atareados bajo colgaduras de
cinchas, estribos vaqueros, arciones de guadamecí y cabezad_as para domingos con tachuelas de plata en la frontolera. En las Tierras del Caballo parecía que el hombre Juera más hombre. Volvía a ser dueño de técnicas milenarias que ponían sus manos en
trato -directo con el hierro y el pellejo, le enseñaban ,las artes de
365

�la doma y la monta, desarrollando destrezas físicas de qué alardear en días de fiesta, frente a las mujeres admiradas de quien
tanto sabía apretar con las piernas, de quien tanto sabía hacer
con los brazos. Renacían los juegos machos de amansar al garañón relinchante y colear y derribar al toro, la bestia solar, haciendo rodar su arrogancia por el polvo. Una misteriosa solidaridad
se establecía entre el animal de testículos bien colgados, que penetraba sus hembras más hondamente que ningún otro, y el hombre, que tenía por símbolo de universal coraje aquello que los escultores de estatuas ecuestres tenían que modelar y fundir en bronce, o tallar en mármol, para que el corcel de buen ver respondiera por el héroe sobre él montado, dando buena sombra a los
enamorados que se daban cita en los parques municipales. Gran
reunión de hombres había en las casas de muchos caballos cabeceando en los soportales; pero donde un solo caballo aguardaba
en la noche, medio oculto entre las malezas, debía el amo haberse
quitado las espuelas para entrar más quedo en la casa donde le
aguardaba una sombra. Me resultaba interesante observar ahora
que, luego de haber sido la máxima fortuna del hombre en Europa, su máquina de guerra, su vehículo, su mensajero, el pedestal
de sus próceres, el adorno de sus metopas y arcos de triunfo, el
caballo alargaba en América su grande historia, pues sólo en el
Nuevo Mundo seguía ·desempeñando cabalmente y en enorme escala sus oficios seculares" ( pp. 139-141 ) .
Vemos cómo el héroe invade las Tierras del Perro (pp. 147148) ; presenciamos con algo de estupefacción la lenta y penetrante atadura de dos mundos -ahora, no el español y el indio del
siglo XV, sino el europeo y el nativo del siglo XX- cruzados
ambos por signos mágicos y cabalísticos: a veces científicos, psicológicos y filosóficos, a veces religiosos y sexuales. Uno de ellos,
el de la decadencia europea, persigue al otro con voracidad sensual. Le ha descubierto a la distancia, le imita poniéndose sus máscaras ritualísticas sobre sus facciones de ser rubio y diurno. En
instantes de paroxismo estético le ha dedicado un culto mezclando
con extravagancia el oriente y el occidente, la magia, la supers366

tición y la máquina teatral. De ese culto quedan máscaras negroides colgadas en departamentos de lujo a las orillas del Sena•
quedan cerámicas, cueros, maderas y ópalos en tiendas de moda'
quedan acordes de piano, soplidos de saxofón y exabruptos d~
tambores en pequeñas boites tenebrosas.

Los pasos perdidos conducen al héroe de Carpentier a descub~ir la verdad detrás de esta parodia y en sus palabras recobra
vida aquello que feneció en hábiles pero· artificiales conatos de
arte primitivo y en aproximaciones automáticas del surrealismo.
Lo _q~e pudo ser un cuadro surrealista colgado en una exposición
parisiense, es aquí un paisaje de intachable realidad:
"Cumplido el propósito, con magistral manejo del timón y una
que otra peña sorteada a la pértiga, me hallé aquel mediodía en
una prodigiosa ciudad en ruinas. Eran largas calles desiertas de
casas deshabitadas, con las puertas podridas, reducidas a las j~mbas o al cabestril_lo, _cuyos tejados musgosos se hundían a veces por
el mero ~entro, s1gmendo la rotura de una viga maestra, roída por
los comeJenes, ennegrecida de escarzos. Quedaba la columnata de
u~ soportal car~ando con los restos de una cornisa rota por las
raices d~ una higuera. Había escaleras sin principio ni fin, como
suspendidas en el vacío y balcones ajemizados, colgados de un
marco de ventana abierto sobre el cielo. Las matas de campanas
blancas ponían ligereza de cortinas en la vastedad de los salones
que aún conservaban sus baldosas rajadas, y eran oros viejos de
aromos, encarnado de flores de Pascuas en los rincones oscuros
Y cact~s de brazos en candelero que temblaban en los corredores:
e~ _el eJe de las corrientes de aire, como alzados por manos de inV1S1ble~ servidores. Había hongos en los umbrales y cardones en
l~s chimeneas. Los árboles trepaban a lo largo de los paredones
~mc~ndo garfios en las hendeduras de la mampostería, y de un~
igleSia quemada quedaban algunos contrafuertes y archivoltas y
u~, arco monumental, presto a desplomarse, en cuyo tímpano divis~banse aún, en borroso relieve, las figuras de un concierto celestial, con ángeles que tocaban el bajón, la tiorba, el órgano de
tecla, la viola y las maracas. Esto último me dejó tan admirado
367

�que quise regresar al barco en busca de lápiz y papel, para revelar al Curador, por medio de algunos croquis, esta rara referencia organográfica. Pero en ese instante sonaron tambores y agudas flautas y varios diablos aparecieron en una esquina de la
plaza, dirigiéndose a una mísera Iglesia, de yeso y ladrillo, situada
frente a la catedral incendiada" (pp. 141-142).
·
En Francia se ha soñado una América y un Africa surrealistas,
como Chateaubriand soñó una América romántica. La Atala coronada de plumas y quetzales ha tenido su contraparte en una
Atala nocturnal, totémica, cuajada en diamantes o seca en planicies de sol mexicano, abierta y herida por el cúmulo de símbolos fálicos que los poetas-etnólogos le disparan en medio de apasionados trances. Carpentier reconoce la engañosa dualidad, y
por intermedio de un personaje, alude a ese veneno de la pueril
idealización, o del símbolo superimpuesto que pudiera desvirtuar
la autenticidad de la aventura del héroe. Porque este héroe, aunque movido aparentemente por una vieja utopía romántica, aunque en momentos de laxitud sexual confunda el claro de la selva
con la selva misma y crea ver en la mujer que le sigue, le cocina,
le refocila y le ampara, una especie de alegoría telúrica, algo así
como un tambor de guerra de espaldas-, pronto es sacudido por
el impacto de las realidades elementales. Tan pronto se aleja de
la ciudad escondida, su Atala se acopla con otro colono, pues,
según lo expresa el griego de la novela :
"Ella no Penélope. Mujer joven, fuerte, hermosa, necesita marido. Ella no Penélope. Naturaleza mujer aquí necesita varón ... "
(p. 331).
Los camiQos a la ciudad escondida se cierran y cuando vuelvan
a abrirse a nada conducen, pues el héroe, aunque vence al tiempo, no descubre el secreto de su propia liberación interior, sino
recursos exteriores, avances, señales, ayudas de inconclusa índole.
Descubre, sí, el camino de un resignado regreso al viejo mundo.

•

Como ya se ha dicho, con el título de Guerra del tiempo Carpentier ha reunido en 1958 tres relatos breves -El camino de
Santiago, Viaje a la Semilla y Semejante a la noche- y su
novela corta: El acoso. 8 Carpentier experimenta en estas obras
con una idea que parece haberle obsesionado largamente: la de
romper los márgenes artificialmente sólidos del tiempo y de integrar el pasado, el presente y el porvenir en una duración, a la
vez, estable y voluble, cuyo eje puede ser una persona, un acontecimiento o una vida íntegra. Que esta idea no es del todo original, no hace falta decir; antecedentes de Carpentier son a este
respecto: la comedia romántica de John Balderston, Berkeley
Square, y la novela lírica de Virginia Wolf, Orlando. Como al
golpe del dedo cambian los planos de un kaleidoscopio, las historias de Carpentier van situándose caprichosamente más allá de
las unidades convencionales del tiempo hasta establecer en su movilidad, a través de "años" y aún de "siglos", un armonioso fluir
en que se identifica con alucinante claridad la raíz del destino
humano.
Un instante supremo de crisis en Semejante a la noche fija la
suerte del hombre ante la inminencia de la guerra y la voluntad
de vivir. El soldado griego que observa la carga del barco en que
partirá a Troya y acercándose al pueblo para despedirse de sus padres se convierte, sin transición, en Adelantado que marcha a
América y, durante su entrevista con la novia, se transforma en colono que emigra hacia el Golfo de México, para -concluir nuevamente como soldado griego en la caída moral y la vergüenza de -la
impotencia, ese soldado es el hombre, desde el comienzo de la
historia, en trance de muerte, carcomido por el ácido que, debajo de la aventura heroica, va pelando, capa tras capa, la soledad, el
vacío, la derrota y el cinismo trágico de quienes le manejan en la
sombra y se aprestan a cortar los hilos que le suspenden en el abismo.
1

"El camino de Santiago" se basa en una frase tomada del libro de Carpentier La música en Cuba: "En 1557 La Habana no contaba con más músico que un Juan de Amberes que tocaba el tambor cuando había un navío a la vista . . ."
"Viaje a la semilla" se public6 previamente en La Habana en 1944 y fue incluído en la
Antologia del cuento cubano de S. Bueno.

368
369

�El peregrino que va a Santiago de Compostela -El camino de
Santiago- es un hombre que vive, en la experiencia de un semejante, aquello que debió experimentar él mismo más tarde. Lo
que ha de suceder después está ya vivido en éste y otros relatos
de Carpentier. He aquí la intriga básica y el sorprendente efecto
de su fabular. Luchando contra el tiempo, ingeniándose para desarmarlo como reloj, pieza a pieza, y rearmarlo como un reloj que
marcha al revés o da saltos de siglos, en Viaj.e a la semilla Carpentier cuenta la vida de su personaje al revés. Parte de una casa
que desmantelan y, como en una película cuya acción retrocede
gracias a un truco del proyector, la casa se reconstruye, vuelve
el héroe a habitaría, se rejuvenece, alcanza una vez más la adolescencia, la infancia, se ve junto a su ·madre, luego penetra en
ella, se instala en su vientre y termina en la obscuridad uterina
reintegrado a la semilla original.
El acoso es una síntesis de estos experimentos con la noción del
tiempo y una aplicación perfecta de las teorías de Carpentier a
la técnica de la narración literaria. No conozco en la literatura
americana una demostración tan maestra de virtuosismo técnico
como la que ofrece el cubano en esta extraña novela. El equilibrio entre los diversos episodios que se van acumulando como una
carga dramática en tomo a los personajes es el resultado de una
tensión que Carpentier mantiene hasta el último instante de la
historia. Todo en este drama del terrorista acosado por sus verdugos parece depender de una voluntad diabólica que va dejando
caer los minutos como granos de un reloj de arena y con cada uno
aproxima la ejecución fatídica. Los episodios, las palabras, los
gestos, van buscando el lugar que les corresponde en el puzzle hasta que, al integrarse en la imagen final, se ha producido el desenlace y la historia entera se ilumina en toda su genial complejidad.
El substrato ético del drama está, como en las alegorías de Kafka,
acumulado en la atmósfera del relato, intenso como un presentimiento o como un eco de algo que aún está por decirse. Nada
tiene sentido por sí mismo -ni aun en la perfección clásica del
detalle -sino en la concatenación última y total donde los signi370

ficados ocultos se definen, donde el tiempo -detenido un instante, mejor dicho 46 minutos, duración de la Sinfonía Heroica de
Beethoven, durante cuya ejecución ocurre el drama- reasume su
marcha circular, incitándonos a recomenzar la lectura de la historia, asimilándonos nosotros mismos a ese transcurrir que refleja el paso de la vida.
El esquema del relato -si lo organizamos cronológicamente y
en abstracto-- es de una sencillez engañosa: se inicia la Sinfonía
Heroica de Beethoven en una sala de conciertos; llega un individuo a la carrera, echa un billete entre las rejas de la taquilla, y
entra al teatro; dos hombres le siguen, y sin perderle de vista, se
instalan en una fila trasera. El boletero, que no logra identificar
a quien le ha dado ese billete sin esperar el cambio, sale durante
la ejecución de la Sinfonía en busca de una mujer. Esta le revela
que el billete es falso; regresa al teatro, escucha los últimos momentos del concierto. Termina la música. Aplausos. Sale el público.
Los dos hombres que llegaran atrasados se dirigen a un palco donde se esconde el del billete y le acribillan a balazos. Compare el
lector este esquema con la organización que le da a los hechos
Carpentier. ¡ La sorpresa será mayúscula! Carpentier narra la historia en un monólogo interior continuado de los dos personajes
centrales: el terrorista perseguido y el boletero de la sala de conciertos. Desde adentro de ellos va surgiendo la tela de araña en
que se mueven los asesinos, la vieja negra del Mirador, Estrella,
la prostituta, los revolucionarios, los espías. Un mundo de portentosa intensidad dramática emana del condenado a muerte, le sale como sangre, un hilillo primero, una mancha y el desborde postrero. Hechos verídicos de la historia moderna de Cuba -el complot del cementerio para asesinar a las autoridades, el fusilamiento del delator- se entrelazan con la crónica pesadillesca de los
terrores del acosado, con los pormenores de su encierro muriéndose
de hambre, y la fuga a través de las calles de la ciudad. Los mundos de ambos personajes centrales se tocan a cada instante en hechos de apariencia insignificante pero preñados de fatalismo, se
tocan hasta confundirse, pero no esencialmente, sino como dos
371

�•
círculos concéntricos que, flotando, se traspasan para separarse
luego.
.
En esta novela en que Carpentier -como O'Flaherty en The
Informer- revela en la crisis de un hombre, perseguido por la
jauría de terroristas que traicionó, la desnuda y brutal soledad
básica de la condición humana, culmina su genio de narrador. Su
obra anterior no supera a esta novela en perfección artística y emoción genuina. Las técnicas ~odernas del relato, el contrapunto, el
f lash-backJ el monólogo interior y la asociación libre de ideas, están
utilizadas con dominio admirable. Su tradicional exuberancia barroca viene medida y domeñada por un frío y calculador poder
de discernimiento estético. Nada falta aquí ni nada sobra. El lenguaje no se desprende de la obra como ornamentación postiza,
por el contrario, se ciñe a ella, se le junta y la integra como carne
al hueso, revela con dolor la médula y deja vibrando en su parquedad ecos que van a perseguirnos, insistentes, punzantes, como
el recuerdo del desamparo sangriento del acosado.

VIRGILIO EN MEXICO

Dr. JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA
1
AQUEL A QUIEN TEODORO HAECKER llamó padre de Occidente,
encarnación de Roma y aima naturalmente cristiana, vive en México desde su incorporación a la cultura occidental, cuando el
nombre y la poesía del Mantuano florece ya en los primeros colegios de enseñanza superior de los misioneros, y en los albores
mismos de la Imprenta y de la Universidad.
Don Manuel Toussaint soñó con la aventura de ir siguiendo, a
través de cuatro siglos, la presencia del Cantor de Eneas. Tal como otros consagraron sus empeños en rastrear las huellas de Horacio o de Ovidio en México, como en el caso de Gabriel Méndez
Plancarte, sin que olvidemos a Ovidio en su paso por las letras
españolas, de Antonio Alatorre; y, entre otras muestras, El Quijote en México de Julián Amo, San Juan de la Cruz en México
de Alfonso Méndez Plancarte, Manzoni en México de Federico
Escobedo.
De los clásicos latinos, ninguno como Horacio ha interesado al
espíritu mexicano. Quizá por su sentido del -equilibrio, por su "tono menor", por su incidencia en el tema de la muerte, o simplemente por el deslumbramiento de su arte bruñido y puro.
Ningún otro clásico latino, después de Horacio, ha interesado

373

�más a México como Virgilio. Habrá de adjudicarse a Ovidio el
tercer lugar.
Alguna vez pensé, escaso de tiempo y más de fuerza, evocar el
mensaje del Mantuano en labios mexicanos, Pero hoy, entre dudoso y resignado, confío a los afortunados este manojo de notas,
que indudablemente pueden duplicarse y multiplicarse, con el deseo de que el sueño de Toussaint disipe sus sombras: Virgilio en
México. Noble y ardua tarea de crítica y erudición que bien vale
por el cántico y por el eco.
Haecker ha didi"o: "Todo aquel que ha comenzado a amarlo,
nunca deja ese amor".

Acaso el trabajo más ingrato y sagaz de ese futuro ensayo sobre
Virgilio en México, consista en desentrañar, sin fáciles condescendencias de "fuentistas", tal como se ríe de ellos Dámaso Alonso,
las verdaderas reminiscencias y los influjos ciertos de la poesía
del Mantuano en la lírica de México.

2

He aquí un esquema provisional que señala las diversas vertientes de la inundación virgiliana :

De nuestros intérpretes de Virgilio, sólo José Rafael Larrañaga
lo ha vertido íntegramente. Aunque Beristáin, Manuel de Olaguíbel, Pimentel y Sosa elogiaron la obra en demasía, es en realidad
una versión mediocre en romance endecasílabo, "menos que mediana", a juicio de Menéndez y Pelayo; pero que tiene "el mérito
relativo", tal como puntualiza Gabriel Méndez Plancarte, de haber sido la primera versión completa de Virgilio hecha en México
y en América.
La Eneida y las Bucólicas han atraído más a los traductores que
las Geórgicas. Y, entre todos ellos, emergen Pagaza y Casasús como los mejores. Pero nadie aventaja a Francisco Xavier Alegre y
al cantor de los Murmurios de la selva, en el acercamiento al alma
virgiliana.
Sólo Góngora y el Mantuano han despertado, entre nosotros,
aquel donoso juego de ingenio y erudición a un tiempo, que fueron
los "centones". Por lo menos enumeramos siete reales, incluyendo la
versión latina de la Ilíada, de Alegre, cuyo defecto, si lo es, consiste en ser excesivamente virgiliana, "o más bien, llena de centones
de Virgilio" (M. y Pelayo). Habría que añadir el centón futurible
de Bruno Larrañaga que suscitó una violenta escaramuza entre el

posible autor y sus opositores; como para consignarse en breve
placa conmemorativa.

3

l. Traducción de Obras Completas: José Rafael Larrañaga.

II. Traducciones parciales de la Eneida:
Fermín de la Puente y Apezechea (Libro IV),
José María Roa Bárcena ( dos fragmentos del L. II),
Pagaza (Libros I, II, III, IV y VI).

111. Traducción de todas las Bucólicas: Casasús, Pagaza y Tirso
Sáenz.
IV. Traducción de algunas Bucólicas:
la. Agustín de Castro.
4a. José Sebastián Segura.
5a. Concha Urquiza.
8a. Diego José Abad, Ambrosio Ramírez (?), Alfredo
Placencia.
10a. Alegre.
V. Traducción de las Geórgicas:
De los cuatro libros, Pagaza.
De cinco pasajes, Roa Bárcena.
VI. Traductores cuya obra se desconoce: Pbro. Trejo; Pbro. Vi-

374
375

�cente Torija; Abad (gran parte de cada libro de la Eneida);
Femando de Córdova y Bocanegra.
VII. Traducción de poemas menores (apócrifos) :
el poema Hortulus, vertido por Francisco de P. Guzmán
y Vigil.

VIII. Imitadores en verso latino: Alegre, Landívar, Santa Cruz.
IX. Centones virgilianos:
Bernardo Ceinos de Río Frío,
José López Avilés,
Certamen de Zacatecas (con cuatro minúsculos centones),
Alegre ( en su Ilíada latina),
Bruno Larrañaga.
X. Estudios y ensayos sobre Virgilio, y sus traductores e imitadores.

XI. Poemas dedicados a Virgilio : (Pagaza, Blengio, Martínez
Dolz, etc.) .
XII. Menciones, reminiscencias, influjos. Especialmente en la
poesía.
XIII. Ediciones mexicanas de Virgilio.

Tradujo gran parte de cada libro de Eneida (Fabri); varias
églogas (Beristáin). Lo único ciertamente conocido es la versión
de la Bucólica VIII. De la cual existen dos lecciones: la de Alza te (Cfr. Joaquín Antonio Peñalosa. Diego José Abad, poeta castellano. San Luis Potosí, "Estilo", núm. 34. Abril-Junio, 1955, pp.
111-116 y 137-142); y la del MS. de Austin (Cfr. Joaquín Antonio Peñalosa. Dos poemas mexicanos del XVIII. "Estilo", núm. 43.
San Luis Potosí, Julio-Septiembre, 1957, p. 174).

2. Academia de Letrán.
"Salían a relucir en ella nombres· antiguos: Horado y Virgilio,
Herrera o Fray Luis" ( Carlos González Peña. Historia de la Literatura Mexicana. México, Eclit. Cultura y Polis. 1940, p. 154).

3. Alegre, Francisco Xavier ( 1729-1788) . .
Su hermosa égloga Nyssus, vertida al españ_ol por Pagaza,-- su
épica Alejandríada y su versión latina de la Ilíada homérica, son
obras de inspiración reconocidarnente virgiliana. Versión de la
Égloga X (Cfr. J. A. Peñalosa. Dos poemas mexicanos de XVIII,
ib., pp. 173-179).

4. Al~arez, José.
"Dante y Virgilio", en Ábside, XX-4, México, 1956, pp. 43437. (Artículo en que discute la afirmación de Aurelio Espinosa
Pólit: Virgilio es más cristiano que Dante). .

4

En orden alfabético transcribimos este medio centenar de fichas, siempre en fecunda posibilidad de aumento. Pero aún así,
en su esbozo y congelada brevedad de bibliografía, recogen el sonido de aquella dulce avena que cantó, bajo el almo Sol de Roma,
a los pastores, a los labriegos y a los caudillos y cuyos ecos vienen
resonando desde hace cuatro siglos, en este México de geórgicas
-"patria, tu superficie es el maíz"- y de eneidas no siempre felices.

l. Abad, Diego José (1727-1779).
376

5. Anónimo.
El conocido soneto del siglo XVI, Viene de España por el mar
salobre, vv. 7 y 8.

6. Balbuena, Bernardo de ( 1568-1627).
Según el propio autor, el Siglo de Oro en las Selvas de Erífile
es "una agradable y rigurosa imitación del estilo pastoril de Teócri~o, Virgilio y Sannazaro". (Véanse M. Menéndez y Pelayo,
Origenes de la novela. Buenos Aires, Ed. Glen., t. IV, p. 59; y
José Rojas Garcidueñas, Bernardo de Balbuena. La vida y la obra.
México, Instituto de investigaciones estéticas, U.N.A.M., 1958,
pp. 89-113).
377

�7. Blengio, Joaquín ( 1834-1901).
A Virgilio, soneto. Sonetos del Dr. Joaquín Blengio. México,
Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento 1897, (p. 127).
8. Campos, Rubén M. ( 1876-1945).
Epígrafe de Virgilio en su poema A Gutiérrez Nájera, del libro
La Flauta de Pan.
9. Cardoso, Joaquín.
Virgilio, Pollión y Mecenas. Ensayo en "Homenaje de México
al poeta Virgilio, en el Segundo Milenario de su nacimiento".
México, 1931, pp. 457-486.
10. Casasús, Joaquín D. ( 1858-1916) .
"Las Bucólicas de Publio Virgilio Marón, traducidas por..."
México, 1903. En Musa antigua (2a. ed., México, 1911), tiene
pulcros poemas inspirados en palabras de los "príncipes de la Musa Latina: Virgilio, Horacio, Catulo, Ovidio, Tibulo" (pp. 71137).
11. Castro, Agustín de ( 1728-1 790) .
En exámetros castellanos tradujo la Égloga l. Sus obras quedaron inéditas en Italia y se consideran irreparablemente perdidas.
12. Ceinos de Río Frío, Dr. Bernardo.
Centonicum Virgilianum, México, 1688. Cantó en 300 exámetros del Mantuano, la Aparición de Guadalupe. "Amenísimo
poema... , Virgilio coronado de rosas americanas" (Eguiara) .
13. Certamen de Zacatecas por las nupcias de D. Luis I (Estatua de la Paz. México, 1727, ff. 73-80). Son cuatro minúsculos
centones virgilianos. (Cfr. Alfonso Méndez Plancarte, Poetas Novohispanos. Segundo Siglo, parte segunda. Biblioteca del Estudiante Universitario, núm. 54, U .N.A.M., México, 1945, p. XVIII).
14. Colegio de San Idelfonso (1583), de la Compañía de J esús.
En cuya imprenta, regenteada por Antonio Ricardo, se publicaron, entre otras obras de texto para uso de los alumnos, las Églogas
de Virgilio.

15. Córdoba y Bocanegra, Femando de (1565-1589).
"Sobresalía, ya a los catorce años, con espontáneas versiones de
Homero, Horacio y Virgilio" (Alfonso Méndez Plancarte, Poetas
Novohispanos. Primer siglo, ib., México, 1942, p. XXV).
16. Dávalos, Balbino ( 1866-1951 ) .
El ensayo Joaquín Arcadio Pag.aza. El hombre y el poeta, en Ábside, III-3. México, 1939, pp. 8-29. El ensayo La rima en la antigua
poesía clásica romana. (Discursos Académicos, A-femorias de la
Academia Mexicana de la Lengua. Tomo X. México, Edit. Jus,
1954, pp. 246-268). En el poemario Las Ofrendas, título del poema
lncipe parve puer (3a. ed., Madrid, Tip. de la Revista de Archivos,
1909, p. 131).
17. Delgado, Juan B. ( 1868-1929).
En varios poemas, especialmente en el libro Bajo el haya de
Títiro, 1920.
18. Díaz Mirón, Salvador ( 1853-1928).
Alusión a la "égloga virgiliana" en su poema Beatus ille. En
Oda mínima, recuerdo de la Égloga I, v. 60: "primero Jove y
en seguida el arte". El título de dos poemas: Date filia (Eneida,
VI, v. 883) y Venit Hesperus (Égloga X, v. 77).
19. Elguero, José (1856-1932).
Virgilio le inspira tres hermosos sonetos: Polión ( alusión a la ·
Égl~ga IV, interpretada en sentido mesiánico); Galatea (paráfrasis de la Égloga III, vv. 64-64) ; y Laocoonte ( inspirado en la
Eneida, Lib. II, v. 201 y sigs.). Los dos primeros sonetos en Algunos versos. Morelia. Tip. de Francisco Antúnez, 1906, pp. 22 y 23.
El tercero en Senilias poéticas. La Habana, 1920, p. 130.
20. Escobedo, Federico (Tamiro Miceneo) ( 1874-1949) .
Del huerto virgiliano, en su libro Flores del huerto clásico y joyas literarias desconocidas. Traducciones y comentarios. México,
E_dit. Lumen, 1932, pp. 28-42. La sombra de Virgilio, poema origmal y su traducción latina, Visio Virgiliana en el libro Aromas
de leyenda, Puebla, 1931, pp. 79-87; y en el folleto La sombra de
379

378

�Virgilio, "canto bilingüe latino y español". Teziutlán, Negociación Impresora, 1930. Poesías, Puebla, 1903 (reminiscencias en
las págs. 8 y 36). Geórgicas Mexicanas (Rusticatio Mexicana)
Versión Métrica . .. México, Secretaría de Educación Pública, 1925.
En torno a Landívar, folleto s.p.i., 1934.

21. Fernández de Lizardi, José Joaquín ( 1776-1827).
En el Periquillo Sarniento, ofrece traducido un texto brevísimo
de la Eneida (Ed. Ramón Sopena, Barcelona, p. 84).
22. Garibay K., Angel M. ( 1892).
Virgilio romántico. (Son 16 sonetos: "finas vetas románticas que
corren bajo la marmórea blancura del más puro de los clásicos
latinos") Ábside, II1-2. México, 1939, pp. 13-22.

23. González Martínez, Enrique ( 1871-1952).
De sus estudios latinos, confiesa: "Al terminar nuestro segundo año, leíamos a libro abierto. . . cualquier canto de la Eneida,
las Églogas y las Geórgicas del Mantuano"; pero "la dulzura virgiliana pasó siempre inadvertida para nosotros". . . ( El hombre
del buho. México, Cuadernos Americanos, 1944, pp. 57-59).
24. Gutiérrez Dávila, Julián (muerto en 1749).
En su Historia Mythologica, poema inédito que dio a conocer
Alfonso Méndez .Plancarte ( Ábside, V-5, México, 1941, pp. 306319), un recuerdo lejano de la Égloga IV: "De Cristo profetiza que
vendría ... "
25. Guzmán, Francisco de Paula (1844-1884).
El huertecillo. Poema atribuído a Virgilio. (En las Memorias
de la Academia Mexicana, tomo II. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1883, p. 356).
26. Herrasti, Francisco de P. ( 1879-1930).
"Virgilio: su mundo, su obra y sus ideas, con notas críticas sobre
los principales lugares disputados del texto de la Eneida". (En
Homenaje de México ... , loe. cit., pp. 11-330). Discurso (ib., pp.
331-62). Discurso (ib., pp. 363-84).
380

27. Homenaje de México al poeta Virgilio, en el Segundo Milenario de su nacimiento. México, 1931. Contiene:
El C. Presidente de la República y el homenaje de México a Virgilio, trabajos de Francisco de P. Herrastí, Alfonso Reyes, Mariano
Silva y Aceves, Pietro d'Argent, Joaquín Cardoso, Tirso Sáenz,
Félix Martínez Dolz.
28. Landívar, Rafael (1731-1793).
Rusticatio Mexicana: "uno de los más excelentes poemas que en
la latinidad moderna pueden encontrarse" (M. y Pelayo).
29. Larrañaga, Bruno (muerto en 1804).
Proyectó componer una M argileida; poema en elogio de Fray
Antonio Margil de Jesús, hecho con versos de Virgilio, por lo cual
se llamaría también Eneida Apostólica, que luego traduciría a verso castellano. El prospecto se publicó en 1788 o en 1789. Alzate
lo criticó en su Gaceta de literatura (25 de julio de 1789). Larrañaga se defendió en una "Apología por la Margileida y su prospecto" (México, 1789). Parece que las censuras de la Gaceta lograron impedir la realización del poema. (Antología del Centenario. la. parte, vol. 2o., México, 1910, pp. 852-53).
30. Larrañaga, Joseph Rafael.
"Traducción de las obras del Príncipe de los Poetas Latinos, P.
Virgilio Marón a verso castellano. Dividida en quatro tomos: Tomo l. Que contiene las Églogas y Geórgicas. Por D. Joseph Raphael Larrañaga. Con las licencias necesarias. En México, en la
oficina de los herederos del Lic. D. Joseph de Jáuregui. Calle de
S. Bernardo. Año de '1787". Los otros tres tomos contienen la traducción de la Eneida ( cuatro libros en cada tomo) ; el II y III, impresos en el mismo año de 1787, y el IV en 1788 y 89.
31. López Avilés, Pbro. Br. José.
Poeticum Viridarium, 1669 ( centón virgiliano).
32. López Velarde, Rafael (1888-1921).
"Una notable semejanza que presentan la estrofa inicial de la
Suave Patria con la estrofa inicial de la Eneida... : antiguo can381

�tor lírico que emprende un canto épico". . . (José Lui~. Mar!m.ez,
en su artículo "Examen de R.L.P.", en la revista El hz70 prodigo.
México, junio de 1946, pp. 135-36).
33. Martínez Dolz, Félix.
Dos poesías (a Virgilio). En Homenaje de México ... (ib., pp.

563-572).
34. Menéndez y Pelayo, Marcelino (1856-1912).
Lugares donde alude a traductores o imitadores mexicanos de
Virgilio. Se cita la "Edición Nacional de las Obras de M.M. _Y P.",
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madnd.
a) Historia de la Poesía Hispanoamericana, t. l. Madri,d, 1948,
Balbuena (p. 51); Río Frío (p. 65); Abad (p. 82); Jose Rafael
Larrañaga (pp. 92-93) ; Bruno Larrañaga (p. 94) ; Agustín de
Castro ( p. 8 7 ) , Landívar ( p. 180) .
b) Bibliografía Hispano-Latina Clásica. Madrid, 1952 José Rafael Lárrañaga (t. VIII, pp. 206 y 378; tomo IX, p. 207) ; Roa
Bárcena (t. VIII, p. 359; IX, pp. 147-49); Abad (IX, p. 25);
Balbuena (IX, 125-26); Blengio (IX, 175-76); Guzmán (IX,
177) ; Alegre ( IX, 179-181 ) , Segura ( IX, 225).
c) Biblioteca de Traductores Españoles. Madrid, 1952. Alegre (p. 64).
35. Nervo, Amado ( 1870-1919).
"Pasó los primeros años de su adolescencia. . . traduciendo a
Horacio y a Virgilio" (Perfecto Méndez Padilla).
36. Ochoa, Anastasio de ( 1783-1833).
"Docto en bailes, pero ignorante en letras, hasta el punto de
creer autor de la Eneida al Venusino" (Gabriel Méndez Plancarte
Horacio en México, México, Edit. U.N.A.M., 1956, p. 87). Véanse sus Poesías de un Mexicano, Nueva York, 1828, II, p. 117.
3 7. Othón, Manuel José ( 1858-1906) .
De Virgilio tiene "la afición al campo, el don de lágrimas Y
el profundo clamor humano que resuella bajo el campanilleo de

los versos" (Alfonso Reyes, Los poemas rústicos de M. José Othón.
Obras completas de M.J.O. Edición de Jesús Zavala. México,
Edit. Nueva Espafia, 1945, p. 1060). Virgilianos: el epígrafe de
Poemas Rústicos, tomado de la Égloga IX; la flauta que heredó
de Teócrito, en el poema A Clearco Meonio; "el haya de Títiro
florida", del poema Procul negotiis; los versos que estropea Don
Sixto en el cuento El Pastor Corydón son de la Égloga 11.
38. Pagaza, Joaquín Arcadio ( Clearco Meonio). ( 1839-1918).
a) Influjo virgiliano en varias poesías originales. Passim.
b) En Murmurios de la selva (México, 1883), versión parafrástica de las diez églogas (pp. 3- 78).
c) Algunas trovas últimas ( México, 1893) . Amplio fragmento del Libro IV de la Eneida (pp. 73-94).
d) Virgilio (Jalapa, 1907). Versión parafrástica de todas las
Geórgicas. Eneida: Libros I, 11, IV y VI. Nueva interpretación,
esta vez literal, de las Églogas II y IV.
e) Obras Completas de Publio Virgilio Marón, tomo I, Jalapa,
1913. Contiene la versión literal de las diez Églogas, de los cuatro
libros de las Geórgicas y de los tres primeros libros de la Eneida.
f) Epistolario de Joaquín Arcadio Pagaza (en prensa). Introducción, transcripción y notas de Joaquín Antonio Peñalosa.
39. Peña, Rafael Angel de la (1837-1906).
Discurso sobre la enseñanza de humanidades y especialmente
de la lengua latina (Memorias de la Academia Mexicana de la
Lengua, tomo IV. México, 1895, pp. 309-311 ) .
40. Placencia, Alfredo (1873-1930).
Versión de la Égloga VIII (fragmento). En Estilo, núm. 43,
San Luis Potosí, julio-septiembre de 1957, (pp. 169-172).
41. Puente y Apezechea, Ferrnín de la ( 1821-1875).
Versión del Libro IV de la Eneida.

382
383

H25

�1¡

42. Ramírez, Ambrosio ( 1856-1913).
En sus mss. hay un cuaderno dedicado a Virgilio; dos fragmentos de versiones 'inéditas y una versión de la Égloga VIII, sin fecha ni firma, publicada en el periódico El aldeano, de Saltillo,
bajo la dirección del Pbro. Marcelino T. Guzmán. Me inclino
a creer que la versión es de Ramírez. (Cfr. J. A. Peñalosa, Ambrosio Ramírez, traductor de H oracio. San Luis Potosí. Universidad Autónoma Potosina, 1954, p. 39).
43. Reyes, Alfonso (1889-1959).
"Discurso por Virgilio" (en Homenaje a Virgilio ... , loe. cit.,
pp. 385-41 O) . Véanse algunos de sus ·poemas del libro Huellas
--de su "edad pastoral"- "con sus lamentaciones bucólicas que
recuerdan a Virgilio y a André Chénier" (Antonio Castro Leal,
La poesía mexicana moderna, en Memorias de la Academia mexicana de la lengua, tomo XIV. México. Edit. Jus, 1956, p. 219).
44. Roa_Bárcena, José María (1827-1908) .
Versiones de cinco pasajes de las Geórgicas y dos de la Eneida
en sus Ultimas poesías líricas (México, Imprenta de l. Escalante.
1888, pp. 173-192).
45. Ruiz de Alarcón, Juan (1581-1639).
Lector de Virgilio en su juventud, según todos sus biógrafos.
Recuerda a Virgilio como cantor de Dido en La Verdad Sospechosa (Acto 111, escena 3a.).
46. Sáenz Tirso.
"Bucólicas de Publio Virgilio Marón, traducidas en versos castellanos por..." (En Homenaje de México ... , loe. cit., pp. 487561).
47. Santa Cruz, Modesto (1787?-1877).
Brevis descriptio vesperis verni quodam in vico reipublicae mexicanae, anno 1850. Poema latino, de inspiración virgiliana, traducido por Manuel José Othón en su poema Tarde Campestre
y por Ambrosio Ramírez en el poema Reinando primavera. (Joa384

~uín Antoni~ Peñal~sa, Modesto Santa Cruz. Un juguete de la
literatura latino-mexicana. Ábside, XX-3 México 1956 pp 251282).
·
'
'
' .
48. Segura, José Sebastián ( 181 7-1889) .
Églo_~a IV, vertida en exámetros castellanos. Poesías de José
Sebastian Segura. París, Dannamette, 1844, pp. 246-249.
49. Silva y Aceves, Mariano ( 1886-193 7) .
. "Virgilio y su poeta mexicano" (Homenaje de México ... Loe.
cit., pp. 411-446) .
50. Torija, Vicente Pbro.
Natural del Obispado de Puebla. Versión métrica de Virgilio
" cuyo, manuscrito
. fue llevado a España para imprimirse". (Alfon-'
so M?ndez Pla~carte, Poetas novohispanos. Segundo Siglo. Parte primera. Bibl. del Est. Univ., núm. 43. México 1944 p
XXVIII).
'
' .
51. Toussaint, Manuel ( 1890-1955).
Pagaza, traductor -de Virgilio ( Ábside, 111-3. México, 1939,
pp. 38-50).
52. Trejo, Pbro.
"Se sabe que el Pbro. Trejo puso a Virgilio en verso español".
(Alfonso Reyes, Letras de la Nueva España. México Colección
Tierra Firme del Fondo de Cultura Económica, 1948: p. 87) .
53. Urbina, Luis G. (1861-1934).
Su poema Fascinación, de Los últimos pájaros, Madrid. 1924,
pp. 31-34 ("Qué dirás tú, Virgilio pensativo" ... ).
54. U rquiza, Concha (1910-1945) .
"Parece haber sido su predilecto". Versión de la Égloga V con
bastante libertad. (Obras. Edición y prólogo de Gabriel Méndez
Pl~ncarte. México, "bajo el signo de Ábside", 1946, pp. 78-86).
Ep1grafe para el soneto "Cándida fui, mi Dios". Tomado de la
Eneida. Lib. IV. vv. 691-92 (ib., p. 40). Recuerdo de la clásica
385

�tempestad virgiliana, Eneida, L. l., v. 81 y sig~. (ib., p. 255) • Recuerdo de la Eneida, L. VIII, w. 485-488 (1b., p. XXVII).

55 Vigil, José María ( 1829-1909).
Paráfrasis de Hortulus.
56. Vasconcelos, José ( 1881-1959).
.
.
"De mí, sé decir que las Églogas me duermen y la Ene1da me mdigna" ( Estética, 1935, p. 689) .

EL INSTITUTO DE LITERATURA IBEROAMERICANA

Dr. Juuo J1MÉNEZ RUEDA
Universidad Nacional Autónoma de México

HAcIA FINES DEL AÑo de 1937, el catedrático de literatura ibero-

americana en la Universidad de California en Los Angeles, don
Manuel Pedro González, se dirigió a mí, para proponerme la organización de un Congreso de Literatura Iberoamericana. La situación era propicia. Muchas son las cátedras de esta materia que
se dan en los Estados Unidos. La posibilidad de que concurriesen a él los profesores de la especialidad era indudable y el éxito,
para la comprensión del espíritv de nuestras letras muy factible.
Así, pues, acepté la propuesta de don Manuel Pedro González
para organizar el congreso que proponía y aunque· la Universidad de México no se encontraba preparada para la reunión de
una asamblea semejante, por su pobreza e inquietud, encontré cálida acogida en el Rector de la Institución, don Luis Chico Goerne. Se creó un comité organizador, se giraron las invitaciones y
el día 15 de agosto de 1938 se reunían en el Paraninfo de la Universidad, los delegados de los Estados Unidos e Iberoamérica. Presidió la sesión el Dr. Gustavo Baz, Rector, por entonces, de nuestra Universidad. Asistía don Antonio Caso, Director de la Facultad de Filosofía y Letras, y con la concurrencia de los delegados,
de miembros de los gobiernos de Hispanoamérica, de sus Universidades, Colegios e Institutos se dio principio a la Asamblea
que había de durar hasta el veintidós de agosto del mismo año.
Estaban representados los siguientes países : Alemania, Argenti386
387

�na, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Checoeslovaquia, Chile, China, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala,
Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y el Uruguay.
De México estuvieron presentes en algunas de las sesiones D. Antonio Caso, don Enrique González Martínez, don Mariano Azuela, don Federico Gamboa, don Alfonso Reyes, don Carlos González Peña y don José Rubén Romero. Fueron Vicepresidentes de
la Asamblea Torres Rioseco, E. K. Mapes, John Englekirk, José
Balseiro, Roberto Brenes Mesen, William Berriem, Manuel Pedro González. Actuó en la Secretaría Francisco Monterde con la
cooperación de Rafael Heliodoro Valle, Julio Torri, Raúl Cordero Amador, Enrique González Rojo, Agustín Yáñez, Alfredo
Maillefert y Fulgencio Vargas. Entre los delegados se destacaban
los nombres del cubano Medardo Vitier, de los norteamericanos
Sturgis Elleavitt, John Crow, Emest Moore, Ana Oursler, Samuel
M. Waxman; de la española Jesusa Alfau de Solalinde, del colombiano Carlos García Frada, de la portorriqueña Concha Meléndez. La Secretaría de Educación nombró a los profesores José
-Calvo, Raymundo Sánchez y Ermilo Abreu Gómez. La Comisión
de Cooperación Intelectual a don Luis Sánchez Pontón L6pez.
En la sesión inaugural di la bienvenida a los congresistas y hablaron a nombre de los delegados de los Estados Unidos el Profesor Leavitt y de los Hispanoamericanos don Arturo Torres Rioseco. En cuatro sesiones se leyeron los temas señalados para la
Asamblea y que constan en la Memoria publicada por el Congreso en el año de 1939, con las conclusiones aprobadas en el
mismo que constan en el Acta General de la misma asamblea.
Una nueva reunión de catedráticos de literatura Iberoamericana se celebró en la ciudad de México en los últimos días del mes
de agosto y los primeros del mes de septiembre de 1953, a invitación de la Universidad Nacional de México, para cerrar el cuarto centenario de la fundación de la misma entidad de enseñanza,
que se había iniciado en 1951. Fue inaugurada por el Rector
Nabor Carrillo el 31 de agosto y clausurada en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el 5 de septiembre del mismo año de 1953. Es388

ta asamblea estaba dedicada especialmente a Hidalgo D'

6
J , M ,
, 1az M.1r n y ose arti a los que se dedicaron sendas asambleas del
Congreso.
~. este con?reso concurrieron entre los muy importantes catedraticos
de Literatura
H.
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Jose A: Balseiro, Juan José Arrom, Antonio Castro Leal John
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G , . lbáñez, Sara de lbáñez, Andrés Iduart e,' Sturgis eavitt, erommo Mallo, María del Carmen M.11' Cl
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389

�Consejo de Sociedades de Investigación y de la Universidad de
Carolina del Norte. Pedro Salinas de la Fundación del Amo, Dorothy Schons de la Universidad de Texas, James Swain de la Asociación de Lenguas Modernas de América, Arturo Torres Rioseco
de la Universidad de California, Leavitt O. Wrigth de la Universidad de Oregon y Manuel Pedro González de la Universidad
de California en Los Angeles. Las asambleas se desenvolvieron
normalmente mediante la lectura y discusión de los trabajos en
ella presentados y que se publicaron en la Memoria del segundo
congreso, impresa en la Universidad de California, de Berkeley y
de Los Angeles en el año de 1941. Fuera de ellas, hubo visitas a
la biblioteca y al Museo de Arte Huntington de Pasadena, a los
Colegios Claremont de Padua Bilis, un Concierto en el Hollywood
Bowl, bajo la dirección de José Iturbi; y una recepción y un banquete en la Universidad de California del Sur con palabras de
su presidente Rufus B. Von Kleimsmit, y respuesta del profesor Heras y yo; un concierto de órgano en la Universidad de
California y un banquete de despedida en el Riviera Country Club,
de Palisades, ofrecido por la Universidad de California a los delegados.
Todo habría sido magnífico, a no ser por la violenta división
que se dejó sentir desde el mismo día de la inauguración de los
trabajos del congreso. Un grupo de delegados hispanoamericanos
la emprendió contra el presidente del Congreso don Manuel Pedro González por cuestiones de dominio. Hube de asumir la presidencia, mostrar cierta energía, atenuar todas las exaltaciones,
encauzar debidamente la Asamblea, que parecía barco agitado
por violenta tempestad y llevarlo a puerto sin problemas mayores. Así se cumplió con el programa del Congreso y se hizo el
anuncio de la reunión del próximo en la Universidad de Tulane
bajo la presidencia del delegado J. R. Englekirk que traía la invitación de la Universidad de ese lugar para la reunión del mismo.
Tentado estuve de considerar que el congreso convocado para
Nueva Orleáns iba a suspenderse por la guerra. No fue así. "El
veinte de diciembre de 1942 empezaron a llegar al histórico ho390

tel St. Charles de Nueva Orleáns los delegados al Tercer Congreso Internacional de Catedráticos de Literatura Iberoamericana.
Venían de todos los puntos de América. De Argentina, María
Rosa Oliver; de Venezuela, Mariano Picón Salas; de Cuba, Esperanza Figueroa, Juan Clemente Zamora, Raimundo Lazo, J.
González y Contreras; de México, Julio Jiménez Rueda, y Francisco Monterde. Había delegados del Brasil, de Centro América,
del Perú, de Chile y de Colombia, de muchas universidades y
centros Norteamericanos. Anunciaron su presencia, pero nunca
llegaron por imprevistas causas, Federico de Onís, Alfonso Reyes,
Germán Arciniegas, Gilberto Freyre, Méndez Pereyra, Ariel García. Allí estaban algunos miembros fundadores del Instituto, "de
la vieja guardia": John Englekirk, Sturgis Leavitt, Doroty Schons,
E. K. Mapes, William Berrien, Carlos García Prada, Ernest Moore,
Alfred Coester; y había otros que por primera vez se acercaban
a nosotros; César Barja, Rex Crawford, Henry Holmes, Concha
Romero, Henry Seidel Camby, Otis Green, Alberto Rembao. A
pesar de la guerra, de las grandes distancias, de la intensidad de
nuestro momento histórico, el Congreso ya era una realidad -decía Torres Rioseco- en el Prefacio a la Memoria de este congreso publicada en 1944. El tema de los trabajos presentados en él
giraba en torno a El Mundo en busca de su expresión y estaba dedicado al aniversario cuatrocientos cincuenta del Descubrimiento
de América. Patrocinaba la Universidad de Tulane y en ella fueron las sesiones de la misma asamblea. En la sesión inaugural
habló el gobernador del estado de Louisiana, el señor Jesse L. Carne, concejal del Ayuntamiento de Nueva Orleáns; el señor Rufus
C. Harris, Presidente de la Universidad de Tulane y el profesor
Englekirk, presidente del Instituto Internacional de Literatura.
Contestaron los profesores Alfred Coester de la Universidad de
Stanford, y Mariano Picón S41as. Presentaron trabajos en las sesiones del congreso, entre otros, los profesores Federico de Onís,
Baldomero .Sanín C~po, Hermenegildo Corbato, Gerónimo Mallo,
Alberto Zun Felde, Antonio Aita, Raúl Silva Castro, José Carrera
391

�Andrade, Torres Rioseco, Carlos García Prada, Alfred Coester,
Gastón Figueira.
Estar en Nueva Orleáns es ya un privilegio para el espíritu latino. Es la ciudad de los Estados Unidos que conserva con mayor
integridad el espíritu de Francia. Su barrio francés, es un recuerdo del siglo XVIII de la vieja capital. Hay una casa que estuvo
reservada a la visita de Napoleón. Al pasar por sus callej_as se respira un poco el aire de las ciudades francesas del otro lado del
Atlántico. El Antoine tiene todas las características de una fonda francesa. Así pues, vivir en este ambiente fue un regalo para
los congresistas.
El cuarto congreso se realizó en la ciudad de La Habana a partir del día 11 de abril para terminar el día 16 del mismo mes del
año de 1949. La Asamblea se había pospuesto por causa de la
guerra, que ya nos afligía en la reunión de Nueva Orleáns.
Entre tanto habían sucedido acontecimientos de importancia,
como la renuncia d~l Presidente del Instituto don Arturo Torres Rioseco, causada por la falta de cooperación de los demás
miembros para seguir desempeñando el cargo. Asumió la dirección del Instituto el profesor cubano Raimundo Lazo. Se constituyó después una comisión organizadora del cuarto en la que estaban incluídas personalidades muy destacadas de la vida intelectual de la Isla, por ejemplo: don José Chacón y Calvo, don
Jorge Mañach, don Juan J. Remos, don Eligio de la Fuente, don
Félix Lizaso, don Francisco !chazo, don Ernesto Fernández Arrondo, don Felipe lchardo Moya, don José Russinyol, don Rafael
Marquina, don Ciro Espinosa. Eran Secretarios doña Anita Arroyo de Hernández, don Salvador Bueno y doña Dolores Martí de
Cid. Concurrieron muy importantes personalidades de la vida internacional de Norteamérica e Hispanoamérica y algunos profesores españoles que enseñaban en los Estados Unidos. De la memoria de esa reunión tomamos los siguientes nombres entre los más
destacados de la asamblea: Fernando Ortiz, Andrés Iduarte, Américo Castro, Néstor Carbonen, Alfonso Escudero, José M. Balseiro, Octavio Méndez Pereyra, Andrés Eloy Blanco, Francisco
392

Ichaso, José María Chacón y Calvo, Raimundo Lida, Miguel Angel Carbonell, Antonio Sánchez de Bustamante, Antonio Castro
Leal, Arturo Arnáiz y Freg, José Luis Martínez, José M. Carbonell, José Antonio Portuondo, Francisco Monterde, Elías Entralgo, Raúl Roa, Roberto Agramonte, Mariano Picón Salas, John
Englekirk, Francisco Aguilera, Gastón Figueira, Flavio Herrera,
Emilio Ruiz de Leuschsenning. Materia principal de esta reunión
fue el proyecto "de una biblioteca general que recoja lo representativo de la producción literaria de los pueblos iberoamericanos",
iniciativa presentada por el profesor Raimundo Lazo, en los congresos de Los Angeles y NtJeva Orleáns, quedó definitivamente
aprobada por esta reunión de La Habana. Se insistió además en
la organización de una filial del Instituto en cada uno de los pueblos iberoamericanos.
Hubo incidentes importantes en la reunión que pudieron convertirse en tempestad que hiciera factible el naufragio de la Asamblea. Fueron fácilmente superados y los congresistas gozaron de la
hospitalidad inigualable de una capital como la habanera, acogedora, simpática, plena de interés. Hubo festejos agradabilísimos
como el cocktail organizado en honor de los delegados en la casapalacio de los condes de Bayona en la Plaza de la Catedral, como
la excursión al Instituto Politécnico de Ceiba del Agua, como el
acto organizado por el Ministerio de Educación en honor de don
Enrique José Varona en el Hemiciclo del Ministerio de Educación y como el Homenaje, al mismo gran hombre de letras cubano, organizado por el Historiador de la ciudad en la casa-palacio
de los condes de Lombillo en la Plaza de la Catedral, y el acto organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad.
Como el banquete de clausura del Congreso en el Hotel Nacional
en el que hablaron el Dr. Raimundo Lazo, don Jorge Mañach,
don Andrés Eloy Blanco. En la sesión inaugural lo había hecho
don Rómulo Gallegos, y el miembro de la delegación cubana don
Juan J. Remos. La sesión final del congreso fue transmitida por
la Universidad del Aire, teniéndose en consideración que inconta393

�ble número de personas no habían tenido oportunidad de escuchar las ideas expresadas por los concurrentes a la Asamblea y en
Radiocentro fueron transmitidas las palabras de varios delegados
al Congreso. Habló el Dr. Lazo, presidente de la Asamblea, don
Antonio Castro Leal, don Américo Castro, don Mariano Picón
Salas y el que esto escribe. Quedó aprobada como sede de la próxima reunión la ciudad de Albuquerque en el Estado de Nuevo
México en los Estados Unidos gracias a la invitación traída al
Congreso por el profesor don Alberto R. López, de esa entidad
educativa tan importante de los Estados Unidos.
La reunión de este congreso estuvo dedicada a La Novela Iberoamericana, su pasado, su presente y su porvenir. Se presentaron
muy interesantes estudios en la Asamblea que se reunió en la ciudad de Albuquerque en el mes de agosto de 1951. Así Enrique Anderson Imbert presentó un importante estudio sobre la Novela
Histórica en el siglo XIX, Alfredo Roggiano, sobre el M odernismo y la novela en la América hispana, Ciro Alegría sobre algunas Notas sobre el personaje en la novela hispanoamericana, Fernando Alegría con Una clasificación de la novela hispanoamericana, José Antonio Portuondo sobre El rasgo predominante en la
novela hispanoamericana, Luis Monguió sobre algunas R ef lexiones sobre el aspecto de la novela hispanoamericana actual, José
A. Balseiro, sobre una R evisión de H ernández Catá, Arturo Torres Rioseco sobre la Definición de don Segundo Londres, Federico de Onís, acerca de Tomás Carrasquilla, precursor de la novela americana moderna, don José Enrique Etcheverri acerca de
la Historia, nacimiento y tradición de la novela de Eduardo Acevedalices, Benjamín Mather Woodbridge Jr., sobre Lo que sobra
de Alencar, Arnold Chapman acerca de la Perspectiva de la novela en la ciudad de Chile y el que esto escribe el Influjo de Quevedo y de Torres de Villarreal en el M éxico Virreinal.
La finalidad de ~te congreso radicó en el interés que se tuvo
en presentar un amplio panorama de la novela en Hispanoamérica. Arturo Torres Rioseco, dijo a este respecto en su memoria

del congreso: "La novela hispanoamericana entra en un período
de madurez. Quienes nos dedicamos a la crítica literaria o ejercemos cátedra universitaria tenemos el deber de analizarla, explicarla y orientarla. Los autores de los presentes ensayos saben que
esta es una tarea de gran responsabilidad y al desempeñar dignamente su cometido se hacen acreedores al agradecimiento de todo el mundo". Los profesores de la Universidad de Nuevo México, Albert R. López y Marshall R. Nason, organizadores del
Congreso, trabajaron con gran actividad e interés en el desarrollo
del mismo. Los congresistas agradecieron cumplidamente al Presidente de la Universidad de Nuevo México, Thomas L. Popefoy,
las múltiples atenciones recibidas.
El sexto Congreso se realizó en la ciudad de México con motivo
de las conmemoraciones de la Universidad, que conmemoraba el
cuarto centenario de su fundación y se habla de él en páginas anteriores. En 1955 se reunió el congreso en la ciudad de San Francisco California, bajo los auspicios de la Universidad de California, en los días 29, 30 y 31 de agosto de 1955. Era presidente de
la instalación don Luis Monguió, catedrático del colegio Mills establecido en Oakland. El tema central de la Asamblea fue "La cultura iberoamericana vista a través de su literatura". Participaron en
él, entre otros profesores muy distinguidos de las Universidades de
los Estados Unidos, Hispanoamérica y el Brasil, por ejemplo Enrique Anderson Imbert, Francisco Monterde, Max Henríquez
Ureña, Alfredo Roggiano, Jack H. Paucher, Leo Kirchenbaum,
Erico Verissimo. Presentó un trabajo sobre El México de Gutiérrez N ájera. La reunión fue agradable como todas las de esta
Asamblea.
El octavo y noveno congresos se han realizado sin mi asistencia,
en las ciudades de Puerto Rico y Nueva York. La situación del
Instituto se ha afirmado en ellas, el radio de acción de sus funciones se ha ampliado considerablemente. La actividad de Balseiro en una de las reuniones, la de Andrés Iduarte en la otra
han asegurado el éxito de la Institución. Los que concurrimos

394

395

�al nacimiento de esta central de trabajo en el México de hace'
tantos años, nos alegramos de ello porque, en definitiva, un poco
del espíritu de la América nuestra anima las creaciones de los
que en la institución participan. Nuestra voz se deja escuchar
en las reuniones en que actúa gente de otros idiomas. Es un
mensaje que se recibe, siempre con cariño, a veces con entusiasmo.
LOS INFIERNOS HELENICOS

t

Dr. ALFONSO REYES
Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua

1. El estudio de la vida futura entre los gnegos y cuanto los
teólogos han llamado "escatología" obliga a algunas explicaciones previas respecto a las nociones ético-religiosas.
Desde muy pronto se nota la tendencia a combinar las imágenes de lo subterráneo y lo infernal. La muerte parece un retorno
al seno de la tierra y es muy comprensible que las deidades de la
muerte asuman un aspecto siniestro. Por otra parte, el anhelo
humano exige una compensación a las penalidades terrestres, y
de algún modo quiere asegurarse una suerte de inmortalidad y
una futura salvación. Pero la necesidad de otorgar a las almas
premios y castigos, concepto de la justicia distributiva en el "ultramundo", no aparece de una sola vez. Se fue esclareciendo poco a poco merced a las promesas de los Misterios (Deméter,
Cora, Dioniso) , a las doctrinas de las sectas místicas (orfismo,
pitagorismo en uno de sus aspectos) y a las prédicas de los poetas
y filósofos dotados de genio religioso (Píndaro, Platón). Al fin se
llegó a unos como bocetos de los que más tarde serán el Infierno
y el Cielo de los medievales. No puede decirse que estos lugares
correspondan exacta y distintamente a los lugares míticos de los
griegos. Hubo siempre una indecisión de fronteras y algo como
una falta de enfoque.
2. Aunque los tres sitios tienden a confundirse un tanto, hay
396

397

�que distinguir entre el Tártaro, cuya región menos profunda es
el Erebo, las Islas Bienaventuradas (Campos Elíseos o Elíseo) y
la Casa de Hades o Casa de los Muertos.
El Tártaro corresponde al régimen hesiódico, a la etapa vetusta. Es una noción prehelénica que se incorpora en la mentalidad griega a modo de proemio, de asepsia previa para_ poder
instaurar el orden olímpico; es una cárcel para los antiguos dioses derrotados. La imaginación homérica presta al Tártaro un
vestíbulo de bronce y lo cierra con puertas de hierro. O el Tártaro
está en las honduras de la Tierra, o en algún abismo muy lejano.
Pero de repente aparece como un anexo de la Casa de Hades,
una suerte de crujía penitenciaria. Según Homero, se encuentra
situado en un punto que dista de la Tierra cuar:ito ésta dista del
Cielo; sin embargo, en otro pasaje, lo confunde un poco con la
Casa de Hades, pues hace que Odiseo encuentre aquí, al lado de
los espectros comunes, a algunos reclusos del Tártaro. No esperemos, pues, una repartición muy estricta de los penados. Tampoco
una descripción muy precisa de estos lugares fantásticos; si, para
Homero, el Tártaro es una región sin luz y sin aire, para Hesíodo
es una región tempestuosa.
En principio, el Tártaro no está destinado al castigo sobrenatural de los hombres, sino de los personajes míticos que han agraviado a los dioses. La mente helénica no se conformó con encerrar
allí a los Titanes en categoría de poderes ya destronados, sino que
dibujó con nuevos toques la figura de algunos, atribuyéndoles determinadas ofensas particulares. Así sucede con Titio, Tántalo,
Sísifo, Ixión. También Tifeo y los Aloades purgan su condena
en el Tártaro, y ya sabemos que Prometeo, pecador aparte, mereció también un castigo excepcional, un infierno ad hoc en el
Cáucaso.
3. El gigante Titio habitó, en vida, la isla de Eubea, donde
alguna vez lo visitó "el rubio Radamantis", futuro juez de los infiernos. Titio pretendió adueñarse de la diosa Latona, y los hijos
de ésta, Apolo y Artemisa, le dieron muerte, pues así acostumbra398

ban vengar siempre los agravios de la familia. Ahora, derribado
en el suelo, el cuerpo de Titio cubría no menos de nueve yugadas.
Como a Prometeo, dos buitres le devoraban el hígado, entendido
entonces centro de la concupiscencia. El castigo era adecuado a
su falta.
4. Tántalo, un riquísimo rey de Lidia, padre de Pélope y de
Niobe, antecesor de Agamenón y de Orestes, a quienes transmite
la maldición de su raza, es generalmente acusado de haber servido a los dioses, para probar su sabiduría, la carne de su propio hijo. Los dioses se percataron al instante, salvo Deméter, quien
distraída con el dolor de haber perdido el rastro de su hija Cora,
devoró descuidadamente el hombro de Pélope. Devuelto a la vida
por Zeus, Pélope llevó en adelante un hombro de marfil, y su
padre Tántalo fue precipitado en el abismo infernal.
(Algún delito muy parecido se atribuye a Licaón, rey de Arcadia e hijo de Pelasgo, cuya piedad lo movió a fundar el culto de
Zeus Liceo o Licayo, pero cuya locura lo arrastró a sacrificar a
Zeus sus cincuenta hijos, una de las causas del Diluvio griego
en ciertas versiones ).
El delito de Tántalo se cuenta también de otras maneras: a)
Se dice que se robó el néctar y la ambrosía de los dioses para
brindarlo a sus amigos; b) que reclamó para sí la inmortalidad
o algún otro privilegio divino; e) que divulgó ciertos secretos celestes; d) que encubrió a Pandáreo y no quiso revelar a Hermes
dónde había ocultado aquél los bienes que sustrajo del sagrario
de Zeus, y especialmente un perro de oro; e) que fue él, y no Zeus
ni los dioses por orden de éste, quien robó a Ganimedes, el hijo
de Tros, fábula tardía que no explicaría su castigo, puesto que
Zeus aprovechó este rapto y convirtió a Ganimedes en copero de
sus festines olímpicos; f) que, adelantándose a ciertos filósofos,
declaró que el Sol no era un dios, sino una masa incandescente,
versión igualmente tardía.
Su castigo -que en alguna tradición de última hora se reduce
a haber sido aplastado, como un Gigante, bajo el monte Sipilo399
H26

�es proverbialmente conocido como una tortura constante de hambre y sed. Sumergido hasta el cuello en un pozo de agua, el agua
huye de su boca cuando quiere beber un trago. Sobre su cabeza,
los árboles suspenden sus frutos; pero, si llega a alargar la mano,
un viento aleja las ramas y las pone fuera de su alcance.
5. Sísifo, legendario rey de Corinto, fue famoso por su ingenio
y su astucia. Se explica que una tradición tardía quiera hacerlo
padre de Odiseo, quitando su lugar legítimo a Laertes, pues Sísifo pertenece a la misma casta de los maestros en ardides que el
sutil personaje homérico ha bautizado con su nombre. Autólico,
abuelo materno de Odiseo e hijo de Hermes -dios que es, en mucho, un verdadero patrono de los ladrones-, había recibi_do de
éste el don de hacer invisibles los objetos que hurtaba, o bien de
mudarlos de aspecto. Un día robó las reses de sus vecinos y, desde
luego, las transformó hasta hacerlas incognoscibles. Pero Sísifo
pudo rescatar las suyas fácilmente, gracias a cierta marca secreta
que les había hecho bajo las pezuñas.
Si, por una parte, Sísifo arranca del tema del Ladrón Simpático,
por otra se relaciona con el tema del Diablo Burlado. Por haber
delatado sus amoríos con Egnia, Zeus ordenó a la Muerte que
cargara con aquel indiscreto. Pero Sísifo logró encadenar a la
Muerte. Libertada por Ares, la Muerte intentó un nuevo ataque.
Sísifo, ya agonizante, tuvo tiempo de recomendar a su esposa, la
Pléyade Mérope, que abandonara su cuerpo sin sepultura. Ante
tan impía transgresión, Hades no podía darle cabida entre los
muertos, y otra vez lo mandó a la tierra para que castigara la negligencia de Mérope. Sísifo volvió, en efecto, pero nunca se cuidó
de castigar a su esposa, y murió de viejo, habiéndose reído de los
dioses a su sabor. Sin duda se dejó llevar de su ingenio y no midió
las consecuencias. Por lo cual lo encontramos ahora, en el Tártaro,
obligado a encaramar incesantemente una pesadísima roca hasta
una eminencia. En llegando a la cima, la roca rueda otra vez
barranca abajo, y Sísifo vuelve a la faena.
Este castigo se ha prestado a interpretaciones. Ya se lo ve como
400

alegoría de los vanos esfuerzos para contener los embates de las
olas contra las peñas del istmo de Corinto; ya se lo refiere a ciertas
imágenes artísticas que representan a Sísifo acarreando piedras
para edificar la muralla del Acrocorinto.
6. Finalmente, Ixión, un nativo de Tesalia, era esposo de Día,
hija de Eioneo. Cuando éste, según la antigua costumbre, fue a
cobrar el precio de su hija, lxión lo precipitó en un pozo de carbón ardiente. Zeus, sin embargo, le concedió purificarse del crimen. lxión le pagó con la ingratitud, pues osó poner los ojos en
Hera. Ixión, creyendo poseer a Hera, engendró en la nube la raza
salvaje de los Centauros, cuyo primer ejemplar, Quirón, había
sido hijo de Cronos y de Filira. Ixión recibió por castigo el girar
eternamente, atado a una rueda.
7. En los ejemplares anteriores, al lado de las torturas físicas
hay una tortura moral que podemos reducir a la decepción de
los empeños frustrados o imposibles, a la repetición incesante de
un acto inútil. Esto nos recuerda a otros penitentes: a las Danaides, obligadas a llenar un tonel sin fondo, y a su contrafigura humorística, Ocnos el. Soguero, el que trenza pacientemente una
cuerda, mientras por el otro cabo su asno se la va comiendo. Pero
este Ocnos más bien es personaje folklórico (motivo semejante a
la tela que Penélope teje de día y desteje de noche ), aunque la
tremenda sistematización de los mitólogos lo haga pasar después
por un pecador castigado.
8. Por supuesto que los distintos autores mandan al Tártaro a
quien les place, con la misma libertad que Dante usó en su Infierno. No falta quien nos pinte allí a Teseo y a Pirítoo sujetos mágicamente en sendas sillas, por haber intentado rescatar a Cora.
Pero la historia se dulcifica explicando que el castigo de Teseo
fue pasajero; y la veneración de los atenienses por su héroe nacional los lleva a decir que Teseo se ofreció como víctima voluntaria, sea para salvar a su compañero Pirítoo o bien para compartir su muerte.
401

�9. Según Virgilio, también está enclaustrado en el Tártaro cierto hijo de Eolo, es decir, hermano de Sísifo, que se llamaba Salmoneo. Fue padre de Tiro, reina amada por Posidón, y, en consecuencia, fue antecesor del héroe minio Jasón, capitán de los
Argonautas. El rey Salmoneo parece haber sido originariamente
un mago, un evocador del rayo y la lluvia: aquello, para amedrentar al enemigo; esto, para el provecho de su tierra. Y si imitaba
el trueno de Zeus con el estrépito de su carro de bronce, y las centellas de Zeus arrojando teas encendidas, tal vez no lo hacía para
emular al dios, sino en la función misma de su oficio. Zeus lo
fulminó con una descarga, lo que prueba que murió cumpliendo
satisfactoriamente su deber, puesto que, efectivamente, provocó
y atrajo el meteoro. Homero lo trata todavía con respeto. Pero
luego se lo hizo pasar por un desorbitado cuyas extralimitaciones
tuvo que castigar el cielo. Vestigio de antiguas hechicerías y de la
profesión de mago que nunca prosperó en Grecia -pues los evocadores de lluvias, en tiempos históricos, tenían siempre buen
cuidado de implorar la voluntad de Zeus, convirtiendo así en sentido religioso lo que antes pudo ser una acción de magia directa-, sin duda Salmoneo proviene de una tradición muy remota,
y la radicación de su fábula en tierras septentrionales y extremadas acusa ya el contagio de la barbarie prehelénica. Conviene recordar, además, que la fulminación por el rayo se entendió más
de una vez como una consagración divina.

10. Nos hemos asomado al Tártaro. Asomémonos ahora a la
segunda mansión de ultratumba: el Elíseo o Campos Elíseos, especie de paraíso minoico que los griegos identificaron con sus islas Bienaventuradas. Frente al espantable Tártaro y a la penumbrosa mansión de Hades, el Elíseo es un lugar placentero. Lo gobierna Radamantis, solo o en compañía de Cronos. Allí son trasplantados en cuerpo y alma ciertos mortales amados de los dioses,
como Menelao, para gozar de una dicha imperecedera. No es todavía un lugar de premios, sino de favores divinos, aunque ha de
llegar a serlo. Los griegos acaban por enviar al Elíseo, como si
402

dijéramos de propia autoridad, y también a consecuencia de la
evoluc!ón, e_n las i?eas ético-religiosas, a sus héroes predilectos,
ora m1tolog1cos (D10medes, Aquiles), ora históricos (los tiranicidas, con:io H~rmodio y Aristogitón, etc.). Podemos decir que si
Hades nge directamente la Casa de los Muertos e interviene en
los negocios del Tártaro, el Elíseo escapa prácticamente a su poderío.
Píndaro describe el Elíseo como lugar acariciado por las brisas
oceánicas, poblado de aúreas flores, terrestres y acuáticas, prados
aromosos y opulentos trigales. Los bienaventurados, ceñida la frente de guirnaldas, llevan la existencia propia de los caballeros helénicos, entregados a los deportes y a las artes. En los altares de
los dioses, arden inciensos que dan a la región un olor balsámico.
Y, ?esde luego, los bienaventurados no necesitan trabajar, pues
la tierra les da el sustento espontáneo: añoranza de la Edad de
Oro. Cronos, ya destronado, se llevó consigo sus normas al reino
subsidiario que Zeus dejó bajo su guarda.

11. Llegamos a la tercera región, la Casa de los Muertos, su
verdadera morada, el refugio para las almas ordinarias el recinto
,
'
sub terraneo de Hades, que bien podemos imaginar como situado
entre la Tierra y el Tártaro.
La entrada al reino de las sombras se halla, según tradiciones
locales, en el Tenaro (Esparta). Pero la tradición homérica lo envía al país caliginoso y septentrional de los cimerios (que tampoes la Cimeria o Crimea histórica), allende el Océano, en un sit10 donde crecen los sauces y álamos sacros de Perséfone, junto
a las Puertas del Sol y a la Mansión de los Sueños, más allá de las
Rocas Blancas, en la confluencia de dos grandes ríos interiores.
~llí, en la Pradera de Asfódelos, los espectros, tristes y atenuadas
imágenes de los vivientes, arrastran un remedo de existencia mil
veces peor que el aniquilamiento.

c?

12. Una descripción sintética de la morada de las sombras, combinando a Homero y a otros autores, nos permite imaginarla como
un territorio inferior, separado del resto del mundo por alguno de
403

�los cinco ríos infernales: Estix (la Horripilante), Aqueronte (el
Funesto), Periflégeto o Flégeto (el Ardiente, el de la pira fúnebre),
Cocito (el Gimiente) y Leteo (el del Olvido). Algunos de estos
nombres se aplicaron a ríos reales, lo que crea muchas confusiones.
Estix era también un río de Arcadia; L~teo (el Olvido) y Mnem6sine (la Memoria) también eran unas fuentes que brotaban en la
caverna oracular de Trofonio (Lebadea, Beocia), y cuyas aguas
hacían olvidarlo todo, salvo las 6rdenes que dictaba el oráculo;
Mnem6sine -así bautizado por los griegos- fue asimismo un río
de Galicia (España) . El Aqueronte es río aquí, lago allá, y en
otras partes, simple pantano.

13. La frontera del otro mundo suele situarse en el Aqueronte
mítico, y más generalmente, en la Estix. El barquero que transporta a las almas es Caronte. (¿dios de los muertos entre los etruscos?), a quien hay que pagar un 6bolo por sus servicios. El 6bolo _
o los 6bolos para los gastos del viaje se ponían en la boca de los difuntos (a menos que sea una chuscada de Arist6fanes). Las puertas
están guardadas por el Cancerbero, al que es fuerza echarle, para
que se distraiga y permita la entrada, la torta de harina y miel que
solía depositarse en las tumbas. Virgilio todavía complica el tránsito, pues habla de una zona intermediaria, un Limbo entre el Elíseo y el Tártaro, destinado a los que mueren antes de su hora, a
los niños, a los suicidas o a los caídos en combate. Pero, para llegar al definitivo aposento de los muertos, era indispensable que
el cadáver hubiera sido ritualmente inhumado o, durante la época
de las invasiones y guerras heroicas, debidamente incinerado.
14. La existencia de las sombras no pasaba de ser una continuada lamentaci6n, un llorar y suspirar por la vida. Se comprende
que la imaginaci6n gri,ega haya reaccionado contra tan doliente
perspectiva, y se haya inclinado hacia las tradiciones más edificantes del Elíseo prehelénico, hacia las promesas de los Misterios
y las esperanzas místicas del orfismo y el pitagorismo. Aunque la
fábula posterior sitúa en el Elíseo al héroe Aquiles, mientras éste
-como en Homero habita el reino de Hades- no hace más que
404

echar de menos la tierra, y declara que preferiría mil veces ser
el último esclavo entre los vivientes a seguir de príncipe entre los
muertos. Por este camino, Grecia hubiera podido llegar prematuramente al descreimiento completo. Y así cuando, siglos después,
el materialista Lucrecio oponga a esta imagen pavorosa y a los
miedos de la superstici6n la idea de la disoluci6n absoluta, puede
decirse que, en verdad, más que una amenaza ofrece un consuelo.

15. Los muertos, en principio, conservan en la mansi6n de Hades el estado que ocuparon en vida: príncipe el príncipe, rico el rico,
pobre el pobre, esclavo el esclavo. Y así, aunque gradualmente se
perfila la figura de unos Jueces de los Muertos, que reparten premios y castigos de acuerdo con la conducta anterior de cada uno,
puede creerse que, en el origen, los grandes monarcas, por ejemplo
Minos, sencillamente siguen administrando justicia i:-ntre sus súbditos y resolviendo sus posibles querellas como lo hacía en vida.

16. Pues, en efecto, habrá un juicio y habrá tormentos para
las almas condenadas. Hades ejerce sobre todo ello una autoridad
superior, pero sólo excepcionalmente se ocupa en persona de los
castigos. Los verdaderos jueces son Minos, Eaco y Radamantis,
cuyas funciones se han distribuído de muy diversos modos. Platón
las h~, s!stematizado de manera ingeniosa: Radamantis juzga a
los as1at1cos, Eaco, a los europeos, y Minos decide en caso de empate.
17. La ejecución misma de las penas queda a cargo de la Quimera y, sobre todo, de las Erinies. Estas diosas, a quienes en la
fábula hesiódica vemos nacer de la sangre de Cronos que goteaba
sobre la tierra, son mitos de origen muy oscuro. Se las representa
con cabelleras de serpientes, teas encendidas y látigos en la mano.
Aunque llenas de fiereza, más bien son hermosas, en contraste con
los diablos etruscos o medievales. Habitan el reino inferior, y sin
duda.viajan entre el Tártaro y la mansión de Hades, pero vienen
también al mundo para cumplir su misión terrestre. Los romanos
las llamaron Furias, o por su oficio o porque las relacionaron con
Furina, una deidad harto nebulosa.
405

�a) Las Erinies, por sus funciones, muestran algún vago pare~tesco original con Deméter y los demás poderes terrestres,_ depositarios de la venganza. No sólo castigan a los muertos, smo que
persiguen a los delincuentes en este mundo, los de~medran hasta
convertirlos en sombras, los precipitan en la mansión de Hades,
y todavía allí los torturan. No califican el delito, no distinguen
entre el dolo y la culpa sin intención: están aún en los albores de
la conciencia moral. Sin embargo, representan ya un segundo paso
en la evolución de los sentimientos penales, puesto que no castigan
ya a los clanes y a las familias, sino sólo a los individuos, .ªu,n~ue
todavía las inspira y mueve la ética del clan. En la era preh!stonca,
los agravios exteriores, entre uno y otro clan, se resolvian por
el desquite o la venganza de sangre. Pero ¿ qué hacer con
agravios entre individuos del propio clan, cuya sangre no debia derramarse? Había que segregar del grupo a los delincuentes, dejarlos
morir de hambre o algún recurso parecido, y entonces entraban en
acción las Erinies. Además de que su castigo era eterno, pues
continuaba más allá de la tumba.

!ºs

b) Su remota relación con los poderes terrestres confiere también a las Erinies cierto carácter de divinidades agrícolas, rasgo
mitológico el más generalizado y constante, en virtud del cual
suele confundírselas con otros espíritus más benévolos, como las
Euménides. Siempre andan en compañía de otras deidades, cuyo
nombre con frecuencia usurpan para poder merecer algún culto.
A veces se mezclan con las Arpías, genio3 del viento, sin duda porque el espectro de los difuntos, psique o alma, s: confunde_ ~on el
soplo, el resuello. Se las emparienta con las Mamas -rel~ci~n con
las Ménades, las mujeres enloquecidas en el culto orgiastico de
Dióniso-, porque enfurecen a sus víctimas y las llevan a la enajenación.
e) Se ha querido ver en ellas los espectros mismos de los muer~
tos que vuelven a vengar sus agravios. Pero es más lícito considerarlas como espíritus incorporados de la maldición, que ellas se
encargan de cumplir ciegamente, sin atenuantes ni excepciones

y que, como un movimiento de relojería, una vez que se ha echado a andar no podría ya detenerse.
d) Les incumbe remediar toda violación de las normas naturales, y así, se encargan de privar cuanto antes del habla a Janto,
el caballo de Aquiles, a quien Hera ha permitido excepcionalmente dirigir a su amo algunas palabras. Y Heráclito, especulando
por su cuenta, decía que, si el Sol perdiera su camino, las Erinies
se encargarían de imponérselo.
e) De modo especial, vengan los agravios de los hijos o los hermanos menores contra los padres o los mayores, y acaso también
escuchan las quejas de los mendigos desairados y de cuantos merecen compasión. Y todavía más especialmente, castigan los crímenes entre gente de la misma sangre. No se ocupan de Clitemnestra, aunque ésta asesinó a su esposo: pero sí atormentan, sin
querer atender razones, a Orestes, porque él, en desquite, dio muerte a su madre Clitemnestra.

18. Las Erinies son personajes predilectos de la literatura, como puede verse en la leyenda de Orestes, que tanto ayuda para
entender la función punitiva a que estas diosas se consagran:
a) A su regreso de Troya, Agamenón muere a manos de su esposa Clitemnestra y de Egisto. Orestes, el único hijo varón, sobre
quien recae el derecho de la familia, venga a Agamenón dando
la muerte a Clitemnestra. Homero y Sófocles, fieles a la jurídica de
los aqueos, lo hallan justo, tanto más cuanto que Orestes ha obrado por consejo de Apolo. La tradición esquiliana, que ignora estas sutilezas, lo somete pura y sencillamente a la persecución de
las Erinies, puesto que ha derramado la sangre materna. Orestes
sólo podrá ser absuelto por el Areópago ateniense, al que se someten los mismos dioses. Las Erinies acusan a Orestes y lo defiende
el mismo Apolo. Los jueces están divididos, y decide el pleito el
voto de calidad de Atenea, que favorece al vengador de su padre.
Para aplacar a las Erinies, Atenea instituye en el Atica un culto
en honor de tales diosas disimulando su terrible nombre bajo el

406
407

�de Euménides o "Diosas Benévolas". Los soci6logos investigan
aquí el paso del vetusto matriarcado al nuevo respeto patriarcal.

b) Según otra fábula, Orestes no resulta absuelto por tribunal
alguno, sino que, para alcanzar el perd6n, debe antes puri~icarse
de alguna suerte, parece que por diligencia de Apolo, el dios de
las purificaciones, y mediante la aspersi6n ritual de sangre de cerdo, episodio que sitúa en Megalópolis (Arcadia) donde se adoraba juntamente a las Erinies y a las Gracias.
·
e) Eurípides -postura sintética- somete a Orestes a una absolución condicional. Su liberaci6n definitiva será el resultado de
una penitencia: deberá emprender un viaje expiatorio a Táuride
(Crimea) , y allí rescatar la efigie de la diosa Artemis, que era
hasta entonces objeto de una adoración bárbara y sanguinaria en
aquellas tierras distantes. Recobrada la efigie, se instituye en Hale
(Atica) el culto de la Artemis Taurópolos, donde un rasguño en
la garganta d~l fiel conserva el recuerdo de los antiguos sacrificios humanos.

d) Pausanias nos da una versión más cruda: para mitigar la
ira de las Erinies, Orestes tiene que morderse un dedo y entregarles la porción de sangre que _le reclaman. Las Erinies, de negras
que eran, se emblanquecen al instante y perdonan.

e) Los racionalistas -y Eurípides el primero-- dan a entend~r
que las Erinies no son más que una figura mítica del remordimiento.
19. Este paseo por los infiernos helénicos nos ha permitido
apreciar las últimas proyecciones del dominio de Hades, y el contraste entre las visiones desesperadas y las visiones placenteras de
ultratumba· donde comenzaron a elaborarse, de modo inconexo y
'
.
vacilante, las ideas que el cristianismo medieval dejó en herencia
a los modernos.

LA NOVELA EXPERIMENTAL Y LA REPUBLICA
COMPRENSIVA DE HISPANOAMERICA:
Estudio analítico y comparativo de Nostromo, Le Dictateur,
Tirano Banderas y El señor Presidente.

Dr. SEYMOUR MENTON
University of Kansas

LA REPÚBLICA COMPRENSIVA de Hispanoamérica fue un tema ideal
para los novelistas del primer tercio del siglo veinte que se destacaron por sus innovaciones radicales. Balzac y Zola, con una
forma narrativa tradicional del siglo diecinueve, habían necesitado veinte volúmenes o más para componer sus enormes cuadros
de las distintas capas de la sociedad francesa. Conrad, Miomandre, Valle-Inclán y Asturias, todos novelistas del siglo veinte, se
adelantaron mucho a sus precursores franceses. Por medio de diversos métodos experimentales, fueron capaces de describir no sólo
cierta capa de la sociedad de cierto país en cierto período de la
historia sino la sociedad entera de toda Hispanoamérica abarcando un período de tiempo indeterminado.
La Guerra de 1898 y las subsiguientes operaciones imperialistas de los poderes mundiales habían resucitado interés en esta región cuya agitación constante vista desde afuera parecía incomprensiblemente ridícula. Debido a las muchas semejanzas entre las
diecinueve repúblicas hispanoamericanas, los novelistas decidieron fundirlas en un solo país imaginario que representara a todos.
Para lograr su propósito, Joseph Conrad crea en Nostromo

408
409

�( 1904) un país imaginario que contiene detalles g~ográfic~s, históricos y raciales de muchos países diferentes. Franc1s de M1oma~dre en Le dictateur ( 1926) se limita más claramente a ~ P~IS
imaginario de Centroamérica, pero logra un efe~to panoramico
convirtiendo una pintura en la realidad. En Tirano B~nderas
(1926), Ramón del Valle-Inclán, al igual_ que_ ~nrad, mte~ta
abarcar toda Hispanoamérica con su país imagmano, p~ro. principalmente por medio de una combinación de las p~cuhan~ades
. .., t" cas de los varios países. De los cuatro novelistas, Miguel
lmgu1s
1
)
, ·
des
Angel Asturias en El Señor Presidente ( 1946 es e1 un_1co que
cribe una época particular de un país verdadero. Sm .embargo,
este país llega a ser representativo porque el au~~~ evita el uso
de nombres locales y lo transforma todo en una V1s1on del mundo
infernal.

•
Sin duda la presentación más panorámica se encu:~tra en Nostromo de Joseph Conrad. Con el fin de crear su ~ac1on compre,n. a el autor hizo un esfuerzo especial por entreteJer la geograf1a,
::v historia la economía y la gente de varios países. En una carta
a Cunnigham Graham, el mismo Conrad afirma que "Costag~ana is meant for a S. American state in general; thence the nuxture of customs and expressions". i El nombre Costaguana es ~a
.
N"icaragua y Argentina
combinación telescópica de C osta R ica,
,
Co~
No obstante geográficamente Costaguana se parece mas a
lombia. Aun'que la llaman la República Occidental,_ en con~raste
1 Banda Oriental (el Uruguay)' Costaguana tiene el litoral
con a
Et por
Caribe de Santa Marta al otro lado de las montan~s. s o,
supuesto, sólo se puede aplicar a Colombia. En ca~b10.' hay otr~s
factores geográficos que dan la impresión de un pa1s situado mas
al sur. La pequeña bahía de Esmeraldas, el nombre verdadero
de un puerto en el Ecuador, y la gran lla~ura cos~anera de Sulaco dominada por los picos cubiertos de rueve sugieren tanto al
1

G. ]EAN AuBRY, ]oseph Conrad, Life and Letters ( London, 1927), p. 338.

Ecuador como al Perú. Se evoca a la Argentina con la mención
de estancias y Entre-Montes, probable variación de Entrerríos.
Pensamos en México al notar el Camino Real, los nopales, la Alameda y la gran estatua ecuestre de Carlos IV. La nieve en la meseta donde está situada la mina y el viento frío del páramo enfocan a Bolivia. El conjunto de productos: caña de azúcar, maíz,
caucho, pescado, plata, bananos, yerba mate y pimienta, también
contribuye a la impresión mixta.
El mismo efecto panorámico se busca racialmente. Si la Costaguana de Conrad es una República Occidental, entonces sus indios nos hacen pensar en el Ecuador y el Perú. Esto se confirma
cuando el autor habla de los indios que viven en obscuras aldeas
y de los mineros que llevan ponchos blancos con una franja verde
y blancos sombreros de paja terminados en punta con cordón verde y trencilla. Montan burritos, tocan guitarras pequeñas y llaman "Taita" al administrador de la mina. La impresión peruanoecuatoriana también se refuerza por las "unknown Indian tribes
in the great forests of the far interior, where the great rivers have
2
their sources". No obstante, aun en su presentación de los indios
de Costaguana, Conrad insiste en desconcertar a sus lectores con
alusiones a otros países. En una ocasión dice que las niñas se vis3
ten como yucatecas. En una descripción del mercado, la presencia del mate da la impresión de los países rioplatenses. "Indian
women squatting on mats, cooked food in black earthen pots, and
boiled the water for the maté gourds". 4 Conforme a la composición racial del Ecuador y del Perú conviven los pescadores negros
y mulatos, los chulos 6 pobres y las muchachas chinas. En cambio,
el papel importante de los italianos Nostromo y Giorgio Viola y
el gran número de trabajadores italianos que incluso han formado
sus propias aldeas hacen que en definitiva el lector piense en la
Argentina durante toda la novela.
La gran variedad de clases sociales también ayuda a crear la
'JosEPH CoNRAD, Nostromo (New York: Random House, 1951), p. 346.

• /bid., p. 26.
' lbid., p. 136.
' Ibid., p. 107.

410
411

�nación comprensiva. Los peones y los descendientes de las antiguas familias españolas, dueñas de grandes haciendas, se identifican con el Perú. Los vaqueros de los grandes llanos del sur evocan a Venezuela. La posada dirigida por un ex-torero mexicano
ensancha la perspectiva. Para reflejar la situación exacta de la
mayoría de los países hispanoamericanos, Conrad indica que los
indios, negros, cholos, mulatos e inmigrantes italianos tienen muy
poco o nada que decir en la política. Costaguana es gobernada
por los ricos terratenientes españoles, l~ colonia. europea y ~os
ubicuos hombres de negocios norteamericanos. Sm duda la mfluencia más importante en Costaguana la ejerce el gran empresario de San Francisco, California: Mr. Holroyd. Convencido de
la grandeza de los Estados Unidos y empapado ?el. proselitismo protestante, Mr. Ho1royd se sienta en su escntono ~n San
Francisco y dedica veinte minutos al mes para determmar el
futuro de Costaguana. El hecho de que este hombre tan poderoso aparezca muy rara vez en la novela no es casual. La r:lación de Holroyd con la República Occidental se debe a que financió la rehabilitación de la mina de plata San Tomé que dirige Charles Gould, un inglés de tercera o cua:ta generació~, cuya
vida está dedicada por completo a su trabaJO con exclusion de
todo lo demás. Aun Emilia, su esposa, a quien él ama sinceramente, se siente abandonada a causa de la mina. Otros extranjeros de importancia en Costaguana son el capitán Mitchell, que
es un oficial de la compañía de vapores y la voz principal en la
narración de toda la novela; el ingeniero anónimo del ferrocarril;
el dilettante cosmopolita Martín Decoud; el cínico doctor Monygham; y el tragicómico Hirsch, un judío-alemán de Esmeraldas.º
Los propios hispanoamericanos constituyen un grupo verdaderamente representativo. Don Vicente. Ribiera, el dict~dor ~enévolo, es el caudillo cobarde del partido Blanco, que mmediatamente sugiere al Uruguay. José Avellanos es el "distinguished Spanish-American of the old school, a true Hidalgo ... " 7 Viejo esta• lbid., p. 252.
• lbid., p. 534.

412

dista ! poeta, ha pasado muchísimo tiempo escribiendo Fifty Y ears
of Misrule, una evaluación histórica de la dictadura de Guzmán
Bento. Su hija Antonia, tan distinguida como su padre, lo ayuda
constantemente. En contraste a esta familia noble se encuentran
los hermanos Montero. El general Montero, antiguamente un oscuro capitán de ejército, junta a sus fuerzas con las de los blancos
~ristocrátic~s y llega a ser ministro de guerra. Conrad le atribuye
the atrocious grotesqueness of sorne military ido! of Aztec
conception and European bedecking, awaiting the homage of
8
worsh'ippers. " A su hermano, que encabeza la revuelta contra
Ribiera, los amigos de Gould lo llaman "this criminal, this sha9
meless Indio." Se dice también que los Montero tienen unas
cuantas gotas de sangre negra. De los dos sacerdotes en la nov~Ia, el pad:e Román es el más típico. Como clérigo de la comum~ad de mmeros, s~ tarea consiste en mantener a sus feligreses
resignados a su destmo en la tierra y esperanzados en una vida
mejor después de la muerte. El padre Corbelan, vicario mayor
de la Catedral, es el tipo de sacerdote violento, fanático, belicoso,
como aquellos de las epopeyas medievales. Su vida está dedicada
a la "restitution of the confiscated church property." 10 El padre
Corbelan es responsable por alistar en la defensa de Sulaco a Hernández, el bandido tipo Robin Hood que es tan común en la historia de la mayor parte de los países hispanoamericanos.
El único personaje principal de todo el libro que no tiene un
valor representativo es el protagonista Nostromo, un italiano fuerte y silencioso, montado a caballo, cubierto hasta el cuello con un
poncho, o algunas veces vestido con un sarape de colores llamativos y un sombrero gris con cordones de seda y adornos de borlas.
Aunque el tít~lo de la novela es el nombre por el cual se le conoce, Y la mayoría de los críticos interpretan este libro analizando su carácter y el de los otros personajes individualizados, el propósito más fundamental de Conrad en esta obra paree~ ser no
' lbid., p. 135.
' lbid., p. 211.
,. lbid., p. 208.

413

�tanto la descripción de varios personajes importantes como la
creación de un enorme cuadro que captara la esencia de toda
Hispanoamérica. Esta interpretación quizá desmienta algo la acusación de Joseph Warren Beach de que el libro no satisface porque
"no one character or group of characters holds the center of the
stage long enough for us to grow comfortably intereste,d .in him
or it." 11 De todos los críticos, Tillyard parece ser el uruco que
ha dado con la clave de la novela. Se da cuenta del plan compren12
.
·' de 1a geograf'a
sivo de Conrad, pero se limita a una d1scus1on
i •,
Ben Kimpel y T. C. Duncan Eaves estudiaron tanto la geog~a~ia
como la historia de Costaguana pero por desconocer el proposito
de Conrad, se dejan desconcertar por lo que consideran anomalías.13 Respecto a la geografía de su nación ficticia, el mismo Conrad confirma su construcción muy cuidadosa. "There was not. a
single brick, stone, or grain of sand of its soil. I had not placed m
position with my own hands." 14
Además de conseguir un efecto panorámico con la ge?~rafía Y
la población, Conrad se distingue aún más en la presenta~1on .comprensiva de la historia. En términos muy gen:rales, la h1~to~1a de
cualquier país hispanoamericano puede divi?irse en lo~ s1gmentes
períodos cronológicos: precolombin?; conqms~a, y. colorua; guerras
de la independencia; anarquía; y dictadores tiramcos que resultan
de la lucha entre centralistas y federalistas por una parte, y entre
liberales y conservadores por otra; dictadores absolutos en la .última parte del siglo diecinueve que dependen mucho del cap1~al
extranjero para el progreso material; y movimientos revolucionarios del siglo veinte. Conrad no se refiere solamente a las condiciones generales de cada período, sino que también .alud.e ~e. vez
en cuando con exactitud a acontecimientos o persona1es histoncos.
n JosEPH WARREN BEACH, The Twentieh-Century Novel, Studies in Technique
(New York: Century Co., 1932), p. 364.
.
12
E. M. W. Tn.LYARD, The Epic St rain in the English No vel (London : Chatto
and Windus, 1958) , Appendix B.
.
.
u BEN KIMPEL and T. C. DuNCAN EAVES, The Geography and H1story in Nostramo M odern Philology ( Chicago, U. of Chicago Press, Aug. '58), pp. 45-54.
,; JosEPH CoNRAD, A Personal Record (New York, Doublcday, 1929) , p. 100.

La mina ~e plata ·es el recurso que usa Conrad repetidas veces
para resucitar el pasado. La colonia se :evoca por una mención de
tod~,s las tribus indios que perecieron en los primeros años de ope~ac~on de la mma. En el mismo trozo lamenta la situación de los
mdws que no ha cambiado aun después de las guerras de la independencia.

?e

The heavy stone-work of bridges and churches left by the
conquerors proclaimed the disregard of human labor the
tribute labor of vanished nations. The power of kin¡ and
church "'_'ªS gone, but at the sight of sorne heavy ruinous pile
overtoppmg
a knoll the low mud walls of a village, Don
Pefe would mterrupt the tale of his campaigns to exclaim:
~oor Costaguana ! Before it was everything for the padres,
not~g f~r the people; and now it is everything for these great
pohticos m Sta. Marta, for negroes and thieves." 15

:rom

El período colonial de Sulaco se identifica con el del Perú cuando la señora Gould dice orgullosamente al presidente del consejo
fer:oviario qu~ "the highest ecclesiastical court for two viceroyalt1es sat here m the olden time." 16
. La transición a las guerras de la independencia se realiza mediante una descripción de la Asamblea Provincial en los edificios
municipales de Sulaco "with its portraits of the Liberator~ on
the walls and- an old flag of Cortez." 17 La mención de Cortés
naturalmente enfoca a México. Esta visión se precisa más adelante
con la descripción de un monumento para reemplazar la estatua
ecuestre de Carlos IV, el cual a pesar de algunas diferencias tiene
~ pare~ido con el famoso "Angelito" de la ciudad de México.
There 1s sorne talk of replacing it by a marble shaft commemorative of separation with angels of peace at the four corners and
a bronze Justice holding an .even balance, ali gilt, on the top." 18
,. CoNRAD, Nostramo, p. 99.
" !bid., p . 39.
" !bid., p. 150.
11
Ibid., p. 539.

414
415
H27

�Conrad, teniendo siempre presente su plan de crear una nación
comprensiva, dirige la atención del lector a Venezuela con datos
de poca trascendencia sobre el abuelo de Charles Gould que había luchado en la legión inglesa bajo Bolívar, y sobre don Pepe
que fue un antiguo soldado de Páez, uno de los mejores generales
de Bolívar y el primer dictador de Venezuela.
En muchos países de Hispanoamérica, la independencia fue seguida de un conflicto sangriento entre los partidarios de un sistema de gobierno federal y los que favorecían un gobierno fuertemente centralizado. Esta lucha fue encarnizada especialmente en
México, en la América Central y en la Argentina. En N ostromo
se recuerda este conflicto histórico cuando sabemos que don Pepe
fue admitido en uno de los clubes aristocráticos de Sulaco debido
a antiguos servicios prestados a la ya difunta causa de la Federación. Uno de los tíos de Gould había sido presidente del Estado
de Sulaco en los días de la Federación. La existencia de una verdadera Federación hace pensar en la Federadón Centroamericana
que duró unos quince años antes de ser despedazada por los intereses antagónicos de los estados individuales. En Centroamérica,
el fin de la Federación trajo por consecuencia el desorden y la
aparición de dictadores tiránicos como el guatemalteco Rafael Carrera. En la Costaguana de Conrad, Guzmán Bento se convirtió
en el "Citizen Savior of the Country". Un general unionista bárbaro, Guzmán Bento fue "Perpetua! President" durante quince
~
. das de 1os "horn.d anstocra
.
t s, " 10 1os "Suanos
y arraso' 1as h ac1en
laco oligarchs." 20 Uno de sus subalternos más importantes fue el
arzobispo que él mismo había nombrado y que hizo torturar de
una manera diabólica al doctor Monygham. Conrad da cierto tono auténtico a este dictador imaginario al referirse a sucesos históricos del mismo período en otros países. Así sabemos que el general Barrios, personaje ficticio, había luchado al lado de Juárez
contra los franceses en México y que el hijo de Viola se había alistado en la marina de Montevideo bajo Garibaldi para luchar con" /bid., p. 153.
" /bid., p. 52.

416

tra el dictador Rosas. Después de la muetre de Guzmán Bento
sucedió un agitado período de pronunciamientos durante el cual
pandillas grote.scas y asesinas se burlaban de los gobiernos y jugaban a revoluc10nes. En esta época los mineros asesinaron a sus
patrones ingleses_y la mina fue confiscada por el gobierno y luego
abandonada.
Del caos de los primeros dos tercios de siglo diecinueve surgió
un grupo de dictadores positivistas. El régimen de Porfirio Díaz
en México equivale a la Inglaterra victoriana, la Francia de la
Tercera República, la Alemania de Bismarck, la Rusia de Nicolás
II Y la España de Alfonso XII. En Nostramo la mina constituye
una, vez más el punto de partida. Fue la mina San Tomé que
pago los gastos de la última revolución que llevó al poder a Vicente Ribiera, el primer civil que había llegado a la presidencia.
Era un "scrupulous constitutionalist" 21 que había recibido un
doctorado de la Universidad de Córdoba, una alusión obvia a la
Argentina. El lema de este dictador benévolo era "order peace
•
'
'
progress " 22 que se mantuvieron
en parte por el reclutamiento
?bligatorio. El progreso se basó en la inversión de capital extranJero; se consiguieron préstamos de Europa; se construyó el primer
ferrocarril y la mina empezó a prosperar nuevamente debido en
e~p:~ial a Mr. Holroyd. Otra vez Conrad mezcla la historia y la
ficc1on cuando Holroyd compara su inversión a los comienzos de
las salitreras de Atacama en Chile.
La mayor parte de la verdadera acción de Nostromo ocurre
durante la revolución contra el gobierno de Ribiera. Las causas
fundamentales están "rooted in the political immaturity of the
people, in the indolence of the upper classes and the mental dark23
ness of the lower." Sin embargo, la revolución encabezada por
el general Montero tiene un verdadero carácter popular y en algunos aspectos anticipa la Revolución Mexicana de 191 O. "Mean" lbid., p . 156.
" lbid., p. 151.
.. lbid., p. 431.

417

�time the ignorant were beginning to murmur that the Ribierist
reforms meant simply the taking away of the land from the
people~ Sorne of it was to be given to foreigners who made the
railway; the greater part was to go to the padres." 24 El pueblo
amotinado grita "¡ Viva la libertad! Down with Feudalism!. ..
Down with the Goths and Paralytics." 25 La revuelta militar de
Montero se hace en nombre del honor nacional contra los explotadores europeos. Su éxito deja horrorizado a Conrad. Cuando
describe la entrada victoriosa del ejército de Montero a Sulaco,
hace hincapié en el carácter inculto y abigarrado de los soldados a la vez que continúa esforzándose por captar el efecto pa, .
noram1co.
And first carne straggling in through the land gate the armed mob, of all colors, complexions, types, and states of raggedness, calling them selves the Sulaco National Guard, and
. commanded by Señor Camacho.
Through the middle of the street, streamed, like a torrent
of rubbish. ' a mass of straw hats, ponchos, gunbarrels, with an
enormous green and yellow falg flapping in their midst, in a
cloud of dust, to the furious beating of drums. The spectators
recoiled against the walls of the houses, shounting their vivas!
Behind the rabble could be seen the lances of the cavalry, the
"army" of Pedro Montero. He advanced between Señores
Fuentes and Camacho, at the head of his Llaneros, who had
accomplished the feat of crossing the paramos of the Higuerota in a snow-storm. The rode four abreast, mounted on confiscated Campo horses, dad in the heterogeneous stock of roadside stores the had looted hurriedly in thcir rapid ride through
the northem part of the province; for Pedro Montero had
been in a great hurry to occupy Sulaco. The handkerchiefs
knotted loosely around their hare throats are glaringly new,
" !bid., p. 216.
'" Ibid., p. 252. El término "godos" se aplicaba de una manera despreciativa a los
partidarios de España en las guerras de independencia en Sudamérica.
' · ·•

418

and all the righ sleeves of their cotton shirts had been cut off
close ~o the shoulder for greater freedom in throwing the lazo.
Emac1ated gray-beards rode by the side of lean, dark youths,
marked by ~ll the hardships of campaigning, with strips of
raw beef twmed round the crowns of their hats and huge iron
spurs fastened to heir naked heels. Those that in the passes of
the mountain had lost their lances had provided themselves
with the goads used by the Campo cattlemenslender shafts of
plam fully ten feet long, with a lot of loose rings jingling under
the iron-shod point. They were armed with knifes and revolvers. A haggard fearlessness characterized the expression
of all these sun-blacked countenances; they glared clown
haughtil~ with their s.corched eyes at the crowd, or, blinking
upward msolently, pomt_ed out to each other sorne particular
head. among the women at the windows. When they had ridden mto the Plaza and caught signt of the equestrian statue
of the king dazzlingly white in the sunshine, towering enormous and motionless above the surges of the _crowd with its
eternal gesture of saluting, a murmur of surprise ran through
their ranks. "What ist that saint int the big hat?" they asked
each other. 26
El triunfo de Montero dura poco. A Decoud se le ocurre la
idea de declarar la independencia de Sulaco para conservar el
poder de la oligarquía. Al igual que Conrad, desprecia las masas. "After one Montero there would be another, the lawlessness
of a populace of all colors and races, barbarism, irremediable
tyranny. As the great Liberator Bolívar had said in the bitterness
of his spirit, 'America is ungovernable. Those who worked for
her independence have ploughed the sea.'" 27 El plan de De~oud
tiene éxito a pesar de su propia muerte. Una vez más intervienen
los directores de la mina. Charles Gould dice, "1 shall write to
Holroyd that the San Tomé mine is big enough to take in hand
" !bid., pp. 427-428.
,, lb.id., p. 206.

.....
419

�the making of a new state. It'll please him. It'll reconcile him to
the new risk." 28 Por supuesto que la nueva república de Sulaco
es reconocida inmediatamente por los Estados Unidos y no tarda
en llegar una invasión protestante organizada por Holroyd.
Aun con el regreso al poder de los ribieristas, Conrad no vaticina una paz duradera. La señora Gould "saw the San Tomé mountain hanging over the Campo, over the whole land, fea red,
hated, wealthy, more soulless than any tyrant, more ready to crush
innumerable lives in the expansion of its greatness." 29
El cardenal-arzobispo de Sulaco censura amargamente los intereses extranjeros. "Let them beware, then, lest the people, prevented from their aspirations, should rise and clajm their share
of the wealth and their share of the power." 30 El doctor Monygham anticipa no sólo el descontento sino también las revoluciones que causará.
"Mrs. Gould, the time approaches when all that the Gould
Concession stands far shall weigh as heavily upan the people
as the barbarism, cruelty, and misrule of a few years back."
"How can you say that, Dr. Monygham?" she cried out, as
if hurt in the most sensitive place of her soul.
"I can sav, what is true," the doctor insisted obstinately.
"It'll weigh as heavily and provoke resentment, bloodshed,
and vengeance, because the men have grown different." 31
La visión profética de Conrad ya se ha cumplido en varios de
los países hispanoamericanos. El descontento continúa hoy día y
continuará en el futuro. Irving Howe 32 hace una comparación
un poco forzada con la situación en Cuba:
Guzmán Bento - Machado; Vicente Ribiera - Grau San
Martín; el general Montero - Batista. La reciente revolución po•
'" !bid., p. 423.
" !bid., p. 583.
,. !bid., p. 569.
81
!bid., p. 571.
u 1Rv1NG

420

HowE, Politics and the Novel (New York: Horiwn Press, 1957), p. 105.

pular de Fidel Castro también se podría atribuir a la profecía de
Conrad.
La realización del vaticinio de Conrad concuerda con la mezcla de realidad y fantasía que predomina en todas las páginas de
Nostramo. Aunque Conrad menciona muchos lugares, personas y
sucesos particulares, hay un leve velo de fantasía que envuelve todo_ el libro. El turista contemporáneo que oye contar al capitán
Mitchell gran parte de la historia "would listen like a tired child
33
to a f~iry tal;·." Martin Decoud que se deja arrastrar por el
torbellino pohtico a causa de su amor por Antonia, aún puede
contemplar la situación de vez en cuando desde el punto de vista
?el cí_nico parisiense. "Imagine an atmosphere of opera-bouffe
lil which all_ the comic business of stage statesmen, brigands, etc.,
• ~te., all their farcic~l stealing, intriguing, and stabbings is done
~ dead earnest. It Is screamingly funny; the blood flows all the
time, an~ the actors believe themselves to be influencing the fate
of the umv~rse. ~f course, government in general, any government
anywhere, IS a thing of exquisite comicality to a discerning mind •
but really we Spanish-Americans overstep the bounds." 34
'
El sabor fantástico se debe en gran parte a la técnica narrativa. Se vislumbra un cuadro total de Hispanoamérica casi de la
misma manera con que se arma un rompecabezas. Las escenas
dram~tic~s, lentas e ~ntensas, alternan con los cambios rápidos y
panoramicos de una epoca a otra. La narración va alternando entre el _autor: el capitán Mitchell y a veces Decoud. Conrad presenta mgemosamente a sus lectores los puntos de vista relativos
no sólo de éstos sino también del doctor Monygham, de los señores Gould y de Nostramo. No obstante, más que nada es la cronología de la novela que da la impresión de un país fantástico.
El narrador principal, el capitán Joseph Mitchell, cuenta la maY_ºr parte de la historia a un turista anónimo que parece tan cautivo como el invitado a la boda en The Rime of the Ancient M ariner. La identidad del Sulaco de la historia del capitán Mitchell
11

CoNRAD, Nostromo, p. 544.
"' !bid., p. 168.

421

�con la nación independiente y próspera del presente novelístico. no
se aclara hasta la tercera y última parte del libro. La partida del
turista coincide con el fin de la historia. "And the cockswain's
voice at the door announcing that the gig was ready, closed the
cycle." 35 Durant; la narración de Mitchell hay dos fechas b~sicas.
Empieza hablando de lo que sucedió el día en. que el presi?ente
Ribiera regresó a Sulaco, pero antes de termmar esta sene de
acontecimientos, vuelve atrás otros dieciocho meses hasta e_l día
de la inauguración del ferrocarril. Este retroceso se anuncia en
el párrafo inicial del capítulo quinto de la primera parte. "In
this way only was the power of the local authorities vindicated
among the great body of stronglimbed forcigners who dug the
earth, blasted the rocks, drove the engines for the 'progressive and
patriotic undertaking.' In these very words eighteen months before •
the Excellentissimo Señor don Vincente Ribiera, the dictator of Costaguana, had described the National Central Railway in his _great
speech at the tuming of the first sod." 36 El resto de la_ ~nmera
parte se compone de una serie de retrocesos que se ongman el
día en que llegó el ferrocarril a Sulaco y revelan el pasado del
doctor Monygham y de los Gould. El capitán Mitchell, obsesionado por la importancia histórica de los personajes y de los sucesos que maneja, se detiene para describir detalladamente dos
ocasiones especiales: cuando la señora Gould festejó a los tr~s
hombres de San Francisco y cuando se recibió en Sulaco la primera partida de plata de la mina San Tom_é para ~mbarcarla
a San Francisco durante el reinado del despiadado tirano Guzmán Bento. Así es que estas dos ocasiones constituyen retrocesos
dentro de un retroceso que a su vez forma parte de otro retroceso.
El capitán Mitchell tarda más de cien pá_ginas en_ t:rminar ,de
contar lo que sucedió ese día en que el presidente Ribiera llego a
Sulaco para celebrar la fundación del primer. ferro~a~ril del p~ís.
Sin embargo, no olvida que su punto de partida ongmal fue dieci~cho meses más tarde. En el párraf~ final de la primera parte
.. lbid., p. 547.
• lbid., p. 37.

422

vuelve a dirigir la atención del lector a la fuga del presidente Ribie:a m~entras que al mismo tiempo, de una manera vaga y misteriosa, mtroduce el tema final del libro: el robo del tesoro perpetrado por Nostromo y sus consecuencias.
Next time when the "Hope of honest men" was to come
that way, a year and a half later, it was unofficially, over
the mountain tracks, fleeing after a defeat on a lame mule,
to be only just saved by Nostromo from an ingnominious death
at the hands of a mob. It was a very different event, of which
Captain Mitchell used to say:
"It was history - history, sir! And that fellow of mine,
Nostromo, you know, was right in it. Absolutely making history, sir."
But this event, creditable to Nostromo, was to lead inmediately to another, which could not be classed either as "history" or as "a mistake" in Captain Mitchell's phraseology.
He had another word for it.
"Sir, he used to say, afterwards, that was no mistake. It
was a fatality. A misfortune, pure and simple, sir. And that
poor fellow of mine was rigth in it - right in the middle of
it ! A fatality, if ever there was one - and to my mind he
has never been the same man since." 37
Casi toda la segunda parte se compone de los sucesos dramáticos que ocurrieron en Sulaco durante la revuelta de Montero.
Algunos de éstos los revela Decoud en una larga carta a su hermana en París. Terminada la carta, la narración pasa sutilmente
a manos de Conrad que acaba la segunda parte con una gran
descripción emocionante del escape con el tesoro realizado por
Nostromo y Decoud.
L_a t~rcera paÍt~ empieza con otra escena retrospectiva para
poner al lector al día con las actividades de la gente en Sulaco
mientras Decoud y Nostromo se llevaban el tesoro. La acción gira
1.

" lbid., pp. 144-145.

423

�alrededor del hogar de Giorgio Viola, el Albergo d'Italia, donde
entran y salen los varios personajes distintos, ~~luso Decoud_ Y
Nostromo. El punto de vista que alterna entre d1stmtos persona1es
por más de cien páginas produce una confusión cronológica que
Conrad resuelve resumiendo las actividades del día. "The sun of
Pedrito's entry into Sulaco, the last sun of Señor Hirsch's life, the
first of Decoud's solitude on the Great Isabel, passed over the Al. Una on 1ts
. way to t h e west"
bergo d'Itaha
. 38
El capitán Mitchell vuelve a aparecer después de una larga
ausencia para narrar lo que sucedió al día siguiente. Si_n embar~o,
se interrumpe varias veces para servir de guía ~l tu~1s:a. cautivo
en un paseo por la ciudad salpicado de comentarios h1ston~os. Esto continúa hasta la partida del turista y entonces el propio Conrad termina la historia alternando un estilo lento e intensamente
dramático con una presentació_g panorámica cuyo propósito es de
atar los cabos sueltos.
En Nostramo, que ya se ha establecido como su obra maestra,
Conrad presenta tanto una variedad de personajes interesantes como un amplio cuadro de Hispanoamérica. El análisis realista de la
geografía, población e historia de cada país en pa~ti?ular.sól~ está
deformado en cuanto a su combinación en el pa1s 1magmano de
Costaguana. A pesar de los numerosos detalles realistas, :l efec:o
total es quimérico debido a la actitud de Decoud y del tunsta_ anonimo, al "chronological looping method" 39 y a la_ ten?enc1a ?e
cambiar de narrador. La evaluación exacta de la h1stona de Hispanoamérica sorprende aún más si se tiene en cuenta que Con~a.d
conoció esta parte del mundo veinticinco años ant~s, de escnb~r
Nostramo. A los diez y siete años de edad Conrad saho de Poloma
e ingresó en las filas de la marina francesa. "In 1876-_77 he ~as
on the Saint-Antaine in the Gulf of Mexico, egaged m runnmg
arms to a revolution, and in the latter year was part owner of
the Tremolina, running arms to the Spanish coast." 40 Las únicas
" lbid., p . 524.
" JosEPH WARREN BEACH, op. cit., p. 364.
'° CoNRAD, Nostramo, Prologue, p . XL.

424

otras fuentes conocidas de Conrad fueron su amigo gaucho escocés Robert Cunningham Graham que había escrito sobre la región rioplatense y el libro Seven Eventful Years in Paraguay de
G. F. Masterman. 41

•
En tanto que el interés de Conrad en Hispanoamérica se manifiesta literariamente sólo en Nostramo, el cuento "Gaspar Ruiz"
y el personaje Pedro en Victory, a Francis de Miomandre, autor
francés de Le dictateur ( 1926), le ha fascinado en forma más
constante tanto España como Hispanoamérica. L'enfant prodigue
et son pere ( 1924) está dedicado al crítico y cuentista peruano
Ventura García Calderón. L e jeu de l'Amour et de la danse
( 1922 ) tiene un epígrafe en español. El pretendiente de la heroína
es un mexicano que finge ser descendiente de Guatimozín; y el
protagonista masculino hace un viaje a San Sebastián en el norte
de España. En Ces petits messieurs ( 1921 ) , uno de los personajes
principales es la millonaria brasileña Madame de Santa-Trinidad.
Además de sus libros originales, Miomandre se ha distinguido sobre todo por sus traducciones de las obras &lt;Teniales
de Unamunol
b
Horacio Quiroga, Enrique Rodríguez Larreta, Teresa de la Parra, Luis Alberto Sánchez y Machado de Assís. No hace más 'que
unos seis años que Miomandre publicó una traducción de L eyendas de Guatemala de Miguel Angel Asturias. 42 De todas sus obras
originales la más interesante es L e dictateur, una novelita de unas
setenta páginas cuyo propósito, al igual que Nostromo, es la creación de una nación hispanoamericana con rasgos típicos de varios países verdaderos. Publicada en L es oeuvres libres, esta obra
está totalmente de~conocida entre los críticos de la literatura fran" lvo VIDAN, "One Source of Conrad's Nostramo", Reuiew of English Studies ( London, Oxford U. Press, July '56), pp. 287-293.
" MIGUEL ANGEL ASTURIAS, Ugendes du Guatémala ( Paris: Gallimard, 1953),
traducidas por Francis de Miomandre.

425

�cesa. Ni está incluida en las bibliografías de Hugo Thieme y de sus
sucesores Dreher y Rolli, Drevet y D. W. Alden. 0
El panorama de Miomandre es de alcance mucho más limitado
que el de Conrad. Aunque incluye muchos representantes de la sociedad hispanoamericana y de los distintos grupos raciales, limita su
ubicación geográfica a lo que probablemente es Nicaragua y repara en los acontecimientos históricos de sólo un breve período
del siglo veinte. En realidad, Miomandre no intenta disfrazar mucho a Nicaragua. Cambia su nombre por V eraguas, sin duda para
evocar el ducado colonial de Veragua que incluía toda la costa
atlántica desde Gracias a Dios en Honduras, hasta Colombia. También cambia la capital Managua a Santa Granada (Granada es la
tercera ciudad en importancia de Nicaragua) y la siguiente descripción no se podría aplicar a ningún otro país: "c'est ce petit pays
d'Amérique, entre les deux Oceans, tout plein d'oiseaux de couleur,
de grands lacs, de volcans, de mines d'or. La capitale, Santa Granada n'est pas une ville considérable, mais elle est si attrayante, avec
ses maisons en bois sculpté, des fleurs autour des fontaines ... " 44 El
contraste entre las costas del Atlántico y del Pacífico es otro acierto geográfico. "-Le rivage atlantique est un peu sacrifié. C'est
de l'autre coté que la nature nous a préparé un Paradis. 11 faut
traverser la Cordillere." 45
En tanto que la geografía de Veraguas es más bien precisa, la
composición racial del país traspasa las fronteras de Nicaragua.
La convivencia de indios, negros, mulatos y blancos en la costa
del Atlántico da la impresión de un país comprensivo. "Des Ne.. Huco THIEME, Bibliographie de la littérature franfaise de 1800 a 1930 (Paris,
Librairie Droz, 1933).
S. DREHER and M. RoLLI, Bibliographie de la littérature franfaise, 1930-1939
( Geneve, Librairie Droz, 1948).
MARGUÉRITE L. DREVET, Bibliographie de la littérature franfaise, 1940-1949
( Geneve, Librairie Droz, 1954).
D. W. ALDEN ET AL., Bibliography of Critica/ and Biographical References for the
Study of Contemporary French Literature (New York: Stechert-Hafner, 1949-1958).
" FRANCIS DE MioMANDRE, Le dictateur, en Les oeuvres libres (París: Artheme
Fayard et Cie., 1926), vol. LXVI,-p. 122.
"lbid., p. 137.

gres, des lndiens, des Blancs parcheminés se hataient, qui sait
vers quelles besognes?" 46 La única otra mención de los negros
se encuentra en una breve descripción de un velorio. "Des Noirs,
impregnés d'une tristesse solennelle dansaient, chantaient, veillaient leurs morts, avec des airs affairés d'insectes, et je ne sais quelle
joie mystérieuse d'esclaves enfin seuls." 47 Los indios, como grupo,
reciben mucha más atención. Se habla acerca "des lndiens couleur
de terre cuite qui offrent des fruits extraordinaires, au coin des
48
rues." También están presentes los indios un tanto románticos
que todavía vagan por las selvas como antes de la llegada de los
blancos. "11 y a, dans les forets, des lndiens qui sont demeurés
pareils a leurs ancetres d'avant Colomb, tout couverts de plumes,
comme des faisans dorés ... " 49 Pero el tipo de verdadero indio
mesoamericano se capta en un hermoso párrafo que hace hincapié en su inmovilidad sobrenatural. "Des Indiens, blottis dans
leurs ponchos comme dans des cahutes, accroupis, faisaient cercle
autour de quelque sorciere, et chantaient, leur Dieu seul savait
quoi. De tres vieilles choses si tristes qu'on avait envie de mourir.
Surnaturellement immobiles, on ne pouvait s'imaginer que sortlt
d'eux cette complainte étrange. On efit plutot dit qu'elle tombait
du ciel sur eux, les accablant, les ensevelissant comme une nei11
ge." º El único indio individualizado es Arnobio, el viejo criado
de Calixte, a quien se le representa como "muet, fidele et farouche comme un chien danois." 5 t
Con los grupos pintorescos de indios que adornan el fondo, hay
en efecto muy pocos personajes particularizados que intervienen
en la novela. Entre éstos, los protagonistas en Veraguas, Calixte
Tonnancour y Régine Nyoscatus, son los invasores franceses que
conquistan el país y se casan en la Catedral de Santa Granada.
La acaudalada Régine salió de París porque su madrastra intenta'"Idem.
" lbid., p.
• lbid., p.
• lbid., p .
• lbid., p.
11
lbid., p.

163.
122.
124.
164.
163.

426
427

�ha casarla con el propósito de librarse de ella. Régine es una ambiciosa intrigante que sueña con el poder. En cambio, Calixte,
aunque en realidad es responsable por el éxito de la invasión, se
opone a la guerra con el país vecino de Magdalena. Se espanta
ante la falta de sentimientos humanitarios que demuestran Régine
y Burubudge, un viejo inventor por quien había trabajado en París. Burubudge ahora está encantado ideando armas destructivas
en Veraguas. En cuanto Calixte encuentra la pluma mágica buscada con avidez por tanto tiempo, renuncia a la soberanía de Veraguas, repudia a su mujer y regresa a Europa. Entretanto, Régine termina la conquista de Magdalena ayudada por el poeta nacional Ismael Pascuas Barquillo con quien ella luego se casa en la Catedral de Gracias a Dios. Sin embargo, a su regreso a Santa Granada, los dos son acusados de traición y no tardan en hallarse en la
cárcel. Régine regresa a Francia después que su padre paga un
rescate de tres millones de francos.
La "atmosphere of opera-bouffe" observada por Decoud en Costaguana prevalece en Veraguas. Ismael Pascuas Barquillo, el poeta nacional, finge ser gran patriota, pero cuando se da cuenta que
el triunfo de los invasores es seguro, no vacila en desertar del gobierno. Sirve a los invasores distribuyendo mensajes por medio
de sus queridas palomas mensajeras, las cuales incitan a los veraguanos a aceptar a esta pura Virgen rubia (Régine) que ha surgido del mar.
Después de su apoteosis en Gracias a Dios, Ismael pasa tres
años en la cárcel, los tres años que dura la presidencia de Leonidas
Ejarque. Este se venga lindamente del poeta sirviéndole. en un
plato cada domingo una de sus mimadas palomas mensaJeras.
Ejarque mismo es un traidor acomodaticio. Antes de ser presidente, había sido Ministro de guerra de Calixte y antes de eso,
el general a cargo de las tropas federales que hicieron fren~e a la
invasión extranjera. El autor lo pone en solfa cuando EJarque
realiza una maniobra que ha venido soñando desde que estaba en
la escuela militar: un ataque de sorpresa a la retaguardia del enemigo. Desgraciadamente para él, no cuenta con la valentía, la in428

geniosidad y la fuerza inspiradora de Calixte que salva la situación
de los invasores.
En ese entonces, el jefe oficial de la invasión era Macario Crespo Colorado, un ex-presidente derrocado de Veraguas, que había
pasado mucho tiempo en París. Lo menosprecia el presidente Cristóbal de Saldaña porque es mulato. Después de avanzar hasta las
montañas que dominan a la capital, Crespo se enferma de una
fiebre tropical. No hay duda que fue en forma irónica que Miomandre comparó la situación de Crespo a la de Moisés en el umbral de la Tierra Prometida. "ttendu sur une civiere· au bord du
plateau, il passait la ses journées, affaibli et mélancholique, tel
Moise sur le seuil de la Terre Promise." 52 Cuando Saldaña trata
de sembrar la discordia entre Calixte y Macario, éste, en un rasgo
decididamente heroico se mata de un tiro para asegurar el éxito
de la invasión.
El ambiente de "opera-bouffe" en Veraguas se capta más que
en ninguna otra parte en las magníficas fiestas que se dan en la casa
colonial de Mme. de Miraflores. Se celebran bailes de etiqueta incluso durante las revoluciones y los conspiradores acostumbran bailar antes de empezar sus revueltas hacia las dos de la mañana. Las
conspiraciones se atribuyen indirectamente a las mujeres encinta.
-11 y a encore, la-has, des balcons a grille bombés, derriere
laquelle les jeunes fille écoutent les sérénades. Elles les écoutent trois, quatre, cinq ans. Et puis, elles épousent l'homme
qui leur a fait tous ces jolis vers et canté ces douces chansons.
-Et apres?
-Apres, hélas ! elles grossissent. Alors, leur mari, ne sachant
plus que faire, pour avoir un préteste a sortir le soir se met a
conspirer. 53
Aunque predomina el tono burlesco en V eraguas, ha y alguna
que otra alusión a acontecimientos históricos que producen un
.. Ibid., p. 152.
" lbid., pp. 123-124.

429

�efecto épico : la bienvenida preparada para C~te y Ré?ine como encarnaciones de San Jorge y de un San Miguel fememno sabe
a la recepción de Cortés como Quetzalcoad. Ya se han notado ~as
breves alusiones a los indios pre-colombinos y a la casa colorual
de Mme. de Miraflores. También a Bolívar, lo menciona el p~esidente Saldaña cuando queda pasmado al informarse que los mvasores no han usado el ferrocarril. "Ces mendiants se croient done
'
en temps de Bolivar,
ou d'Ann.b
i al?. . . . " 54
.
Sin embargo, Miomandre no intenta reconstrwr el. pasado ~e
su país. Se esfuerza más por captar la esenci_a de la Hispa~oamerica del siglo veinte y lo consigue por medio de una ca1:catura
de la trágica realidad política. Calixte asume el mand? d~ ,dictador
con buenas intenciones.. Hasta quiso leer la constltucion, pero
·
, Personne n ' y comprend nen.
· " 55 P r onto
" ... on m'en a dissuade.
se contagia de la filosofía aletargada del país. Abandona su programa de reformas: en caso de sanear el puerto de Chiriquitos
(Chiriquí es el nombre de una bahía en el Atlántico, de un golfo
en el Pacífico y de un río, todos los cuales se encuentran en Panamá), sólo traería por consecuencia la ocupación de_ dicho puerto por los poderes europeos; si lim~iara de mosquitos la cos~
atlántica, sería solamente para que infectaran la costa del Pacifico; ¿ ampliar la red de caminos? Sólo daría pábulo a la presencia de automóviles mal olientes. Total, el poder supremo de
Calixte degenera en la inercia. El dictador se queja de que todos
gobiernan menos él. Su único derecho es conducir a la muerte a los
pobres en una guerra contra sus vecinos, guerra que ap~?vecha
el ministro de guerra Ejarque para recuperar su reputac1on. La
guerra misma empieza de una manera ridícula. Una mañana, las
dos vanguardias se encuentran cara a cara en la frontera. ~os soldados de Magdalena, desmoralizados ante los flamantes uniformes
de sus adversarios, huyen en desbandada mientras los veraguanos
los siguen de cerca. La única alusión al imperialismo de los Estados
Unidos se hace cuando Saldaña se ve obligado a salir de Magda.. !bid., p. 147.
'" !bid., p. 160.

430

lena. "Cristóbal de Saldaña, prié par les habitants de cette ville
infortunée de leur épargner la vue de sa personne malencontreuse,
remonta vers le Nord proposer a une nation plus évoluée ses talents
diplomatiques." 56
Como si los personajes y las peripecias no fueran suficientemente fantásticos de por sí, Miomandre traslada al lector por completo al plano de la fantasía al hacer surgir toda la nación de
Veraguas de una pantalla pintada en París por una niña enferma.
Desde los comienzos del libro, los acontecimientos que preceden a
la presentación de la pantalla dan la impresión de un mundo imaginario. Calixte Tonnancour, el futuro dictador, es invitado a la
tertulia del famoso multimillonario Luc-Evariste Nyoscatus por
Florent Bernaz, quien le es totalmente desconocido. Los propios
nombres de los personajes contribuyen a este ambiente de fantasía.
Calixte va después a un restaurant italiano donde escucha disimuladamente una conversación entré la madrastra de Régine y
su amante. Al mirar en un espejo ve cómo apetecen a la madrastra
un adolescente, un senador, un artista ¡ y una acróbata! Al entrar
en el departamento de Florent, Calixte conoce a J acinte, la hermana enferma de su nuevo amigo, la cual, como la heroína de
Glass M enagerie de Tennessee Williams, ha creado su propio mundo imaginario para olvidarse de su situación trágica. Entre las
pantallas que pinta hay una de la república de Veraguas que
para ella verdaderamente existe. Después de una serie de sucesos
extraños, Calixte parte a la conquista de Veraguas con Régine y
Jacinte le pide que le busque una pluma del ala izquierda del
outoutau. La pluma atrae la buena suerte. Durante la invasión
de V eraguas, Calixte sueña que toda la expedición es un sueño y
que si cayera rodando de la peña, se despertaría en París.
Después de los primeros triunfos de los invasores, los dos mundos
de Le dictateur se convierten en uno por el mismo recurso que
utilizó Conrad en Nostromo. Calixte reemplaza al autor en la narración y prosigue con la historia en sus cartas a Florent. Tanto el
capítulo cuarto como el séptimo empiezan en medio de una carta.
.. !bid., p. 183.

431
H28

�El capítulo noveno, que es el último del libro, empieza en París
en medio de una conversación entre Florent y Calixte después que
éste ha regresado a París con la extraña pluma que le consiguió
Amobio, su criado indio. Jacinte se había curado milagrosamente
el mismo día en que Amobio dio la pluma a Calixte. En las últimas páginas de la novela, el autor se sirve de una escena retrospectiva para explicar la suerte de los otros personajes. El libro
termina con una moraleja que recuerda algo a L'oise,au bleu de
Maeterlinck. "Aucune de ces choses désastreuses n'arrive a ceux
qui sous l'influence benigne de la plume d'outoutaou, au lieu de
saisir la vie a pleines mains, se contentent de la regarder peinte
sur des écrans. La, personne ne peut venir, sous prétexte de gloire,
de fortune, ni d'aventure, leur enlever le plaisir de la voir, douce,
lointaine, brillante, magique." 57
La última palabra del libro, "magique", es un término excelente
para caracterizar el concepto que tiene Miomandre de las repúblicas hipanoamericanas. Menos detallado y menos complejo que
Nostramo y careciendo de personajes de carne y hueso, Le dictateur es, no obstante, una caricatura preciosa. Tal cual el polaco
Conrad, el francés Miomandre interpreta los trágicos sucesos de
la América como una farsa fantástica. Aunque Hispanoamérica
en algunos aspectos quedaba casi igualmente remota y fantástica
para el español Valle-Inclán, su novela Tirano Banderas luce un
tono grotesco que concuerda más con el horror de la realidad.

•
A diferencia de Nostramo y Le dictateur, Tirano Banderas
tiene como eje al dictador. Aunque Guzmán Bento y Vicente
Ribiera en Nostramo y Calixte Tonnancour en Le dictateur desempeñan papeles importantes, no constituyen más que uno de los
varios elementos que componen el panorama. Valle-Inclán concibe su historia como una Sinfonía del Trópico, en la cual los
actores se reducen a títeres. Por eso, se dan muy P?cos antece•

1

!bid., p. 184.

dentes de los protagonistas. Están en escena durante los tres días
~ue dura la novela y todo lo que sabemos acerca de ellos lo avengu~mos po~ sus propias acciones y palabras. Los diversos person~J constituyen un censo de la dictadura típica de Hispanoa~enca aunque tal vez sean más propios de México que de cualqmer otro país. Valle-Inclán visitó a México en 1890 y t amb'1en
'
Io uti·¡·izo, como escenario para Sonata de estío.

:s

El verdadero nombre del dictador no es Tirano Banderas sino
San~~s. Banderas. Este último nombre describe la misión divinopatnot1ca que se han atribuído todos los dictadores hispanoamericanos desde Agustín de Iturbide hasta Rafael L. Trujillo. Una
pe~fecta red de espionaje ha creado el terror en todo el país. Cual~m~r persona acusada de oposición al dictador es echada sin prel~mares a la cárcel donde se le deja podrir en vida, 0 bien se
tira de cebo a los tiburones. Se hacen ejecuciones en masa. Durante toda la novela, el dictador mantiene una actitud impasible.
Sólo muestra sentimientos humanos poco antes de su derrota final
cuando da de puñaladas a su propia hija idiota de veinte años
para evitar que caiga en manos de sus enemigos. Aunque el autor logra crear una extensa vista panorámica de un país mixto
la trama principal se limita a una revolución en contra de Ti~
rano Banderas, en la cual están comprometidos de una manera
u ot~a todos los protagonistas. Lo que hace que la revolución sea
tan 1m~o~tante es que muchos de los episodios dependen de un
suceso nd1culo: el coronel Domiciano de la Gándara quebró algunos _cascos _al pasar precipitadamente por el puesto de refrescos
de dona_ Lup1ta._ Al-·apremiar a ésta para que presente los cargos
por es~nto, el dictador demuestra cómo es capaz de agarrarse de
cualqmer pretexto para eliminar a un antiguo camarada. A causa de los cascos quebrados, el hijo de doña Rosa Pintado es encarcelado; el prostíbulo de Cucarachita la Taracena es clausur~do; por poco se rompen las relaciones con España; y el licenciado Nacho Veguillas cae en desgracia. Todo esto sucede porque el Coronel se entera de la orden de prenderlo por medio de
Nacho Veguillas con quien se encuentra en el prostíbulo y se es-

432
433

�capa por una ventana en el cuarto de un estudiante desconocido
que resulta ser hijo de doña Rosa Pintado.
El jefe espiritual de la revolución es don Roque Cepeda, un
idealista puro que es encarcelado por Santos Banderas a causa
de sus discursos revolucionarios. Sin embargo, el verdadero jefe
de la revolución es Filomeno Cuevas, un hacendado criollo que
defiende su derecho de dirigir el ejército pese a las protestas del
científico coronel Domiciano de la Gándara. Este llega al rancho
de Filomeno después de escapar de la capital con la ayuda del
indio Zacarías San José.
Zacarías, apodado el Cruzado por una cicatriz que tiene en la
cara, está decidido a luchar contra el dictador y contra los españoles que fueron responsables del encarcelamiento de su mujer y
de la muerte consiguiente de su hijito abandonado a los cerdos
hambrientos. Como un recuerdo grotesco de su tragedia, lleva consigo el saco que contiene los huesos de su hijo.
Al igual que en Nostramo y Le dictateur, los extranjeros tienen papeles importantes en Tirano Banderas. Teniendo en cuenta la nacionalidad y el orgullo de Valle-Inclán, es natural que los
españoles constituyan el grupo de más importancia, aunque hay
que notar que bajo ningún aspecto los presenta en forma favorable. Celestino Galindo, representante de la colonia española, se
opone rotundamente a los ideales de la revolución. El ministro de
España es una figura de lo más ridículo desde su nombre hasta
sus vicios. Mariano Isabel Cristino Queralt y Roca de T ogores,
Barón de Benicarlés y Maestrante de Ronda es morfinómano, homosexual y sodomita. Quintín Pereda, dueño cruel de una casa
de empeños, y Melquíades, su sobrino taimado, son otras contribuciones nefandas que aporta España al Nuevo Mundo. El norteamericano también es un tipo despreciable. Mister Contum, cuyo nombre simboliza su codicia, es un aventurero en busca de minas. El autor caricaturiza asimismo a los representantes de Gran
Bretaña, Francia, Brasil, Ecuador, Alemania, Uruguay y Japón.
Puesto que Valle-Inclán no se interesa por el pasado de sus personajes, tampoco se interesa por la historia de su país imaginario.
434

~ólo le preocupan los sucesos contemporáneos. Aunque siempre
tiene presen~e el obj~t~ de crear una nación comprensiva, parece
depend~; mas de Mexico para los episodios relacionados con la
revoluc1on: La alusión a los científicos, aunque Valle-Inclán deforma su nnport~ncia ~stórica, y la oposición de los españoles a
la r~f~rma, agraria sugieren la última década de la dictadura de
Porfirio Diaz_ en México y la Revolución de 191 O. Los planes de
batalla de Filomeno Cuevas también recuerdan a México. Este
e~pera mover las tropas a la Ciudadela (famosa en la historia mexicana p~r. el papel que tuvo en el asesinato del presidente Mad~ro), afiliarse a la revolución e incendiar un convento. En la
carcel de S~nta Mónica, que se parece mucho a la prisión verdadera en la isla de San Juan de Ulúa en la bahía de V eracruz, el
~octor Atle _( el Dr.1tl es el seudónimo de Gerardo Murillo, artist~ Y_cuent_IS_ta mexicano muy conocido) toma apuntes mientras
los md1os pns1oner?s hablan de la revolución. El nombre del jefe
local, Doroteo Ro3as, puede ser también un esfuerzo consciente
para evocar la imagen de Pancho Villa, cuyo verdadero nombre
fue Doroteo Arango.
"-Pues de a~uélla, yo aún andaba incorporado a la partida
de Dor?teo Ro3as. Un servicio perro, sin soltar el fusil, siempre mo3ados. Y el día más negro fue el siete de julio: íbamos
atravesando un pantano, cuando empezó la balacera de los
federales: no los habíamos visto porque tiraban al resguardo
de los huizaches que hay a una mano y otra, y no más salimos
de aquel pantano por la Gracia Bendita. Desde que salimos,
les contestamos con fuego muy duro, y nos tiroteamos un chico
rato, Y ~tra ve~, jala y jala y jala, por aquellos llanos que no
se les mrraba fm. . . Y un solazo que hacía arder las arenas
Y ahí vamos jala y jala y jala. Escapábamos a paso de coyote
embarrándonos en la tierra, y los federales nos venían detrás'.
Y no más zumbaban las balas. Y nosotros jala y jala y jala ...
-Y jala y jala y jala. Todo el día caminamos al trote
hasta que al meterse el sol divisamos un ranchito quemado:
435

�y corrimos para agazaparnos. Pero no pudo ser. Tamb~én
nos echaron, y fuimos más adelante y nos agarramos al hocico
de una noria. Y ahí está otra vez la balacera, pero fuerte Y
tupida como granizo. Y aquí caía una bala, y allá caía otra,
y empezó a hervir la tierra. Los federales teman ganas de ,acabarnos, y nos baleaban muy fuerte, y al poco rato no mas s:
oía el esquitero, y el esquitero y esquitero, como ~uando ~1
vieja me tostaba el maíz. El compañero que estab~ Junto a m1,
no más me hacía para un lado y para otro: Moa.vado que le
dije: no las atores, manís, porque es peor. Hasta que le dieron
un diablazo en la maceta, y allí se quedó mirando a las estrellas. Y fuimos al amanecer al pie de una sierra, donde no
•
había ni agua ni maíz, ni cosa mnguna
que comer . . . " 58 ·
El ~inistro del Ecuador resume la actitud del cuerpo diplomático respecto a Ía revolución.
"-Nuestra América sigue siendo, desgraciadamente, una
Colonia Europea... Pero el Gobierno de Santa Fe, en esta
ocasión, posiblemente no se dejará coaccionar: sabe que el
ideario de los revolucionarios está en pugna con los monopolios de las Compañías. Tirano Banderas no morirá de cornada diplomática. Se unen para sostenerlo los egoí_smos del
criollaje, dueño de la tierra, y las finanzas. extran~era~. El
Gobierno, llegado el caso, podría neg~r la~ mde~~c10nes,
seguro de que los radicalismos revoluc1onanos en mngun momento merecerán el apoyo de las Cancillerías. Cierto que la
emancipación del indio debemos enfocarla como un hecho
fatal. -No es cuerdo cerrar los ojos a esa realidad. Pero
reconocer la fatalidad de un hecho, no apareja su inminencia.
Fatal es la muerte, y toda nuestra vida se construye en un
esfuerzo para alejarla. El Cuerpo Diplomátic~ ~ctúa raz_onablemente, defendiendo la existencia de los VIeJos orgarus08

RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN,

pp. 137-138.

Tirano Banderas (Buenos Aires, Espasa Calpe, 1945),

mos políticos que declinan. Nosotros somos las muletas de
esos valetudinarios crónicos, valetudinarios como aquellos éticos antiguos, que no acaban de morirse". 59
A pesar de que los episodios revolucionarios deben sus orígenes
a México, Valle-Inclán ni aun aquí pierde de vista su objeto primordial, que es la creación de un país comprensivo de Hispanoamérica. Uno de los. discursos revolucionarios del licenciado Sánchez Ocaña tiene reminiscencias del Perú. - "Redención del Indio: Comunismo precolombiano. Marsellesa del mar Pacífico.
Fraternidad de las razas amarillas". 60
Del mismo modo que Conrad en Nostromo, Valle-Inclán a propósito incluye elementos raciales y geográficos de toda Hispanoamérica. La diferencia está en que Valle-Inclán no quiere crear
un país tan preciso como la Costaguana de Conrad. En efecto,·.
nunca se le da un nombre al país de Tirano Banderas, y pocas veces se describe geográficamente. Solamente se conoce el nombre
de. la capital, Santa Fe de Tierra Firme. Aunque su nombre recuerda a Santa Fe de Bogotá, su situación. en el océano Pacífico,
la diferencia de la capital colombiana.
"Santa Fe de Tierra Firme - arenales, pitas, manglares,
chumberas- en las cartas antiguas, Punta de las Serpientes.
Sobre una loma, entre granados y palmas, mirando al vasto
mar y al sol poniente, encendía los azulejos de sus redondas
cúpulas coloniales San Martín de los Mostenses. En el campanario sin campanas levantaba el brillo de su bayoneta uncentinela. San Martín de los Mostenses, aquel desmantelado convento de donde una lejana revolución había expulsado a los
frailes, era, por mudanzas del tiempo, Cuartel del Presidente
Don Santos· Banderas - Tirano Banderas". 61
"' lbid., p. 172.
lbid., p. 48.
" Ibid., p. 15.
00

436
437

�Varios detalles orientan al lector hacia el Perú pero las pampas 62 estancieros 63 y Santos Vega 64 sólo se podrían aplicar a la
Ar~entina. La coexistencia de minas, petróleo y caucho también
sugieren al Perú como así mismo las frecuentes alusiones a los
soles como la unidad monetaria. En cambio, los soles algunas
veces se reemplazan por bolivianos y bolívares, las unidades monetarias de Bolivia y Venezuela respectivamente. La mayor parte
de la población del país parece estar compuesta de indios y cholos
aunque también hay negros, mulatos, chinos y criollos. De éstos,
casi todos son españoles a quienes a menudo se les aplica con desprecio el término mexicano de gachupines.
Si Valle-Inclán penetra menos en el pasado y da menos detalles geográficos que Conrad, su cuadro no es por eso menos completo ya que dispone del recurso valioso de la lengua española.
Aunque cada uno de los diez y nueve países hispanoamericanos
habla más o menos el mismo idioma, cada uno tiene ciertas peculiaridades. Más que nada, Valle-Inclán se atiene a estas diferencias lingüísticas para crear su nación comprensiva. El uso exagerado del diminutivo -ito es netamente mexicano mientras que
el empleo de vos en vez de tú nunca se oye en México (a excepción de Chiapas) y en cambio, es muy típico de la mayoría de los
países centroamericanos, de la Argentina, del ~rugu~y. y de p~rtes de Colombia, Venezuela, el Ecuador, el Peru, Bohv1a y Chile.
Unos pocos ejemplos bastarán para mostrar cómo Valle-Inclán
insiste en juntar de un modo artificial localismos de varios países, tanto en sus propias descripciones como en el habla de sus
personajes: "El Coronelito tumbado en la hamaca, rasguea la
güitarra y hace bailar a los chamacos. Dos mucamas cobrizas..." 65
- "Mi jefecito, en estas bolucas somos baqueanos". 66 -"¡Nos ve.. !bid., p. 12.
.. !bid., p. 21.
" !bid., p. 103.
•• Jdem: "chamacos" es netamente mexicano mientras que "mucama" se usa en la
Argentina, Chile, el Uruguay y el Perú.
,.
''baqueanos,, en
"' ]bid., p. 9. "Jcfecito" y "bolucas" hacen pensar en M ex1co;
la Argentina.

438

mos! Compadrito, cuídame vos del ruano". 67 "¡ Estas ferias son
las bacanales del cholo y del roto!" 6 S
Además de los personajes titerescos y la fusión descomunal de
ele~entos de geografía, población y lenguaje, la construcción expenment~l de Vall_e-Inclán también da un aspecto fantástico a
todo el hbro. A diferencia de Conrad, Valle-Inclán se limita a
~n narrador, el propio autor. Sin embargo, la mayor parte del
l~bro se compone de diálogos cortos, técnica que también caractenza los Esperpentos del mismo Valle-Inclán. Lo que más se destaca de la construcción de Tirano Banderas es su cubismo. Aunque la acción de la n-Ovela ocurre dentro de unos dos días este
co:to período de tie?1Pº ª?arca todo el siglo diez y nueve' y la
pnmera parte del siglo vemte mediante unos anacronismos hechos a propósito. El autor nos dice que Santos Banderas había
luchado co~t.ra los españoles en el Perú (c. 1824) ; Emilio Cast~l~r es mm1stro en España ( 1873-1874); predominan el positi:i_smo materialista y los científicos (c. 1880) ; el petróleo es co~IClado por_ los Estados Unidos (c. 1900) ; y la revolución agrana es sugenda ~~r la Rev~l~ción Mexicana de 191 O. Apenas si
hay una progresion cronologica. A veces, el autor se siente obligado a record_arnos que todavía es el Día de los Santos, porque
~ay tanta acción que es difícil pensar que todo sucede al mismo
tie~po. Las citas siguientes señalan los aspectos geométricos del
cubismo como también su concepto del tiempo.
"Los gendarmes comenzaban a repartir sablazos. Cachizas
de ~~roles, gritos, manos en alto, caras ensangrentadas. Con~l~i,on de·_luces· apagándose. Rotura de la pista en ángulos.
VIS1on cubista del Circo Harris. 69
El tiempo parece haber prolongado todas las acciones, suspensas absurdamente en el ápice de un instante, estupefac.,. !bid., p. 112: "nos vemos" y "compadrito" evocan a México: "cuídame vos"
y "ruano" a Colombia.

.. /bid., P· 174: "cholo" se aplica a Bolivia, al Ecuador y al Perú• mientras q
"roto" pertenece indiscutiblemente a Chile.
'
ue
•• !bid., p. 46.

439

�. t a1·izadas, nítidas, inverosímiles como sucede bajo la
tas cns
,
.h
10
influencia de la man uana.
.
la luz trianguSentíanse alejados en una orilla r;;1~~ª:0~demo y cubista
lada del calabozo realzaba en un mo u

f
1
la;:~~!::c~ei;,~::, ;~~::•~e la escalera,
71

bajbo la asrfai.:
· que proyecta
ña destellante de luces, ante e1 espeJ.º
d ,, 2 a a
guras con una geometría oblicua y disparata a . 7

1

!::

1
La celebració? ,dt:1 Día de ~: ~~n¿~: ~: tit~:e:t~::::
&lt;leras contrasta irorucamente c
1 descuartizamiento de su cabién se celebra en su honor, con e
,
dáver y su distribución a los cuatro rincones del pais. . ,
te
.
. •
El cubismo se manifiesta
asimismo
en la construccion marga, .
novela Mientras que N ostromo a veces se reca
matica de la
.
.
Le dictateur es en realidad una
con su cronología retrospectiva y
..
1·
de una
,
•
0 y parisienses se igan
novelita cu~o_s _capitu_los am;;~c;;; tiene una construcción bien
manera art1f1cial, Tirano
. u· 'a el escrutinio del
f
te reforzada que res1s n .
equil~brada Y, uer~emen El rólogo y el epílogo son presentacioarqmtecto mas exigente.
P
1 ·' desde los pundo de 1a revo uc1on
nes paralelas del a~pecto arma eldes de Tirano Banderas. La
tos de vista respectivos de los reb
yt todos los episodios que
parte principal de la noveld qu\.ir~:~~d~a en siete partes, cada
preceddenl al colmesbaestteá ::~:iv~di:a en tres libros, excepto la cuaruna e as cua
.
· t
ta parte piedra angular de la novela, que tiene s~e e.
1 ,
Le dzctateur
meTirano' Banderas comparte con N ost r~mo YDeb1ºdo
a que eValle.
1 1 · ºón comprensiva.
todo expenme~ta y a v1~alle-Inclán es Valle-Inclán, no tiene el
lnclán es espanol y a ~ue
,.
e tienen el polaco Conrad
.
tO de Hrpanoamenca qu
.
mismo concep
:,
•
ºbilºd d de Le dzctateur
y elmismo
~rancésque
Mi1om~-~re.e'Fp~::a
~:
\r:ne-Inclán ve una
lo
a v1s10n

¼::t;;:~.

•• Jbid., p. 73.
/bid., p. 139.
,. Jbid., p. 160.
11

440

multitud de figurillas grotescas que viven posesas de un miedo constante frente a un dictador caprichoso que pretende gobernar en
nombre de la religión y del patriotismo. Aunque la tragedia de esta
nación mixta a veces se sobrepone a la impasibilidad del autor,
el lector no puede menos de sentir que Valle-Inclán se aprovecha
del tema principalmente para lucir su ingeniosidad. Aun cuando el lector puede apreciar intelectualmente la experimentación
del novelista, no logra identificarse con los personajes.

•
El guatemalteco Miguel Angel Asturias, aunque se inspiró en
Tirano Banderas, consigue crear un mundo más auténtico al limitar su visión sobrenatural a un solo país durante una dictadura
determinada. A pesar de que el nombre de Guatemala no se menciona en El Señor Presidente, eI título se refiere sin duda alguna
al dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera ( 1898-1920).
Muchos de los episodios que cuenta Asturias pueden encontrarse
en Ecce Pericles, una biografía bien documentada del mismo dictador por Rafael Arévalo Martínez. La mención de la bataIIa de
Verdún ( 1916) confirma cronológicamente el intento del autor.
La acción se desenvuelve principalmente en 1a ciudad de Guatemala, pero también hay escenas en Puerto Barrios y en un pueblo
provinciano cerca de la frontera con El Salvador, posiblemente
Asunción Mita, aunque el autor nunca menciona sus nombres.
En esta novela, Asturias no se interesa demasiado en los problemas raciales de su país. Se supone que los capitalinos son mestizos. El problema indio, cuya solución es una de las finalidades
de la revolución, sólo se hace presente mientras el general Canales huye por una remota región del país. En tanto que Asturias
a sabiendas evita toda mención de Guatemala y hace todo lo
posible por desarraigar la novela de su país, el dialecto hablado,
en especial por algunas personas de la clase baja, no podría ser
sino guatemalteco. La edición Losada de 1952 tiene un glosario
que incluye guatemaltequismos como bolo (borracho), cauta ( en441

�gaño), cuque (soldado), chamarra (frazada), chirís (niño),
chumpipe (pavo), castilla (lengua castellana), estar de goma (malestar que sigue a la borrachera), hacer campaña (favorecer),
ishtos (indios), muchá (muchachos), pisto (dinero), chucho (perro), torcidura (desgracia), traído (novio), zope (zopilote).
Puesto que Miguel Angel Asturias describe un solo período en
la historia de un solo país, su obra es una presentación más lógica y más poderosa de la dictadura típica de Hispanoamérica.
El protagonista no es el dictador sino la dictadura. Aunque se
siente la sombra del señor Presidente a través de todo el libro, en
realidad lo vemos muy poco. Su poca participación directa en el
sistema que él ha creado lo rodea de un misterio sobrenatural y
al mismo tiempo, comprueba que la dictadura, una vez iniciada,
corre por su propia cuenta sin la intervención personal del dictador. Es decir, que si el señor Presidente no fuera Manuel Estrada
Cabrera, sería otro quien ejercería el mismo despotismo.
En todos los distintos aspectos de la dictadura, predomina una
emoción: el terror. Toda la novela está empapada del terror que
determina la conducta de todos los personajes, desde los mendigos
desgraciados hasta el tan exaltado Presidente. El Auditor de guerra
aterra a los mendigos torturándolos hasta que confirman su denuncia falsa contra el general Eusebio Canales y el licenciado Miguel
Carvajal por el asesinato del coronel José Parrales Sonriente. Fedina
Rodas, al oír el llanto de su criatura hambrienta, ya no puede resistir más y le admite al Auditor que Lucio Vásquez, el amigo de su
marido, fue cómplice de Miguel Cara de Angel en el rapto de Camila, la hija del general Canales. Todo, pero absolutamente todo lo
que ocurre en todas partes del país llega a los oídos del dictador. Los
espías hasta se espían unos a otros para conseguir favores que
otorga el señor Presidente. Este terror no se limita a los pobres.
Por miedo a los espías omnipresentes, don Juan Canales, ayudado
por su esposa Judith, niega a su propio hermano, el general Eusebio Canales, el falsamente denunciado, y no quiere admitir en su
casa a su propia sobrina. Hasta telefonea a otros dos hermanos,
Juan Antonio y Luis, para advertirles que no deben recibir en su
442

casa a Camila. El licenciado Abel Ca .
.
cio aturdido y preso de t
p rva}al asiste a su propio juierror. resenciando s
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Angel crece rápida~ent:rtror que se apodera de Miguel Cara de
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an pronto como se da
t d
e1 senor Presidente está jugando con 'l
cue~ a e que
mosca. Sin embargo, el terror en en~racom,o una arana con una
dictador se contagia del terror u! él h mas terror "( el mismo
de guardias día y noche. Sólo ~llos ba formad?. Vive rodeado
casas de campo va a p
hsa en en cual de sus varias
.
asar 1a noc e Los a .
d 1 d'
afirman que jamás duerme d
d d .
migos e ictador
e ver a ; se acuesta en 1
queda despierto con un látigo
1
a cama pero
léfono.
en ª mano Y al alcance de un teEs el miedo del mismo dictador
h .
bre el país. Se encarcela 1
que .ª ~puesto la tiranía sol
a a gente sm nmgún
d' •
egal. En su primera descr· . , d 1
proce Jffilento
se sirve del tiempo im erf~~~~on e .ª ~laza de Armas, Asturias
abusos "A
1 p
para mdicar la frecuencia de los
.
veces, os pasos de una patrulla ue
1
traba a un prisionero político
.d d
~ a go pes arraslas huellas de san e
' s:gu1 o e muJeres que limpiaban
doctor Barreño 1 ~ con los panuelos empapados en llanto".1ª Al
tal se moría la ;en;:ª:tret° f&gt;?rque desc~brió que en el hospide sulfato de sodio que lose º;toma~; aguJereado por una dosis
presos cuyos diálogos aparecenr:e : ; icos le recetaban. Hay dos
al reforzamiento de la est t
E z en cuando para contribuir
,
ruc ura. sos dos presos se destacan ,
~as en lla novela precisamente por su falta de heroísmo Son aªu,n
rumos y os conocemos
1
.
no1• . ,
El sacristán es un homfu.:r in::i;; :i~n ~u~/cupan en la sociedad.
gracia de quitarle al cancel de su igl:;1 icante ~ue tuvo la despleaños de_ la madre del dictador. Sui c:;~::~1oe:º~~e e~ ~umes ~~ estudiante. Puesto que el autor nunca nos ofrece ca a o~o
cac1on del encarcelamiento del estudiante
1 . una_ explide
q.ue el d'icta dor considera que el solo hecho 'decrea a impresión
titu
.
ser estud'iante cons
ye un crlffien. El estudiante llega a ser el portavoz del auto:
TI

MIGUEL ANGEL ASTU

RIAS,

El

senor
- Prendente
.
(Buenos Aires, Losada, 1952 )' p. 70.
443

�,
d
, de que tanto a e'l como al sacristán se •les
6
en el epílogo.b espues
. 'n que cuando se les qmt .
d · más exp1·1cac10
restaura la h erta sm
· ·ón el autor
d nvuelven en 1a pnsi '
Con tantas escenas que se ese
d
peluznante. Mediante
. tamos un cua ro es
.
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no puede menos e pm
.
a poco los pnsmas
• · de distintos personaJes, poc0
.. , L
las experiencias
horror de la pnsion. os
. t para representar e1
f,
poligonales se _Jun an
. . n ue enfrentarse con el no, 1a
que han perdido la gracia ti~e qd. . de los calabozos. El del
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humedad, la oscun a y
d ados y tiene que com.
.
C
· l ·d tres metros cua r
,
b
hcenc1ado arvap mi e
· El calabozo mas su Partirlo con doce reos cond enados a monr.
C
de Angel. Ahí se usa
,
reserva para ara
terráneo y mas oscuro se
b . 1 la comida a varios presos
el mismo bote de lata para a1arpes
las mu1·eres, no hay ma·
b . 1 1 excremento. ara
como para su ir es e
.,
la osibilidad de salir de la pnyor consideración a excepc1on de G p
la Niña Chon, dueña
sión vendidas por el Auditor de uerra a
de un prostíbulo.
d 1 , la dictadura se ca. "6
o en to o e pa1s,
Tanto en la pns1 n com
b t 1 El señor Presidente con· ' ª la fuerza
ru ª ·lpes por haber temdo
· 1a
racteriza por su a f.icwn
.
.
. •
·b· doscientos go
•
dena a un vieJO a reci u
d . t en su oficina. El autor Ja.
b
botella e tm a
desgracia de otar una
.
L mismos sucesos bastan para
.
1 , . en que pmta. os
f
más critica e regim
b . d la dictadura. En e ecto1
la bar ane e
·
1
impresionar al ector _con e ión al dar muy poco énfasis a los epiel autor logra mayor impr s
d 1 iejo apaleado, aunque ocurre
sodios más brutales. La muerte e vl
dc1· a de enardecer al
"bl
t en la nove a, no
,
casi impercep_ti em~? _e 1 del idi~ta Pelele es sólo un ej,e~plo m~s
lector El asesmato o ic1a
. d fcnsos La victima mas
·
.
li do a seres m e
·
. d
de un castigo excesivo ap ca .
C
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Miguel ara e
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trágica de todo
ro es
to anónimo por el mayor
ersona en un puer
.
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ejercida contra su p
.
una de las experiencias mas oFarfán y sus soldados constituye M" el Cara de Angel se dio
1
la Aunque
igu
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rripilantes de a nove .
. d 1dictador creía que lo I an a
e
'
cuenta de que ya no era el ,favonto d'ndolo
contra
su volunta d d e
1 . , d 1 del pa1s y man a
castigar a e1an o o
, d 1 ·a1· e largo y cansado al puerw
h" t
Despues e VI
f'
enviado a as mg on.
.
T más siendo el mayor Far an
to, 1a desilusión de Miguel se mtensi ica

el que administra el castigo diabólico. Ese mismo mayor Farfán fue
prevenido por Cara de Angel contra el señor Presidente, quien lo
tenía vigilado por los discursos revolucionarios que lanzaba al emborracharse.

Al parecer, el dictador prefiere la tortura mental a la física, por
sus efectos mayores. La carta anónima se usa como instrumento
para hacer dudar a la gente de su propia familia. Una descripción larga pero falsa de la boda de Camila y Cara de Angel se
publica en los periódicos y tiene el efecto previsto por el señor
Presidente. Mientras que come, el general Canales, que encabeza
las fuerzas revolucionarias, lee que su gran enemigo apadrinó la
boda de su hija Camila y Cara de Angel, conocido por todos como el favorito del señor Presidente. Sin emitir ni un sonido, muere. Pero esta desesperanza del general Canales, aunque lo mata,
no se compara con la muerte de Cara de Angel. Ni la brutalidad
ingrata del mayor Farfán; ni la vuelta por tren a Guatemala; ni
la oscuridad eterna de su calabozo inmundo puede anonadar a
Miguel. A pesar de todo, lo sostiene el recuerdo de su esposa Camila. El autor llega a crear el colmo de la desesperanza cuando
otro preso, Vich, se insinúa en la amistad de Miguel para mentirle después que Carnila ha llegado a ser la amante predilecta
del señor Presidente. Por este servicio rendido al gobierno, Vich
recibe ochenta y siete pesos y el permiso de salir para Vladivostok.
La oscuridad de la prisión se hace más sombría por el contraste
con el brillo falso que rodea al señor Presidente. Las injusticias
perpetradas contra los seres inocentes y la brutalidad de los que
abusan de su poder se destacan aún más por algunas alusiones
periódicas a las extensas preparaciones para celebrar el fracaso del
atentado contra 1a vida del dictador. Durante la ceremonia pública, al dictador lo exaltan de una manera ridícula. En la cantina,
llamada el Tus-Tep, Cara de Angel mira un retrato del dictador,
de joven, con ferrocarriles en los hombros de charreteras y un angelito en actitud de colocarle en 1a cabeza una corona de laurel.
Recordando las pretensiones culturales de Estrada Cabrera - hizo
construir templos de Minerva por toda la república para celebrar
445

�- su cump1eanos

Asturias le da al poeta'doficial un lugar de honor
d d' d 1 señor Pres1 ente.
en el banquete e ica o a. d h" anoamericano, casi siempre
Por tiránico que sea el dicta or isp
f .do de la constitu. 'f.
ndo con un respeto mg1
.
trata de JUStl icar su ma
1 . d' la insistencia del d1ctación. El mismo título_ de la nove; ~e:~:ente, tiene que adminisdor en llamarse presidente.
p
anencia en el cargo. La
·
e autorizan su perro
,
trar las elecciones qu
1 e y sus discursotes sena
.
todos
sus
carte
on
s
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campaña po t1ca con
, .
M' entras ue el pueblo se va conridícula si no fuera tan trag1ca. d i d d~ la reelección del pre.
d
bienestar epen e
d
venciendo e que su
1 dictadura sigue penetran o
sidente, el terror engendrad~ po~ a dos los ciudadanos desde el
en todos los aspectos de la vida e to

?ºm

más humilde hasta el más elev~do.
f
por hacer sobresalir
. 1 An el Asturias se es uerza
.
Aunque Migue
g
.
bases de ese gobierno.
1
.
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ra
no
ignora
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.
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la tiranía de 1a icta u '
. .
e los Estados Umdos y
.
ia permc10sa qu
1 infl
Convencido de a
uenc . 'd
Guatemala Asturias ha dehan e1erc1 o en
'
v·
sus grandes empresas
ma del anti-imperialismo: iento
dicado tres novelas enteras al te1954) W eek-end en Guatemala
fuerte ( 1950)' El papa verde ( El selor Presi.dente no contenga
( 1956). Por eso, sorprende que L . da del licenciado Carva· , a1 r especto. ,a .vm
más que una a1us10n
e eloo-ia a su man·do
de pésame anoruma qu
0 •
jal recibe una carta
"uno de los muchos han1
por haber matado al coron(el ~::)ª ~~nen reducida, apoyados en
didos con galones que la nac ,
e" 1,
.
orquena y sangr ·
el oro norteamencan~, ª P .
Iglesia y el Señor Pre1
Sin indicar una alianza directa entre 1ª función de la religión
.
. . con amargura a
, .
sidente, Astunas critica
El A d'tor de Guerra, patolog1caen la sociedad guatemalteca. , tu ª1 el órgano en la iglesia de
•
1 h t O poder mas, oc
mente crue as ª n
d · de asistir a la pnmera
d 1 C men y nunca e1a
.
Nuestra Senora e ar
h
Camila Jud1th CanaD
, de rec azar a
,
.
misa de la manana. espues
Ast ·as se ríe del ritualismo
· 1 ·
ra rezar
un
les se dirige a la ig es1a pa
, d
con el verdadero candor e
de la extremaunción contr~stan o o d 1 como un "refugio de
.
. de Camila. Descnbe la cate ra
mocenc1a

i

" 1 bid., p. 238.

446

mendigos y basurero de gente sin religión". 75 Su cinismo hasta es
capaz de transformar el nombre Jesucristo en Jesupisto en boca
del Mosco. Sin embargo, este juego de palabras procede de la boca del Mosco, lo que indica que Asturias no está atacando la religión en general sino la forma corrompida que ha asumido en
Hispanoamérica. El mismo Mosco, ciego y sin piernas, llega a
transformarse en una especie de Cristo, cuando lo cuelgan de los
dedos y lo vapulean brutalmente -pero a pesar de todo, muere
afirmando la verdad: que el coronel Parrales fue asesinado por
el idiota Pelele. Su integridad se aprecia aún más si se pone en
contraste con la actitud del Auditor de Guerra, quien, además de
todas las barbaridades que comete, se vale de su oficio para ganar dinero. Por diez mil pesos vende la prisionera Fedina Rodas
a la Niña Chon, dueña de un prostíbulo, y después acude a mil
trampas para no devolverle el dinero cuando Fedina se enferma
gravemente.
Mientras que el Auditor y los otros amigos del dictador explotan el país sin compasión, los pobres maestros ni siquiera reciben
sus sueldos. Asturias describe a los amigos del primer mandatario
como "propietarios de casas --cuarenta casas, cincuenta casas-,
prestamistas de dinero al nueve, nueve y medio y diez por ciento
mensual, funcionarios con siete y ocho empleos públicos, explotadores de concesiones, montepíos, títulos profesionales, casas de
juego, patios de gallos, indios, fábricas de aguardiente, prostíbulos,
tabernas y periódicos subvencionados". 76 Al mismo tiempo los profesores venden a medio precio los recibos de sus sueldos todavía
no pagados.
El terror, las injusticias y los abusos de la dictadura hispanoamericana no se limitan a la capital. El señor Pre.sidente recibe informes
de sus espías colocados estratégicamente por todo el país. Cuando
el General Canales llega a un pueblo cerca de la frontera, pronto se
entera de que el cacique local y el médico están sirviéndose de los
mismos medios que el jefe supremo para explotar a la gente. El po" lbid., p. 299.
" lbid., p. 20.

447
H29

�der del cacique se extiende al campo donde la víctima es el indio. En solamente dos páginas, el indio que le sirve de guía al
general Canales presenta en su propio dialecto una serie de desgracias que le han acaecido personalmente, pero que son casi
exactamente iguales a esas que ocurren con frecuencia en las muy
conocidas novelas indigenistas del siglo veinte de México, Guatemala y los países andinos. El cacique le manda al indio que le
"ofrezca" el uso de sus mulas para cargar leña. Le quitan las mulas y lo echan en la cárcel incomunicato. Cuando protesta, lo
apalean tanto que tienen que llevarlo al hospital. Al reponerse y
al salir del hospital, el indio sabe que sus dos hijos están presos
y que no los soltarán hasta que él le pague al cacique tres mil
pesos. Va a la capital y consigue los tres mil pesos hipotecando su
terreno. Aunque le da el dinero al cacique, sus hijos son mandados de reclutas al ejército. Uno de ellos muere vigilando la frontera; el otro se pone zapatos y abandona la cultura de sus padres.
La esposa del indio muere de paludismo. Para el colmo, descubre que el documento que firmó en la capital no fue una hipoteca
sino una venta de su terreno a un extranjero. Privado de su tierra y de su familia, el indio se ha hecho bandolero, sin considerarse ladrón. La historia del indio, más la narración de lo que han
sufrido tres hermanas pobres a causa de la avaricia de un médico
refuerzan las propias experiencias del general Canales con el dictador. Ya no puede contenerse. Se lanza a la revolución con el
fin de derribar todo ese sistema malévolo.
"Y volvió el puño -platos, cubiertos y vasos tintineaban-,
abriendo y cerrando los dedos como para estrangular no sólo
a aquel bandido con título, sino a todo un sistema social que
le traía de vergüenza en vergüenza. Por eso -pensaba- se
les promete a los humildes el reino de los cielos -jesucristerías- , para que aguanten a todos esos pícaros. ¡ Pues no!
¡ Basta ya de Reino de Camelos! Yo juro hacer la revolución
completa, total, de abajo arriba y de arriba abajo; el pueblo
debe alzarse contra tanto zángano, vividores con título, hara448

ganes que estarían mejor trabajando la tierra. Todos tienen
que demoler algo; demoler, demoler. . . Que no quede Dios
ni títere con cabeza..." 77
Aun cuando también hay revoluciones sociales en Nostramo de
Conrad y en Tirano Banderas de Valle-Inclán, los objetivos no
se expresan tan claramente como en El señor Presidente. El programa definitivo de la revolución indica algunos abusos que no
se habían mencionado antes: una reforma agraria; división justa
de las aguas; eliminar el castigo del cepo; creación de cooperativas agrícolas para importar maquinaria, buenas semillas, animales de sangre pura, abonos y técnicos; mejores y más baratos medios de transporte; facilidades para llevar las cosechas a los mercados; entregar los periódicos a personas electas por el pueblo, las
cuales se sentirán responsables .a sus electores; abolir las escuelas
particulares; fijar impuestos proporcionales; rebajar los precios de
las medicinas; eliminar el exceso de médicos y abogados; libertad
de cultos, inclusive el derecho de los indios de adorar sus dioses
y reconstruir sus templos.
La revolución del general Canales fracasa porque él muere. De
este modo, el autor promulga su idea de que la verdadera revolución no debe provenir de los militares. Sólo así se explica la
importancia que Asturias le concede al estudiante anónimo. En
el epílogo, éste sale de la prisión. Su casa está situada al final
de una calle sin salida y su madre, todavía confiando en el poder de las oraciones, ruega por las almas benditas que sufren en
el santo purgatorio. Sin embargo, el hecho de que el estudiante
siga viviendo representa una pequeña esperanza para el futuro.
En efecto, las revoluciones guatemaltecas de 1920 y de 1944, lo
mismo que varias otras revoluciones hispanoamericanas, han sido
realizadas en gran parte por los estudiantes.
El señor Presidente tiene en común con Nostramo, Le dictateur
Y Tirano Banderas la finalidad de describir una república de Hisrr

!bid., p. 202.

449

�panoamérica. Asturias, sin embargo, ataca el problema desde un
ángulo distinto. Mientras que Conrad, Miomandre y Valle-Inclán
crean países comprensivos artificiales, Asturias describe la situación en un país verdadero, Guatemala. El mismo efecto panorámico que logra Conrad con una mezcla geográfica e histórica;
que logra Miomandre con una mezcla más limitada y la fantasía
de la pantalla de seda que consigue Valle-Inclán principalmente por medio de un lenguaje mixto - este mismo efecto se consigue en El señor Presidente por medio de la transformación del
mundo verdadero en un mundo dantesco.
A través de todo el libro, el autor lo presenta todo como un infierno-purgatorio. El párrafo inicial es una presentación onomatopéyica del doblar de las campanas en medio de las sombras. El
nombre---de Luzbel tiene que referirse al señor Presidente, príncipe de las tinieblas.
" .. . ¡ Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre !
Como zumbido de oído persistía el rumor de las campanas a
la oración, maldoblestar de la luz en la sombra, de la sombra
en la luz. ¡ Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre ! ¡ Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre.. . , alumbre.. . ,
alumbra . . . , alumbra, lumbre de alumbre... , alumbra,
alumbre..." 78
Conforme con los retratos consagrados de Lucifer, el señor Presidente viste rigurosamente de luto. Su vestido, sus zapatos, su
sombrero y su corbata son negros. Se asocia no sólo con el Lucifer
cristiano sino también con Tohil, el dios maya del fuego. El capítulo "El baile de Tohil" presenta una visión del baile durante
el cual se ofrecen a T ohil sacrificios humanos en cambio por el
fuego. Los efectos onomatopéyicos de los tambores indios y la alusión al purgatorio refuerzan la impresión de oscuridad y terror
de la primera página y al mismo tiempo atestiguan la coexistencia del paganismo y el catolicismo en Guatemala.
18

450

Ibid., p. 9.

"¡ Estoy contento! -dijo Tohil. ¡ Re-tún-tún ! ·1Re-tún-tún !
. 1a tierra.
·
'
retumbo, baJO
.
-¡ Estoy contento! Sobre hombres cazadores de hombres
puedo asentar mi gobierno. No habrá ni verdadera muerte ni
verdadera vida. ¡ Que se me baile la jícara!
Y ~ada cazador-guerrero tomó una jícara, sin despegársela
del aliento que le repellaba la cara, al compás del tún, del retumbo y el tún de los tumbos y el tún de las turnas, que le bailaban los ojos a Tohil." 79
Mientras que el nombre Lucifer indica que el señor Presidente
es todavía el dueño todopoderoso de la luz el nombre Satán se
aplica ge?eralmente a Miguel Cara de An¡el como el ángel caído. Su mismo nombre basta para revelar el intento del ·autor pero
se refuerza con la repetición de la frase "era bello y malo como
Satán".ªº Al final del libro, Cara de Angel baja literalmente a
las entrañas de la tierra cuando lo encierran en el calabozo más
oscuro Y más profundo de toda la prisión. Aunque Asturias trata
de deshumanizar a sus personajes, su propio conocimiento del
mundo que describe no se lo permite. Varios personajes revelan
de vez en cuando emociones humanas muy sinceras y Miguel Cara de Angel.hasta se transforma durante la novela. En la primera
p~rte, es el más servil de todos los aduladores. Sin embargo, lo redime su amor por Camila. N ótense las alusiones religiosas. Cuando Camila se siente rechazada por todos sus tíos, Cara de Angel
llora por primera vez desde la muerte de su madre. Más tarde,
cuando Camila está gravemente enferma, Cara de Angel espera
salvarle la vida haciendo buenas obras, intercede a favor de una
mujer que pregunta por su hijo en la puerta del cuartel y aun
se arriesga la vida para decirle al mayor Farfán que es persona
non grata con el señor Presidente. Cara de Angel se asombra tanto de su propia conducta que apenas puede creerlo. "Al marcharse el mayor, Cara de Angel se tocó para saber si era el mismo que
,. Ibid., p. 272.
lbid., pp. 41 y 254.

'°

451

�,
. dO hacia la muerte, el que ahora, ante el
a tantos habia empuja
b a un hombre hacia la
azul infrangible de la marrana, empuja a
N

•

81

vida".
•
1 mundo infernal, Cristo tiene
Mientras que Lucifer dommaf e d en Pelele el idiota, vaga
• h ·bl ente Trans orma o
que suf nr orn em
· .
d·lla Un zopilote 1e
por la ciudad co~o si estuv~era en u:a ;:::e~ aquellos lanzamuerde en el labio y sus gntos, que b" d de "erre erre ere" a
. d se van cam ian o
'
dos por un perro h en o,
J
c les' niega
a su
"·1I-N-R-Idiota !" s2 El episodio en_ qu~ , uan 1 an_a dio de Pedro
brina se mspiro en e episo
propio hermano y a su so
d J an Canales se llama Judith,
esús
mientras
que
la
esposa
e u
· · 'n la muerte de
YJ
.
1 a la heroína bi'bl"ica que causa por su traicio
.
igua
1 No sólo los protagonistas sino todos los personajes conun genera . .
. , . f al Abundan los diablitos representribuyen a la impresion m ern · .
· 1 -"fantas1Os mendigos las prostitutas, los centme as
,
tados por
'
,, 83
y los policías antropofagos.
mas envueltos en ponchos a rayas . , en algunas esce,
,
, hay otros cuya actuacion
Ademas de esos, aun
,
otesco de las regiones subnas particulares aumenta el lcal_racte_r dgr Carvaj· al el abogado del
,
E el proceso de icencia o
'
terraneas. n
hi .
cuello largo. El cartero
gobierno tiene una cabeza c qmta y ~ lle es un hombre bajo
borracho que va tirando las cartas por .ª ca
de mientras
,
1 uniforme le viene muy gran
y cabezudo, asi es que e
El tamaño físico también es
1 gorra resulta muy pequena.
· ,

¡

N

::::~:iante en la present~cit del ti,tirit~

::::.!~: !:;'

=

1

y su mujer grandota do_na enj,amon.
interludio humode que todos lo~ personaJes sos~ titemr~a;gf~ec:l ~tiritero no vuelve
, ·
la pnmera parte. m e
'
., d
nstico en
d
• •, de la destrucc10n e
a a arecer hasta el epílogo don e su VlSl~n
,.
p
1
.
dad
tiene
una
gran
importancia
prof
enea.
d
to a a cm
d
·d
de la muerLa relación de los procesos biológicos e 1a vi ª, y
E t los
te también añade a lo grotesco del mundo subterraneo. n re 1
mendigos torturados por e1 Au ditor de Guerra se encuentra a
•• !bid., p. 185.
.. !bid., p. 22.
u !bid., p. 13.

452

sordomuda encinta. Fedina Rodas, después que la torturan con
el llanto de su criatura hambrienta, abraza el cadáver y, completamente anonadada, lo tiene escondido entre los pechos hasta que
unas horas después se lo arrancan. Gracias a la teoría grotesca
de los injertos, propagada por el profesor de inglés, Camila se
escapa de la muerte casándose con Cara de Angel.
Para crear el ambiente del purgatorio-infierno, Asturias está
muy aficionado al uso de las pesadillas. La más horrenda es la de
Genaro Rodas quien se siente perseguido por un ojo de vidrio.
Los ruidos le proporcionan a los personajes demoníacos una sinfonía análoga. Durante el rapto de Camila, la Chabelona, su cría~
da, es empujada contra la cómoda. Se le enreda el pelo en el agarrador de la gaveta que contiene todos los cubiertos de la familia. Al caerse la gaveta, se produce una explosión plateada que
retumba por toda la casa. En la misma escena, los ladrones golpean el teclado del piano a la vez que saquean la casa. La novela
comienza con el doblar de las campanas. Las explosiones ensordecedoras producidas por el primer bombo interrumpen la celebración del Señor residente: El capítulo "Toquidos" es una pieza
musical elaborada sobre el tema repetido de los toquidos. A pesar del estruendo, las puertas que permitirían a Camila una salida del infierno quedan cerradas. La única respuesta a su desesperación son los ladridos del perro. Una parte de otro capítulo
comienza y termina con los gritos destemplados de un perico.
Los efectos auditivos son crescendos de lo que podría llamarse
Ja composición musical de toda la novela. Esta composición se
basa en monólogos sinfónicos, hablados y pensados a la vez, por
Cara de Angel en cuatro ocasiones distintas; por Camila en dos
ocasiones; y en una ocasión, por Pelele, el general Canales, la Chabelona, don Juan Canales, Fedina Rodas y la señora de Carvajal. Estos largos movimientos sinfónicos se contrastan con los cortos diálogos esticomíticos presentados por el sacristán, el estudiante y el licenciado Carvajal mientras que sufren en la oscuridad
de su prisión. Un ejemplo exagerado de ese artificio se observa
en la escena de la cantina.
453

�N

,

;&gt;

Los senores. . . ¿ que toman. . ..
-Cerveza...
- Para rm,' no; para mi,' " wh'isk ey" ...
-Y para mí coñac...
-Entonces son.. .
-Una cerveza.. .
-Un "whiskey" y un coñac...
-¡ Y unas boquitas!
-Entonces son una cerveza, un "whiskey", un "coñá" y unas
bocas...
-¡ Y a mí. .. go que me coma el chucho! -se oyó la voz
de Cara de Angel, que volvía abrochándose la bragueta con
cierta prisa.
-¿Qué va a tomar?
-Cualquier cosa; tráeme una chibola...
-¡Ah! pues... entonces son una cerveza, un "whiskeyn,
un "coñá" y una chibola. 84
La luz, lo mismo que los sonidos, desempeña un papel muy
importante en la creación del purgatorio-infierno. A través de toda la novela, la mayor parte de la acción transcurre en la oscuridad o de la noche o de los calabozos. La palabra lumbre y otras
palabras derivadas de la misma raíz se usan muchísimo para dar
énfasis a la inmensidad de la oscuridad. Muchos capítulos terminan con el amanecer. Muchas veces la luz o la sombra tiene un
sentido simbólico bastante claro. El único capítulo inundado de
luz se llama "Luz para ciegos" y presenta una bella escena amorosa completamente platónica entre Camila y Cara de Angel bajo
un sol brillante. ¡ Qué contraste con la vela que se apaga cuando
esas dos personas salen para buscar ayuda de los hermanos Canales! "La fondera salió con la candela que ardía ante la Virgen
.. lbid., p. 263.

454

p~ra s~guirles _lo~ primeros pasos. El viento se la apagó. La llamita hizo movnmento de· santiguada".s5
En sus contra~tes chiaroscuros, Asturias se preocupa mucho por
la marc?a d.el tiempo. Durante algunas pesadillas, el movimiento
del reloJ es mexorable, mientras que en otras ocasiones el tiempo
parece pararse: "se llevó el reloj de pulsera al oído para saber si
estaba andando".sª La eternidad de su mundo se
1·
b• . ,
.
rea iza con una
com maci~n de tiempo parado y tiempo acelerado. La primera
parte del libro transcurre el 21, 22 y 23 de abril. La portada de
la segunda parte lleva las fechas 24 25 26 y 27 d b ·1 p
d · I
•,
' '
e a n . ara re~cir a ac_cion de una gran variedad de gente en unos cuantos
días, Astuna~ ~resenta una serie de capítulos que no siguen el
o~den ~ronologico. El bosquejo siguiente de la primera parte indi~a como algunos capítulos representan un retroceso cronológico
mientras que otros ocurren simultáneamente.
TIEMPO CRONOLOGICO _ _ _ _ _ _

c

I

II

A

p
I
T

-----

III

IV

V

u
L

VI

VII

VIII

IX

o
s

X
XI

En contraste con el tiempo muy limitado de la .
d
primera y sea partes, la portada de la tercera parte lleva las palab
semanas me
s1 E
ras
____'_ ses, anos. . .
n 1a prisión, el guardia chino pa-

F

N

"

.. lbid., p. 128.
.. lbid., p. 46 .
" lbid., p. 205.

455

�sa "de siglo en siglo". 88 Para la viuda del licenciado Carvajal.
mientras que hace antesala para hablar con el señor Presidente,
.
, eterno" .s9
"el tiempo
se 1e hacia
La idea del tiempo inmóvil y eterno a la vez es una característica del cubismo, que en la década entre 1920 y 1930, cuando Asturias comenzó a escribir esta novela, estaba muy de moda entre
los vanguardistas tanto en la pintura como en 1~ literatura. Otro
rasgo cubista es la multiplicidad de puntos_ d: vist~. En un retrato de Picasso, vemos a la persona desde distmtos angulos. En El
señor Presidente la narración se proyecta en la pantalla alternando entre el ~unto de vista de unos diez personajes. Conrad
había -usado el cambio de punto de vista en Nostramo ya en 1904,
pero no lo hizo con la precisión matemática, ca_racterísti~a del cubismo de Asturias. Por medio del concepto cubista del tiempo, los
capítulos se entrelazan estrechamente. La estru_ctu~a de ~oda _la
novela en general se refuerza con alusiones a episod10s o situaciones anteriores. En el capítulo veinte, Genaro Rodas recuerda la
mirada de Pelele cuando lo asesinaron en el capítulo nueve. El
proceso del licenciado Carvajal en el capítu~o veint~ueve dep_ende del asesinato del coronel Parrales en el pnmer capitulo. La importancia del cartero en el capítulo cuarenta explica en parte la
escena del cartero borracho del capítulo dieciocho. La trama básica de toda la novela se repasa en el capítulo treinta y nueve
- hay cuarenta y un capítulos en el libro- mediante una conversación inconsecuente entre el mayor Farfán y Genaro Rodas en
el tren que los lleva de vuelta a la capital después de que los dos
han colaborado en la paliza regalada a Cara de Angel. Genaro
divaga aludiendo a su amistad con Lucio Vásquez, a la muerte
de su niño y a la desgracia de su mujer Fedina en el prostíbulo
de Chon, a la complicidad de Vásquez en el escape ~el general
Canales y el rapto de Camila y por fin, a la importa?;ia del TusT ep. Además de la estructura trenzada, la construc~ion de la novela se refuerza y se hace más rítmica con el paralelismo entre las

dos primeras partes. El equilibrio entre los personajes y los episodios da un sentido de orden a ese mundo caótico. Sin embargo, se
van introduciendo nuevos temas que mantienen el movimiento dinámico del libro sin romper su estructura.
Dentro del concepto cubista del arte, no sólo la obra entera sino
también cada parte debe constituirse en una unidad precisamente
forjada. En El señor Presidente, cada capítulo es una unidad artística en sí. A menudo, el capítulo se encierra en un marco cronológico, comenzando durante la noche y terminando con el amanecer. Varios capítulos se refuerzan internamente con la repetición sinfónica del mismo leit motif. El capítulo dieciséis, que presenta a Fedina Rodas martirizada en la prisión se hace mucho
'
más eficaz con tres alusiones muy bien colocadas a la fiesta presidencial que seguía afuera en todo su esplendor. La pesadilla de
Genaro Rodas en el capítulo nueve se interrumpe repetidas veces
con la pregunta de su mujer, "-Genaro: ¿qué te pasa?" 90 El
trágico calabozo del capítulo veintiocho se reviste de patetismo
con los ruegos constantes del licenciado Carvajal: "¡ Hablen, sigan hablando, sigan hablando!" 91
Aunque la mayor parte de los capítulos constan de una sola
escena, los que tienen dos o más no pierden su unidad. Dentro del
capítulo quinto, la transición entre la casa del doctor Barreño y
el palacio presidencial se logra con el anuncio "-¡ Ya está servida 1a comi'da.,,, 92 que se ap1·ica a ambas escl'.:nas en exactamente
el mismo instante. El capítulo diez incluye un monólogo sinfónico
del general Canales igual que una carta, dirigida al dictador por
uno de sus espías, que describe las actividades recientes del general. El rapto de Camila se presenta en tres escenas distintas que
abarcan en un solo capítulo los tres puntos de vista de Lucio Vásquez, Camila y Cara de Angel. El capítulo siguiente comienza con
un retroceso cronológico por medio del cual Camila recuerda su
niñez mirando un álbum de fotografías de sus familiares. Este re00

18

!bid., p . 218.
.. !bid., p. 278.

456

/bid., pp. 61 y 62.
•• !bid., pp. 208, 209, 211, 212.
" !bid., p. 36.

457

�troceso está en una posición anómala que al parecer, interrumpe
sin razón el relato del rapto que se completa al final del capítulo.
El capítulo parece estar compuesto de dos escenas independientes
sin más nexo que Camila, protagonista de las dos. Sólo más adelante se reconoce la importancia del retroceso en la construcción
de la novela, en los capítulos quince y dieciocho, que señalan la
ingratitud egoísta de los tíos. A pesar de la esmerada construcción del libro, en ninguna parte parece demasiado obvia. El
sentido fresco y espontáneo se mantiene por la variedad entre capítulos. Uno de los capítulos más originales del libro consta de
dieciséis informes de distintos espías, los cuales se presentan al
lector sin introducción, transición ni conclusión y unidos por
el personaje del señor Presidente, el destinatario, y por alusiones
a casi todos los personajes ya conocidos.
Además de armar una estructura poligonal reforzada por contrafuertes horizontales, verticales y diagonales, Asturias se sirve
de varios artificios estilísticos para crear su panorama infernal.
Como sus compatriotas Antonio José de Irisarri, José Milla y Rafael Arévalo Martínez, tiene un gran sentido lingüístico. Está muy
aficionado a la repetición rápida de frases breves, palabras y aun
sílabas, no tanto para estrechar la construcción del capítulo o del
libro como para crear efectos acústicos propios del mundo subterráneo. El doctor Barreño, al explicar sus desgracias al secretario presidencial, se sirve de la muletilla "yo le diré" 93 once veces
dentro de página y media, lo que contribuye a acentuar la frustración patética de ese hombre. El idiota Pelele, huyendo locamente por la ciudad, ve pasar puertas y ventanas. "A sus costados
pasaban puertas y puertas y puertas y ventanas y puertas y ventanas".94 Su risa idiota se recalca repitiendo la primera sílaba de
la palabra carcajada. "El idiota se despertaba riendo, parecía que
a él también le daba risa su pena, hambre, corazón y lágrimas
saltándole en los dientes, mientras los pordioseros arrebataban del
aire la car-car-car-car-carcajada, del aire, del aire. . . la car" Ibid., pp. 32 y 33.
"' Ibid., p. 21.

car-car-car-carcajada "05 E 1
. .
de Cara de Angel hac·i·a· ·1
n Asa descripción del viaje en tren
a costa
turia
l d
. .
para efectos acústicos vfaual 'd. , . s se va e e la repetición
.
'
es, mam1cos y aun d
•
la semejanza
entre cada ver
d,
e presagio en
Y ca aver.

"Cara de Angel aband ,
1 b
to de j.unto Segu1'a l t· ono a ~a eza en el respaldo del asien.
a ierra baja pl
r
.
de la costa con los Oj·os
d'd d' an~, ca iente, malterable
•,
fusa de ir en el tren dper i . os e sueno y la sensac1on
conatrás del tren cada ve'z e ,no ir, en el tren, de irse quedando
'
mas atras del tren '
,
más atrás del tren ma's t , del
' mas atras del tren,
'
ª ras , tren' cada vez mas
,
,
cada vez más atrás cada
atras,
,
vez mas atrás
'
,
cada ver cada vez cad
d
, mas Y mas cada vez,
,
a ver ca a vez
d
cada ver cada vez cada
, ca a ver cada vez,
ver. .." 9o
'
ver cada ver cada ver cada ver cada .
Para describir a un hombre m d'
telones a la paredes Ast .
e. iocre que está pegando car'
unas combma la
· ·,
medio con la enumeración d
.
re~et~cion del adverbio
..
e una sene de adjeti
", .
.
dijo
un medio bajito med' . .
.
vos. i 8i1enc10!',
dio loco med'
'
i~ viejo, medio calvo, medio sano me'
10 ronco, medio s .
d'
'
preso " 01 L
.,
ucw, exten iendo un cartelón im...
a enumerac1on se em lea
descripción precisa y detall d
p
no tanto para darnos una
.
ª
ª
como para recalcar l
d'
D e 1a rrusma
manera, Astunas
. 1ogra una .
o me 10cre.
•,
tones de basura enumerand
impresion total de mondividuales "C b.
d
o en orden calculado los artículos in.
u ierto e oapele
raguas, alas de sombrero; d s,. cueros, trapos, esqueletos de pafragmentos de porcelana Caj~aspdaja, tra~tos de peltre agujereados,
,
e carton pastas d l'b
. .
rotos, zapatos de lenguas aba 'II d
'
e 1 ros, vidrios
huevo, algodones, sobras de :¿m .; as al sol, cuellos, cáscaras de
do".98 La brevedad del
mi. as.' .. , el Pelele seguía soñana parte principal de la oración y su colo.. lbid., p. 11.
" Ibid., p. 277.
" lbid., p. 265.
• lbid., p. 25.

458

459

�cación al final ayudan a hacer .mo1vidable el cuadro de montones

~,P~.:

de basura oprimiendo al trapo humano. . t mm·ables e indican
• d
1 b as parecen m er
A veces, estas sene~
r ex lotada con tanto éxito por Jaun cultivo de la asoc1ac10~. I re bp anera J·ugando con deriva· se d1v1erte so rem
A
mes J oyce. stunas
El .
puede consistir en sena1ar
.
1 ·
palabra.
Juego
, .
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1 . "l'g·co
ilógico relog1co, recontra1
0
1 go elaborar a •
, • '
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una pa1ab ra Y ue
, . ,, . 09 "luego luegmto, re. 1 1, ·
equetecontra1og1co ,
'
b
lógico, ilolo o og1co, r
formas de la misma pa1a ra
•to" 100 El contraste entre dos
d B • mm' y su
1
uegm .
, . en e1 caso e enJa
·
humonst1co
constituye un
. 1e m
. trigan las etimologías falsas:
· motivo
, A Asturias
V
esposa enJamon.
. t "102 Se divierte enorme,
• , " 101
"murga de mugnen os .
'l b
ho, bon
Y
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transformando
las
s1
a as.
mente despedazando las pa1a ras y
, usted es. • · Les corté su conversación. Perdonen...
-Dec1an
-¡De... !
-¡Sí. .. !
-·,Han.. •!
•
•
103
Los tres hablaron al mismo tiempo.
mediante errores hechos a propóLos nombres se transforman
b de Lucio Vásquez a Sucio
mbia el nom re
sito. La Masacuata ca .
condición sucia tanto en
. d.
su disausto
por su
O
Bascas para m icar
•
te a Jesucristo en
1 físico El Mosco conv1er
lo moral como en o
. 1·d d de la Iglesia. Asturias observa
•
· ndicar la vena 1 a
~
J esupISto para Jrto 104 tienen
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. mas letras. Este anagrama no
que rapto Y Pa
. t mbién nos prepara para e1 ma.
de palabras smo a
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sólo es un Juego
d An 1 v el nacimiento de su JO.
.
. d Camila y Cara e
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. L . V, squez y Genaro Rodas, por
Hasta los mismos personaJes uc10 a
,. !bid.,
100 Jbid.,
101 !bid.,
'" !bid.,
,,. Jbid.,
'"' !bid.,

460

p.
p.
p.
p.
p.
p.

58.
93.
53.

27.
108.
44.

incultos que sean, juegan a la poesía rimando alternativamente
"importa, torta, corta, aborta". 105
Como ya se ha notado, la conciencia lingüística es una característica netamente guatemalteca. Más en consonancia con la literatura mundial de esa época está la experimentación de Asturias con símiles y metáforas novedosos. Los símiles que siguen
dan forma, color, sustancia, movimiento y significado especial al
objeto comparado: " ... la voz se perdía como sangre chorreada
en el oído del infeliz"; 106 " ••• carcajada se le endureció en la
boca, como el yeso que emplean los dentistas''; 1 º1 "en el mar entraban los ríos como bigotes de gato en taza de leche". 108 Las metáforas que siguen atestiguan la imaginación original del autor lo
mismo que su conciencia lingüística. En " ... el silencio ordeñaba
el eco espeso de los pasos", 109 la frecuencia de la ese produce el
efecto de silencio mientras que la palabra espeso refuerza al uso
distinto de ordeñaba. El uso de la doble metáfora de fuego y agua
no es tan atrevido pero vale la pena notarlo como buen ejemplo
del sentido humorístico de Asturias. "Los vivas de la Lengua de
vaca se perdieron en un incendio de vítores que un mar de aplausos fue apagando". 11º

•
La experimentación que emplea Asturias en esta obra lo sitúa
dentro del movimiento vanguardista de los 1920. Aunque no se
publicó El señor Presidente hasta 1946, fue escrita principalmente
en esa década de la postguerra en Guatemala así como en París.
Seguramente fue entonces que Asturias llegó a conocer Tirano
Banderas ( 1926) . El parecido entre los dos libros salta a la vista.
La trama, el concepto cubista del tiempo y los personajes esperpen,.. Ibid.,
00
!bid.,
'°' !bid.,
,,. lbid.,
00
'
lbid.,
JlO ]bid.,
'

pp. 50, 51.
p. 78.
p. 54.
p. 281.
p. 48.
p. 103.

461

�tescos son casi iguales en las dos novelas. No obstante, El señor Presidente es un estudio más vasto, más sensible y más auténtico de la
dictadura típica de Hispanoamérica. Mientras que Valle-Inclán se
preocupa más por su destreza en manejar las peculiaridades lingüísticas, a través de la obra de Asturias transluce el dolor sincero
que siente el autor al describir las condiciones increíblemente infernales de su patria, y, en efecto, de toda Hispanoamérica. Precisamente ahí se descuella Asturias por encima de sus colegas europeos. Un español, un francés, o un polaco observaron pero no
sintieron la vida trágica de Hispanoamérica. Aunque Valle-Inclán se esfuerza por crear un país de elementos geográficos, raciales y lingüísticos de distintos países hispanoamericanos, la cualidad de títeres de sus personajes le quita fuerza a la novela. El
autor da a entender que considera este mundo una farsa grotesca
en la cual actúa gente de condición desesperadamente inferior.
Francis de Miomandre también considera los chanchullos de la
política hispanoamericana como una farsa, pero en vez de parecerle grotescos, le fascinan de una manera deliciosa. Miomandre
no se esfuerza tanto como los otros autores por crear con precisión
absoluta una república representativa de toda Hispanoamérica.
Queda claro que se limita más bien a Nicaragua y a Honduras
pero las envuelve en un aire de fantasía tropical para darles valor
simbólico. A Miomandre se le pueden perdonar la falta de profundidad y la construcción poco precisa de su novelita teniendo
en cuenta la ingenuidad encantadora de la niña enferma que crea
en una pantalla de seda el país imaginario que más tarde se convierte en realidad. De las cuatro obras, Nostromo es sin duda la
más profunda. A diferencia de los otros autores, Conrad crea personajes individualizados que piensan, sienten y están sujetos a cambios. Al describir las condiciones anárquicas en Hispanoamérica,
Conrad es en verdad el único que busca una explicación histórica.
Por su método extraño de entrelazar escenas retrospectivas, nos
presenta una impresión histórica bastante completa desde los tiempos de la conquista hasta el presente. Sin embargo, su punto de
vista es siempre el de un extranjero. Casi ninguno de los prota462·

gonistas es natural de Costaguana A pes d 1
.
·
d H'
·
ar e os vastos conoci:1:~~:s d el . ispan~~mérica que Conrad indudablemente poseía,
a a impres10n de no ser completamente auténtica
como en los casos de Valle-Inclán d M'
d
porque,
·
•
.
Y e 10man re, es un extranjero que examma a Hispanoamérica como
trucción complicada d l l'b
. espectador. La consd
.
e 1 ro, aunque es Importante por su nove ad, desconcierta un poco por su falta d l 'd d
.. .
L
e c an a y eqmlibno
os cuatro autores de este estudio tenían l .
,. .
la treació~ de una república típica de Hispan;a=::: !r::s1:~~
~~sªdexpenm~~tal. Como se esforzaban por encontrar nuevos moe explre~10n, a veces su experimentación llega a ser excesiva
L a crono ogia enredada d C
d
.
M'
e onra , la fantasía soñolienta de
wmandre, el lenguaje híbrido de Valle-Inclán 1 .
.
mológ'
d A
•
Y os Juegos et11~os e stunas son todos algo exagerados. Sin embar o el
contemdo de las novelas es bastante am 110
·
g '
Atxperimenta ·, c d
P
para absorber esa
c1on. a a uno de los autores realiza su propósito e~ol po; mucho q~e se parezcan las cuatro repúblicas, cada un~ ~e\ e a a personalidad y la nacionalidad de su creador T . d
en cue~ta los ~uatro ,ángulos distintos, el lector no sól~ s/::t:r:
de las mnovac10nes tecnicas en el arte de novelar del s·gl
.
sin
b·,
1 o vemte
~ ~ue talm ien llega a una comprensión multiforme de Hispano'
amenca, a cual hasta hoy día sigue siendo un .
' d 1
emgma para la
mayona e os espectadores extranjeros.

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464

Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda

L E T R .t\ S

�EL PROBLEMA DE LOS GÉNEROS LITERARIOS
Lic. JUAN ANTONIO

AVALA

Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad de Nuevo León.

LA CRISIS DE LA TEORÍA DE LOS GÉNEROS literarios, como de tantas otras categorías estéticas transmitidas por la retórica tradicional, se puede decir que
comienza con la revisión de las teorías lingüísticas que nace en Suiza con
Ferdinand de Saussure y en Italia con toda la fuerza de los neolingüistas uno
de cuyos creadores es Benedetto Croce. Este afirmaba ya en el año de 1918:
"Esta errónea doctrina (la de los géneros) toma cuerpo en dos series sistemáticas, una de las cuales es conocida como teoría de los géneros literarios
o artísticos -lírica, drama, novela, poesía épica o novelesca, idilio, comedia,
tragedia. . . Como cada obra de arte expresa un estado de alma, y el estado
de alma es individual y siempre nuevo, la intuición supone intuiciones infinitas que no nos es posible encerrar en un casillero de géneros, a menos de
que esté compuesto de infinitas casillas de intuiciones y no de géneros. El
género o la clase es, en este caso, uno solo: el arte mismo o la intuición, cuyas
singulares obras son infinitas, todas originales, todas ellas imposibles de traducir en otras -porque traducir, traducir con vena artística, es crear una
nueva obra de arte- y todas rebeldes con relación a la inteligencia clasificadora". Este fue uno de los puntos de partida originales para la revisión de
la teoría de los géneros.
René Wellek y Austin Warren en su Teoría Literaria han abordado científicamente el problema de los géneros en toda su amplitud, sacando conclusiones que son las que más se adaptan a una filosofía realista de la ciencia literaria. Expondremos en primer lugar y a breves rasgos, la teoría expuesta
por estos autores, para después hacer un análisis de la cuestión desde nuestro
punto de vista.
Según estos autores y como premisa fundamental de su estudio, la teoría
de Croce: "aunque comprensible como reacción contra extremosidades de auto-

259

�.
. r hacer justicia a los hechos de la vida
ritarismo clásico, no se ha ac;ed1tado po n una simple teoría o esquema e~~histor
.
, ,, · Los generos no so
ia hteranas
· 'n este'tica de una Obr a parl!c1e
"l convenc10
. ·,
vencional, nominal, p~est~, que
literario es, según ellos, ~na_ insl!tuc10n
d
,CEl g que los . ll ama 'ºmperativos institucionales)
pa, a forma a su caracter
.
,
(también según el rrusmo r'."'e . d o el Estado". Institución que, segun
"como lo es la Iglesia, la Umvers1da
, os fundamentales de un Estado

é:ero

¡
'1

el diccionario, es "cada uno ~e losd:;::::r qué clase de "institu_ción" son
. da d" . El problema
.
o soc1e
, está en
funcionamiento,
y cua, 1 es su amphtud
, y allos géneros literarios, c~a! es s~ .
Ante todo "la teoría de los generos_ es
Cane
es dentro del dom1mo estel!co, . . . de, orden. no clasifica a la htell k
af
n prmc1p10
·
·
. an Warren y We .e - u l f mpo o el lugar (época o lengua nac10- ,rm
"
ratura y la historia !iteran,ª, por e:te '~iterarios de organización o est_ruct~ra .
nal) sino por tipos específ,~
do con esta concepción, o me¡or dicho,
Aun~ue no estamos ple_n':".'en:
ac~:r es el género, sin embargo es bastan~e
con esta expresión defimllva e o q l 'f cación hecha sobre el esquema e

~

aceptable, pues, a d~erencia de :á~ ::;ecíficamente liter_arios. que a_quél~s
tiempo o lugar, los llempos _son
chas veces las obras literarias casi des e
mu el primer
,
ya que a su forma se subordman
d . desde
es t',mu lo) hasta su completa
,
ión (es ec1r,
,
· )
su misma concepc
r !erario con lo bterano
,
realización (los linderos de lo extra ,
. t
ante en el problema de los
W 11 k Y
, . en la
Warren plantean un aspecto m eres
t . "· Va imphc,to
e e
d' d h sta el presen e. &lt;
éneros y que no había sido estu ,a o a d ue toda obra literaria pertenece
g , de los géneros literarios el supuesto e q l undo de la naturaleza, la
teona
al, · amente con e m
d ¡
a un género?" Rea1'.5ta y an og,c d lasificarse. Ahora bien, ¿ respon. e a
respuesta es afirmativa: todo pue e e
to de vista exclusivamente literal if. ación a la realidad? Desde ntas·
un pun
e as 1c
. los autores plantean estas pregu
,
no,
. .
te directas con otras
iones literarias suf1c1entemen
a) ¿ Guarda toda obra rel'.":
d" l estudio de las otras obras?
d
fac,hte su estu 10 e
,
? ¡
obras, de mo o que
.
. , " en la idea de genero. ¿ n. lícita la umtenc1on
?
b) . Hasta qué punto va imp
.I
. , n por parte de otros.
&lt;
tención
por parte d e un precursor? e ntenoo
. .nicial propuesta por eroce, no puede
.
Con esta luz, no con la pr~mISa , Esta varía con las modas, con las mtenq
uedar ya fija la teoría de los generas.
sociales puesto que la literatura
1
as estructuras
,
,, .
y
ciones subjetivas, con as nuev
!turas que integran las civ1hzac1ones,
e
s parte como las demás artes, de las ,cud . borrar la distinción entre prosa y
é
'
, ac tuales hen enª
·,n
tas varian.
Las tendencias
.
. ·va (Dichtung) en ¡·,cc10
s , "y luego a d.IVI"d"ir la literatura unag,nal!
poes,a

(novela, cuento, épica), teatro (sea en prosa o en verso) y poesía (centrada
en lo que corresponde a la 'poesía lírica' clásica antigua)", Para llegar a las
conclusiones de los autores no hay más remedio que recurrir al concepto puro
de la literatura, esto es, deslindar los campos y determinar claramente los límites de la literatura y los alcances de todo el fenómeno literario.
Las últimas teorías sobre los géneros las podriamos resumir así: en Platón
y Aristóteles se distinguen tres géneros mayores según el grado o modo de
imitación: la poesía lírica es la "persona" del poeta; en la épica, el poeta
habla en primera persona como narrador y hace hablar a sus personajes en
estilo directo; en el teatro el poeta desaparece tras el reparto, , , Las teorías
actuales se entrelazan siempre manejando estos conceptos de Platón y Aristóteles, para volver al mismo punto y a la misma pregunta: ¿ son posibles los
géneros? ¿ Funcionan como verdaderas "instituciones"?, , , Todo es cuestión
de poder agrupar las nuevas formas literarias que han ido apareciendo en el
transcurso de la historia literaria y poderlas ordenar alrededor de lo que todavía se llaman "géneros fundamentales" y que son los que, en realidad, funcionan como verdaderas instituciones, Por ejemplo, hoy se admite que la
dramática no es un género, sino una forma o variante poética (véase T. S.
Eliot, en Poesía y Drama). Y con esto no se hace sino volver a la clasificación
clásica, unitaria, nuclear de la poesía.
Existen todavía mitos respecto a los géneros que son objeto de discusión, como
su jerarquía, la agrupación según los determinantes externos, como el metro,
la estrofa, etc. En este punto nuestros autores llegan a una solución conciliatoria: "Creemos que el género debe entenderse como agrupación de obras
literarias basadas teóricamente tanto en la forma exterior (metro o estructura
específicos) como en 1a interior (actitud, tono, propósito: dicho más crudamente, tema y público). La base ostensible puede ser una u otra ( verbigracia: 'pastoral' y 'sátira' para la forma interior; verso 'dipódico' y 'oda
pindárica' para la exterior) ; pero el problema crítico será entonces encontrar la otra dimensión para completar el diagrama".
A continuación nos encontramos con un recorrido histórico a través de los

géneros, que no interesa para nuestro propósito, El núcleo de la aclaración
es mucho más apasionante. Sentar una doctrina que nos lleve a la médula
de la cuestión. Esto es, ¿pueden o no sustentarse las doctrinas expuestas alrededor de los géneros? ¿ Pueden conciliarse entre sí? ¿ Habrá que recurrir a una
nueva concepción? ¿ O definitivamente la teoría -cualquiera que sea- de
los géneros no se ajusta a la realidad literaria?
La teoría clásica es normativa y preceptiva: es decir, que además de señalar a cada género literario su esencia específica, exige que se mantengan separados, sin intromisiones de ninguna clase entre unos y otros. Era éste un puri-

260
261

�tanismo estético, basado en un fundamento social, de donde se derivó, simultáneamente, la teoría del estilo elevado y del estilo llano. Nunca pudo llevarse
a la práctica la teoría de los estilos en toda su pureza pues siempre se ha
impuesto la personalidad de cada uno de los temperamentos creadores sobre
los esquemas de los preceptistas.
La teoría moderna es meramente descriptiva. Ni limita el número de los
géneros ni dicta reglas ni se entromete en los estilos. Todo es relativo, pero
téngase en cuenta que ese relativismo no es el aparente nominalismo de Croce,
sino la máxima libertad para poder interpretar la obra de arte desde ángulos
más amplios. Según ésta "supone que los géneros tradicionales pueden 'mezclarse' y producir un nuevo género (como la tragicomedia). Ve que los géneros pueden construirse sobre la base de la inclusividad o 'riqueza' lo mismo
que sobre la de 'pureza' (género por acumulación lo mismo que por reducción) . En vez de recalcar la distinción entre género y género, le interesa
-a partir del hincapié romántico entre la unicidad de cada 'género original' y de cada obra de arte- hallar el denominador común de un género, sus
artificios literarios y propósito literario comunes".
Hasta aquí René Wellek y Austin Warren en su análisis de la teoría de los
géneros. Como un problema derivado del expuesto, sugieren al final de su
estudio el apasionante tema de la "genética literaria", concepto de última
mano en el campo de la investigación literaria debido a Henry Wells. Concretan ellos su búsqueda a los siguientes aspectos:
a) Relación entre los géneros primitivos y los de una literatura desarrollada
con la consiguiente sugerencia a la literatura oral y primitiva, estudiada
hasta ahora exclusivamente desde el punto de vista histórico y documental.
b) La continuidad de los géneros, con revisión de la teoría de Croce.
c) La naturaleza de la historia de los géneros y todas sus consecuencias sociales, políticas, religiosas, etc.
Wolfgang Kayser en su obra Interpretación y Análisis de la Obra Literaria
se ha preocupado también de la teoría de los géneros y de su efectividad
dentro de la realidad literaria. Toda su obra está construida sobre el presupuesto de los géneros; sin embargo, la concepción de Kayser no es la tradicional.
En el capítulo X, La estructura del género, al tratar del problema, Kayser
expresa su intención didáctica al adoptar, provisionalmente, el esquema de
los géneros: "Lo hemos hecho plenamente convencidos de que tal procedimiento sólo podía ser provisional, puesto que no está de acuerdo con la naturaleza de las cosas. En la obra de arte viva no es posible el aislamiento de las
distintas partes: todas las formas se trascienden siempre a sí mismas y actúan

262

Siempre conjuntamente. Incluso los conc
.
.
hablado en la segunda art
, ep,tos sm:étzcos, de los cuales hemos
p e, eran aun solo un d d
..
revelaban a la contempl . , " A
.
1 a es prov1S1onales que se
ac1on .
contmuación K
h
terno de la naturaleza de los g'
d
ayser ace un estudio ineneros y e la clase d l
se han manei·ado para U
l
e e ementos en juego que
•
egar a a estructurac'' d
,
s10nes son las siguientes:
mn e esta leona. Sus conclua) Lo que tradicionalmente se desi a
rogéneo. ("En un mi
, gn c?mo género es completamente hetesmo genero se mcluye po .
l
novela epistolar, la novela dialo ada la
'
~ eiemp o, la novela, la
rica; la oda, la elegía el soneto~ 1'b ndovela picaresca, la novela histó. l
'
' a a ora a. el auto el
d ·¡¡
gedia, a comedia la traged·
.
'
' vau ev1 e, la tra,
'
'ª gnega,
el melodrama.
h bl
,
genero descriptivo, del género didáctico d
, ' se . a a, ademas, del
b) Los principios de clasT . ,
' el genero epIStolar, etc. etc)
I 1cac10n en la teoría de 1
,
'
. .
leza muy diversa e irregular (O
os generos son de natura·
ra son externo-formales
d,
ta nto, su lugar en los capít l
.
Y ten nan, por
u os antenores · ora
r·
de suerte que lo genérico ,
b'
'
se re ieren al contenido
.
as1 conce ido no co nf,ene en SI, nada nuevo'
m.. peculiar).
c) Intervienen tamb'é
· .. crono!, .
, n ¡os prmc1p1os
no llegan a la esencia mism d I b ~g,cos. meramente externos que
d) L
.,
a e a o ra bterana.
a. noc10n y el sistema de los géneros tal co
antigua preceptiva o retórica
' .
mo se ha desarrollado en la
.
es normativa y por ta 1
.
meiante actitud normativa se b b
'
n o, apnorística. (Seasa a en lacre. d
eran formas exigidas po l '
enc1a e que los géneros
r a naturaleza' y que 1
.
zado estas formas establ . d
'
os gnegos habían reali.
'
ec,en o con ello los modelos válidos
.
para Siempre).
Como R. Wellek y A. Warren K
pacto causado por Benedett C ' ayser, concede gran importancia al imti
"B
o roce valorandolo e t d
.vo.
enedetto Croce fue quien ~irrn'
n o o su contenido posilldo de toda división de g'
T
~- con mayor calor la falta de sent
eneros. amb1en K I V I
raron claramente su desconfianza L
ar
oss er y su escuela mos0 que les moví
de ¡as deS1gnac10nes
·
.
·
tradicio 1 .
.
a no era so'Io la vaciedad
na es· para los citad 1 , ·
otros, cada obra poética posee tan es . l .
os eoncos y para muchos
· d' ·
enc1a smgul 'd d
m JV1dual y uno en sí mismo
od
. an a ' y lo poético es tan
, que t a subordina .,
apoyarse en exterioridades. Pero I t .
c,.on a un grupo sólo puede
·u·
a aJante neuac,ó d e
poSJ vamente. Desde hace unos d
.
º n e roce ha operado
bl
.
.
ecemos el problem d 1
,
ema m1 1enano que podemo
.d
'
a e os generos pro] . .
s conSJ erar como uno d I
,
'
a c1enc1a de la literatura ha p d
e os mas antiguos de
El 11
'
asa o a ocupar el
t d .
1 Congrés international d'hist . /' , . cen ro el mterés científico
1939, fue dedicado exclusivamente
,~terazre, celebrado en Lyon el añ~
a pro lema de los géneros literarios. Las

º;''

263

�ponencias alli leídas revelan, por cierto, una abundancia casi perturbadora
de concepciones dispares. Por lo demás, puede comprobarse que no asistieron
al Congreso precisamente los investigadores que acaso han hecho las mayores
aportaciones al estudio de los géneros. Así, pues, se debe al estado de la investigación el que las observaciones siguientes sean una introducción a una determinada especie de cuestiones, pensamientos y trabajo que parecen al autor
el método más fecundo para tratar el problema que nos ocupa".
En el párrafo 2 de este interesante capítulo de su obra, Kayser expone su
metodología de los géneros literarios.
Distingue inicialmente dos áreas de acepción en la cuestión de los géneros
claramente definidas: cuando se refiere a los tres grandes fenómenos: la
Lírica, la Épica y la Dramática; otras se refiere a fenómenos literarios muy
determinados tales como canción, himno, epopeya, novela, tragedia, comedia,
etc. La primera distribución no ofrece aparentemente problemas de clasificación, ni aun en el caso de ciertos títulos engañosos como en el caso de
La Divina Comedia, la Comedia Humana, el Cuento de una noche de verano. Lo importante del estudio y de las aclaraciones metódicas de Kayser se
basa en una frase de E. Staiger: "Las nociones de lírico, épico, dramático,
son nombres científico-literarios aplicados a posibilidades fundamentales de
la existencia humana", lo cual viene a coincidir, en cierta fonna, con el aspecto de género como institución" ya que toda institución encierra una po1 11

sibilidad, realizada o no. Pero sigue estando en pie la cuestión de si la
institución o la posibilidad es algo externo a la literatura, algo que actúe
en ella a posteriori y que no participe esencialmente del fenómeno literario.
"Es importante subrayar -afirma Kayser- que, por parte de lo objetivo, que
parece incorporar las actitudes básicas, se trata sin duda de un ser-formado
desde dentro, pero no de formas en el sentido de estructura acabada. No
necesito presenciar el principio y el fin de aquella riña ( alusión a un ejemplo anterior) en la calle para sentir su dramatismo, y para sentirme líricamente movido, bastan algunos compases de un lntermezzo . .. La terminología científica debiera atenerse al lenguaje vivo, que suele designar lo genérico
en este sentido interno mediante los adjetivos lírico, épico, dramático, mientras que la designación basada en la forma de presentación suele hacerse
bien mediante los sustantivos Lírica, Dramática, Épica".
Kayser, en definitiva, admite de manera expresa la teoría de los géneros,
siempre que se cree un sistema de designación que responda exactamente a
los designados: "La triple división en lírico, épico y dramático es hoy generalmente aceptada por la ciencia de la literatura".
En el III Congreso de Estética celebrado en Venecia el año de 1956, el
Prof. Luciano Anceschi presentó una interesante ponencia relativa al problema

264

de los géneros literarios. Comienz
.
en el año 1945 y según '! 1
, a exponiendo la situación del problema
e as leonas más im
a ) La respuesta crociana co
.
portantes son las siguientes.
la solución gentiliana, con ~na
s:citterpr~tación pragmático-culturaÍ; b)
Y_ desarrollaba motivos románti ~
n radical_ de los géneros, que recogía
gmlo, crítico literario que
cosh,, e) las consideraciones de Alfredo G
.
aprovec O su excel
armtentar una teoría general del art . d) ente preparación filosófica para
Aldechi Baratono que crey,
e'
las proposiciones doctrinarias d
la
,
,
o encontrar una neta di . . ,
e
stmc10n entre la prosa
Y poesia en el uso semántico-i·rna . .
bra. L a discusión
·
gmatJvo
y foneaco-expresivo
"
de estas c t
,
de la pal
d E ,.
ua ro teonas p d
ae . s,tetJ_ca, correspondiente al año de 195 ue ~n ~ncontrarse en La Revista
versJta di Torino"; edizione della . .
6 ( Istituto di Estetica del!'Uni
asumid
nvista de Estetic ) N ·
•
. a por el Prof. Anceschi en est
bl
a . os interesa la actitud
clus10nes:
e pro ema. Llega a las s,·gwentes
•
.
cona) afrrmac10n
·, de la histori ,d d .
.
. if'
ci a situac,onal de J
é
que sus s1gn
icados cambian co
1
os g neros, en el sentido
poética, de¡ gusto y del sentim' n e mutar de ¡as situaciones
·
•
de cult
símbolo de
, · hi , .
iento general del arte. b) ¡ ,
ura
poetica stonca. c) 1 ,
'
e genero es un
mi
,
e genero po
¡
en_to contemporáneo al arte, funcionalid
~e ".' características de: naciratividad artística. d)
ad, idealidad, intencionalid d
tístico-estéticas
no se pueden entender las particulares 1 .a ' ope,
,
a vez que se present
.
so uc10nes ar-

:e

c:d

generos.

an,

51

no se tienen en cuenta ¡os

Su postura está bien def' 'd
,
"N
lnI a en los par af
· .
o ya entidades ete
r os sigmentes ·
!antes
mas o eternas figuras del arte d . , .
y tampoco extrínsecas dasifi .
u ' ogmaticamente vincuparecen como indicadores de proble;:10nes de comodidad": los géneros
;es su;gidas en una determinada cult!ade P;~bables soluciones a situacioe poettcas, Y, por lo tanto sus ca
, ~oehca, como signos simbólicos
al nacimiento del arte, ideaÍidad f rac'.ensticas son: origen contemporáneo
dad . eons,'dera dos en tal forma d, 'di
unc,onalidad' m
· tenc1onalidad
•
.
operat,·v·
d
' ec, rse po I I' .
,
,.
e~ ca a ocasión, la aceptación de d'
r a. ,~ca o la narrativa implica
c1~nes de cultura (que no constituy~:er::econ_dic10nes en las diversas situa:
gu:e?te, el género interviene operando en sanamente reglas) y, por consipoet1ca: aun más evidente es la o
ti . el momento activo de la gestación
y finalidades estéticas, en su fun:::al~~d~d ~e
géneros, como idealidades
sulta claro que sin damos cuenta d
a hist~~ica respecto al arte. y relas partic I
e estas cond1c1ones
d
u ares respuestas al problema 't .
no po emos entender
arte: se pueden leer I Canti si·n t
s1 uacional ofrecido por la obra d
f didd
omarencuetaL
•
e
un a de la lectura del pr'
n
Zzbaldone pero la
'd
.
imero es mucho ,
'
procons1 eración el segundo" .
mas penetrante si toro amos en

!º~

°

265

�•
bl
de los géneros literarios? Existe,
.Q é hay, en definitiva. . sobre el pro
em~, d la preceptiva clásica. Así
e u
devaluac1on e
. .
es eviºdente, una sana cns1s y , una
.
roo "arte de hablar y escnbir correctacomo ya no se lleva la gramabc~ ~o 1 rmativa y, las más de las veces,
t " así pasó la retórica trad1c1ona. no
1 que a pesar de las deroen e ,
demos 1anorar a go
,
. Es
Priorística. Sin embargo, no ~ ,
º 1 misma obra literana.
esa
a
, . o es mtnnseco a a
ali
d que
formaciones de los teonc s,
lif
de extraordinariamente v osa, e
pc ión que no dudo en ca icar
. ºt ·ones"., como instituciones
conce
,
« erdaderas msu uo
.
los géneros son y operan como v .
e a diferencia de las clasificac10nes
n su sentido más auténtico. Es d'."'ir, dqu 11 los géneros literarios norman
e
·a1
or encima e e as,
.
d
x
temporales y espac1 es, y p
. lutivo de su génesis y e su ~ l.
t
el
proceso
evo
li
a.
1 w1nterior" en la itera ura,
.
.
terior a la obra teran .
o
,
es antenor ru pos
·
presión concreta; el genero no d I misma obra. El género es un deternues alao
0
que está incluso dentro e a
reador Ha habido un grave error
·
tad os
t ºnterno que cata ¡·iza todo el proceso c .
.· . han sido mterpre
nan e 1
. , d los géneros literanos.
, .
respecto a la comprens1on e . , .
metodológicos, convencionales y undesde afuera, como esquema~ d1dacti~os, ás a nadie se le ha ocurrido pe~¡
1 abordaje de la literatura, 1am_
edular con la esencia
es para e
,
!ación mtema y m
sar que los géneros
.una Corent ra el parecer de Croce, aunque la be. . . , teman
•
d ¡ mtwcion
poe'uca·
·· .
misma e a
. . . , . f .ta tenemos que adrmur.
lleza sea una y la mtwc10n
m ,m '
.
. a intuición y es el estímulo
a) que hay un determinante esencial en la mism
..
literario.
, bº1en su efecto inmediato está
d condicionado
t, ¡0 0 mas
b) que este es IIDU ,
t y social del crea or.
I
r la conformación biológica, men a
, la categoría del su jeto
po
li
· puede afectar -regun
rif, .
,
c) que el estímulo terar10
. ncia profundas o pe eneas, mntes
zonas
de
la
concie
'
creador- difere
timas o externas.
,
, d le del creador y del estimu
o li.,
, la categona e m o
. • 1na!
d) que tamb1en, segun
d" 1 1ºndirecta personal o IIDperso .
. , pue deser rrecao
'
!erario, la expresion
De todo lo cual se deduce:

determinada en sí misma por la clase del objeto expresado y del sujeto
que la expresa. Juegan papel importante los factores condicionadores
del sujeto como educación, clase, momento histórico o político, etc.
Todos estos presupuestos y deducciones están íntimamente ligados al problema de los géneros literarios. Tradicionalmente, los géneros -lírica, épica,
dramática- se han adscrito a la literatura subjetiva, objetiva y subjetivoobjetiva respectivamente. Según todo lo expuesto, estas clasificaciones no son
en sí mismas arbitrarias ni tienen ese carácter externo, didáctico, ordenativo
que les quieren dar los que les combaten. El determinante interno da categoría al género. Lo convierte en una institución que funciona dentro del fenómeno literario y regula sus alcances. No se puede decir que el género consista
en esto o aquello, sino que más bien es una dirección, una tendencia que va
tomando la obra literaria desde sus orígenes hasta la plena realización. El
curso de la obra se encauza a partir del estímulo literario en virtud de ese
funcionamiento de la institución o instituciones que son los géneros.
Preceptistas y retóricos no han prestado la atención debida a la gran influencia que, en la teoría de los géneros, ha tenido y tiene el fenómeno social.
En la actualidad se ha adulterado el concepto de lo social; se maneja el vocablo oportuna e inoportunamente, aduciendo razones que alteran la realidad de su sentido y de sus aplicaciones al fenómeno literario. Se mezclan conceptos que no son atañaderos a lo social, se desciende del fenómeno colectivo
e institucional, al terreno de la política partidista, de consignas, propósitos,
programas y estructuras que nada tienen que ver con la literatura y su radio
de acción. Lo social, en su significado más estricto, es un elemento importantísimo dentro del fenómeno literario y, en concreto, de la teoría de los géneros. L. L. Schücking al hablar de la formación de grupos y escuelas por
la influencia del medio social, afirma: "En todas las épocas podemos, pues,
notar esta formación de grupos de artistas, que tan enorme importancia han
alcanzado en la creación del arte, y que demuestra que también en el terreno
del espíritu un diamante no puede ser tallado sino por otro diamante. Cuando
no pueden formarse grupos, la creación artística se hace más difícil" {L. L.
Schücking, El gusto literario, México, 1950) . "De este modo -afinna él
mismo- surge fácilmente una especie de fondo común y se forma una escuela".

.
"califican" la categoría de la obra litea) que ¡os determinantes mtemos
raria. , sean esos deterrnman
.
tes la obra expresará
fenómenos que es. .
b) que segun
n la periferia de la conc1enaa.
tén en el centro o e
.,
, algo arbitrariamente elegido sino
c) que la forma de expres1on no sera

Se corre el peligro de identificar el arte con la moda, y, por tanto, a los
géneros literarios se les despoja de ese carácter permanente que tiene toda
institución. Hay que tener en cuenta que todo fenómeno de la colectividad
es como un reactivo que opera sobre la personalidad y sus manifestaciones;
"sólo la constancia de Ja estructura social asegura la constancia del gusto",

266
267

�·
¡os de la poesía cacita los aleccionadores e¡emp
.
h .. ki
afirma L. L. Se uc ng Y
.
d ¡
. dad de la Edad Media,
·
de los ideales e a soc,e
balleresca, encamac10nes
h d 1 t' po de Shakespeare entre el
Id
•laluca e iem
junto con la cua esa~".'ece' u reíle. a la tendencia aristocrática de la soteatro popular y neoclas1co,. ~, e d 1J
1 burguesa en la Inglaterra del
d 1 ,
. la apanc10n e a nove a
.
ciedad e a epoca'
,
iendo prejuicios puritanos, se mcrusta
siglo XVIII, cuando la b~rgu:1~, '¡omp Lo cambios sociológicos son uno de
en la estructura de la soc1eda mg e:. 1 s 1 . , n de los géneros literarios.
los determinantes más activos dentro e a evo uc10
LA POESIA DE BLAS DE OTERO
Bibliografía bá.sica sobre el problema de los géneros
b . literarios.
Obras consultadas para el presente tra a;o
eoría Literaria. Editorial Gredos, Madrid, 1~53: (passim).
álisis de la obra literaria. Editonal Gredas,

WELLEK, R. y WARREN A., T
.
KAvsER, WoLFOANG, lnterpretaci6n

Madrid, 1958, 2a. ed.

Universidad de Nuevo León

'Y an

.

CaocE, BENEDETTO, Breviario de Estética.

E

spasa-

Calpe Colecci6n Austral, Madrid.
'

. Consejo Superior de Investigaciones CientíLa filosofía del L engua¡e,
ficas. Madrid, 1940.

1952. KARL,
VossLER,

Lic. ALFONSO IlANGEL GUERRA

DESPUÉS DE LA GENERACIÓN de 1927 (ese grupo magníficamente representado
en la famosa Antología de Gerardo Diego en la Editorial Signo, el año de
1932), la poesía española sufre el corte brutal de la guerra que, iniciada en
1936, terminará en 1939 dejando una estela de muertes y emigraciones -ausencias- señaladas en el paréntesis de los años inmediatos. Esta generación,
en cierta forma continuadora de aquella otra del 98, se mueve cerca de sus
principales representantes (Unamuno y Machado), se acerca a lo popular
y lo tradicional, pero también coincide en el vuelo y en la intención con
ciertas manifestaciones literarias de allende España. Esta época dorada de
la poesía española fue sacudida y terminada por la lucha de 1936, y aunque,
como afirma Dámaso Alonso, dicho movimiento poético habría de alcanzar
su mayor intensificación a partir del año de 1939, aquellos aires que mecieron
a Lorca, Alberti, Guillén, Salinas y demás poetas, aquella atmósfera que los
envolvió a todos y los reuni6 como generación, en la que cada uno apuntaba
desde su propia torre hacia un mismo blanco, quedó liquidada para siempre,
rota en la desbandada, dispersos y diseminados sus componentes.
Lo que viene después, en España, es una voz distinta. Dámaso Alonso,
como miembro de la generación del 27, explica la evolución que se había
operado en aquellos poetas, ya en 1932 más cercanos a una poesía humana
y cada vez más alejados de las preocupaciones de los años iniciales. Después
viene el rompimiento. La guerra todo lo precipita, y el mismo Alonso confiesa
que es hasta después del conflicto cuando podrá expresarse con claridad (el
libro Hijos de la ira). José Luis Cano, uno de los principales poetas y críticos españoles contemporáneos, explica el fenómeno y afirma que "las situaciones históricas en las que se desarrollan las generaciones literarias, no
suelen repetirse, y el ciclo de la poesía pura, vivido en su primera fase por

268

269

�aquella generación (la de 1927) parece hoy cerrado para siempre. La guerra
española de 1936-1939 determinó un cambio visible en la evolución de la
poesía en España, y sobre todo, en la situación intelectual y moral del escritor,
del poeta. La sangre había corrido demasiado, el odio y la crueldad habían
impuesto su imperio con demasiada violencia para que los poetas pudieran
seguir refugiándose en su torre de marfil (en la que, por supuesto, muy pocos
quedaban ya en 1936)". 1
Estamos pues en una nueva época, bajo signo distinto, con muchos intereses

ajenos a aquello que animaba los últimos años de paz, cuando la voz libre
del poeta se dejaba llevar por los aires del mar y la provincia, o atraído por
los brillos del verbo. Esta paz de ahora no es de tranquilidad. Va con el
tiempo y con una realidad determinada. Dámaso Alonso, hablando de la
poesía arraigada y desarraigada, nos pinta un cuadro que pertenece al poeta
desarraigado, a él, y no creemos falsear su sentido al aplicar este texto al
hombre de los últimos años, concretamente al poeta español: "Para otros,
el mundo nos es un caos y una angustia, y la poesía una frenética búsqueda de
ordenación y de ancla. Sí, otros estamos muy lejos de toda armonía y toda
serenidad. Hemos vuelto los ojos en torno, y nos hemos sentido como una
monstruosa, una indescifrable apariencia, rodeada, sitiada por otras aparien~
cias, tan incomprensibles, tan feroces, quizá tan desgraciadas como nosotros
mismos: 'monstruo entre monstruos', o nos hemos visto cadáveres entre otros
millones de cadáveres vivientes, pudriéndonos todos, inmenso montón, para

mantillo de no sabemos qué extrañas flores, o hemos contemplado el fin de
este mundo, planeta ya desierto en el que el odio y la injusticia, monstruosas

ang~stia, es el preguntar a Dios a sabiendas d
lenc10.
e que la respuesta será el siBias de Otero es sin lugar a dudas el m, .
actual poesía española de 1
.,
as importante representante de la
,
a generac10n de postg
tro de España., Junto a Jo , Hº
G .
uerra que permanece dense ,erro abnel Ce!
J ,L • .
tos otros, Otero escribe una poe , 1'· d 1 . aya, ose uis Hidalgo y tan11
"ª iga a a tiempo y a1 espacio,
· .
amar circunstancial preñada d d I h
SI se quiere
;
'
e O or umano, desesperanza
; p ,
de un aqu, y un ahora estre
ºd
.
y vac10. oesia
'
mec1 a por su misma nat
l
d
poseedora de uno de los más
f d
ura eza en urecida, y
tellana.
pro un os acentos de la poesía en lengua casBlas de Otero ha evolucionado, desde los o
. . .
publicados en su último libro E
P _emas de sus 1mc10s,' hasta los
• ste proceso sigue un
•
.
que, lejos de perder el rumbo
cammo smuoso en el
creta brújula interior que le ' parece que el poeta fuera guiado por una semarca su norte En I t b •
seguir la trayectoria de su poe ,
1
.
es e ra ªJº trataremos de
sia, y as tres etapas en que I h
d. . .
son las tres estancias principales de su obra
, .
o emos ,v,d1do,
ceso cambiante del poeta.
poel!ca que nos hablan del pro-

PoEsÍA y Dms
i Poderoso silencio, poderoso silencio!

B.

DE

O.

raíces invasoras, habrán ahogado, habrán extinguido todo amor, es decir,

toda vida. Y hemos gemido largamente en la noche. Y no sabíamos hacia
dónde vocear".' Estas palabras de Dámaso Alonso nos ofrecen una imagen
angustiosa, y hemos querido transcribirlas porque nos aclaran la postura de
uno de los poetas más auténticos, de voz más robusta, vertical, de la poesía

española de los últimos veinte años: Bias de Otero. Al acercarnos a su obra
sentimos en ella una fuerza extraña que conmina; su lenguaje de aristas des•

truye lo convencional y se va haciendo a sí mismo, a golpes de cincel, y los
poemas surgen como piezas pétreas talladas a la fuerza. Para este poeta el
escribir es algo más que la búsqueda estéril de formas y casilleros poéticos:
es tarea esencial que cumple como hombre, es la manifestación de su propia
"La poesía en España: Una nueva generación", en La Gaceta, publicación del
Fondo de Cultura Económica, México, pág. 5, No, 67, marzo de 1960.
1

D. ALONSO, Poetas españoles contemporáneos, pág. 370, No, 6 de la Col. Estudios
y Ensayos de la Biblioteca Románica Hispánica. Ed. Gredos, Madrid, 1952.
1

El libro de poemas Ancia, que reúne dos vol,
.
ramente humano y Redoble d
. .
u'.'1enes antenores: Ángel fiee conctencza, ha sido dividido por e1 autor en
a No se hace referencia aquí a todo 1
fuera de España. Estos tienen a su I d sd os grandes poetas españoles diseminados
ª re fe or otra realidad, J0 que 1os s1tua
.,
mente aparte; aunque algún día
necesaria!
,
' en eI uturo una histo . d 1 .
os reuna a todos.
'
na e a literatura española
t Los libros de Blas d Ot
d
e
ero, e muy escasa distrib ·, f
nos en México ( excepto claro En , .., 11
uc1on uera de España, o al me]
'
,
....., e ano) no se p d
d ••
0 que en este trabajo nos limitamos
'.
~e ~n a qumr con facilidad, por
Ancia A p Edito B
I
a maneJar los s1gu1entes:
d
' . · ·
r, arce ona, 2a. edición con 48
• , .
os antenores: Angel fieramente humano (M d . poemas med1tos. Este libro recoge
nd
(Barcelona, 1951).
a
, I950) Y Redoble de conciencia

Pido la Paz y la palabra, poema, Ed. Cantala iedra
En castellano, poemas Univers'd
dN .
p , , Torrelavega, la. edición, 1955.
1
E
'
a
ac1onal Autonoma de M' •
n consecuencia, creemos que sólo el Cántic
..
ex1co, 1a. edición, 1960.
gunos poemas publicados en revista y
~d espiritual (San Sebastián, 1942) y al•
este trabajo.
no recog1 os en volumen, han quedado fuera de

270
271

�cuatro partes. La primera, a su vez dividida, contiene inicialmente veinticinco

l:
• 1

1:

sonetos y después diecinueve poemas varios.
Estos veinticinco sonetos casi podría decirse que forman un cuerpo aparte
en la poesía de Bias de Otero, y no creemos equivocarnos al pensar que la
misma intención del poeta los ha reunido. Los catorce versos de cada uno
abrazan, con un lenguaje rudo y a veces delicado, la honda emoción humana
del hombre frente a Dios, a su Dios, que sabe suyo pero que sin embargo nunca ve ni escucha. En altibajos, idas y venidas, ascensos y descensos sin fin,
se pasea aquí como enjaulada la angustia del hombre que se siente solo,
rodeado de in justicia y de silencio de Dios.'
La soledad surge frecuentemente en la poesía española y ya Karl Vossler
estudió el tema en un libro valioso.' Siguiendo sus pasos encontramos que no
puede hablarse de soledad, en singular, sino más bien de las soledades, distintas y variadas, que en diferentes épocas aparecen en la poesía española.
Aquella soledad del humanista solitario, que "aplica al mundo la medida de
su elevado yo", o esta otra soledad sosegada que "se convierte en una especie
de estilo", nada tienen que ver con la soledad en los romances o con la que
nos ofrece Góngora envuelta en su lengua je barroco. Estas soledades que van
surgiendo en la poesía española se identifican con las actitudes de la época,
conforme a concepciones circunstanciales que van modelando tipos fielmente
recogidos por la poesía, gran depósito de las íntimas vibraciones del espíritu
humano.
La soledad de Bias de Otero, es otra, más trágica y por eso, creemos, más
humana. Para entenderla habría que ubicar al poeta en el tiempo y en un
pedaw de tierra que se llama España. Es la soledad del que sufre su condición humana sujeta y limitada, incapaz de romper las ataduras que lo condenan a no ver más que lo que compone su propia circunstancia histórica
inmodificada. Por este camino, el poeta se identifica con el hombre moderno
falto de asideros, lanzado, ubicado involuntariamente en una existencia que
el tiempo extermina lentamente, acercándose desde ahora a lo que llama "la
inmensa mayoría". Por el otro camino, se enfrenta a su propia realidad nacional, como se enfrentaron Machado y Unamuno en una época que resulta
1

Para DÁMAso ALONSO: "Si la poesía no es religiosa, no es poesía. Toda poesía
(directísimamente o indirectísimamente) busca a Dios". (Ob. cit. p. 333). Y Max Aub,
refiriéndose a los nuevos poetas, entre ellos a Bias de Otero, dice: " .. , ¿ qué entienden
por Dios estos poetas blasfemos?, ¿contra quién se rebelan?, ¿a quién piden cuentas?
A la Nada. A la Nada que equiparan a Dios". (Una nueva poesía española 1950•1955L
p. 62. Imprenta Universitaria, México, 1957.
• KARL VosSLER, La poesía de la soledad en España. Traducción de Ramón de la
Serna y Espina. Ed. Losada, Buenos Aires, 1946.

' 1

clave para comprender mejor la condición d
a estos dos grandes puertos de su oesía
e Espana. Per~ antes de llegar
a Bias de Otero enfrentándose a D' p
(pue~l~
Espana), encontramos
lados. Esta lucha en I
. ios en los vemtJcmco sonetos arriba seña'
a que vencido cae par I
d
su monólogo interminable aun ue
d
a evantarse e nuevo y seguir
pañola, alcanza con Blas 'de 0qt pue af tener antecedentes en la poesía esero una uerza tal
r
por la angustia, que no vacilamos al afirmar
y u~-~ ima :ªn. señoreado
poeta fieramente hum
la pos1c10n sohtana de este
ano, cuyos poemas c
'I .

'!

cfrnoslo:

' orno e mismo se encarga de de-

... Muerden la mano
de quien la pasa por su hirviente lomo.

•
El primer soneto se titula La T'
R .
hecho de tierra y mar de f
,erra. ecmto del hombre, lugar hermoso
dura, es sólo el camp~ de
~1 y dsomdbra pura, la tierra, girasol, poma maD'
a a a on e se sufre el gol d I
10s. Puestos sobre Ja tierr 1 h b
. pe e as manos de
termina su poema con un 11ª' o~ om res sucumben silenciosamente, y Otero
ama o que recuerda la voz de Whitman:

tf

Pero viene un mal viento, un golpe frío
de las manos de Dios, y nos derriba
y el hombre, que era un árbol, ya es ~n río.
U~ río echado, sin rumor, vacío,
mientras la Tierra sigue a la d erzva,
.
;oh Capitán, oh Capitán, Dios mío!

La tierra no es lugar de reposo Sord
.
hombre, gira su inmensidad sin
. I 11 a ante la angustia y la soledad del
mer soneto Blas de Otero nos hat~: :e 1anto h~1:1,ano la desvíe. Si en el primanos de Dios, ahora se pre unta el o a c~nd1c10n del hombre, su jeta a las
sin subir la voz desde su ~
I p rque del nacer y del morir. Todavía
'
qmeta so edad demand
geren el peso (Pero sé que se m
. '
a unas respuestas que ali.,
uere sz se nace / y se nace ·p
'
quien que quiso?). El silencio que lo rode
.,
' é or que? ¿por
prende que el vivir y el morir están , ª1els' tadmb,en respuesta y así com.
mas a a el hombre f
aJeno que Je dejan amurall d0 .
, ronteras de Jo
a , vivo Y mortal Los tre úJt'
segundo soneto nos ofrecen laa imagen d f . .'
s irnos versos de este
Otero;
e m1t1va que campea en la poesía de

272
273

H. 17

�Solo está el hombre. El mundo, inmenso, gira.
Sobre su gozne virginal, suspira
lo que, vivo y mortal, el hombre llora.

1

1

Al llegar al tercer soneto encontramos un alto. Aquí se nos di_ce claramente por qué escribe el poeta. Habituados poco a poco a su lengua¡e, vamos
cruzándonos con imágenes y metáforas que se nos volverán familiares. Estos
so~etos -plumas de luz, cárceles de mi sueño, ardiente río- empiezan a adquirir un cuerpo que se yergue con la actitud misma que asume su autor. En
ellos hunde su angustia de ser hombre, pero al mismo tiempo estos sonetos
son los que lo ahogan, porque son la pregunta abierta que queda siempre sin
respuesta. Delante sólo tiene vacío silencio, yerto mar .. Y de nue;o aparecen
las manos de Dios pero nos las presenta Otero en el mstante mismo en que
acaba de hablar d; sus sonetos, como si éstos, y aquéllas, se hubieran fundido
en un solo instrumento que le hiere.' Y de pronto aparece el llamado directo
a Dios, que culmina en la explicación de su poesía. El soneto, titulado precisamente Estos sonetos, dice así:
Estos sonetos son los que yo entrego
plumas de luz al aire en desvarío;

cárceles de mi sueño; ardiente río
donde la angustia de ser hombre anego.
Lenguas de Dios, preguntas son de fuego
que nadie supo responder. Vacío
silencio. Yerto mar. Soneto mío,
que así acompañas mi palpar de ciego.
Manos de Dios hundidas en mi muerte.
Carne son donde el alma se hace llanto.
Verte un momento, oh Dios, después no verte.
Llambria y cantil de soledad. Quebranto
del ansia, ciega luz. Quiero tenerte,
y no sé dónde estás. Por eso canto.

A partir de este momento sabemos ya el porqué de su poesía, cuyos siguientes pasos seguirán orientándose por el mismo camino de la búsqueda
' En el quinto verso los sonetos se vuelven ºlenguas de Dios".

inicial. Insiste en el diálogo con Dios y precisa su angustia al saberse a un
tiempo sombra, soledad y fuego ( tri!ORÍa afín a la de los sonetos: plumas de
luz, cárceles de mi sueño, ardiente río, con la sombra transformada en luz
~r la fuerza del verbo). Aparece, también, una forma que se repetirá contmuamente y que consiste en la intromisión, a la mitad del verso, de un elemento aclaratorio que enriquece inesperadamente el significado y a Ja vez
da un tono de voz viva al poema, como diálogo que pretende ser. Esta forma
presenta muchas variantes pero siempre cumple la función de precisar (a
veces con choques de conceptos) lo que deja huír el mismo lenguaje: somos,
no somos -soledad- iguales; la sangre -nuestros muertos- ... ; Ser -y no
ser- eternos, fugitivos; vengo, Dios, a decirte -si no a verte-; necesito dormir -morir- despierto; Con todo el tiempo -oh eternidad- abierto, etc.
A menudo el soneto no está dirigido a Dios. Se inicia como si hablara a
todos Y a ninguno, pero antes de terminar está ya hablando con !l, pidiéndole directamente que se le muestre, como ocurre en el soneto anterior (Verte
un momento, oh Dios, después no verte) y en el titulado "Hombre" donde
después de ~_rinci_piar refiriéndose a su lucha con la muerte, rompe d; pront;
la exclamac1on directa que puntualiza su dolor, llamado directo y angustioso:
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Inmediatamente después encontramos otra trilogía. Si las anteriores fueron
referidas a sus sonetos y a su condición humana, ésta nos muestra lo único
que obtiene de Dios en su terca lucha con su silencio y su lejanía:
Alzo la mano y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser --y no ser- eternos, fugitivos.
¡ Ángel con grandes alas de cadenas!

La condición es clara. El hombre está su jeto y anonadado, no caben dudas
al respecto; ~ el comienzo del segundo terceto lo dice con ese lenguaje directo y despo¡ado que ya vamos reconociendo como propio de Otero. El ser
hombre: horror a manos llenas, angustia del ser que no es y que hace vacilar

274
275

�. ternidad , y si se considera fugitivo,
.
..
d ebemas recordar
aquí lo
su pr~p1a e_
.
1 oesía de este poeta, sobre la imagen y. su
de af ugit1vo
P. . no es solamente el perseguido, smo
.que dice
. , Damaso
d irAlonso
que aquí
mvers10n,
. ' 1es ec ,.dor el que busca constan teme nte a Dios y no lo encuen•,
tambien e persegm '
1
E definitiva fugitivo de s1
.
erlo y no lo oara. n
'
tra, el que lo persigue para v
. d 1 e~puJ·a hacia la búsqueda, y sólo
.
pio ser angustia o o
, ¡
mismo,
porque su pro
d ente el endecasílabo fma :
d
d
1
hombre
esa
imagen
que
traza
rotun
am
que a e
d .. ,
1
d d por su propia con ic10n.
un ánge enea ena o
.
.
forma estricta ha que.
1
to y se pudiera decir que en su
Aquí termma e sane
, Bl de Otero aunque
d 1 d 1 del poeta Pero no es ª"· as
'
dado vertido to o e o or
1 . . t
lo exigen- aunque en su camsus mismas eyes m ernas
,
utiliza el soneto como
.
d .
·enza y vuelve sobre lo an. d d" tod O lo que quiere ec1r, recomi
po limita o. .ice
.
a ser como una continua•
eta "Tú que hieres ,, , viene
terior. El Sigmente son '
'
.
11
do a Dios aunque
,
de nuevo el mismo ama
'
ción, porque aqm encontramos
e estamos sumergidos en el impulso
ahora no lo nombra. No hace falta, porq~
.
"d El poeta el fu-

•

ez es el monologo mterrump1 o.

'

.

inicial y sabemos que otra v
D" . A b tadamente te persigo, le dice,
.
, de nuevo a 10s. rre a
'd d
gitivo,f. persigue aqm
. endurec1en
. do su IenguaJ· e, que refleja su tenaci a
t" t d al ir
y rea 1rma su ac I u
.
. V
te diao ¡ como un muerto
ll
do ¡ a golpes de si1encw. en,
"
interior: te voy aman
tras que ya hemos visto an.
L
d parte del soneto como en o
furwso. a segun a
. .,
'
.t d Ahora ¡ que encontramos
I
xphcac10n de su ac!J u .
0
teriormente, se vue ve e
Otero reafirma que aunque
•
1 de rebeldía y entrega, pues
es una cunosa mezc a
.
1 b d na siaue amándolo en su
d
d
aunque o a an o ' º
Dios no le respon e, es e~ir, .
d 1 quieres expresado en ese tono
· d
t nhza reiteran o e no
'
:::::i:r~~e:;:~~ d;el:,av:rbos enfatizados con el pero que les antecede:

y sigo, muerto, en pie. Pero te Uamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
y sigo, muerto, en pie. Pero te amo
a besos de ansiedad y de agonía.
.
.
T'
que
vives
Tú
que
hieres
No quieres. u,
. · ,'
arrebatadamente el ansia mia.

d ·res" colocará este epígrafe: el hombre es in•
• Más tarde, en sus "Parábolas Y ez1 a1'·
. o'n1·camente y quizá con desprecio:
irmar ir

. ( Ancza,
• p. 116) ' para
mortal mientras vive

Algo es algo.
Y, a caballo regalado
no se le mira el dentado.

Salta a la vista la econorrúa de lenguaje, lograda a base de las mismas expresiones, lo cual viene a producir un estilo cortado y breve que inundará
después toda la poesía de Blas de Otero, como se verá más adelante. (La
intromisión a la mitad del verso, que mencionamos antes, obedece también
al mismo estilo) .

•
El mar está siempre presente en esta poesía de Blas de Otero dirigida hacia Dios, y en los veinticinco sonetos se nos aparece como la manifestación
de la destrucción, del no ser en la vastedad o bien el camino por donde se
va a la muerte. En cambio, el árbol, que hunde sus raíces en la tierra, es
la vida, es el hombre. Ya vimos en el primer soneto que las manos de Dios
convierten al hombre, que era un árbol, en un río, como aquellos que Jorge
Manrique asemeja, en un verso que todavía cabalga con vigor en la poesía
española, a nuestras vidas. Ya entonces el poeta de las Coplas nos hablaba
de la mar, que es el morir. Otero navega ese mar halando hacia la muerte a
remo y vela: va con toda su voluntad, entre riesgos y obstáculos que nos
presenta con figuras formadas con elementos que se oponen ( quemante nieve, friísimo fuego), fuerzas que lo sacuden pero que no le hacen perder el
rumbo. Todo esto, que pertenece al soneto "Mar adentro", viene a encontrar
complemento en el soneto siguiente: "Muerte en el mar", pareándolos por
así decir, con los dos anteriores. Las posibilidades de significación, todavía
ilimitadas, muestran ahora el otro aspecto que en esta poesía da el autor al
mar: el de salvación. Por la muerte se salvará de la muerte si Dios se lo
permite, si Dios lo anclea en su mar: Salva, ¡oh Yavé! mi muerte de la muerte. / Ancléame en tu mar, no me desames, / Amor más que inmortal. Que
pueda verte. Más adelante, en otro soneto, el poeta insiste: me lanzo al mar.
Ya es tiempo de preguntarnos qué es lo que hemos encontrado en todos
estos sonetos. ¿Avanzamos, o mejor dicho, avanza el poeta en su búsqueda?
¿ Se adelanta, se acerca a ese Dios que con tanto amor y tanta desesperación
solicita? Debemos aceptar una respuesta negativa: nada se ha obtenido. Sigue, como al principio, demandando el acercamiento. Y como al principio,
sigue también rodeado de silencio, solo, sin otra presencia que su naturaleza
humana desheredada de inmortalidad. Por eso surge un giro distinto en
esta poesía. El poeta se cansa y en el soneto titulado "Basta" imagina que
Dios, el solo vivo, no existiera. Si así fuera:

276
277

�... ¿para qué vivir, oh hijos ...
de madre, a qué vidrieras, cruc,f,¡os
y todo lo demás? Basta la muerte.
.. 'n total, la extinción de la vida. Todo. el soneto¡ ,es
Es decl·r 1a desapanc10
' de esa situac10n unagma
.
' d a, pero no , .
razonamiento
.
tra
Dios
A
Él
se dirige en los ultunos tres versos.
mente y se re bela con
·

p~-=-~

cribimos solamente la frase inicial: Oh, cállate, Señor, calla tu boca / cerrada;
Voz de lo negro en ámbito cerrado/ ahoga al hombre por dentro contra un
muro / de corazón; Me haces daño, Señor. Quita tu mano / de encima;
Y a escucho, a solas, el derrumbamiento / de mundos interiores espantoso.
No es necesario seguir. Estas frases nos hablan de la desesperación de la soledad de Dios, de dolor y de súplica. Ya sólo quiere estar solo. Aunque de
pronto, su misma situación lo hace estallar y encontramos frases como ésta,
brusca y áspera :

Basta. Termina, oh Dios, de malmatarnos.
o si no, déjanos precipitarnos
sobre Ti -ronco río que revierte.

Em zar Detenerse. Volver a empezar y as,, segw·r su sorda . lucha es la
. pe .
d . d d s' el poeta. Una nota amarga se introduce en
actitud que nos va eian o e '
"
" uno de los más her¡ rt 1 za que se de1·a sentir en su soneto Excede '
su o a e ,
·
'
anola ·
mosos de Bias de Otero y digno ejemplar de la meior poes,a esp
.
Querer ser bueno es una fuente rosa
que fluye entre las ruinas del pecado,
un celeste rumor desamarrado,
latiendo entre la sombra misteriosa.
Un pájaro divino va y se posa
sobre el inm6vil corazón cansado; •
y entiendo por qué el mundo está inclinado,
por qué la Tierra gira, tan hermosa.

. .. Mudo soy. Pero mis brazos

me alzan, vivo, hacia Dios. Y si no entiende
mi voz, tendrá que oír mis manotazos. 9

a

Los sonetos restantes hablan ya de la vida,
la que se apega el poeta,
manifestando su deseo de permanecer, pase lo que pase. Su grito de vida es
solamente la insistencia del verbo: ¡ Quiero vivir, vivir, vivir.' No importa cómo: en pie, patas arriba, / pero vivir, seguir, aunque se hundiesen / cielos
y mar. . . Antes de gritar así su ansia de vida, al hablarle a Dios en uno de
sus sonetos había dicho: ¡ te quiero ver, / necesito dormir -morir- despierto!
El dormir como morir, el morir como soñar que menciona más adelante, marcan el tránstito del ser al no ser pero también el instante del conocimiento
de Dios. Sueño y muerte 10 identificados, opuestos a la conciencia de la vida
• Este lenguaje, que nos puede parecer insólito y fuera de lugar al ser referido a
Dios, tiene un antecedente parecido en Adrián del Prado, autor editado en 1629, que
en su canción en honor de San Jerónimo, hace decir al santo:
Esta vida importuna
me tiene como a un leño,
no me conoce el sueño,
ni quiero sino s6lo el de la muerte,
del cual hace, Señor, que yo despierte
a gozaros sin fin: porque, si dueño
no me hacéis, Señor, de esas moradas,
el cielo he de pediros a pedradas.

Pero mortal el hombr, nunca puede,
nun:a logra ascender adonde el cielo
la torre esbelta del anhelo excede.
Nunca, jamá.s, el h ,mbre. Sobre el suelo,
el pájaro se posa, y pasa y hiede
la fuente del humano desconsuelo.

Citado por Karl Vossler en su obra ya mencionada, p. 236, con la referencia: Bibl.

Aut. Esp., t. 23, págs. 289-291.
10

Mas no todo ha de ser ruina y vacío. Así continúa el soneto siguiente,_ con-

tinuando el vaivén que ya conocemos. De nuevo lo invade el entus1as'.'10
.
avanza sin dudar. Si no alcanzo con la mano --dice-,.' ya
y af1rma que
• · h ·
direc
alcanzaré con gritos! Pero sabemos ya que todo se prec1p1ta acta una
ción definitiva, como lo demuestran los sonetos finales, de los cuales trans-

278

Tres días antes de morir, el 28 de diciembre de 1936 escribió Unamuno en su
Diario poético estos versos, últimos del Diario y también, probablemente, los últimos que
él escribió:
Morir soñando~ sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vado; no soñar; nirvana;

279

�!edad como abandono del hombre. Quizá, como U narnuno, - Otero
como so u 'es inútil escudriñar el implacable ceño del eterno dueno .. En
concluye q e . .
a uí volvemos a encontramos con esa cunosa
una palabra, v1vu, porque (y q
.
., ) s1' bien quería
, por 1a que se opera una mvers1on
di . , n de su poeSla
con
_crn-monr.
despi~rto, ahora declara su
dornur
. deseo de vivir porque los muer-

1 , .
y llegamos al final de los veinticinco sonetos, El poeta se n~de y o umco
que alcanza a decir en el penúltimo de estos poemas, es lo s1gwente:
tos / se mueren, se acabó, ya no hay remedio.

.

Escucha cómo estoy, Dios de las ruinas.
Hecho un cristo, gritando en el vacío,

arrancand!J, con rabia, las espinas.
. Piedad para este hombre abierto en frío!
'
. Retira, oh Tú, tus manos asembrmas

POESÍA y PUEBLO

Definitivamente1 cantaré para el hombre
B.

DE

O,

Derrotado el poeta, seguirá su canto de dolor, pero ahora sin pedir a Dios
que rompa su silencio. Solo, como dice en el primer poema que sigue a los
veinticinco sonetos, y que como el primero de estos se titula "Tierra", continúa hurgando en su propia pesadumbre. Ya no es Bias de Otero, es el hombre el que habla. Incluso abandona el recipiente clásico de catorce versos para
escribir libremente, sin preocupaciones de metro y rima. En uno de los poemas de esta parte de su libro Ancia, que se titula "Encuesta", se lanza a buscar la causa del sufrimiento:

1

Quiero encontrar, ando buscando la causa del sufrimiento.
La causa a secas del sufrimiento a veces

n· , ,
-no sé quién eres Tú, siendo ,os mio.
1

t~•do¡

La lucha ha sido en vano. Pero dice después, en el últ~o sonet::
e ange
e!cade~ado) quedan hincadas en la tierra, que es el sitio del hombre.
es erar pegarme a mi esperanza. Sus alas (recordemos la unagen

del tiempo al fin la eternidad se adueña.
Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
·es acaso vivir? }' esto (qué enseña?
'Soñar la muerte ¿no es matar el sueno.
Vivir el sueño ¿no es matar la vida?
¿a qué al poner en ello tanto empeño
aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno dueño?

-'

p
. • po ét1co
· d e M'guel
de Unamuno. Edi755 p 486 del Cancionero, Diario
i
oema No. 1 , .
'
.
1953
ción Y prólogo de Federico de Onís. Ed. Losada, B. Aires,
.

mojado en sangre, en lágrimas, y en seco
muchas más. La causa de las causas de las cosas
horribles que nos pasan a los hombres.
No a juan de Yepes, a Bias de Otero, a León
Bloy, a César Vallejo, no, no busco eso,
qué va, ando buscando únicamente
la causa del sufrimiento
( del sufrimiento a secas),
la causa a secas del sufrimiento a veces . ..
y siempre vuelta a empezar.
Es patente que el poeta ha sufrido una transformación. Esta poesía no es
igual a la que vimos en sus sonetos iniciales. ¿ Qué ha pasado? Por una parte,
corno ya dijimos, es que ha abandonado la forma rígida del soneto, lo cual
repercute en el poema transformándolo en algo, si bien más ligero por la extensión de la frase que se alarga hasta donde quiere el poeta, y por lo tanto
más libre, interiormente sacudido por ese mismo lenguaje desnudo que parece nos permite entrever más directamente su propio mundo. Tampoco se
trata aquí de él, o de otros poetas (César Vallejo entre ellos), sino simplemente del hombre, del sufrimiento de los hombres. Además, y esto se nos
muestra inmediatamente al leer el poema, ya no pregunta a Dios, ya no
se enfrenta a Dios como en sus anteriores poemas. Ahora sólo busca la causa
del sufrimiento. ¿Dónde busca? ¿A quién pregunta? No nos lo dice, ni parece

280
281

�importar. Después de todo, puede preguntárselo a él mismo. Y al proseguir
su encuesta empieza a introducir la ironía amarga, la palabra burlona que a
partir de este momento encontraremos a menudo en su poesía. La segunda parte del poema nos cuenta los resultados ob\enidos:
Me pregunto quién goza con que suframos los hombres.
Quién se afeita a favor del viento de la angustia.
Qué sucede en la sección de Inmortalidad
cuando según todas las pruebas nos morimos para siempre.
Sabemos poco en materia de sufrimiento.
Estamos muy orgullosos con nuestro orgullo,
pero si yo les arguyo con el sufrimiento no saben qué decirme.
Mire usted en la guía telefónica,
o en la Biblia, es fácil que allí encuentre algo.
Y agarro la biblia telefónica,
y agarro con las dos manos la Guía de pecadores ... y se caen al suelo
todos los platos.
Desde los siete años
oyendo lo mismo a todas horas, cielo santo,
santo, santo, como de Dios al fin obra maestra!
Pero del sufrimiento, como el primer día:
Mudos y flagelados a doble columna. Es horrible.

11

1'

': 1

1

¿ Por qué esta condición lacerante, esta naturaleza hecha sólo para el dolor?
Bias de Otero se sabe víctima de Dios, del mundo y de su época. Siente en
carne propia el sufrimiento de los hombres, como César Vallejo con cuya
poesía está emparentado, y deja testimonio en estos poemas que como los del
peruano podrían titularse poemas humanos. Además, su conciencia vigilante le permite asomarse a su propio derrotero, en el que, como ya vimos, va
y viene, se devuelve, comienza de nuevo, renuncia y otra vez se lanza a lo
mismo. En Relato nos cuenta su propia historia, poema que transcribimos
íntegro porque nos lo muestra de cuerpo entero:
Recuerdo. No recuerdo. El mar.
Un hombre al borde del cantil. El viento.
El mar desamarrando olas horribles.
Un hombre al borde del cantil. Recuerdo.
No recuerdo. Los brazos
alzados hacia un cielo ceniciento.
El viento. El golpe de las olas

contra las rocas.
Un hombre al borde
de la muerte.
El mar.
El cielo mudo. Ceniciento. El cielo.
Recuerdo. Oigo las olas.
El viento. Entre las sienes. No recuerdo.
Un hombre
al borde de un cantil, gritando. Abriendo
y cerrando los brazos.
Un hombre ciego.
Recuerdo. Alzó la frente. Un viento frío
le azotó el alma. No recuerdo. Veo
el mar.
Nado por dentro.
Avanzo
hacia una luz, hacia una luz. No veo.
Escucho un silencio de yelo.
Y braceo, braceo hacia la luz
'
y tropiezo,

y braceo y emerjo bajo el sol
¡ oh júbilo!, y avanzo. . Y no recuerdo
más. Esto es todo cuanto sé. Sabed/o.

Este podría ser el retrato que hace de sí mismo el poeta. La memoria rota.
el mar siempre presente (con la significación que ya quedó apuntada) ; u~
~omb_re al borde de la muerte; un hombre ciego; un hombre gritando; un
s1lenc10 escuchado; una luz no vista. Tal es la historia de Bias de Otero.

•
La poesía de Bias de Otero que vimos al principio podrá ser considerada
religiosa, pero no tiene parentesco con la poesía mística. Mientras el poeta
místico trata de elevarse hacia Dios, abandonar este mundo terrenal e imperfecto para alcanzar las moradas divinas, ,Bias de Otero permanece en tierra
firme en su humanidad adolorida, entero en su condición de hombre mortal'.
.
'
y S1 protesta, es por la injusticia y el desamparo que campean en su mundo.
Lejos de la Mística, y más que religiosa, su poesía es hondamente humana.
Si recorremos esos veinticinco sonetos casi en su totalidad dirigidos a Dios, Jo

282
283

�que vemos surgir a cada momento es la figura del hombre que no se resigna,
que lucha por alcanzar lo que no posee, que se revela contra el horror que
todo lo envuelve. Y quisiera conocer a Dios, quisiera verlo, que se le mostrara, pero lo busca desde las cosas de este mundo, es decir, se trata de una
peculiar situación en la que el poeta busca a Dios sin alejarse de su circunstancia humana. Por el contrario, se afinca en la realidad destruida y espera
ver surgir de las ruinas ese Dios que busca con tanto amor. Y no es sólo el
ansia de inmortalidad lo que lo aguijonea, es esto y algo más: es la esperanza
de poder encontrar -y alcanzar- a Dios dentro de sí mismo y entre los
propios hombres. Las manos de Dios, esas manos que significan destrucción
y muerte, desolación y angustia, son para el poeta la causa de los males de
los hombres y por lo mismo la barrera que lo separa de su Dios. ¿ Cómo
entender el llamado ininterrumpido de esos veinticinco sonetos? ¿ Por qué el
poeta pide y vuelve a pedir, sin extenuarse, que cese el tiempo del dolor y
de la soledad? El mundo y sus desgracias ( manos de Dios hundidas en mi
muerte) aíslan al hombre, y éste sólo podrá entrever al Dios por el que
tanto clama, cuando se le muestre en un mundo transformado, donde en lugar
de ~sas desgracias y agravios que lo sepultan surjan el amor y el entendimiento, cuando esas manos ya no signifiquen destrucción del hombre, sino destrucción de la soledad. Poesía humana la de Bias de Otero, porque brota de su
íntima condición de hombre que sufre el mundo, como brotaba aquella poesía
de César Vallejo. Poesía que va marcando el derrotero de su alma, cada vez
más alejada de la gran esperanza, aunque por momentos vuelva con ella a
plantarse en el sitio inicial. Poeta enraizado en el mundo, vivo y mortal,
deja de dirigirse a Dios porque sólo recoje silencio.
Bias de Otero cambia el rumbo y se vuelve hacia el hombre.
Después de sus Parábolas y Dezires, algunos sonetos que vuelven a aparecer
y una extraña mezcla de sensualismo y deseo de Dios que se manifiesta en
ciertos poemas como Un relámpago apenas, Ciegamente, Sumida sed, el que
lleva por título el verso de Quevedo: ... Tántalo en fugitiva fuente de oro
y otros más, Otero cierra la segunda parte de su libro con dos sonetos que al
frente llevan un significativo título en el que de nuevo se hace patente el
cambio que se ha operado en el poeta: "Y el verso se hizo hombre". Aquí
nos deja una nueva razón del porqué de su poesía. Pero si recordamos
aquellos hermosos versos del principio, en los que nos entregaba las causas
de su canto, la intensa fuerza interior que lo empujaba hacia su poesía, cuyos
sonetos eran entonces plumas de luz . .. , cárceles de mi sueño, ardiente río,
y los enfrentamos a estos otros que son también explicación de su quehacer
poético, pero además lección de poesía que no transige y dice con claridad
cuál debe ser la labor del poeta, veremos el camino que ha recorrido el poeta

Y lo que, ~a recogido ~n el trayecto. En el primer soneto se ocupa de dicha
labor, poe_tica Y nos dice lo que debe buscar primordialmente el poeta y ¡
0
que el mismo busca:
1
Ando buscando un verso que supiese
parar a un hombre en medio de la calle
un verso en pie -ahí está el detalle- '
que hasta diese la mano y escupiese.

Poetas: perseguir el verso ese,
asid/o bien, blandid/o, y que restalle
a ras del hombre -arado, y hoz, y dalle-,
caiga quien caiga, ¡ahé! pese a quien pese.
Somos la escoria, el carnaval del viento
'
el terraplén ridículo, y el culo
al aire y la camisa en movimiento.
Ando buscando un verso que se siente
en medio de los hombres. Y tan chulo ,
que mire a Tachia descaradamente.

:ero al pasar al segundo '?~:to, vemos que ya ha encontrado su verso y
cual es su estr~ctura, su condic10n y su agresividad. El mismo soneto hecho
con un le~guaie poco conciliatorio, nos dice claramente cuál es el ve:;o que

ahora esgnme:

y 2

Hablo de lo que he visto: de la tabla

Y el vaso; del varón y sus dos muertes·
escribo a gritos, digo cosas fuertes

'

y se entera hasta Dios. Así se habla.

Venid a ver mi verso por la calle.
Mi voz en cueros bajo la canícula.
Poetas tentempié, gente ridícula.

i Atrás esa bambolla! ¡ Que se calle!

284
285

�Hablo como en la cárcel: descarando
la lengua, con las manos en bocina:
"¡Tachia! ¡qué dices! ¡cómo! ¡dónde! ¡cuándo!"
Escribo como escupo. Contra el suelo
( oh esos poetas cursis, con sordina,
hijos de sus papás) y contra el suelo.

Queda manifiesto el disgusto y malestar que lo envuelven. Ya no se trata
sino de decir de hablar fuerte y sonoramente, sin tapujos, de lo que le pasa
al hombre, a' él y a sus iguales. Su verso se lanza a la calle, 11 y no dirigido
hacia arriba, como antes lo hacía, sino -&lt;:orno dice agriamente en la parte
final- contra el suelo que pisa, lugar de sus desgracias.
El poeta, como dijimos, ha cambiado el rumbo. Ahora se dirige al hom~re
y así lo dice al comenzar la cuarta y última parte de s~ libro, cu;o contem~o
lleva marcadamente esta dirección. Después del Prefacw, poema mtroductono
que nos dice de nuevo cómo y por qué escribe, aparece el Canto primero, poema
en cuyas siete estrofas deja mención de su nueva esperanza: el hombre. Para
él canta ahora y sabe que algún día, después, lo oirán. Hoy, quizá, no se_ le
escuche porque van (vamos, dice Otero incluyéndose) con el rumbo perd1_d~
en ]a oscuridad. Ya asoma la lucha de hermanos contra hermanos, que surgira
a cada momento en su poesía bajo la figura de Caín y Ahel:
Definitivamente, cantaré para el hombre. Algún día -después-, alguna noche,
me oirán. Hoy van -vamos- sin rumbo,
sordos de sed, famélicos de oscuro.
Yo os traigo un alba, hermanos. Surto un agua,
eterna no, parada ante la casa.
Salid a ver. Venid, bebed. Dejadme
que os unja de agua y luz, bajo la carne.
11

Lo dice Otero como lo decía Neruda reiteradamente en su poema sobre España,
pero hablando de la sangre derramada:

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

De golpe, han muerto veintitrés millones
de cuerpos. Sobre Dios saltan de golpe
-sorda, sola trinchera de la muertecon el alma en la mano, entre los dientes
el ansia. Sin saber por qué, mataban;
muerte son, sólo muerte. Entre alambradas
de infinito, sin sangre. Son hermanos
nuestros. Vengad/os, sin piedad, vengad/os!
Solo está el hombre. ¿Es esto lo que os hace
gemir? Oh si supieseis que es bastante.
Si supieseis bastaros, ensamblaros.
Si supierais ser hombres, sólo humanos.
¿Os da miedo, verdad? Sé que es más cómodo
esperar que Otro -¿quién?- cualquiera. Otro,
os ayude a ser. Soy. Luego es bastante
ser, si procuro ser quien soy. ¡ Quién sabe
si hay más! En cambio, hay menos: sois sentinas
de hipocresía. ¡ Oh, sed, salid al día!
No sigáis siendo bestias disfrazadas
de ansia de Dios. Con ser hombres os basta.

La segunda parte es muy significativa y quizá se comprenda mejor si consideramos el cambio de actitud ya señalado en la poesía de Otero es decir
' el hom-'
su alejamiento de Dios y su acercamiento al hombre. Por eso dice que
bre tiene miedo de estar solo y le resulta más cómodo que Otro (-¿quién?cualquiera. Otro) le ayude a ser; por eso dice que si el hombre está solo.
eso es bastante. Y por eso, finalmente, habla con claridad y pide que se dejen
a un lado los disfraces, el disfraz de ansia de Dios. Con ser hombres os basta.

•
Los siguientes poemas, como repercusión de un sonido o como multiplicación de las ondas en el agua herida por la piedra, viajan por todo el territorio del hombre, agrandándose y cubriendo en su amplitud la patria, el con-

286
287

�tinente, el mundo. Poesía lanzada a todos los vientos, se convierte en testimonio vivo de su época. Por eso nos tropezamos a menudo, en esta última
parte de su libro, tanto con lo que corresponde a la circunstancia inmediata
-española- del poeta, como con lo que es patrimonio de todos los hombres
en el momento presente.
"Que cada uno aporte lo que sepa" es un poema de este tipo, pero más
bien referido a la última conflagración, que se agrega a las anteriores (Estábamos ---0tra vez- en otra), y Crecida es un llanto de sangre y destrucción
del hombre. Cuando llegamos a Mundo, estamos frente a uno de los mejores
poemas que ha escrito Bias de Otero. Es el retrato preciso y fiel de una época,
es el recuento de los horrores que se han multiplicado en los últimos años, es
la visión de un hombre que no es insensible y sufre la podredumbre de su
tiempo y las limitaciones que todo esto representa. Cuando San Agustín
escribía sus Soliloquios --comienza Bias de Otero-, Cuando el último soldado
alemán se desmoronaba de asco y de impotencia ... ; así principia este largo
poema, en el que la forma y el vocabulario hacen recordar la mejor época de
Neruda. Sigue una larga serie de situaciones 12 que van ubicando el momento
histórico que el poeta quiere hacer presente, y en el cual se asentará el centro
del poema. Cuando todo esto ocurría, concluye Otero, entonces, ya lo he dicho,
/ San Agustín andaba corrigiendo las pruebas de su Enchiridion ad Laurentium / y los soldados alemanes se orinaban encima de los niños recién bombardeados. Hemos vuelto a lo mismo, a lo del principio, estamos frente a una
situación que no necesita explicarse y que habla por sí sola; las 18 o 20 primeras líneas del poema quedan así como paisaje contemporáneo. Y al continuar Otero, deja caer una frase cortada por su propio aliento: Triste, triste
es el mundo, para continuar después con varias exclamaciones que robustecen
el tono de todo el poema. Los versos siguientes dejan correr la angustia
apresada:
Voy a llorar de tanta pierna rota
y de tanto cansancio que se advierte en los poetas menores de
dieciocho años.
Nunca se ha conocido un desastre igual.
Hasta las Hermanas de la Caridad hablan de mm

u Sobre la enumeración caótica en la poesía moderna, puede leerse el ensayo que
con este título está incluido en el libro de Leo Spitzer: Lingüística e historia literaria,
pág. 295. No. 14 de la Col. Estudios y ensayos de la Biblioteca Románica Hispánica.

Ed. Gredos, Madrid, I 955.

y se escriben gruesos volúmenes sobre la decadencia del jabón
de afeitar entre los esquimales.

¿ Qué va a pasar con esta crisis que todo lo destruye?: ah, entonces, cuando
San Agustín lo sepa todo / un gran rayo descenderá sobre la tierra y en un
abrir y cerrar / de ojos nos volveremos todos idiotas.

Uno de los últimos poemas de Ancia es el grito de la impotencia. Nada
puede hacerse para aplacar el sufrimiento de los hombres y el verso suena
como una queja sorda en el silencio que todo lo rodea (Tiempo de soledad
es éste. Suena / en Europa el tambor de proa a popa). Y termina el libro
con un llamado a la inmensa mayoría, convertida en soledad: Oh inmensa /
soledad. / Sálvame. / Háblame, escúchame, oh inmensa / mayoría. El libro
se cierra, así, con el mismo llamado con el que se abrió, poema inicial también dedicado a la inmensa mayoría y que hasta ahora citamos para unirlo
con el final en una sola expresión. Este poema inicial que sirve de pórtico
al libro que hemos venido comentando, es el llamado al hombre, pero es también el mismo grito de impotencia que acabamos de escuchar en uno de sus
últimos poemas.
No a la inmensa minoría, como quería Juan Ramón Jiménez, sino a la inmensa mayoría. A todos van estos versos que Bias de Otero forja con rabia
y dolor humanos. Para España, para el pueblo, para los hombres escribe Blas
de Otero. Su voz, quebrada a veces y otras tonante, es como un eco despierto
de aquella otra voz española que se acalló en Colliure el 22 de febrero de
1939, pero que sigue oyéndose dentro y fuera de España. A Antonio Machado debe Blas de Otero, como muchos de su generación, la secreta fuerza,
el impulso que lo lleva a los extremos que ya hemos visto, sustentando de amor
a España, de ese deseo en él inacabado de llevar adelante, hacia arriba, la
voz auténtica y clara de su pueblo. El mismo Otero reconoce en él a su maes18
tro y busca alcanzarlo, no equiparándose a él, sino identificándose con su
obra y con su pensamiento.
Antonio Machado es sin lugar a dudas la figura española más señera de
esos años difíciles, y el tiempo se ha encargado de fijar su perfil. No se quiere,
con esta afirmación, negar la presencia de muchos otros grandes poetas espa11 Así lo manifestó el mismo Bias de Otero el día 20 de marzo de 1959 en la Maison
des Provinces de France, de Ja Cité Universitaire de Paris, donde Jos es:udiantes españoles de la Cité organizaron el acto en el que Otero ley6 algunos de sus poemas. En
esta ocasi6n dijo también que su poesía, y la que como ésta se escribía en España, más
que poesía social debería llamarse poesía hist6rica, porque se ocupa del hombre en
circunstancias determinantes y políticas. Su dedicatoria. 11A la inmensa mayoría"
fue también comentada en sus palabras iniciales.
'

288
289

H. 19

�ñoles de entonces, pero Antonio Machado es el que queda como representante
de un pensamiento y una actitud orientados hacia su patria y sus problemas
fundamentales. Por eso, la nueva generación de poetas se ha remontado a
esta fuente, y por lo mismo también puede afirmarse el estrecho lazo que une
a la poesía de Otero con su poesía. Así como éste canta definitivamente para
el hombre, Machado también se identificó con el español, al que los apócrifos Juan de Mairena y Abe! Martín dedicaron muchas de sus páginas.
A este propósito, Segundo Serrano Poncela dice en su estudio sobre Machado: "Y es que Machado tiene por el hombre español, por esa individualidad concreta hecha de 'materia para la muerte' un hondo aprecio y sus
juicios históricos y sociológicos __.,n la · medida en que un poeta emite juicios
de esta especie- vienen impregnados de calor humano directo y no de libros
o escuelas. No habla el poeta de 'lo español' sino 'del español' y cuando Mairena o Martín ponen en uso su dialéctica para entender la cuestión española,
siempre lo hacen tomando como punto de partida la cuestión concreta del
hombre. Al decir hombre, Machado siempre tuvo muy en cuenta la persona,
lo último e irreductible humano tan difícil de convertir en doctrina políticosocial. Yerran los que creen que Machado es poeta de posible adscripción
a credos de masas. Se confunden quienes aprecian su amor al pueblo español
como una entrega a pasquines políticos. Lo que Machado buscaba, sobre
todo, siguiendo en esto a su maestro Unamuno, era al 'hombre de carne y
hueso' con sus acciones y contradicciones. 'Cuando a Juan de Mairena se le
preguntó -y esto que voy a transcribir lo publica Machado en medio del
tumulto apasionado de una guerra civil- si el poeta, -y en general, el escritor debía escribir para las masas, contestó: cuidado, amigos míos. Existe un
hombre del pueblo, que es, en España al menos, el hombre elemental y fundamental, y el que está más cerca del hombre eterno. El hombre masa no existe;
las masas humanas son una degradación de las muchedumbres de hombres,
basada en una descalificación del hombre que pretende dejarle reducido a
aquello que el hombre tiene de común con los objetos del mundo físico: la
propiedad de ser medido con relación a unidad de volumen' {JM. Sobre la
defensa de la cultura) .14
Y sobre lo que entendía por pueblo, el mismo Serrano Poncela opina que
"Para Machado, el vocablo 'pueblo' no implica una categoría política, una
valoración peyorativa de determinada clase social o exaltatoria de otra"."
Machado, en su Discurso para el Congreso Internacional de Escritores, de
14

SEGUNDO SERRA.NO PoNCELA:

Antonio Machado, su mundo y su obra. Ed. Losada,

1937, deja perlectamente establecida su pos1c10n: "Escribir para el pueblo,
¡ qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es, por de pronto, escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra
tierra, de nuestra habla, tres cosas de inagotable contenido que no acabamos
nunca de conocer. Y es mucho m~, porque escribir para el pueblo nos obliga a rebasar las fronteras de nuestra patria, es escribir también para los hombres de otras razas, otras tierras y de otras lenguas. Escribir para el pueblo es
llamarse Cervantes en España, Shakespeare en Inglaterra, Tolstoy en Rusia". 16
Estas largas citas que hemos incluido nos permiten aclarar la condición en
que se mueve la poesía de Bias de Otero, hondamente humana como habíamos señalado, y por lo mismo auténticamente española. Por este camino del
hombre llegará Otero necesariamente al que conduce a España, presente en
su poesía como en la de Machado y en los textos de Unamuno. La expresión
de este último podría decirla Bias de Otero, porque a él también le duele
España. Poesía para el hombre, poesía para el pueblo, es el rumbo que lleva
a Bias de Otero a la tercera etapa de su obra, invadida por la imagen de su
patria que sufre el poeta. Aquí, por las necesidades mismas de la expresión,
su poesía sufre un cambio radical en su estilo, el cual en cierta forma corresponde __.,conomía del lenguaje, brevedad, alusión directa- a ese verso que
buscaba y ha encontrado, ese verso que supiera parar a un hombre en medio
de la calle.

POESÍA

y

ESPAÑA

Madre y maestra mía, triste, espaciosa füpaña.
B. de O.

LLEGAMOS A LA TERCERA ETAPA en la poesía de Bias de Otero, en la que quedan comprendidos sus dos últimos libros: Pido la paz y la palabra y En castellano, ambos dedicados, también, a la inmensa mayoría. Poesía de España,
sobre España, para España; poesía para el pueblo español. Esta producción
poética de palabra dura, de lenguaje reprimido que brota escasamente, pero
co;, toda la fuerza interna del poeta, está centrada en su patria, para la que
guarda su más fuerte amor y su más profunda amargura.
Por eso en el poema que titula Juntos, dice el porqué de su agonía y a

págs. 166-7. Buenos Aires, 1954.

" Ob. cit., pág. 167.

290

11

Citado por

SERRANO PONCELA,

ob. cit., pág. 168.

291

�la vez su fiereza, esa fuerza de todos con la que podrá vencer. Su fuerza, su
apoyo, están en su propia patria, de la que nunca se separará:

Esta tierra, este tiempo, esta espantosa podredumbre
que me acompañan desde que nací
( porque soy hijo de una patria triste
y hermosa como un sueño de piedra y sol; de un tiempo
amargo como el poso
de la historia):
esta tierra, este tiempo que tiran de mis pies
hasta arrancar los huesos a mi esperanza última,
¡ah, no podrán, jamás podrán vencerme,
porque mi mano se me va y se agarra
a otra mano de hombre y a otra mano
que me encadenan, madre inmensa, a ti!
El primer poema de Pido la paz y la palabra se abre sobre tiempo pretérito; al mostrarse el poeta -es otro de esos poemas en los que Otero se retrata
íntegro-- habla de lo que ya no tiene, o mejor de lo que ya no es: ... al
hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro. Lo hemos visto luchar contra Dios y contra el mundo, contra el dolor y la injusticia. Por eso no nos
asombra que diga en este poema: y un buen día baj~ a la calle: entonces /
comprendió: y rompió todos sus versos.
Sale huyendo el hombre porque el aire apesta a muerto, grita porque los
signos del mal y de la destrucción -ángeles atroces, horribles peces de metalrompen cielo y mar, recorren -dice- las espaldas del mar. La paz, el gran
llamado hacia la paz, hacia la confraternidad, hacia el entendimiento de todos,
la paz deseada que ya había brotado en _algunos poemas anteriores, surge
ahora en este primer poema y seguirá oyéndose el llamado en las siguientes
páginas.
· Por qué pide la paz? ¿ Por qué su verso se rompe en ese grito que quiere
'
'?
ser' fecundo y multiplicarse en mil ecos que se 01gan
en tod
os ios confmes.
Porque en él no ha muerto la esperanza. Derrotado, cambiado el rumbo, el
hombre es su esperanza, el pueblo es su esperanza. En él encuentra las raíces
profundas de la vida, y por lo mismo de la dignidad y de la_ libertad.. El
pie del pueblo avanza, avanza hacia la luz, / a ras de tierra, despe1ando el ctelo,
dice en otro poema. A él se dirige, a su pueblo español, porque sabe que
algún día lo escuchará, porque los árboles abolidos -recuérdense los primeros
versos de Ancia y la imagen del árbol- entrarán

a pie desnudo en el arroyo claro,
fuente serena de la libertad.

r

Su fe en el hombre no se ha quebrado. Permanece firme y por esto su
en su patria se mantiene igual. Aunque los signos de la época digan todo
contrario, aunque el dolor y el hambre aparecen ante sus ojos, cree en
patria, como cree en la paz. Fidelidad (el nombre indica ya la actitud)
el poema en el que expresa esta fe y esta esperanza:

fe
lo
su
es

Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
( españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.
Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.
Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído.
Todo es expresión de la misma actitud, es la fe en el hombre y en la paz.
El poema que da el título al libro es muy breve. Dice, en sólo quince brevísimas líneas, para qué escribe, lo que ha escrito y lo que se le deja decir. Lo
único que pide es la paz y la palabra:

Pido la paz y la palabra.
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
"silencio",

292
293

�"sombra", "vacío",
etc.
Digo
"del hombre y su justicia",
"océano pacífico",
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Y así como Fray Luis, en su Profecía del Tajo hace decir al río el consejo
que debe oír el rey Rodrigo cuando está folgando con la hermosa Caba en la
ribera, ante el inminente peligro que se cierne sobre la península, así Otero,
renovando aquella acumulación verbal, lanza su grito de atención ante el peligro que ensombrece su patria, pidiendo paz en nombre de España:

En el nombre de España, paz.
El hombre
está en peligro. España,
España, no te
aduermas.
Está en peligro, corre,
acude. Vuela
el ala de la noche
junto al ala del día.
Oye.
Cruje una vieja sombra,
vibra una luz joven.
Paz
para el día.
En el nombre
de España, paz.
Recordemos a Antonio Machado y lo que afirmaba del hombre y del pueblo, recordemos su fe en el hombre y la afirmación de su individualidad; veamos con esta luz los poemas de Bias de Otero para captar la autenticidad de
su obra. No es el panfleto pofitico ni el grito perturbador, es la expresión
de su propia individualidad, el reconocimiento de sí mismo y de la circunstancia que lo rodea. Poesía social si se quiere, poesía sostenida sobre las realidades de su mundo, las cnales surgen a través del lenguaje mostrando su naturaleza verdadera, la que ve el poeta con la agudeza de su espíritu y expresa
294

con esa palabra seca que ya le conocemos. La poesía para el pueblo, en
Bias de Otero, es necesariamente poesía para España.
España está presente en estos dos libros. En cada página, en cada poema,
queda la referencia a una patria que el poeta lleva dentro de sí. Tan dentro
la lleva, que su verso la nombra a cada instante, para bien o para mal, y que
ha encontrado un verbo expresivo que manifiesta la trascendental condición
que se agita en él y en sus hermanos. Hay tantos, dice, que esperan / ( españahogándose) un poco de luz . ..
Si hacemos un pequeño inventario, y si en este inventario vamos colocando
todas las referencias directas que en Pido la paz y la palabra y En castellano

aparecen sobre España, tendremos una visión general de esa patria tal y como
la ve, la sufre y la ama el propio Otero. Encontraremos aquí lo mejor y lo
peor, lo más alto y lo más bajo, los extremos, en fin, en los que se debate la
existencia del poeta. Veamos:

Piedra hendida. Tú. Piedra de escándalo.
Retrocedida España
Madre y maestra mía, triste, espaciosa España
pánica Iberia
España, patria despeinada en llanto
patria triste y hermosa como un sueño de piedra y sol
España, espina de mi alma. Uña y carne de mi alma
Oh patria, árbol de sangre, lóbrega España
árbol arrastrado sobre los ríos, ardua España mla
la caricaturesca España actual
la brutal España
España despeinada . .. España miserable
Terrible, hermosa España
España libre. (Violentas carcajadas)
es como si España fuese una sola horrorosa plaza de toros
Patria entre alambradas
Libre y maniatada España
esta vieja cárcel alzada sobre el Cantábrico
mi espuria España
patria árida y triste.
Todo esto habla por sí solo. El amor y el odio, la impotencia y la esperanza, la fusión de los diversos rostros de su España, que el poeta quisiera
ver transformada por la paz y la convivencia fraternal. Tierra que retrata
en muchos de sus poemas con la pura mención de lugares y pueblos, coor295

�denadas que vibran con el eco de estos hermosos nombres, tierra de la que
no puede desprenderse, porque en ella tiene que encontrar lo que busca desde
hace tiempo. Esta patria que es madre y maestra, espina de su alma, hermosa• y ardua, es también la patria triste, espuria, miserable y lóbrega; es
-lo dice Otero con una imagen en la que se deja sentir su profunda tristezauna vieja cárcel alzada sobre el Cantábrico. 17 Por todo esto la poesía de Bias
de Otero es ajena a todo lo que no sea España, y por lo mismo se nos presenta como una tarea que él se ha impuesto. Por-para es el poema lacónico
que nos dice ahora por qué escribe y para qué. De ahí el título:

Escribo
por
necesidad,
para
contribuir
(un poco)
a borrar
la sangre

,,

la iniquidad
del mundo
(incluida
la caricaturesca españa actual).
n El mismo UNAMUNO habló de cárcel en otro de sus pequeños poemas que com~
ponen su Diario poético. Está fechado el 25 de diciembre de 1936i días antes de su
muerte y meses después de iniciada la guerra española:

Dos sonetos cantándome en francés:
"Quand tu serez bien vieille" claro y corriente,
u¡e suis le tenebreux" hosco y ardiente,

llevan mi fantasía por sus pies.
Ronsard muéstrase entero en el envés
de su canto rendido y renaciente;
Nerval -¡cuerda fatal!- está pendiente
de su torre "abolida" en el revés.
Y yo en mi hogar, hoy cárcel desdichosa,
sueño en mis días de la libre Francia,
en la suerte de España desastrosa,
y en la guerra civil que ya en mi infancia
libró a mi seso de la dura losa
del arca santa de la podre rancia.
Ob. cit., pág. 485.

296

Ya habíamos visto, al finalizar Ancia, cómo había girado la causa de su
verso y la naturaleza de éste. Ahora, nos deja su poética en dos líneas que
llevan ese título:
Escribo
hablando.
Más que poesía social, poesía histórica. En efecto, esta poesía no podrá
comprenderse ni pesarse si no se conoce la circunstancia temporal y espacial a la que se refiere. Sin ésta, la poesía de Otero pierde toda su gran fuerza
porque está sostenida en esas realidades que hieren al poeta. Poesía histórica
que por momentos tiene sabor de crónica. Por eso dice que escribe lo que ve,
es un recopilador de verdades de su patria, de su pueblo y de su tiempo.
Pero esto no es fácil, y dice en otro poema:

No dejan ver lo que escribo,
porque escribo lo que veo.
... lo que veo con los ojos
de la juventud y el pueblo.
¡ Qué lejos estamos de aquella poesía en sonetos! Y todavía, en Pido la paz
y la palabra decía: Dios me libre de ver lo que está claro. / Ah, qué tristeza.
Pero Otero no puede hacer a un lado esa realidad, no puede alejarse de ella
porque es su propia patria, su tierra que lleva consigo. En Sol de justicia
nos habla de su propia transformación: Antes miraba hacia dentro. / Ahora,
de frente, hacia fuera. Una realidad que en el poema MXCLV le hace decir:

Se ha parado el aire.
En seco,
el Ebro. El pulso.
El Dauro.

Oremus. El aire lleva
dieciséis años parado.

•
Esta es la poesía de Bias de Otero, una de las más claras y tonantes de
España. Su figura -&lt;lecisiva y representativa, dice Eugenio de Nora en su

297

�ensayo sobre la nueva poesía española- empieza a delinearse con claridad
en el exterior, y entre sus coterráneos representa al poeta que canta con una
voz auténtica y personal, el poeta que lleva consigo el aire de la poesía popular y el mensaje de paz y hermandad que destila de sus versos, fuertes
pilares donde se mantiene de pie la misma posición que en los diferentes
rumbos de su obra nunca ha variado: la esperanza en el hombre, en el pueblo, en España.
Aquí sólo hemos querido seguir su derrotero y encontrarlo en sus más
altas manifestaciones poéticas. El camino que hemos seguido nos ha obligado
a dejar fuera muchas cosas; quedan por estudiar otros aspectos de su poesía,
quizá lo verdaderamente importante para llegar hasta el corazón mismo de
su obra: nos referimos al estudio de su estilo, tan peculiar en Otero y
por lo mismo tan cargado de significaciones; de su lenguaje rudo que saca a la superficie los más hondos sentimientos del poeta; de su brevedad tan expresiva que brota como corriente contenida; de su capacidad para
hacer surgir en su poesía toda la frescura y todo el sabor de los viejos nombres españoles, que ubicados de pronto en estos textos adquieren un extraño
e inusitado poder para manifestar la condición trágica y dolorosa de su patria y de su tiempo. Todo esto ha quedado fuera para ulteriores trabajos.
Ahora, como quedó dicho, se ha pretendido solamente seguir los caminos del
poeta y las intenciones de su poesía.
Antonio Machado vuelve a presentarse en su último libro. Las "Palabras
reunidas para Antonio Machado" son aquellas que n9s hablan del ausente,
de las corrientes humanas que lo empujaban, de su cercanía con las grandes
voces de la literatura española. Dentro de este poema Otero repite otro poema; lo incluye como las "pocas palabras verdaderas" que pronuncia, aquellas
con las que pidió la paz y la palabra. Las agregamos aquí, para que queden
como último testimonio de su actitud:

Árboles abolidos,
volveréis a brillar
al sol. Olmos sonoros, altos
álamos, lentas encinas,
olivo en paz,
árboles de una patria árida y triste,
entrad
a pie desnudo en el arroyo claro,
fuente serena de la libertad.
Monterrey, N. L., agosto de 1960.

298

EL MITO ACADIO DE ZU Y DOS DOCUMENTOS AFINES

Lic. Luis AsTEv V.
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey

l. DESIGUALES EN EXTENSIÓN, en sentido y en alcance, los tres textos que se
traducen en seguida elaboran una sola materia mitológica, la lucha y triunfo
del dios organizador contra los poderes del caos. Intentan responder mediante ella, en términos de pensamiento prefilosófico, a una preocupación
también común: cómo se restablecen los procesos habituales del mundo después de ocurrir en él los diversos fenómenos, naturales o miticos, en cuya
violenta irregularidad se creyó sorprender un peligro de disgregación Y de
ruptura. Con otro texto de la misma clase, y con ciertos pasajes que se hallan contenidos en algunas de las expresiones mayores de la antigua literatura
mesopotámica y que relatan cómo fue inicialmente normado el comportamiento de las cosas y cómo se gobierna y mantiene sometido a orden,' integran la suma de le reflexión súmeroacadia acerca de la dinámica general del
universo. Al mismo tiempo que dan la medida y ponen de manifiesto los
limites de la problemática confrontada por esa reflexión. Porque la objetividad
del orden universal y su vigencia en cuanto principio del acontecer, de igual
manera que su última justificación en la voluntad de los dioses benéficos,
fueron siempre entendidas como realidades imposibles de ser de otro modo,
1 Los principales pasajes concernientes al proble~a del g~bier.no del mundo, con una
de sus más probables interpretaciones, han sido reumdos y d1scuttdos por TH. }AC~BSEN,
"Primitive democracy in Ancient Mesopotamia", ]ournal o/ Near Eastern Studies, II
(1943) 159-72. La cuestión del establecimiento inicial del orden, de ordinario vi~culada a la temática de la creación del mundo, puede verse en los textos cosmog6mcos
reunidos por S. N. KRAMER, Sumerian mythology (Filadelfia, 1944) 30-75 y por A.

The Babylonian Genesis (Chicago, 1951) 61-80. De la restitución del orden
universal se ocupa también el poema swnerio Lugale ud melambi nirgal; véase aquí

HEIDEL,

después la nota 11.

299

�•
como condiciones inherentes a la estructura del mundo y garantizadas por la
existencia misma de éste, y en ningún momento parece haberse entrevisto
siquiera la necesidad de someter a revisión tal certidumbre.
Solamente del último de los tres documentos recogidos, la narrac10n del
asedio de Sin por los siete demonios, existe anterior traducción al español, de
P. Gener, incluida en su Historia de la Literatura, Barcelona, 1902. No obstante, las tres versiones que componen el presente trabajo son sustancialmente
nuevas, y representan la etapa más reciente en el proceso de recuperación
de los mitos que las presiden. Pero es preciso hacer constar que han sido realizadas con el auxilio de transliteraciones de los textos en cuneiforme a caracteres latinos y que se han beneficiado, en considerable medida, de las experiencias de intelección y de lectura acumuladas en versiones a otras lenguas.
Aun cuando por razón de eso mismo hayan resultado seguramente demasiado
mediatas para poder ser consideradas como traducciones directas de sus originales asiriobabilónicos.
La bibliografía en que descansan las traducciones se encontrará en la nota sobre los
textos al final del presente trabajo. Los más importantes documentos mitol6gicos babilónicos y asirios, vertidos a 1as correspondientes lenguas modernas, se hallan reunidos
en las colecciones de H. GRESSMANN, Altorientalische Texte zum Alten Testament (2a.
ed., Berlín y Leipzig, 1926; trad. E. Ebeling), G. CoNTENAU, Le déluge babylonien (París, 1941L A. HEIDEL, The Gilgamesh Epic and Old Testament parallels (Chicago, 1948)
y The Babylonian Genesis (2a. ed., Chicago, 1951), G. FuRLANI, Poemeti mitologici
babilonesi e assiri (Florencia, 1954) y Miti babilonesi e assiri (.Florencia, 1958) y J. B.
Pritchard, Ancient Near Eastern texts relating to the Old Testament (2a. ed., Princeton,
1955; trad. E. A. Speiser y S. N. Kramer), única que comprende también materiales
sumerios. Especialmente por lo que respecta a los textos menores, dos recopilaciones
más antiguas, que incluyen transliteraciones de los originales cuneiformes, la de P. }ENSEN, Assyrisch-babylonische Mythen und Epen (Berlín, 1900) y la de E. DHORME, Choix
de textes religieux assyro-babyloniens (París, 1907L han conservado todo su valor. y
están, desde luego, las numerosas ediciones y traducciones de textos individuales, de
las que puede verse noticia en las más recientes de las compilaciones arriba mencionadas. La información acerca de la literatura mesopotámica, por otra parte, se encuentra sistematizada en los tratados de O. WEBER, Die Literatur der Babylonier und Assyrer
(Leipzig1 1907), Ch.-F. JEAN, La littérature des babyloniens et des assyriens (París,
1924), que contiene además una antología de textos 1 B. MEISSNER, Die babylonischassyrische Literatur (Wildpark-Potsdam, 1928), E. DHORME, La littérature babylonienne
et assyrienne (París, 1937), S. N. KaAMER, "Sumerian literature", Proceedings of the
American Philosophical Society, LXXXV (1942) 293-323, y G. RINALDI, Storia della
letteratura dell'antica Mesopotamia (Milán1 1957). Una excelente introducción al pen-

"Sumerian mythology: a review article", Journal of Near Eastern Studies, V (1946)
128-52- y Ch.-F. JEAN, Le milieu biblique avant Jésus Christ, III: Les idées religieuses
et morales (París, 1936). Y para las manifestaciones específicamente religiosas de ese
pensamiento, trasfondo sobre el cual se proyecta la totalidad del acontecer mitol6gico,
puede consultarse por ejemplo E. DHORME, Les religions de Babylonie et d'Assyrie (París1

1945).

EL

Mrro

ACADIO DE

Zu

2. Del mito acadio de Zu, hasta ahora el único documento mesopotámico
que ha conservado la idea de una crisis de poder en que los dioses confrontaron la pérdida de su dominio sobre el mundo, se han recuperado cuatro
diferentes recensiones. (N), la de fecha más tardía, es neoasiria y formó parte de la biblioteca de Assurbanipal en Nínive (668-626 a. JC.). Anterior a
ella en aproximadamente un siglo, (A), que proviene de Assur, se halla escrita
asimismo con caracteres neoasirios, pero su lengua es aún el dialecto literario
de las grandes composiciones tradicionales, de la Epopeya de Gilgamesh o del
poema de la creación Enuma elish, por ejemplo.' También del siglo VIII y
tal vez sólo ligeramente posterior a (A), (SU) procede de una escuela de
escribas en Sultantepe. Y (S), po'r último, mucho más antigua que cualquiera
de las otras tres y redactada en el mismo lenguaje épico-hímnico retenido por
(A) y (SU), es originaria de Susa y pertenece a la época paleobabilónica (siglos XIX-XVI a.JC.). A pesar de la distancia cronológica que las separa y
de las variantes textuales y diferencias de intención que de ella resultan, las
cuatro recensiones derivan mediata o inmediatamente de un solo arquetipo,
al parecer no anterior al propio período paleobabilónico.
Ninguna de las cuatro recensiones se ha recuperado completa. Ello ilo obstante, el tema central del mito puede seguirse con certeza desde su exposición hasta su desenlace, y sólo el contexto que debió haberlo enmarcado es
materia de conjetura. Según las primeras líneas utilizables, Zu, en quien
se halla personificado uno de los primitivos poderes caóticos momentáneamente sometido a jerarquía en la condición de ayudante del dios Enlil, se
apodera de las tablillas de los destinos y escapa con ellas a su antigua residencia "en la montaña". Pero como las tablilla! de los destinos constituyen
el instrumento de que Enlil se sirve para determinar los comportamientos de
las cosas, su pérdida trae consigo una cesación de los decretos, algo a modo

samiento súmeroacadio, escrito por TH. JACOBSEN, se halla en H. y H. A. Frankfort,

The intellectual adventure of ancient man (Chicago, 1948; trad. E. de Gortari, El pensamiento prefilos6fico, 1-II, México, 1954, BFCE 97-98); véanse además S. N:- KRAMER,
Sumerian mythology (Filadelfia1 1944) -que conviene confrontar con TH. JACOBSEN,

300

2

Acerca de las características filológicas y literarias del dialecto, véase el clásico
estudio de W. voN SooEN, "Der hymnisch-epische Dialekt des Akkadischen", Zeitschri/t /ür A,syrio/ogie, XL (1931) 163-227 y XLI (1933) 90-183.

301

�de una suspensión en el funcionamiento del orden divino que corre paralelo
a los fenómenos del universo material y lo recubre hasta en sus expresiones
más ramificadas y s.utiles. Desconcertados por la paralización de las órdenes,
los dioses menores que residen en la tierra y se ocupan de sus regiones y elementos, se dirigen al Ekur, habitación de Enlil, en donde se reúnen en asamblea para fin de que Anu elija entre ellos al que habrá de enfrentarse a Zu
y hacer posible, mediante su victoria, el retorno de la regularidad. Sin embargo, y aun cuando sea por virtud de usurpación, Zu es ahora un dios sumo,
y las tres deidades que sucesivamente son señaladas para reducirlo -Adad:
el agua, Gibil: el fuego, Shara: el viento-- tienen miedo y rehusan hacerse
cargo de la lucha. A la consternación y al desaliento que su negativa produce en los dioses solamente puede aportar solución el consejo de Ea, señor
de la sabiduría y de la magia, quien para ese propósito es hecho ascender ( ?)
desde su morada en el Apsu, y a cuya sugerencia la divina primacía se transfiere de Anu a Mami, suprema personificación femenina de lo divino. Mami
hace entonces recaer sobre su propio hijo la tarea de rescatar el poder de los
dioses, y concentrada en ella toda la intencionalidad de que puede disponer
un ser divino, modela para él un destino particularmente vigoroso, con el
que lo conforma y reestructura radicalmente, como si quisiese ~onferirle una
esencia nueva. Ahora puede ya combatirse la batalla contra Zu. Sin embargo,
la inseguridad de los dioses se prolonga: contra el primer ataque Zu opone
las tablillas de los destinos, por efecto de las cuales no lo tocan las armas
de su adversario. Y no es sino después de que E'!_ ha hecho llegar al hijo de
Mami instrucciones especiales para el manejo de con juros que vuelvan inoperante la fuerza mágica de las tablillas, cuando los dioses quedan finalmente
liberados de la amenaza de Zu. En este lugar el mito se interrumpe. Pero el
enunciado del proemio lírico que lo antecede y el paralelo con los lugares
análogos de otros mitos en alguna manera semejantes -con la parte final
del Enuma elish, por ejemplo--- autorizan a suponer con fundamento que la
continuación describiría las solemnidades con que los dioses celebraban la
victoria de su salvador y la restitución de la dinámica normal en los procesos
del mundo.
Ahora bien, las propias recensiones del mito asignan el triunfo sobre Zu
a dos vencedores diferentes: en (S) aparece Ningirsu, en (SU), en (N) y
en (A) se menciona a Ninurta. Y otro documento contemporáneo de (N),
una plegaria de Assurbanipal a Marduk, atribuye la victoria a este último
dios.' Esta triple presencia, puesta en relación con la sustitución de Marduk
1

7592+8717+DT 363, v. 15a.: "Tú, el que aplastas el cráneo de Zu"; cf. F.
T extes religieux assyriens et babyloniens, II ( París, 1903) 115. Marduk y
Assur son los dioses nacionales de Babilonia y de Asiria, respectivamente.
K

MARTIN,

302

por Assur en las copias asirias del Enuma elish y con el hecho de que en este
último poema Marduk a su vez ocupó el lugar que correspondía a Ninurta
en las fuentes sumerias de la leyenda, parece dar testimonio en el sentido de
que originalmente, o por lo menos anteriormente a la promoción de Ninurta, Ningirsu pudo haber sido el protagonista de todos los relatos épicos en
donde de alguna manera iba comprometida la salvación de los dioses.
3. Tres de las cuatro recensiones, (S), (A) y las dos secciones mayores
de (N), van traducidas por separado para fin de mejor hacer resaltar sus
concordancias y sus divergencias. Pero no han sido aisladas sistemáticamente
sino que se han dispuesto de manera que por sí solas sean capaces de indicar
la secuencia de la obra. Y cuando ha podido hacerse con certeza, y en la medida en que el resultado de la operación tiene un interés mayor que el de
una simple repetición mecánica, se han aprovechado para completarse recíprocamente. Los otros componentes de (N) y la tablilla II de (SU) han sido
usados para el cálculo de lagunas y para integraciones incidentales en los
textos de (S) y de (A), de la manera que consta en las notas correspondientes. Unicamente los fragmentos de la tablilla III de (SU), aun cuando
hacen avanzar la materia del mito más allá de donde la deja el último verso
de (S), no han podido ser aprovechados porque la condición de sus líneas
es tal que no permite la lectura continuada del relato.•
4. (N), proemio:
He de cantar al hijo del dios del universo,
al afamado, al predilecto de la diosa Mami,'
al poderoso, al dios primogénito de Enlil.'
He de cantar las alabanzas de Ninurta,'
del afamado, del predilecto de la diosa Mami,
del poderoso, del dios primogénito de Enlil.
( 5 ) Del que desciende del Ekur, 8
primero entre los dioses, auxiliador del Eninnu,•
' Cf. O. R. GURNEY, "The Assyrian tablets from Sultantepe" Proceedings of the
British Academy, 1955, 27.
·
'
G "Madre".
Una de las diversas formas que, de acuerdo con la variedad de los
cultos locales1 la Diosa Madre asumió en la religión mesopotámica.
' "Señor Tormenta". Dios de la atmósfera y de la tierra superficial, rey del universo.
' Dios del huracán, de la cacería y de la guerra. Hijo de Enlil según la doctrina
teológica de la ciudad de Nippur.
8
"Casa de la montaña". Templo de Enlil en Nippur.

1

"Casa de Cincuenta", Templo de Ningirsu en 1a ciudad de Lagash.

303

�(10)
(12)
( 14)

[guardián] 10 de los rediles, custodio de toda casa, calle y ciudad,
del que es versado en el combate, que hizo revolar listones, del valeroso
[cuyos ...... son] feroces,
del incansable cuyo asalto no se puede resistir.
[He de cantar] las alabanzas de la excelencia suya,
( .... •.. ]que capturó y sojuzgó a las piedras,
[que derrotó] con sus armas al alado Zu,
(que ...... ] al bisonte en medio del mar.

( 15)

Que conduce a la batalla a los [siete] del combate;
[aquél para quien] fueron construidos sagrarios. u
(20)

él tomó con sus manos las tablillas de los destinos,
arrebatando el rango de Enlil. Suspendidas quedaron las normas."
Cuando Zu hubo huído y se hubo remontado en su montaña.
el padre Enlil, su consejero, 16 encontróse sin palabras.
La inercia se difundió, prevaleció el si(lencio].

(25)

El santuario quedó despojado de su esplendor.
Los dioses del pa[ís] se congregaron desde todos los rumbos,
a la n[ ueva].
Anu 17 a[brió] su boca para hablar
y dijo a los dioses, sus hijos:
("¿ Qu]é (dios] matará a Zu,

(30)

y hará de su nombre el más grande [en] los lugares habitados?"
Llamaron al [Re]gador," hijo de Anu;
(el que imparte las ór]denes 19 dirigióse a él.
Llamaron al (Re]gador, hijo de Anu;
[el que imparte las ór]denes dirigióse a él.

(35)

["Tú, poder]oso, Adad conquistador de todo
-irresistible sea tu ataque-(haz que el relámpago caiga encima de] Zu con tus armas.
(Tu nombre será el más gran]de en la asamblea de los dioses;
[entre los dio]ses, tus hermanos, tú no tendrás igual.
[Se] construirán sagrarios para ti.

5. (N), columnas II y III:
Y todos los decretos de los dioses dirigía."
Para transmitirlos, confiábalos a Zu.
Le encomendaba la. . . de la entrada de su santuario;
[ ...... ] de agua pura, delante de él.
( 5)

( 10)

El ejercicio del rango de Enlil observaban sus ojos.
La tiara de su soberanía, la vestidura de su divinidad,
sus divinas tablillas de los destinos, Zu, las contempla constantemente.
Y mientras observa constantemente al padre de los dioses,
al dios del Duranki,13
la sustracción del rango de Enlil concibe en stt corazón.
Y mientras observa constantemente al padre de los dioses,
al dios del Duranki,
la sustracción del rango de Enlil concibe en su corazón.

10

La !iteración itálica indica las lecturas inciertas. Los paréntesis cuadrangulares
señalan las lagunas del texto, integradas o vírgenes. Los paréntesis ovales encierran elementos que han sido interpolados en la traducción con el propósito de asegurar el entendimiento de pasajes confusos. La simple sucesión de puntos corresponde a palabras
del original cuyo significado se desconoce. Todos ellos son signos diacríticos de uso corriente en las ediciones y traducciones de documentos orientales antiguos.
u La derrota de las piedras, y de su caudillo el Asakku, es materia de uno de los
mitos surnerios de Ninurtai el Lugale ud melambi nirgal ("Rey, tempestad, cuyo halo
es espléndido"); cf. S. N. KRAMER, Sumerian mythology (Filadelfiai 1944) 79-82 y
117. La aventura con el bisonte "en medio del mar" no se halla atestiguada aún por
ningún otro texto.
u Enlil.
11

"Ligamen de cielo y tierra''. Arca del templo de Enlil en Nippur. Pero ni el
Duranki ni el Ekur ni el Eninnu mencionados en el texto son los lugares terrenales
sino los modelos míticos de los que aquéllos se consideran réplicas.

304

"Me apoderaré, yo, de las divinas tablillas de los destinos,
y los decretos de todos los dioses regiré.
Estableceré firmemente mi trono y seré el señor de las normas;
dirigiré a la totalidad de los lgigi" ."
Habiendo así en su corazón maquinado el ataque,
a la entrada del santuario que había estado observando
aguardó el despuntar del día.
Mientras Enlil se estaba lavando con agua pura
luego de haberse destocado la tiara
y de haberla depositado encima del trono,

14
Nombre colectivo de los dioses mayores, que habitan en el cielo. El mito los opone a los "dioses del país" (el. [N] 26, [S] II 6 y [S] 11 30, si la integración en

este último verso es atinada), que habitan en la tierra.
lJ¡ Con el verso análogo a éste comienza el texto de ( S).
16
De los dioses.
17
"Cielo". Dios del cieloi primado del panteón mesopotámico.
18
Adad, dios de las tempestades. "Regador" es uno de sus epítetos.
1
' Anu.

305

H. 20

�(40)

[En las] cuatro [regiones del mundo] se establecerán tus residencias;
[tus residencias] entrarán en el Ekur.
[Glorificado] delante de los dioses, prepotente será tu nombre".
[El Regador] replicó a lo encomendado
y dijo una palabara [a Anu], su padre:
(45) ["Padre mío, hacia la montaña] inaccesible ¿ quién se apresurará?
[¿Quién es co]mo Zu entre los dioses, tus hijos?
[Las tablillas de los destinos] él las ha tomado con sus manos,
[el rango de Enlil] ha arrebatado; suspendidas se hallan las normas.
[Zu] ha huído y se ha remontado en su montaña.
(50) [La voci]feración suya se ha vuelto como la del dios del Duranki.
[El que se] le [oponga], se volverá como arcilla.
[A su vista], los dioses se consumen".
(53) [Anu] ordenó a[I Regador] que no se pusiera en camino.'°
(74) ["El que se] le [oponga], se volverá [como arcilla].
[A] su vista, [los dioses se consumen"].
[Anu] ordenó a [Gibil] que no se pusiera en camino.
Llamaron a [Shara], 21 primogénito de Ishtar;"
[el que imparte las ór]denes dirigióse a él:
["Tú, poder]oso, Shara conquistador de todo
-irresistible sea tu ataque(SO) [haz que el relámpago caiga encima de] Zu con tus armas.
[Tu nombre] será el más grande en la asambJea de los dioses;
[en]tre los dioses, tus hermanos, tú no tendrás igual.
[Se] construirán sagrarios para ti.
En las cuatro regiones del mundo se establecerán tus residencias;
(85) tus residencias entrarán en el Ekur.
Glorificado delante de los dioses, prepotente será tu nombre".
Shara replicó a lo encomendado
y dijo una palabra a Anu, su padre:
"Padre mío, hacia la montaña inaccesible ¿ quién se apresurará?
(90) ¿Quién es como Zu entre los dioses, tus hijos?
20

Laguna de veinte versos, los justamente necesarios para el llamamiento y la
parte inicial de la respuesta de otro dios1 si se supone que su designación era enunciada

dos veces por el texto, como la de Adad en los vv. 31.34. El nombre de Gibil (probablemente ºel que incendia los juncos", uno de los dioses del fuego) ha sido restituido
a partir de (S) JI 25.
= Dios local de la ciudad de Umma. Para Shara en cuanto dios del viento, véase
J. NouOAYROL, "Ningirsu vainqueur de Zu", Revue d'Assyriologie, XLVI {1952) 91,
n,

3.

= Deificación
306

del planeta Venus. Diosa de la fecundidad, del amor y de la guerra.

(95)

Las tablillas de los destinos él las ha tomado con sus manos;
el rango de Enlil ha arrebatado, la promulgación de las nor[mas].
Zu ha huído y se ha re[ mon]tado en su montaña.
La voci[feración suya] se ha [vuel]to [como la del dios del Duranki].
[El que se le oponga, se volverá como arcilla].
[A su vista, los dioses se consumen"].
[Anu ordenó a Shara que no se pusiera en camino].

6. (S), tablilla II:

(5 )

(10)
(!la)
(llb)
( I 2a)
( I 2b)

(15)

Arrebató el rango de Enlil. Suspendidas quedaron las normas.
El padre Enlil, su consejero, estaba sin palabras.
El brillo enceguecedor se disipó, prevaleció el silencio.
Los Igigi, todos y cada uno, se hallaban consternados.
El santuario quedó despojado de su esplendor.
Los dioses del país, todos y cada uno, se congregaron a la nueva.
Anu abrió su boca
y dijo a los dioses, sus hijos:
"¿Quién de entre los dioses irá a matar a Zu?
Su nombre será el más grande entre todos".
Llamaron al Regador, hijo de Anu;
el que imparte las órdenes dirigióse a él:
["En] tu irresistible ataque,
haz que el relámpago caiga encima de Zu con tus armas.
[Tu nombre será el más grande] entre los grandes dioses;
[entre los dioses, tus hermanos], tú no ten(drás] igual.
[Glorificado delante] de los dioses, prepoten[te] será tu nombre".
[A Anu, su padre, el Regador di]ri[gió una palabra]:
["Padre mío, hacia la montaña inaccesible] ¿qui[én] se apre[surará?]
[¿ Quién es como] Zu entre tus hijos?

(19a) [Las tablillas de los destinos él las ha tomado con sus manos];
(19b) [, ..... ] ha arrebatado al dios [su rango de] En[lil].
[Luego] se ha dirigido [volando] a su [montaña].
[Ahora] el mandamiento suyo es como el del dios del Duranki.
[El que se] le [oponga], se volverá como arcilla.
[A] su [vista,] los dioses se consumen".
[Anu] dio orden de que no se pusiera en camino,
(25)

Llamaron a [Gib]il, primogénito de Anunnitum; 23

" Diosa del país de Acad, réplica de lshtar en cuanto guerrera.

307

�el que imparte las órdenes dirigióse a él.
Llamaron a Shara, primogénito de Ishtar;
el que imparte las órdenes dirigióse a él. 24
La serenidad comenzó a volver a los dioses; [busca]ban una solución.
(30) Los Igigi se reunieron en asamblea;
[los dioses del país] continuaron desalentados.
[Hicieron] subir hacia él 25 al Señor de Sabiduría, 26
al que habita en el Apsu. 27
Lo que estaba en su corazón, a Anu, su pa[dre], él se lo dijo:
(33a) "He concertado su derrota,
(336) y quién será el que ligue a Zu voy a nombrar en la asamblea".
Los Igigi escucharon esta palabra suya;
(35) los Igigi se echaron a temblar y le besaron los pies."
2.t A düerencia de (N), el texto de Susa no retiene los discursos que se intercambian
con motivo de las invitaciones a Shara y a Gibil, dando por supuesto que, cambiados
los nombres de los dioses, su literalidad y su sentido serán los mismos que para el
caso de la invitaci6n a Arlad.
z:i Hacia Anu.

211

"Casa del agua". Dios del subsuelo y de sus mantos acuosos. Anu, Enlil y Ea son
los tres dioses supremos del panteón mesopotámico.
= El manto de aguas dulces del subsuelo, habitación de Ea.
28
El fragmento DT 292, neoasirio, aquí utilizado para integrar el nombre de Anu
en el v. 32 y para reponer los primeros hemistiquios de los vv. 33b-35, en otros
puntos presenta con respecto al texto de Susa divergenci&lt;!_s de interés. Por una parte,
lo que originalmente pudo haber sido el v. 104 contiene un enunciado de sentido diferente al del v. 33a, que parece ser su análogo en ( S). Por otra parte, de manera
muy semejante a como sucede para otros pasajes de (N), sus versos 106 y 107 constituyen un duplicado casi literal de 104-05. Por último, en sus líneas 110-11 se anuncia un nuevo parlamento de Ea-Ninigiku, dirigido tanto a Anu como a otro divino
personaje cuyo nombre se perdió en la rotura de la tablilla. Tal vez este personaje
haya sido la diosa Mah, y entonces el parlamento podría ser el equivalente, en discurso directo, de la elevación de la madre de los dioses a la primacía de todos ellos,
que (S) da en estilo narrativo. Sigue a continuación el texto de DT 292:

[...... J a

Anu [ ............ ]:

["Padre míoJ, quiero buscar al dios [ ......... ].
(105) Además, quién será el que ligue a Zu
voy a nombrar en la asamblea.
Yo mismo quiero buscar al dios;
además, quien será el que ligue a Zu
voy a nombrar en la asamblea".
Los Igigi escucharon esta palabra suya;
los Igigi se echaron a temblar y le besaron los pies.
(110) Ninigiku tomó la palabra,
y se dirigió en estos términos a Anu y a [ ...... J.

De Mah, 29 dueña de destinos,
[Ea] proclamó entonces la supremacía en la asamblea
(y le dijo): "[Llama] al poderoso, al resplandeciente, a tu dilecto,
al que es amplio de pecho, que conduce a los siete a la batalla;
a N[ing]irsu, 30 el poderoso, el res[plan]deciente, tu dilecto,
(40) el que es amplio de pecho, que conduce a los siete a la batalla".
Cuando hubo escu[chado] esta palabra suya,
Mah, la suprema, otorgó asentimiento
(y), a su palabra, los dioses del país se regocijaron;
se echaron a temblar y le besaron los pies.
Habiendo pronunciado el llamamiento en la asamblea de los dioses,
dio instrucciones a su hijo, al amado de su corazón, diciéndole:
(45) "Delante de Anu y de Dagán, 31 los muy excelsos,
[luego que ellos] hubieron pronunciado las normas en la asamblea,
[entre ge]midos de dolor yo las dí a luz a todas ellas.
[¿Quién es por tanto la i]gual de (esos) dioses? Yo, Mami.
[¿ Quién] ha confirmado para mi hermano"
y para Anu la soberanía del cielo?
(50) [La madre] de esa soberanía que (ahora) he confirmado, soy yo misma.
[ ............ ] a tu (propio) padre yo le he dado el ser. 33
[ ............ ] haz que se convierta en bien."
[ ....... , .... ] haz que se produzca claridad.
[ ............ ] emprende tu combate.
(55) [ ............ ] soplen en dirección de la montaña.
[ ............ ] avanza hasta Zu.
~- ........... ] pon en tumulto su habitación.
[ ............ ] destruyan lo que está arriba [ ...... ].
:ll

"Sublime". Epíteto de Mami.

30

La restitución del nombre del dios héroe del mito en esta recensión de Susa, parece indudable; cf. (S) III 7. Ningirsu, "Señor de Girsu" (barrio sagrado en la ciudad
de Lagash), es el dios del huracán y de la guerra y el hijo de Enlil según la doctrina
teológica de esta última localidad.
u Dios semítico occidental, probablemente llevado a Mesopotamia por los amorreos.
Durante algún tiempo fue asimilado a Enlil y recibió como atributos muchas de las
funciones de éste. Tal vez esas equivalencias favorecieron su introducción al lado de
Anu en esta parte del mito.
s:i

¿Dagán?

33

Esto es, Mami es también madre de Enlil, luego esposo suyo por obra del cual
ha nacido Ningirsu.

ª~

Con el verso análogo a éste comienza el texto de (A).

�(59)
(62)

(65)
(67a)
(67b)
(68a)
(68b)
( 70)

(75)

(80)

[ ..... . .. . ... ] destruyan lo que está abajo [ ...... ]."
[ ............ ] las tormentas.
[ ............ ] que lleven veneno.
Que el terror de tu grito [de combate] lo derribe.
Que experimente tinieblas, que su vista se altere y falle.
Que no se te escape, que en el encuentro las alas se le desprendan
Que en la mueca de un demonio-gal/u 36 se transforme tu rostro;
levanta el torbellino delante de tí,
(para fin de que él) no reconozca tus rasgos.
Que [Shamash] 87 arriba no encienda su fuego;
que la luz del día se vuelva para él oscuridad.
Extirpa su vida; cercena ( las alas) a Zu,
que los vientos se lleven sus alas a lugares irrevelados.
En dirección del Ekur, en dirección de tu padre,
que los vientos se lleven sus alas a lugares irrevelados".
El héroe escuchó la palabra de su madre.
Su valor para la batalla se acrecentó, se encaminó a la montaña.
Ella, la que hace uncir a los siete [del combate],
ella, la que [hace uncir] siete torbellinos,
[ella, la] que hace uncir siete tempestades,
[ ............ lo estimuló] al asalto.
[ ...... ] divinos enmudecieron en dirección de la montaña.
[ ...... ]de la montaña de Zu, el dios f.....-.] apareció.

7. (A): [" ............ ] haz que se convierta en bien.
[Para los dioses a quienes he da]do el ser,
haz que se produzca claridad.
Resueltamente emprende tu combate.
Que tus siete vientos malos se encaminen hacia lo alto.
( 5 ) Reduce al prófugo Zu.
Tranquiliza la tierra, [que] yo he constituido,
pon en tumulto su habitación.

15

Sigue una laguna de dos versos, cuyo contenido no puede inferirse a partir del
pasaje equivalente en el texto de (A).
30
Uno de los siete clásicos espíritus malos de la demonología mesopotámica. Para
la calidad de su 11mueca", cf. por ejemplo las representaciones de demonios en J. B.
PRITCHARD, The Ancient Near East in pictures relating to the Old Testament (Princeton, 1954) 215-16.
11

310

Que el temor se torne abrumadoramente pesado sobre él;
espanto es tu combate, que se eche a temblar.
Yo he hecho que contra él se levanten todas juntas las tormentas.
(10) Empuña el arco, que las flechas lleven veneno.
Que en el de un demonio-gal/u se transforme tu rostro.
Produce la niebla; tus rasgos no se verán oscurecidos,
tu resplandor se dirigirá hacia arriba.
Que tu f...... ] avance; sabrás hacer planicie la montaña.
(15) Que Shamash no se encienda en lo alto;
que el brillante día se vuelva para él oscuridad.
[Ex]tirpa su vida; reduce a Zu.
Que [los vien]tos se lleven sus alas a lugares irrevelados
[en direc]ción del Ekur, hacia Enlil, padre tuyo.
(20) Destroza con la tormenta las praderas de la mon[taña].
[Al mal]vado, a Zu, cercénale la garganta.
[Que la soberanía] entre de nuevo en el Ekur;
[que al padre tuyo, a tu pro]genitor, regresen las normas.
[Que otra vez aparezca] la edificación de sagrarios.
(25) [Que en las] cuatro [regiones del mundo]
se establezcan [tus residencias];
[que tus residencias] entren en el Ekur.
·
[Lleno de majestad de]lante de los dioses,
pre[potente sea tu] nombre".
[Escuchó] a su [ma]dre, el héroe.
[Su valor para la batalla se acrecentó], se encaminó a la montaña.
(30) Mi Señor 38 hizo uncir a los siete del combate;
el valiente hizo uncir siete huracanes.
siete huracanes que hacen a la arena revolverse en torbellinos.
Él suscitó una batalla que iba protegida por la oscuridad,
estimuló el asalto;
a su lado, para la batalla, enmudecieron los vientos.
(35) En un recodo de la montaña, Ninurta y Zu (uno a otro) se aparecieron.
Habiéndolo distinguido, Zu se encaminó hacia él.
Rechinaba los dientes como demonio; su halo recubría las montañas.
Rugía como león lleno de furia.
En su ira, desde su corazón gritó al héroe:

(40)

"He logrado sustraer la totalidad de las normas,
y de todos los dioses he regido los decretos.

• Ninurta.

El dios del Sol y el Sol mismo.

311

�¿Quién eres tú que vienes a combatirme? Exprésame tu [designio"].
Se puso arrogante,
y (tales) palabras salieron de su boca, dirigidas a él.
[Replicó a Zu el valeroso] Ninurta:
["He venido como] el que te [ha de aplastar"].
.
l
.
.,
[ ............ 1os vientos se agitaron.·
De nuevo, la armadura bañará de sangre.
Nubes de muerte llenaron [. ·..... retumbó la batalla].
El ...... en su fosa[ ............ ].
El vigoroso, el radiante primogénito de los dioses [. . . . j
al mandamiento de Anu y de Dagán. [ ....... Ninurta tendió el arco];

(46)
(55)

(60)

hacia el pecho [de su adversario] impulsó una flecha.
No se acercó a Zu, retrocedió la flecha.
Zu le había gritado:
"Flecha que [vie]nes a mí, regresa a tus cañaverales;
vara de arco, (regresa) a tus arboledas;

(65)

cuerda de arco, húndete en los lomos de las ovejas;
plumas, volved a los pájaros.'°
(Y) en cuanto hubo levantado con sus manos
las divinas [tablillas] de los destinos,
las flechas que la cuerda [del arco] impulsó
no se acercaron a su cuerpo.

[Asi]lencia[do] quedó el combate, la batalla se suspendió.
Las armas cayeron ociosas en impotencia, no redujeron a Zu.
(70)

Él, 41 hizo que Adad compareciese, le impartió una palabra:
"El hecho que has presenciado, particípalo a E[a]:
"Señor, así (fue): Ninurta estrechó a Zu,
Ninurta le disputaba el piso (mismo) de la guarida.
Tendió el arco, hacia (Zu) impulsó una flecha.

(75)

No se acercó a Zu, retrocedió la flecha.
Zu Je había gritado:
"Flecha que vienes a mí, regresa a tus cañaverales;

111
El texto de los vv. 30-43 ha quedado completo mediante las líneas 30-43 del fragmento K 3008, neobabilónico; cf. ERICA REINER, "Deux fragments du Mythe de Zu''i
Revue d'Assyriologie, XLVIr:i. (1954) 146-47. Para los vv. 44-46, cf. (S) 111 7-10.
Después del v. 46 hay una laguna de ocho líneas, irrestituible a partir del texto de (S).
«1 El texto de este conjuro ha quedado completo mediante SU 52/232, de Sultantepe.

Cf. O. R.

GuRNEY,

Acad,my, 1955, 26.
41

312

Ninurta.

11

The Assyrian tablets from Sultantepe", Proceedings of the British

(80)

vara de arco, (regresa) a tus arboledas;
cuerda de arco, húndete en los lomos de las ovejas;
plumas, volved a fos pájaros".
(Y) en cuanto hubo levantado con sus manos
las divinas tablillas de los destinos,
las flechas que la cuer[da del ar]co impulsó
no se acercaron a su cuerpo.

Asilenciado quedó el combate, la batalla se suspendió.
Las armas cayeron ociosas en impotencia,
no redujeron a Zu."

(85)

Adad se inclinó profundamente, recogió las instrucciones.
La palabra acerca de la batalla la trasladó a Ea-Ninigiku.4 2
Todo lo que el Señor había pronunciado, a Ea se lo repitió:
"Señor, así (fue) : Ninurta estrechó a Zu,
Ninurta le disputaba el piso (mismo) de la guarida.
(90) Tendió el arco, hacia (Zu) impulsó una flecha.
No se acercó a Zu, retrocedió la flecha.
Zu Je había gritado:
"Flecha que vienes a mí, regresa a tus cañavera[les];
vara de arco, (regresa) a tus arbole[das];
(95) cuerda de arco, húndete en [los lomos de las ovejas],
plumas, [volved] a los pájaros".
(Y) en cuanto hubo levantado [con sus manos]
las divinas [tablillas de los destinos],
[las flechas que la cuerda del arco impulsó
no se acercaron a su cuerpo].
[Asilenciado quedó el combate, la batalla se suspendió].
[Las armas cayeron ociosas en impotencia], ,
( 100) [no redujeron a Zu"]. 43
( 102) "ParÍicípale [ ............ J.
Todo lo que estoy diciendo, [repíteselo a mi hijo]:
"Que la batalla no a[ maine] a causa de tu consternación;
( 105) redúcelo, haz que el impacto del viento del sur eche aba jo sus alas.
Cuelga un listón [en] el extremo de tus flechas.
Cercena sus alones, paraliza sus manos.
42

"Señor del ojo puro". Ef)íteto de Ea.

43

Estos vv. 97-100 se han restituido según el texto paralelo en 81-84. El v. 101 1 del
que quedan algunas huellas en el texto de Sultantepe, debe de haber anunciado la respuesta de Ea. Para completar los vv. 107-18} se ha hecho uso de los doce versos en la co-

lumna IV de K 3008. Cf. E.

REINER,

op. cit., 148.

313

�Hazlo que pase la vista por sus alas,
y ellas lo privarán de la palabra.
Aun cuando grite "Mis alas, mis alas", no tengas miedo de él.
( 110) Afirma el arco contra tu pecho; hacia adelante saldrán volando
las flechas como relámpagos.
El ala y el alón revolotearán como mariposas.
Extirpa su vida, reduce a Zu.
Que los vientos se lleven sus alas a lugares irrevelados
( 115) en dirección de la casa de Ekur, hacia Enlil, padre tuyo.
Destroza con la tormenta las praderas de la montaña.
Al malvado, a Zu, cercénale la garganta.
Que la soberanía entre de nuevo en el Ekur;
[que al padre tuyo], a tu progenitor, regresen las normas.
( 120) [Que otra vez aparezca] la edificación de sagrarios.
[Que en] las cuatro regiones del mundo

[Que en las cuatro regiones del mundo
se establezcan] tus residencias;
[que tus residencias entren] en el Ekur.
(145) [Lleno de majestad delante de los dioses], prepotente sea tu nombre."
[Ninurta escuchó la palabra de su padre E]a-Ninigiku.
[Su valor para la batalla se acrecentó), se encaminó [a la montaña].
[Mi Señor hizo uncir a los) siete del combate;
[el valiente hizo uncir] siete huracanes,
(150) siete huracanes [que hacen a la arena revolverse en torbellinos].
8. (S), tablilla III:

se establezcan tus residencias;

que tus residencias entren en el Ekur.
Lleno de majestad delante de los dioses, prepotente sea tu nombre."
[Adad se in]clinó profundamente, recogi6 las instrucciones.
( 125) La palabra acerca de la batalla la trasladó a [Ninurta].
Todo lo que Ea [había pro]nunciado, a él se lo re[pitió]:
"Que la batalla no a[maine] a causa de tu consternación;
redúcelo, haz que el [impacto] del viento del ;ur eche abajo sus alas.
Cuelga un listón en el extremo de tus flechas.

(5)

(8a)
(8b)
(10)

(130) Cercena [sus] alones, paraliza sus manos.
Hazlo que pase la vista por sus alas,
y ellas lo privarán de la palabra.
Aun cuando grite "Mis alas, mis alas", no tengas miedo de él.

[ ............ ] se encaminó hacia él.
[ ...... ] su halo recubría las montañas.
[ ............ ] como león lleno de furia.
[ ...... ) desde su corazón gritó a [ ...... ) :
[" ............ ] la totalidad de las normas.
[ ...... ) que vienes a combatirme? Exprésame [ ...... "].
[ ...... ] replicó a Zu el valeroso N[i]ng[irsu):
["Al mandamiento del ...... del Duran]ki,
que mantiene firme el Duranki, que destina los destinos,
[ ...... ] he llegado yo, el que te ha de aplastar.
[ ............ ]huracán como armadura".
[...... J el ladrón de la montaña aulló [...... ] su alarido:
[" ............ ) bañará de sangre".
[ ............ ) retumbó la batalla.
[Al mandamiento de) Mami, auxiliadora de Anu y de Dagán,
regente de humani[dad),
[ ...... ]impulsó hacia él. No se acercó a [Zu, retro)cedió [ ...... ].
[ .................. ) que vienes a mí, re[gresa
... ).

(133a)Afirma el arco contra tu pecho; ha[cia adelante] saldrán volando
( 133b) las flechas [como relámpagos].
El ala y el alón revo[lotearán] como mariposas.

(15)

( 135) Extirpa su vida, reduce a Zu.
Que los vientos se lleven sus alas a lugares irrevelados
en dirección del Ekur, hacia En[lil], padre tuyo.
[Destroza con] la tormenta las praderas de la montaña.
Al malvado, a Zu, cercénale la garganta.

(63)

. a rru,, re[gresa .....
[ . . . . . . . . . . . . . . . . . . l que vienes
[" ........................ ·............ J palabra.

(64)

[ ........................ )no tengas miedo de él.

(67)

Destroza con la tormenta [ .................. J.
[ ........................ ] cercénale la garganta.
[ ...... ] al Ekur, al padre que te ha engendrado,
que regresen las nor[mas).

(140) Que la soberanía entre de nuevo [en el Ekur];
que al padre tuyo, a tu progenitor, regresen [las normas].
Que otra vez aparezca la edificación de [sagra]rios.
314

(17)

."]."

" En lo fundamental, todo este apenas conservado pasaje 16-68 parece corresponder
en contenido a los vv. 63-117 en el texto de (A).

315

�(70)

(75)

[Que se cons]truyan sagrarios para ti;
[ ...... en las cua]tro regiones del mundo establece tus residencias."
[Ningirsu escuchó] la palabra de su padre."
[Su valor para la ba]talla se acrecentó, retornó a la montaña.
[ ...... J a los cuatro vientos hizo subir con él, [para] el combate.
[ ...... ] la tierra se estremeció, se llenó de [ ...... J.
[ ...... ] se cubrió de tinieblas, los cielos de ensombrecie[ron].
En cuanto a Zu, [el malvado],
al impacto del viento del sur [se desprendieron sus alas]."

9. Existe, por otra parte, un mito sumerio de Zu, rama del ciclo épico
de Lugalbanda," cuya sección más característica se conoce por un documento
bilingüe de la época neoasiria:

(26) Ninkasi," la madre, la mujer conocedora,
(es) la que es colocada en el banquete.
( 28) Su jarra de mezclar es de diáfano lapislázuli,
( 29) su vaso de plata y oro puros.
(30) En el inebriante está el regocijo,
(31) en el inebriante se sienta el jú[bilo].
A partir de los datos del fragmento, resulta imposible saber si Lugalbanda
está realmente festejando con la familia de Zu, o si trata de apoderarse de
éste dominándolo por medio de bebidas embriagantes. En cualquier caso,
el pasaje recensiona una tradición muy peculiar, que no parece tener parentesco con la que se ha conservado en los textos exclusivamente semíticos.

LA MUERTE DEL LABBU
(2) Lugalbanda [fue] hacia las montañas,
hacia el distante lugar [ ...... J.
(4) En las montañas Sabu 48 [ • • • • • • • • • • • • J.
(6) La madre no está con él, no [lo aconseja];
(8) el padre no está con él, no [lo aconseja].
( 10) Uno muy apreciado, su conocido, [no está con él],
(12) un íntimo suyo una palabra no [le dice].
(14) En su propio corazón, él [revuelve] un': palabra:
( 15) "Al pájaro, lo que se merece, eso [le daré];
(16) a Zu, lo que se merece, eso [le daré].
(17) A su mujer abrazaré;
( 19) a la mujer de Zu, al hijo de Zu,
(20) los haré que se sienten para el banquete".
( 21 ) A Enna y Ninguenna "
(23) los trae a las montañas.
(25) La mujer conocedora, la madre,
(es) la que es colocada en el banquete.
4
'

Ea.

"En el v. 27 de SU 51/19A+37, uno de los pocos que con el auxilio de SU 52/187
puede ser leído casi íntegramente, la victoria del dios sobre Zu se enuncia de otra manera: "Redujo a Zu y le cercenó la gargan[ta]".
• 1 Rey de la ciudad de Uruk, tal vez con algún fondo de realidad histórica, pero

convertido en héroe de leyenda y divinizado. Fue considerado hijo de Enlil y asimilado
a Tishpak (ver luego la nota 52) y a Ninurta.
.s

11. (A) : Genúan las ciudades; la gente [. . .
. ...... ] ;
disminuía la gente, [ ........................ J.
A su lamentación, nadie[ ......................... ];
a su alarido, nadie [ ........................ J.
(5) "¿Quién [ha engendrado] al [dragón]-serpiente?
El mar [ha engendrado] al [dragón]-serpiente".
Enlil dibujó en el cielo [la figura de la serpiente] .

Lugar desconocido.

Enna: "Señor"; Ninguenna: "Señora de la sala del trono". Probablemente el hijo
y la mujer de Zu.
49

10. PERTENECE TAMBIÉN al ciclo de Enlil y de Ninurta. Menos extenso y
más despojado que el Mito de Zu, plantea y soluciona un problema de idéntico alcance, la destrucción de una potencia monstruosa que ha irrumpido
en el mundo de los hombres. La procedencia marítima del dragón enemigo
y la mención expresa de la soberanía sobre el cosmos como correlativa de la
victoria contra el caos, por otra parte, aproximan su contenido a los datos del
Enuma elish. Y la desnudez y el rigor en el tratamiento de sus temas, reducidos a su formulación esencial, casi a sus términos esquemáticosi lo vuelven
el más puro de los mitos acerca de la crisis y restitución del orden en el universo.
Dos tablillas asirias han conservado su texto. (A) proviene de la biblioteca
de Assurbanipal en Nínive. (B), de la que sólo son legibles las líneas correspondientes a la descripción del monstruo, fue hallada en Assur y es aproximadamente doscientos años más antigua.

00

"Señora que llena la boca". Diosa de las bebidas embriagantes.

317
316

�(10)

(15)

(20)

( 24)

( ?)

Cincuenta dobles horas era su longitud,
una doble hora ( era) [su anchura],
seis varas sus fauces, doce varas [su ...... ],
doce varas el circuito [de sus] oreüas];
a sesenta varas, [ ...... ] los pájaros.
Desplazaba en el agua nueve varas de profundidad.
Levantaba su cola [. . . . . . varas hacia lo alto].
Los dioses en lo alto, todos ellos, [ ...... J.
En el cielo, los dioses se prosternaron delante de [Sin],"
y la fimbria de la vestidura de Sin [asieron] presu[rosos]:
"¿Quién irá [a matar] al Labbu,
a salvar la vasta tierra [ ............ ],
.
" ' [ . . . . . . . . . . . . . . . . . . ?"]
y a e1ercer
elsenono
. .
"Avanza, Tishpak," y ma[ta] al Labbu,
salva la vasta tierra [ .................. ],
y ejerce el señorio [ .................. "].
"Tú me enviaste, Señor, [a matar] a la progenie del río;
no conozco [ .................. ] del Labbu".
[ ...... ] abrió su boca [para hablar] al dios [·. . . .. ] :
"Haz subir al nublado, a la tempestad del sur [ ...... ] ;
tu sello de vida" [sostén] delante de tu rostro,
derriba y mata al Labbu [ ......... "].

(5) Hizo subir al nublado, a la tempestad del sur[.~- ... ];
su sello de vida [sostuvo] delante de su rostro,
derribó y mató al Labbu [ ......... ].
Tres años, tres meses, un día y [una noche]
fluyó la sangre del Labbu [. . . . .
. .... ].
12. (B): En el mar el [dragón]-serpiente fue engendrado [ ...... ].
Su dorso tenía sesenta dobles horas de largo.
Su cabeza tenía treinta dobles horas de alto.
[Sus] párpados se extendían media (doble hora) cada uno.
(25) [Sus piernas] daban pasos de veinte dobles horas de abertura.

1

. f
1

ti Luna y dios de la Luna. Nannar (cf. parágrafo 15, vv. 30, 58 y 63), otro nombre
suyo, probablemente lo designa en cuanto asume la forma del creciente.
61
Deidad originaria de Eshnunna, en la región transtigriana. Los textos mesopotámicos hacen de él un 04 Ninurta de las abluciones".
111
Indudablemente un amuleto. Para la victoria sobre lo monstruoso obtenida por
medio de recursos mágicos, cf. Mito de Zu, (A) 127-50, en conexión con (S) III 72-77,
o Enuma elish, I 59-66.

318

Comía peces, creaturas del [mar].
Comía pájaros, creaturas del [cielo].
Comía onagros, creaturas de la [planicie].
[Comía] gente, a la gente [ ...... ].
13. La parte inferior del anverso y las primeras líneas del reverso de (A)
están rotas. Podría suceder que los versos 23 y 24 indicasen que Tishpak
rehusa el encargo de combatir contra el Labbu, y en ese caso la sección perdida habría relatado cómo otro dios era invitado y o bien asimismo rehusaba
o bien fracasaba en su cometido. Es probable también que haya sido el propio
Tishpak quien ha intentado infructuosamente la lucha. De cualquier modo,
al comenzar las líneas legibles en el reverso alguien se dirige a un dios para
comunicarle instrucciones con respecto al combate que está sosteniendo. Y se
abren entonces dos posibilidades. O bien un tercer dios libra la batalla contra el monstruo, de manera semejante a como ocurre en la segunda tablilla
del Enuma elish, o bien, como en el texto (A) del Mito de Zu, es el mismo
dios protagonista el que, una vez oídas las nuevas instrucciones, vence al enemigo y restaura con ello el orden en el mundo. Si, como parece, Tishpak es
aquí fundamentalmente una manifestación de Ninurta, la última se presenta
como la más aceptable de las dos posibilidades.

SIN Y LOS SIETE ESPÍRITUS MALOS

14. SE HALLA EN LA TABLILLA XVI de una compilación de con juros intitulada M a/vados demonios. Indudablemente se refiere sólo a un eclipse de luna,
"oscurecimiento de Sin", y en ningún momento se ocupa de la posibilidad
universal de desorden que los dos mitos precedentes confrontaron. Como en
el Enuma elish, Marduk ha suplantado a Ninurta en su función de adalid
de los dioses, sustitución favorecida esta vez por la vinculación del relato al
mundo mágico de Ea. El mito entronca, además, con la tradición de rivalidad entre Anu y Enlil, de la que hay testimonio expreso en un calendario
litúrgico proveniente de Assur."
15. "Bruscas tempestades, malos espíritus son.
H VAT 9947. Cf. E. EBELING, Tod und Leben nach den Vorstellungen der Babylonier,
I (Berlín y Leipzig, 1931) 37-40.

319

�Son espíritus inmisericordes,

que en el dique del cielo " fueron engendrados.
Son provocadores de infortunio, (eso) son.
(Son) malvados que todos los días salen a lo malo,
que avanzan para cometer iniquidad.
( 5) De los siete, uno es el Viento del Sur, [ ...... ] ;
el segundo (es) un dragón
cuya boca está vastamente abierta, y nadie [ ..... . ] ;
el tercero (es) una pantera rabiosa, que se roba a los hijos;
el cuarto es una terrífica serpiente, [ ........... . ] ;
el quinto es un león iracundo, que no [sabe] nada de retroceder;
( 10) el sexto es un [ ...... ] que se levanta,
que se vuelve contra los dioses y contra los hombres;
el séptimo es una tempestad del sur,
un viento malo, que no conoce indulgencia.
Siete son, mensajeros del rey Anu son.
De ciudad en ciudad, ellos causan tinieblas.
Un huracán que cruza furioso por el cielo, (eso) son.
( 15) El espeso nublado que produce tinieblas en el cielo, (eso) son.
El soplo de vientos que se desatan,
que en el claro día producen oscuridad, eso son.
Con el Imhullu, el mal viento, ellos pasan danzando.
Inundación de Adad, confusión fuerte, (eso) -50n.
A la diestra de Adad marchan ellos;

(20) en el horiwnte [centellean] como relámpagos.
Para cometer iniquidad, adelantan.
En el vasto cielo, mansión del rey Anu,
se presentan, malos, y no tienen igual" .
Entonces escuchó Enlil esta noticia, y tomó a pecho la cosa.
Con Ea, excelsa riqueza de los dioses, consultó.
(25) A Sin, Shamash e Ishtar
los designaron para que rigiesen el dique del cielo;
con Anu repartió entre ellos el señorío sobre la totalidad del cielo
-entre ellos tres, los dioses, sus hijos(y) que de día y de noche
estuviesen incesantemente preparados les ordenó.
Ahora pasan danzando los siete espíritus malos por el dique del cielo.
111

¿El zodíaco? Ver E. EBELING, Altorientalische Texte zum Alten Testament (2a.
ed., Berlín y Leipzig, 1926) 139, nota g.

320

(30) Enfurecidos, delante de Nannar-Sin forman un círculo.
Al varonil Shamash y al valeroso Adad traen a su lado.
(32) Ishtar ocupó con Anu, el rey, una morada resplandeciente,
porque aspiraba a la supremacía del cielo.••
(40) Sin, oscurecida su luz, no se sentó en su morada señorial.
Los dioses malos, los mensajeros del rey Anu, ellos,
los malvados que se levantan en la noche,
desearon lo malo;
desde el centro del cielo se irguieron contra la tierra, como un viento.
(45) Enlil vio el oscurecimiento del varonil Sin en el cielo.
El Señor" llamó a Nusku," su visir:
11

Nusku, mi visir, lleva mi mensaje al Apsu,

noticia de mi hijo Sin, que en el cielo malvadamente ha sido oscurecido.
A Ea, en el Apsu, comunícalo".
(50) Nusku hiw aprecio de la palabra de su señor.
A Ea, en el Apsu, fue presurosamente;
al príncipe, a la excelsa riqueza, al señor Nudimmud."
Nusku comunicó ahí el mensaje de su señor.
Cuando Ea, en el Apsu, escuchó esta noticia,
(55) se mordió los labios, de lamentos colmó su boca.
Ea convocó a Marduk, hijo suyo, y (le) dio a conocer el mensaje:
"Socorre, hijo mío Marduk,
al hijo de príncipe Nannar-Sin,
que en el cielo malvadamente ha sido oscurecido,
cuyo oscurecimiento se ha visto en el cielo.
(60) Los siete dioses malos, portadores de muerte, intrépidos,
los siete dioses malos,
que se levantan como una tromba y pasan sobre la tierra,
que contra la tierra se levantan como una tempestad del sur,
delante de Nannar-Sin, enfurecidos, han formado un círculo;
al varonil Shamash y al valeroso Adad llevaban a su lado" .
El resto del mito, que indudablemente terminaba con la liberación de Sin,
ha desaparecido. Aproximadamente diez líneas después, la tablilla se reanuda con un ritual de exorcismo en nombre de Marduk, al que la demonomaquia
ha servido de fundamentación.
" Sigue una laguna de siete líneas, que debe de haber relatado cómo Sin fue asaltado
y oscurecido por los siete demonios.
n Enlil.
• Dios del fuego para los sacrificios.
• ºEl que engendra y produce". Epíteto de Ea.

321

H.21

�'

,1

1

NOTA SOBRE LOS TEXTOS
1

11

1

Sin y los siete espíritus malos. Se ha conservado en una serie de fragmentos publicados1 transliterados y traducidos por R. C. THOMPSON, Cuneiform texts from Babylonian tablets in the British Museum (=CT), XVI (Londres, 1903) láms. 19-21, y
The devils and evil spirits of Babylonia, I (Londres, 1903) 88-101. Como ya se hizo
constar, fue traducido al español, según edición anterior, por P. GENER, Historia de la
Literatura (Barcelona, 1902) 46-48. Y existe versión más reciente, de E. EBELINO,
en H. GRESSMANN, Altorientalische Texte zum Alten Testament (2a. ed., Berlín y
Leipzig, 1926 =AOT2) 139-41. Para toda la serie Malvados demonios, cf. R. C.
THOMPSON, op. cit., I, 2-211.
La muerte del Labbu. El texto de (A} se halla en Rm 282, tablilla publicada por
L. W. Krno, CT, XIII (Londres, 1901) láms. 33-34, y transliterada y traducida por
P. JENSEN, Assyrisch-babylonische Mythen und Epen (Berlín, 1900; Keilinschriftliche
Bibliothek, VI 1 =KB VI 1) 45-47J y por· el propio Krna, The seven tablets of creation,
I (Londres, 1902) 116-21. Hay traducciones posteriores de E. EBELING, AOT2 13839, y de A. HEIDEL, The Babylonian Genesis (2a. ed., Chicago, 1951 =BG2} 141-43.
El texto de (B) consta en las últimas líneas en un fragmento publicado y traducido
por E. EBELING, Keilschrifttexte aus Assur religi0sen Inhalts, I (Leipzig, 1915) no. 6,
y "Ein Fragment aus dem Mythos von der grossen Schlange", Orientalistische Literaturzeitung, XIX (1916), cols. 106-08. Traducción ulterior en A. HEIDEL, BG2 143.
El mito de Zu. Del texto de (N) se han recuperado cuatro fragmentos. (a): K
7257. Proemio. Transliterado y traducido por ERICA REINER, "Le char de Ninurta
et le Mythe de Zu", Revue d'Assyriologie ( =RA}, LI (1957) 107-09. (b}: K
3454+ 3935. Tablilla I, cols. II y 111 más restos de las cols. I y IV. Publicado por
L. W. Krno, CT, XV (Londres, 1902) láms. 39-40. Transliterado y traducido por P.
]ENSEN, KB VI 1 47-55. Otras traducciones por E.-EBELING, AOT2 141-43, A.
HEIDEL, BG2, 144-47, y E. A. SPEISER en J. B. PRITCHARD, Ancient Near Eastern texts relating to the Old Testament (2a. ed., Princcton, 1955 =ANET2} 112-13. (c } : Sm 1087.
Tablilla I, cols. II y 111, vv. 38-43 y 76-89. Al parecer no publicado todavía. Sus
escasas variantes con respecto a (b) se hallan registradas en E. REINER, 11Deux fragments du Mythe de Zu", RA, XLVIII (1954) 146. (d}: DT 292. Tablilla I, cols.
111 o IV, líneas correspondientes a (S) II 32-36. Transliterado y traducido por E.
REINER, ibid.
-k
La recensión (A) se conoce por una sola tablilla, 21506w según la numeración del
diario de excavaciones en Assur, probablemente perdida, pero representada por cinco
fotografías en el Museo de Berlín: A 6551/52 y K 158/59 y 162. Indudablemente es
la segunda de las tres que compondrían la copia completa. Ha sido publicada por E.
EBELING, Literarische Keilschrifttexte aus Assur (Berlín, 1953) no. 1, y transliterada
y traducida por él mismo, "Bine neue Tafel des akkadischen Zu-Mythos", RA, XL VI
(1952) 25-41. Un fragmento neobabilónico, K 3008, duplica sus líneas 27-43 y 112-24;
el. E. REINER, RA, XLVIII (1954) 146-48. Y se hallan asimismo muy próximos a ella
los textos de Sultantepe.
(SU} consiste de cinco fragmentos: (a}: 52/232: tablilla II, vv. 41-91; (b}:
51/102A+52/63+70+76: 11 1-150 y colofón (fechado en 718 aJC}; (c}: 52/218:
II 26-41; y (d}: 51/19A+37 y (e}: 52/187: tablilla III. Los cinco han sido publicados en O. R. GURNEY y J. J. FrNKELSTEIN, The Sultantepe tablets, I (Londres,

322

1957) nos. 19, 21-23 Y 25. Ver ta111bién O. R. GURNEY, "Tbe Assyrian tablets from
Sultantepe", Proceedings of the British Academy, 1955, 26-27. Y cf. además W. G.
LAMBERT, "The Sultantepe tablets: a review article", RA, LIII (1959) 119-38.
Y el material de ( S) proviene de dos tablillas, aparentemente sin número de catálogo, conservadas en el Museo del Louvre. Con sólo dos columnas cada una, parecen
ser la segunda y la tercera de las cuatro que constituyeron el ejemplar de Susa. Fueron
publicadas inicialmente por V. ScaEtL, "Fragments de la legende du dieu Zu version
susiénne", RA, XXXV ( 1938) 14-25, y de nuevo transliteradas y traducida~ por J
NouGAYROL, "Ningirsu vainqueur de Zu", RA, XLVI (1952) 87-97. y en ANETÍ
110-12 Y 515-16, E. A. SPEISER ha traducido una versión compuesta a base de (S)
y de (A}.
El bilingüe neoasirio, por último, se halla en K 4628, texto editado por L. W. KING,
CT, XV (Londres, 1902) láms. 41-42, y traducido por P. ]ENSEN, KB VI ¡ 55.57 y
E. EBELING, AOT2 143. Para el ciclo sumerio de Lugalbanda puede verse además s. 'N.
KRAMER, "Sumerian literature", Proceedings of the American Philosophical Society,
LXXXV (1942) 321, a completar con id., Sumerian literary texts from Nippur (New
Haven, 1944; Annu_al of the American Schools of Oriental Research, XXIII) 12.
Todas las traducc10nes y transliteraciones citadas han sido tenidas en cuenta para la
elaboración del presente trabajo.

323

�HERNANDO DOM!NGUEZ CAMARGO, PRIMOGÉNITO
DE GóNGORA

Dr. JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA
San Luis Potosí, S. L. P.

TRAYECTORIA CRÍTICA
LA OBRA DE DoMÍNGUEZ CAMARGO -habent sua fata libelli- ha resentido
los altibajos de los cambios estéticos y las vicisitudes de la tornátil posteridad.
Nace al ardiente panegírico de sus editores, no sólo con crecidas laudes,
sino con todo cuanto pudiera fantasearse de más colmado.
Prosigue recibiendo, en el Setecientos, la más encendida y confiada defensa, así sea en una voz solitaria y audaz.
Pero cuando, a la mutación de los gustos, la fácil mofa, la incomprensión
obtusa o después el más cómodo olvido sepultaron a todo cuanto había florecido bajo el signo del Barroco, con el pretexto de un falso clasicismo, la crítica
envolvió en igual desdén a Góngora y los suyos.
La fobia antibarroca del XIX se expresa, más que en juicios sobre Domínguez Camargo, en prejuicios unilaterales, en tímidas concesiones o en suposiciones gratuitas.
Si, al fin y al cabo, estos "juicios" pudieran hallar alguna evasiva misericordiosa, en cuanto producto de su tiempo; no podemos encontrar explicación que favorezca la actitud de ciertos críticos más recientes -después de
la dilatada y lúcida revalorización del Barroco-, a quienes nadie tiene derecho de exigirles simpatía, pero sí, al menos, entendida comprensión del
gongorismo.
Cerrado el periplo de su aventura, torna la obra de Domínguez Camargo
a su primer nivel de férvido aplauso que la restituye a su altura exacta.
Mucho más que un dato externo para la geografía, han confluido al retorno y gloria del Poeta de Santafé -tras las nobles y vigentes voces de Es-

325

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..

1

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paña-, el empeño y el amor de su natal Colombia que le erigirá, en la edición de sus obras, el más perenne monumento; de Argentina que le consagra,
en el estudio de Carilla, el primer libro dedicado exclusivamente a analizarlo; de Méjico, en fin, que, pudo contribuír a esta justa ofrenda coral, ya unánime y plausora de toda la Ancha Castilla.
Albores de la Fama

Mucho antes que el maestro Don Antonio Navarro y Navarrete diera "a
la estampa y al culto teatro de los doctos" el Poema Ignaciano, "ya tenía
noticia" de él; si bien llegó a sus manos '"'por medio bien extraordinario",
después de la muerte del autor, cuando aún "carecía del aplauso de los cultos", y sólo él, su depositario, podía ufanarse de serle su "estimador" y "apreciador".
"Llegó a mis manos (el poema) -explica- como obra en quien su autor aún no había echado las últimas líneas de la elegancia y primor, por haberle atajado la muerte cuando con más calor trataba de ajustarla" ... "reconociendo que no estaba acabada, ni con el aseo y perfección debida ...
Y porque no careciesen los aficionados a las Musas, de tan sublime espíritu,
me dediqué al estudioso desvelo" de completarlo. Por eso "extrañará el poema algunas octavas y versos míos, que ha sido forzoso ingerir, porque no sa•
liesen algunos cantos defectuosos. . . Lo que puepo asegurar, es que no los
admirará por iguales (el lector) ; que los desconocerá, sí, por humildes", pues
"sólo el ingenio de tal Apolo, los rayos de tan refulgente Sol pudieran limar e ilustrar sus mismos versos".

Si no precisa su ingerencia en la factura del Poema, sí subraya el poderoso
caudal gongorino que lo fecunda: "De algunos versos enteros se valió de
Góngora (como primogénito de su espíritu), y de algún otro poeta, para ilustrar su Poema; pero con ingenuidad lo confiesa a la margen, como yo se lo
he reparado en el borrador, que he visto".

' 1

Y aunque confiesa que siempre ha de "quedar atrasado en la alabanza",
Navarro Navarrete juzga a Domínguez Camargo "el más culto e ingenioso
poeta, no sólo del Nuevo Reino de Granada, su patria; pero, a mi entender,
el refulgente Apolo de las más floridas Musas de todo este Nuevo Orbe".
Ensanchando su visión, ya profética, más allá de los mares y los siglos,
pondera: "Muy limitada fama le buscara al Poema, si me contentara sólo
que le gozasen estos bárbaros aunque capaces límites de América, y no aspirase a que navegase a las cultas riberas de la Europa. Confiado le aseguro
la buena acogida de sus habitadores. . . Este poema, por raro, por exquisitc,

326

y peregrino, será apreciado de todos; y mejor, de los más cultos ingenios ...
Su grande numen le negociará a Nuestro Poeta el aplauso de los raros, entre los que precian los versos y saben honrar los famosos ingenios, adquiriendo cabal la gloria entre propios y extraños, que no consiguió del todo en vida
entre los mismos de su Patria".
Gracias al "intelecto de amor" de Navarro Navarrete -a su palabra
fervorosa lo mismo en la Dedicatoria que en el Prólogo "al curioso lector", y
a su trabajo de integrar y publicar el Poema Heroico-, Domínguez Camargo
ha podido pasar "de los retiros del silencio a la publicidad de la fama".
No podemos ignorar, en estos albores laudatorios, la "aprobación del R. P.
M. Fr. Pedro Palomino, de la Orden de San Benito, Predicador de su Majestad y Abad que ha sido del Monasterio de San Isidro de Dueñas", estampada al final de los preliminares del San Ignacio. Cultor obligado de la tradicional paciencia benedictina, a Fray Pedro Palomino aún le parece breve
y reducido el caudaloso volumen del Poema Heroico. Como si no bastaran
sus cientos de octavas y miles de versos, para cantar nada más que una parte de la vida de San Ignacio: " ... He leído este libro y para quitar el escrúpulo de apasionado, lo he notado de pequeño cuerpo para tanta alma. ¿ Cómo puede escribirse, en tan pocas hojas, vida, grandezas, prerrogativas y milagros de tan prodigioso Santo, si no es que sus alabanzas se remitan al silencio?. . . Grandeza del Patriarca San Ignacio, se explica mejor hablando
menos. Este estilo siguió el autor del libro. Mucho dice en lo que de industria
calla; y en lo que con tanto acierto escribe, muestra bien su mucho afecto, su
devoción grande, la riqueza de su vena, la abundancia de sus noticias y la
valentía de su ingenio".
Desbordando los límites de una mera aprobación eclesiástica, orientada a
emitir un juicio sobre cuestiones de fe y costumbres, Fray Pedro Palomino
no puede menos de advertir en Domínguez Camargo, esas altas dotes poéticas, tan insignes y peculiares del Poema Heroico, de su "riqueza" y "valentía".

La Apología del XVIII

Débese a Don Manuel del Socorro Rodríguez, director de aquel benemérito "Papel periódico de Santafé de Bogotá", la primera defensa de Domínguez Camargo.
Bajo el rubro general de "Satisfacción a un juicio poco exacto sobre la li•
teratura y buen gusto, antiguo y actual, de los naturales de la Ciudad de
Santafé de Bogotá", publicó, anónimos, tres artículos consecutivos, los viernes

327

�30 de marzo, 6 y 13 de abril de 1792, precisado a contestar las impugnaciones
de "El Espectador Ingenuo", que transcribe en su parte medular. El cual,
después de confesar que no es natural de Santafé, sino que se halla "accidentalmente en ella después de haber visto algunas ciudades cultas de Europa,
y las más nombradas de América"; y después de presumir donosamente de
sus conocimientos literarios, interroga y reclama al director: "¿ Qué gusto se
ha de tener a este bellísimo ramo de literatura en un País donde jamás se
han conocido sus elementos? ¡ Ah, qué perdido es todo lo que Usted ha incluido de poesía en varios números de su periódico!"
Aunque, en un principio, el director prefirió soslayar esos "papeluchos que
en substancia nada contenían, sino torpes y groseras invectivas contra el honor literario y fina ilustración de esta capital", tanto más que "los autores de
tales folletos, no siendo capaces de enviarnos composiciones dignas de los espíritus reflexivos, o útiles de algún modo al público, pretendían que el periódico se redujese a las ridículas contestaciones, satirillas y bufonadas en que
suelen degenerar tales escritos" ... ; a la postre, se vio forzado a responder
para que no fuera que ~'muchos sujetos fuera del Reino" se formaran "otro

concepto de la literatura, cultivo y buen gusto de la Ciudad de Santafé, pues
sabemos (y aún quizá corre por escrito) que se le considera bajo un aspecto
poco decoroso y demasiado infeliz con respecto a las Cortes de México y del
Perú" . ..
Aunque el autor del ensayo apologético promete satisfacer a su impugnador con pruebas de los logros literarios antiguos y ac.tuales, no encuentra mejor contestación que dedicar la parte más amplia de su apología, al estudio
y encomio de Domínguez Camargo.
Apenas lo nombra, se exalta entusiasmado: "Es preciso hacer ver a Ud., y
a otros muchos que quizá lo ignoraban ¡ cuál sería el talento de un hombre
que, ahora 126 años, cuando a duras penas venían libros de la Península,
desde este rincón de América dirigía sus melifluos acentos al Coro Délfico,
con tanta sublimidad y energía como los más famosos Vates de la Europa!"
Y, ya en este tono, prosigue el desbordamiento: "¡ Oh, el mayor de los ingenios americanos!" Pero contiene la efusión y anota al pie de la página:
"Bien considero el reparo de algunos sobre esta expresión; después satisfaremos con la claridad que exige el asunto". Pero torna el entusiasmo: "¡ Tú
fuiste el primero en este Nuevo Mundo que supo imitar con elevación y maestría el armonioso idioma de los Horneros y Virgilios! Sí, por cierto, ¿ Quién
no se admira al ver que, en aquella edad, se escribiesen en Santafé unos versos tan sublimes, tan numerosos, tan eruditos y tan llenos de fuego ... ?"
Después de preguntarse si en la Corte de Felipe IV habría un poeta superior al Santafereño, su apologista opina justamente que el Conde de Villa328

mediana -"aquel cisne palaciego que lograba entonces los mayores aplausos"-, no le aventaja "ni en la sublimidad conceptuosa, ni en la belleza de
la dicción" ; y que se halla "mucho más método y buen gusto poético en el
Americano que en el Europeo"; si bien Don Manuel del Socorro Rodríguez,
-poco afecto al tiempo "de la corrupción de nuestro Parnaso" y al "miserable
siglo de nuestra poesía" en que vivió Domínguez Camargo-- se equivoca al
afirmar que este poeta "siguió la sencilla elevación de los Argensolas" y la línea de Remando de Herrera y Hernando de Acuña, mientras el Conde" se declaró abiertamente por el partido de los hinchados cultos, gongorizando entre otros varios" . ..

En cuanto a la confrontación de Domínguez Camargo respecto de los poetas americanos que "existían en aquella época", Don Manuel torna a colocar el cetro en manos del Santafereño: "¿Nos ha quedado, por ventura, alguna obra que acredite un genio creador, un talento original", como el
suyo? Al pasar de lo general a lo particular, continúa: "Aunque hablando
con todo el rigor crítico y filosófico que pide la materia, parece que ningún
talento americano (tomado en la fuerza natural de lo que se dice Ingenio)
ha sido superior al de la célebre mexicana Sor Juana Inés de la Cruz; sin
embargo, debemos alegar en favor de nuestro Domínguez, no sólo la notable
diferencia de los tiempos en que existieron uno y otro, sino de las ciudades
en que vivían y también de las proporciones para estudiar metódicamente un
tan difícil ramo de literatura".
El apologista reconoce "algunos defectos acerca de las figuras y dicción
poética de nuestro granadino"; vicios que no sólo disculpa el signo de sus
tiempos, sino que acredita la "rectitud del número" del poeta, que supo esquivar "las posibilidades y juguetillos de voces" que entonces "se celebraban
con el bello nombre de agudezas, adquiriéndoles a sus partidarios los magníficos renombres de cultos y de divinos".
Pero, se impone una pregunta previa: "¿Por qué tan ilustre ingenio yacía
olvidado en el mismo seno de su Patria?" Cuatro causas lo explican:
a) el asunto poético: "Poco leídas las poesías sagradas, por la natural aversión que tiene nuestra miseria a todo lo que instruye".

b) la condición geográfica de Santafé que entonces dificultaba "el comercio de libros" y "la preocupación de piezas y noticias literarias".
c) la ausencia dolorosa de ejemplares. Si en la ciudad de Santafé, "que
debía haber cuatro mil, no hay (sino) cuatro. . . ¿ en dónde los habría? Y lo
que es mucho más doloroso, ¿ cuándo se volverá a hacer otra edición?" Habrían de transcurrir 196 años para colmar el urgente deseo del buen Don
Manuel.
329

�d) falta de imprentas: dificultad de establecerlas con la formalidad que
corresponde, riesgos en la remesa de manuscritos a Europa, excesivos costos
en la impresión y traída de ejemplares. Estos "excesivos costos" lo hacen
suspirar como en paréntesis: "Aquí era el lugar de anunciar al fin de nuestro
periódico dentro de breves días" ...
No son menores méritos de este alegato, los datos biográficos sobre Domínguez Camargo y el afectuoso análisis del soneto A Guatavita.
Bien pudo Don Manuel empezar y concluir su "satisfacción" con casi este grande y colmado argumento: "Ya ha visto Ud., en nuestro Domínguez
Camargo, un hombre de un mérito sobresaliente, el cual quizá jamás querría
Ud., ( y aún otros muchos) conceder que había existido en el ciudad de Santafé" ... ; digno "no de este miserable elogio que le hace el más rudo de los
hombres, ni de que sea el monumento que eleve su memoria a la posteridad
un triste folio volante, como el presente; sino de que el Ingenio Americano
le erija una pirámide de oro donde, inscrito su nombre con caracteres de diamante, lo coloque sobre el monte de su gloria literaria para eterno timbre de
. ".
s1 mismo
;

El exhordio de los prejuicios

En juicio sumario, D. José María Vergara y Vergara, el autor de la
Historia de la literatura en nueva Granada -cüya primera edición data de
1867- asienta que "las bellezas o defectos de los literatos neogranadinos no
son propios, sino hijos de las bellezas o defectos de la escuela española que
seguían"; y ya más gratuitamente prosigue: "En el siglo XVII, no hallaremos sino retruécanos, afectación y frases puestas en tortura para que no
cometan la simpleza de dejarse entender".
Con facilidad podemos colegir las consecuencias que sobre Domínguez
Camargo obtiene de tales antecedentes: "No podía Camargo, que no era
un genio, producir otra cosa que absurdos" ...
11

Aunque reconoce su dependencia poética de Góngora, "de quien es el
primer hijo" -tal como lo advierte el prólogo del Poema Heroico- y aunque comenta "que no se le puede pedir más gongorismos a la época del
gongorismo", no podemos menos que tachar de incongruente a Vergara
cuando, reconociendo palmariamente "los gongorismos" de Camargo, se admira de que llame "celeste bola" a un astro y de que, peor todavía, esté
convencido de que esta imagen "hubiera hecho pasmar de admiración a
Góngora". . . "Pero en medio de tantos absurdos -concede Vergara- la
versificación es robusta y tiene versos que demuestran ingenio digno de me-

330

jor arte poético, Camargo tenía verdaderamente talento y fuerzas literarias".
Salvedades encomiásticas que repetirán, a su modo, Menéndez y Pelayo, Gómez Restrepo y Ortega.
Un nuevo planteamiento

En el "estudio preliminar" al Parnaso Colombiano, Colección de poesías
escogidas por Julio Añez, de 1886, Rivas Groot dedica algunas líneas al Poema
Heroico. "A más de ser de buenas proporciones, tiene octavas reales de algún ingenio, aunque un tanto salpicadas de gongorismos". De Góngora procede la "manía de las piedras preciosas y otros objetos, al par que determinadas flores". "No fue sólo de nuestro autor, sino, como la mayor parte de
los defectos que hay en él, de los tiempos que corrían y de la culta copia de
Góngora, no en lo bueno, sino en lo malo de éste, que sus admiradores exageraron.
Buscando una disculpa a quienes "han usado de ingenio semejante y que han
sufrido, por ello, constante flagelo", Rivas Groot pide a los críticos que, antes
de censurar tales gongorismos, "y señalarlos como muestras del profundo
extravío del gusto ... , tengan en cuenta que las más ( de esas composiciones) no son serias, sino de propósito burlescas, y que en este terreno tales
cosas son por lo menos disculpables y, en todo caso, preferible a correctas
insulceses".
A don Antonio Gómez Restrepo le pareció esta observación de Rivas Groot,
"ingeniosa" y comprobatoria de "la agudeza del crítico", aunque no dejó
de puntualizar que los poetas gongoristas trataban también sobre "los asuntos
más serios, como es de verse en el citado Romance de Domínguez Camargo,
sobre la muerte de Nuestro Señor Jesucristo".
Corresponde, sin embargo, a Rivas Groot el mérito de haber iniciado una
rectificación o reconsideración del fallo unilateral y adverso que, hasta en
ese momento, se había preferido sobre el Poeta. Lo esencial de su actitud
es el separarse de Vergara, el buscar un nuevo planteamiento, intentar nuevas
formas de acercamiento a Domínguez Camargo, y subrayar algunos aciertos
y aspectos de valor positivo.
Como si quisiera colmar el vacío de Vergara -quien se limitó a mencionar el soneto A Guatavita, desentendiéndose de los otros poemas menoresRivas Groot dirigió su atención hacia las flores del Ramillete, que nadie veí~
tomando en cuenta. Esta es la razón por la cual no se detiene en el canto a
San Ignacio. El carácter de su trabajo, prólogo para una antología, explica
la rapidez del discurso y la preferencia dada a los poemas del Ramillete

331

�sobre el Poema Heroico. No pretendió emitir un juicio completo ni definitivo del poeta y su obra; sino proponer algunas consideraciones, discutibles, pero novedosas.
"Desdén y prisas de don Marcelino"

Son conocidos, de sobra, los prejuicios de don Marcelino hacia toda poesía
que lleva el cuño gongorista. Tal desdén, y la premura con que escribió el
panorama anchísimo de la íntegra Poesía Hispanoamericana, "sin la calma
feliz y la serena degustación que le habría permitido revisar con juicio más
personal sus heredadas y esteriotipadas condenaciones" de aquellas maneras de arte -como reflexionaba Alfonso Méndez Planearle---- explican la
incomprensión y la rapidez con que juzgó al Poema Heroico.
"Si el crítico eminente dormita aquí. . . --continúa Méndez Plancartesólo lo podemos lamentar, pero no omitir". Sólo así pudo reducir las letras
colombianas del siglo XVII -"de mal gusto" y "grande esterilidad poética"-, a "algunos versificadores gongorinos", y "aún éstos . .. poco fecundos"
y autores de un "corto número de poesías impresas".
· Mientras cede a "la piadosa diligencia de los eruditos bogotanos el apurar
el catálogo de aquellos cuyas obras se han perdido, o de quienes sólo se
conserva algún soneto laudatorio o alguna otra ·composición de circunstancias", se limita a hablar "solamente de Hernando Domínguez Camargo,
que probablemente no fue el peor, y que por lo menos tuvo la suerte de
dejarnos bastantes muestras de su ingenio".

Pero a renglón seguido, Don Marcelino se retracta y suprime el grado de
"ingenio" con que venía de graduar al Santafereño; "su Poema Heroico de
San Ignacio de Loyola es, sin duda, uno de los más tenebrosos abortos del

gongorismo, sin ningún rasgo de ingenio que haga tolerables sus aberraciones".
¿ Es posible armonizar aquellas "bastantes muestras de su ingenio" con este
"ningún rasgo de ingenio"? Quizás aquella alabanza inicial pudo referirse
a las poesías del Ramillete; pues si el Poema Heroico no le mereció más que
tres líneas redondamente condenatorias, los poemas menores le suscitaron
un juicio menos áspero, acaso porque, dada su brevedad, pudo leerlos y llegar, de esta manera, a un análisis un poco más extenso y personal, aunque
con los inevitables prejuicios antibarrocos.

332

Don Antonio Gómez Restrepo

De los siete capítulos que forman su Historia de la literatura Colombiana,
en el período colonial, consagra íntegramente el cuarto a Domínguez Camargo.
Después de un análisis desfavorable al gongorismo y después de afirmar
que "la reacción seudo-clásica. . . desalojó a la escuela gongorina" y "trajo
el buen gusto" es muy natural que, con tales premisas, juzgue "desaforados"
los elogios contenidos en el Proemio al San Ignacio, acepte sin reservas el fa.
llo de "tenebrosos abortos" con que Menéndez y Pelayo calificó a este Poema,
transcriba algunas octavas "para ver si logran hacer sonreír al lector", y
concluya diciendo que el enorme esfuerzo de Camargo se resuelve en "un
resultado tan pobre y las más de las veces negativo". Sin embargo, Gómez
Restrepo no puede menos que reconocer las altas virtudes de Camargo, así
sea con regateos o púdicas concesiones, como cuando encuentra, en el Poema
Heroico "versos dignos de la Araucana". "Es lástima que Domínguez Camargo -escribe---- no hubiera florecido algunos años antes, y hubiera recibido la influencia de Ercilla, más bien que la de Góngora, poco adecuada
para un poema épico. Mejor encauzada su imaginación, habria llegado a
ser, probablemente, uno de los buenos poetas de la América Colonial, y habría aprovechado mejor aquella fuerza de expresión que le permitió comparar las murallas de Cartagena con un párpado de piedra bien cerrado:
metáfora que parece arrancada de una tragedia de Esquilo".
Es lástima, de veras, que Gómez Restrepo, advirtiendo "aquella fuerza de
expresión", hubiera preferido a Ercilla para influenciar a Camargo sobre
el gran Poeta que fue maestro en toda "fuerza de expresión".
Gómez Restrepo trata de comparar a Camargo con el español Miguel de
Silveyra. Después de transcribir una mediocre octava de su poema de tema
bíblico El Macabeo, impreso en Nápoles en 1638, afirma: "Un mérito tienen
estos poetas. Ambos fueron excelentes versificadores. Pueden abrirse su•
poemas por cualquier parte, y se encontrarán sonoros versos, octavas muy
bien cortadas, rimas ricas. Si en esto sólo consistiera la poesía, Domínguez
Camargo y Silveyra figurarían entre los grandes poetas castellanos". La animadversión gongorista sólo advirtió el trabajo externo y cumplido de la
poesía; aunque, eso sí, justamente cierto.

Decididamente la admiración de Gómez Restrepo, "cuando se recorren
estos poemas gongorinos", se detiene "ante el esfuerzo cerebral que presupone el escribir una obra extensa en que nada está dicho en forma natural
y corriente". Y apenas concibe, ya llevado de la hipérbole o de la ironía,
"que al dar fin a millares de octavas trabajadas de tan singular manera, el
333

�poeta haya podido con,ervar sana su mentalidad". . . (p. 123). El fenómeno
literario se ha convertido en fenómeno patológico ...
No menos de veinte erratas notables pervaden los reducidos fragmentos
del Poema Heroico con que Gómez Restrepo ejemplificó su estudio. Y aunque con nuevas erratas, tuvo el acierto de transcribir todas las poesías líricas menores de Camargo.
Continuación de los prejuicios

El breve juicio que sobre el Poema Heroico inserta la Historia de la literatura Colombiana, 1935, de José J. Ortega T., depende fundamentalmente
del de Menéndez y Pelayo. Domínguez Camargo "fue un completo gongorista; pero en medio de sus oscuridades y absurdos tiene rasgos que muestran ingenio, y su versificación es vigorosa y, en general, correcta".
Por su parte, Javier Arango Ferrer hace a Domínguez Camargo, dueño de
ambos romances A un salto, y poeta de "viruta gerundiana".
Con este elemental criterio de confundir a Fray Gerundio con Góngora,
no extrañarán las demás afirmaciones del critico: "El clérigo de Turmequé
extremó el culteranismo, siguiendo las veleidades de la época". Confiesa, sin
embargo, que "aun en las octavas más subidas de punto, no incurrió en las
majaderias de sus contemporáneos", que ocupa el primer lugar en el ingenio
dentro de los poetas coloniales de Colombia y qüe, aunque se le considera
"como el más alto representante del gongorismo en América" gracias a "algunas revistas" así en abstracto, y en falso, pues no fueron tales revistas sino
la Antología de Gerardo Diego, -"nosotros, que somos tan modestos, nos
empeñamos en afirmar con López de Mesa que la poesía durante la Colonia, alcanza apenas a balbucir" ...
El "Interés documental" de Bayona Posada

Don Nicolás Bayona Posada, en su Panorama de la Literatura Colombiana esquematiza "toda la literatura colonial del Nuevo Reino" como "miedosa, chismosa y religiosa", o sea, "reducida a tres géneros: el de leyendas
de aparecidos y duendes, el de aventuras poco edificantes y el de novenas
y vidas de santos" ... , y dividiendo este último en dos épocas -"la infantil,
candorosa e ingenua" de los simples rezos piadosos, y la de "los excelsos
gongoristas"-, en donde yuxtapone algún sermón de un dominico, intitulado
cómicamente Ladridos eucarísticos del perro, dados por el V. P. Francisco
de Posada, con uno que él gradúa de "poema gerundiano" (sin decir, por des-

334

gracia, autor, ni fecha, ni título), pero del cual desprende un verso -para
él risible y para nosotros maravilloso- que llama a los Apóstoles "los doce
Participios de un gran Verbo" ... ; y allí mismo despacha en doce líneas a
Domínguez Camargo, repitiendo el infundado gracejo de que "floreció -risum teneatis- en Turrnequé''; inventándole "las apologéticas" en que suele
abundar su Ramillete de Flores Poéticas. . . (donde ni el Ramillete es suyo,
sino de Evia, ni hay sino una invectiva: no "inventivas", ni menos mu~
chas ... ) atribuyéndole -él también- el romance de la "metáfora de toro"
-que no es sino del P. Bastidas, como lo evidencia Carilla, sin más que
hacernos leer la nota de Evia-; y sólo añade que, en su San Ignacio "lega
a la posteridad ... , a lado de versos y hasta de estrofas verdaderamente admirables" (pero de las que no transcribe el mínimo rasgo), "el modelo inigualable de los crucigramas poéticos tan en boga en nuestros días. Nihil
sub sole novum" ... Y tras ello parece colocar a Domínguez Camargo entre
"figuras que en último análisis tienen más de interés documental que de
atractivo estético", y sobre los cuales "se destaca solitaria" la V. Madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara a quien adscribe "méritos muy superiores
a los de la Jerónima de Méjico". Paralelo imposible por la falta de un común denominador; pues no cabe ninguna rivalidad, ni de parte de la Décima
Musa· en cuanto a la vida mística y la prosa, ni de parte de la Estática de
Tun ja en cuanto a la eminencia poética.
Núñez Segura: Lo incomprensible y lo supuesto

El P. José A. Núñez Segura, S. I., en su Literatura Colombiana: Sinopsis
y comentarios de autores representativos, asienta que Domínguez Camargo
"siguió fácilmente los procedimientos más originales" de Góngora y "no tiene que envidiar a ninguno de los culteranistas peninsulares"; aunque esto
no es ningún elogio en la pluma de quien pinta "un ambiente literario infeccionado de conceptismo y culteranismo" y añade que "en este poema ( el
San Ignacio), como en los de Góngora, todo es incomprensible, porque se
disloca el sentido" ... , o pondera como "hipérbaton forzado" este verso ino.
centísimo:
Tantas tu acero te vincule glorias . ..
1

Incomprensible", ciertamente, resulta la única octava que copia orrutlen•
do su tercer verso y poniendo "una" en vez de ''urna" en el octavo. Y a tal
'

distracción se añaden los de volver a atribuirle a Domínguez Camargo los
"dos romances a un arroyo", y decir que "nació en Turmequé" y que éste

335

�era "su pueblo natal" -aunque esto va corregido a mano en nuestro_ ejemplar-, y asentar que "murió en Turmequé en 1659", y dar por res1den'.es
en Bogotá, a sus dos editores, y como jesuita al segundo, llamando a Ev1a,
"condiscípulo de Domínguez en San Bartolomé" y a Navarro y Navarrete
"su profesor en San Bartolomé". . .

.

Estos últimos datos son meras suposiciones erróneas; y ello tn1smo nos hace desconfiar de la otra doble noticia que nos da, sin indicación de su fuente,
al afirmar que el Poeta "murió en Turmequé en 1659".
.
y mientras dice que en el San Ignacio "todo es incomprensible, porque se
disloca el sentido, la pintura clara y natural de las idea~ y de los h'.'chos",
dedica, en cambio, cinco páginas al sainete Las Convulsiones, de Lms Vargas Tejada, que sostiene este tono "claro y natural":

"-No, señor, quiero ver cómo receta,
por si acaso me da una pataleta . ..
-¡ Qué alboroto, qué bulla! ¡ Jesús! ¡ Credo!
Don Gua/berto, por Dios, estése quedo.
¿Qué hace aquí, don Cirilo? Ahora lo agarro.
¿D6nde están mis cubiertos y mi jarro?" . ..

Pero no entendemos por qué Gerardo Diego alude a "la servil imitación
de Góngora", cuando el entrañable gongorismo de Camargo no puede explicarse por externas calcas y automática aplicación de fórmulas poéticas, sino
por vital compenetración y saturación tan íntima, que el parecido trasciende
a un raro y verdadero fenómeno de filiación literaria. Tampoco justifica Gerardo Diego "la monotonía y desmayo, inherente a todo poema épico extenso",
que "hacen a menudo enojosa la lectura" de las octavas del Poema Heroico.
Dificultosa sí, como ya Dámaso Alonso lo puntualizaba de Góngora: pero la
potencia inextinguible de Camargo ondula y refulge a cada paso, logrando
hallazgos imprevistos y fértiles que tiran la atención del lector de octava
en octava.

Y mucho menos comprueba "las caídas del Poeta en su afán de vulgarizar,
de culturizar el estilo" que lindan con "los descalabros de lo cómico"; pues,
a renglón seguido, alude a "versos tan divertidos" de Camargo que no pue-

den ser "descalabros", si en "una impresión graciosa", "nos provocan un mohín
de sorpresa que tennina generosamente por comprender y acariciar".

Resurrección del Poeta

Desde que el Maestro Don Antonio Navarro y Navarrete prologó con generosas laudes y dio a luz el magno poema de Domínguez Camargo, a~lá
por 1666 --exceptuando la voz solitaria de Rodriguez, en 179~-, no volvieron los críticos a tributarle ni la advertida atención, ni la cordial entrega, m
la comprensión anchurosa. Fueron necesarias más de dos centurias ~ara que
la resurrección de Góngora trajera aparejada la de su oscura y lutn1nosa escuela.
"Todo lo cual se explica --comenta con justicia Don José Maria Rivas
Sac.:oni- por ser Góngora el modelo del Santafereño, cuya rehabilitación
data precisamente de Gerardo Diego, quien en su ntologla poétic~ en ho,nor
de Góngora (Madrid, 1927), publicada con ocas1on del centenano de este,
reprodujo textos de Domínguez Camargo". No se limitó el Poeta español a. la
selección de un corto trozo del Poema a San Ignacio, sino que en el erudito
Prólogo le dedicó expresiones entusiastas: "Acaso no haya otro poeta tan
ceñid.0:ente adicto a Góngora", cuyo "óptimo gusto", lástima que Gerardo
Diego aún persista en la bifurcación del Cordobés, refléjase en "la calidad y
alteza del gusto" de Camargo.

f

Hay en el Poema Heroico "recodos de encanto y de poesía, cuando no de

336

peregrina extrañeza". "No deja nada que desear en punto a condimentación
poética", aquel "bodegón suculento" en que el Poeta describe algún convite;
sin que falten "episodios sabrosos" como los partidos de pelota y de billar,
relatada ésta "con ironista minuciosidad".

Atención y homenaje de España
A la preocupación de D. José María de Cossío por "el fenómeno estético
de más alto interés del que tengo noticia: la Poesía", responden sus aladas
y certeras "notas de asedio", reunidas en el libro Poesla Española.
En el capitulillo titulado Un teorema poético, José María de Cossío afirma
que, "cuando el objeto del verso no es de tan evidente calidad bella, acude
la palabra a reforzarla, y la retórica con todos sus embolismos de tropos y
metáforas, y el ingenio y la invención con todos sus recursos creadores".
Tal es el procedimiento que los poetas intentan en el bodegón y la naturaleza muerta. "En ella hay que crear la belleza, a pesar del objeto". . . Así
Góngora, para mostrar el aparejo de una rústica mesa" ...
Pero "mesa de más distinción y riqueza" nos resuelve por idéntico sistema

Hernando Dornínguez Camargo en estas octavas:
Damascada.
Damascada pensión de los telares,
flamenca Aracnes descogió, arrogante,
entre hilados jazmines y azahares,

337

H. 22

�unas veces, ingenuo deliciosamente otras; siempre rico de forma, de adjetivos

no menos blanco lienzo que fragante.
Muró de crespas garzas, no vulgares,
sus orillas la mesa, en que arrogante,
crestado un lienzo sobre el otro, hacía
entallada de nieve cetrería.

y de abundancia decorativa" ... ; "no sólo barroco del dinamismo, sino plenamente de la exhuberancia Churrigueresca" ... ; "desigual en gusto, sutil
y lujoso", exornado con "lágrimas finas y delicado vidrio", de cuyo "fondo
plástico, dinámico y recargado, como un cuadro de Rubens, surge la figura
de San Ignacio".
"Esta epopeya recargadísima y frondosa del Poeta colombiano -sintetiza
Valbuena Pral- es la mejor interpretación de tal asunto, suntuosa y saturada
de brillantes imágenes".
Valbuena Prat solamente enuncia, pero en ello hay un acierto no advertido
por los anteriores estudiosos de Camargo, "la fluidez y abundancia del paisaje
americano", que ha dejado en el poema "una huella inconfundible" en la

Sol un salero, confusión de estrellas,
desmembrado en sus piezas, derramaba;
y, rayo de oro la menor, centellas
en las nubes de lino fulminaba.
De opimos frutos y de flores bellas,
A maltea sus cuernos trastornaba
sobre los cedros, que cansados gimen
de las grandezas con que los oprimen.

elección precisa de "lugares, motivos de imágenes" traídos de su tierra; o en

el espíritu de su obra, donde "como en las tierras tropicales, hay un derroche de flora y fauna, con sus menudas invasiones por el fondo verde y frondoso y húmedo de abundantes lluvias".

(Libro I, octavas 52 y 53) ·
Aunque parezca demasiado fugaz la presencia del _Cant? de San ~!?'ªc'.º' la
sim le alusión se transforma en atención y en _condigna mc~rporac1on: _iunt~
aquellos grandes y magníficos poetas espanoles,_ que supiera~ serv'.1
lentas "mesas poéticas" al goloso halago de los sentidos: el aludido Gon~oia,
Garcilaso, Espinosa, Soto de Rojas.
. .
Con sincero entusiasmo muéstrase Don Angel Valbuena Pral, e~ su _H~tor:
de la literatura española, al situar a Domínguez Camargo entre los umtad . dores de Gónaora"
y' más precisamente entre los poetas
res y contmua
o
·¡ ,, que
As'
S Ignacio "en la poesía del tal dinámico y frondoso est.I o . 1
cantaron a an
,
d
s Jgna
"el famoso casuista" Antonio de Escobar y Mendoza, autor, e un ~n h , .
,1 •
llamó "poema heroico" -tal como, mas tarde, o ana
cw que e mismo
Ob "d 1
' o- publicado en su ciudad natal, Valladolid, en 1613. ra e
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,
o' fluye el
..:da en el "verso típico del claroscuro", .barroc
brote cu!terano,,' veru
,,
"

ca:

:pu

tema "aparatoso y sensmiar' ' animado de "una noble retonca
. .', con 1versos
.
ráfaaas
de
visión"
y
aun
con
una
descnpc1on
que evocan 11 amas Y
o
,
.
. de ¡uego

de trucos que es nueva referencia al San lgnacw del Poeta americano.
' d a razon
, se d uele Valbuena Pral de que críticos y estelas. hayan
Con sobra
· ,, ' cuya obra "no s6lo mteresa
.
1 'dad a este "cantor barroco de San Ignac10
o v1
°
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·
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smo
por
como muestra de Ia exp ansión del gongorismo en a as .amencan
•
h ' 11
d
la elección misma del asunto de su mayor poema. Estilo ¡esu1ta se a ama o

. " ...
mucho al barroqmsmo
· es "abundante y prolijo
"Palacio de jaspes y pórfidos"' el Poema H ero1co
338

En su Antología de la Poesía Sacra Española, el mismo crítico eligió veintitrés octavas del San Ignacio; manifiesta incorporación del Poeta de Santafé a
los dilatados cauces de nuestra lírica.

Hacia la Plenitud
Mientras en España, tras el descubrimiento de Gerardo Diego, iba ganando
la atención Domínguez Camargo -a través de José María de Cossío, Angel
Valbuena Prat y Juan Chabás- "en América -ya son palabras de Carilla-,
lugar donde podía esperarse una rápida difusión de estos estudios", la rehabilitación del Santafereño parecía seguir "un ritmo más lento".
No contento con enfatizar la importancia de Domínguez Camargo dentro
de las letras virreinales americanas, tal como lo puntualizó en su estudio sobre
El Gongorismo en América, don Emilio Carilla le consagró por primera vez
todo un libro, pese a su brevedad, en que estudia al hombre y al poeta.
La importancia de este ensayo crítico, sobre sus logros parciales, radica
fundamentalmente en el examen directo de la producción del Poeta, mientras estudios anteriores aceptaban con ligereza juicios ajenos sin personales
experiencias, o se apoyaban en la firma consagrada.
He aquí las más felices conclusiones de Carilla. En cuanto a la inundación
de Góngora en la poesía de Camargo, recuerda aquella "filiación de genios"
con que Thibaudet asimilaba las obras de Flaubert y Maupassant, fenómenos
que sólo se encuentran en las escuelas de pintura, como entre Van Dyck y
339

�Rubens, o entre El Veronés y Ticiano. "En el caso de Góngora y Domínguez
Camargo, el nivel, sin ser tan parejo, no deja de constituir un singular ejemplo de parentesco o, si se quiere, de adaptación poética, de los más singulares
que existen en la poesía española". Y más adelante: "Vocabulario, sintaxis,
metáforas, hipérboles y menudas particularidades estilísticas de la lengua poética gongorina son utilizadas por Domínguez Camargo en una medida y fineza
tal, que cuesta a veces distinguir el original del modelo". . . "La dignidad
dentro de la imitación" lo coloca "junto a Vaillanediana, Soto de Rojas, Bocángel y Unzueta y Sor Juana Inés de la Cruz" en quienes a decir de Dámaso
Alonso, "la sombra de Don Luis no ahoga la voz creadora y personal".
El poema de Góngora que con mayor nitidez se vierte en la poesía de
Camargo "no es el Polifemo ni el Panegírico al Duque de Lerma. . . sino las
Soledades: semejanza muy particular que estriba en el hecho de que las escenas más brillantes de las Soledades aparecen calcadas -esa es la palabra-,
en distintos pasajes del Poema Heroico". Y," ya con más atrevimiento, añade:
"El modelo gongorino es tan transparente, que hasta podría reconstruirse gran
parte de unas nuevas Soledad es enhebrando estrofas y estrofas del Poema
Heroico".
Así como en los magnos gongoristas americanos, así en Camargo pueden
descubrirse "otras influencias notarias" que él mismo confesó Hcon ingenui .
dad ... a la margen" del borrador que vio Navarro Navarrete, tal como éste
lo atestigua en los Preliminares del Poema Heroico. Francisco López de Zárate le inspira el Romance A la muerte de Adonis[Fray Hortensia Félix Paravicino, el Romance A la Pasión de Cristo; y Quevedo, a quien Domínguez
Camargo explicablemente conocía bien "asoma principalmente en aquel verso "feo hermosamente el rostro" de este último Romance y en la alusión a la
Aguja de navegar cultos que aparece en la Invectiva Apologética.
Como no existen dos G6ngoras, según la vieja distinción de Cascales fácilmente vulnerada por Dámaso Alonso, tampoc" existen dos Camargos: el
poeta oscuro y mayor del Poema Heroico y el poeta transparente y menor del
Ramillete. "Unicamente hay diferencia ornamental y aun el metro del Poema
Heroico; pero hay que conocer, al mismo tiempo, que los elementos cultistas
se rastrean sin dificultad en la poesía del Ramillete, aquí más al desnudo,
engarzados en un correr menos denso, menos intensificado".

.

"He aquí un poeta -concluye
corresponde en la historia de las
felices poetas coloniales, en una
buena, Oña, Sor Juana, Ruiz de
y aun el P. Landívar".

Carilla- que todavía espera el lugar que le
letras americanas": "El de uno de los más
lista no larga, pero de peso, junto a ValLeón, el Conde de la Granja, el P. Aguirre

El crítico argentino acreció el valor de su estudio adjuntándole una "anto-

logía" de Domínguez Camargo: siete fragmentos representativos del Poema
Heroico, los Poemas del Ramillete y el soneto no coleccionado A Guatavita,
si bien la transcripción de los textos adolece de varias equivocaciones. La Invectiva Apologética no le mereció examen especial.

A pesar de estas leves deficiencias, don Emilio Carilla, a par la comprensión y la simpatía, consuma la resurrección de Camargo en sus propios
cielos americanos.

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con notas de Antonio Gómez Restrepo y Gustavo Otero Muñoz ... Bogotá, Editorial Minerva, 1931).

r

EL MAL AMOR

Dr. SERGIO FERNÁNDEZ
Universidad Nacional
Autónoma de México

PocAs MENTES HAN ESTADO tan penetradas del sentido de lo maravilloso como
la de Calderón de la Barca. El mundo aparece ante sus ojos como una gran
sala de espejos donde surgen las más diversas imágenes, portadoras, todas,
de un contenido misterioso. En esa galería, en la que no hay deslindes, sino sólo
sombras y luces que engañan la mirada, el hombre transita víctima de la inquietud producida por la duda de no saber hasta qué punto el callejón conduce a una salida o, por lo contrario, hasta dónde tropezará con uno de
tantos espejos y hará pedazos la ilusión que lo . envuelve. Y piensa en que
"todos los que viven sueñan" porque tal parece que cada imagen pregona
como realidad la ilusión y la verdad a un tiempo, a un tiempo el sueño y la
vigilia. Extraña y perturbada configuración que arroja, como último resultado,
un no saber qué pasa, en dónde se está, pues nada es común, cotidiano o
conocido.
Para el teatro de Calderón, por lo contrario, la realidad es siempre sorprendente, alucinante y mágica. Por eso lo maravilloso sale a cada paso y el
hombre, de tanto tropezar con ello, acaba por desconocerse a sí mismo, como
si, privado de un pasado, siempre estuviera a punto de nacer ya que, para
él "es todo el cielo un presagio y es todo el mundo un prodigio".
Ya sea en la comedia, ya en la tragedia, los personajes de Calderón ---&lt;lande quiera que vayan- ven cimas, nubes, sombras, humo, espíritus, fantas~
mas y caprichosas figuras que no responderían, en estricto sentido, a ninguna
palabra que pueda -aunque lejanamente- revelarlas. Lo maravilloso, como decimos, asalta al individuo y es portador lo mismo de bienes que de
males. Recordemos que en La vida es sueño, a propósito del destino fatal de
Segismundo, se ordena que nadie ose "examinar el prodigio que entre estos

342

343

�peñascos nace". El "raro espectáculo" que ha dado el príncipe servirá de
ejemplo ya que puede considerarse como "un horror'', "una extraña admiración" que a todos confunde y pasma. Pero los personajes calderonianos se
encuentran en situaciones tan anómalas que Segismundo es, entre ellos, sólo
uno de tantos, nunca una excepción. Por todos lados, a cada momento, se
oyen expresiones de asombro, gritos y claros o confusos ayes nacidos ante
la contemplación de lo que es, según dicen, prodigioso. En De un castigo
tres venganzas alguien dice: " ... ¡Rara admiración y prodigio extraño! ¿Qué
es esto?" Y en la misma obra ciertos encuentros ameritan versos como los
que se citan a continuación:
... ¿ Quién eres,
hombre, ilusi6n o fantasma,
forma con cuerpo y sin voz,
horror sin vida y sin alma?

que dan "espíritus a las peñas" o se infunden "almas" a los "troncos"? Miles

de Segismundos, inmersos en cada uno de los personajes de Calderón, dicen
con frecuencia "En tantas confusiones, ¿duermo o velo?", "¡ Cielos!, ¿qué
prodigios toco?" "¿Qué enigmas, cielos, son éstos?" "¿Habrá quien crea sucesos tan extraños?"

Todo, pues, se dilata ante los ojos de estos seres asombrados, que ven "bultos" aparentes y sombras "frías", "imágenes pálidas", "humos fingidos". Por
4

ficios, el paisaje, la gente y en general la vida entera surgen en luces "medrosas" que hacen que la vista "padezca" engaños y desilusiones. Existe un
diálogo perpetuo con toda clase de seres -animados e inanimados- que
pueblan el mundo llevando mensajes extraños y difíciles de interpretar. ¿ Qué
buscan estos seres? ¿Qué pretenden? ¿Qué desean? ¿Qué persiguen? Tales
preguntas salen, inevitables, incontenibles, de la boca de los que, guiados por
Calderón, tropiezan con ellos y quedan confundidos:
Espíritus que en eterna
cárcel habitáis, después

344

El teatro de Calderón abunda, pues, en sucesos sobrenaturales que sobrecogen y tienden a impresionar, de una manera decisiva, al espectador. Los
hechos son casi siempre cosas raras, lindantes con lo extraordinario y cada
uno de ellos es de difícil interpretación por tener encubierto su sentido. En
este ámbito, que sobrepasa los límites de la naturaleza, los hombres se desarrollan peculiarmente, ya que la materia de donde surgen -apresada por
maravilloso--- los conformará de acuerdo a exigencias propias y del todo
musuales. No es difícil conceder que los personajes calderonianos están
dot:~os de un temperamento anormal, cuya razón jamás es suficiente para
equilibrarlos, antes al contrario, tal parece que sólo sirven de observadora
p~ralítica -y por ello más parece un castigo- que acusa pero que no impide, pues que no tiene fuerza suficiente, el curso de las más terribles pasiones. En rigor, este último es aplicable sólo a la tragedia.
. ~sí pues lo prodigioso, lo enigmático, da como resultado seres que, por
v1vrr permanentemente dentro del asombro, enfermos de tan fuerte excitación, se violentan a la menor señal que juzguen contraria a sus propósitos.
Mas el problema puede verse a la inversa, o sea que, por tener ese arrebatado
temperamento, más y más sensibles a medida que avanza la vida dramática
que representan, pueden empezar a deformar el mundo y a hacerlo caer dentro_ de lo maravilloso. Pero este circulo, bien empiece o termine con cualqmera de los términos ya indicados, es agobiante y sin duda patológico.
Y así, entre fantasmas, aparecidos y milagros, se deslizan el amor, el honor
Y los celos, dando en conjunto al drama una apariencia singularmente extraña puesto que el contraste no puede resultar más violento. Los asesinatos
de Calderón -sin que choque o moleste a los sentidos- nacen al lado de
brillantes metáforas con las que se regala -a todo aquel que escucha- el
espectáculo de una naturaleza encantada y por ello mismo fascinante. Es como si, en un solo cuadro, se ensamblaran los ángeles del Greco y los cuerpos
t~1'.1efactos de Valdés Leal, diluyendo las ligas con sombras adecuadas que
lucieran perfecta la ilusión de armonía que habría de perseguirse.
Es indudable que el eje principal del drama de Calderón, la vida como
sueño, significa que la otra vida, el más. allá, es la auténtica vigilia. Tal vez
por eso Calderón, seguro de su futuro metafísico (la salvación en el amor

!º

Y no extraña que si "es todo el mundo un prodigio" también "¡ Todo es
prodigios el día!" Por eso exclamaciones como "¡ Qué es esto que miro, cielos!" o "¡ Toda soy una ilusión!" o ''¡ Oh, qué asombros!, ¡ oh, qué extremos!"
hechas en El médico de su honra, conciertan con lo que se dice en el resto
del teatro calderoniano. ¿ Y cómo no habrá de considerarse maravillado a un
mundo en el que un monte cualquiera aparece "preñado de asombros", en el

eso también nadie sabe "si tales sucesos son ilusiones o verdades", Los edi

de dar el común tributo
a la tierra, que debéis
en pálidos desengaños,
¿qué buscáis? ¿Qué pretendéis?
Sombras, ¿qué me perseguís?
Fantasmas, ~·qué me queréis?

345

�a Dios) puede permitirse asombros ante la dualidad sueño-vigilia, como si,
engañado, creyera en ella. Se da entonces el lujo ---&lt;lentro de esta incómoda
situación de perplejidad, de duda- de exaltar a un máximo las pasiones de
los seres humanos.
Todo así, aun lo monstruoso, queda justificado si se atiende al desorden
interno de los personajes, provocado o ayudado por lo prodigioso del mundo
que los cerca. El dramaturgo, teólogo al fin, está salvado, y dueño absoluto
de la verdad revelada, absuelve o condena a los personajes caóticos que inventa su genio dramático. Porque caos, y no otra cosa, es el que viven Cenobia, Herodes, Aureliano, Segismundo y aun los personajes de sus más
deliriosas comedias, como La dama duende, que si se empeña en ocultar su
identidad es precisamente porque la fórmula, tácita aquí, de vivir o soñar,
la lleva por los caminos de la más exaltada y quizás innecesaria fantasía.
Por otra parte el caos, producto de ese no saber si se vive o se sueña, puede

-y de hecho ocurre- disolverse con el desengaño. Porque, una vez que
alguien, sea quien fuere, está convencido de que

... hay en el tiempo engaños,
hay en la muerte venganzas,
en la fortuna mudanzas
y en mi vida desengaños
puede, de hecho, tranquilizar su azarosa existencia -siempre asaltada por
lo maravilloso--- y, en caso de que la razón logre ayudarlo, entrar en una
vida de serenidad anunciadora de un más allá misericorde. Pero bien difícil
es, por cierto, lograrlo, pues el "mágico prodigioso" -que es Calderón mismo-- acostumbrado ya al desequilibrio que promueve con su fantasía, hará
que la mayor parte de sus personajes mueran víctimas del delirio que los
aprisiona y que, por lo visto, acaso por sadismo, tanto lo entusiasma.
Dentro de esta atmósfera llena de prodigios el ser humano es, de ellos,
el máximo, el más exaltado. Él es el verdadero enigma, la maravilla. Por eso
fuera y dentro de sí mismo, en el hombre sólo hay cabida para lo extraordinario, asunto obvio, pues todo, estrictamente, lo es. Conmocionado, sacudido

por fuerzas disímbolas que nunca entiende, representa el papel en el "gran
teatro del mundo" al que lo arrastra Calderón. Pero este papel, diferente en
la forma, es sin embargo uno solo en el fondo: el vaivén eterno, la oscilación
perpetua de vivir o soñar. Entre exclamaciones y preguntas, los personajes
calderonianos aman, aborrecen y mueren. La pregunta, en ellos a flor de labio siempre, obedece a la duda, al no saber. La exclamación a lo que de admirable encuentran a su paso. Mas en este tenso panorama (no dulcificado

346

por la metáfora, vibrante y, ella sí, prodigiosa) surge, haciendo a un lado
todo lo demás, empequeñeciéndolo, subyugándolo, el más grave de los problemas que, según Calderón aflige al hombre: los celos. Sólo la ausencia
prolongada -que rompe la posibilidad del amor- es, quizás, más terrible,
ya que:

son mis desdichas mayores
que pudieran ser mis celos.
Mirad cuál será el dolor
que me ofende y me fatiga
pues me permite que diga
que es el de celos menor;
porque celos, en rigor,
aunque me dieran la muerte,
no quitaran, ¡dolor fuerte!,
verte; y como yo te viera,
¡muriera!, pues que muriera
de la enfermedad de verte.
Y sean cuales fueren los sucesos que ocurren en la escena todos desembocan

al mismo y terrible sentimiento, a ese mal amor que puede simbolizarse en
áspides, en fieras espantosas y desconocidas, en hidras que se alimentan de
sangre y desconsuelos.
Pues ellos solos son a quien los mira,
furia, rabia, veneno, injuria y ira.

La palabra, repetida al cansancio ("¡ ay Dios, que no fuera!") invade los
más apartados resquicios de la más apartada intimidad. Los celos son el gran
dios del teatro calderoniano. No sólo se les padece, también se les observa,
se les analiza, se les aborrece, se les teme. Aun a los "brutos" hace presa y
la naturaleza misma los contiene pues

Cuando los cielos
tanto me fatigan hoy,
que en cualquier parte que estoy
estoy mirando mis celos.
El lector del teatro calderoniano tiene la impresión de que cada movimiento que sale de la escena queda guiado, subterránea o abiertamente, por el

347

�"agraviado sufrimiento" que surge de los celos. En esta forma, si se llega el
exceso -la ira, la venganza, el suicidio o el asesinato- aun cuando la causa
aparente sea otra, por lo general se debe a ellos. Por eso es natural que
muera un fiero emperador;
no porque ofendió mi honor,
no porque triunfó de ti;
porque me dio celos, si,
que ya es agravio mayor.

Los celos, según el caso, son cobardes o valientes; son también "necios re.
celos" que se dan por vengarse "de un pesar''; son mudos o hablan, testigos
eternos del dolor. Sin embargo, puesto que el hombre no sabe si vive O si
sueña,
son aparentes no más;
que celos saben nacer
de las lágrimas cristales;
y así un celoso, tal vez,
aunque lo que ve es verdad,
es mentira lo que ve.

Pero ¿a qué se deben? ¿de qué nacen? ¿qué significan? La advertencia,
clara, saca de toda duda:
No os despeñe vuestro brío;
mirad, aunque estéis celoso,
que ninguno es poderoso
en el ajeno albedrío.

una quinta cercana al mar. Hay aquí un profundo conflicto amoroso que se
plantea por la intervención de poderes ocultos y superiores: los dioses, según
esto, manejan a los hombres a su antojo. En efecto, Mariene, esposa de Herodes, el Tetrarca, confiesa a éste la tristeza que le ha causado un vaticinio
pues un docto hebreo -cuyo deseo ha sido siempre el de "apresurar al tiem.
po presuroso su edad"- le ha dicho que será trofeo de un monstruo, "el más
cruel, horrible y fuerte del mundo"; no habrá salvación ya que
por ley de nuestros hados
vivimos a desdichas destinados.

Desdichas que, por lo demás, ya lo son (por imaginadas) aún antes de vividas. ¿ Por qué, se pregunta la infeliz Mariene, las mentiras contienen, por
ser tales, venturas, y en cambio el dolor es verdadero? Un sentido de amargura, de desesperanza, tiñe los versos de la obra. Herodes, por otra parte, ha
sido derrotado políticamente. Octavio, vencedor de Cleopatra y Antonio, se
apodera, poco a poco, del mu'ndo habitable. Pero eso poco importa a Herodes. Su tristeza consiste en no haber podido dar un trono a Mariene, no el
haberlo perdido para sí.
La mente desquiciada de Herodes empieza a perfilarse. Considera que el
que no le interese el poder podría parecer locura. Sin embargo, así es, pues
"cuando amor no es locura no es amor", y el suyo es tan grande que teme que
pase los umbrales de la vida y que "llegando de la muerte a esa otra parte",
quede en el mundo como ejemplo de "admirable prodigio"
de las fortunas de amor
a las futuras edades.

Es el amor el único resorte que lo mueve en la vida. Pero -acaso por conY el que s~an "aparentes no más" de nada salva, ya que lo ficticio -que
al creerse deJa de serlo- es tan terrible, tan negativo, como la misma realidad no ~ñada,_ es decir, la vigilia, lo cual significa, dentro de la ideología
calderomana, vida que está más allá. . . si ésta, naturalmente -como veremos no puede prescindir de los celos.
Pero ahora veamos el ejemplo concreto en El mayor monstruo del mundo,
pues es, de toda la obra de Calderón, el drama que lleva a una cúspide el
apasionante problema. ·
Un ambiente sórdido, confuso, atormentado, se revela ante el espectador
en estas tres jornadas. La acción ocurre en Joppe (o Jaffa) en Jerusalén, en

348

tener los celos- es lo irracional, lo no inteligente, la mera acción del sentimiento. Es el amor lo que impulsa al hombre al disparate, bien sea el crimen, el caos, lo aberrado. No hay aquí un tercer personaje que represente,
corno en Otelo, la victoria del mal, de la discordia. El disparadero de los ce•
los en Herodes es diferente; obran por sí mismos, al saber a Octavio enamorado de Mariene. La reacción, violentísima, no ofrece los matices de duda
que otros celosos tienen en principio. Prisionero de Octavio, sabe Herodes
que "ha de morir a sus manos o a mis celos"; si tal ocurre, si de todas maneras el fin de su vida se aproxima, decide matarlo: "pues él a mis celos muera
y a mis manos". Sencillo, obvio, sin procesos internos, es lo que siente Hero-

349

�des. Pero Calderón nos reserva, dentro de esa simplicidad, una sorpresa nada envidiable.
Por lo pronto Jo que se presenta como necesario es guardar a Mariene, ya
que Octavio no la conoce sino por un retrato y cree, además, que es el de

Y si el amor es inmortal, como el alma, los celos, al ser parte del engrana je
amoroso serán, igualmente, inmortales. No hay pues calma posible, fin de
torturas, agotamiento de agonías. Herodes no tiene celos; el es los celos. ¿ O
acaso no es esto lo que nos dice Calderón cuando Herodes comenta

una mujer que ha muerto; pues ¿qué ocurrirá, se pregunta Herodes, "vién-

dola viva si la idolatró pintada"? Su único recurso, ante la desesperación que
Je provoca su impotencia, es el suicidio, pero pronto queda descartado; el
consejo de un amigo suyo lo hace desistir de la idea. Además, como veremos,

el suicidio de nada ha de salvarlo, pues Herodes es, para sí mismo, compendio
y epílogo de las miserias humanas. Entonces desesperado exclama:

Esferas altas,
cielo, sol, luna y estrellas,
nubes, granizos y escarchas,
¿no hay un rayo para un triste?;
pues si ahora no los gastas,
¿para cuándo, para cuándo
son, Júpiter, tus venganzas?
Posee agravios, temores, sospechas; su verdadera maldición consiste en haberse casado con una mujer tan hermosa. No lo enloquecen, pues, ni su ambición, ni su atrevida arrogancia; no su poder, sino el ser marido de Mariene.

Él, sólo él, muere

de agravios y celos
que matan porque no matan.
A pesar de todo podría suponerse -tal la reflexión que Herodes hace ante Filipo, su confidente- que no importa nada, pues con el fin de la vida
(término de la dualidad vigilia-sueño) termina el sufrimiento. Suposición falsa sin embargo ya
Que amor en el alma vive,
y si ella a otra vida pasa,
no muere el amor, sin duda,
puesto que no muere el alma.
El, ¿no nace de una estrella,
ya propicia o ya contraria?
¿ Pues cómo faltará amor,
mientras la estrella no falta?

350

que todo quiero
que sea, pues todo es nada,
como no sean mis celos?
El pretexto de la exteriorización de los celos es el que Herodes sepa a
Octavio enamorado de Mariene. Pretexto, decirnos, pues él, que es los celos,
no necesita de reclamos para mostrarlos. Y el saber que habrá de morir no
le llega como un consuelo puesto que en el más allá seguirá torturado con
el mal que es él mismo. Recurre entonces al asesinato. Pide a su criado que
una vez que sepa el mundo de su muerte, mate a Mariene. Es la única posible solución al aflictivo problema que lo acosa. La descripción de los celos no
puede ser más dramática y fuerte:
¿Quién son estos desconsuelos,
quién es aqueste rigor,
cuya pena, cuyo horror,

que no es discurso prolijo,
ni envidia, ni amor, es hiio
de la envidia y del amor?
Hecho de heridos despojos,
tiene de sirena el canto,
y de cocodrilo el llanto,
de basilisco los ojos;
los oídos, para enojos
del áspid; luego bien fundo,
siendo monstruo sin segundo
esta rabia, esta pasi6n
de celos, que celos son
el mayor monstruo del mundo.
La definición es detallada y aterradora. Hijos de la envidia y del amor
los celos no son, empero, ni lo uno ni lo otro, pero ambos a un tiempo. Envidia de querer ser aquel que ama al amado, ya que posee -en cierta forma- parte de eso que se juzga enteramente propio. Amor que es "locura".

Pero no sólo así quedan los celos configurados. Derivan del engaño (su canto

351

�es de sirena), de la falsedad (son llanto de cocodrilo), del odio ( tienen los
ojos del basilisco}. Son el mal amor que llega por los sentidos, rabia sin sosiego, "monstruo sin segundo", es decir, sin tiempo, fuera de toda posibilidad
de mesura, eternos.
Herodes se suicida después de haber matado a Mariene en forma accidental, al tratar de aniquilar a Octavio. Los destinos del hado se cumplen en
esa forma y Calderón condena al celoso pagano haciéndolo llevar, al más
allá, dantesco padecimiento: el no poder librarse nunca de la parte dañada,
enferma, de sí mismo.

•
Si a esto conduce el amor es indudable que lo mejor es inhibirse, aislarse de
semejante adversidad. La dicha, en efecto, está en otras rutas ya
que mayor felicidad
nadie en el mundo ha tenido
que ser, a pesar del hado
el juez de su vida él mismo.

La razón, que es la única que por lo visto puede lograr esa congruencia de
vida se presenta como salvación, pero ¿ de qué sirve si éstos a los cuales maneja Calderón no son capaces de poder usarla? ·Al contrario, ya dijimos que
tiene una relativa ingerencia, pues como observadora paralítica, más resulta
un castigo que una posible ayuda, que un socorro eficaz. El papel que representa dentro de la conciencia es triste -y no puede ser de otra manera- si
recordamos que los personajes calderonianos, metidos en el círculo de sus pa-

del temperamento que les da al nacer. Por desgracia tal visión -dentro de la
tragedia- sería una caricatura al revés, pues si ésta desboca los rasgos externos del objeto burlado para causar la risa, Calderón dilata los rasgos del
objeto no burlado (en detrimento del conjunto) para causar dolor y espanto.
Así, aunque la razón sepa que los celos se producen porque "ninguno es poderoso en el ajeno albedrío" nadie es capaz de no tratar de apoderarse de él.
La desesperación se aferra entonces a estos miserables seres ("¡ Oh, caigan, caigan sobre mí seres y montes!") pues los prodigios -ya sólo portadores del
mal- los aplastan irremediablemente.
La actitud de Calderón no puede ser más despiadada y fría pues el sentido
de lo maravilloso es en él arma para destruir la esperanza del hombre en los
valores terrenales. Por eso los fantasmas y las sombras de su teatro -símbolos
de la realidad sueño-vigilia que es la vida misma- sólo se desvanecen en la
auténtica vigilia que presupone el más allá, siempre opresivo para el pecador,
para el pagano, para aquél que, como Herodes, ha hecho del amor un mal
amor, "el mayor monstruo del mundo que te amenaza a prodigios" (según
dice a Mariene} y que aparta para siempre al individuo de la ruta del bien.
El dramaturgo queda justificado y la lección moral y religiosa, contenida en
su teatro, realza notablemente el caos en que viven los hombres. De esta manera la escena calderoniana -como hoguera en la que arde toda conciencia
alejada de Dios- se convierte en el mejor baluarte de la vida española del
siglo XVII: intolerancia y brusca imposición de una verdad envuelta en el
manto "prodigioso", maravillado, de un arte puesto a su servicio.

siones, se lanzan, como Herodes "a ser asombro del mundo, a ser rayo, a ser
prodigio". ¿ Qué puede importarles la razón si, ya en el caos, son totalmente

incapaces de someterse a ella?
Asombrados, enloquecidos, no hacen sino decir "¿ Qué es esto, cielos, qué
es esto, ¡ ay de mí!, que por mí pasa?" Y es natural que en el caso elegido, el
tetrarca de Jerusalén, una vez perdido el sentido de la realidad, quede destrozado por los celos.

Y es que en este mundo prodigioso "Ninguna vida hay segura un instante"
por lo cual tal conocimiento, en lugar de acobardarlos, los vuelve temerarios
y osados. Entonces "ningún prodigio" los espanta y los sucesos todos de la vida "preñeces son admirables" para ellos pues Calderón los dota, como hemos
podido constatar, del poder de dilatar la vida de acuerdo con lo exagerado

352

H. :n

�LÁ VIDA EN LA OBRA DE ALFONSO REYES
ERNESTO MEJÍA SÁNCHEZ
Universidad Nacional Autónoma de México

PoR MAYO, DEBIÓ DE SER POR MAYO de 1959, visité brevemente a Alfonso Rei i
'

yes, quizá la vez penúltima. Nunca me di mucha prisa en tratarlo; a través de unos catorce o quince años que lo tuve cerca, esto puede parecer impiedad. La verdad es que yo sin pensar lo sentía o presentía como a los elementos primordiales del universo: permanentes, imprescindibles, y de alguna manera eternos1 aun el día postrimero. Mis visitas fueron siempre precisas aun1
que no propiamente urgentes. Pude pues tratarlo sin fatiga, pero también sin
apremio. Visitas de buen afecto, alguna sorpresa, otra alegría, como cuando
me le aparecí, fresca mi adquisición, con un retrato de frente de fray Servando Teresa de Mier, o, en compañía de Henrique González Casanova, con
el primer ejemplar del Libro jubilar. Ciertas noticias sobre Mallarmé "entre
1
nosotros", señales ' entre libros'\ muchas 11simpatías" sin 11diferencias" permitieron de vez en vez, en los últimos años, la "grata compañía" de pocas
horas: si espaciadas, nada asiduas, siempre sonreídas por la inteligencia generosa, hermoso fruto cordial. Un trato así no excluye la confidencia ni, llegado el momento, la exclamación de las miserias humanas y divinas que estrechan al corazón más sereno. Pero no vine aquí a presumir de albacea de
terribles secretos, que nunca los tuvo alma tan limpia, sino a proponer un
ejemplo, una lección literaria, que acaso el propio Reyes hubiera visto con
buenos ojos, a propósito de su misma obra.
Decía que por mayo era, por mayo, cuando Reyes, en una conversac1on
lamentosa y desapacible, me dio al pasar y sin intención una llave de su obra,
que sólo descubrí claramente después de su muerte. Se quejaba -con recato
de su dolencia de última hora, de la imposibilidad de rematar la obra a cada
minuto comenzada, de la incomprensión tantas veces agresiva de propios y
ajenos, y de repente, en un rapto de la mirada, que posó robre el mueble

355

�atestado de reliquias del afecto y del arte, fijó los ojos con dulzura en una
miniatura visiblemente estimada. Dijo entonces, o se dejó decir, como él decía, a modo de consolación: -¡ Si no fuera por estas cosas no valdría la pena
vivir! Y se entró suavemente en una "busca del tiempo perdido", caso de
reverberante espejismo verbal, análogo al "magical realism" que J. W. Robb
señaló en las ficciones del propio Reyes. Esa refracción mágica y afectiva del
pasado emergía de la miniatura y se proyectaba por medio de la palabra en
un solo haz de días ilusionados y luminosos. La figura de la muchacha realizaba ese milagro; se avivaban los años del periplo suramericano y creo recordar, al calor de la plática, que yo ubiqué en Chile el tipo físico y el atuendo. La joven del gran mundo, según la transfusión imaginativa que en mí
se operaba, se había permitido posar en el traje regional de su país, en el de
bailadora de cueca, quizá. Pero nada puedo asegurar con finneza por la índole meramente emotiva y fascinante de los recuerdos. De lo que sí estoy seguro es de que ese rostro hechizó muchos de "aquellos días" de Reyes, y su
espectro tenía la virtud de recobrar el tiempo y con éste la vida.
El miércoles 16 de diciembre de 1959, por la tarde, con la mujer y el hijo,
visité a Alfonso Reyes. Como para reponer varios meses de ausencia, que yo
había entregado a la obra de Gutiérrez Nájera, la visita se prolongó más de
lo previsto, insensiblemente. Yo le llevaba las publicaciones de Gutiérrez Nájera, que estuvieron a mi cuidado en su centenario, y el anónimo Catecismo
de Historia de Grecia, publicado por Ackermann, que él catalogó entre los
"ejemplares estimables de la Alfonsina", en el boletín de si, Biblioteca. Me correspondió con largueza: con su tiempo, con su palabra, con los últimos
libros, y con una colección completa de Monterrey, su correo literario de Río
de Janeiro y Buenos Aires, que la buena Manuelita guardaba como oro en
paño. Ella misma, con la solicitud de toda una vida, juntó los 14 números
entre duplicados y copias fotográficas.
El No. 14, impreso ya en Buenos Aires, julio de 1937, al llegar a casa, me
proporcionó una sorpresa. En la primera plana reproduce el ensayo sobre
"Vermeer y la novela de Proust", escrito en Madrid el 29 de noviembre de
1923 y publicado en Social, de la Habana, el mes siguiente del mismo año:
viene ilustrado con "La moza del turbante", de Vermeer de Delft, obra que
se conserva en la Mauritshuis de La Haya, de la que Reyes tenía aquella pequeña reproducción a colores entre las reliquias cercanas a su mesa de trabajo. La muchacha de mayo se me volvía repentinamente una obra maestra
de la pintura; pero también de la literatura. Veamos cómo Reyes, en dos
trazos, nos la describe en carne viva: "Este mundo puro de arte [el de Vermeer] se baña en luz con una facilidad invasora. Cazada en luz, la muchachita, escorzada y tímida, va a escaparse, cuando el pintor la deja cuajada,

con el pañuelo azul y amarillo enredado a la cabeza, el pendiente de oreja,
voluminoso, gris y claro, la mejilla hija de la caricia, los ojos dulces bajo una
cuenca abultada, y aquel labio inferior que alguien ha encontrado tan maravilloso como aquel tulipán de Darwin" (Grata compañía, p. 73).
Desde luego, el fervor estético explica sobradamente la veneración de la
imagen por tantos años, y más todavía, si se sabe que ese fervor permitió a
Reyes una emulación muy personal: con su ensayo sobre las relaciones que
descubrió entre "Vermeer y la novela de Proust" se adelantó en doce años a
la crítica francesa, que no las señaló sino hasta en 1936 (cf. René Huyghe
"Affinités électives: Vermeer et Proust", en L'Amour de l'Art, janvier 1936:
vol. XVIII, pp. 7-15). Pero no justifica en nada la conversación de mayo. Hablando claro: o Reyes aprovechó impunemente mi ignorancia del Vermeer, lo
que no acostumbraba hacer, y de quererlo lo hubiera hecho muchas veces con
cualquier cosa de su universo que yo desconocía, o su memoria se dejó llevar un momento por un delirio imaginativo, explicable en otros hombres a
su edad, por la influencia de los días primaverales de mayo, propicios a un
déjii vu afectivo. Pero, sinceramente, ninguna de las posibilidades me satisface. Sé que alguien podría sacar gran partido de alguna de ellas. Es más, el
propio Reyes ofrece material de primera mano sobre la legitimidad literaria
de los falsos recuerdos. Veamos uno al azar: "Y en fin -dice Reyes en un
prólogo-, para que nada falte [en El hombre que fue Jueves], también encontramos aquí una caricatura del autor. ¿ A quién pertenecen, si no a Chesterton, esa cara enorme, esa complexión extraordinaria del personaje Domingo? ¿ Por qué le da Chesterton cualidades sobrenaturales a su Domingo? Porque en él incorpora su fiebre anhelosa de milagros. Cuando Domingo va a
lomos del gigantesco elefante, se siente que le tiene envidia; 0 mejor, que él
-Chesterton- goza al describir aquella escena como si hiciera recuerdos personales. ¿~ecuerdos? Sin duda: recuerdos de lo que nunca ha pasado, pero
que está, simplemente, en la prolongación de la propia conducta. Si Chesterton se atreviera -no me cabe duda- andaría paseando por Londres, por
Albany Street, por Picadilly, a lomos del elefante del Jardín Zoológico. Chesterton trata la persona física de Domingo con un amor de auto-retrato. La
~caricia, la plasma, hasta que la deja redonda, redonda y elástica, redonda y
ligera, como un balón, como un globo. Domingo al igual de Chesterton está lleno de alegría de rodar y de rebotar. Ya se ha advertido este amor (este
"amor propio") de Chesterton por los gigantones que figuran en dos O tres
de sus mejores novelas" (Grata compañía, p. 30).
Honestamente, y en homenaje a Reyes, quiero buscar una salida menos fácil. La idea corriente que se tiene de él es la de que fue hombre que se pasó
la vida "entre libros". Que vivió sólo para sus libros: los suyos y los de su

356
357

�biblioteca. Un libro suyo se titula casualmente Entre libros. Vivió para la literatura y la literatura parece haber existido para él. Se consagró por entero
a su obra; no vivió como quien dice. Esta idea es, digámoslo claro, convencional, pero también la más halagüeña. Los ofuscados se han forjado otra, a
la medida de su propia mezquindad. La gente que estuvo cerca de él o que
ha leído su obra con cuidado, sabe que ambos extremos son falsos. El primero es pobre; el segundo, deliberadamente injusto. Pero ambos coinciden
en este punto: Reyes se apartó de la vida, se encerró en sus libros, por lo menos
los postreros 20 años se los pasó en su "capilla alfonsina", su obra no refleja la vida, es intelectual (como si lo intelectual no fuera también la vida), etc. Porque a menudo lo que el público y aun el público culto reclama al escritor no
es la vida, sino una leyenda. Y Alfonso Reyes no tiene una leyenda. Por lo
demás, el peculiar estilo de su creación literaria no se presta a ninguna leyenda. La rotundidad, limpieza e inteligencia de su obra es para ahuyentar
a los brujos más obstinados.
Pero la vida y la propia vida sí han quedado de idéntica manera firmemente impresas en la obra. Y esto es tan cierto, que el mismo Reyes Jo vivió como
problema personal. De ahí sus primeras reflexiones sobre "Temperamentos de
escritor" de El Cazador ( 1921), sus "Respuestas" en Reloj de sol ( 1926), escritas en 1924; en los "Fragmentos de arte poética" de Ancorajes ( 1951), redactados desde 1930, y sobre todo "La biografía oculta" y "Detrás de los libros",
ensayos de La experiencia literaria (1942) y el segundo de los Tres puntos de
exegética literaria ( 1945), fechados entre 1939 y 1940. Este material, que no
trato de agotar, recoge las confesiones personales del escritor y la ejecución teórica del problema.
Sólo a la luz de estas páginas sabremos qué vida quiso Reyes expresar en
su obra, para no traicionarlo, para no pedirle otra experiencia literaria y otra
concepción artística que las que tuvo. En "Temperamentos de escritor", después de examinar las clasificaciones de Rémy de Gourmont y de Schopenhauer
(y algún dicho del doctor Johnson que contrapone a otro de Voltaire) suelta
Reyes Jo suyo. Más adelante veremos que éste es un típico procedimiento de Reyes cuando utiliza, como corroboración o disención, su propia experiencia. Lanza primero la caballería de ideas, inforrnaciones y libros ajenos; después, como
desde el ángulo oscuro del salón, expone sus "simpatías" o "diferencias" sin
alarde. No nos sorprenda su presencia en traje aparentemente impersonal.
De igual manera impersonal comienza su comentario a los ¡(Temperamentos de escritor", con un l(Sé de hombres . .. ", pero se le ve el cuerpo entero a las pocas lineas. Leamos: "Sé de hombres que sólo recogen la conciencia
de su ser con la pluma, y que sólo parecen pensar al estímulo externo de la escritura: estos son los hombres del arte ... Es verdad: por la inquietud abstracta

358

de escribir se conoce al escritor. Hasta para leer necesita de la pluma. . . el
escritor de vocación parece pensar con la pluma. / El escritor piensa al escribir.
Hay unos que escriben por acumulación externa -soldando notas- y otros hay
que escriben por crecimiento interno. Estos dan el tipo de escritor. En aquéllos
la fuerza es pobre; en éstos, manante. Como crece la línea de tinta, así va desenvolviéndose su pensamiento. Su pluma misma tiende a fundir todas las palabras en un rasgo continuo, y nunca da alcance al pensamiento. Pero, a veces, aquí y allá detonan mal combinados elementos (el espíritu es caprichoso),
y la pluma se quiebra, sembrando una flor de chispas radiantes. Entonces la
continuidad se interrumpe, y hay que disponer de dos o tres cuartillas a la
vez y escribir a un tiempo en todas ellas, a grandes trazos" (El Cazador, O.
C., rn, p. 161).
No menos reveladoras las "respuestas" que dio a sus propias interrogaciones de 1924 en Reloj de sol: "Esta ansia inagotable de encontrar sentido a
nuestra vida, de hacer, con la materia fugaz de la conciencia, un ser congruente y objetivo, un poema; esta ansia. . . Es un anhelo que se parece tanto
al amor. Los físicos demostrarían fácilmente que, cuando llega el apremio
de escribir, hay palpitaciones cardíacas semejantes al sobresalto amoroso e
iguales descargas de adrenalina en la entraña romántica. . . ¿ Qué fin pe~igo al escribir? Me guía seguramente una necesidad interior. Escribir es como
la respiración de mi alma, la válvula de mi moral. Siempre he confiado a Ja
pluma la tarea de consolarrne o devolverrne el equilibrio, que el envite de las
impresiones exteriores amenaza todos los días. Escribo porque vivo. y nunca
he creído que escribir sea otra cosa que disciplinar todos los órdenes de Ja
actividad espiritual, y, por consecuencia, depurar de paso todos los motivos
de la conducta" (O. C., 1v, p. 451).
De aquí en adelante, lo que era simple descripción se vuelve declaración
ex~:esa. Se reiteran los mismos interrogatorios, pero se dan respuestas más
c~mdas, hay un deseo tácito incipiente de dar razón de la vocación. Experiencia y teoría se dan la mano en los "Fragmentos de arte poética" de Ancorajes: "-¿ Qué escribes ahora? -te preguntan. Y tú no sabes ya si contestar
con rabia o con risa: -¿Qué escribo? Escribo: eso es todo. Escribo conforme
voy viviendo. Escribo como parte de mi economía natural. Después, las cuartillas se clasifican en libros, imponiéndoles un orden objetivo, impersonal, artístico, o sea, artificial. Pero el trabajo mana de mí como un flujo no diferenciad~ Y continuo. ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí Jo que estoy escribiendo: mis
y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representac10n; y estoy procurando traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el lenguaje, y que por desgracia no fue hecha para tan delicada tarea. Mañana todo eso se llamará la novela de tal, la comedia de cual, el

º!?s

359

�poema de esto y el ensayo sobre lo otro. Eso estoy escribiendo ahora" ( Ancorajes, p. 38-39). Todo el párrafo, que comienza dialogado en segunda persona
("te preguntan. Y tú no sabes ya si contestar ... ") se va volviendo reciamente
personal, autobiográfico, si nos desentendemos de la levísima alusión a Schopenhauer ("mi voluntad y mi representación"), que como autor por él leído
es también autobiográfica, y, después de todo, necesaria, fuese consciente o inconsciente.
Los breves ensayos de La experiencia literaria se apartan de la confesión
y reflexión del acto creador; son ya doctrina objetiva que se acerca a la didáctica, sugestiones de la prudencia y la utilidad. Los textos que trascribiré
en seguida, un párrafo de cada ensayo, vienen muy a pelo a la altura de esta
lección. Son un llamamiento al orden y a la economía de la crítica literaria.
El primer párrafo de "La biografía oculta" (1940) nos pone en guardia,
precisamente, contra las ligerezas interpretativas de lo autobiográfico. Como
para que no se tomen a la letra los "Fragmentos de arte poética", antes examinados. Reyes aconseja la prudencia: "En el campo de la investigación literaria, nada requiere un pulso más delicado y una experiencia mayor del
método crítico que el averiguar la dosis de autobiografía que llega hasta las
obras de un escritor. El tomar al pie de la letra cierta declaración en primera persona puede conducir a los peores extremos. El "yo" es muchas veces
un mero recurso retórico. Los recuerdos de la propia vida, al transfundirse
en la creación poética, se transfiguran en forma que es difícil rastrearles la
huella. En ocasiones, los testimonios más directos se esconden detrás de un
párrafo que sólo contiene, en apariencia, ideas y conceptos abstractos. En ocasiones, Jo que se ofrece como una evocación de hechos reales puede ser un
mero efecto de la inventiva literaria" (La experiencia literaria, ed. de 1952,

p. 97).
El segundo párrafo pertenece al ensayo sobre lo que está "Detrás de los
libros" (1939); es de índole pragmática, pero reconfortante. No olvidemos
que Reyes practicó extensamente, pero con discreción, la historia de su propia obra. Aquí vemos el valor ancilar, pero humanísimo que le otorga: "Alphonse Daudet ha escrito la historia de sus libros, y lo mismo han hecho Rubén Darío y Rufino Blanco-Fombona entre nosotros. Estos fragmentos de
memorias que explican las circunstancias en que el autor vivía cuando concibió, elaboró o publicó tales o cuales obras, además de ayudar a la crítica,
resultan casi siempre de agradable lectura, por lo mismo que tienen un carácter de antología: momentos culminantes dentro del relato general de una
vida cuando se trata de la vida de un escritor, paisaje humano cuyas cumbres
' a ser sus libros. Aparecen envueltos en aquel sentimiento de euforia
vienen
con que se recuerdan las horas felices y fecundas. Representan la estación me360

jor, los días de incubación gustosa que los griegos llaman "nodrizas de los alciones" (La experiencia literaria, ed. 1952, p. 99). Así fueron saliendo de su
pluma "comentarios" o "capítulos de historia" de sus libros, y aún sobre "El
revés de un párrafo" y "El revés de una metáfora" suyos ( 1940). El "Comentario a la lfigenia cruel" (1923), "Pasado inmediato" (1939), "El reverso de un libro" ( 1939) y los 18 capítulos de la "Historia documental de
mis libros" ( 1955-1959).
Al fin llegamos a la esquematización teórica de los Tres puntos de exegética literaria ( 1945), cuyo punto 2 se refiere exclusivamente a "La vida y la
obra" ( 1940), relaciones que estudia Reyes, como en el caso de los "Temperamentos de escritor", a partir de un autor determinado, para luego dar
"nuestra unidad metódica, desarticulándola en sus principales aspectos". ( Eso
de "nuestra" es pura modestia o "mero recurso retórico", porque debió de.

cir en realidad "mi unidad metódica"). La clasificación de Charles Lalo,
L'art loin de la vie (1939), aunque estimable no le satisface por su punto
de vista sicológico y a la larga casuístico. Reyes declara previamente "que
para el estudio literario no nos interesa más que la relación de la vida sobre
la obra y no la inversa de la obra sobre la vida, asunto más bien de la Psicología y de la Moral. . . sino el problema concreto de una vida y una obra,
que nos dará la unidad metódica; la cual, extendida después a grupos y épocas, puede también, claro está, conducir a algunos resultados de valor literario" (Tres puntos, p. 22).
Para nuestro propósito no es necesario repasar la "unidad metódica" de
Reyes sino en los puntos más generales y en las caracterizaciones particulares de las relaciones entre vida y obra, que puedan aplicarse al mismo Reyes.
"I. Relación general entre la vida y la obra de un autor. . . es cosa evidente... lo. Tiene propósito histórico en la autobiografía". Reyes comenzó
a escribir sus recuerdos autobiográficos con ese propósito. Entregó a "Los
Presentes" el primer capítulo de su Parentalia en 1954; éste y los dos siguientes, que constituyen el "Primer libro de recuerdos", se publicó por Tewntle en
1959. Dejó manuscrita la parte que va de su nacimiento hasta "La edad
escolar" y "La toga pretexta". Parentalia y Albores, "Segundo libro de recuerdos" publicado ya póstumamente, en gran medida, no son más que "recuerdos imaginarios", pues se refieren a la época ancestral y prenatal de Reyes.
Pero esta vida de los parientes la ha reconstruido a base de lo que vio y oyó en
su niñez y primera juventud y con las conversaciones y documentos de la familia,
"aún cuando esta historia -como todas- parezca al pronto algo sollamada de
leyenda", como dice en la dedicatoria a su madre. Es natural, la figura heroica
de Bernardo Reyes señorea todas las páginas. La "Historia documental de
mis libros", "Pasado inmediato", "Genaro Estrada" y "Recordación de Urbina"
361

�se vuelven estricta autobiografía, épocas en que ya la vida y la obra se juntan.
Reyes deja además, para publicarse algún día, una colección de libretas manuscritas del Diario vivo de sus días desde 1924 y un epistolario de lo más
asombroso por la calidad y extensión. Material de vida de primera mano.
"2o. No tiene propósito histórico, cuando se aprovecha en la obra la realidad vivida (¡y quién no lo hace en algún grado!), pero no para establecer
la propia biografía, sino por el valor literario de tal realidad". Este punto
no necesita discusión. Los ejemplos que presentaremos más adelante lo confirman con amplitud. El punto 3o. trata de "la influencia de la vida en la
obra [que] puede manifestarse [como] transformación poética cuando la
propia experiencia se metamorfosea por los caminos imponderables de la
ficción, y entonces el averiguarla es un eminente acierto crítico parecido al del
psicoanálisis". No intentamos alcanzar esta tarea; de hecho excluimos del
examen que aquí hacemos la poesía y la prosa imaginativa: ficción narrativa
o poema en prosa.
"II. La relación particular entre un hecho de la vida y la obra puede ser a
su vez": afirmación y negación, falsas o verdaderas, recíprocamente o viceversa; algo de la realidad pasa a la ficción, digamos, por ejemplo, en "El testimonio de Juan Peña" ( 1930), o la relación "es a veces menos directa" como
al tratarse de la "transformación poética", de la "alusión velada", del "disimulo", de las omisiones voluntarias, involuntarias y tácitas. Aquí la que más

interesa es la marcada con la letra g: "Finalmente, un hecho de la vida, por
su intensidad o trascendencia, 'transforma el porvenir' pre,,.jsible de una obra
o de una vida. A veces produce un efecto meramente negativo, que va desde la opacidad hasta la anulación. A veces efectos positivos, y viene a deter-

menzado en yo personal se ha ido despersonalizando, y ahora estamos al
nivel de un quien absolutamente objetivo, para luego ascender al crecendo
del yo.] Y se operaba un modo de curación, de sutil mayéutica, sin la cual
fácil fuera haber naufragado en el vórtice de la primera juventud. Ignoro
si este es el recto sentido del humanismo. Mi Religio Grammatici parecerá
a muchos demasiado sentimental" ( O. C., x, p. 351). Aunque volveremos al
"Comentario" citado, debo ligar las últimas líneas con otras de las "Respuestas" del Reloj de sol: "Yo siempre escribo bajo el estímulo de sentimientos -¿ cómo diré?- constructivos. Lo que me deprime o angustia nunca es
fuente de inspiración en mí. . . En mí, el razonamiento más clarificado y
dialéctico procede siempre de un largo empellón de sentimientos que, a lo
mejor, han venido obrando durante años ... [Noto aquí que . estas frases
paralelas tienen una aparente contradicción, pero veremos que ésta se resuelve felizmente en la frase que sigue:] Siempre he confiado a la pluma la tarea
de consolarme o devolverme el equilibrio, que el envite de las impresiones
exteriores amenaza todos los días. Escribo porque vivo. Y nunca he creído
que escribir sea otra cosa que disciplinar todos los órdenes de la actividad espiritual, y, por consecuencia, depurar de paso todos los motivos de la conducta. Ya sé que hay grandes artistas que escriben con el puñal o mojan la
pluma en veneno. Respeto el misterio, pero yo me siento de otro modo.
Vuelvo a nuestro Platón, y soy fiel a un ideal estético y ético a la vez, hecho de
bien y belleza" (O. C., 1v, p. 451).
En pocas palabras, hubo una crisis aguda que definió la vocación; los libros
operaron una catarsis. Aunque todos sus escritos proceden de los sentimientos, el acto de escribir -equilibrio, consolación, "ansia inagotable de encon-

minar nuevas orientaciones, nuevas virtudes". Los ejemplos en la literatura

trar sentido a nuestra vida"-

universal son abundantes. En Reyes, que por sí solo es toda una literatura, ese
"hecho de la vida" también se dio. No tengo por qué indagar ni aventurar

sumen se corrobora con otras frases del 1 ~Comentario". Dejamos a Reyes es-

cuál fue ese hecho, famoso en sus anales internos, por su "intensidad o tras-

cendencia". Me limitaré a transcribir unas frases del "Comentario a la Jfigenia cruel" ( 1923) : "Por el año de 1908, estudiaba yo las 'Electras' del
teatro ateniense. Era la edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la
que conservamos para siempre las lágrimas secas en las mejillas. Por ventura,
el estudio de Grecia se iba convirtiendo en un alimento del alma, y ayudaba
a pasar la crisis. Aquellas palabras tan lejanas se iban acercando e incorporando en objetos de actualidad. Aquellos libros, testigos y cómplices de nuestras caricias y violencias, se iban tornando confidentes y consejeros. Los coros de la tragedia griega predican la sumisión a los dioses, y ésta es la única
y definitivá lección ética que se extrae del teatro antiguo. Hay quien ha podido aprovechar su consejo. [Interrumpo para notar cómo el párrafo co362

lo guía al ideal platónico. Este burdo re-

tudiando las "Electras" del ensayo memorable de las Cuestiones estéticas
( 1910); su lfigenia todavía no alzaba el vuelo de la creación trágica: "Antes
de que mi lfigenia pudiera alentar, había de cerrarse un ciclo de mi vida".
Vino la tragedia: la muerte de Bernardo Reyes. El viaje a Europa. Breve
estancia en París. La Guerra. Rumbo al sur. Remanso español. Continúa el
"Comentario": "La 1/igenia, además, encubre una experiencia propia. Usando del escaso don que nos fue concedido, en el compás de nuestras fuerzas,
intentamos emanciparnos de la angustia que tal experiencia nos dejó, proyectándola sobre el cielo artístico, descargándola en un coloquio de sombras".
Más adelante explica la "Función del coro": "El coro es, pues, el instrumen-

to de la kátharsis aristotélica: la purificación de las pasiones por la danza y el
grito, por la ejercitación y la mimesis artísticas. El coro es un agente oportuno,
rítmico, lírico, que permite adivinar la plétora de los sentimientos". Es inne363

�gable el paralelismo entre la "Función del coro" y la función de escribir que
Reyes nos ha descrito antes. Pero la vida y la obra siguen su curso. La obra,
como la vida, quiere un fin: "¿ Qué final dar al episodio? -se pregunta¿ lfigenia había de huír de Táuride, como en mis grandes mode!os? ~o lo
sabíamos aún hace unos cuantos años. Un súbito vuelco de la vida vmo a
descubrirme la verdadera misión redentora de la nueva Ifigenia, haciendo
que su simbolismo creciera solo, como una flor que me hubiera brotado adentro" (O. C., x, p. 359). Otra vez la vida, un hecho de la vida "por su intensidad o trascendencia, 'transforma el porvenir' previsible de una obra o de
una vida. A veces [produce] efectos positivos, y viene a determinar nuevas
orientaciones, nuevas virtudes".
Así tenen¡.os al Reyes de la edad madura, dueño libremente de sus dones,
de su propia vida. Su obra se nutrirá profundamente en ella. Poesía y prosa
se enriquecen, se entrecruzan, "como una flor que me hubiera brotado adentro". Desaparecen los subterfugios, los disimulos de los manuscritos olvidados
( "Diálogo de mi ingenio y mi conciencia", "Del diario de un joven desconocido") de El Cazador o el "Monólogo del autor" o "La conquista de la
libertad" de El Suicida. Se ha conquistado la libertad de una vez y la vida
fluye tersamente en la obra. Desde Calendario ( 1924) hasta los dos cientos
de Las burlas veras ( 1959), sin contar los libros autobiográficos, la ficción
y la poesía, donde la vida transcurre con más independencia, encontramos
a cada paso páginas de recuerdos personales: unos apoyados en la literatura,
otros estimulantes de literatura. Es significativo que la. última página de
Calendario ( 1924) sea la del "Romance viejo", que no puedo dejar de copiar, aunque Jo sé de memoria: "Yo salí de mi tierra, hará tantos años, para
ir a servir a Dios. Desde que salí de mi tierra me gustan los recuerdos. / En
la última inundación, el río se llevó la mitad de nuestra huerta y las caballerizas del fondo. Después s_e deshizo la casa y se dispersó la familia. Después
vino la revolución. Después, nos lo mataron. . . / Después, pasé el mar, a
cuestas con mi fortuna, y con una estrella (la mía) en este bolsillo del chaleco. / Un día, de mi tierra me cortaron los alimentos. Y acá, se desató la
guerra de los cuatro años. Derivando siempre hacia el sur, he venido a dar
aquí, entre vosotros. / Y hoy, entre el fragor de la vida, yendo y viniendo
-a rastras con la mujer, el hijo, los libros-, ¿qué es esto que me punza y
brota, y unas veces sale en alegrías sin causa y otras en cóleras tan justas? /
Yo me sé muy bien Jo que es: que ya me apuntan, que van a nacerme en
el corazón las primeras espinas" (O. C., x, p. 359).
Aquí la experiencia personal y la biografía espiritual dejan poco lugar a
la fantasía, si acaso para la reminiscente gracia estilística. El "yo" entra valientemente, como primera palabra del relato, los posesivos y pronombres
364

personales lo reiteran y surge de nuevo en la confesión final. Todo el texto
está trabajado con material eminentemente emotivo, de ahí el uso repetido del
dativo ético ("Después, nos lo mataron ... Yo me sé muy bien lo que es ... );
todo apenas "sollamado de leyenda", como que tiene su propio e interno
calor.
En el "Romance viejo" de Calendario muchos años se concentran en una
breve página. Son años históricos, de la conciencia. Pero hay otros años, casi
sin tiempo, y como dice la gente, "sin uso de razón", que asoman de vez en
cuando en la punta de la pluma. El mundo sin horas de la infancia, afectos,
juegos, animales, años de aprendizaje, llenará muchas páginas de Reyes.
Recuerdos que no tienen servicio biográfico, sino que se rescatan por el "valor
literario", poético, imaginativo, fantasmagórico de la edad. En "Mientras
leída el otro" (1927) parecen irrumpir por primera vez esos recuerdos conscientemente o se utilizan sin disimulos, con llaneza: "Y yo no soy patinador
porque Dios es bueno. Pero época hubo en que yo bajaba hasta la pista, dejándome rodar por cinco o seis escalones en unos patines de dos ruedas. Por
los corredores de la casa paterna, yo preparaba con la mayor naturalidad
la lección de la tarde, patinando y sin hacer ya caso de lo que hacía. / Y si
no soy jinete es porque se me quedó el caballo en tierra. Pero yo iba a la
escuela primaria a caballo, y el asistente me traía otra vez el caballo a la salida.
De las veinticuatro horas del día, diez eran del sueño; las otras catorce, del
empeño. Visité a caballo todas las moliendas de caña de los alrededores, y
me indigesté gloriosamente con el aguamiel de todas y cada una" (Árbol de
pólvora, p. 41) .
De ahí que los caballos sean un tema insistente en la obra de Reyes. Caballos reales y caballos literarios. Veamos: En "Frestón" de El Cazador equipara la lista de libros del capítulo VI del Quijote con las "evocaciones lejanas,
donde Berna! Díaz enumera, con su historia, sus colores, sus pelos y señales,
los dieciséis caballos y yeguas que pasaron a la conquista de Nueva España.
¡ Hermosas jactancias del soldado y del literato! A las gentes, oírles hablar
de su oficio". (O. C., ru, p. 157). Muchos años después, en 1934, en Río de
Janeiro, escribió Reyes su poema de Los caballos ("¡ Cuántos caballos en mi
infancia!") que sólo publicó pasados veinte años ( Universidad de México,
agosto de 1954) y al fin recogió en el volumen de su definitiva Constancia
poética (O. C., x, pp. 153-157). Mientras tanto, los caballos seguían cabalgando internamente. En octubre de 1955 fechó Reyes otras páginas de memorias equinas, "Hay caballos y caballos", que comienzan así: "Lector: aunque hoy me veas tan poco campestre y siempre tan de infantería, yo pasé mi
mocedad a caballo, galopando por los alrededores de mi ciudad natal y por
las montañas del norte". Cuenta luego un pasaje autobiográfico, que remata
365

�de esta manera: "Entre mis ociosas lecturas he dado con una 'novela de
misterio' ... Ahí encontré el caso de un caballo, 'Timber', que se había especializado en matar a sus jinetes. . . Me acordé entonces del monstruo que
me quiso matar. Me acordé de los caballos que pisan cráneos, en las figuraciones artísticas del Apocalipsis, grabados de Durero y otras representaciones
de la Muerte jineta. Me acordé de Diomedes el Tracio que, en la mitología
griega, alimentaba a sus caballos con carne humana. . . Sí, pero me acordé
también del caballo amigo del hombre, aquel de que hablan Virgilio y
Buffon; del caballo patriótico que, robado por los soldados invasores, "agarraba el freno", arremetía rumbo al campamento de los guerrilleros mexicanos, y traía cautivo a un adversario, allá cuando la Intervención y el Imperio" (Las burlas veras, ler. ciento, pp. 170 y 172). Dos años justos más tarde,
octubre de 1957, Reyes todavía nos dice: "Hablemos de caballos" (A campo traviesa, 1960, pp. 55-65), pieza reunida póstumamente en libro. Entre
otras eruditas noticias nos da la lista de caballos de Berna] Díaz, aquella
lista que leyó en los días de El Cazador.
Así opera la mente de Reyes, flujo y reflujo de la vida y el arte. Así como
los caballos, las urracas, los pavos, las serpientes, la huerta, el sol de Monterrey, el Cerro de la Silla. Como ejemplo, los pavos. En "Los quitutos" (1931)
afloran: "De niño, me picoteaban las urracas porque les andaba en los nidos, y los pavos reales, porque les imitaba el lenguaje sin saber Jo que decía"
(Árbol de pólvora, p. 58). De mayo de 1956 es otra de las autobiográficas
y autocríticas "burlas veras" titulada "Los pavos". Ahí da- ~uenta de los poemas de 1913: "Los pavos de Susana" y "Los pavos de mi infancia", "que alu•
den a recuerdos de mi niñez, mezclados. ya con la literatura de épocas posteriores". Alguien ha dicho que la poesía es memoria. Estos núcleos autobiográficos, recuerdos personales o del paisaje, figuran en toda la obra. Imágenes
de una vez, que dan vida al discurso más severo, como la que de improviso

salta en la "Atenea política" ( 1932) : "No creo en el progreso necesario: puede ser que el riego en tierra seca resulte escaso y se pierda íntegramente. No
importa: lo que importa es la persistencia del impulso unificador, el cual
otra vez florece, como la ruda de mi tierra, aunque le pasen las caballerías
encima" (Tentativas y orientaciones, p. 44). Nadie podrá negar que esta
" ruda" y est as " caba11enas
' " estan
' muy dentro de Reyes, y que no so'Jo son
una parábola o fábula sino todo un símbolo.
Otras veces los recuerdos sirven para desbrozar un problema literario o
cultural: El de una ilustración de la "enciclopedia que solazó mi infancia"
ilumina experimentalmente el estilo de las Nuevas noches árabes, de Robert
Louis Stevenson (Grata compañía, pp. 13-14); el de los idiomas infantiles

366

y de las oraciones y ensalmos "que me hacían rezar de niño" resuelven ciertas
cuestiones del lenguaje y la creación literaria (La experiencia literaria, ed.
1952, pp. 29 y 107}; el de una riña de muchachos regiomontanos y el del "Soldado muerto" de Rimbaud, son el punto de conciliación de la polémica entre
nacionalistas y universalistas, que se debatía en febrero de 1955 ( "Conciliación de extremos", Las burlas veras, ler. ciento, pp. 97-98).
A últimas fechas, la redacción casi continua de la autobiografía oficial y
de la "Historia documental de mis libros", favoreció nuevas cosechas de
recuerdos, remotos o inmediatos. Por su brevedad, tales núcleos vitales, salidos con mayor espontaneidad de la pluma, se publicaron en forma periodística bajo el título de Las burlas veras (1957-1959), hoy ya recopiladas en
dos volúmenes, de un centenar cada uno.
Allí se encontrarán lo que antes llamé recuerdos apoyados y recuerdos estimulantes. Para mi gusto y para los propósitos de esta lección, elijo dos,
que lindan con el poema en prosa y ofrecen un material riquísimo para explicar el "yo" y la actividad creadora de Reyes. El primero, titulado "Un recuerdo", dice así: "Yo era muy niño, mi madre y yo estábamos asomados
·al balcón entresolado en mi casa de Monterrey. Un mendigo, junto al zaguán, tocaba incansablemente el organillo de boca. Mi madre dijo a una
suvienta: -¡Que le den algo a ese pobre para que se vaya! -Y yo: -¡No,
mamá! ¡ Que no se vaya! ¿No ves que ese hombre soy yo? Mi madre me
contempló en silencio y yo no sé lo que pasó por su alma" (Las burlas veras, ler. ciento, p. 32).
El segundo se titula "El éxtasis"; es un poco más extenso: "Yo creo haber
conocido el éxtasis de niño, aunque un éxtasis desprovisto de inspiración re-

ligiosa y que admite ser explicado al modo laico. Yo creo que mi ser aún
no labraba su canal, aún no lo apretaban y encarcelaban dentro de mí mismo
las experiencias del pensamiento y de la vida. Y, por decirlo así, me salía
yo del cauce y percibía cosas que más tarde no volví a percibir. Yo oía una
voz que pronunciaba mi nombre en voz baja, cuando jugaba en la huerta
de la casa paterna, como creo haberlo contado en un poemita todavía no
recogido en libro [Se trata de "La huerta y el niño", poesía de 1953, que ya obra
en la Constancia poética, O. C., x, p. 237]. "Es mi ángel de la Guarda",
solía yo decirme sencillamente, y seguía jugando. Estimulado por la fiebre
que frecuentemente padecía -y acaso era una fiebre palúdica- yo caía en
"delirios", como solíamos llamarlos, que generalmente eran visuales. Alguna
vez los contaré. Pero, aficionado como era a quedarme solo, yo me deslizaba,
de la manera más natural, sin saber por cuáles caminos, a un estado de olvido y abstracción que me hacía perder del todo la conciencia de m1 ser
limitado. / De pronto me recobraba, "despertaba" por decirlo así. Enton-

367

�ces me sentía yo como espantado. El caer del éxtasis me asustaba, como en
Plotino. Ser yo mismo, ser una cosa sujeta en una alma y en un cuerpo particulares, me causaba verdadero pavor. Corría yo a verme en el espejo para
mejor lograr mi descenso desde el cielo a la tierra; corría a buscar a alguien que me hablara, que me ayudara otra vez a anudar mis lazos. Con la
infancia desapareció este don envidiable. Yo estaba por aquellos días mucho
más cerca de los ángeles" (Las burlas veras, ler. ciento, pp. 31-32).
Ciertamente no desapareció el don, sino que se encauzó en el arte, sirviéndole de catarsis al espíritu agobiado y dolido. Identificación con las cosas del mundo, generosidad que libera. "Como que la obra literaria es emancipación". Pero su experiencia, y antes aún, su capacidad requerida, es premonitoria, engendra futuro, y como en el caso del desdoblamiento en
organillero, lo hace decir: "Yo soy él, soy el arte". Después viene el ejercicio
conciente, el descenso a la tierra frente al espejo de las páginas blancas,
mudos testigos de la creación arrebatadora, que echa mano de la vida y la
transfigura y la devuelve en nuevos estímulos. Juego de espejos que se refractan, pero nunca tomadura de pelo o mentira, tampoco delirio o inconsciencia, sino "éxtasis" reflexivo y reflejado. Yo asistí, de oídas, a ese fotomontaje de la vida y el arte. "La moza del turbante" pudo ser, de hecho
debe haber sido, una imagen casual y pasajera, pero viviente que se identifitó
con el Vermeer. Juego de estímulos que se concretan en nueva obra de arte.
Quiso la casualidad que sorprendiera a Reyes en el acto mismo de la creación.
En la intersección de los planos y pude ver "lo que está.. suspenso / entre el
violín y el arco", para decirlo con versos que le oí citar muchas veces.
Pero lo más curioso es que Reyes muy tempranamente supo lo que él quería
y también lo que habría de ser. Voluntad y premonición se juntaron inequívocamente en la vida y en la obra. El primer párrafo "Del diario de un joven desconocido", de El Cazador, contiene esta declaración: "Cultivo un deseo -ya ha
pasado tiempo desde el día en que lo concebí- que es escribir y decir alguna cosa, con la cual influya mi ánimo tan profundamente, que hasta mi
especial manera de ser lo resienta por reflejo y se modifique con ello. Este
es el deseo que cultivo yo, diligentemente". Y en la última página: "Sólo
paulatinamente entrega la vida sus secretos. Un constante esfuerzo de orientación, por entre las cosas que se van individualizando cada vez más, es la
única que puede salvarnos. Poco a poco se nos abre el pecho. Pero conforme
se va formando, en nosotros, el cauce de la vida, corremos el riesgo de empezar a amar la Vida con mayúscula. No abras, princesa del alma, no abras
nunca la puerta aquella; que allí vive la sensualidad encadenada" (O. C., m,
pp. 207 y 212-213). Aquí ya se juntan voluntad y premonición, pero nada
como en "Los restos del incendio" ( 1910) de El plano ob/ícuo ( 1920): "Mi

vida parece un engendro de mi fantasía: es como un a~ertijo, ª. veces; º'.ras,
como una pesadilla. . . Yo no he estudiado, sino practicado, Dl!S humanidades y mis clásicos. Y he venido a ser para mis amigos lit_eratos alg~ como ~~a
peste inevitable y divina ... Mi infancia ... ¿Mi infancia? ¿He s,do yo mno
alguna vez? ... Mi juventud ... : ¿fue juventud la mía? Tal vez has leído
el Wi/helm M eister. Recuerda, y verás mi juventud" (O. C., m, pp. 69 y 70 ) .
Estas líneas parecen continuarse en "Una noche de mayo a las nueve de la
noche", autobiografía de su primer día sobre la tierra: "Son las nueve de la ~oche. Yo entreabro los ojos y lanzo un chillido inolvidable. / La vida me ha s,do
desigual. Pero cierta felicidad interior y cierta protección divina que me han
acompañado siempre me hacen sospechar que mis paisanos -reunidos en la
plaza, como en plebiscito, para darme la bienvenida- supieron juntar un
instante su voluntad y hacerme el presente de un buen deseo".

•

368
369

H. 24

�IGNACIO MARISCAL, TRADUCTOR DE POESfA FRANCESA
PORFIRIO MARTÍNEZ PEÑALOZA
Instituto Nacional de Bel1as Artes

México

TRADUCCIÓN DE LA POESÍA EXTRANJERA parece haber sido ejercicio dilecto
de los poetas mexicanos. Al mismo tiempo que en producciones originales,
probaron sus fuerzas y demostraron su capacidad para volver en verso castellano, poemas de los autores extranjeros que sentían más cercanos de su
temperamento personal.
LA

•

Nunca, pues, ha faltado en México el interés por las literaturas extranjeras
y si se quisiera elegir un punto de partida para estudiar el tema, habría que
recordar las numerosas traducciones de clásicos y modernos que hicieron los
miembros de la insigne generación de jesuítas humanistas que hubieron de
dejar su patria al ser expulsados estos religiosos de España y sus territorios .
Es interesante recordar que el padre Alegre se haya ocupado de traducir el
Art poétique de Boileau, que tan extensa y definitiva influencia habría de tener en las letras hispánicas.
Nos están haciendo mucha falta los trabajos sobre esta cuestión, pues con
ellos documentaríamos seguramente las influencias de las literaturas extranjeras sobre la nuestra y, además de darnos datos sobre las corrientes literarias
vigentes entre nosotros, nos ayudarían a puntualizar las fuentes y la génesis
de nuestra propia literatura. Así, un examen superficial del tema nos demostraría la gran influencia que, a través de traducciones, tuvieron en México las literaturas inglesa, alemana e italiana.*
Tampoco podríamos olvidar los numerosos trabajos de traducción de la
literatura grecolatina que han hecho entre nosotros -para citar sólo unos
cuantos nombres- Montes de Oca, Pagaza, Ambrosio Ramírez, Vigil, Ca-

*

Estando en prensa este trabajo, apareció el importante libro de MARIANNE O. DE
Contribución al estudio de las letras alemanas en México, México, UNAM, 1961.

BoPP:

371

�sasús, los hermanos Méndez Plancarte, Octaviano Valdés y Angel Ma. Garibay, cosa que explica en parte la vigorosa corriente neoclásica que -sobre
todo en el XIX- da al conjunto de nuestras letras una fisonomía especial
entre las americanas.

Estos datos corroboran la nota de universalidad discernible en nuestra literatura que, aunque advertida, no se ha justipreciado debidamente, pues
resulta mucho más fácil documentar, antes que otras, la influencia francesa
que por su persistencia y amplitud, ha opacado y hecho que se descuiden las
demás.
La nómina de traductores mexicanos de poesía francesa, sería muy extensa: apenas hay escritor de nota que no haya hecho versiones de poesía francesa o que no descubra en su obra original una presencia de Francia. La
preferencia, la debilidad de nuestros poetas por la poesía francesa, está expresivamente declarada, entre muchos, por Balbino Dávalos -&lt;le quien me
propongo ocuparme más tarde- en el soneto con que abre sus Musas de
Francia (1913):
JAMÁS, Musas de Francia, con más amor ni encanto,
indiferente el ánimo a otra pasión mundana,
feliz admiró nadie desde la edad temprana,
cual yo, vuestro divino, maravilloso canto.

Escucho en vuestros ritmos rumores de fontana;
me alegra vuestra risa, me apiada vuestro llanto,
y en fascinadas horas de paroxismo santo,
presiento vuestro espíritu como caricia humana.

En mirra unjo mis manos; mis labios en ternura,
para palpar ensueños, para besar blancura
y respirar la esencia de la emoción más pura . ..
M uezín de la mezquita, al minarete sube;
mas no convoques fieles, hasta que en rauda nube
llegue el Guardián del Arte, en forma de querube! . ..

Además de estos datos positivos, tenemos el testimonio de las reacciones
contra esta influencia: la de Ramírez,1 con su acostumbrada violencia y la
más reposada de Ignacio M. Altamirano. 2
1

Vid. "Antigalicanismo", en Obras completas de Ignacio Ramírez, México, Oficina
Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1889, t. l.
1
En diversos lugares de sus escritos pueden encontrarse las ideas de Altamirano al

372

A~aso la de Víctor Hugo sea la más larga e intensa presencia en la poesía
meXJc~n~ del XIX, hasta Díaz Mirón inclusive. Puede hablarse -y no sólo
en MeXJc0- de un verdadero culto que Darío consagró en el "Pórtico"
(1892):
Y esto pasó en el reinado de Hugo,
el emperador de la barba florida.
Ent~e no,sotros el "~uguismo" provocó lo mismo admiraciones que repulsas.

J_o~qum Tellez, por eiemplo, compuso un epigrama malísimo pero que testifica la contradicción:
'
HIMNARIO de un amor que me constela,
monstruo de luz, alvéolo sideral,
Niágara etéreo, fúlgido aroma/
que entre mil soles en mi frente riela,
desde que al genio y a los dioses plugo . ..
-¿ Qué está diciendo ese inspirado vate?
¿Se le ha agriado la cena, el chocolate?
-No, señor, se le ha agriado Víctor Hugo.

F~ancisco José Gómez Flores escribió un artículo: "La literatura huguianome".1cana" ' en el que también combate la imitación servil del poeta francés
Y, Í!nalmente, no hay que olvidar las críticas que se hicieron a Justo Sierra
por el uso de las antítesis huguianas.
Se deben recordar _t;mbi~n los "p_astiches" huguianos de Gutiérrez Nájera,
con los que confund10 de 1gnoranc1a a sus rivales literarios y de paso demostraron la habilidad del Duque Job para poner en español los "modos"
de Hugo a quien profesó admiración. El primero de ellos "Los moscos" fue
incluido por Francisco González Guerrero en su edición de las Poesías :ompletas de Gutiérrez Nájera y el segundo "En el Campo de Marte al prepararse
la Exposición Universal" lo recogió y documentó Ernesto Mejía Sánchez,
con su acostumbrada atingencia. 4
La presencia de Hugo estaba viva todavía en Díaz Mirón, cuya oda "Víctor
respecto .. Véase, ~o_r, ejempl?, "De la poesía épica y de la poesía lírica", en La literatura nacional, ed1cion y prologo de José Luis Martínez, México, Porrúa, 1949, t. 11.
ª En Bocetos literarios, México, Imprenta de Gonzalo A. Esteva, 1881.

~ "Homenaje ª. Gutiérrez Nájera", por Ernesto Mejía Sánchez y Porfirio Martínez
Penaloza, en Revista Mexicana de Literatura, abril-junio de 1959.
373

�Hugo" fue motivo de polémica con Brummel, recogida por éste en Los poetas
mexicanos contemporáneos. ( 1888).
.
No se ha estudiado con el detenimiento que se merece la profunda mfluencia que ejercitó entre nuestros escritores la estética y la retórica del fr~ncés
que, junto con los otros románticos, fue abundosa fuente en donde bebieron
los románticos y los modernistas mexicanos.
Por sí mismo éste es un tema amplísimo y de gran importancia. No puedo
tocarlo aquí, pero al apuntarlo convie~e ta_mbién, '.ecordar qu~, éstas s~~ unas
de las fuentes muy importantes del 1deano estetico de Gut1errez Naiera Y
aun de los primeros modernistas. Hay, pues, que tener presentes los célebres
"prólogos" de Hugo, desde el de Cromwell ( 182_7) hasta !ºs nume~osos de
]as Odes et ballades y el de las Contemplations, piezas que iban refleiando la
batalla entre la poesía pintoresca y la intimista y cuyas ideas inspiraron, por
acción o reacción, la estética y la poética de los nuestros.
Hay que subrayar que la evolución del arte por tríadas q~e señala Hugo
en el prefacio de Cromwell: oda, epopeya y drama, es sugestivamente semejante a la de Hegel: arte simbólico, arte dásico y arte romá~tic~. Y el panorama se enriquece con las ideas de Schiller sobre la. poesia m~enua y la
poesía sentimental. Téngase presente que la influencia , de _Schiller_ en el
romanticismo francés incipiente, se dio no sólo por la v1a directa, smo especialmente a través de la obra de Madame Stael.'
Ya se ve pues la complejidad -a veces confusión-::- de las ideas entre las
'
'
.
.
que se movían nuestros escritores que buscaban su propio cammo.

•
Para iniciar mis aportaciones al amplio tema de los traductores mexicanos
de poesía francesa, he elegido a Ignacio Mariscal porque es~ completament_e
olvidado como escritor, porque su labor como traductor es illlportante Y, f¡.
nalmente, porque en el presente año se cumple el cincuentenario de su muerte.
Mariscal es recordado casi exclusivamente por sus actividades de hombre
público. Nació en Oaxaca en 1829, hizo sus primeros estudios en la misma
ciudad y se graduó de abogado en México, en 1849.
Figuró entre los diputados constituyentes del 57 y después ocupó diversos
a Es fácil consultar las ideas estéticas de Hegel, por ejemplo en la selección De lo

bello y sus formas, Buenos Aires, Espasa-Calpe Ar~., 1~49. Las id_eas de_ Schiller relativas a la cuestión aludida, se pueden ver en Poésze na,ve et poésie senhm~ntale, París, Ambier1 Editions Montaigne, 1947; hay traducción española de este hbro de la
Casa Hachette, de Argentina.

cargos en la judicatura, tanto en Oaxaca como en México. En 1863 se le
nombró oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores y ese mismo
año acompaña al Gobierno del presidente Juárez en su peregrinación por el
norte del país. Deja a México para viajar a Estados Unidos con el carácter
de secretario particular y abogado de nuestra Legación en Washington, con
don Juan Antonio de la Fuente, nombrado Ministro Plenipotenciario en los
Estados Unidos. Al término de la guerra de intervención, regresa De la Fuente dejando a Mariscal como Encargado de Negocios.
Reinstalado en la Capital el gobierno de Juárez, se le nombra Ministro
de Justicia e Instrucción Pública en 1868, pero al año siguiente vuelve a
Washington ya con el carácter de Ministro Plenipotenciario. En 1871 se le
nombra Ministro de Relaciones Exteriores y al año siguiente vuelve a Estados
Unidos con el mismo carácter diplomático que había tenido. En 1877 le
encontramos nuevamente en México, en donde desempeña la dirección de
la Escuela de Jurisprudencia. En 1879 el presidente Díaz le nombra Ministro de Justicia e Instrucción Pública y en 1881 el presidente González le
hace Ministro de Relaciones Exteriores. Muere en México en 1910, desempeñando el mismo puesto en el gabinete del presidente Díaz.'
Sus poesías originales y traducidas fueron recopiladas por Balbino Dávalos:
Poesias de Ignacio Mariscal, coleccionadas por. . . Madrid, Tipografía de la
Revista de Archivos, Olózaga núm. 1, 1911. En el ejemplar que manejo se
hace constar que se trata de la segunda edición (500 ejemplares). "hecha por
encargo del señor don Enrique C. Cree!, Ministro de Relaciones Exteriores
de México" .1

Consta el libro de cuatro partes: la primera sin título, comprende dieciocho
poemas~ la segunda, "Sonetos", veintinueve; la tercera, "Poesías humorísticas", ocho, y la cuarta, "Traducciones y paráfrasis" cuarenta y dos.

No puedo ocuparme, como quisiera, de las poesías originales y sólo hablaré
9

Mi fuente para los datos biográficos es un folleto poco conocido: Noticia biográfica / de / don Ignacio Mariscal / por Carlos Américo Lera. / Artículo publicado en
el peri6dico La Discusión. / México / José Ma. Sandoval, Imp. / Calle de Jesús María núm. 4 / 1883. Con una excelente litografía de Bray Sucesores.
Desgraciadamente este periódico La Discusión no existe en nuestra Hemeroteca Nacional. Acaso algún investigador tenga la fortuna de encontrarlo, pues además de la
posibilidad de cotejar los textos, ver si hay algunos no recopilados y hacer otras puntualizaciones, se podría establecer la cronología de la obra de Mariscal.
Hay que registrar también el artículo "Cincuentenario del Lic. Ignacio Mariscal" de
Gabriel Ferrer Mendiolea, en El Nacional del 17 de abril de 1960.
' La primera edici6n de esta obra no circuló. Entiendo que fue destruida porque
uno de los poemas allí incluidos podía haberse prestado a burlas de parte de los
maledicentes.

�de las traducciones. Hállanse aquí de poetas franceses, ingleses, norteamericanos, italianos 8 y de uno alemán.
Si bien aquí me limito a los poetas franceses, debo recordar, porque es importante y el dato se olvida con frecuencia, que Mariscal hizo la primera
traducción de "El Cuervo" de Edgar Allan Poe, trabajo que en su tiempo
le valió muchos elogios. Está fechada en 1867 y el recopilador hace constar
que la versión que reproduce incluye "las últimas correcciones". Englekirk,'
que estudia con amplitud este punto, precisa que esta versión apareció anónima por primera vez en La Patria, de Bogotá, enero de 1880 y Juego reproducida y firmada ya, en el número de abril de 1907, de la Revista Ateneo,
de Madrid.
A las objeciones que hoy se puedan hacer a esta versión, podemos agregar
una que ha sido repetida con justificación, esto es, el imperdonable prosaísmo
de haber traducido el poético nombre de Leonora del original, por Felícitas.
Al revisar en conjunto las traducciones francesas de Mariscal, surgen algunas observaciones de tipo general. Ante todo hay que subrayar que Víctor
Hugo es el poeta más ampliamente representado, Jo cual está enteramente de
acuerdo con la tesitura romántica de los escritores colegas de Mariscal.
• Sobre la traducción de la "Canción italiana" de Stechetti publicada por Mariscal,
vfase mi nota "Manuel Gutiérrez Nájera. Las fuentes de Para entonces", en la Revista
Sembradores de Amistad, Monterrey, N. L., octubre de 1959.
• Vid. Edgar Allan Poe in Hispanic literature, New York, Instituto de las Españas,
1934. Otras traducciones de poetas norteamericanos hechas por Mariscal, pueden dar
lugar a un estudio que sería muy interesante y que establecería las relaciones entre
nuestra poesía y la de Norteamérica. Los poetas de ese país traducidos por nuestro
autor son: Cowper, Bryant, Longfellow y Mrs. Hemans.
Al referirse a este aspecto de la obra de Mariscal, Lera dice: "Por punto general
en las traducciones e imitaciones de otros autores es donde más fácilmente se conoce
la inspiraci6n del poeta. Los ingenios medianos se contentan con hacer meros cambios
de palabras, incurriendo en errores de la mayor sustancia y gravedad por falta de inte•
ligencia del texto unas veces, o por no tener un perfecto conocimiento de ambos idio•
mas otras, resultando de aquí una multitud de traducciones intolerables.
"Los lectores de La Discusión saben ya a qué atenerse respecto a cómo interpreta
el señor Mariscal las creaciones extrañas, pues varias veces hemos engalanado las columnas de nuestro peri6dico con las admirables traducciones que ha hecho de los
versos del poeta americano Bryant. Así, pues, sólo transcribimos aquí algunos frag•
mentos de la magnífica producción de Edgard [sic] A. Poe intitulada uEl Cuervo" y
vertida al castellano por el señor Mariscal, con tal penetración de los pensamientos
del autor traducido, tanta fidelidad, tanta pureza, claridad y energía, que nos atre•
vemos a afirmar que le ha dado carta de naturaleza en nuestra lengua. ¡ Así habla el
poeta!. . . Traducir como traduce el señor Mariscal, es reproducir las obras ajenas
engalanadas con nuevos primores, y hacer brillar con desusada bizarría las majestuosas
formas y extraordinaria riqueza del habla castellana". Op. cit., pp. 25•26.

376

T~~- a nuestro autor conv1V1r con la generación romántica con la de
trans1c1on y con los modernistas. El hecho de que haya despertado su interés
Poe, que se .encuentra
.
.
. en la raíz de toda la literalura moderna se explica
por su conocumento directo de los Estados Unidos
'
no parece haber dejado huella en sus propias cre:::::/:un~~:e;:ed:~:s
nerse pr_es_ente _q_ue Mariscal no fue literato de profesión Y, or lo
.
profundizo suf1c1entemente las tendencias que h b , d
p
tanto, no
nismo.
a na e generar el moderanterior se ve reforzada por e1 h echo de que en -por
¡ La consideración
•
o menos a Juzgar por el material de que disponemos- ninguno d 1 . b
listas ni B d ¡ ·
·
.
e os Sim o'
au e aire, ru Verla.tne ni Rimbaud . M 11
,
.
atención.

'

' ru

a arme, atraJeron su

Aquí conviene insistir en una idea repetida con frecuencia. A menudo se
encu~~tra q~e los poetas mexicanos han sido influidos por los "poet
nares de diversos movimie t
Co M .
as meCo ' M ,
n os.
n anscal esto se cumple tratándose de
pee,
endes y Prudhomme y I d ,
inclusión de Pimodan y de SouÍ
o av1a hes más notable al respecto, la
Francia.
ary, poetas oy totalmente olvidados aun en
M:::::u~de s'.gnüicar ~ejando a un lado estos dos últimos autores- que
. ' m:'bmdo en su epoca y disponiendo de poco tiempo ara sus labores literarias, no llegó a sentir ni entender los grandes dese b .p .
simbolis
·
u rumentos -el
mo en parllcu1ar- que habrían de producir el modernismo
bargo n d · d
• m em' o eia e ser sorprendente esta impe1meabilidad a las "nfJ
.
operantes en ¡ ,
b
.
1 uenc1as
.,
a epoca, so re todo s1 se toma en cuenta su estrecha amistad
con Gu t1errez Náiera' a qmen
· ¡avorec10
•, con un puesto en el M' . t .

s·

==~

a~~w

Examinemos brevemente los poemas pertenecientes a estos poetas menores
Joseph-Marie Soulary (1815-1891) fue autor de diversos lib . ,
.
des ch p e·
ros . .11 travers
am s; mcq cordes du luth. Ephémeres (1846)
S
t h
..
•
'
Y onne s umonstiques ( 1858) este u'J llmo
que le dio cierta notoriedad y 1
d
b bºJid d
a que, con to a proa , a pertenece "El soneto" t raduc1"do, d ado su tema:

"No QUEPO
allí, no quepo -gritar oí al instante-,
.
me Viene ese vestido cual lecho de Procusto"
e hinchando el albo seno, movió el cuerpo ro~usto
Y dio de mala gana su brazo lujuriante.
• Vid. uMosaico histórico" de
enero de 1960.

Jorge

Fl

ores

D

., en Excélsior, México, D. F., 28 de

377

�Mas yo que en sus caprichos sigo mi humor constante
en el corpiño estrecho su lindo talle ajusto,
logrando se acomoden hombros y cuello y busto,
por más que en tal empeño resulte algo tirante.

Yo

Con arte entre la ropa sus formas ya dibujo
que muéstranse, oprimidas, quizá con mayor lujo.
¡ Miradla en ese traje que su beldad acusa!

¿Qué Edén por tu desgracia será el que tú has perdido?
l Prestaste en otra vida servicio meritorio,
o un crimen cometiste y en tránsito expiatorio
cruzando vas la tierra confuso y aturdido?"

¿No veis en ella un garbo que la opresión no altera?
En su alma nada hay menos, nada hay de más por fuera.
Me gusta así mi amada, me encanta así la Musa.

A VECES me pregunto: "¿De dónde habrás venido?
Tu coraz6n no encuentra nada satisfactorio
y el goce que tú alcanzas es rápido, ilusorio:
¿Por qué llegaste al mundo con fin desconocido?

A mi recuerdo vago de un esplendente cielo
buscándole su origen, me afano y me desvelo.
Pues no hallo que provenga de la miseria de hombre;

Debe notarse que este soneto tiene el sabor de una declaración de fe parnasiana, aunque menos explícita y mucho menos poética que "L'Art" de

Gautier, que es un paradigma. De paso: es raro que Mariscal no se haya
sentido atraído por la obra del "bon Théo" por lo menos para los efectos de
traducir alguno de sus poemas.
Gabriel Raoul-Marie, Marqués de Pimodan ( 1856-?), escribió Lyres et
clairons (1881); Coffret des perles noires (1883); Poésies (1892) y Sonnets
( 1898). Tampoco he podido precisar a cuál de estos libros pertenece "El
fin de nuestras penas", ni el valor de este poeta.
En relación con lo dicho a propósito de Soulary, hay que recalcar la clara
simpatía que demuestra Mariscal por los parnasianos, testimoniada por las
traducciones que hizo de In excelsis,1 1 de Leconte de Lisle (1818-1894); de El
extranjero de Sully Prudhomrne (1839-1907); de La vida de los muertos de
José María Heredia ( 1842-1905) ; de La bendición de Fram;ois Copée ( 18421908) y de La cristiana y el león de Catulle Mendes (1842-1894).
El poema de Prudhomme pertenece al libro Les vaines tendreses ( 1875) y
parece pertinente comentar que es raro que Mariscal haya escogido ese poema
y no alguno de la poesía cientificista cultivada por el francés, pues la inclinación del mexicano por esa clase de poesía, está ilustrada por el soneto "Franklin, Fulton y Morse" que doy en el apéndice.

El extranjero, además, nos permite hacer una interesante comparación,
pues Balbino Dávalos también lo tradujo y gracias a ello podemos cotejar
un mismo texto vertido por dos escritores contemporáneos:

y atónito yo mismo del ansia que me oprime,
a un extranjero escucho que en mis entrañas gime
sin revelar su patria ni descubrir su nombre.
IGNACIO MARISCAL,

ME PREGUNTO a menudo: ¿De qué raza has venido?
Tu corazón nada halla que lo encante o cautive.
nada que tus sentidos ni pensamiento avive,
cual si un buen infinito se te fuera debido!
Mas di: ¿Qué paraíso para siempre has perdido?
¿Cuáles la augusta causa que por tu esfuerzo vive?
¿Cuál tu propia grandeza, la virtud que motive
que en el mundo lo mires todo vil, corrompido?
Un origen requieren este anhelo divino,
estas vagas nostalgias de un edén que adivino,
mas en vano lo busco dentro mi corazón;

y atónito yo mismo, del dolor que me oprime,
llorar escucho en mí un ser raro y sublime,
que me ha ocultado siempre su nombre y nación. 12
BALBINO DÁVALOS.

(Musas de Francia, p. 53).

u Este poema pertenece a los Potmes modernes (1869). No he podido documentar el
poema de Mendes.
u Vid. en el Apéndice el apartado C.

378

379

�Sin tener a la vista el original, parece arriesgado juzgar de ambas traducciones, pero si hemos de guiarnos por la sola intuición, parece superior el
trabajo de Dávalos, dicho sea con las reservas del caso.
Tomados en conjunto los poemas de los dos parnasianos traducidos por nuestro autor, conviene recordar, sobre todo tratándose de Prudhomme y de Lisie,
las relaciones estrechas que existen entre estos autores y la ciencia, la ciencia
positiva, que inspiró a todo un grupo de escritores franceses. 13 Y dado que
precisamente Mariscal perteneció al número de los educadores mexicanos que
con Gabino Barreda instauraron el positivismo en México, resulta perfectamente explicable esta simpatía. Menos aplicable es esta idea tratándose de
los otros parnasianos, pero de todas suertes la perfección de la forma que
caracteriza esta escuela, tiene que ver con la tendencia positiva y científica.
Por supuesto que las cristalizaciones poéticas de una tendencia varían con las
personas y en el autor que vengo estudiando resultan pesadas y frías, pero
entroncan con el anhelo de lograr una forma casi escultórica, palpable.
El poema de Heredia suscita un comentario. A fin de que el lector pueda
precisar sus ideas e ir formando su propio juicio sobre el valor de Mariscal
como traductor, pongo en seguida el original de La vida de los muertos y la
traducción. El poema pertenece a Les trophées y está en la parte de esa obra
intitulada La nature et le reve:
Au poete Armand Sylvestre
la sombre croix sur nous sera plantée,
la terre nous ayant tous deux ensevelis, •
ton corps refleurira dans la neige des lys
et de ma chair naítra la rose ensanglantée.

LoRSQUE

u El enorme desarrollo que tuvieron las ciencias experimentales en el siglo XIX,
en especial las biológicas, propiciaron la invasión de la biología -tomada en su más
amplio sentido-- en el campo de las letras. Recordemos las doctrinas de Taine y
algunas de BrunetiCre en la teoría literaria y la novela naturalista y la poesía cienti.
ficista de Zola y Prudhomme 1 respectivamente. Contra esta interferencia escribió páginas
que mantienen su validez, el doctor Joseph Grasset: Los límites de la biología, traducción española: Madrid, Sáenz de J ubera, 1907.
En nuestros días Octavio Paz ha replanteado la cuestión en sus términos modernos,
en su sección ºCorriente Alterna", Revista de la Universidad de México, abril de 1960.
Paul Bourget, en un ensayo que debería de estar menos olvidado, analiza el problema:
M. Leconte de Lisie y en el apéndice L: Science et poésie: .A. propos des Trophées,
en Essais de psychologie contemporaine, Paris, Plon, 1924. De acuerdo con este autor
el conflicto no se resuelve ni en Zola ni en Prudhomme, pero ciencia y poesía se concilian en las obras de Lisie y de Heredia. Recordemos también las finas discriminaciones que hace el maestro Reyes en El deslinde, México, el Colegio de México, 1944.

Et la divine Mort que tes vers ont chantée
en son vol noir chargé de silence et d' oublis
'
nous /era par le ciel, bercés d'un lente roulis

vers des astres nouveaux une route enchanté/
Et montant au soleil, en son vivant foyer
nos deux esprits iron se fondre et se noyer
dans la félicité des flammes eternelles;
cependant que sacrant le poete et /'ami,
la Glorie nous /era vivre a jamais parmi
les Ombres que la Lyre a faites fraternelles.

•
CuANoo la cruz sombría marque la tierra helada
donde el destino a entrambos al polvo nos condena
saldrá de tu albo cuerpo la cándida azucena
'
Y de mi carne lívida la rosa ensangrentada.
Y la divina Muerte por ti tan ensalzada,
con vuelo misterioso que ni se ve ni suena
abriendo irá los cielos, entre la luz serena,'
la ruta que sigamos en la final jornada.
Al sol llegando alegres, en su viviente fuego,
espíritus dichosos, nos bañaremos luego,
que allí no se consumen esencias eternales·

'

Y junto a vates émulos, ya para siempre amigos,
de nuestra inmensa dicha tendremos por testigos

mil sombras que sus liras hicieron inmortales.

La traducción lleva al pie esta sugerente nota: "Tal vez no deban llamarse en español soneto a estos catorce versos alejandrinos, que imitan en la forma
los del poeta francés Heredia. Hubo, sin embargo, en España algún ejemplo
de esto en el siglo XVI.-Nota del autor".
Es lástima que esta y otras traduc~iones no estén fechadas, pues de este
modo podríamos puntualizar la cuestión métrica que cae dentro del gran

380
381

�problema del Modernismo. En todo caso, hemos de situar esta vers10n en
1893 o muy poco después, cuando mucho, pues tal es la fecha de publicación
de Les trophées. La obra fue de génesis lenta a partir de 1862, cuando Heredia vuelve a París. Como se sabe, los sonetos que después formaron el libro,
se habían publicado en su mayoría en diversas revistas francesas y en los
Parnasos contemporáneos (1866, 1869-71 y 1876).
Si recordamos que la obra de Gutiérrez Nájera va de 1876 a 1894 y que
el Azul. . . de Darío es de 1888, resulta muy ilustrativa esta nota, escrita con
cautela, en un momento en que las innovaciones métricas y el espíritu todo
del modernismo provocaba apasionadas polémicas, y aún más ilustrativa
resulta esa justificación -acaso no pedida- que viene a ser la mención del
siglo XVI español.
Aquí surge el problema colateral de establecer en México la cronología
del soneto en alejandrinos, que no puedo abordar aquí, conformándome con
recordar que las traducciones hechas por Justo Sierra de algunas de las piezas
de Los trofeos, también están en alejandrinos.
Para cerrar la cuestión de los parnasianos en la obra de Mariscal, doy, acompañada del poema original, la versión de In excelsis, de Leconte de Lisie, que
pertenece a los Poemes barbares (1862 y 1878).
Mmux que l'aigle chasseur, familier de la nue
homme! Monte par bonds dans l'air replendissant
la vielle terre, en bas, se tait et dimin1te.

1

J

M ante. Le e/aire abíme ouvre
1

a ton vol puissant

De rCve en rCue, va! Des meilleurs aux plus beaux
pour gravir les degrés de l'Echelle infinie,
foule les dieux couchés dans leurs sacrés tombeaux.
L'inteligible cesse, et voici l'agonie,
le mépris de soi-meme, et l'ombre, et le remord,
et le renoncement furieux du génie.
Lumiere, ou est-tu? Peut-etre dans la mort.

•
CoMo el excelso c6ndor que se remonta al cielo
hombre atrevido, sube por ese azur fulgente '
y olvida las miserias que oprimen ,ste suelo.
Sube; el celeste abismo con vuelo prepotente
cruza, Y las olas de éter que el sol con luz flaae/a ·
su globo va perdiéndose en bruma transparent:. '
Sube, la llama ocúltase, en el espacio hiela
, lo sombrío llena la inmensidad: '
crepuscu
sigue subiendo rápido y por el éter vuela

'

hundiéndose en profunda, sublime oscuridad . ..
¿ Qué sientes si no el vértigo de la infinita altura
silencio inenarrable, negrura, ceguedad?. . .
'

•

les houles de l' azur que le soleil flagelle.
Dans la brume, le globe, en bas, va s'enfonfant.
Monte. La flamme tremble et palit, le ciel gele,
un crepuscule morne étreint l'inmensité.
Monte, monte et perds-toi dans la nuit éternelle:

i Oh_ espíritu! Aproxímate a aquella lumbre pura,
murieron ya las otras envueltas en sudario·
sube a la fuente que arde y ardiendo siempre dura.
De sueño en sueño aléjate del mundo· temerario
.
'
'
asciende por la cuesta de interminable vía
.
'
pisando ocultos dioses en lóbrego santuario.

Un grouffe calme, noir, informe, illimité,
/'evanouissement total de la matiere
avec l'inénarrable et plein cécité.
Esprit! Monte a ton tour vers l'unique lumiere,
laisse mourir en bas taus les anciens flambeaux,
monte ou la Source en feu brílle et jaillit entiere.

382

La inteligencia acaba y empieza la agonía,
desprecio de sí mismo, sombra y olvido inerte;
renuncian a su orgullo, razón y fantasía . ..
¡Oh luz! Si aquí no te hallo, ¿te encontraré en la muerte?"
u Hay otra buena traducción mexicana de este poema en Jard"
d L
·
R
d ¡ ¡·
ines e utec1a y
osas e ta 1a, por SALVADOR SÁNCHEZ, Guanajuato, 1921.

383

�•
Dejando a un lado el poema "El esclavo" de Chateaubriand, que no he
podido documentar, el poeta más ampliamente representado en el libro de
Mariscal es Víctor Hugo. De él se encuentran quince poemas, todos de las
Odes et ballades (1822-1825). A las Odas pertenecen: "El hombre feliz"; "A
una niña"; "El murciélago"; "Epitafio sin nombre"; "Encare Q. toi"; "El alma"; "La lira y el arpa"; "Jehová"; "A S. B."; '"Un canto a Nerón"; u Acciones de gracias" y "Las dos islas". A las Baladas pertenecen "El silfo" y "Los
arqueros"; no he podido documentar con precisión "Napoleón habla en
Santa Elena".
Ya se ha dicho que no todos estos poemas están fechados; los pocos que
llevan este dato permiten situar los trabajos de versión entre 1855 ("A S. B.")
y 1885 ("Un canto a Nerón"). Esto y el hecho de que los poemas traducidos no sigan el mismo orden en que aparecen en los libros de Hugo, permiten pensar que para el mexicano estas labores eran completamente se-

cundarias.
Ya se ve que a Mariscal le llamó la atención especialmente la fase "intimista" de la poesía huguiana, muy de acuerdo con el temperamento mexicano
y con la etapa romántica en la que podemos inscribir a nuestro escritor.
No deja de llamar la atención que, al parecer, poco le atrajeron otros aspectos de la poesía de Hugo, pongamos por caso Las contemplaciones ( 1856)
o La Leyenda de los siglos (1859 y 1887) y, todavía más, Las orientales (1828)
que ya sea por sus innovaciones estéticas o por cierto aliento épico que se
advierten en estas diferentes obras, pudieron haber despertado el interés de
Mariscal, contemporáneo de toda una generación tan de cerca influida por
Hugo. Recordemos una vez más a Gutiérrez Nájera, cuya Tristissima no.,
provocó la polémica ya aludida y que es el punto de partida de una obra
como la de Manuel José Othón, a quien seguramente admiró el autor que
vengo estudiando.
No es posible profundizar más la cuestión en esta breve nota, pues sin
tener a la vista los originales y las versiones, resulta difícil pronunciar juicios.
Las muestras que aquí se dan permiten -por lo menos así lo esper&lt;&gt;- un
principio de juicio sobre los trabajos del poeta mexicano.
Los problemas de la traducción, especialmente de la poesía son perfectamente conocidos para que se insista en ellos. Aquí nos ha interesado sobre
todo ver cuáles fueron los poetas franceses sobre los que trabajó Mariscal
y poner de relieve las posibles razones de sus preferencias. Hugo despertó
una simpatía lógica en aquel tiempo y, dadas las peculiaridades del mexicano,
es natural que se haya limitado a traducir la poesía intimista.

384

1 Tambié~ resulta perfectamente explicable la simpatía que demostró por
os parnasianos. En las traducciones más
. .
ensaya con timidez las novedad
', . que en la obra ongmal, Mariscal
es metncas; pero cabe subrayar q e
.
mente en estas versiones sentimos cierta rigid L .
u. _Prectsaforma
t l d
ez. ª ngurosa perfecc1on de la
y, por o ro a o, la forma evanescente de los . boli
la misma dificultad para la versió
, 1
Sllll
stas, presentan
n y aqw o comprobamos En .
.
son mejores las traducciones de Hugo.
.
m1 sentir,
Estas consideraciones y el hecho de ue se .
. ,
posible adscribir a Mariscal en
q . , mcluya a Poe, mdican que es
1a generac10n de los "poetas d t
'
. ., "
acaso este carácter hubiese sido más ciar . 1 d d
e rans1c1on ;
xicano hubiese cultivado la p ,
o s1 e e u_ca or y diplomático meoes1a con mayor amplitud
El panorama que hemos estudiado con breved d . .
al proceso de génesis del
d .
, . a ' arro¡a una nueva luz
mo emismo en Mextco
obscuro por la simple razón d
,
' proceso que nos parece
e que esta poco estudiado.
T engo la esperanza de que es ta modesta contnbuc1ón
. . no sea del tod . , fl
pues además de la recordación de un
.
,
o mu t '
:~::j~einli~~::ur: :Jóvenes investigado:et:e::::~o~ ::~:~.:nes!~e t:'.
podremos conocer comparada que son urgentes y sin los cuales difícilmente
'
o se merece, la poesía mexicana del . 1 XIX
donde hemos de buscar una de las raíces de la
,
. s1g o
' en
U d
poes1a meX1cana
na e. ellas,_ claro está, porque venimos de muy lejos. p .
hemos de mvestigar la génesis inmediata de nuestra poesía ac;~~l. en el XIX

APllNDICE
. A. Tengo a mano Ja traducción de "El extran ·ero"
.
.
g1da por Enrique Díez-Canedo en s J'b L J
de Miguel Antonio Caro, recoanotada por ... y Femando Fortún ~ ld ~d Ra poe~la_ francesa moderna, ordenada y
, ª n , enac1m1ento1 1913:
SuE~o decirme yo: "¿De dónde vienes?
¿Quién eres tú, que nada aqul cumplido

halla tu corazón ni tu sentido?
¿En qué títulos fundas tus desdenes?

"¿Qué.patria lloras, qué inmortales bienes?
é A que sacra bandera has tú servido&gt;
Para mirarlo todo envilecido
.
¿qué virtud propia, qué grandeza tienes?
Asl en vano_ interrogo a un ciego abismo;
no cabe lo infinito de este anhelo
en el mezquino corazón del hombre.

385

H. 2.1

�C Dado el olvido en que está Mariscal, daré aquí
poesía.
unas cuantas muestras de su

Vive, huésped augusto entre mí mismo,
otro yo, que gimiendo sin consuelo,
siempre su origen me ocult6 y su nombre.

A

B De acuerdo con las noticias de Max Henríquez Ureña: Los trofeos, discurso pre11
liminar, traducción y apéndices de. . . Santiago de Chile, Ercilla, 1938, La vida de
los muertos" se publicó por primera vez en el Parnase contemporaine de 1876. Cita
además de la de Mariscal, otra mexicana de Félix Martínez Dolz, de 1906 que no
he logrado ver. José Antonio Niño lo tradujo recientemente, vid. Los trofeos, prólogo,
traducción y notas de ... México, UNAM, 1957. Doy en seguida las versiones:

MI HIJO RECIÉN NACIDO

CUANDO el dolor, no el peso de los años
me empuja ya a temprana sepultura '
tú llegas, inocente criatura
'
a un mundo de peligros y' de engaños.

sobre nosotros la cruz triste y piadosa
planten -pues ya la tierra nos habrá sepultado-,
revivirá tu cuerpo en un lirio nevado,
brotará de mi carne una sangrienta rosa.

Cercado de enemigos y de extraños
¿podrás tú solo Por la senda obsc~ra
seguir do el mal la tentaci6n apura,
blanco de su perfidia y sus amaños?

Y en su fúnebre vuelo
esa Muerte divina que
nos trazará en el cielo,
hacia los astros nuevos,

¿Quién te podrá valer? ¿Qué tierno amigo
será el apoyo de tu débil paso
Y en tan horrible dédalo tu guía?

CUANDO

de olvido, silenciosa,
tu verso ha cantado,
con lento ritmo alado,
una senda radiosa.

Ninguno, pobre huérfano. . . ¿ Qué digo?
t: La mano del Señor no tiene acaso
mayor bondad y fuerza que la mía?

Hasta el sol llegaremos, y en su fragua viviente,
irán nuestros espíritus a fundirse en la ardiente
felicidad que irradian las llamas de esa pira.

FRANKLIN, FULTON y MORSE

Al par que, consagrando al cantor y al amigo,
nos dejará la Gloria vivir bajo su abrigo
con las sombras augustas que hizo hermanas la lira.

DE

FRANKLIN el ingenio soberano
midiendo el orbe en portentoso 'vuelo
"El rayo arranca del oscuro cielo
'
Y el cetro de las garras del tirano". 1

MAX HENRÍQUEZ UREÑA
AL SER sobre nosotros sombría cruz plantada,
-cuando a los dos la tierra piadosa haya acogido,
tu cuerpo habrá en la nieve de lirios florecido,
y nacerá en mi carne la rosa ensangrentada.

Mas ni eso basta; el pérfido oceano
bur/6 al marino en su constante anhelo
y llega Fulton y a remoto suelo
,
lo empuja en alas del vapor liviano.

Y la divina muerte por tu verso cantada,
en su ascender, preñado de silencio y de olvido,
nos hará en los espacios, en un vaivén florido,
hacia nuevas estrellas una ruta encantada.

No basta aún; que Morse, el alma ardiente
del relámpago torna vagabundo
'
en mensajero dócil y obediente;

Y al sol volando juntos, en su vivo fulgor,
irán nuestros espíritus a unir su mutuo ardor
en la dicha perenne de flamas eternales.

Y un hilo leve, por el mar profundo,
lleva en continua, rápida corriente
de un mundo el pensamiento al otro mundo.

Y al poeta, al amigo, consagrando clemente,
la gloria ha de otorgarnos vivir eternamente,
en sombras que ha tornado la lira fraternales.
JosÉ ANTONIO N1Ño

386

i

Eripuit coelo fulmen sceptrumque tyrannis. (Nota del autor).

387

�A***
RosA gwtil que extiendes tu capullo
de la auro,; al crepúsculo sublime,
1Que la fortuna en el rosal te mime
y que. el rosal te muestre con orgullo!
Deslícese tu vida al blando arrullo
de la paloma que inocente gime:
.
del aura errante que a la flor imprime
dulce vaivén con lánguido murmullo.

TEMAS Y T!WNICA EN LOS CUENTOS DE EDUARDO MALLEA

y si mañana tu reposo inquieta
Amor, que con sus cánticos de gloria
vierte en las almas inquietud secreta,

Dr.

MYRON

l. LICHTBLAU

Universidad de Syracuse

guarda en tu corazón una memoria
d, qu, te amó también pobre poeta
sin porvenir, sin sombra, sin historia.

Diciembre d, 1853.

A ELLA
CÁNDIDO lirio en su primer mañana,
en torno exhalas delicado aroma,
y en el oriente de tu vida asoma,
ardiente sol, tu juventud lozana.:

Dulce es la miel que de tus labios mana
como la abeja en el jardín la toma;
sobre tu seno, virginal paloma,
amor extiende el ala soberana.
Las flores del pudor ciñen tu frente
y, de tu corazón eco fecundo, .
tu voz anuncia lo que el alma siente.
·Feliz quien de la vida el mar profundo
~urque a tu lado en na ve refulgente!
1. En otro Edén le cambiarás el mundo!

SOBRE EDUARDO MALLEA novelista, ya existen varios estudios 1 que lo juzgan
bien como el intérprete más profundo y acertado de la escena argentina
contemporánea; sobre Mallea cuentista, consider-ddo separadamente pero con
relación a su arte de novelista, hacen falta trabajos serios y detallados que
lo estudian en esta esfera de su creación literaria. No es que los críticos hayan desatendido en total los cuentos de Mallea, sino que las más veces los
han tratado juntamente con las novelas, sin hacer distinción entre los gé2
neros. La fama y prestigio de Mallea estriban en sus novelas, en La bahía
de silencio, Todo verdor perecerá, Fiesta en noviembre, Los enemigos del
alma; pero ha escrito además cinco volúmenes de cuentos o relatos,' y el primero de ellos, Cuentos para una inglesa desesperada ( 1926), es en efecto la
primera obra que publicó.
1

El mejor estudio comprensivo sobre Mallea es el de ]OHN H. R. PoLT, The Writings
of Eduardo Mal/ea (Univenity of California Press, 1959).

~ Entre los estudios sobre Mallea que tienen este enfoque panorámico, puedo citar
los siguientes: H. R. PoLT, op. cit.; GERMÁN GARCÍA, La novela argentina (Buenos
Aires: Editorial Sudamericana 1 1952), págs. 254-258; JuAN CARLOS GBIANo, Constantes de la literatura argentina (Buenos Aires: Editorial Raiga), 1953), págs. 109-128;
FERNANOO ALEGRÍA, Breve historia de la novela hispanoamericana (México: Ediciones
de Andrea, 1959), págs. 231-235. El libro de Germán García contiene un capítulo
aparte dedicado al cuento argentino, pero en esta sección no hay una sola referencia
a los cuentos de MalJea, aunque hay referencias a Cuentos de muerte y de sangr, de
RICAJU&gt;O GÜIRALDES, y a un volumen de relatos de BENITO LYNCH, De los campos
porteños.
1

Las primeras ediciones de estas colecciones son las siguientes: Cuentos para una
inglesa desesperada (Buenos Aires: Gleiser, 1926); La ciudad junto al río inmóvil (Buenos Aires: Editorial Sur, 1936); El vínculo -Los Rembrandts- La rosa de Cernobbio
(Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1953); Posesión (Buenos Aires: Ed. Suda-

388

389

�Es inevitable en un estudio de esta índole que nos enfrentemos primero con
un problema de clasificación literaria. Ya que nuestro propósito es tratar el
cuento malleano como género aparte, conviene señalar exactamente qué clase de obra va incluida en nuestra definición de cuento. En el caso de Mallea
podemos entrar en largas discusiones sobre las distinciones entre novela, nove•
la corta, "novella", cuento largo, cuento; pero esto va más allá de nuestro fin.
Debido a la naturaleza de algunos escritos, existe cierta dificultad en colo•
carios estrechamente dentro de una sola categoría. De manera que Fiesta
en noviembre, obra de unas ciento cincuenta páginas, ha sido llamada novela
por la mayoría de los críticos, cuento largo por algunos, y hasta relato por
otros.• A los relatos de la colección La sala de espera se les clasifica ya como
novelas, ya como cuentos; y a la obra en general hasta se la clasifica como
una sola novela.• Al separar novela de cuento, claro está que no hay que
mericana, 1958). Referencias en este ensayo a Cuentos para una inglesa desesperada
son siempre de la segunda edición, la de Espasa-Calpe Argentina, 1944. Referente a
La ciudad junto al río inm6vil, cito siempre la tercera edición de la Editorial Sudamericaná~ 1954, que contiene esta nota a modo de explicación bibliográfica: "Las partes que componen este libro pennanecieron inéditas hasta su publicación conjunta, con
excepción de tres -"Sumersión'', aparecida en Sur de Buenos Aires, el Deutsche Zuricher
11
Zeitung, de Zurich, y La Fiera Letteraria, de Roma; La causa de Jacobo Uber, perdida", aparecida en Sur con ligera variante en el título¡ y "La angustia", aparecida en
los números CXXX y CXXXI de la Revista dt Occidente, de Madrid. Las nueve novelas
cortas que forman el todo fueron escritas entre 1931 y 1935.
• GERMÁN GARCÍA, en su obra antes citada, pág . .256, llama a Fiesta tn noviembrt
"relato dentro de otro relato".
11 MALLEA se refiere a La sala dt esptra en general como
1 En la "nota del autor
uun libro ficticio", y a las siete narraciones que integran el volumen como ''historiasn.
FERNANDO ALEGRÍA, en su obra sobre la novela hispanoamericana, op. cit., p. 235, considera la obra en conjunto como una sola novela, criterio que ~l reparte con VICENTE
BARBIERI, autor de una reseña de la obra, aparecida en Sur, mayo de 1954, p. 97.
La advertencia de la Editorial Sudamericana muestra cierta incertidumbre en calificar
el género de la obra. Parece esquivar la cuestión para no entrar en polémica y afirma
lo siguiente: "Así, de esta nueva obra de EDUARDO MALLEA, puede decirse que no es
una novela ni una obra de teatro ni un poema, y que no se trata tampoco del consabido libro de relatos dispares. Mas cabe también afirmar que este libro es, a la vez,
novela, cuento, teatro y poema: una novela integrada por siete novelas cuyos siete
protagonistas no se conocen entre sí; una obra de teatro compuesta por siete monólogos paralelos incluidos en un mismo clima, lugar y tiempo; un poema de formas
cuyo origen se remonta a la era de Eurípides".
Con respecto a las otras colecciones de cuentos existe igual desemejanza de clasifi11
cación. La ciudad junto al rfo inmóvil consta de 11 novelas breves según la advertencia
de la edición de 1954; de ºnovelas cortas" según JUAN CARLOS GHIANO en su libro
Constantes de la littratura, op. cit., p. 114; de "narraciones" según FERNANDO ALEGRÍA
en su libro antes citado: de "relatos" según GERMÁN GARCÍA en La novtla argtntina,

390

guiarse dexclusivamente por la extens1on
. , Factores más sutiles pero tan .
!antes eben tenerse en cuenta, com~ el dese
. .
unpor•
y la concepción misma de I
I
nvolvuruento de la materia
,
a cua nace la obra E
. .
en Ia categona de cuento toda ob d f' . , . n este ensayo prefiero mcluir
ra e 1cc1on que n
¡
mente. D e modo que incl
o sea nove a pura y neta.
, .
uyo un cuento o mei'or dich
b
paginas así como una narrac',
' .
o un oceto de unas ocho
wn muy amplia de un
pesar de su extensión cabe m .
I
as setenta y pico, la cual a
d
eior en e molde d
e novela corta. Esta perplei'idad d
.
e cuento que de novela o aun
t
, .
.
e termmología J. nt
•
emas y tecmca literaria entre I
I
' u o con 1a semeianza de
t n'b ut'do a la agrupación mezcl as
d nove
d as de Mallea y sus cuentos, ha cond' d
a a e su prod ·,
¡
1 o en el párrafo anterior Pero el al Ji
~cc1on tata a que hemos aJu.
dentro de la ficción argen;ina . v or terano de Mallea y su importancia
d ,
eXJgen que examin
,
a genero que cultivó y que I .
.
emos con mas cuidado ca•
Así, vale la pena liberar los o Juzguedmos mde~endientemente el uno del otro.
.
cuentos e su calidad
, .
propia y distintiva.
anoruma para darles vida
Al considerar el carácter general de I
todo que prescindir de su prime
I os_ ,cuentos de Mallea, tenemos ante
s p d
ra co ecc1on Cuent p
.
es era a, por ser una obra más b' d d'
os ara una inglesa det
.
ien e a olesce . d
erana y sin mucha substancia d
.
nc1a, e poca madurez Ji.
perfecciones juveniles se pued e runguna clase. Pero no obstante sus im
.
' .
e ver en esta ob ·1 I
•
posteriores de profunda captació
. l' . n a e germen de los escritores
podemos reducir los och
n ps1co og,ca y descontento emocional s·
o cuentos a un
. f
· 1
es el despertamiento de la juventud h ~ esencia. undamental, diremos que
aventurarse al mundo est
1m
~c1a la realidad de la vida misma Al
'
as ª as nacientes e
·
ganos y desilusiones impediment
d
ncuentran toda clase de desenmás bien ligero,• co~o si estas e:ps Y_ e~rotas. Pero el tono del volumen es
ent
·
· enenc1as no fueran ,
renamiento, lecciones escolares
.
mas que ejercicios de
del f ·
Y escarmientos dolo
.
re ug,o de un taller de aprend' .
,
.
rosos ocumdos dentro
conocer el mundo a sen•'·
lizaJe. Jovenes ansiosos de vivir empiezan a
'
=
sus p aceres y pes
en que el protagonista narra có
.
ares, como en Arabella y yo
ale ,
I
mo su tristeza y Job
'
gna y uz al reconocer la mi t .
I
reguez se convierten en
s enosa Jamada de amor·, o corno en Cyn.
Las obras del volum' en p
'6
1p.a a255.
d
ostnnson"
1
. . de
s vertencia editora , y "re! a1os,, según 1 · · ·noved as cortas" confonne al cnteno
ur, septiembre de 1959 p 77 A . . e Jmc10 e N. SrLVETTI PAz en s
rosa d C
bb.
, . . smusmo, la colección El 1
,
u resena en
t erno to se compone de "
1
v nculo-Los Rembrandt L
Eme é Ed.
nove as cortas,,
; 1
s- a

d le¡· ltores y de acuerdo con el juicio de J
sCegun a advertencia hecha por
e
a
tt.
arg
p
126
·
F
UAN
ca
., .
' pero ERNANDO ALEGRÍA op . AR.LOS GHIA NO, en Constantes
mo
'
· cit., p. 235, clasifica la obra total
, una novela,

!~,~~:~;,

E~RIQUE ANDERSON hrBERT,

en su H.

.

.

Fo~do,_ae Cultura Económica, 195~t•:. ~:6'ª/leratura hispanoamericana
eraria Juguetonamente" con Cuento

' . ice que MALLEA empezó su
s para una inglua dtsespuada.

391

�thia, en que el joven presencia una escena de perfidia femenina. Como indica Mallea en el prólogo a la edición de 1944, concibió los cuentos entre
los veinte y los veintitrés años, cuando "andaba casi mudo y lleno de ojos,
descubriendo las conexiones insólitas que el mundo oculta bajo su calmo
epitelio".' Los cuentos son piececitas amaneradas que tratan las más veces
de luchas pueriles de amor. Aun en aquella época prístina de su carrera literaria, Mallea quería llamar la atención por la originalidad y extravagancia de su lenguaje, pero sin la madurez artística su prosa resultó cargada de
una artificialidad exquisita, una afectación estética imbuída de rasgos típicos
de preciosidad. En su libro sobre los escritos de MaUea, John H. R. Polt apunta
otra manifestación de este afán de crear nuevos efectos estilísticos: "There
is arnple evidence of cosmopolitanism in the style and mood of the stories
and the continua! mention of foreign names and places: Ofelia, Neel, Greev,

Texas, Quebec, Switzerland, Yale, Oxford". 8
Dejando estos primeros esfuerzos, pasamos a las cuatro colecciones de cuentos que representan el arte maduro de Mallea en este género. Y notarnos ante
todo la linea uniforme y constante trazada por Mallea en cuanto a la ideología estética en que se funda cada relato. Esta esencia unilateral se caracteriza por el enfoque literario o intelectual que prevalece invariablemente
en cada cuento. Los temas seleccionados -el retrato de los personajes, el desenvolvimiento de la materia tratada, el lengua je, el diálogo y los monólogos- todo lleva una estampa inequívoca de intelectualidad y orientación
exclusivamente literaria. Todo es introspectivo, psicológico, presentado en un
plano de absoluta preocupación cerebral. Por eso, lo que destaca en los cuentos, más que nada, son los personajes en un tremendo torbellino emocional y
mental. Este enfoque en el carácter y hasta en el alma de los personajes es
dominante e inflexible; todo -trama, desarrollo narrativo, escenario- queda subordinado a la exposición, análisis y manifestaciones de estas aflicciones
de alma que acosan terriblemente a los personajes. Todo conflicto se reduse a un conflicto interior, a una pena emocional dentro de la psiquis de estas gentes. Con raras excepciones los cuentos son pasivos, no activos; es
decir, el conflicto se explica más que se vive o se dramatiza. Gran parte de
la narración es una pura exposición y diagnosis de estos conflictos. Y no es
que la disección psicológica emane de los problemas, enredos y situaciones
circunstanciales que deben ser una consecuencia natural de estas angustias.
Antes bien esta disección constituye el cuento mismo, es el principio y el
'
.
medio y el fin, pues para Mallea el núcleo de cada cuento es precisamente
' Cuentos para una inglesa desesperada, edición de 1944, op. cit., pr61ogo, p. 11.

• JoHN H. R. PoLT., op. cit., págs. 7-8.

392

un conflic~~ prede'.erminado y prejuzgado que el lector capta inmediatamente al fiiar los OJOS en la página. De manera que todo el cuento de "To, Bot'"D
'
~as
. on es un monologo
en que este hombre excesivamente sensible e
i~ealista, lucha por conservar su individualidad y libertad como persona distmta de cualquier otro. El cuento no sólo es un monólogo interior sino un
relato que gira c~i completamente en tomo a un solo personaje, ~unque a
veces el monologmsta habla de sí con relación a otras personas de su vida
pasad~. Pero en _su ~p~cto m~s esencial el relato se proyecta desde un plano
de casi absoluta mtenondad e mtrospección. Tal vez éste sea un caso extremo
del enfoque mental en los cuentos de Mallea, pero por cierto abundan otros
muchos _en que sólo hay una cantidad mínima de fuerzas exteriores y circu~stancias concomitantes para juntarse con Ja inmoderada preocupación intenor que parece obsesionar en Mallea.
:oda la obra de Mallea, en todos los géneros, es un grito unísono de inqmetud. Las congojas y frustraciones de sus ensayos resuenan con igual dolor
e~. sus novela~. El concepto de La Argentina invisible frente a La Argentina
visible,_ profendo ~n tanta elocuencia en el ensayo Historia de una pasión
arge~,ima ( 1937), tlene casi idéntico paralelo en el concepto de "sayal y púrpura de la novela La bah/a del silencio ( 1940), y se manifiesta también
como tema de los cuentos que integran el volumen La ciudad junto al río
mm_óv,I, en que los personajes, así como el enigmático Buenos Aires que
hab1'.an,. pare~e~ buscar su realidad auténtica. Claro indicio de Ja profunda
conciencia artística de Mallea es por cierto esta nota de unidad en toda su
obra. A este respecto notamos que en todas las colecciones, salvo El vinculo
-Los Rembrandts-:-, La Rosa de Cernobbio,1º el propósito de Mallea propasa la me~a creac10n de relatos aislados para formar una unidad fundamental
· sm
·
b mediante un tema común a cada cuento· Esto no qm·e re decir,
ero argo, que el argumento (lo poco que hay), los personajes, la escena, y
los otros elementos de un cuento de Mallea no constituyan una entidad en sí
No, cada c~ento tiene vid_a propia y puede leerse con entera independenci~
de los demas de la colecc16n. La unión temática significa algo mucho más
hondo
que la materia exterior, pues representa un elemento director que
.
encierra las verdades básicas que Mallea quiere expresar.
¿ Qué son estas unidades temáticas? En cuentos para una inglesa deses: Incluido en la colecci6n La sala de espera, págs. 77-102.
Este volumen, que no posee unidad temática, ni siquiera tiene un título genérico
En ladportada aparecen
los títulos de los tres cuentos El vínculo, Lo s R em bran dts y La.
•
rosa e Cernobbio, estando el primero en grandes letras negras. ¿C6mo 11
la
obra? Generalmente los críticos han dado al volumen el título algo ar11c1a
t'f' . 1 y amar[
con uso
El v ¡ncu 1o- L os R embrandts-La rosa de Cernobbio.

393

�perada es la propia ingenuidad de almas jóvenes que buscan el senido de
la vida; es la entrada misma a toda una gama de emociones humaias. El
tema comprensivo de La ciudad junto al río inmóvil, ya obra de nadurez,
abarca más experiencia humana y es de mayor profundidad. Cono hemos visto, el tema es la lucha de la capital y sus habitantes por dentificarse en sus valores más hondos y perdurables. Con el bello lirimo del
"introito" y del epílogo se acentúa más esta idea central, pues estos comentarios poéticos sobre Buenos Aires sirven, pudiéramos decir, de envoltira que
encierra y traba las entidades separadas de la colección. En el volunen La
sala de espera encontramos otra clase de unidad temática. Aquí la unidad
no se basa tanto en la materia tratada; es más bien unidad de lugir y de
tiempo. 11 Es decir, la unidad proviene del hecho de que los siete irotagonistas se hallen por mera casualidad en el mismo sitio, la sala de e,pera de
una estación de ferrocarril, y precisamente a la misma hora. Con ·especto
a cada personaje se puede hacer la misma pregunta: ¿A qué momnto de
su vida corresponde esta circunstancia? Esta unidad adquiere suma importancia en la obra porque hace que el lector se sienta ligeramente enpujado
hacia el punto de culminación de cada relato, cuando se le revelan las circunstancias que han llevado al protagonista a la estación. El volunen más
reciente de Mallea se titula Posesión, y aunque los tres relatos, de una setenta
páginas cada uno, son más extensos que los de las colecciones arteriores,
quedan aún por la perspectiva y concepción dentro de la categoría d€ cuento.
Los relatos se vinculan muy estrechamente po~ el tema común del rnsia de
la posesión. ¿ Posesión de qué? He aquí la substancia de los tres :uentos:
en el primero, que da título a la colección, es la posesión y dominacim de la
voluntad de otro; en el segundo, "Los zapatos", es el deseo casi desabellado
de poseer un par de zapatos muy costosos; y en "Ceilán" es la recesidad
imperiosa de comunicar emocionalmente con otra persona.
El que lee el conjunto de la obra malleana no puede menos de reconocer la semejanza entre los personajes de sus novelas y los de sus cuentos.
Aparecen en los dos géneros figuras análogas que revelan los rnisrrus síntomas de gran tensión emocional y hasta exhiben manifestaciones iaralelas
de estos conflictos. De manera que es bien evidente el parentesco psicológico entre Agata Cruz, aquella mujer adusta y fría de la novela Tod, verdor
perecerá, y Violeta Méndez, protagonista de uno de los relatos de L, sala de
"These lines are no longcr united by the empathic
11 PoLT comenta así, p. 87:
projection oí a personally present author, but they have come to rest in the si.me point
of space . .. This physical contiguity of personages in search of fulfillment bu unaware
of each other cmphasizes the essential unity of their dcstinies; beyond the ndividual
episodes, it conveys Mallea's mcssage of human solidarity''.

394

espera. Muchos rasgos de Gloria Bambil aquella f
li .
, .
d L b h' d .
.
'
igura so tana y tetnca
e a a
e sil~ncio, asoman en el perfil emocional de Mona Vardiner
uno d~ los persona¡es centrales del cuento Los Rembrandts. La taciturnidad
y rn~tJsrno ,re aparecen tan trágicamente en Chaves, protagonista de la
nove a que eva su nombre, se ven en grado menor en muchas fiauras a
de lo~ cuentos, ".'bre. todo en "Salves, 0 Ja inmadurez" y en iLa a~ c::
E~
de escnt?r idealista y frustrado representado en Martín Tre:a
a
a
,a
de
silencio,
o en Fernando Fe de Simbad ( 1957)
uno d ¡
d
, se retrata en
e La sala de espera • Per0 h ay que añadir que esta
• e·, os cuentos
repet1c10n de temas y similitud de personajes constitu en tal vez un0
los defectos
del arte de Mallea. Estim amos eny él el ernpeno
• y de
· • mayores
, .
Ja
conciencia
artIStJca
para
sondear
el
espíritu
h
d , d 1 ]' .
umano, pero cuando tal esfuer-

'ª

~=~~'i

~~o

1

º'.

za ifse e_sdv1ad e
l1Illtes ~e la moderación para incurrir en la repetición y
un onm a excesivas y ted
di •
que hacernos de su obra to::;as, se srnmuye por cierto la valuación crítica

•
de Colnsidelr~os ahdora en más detalle el contenido y técnica literaria de tres
e cuentos de M a 11ea. El e¡e
. central de La ciudad ·unto
'as .co ecc1ones
, .
~~i~:dmmo~•l, c~'.'1º hemos observado, es la gran capital que en su het:roge.
1 11 a des para sus mda
· y amrnac10n
· !' - ofrece a Mallea una mar de pos'b"l"d
gaciones ps1co og1cas. El concepto algo abstracto de la lucha d
. d d.
por descubrir s
,
d
e una cm a
. t
u caracter ver adero se personaliza en una búsqueda serneJan
e
por
parte
falso- engendr de los personajes
d
. Buenos Aires -mudo, arrogante, frío y
a personas e rasgos análogos Gonce t b , .
en_ su descripción de la ciudad es el fenómen~ del miti:moas~~o
~allea
tena, estado emocional procedente de una
.
n e porhacia los problemas d
, -·
gran tnsteza Y desapego cruel
d 1. .
e1 pro¡1mo. En el cuento Sumersi6n se presenta el caso
e mrn1grante Avesquín, uno de tantos en la Babilonia que es B
A"
q ·
d"d
uenos Ires
men en su can I ez cree poder apresar los valores más auténticos de la ca i'.
tal, pero queda desen':"ntad~ ante la falsedad y superficialidad de la c/ a
extenor que se le exhibe. Siente a su alrededor sin saber expl" , 1 p
ambiente de
ti
d •¡
'
1carse o, un
"
.. ,
m~ ~mo, . e s1 encio aterrador. Profundamente desanimado
A~onc1b10 un odio mdec1ble por ese desierto populoso y edificado" " B
'
i:es es un enorme vacío emocional y la única salvación para Aves ~enos
:mr.
cuento q_ue mejor ejemplifica esta falta de cornunicació!u:Ce:'.
va es
o ves, o 1a inmadurez". Mientras que "Sumersión" trata de la

¡~ª;:

p~; ;]

u "S umerst'6 n" '

en La ciudad junto al río inmóvil, p. 25.

395

1

�reacción de un inmigrante al silencio y asperidad de la capital, en "Solves"
el protagonista lleva este extraño mutismo dentro de sí y no puede vencerlo
a pesar de sus esfuerzos. En verdad, Solves es una manifestación humana
del mutismo encarnado en el espíritu de Buenos Aires. Es una de esas criaturas un tanto vagas que parecen nacer de la pluma de Mallea sólo para dar
carne y hueso a una idea o disposición emocional. Mas la imagen de Solves
es más abstracción que carne y sólo en unas ocasiones brilla con su propia
luz, con una identidad propia. El cuento no sale por completo de esta abstracción a pesar de que figura otro personaje que hace más concreto su problema emocional y sirve de objeto de su mutismo y ensimismamiento. Si
Solves pudiera zafarse de su actitud recogida frente a esta mujer, Cristiana Ruiz, podría formar el cimiento de una relación feliz. Pero antes de poder
relacionarse con ella, Solves tiene que buscarse e identificarse a sí mismo.
El sufre, como la ciudad en que vive, "del problema del hombre en marcha
hacia sí mismo"." Ningún remedio les queda a Solves y a Cristiana sino
separarse, lo mismcl que el inmigrante Avesquín se separa de Bue~os Aires.
En el cuento La angustia Mallea continúa en otra forma este IlllSmo concepto del alejamiento emocional y mutismo arraigado. El carácter disciplinado, frío y callado de Ana Borel se manifiesta tanto en su empleo ~mo
en la relación casi indiferente y brusca que lleva con Jaime Benes, su mando.
Y aunque sobre él debe recaer también un poco de la culpa por la muralla
de desamor entre la pareja, es ella quien muestra siempre una lejanía física
y emocional. El crítico argentino José Bianco anota que para ella "el factor
adverso es el mundo real"," que ella no puede entender ni arrostrar. Huye
de todo contacto humano, o lo considera una fuerza repelente, como la presencia de su marido. En los últimos párrafos del relato, en su lecho de
muerte, su marido se desata en un rapto de ternura e "intenta hablarle, inundarla de palabras, llamarla con palabras, aunque ella persistiera en su ausencia, en su sordera para él". 15
Este concepto de desprendimiento de la realidad también se expresa en un
cuento llamado "la causa de Jacobo Uber, perdida", que narra la tragedia
de un hombre que pierde todo contacto efectivo con el mundo real para entregarse de lleno a su isleta de fantasías, abstracciones, divagaciones y ensueños. Es lo que Mallea llama un gran aislado. Mas Jacobo se da cuenta de
su insuficiencia emocional, de su inextirpable soledad. Y hace esfuerzos por
arrancárselas, pero no puede. No se siente ligado a la humanidad por vínculo
11

"Solves o la inmadurez" en La ,iudad junto al río inm6vil, p. 89.
u JosÉ B~Nco, ºLas últiU:as obras de MALLEA, al margen de sus temas principales",
Sur, junio de 1936, p. 59.
11

396

alguno, y envidia a los que pueden salirse de sí mismos, dejarse a sí mismos
para disfrutar del mundo exterior. Su trastorno mental llega a tal extremo
que, cosa rara, hasta rechaza la presencia real de una mujer en favor de la
imagen que ella evoca. El pobre Jacobo, perdido y asustado, no logra encontrar escapatoria y se mata ahogándose en el río.
La angustia puede servir muy bien de ejemplo de cómo Mallea, por su
técnica de hacer una exposición excesiva del conflicto tratado a expensas de
la actuación directa de los personajes, resta a la obra cierta savia vital e intensidad humana. Como narrador del cuento, Mallea relata las angustias de
Ana Borel hasta su muerte prematura; dentro de esta armazón el autor introduce otros elementos que se enlazan directamente con su vida o que en una
forma u otra apuntan su carácter y sus problemas. La figura áspera, casi
siniestra, de la señora Savisiano, dueña de la casa de modas en que Ana lleva
la contabilidad, se yergue amenazante como para disputar el retraimiento extraño de Ana, quien "no se turbaba por ningún espectáculo en aquella casa
sombría y estaba en ella como huésped constantemente aislado". 16 El genio
desagradable de la señora se nos relata de un modo puramente explicativo,
a secas; nunca salta del marco limitado de esta exposición para ofrecérsenos
vivo y activo. Tampoco se nos revela, salvo por las palabras del narrador, el
noviazgo de Jaime y Ana, en que se establecen las raíces de su relación futura.
Con la excepción de unos episodios muy breves y bastante insignificantes, tampoco hay escenas vivas que dramaticen el antagonismo y rencor nacientes a
poco de casarse. Y los últimos párrafos, que tienen la substancia de una escena
de fuerte emoción y viveza, resultan inanimados y áridos, aunque por la honda
significación de lo que se narra podemos captar pasivamente la tragedia del
relato. Fíjense en la escena: Ana a punto de morir; su marido a su lado en
un arranque de simpatía nunca experimentado antes, deseoso de recobrar en
este momento agonizante los largos años de amargura y silencio. El desea
comunicarse con ella esta vez, esta sola vez, como para resarcir la carencia
verbal y frialdad que caracterizaban su matrimonio. Pero comprende bien la
situación desahuciada y ve que entre los dos polos antagónicos -entre él y su
esposa- interviene demasiado terreno hostil para que jamás haya comunión
o entendimiento. Pero en manos de Mallea hasta esta escena carece de vitalidad y de efectos dramáticos. Esta restricción narrativa, esta falta de presentación vigorosa de la materia, es muy típica de Mallea, quien raras veces
abandona la exposición pasiva de la acción directa y activa. Y es interesante notar que en aquellas ocasiones en que Mallea vivifica el relato por la
participación directa de los protagonistas, la obra, o una porción de ella,
" /bid., p. 141.

"La angustia", en La ciudad junto al río inmóvil, p. 186.

397

�asume una nueva faz, un nuevo colorido, y adquiere un aspecto animado que
no tenía antes.

malleano que los demás, pues los conflictos psicológicos no se estudian pasivamente sino que se perciben en una forma dinámica en el curso de la narración.

En La angustia, por ejemplo, hay un episodio en que la señora Savisiano
le increpa a Ana su silencio con unas palabras duras:

Hace tres semanas que no me dice usted una sola palabra. La noto
cansada, y ese mutismo, realmente, vamos, no es propio de una muchacha. No es que quiera meterme en las vidas ajenas, líbreme Dios de
eso pero siento en usted algo triste, no sé, como una soñolencia enfer'
miza.
•Qué hace su marido que no la lleva a los teatros, a ver cosas.1
O tal iez, pensándolo bien, sea de usted la culpa, poca vida espiritual,
¿eh?, poca vida interior. Créamelo, usted debería refugiarse en la senda
de la teosofía. 11
A estas palabras Ana no responde nada en absoluto, conforme a su. t~mperamento encogido y tímido, pero sigue ocupándose en las tareas de ~f,~ma.
Frente a esta indiferencia y desacato tácito, la Señora se vuelve fasud,ada,
pero comprendiendo la inutilidad de exigirle una respuesta, cambi_a .de tema
y Je dice algo acerca del negocio: "He cablegrafiado a Londres pidiendo los
seis modelos de Shar, como usted me dijo"." De manera que en esta breve
escena se nos cala cierta relación entre dos personas, una actitud y una reacción la una hacia la otra, la cual no se nos explica exclusivamente por una fría
nar:ación psicológica de lo que aconteció, sino -Pºr la participación creativa
y directa de los personajes que nos hacen percibir su presen~ia. Y no es
precisamente el diálogo, las palabras en sí lo que pu_ede produc!T e_sta comunicación conmovedora, sino todos los recursos accesorios que se asocian con. el
diálogo y que revelan muchos detalles importantes acerca de -~os persona¡es
-los ademanes, los movimientos, la manera de hablar, la reacc1on a las palabras de otro.
Se puede citar otro caso en que Mallea abandona su acostumbrada fórmu. ' " e1
la artística para presentar activamente una escena: E~ Conversac1on
relato gira sobre un diálogo sostenido entre un matmnomo que pasa un rato
en un bar. Es un diálogo que va de lo ligero a lo doméstico hasta lanzarse
a asuntos pseudo-filosóficos que parecen reflejar el desorden de sus propias
vidas. Por la presentación es un cuento más tradicional y por eso menos
" !bid., p. 162.
is Loe. cit.
11
El cuento "Conversación" forma parte de La ciudad junto al río inm6vil, págs.
124-133.

398

•
Curioso libro es La sala de espera. Consta de siete relatos o cuentos narrados en primera persona por las siete personas que se encuentran todas juntas
en una estación del ferrocarril rural. Mientras esperan la llegada del tren
pasa ante sus ojos la imagen de su vida anterior y las circunstancias que
los han llevado a la estación. Dice Mallea: "Cada una de las siete personas
pensaba en sí misma y toda la estación estaba subyugada, suspendida por el
vaho perceptible de esos siete pensamientos". 20 Ninguno de los siete cuentos
lleva título aparte, sin duda para subrayar la unión estrecha de cada uno
con el eje central de la estación rural y la sala de espera. El grupo no se
conoce entre sí; cada uno narra su vida atormentada en forma de monólogo
largo y meditativo, de un solo párrafo para no romper el pensamiento. En esto hay algo de Joyce, pero sólo en lo exterior, pues la prosa de estos cuentos
malleanos no es tan libre, tan inconexa, tan indisciplinada como la del novelista irlandés. En sus monólogos los personajes siguen una ruta más lógica
y directa, aunque con la misma intensidad cogitativa. A pesar de la forma
reflexiva e íntima que exigen estos monólogos casi confesionales, las palabras
que se leen son mucho más de Mallea que del monologuista. De manera que
los monólogos, en efecto, quedan sin propia personalidad verbal, ya que está
presente en cada párrafo el mismo estilo literario y culto que Mallea utiliza
en todos sus escritos.

Mallea fija la escena y anuncia los personajes de La sala de espera en un
prólogo muy poético y bello, e interpolado entre cada relato está un pasaje
tan breve como exquisito que transporta al lector de vuelta a la estación
de ferrocarril para recordarle el punto convergente de todos los relatos y la
unidad básica que los junta. Véase en uno de estos trozos interpolados, que
pinta el cansancio de las siete personas, qué grado de belleza puede alcanzar la prosa de Mallea:

De tal modo pesaba sobre los siete viajeros el cansancio de la espera,
que en cierto instante parecieron muertos. Estaban inclinados y vencidos
en formas rígidas, conforme al tallado de sus cansancios, y su actitud
ostentaba ese raro descuido en que suele fijar la muerte su postrera inmunidad. Mostraban sus cabezas inclinadas en formas caprichosas, caí• La sala de espera, prólogo del autor, p. 13.

399

�dos desigualmente sus hombros, y salvo la excepción de uno de ello_s que
dormitaba, tenían los ojos abiertos, suspendidos, según ese m~do inmovilizado y dependiente en que los hombres aguardan la sol~c,6n que el
instante va a traer, o su aplazamiento sin término -la eternid~d.. En "'.edio de esa expectativa tarda y sometida, volvió a oirse el silbido le¡anisimo de una locomotora. Y una corta tos sano, en la sa l a. 21

t

¿De qué tratan ]os cuentos de La sala de espera? De t:m~ .típicam:nte
malleanos que en su conjunto constituyen todo el ca~dal filosof1~0 Y psicológico del autor. El torbellino emocional del protagomst~ en e~ pnmer cuento 22 proviene en parte de una búsqueda vana. Hac~, siete anos que busca
sin éxtito a su hermana y ahora él se halla en la estac10n rural con rumbo .ª
Buenos Aires ]a próxima escala de su recorrido. Es un desdichado, un solitario. Se cas~ con una mujer rica, pero pronto la deja al enterarse de su
adultería. Luego desaparece y lleva una vida vagabunda, siendo su hermana
Ja única esperanza y rayo de luz de su existencia. Mallea combina ~_ien en
este cuénto ]os estados emocionales de la búsqueda y la desesperac10n frenética para crear un cuadro bien acertado de un_ gra~ tormento ~ental. E~
otro cuento 23 el protagonista es un dramaturgo 1deahsta que se. s1en'.e traicionado por su ainigo que de buena fe le critica sus ~efecto'. literanos. La
amistad pronto se convierte en odio y recelo, pues el artlsta opm~ que los reproches son maliciosos y excesivos. Cuando fracasa un~ de sus f'.ezas teatrales, el joven dramaturgo intenta estrangular a su. amigo ; ~nt1co, pero le
suelta el cuello a tiempo al reflexionar que a·nad1e debe el imputar el fracaso sino a sí mismo. Luego quema sus papeles, huye de la realidad como
hacen tantos personajes de Mallea, y empieza una. vida errante y , co~usa,
encerrando su existencia con el tema de un gran odio, el tema de s1 ffilsmo.
y grita el artista: "Yo soy el que se odia. Soy el peor enemigo .de. mí -~smo". 24 En este relato la estación de ferrocarril tiene un valor casi s1mbohc~,
pues representa la propia inestabilidad y evasión de su ~da, el constan!: ir
y venir ocasionado por su desorientación, por su incapacidad de echar ra1ces
en ningún sitio.

.

En el cuento VI," que por su alcance casi llega a ser novela corta, figura
u !bid., p. 205.
, I
¡
· d'
n Ya que los cuentos incluidos en La sala de espera no llevan tltu o, es _orzoso m ~carios como 11 primer cuento", cuento VI, etc., o sencillamente 11otro cuento". El pn- .
mer cuento, al que aludo en el texto, ocupa las páginas 14-42.
" La sala de espera, cuento IV, págs. 103-148.

" !bid., p, 103.
" La sala de espera, cuento VI, págs. 165-203.

,1

,1

otra de esas protagonistas solitarias que tanto abundan en la obra de Mallea
-mujer adusta, hosca, aislada. Como cuento incluye demasiada materia.
Abarca unos sesenta años en la vida de Isolina Navarro e intenta captar la
esencia psicológica de varias etapas en el desarrollo de su carácter. De niña,
por su fealdad, se sintió rechazada, abandonada. Ya mujer, su orgullo reconcentrado, su naturaleza huraña y antisocial, y su personalidad más bien
desagradable le impiden formar contactos ordinarios con los hombres. Sueña
con el amor, la pasión, una vida feliz, pero una especie de fuerza contraria
dentro de ella se lo niega. Con la muerte de su hermana y de su cuñado, su
aislamiento ya es absoluto; si antes su soledad fue más bien emocional y mental, ahora es material y verdadera. Luego ocurre un cambio bastante repentino
hacia otro mundo. Hastiada de la monotonía y miseria de su existencia, se le
antoja trocarlas por una vida temeraria y de disconformidad social. Después
de un esfuerzo estéril por ganar el amor a cierto Bias Cuenca, se le arraiga
más su desprecio por los hombres. Para llamar la atención, aunque de un
modo adverso, se viste charramente, se pinta, bebe, y en general se hace
chocante y hasta repulsiva a cuantos la ven. Pero la monstruosidad producida por esta trasmutación exterior la ahonda más en su tristeza y su ignominia. No puede aguantar el oprobio del pueblo y por fin decide huír (otra
vez la fuga malleana). Para Isolina Navarro la estación del ferrocarril encarna la transición hacia la nueva vida que espera emprender, en tanto que
la sala de espera representa la ansiedad e incertidumbre que experimenta
al aguardar la realización de sus nuevos proyectos.

•
Con respecto al volumen Posesi6n ya dije que tiene como unidad temática
la manifestación de un anhelo emocional que resulta todopoderoso y abrumador en la vida de las tres figuras principales: el anhelo de la posesión.
He aquí la idea, la matriz, la fuerza impelente; y el ingenio creador de Mallea aprovecha esta inclinación humana para formar tres relatos de agudo
relieve psicológico. En Posesi6n, el primer cuento, tenemos un excelente
ejemplo de cómo utiliza Mallea la yuxtaposición del tiempo actual y tiempo
precedente para fijar mejor la relación existente entre los personajes. Esta
técnica de la mirada retrógrada, empleada en diversas formas en muchas
obras del autor, ,¡to es sólo un frío retroceso a una época pasada, sino que
sirve también como una especie de vocación, de recordación mental, de
asociación emocional que logra encadenar temporalmente los sucesos del relato. El pasado asume una importancia en los asuntos actuales que supera la

400
401

H. 26

�•
¡

1

1

definición sencilla de sucesos pretéritos. El tiempo presente y ~l tiempo _pasado se funden para profundizar y comprender mejor la reahda~ efectiva.
En Posesión se entretejen los dos tiempos para indagar los mo~:os de la
actitud extraña entre el protagonista y su antigua amante. Se verifica la acción actual en Londres, donde en una recepción un tal Videla observa ~on
asombro y resentimiento la atención que un grupo de admiradores le _yrod1ga
a cierta mujer altanera y elegante. Videla la conoce; ha~e muchos ano~ fueron amantes y ahora él pasa revista en forma retrospectiva a aquella, epoca
de su vida. Parece que ella, fuerte, apasionada, orgullosa, se pres;nto ante
él como una presa a quien era preciso conquistar y subyugar. Quena hacerla
suya no sólo en el sentido sexual sino como un aplastamiento de una fuerza
anta~ónica. Constante lucha entre dos voluntades, que terminó en el tn~nfo
de Videla, en la posesión absoluta de su amante. Esto f~e lo que paso, lo
que Videla creía un capítulo terminado y olvidado de su vida. Pero ahora en
la fiesta, muchos años después, la presencia atrayente y entonada de ~~ antigua amante le perturba y hasta le enfurece, pues la ~e en la r~~ep~10n no
como una mujer vencida, no como la mujer que él ~smo venc~o, s.mo como una mujer espléndidamente triunfante, muy confiada en s1 nusma, Y
adorada de cuantos la rodean. Y Videla, herido por la realidad actual de su
antigua posesión, sale cabizbajo de la sala. Así termina el relato en esta nota
de derrota paradójica, como si las circunstancias del pres~~te pud1e_ran anular y borrar las de un época anterior, como si la poses10n de V1dela, un
hecho concreto años atrás, pudiera transformarse en momentos actuales en
una horrible contradicción y mentira.
La materia O temas que Mallea elige raras veces entran en la zona de
lo trivial O lo común. Aquellas experiencias ordinarias, prosaicas, familiares
a todo el mundo, parece que no caben dentro de la fórmula estética y literaria
del autor. Por eso, es bastante raro que la materia prima de un cuento sea
sencillamente la compra de un par de zapatos, como ve~os en. el _segundo
relato de Posesión. Claro está, sin embargo, que el contemdo ps1colog1co de
"Los zapatos" es mucho más hondo de lo que se puede sospechar de la sencilla cáscara de la narración. Por el interés del relato, por lo humano del
protagonista, y por cierto encanto y viveza de la trama (cosa rara en Mallea), "Los zapatos" es tal vez el mejor cuento de este ~olumen, seguram~nte
el más original. Versa sobre un humilde empleado a qw~n le da el capnch~
de comprar un par de zapatos carísimo que por casualidad ve en una vidriera. Uno de los aciertos del relato es la sutileza con que Mallea apunta
los cambios de emoción que experimenta hasta decidir por fin hacer tal comra. Otro mérito es el análisis de los resultados funestos que le acarrea_ al
:mpleado la posesión de estos zapatos. La amistad y cariño que sus compane-

402

ros de trabajo le tenían en otra época se convierte de repente en frialdad y
odio. Se halla víctima inocente de la maledicencia y recelo de aquellos empleados que no pueden reconciliar esta compra costosa con su carácter modesto y sencillo, ni con su sueldo muy limitado. Siente con dolor inefable
la hostilidad que halla a cada paso, pero su ingenuidad le impide comprender
los mó:iles ~~ este cambio de actitud. Cuando le obligan a jubilarse, acepta
con res1gnac10n su mala fortuna, y a poco de encontrarse libre y desocupado
sufre una suerte de rejuvenación, de transfonnación espiritual, pues compra
una nueva casa y goza de los soplos frescos de una nueva vida holgada. Lo
flojo del relato es el final, que queda un poco violentado e impreciso. Pero
lo que Mallea logra aquí muy bien es el encubrir una cosa bastante pedestre
de una honda significación social; es decir, une bien la ligereza de lo exterior
del relato con la gravedad de la esencia interior.
En "Ceilán", último relato de Posesión, tenemos uno de esos casos frecuentes en que lo difuso de la narración y lo verboso de la prosa quitan valor al
cuento. Si no fuera por el desarrollo lento y pausado de la narración y el
análisis excesivo del alma angustiada del protagonista (llamado Diez), el
tema básico del cuento -bien concebido y muy significante en sí- tendría
mucha más fuerza dramática y refinamiento artístico. Diez es otra fiaura de
O
la misma calaña como tantos otros en la obra de Mallea -solitario infeliz
errabundo. Tipo egocéntrico e inseguro, el ansia de Diez es superar' la difi-'
cultad de identificarse emocionalmente con otro. Mallea coloca la acción de
"Ceilán" en París, en una casa de té frecuentada mucho por Diez. Allí, la
soledad y desamparo le hacen trabar amistad con una mujer desconocida
que tal vez pueda participar de algún modo en sus pensamientos y emociones. La escena exótica en París sirve, como en otras obras de Mallea, principalmente de refugio y alejamiento, de huída de los graves problemas que acosan a sus personajes. Lo que hace falta a Diez más que nada es la atención
humana para escaparse de sí mismo y asentar su vida en la de otro. Pero
penoso también es el sufrimiento de aquella mujer desconocida que no puede desprenderse de la imagen de un antiguo amor frustrado. Y Diez pronto
comprende la imposibilidad de una relación duradera con esta mujer que
sigue guardando en lo más íntimo de su alma el recuerdo vivo de una época
muerta.

•
Por lo que he dicho hasta ahora se nota que la misma excesiva postura
psicológica tan característica de las novelas de Mallea no sólo persiste en sus
403

�cuentos, sino que se manifiesta en un plano casi idéntico. Quizás por la naturaleza misma del cuento y las limitaciones impuestas sobre él, esperáramos
una técnica distinta de la empleada en sus novelas, una técnica más compacta y directa. Pero parece que la ruta de la ficción malleana ya está predeterminada y tiene que seguirse fijamente, sin desviación de ninguna índole,
aunque el género literario exige otra línea artística. Tanto en sus cuentos
como en la mayoría de sus novelas peca Mallea de un exceso de palabras,
de una redundancia de materia ideológica tratada en forma de exposición
pura, sin verdadera función ficticia. Mallea abusa con demasiada frecuencia
de la paciencia verbal del lector con sus disquisiciones de psiquiatría interminables. Una de las debilidades de Mallea es su falta de refreno, su exhube•
rancia lexicográfica, su inmoderada pasión de amontonar palabras y más
palabras para expresar sus pensamientos y hacer hincapié e~ ellos. ~~si estoy
dispuesto a tolerar tal exceso en una novela, con su amplia extens1on, gran
esfera de acción y desarrollo más bien lento; en un cuento lo hallo menos
aceptable porque choca con los rasgos más propios de este género: Una
novela es un gran lienzo en que pueden caber muchos elementos diversos
de materia narrativa; un cuento no es más que una pincelada, un solo toque.

Muchas veces lo que salva una novela del fracaso completo es precisamente
lo hondo de la captación social y filosófica; el cuento, reducido y algo despojado en cuanto al fondo social, no se puede redimir tan fácilmente. Aunque el cuento debe ser conciso y directo y bastante restringido _en '.u alc~nce,
Mallea se empeña en alargarlo más de lo mesurado con explicaciones innecesarias y en general con un plan narrativo mucho más comprensivo de lo
que es apropiado.
Pero se puede protestar, y tal vez justamente, que no tengamos derecho,
ni como críticos ni como lectores, de fijar las normas artísticas de un autor.
Tenemos que aceptarlo o rechazarlo tal como es. Y aceptamos las obras de
un autor con tal de que cumplan su función literaria y estética. Los cuentos
de Mallea, no obstante las flaquezas y defectos graves, poseen un mérito artístico que es bien obvio. Son obras, la mayoría de ellas, que impresionan
por su fuerza creadora y que revelan a cada paso la mano diestra de un
artista que logra definir y ejemplificar sus ideas. Puesto que Mallea se aparta
tan radicalmente de los moldes tradicionales para seguir su propio camino
de investigación psicológica, la lectura de sus cuentos casi exige una preparación anterior, una inteligencia previamente ajustada a lo que se debe
esperar de su arte. Si buscamos lo común y corriente y juzgamos los cuentos
según ciertas normas fijas, nos encontramos algo desilusionados. No leemos
a Mallea ni por el interés del argumento, ni por el desarrollo y solución de
problemas sociales, ni por el encanto y deleite que nos proporcionan los

e~isodios o si~aciones presentados. Leemos a Mallea por el afán de participar en la odisea de almas en pena, de seguir su destino, de inmiscuirnos en
lo más recóndito del proceso emocional de los personajes.
El gran conflicto en los cuentos malleanos es la lucha del hombre con su
propio ser, el esfuerzo por armonizar su carácter inmutable con la realidad
ef~ctiva: el deseo de reconciliar lo que él es con lo que él debe ser según las
eX1genc1as
del
mundo exterior. Los personajes ni son buenos ni malos' ni
. .
,
~~me~~ est~n en la zon: _intermedia. A Mallea no le importa nada la clasif1cac10n, m es su propos1to el de crear tipos de virtud o de maldad sino
presentar al hombre como una complejidad de pavorosas luchas interiores
'
que excede los límites de una clasificación arbitraria de carácter. Mallea
plantea el problema emocional, señala varias manifestaciones de este problema, pero se para aquí y no lo resuelve de ninguna manera. Como hemos
visto, la huída, la separación, el alejamiento, aun el suicidio, son modos de
~squivar la_ :oluci~n de los conflictos, o tal vez representan para Mallea Ja
umc~ so!uc10n poSib!e· .Por regla general,_ los personajes se muestran en plena
conc1enc1a y ent~n.dim1ento de sus conflictos y aberraciones. Son gentes razonadoras y anahncas que bu_scan el porqué de sus emociones y actitudes,
mas no. pueden encontrarlo, m tampoco pueden evitar el efecto maligno de
sus debilidades. Muchas veces este enfoque interior y análisis minucioso de
almas con quienes el lector puede identificarse y de quienes puede compadecerse, son en muchos casos puras abstracciones, entidades simbólicas, como

Jacobo

Uber o Solves, para tomar dos ejemplos de los más extremos. Este
es el arte de Mallea, y quizás esta propensión hacia lo abstracto concuerda
bien con la inescrutabilidad de la vida misma, tal como la contempla el
autor.
A rie~go. de h_acer de este trabajo un estudio negativo, afirmo que la importancia hterana de Mallea no sufriría mucho si nunca hubiera escrito sus
cuentos. Mallea, novelista, no necesita a Mallea cuentista para asegurar su
valor innegable de artista literario. Como creador de cuentos O como creador
de novelas, su visión artística y su técnica literaria quedan casi iguales. Tampoco creo que Mallea sea muy consciente del cuento como una forma narrativa distinta de la novela. Aún más, a veces los cuentos llevan la misma
relación a sus novelas que los romances españoles a los grandes cantares épicos. ¿Son trozos desgajados de la totalidad que es la novela? ¿O son sus novelas la totalidad de un grupo de cuentos, la ampliación de ellos? No importa
la respuesta; lo esencial es anotar el parentesco muy estrecho entre los géneros. Todo lo dicho, sin embargo, no debe quitar mérito a sus cuentos ni
tampoco invalida la necesidad de estudiarlos como género aparte. Para :on-

404
405

�UN ESTUDIO DE DON MANUEL DEL PEZ,
UNA CREACIÓN LITERARIA GALDOSIANA
GEORGE

J.

EOBERG

Purdue University.

EL PRESENTE ESTuoro Es UN ANÁLISIS y valoración del genio creador de Benito Pérez Galdós tal como puede apreciarse en la manera en que trazó y desarrolló uno de sus personnages réaparaissants. El propósito de nuestra investigación es detenn.inar hasta qué punto el novelista español ha tenido percepción de
la naturaleza interior de una creación literaria suya, cuánto éxito ha alcanzado
a través de su desarrollo y si ha dado una presentación consistente a dicha
creación. El estudio sigue un método de análisis e investigación, que si fuera
aplicado al crecido número de personajes en la obra galdosiana (la cual debemos recordar incluye novelas, episodios nacionales y hasta piezas teatrales)
daría como resultado un cuadro de conjunto del proceso creativo e intelectual del autor. Esta empresa, sin duda alguna, presentada tamañas dificultades, pero la feliz realización de tales propósitos contribuirá en buena parte
al futuro entendimiento del arte literario del gran escritor novecentista.
Don Manuel Ramón José María del Pez es un personaje que a pesar de
ofrecer poca trascendencia en la obra novelesca galdosiana aparece sin embargo en doce tomos de ella. Estos doce tomos corresponden a diez novelas
distintas escritas todas ellas en un corto período de doce años. De este hecho,
resultan por supuesto algunas diferencias entre el período de la composición de las novelas y el período de la acción de las mismas. 1
1

Años en que se escribieron las novelas: De 1-Junio 1881; de U-Junio 1881; AMEnero, abril 1882; TM-Enero 1884; LB-Abril, mayo 1884; FJ !U-Diciembre 1886;
M-Abril 1888; IN-Nov. 1888, Feb. 1889; RL-Julio 1889; AG !-Abril 1890; AG III-Mayo 1891 i TC-Octubre 1893; Años en que se desarrolla la acción de Ias novelas;
TM-1867, Feb. 1868; LB-Principios de 1868 • Sep. 1868; de I -1872-1873; FJ III 18741875; de 11 • 1875-1877; M • 1877-1878; AM • 1877-1880; AG I • 1883-1884; AG
III - 1885-1887; IN • 1889; RL • 1889; TC - 1889.

4-06

4-07

�Otro problema que perturba el orden cronológico, y que de vez en cuando
desvía nuestro rumbo investigador, es el hecho que la figura novelesca de
Pez había sido presentada en las páginas de La Desheredada, tomos I y II,
antes de que apareciera en otras dos novelas que se refieren a hechos anteriores a los de este binomio; ellas son Tormento y La de Bringas. El retrato
físico y moral más completo de Pez se nos ofrece en La de Bringas y en el primer tomo de La Desheredada; la información suministrada por estas dos
novelas constituye la mayor parte de nuestro estudio. Los diez tomos restantes, en que Pez aparece sólo de vez en cuando, servirán para confirmar o
rechazar hechos e ideas presentadas en La Desheredada, t. I y La de Bringas.
A pesar de que Pez como personaje interviene en un buen número de pági2
nas, hay muy poco énfasis en su fisonomía. En La de Brin gas, cuya acción
pasa en 1868, Pez tenía cincuenta años. En 1872, nos informa el primer
tomo de La Desheredada, frisaba entre los cincuenta y sesenta. Pero cualquiera que fuera su edad en un momento dado, don Manuel siempre lucía
más joven. Sin embargo, a pesar de su juventud casi eterna, en ningún lugar
aparece como niño o mancebo. Una de las novelas nos revela que Pez tenía
"manos de mujer cuidadas con esmero", 8 pero carecemos de descripciones de
las otras partes de su cuerpo.
El rostro de Pez se estudia con mayor detenimiento y está descrito con
algún detalle. "Su cara (era) simpática". Nos informa La de Bringas, "sin
arrugas, admirablemente conservada, como ciertas inglesas curtidas por el
aire libre y el ejercicio".• Tenía bigote de oro y patillas, los cuales estaban
muy bien acicalados. En el año de 1868 Pez tenía bastante pelo, pero unos
diez años después el pobre lucía la cabeza calva. A veces llevaba lentes o quevedos, especialmente cuando leía. Y "sus ojos (que), eran españoles netos,
de una serenidad y dulzura",' decían a quien los mirase fijamente: "soy la
expresión de esa España dormida, beatífica, que se goza en ser juguete de
los sucesos".' La verdad es que todo su rostro reflejaba esa beatífica tranqui' TM, págs. 49, 51, 142; LB, págs. 9, 10, 19-34, 47, 50, 69-82, 86, 87, 91, 93-96,
98-103, 153-158, 170-183, 186, 187, 194, 195, 197, 202, 203, 208, 216, 218, 220,
225-232, 264, 269, 272, 275-278, 281, 282, 284-286, 307, 314-316, 324, 325; de ! ,
págs. 195-210, 253, 275; de 11, págs. 12-14, 17, 76, 78, 86, 150, 179, 213; FJ 111,
pág. 17; M, págs. 15, 76, 213, 214, 258, 259, 324, 329, 330, 352; AM, págs. 83-85,
119, 122-125, 157, 177-179, 187, 190, 195, 279; AG !, págs. 176, 177, 190, 191,
243, 244, 264, 265, 269, 288, 293; AG III, pág. 373; IN, págs. 90, 200; RL, págs.
14, 22, 44, 61, 398, 403; TC, págs. 228, 229.
' LB, pág. 154
' LB, pág. 72.
' !bid.

' LB, pág. 73.

lidad y, aunque más tarde nos parezca curioso el epíteto, una vez que terminemos el esbozo completo de Pez, Galdós le ha designado como un "espiritual San José".' Por supuesto aquí Galdós hace uso cabal de su celebrada
ironía. Aunque Pez también recibe el epíteto halagüeño de un "señor tan
8
guapín", la descripción facial no incluye detalles específicos de sus facciones.
Dos características de Pez: el vestir y el hablar ocupan un lugar más
prominente que su aspecto físico en las novelas galdosianas. El atavío de Pez
representaba la cima de la perfección. Se vestía de una manera inmaculada
e impecable. Por las mañanas y por las tardes se ponía una levita, un cuello
alto y blanco, y un "pantalón que parecía estrenado el mismo día".' Su ropa
parecía cubrirle como si se le hubieran pintado por encima. Con ese traje
llevaba una chistera. Por las noches traía puesta una abrigadora bata y en el
verano se vestía "el ligero y elegante traje de alpaca de color". 10 Sus trajes
siempre estaban bien limpios y esmeradamente planchados y completaban su
extraordinaria pulcritud general. Pez puede ser comparado, y esto lo ha
hecho Gald6s, con un "figurín" 11 y un "pollo". 12
A don Manuel Ramón del Pez, "hombre muy político"," Je gustaba escucharse a sí mismo. El resultado de e!;ta afición egoísta suya era el amontonamiento de palabras en sus discursos públicos, los cuales fueron muchos.
Nunca expresaba conceptos en términos precisos sino que siempre hablaba
en forma triplicada. Por ejemplo, pregonaba de este modo: "Es ciertamente
laudable, es altamente consolador, es en sumo grado lisonjero para nuestra
edad, para nuestro tiempo, para nuestra generación, que tantas personas eminentes, que tantos varones ilustres en las artes y en las letras, que tantas glorias de la patria, en uno y otro ramo del saber, se presten, se ofrezcan, se
brinden a ... "" Las palabras de Pez siempre eran medidas, su manera de
hablar enfática y pomposa. Su oratoria era campanuda, un magnífico ejemplo del género ampuloso, hueco y vacío.
Pero había otros a quienes les gustaba escuchar a don Manuel expresar
sus ideas. Francisco de Bringas, por ejemplo, disfrutaba de las interpretaciones que tenía Pez de la política, y Rosalía, la esposa de aquél, se ponía
contentísima cuando Pez le dedicaba lisonjas y piropos. Su palabra fácil
' LB, pág. 75.
' LB, pág. 172.
' LB, pág. 73; v. pág. 154.
~ LB, págs. 225, 226.
" LB, pág. 73.
" LB, pág. 226.
" LB, pág. 29.
" AM, pág. 177; v. LB, págs, 74, 229, 231.

408
409

'
1

�y su desarrollado instinto de galantería le hacían muy atractivo al sexo
opuesto y en especial a la mujer de Bringas. Ella guardaba profunda simpatía por él, a pesar de que las palabras de Pez llegaban a menudo a con•
vertirse en lamentaciones. Solamente en su propia casa don Manuel no
quería hacer uso de la locuacidad, y así pasaban meses sin que él y su esposa
Carolina cambiasen una palabra.

Fuera de su casa Pez era un cumplido "cabaHero",1 5 "honrado",1 ª "disy "noble"; 18 un "hombre correcto" 19 en todo el sentido de la palabra. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que muchos de estos adjetivos
lisonjeros fueron inventados por Rosalía de Bringas, y que ellos van a contrastar abruptamente con los que ella pronunciará después de descubrir que
su amistad con Pez no le ha resultado de mucho provecho. En cierta ocasión,
'
usando un ep1teto
1'nfamante, 1o 11ama " e1 v1'l" . 20
creto"

17

Al comienzo de la amistad entre Pez y Rosalía, le parecía a ella que sus
esperanzas estaban bien fundadas y que podía contar con el apoyo de don
Manuel después de que éste le había ayudado a su hijo a conseguir un
empleo en el gobierno. La verdad es que en un principio los esposos Bringas estaban muy agradecidos con Pez y vivían convencidos de la generosidad
de su gran amigo. Don Manuel se había ganado la confianza de los dos
hasta tal punto que podía besar a los niños, pasearse por la terraza con Rosalía y aún estar a solas con ella por las noches. El siempre daba muchos
consejos a don Francisco, los cuales eran aceptados por éste con gusto, y tenía
la costumbre de pasar horas enteras en la casa de los Bringas. La novela
que relata la vida cotidiana de los Briagas nos revela que raras veces dejaba
de acudir Pez a sus reuniones para tomar cñocolate y que siempre se hacía
presente a eso de las siete y media de la tarde. Galdós había indicado antes
en Tormento que a esta hora solía regresar Pez de la oficina a su propia casa
después de haberse reunido con sus amigos.
Debido a las repetidas entrevistas de Rosalía y Pez y la confianza que
había resultado de las mismas (todo esto magistralmente desarrollado en
forma progresiva y lógica por Galdós), no es de extrañar que ella esperara
que Pez le ayudaría a salir de su último aprieto. Entre otras cosas, le tenía
por un "hombre superior" 21 -tal como pensaba él de sí mismo- y además
"
"
"
"
"
"
"

por un hombre "extraordinario y fascinador"." Podía verse casada con don
Manuel Y hasta creía que también sería beneficioso para él un matrimonio
con ella. ~ea como fuere, por aquel entonces Rosalía confiaba en la ayuda
de Pez Y este se la había ofrecido. Sin embargo, su desilusión fue grande
cuando al querer pagar una deuda, descubre que se ha contratado un mal
negoc10 Y que Pez ahora rehusa darle el dinero necesario para salvarse de
sus estrecheces.

LB,
LB,
LB,
LB,
LB,
LB,
LB,

pág. 157; v. LB, págs. 154, 183, 275, 278; de I, pág. 275.
pág. 196.
pág. 155; v. pág. 276.
pág. 157.
pág. 71.
pág. 286.
págs. 99, 100, 183, 277.

Hay que confesar que Pez no abrigaba escrúpulos ni ideales de ninguna
cl~e:, a pesar . del "depósito de principios que tenía en su cuerpo"." Su
rehgion, nos afirma Galdós, era más bien "una escalera para subir a los altos
24
pue;tos". Había defendido la religión de acuerdo con la idea de que ésta
debia ser protegida por el gobierno y que "el freno religioso" " era indis.
pensa~le para ~~ sociedad y el orden; sin embargo, en La de Bringas Galdós
nos dice que sus devociones (eran) puramente decorativas"." Todos los
domin~os iba a misa sí, pero se sentaba cerca de la puerta y hablaba con
un amigo sobre la política.
En el_ campo político sus principios eran muy vagos y "tenían por atributo pnrnero una adaptación tan maravillosa como la de los líquidos a la
forma y color del vaso que los contiene". 27 Pez mantenía una gran ambición
la_ de _establecer un sistema administrativo perfecto con ochenta O novent~
Direcc10ne~ G_e~erales. Su política, como es de suponerse, no tenía nada que
ver con pnncip10s o ideales.
La revolu~ión d_e. 1868 trajo consigo muchas perturbaciones, pero ya don
Manuel habia ant1C1pado y aceptado ese "cataclismo"." Había dicho: "no
29
veo_l~ cosa tan n_egra", Yen otro lugar había agregado que "la revolución ...
no 1na por caminos peligrosos". 30 Durante ese período de "desconcierto" .s1
Pez ~asó algún tiempo como cesante, como ocurre de vez en cuando en casos
se'.11epntes, pero permaneció tranquilo, hasta indiferente ante los acontecirrue~tos, seguro ,de qu; se colocaría en un buen puesto con cualquier nuevo
gobierno. Y tema razon el señor Pez. Había adivinado lo que iba a acaecer
con el gobierno provisional. Había afirmado que los setembrinos retendrían
n LB, pág.
LB, pág.
" LB, pág.
" LB, pág.
" LB, pág.

183.
174.
78.
77.
78.
27
De I, pág. 196.
" LB, pág. 229.
n

" /bid.

• LB, pág. 325.
" LB, pág. 174.

410
411

¡

�sus "caras pisciformes" " y como tal resultó: había Peces y , más
,, ss Peces, "los
cuales, multiplicándose de nuevo, cole{ab)an en todo el pa1s .
.
Los Peces originalmente habían procedido de la Mancha, pero en los tiempos de Ga!dós se encontraban por todas p~rtes. La familia de los Peces
'nf' 'ta segun' nos dice el autor en el pmner tomo de La Desheredada,
era1m1,
.
'f
aun excluyendo los "mil y mil Pececillos, sólo relacionados con el ilustre ¡e e
por los servicios mutuos y el apellido"." Los allegados de Pez, algun_os remotos, desempeñaban por aquel entonces importantes cargos en el gobierno, en
el ejército y en la Santa Iglesia.
.
..
La familia más cercana de Pez se componía de siete hi¡os, entre ellos d~s
mujeres" y Carolina. En La Desheredada ~abemo~ que ella era de 1~ familia de los Piapón. En La de Bringas Galdos nos informa que Carolin~ e':'
prima de los Lantiguas, y que se había equivocado antes cuando le atnbwa
esa procedencia de los Piapón.
.
La de Bringas trae también la información que "el gran Pez no era feliz
en su vida conyugal"." Sin embargo, en La desheredada, :· I, que debe r,:ferirse a un tiempo posterior, la casa de los Peces se descnbe c~mo una redoma de felicidad" 31 y el matrimonio de don Manuel y Carolina ~orno un
matrimonio dichoso"." Puede ser que este cambio represente una discrepancia aunque también es posible que se hubiesen mejorado las relaciones entre
Pe; y Carolina durante los cuatro años de intermedio." No obstante,_ debe'."os
confesar que por lo que puede extraerse de La de Bringas, parece 110pos1ble
que estas relaciones hubieran podido mejor~rse más. __En es'.~.~ovela Carolm_a
había puesto "intratable" " y "estaba siempre nnendo.
Hasta los m~os "esta prole dichosísima"," se entrometí= en las muchas disputas que
n,
sostenían Pez y su esposa. La casa ya se había convertido en un "lb
c u por
el disputar constante"." D. Manuel del Pez llegó a odiar su hogar Y en él
ª LB, pág. 325.

. ,,

» De JI 1 pág. 14; "Crescite et multiplicamini, et replete aquas marts , v.

pág. 198.

d

I
e

,

u !bid.

• Los siete hijos se llaman: Josefa, Rosita, Joaquín, Luis, Antonio, Adolfito, Federi-

co. - v. de I, págs. 199, 202 .
• LB, pág. 76.
• DE I, pág. 200.
• lbid.

• O puede ser que al escribir La de Bringas, Gald6s deci_di6 que los, Peces no e:an
matrimonio dichoso y que más interés y fuerza dramática resultaria de una vtda

:'nyugal que no fuera feliz. Pero estas son consideraciones especulativas.
• LB, pág. 76.
u lbid.
0

DE I, pág. 200.

ª LB, pág. 76.
412

pasaba tan poco tiempo como le fuese posible. La ubicación de esta casa
(u otras suyas) no se sabe exactamente; la novela no da detalles sobre ella,
pero hace mención de una casa de diez y ocho mil reales y también de una
de veinte mil.
En la época de la Revolución de 1868 Pez ganaba "cincuenta mil reales
de sueldo" " como Director de Hacienda. Después de la revolución era jefe
de una de las principales secciones de hacienda, probablemente con menor
salario aunque "aún se le indicaba para ministro"." El Amigo Manso nos
informa que unos diez años después de la revolución otra vez ganaba Pez
"cincuenta mil rea1es11 • 46
Don Manuel siempre andaba metido en la política y en el gobierno, "y
casi siempre desempeñó elevados y ubérrimos destinos"." Se le menciona como "el inteligente Pez"," el "gran observador" " y como un hombre "muy
bien educado"."' Sabía manejar la aritmética con facilidad: tenía "conocimientos prolijos de la historia contemporánea"" y "tocante a la Estadística,
a la Administración, a la Beneficiencia era un verdadero coloso"." Todas
estas virtudes le servían a Pez en la política, y él en realidad "poseía la erudición de los chascarrillos políticos"." De lo que sabía de las Humanidades
casi no hay mención. Había leído unos libros del francés Jules Veme y a
éstos se les atribuían "las nociones geográficas" " que él tenía.
Pero más que nada, Pez sabía cómo servir a sus amigos " y, por lo tanto,
tenía fama de ser "buena persona"." Cultivaba muchos amigos" pero las
"LB, pág. 10!; v. DE I, pág. 202.
"DE I, pág. 197; v. M, pág. 213.
" AM, pág. 123.
" DE I, pág. 196.
" LB, pág. 186.
" LB, pág. 228.
• DE I, pág. 206.
• LB, pág. 71.

ª AM, pág. 85; "Pez era un Mal tus por la estadística, un Stuart MiU por la política"; v. AM, pág. 119.
u LB, pág. 71.
• LB, pág. 26. Parece que Galdós no tenía muy elevada opinión de la obra de Jules
Veme: v. LB, págs. 24, 26.
LB, pág.
LB,• pág.
32. 72; v. DE I, pág. 197. Pez era "el arreglador de todas las cosas"; v.
• LB, pág. 72.
• Sus amigos eran: el Padre Nones, TM, pág. 142; ViUamil, M, págs. 75, 325;
el señor De Aguila, TC, pág. 228; Tomás Orozco y otros que jugaban al tresillo, RL,
pág. 403; los Bringas, LB, pág. 69; un grupo que se reunía en la casa del señor Manso,
AM, pág. 85.

413

�amistades que mantenía se debían más que todo a su habilidad para ayudar
a otros. Eran muchos los que le pedían favores. En Tormento el padre Nones
creía que Pez podía ayudar a Pedro Polo a adquirir "un curato de Filipinas"." En Miau la familia de Villamil tenía esperanzas de que Pez pudiera
hacer reinstalar al señor de Villamil. Pez, en realidad, prestaba valiosos servicios a algunos. Basilio de la Caña, de la voluminosa obra Fortunata y Jacinta, y el administrador de la aduana de lrún de La de Bringas, le debían
sus puestos. El hljo de Rosalía, como ya hemos mencionado, también debía
el suyo a don Manuel. Pero por otra parte Pez prometía también muchas
cosas a otros que no podía concederles y se tenía que privar de visitar a Bayona o Biarritz a causa de sus "infinitos compromisos" 00 en estos dos lugares.
Aunque se le describe como persona de "carácter servicial" 61 y un hombre
con un "aire de protección"," hay que declarar que Pez se inclinaba "por
la ley de gravitación social, a los poderosos"." Era firme partidario de la doctrina de "la filogenitura" " este señor Pez.
La "filogenitura", sin embargo, nunca perturbó en nada las relaciones que
sostenían él y su yerno Angel Guerra. "Aborrecíanse cordialmente, y uno a
otro se deseaban todo el mal posible"," se lee en la novela que lleva como
título el nombre del gran yerno de Pez. Angel Guerra cuando habla de su
suegro, lo llama "canalla",66 "asno" 67 y '~mamarracho". 68 En una ocasión
(en un momento de rabia por supuesto), por poco le quita la vida a Pez
con sus propias manos. Tampoco es Pez el tipo de hombre que es generoso
con sus propios hljos, aunque parezca en una novela como "la imagen viva
de la Providencia"," ni un hombre que "adoraba a la familia"." Cuando su
hijo Joaquín regresa de Francia lleno de deuctas sabemos que don Manuel
"ha decidido no ampararle más y le ha echado de su casa ... " 71
En las relaciones que sostenía Pez con Rosalía de Bringas, es evidente que
•
•
•
"

ª
ª
u

u

•
"
•
•
"
"

TM, pág. 142.
LB, pág. 230.
LB, pág. 231.
DE !, pág. 197.
AM, pág. 125.
DE !, pág. 197.
!bid.
AG, pág. 190.
AG, pág. 264.
AG, pág. 244.
AG, pág. 177.
DE !, pág. 205.
!bid.
DE 11, pág. 150.

debe dudarse de su sinceridad. También en la amistad con el esposo de Rosalía, puede acusársele de hlpócrita. Públicamente alaba el proyecto que está
llevando a cabo en su casa don Francisco, pero para sí mismo el tal proyecto es "una mamarrachada". 12 Su insinceridad y, en algunos casos, su hipocresía son simplemente manifestaciones de la gran adaptabilidad del señor
Pez a todas las situaciones. Puede observarse aquí su flexibilidad en el campo
de las relaciones con otros individuos, pero también demuestra la misma adaptabilidad en los campos de la política y la religión. Galdós presenta un excelente retrato de Pez cuando dice:
D. Manuel José Ramón del Pez, lumbrera de la Administración, fanal
de las oficinas, astro de segunda magnitud en la política ... , indispensable en las comisiones, necesario en las juntas, la primer cabeza del
orbe para acelerar o detener un asunto, la mejor mano para trazar el
plan de un empréstito, la nariz más fina para olfatear un negocio, servidor de sí mismo y de los demás, enciclopedia de chistes políticos, apóstol
nunca fatigado de esas veneradas rutinas sobre que descansa el noble
edificio de nuestra gloriosa apatía nacional, maquinilla de hacer leyes,
cortar reglamentos, picar ordenanzas y vaciar instrucciones. .. 73

CONCLUSIONES

Al desarrollar el carácter de don Manuel del Pez, Galdós ha enfocado su
creación literaria con buen juicio y le ha dado individualidad propia dentro
del marco de sus novelas. Cualquier falta de uniformidad o las inconsistencias que puedan existir -y hemos citado algunas posibles en este estudio-"
no son, a nuestro modo de ver, . tan numerosas ni de tanta trascendencia co.
mo para perturbar la continuidad y uniformidad de presentación de dicha
creación, ni para destruir la sustancia, la fuerza vital o el carácter del personaje creado. Galdós ha reforzado de manera amplia y constante la visión
conceptual de su personaje y, repetidamente, a través del desarrollo de dicho
personaje, han empleado los mismos objetivos refiriéndose a él. 75
Es evidente que Galdós tenía una imagen precisa y fija de Pez en el momento en que esta creación literaria brotó de su fértil imaginación. En el
" LB, pág. 102.
n DE !, págs. 195, 196.
14

11

Fíjese en las notas 36, 37, 38.
Fíjese en las notas 15, 16, 17.

414
415

�primer tomo en que aparece don Manuel, es decir, en La Desheredada, t. I,
el novelista considera como "el hombre. . . que vosotros y yo conocemos como los dedos de nuestra mano"." También explica por qué tanto él como
sus contemporáneos debían estar tan familiarizados con Pez: "más que hombre es una generación, y más que persona es una era, más que personaje es
una casta, una tribu, un Medio Madrid, cifra y compendio de una media
España". 17
Sin embargo, en la presentación galdosiana de Pez no hay en realidad nada
distintivo ni inconfundible de él como persona. Los rasgos más sobresalientes
son su ropa, que es superficial; su manera de hablar, que es característica
externa; y sus bigotes y patillas, que no tienen nada de singular. Pez es más
bien un símbolo y como símbolo representa nada más que un pez, "Orden
de los Malacopterigios abdominales. Familia, Barbus voracissimus. Especie,
Rémora vastatrix". 18 Un pez que, gracias a su gran adaptabilidad, puede nadar fácilmente y sin cesar en cualquier ambiente."
En suma, debemos concluir que Galdós ha tenido éxito en delinear con solidez y en forma lógica y convincente esta creación suya. Tiene ella forma
humana pero al mismo tiempo ofrece características representativas que en
cierta manera le convierten en una síntesis social, política, religiosa, económica y moral de todo un país. En este hecho estriba el verdadero mérito del
arte creativo de Benito Pérez Galdós.

Abreviaturas:

AM AG DE -

FJ IN LB M -

TM TC RL -

El Amigo Manso.
Angel Guerra.
La Desheredada.
Fortunata y Jacinta.
La ínc6gnita.
La de Bringas.
Miau.
Tormento.
Torquemada en la Cruz.
Realidad.

BIBLIOGRAFÍA

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Guirnalda y Episodios Nacionales, 1891.
El Amigo Manso, Madrid, Sucesores de Hernando, 1910.
La Deshtredada, vals. 1, II, Madrid, Librería de Perlado, Páez y Cía., 1909.
Fortunata y Jacinta, vol. 111, Madrid, Sucesores de Hernando 1917.
La Inc6gnita, Madrid, Sucesores de Hernando, 1906.

La dt Bringas, Madrid, Administración de la Guirnalda y Episodios Nacionales,
1884.

" DE I, pág. 196.
" /bid.
11

DE I, pág. 198. "Malacopterigio, gr. Mal.a,c_ó~, blando y n:u()Vy,o,-, aleta adj.
y branquias
pectiniformes faltos de aletas abdominales, o teniéndolas colocadas detrás del abdomen
o debajo de las branquias. Abdomina1, Zoo!. El que tiene un par de aletas detrás del
abdomen; como el salmón". Dic. de la Leng. Esp., pág. 802. "Barbo, Lat. , Barbus, de
barba, barba. Pez del río de la misma familia de las carpas. . . Tiene cuatro barbillas en la mandíbula superior". Dic. dt la úng. Esp., pág. 161. "Voraz, Lat. Aplicase al animal muy com,dor y al hombre que come desmesuradamente y con mucha
ansia. Fig. que destruye o consume rápidamente". Dic. dt la Ltng. Esp., pág. 1305.
"Rémora, Lat., Remara, pez marino del orden de los acantopterigios. . . encima de
la cabeza un disco oval. .. , con el cual hace el vacío para adherirse fuertemente a los
objetos flotantes. Los antiguos le atribuían la propiedad de detener las naves. Fig.
Cualquier cosa que detiene, embarga o suspende". Dic. dt la Ltng. Esp., pág. 1090.
"Vastar, Lat., vastare. Talar o destruir". Dic. dt la Ltng. Esp., pág. 1276.

Miau, Madrid, Sucesores de Hernando, 1907.
Realidad, Madrid, Sucesores de Remando, 1916.
Tormtnto, Madrid, Sucesores de Remando, 1916.
Torquemada tn la Cruz, Madrid, Sucesores de Hernando, 1916.
Real Academia Española, Diccionario dt la Lengua Española, Madrid, Espasa Calpe,
S. A., 1947.

Zool. dícese de los peces de esqueleto óseo, mandíbula superior móvil

" GALD6s posiblemente veía a España como una gran pecera.

416
417

H. 27

�ENSAYO DE TOPOLOGfA LITERARIA

Dr. CHRISTOPH EICH
Zurich y París

l. La paradoja de la ciencia literaria.
HAcE SIGLOS QUE SE LEE y estudia a Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes, sin hablar de los demás, que se desarrollan teorías y métodos para explicarlos mejor, y nos encontramos frente al hecho de que nunca se ha dicho
bastante de ellos y de que cada generación los ve de manera distinta y los
descubre de nuevo, mientras que las obras mismas permanecen indefinidamente inalcanzables. De este estado de cosas se podría sacar una doble conclusión: l) que la pretendida ciencia de la literatura no sale del subjetivismo
y no es por lo tanto una verdadera ciencia, 2) que la obra literaria, por
su naturaleza misma, no es un verdadero objeto de ciencia, es decir que se
sustrae siempre al entendimiento científico. El problema, así formulado, se
plantea pues bajo dos aspectos, a saber en qué medida la obra literaria puede
ser objeto de una ciencia, y, una vez este objeto delimitado, hasta qué punto
la actual ciencia literaria está conforme con su objeto.
Es en la obra literaria donde el hombre se revela más claramente. 1 Lo
que expresa en ella es nada menos que todo su mundo interior, y esto no por
sectores limitados, tales como sus pensamientos, sus creencias, sus deseos y
sus afecciones, objetos de la filosofía, de la historia de las religiones, de la
psicología, sino por todo el conjunto que en cada caso constituye su verdadero universo interior. Frente a las ciencias naturales que tienen por objeto
1

Las artes pJásticas y la música, en tanto que creaciones humanas, no son ciertamente menos expresivas que la literatura, pero mientras que aquéllas se dirigen directamente a los sentidos, la obra de lenguaje habla al entendüniento. El lenguaje, materia prima de la literatura, constituye el hecho humano por excelencia, y en la obra literaria
es donde el hombre se expresa de la manera más inteligible.

419

�el universo exterior del hombre, el ideal sería, pues, una ciencia de su universo interior, una ciencia de la literatura equivalente a las ciencias naturales. Nadie negará la utilidad y la necesidad de tal ciencia, y la posibilidad de
alcanzar por este camino una auténtica ciencia del hombre; tal es quizá la
razón profunda de todas las tentativas que se han realizado para crear una
ciencia de la literatura.
El hombre, lugar de encuentro de un universo de fuera y un universo de
dentro, se halla rebasado en nuestro siglo XX por el mundo exterior; el equilibrio de su universo interior se rompe por el poderío demasiado evidente
de las ciencias naturales. Incapaz de oponer a éstas una ciencia igualmente
poderosa para defender su mundo interior, experimenta frecuentemente una
justa decepción frente a la literatura y a todos aquellos que trate de explicársela. Pero si la necesidad de una verdadera ciencia de la literatura es
profunda y real, ¿por qué sería ella imposible?
Esta imposibilidad reside en el hecho de que cada obra literaria es única,
individual, singular, como cada ser humano. Pero la ciencia de lo singular
no existe. Si puede darse una ciencia de la literatura, no podrá jamás
captar el todo de una obra y permanecerá siempre alejada de su objeto. Estarnos pues divididos entre el deseo de disponer de una verdadera ciencia,
forzosamente limitada, como toda ciencia, a generalidades, y el de alcanzar,
fuera de toda ciencia posible, la singularidad misma de la obra.
Nos encontramos aquí frente a una contradicción esencial e insuperable.
Pero ¿ no se puede, al menos, reducir la diferencia que opone lo singular
a lo general? Notemos que la razón de s~ de la ciencia literaria, y por así
decir su trascendencia, es precisamente la singularidad de las obras. En tanto
que la ciencia no ha llegado a captar lo singular -y no llegará jamás-,
se encuentra en estado de inquietud, en estado de imperfección, y no cesará
de perfeccionarse. Todos los métodos que a lo largo de su historia se han
desarrollado y aplicado con más o menos fortuna son métodos de aproximación; la ciencia literaria misma es una ciencia de aproximación.

2. Expresi6n e impresi6n.
Pero, de hecho, ¿puede hablarse de una ciencia literaria? ¿Será posible
afirmar que exista? La observación muestra que se han experimentado diversos métodos, que todos pretenden perseguir el mismo fin, y es el de explicar la obra literaria; pero las contradicciones y oposiciones entre esos métodos son tan violentas que parecería imposible que formaran parte de una
misma ciencia. Frente a un objeto único, la obra literaria, surge una plura-

~da~ de métodos. _que cada uno constituye una pequeña ciencia particular.
¡ b ? Es esta
.,
.
e a o ra.
cuest10n caf1tal que _h~ de ocuparnos en las siguientes páginas, y la respuesta no podra ser sunurustrada más que por la obra literaria misma.
b~s'.a presenta un. caráct~r muy especial: será difícil negarle una existencia
o Je'.1v~, pero, a dife~enc1a de los objetos del mundo físico en los que la
co~tmmdad_ es gara~tJzad~ por el espacio que ocupan, la obra literaria no
eXJste en SJ. Su eXJstenc1a se presenta en efecto baJ·o dos
t
· al
.
'
,
aspee os, uno
virtu y otro efecnvo. Considerada en sí la obra es a la vez I
t
·
d
'
e pun o terminal e un acto de creación o de expresión, y el punto inicial de la lectura, o sea ~e un_ acto que por exigencia de simetría llamamos acto de
impresión. Vease figura:
t Cual es la relac10n de esta pluralidad con la unidad d

Para q~e la existencia de una obra sea efectiva, se precisa un lector, pues
es n~esan~ que sea leída. En tanto que no ha salido del cajón del poeta,
su eX1stenc1a no es sino virtual (salvo para el poeta mismo primer lec~r
de su obra).
'
Una reflexión puede ilustrarnos este hecho· siempre pueden . t' b
· 'di
·
·
eXJSir o ras
me tas, por eJ_emplo una tragedia de Shakespeare desconocida; pero mientras no haya sido descubierta, leída y reconocida no pued af'
· s · .
,
e Irmarse que
eXJsta. u_ eXJstenc1a es una mera posibilidad, por otra parte poco probable.
~abemos sm embargo, que andan desperdigadas por el mundo obras inéditas
sm que nada pueda afirmarse por adelantado sobre su naturaleza.
'
El papel absolutamente esencial del lector ha sido casi s1'emp d
·d
¡ · • .
re esconoc1 o por a c1enc1a literaria y sus diversas teorías. se ha teni'do d
· d ¡
' }"
.,
,
'
emas1a O a
me macion a considerar las obras literarias como entidades en , ·
Ah
b·
¡ ·
s1 nusmas.
. ora ie~, e nusmo profesor de literatura, por más que él se pretenda objetJvo, es pnmero lector, es decir subjetivo. Como no puede hablar de lo que
i Po~ como~dad de expresión, empleamos aquí, así como en las páginas si uientes
el témuno de poeta" y "poesía" entendiendo con esto el creador o la crea . , ~.'
en el sentido más amplio.
c1on 1terana

420
421

�escapa a su mirada, raramente hace otra cosa que generalizar sus impresiones personales, según las tendencias e intereses que le son propios. Pero
si frente a la objetividad de la obra, la lectura permanece siempre subjetiva,
conviene al menos tener en cuenta esta subjetividad y tratar de asignarle
su lugar.

'

Entre las dos vertientes de la existencia de la obra literaria, entre el acto
de expresión y el acto de impresión, la relación es tan estrecha, que es lícito
tenerla por casi simétrica. Todo lo que en general se dice de manera subjetiva sobre una obra, debe ser más o menos motivado por la obra misma.
Las impresiones, si su juego no es falseado por ideas preconcebidas del lector -¡ lo que prácticamente es siempre el caso!- serán enteramente motivadas por la expresión. Bastaría pues analizar lo que sucede en una de las
dos vertientes, expresión o impresión, para tener una idea sobre su opuesto
simétrico. Por costumbre, se ha procurado analizar, a través de la obra, el
fenómeno de la expresión o de la creación, a fin de poder justificar las impresiones por ella suscitadas; pero cuando no cae, por el deseo de comprender el todo de la obra, en confusas explicaciones estéticas o metafísicas, la
critica se limita, según cada caso, a analizar algunos aspectos particulares de
la obra, en detrimento de los demás. Ninguno de los resultados así obtenidos ha sido enteramente satisfactorio.
Podría intentarse lo contrario, es decir, reunir y clasificar todas las teorias
y métodos que se han utilizado para dar cuenta de las impresiones, y como
todos se fundan más o menos en la obra füeraria misma, seria posible extraer
de ellos una imagen bastante completa de la multiplicidad de sus aspectos.
Además de las teorias estéticas, se han desarrollado los métodos: histórico,
sociológico, psicológico, estructural, estilístico, para no nombrar sino los más
importantes, y en nuestros días vemos ignorarse, cuando no se combaten,
los representantes de dichas tendencias, cada uno jurando por su propio método ( tocamos aquí la subjetividad, la limitación del lector). Pero lejos de
oponerse, esos métodos deben corresponder a una ordenación interna de la
obra. Los aspectos de una obra, por múltiples y variados que sean, deben
encontrarse en una relación orgánica, a falta de lo cual la obra dejarla de
constituir, contra toda razón y toda experiencia, esa unidad perfecta que no
cesa de seducir a todos aquellos que entran en contacto con ella.
La gran dificultad que no se ha llegado a vencer todavía es la de encontrar una clasificación de esos aspectos que sea conforme con la obra.

3. Acto de expresión, acto de lenguaje.
La teoría del lenguaje de Gustave Guillaume ' nos ofrece una llave para
situar los diferentes aspectos de la obra literaria, ya que ésta es esencialmente el resultado de un acto de lenguaje; y mejor que cualquiera otro, el
gran lingüista francés ha sabido analizar y poner en evidencia en qué consiste dicho acto.
No es este el lugar apropiado para entrar en las teorías de Guillaume, en
gran parte inéditas todavía. A pesar de lo que se dirá en seguida, nada tienen que ver con una psicología del lenguaje, sino que descansan sobre un
análisis muy fino de la estructura del lenguaje y de sus mecanismos inconscientes. De ahí que el acto de lenguaje, el cual es siempre un proceso temporal, se deje dividir de la siguiente manera:
Experiencia / Meta del discurso

lo Decible

el Decir

lo Dicho
Este esquema muy simple, que en principio vale para todo acto de lenguaje elemental, no podrá dar cuenta por sí solo de la gran complejidad de
la obra literaria. Sin embargo, nos da un cuadro que permitirá situar los
problemas.
A fin de hacerlo más inteligible, vamos a modificar este esquema según
nuestras propias necesidades de explicación. Así, a la "meta del discurso"
corr~sponde lo que se llama comúnmente inspiración o visión del poeta, a lo
"decible", todas las formas de representación, y si el "decir" es el acto de
expresión propiamente dicho, lo "dicho" o expresado constituye la obra literaria en su existencia virtual, pero ya objetiva, es decir, escrita antes de
ser leída.
La experiencia, al principio del proceso, se halla precedida por lo que
está en relación con ella, ya que toda experiencia no lo es sino de algo. Lo
que está propuesto a la experiencia es todo lo que para el ser humano es
perceptible. Y como lo perceptible es en sí infinito, y la obra, por el contrario, es una y única, damos a todo el proceso la forma de un estrechamiento
que pasa de lo perceptible infinito a la obra singular. Nuestro esquema se
presenta entonces bajo la forma siguiente:

1

GusTAVE GuILI.AUME,

1883-1960. Profesor

en

la Escuela de Altos Estudios de Parí,

autor de Temps et Verbe, etc. La teoría a la cual nos referimos aquí en particular n~

ha sido publicada todavía.

422
423

�que no se había dicho antes de él. El poeta no sólo transforma, ante todo
informa (en el sentido etimológico de la palabra), ya sea integrando al
mundo de las imágenes y de las formas una materia que antes de él había
permanecido informe, ya sea dando una forma nueva a una materia ya informada.'

Además conviene señalar que el tiempo operativo, siempre necesario para
pasar de la experiencia a la expresión, puede ser más o menos corto. Mientras hablamos, no tenemos conciencia de ello, y hay poetas en los que el
acto de expresión coincide prácticamente con la inspiración. La expresión
parece entonces adelantarse a la misma representación. Pero por medio de
análisis, ese tiempo operativo con su recorrido necesario, siguiendo siempre
el mismo orden, consta en todo acto de lenguaje, incluso en casos en que
parece reducido a un límite puramente teórico. De la misma manera el
pensamiento del poeta, con cada frase que él escribe, debe cada vez recorrer
esas mismas etapas, etapas que constituyen umbrales irreductibles.

4. Transformaci6n e informaci6n.
De nuestro esquema se desprende que entre dos objetividades, la de lo perceptible y la de la obra, se inscribe, en el interior del poeta, todo un proceso
subjetivo (experiencia - visión - representación - expresión). En la obra, y por
ella, lo perceptible aparece enteramente transformado. Esto es sobre todo
evidente para el mundo exterior que, incesantemente propuesto a la experiencia, se transforma necesariamente en imágenes, nociones y representaciones formales, para poder integrarse en el universo interior del hombre. A los
objetos del mundo exterior corresponden imágenes del mundo interior, cuya
elaboración forma parte de la creación poética.
Pero la obra no sería única e insubstituible,' si se limitara a la sola transformación, o entonces todo el mundo sería poeta, ya que cada ser humano
tiene su mundo interior y opera continuamente ese género de transformación
y de integración. Fuera de su don de expresión que lo distingue de sus semejantes, el poeta es sobre todo aquel que tiene algo nuevo que decir, algo
4

La unicidad es la condici6n primera de la obra literaria. Cada obra es insubstituible, y por esto se escalonan en la historia, dando lugar a una historia de la literatura.

A través de la experiencia del poeta, toda obra nos conduce en cierto
modo al mundo de lo perceptible y la objetividad. No sin razón durante
mucho tiempo se interesó la crítica casi exclusivamente por el contenido material de las obras, ya que los elementos perceptibles de los que se halla
constituido no le pertenecen en propio al poeta, sino que se encuentran propuestos a todo ser humano (hacemos aquí abstracción de diferencias de tiempo y espacio). Por su contenido, las obras se relacionan con el mundo, en
el que también vive el lector. El contenido de la obra se le aparece con frecuencia como un criterio de verdad, y si no ha hecho las mismas experiencias
que el poeta siente que podría hacerlas, aunque fuera de manera diferente,
pues le bastaría entrar en contacto con los mismos elementos que han sido objeto de la experiencia del poeta. Y es verdad que en el contenido material reside
el interés principal de todo libro para el lector no prevenido. Lo que éste
pide a los poetas y escritores es ante todo una información (en el sentido
ordinario de la palabra), sea de su saber, sea de su imaginación, sea en fin
de sus sentimientos.
Pero no siempre el poeta comunica una materia nueva. Existe una poesía
muy importante en la que la materia apenas sufre modificaciones: no cesan
de repetirse un contado número de viejos tópicos, mientras todo el acento se
pone sobre la forma. Es el caso, entre otros, de la tradición poética que
arranca de Petrarca y se continúa hasta la edad barroca. Sobre una materia
casi inamovible, asistimos a una extraordinaria elaboración de la forma. Entonces no es la materia, sino la forma misma la que es informada. La poesía
moderna, muy diferente en esto, procura sobre todo ceñirse a las estructuras
de la materia inédita que informa. Más que la materia misma, informa sus
estructuras, haciéndolas por ello accesibles al entendimiento.
• En nuestros días, se considera como desusada la antigua distinci6n entre forma
y materia, y se ha tratado de superarla, por ejemplo, por la noci6n de estructura. Pero
si es verdad que toda materia se presenta provista de forma, conviene distinguir entre
11
la Hforma o estructura propia de cada materia y las formas del entendimiento, las formas inmateriales del espíritu humano. Aboliendo la distinción entre forma y materia,
se han confundido esos dos planos. Preferimos tenerlos separados, y continuaremos sirviéndonos de los dos viejos términos, reservando la noción "forma" a las ÍOnnaJ del
entendimiento y teniendo siempre en cuenta que toda materia se presenta bajo una estructura que le es propia.

424
425

�Crítica y ciencia literaria están sujetas a las modas y a las corrientes de
la época (sí, aún la ciencia literaria). Hoy, se considera anticuado el estudio del contenido material, que es todavía el principal objeto de la erudición, y sin embargo ¡ qué duda cabe que el contenido es en algunas obras
un elemento preponderante! Una ciencia que se pretende completa no debería descuidarlo. Cada obra hunde sus raíces en el mundo de las realidades
común a todos los hombres.

5. Experiencia.
Con la experiencia, entramos en el mundo interior del poeta. Es en la
experiencia donde se establece la relación entre el sujeto y lo perceptible. La
objetividad de lo perceptible no se manifiesta sino a través de una experiencia subjetiva en que se plasma y a la que se halla indisolublemente ligada. En tanto que relación, la experiencia tiene dos vertientes: una objetiva (por el lado de lo perceptible) y la otra subjetiva (hacia el mundo
interior del su jeto).
La experiencia es selectiva; opera una selección entre las posibilidades indeterminadas de todo lo perceptible que le es propuesto. Cada poeta entra
en contacto con lo perceptible por caminos diferentes. Pero son esencialmente tres órdenes de lo perceptible los que pueden ser objeto de la experiencia:
el mundo exterior, el propio mundo interior del poeta, y esa otra objetividad
que es la de los libros, de las obras existentes.
Probablemente se nos reprochará el incluír aquí el mundo interior, en principio subjetivo, entre las realidades que pueden ser objeto de la experiencia.
Pero cuando un poeta observa y experimenta lo que en él se produce, su yo
consciente no opera de modo distinto que frente a las realidades externas. De
lo enunciado, por así decir, pasivo e inconsciente de un simple sentimiento,
la objetivación del mundo interior puede ir hasta una precisión casi científica. Así, por ejemplo, los surrealistas han llevado muy lejos el análisis de sus
propios sueños e instintos, introduciendo con ello en la literatura toda una materia que antes no había sido tratada sino de manera muy arbitraria. Después
de Freud y el surrealismo, el sueño ha cesado de ser el dominio de todas las libertades poéticas, y todo poeta y escritor debe en adelante tenerlo en cuenta.
Preséntasenos aquí la marcha misma de la historia; estále vedado a la literatura retroceder (si no, dejaría de informar). Y vemos que desde sus principios, la literatura ha hecho una conquista inmensa del mundo interior del
hombre, conquista que no tiene pareja sino la del mundo exterior, que le es
paralela.

Por la ley de la historia, el poeta, con raras excepciones, es gran lector. La
lectura es para él toda una experiencia; apenas tendría idea de escribir, si no
hubiera primero leído libros. A menudo, por otra parte, la insatisfacción que
le producen los libros existentes le incita a escribir, y por sus lecturas descubre que tiene algo que decir, algo que no se ha dicho todavía (mientras que
el lector ordinario está en general satisfecho con sus lecturas y no experimenta ninguna necesidad de añadir algo suyo).
Toda la literatura existente se halla, pues, propuesta a la experiencia del
poeta. Ella es la que le informa, le hace tomar conciencia de sí, le ofrece modelos, le indica vías. Numerosos son aquellos para los que la lectura constituye la principal fuente de inspiración (algunas veces dominan épocas enteras
como Petrarca y sus seguidores), pero en la medida en que nos hemos hecho
las mismas lecturas que ellos, corremos el riesgo de no comprenderlos, por el
solo hecho de que la objetividad a la que aluden es distinta de la nuestra. Ese
es el peligro de una literatura demasiado libresca.
Todo lo que se encuentra por el lado objetivo de la experiencia, mundo exterior, mundo interior objetivado y literatura existente, forma el vasto dominio de la erudición. Esta estudia los modelos, establece direcciones; analiza
los temas y trata de descubrir en la vida del poeta todos los acontecimientos,
todos los elementos verificables que han podido ser objeto de su experiencia.
Ya se trate de experiencias vividas, de imágenes o de sentimientos, o bien de
innumerables influencias de lecturas, la erudición lo recoge y confecciona con
ello indispensables comentarios de texto.
Por el lado objetivo de la experiencia, los tres órdenes de lo perceptible se
compenetran más o menos. A menudo, es difícil dividirlos. Pero la impresión
sensorial, el sentimiento íntimo y el recuerdo de una lectura se sitúan, en el
orden de la obra, exactamente sobre el mismo plano, el del contenido material. Permítasenos una aclaración: La erudición, con su inclinación hacia lo
pasado, está lejos de haber estudiado todos los tópicos que dominan una gran
parte de la literatura moderna. Para llegar a ello, no tiene más que referirse
a aquellos escritores que los jóvenes llaman sus maestros.
Pero lejos de abarcar la totalidad de la obra literaria, la erudición es ya impotente para dar cuenta del total de la experiencia. Todo el lado subjetivo
se le escapa. Si la experiencia es selectiva, ¿ cómo es motivada su selección?
¿ Por qué se topa tal poeta con aquella mujer y no con otra? ¿ Cómo es que
él expresa sus pensamientos o sus sentimientos antes que lo perciban sus ojos?
¿ Por qué trata tal o cual tema preferentemente a otro?
Aquí es donde la psicología, y en menor grado la sociología, pueden com.
pletar útilmente la erudición. Dichas ciencias, jóvenes todavía, estudian en
efecto no solamente la forma de las relaciones entre el su jeto y la objetividad,

426
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�sino que tienen por tarea explicar los motivos que las engendran. Más que
servir la literatura, las dos ciencias (de las que no se trata aquí de discutir
los principios violentamente contradictorios) hasta ahora se han servido de
ello para sus propios fines, en la medida en que ciertos poetas ofrecen al psicólogo o al sociólogo una materia interesante que, en suma, forma parte del
dominio de la erudición. Por el contrario, son todavía raras las obras que estudian la manera particular que un poeta tiene de elegir y tratar sus asuntos.• Para no limitarnos sino a la psicología, la ciencia literaria tiene frente a
ella la posibilidad, ya iniciada, de desarrollar una psico-crítica adaptada a sus
propias necesidades. Y esto sin caer en el psico-análisis habitual, que es una
ciencia aparte. Por este camino, quedan por hacer descubrimientos importantes y cada vez más sutiles.
Alejándonos de la objetividad de lo perceptible, y penetrando en la zona
subjetiva de la experiencia, nos acercamos al umbral estrecho e invisible que
separa ésta de la inspiración, de la visión misma del poeta.

6. Visión.
Si lo perceptible, tal como se presenta a través de la experiencia, rebasa el
instante en que ha sido experimentado, si no se pierde en la fluencia del tiempo, se integra, para ser retenido y guardado en la memoria, en una representación. Será envuelto por una forma que permitirá reconocerlo. Pero a la representación propiamente dicha precede una visión mental, sintética, decisiva en la elección de la forma.
La visión se halla situada entre la experiencia y la representación, en el
centro de la interioridad, en lo más profundo del sujeto. Por eso es difícilmente asequible desde fuera, no siendo ya la experiencia ni siendo todavía
la representación que contiene en potencia. La visión llama y engendra la forma. Constituye el gran secreto, el núcleo mismo de la obra literaria, que escapa siempre al análisis, ya que éste no lo capta jamás en el estado que le es
propio, es decir puramente potencial.
La visión permanece inalcanzable no sólo a causa de su carácter potencial,
sino también porque constituye la parte más individual, la más singular del
poeta, aquella que, según se ha visto, no puede ser objeto de ciencia. Sólo
por intuición se accede, en la obra elaborada, a la visión primera, a la intención profunda y generalmente inconsciente del poeta, y no poseemos todavía
• Como modelos de este género, pensamos en obras de Georg Lukacs para la sociolo•
gía, en las de Gastan Bachelard y de Charles Mauron para la psicología. Pero el abanico de las posibilidades permanece abierto.

ningún criterio objetivo que permita comprobar la exactitud de nuestra intuición. Así, no nos queda sino señalar el lugar de la visión, lugar tan esencial
y del que no puede decirse más.
Uno de los objetivos de la ciencia es sin embargo perseguirlo con más y
más ahinco, aunque no llegue jamás a alcanzarlo.

7. Representación.
La visión busca su forma de representación. Ahora bien: si en princ1p10
la experiencia precede a la representación, todo hombre, antes de hacer experiencias, dispone ya en sí mismo de formas de representación previas: Las que
le proporciona su lengua. El lingüista Gustave Guillaume ha demostrado que
cada lengua constituye un verdadero sistema de conceptibilidad, que impone
a los hablantes representaciones del tiempo, del espacio y de toda suerte de re.
laciones. Y nos limitamos aquí a las formas de representación, haciendo abstracción del ciclo abierto todavía de las nociones lexicales. La lengua, previa
a toda experiencia ulterior, impone formas de las que es imposible salirse (a
menos de cambiar de lengua), y el mérito del gran lingüista consiste en haber
analizado el detalle de las distintas formas de representación, tales como se
encuentran prefiguradas en los sistemas lingüísticos. En lenguas emparentadas,
como por ejemplo en la familia indoeuropea, dichos sistemas se asemejan mucho; pero se encuentran en su conjunto enteramente opuestos a una lengua
como el chino. Pero sin salir del dominio indoeuropeo entre las len,ruas ro'
o
manees y germánicas, la representación del tiempo, igualmente perfecta y
acabada, es ya sensiblemente diferente, y un poeta, según su pertenencia a uno
u otro de estos grupos lingüísticos, tendrá una particular noción del tiempo,
condicionada por el sistema de su lengua.
Debe señalarse que un pintor o un músico, antes de ejercer su arte, dispone de una lengua, que, por consecuencia, ha de marcar con sello propio sus
formas de representación. La pintura y la música occidentales están estrechamente ligadas a la estructura fundamental de las lenguas indoeuropeas.
La visión estará pues integrada por las formas de representación que se
encuentran establecidas al nivel de la lengua (nos parece superfluo insistir
aquí sobre la importancia capital del conocimiento de los sistemas lingüísticos
para una ciencia de la literatura). Pero la estructura de la lengua tiene un carácter muy general y varía poco en el curso de los siglos. Así, el francés, el
alemán o el español, prácticamente no han transformado su sistema en un
milenio. A la estructura de las lenguas se sobreponen, en el curso de la historia, formas de representación más particulares que son propias de cada épo-

428
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�ca. La edad media, el renacimiento, la edad barroca representan, igual que
la época actual, mentalidades diferentes, y todo individuo participa de alguna
manera en las formas de pensamiento que son propias de su época. Por las
formas de representación, es relativamente fácil fechar cualquier poema medio siglo más o menos (lo que se llama "estilo" procede directamente de ahí,
pero el término es demasiado vago y discutido, mientras las formas de representación se dejan analizar con gran precisión).
Si las formas de representación al nivel de la lengua son coercitivas, las
que son propias a la época dejan a todo individuo cierto margen de libertad.
Para él, las formas heredadas de la lengua constituyen un pasado, las de su
época un presente. Pero cuando una experiencia de orden nuevo será introducida en el conjunto de las representaciones dadas, éstas son susceptibles de
modificarse, por poco que sea. En la medida en que la experiencia individual
exige una modificación de las representaciones dadas, se abre a partir del individuo creador una génesis de futuro. De hecho, si las mentalidades cambian
en el transcurso del tiempo, es gracias a las innovaciones aportadas por el
conjunto de los individuos creadores.
Si, para dar un ejemplo, en la poesía española, basada totalmente sobre la
unidad de la lengua y manifestando siempre los caracteres propios de esta
lengua, hay toda una zona que se llama barroca, puede observarse cómo cada
poeta de esta época, por poco creador que sea, se esfuerza en sobrepasarla, sea
llevándola hasta sus propios límites, como lo hicieron Góngora y Quevedo (en
llegando a los límites, el cambio se hace necesario, pues, sin él, es el estancamiento y la muerte), sea tratando de abrir vías nuevas (que no serán forzosamente seguidas) como un Cervantes o un Lope de Vega.
Pero la experiencia individual no es sólo capaz de modificar las formas de
representación de una época ; puede encontrarse en oposición con las formas
de la lengua -que sin embargo le son impuestas. El poeta, para resolver este
conflicto, se ve obligado a violentar su propia lengua, lo que tiene por efecto
no modificar la evolución de la lengua, que sigue impasiblemente sus propias
leyes, sino hacer al poema hermético e inasequible. Este hecho es ilustrado
por Góngora, ya que si éste se halla implicado en el barroco más profundamente que ningún otro, no sólo lo lleva hacia el paroxismo, sino que al mismo
tiempo se le opone con su fuerza de gigante, ejerciendo una presión extrema
sobre el cuadro que la lengua española ha asignado al pensamiento común.
Un análisis de las formas de representación en Góngora revelaría su profundo
barroquismo, y también lo que en el poeta se resiste a las estructuras mentales que el español le impone.
Las formas de representación son perfectamente analizables, incluso las de
la lengua, como lo ha demostrado Gustave Gillaurne. Pero como esas formas

430

son generalmente inconscientes, todo ese campo de la representación requiere
medios de análisis especiales (habráse observado que a cada una de las etapas de nuestro esquema corresponde un método particular). El método destinado a analizar "estructuras", como generalmente se llama, constituye hoy
uno de los sectores más vivos de la ciencia literaria. Pero en la obra del poeta,
estructura de la lengua y estructura de la época aparecen integradas en las estructuras individuales. Para situarse lo más cerca posible de la singularidad,
conviene pues discriminar esos tres planos.

8. Expresión.
La representación es una visión mental, formal y por lo tanto analizable;
pero para llegar a ser sensible, necesita de un soporte material que va a conferirle una existencia propia, independiente de la interioridad del poeta. En
la medida en que el poeta forma sus palabras, su representación se desprende
de él para convertirse en obra, al fin objetiva y reconocible.
La materia que sirve de soporte a la representación del escritor y del poeta
es el lengua je. Pero la representación no se hace lenguaje por sí sola; informada, al menos en parte, por la forma mental del lenguaje, debe someterse,
pasando por la palabra física (el lenguaje, desde que se convierte en palabra,
es una materia física), a toda la materialidad que es propia de ésta. El poeta
tratará de concertar su representación con las posibilidades que Je ofrece su
lengua, y cuanto más sensible sea a la materialidad de las palabras, tanto más
dúctil ha de mostrarse en hacer que la representación se combine con la palabra adecuada, que la palabra profundice y dé cuerpo a la representación.
El lector de µna obra literaria no se tropieza jamás con una representación
en estado puro, sino con un organismo muy concreto que consiste en palabras.
La palabra condensa en ella todo lo que le precede, lo perceptible, la experiencia selectiva, la visión inspiradora, la representación informante, agregando al conjunto su propia materialidad. Por medio de la palabra se establece
el contacto entre la obra y el lector, y partiendo de la palabra podremos encontrar, una vez discriminados los planos, todo lo que viene a desembocar en
ella.
El estudio de la palabra poética es el objeto de la estilística: Esta analiza
sus resonancias sensoriales, prolonga las asociaciones psíquicas que evoca su
sentido y persigue el ritmo sutil de la sucesión de sonidos y sílabas, a menudo
imagen fiel del movimiento mismo del pensamiento del poeta. La estilística se
encuentra a gusto cuando se aplica a poetas que nos transmiten valores sensoriales y movimientos fluidos del alma. De la representación de esos valores

431

�sensoriales a la encamación en la materialidad de la palabra, la distancia no
es grande, ya que el lenguaje ofrece recursos infinitos para dar una imagen
sensible de todo lo que podemos sentir por nuestros sentidos y, por su estructura temporal, de todo lo que es movimiento. Pero ante poetas que expresan
lo insensible (por ejemplo pensamientos), la estilística encuentra dificultades,
sin hablar de todos los demás aspectos de la obra que no le ofrecen ningún
asidero (experiencia, formas de representación, etc.). Toda obra, hasta la más
accesible en apariencia, contiene siempre mucha más profundidad de la que
deja suponer.
Apegada a la palabra, la estilística encuentra otro límite: Permanece en el
interior de la forma global que presenta toda obra. Todavía cuando ésta es de
una extensión restringida (como las formas habituales de la poesía lírica), es
capaz de abarcarla, pero las formas extensas y complejas del teatro y de la
prosa narrativa se sitúan generalmente más allá de su horizonte.
La clasificación de las formas globales fue durante mucho tiempo el dominio de la antigua retórica. Una reacción justificada contra los excesos de esta
retórica ha conducido a despreciarlos. Las reglas poéticas, en efecto, no bastan para asegurar una vida durable a una obra, y si caen en descrédito, es
que a menudo no han suscitado sino esqueletos petrificados. Pero de la insuficiencia de las reglas, se ha concluido demasiado pronto en que eran inútiles.
Las reglas ofrecían recetas experimentadas para conferir una forma durable
a la visión personal del poeta: La selección de palabras no está solamente determinada por la necesidad de expresar una visión, sino también por la de
darle duración. Un poeta que descuida los imperativos de la_duración, es decir de la forma, expone su obra a desaparecer con el transcurso del tiempo.
El problema de la forma durable apenas se plantea frente a las obras que la
ciencia de la literatura generalmente maneja: Obras del pasado, han sufrido
victoriosamente la prueba del tiempo y suministran por lo mismo la garan!ía
de la solidez de su forma. Forma global y palabra no son sino una sola cosa
en este caso. Así, la ciencia ha podido descartar los problemas verdaderos de
la forma. Pero desde siempre, existen poetas muy inspirados que hacen las delicias de sus contemporáneos a los cuales, sin embargo, apenas sobrevive su
obra. Es necesario buscar la razón de ello no en el contenido material, sino en
las insuficiencias de la forma. Estos poetas representan el defecto opuesto de
aquellos que ahogan una inspiración débil en una aplicación demasiado pedante de reglas adoptadas. El estudio de las formas y de sus imperativos es
susceptible de suministrar un instrumento precioso a toda crítica de actualidad, a una crítica que se encuentra frente a poetas que no han sufrido todavía la prueba selectiva del tiempo.
Todos los problemas de la forma están por plantearse de nuevo, y no cier-

tamente en los cuadros antiguos y sobrepasados. Y partiendo de la forma poética encarnada, se tendrá un medio suplementario de remontar hacia el dominio abstracto e invisible de las formas de representación.'

9. La ciencia de la literatura.
En lo tratado anteriormente, nuestro fin ha sido mostrar cómo los aspectos generales pueden ser reencontrados en la singularidad de la obra literaria.• ·Estos aspectos son los del hombre nada más, tales como son objeto de diversas ciencias humanas: Psicología, sociología, historia, filosofía (en la medida en que analiza las formas de representación y el funcionamiento del espíritu ), así como de las ciencias de la lengua y de la palabra, como la lingüística,
la filología y la estilística. Lo propio de la obra literaria, en tanto que expresión del hombre, está en reunir todos estos aspectos de manera orgánica en su
singularidad misma.
Para ser completa, la ciencia de la literatura deberla, pues, tener en cuenta
ese conjunto y servirse de todas las ciencias humanas a la vez. Su objetivo es
sin embargo diferente del de las otras ciencias: Si éstas tienden a formular leyes generales, la ciencia literaria tiene por fin explicar la obra singular, es decir que contrariamente a las ciencias que se abren sobre lo que es de orden
general, ella apunta a lo singular. Y sólo en ese sentido preciso y para ese
fin debe servirse de las otras ciencias; jamás, por ejemplo, podría pretender
establecer leyes sociológicas a partir de ella misma. También debe guardarse
de llegar a ser esclava de las ciencias que utiliza, no tomará de ellas sino lo
que puede servirle para sus propios fines, y tratará de crear su propia terminología.
Las ciencias humanas tienen por objeto al hombre en general, pero ninguna
lo explica enteramente, mientras que la ciencia literaria apunta, a través de la
obra, a la totalidad del hombre, con lo que comparta a la vez de singular y
de general. Tratar de la obra literaria únicamente como si sólo fuera un hecho sociológico, es infligirle un inmenso perjuicio; pero analizar por qué y cómo constituye también un hecho sociológico, es un elemento más para el conocimiento de la obra. La ciencia literaria permite, pues, descubrir lo que en
la obra, y finalmente en el hombre, es de orden sociológico, psicológico, etc.,
' Así, por ejemplo, la crisis de la forma dramática que ha comenzado a manifestarse
hace un siglo, no hace sino traducir un cambio importante de las formas de representación.
• El presente estudio no da sino un primer resumen de algunas ideas que se encontrarán desarrolladas en un cuadro más amplio y más completo.

432
433

H.28

�y puede llegar por este camino a establecer las ·relaciones que reúnen no solamente esos aspectos diversos, sino también las ciencias particulares que los estudian. Todas, aunque a menudo se contradicen, tienen por objeto al hombre;
pero sólo la ciencia literaria es capaz de integrarlas confiriéndoles su natural
jerarquía.
Le es prácticamente imposible al investigador reunir todos los conocimientos que exige una ciencia literaria completa. Puede sin embargo desearse que
todos aquellos que se ocupan de literatura tomen conciencia del problema. Se
vería entonces instaurarse una estrecha colaboración entre los diversos secto-

res de esta ciencia. Psicocrítica, estructuralismo, estilística, etc., son destinados a completarse, y en la medida en la que cada uno tenga conciencia de los
medios y límites de su propio método, sabrá reconocer el valor y lo bien fundado de los sectores vecinos. Del lado de las ciencias naturales, funciona una
colaboración semejante desde hace tiempo. Al conocimiento del mundo exterior se agregaría entonces un conocimiento equivalente del ser humano, y el
abismo que separa todavía a las ciencias naturales de las ciencias humanas
terminaría por reducirse.

Pero la voz siempre única del poeta ¿no correría el riesgo de ser ahogada
bajo tanta ciencia? ¿ Quién, no obstante, se preocupa por ésta en las aulas de
nuestras universidades? O bien ¿ en cuál de las innumerables obras, de día en
día más eruditas, suena todavía ese famoso canto? Es precisamente por no
haberle reservado su verdadero lugar por lo que la ciencia, con todo lo que
ha emprendido hasta hoy, lo desconoce. Mientras que cada uno de los especialistas pretenda a la exclusividad de su método, no puede sino ignorar lo
que por fuerza ha de escapársele: El canto siempre singular del poeta. Sólo
una ciencia honrada y consciente tanto de sus medios como de sus límites, podrá garantizar el respeto para todo aquello que siempre la superará, permitiendo finalmente percibir ese canto en la pureza de su brote, después de haber
vuelto transparente todo lo que lo empañaba.

434

Sección Tercera

HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�ALGUNOS ASPECTOS DE LA TRRMINOLOG1A
LINGÜISTICA ACTUAL
JUAN ANTONIO AVALA
Centro de Estudios Humanisticos
de la Universidad de Nuevo León.

LA FORMACIÓN DE UNA terminología lingüística propia y precisa puede decirse que tiene su origen en el Cours de Linguistique Générale de Ferdinand
de Saussure. A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación ( 1916) ,1
muchas de las ideas y principios del ilustre ginebrino siguen aún vivas en las
corrientes lingüísticas más importantes de la actualidad y dos de éstas, la Fonológica de Praga y la Estructural de Copenhague -no importa su actitud
hacia de Saussure- están basadas en el concepto de "estructura", tan importante en el sistema de éste y cuya paternidad hay que atribuirle. Una de
las mayores preocupaciones de Saussure fue la creación de una terminología
unívoca que reflejara exactamente y sin confusión posible los distintos conceptos y matices de su teoría. A la extraordinaria precisión de estos conceptos
responde una terminología tan exacta que hoy se ha convertido en usual y
en punto de partida para cualquier teoría lingüística. Nadie duda hoy del
valor signativo de los conceptos lenguaje, lengua y habla; de los de sigruficante,
significado e imagen acústica, integrantes del signo lingüístico, concepto éste
precisado, por vez primera, en el Cours; de los de sincronía, diacronía y pancronía; de los de valor lingüístico y del de estructura, que tan fecundos han
sido para las nuevas corrientes, especialmente para la fonología y la gramática estructural.
La preocupación por determinar con exactitud el léxico lingüístico es
' DE SAUSSURE, F., Cours de linguistique générale (éd. posthume, d'aprés des notes,
d'un cours professé de 1906 a 1911 ) , Paris-Lausanne, 1916; 4a. ed., Paris, 331 p. Existe
traducción española de Amado Alonso a cuyo cargo está la introducción y notas, Edit.
Losada, S. A., 3a., ed., (Buenos Aires, 1959); es reproducción fotográfica de la 2a.
edición de 1955.

221

�relativamente reciente. Al convertirse la lingüística en una ciencia autónoma
-y debemos recordar, una vez más, que en ello influye el 'método inmanente' de Ferdinand de Saussure- se ha visto la necesidad de deslindar el
alcance de los términos y conceptos utilizados con el objeto de disponer de
un repertorio técnico que refleje las tendencias de cada escuela. Han estudiado la terminología lingüística: J. Marouzeau, Lexique de la terminologI.e
linguistique, 3a. ed., Paris, 1951 (en cuatro lenguas: francés, alemán, inglés
e italiano) ; F. Lázaro Carreter, Diccionario de términos filológicos, la. ed.,
Madrid, 1953 (con un vocabulario de correspondencias en alemán, inglés y
francés); E. de Felice, La terminología linguistica di G. l. Ascoli e della
sua scuola, Utrech-Anvers (s. f.); Eric P. Hamp, A Glossary of American
Technical Linguistic Usage, 1925-1950, Utrech-Anvers, 1957; J. Vachek,
Dictionnaire de linguistique de l'Ecole de Prague ( con la colaboración de J.
2
Dubsky), Editions Spectrum, Utrech-Anvers, 1960.
Vamos a intentar en el presente trabajo, una inicial recolección, definición
y ordenamiento de algunos términos lingüísticos que son hoy corrientes en
las más importantes escuelas lingüísticas; por no semos posible abarcar todos los
conceptos de uso más corriente, nos referiremos de manera especial a la terminología lingüística estructural, conocida también con el nombre técnico de
Glosemática. La Glosemática fue fundada por L. H jelmslev ( 1936) y alrededor de sus teorías y enunciados se ha formado la llamada Escuela de
Copenhaguen. L. Hjelmslev parte, para elaborar su teoría, de dos principios
fundamentales enunciados por F. de Saussure en el Cours de Linguistique
générale: el de inmanencia lingüística y el de estructura. El principio de
inmanencia no fue enunciado explícitamente por de Saussure ya que, sobre
todo, se trata de una metodología que debe imponerse en el análisis lingüístico. Podemos encontrar en la Introducción del Cours una enunciación tácita
del mismo: "Así, pues, de cualquier lado que se mire la cuestión, en ninguna
parte se nos ofrece entero el objeto de la lingüística. Por todas partes topamos
con este dilema: o bien nos aplicamos a un solo lado de cada problema, con
el consiguiente riesgo de no percibir las dualidades arriba señaladas, o bien,
si estudiamos el lenguaje por muchos lados a la vez, el objeto de la lingüística
se nos aparece como un montón confuso de cosas heterogéneas y sin trabazón.
Cuando se procede así es cuando se abre la puerta a muchas ciencias -psicología, antropología, gramática normativa, filología, etc.-, que nosotros sepa• Los tres últimos títulos han sido publicados por la Comisi6n de terminología del
Comité internacional permanente de lingüistas. Para la metodología y contenido de
dichos trabajos Cfr. JosEF VACHEK, "A propos de la terminologie linguistique et du
systéme de concepts linguistiques de l'Ecole de Prague", en Philologica Pragensia, IV,

ramos distintamente de la lingüística
correcto, podrían reclamar el le
. ' pero que, a favor de un método inparecer no ha
,
ngu_~Je como uno de sus objetos... A nuestro
y mas que una soluc1on para todas estas dificultades. ha
colocarse desde el primer momento
l
'
y que
norma d
.
~n e terreno de la lengua y tomarla como
, e todas
o_trC:S manifestaciones del lenguaje".s
El metodo o prmc1p10 de inmanencia tiene com b.
fases sintagmática y sistema't;ca)
.d ad
o o Jeto la lengua (en sus
•
cons1 er a como
t tO • f .
estructura hay que definir 4 E T Al
un ex m 1ruto cuya
. .
. rm 10
arcos Llorach describe
I f
s1gu1ente este principio: "El punto d . t .
. en a orma
aJ·e como f1·n en , .
e vis a inmanente, el considerar el lengu
si mismo no se ha apr d h
.
Fue Ferdinand de Saussure 'si no el r· ica o. ast~ ~1empos muy recientes.
0
!a;!d~! ~si~tió en la nece;idad de e~tu~:: e~lee~g:~:od::d~u:nc~:n::y~:

ta:

lengua ::~~e: Ante .:do,destabl~ce una tajante división metodológica: la
r cons1 era a o bien como un estado d f ,
.
táneos, o bien como una evolución de fenóm
. ~ enome~os srmul7en~:~~:~e~~a:1 º;!gg:~:ecesariam~~date un:n:;g:~::;~ ::t=~~;:e~:a;:;
'
, 1a suces1v1 d no requiere ¡
. .,
.
mática de los fenómenos ..." 5
a orgaruzac10n s1steLa aplicación del principio de inmanenci h
.
la estructuración de la nueva lingü' ti a E~ te~1do hondas repercusiones
una y otra vez en ello p d
is ca.
rrusmo de Saussure insistió,
Cours y no es ~reciso i~isti~ee::n:~contrarse abundantes testimonios en el
en

Am~~c~I más fecundo ~a sido el concepto de estructura. "Pienso -afirma
sistem: e:nqs:-t:~ su tgur~sa.concepción estructuralista de las lenguas como
os os termmos son solidarios y
1
mentario -más bien im licado--- de ,
,
'
en e concept~ complesolidaridad e interdepend~ncia de una sv1·gnal~fr.... º6El valor¡ que consiste en la
1 1cac1 n con as otras si nif. •
nes, emana del sistema e · li 1
.
g 1cac10uno de
1
,,
rmp ca a presencia concreta del sistema en cada
9
sus e ementos .
La lengua, para de Saussure es ante todo "
ali
cipio de clasüicación" T De ' , 1
' una tot dad en sí y un prinbase al estudio de la le~
aqm e postulado fundamental que servirá de
gua como estructura. "La r .. , f .
una disposición cualquiera. la ,_
. . mgws ica mtema no admite
,
u:ngua es un sistema que no conoce más que
• DE SAussuRE' F ·, eours. · · (c·ito por la edici6n e - )
en a delante se usará la sigla CLGt
spano a, pp. 50-51). De aquí
. .. de térmi
,• F. LÁZARO CARRETE R, D.iccionano
f ·¡ ló ·
E. ALARCos LLORACH Gr át ·
nos ' o g1cos, ed. cit., pp. 168b-169a
,
am 1ca estructural (
, ¡ E
·
con especial atenci6n a la lengua española) B·br segun a scuela de Copenhague y
3, Edit. Gredos, Madrid 1951 · PP 13
'cc1 C10Lteca Romántica Hispánica, Manuales
• CLGt, pr6 logo a la' edici6n
, español
.
y ss.
Gt, pp. 67 y ss.; pp. 63 y ss.
8r.
' CLGt, p. 51.
a, p. ·

2, 1961, pp. 65-78.

222

223

�cología y a Ja 1'ogica;
·
1a cosa, en cuanto se relacion
1
o su concepto interesa a la epistemolo ía. L
a c?n . os concep~os
externas es el ob1· eto de las . .
g
a cosa en s1, sin referencias
'
c1enc1as naturales
b) relaciones entre la imagen acústica ( estímu;o asociado
( ambos componentes esenciales de la entidad . ) ) y el concepto
1 ·
signo .
c ) re ac1ones entre la imagen acústica ( . . .
cuanto entidad sonoro-acústica f' . stgmfi~ante) y su forma sonora, en
.
, 1S1ca, articulada.
d) finalmente, integración en el si no del . . .
sus aspectos social, comunal e !st6rico.1~1gruf1cado y del significante y

su orden propio y pcculiar''. 8 "Una lengua constituye un sistema . .. este sistema
es un mecanismo complejo y no se le puede comprender más que por la
reflexión".9
Este concepto de la lengua como "estructura lingüística" ha sido tomado
en su integridad por la Escuela de Copenhaguen y sobre él ha constituído un
importante sistema de conceptos y una terminología lingüística que vamos a
analizar sumariamente, en sus aspectos más importantes. Par .. íos estructuralistas, la estructura debe ser analizada en el texto. El Texto es un "conjunto
analizable de signos" ,1º es decir un fragmento de una conversación, una conversación entera, un verso, un poema, una novela, una carta, esto es, un
hecho determinado de lengua. El análisis estructural parte, pues, de la unidad
más grande, el texto, que se subdivide, para su estudio, en unidades cada
vez más pequeñas, hasta llegar a los elementos básicos que integran la estructura. "Lo q Je nos es dado -afirma Alarcos Llorach- al tratar de describir la lengua, es el texto (sea oral o escrito), aún no analizado, como
totalidad no dividida y absoluta. El único procedimiento para buscar en el
decurso de este texto un sistema de lengua es el análisis, mediante el cual el
texto será considerado como una clase de elementos, los cuales, considerados
a su vez como clases, se dividen de nuevo en elementos, y así sucesivamente
hasta que la división se agota. Es un procedimiento que avanza de la clase
al elemento, un movimiento analítico y especificativo, lo contrario de la
inducción: se le llama método deductivo".11 Obsérvese de paso cómo en el
análisis debe aplicarse el método inmanente del cual hablamos ya más arriba.
La serie de entidades analizadas en el decurso del texto por el método
deductivo son, en definitiva, los signos y sus relaciones mutuas dentro del
sistema que norma el texto. La teoría del signo lingüístico si no es originaria
de F. de Saussure, por lo menos le cabe el mérito de haberla sistematizado y
puesto en circulación dentro de los estudios lingüísticos. El signo lingüístico
en la mente de De Saussure y de todos sus seguidores consiste esencialmente en
un "estímulo asociado". Desde el punto de vista psicológico -factor importantísimo en lingüística- el signo lingüístico supone una gran cantidad de
funciones y de relaciones muy complejas, entre las que señalaremos las
siguientes:
a) una sene de relaciones entre el concepto y la cosa; el concepto en
cuanto entidad intelectual abstracta y universal interesa a la psi• lbid., p. 70.
' lbid., p. 138.
'" F. LÁZARO CARRETER, Diccionario de términos filológicos, ed. cit., p. 320a.
11

224

E. ALARC0S LL0RACH, op. cit., p. 26.

So:: :~~

~7do lo que 1~ li~~stica actual implica en el signo lingüístico.
o e elemento s1gnil1cado-concept / . u·
.
elaboran los siguientes térm·
º. s1gn icante-irnagen acústica, se
auténticos:
inos correspondientes a otros tantos conceptos

-

forma del contenido
sustancia del contenido
forma de la expresión
sustancia de la expresión
or f
.,..:,}cad
orma del contenido, "orden graSl5uul
O se nos presenta" 18
f

Se entiende, en la lingüística actual
matical característico en que n
U

es independiente deI cont em"do mismo
.
deI contenido
.,
y
t· ' esta , orma
re1ac1on arbitraria .u se e t· d
.
man 1ene con el una
'
n ien e por sustancia del
t ·dO 1
(el sentido lo designado) "
f
con em
a significación
'
.
' que es con ormada por la forma Lo
.
porta para el signo lingüístico es, naturalmente la
.
q~e unque la sustancia es la misma s
1f
1 '
forma del contemdo, ya
.
·
, ea cua uere a forma" 1s L
. d
temdo no interesa al método 1
, .
. .
a sustancia el cong osematico que se interesa en el estudio de las
u Un amplio análisis del signo puede verse en CLGt
P. GUIRAUD, La Semantique Presses U .
. .
' pp. 127 y ss.; véase también
del .
1·
,
,
mvers1ta1res de France p . 1955
signo mgüistico implicada en la c
., d
. ' aris,
• La teoría
s t , d
oncepc1on e los lógico
' .
u eona el signo y de la c
. .
s matematicos y en toda
omumcac16n aceptable en
· · •
e 1aborar signos puros de com • . ,
'
prmcip10 como sistema para
umcac1on en el cam
d 1 fl
,
su ~idad de metalógica del lenguaje no o e po e a i orofia y de la ciencia, en
guaJe en su calidad de m d" d
'
. p _ra cuando se trata de aplicarla al len.
e 10 e comumcac16n h
Cf
gua¡e y la vida, Ed. Losada S A B
A"
umana,
r. CH. BALLY, El len¡
.
, · · uenos 1res 1952 R c
a metafls1ca por medio del anál" . ló .
'
. , . ARNAP, La superación de
" DTL, p. 90b.
ISIS
gico del lengua¡e, UNAM, México 1961.
" Cfr. ALARCOS LLORACH, op. cit ., p • 20•

11

1 bid., pp. 20-21.

225
Hl5

�formas; su dominio es el campo de las relaciones y funciones lingüísticas que

i

l
1

se dan dentro de una lengua.
Frente a los conceptos de forma y sustancia del contenido están los de
forma y sustancia de la expresión. En glosemática se usa el término expresión para señalar al significante de De Saussure; la sustancia de la ex presión
será, pues, lo material del sonido portador de la imagen acústica: "Una serie
de oclusivas, p-t-k, por ejemplo, constituyen una sustancia de expresión, la
cual recibe en distintos idiomas diferentes formas. Hay lenguas en las cuales
el punto respectivo de articulación de esas consonantes es único ( el español,
por ejemplo), y hay otras en que la emisión de esas mismas consonantes
exige varios puntos de articulación: el esquimal presenta dos zonas de k; muchas lenguas de la India ofrecen dos zonas distintas de t. La sustancia es idén16
tica en esas lenguas y en español; la forma, en cambio, varía". La forma
17
de la expresión es "independiente y arbitraria con respecto a la expresión" .
Así se ha ampliado el concepto de signo lingüístico, concepto depurado y
mucho más determinado que en sus orígenes. Respecto a este punto, Alarcos
hace el siguiente resumen que trascribimos por su claridad:
"Esto nos muestra que las dos magnitudes que entran en la función del
signo se conducen en ella de manera análoga. Es, pues, el signo la asociación
de una forma de expresión y una forma de contenido. Sólo gracias a estas
dos formas existen las sustancias respectivas, que aparecen cuando se proyecta cada forma sobre el sentido de su plano respectivo, 'igual que una red
extendida lanza su sombra sobre una superficie indivisa'. . . El estudio de la
lengua debe, por de pronto, limitarse a la consideración de su forma en
cada uno de los dos planos: la forma de la expresión y la forma del contenido.
Las respectivas sustancias pueden ser, naturalmente, también objeto de estudio, pero éste ya no pertenece a la lingüística propiamente dicha. La disciplina que se ocupe de la relación entre la forma y la sustancia del contenido
es la semántica; la disciplina que investigue la relación entre la forma y la
18
sustancia de la expresión es la fonética".
En el decurso del análisis glosemático nos encontramos con el concepto de
clase. Clase es un elemento del texto dividido para su análisis y "los objetos
registrados en una sola división como dependientes homogéneamente entre
sí, y como dependientes de la clase, se llamarán elementos de la clase en
cuestión".19 Estos elementos son los que constituyen, al relacionarse unos con
otros, al entrecruzarse, toda la trama de la lengua, objeto de la descripción y
" DTF, p. 142b.
"

ALARCOS LLORACH,

11

ALARCOS LLORACH,

op. cit., p. 21.
op. cit., pp. 22-23.

del estudio. E
· t en muehos tipos de dependencias y relaciones.
• x~
ramos 1as pnncipales:
. sólo enume-

-

interdependencias
. presupone al otro.
. .
' cuando un t'ermmo
determinaciones,
cuando un término presupone a otro pero no al contrario.

-

constelaciones, cuando los dos términos t'
.
.
pero no se supone ni como determinac· ienen ~1erta es~ec1e de conexión,
10nes m como mterdependencias.

De este
.
. triple tipo de relaciones se denvan
nuevos conceptos,
d
en la siguiente terminología:
expresa os

-

solidaridad, "~terde_pendencia entre dos términos .del decurso.
complementaridad,
mterdependencia entre dos térmmos
.
[ ·, "d
del sistema.
se eccion, eterminación entre dos términos dentro del de
"
esp ·¡ · · , d
. .
curso .
eci icacion, etermmac1ón entre dos te'rm'mos de1 sistema.
.

De acuerdo con la concepción estructuralist
1
obra de introducción Alarcos Llorach la len a y ta como _la expone en su
por la glosemática tiene dos pl
f' d gua, en cuanto sistema, estudiada
'
anos un amentales :
a) El plano cenemático, cuyo objeto de estudio
cenemática estudia las unidades de expresión ;~:n!:s ,c:n~rr:,)atemas. Lla
llamados propiamente cenemas
.
, v c10 ' o sea os
y marginal y los prosod
o constitu,yentes, en su aspecto central
b)
'
emas o exponentes, como sintonemas
~¡ ~!ano ple~emático, cuyo objeto de estudio son los plerema~ ~=n;~s.
rem1ca estudia las unidades de contenido (pl , 'll '
.
epleremas constituyentes (en cuanto centr I
eres, . eno ) o sea los
femas o exponentes (extensos o verbales : ~:t:n::r:1:~:?nii~~~ morHemos estudiado tan sólo al nos de 1
. .
, .
empleados en la actuar d d gu 1
os principales termmos lingüísticos
I a por a escuela estructuralist
h
.
una nueva luz sobre el estudio d 1 1
a que a arro3ado
como ya se ha -a1 d
e :1-5 enguas y sus constitutivos. Posiblemente
sen a o, esta termmologí
'
universalidad. está restring'd
, 1 a no goza en la actualidad de plena
no ha alca~do esa trasce Ida ª. erre~ os altamente especializados y todavía
d
n enc1a uruversal de otras t
· 1 ,
e la Escuela Fonológica de Pra
s·
ermmo og1as, como la
lingüística internacional ha d dga. mi embargo creemos que el futuro de la
e esenvo verse por este cami
con el instrumental de una te . 1 ,
.
no, ya que cuenta
campo de su estudio.
rmmo og1a precisa y ha fijado objetivamente el

" !bid., p. 30.

226

227

�LOS PROBLEMAS DE LA HISTORIA DE LA LITERATURA
Lic.

ALFONSO RANGEL GUERRA

Universidad de Nuevo Le6n

EL PROBLEMA DE LA HISTORIA de la literatura puede plantearse enfrentándola
1
a la Historia. Y además, sin olvidar la idea que comunmente se tiene de ésta,
preguntando si aquélla se proyecta y escribe con un propósito definido.2 Quizá se acepte como un apéndice más de la Historia, que abarca o pretende
abarcar todo lo acontecido en cuanto hecho humano: así como el historiador,
para ofrecer una visión de cierta época acumula documentos, referencias, datos, bibliografías y da después una interpretación de todo esto en una obra
escrita y organizada, así el historiador de la literatura recogería la producción
literaria de un lugar y una época, la asociaría con las condiciones personales
de los escritores y las condiciones sociales del momento para establecer una
visión de conjunto de ese período, explicando las características de los autores
y de sus obras.

Pero el problema no es tan sencillo como parece, y antes de asimilar la
historia de la literatura a la Historia, sería necesario aclarar con exactitud
1

Historia y Literatura se escribirán aquí con mayúscula cuando se considere necesario aclarar la distinci6n que se apunta en el texto, a prop6sito de la historia de la
literatura.
• El problema de si la historia de la literatura se proyecta y escribe con un prop6sito
definido, se plantea aquí porque es común observar que los estudios que a este respecto se realizan toman varias direcciones a la vez y mezclan en un mismo trazo
factores de índole diversa. Suelen escribirse historias de la literatura que recogen cronológicamente los datos biográficos de un autor, y las noticias sobre sus obras, para
colocarlos en una gran serie que ordena todas las figuras de la literatura, las grandes y
las pequeñas, colocando junto a Lope de Vega a L6pez de Vega, corno dice Dárnaso
Alonso. O bien introducen en esto las tendencias y espíritus de la época, escuelas e
"isrnos" en los que se coloca a los escritores, limitándose en definitiva a una mera
acumulación de datos que hace que nos preguntemos si efectivamente se trata en
rstos casos de verdaderas historias de la literatura.

229

�. .
. n verdad es como quedó dicho
'l debe ser la labor del h1stonador, y s1 e
enta como
cua
.
.
ue deban tomarse muy en cu
arriba o supone otras circu~sta.~c1as q
1 bor. además y esto es lo que aquí
fundamentales para la reahzac10n ~e ~s~ a b. ' establ~cido -en la medida
nos interesa dilucidar, es nece~r:
~~:ratura trabaja un "material",
en que sea posible- si el histo1?a o_r de a or tanto aclarar también cuál
llamémoslo así, similar al del_ ~stona or, y !abajo Veremos, pues, aunque
será el método que deba utihzha:se ~nd su para pa.sar después al problema
t l labor del 1stona or,
sea someramen e, a
,, " t . ,, en la historia de la literatura.
de lo que debe ser el "asunto o ma ena

:Jª;

I
h
asados es decir, en ciertos hechos
Si la historia se interesa en los hec ~~ p el s:ntido de esta búsqueda, de
pasados, tenemos que preguntamos cua es, .
d 1 hombre a su mundo pretento.
este asomarse e
. .
.
so conjunto de suceLa "selección" que practica la h1stona sobre el lru:pe: de todos- al orien.
.
lizados -puesto que no se oc
sos y situaciones ya rea
.
.
la i·nvestigación histórica, nos
•
' tos que animan
tarse por los mismos propos1
.d
1 f·nalidad de dicha investi.
d· t O
'I es el sent1 o Y a 1
permite ver de mme ia cua
¿· d n el pasado puede servir
gación. La historia re~oge todo ~ 7:se,c;::en:ta:c:as y caract:rísticas de u~
de clave para descubnr o conoc
d 1 hombres que ahí actuaron y vi.erto tiempo o sea e os
l
cierto ugar Y un ci
'
'
, t·
¡0 que se busca en d ef.1de
conocer
esas
caractens
icas,
y
vieron.
tratand o
t d 1 s huellas (de la más diver. . t d 1 hombre por o as a
nitiva es el conoc1m1en o e
Al historiador no le interesa prosa naturaleza) que va dejando a dsu pdaslo.h b
Hacia éste tienden todas
d
.
1 pasa o e om re.
piamente el pasa o, s1~0 e .
su labor cobra sentido en cuanto se
sus preocupaciones de mvest1gador, _Y
1
y definido aunor aniza con un prooós1to perfectamente c aro
'
ordena y se g
1· da :ed de lo pretérito: quiere saber lo que ha
que se pierda en la comp ica
h d . do de hacer lo que ha dicho y
hecho el hombre, y también lo q.ue da elJª
ha c~plido. en una pala¡ d 1
ha planea o y o que
'
lo que ha cal a o, o que
t camino conocerse a sí mismobra, quiere conocer al hombre -y por es e
por sus obras.
,
· t dis" , hí"
mo algo que se encuentra &lt;letras o a c1er a
El pasado esta a , co
d • d el hombre. Asomar.
a arda las huellas que va e1an °
,
tanc1a de nosotros, y º~
ue de él ha perdurado, no lleva otro propase a ese pasado a traves de lo q
·,
· a del hombre
·t
e el de encontrar esas claves para la comprens1on m1sm
h.
:o:;user sujeto a las dimensiones del tiempo y del espacio: como ser is-

Al historiador corresponde asomarse a ese pasado del hombre, y para
su trabajo cuenta con una gran variedad de elementos que le permiten cumplir buena parte de la tarea: ruinas, vestigios, objetos, instrumentos, documentos, textos públicos y priv~dos, obras que ya escribieron otros historiadores como él, etc.; todo este material no es, como podría creerse, el objeto
mismo de estudio, sino uno de tantos medios, entre los verdaderamente indispensables, con que cuenta el historiador para cumplir su tarea. Una muralla, un objeto de uso doméstico, un documento público, son para el historiador muestras o presencias de un cierto pasado, y logrando establecer
todo lo que estas muestras suponen en relación con su origen y su uso, las
causas que motivaron su creación y el manejo que de ellos se hacía, se puede llegar a penetrar un poco, o mucho, en la época de la cual provienen, la
que debe ser, en definitiva, el asunto mismo de la historia. Así pues, si todos
estos objetos tan diversos son medios o posibles medios de conocimiento de
una época pasada, la labor del historiador comenzará a partir del momento en que se pregunte sobre esos objetos que han llegado hasta sus manos,
como objetos pertenecientes a un todo vivo y complicado que es la sociedad
humana en tal período y en tal lugar.
Pero aquí surge el primer problema para el historiador. ¿ Hasta qué punto
es válido, o si se quiere posible, el aplicar o determinar a un cierto objeto
condiciones de creación y de ejecución, no como perteneciente a la época
del historiador, sino, por ejemplo, al siglo XV? Dicho de otra manera, ¿puede llegar a conocerse con exactitud el valor que ese objeto tenía en el siglo XV, y por este camino esbozar una cierta teoría económica, digamos, sobre esa época, si el objeto de que se trata fuera un instrumento propio de
determinada artesanía? El problema, de todas formas, no podría considerarse insoluble contestando con una negativa rotunda, pues cabría tomar en
cuenta muchísimos factores que permiten aceptar una respuesta positiva,
como sería el que investigaciones anteriores aportarían datos e informes relacionados con ese problema, el que se tuvieran otros objetos similares o
con diferencias notorias, textos de la época, etc; en una palabra, la labor de
este historiador sería una más entre otras muchas apoyándose mutuamente
y aportando entre sí los conocimientos de un todo que se va definiendo por
sus partes. De todas formas, la perspectiva histórica, la distancia inevitable entre el ahora del historiador, desde el cual se emite el juicio interpretativo, y el ayer en que se ubican los hechos sucedidos, dejan en pie esta condición del hacer histórico, que revela el pasado con la mirada del presente,
aunque se imponga en la investigación Ja más estricta objetividad.
Pero los objetos mismos que pueda manejar el historiador están ahí y, de
una o de otra forma, testifican con su presencia actual su existencia ante-

tórico.

231
230

�1

i

1

rior y dejan entrever su función. Pero algo definitivamente ausente, terminado, es lo que puede perturbar más al historiador: aquello que ha impulsado los hechos y las acciones de los hombres. Una guerra o una revolución,
la muerte de un gobernante o el giro en la actitud de un partido político, en
sí mismos no representan un problema para el investigador, puesto que la
historia misma, vale decir, el suceder mismo, se encarga de demostrar con
pruebas fidedignas que realmente ocurrieron. Cuando el historiador ha
comprobado que efectivamente ocurrió tal o cual circunstancia en la vida
de un país, un complot por ejemplo, o el derrocamiento de un gobierno,
o el convenio de dos potencias anteriormente enemigas, entonces es cuando comienza su verdadero trabajo de investigador, pues si se limitase a afirmar
que estos hechos acontecieron, no aportaría gran cosa al conocimiento del
pasado del hombre. Con todo este material que tiene al alcance de la mano, que deberá conocer tan íntimamente como sea posible, y con los hechos
y acontecimientos pasados cuya existencia prueba ese mismo material, el
historiador comenzará su auténtica labor, que será la de explicar el porqué
de tales acontecimientos, las causas que los originaron y las consecuencias
que de ellos se desprendieron. La historia del hombre, por sus obras, tendrá
que ser en definitiva la historia de su pensamiento y de sus ideas, de todo
aquello que, por sobre todas las otras condiciones propias de los seres animados, hace del ser humano un ser histórico.
Y así la palabra misma deberá también ser investigada por el historiador.
El documento, la nota, las correspondencias privadas, los tratados, y aun las
mismas leyes, aunque sean de un pasado inmediato, tendrán que estudiarse e interpretarse en relación con las propias condiciones de la circunstancia que las hizo nacer, tarea difícil por cuanto el lenguaje mismo puede
adoptar un valor distinto en el pasado y en el presente, y no sólo esto, sino
que puede esconder, o mejor dicho encubrir en su elaborada construcción,
los porqués que lo animaron y el sentido último que en él se pretende depositar. Tratar de comprender una constitución política sin enmarcarla en
la realidad que se aplicó, o tratar de interpretar el texto que contiene cierta correspondencia de un gobernante sin preguntarse por las causas que impulsan a afirmar o negar un determinado asunto, llevará sin duda a con•
clusiones erróneas porque se parte de un principio falso.
Vemos entonces que, por sobre la gran variedad de elementos que sobre•
viven del pasado, cada uno con sus características y condiciones particulares que lo distinguen, la tarea del historiador se nos aparece con contornos
bien definidos que dejan de lado cualquier posible confusión: el descubrimiento del pasado y su interpretación, a través del pensamiento del hom•

En su Autobiografía, Collingwood nos dice ,
cia para él la "acti .d d .
como llegó a cobrar importanvi a mterrogante" en el co . .
"
observar -dice Collingwood
noclffilento. Empecé por
•
.
- que no se puede saber lo
h
qwere decir por el simple estud·10 d e sus d ec1arac1ones
.
oralesque
o un· ombre
que -~ªYª hablado o escrito con perfecto dominio de la len
escntas, a~ntencion perfectamente veraz A f d
gua y con una mber también cuál fue la pre:untam e encontrar su significado hay que sap'.ritu y que él supone en el de un~~n: regunta p!anteada en su propio esdicho o escrito Hay que entende
a cual qmso dar como respuesta lo
concebía, eran. estrictamente c r lqu_e preguUnta y respuesta, tal como yo las
orre ativas
na pro · · ,
puesta, o en todo caso no pod'
1 .
posic1on no era una resia ser a respuesta
.
gunta que podía haberse contestado de otro
correcta, a cua~q~;er premente detallada y particularizada debe
I modo. Una proposic1on altavaga
li d
.
ser a respuesta no a una pregunta
mo
!:;:re:tazam~~:;~ saEunta preg~nta tan detallada y particularizada co. s e pasaJe nos permite
ción misma de Collingwood b
I
ha.
acercarnos a la concepso re e tra JO hi t , ·
L
1 .,
ta-respuesta habla claramente de la act. t d
s onco. a re ac10n pregundor ante el pasado obligad
.
~ u que debe adoptar todo historialo, a la ubicación q~e le im;~ns1 pr;ten e llegar a descubrirlo e interpretaraquí que la labor hi t, .
~ ca a respuesta que encuentra a su paso. De
s
onca
requiera
mo tal de
d
. . ,' para que efect·ivamente se considere co'
acuer o con la posic1on de C Ir
d
miento de los hombres del
d
.º _mgwoo , enfrentarse al pensación de hechos desprendién~:sa
y ~o dlumtarse a la descripción o narra'
se a emas e todo esto una m t d I ,
responda a esta posición y que se revele en su .
b
e o o ogia que
C Ir
misma o ra.
o i~gwood establece tres proposiciones que a I
.
.
de la historia: 1) "T0 d h"
.
.
.
c aran Y defmen su idea
a istona es la h1stona del
·
condiciones era posible conocer la h. t . d
pens~1ento. . . ¿ En qué
·
is ona e un pensamiento? p ·
1
pensamiento debe expresarse: sea en lo ue 11am
. . runera, e
de las muchas otras formas de f .d
amos lenguaJe, o en alguna
historiador debe ser capaz de
ac ivdi a expresiva. . . En segundo lugar, el
pensar e nuevo por sí ·
¡
.
cuya expresión está tratando d .
'
mismo, e pensamiento
e mterpretar" 2) "El co • .
h"
co es la reactualización en 1
, . d
.. .
nocun1ento istóri,
e espmtu el h1stonador d 1
•
storia
estudia".
3)
"El
.
.
.
.
,
e
pensamiento cuya
hi
pe
.
conocimiento h1stónco es la re-actualización de
nsam1ento pasado, encapsulado en un contexto d
.
un
tes que, al contradecirlo, lo confinan a un pi
dife pensarmentos presenano
erente al suyo".•

¡¡

ºa

¿

bre.

'. ~- G. CoLLINowooo, Autobio rafia (T d
edición, Fondo de Cultura Económic! Mé . r~953 d(e _Jorge Hernándcz Campos, la.
XlCO,
~ª~· 39).
1 como autoconocmuento del
las• tOp, cit.,. capitulo X' "La histor·a'
, · ,, A
res posiciones señaladas Colling, d d .
espmtu • 1 terminar
del trabajo histórico: "Si !~ q
1 ;.oo . eJa como conclusión el verdadero sentido
ue e istonador conoce son pensamientos pasados, y si

232

233

�.
. d . de ser mera acumulación de datos y reAsí entendida la h1stona, e1a
dim .ón que le otorh
dos para elevarse a otra
ens1 '
ferencias sobre hec os pa~.
d' . , de ciencia de los asuntos huel plano del conocumento la con ic10n
ga en
1 11
1 mismo Collingwood.
manos, como . a ama e .
1 historia como historia del pensamiento,
En conclus1ón, entendiendo ahi . d
preguntémonos ahora sí, como
.
, ·t del stona or,
.
1
rcactuahzado ~n .e. espm ~ . de la literatura puede asimilarse a la H1sse decía al prmc1p10, la historia
'tulos Para tratar de contestar
'd
·
O uno de sus cap1
toria y cons1 erarse coro
hora de aquello que debe roaesta pregunta es necesario que nos ocupemos a nu'do y su finalidad. Para
. . d l r t t ra y aclarar su se
.
nejar la historia e a 1 era u '
d
.
e desde el punto de vista
er
por
separa
o,
s1empr
loo-rarlo, tend remos que v
l'
. 1 autor y los varios probledeº la historia de la literatura, 1~ obr~ teran\ esurgen 'autor y obra.
mas que supone la circunstancia socia en qu

II
dentro de la historia de la literatura, dePuesto que tratamos de move~os
1 ti os al fenómeno de la creación
jemos de lado los problemas estnctamente ~ a v de dicha obra como producto
.
d 1 b literaria y ocupemonos
y al surgimiento e a O ra
'
. (
, espacio deberá entenderse
.
d
tiempo y un espacio aqui
humano realiza o en un
.
. d D'1!!amos por ahora, a reserva
·,
, bien social) determma os. o
en una acepc1on mas
.
.'
e la historia de la literatura, en 1ude ampliar más adelante la af1rmac1on, q;
de reguntarse por el proceso
gar de preocuparse por la creac~ón, :nt u:;:n es~ obra ya concluída, y en
que culmina en la obra, centrara su m er
od1'f1'car Puesto que la
1 d d
do provocar o m
.
todo aquello que a su a re e or pu d cto extraño sino que forma parte
· 1d
sola como pro u
'
obra no brota_ a1s ª. a y
'
le en un determinado núcleo social, y tode un hacer hterano que se cump d d .
la obra puede provocar con
ta
como acaba e ecrrse,
mando en cuen que,
d
enden de su misma naturalesu presencia determinados efectos que se espr
, mismo se sigue de ahí que el conocimiento que ohlos conoce repensándolos por s1 .
h: , .
es conocimiento de su situación en
.
d
1
·
estigac1ón
1stonca no
. .
d
tiene por med 10 e a mv
,
.
•
que es un conocmuento e su
· ·ento de s1 rmsmo, smo
1
cuanto opuesto a eonoc1m1
. . t d sí mismo. Al repensar lo que a1l ·smo tiempo conocuruen o e
,
b
situación que es a m1.
é
.
Al saber que alguien más lo penso, sa e que
guien más pens6, lo piensa 1 mismo.
b. 1
él es capaz de hacer descubre la
rlo y al descu nr o que
.
él mismo es capaz de pensa .
d
al repensarlos los pensamientos
Si es capaz de compren er,
'
l
b
clase de hom re que es.
.
d
h'
e él debe ser muchas c ases
. •
1
de gentes se sigue e a I qu
d
de muchas distintas c ases
'
.
d toda la historia que pue e
b
de
hrcho
un
microcosmos
e
.
de hombre. Que d e e ser,
. '
. . t e al mismo tiempo su conoc1De esta suerte su propio autoconoc1m1en o s
conocer.
'
., ( , 116)
miento del mundo de los asuntos humanos ' pag.
.

234

za, efectos que por lo general se verán reflejados en otras obras literarias, la
historia de la literatura no se enfocará sólo a lo particular, sino que sobrepasándolo quiere alcanzar Jo general, es decir, que estudia la obra literaria
en su condición de obra única, pero relacionándola con lo escrito antes y
después de ella para engarzarla en un todo que responda a características
de nacionalidad, de lengua, de estilo o de época.
Así entendida la producción literaria, veamos hasta qué punto es posible mantener la actitud de historiador ante obras que, como ya quedó dicho, son únicas. Porque queda fuera de toda duda esta condición que es
esencial para su existencia: el poema, la novela o el drama valen por ~í
mismos y se apoyan sobre sus propias leyes. La expresión literaria nace respondiendo a necesidades peculiares que, en su autor, se encaminan a determinada creación. Si lo que lleva consigo la literatura es una cierta concepción del mundo, expresada en un lenguaje que es también comunicación pero al mismo tiempo recinto de esa concepción que en ella llega a crear el mundo, y puesto que la obra que surge en y con la palabra nos permite participar
de esa concepción creadora, toda obra literaria auténtica será necesariamente única. Así la literatura vive en obras singulares.
¡ Oh dulces prendas, por mi mal halladas, / Dulces y alegres cuando Dios
quería! ¡Juntas estáis en la memoria mía, / y con ella en mi muerte conjuradas. Así comienza Garcilaso su famoso soneto que al paso de las generaciones mantiene su frescura y su transparencia. Sería inútil buscar su semejante en toda la literatura española, o en la obra del mismo Garcilaso, porque no tiene par. Este soneto, o bien otro de Garcilaso, o si se quiere otro
poema de diferente autor, no necesita de elementos externos o de apoyos
en construcciones formales similares. Los catorce versos del soneto se cierran
sobre sí mismos, suficientes y exactos en su propia estructura y naturaleza.
Tan suficientes son, que pueden independizarse de su autor, cuya figura el
tiempo puede borrar permaneciendo sólo la creación por la palabra. Al surgir la obra artística todo lo que en ella es esencial nos remite a la obra misma.

Siendo pues única la obra literaria, el problema consiste en considerarla
dentro de un todo que a su vez está formado por obras que poseen la misma
singularidad. Siguiendo con el ejemplo de Garcilaso podría hablarse, como
antecedente, de la literatura renacentista en Italia y de la poesía italianizante que en España introducen el mismo Garcilaso y Juan Boscán; y más aún,
siguiendo las consecuencias cabría también hablar de Gutierre de Cetina,
que es quien introduce ese tipo de poesía en la Nueva España en el siglo
XVI. Pero el procedimiento no deja de parecernos insuficiente por cuanto
opera, en cierta manera, al modo de mera recopilación de datos que se

235

�acumulan y dan un fruto que se pretende definitivo para el historiador de
la literatura. Será necesario dar todavía un paso más para concebir la producción literaria como una de las más altas manifestaciones del espíritu y
en consecuencia, como expresión de permanencia que toma cuerpo en todas
y cada una de sus representaciones individuales.
Al hablar de la creación literaria como de una. de las más altas manifestaciones del espíritu, queremos sobre todo referimos a la Literatura como suprema expresión que a través del tiempo va dejando testimonio del constante hacer del espíritu humano, en un estrato que, a su vez, nos deja de
él, y frente a él, una imagen de su propia fuerza creadora. Espíritu, o genio creador, se entenderá entonces aquí no sólo como el atributo exclusivo,
que es, del hombre, sino la presencia perenne (forjándose y rehaciéndose
constantemente a través del tiempo y de las épocas, en un proceso que las
señala) que conduce los pasos mismos del género humano en dimensión histórica.~ Por lo mismo, la producción literaria, que como quedó dicho es
expresión de ese espíritu, deberá entenderse como creación que permanece
en constante desarrollo y que precisamente se manifiesta en cada una de
las obras individuales, las cuales por serlo pueden ser representativas de ese
poder creador, sin que aquí desarrollo signifique la construcción de lo presente sobre las ruinas de lo pasado, es decir, que las obras no destruyen a las
obras, sino más bien que éstas surgen y permanecen en su propio valor con
las características de época y circunstancia histórica. Nada extraño puede
parecemos el emparentar la Odisea de Homero con el Ulises de James Joyce
aunque ambas obras difieran tanto y guarden entre sí una distancia mayor
de veinte siglos, porque en definitiva estarían en los cabos de un mismo hilo,
y sus diferencias, por más hondas que fueran, no podrían distanciarlas al grado de poder ser consideradas como dos productos extraños que nada los pueda unir. Las dos obras llevarían consigo, en el fondo de todos sus laberintos
y todos los pliegues y recovecos que las identifican como únicas, la condición
de ser obras literarias por las que se muestra al hombre en su condición de
tal. Así pueden emparentarse todas las obras de todos los tiempos, precisamente porque siendo únicas tienen algo que decimos a través de la forma
lingüística que les da vida al entregar en esa forma una cierta concepción del
mundo y de los mismos hombres; emparentarlas, uniéndolas por el lazo espi• ScHÜCKING considera que "no existe un espíritu de la época, sino que, por así
decir, hay toda una serie de espíritus de la época. Siempre podrán distinguirse grupos
totalmente diferentes con distintos ideales vitales y sociales. Con cuál de estos grupos
se relacione más estrechamente el arte predominante dependerá de multitud de circunstancias, y hace falta vivir en las nubes para atribuirlo a factores ideales". El gusto
literario. (Trad. de Margit Frenk Alatorre). Fondo de Cultura Económica, Breviario
núm. 24, México, 1950, (pág. 20).

236

ritual
"d d que las identifica y ub'icán do1as en su necesaria naturaleza d .
1
n a q~e las eleva a la categoría de obra artística.
e smgu aEl dilema del enfoque de lo individual (
•
raria)' desde el mirador hist' .
pod ,
~ue es esencial en la obra liteonco,
na asi resolv
'd
.
obra como parte de un tod
. .
, .
erse cons1 erando dicha
o urutano -y múltiple
1
)ando la naturaleza del homb p
. - en e que se va reve.
re. orque como dice F
Sh I . .
las ideas de Herder el i'ndi 'd a1iz
d
ranz c u tz siguiendo
'
v1 u ar no ebe c nf di
aislar: "Para él (Herder) 1 . d" 'd I
o un rse con la tendencia a
, o m ivi ua y ¡0 pr · d
.
de una nación no es pr· • • d
.,
. opio e una personalidad 0
mcipio e separac1on sm d
· 1 •,
dad, de continuidad de tránsit d
b' ' . o e articu ac1on, de varieparar y distinguir" ¡ L b os,, ~ com maciones, de posibilidades de coro. a o ra artística, producto d
.
muestra entonces como otras más todas
e esa personalidad, se nos
viste características de forro
.' y
en ~l proceso que reuniéndolas rea, est11o y concepciones de una é
d
.
da. y al tratar de la personalidad
poca etermmatal y como lo hemos venido present~::;o~i::a segundo a_spec~ del p~blema
del autor para examinar el papel
. .
I la _obr~ literana, ocupemonos
que Juega en a h1stona de la literatura.

•
Vale preguntar por el
¡
.
ratura, aunque a primer~a~~staque Juega _el autor en una historia de la liteparezca Improcedente Lo
ac)arar es, no la participación de1 escntor
. en el hacer liter
·
· que• se 1trata de
:~ur:u:e;:~n:::;:ª:t~i::: ~:ticra~ió~- En otras pala:::, s:~a:a/~:ti~~
dora.
na or e a 1iteratura ante la personalidad creaAun cuando es indudable la influencia extem
.
tor, y la presencia de nume
f
d
a que puede sufnr un aurosas uerzas e índole di
b
ran, el creador de la obra lit
. .
.
versa que so re él opeerana sigue siendo eso cread
considerársele, aunque puedan descubrirs
'
or, y como tal debe
racterlsticas que las identifiquen
e antecedentes de sus obras y ca.
' en una o en otra forma
.
a aJenas. Todavía en el Renacimient
. 1
' como semeJantes
cil encontrar como af1'rma K .
º1' e m~ uso en la época barroca, es fá'
a1ser e mane10 de I
.
tos en varios autores y la clara ~tili '6 d
os mismos temas o asunya publicadas y famosas .
zac~ n e algunos elementos de obras
.
' sm que esto qwtara valor a la
d .,
, .
mediata 7 En consec
.
pro ucc10n mas m.
uencia, tenemos que enfrentamos con el a t
.
----u or mISmo,
• "El desenvolvimiento ideol6gieo del método d 1 .
. .
de la ciencia literaria por E E
.
e a historia literaria"' en Filosofía
tura Económica, México la." ed:::mf;~¿ o(tráos. (¡Trad. de E. Imaz). Fondo de Cu!4
' "S'i tod a a d aptación' de un asunto
' h b'
' P g.d
) ..
un solo poeta limpio de este crimen
; i~r\. e ~ons1derarse plagio, casi no habría
. . . n a istona de la literatura se da el plagio

237

�dejando para después todo lo que podría recibir globalmente la designación de "medio social", y en el que se reunirían problemas como el de las
tendencias literarias, la influencia, el gusto del público, la posición del artista frente a esas tendencias, etc.
No se pretende por ahora aclarar el porqué de la. crea:ión -~teraria, _que
más bien corresponde a una teoría de la literatura, smo solo hJar una ~dea
en torno al escritor mismo. Si éste escribe porque responde a una necesidad
interior, o porque así llega a una verdad íntima, como afirma Alfonso Reyes, 0 bien porque se quiere revelar el mundo y haceri:e reconocer co~o
esencial, según Sartre, lo cierto es que tenemos que considerar que todavia
nos queda por recorrer la distancia entre esta condición generadora -cualquiera que sea- y la personal del escritor, en la que aquélla se c~~yle de
manera singular y única, como versión propia de su personal posicio~ que
lo impele a escribir. El escritor, los escritores, van dejan~o su presencia en
obras, pero más que su presencia total, más que ~n _P~rhl _complet~, entregan la obra misma que adquiere caracteres de mdividuahdad e independencia, en la que sin duda se logra depositar su visión del °:1undo Y su concepción creadora, pero que a la larga adquieren vida propia. El. autor, en
cierta manera, queda cubierto por la obra, aunque ésta sea un mrr~dor por
el que se pueda llegar a conocer su interioridad. Pero no hay que olvidar que
la obra, siendo un todo en sí misma, no lo es en cuanto a su creador, es
decir, que las obras nos pueden dar una visión del que la_s hace, pero_ nunca la totalidad de su espíritu. El creador deja de él una imagen parcial en
sus obras, y lo que estas obras muestran de él es lo que ingresa .como personalidad en la historia de la literatura. Se puede agregar una sene de datos
biográficos que complementen el cuadro, y nos relaten el, prin~ipio Y f~n de
una vida con todos sus altibajos, pero todo esto no sena mas que simple
información en torno a lo fundamental, que seguiría en la sombra o sólo
iluminado por la luz de la obra ~reada.
Consideramos, pues, que el historiador de la literatura debe enfrentarse
a la personalidad creadora de una obra o unas obras determina~as, Y ~o a
un todo espiritual inabarcable cuya misma naturaleza lo vuelve masequ1ble.
Es claro que con esto no se pretende descartar por completo todo aquello
que nos remite a la vida del autor, para quedamos con la ob~~ solamente,
y sin duda infinidad de noticias de esta naturaleza han permitido acercarcon bastante frecuencia. Sin embargo, es necesario saber que es muy reciente la noción
de propiedad intelectual y de sus derechos; antiguame~~e. se pensaba d~ disti.nto modo
acerca de esto". Wolfgang Kaiser, Interpretación y analisis de la obra literaria. (Trad.
de Ma. D. Mouton y V. Ga. Yebra) . Biblioteca Románica Hispánica de la Ed. Grcdos,

se a ?roblemas de creac1on hasta entonces oscuros. No obstante, el problema sigue planteándose con la obra misma, y en última instancia, con el
creador de esa obra en cuanto creador de esa única creación.
Es inútil pretender recuperar, en un retrato biográfico del artista, toda
la gama de su espiritualidad y las múltiples trayectorias que pudo seguir. A
lo _más, como ya quedó dicho, podrá llegarse al conocimiento de lo que se
agita e~ el fondo de su obra, envuelto en un lenguaje que, por otra parte,
no es ru puede ser el mismo que el del historiador. Lenguaje de creación la
p~lab~a poética n~cesita r:hacerse a cada momento, atraparse en su ~rop10 giro Y descubrirle la vida que alienta en ella. Para esto, el historiador
necesita del auxilio del crítico y del investigador, como se dirá más adelante, Y cuando logre esa penetración habrá arribado a una cima desde la
~ue no se puede captar todo el horizonte del poeta, sino sólo uno de sus paisaJ:S. ~alt:r M_uschg, que dedica un largo estudio al perfil del poeta en la
historia hterana, se ocupa del gran obstáculo con el que tropieza la investigación histórico-literaria: "Tenemos, pues, que el problema de la historia y su posibilidad fundamental de una caracterización científico-literaria
del poeta acaba ofreciendo el espectáculo de un irreductible antagonismo.
La tarea misma implica que no se pueda eliminar, en última instancia todo
factor subjetivo pues que se trata de lograr una intensidad viva en la ~racterización. Estos retratos son, a su vez, desde el punto de vista de la historia del espíritu, los puntos culminantes de los efectos alcanzados por el poeta
entre sus contemporáneos y ante la posteridad. Podrá discutirse si esto es
mucho o es poco, pero no cabe duda de que se discute, en este terreno, acerca del _senti~o de la cie~c.ia literaria como tal. Y del mismo modo que no nos
es posible aislar la actiV1dad creadora de la comunidad de vida dentro de
1~ cu~! ,h~ nacido ni atribuirle una existencia independiente de la trayectona h1stonca general, no estamos tampoco en condiciones de considerar como un ente puramente individual, desligado del entronque vital que domina
c_~ntralmente a todo creador, a quien la investiga científicamente. La vision de la gran personalidad (incluyendo la gran personalidad investigadora) Y el problema de su representación (y del modo de representarla) se
disuelve íntegramente, para nosotros, en ese exaltado movimiento primario
de todo lo vivo, en un torbellino de fuerzas absorbentes y al propio tiempo
r_epele~tet.ª ~ aunque declara más adelante que en nuestra época la ciencia
literaria no tiende a expanderse hacia lo ancho, sino que pugna con todas
sus fuerzas y con una gran pasión por calar a lo hondo y se halla en condi· del poeta en la historia literaria", en Filoso/la de la
.• W
• AL.TER M
. uscHo, " El perfil
cien~ia literari~,.!'°r E. ~rmatinger y otros (trad. de E. lmaz), Fondo de Cultura Económica, la. ed1c1on, México, 1946, (págs. 89-90).

Madrid, 1954, (págs. 89-90).

239
238

�.
eniales sin reservas y sin miradas laterales a
ciones de sumirse en las figuras g
l
ás profunda que sea, sólo
·¡' ·
eltos" la ca a por m
los fenómenos esti isucos su
,
. ,
- b con lo que volvemos
. . . l obra misma ya entrana a,
.
aportará lo que en principio a
l'd d creadora ante la historia hteblema
de
la
persona
i
a
de nuevo a1 gran pro . . .
.
uiere expansiones, que se trazan
raria, sujeto a las dehmitac1ones, o s1 se q
en la obra.
escritor, refiriéndonos con esto no a la
Todo lo que pueda conocerse del , d t sino a la comprensión de su
,
.ona datos y anee o as
l
biografia que proporc1
.
l .
tancia social y cultural que o
.
d b , ligarse con a circuns
.
.
mundo interno, e era
.
ven sobre la vida hterana
l s tendencias que se mue
rodea. Las f uerzas y a
d'd
r ellas se pueda trazar el marco
'das en tal me i a que po
.
pueden ser conoc1
.
N
como pudiera pensarse, una m- .
mueve
el
escntor.
o
es,
.
dentro del cual se
l d
b
o de poca importancia; por e1
·one resu ta os po res
vestigación que proporc1
. , d una obra (y su autor), desde ese
'b T d d d comprens1on e
contrario, la pos1 11 a e . hi , .
depende en gran parte del cono. d la perspectiva stonca,
. d 1
plano superior e
l
d , al momento de surgir, e o
de todo lo que a ro eo
cimiento que se tenga
.
b t, a su lado. Para esto se re., 1 que postenormente ro o
que la anteced io y o
.
d d 1
cial y lo individual, tanto en
la complicada re
e o so
.d
quiere penetrar ~n
. , d lo creado y de los efectos que ha produci o,
los problemas de mterpretac1on e
11
, a a apreciaciones de lo extrainverso que nos evan
¡ f ,
como en e enomeno
'
1b
trar en todo eso que plantea
literario sobre lo literario; en una pa a ra, pene
Schücking en su libro ya mencionado. d l't ario que sería la manifestación
. f mos a un suce er 1 er
l
De esta manera, as1s i
.
't d h mana a la presencia en e
b
en
su
propia
magm
u
u
,
l'd
d
constante del h om
, de la L'iterat ura, que por su universa 1 a
. . ,red
en el
tiempo y sobrev1v1en ose
'
d .
el valor vicario de la vida,D es
misma, como afirma Alfonso Reyes, a ~mere
d .
ión en la que se cumple la vida.
d 1 auxilio del
ecir, :reac .
l historiador de la literatura necesita e .
.
Rabiamos dicho que e
,
.
sus trabaJ· os como mtermed1a.
• d
Aquel permite con
,
crítico y del investiga or.
1 ,.
l auténtica nos puede llevar de
1 de la obra· a critica, a
,
b
río, llegar al nuc eo
'
t do lo que es peculiar en esa o ra.
er los pormenores y o
la mano para conoc
.
. es y las ordena hasta presentar
,.
l t
e recocre sus unpres1on
,
Por el critico, ec or qu
º1
..
lo negativo de una obra (segun,
se
suma
o
positivo
o
un cuad ro en e1 que
)
demos poseer ciertas llaves que
·
de ver las cosas Pº
.
claro, su propia manera
d
a ella El historiador de la literalas
puertas
que
con
ucen
·
.,
nos abran todas
.
.
1 nto auxiliar de interpretac1on,
,
. la crítica bien como e eme
.,
tura podra mane1ar
d' 1 b'icarla 1·unto con la producc1on
mismo
de
estu
10
a
u
,
bien como element
y si, como ocurre con
• t e a un lucrar
literaria, como pertenec1en
º y una epoca.

°

,

rolegómenos a la te orla literaria) . El Colegio de
El deslinde (p
México, 1944, (pág. 87) ·
• ALFONSO REYES,

240

frecuencia, los propios autores dejan testimonio de esa labor crítica, al historiador toca manejar todo este material en el que uniéndose pieza con
pieza se llega a reconstruir todo el conjunto. El filólogo, por otra parte, puede
despejarle oscuras incógnitas al iluminar con la investigación elementos fonéticos o semánticos en los que se ha operado el proceso de desarrollo del lenguaje. La estilística también aportará su auxilio, el más valioso quizá, por
cuanto trata de profundizar en la obra literaria y llegar, con los métodos que
ésta misma le impone, hasta el misterio mismo de su creación.
Y ya es tiempo de que respondamos al problema inicial, que es el de saber
si la historia de la literatura trabaja sobre un material similar al de la Historia, y por lo mismo, si forma parte de ella.
Quedó asentado que la historia es la historia del pensamiento, su reactualización, y que la labor del historiador toma sentido en cuanto se orienta hacia ese fin, que sobrepasa a la simple recopilación y acumulación de datos,
mero antecedente del trabajo principal. Este conocimiento histórico entonces
se ubica necesariamente en el pasado, hacia donde convergen todas las fuerzas de la labor histórica, que debe apreciar en su propio valor pretérito todos los elementos que sobreviven de ese pasado. Los objetos - dijimos-, las
ruinas y los documentos, sólo son instrumentos para el historiador, no el fin
mismo; por ellos se hace posible la reactualización del pensamiento del
hombre, en la medida en que permiten reconstruir formas de vida que estuvieron vigentes en un tiempo determinado. Historiar, en definitiva, supone
el conocimiento del pasado del hombre no sólo en sus hechos y sus acciones,
sino sobre todo en la fuerza y la intención que las han animado.
La historia de la literatura, sin embargo, no es la historia del pensamiento,
sino la historia de las obras literarias realizadas, dentro de un marco general
que las enlaza en el tiempo y trata de interpretarlas desde este punto de vista.
Lo anterior a la literatura no es literatura, y lo que se maneja en esta historia
es la obra misma. No investiga la obra que pudo haber sido, o la obra que,
escrita, hubiera adquirido tal o cual condición de alto valor si poseyera determinadas características. La obra cumplida, completa o incompleta, es el
objeto de la historia de la literatura. No puede dejar de considerarse, sin
embargo, que la obra, que es creación, tiene tras de sí el pensamiento del
hombre, como todo lo que éste realiza; diríase entonces que volvemos a lo
mismo y que nos encontramos ante una finalidad semejante a la de la Historia, pero antes de aceptar esta afirmación debemos tomar muy en cuenta
varias circunstancias que en el caso que nos ocupa le otorgan una posición
distinta. En primer lugar, si el tratar de conocer el pensamiento del hombre
fuera el propósito de la historia de la literatura, la obra literaria pasaría a
ocupar un lugar similar al de los objetos, ruinas o documentos que trabaja

241
Hl6

�el historiador como medios para lograr su propósito. Si enfrentamos dos textos, uno conteniendo una disposición administrativa y el otro un poema, veremos que el que hace Historia tomará el primero para de ahí pasar a las
investigaciones propias de su trabajo, que lo llevarán a pensar de nuevo todo
aquello que condujo a la redacción de ese texto administrativo, en el que se
dejan establecidos una serie de principios y resoluciones determinadas. El
historiador de la literatura, al tomar el poema, tiene que detenerse en él y
descubrir en los elementos que lo forman su propio contenido. Y no sólo eso,
sino que necesita recrear lo que "vive" en ese poema. No se trata de reactualizar valores conceptuales, sino de compartir los valores afectivos y de expresión que yacen en el fondo de ese lenguaje poético. Después, deberá saber
ubicar la obra en el tiempo, para poder trazar la línea que en ella sigue
cobrando vida. La historia de la literatura no se ocupa del pasado del hombre a través de su pensamiento, sino de las obras de creación literaria que se
realizan como obras únicas, dentro de la circunstancia cultural y social que
las envuelve.
Por otra parte, la peculiaridad del lenguaje literario, en la que verdaderamente se funda la creación que en él se expresa, ya que por su propia naturaleza es en sí contenido y depósito de la literatura, impone al que traza su
historia la necesidad de manejarlo con los métodos que le son propios auxiliándose de la crítica, la filología y la estilística. No se trata, pues, de reactualizar el pensamiento, sino de alcanzar en la obra misma todo lo que en
ella es, más que pensamiento, expresión de lo humano cumpliéndose en un
acto creador. Queda así separado el campo de la historia de la literatura,
pero quedaría por considerar el problema proyectándolo desde una historia
de la cultura, donde todo se abarca desde una altura más superior.

LA POESÍA NO COLECCIONADA DE MANUEL JOSÉ OTHóN

DR.

JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA

San Luis Potosí, S. L. P.

de 1.ª. l'mea
. mexicana,
.
1906) "en 1
.
es Manuel José Othón ( 1858,
e no siempre eqmlibrado paisaje de la
,
la más alta nota clásica de poesía pura" i T l
poes1a mo_derna de México,
Rústicos "altos
1·t .
. a como lo atestiguan sus Poemas
y so I anos como las monta~nas de la a1bplamc1e
.
. . mexicana que
cantó".2 '
REPRESENTANTE EGREGIO

Los poetas, como los libros, suelen tener s h d
.
líricos mexicanos pueden ho
~s a os. Mientras los grandes
pués de más de medio siglo dy mostrarse en dignas y decorosas "obras"' dese su muerte el poeta t ·
. ,
ciones inencontrables o incom let
. '
po osmo contmua en edituosas.
p as, s1 no es que lamentablemente defecEn vista de esas futuras "obras" d M
1
que pretenden organizar y fijar h t e d a;ue Jos~ Othón, van estas notas
dispersa.
' as a on e es posible, su producción lírica

J.

LAS RECOPILACIONES ANTERIORES

El doctor Pedro de Alba, a la sazón senad d
, .
viuda del poeta doña Josefa 1· ,
d Oor, e 1~ Repubhca, logró que la
.
'
imenez e thon, disfrutara de
concedida por el Gobierno Federal, cuando su situación económica
una era
pensión
por
: S. N. en la Noticia preliminar de las Obras de Manuel
FEDERICO DE ÜNÍS,

1934, p. 29.
1

Antología de la Poe

,
,
, .
]~se Othon, MeX1co, 1928.
sía espanola e Hispanoamericana, 'Madrid

'

JEsus
,

ZAVALA, "Manuel José Oth6n Su ho
.
San Luis Potosí, 3 de abril, 1949.
.
mena¡e a Elena Padilla", en El Heraldo,

242

243

�demás angustiosa. En prenda de gratitud, puso en manos del doctor de Alba
los originales de su esposo.
.
d Alba
r la
"Conforme a los originales proporcionados a don Pedro. e
" ~ . ,,
familia del poeta, se debe la presente edición"' tal como advierte la noticia
d
Preliminar' firmada con las iniciales S.' N.(M' ·
Estas Obras de Manuel José Othon
exico, 1928) aparecieron en os
tomos. El primero contiene la poesía; y el segundo Ias novelas cortas y las
obras teatrales.
.
d' ·,
Don Francisco González Guerrero justamente considera esta e icio~ ~,orno
·
" ' por lo que sena pre"la más infeliz que se haya hecho de poeta mexicano
f
ferible considerarla como no existente: tal aparece en ella defor~ada la
ra del oeta potosino por omisiones, mutilaciones y erratas de imprenta .
guEn cu!to a la orga:ización de la lírica, esta edición dis:ribuye los p~emas
de tres secciones: Poesías Antiguas, Poemas Rústicos y Ultimas, Producci~nes.
Por una parte, el compilador destruye la unidad del libro P~eszas, _orga~iza~o
·o autor al entremezclarle algunas otras producciones Juveniles' y
por e1 prop1
,
.
· 1 " ' 1·
"
dentro de la sección que trata de mclu1r as u timas propor ot ra Parte,
1
d "L C
ducciones, inserta algunas mucho muy anteriores, como en e caso. e a ruz
sola" un antiguo poema de 1883.
.
.
"La Editorial Nueva España (de la ciudad de México) ' narra el licenciado
Jesús Zavala -había resuelto enriquecer la -~olección Atenea ,con las obras. ?e
Manuel José Othón, reproduciendo la edic1on de la Secretaria de. Educacio~
Pública ( 1928) . Cuando se dio cuenta de lo detestable de la mencionada edición nos llamó con urgencia. A pesar de que no estábamos pre?arados p~ra
'
· procuramos reparar1o, de acuerdo con las c1rcunstanc1as,
deshacer
el agravio,
,, 5
con el mayor cuidado. Sabemos que no hay obra humana perfecta .
,
Con esta sinceridad que lo enaltece, Jesús Zavala, coterráneo de ~thon,
publicó las Obras Completas, Prosa Teatro (México, 1945), ~ruto de casi t~da
una vida consagrada a la búsqueda, compilación y estudio de los escritos

..1:

othonianos.
Es claro que la edición distaba de ofrecer la obra "comple~a'.' Y depura~a;
·e podrá negarle ni su noble propósito ni sus justos mentos. Cualquier
pero nadi
. 1 d'li t
.
· ' que en el futuro se emprenda, tiene que recurrir .a . , i gen e Y,
otra ed i-::ion
cordial ejercicio de Zavala. Tanto más, cuanto que aquella ~~cion desperto
en numerosos investigadores, el afán de compl~tar las composiciones faltantes,
0 de restituir otras a su texto, lugar o cronologia.
Estas Obras Completas constan de cuatro secciones en la parte consagrada
• Los libros de los otros México. Ediciones Chapultepec, 1947, PP· 226-232. . ¡
• En su artículo "Sobr/ las obras completas de Manuel José Othón", El Naciona,
México, 28 de noviembre de 1948.

244

a la poesía. Se respeta el libro Poesías, tal cual lo formó su autor, si bien Zavala
le añade al final las leyendas "El lago de los muertos" y "EJ canto de Lodbrok".
Con un índice de las composiciones que llevaría el libro Poemas Internos
escrito por el mismo Othón, según dio a conocerlo en la carta a don Juan B.
Delgado, fechada e1 12 de marzo de 1903, Zavala trató de integrar, hasta
donde Je fue posible, el futurib]e Poemas Internos. Pero si este libro sería publicado después de Poemas Rústicos, ignoramos por qué Zavala, en esta colección, lo colocó antes.
Zavala respeta integralmente los Poemas Rústicos. Y bajo el rubro de La
emoción dispersa, recoge los otros poemas no coleccionados, tratando de seguir
un orden cronológico. Incluye aquí Zavala cuatro poemas que no merecen
aparecer como poesías distintas, ya que son nuevas versiones de antiguos poemas. Tal es el caso de "Venus" y "A Ambrosio Ramírez", que son respectivamente "Pulcherrima Dea" y "A un traductor de Horado" de Poemas Rústicos;
y "Scherzo Trágico" y "Lobreguez", que simplemente son dos modalidades
más de la definitiva lobreguez de Poemas Rústicos.
Años después, el mismo Zavala reunió en la revista Las Letras Patrias 6 y
posteriormente en una separata, las diversas piezas de Othón que se fueron explorando desde 1945 a 1954, año en que vio la luz esta nueva recopilación
Manuel José Othón Poesía, Teatro, Prosa, Epistolario. Edición, prólogo y notas
de Jesús Zavala.
Aquí se ofrecen diecinueve poesías no publicadas en la edición de 1945; de
las que debemos excluir el poema "A Elena Padilla", que es solamente una
nueva "lección", en la que Zavala se atrevió a poner mano. Advertiríamos que
el poema "Macbet" aparece completo, pues anteriormente sólo se conocía un
fragmento.
Otros poemas de Othón, ya publicados, se escaparon al compilador: "Nacer,
vivir, morir", "Colón descubrió un gran mundo", "a Juanene" y el discutido
"Leyendo el Quijote", que de propósito no insertó por considerarlo apócrifo.
La "Colección de Escritores Mexicanos" publicó en 1944, los Poemas Rústicos,7 seguidos de una selección que contiene "últimas poesías".
Sin mayores pretensiones, y con no pocas erratas, pero con el noble empeño de difundir la lírica del gran poeta, esta edición "ha sido hecha -se lee
en la 'Advertencia' anónima- en vista de las que la han precedido, y con aprovechamiento de la valiosa contribución que siempre aportan las páginas de la
Revista Moderna de México". La sección "Ultimas Poesías" reúne, muy incompletamente, algunos poemas no coleccionados; y más o menos sigue la
línea de la sección similar: "Ultimas Producciones" de la edición de 1928.
' Núm. 3, Mé:xico, julio-septiembre, 1954.
' Edit. Porrúa, S. A., núm. 5 de aquella Colección, México, 1944.

245

�II.

ÜRGANIZACIÓN DE LA LÍRICA DE ÜTHÓN

La edición de toda la lírica de Othón supone el planteamiento y la adecuada
solución de tres problemas: los libros que Othón dejó organizados, el caso de

Poemas Internos y la poesía suelta.
En cuanto a lo primero, el problema obviamente se resuelve respetando los
cuatro libros que organizó Othón, sin el más leve toque:
1) Ensayos Poéticos, de 1875. Publicados por Joaquín Antonio Peñalosa,
San Luis Potosí, "Con el perfil de Estilo", 1947.
2) Poesías. San Luis Potosí. Imprenta de Dávalos, 1880.
3) Nuevas Poesías. San Luis Potosí, Tipografía de Bruno E. García, 1883.
4) Poemas Rústicos. 1890-1902. México, Aguilar Vera y Comp. Editores
1902.
En cuanto a Poemas Internos, el 22 de noviembre de 1901, cuando se estaban
imprimiendo los Poemas Rústicos, Othón escribe a Juan B. Delgado: "Por lo
que toca a la publicación subsecuente de mis obras, en el forro de los Poemas
Rústicos sólo se anunciarán las poéticas de que hablo en preámbulo, y éstas
son: Poemas Internos, publicados casi todos: Poemas del Odio, inéditos casi
todos; y Poemas brutales, del todo inéditos, pues aún tengo pocos escritos".
Casi un año después, en carta del 4 de octubre de 1902, Othón vuelve a
tratar con su amigo acerca del viejo proyecto: "Pienso arreglar para diciembre
el volumen de Poemas Internos: pero deseo también imprimirlo en la Europea,
exactamente igual al presente". (Poemas Rústicos).
El 12 de marzo de 1903, suplica a Delgado que "me haga favor de ver a
Aguilar Vera para la edición de Poemas Internos. Quiero una edición exactamente igual a la de Poemas Rústicos... Sacará... doscientas (páginas)". En
esta carta, acompaña el índice de versos: I) Salmos; II) Mi Pueblo; III) Diálogo eterno, Don Quijote y Dulcinea; IV) Paolo y Francesca; V) Ofelia;
VI) La Cruz sola; VII) Nueva Luz; VIII) Pro Patria; IX) Hojas de álbum ;
cuatro poesías; X) Noche Buena; XI) Tristeza; XII) Elegía a la muerte de
Gutiérrez Nájera; XIII) Oda en: el Teatro de la Paz; XIV) Lejanías. Leyendas: Blanca de Nieve, Historia de un beso, La loca de las olas, La estatua de
carne, El lago de los muertos, El canto de Lodbrok.
Enseguida, apunta Othón: "Casi todos son versos viejos, pero cuidadosamente corregidos". En efecto, la mayor parte de los poemas están comprendidos

poesías sueltas; en la segunda, Leyendas. Poemas Internos seguiría la misma
estructura de Poesías.
En cuanto a la parte inicial, que más o menos guarda un orden cronológico
el poema "Mi pueblo" ya había sido publicado en Poesías. En cuanto a l~
~egunda, Othón reúne cuatro leyendas ya agrupadas anteriormente en Poesías
Junto a otras dos que andaban dispersas, "El lago de los muertos" y "El
t
de Lodbrok".
can

°

. C~n aquel índice provisional, Zavala trató de reconstruir el libro; aunque
mo~madamente lo colocó antes de Poemas Rústicos. Si bien consta de versos
antigu~s, _la voluntad del autor era publicar Poemas Internos después de Poemas Rusticas.
. Sin em_bargo, no creemos que Poemas Internos deba quedar como un libro
organización
de la lírica de Otho'n . No so'lo porque
oindependiente
h,
,en esta nueva
.
.
. t on no ll~go a publicar el hbro; ni siquiera porque se trata de "versos vieJOS, pero cmdadosamente corregidos", cuyo valor estético es muy inferior a
Poemas Rústicos.

ª!,

Atenidos
índice, conocemos únicamente once poemas que pertenecerían
a ~sta_ cole~c1on Poemas Internos. De los cuales hay que quitar seis, que ya
estan mclwdos en Nuevas Poesías: "Amores eternos" "P 1
F
"
"Of r " "L
,
,
ao o y rancesca
e 1a ,
a ?ruz sola', "La Nochebuena", "El canto de Lodbrok". Con 1~
cual el famoso hbro queda reducido a cinco poemas: "Salmo" "T · t ,, "El
' " "Od
.
, ns eza ,
egia
a en la inauguración
del Teatro de la Paz", "El lago d e 1os muertos" .
p ,
.
ortse~ ;ªn polco~: estols ~meo poemas irán entre los dispersos, con su respectiva
ano ac1on y a us1on a hbro soñado.
E~ cuanto a~ tercer pro~lema que comporta la organización de la lírica de
Othon, 1~ Poesia no coleccionada -nombre que reservamos para esta sección
porque ngurosamente expresa la realidad- se publica en d
l' . ~
has d d
.
.
.
, '
or en crono ogico
,13: on e es posible, y b1part1ta, segun viene antes o después de· Poe
Rusticas, cuya aparición inhibe, mucho más que un dato temporal una 'd mats
at"td ,.
.
,
ev1ene
c i_ u estet1ca. De1amos, para el final, los poemas sin fecha cierta o ni siq .
con1eturable.
,
mera
Así pues, la sección Poesía no coleccionada abarca tres apartados:
1) Antes de Poemas Rústicos, 1864-1887.
2) Desde Poemas Rústicos, 1889-1906.
3) Poesía sin fecha.

entre 1879 y 1895.
Como puede observarse, el libro constaría de dos partes: en la primera,

246

247

�III.

FUENTES PARA LA EDICIÓN DE LAS POESÍAS

psicológico de un gran poeta, son tan im ortantes
primeros y vacilantes pininos". s
p
sus obras maestras como sus
Otro manuscrito importante es aquel cuadern

Los Manuscritos.

El 28 de noviembre de 1949, la Universidad Autónoma Potosina recibió
oficialmente los manuscritos de Othón que, por la muerte de su viuda, habían
quedado en posesión de su sobrina, la señorita Isabel Steines Othón.
Según el "Inventario provisional" que redactó el licenciado Rafael Montejano y Aguiñaga, la mayor parte de los manuscritos se refiere a la obra poética,
y abarca tanto la poesía inicial como la de la madurez; ahí se encuentran poe8
mas publicados y más de una veintena de inéditos.
Del minucioso "Inventario", únicamente advertiríamos que "Caminos eternos" ya se había publicado con el nombre de "El viejo del alma"; "Voz interna" se ofrece íntegro en el manuscrito, y no sólo los siete versos finales, como
quiere el "Inventario"; "Azul", más que un poema independiente, como parece
insinuarlo el "Inventario", son los dos sonetos finales del "Angelus domini";
el poema que aparece bajo el número 12 y con el título "A Esther", debe ser
simplemente "Esther", poesía ya publicada con el nombre "Mi Virgen"; falta
situar, después del número 44, el poema "El árbol", que aparecería después
con el nombre "El arpa", tercer soneto de la "Noche Rústica de Walpurgis".
Las poesías inéditas son: "Nocturno", "La mujer", "A la luna", "Amistad",
"A Juan Valle", "A mi Esther", "Soñé", "Contemplándola", "A ti", "Lejos
de ti", "Barcarola", "Tres páginas de una historia", "El canto de las Náyades",
"Noche de luna", "Aída", "A mi esposa", "Después. . . la noche", "Tengo el
presentimiento", "Cuando una de las pérfidas mujeres", "Si mi divina emperatriz tú eres", "Hija, sé siempre lo que ahora eres", "Me quitaste de nuevo",
"Lontananza", "En las tardes tristísimas".
Esta poesía inédita en nada acrece la gloria del poeta; pero tampoco la
empaña. Si el lírico, como Nervo, guarda un santo horror hacia sus obras "odiosamente" completas; o, como el propio Othón, desconoce su labor incipiente,
nadie puede restar el valor humano, histórico y psicológico de tales exhumaciones juveniles. "En ella vemos, muchas veces, despuntar los grandes temas que
después florecerían plenamente en las obras de madurez: allí percibimos el
todavía inseguro aleteo de lo que más tarde serán poderosas alas líricas; allí
finalmente, solemos sorprender los primeros pasos de una evolución poética
que sólo conocíamos en sus etapas culminantes. Por eso, para el conocimiento
• "El destino de los mar,uscritos de Manuel José Othón", en Fichas de Bibliografla
Potosina. Año I, núm. 3, San Luis Potosí, noviembre-diciembre, 1949.

248

de la montaña, fechado en Santa María del R'

,

~ que, con ~¡ _titulo de Cantos

nos fue proporcionado generosamente or su a':; . .L.P., e~ d1c1embre de 1879,
ciado don Primo Feliciano Ve!,
p
,_guo y sapiente dueño, el licen.
azquez; manuscnto qu
h
anterior revisión de las obras de Othón.
e aprovec amos en una
Cantos de la montaña contiene varios, d"
d
,
fechas, dedicatorias y número de
m iDce_s, e poes1a y prosa, con nombres,
. .
'
versos. inase una e t d' t"
.
.
composiciones. Entre los poqmsunos
, .
s a is 1ca JUveml
de
poemas que hí
,
era inédito "19 de M
,,
ª
se encuentran, solo uno
,
arzo.
Gracias a don Luis Antonio Castro h
did
nuscritos de Othón, el "Satanás" y "L; n:d~~ o conocer ot~os. poemas roasu ilustre padre el doctor Franc· c d As' C ' que llevan la s1gmente nota de
'
is O e 1s astro· "E t
l
·
sos que escribió Manuel José Oth,
'
s os son os pnmeros ver1
1875 p· .
on, en a casa del doctor Castro
d
. mitos de quien más tarde h ªb na
, de ser el gran po ta 1 ' end mayo e
.
e aurea o, cantor
de la naturaleza". Habrá que punt u arizar que existen
poemas anteriores a éstos.
Los periódicos y revistas.

Desde los catorce años hasta su muerte O h, . . ,
blico a través del periodismo p
' . t on viV10 en contacto con el pú.
· orque enVIaba más O
f
raciones·
o
porque
él
mis
,
d
.
menos recuentes coladbo . ,
'
roo, mas e cerca mtegraba
.
accion de alguna revista. De ahí la im
'
c~n. s~s amigos la reestos treinta y cuatro años en 1 . d. portante y nada fac1l mvestigación de
.
e peno ismo y en periódicos di
. d
capital y en la provincia más allá d 1 l' . '
. semma os en la
periódicos y fechas para conocer d ed lun1te mortal, es preciso explorar otros
, es e uego tal cual comp · · ,
,
para confrontar lo conocido.
'
os1cion postuma, o
La colaboración de Othón en periódicos y revistas
.
resultados:
nos proporciona excelentes

1) La fijación en la cronología de los poemas;
2) el ritmo de producción; épocas fecundas y estériles;
3) su costumbre de publicar poemas oco d
,
. .
a guardar poemas inéditos.
p
espues de escnbrrlos y su aversión

'
• GABRl1!L
MÉNDEZ
p LANCARTE, " Alborada del Duque Job"
San
L .
,
,. ws P?tos1, octubre-diciembre, 1956, pp. 205-206
' en Estilo, núm. 40,
]OAQUIN ANTONIO J'EÑALO

up

.

en .A.bside, año XII núm 3 ~~'. a_ra _las o~ras completas de Manuel José Othón"
'
. ' ex1co, Julio-septiembre, 1948, pp. 257-283.

249

�4) la-~ frecuentísimas ediciones de un mismo poema. Buena pista para conocer la predilecci6n de Oth6n por determinados poemas;

5) la confrontaci6n de las diversas "lecciones" de un mismo poema, su cotejo minucioso, el quehacer de la lima, las variantes innúmeras para gusto de
los catadores refinados;
6) el deslinde de poemas según el impulso: poemas escritos por soberana
voluntad, poemas urgidos, poemas ocasionales, traducciones;

7) conocimiento de las amistades del poeta a través de las dedicatorias;
conexiones con periodistas y escritores.

El epistolario.
Las cartas de Othón, con su excepcional valor de fuentes de primera mano,
sirven para establecer la fecha de un poema, su proceso o su publicaci6n, o la
organización en libro, como en el caso de Poemas Rústicos cuyo desenvolvimiento editorial puede seguirse paso a paso; la exigente meticulosidad del
poeta en todo problema tipográfico; y los cantos en gestación o definitivamente
sumergidos, que apenas soñó.
Instrumento indispensable de trabajo, la benemérita Bibliografía de Manuet
2
José Othón 11 y las Adiciones a la bibliografía de Manuel José Othón,1 preparadas por la señorita Bernice Udick, insigne maestra de las Universidades de
Wyoming y Colorado, y autora del estudio Manuel José Othón, nature poet of

Mexico, a lo que añadiríamos:
Lo que escribió Manuel José Othón. Bibliografía esencial del licenciado Rafael Montejano y Aguiñaga ( San Luis Potosí, Universidad Aut6noma, 1959).

IV.

DEPURACIÓN DEL TEXTO

No tuvo Othón la fecundidad de otros poetas. Invitado a colaborar frecuentemente en revistas, o urgido él mismo de comunicación, acostumbró publicar
varias veces el mismo poema. Por ejemplo, "Surgite" aparece publicado por
lo menos ocho veces, en El R enacimiento, 1894; Revista Azul, 1895; El Mundo,.
1895; Revista Moderna, 1898; El Estandarte, agosto 1906; El Contemporáneo,.
póstumo, 1908.
11

En la Revista lberoame1icana, vol. 10, núm. 22, México, octubre, 1946, pp. 351-378.

" En Abside, año XV, núm. 2, México, abril-junio, 1951, pp. 279-294.

250

Cada vez
.
. que el poeta daba a 1a imprenta
algu' n
li
preocupación por el "acabad ,,
, .
.
poema, so a retocarlo. Esta
0
..
poebco gobierno de l
1b
.
prec1S1ón en la técnica
d' .
a pa a ra, fmura en el
d•etalle,
e h
, Y para ec1rlo de una
h l •
tlSlec o de perfección const1't
I f
vez, an e o siempre insa,
'
uye a uente más
d ¡
d
la poesia de Othón.
cau ª osa e las variantes en
He aq'
w una muestra. Si se comparan I d'
autor fue publicando el poem "Pul h . as iversas modalidades con que su
a
e ernma De "
de la primera versión del soneto sólo u d
~ ' nos encontramos con que,
De tal manera las variantes '
qd el an, a1 fmal, dos versos sin correcci6n.
l cal'
son cau a osas en el n,
.
a
idad poética, que sería preciso brindar 1
~m:;º e _importantes para
poema para establecer su proceso o su inte
v~nas . lecciones" del mismo
po, al asaltarnos casi impensadam t
ghrac1on _vital s1 no fuera que el tiem. d
en e, nos a urgido a d .
trane ad, las notas textuales que h b'é
re ucrr, con obvia conu 1 ramos deseado.
Hemos optado, sencillamente
r la 1im .
criterio: la poesía inédita y la ' ~
~1eza de los textos según un doble
la dejó su autor· en cuanto a I poes1a lorg~mzada en libro se transcribe tal cual
'
a no co ecc1onada se
úl .
Dos poemas llevaban hasta 1
' procura su hma versión.
'
e presente retoq
·
aJenos; los de Zavala en
la composición "A Elena Padill ,, Y 1os d el' doctorues
Castro
1
, ,
viv1r... ' como se puntualiza en sendas t
C
e~ a poes1a 'Nacer,
tramos su publicación y del se!!'l.lnd
no as. ?mo del pnmer poema enconprimigenia.
'
º
o, su manuscnto, los restituimos a su factura

.3:

· · ,,

ª,

El origen de otras variantes rocede d
.
.
o de la falta de comprensi·o'n p
e las ~vergenc1as de interpretación
--como aquella "
l" f'
'
que venía inmortalizándose
t d 1
• . mmorta
ilosofía de Comte
"'
,, .
en ° as as ediciones e l
d
inmoral filosofía. o del dese 'd d 1
' n ugar e una evidente
'
u1 o e os comp'I d
l
res mecánicos de copia d •
i ª ores, Y os consabidos erro
O e Imprenta
F"
d
.
. JJa o el texto, aún es preciso resolver 1
•
rumas, despreciables. Respecto a I
a~, cuestiones de grafía, no por mí1
d . .,
a puntuac1on y a tal e a1 af'
.
a mo em1Zac1on, pero respetamos la
f
.
u gr ia, preferimos
y los guiones.
pre erenc1a de Othón por las mayúsculas
En cuanto a la cronología de 1
realizado, aún quedan por resolve:v~;m~s, :e5: al adelanto que aquí se ha
fecha a sus composiciones. o la s p . ~~dmcogrutas. No siempre Othón puso
p
,
u nm10 e pr , 't
oemas Rústicos. De alg
.
opos1 o, como en el caso de los
. .,
unos poemas existe la f h d
.,
pos1c1on; de otros, sólo el dato de
bl' . ,
ec a e creac1on y de com'bl
pu icac1on de a1
pos1 e conocer la fecha N1' es f' ·1
'
gunos poemas es casi im.
ac1 tampoc
·
poesías muy breves o fragme t .
o conJeturarla, ya que se trata de
nanas.
Por
todo
esto
,
,
, "
se vera como en nuestra edición .
)&gt;Oes1as completas" textos . t bl
' sm presuntuoso invento de
'
m oca es' crono)ogia
, d ef'mitiva
..
· en,
' Y otros del'mos
251

�ticos mucho habrá que deba completarse o rectificarse, ya por nosotros mismos,
ya: en buena hora, por otros más capaces y afortunados.
0

V. Lo

APÓCRIFO Y ATRIBUIBLE

Ya en 1949 afirmábamos que, sin tener a mano la prueba ~ocumental, poseíamos la certeza de que el poema Del obispo Caram_uel citado por el P.
el José Othón. Y esto por muy vanadas razones.
'
.
· , d·
T osca, no es de Manu
Nunca se ha encontrado publicado en ninguna de las revistas ~ -~eno icos
donde el poeta solía colaborar. Por primera vez aparece en la ed1c1on de sus
obras de 1928 con el equivocado nombre de "Caramel" --que _perduró en la
edición de Ja :'Colección de Escritores Mejicanos"-; lo ~ual leJOS de ,ser un~
aranúa, es quizá una prueba de la inautenticidad. La viuda ~e Otho~ ~e h!iitó generosamente a entregar "los papeles" del poeta qu_e el edito~ publ_ico ~on
extraordinaria irresponsabilidad. Aquel poema, por su Juego de mg~mo, simapuntes y de ahl se fue a la imprenta,
patizó a Othón' Jo guardó entre, sus
·
· previo
· esqw·1mo. T odo Jo cual es
junto con ]as composiciones autenticas, sm
algo más que una hipótesis.
.
Pues entre los manuscritos que guarda la Universidad Autónoma Potosm~,
se encuentra el poema aludido, sin la firma de Othón y sin fecha de composición, escrito con la vieja grafía del siglo XVIII, lo que_ i_nduce a pen_s;1r e~ un
viejo poema, cuyo autor lo aclara el título con su gemt1vo _de posesion: ~el
Obispo Caramuel". En efecto, Juan Caramuel de Loblokwitz,. fam~o erudito
y escritor español del seiscientos, dejó varios poemas don~e el mgemo suple al
·
Métr;ca O arte de varios e ingeniosos laberintos. (Roma, 1663) ·
geruo, como su
•
Además de estas pruebas externas, el poema en~ero, c~nsiderado ;n su tono
y estilo, manifiesta claramente que no es el tono m el estilo de Othon:

Entre lúcidas perlas
descubrí no sé cuántas Galateas;
y donde se remata
la selva oscura, un coro de Napeas.
Thetis a todas en el mar retrata.
Bellas aquéllas eran, éstas feas;
en número no iguales,
porque en especie eran desiguales . ..
Por algún tiempo, el soneto La siesta le fue adjudicad~. ,Be~ice Udick 1~
citó en su Bibliografía de Manuel José Othón, y lo publico mas tarde el h252

cenciado Jesús Zavala, como un feliz hallazgo, en El Heraldo (San Luis Potosí, 7 de septiembre de 1947), y en El Nacional. (Año XX, t. XXV, núm.
7074, México 28 de noviembre de 1948).
La propia Bernice Udick, en su arúculo Una acuarela de Juan B. Delgado
aclaró la verdadera paternidad del poema. (Letras Potosinas, IX 96. San Luis
Potosí, marzo-abril de 1951, pág. 9).
Ello es que El Contemporáneo (t. IX, núm. 1714, 28 de abril de 1904)
publicó La siesta con la firma de Manuel José Othón, cuando realmente
pertenece a Juan B. Delgado; quien lo editó, dentro de una serie de cuatro
sonetos, con el útulo general de Acuarelas, en El Tiempo Ilustrado (t. IV,
núm. 160, 17 de enero de 1904), y posteriormente lo agrupó en su libro El
país de Rubén Daría. (Bogotá, Editorial Cromos, 1922, págs. 131-132).
Entre el texto de Delgado y el apócrifo de Othón, existen "tan insignificantes variantes que no hay duda que son simplemente dos versiones del mismo poeta". Bernice Udick cree que Othón, por estar entonces enfermo en
Ciudad Laredo, no se enteró de la publicación del soneto que le habían adjudicado, puesto que no corrigió el error.
Otro poema, cuya autenticidad ha sido discutible, es Leyendo el Quijote,
que tal es el nombre originario y no el que posteriormente se le adjudicó Después de leer a Don Quijote.
Apareció por primera vez en El álbum de la mujer, el 27 de abril de 1884,
firmado por Juan Manuel Vargas. Hubiera sido imposible reconocer la paternidad del poema -aquí sí un "averígüela Vargas"-, si no descifrara el enigma la siguiente nota que estampó, al publicarlo, El Contemporáneo: 13 "Este
soneto Jo escribieron el 884, en la casa del poeta Agustín F. Cuenca, él y sus
amigos Juan de Dios Peza, Manuel E. Rincón y Manuel José Othón; y decidieron firmarlo con el seudónimo de Juan Manuel Vargas".
El doctor Francisco de Asís Castro, amigo entrañable del poeta desde la
adolescencia, afirma que el soneto fue escrito por Peza, Othón y Rincón, pero
que Cuenca no participó; y que "lo firmaron con el seudónimo de Juan Manuel
Vargas, tomando el nombre de Juan por Peza, el de Manuel por Manuel Rincón, y el apellido Vargas por ser éste el materno de nuestro vate. El mismo
poeta me refirió esta historia cuando acababa de publicarse el soneto en un
periódico de México".
En su arúculo Plagios literarios el propio doctor Castro añade: "En el número de La Patria, diario de México correspondiente al día primero del presente (enero de 1905), he visto, no sin sorpresa, el soneto No ha muerto Don
Quijote (que así empieza el primer verso), calzado con la firma de J. A. Vargas
Villa. ¿Quién es este señor? Lo ignoro; pero sí sé decir que no es la primera
u 8 de junio de 1905.

253

�vez que dicha bella composición aparece firmada con el mismo nombre; lo
que revela una reincidencia punible al apropiarse de lo que no le pertenece el
susodicho Villa. Dicho soneto se publicó hace algún tiempo en las columnas
de un periódico metropolitano, y a sus pies se leía la firma de Juan Manuel
Vargas..." A continuación, el doctor Castro reafirma la triple paternidad de
Peza, Rincón y Othón. "Así me lo refirió el autor del Himno de los Bosques".1'
Zavala, a su vez: "Jamás hemos creída que Othón haya colaborado en la
composición. El potosino no estimó a Peza como poeta. . . y no hay pruebas
hasta ahora de su amistad con Manuel E. Rincón. Peza escribió tres sonetos
en colaboración con Agustín F. Cuenca con nombre supuesto, pero entre ellos
no figura (éste)" .16
Conte5taríamos diciendo que en caso de que Othón no estimara a Peza
como poeta, sí existió entre ambos una cordial amistad, como lo prueban las
cartas que se cruzaron; y que, atenidos al testimonio de Castro, no hay por
qué querer encontrar este soneto entre los que escribieron en colaboración
Cuenca y Peza, puesto que Cuenca no intervino en él.
Juzgamos que Othón participó en este poema, por las razones siguientes:
1) por el testimonio alterado de su amigo, el doctor Castro;

2) porque se publicó en el periódico potosino El Estandarte, el 22 de noviembre de 1885, bajo el rubro de "Manuel". Al ser un poema en colaboración, Othón no se atrevería a suscribirlo con su nombre completo;
3) porque en el número especial que El tiempo ilustrado consagró a Cervantes 16 se publicó el soneto en página de honor, exornada con una litografía
de R. Peón del Valle. Al pie del soneto, aparece la nota aquélla que puntualiza a sus autores, aquí sí los cuatro: Peza, Rincón, Othón y Cuenca. En este
11
mismo número aparece otro poema de Othón, Pobre Cervantes ;
4) si Othón no hubiera tenido ninguna participación en el soneto, ¿ por
qué nunca lo desmintió?, ¿por qué aceptó, una y otra vez, que se involucrara
su nombre en la composición? Porque no es posible creer que Othón no se
enterara. El soneto viene apareciendo desde 1884 hasta 1905 en un largo
lapso de veinte años. Una vez lo publica su amigo, el Lic. Primo Feliciano
Velázquez, en el periódico de su ciudad; y ahí mismo, en El Estandarte, otro
de sus amigos, el Doctor Castro, defiende la participación que Othón tuvo
en el poema.

·

Por otra parte, :~ el mismo número de El tiempo ilustrado, aparece junto
con otra colaborac10n suya.

5) Recordaríamos
, el umco
, . poema en colaboración
. .,
' también, que no es este
que escnb10 el Poeta. Ahí están: Acuarela, A Juanene, D.za'logo h umonstico.
, .
6) El tema cervantino le fue fecundo y dilecto en 1 lí .
1
el~~
a~e~y
Todo hlo cual nos induce a creer que L~yendo el Quijote, puede adjudicársele por oy.

VI.

Los CANTOS suMERomos

La s~ple noticia de los libros fantasmáticos y los poemas que se q d
en~?s

l;bos de lo inédito o lo soñado, no sólo acrece los matices psic~~ó;i:::
10gr ~cos ~el ~oeta; resulta, además, una voz de alerta para la n
exhausta investigación.
unca

o

:n

1 ib.~n .~~ prólog~ a los Poemas Rústicos, desconociendo su obra anterior

10: , . oy,,coID1e~o con ,el primero de los cuatro volúmenes de que const~
obra línea . ¿ Cuales senan los tres restantes? El propio Othón encar 6
don Juan B. Delgado, quien ya cuidaba en México la impresión de a
libro, que en la cubierta los diera a conocer is U no de ell p
I q
había qu d d
• d
·
os, oemas nternos,
del hom e a o orgam;a o. Los otros, son desconcertantes títulos en labios
. bre bueno, senan Poemas del odio, cuyas composiciones estaban
r
prop1~ c~nfesión, "inéditas. casi todas"; y Poemas brutales, "del todo inédi~
pues aun tengo poco escrito. De éstos no daré a conocer uno solo hast
'
salgan en colección, porque... yo sé mi cuento" is
'
a que
. Me inclino a pensar que el material de estos dos libros pese a las afum'
Clones
ase en de ...me, dºit~" ', ap~nas era un sueño y proyecto. En ' los manuscritos no
los cuentr~ ~l~n md1ce, pero ni siquiera el menor rastro. Por otra parte
de l~ma~ ~?e~to~ que hoy conocemos, y que pertenecen a aquellos año~
ara tpa~1-~on de oe~as ~ústicos, no integran un volumen suficiente como
res 1 ros e pubhcac1on más o menos inmediata.
P

~

!1

es!) .:-;;-s estan_ipar el título del poema Los amores de la tierra Othón añadió
a vertenc1a: Esta composición es la jornada primera' de un poema
u Epistolario (de) Manuel José Oth6n Gl

El Estandarte, San Luis Potosí, 6 de enero de 1905, p . 1.
,. El Nacional, México, 28 de nov., 1948.
11 21 de mayo de 1905, p. 315.
" ib. p. 310.

11

254

, .
México. Ediciones de la Uní . ºd ~sa;¡ e~quemas, md1ces y notas de JEsÚs
Carta del 10 d . li d
vers1 a
ac1onal Aut6noma de México 1946
,.
e Ju o e 1902, p. 58.
'
·
Carta del 22 de noviembre de 1901, Epistolario, Le., p. 40.

ZAVALA,

255

�.
El . f
por un beso no terminado aún. Se
dividido en tres, Y titulado . , m(;rn~ ) con el n~mbre que tiene la jorincluye en la prese~te colecc1on, oes~:~~ completo, aunque no pueda connada. porque por s1 sola formara un p
' conforme a l Plan que roe he puesto".
tinuarlo
.
d
r su autor, se desconocen tres
3) Del índice de Poemas internos, traza o po
'd
si bien con diverso
oesías. bien puede tratarse de algunas ya ~on?c1 2:s,
P
h t · y Le¡amas
nombre.' Tales son: Nueva luz, p ro•ª
ria
.
1 . 'n de los Poemas Rústicos. No me
4) "Ya estoy dando remate a la co elclc10 A helo po'stumo
Está inédita
· ·' que se ama n
· ··
falta más que una compos1c1on
.
. 1 y en ello me ocupo ahora.
. o es necesano gmsar a,
y en bruto. P or 1O nnsm '
»21 Quizá sea la poesía Para
t'1empo pues es muy corta. . •
Es obra de muy poco
'
L' J , Zavala. y que si el poeta
(
nJ·eturaba e1 1c. esus
'
'
un romance de T os i, co
R, .
" e debe a la índole romántica de
. 1 , 1f
n los Poemas usticos, s
no la me uyo a m e
f
Anhelo póstumo "está en
ella".22 Pero por una parte, Othlón a irmpa quuena romanza aparece impreso
· t
que e poema ara
bruto" por 1899 ' m1en ras
, . l ,
mejor libro dos composiciones
en 1905; por otra parte, Othon me uyo en su
de índole romántica.
, • d · versos' que se llama
5) "Me ocupo de escn'b1'r otro poema rustico e cien
Oda de oro".23
•,
d l drama Victoriosa) con excepc1on
6) "Ya no los acabé nunca (los actos e
,, 2, Othón
h
o del que tengo muchas escenas .
b
de un arreglo del Mack et en vers '
l R . t de México ,25 y las escenas
. , l
'l
más una escena en a evis a
,
d b"
publico e mono ogo
El E t d te 26 Según su testimonio, e 10
VII y VIII del Acto Segundo en
s an ar .
,
escribir "muchas escenas" mas.
.
.
L d (1906) narra Zavala, se propuso escn7) "De vuelta en Crndad er o
'
.
. , l 28 de
recordando que su muJer nac10 e
bir un poema sobre los mes~s y,, su esposa vieron la luz el mismo año-,
noviembre de 1858 -Manue 1,ose ~ll s que la tinta se volcó sobre lo que
quiso comenzarlo por es:e m~s . . .
o e.
uiso reanudar la obra que
'b'
e a la ins1stenc1a de su mu1er, no q
,,
escn 1a y, pes
.
L
ha ocurrido es signo de muerte •21
apenas empezaba. "Es imposible. . . o que
C ta del 12 de marzo de 1903, ib., p. 79.
c::ta del 29 de mayo de 1899, ib ., p. 21.
Epistolario, l.c., P· 22, nota.
.
· 1
28
Carta del 18 de septiembre de 1899, Ep_istolar~o, ..c., p.
.
Carta del 22 de noviembre de 1901, Ep1stola110, ib., p. 40.
México 27 de diciembre de 1891.
· pot ost,
' 24 de enero de 1892.
•
· · 1952 ,
,. San L ws
M' •
Imprenta Umvers1tana,
n Manuel José Othón. El hombre y el poeta, exico,

,.
"
..
..
,.
••

8) En un índice autógrafo de Ensayos Poéticos -que tal fue el nombre
provisional de Poesías-, de entre los manuscritos de Othón que posee la Universidad Autónoma Potosina, aparece el nombre de tres poemas desconocidos:
A Núñez de Arce, La Noche de Navidad (leyenda), Justicia de Dios (tradición).
9) En otro índice similar en Leyendas y poemas -segunda parte del 'libro
Poesías-, alude Othón a la elegía Sobre las ruinas, y al poema Un episodio
del Dante.

10) Un segundo índice de Leyendas y poemas enumera El sacrificio
(poema), y, de nuevo, .Justicia de Dios, leyenda tradicional, dedicada "a Pepe
Cabrera".
11) Otro índice autógrafo de Poemas rústicos recoge los nombres de Anima
rerum, Oda de oro y Anhelo póstumo; de estos dos últimos poemas, Othón se
refería en sus cartas a Delgado.
. 12) En cuanto al conocido Amores eternos, si nos atenemos a los datos
que confiesa Othón en aquellos manuscritos, le faltan ocho poemas de los
diez que deberían integrarlo; pues sólo conocemos Don Quijote -Dulcinea y
Paolo- Francesca.
13) La Noche rústica de Walpurgis según otro índice manuscrito, constaría
de doce sonetos. Desconocemos: Las luciérnagas, La veleta, Las sabandijas,
Las ranas y Los coyotes.
14) Don Joaquín Meade, cuyo sobrio testimonio y probado juicio en diutumos afanes de investigación aseguran la seriedad de su afirmación, cuenta
que él vio un cuaderno de epigramas y poesía festiva de Othón.

VII.

LAS NOTAS FINALES

Por todo lo que antecede, podrá observarse que la presente edición sobre
las anteriores, se enriquece con veintiséis poemas inéditos, con otros seis nunca
antes seleccionados, y uno más que se ofrece completo.
Al encontrar los originales, se evitaron las restauraciones conjeturales de
"A Elena Padilla" y "Nacer, vivir..."; se suprimieron algunas composiciones
que venían ofrendándose como poemas diversos, cuando no son sino lecciones de la misma composición; y definitivamente se erradicaron dos poemas
apócrifos, todo lo cual se exhibe o se razona, bien en estas palabras introductorias, bien en las notículas finales.
Pues que consideramos a Othón, el imprevisto y sumo de Poemas Rústicos

p. 252.

257
256
H17

�.
d 1 "dii maiores" de nuestra lírica, creemos
y el Idilio Salva7e, como uno e os
1 rigor que impone su propio
que, como tal, habría que editarlo;. e~to es, c~n ~pes la pureza de los textos
. . t o, el respeto a las ed1c1ones prmc1 '
merecim1en
y el anhelo de la máxima integrid~d.
b
de los poemas las dedica. 1 t tan de precisar los nom res
'
f
Las notas ma es ra
h'
f
un material para nuevas y
rias las fechas; o por lo menos a 1 se o rece
, .
to
y
. .d .
textuales y cronolog1cas.
cada vez más serias d1luc1 ac1ones_ b ºbl" áfica cuando no aparece ni en
Unicamente damos la referencia i 10gr
Bernice Udick ni en Zavala.
d' . 1 ·r todas las variantes, que nos lle.
•
bl
mura nos ve o me U1
Si la mexora e pre
.
d
sto y técnica creímos que
varían a gozar las sutiles transf~i:nac1one~ :as!ude Manuel josé Othón, la
esta labor apasionante y comple11simR~ ~n
no que otro más; así es como
t Odo sus Poemas usticos, y u
b
b
reclama an so re
t e's de los manuscritos.
·antes al menos a rav
se incluyeron estas van
'
'
1t
l más perenne y soberano
t de las obras comp e as, e
. f
Sobre este monumen o
b'
diéramos inscribir por epita 10,
al hombre bueno y al poeta excelso, . ien p~
su propio cántico ennoblecido por el tiempo.
A uí os dejo la lira de mis viejas c~nciones:
g:ardádmela, que aún tienen sonidos sus bordones.
y pues ya se ha colmado el ingente deseo.
q~e abrasaba mi espíritu, Gloria in excels1S Deo.

258

GONZALEZ VERA: EL HUMORISMO DE LA IMPRECISIÓN

Dr. FERNANDO ALEGRÍA
University of California, Berkeley

DrcE ERNESTO MONTENEGRO en el prólogo a Cuando era muchacho, que este
libro yacía inédito en el escritorio del autor desde hacía algún tiempo cuando,
en 1951, a raíz de haber sido agraciado con el Premio Nacional de Literatura, González Vera pudo al fin conseguir una editorial que se lo publicase.
¡ Admirable cambio el que se produce de vez en cuando en la carrera de un
escritor! Gracias a un accidente fortuito González Vera llega hasta el gran
público de su país -en el extranjero aún no se le conoce- y la crítica local
lo recibe con generosa y zalamera algarabía. Durante veinticinco años ha
sido una vaga figura, un tanto desconcertante e incomprensible en el ambiente
literario chileno. Los críticos le mencionan al pasar, muchas veces con el
ánimo de recriminar a los criollistas. En sus dos obritas, Vidas mínimas y
Alhué, dicen, González Vera ha expresado el campo y el arrabal chileno
mejor que todos los criollistas juntos en miles de soporíferas páginas. Es un
estilista, dicen otros. ¡ Qué va! Un humorista querrán decir, agregan terceros. No escribe por disciplinado y exigente, echa al canasto la mayor parte
de lo que produce. . . Pamplinas, añade un deslenguado, no escribe de puro
flojo. El galardón de 1951 multiplica los comentarios. En uno de mis viajes
a Chile oí decir a un escritor santiaguiano lo siguiente: "Curiosa cosa el
Premio Nacional, a veces se lo dan a un escritor de muchos libros como diciéndole, tome, tome el premio, pero por favor no escriba nunca más; otras
veces se lo dan a un escritor que no ha publicado sino una o dos obras. ¿ Por
qué? pregunta usted, pues, por eso, como premio por no haber pecado más
a menudo". Críticos de renombre continental, en cambio, celebraron el triunfo de González Vera sin ambigüedades, y Gabriela Mistral escribió una página
muy laudatoria en el Repertorio Americano.
¿Quién es González Vera, cuál es el verdadero significado de su obra?
Ciertos recuerdos personales acaso me ayuden a definirlo. Cuando yo era
259

�1,
1
t

estudiante del Instituto Pedagógico en Santiago y me hallaba expuesto a las
directivas criollistas de Mariano Latorre, me gustaba pensar en González
Vera como en la quintaesencia del regionalismo chileno. Le admiraba sinceramente, pero de una manera lejana, como una compensación por las maldades
perpetradas en nombre de don José María Pereda. González Vera era el fino
heredero de la aristocracia descriptiva, el sucesor de Federico Gana, el brote
maduro de Baldomero Lillo. Su aldea era como una empanada servida en el
Waldorf. Alhué contenía el campo chileno ¡ qué duda cabe! pero lo contenía
en una lírica e impresionista abstracción. Su paisaje literario era la contraparte del impresionismo pictórico y, en los momentos álgidos de su inspiración,
lucía la cualidad onírica, plateada y auroral, de las telas de Pablo Buchard.
De haberle conocido más hubiese entendido mejor, quizás, las raíces humanas de su estilización. Pero nuestras generaciones estaban separadas no
sólo por años, sino por toda clase de minúsculos, aunque poderosos, detalles
de ideología literaria tanto como filosófica. El nombre de González Vera sonaba entre nuestros grupos estudiantiles junto a nombres legendarios como
el de Domingo Gómez Rojas, de Eugenio González, de Gandulfo, Schnake,
y otros revolucionarios del año veinte. Se le decía anarquista. Cuando tuve
la oportunidad de conocerle personalmente -en las oficinas de la Cooperación Intelectual de la Universidad de Chile- me causó una impresión extraña
y confusa. Había allí, en una oficina junto a él, un raro caballero que vestía
como mozo de pastelería, rigurosamente de negro, camisa y pechera blanca,
corbata:"-mariposa negra; no sé por qué integré mentalmente a este señor con
la personalidad de González Vera. Como si González Vera hubiese cocinado
los pasteles y el otro los sirviera. Los dos me parecieron partes del mismo
ser: el anverso y el reverso de una imagen conocida en sueños. Cosa absurda,
seguramente, pues supongo que ni intelectual ni socialmente debe haber existido nada de común entre ellos. González Vera parecía buena persona, servicial, y comedido. Sarcástico, tal vez, pero humano, muy humano para su
condición burocrática de entonces. A mí, que iba de majadero con asuntos
de becas y peticiones, me atendió gentilmente al principio; después me miraba con su expresión desangrada y me iba deshauciando entre frases de su
máquina de escribir. Voz jugosa, rápida, suave y cordial, podría guillotinar
sin perder jamás el encanto de sus medios tonos. Esa personalidad encajaba
bien con la leyenda del escritor que rompía todos sus originales. Había algo
de inconcluso en sus gestos nerviosos, en su cigarrillo que no acababa nunca de
convertirse en ceniza, en sus despedidas inseguras. Como en sus dos libros
iniciales, González Vera no decía ni la quinta parte de lo que se adivinaba
en su imaginación. En la vida real se valía de las sonrisas, y en su obra literaria, de los silencios.
260

. A la_ luz ~e estos recuerdos su obra literaria cobra, a través de los años
dimens1on~s inesperadas. Consideremos Vidas mínimas ( 1923) y Alhué ( 1928)'
En estos libros Gon~ález Ve:a no es un costumbrista común y corriente. Aun~
q~e _el lector a primera vista pudiera confundir sus pequeñas prosas descrip~1vas con las. ~viñet:15" tan populares en periódicos y revistas de comienzos
de siglo -esas vinet~s ~presas en papel lujoso como para disimular la mugre
del arra~~l que_ l~s inspiraba-, una mirada más cuidadosa descubre en ellas
un prop~s~to origmal. González Vera es como un fotógrafo que, por primera
vez'. decidiera ret:atar . a sus modelos sin afeite previo: desde luego, sin el
afeite de modas literarias establecidas. Les capta en un solo instante de vida
ple?ª· Na~~ más _que en un instante va a coincidir con una crisis y el relato
sera dramat1co; s1, por el contrario, se trata de un momento rutinario, vacío
Y calmo,
quedarán flotando con un mínimo pu Iso l'meo,
·
· d las palabras
•
una
esp~~1e e suspiro_que coro~a levemente la reflexión filosófica. No hay ideali~c10n alguna: m del ambiente ni de los personajes. No le mueve a Gonz~l~z Vera la nostalgia. Su evocación obedece, más bien, al deseo un tanto
sad~co de constatar la crueldad que moldeó su juventud. De ahí el efecto
agridulce d: su prosa. Véanse, por ejemplo, sus semblanzas de obscuras gentes
de conventillo. Las ve en sus rasgos más caricaturescos:
"_Son las siete de la mañana. La señora Paula empieza a barrer. Es una
muJer alta, flaca, arrugada. Lleva la cabeza envuelta en un pañolón desflecado y negro como ~us vestidos. Ella anuda sus manos ganchudas al mango
de la escoba y empuja los desperdicios que apenas se mueven. Pasa la escoba
una Y ot~~ vez e impacientada arremete a puntapiés con las piedras que en
esta ocas1on se arrastran algunos metros". ( Vidas mínimas, 3a. ed. Santiago
1950, p. 21).
'
'
rmº

"Pero el tiempo pasó. El cuarto volvió a llenarse. Los nuevos arrendatarios
e~an una vieja y un muchachón. La vieja era chica, delgada y toda encogida. El era cuadrado, chato y andaba trotando como los mozos del telé!ITafo"
0
(lbid., p. 32).
•
"~~te inquilino es la pesadilla de la casa. Sff corta estatura y su aparente
fra~~1dad,. lo ~acen más antipático. En su cara amontonada orillan dos pe~uemtos OJOS ingen~os. Su boca desaparece bajo unos bigotes castaños que
tienen forma de cortinas. Su figura es incalificable". (lbid., p. 38).
"Al rato se abrió la puerta y apareció una mujer redonda, pequeña, deformada; una mezcla de saco y de barril. Su rostro de nariz achatada, de
boca grande y de frente oprimida, miróme con ojos comedidos". (lbid.,
pp. 76-77).
"El hombre se volvió y nos saludamos. La mujer le pasó la carta. Era un
261

�vejentón de cara cuadrada y piel amarillenta y sucia. El sitio del ojo izquierdo lo tenía cubierto con un trozo de paño negro, con una fontanilla. Su
bigote recortado y cerdoso parecía un cepillo sin mango". (!bid., p. 78).
"Su hermana Francisca era una vieja de feísimo aspecto... Era su rostro
como un trapo ajado y su cuerpo y sus piernas parecían solamente una
blusa y una pollera rellenas de papel. Sus movimientos producíanse accidentalmente y su voz nacía desacorde, dispersa; pero no se cortaba jamás. Carecía
de realidad activa. Equivalía a un árbol, a una pared, a un banco. Cocinaba,
barría, limpiaba, trajinaba. Vivía al margen de los demás". (!bid., pp. 85-86).
No he escogido estas semblanzas intencionalmente; estos son los personajes
de Vidas mínimas. ¿Los héroes? El narrador no se describe; sus dos mujeres
son amargos símbolos de primitiva bestialidad y torpeza, de materialismo
grueso que se rebela con instintiva saña contra la espiritualidad amorfa del
hombre. Pasivas en su sorpresa ante el homenaje literario de ese ser indefinido
que las corteja, estallan con ferocidad criminal al advertir que ya no pueden
sobrevivir en una imagen idealizada, pues el hombre ha penetrado, al fin,
en su secreto. Le hieren con el insulto. Frente a ellas el hombre arrabalero
crece en sordidez y animalidad, como si González Vera quisiera complementar esa humanidad en un solo rasgo de penosa e irreparable desolación.
Ve en ellos la fealdad básica que emana su primitivo sensualismo y su carencia de espíritu. Les mueve como a esperpentos, no descansa hasta que
logra vapulearles y arrastrarles por la acequia turbia del conventillo. Dejan
un reguero de sangre, que muy bien pudiera ser de aserrín.
Acaso consiga González Vera mayor equilibrio en Alhué. Por lo menos, es
probable que su mirada distinga el alma a través de la exterior fealdad. He
aquí algunas imágenes tomadas de este libro:
"Don Nazario era altísimo... De sus hombros, ya un tanto cansados, nacíale el cuello. Y sobre éste gravitaba su pequeña cabeza. Y del rostro, más
reducido aún, caía, sin desprenderse, una enorme nariz. Era serio, perezoso,
monosilábico. Desde la mañana mordía su vieja pipa y tranqueaba por la acera
sin alejarse mucho de su alm.-:én". (Alhué, 3a. ed., Santiago, 1946, p. 22).
"Era mi padre un hombre casi alto, blanco, de grandes ojos llameantes.
.Su traje negro le hacía aparecer semidelgado. Generalmente su aspecto lindaba en la severidad; pero cuando conversaba, solía reír con una risa lenta,
continuada y loca que le transformaba en absoluto" (p. 28).
"Loreto era bajita, delgada, paliducha. Parecía hoja; pero el otoño pasaba
sin causarle quebranto. Su enteco organismo poseía una fuerza nerviosa insospechable. Odiaba la alegría y el ruido" (p. 49).
"Era el profesor un sujeto rubio, bizco, de pequeña estatura, gélido com-

262

pletamente. Pisaba con la punta de los pies y gritaba sin cesar. No sonreía
ni por broma. ¡ Qué excelente carcelero hubiera sido!" ( p. 74) .
"Tenía nombre con olor a campo: Clorinda. Era flaca, casi alta, de amarillentas mejillas, de mirada fría, y muy habladora... Vivía agriada. Nunca
se le escapaba una palabra alegre. Había exprimido de su existencia la cordialidad. Cuando no podía emprenderlas contra su marido, emprendíalas contra su chico, el gato o las gallinas" (p. 128).
Esta es, entonces, la marca distintiva de González Vera: mientras otros
escritores de su tiempo, examinan el mundo popular chileno esforzándose por
definirlo en un tono de nacionalidad y regionalismo, González Vera, el fotógrafo, se despreocupa del telón de fondo y observa a sus criaturas como si
vivieran en el vacío de un desamparo universal. Nada hay en sus conventillos,
en sus aldeas o en sus paisajes, de ese agresivo regionalismo con que los
criollistas sellaban sus productos. Todo en él es vago, aun en medio de lo
concreto y específico. Una frase aquí, un comentario al pasar, una ligera
observación, nos indican que los personajes viven en la miseria de un suburbio
chileno; pero González Vera huye del peso de esa realidad. La evade rápidamente. Vive al margen de ella. O, mejor dicho, vive en ella pero incontaminado; como si le hubieran asignado la tarea de vivir en ese ambiente
durante cierto tiempo para tomar notas mentalmente y escribir, más tarde,
sus recuerdos de fina estilización.
Por eso, González Vera da la impresión de flotar con sus libros. Se mantiene en el aire de su país, volando poco, posado en el marco de una ventana
como un chincol, pestañando, listo para huír. De ahí también, la índole de
sus obras. Vidas mínimas y Alhué no son libros, no funcionan como libros,
son anotaciones para escribir libros. González Vera cultiva en ellos una vaguedad que debe producir asombro en el lector, que ha de intrigarlo y preocupado. Eso es lo que la crítica ha llamado en él su "ironía". En el fondo,
·esa vaguedad, o esa ironía, se vuelve contra él. Se castiga con ella porque ella
deja en claro sus debilidades. 'Esa vaguedad podría no ser el arte de González Vera, sino el síntoma de su imposibilidad de concebir y componer una
obra dentro de un espíritu de finalidad estructural. El transcendentalismo de
su expresión literaria se basa en contados rasgos psicológicos y detalles ambientales que extrae de la realidad de su tiempo para dejarlos vibrando con
su propia desazón de vivir. Quienes descubren esta cámara secreta en e1
fino recinto de su obra se quedan desconcertados. Por una parte, el mundo
creado por González Vera acusa una debilidad básica: está hecho de hilvanes, siluetas, medias caras, penumbras y tenues claridades; medido, pero no
organizado. Por otra parte, de cada ser y de cada objeto emana una especie
de respuesta a la angustia de la humanidad contemporánea; indudablemente,

,263

�estas respuestas no forman una sola voz. El hecho es, en consecuencia, ~~e
González Vera, para bien o para mal, no consigue dar una contextura defoutiva a su materia novelística. De aliento limitado, se agota en el esfuerzo de
purificar el lenguaje que ha de permitirle la creación de un estilo de sugerencias poéticas. Es posible que no haya pasado del lengúaje. Sus caracteres
viven brevemente, como pájaros aletean unos pocos segundos y desaparece_n:
o mueren o callan o se retiran a sus cuartos de conventillo. Nada se orgaruza
ni asume finalidad en su mundo. Nada fluye tampoco. Todo está hecho a
base de exabruptos y modestas situaciones de índole sentimental.
Impone desde el comienzo de sus narraciones un tie~~o definitivamente
pasado, una entonación de sordina y un acontecer cotidiano: El ~ector se
deja adormilar por esa suave ironía que le va entregando la ex1stenc1a de un
pueblo en pequeños trozos límpidos, sobrios, imprecisos. De pront~ se presenta el problema de concluir una narración: González Vera conJura una
crisis que arremolina a los personajes en un desgar~ador choque d~ palabras,
dichas y no dichas, de improperios o lamentos. Alguien lanza un obJeto con~ra
la cabeza de alguien, alguien se mesa los cabellos y solloza. No muy leJos
-lo suficiente para que no se vea- alguien se desangra, apuñaleado. Este
algo brutal y trágico acontece en un relámpago, no concierne a tod~s los
personajes ni le ha dado unidad a la narración ni universalis~o al conJu?to
de los episodios. Sin embargo, se encierra allí una exclamac1on de genuma
profundidad espiritual, una llamarada que nos il~ina el rostro_ con el calor
de la verdadera emoción. El relato está concluido. Muy cwdadosamente
González Vera firma y nunca olvida de consignar la fecha y el lugar donde
tales cosas ocurrieron y fueron escritas: es su modo de trascendentalizarlas.
Cuando era muchacho (Santiago, 1951 ) es otra cosa. He aquí la sonrisa que
se traduce en palabra, el silencio que se puebla de objetos y personajes, el
gesto que admite una explicación, la perspectiva inconclusa que se adelgaz~
y deja ver un fin donde presentíamos el infinito. No sé exactamente con que
actitud se habrá leído en Chile este libro de González Vera. Para mí, que lo
leí con la nostalgia viva del ambiente que describe, pero embalsamado el ánimo
por los años de ausencia y la insalvable lejanía me pareció un libro triste,
deprimente en su dulzura, profundamente inquietante en la raíz de su humorismo derrotado. A veces, dejó en mi espíritu la sensación de un contacto ingrato, como la de una mano exangüe y sudada. A veces, enternecido
por la humilde resignación ante el deshonor y el sufrimiento, creí notar una
vocación franciscana tímidamente oculta entre las carcajadas de un auto
de fe picaresco.
En este libro González Vera debió enfrentarse a uno de los problemas

264

más delicados en el arte de la composición literaria: el de salvar la dignidad y la belleza de la expresión artística cuando ella viene atada a un mundo de renunciación abyecta. Lector asiduo de los rusos prerrevolucionarios,
es posible que González Vera intentara seguir el modelo de Máximo Gorky. Pero, leyendo a Gorky, aun lo más sórdido y tenebroso de sus experiencias, jamás perdemos de vista la dignidad esencial de su actitud, la independencia sagrada de su espíritu, el valor viril de su humildad. Que el héroe de
las memorias de González Vera haya servido de lustrabotas o de suplementero, a gran honra lo tenga. No es lo que el individuo hace lo inquietante,
sino cómo lo hace. Un ser sin carácter, débil, oportunista, sin principios, humillado y ofendido, pero jamás rebelde, lava el "baño" del Club Septiembre -supongo que baño es aquí un eufemismo y que el autor quiere decir excusado- y no logramos compadecerle porque en su humildad no
hay un contenido espiritual, una calidad humana que podamos aceptar como insobornable e indestructible. Escritores como Gorky o James Ferrel, o
Richard Wright, pasan por la miasma de la miseria y la corrupción sin
mancharse y con la voluntad firme de redimirse. Políticamente podrán errar,
pero no me refiero a eso, me refiero a la dignidad y a la responsabilidad moral que exponen en sus obras. Las memorias de Gorky revelan un espíritu
sublime, profundamente revolucionario. Los hechos reales parecen un decorado incidental que destaca la crisis honda y apremiante por que va atravesando su espíritu. El vagabundo de Gorky, las horas perdidas que pasa en
las estepas, o junto al río, o en la taberna, todo esto florece artísticamente
porque se llena de la emoción lírica que el escritor alcanza en el contacto humano y en la sensación de la tierra y del paisaje. El héroe de González Vera jamás nos revela conmoción alguna de su alma, las rebeliones son de sus
amigos, los heroísmos no le pertenecen, ni acciones grandes ni pequeñas dan
relieve a su peregrinar. Como una hiel va goteando página tras página la
sustancia gris del temor y la desesperanza. Acaso hay en este libro la voluntad deliberada de aniquilarse, de anonadarse con una sonrisa en los labios.
Nadie podría negarle al autor el derecho de hacerlo y hasta pudiera celebrarse el que lo hiciera pintorescamente. Pero, los humoristas de cepa, y
González Vera es uno de ellos, nunca se aniquilan por amor al arte. Por lo
general se aplican el cilicio para revelar la llaga de los demás. Y es esta llaga, la que no es suya, la que González Vera olvidó exponer y ahondar en su
libro.
Compárese a González Vera con José Rubén Romero. Discípulos ambos
de Lazarillos y Periquillos se esfuerzan por darnos una visión cruda de la
sociedad en que vivieron. Pero mientras Romero acumula deshonras y abusos sobre Pito Pérez para presentarlo como víctima del orgullo, la ambición

265

�y la vanidad de los hombres, González Vera se limita a ventear su destino
con disimulo, demasiado bondadoso para rebelarse. Se dirá que entre ambos
autores hay una diferencia grande de temperamento. Romero es verboso,
audaz, impertinente, quemado por una malicia cuya máxima expresión es
el escándalo envuelto en clásica elegancia retórica. González Vera huye del
artificio como de una peste y antes que imitar el período largo y sabroso de
Quevedo, de Cervantes o Lizardi, prefiere el disparo en miniatura de tres
puntos suspensivos. Romero nos hace reír a carcajadas y sus chistes no son
para repetirse en buena compañía. González Vera nos hace sonreír y nos
invita a comentar sus frases para dilucidar el segundo sentido hábilmente
oculto. La verdad es que Romero es un crítico social educado en la tradición picaresca española, libre de influencias exóticas, mientras que González Vera ha intentado superar el carácter episódico de la picaresca introduciendo el elemento psicológico que le ha llegado en lecturas de rusos y franceses contemporáneos. A este propósito se me ocurre compararle con otro
novelista chileno de su generación: Manuel Rojas. Pero no quisiera dar
relieve innecesario a esta comparación. En su novela Hijo de Ladrón Rojas también sigue la tendencia picaresca, sin embargo, la armazón de la
novela muestra un conocimiento sólido de la técnica novelística moderna,
especialmente de la norteamericana. Es decir, ambos escritores chilenos llegan al género picaresco con importantes innovaciones que, en su origen, nada tienen que ver con la tradición castiza. Podría agregarse que tanto Rojas como González Vera logran forjar un estilo individual, éste con indirectas y sugerencias que mantienen un tono constante de conversación, aquél
con un lento y hondo desmenuzar de las sensaciones que me hace pensar en
la faena del lavador de oro: intenta la mirada en el metal, el agua y la
arena que se le escurren entre los dedos. De Manuel Rojas podría decirse
que su estilo estaba ya delineado en El delincuente; su última novela no ha
hecho más que agregar profundidad y riqueza sensorial a una prosa que, en
su dinámica desnudez, poseía ya un valor clásico indiscutible.
Sin embargo, un episodio como el de "Vuelapoco" revela en la obra de
González Vera una penetración tan fina y tan profunda de las pequeñas
miserias humanas, que resultaría odioso e injusto negarle su condición de
intérprete privilegiado de la vida popular chilena.1 Su actitud puede intrigarnos, su técnica acaso nos deje fríos, pero hay una intuición poética en sus
esbozos, una pluralidad de sugestiones, que indudablemente tocan la esencia misma de Chile y los chilenos. González Vera va paulatinamente dibujando su propia contextura: el trazo es engañosamente simple, despreo1

266

c~pado en apariencias, estilizado hasta la abstracción una lín d 1
cia tortuosa
sobre
fondo inmaculadamente blaneo, 'pero en ea
e e egan.
.
alguna
parte
presentunos _I~ inminencia del color, la presión intajable de una amar ra
o un ~s~eptic1smo o una suprema renunciación, que empujarán su ma!: a
una alcnbs1s, y ento~ces,. cuando esto suceda, será cosa de ver la batalla entre
la P a ra y el s1lenc10.

Cf. Cuando era muchacho, pp. 45-46.

267

�CARTAS DE UNAMUNO
ALFONSO ARMAS AVALA
Las Palmas de G. Canaria

DoN MIGUEL DE UNAMUNO tuvo a gala ser un español que conocía su
patria palmo a palmo. Viajó mucho, no con afán turístico, sino con curiosidad insaciable de viajero. Sus libros -sus ensayos- prueban la huella que
dejó en el escritor este peregrinaje espiritual a todo lo ancho de la Península; de la Península y de sus islas adyacentes, porque también visitó a Baleares y Canarias.
Precisamente, estas cartas que publicamos están relacionadas con su viaje a Canarias en 1910, la primera vez que Unamuno llega a las Islas Canarias (en 1924, al ser desterrado por Primo de Rivera, volvería; esta vez a
Fuerteventura, durante casi tres meses) . Don Miguel había sido invitado como mantenedor de unos Juegos Florales, y no desaprovechó esta ocasión;
aunque no gustase de los Juegos, aunque los vituperase, aunque los Juegos
fuesen el pretexto para manifestar su incomodidad.
De estos dos viajes nació un libro -De Fuerteventura a París-, algunos ensayos -publicados en La Nación, de B. Aires, en La Libertad de Madrid-... y la promesa de otro libro, aún más denso, sobre el Aislamiento y
otras cosas; promesa que nunca llegó a consumar. Pero, además de los libros, brotó en unos pocos corazones insulares, estremecidos por su palabra,
la llama de la inquietud y de la desazón. Un poeta, "Alonso Quesada"
-constreñido de soledad y aislamiento- encontraría en la ideología unamuniana asiento seguro para su poesía; y otro insular, escritor incipiente,
Manuel Macías Casanova, se convertiría casi en hijo de su mismo espíritu,
Domingo Doreste - ex-alumno suyo en Salamanca- y Francisco Gonzáles Díaz -periodista y orador son los destinatarios de estas dos cartas; dos,
entre otras muchas que Unamuno escribió a sus amigos de las Islas. Y que,
con la eficacia de su acción personal y directa, tanto hicieron por encender
rescoldos unamunianos en el oasis enervante del Archipiélago.
269

�Sí, oasis. Porque Miguel de Unamuno, descubridor de la "modorra" y
la somnolencia insulares, también vivió en Fuerteventura, en los años del
destierro, este clima de abandono y de sosiego. Aunque él, paradójico, convirtiera la paz en guerra, el descanso en lucha, la indiferencia en pasión._ Esa
guerra, esa lucha y esa pasión que inútilmente quiso encender en los insulares en 191 O; chisporroteantes por domésticos problemas de campanario,
por divisiones provinciales, por autonomías administrativas. . . y por caciquismo enfervorizador.
Miguel de Unamuno intentó luchar contra todo esto; y fracasó. Porque
quiso injertar el temple ibérico en el nihilismo africano. O porque no fue
capaz de despertar en los otros corazones esa chispa que se hizo llama en
los de Alonso, Macías y Doreste, tres fervientes discípulos de Unamuno en
Canarias.
U namuno quiso, en fin, transmitir a su auditorio insular -pronunció
dos discursos y dos charlas- todo el fuego, toda la brasa encendida de su
corazón español. Y no contento con la palabra hablada, la escrita; a través de la carta. Gracias a la cual, antes y después de su viaje, Don Miguel
iba desbordándose, exteriorizándose, entregándose con generosidad. Ya que
en la carta, retrato fiel de cualquier hombre, Miguel de Unamuno seguía
hablando en alta voz, sin engaños, sin retoricismo, sin fraude alguno. Confesándose en alta voz, y buscando la confesión de su destinatario, Miguel
de Unamuno vigorizaba su espíritu... y trataba, al mismo tiempo, de infundir vigor al de quien le leía o le escuchaba.
Monólogo en alta voz; esta sería la mejor definición de una carta unamuniana. Un vuelco absoluto hacia afuera, un ahondamiento en lo más
entrañable de su conciencia, un afán de conquista del ánimo del que presenciaba esta exteriorización tan singular. "Verter el corazón del alma": tal
era su consigna epistolar. Y siempre, aun siéndole difícil en ocasiones, supo

tos extremos: si debía haber una nueva provincia con capital en Las Palmas, o si debía subsistir la única capitalidad en Santa Cruz de Tenerife.
Don Miguel, desconocedor de la historia infra insular, diagnosticó, desde tan
lejos y con tan escasos elementos de juicio, con absoluta precisión. El problema -venía a decir- era uno más de los tantos regionalistas que ahogaban a España, campanarismo pueblerino y cabilismo individual. Esta era
su conclusión.
Doreste transmitió a los periódicos de Las Palmas las declaraciones de
Unamuno, en verdad poco gratas a los ánimos exaltados de los grancanarios. Pero bueno es conocer algo del texto de una carta de don Miguel, corrector y adicionador del artículo de Doreste.
"Ahí le devuelvo eso. Está bien. Le he añadido algunas cosas, al texto,
y le doy unas notas para que conforme a ellas amplíe otras ( a). Lo
que le ruego es que haga resaltar más aún la ignorancia en que vivimos de las cosas de Canarias -acaso esto pueda usted atribuírmeloporque los canarios viven más con fo vista puesta en América que en
la Península. .. Adiós,
UNAMUNO

a) . Debe usted insistir en lo de nuestra ignorancia respecto de las cosas de Canarias. El español apenas sabe geografía de su propia patria; yo, que creo saber alguna más que la mayoría, aún sé muy
poca.
2. A lo de que las ciudades son la conciencia de una región -así, en
esta frase- añada que el bizcaitarrismo ha nacido en Bilbao mismo. Esto de las ciudades se ve en Grecia; Atenas era el Atica, Esparta era Lacedemonia..."

cumplirla.

I
"LE HE AÑADIDO ALGUNAS COSAS"

Domingo Doreste - "Fray Lesco" fue su pseudónimo literario- había
intervenido como mediador en el viaje de Unamuno a Las Palmas. Cursando Leyes y Filosofía en Salamanca, había hecho hablar a don Miguel
para una revista profesional - Revista de Municipios-, en la cual Unamuna se enfrentaba con valentía con el "problema insular"; reducido a es-

270

Unamuno declarando su afán de conocer y de definir. Aconsejando cultura geográfica a los españoles -geográfica y de la otra- como· diría en uno
de los discursos pronunciados en Las Palmas. Pidiendo a los españoles continentales y a los insulares mutua comprensión (que "del conocimiento nace el amor", diría desde el escenario del Teatro Pérez Galdós, de Las Palmas). Y dictando algo de su teoría sobre la supremacía ciudadana; lo mismo que había dicho en Bilbao -atacado también de peligroso autonomismo--, en su misma patria, aunque ni los bilbaínos ni los canarios comprendiesen bien, ni aceptasen su teoría. Además, una frase -sobre la cual se
extendería en la carta de G. Díaz- : "los canarios viven más con la vista
puesta en América que en la Península. No se equivocaba mucho: Tomás

271

�Morales, el poeta insular de aquellos años, después de haber vivido en Madrid y de haber conocido lo mejor de la generación del año 12, volvería
"su vista" hacia Rubén; y, en el orden económico, Canarias seguía siendo
-como lo fue en los siglos XVII y XVIII- semillero de colonización ame.
' como " em1·grantes".
ricana: primero,
como " co1onos" y despues,
Era natural que no fuese bien acogido este artículo de Unamuno. El propio Doreste tuvo que aclarar conceptos en periódicos canarios, Y hasta defender a Unamuno de los eternos puritanos y disconformes. Tanto "Alonso
Quesada" como Doreste pronuncian conferencias, dictan charlas, comentan textos unamunianos, poco antes de la llegada del Maestro. (Es curioso
recordar la charla pronunciada por "Alonso Quesada" sobre Apuntes para un tratado de cocotología, el 4 de junio de 1910; apenas veinte días antes de la llegada de Unamuno). Pero sus esfuerzos fueron baldíos; baldíos,
para unamunizar al auditorio. Sólo consiguieron despertar algo la. cu~iosidad insular -la ulisaica curiosidad de que hablaría Unamuno-, ilusionada con escuchar al "sabio catedrático" que quizás -se pensaba- viniese a
fortalecer los sueños divisionistas.
No; los insulares no comprendieron bien aquello de que "la cuestión divisionista es una pugna no entre dos grupos del Archipiélago, sino entre dos
ciudades"; ni de que "es una ciudad la que hace una región y le da conciencia de sí misma". No. No comprendían eso; porque pretendían ver en
las palabras del "sabio catedrático" -calificativo muy común entre la prensa de la época -un no sé qué de ironía, y otro no sé qué de "antidivisionismo". De antidivisionismo porque no eran capaces de admitir el antagonismo
sistemático de U namuno, sin duda raíz primera de aquella su postura singular
ante el problema de la división administrativa del Archipiélago.
''Y eso de la curiosidad..."
La otra carta a Doreste es del 30 de marzo de 1910. Unamuno ya tiene
decidido el viaje a Canarias, y apunta a Doreste algunas ideas que luego
desarrollaría en sus discursos canarios.
Primero, su desdén por los Juegos Florales y su curiosidad por conocer a
la isla y a los insulares. La nota que apunta acerca del liberalismo es buena prueba del clima favorable con que deseaba rodear "Fray Lesco" la llegada de Unamuno a Las Palmas. Leyendo el artículo aludido por Unamuno - De vuelta a las Palmas-, no es difícil percibir entre líneas muchas
ideas unamunescas, mucha enjundia conceptual y bastante acritud en la expresión.
Luego, "eso de la curiosidad". Unamuno, tergiversando la geografía deseaba rodear a los insulares canarios de aquel hálito mediterráneo que había animado a Ulises y a los suyos a desafiar a todas las sirenas. Ulises y los

272

ulisaicos tenían tras de sí siglos de cultura, y los isleños -nótese la diferencia
semántica del nuevo sufijo- sólo podían exhibir siglos de Prehistoria neolítica y alguna aventura legendaria, como aquella de San Borondón. La mitología atlántica fue más destructora que creadora, aunque el mitólogo
Unamuno se esforzase por recrear una nueva; o aplicar la clásica a unos
moldes que le ~enían pequeños. No por otra razón luchaba Unamuno por
despertar en el ánimo insular la curiosidad, el afán de conocer, la chispa
de amor hacia otros hombres de otros horizontes.
Noticias teatrales. Corresponden con las que Unamuno proporciona a otros
corresponsales de este año (vid. Miguel de Unamuno. Teatro. Barcelona, 1954.
Edic. M. G. Blanco, pp. 18-19), y es necesario añadir que La Esfinge, la
primera obra teatral de Unamuno -en la cronología- se estrena por la
Cobea y Oliver, en el Teatro Pérez Galdós, pocos meses antes de la llegada de don Miguel. Tanto Tomás Morales como "Alonso Quesada" dedicaron críticas alentadoras a estos estrenos; aunque quizás hayan sido las de
Manuel Macías Casanova las más valiosas. Con seguridad, la obra a la que
se refiere es El Pasado que Vuelve, drama reelaborado años después, como
apunta G. Blanco en el citado prólogo ("Teatro... )
A continuación una idea que se hace reiterativa en la prosa de Unamuno; especialmente, en su oratoria: "Yo no voy a enseñar..." Este fue el
origen de su fracaso. El isleño no admitía sino a quien viniese a deslumbrarlo con quiméricas alquimias, con taumatúrgicas soluciones, con doctrinas hiperbólicas; en eso, el isleño era tan infantil, mucho más infantil que
aquellos insulares griegos atraídos por los sirénicos cantos. Si el "sabio catedrático" no traía ninguna de estas cosas, ¿ para qué oírlo, para qué escucharlo? Pero Unamuno aprendió. Y mucho. No sólo en Gran Canaria -al
ponerse en contacto por vez primera con el aislamiento--, sino en los años
del destierro fuerteventureño, cuando- como le diría a Ramón de Castañeyra, otro corresponsal suyo -descubrió la Mar y cuando trashondó el
secreto de Galdós, "que fortaleció aún más si cabe mi amor a España".
El propósito de escribir sobre las Islas -ya se dijo anteriormente- lo
cumplió. Aunque lo escrito haya hoy que reunirlo y ordenarlo. Escribió en
La Nación, en La Libertad, en La Mañana - de Las Palmas-, en ... las
incontables cartas, en las poesías inéditas, en tal o cual hoja de álbum. Unamuno sintió la isla; y la definió. Resultó ser un excelente geógrafo, y un feliz diagnosticador. Lo malo -bueno es repetirlo- es que el enfermo no salió satisfecho con un médico tan poco galante. Sin duda, como diría Unamuno en uno de sus discursos, "porque sentía voluptuosidad de su propio mal".

273
HIS

�II
"DEFIÉNDASE DE LA NUBE ..."

Don Francisco González Díaz, el otro corresponsal de Unamuno, fue un
•
E
.
ágil periodista y un espíritu sarcástico. Recogió en un volumen, species,
los fragmentos más felices de su prosa periodística; fragmentos que, como
su vida, no pudo nunca fundir en una unidad. Espíritu solitario y amargado,
distaba de Unamuno en el abismo de su hosquedad; por ello, como apunta
Unamuno entre líneas, no quiso o no se atrevió a conocer personalmente a
Unamuno, durante la permanencia de éste en Las Palmas.
La primera recomendación de Unamuno: "fundir y engarzar todo eso
en conjuntos". ¡ Difícil cosa para G. Díaz! No tenía el periodista los arrestos del ensayista, ni la soltura del escritor que era Unamuno. Además, aquel
"aisloteamiento" en que procuraba vivir G. Díaz dificultaba aún más estos
"engarces".
La Angustia, otro tema; aquí, bajo la forma del suicidio. Unamuno, augur; prediciendo a un futuro suicida su destino; pretendiendo llenar su vaciedad espiritual -"su falta de fe"- con ansias de sacrificio. Unamuno audaz frente a G. Díaz, tímido; apartándolo del precipicio de la egolatría;
lanzándolo contra el paredón de la multitud. Y, sobre todo, enseñándole
a esperar. A esperar sin desesperarse; como hacía él mismo. A luchar activamente; a no dejarse vencer por el arrebato. Y, para fortalecer aún más
el ánimo de su corresponsal, una íntima confesión: la vencida tentación de
suicida que tuvo el propio Unamuno. Don Miguel, en resumen, henchido
de duda, pero también generoso en la fe: aquella que él mismo buscaba.
América, lo americano: otro párrafo. Papanatería frente a la "oquedad
hispanoamericana" -como diría en otro lugar; esto es lo que le estaba diciendo a G. Díaz. Unamuno exterioriza aquella su santa fobia -luego
tan injustamente criticada- por los "criollos". Nótese, sin embargo, la distinción que hace de Darío -"profundo, incongruente..."- , a quien admiraría luego sin prejuicio alguno. Sobre todo, deseaba Unamuno apartar a
G. Díaz de la vanidad criolla -tan española, por otra parte-, en la que
él veía caer a su corresponsal. Nada de conventículos personales, ni de "torres de marfil"; esto sólo conducía a hinchar más el egoísmo, a borrar más
la personalidad. Y lanzarlo en medio del ágora, saturarlo de humanidad era
lo que deseaba Miguel de U namuno.
Aislamiento: meollo de la carta. Aquí volcó Unamuno, por primera vez,
después de su discurso en el "Pérez Galdós", su teoría del aislamiento. La
Isla, indecisa y solitaria nube, es albergue de un solitario; de quien, vacío de

274

"tráfago interior", pretendía uncir su soledad a fuerza de retazos, a fuerza
~e resquemor. Unamuno, aislado en medio de "la plaza pública", arremetiendo contra todo, alborotándolo todo, quijoteando cuanto tocaba su taumaturgia; Y G. Díaz, "rodeado de vanidades y de envidias", flotando en
un mar de nubes plácidas. Nubes a las que don Miguel quería ver exultantes de tormentosa furia: para que sacudiese el enervamiento de su viajero.
Por eso, el consejo de Unamuno: contra la isla, el continente. Tierra fir.
me, sin oceános de miserias, sin "encerronas", sin bajíos farisaicos. Tierra
en la que se _pisara fuert~, reciamente, sin temor; en donde a la placidez,
1~ paz y la sonarrera substituyeran el estruendo, la acritud y la gravedad. Rec1_edumbre de piedras milenarias, aspereza de campos en barbecho perenrudad de una tradición milenaria. Para llegar a todo esto hacía fal:a conoced~; Y es~ era la invitación de Unamuno, desoída por su corresponsal:
conbnentahzarse en vez de aislarse.
Pero G. Díaz no era hombre de batalla, ni de dureza. Vacilante endeb_le, pre~irió la_ ~landura, "la encerrona", la cartuja de su egomanía'. Prefirió seguir su v1a1e, su vagoroso viaje: lejos de la hondura oceánica vecino
de las femeniles playas. Huyendo tal vez de la "aspereza", del desab~miento
y de la dureza a que le invitaba Unamuno.

30-III-10
Sr. D. Domingo Doreste.
Por fin, mi querido amigo, por fin contesto a sus dos cartas. Desde luego
su carta ab!e~ta "De vuelta a Las Palmas", ha de serme muy útil ahí. Pue:
es cosa dec1d1da el que vaya en la segunda quincena de junio. Ya ve usted
sólo para eso han diferido los Juegos Florales. Juegos Florales... ¡ Uf! Ya sa~
usted la mala voluntad que les tengo, pero los tomaré, como otras veces he
hecho, de mero pretexto. Y con tal de visitar ésa...
Sus noticias sobre el liberalismo que ahí como aquí domina, y la falta de
co~~epto europeo de esencia, del sabio y del progreso, son noticias que he de
utilizar, ya verá usted. En las notas que estoy tomando para el discurso y lo
que luego salte, su carta abierta figura a la cabeza del expediente. Ruiz Zata
el actor, me habló de ese público ahora, en Madrid. Y me hizo concebir
elevada idea de él. Hay, por lo que me dijo, un grupo de gentes cultas, que
se ~nt:ran Y conservan la respetuosidad que aquí se va perdiendo. y eso de la
cunos1dad que Ud. me dice vale mucho.

u:~

Acaso sea cosa de isleños que ven pasar muchas gentes. Los griegos de las

275

�6-VII-12

islas, los hijos de Ulises, eran curiosos. Usted sabe la historia de las sirenas,
tal cual en la Odisea se nos narra.
He pasado esta semana en Madrid, en donde tuve que acudir para asuntos. y de paso traté Jo del teatro. Oliver y la Cobeña están entusiasmados
con el último drama que les entregué: aquél -creo le he hablado de elloen que transcurren 25 años de acto a acto. Quisiera hacerlo en ~arcelona ,Y
Bilbao y Juego en Madrid a fines de temporada para que dure mas. Despues
, mueho, dana
' "La Esfºmge" .
de él, en que f1an
Por Jo que hace a los ejemplares de mi "Quijote". cuando vaya a ésa lo
arreglaré ahí mismo.
¿Estará Ud. entonces ahí?
Yo no voy a enseñar e informar, sino a aprender a informarme; voy sobre
todo a conocer a esas islas, sobre las que quiero escribir Juego. Pienso traerme
de ahí un mamotreto de apuntes y notas.
Mi propósito es desde Juego enviar a "La Nación", de Buenos Aires, algunas correspondencias sobre ésa y luego hacer un libro si la materia da
para ello.
Basta por hoy.
Sabe cuán su amigo es,

MIGUEL DE UNAMUNO

11
Amigo Doreste: Ahí le devuelvo eso. Están bien. Le he añadido algunas1
cosas en el texto y le doy unas notas para que conforme a ellas amplíe otras.
Lo que le ruego es que haga resaltar más aún la ignorancia en que vivimos
de las cosas de Canarias acaso -y esto puede Ud. atribuírmelo- porque los
canarios viven con la vista puesta más en América que en la Península. ¿ Cuántos peninsulares -atribúyame también esto- no siendo empleados o militares van a Canarias por conocerlas, por pasar una temporada, por turismo,
etc.? ¿ Y hacen algo los canarios porque haya excursionistas de éstos? Adiós.
UNAMUNO

Debe usted insistir en lo de nuestra ignorancia respecto a las cosas de Canarias.
1
El español apenas sabe geografía ni aún de su propia patria. Yo que creo saber al·
guna más que la mayoría, aún sé muy poca.
' A lo de que las ciudades son la conciencia de una región -así, en esta frase-añada que el bizcaitarrismo ha nacido en Bilbao aunque a las veces asuma ciertas
formas de aparente hostilidad a Bilbao mismo. Esto de las ciudades se ve en Grecia.
Atenas es el Atica, Esparta era Lacedemonia.

276

Sr. D. Francisco González Díaz.
Usted sabe muy bien, amigo mío, cuán difícil es hacer un libro de fragmentos o artículos cortos. Lo que en un conjunto orgánico se defiende bien,
aquí queda expuesto a comparaciones. Usted debe aprovechar toda su inmensa labor periodística para fundir y engarzar todo eso en conjunto. Se lee
mejor de un tirón una novela o una disertación en 300 páginas que cien
artículos que ocupen ese mismo espacio. En cambio. . . leer a retazos, como
fue. . . Hay además, en su libro "Especies" cosas que debían estar en verso
v. gr. El Sudario, el. .. y la estrella, Las. .. (esto me recuerda una poesía del
tenerifeño Guimerá), etc., etc.
Aquello de que la fe sirve para esperar sin desesperarse (pág. 24) está muy
bien; la escuela vacía es un trozo definitivo, que debe ser reproducido en antologías. El T'imido es admirable, pero tiene un final tremendo, aquello de
sacrificarse totalmente. Sí, creo que una enorme cantidad de suicidios de todas clases son por timidez. Y por no saber esperar a la muerte. Acaso yo mismo
-y eso que de tímido nada tengo- de no haberme casado como me casé a
tiempo a esta hora estaría o en una celda de una cartuja, o en un rincón de
la parte no bendecida de un camposanto. Lo que dice Ud. del marido de la
Téllez, me recuerda aquella fórmula más chistosa y es llamar a Téllez "el
de la Téllez". Lo de la Nube es tremendo, tremendo; merece todo un libro.
Veo en la pág. 68 que atribuye Ud. al Kempis aquello de Protágoras de que
"todo es uno y lo mismo". No, ni es de espíritu kempisiano. ¿ Pero de veras
admira Ud. a Vargas Vila, y cree que es algo ese charlatán? Darío, sí, Darío
es_ algo complejo... , profundo, con todas sus incongruencias, pero Vargas
V1la! ... El. . . la oquedad hispanoamericana! A. .. Hernández no le conozco.
Y si viera Ud. qué escarmentado estoy de todos esos criollos... ¡ Huecos, huecos, huecos!
A lo del régimen especial para Canarias agregue usted que el declarar colonia a
una región que ni lo pide ni aspira a serlo es siempre una hoguera.
. Declarar a una región colonia es tanto como invitarla a que se vaya preparando a la
md~pcndencia absoluta. Y tal declaración se haría no en provecho y gusto de los cananos tal vez sino de algún tercer interesado que no fuese siquiera español. Debo
reco_rdar ~mbi~n ~uc Oliveira Martín en su Historia de Portugal, dice que si Portugal
hubiese_ sido amrulado a España en tiempos de su ocupación por los tres Felipes, y
convertido . en una de las tantas provincias españolas, acaso no se habría separado.
Una c~loma permanece colonia y no provincia asimilada por rawnes internacionales,
no nacionales. ¿ Qué razón internacional aconseja u obliga hacer colonia a una región
como Canarias que no lo es ni pide por sí misma serlo?

277

�Su libro de U d. es para hablar de una vez de e'l que para hacer citas de él
tie;;: ~: ;~:m!:~ :e :á:~:;:~::y alcance, algo orgánico .Y. de conjunt?: ~l
. dismo obliaándonos a la labor fragmentaria, nos da ag1li~ad y lcon~1s1on,
peno
' . º
y no es que falte unidad a su hbro; a tiene y
pero nos quita otras cosas.
terrible.
., d
de la nube defiéndase sobre todo
D ef 1en
ase
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,

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yo más proel a1s am1en o cu
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I d d s una cosa·

::/~:n;!e!:~:¡;~:1:~:~::0 ~:· la ;1::aep:bli:a; ha:land~
; ;;.:jinando ~on t~dos, y aislándose puede llevarse el tráfago todo mun ano a
su islote. Pues hay hasta aisloteamiento.
, .
~
,
,
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Ud
conoce
meJ·
or
a
la
Amenca
espanola
M fguro no se por que qu
·
,
ue ~ ~enín~ula. y para la ;nfermedad de la nub~, la Península e_s ~as san~
q
.bl A érica española panteón de vanidades y de envidias mons
que esa tem e m
'
d A ·1
1 ac educto de
truosas. Ante la catedral de Burgos, las u_iur~l1as e v1 a, e
u
.bl
Segovia desaparecen del ánimo muchas m1senas. En Toledo no es pos1 e.. .
rastacuerismo alguno.
.
b 1
no
me
gusta
es
la
parte
material
de
su
libro:
a
u ta
que
A otra cosa. Lo
demasiado.
d
che.
Cuando estuve ahí no le vi sino una vez y de paseo, yendo uste en ci S'.
ero me hablaron mucho de usted y de sus encerronas de~tro de su n~ e. 1
~a de seguir así huya de esa isla, déjela cuanto antes y s1 pued~ ~emr ~ara
acá a tierra firme española, mejor que mejor. Esta nuestra vieJa, recia :.
cal~mniada tierra española guarda aún tesoros para l~s que aprendan ad~~
rerla. Hace acaso a los espíritus más ásperos, desabndos, duros, pero 1S1pa
las nubes del aislamiento.
Nada más por hoy.
Un apretón de manos de,
MIGUEL DE UNAMUNO

278

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA
APUNTES

PARA

SU OBRA
hzHAK BAR-LEWAW
The U niversity of Kansas,
Lawrcnce, Ka.

UNA OBRA LITERARIA es, en la mayoría de los casos, la producción de un ser
humano cuyos elementos son captados por él, en el ambiente donde ha pasado, por lo menos, algún tiempo de su vida. Mas el ambiente, por sí solo, no
puede explicar todos los factores de creación de un poeta o de un escritor.
Menester es también conocer otros elementos de índole hereditaria, familiar,
económica y social. Eso, naturalmente, no quiere decir, que el conocimiento
de la vida de un poeta o de un escritor, aclare todos los secretos de su obra,
pero ignorándola es imposible dar una interpretación justa de su creación literaria.
Es el caso de José Asunción Silva. Nace en el seno de una familia rica, en
la llamada entonces, Santa Fe de Bogotá, ciudad fría, al pie de los cerros de
Guadalupe y Monserrate, situada a unos 2,600 metros de altura sobre el nivel
del mar.
De sus antepasados, hereda nuestro poeta un padecimiento psicopático que
causará su neurosis, y, al fin y al cabo, le llevará al suicidio. El abuelo paterno se mató, y un tío suyo fue un demente "aficionado" a la soledad. Mimado por su familia, Silva pasa su niñez y juventud en un ambiente que
bien pudo ser la causa indirecta de su trágico fin. En la casa de sus ricos
padres, se habitúa a vivir con excepcionales refinamientos. Desde joven, envidiado por sus coetáneos, que lo llaman "el niño bonito" o José "Presunción", tiene por costumbre vivir solitario y retraído, aficionado a sus lecturas. No raras veces presencia en su casa las reuniones de lo más selecto, la
"élite" de la sociedad de las letras bogotanas en aquella época: Isaacs y Carrasquilla, Pombo y Marroquín, entre otros distinguidos literatos colombianos.
Su educación no fue completa; a los 16 años está obligado a dedicarse a
279

�labores de índole comercial. Tres años más tarde, se va a Europa para residir
en París, invitado Por el tío abuelo Antonio Silva Fortoul. Mas durante su
viaje, el tío muere; permanece en Francia dos años, gracias a los recursos
económicos de su padre don Ricardo.
Vuelto a Bogotá, las desdichas familiar y comercial, como una larga sombra, acompañan al poeta. En 1889 muere su padre, y dos años más tarde,
desaparece para siempre su muy querida hermana Elvira, amiga confidente
de Silva; él nunca se recobró de ese golpe. Después de la muerte de don
Ricardo, Silva hereda su casa de comercio. Para atender a crónicos déficits fis.
cales, el gobierno colombiano estaba obligado a poner en circulación papel
moneda. La inestabilidad monetaria que afectaba al comercio en general, y •
el mal manejo de negocios en particular, arruinaron a Silva por completo. Las
molestias de sus acreedores no le dejan en paz, y las ejecuciones legales llegan
a cincuenta y dos.
Al analizar cierta parte, si no la mayoría de la obra silveana, hay que tomar
en cuenta esos cuatro factores: la herencia del padecimiento neurótico, la pérdida de sus seres queridos, el infortunio comercial, y por consiguiente, las molestias en el terreno social.
Silva, el poeta de la duda.

Miguel de Unamuno se pregunta: 1 ¿Qué dice Silva?, y contesta: "Silva
no puede decirse que diga cosa alguna; Silva canta". Y ¿qué canta? He aquí
una pregunta a la que no es fácil contestar desde luego. En verdad, la pre•
gunta de Unamuno no es sencilla, ya que Silva es un poeta sin ideal; mas
como hijo fiel de las últimas décadas del siglo pasado, la duda y la muerte
son su musa predilecta, y la negación escéptica constituye el alma de muchas
de sus poesías y escritos, los cuales expresan el nihilismo de su época, la
veladura artística del sarcasmo y la encarnación de una filosofía pesimista.
Silva como cantor bogotano, quizás refleje también, en cierto modo, la inquietud y la congoja de su ciudad natal, que a pesar de las apariencias, era en
aquella época, más triste que alegre.
Silva es poeta de la duda; mas este apelativo que parece entrañar en su
significado una posición ante lo religioso, se traduce en su poesía por una
desconfianza de todo. La duda no es robusta posición, ni filosófica ni poética,
ya que el filósofo o el poeta son por lo que afirman o por lo que niegan, pero
no por lo que dudan. Pero esa actitud de Silva no es un recurso poético, sino

- -JosÉ AsuNc1ó:-1
1

S1LVA,

Poesías completas, Prólogo de M. de Unamuno. Madrid,

es .el "leitmotiv"
de su obra. Duda, tnste
.
. .
.
remm1scencia
muerte he aquí la
qumtaesenc1a de su canto.
'
'
En
La
Protesta
de
la
Mus
2 " 1
,
.
,
había traba' d
a e poeta satmco le1a su libro, el libro en que
Jª 0 Por meses enteros". En una mad ª d d
en el aire , olores de primavera "la M usa, sonnente,
. ruºa
a e ymayo,
flotar
blanca
grácil alsur
.ó"
~bpregundto al poeta: ¿ Qué has escrito? He hecho un libro de
gi
1 ro e burlas
en u h
.
lfas, un
llas
debilidades. ·l~ fa~a: ~ mo~t~adodlasl vilezas y los errores, las miserias y
. ' .
y os v1c1os e os hombres. Tú no estaba
,
y
la
Musa
md1gnada
le
contestó.
.
Por
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,
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.
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• e
ue as visto as manchas d ...
t
. ermanos. ¿Por qué has cantado sus debilidades? ... Quede ahí tq be ~s
i~sultos y de desprecios, que no fue dictada por mí
Quédat hí
o raG e
mo _del odio y con tu Genio del ridículo". . .
...
e a con tu e-

sát'

Silva yo!
desconfía
de susa facultades
¡ Poeta
Llamarme
,
' y . duda si. es poeta: " • • .Eso es ridículo.
3
llamado a Esquilo, a Ho:r:ona;ln:::o anoSmhbkre con que los hombres han
•,
'
,
a espeare a Shelley
.Q ,
prof anac1on y qué error I
El ue
. .
'
· · · 1 ue
del valor artís•:co de .' .b..
q menos ilusiones puede formarse respecto
u
rru o ra soy yo mismo que conozco el secreto de su oríen"
p
s·1
.
g . . . ara 1 va, sus versos no son otra cos " .
para decir en nuestro idioma las sensaciones en;e s~o unla tenta~v~ mediocre
plicados
f
rmizas Y os sent1ID1entos comVerlaine ~u;:nb::: peioectDa~ expr,esaron en los suyos Baudelaire y Rossetti,
·· ·
, ios m10, yo no soy poeta"
En La respuesta de la tierra:i
···
..."un poeta lírico, grandioso y sibilino
. . .hablaba a la tierra una tarde de invierno"
de nuestra existencia del pasad
d 1f
' para aclarar sus dudas acerca
,
oy e uturo:
¡Oh madr~, oh ':ierra! -díjole- en tu girar eterno
nue~tra existencia efímera tal parece que ignoras.
. . ·tNo sabes el secreto misterioso que entrañas~
¿Po_r quf las noches negras, las diáfanas aurora;?
.. ,(Que somos? ¿A dó vamos? ¿Por qué hasta aquí vinimos~
(·Conocen los secretos del más allá los mue t ~
.
·P
, l . .
r os.
t or que ª, vida inútil y triste recibimos?
... ¿Por que nacemos, madre dime por qué m .
~
¿Por qué?
'
'
orimos.
• !bid., págs. 179-182.

• J•

A . SILVA, Prosas y versos lntrod S 1
xico, D. F., Editorial Cultura 1942 , ., 30e e3cl. y Notas de Carlos Garda-Prada, Mé•
,
, pags. . .
J.
A.
SILVA,
Poesías
completas
p
págs. 119-120.
, r61ogo de M. de Unamuno, Madrid, Aguilar, 1951,
•

AguilaT 1951, pág. 18.

281
280

�"la estatua de Sancho Panza
ventripotente y bonachón
perfila el contorno de bronce
sobre el cielo ya sin color". ..

La tierra impasible no hace caso a las dudas que atormentan al poeta y le deja
sin saciar su sed de conocer el secreto y sin calmar su inquietud:
La Tierra, como siempre, displicente y callada,
al gran poeta lírico no le contestó nada.

El tema del poema no es original. El ateísmo de Silva sufre un tormento de
la duda: el porqué de la vida y de la muerte, el misterio de nuestra existencia
pasajera en este valle de lágrimas, etc. Eterno y hasta hoy día no explicado
problema. "Nihil novum sub sole", decía el rey Salomón, hace unos tres mil
años. No hay nada de nuevo bajo el sol, y menos aún en el campo de la poesía;
todo ya está dicho, pero en la obra de un poeta verdaderamente grande, la
forma de decir es nueva. Silva se expresa con cierto matiz de novedad.
Notas escépticas y ateístas se encuentran en el poema Futura,5 el cual contiene una predicación de un cambio ideológico en el seno de la humanidad,
durante el siglo veinticuatro:
"¡ Ciudadanos! ¡ Compatriotas!
¡Salud! Honrad al fundador
de la más grande de las obras,_
de nuestra santa Religión".

Al definir su enseñanza., Silva parafrasea el evangelio cristiano, y al mismo
tiempo, se ríe de los milagros atribuídos a cualquier divinidad:
"eterna gloria al Redentor
que con su ejemplo y sus palabras
el idealismo desterró!
Salud al genio sobrehumano
cuyo Evangelio derramó
de este planeta por los ámbitos
la postrera revelación.
¡ Paz y salud a sus creyentes!
¿Cuál de nosotros lo invocó
sin sentir instantáneamente
mejorarse la digestión?"

Humorismo cáustico de un ateo, que se atreve, con su risa amarga, a profanar
cosas sagradas.
Al buscar la respuesta al problema de la fe que le atormenta sin cesar, Silva
indaga en el poema Filosofías 6 las religiones y sistemas filosóficos, pero se
queda insatisfecho de sus averiguaciones. La duda le roe continuamente:
"No: sé creyente, fiel~ toma otro giro
y la razón prosterna
a los pies del absurdo ¡ compra un giro
contra la vida eterna!
págalo con tus goces; la fe aviva;
ora, medita, impetra;
y al morir pensarás; ¿ Y si allá arriba
no me cubren la letra?

Todo el poema comprende un feroz elenco de negaciones, suma y compendio del pesimismo absoluto y desesperado que envenena cada canto de sus
Gotas Amargas. La fe no ofrece más que dudosas esperanzas; el placer y el
amor no causan sino agotamiento y disgustos; el arte es recompensado con la
indeferencia y el olvido; la razón corroe hasta la confianza en uno mismo; toda actitud, incluso la de no hacer nada, traen solamente molestias y sufrimientos.
De los escasos fragmentos que debieron formar parte de los Sonetos Negros, 7 se destaca otra vez Silva el escéptico y ateísta, a quien la tormenta de
la duda y el problema del MAS ALLÁ, no le dejan en paz.
La obsesión de la muerte.

En la obra silveana, llegada a nosotros fragmentaria, dispersa y con cronología insegura, la muerte es el tema dominante de su poesía. Ella está presente en su imaginación y la lleva en su alma. Silva ha medido la vanidad

¿ Cuál, según el poeta, es la figura representativa del "Redentor"?:
• lbid., págs. 127-128.

282

' lbid. pp. 133-135.
'lbid. pp. 171-175.

283

�y caducidad de todo cuanto hacemos y alcanzamos, y carente de fe religiosa, su escepticismo no descansaba sino en la obsesión de la muerte. También hay que tomar en cuenta la herencia del padecimiento psicopático. Ningún poeta de América Latina puede competir con Silva en desaliento y pesimismo; ni siquiera Julián del Casal que también tiene una concepción pesimista de la vida.
Conviene aclarar aquí un punto de suma importancia: la muerte como
tema sobresaliente de su obra, no es invención personal de Silva; no lo puede ser, como no Jo son el dolor y la desdicha de los seres humanos, con sus
desengaños y vanas interrogaciones a los cielos callados. Mas poesía es ante
todo expresión; y como tal, los versos de Silva cuyo tema es la muerte, son
inolvidables. El poeta nos explica el porqué de su obsesión de la muerte:
"Un cultivo intelectual 8 emprendido sin método y con locas pretensiones
al universalismo, un cultivo intelectual que ha venido a parar en la falta de
toda fe, en la burla de toda valla humana, en una ardiente curiosidad del
mal, en el deseo de hacer todas las experiencias posibles de la vida, completó la obra de las otras influencias, y vino a abrirme el obscuro camino que
me ha traído a esta región obscura, donde hoy me muevo sin ver más en el
horizonte que el abismo negro de la desesperación ..." El poeta, que no lo
fue en menor grado en su prosa, confiesa que unas veces ha encontrado la
locura "vestida de brillantes harapos, castañeteándole los dientes, agitando
los cascabeles del irrisorio cetro, y hacerme misteriosa mueca",9 diciéndole:
"soy tuya, eres mío, soy la locura".1 º
Silva traído "a esta región obscura" se mueve en ella sin poder salir y se
conforta con la idea de morir como varios poetas y escritores de gran fama:
"¿ Loco ... ? 11 ¿ y por qué no? Así murió Baudelaire, el más grande, para
los verdaderos letrados... ; así murió Maupassant. . . ¿ Por qué no has de
morir así, pobre degenerado, que abusaste de todo, que soñaste con dominar el arte, con poseer la ciencia, toda la ciencia, y con agotar todas las copas en que brinda la vida las embriagueces supremas?"
El poeta, poseído del horrible sentimiento de lo irremediable, está aprisionado por el hielo de la muerte y por el frío de la nada, que le impide es12
tar alegre y gozar de la vida. El canto ¡ Poeta! ¡ di paso los furtivos besos!
se compone de tres partes: a) la casta entrega en la alcoba sombría de la
selva, b) la posesión en la alcoba de espesa tapicería, c) la pobre chica en•
' J. A. S1LvA, "De Sobremesa" en Poes!as. Barcelona, Maucci (sin fecha ), p . 197.
' lbid., p. 199.
" lbid., p. 200.
u ]bid., p. 200.
" JosÉ Asusc1ÓN SILVA, Poeslas Completas, Madrid, Aguilar, 1951, pp. 66-67.

284

tre la negra seda d_el ataúd. Esta obsesión de la muerte Je impide gozar enteramente de una Joven y bella mujer.
El mis~o sentimiento de contraste se encuentra en el famoso Nocturno 1~
que ha Cllll:ntado la gloria de Silva. En él, el poeta dio la real medida de '10
q~~ prometla ~u. ,talento. Su hermana Elvira es la protagonista de esta beJhslllla compos1C1on que se debe leer sotto voce.
En el breve poema de IÁzaro,u se aprende que el reposo proporcionado
~r la muerte, vale más que el bien otorgado a nosotros por Ja ·d L
idea del _olvido persigue a Silva. En el canto Día de difuntos 15 seVJp:;cib:
un mordiente escepticismo cuando, entre la música austera d; los bronces
que tocan a muerto, ríe la voz incrédula de la vida en la otra campana q e
marca la hora, y con cada hora un olvido: 16
'
u

lAs campanas más grandes, que dan un doble recio
Suenan con un acento de místico despredo
Mas la campana que da la hora
'
Ríe, no llora.
Tiene en su timbre seco sutiles ironías,. ..
.. .Y con sus notas se ríe
Escéptica y burladora
De la campana que ruega,
de la campana que implora,
Y de cuanto aquel coro conmemora
Y es porque con su retintín
'
Ella midió el dolor humano
Y marcó del dolor el fin.
. E~ El "'.~l del sigl~ 17 se queja delante del médico del "desaliento de la
Vida , del Mal del siglo... el mismo mal de Werther de Rolla d M
fredo . Y de L eop~rd""
af.
'
' e
an1 Y rrma su "absoluto desprecio por Jo humano". Un
parecido d~~prec10 a la creación y a la vida se halla en Zoospermos.1s
La solucion a su mal, cansancio y aburrimiento de la existencia se encuentra en. el bre_ve poema Cápsulas 19 donde predice su fin, como el de
Juan de Dios, qwen:
,. /bid., pp. 68-70.
" lbid., p. 93.
11
/bid., pp. 109-113.
" /bid., p. 110.
" lbid., p. 118.
u /bid., pp. 129-132.
,. /bid., p. 123.

285

�A Leopardi leyó, y a Schopenhauer
y en un rato de spleen
se curó para siempre con las cápsulas
de plomo de un fusil. 2 º

Su poema Al oído del lector 21 es un trozo típicamente romántico:

No fue pasión aquello
fue una ternura vaga. ..
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches pálidas.
El espíritu splo
al conmoverse canta:
cuando el amor lo agita poderoso
tiembla, medita, se recoge y calla.

Juan de Dios es el doble del poeta, el "filósofo sutil", que en un momento
de tensión, "desencantado de la vida", se cura de ella, para siempre, con
una cápsula de plomo. Del mismo modo "se curará" también, unos años
después, José Asunción Silva.
Elementos románticos en la obra silveana.

Visto desde el punto de vista formal, hay en Silva dos poetas: el joven,
que se mueve dentro de la órbita de la poesía española de los últimos años
del siglo XIX, y otro, el modernista. La influencia de Bécquer -analogías
de ideas y temas, como los ritmos y el uso del asonante en los pares- está
fuera de duda. Así siguió escribiendo el joven Silva hasta cuando, informado de las corrientes literarias europeas de su época, y bajo el impulso
natural de su extremo pesimismo, descubrió la voz que expresaba mejor sus
males y pesares.
No es extraño encontrar influencias románticas en las obras de los iniciadores del Modernismo hispanoamericano, en general, y en las de J ulián del
Casal y J. A. Silva, en particular. Ambos fueron poetas románticos dolientes en cuanto al sentimiento, y modernistas por el estilo y la métrica de sus
poesías. Ambos tienen el presentimiento de la muerte y expresan sus quejas
con igual tristeza. La influencia del Romanticismo en ambos es evidente en
su temática, como la soledad, la melancolía, el extremo individualismo y
lo luctuoso Silva se polariza entre dos fuerzas magnéticas que le atraen con
igual intensidad disyuntiva: Bécquer y Poe, convertidos ambos, respectivamente, aquél en la niebla romántica que a través del espíritu adolorido del
sevillano, dejará Heine en la literatura española en la segunda mitad del
siglo XIX; éste, en los diablos azules, hijos del absintio, que el poeta norteamericano de Boston echará a correr por el mundo en la primera mitad
del mismo siglo.
Mas lo que en Bécquer y Poe como individuos particulares, son desorden
y bohemia, en Silva es reserva y compostura. Su drama es interior y el poeta procede de una auténtica experiencia de gran señor.
'" /bid., p. 123.

286

Pasión hubiera sido,
en verdad, estas páginas
en otro tiempo más feliz escritas
no tuvieran estro/as sino lágrimas.

Se halla aquí el arsenal de los románticos: los colores oscuros la taciturnidad y las lágrimas.
'
El poema Crisálidas contiene la influencia de la Rima LXXIII de Bécquer:
Crisálidas de Silva 22
- • .Unos días después, en el momento
en que ella expiraba,
y todos la veían, con los ojos
nublados por las lágrimas
en el instante en que murió,
.sentimos leve rumor de alas. . .

*

Rima LXXIII de Bécquer 25
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos;. ..
. . . y entre aquella sombra
veíase, a intervalos,
dibujarse rígida
la forma del cuerpo ...

Silva q~e ~scribió :) poema en recuerdo de su querida hermana se inpiró
en el romantlco espanol; los dos describen la muerte de una mujer y plante~n de, manera semej~nte los eternos problemas de la vida, muerte y del
mas alla. Ambo~ terminan con una pregunta que existe desde los tiempos
remotos, y aun sm respuesta definitiva:
n !bid., p. 33.

e .•. ~s poemas de G. A. Bécquer, citados más adelante, se encuentran en Ja 16ta.
~ion de Rimas Y leyendas, Espasa-Calpe, Argentina, 1952.
!bid., p. 19.

" !bid., pp. 50-52.

287

�Silva:

Bécquer:

al dejar la prisión que las encierra,
¿qué encuentran las almas?

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿ Vuela el alma al cielo?

al perderse en espiras,
las voces ulteriores de otro mundo

El poema Notas perdidas 24 también acusa _la. suges~ión de la ya citada
Rima LXXIII, aunque sea puramente descnpt1vo, sm problemas Y preguntas de orden metafísico:
"Bajad a la pobre niña,
bajadla con mano trémula
y con cuidadoso esmero
entre la fosa ponedla". ..

La primera estancia del poema Crepúsculo 25 demuestra claramente su
carácter romántico:
Junto de la cuna aún no está encendida
la lámpara tibia que alegra y reposa,
y se filtra opaca, por entre cortinas,
de la tarde triste la luz azulosa.

Para componer la Primera Comunión,26 Silva se inspiró en la Rima LXX

21

de Bécquer:

hasta el cielo subían,
el aroma suave del incienso

••
"
,.
"

288

!bid.,
!bid.,
Ibid.,
I bid.,

pp. 37-38.
p. 21.
p. 25.
pp. 4 7-48.

En la Rima del español es la iglesia, con el fulgor de la lámpara sobre los
vidrios, y en la poesía del colombiano en la ignorada capilla alumbrada por
las luces matinales. Allí, el maitinante llama a los fieles para que recen antes de amanecer, aquí, son "los cantos religiosos, que pausados hasta el cielo
subían".
Bécquer:
Silva
Bécquer:
Silva

"coro entre las voces"
"las voces ulteriores del otro mundo".
"los mudos santos... me saludaban"
"los viejos santos. .. mudos me sonreían".

Rima LXX de Bécquer

Primera Comunión de Silva
Todo en esos momentos respiraba
una pureza mística
las luces matinales que alumbraban
la ignorada capilla,
los cantos religiosos que pausados

sonoras y tranquilas,
los dulces niños colocados junto
al altar de rodillas,
y hasta los viejos santos en los lienzos
de oscura, vaga tinta,
bajo el polvo de siglos que los cubre,
mudos se sonreían.

vi el fulgor de la lámpara!
Aunque el viento en los ángulos oscu( ros
de la torre silbara,
del coro entre las voces percibía
su voz vibrante y clara.
.. .A oscuras conocía los rincones
del atrio y la portada;
de mis pies las ortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.
.. .A mi lado sin miedo los reptiles
se movían a rastras.
¡Hasta los mudos santos de granito
Vi que me saludaban.

¡Cuantas veces, al pie de las musgosas
paredes que la guardan,
oí la esquila que al mediar la noche
a los maitines llama! . ..
.. .Cuando en sombras la iglesia se en( volvía
de su ojiva calada,
· cuántas veces temblar sobre los vi.
(drws

'

Además de versos semejantes, hay el mismo ambiente y el misticismo de
las cosas sagradas.
Según Alberto Miramón, el mejor biógrafo de Silva, el poeta escribió la
Primera comunión a la edad de diez años, y añade: "Es la primicia diáfa-

na y rica de una alma sensible en sumo grado, apenas en formación". 28 Mas
un atento examen de la Primera comunión demuestra la inexactitud de esta
hipótesis. El poema representa cierta reflexión de orden retrospectivo, que
guarda relación con una impresión pasada y con un hecho que el poeta
considera sagrado y misterioso. Un niño de diez años no usa palabras, como
los dulces niños, adjetivos pausados, mística, ulteriores, etc.
El Romanticismo puso de moda la Edad Media y la religión cristiana.
" ALBERTO M1RAMÓN,

José Asunci6n Silva. Suplemento de la "Revista de las In-

dias", No. 7, 1937, p. 35.

289
Hl9

�La Primera comunion tiene por tema un recuerdo de orden religioso que.
Silva describe siendo ya adolescente.
29
Los matices oscuros y las lágrimas vuelven en Risa y llanto:
"Juntos los dos reímos cierto día ...
¡ ay, y reímos tanto
que toda aquella risa bulliciosa
se tornó pronto en llanto!"

Nótese "que nunca han sido mías", lo que Bécquer expresa de una manera
más directa:
Triste, muy triste debió ser el sueño
pues despierto la angustia me duraba.

El poema Estrellas fijas 33 acusa una fuente doble, la de E. A. Poe 3 ' y la
de Bécquer. Silva se inspiró en los versos del norteamericano:

Bécquer en su Rima LVªº concluye:
Mi adorada de un día, cariñosa,
¿en qué piensas?, me dijo.
"En nada..." "¿En nada y lloras?" "Es que tengo
alegre la tristeza y triste el vino".

.. .Only thine eyes remained
They would not go-they never yet have gone,

cuando escribe:
mis ojos...
. . .guardaron solo. ..
.. .la tibia luz de tus miradas hondas
al ir descomponiéndose
entre la obscura fosa,
verán en lo ignorado de la muerte,
tus ojos. .. destacándose en la sombra.

Silva: "Nacen hondos suspiros de la orgía / entre las copas cálidas...";
Bécquer: ''Entre el discorde estruendo de la .ºr!ía / ac~rició mi ~ído ~ como nota de música lejana / el eco de un suspiro . Ademas de la misma idea,
Silva imita al poeta español hasta usar idénticas palabras: orgía, sus~iro,, etc.
El poema silveano Mindnight dreams,81 a pesar de su nombre mgles es
netamente becqueriano. Empieza así:

Pero Silva se inspira también en la Rima XIV de Bécquer: 35
Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.

Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó ...
.. .Adondequiera que la vista fijo
torno a ver tus pupilas llamear.

Bécquer en la Rima LXVIII: 32
No sé lo que he soñado
en la noche pasada.

Silva continúa:
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de f elícidades, que nunca han sido mías.

.. J.
80
11

A. SILVA, Poesías completas, Madrid, Aguilar, 1951, p. 29.
G. A. BÉcQUER, Rimas y leyendas, 16ta. ed. Espa_sa-Calpe, Argentina, 1952, p. 41.

I bid. p. 63.
.. lbid., pág. 46.

290

Silva el traductor.

Nadie, que sepamos, de los críticos de Silva, analizó detenidamente sus
• traducciones. Aparte de la Imitación de Maurice de Guérin y Las voces silenciosas de Tennyson, Les Hirondelles de P. J. Béranger y Réalité de V.
Rugo, son más una creación silveana que una estricta tradución del original.
El poema de Béranger 36 empieza de este modo:
,. Ibid., pág. 30.
E. A. PoE, Poems and essays, Leipzig, Tauchnitz, 1884, pág. 51.
'" Ibid., pág. 23.
" P. J. BÉRANGER, Des familles, París, Ed. Garnier, sin fecha, págs. 173-175.

14

291

�Captif au rivage du More,
Un guerrier, courbé sous ses fers,
Disait: Je vous revoie encare,
Oiseaux ennemis des hivers.

La traducción de Silva es más larga, y el cuadro es más triste que en el
original: 8 7
En la ribera del Maure,
encorvado por los hierros
de la prisión tristemente,
así cantaba un guerrero:
Os vuelvo a ver, pajarillos
que dais al invierno el ala.

son octosilábicos y el octavo es endecasilábico, el último necesita en cada
estancia doce versos, diez de ellos octosilábicos y dos endecasilábicos, para la
traducción del poema. Nótese también la introducción de varios adjetivos,
como piadosa, breve, hermosa y risueña, los cuales no se encuentran en el
original. La traducción es más suave y más cariñosa. Cuando Béranger dice
con cierta tranquilidad: "De mon pays ne me parlez vous pas?", Silva traduce con dulzura: "¿no os detendréis por un instante breve a contarme algo
de mi hermosa patria?" El prisionero de guerra que no tiene prisa, pide a los
pajarillos que se queden un rato con él, para contarles algo de su risueña y
bella patria. Silva, el "romántico doliente", hace más oscuro el cuadro de
Béranger, al añadir substantivos y adjetivos muy suyos.
El original: 39
L'une de vous peut-etre est née
Au toit ou j'ai refu le jour;
La, d'une mere infortunée
Vous avez díl plaindre l'amour.
M ourante, elle croit a toute heure
Entendre le bruit de mes pas;
Elle écoute, et puis elle pleure.
De son amour ne me parlez vous pas?

Los versos de Béranger, como los de Silva, son octosilábicos, pero donde
el poeta francés se limita a cuatro versos, su traductor lo expresa en seis,
añadiendo el adverbio tristemente, que no se halla en el original. Además
cambia la palabra francesa disait por cantaba, lo que trae un tono melancólico a la nostalgia del prisionero de guerra.
Béranger:
Hirondelles, que l'espérance
Suit jusqu'en ces bríllants climats
S ans doute vous quittez la France;
De man pays ne me parlez vous pas?

Silva:
Golondrinas portadoras
de piadosas esperanzas
que venís a estos desiertos,
desde mi risueña Francia;
¿no os detendréis por un instante breve
a contarme algo de mi hermosa patria?

El poema de Béranger y la traducción silveana contienen, cada uno, cinco
estancias; mas, cuando el primero se limita a ocho versos, de los cuales siete
37

!bid., págs. 41-43.
" !bid., págs. 142-144.

La traducción: •0
¿Cerca de donde nací,
en el alar de mi choza,
entre blando y tibio nido
nació alguna de vosotras?
¿De una madre desdichada
que hacia la tumba camina,
que a cada momento espera
oír, como antes oía,
el ruido de mis pasos,
y sin oírlo agoniza,
de su amor, de su pena, de sus lágrimas
no me habláis, pasajeras golondrinas?

" l bid., págs. 42-43.
'° lbid .• págs. 142-144.

293
292

�"Toit" es para Silva "el alar de mi choza", para "mourante" el traductor
necesita cinco palabras: "que hacia la tumba camina", y cuando Béranger se
contenta con la pregunta: "De mon amour ne me parlez vous pas?", Silva introduce dos substantivos: pena y lágrimas, que no se encuentran en el original. También "pasajeras golondrinas" acentúan más la tristeza del prisionero.
El poema Realidad u es una traducción de Réalité 42 de V. Hugo. Aquí,
Silva no traduce libremente, como lo hizo, al tratarse de Béranger. La versión
española de Réalité es más precisa y estricta, y quizás el hecho se deba al
respeto del colombiano al gran romántico francés del siglo XIX, ya que
Hugo gozaba en su época de un enorme prestigio literario. Examinemos ciertos trozos del original y de la traducción:
Hugo:
La nature est partout la meme,
a Gonesse comme au Japon.
Mathieu Dombasle est Triptoleme
Une chlamyde est un jupon.
.. .La verité n'a pas de bornes
Grace au grand Pan, dieu bestial
Fils, la réel montre ses cornes
Sur le frent bleu de l'idéal.

es donde quiera", la verdad es única y universal, sin espacio y límite. Hugo

compara la Venus con Lavalliere, contemporánea y favorita del rey de Francia Luis XIV, el bufón olímpico Sileno con el dios de jardines Priapo, etc.
Todas las alusiones, comparaciones y personajes mitológicos como históricos,
sirven al poeta para demostrar que la verdad, al fin y al cabo, vence siempre
a la mentira y a la calumnia.
Silva el modernista.

Ya hemos mencionado que hay en la obra de Silva dos etapas de creación:
liberándose de la órbita española, llegó a expresarse por medio de un estilo
más adecuado a su carácter, mentalidad y a su "yo" más íntimo.
"El modernismo no fue, en verdad, sino un movimiento de emancipación.
Dejamos de ser españoles, para ser hispanoamericanos. . . Quizás soltamos las
amarras de España para coger las francesas. . . pero siquiera nos desanquilosamos, movimos las piernas y los brazos, ejercitamos las musculaturas, fuimos
otros. Y eso preparó nuestro cauce para una corriente original".43 En cuanto
a Silva, su forma es innovadora. Da vida nueva al metro eneasílabo, fuera de
moda hasta él, en la poesía castellana:

Juan Lanas, et mozo de la esquina
es absolutamente igual
al emperador de la China:
los dos son un mismo animal.. .44

Silva:
Naturaleza es una dondequiera
en Japón o en Gonesa - las distancias
suprime y son lo mismo Triptolemo
y Dombasle, la toga y las enaguas.
. . . ¡No tiene la verdad límites, hijo!
Del gran Pan, dios bestial, la hirsuta barba
y los cuernos torcidos se columbran
del ideal tras de la frente pálida.

Este metro predilecto de Gonzalo de Berceo, poeta del siglo XIIl, cayó
en desuso después de la muerte de ese monje benedictino. Lo resucitó J. A.
Silva y extrajo de él una musicalidad extraordinaria. El poeta maneja también
con éxito el verso endecasílabo: 45
Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
sin voz y sin color, saben secretos
de las épocas muertas, de las vidas
que ya nadie conserva en la memoria. ..
.. .El pasado perfuma los ensueños

El traductor hace todo lo posible para seguir fielmente la forma y el pensamiento de Hugo. Mas también aquí se encuentran frases y palabras, como
"las distancias suprime", "hirsuta barba", "pálida por bleu", que el original
no contiene. El tema comprende verdades filosóficas y mitológicas; "naturaleza
u /bid., págs. 145.
.. VícTOR Huoo, Ouevres completes, t. VIII, Paris, Hetzel et Quatin, 1882, págs.

55-56.

294

.. SANTIAGO ARGÜELLO, Modernismo y Modernistas, t. I, Guatemala, C. A., 19357
pág. 127.

" J.

A. S1LvA, Poesías Completas, Madrid, Aguilar, 1951, pág. 137.
" /bid., pág. 76.

�con esencias fantásticas y añejas
y nos lleva a lugares halagüeños
en épocas distantes y mejores. ..

O la silva, combinación del endecasílabo y el heptasílabo: 46

samientos, con un vehemente deseo de perfección en cada verso, rasgo característico de cada gran y auténtico poeta.
Verlaine y Mallarmé le enseñan el valor de la música en el verso, y Rimbaud le hace comprender la importancia del color. Silva da preferencia a los
.colores vagos y a las sombras, mas en el soneto Paisaje tropical: 49

Al frente de un balcón, blanco y dorado,
obra de nuestro siglo diez y nueve . .. ,
hay en la estrecha calle una muy vieja
ventana colonial. Bendita rama
adorna la gran reja
de barrotes de hierro colosales,
que tiene en lo más alto 'ún monograma
hecho de incomprensibles iniciales.

Magia adormecedora vierte el río
En la calma monótona del viaje
Cuando borra los lejos del paisaje
La sombra que se extiende en el vacío.
Oculta en sus negruras el bohío
La maraña tupida y el follaje
Semeja los calados de un encaje
Al caer del crepúsculo sombrío.
Venus se enciende en el espacio puro,
La corriente dormida una piragua
Rompe en su viaje rápido y seguro
Y con sus nubes y el poniente fragua
Otro cielo rosado y verdeoscuro
En los espejos húmedos del agua.

Aparte del alejandrino:
En los tallados frascos guardados los olores
de las esencias diáfanas, dignas de alguna hurí;
un vaso raro y frágil do expiran unas flores;
el iris de un diamante; la sangre de un rubí . .. 41

Silva emplea a menudo el verso libre, como, por ejemplo, en los famososN octurnos, cuya combinación métrica de versos tetrasilábicos, pentasilábicos,
etc., constituye una innovación del modernismo en la poesía de habla castellana:
Una noche
Una noche toda llena de perfume, de murmullo y de músicas de alas.. .
.. .Por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la luna . ..48

Como buen lector de E. A. Poe, le gusta a Silva la concisión y la brevedad.
En sus poemas cortos, el poeta encierra un sinnúmero de sentimientos y pen.. !bid., pág. 158.
" !bid., pág. 161.
.. !bid., págs. 68-69.

296

El poeta nos muestra su calidad de gran pintor en el verso, como también
en la prosa: 50 "La luz fría que entra por la hoja entreabierta de la ventana
del fondo, al través de cuyos barrotes de hierro se ven a contraluz las ramazones de unos árboles que se cortan sobre el cielo claro y descolorido, rayado
por la llovizna, aclara el cuarto desmantelado, blanqueado con cal y el piso
de ladrillos, desteñidos por el povo". Y más adelante: 51 "un estudio al carbón, hecho con imperceptibles transiciones de lo blanco a lo gris oscuro, de lo
-gris oscuro a lo negro suave, de lo negro suave a la sombra intensa; el estudio
al carbón en que la penumbra domina en el conjunto; en que la luz brilla
en el zinc de la tina... , y en que la sombra se acumula en el espaldar del
-sillón, en el mango de la sartén, en el pliegue de los colchones, en el interior
del armario vacío, debajo de las botellas y en tres puntos de la cabeza del
burro, en la nariz entreabierta... , sobre el cual brillan las pestañas plateadas
Y finísimas como rayas blancas que un dibujante, enamorado del detalle, hubiera trazado con la punta afilada y dura de un lápiz de tiza sobre la negrura
mate y grasa de una sombra reteñida con carbón Conté".
" !bid., pág. 89 .
" lbid., pág. 183.
•• Ibid., pág. J 84 .

297

�Los pasajes citados, aquí, en estos apuntes para la obra silveana, permiten
apreciar la técnica del poeta, su perfección en el gusto, su delicadeza y suavidad, mezcladas con los juegos de luces y tonalidades inciertas, como los contrastes y sinestesias de colores. Silva, en su estilo es castizo sin rancidez, y
su sintaxis es elástica y gallarda a la vez. Sinceridad de sentimientos, sobriedad
y firmeza en el dibujo, sugestión más que afirmación, fineza y elegancia indefinidas de su verso y prosa, cuyas líneas son trazadas con mano certera,
no obstante su aspecto débil y frágil, constituyen las cualidades sobresalientes.
de su obra.
El triunfo del Modernismo en América Latina, y el juicio histórico-crítico
de las generaciones venideras -ya que la gloria no debió llegar a Silva durantesu breve vida-, elevaron a este vate exquisito de Colombia al eminente lugarque ocupa hoy en el campo de las letras iberoamericanas.

EL CONCEPTO DEL TIEMPO
EN LAS OBRAS DE EDUARDO MALLEA
MYRON l. LICHTBLAU
Syracuse U niversity
Syracuse, New York.

EL GÉNERO DE FICCIÓN sigue un camino determinado en gran parte por cierto
orden cronológic~. Una novela puede abarcar una vida entera, o se limita a
la juventud o la madurez, o capta sólo un fragmento de esa vida. El límite
del tiempo, que sea siete horas, siete días, o siete años, puede ser considerado
como una cantidad variable dentro del arreglo cronológico. Siguiendo un
curso regular de cronología exacta, la novela es un fiel espejo de la vida en
el aspecto temporal y el fenómeno del tiempo no llama la atención sino en
casos extremos, es decir cuando la extensión de la obra está tan reducida ( unas.
horas) o tan extendida (varias generaciones) que parece poco natural y muy
singular el retratarla en forma novelesca. Igualmente llama la atención la
novela que se desvíe de este orden cronológico, que abandone la sucesión.
ordinaria de las cosas para cumplir un fin artístico. La novela, en su esencia
visión estética del mundo y reconstrucción artística de él, puede hacer más.
que seguir estrictamente una pauta cronológica, y tal vez su función creadora se lo exija. El vuelo del artista es alto y a veces no va derecho a la
meta, pero con tal que este vuelo tenga valor estético lo contemplamos como•
una experiencia literaria.
El novelista es quien tira de las cuerdas y guía la acción de una obra, o en
palabras que más convengan a la materia aquí tratada, él es quien guía las:
manecillas del reloj, quien las hace andar para adelante o para atrás, o quedarse inmóvil. O acaso hay una sincronización de muchos relojes. El tiempo,
pues, puede ser un marco impreciso e inestable en la narración novelesca.
Su función y valor como recurso estético o enfoque temático dependen de la
destreza novelística del autor. En manos de un novelista sensible y hábil, el
manejo de las manifestaciones y sutilezas del tiempo resulta sumamente in-

298

�teresante y significativo; en manos de un autor de menos meollo produce una
confusión de ideas, un desarreglo de materia narrativa, una cosa violentada.
Las posibilidades del empleo del tiempo son sin fin; el éxito de tal empleo
está tan limitado como el número de buenos escritores.
Eduardo Mallea presenta un caso curioso. Sus méritos de artista literario
se anublan por el contenido valioso de sus obras. Nos abruma tanto la materia
filosófica y psicológica que muchas veces dejamos de notar lo netamente literario -la técnica narrativa, la estructura, el estilo, y otros elementos artísticos. Mallea mismo contribuye a este descuido, ya que encierra su arte en
excesivo follaje verbal y sobrecarga sus ideas de una plétora de indagaciones
introspectivas. El empleo malleano del tiempo es uno de los elementos que
sólo se perciben a fondo mediante una mirada detenida a toda su obra. Es
notable la diversidad de esquemas de que se vale Mallea para tratar este concepto, que no es una cosa hecha al azar ni empleada en raras ocasiones, sino
un sistema bien pensado de utilizar el fenómeno del tiempo para crear un
determinado efecto novelesco. Que un autor emplee de cuando en cuando la
técnica de flashback o de recordaciones mentales en forma de monólogos, no
tiene nada de particular ni debe llamar la atención, pues estos recursos son
uña y carne del oficio de novelista. Pero es más que una convivencia novelesca o técnica casual que un novelista -como Mallea- se empeñe en estructurar sus obras en torno a una cuidadosa yuxtaposición temporal, a una
manipulación diestra de tiempo pretérito y tiempo actual. Y este recurso no
es trivial ni insubstancial, sino un elemento esencial que recurre con frecuencia y es de gran significación temática y artística.
Por ser tan variadas y a veces complejas las manifestaciones de esta nota
en la obra de Mallea, es poco menos que imposible intentar una clasificación. Cada caso ofrece su propia singularidad y valor artístico, cada caso se
emplea conforme al tono general que Mallea desee dar a la obra. Mas los
diversos casos se unen por un denominador común que parece llenar todo
el arte del autor que el mundo no es estático ni rígido, ni son absolutos los
valores contenidos en él; que es preciso contemplar las cosas con perspectiva
relativa, observar desde lejos para avaluar y estimar lo de cerca; y finalmente
que la sucesión inacabable del tiempo y la simultaneidad del tiempo en entidades separadas son fenómenos que, sin la intervención consciente de los
seres humanos que quedan sujetos a ellos, parecen constituir un gran ciclo
vital que ciñe el sufrimiento y la angustia del mundo, y a la vez la fe y la
esperanza.

•
300

La obra más célebre de Mallea La bahía de silencio ( 1940) ,1 se ve como
una complejidad de entrelazamientos cronológicos que se desenmarañan sólo
hacia fines de la novela. A grandes rasgos el tema versa sobre la búsqueda de
lo auténtico y duradero de la vida argentina. Narrado en primera persona
por el protagonista Martín Tregua, joven escritor idealista, el libro es, en
efecto, la biografía de un alma angustiada que anhela el mejoramiento de
una sociedad imperfecta. Dentro de las tres divisiones de esta biografía se
notan muchos aspectos temporales que nos interesan aquí. En primer lugar,
intercalada en el relato principal está otra narración simultánea (hecha también por el protagonista) de la vida de una mujer-símbolo, a quien Tregua
dirige sus palabras. De manera que corre por toda la obra una trama doble,
dos corrientes narrativas: la vida desilusionada de Tregua por una parte; y
por otra, la vida de esta mujer, la señora de Cárdenas, que encarna para Tregua lo noble y lo auténtico de la Argentina, en contraste con la superficialidad
ostentosa y el materialismo hueco de su ambiente. Aunque la presencia de la
señora se hace sentir a cada paso y se mantiene viva gracias a la destreza
narrativa de Mallea, la descripción de sus problemas y luchas interiores está
esparcida muy fragmentariamente por la obra. Mas la dualidad de argumento
existe en una forma vigorosa y se refuerza por la simultaneidad de ocurrencias en la vida de Tregua y la señora de Cárdenas. El efecto estético de este
paralelismo temporal se deriva del hecho de que el protagonista se siente
inspirado por la vida ejemplar de la mujer y al mismo tiempo se identifica
emocionalmente con las desgracias que le han acaecido. Bella comunión del
alma de Tregua con la de ella, comunión expresada primorosamente por Mallea en páginas dolorosas que yuxtaponen artísticamente dos espíritus en protesta contra una sociedad falsa e insensible. Se desenvuelven, pues, dos tragedias a la vez, tragedias simultáneas que tienen su génesis en un mismo descontento hondamente arraigado. Lo bello y emocionante de esta relación platónica entre Tregua y la señora de Cárdenas se debe principalmente a la
falta de todo contacto personal entre ellos, condición que intensifica el interés creado por la simultaneidad y paralelismo de sus vidas. Tregua ni la
conoce personalmente, ni ella a él. Pero Tregua sigue con anhelo y simpatía,
mediante fuentes secundarias, las desventuras de esta mujer, cuyo sufrimiento
es para él contraparte de su propia angustia. Lo que es ella, ni siquiera sabe
que él existe.
Hay además otro grupo de intercalaciones en La bahía de silencio. A medida que procede el relato de la desilusión de Tregua, sabemos que éste se
' La bahía de silencio ( Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1950) . En estas
notas cito la edición que consulté. La fecha entre paréntesis en el texto se refiere a
la primera edición.

301

�propone escribir una serie de cuentos sobre un personaje reprensetativo de la
Argentina auténtica. Este libro, que llevará el título de Las cuarenta noches
.de juan Argentino, lo concibe Tregua como desahogo de su espíritu atormentado. Secciones del libro aparecen interpoladas en el cuerpo de La bahía
.de silencio para apuntar con más énfasis los conflictos ideológicos de Tregua
y sus compañeros. Se ve aquí otra especie de dualidad temporal, en que un
personaje novelesco (Juan Argentino) sobrelleva simultáneamente una vida
emparentada con la de su creador, en este caso otro personaje de ficción. El
hecho de que la narración de Las cuarenta noches de Juan Argentino no aparece de seguida sino en tres secciones distintas de La bahía de silencio, pone
aún más en relieve este paralelismo. En otra forma también Mallea junta
la narración de Las cuarenta noches con la trama principal. Hacia fines de
La bahía de silencio. se aclara la compleja estructura de la novela. Sabemos
,que a la muerte del hijo menor de la señora de Cárdenas, lo cual ocasionó
su extraño retraimiento, Tregua cesó de escribir Las cuarenta noches y empezó a narrar la historia que es en efecto la obra titulada La bahía de silencio.
Esta obra ha de servir de alivio emocional para Tregua y de fuente de con-suelo para la señora, quien, sin saberlo, le ha inspirado tanto. El lector se
entera, además, de que esta obra que tiene ante los ojos lleva dedicatoria a
la señora de Cárdenas y pronto será entregada a ella en forma de manuscrito. He aquí un caso curioso e ingeniosamente elaborado, en que una obra
creada dentro de los confines de un libro de ficción resulta tener vida propia
y en verdad llega a ser la obra misma que está en manos del lector. Se per,cibe un vasto ciclo, un fenómeno rotativo que oscila entre lo creado por un
autor y lo creado por otra creación ficticia.
Otro aspecto del concepto del tiempo implícito en La bahía de silencio
-gira alrededor del desenlace y explica bien el título de la novela. Al final
&lt;le la narración, los protagonistas -Martín Tregua, sus amigos, la señora de
Cárdenas, y la Argentina misma en su esencia más verdadera- han sufrido
&lt;lerrota y desilusión sin pretender jamás rendirse ni desesperarse. El pasado
les fue cruel; el porvenir abrigará mejores condiciones porque hay fe y
esperanza en la renovación cíclica de la vida. Estas personas se quedan por
-el momento en una bahía de silencio, en un refugio seguro, exentos de las
fuerzas perniciosas y corruptivas de su ambiente, esperando a que renazca un
mundo más en armonía con sus ideales. Están como suspendidos en el tiempo, entre lo malo que fue y lo bueno que será. Para ellos el tiempo es algo
fluído que borra el pasado y se prepara ansiosamente para el futuro.
Hay también en La bahía de silencio unos elementos aislados, tal vez de
menor importancia, que atañen al concepto del tiempo. "Yo me despido por
un tiempo" es el título del último capítulo de la primera sección, y toda la

"302

acción de la segunda se verifica en Europa, a donde Tregua se traslada por
unos meses para librarse de su ambiente y compararlo con la vieja cultura del
Continente. He aquí otro plano de la simultaneidad de sucesos, puesto que
el lector no puede menos de considerar los elementos constantes (Martín
Tregua y su idealismo) con relación directa a los variables ( Buenos Aires y
unas ciudades europeas) . Por fin se nota que la sucesión y la variabilidad del
tiempo se personifican, en la familia de Cárdenas. El marido, que encarna
todo lo que debe ser destruido en la Argentina, es el espíritu del pasado ruinoso; su esposa, la mujer-símbolo, que posee las cualidades ideales de una
Argentina renovada, representa el presente en constante lucha con un pasado
inexorable que resiste todo cambio; y su hijo mayor, la nueva generación que
no tendrá ni pizca del resabio del pasado, podrá dedicarse en campo libre a
lo noble y lo verdadero.

•
Si en La bahía de silencio el concepto del tiempo y del orden cronológico
de la narración resulta a veces indistinto y confuso, en Simbad ( 1957) 2 llega
a ser mucho más preciso y claro y tiene una función más evidente y directa.
El protagonista de Simbad, como Martín Tregua, es un joven escritor sensible que anhela la perfección estética de sus producciones dramáticas. Se
divide el libro en cinco secciones que trazan la vida de Fernando Fe a través
de muchos años, a partir de su niñez. E intercalado antes de cada sección
está otro relato mucho más breve, de época actual, en que el dramaturgo
espera con ansiedad el regreso de su esposa que acaba de abandonarle. Hay
cinco interpolaciones en total y abarcan los cuatro días de la ausencia de su
mujer. Cada interpolación (menos la primera, que plantea el conflicto) corresponde a un día de espera, a un nuevo estado emocional, a otra evaluación
introspectiva. Su dolor crece, su excitación aumenta a medida que pasa el
tiempo. En estos breves relatos Mallea a veces logra sincronizar la acción del
protagonista y su esposa con palabras corno éstas : " (Fernando) almorzó solo
en el Odeón. ¿Dónde estaría almorzando ella?" (p. 300) ;3 o con recorda'Simbad (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1957).
' Entre otros casos de sincronización se pueden citar los siguientes: "Y pensó dónde
estaría ella y cuáles habrían sido sus gestos, andando sola, por la ciudad, abriéndose
paso sola, y a quién en todo caso habría hallado, y si estaría triste o bien con alguna
melancolía, pobre esperanza. Entonces se obligó a dejar de pensar. Bebió el café en
aquel gran ambiente, en la soledad, y escuchó el susurro de esa lluvia que parecía
estable y perpetua" (Simbad, p. 121); y también estas líneas: "Lo volvió a asaltar
la idea de ella, de qué y dónde almorzaría, en aquel preciso u otro instante, de qué
seria lo que pensaba y de cómo estaría su joven y ardiente corazón" (!bid., p. 122 ).

303

�ciones como ésta: "La veía sacando su dinero de la cartera, contándolo mal,
dando una propina desproporcionada, creyéndose rica con las pocas monedasque tenía" (p. 300).
Desde el principio de Simbad es evidente que la narración va a realizarse
en estos dos distintos planos temporales, pues el primer capítulo va precedido
de dos páginas en bastardillas, en que el narrador relata que "cuatro horas
antes (su esposa) se había ido, . . .y él la había acompañado hasta la puerta
y se habían mirado y se habían dado la mano, con cierto temblor y cierto
titubeo, como si no hiciera una eternidad que se conocían" (p. 11). Y luego,
para enlazar el presente con el pasado, el narrador dice a continuación que
la lluvia que caía le recordaba al protagonista otra lluvia treinta y ocho años
atrás. De este nexo físico y temporal, de esta recordación de una época pasada, surge el relato principal de la obra, en que el lector poco a poco va entendiendo las causas de las dificultades matrimoniales. Motivo del tremendo
conflicto entre Fernando y su esposa Magdalena fue la falta casi completa de
comunicación intelectual, lo cual le movió a buscar el amor de una mujer que
participara en su vida artística. El amor que sentía Fernando por Magdalena
rayaba en la simpatía y la compasión y se nutría exclusivamente de las emociones. Pronto él se dio cuenta de que esta inquietud intelectual acabaría
por arruinar su propia vida y la de Magdalena también. Por fin, en las últimas páginas de la novela, Fernando sugirió a su esposa que le dejara para
hallar la felicidad en otra parte. Salió ella de la casa y de pronto le nacieron
a Fernando una profunda tristeza y remordimiento, pues la ausencia de Magdalena le hizo pensar en la soledad y la vacuidad emocionales con que tendría
que arrostrar la vida. Fue en este punto en que el narrador empezó la novela
con la noticia de la separación. Ahora, al final de Simbad, el pasado ha alcanzado al presente y los dos tiempos se funden en uno solo para dar el sentido
de una realidad apremiante. Y mediante esta fusión de tiempos se efectúa en
las cinco últimas páginas el desenlace tanto del breve relato intercalado como
de la narración principal que constituye el cuerpo del libro. Magdalena volvió a su marido después de cuatro días de ausencia y él la recibió gozosamente
Con unas palabras desgarradoras que expresan la coyuntura del tiempo pretérito y tiempo actual, Magdalena exclamó: "He vuelto porque pertenezco a
mi vida. Ya no puedo pertenecer a otra cosa. ¿ Comprendes? Y mi vida es lo
que sucedió" (p. 743).
En Simbad es evidente el esfuerzo por fijar la cronología dentro de un
límite preciso y bien determinado. El primer relato intercalado refiere cómo
el veintiocho de diciembre "en lo más alto de la noche de su vida", cuatro
horas después que su mujer le había dejado, Fernando se puso a meditar sobre su vida. Pero los años han atenuado el impulso vigoroso de su vida an304

terior que le resultaba difícil recordar o reconocer su propia existencia actual,
y se preguntaba si el Fernando de hoy en efecto vivía fuera de lo que había

representado en otra época. Aquella fecha el veintiocho de diciembre se
destaca por ser un punto de enfoque del drama que ocurre. Lo mismo que
en estos días se comenzaba el festejo del fin del año o el principio del ~uevo,
así el destino de Fernando dependía de la decisión de Magdalena de volver
a su marido o de quedarse separada. Transcurrieron tres días; llegó la noche
del treinta y uno de diciembre y a las once entró Fernando en su casa silenciosa, llorando en aquella hora más que nunca la ausencia de su esposa. Así
termina el quinto y último relato interpolado, en que Fernando esperaba aún
la llegada de Magdalena y el lector sentía igual incertidumbre y ansiedad. A
continuación la quinta parte del libro relata los sucesos finales que ocasionaban la despedida de Magdalena; y luego ocurre el gran desenlace de Simbad,
en que, coincidiendo el pasado con el presente, regresó ella justamente media
hora antes del comienzo del año nuevo. Y cesó de llover, tiempo propicio
para la vida nueva en el año nuevo.
Este esmero en precisar la cronología se nota también en otras formas, como en la referencia a la lluvia para vincular el pasado con el presente:
Seguía lloviendo como había llovido aquella tarde, años y años atrás,
en la subprefectura; sólo que él no tenía ahora cerca ninguna subprefectura, ningunos tamariscos, ningún océano, y sólo iba a buscar, en la
inmensidad de Buenos Aires, un restaurant donde almorzar (p. 122).

El enlace temporal se logra también por referencia a menudencias rutinarias de la vida. Se cuenta que en el restaurante citado arriba el trozo de
pescado que Fernando pidió mientras esperaba la vuelta de Magdalena le
recordó una sarta de impresiones y emociones: "Y que había sentido entonces
una sensación parecida a la que ahora experimentaba, un sentimiento mezclado de dolor e insuficiencia, sólo que entonces tenía ante sí lo que ahora
había dejado tan atrás... (p. 123)}
·

•
' También estas palabras para expresar el vínculo temporal: "¡ Qué extraño era
que el mozo le hubiera recomendado aquella brótola a la crema! Todo se repite. ¡ El
mundo es tan constante y contado en sus efectos! Se acordó del mozo del Pireo; en
el Hotel España, y de su llegada a Buenos Aires, y de su soledad tan grande como la
de ahora, sólo que entonces apenas había recogido las armas y la batalla apenas
comenzaba ... ([bid., p. 301).

305
H20

�En La bahía de silencio y en Simbad hemos visto cómo las secciones intercaladas se relacionan directamente con la acción central, o cuando menos llevan un parentesco temático, como en el caso del relato de Juan Argentino.
En la novelita Fiesta en noviembre ( 1938) 5 ocurre algo distinto, pues la materia interpolada se contrasta marcadamente con el tema del resto del libro.
Pero la naturaleza del contraste y el cambio brusco del tono y del lenguaje en
las dos distintas narraciones producen una fuerte impresión en la sensibilidad
del lector. Por una parte, la narración extensa apunta la alegría frívola, el
materialismo ostentoso, y la artificialidad de una celebración festival dada por
la señora Rague; por otra parte, el relato interpolado, dividido en seis secciones, narra cómo una patrulla militar de hombres armados secuestra a un joven poeta idealista y lo mata. No sabe el pobre artista quiénes son estos brutos
ni por qué se lo llevan misteriosamente sin hacerle acusación alguna. El contraste entre el júbilo de la fiesta y el horror del secuestro es sumamente doloroso. La simultaneidad de acción tan divergente el treinta de noviembre
por la noche hace más penosas aún las imágenes contradictorias que se sacan
de la novela. El simbolismo de la patrulla militar es obvio si se recuerda que
allá por el año de 1938, cuando se publicó la novela, ciertos elementos fascistas se hacían sentir en la Argentina y causaban un poco embrollo político
entre algunas facciones del país. Al presentar en forma tan dramática estas
dos narraciones antagónicas, Mallea contrapone diversos rasgos humanos: el
ambiente suntuoso y falso de la fiesta frente a la cruel realidad política; el
afán de lucirse con afectada extravagancia junto a la sencilla lucha por salvar
la vida; y las sonrisitas y amabilidades entre los concurridos frente a la brutalidad y la degradación de unos militares dispuestos a cumplir una misión
siniestra. Y el lector se pregunta: ¿Es posible que haya tal dicotomía en el
mundo? ¿Es posible que todo esto ocurra juntamente a la misma hora, en el
mismo país? Aquí la simultaneidad del tiempo tiene el efecto de una campana que suena en medio de nuestros placeres para avisamos de la tristeza y
el sufrimiento de otros menos afortunados.
El papel que desempeña el breve relato intercalado va mucho más allá
que su función de contrapeso de la narración principal, o de acción sincronizada con ella. Es más que un trozo desgajado de la totalidad. El conjunto
de las interpolaciones constituye un magnífico cuento corto que por su prosa
vigorosa y bella y por su honda significación ideológica puede figurar entre
las mejores páginas del autor. Fiesta en noviembre empieza con unas quince
líneas que forman la primera parte del relato interpolado; y las últimas páginas de la obra narran el desenlace trágico de este mismo relato. De modo
que el breve cuento insertado encierra físicamente el otro relato más extenso
• Fiesta en noviembre (Buenos Aires: Editorial Losada, 1956).

306

de las festividades alegres, como para hacer hincapié en la tragedia a pesar del
espacio limitado que ocupa en la novela. Y a fin de recalcar más la enormidad
del crimen y de poner de manifiesto la acción simultánea, Mallea comienza la
sexta y última interpolación con la repetición acumulativa casi exacta, palabra
por palabra, de las cinco anteriores, y luego a todo esto agrega la lúgubre conclusión: el cruel asesinato del poeta.

•
El efecto del tiempo en generaciones sucesivas de una familia es el concepto
que se proyecta en Las Águilas ( 1943) 6 y en la continuación La torre ( 1950) .7
El plan y alcance de las obras son vastos y conviene examinarlas juntamente
para captar la significación del transcurso del tiempo. Esencialmente las novelas trazan la trayectoria de la familia Ricarte desde la llegada del inmigrante
español don León en 1853 hasta la madurez del nieto Roberto. Símbolo del
tiempo implacable es la venerable casa señorial que el abuelo construyó en la
solitaria: pampa, culminación material de su labor indefatigable de treinta
años. En su soberbia frialdad y arquitectura monstruosa "Las Aguilas" (así
se llama el caserón) resiste los embates del tiempo y se alza digno para que los
descendientes de León Ricarte miren atrás con orgullo de abolengo y con un
poco de temor reverente. Pasa el tiempo. Las cosas cambian y los asuntos familiares de los Ricarte toman otra postura, pero la casa se queda exactamente
como era en años anteriores. Román, el hijo de León Ricarte, es escritor de li~tado talento pero de éxito comercial. Pusilánime, indeciso, y algo letárgico,
vive dominado por los excesos materialistas de su mujer. Hombre más bien de
la ciudad, llega a odiar "Las Aguilas" y a desatender la administración de sus
propiedades. Desprecia el pasado porque él mismo, en el presente, no sabe
sur~arlo ni siquiera igualarlo. La memoria del éxito de su padre lo obsesiona,
max1me en contraste con su propio fracaso y abulia.
Parece que la salvación emocional de Román reside en su hijo Roberto,
como para subrayar que la segunda generación de los Ricarte queda en barbech_o para brotar más vigorosa en la tercera. Estimulado por su hijo, Román
empieza a ocuparse un poco en los asuntos de la casa, pero es triste ver estos
~sfuerzos esté~iles. La vida de Román llega a encerrarse en la de su hijo, en
este descendiente, este ser terriblemente querido, este salvado de su propia
: Las Aguilas (Buenos Aires : Editorial Sudamericana, 1956).
. La torre (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1950) . Una nota de la casa
editora indica que ya en 1950 Mallea tenía proyectado el tercer volumen de esta serie
sobre la f ami·¡·1a R"1carte. Sm
· embargo, no se ha publicado todavía esta novela que
va a titularse La tempestad.
'

307

�destrucción". 8 Pero Román jamás alcanza a suavizar el terrible choque entre
las dos generaciones. De modo que en estas dos novelas el pasado se ve como
un dechado digno de emular; el presente, la propia esterilidad y anulación;
y el porvenir el retorno a los antiguos valores, fenómeno cíclico que se hace
sentir con gran sensibilidad artística a pesar de la tendencia estilística a la
prolijidad.
Si Roberto en Las Aguilas tiene un papel limitado, en La torre es la figura
central. A fuerza de su ardiente deseo y su diligencia se hace abogado. Entre
otros conflictos en el espíritu de Roberto se destaca el de su idealismo inquebrantable frente al frío pragmatismo a su alrededor. Surge también el conflicto del hijo que quiere adelantarse por su propia cuenta y no atenerse a
los anhelos del padre, quien en una ocasión le recomienda un puesto en la
diplomacia que le sugirió uno de sus amigos. Que el hijo sea lo que el padre
no es, que haga lo que él no es capaz de hacer, es decir, que honre el pasado
y el nombre de León Ricarte. Mas para Roberto el pasado, su alcurnia, sólo
vale con relación a sus propias ambiciones, esfuerzos, y realizaciones. Una vez
Roberto dice a su padre :

En la novela C haves ( 1933) 10 Mallea salta repetidas veces del tiempo
presente al tiempo pasado para mejor explicar cierta aberración del protagonista. La técnica aquí es más que una que otra mirada retrospectiva a
la vida anterior de Chaves; es un recurso eficaz de sondear lo más íntimo de
su ser mediante una estructura en que se alternan escenas de su vida pasada
y su vida actual. La base del desorden de Chaves es su silencio, su mudez casi
absoluta frente al mundo, pero en particular en presencia de sus compañeros
de trabajo en un aserradero. Sólo emociones profundas pueden hacerle proferir alguna palabra. El crítico norteamericano John H. R. Polt, en su libro
sobre Mallea, dice muy bien que la mudez de Chaves es una manifestación
del aislamiento humano y la inutilidad de lo verbal para superar ese estado".11
El silencio de Chaves, su falta de comunicación, se remonta a una época
anterior, pero en la actualidad se hace más patente por la tragedia de su
vida: la muerte de su hijita adorada y de su querida esposa. ¿Cómo fue
Chaves antes? ¿ Cómo explica el pasado al presente? En unas palabras que nos
hacen pensar más en el enigma del tiempo, Mallea afirma refiriéndose a
ciertos antecedentes de Chaves:

¿Hora de hacer honor a qué cosa, papá, aceptando un destino hecho,
un destino de cajón? No hablamos de sangre, ni en broma siquiera. Papá,
¿ sabe cuántos se arrastran muertos por aceptar encallamientos así? Pero,
¿no comenzará la virtud de cada uno en cierto empecinamiento en no
dejarse cortar las manos con el cuchillo del pequeño destino rentado?
¿No comenzará la virtud en seguir caminando, cuando se trata de recorrer un camino, en vez de aceptar los asientos que en todas las paradas
nos ofrecen? Pues, fíjese, yo no quiero sentarme. Claro que no me vendría mal, ni vendría mal a mi aspecto exterior, aceptar un buen sillón,
un sofá de canónigo en que repantigarme. Pero, mire, prefiero, todavía,
ciertos desaciertos a determinados aciertos, ciertos riesgos a ciertos
abrigos.9

Aquel que dejamos atrás treinta años antes y que llevaba nuestro
nombre, ¿ qué tiene que ver con nosotros treinta años después? Otro
ser, otra raza o tal vez (!l mismo, monstruosamente, sin paréntesis de
tiempo, ni mutación ni espanto (p. 30).

Lo que más llama la atención en Las Aguilas y en La torre es que el lector
siente mover ante los ojos un vasto lienzo que abarca una gran extensión
de tiempo. La unidad de las obras reside precisamente en la acción e influencias recíprocas de distintas generaciones de los Ricarte, y toda la estructura
revela y apoya esta dependencia mútua.

•
• Las Aguilas, p. 86.
• La torre, p. 234.

308

Ensimismado en su carácter taciturno, evasivo, un tanto testarudo, Chaves
pasaba la juventud. Su vida era por completo interior, introspectiva. Se
enamoró de una muchacha y en una ocasión el tormento de los celos le hizo
articular un chorro de palabras para no perderla. El antagonismo de los
obreros y su extraño santuario dentro de sí le hacen pensar en los años felices
de su matrimonio, cuando los trabajos de la vida fueron ablandados por su
espíritu de amor y de devoción entre toda la familia. La función del pasado
-evocado aquí en unos episodios de gran fuerza dramática- es mostrar cómo
el conjunto emocional de Chaves sobrepasa la sencilla comunicación verbal,
siendo algo indescifrable, una sensación de satisfacción interior, el gozo de
amar y de sentirse amado. Una vez Chaves consiguió trabajo como vendedor
de terrenos bajos y anegadizos, pero fue un fracaso completo por su falta de
articulación verbal. Sólo sabía hablar con su mujer y con su hija, pues ellas
le inspiraron. Comenta Mallea que Chaves "no sabía vender, abandonaba al

--11

Chaves (Buenos Aires: Editorial Losada, 1953).

11

]OHNN H. R. PoLT, The Writings of Eduardo Mallea (University of California Press,
1959), p. 57. La traducci6n al español es mía.

309

�cliente sin insistir, laxo en el hablar, desganado de entregar a aquellos crasos
o malévolos desconocidos las palabras que guardaban para su casa" (p. 43).
Es obvio que los "malévolos desconocidos" representaban anteriormente lo
que en tiempo actual los compañeros de trabajo, es decir, gente con quien
Chaves no podía comunicar, con quien se sentía cohibido. Los últimos párrafos de la novela sugieren la persistencia de su pena y presagian su inhabilidad de jamás sentirse bastante conmovido para hablar de un modo normal. Los trabajadores, en quienes crece más y más la furia contra el silencio
y el desprecio de Chaves, se reúnen amenazantes a su alrededor. Parece que
un tal Mólers es el único que entiende a Chaves y le pregunta: "¿No les va
a decir, nunca, lo que quieren que les diga? Algo... , alguna cosa. ¿Nunca
va a conversar, a hablar?'' (p. 101). A lo cual Chaves da una contestación
inequívoca: "No".

•
En Todo verdor perecerá (1941) 12 el empleo del tiempo como técnica literaria está limitado en su alcance si lo comparamos con las otras novelas que
ya hemos tratado. Una de las obras mejor escritas de Mallea, de trozos descriptivos de gran colorido y vigor, Todo verdor perecerá analiza el trastorno
emocional de Agata Cruz, mujer dura y hostil, casada con un hombre que
parece tener, por su aspereza y mudez ofensiva, un carácter complementario
del suyo. Aunque la novela carece propiamente de un enfoque temporal que
circunde toda la obra, se notan unos recursos artísticos relacionados con el
concepto del tiempo. Una mirada retrospectiva a la niñez de Agata, ocurrida
en el puerto de Ingeniero White, echa luz sobre el estado actual de sus emociones y actitudes. Pero no habría nada de novedad en este recurso, ni nos
interesaría aquí, si no fuera por el desenlace impresionante de la obra que
hace del pasado una función vital del presente. A poco de morir su marido,
la soledad y sufrimiento mental que la atormentan pronto llegan a tal extremo que decide irse a Bahía Blanca, a unos kilómetros de la ciudad de su
infancia. En esta ciudad bulliciosa y próspera, Agata traba relación amorosa
con un hombre lascivo y cruel que le proporciona la cultura y el estímulo
intelectual que su marido dejó de darle. Pero pronto su amante la abandona
y se encuentra sola otra vez. Abyecta, desilusionada, harta de la vida materialista de Bahía Blanca, anhela regresar a Ingeniero White como para refugiarse
en el pasado, creyendo que el pasado puede aliviar su descontento con el
presente. Toma un autobús, ansiosa de ver la vieja casa paterna y de pasar
12

310

Todo verdor perecerá (Buenos Aires: Espasa-Calpe, Argentina, 1951).

la vista otra vez a la vecindad familiar. Su huída es un escape de lo presente, una renuncia y un temor de lo futuro, y una entrada al abrigo del
pasado. Al llegar a Ingeniero White el pasado se le aparece en múltiples formas:
.. .los setos verdes de la Subprefectura, las casas tan modestas y pequeñas, que ahora parecían mucho más chicas; las balaustradas de madera,
los bares, el café Unión construído en madera verde, con su balaustrada
y sus ventanas del bajo segundo piso; el comienzo del gran muelle...
Caminó por la calle central y llegó hasta la vieja, triste casa. Todavía
estaban en la pared las marcas ( pequeños rectángulos un poco más claros que el resto de la madera pintada) de las chapas del doctor (p. 141).

Pero el mundo cambia a medida que el tiempo avanza. El pasado no es
un mero retroceso a una época anterior; el pasado no es el presente considerado treinta o cuatro años atrás. Entre el pasado y el presente hay más que
cierto número de años; interviene el elemento humano. Agata ve su casa,
pero no es la misma en que pasó tantos años juveniles. Pronto se abre la
puerta de calle y aparece un hombre de edad a quien Agata le es totalmente desconocida. Clava en ella una mirada de asombro y desconfianza.
Es muy natural, por supuesto, que este anciano no la reconozca, pero para
Agata su nueva calidad de extraña y de desconocida en su propio pueblo,
en su propio barrio, en su propia casa, la agobia y la traspasa en lo más
íntimo de su ser. No quiere olvidar o anular el pasado, ya que el horroroso
presente la aflige tanto. Pero la recordación de otra época la hace llorar, y
Mallea coloca el llanto en un marco temporal:
Entonces, por primera vez después de tanto y tanto tiempo, en aquel
~itio sin gente, frente al agua quieta y verdosa de ese gran estanque
impasible, lloró como había llorado allí, por alguna infantil disputa o
vano capricho, cuando tenía sus siete años (p. 143).

Cada tarde durante un mes Agata vuelve a Ingeniero White para recordar
Y "meterse de retorno en la infancia" (p. 143). Por fin, ni los sitios familiares ni el recuerdo del pasado pueden salvar a Agata de la agonía de su
confusión emocional; y tras unos minutos de horror en que algunos pelaÍUStanes callejeros se mofan de ella y la amedrentan, corre sobrecogida de
terror hacia su casa, se sienta en el escalón de madera, y desata en su delirio
en llanto horrible.

•
311

�Como cuentista Mallea muestra a veces la misma tendencia de utilizar el
tiempo de un modo interesante e imaginativo. Aunque sus cuentos siguen
un rumbo casi idéntico al de sus novelas en cuanto al tema, estilo, y técnica
narrativa, prefiero tratarlos aparte aquí por conveniencia de clasificación.
Gusta Mallea de reunir en un solo volumen varios cuentos que están relacionados de algún modo, que tienen un tema común. En dos colecciones de
relatos hay una preocupación muy evidente por el concepto del tiempo. El
prólogo de La ciudad junto al río inmóvil ( 1936) 13 tiende una manta de
tristeza y tenebrosidad sobre el ambiente de Buenos Aires, ciudad hostil, áspera, y poco comunicativa. "Un gran silencio en marcha" es lo que Mallea
observa en la capital, pues los hombres se están buscando y no saben lo que
son. Siguen nueve cuentos que definen y ejemplifican, en términos típicamente malleanos, esta soledad, angustia, y pena emocional. Y luego, como
para dar fin al presente tan congojoso, Mallea escribe un epílogo, un "adiós",
el sentido del cual es muy semejante al de las últimas páginas de La bahía
de silencio; es decir, las personas retratadas en los nueve cuentos han llegado
al nadir de su fortuna y esperan una vida mejor. E indica Mallea también,
para hacer el nexo entre lo que es y lo que será, que "sólo los que han agonizado en el desierto, muerto en la duda, renacerán algún día".14 Lo importante aquí es que una técnica tan sencilla como la incorporación de un prólogo y un epílogo hace las veces de un marco que circunscribe el tiempo,
que encierra los límites en que se verifica la acción de los cuentos. La vida
de cada protagonista, por decirlo así, se ha parado precisamente en el confín
del epílogo; todos han alcanzado al mismo punto temporal y el epílogo es.
como una plataforma niveladora en donde han pisado tras sus diversas
aventuras.
Mallea agrega otra dimensión a su interés en el concepto del tiempo en
La sala de espera ( 1953) ,15 conjunto de siete relatos diversos que se juntan
por la ocurrencia circunstancial de que los siete protagonistas están en el
mismo lugar al mismo tiempo. Aquí la duración del tiempo abarca cabalmente el período de espera para unos viajeros que aguardan la llegada del
tren en una estación de ferrocarril rural. El período de espera es indefinido
porque muchas veces los trenes que atraviesan la pampa llegan atrasados.
Pero el pasar de los minutos forma un elemento constante dentro de la individualidad de cada uno de los siete viajeros. Los cuentos narrados en primera
persona por estos viajeros son más bien autobiografías muy íntimas que explican las circunstancias de su llegada a la estación a esta hora. El tiempo

es una forma de igualación, pues, todos, sin conocerse el uno al otro, están
sujetos a la misma marcha constante del tiempo. "Flotó en la sala el tiempo",
dice Mallea (p. 43) en una de las breves interpolaciones que se encuentran
entre las narraciones principales. En la tercera interpolación la mosca que
cruza de lado a lado la sala de espera indica movimiento para contrastar con
el lento y monótono andar del tiempo. Y en la cuarta, el movimiento continúa cuando la mosca describe una elipse y vuelve a posarse sobre la chimenea. En la sexta interpolación, que anuncia ya el cansancio y el aburrimiento de los pasajeros que creen interminable la espera, la inmovilidad
del lugar se define aún más con el sencillo comentario que "sólo las agujas del
reloj avanzaban en la sala de espera" (p. 165). Por fin los impacientes minutos de espera parecen desvanecerse ante la realidad de la llegada del tren
y la partida veloz rumbo a la capital.
Este interés en manipular las cuerdas del tiempo se ve no sólo en la armazón
general de un grupo de relatos, sino también en varios cuentos particulares.
En Posesión,16 a modo de ejemplo, hay una poderosa esencia temporal que
guía la narración y muestra la inutilidad de juzgar el presente a base del
pasado. La antigua amante de Videla, mujer conquistada por él física y espiritualmente, sujeta por completo a su voluntad, ahora se le presenta con
altivez, soberbia, y asombrosa confianza en sí misma. Y al tropezar con ella
en una fiesta Videla no puede aceptar la dura realidad del presente, pues
hiere su orgullo de hombre y destruye la relación de vencedor-vencida que
jamás quiere perder. El pasado, antes tan risueño y complaciente, de repente
llega a ser una completa falsedad con relación a las circunstancias actuales.

CONCLUSIÓN

Muchos aspectos del arte de Mallea se esconden bajo una capa de verbosidad. Esta tacha y el desmesurado sesgo psicológico de sus obras hacen que
se desatienda su habilidad puramente artística y novelesca. Y aunque los
defectos y limitaciones de Mallea son bien evidentes e innegables, su destreza
de novelista existe de un modo más real de lo que parezca a primera vista.
El concepto del tiempo aquí tratado da muestras de cierto interés en la
estructura de sus novelas y revela no poco cuidado en elaborar el plan novelesco y la técnica narrativa. El hecho de que Mallea trata con tanto empeño
el fenómeno del tiempo cuadra bien con la orientación psicológica e intros-

11

La ciudad junto al río inmóvil ( Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1954).
" Ibid., epílogo, p. 294.
,. La sala de espera (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1953).

312

,. Posesión, cuento incluído en el volumen titulado Posesión (Buenos Aires: Editorial
Sudamericana, 1958).

313

�pectiva de sus obras. En algunos casos la acción recíproca de dos épocas es
la que hace más intenso el conflicto del libro o la que produce el conflicto
mismo. El reconocimiento de este recurso contribuye a una avaluación más
acertada de su arte. En efecto, un examen cuidadoso de las novelas de Mallea
tal vez disipará la tendencia de juzgarlo primero en términos sociológicos y
filosóficos, y sólo secundariamente como artista creador.

MACEDONIO FERNÁNDEZ, UN PAYADOR

Prof.

ANTONIO PAGES LARRAYA

Universidad de Buenos Aires.

SUELE REFUGIAR triviales desvirtuaciones, endebles metáforas; raramente, incluso, legítimas obras literarias más valederas que el texto al cual
precede. En mi caso la unidad entre las imágenes de M acedonjo y payador
se presentó invulnerable; surgió ajena a tentaciones retóricas, con tan placentera y máxima intuición de certeza que estos apuntes me parecen prolongaciones prescindibles de su eficiente expresividad.
El pensamiento y la poesía de Macedonio Fernández rescatan el enigma
del mundo. La palabra de Macedonio, como la de los payadores, posee virtudes reveladoras, de un orden anagógico, en el que el asombro es fuente
del conocer y de la belleza. Sólo el canto y la meditación sobre lo absoluto
abren al hombre una vía sobre las esencias. Los payadores, igual que Macedonio -con las tonalidades particularísimas de su estilo-, proceden por
necesidad reflexiva; su pensar enraíza sustancialmente, con pasión ilimitada
de búsqueda. Tanto en las payadas (cuya pauta puede ser dada por la de
Martín Fierro y el Moreno) como en No toda es vigilia. . . ( 1928) y la poemática de Macedonio Fernández, se descubre el "animal metafísico".
Muchos años de abundante nativismo trivial, de énfasis folklórico, han generalizado una versión apócrifa y empobrecida del payador criollo, su gravedad memoriosa se trueca en colorinche barato; su soledad viril, en desborde
sensiblero. La que siento próxima a Macedonio Fernández es la estampa
legítima del payador, ubicada en su florecimiento más intacto. Veo identidad
entre las motivaciones de su arte y las actitudes poéticas fundamentales del
payador gaucho.

UN TÍTULO

Inclinado al saber sentencioso, burlón ante el locuaz, revertic!o sobre sí'
mismo, el gaucho erigió al contrapunto en institución campesina. La payada
mantuvo en la memoria colectiva su sentido del mundo; sus tradiciones y

314

315,

�sus ritos fueron depurándose y afirmándose en una lenta maduración. La victoria dd payador fincaba en hallar respuesta, así fuese encubierta por el
humorismo, a un género de proposiciones ajenas a los motivos realistas del
contorno. Su arte, caracterizado con palabras de Macedonio, no fue sino "una
poemática del pensamiento especulativo". En el canto del gaucho es absorbente la preponderancia de las reflexiones de índole estrictamente metafísica,
vinculadas al ser, a la progenie, a lo absoluto. Todo ello dentro de un estilo
,que confunde palabras y conceptos en la incesante trampa tendida al adversario (Macedonio Fernández alude a su fundamental esperanza de verdad
"aunque alguna vez intente lo festivo y el descreimiento en la obra de
-doctrina") .
La identidad podría prolongarse hasta el sentido de la comunicación con
•el mundo: Macedonio fue de un vivir interiorizado, desnudo de acontecer;
un vivir de espera, dilatado y auténtico. Ese existir atemporalizado que vuelve
única la experiencia humana de Macedonio no es sino prolongación de un
decantado tiempo criollo de vida: serena, digna lentitud del afianzado que
-su época casi desconocía, aunque sobreviviera en silenciosos patios de arrabal,
en nostalgias de campo.
El arte payadoresco univoca la pasión lírica con el tema trascendente, cuestiona la última validez de lo humano. Hernández, sobre todo en la Vuelta
--consejos a los hijos- sugiere el sentimiento como impulso creador (Procuren si son cantores / el cantar con sentimiento) y el jundamento como fin
(No tiemplen el estrumento / por sólo el gusto de hablar / y acostúmbrense
a cantar / en cosas de jundamento).
Muy lejos de lo exterior de su época, muy cerca de una Argentina inmemorial, rica en impalpables sugestiones de espíritu, Macedonio, en 1928, les
habla también a los jóvenes de la fuerza deteriorante de la pasión frente a
"las solemnidades de la ciencia, el arte, la moral, la política, los negocios, el
progreso, la especie''. Hemández y Macedonio instan a abrevar en la pasión
. ' nunca h um1ºIde, siempre
.
. t a.1"
como fuente de toda certeza. " ¡ Oh, Pas1on
c1er
Quede así, en el límite de una insinuación, la unidad Martín Fierro-No toda
es vigilia la de los ojos abiertos ( 1928) : anti-intelectualismo, subordinación
de toda utilidad al arrogante, imperioso destino; auto-suficiencia del canto;
1iteratura "inseguida", en continuo estado de asombro revelador; reiteración,
1anguidez creadoras, "más como un lento venir viniendo que como una llegada" (M.F.); poesía que no se desprende de su ilusión de eternidad; la
palabra-pasión, como interrogante y cerco a lo desconocido.
La obra de Macedonio logra comunicar, a pesar de su abundancia e_n aná1isis abstractos muy sutiles, una honda sensación de verdad; su palabra estimula la actitud original del hombre para mirar el mundo. El recurso ines316

perado, que va de lo sencillo a lo dramático, remueve y preserva esa aptitud
adormecida por la costumbre, por las fórmulas, por la desganada aceptación
de un pensamiento extraño. Logra así la reinmersión del lector en su propia
experiencia, lo instala sigilosamente fuera de la causalidad, lo obliga a atender
sus íntimas vibraciones problemáticas. Esa tensión donde el que escucha participa y concurre necesariamente a la obra, característica de algunas de lasmás ricas filosofías, es también la del contrapunto, que asciende hacia un
plano donde el don poético se eleva a la supervida, al estremecimiento ontológico.
Frente al cantor "por diversión", el payador gaucho no se ufana con la·
maestría poética y aún desdeñada --en el "pueta" y el "letrao"- la forma no
justificada por la sustancia. Eduardo Jorge Bosco, en su poema Payadores
( 1941 ) penetra el sentido más oculto de esa poesía y sus intensas conexionesvitales; contempla querenciosamente a los payadores, artistas absolutos, varones
que negaban el tiempo, dueños de voces remotas, profundas, de íntima pasión:
El primer encordado vuelve como un recuerdo
a cantar, cuándo no, lo que el destino asigna;
y ahí va ganado el hombre, solito en su guitarra,
el oculto sentido de la muerte y la vida.
Y entra a nombrar lo suyo con el gesto remoto
del que ya está de vuelta de toda lejanía.
Un resplandor secreto de lento fuego oculto
le enciende el ademán de pasión contenida.

Se contrapuntee a lo humano o a lo divino, la payada termina siemprepor situarse en un plano de abstracciones puras, de especulación intemporal.
Verso y sonido son simples apoyos. Leopoldo Lugones, que se equivoca err
la interpretación del Martín Fierro, acierta en cambio cuando fija la índole del asunto en los contrapuntos: "era por lo común filosófico, y su desarrollo consistía en preguntas de concepto difícil, que era menester contestar al punto, so pena de no menos inmediata derrota" ( El Payador).
La preeminencia de su cimiento ontológico ha sido olvidada por las interpretaciones corrientes (históricas o formalistas) del arte gauchesco. Piénsese en las cuestiones que Martín Fierro propone al Moreno -cuáles son
los cantos del cielo, de la tierra, de la noche; qué es la ley, de dónde naceel amor- y surgirá una evidencia, que se hace más aguda todavía ante lasrespuestas y preguntas del Moreno, sondeo trascendental que asume una extraña palpitación esotérica.

317

�El punto de arranque de la obra de Macedonio es el mismo: poesía y
búsqueda de verdades primeras. La vertiente creadora (con voz de Güiraldes llamábala manantialidad) lo conducía a indagar verdades últimas. Su
actitud, pues, en un plano de mesura y solvencia por cierto enriquecido, es
semejante a la de aquellos legendarios poetas de la P~1:1Pª c~yo arte ~o aspiró a revestir de formas definitivas ninguna prop~s1c1ó~, .smo a es~rmular
el ansia escrutadora del hombre, conforme a un estilo ongmal. Caminos de
ida y vuelta, despojan a la realidad de sus tranquilas congruencias. Si a veces causan una impresión superficial de efectismo, la impresión es errónea:
brincos del ingenio responden a previas acumulaciones reflexivas y producen el efecto pasmoso y pedagógico del desconcierto.
Para Hernández, contar y cantar se unifican. Macedonio también identifica lírica y épica en lo fantástico absoluto. Concibe así una novela con rasgos poemáticos, convertida en investigación sobre el ser, ajena a 1~ . casualidad la sucesión la descripción, el paisaje y otros recursos tradicionales.
Mac:donio procede por integración, por asalto y por sorpresa: elimina los
supuestos del relato tradicional y los sustituye por el diálogo f~Jos_ófico'. por
los prólogos nunca concluídos, por la renuncia a las meras comc1denc1as o
a las anécdotas entretenidas. La novela se confunde con el poema Y asume
una inflexión metafísica. El desdén de Macedonio hacia la estructura sugiere una crítica tácita a los modos superficiales de la literatura, una aproximación al misterio. (En cierta carta de Macedonio se lee su refutación d_e
Maurois -a propósito de Círculo de familia- y de Proust: "Poderosos, fi.
nos en Ja prosa suelta O poema, se truecan en folletineros de la novela; falta
teoría, doctrina de arte en ellos") .
Martín Fierro deja fluir Jo novelesco sin vínculos con el estricto narrar Y
la intriga; no es desarrollo sin interiorización. El cu:nto_ se identif~~a co~
el canto. Macedonio y Hemández superan así la prrmana concepc1on numética del realismo y excluyen la pura sensorialidad como objeto de arte.
Macedonio anota: "Análogamente lo sensorial (goces y dolores del comer,
-del fumar de la sexualidad fisiológica, etc.) no es asunto posible de arte;
los efectos' de la sensualidad sobre lo no sensual del personaje, sí". (Prólogo
del "Museo de la eterna". El hombre que fingía vivir, en Huella, Buenos
Aires 1941, n. 1).
El texto de Macedonio, como el de Hemández, es un desafío lírico a lo
verosímil y se proyecta reveladoramente sobre el lector. Los personajes r~sultan agentes metafísicos, intemporales, "dadores de existencia al propio
lector" (Dos de los 29 prólogos de la obra Museo de la eterna y de Niña de
dolor, la dulce persona de-un-amor que no fue sabido, en Revista de las Indias, Caracas, mayo 1943, n. 58). La epicidad de Macedonio y de los gau318

chescos se identifica en la ausencia de enredo y suspenso, en la tensión trágica sin precisión de momentos, en el misterio y en la búsqueda de lo realimposible.
Macedonio Fernández acomete los problemas con rasgos personalísimos
que contradicen los antecedentes canónicos -desde los temas y los modos
de afrontarlos hasta la misma sistematización de los materiales-. Novela,
ensayo, poesía, fueron sólo vías para una acuciosa, pertinaz búsqueda del
ser para un pensar en escala metafísica. Instala siempre al interlocutor en
el matiz menos vulgar. No por prurito de anticonvencionalismo, sino por un
don de su inteligencia que lo apartaba espontáneamente del lugar común,
desarma textos, hábitos, repeticiones, y entre tantos talentos menores y de
reflejo, se muestra irreverente, como un filósofo de veras.
Su discurrir no pretende coherencia didáctica; se apoya en su propia fértil ima~inería y en la del lector, al que incita e incorpora a sus preocupaciones: "escribo asociado al lector en una búsqueda común y cordial" (No toda es vigilia la de los ojos abiertos). Siempre la actitud de contrapunto en
la metafísica poética de Macedonio. Páginas y versos saboreados los suyos,
cálidos, sin miedo por el tiempo que se consume. Macedonio Fernández exhibe el pensar con sus vericuetos, sus extrañas incisiones, sus vuelcos introspectivos. La revelación surge inesperada: el discurso es de marcha lenta,
paciente: tiene el ritmo demorón del matear, como hilado entre "amargos
de mate, la dulzura argentina de Sud-sudamérica".
Macedonio indaga lo absoluto de un modo peculiar y siente la poesía como exaltación de lo "estético natural". Su estilo, depurado de estridencias,
sugiere perspectivas y posibilidades inéditas, creadoras, llenas de fecundidad y de estímulos. El lirismo metafísico de Macedonio, expuesto por medio
de poemas, novelas, discusiones con Hobbes, Kant, Schopenhauer James,
monólogos irónicos o prólogos interminables, asume una calidad literaria
Y una riqueza especulativa que sugiere las inclinaciones y los rasgos inmediatos de un probable estilo argentino.
Las tesis y las exposiciones más audaces de Macedonio sólo buscan robustecer el principio de identidad fundamental, de esencia incognoscible
que se revela existencialmente en la pasión, concebida en un sentido de totalidad muy semejante al concepto de voluntad de Schopenhauer, autor muy
leído por el metafísico criollo.
En Macedonio la multiplicidad del mundo adquiere unidad a través del
Verbo; gustoso, se desentiende del mecanismo y del causalismo y afirma un
conocer por la creencia, un crear político que nace del creer y que proyecta -sobre todo en sus poemas a la Amada- un sacudimiento ontológico
antes no conocido en la poesía argentina. Sólo en Macedonio sentimos esa
319

�suerte de embriaguez metafísica característica de Nietzsche, de Kierkegaard,
de Unamuno, que hace comprensible un acercamiento a las esencias. Su
pensar y su canto buscan premiosamente la eternidad y el reconocimiento de
lo vital-eterno. Un poema suyo de 1912, Hay un morir, descubre transparente-·
mente esa necesidad de su poesía:
No me lleves a sombras de la muerte
a donde se hará sombra mi vida,
donde sólo se vive el haber sido.
No quiero vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
¡ Oh! no tan pronto hagas
de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡ Que no te lleve mi hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

He aquí a las Ideas reveladas intuicionalmente por el metafísico que llega así a estados próximos a las teofanías en que las Ideas se hacían sólo comprensibles para ciertas naturalezas intelectuales. Ese conocimiento, en su prístino fluir, tiene una profunda relación con la actitud del payador frente a
la realidad: no la disminuye, la acepta, la interroga y asciende a ellas con
ardor dialéctico. El asombro del ser subsiste intacto: "poesía de la Pasión
sin contexto". Con rara penetración y ansiedad inquietante, Macedonio parte siempre de una misma y reconocible actitud ontológica. Esa virtual coincidencia de disposiciones frente al mundo permite ahondar en su americanismo y justifica el memorable elogio de Jorge Luis Borges: "las mejores
posibilidades de lo argentino -la lucidez, la modestia, la cortesía, la íntima pasión, la amistad genial- se realizaron en Macedonio Fernández, acaso con mayor plenitud que en otros contemporáneos famosos".
Reconocemos a Ramón Gómez de la Serna la primera intuición sobre
el criollismo de Macedonio Fernández y su identidad con América, "lo que
es verdaderamente América y no de boquilla y sólo por suposición". Implícitas burlas al conde viajero Keyserling se unen a una manera escondida, socarrona -"la primer sorna argentina auténtica"- de responder a una verdad que ensancha su misterio sin convencionalismo hasta en mínimas actitudes, como las de tomar un mate bien cebado a la puerta de su casa... He
aquí a este criollo del ponchito gaucho, abrazado a su guitarra ausente de
sueño en una Buenos Aires inmensa y apresurada, seguro en su vivir angustiado y gozoso de eternidad, esa "especie de irrealidad tranquila de Mace-

320

donio". Gómez de la Serna observa la vida suave, sin búsqueda trivial de
los honores, la riqueza o simplemente el ruido que desgonzaba a tantos compatriotas. Acompañado de Madre y Amada, sus dos hondas ausencias, vivía Macedonio en la revelación de la siesta y acompasaba su existencia con
interminables mates: "En la pristinidad del suelo americano, el hombre descansado en vejez cree que va a ser más viejo que la casa que habita -estilo
colonial- y trata a la casa como a una jovencita que no le podrá alcanzar
y que sin embargo le secunda para que se apoye en sus muros y columnas. No
sale a la calle por gozar más de esa inmortal unión de hombre y casa".
¡ Criollísimo, hispanoamericano esencial y de futuro este Macedonio "con
su larga vida de payador de silencios", a quien el amigo español llama descubridoramente "el Martín Fierro de la estética"! Sin prestación exterior,
Ilena a la vez de gravedad y de gracia, la obra de Macedonio se desarrolla
en un proceso constante de interiorización, por el cual ahondaba en el ser
argentino: "porque la Argentina no es tropical -observa Gómez de la Serna en las páginas que preceden a la segunda edición de Papeles de Reciénvenido ( 1944) - y por lo tanto necesita la buena y sutil controversia de
la payada". Por eso encuentra en Macedonio "la réplica nueva, el civilizado libre, el payador en persona que contesta con graciosa cachaza a todo
lo conceptuoso". Un prudente, escondido, vital criollismo, lleva pues a Macedonio a indagar con gravedad y poesía en el rostro y el ser argentinos.
Buscó apasionadamente, sin dejar su suave sonrisa de asombro Jo fan, .
'
tástlco absoluto. Sólo en la imaginación creyó encontrar certeza; el puro ra2?namiento no podía conducir a la verdad que no era para él un absoluto
smo una revelación cuya lejanía convierte en continuo hallazgo venturoso.
Pa._ra Macedonio la pasión era "la certeza misma y el ser mismo", la "idone~dad supr:~ª del ser". El íntimo demonio lírico domina sus páginas. Jamas se confmo en lo meramente especulativo. En No toda es vigilia pide se
le consienta su "necesidad de intimidad y de lírica en una obra de pura
doctrina"; su poesía del pensar se apoya en "la invención laboriosa no en
la copia de realidad". Procuraba así asegurarse novelísticamente "l;s servicios de un personaje de intachable inexistencia", cuyo no-ser absoluto acaso se cifre en este HGFG suyo, criatura que "no sólo no ocurre en la vida;
no ocurre en el libro".
. Corno en la gradación ascendente de las payadas, Macedonio parte de lo
~mtoresco o paradoja! hasta abstracciones en cuya atmósfera nos vamos
InS ta¡ando sin advertirlo: arte dialéctico veloz, como esos ascensores que
en u ~ respiro
· nos ponen casi• en la punta de una nube. Sus ocurrencias, paradojas, contradicciones, son instrumentos para desarmar el mundo confortable de la lógica utilitaria, las tranquilas aquiescencias, incluso cuando uo-

321
H21

�nizando la inclinación a lo práctico de la civilización por él cuestionada,
propone soluciones felices, tal la de suprimir las delanteras de los automóviles para que los transeúntes no se atropellaran con ellas y esos vehículos fuesen usados sólo por dentro. A veces el vericueto, la trampa verbal es sólo ingeniosa, más fuerte literaria que conceptualmente. Aun en esos casos brilla
la intuición del filósofo que aspira a recrear el mundo no en término de razón, mecanicismo, causalidad, sino con máxima esperanza como pura poesía.
Macedonio confesaba sus propósitos de "convencer por arte, no por verdad". La incongruencia aparente sírvele "para desafiar con lo artístico lo
verosímil, lo pueril verosímil". Su negación de la exclusiva sensorialidad como objeto estético, su creación de personajes por ausencia, sus infinitos prólogos, constituyen una vastísima averiguación sobre el ser revestida por un
estilo singularísimo, rico, personal que sólo se explica en la atmósfera de su
intimidad argentina.
La ausencia aparente de método de coherencia externa, es un matiz de
su reacción contra lo adocenado. Como payador da la impresión de repentizar, pero lo espontáneo se modula sobre un grupo de motivos concertados
que vuelven a su conciencia. En su discurso hay ahondamiento, diversificación, no monotonía ni reiteramiento gratuito. Leemos en carta suya a un
amigo:
"Repitiendo metódicas promesas públicas de escribir, y cuidándome de
hacerlo, me he ganado cierta nombradía que sólo por haberme conducido así, como un cumplido muerto, podía ya conquistar. No es para envanecer, por cierto; ni queda muy en claro que ésta sea fama de escritor".

Macedonio nunca deseó el módico prest1g10 literario. El tratamiento subjetivo a que sometía toda la realidad vista desde sus lados humorísticos Y
patéticos, lo alejaba de la acepción de lo literario según se organizaba en
Buenos Aires: oráculos, gloriolas, chismes alusiones benévolas. Su originalidad de pensamiento se sostenía en una originalidad en los métodos expositivos. Sus procedimientos de investigación fueron los de un filósofo y los de
un místico, y por eso semejantes a los del payador.
Su obra va al asalto de una literatura sin maravilla, sin revelación ni fervor, engolada, engañosa. Un tono inestridente, un rigor íntimo son connaturales a ese desafío contra lo estentóreo. En dos terrenos se mueve su prosa:
el de la ironía o del chiste franco y el de la pura exposición. Pero esas dos
direcciones no están deslindadas y hasta llegan a constituir una sola. La ironía le impide enfatizar; resguarda, con un homorismo sin agresividad, a ve-

32·2

ces muy socarronamente, la actitud conceptual. Lo filosófico, a su vez, da
coherencia íntima a lo que podría haber sido una caída en lo monótono a
'
pesar de que se confesaba "autor no irritable que sabe simpatizar con el lector que se le duerme".
Tuvo Macedonio la modestia sincera de su arte y también la picardía
subterránea de los payadores criollos. Con la broma descargaba de trascendentalismo hueco a un pensamiento que, por saberse profundo, no quería
aparecer estrepitoso ni académico. El chiste fue la manera de despistar sobre la grave índole de sus preocupaciones. Ejercía el magisterio si~ alardes
' cuando algo suyo podía sorprender como virtuosismo: ironía y'
y se deterna
burla constituyeron formas genuinas de su inocencia, instrumentos para quebrar falsos empaques y revisar honradamente conceptos mohosos. Aun en
esos instantes su arte es severísimo y acusa su búsqueda vibrante de absoluto.
. El. humorismo es el despiste del filósofo, la manera de quebrar toda apanenc1a de engolamiento. Igual que en el decir criollo, su burla era bondadosa, sin crueldad hacia otros seres y más bien un recurso para desentender~~ de formalidades externas. Sus palabras admiten siempre una significac1~n emboscada que envuelve reacciones contra lo adocenado y exterior.
~a?1d~ es que el contrapunto tiene un ritmo informal, en que lo profundo va
m~muandose amablemente agazapado en irónicos esguinces, en porfiadas timideces. Gómez de la Serna subrayó el matiz criollo en las sutilezas de
Macedonio:
"Por eso hemos encontrado en él la réplica nueva, el civilizado libre, el
payador en persona que contesta con graciosa cachaza a todo lo conceptuoso".

Ante una concepción nueva o ante un método nuevo para mirar el contorn_o, es tal la insuficiencia y la imprecisión de todo lenguaje que un pensaffilento original supone casi siempre una lengua original. Esto ocurre con
1~ frase de Macedonio. Hay en ella cierta finura, cierta rápida intelección,
cierta reserva inteligente que valoriza lo insinuado, porque sacude la pereza del lector y le cede un lugar activo en su obra. El que lo lee a fondo queda atrapado por las volutas de sus textos creadores que no se agotan y aún
r~sultan más absorbentes en la relectura. Se siente hasta la necesidad de olvidar esa arquitectura heterodoxa para descubrirla nuevamente y sentir otra
~ez el asombro ante lo auténticamente creador, que las letras de nuestra
tierra tan pocas veces suscitan.
·
rmagmamos
·
su 1ucha contra esa densa cuota de hábito, de comodidad, de libresca acumulación con la cual tuvo que
enfrentarse. No cedió ante ninguna costumbre ni mental ni verbal. Quizá

323

�por eso proclamaba, enfatizando a propósito: "Hay que horrorizar a América de su banalidad actual".
Macedonio Fernández, como los payadores, amó la guitarra. Fue compositor y ejecutante extraordinario. En una fotografía suya muy conocida,
abrazado a la guitarra que cruza su pecho, sus manos y su alma se acercan
cariñosamente a ella. Silenciosa, la guitarra sigue diciendo el misterio de
voces con ayer; cuerdas, caja y alma son mediadores de una dulce y hondísima motivación única. Como Nietzsche, Macedonio partía de la música al
abordar ese absoluto para la razón siempre inalcanzable. Un amigo lo encontró cierto día ejecutando y, sorprendido, observó que la guitarra adquiría en sus manos una sonoridad distinta, completamente nueva. Macedonio
eludió el elogio y contestó:
-"Tal vez _el secreto está en algo fundamental que ando buscando,
que podría ser como la clave esencial de toda la música, algo así como
la célula primordial. .."

La música fue coronación de su poesía, de su metafísica, de su novela.
Quizás en su orbe logró la poesía del pensar, soñada como algo diferenciado de la especulación utilitaria, sin pretextos, de pura imaginería, donde todo cambia y acontece con exclusión de causa, por la sola legitimidad de la
gracia. La música resúltale suprema escelencia que traduce la calidad y la
condición de un estado de espíritu, liberado de fragmentarismos. Mientras
el hecho literario se arme sobre lo verbal, no estará integrado. La música,
para Macedonio, es necesidad previa para llegar a la meta final de la poesía.
Su modo de pensar desterrando "los tigres que causan miedo y los miedos
que causan tigres", se acordaba fluidamente con su búsqueda del elemento
primero de la melodía. Un amigo recordó, de una conversación, este pensamiento:
"La música parece dar un procedimiento para desdolorar el dolor -,Y
en un momento- como pasa con el recuerdo de los muertos lejanos.
La melodía es igualmente grata en el placer que en el dolor. Hay inmenso placer tanto en sentir una marcha fúnebre como un himno a la
alegría".

En la misma conversac1on, entre otros muchos conceptos que componen
una originalísima estética musical advertía que "el acorde es así, como en
la literatura la palabra, una caricia auditiva", y señalaba a la música co-

mo herencia y legado, como forma que supera lo personal. Macedonio veía
en el lenguaje musical, muy clara, la memoria colectiva que la palabra también refleja, y así encontraba en ella una posibilidad de gracia:
"La melodía es invención por exaltación de colectividades. Resulta de
infinita reiteración, de ciertos armazones de frases, en sucesivas integraciones".

Melodía grata en sí misma, para desdolorar el dolor, surgida por exaltación de colectividades, ¿ no es acaso fórmula que serviría también para caracterizar el arte payadoresco? Advirtamos que la guitarra que sonaba entre
sus manos con tan peregrina emoción, no perdía acento porque en ella vibraran Scriabin o Rachmaninoff, como él no perdía nada de su espontáneo criollismo por conversar mano a mano en Buenos Aires con Hobbes a
través de años y distancias o por cartearse asiduamente con William James,
acontecimiento este último que como otros de su vida, él recataba quizás
por imaginar el escándalo publicitario que otros colegas hubiesen armado
con tan cotizable suceso epistolar.
Sintió Macedonio la desoladora insuficiencia de lo verbal. Procuró vencerla por vía novelesca o por vía poética. Cuando la palabra resultábale insuficiente o desalentadora, la música le servía para concretar matices de
ideas y conseguir la atmósfera, el color, la singular vitalidad que toda creación original asume. Vocación tan estricta y veraz como la de Macedonio
tuvo que ser forzosamente ardua. Buscaba cierta verdad, inasequible siempre, que sólo podía darse en una comunidad de almas extraña a la Argentina contemporánea. Preocupaba al filósofo criollo la indigencia afectiva y
estética de la humanidad civilizada, la condición solitaria de todo lo que
poseía rasgos de autenticidad. En 1939 escribía a un amigo:
"Hago un último esfuerzo por un Arte Severo, puro, de escritores que
sirven, no que hacen servir, adulan, premian, repitiendo a una por el
mundo las mismas novedades fraseológicas".

Las indagaciones de Macedonio nunca tuvieron la pedantería de lo concluyente. Fueron dadas en términos de dudas y esperanza. La obsesión de lo
inalcanzado e inalcanzable da a su obra cierto encanto de promesa futura
que la convierte en un tejido de insinuaciones felices. Si dejó un estilo, un
arte, acaso un método, es el de la literatura no condescendida, la de los duda-artes, "un arte máximo de mínimo órgano". La perfección y la gracia, en
sus estados más escuetos y dignos, surgen de sus páginas rescatadas de bu-

324
325

�llanguería y escoria. Macedonio-persona fue más que su letra, que su prosa,
que sus libros, a pesar de brindársenos tan asidua la excelencia de esas manifestaciones fragmentarias y lejanas de su yo.
Macedonio es ya en las letras argentinas personaje de leyenda. Se lo reite
se lo cita se lo admira. Su fama está hecha de mentas, de recuerdos rep
'
vestidos por la' fluidez cariñosa que de su persona brotaba. Así fue la fama
de los payadores. Sus hazañas y sus artes vivieron conversadas, recreadas. Era
un lujo, una felicidad, un orgullo, el haberlos oído o visto. Y era tal esa
dicha que hasta inclinaba a fraguar inconscientemente un conocimiento o
una proximidad inexistentes. De puras ganas de haberlo conocido, de dolor
de haberlo dejado pasar, muchos que pudieron y debieron conocer a Macedonio forjan la inocente falsedad de su relación con él.
Todo lo que pueda decirse de Macedonio lo será siempre muy imperfectamente. Ninguna definición puede comprenderlo; ninguna sistematización
puede atraparlo. Será vana toda confianza en la posesión de unas imágenes aceptables. Su mítico prestigio nació y creció espontáneamente. Macedonio fue hombre infotografiado y de una módica circulación en revistas literarias cuyo escaso tiraje lo convirtieron en impublicado también. A pesar
de eso o quizás por eso, es deveras famoso. Basta recorrer los diarios y revistas de hace tan pocos años para ver qué impresionante necrópolis de nombradías más estrepitosas fue edificándose a fuerza de bambolla, al tiempo
que la fama de Macedonio crece con segura vigencia. ¿ Quiénes eran los ministros, los gendarmes, los hombres de pro en 1928? El olvido se ejerce sobre ellos y en Macedonio, por el contrario va reconociéndose una honda y
consistente Argentina.
Su probidad y su sencillez fueron geniales. Su obra no conoció el aplauso
ni los banquetes. Vivió independiente de cátedras, periodismo y otros oficios de escritores. Su obra parece dirigirse sin impaciencia a sus lectores elegidos, paucorum hominum. . . Filósofo con audacia, con libertad, con intrepidez y una modestia que despistaba a través de ironías lo trascendente, Macedonio fue, en la Argentina, el primero en alejarse totalmente del campo
ideológico del positivismo que se conecta históricamente con precisas actitudes vitales. No se prodigó ni se dio a las dignidades exteriores, la burocracia o los hombres; meditó y vivió hacia lo hondo, muy cerca de un esencial
e inmutable estilo criollo.
En un país que sólo ha producido eruditos de filosofía y profesores de filosofía fue, auténticamnete, un filósofo. Por eso es parte de su destino egregio el no figurar en las varias, hinchadas y corteses historias de una hipotética filosofía hispanoamericana... Fue hombre de temple, de valor y vigor
filosóficos. Lo que en su obra hay de creador y original surge expurgado de

326

todo peso innecesario, sin vanidoso aparato hermenéutico. Su fina ~erti?umbre de eternidad le enseñó a Macedonio el arte de la espera y la sab1duna de
Ja esperanza, del "existir cifrado en conocer el misterio del existir". • .
Macedonio, como los payadores, rehuye lo que él llamaba "externalidad".
Asume, sin proponérselo, una misión metafísica y docente cuya clave acaso
sea sugerida por el Manuscrito de M. F. que los ojos de Hob_bes leyeron (en
No toda es vigilia la de los ojos abiertos). Domínguez, el am~go que le _lleva
a Macedonio la magnífica visita de Hobbes, a través del laberinto de ale1adas
calles de Buenos Aires, revela así al inglés la presencia de un metafísico:
-"En el barrio de él, Macedonio Fernández, a quien me refiero, goza
confianza de haber resuelto todo el problema metafísico, y es tanta la seguridad del vecindario que ya nadie allí estudia ni sabe nada de metafísica; se ha delegado en él saberlo todo en este tópico, y efectiva~ente
es hombre de no ignorar nada que se confíe y que interese al barrio, como en este caso la metafísica. Se ha hecho cargo de saberlo todo tan
bien, que el barrio, confiado en él ha llegado a una perfección tan extraordinaria de no saber nada de metafísica, que es cosa de no creer
que haya alguna vez sabido alguien algo, una pizca de ello. Muchos
no quieren creer que el barrio haya estado anoticiado alguna vez del
misterio metafísico".

Hobbes y Dalmiro Domínguez, que le regaló la magnífica visita, mueren
para que Macedonio pueda proseguir y d~r respu~sta al proble~a. ?el absoluto, una de cuyas afirmaciones irrenunciables exige la desapanc10n de su
personal entidad. . . Macedonio declara su dolor al no poder rehacer su
amistad con Domínguez, el que le dio la oportunidad de lucirse al "hacer
conocer de Hobbes al metafísico de Buenos Aires, en todo su barrio celebrado". Tiernamente, al extrañar "la dulzura nunca quebrada de Dornínguez",
sabe que sólo con los años podría medir la honda significación de esa muerte ocurrida por obra de él, de esa ausencia que sugiere el misterio del existir.
La "fantasía almista" de Macedonio comparte las intuiciones básicas del
payador, hasta en esta forma de expresión imposible sin el contrapun~o asumido por el rival O "el amigo". Con extremado sentido de la sugerencia, Domínguez aparece como el ser necesario para revelaciones del "metafísico de
Buenos Aires", con la misma necesidad de Juan Sin Ropa para lo eterno de
Santos Vega.
Disfrutó Macedonio de uno de los goces más hondos de esta fugaz vida:
la amistad segura, selecta. Si no al arrimo del fogón, en atmósferas más urbanas pero llenas de lo mejor de lo criollo, que es destello del espíritu y no

327

�escenografía rural. Su presencia en las peñas del veintitantos está ya revestida de leyenda. Algo había de magistral sin "magister" en su acercamiento a los nuevos para otorgarles su propio don, en su implícita capacidad de
calar con un método nuevo en las superficies oscuras entre las que nos movemos sin problematizarlas. Macedonio poseyó la bondad, la reserva, la pericia morosa del verbo, el arte de quebrar todo hieratismo, de poner auténtica humildad en los más evidentes aciertos. Debió gozar sin duda de la felicidad y de la responsabilidad de ser escuchado con amor. Criollo a contrapelo de una república feliz, pensó, ironizó, poetizó, en actitud de veracidad
total. Su palabra se levantó llena de pasión, de íntimo y humano calor. Por
eso, como los payadores de ley y según la poética y melancólica metafísica
suya, debió morir con la dulce y absoluta convicción de que la muerte no
existe.
Los cantores criollos, cuya rusticidad escondía una herencia intelectual de
centurias, en sus contrapuntos sometían la realidad a un agudo tratamiento
subjetivo. Partían de las cosas, de aquello que es corriente y común, pero buscaban su intimidad y recorrían, ascendentemente, el sentido de las palabras
fundamentales. Observaciones graves o risueñas se saturan entonces de originales inferencias plásticas, trágicas, metafísicas. La palabra sorprende como revelación en la que se funda decisivamente todo destino. Macedonio,
como los payadores, tiene la intuición del hermetismo alógico que impulsa al
acontecer. El arte vale así como total expresión de vida. En esto Martín
Fierro, idealista absoluto, anticipa a Macedonio, a quien se aproxima también por la construcción enigmática, oracular, en que la palabra parece vencer la finitud. Con infatigable empuje su voz se abre a la existencia.
El gaucho, hombre-esencial, y Macedonio, sienten idéntica fe en la palabra
que da a ese mundo una particular necesidad y cercanía. "La obra hace a la
tierra ser una tierra" (Heidegger). En Macedonio sentimos culminar un largo
hábito poético que ha olvidado lo insólito en su remotísimo origen y que, sin
embargo, alguna vez asaltó al hombre, asombrando su pensamiento. Vive
así la antiquísima experiencia poética del gaucho, sin traducirla literalmente.
Acaso el primer terreno firme del pensar argentino empiece en estas determinaciones de la ontología de Macedonio Femández, que recoge, en su comportamiento frente al mundo, no un subjectum sino una substantia argentina.

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Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>es lo que se hace o se practica y el fin supremo de la felicidad será Eu-praxis,
que literalmente significa el excelente cumplimiento de la práctica.
La palabra felicidad en el sentido religioso hace pensar en algo beatífico,
pero esto es ajeno a la vida terrena y no todos los hombres buscan esa felicidad. La felicidad en el orden terreno es el cumplimiento de los fines
por causa de sí y por causa de otros.
El suicida no puede buscar la felicidad en el suicidio, porque eso constituye un acto inmoral. Ya dijimos que cuando el hombre nace está desnudo de mente y de cuerpo físico; todo lo logrado es el fruto de una experiencia moral en la realizaci6n del bien y las oportunidades de su vida
pueden ser incontables. Al cometer el suicidio él mismo se ha frustrado,
porque una situaci6n desesperada puede traerle otra situaci6n esperanzada.
El suicidio es la muerte de las oportunidades y el hombre como posibilidad
ha terminado. El suicidio es el asesinato de toda posible felicidad y la {rus. traci6n definitiva de toda una vida y el cese de la proyección de un destino.
Hay que distinguir claramente la beatitud de la felicidad; la beatitud trasciende el orbe moral del hombre y se ocupa de la felicidad como algo asequible a determinados hombres. La felicidad es siempre estar en situaci6n,
pero toda situaci6n es pasajera, cambiante; el hombre debe entrar en una
situaci6n con el ánimo dispuesto de entrar y de salir a otra situación. Es
salir de una situaci6n para entrar en otra del mejor modo posible, o buscando la perfecci6n en cada situaci6n. Si la situaci6n es desgraciada y si
las salidas están cerradas, incluyendo las salidas religiosas, porque no se
tiene fe, el hombre puede ejercitar un acto, en sí malo, que sería el suicidio, pero sería el mejor bien posible, dentro de su desesperada situaci6n; lo
sería para él, pero no lo sería para la moral, porque su muerte no le permitía ejercitar los actos morales. En la muerte cree encontrar el suicida
equivocadamente una salida a su desesperanza.
En la felicidad todos los hombres buscan el mayor bien y el menor mal,
pero la felicidad es una posibilidad de apropiaci6n de lo mejor. Nos apropiamos o hacemos propios aquellos bienes que antes no nos pertenecían y
que han entrado a formar parte de nuestro ser felicitante.

198

Sección Segunda

LETRAS

�ALFONSO REYES, TEÓRICO DEL LENGUAJE
Lic.

JuAN ANTONIO AYALA

Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad de Nuevo Lc6n
"El lenguaje, a través del cual el
hombre ha llegado a ser hombr,,
pero a través del cual se han causado graves males al género humano,
necesita ser saneado 'Y devuelto a 111
función edificadora de la sociedad 1
la persona; singularmente, podado tÚ
las arborescencias pardsitas del ab1111dono, 'Y reivindicado de la servidumbre a que lo sujetan las propagandas".
ALFONSO hYBS

Uno de los aspectos más importantes de la obra de Alfonso Reyes es su
interés por los problemas teóricos de la literatura y, en el centro de esta problemática, se encuentra su especial interés por los problemas lingüísticos. Todo
un grupo de sus obras, que provisionalmente podríamos calificar de teóricas, responde plenamente al problema lingüístico e intenta establecer una doctrina
lingüística aplicable a su doctrina literaria; dentro de este grupo de obras señalaremos especialmente las siguientes: El Deslinde; 1 La experiencia literaria;2 Tres puntos de exegética literaria;ª La crítica en la edad ateniense;•
1
El Deslinde, Prolegómenos a la Teoría Literaria, El Colegio de México, la. ed.,
1944. Se citará ED.
' La uperiencia literaria (Coordenadas), Edit. Losada, S. A. la. ed., Buenos Aires, 1942. Se citará EL.
• Tres puntos de exegética literaria, El Colegio de M6cico, Centro de Estudios
Sociales, Jornadas 38, México, 1945. Se citará TPE.
• La crítica en la Edad Ateniense, Obras Completas de Alfonso Reyes, XIII, Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1961. Se citará CEA.

201

�6

La antigua retórica 5 y Los nuevos caminos de la lingüística. Sin embargo,
el interés de Alfonso Reyes por los problemas del lenguaje no se manifiesta
únicamente en este grupo de obras doctrinales o teóricas, sino que en toda
su obra podemos encontrar esparcidos innumerables testimonios en los que
se hace referencia a este problema; por razones de espacio nos limitaremos
en el presente estudio a exponer la teoría del lenguaje de Alfonso Reyes en
las obras mencionadas arriba, con especial atención a El Deslinde.
¡.

l.

PERSPECTIVA HISTÓRICA

poco la morfología
, . se erigieron en objetos de investigación
es eci~ la semántica y Ia. f, onetica
p
' y pronto aparec10 ese nuevo interés fil , f
d
antes hablábamos" 1 E ta .
.
oso 1co e que
· s misma es la actitud con que d s
todo el desarrollo de la lin .. , t'
.
e aussure contempla
, .
gu1s 1ca anterior a la etapa anal't'
1
..
el mauguraría. s Karl V
.
,
ica y pos1t1va que
oss1er, en su Filosofia del Le
. u
bién, y con el mismo espíritu
nguaJe expone, tamde las lenguas hasta llegar al ' etsed_Proceso_ por el que ha pasado el estudio
es u 10 prop1ament lin .. , ·
punto expuesto tamb',
Alf
e gwsuco de la lengua,10
ien por
onso Reyes en El Deslinde.U
Dentro de la exposición de Alfonso Re es b
en tomo a la lin .. , ·
,. .
_Y so re el desarrollo de las ideas
el nuevo giro que~:~::a~: ;:p;::~:¿::ºsumuapesl1~craac~n il~t~rés especial por
"Y 1
,
ion og1co-matem 'ti .
q~e "' ma,, ,": ha llegado a la noviáma aplicación de la lógi&lt;,: ;.:
as matematJcas
. adaptándolas así en
la vastay familia
que á a las cuestiones de1 1enguaJe,
,
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s
o
menos
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d
•
rienda d 1 . .
' e ece aproximadamente
a la
e as c1enc1as exactas".12 y en otro lu
af'
"
'escuela terapéutica'
gar irma: Frente a esta
e~~dia objetivamen;e~:e:~:c::n q::tr~u:lié:;:sv~:i:r 'e;cuela lógic~• q_ue
ruficado, sin preocuparse de las inmed'
. . y e ente por el s1gAsí en Rudolf Camap que d . d 1 iat:15_ aplicaciones al remedio social.
de Alfred Tarski. Ent;e amb enva el os lo~co~ de Varsovia y especialmente
.
as escue as semantlcas no ha
• .,
, .
smo que son más bien una
t
d
.
Y opos1c1on teonca,
puede también aprecia~e en 6d;e:• os :~n:enc1as complementarias, como
ciencia de la semántica' as' t d'~ en ic _ards. y ya se ve que 'la nueva
nueva lógica matemátic; o llo;~s~:a'~.1~' trabaJa también de acuerdo con la

bóJi,:

Tributario de Ferdinad de Saussure, Alfonso Reyes atribuye a la época moderna la aparición de la verdadera ciencia de la lingüística, en cuanto disciplina autónoma con principios y leyes propias, con tal categoría de ciencia
autónoma que ya no depende c;lirectamente ni de la lógica ni de la psicología
ni de la sociología, sino que puede, por sí misma, proporcionar una ayuda
fundamental a estas ciencias. "El estudio de la lengua -afirma- posee una
respetable antigüedad. Olvidemos los orígenes, y callemos sobre los aspectos
más conocidos de la cuestión... Durante el siglo XIX, tal estudio participó
naturalmente del entusiasmo reinante por las teorías evolucionistas, que entonces comenzaron a derramarse por todos los meandros de la ciencia, y el
resultado fue la estupenda edifi¿ación de la lingüística histórica y comparada,
cuyos primeros vagidos se dejaron oír en el Catálogo de las lenguas, publicado
en 1784 por el español Hervás y Panduro, pues el Glossaire comparatif des
langues de l'Univers, publicado por ord~n de Catalina de Rusia y al que
Salomón Reinach atribuye la prioridad, s.ólo apareció.. tres años después. En
adelante se aplica a estos trabajos un método que alguien ·ha llegado a equiparar con lo que fue el telescopio para la astronomía. . . De un modo general, no se procuró entonces una teoría de la lengua, salvo por parte de algunos individúalistas, cuyo escepticismo preparó la ruta al método analítico
del presente siglo; métodc;&gt; estimulado también por la neces~4ad de asomarse
a algunas de las llamadas 'lenguas nativas, ajenas al grupo indoeuropeo, a
las semíticas, y a otras más que cuentan con la larga tradición exegética y literarias.. .' De suerte que la materia de las viejas gramáti&lt;::as vino primero a
corregirse y complementarse por la lingüística histórica y comparada. Pow a
• La antigua ret6rica, Obras completas de Alfonso Reyes, XIII, Letras Mexicanas, Fondo de Cultura · Económica, 'Méitlco, 196 l. Se citará LAR.
• Los nuevos caminos de la Lingüística, Suplementos del Seminario de Problemas
Científicos y Filosóficos, Núm. 21, Segt!nda serie, 1960, Universidad Nacional de

México. Se citará NCL.

202

: Cfr. NCL, pp. 3 (Su)-4 (Sn )-5 (S,,).
FERDINAND DE SAussuRE, Curso de L ingü!stica Gene
.
Bally y Albert Sechehaye, con la colaboración de Al
~al,. publicado por Charles
logo y notas de Amado Alonso) Ed't L d
bert Riedlinger (Traducción, próIntroducción, cap. I, pp. 39-45 / . esa a, S. A., Buenos Aires, 3a. ed., 1959

(CJr,

KARL VossLER,
L., Madrid,
1940. Filosofía del Lenguaje (Ensayos ) , Traducción de A. A. y R.
10
"El obJeto
·
de todas las gramáticas a saber l . .
.
to, sólo puede ser fundamentado d '
d ' o id1omáticamente propio o correcO
"d'
á
·
'
emostra
o
y
reconocid
•
1 10m hcamente verdadero Negar
d d
por una ciencia
de lo
·
re on amente la existe · d 1
a idiomática, esto es la existen . d
.
nc1a e a verdad o false'
cia e un pensanuento 'd' ' t'
d d
p o o ha hecho la gramática 16 .
,
,
i ioma ico, como por ejemgica, sena comodo pero
, 1
1 1
mostrando hasta aquí imposible" K
V
,
. segun o que venimos deu ED. p. 184.
'
' ARL OSSLER, op. Cit., p. 17.

" Cfr. NCL, p. 4 (S.,).
, .
" ED' p. 178. Puede ampliarse esta nueva dirección d
"'f. MoRRIS, Fundamentos de la teoría d l .
e la semant1ca en: CHARLES
Problemas Científicos y Filosóficos N ' e os signos (Sup~ementos del Seminario de
' um. 12, Segunda sene, 1958, - universidad Na-

�De excepcional importancia dentro de los análisis de la historia de la lingüística en el pensamiento de Alfonso Reyes es su crítica sobre las concepciones lingüísticas tanto de Grecia como de Roma, que tanto influyeron en
el desarrollo de la filosofía, la retórica e incluso los sistemas políticos y éticos.
Es de sobra conocida la importancia que cobra la discusión sobre la validez
del lenguaje en la época sofística y las repercusiones posteriores en las filosofías de Platón y de Aristóteles. "El escepticismo sofístico -afirma W. M.
Urban- había ya relajado el nexo C:;ntre palabras y cosas. En tiempos de
Platón, la relación entre palabra y cosa, entre nombre y objeto, se había
convertido, pues, en tópico habitual de conversación... La crítica de Sócrates
a los sofistas fue en principio un ataque a la teoría convencional del lenguaje
y un intento de restablecer la confianza en el lenguaje. La doctrina de las
Ideas de Platón, y más todavía la lógica de Aristóteles, fueron, en conjunto,
una reafirmaci6n de la confianza natural en el lenguaje, a la que el escepticismo de los sofistas sólo pudo perturbar, sin llegar a destruirla. La filosofía
estoica del lenguaj~, con su postulado del lenguaje natural y fundamental de
la lengua originaria (Ursprache), señaló el triunfo final".1' Alfonso Reyes,
en la Crítica en la Edad Ateniense despliega ante el lector el amplio panorama de la génesis de la gramática y de la ciencia lingüística en cuanto expresión de la crítica.
"Las doctrinas griegas sobre el origen del lenguaje -&lt;lice Alfonso Reyes-pueden reducirse a tres grupos: lo. la naturaleza; 2o. la convención; y 3o.
la conciliación de ambas. La doctrina de la naturaleza o de la 'analogía' fue
sostenida por los pitagóricos. Heráclito, Cratilo, Pródico y Teramenes consideran la palabra como una virtud de la cosa nombrada, y piensan que entre
la una y la otra hay una relación necesaria ... Los estoicos adoptan más tarde
esta doctrina, aunque orientándola hacia las ideas y no ya hacia las cosas:
los sonidos de la voz humana, dirán, son el aire herido por el alma bajo el
choque de un deseo o pensamiento. Idea y palabra son dos fases del mismo
logos. En esta doctrina analógica, la diferencia de las lenguas resulta inexplicable. Obsérvese a qué punto retardan aquellos tratados que siguen llacional de México). HEINRJCH R1CURT, Teorla de la Definici6n (Cuadernos del
Centro de Estudios Filosóficos, Cuaderno No. 9, Univenidad Nacional Autónoma
de México, 1960); RuooLF CARNAP, La superaci6n de la metafísica por medio del
Andlisi.s 16gico del lenguaje ( Cuadernos del Centro de Estudios Filos6ficos, Cuaderno No. 10, Univenidad Nacional Autónoma de México, 1961); HANS RE1CHENBACH,
Elements of Symbolic Logic, New York, 'Macmillan, 1947; BERTRAND RussELL, An
Jnquiry into Meaning and Truth, London, Allen &amp; Unwin, 1940.
" WJLBUll MA1tsHALL U1tBAN, Lenguaje y realidad. La filoso/la del lenguaje y
los Principios del Simbolfrmo, Fondo de Cultura Económica (trad. de Carlos Villegas
y Jorge Portilla}, 'México, 1952, pp. 15-16.

mando Analogía a una parte de la Gramática... La segunda doctrina O doctrin~ de 1~ co~ve~_ció~ es_ la doctrina _'insti~c'.onal' de Condillac, siempre que
se de al termino mstituoón1 un sentido elasbco... Para los griegos 'convenc1"ón_' se conf unde a veces con 'accidente'. De aquí, según Proclo, esas
' imperfecciones que en un lenguaje necesario o natural no se explicarían•1 la homonimia, la polinomia; la indiferencia que permite a Aristocles cambiar
su nombre_ por el ~e Platón, y a Tyrtamo cambiar el suyo por el de Teofrasto; las 1rregulandades morfológicas de todo orden; el hecho de que 'mano'
~roduzca el derivado 'manual', y 'pie' no produzca con igual sentido el denv~do 'pedal', o 'silla' no produzca ningún derivado 'silla!', etc... También
Aristóteles cree en el origen convencional del lenguaje.. Se supone que Protágoras pensaba de la pro~ia manera, por lo menos en cuanto al origen, pues
una vez creado el lenguaJe, lo considera poderoso a crear por sí nuevas verdades... La tercera doctrina es un compromiso de las otras dos, y admite la
mezcla de naturaleza y convención, así como las ulteriores modificaciones
del uso. Aparece en Sócrates y en Platón. En el Cratilo hay una curiosa revoltura de observaciones sutiles y de chistosos desatinos. La gramática en
general, tendrá todavía que balbucir hasta el siglo I a. C. Dionisio de T:acia
la conforma entonces en un verdadero cuerpo científico".u
Al tr~ar un. extraordinario cuadro de la pedagogía romana y de la importancia ~ue º:°e la formación retórica del futuro hombre público, Alfonso
~eyes ha _mcurs1onado también por el campo gramatical romano, de tanta
!IDportancia, en cuanto éste recibe el legado original helénico a través de las
escuelas helenísticas, y en cuanto se enriquece con la experiencia práctica de
~ pueblo que, como el romano, por su contacto con otros pueblos, pudo ampliar ~us co~~pto~ gramaticales con mucha más precisión y universa!Idad que
lo~ gnegos. E1;1~1eza -dice Alf?nso Reyes- la labor del gramático, preliminar de_ la retonca. Es uno el metodo de toda gramática, pero conviene abordar _la gnega antes que la latina. Nótese que todavía para Quintiliano la gramática
.
no se ha concretado en su oficio puramente lingu1s
.. , t"1co, smo
·
que
viene emp~pada de la humedad de aquella primera exegética literaria en que
tuvo su ongen. De suerte que se la defme: lo. como el arte de hablar correct~~nte o 'm~tódica',. y 2o.. como el arte de explicar a los poetas o 'interpre~:10~ textual . ·.. E~ 1mp~s~ble entender a los poetas sin algo de historia lin~s~ca y de h1~toria pohti~; ni_ apreciar sus metros y ritmos sin algo de
mus1ca, ...
de . la infancia
y recreo de la ancianidad, la g rama't"1ca
. Necesidad
.
,
es. . el umco estudio que. tiene mas fondo que apariencia. . . Como se ve, Q um·
nhano no ha pretendido dar un sumario de la Gramática, sino una idea
sobre su enseñanza y los problemas que ofrece. De paso, el viejo profesor es,. CEA, pp. 68 y

SS.

205
204

�piga en su experiencia algunas cuestioncillas que pondrán en guardia a los
mismos gramáticos sobre sus posibles deficiencias, mostrándoles nuevas perspectivas. La enseñanza se entiende aquí como cosa viva, muy lejos de las
frías recetas. El criterio es más que liberal, y en manera alguna muestra
aquella rigidez que ha querido autorizarse con el nombre de Quintiliano.
Como que éste no vacila en declarar que una cosa es hablar el latín y otra
es hablar en gramática, y que es indispensable pasar por la gramática, pero
plantarse en ella es funesto". 16
Otro de los textos importantes de Alfonso Reyes que puede servirnos para
completar esta rápida perspectiva histórica, lo encontramos en su Discurso
por la lengua. 11 Es interesante señalar su especial concepción de la lengua
en relación con las teorías naturalistas o convencionales de los griegos. "Una
lengua pura -dice-- es un paradigma, una abstracción. No existe en parte
alguna -y menos en el cosmopolitismo de nuestros días-- como no existe un
río nutrido por una sola fuente. Mil torrentes la surten, mil sustancias junta
en su seno, al batirse con distintas tierras y recoger los más variados acarreos
por todo su lecho. Pudo, en el origen, haber una fuente principal, aunque
siempre auxiliada por otras secundarias. Conforme el río extiende y adelanta
su curso, se enriquece, evoluciona, cambia, pierde algo de su sustancia y
acepta otros incrementos, sin dejar de ser el mismo río. . . La lingüística es
un concepto que corresponde a la ciencia natural; registra y nota cuanto existe, sin calificarlo, sin pedirle cuentas. Pero así como el lobo y el perro tienen
igual derecho natural de existir, y sin embargo el hombre persigue al lobo y
adopta al perro en vista de sus fines propios; así como el hombre corrige,
reduce y jardina la selva virgen en nombre del derecho humano; así también
nuestra cultura, por interés de la propia conservación, instituye un cuerpo
preceptivo, que es la gramática, en medio del bosque de la filología ... Por lo
que respecta a la lengua, cosa viva y cambiante, ello además es imposible. No
podemos estabilizarla, así como tampoco podemos trazar planes conscientes
para su evolución futura. . . Durante la Edad Media sólo se escribían gramáticas de las lenguas muertas. Cuando, con el Renacimiento, aparecen las
gramáticas de las lenguas vivas, la antigua definición de la gramática como
'arte de hablar y escribir correctamente una lengua', definición aceptable para
el latín y el griego, se sigue usando para las lenguas en vigencia, absurdo que
llega hasta nuestros días... La gramática, en nuestro caso es un análisis teó,. LAR, p. 469 y ss.
" Tentativas y Orientaciones, Obras Completas de Alfonso Reyes, XI, Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica, México, 1960.

206

rico que se proyecta, a posteriori, sobre la realidad de una lengua ya poseída,
y ella tiene un valor normativo, pero no genético".18

JI.

LAS FUNCIONES DE LA LENGUA

El propósito fundamental de El Deslinde, en cuanto prolegómeno a una
teoría de la literatura, que desgraciadamente no tuvo tiempo de escribir Alfonso Reyes, es precisar la función literaria del lenguaje como materia prima
del fenómeno estético-literario. Sin embargo, el concepto de Alfonso Reyes
sobre este punto se fue incubando lentamente y encontramos la huella de
ello a través de una serie de referencias dispersas en toda su obra.
En su Discurso por la lengua dice textualmente: "Todo lenguaje tiene tres
notas: la comunicativa e intelectual, que es el dominio más o menos plenamente uniformado por la gramática y relacionado, pero no identificado, con
la lógica; la acústica o fonética, que el estilo artístico y la poesía ponen a
contribución, que nada tiene que ver con la lógica y que, en cambio, revela
ya humores afectivos y se relaciona con la estética; y la expresiva, la humedad de ~ecto que la pretendida fijeza lógica nunca logra absorber del todo,
modalidad sensitiva y patetismo en que bulle la energía vital de las lenguas,
manifestada a la vez en los caprichos populares y en las excelsitudes poéticas.
La lengua es como un brote biológico que se va canalizando un poco en la
lógica, y un mucho en la convención y el uso idiomáticos, pues su génesis no
es exclusiva y puramente racional, sino también irracional. No hay que perderlo nunca de vista. Hay que canalizar, pero sin figurarse que por eso se
ciega nunca el brote de la linfa. Quienes ignoran la naturaleza del lenguaje,
siempre están reclamando contra sus irregularidades (sagradas irregularidades
que traen todavía el aroma de la creación!), como los niños que conjugan:
'Yo ero, tú eres'. ¿Por qué se dice 'a pie juntillas' y no 'a pies juntillos'
conforme lo exigiría la gramática? Señores: ¡ porque así se dice!"19
Mucho más estructurada la idea y más de acuerdo con el carácter objetivo
del estudio científico del lenguaje, que expone Alfonso Reyes al interpretar
el sentido de esas funciones básicas que le atribuyeron los griegos y que siguen teniendo una validez universal, validez confirmada por toda la ciencia
lingüística moderna y cuyas raíces encontramos, ya formuladas, en Wunt.
En La antigua retórica leemos: "Humboldt llega a decir que el hombre
mal pudo haber hecho el lenguaje, cuando el hombre mismo ha sido hecho
,. ]bid., p. 315 y
" lbid., p. 318.

SS.

207

�por el lenguaje. Prescindamos de la paradoja: lo que él vio como oposición
es una modelación mutua. Conservemos el segundo miembro de este aserto.
La Antigüedad sintió agudamente que el lenguaje es el sostén de la vida humana, el Logos. El lenguaje se le ofrecía en sus varias aplicaciones:

aplicación prácbca, la retórica: el reino de la probabilidad y la persuasión,
del entimema o silogismo en mitad de la calle.
A otra parte, finalmente, el lenguaje como medio de la expresión imaginativa, o poesía, a que se consagró la poética". 2º

lo. La aplicación práctica, instrumento de comunicación social, materia
a la que poco a poco se irá consagrando el estudio científico de la gramática
y la filología, las cuales naturalmente, se derraman sobre las otras aplicaciones
del lenguaje.

Pero donde Alfonso Reyes formula definitivamente las funciones del lenguaje es, como ya dijimos más arriba, en El Deslinde. En la observación cotidiana de l?s hechos del lenguaje en todos sus múltiples niveles, encontramos
que el espíntu humano asume diversas actitudes que responden a necesidades
expresivas funcionales. "Cualquiera que sea la perspectiva con que estudiemos
el lenguaje, no perdamos de vista el hecho de que las palabras sólo tienen
sentido dentro de las mentes del hablante y del oyente. En esto, los idealistas
llevan razón: la lengua es el hablar, y el hablar es interior. . . El lenguaje
es un almacén, ideal y real, de formas lingüísticas en disponibilidad: de ahí
seleccionamos las que queremos (y hasta nos damos el lujo de utilizarlas como
n:iodelo para in~entar otras). . . La actividad lingüística tiene sus predilecciones. Tendencias que pueden manifestarse débilmente o al contrario con
énfasis; que pueden ser ocasionales, o, al contrario, pe~anentes. Todo es
según la situación, la vocación, la profesión del que está hablando. y como
el hablante marcha por unas avenidas con más energía que por otras, es natural que desarrolle ciertos hábitos. ¿ Quién no reconoce al punto si un hombre está esforzándose en actuar, en comunicar algo o en expresarse? ... Cada
actitud tiene una especie de 'forma interior del lenguaje (así la llamaba Wilhelm von Humboldt) . En el momento de actuar, de comunicar o de expresarse, las palabras quedan configuradas desde dentro. Son miras acento~ conatos, inclinaciones, modos de atacar la realidad; o sea, posturas de trabaj~".21

2o. Las aplicaciones teóricas en diversas fases:
a) Instrumento de expresión científica;
b) Instrumento de expresión filosófica;
c) Instrumento de expresión literaria.
En el primero y el segundo caso, conservación y comunicación de especies
intelectuales; en el tercer caso, de especies que provisionalmente llamaremos
imaginativas.
a) Instrumento de expresión científica. El contenido primó sobre la forma.
La antigüedad atendió al simple ajuste con la verdad, y no llegó a un lenguaje científico, específico, definido, salvo en las ciencias matemáticas. Que
la matemática sea una función del lenguaje, ya lo vieron Descartes y Vico,
y en nuestros días Karl Vossler. El lenguaje entendido como sistema de signos (Husserl) aclara este concepto. Por lo demás, si la concepción de 'lo
científico' fue cabal en la época clásica, no se había llegado al desarrollo de
las ciencias particulares (salvo la matemática), al punto que fuera indispensable, como hoy, una rigurosa terminología técnica.
b) Instrumento de expresión filosófi,a: en rigor, lógica. Pues para la Antigüedad la Lógica no aparecía como una forma apriorística de la mente, sino
como una ontología. Hoy hemos perdido la nuez y guardamos la cáscara.
Nuestra visión de la realidad es distinta, pero seguimos usando un formulismo
que sólo ajustaba a la antigua concepción del mundo... El lenguaje lógico
o filosófico de la Antigüedad todavía nos gobierna. No hacemos más que
seguir a Aristóteles cuando hablamos de 'facultad', 'energía', 'potencia', 'actualidad', 'máximo', 'medio', 'motivo', 'principio', 'forma', etcétera.
c) Como expresión teórica y dejando de lado la terminología cientüica, el
lenguaje se reparte en tres usos:

A una parte, la teoría del razonamiento puro: el silogismo y su ámbito;
el uso propiamente filosófico.
A otra parte, como zona media entre el 'discurso' o discurrir teórico y la

208

Para Alfonso Reyes las actitudes interiores lingüísticas y su manifestación
exterior se reducen a lo siguiente:
1~. Nota :omunicativa del lenguaje, significativa o intelectual, "que admite
el mvel humilde de la práctica cotidiana y el nivel superior o técnico en todos
sus grados... Aquí encontramos, por abajo, el dominio siempre indeciso de
la gramá tica usual, que es reina entre sublevaciones; y por arriba, el dominio
de la gramática científica y lógica, de ideal matemático". 22
2o. Nota acústica, de sonido en los fonemas y sílabas, de ritmo en las
frases, de unidades melódicas en los trozos, de cadencia general en los períodos. "Tal es el dominio de la fonética, a cuyo gobierno en principio no em"' LAR, p. 366 y

SS.

n ENRIQUE ANDERSON bdBERT, Qué es la prosa, Editorial Columba, Buenos Aires,
1958, passim.
21
ED, pp. 192-93.

209
H14

�•
gulan"dades personales o regionales, las pronunciaciones defecpecen las llTC
r .., ti no
tuosas o las combinaciones cacofónicas; puesto que las formas mguis cas
" 23
dejan de sonar por el hecho de sonar mal •
. .

.
"l humedad de afecto que ni la estrecha aphcac1ón
3o. Nota expresiva, a
.
d
ráctica ni la pretendida fijeza lógica logran siempre abso~ber; nota e pate~smo o modalidad sensitiva presente en los estímulos gen~~cos del habla, acarreada en las peculiaridades de la charla común, ~a~iesta en las, ~u~~::
abundancias del juego verbal, palpitante en las re~~ac:?nes de la h1:1ca.:
.
- l
n esta triple notificacion y caracterizacion
Lo que es importante sena ar e
.
ti
del lengua1·e es que Alfonso Reyes no admite, como ocurre en las siLstemta .
•
d rtamentos estancos. os res
zaciones demasiado cerradas, ais1amientos y epa
. l
1 .d
valores del lenguaje responden necesariamente ª. actitudes vi_ta es y a v~r~~
. d
el lengua1· e es un fenómeno demasiado compleJo para ~
refle1a a en
'
lan diversa! if"
aislar "Como hemos dicho, estas tres notas se mezc
c as icar y
. ·r
., r aüística· Pero no necesariamente las tres.. rtLa
mente en toda mam estac1on mº
nota acústica es la más estable; es casi imposible desterrarla, salvol en c1ehos
.
tencia y en acto a voz usímbolos de tipo matemático que anu1an, en po
' '
.
mana y más bien fueron instituídos para los ojos, para ser ~eidos. :!ient;:5
existe la palabra, actual o virtualmente pronunciada, la ine:ci~ pros ca de.
ll
bi"en n·tmos cadencias y unidades melod1cas procura as
termma en e a, o
,
, d
,
'
d caso pensado o bien aquel inefable 'canto oscuro e que
mas o menos e
,
l manifeshabla Quintiliano, y que no_ puede m~nos, d~ ª:?:panar aun a as
taciones verbales más descmdadas e martisticas .

IJI.

CONCEPTO SOCIAL DEL LENGUAJE

Uno de los aspectos del lenguaje más importantes, _que había sido descuidado como tal por toda la lingüística positivista del siglo XIX, fue el de su
valor social y el de su origen colectivo. Ferdinand de Saussure llama la at~ni
ción hacia este hecho y lo rescata como uno de los valores fund~entales ~
1
. Para Saussure prescindir del hecho social del lengua1e es reducir
en'gutaJe. una .,..;tad de su valor, por no decir a la nada, ya que no pueden
a es e a
,.m
h bl
"P
sta
concebirse sus hechos fundamentales fuera de la masa a ante.
ero eali
. · ·,
ar:ª"'
......a Saussure- deJ·a todavía a la lengua fuera de su re d d efmic10n dad social, y hace de ella una. cosa irreal, ya que no abarca más que uno e

los aspectos de la realidad, el aspecto individual; hace falta una masa parlante para que haya una lengua. Contra toda apariencia, en momento alguno
existe la lengua fuera del hechc:, social, porque es un fenómeno semiológico.
Su naturaleza social es uno de sus caracteres internos; su definición completa
nos coloca ante dos cosas inseparables... Si se tomara la lengua en el tiempo,
sin la masa hablante -supongamos un individuo aislado que viviera durante
siglos-- probablemente no se registraría ninguna alteración; el tiempo no
actuaría sobre ella"...26 Recordemos de paso la importancia tan grande que
ha tenido en la lingüística moderna la tendencia de la Escuela de París, secuela afortunada como tantas otras de las doctrinas de Saussure. Meillet,
Vendryes, Bréal, Brunot, Marouzeau y otros han escrito páginas gloriosas en
la lingüística moderna, destacando, al mismo tiempo el factor social de la
lengua como punto de partida para su comprensión. De Vendryes es el siguiente testimonio:
"En el seno de la sociedad es donde se formó el lenguaje. Existió un lenguaje el día mismo en que los hombres sintieron necesidad de comunicarse
entre sí. El lenguaje resulta del contacto de muchos seres que poseen órganos
de los sentidos y utilizan para sus relaciones los medios que la naturaleza pone
a su disposición: el gesto, si falta la palabra; la mirada, si el gesto no es
suficiente. . . El lenguaje que es el hecho social por excelencia, resulta de
los contactos sociales. Ha venido a ser uno de los vínculos más fuertes que
unen a las sociedades y debe su desarrollo a la existencia de un agrupamiento
social".27
Para Alfonso Reyes el hecho social del lenguaje comporta dos fases importantes: una pasiva y otra activa, ambos factores indispensables para su
existencia. Desde luego, el concepto social del lenguaje para él como para sus
predecesores sólo es una parte esencial del mismo. Saussure incluye el factor
tiempo; Vendryes da importancia primordial al desarrollo psicológico del individuo, etc. "El concepto social del lenguaje -afirma- no es más que un
aspecto del fenómeno, y por sí solo no podría dar cuenta de la filosofía del
lenguaje. La sociología considera el lenguaje: lo. Como producto social colectivo: fase pasiva. 2o. Como factor que influye en los demás productos sociales, los cuales, sin el lenguaje, · carecerían de la estructura que él ha venido
a comunicarles: fase activa".28 Veamos ahora cómo explica ambas fases, con
las respectivas implicaciones que ellas comportan :
lo. Fase pasiva.-Que el lenguaje sea un producto social colectivo no quieop. cit., pp. 144-45.
El lenguaje, introducci6n lingüística a la historia. UTEHA. Mé-

.. FERDINAND DE SAUSSURE,

Ibid., p. 193.
[bid., p. 193.
• Ibid., p. 193.

21

i.

210

" J.

VENDRYES,

xico, 1958.
28
ED, p. 174

2'11

•

�re decir que el grupo humano haya creado el lenguaje por convenio plebiscitario y de una sola vez. Quiere decir que hay una interacción del individuo
y del grupo, en virtud de la cual la faculta4 del habla se conforma con el
organismo del lenguaje... El lenguaje como hoy lo entendemos, o lenguaje
verbal, es una especialización oral de la comunicación humana. . . Esta ecuación social tiende acentuadamente al ensanche, y de aquí los intentos de lenguas auxiliares internacionales o de sistemas de notaciones comunes a pueblos de varias lenguas (pasigrafía) ... Pero, subsidiariamente, la ecuación social tiende por otro lado a la restricción y adopta modalidades defensivas, sea
entre grupos privilegiados o entre grupos supernumerarios. . . La ecuación
social resulta de una doble relación, ninguno de cuyos miembros podría por
sí solo dar el lenguaje: a) relación psíquica y solitaria entre sujeto y objeto;
b) relación colectiva o cambio de comunicaciones entre varios sujetos asociados.
2o. Fase activa.-Pero la palabra no sólo alude al pensamiento, sino que
incrementa el pensamiento. La ecuación tiende hacia la objetivación íntegra
del pensamiento social; y poco a poco, esta objetivación lingüística refluye
sobre el grupo que la ha uniformado. Le imprime una conciencia común, un
desarrollo regular; sostiene la solidaridad entre los individuos, y la de cada
29
individuo con el grupo; propaga las ideas eficaces de conservación y progreso" .

IV.

LENGUAJE, LENGUA y

facultad abstracta, es el habla., entend"d
1 a como organizac·, d •
es el lenguaje. entendid
d
.
ion e signos verb a1es,
.
'
a como etermmación del 1
.
reg10nes y épocas es el idioma o 1
p
. enguaJe en pueblos,
d"
'
engua. ara nuestro fm inm d' t
.
irnos del polo abstracto y d l
1
e ia o, prescmlas lenguas en particular y co:e: o co~:reto, del habla en general y de
el lenguaje".s1
'
amos irectamente Y a media cuesta con
Comparativamente, estas son 1as d iferencias terminoló!ri.cas entre F. de
aussure
y Alfonso Reyes:
~
S

Saussure

Alfonso Reyes

a) Lenguaje: facultad abstracta
b) Lengua: entidad concreta deter. .,
'
mmac1on del lenguaje.
c) Habla: entidad concreta individual
de la lengua.

a) Lenguaje: organización de signos
verbales.
b) Lengua: entidad concreta deter. .,
'
rnmac1on del habla
e) Habla: Facultad abstracta.

Como se ve claramente Alf
R
.
vidual de la lengua, es de~ir d:~:abl:y(es pr;scmde de la _manifestación indisure
.
paro e) en el sentido que le da Sausy, por otra parte, admite dos concreciones determinadas d 1 f 1 d
a bstracta: lenguaje y lengua O idioma.
e a acu ta

HABLA

v.
Se debe a Ferdinand de Saussure el esclarecimiento de términos lingüísticos que, a fines del siglo XIX, se confundían y no eran expresados con la
exactitud objetiva necesaria para el progreso de la ciencia lingüística. El carácter metódico de su doctrina imponía una distinción inicial entre las diversas
terminologías con el objeto de no crear confusiones y sí grandes precisiones.
Para Saussure existen tres conceptos irreductibles: Lenguaje, lengua y habla.
"Para nosotros - dice- la lengua no se confunde con el lenguaje: la lengua no es más que una determinada parte del lenguaje, aunque esencial...
Al separar la lengua del habla se separa a la vez: lo. lo que es social de lo
que es individual; 2o. lo que es esencial de lo que es accesorio y más o menos
accidental".so
Lo que separa a Alfonso Reyes de Saussure es en realidad una terminología
que en el fondo expresa lo mismo que la del lingüista ginebrino.
"Fijemos algunos conceptos. La manifestación lingüística, entendida como

CONCLUSIÓN

Hemos incursionado superficialmente or las
,
. .. .
Reyes y nos hemos limitado a - 1
pb
teonas Iingwstas de Alfonso
sena ar rum os y ori ta ·
la base de un estudio fecundo Alf
R
. . en c10nes que pueden ser
·
onso eyes vivió ple
1
•
modernas de la r .. , ·
.
namente as comentes
mguis0 ca Y tuvo concepc1on
1
tacarse como figura impar de ta . . es persona es que lo hacen deses c1enc1a en las letras hi
.
us obras teóricas, mencionadas al cornien d
spanoam~ncanas.
stera
donde se podrán encont
zo ~ este ensayo, son una nea canrar os puntos de vista m'
· · 1
d" , .
El mismo lo señaló al afirmar q ue: "Nuestra mvestig
.
as ongma
es dy mamicos.
·'
.
a un esfuerzo lingüístico" s2
D.
acion pue e reducirse
y en su iscurso por la L e
d fº
1· .
mente su actitud al decir: "Tiene la 1
. , ngua e me rmmarrrible, de doble efecto Es hondo su alcanenguc ud~a.dfunlc1on trascendental y te1
.
·
e m 1vi ua y es h d
co1ect1vo, por cuanto afecta a la confºiguracion
. , de la sociedad"
'
on. o su a canee
1·

ª.

11

ED, p. 173
., ED, p. 19.

.. ED, p. 174 y ss.
.. F ERDINAND DE SAussuRE,

op. cit., pp. 51 y 57.

213
212

�LA CONSTRUCCIÓN NOVELlSTICA EN DA.NS LE LA.BYRINTHE,
DE ALAIN ROBBE-GRILLET *

Lic.

.ALFONSO RANGEL

GuERRA

Univenidad de Nuevo León
Ce récit est une fiction, non un
témoignage. ll décrit una realité qui
n'est pas forcément celle dont le lecteur a fait lui meme l'expérience: ainsi les fantassins de l'armé, franfais,
ne portent-ils pas leur numéro matricule sur le col de la capote. De mlm,,
l'Histoire récente d'Europe occidental,
n'a-t-elle pas enregistré de bataille importante a Reichenfels, ou dans les
environs. 1l s'agit pourtant ici d'une
ré alite strictement matérielle, e'est-adire qu'elle ne prétend a aucune ·valeur allégorique. Le Lecteur est done
invité a n'y voir que les choses, gestes,
paroles, evénements, qui lui sont rapportés, sans chercher a leur doner ni
plus ni moins de signification que dans
sa propre vie, ou sa propre mort.'
A. R. G.

EN TODA INTERPRETACIÓN, o ensayo de comprenSion de una obra artística,
no puede intentarse abordar su contenido, su asunto o su significación como tal obra artística, si se deja de lado lo que correspondería a aquello que

* ALAIN RoBBE-GRILLET, Dans le labyrinthe, roman. Les Editions de Minuit. París,
1959.
1
Esta narración es una ficción, no un testimonio. Describe una realidad que no
es necesariamente aquella que el lector ha experimentado: así los soldados del ejér215

�F do y forma en la obra de arte, no
comúnmente suele llamarse f~~ª· on
dos, aunque bien pueda ser
.d
defimtiva como separa '
pueden cons1 erarse en .
d.
t del otro en el momento en
da uno mdepen ientemen e
'
u· . 1
que se tome a ca
. . d la obra. esta separación art icia
trar
en
el
m1steno
e
,
.
. , ,,
que se trata de pene
·
edimi. t permitidos para su "disecc1on ,
d tantos proc
en os
.
sólo vale como uno e
.
,.
de interpretación, la obra tiene
, d labO rado el trabaJo cntico o
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, •
• d. • 'ble tal y como surge
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Y despues e e
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m
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que considerarse e nuevo u
'
n estas páginas del problema de
d r Vamos a ocupamos e
. , :.
manos de su crea o .
l b . t.h de Alain Robbe-_Gnllet, co'
·,
nta Dans le a ynn e,
1
interpretac1on que prese . ,
lística: al hácerlo, nos ocuparemos de a
mo estructura o construcc1on nove
1'
t
trataremos de encontrar su
h
ntrelazado sus e emen os,
forma en que se an e
1
.
la imagen de lo que se nos
significación dentro de ·1a_obra, y por o rmsmo,
ofrece en la novela.
.,
l particularmente interesante
d
l . t rpretac1on se vue ve
. El problema e ta me
. h
e al frente de la novela el auén una obra como Dans le labynnt .e, porqu roducimos aquí al principio
·
.
labras aclaratonas que rep
'
. .,
tor ha escnto 1as pa
. , -d.
R 0 bbe-Grillet- es una f1cc1on,
·
Esta
narrac1on
ice
de nuestro trabaJo.
d
crónica de hechos realmente
.
.
decir no preten e ser 1a
.
no un testJ.momo; es
,
h h
sino algo distinto: hteratu. . relatada de esos ec os,
sucedidos, o 1a h1stona
. .,
de inmediato con todo lazo
• d 1 palabra f1cc1on rompe,
'
ra. La presencia e a
..
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alidad misma a la obra en
·
• ·6
quisiera ten er e 1a re
9 nexo de suJeci n que se
d
fcción porque sus elementos
.,
.
b
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cuestlon. Sm ero argo,
dice el autor de una realida
'd
d de la realidad Se trata, nos
'
han si o toma os
,..
d la novela no ofrecen nada con va:material, y por lo tanto, las pf~gmlas e muy sirnificativas: ''El lector es
.
L
palabras ma es son
º
. .
}or aleg6neo. as
, .
gestos palabras, acontecimientos,
. . d
o ver aqu1 sino 1as cosas,
'
. if' . ,
pues mvita o a n
d d 1 ni más ni menos s1gn 1cac1on
.t' dos sin preten er aries
. l
que le son transm1 i '
.
rt ,, Es pues una realidad matena
• ·d O su propia mue e . ,
,
.
que en su propia Vl a,
l l b . the pero esto no nos autoriza a afirt
os en Dans e a yrm '
1b
la que encon ram
l " lista" (en el sentido que esta pa a ra
mar que_~ trate de ~na .no;: ~a ;::ratura)' en la que podamos constatar
ha adqumdo en la histona
1 " lidad" porque,
l como se nos muestra en a rea
'
que lo que se na1:a es ta y
d , elementos que forman la obra, tenen última instancia, los sucesos y emas
,
de matricula sobre el 'cuello de su capota. lgualmencito francés no llevan su numero
.d tal no ha: registrado batalla importante en
te la historia reciente de Europa occ1 en , . embargo de una realidad estricta'
ded
S trata aqui sin
'
.
Reichenfels o sus alre ores. e
d . ', n valor alegórico. El lector es, pues, m. 1
d . que no preten e mngu
. .
1 son
mente matena , es ec!1' .
estos palabras, acontecuruentos, que e .
vitado a no ver aqui sino las cos~s,
menos significación que en su propia
transmitidos, sin pretender darles m
vida, 0 su propia muerte.

!s ni

drán para el lector la significación que tendrían en su propia vida. . . o en
su propia muerte, que para este caso es exactamente lo mismo. Cada lector
va entonces a elaborar la novela con su lectura, cada lector va a perfilar todas y cada una de sus partes a su manera, con sus propias fuerzas, su propia imaginación y su propia experiencia ( aunque como dice Robbe-Grillet
la realidad a que se refiere la novela no haya sido experimentada antes por
el lector) . El juego de la creación comienza en Alain Robbe-Grillet, pero
recomienza de nuevo en cada lector, o si se quiere, continúa; los lectores son
el límite que el autor ha impuesto al mundo que surge de su novela. Esta,
por otra parte, está concebida en tal forma que propicia, a cada momento,
el vuelo de la imaginación, no tanto en el sentido de "visualización" por
imágenes, sino el otro, el de la imaginación que se planta en el acto mismo
de la creación para alcanzar desde ahí las trayectorias a las que apuntan
los hechos y las palabras de la novela.
¿ Cuándo puede decirse que una novela es difícil? Suele afirmarse que lo
es cuando no se ofrece "gratuitamente", cuando el lector tiene que reelaborar lo que el autor ha realizado, para dar a cada cosa el lugar que le corresponde en el conjunto; en fin, para que rehaga, a su manera, la obra toda.
En cierta forma, podría decirse que Alain_ Robbe-Grillet propone enigmas
que al lector toca resolver. Pero es mucho más que eso; es la expresión de
una visión del mundo -infinitamente pequeña y particularizada si se quiere- pero expresión al fin, en la que se han puesto en juego, como en toda
auténtica obra de arte, sea literaria o no, experiencias y lenguajes humanos
para una coi;nprensión mejor de las cosas de los hombres, empezando por
las del propio autor.

•
La narración. Los sucesos que aquí se narran no se presentan con una
secuencia cronológica; sin embargo, curiosamente aparece un resumen de
esos hechos al final de la obra, en labios del narrador, que en ese momento
se presenta como tal, es decir, asume al final dicha condición, no antes,
pues durante toda la narracción no hay "personaje" que nos introduzca en
este mundo; más bien es una narración impersonal ( sin embargo, cabe señalar aquí que el libro comienza con la primera persona del singular, pero
de esto nos ocuparemos más adelante) .
La historia es la siguiente: después de la batalla de Reichenfels, un soldado arriba a una ciudad desconocida para él, portando una caia que contiene unas cartas y otros objetos que le ha entregado un moribundo para
hacerlos llegar a otra persona; el soldado no conoce ni la ciudad, ni sus calles,

217
216

�ni el sitio en el que debe encontrar a la persona, ni a ésta. Bajo la nieve camina en busca del destinatario, entra en una casa, recibe una información Y
es auxiliado por un niño, quien lo conduce al lugar que se supone es el de
Ja entrevista. El lugar resulta St'.t un hospital, o una casa condicionada para atender a heridos de guerra. Después de pasar la noche aquí, el soldado
sale de nuevo a la calle y sigue buscando a la persona a la que debe entregar
el paquete. La entrada de tropas enemigas a la ciudad es inminente; poco
después es herido en la calle, y llevado al mismo lugar donde recibió anteriormente la información. Aquí muere. El tratamiento -nos dice en este
momento el narrador que surge en primera persona, y que es quien inyecta
al moribundo- era ya inútil. El libro termina en una gran amplificación
de la visión, que en las últimas líne~s abarca toda la ciudad: " ...toda la
ciudad detrás de mí".
Pero esta sencilla historia no se narra sencillamente. Para hacerlo, RobbeGrillet ha utilizado un procedimiento singular que enriquece en tal forma esta novela, que se toma profunda, tortuosa, oscura, y también sorprendentemente inagotable en posibilidades de interpretación. La historia queda convertida en un verdadero laberinto.
Podría decirse que la novela se divide en dos grandes planos, o mejor dicho dos grandes espacios: uno, el espacio exterior, la ciudad, las calles; el
otro, el espacio interior, o mejor los espacios interiores que son varios: la casa, el hospital, el restaurant, etc. Pero ocurre que ambos planos, el interior y
el exterior, son absorbidos por un tercero, en el que tienen cabida ambos, con
todas y cada una de sus particularidades y características: es el mundo interno del soldado que percibe, capta, recoge y perfila todo lo que acontece a su
alrededor, imprimiéndole en ocasiones una perspectiva y un valor que no posee quizá desde cualquiera de los otros dos planos. Y todo esto: la realidad
(las calles, la casa, el restaurante, etc.) , y las percepciones que de ella tiene
el soldado, incluyendo las variaciones que su estado febril le impone en ciertos momentos, todo esto es a su vez un otro plano, el de la ficción literaria,
en el que surgen estos elementos, uno tras otro, todos con la misma validez
en la novela.
La narración comienza, como ya dijimos, con la primera persona del singular: "Je suis seul ici, maintenant, bien a l'abri". Un narrador aparece así
antes de que se nos haya anticipado ningún dato (después veremos cuál es
su función en la novela) : y no habla del lugar en que se encuentra, sino del
exterior, donde la nieve y el viento obligan a los caminantes a bajar la cabeza:
On marche en courbant un peu plus la téte, en appliquant davantage
sur le front la main qui protege les yeux, laissant tout juste apercevoir

218

quelques centimetres de sol devant les pieds, quelques centimetres de
grisalle ou les pieds l'un apres l'autre apparaissent, et se retirent en
arriere, l'un apres l'autre, alternativement.'

Pero hasta ~l lugar donde se encuentra el narrador no llega el ruido que
hacen l~s. cammantes en la calle, ni la nieve, ni el sol, ni el polvo. Al llegar
a esta ultima palabra (polvo) , se cambia la ubicación, se pasa al polvo que
cubre los muebles y las cosas del cuarto interior. Un juego de contrarios se
prolonga durant:. va~as páginas, y pasamos del exterior al interior y viceversa, con la utilizac10n de elementos muy semejantes, como el camino que
en la acera se marca con la nieve pisoteada y el camino que en la habitación ha hecho a un lado el polvo, de un mueble a otro. El procedimiento se
repetirá más adelante, .ante situaciones más complicadas y diversas.
. Cuatro, seis, ocho páginas se suceden sin que aparezca ningún personaje,
ru se haga presente el narrador. Sólo la descripción minuciosa de la calle
la nieve que cae, la forma en que cubre el suelo, las ventanas los faroles• e~
el interior no se utiliza precisamente la descripción de los ;bjetos, sino' las
form:15 que sus cuerpos han dibujado sobre el polvo que cubre la superficie
barruzada de una mesa, una cómoda o la chimenea· además se nos habla
de la situación que guardan los muebles en la habita:ión y c:mo ya se diJ'o
"
. , , que se han marcado del lecho a la cómoda, 'de ésta a la chime-'
cammos
nea, ~e la chimenea a la mesa. Los objetos, cuando se describen, adquieren
una cierta naturaleza peculiar; se singularizan en tal forma que el ángulo
de una mesa, o un adorno en la base de un farol de la calle, se detallan en
~árrafo~ que pueden extenderse más de una página. Por otra parte, los obJet~s mismos son sometidos a extrañas metamorfosis, pues se les transforma
c_unosamente su natu~aleza en _un marco de posibilidades que borra los perfiles exactos para de1ar una imagen polivalente; así ocurre, por ejemplo,
con una bayoneta, cuya forma veremos después quedó dibujada en el polvo
que cubre la superficie de una cómoda, pero que ahora está sobre la mesa:
S~r la ~roite: une f~r":e simple plus estompée, recouverte déja par
plusieurs 1ournees de sediments, transparait cependant encare; sous un
• Se camina curvando un poco más la cabeza, poniéndose sobre la frente la mano que ~rotege los ojos,, dejando s6lo p ercibir algunos centímetros de suelo delante
de los pies, algunos centimetros de pavimento donde los pies aparecen uno d
é
d
t
•
h .
espu s
e o ro, Y ~e retiran acia atrás, uno después del otro, alternativamente. (p. 11)
(La
de este trozo, y las de los siguientes sólo pretenden of recer una ver. traducción
_
s1~n espanola del texto francés, es decir, que no deben considerarse como traducciones exactas y definitivas)

219

�certain angle, elle retrouve assez de netteté pour laisser suivre ses contours sans trop d'hésitation. C'est une sorte de croix: un corps aUongé,
de la dimension d'un couteau de table, mais plus large, pointu d'un
bout et légerement renflé de l'autre, coupé perpendiculairement par una
barre transversale beaucoup plus courte; cette derniere se compose de
deux appendices flammés, disposés symétriquement de part et d'autre
de l'axe principal, juste a la base de sa partie renflée, c'est-a-dire au
tiers environ de la longueur totale. On dirait une fleur, le renflement
terminal représentant une longue corolle fermée, en bout de tige, avec
deux petites feuilles latér{lles au-dessous. .. O bien ce serait une figurine
vaguement humaine: une tete ovale, deux bras tres courts, et le corp
se terminant en pointe vers le bas. Ce pourrait etre aussi un poignard,
avec son manche séparé par une garde de la forte lame obtuse a deux
tranchants.3

Lo mismo ocurre con la lámpara y la proyección de su luz, y más notoriamente con el papel que cubre la pared, cuyas figuras pudieran ser muy diversas, una de ellas a su vez semejante a una de las que podía ser la bayoneta (pp. 14 y 19-20). Más adelante, muy avanzada la novela, conoceremos el momento en que esta bayoneta es colocada sobre la cómoda.
La figura del soldado aparece en la página 16. Es el momento en que se
describe el poste ·de uno de los faroles de la calle. Se comienza por la base,
sus adornos y curvas, y se va ascendiendo lentamente. Poco a poco, la figura aparece como si el ojo observador, muy cerca del soldado, se retirara
lentamente, como si una cámara fotográfica abandonara el close-up, y se
llegara de pronto a una imagen de conjunto:
• Sobre la derecha, una forma simple más esfumada, recubierta ya por numerosos
días de sedimentos, brillaba sin embargo todavía; bajo un cierto ángulo, mantiene
demasiada nitidez para poder seguir sus contornos sin mucha dificultad. Es una especie de cruz: un cuerpo alargado, de la dimensión de un cuchillo de mesa, pero
más largo, puntiagudo de un lado y ligeramente dilatado del otro, cortado perpendicularmente por una barra transversal mucho más corta; ésta última se compone
de dos apéndices flameados, dispuestos simétricamente de una y otra parte del eje
principal, justo en la base de su parte dilatada, es decir dos tercios aproximadamente
de su largo total. Diríase una flor, la dilatación terminal representando una larga
corola cerrada, al fin del tallo, con dos pequeñas hojas laterales sobrepuestas. O bien
sería una figurina vagamente humana: una cabeza oval, dos brazos muy cortos, y
el cuerpo terminándose en punta hacia abajo. Podría ser también un puñal, con su
mango separado por una guarnición de la fuerte hoja abierta en dos cortantes (pp.
12-13).

Contre la base conique du support en fonte, évasée vers le bas entourée de plusierus bagues plus ou moins saillantes, s'enroulent de 'maigres rameaux d'un lierre théorique, en relief: tiges ondulées, feuilles
palmée~ a cin~ ~~be: poin_tus et ~inq nervures tres apparentes, ou la peinture noire qui s ecaille laisse voir le métal ruillé. Un peu plus haut, une
hanche, un bras, une épaule s'appuient contre le fut du réverbere. L'homme est vetu d'une capote militaire di teinte douteuse, passée, tirant sur
le vert ou sur le kaki. Son visage est guisatre; les traits en sont tirés et
donnent l'impression d'une extreme fatigue; mais peut-etre une b:rbe
de plus d'un jour est-elle pour beaucoup dans cette impression. L'attente
prolongée, l'immobilité prolongée dans le froid peuvent aussi avoir enlevé leurs couleurs aux joues, au front, aux levres.'

E~,soldado lleva bajo el brazo un paquete, lo llevará durante toda la narr~Cion Y n? ~e separará de él sino en el momento de su muerte. Pero en las
pruneras pagmas (p. 22) el paquete aparece sobre la cómoda, abierto. Es
el momento en que se menciona el cuadro que se encuentra colgado en la
pared, sobre la cómoda:
La bozte enveloppée de papier brun se trouve maintenant sur la commode. Elle ~'a plus sa ficelle blanche, et le papier d'emballage, soigneusement replié sur le petit coté du parallélépipede, baille légerement en
un bec aux lignes précises, pointant obliquement vers le bas. A cet end,roit l~ marbre de_ l~ commode présente une longue felure, peu sinueuse, qui passe en biais sous le coin de la boUe et atteint le mur vers le
milieu du meuble. Juste au-dessus est accroché le tableau. 5
• Contra 1~ base cónica del soporte fundido, ensanchada hacia abajo, rodeada de
~umerosos ~milos más o menos salientes, se envuelven delgados ramos de hiedra teó1:ca, en relieve: tallos ondulados, hojas palmeadas en cinco lóbulos puntiagudos y
cinco nervaduras muy aparentes, donde la pintura negra que se escama deja ver el
metal herrumbroso. Un poco más arriba, una cadera, un brazo, una espalda se apoyan contra el fuste de la farola. El hombre está vestido con una capota militar de
color dudoso, vieja, tirando sobre el verde o sobre el kaki. Su rostro es grisáceo• los
rasgos sobresalen, y dan la impresión de una extrema fatiga; pero quizá la barb~ de
más de un día da esta impresión. La espera prolongada, la inmovilidad prolongada en el frío pueden también haber quitado sus colores a las mejillas a la frente a
los labios. (pp. 16-17).
'
'
• La caja envuelta en papel oscuro se encuentra ahora sobre la cómoda. Ya no
tiene su hilo blanco, y el papel de envoltura cuidadosamente doblado sobre el pequeño lado del paralelepípedo, sale ligeramente en un pico de líneas precisas, apuntando oblicuamente hacia abajo. En este lugar, el mármol de la cómoda presenta
una larga cascadura, poco sinuosa, que pasa sesgada bajo la esquina de la caja y al-

221
220

�Viene después otra referencia a la nieve, que cae sobre la calle desierta,
termina el primer apartado y comienza el segundo con una minuciosa descripción. Es un grabado en negro y blanco, de otra época, o bien una reproducción. Representa el interior de un restaurante, en el que se encuentra
mucha gente. Con una minuciosidad semejante a la que se utilizó en la descripción de los objetos en el apartado anterior, van surgiendo todas y cada
una de las personas que ahí se enc11entran: el dueño, un grupo de bebedores,
otro grupo de obreros que contempla un cartel, etc. Un poco al frente, entre estos dos grupos, un niño está sentado en el suelo, con un paquete en las
manos, un paquete parecido a una caja de zapatos, semejante al que portaba el soldado en la escena anterior. Al fondo, una mesa está ocupada por
tres soldados. Sus rostros son los únicos que reciben atención especial del
narrador en este conjunto de personas; se atiende a sus gestos, su postura, sus
miradas. El artista -dice el narrador- los ha representado con tanta precisión en el detalle y con tanta fuerza en los trazos, como si estuvieran sentados al frente de la escena. Poco a poco la descripción se centra en uno
de los soldados, e insensiblemente va tomando vida la escena en la que todos guardaban las · actitudes fijas de un grabado:
ll a fini son verre depuis longtemps. ll n'a pas l'air de songer a s'en
aller. Pourtant, autor de lui, le café s'est vidé de ses derniers clients. La
lumiere a baissé, le patron ayant éteint la plus grande partie des lampes auant de quitter lui-méme la salle.
Le soldat, les yeux grands ouverts, continue de fixer la pénombre devant soi, a quelques metres devant soi, la ou se dresse l'enfant, immobile et rigide lui aussi, debout, les bras le long du corps. M ais c'est comme
si le soldat ne voyait pas l'enfant - ni l'enfant ni ríen d'autre. ll a l'air
d s'étre endormi de fatigue, assis contra la table, les yeux grands ouverts.
C'est l'enfant qui prononce les premieres paroles. 1l dit: "Tu dors?"
ll a parlé tres bas, comme s'il graignait de réveiller le dormeur. Celui-ci
n'a pas bronché. Au bout de quelques secondes, l'enfant répete, a peine
un peu plus haut:
"Tu dors?" Et il ajoute, de la méme voix neutre, légerement chantante: "Tu peux pas dormir la, tu sais".
Le soldat n'a pas bronché. L'enfant pourrait croire qu'il est seul dans
la salle, qu'il joue seulemente a faire la conversation avec quelqu'un
qui n'existe pas, ou bien avec une poupée, un mannequin, qui ne saurait répondre. Dans ces conditions, il était en effet inutile de parler
canza el muro hacia la mitad del mueble. Justamente arriba está colgado el cuadro.
(p. 22).

222

plus fort; la voix était bien celle d'un enfant qui se raconte a luiméme une histoire.~

El soldado y el niño dialogan. ¿ Qué es lo que ha ocurrido? Más adelante, continuando el diálogo, y cuando el soldado dice "Ton pere. ..", misma expresión que surgirá de nuevo después, el narrador agrega: "Pero esta vez los labios se han movido ligeramente". Esta escena extraña, que parece romper una cierta unidad "real" para dar cabida a un mundo grabado
en un papel y enmarcado en la pared, con vida propia, deja el lugar al exterior, y de nuevo se suceden las calles, y el viento y la nieve. El soldado camina en la oscuridad, buscando los nombres de esas calles que no conoce.
Aparece también el niño; al fin, lo conduce hasta un lugar en el que entran los dos. Es el restaurante, con la figura del dueño, el grupo de bebedores, y el de los obreros. El soldado, enseguida, se encuentra sentado ante una
mesa, con un vaso de vino en la mano. A sus lados, manchas de vasos semejantes aparecen en la superficie, trazos circulares incompletos, que se encabalgan, se completan, que permanecen húmedos y fríos.

•
Los personajes. Casi podría decirse que esta novela no los tiene, si entendemos por personajes los que se perfilan en una obra literaria con un cierto
carácter, una conducta y una línea que los dibuja para integrarlos como
individuos. Bien puede ocurrir que algunos novelistas no se ocupen de retratarlos físicamente, sino más bien psicológicamente, y aun en este último
• Acabó su vaso desde hace tiempo. No parece pensar en irse. Sin embargo, a su
alrededor, el café se ha vaciado de sus últimos clientes. La luz ha bajado, al apagar
el patrón gran parte de las lámparas antes de abandonar la sala.
El soldado, los ojos abiertos, continúa mirando la penumbra delante de él, algun?s metros delante, ahí donde se encuentra el niño, inmóvil y rígido él también, de
pie, los brazos a lo largo del cuerpo. Pero es como si el soldado no viera al niño -ni
al niño ni a ningún otro--. Tiene el aire de haberse adormecido de fatiga sentado
contra la mesa, abiertos los grandes ojos.
Es el niño quien pronuncia las primeras palabras. Dice: "¿Duermes?" Ha hablado muy bajo, como si temiera despertar al durmiente. Este no se ha movido. Al cabo
de algunos segundos, el niño repite, apenas un poco más alto:
"¿Duermes?" Y agrega, con la misma voz neutra, ligeramente cantante : "Tú no
puedes dormir ahí, tú sabes".
El soldado no se ha movido. El niño podría creer que está solo en la sala, que solamente juega a conversar con alguno que no existe, o bien con una muñeca, un maniquí que no pudiera responder. En estas condiciones, era un efecto inútil hablar
más alto. La voz era la de un niño que se cuenta a sí mismo una historia (pp. 29-30).

223

�caso podría también suceder que sólo participáramos del "río de la conciencia", como suele decirse en el caso de Joyce, por ejemplo, o en algunas novelas de Virginia Woolf o William Faulkner. En Dans le labyrinthe, RobbeGrillet no centra su atención en los personajes como tales, es decir, la novela
no se conduce de acuerdo con las necesidades que dichos personajes, como
individuos y como elemento principal de la obra, van imprimiéndole. Muchísimos ejemplos, que no es el caso mencionar aquí, podrían mostramos cómo el personaje es el que dicta la trayectoria de una novela, porque se trata
precisamente de su trayectoria. En la novela que nos ocupa, los personajes
que en ella intervienen podría decirse que tienen, en todo el conjunto, el
mismo valor que cualquier otro elemento de los que aparecen en la obra.
El soldado, en cierta manera, participa de la condición de "parte" de un todo,
misma que también tienen, por ejemplo, las calles de la ciudad, que han
recibido del autor especial atención para delinearlas y precisar cada uno de
sus detalles; o los objetos que "vemos" sobre la mesa, como la bayoneta a la
que hicimos mención anteriormente. En ningún momento este personaje (el
soldado), o cualquiera otro de Dans le labyrinthe, alcanza proporciones de
particularidad, en el sentido de figura humana con ciertos valores de carácter
moral, social o estético. Se recortan sobre todo lo demás, y esto es claro, por
su mera condición humana, pero casi podría decirse que en estas páginas sólo
se les considera como sujetos en los que se opera el fenómeno de la percepción, o bien, que no penetramos en su individualidad más allá de este límite.
La diferencia entre los "personajes" de esta novela y los objetos, gestos o
palabras que en ella aparecen, radica quizás en que unos los perciben y otros
son percibidos; los personajes, a su vez, son percibidos por otros personajes.
Tomemos por separado cada uno de los que a primera vista nos parecen
más importantes. El soldado sería el primero de ellos. Ya nos ocupamos, al
hablar de la narración (nota 3), de cómo se introduce la primera figura,
que es la del soldado (procedimiento que se repite con otros personajes, como
el lisiado) . La continuación del trozo que reprodujimos arriba no nos retrata
físicamente al soldado, sino que nos describe su figura, y la posición que
guardan las partes de su cuerpo :
Les paupi;res sont grises, comme le reste; elles sont baissées. La tete
est inclinée en avant. Le regard se trouve dirigé vers le sol, c'est-a-dire
vers le troittoir, enneigé, devant le pied du réverbere et les deux gros
souliers de marche a bout arrondi, dont le cuir grossier présente des
éraflures et autres marques de chocs divers, plus ou moins bien recouvertes par le cirage noir. La couche de neige n'est pas assez épaisse pour
s'enfoncer de fafon visible sous le pieds, si bien que les semelles des

ch~uss~res reposent -ou peu s'en faut- au niveau de la surface blanche
qui s'etend autour d'elles. 7

Lo que sigue, ya nada tiene que ver con el personaje como tal. Más adelant:, en much~s ocasiones, encontraremos descripciones semejantes, 0 referencias a la fatiga que refleja su rostro, pero nada ma's . Hay escenas en 1as
que el soldado habla con alguien. De estos diálogos no se desprende ni un
solo element~ que permita completar el retrato del soldado. El primer diálogo
aparece precisamente ~~ando toma vida el grabado en blanco y negro. Hablan el soldado y el mno. Éste pronuncia las primeras palabras· "Tu dors?"
Repite la pregunta y agrega luego: "Tu peux pas dormir la. tu sais". y
luego se dice lo siguiente:
'
~ais la voix s'est tue, comme incapable de lutter plus avant contre
le sil~nce; et celui-ci s'installe de nouveau. L'enfant s'est peut etre endormi a son tour.
"Non. . . O ui.. . . ] e sais. " , d'it le soldat.
lls n'ont bougé ni l'un ni l'autre. L'enfant est toujours debout dans la
Pfnombre, les bras le long du corps. 1l n'a méme pas vu remuer les
levres de L'homme, assis a la table sous l'unique ampoule restée allumée
daAns la salle:· ~a tete n'a pas eu le moindre hochement, les yeux n'ont
meme pas cille; et la bouche est toujours clase.
"Ton p,ere...,, commence le soldat. Puis il s'arrete. Mais cette fois
les levres ont légerement remué.
"C'est pas mon pere", dit l'enfant.
Et il tourne la tete vers le rectangle noir de la porte vitrée.ª
,
d os s~n grises,
.
. T L os parpa
como el resto; están bajos. La cabeza está inclinada hacia adelante. La rrurada se encuentra dirigida hacia el suelo, es decir hacia el borde
de la acera, nevado, frente al pie de la farola y los dos gruesos zapatos de campaña
con punta_ redondea~a, donde el cuero grosero presenta rasguños y otras marcas de
choques d1v~rsos, mas o menos bi~n recubiertos por la cera negra. La capa de nieve
no es demasiado gruesa para hundirse de manera visible bajo sus pies, si bien las suelas de los _zapatos reposan --o poco falta para ello-- al nivel de Ja superficie blanca
que se extiende alrededor de ellas ( p. 17).
' Este texto continúa el que recoge la nota 6 •· Pero la voz se ha cal!ad o, como ·meapaz de luchar más contra el silencio, y éste se instala de nuevo El niño
· '
h
dormido a su vez.
.
qu1za se a

"No... Sí. .. Yo sé", dice el soldado.
No se han movido ni el uno ni el otro. El niño permanece de pie en la penumbra
los brazos a lo largo del cuerpo. No ha visto siquiera moverse los labios del hombre'
sentado a la mesa bajo la única bombilla eléctrica iluminada en la sala; Ja cabeza n~

225
224

H15

�Como éste son todos los diálogos que se narran directamente con las palabras textuales de los personajes. Tal parece que la comunicación no fuera
posible, porque todas las preguntas quedan siempre sin respuesta'., o cuando
la hay se impone la duda, la imprecisión y la vaguedad. Los dialog~s que
se suceden después, cuando se piden informes sobre el lugar de la ci~a, los
nombres de las calles, todo, con muy pocas excepciones, es borroso e inconcluso. En particular, el pasaje que narra el momento en que el. s~ldado pregunta el nombre de la calle, el cual desconoce, y responde el lisiado proponiendo a su vez nombres que se le asemejan, llega al extremo del absurdo.
También asistimos a los pensamientos del soldado; o más bien, para ser
exactos, a las imágenes que se hacen presentes y luego desaparecen. Por
ejemplo:
Jl ne tient, en outre, nullement a ce qu'on le conduise a l' autre bout
de la ville, bien qu'il ne sache plus, en vérité, ce qu'il pourrait maintenant faire d'autre. Loin de se sentir reposé par cette ha~te, c'est une
plus grande lassitude encore qui l'a envahi. Jl rega:de la 1eune fem~e
aux yeux clairs, au visage fermé, aux cheveux noirs, au lar~e tablier
serré a la taille; il regarde ['invalide, qui ne semble guere fatiguer son
infirmité, puisqu'il reste la, debout, soutenu par sa béqu~lle, al~rs ~u'u~e
chaise vide se trouve a proximité; le soldat se demande si son pied mutile
repose, ou non, sur le sol, mais il ne peut s'en rendre compte, car !'homme, appuyé contre le bord de la table, a l'autre bout de celle-ci, n'est
visible qu'a partir du haut des cuisses: il faudrait done se pencher en
avant soulever le pan de toile cirée et jeter un coup d'oeil sous la table,
entre' les quatre pieds carrés qui s'amincissent vers le bas -ou bien,
s'amincissant vers le bas, mais en bois tourné, cannelés, devenant a l' extrémité supérieure cylindriques et lisses, s'achevant au sommet en quatre
cu bes portant une rose sculptée sur deux de leurs faces- ou bien . . . ;
le soldat regarde encore le portrait sur le mur du fond: a cette distance,
les traits du visaoe sont tout a fait indistincts; quant aux détails de l'uni.
forme, il faut déja bien les connaítre pour les voir: les deux courroies
qui se croisent sur la poitrine, le poignard-baionnette avec sa gazne
~

ha tenido el menor movimiento, los ojos no han pestañeado ; y la boca continúa cerrada.
"Tu padre..." comienza el soldado. Después se detiene. Pero esta vez los labios se
han movido ligeramente.
"No es mi padre", dice el niño.
y vuelve la cabeza hacia el rectángulo negro de la puerta vidriada (pp. 30-31) •

226

en cuir noir fixée au ceinturon, les pans relevés de la capote, les molletieres. .. a moins qu'il ne s'agisse ici de leggins, ou meme de bottes. .. 9

El niño, la mujer, el inválido y la persona que el soldado encuentra accidentalmente en la calle, y que por un momento cree es la que busca, serían
los otros personajes importantes de esta novela. Del niño sólo llegamos a
conocer su indumentaria, algunas actitudes, casi todas indecisas (como sus
respuestas al soldado), y las personas y objetos sobre los que dirije su atención. Aparece y desaparece de pronto, y su presencia es en ocasiones real y
en ocasiones es sólo el protagonista de escenas que forja el estado febril del soldado. La mujer es la que auxilia al soldado, le ofrece pan y vino, y lo atiende
en los momentos finales, hasta su muerte. Tampoco sabemos quién es ella,
y su diálogo con el soldado sólo aporta más elementos para que continúe el
estado de inexactitud e indecisión. En ningún momento, al parecer, se le define desde ningún aspecto. El inválido, que resulta ser al final un falso inválido, un desertor, y que se supone, aunque no se determina c;on claridad,
es el esposo de la mujer, y al parecer el padre del niño, guarda la misma
situación, sobre la que no es necesario insistir.
Así, pues, todos estos personajes, más el mencionado anteriormente, y los
otros muchos que aparecen con vida propia en el grabado que se encuentra colgado en la pared sobre la cómoda, no llegan a poseer las condiciones de auténticos personajes, en el sentido ya mencionado arriba. Ocurre
con ellos lo que con los personajes del cinematógrafo, que los vemos ac• No trata, por otra parte, de que se le conduzca al otro extremo de la ciudad, aunque no sepa, en verdad, qué otra cosa podría hacer ahora. Lejos de sentirse descansado por este alto, es una mayor lasitud la que lo invade. Mira a la joven mujer de
ojos claros, el rostro cerrado, de cabellos negros, con el largo delantal alrededor de la
cintura; mira al inválido, que no parece apenas fatigado por su enfermedad, puesto
que permanece de pie, sostenido por su muleta, aunque se encuentra muy próxima una
silla vacía; el soldado se pregunta si su pie inútil reposa, o no, sobre el suelo, pero no
puede darse cuenta, ya que el hombre apoyado contra el borde ~e la mesa, al otro
extremo de ésta, no es visible sino a partir de la altura de• los muslos: necesitaría inclinarse hacia adelante, levantar el faldón del mantel y lanzar una mirada bajo la mesa,
entre las cuatro patas cuadradas que se adelgazan hacia abajo -o bien, a delgazándose
hacia abajo, pero en madera torneada, acanaladas, convirtiéndose en la extremidad
superior cilindricas y lisas acabándose en la cima en cuatro cubos portando una rosa
esculpida sobre dos de sus caras -o bien... ; el soldado mira aún el retrato sobre el
muro del fondo: a esta distancia, los rasgos del rostro son del todo indistintos; en
cuanto a los detalles del uniforme, es necesario conocerlos bien para verlos: las dos
correas que se cruzan sobre el pecho, el puñal bayoneta con su vaina en cuero negro
fijado al cinturón, los faldones levantados de la capota, las polainas... a menos que
no se trate aquí de botas. . . ( pp. 89-90).

227

�tuar, moverse y gesticular, y que en estricto sentido son tan extraños al espectador como al lector los otros, los literarios, y sobre los que hay que montar una interpretación que explique su conducta. En este aspecto, RobbeGrillet maneja sus personajes con un cierto sentido fílmico, para que el
lector los reconstruya y los integre como personajes. Y lo que hace en este
aspecto se repite en todos los demás, como veremos enseguida, al tratar el
tiempo y el espacio de esta novela.
Sólo quedaría por considerar otro personaje, que casi no aparece en la
novela, pero a través del cual ésta se proyecta. Es el narrador, el "voyeur"
que puede penetrar en todos los planos y percibirlos. El mismo fenómeno que
se ve en los personajes que mencionamos, se repite en su caso, porque en
definitiva de él no llegamos a conocer nada, como de ninguno de aquéIlos, y sólo nos quedamos con su visión de los hombres y las cosas, no precisamente como un simple personaje más, sino como un extraño y poderoso
observador que puede describir, en un mismo plano, el mundo externo y
en cierta medida limitada, el interno de los personajes. Todo esto opera
por la ficción, de la que también nos ocuparemos más adelante.

•
El tiempo y el espacio. Si los personajes y el asunto que se desenvuelve en
esta novela no son un reflejo de la realidad, sino la fusión de ésta con otros
planos de la introspección, la percepción, etc., dando como consecuencia
de ello un cuadro multiforme y polivalente en el que apunta algo que ya
justifica el título mismo de la novela, el tiempo y el espacio son tratados en
forma similar, destruyéndose su unidad interna para dar paso a una serie
de manifestaciones que en un principio, y tomándolas por separado, no parecen tener relación entre sí. Poco a poco, al integrar todas las partes del
conjunto, va estableciéndose esa relación, y el papel que juegan en la fic-

ción estas dos dimensiones.
La novela no s&amp; somete a ningún proceso o desarrollo cronológico, sencillamente porque aquí n~ rige esta concepción del tiempo. Su dimensión temporal es la que marcan los relojes, pero también lo es, y sobre todo, la que
se gesta y desenvuelve en el interior de los personajes, principalmente uno
de ellos. Por esto se pueden encontrar situaciones ya sucedidas, que salvo ligeras variantes se presentan de nuevo para repetirse. Además, el autor maneja el tiempo de su novela (no en el sentido de época o momento en que
ocurre lo que narra, sino de vertebración de los sucesos) a voluntad. RobbeGrillet dispone cuándo debe considerarse cerrado un cierto proceso, y cuándo se le somete a nuevas y diversas representaciones que acumulan sobre su

228

m'.smo "~empo" es. decir, sobre un cierto momento en el que ocurre determmada c1:cunstanc~a, una nueva versión que bien puede ser desatada por
la memoria, y posiblemente repetirse más adelante. Ya vimos, por ejemplo, que dos objetos como la bayoneta y el paquete que llevaba el soldado
se nos fresen tan, al comienzo de la novela en una posición que llegarán ~
tener solo despues de que hayan ocurrido ciertos hechos.
. :ornemos como ejemplo cuatro escenas. La primera sigue a un pequeño
dialogo entre el soldado y el niño. Éste observa a aquél:
Et i! r~mene, l~s yeux ~ers ce soldat mal vetu, mal rasé, qui ne sait
pas lui-meme ou ti va. Puis, sans prévenir, il exécute una brusque volteface, contourne avec agilité le pied du réverbere et se met a courir '
. b
a
toutes_ ¡am es, le long des maisons, suivant en sens inverse le chemin
que vient de prendre le soldat. En un instant il a disparu.
Au lampadaire suivant, la lumiere électrique l'eclaire de nouveau
d~ra~t quelques sec_~ndes;_ il court toujours aussi vite; les pans de sa
pelerme volent demere lui. Jl reparaít encare ainsi une fois deux fois
a chaque réverbere, pui plus rien.
'
'
Le soldat fait demi-tour et poursuit sa route. La neige le frappe derechef en plein visage.1º

La segunda escena aparece muchas páginas más adelante. Podría decirse. que lo que º?urre en ª.1:1bas es lo mismo, pero puede observarse que
mientras en la primera el nmo da media vuelta y corre en ésta lo hace de
frente, en el mismo sentido:
'
Et le gamin a disparu pour de bon. Le soldat est seul arreté sur
place. C'est une rue pareille aux autres. Le gamin l'a conduit jusquela et l'a laissé seul, devant une maison comme les autres et il luí a dit •
"C'
' coté puis de.
, est l"'
a . Le soldat a regardé la maison, la rue, d'un
l autre, et la porte. C'etait une porte comme les autres. La rue était
longue et naire, avec seulement, de place en place, les zones claires sous
les mémes lampadaires de f onte aux ornements désuets.
" Y d~rige sus ojos ~aci~ ese soldado mal vestido, mal rasurado, que él mismo no
sabe_ a donde va. Despues, sm prevenirlo, ejecuta una brusca vuelta, rodea con agilidad
el _pie de la farola y se pone a correr con todas sus piernas, a lo largo de las casas sigdu1endo en sentido inverso el camino que acaba de tomar el soldado. En un instante
esaparece.
. En el lamparí~ siguiente la luz eléctrica lo aclara durante algunos segundos; corre
si.empre muy aprisa; los faldones de su esclavina vuelan detrás de él. Reaparece todav1a una vez, dos veces, en cada farola, después nada más (pp. 35-36).

229

�. . Le gamin est reparti aussitot; mais, au lieu de revenir sur ses pas, il
a continué son chemin tout droit, dans le méme sens. Il a fait une dizaine de me tres et I est ensuite, brusquement, mis a courir. Le pans de
sa cape volaient derriere son dos. Il a continué tout droit, bientot disparu, apperaissant de nouveau a chaque réverbere, disparaissant, et de
nouveau, de plus en plus petit, informe, estompé par la nuit et la
neige.. .u
Pocas páginas más adelante, encontramos al soldado, en el local acondicionado como hospital o cuartel. Está quitándose las polainas; enseguida,
el niño aparece, junto ·al farol, diciendo al soldado que no sabe ponerse las
polainas. Viéndolo con detenimiento le pregunta si ha dormido esa noche,
y enseguida se dice esto, que con lo anterior vendría a ser actualización
por la memoria:

Le soldat répond d'un signe vague. Toujours courbé en avant, il dénoue le lacet d'une chausure. L'enfant se met a reculer progressivement,
a s'eloigner vers le fond de la scene, mais sans se retourner, sans faire
un mouvement, fixant toujours le soldat de ses yeux sérieux, sous son
béret de laine bleu marine enfoncé des deux cotés sur les oreilles, les
mains tenant, de l'intérieur, les bords de la pelerine rapprochés, tandis
que tout le corps semble glisser en arriere sur le trottoir enneigé, le long
des fafades plates, dépassant l'une apres l'autre les fenétres du rez-dechaussée; quatre fenétres id en tiques, suivies d'une porte a peine diff érente, puis quatre fenétres encore, une porte, une fenétre, une fenétre,
une fenétre, une fenétre, une porte, une fenétre, une fenétre, de plus
en plus vite a mesure qu'il prend de la distance, devenant de plus en
plus petit, de plus en plus incertain, de plus en plus brouillé dans le
u Y el niño ha desaparecido de verdad. El soldado está solo, detenido en el mismo
lugar. Es una calle parecida a las otras. El niño lo condujo hasta allí y lo ha dejado
solo, frente a una casa como las otras, y le dijo: "Aquí es". El soldado ha mirado la
casa, la calle, de un extremo al otro, y la puerta. Era una puerta como las otras. La
calle era larga y negra con solamente, de trecho en trecho, las zonas claras bajo los

mismos lamparines fundidos de anticuados ornamentos.
El niño partió enseguida; pero en lugar de regresar sobre sus pasos, ha continuado
su camino, en el mismo sentido. Camina unos diez metros y enseguida, bruscamente,
se pone a correr. Los faldones de su capa vuelan a su espalda. Ha continuado todo
derecho, y desaparecido de pronto, aparece de nuevo a cada farola, desapareciendo, y
de nuevo, cada vez más pequeño, informe, esfumado por la noche y la nieve. . . (pp.

crépuscule,
.
seul
c p soudainl' happé vers l'horizon et d'isparaissant
alors d'un
ou , en un c in d'reil, come une pierre qui tombe.ª
Por últ~o, ya
vemo
d casi al finalizar el libro, una escena en la que tle nuevo
s camman o en las calles al soldado y al niño:

d Etl ['interminable marche nocturne se poursui't. Comme le
·
e p us en plus vite, le soldat n'arrive bientot plu ' l
. gami~ va
retrouve seul: sans autre ressource que de quéter sn~i:p:;;vre etl ilbs~
pour y dormir . Il n'a guere
' le choix
. et doit se contenter de ela que
p a. , ri
porte ouverte qu'il rencontre.13
rem1,1Jre
En estas cuatro escenas con variantes ocurre al
.
para
los efectos de la construcción fic/icia,
. se repite
~o muy
semeJante
II
aunque
lgu que,
d
e os transcurran en la mente febril del soldado
'
a nos e
. En otra ocasión, encontrándose el niño y el s~ldad0
1
dice del niño:
en e restaurante, se

est celui du café, semble-t-.;z, qu'z n,est pas le mem
l' Ce gamin-ci
.
autre, qui a conduit le soldat ( ou qui le conduira p l
't ) . e
la caserne
d' ' ·
.
' ar ª sui e 7usqu a
- . ou~ 7ustement, zl a rapporté la bille. C'est c
. .
en tout cas, qut a mtroduit le soldat dans le café tenu p l e gam~n-ct,
me massif et taciturne ou il a bu un
.
ar e gros omtranc hes de pain rassis.ª
verre de vm rouge et mangé deux

q~~

u El soldado responde con un vago signo Siem re c
.
lazo de un zapato El niño s
.
p
urvado hacia adelante, desanuda el
.
e pone a retroceder progresiva
t
1.
o de la escena, pero sin volverse . h
. . roen e, a a eJarse hacia el fon, sm acer un mov1m1ento f'" d ·
d
o con sus ojos curiosos baJ·o su bo'
d
, !Jan o siempre al solda¡d
.
·
ma e 1ana azul
·
h d'
as oreJas, las manos sujetando desd 1 .
.
marino un ida de los lados sobre
tras que todo el cuerpo pare~e de:ri:ar=t~10:, los ~ordes unidos de su capa, mienlargo de las lisas fachadas sobr
d
ac1a atras sobre la acera nevada, a lo
•
'
epasan o una tras otra las
t
d
JOS: cuatro ventanas idénticas' segui'das d e una puerta a
ven
anas e los pisos baI
d'f
ventanas otra vez una puerta un
penas
erente, después cuatro
'
'
a ventana, una ventana
una puerta, una ventana una ventana
á
,
. ' una ventana, una ventana,
·' d
'
, m s Y mas aprisa a medid
•
v1en ose más y más pequeño más
, . .
a que se retira, vol! d
,
Y mas mc1erto más y más des
ºd
, e pronto delineado en el horizo t
d '
.
vaneci o en el crepúscu0
en un abrir y cerrar de ojos como n e y. desapareciendo entonces de un solo golpe,
u
.
.
,
una pie ra _q ue cae (pp. 107-108).
y la mtermmable marcha nocturna
.
aprisa, el soldado no alcanza a s . 1
prosigue. Corno el niño va más y más
egmr O Y se encuentra sO¡0 ·
uscar cualquier abrigo para d
. A
, sm otro recurso que
b
.
onrur. penas puede escoge
d b
a
primera
puerta
abierta
que
encuent
(
)
r
Y
e e contentarse con
1
186
,.
·re p.
.
Este nmo es el del café' parece que no es el mismo que e 1 otro, que ha con-

94-95).

230

231

�La distinción no es rotunda, pues sólo parece que no se trata de la misma
persona; y el tiempo de verbo, que es lo que ah~ra .~os interes~ ( "qu~en ha
conducido al soldado [o que lo conducirá ensegwda ] ) ,
q~ere de1ar l?s
hechos concluidos, sino por el contrario abiertos a su e1ecuc1on futura, sm

:1º

que esto tampoco sea definitivo.
Otras escenas nos muestran al soldado caminando por la calle. No cae
la nieve, y camina llevando bajo el brazo el paquete que __trae consigo siempre. El tiempo, pues, es movido a voluntad, co~o ya se ~l)O antes, Y se fracciona en múltiples imágenes que da, a la realidad sometida al ord~n cronológico, sólo el valor de uno de los muchos elementos que se maneJan en la
novela.
Con el espacio el fenómeno es aún más. ~otorio, p~es en forma pa~ente
es manejado libremente. Ya se hizo menc1on al comienzo de estas _h~e~s
de cómo el plano exterior y el plano interior se con~rapo~en al prm_c1p10
de la novela operándose el cambio por palabras, o s1tuac1ones que sirven
de traslado de uno a otro lugar. El caso más patente de este fenómeno es el
del cuadro colgado sobre la cómoda, que empieza a cobrar vida. En determinado momento, todo lo que en él está fijo empieza a moverse,_ Y_ s_ucesos importantes de la novela suceden en este espacio doblemen~e Ílctic10,
que así adquiere validez dentro de la ficción misma. La foto~raha del soldado sufre la misma transformación. La manera en que se dispone del espacio va dando cuerpo a un verdadero laberinto, en el ~ue l?~ lugares ~parecen, se sitúan, pero no se precisan, y que a la larga se _1d~n~1fican en cierta
forma, dejando la imagen de varios lugares, que al pnnc1p10 pare~en _muchos, pero que luego se van ensamblando, coincidiendo con la antenor imagen que de ellos se proporcionó.

•
La ficción. Toda esta construcción se extiende sobre el incon~~nsu_rable
campo de la ficción. Libre de las ataduras de la realidad, la creac10n literaria se puede prolongar libremente más allá de toda frontera. Todo lo que
se somete a las rígidas leyes de la realidad objetiva puede así transformarse
en algo poderosamente distinto, con relieves propios y _fu~damen:os que
van más allá de lo que el propio hombre pudiera concebir s1 se su1etara a
&lt;lucido al soldado ( 0 que lo conducirá, enseguida) hasta el cua_rtel ~e dond~, justamente, ha traído la canica-. Es este niño, en todo caso, quien ha . ~ntroduc1do al
soldado en el café del hombre gordo macizo y taciturno, donde beb10 un vaso de
vino y comió dos rebanadas de pan ( p. 14 3) •

los estrechos caminos que parten de lo real para desembocar en el mismo
ámbito del que surgieron. El tiempo, el espacio, las sensaciones, las percepciones y visiones de ese mundo bidimensional, se funden en esta otra realidad ficticia, no por esto menos verdadera, más rica y profundamente humana, en la que se perfilan, con una extraña nitidez que va más allá del
mero lenguaje, algunas de las muchas posibilidades que forman parte de la
condición de lo humano. La literatura, en cuanto acto de creación, abre
las puertas de todos esos recintos del hombre, en los que permanecen ocultos todos sus rostros.
La novela de Robbe-Grillet, en cierta forma, nos da con el título una
de las claves para entenderla. Puestas las cartas sobre la mesa, el lector no
puede esperar que las páginas de este libro lo conduzcan a través de un laberinto "material", por así decir, en el que las cosas o los hechos simples
sean por si mismos las sinuosidades del laberinto. Podría afirmarse que la
ficción misma es ese laberinto, edificada sobre otros muchos laberintos, que
irían desde el de las mismas calles de la ciudad, hasta el del mundo interior del soldado, que se cruza con el de otros personajes.
No olvidemos, a propósito de la ficción, las palabras iniciales del libro.
En ellas Robbe-Grillet aclara situaciones y nos dice qué es lo que propone
en su novela: una ficción, no un testimonio. Una ficción que sería, como
otra posible creación, elaborada con elementos de la realidad. Sólo que estos elementos, en uno y otro caso, dejan de valer por sí mismos y como elementos de la realidad, para convertirse en esa otra cosa que es la ficción
literaria, la cual pretende ser una "realidad material", como dice RobbeGrillet, sin ningún valor alegórico. Sin embargo vemos que esta realidad
material que ofrece Robbe-Grillet no es una reproducción de la realidad,
sino que por el contrario, se pretende expresarla utilizando algunos de sus
muchos aspectos.
Veamos un ejemplo. Quedó aclarado que el manejo del tiempo en Dans
le labyrinthe era completamente libre, y que en sus primeras páginas asistíamos a situaciones que correspondían a hechos que ocurrirán más tarde.
En un determinado momento de la novela el soldado es recogido en mal estado, después de que se disparó una ametralladora en la calle. Tal parece
ser que la habitación en que se encuentra es la misma que se describió al
principio de la novela; en tales circunstancias, cabe suponer que esa descripción fuera la visión misma que tiene el soldado de dicha habitación,
desde su lecho de enfermo. Por otra parte, la minuciosidad con que se van
observando los pequeños detalles de los objetos en el cuarto, y las metamorfosis que se operan, como la de la sombra del insecto que se ha posado sobre la pantalla de la lámpara, la de las figuras que adornan el papel de la

233
232

�pared, etc., podrían corresponder a la visión de un sujeto que, como el soldado se encuentra afectado por la fatiga y la fiebre. Esto podría sostener
la ~terior afirmación, y entonces todas esas páginas serían la narración o
presentación de las percepciones del soldado moribundo.
Lo mismo ocurre con el fenómeno del cuadro. Aun cuando todo lo anterior no se tomara en cuenta, y se vieran las descripciones anteriores como la visualización de ese mundo sin que en ella interviniera para nada el
soldado, no podemos impedir la consideración de que el grabado que cobra
vida sí pertenece a ese tipo de percepciones, es decir, que la realidad enmarcada en ese cuadro se incorpora por sí misma a la otra realidad, sólo a través del propio soldado, en el que los personajes y el ambiente del restaurante
empiezan a manifestarse como algo que es mucho más que unas figuras y
un lugar dibujados en el papel. Sin embargo, el cuadro se llama La derrota
de R eichenfels, batalla contemporánea del soldado, y éste mismo, y el niño,
forman parte de él. Es el mismo caso, en cierta medida, de la fotografía que
también empieza a animarse. Vistos así muchos aspectos de la novela, acabaríamos por aceptar que ésta es la narración de los últimos momentos del
soldado antes de morir, en los que se hacen presentes confusa y desordenadamente, las experiencias anteriores inmediatas, mezcladas con lo que sus
sentidos perciben a través de la fiebre.
Por otra parte, no puede dejarse de lado un aspecto también muy importante, y que es característico de las novelas de Alain Robbe-G~il:t. Se
trata de la equiparación que se hace de sus narraciones a los mov1m1entos
de una cámara fotocrráfica
o cinematográfica. Esto está presente en casi
o
.
toda la novela, y parece como si los objetos y los personajes se nos aparecieran captados por un lente perfecto que no deja escapar a su visión ni el
más mínimo detalle. Ya con anterioridad reprodujimos un trozo en el que
pareciera que se utilizara un close-up para recoger los aspectos exteriores,
cuando aparece el soldado por vez primera, introduciéndose lentamente en
ese campo de visión como si la cámara ascendiera por el cuerpo del soldado hasta llegar al rostro y después damos la imagen completa (nota 4) .
Con los objetos ocurre lo mismo. Si bien antes se les consideró como percibidos por un individuo, también ahora podría decirse -sin que esto destruyera la anterior posibilidad- que son recogidos en todos sus detalles por
el mismo lente observador. Esto podría explicar la presencia de sus más
acusados perfiles hasta agotar casi el lenguaje para su descripción. Hay también ciertos pasajes que permiten esta equiparación de la narración a una
cámara, como el de la pág. 78, donde se dice que como la ventana está situada en el segundo piso, todos los haces de luz aparecen lejanos y pálidos. .. ; y más claramente, en la pág. 161, se comienza un párrafo diciendo:

"L'image suivante représente la chambre d'une caseme, ou plus exactement d'une infirmerie militaire". La novela, a su vez, termina con una visión que se va ampliando hasta abarcar toda la ciudad:
. . .mais la vue se brouille a vouloir en préciser les contours, de meme
que pour le dessin trop fin qui orne le papier des murs, et les limites
trop incertaines des chemins luisants tracés dans la poussiere par les
chaussons de feutre, et, apres la porte de la chambre, le vestibule obscur ou la canne-parapluie est appuyée obliquement contre le portemanteau, puis la porte d'entrée une fois franchie, la succession des longs corridors, l'escalier en spirale, la porte de l'immeuble avec sa marche de
pierre, et toute la ville derriere moi.is

El lenguaje utilizado en casi toda la obra es neutro, queremos decir, no traspone los límites de un lenguaje de comunicación, exacto pero sin dejar establecida la precisión, y que no va más allá de las propias palabras. Curiosamente, esto no entorpece o empobrece la novela, sino que por el contrario, y
utilizando los procedimientos que se acaban de mencionar, y los que se mencionaron al principio de este trabajo, deja al lector consigo mismo y en la
vía de la re-creación, ya que solamente proporciona los elementos para que
se lance por la ficción. Sólo en contadas ocasiones se opera en el lenguaje
un cambio notorio en este aspecto, por ejemplo, en momentos en que se está volviendo a situaciones ya ocurridas anteriormente:
Noir. Déclic. Clarté jaune. Déclic. Noir Déclic. Clarté grise. Déclic.
Noir. Et les pas qui résonnent sur le plancher du coulouir. Et les pas
qui résonnent sur l'asphalte, dans la rue figée par le gel. Et la neige qui
commence a tomber. Et la silhouette intermittente du gamin qui s'amenuisse, la-bas, de lampadaire en lampadaire.16

11

Pero la vista se nubla al querer precisar los contornos, lo mismo que para el dibujo demasiado fino que adorna el papel de los muros, y los límites demasiado inciertos de caminos lucientes trazados en el polvo por zapatillas de fieltro, y, tras
la puerta del cuarto, el vestíbulo oscuro donde el bastón del paraguas está apoyado
oblicuamente contra la percha, después, la puerta de entrada una vez franqueada,
la sucesión de largos corredores, la escalera en espiral, la puerta del edificio con su
escalón de piedra, y toda la ciudad detrás de mí (pp. 220-221).
11
Oscuridad. Interruptor. Claridad amarilla. Interruptor. Oscuridad. Interruptor.
Claridad gris. Interruptor. Oscuridad. Y los pasos que resuenan sobre el asfalto, en
la calle congelada por el hielo. Y la nieve que comienza a caer. Y la silueta intermitente del niño que se empequeñece, allá, de farola en farola (p. 61).

235
234

�•
Il remarque a cet instant que la porte est entrouverte: porte, couloir,
porte, vestibule, porte, puis enfin une piece éclairée, et une table avec
un verre vide dont le f ond contient eneore un cercle de liquide rouge
sombre, et un infirme qui s'appuie sur sa béquille, penché en avant
dans un équilibre précaire. Non. Porte entrebáillée. Couloir. Escalier.
Femme qui monte en courant d'étage en étage, tout au long de l'etroit
colimafon ou son tablier gris tournoie en spirale. Porte. Et enfin une
piece éclairée: lit, commode, cheminée, bureau avec une lampe posée
dans son coin gauche, et l'abat-jour qui dessine au plafond un cercle
blanc. Non. Au-dessus de la commode une gravure encadrée de bois

. est ¡·ixee.
' . . Non. Non. Non.11
nozr
Todos estos aspectos, y otros muchos, se multiplican y descubren al fijar
una poca de atención en esta novela. Las explicaciones que pudieran
darse serían algunas entre otras muchas, pero lo que sigue ofreciéndose al
lector es la misma gama en la que tienen cabida las interpretaciones de todo aquel que se acerca a la obra literaria. Aquí sólo hemos anotado algunos
aspectos y, aunque muy ligeramente, la construcción novelística con sus diversos elementos. La novela sigue abierta a todo lector atento, como toda
verdadera obra literaria que no se somete a una interpretación sino que por
el contrario propone, siempre, otras nuevas en aquellos que acuden a sus
páginas.

11
Se da cuenta en este instante que la puerta está entreabierta: puerta, corredor, puerta, vestíbulo, puerta, después en fin una pieza aclarada, y una mesa con un
vaso vacío cuyo fondo contiene todavía un círculo de líquido rojo sombrío, y un enfermo que se apoya sobre su muleta inclinado hacia adelante en un equilibrio precario. No. Puerta entornada. Corredor. Escaleras. Mujer que sube corriendo de piso
en piso, a lo largo del estrecho caracol donde su delantal gris da vuelta en espiral.
Puerta. Y al fin una pieza aclarada: lecho, cómoda, chimenea, escritorio con una lámpara, situada en su esquina izquierda, y la pantalla que dibuja un círculo blanco en
el techo. No. Arriba de la cómoda un grabado encuadrado de madera negra y fijada ... No. No. No (pp. 95-96).

ALGUNOS TEXTOS SUMEROACADIOS ACERCA DE LA CREACIÓN

Lrn. Lurs AsTEY V.
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
No habia nada hecho.
Ni materia, ni números,
ni astros, ni siglos, nada.
El carb6n no era negro
ni la rosa era tierna.
Nada era nada, aún.
PEDRO SALINAS

l. SE ENCONTRARÁN A CONTINUACIÓN dos grupos de textos mesopotámicos
cronológicamente atribuibles a los siglos XX a VI a.J.C., que contienen mate~
ria] cosmogónico y antropogónico. Unos y otros son expresiones de una misma post~ra de pensamiento frente al problema de los orígenes, y entienden
la creac10n como cumplimiento de posibilidades anteriores implícitas en un
ord_e;1 previo al ~undo y prefigurador de él: casi como un'proceso de madur~c10n que los dioses creadores precipitan, pero que no requiere que mediante la derrota y muerte de las potencias primevales un caos inicial cambie de sentido y se convierta en materia pura, inerte frente a la voluntad de un
dios que vence -como lo requiere, por ejemplo, la cosmogonía conservada
en el Enuma elish. Pero los cinco primeros textos, que son fundamentaciones de ~iturgias o proemios a mitos de carácter sacerdotal, obedecen además, y
con bastante rigor, a un complejo esquema de convenciones conceptuales,
que más abajo serán examinadas. En tanto que los otros dos, una cosmogonía
de raíz popular que desemboca en el gusano y el relato de la creación de un
héroe mitológico que no es el primer hombre, personaje de un poema laico,
sea por los ambientes en donde surgen, sea por los temas de que se ocupan,
constituyen textos aberrantes. Ambos han sido separados en apéndice.
Desde luego, no se agota con estos siete documentos la especulación me-

237
236

�sopotámica sobre la procedencia del hombre y del mundo. Tanto los pasajes
que en el Enuma elish se refieren a ella como una serie de pequeños textos
cosmogónicos neobabilónicos y asirios y un grupo de mitos sumerios que intentan explicar la organización del universo, han debido ser omitidos ahora

El grano ...... ª de treinta días no existía
El grano · · · · • • de cuarenta días no existía.
Los granos pequeños, el grano de la montaña
15)
(

por razones de unidad.1

"EN

LA MONTAÑA DEL CIELO Y DE LA TIERRA"

(20)
2. Prólogo a uno de los mitos sumerios que se proponen examinar el sentido del
orden del universo.' Su sección central, que ahora no es del caso traducir, confronta
axiológicamente los elementos de la vida rural, estructura sobre la que reposa toda
la urdimbre de la antigua sociedad mesopotámica, y reviste la forma de un debate
entre Lahar y Ashnan, respectivamente dios de los ganados y diosa de las gramíneas,
acerca de los valores correlativos de la agricultura y el pastoreo. Texto: 17 fragmentos
procedentes de la biblioteca del templo de Enlil en Nippur; cf. S. N. KRAMER, SM,
115 n. 53. S. XX-XVIII aJC; pero la redacción puede ser de los siglos XXI-XX
(época de la tercera dinastía de Ur). Edición principal: E. CmERA, Sumerian religious texts (Upland, Pensilvania, 1924), no. 25. Traducciones: E. CHIERA, ibid., 2733; Ch.-F. Jean, "L'origine des choses d'apres une tradition sumériennc de Nippur" ,
Revue d'Assyriologie (=RA), XX1V (1929), 32-38; S. N. KRAMER, op. cit., 72-73
y 53-54 (repetida, con modificaciones, en From the tablets of Sumer, Indian Hills,

( 25)

(30)

Colorado, 1956), 144-46.

3. En la montaña del cielo y de la tierra
cuando Anu hubo formado a los dioses Anunnaki,
entonces, Ashnan no había nacido, no había sido modelada.
No había sido modelada U ttu,
(5) para Uttu no se había erigido santuario.
La oveja no existía, el cordero no había sido dado a luz;
la cabra no existía, el cabrito no había sido dado a luz.
La oveja no había hecho nacer a su cordero,
la cabra no había hecho nacer a su cabrito.
(10) Entonces, el nombre de Ashnan, la sapiente, y el de Lahar,
los Anunnaki, los grandes dioses, no los conocían.

( 35)

(40)

(45)
Los textos asiriobabilónicos pueden hallarse en A. HEIDEL, The Babylonian Gene1
sis (2a. ed.; Chicago, 1951 =BG2), 64-66 y 73-75. Acerca de los mitos sumerios,
véase S. N. KRAMER, Sumerian mythology (Filadelfia, 1944 =SM), 41-68. Para
el Enuma elish sea permitido referir a L. AsTEV V., El poema de la creación Enuma
elish (Monterrey, 1961; Poesía en el Mundo, 10) .
' Cf. TH, JAcOBSEN, en H. y H. A. FRANKFORT, The intellectual adventure of an-

'

I d
.
el grano . ..... ' no existían
n umentana para vestir no existía•
Uttu ~o había sido producida, no ;e había tocado con tiara
El senor . . . . . . no había sido producido.
.
Sumuqan no había sido hecho nacer.
,
Como la humanidad en el día de su aparición
ellos (los Anunnaki) , pan para comer no conocían
'
Indumentaria para vestir no conocían
'
C~naban con los (cuatro) miembro~ sobre la tierra,
conuan pasto con la boca como corderos
,
'
'
b ebian agua en los canales.
En aquel tiempo, en la cámara de crear de los dioses,
en s~ morada Duku, Lahar y Ashnan fueron modelados
~b~eron comp~etamente la mansión de los dioses con 'alimento.
e a abundancia de Lahar y de Ashnan
los Anunnaki, en su Duku,
comieron abundantemente, y no quedaron saciados.
De la · • • • . . leche de su rebaño
los Anunnaki, en su Duku,
bebieron abundantemente, y no quedaron saciados.
Para el bien de su sagrado rebaño
a la humanidad le fue concedido ~l aliento.
En aquel tiempo, Enki dijo a Enlil:
"Padre E~Iil, a Lahar y Ashnan,
que han sido formados en el Duku
del Duku hagámoslos bajar".
'
Enki y Enlil, con su palabra sacra,
ª Lahar Y Ashnan del Duku hiciéronlos bajar.
Para Lahar dispusieron el rebaño.
plantas y hierbas en abundancia' le otorgaron.
Para Ashnan establecieron una casa
el arado y el yugo los entregaron a eÍia.
Lahar, con su estar en el rebaño
'
es un pastor que acrecienta la fecundidad del reban~º·

• Para in_dic~r el estado de conservación o de intelección de los textos se em~lean los s1gu1entes signos convencionales.
.= significado desconocido, itálicas
lectura dudosa, ( ) = interpolación,· [ ~ mtegración, [ ...... ] = laguna.

=

j.

cient man (Chicago, 1946) , 152-65.

239
238

�Ashnan está en los surcos,
muchacha amable y apetecible es ella,
(50) que levanta su cabeza .desde el campo.
. l
Abundancia que proviene del c1e o
Lahar y Ashnan hicieron aparec~r.
A la asamblea trajeron abundancia:
trajeron aliento de vida sobre el p~s.
(55) Los decretos de los dioses establecieron.
Multiplicaron el contenido de los almacen_es,
las bodegas las abastecieron hasta la plenitud.
A la casa del pobre, abrazada al polvo, .
al entrar en ella la llenaron de abundancia.
d
t
(60) Dondequiera que, de los dos, el pie se hubo
demente
en
esa
casa
quedó
acrecentado
e
a
imen
o.
gran
.
El lugar donde estuvieron, lo saciaron;
el sitio donde se sentaron, lo proveyeron:
Regocijaron el corazón de Anu y de Enlil.

Pºt t

Enlil cantó las alabanzas de su zapapico.
El zapapico era de oro, su cabeza de lapislázuli,
el . . . . . . zapapico era de . . . . . . plata y oro.
El zapapico era . . .... ,
( 15) su punta era esforzada,
como baluarte solitario que sobresale de un gran muro.
El Señor . . . . . . al zapapico, le otorgó sus virtudes.
. ..... , su tiara pura colocó en su cabeza,
y al zapapico lo hizo penetrar en el Uzumúa.
En el agujero estaba la vanguardia de humanidad.
(20) Y mientras (los) de su país
iban brotando hacia Enlil a través de la tierra,
él contemplaba fijamente a los suyos, a los de la cabeza negra.4
6. La tradición de un surgir original del hombre a través del suelo, como
naciendo de una simiente que germina, es conocida, además, por la tercera
línea de un mito de Enki, denominado Enki y Eridu:

RELATO SUMERJO DE 1.A CREACIÓN DEL HOMBRE
y TEXTOS COMPLEMENTARIOS

.
a de la creación del zapapico y pone de
4. Pasaje inicial de un mito ~ue se oc~p20 fra mentos encontrados en la biblioteca
relieve su utilidad y sus excelencias. Text~d· t'f'ca!ión y ediciones, cf. S. N. KRAMER,
.
N" p r Para su I en 1 1
"S
del templo de En1I1 en ip u .
'b 'd 51-53. Th. J ACOBSEN'
umer•
,
S
N
KRAMER,
1
1
.,
'
ES) V
SM, 115 n. 52. Traducciones. . .
1 f Near Eastern Studies ( = JN
'
.
Journa o ·es complementarios, que tarob''
ian mythology: a rev1ew
ar t'cle"
1
•
ien se
(1946) 134-38. Para los textos ~e los tres .P;5ª~x a XVIII aJC, cf. S. N. KRAMER,
d de tablillas sumenas de los s1g os
han recupera 0 ,
n. 73, respectivamente.
op. cit., 116 n. 60, 113 nn. 32 y 35 y 117

(5)

· 1
e es apropiado.
5 El Señor ciertamente prod UJO o qu
El Señor cuyas decisiones nunca pueden ser ª:teradas,
, el cielo de la uerra,
Enlil, verdaderamente separo 1
bl . , pudiese brotar en el campo.
de modo que la simiente de a p~ ac1on
R ealmente separó a la tierra del cielo sada) en el Duranki,
y vendó sobre ella la desgarrad ura (cau
de modo que el Uzumúa

.

·

d humanidad).

es:uviese listo par~ pro~~c::zl~e~a;iu::::n;a:a a brillar-,
.
Hizo ser al zapapico
'd d 1 hombre que usa el zapapico.
. , las faenas los modos de v1 a e
organizo
,
.
1
asta
( 10) Extendiendo su brazo hacia el zapapico y a can
'

240

(5)

Cuando los destinos hubieron sido destinados
para (todas) las cosas engendradas,
cuando en el año "Abundancia nacida del cielo [ . . .... "]
la gente hubo brotado a través de la costra de la tierra
como las plantas y como las hierbas,
el señor del Apsu, el rey Enki,
el señor que destina los destinos,
construyó su casa de plata y lapislázuli.

La idea de una primitiva unión del cielo y de la tierra, rota por Enlil antes
de la aparición del hombre, se da también en las dos líneas:
En los días de antes,
días en que el cielo no había sido separado de la tierra,
en las noches de antes,
noches en que el cielo no había sido separado de la tierra,
con que se abre un mito de Enki y Ninmah,5 así como en el principio de un
poema que pertenece al ciclo sumerio de Gilgamesh:
• Los hombres.
' El objeto último del mito consiste en explicar la existencia de seres humanos irregulares o deficientes -el eunuco, la estéril, el anciano, entre otros- a los que Enki

241
H16

�( 5)

Después de que el cielo hubo sido alejado de la tierra,
después de que la tierra hubo sido separada del cielo,
después de que el nombre del hombre hubo sido nombrado;
después de que Anu hubo trasladado el cielo,
después de que Enlil hubo trasladado la tierra
y de que ésta hubo sido entregada como dote
a Ereshkigal en el mundo subterráneo, etc.,

5)
(

10)
(

y en el primer verso del relato asirio de la creación del hombre, luego traducido

en el párrafo 13.
( 15)
RELATO PALEOBABILÓNICO DE LA CREACIÓN DEL HOMBRE

7. El mito sirve de fundamento a un conjuro que tiene por objeto facilitar los nacimientos. Se conserva en dos versiones, una paleobabilónica, (A), y la otra, (B),
neoasiria e incorporada al Poema de Atrahasis. Éste relata la serie de castigos que Enlil
desató sobre la humanidad antes de enviarle el diluvio, con el propósito, siempre
frustrado, de moverla a que hiciese cesar el ruido y tumulto con que perturbaba la
tranquilidad de los dioses. El último de tales castigos fue la esterilidad, y de ahí al
parecer el que se haya incluido en el poema el ritual que la contrarresta. Textos: (A):
Bu 91-5-9 269, de Babilonia y de la época de Ammizaduqa (h 1578-1558 aJC); (B):
K 7816 y K 3399 + H 3934, de la biblioteca de Assurbanipal (h 668-626 aJC) en
Nínive. Ediciones: (A): T. G. PINCHES, Cuneiform texts from Bab,•lonian tablets in
the British Museum (=CT), VI (Londres, 1898), lám. 5; S. LANGDON, Sumerian
Epic of Paradise, the Flood and the Fall of Man (Filadelfia, 1915; University of
Pennsylvania, The University Museum, Publications of the Babylonian Section, X 1),
lám. lll-lV. (B): L. W. K1NG, CT, XV (Londres, 1902), lám. 49. Traducciones:
E. EBELING en H. GRESSMANN, Altorientalische Texte zum Alten Testament (2a. ed.;
Berlín y Leipzig, 1926 =AOT2), 134 (A) y 205-06 (B), y Tod und Leben nach den
Vorstellungen der Babylonier, I (Berlín y Leipzig, 1931), no. 37 (A y B); A. HEIDEL,
BG2, 67 (A), y The Gilgamesh Epic and Old Testament parallels (2a. ed.; Chicago,
1949), 115-16 (B); E. A. SPEISER en J. B. PRITCHARD, Ancient Near Eastern texts
relating to the Old Testament (2a. ed.; Princeton, 1955 =ANET2), 99-100 (A y B).

8. (A), última columna del anverso:
"Lo que es exiguo, lo hará crecer hasta la plenitud.
La carga de la creación, el hombre la soportará".
y Ninmah producen, a modo de pasatiempo, con ocasión de una fiesta y luego de haber bebido en demasía. Pero en un pasaje anterior del propio texto, y por sugerencia de Enki, la humanidad misma ha sido formada por Nammu, diosa del subsuelo
acuoso y madre de Enki, modelando "arcilla de la que está en la parte de arriba del
Apsu", y en seguida entregado a Ninmah, que en este contexto se identifica con Ki,

20)
(

(25)

Llamaron a la diosa, [ · · · · · • a 1a ma]dre
a la más favorable
'
"T,
1
. de 1as d'iosa~, a la sapiente
Mami.
u eres a Matriz.
.
la productora de humanidad
Produce a Lullu,6 que soport~ el yugo
~l yugo ha de soportar [ ...... ].
·
N~ carga ~_: la creación, el hombre la soportará"
mtu abno su boca
·
y dijo a los grandes dioses:
"En mí reside la formación de todo 1
que Lullu aparezca.
o que es hacedero; con su ...... '

ti' que sera' quien
· ha de servir a todos los dioses
quek' seab 1:'",odelado de arcilla, animado con sang:e"
.
En 1 a no su boca
y dijo a los grandes dioses.
"En el mes de ...... '
·
de la purificación del país (Y) de1 juicio de su pueblo,
que un dios sea muerto
ye que los dioses queden purificados en el juicio.
on su carne y su sangre
q~e Ninhursag mezcle ar;illa.
Dws y hombre
.
phabrán. de [ . . . . . . ] d e ah'i, unidos
en la arcilla.
ara siempre al [ ...... ] habremos de oír"

9. (A), reverso:
[ · · · · · •] su 7 pecho
[ · · · • • •] la barba·
[ · · · · · ·] la mejill; del hombre
[ · · • • .. ] levantar
·
(5 )
[.C · · · · .] de ambos 01'os, 1ª mu1er
· y su hombre.
[ atorce ma]trices estaban reunidas
[delante de] Nintu.
[Al tér]mino de la luna nueva
[a la Casa] de los Destinos lla~aron a las hieród l s
_1_ T__- - u as.
a ierra Firme. El destino de la humanidad
ses, para quienes cada vez se vuelve , d /\proveer a las necesidades de los diomento. Cf. S. N. KRAMER SM 68-72. mas 1 1c1 proporcionarse ellos mismos su ali
• El hombre en su estado
'
, a sal
comparar
con T H. J ACOBSEN, JNES, V, 38-41.·
inicial de
..
L~l~hu": Kleinasiatische Forschungen I v~¡;~;;·) C;.2 B. LANDSBERGER, "Habiru und
• oses1vo femenino singular.
'
'
1-24.
Las cortesanas rituales del mundo de los d'10ses, imaginadas a modo de las sa-

243

242

�[ ...... ) Ea vino Y
.
[se arrodi)lló i abrió la matn~- .
su rostro.
La [venció amorosamente); Jubiloso estaba
[. . . . . . do)bló las rodillas L· · · · · -1
[ ...... ) hizo una abertura.
(15) Dejó salir su fruto,
orando.
d '11 d arcilla .9
.
como vientre el la n
e
'
eonf1gura
d iedra en medio de L· · · · · ·1·
haz . . . . . . e p
'
..
de la que está de parto.
Que los iracundos se regoc11en en ca~ .
1 F, rtil 10 otorga el nac1m1ento,
, 1
(20) Puesto que a e
que la madre del niño dé a luz por s1 so a.

(10)

(25)

°

•

11

10. (B) : L· ..... be)saban sus pies_
i2 te
'an. "Productora de hurnamdad1
llamamos;
d
[yec1.
b"
( 10) [se)ñora de todos los dioses es :u nom re .
[Fueron} a la Casa de los Destinos
[Nin]igiku-Ea (y) la sapiente M.ama.
[Catorce ma)trices estaban , reunidas
11
·na delante de e a.
1
para modelar en lar.c1 '
.
d ente recitaba el [conjuro}.
d"o
Ea mientras reitera am
.
1
1
( 15) L· · · · · ·
]
'
h"
e ella recitara el con1uro.
Sentado delante de ella, Ea iz? ¿u e ella hubo cumplido el conjuro,
[Mami re)citó el conjuro. De.spues e qu
de arcilla.
[ . . . . . .1 ella modeló
11
f auró con los dedos;
[Catorce tro]zos e a con lo
siete trozos puso a la derecha, .
. . da Entre unos y otros co1ocó un ladnllo.
20)
[siete
tro)zos
puso
a
la
izqmer
. .,
bli o is
(
·11'
en
la
estera
hend10
su
oro
g .
[E]a se arrod I o
'
1

1
tres Como la palabra empleada en a
cerdotisas de fecundidad de los tempos :err~~ca 1~ idea de santidad. Cf. E. DHOR~E,
traducci6n, la raíz semíti~a des~ nom_bre
1945; Mana: Introduction a l'histo1~~
Les religions de Babylonie et d Assyne . ( ar:lelo, habla de "las mujeres prudentes,.
des religions, I 2), 213._ (B) 2~, p;~:¡r:c~iones rituales, semejantes a las de las li• Con este verso comienzan as
neas 29-33 de (B) ·
10 Nintu.
tablilla asiria. El último verso de la, colu.1:1n,~ anu Es la columna cuarta de la
podia nacer ningun mno ' co•
.
"la matriz estaba cerrada, de modo que no
bre el hombre en el Mito de
tenor:
d
t ilidad que recae so
•
necta el ritual con el castigo e 1a es er 'l lgunas palabras dispersas, de las que m
. De los vv 1-7 se conservan so o a
Atrahasis.
·
b
. .
f do general puede o tenerse.
siquiera un sen 1
•
•
u Cf. anv. 6 de (A).
f"
i!las de arcilla, aparentemente sin nm.d d d 1 Ombligo en 1as igur
1
(A)
11 Hizo la cav1 a
e
14 líneas parale as en
·
11
guna implicación sexual, a pesar de los vv.
y
'

;:J/

244

(30)

[ ...... ] ella llamó a las mujeres prudentes.
[Siete] y siete matrices; siete produjeron hombres,
[siete] produjeron mujeres.
La Matriz, la productora de destinos,
por parejas los completó;
por parejas los completó delante de ella.
Las formas de las gen tes Mami las forma.
En la casa de la embarazada que está de parto,
que siete días el ladrillo permanezca.
...... de la casa de Mah, de la sapiente Mami.
Que los iracundos se regocijen en casa de la que está de parto.
Puesto que la Fértil otorga el nacimiento,
que la madre del niño dé a luz por sí sola.

11. La presencia de la Gran Madre (Ninhursag=Mami=Nintu ) y la
identidad del ritual fundamentado por el mito aseguran el parentesco esencial de las dos versiones. Conviene, sin embargo, poner el acento sobre las
divergencias entre ambas. Porque (B) duplica, y ya con variantes, únicamente las líneas 3 a 6 del anverso y 17 a 21 del reverso de (A), en tanto que
cubre el contenido de las otras con diferencias de consideración. Así, existe
desacuerdo entre ambos documentos en cuanto a las sustancias que intervienen en la composición del hombre. En el anverso de (A) , Ninhursag emplea la sangre de un dios al efecto inmolado por sugerencia de Enki, para
animar con ella cuerpos de arcilla. (B), en cambio, parece ignorar la participación de la sangre, y presenta a Enki y Ninhursag recitando conjuros sobre
figurillas de barro en forma de matriz, hasta lograr que de ellas nazcan los
hombres. Y mientras la ejecución de ese acto, mitad magia, mitad palabra
creadora, ocupa la casi totalidad de la redacción asiria, el reverso de (A)
describe algo que aquélla no registra. En presencia de las cortesanas rituales ( ?)
de la ciudad celestial, Enki y Ninhursag realizan una divina mimación
de los actos de la vida -fecundación y nacimiento- tal vez con el propósito
de instruir a los recién formados acerca de cómo asegurar la continuidad de
la especie. Por otra parte, es asimismo solamente (A) , en el anverso, la que
hace constar los motivos de la creación, en nada diferentes, por lo demás,
de los conservados por las leyendas similares.

RELATO ASIRIO DE LA CREACIÓN DEL HOMBRE

12. Tablilla esotérica de Assur, de hacia 800 aJC. El texto se halla distribuido en
tres columnas, la segunda y la tercera respectivamente con el original sumerio y la

245

�traducci6n acadia del relato, y la primera con caracten,s aún sin descifrar,. que _probablemente sean criptogramas para uso de iniciados. Edici6n: E. EBELI~G, Ke1lschnfttexte
aus Assur religiiisen Jnhalts, I (Leipzig, 1915), no. 4. Traducciones: E. EsELINO,
Zeitschrift der Deutschen Morgenliindischen Gesellschaft, LXX ( 1916), 432-38, Y
AOT2, 134-36; A. HEIDEL, BG2, 68-71.

(35)

13. Cuando el cielo hubo sido separado de la tierra,
su distante y fiel gemelo,

(5)

(cuando) la madre de las diosas hubo sido traída al ser,
cuando la tierra hubo sido producida, que hubo sido conformada,
cuando los destinos del cielo y de la tierra hubieron sido destinados,
(cuando) al foso y al canal les hubo sido dada (su) co~recta direc?ión,
(cuando) las riberas del Tigris y del Eufrates hubieron sido establecidas,

(entonces) , Anu, Enlil, Shamash y Ea,
los grandes dioses,
(y) los Anunnaki, los grandes dioses,
en
la mansión enaltecida se sentaron
( 10)
(y) lo que había sido producido unos a otros se dij~ron: .
"Ahora que los destinos del .cielo y de la tierra han sido de~tma~?s,
que el foso y el canal han sido encauzados en su correcta direcc10n,
(15)

que las riberas del Tigris y del Eufrates
han sido establecidas,
¿ qué haremos?
¿ qué formaremos?
Oh Anunnaki, vosotros, grandes dioses,

¿ qué haremos?
.
(20) ¿ que' f ormaremo5?"
Los grandes dioses que ahí comparecían
(y) los Anunnaki, que destinan los destinos,
unos y otros respondieron a Enlil :
"En Uzumúa, en el enlace de cielo y tierra,
(25) matemos (dos) dioses Lamga.11
De su sangre, hagamos a la humanidad.
El servicio de los dioses sea su parte:
para siempre
mantener la zanja limítrofe;
(30) sostener la canasta y el azadón
" Los dioses Larnga son dioses artesanos; cf. A. HEIDEL, BG2, 69 n. 52. Tal vez esta condición suya ayude a interpretar el v . 60, cuya primera lectura resulta desconcertante.

246

(40)

(43)

(47)
(50)

(55)

(60)

(65)

en sus manos;
para la morada de los grandes dioses
-que está hecha para ser una excelsa residenciadelimitar el campo;
para siempre
mantener la zanja limítrofe;
conservar al canal su correcta dirección ·
'
mantener las señales de límite;
regar las cuatro regiones del mundo;
suscitar abundancia de plantas,
lluvias [ ...... ] ;
mantener el límite;
llenar el granero;
~acer que el campo de los Anunnaki produzca plenamente,
mcrementar la abundancia de la tierra;
celebrar las solemnidades de los dioses
'
verter agua fresca
en la morada de los dioses
-que está hecha para ser un excelso santuario--.
Uligarra (y) Zalgarra 15
nombrarás sus nombres.
Que multipliquen bovinos, lanares, equinos, peces, volátiles,
abundancia de la tierra,
(eso) Enul (y) Ninul
con sus bocas decretarán.
Aruru,16 la que está hecha para la soberanía,
grandes destinos destinará para ellos:
producir trabajadores aptos para el trabajador apto,
.
trabajadores ineptos para el trabajador inepto,
(surgiendo) de ellos mismos como el grano de la tierra;
algo que, (como) las estrellas del cielo,
nunca será quitado de su lugar''.
Que día y noche
celebren las solemnidades de los dioses
por ellos mismos :
(estos) grandes destinos
Anu, Enlil,

10
"El ( la.
· l ~) Que produce abund anc1a
' " y " el (¿la?) que produce plenitud".
,.
En lugar del nombre Aruru, la columna acadia pone "la diosa señora de los
dioses".

247

�(70)

Ea y Ninmah,
los grandes dioses, destinaron (para ellos) .
En el lugar donde la humanidad fue hecha,
ahí Nisaba quedó firmemente establecida.
17
Que el sabio enseñe el secreto al que sabe.

CosMOGONÍA CALDEA "UNA CASA SANTA"

I

14. Proemio y fundamentación de un ritual para la purificación del Ezida, templo
en Borsippa consagrado al dios Nabu. Texto: BM 82-5-22 1048, bilingüe (sumerio y
acadio, pero el acadio parece ser el original), neobabilónico, encontrado en Sippar.
S. VI aJC. Edición: L. W. K!No, CT XIII (Londres, 1901), lám. 35-37. Traducciones:
E. EBELING, AOT2, 130-33; A. HEIDEL, BG2, 62-63.

( 5)

( 10)

15. Una casa santa, una casa de los dioses,
en un lugar santo, no había sido hecha,
un junco no había surgido, un t.rbol no había sido formado,
un ladrillo no había sido puesto,
un molde para ladrillos no había sido construido,
una casa no había sido hecha, una ciudad no había sido edificada,
una ciudad no había sido hecha,
abundancia de hombres no había sido establecida ( en ella);
Nippur no había sido hecha, el Ekur no había sido edificado,
Uruk no había sido hecha, el Eanna no había sido edificado,
el Apsu no había sido hecho, Eridu no había sido edificada,
una casa santa, una casa de los dioses,
su habitación, no había sido hecha;

todas las tierras eran mar.
En el centro del mar existía un acueducto.

Colofón del tipo usual en las tablillas esotéricas. Compárese por ejemplo el de
EnELING, Tod und Leben, 37): "Misterio de los grandes dioses. El
que sabe debe enseñarlo al que sabe. El que no sabe no debe verlo. / Abominación de
los grandes dioses". O el de VAT 9555: "El que destruya esta tablilla o la eche al
agua / lo mismo que si alguno la ve, alguno que no deba saber nada de ella, al cual
no le esté permitido oír nada de ella, / a cualquiera de éstos, plegue a Assur, Sin,
Shamash, Adad e Ishtar, Bel, Nabu, Nergal, Ishtar de Nínive, / Ishtar de Arbelas,
Ishtar de Bitkidmuri, / a todos los dioses del cielo y de la tierra y a los dioses del
pais de Assur todos reunidos, / maldecirlo con maldición mala e indisoluble, hacer
que no encuentre piedad en todos los días de su vida; / plázcales apartar del pais
su nombre y su simiente (y) arrojar su carne a las fauces de los leones". Ambas tablillas proceden también de Assur y pertenecen al siglo VIII a.J.C.
17

KAR no. 304 (E.

248

Entonces Eridu fue hecha, el Esangila fue edificado
el ~san~la que en medio del Apsu Lugaldukugga 'fundó;
Babilonia fue hecha, el Esangila fue terminado,
(15) los Anunnaki, todos ellos, construyeron (la ciudad) •
"santa c·tuda d", " morada de 1a alegría de sus corazones"
'
'
solemnemente la denominaron.
(Entonces) Marduk tramó una estructura de juncos
sobre la faz de las aguas,
hizo tierra, y (la) derramó en la estructura de juncos.
Para hacer habitar a los dioses
en la morada de la alegría de (sus) corazones,
(20) formó a la humanidad·
'
Aruru, con él, hizo la simiente
de humanidad.
Formó el ganado de Sumuqan, creaturas vivientes de la llanura .
el Tigris y el Eufrates formó, (los) colocó en su lugar;
'
sus nombres los nombró de propicia manera.
(25) Formó la hierba, la caña de la ciénaga, el junco y los arbustos,
el verdor del campo formó,
las tierras, los pantanos, los cañaverales;
la vaca, su cría el becerro
'
la oveja, su cría el cordero del aprisco;
huertos y bosques;
(30) el ma,:ho cabrío, el macho cabrío montaraz [ .... .. ].
El Senor Marduk amontonó a la orilla del mar una represa
[ ...... ] cañas, juncales, en ella puso.
'
[ ...... ] hizo existir.
[Hizo sur]gir [ ...... ], formó los árboles•
'
(35) [ ...... ] formó en el lugar.
[P~so ladrillos, el mol]de para ladrillos construyó.
[Hizo una casa], edificó una ciudad.
[Hizo una ciudad], abundancia de hombres estableció ( en ella) .
[Hizo Nippur], el Ekur edificó.
(40) [Hizo Uruk], edificó el [Ean]na.

CONSTANTES DE PENSAMIENTO

16. ,Más allá de su _diversidad inmediata, los cinco textos que acaban de
ser ~e1dos revelan una fundamental unidad de pensamiento. Sus doctrinas
particulares acerca de la creación -los dioses que crean y las circunstancias

'

249

�. nes tal como los entiende cada documentomodos y resultados de sus operac10 d
1 tradiciones en vigor en las difede otras de acuer o con as
d
11
se apartan unas
'
1
1 t pertenecen Pero en to os e os
rentes épocas y santuarios a que os re a os mogónic~ se hallan presididas
.,
tructura del acontecer cos
la concepc1on Y 1a es
t l vez sean susceptibles de forpor un conjunto de supuestos comunes, que a
mularse como sigue.
.,
d un estado inicial del mundo, a
.
p · a toda creac1on se a
Primero. rev10
d
ertenecen y a partir del cual se
l
. mos dioses crea ores p
cuyo orden os mis
.
fase cósmica físicamente compuesta
realiza todo el tra~ajo suyo. _Esta p~~ra f rra pero ;onstituida también por
por la unión origmal _d~l cielo y . e ~ ie a de ausencias de los seres que
las posibilidades de existir que su~1erel ,ª sum t como lugar en donde estos
dos vale simu taneamen e
después han de ser crea '
d
t ·a para la creación. La obra
como fuente e ma en
últimos van a presentarse y
. creación en el sentido de operanea es en consecuencia,
.
de los creadores nu
,
d
.
t nsforrnación y enriquecimiento
l
ser
de
la
na
a
smo
ra
ción que obtenga e
. ' l'd d s aun cuando todavía despro. 't'1vo mundo lleno de virtua I a e '
de un prim1
visto y rudimentario.
1
mpañía de sus icruales, es siempre
l dios que crea so o o en co
º
h'
E
d
Segun o.
' E lil E k.1-Ea la Madre de los Dioses ipos.
' · sumo· Anu n , n
'
'
un d ios cosmico
.
'
.
1 al únicamente en la Cosmogonza
.
1
de sus advocaciones oc es.
.
tas1ada en a guna
. te teológica derivada del unpecaldea, que con ello se vin~ula a 1a co~nen vez en el prólogo al Código
b b'l' .
enunciada por primera
rialismo a I omco y
M d k l dios nacional de Babilonia. Pero
de Hammurabi,1ª el creador es . ar u ' e
del universo y que se ha
. .d
Enhl en cuanto rey
aun él, que ha sustitm o ~
h d afirmarse en sus poderes de crea.d
, n dios cósmico sumo a e
~
d
convertI o as1 e
' .
d'oses y ahora se acompana e
·
·'
on
los
antiguos
1
,
dor mediante asoc1ac1on c
~ , de Ea en el
d
ar al hombre como se acompano
Aruru en el momento e crez·sh 19 Correlativamente, es a esos mismos dioses
· ana'logo del Enuma
pasaJe
. ei ·
E
a quienes pertenece 1a potest ad
cósmicos supremos, particularmente a n I ' 20
de destruir, según lo demuestran otros textos.

n

"
1 excelso Anu rey de los Anunnaki, (y) Enl!l, seCf. col. I 1-26: Cuando e
.
d' 1 ,
Marduk primogénito de
.
d ·
los destmos e pais, para
'
.
ñor de cielo y tierra, que estma
1 .
h bieron destinado y lo hubieron hed Bel * sobre toda a tierra u
'
Enki, el rango e
. . **
a Babilonia hubieron nombrado con su nomcho grande entre todos los Ig1g1,
(y)
1
tal'd d del mundo (y) en el cenb"
!to suprema en a to I a
'
bre enaltecido y la hu ieron vue él
.
d radero cuyos cimientos son firmes co.
f
ndado
para
un
remo
u
A D
tro de ella hubieron u
" p
1 texto del Código, véase . EIMEL,
ti
entonces etc.
ara e
1
mo el cielo Y como ª erra,
'
R
1953)
. (3
d de E Bergmann; orna,
.
.
Codex Hammura b'
a. e .,
. b
,
be todo el universo. ** Dioses mme* Enlil. El rango de Enlil es la ~o erarua so r
diatamente subordinados a Enlil.
,. Cf· E numa elish' VI 1-40.
·
1 uvio.
h ·
¡ diversos relatos de¡ d'l
'º En particular el Mito de Atra asis y os
1s

Tercero. La creac10n se produce por medio de operaciones directa e inmediatamente ejecutadas por los dioses que crean, y concebidas a imagen
de los actos humanos. Generalmente se copian en ellas las formas de trabajo
del agricultor, del constructor y del artesano, muy especialmente del alfarero.
Aunque a veces, en las antropogonías, el medio de creación es el acto sexual.
Y así como de cada uno de esos procesos de actividad de los hombres regularmente resulta la existencia de un solo objeto nuevo, así también cada
una de las acciones de los creadores da por resultado únicamente un nuevo
ser del mundo.
Cuarto. Con excepc10n del estado inicial del mundo, todo lo que existe
tiene su origen en la actividad de los dioses que crean. Ellos han formado
uno a uno los elementos particulares que componen el universo físico aparente, ellos han hecho los primeros animales y los primeros hombres y les
han otorgado aptitud para repetirse por medio de la generación, ellos han
constituido los modelos para los bienes de cultura -utensilios, procedimientos
de trabajo, formas de vida- que después se multiplicarán por obra de los
hombres, ellos han coronado y perfeccionado el cosmos con la edificación de
sus propios santuarios. Un relato completo de la creación, que por esto mismo
no puede nunca llegar a producirse, tendría que ser también un inventario y
un intento de clasificación de todos los seres del mundo.
Quinto. Cada uno de los seres creados ha sido puesto a existir con el propósito de satisfacer alguna necesidad de los dioses. La rica pluralidad del
mundo se organiza, consecuentemente, en una unidad teleológica y teocéntrica:
las cosas se dan como entretejidas en una madeja de finalidades que las refieren a los dioses. Y por el hecho mismo de hallarse orientado hacia éstos,
tanto como por su propio origen divino, el universo es intrínsecamente un
bien, un orden de cosas que vale positivamente. Necesariamente, pues, cada
dios que crea es al mismo tiempo un dios bienhechor y un dios ordenador.
Sexto. Dentro de esa situación general, el hombre, que no se distingue del
mundo ni por su origen ni por la materia de que ha sido hecho, y que en
cuanto mero ser natural aun ha sido creado salvaje y parecido a los animales,
tiene como finalidad específica atender al servicio de los dioses y liberarlos
parcialmente del cuidado y conservación de su obra. Y esta función suya sí
determina una singularidad. En virtud de ella, el hombre es el único ser
del mundo que puede asumir hacia éste actitudes vicarias y que es capaz
de imitar y de continuar en él, modificándolo a su vez de acuerdo con las
pautas de comportamiento que para ese propósito le han comunicado los
dioses y en cuyo ejercicio reside la auténtica condición humana, el trabajo
de creación iniciado por ellos.
En ninguno de los cinco textos arriba traducidos la especulación mesopo-

251
250

�támica acerca de los orígenes ve más atrás de la presencia de los dioses cósmicos supremos y de la existencia del embrionario cosmos inicial a partir del
cual éstos crean. Pero se!!Ún
la primera de las genealogías. con n
que
un texto
o
·
teogónico que obedece a la misma tendencia de pensamiento mtenta remontar hasta la última fuente de todas las cosas, el cielo y la tierra y los
dioses creadores, aquéllos entendidos simultáneamente como s~res ~iv~nos. Y
como elementos del mundo, proceden unos y otros de una pare·a pnm1gema,
Enmesharra y Ninmesharra, respectivamente señor y señora de las normas
22
inalterables que gobiernan la operación del universo. Desde ~l más remo:º
comienzo habría sido, pues, la doble manifestación de una misma . p_o~enc1a
organizadora, separada y diferenciada conforme a sexo, en cuyas p~s1b1li~ades
de generación habrían estado virtualment:, prefiguradas
las ex~ste~c1as y
los modos de comportamiento y de relac1on que despues se reahzanan en

(10)

( 15)

(20)

;ª

cada uno de los seres concretos.
(25)
APENDICES

UNA COSMOGONÍA POPULAR: "CONJURO CONTRA EL DOLOR DE LA DENTADURA"

l. Texto: BM 55547, de época neobabil6nica (s. VI aJC). Edición: R. C. TnoMPsoN, CT, XVII (Londres, 1903 ), lám. 50. Traducciones: E. EBELI~G, AOT2, 13334; A. HEIDEL, BG2, 72-73; E. A. SPEISER, ANET2, 100-01. Dos tablillas encont:adas
en Mari, que a partir de sus colofones pueden fecharse entre : 7 ~ 5 y 1690, contienen
un texto hurrita del conjuro, aunque sin la introducción cosmogoruca; cf. F. TuuREAUDANGIN, "Tablettes hurrites provenant de Mari", RA, XXXVI (1939), 1-10.

2. Después de que Anu [hubo formado el cielo],
que el cielo hubo formado [la tierra],
que la tierra hubo formado los ríos,
que los ríos hubieron formado los canales,
que los canales hubieron formado e1 cieno
(y) que el cieno al gusano hubo formado,
fue el Q"Usano
a llorar delante de Shamash,
o
delante de Ea corrieron sus lágrimas.
"¿ Qué me darás para que yo lo coma?

(5)

11

22

G. DE GENOUILLAC, Textes religieux sumériens du Louvre, 1 (París, 1930), no. 10.
Acerca del significado de la partícula me, véase Tn. JACOBSEN, JNES, V, 139 Y

¿qué me darás para que yo lo chupe?"
"Te daré el higo maduro
y el durazno".
"¿De qué me sirven el higo maduro
y el durazno?
Levántame y déjame habitar
entre los dientes y las encías.
La sangre de los dientes déjame chupar,
y en las encías déjame comer
sus raíces".23
Inserta la aguja y ase su pie. 2 i
Porque dijiste eso, gusano,
que Ea te golpee con el poder
de su mano.
Conjuro contra el dolor de la dentadura.
Su manipulación: cerveza de segunda y aceite mezcla uno a otra,
el conjuro pronúncialo tres veces sobre ellos
'
y pon(los) en su diente.

3. En su mayor parte el texto se halla ocupado, pues, por un mito etiológico q_~e tie~e como protagonista al gusano que habita en las encías, represen~ac1on ~n~ada del ner~,'Ío dentario. Pero es toda una progresión de generaciones cosm1cas, promovida por Anu y en la que se hallan comprometidos
los ele~entos mayores del mundo, la que ha sido puesta en movimiento para
dar ongen al gusano. Y la despropor~ión entre la magnitud de las operaciones implicadas y el valor del resultado en que desembocan, así como la desp_reo~up~da s~plificación de los procesos y el manejo de objetos de la expenenc1a 10med1ata y no de las grandes potencias cósmicas o nacionales (en
los vv. 3 a 5, por ejemplo, un relato sacerdotal hubiese encontrado lugar para
Ea) , ponen de manifiesto el carácter popular de la cosmogonía. Pero la
introducción se ha adherido a un texto que lleva un sentido religioso. El mito
trabaja en el conjuro como instrumento de dominación, para fin de que por
haber oído pronunciar su nombre y revelar otros dos aspectos capitales de
su ser, su origen y la determinación de su destino, el gusano quede sometido
23

De los dientes. F. THUREAU-DANOIN, loe. cit., 4: "los alvéolos".

. " El ~ie del g~sano, es decir, el nervio dental. La línea contiene, pues, la primera
mstrucc1on al con¡ura~or. Instrucciones ulteriores se hallan en las líneas 25-27. Las líneas 21 a 23, en cambio, serían dirigidas por el conjurador al gusano en el momento
de arrancar el nervio dental. Acerca de todo el problema, cf. A. DAVID, Operation dentaire en Babylonie, RA, XXV (1927), 97.

n. 20.

253
252

�al vínculo mágico, sujeción fuera de ia cual resultarían inoperantes las acciones que el conjurador debe ejecutar en el diente del enfermo.

LA CREACIÓN DE ENKIDU EN EL POEMA DE GILGAMESH

(35)
4. El pasaje se halla en la segunda columna, vv. 11-35, de la p~imera ta~~illa del
poema. Texto: BM 81-7-27 93 y tres duplicados, todo ello material neoasmo, procedente de la biblioteca de Assurbanipal en Nínive. Edición: R. C. THOMPSON, The
Epic of Gilgamish, I (Londres, 1930). Traducción más reciente: A. ScHOTT Y W.
von SooEN, Der Gilgamesch-Epos (Stuttgart, 1958).

5. Los nobles de Uruk se hallan en[tristecidos]
en sus cá[maras de apartamiento]:
(13)
(16)

(20)
(23)
(27)

(30)

"Gilgamesh no deja al hijo a [su] padre;
[día] y [noche] su arro[gancia] prosigue sin restricción.
[Gilgamesh] no deja la [doncella a su madre];
la hija del guerrero, [la elegida del noble"].
Los [dioses escucharon repetidamente] su queja.
25
Los dioses del cielo [invocaron] al Señor de Uruk:
["Aruru] 26 fue la que trajo al ser a este furioso toro salvaje.
Gilgamesh no deja el hijo a su padre,
día y noche [su arrogancia prosigue sin restricción].
Gilgamesh no deja la doncella [a su madre];
la hija del guerrero, la elegida del noble".
Cuando [Anu] hubo escuchado repetidamente su queja,
invocaron a la grande Aruru: "Tú, Aruru, formaste a [Gilgamesh];
27

forma ahora una imagen suya,
que haga par con la tormenta de su corazón.
,. Anu.
1
·
'" Compárese el v. 30, en donde la integración parece más segura porque e posesivo
singular en la línea inmediatamente siguiente, confrontado con su contexto en el pasaje, exige que Gilgamesh sea mencionado en alguna form~. Pero no hay, en lo.~asta
ahora recuperado, ningún lugar del poema que se ocupe d1rect~men~e de la creac1~~ de
'l
h El acto más cercano a ésta de que ha quedado testimonio es el de su per·
1
G 1 games .
feccionamiento" ( cf. Enuma elish, I 91), que Bo 624, fragmento_ perteneciente a a
recensión hitita de la obra, atribuye a Shamash, Adad y "todos_ los d~oses'.'.; ver J. _FRIE~RICH, Die hethitische Bruchstücke des Gilgames-Epos, Ze1tschnft fur Assyriolog1e,

XXXIX (1930), 2-5.
21 El término acadio significa también "reflejo" y "evocación". En cualquiera de las
tres acepciones, la idea fundamental es la de una réplica del ser a que la palabra se

Que combatan el uno contra el otro,
para fin de que U ruk pueda vivir en paz".
Cuando Aruru escuchó esto,
hizo que una imagen de Anu se representase dentro de sí.
Aruru se lavó las manos,
tomó arcilla con los dedos, y la arrojó a la planicie.
En la planicie quedó formado el valeroso Enkidu,
renuevo de ...... , ser de Ninurta.

6. Las operaciones de que consiste la antropogonía han sido pensadas a
semejanza de las que los sacerdotes ejecutan durante el desempeño de las
liturgias, y reconocen como elemento regente el manejo de la "imagen de
Anu", fuerza sagrada que mediante el poder de sus ojos la creadora recoge
del contorno mismo del dios, a la que hace luego residir dentro de su propia
intimidad, y que por virtud de sus manos purificadas traslada después a
un trozo de arcilla, en donde la fija y convierte en origen de vida humana.
Según la lectura que más arriba se acepta, la diosa termina la formación del
nuevo ser lanzando a la llanura el incipiente complejo de materia y energía
que ha sintetizado, como si con ello le añadiera un primer impulso exterior
que lo pusiese en funcionamiento y provocase por imitación, como induciéndola, su existencia independiente y plena. Sin embargo, la última parte de
la línea 34 admite otras dos traducciones, "impuso sus manos sobre ella"
(la arcilla) y "trazó un dibujo sobre ella", que necesariamente traen consigo
dos posibles variantes en cuanto a la operación final.
Por otra parte, aunque Enkidu no es el primer hombre, las líneas inmediatamente siguientes a las antes traducidas lo presentan en la misma condición de salvajismo, anterior a la sociedad y a la vida urbana, que los documentos antropogónicos mesopotámicos suelen atribuir al hombre en el momento de su aparición:

(40)

Espeso de vello se halla todo su cuerpo;
el pelo de la cabeza lo tiene como de mujer;
las guedejas de su cabello crecen como Nisaba. 28
Nada conoce de gente ni de país; su vestidura es como de Sumuqan.
Se alimenta de hierba como las gacelas.
Con las bestias silvestres se atropella en los aguajes;
con las creaturas de fecundidad su corazón se regocija en el agua.

" La cabellera de Enkidu crece con la irergularidad de los sembradíos de gramíneas
cuya diosa es Nisaba. El verso siguiente contiene una idea similar. Sumuqan era imagi~
nado a modo de fauno, y de esa apariencia suya deriva la comparación con la vestidura de Enkidu, tal vez de su propio vello, tal vez de pieles de animales.

refiere.

255
254

�EXPLICACIÓN DE LOS NOMBRES PROPIOS QUE
APARECEN EN LOS TEXTOS
Anu: "Cielo" (literalmente: "lo que está arriba"). Dios del cielo, dios local de Uruk.
Anunnaki: "Hijos de Anu". Denominación colectiva de los grandes dioses.
Apsu: El subsuelo acuoso que sustenta los mantos de agua dulce. En la Cosmogonía
caldea, templo de Ea en Eridu.
Aruru: Advocación de la Madre de los Dioses (
belit ilani: "señora de los dioses")•
Ashnan: "Trigo". Diosa de los cereales.

=

Duku: "Mansión sagrada". Estancia secreta del templo de Enlil en Nippur.
Duranki: "Ligamen de cielo y tierra". Área del templo de Enlil en Nippur.
Ea: "Casa del agua". Dios semítico de los mantos de agua dulce, señor de la sabiduría
y de la magia, dios local de Eridu. Corresponde al sumerio Enki.
Eanna: "Casa del cielo". Templo de Anu en Uruk.
Ekur: "Casa de la montaña". Templo de Enlil en Nippur.
Enki: "Señor Tierra". Dios sumerio al que corresponde Ea.
Enlil: "Señor Viento" o "Señor Tormenta". Dios de la atmósfera y de la tierra superficial, rey del universo, primado del panteón sumerio, dios local de Nippur.
Enul: "Señor de abundancia". Padre de Enlil en cuanto dios local de Nippur.
Ereshkigal: "Señora de la grande tierra". Diosa del mundo de los muertos.
Eridu: Ciudad sobre la antigua costa del Golfo Pérsico, en la desembocadura del Éufrates. Centro del culto de Enki y de Éa.
Esangila: "Casa de la cabeza levantada". Templo de Marduk en Babilonia.
Lahar: Dios de los rebaños.
Lugaldukugga: "Rey del Duku". Originalmente, epíteto de Enlil. En la Cosmogonía
caldea se atribuye a Marduk.
Mah: "Sublime". Epiteto de la Madre de los Dioses.
Mami (o Mama): "Madre". Epíteto de la Madre de los Dioses. Bajo esta advocación, la Gran Madre aparece a veces conectada con el mundo de los muertos.
Marduk: Dios local de Babilonia, promovido a la primacía del panteón y a la soberanía del universo al ocurrir el predominio de su ciudad.
Ninhursag: "Señora de la montaña". Nombre de la Madre de los Dioses en Nippur.
Ninigiku: "Señor del ojo puro". Epíteto de Ea.
Ninmah: "Señora sublime". Advocación de la Madre de los Dioses.
Nintu: "Señora que da a luz". Nombre de la Madre de los Dioses en Kish.
Ninul: "Señora de abundancia". Madre de Enlil en cuanto dios local de Nippur.
Ninurta: Dios de la cacería y de la guerra, hijo de Enlil.
Nippur: Ciudad de la Mesopotamia meridional. Centro del culto de Enlil.
Nisaba: Diosa de los cereales y de la escritura, hija de Anu.
Shamash: Dios semítico del Sol, señor de la justicia.
Sumuqan: Dios de la fecundidad de los rebaños.
Uruk: Ciudad de la Mesopotamia meridional, al SE de Nippur y NO de Eridu.
Centro del culto de Anu.
Uzumúa: "Lugar donde brotó la carne". Área sagrada en Nippur.

256

NOTAS SOBRE LA OBRA POÉTICA DE MIGUEL N. LIRA
PROF. RAÚL ARREOLA CORTÉS
Morelia, Mich.
(Resumen de algunos capítulos del
libro "Lira en el ámbito de México",
de pr6xima publicaci6n).

I. Los ESCRITORES PROVINCIANOS

y

LA REVOLUCIÓN

EN EL PANORAMA DE LA literatura mexicana contemporánea figura Miguel
N. Lira (1905-1961) como uno de los últimos cantores de la provincia. Su
Tlaxcala nativa fue tema central de su mejor obra, y en ese sentido se le
aprecia como el continuador de una noble tradición de nuestras letras, dentro del grupo que inició gallardamente don Francisco González León, el
poeta de Lagos, y al que pertenecen por igual Ramón López Velarde y José
Rubén Romero, Enrique Fernández Ledesma y Alfonso Gutiérrez Hermosillo, Manuel Martínez Valadez y Alfredo Ortiz Vidales, José D. Frías y
Alfredo Maillefert.
Si se observa la época en que aparecen estos escritores de esencia provinciana, encontramos que todos pertenecen al período de la Revolución Mexicana. Mas no es solamente la cronología la que sitúa a este grupo ligado
al movimiento emancipador de la segunda década de nuestro siglo; es también el espíritu de sus obras, que se identifica con el programa revolucionario.
Varias razones podrían aducirse para demostrar que los escritores mencionados pertenecen a la Revolución Mexicana, pero creemos que por cuestión de espacio bastará con dos: 1) El régimen político de la dictadura
centralizó las actividades del país, incluyendo, desde luego, la cultura. Es
muy conocida la frase de que fuera de México (la capital) todo es Cuautitlán, frase que expresaba el desdén con que veían los capitalinos todo lo que
257
Hl7

�sucedía más allá de sus murallas egoístas. La Metrópoli, como aún suele
llamársele era más que la capital de una República, el centro de un_ Imperio, cuyas' pr:vincias del interior, de "tierra adentro", eran. tan "pm~~r:scas" y se veían tan lejanas, que hablar de ellas er~ como refenrs; .ª los m 1~teriosos" países de Oriente, lejanos en la geograf1a y en el espmtu. Al ~eivindicar el paisaje vegetal y humano de sus regiones entrañables, l?s escntores provincianos fueron revolucionarios, aunque. algunos no tuv1ero~. una
clara conciencia de su función histórica. 2) Los mtelectuales. del porfmsmo,
al desdeñar las raíces nacionales, encontraron en lo extran!ero_ el mod;l~
de sus creaciones y particularmente lo francés llenó sus aspiraciones este~cas. Todas las formas del arte y de la literatura se empa~~ron de esencia
francesa, tanto como las modas, los carruajes y la decorac10~. de l~s fª_lacetes aristocráticos. Nuestros escritores se aferraron a la tradición hispamca
de la cultura mexicana, que en la provincia había hincado raíces profundas, tanto en su corriente clásica como en sus autores mod:mos; Y la expreión de la literatura provinciana pertenece a esas tendencias, por más que
s
muchos
de los escritores (Maillefert sobre todo ) sean "afrances~dos" . La
oposición entre lo francés y lo español no es ~in e1:°bargo ~ radical,. pero
sí es suficiente para caracterizar ·como revoluc1onana la actitud de qmene,s,
muchas veces a despecho de su propia formación cultural, buscaban lo mas
genuino para crear el espíritu de nuestra nación.

II. Los

PRIMEROS MAESTROS

La familia del poeta Miguel N. Lira, una familia de artistas,. abandonó
transitoriamente su querida Tlaxcala y, tras una breve perm~ne?cia ~n. ~~ebla, se estableció en la capital del país, donde el joven provmc1ano ~1c1_0 ,.ª
la vez sus estudios superiores y el ejercicio de la poesía. Con sus d1ec1se1s
años a cuestas y el magisterio de López Velarde y Femández Le~esma, el
futuro poeta de Tlaxcala no había penetrado hasta las fuentes mismas de
aquella poesía que le situaba en la plazuela de su pueblo natal y entre las
aentes de su región. "Pero una noche -nos dice él mismo--, en un corredor
de San Ildefonso, donde se quedaron prendidas mis mejores esperanzas. y
mis más caros anhelos, conocí la suavidad mística de los p°&lt;:mas de Fr~c1s:
co González León y aprendí en ellos la religiosidad que anima a los nuos.
1 Esta carta se encuentra en el artículo "Ante la ausencia de M'.guel N. Lira"A:o~
CRISANTO CuÉLLAR ABAROA. "El Nacional", suplemento semanano, No. 731.
r
2 de 1961.

La lectura de los poemas del maestro definió el camino de Miguel: "me
hizo pensar en que yo también tenía una provincia olvidada y unos recuerdos inefables. Así nació Tú, mi primer libro y mis primeros trece poemas".
El camino estaba trazado y por él había de transitar Miguel N. Lira hasta el
final de sus días. Aquel pequeño conjunto de poemas juveniles llegó hasta las
manos del viejo maestro, quien escribió un prólogo cariñoso para corresponder a su joven admirador: "si figuro en este libro, ello se debe a una invitación tan ingenua que no la puede desairar". 2
Con el prólogo de don Francisco González León aparece, editado por el
gobierno de Tlaxcala, el primer libro de poemas de Lira: Tú ( 1925). La
mano conductora del poeta de Lagos de Moreno se advierte en este "primer
brote de un temperamento artístico". Una identidad de asuntos y de imágenes se establece entre ambos poetas, desde los primeros versos de ese libro
primogénito. Pero no sólo está presente González León sino también López
Velarde y Enrique Femández Ledesma, como lo advirtió sagazmente Héctor
Pérez Martínez en una conferencia de 1925, antes de que apareciera el libro
de Miguel.ª
Son tan evidentes las influencias de estos tres poetas en la obra juvenil del
tlaxcalteca que resultaría tedioso e inútil señalarlas detenidamente. Pero ya
que mencionamos la palabra, justo es hacer algunas consideraciones sobre
el tema de las influencias en la literatura. En primer lugar, cabe preguntarnos qué son y cómo se aprecian tales influencias, lo cual nos lleva al asunto
de la originalidad en la obra creadora, en nuestro caso la obra literaria. Un
escritor creemos que es la suma de múltiples experiencias y lecturas. Estamos muy lejos de pensar en el escritor nato, porque vemos en los ejemplos
que nos proporciona la historia literaria, que cada hombre que escribe ha cubierto un proceso en su formación, que va desde los balbuceos inseguros hasta
la obra madura. En ese proceso, que puede ser largo o corto según la disposición del individuo, van insertándose multitud de vivencias extrañas que integran la herencia cultural que es común pero que no todos aprovechan y
enriquecen en igual forma. La obra producida durante y al final de tal cadena de fenómenos resulta original si compendia lo antiguo ya conocido con
las nuevas aportaciones del espíritu de una época o de un medio social y las
tendencias que habrán de enlazarse con el porvenir, en una alianza sucesiva,
dialécticamente renovada. Así que más que influencias encontramos preferencias; un poeta selecciona sus modelos, entre aquellos que más se identifi• Tú. Poemas. Introito de FRANCISCO GoNz.ÁLEZ LEÓN. Edición del Gobierno
de Tlaxcala, 1925.
1

La conferencia aparece publicada en "Huytlale", No. 11, febrero de 1954. Se
pronunció el 14 de octubre de 1924.

258
259

�can con el mundo subjetivo y objetivo que les es propio. Lo~ buen~s poet~ escogen buenos modelos, en una combinación infinita y _sub~, de mt:racc1ones
y de relaciones recíprocas que hacen imposible su locahzac10n. D~cir, entonces, que tal poeta influye en otro eq:iivale a señal~r una ~resen,c1a o preferencia determinada en la formación de éste. Una mfluenc1a sera a lo sumo
Ja huella, a veces imperceptible, que el espíritu complejo de un autor ha dejado en el espíritu y en la obra de otro.
.
.
.
En Ja primera etapa de su obra poética, Miguel N. Lira reg1st:a la influencia de Ramón López Velarde, Francisco González León y Ennque Fernández Ledesma; pero ante todo, empieza a ser él mismo. "Mi~ad ~ice el
autor del prólogo-, la mañana es primaveral; es cierto que m1 escudilla es
tosca, pero la colman de tal manera los encendidos frutos que _el poe~~ ha
querido os ofrende en ella, que casi no se mira la burdeza de m1 ba_rro . La
vieja y gentil escudilla del Iaguense sirvió de recipiente a los encendido~ fi:utos tlaxcaltecas como sirvió también a dos generaciones de poetas provincia'
.
, .
nos. Continente y contenido que se identifican con lo me1or de Mexico.

III.

ROMANCE y CORRIDO

Después de La Guayaba ( 1927), otro libro de poe~as con técn~ca semejante a Tú, Lira publicó la primera edición del ~omdo de Domingo Arenas, que habría de ser la obra que mayor fama traJO a su autor, ~ tal grado
que siempre se le identifica por el poema que da nombre a ese libro, y con
ese mismo poema se encuentra representado en las antologías de la poesía
mexicana contemporánea.
En el Corrido de Domingo Arenas ensaya nuestro poeta la forma ~opul~r
del verso octosílabo. Héctor Pérez Martínez que conocía la tray~ctona Pº:·
+:ca de Lira comentó: " ...nosotros cambiaríamos el título del libro de Miu
'
.
A
"
guel N. Lira para decir de él que es el romance de Domingo renas ,
Veámos cuáles son las razones que da Pérez Martínez para proponer ese
cambio de nombre: a) "Si ha habido en México algunos ensayos contemp~ráneos del romance, éstos se refieren a una influencia de Góngora al traves
de la literatura francesa, y Lira va mejor a la castiza para tomar, acaso d_e
Federico García Lorca -¿acaso de Juan Ramón Jiménez?- esa naturalidad poética que se convierte en naturalidad de intención". b) "El romance moderno casi siempre traduce una experiencia del po~ta ~ob:e el tema
referido y el corrido es la transcripción de un poco de h1stona 1mpe:sonal,
~eflejo d; un acto extraño al poeta, aunque sentid~ por é_l". c). "Las imperfecciones métricas del romance obedecen a un 1uego mtenc10nal que se

prolonga a la manera de insistir sobre una frase, insistencia cuya finalidad
se siente. El corrido -espontaneidad- realiza esa imperfección o esa insistencia no en la forna de subrayar, sino en la de componer, repitiéndolo, un
hecho, un acto, una actitud, un instante". Y concluye airosamente Pérez
Martínez: "Romance y corrido tienen su importante belleza propia. Uno
es la manifestación de un impulso comprensivo; el otro, un intento por hacerse comprender".4
Veinte años más tarde, don Gabriel Méndez Plancarte agregaría una observación más sobre este punto: " . . .mientras el romance es el viejo metro
de dieciséis sílabas, con versos asonantados con la misma asonancia ( o bien
como suele decirse, de versos octasílabos con la misma asonancia en los pa~
res) nuestro "corrido" suele estar hecho en cuartetas de octasílabos --o de
otros versos-, libres los impares y aconsonantados los pares, y cambiando
de rima en los diferentes cuartetos". 5
Conforme a esta observación del doctor Méndez Plancarte, el cambio propuesto por Pérez Martínez carece de razón, por lo menos en el aspecto
métrico formal, porque si se examinan los Corridos de Miguel N. Lira, los
del Corrido de Domingo Arenas y los anteriores y posteriores a ese libro, se
llega al convencimiento de que Lira se sujeta a las formas tradicionales de
la poesía popular mexicana.
Pero hay todavía un punto que: es preciso aclarar en el comentario de
Pérez Martínez: la influencia castiza en los Corridos del poeta tlaxcalteca.
Se mencionan como fuentes directas de esa influencia a Federico García
Lorca o a Juan Ramón Jiménez. Debe tenerse presente que el Romancero
Gitano apareció en 1928, y los poemas que aparecen en el Corrido de Domingo Arenas, así como otros que no figuran allí fueron escritos unos años antes. En el libro Romance y Corrido, de Vicente T. Mendoza 1939, aparecen algunos de los que figuran en el libro y otros ( Corrido de Marcial Cavazos y Corrido de la Muerte de Pancho Villa) que no se encuentran en libro alguno de Lira.
Esto no niega, desde luego, la influencia del poeta granadino en el poeta
mexicano, pero fue posterior al Corrido de Domingo Arenas y corresponde al momento en que la poesía lorquiana alcanzó un extraordinario auge
entre nosotros. El mismo Miguel nos lo dijo en una carta: "A raíz de la afortunada irrupción del poeta granadino en la órbita de la poesía peninsular,
algunos autores mexicanos, y yo entre ellos, adoptaron en sus poemas los
• Nota publicada en "-El libro y el Pueblo", tomo X', No. 6, agosto de 1932, pp. 48-49.
• Prólogo al Corrido de Manuel Acuña, de Miguel N. Lira. Alcance al número 3
de Huytlale. Tlaxcala, 1953.

261
260

�elementos eternamente juveniles del Romancero, tratando de elevar Y deurar las notas capitales del vivir mexicano, expresándolas con los recurp
.
.
ul "ª
sos idiomáticos que mejor se ajustan a su esencia estnctamente pop ar •

IV.

fluencia de esas fuentes castizas, pero en el caso de Juan Ramón encontramos su huella en varios poemas del Corrido de Domingo Arenas y en otros
~oemas posteriores, sobre todo en los Cantos al Río ( 1953), escrito en una
epoca en que todas las influencias se habían asentado para dejar libre curso a la personalidad inconfundible de nuestro poeta. 7

LA HUELLA DE JUAN RAMÓN

Si está clara la influencia lorquiana en la obra de Miguel N. Lira, sobre
todo en su obra teatral, no sucede lo mismo con lo que se insinúa respecto .ª
Juan Ramón Jiménez. ¿Pudo tomar Lira esa influencia castiza de sus Corridos, de los libros del poeta de Moguer?
Los estudiosos de la poesía de García Lorca han encontrado la huella
profunda de Juan Ramón no sólo en él sino en, otros poe~as de su generación. Cuando la Academia de Estocolmo acordo el Premio Nobel para el
"andaluz universal", apoyó su dictamen en las excelencias de Platero y,~o,
obra en la que se reconocieron las virtudes de la buena prosa y del espmtu
poético que la anima, pero prescindieron, los señores académic?s, de 1~ más
valiosa a juicio nuestro O sea la obra poética total del solitano canc10nero
de elegías, paisajes y recuerdos; y la influencia que ejerció en los poetas de
las generaciones posteriores, de los que no existe uno solo que no deba algo al
viejo maestro.
Los incidentes, las angustias y las esperanzas, de la guerra del pueblo español contra el fascismo, hirió el corazón de México, y la voz _de los poetas
españoles acercó nuestras voluntades hacia el conglomera~~, vahente que defendía su libertad contra la invasión extranjera y la tra1C1on de las fuerzas
oscuras del feudalismo. Nuestro país, que ha librado y libra bata~l~s semejantes, escuchó la palabra de los_ m~jores ho~bres de aquella nac10~, Y _n?
debe extrañamos que, de esa sohdandad cordial, haya resultado la identificación de nuestros poetas. Juan Ramón Jiménez y Federico García ~or~a,
sobre todo éste, por la ofrenda de su vida ante los vei-dugos de su ~atna, influyeron en la poesía mexicana, tanto como otros poetas ~e su es~rpe: ~afael Alberti, Manuel Altoaguirre, Luis Cemuda, Pedr? Sal~as, Leon Felipe,
Emilio Prados, Pedro Garfias, y tantos otros que umversahzai;on el nombre
de España, ahora con el signo de la inteligencia.
.
.
Miguel N. Lira pertenece a esta época y su obra registra;ª vigor~sa influencia de los maestros extranjeros, sin perder por ello sus raices mexicanas, antes bien fortaleciéndose al contacto con el ejemplo de los patriotas espa~oles. Resultaría muy largo señalar en cada imagen, en cada palabra, la m• Carta que me envió Miguel N. Lira. Agosto 13 de 1943.

V.

UN RETRATO DE INFANCIA

Los elementos autobiográficos abundan en la poesía de Miguel N. Lira.
Como todo poeta de verdad sublima sus recuerdos, los filtra a través de su
sens_ibilidad, l?s incorpora al mundo sugestivo de sus imágenes, y de un modo unperceptible los expresa en su obra, junto a las vivencias de su imaai.
nación y las aportaciones del mundo real en que vive.
~
U~ retrato, recientemente publicado, nos muestra a Miguel en su infancia, de cuatro o cinco años, vestido de marinero, con un pelo rizado que
le cae sobre el hombro. La presencia de este retrato obsesionó al poeta desde sus primeros cantos. En su Cuaderno de notas ( 1936) encontramos estos
versos:
Y o nací para ti con el retrato
que adorna un decorado de caireles
a la luz de la tarde en arrebato,
cuando el cielo se albricia de claveles
y se orquesta el jardín en ruiseñores
para el vals indeleble de las flores.
Era entonces la etapa marinera
del traje azul y boina sorprendidos
por el ancla de plata y la bandera
que se prenden del brazo, confundidos,
más por mirarse siempre en compañía
que por reclamos de fotografía.

En sus novelas, en sus obras de teatro, en sus poemas no coleccionados
en libros, brotó a ca~a instante este recuerdo. En Segunda Soledad (1933),
e_n Palabras a los Pá1aros (1937) y en Carta de Amor (1938), para no citar
smo algunos, encontramos la reiterada referencia al trajecito azul de ma• Cantos al Río. Poema, el Huytlale, No. 1, abril de 1953.

263

262

•

�"paraíso de caireles en fuga de reposo
rinero, a la corbata de colores, al
convenido"•
. fan te, tales como la Plaza de Armas de
vida de m
Otros recuerd os de su
. .
d
padres resurgen constantel
oquia y la v1e1a casona e sus
'
de todo ello
1
su pueb o, a parr
obra, en prosa o en verso, pero
,
mente en los renglones de su
preparación, porque aqui renos ocuparemos en el libro que tenemos en
sultaría demasiado extenso.

VI. LIRA

y

BÉCQUER

. de Juan Rad. h acerca de la .mfl uenc1a
Algo parecido a lo que hemos ic o
. , podríamos decirlo sobre Gus, en L"ira Y en los poetas de su generac1on,
mon
tavo Adolfo Bécquer.
.
l
sobre el tema. Le dice
li
Miruel nos co oca
S
Una carta de Pedro a nas a
ºta
'do su delicadeza y lirismo, su em•
. "Me han encan
.
, ·
el espanol al mexicano.
. . , de un becquensmo dramat1..
de sombras su v1S1on
d d
'
b', cada uno de nosotros es e
Paque de romanticismo
•
ntramos tam ien,
¡
co. En ese camino nos enco
.
b ta de las palabras, y los seres y os
nuestro campo. Un sutil aire móusf1ca dro 'rrealidad y misterio sentimental".ª
·
atm s era e 1
•
objetos viven en 1a misma
,
la nuestra por las circunstancias
La poesía española contempor~ea, y . d 1 ' más puro y limpio de
'b'
una nea herencia e o
ya mencionadas, rec1 ieron
G ·1
San Juan, de Góngora y
la tradición literaria. Las voces de arTc1 aso
Quevedo y Manrique, de
d V ga y Santa cresa, e
,
Fray Luis, de Lope e e
1 generaciones-síntesis de la poes1a
Bécquer y Cervantes, concurren en as

i

J

contemporánea.
d
excelencia. Su lenguaje poéGustavo Adolfo Bécquer es ,u~ ren~bva otr_,por e1·erce un definitivo magiste, ue mus1ca v1 ran e
20 G
tico -"perfume, mas q
d 1 eneración aparecida por el 19 ' arrío en los poetas del 98 y en los e a g
cía Lorca entre ellos.
·¡ . , nombrada Literatura Española
r as en su recop1
ac1on
l
d
El mismo poeta Sa m '
.
. f damental entre e mo er- 1
punto de divergencia un
.
- 1 d
del siglo XX, sena a un
., d 1898 Dice que los espano es e
.
• ano y la generac10n e
·
. d
rta
nismo latmoamenc
ovimiento revoluci9nano, espe •, t ansformaron un m
d" • al
aquella generac1on r
.. , depuradora de lo tra ic1on '
•
en una rev1s10n
S
do por estímulos extranJeros,
d' . . Garcilaso y Góngora, an
.
.
,
,
t'
·
a
no
aca
emica.
de la gran trad1c1on poe ica v1v '
Juan de la Cruz y Bécquer.
- ¡a, 4a• edic., 1953. T .
J'RAT. Historia de la Literatura Espano
• ANGEL VALBUENA

El Cisne de Andalucía no sólo brillaba como astro indiscutible y solitario
en el cielo de la poesía romántica española; sus cualidades de poeta excepcional estaban admirablemente presentes en su prosa, en sus hermosas L e)'endas y en varias cartas Desde mi Celda. que tal parece fueron esquemas para algunas leyendas, joyas preciadas por la fuerza poética de su lenguaje y por
la fantasía vigorosa que en ellas sobresale. Valbuena Prat ha escrito que en
las leyendas becquerianas "el interés dentro del motivo poético se concentra más que en la acción, en la atmósfera. .. No son los personajes, sino el
perfume de la leyenda, el ambiente de misterio, el encanto de una honda
melancolía, lo que da un valor de interés primordial, junto a una flexible
y agradable forma, a estas leyendas".
¿ Y qué menos podría decirse de los Corridos, las obras de teatro y las
novelas de Miguel N. Lira? ¿ Este es el "becquerismo dramático" y el "romanticismo de sombras", que veía Salinas en la poesía de nuestro tlaxcalteca?
Salinas se encontraba dotado de una sensibilidad especial para advertir esas
atmósferas irreales, ya que poseía una "técnica desrealizadora", según Federico de Onís, y un poder de rejuvenecimiento del barroco español, del
conceptismo adaptado a la vida moderna, un conceptismo "interior'', como
le llama Leo Spitzer.
Esa penetración tan peculiar en Salinas nos aproxima al romanticismo de
Miguel N. Lira; un romanticismo que lo liga a la leyenda de su pueblo, a la
que dota de un valor dramático que se deja flotando en el ambiente. No es
la acción. Si leemos sus Corridos, por ejemplo los .del Corrido de Domingo
Arenas {Máxrmo Tépal, Cirilo Urbina, Adelita, Pancho Villa, Emiliano
Zapata, Margarito Mariaca, Catarino Maravillas o Eutiquio Rivera), no encontramos "acción", en el sentido de argumento dominante. Cuando quiere
ceñirse a una "historia", fracasa, empobrece el Corrido, como sucede en Los
Caciques y el Corrido que dedica a don Alfonso Reyes, que se encuentran
en el mismo libro; y cuando más se sale de los dominios anecdóticos, más se
sumerge en esa atmósfera de irrealidad, se toma más "romántico'', como en
sus Corridos de La Niña de Miel y de La Niña sin Novio.

VII. LA

ÍNTIMA TRISTEZA REACCIONARIA

Un lugar especial merece el tema, poco explorado, de la influencia de Ramón López Velarde en Miguel N. Lira. En estas leves notas sólo apuntaremos algunos rasgos que quizá sean útiles cuando se emprenda el estudio
profundo sobre este asunto.
En una carta que Lira envió a su colega Crisanto Cuéllar Abaroa, dice:

III, p. 276.

265
264

•

�"Era discípulo, en 1921, de Ramón Lópcz Velarde, que fue el primero que
cantó a la provincia y la pintó con vivas pinceladas. No conocía ese año su
libro La Sangre Devota, que encierra la una y mil virtudes de las provincias
felices; pero ya habían consultado mis ojos y mi corazón Zozobra, libro
que me enseñó inusitados adjetivos y que me hizo huír de la retórica absurda, de la consonante y el lugar común".
Tomemos los libros de Lira, desde Tú hasta los últimos que dio a la
estampa o imprimió con sus propias manos, y veremos corroborado su aserto.
Una adjetivación que podríamos llamar "velardeana", si quisiéramos atribuirla al zacatecano exclusivamente; una adjetivación original, fresca, eficaz,
perdonándonos el contagio al volcar estos adjetivos.
Vals indeleble, traje azul y boina sorprendidos, acuáticas canicas, fuentes de
lluvia colegiales, metálicos deslices de patines, beneficio malva, erizado espanto, rubio trino del canario, refresco morado, viandas coloridas, nácar porcelana, sirenas postrimeras, hermosura incisiva, y cortante, el dominio azul del
telegrama, abriles abiertos, cotidiano maleficio, pintada blancura de acuarelas,
tu cuerpo vegetal, verde florecido, reposo convenido, distancia azul, cielo
sorprendido, retablo añil, son frutal, bugambilias carmín, pájaro clarín, angustia armada, inolvidable olvido, desesperada hiel, luz deshojada en el alba,
sombra digital, rama derramada, beso diminuto y eterno, ventana iluminada
por el perfume de las madreselvas, halagos curvados, cuadradas transparencias, etc., etc.
La devoción de Miguel N. Lira por su nativa Tlaxcala fue el centro de
gravedad de su obra, y este rasgo provinciano también identifica a nuestro
poeta con su maestro en las aulas y en la poesía, de quien toma esta clara
expresión: "he puesto ante tus ojos mi vida reaccionaria" .. .

VIII.

RECREO SOBRE JUGLARES

Andrés Henestrosa, gran amigo del poeta tlaxcalteca, le dijo un día a Miguel que su obra era la de un juglar, y cuenta el juchiteco que a Lira no le
agradó el calificativo; tal vez entrevió alguna malicia fraternal, y sintió que
se menospreciaba su cultura literaria, ya que los juglares eran individuos
que, en la mayoría de los casos, repetían las historias que oían de otros del
mismo oficio o de la clase semicultivada que rondaba los castillos, los monasterios o los burgos. Miguel era un hombre culto, como su amigo Andrés,
y lo que éste quiso enfatizar al llamarle "juglar" fue seguramente su carácter
popular, y en este sentido estaba en lo justo, porque en verdad los cultivadores del mester vulgar estuvieron tan cerca del pueblo, que sería impo-

266

sible conocer la historia de España
agentes eficaces que fueron l . 1' por ejemplo, sin el testimonio de esos
N
mj~~es
¿ o fueron juglarescos los versos d . G
el buen hombre demostrab
l e onzalo de Berceo, a pesar de que
a su cu tura al somete
d.d
¿ y no podría decirse lo mismo de a u . .
r a me i a sus cuartetas?
don Juan Ruiz el preste de fft ? E q el jubiloso pre-renacentista alcalaíno
1 a. stos poetas no e
escnºbºir en latín' O más bº
ran tan cu1tos como para'
'
ien eran tan profundam t
l
estar cerca de la muched b
en e popu ares que preferían
.
um re en vez de ence
copiar libros extraños.
rrarse a repasar sus latines y a
Como se ve' el asunto tJene
•
mayor trasce d .
por términos. Miguel fue en el senfd
- 1 nd enc1a que una simple disputa
·d .
,
1 o sena a O un j.ugla
1 f
gra o s1 nos atenemos a la ra' tº l' .
'.
r; y o ue en mayor
. b
IZ e imo oa1ca • juaaba
l
maneja a con destreza y lograba con ell o ' . º
con as palabras, las
En la historia de las letr
.
as el objeto que se proponía.
as mexicanas hemos tenido . l
mos que han dejado impresa el l
I
jug ares, seres anóniun poema. Caudal interminable ;e~a
u ar en una canción, un Corrido o
donde el paisaje la mujºer la f
puel o, en generosa y dramática entrega
'
'
ierra y a esperanza en
.
'
estrofas, han intearado la pe
lºd d
.
'
graciosas o dolorosas
o
rsona i a nacional.
Por otra parte, hemos tenido oetas
fuente viva del pueblo
d
p
' cuya cultura los ha alejado de la
Y e sus problemas vital
1 · •
se1ecta los ha aislado de l
1. .
es; e cnteno de minoría
.
as pa p1tac1ones popul
d
cambio se han identificad
l
.,
ares e nuestro país, y en
0 con a producc1on de ot
. •
l · d
mopolitismo no desprovisto d . t 1·
.
ras atltu es, en un conse me 1genc1a
y todavía un tercer grupo : el ue forro .
.
formación cultural, o tal vez porq ella
adn lods _:scntores que, a pesar de su
su tri
' no es enan acerc~e al
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pa a, y que expresan en lenguaje c lt l
.
corazon e
mayorías.
u o o que les dicta el espíritu de las

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Podría trazarse un paralelo entre lo
.
de la Edad Media en víspera d l que se dio en la literatura española
'
e a aurora rena f t
p
nombres de los nuestros de los poet
.
cen is a. ¿ ara qué citar
'
as mexicanos? Cada q .
1
a su gusto. Hemos tenido juglare
, .
.
men que os coloque
mos; y poetas cultos al modo d s l anonimos en un pueblo de héroes anóniLibro de Apolonio insp1ºrad
e os autores del Libro de Alexandre o del
,
os en asuntos q
d
sangre; y también tenemos autores que
ue ~o son e su suelo y de su
d ff
1
se asemejan a Berceo
1 Ar .
e ita, en os cuales "cultura" no
. 1
.
Ya
cipreste
sino un medio de aproximación y e1:::~::adeenlte debla1slamiento ni desarraigo,
.
.
.
pue o.
. , que dan l
. Visto a distancia, con la dºrmens1on
· ¡
igua~ente interesantes y muy españoles a l
os_ s1g os, ¿no encontramos
mencionados? ¿Así veremos a l
.
os e~cntores de los tres grupos
, .
os mexicanos unidos
l
tonca cuando acontezca el gran R
. . '
en a perspectiva hisenacumento de nuestro país?

267

�EL MITO DE HÉRCULES
I

DR. JAIME ÜSPINA ÜRTIZ

Universidad del Valle-Colombia

HEMOS SOSTENIDO CON UN colega animado diálogo, al modo socrático buscador de verdades, sobre el carácter individualista -mi colega-, y nacionalista -yo- de las culturas greco-romanas.
-El individuo, como sujeto de derechos, no tuvo apenas significado para
Grecia y Roma. Recuerdo dos trabajos interesantes en los que se sostiene que
todo allí fueron instituciones sociales y desindividualización de la persona. Me
refiero al estudio sobre las instituciones romanas de León Horno 1 y a Glotz
que investigó las instituciones griegas. 2 Mire usted, cuando Aristóteles formuló
la idea vigente en su tiempo sobre el hombre, sólo relievó al ser político,
colectivo, nacionalista.ª Aquel zoon politikon es el alma de la literatura de
la Hélade y palpita en el fondo de toda la antropología clásica con carácter
obsesivo y único. La libertad individual, purgada de presupuestos políticos,
fue tan ajena a aquellas culturas como es a la nuestra (¡digo a la occidental
de hoy enfrentada al marxismo!) el condicionar la libertad individual del
hombre íntimo al estado.
A este planteamiento mi colega oponía:
-Las instituciones greco-romanas, muy al contrario de lo que usted sostiene,
fueron eminentemente individualistas. El Derecho Romano, más concretamente el Derecho de Gentes, y el culto griego de los héroes consagraron, en
aquellas culturas, al individuo como sujeto de derechos. En las mencionadas
instituciones el Estado aparece como el gran defensor de los derechos funda1

HoMo, LEÓN, Les Institutions po/itiques romaines, Ed. Albin Michel, Parít,
Trad. de José López P. Ed. UTEHA, México, 1958.
' GLoTz, G., La Ciudad Griega, Trad. José Almoina, Ed. UTEHA, México, 1957.
• ARISTÓTELES, Política, I, 1, 6 y I, 2 estudia la naturaleza social del hombre, y
por su concepto de sociabilidad encuentra fundamentos para justificar la esclavitud.

269

�mentales del individuo y como estímulo de individualización. Grecia más que
Roma quiso de cada individuo un héroe y para ello se esforzó por educar al
individuo en la autonomía prodigiosa de la areté. La areté, es decir, la excelencia de la personalidad no era otra cosa que el acopio de virtudes que hacen
superarse al individuo, sacándolo de la mediocridad colectiva a la grandeza
individual.
-Usted da una interpretación individualista -acondicionándolos a su punto de vista- a argumentos claves en pro del concepto colectivista de las
culturas greco-romanas, insistía por mi parte, queriendo mostrar al colega la
única cara de la medalla. No es del caso apoyarse en la apariencia individualista de tal o cual principio del Derecho, aislándolo del contexto y torciéndole su intencionalidad. El Derecho Romano se elaboró, mejor se codificó,
en pro de la unificación normativa del Imperio y en él lo interesante no son
los derechos que concede sino a quiénes se los concede. Porque con el Derecho
Romano pasa lo mismo que con la educación de los ciudadanos en la areté:
aquello no era para todos, era privilegio de la aristocracia gobernante. Cuando
llegó la época de la democracia los juristas atenienses no tuvieron más salida
que la de dictar para todos los ciudadanos el título de aristócratas. Usted
recuerda que aun entonces a la masa amorfa de los millones de esclavos se
les negó todo derecho y toda educación porque no tenían areté. Pero tengo
otra conclusión más, extraída de la extensión de la areté a todos los ciudadanos: la única intencionalidad de tal medida fue el servicio de la polis.
En tal forma fueron colectivistas aquellas culturas que penetraron de nacionalismo todo el psiquismo individual con sus derechos y sus virtudes. Y aquí
nos empezamos a adentrar en el alma griega, en sus ideales y en su plena
concepción de la vida. Yo quisiera que penetráramos a este maravilloso mundo
de la mano de un héroe, del más representativo de los héroes griegos, del
más mitológico de ellos, de un Hércules, por ejemplo, que para mí sintetiza
el alma griega y que por su peculiaridad excepcional, de él echaron mano
los poetas, los filósofos, los escultores y los pintores cuando quisieron presentar
al pueblo de la Hélade lo más auténticamente griego de su pre-historia.
A estas razones mi colega opuso otras interesantísimas hasta el punto de que
no pudimos ponemos de acuerdo, a pesar de estar seguros de que los dos íbamos guiados por la frónesis; tuvimos, empero, el buen humor de citarnos a
duelo en pequeños ensayos, donde cada cual expusiera los argumentos más
valederos en el sustento de su respectiva tesis. Así, habíamos dejado el método
socrático de la inspiración, por el método científico de la investigación. El
tema, dijimos, contiene un problema de interpretación histórica, nada menos
que sobre la cuestión de las cuestiones, el dédalo de la libertad individual, y
como ambos estuvimos de acuerdo en que la interpretación histórica es va-

ledera cuando
. . se apoya en sucesos históri
.
.
concepto md1vidualista y sub· a·
cos, independientemente de todo
·d·
Je vo como ¡
prec1 irnos formamos una conc1enc1a
. . ' ilu tr d o ensena el maestro H usser1' de1
uego honradamente.
s a a sobre el problema y exponerla
A propósito
de honradez mental estuvimos coro
poca
.
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. existe en los intérpretes de la h. t .
entan o con el colega cuán
regnna acondicionan los suce
h. ~s _ona. Por sacar adelante una idea
den, cortan
.
.
sos istoncos en forma im , d"
.
pe,
, cambian, mterpolan
t' .
pu 1ca, niegan añael metodo de la tijera y el ena-ru'd;1d1c1pan y procrastinan los datos, ~sando
fueran los autores de la Historia . ~ que habla Collingwood, como si ellos
el propósito de no ceñimos a nmgun
. . 1_LeJos
.
esq de nosotros
hi
.tal impudicia'• H'1cirnos
cont~amos apriorísticos y meten a los en uema stonológico, porque los ende solo pueden salir con la fo'rm I p, ~adores en unas encrucijadas de don
.
u a magica d "R
M1 amigo es persona eal
e
orna locuta".
1
. ..
r mente versada
1
a ant1guedad. Ello me hace temer
en as culturas mediterráneas de
floretazo. Pero no importa, porque el
voy a qu:~ar tendido a su primer
go producira sus frutos en mi osad'1a.

::s:i
•

Esd el mito producto de t rad"1c1on
. , impr
.
· d
e los pueblos, que enlaza hech h'ec'.s~, enso por el contenido del aln:f~cando en héroes y semidioses las º:u istoncos o ~reencias religiosas, persotonco, como poderes sobrehumano
sas r~conoc1das, en ese momento bisen much
s recognoc1bles en l f ,
os acontecimientos históricos
.
os enomenos naturales
trías _Y ciudades; por sobre todo
nt~s. anti~uísimos de familias, fra~
constituye su carácter de encamación 'del .;ax1ma i_mportancia del mito la
Para el fin que se propon I
i eal heroico de los pueblos.
1
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presente
ensa
.
p eJ1 a
el mito dos element .
,
yo conviene
destacar de la c
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os. su caract
l' .
omerotco. En Grecia, más que en otros
er re i~toso y su esencia del ideal
tos del mito son valiosísimos para la Jt~:blos °?:1dentales, estos dos elemenhel~~os, ya porque desempeñan pa el ?reta~1on del concepto vital de los
-p1ensese en Homero-- ya tamb', p pnmord1al en los primeros escritores
de
'
icn porque
. todos los tiempos sacaron
de ellos
arsen 1sus
d filósofos
.d
' poetas Y escu1tores
~vos artísticos y de enseñanzas morale
a e I eas tradicionales, de mohto el virginal Dafne Orf
N . s. Perseo, Demeter y Perséfone Hº ,
e .
.'
'
eo, arc1so, Urano G
.
' ipon importancia el mito nacional de Hércule y ,ea, _Y por encima de todos
no menos griego que los de p rometeo y Proteo.s,4 mas neo que el de Sísif Y

~~

e11: ~:

°,

• Interesantes estudios sobre el .t
.
the of the State, quien va en busc~ : lgnego _nos_ los ofrecen CASSIRER E The M
conc1cnc1a mítica.' BoWRA, C· 'M., ·•The Greek
Y·

ª

271
270

�Enraizado en los dos elementos que hemos querido destacar está el problema de la libertad individual. ¿ Hasta dónde la conciencia mítica fue
libre? ¿En qué forma el ideal heroico dejó ilesa la libertad individual?
Al afirmar que de la esencia del mito es el elemento religioso, estamos,
así sea involuntariamente, planteando el oscuro nacimiento de las religiones,
gestadas en antigüedades brumosas y ensombrecidas mil veces, en su paso
hasta nosotros, por la travesía de generaciones mil, desde primitivos sin nombre y sin historia. La plenitud de la fe religiosa más que una experiencia
total es un legado acumulado en innúmeras generaciones, ya que la tradición
no es el agua de una noria, de idéntico volumen en todo su trayecto, sino el
caudal de un río que se va acrecentando con los afluentes que le vierte cada
día. Se habla de la pureza de la tradición, pensando en la noria y olvidándose
del río. Las grandes revoluciones sociales y las tormentas enturbian las tradiciones y los ríos.
Muy acertados andan quienes juzgan que las magnas deidades del Olimpo, al ir de generación en generación, sublimaron su carácter inicial de personajes de mito; en ese caso, Zeus habría sido el mito del pater, como Hera
(Juno) de la mater; Atenea (Minerva) la hija predilecta de Zeus habría
sido el mito del nacionalismo, como Apolo el mito del superior destino de la
Hélade para las artes, la filosofía y la política; Artemisa (Diana) la personificación de la naturaleza virgen y Hermes (Mercurio) el mito del comercio
y de la expansión de Grecia; Poseidón habría sido el mito de lo que representa el mar para Grecia, como Afrodita (Venus) representa el eterno femenino que recibiera tan destacado culto entre los pelidas.
La religión griega tuvo su origen en la familia y creció al ritmo del crecimiento de la sociedad. Fustel de Coulanges, en su obra maestra "La Cité
Antique", prueba esta tesis, que desde él ha sido comúnmente sostenida. Así
Bowra, uno de los más recientes escritores sobre Grecia a la par que atinado
y fácil expositor, dice al respecto: "La religión griega, que comenzó en el
individuo y la familia, pasó con facilidad al ámbito de la ciudad estado,
que
5
poseía ciertas características de la familia y protegía al individuo" .
Nuestro propósito de encontrar las relaciones del mito y de la religión se
reforzaría notablemente si los griegos hubieran tenido, en ellos -en sus dioses-, otros tantos modelos de acción y de grandeza. A mostrar esta relación
apuntan aquellas palabras de Bowra: "Si Zeus, en el Prometeo Encadenado,
de Esquilo, se comporta como un joven tirano, y afirma los derechos del más
Experience, London, 1957;

GROETHUYSEN ,

B., Mythes et Portraits, quien se fija más

en el mito como ideal histórico.
• BowR,., The Greek Experience, Trad. de Luis GIL, La Aventura Griega, Ed.

fuerte, no hay nmgun
• , motivo
. .
modelo". e
que mpida a los hombres tomaro
1 como
Estas
. , y e •t
, Ji • interrelaciones de la re1·igion
ana sis de la libertad individual
al mi o se nos aclaran mucho con el
lo q
.
conserv a por el .
f
ue eqwvale a decir frente a
.
gnego rente a su relioi6n
va a
.
.
sus rruto. Es Fuste! d C
o· '
guiar especialmente en este an T .
e oulanges quien nos
apoyamos.
a JSJS en cuanto a los datos en que nos
En el hogar de toda casa .
rá
Ese fuego ardoroso era el alm gn;g~ a a perennemente el fuego sagrad
el aniquilamiento del carácterª e .;s _mtepasados. Su extinción significai:
demonios
iVlll) de los
penates y su trueque en
, . maléficos d ed"1cad os a semi
perseguí1 . ,
mogeruto del muerto era I
a a impia descendencia El
.
h ·
e encargado el , •
·
pnogar. Sacerdote sumo, también él desti;:do umco encargado del culto del
prende la veneración en que se I t ,
a ser penate, fácilmente se comeran · · if.
e ema Los dem'
· b
,
msign icantes frente al pater S l. él
, as miem ros de la familia
formulas y ritos sagrados secreto
fo º·¡· podia orar, él solo conocía las
tradiciones y virtudes
·
'
' · de los bienes
paternas
el ne am
, . ia. Heredero umco
rey que p od'ia d"isponer de la vida
' de sus
ovismo
pater
era
·
li.
JU~ en su casa, era'

d

que dar cuenta de ello a nadie Co
d Jos, esposa y servidumbre, sin tener
el futuro d~l culto, la mayor im~ied~o u: él Y, de su descendencia dependía
guardar celibato y se exponía a los
~ podi~ cometer un primogénito era
Cada familia tenía su cult dif castig,s sufndos por Hipólito.
ro .
h
o
erente sus dife t d"
'
ren es 10ses, su sacerdote
P p10, su éroe y su religión . d
hogar extraño o tomar parte enpnva a. Ea delito de muerte acercarse a un
tu·
una ceren ·
·
use la ciudad, se adopto' un d.
. oma a1ena. M ás tarde, al cons·=
·•
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At
u-:- enea Polias- o un héroe
-Qumno-. La religión se ensanch,
doméstico. La tradición rodó b lo, ~6"o sm perder los rasgos del culto
personajes míticos y revistiend:
sigo:, tr~sformando en dioses a los
adecuada pintura de nuevos mitos Al ~eva mexphcables experiencias con la
sacerdote común, investido no sól~ d 1 renlie del cu!t~ políade se colocó a un
suprema magistratura:
·
e go
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.,
se le lla , "B
. erno reh01oso
o·
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a odiaron a los de otra y como
I
. ex . Los dioses de una ciu
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edn de cuto familiar, los extranjeros fuero~
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. s ver a qte en
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ueron aceptados por toda Grecia I d.
'
su usca del panhelenismo
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A
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'
ores. un entonces en casos d
¡· . , .
os y otras divinidades me
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e co mon re una . d d
con otra, las divm1· ·
d des, mvocadas simultáneamente por los :1.dv cm
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equilibrio y se ladearon hacia los , f
ersanos, perdieron su olímpico
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estmas, Tucídides narra la resp t d d .
propos1to de estas luchas inues
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.
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a los melios. 7

1: :s

ª

, ldem. lb., p. 94.
T ucíomEs, V, lOS, l.

ª

.

Guadarraroa, Madrid, 1960, p. 89.

273
272
H18

�"En lo que respecta al favor de los dioses, tampoco nosotros creemos quedamos atrás. Pues no pretendemos ni hacemos nada que esté fuera de lo
que los hombres piensan sobre los dioses ni de lo que quieren los unos con
respecto de los otros. En efecto, nuestras creencias sobre los dioses y nuestro
claro conocimiento de los hombres nos inducen a creer que unos y otros, por
imperativo de su naturaleza, gobiernan siempre a quienes superan en poder".
Esta realidad griega es comentada por Bowra: "Es cierto que algunos grandes
santuarios, como Olimpia y Delfos, eran genuinamente helénicos, y el acceso
hasta ellos estaba garantizado por pactos internacionales. Pero cuanto más se
honraba un dios en una ciudad, tanto más se esperaba de él que le prestara
ayuda en contra de las otras".8 Y un poco más adelante añade Bowra: "Si
los dioses griegos eran parte de una herencia común, constituían también una
poderosa fuerza para mantener dividida esta herencia. . . La religión griega
se basaba sobre la creencia en el poder en sentido amplio, y especialmente en
el poder de sacar el máximo provecho de las capacidades y oportunidades; y
los dioses que encamaban esta creencia, ayudaban a los hombres reforzando
sus capacidades en muchas clases de actividad. La religión acentuaba la dig9

nidad de la acción y le confería un impulso motor" .
El providencialismo activo de los griegos -tanto más confían en el poder
divino cuanto más seguros se sienten de sí mismos-- contrasta con su frecuentísima actitud de temor ante lo desconocido, presentándonos nuevamente
el fenómeno religioso en función del sentimiento de seguridad. Para el primitivo ignorante todos los efectos cuyas causas desconoce son manifestaciones
de la divinidad. Los efectos favorables son un premio a su esfuerzo, en tanto
que los desfavorables son un castigo a su impiedad. Por eso huye de la impiedad casi con zozobra. Su conciencia es una conciencia atormentada. Posee
a plenitud el sentimiento trágico de la vida, en su doble carácter de angustia
vital y de desenlace fatídico. Pero su conciencia ha sublimado el sentimiento
trágico convirtiendo el amor fati en verdadera catarsis, con todo lo que ésta
encierra de purificación, sublimación de los instintos, llamamiento al ideal,
sentido de la muerte y perenne culto religioso. Superado el primitivismo, muchos rasgos de éstos perduran.
La casa del griego es un santuario, en cuyo hogar perviven los males, los
límites de su parcela están demarcados por los dioses, sobre su ciudad vigilan
insomnes y vengativas deidades. Las fuerzas misteriosas de la naturaleza (el
mar, la tierra genitora, el rayo, la luz) mostraban a sus ojos atónitos personificaciones concretas y exactas, a veces amigas, a veces maléficas. Y las llamaban por sus nombres: Poseidón, Gea, Júpiter, Apolo.
• BowRA, o. c., p. 90.
• Idem. lb., p. 91.

El día comienza con una lºb
'd
i ac1'ó n ante I d'
m1 as son ritos compartidos con la div' . e io_s y con un sacrificio. Las co-

:e;/ogª.' no se extinga, po,que el olvi;~d;:i. ;•~ pendiente de que el fuego
co no im:ocarlo, cuando sale o entra de
ios e acarrearía males terribles
ntra el dios. Cuando está f
d
y a su casa sería una falta
11 •
,.
uera e su casa I
b
grave
~via, un paJaro agorero le corroen 1
~ zozo rano cesa: un rayo una
P'.ªr y ese ininterrumpido consultar el ~;onc:e~cia. -~e ahí ese continu~ expices y supersticiones El á
eplac1to d1vmo por medio d
,
si
f
.
gora se suspende . 1
,
e arusgnos avorables. Si grita un
.,
si as victimas no han indica
La superstición invade los acto;;~cielago se suspende la asamblea popul:;
c?mbate antes del séptimo día del ~e;raves, ya que el ,ateniense no entra en
formulas para curar la enfermed d
y el espartano solo en plenilunio H
27
cada
vez
Tod
,
ª
pero
. .,
.
av1a en los tiem s 1 . deben .repet'lfSe
veces escu ·ienday
_po "U
g onosos y racionalistas de Atenas Ia supersp
o
btic1on
. atemoriza las conc·1enc1as
atir admirablemente que sab . b n general es un hombre que sabe
firmemente
-~
so re todod hacerse, ohedecer. . . pero que com. en 1os agueros,
quee celebra
cree
convencido
de. que lo mas
, importante
.
to os los
rel'igiosos
.
.
no
1 d1as los. actos
.
y está
smo_ el enunciado de algunas fórm 1
es e valor, m siquiera la disciplina
, . ponía Platón
u as
, los ritos".10'
"Cas1 como un resp1ce
enexactamente
boca
, d'ich as segun
Los augures deben estar ba1·0 la a t 'd d de Socrates aquellas palabras·
la autorid
, ad de Ios augures".11 Sabeu on a del .gener a]' y no el general ha.o·
nos oraculos, sobre todo en las Traq~:i~l mane10 _que da Sófocles a los ma~ca fallan, son los hombres los ue se e . y en ~1po Rey. Los oráculos nunTemor y libertad ind' .d
q_mvocan al mterpretarlos.
términos d
IV! ua ' anguStla Y libertad ·
·
ten , an an en pugna, y que si el hombr
_mtenor. Parece que estos
dra que declararse simpleme t
e quiere conservar su albed ,
e,te propósito apunta Bowra.
ateo o busca,se una re1;gi6n de amo n~
gnega es el amor. Los dioses .quiz;s ;;:o-:hamos de_ menos en la reli~ión
pero en los momentos crít'icos 1os abandonan
º
sus favontos entre los hombres,
to
r, cuando se enfrenta al fin
A .
' como Apolo abandonó a H'
cuand Af d'
con qu1les o Art .
ec"Lo: h ro ita ocasiona su ruina".
'
em1s abandona a Hipólito

i

~.~

ombres pueden respetar a los d.
no hay nada en sus relaciones que
dioses, y hacerse amigos de ellos pero
dios, Y, aunque Aristóteles barrunt'pue a ser llamado estrictamente ~or de
b, 2) un miembro de su escuela di:/s~ur~me~:e tal posibilidad (Ret. 1391
haber amado a Zeus'."12
. sena nd1culo que alguien pretendie~
Hechos desde la cuna a 1a praxis
. de la sujeción los g .
'º F
'
negos quemaban sus
u UST;L DE CouLANGES, o.
T
PLATON, Laques, 198, e.
c., rad. Ciges Aparicio, B· Ai res, 1942, p. 270.
u B
OWRA, o. c., p. 91.

275
274

�.
. . .
el culto de la familia y de la polis. _s~
anhelos de libertad mdivtdual en
, nes sus cultos y sus ritos subordmo
religi6n esencialmente mítica, po_r sus longel ~áo-ico que hace del griego un
. . e inspir6 en la vtda e sop o
o·
la conciencia
l .deal heroico.
se; ara-la-muerte. Con ello estamos en e i .
se nos presenta el aspecto religioso del mito.

ia1

•
.
h ·
que se destaca comO elemento principalísimo del mito,
El idea1 eroico,
, 1 H, les aparece como una reen.
.6n en Hercu es. ercu
,.
l
tuvo una máxima expres1
d hab
·do en tiempos remotisimos, o
e
éste
pu
o
er
si
•
carnación de Zeus. L 0 qu
é .:
odelo para el ideal heroico.
, odemos Un aut nuco m
.
es Hércules para los mas ro
.
a de Zeus y Alcmena, mu1er
Nació Hércules 1s de una aventura am,oro~ da con el fruto de la unión
La diosa Hera mas aira
E.
de Anfitrión de T eb as.
' 1
peya homérica como una ns
d
l
dioses
aparece
en
a
epo
que con el pad re e os
'
. de cada celada fatídica emerge
mala que pone acechanzas al héroe, qwen a en la cuna el infante juega
más grande y más altivo; por eso vemos quel y t an y que las estrangula.
. sierpes echadas por H era para que o roa ar
con dos
Hércules es el destino heroico.
sometidas a rigurosa paideia,
mozo son
- a
Las maravi·11osas prendas del héroe
.
• . Anfitrión le ensena
,
·t
erfecc1onarse por 1a praxis·
,
.
1
·1 t Eurito en el arco y CasPorque la arete neces1 a p
A T
l adiestra en e pugi ª 0,
conducir el carro, uto ico o
d A
maestro de música, Lino, lo mata
tor en el combate de annas pesa as. ds~, H'rcules es la fuerza y el orgullo.
d 1 r a porque lo repren 10. e
con un golpe e a ir
•
'bl
ero él prefiere su poderosa c1ava,
Los dioses le regalan armas mvenci es, p
.
,
en sus músculos y en su astucia.
.
porque conf1a plenamente
h" No es el único error de su vida morHera lo enloq~ece y mata a ~~;celJ:~ ara en otro arrebato de ira y amente
tal, porque también mata a ~u
, e!es y pecados horrendos. Pero se pubrutalidad. Es un mortal suJeto a c7
1 inmortalidad.14
rifica y el oráculo de Delfos le pre ic~d ad 1 camino de la formación del
•
15
tud. , con sumo cm a O e
H
Wilamow1tz es . 10
11
tre la novela de Hércules por erohéroe griego estableciendo un para e o enl
.. da Sócrates se había vap ód' Hércules en a encruct¡a .
doto y la fábula de r ico
.
los dioses no conceden a los morlido de ella para enseñar a los gnegos que f rzo y ascetismo heroicos.16
tales sus bienes si éstos no los buscan con es ue
Il! da XVIII 119 ; Odisea, XXI, 14-30.
G
Studies and
HoMERO,
aH , , J'1das ' Herculens furens, 932 ss.; MAc REGOR,
" EuRÍPIDES,
erac
•
146-82.
.
.
. Greek Literature, London, 1937, pp.
d1versions
in
MoELLENDORPP Herakles, t. I, p. 101.
11
WILAMOWITZ·
'
" JENOPONTE, Memorables, II, 1, 21 ss.
11

276

Hércules en la encrucijada, nos describe al héroe frente a dos mujeres, una
de las cuales lo fascina con sus atractivos, en tanto que de la otra le cautivan
su recato y sencillez. La una le promete vida tranquila y placentera, lograda,
sin esfuerzo, por las fatigas del prójimo. La otra le ofrece una vida de lucha
y ascetismo, de dedicaci6n a los demás y de férreo dominio de su alma y de
su cuerpo. Hércules siguió tras la señora Areté por la agria cuesta de la superación personal y del servicio de su rey y de su polis.
Aymard-Auboyer dicen de la fábula: 1 7 "Un ideal muy noble de sabiduría
y exaltación de la voluntad, que se simboliza en Hércules, para librarse de las
pasiones y de lo que no es de la esencia de la naturaleza humana". Seguramente que esta interpretación no haría mucha gracia ni a Pródico, ni a Sócrates, pues lejos de esa especie de catarsis, su fábula apuntaba a un blanco
bien rico en contenido. La señora Areté, suma de las excelencias del héroe,
está indicando el camino para poseerla, sí, para poseerla a ella, pues no se
entregará al héroe sino en ese arduo sendero.
Tal vez pocos autores han dedicado al contenido de la areté un estudio
tan fino y meticuloso como el que nos ofrece Jaeger en Paideia. Para él la
areté, en su polifácico contenido, presenta un doble aspecto fundamental: capacidad innata para superarse y realización de esa capacidad en el servicio de
la polis. Para Jaeger uno de los símbolos magnos de la areté es Prometeo
que también muestra el camino práctico de las superaciones, enseñando a los
hombres a salir de su estado de absoluta ignorancia, en el que no son sino
"como imágenes de un sueño" (Esquilo, Prometeo, 447) .18

Quizás J aeger tenga razón en simbolizar la areté en Prometeo, vencido y
altanero frente a Zeus, como repitiendo las palabras de Protágoras: "el hombre es la medida de todas las cosas". El hombre como ser pensante y como
ser-que-se-hace-para la acción y consuma su acción en la muerte. Prometeo
es un gran ser-para-la-muerte. Es sublime, pero un sublime del siglo XX,
enfrentado con el omnipotente en el mismo acto de desgarrarse y de morir.
Hércules aparece también enfrentado a la divinidad, pero es a una divinidad que lo fustiga y que lo estimula a la hazaña. El no se enfrenta a la divinidad, la divinidad se le enfrenta a él. Aparece inclusive piadoso, en ocasiones,
y consulta el oráculo y se purifica. Hera, más que un obstáculo para él, es
una otorgadora de obstáculos para que el héroe los supere. Más que una enemiga es la piedra de toque del héroe. Al final se reconcilian y Hércules se
casa con su hija Hebe, no bien obtenida la inmortalidad.
" AYMARD A. y AuBOYER JEANNINE, Hist. Gen. de la Civiliz., V. l., Oriente y Grecia Antigua, Ed. Destino, Barcelona, 1958, Viccns Vives.
u ]AEGER, WERNER, Paideia, Trad. Joaquln Xirau y W. Roces, Ed. F. C. E., la.
edición en un volumen, México, 1957, pp. 19-27, 883 ss., passim.

277

�El mito de Hércules es la declaración de fe en el hombre. Los griegos tuvieron fe en el hombre. "Son muchos los portentos, pero nada hay más por19
tentoso que el hombre", exclamaba Sófocles. Y hay que tener fe en el
hombre, en su capacidad de superación, en el germen de heroísmo latente
que, por falta de ideal y de esfuerzo, casi nunca produce hombres notables.
El exaltado interés de los griegos por el hombre nacía del doble elemento,
que descubrió en él su intuición genial: capacidad-original de realizar-hazañas. Sin capacidad toda realización e3 imposible, sin realización la capacidad
queda infecunda. La máxima realización, coronamiento y clave de los pequeños logros de la vida, es la muerte, más gloriosa si se brinda en un combate
de titanes -como el que libró Hércules con los cércopes-, donde el hombre sella con sangre toda su capacidad de superación y de entrega a la polis.
Héctor sabe perfectamente que Aquiles, más ágil y más fuerte, va a matarlo. Con todo, sale sereno al combate porque ha llegado la hora de consumar
el ideal heroico: luchar por su ciudad, morir por ella y lograr así la feliz
supervivencia de los héroes. Su muerte no va a ser la del soldado in~ógnito y sin lustre. Héctor, adiestrado por la señora Areté, se sabe un gnego
superado, sabe que su acción es trascendental, que la muerte encontrada ~n
el campo de batalla, hostigando al más peligroso de los enemigos de la patna,
perpetuará su nombre asociado a su heroísmo.
Para el griego lo importante no es ni vivir, ni propiamente morir. Muchos
mueren y eso nada signific~. Es morir como se vivió y para lo que se vivió.
El hombre es un ser para la muerte, pero para-la-muerte-con-intencionalidad,
donde brille toda la superación y entrega, que logró fijar en la vida, como
catalizador, la areté.
Bowra también ha estudiado con diligencia el contenido de la areté. Este
meritísimo autor lo llama las cuatro virtudes cardinales del griego: valor, moderación, justicia y sabiduría. Estas virtudes constituyen al "hombre-cuadrangular" y son el cuadrilátero de la ética griega. El valor está asociado al embellecimiento del cuerpo sano, ágil, musculoso, adiestrado, hercúleo. Lo que
Esquilo decía de los Siete contra Tebas: "Su corazón de hierro en ascuas
_ respiraba valentía, y en sus ojos, - como en el de los leones, brillaba Ares'',2°
indica que a esa belleza del cuerpo apolíneo se debe añadir la fogocidad del
ánimo. La moderación es el canon de la estética concebida como lo exige
Hegel: "Entre los civilizados, es por la cultura espiritual como el hombre
busca realzar su valer, porque solamente entre ellos los cambios de forma,
de comportamiento y todos los demás aspectos exteriores son productos de

c~ltura espiritual". 21 Los g~egos entendieron, por la moderación, que el espíntu debe aflorar en sofrosme, en euritmia, en equilibrio de la mente de la
voluntad,
·
. , de la mímica y del arte. Lo decía Pericles: "Amamos lo b,11
e o sm
ostentac10n, y amamos la sabiduría sin afeminamiento" .22 L a ¡us
· t icia
· · es 1a
moral, per~ entendida como ideal de entrega a los demás, de aniquilamiento
del yo egmsta y de sacrificio debido a la polis. "Dar a cada hombre 1
le es d eb'd
o que
i o "2s
. "El pueb lo debe combatir en defensa de la ley como en
de24
fe~sa de la ,mu:alla de su ciudad". La sabiduría está asociada al conoci~iento de si ~isn:io, de la filosofía, del logos, de la poesía, de las matemáticas, de las ciencias naturales, de la política.2s
La ar:té, con su cortejo de virtudes, hizo el estilo de vida de los griegos.
~e Terrustocles, una de las realizaciones bien logradas de este estilo de vida
dice Tucídides: "No tuvo rival en hacer en cada ocasión lo debido".26
'
Hércules, formado por la areté, se presenta en el mito como el hombre
cuadr~gular, en quien el valor, la fortaleza, la astucia y la justicia, en todo
lo relativo a su rey, alcanzaron una realización ideal. Tirteo, el poeta general
alentaba a !ºs espartanos a ir por los caminos de H ércules: "Sed dignos del
nunca vencido Heracles, tened valor, Zeus no nos ha vuelto la espalda · d
N
,· 1 f
atra o.
o temais a uerza del enemigo, ni huyáis".27
E.n los 12 trabajos. de Hércules, cuyo origen hay que buscarlo, por toda
la, h~eratura ~e Grecia, en poetas, filósofos, historiadores, moralistas, grandes
tragicos, el heroe se proyecta como gestor de proyectos inauditos. Hércules
para las mentes jóvenes de Grecia, fue lo que pudo haber sido en un mo~
mento de ,nuestra infancia Tarzán, para la niñez de hace 20 an~os. U n h'eroe,
e1 gran h eroe invencible.
Para los filósofos, moralistas y poetas el mito de Hércules es valiosa fuente
Y lo usan para exponer sus ideas sobre el destino superior de Grecia sobre
e~ de~echo del más fu~rte, sobre la fidelidad al rey y a la polis, s~bre la
victoria
del hombre
alh donde parece ser vencido siempre, es decir, la VeJeZ
·
1
,
}'. a muerte. Hercules es la fuerza, el valor, la astucia; Hércules es la brutalidad y el atropello; Hércules es la justicia _debida al rey, a la polis; Hércules
21

G. W. F.

HEGEL,

Esthétique, Aubier, Ed. Montaigne, París, · 1944, I , p. 56 .

" TucíomEs, 11, 40, l.
,. PLATÓN,

República, I, 331 e.
Diehls, Frag. 44, Ed. Oxford, 1956.

,. HERÁCLITO,

" I dem, ib., Frag. 45: "No se puede en el viaje hallar los fines del alma a n
se recorra todo el camino; así de profunda debe ser su ley" ( Logos)
' u que

" TucíomEs, I, 138, 3.
,. SÓFOCLES,
20

Antígona, 332-3.

.., T1RTEO,

·

Frag. 8.

EsQUILO, Siete contra Tebas, 52-3.

279

278

�es la juventud y la inmortalidad; Hércules es la victoria del hombre sobre
los elementos de la naturaleza y sobre las deidades del mal.
Todos estos aspectos están recogidos en los 12 trabajos de Hércules: Cuando
su rey Euristeo le pide un servicio singular, él lo ejecuta de manera casi
portentosa. Así aparece en los siguientes trabajos: -La caza del león de
Nemea, ejecutada con sus propias manos. Luego se vistió con su piel y se
puso de casco la cabeza de la fiera; -La caza del jabalí de Erimantea, dañino y poderoso, demostró la audacia de Hércules, al emplear éste una red,
como recurso para atrapar la bestia; -Valiéndose de ardides, alejó las aves
antropófagas de Estinafalia; -capturó la coraza de Cerinea, que tenía cuernos de oro y patas de bronce; -exterminó la hidra de Lema, monstruo
hasta entonces invencible, con sus nueve cabezas y su poder de echar dos
por cada una que le extirparan; -limpió en un día los establos de Augias,
que estaban sucios desde hacía treinta años, y donde se arracimaban 3,000
bueyes; para ello, aquel genio de los recursos insospechados desvió hacia el
establo los ríos Peneo y Alfeo; -apresó el toro de Creta y en sus propios
hombros lo condujo a Euristeo.
Hércules no es solamente esfuerzo y astucia en beneficio del rey, sino la
encamación del derecho del más fuerte. Euristeo lo utiliza en este sentido
para conseguir toda una serie de caprichos personales, que sin él no habría
obtenido jamás. Por complacerlo, Hércules roba y mata con naturalidad impresionante. Este aspecto lo muestran tres de los trabajos del héroe: -Para
apoderarse del cinturón encantado de la amazona Hip6lita, la mató; -Para
adueñarse de los caballos salvajes de Diomedes de Tracia, lo mató y amansó
a las bestias con la carne de su amo; -Robó los bueyes de Gerión y los llevó
de Africa a Esparta, viaje en el que erigió las columnas, que hoy llevan su
nombre.
La acción de Hércules el temerario no tiene una circunscripción precisa:
triunfa en su acción contra el Hades y en su acción contra Hera. Ni el cielo,
ni los infiernos parecen detenerlo. Parece decimos este mito: si la humanidad
te pide que bajes al infierno, baja pronto; si la humanidad te pide que engañes a los dioses, engáñalos con habilidad. Tal es el sentido de los dos últimos trabajos de Hércules: -el robo de las manzanas del jardín de las
Hespéridas, que Juno hacía guardar con tanto celo; -y su bajada al Hades,
donde conquistó al cancerbero, liberando a Teseo y a Escálafo de sus tormentos.
Frente a este coloso del esfuerzo y de la audacia, cabría preguntarse: ¿ es
un dios o es un hombre? Es un dios-hombre, nos respondería cualquiera de
los griegos de la edad heroica. Por su sangre olímpica es dios y por su
madre Alcmena es hombre; por su sobrehumano esfuerzo y superior sabiduría
-'-eil el sentido mítico de los términos- es dios, y por sus fallas y errores es

280

homb~e; por su invencible manera de actuar es dios
sagrac16n a su rey y a su polis h b
, Y por su absoluta conE 1 d
es om re, hombre pleno y cabal
n
olorosa encrucijada d J 'd
,
·
la virtud y del sacrificio en p e da vl1 ad, su libertad escogió la agria ruta de
ro e os emás· per h b'
.
' , o u iera podido también
echarse por el camino de la 1 • d
habría sido Hércules sino l hi~tub y del ego1smo. En este último caso no
.,
,
e
JO astardo de Ale
L .
e1ecc1on fundamental nos tá di . d
mena. a libertad es una
elección parece como' si per:~
cien o el mito de Hércules. Hecha esta
una impostura. Pasado el g iera su naturaleza trascendental y se trocara en
.
ran momento de la el . , 1 l'be
impostura. Pero no del tod
ecc1on a i rtad es una
., .
o, porque entonces a la l'b
d 1
s1on rmportante a saber I d
I erta
e resta otra mi'
' a e trocar al hombre ind f 'd
o aun después de
lCa elección en el hombre cuad rangular valor mod e m1
., .
umplida esta misión, la libertad no '
, erac1on-3usticia-sabiduría.
no se entregue al ideal sumo d 1 'd podra coronarse de diosa hasta que
de la muerte. La final g
e a v1 a ~ue es la polis, en la final hazaña
.
ran aventura exige una
•
.
s1ste en preparar el tipo d
asces1s contmua que cone muerte con una
'
No tengas compasión de t
, .. .
pequena muerte cada día.
ser superado, era la fó
1 u pro3irno, ~orque el hombre es algo que debe
· •
rmu ª que propoma Zaratustr N
1
a. o tengas compasión
de. t1 mismo' porque el pró''
Jtmo es a go que debe ser superado, es la fórmula
gnega.

ª

Platón, en el Gorgias,
· aprovecha el mito d H' 1
robo de los bueyes de Geri,
h
e ercu es, más concretamente el
, f
on para acer proclamar a e r el
1
mas uerte, demostrando que los biene d
, .
a i es e derecho del
del fuerte.
s el debil son por naturaleza el botín
No _es, acaso proclamación brutal del derecho
,
de Anstoteles, que llega hasta la ·u tif' . ,
del mas fuerte aquel texto
alguna, si los hombres difieren tant J s ica~10n de la esclavitud : "Sin duda
pos como las estatuas de los di o endift~ s1 en las meras formas de sus cueroses
ieren de los h b
d
. f .
om res, to os estarían
de acuei,do en que los de la e1ase m
enor
deberían
1
ser ese avos de los de
1a superior''. 28
La cara oscura de la medall
.
de los débiles, y el contraste e a ~n~gal aparece cuando mirarnos al rebaño
diente de los dioses y fl, f rue ~ as clases. La aristocracia es deseen,
i oso os, moralistas poetas h. . d
su desvelo para formarla
.
'
, istona ores dedican todo
,,, .
y capacitarla en la areté Pe " l
1
arete dice categóricamente Aristóteles 29
•
ro, e ese avo no tiene
velo, una sonrisa. "Los esclavos son inca a y por ~to no merece un desvuelve a decir Aristóteles so "U
1 p ces de felicidad y de libre albedrío"
.
n ese avo o cualquier otro animal", d'ice en,
Poi., 1254 b 34
,. ldem. lb.J 1259 bJ ta' • .
Idem. lb., III, 7, e

., ARIST.,
•

281

�su sitio Ulpiano, "servus vel animal aliud". La aristocracia "hizo uso de
ellos, dice Séneca, como se hace uso de los animales". Infelices siervos, que ante
la barbarie de sus amos, sólo podían responder con el estoicismo de un bruto.
Conocido es el rasgo de Epicteto, esclavo de Epafrodita: Su amo se divertía
golpeándole una pierna. ¡ Que la vais a romper!, dijo Epicteto. Y la pierna
se rompió. ¡ Ya os lo dije! repuso, en su dolor, tranquilamente.
Ante esa tremenda realidad de la esclavitud, Séneca proponía un remedio
brutal: "En todas partes, decía a los esclavos, podéis encontrar el término de
vuestros males. Aquí hay un precipicio, por él puede llegarse a la libertad.
Aquí está el mar, un río, un pozo: la libertad está en su fondo. Aquí hay
un árbol pequeño, raquítico, estéril: la libertad pende de sus ramas. He aquí
81
vuestra garganta o vuestro corazón: agujereadlos y obtendréis la libertad".

•

íntimo.
enseñamos lo contrario. La libertad es hacerse, s1,
, pero
t b', Grecia. parece
,
am 1en y qmzas más todavía es deshacerse.
Hacerse fuerte, :aleroso, moral, sabio, moderado. Hacerse personificación
de .un canon. de virtudes que burilan la personalidad d e conform1'dad con
el ideal heroico. Esta es la praxis. ¿ y cuál es la acción heroica a la que
hay ~u~ someter a f!sa personalidad forjada conforme a los cánones del ideal
hero~:º · Es el deshacer el yo egoísta y egocéntrico de esta decadente concepc1on de la vida occidental, es matar todo germen de eo-olatría pasivista
es someter a la prueba exterminadora de la muerte diaria
amor propio '
la ?úsqued~ _de su propio provecho, para buscar en cambio el lustre de
polis, la utilidad común. El hombre es un ser-para-la-muerte Juego m _
ramos
, . cada día. Es satisfactorio llenar su cometido• Cuando un' yo muere ua
s1 ,mismo, la humanidad re-encuentra su cauce. Así entiendo el mito d
Hercules y con este espíritu sitibundo me llego a beber en el human· e
de la Hélade.
ismo

:1

1:

A través del mito de Hércules, y en fuerza a los aspectos que acabamos
de analizar, Grecia nos da vitales atisbos sobre la libertad individual. Ante
todo, la conciencia humana parece que no puede ser enteramente libre,
parque aquellos efectos cuyas causas desconoce traen zozobras e incógnitas
que restan osadía al albedrío. El ser limitado, por el solo hecho de serlo, no
es enteramente libre. Su conciencia se condiciona a su ignorancia, y su ignorancia coloca al hombre 'en la caverna del misterio. Negar el misterio es
proclamar que el hombre ha superado todas las ignorancias y despejado todas
incógnitas. Y a esto nunca llegará, porque la incógnita de su propio ser es
indespejable. La posición del hombre en la vida y en el mundo es una serie
de eternos y angustiosos gritos: ¿ De dónde? ¿ Para qué? ¿ Hasta cuándo? ¿ Y
ayer? ¿ Y luego? El hombre no puede descartar de su elenco las dos verdades
apodícticas: yo vine a la vida sin saber lo que es vida, y yo soy un ser para la
muerte. ¿ Para qué serán la vida y la muerte?
Ese temor punzante de la duda nos demuestra que la proclamación absoluta de la libertad humana es un viejísimo y muy moderno mito. Y todos
nos prestarnos para revestir este mito. Cuando la libertad humana proclama
que se ha liberado de todos los fetiches, se hace personaje de un mito, que
se puede llamar Comte, Nietzsche o Superhombre, y que consiste en encarnar nuestro mero ideal de albedrío.
De la concepción griega del ideal heroico se desprende otro atisbo de la
libertad individual, todavía más interesante. Muchos piensan que la naturaleza de la libertad está en la afirmación categórica del propio yo y del querer
11

282

SÉNECA,

Cons. ad Marciam, 20.

283

�FORMA Y ESTRUCTURA EN ALGUNAS NOVELAS ARGENTINAS
CONTEMPORÁNEAS
DR. MYRON

I.

LICHTBLAU

Syracuse University
Syracuse, New York

Es UNA PEROGRULLADA afirmar que dentro del sentido de las palabras "forma y substancia" cabe toda la esencia de una novela. Pero a veces la substancia de una creación novelesca, por su gran significación social o psicológica, se destaca tanto que la forma artística se eclipsa o se pasa por alto casi por completo. Que sea una protesta social o una historia de amor, un estudio psicológico o un relato moral, la substancia o fondo de una obra de
ficción es manifiesto, directo, visible; mientras que la forma, la concepción
estética, la técnica narrativa, y la creacción estilística resultan menos obvias, no tan fácilmente percibidas ni apreciadas. El fondo salta a la vista
al primer encuentro con la novela; la forma artística se nos insinúa paulatinamente. En general, la crítica se ocupa muchísimo más y en proporción
desmesurada del contenido de una novela que del arte empleado para dar
a conocer este mismo contenido. Igualmente, el fondo novelesco, no importa el mérito, muchas veces es el único elemento que le hace impresión al
lector o que se recuerda. El arte parece lo de menos. En la novela hispanoamericana, en particular, la preocupación por el contenido proviene en parte del estrecho vínculo entre el hombre y la naturaleza -fenómeno que se
presta a una gran variedad de interpretaciones novelescas. A la verdad, la
novela en Hispanoamérica llegó a su plena madurez cuando por fin descubrió su propia identidad y comenzó a sondear las cualidades distintivas
de su civilización. Esto fue en las primeras décadas de este siglo. Surgió la
novela criolla o novela de la tierra, con su rico contenido basado en los · elementos autóctonos del Nuevo Mundo; surgió la novela nacional, que rindió
homenaje artístico a la realidad que es América, en contraste con la cultura
de Europa. Es evidente, pues, que más que nada el elemento que llevó la

285

�novela hispanoamericana a su apogeo fue el contenido, el tema, la substancia. Pero esta novela criolla ha pasado ya su período de grandeza, y aunque
sigue escribiéndose por toda América ha dejado de desempeñar un papel
predominante. El criollismo ya no es el sine qua non de la ficción hispanoamericana, pues otras tendencias se han añadido a él o lo han suplantado.
En la novela argentina contemporánea, digamos de los últimos veinte
años, se nota con frecuencia esta desviación de asuntos nacionales, de temas que emiten un sabor marcadamente argentino. La novela criolla y la
novela porteña ceden paso a obras de enfoque puramente psicológico, a
obras de fantasía o de mero capricho literario. Parece que los novelistas evitan la realidad para dar rienda suelta a su imaginación, o colocan la escena
social en un plano secundario para hacer hincapié en los elementos psíquicos de los personajes, descuidando intencionalmente la lucha del hombre
en contra de su medio social. Esta ficción contemporánea es rica, abundante,
variada- tan variada que es casi amorfa, sin orientación ni meta definidas.
Junto a las novelas de los viejos maestros como Manuel Gálvez, Hugo Wast
y Eduardo Mallea, aparecen cada año las de nuevos escritores que se proponen dar una nota original a la ficción argentina o ensanchar los temas y
técnicas tradicionales. Es tarea difícil juzgar justamente y con buena perspectiva a autores que se hallan en plena actividad literaria y que no han llegado
todavía a su máxima realización artística. Pese a esta dificultad, he sacado de
los innumerables escritores que forman la nueva promoción a tres que muestran más que nada una honda preocupación por la técnica y forma de sus
obras. Para ellos, pintar lo típicamente argentino es lo de menos; crear notables efectos narrativos y estilísticos es lo que los atrae. Estos tres escritores
-Marco Denevi, Ernesto Sábato y Leopoldo Hurtado- llaman la atención
no tanto por el contenido o substancia de sus novelas como por la manera
acertada e imaginativa de presentar este contenido y de encerrarlo artísticamente en la armazón narrativa. A primera vista se echa de ver el esfuerzo
por ensayar algo distinto y novedoso, si no atrevido, en cuanto a la técnica
y la estructura novelescas. Intentan manipular casi artificiosamente la trama,
el desenvolvimiento del relato, la encadenación de los diversos elementos ficticios, en fin la composición estructural de la obra. Y esta estructura o arquitectura de la novela propasa su función normal de suministrar la cáscara exterior para asumir la función mucho más amplia de formar una de las principales técnicas artísticas.

•
286

Una red de entretejimientos estructurales e ingeniosos recursos narrativos
caracteriza el marco fundamental de Rosaura a las diez de Marco Denevi 1
en q~e el ~eseo de originalidad se descubre desde el principio y se mantie~e
c~n igual vigor por toda la obra. El esquema narrativo es una división quinana en que cada sección cuenta desde un punto de vista distinto una extraña
h_is:ori_a de :m1ºr, complicada por un caso de enajenación mental y un homicidio inexplicable. Cinco divisiones y cinco interpretaciones personales ofrecidas ~or los varios huéspedes de una casa de pensión y por la propietaria de
la rrusma. El lector escucha primero, por boca de la dueña (la señora Milagros) lo que se supone es un recuento verdadero y exacto de las actividades
estrambóticas de un huésped llamado Camilo Canegato. Es un relato hecho
totalmente e~ primera persona, de estilo chispeante, narrado con mucha sal,
con un dona1re verbal que deleita y entretiene al lector a cada paso. La manera vivaracha y a veces algo respondona de desplegar la narración se ar~~niza perfectamente con la personalidad de la señora y con su propia reaccion a los sucesos que pasan ante sus ojos en la hospedería. Efectivamente el
l~nguaj~ de :sta primera sección de Rosaura a las diez en gran manera ;ostiene el mteres de la narración y mantiene en vilo la atención del lector. Según
el relato de la señora Milagros, todo empezó hace doce años cuando vino a
..
'
vivtr en su casa un hombrecito simpático y aparentemente inofensivo que
confesó ser pintor de cuadros y estar completamente solo en el mundo. El
pobre conquistó la simpatía de la dueña y de sus tres hijas, quienes le trataban como a un miembro de la familia. Fíjense en las palabras de la señora
y en la manera exuberante de decírnoslas:
1

MA~co DE~~~I, Rosaura a las diez ( Buenos Aires: Editorial Kraft, 195 7). tsta
es la qumta ed1c1on, la que consulté y que cito en este estudio. La primera edición de
la obra _e~, de 1~5~, año e~ que ganó el Premio Kraft 1955 para la Novela Argentina
por decmon unamme del Jurado, integrado por los escritores Rafael Alberto Arrieta
Ro,~~rto F._ Giusti, Fryda Schultz de Mantovani, Alvaro Melián Lafinur y ManueÍ
~uJica Lámez. Rosaura a las diez es el primer trabajo de Denevi quien va adquinen~o. en los ,ú.ltimos años gran renombre en los círculos literarios d~ Buenos Aires. El
prest1g10s0
R osaura
. cntlco argentino Eduardo González Lanuza comento' al resenar
a las ~1ez que "en ~o sucesivo, quien lo olvide ( a Denevi) al referirse a la novela
argentma contemporanea
estará
en falta" • (Sur, No. 242, sept'1embre y octubre de
. .
.
l 956, p. 165) · Ju1C1o, a o:11 Pª~:cer, que tiene mucho de verdad, si bien sea tal vez
un ta~to exager~do. Denev1 nac10 en Buenos Aires en 1922, de padre italiano y madre
arge_ntma. Curso estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y poco después aceptó un puesto como funcionario de la
asesoría letrada de la Caja Nacional de Ahorro Postal.

287

"

�tl no era de esos pintores que pintan paparruchas que ellos dicen que
valen millones, pero que nadie quiere ni regaladas, y entre tanto tienen
que pasarse la vida a pan y cebolla. No, él cobraba sus buenos pesos, y
casi por nada, por ir a la mansión de un ricacho a ver si un cuadro tenía cuarenta o cuatrocientos años, que daba lo mismo, porque el ricacho no entendía una jota, o por quitarle a otro cuadro la suciedad de
encima, que si era yo lo tiraba y compraba uno nuevo, o por algún otro
trabajo de morondanga por el estilo. Hay gente para todo, como yo
digo. Porque mire que pagar cientos y hasta miles de pesos nada más
que para que un hombrecito como Camilo Canegato le pase unas pinceladas a un monigote pintado que se cuartea de puro viejo, es cosa
de no creerlo. Pero, vamos, con su pan se lo coman ( pp. 26-27).

A continuaci6n la propietaria intenta explicar el gran enigma que rodea la
persona de Camilo y que forma el núcleo de la trama, ampliada y analizada
en otras secciones de la novela por los demás narradores. Lo que sabe de
fijo es que Camilo, desde hace unos meses, va recibiendo muchas cartas en
sobre color rosa con perfume a violetas. ¿ Quién se las estará enviando a él,
a este pobre diablo? Suposiciones, conjeturas, chismes, y toda clase de sospechas calumniosas atraviesan el relato para avivar el elemento de suspenso y
de misterio. Por fin se despeja un poco la inc6gnita cuando Camilo mismo
narra su historia a la señora. Según el pintor, cierto viudo rico le encarg6 que
retocase algunos cuadros ennegrecidos, entre ellos un retrato de su difunta
esposa. Se trab6 una relaci6n amorosa entre Camilo y Rosaura, hija encantadora del viudo. Siguen enredos y más enredos que poco tienen que ver con
nuestro prop6sito aquí, pero que junto con otras complicaciones del argumento narradas por los otros huéspedes forman materia para un estudio analítico de carácter y de intriga. Basta decir que de repente entra en la hospedería una muchacha que todos creen es Rosaura, se celebra una boda entre
el pintor y esta muchacha, y un buen día David Réguel, uno de los inquilinos,
anuncia que Camilo Canegato mat6 a su novia en un hotel del bajo.
Así termina la primera parte de Rosaura a las diez, o sea la secci6n narrada por la dueña. El lector acepta sus palabras como verdaderas, sin más ni
más, pues hasta este punto desconoce la existencia de las otras secciones que
ya contradicen de plano gran parte de lo que ella acaba de narrar, ya dan
otro enfoque a los sucesos, ya ofrecen otra interpretación distinta de ellos. En
su funci6n novelística la propietaria echa la primera luz sobre las rarísimas
circunstancias que han pasado en su casa. Por ella también podemos
captar la inestabilidad emocional del pintor. Su relato atiza la llama imaginativa del lector, pero no resuelve nada respecto al misterio; s6lo deja un

288

revoltijo embrollado
de ocurrencias que Je confunden (un poco Juguetona·
.
mente) Y le anunan a seguir con interés el recuento de los otros protagonistas
Su personalidad volun_tariosa asoma a cada página y domina casi por com~
~Jeto la esc~na narrativa. Ella es quien maneja Jas riendas novelescas y su
~1~ra se extiende mucho más allá de su simple deber de narrador. Tan subJetiva
es su narración que llega a ser un retrato psicolóoico
de su propio
· ca,
o·
ract~r.. Hay otra nota de su relato que se relaciona con esta intensidad de
~~~iento personal: es la identificaci6n estrecha con el lector a quien van
dmgidas sus palabras. Se logra esta impresión principalmente mediante cierto
tono ve~bal de ~timi~ad, ciert~ ~esenvoltura de expresión que no admite
tra~as m afectac1on, cierta prox1m1dad emocional que convierte al lector en
testigo
·
' ocular
¡ de los sucesos referidos. La dueña J'amás renunci'a a esta pnmac'.a en e relato; Y para conseguir este efecto el novelista se empeña en
continuar
la relación en primera persona' por boca de ella, a un cuando es mas
,
· dº
m icado ei:r'.plear otro modo de narración. De manera que esperáramos que
la declarac10n. hecha _Pº~ Camilo se nos hiciera directamente, con Jas propias
~alabras del pmt?r, sm mtermediario alguno. Pero no, esto privaría a la duena de _s~ predommancia verbal y la relegaría a una posición secundaria en la
narrac10n con respecto a Camilo. Así es que la señora Milagros cuyo informe
h~ta ~ste punto se ha limitado por lo que ha podido observa:. con sus propios OJOS, habla por ~amilo a base de lo que éste acaba de referirle y hace
las veces de co~_entansta de sus actividades. Hasta expresa opiniones personales so~r: el diálogo entre Camilo y otras personas que va incluído en algun~ pag1~as de esta narración algo desviada. Llegan a tal extremo estas
reacciones mterpoladas que en algunas ocasiones ella indica cómo se hubiera
compo~do en tal o cual situación si fuera Camilo. Vale un ejemplo, en que
la duena se muestra algo contrariada al notar la debilidad moral de Camilo:
Vea ~~ted qué manera de tratarlo a Camilo. Lo trataba otra vez como
al al~aml, de la gotera. Mucha amabilidad y mucha conversación cuando d_iscut1an lo _de los cuadros, pero una vez terminado el asunto se
terminaba también la cortesía, como queriendo hacerle ver que l
_
"d
·,
a con
si. eracton era para el pintor, no para la persona monda y lironda. Camilo encontróse en el patio, en el automóvil, en su taller, y todavía le
duraba el escozor de aquella humillación (p. 70).

~¡ lector se admira de la segunda sección de Rosaura a las diez, narrada en
P_~era persona r&gt;r David Réguel, joven arrogante que lleva dentro de sí un
cinismo destructor. La señora Milagros mencionó dos O tres veces
t •
· d
a es e Jovencito esagradable y presumido, cuya exclamación al final del relato pri-

289
H19

�mero ("Camilo mató a Rosaura") sirve de puente para juntar las dos secciones. y con las palabras ásperas y sardónicas de este segun~o ~arrado~ la
f.~ra de Camilo asume de repente otro aspecto, otra. apancnc1a.
.
. Casi es
otra persona. Se cuenta aquí la misma sarta de acontec1m1entos y circunstancias antes referida por la dueña, pero vista y juzgada conforme a la modalidad psicológica, prejuicios, y caprichos del se~~r Réguel. Su~ relato ora confirma ora contradice ora tergiversa la narrac1on de la duena. Su persona'
. f orme.
lidad ' acusa un desabrimiento
que se imprime indeleblemente en su m
Es como si su violento ataque verbal contra Camilo le sirviera de desahogo
de sus propios conflictos emotivos. David explica bien su papel en la novela
cuando dice al principio de su narración :
La han tenido a la señora Milagros declarando una hora. No sé lo
que les habrá dicho, pero me lo imagino. Y yo, a todo, o a casi todo,
lo que les ha dicho ella le pongo el obel6s. No porque ere~ que les ha
mentido, no, yo no digo eso, pero qué quiere, la s~ñora Mila~ros como
testigo, hágame el favor. Les habrá dicho que, mire, como si la _oyese,
un alma de cántaro, un pobrecito, incapaz de hacerle mal a nadie, correctísimo, perfecto, pero que in ipsis rebus veneris se estrangula a la
novia la misma noche de bodas, así, como quien se toma un vaso de
agua (p. 144).

Camilo, débil y desdichado según la dueña, se convierte en el relato de
David en una figura vil y despreciable que abusó de la inocencia de Rosau,ra,
la conquistó y luego, logrados sus fines innobles, se cansó ~~ ella y la _mato a
traición. Algunos sucesos referidos por David, en que participan Camilo'. Rosaura, y él mismo, parecen corroborar esta difamación del carácter del pintor.
La narración de David se compone de un solo párrafo, como para representar más fácilmente el procedimiento flúido de su pensamiento. De ahí la
prosa nerviosa, rápida, al correr de la pluma, salpicada de locuciones agudas,
lujos verbales, y uno que otro latinismo.
Al terminar David su relato, la armazón narrativa resulta más enigmática
ue nunca. Tanto la forma misma de la novela como el contenido atur~llan
qada vez más al lector pero al mismo tiempo la confusión engendra el mtec
.,
· 1d
rés, que llega a tener' su máxima intensidad en la te~:era secc1?n
titu
a a
"Conversación con el asesino". Aquí la forma de narrac1on es un interrogatorio en que Camilo Canegato responde a las preguntas del inspector de policía. Las contestaciones, bastante extensas algunas de ellas, representan la
declaración del demandado y a la vez su reacción e interpretación de lo que
ocurrió realmente en esta extraña historia. Mas ni con la exactitud del relato

de Camilo puede contar el lector, ya que la recordación del pintor es • rfecta, confusa, nublada muchas veces por sueños y alucinaciones. Pero al
menos su memoria sirve para sacar ciertas verdades. La gran revelación es
que Rosaura jamás existió en la realidad, que no fue más que el producto
de la imaginación de Camilo, una invención urdida para llenar el hueco emocional de su vida. El pintor fabricó el engañ~ de pura desesperación y angustia, y no por maldad ni rencor. El descubrimiento de la decepción desmintió del todo las declaraciones de la dueña y de David, pero en efecto no
desenmascaró la identidad verdadera de la víctima ni del autor del crimen. Por
fin, en otra sección de la obra, se soluciona el misterio mediante una carta de
la víctima misma, quien resulta ser una pobre muchacha de la mala vida
recién salida de la cárcel. EJla es quien entró en la casa de huéspedes aquella
noche, cuando la dueña la tomó equivocadamente por Rosaura. La muchacha
huía de algunos enemigos personales y buscaba la protección de Camilo, a
quien conocía desde hacía unos años. Una mar de sucesos y detalles explican
cómo Camilo y esta ramera se hallaban juntos en el hotel del bajo donde cometió el delito un tipo llamado El Turco. Tales minuciosidades del argumento, que a veces abusan de la paciencia del lector, son ajenas a nuestros
fines aquí y no exigen nuestra atención. Lo importante de notar en Rosaura a
las diez es que todo este enmarañamiento narrativo es algo más que un recurso novelístico para desenvolver la trama; forma la esencia misma de la
obra y uno de los efectos artísticos más acertados. Como entidades consideradas por separado, las referencias pormenorizadas de cada sección nos interesan mucho menos que cuando las juzgamos en conjunto, a la luz de la
acción recíproca de la novela y con la perspectiva total que de ella se percibe.

•
Si en Rosaura a las diez el elemento estructural se ramifica en cuatro divisiones principales, El túnel de Ernesto Sábato 2 se caracteriza por una sola
orientación que casi desconcierta al lector por su simplicidad. "Bastará decir
que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne", dice el
narrador en las primeras líneas y sigue hasta el fin de la novela con su relato
• ERNESTO SÁBATo, El túnel {Buenos Aires: Emecé Editores, 1951). Para el presente
ensayo he consultado esta edición, la tercera que se ha publicado hasta la fecha. La
novela alcanzó gran éxito literario y popularidad a poco de aparecer en 1948, y desde
entonces ha logrado mantener una posición de primera importancia en la novelistica
argentina contemporánea. El túnel fue traducido al inglés, al francés, al sueco, y a
otros idiomas; y fue comentado muy favorablemente por la mayoría de críticos extranjeros. Hasta se ha hecho de la novela una gran película argentina, habiendo par-

290
291

�introspectivo, en que van incluidos los antecedentes y las circunstancias del
delito y los m6viles que le condujeron a cometerlo. Es un esquema sencillo, sin
mucha novedad literaria en su concepción fundamental, pero llevado a cabo
con gran sensibilidad artística y mucha destreza en el manejo de los elementos
narrativos. El lector, cuyo interés ha sido despertado por esta primera declaración, se halla en presenci~ de un hábil narrador que gusta de discursar
y filosofar ociosamente sobre temas afines a la historia de su crimen. Pronto
nos revela su espíritu audaz y rebelde, en el cual domina una voluntad férrea
que a veces choca con la razón y con las normas sociales. Su relato posee
gran encanto y logra intimarse con el lector en una forma parecida a la relación de la señora Milagros en Rosaura a las diez. Por lo cándido y pintoresco
del relato, en que se mezclan la perversidad, la truhanería, y un no sé qué de
gracia maliciosa, El túnel recuerda a las novelas picarescas clásicas, en tanto
que el protagonista tiene trazas del héroe de la novela tremendista española
La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. Si bien las ideas de Castel
sobre la vida y la sociedad son bastante refractarias, anhela ganar la simpatía
del lector con su absoluta sinceridad y desenvoltura, y a la vez hacerle comprender mejor su extraño relato de amor y odio.
Las primeras páginas de El túnel resultan un poco inconexas, pero las une
la vigorosa omnipresencia del narrador que parece introducirse en el ánimo
del lector no tanto por lo que dice como por la manera viva y traviesa de
decirlo. El estilo rebosa de animación, de agilidad, y de la naturalidad verbal que proviene de la necesidad imperiosa de aliviar su alma de un tremendo
cargo que le oprime. Vea un ejemplo:
En tales ocasiones, no podía evitar la idea de que María representaba
la más sutil y atroz de las comedias y de que yo era, entre sus manos,
como un ingenuo chiquillo al que se engaña con cuentos fáciles para
que coma o duerma. A veces me acometía un frenético pudor, corría a
ticipado directamente el novelista mismo en la labor cinematográfica. Ernesto Sábato
se distingue en la literatura argentina como ensayista y novelista, y además goza de
una bien merecida reputación en el mundo periodístico. Nació en la provincia de
Buenos Aires en 1911. Su primer interés fue la ciencia y se recibió de doctor en física
en 1937. Pronto abandonó la carrera científica para dedicarse por completo a las
letras. Entre sus libros figuran Uno y el Universo (1945), Hombres y engranajes: ,,_
flexiones sobre el dinero, la raz6n, y el derrumbe de nuestro tiempo ( 1951), y Heterodoxia ( 1953). Ha colaborado en muchos periódicos y revistas de Hispanoamfrica y
de Europa, entre ellos La Naci6n, Sur y El Mercurio de Santiago. Además de su labor
literaria y periodística, Sábato ha desempeñado en varias épocas de su vida cargos
docentes, diplomáticos y burocráticos. Pero no obstante la variedad de sus actividades,
Sábato ante todo es hombre de letras y artista creador.

292

vestirme y luego me lanzaba a la calle, a tomar fresco y a rumiar mis
dudas Y aprensiones. Otros días, en cambio, mi reacci6n era positiva y
brutal: me echaba sobre ella, le agarraba los brazos como tenazas se los
retorcía y le clavaba la mirada en sus ojos, tratando de forzarle 'garantías de amor, de verdadero amor.
Pero nada de todo esto es exactamente lo que quiero decir. Debo
confesar que yo mismo no sé lo que quiero decir con eso del "amor
verdadero"; y lo curioso es que, aunque empleé muchas veces esa expresi6n en los interrogatorios, nunca hasta hoy me puse a analizar a
fondo su sentido. ¿Qué quería decir? ¿Un amor que incluyera la pasi6n
,. } Jamas, me preocup6 excesivamente. Quizá la buscaba en mi desesfi.sica.
peraci6n de comunicarme más firmemente con María. Yo tenía la certeza de que, en ciertas ocasiones, lográbamos comunicarnos, pero en
forma tan sutil, tan pasajera, tan tenue, que luego quedaba más desesper~damente solo que antes, con esa imprecisa insatisfacci6n que experimentamos al querer reconstruir ciertos amores de un sueño (pp. 77-78).

Castel se siente impulsado como por una fuerza irrefrenable a discurrir
sobre varios temas. Habla en una ocasión de la vanidad de los hombres del
orgullo, de la soberbia. Dice que no por vanidad escribe esta hist~ria
que 1~ ~a~ an~ado por la esperanza de que alguien lo comprenda. y en un~
fras~ iromca _afmna que tal vez la única persona es precisamente la mujer que
mato. Por fm, acabados estos comentarios, Castel relata que tropezó con
María un día en un salón de pintura, que ella miró con singular entendimien~o uno, de sus_ cu~d~os, y qu~ la atracci6n que él sinti6 por esta mujer fue
mstantanea e irresistible. Mana pasó un rato absorta en las pinturas y luego
se fue, en silencio, incógnita. ¿ Cómo encontrarla de nuevo? ¿ Cómo satisfacer
su anhelo de hablarle otra vez? En cinco secciones subsecuentes del libro
Castel c_o~side~ varios r~cursos de que puede valerse para hallarla, poniendo
de man1f1esto ciertas actitudes y propensiones hacia la vida al medir la factibilidad de cada propuesta. Técnica analítica y sumamente objetiva en que
el n_ovelista Sábato p~rece descargarse de toda responsabilidad de dirigir el
destin~ de sus personaJes. De modo que el pintor rechaza por no ser práctico
un ~0s1~le encuentr~ en la calle, pues es demasiado huraño y le falta confianza
en s1 m1s~o. La busqueda forma la médula de algunos de los mejores capítulos, ~dm1rables por la fuerza de expresión y elemento de suspenso. Sábato
ha sabido superar la dificultad estilística de hacer viva y variada la narración
en primera persona sin perder a la vez la trabazón íntima con el lector. Hay
un fino ~quilibrio entre lo que el lector capta por la narración expositiva y lo
que percibe por la presentación de acción directa. Pero lo verdaderamente no-

293

�I

table de estas páginas referentes a la búsqueda no reside tanto en el suspenso
creado ni en la expectación del encuentro, ya que el lector ~be d: an~emano
Castel y María acabarán por reunirse; lo notable denva mas bien .del
que
. .
d
'
modo en que el novelista nos hace percibir cada sentlmi~nto, ca a e?1ocion,
cada matiz en fin todo el procedimiento razonador del pintor a me~da que
anda en b~sca de la mujer que puede traerle la felicidad o 1~ -~esdic~a.. Lo
notable es el plan ordenado y calculado, en que con una precision casi ~ien3
tífica Castel medita sobre las medidas necesarias para alcanzarla. ~or fin la
encuentra, pero la reunión no produce el ef~c~o culmin~te que debiera tener
después de una búsqueda tan intensa y frene~ca. Ademas, ~arece que. la ~ujer no valía los esfuerzos hechos por conseguirla, pues hacia el conflicto interior del pintor ella mostraba una actitud evasiva y fría. El amor que Castel
siente por María es inexplicable, pero lo abruma y lo desespera.. E~ una narración rica de detalles introspectivas, el pintor apunta su afhcc1on al ver
frustradas las tentativas por ganar el corazón de esta mujer. No bastab~ ,su
entrega física; le hacía falta conquistar el alma y cada hebra de e°:ocion.
Quería dominarla, someterla a su voluntad. Ganar el am~r de Mana era
ganar la reo-eneración espiritual; perder su amor era hundirse de nuevo en
una vida es;éril y rencorosa. Celos, duda, recelo, furia -,todo se amontona e~
el espíritu encolerizado de Castel hasta que no puede mas y ~a mata, ª. cuchilladas. Vale decir aquí que el cuadro psíquico del pintor está tan habilmente
presentado que sería difícil aventajar.
.,
,
Casi desprovista de todo fondo social, la narrac10n re.sultana algo escueta
y árida si no fuera por el dominio absoluto del escenario por ~arte del narrador. Vemos la intriga amorosa entre María y Castel exclusivamente por
los ojos de éste. Entendemos )a relación extraña casi en total a la luz del carácter y la pasión del pintor. Este enfoque unilateral so~re la perso?a de Castel
a expensas de un estudio aun somero de las otras figuras encaJa 1~ novela
en un molde casi impresionista, en que el narrador escoge y relata s~lo unos
momentos determinados de su vida, los que mejor captan la esencia de su
tráaica complicación con María. Con toques breves, en el diálogo o en la
des:ripción, Sábato nos da una impresión viv~, pero fu~~ d~ lo que desea
retratar, que sea rasgos físicos, estados de emoc1on, .º accio~ directa. No malgasta palabras; la impresión verbal está siempre bien perfilada, segura, con• A este respecto apunta muy bien el crítico argentino Alfredo A. Roggiano . ,ª¡
hablar de El túnel: "Ficción pura sobre la base de una idea ~ropuesta, la construcc1on
se logra como en un teorema matemático, con lógica en s1, que es la d_e~ absurdo
como real 1'dad h umana, pero perfecta como proposición ad-hoc, sea
• metafmca o pno.
(Diccionario de la literatura latinoamericana: Argentina, II, Washmgton:
mon anamericana, 1961, pp. 370-371).

u ·'

294

cisa, a veces brusca pero siempre apropiada. Aun cuando hay digresiones o
anécdotas, y las hay bastantes, la prosa es limpia, a propósito, exacta en la
forma y en la idea. Que Castel refiriera todos los detalles de lo que ocurrió
en los días que precedieron a la muerte de su amada sería contraproducente
y contrario a la naturaleza estética de la obra, y por lo demás descorrería el
velo de vaguedad y de misterio, de sueño deforme, de algo quimérico que
conmueven tanto al lector. Y esta envoltura ilusoria que circunda la acción
externa proviene en parte de esta falta de precisión al retratar a los personajes
secundarios, incluso a María. Este desequilibrio narrativo, no obstante, sirve
para destacar del modo más enfático la compleja personalidad del narrador y
crear el efecto de un vasto lienzo de recordaciones e impresiones que no han
dejado más que huellas imprecisas y borrosas.

•
Otro recurso técnico de que se puede valer el novelista que desee emplear
la primera persona de narración es la forma epistolar. Difícil de manejar,
quien se atreve a usarla se expone a grandes peligros y azares literarios. En
manos de un escritor de poco vuelo la obra epistolar padece de una artificialidad inaguantable, de una frialdad y monotonía ineludibles. Leopoldo
Hurtado ensayó este género en Los amigos 4 y lo hizo con gran éxito, superando las dificultades artísticas mediante un argumento ingeniosamente expuesto, segura técnica narrativa, buen empleo del lenguaje conforme a las exigencias del relato, y cierta fluidez y movimiento de narración que permiten que
el lector se deje llevar suavemente por la trama casi sin darse cuenta de que
lee una serie de cartas. En efecto, uno de los aciertos de· Los amigos es que la
construcción epistolar jamás se impone importunamente sobre los demás elementos narrativos, ni estorba la marcha del relato. Los amigos se compone
exclusivamente de cartas cambiadas entre varios miembros de dos familias
complicadas en un supuesto homicidio. La familia de la víctima y la del homicida constituyen los dos ejes centrales que sostienen el argumento de la
obra. Esta dualidad de enfoque enriquece el desarrollo del relato y añade una
'LEOPOLDO HURTADO, Los amigos (Buenos Aires: Emecé Editores, 1959). La novela ganó un Segundo Premio en los concursos literarios Emecé 1959. A Hurtado se le
reconoce en la Argentina como uno de los más agudos críticos de arte. Es autor de
unos ensayos de arte, entre ellos Espacio y tiempo en el arte actual. Los amigos representa su primer esfuerzo en el campo de la ficción y parece que va a seguir cultivando el género, pues en 1960 sacó a luz su segunda novela, Esta noche de concierto,
publicada por la Editorial Losada. En esta obra Hurtado ha aprovechado su amplio
conocimiento para situar la acción en un ambiente de arte.

295

�uilibrio estético entre los dos polos opuestos representados por los
~:;1:e eis Murano. La disposición epistolar de la obra s: arregla ~n. tal
e y
'b casi simultáneamente las dos perspectivas antagomcas
forma que se perci en
.
. , distm·ta de las varias personas interesadas..
y la reaccion
l
rt
. d entre miembros de los Ortelh nos abren as pue as
Unas cartas cambia _as .
'bles inverosimilitudes, y contradicciones relaa un mar de ocurrencias m~rei
'
Ortelli diri e una carta a su tía
donados con el supuesto crimen. Eduardo
dre le roggó a Mauricio, el hijo
.
en su lecho de muerte su pa
.
f
en que a irma que
. .
ti
cuanto no tuviera importancia.
registrara su escntono y que rara
mayor,. .qued'
, ter 'int·llllo, entre ellos una nota en que
unos papeles d e carac
.
Maunc10 10 con
d
h'simos años atrás a su mejor amigo,
d
nfesó haber mata o mue i
su Pª. re co
Ed do que tristemente estuvo presenciando todo esto,
Francisco Murano.
uar '
,
M . . en una gestión inesperada y
. ,
d
carta como aunc10,
contmua re1atan o en su
li ,
re'ia no haber hecho otra cosa
. .
. •
· a la po c1a pues e
traicionera,_ hizo mterve~ir . , fT l
cosa rara: hecha la confesión a las
que cumphr con su obhg~ci?~ -~;: .de un tremendo cargo y m4rió feliz sin
autoridades, el padre se s~t~o liH
, l lanteamiento del conflicto y el
h c·a Maunc10. e aqw e P
.
rencor alguno a i
. .,
. , El modo de lograrlas constituye
1
misterio que pide exphcac1on y. so uc1on. t' en forma epistolar constituye
. l
cedimiento narra ivo
el arte del novelista, e pro
. d' ta El embellecimiento de
el efecto estético. La pro~a es se~cilla, co:~sa,en~::~~nte se escriben cartas;
la frase no pasa del estilo natu~al e~ ql f;ase en el arreglo lógico y ordepero en la fuerza verbal, en el vigor e a t la mano diestra del novelista
d .d
n la soltura de la prosa, en ra
, .
nado e i eas, e
1 tilo Faltan el oropel literario, los mimmos
para pulir y refinar un poco e e\ ·.
.d d de emoción y la naturalidad
efectos retóricos, pero los suplen a smcen a
.
encantadora de expresión.
..
r
n
d
if t el conflicto con relación a la fam1ha Ortel_ i, a co Puesto e man ies o
. , d los Murano mediante una sene de cartinuación se nos revela la reacc10n le . d d la víctima y su hijo Francisco.
•d
· · 1 ente entre a vm a e
tas cambia as pnncipa m
. d
dre pero las circunstancias del
~
d
.n piedad al asesmo e su pa '
.
r.ste con ena si
.
.
1 hijo del acusado se ve obligado a
crimen le co~fu~den. Al -~is11:1:a:i:~~:n:r de su padre. En su función noveaclarar el miste~o y ª. reivmdi
r los antecedentes del supuesto delito
lística las dos vmdas sirven par~ expone
y
verdad el relato
st
y las r~lacione;t:i~t:::i ~:;;~ ::al~::: ~:s 1;s:;~shond:ndel espíritu de ~u
de la viuda O .
.
1 hábilmente entre la correspondencia
'd Otra sene de cartas se mterca an
man o.
h
I alcance de la novela. En estas carde Francisco y su madre para ensanc ar e
..
e estabarrera
física
y
emocional
entre
las
dos
familias,
pues
s
tas se rompe la
·
M
Elena Orbl
na relación epistolar de amistad entre Francisco uranO y
te~~~ ~ja del acusado. Con las declaraciones de Elena se desenreda poco a

y

296

.poco el enigma de la rara amistad entre su padre y el de Francisco. El
cariño que va cobrando Francisco por Elena le produce un terrible conflicto
de intereses, pero la prudencia y aplomo de la muchacha impiden que las
circunstancias desafortunadas dañen su relación amistosa.
La materia expuesta en las cartas parece dar contestación a tres preguntas

fundamentales. ¿Es posible que Ortelli, hombre sencillo y bondadoso, haya
cometido tal crimen? ¿Y por qué? ¿ Qué móviles impulsaron a Mauricio a
delatar a la policía, sobre todo cuando halló a su padre en las agonías de la
muerte? Cada anécdota, cada dato, cada información parece convergir en
estos problemas. El novelista Hurtado maneja con destreza los elementos de
misterio y de sospecha, de duda y recelo, que tanto predominan en la obra.
De lo argentino no hay nada en absoluto; de lo americano en general tampoco.
La acción puede acaecer en cualquier país y los personajes pueden ser de
cualquier nacionalidad. Hay quienes digan que esta falta de localizar los
sucesos referidos resta valor a la novela; acaso el cuadro artístico resulte menos estimaple por no estar encerrado en límites determinados, en un marco
bien definido. Pero la obra está bien lograda a pesar de este vacío social
precisamente porque el arte novelístico depende de la combinación acertada
de otros elementos que contrapesan esta limitación -la forma equilibrada, el
interés que brota de la trama bien concebida y desenvuelta, la reconstrucción
hábil de las circunstancias y las actitudes que trocaron una bella amistad en
un odio venenoso.
En una novela epistolar muchas veces lo más difícil de lograr es el desenlace. Es obvio que se llega a este punto en Los amigos cuando por fin se
resuelve el misterio del crimen. Hurtado soluciona el problema con la aparición de unos papeles que pertenecían al finado Ortelli, quien anotó en ellos
del modo más íntimo y penoso todo lo referente al caso. Por medio de estos
documentos sabemos que en efecto el delito jamás se cometió, que todo era
un gran engaño, que Murano falleció de un ataque al corazón, y que Ortelli
mismo confeccionó la decepción como el único modo de vengarse de un amigo
(Murano) que en todo le aventajaba. La superioridad de Murano, manifestada en su posición social, situación económica, y capacidad mental fue como
una llaga que roía el corazón de Ortelli y le atormentaba sin cesar. En Murano
el mediocre Ortelli veía constantemente el ejemplo de todo lo que hubiera
deseado ser y no pudo. Hombre asediado por la conciencia de sus propias
deficiencias, Ortelli desesperaba de no poder sobreponerse a sí mismo, a su
propio ser. Su estrecha amistad con Murano siempre le recordaba la desigualdad y produjo en él arrebatos de rencor y celos. Concibió, pues, como triunfo
final, este cruel engaño de hacerse pasar por el asesino del hombre que le
fue causa de tanta desgracia y sufrimiento en su vida.

297

�CONCLUSIÓN
La novela en su función estética, no puede ser superior al ª1:e que ¡~ :a
, de 'ser Hemos visto en los párrafos anteriores cómo vanos ~ove s as
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ero conforme a altos fines artísticos, todas las pos1b1hdades narra~:;cy º;s~ructurales de sus novelas; es el anhelo de ~anejar codn comEpletta
• , y 1os mo, viles de con ducta. s as
libertad los complicados resortes de 1a acc1on
técnicas son la manifestación más clara de su arte, y de ellas &lt;lepen e en gran
medida el mérito de sus obras. ·

LA POESIA ORIGINAL DE MONTES DE OCA
DR. JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA
San Luis Potosí, S.L.P.

PoR LAS CALLES DE SAN Lurs PoTOsí, embaldosadas de cantera; por las viejas
casonas que fueron sus palacios, donde aún lo proclama la piedra del escudo
pontificio; por las naves de la catedral que él condecoró con cuanta obra de
arte miraba en sus andanzas por Europa, discurre la figura renacentista de
Ignacio Montes de Oca y Obregón, Ipandro Acaico entre los Arcades que
"cantando apacentaba su rebaño", tal como el rapsoda griego que le prestó
su verso para cifrar vida y poesía.
"A lo largo de sus ochenta y un años plenos vió fenecer al reinado temporal de los Papas y esfumarse un imperio mexicano, pasar cuatro pontífices
y muchos reyes, derrumbarse una dictadura que parecía inconmovible, estallar la Revolución Mexicana y la guerra europea, transformarse el mapa del
mundo y el alma de los pueblos. Saboreó mieles y honores, como pocos quizá;
pero también como pocos, gustó acíbares y quebrantos. Supo ser, al mismo
tiempo y con extraña plenitud, obispo y constructor apostólico, orador poliglota en las cortes europeas y predicador de humildísimas parroquias rurales;
fastuoso como un príncipe del Renacimiento y caritativo como un discípulo
de Francisco de Asís. Todo lo fue, y todo supo serlo con grandeza".1
Tres son los fases de su personalidad literaria. Traductor de los poetas
griegos, desde los dieciséis años hasta la plena ancianidad, es el más insigne
de nuestros helenistas al interpretar a los bucólicos griegos en versiones que
"conservan el perfume original" como advertía don Miguel Antonio Caro;
"con asombrosa y rica vena", en juicio de don Marcelino Menéndez y Pelayo,
trasladó al español los cantos triunfales de Píndaro, algunas odas festivas y
alígeras de Anacreonte y muchísimos Epigramas de la Antología; después de
' GABRIEL MÉNDEZ PLANCARTE. Montes de Oca humanista. A.bside, México, junio
de 1940, p. 28.

298

299

�un silencio de casi veinte años tradujo El rapto de Elena de Coluto de Lic6polis, y La argonáutica de Apolonio de Rodas, sueño y afán de largo tiempo,
cuyas octavas resplandecen "como bloques de mármol".
"Nadie negará a Montes de Oca, juzgaba Menéndez y Pelayo, uno de los
primeros lugares entre los poquísimos buenos traductores de poetas griegos
que posee nuestra lengua".
Orador fecundo, cuyos discursos junto con sus Pastorales se guardan en ocho
gruesos volúmenes, la severa claridad de la exposición, la ·argumentación robusta, la elegancia difícil, se aunaba al aplomo y gallardía en el ademán, la
impecable dicci6n, la voz cálida y el cautivante imperio que en el auditorio
ejercía. Amado Nervo evocará en sus recuerdos de adolescente al "chico de
trece años" que era "Todo ojos y oídos" escuchando la elocuencia de Montes de Oca.2
Del poeta original quiero hablaros en esta ocasi6n; quizá porque constituye la fase menos valiosa de su obra, ha sido la menos detallada, según contamos, especialmente en el análisis de Gabriel Méndez Plancarte, con el estudio definitivo acerca de sus versiones griegas y latinas. 3

I
La bibliografía poética de Ipandro Acaico se contiene en seis libros. Ocios
poéticos fue el primero y el único que vio dos ediciones; impreso en México
en 1878, fue reimpreso en Madrid en 1896, en edici6n "muy aumentada".
"Hice una tirada de pocos ejemplares, destinados más bien a mis amigos que
al público en general. Con grata sorpresa vi que en pocos días se agot6 la
edición".•
Se trata de un libro singular en la producción de Montes de Oca en cuanto
que reúne poesías originales y traducidas del griego y del latín, y en cuanto
que es el libro que ofrece la poesía más variada por el tema y las estructuras
métricas.
Los libros que siguen a Ocios poéticos, son invariablemente colecciones de
sonetos, todos ellos publicados en Madrid en pequeños y finos tomos de extraordinario gusto: A orillas de los ríos de 1917 con algunas versiones o paráfrasis griegas; Otros cien sonetos, de 1918; Nuevo centenar de sonetos, de
• Epistolario de Ipandro Acaico. JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA. San Luís Potosí, Con
el perfil de Estilo. 1952, p. 74.
• En Abside. México, en los números de junio, julio y agosto de 1940.
• Prólogo a la segunda edición.

300

1921; Sonetos jubilares del mismo año, y los Sonetos P6stumos, editados en
México el año de 1941.
Sólo algunos de estos poemas, antes de ser recogidos en libro, fueron publicados por Montes de Oca en revistas mexicanas y españolas. Cuanta poesía
escribió, vio la luz de imprenta.
Solía escribir sus versos en el papel de su correspondencia exornado con
su escudo; o en breves, preciosos cuadernos, como el manuscrito de Ocios poéticos que yo guardo con afecto, de pastas de piel negra y cantos de oro.
Hay sonetos enteros sin el más leve retoque. Apenas alguna estrofa relegada; pero eso sí, numerosos versos corregidos. Sobre la palabra tachada, escribe la lección definitiva con aquella su letra menuda, apresurada, siempre
legible.
¿ Cuál ha sido la actitud de la crítica frente a la poesía original de Ipandro
Acaico? En el prólogo de la segunda edición de Ocios poéticos el propio autor
afirma que el libro suscitó "grandes elogios en España y en México aun de
escritores de diversas ideas religiosas, políticas y literarias".
Recordaríamos entre otros contemporáneos, los juicios encomiásticos de
Victoriano Agüeros y de Pesado, de Casimiro del Collado y de Ambrosio Ramírez, traductor potosino de toda la obra lírica de Horacio.
"A la tempestad de alabanzas que duró algunos años, continúa el propio
Montes de Oca, sucedió una tormenta de vituperios", desencadenada especialmente por Guillermo Prieto y Manuel Gutiérrez Nájera en México y por
Leopoldo Alas "Clarín" y Antonio de Valbuena de España. 5 "Encontraron
malo cuanto al principio habían declarado bueno", se queja con tristeza; "y
los siguieron en su ingrata tarea multitud de zoilos de diversas escuelas, que
añadieron a la censura de los versos la injuria personal".
Sus amigos más fervientes se apresuraron a manifestarle su adhesión.
Desde Washington, don Juan Valera le escribía: "He leído los artículos críticos de Gutiérrez Nájera que Ud. me ha enviado, pero ni los hallo bastante
buenos para que me interesen, ni bastante desatinados para que me diviertan.
Hay en ellos esas afirmaciones pedantescas infundadas a que está uno acostumbrado. Dice el autor que Ud. no es poeta, como no lo es Menéndez y
Pelayo. Me parece que bien puede Ud. ser desterrado del Parnaso en tan
buena compañía. Ya fundarán Uds. otro donde quiera que vayan".6
A su vez, don Marcelino le decía en carta desde Santander: "He leído la
insulsa crítica de Clarín. Y no porque él sea tonto, sino porque la pasión
política lo ciega. Es un condiscípulo mío llamado Leopoldo Alas, discreto y
• Ripios ultramarinos, M adrid 1905, pp. 5-62.
• Epistolario de Ipandro Acaico, ib., p. 44.

301

�gracioso a veces; pero demagogo e impío como un diablo, y muy aficionado
a la carne de clérigo".7
Es claro que aquellos críticos advertían la débil inspiración poética de
Ipandro; pero también es claro que sus juicios se enturbiaban con otras razones que ya no eran de orden literario, según desobedecían al viejo precepto
de Marcial que permite censurar la obra con tal que se perdone al artífice.
Montes de Oca se limitó a contestar toda esa alta marea de adversarios con
una sola frase estampada en el prólogo de la segunda edición de los Ocios
poéticos: "No temo, porque no aspiro a adquirir gloria".
Frente a los fáciles elogios de unos y la severísima censura de otros, contrasta el prudente silencio de Menéndez y Pelayo, generoso en alabar cuanto
el obispo traduce de los griegos hasta el encomio más superlativo, benévolo
acogedor de sus discursos, pero reservado siempre ante la poesía original,
salvo cuando debe agradecerle "la elegante ora sáfica que usted me dedicó".8
Los dos beneméritos manuales, pese a sus obvias deficiencias, que han
difundido el interés y el conocimiento de nuestra historia literaria, reservan
sendos aplausos a la obra lírica de Ipandro. Don Julio Jiménez Rueda afirma
que la poesía original de Montes de Oca es "de impecable y purísimo fondo.
No pierde jamás el obispo la compostura esencialmente académica. Talla
sus versos en mármol y labra en él las figuras de perfección y de blancura
excepcional". 9 Don Carlos González Peña expresa con hipérbole a su vez:
"Como poeta original es acabada e inconfundiblemente clásico; pero con un
primor, con una elegancia, con una vibración de sensibilidad que no fueron
por cierto antes de él, comunes. En particular hay una forma, el soneto, que
domina con soltura y maestría, y de la que ha dejado cosecha abundantísima".10
Asordinando estas alabanzas, Gabriel Méndez Plancarte invitaba a los críticos para que continuaran el ejemplo de Menéndez y Pelayo, siempre "tan
parco en elogios para las poesías originales de Ipandro Acaico. Juzgo que
también en eso debemos imitar al insigne Maestro" .11
Débese a Octaviano Valdés, el exquisito traductor de Landívar, el juicio
más certero y sagaz sobre la lírica de Ipandro: "Su estilo, fruto lógico de
su educación rica y fecunda, guarda siempre el decoro, desechando el desali1
lb., p. 31.
• lb., p. 28.
• Juuo JmÉNEZ RUEDA. H istoria de la Literatura Mexicana. México, Ediciones
Botas, 1942, p. 147.
'º CARLOS GoNZÁLEZ PEÑA. Historia de la Literatura Mexicana. México, Editoriales
Cultura y Polis, 1940, p. 223.
11
Horacio en M éxico. México, Ediciones de la UNAM, 1937, p. 148.

302

ño y aun el uso trillado de expresiones convencionales. Pero la mayor parte
de su obra poética, es seca y de muy débil inspiración. A través de su verso
resuena el acento del orador y del cultivado humanista que piensa y siente,
pero sin conseguir el hallazgo luminoso del punto de vista original, ni menos
traducirse en emoción poética. Sólo de cuando en cuando, alguna alondra
solitaria rompe la monotonía de centenares de sonetos en monótono desfile.
La debilidad poética de Ipandro Acaico se agrava por su actitud artística
-temperamento y escuela- gobernada por una especie de esteticismo platónico frío y exterior. Sus ojos pasan sobre los objetos, como quien acaricia
un mármol, complaciéndose en la sensación de sus sabios perfiles, pero sin
esforzarse en percibir la onda vital que circula bajo la gelidez de la epidermis".12
Tal ha sido la trayectoria crítica de la lírica de Ipandro Acaico, al ritmo
de los gustos, las pasiones y los tiempos, desde el ardiente panegírico de sus
amigos hasta la mofa cruel de sus adversarios, sin que haya faltado ni la
cautela ni el olvido. Cerrado el periplo de esta aventura, hoy podemos recoger entre el evidente ramaje algunas flores vivas de aquella fecundidad; porque todavía octogenario, el poeta florecerá con pujanza lírica increíble.
Para conocer las predilecciones literarias y las lecturas poéticas de Ipandro Acaico, bueno será entresacar, en un breve y aleccionador catálogo, los
nombres de poetas con que de vez en cuando esmalta su propia poesía.
De las letras latinas, cita a Virgilio, Horacio, Ovidio, Catulo, Estacio y
Marcial. De las españolas, al "dulce Garcilaso", al "divino Herrera", a Fray
Luis de León de quien evoca su Profecía del Tajo, a Cervantes y al "célebre
Espronceda".
De Inglaterra recuerda a Milton y a Lord Byron, a quien llama "vate sublime". De Italia, al "Dante divino" y "de Tasso el dulce canto". De Francia,
evoca a Chénier según de Víctor Hugo increpa: "A Víctor Hugo nunca sus
barreras abra Pirene" .18
Entre nuestros escritores mexicanos, menciona a Juan Ruiz de Alarcón, a
Femando Calderón, a Riva Palacio, doce veces a José Sebastián Segura y a
Enrique Fernández Granados en su seudónimo de Fernangrana. Pero indudablemente sus griegos armoniosos y melenudos transcurren como símbolos
vivos de lo que él llama "la elegancia", "la sublime y pura clásica forma".u
¿ Cómo no recordar el inofensivo incidente epistolar entre Montes de Oca y
Pagaza, pastores y árcades ambos, cuando el Obispo de San Luis Potosí envió
u Poesia Neoclásica y Académica. Biblioteca del Estudiante Universitario. Núm. 69,
México, UNAM, 1946, pp. XXXV-XXXVI.
11
Ocios Poéticos, p. 10.
" Ocios Poéticos.

303

�al de Veracruz el discurso de Mantenedor de los Juegos Florales de 1913 en
que elogiaba los méritos de Manuel José Othón?
En ese discurso, Montes de Oca glosó aquellos sonetos en que Othón anhela
recibir la flauta de la inspiración poética precisamente de las manos de Pagaza.
"A mí me hubiera agradado, decía Ipandro Acaico, que la musa al encontrar (la flauta) después de prestarla a Teócrito, la hubiera entregado al
propio Manuel José Othón, sin que pasara por tantas manos; a los admiradores de la sencillez y la virilidad helénica nos place más beber en la fuente
de Aretusa que en los lejanos estanques, a donde llega el agua del apartado
manantial, más dulce, pero menos cristalina".
Cuando Pagaza leyó este párrafo del discurso que le había mandado Montes de Oca, le contesta con generosa prudencia: "Desde que llegó el discurso,
lo he leído a trechos; más no puede &lt;lesde el primer día, ni puedo ahora ver
las cosas como usted las ve en los tres sonetos que me dedicó el bien querido
Manuel José Othón. Pero no es tiempo de pensar en tales cosas" . .. Naturalmente que Pagaza no podía estar de acuerdo por varios motivos; o por el
aprecio entrañable con que distinguió al autor de los "poemas Rústicos", o
porque sencillamente se le había comparado a "lejano estanque" de agua
"menos cristalina". Todo sea por los griegos.15

mayor parte de los sonetos tienen por asunto los grandes acontecimientos religiosos en que he tenido la fortuna de tomar parte. Con algunos pago deudas
sagradas de gratitud y amistad. Otros en fin, de lúgubre nota, me han sido
inspirados por la repentina y grave enfermedad que me acometió (y) ...
que dos veces me puso a orillas del sepulcro".
En cuanto al paisaje, ni lo ve ni lo comprende. A pesar del título prometedor A orillas de los ríos, ellos son apenas una referencia geográfica y no esa5
puras y enormes creaturas vitales y musicales que, como en la amistad, encuentran al poeta o lo hacen.
Sólo la luna logr~ entusiasmarlo, la única creatura que mira de frente,
la luna que denuncia el pequeño punto de romanticismo que latió en su
espíritu.

PLENILUNIO DE SEPTIEMBRE

¡ Diana gentil! Cual nunca esplendorosa
surgir te miro de la mar serena;
tu rostro todo ofusca y todo llena
con su fulgor; pero es tu andar de diosa.

4
¿Cuáles fueron los principales temas que desciñeron la inspiración del poeta?
Desde luego la Biblia, renovada fuente de gracia, tanto en sus páginas del
Antiguo como del Nuevo Testamento.
Hay toda una constelación de poemas con los que podrían integrarse otras
"figuras de la Pasión".
La hagiografía es una de las fuentes más fecundas; la liturgia le presta
el esplendor de sus símbolos y la historia de la Iglesia le aviva recuerdos de
gloria o de dolor. Pero, como Pagaza, no es un poeta religioso; cuando se
atreve con el tema sacro, su voz no encuentra ni la hondura de la emoción,
ni la viva y palpitante entraña del cántico.
Habrá que situar el mayor caudal de su producción lírica en la poesía de
ocasión, la desprestigiada que ha podido motivar memorables poemas de
ayer y de hoy, cuando el poeta logra rimar ocasión y corazón.
En el prólogo a Nuevo Centenar de Sonetos advierte Montes de Oca: "La
•• Epistolario de ]oaquln Arcadio Pagaza. JOAQUÍN
Potosí, Con el perfil de Estilo, 1960, pp. 12 y 13.

304

ANTONIO PEÑALOSA.

Apenas se vislumbra la preciosa
veste sutil, que el aire desordena;
la aljaba en tus espaldas de a.zucena
el contorno en tu pie color de rosa.
En las blondas estrellas que a distancia
te siguen, a tus ninfas adivino
por las que exhalan, celestial fragancia.
Y bendigo a tu numen, y a mi sino,
que traen a las puertas de mi estancia
de tu beldad el esplendor divino. 16

Cuando se inspira en los. temas griegos, enhiéstase la inspiración conforme
el estilo se aroma con aquella sutil y vieja hermosura. Ahí habrá que buscar
las mejores páginas, ahí y en la poesía autobiográfica.
Nunca tan sincero y tan humano y tan poeta, como cuando el dolor nubló

San Luis
11

Nuevo Centenar de Sonetos, p. 57. ·

305
H20

�sus ojos, y la adversidad le dejó despo~eído sin libros ni palacios, y la muerte
le advirtió la hora definitiva de la última azada.

Y sólo quiere, en su octogésimo año,
antes que acaben de cegar sus ojos
morir apacentando su rebaño. 20

Quiero imitar la mansedumbre hero_ica
con que perdieron, Job, salud y hacienda,
con sus pupilas el fulgor, Tobías.
y sin dejar mi indiferencia estoica,
plantar aquí y allá mi errante tienda

al eco de cristalinas melodías.11

La fastuosidad de la mañana cede a la nostalgia de la dud?sa luz, d_el día
con estos suspiros de transida resignación que desconocía su lira helemca de
antaño:

hierba no tiene que llevar mi diestra
a las ovejas que cargue, en mis. h ombros.1s
Se desmorona mi vigor de roca. 19
Enfermo, desterrado, incomprendido y pobre, se le abre una nueva voz,
honda y quemante como una llaga:

Triste, mendigo, ciego cual Homero
a su montaña I pandro se retira,
sin más riquezas que su vieja lira,
ni báculo mejor que el de romero.
Los altos juicios del Señor venero,
y al que me despojó vuelvo sin ira

de mi mantel pidiéndole una tira
y un grano del que ha sido mi granero.

5
Engendrado a la vida espiritual por Europa desde sus años mozos; empedernido viajero que cruzó el mar por cien veces cuando la medalla del mérito naval, por la hazañosa aventura, llegó tardíamente para condecorar el
cadáver; flamante y suntuoso en los castillos, de turbante y florida barba en
los desiertos, aquel corazón cosmopolita sabía, como Rubén, el otro trotamundos, que no hay patria pequeña, y para México reservó los latidos más
íntimos de su amor.
En su poesía yérguense las cumbres luminosas de nuestros volcanes, agítase
la colosal palmera" y "el bullicioso plátano", asciende el "humo del óleo mineral", rompe el cielo "el hablador perico" y la próvida huasteca entreabre
su misterio.
Junto a sus dilectas humanidades, se atreven las "indianidades", como en
aquel espléndido elogio de las Pirámides de Cholula exaltadas sobre los egipcios monumentos ;21 y junto al lenguaje culto y latinizante, no desdeña la
evocación de tal cual palabra vernácula. Aun las corridas de toros encuentran
su sitio fugaz en su poesía.22
Ante la técnica que comienza a p~rforar sus días con inventos inauditos,
aquel recio varón vuélvese un niño. Como por la trémula sorpresa del juguete
nuevo: "Quien fuera capitán de submarino"; o consagra un soneto a contar
las ondas sonoras de la radio. O anhela, ya herido por la muerte, abandonar
el lecho.

Y recorrer volando la campiña
en automóvil de motor ingente.23

A qué mirar con fútiles enojos
a quien no puede hacer ni bien ni daño
sentado entre sus áridos rastrojos.
" A orillas de los ríos.

" lb., p. 93.
" Nuevo Centenar de Sonetos, p. 107.

306

" lb., p. 141.
11
Ocios Poéticos, p. 371.
" A orillas de los ríos, p . 61.
" Nuevo Centenar de Sonetos, p. 83:

307

�6

Gracias al tenaz aprendizaje a que se había sometido desde su mocedad y
a las naturales dotes, poseyó tal soltura y facilidad para versificar sobre cualquier tema y desahogo que Menéndez Pelayo la graduó de "prodigiosa".
"Más que octogenario", el vigor permanece intacto, inusitado, capaz de producir, según la estadística de sus composiciones últimas, un poema cada tercer día. Gráficamente lo expresó en aquel verso: "De disparar sonetos tengo
antojos". 24
Enfermo de la vista, como no podía emprender "estudios serios ni artículos
de cierta profundidad y largas dimensiones, me limité a escribir sonetos que,
sin exigir gran trabajo, llenan agradablemente mis ocios de ciego".25
De los casi 450 poemas originales que escribió, unos 400 son sonetos; pero
cultivó aunque en breves incursiones, otras diversas estructuras con predilección por las formas más estrechas y difíciles de la métrica castellana, como
los tercetos italianos, los cuartetos endecasílabos, las estrofas sáficas, las octavillas pentasílabas, las octavillas y las octavas italianas, la octava real, el romance en diversa variedad de sílabas (pentasílabo, heptasílavo o anacreóntico, octosílabo y endecasílabo) , los endecasílabos libres y aun la rima leonina.
Por su lírica discurren odas, himnos, elegías, canciones, sátiras y epístolas.
Destacaríamos, por su forma gallardamente trabajada, los endecasílabos
dedicados a Menéndez y Pelayo "con motivo de su recepción en la Real Academia Española", las marmóreas sáfico-adónicas a don Antonio Plancarte y
Labastida en su primera misa, y los nobles tercetos de su elegía En la muerte
del Excmo. Sr. Don Joaquín García lcazbalceta, Director de la A cademia
Mexicana.
Recurre con frecuencia a las habituales licencias poéticas, que alguien llamó indecencias poéticas, especialmente a las figuras de metaplasmo; aunque
abusa poco de la diéresis y la sinéresis, de que tan fácilmente se sirvieron los
grandes de la edad dorada.
La anchurosa fecundidad, la falta de corrección depuradora son las raíces
que explican las disonancias y las cacofonías, la asonancia dentro de un mismo verso, las rimas pobres, que de por sí pueden ser opulentas y fastuosas,
si el poeta las llena de sustancia liríca. Parodiando a Proust diríamos: "A
los buenos poetas, pobreza y tiranía de la rima los fuerza a encontrar sus
mayores bellezas".
Su formación y actitud academizante, explican la prosaica languidez, la

hueca !:aseología como hojarasca muerta ("el húmedo elemento, la bien cort~da penola, la trompa de la fama, la pródiga natura") ; las frecuentes invers10nes forzadas__que son ~erdadero hipérbaton; los prosaísmos de pensamiento y de expres1on y los innumerables latinismos de léxico. Entre otros baste
a~untar: antena, nauta,_ ponto, vórtice, averno, poma, simulacro, ínsul~ formidar, argentar. Y part_1c~la~ente los adjetivos "cultos" algunos de los' cuales presu~nen alguna intimidad con la lengua del Lacio : alígero nefando
Jauta, ~rm1p~tente, tríplice, flébil, fulmínea, célica, tamaño, imbele, 'lacrimosa'.
~ad1e hab1a ~dvertido una cierta predilección que Montes de Oca uarda
hacia e_l _ve~ bunembre, precioso y fértil recurso que hace balancear af verso
en :~u1l_1b~1os de concepto o de sintaxis, de juegos de colores y de músicas.
leccion insigne que de Petrarca aprendió a balbucir Garcilaso con evocador~
cautela y a derrochar Góngora con barroca munificencia:
Fingiendo celos o fraguando enojos
ni el tiempo para, ni la edad decrece,
naves sumerges, mástiles doblegas,
ni alianzas rotas, ni alevosas lides. ..

.Pese a los defectos señalados, el poeta Jogra eJ decoro formal según él
mismo lo reclama de los demás.
Todo aprendiz de hablista o de poeta
es fu erza que conozca lengua y rima
antes que en el Parnaso se entrometa,
que el m etro de medir sin miedo esorima
O
que distinga la ese de la zeta
'
Y que maneje impávido la lima. 26

Nunca lo tentó la idea de versifica1 en Jªt'm, aunque conocia
, sus misterios

y lo hablaba con magistral soltura:

N o entr6 jamás en mi escolar programa
redactar en latín dístico breve:
y si antes no aspiré, menos me mueve
hoy a imitarlo, de Marcial la fama.2 1
21

" .A orillas de los ríos, p . 40.
u Prólogo a .A orillas de los ríos.

308

t1

lb., p. 46.
lb., p . 97.

309

�En cambio public6 dos sonetos en inglés ya casi con el pie en el, estri_bo.
Como sus amigos pensaron y se lo dijeron que esos sonetos acaso senan eJe~cicio de su juventud porque no era posible que desp_ués,de más de medio
siglo de estudiar en Oxford, poseyera tal dominio del ingles,. ~ontes de Oca
d e retacho otro poema con esta aclaraci6n: "para disipar sus dudas,
escn"b"6
i
, .
compuso Ipandro esa misma noche un soneto, cuyo borrador le envio sm
tardanza". 28
Lo que nos recuerda su silencio ante el Pontífice de Roma que le mand6
hablar en memorable ceremonia. "Decid al Papa que no he empezado a hablar, porque espero que me diga en qué idioma". .
,
"Recio y noble árbol el que dio tantos y ~ neos fn~tos, claro varon de
rara prestancia el prelado poeta que, para glona de México y del mundo español, es egregio entre cuantos renovaron en nuestra lengua, el tesoro de la
antigua y eterna belleza".

FEDERICO GAMBOA: UN ANALISIS ESTILfSTICO
Da. SEYMOUR MENTON
University of Kansas

Los NUEVOS cRÍncos han menospreciado a Federico Gamboa como a otros
escritores afiliados al naturalismo a causa de su predilecci6n por los aspectos
más feos de la vida. Se podria demostrar fácilmente la injusticia de esta
actitud. Además, en el caso de Federico Gamboa, estamos en la presencia del
único novelista mexicano del siglo XIX cuyas obras están escritas en un estilo
verdaderamente artístico. Los prosistas mexicanos del siglo XIX, después de
que su país alcanzó la libertad política de España, fueron en busca de su libertad literaria. Obras como El Periquillo Sarniento de Femández de Lizardi,
Astucia de Inclán, las N ouelas Mexicanas de Rabasa, Los bandidos de Río
Frío de Payno y La parcela de L6pez Portillo y Rojas revelan un estilo espontáneo con palabras y expresiones típicamente mexicanas. Este estilo popular subraya el mexicanismo de las novelas pero de cierta manera disminuye
su categoría artística. Aunque los personajes y el ambiente de las novelas de
Gamboa son también típicamente mexicanos, sus temas principales -el adulterio, la infidelidad, la seducción, la prostitución, la regeneración religiosa y
la regeneración sicol6gica- son universales y su estilo más culto da a sus
obras una impresión de solidez literaria que no está presente en las novelas
anteriores. Rubén Darlo llama al estilo de Gamboa "castizo en dicción".1
Domingo Estrada sostiene que uno de los rasgos más atractivos de M etamorf osis es su estilo.
El secreto del encanto que su libro produce, y que hace que no se pueda
dejarlo de la mano una uez comenzada su lectura, ... finca principal11

1

Nuevo Centenar de Sonetos, p. 144.

Solapa de

FEDERICO GAMBOA,

La Llaga, 3a. ed., México: Botas, 1947.

�mente en el estilo. No conozco otro que sea más sencillo sin vulgaridad,
más imaginado sin pedantería, más elegante sin esfuerzo. 2
Pedro Henríquez Ureña es quizá el único crítico que ha señalado la deuda
de Gamboa con el modernismo. " ...Federico Gamboa, en quien hay alguna
influencia del gusto modernista".3 El modernismo de Gamboa, aparente en
algunos de sus pasajes líricos, parece paradójico en contraste con sus temas
naturalistas. Sin embargo, esta paradoja es también característica de los naturalistas franceses y de muchos de sus partidarios internacionales.

mente el habla popular tanto de los mexicanos como de los españoles sin entregarse por completo a "la técnica de la grabadora magnetofónica" tan cultivada por los novelistas de la Revolución.
Un análisis detallado de los elementos estilísticos de Santa demostrará con
claridad todas las características citadas. Se ha escogido a Santa para este
análisis por ser la obra más famosa de Gamboa que a la vez representa el
apogeo de su arte novelístico.

. . .la novela de la cortesana, cuyos capítulos de exposición, por la maestría con que están compuestos, por la fuerte entonación y la plasticidad
del estilo, son de lo mejor y más bello que ha salido de la pluma del
novelista.5

Quoique nous puissions paraitre paradoxal (sic) il nous semble cependant que l'essence principale des ouvres naturalistes est le lyrisme. Cependant rien n'est plus vrai, tous les grands romanciers naturalistes ne sont
en somme, sous certains aspects, que de fougueux romantiques.4
El estilo de Gamboa no es constante en todas sus obras; se va desarrollando
de libro en libro. En Del natural y en la primera parte de Apariencias, siguió
el consejo de su amigo, el periodista Aurelio Garay, y escribió en forma sencilla, sincera y espontánea. Se nota el gran cambio en la segunda parte de
Apariencias, donde estrenó un estilo más literario que elaboró sucesivamente
en Suprema ley y en Metamorfosis y que perfeccionó en Santa. En las últimas
novelas, Reconql;listá y La llaga, el estilo sufrió por la mayor preocupación
personal por los problemas morales y sociales.
Lo interesante del estilo de Gamboa es que su aspecto erudito no desmiente
1a nacionalidad del autor y pocas veces da la impresión de ser pedante. Aunque hay ciertos rasgos de su estilo que lo identifican como mexicano, su admiración y su amor por España lo obligan en ciertas ocasiones a evitar conscientemente el uso de expresiones típicas por las del castellano castizo. Además, su gran respeto por los novelistas franceses de su época y su conocimiento
del francés son responsables por la infiltración de muchos galicismos.
La afición de Gamboa por las expresiones extranjeras es solamente un aspecto de su vocabulario literario. Otros factores que contribuyen al efecto
erudito de su lenguaje son las palabras cultas y arcaicas, las formas enclíticas
y l~s. neologismos. Su identificación estilística como escritor mexicano se debe
principalmente a su uso relativamente abundante de los diminutivos. Al transcribir la conversación de sus personajes, el novelista intenta reproducir fiel·· • Citado por Rubén Darlo en su juicio sobre Gamboa en las solapas de La Llaga.
~ .PEDRO ENRÍQUEZ UREÑA, Las corrientes literarias en la América Hispánica, México: Fondo de Cultura Económica, 1949, p. 83.
• ALBERT l. ALTAMIRANO, lnfluence de la littérature franfaise sur le littérature
mexicaine, México: Cosmos, s. f., p. 83.

312

LENGUA

I.

CULTISMOS

l. extrajo (9) 6
2. un sol estival (12)

3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

1

sonrió con simiesca sonrisa (13)
cómitre (26)
cual impulsadas (29) 7
beodo ( 35)
iguanodonte (58)
metamorfoseada (58)
genésico (90)
las ígneas testas (96) 8

CARLOS GoNZÁLEZ PEÑA,

11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.
20.

ápteras (270)
automedonte (277)
enjundia (283)
ergástulos ( 289)
estriárselo (291 )
el cipión (291)
cutáneo sarpullido (296)
gehena (302) 9
cloroformizado ( 331)
epinicio ( 99)

Historia de la literatura mexicana, 3 a. ed., M'CXICO:
·

Porrúa, 1945, pp. 348-349.
• Los números colocados entre paréntesis indican las páginas de Santa, 13a. ed.,
México: Botas, 1947
1

Gamboa usa constantemente la palabra "cual" en vez de la palabra más popular

"como".

' Antorchas.
' Palabra bíblica que se refiere al infierno.

313

�11.

PALABRAS Y EXPRESIONES ARCAICAS

4. su arribo (20)
5. a partir de aquí (20)
6. retornar (22)
7. gentiles-hombres ( 117)
8. el buró (124)
9. asaz ( 127)
10. luengos años ( 147)
11. a fuerza de (254)
12. shacós (299)

l. habemos ( 7)

2. priesa ( 74)
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.

lastimamientos (88)
por mor de ( 105)
rato há ( 127)
trucidan (213)
en antes (278)
a guisa de ( 289)
así suceda lo que sucediere (292)

VI.
IIJ.

ANGLICISMOS H

PALABRAS Y EXPRESIONES LITERARIAS

l. sodas ( 283)
2.
3.
4.
5.

l. esta Friné ( 73) 10
2.
3.
4.
5.
6.

IV.

el para ellos inusitado espectáculo (222) 11
nuestra más que amistad (229)
se amaban sáficamente (259)
tu oíslo (279) 12
a prima noche (281)

GALICISMOS

ITALIANISMOS

l. crescendo ( 134)
2. piano... muy piano ( 165)

LATINISMOS

l. ídem (91)
2. en el ínterin (280)

V.

VII.

en la una mano... en la otra (226)
rememorar (209)
macadam (127)
cactus (49)

13

l. nadie ... paró mientes en ella (10)
2. siempre confusa ( 15)
3. de tiempo en tiempo ( 18, 40)
" Gamboa presenci6 el estreno de la 6pera de Saint-Saens, Phryné, el 28 de septiembre de 1893. (Mi diario, I-1, p. 154).
11
Construcción popularizada por Cervantes.
22
Expresión arcaica inmortalizada por Sancho Panu.
11
Muchas de las palabras de este grupo están registradas como galicismos en el
Diccionario de la Academia ( 1936) o en el Diccionario de galicismos de Baralt. Otras,
aunque existen en español, son muy parecidas a palabras o expresiones francesas y se
usan en vez de expresiones sinónimas más puras.

VIII.

CASTELLANISMOS

15

l. rieles de tranvías ( 11) 16
2. explotárseles (24) 17
3. qué corcho (25) 18
4. pájaros siniestros ( 49) 19
" Gamboa estudi6 inglés cuando pasó un año en Nueva York a los 16 años. En el
caso de "rememorar'', puede también calificarse de arcaismo.
,. Las palabras de este grupo muestran la preferencia del hispanófilo Gamboa por
las palabras o expresiones usadas en España que no se usan frecuentemente en México.
11
En lugar de la expresión más mexicana "vias de trenes".
" En lugar de "explotárselos". "Lo" es la forma más ampliamente usada en Hispanoamérica, aunque no es la exclusiva como muchos lo han creido. (KANv, American-Spanish Syntax, 2nd. ed. Chicago: University of Chicago, 1951, p. 102).
11
En lugar de "qué caray" o cualquier otra expresión más típica.
" En lugar de la expresión más exacta y pintoresca "zopilotes".

314
315

�5.
6.
7.
8.
9.

IX.

hubiese sido ( 58) 20
la americana ( 72) 21
la pereza (90) 22
simón (91) 23
la vieja ciudad americana (93) 2 •

5. el cuaco (47) 32
6. pirúes (49) 33
7. los rurales (55) 34
8. chaparreras ( 55) 35
9. pulquería (55) 86
10. tequila (55) 37
11. tlachiqueros (61 ) 38
12. quién sabe qué... ! (68) 39
13 .. .. pues que perezca! (73) 40
14. calandria (91) 41
15. las diez y tres cuartos (97) 42
16. la cruda ( 148)
17. los catrines (224)
18. sus sacos (225)
19. enchilada ( 281 )
20. un petate ( 307)
21. los pelados ( 309)
22. de puro desnudos (24)
23. cigarrillos (42)
24. tecomates (55)
25. pero eso sí (60)
26. así me maten (68) 43
27. ¡ A ver cómo te las compones... ! ( 156) 44
28. palabra que me alegto de conocerlo ( 162)

AMERICANISMOS

l. cuando su arribo (20)

2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
X.

lo vio ir ( 31) 25
milpas (49)
gachupina (65)
la comuna (153)
enseriada ( 151)
amasiatos (192)
la dependienta (283f6

MEXICANISMOS

1.
2.
3.
4.

27

sin más rebozo ni más nada ( 14) 28
rebozo de bolita (52) 29
Adiós! (33)ªº
una magueyera ( 42) 31

,. En lugar de "hubiera sido". Se usa mucho más la forma de "ra" en toda América.
., En lugar de "el saco".
"' En lugar de "la flojera".
" En lugar de "calandria".
14 Parece raro que un escritor mexicano se refiera así a su aiudad natal.
'" En vez de "le".
" "Una tendencia natural del idioma crea terminaciones femeninas :para los nombres y adjetivos que, por su forma, se escapan a ~a d~stinción genérica :--•~uéspeda',
'comedianta', 'bachillera'-". (RAFAEL LAPESA, Historia de la lengua espanola, Madrid: Escelicer, 1942, p. 261).
.
n Estos ejemplos son relativamente pocos en comparación con los que se encuentran en Astucia y en Los Bandidos de Río Frlo, ambas escritas antes que Santa, o en
cualquier novela de la Revolución publicada posteriormente.
.
,. El rebozo o chal es uno de los objetos de vestir más estimados por la muJer de
México.
,. Un chal cuyos flecos tienen pequeños nudillos.
80 En puro sentido exclamativo para expresar incredulidad o ansiedad.
11 Campo en que crecen plantas de maguey.

316

32

El caballo.
•• Arboles parecidos a los sauces llorones .
" Soldados del gobierno.
" Polainas de cuero.
11
Un bar especializado en pulque, la bebida alcohólica más popular entre la gente
humilde.
31
Bebida alcohólica muy fuerte.
" Hombres que extraen el jugo del "maguey", planta que fermenta y se convierte
en "pulque", "mezcal" y "tequila".
" La expresión "quién sabe..." es muy característica del habla popular mexicana.
•• La palabra "pues" se usa excesivamente en México.
" Un carruaje que Gamboa también llama "simón", palabra raramente usada en
México.
" Un cuarto para las once. La forma española "las once menos cuarto" se usa
muy poco en México. En el estado de Guanajuato, la misma hora se expresa así:
"son los tres cuartos para las once".
" En el sentido de "aunque".
" Esta expresión se usa mucho en México. Es aféresis por "vamo! a ver".

317

�•

1

29. anda, un esfuercito ( 165)
30. aparadores ( 210) 45
31. se anda de tuna (280) 46

XI.

NEOLOGISMOS

1. en un princ1p10 ( 24) 47
2. pasamanería (81) 48
3. pasamanero (82) 49
4. azulosas (143)
5. emborrachaduría (157) 50
6. hetairas ( 220) 51
7. trifurcar (230)
8. multifurcar (230) 52
9. intocadas (257) 53
10. a contar de aquí (286) 54
11. para que no algún intruso (316) 55
12. de tiempo en vez (318) 56
13. y las horas negras tendrían de venir (321) 57

XII.

la tendencia a abusar de los enclíticos, formando así, esdrújulos y sobreesdrújulos artificiales, lo que contraría la índole aprosódica del idioma
castellano, cuyo acento característico es el grave . ..58

Sin embargo, Ramsey señaló en 1894 que el estilo común y corriente evita
el uso de enclíticos en muchos casos pero reconoció que "the use of enclitics
is rhetorical and distinctive of a literary, as apposed to a colloquial, style". 59
Después de dar distintas reglas para el uso normal de los enclíticos, cita
ejemplos de Castelar y de Palacio Valdés admitiendo que "the most progressive
writers in Spain at the present day allow themselves greater freedom".60
En muchos de los ejemplos siguientes, Gamboa observa las reglas de la
Gramática de la lengua española de la Real Academia,61 de la Gramática de
la len~ua castellana de Andrés Bello con notas de Rufino J. Cuervo 62 y el
Textbook of Modern Spanish de Ramsey 63 según los cuales el uso de enclíticos se permite en el modo indicativo en los siguientes casos:
1. Cuando el verbo es la primera palabra de la oración.

2. Cuando el verbo está al comienzo de una cláusula independiente precedida de una conjunción coordinadora.
3. Cuando el verbo está precedido únicamente por la expresión adverbial
de tiempo.

ENCLÍTICOS

4. Cuando el verbo es la primera palabra de la cláusula principal de una
oración subordinada.

Uno de los rasgos más distintivos del lenguaje de Gamboa es el uso abundante de enclíticos. Jorge Useta lo critica severamente por esta tendencia que
define así:
Escaparates.
Faltar a la escuela.
En lugar de "al principio".
El sistema Braille empleado por los ciegos para leer.
Un hombre que lee Braille.
'° En vez de "cantina".
" En lugar de "heteras".
., En estas dos últimas palabras Gamboa toma la raíz de "bifurcar" Y la usa con
distintos prefijos.
.. En lugar de "no tocadas" .
.. Variación del galicismo "a partir de" en lugar de "desde".
11
En lugar de "ningún".
,. Gamboa usa muchas variantes de la misma expresión: "de vez en cuando" ( 17),
"de tiempo en tiempo" (18, 36), "de cuando en cuando" (63), "de tarde en tarde"
(111).
" En lugar de "habrían de".

5. Cuando el verbo es la primera palabra de una cláusula principal de
una oración introducida por una cláusula absoluta.
6. Cuando un número de cláusulas completas sigue la una a la otra en
una serie sin conjunciones que las unan, cualquiera de los verbos puede
tener un enclítico.

"
"
"
"
..

318

.. JORGE UsETA, Federico Gamboa en El libro y el pueblo, IX, 3, México, 1931,
p. 10.
11

MARATHON M. RAMSEY, A Text-book of Modern Spanish, 3rd. ed., New York:
Henry Holt, 1934, p. 546.
'° lbíd., p. 547 .
1

Real Academia Española, Gramática de la lengua española, Madrid; EspasaCalpe, 1931, párrafo 2500.
•

" ANDRÉS BELLO y RuF1No J. CUERVO, Gramática de la lengua castellana, Buenos Aires: Sopena, 1945, párrafos 906-918.

ª

MARATHON

M.

RAMSEY,

párrafos 1366-1368-1370-1372.

319

�Los casos siguientes muestran cómo usa Gamboa el enclítico con una gran
variedad de tiempos y combinaciones de pronombres. Constituyen un pequeño
porcentaje de las formas enclíticas de toda la novela.
l. ...del que extrajo un lío de mezquino tamaño; metióse la mano en... (9)
2. En una esquina, pintada al temple, destácase "La Giralda", . . . ( 11).
3. Sus carnes marchitas, exuberantes en los sitios que el hombre ama y
estruja, creería que no eran suyas. . . ( 17) ;
4. Pepa conocía esa historia, habíala leído y releído ... ( 18)
5....y señalaba sus muertos encantos, los que escasamente sólo servíanle
ya para encadenar... ( 18)
6 . ...antes los envolvían en una llaneza y una naturalidad tales que, al
escucharla, tomaríasela más bien por austera institutriz. . . (24)
7. . ..aquí sólo yo mando y a obedecer todo el mundo ... hase visto una
pringosa con más humos! (26)
8. De día, mírasele desierto, con un cliente que otro. . . ( 101)

Después de establecer que los pronombres átonos complementos directos o
indirectos, preceden o se ponen como afijos al verbo auxiliar seguido de un
participio pasado, Andrés Bello advierte:
La única excepción legítima es cuando se calla el auxiliar por haberse
poco antes expresado: "Habíamos aguardado a nuestros amigos y prepárandoles lo necesario" .64

profusión".65 Aunque el número de ejemplos citados abajo parece grande si
se compara con el que se encuentra en las novelas españolas del mismo período, es en verdad pequeño si se compara con el de otras novelas mexicanas
de la misma época.

ITO
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.

patiecito ( 31)
casita (40)
cabecita (40)
pequeñita (43)
un poquito (45)
palmaditas (47)
Santita (47)
piesecitos ( 53)
Agustinita (53)
hombrecito (64)
princesita (65)
de mañanita (66)
mejorcitos ( 73)
saloncito (86)
aprisita (92)
chorrito (95)
mesita (104)
quietecita ( 120)

19.
20.
21.
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.

mocito (126)
tequilita ( 162)
en seguidita (163)
juntitos ( 167)
la salita ( 175)
a camita ( 180)
una planchita ( 181)
olorcito (225)
fresquecito (243)
lo mismito (247)
derechito (257)
puntualito (268)
huequecito (278)
enfermita (279)
pegadito (284)
cuidadito (285)
quedito (299)
enterita (321 )

ILLO
9....cuando la muerte de su madre habíala estrujado el espíritu y prometídole, con el abandono del vicio ... (209)
10. Ya Santa, automáticamente, había apurado la pócima y reintegrádóse
en su modorra (260) .

XIII.

SUFIJOS

El español es una de las lenguas más ricas en el uso de sufijos, por medio
de los cuales se expresan ideas tanto objetivas como subjetivas. El uso de los
sufijos es aún más abundante en Hispanoamérica y especialmente en México.
En su capítulo sobre la lengua de Hispanoamérica, Rafael Lapesa afirma:
"El diminutivo y el aumentativo, ya tan frecuentes en España, se usan con
" ANDRÉS BELLO y RuF1No

320

J.

CuERv'o, párrafo 917:

• .••'i

l. patiecillo (34)
2. la fuentecilla (102)

3. un mediquillo (163)
4. un vientecillo (259)

AZO

l.
2.
3.
4.

piedrazas (51 )
cuerpazos
ojazos ( 118)
relojazo ( 180)

5.
6.
7.
8.

defectazos ( 190)
nublazones (233)
los abogadazos (249)
una llavaza (306)

óN
l. hombrones (45)
" RAFAEL LAPESA,

2. tristón (89)

3. muchachonas (303)

p. 261.

321
H21

�OTE

l. sanotes ( 150)

3. grandote (284)

2. casota (250)

UCA

URO

l. tierruca ( 85)

l. terruño (99)

ISIMO

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.

contentísimas (31)
profundísimo (40)
aseadísima (41)
pobrísimas (43)
vivísimamente (44)
fresquísima (46)
afanadísimo (47)
guapísima (52)
antiquísima (53)
mismísimos (59)
lejísimo (60)
tristísimas ( 68)
bellísima (71)
buenísimos ( 109)
bonísimo ( 137)
friísimo ( 115)

XIV.

17.
18.
19.
20.
2 l.
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31.

humildísima (118)
respetuosísimos ( 123, 247)
principalísimas ( 130)
lo poquísimo ( 134}
naturalísimo ( 136)
tantísimas (138)
merecidísima (139)
ardientísimamente ( 159)
puntualísimamente (173)
cargadísima (251)
brillantisimo ( 253)
afligidísimo (258)
viciosísimos (259)
divinísimamente (284)
indispensabilísima ( 294)

HABLA POPULAR

-¿Pues quién ha de mandarme, niña? ¡no se haga! mi amo don Hipólito que ya no sabe qué hacer desde que su mercé se salió de la casa. . . ¡ Está triste, triste, palabra! . . . y en desta mañana me dijo: "Jenarillo, te vas allá a la Guipuz. .. bueno, a la casa ésta, y en cuanto se
salga el otro, ¡ que ojalá y lo reviente un toro! ... no, si no lo digo yo,
lo dijo mi amo . .. en cuanto se salga, tú te metes y le hablas a Santita,
pero sin mentarme, como si fuera por tu cuenta... anda Jenarillo, anda
y mírala por mí. .. Ya viene, ya la vide a usté y ya me voy. .. pero
vuelvo el otro domingo; hoy viene a la una y me estuve tlachando, tlachando que 'El Jarameño' saliera, desde la peluquería... yo la vide a
usté en el balcón y ¿a que usté no me vida, apostamos? . .. ¡ Niña Santita! ... ¿por qué no me regala un boleto de sol?" 202.

Sin lugar a dudas, Gamboa conoció a muchos españoles durante los años
que pasó en la capital trabajando de periodista. En Santa, logró captar admirablemente bien la atmósfera de una pensión española. Sus transcripciones
de la forma de hablar del torero andaluz "El Jarameño" y de su mozo Bruno
son iguales, cuando no superiores, a las de Carlos Reyles en El embrujo de
Sevilla.
¡ Pa uzté, gratis, gachó, yo le orsequio la suya! Los animalitos son de
Veraguas, pero paecen dotares de Salamanca, por er sentía, er poder, y
las mañas. .. ¿ Por donde me las guillo, camará, que uzté está de prisa
y yo también? (164).

-Soy andalú de Aracena, carcule uzté... (183).

En los dos pasajes que se reproducen a continuación Gamboa sigue la tradición de los novelistas mexicanos del siglo XIX de captar el dialecto de las
clases bajas. Aunque no abundan los pasajes de este tipo, Gamboa merece la
distinción de ser uno de los primeros autores que trata de transcribir fonéticamente el habla del pueblo. Jenaro, el lazarillo de Hipo, dice:
- ¡ Adiós! apretarla, apretarla, ¡ claro que no! pero pa las veces que
esperándolo yo a usté en el patio y saliendo ella con otro señor, me ha
apachurrado contra la pared, aldrede, sabiendo que soy yo y riéndose
de mi sofocación! .. . Y a usté sabe que conmigo es muy retebuena, siempre me guarda un taco de comida, y los sábados me afloja mi pesetilla...
dice que es pa que me bañe, porque siempre ando muy sucio, ¡usté

322

verá! ... Y en el Tívoli, ¿qué tal? no me manda dar pasteles o de esas
rebanadas de pan con carne, ¿qué les dicen ... ? (140-141) .

ESTRUCTURA DE LA ORACIÓN, FIGURAS RETÓRICAS
Y OTROS RECURSOS ESTILÍSTICOS

Una de las características más importantes del estilo de Gamboa es el
uso de oraciones y párrafos largos. Jorge Useta le critica esta tendencia denominándola "kilometrismo".66 Sin embargo, el "kilometrismo" de Gamboa
se logra con un estilo tan variado y artístico que en vez de afear sus obras,
aumenta su valor literario.
.. JORGE UsETA,

p. 10.

323

�l.

el tallo salvador, las aguas pasan por encima de ambos y dolidas de sus dos
debilidades, como que respetaran esas nupcias de dos desventuras que ni
sumadas alcanzan a oponerle una resistencia siquiera mínima. Y al apaciguarse el río, al volver las aguas a su manso y rumoroso discurrir benéfico,
los árboles y piedras - fuerza, soberbia, poderío- no se miran ya; el tallo
salvador y la paja desgarrada -lo débil, lo despreciado, lo humilde-, ahí
están, muy abrazados, temblando todavía dentro de un marco circular de
espumas, que, a manera de besos, cada ola les arrojó a su paso y que se
apagarán muy pronto, después de haber acariciado y creídose eternas -como los besos, que después de acariciar y de apetecerlos eternos, bórranse
muy pronto, de los labios primero y de las memorias después (295-296).

PREDOMINIO DE LAS FORMAS VERBALES

Las descripciones de Gamboa están llenas de vida porque el verbo es casi
siempre el elemento principal de la frase. Muchas de sus oraciones compuestas se extienden por medio de formas verbales como el gerundio y los participios y hay una preferencia especial por los nombres, adjetivos y adverbios derivados de verbos. Esta abundancia de formas verbales, subrayadas en los
pasajes siguientes, sirve para eliminar cualquier aburrimiento que pueda resultar de las oraciones y párrafos largos.
l. Tristón y metido en nubes amaneció aquel 15 de septiembre, por lo que
cuando Santa y su parroquiano despertaron -cerca de mediodía- calculáronse que el anunciado paseo nocturno no se llevaría a cabo, a causa de
la lluvia amenazante. Y frente a la tremenda perspectiva de pasar juntos
tantas horas, sin una miaja de estimación o de amor que la hiciese caminar
de prisa, no escondieron su fastidio, antes mostráronlo a las claras; él, desperezándose y revolviéndose bajo las sábanas tibias, ajadas y malolientes,
y Santa, registrando un cajón de su cómoda, segura de no descubrir nada,
supuesto que nada buscaba. Hablábanse poco, sólo lo indispensable para
zaherirse con pullas o embozadas injurias, como si después de una noche
de compradas caricias hubiesen recordado de súbito que, exceptuando la
lujuria apaciguada de él, no existía entre ellos más que el eterno odio, que,
en el fondo separa a los sexos. Una mutua repugnancia subía a sus ojos,
salía con sus palabras; los dos paladeaban el nauseabundo dejo del alcohol
y del placer venal, que nos deprimen y abochornan en cuanto sus efectos se
desvanecen. Y si a Santa -cuyo camisón resbalándose aquí y allí, puso al
descubierto fragmentos de su cuerpo trigueño- no le importaba que su
enamorado de unos momentos la contemplase o no, ni mucho menos trataba de excitarlo, la verdad es que el prójimo tampoco miraba siquiera, y
ahíto de esa carne que todo el mundo saboreaba, volvióse del lado de la
ventana y al través de sus visillos vió hacia las nubes (89).
2. Cuando un río en avenida, descuaja, destroza y arrastra hasta enormes
piedras y gruesísimos troncos, que allá van, cabalgando en las crestas espumantes y en los lomos verdosos de las ondas bramadoras a perderse en el
mar, aunque en el pánico de su curso demente, piedras y troncos se revuelvan, se entierren, resurjan y giren por huír y salvarse, ocasiones hay en
que una paja desgarrada y mísera que también cabalga, pero despavorida,
en las líquidas crines del vestigio desbocado, con sólo de que la ribera la
sujete una rama, un tallo tan mísero y endeble cual ella, escapa del turbión, y muy asida a esa debilidad, circundando con su cuerpecito íntegro

324

11.

ANÁFORA Y OTRAS FORMAS DE REPETICIÓN Y DE CONTRASTE

Estos recursos literarios ayudan a mantener el ritmo en la construcción
artística de oraciones y párrafos largos. Son tan característicos del estilo de
Gamboa que, a veces, el interés del lector se sostiene no sólo con la trama
de la novela, sino también con la anticipación del fin del motivo estilístico.
contra el mármol y contra el granito (12)
muchos vehículos, mucha gente, mucho sol, mucho ruido ( 20)
al que no regresaría nunca más, nunca, nunca (22)
Santa cedió ante aquel alud de malas palabras que, a manera de látigos,
se le enroscaban en el cuerpo; cedió ante aquella hidra que la acosaba,
pronta a clavarle sus garras (27)
5. una muchacha de vello negro, negro ... (28)
6. ¡ Qué lindamente tocaba y qué horroroso era¡ ( 31)
7. saltando de las teclas blancas a las teclas negras (32)
8. tocaban música triste cual la historia de ella. ¡ Su historia! (38)
9. al llamar a la poética misa, de l~s seis y media... la misa que bajaban
a oír (44)
10. destacáronse del resto de la serranía el Ajusco, azul, de un azul blando
(50)
11. ¡quién sabe qué cosas tristísimas! (68). (Esta exclamación se repite nueve
líneas más abajo)
12. Santa e Hipólito simpatizaron (72). (Cinco líneas más abajo en el mismo
párrafo, Gamboa escribe: "Hipólito y Santa simpatizaron" (72)
13. sus lágrimas escondidas, sus escondidos recuerdos y su escondido corazón
(89)
14. cabezas de hombres... cabecitas femeninas (96)
l.
2.
3.
4.

325

�15. mucho rodar de tranvías y coches, mucho pataleo de caballos, mucho
charlar y mucho reír, mucho griterío y mucho vocerío de di~os ~103)
16. y conforme unos minutos antes Santa sentíase reina, emperatnz y dichosa,
ahora sentíase lo que en realidad era: un pedazo de barro humano; de
barro pestilente y miserable que ensucia, rueda, lo pisotean y ~ deshace
17. yo que valgo menos que un gusano, que como gusano horr?nzo y que
como gusano he de ir siguiéndola y siguiéndola por dondeqmera y cualquiera que usted vaya ( 152)
18. su mente pensando, pensando, pensando... (152)
19. es el odio por el amor, el odio incurable y eterno ¡ es el odio antiguo! ( 159)
20. prodigiosamente rica y prodigiosamente indolente ( 174)
21. el don regio de sus mutuos cuerpos, de sus mutuas juventudes y de sus
mutuas bellezas ( 189)
22. las mismas mañas, las mismas falsías, los mismos defectazos ( 190)
23. cual si le urgiese salir de la cárcel, ora muy despacito, cual si en su pánico
tratase de esconderse en ignoradas entrañas recónditas (209)
24. el revólver, de prisa, de prisa
; -~~es. de. ~s~~pi; l~· ~~e~~e -~sc~~í~· ei es~-a~t~. ·. ·.
0

. . .. . .

.. ..

2. la historia vulgar de las muchachas pobres, que nacen en el campo y en
el campo se crían al aire libre (39)
3. si Santa reía, reía ella (44)
4. siempre de uniforme y el uniforme siempre limpísimo (56)
5. por mucho que se sabían desvelados y desvelados por una preocupaci6n
común (63)
6. tanta belleza y tentaci6n tanta (211)
7. las manos buscan algo y algo encuentran (223)
8. que... florezcan y perfumen pero que por remate perfuman y florecen
(225)
9. cirios amarillentos que amarillentas manos flaquísimas sustentan (250)
10. con risa fingida y fingida tos ( 251)
11. simpatizó con ella, como simpatizaban todos frente a la provocativa
belleza de la muchacha, belleza que todavía resultaba más provocativa. ..
Una de las pocas excepciones de este orden circular de las palabras se
encuentra en la frase siguiente: azul el cielo y verde el campo... el cielo
azul y el campo verde (81 ) .

d~ ~risa, de prisa...

........................

D~ ~ri~, ~ f~g~~~~' ·~;o· fogonazo, de prisa, de prisa (237-238)

25. debía hallarse muy grave, muy grave (303)
26. idénticas actitudes, idéntica duración, e idéntico, al aparecer, pesado sueño (337)

IV.

PAREJAS DE SINÓNI!IIOS

Este recurso, muy popular en el Siglo de Oro, fue resucitado por Juan
Valera en Pepita ]iménez.
l. empujándose y armando un z1p1zape (13)

111.

2. por inválidas e inservibles ( 17)
QUIASMO

En sus repeticiones de palabras y frases idénticas o parecidas, Gamboa las
ordena muy a menudo en forma de "redondilla" o de "cuarteto": abba. Esta
cuidadosa atención a la forma para producir un efecto lírico es uno de los
rasuos principales del modernismo que fue el movimiento literario dominante
en ºHispanoamérica cuando Gamboa estaba escn.b.1end o sus noveIas.er

3. aquella muchacha quejosa e iracunda ( 17)
4. polígonos imposibles y quiméricos (26)
5. la lluvia desatóse iracunda, rabiosa (30)
6. Agustina... agrandada, engrandecida, sacra (69)

7. ¡ cuán vil y desgraciada era, qué pequeña, qué débil, qué sola, qué mísera!
(129)
8. de las ajenas caricias y de los besos de otros (271)

l. la distensión nerviosa. . . la amodorraron, brindáronle un remedo de sueño... (21)
"' Conviene señalar que también la vida de Santa es circular puesto que nac~ y es
enterrada en Chimalistac, aun cuando en la novela vive la mayor parte del tiempo
en la capital.

V.

SERIES DE PALABRAS Y EXPRESIONES PARECIDAS

l. malvones, alelíes, y enredaderas (40) . ( En la misma página Gamboa
menciona "margaritas y azahares"; en la página 42, "rosas"; y en la página 43, "heliotropos, claveles")

326
327

�2. Un clarín, un cenzontle, un jilguero (41)
3. los ojos más negros aún, expresivos y apasionados, de árabes ociosos que
se perecen por la hembra, por el caballo, por las armas y por las fieras (113)
4... .la ciudad, la gran ciudad comerciante y alegre fue entristeciéndose, y
la isla entera prodigiosamente rica y prodigiosamente indolente, fue consumiéndose :onsumiéndose hasta no ser ni la sombra de sí misma a causa
de los endiantrados "laborantes", los tales insurrectos sin rey ni ley, ingratos, ingratísimos, que así la habían puesto y dejado, sin tabacales ~i
azúcares, sin 'ingenios' ni bohíos, sin frutos ni flores, sin pobladores y si~
oro; sus puertos, melancólicos; sus ciudades silenciosas, sus campos ~opicales, erizados, incendiados, desnudos, bebiendo por igual, como sedientos
insaciables, la sangre de los negros maldecidos y la muy noble sangre de
los peninsulares que iban a ella por darle esplendor y lustre ( 174-175). (La
anterior visión de La Habana, aunque evocada por la propietaria españo~a
de La Guipuzcoana, refleja hasta cierto grado la simpatía del autor hacia
España).
5. Por dondequiera, vendimias, lumbraradas, chirriar de friatos, ~esmayad_o
olor de frutas, ecos de canciones, fragmentos de discursos, arpegios de guitarra lloro de criaturas, vagar de carcajadas, siniestro aleteo de juramentos
y ve~ablos; el hedor de la muchedumbre, más pronunciado; principio ~e
riñas y final de reconciliaciones; ni un solo hueco, una amenazante ~uietud. el rebaño humano apiñado, magullándose, pateando en un mismo
siti~, ansioso de que llegue el instante en que vitorea su independ~cia...
(97-98). (Esta descripción del zócalo en la noche del 15 de, ~ptlembre
muestra cómo la documentación detallada que es tan caractenstica de los
naturalistas está modificada por la sinestesia modernista).

VI.

FAMILIAS DE PALABRAS

Además de la repetición de palabras, sinónimos y series para prolongar sus
oraciones y para producir el efecto de la_ inexorabl~ march: de_! tie~~o, Gamboa es muy adicto a unir palabras que tienen la misma ra¡z etimologica.

1. Santa escuchaba azorada y su mismo azoramiento ... (14)
2. sus lacios senos abultados de campesina gallega oscilaban, oscilaban asquerosamente, con algo de bestial en sus oscilaciones ( 17)
3. se echó a llorar mucho, muchísimo (22)
4. misterioso desfile nupcial, antiguo, antiquísimo ( 108)
5. lejos, lejos, lejos. .. L ejanía tamaña ocasionábale interno júbilo... ( 125)
328

6.
7.
8.
9.
10.
11.

No tenía culpa! No se declararía culpable nunca! (217)
ese día advendría, y con su advenimiento (232)
penetrar en la impenetrable masa ( 241 )
el abigarrado conjunto de demandantes y demandados (248)
algo muy grave, gravísimo (260)
un cuarto. . . deforme y disforme ( 296)

VII.

SÍMILES y METÁFORAS

l. teclado, ... parecía una dentadura monstruosa ( 15)
2. igual a manada de reses, vienen de todas partes a abastecer los prostíbulos
de los mataderos insaciables de los grandes centros (321)
3. un vientre colgante, descolorido, con hondas arrugas que lo partían en
toda su anchura, cual esas tierras exhaustas que han rendido cosechas enriqueciendo ciegamente al propietario, y que al cabo pierden su secreta e
irreemplazable savia, para sólo conservar las huellas del arado, a modo
de marca infamante y perpetua (19).
4. Derechamente, sin asomos de titubeos ni vacilaciones, como golondrina
que se reintegra al polvoriento alero donde quedó su nido desierto resistiendo escarchas y lluvias, así Santa enderezó sus pasos fugitivos a la casa
de Elvira (209). (Al comienzo de la novela, p. 57, Gamboa compara a
Santa con una mariposa) .
5. Igual a esos días que amanecen sin nubes, con luz poderosa y celeste que
hasta el espíritu alegra; con sol que ilumina y hermosea campos, casas y
calles, y del más vil guijarro hace un diamante, que en las charcas impuras derrama oro, y en la piedra y el hierro, en lo insensible, parece que
infundiera ánima, que purifica y limpia, tomando, en blanco lo negro,
lo viejo en joven, lo enfermo en sano, que engalana las campanas llenas
de herrumbre de los templos centenarios y las fachadas leprosas de las
casas vetustas; que a los miserables, a los que tienen frío, a las flores de
los jardines públicos y a los niños desnudos de los arrabales pobres, caliéntalos amorosamente y les permite olvidar y reír, iguales fueron los
albores de la mancebía de Santa y Rubio; un mes escaso; un mes en que
gustó de la doble bendición de reír y de olvidar (268-269).
¡ Mas ay! que con el segundo mes y con el tercero, lo que se vio descorazonó a Santa. Los albores de su día de sol, de la luz poderosa y celeste, se evaporaron, y como los mejores días primaverales, que tormenta
sin anuncio truécalos en lluviosos, tristes y lúgubres, y con la lluvia implacable cae sobre los espíritus la desesperanza, y sobre campos y sobre
ciudades fúnebres cortina transparente que lo opaca todo, que cierra
329

�horizontes y apns1ona anhelos, así, con un soplo, viniéronse abajo los
aéreos castillos edificados por Santa (269).
(En esta cita, el amasiato de Santa con Rubio ~e. refleja en l~ naturaleza. Esta "empatía" era característica del romanticismo y volv10 a aparecer a fines del siglo XIX. Zola la usa muy bien en Une page d'amour
y en La Regenta de Clarín, el estado síquico de la protagonista cambia
con las estaciones) .
6. la diaria y amarga batalla (17)-la lucha por la vida
7. el vocablo vino y le azotó las sienes (22)
8. el mar de sombra (53)
9. el antro (14, 91)-el burdel
10. las calles de la Independencia, a las que salieron luego de atravesado el
callejón de López, también alimentaban su océano, c~n ~gr:v~iento de
tranvías y carruajes, que a modo de pequeños barcos sm tlmon, circulaban
trabajosamente, ora con pausas o detenciones que eran saludadas con la
algazara de sus tripulantes, ora con repetidas embesti~as que ~endían
las olas y abrían un surco borrado al minuto por el fluJo y reflujo de la
multitud que los silbaba amenazadora, agresiva, con manifiestas ganas de
armar bronca (92)
11. un suspiro interminable y tétrico del río (62)
12. los astros parpadean (99)
13. los telones que eructan polvo ( 105)
14. esa desnudez magnífica sobre la que galopaban desbocados todos los apetitos ( 138)
·
.
.
.
15. su simón... formando parte de este inmenso, articulado y luminoso reptil
undívago (210)
16. la brigada ( 167)-el grupo de prostitutas
17. sí, algún día la suerte de los dos unciríalos a un propio yugo, para que
reunidos concluyesen de tirar del pesado carro de miseria (232)
18. Y cual si el palacio no estuviese suficientemente mancillado, con la incesante ralea que ejecutan los halcones borlados, los azores de levita, los
gavilanes especialistas; con ese correr de hiena que aullan artículos de
códigos... (249). (Esta escena ornitológica y zoológica tiene lugar en el
tribunal).
19. Santa se enderezó, y sin el menor asomo de repugnancia o de asco, aprisionó a Hipólito entre sus brazos desnudos, conmovida y llorosa, le besó
sus ojos ciegos -los sentenciados a no verla nunca-, y ellos se abrieron
desconsolados, exageradamente, pugnando por ver, un segundo siquiera,
¡ Señor! . . . las lágrimas de Santa, sobre ellos suspendida, los penetraron
gota a gota y en el acto se reabsorbieron en aquella superficie seca, como
330

se reabsorbe la lluvia en los terrenos sedientos, áridos e infecundos que no
han probado el agua (317-318).
20. Santa despepitó su historia ( 77)

VIII.

EPÍTETOS

Tanto como los poetas épicos se refieren a Eneas, Roldán o al Cid como
"preux" y "el que en buen ora cinxo espada", Gamboa constantemente se
refiere a los ojos ciegos de Hipólito con las mismas frases. Sin embargo, alterando un poco las palabras, el autor aumenta la calidad artística de su prosa
sin sacrificar la impresión fuerte ocasionada por la repetición.
l. sus horribles ojos blanquizcos de estatua de bronce sin pátina (91, 152,
218, 302, 310)
2. sus horribles ojos blanquizcos, sus ojos sin iris y sin esperanza ( 138)
3. sus ojos de estatua ( 138)

4. los horribles ojos blanquizcos del ciego (227)
5. sus horribles ojos sin iris (233, 291, 310)
6. sus horribles ojos blanquizcos, sus ojos sin iris, de estatua de bronce sin
pátina (2·38)
7. sus ojos blanquizcos y sin iris (323)
8. sus monstruosos ojos blanquizcos (339)

9. sus horribles ojos blanquizcos, sus ojos huérfanos de vista (32)
10. las obscuras cuencas de sus ojos ciegos (261)
11. Fue la prueba decisiva. Jamás vio Santa tan de cerca aquellos ojos horribles, capaces de impresionar hasta a un naturalista: blanquizcos, rugosos, opacos, con redecillas venosas que simulaban en la convexa superficie
de los globos enormes y yertos, complicadas marañas de cabellos sucios;
los lagrimales grises, con pequeños y asquerosos conglomerados de sustancia clara (323)
(Este es el único lugar en que se describen con detalles los ojos de Hipó.
lito. Digno de mención es el hecho de que esta descripción tiene lugar
hacia el fin de la novela) .

IX

PREGUNTAS y EXCLAMACIONES RETÓRICAS

Estas preguntas y exclamaciones retóricas ayudan a establecer una intimidad
entre el lector y los personajes. Muchas son frases típicamente mexicanas.
331

�l. ¡ Amarlos! ... ¿ Y cómo había de amarlos, si el primer tunante con que
tropezó dejolo sin el menor deseo de que la aventura se repitiese? ¿ Acaso
los hombres merecen ser amados? . . . ( 74)
2. un sutilísimo vagar de perfume desmayado y delator de que por ahí pasó
una mujer O han pasado varias ¿cuántas? ... ¿ con quién? ... El perfume
aquél percíbese apenas... ( 101)
3. Por supuesto que mentían al declarar que la cargaban los cantos de los
toreros ¿ mal respondería, si la cargase, a los requiebros de los gomosos?
•habría de estarse con la copa de champaña en suspenso? ¿ habría de
!ntristecerse y aun de suspirar según suspiraba y se entristecía? ... ( 114)
4. Siguió la cosa, en crescendo, que sobrábanle arrestos a la muchacha, y las
ocasiones no escaseaban, ¡ qué iban a escasear! ( 134)
5. Y explíquense ustedes por qué, ello no obstante, retardaba un principio
de enmienda... (294)
6. ¡ cuánta inocencia en su espíritu, cuánta belleza en su cuerpo núbil y
cuántas ansias secretas confonne se las descubre! ... ¿Por qué se le endurecerán las carnes, sin perder su suavidad sedeña? ... ¿Por qué se habrán
ensanchado sus caderas? ... ¿Por qué sus senos, mucho más marcados que
cuando niña, ¡ oh! pero mucho más -y no hace tiempo que lo era-,
lucen ahora dos botones de rosa y tiemblan y le duelen al curioso palpar
de sus propios dedos? ... ¿Por qué el padre, en el confesonario, no la
deja contarle estas minucias y la aconseja no mirarlas? (43)

X.

HIPÉRBATON

Por ser Gamboa un estilista muy refinado, no habrían de faltar en sus obras
unos ejemplos de este fenómeno característico del barroco y del modernismo.
1. como la muchacha de perderse tenía ( 73)
2. con una llavaza que de su pantalón extrajo (306)
3. con lo que dicho se está ( 251)

XI.

TONO BÍBLICO

l. En la reja, se detuvo aún, con la esperanza de que la llamaran. Volvió
el rostro y sólo contempló a su madre entre los brazos de sus hermanos,
la diestra levantada como cuando la mandara irse, en solemne grupo patriarcal de los justicieros tiempos bíblicos (69).
2. Que en este Valle de las Lágrimas fuerza es que todos los mortales car332

guemos nuestra cruz y que aquel a quien en suerte le tocó una pesada
y cruel, ¡ pues que perezca! (73)
3. Pues oiga usted, Santita, eso es difícil de resolver... Ahí tiene usted a la
Magdalena (75)
4. Y a la débil flama de la vela, que zozobraba en el limbo de las sombras
del cuai:ro, destacábase el grupo, simbolizando el ciego con aquella mujer
a sus pies, una escultura trágica del irremediable y eterno sufrimiento
humano ... {311)

XII.

RITMO

Gamboa _logra captar muy bien el ritmo de las escenas que describe. Ya
hemos aludido antes al efecto de la repetición de las palabras "de prisa" "el
·
'
r_ev~'Iver" y "f??onazo" en 1a escena del cnmen
en el burdel. Los pasajes
s1gmentes man1f1estan el movimiento suave del río en Chimalistac y la f ria
. 1
u
vio enta del torero después de que descubre que Santa lo engaña.

l. Muy ar~ba, , e~ cielo, divinamente límpido, impenetrable, sereno; y de
m~y abajo, deb1l, el rumor del río condenado a perpetuo viaje, que intenta
asirse a las peña~, a los ribazos, a los árboles para descansar un minuto, y
~e ~o lograrlo, siembra en su curso espumas que desbarátanse suspirando
lagnmas que se prenden a las hojas y flores agarradas a la orilla (67-68)
2. De súbito, "El Jarameño" dentro de la pieza, como un rayo, convertido
en estatua frente al delito torpe. En el acto mismo la fuga del inventor
.
'
que d e rrulagro
escapa, el eco de su correr, sin sombi;ero
y sin alientos por'
las escaleras y por el patio. . . En un segundo, las lavas del volcán 1~ ira
.
.
'
que ciega y empuja, la necesidad de destrozar, de pagar daño con daño.
Tambaleante, "El Jarameño'' cierra su puerta, con llave, y arroja el
"capote de luces" que le estorba; busca algo en la cómoda en la ropa de
calle pendiente de la percha. . . al encontrarlo, un alarid~ siniestro, gutural, del árabe del desierto que resucita en los interiores de su ser...
Por el balcón entornado, palideces crepusculares, rumores callejeros murmullos de día de fiesta. . . Santa ve llegada su última hora - · t:xio es
ráp~do, t~o es solemne, todo es trágico!- y se postra de hinojos, ~rando
hacia la rmagen, cuyas velas parpadeantes chisporrotean por lo largo de
sus pabilos, como los cirios que alumbran a los muertos recién dormidos...
Igual a un tigre antes de abalanzarse sobre su presa, "El Jarameño" se
en~oge, se encoge mucho, y encogido, abre con sus dientes la faca, la cuch_illa de Albacete de muelles que rechinan estridentes, que suenan a
cnmen. La hoja corva reluce... violentísimamente la baja, con el brazo
333

�l lpe sea tremendo, para que tarígido la lleva hacia atrás para que e go
d para que la mano
el cuerpo que se a,
ladre el coraz6n que engana y
. l ho·a tal es el impulso! clávase
e en los huesos rotos. • . 1 Y ª J '
..
se empap d' as de la cómoda que sustenta a la imagen y sus cmos...
l
en as ma er
.
la ho.a tarda en salir... ¿ un
"El Jarameño" tira, tira con rabia loca, y
. _J d "b a la imagen,
.
uto?
.
un
siglo?
...
Por
fin,
derriba
los
cmos,
ernl a l f
"El
mm
····l
.
,.t
Sueta a aca
l cristal de su marco quiébrase con estrep1 o. . .
l li .
y e
.
se ha asustado recoge el cuadro, o mp1a,
Jarameño", porque el _gi~o
"d : --·Te ha salvado la Virgen
exclama roncamente, sm nurar a su quen a.
•
' .
sin ue o
sólo Ella podía salvarte ... i Vete. t vete
_q
y
l C" l '
de os ie os....
'
ue si no yo sí me pierdo...
te vea! i sin que te oiga! ... i vete .... por q
'
(206-207)

XIII.

ANTICIPACIÓN

. . según.
, .
, .
rtante del naturalismo es el determm1smo.
La caractenstlca mas impo
.
d. "d esta' completamente detenm. , 1 1
hace un m iv1 uo
Zola y sus d1sc1pu o~, o que d'
bº te De este precepto filosófico, se
nado por la herencia y el me 10 am ien .
.
conc1uye que toda acción debe insinuarse, anticiparse y anunciarse.
.
ue usted yo no hemos de separarnos (228)
.
l. se me figura q
ra
burdel de doña Elvira, es protegida por H1~0,
Cuando Santa ent
.
erla de los celos de otras JÓ. hace lo posible por cuidarla y proteg
.
la
quien de la bestialidad de algunos de 1os c¡·ientes. Santa permite
, , que
.
venes_
.
proteJay el ciego
y en 1a f r ase citada le dice que sus destinos están mtima-

:1

mente ligados.
f' ales de la novela:
. , prepara a1 lector para los sucesos m
Esta declarac1on
. , inútil
'
Santa se enferma gravemente, H'ipo la cuida' paga su operac1on
la entierra y reza por ella.
d miembros desgraciados de la
La misma atracción fatalista entre os
.
.
J k de Alphonse Daudet entre el protagomsta y el
sociedad ocurre en ac
,. .
nocía esta obra.
endedor ambulante de sombreros, Behsaire. Gamboa co
v p d Bazán refiriéndose al alquiler involuntario
· d e L uc'1~ de una casa
• •

Par ~ próx~a a la de su benefactor don Ignacio Artegw en l.J_n vi~!e
en
an
• sobre una s1tuac1on
de novios,
plantea la siguiente pregunta re t,onca
idéntica:
t -a
"¿ Será cierto que a Veces se complace el Destino en que por ex ran

334

manera, por sendas tortuosas, se encuentren dos existencias, y se tropiecen
a cada paso e influyan la una en la otra, sin causa ni razón para ello?"68
2. Gamboa prepara al lector para la muerte inevitable de Santa desde el
principio de la novela. Para lograr este efecto, el autor no solamente hace
meditar a Santa, sino que también introduce ideas de la muerte en sus
descripciones de la caja de violín, de las mesas de superficie de mármol
y de un canto popular.
a. Ya que no había tenido valor de arrojarse al río de su pueblo que le
brindaba muerte, olvido, la purificación quizá. . . ( 70) .
b. ¿ Qué dónde finalizaría con semejante vida? ... ¡ pues, en el hospital y
en el cementerio, puerto inevitable y postrero en el que por igual fondeamos justos y pecadores! (75)
c. Las cajas que encierran un violín, un corneta-pistón, y que por negras
e irregulares en su forma, despiertan, al pronto, ideas de ataúdes para
fetos contrahechos ( 105) .
d. los camareros frotan los mármoles de las mesas vacías, que a modo de
lápidas de un cementerio fatídico. . . ( 106)
e. todos cantaban, alternados, en una especie de junta sentimental y poética; quién hablando de la madre, quién de la novia, quién de cárceles,
casi todos de muerte y cementerios; ( 113-114)
f. Santa, en éxtasis, pidió mentalmente la muerte, olvidada de su vida
y de sus manchas. Morir ahí, en aquel instante, frente por frente del
Dios de las bondades infinitas y de los misericordiosos perdones ( 130) .
g. Y la infinita tristeza, agorera de las enfermedades incurables, la que
sin fundamento aparente predice la muerte... (210-211)
h. la "fuerza cósmica del elemento que la hembra lleva en sí, fuerza ciega
de destrucción invencible, como la de la naturaleza, ya que la mujer
es por sí sola la naturaleza toda, es la matriz de la vida, y por ello, la
matriz de la muerte, puesto que de la muerte la vida renace, perpetuamente", esta fuerza y los extravíos de su criterio envilecido no sólo absolvíanla por el daño recién causado, sino por lo que perpetraría en
el futuro, quizá más benigno, quizá más fonnidable, pero muchos, muchos con su carne de lujuria, y de su alma enferma. .. Lo único que
ambicionaba, su pureza, su honra, su conciencia tranquila e inmaculada
de virgen crédula y confiadísima que ignora el pecado y sin compasiones la inmolan porque ama, habíalo perdido, perdido para siempre. . . ¿ eran lejanías? no, porque no le quedaban ni lejos ni cerca,
• EMILIA PARDO BAZÁN, Un viaje de novios, Madrid; Pueyo, 1919, pp. 260-261.

335

�más allá
allá. . . en un punto donde, por ejemplo, queda
quedaban
...
donde la muerte, de que acababa de escapar,
la muerte... eso era, eso,
1 d"
. de un cabello la muerte
'
pero cuya ca1avera contempló a a istanc1a
doquiera
nos
que con nosotros llevamos_ sin llevalrla, lart:uqe:; ~:eq:~a lejos puede
- ·
lo advirtamos a mue
acompana sin que
'
ede hallarse lejos· eso
'.
q ue no queda cerca porque pu
ha1larse cerca Y
h
, 11'
. allá! y en ese m1steera, donde la muerte nos acec a, mas a a. b·. ! b (215-216).
.
to invisible yacía la que Santa am ic10na a
noso pun
1
"bTdad de la muerte de
Porque lo que es pedirle que pensara en a_pos1_11
.,
(261)
l.
Santa era pedirle lo excusad o, no, no, de monr no monna...
.
'
rió aunque la pulmonía fue de patente. (263)
J Y no, no se mu ,
.
. ·d do- sería
'
k.. "Una reca1'da - prono'st1·co textual del facultativo 1iqm a
forzosamente funesta". (264)
.,
1 último capítulo:
l. Los versos siguientes de una canc1on se escuchan en e
" .. .dicen que los muertos, reposan en ca~r:'ª ,,
que no h ay sufrimientos en la otra mansion. . . (30)

~f

" . . .que si el cuerpo muere, jamás ~~ere alma,
y ella es la que te ama con ciega pasion. . . (302)

En el capítulo final, la Muerte cobra tod a su gran importancia.
.
·
todo lo malo y a todo lo
m. Pero la muerte es la ~ve~c1ble, t~;~p1::º;n:ividuos más fuertes y los
bueno; la m,uerte. pu ve~a :ra la muerte la que se aparecía en el
proyectos mas cmdados' y . , .
. . . b la idolátrica cura de
preciso momento en que H1polito pnnc1p1a a
Santa. (322-323)
1
.
. no no me interrumpas, Hipo, que tampoco yo o
n. -S1 me muero ... , ' .
.,
e tú me enterrarás en el cedeseo! ... pero si me munera,_JUr~e qu
. de IDl.
menteno
. pueblo, en Chimahstac... (326)
XIV.

DESCRIPCIONES NATURALISTAS

f'brica los aspectos físicos del amor, la suciedad
La carnicería, el burdel, la a
'f
d 1 1 hol el 1· uzgado el hospital
'
1 1 ta ·nas los e ectos e a co '
de las fuentes y as a can n '
ra1i tas Sin embargo las descrip.
t
típicamente natu s ·
'
y el cementeno son emas
.
.
t vieran la observación detallada
.
. ·entes no serían naturalistas s1 no u
c1ones
s1gw
y minuciosa.
336

1. En una esquina, pintada al temple, destácase "La Giralda", carnicería a
la moderna, de tres puertas, de piso de piedra artificial, mostrador de
mármol y hierro, con pilares muy delgados para que el aire lo ventile todo
muy libremente; con grandes balanzas que deslumbran de puro limpias;
con su percha metálica, en semicírculo, de cuyos gruesos garfios penden
las reses descabezadas, inmensas, abiertas por el medio, luciendo el blanco
sucio de sus costillas y el asqueroso rojo sanguinolento de carne fresca y
recién muerta; con nubes de moscas inquietas, voraces, y uno o dos mastines callejeros, corpulentos, de pelo erizo y fuerte, echados sobre la acera,
sin reñir, dormitando o atisbándose las pulgas con la mirada fija, las orejas enhiestas, muy cerca el hocico del sitio invadido, con paciente espera
de las piltrafas y desperdicios con que los regalan ( 11) .
(Después de seguir con media página de descripción naturalista de las
calles, Gamboa súbitamente completa la escena con un párrafo breve e
irónico).
¡ Ah! ¡ También tiene, frente por frente del jardín que oculta los prostíbulos, una escuela municipal, para niños! ... ( 12)

2. ¡ La horrible transición que presenció Santa! Cual impulsadas por un propio resorte, aquel grupo de ocho o diez mujeres se levantó de sus asientos
derribando sillas; vertiendo en el mantel el agua de los vasos, después
de enjuagarse la boca en pie y de prisa y de arrojar el buche contra el
suelo; encendiendo cigarrillos que fumaban muy apuradas, a fin de no
oler a comida. Todas se despeñaron por la empinada escalera, en tropel
de gritos y empellones -una verdadera y desaforada carga contra el dinero-, todas se alisaban el cabello, se mordían los labios hasta ponerlos
de un rojo subido, pegaban los codos a la cintura para que los senos resaltaran; todas, en su andar, marcaban el paso con las caderas, a semejanza
de los toreros cuando desfilan formados en la plaza, y todas arrastraron
adrede, por las gradas, los tacones de las zapatillas (29).
3. Sin responderle y sin cesar de besarla, Marcelino desfloró a Santa en una
encantadora hondonada que los escondía. Y Santa que lo adoraba, ahogó
sus gritos -los que arranca a una virgen dejar de serlo-. Con el llanto
que le resbalaba en silencio, con los suspiros que la vecindad del espasmo
le procuraba, todavía besó a su inmolador en amante pago de lo que la
había hecho sufrir, y en idolátrico renunciamiento femenino, se le dio
toda, sin reservas, en soberano holocausto primitivo; vibró en él, con él
se sumergió en ignorado océano de incomparable deleite, inmenso, único,
que bien valía su sangre y su llanto y sus futuras desgracias, que sólo era
de compararse a una muerte ideal y extraordinaria (59).
4. El agua de la fuentecilla del centro, cuyo chorro escurridizo y débil, más
337
H22

�simula lágrimas incontenibles de honda pena desahuciada, y en cuyo líquido sobrante, de color sospechoso, zozobran botellas vacías, colillas de
cigarros y puros, en ocasiones, un mechón de cabellos, un retrato despedazado, una peineta que allí arrojaron anónimas manos de alguien que padecía de celos y demandaba olvido con ese rapto de despecho iracundo
y estéril (102). (Este pasaje se repite en parte en las páginas 119 y 121).
5. Destacábase, sin embargo, con admirable y doliente precisión, el aborto
repentino y homicida a los cuatro meses más o menos de la clandestina
y pecaminosa preñez, a punto que Santa, un pie sobre el brocal del pozo,
tiraba de la cuerda del cántaro, que lleno de agua, desparramándose, ascendía a ciegas. Fue un rayo. Un copioso sudar; un dolor horrible en las
caderas, cerca de las ingles, y en la cintura, atrás; un dolor de tal manera
lacerante que Santa soltó la cuerda, lanzó un grito y se abatió en el
sucio. Luego, la hemorragia, casi tan abundosa y sonora cual la del cántaro, roto al chocar contra las húmedas paredes del pozo (67) .
6. El ebrio asido al árbol, ya no miraba a la tierra, presa de alcohólicas bascas, con asqueroso rumor arrojaba inmundos líquidos ( 120-121).
7. El alcohol, en tanto, continuaba su obra callada, implacable, destructora;
precipitábase en los estómagos, que se dilataban o contraían para albergarlo; como un río de fuego, corría por las venas aumentando la circulación rítmica de la sangre; se evaporaba, y por dentro de los organismos,
incontenible y arteramente, subía hasta los cerebros, a los que iba envolviendo con siniestra tela sutil de animal ponzoñoso, una tela más áspera y
más densa conforme en los estómagos caía más alcohol. A los comienzos
de la excitación colores de rosa, júbilos hiláricos e inmotivados, dicha de
vivir, necesidad de amar; el corazón, de sepulturero alegre, enterrando
penas y cuitas; el pensamiento, de providente partero, sacando a luz, rollizos y en apariencia destinados a alentar siglos de siglos, los anhelos recónditos, lo que en la lógica de lo real se halla condenado a nunca nacer; imposibles realizables con ligero esfuerzo, ideales al alcance de la mano que
principia a temblar. La \'ida sonríe, las mujeres nos esperan impacientes,
los hombres nos quieren. El alcohol no es el Enemigo, es el Electuario, lo
bendecimos, pedimos más.
La invasión continúa, el Enemigo adelanta...

......................
El enemigo adelanta, la invasión continúa...

......................
El Enemigo ha triunfado. El cerebro se entenebrece, la voluntad yace inmoble, el discernimiento se ausenta. Y los resultados son salvajes, primitivos, idénticos a los de todas las invasiones: se estupra, se asesina, se

degrada, se aniqm
. ·1a a1 d e'bºl
1 , se desconoce la clemencia, se arrasa lo bello,
se e~camece lo, bueno, se despedazan los dioses lares, se escupen las canas
se viola a 1:15 v1rgenes, se degüella a los niños... ondea la bandera roja e~
el salto at~s, la edad pétrea, la inutilidad del esfuerzo y la esterilidad' de
los propósitos, un alcohólico de más y un hombre de menos . E 1 t · f
del enemigo! (235-237)
· 1 se nun o

8. Y ª!l,á,1 en risueño cementerio de Chimalistac, del pueblecito ~ ~ s e

mec_10 ~ _cuna blanca_ de San~a, allí la enterraron Hipólito y Jenaro, en
el s1mpat1co cementerio derrmdo, siempre abierto y siempre apacible en
cu_yos barda!es desmoronados, los lagartos toman sol y corretean, las hormigas, ~raba3an Y las abejas anidan; en cuyos árboles copudos y viejos dan
sus pa3a~os mora~ores, e_stupendos concertantes de gorjeos; entre cuyas
malezas oyese palpitar la intensa vida vermicular de los campos funerarios
en cuyos sepulcros modestos, la lluvia que cae y la yerba que crece escon~
den. y. borran los nombres de los desaparecidos y las fechas de Ios desaparcam1entos; en cuyo recinto entran las vacas y en las tumbas mismas
~accn y mugen; ~onde lo~ chicos del pueblo van a jugar, y mariposas, heliotropos Y campanulas, sm respetos al sitio, se enganchan se enlazan
se aman. (336)
'
Y
La indiferencia de los animales al sufrimiento humano es el motivo de
un poema del naturalista inglés' Thomas Hardy' "Ah' Are y ou o·1n-o-mo·
on My Grave:" Después de descubrir que su perro está cavando ;; s:
tun:iba, _la muJcr muerta inicia la siguiente conversación con su anti uo
amigo fiel:
g
"Ah, yes! You dig upon my grave.. .
Why flashed it not on me
That one true heart was left behind!
Wath feeling do we ever find
To equal among human kind
A dog's fidelity!"
"Mistress, I dug upan your grave
To bury a bone, in case
I should be hungry near this spot
When passing on my daily trol.
I am sorry, but I quite f argot
lt was your resting-place".69

• THOMAS HARDY, Collected Poems, New York: The MacMiºllan Company, 1958,
p. 3 11.

339
338

�XV.

LIRISMO

Aunque era naturalista, Gamboa también era novelista del amor. Su popularidad se debe en parte a que supo templar los temas atrevidos del naturalismo con una gran corriente lírica.

7. Las manos repasando el nombre-poema; los labios murmurándolo conforme los dedos lo deletreaban:
-¡ Santa! ... (337).

CONCLUSIÓN

l. Por la calle, a lo lejos, sonaban bandtirrias y guitarras: Trasnochadores alegres,· sin duda, que desafiando el mal tiempo, tocaban música triste cual
la historia de ella. ¡ Su historia! ¡ la que le había pedido el borracho
aquél! ... (38)
2. Es la hora melancólica. . . (53, 54, 55). (En esta descripción de la vida
diaria de la familia de Santa en Chimalistac, Gamboa separa cuatro largos
párrafos con esa frase de cuatro palabras, que recuerda el verso inicial
del famoso poema de Víctor Hugo, "Le soir": "c'est le moment crépusculaire") .
3. Por los dos tremendos arcos de la presa grande despeñábase mucha más
agua y de todas partes salían tinieblas, era casi de noche. ( 61)
(Después de que Santa es desflorada por Marcelino, cae la noche y la
obscuridad creciente es un símbolo de su futuro) .
4. Hipólito preludió un vals.
. . . . . . . . . . . .
La primera parte del vals brotó de las mano¡; del ciego, acompasada y voluptuosa.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La segunda parte del vals, mucho más alegre y ligera que la anterior.

.................... . .
La tercera parte del vals, lenta, desfallecida, melancólica...

......................
La coda del vals se extendió rítmica y quedamente en el teclado.

........ . ... . . . .......
Y al par que el vals, de retomo a su primera parte, moría y era sepultado
en las teclas por las manos de Hipólito, acentuando los compases finales
(78-82).
(Hipo cuenta la historia de su vida a Santa, acompañando la narración
con diferentes movimientos de un vals).
5. Como escondrijo de amorcillos (211).
6. Hasta la estación resultaba propicia, en pleno verano, mediando el mes de
julio con sus lluvias torrenciales que refrescan y limpian; con sus atardeceres deliciosos y sus noches tibias, consteladas, casi pensativas; noches en
que puede uno sentarse al aire libre y platicar con las estrellas. . . (264).

340

Los rasgos principales del lenguaje y del estilo de Gamboa se señalan a continuación y se ejemplifican con una cita final de Santa:
l. Vocabulario culto basado en palabras y expresiones arcaicas y extranjeras y relativamente pocos mexicanismos.
2. Una abundancia relativa de sufijos que es típica del español hablado
en México.
3. Una abundancia de enclíticos.
4. Oraciones y párrafos largos en que predominan el verbo y sus derivados.
5. 1!n estilo cuidado y brillante logrado por medio de repeticiones artísticas, contrastes, familias y series de palabras y preguntas retóricas y exclamaciones.
6. Descripciones minuciosas y detalladas de temas típicos del naturalismo.
7. Cualidad lírica -que revela influencia del modernismo- reflejada en
símiles y metáforas, epítetos variados, tono bíblico y una conciencia del
ritmo.
Ig~al a l? que_ se pudre o apolilla y que, a un momento dado, nadie puede
rmped1rlo m nada evitarlo, así fue el descenso de Santa: rápido, devastador, tremendo.
Los sombríos círculos de la prostitución barata, los recorrió todos, apenas
~o~ando en ellos lo bastante para gustar su amargura infinita y no lo suf1c1ente para a lo menos tomar resuello y con alientos mayores, después
de un p_oco de relativo reposo, continuar descendiendo como descendía,
a trompicones, con dramático paso, cayendo y levantando, enferma, alcohóli_ca, lamentable! Diríase, al verla, que ahora caminaba a tientas,
encogida y medrosa -como caminamos en las tinieblas-, ignorando
dónde pararía, procurando lastimarse lo menos posible, ya que sin lastimamientos no caminaba, resignada corporalmente ¡ sólo corporalmente!,
pues para sus adentros, quién sabe qué maldiciones mascullaban entre los
hipos de sus ebriedades pertinaces y entre sus labios trémulos, que hablaban sólo cuando el alcohol concedíale cortos descansos y ella recordaba
tiempos mejores, días que fueron, horas que habían sido... !
Desde la noche en que Rubio la repudiara indignado por la flagrante infi-

341

�delidad, Santa bajaba, siempre más abajo, siempre más; no cual si Rubio simplemente la hubiese repudiado del apócrifo hogar, sino cual si
dotado por milagro repentino, de una fuerza sobrehumana, la hubiera
echado a rodar con empuje formidable por todas las lobregueces de las
simas sin fondo de la enorme ciudad corrompida. En ella rodaba Santa,
en los sótanos pestilenciales y negros del vicio inferior, a la manera en
que las aguas sucias e impuras de los albañales subterráneos, galopan enfurecidas por los obscuros intestinos de las calles, con siniestros glú glú,
de líquido aprisionado que en invariable dirección ha de correr aunque
se oponga, aunque se arremoline en ángulos y oquedades sospechosas y
hediondas, que los de arriba no conocen, aunque brame y espumajee en
las curvas y en los codos de su cárcel. Allá van, a escape, por las cloacas
y letrinas, más turbias, más ciegas y más inconscientes conforme engrosan más y más caminan. . . allá van, sin saber a dónde, golpeándose contra insensibles paredes tapizadas de barro y limo que las estrangulan, deforman y encauzan, que casi han de contemplarlas con las cicatrices que
las inmundicias han grabado y esculpido tenaz y pacientemente, y que
en el antro, simularán ojos condenados a perpetua fijeza, a nunca parpadear, a ver la fuga de las aguas impuras con su iris de lepra y sus pupilas de cieno... Allá va el agua, ignoscible, sin cristales en su lomo, sin
frescor en sus linfas; conduciendo detritus y microbios, lo que apesta y
lo que mata; retratando lo negro, lo escbndido, lo innombrable que no
debe mostrarse; arrojando por cada respiradero de reja, un vaho pesado,
un rumor congojoso y ronco de cansancio, de tristeza, de duelo. . . allá
va, expulsada de la ciudad y de las gentes, a golpearse contra los hierros
de la salida, a morir en el mar, que la amortaja y guarda, que quizá sea
el único que recuerde que nació pura, en la montaña; que apagó la sed
y fecundó los campos; que fue rocío, perfume, vida...
¡ Así Santa! (275-277).

LOS úLnMOS DtAS DE JOSt MARTt

Prof. ERNESTO MEJÍA SÁNCHEZ
Biblioteca Nacional de México, UNAM

LA SUERTE ESTÁ ECHADA, Martí no volverá más la cabeza. La ciudad grande

en que halló el amor oculto y la amistad abierta y fragante que lo desvivía
ha quedado atrás para siempre. La Estrella Solitaria brilla en su mano como
única brújula. Ha dejado los consulados y las correspondencias periodísticas,
los discursos conmemorativos y las convenciones. Al poeta mismo lo ha puesto
a cerrojo, y esa corriente natural de la pluma no ha podido detenerse. Ahora
son los manifiestos, las cartas del corazón, los testamentos, el diario íntimo.
Escribe más que nunca y es escritor menos que nunca. Escribe más como que
sabe que ya no escribirá más. El alma como un banderín tremolante y lacerado se planta en las páginas postreras. Con un fuego cordial que no deja
llaga sino que ilumina los más oscuros presentimientos, la pluma de Martí,
siempre vehemente, se ha vuelto de una concisión arrebatadora, de freno casi
axiomático. Los puntos seguidos y los puntos aparte se prodigan con absoluta
necesidad. La prosa va cargada de frases de enigmática economía, como de
la Escritura ( "Para mí, ya es hora") o del latín de la República ( "Palabras,
no puedo") .
Poco más de un mes ha podido vivir en su tierra más que adorada, o
morir bajo el sol que le dio en la cara, como quería. Deja casi un centenar
de documentos, entre cartas, recomendaciones y partes militares, escritos en
la Isla, en la mesa rústica, bajo ese sol que anhelaba; ahí se quedó la carta
inconclusa para el amigo mexicano ("Hay afectos de tan delicada honestidad ..."), ahí escribió la última carta del día final, a Máximo Gómez ("No
estaré tranquilo hasta no verlo llegar a usted"). Todas las biografías tienden
a fracasar en la narración de los días definitivos: cuando no la oratoria de
gran broche operático, la literatura de registros patéticos siempre inferior al
laconismo tachonado de brasas del propio Martí, que suele citarse al lado
con eficacia, pero con desdoro del biógrafo. No culpo a los biógrafos: narrar

343
342

�la muerte de Martí, que incluye toda su vida de agonía, es como querer aprisionar un gran ocaso del trópico, la transición de la noche y el alba matutina, en las dimensiones de una miniatura, cuando se requiere un anchísimo
muro. Y no pedimos profundidad ni movimiento, porque eso ya está dado
en el héroe, y de manera acabadísima en sus papeles de 1895, del 19 de
mayo mortal al anterior 19 de enero decisivo, en que escribe a Antonio Maceo:
"Se hará". Y como él dijo, se hizo.
Hagámoslo nosotros con sus propias palabras. Hable el héroe y no yo;
así no se haga patente la desdorosa comparación. He ordenado cuidadosamente y con cierta intención los papeles de Martí del año 95 para mostrar
cómo él fue el mejor biógrafo de su agonía. Sólo arriesgaré palabras ajenas
o explicaciones personales, para la cabal inteligencia de los pasajes, pero ellas
han sido elegidas adredemente prosaicas, para que el desnivel con las de
Martí sea obligado y notorio. No me extrañaría que un texto así tuviera la
tesitura de un poema. En todo caso, habla el héroe y no yo.
Después del fracaso de Femandina, Martí oculto todavía en casa del doctor
Miranda, escribe a Maceo la carta fechada en Nueva York el 19 de enero
de 1895: "Desde la casa amiga, donde sólo aguardo la decisión del gobierno
sobre nuestro cargamento para recomenzar inmediatamente: sin pérdida de
ayuda ni respeto, nuestra campaña, le escribo con más fe que pesar, para darle
rápida cuenta de la contrariedad que, de mano de un cobarde, ha venido
a paramos el brazo. .. Perdido el viaje triple del Lagonda, el Amadís y el
Baracoa. . . Pero no se ha perdido, por fortuna, el respeto al cubano. . . Se
hará. No veamos a lo pasado. Ud. tendrá un momento de pena, y sonreirá
¿o me he engañado con ese pecho de hermano? ... ¿No es ésta la hora? ¿No
es éste su corazón? ¿Necesito hablar? ¿Necesito escribir lo que Ud. lee sin
que se lo escriba? ¿ No es Ud. hombre capaz de verdadera grandeza? ¿ Tibieza alguna, flojedad alguna, vacilación aiguna, nos aflojarán la mano. .. ?"
Diez días después redacta la orden del levantamiento general en la Isla.
El 31 de enero se embarca en el Athos para Santo Domingo, para unirse con
Gómez. Nueva carta a Maceo, para acicatearlo. Otra carta de despedida
para Rafael Serra: "No se canse de defender, ni de amar. No se canse de
amar". A bordo del Athos, 2 de febrero, escribe a su hijita, a María Mantilla, su "niña querida", su Mariensa: "Tu carita de angustia está todavía
delante de mí, y el dolor de tu útimo beso. Los dos seremos buenos, yo para
merecer que me vuelvas a abrazar, y tú para que yo te vea siempre tan linda
como te vi entonces. No tengas nunca miedo a sufrir. Sufrir bien, por algo
que lo merezca, da juventud y hermosura... Los libros se habrán quedado
en Central Valley, y yo lo he de sentir, sobre todo si se quedó allá el Larousse,
que ahora te servirá en un trabajo de cariño que quiero que hagas, para ver

344

si te acuerdas de mí, y es, que vayas haciendo como una historia de mi viaje,
a modo de diccionario, con la explicación de los nombres curiosos de · este
viaje mío. Atlas, por ejemplo, es el nombre de la compañía de estos vapores:
busca Atlas y, escribe lo que encuentres. Athos es el nombre del vapor: busca
Athos. Cap Haitien es el lugar donde vamos ahora; búscalo en el Laurousse,
y en las geografías. Y así harás un libro curioso, e irás pensando en mí".
El 7 de febrero llegó a Montecristi y el 14 dan comienzo sus Apuntes de
un viaje. Fueron escritos para sus niñas, María y Carmen Mantilla, y arreglados por ellas, como Martí les pidió: "Mis niñas: Por la fechas arreglen esos
apuntes, que escribí para ustedes. . . No fueron escritos sino para probarles
que día por día, a caballo y en el mar, y en las más grandes angustias que
pueda pasar hombre, iba pensando en ustedes". La primera semana de Montecristi estuvo forjando y reformando planes con Má.--&lt;imo Gómez. No quedó
tiempo para apuntes ni cartas, por lo menos no hay rastros documentales.
14 de febrero: "Las seis y media de la mañana serían cuando salimos de
Montecristi el General, Collazo y yo, a caballo para Santiago: Santiago de
los Caballeros, la ciudad vieja de 1507. Del viaje, ahora que escribo, mientras mis compañeros sestean, en la casa pura de Nicolás Rarnírez, sólo resaltan en mi memoria unos cuantos árboles -unos cuantos caracteres, de hombre
o de mujer-, unas cuantas frases. La frase aquí se añeja, pintoresca, con.
cisa, sentenciosa, y corno filosofía natural. El lenguaje común tiene de base
el estudio del mundo, legado de padres a hijos, en máximas finas, y la impresión pueril primera. Una frase explica la arrogancia innecesaria y cruda
del país. . . A los caballos les picarnos el paso para que con la corrida se
refresquen: mientras bebemos agua del río Yaque en casa de Eusebio; y el
General dice esta frase, que es toda una teoría del esfuerzo humano, y de
la salud y necesidad de él: 'El caballo se baña en su propio sudor'. . . Por
la sabana de aromas y tunas, cómoda y seca, llegamos, ya a la puesta, al
alto de Villalobos... Es la Esperanza, el famoso paso de Colón, un caserío
de palma y yaguas en la explanada salubre, cercada de montes... De la Esperanza, a marcha y galope, con pocos descansos, llegamos a Santiago en
cinco horas. El camino es ya sombra. Los árboles son altos. A la izquierda,
por el palmar frondoso, se le sigue el cauce al Yaque. Hacen arcos, de un
borde a otro, las ceibas potentes. Una, de la raíz al ramaje, está punteada
de balas. A vislumbres se ve la vega, como chispazo o tentación de serena
hermosura, y a lo lejos el azul de los montes". Aquí se ha preferido la descripción del campo y la vida natural, nuevos para el hombre que viene de
la gran ciudad cosmopolita. Se han suprimido las visitas y las conversaciones:
Arturo, la señorona aquella de "sortija en el guante", don Jacinto, Nené,
don Jesús, el general Lozano y su hija Ana Vitalina. Al moroso costumbrismo,

345

�al calco y a la observación lingüísticos Martí sobrepone un cálido asombro y
conocimiento instantáneo de los hombres, de la vida sencilla y natural.
El 15 de febrero lo pasa en Santiago y el 15 apunta un sueño de lanzas
con solución moral en la vigilia, la revelación de la noche por el sueño interrumpido: "Soñé que de dos lanzas que había, sobre la lanza oxidada_ no
daba luz el sol, y era un florón de luz y estrella de llamas la lanza puh~a.
Del alma perezosa no se saca fuego. Y admiré en el batey, con amor de h110,
la calma elocuente de la noche encendida, y un gn¡po de palmeras, como
recostada una en otra, y las estrellas, que brillaban sobre sus penachos. Era
como un arco perfecto y súbito y la revelación de la naturaleza universal
del hombre". Al rato le ofrecen un festejo: "Me llevan, aún en traje de
camino, al Centro de Recreo, a la sociedad de jóvenes. Rogué que desistiesen
de la fiesta pública y ceremoniosa · con que me que:ían recibir; y
casa
está como de gala, pero íntima y sencilla. La buena Juventud, repartida por
las mesas". Describe la fiesta con fruición y traslada una copla popular,
"Nos rompió el día ( 16), de Santiago de los Caballeros a la Vega, y era
un bien y del alma, suave y profundo, aquella claridad. A la vaga luz, de un
lado y otro del ancho camino, era toda la naturaleza americana; más gallardos pisaban los caballos, en aquella campiña floreciente, coreada de montes
a lo le1·os donde el mango frondoso tiene al pie la espesa caña; el mango
, e
estaba en ' flor y el naranjo maduro, y una palma caída, con la mueha ra1z
hilo que la prende aún a la tierra, y el coco, corvo del peso, de penacho
áspero, y el seibo, que en el alto cielo abre los fuertes brazos, y la palma
real". Estamos a un paso del verso, y algunas frases ya lo son. El 17 de
febrero queda en blanco y el 18 va conversando sobre cosas de la tierra,
apunta una anécdota de Céspedes, cena con don Jesús y sus hijas llenas de
flores, y el 19 va a casa de doña Ceferina Chávez, la de sortija sobre el
guante, buena burguesa que le ofrece "por la mano de su hija, el vino dulce".
Mala noche, insomnio. "Duerme mal el espíritu despierto. El sueño es culpa
mientras falta algo por hacer. Es una deserción. Hojeo libros viejos". Es la
impaciencia del corazón. Quizás esa noche escribió la. carta de la misma fecha,
a su Mariensa: "Anoche, a las cuatro de la madrugada, estaba en el batey,
como aquí llaman al patio de las casas de campo, al claro ~esy_erbado que
rodea la casa de la vivienda; en el cielo, de un azul que parec1a vivo, estaban
encendidas las estrellas; la luna recortada, y como de un fuego suave, iluminaba de arriba un mazo de palmas: las hojas de las palmeras se mecían
suavemente, en el claro silencio: Yo pensaba en ti. . . Estás lejos, entusiasmada con los héroes de colorín de teatro y olvidada de nosotros, los héroes
verdaderos de la vida, los que padecemos por los demás, y queremos que
los hombres sean mejores de lo que soy". Al lado de la fecha y como post-

!ª

346

scriptum le recuerda el trabajo encargado: "Busca para tu diario Santiago
y batey''.

El diario se interrumpe. Vuelto a Montecristi, espolea otra vez el corazón
de Maceo, 26 de febrero: "Al General escribo hoy, aún más que al amigo:
la guerra, a que estamos oblig'}dos, ha estallado en Cuba.. . recibo de Nueva
York la confirmación de su declaración de Ud. -que a quien le conociese
menos que yo parecería un obstáculo, injusto e imprevisto, pero que para
mí no lo es. El patriotismo de Ud. que vence a las balas, no se dejará vencer
por nuestra pobreza-, por nuestra pobreza, bastante para nuestra obligación. . . Cuba está en guerra, General. Se dice esto, y ya la tierra es otra.
Lo es ya para Ud. y lo sé yo. Que Flor (Crombet), que lo tiene todo a
mano, lo arregle todo como pueda. . . Esta es la ocasión de la verdadera
grandeza. De aquí vamos como lo decimos a Ud. que vaya. Y yo no me tengo
por más bravo que usted, ni en brío del corazón, ni en la magnanimidad y
prudencia del carácter. Allá arréglense, pues, ¡ y hasta Oriente!"
El mes de marzo se inicia con una carta brevísima a Femando Figueredo
y a Teodoro Pérez : "A los dos junto en un abrazo, desde este silencio forzoso, y no inactivo. Es sólo fe de vida, y de que al borde de la tierra no
olvido a mis dos hermanos de labor. ¿ Olvidarlos? Ahora es mayor la obligación, por que ya es sangre, y en la hora de ella siento necesidad más viva
de su ternura, y de demostrarles la mía. De acá, sólo les puedo decir que
todo lo humano queda hecho, y que para mí no hay derrota. Prudencia
y sacrificio y martirio sí, derrota, no". El diario consigna las actividades de
esos días: "Salimos de Dajabón, del triste Dajabón, último pueblo dominicano, que guarda por el norte la frontera ... Se pasa el río Massacre y la
tierra florece. Allá las casas caídas, y un patio u otro, y el suelo seco o un
golpe de árboles que rodea el fuerte de Bel-Air, de donde partió, cuando la
independencia, el disparo que fue a tapar la boca del cañón de Haití; y acá,
en la orilla negra todo es mango enseguida, y guanábana, y anón, y palma,
y plátano, y gente que va y viene... va cantando. Bon jour, comere; Bon
jour compere ... Los altos uniformes ven desde el balcón. El cónsul dominicano pone el visto bueno al pasaporte, 'para continuar, debiendo presentarse
a la autoridad local', y me da una copa de vino de garnacha. Corona llega
caracoleando; quita y pon de fieltros, y de la cachucha consular; salimos
con el oro de la tarde... Ouanaminthe, el animado pueblo fronterizo, está
alegre, porque es sábado, y de tarde. Es el primer caserío haitiano, y ya
hay vida y fe. Se sale del poblado saludando al cónsul dominicano en Fort
Liberté, un brioso mulato, de traje azul y sombrero de panamá, que guía
bien el caballo blanco, sentado en su montura de charol. . . (2 de marzo) Ya
después de las diez (de la noche), entro en Fort Liberté, solo. De lejos venía

347

�oyendo la retreta, los ladridos, el rumor confuso. . . En la oscuridad desensillo mi caballo, y lo amarro a una higuereta. La gallera está llena de hamacas. . . De cena, dulce de maní y casabe. . . Y cuando me llevo al buen
hombre a un rincón y le pregunto temeroso lo que le debo, me ase por los
dos brazos y me mira con reproche: Comment, frere? On ne parle pas d'argent, avec un frere. Y me tuvo el estribo, y con sus amigos me siguió a pie,
a ponerme en la calzada. . . Vadeé un riachuelo, que al otro lado tiene un
jabillal, de fronda alta y clara, por donde cae, arrasando hojas y quebrando
ramos, la jabilla madura que revienta. . . Como un cestón de sol era Petit
Trou aquel domingo. . . La fiesta está en el sol, que luce como más claro y
tranquilo, dorándolo todo de un oro como de naranja. . . El aire mueve en
las ventanas las cortinas. Adiós. Sonríe el amo, solícito a mi estribo. . . Por
los fangales, que eran muchos, creí haber perdido el camino. El sol tuesta,
y el potro se hala por el lodo espeso. De la selva, a un lado y otro, cae ~a
alta sombra. Alrededor, fango y selva sola. . . En un crucero, con el río a
la bajada, está de un lado, donde se abre la vía, un Cristo de madera. .."
El 3 de marzo lo pasa entre libros franceses en casa de Ulpiano Dellundé;
también fue "a la mísera barbería de Martínez, en la calle de la Playa":
hombre limpio y charlador, hace buenas migas con Martí.
4 de marzo. Y abrí los ojos en la lancha al canto del mar. El mar cantaba.
Del Cabo salimos, .con nubarrón y viento fuerte, a las diez de la noche; y
ahora, a la madrugada, el mar está cantando... · La larga música, extensa
y afinada, como el son unido de una tumultuosa orquesta de campanas de
platino. Vibra igual y seguro el eco resonante. Como en ropa de música se
siente envuelto el cuerpo. Cantó el mar una hora, más de una hora. La lancha piafa y se hunde, rumbo a Montecristi". El 5 de marzo no escribió.
El 6 hizo dos apuntes rápidos y certeros: el barbero y su barbería y la negra
dominica "que pasa triunfante, quemando con los ojos. . . en la calle llena
del sol del domingo". El diario vuelve a interrumpirse hasta reaparecer a
fines ' de marzo, pero de mediados del mes se conserva una carta para "Carmita buena", del 18, fechada en Montecristi: "Manuel se me va, y con él
como una raíz de mi corazón: con él aquí, me parecía que estaba [ustedes]
aún cerca de mí, y me defendía de mis penas: ahora él se va, y me han
de pesar mucho, para que · sus pensamientos vengan volando a defenderme.
Me quedo muy solo; y mi alma extraña, por su misma capacidad para sufrir,
enoja a los hombres, y los invita a angustiármela y herirla... En otro tiempo,
cuando los hombres peleaban de lanza y casco en los torneos, rodeados de
gente, como ahora pelean a lengua y pluma, el orgullo del caballero, que
de veras iba a caballo, era el lazo a la banda de colores que le había dado
su hermana, o su novia, o su amiga: y yo llevo así tu carta conmigo, como

348

los caballeros de antes el lazo de colores. Sobre carta así, resbalan las balas.
Tú me volverás a ver. Aún me queda mucho que sufrir".
El 25 de marzo lo pasó Martí con la pluma en la mano. Es la fecha del
Manifiesto de Mont~c~sti ("El Partido Revolucionario Cubano a Cuba"),
de su testamento pohtico (Carta a Federico Henríquez y Carvajal) de las
cartas de despedida para su madre y para Carmen y María Mantilla.' Si consideramos la extensión del primer Manifiesto, la profundidad sintética de su
ideario, cualquiera está en su derecho al creer que no fue redactado todo
e~e propio día. La fecha puede ser no más la de las firmas de Martí y Máximo Gomez. La fecha en que se hace público el documento. Es humano
pensar que la redacción del Manifiesto -y nadie ha dudado siquiera de la
.paternidad martiana que las ideas y el estilo están girando- explica la suspensión de los Apuntes y el exiguo número de cartas inmediatamente anterior
a la fecha. Nadie pondrá en duda tampoco la capacidad de Martí para redactar el Manifiesto en un solo día, pero la firma de Gómez al pie necesitaba que se consultaran con él muchos puntos del documento. No sabemos
cuántos borradores consultados fueron necesarios para dar con la forma definitiva que a satisfaciera las dos firmas. No quiero hacer la ofensa de leer el
Manifiesto, texto de valor histórico y político universal, sólo rememorar algunas frases típicas del pensamiento de Martí: "saneamiento y emancipación
del país para bien de América y del mundo.. . no se ha de ensangrentar sin
raz~n ni sin justa esperanza de triunfo los propósitos precisos, hijos del juicio
Y aJenos de la venganza... y llegará a su victoria racional la guerra inexting~ible que hoy lleva a los combates.. . La guerra no es co~tra el español. . .
termmante volw:itad _de resp~tar y hacer que se respete al español neutral y
honrado. . . Punible ignorancia y alevosía fuera desconocer las causas. . . de
los trasto~os _americanos, venidos del error de ajustar a moldes extranjeros,
de dogma mcierto o mera relación a su lugar de origen, la realidad ingenua
de los países que conocían sólo de las libertades el ansia de las conquistas
y la soberanía que se gana por pelear por ellas. . . Un pueblo libre, en el
trabajo abierto a todos, enclavado a las bocas del universo rico e industrial. ..
Sólo los que odian al negro ven en el negro odio . .. En el pecho antillano
no hay odio, y el cubano saluda en la ,muerte al español. .. Al acero responda
el acero, y la amistad a la amistad ... Desde sus raíces se ha de constituir la
patria con formas viables y de sí propia nacidas, de modo que un gobierno
sin realidad ni sanción no la conduzca a las parcialidades o a la tiranía...
Conocer y fijar la realidad; componer en molde natural la realidad de las
ideas que producen o apagan los hechos y la de los hechos que nacen de las
ideas; ordenar la revolución del decoro, el sacrificio y la cultura de modo
que no quede el decoro de un solo hombre lastimado. . . la confirmación de

349

�la república moral en América y la creación de un archipiélago libre donde
las naciones respetuosas derramen las riquezas que a su paso han de caer
sobre el crucero del mundo". Es imposible citar menos, pero no pueden quedar fuera otros escritos del mismo día: la carta a Federico Henríquez y Carvajal y las otras dos cartas del corazón. Al primero le dice: "De la preocupación real de mi espíritu, porque usted me la adivina entera, no le hablo
de propósito; escribo, conmovido, en el silencio de un hogar que por el
bien de mi patria va a quedar hoy mismo acaso, abandonado. Lo menos que,
en agradecimiento de esa virtud puedo yo hacer, puesto que así más ligo que
quebranto deberes, es encarar la muerte, si nos espera en la tierra o en el
mar, en compañía del que, por la obra de mis manos, y el respeto de la
propia suya, y la pasión del alma común de nuestras tierras, sale de su casa
enamorada y feliz a pisar, con una mano de valientes, la patria cuajada de
enemigos. De vergüenza me iba muriendo -aparte de la convicción mía de
que mi presencia hoy en Cuba es tan útil por lo menos como afuera- cuando
creí que en tamaño riesgo pudiera llegar a convencerme de que era mi obligación dejarlo ir solo, y de que un pueblo se deja servir, sin cierto desdén y
despego, de quien predicó la necesidad de morir y no empezó por poner en
riesgo su vida. Donde esté mi deber mayor, adentro o afuera, allí estaré yo ...
Yo evoqué la guerra; mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar.
Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber. Ya arde la
sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano, y amable, el sacrificio;
hay que hacer viable, inexpugnable la guerra; si ella me manda, conforme a
mi deseo único, quedarme, me quedo en ella; si me manda, clavándome el
alma, irme lejos de los que mueren como yo sabría morir, también tendré ese
valor. Quien piensa en sí, no ama a la patria... Yo alzaré el mundo. Pero
mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador; morir callado. Para mí, ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón
de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo".
Restan las cartas breves, que no tienen pérdida de palabra: "Madre mía:
hoy, 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en Ud. Yo
sin cesar pienso en Ud. Ud. se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y ¿por qué nací de Ud. con una vida que ama el sacrificio?
Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero
conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi
madre. . . Ahora, bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra
sin piedad y sin limpieza. La bendición. No son inútiles la verdad y la ternura. No padezca. La despedida a su María y a su Carmita dice así: 'Salgo

350

de pronto a un largo viaje, sin pluma ni tinta, ni modo de escribir en mucho
tiempo. Las abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón. Una carta
he de recibir siempre de Uds. y es la noticia que me traerán el sol y las
estrellas, de que no amarán en este mundo sino lo que merezca amor.. .' "
Reaparece Martí en el diario, con una aparente calma de naturalista, 29
de marzo. Se ha desembarazado de las penosas despedidas y su destino es
como nunca más seguro. "De sobremesa se habló de animales", de sus extrañas costumbres y su inteligencia. Por la tar~seguramente, fue a la playa, y oyó cantar una canción. El lo. de abril scribe a sus hijos: a Pepe
el "Ismaelillo" y a Gonzalo de Quesada. Vuel al diario la poesía, vísperas del viaje. "Hijo: esta noche salgo para Cu : salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino,
recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo". La carta a Gonzalo de Quesada es la conocida como su testamento literario. "Gonzalo querido: De mis libros no le he hablado. Consérvelos;
puesto que siempre necesitará la oficina -y más ahora-, a fin de venderlos para Cuba en una ocasión propicia, salvo los de Historia de América, o
cosas de América -geografía, letras, etc.- por si salgo vivo o me echan,
y vuelvo con ellos a ganar el pan. Todo lo demás lo vende en una hora
oportuna. Ud. sabrá cómo. . . ¿ Qué habré escrito sin sangrar, ni pintado
sin haberlo visto antes con mis ojos? ... De Cuba, ¿ qué no habré escrito?
Y ni una página me parece digna de ella: sólo lo que vamos a hacer me
parece digno .. . Y falló aquel día la esperanza -el 25 de marzo. Hoy, lo.
de abril, parece que no fallará . . . En la cruz murió el hombre en un día;
pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días. Martí no se cansa,
ni habla... No quisiera levantar la mano del papel, como si tuviera la de
Ud. en las mías; pero acabo, de miedo de caer en la tentación de poner en
palabras cosas que no caben en ellas". Todo está preparado para hoy, lo.
de abril. "A paso de ansia, clavándonos de espinas, cruzábamos, a la media noche oscura, la marisma y la arena. A codazos rompemos la malla del
cambrón. El arenal, calvo a trechos, se cubre a manchones del árbol punzante. La luz como el sudario, al cielo sin estrellas, la arena desnuda; y es
negror lo verde. Del mar se oye la ola, que se exhala en la playa, y se huele
la sal". "El 2, el 3, va en la goleta Brothers, rumbo a Cabo Haitiano, recortlando versos, apuntando el vuelo de los flamencos o reflexionando sobre
la ingratitud y la virtud. El 4 arribaron a !nagua. El patrón de la goleta los
traiciona, se niega seguir adelante. El 5 de abril llegó el vapor frutero Nordstrand. Hay que aprovecharlo. El 6 Martí copia unos versos de Goethe de
la litera del capitán. El mismo día llegaron a Cabo Haitiano y se dispersan
en la población sin ser notados. El 7 de abril escribe Martí en su diario:

351

�"Por las persianas de mi cuarto escondido me llega el domingo del Cabo.
El café fue 'caliente, fuerte y claro'. El sol es leve y fresco. Chacharea y pelea el mercado vecino. De mi silla de escribir, de espaldas al cancel, oigo el
fustán que pasa, la chancleta que arrastra. . . Es Domingo de Ramos". El
8 pasa leyendo sobre los indios americanos, alguna novela histórica sobre
la conquista de México, libros que ha mandado traer "a la librería de la esquina. . . Y el librero, el caballero negro ~e Haití, me manda los libros y
los dos pesos". Medita sobre la resistencia del indio y especula sobre su originalidad. Vienen los versos sin llamarlos. "El verso caliente me salta de la
pluma. Habla todo en mí, ki que no quiero hablar, ni de patria, ni de mujer. ¡ A la patria más que palabras!" Ahí en Cabo Haitiano, al día siguiente,
9 de abril escribe "a mi María": "Aquí estoy en Cabo Haitiano, cuando no
debía estar aquí. Creí no tener modo de escribirte en mucho tiempo, y te
estoy escribiendo. Hoy vuelvo a viajar, y te estoy otra vez diciendo adiós...
Tengo la vida a un lado, y la muerte a otro, y un pueblo a las espaldas; y
vé cuántas páginas te escribo . .. Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: por un libro -el libro que te
pido-, sobre la sepultura. O ~obre tu pecho, porque ahí estaré enterrado
yo, si muero donde no lo sepan los hombres". El N ordstrand sale para In agua y arriba el 11 al amanecer. Se hace al mar otra vez por la tarde y por
la noche, izados en un bote son echados a las olas, para tocar por fin tierra
cubana, la playa de Playitas. Antes del desembarco escribió la carta para
Bernarda Toro de Gómez, la esposa del General que lo acompaña: "Yo sólo quiero que estas letras mías le lleguen como prueba de que en las penas
que pueda reservarnos este mundo, tienen Uds. por donde quiera que ande
yo en pie, vigilante compañero.. . No siento como quien va a correr riesgo,
sino como el trabajador, que sale alegre a su trabajo, y trabajará todo el
día, y luego vuelve· a su casa, al lado de sus hijos y su mujer... Sientan en
las suyas el calor de mi mano. Y por Ud ... aunque no fuera por él, querré
y mimaré siempre al compañero de su vida". Por fin escribe desde Cuba,
Jurisdicción de Baracoa, a 16 de abril: "En Cuba eseribo, a la sombra de un
rancho de yaguas. Ya se me secan las ampollas del remo con que halé a tierra el bote que me trajo. Eramos seis, llegamos a una playa de piedras y
espinas, y estamos salvos, en un campamento, entre palmas y plátanos, con las
gentes por tierra y el rifle a su lado. . . ¡ Ah!, si me vieran por esos caminos contento y bien cargado, con mi rifle al hombro, mi machete y revólver en la cintura, a un hombro una cartera con cien cápsulas, al otro, en
un gran tubo, los mapas de Cuba, y a la espalda mi mochila con sus arrobas de medicinas y ropa y hamaca y frazada y libros..." El mismo 16 escribió a Tomás Estrada Palma, a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra:

352

"En Cuba libre les escribo, al romper el sol del quince de abril, en una vega de los montes de Baracoa. Al fondo el rancho de yaguas, en una tabla de
palmas, sobre cuatro horquetas, me he venido a escribir. . . Maceo y Flor
van delante. . . 'General', me llamaba nuestra gente desde que llegué, y
muy avergonzado con el inmerecido título... al caer la tarde vi bajar hacia la cañada al general. . . había acordado en consejo de jefes. . . nombrarme en atención a mis servicios y a la opinión unánime que lo rodea, Mayor General del Ejército Libertador. .. Hemos dormido en cuevas, y al monte claro... A porfía ahora se nos muestra cariño. Uno trae su boniato amarillo, o su cabo de salchichón, o su plátano asado; otro me brinda su agua
hervida con hojas de naranja y miel de abeja. Otro me regala, porque oyó
decir que la tomé con gusto en el camino, una naranja agria..." La carta
más próxima es del 26 de abril, cerca de Guantánamo la fecha: "En el rancho de un campesino escribí mi primera carta, hace unos doce días, en que
contaba nuestra llegada feliz, el desembarco de los seis en un bote, y yo de
remero en la lluvia obscura, y la hermandad y la alegría de los cubanos alzados que salieron a recibirnos. Ahora escribo en la zona misma de Guantánamo, en la seguridad y alegría del campamento de los trescientos hombres de Maceo y Garzón, que salieron a recibirnos aquí. . . Por el momento
veníamos muy seguidos ya por la tropa española. . . y estalló a pocos pasos el gran tiroteo de las doce horas: allí cruzaron por nuestras cabezas las
primeras balas; momentos después, rechazado el enemigo, caímos en brazos
de nuestra gente . .. Yo me acosté a las tres de la mañana, curando a los heridos.. . Organizamos y seguimos rumbo: el alma es una; algunas armas cogidas al enemigo. Yo escribo en mi hamaca a la luz de una vela de cera
' en tierra. Mucho tengo que'
sujeta junto a mis rodillas por una púa clavada
escribir. . . Y no les he dicho que esta jornada valiente de ayer cerró una
marcha a pie de trece días continuos, por las montañas agrias y ricas de
Baracoa, la marcha de los seis hombres que se echaron sin guía, por la tierra ignorada y la noche, a encararse triunfantes contra España. . . No soy
inútil ni me hallo desconocido en nuestros montes... (28 de abril) Son
las nueve de la noche, toca a silencio la corneta del campamento y yo reposo del alegre y recio trabajo del día escribiendo... está serena afuera la noche de este día en que no vi el sol cuando las fuerzas formadas quisieron oír
hablar al que con un cariño que en este rechazo, llaman "el Presidente".
Mi alma es sencilla. En vez de aceptar, siquiera en lo íntimo de la conciencia soberbia, este título con que desde mi aparición en estos campos me saludaron, lo pongo aparte, y ya en público lo rechacé, y lo rechazaré oficialmente... (30 de abril, a Benjamín Guerra y Gonzalo de Quesada) En la
sombra de una segunda noche de continua vela, y en las ancas de una batalla

353
H23

�victoriosa sobre las fuerzas mejores e insolentes de Guantánamo, les escribo... Ya no hay Flor: cayó de un balazo en el pecho; y Frank Agramo~te
y cinco más están presos en Guantánamo. Pero José Maceo, a los tres d1as
de llegar de su soledad de once días en los pinares fríos, revuela y despedaza las escuadras. Antonio Maceo no sabe cómo darse mano a ordenar sus
6,000 hombres. Y nosotros a caballo, recogiendo y sembrando. . . Ahora, a
vivo medio día, los pájaros cantan, los ayudantes discuten planes Y calcul~
fuerzas en el colgadizo; al pie de un anoncillo, que se ve por el sol ~e m1
puerta, sentados en piedras o echados de bruces, habla un grupo de nfle Y
canana sobre balas y heridos. . . Así es Cuba, amigos, y por eso podemos
' . . Aquí debo acabar. Suena la cometa....
"
ser libres.
Del 2 de mayo es su carta al New York Herald: "Cuba quiere ser libre
para que el hombre realice en ella su fin pleno, para que trabaje en ella el
mundo, y para vender su riqueza escondida en los mercado~ ~aturales de
América... Nada piden los cubanos al mundo, sino el conocim1ento y respeto de sus sacrificios, y dan al U niverso su sangre": El mismo día escribió
a "Gonzalo y Benjamín queridos", y ya en Altagrac1a: el 9 ~e mayo'. a su
Carmita: "Vamos a Masó, venimos de Maceo. ¡ Que entusiasta revista la
de los 3,000 hombres de a pie y a caballo que tenía a las puertas de S_antiago de Cuba!, 100 hombres apiñados respiran en el casuco do~de escnbo,
con la vela en un jarro. He de acabar... Todos duermen a m1 alr~dedor;
(yo) velo". El 12 de mayo escribió a Rafael Portuo~d~. El 18 al_ am~go mexicano: "ya estoy todos los días en peligro de dar m1 vida por m1 pais y por
mi deber. . . de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más,
sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para
eso... Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas: -y mi honda es la
de David. . . y ahora, puesto delante lo de interés público, le hablaré d_e
mí, ya que sólo la emoción de este deber pudo alzar d~ la muerte apetecida al hombre que, ahora que (Gutiérrez) Nájera no vive don_de se le vea,
mejor lo conoce y acaricia como un tesoro en su corazón la, amista~ c~n. que
Ud. lo enorgullece. Ya sé de sus regaños, callados, despues de ID1 v1a~e....
Hay afectos de tan delicada honestidad ..." Parece probable que Marh mterrumpió la carta a la llegada del General Masó al campamento de Dos
Ríos. El 19 de mayo, muy temprano, escribió a Gómez la última carta,
ciertamente un parte militar: "General: Como a las cuatro salimos, para
llegar a tiempo a la Vuelta, a donde pasó desde las diez la fuerza de Masó,
a acampar, y reponer su muy cansada caballería: desde anoche _llegaron. ~o
estaré tranquilo hasta no verlo llegar a Ud. Le llevo bien cwdado su JO-

La historia y las biografías han recogido los detalles del combate de Dos
Ríos en que Martí encontró la muerte. Pero nadie ha recibido la ciega incredulidad con que la prensa hispanoamericana recibió la noticia. ¡ Martí no
ha muerto! dice toda la prensa del continente. Ni el responso de Darlo en
La Nación de Buenos Aires podía convencer a nadie. Ni la nota necrológica de Amado Nervo en la prensa mexicana. Sólo cuando su propio periódico, Patria de Nueva York, aceptó tardíamente la noticia increíble, Martí
comenzó el ascenso a la verdadera inmortalidad. El "Himno de las Torres"
de Leopoldo Lugones, de 1897, ya lo incluye en el Olimpo de "las sombras
heroicas": "Grandes estaturas, grandes espadas, grandes cuerpos con almas
como espadas dentro -y coronas: Kosciusko, Dantón, Louverture, Bolívar, Martí, Garibaldi, Kanarís, Riego, San Martín, Lincoln, Nana-Sahib,
Juárez y los Quince Mil Rojos de París". Martí, novela histórica, se publicó anónimamente por "Un Patriota", en La Habana, 1901. En 1929, en
Madrid, apareció la Mitología de Martí, de Hemández Catá. Los títulos
elegidos son significativos: indican que Martí, como dijo la prensa hispanoamericana, no ha muerto. Pero sería pobre creer que la inmortalidad de
Martí se afinca solamente en los libros; Martí quería que su muerte fuera
semilla de su pueblo, quería morir y renacer en Cuba y para Cuba. Cada
aniversario de su muerte, Cuba renace de sus despojos. Cada día del año
Martí está renaciendo en su pueblo. Cada hijo del pueblo es hijo de Martí.

longo ..."

354

355

�IDEAS ESTÉTICAS Y LINGO1STICAS DE IGNACIO RAM1REZ,
EL NIGROMANTE
PORFIRIO MARTÍNEZ PEÑALOZA
Departamento de Literatura
Instituto Nacional de Bellas Artes
México, D. F.

ALGÚN ESCRITOR AL REFERIRSE al ilustre personaje que nos ocupará, dijo
que cualquier referencia a Ignacio Ramírez El Nigromante era una polémica; pero ya se sabe que no hay regla sin excepción y en ésta voy a incurrir, pues Ramírez se presta a la discusión con lo que, probablemente, se ha
obscurecido su personalidad. Esta es opinión de Prieto, quien dice: " . ..esa
fanfarronería de perversidad, ese artificio que nadie pudo explicar satisfactoriamente y que le granjearon mortales enemigos, descarrila la crítica cuando se ocupan de él sus biógrafos y falsean los puntos de partida su carácter
y sus virtudes eminentes". 1 La cortedad del espacio, en primer término, me
obliga a limitar la exploración a determinados aspectos y hay en la actividad
de El Nigromante campos -la economía, el derecho- qul sobrepasan mis
capacidades para estudiarlos. Me limitaré, pues, a considerarle como lingüista, como cultivador de la estética y como literato.
Partiré de unos cuantos datos biográficos en los que no me extiendo porque su vida es fácilmente accesible en diversas fuentes modernas, tales como
los Ensayos/ tomo 49 de la Biblioteca. del Estudiante Universitario, con prólogo de Manuel González Ramírez, o la reedición de sus Obras,3 de 1947,
1

Las citas de PRIETO están tomadas de Memorias de mis tiempos, México, Editorial
Patria, S. A., 1958.
• México, Imprenta Universitaria, 1943.
• México, Editora Nacional, S. A., 1947. Las ideas que aquí examino, fuera de las
reunidas en las Lecciones se hallan dispersas en las Obras. Utilizo principalmente:
Discurso sobre la poesía erótica de los griegos, I, p. 245.
La religión de los griegos, I, p. 26 7.

357

�que es reproducción fotocopiada de la primera edición 1889, que lleva un
extenso prólogo biográfico y crítico de Ignacio Manuel Altamirano.
Nació Ramírez en San Miguel, hoy de Allende, el 23 de junio de 1818.
Estudió las primeras letras en Querétaro, en donde su padre, don Lino Ramírez, fue vice-gobernador. Precisa Altamirano que don Lino y su esposa,
doña Sinforosa Calzada, "eran de raza mestiza y no indígenas puros, como
han dicho algunos de sus biógrafos", aludiendo probablemente a Hilarión
Frías y Soto, autor de la noticia que va al frente del tomito de El Parnaso
Mexicano dedicado a nuestro autor. En 1835 pasó a la capital en donde siguió sus estudios en diversos colegios, especialmente el de San Gregorio, en
cuya biblioteca leyó y asimiló prácticamente toda la ciencia de su tiempo.
Guillermo Prieto relata en sus sabrosas Memorias de mis tiempos que prefería los estudios de historia natural e intentó ser médico, y que se empeñó
en aprender pintura "en la que nunca hizo letra" pero de la cual adquirió
profundos conocimientos que complementó en el taller del pintor Santiago
Villanueva en donde se reunía una abigarrada peña de artistas: los músicos Salot y el Ne gro Beristáin; los escultores Rosetes; el padre Rosete, arpista, además de políticos y curiales como Pepe del Río, Zerecero e Hipólito Rodríguez, que era, con palabras de Prieto, "como la retostada en materia de libertad y herejía". Agrega que se entregó con ardor a estudios médicos y botánicos. Recuerda su amistad -iniciada en un cementerio, como
corresponde a un romántico ortodoxo- con el doctor Jecker, "padre de la
cirugía en México" de quien recibió conocimientos de medicina.
Ninguna de las fuentes consultadas por mí hablan de estos estudios de El
Nigromante, que explican cómo pudo escribir con autoridad un Ensayo sobre
las sensaciones/ publicado según Altamirano en 1848, pieza que no he logrado
ver. Explican, aaemás, la facilidad con que más tarde manejaría la fisiología
que dio base para los presupuestos de sus ideas lingüísticas y estéticas.
Ignoramos las razones que posteriormente le determinaron a seguir las carreras de jurisprudencia y la literaria, que coronó ésta con su ingreso en la
Espiritismo y materialismo, I, p. 277.
Dos lecciones inéditas de literatura, I, p. 299.
Discurso sobre J. Fernández de Lizardi, I, p. 291.
El San Agustín de la Biblioteca Nacional, I, p. 467.
Carta al señor J. J. Cuevas, I, p. 471.
Poesía erótica, I, p. 4 79.
Estudios sobre literatura, I, p. 485.
.
• Aunque R.AMÍREZ no la cita, sin duda que una de sus fuentes debe haber sido la
Exposición sumaria del sistema frenológico del Dr. Gall, por JosÉ RAMÓN PACHECO,
México, Ignacio Cumplido, 1835. Vid. Apuntaciones históricas sobre la filoso/la en
México, por EMETERIO VALVERDE TÉLLEZ, México, Herrero Hnos., 1896.

358

"Academia de Letrán" en la que entró con la aureola del escándalo que
suscitó el tema que escogió para su discurso de recepción y que todo el mundo
conoce: "No hay Dios, los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos";
y es de notar que entre quienes abogaron porque se le permitiera semejante
disertación, figuraron don Clemente de Jesús Munguía, después obispo-arzobispo de Michoacán y el padre Guevara.
Pronto ingresó Ramírez a la vida pública. En 1845, en unión de Payno,
Prieto y Vicente Segura, publicó el periódico Don Simplicio, satírico y de polémica, en donde por primera vez usó el pseudónimo con el que le conocemos. 5
Este fue el principio de la inmensa labor periodística de Ramírez que sólo
abandonó en vísperas de su muerte. Afiliado siempre al Partido Liberal, sufrió
todos los cambios de fortuna de su credo político y aún dentro de él hubo de
luchar colocado, como diríamos hoy, en la extrema izquierda. Ocupó destacados puestos administrativos en México, Toluca y Sinaloa. Peregrinó por
todo el país y sufrió destierros en California y Yucatán. Fue ministro de la
Suprema Corte, constituyente del 57, reformador de la educación y activo
miembro de sociedades científicas y literarias. Murió en la pobreza, en la
capital, el 15 de junio de 1879.
"Las obras de Ramírez, dice Altamirano, que apenas cabrían en veinte
volúmenes, tratan de muchas materias", pero no se han recopilado completamente hasta hoy. Las Obras citadas previamente reúnen algo de su producción y se editaron en dos tomos que llevan pie de imprenta de la Oficina
Tipográfica de la Secretaría de Fomento en 1889; con anterioridad se editaron sus Lecciones de Literatura, México, Imprenta de Francisco Díaz de
León, 1884, cuya "Advertencia" reza: "El deseo y la esperanza de dar a
luz en una edición esmerada los escritos de Ignacio Ramírez, han sido causa
de que hasta ahora se haya retardado su publicación. Mientras tanto se allanan los obstáculos que han impedido realizar este propósito, presentamos a
la benevolencia del público, en edición separada, las Lecciones inéditas de
literatura".
El primer tomo de las Obras contiene: Poesías inéditas, Discursos y Artícu• No he podido precisar el origen del pseudónimo. PRIETO, op. cit., sólo dice que
en este periódico lo usó por primera vez. En el número 1 de esa publicación, se enumeran los principales redactores: Zancadilla y Don Simplicio, GUILLERMO PRIETO;
Cantárida, VICENTE SEOURA, y
.. .un obscuro Nigromante
que hará, por artes del diablo,
que coman en un establo
Sancho, Rucio y Rocinante
con el Caballero Andante.

359

�los históricos y literarios. El segundo contiene: Economía Política, Cuestiones
Políticas y Sociales y los Diálogos de El Mensajero. Antes, dentro de la publicación El Parnaso Mexicano dirigido por Vicente Riva Palacio, se le dedicó
el tomito correspondiente al lo. de diciembre de 1885.
Queda mucho por recopilar, por ejemplo, sus artículos y poesías satíricas
aparecidos en diversos periódicos de los que fundó o en los que colaboró, como
Don Simplicio, Themis y Deucalión, El Correo de México, La Chinaca . ..
Labor difícil, pues a menudo escribió con pseudónimos no identificados o en
colaboración con Prieto u otros escritores. Como ocurre con estos admirables
hombres de acción, no tuvieron oportunidad de exponer sistemáticamente sus
ideas y si alguna vez hemos de organizar la obra escrita de El Nigromante,
será indispensable recurrir a estas publicaciones y discriminar sus colaboraciones.
En 1949 el Estado de Coahuila convocó a unos Juegos Florales para celebrar el centenario del nacimiento de Manuel Acuña. Participé en ellos con
un trabajo sobre Acuña y su tiempo,6 de donde data mi conocimiento e interés por nuestro escritor. Al tratar de precisar las fuentes del ideario y las
razones remotas del suicidio del poeta coahuilense, descubrí América al afirmar que Acuña había sido tan fiel discípulo de Ramírez que al suicidarse no
hizo sino poner en práctica la doctrina pesimista de El Nigromante. Y no caí
en la cuenta de que la relación de maestro a discípulo entre ambos ya la
había puesto de relieve Carlos Amézaga cuyo libro Poetas de México, publicado en Buenos Aires en 1896, manejé con la ligereza del novato. Sin embargo, conquisté desde entonces el conocimiento de las Lecciones de Literatura,
cuya lectura detenida me permitió más tarde hacer algunas precisiones.
Así fue como al comentar el libro Manuel Gutiérrez Nájera. Estudio y escritos inéditos 1 de mi distinguido amigo Boyd C. Carter, publicado en 1956,
pude responder a la cuestión allí planteada sobre si los artículos "El Arte y
el Materialismo" de El Duque Job, descubiertos por el profesor norteamericano, podrían considerarse como el primer tratado de estética escrito en
México. Contesté que no y en la "Introducción" al primer tomo de las Obras
de Gutiérrez Nájera precisé y documenté mi afirm.ación, señalando que el
primer tratadista mexicano de estética lo fue el jesuita José Márquez, cuyo
opúsculo Sul bello in generale, se publicó en Roma en 1804.
No puedo precisar la fecha de la redacción de las Lecciones de Literatura,
pues su publicación fue póstuma. Sin embargo, en el primer tomo de las
• Publicado en Trivium, Monterrey, N. L., septiembre de 1949, núm. 11.
7
México, Studium, 1956. Mis comentarios se publicaron con el título de "Escritos
inéditos de Gutiérrez Nájera", en México en la Cultura, México, 12, 19 y 26 de
mayo de 1957. Véase también mi "Introducción" al tomo I de las Obras de Gutiérrez
Nájera, México, UNAM, 1959, Vol. 4 de la "Nueva Biblioteca Mexicana".

360

Obras hay unos "Estudios sobre Literatura" que llevan el subtítulo de "Introducción", que probablemente fueron parte del primer esbozo de las Lecciones.. . Están fechados estos estudios en 1869. Alü mismo está publicada una
"Carta" al licenciado José de Jesús Cuevas, sobre estética y un tema concreto
de crítica de arte, fechada el 28 de noviembre de 1874, en donde afirma:
"En mi aflicción, a pesar de mis años, he emprendido un curso de estética..."
cuyo texto no conocemos, pero cuya orientación podemos deducir de los escritos
que nos quedan; hay que agregar que por aquellos años las materias afines se
estudiaban en diversos centros, jerarquizadas por Gabino Barreda del siguiente
modo: en la Escuela Nacional Preparatoria y con ligeras variantes según la
carrera futura, se exigían lógica, ideología, gramática general, literatura, español, francés, inglés, latín y raíces griegas; en ocasiones, el alemán. En la Escuela de Bellas Artes, historia de las bellas artes. En la de artes y oficios de
Tecpan, gramática castellana y arte métrico. En la rama de música del Conservatorio de Música y Declamación, estética.
Las Lecciones no son del todo ni exclusivamente un tratado sistemático
de estética, pero sí se tocan en ellas los puntos capitales de esa disciplina y
hay en un capítulo dedicado específicamente a "La belleza literaria" en donde
define: "La sensación agradable que se llama belleza, es una impresión directa del objeto sobre los sentidos correspondientes, siempre que el placer proviene de una causa externa. . . la belleza, sean cuales fueran sus caracteres
sensuales o ideales, no se levanta viva, no se mueve poderosa, sino cuando
respira odio o amor, sino cuando palpita y clama oprimida por las pasiones.
Sin duda por eso se inventó la palabra estética, sentimiento". No sigue, sin
embargo, la dirección de Baumgarten ya que si éste hace de la estética "la
ciencia del conocimiento sensible", no tiene la limitación materialista de nuestro escritor, que entronca con sensismo materialista. Ramírez mismo se daba
cuenta de la estrechez del círculo en que se encerraba y curándose en salud
aclara: "Ya se habrá comprendido que aunque hago uso de muchas palabras
que forman parte del tecnicismo de la metafísica y de la lógica vulgar, de
ninguna manera las acepto con las numerosas y vagas significaciones con que
las veo correr por el mundo literario; por lo mismo. . . definiré a mi modo
algunos de estos términos fundamentales ... Sensación. Es la continuación del
movimiento de un cuerpo extraño en los nervios de un cuerpo organizado...
Imaginación. Es la reacción del movimiento sensorio en los nervios de los
sentidos... Percepción. La reproducción en un segundo o en un tercer centro nervioso de una transformación de movimiento verificada en los centros
segundo o primero.. . Entendimiento. Todas las operaciones sensorias o musculares en que intervienen los signos fonéticos ... Inteligencia. El conjunto or-

361

�ganizado de los nervios y de sus centros, cuando en sus ramificaciones se agitan los aparatos sensitivos y los musculares".

Con rigurosa lógica y excluido de su sistema todo elemento ideal o espiritual, discute las opiniones de Platón, Aristóteles y San Agustín y dice: "Desde
Platón hasta nuestros días, los estéticos maniáticos han procedido a la elaboración de su sistema buscando un tipo de belleza; debiendo ser este tipo
perfecto y universal lo han designado en Dios; han explicado la belleza de
Dios por sus atributos; en los atributos divinos se han mencionado principalmente la sabiduría, el poder, la grandeza, el orden, la verdad, la bondad, la
armonía, etcétera, en el mundo en lo general; en lo particular en el hombre,
han considerado los atributos divinos como causa de lo bello sensible; y de
todo esto ha resultado que la belleza, en todas sus manifestaciones, sea inteligencia, poder, grandeza, verdad, bondad, orden y armonía" y a renglón seguido hace la crítica de estas ideas. Acierta al discriminar entre lo bello y lo
bueno y al aplicar esta distinción sentencia: "Debemos convenir... en que
aunque lo bello y lo útil no sean una misma cosa, no deben caminar separados
en las obras literarias, so pena de que el autor empalague por dulce o por
pedante fastidie. La materia de la obra literaria está en el asunto: ¡ ay de
los que no trabajen en metales preciosos o en piedras tan durables como el
granito!" Señalemos aquí el acento parnasiano de este credo estético, formulado expresamente entre nosotros casi simultáneamente con los manifiestos parnasianos de Francia que, posiblemente, ignoró Ramírez, pues rara vez cita
a los autores franceses contemporáneos. "El arte" de Teófilo Gautier, en
donde se habla de mármoles y esmaltes, apareció por primera vez en la revista
L'Artiste, en septiembre de 1857, y fue recogido en la tercera edición de
Emaux et camées, de 1858.

Al objeto de la estética y la lingüística, Ramírez se acerca armado de los
instrumentos de conocimiento que la ciencia de su tiempo proclamaba idóneos:
"El método de nuestros trabajos, explica, se arregla a la naturaleza de las
cosas y a los procedimientos favoritos de la ciencia moderna: analizar, clasificar, experimentar", ideas que no difieren mucho de las que codificó Claudio
Bernard para la ciencia experimental.
Cerraremos esta rápida exposición de las doctrinas estéticas de El Nigromante, transcribiendo esta rigurosa concatenación de procesos psicofisiológicos
de la génesis del sentimiento estético: "Encadenando de un modo sencillo los
resultados de la observación, tenemos: lo. La acción de los objetos sobre
los sentidos. 2o. La acción de los objetos no es agradable o desagradable fuera
de los sentidos, sino mientras obra sobre ellos. 3o. El placer y el dolor no
solamente acompañan a la acción directa, sino a su reflexión o recuerdo y,
además a los movimientos musculares que las impresiones directas y reflejas

provocan. 4o. El placer y el dolor presentan caracteres especiales según los
centros nerviosos donde se realizan. 5o. La costumbre convierte el placer en
dolor y el dolor en placer. 60. Lo que llamamos belleza natural y artística no
son sino combinaciones agradables de los placeres y aún de los dolores explicados, y 7o. Lo hermoso se aplica a la grandeza y regularidad de las formas;
lo gracioso a la belleza pequeña, accidental y fugitiva; lo sublime a lo sorprendente por su fuerza o por su tamaño; lo gustoso a las impresiones superficiales; y a todo lo que de cualquier modo halaga nuestra piel, nuestras pasiones, nuestra inteligencia, nuestra memoria, nuestra voluntad, es lo bello".
Finalmente Ramírez se muestra adicto a la teoría de la mímesis: "Debemos
comenzar por persuadimos de que la literatura existe como un hecho independiente de todo convenio entre los hombres, como existen las flores en el
campo, las conchas en el mar, los astros en el cielo: si el astrónomo, si el
botánico, si el naturalista no ha inventado su mundo, el literato que presuma
de ser un genio creador se expondrá a extraviarse para siempre en el caos.
El orador, el poeta, cantan e imitan maquinalmente como las aves..." y
agrega en otro lugar: "Cuando una obra alcanza la aprobación general se
llama modelo: las imitaciones se estiman por su aproximación al modelo.
De aquí resultan dos clases de autores, los originales y sus discípulos. También
la naturaleza nos suministra modelos de hermosura; sorprenderlos y reproducirlos es la verdadera gloria de los artistas de genio", lo que nos descubrela fuente del ideario que parece ser el principio a que Batteux redujo las
Bellas Artes, las mímesis, esto es, la imitación de la bella naturaleza.
Mucho más importantes y menos conocidas, son las doctrinas lingüísticas
de nuestro personaje. En efecto, la lingüística, tal como hoy la concebimos,
tuvo pocos cultivadores en nuestro siglo XIX. Entonces se hablaba más bien
de filología y en este sentido se calificaron los estudios de Pimentel y otros
autores sobre las lenguas indígenas de México. Por justicia hay que citar, al
lado de nuestro Nigromante, al sabio y combativo obispo-arzobispo de Michoacán don Clemente de Jesús Munguía, quien ya en 1837 había dispuesto
una Gramática general basada en las ideas de Condillac y en 1845 publicó
unas Lecciones prácticas de idioma castellano, precedidas de una "Disertación" sobre la enseñanza de esta lengua, obras que apenas han sido exploradas y tenidas en cuenta para la historia de la lingüística y la poética mexicana del XIX.
La lingüística de Ramírez, contenida también en sus Lecciones, se abre
con su teoría sobre la elaboración del lenguaje humano. Debe tenerse presente que en 1869 Ramírez había sostenido que "La palabra literatura abraza
todos los conocimientos humanos, como que todos pueden expresarse por medio de las letras.. .'' pero la define, limitándola, como "un conjunto de obser-

362
363

�vaciones sobre el mecanismo del lenguaje". No se encuentra una definición
explícita de lenguaje pero podemos deducir que sobre él sustenta una idea
muy general como sistema de comunicación. Inicia sus exposiciones con una
explicación doctrinaria, siempre fundada en los principios de observación y
experimentación, sobre el lenguaje de acción que hoy incluiríamos, como lo
hace Bühler, dentro de la teoría de la expresión.
Los elementos del lenguaje de acción serían de dos clases: los involuntarios y los imitatorios. Ahora, para que merezcan el nombre de lenguaje, deben
combinarse. "Todo lenguaje se compone de signos: todo signo es una cosa
que representa a otra. Signo es un toque, una impresión; sin el carácter de
signo, de llamamiento, es una sensación como otra cualquiera". Todos los
signos, según Ramírez, son naturales, pero el hombre escoge algunos que son
fáciles de combinar y en esta elección, dice, "consiste precisamente la arbitrariedad de ciertos signos y lo artificial de ciertos sistemas lingüísticos. . . El
signo artificial, continúa, además de ser escogido entre los naturales, se caracteriza por la necesidad convencional con que debe representar constantemente una sola sensación más o menos bien definida : cuando obra de este
modo, decimos que le usamos en sentido propio".
No podemos pasar adelante sin hacer algunas observaciones.
Considero de suma importancia, primero, que Ramírez haya manejado la
idea de signo; debo recalcar que le asigna el carácter de llamamiento y para
estimar con justicia lo avanzado de estas ideas, bastará con recordar que en
nuestros días Bühler resume la pluralidad de funciones del lenguaje en la
tríada: llamada, expresión y representación.
En segundo lugar Ramírez no hace, ni podía hacerlo, el análisis del signo,
entre otras razones por la orientación materialista de su doctrina filosófica.
Saussure,8 el fundador de la lingüística moderna, define el signo como la
combinación del concepto y la imagen acústica y para evitar confusiones los
llama respectivamente significado y significante; explica que llamamos signo
a la palabra porque conlleva un concepto. Luego considera que hay un lazo
entre el significado y el significante, vínculo que es arbitrario, que depende
de la libre elección del hablante; arbitrario, puntualiza, con respecto del significado y, en fin, por lo general identificamos los conceptos de palabra y
de signo. Esta es, entre paréntesis, la idea de Ramírez.
Aquí tenemos la oportunidad de apuntar los grados de la evolución de las
ideas lingüísticas. Ramírez, en efecto, por razón de su credo materialista, aunque construye un sistema de perfecta lógica interna, no puede ir más allá;
Saussure, positivista, sí puede ahondar en el análisis, como hemos visto. Y
• Vid. Curso de lingülstica general, Editorial Lozada, S. A., 1945.

364

Dámaso Alonso,9 merced a su posición espiritualista, afinará las ideas y demostrará que el vínculo entre significado y significante, entre palabra y cosa
representada, es motivado; que significado y significante contienen, a su vez,
significados y significantes parciales, por cuya razón, para él, significante es
o puede ser lo mismo el sonido físico que su imagen acústica. Para Saussure,
agrega, significante es un simple portador de conceptos, pero en realidad el
significante trasmite conceptos, trasmite complejos funcionales y en ocasiones
puede no conllevar concepto como en el caso de las interjecciones, cuando
son mera señal. Lo demuestra con un estudio del verso de Góngora "infame
turba de nocturnas aves" en donde las sílabas tur funcionan como significantes
parciales que evocan sensaciones visuales. Lo mismo podríamos señalar en el
verso de López Velarde:
¡ Ara mansa, ala diáfana, alma blanda,
fragancia casta y ácida!

en que la reiteración de la a suscita el clima luminoso.
Tampoco acertó Ramírez en cuanto a la arbitrariedad del signo. Las onomatopeyas son ejemplos de esas ligas necesarias y motivadas entre la expresión fonética y la cosa significada o simplemente evocada y toda la poesía,
sobre todo la moderna, es ejemplo de la motivación del vínculo entre significado y significante.
Hay más. Hemos visto la relación que existe entre los significantes parciales y el significado. Ramírez sustenta ideas afines. "La frecuencia en el
análisis de algunos idiomas, comenzando por el nuestro, dice, nos descubre
que no hay una sílaba en las palabras que no contenga una significación propia y absoluta ... Las palabras de más de una sílaba no son sino frases".
"¿Siendo así, se pregunta, en qué se diferencian una oraci6n y una de sus
partes? La oración gramatical completa una idea ... la palabra compuesta
no completa sino sensaciones determinadas, considerándolas con especiales y
limitadas relaciones". Procede, para demostrar sus ideas, al análisis de algunos grupos de voces como cuerpo, corporal, corporación, corpóreo, corpulencia, corpúsculo y separa el elemento corp o cuerp de las últimas sílabas: o,
oral, oraci6n, 6reo, ulencia, úsculo. No es preciso señalar lo avanzado de
estas ideas y análisis; aunque hoy hayamos enriquecido nuestros conocimientos, de inmediato nos damos cuenta del parentesco de las teorías del mexicano
con las modernas. Hoy en efecto, a las sílabas que Ramírez destaca como
conllevando la significación, llamamos semantemas, esto es, "los elementos formales de la frase y de las palabras que representan seres o con• Vid. Poesía Española. Ensayo de m~todos y limites estillsticos, Madrid, Credos, 1950.

365

�ceptos y, las sílabas finales son los morfemas, "elementos de la frase y de
la palabra que representan una mera relación", aunque hoy sabemos también que los morfemas no son necesariamente elementos finales, sino que
pueden ir antepuestos.10

•

También hay en El Nigromante ideas muy avanzadas en cuanto a la gramática en general, pues afirma que "Todas las palabras son nombres". Lo
que nos recuerda la clasificación de raíz lingüística que Lenz 11 preconiza
para las partes de la oración, limitada a cuatro grupos: conceptuales, pronominales, de relación y determinación, y las que refuerzan conceptos o proposiciones. Lo importante aquí estriba en el esfuerzo por superar la fundación
estrictamente morfológica de la gramática y darle lo que hoy llamaríamos la
orientación lingüística; "las palabras, afirma, con su sola posición, producen
las partes de la oración y las oraciones mismas: su valor, su movimiento, su
vida, consisten únicamente en este requisito: llamar la atención sobre una
idea determinada, representar la situación y los contornos de las impresiones
sensorias, por fugitivas que sean". Toda la doctrina de Ramírez sobre las
partes de la oración, resulta sorprendentemente moderna y su sapiencia sobre idiomas antiguos: griego, latín, sánscrito y nahua, le sirve de apoyo para
ilustrar sus exposiciones en las que además, como era propio de su época,
se esfuerza en llegar a una gramática general, inspiración que desciende del
grupo de Port-Royal.
Igualmente avanzadas son algunas de sus ideas sobre teoría literaria. Por
ejemplo asegura que "No son los tropos un adorno, sino una necesidad involuntaria ... Y no sólo en el lenguaje común no nos expresamos sino por
medio de tropos; esta costumbre es de tal modo imperiosa, que nos domina
en el lenguaje científico, a pesar de que la educación de las escuelas tiende
a borrar el colorido de la palabra con el proyecto de una propiedad o exactitud que no siempre alcanzamos". "No hay palabras, complementa su idea
en otro lugar, que no pase por la metáfora, por la metonimia y por la sinécdoque", lo que nos lleva a evocar la identificación de estética y de lingüística
general que formuló Benedeto Croce 12 y que apoya en que el objeto de
ambas disciplinas es la expresión.
Su idea sobre los géneros literarios es singular. "La verdadera poesía lírica
es un ditirambo, una embriaguez, una locura" dice casi con palabras de
Platón. Y continúa: " ... cuando dos o más [personajes] aparecen encadena11

Vid. Lingülstica general y española, por V1CENTE GARCÍA DE D1Eoo, Madrid,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1951.
11
La oración y sus partes, Madrid, Revista de Filología Española, 1935.
" Estética, MADRID, FRANc1sco BELTRÁN, 1926, 2a. edición española con prólogo
de Miguel de Unamuno.

dos por una misma acción, entonces hay un drama ... El drama no representado, sino referido a una historia y adornado de su lenguaje, se llama
poema".
Sobre la naturaleza y el mecanismo de la metáfora algo hemos visto ya:
" ... así como la impresión directa del signo causa también otra impresión
diversa en el mismo o en el otro sentido, sucede a veces que esta segunda impresión causa por su parte una tercera, y para las dos últimas nos servimos
del mismo signo. Dos fases representan este fenómeno: una directa y una
mversa.
"Directa: veo a una joven, me parece rosa, y la llamo rosa. Inversa: la
joven oye la voz rosa, 1ecuerda la rosa y se complace en parecer rosa. Ella
y yo entonces entendemos por rosa una mujer y una flor. Cuando nos servimos así de un signo, lo usamos en sentido trópico: sería más claro, en
sentido secundario".
Todo está encadenado, como diría El Nigromante. Por esta razón resuelve
tajantemente que sí hay una ciencia literaria, pues "el lenguaje no es más
que una manifestación fisiológica de la organización humana; y porque en
el mismo lenguaje se distinguen fácilmente los elementos individuales y las
funciones sociales y las diversas clases de signos obedecen a leyes constantes
que, una vez encontradas, no será difícil distribuirlas en luminosas teorías".
Aunque en mi concepto esta concepción es errónea, no puedo dejar de reconocer y resaltar la voluntad y el esfuerzo de Ramírez por fundamentar y
estructurar una ciencia literaria. La preocupación es también en este punto
muy moderna y su resultado se llama estilística. "Lo único -se pregunta
Dámaso Alonso- ¿podrá ser objeto de conocimiento científico? Un hecho artístico, un poema -ser individual, no repetido, no repetible- ¿ podrá ser
objeto de conocimiento científico, o sólo de conocimiento intuitivo? Es evidente que toda noción de 'ley' en el sentido físico-natural es aquí inaplicable.
Es evidente que el 'conocimiento' de un fenómeno artístico implicaría la comprensión de la razón de su unicidad, o sea, de su 'peculiaridad', o lo que es
lo mismo, su 'ley interna'. Es decir, terlemos que considerar el fenómeno literario. . . como un cosmos, como un universo cerrado en sí, e investigar su
ley particular -su sistema de leyes-, Jo que le constituye y le constituye único".
Esta es la única posibilidad de construir una ciencia literaria, con Jo que se
ve la comunidad en el arranque de los esfuerzos de nuestro teórico decimonónico y las tendencias modernas.
Debo dejar a un lado otros aspectos de la obra teórica de Ramírez para
señalar brevemente sus opiniones en la crítica. Sobre nuestra propia literatura se muestra escéptico. Al referirse a un discurso de José de Jesús Cuevas
en honor de Sor Juana, decide nuestra pobreza en la literatura. "Si rebajo

366
367

�hasta el mérito vulgar de nuestras supuestas glorias nacionales, afirma, es
porque ha llegado el tiempo de decir la verdad a nuestros jóvenes escritores
y artistas: nuestros tesoros son pobreza... A igual altura se encuentran Netzahualcóyotl y el Arca de Noé, nuestros casimires y Sor Juana y Carpio y
el San Agustín de muchas piezas" ( se refiere al bajorrelieve de la Biblioteca
Nacional). "Mucho me temo -había dicho antes- que al recomponer la
osamenta [de nuestra literatura india] en vez de un poeta indígena aparezca
un fraile español o cualquier otro mastodonte; respetaré en Netzahualcóyotl
todo lo que tiene de fabuloso. ¿ Hay algo en sus endechas que sea superior al
p~nsamiento y al arte que dominaban en la poesía arábigo-española? Dos o
tres poesías líricas no forman una literatura nacional; y si el pueblo azteca
tuvo su Parnaso, sería una temeridad medir su extensión y altura por los
fragmentos de un solo peñasco". Y en su discurso sobre la poesía erótica de
los griegos dice: "Lo que principalmente me atormenta en nuestros jóvenes
poetas es que no los entiendo; ¿culpa será de mis años? Creo que no, puesto
que entiendo los modelos eróticos... Deseo, concluye, que la numerosa juventud entregada al amor y a las musas, se prepare con cantos viriles a ser
digna de la mujer y de la gloria; mal hará en sospechar rivalidad en mis
observaciones, pues las he consultado con Fidel y los dos hemos convenido
en que de todos los jóvenes de nuestra época, sólo Segura canta a todas las
mexicanas" .13

"Al amor", que tiene carácter circunstancial. Gutiérrez Nájera 15 hizo un
acertado juicio de la obra de Ramírez como poeta y maestro de literatura,
señalando en él la contradicción entre las teorías y las expresiones poéticas,
frecuente, por otra parte, en nuestros poetas del XIX: "Cuando hacía versos
confesaba que incurría en una debilidad y se burlaba de sí mismo. En clase
sabía demostrar con los más convenientes sofismas que tal o cual poesía pésima contenía deslumbradoras bellezas o que sus defectos eran los mismos en
que incurrieron los más famosos poetas indios, árabes y persas. . . Se burlaba
en la cátedra con mucha gracia de la hinchada frase de Víctor Hugo, del
lacrimoso sentimentalismo de Lamartine, del falso naturalismo de Chateaubriand; así como se burlaba, con más gracia quizá, de los supuestos clásicos
que hacen consistir toda belleza en la hechura laboriosa de una frase a la
griega, pretendiendo hacer vibrar y conmover con ella oí_dos, inteligencia y
corazones que no son griegos... El mismo Ramírez como poeta, incurría en
los defectos que señalaba como crítico..."
Hay, sin embargo, en ciertas poesías de El Nigromante una nota que le
distingue de los poetas "sentimentales" contemporáneos y es lo que hoy llamamos "el dolor cósmico" tan hermosamente expresado en la elegía citada
y es de lo poco que todo el mundo recuerda de él:
Madre Naturaleza, ,-a no hay flores
por do mi paso vacilante avanza:
nací sin esperanza ni temores;
vuelvo a ti sin temores ni esperanza.

De tan estricto teórico y crítico, podría esperarse una poesía singularmente

prosaica, pero no siempre ocurre así. Ya le hemos visto combatir contra todo
elemento ideal; también se declara un escritor comprometido, como decimos
hoy. En 1846, en uno de sus artículos aparecidos en Don Simplicio hace esta
rotunda declaración: "Hoy no se puede cultivar la poesía por amor a la
poesía, pues la gloria del poeta no pasa de una academia, y hay cien academias en cada pueblo, que se desprecian mutuamente. Hoy el laurel debe
servir de pasaporte para otra carrera para" ser algo, pero no parte en la sociedad, aunque sea alcalde. . . Según esto ¿cuál es la misión de la poesía en
el siglo que vivimos? La de instrumento".u
La obra poética de El Nigromante es poco conocida y menos estudiada.
En las Obras se recopiló una parte mínima de sus poesías satíricas y, en
cuanto al resto, nuestras antologías sólo recogen unos fragmentos de la robusta elegía en clásicos tercetos "Por los gregorianos muertos" y el soneto

El episodio de la pasión senil de El Nigromante por Rosario, Rosario la
de Acuña, dio origen a sátiras y burlas a su costa. Revolvióse Ramírez contra
sus injustos burladores, pues en el caso mantuvo la dignidad personal que
manüestó haciendo chistes de sí mismo, como en el soneto "Mi retrato" que
figura en el Album que él mismo abrió con un dístico rotundo:
Ara es este Album: esparcid, cantores,
a los pies de la diosa, incienso y flores.

Contra sus enemigos escribe un soneto magistral que encierra el dolor profundo de su herida amorosa:
{ Por qué, Amor, cuando expiro desarmado
de mí te burlas? Llévate a esa hermosa
doncella tan ardiente y tan graciosa
que por mi osettro asilo has asomado.

" "Poesía erótica", Obras, t. l. Cita varios textos de poetas mexicanos, de los cuales sólo he podido identificar uno que pertenece a "Un beso nada más", de Pasionarias, de Manuel M. Flores. En cuanto al Segura que cita, me inclino a creer que se
trata de José Sebastián Segura.
" Don Simplicio, número 16.
1
'

Ignacio Rarnírcz, maestro de literatura, op. cit.

368
369
H24

�En tiempo más feliz, yo supe, osado,
extender mi palabra artificiosa
como una red, y en ella, temblorosa,
más de una de tus aves he cazado.
Hoy de mí, mis rivales hacen juego,
cobardes atacándome en gavilla;
y libre yo, mi presa al aire entrego.
Al inerme león, el asno humilla;
vuélveme, Amor, mi juventud, y luego
tú mismo a mis rivales acaudilla.

Las poesías de Ramírez fueron recogidas, como he dicho, en el primer
tomo de sus Obras y antes, como también señalé, en 1885 se le dedicó uno
de los Parnasos de la colección dirigida por Riva Palacio. Es casi seguro que
queden por recopilar muchos poemas, pero no he tenido tiempo sino para
recorrer rápidamente las páginas de Don Simplicio y La Chinaca.
Buena parte de las composiciones inéditas publicadas en las Obras se ajustan a la idea de Ramírez, según la cual la poesía debe ser instrumento; de
ellas he hablado algo en mi trabajo sobre Acuña.
Dejando a un lado esa poesía "comprometida", lo mejor se encuentra en
la poesía trascendental y la amorosa.
Andrés Henestrosa ha planteado la cuestión de si un soneto reproducido
en la publicación literaria El Iris, de San Juan Bautista de Tabasco, correspondiente al 10 de noviembre de 1895, es o no de la pluma de El Nigromante;
se trata de un soneto religioso "A la excelsa Virgen de Guadalupe", cuyo texto
es el siguiente:
Conteniendo el incendio y la matanza
que a los aztecas míseros devora,
te apareciste, Celestial Señora,
como un iris de paz y de esperanza;
y cuando Hidalgo a combatir se lanza,
te ha contemplado el pueblo que te adora
brillando en su bandera vencedora,
y bajo tu sonrisa el triunfo alcanza.
Hoy en la Patria se oscurece el día
y sus hogares el furor enciende. ..
¡Hoy por tercera vez sé nuestro faro!

370

¡ Hoy la demencia, sanguinaria, impía,
en tus altares mismos nos ofende ... !
¡Hoy por tercera vez sé nuestro amparo!

En las páginas de Don Simplicio encuentro este otro soneto a Nuestra Señora de Guadalupe, que tiene el mismo espíritu del primeramente citado:
Flor del Tepeyac, Virgen María,
bien de las almas, iris de ternura,
en sus revueltos mares de amargura
faro celeste de la patria mía.
Haz que la libre Dios de la anarquía,
destierra de su seno la locura
y que en su oriente mire con ventura
del patriotismo y de la unión el día.
Madre del indio, palma americana,
que México pronuncie sus conjuros
en contra de la turba rejoniana
y de los monarquistas hoy obscuros;
libra del yankee a la nación indiana
y a tu hijo Simplicio de los puros.

Sin tener tiempo para fundar mi idea, este último soneto lo atribuyo a
Vicente Segura.
No he tenido tampoco oportunidad de estudiar detenidamente las razones
que Henestrosa alega para atribuir el primer soneto a Ignacio Ramírez; me
explica que está firmado "l. Ramírez", pero debo hacer constar que Alfonso
Taracena discrepa y cree que pertenece a un poeta tabasqueño de nombre
José Ramírez, y que la firma l. Ramírez debe leerse J. Ramírez.
Lo poco estudiada que está nuestra literatura del Siglo XIX, explica cómo
es posible que a Ignacio Ramírez se le clasifique unas veces entre los neoclásicos y otra entre los románticos 16 y poco nos ayudaría para zanjar la
cuestión decir que neoclásico por la forma y romántico por el contenido.
,. Véanse Poesía romántica, prólogo de José Luis Martínez y selección de Alí Chumacero, México, Imprenta· Universitaria, 1941 (BEU, No. 30) y Poesía Neoclásica,
México, Imprenta Universitaria, 1946. Selección e introducción de Octaviano Valdés (BEU, No. 69).

371

�Señalo el problema para que un mejor preparado que yo lo resuelva, y urge,
pues simultáneamente con la solución o, mejor dicho, como antecedente para
resolverlo, tendrá que hacerse un estudio a fondo de nuestro romanticismo
que tiene -arriesgaré una opinión- una fisonomía especial entre los americanos.
Confío, eso sí, en que el planteamiento de la cuestión suscite el interés
de nuestros jóvenes investigadores a quienes está llamando con urgencia la
penuria de nuestras investigaciones literarias que, veo con alarma, están remediando, y muy bien, los investigadores extranjeros.

Sección Tercera

HISTORIA

372

�</text>
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                    <text>en armonía con la terrena. La luz creada con la paleta del pintor lo unifica
todo.
Los rostros de las figuras muestran las diferentes psicologías, que son como
mascarillas en cera de seres que fueron vivos y que ahora están viviendo en
otra dimensión espiritual, pero las mascarillas son de una gran fidelidad al
original.
Dentro de las diferencias individuales, en todos se manifiesta la unidad
del espíritu español, con esa luz realísima o irreal que el Greco supo pintar.
BmuoGRAFÍA: El Greco de MANUEL B. Cossío.-Editorial Espasa-Calpe.
La Teoría de la Vida Eterna, de ToDNEY CoLLIN.-Editorial Sol.-México, D. F.
The paihtings of El Greco.-Phaidon Press. Londres, 1938.
El sentido del Cine, de SERGIO EINsENSTEIN.-Editorial Lautaro.-Buenos
Aires.

162

Sección Segunda

LETRAS

�EN TORNO A LOS PROBLEMAS
DE LA FILOSOFÍA DEL LENGUAJE
Ltc. JUAN ANTONIO AVALA
Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad de Nuevo León.
"En el fondo todo lo que yo hago
es estudio del lenguaje. Creo haber
descubierto el arle de utilizar el lenguaje como vehículo para recorrer lo
más alto y lo más profundo y toda la
multiplicidad del universo".

De HuMBOLDT a WoLF, 1805.

LA PROBLEMÁTICA FILOSÓFICA en tomo al hecho lingüístico y a las implicaciones de la comunicación humana ha constituido uno de los temas que han
captado el interés de toda escuela y tendencia filosófica en cualquier época.
Las llamadas "crisis" filosóficas no son, en última instancia, sino crisis lingüísticas planteadas en el campo general de la comunicación. "El escepticismo
de la palabra -afirma W. M. Urban- es el supuesto implícito de todos los
períodos de empirismo y está, a su vez, acompañado por alguna forma de
nominalismo, por la incredulidad en la realidad de lo universal, ya que la
realidad de lo universal es, a la vez, condición del nombrar con validez y
de la comunicación del sentido. La inseparabilidad de palabra y cosa es, pues,
en una u otra forma, postulado de todas las épocas culturales positivas, y la
separación entre palabra y cosa el comienro del escepticismo y del relativismo".1
En los momentos actuales se ha revivido este interés por los problemas de
una filosofía del lenguaje: nuevos planteamientos en el campo filosófico, el
desarrollo de lógicas no formales, la creación de un instrumental expresivo
1 W. M. URBAN, Lenguaje y realidad, la filosofía del lenguaje y los principios del
simbolismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1952, p. 15.

165

�para la ciencia, el desarrollo de la cibernética, son algunos de los factores que
han provocado una revisión total de esta problemática. Por otra parte, al
constituirse la lingüística como ciencia totalmente autónoma y al tener que
abordar cierto tipo de problemas que rebasan sus propios límites, han surgido nuevos aspectos no considerados en etapas anteriores. Sin confundir la
lingüística con la filosofía del lenguaje, hay aspectos en que ambas ciencias
deben caminar juntas. Lingüística y Filosofía del lenguaje se complementan
necesariamente.

LA

LINGÜÍSTICA

Ferdinand de Saussure plantea claramente en su Curso de Lingüística General el problema de la determinación del objeto de la lingüística, señalando
2
previamente las etapas por las que ha pasado antes de constituirse como tal.
De las soluciones propuestas por de Saussure ha resultado tal cúmulo de problemas y tales planteamientos específicos del problema lingüístico, que se han
rebasado las fronteras de la lingüística clásica implicando a ésta con nuevos
enfoques; con razón se le asigna el puesto de guía en materia lingüísticofilosófica, aunque él no pudiera darse cuenta de la trascendencia de sus conclusiones. Los postulados del ilustre ginebrino pueden resumirse, para nuestro
propósito, en los siguientes puntos:
a) El lenguaje es un sistema de sonidos articulados.
b) El lenguaje es un sistema de relación de valores, opuestos y coordinados,
para servir a los fines de la comunicación entre los cuales está la comunicación del pensamiento.
c) El lenguaje es un hecho social, dado que su fin es precisamente la
comunicabilidad en el seno de una sociedad.
Partiendo de estos postulados fundamentales, sencillos en apariencia, se han
elaborado una serie de doctrinas cuyos principios deben ser estudiados por
el filósofo y por el lingüista simultáneamente. "El sentido de las palabras -afirma Urban- es, como se ha indicado ya, el punto en que se unen la.,lingüística
y la psicología. Pero también es el punto en donde surgen los problemas fundamentales de la filosofía del lenguaje. La naturaleza del sentido es, desde un
punto de vista por lo menos, el problema central tanto del lenguaje como
de la filosofía. El lingüista no puede resolver sus propios problemas sin es• FERDINAND DE SAussuRE, Curso de Lingüística General (traducción, prólogo y
notas de Amado Alonso), 3a. edición, Losada, S. A., Buenos Aires, 1959, pp. 39 y ss.

carbar en los problemas filosóficos, ni tampoco el lógico o el filósofo pueden
resolver los suyos sin el análisis lingüístico... A la semántica en sentido lingüístico podemos oponer el campo de la semántica filosófica".ª
Evidentemente la semántica como ciencia exclusivamente lingüística ha rebasado sus propias fronteras al planteársele problemas que tienen relación de
términos y formas lingüísticas frente a la realidad. "En cambio -dice Guiraud-, el lenguaje articulado ha dado lugar -fuera de la semántica estrictamente lingüística- a estudios de carácter general: la semántica filosófica y
la semántica general. El lingüista deberá tanto menos ignorarlas cuanto que
aclaran el problema de la significación tal como él lo plantea, y lo surten de
observaciones, hipótesis, terminología y clasificaciones que renuevan las pers4
pectivas un poco estrechas de la semántica lingüística tradicional".
El planteamiento filosófico de la semántica lo encontramos claramente propuesto en las formulaciones del positivismo lógico. Ya Ferdinand de Saussure
en su Curso había propuesto la creación de una ciencia que estudiara el problema de la significación en los siguientes términos: "Se puede, pues, concebir
una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal
ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente de la psicología
general. Nosotros la llamaremos semiología (del griego semeion 'signo'). Ella
nos enseñará en qué consisten los signos y cuáles son las leyes que los gobiernan. Puesto que todavía no existe, no se puede decir lo que ella será; pero
tiene derecho a la existencia, y su lugar está determinado de antemano. La
lingüística no es más que una parte de esta ciencia general. Las leyes que
la semiología descubra serán aplicadas a la lingüística, y así es cómo la lingüística se encontrará ligada a un dominio bien definido en el conjunto de los
hechos humanos". 5 Sin embargo, la teoría de Saussure no logró abrirse paso
hasta en época muy reciente y coincide su formulación con el auge de la moderna lógica simbólica.
Los principios de la lógica simbólica tratan de penetrar en la constitución
misma del signo con el objeto de explicar el hecho de la "significación"; para
esto se plantean tres divisiones:
a) La pragmática, referida en su sentido general a los sujetos hablantes.
b) La semántica, que en sí misma se ocupa de la relación o relaciones existentes entre el signo y la cosa señalada {designatum, significatum), sin
hacer referencia alguna a los sujetos hablantes.
W. M. URBAN, op. cit., pp. 27-28.
• PIERRE Gu1RAUD, La Semántica (trad. Juan A. Haslcr), Col. Breviarios 153, Fondo

1

de Cultura Económica, México, 1960.
• F. DE SAussuRE, op. cit., p. 60.

167
166

�c) La sintaxis o estudio de las relaciones formales de los signos dentro de
un sistema. Este estudio es independiente tanto de las cosas como de los
sujetos hablantes.
El verdadero problema de una. filosofía del lenguaje reside en la semántica
ya que "participa de la lógica, que es el estudio de las formas y de las leyes
del pensamiento, al mismo tiempo que un arte del lenguaje como instrumento
del pensamiento, logos a la vez palabra y razón".6 Es de sobra conocido el
intento de la creación, dentro del campo matemático y de la lógica, de un
lenguaje, o más bien de un metalenguaje que exprese directamente la esencia
de las cosas, sin implicaciones ni referencias individuales ni sociales de ninguna
especie. "Este 'conjunto de reglas' que permiten formar proposiciones científicas y transformarlas tautológicamente en otras proposiciones equivalentes
susceptibles de ser sometidas a la comprobación de los hechos en virtud de
reglas de correspondencia entre nuestros sistemas de símbolos y las experiencias vividas que simbolizan es el objeto de la semántica filosófica según la
definición de Shwistek y Tarski. . . Por lo tanto, como semántica filosófica
debe comprenderse una semántica del lenguaje en tanto que instrumento del
conocimiento. Participa de la teoría general de los signos, y de la significación,
Ja cual, por cierto, nació directamente de aquélla".7

EL

SENTIDO IDIOMÁTICO

El lenguaje, en cuanto portador de sentido, está latente en la problemática
expuesta más arriba, dado que siempre surgirá la pregunta y la inquisición
platónica sobre la relación entre los nombres y las cosas. Determinado conjunto sensible, articulado fonéticamente, se convierte en portador de un sentido: tal el planteamiento del signo hecho por Saussure y ampliado por
Cassirer. "Es en este punto donde primero se unen la lingüística y la filosofía,
porque el concepto de sentido es fundamental en ambas. Precisamente porque
el problema del sentido en una de ellas no puede resolverse sin referencia
8
a la otra, es por lo que resulta inevitable una filosofía del lenguaje" . Del
sentido idiomático parten una serie de interesantes planteas que afectan tanto
a la lingüística como a la filosofía. El problema del sentido idiomático es,
evidentemente, "el primer problema específico de una filosofía del lenguaje".
• PIERRE GUIRAUD,

op. cit., p. 87.

' Ibid., p. 89.
• W. M. URBAN, op. cit., p. 30.

168

Este problema del sentido implica una serie de planteamientos importantísimos
que complican aún más las relaciones entre lingüística y filosofía.
El lenguaje es un medio de comunicación, el medio excelente de la comunidad humana en sus interrelaciones, de aquí que uno de los planteamientos
de la filosofía del lenguaje es cómo emplearlo para manifestar precisamente
el sentido, no el sinsentido. "El estudio del lenguaje como medio de comunicación lleva consigo el considerar la relación entre la comunicación idiomática
con otras formas de comunicación y el determinar la naturaleza y límites de
tal comunicación. En la investigación de esos tales problemas surgen otros
subsidiarios de largo alcance. Deben examinarse y analizarse las nociones fundamentales de 'expresión' y 'comprensión' ( das V erstehen); en resumen, las
condiciones de inteligibilidad y de comunicación inteligible. Lleva consigo,
finalmente, un examen de todo el problema de la relación entre comunicación
y conocimiento; la relación entre sentido y la verificación y verificabilidad, y
la relación entre estas nociones y la comunicación".9
Otro de los grandes problemas de la filosofía del lenguaje y que tiene relación con el sentido idiomático es la relación que puede existir entre lenguaje
y lógica. No se trata de imponer categorías lógicas a la lingüística ni de considerar al lenguaje como medio de la expresión lógica ni de equiparar verdad
lógica con verdad idiomática o lingüística; esto pertenece a una etapa ya
superada del formalismo gramatical normativo. He aquí cómo plantea Urban
este problema en los términos actuales:
"Este ha sido un importante problema desde el momento histórico mismo
en que nació la lógica. La lógica nació con un análisis del lenguaje, y así su
desarrollo ha implicado un continuo análisis y crítica de las formas idiomáticas. El carácter fundamental que hoy tiene este problema surge del hecho
de que los avances de la lógica moderna se han orientado hacia la separación
entre la lógica y la matriz idiomática de que procede. El lógico ha llegado a
pensar las entidades y relaciones lógicas como enteramente distintas de las
palabras y de sus relaciones gramaticales. Tenemos, por consiguiente, planteado de este modo el problema del lenguaje y la lógica: ¿ Cuál es la relación
que existe entre un conjunto de hechos (en el caso/ del lenguaje,. la palabra o
la frase) con otro conjunto de hechos (en el caso de la lógica, los términos o
proposiciones) ? O expresado normativamente: ¿qué relaciones deben existir
entre las primeras y las segundas, para que aquéllas signifiquen a éstas, sean
su sustituto válido?"1 º
El problema no es de fácil solución e implica una serie de actitudes previas
en cuanto a concepciones lógicas y a actitudes axiológicas que pueden aún
• Ibid., pp. 30-31.
º lbid., p. 31.

1

169

�complicarlo más. Para el lingüista una cosa es verdad lógica y otra verdad
idiomática; para ciertos lógicos, deben de hecho identificarse ambas verdades;
para determinados lingüistas el "análisis lógico" del lenguaje es totalmente imposible y para determinados lógicos es el único camino a seguir. Sin embargo,
sí podemos preguntamos hasta qué punto el "análisis lógico" del lengu_~je ~os
lleva a determinar la validez idiomática y hasta qué punto toda expres1on lingüística debe ser inteligible en cuanto a sus contenidos nocion~les. En_ una
palabra, todo esto nos llevaría a. considerar el problema de lenguaje y realidad,
el más profundo de cuantos puedan plantearse.
Derivado del problema de las relaciones entre lógica y lenguaje, se nos
presenta a continuación otro de gran importancia: el del lenguaje Y conoc!miento. Urban lo llama problema epistemológico o metalógico del lenguaje
y según Russell se formula de la manera siguiente: "¿ Cuál es la relación que
existe entre los pensamientos, las palabras y las ºfrases, y aquello a que se refiere y qué significan? Este problema de la referencia pertenece, dice Russell,
a la epistemología. De manera semejante Carnap distingue este problem~ lógico del lenguaje y lo considera metalógico. Este problema de la referencia o
de la relación entre lenguaje y realidad, lo llamaré, pues, siguiendo a Camap,
,. dll
.,, .11
prob lema meta1ogico
e enguaje
También este ha sido el enfoque dado por Wittgenstein a este problema,
pues, según él, la lógica presupone que las palabras tienen significado Y las
proposiciones sentido. Surgen los problemas metalógicos cuando se trata de
demostrar el sentido y el significado: ambos no pueden ser separados de
realidad, es decir, hay que averiguar en qué consiste su relación o referen_c1a
con la realidad. "La relación del dato sensible o de la idea con la cosa, ha sido
siempre el problema de la epistemología, pero si, como lo ha demostrado ~~estra exposición histórica, 'el conocimiento es apenas separable del len~uaj_e_ o
si, empleando otras palabras, el lenguaje va envuelto en el proceso mtm~1vo
mismo, entonces el problema epistemológico del lenguaje es el problema fmal
de una filosofía del lenguaje" .12

!ª

EL

SIGNO LINGÜÍSTICO

Todos estos problemas están relacionados, evidentemente, con la concepción
del signo lingüístico y la actitud que se tome frente a una teoría de los signos,
además de que, como ya afirmamos más arriba, están implicados en ello problemas de axiología y de valoración subjetiva. Una teoría de los signos viene
!bid., p. 31.
,. !bid., p. 32.

11

170

a constituir, en los momentos actuales, una base científico-lingüística para la
formulación de cualquier principio o base lingüística. "La semiótica -afirma
Charles W. Morris- puede ser, entonces, de importancia en un programa de
unificación de la ciencia, aunque la exacta naturaleza y extensión de esta
importancia queda aún por determinarse".13
El signo lingüístico puede ser considerado desde distintos puntos de vista:
a) Lingüístico, de acuerdo con la teoría de Saussure y con los principios y
propiedades que le asigna, sin considerar su validez frente a la realidad;
únicamente en cuanto unidad psicológica significativa, sin consideraciones que no sean estrictamente lingüísticas.
b) Semántico, como portador de sentido, esto es, en cuanto tiene un valor
efectivo de señalamiento, lo cual implica consideraciones no sólo lingüísticas, sino de orden lógico y epistemológico.
c) Axiológico, todo signo es portador de un sentido; sin embargo en la
significación o semiosis entran a formar parte factores estimativos que
responden a una ordenación axiológica por parte de los sujetos hablantes.
Aún no hay acuerdo en cuanto a la denominación de "signo" o "símbolo";
consideramos que para nuestro estudio es esta una cuestión secundaria que,
por otra parte, podemos dejar de lado provisionalmente. "Se dice que todo
dato puede ser símbolo si significa algo o si opera como signo. Esta aserción
puede discutirse en sus dos partes. Identifica la relación de símbolo con todas
las relaciones de sentido e identifica el símbolo con el signo. Puede muy bien
ser que en tanto que la relación de símbolo sea una relación de sentido, sea
un tipo especial de esa relación. Puede muy bien ser que en tanto que todos los símbolos son signos en un sentido, no todos los signos son símbolos".14
Evidentemente, no puede identificarse bajo ningún pretexto el símbolo con
el signo; mientras éste se considera como una entidad arbitraria que no tiene
ningún nexo causal con el objeto señalado y su fuerza semiótica reside precisamente en el convencionalismo, el símbolo existe en cuanto tal en virtud de
cierta relación de causalidad fundada en la relación real entre el símbolo y
la cosa representada; el mismo Urban señala esta peculiaridad del símbolo
cuando afirma: "Precisamente la naturaleza de un símbolo es la de tomar el
sentido primario y natural tanto de los objetos como de las palabras y modificarlos (en algunos casos hablamos de 'trastocamiento' ) en cierto modo, de
tal manera que adquieren una relación de significación de una clase diferente.
11

CHARLES W. MoRR1s, Fundamentos de la teoria de los signos, Suplementos del
Seminario de Problemas Cientificos y Filosóficos, núm. 12, segunda serie, 1958, U niversidad Nacional de México, p. 32.
,. W. M. URBAN, op. cit., p. 334.

171

�Todas las relaciones simbólicas son relaciones de sentido, pero no todas las
relaciones de sentido son simbólicas. Tampoco la función simbólica puede identificarse con la noción de 'operar como signo'. El uso de símbolo como idéntico
al de signo también hace inútil la noción de símbolo. Hay muchos casos en
que puede usarse el término signo y en ellos sería totalmente inadecuado el
·
• de lluVIa,
. pero no sim
' bo1os d e ella" .1 ~
término símbolo. Las nubes son ' signos
El carácter puramente convencional y arbitrario del signo, totalmente diferenciado del símbolo, exige que se preste atención a su constitución y elementos
integrantes. Un signo lingüístico no puede ser estudiado sin tener en_ cuenta
si es que se separa sentido y sonido ya que ambos elementos son esenciales en
su constitución. El signo en cuanto entidad significativa no puede expresar o
significar sino cuando se da atención al signo mismo. El signo es un elemento
sensible necesario para la comunicación; es, además, evidente que los usos normales del lenguaje son significativos y que algunas veces llegan a ser simbólicos. Las palabras se limitan a indicar, a señalar, a significar. La construcción
del lenguaje es, en última instancia, una manipulación y ordenamiento de los
!&gt;ignos, mediante la cual éstos clarifican y precisan su sentido. Es cierto que el
pensamiento idiomático no funciona simbólicamente sino signifi~,ati:ame~te.
"Así como aquí -afirma Urban-, así sucede en toda comprenston intensiva
del lenguaje. Las palabras dejan de ser 'signos' o 'símbolos'. Pasan a ser un
medio relativamente transparente para la comunicación del sentido. Es, pues,
muy importante que se mantenga la distinción entre usos simbólicos Y usos
no simbólicos del lenguaje, así como es importante distinguir entre conocimiento simbólico y conocimiento no simbólico. La función simbólica del
lenguaje se encuentra precisamente en el punto en que ·aparece el carácter del
símbolo en el sentido ya definido".16
Una teoría del signo, aparte de la estructurada por de Saussure en el plano
estrictamente lingüístico, puede ser aceptada dentro de la actual filosofía del
lenguaje siempre que esté planteada en términos objetivos tal como ~º. ~ace
Charles W. Morris. Sin embargo (y sólo lo apuntamos como una posibilidad
abierta a la discusión), hay que tomar también en cuenta los factores axiológicos que influyen en la constitución del signo y que, hasta el presente, casi
no han sido tenidos en cuenta ni por los lingüistas ni por los filósofos del lenguaje. El signo, como el lenguaje, es un elemento humano de comunicación;
como elemento humano hace referencia a valores. Sea cual fuere la teoría
axiológica en que se base, es evidente que una filosofía del lenguaje tendrá
que discutir estos problemas.

14

10

172

!bid., p. 334.
lbid., p. 341.

LITERATURA Y SOCIEDAD
ALFONSO RANGEL GUERRA

Universidad de Nuevo León.

LA LITERATURA, CREACIÓN PERSONAL, tiene sin embargo fuertes lazos que la
ligan a lo social. Puede, pues, ser estudiada desde algún punto de vista que
atienda primordialmente a dichos lazos, pero es conveniente aclarar lo que
se afirma cuando se dice que existen relaciones cercanas entre literatura y
sociedad, porque suele aceptarse tal relación entre lo social por una parte, y
el acto creador por la otra, cuando lo que se pretende decir es que tal relación
existe con el producto literario en sus diversas manifestaciones, mas no precisamente con la génesis o surgimiento de la obra. Visto así el problema, el
estudio de las relaciones entre literatura y sociedad no corresponde, en estricto
sentido, al campo de la teoría literaria, en cuanto ésta se ocupe de precisar
la naturaleza del fenómeno creador y sus causas. Tratemos de precisar esto.
Según parece, son tres los aspectos que pueden estudiarse cuando se hace
referencia a literatura y sociedad:
a) La influencia que puede tener, en la creación, el fenómeno social en
alguna de sus manifestaciones.
b) La influencia de lo social en el lector, principalmente en la dirección
del "gusto".
c) La influencia de la literatura en la sociedad.
En los tres casos se habla de "influencias", es decir, de acciones directas o
indirectas, o si se quiere repercusiones que pueden operar de lo social a lo
literario, o viceversa. No se trata de un factor fundamental o determinante,
puesto que la influencia puede aparecer, o no aparecer, según el caso; estas
influencias bien pueden actuar como fuerzas colaterales o adyacentes, que
pueden modificar lo literario (o lo social, si es a la inversa) , pero que no

173

�pueden considerarse como necesarias o esenciales para la existencia de la
expresión literaria.
Se podría decir, no obstante, que algunos aspectos del fenómeno indicado
primeramente, o sea la influencia que puede tener lo social en la creación
literaria, es tan determinante en ciertos casos, que sería imposible negar la condición dependiente de la obra literaria con respecto a esas influencias, al
grado de considerar que aquélla surgió como resultado directo de éstas.
Sobre Jo anterior caben dos aclaraciones: primero, que aun cuando en algunos casos, en determinadas obras se manifieste notoriamente que surgieron
a propósito de alguna situación de carácter social, obras en las que puede
percibirse claramente que el impulso inicial, o su provocación, para ser
más exactos, es dicha situación, aun en tales casos no puede decirse que se
hayan originado en esto, o sea, que su origen, causa o raíz sea directamente
lo social, puesto que en ningún momento podemos pretender explicar o entender el fenómeno literario en función de algo que le es externo, como lo
sería un fenómeno social; y segundo, como consecuencia de lo anterior, que
no podemos llegar a la comprensión de un fenómeno como la creación literaria, en cuanto a su naturaleza última, utilizando para ello elementos extraños al fenómeno mismo.
En las páginas siguientes nos ocuparemos de cada uno de los puntos propuestos.

l. INFLUENCIA

DE

LO SOCIAL

EN

LA CREACIÓN LITERARIA

Son muy numerosas las obras literarias que pudieran considerarse entre
aquellas que se dice tienen su origen en lo social. En la poesía podrí~ citarse,
por ejemplo, la de CÉSAR VALLEJO, o la de PABLO NERUDA, o más recientemente la de BLAs DE ÜTERO en España, para no citar sino lo más preponderante en lengua española. La novela también proporciona ejemplos, desde
el de Los Miserables, de VÍCTOR Huoo, hasta el de CARLOS FUENTES con
La región más transparente, etc. En el cuento ocurre algo semejante, y en
las obras que se acogen a la denominación de dramáticas, también.
Hay, pues, novela social, poesía ,social, en una palabra, literatura que podría denominarse social. Es en estos casos cuando la obra literaria pretende
considerarse como un producto resultante de lo social. ¿Hasta dónde nos
conduce esta afirmación? No podríamos aceptarla simplemente sólo porque
las apariencias hacen ver, o hacen creer ver, que así sucede. Con el propósito
de encontrar una respuesta al problema, manejemos una serie de elementos
que giran en tomo al hombre, o a la inversa, pero que en definitiva necesitan

174

&lt;lel individuo para perfilarse, y que al mismo tiempo nos proporcionan lo ne•cesario para recortar la figura humana. Y ya que toda literatura, inevitablemente, nos remite al hombre, trataremos de encontrar, partiendo de éste y
a través de dichos elementos, las características de lo literario y las relaciones que pudiera haber entre dicho fenómeno literario entendido como creación, y el fenómeno social.
Ubiquemos pues en un mismo plano humano diversas circunstancias que
forman parte de un todo multiforme en el que se encuentra inmerso el hombre: el individuo, en cuanto es parte de la sociedad, responde necesariamente
a una condición netamente social; se mueve en un marco social, decide en
ocasiones conforme a las reglas sociales, piensa en situaciones determinadas
·más como miembro de la sociedad que como individuo; en una palabra, actúa como un ser social. Pero el hombre es además otras muchas cosas. Entre
otras, y también dentro de ese marco social, es miembro de una clase, o de
un grupo. También, es un individuo que guarda una cierta actitud ante la
religión, ante la naturaleza, ante el mundo en general; se mueve en el plano de la percepción o de la intuición, o bien del concepto; se enfrenta como
individuo a múltiples posibilidades diferentes, como son los valores, el amor,
la amistad, etc.; se asoma a su ser histórico y también a sus propias actitudes para observarlas y comprenderlas, etc.
Todo esto bien puede dividirse en dos grandes campos: el de lo social
y el de lo individual. Volviendo al problema inicial, y puesto que se hablaba de la existencia de una literatura social, también podría considerarse,
con el mismo derecho, la existencia de una literatura de tipo individual, en
la que no apareciera para nada lo relativo a los aspectos sociales del hombre, es decir, en cuanto preponderantes o fundamentales dentro de la obra.
Todavía podríamos subdividir el gran territorio de la "literatura individual",
y encontraríamos entonces que se puede hablar de una literatura religiosa, o
de una literatura amorosa, o histórica, etc. En efecto, puede afirmarse que
existen todos estos tipos de literaturas, y otros más que aquí no se mencionan. ¿ Qué es entonces lo que ocurre? Que cuando se dice que existe una literatura social, para nada se está haciendo referencia al problema de la
creación literaria, como tampoco se hace cuando se habla de literatura religiosa o amorosa, sino solamente precisando una de las muchas manifestaciones que la creación literaria puede alcanzar. En consecuencia, no puede
afirmarse que el fenómeno social sea una de las causas del fenómeno literario, es decir, no puede considerarse a la literatura como un producto social,
como tampoco se le puede considerar un producto religioso, o amoroso, o
histórico. Los diferentes rostros que puede asumir la literatura se pueden
explicar o interpretar a través de una concepción definida de lo que sea el
fenómeno literario en cuanto creación, válido por igual para todos. Uno es

175

�el problema de la creación literaria y otro muy diferente el de los caminos
por los que dicha creación puede cumplirse, atendiendo a una particular visión del hombre y del mundo. En consecuencia, el origen de la obra literaria,
como de toda obra artística, tiene que buscarse en el individuo mismo, y no
en lo social que le es externo.
Dicho lo anterior, queda claro que si pretendemos responder a la pregunta sobre la naturaleza de la literatura, no podremos contestarla sino introduciéndonos, hasta donde sea posible, en la literatura misma, para descubrir lo que sea su naturaleza y condición, pues nada lograremos si en vez
de esto pretendemos asimos a algo ajeno al acto creador mismo, como lo
es lo social, para tratar de explicarlo por fuera, con elementos que quizá
intervengan en su realización, pero que son posteriores al origen mismo de
la creación.
Así pues, cuando hablemos de literatura y sociedad, y nos refiramos en particular a las influencias de lo social en la creación literaria, estaremos haciendo mención a uno de los siguientes casos:
a) La obra como reflejo de su tiempo. Toda producción literaria está atada por necesidad a una circunstancia histórica. En ella, por lo mismo, se reflejan ciertas características de la época, que van desde las expresiones mismas del lenguaje, hasta las concepciones e ideas imperantes en un momento
dado. Todo escritor, en principio, está sometido a estas fuerzas, como lo está
a una cierta psicología nacional, si es que se considera ésta existente, o a la
lengua, es decir, la obra surge en cierto ámbito sociohistórico y lingüístico.
De ahí que la literatura pueda proporcionar en ocasiones el testimonio que
enriquece el dato histórico, o que en última instancia lo complementa, como
ocurre en la obra literaria acrecentada con datos del suceder real.i Al respecto pudiera estudiarse toda una gama de manifestaciones literarias que en
un cierto aspecto vienen a convertirse en testimonio de su tiempo y de su
época, por la carga de elementos incorporantes propios de la circunstancia
en que nace la obra. Citemos sólo como ejemplo algunos estudios importantes en los que se deja ver cómo la obra literaria lleva consigo las características a que hemos hecho mención.
De Auerbach, en primer lugar, es este pasaje, en el que se analizan filológicamente algunos aspectos de la Divina Comedia, del Dante: "El segundo cambio de escena tiene lugar por medio de las palabras: Altor surse ...
del verso 52, y parece más sencillo y menos digno de mención que el primero,
pues ¿ qué más natural que introducir un suceso repentino con las palabras:
' Cfr. ALFONSO REYES, El deslinde. Proleg6menos a la teorla literaria, tomo XV dt
las Obras Completas, (Col. Letras Mexicanas), Fondo de Cultura Económica, México,
1963, pp. 95 y

entonces alzóse. . . Pero si uno se pregunta dónde encontrar, en la lengua
vulgar medieval, anterior a Dante, un parecido movimiento del lenguaje, que
interrumpa tan cortante y dramáticamente una acción en curso con un "entonces", habría que buscar largamente, aunque yo no conozco ninguno. Altor
como principio de oración se encuentra a menudo en el italiano predantesco,
por ejemplo, en las narraciones del Novellino, pero con una significación mucho más débil. Cortes tan bruscos no existen ni en el estilo ni en la manera
de captar el tiempo de los relatos anteriores a Dante, ni siquiera en los de la
épica francesa, donde encontramos, en un sentido parecido, aunque mucho
más débil: ez vos, o atant ez vos (Roldán, en 413 y otros)".2
Del agudo pensador y crítico alemán Emst Robert Curtius es el pasaje que
se ofrece enseguida, referente a la obra de Balzac:
" ...en Balzac pueden estudiarse muchas otras cosas: la técnica procesal;
los métodos de la policía; la psicología del criminal; la elección de un diputado. Ministros y tribunos del pueblo nos revelan secretos de Estado. La prostitución es sometida a un análisis tan minucioso como la conducta de las autoridades. Conocemos los salones aristocráticos, pero también las buhardillas
de los estudiantes, los talleres de los artistas, los cuartos de redacción. Balzac
nos da una sociología de París, en la que podemos estudiar todos los aspectos
de la vida pública".3
Un último ejemplo, que corresponde a René-Marill Albéres, en tomo a
la obra de André Malraux:
"Malraux ha sido el primero en el período entre las dos guerras en hacer
de la aventura romántica un enfrentamiento del hombre con las fatalidades
que lo oprimen. '¿ Qué es la libertad del hombre sino la conciencia y la organización de sus fatalidades?' El ha sido el primero en ver en el hombre del
siglo XX un Prometeo que se esfuerza por romper sus cadenas. Esa posición,
que se ha hecho ahora general en nuestras letras, continúa siendo el tema de
Los nogales de Altenburgo"!

El escritor deja, pues, un rasgo de su tiempo en la obra, sea a través del
lenguaje, de los elementos mismos que utiliza en la narración, o de la temática, la actitud o la idea que opera como centro de toda su expresión literaria. Lo que, en definitiva, descarta la afirmación de que toda literatura
es subsidiaria de lo social en cuanto vive dentro de sus límites, pues bien puede
' ERICH AUERBACH, Mimesis. La representaci6n de la realidad en la literatura occidental, traducción de l. Villanueva y E. Imaz, (Sección Lengua y Estudios Literarios),
Fondo de Cultura Económica, México, 1950, p. 17 l.
' ERNST RoBERT CURTIUS, "Reencuentro con Balzac", en Ensayos crlticos acerca de
literatura europea, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1959, T. I, p. 297.
• RENÉ-MARILL ALBÉRES, La rebeli6n de los escritores de hoy, Emecé Editores,
S. A., Buenos Aires, 1953, p. 45.

SS.

177
176
H12

�ser que la influencia de la época en la obra literaria sólo se traduzca en el
plano lingüístico, o en cierta sensibilidad para captar lo múltiple de la vida y
sus fprmas, etc., y no precisamente elevando lo social a un primer plano
totalizador a través del cual adquiera la obra un cierto y bien determinado
sentido, porque, como afirmó Marx, "ciertos períodos de supremo desarrollo
artístico no tienen ninguna vinculación directa con el desarrollo general de
5
la sociedad, ni con la base material y la armazón de su organización".
Concluyendo, afirmaremos que la obra misma es la que nos proporcionará
los elementos para descubrir esas "influencias" de la época o del momento
histórico, y precisar cuál sea su naturaleza si es que notoriamente se perciben
formando parte viva de aquélla. Si se opera a la inversa, y se pretende partir
de una afirmación que considere inevitablemente presente en la literatura el
elemento social a que nos hemos venido refiriendo, ocurrirá lo que prevé
Edmund Wilson, cuando afirma que "el hombre que trata de aplicar principios
marxistas sin una verdadera comprensión de la literatura, corre el riesgo de
equivocarse horriblemente. Para empezar, generalmente ocurre en las obras
de mayor jerarquía que la intención no es simplemente comunicar un mensaje, sino una compleja visión de las cosas, que no es explícita, sino implícita,
y el lector que no las capta artísticamente sino que busca meramente una moral social simple, con seguridad ha de quedar confuso sin remisión. Sobre todo
se confundirá si el autor extrae una lección moral explícita que sea la contraria
6
de su intención real o que no tenga nada que ver con ella".
b) La obra como producto de la circunstancia social inmediata del autor
( medio familiar, círculos sociales, etc.). Aunque a primera vista esto pueda
parecer sólo un aspecto del punto visto anteriormente, podrá considerarse
como diferente si se atiende a los elementos que ahora se presentan, tocantes
todos al autor directamente, tanto por lo que se refiere a la circunstancia histórica particular de su vida, como a su existencia misma. Esto se refleja, sobre
todo, en la novela y en el drama, y más en la primera que en la segunda. El
escritor, inconscientemente a veces, y otras con plena visión de lo que hace,
utiliza sus propias y personales experiencias, sus recuerdos y su pasado personal, para armar sobre ello su obra, resultando ésta con tintes autobiográficos más o menos fuertes, según que el autor los traslade a un primer plano
fundamental, o sólo los maneje como material suplementario. De una u otra
forma, dichos elementos están presentes, y basta esto para considerar la posibilidad de ubicar la obra literaria dentro de los casos que aquí se estudian,
como producto de la circunstancia social inmediata del autor, que incluye
' Citado por EoMUND W1LSON en su articulo "El marxismo y la literatura", en
Literatura y sociedad, Ed. Sur, Buenos Aires, 1957, p. 141.
• !bid., p. 147.

178

desde el medio familiar, hasta el más amplio círculo que pueda concebirse
en tomo al individuo, como es la ciudad misma.
Alfonso Reyes ha estudiado con acuciosidad problemas de este tipo en su
libro Tres puntos de exegética literaria,1 donde divide el problema en dos grandes planos: El primero, referente a la relación general entre la vida y la obra
de un autor, cuando por ejemplo hay el propósito histórico en la autobiografía, o bien cuando no habiendo dicho propósito, se aprovecha en la obra
la realidad vivida, por el valor literario de la realidad; y el segundo, cuando
la relación general es entre un hecho de la vida y la obra de un autor. Uno
y otro caso se presentan continuamente, ya que todo esto, en diversos matices,
es el alimento mismo de la literatura para el manejo de asuntos. Los autores
a menudo dejan testimonio personal de esa deuda que han contraído con su
experiencia personal, y dejan conocer en páginas íntimas cómo extrajeron de
tal o cual momento, personaje o suceso, el material que se estructura en las
páginas de su obra como plena ficción. A este respecto, pueden recordarse las
páginas de Fran~ois Mauriac donde narra cómo tomó de la realidad, de su
propio pasado, uno de sus principales personajes. Dice Mauriac: "Por ejemplo, entre las diversas fuentes de donde procede Thérese Desqueyroux, se
encuentra seguramente la visión que, a los dieciocho años, tuve de una sala de
tribunal y de una escuálida envenenadora custodiada por dos gendarmes. Recordé las declaraciones de los testigos y utilicé una historia de recetas falsas
de las que la acusada se había servido para procurarse el veneno. Pero ahí se
detiene mi inspiración directa de la realidad. Con lo que la realidad me proporcionaba habría de construir un personaje completamente diferente y más
complicado". 8 En esta declaración se puede recoger un testimonio que aporta
el mismo novelista, y una cosa más, que nos sirve para completar nuestra visión del problema: si bien el escritor puede partir de la realidad, no quiere
decir que esté supeditado a ella, antes bien, como Mauriac, puede variar el
rumbo de los acontecimientos, y hasta su sentido. Pero de todas formas, ahí
está el origen real de la ficción literaria. El mismo Mauriac, en la página anterior a la que aquí hemos transcrito, dice textualmente: "La vida suministra
al escritor los lineamientos de un personaje, el esbozo de un drama que hubiese podido ocurrir, un conflicto mediocre que en otras circunstancias habría
podido ser interesante. En resumen, la vida proporciona al novelista un punto
Cfr. ALFONSO REYES, Tres puntos de exegltica literaria, tomo XIV de las Obras
Completas, (Col. Letras Mexicanas), Fondo de Cultura Económica, México, pp. 253
1

y

SS.

' FRAN&lt;;;01s MAURIAC, El novelista y sus personajes, traducción de Alejandro Ruiz
Guñizú, Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1955, p . 20.

179

�de partida que le permite aventurarse en una direcci6n diferente de aquella
que la vida ha tomado. Vuelve efectivo aquello que s6lo era virtual".º
El 13 de enero de 1927, Mme. Suzanne-Paul Hertz escribi6 unas lineas a
André Gide para reclamarle el no haber incluído en su Journal des FauxMonnayeurs la explicaci6n sobre el origen de uno de los pasajes de su libro,
concretamente la enfermedad de La Pérouse en el capítulo III de la tercera
parte de su noYela, semejante en todo a la de M onsieur Le Prince, según la
relata Saint-Simon en sus Mémoires. La respuesta de André Gide, fechada el
24 del mismo mes, es muy clara: Madame,/ Je vous remercie d'avoir appelé
mon attention sur cet étonnant passage de Saint-Simon. J' avoue en rougissant
que je ne le connaissais pas encare, et j'ai le plus grande plaisir a le lire dans
l'examplaire que me prete Monsieur Hanotaux, voisin de campagne des amis
chez qui j'habite ici.
Le cas de Monsieur le Prince offre en effet une saisissante analogie avec
celui de mon vieux La Pérouse, mais c'est la réalité qui m'en avait f ourni le
modele. La Pérouse a été inspiré, el jusque dans son suicide manqué, par un
vieux professeur de piano, dont je parle longuement dans Si le Grain ne Meurt,
ou je parle également d'Armand B. qui me servit lointainement de modele
pour l'Armand des Faux-Monnayeurs. Je ne peux comprende en quoi le
mérite d'une ouvre d'art peut étre diminué, de ce qu'elle prenne appui sur
la realité".1º
Así pueden encontrarse numerosos ejemplos que demuestran, por boca de
los mismos escritores, cuál es la procedencia de los asuntos que manejan en
su obra. Y si no son los autores los que declaran esto, se encargan de ello
los estudiosos, críticos e historiadores, que arman todo el pasado personal y
familiar de un escritor y lo hacen emerger del pasado y del olvido. Tal es el
caso de Marce! Proust, cuyos admiradores literarios han formado la Société des
Amis de Marce[ Proust et de Cambray, con sede en Illiers (el Combray proustiano), donde han convertido en museo la casa de la tía Leona y pueden
• Ibid., p. 19.
,. "Señora/ Le agradezco haberme llamado la atención sobre ese asombroso pasaje
de Saint-Simon: Confieso, sonrojado, que no lo conocía, y me causó gran placer
leerlo en el ejemplar que me presta el señor Hanoteaux, vecino de campo de los
amigos con los que aquí vivo.
"El caso de Monsieur Le Prince ofrece en efecto una sorprendente analogía con el de
mi viejo La Pérouse, pero es la realidad la que me ha proporcionado el modelo. La
Pérouse fue inspirado, hasta en su suicidio fallido, por un viejo profesor de piano,
del que hablo largamente en Si el grano no muere, donde hablo igualmente de Armand
B., que me sirvió lejanamente de modelo para el Armando de Los monederos falsos. No
puedo comprender en qué puede disminuirse el mérito de una obra de arte si se apoya
sobre la realidad". ANDRÉ GmE, Journal des Faux-Monnayeurs, Gallimard, París, 1951,
pp. 109-112.

apreciarse los diversos objetos que remiten a la niñez del autor y por lo mismo
a los inicios de su novela. Ahí está la escalera por la que subía Proust al momento de acostarse; la linterna mágica que proyectaba las imágenes de Genoveva de Bravante, la fotografía de Fran~oise, la fiel sirvienta, y mil cosas
más. Todo esto nos dice, por una parte, que el lector y el amante de la
literatura se apegan, quizá inconscientemente, a la realidad, y arrastran consigo a las obras literarias, que enmarcan en tiempo y lugar con todos los
detalles posibles; y por la otra, que no obstante lo anterior, la obra literaria se
desprende por propio impulso de lo real, se eleva sobre lo que fuera el origen
de sus asuntos, para superar todo esto y mantenerse válida a pesar de tener
fuertes lazos que pudieran atarla a la realidad.
Imposible, pues, querer atar la literatura a la realidad. Puede, en todo caso,
atársele en cierto modo a la vida, en general, pero aun así es necesario aclarar que nunca podrá descubrirse lo que lleva consigo la obra literaria, si pretendemos limitarla en un marco espacial y temporal, que nunca podrá dar
cabida a las increíbles dimensiones de lo literario, pues como dice Alfonso
Reyes, "La materia de la Literatura es la vida, y su procedimiento, como
ya lo sabemos todos, el concretar en fórmulas finitas las relaciones humanas
de reiteraci6n indefinida. Hay, pues, que libertarse a tiempo de estas preocupaciones algo mezquinas. Ellas pecan por falta de respeto para la inventiva
Ji teraria" .11
c) La obra como producto de una herencia literaria. Este último caso presenta matices muy particulares, porque no siempre se patentiza en las obras
de los autores, aunque a menudo ocurra el fen6meno de las "influencias literarias", tan sutil a veces que parece no haber nada semejante detrás de
determinada obra.
En la antigüedad era más patente este fenómeno, y autores había a los
que se podía seguir una huella que nos remitiera al antecedente literario inmediato, porque, como dice Kaiser, la idea de plagio no corresponde a esos períodos sino a nuestro tiempo. Sin embargo no puede decirse que se trate
propiamente de un problema de plagio el que aquí planteamos, sino más bien
de influencias o antecedentes, de prolongaciones y líneas de continuidad entre
obras diversas, no precisamente porque la posterior sea una copia de la anterior, sino porque un autor se sumerja en proyecciones, estilo o atmósfera de
otro autor, y los continúe inconscientemente en su obra. Tal es el caso, por
ejemplo, de los seguidores de Kafka, o de Marce! Proust. O bien puede ser
ese otro tipo de influencia que se traduce en una como presencia invisible
en los autores que la reciben, prosiguiendo sus huellas. Es el caso del autor
11

ALFONSO REYES,

op. cit., p. 264.

181
180

�de Les Thibault, quien nos dice en sus Memorias Literarias: ''Yo tenía cerca
de 17 años cuando el director de la Escuela Fenelón, el Abate Hebert (al que
guardaba un profundo cariño y a quien yo veía regularmente, aún después
de haber dejado la escuela), me dio a leer La Guerra y la Paz. 'Aquí verás,
me dijo, todo lo que puede hacer, en arte, la alianza de la mesura y la fuerza.. .' El descubrimiento de Tolstoi ciertamente fue uno de los acontecimientos
más importantes de mi adolescencia y sin duda el que tuvo sobre mi porvenir
de escritor la influencia más duradera. Desde la niñez me atrevía a escribir,
pero sin tener una idea bien clara de lo que pretendía. La lectura de La
Guerra y la Paz, tantas veces releída con el mismo fervor, con la misma extasiada sorpresa, me orientó definitivamente hacia la novela, y, más precisamente, hacia la novela de gran aliento, con personajes numerosos y múltiples
episodios" .12
Por último, en estos casos de herencia literaria, el manejo de los temas
"clásicos", que también tiene que ver, en cierta medida, con el problema que
plantea Wolfgang Kaiser, ya señalado antes.15 No se trata en definitiva de
descubrir falta de originalidad en un autor que toma del pasado los asuntos
de sus obras, sino de establecer las fuentes literarias que permitan ampliar las
posibilidades de estudio de la obra. La literatura griega ha proporcionado
temas y asuntos a las literaturas de todas las lenguas y todos los tiempos;
Ifigenia llega otra vez a nosotros a través de la pluma de Alfonso Reyes y
'Electra a través de la de Eugene O'Neill. Christopher Marlowe escribió su
Fausto en Inglaterra, en el siglo XVI, y Goethe otro Fausto en Alemania,
en el siglo XIX, sin contar con que la leyenda fáustica se remonta en el
tiempo. No obstante, cada autor deja una obra distinta, diferente y única.
En el fondo, se trata sólo de los elementos primarios que utiliza el autor para
realizar su trabajo. Es, en ciertos aspectos, algo semejante a lo que hace el
autor con la realidad: toma de ella los elementos, pero se libera cuando lo
considera necesario para que la obra prosiga sus propios derroteros. Así en la
fuente literaria, se toma de ella el cañamazo para trazar nuevas líneas y composiciones.
La búsqueda de estas influencias literarias sólo se justificará en el investigador cuando las sobrepase y trate de alcanzar, a través de ellas, un conocimiento más exacto y completo de la producción literaria de un autor.

12 RoOER MARTÍN nu GARD, Memorias literarias (Fragmentos), traducción de Ernesto Flores, en Et Caetera, Guadalajara, Jalisco, Tomo VI, Números 27.28, noviembre de 1960, p. 199.
12 Cfr. WoLPOANO KAISER, lnterpretaci6n y análisis de la obra literaria, versión española de Ma. D. Mouton y V. Ga. Yebra, Biblioteca Ramánica Hispánica, Ed. Gredos, Madrid, 1954, pp. 84 y ss.

182

2. LA

INFLUENCIA DE LO SOCIAL EN EL LECTOR

Al pasar a este segundo aspecto sobre literatura y sociedad, se impone una
aclaración. Existe, por una parte, la influencia de lo social en el lector; y por
la otra, la influencia de la literatura en el lector. Esta última, que tiene proyecciones fuera del lector mismo, o mejor dicho, en el lector como sujeto social, la trataremos en el tercer apartado de este estudio. Por ahora sólo nos
ocuparemos de las influencias, que son muchas, de lo social en el lector.
Se trata, entonces, de estudiar solamente cómo lo social, en diversas maneras, puede influir en una de las dos caras de la literatura: el lector, o sea,
cómo puede éste sufrir la presión externa -y extraliteraria- que lo inclina
en pro o en contra de la literatura, es decir, de alguna o algunas obras en
particular.
Para acercarnos al problema, es necesario dejar bien claro lo que acaba de
apuntarse arriba: estas influencias son totalmente externas a la literatura, son
extraliterarias si puede decirse, porque no provienen de la literatura misma, ni
siquiera de sus autores, sino de aquellas actividades que resultan del trabajo
literario propiamente dicho, bien como procedimientos de producción impresa
de la literatura, bien como complementos de esta misma producción. Nos ocuparemos enseguida de cuatro elementos importantes y casi imprescindibles en
la moderna vida de la literatura, a través de los cuales se realiza ese tipo de
influencias que sufre el lector, a quien van dirigidas en última instancia todas
estas actividades.
a) La crítica. Bien decía Dámaso Alonso que la crítica literaria debe ser y
es pedagógica. Así considerada, la tarea del crítico se nos aparece en toda su
importancia frente a la educación del lector, quien recibe de ese otro lector
que es el que escribe la crítica, las informaciones, los juicios y los comentarios
sobre determinada producción literaria. En cierta medida, el lector medio que
se acoge a la crítica se pone en manos del autor de ésta, por lo que no puede
pasar inadvertida en ningún momento la labor del crítico en cualquier estudio
que se haga de las influencias de diversa naturaleza que operan sobre el
lector.H
La crítica literaria, aunque es propiamente un trabajo que se realiza individualmente, llega a convertirse, gracias a los grandes medios de difusión con
que cuenta, en vocero de ciertos grupos, asociaciones, publicaciones y organismos diversos. En principio, el que escribe crítica literaria se dirige, simple y
" Sobre la crítica literaria, y otros aspectos de la dirección del gusto del lector, véase
L. L. ScHÜCKINO, El gusto literario (Col. Breviarios, No. 24), Fondo de Cultura Económica, México, 1950. ( Hay ediciones posteriores).

183

�sencillamente, al "lector anónimo", al lector común. Las revistas literarias, y
las secciones especializadas de las revistas de interés general, proporcionan a
este tipo de lector los juicios sobre las obras que se ofrecen en librería. Existe,
claro está, una serie de publicaciones que se ostentan como crítica literaria,
efímeras e intrascendentes, en las que se recogen meros comentarios superfluos,
producto de lecturas rápidas e incompletas. No nos referimos a esto, sino
a lo que merece en general el nombre de "crítica", como expresión que pretende ser juicio objetivo y valorativo de los elementos que intervienen en
una obra, y que presentan una visión de ésta en tal forma que pueda considerarse estudiada desde los puntos de ataque más positivos para un conocimiento
exacto -hasta donde sea posible- de todas y cada una de sus partes.
El tiempo se va encargando de colocar en su sitio este tipo de trabajos, así
como a sus autores. Cuando el crítico logra establecerse una posición, es decir,
cuando logra ser reconocido como tal por los lectores, y se atiende a sus juicios como a algo que debe ser conocido, leído y comentado, puede llegar un
momento en que dichos juicios se conviertan en conductores de la opinión
general y, en cierta medida, rectores del gusto. Los críticos se convierten así
en dictaminadores, y a ellos toca decir si la novela o el libro que aparece en
los escaparates de todas las librerías, como novedad editorial, es digno de considerarse como una auténtica obra literaria, y por lo mismo si merece el elogio
o la censura. Numerosos lectores se rigen por estos juicios y se dejan conducir,
en actitud pasiva, por los senderos que les marcan los críticos.
Mas si bien el crítico logra este importante papel, es conveniente distinguir
entre varios tipos de críticos, y por lo mismo, los varios tipos de sociedades
que los acogen. Desde un mirador puramente literario, casi podría decirse
que por el crítico se puede identificar el tipo de sociedad que digiere sus
juicios, o sea, a través de la actuación de quienes se ostentan como críticos, y de
su producción, puede descubrirse el nivel que corresponde a una determinada
sociedad frente a la literatura, y las posibilidades que representa como consumidora del producto literario auténtico. Para citar sólo dos casos, podemos
recordar aquí a Edmund Wilson ejerciendo la crítica en Estados Unidos, y
a Maurice Nadeau en Francia. En ellos encontramos al escritor que profesionalmente realiza su trabajo, es decir, se trata de críticos que verdaderamente
se conducen con hondura y con conocimiento del terreno que pisan. El público
que los lee sabe lo que puede encontrar en las obras de las que ellos se ocupan,
no importando para el caso si se está o no de acuerdo con la crítica, sino sobre
todo, y fundamentalmente, la actitud del que enjuicia a la literatura. Quizá,
como afirmó en una ocasión un maestro de La Sorbonne, es más difícil la
literatura sobre la literatura que la literatura sobre la vida.
No debe pues confundirse este tipo de crítico con el otro, por desgracia
abundante, que por otra parte no es exclusivo de nuestros países sino que tarn-

bién aparece en los ya citados, que cumple una función al parecer muy semejante a la de aquellos críticos, pero que en cierta medida es un advenedizo en
las letras, y desde su débil posición pretende lanzar con la misma fuerza un
material que de ningún modo puede asemejarse a aquél. El crítico, como quedó dicho al principio, debe cumplir ante todo una tarea pedagógica, y esto
sólo puede lograrlo cuando cuenta con los elementos primordiales de toda tarea crítica: profundidad, objetividad, sensibilidad, juicio y conocimiento de
la literatura en sus múltiples manifestaciones.
b) Los premios literarios. En nuestro tiempo, los premios literarios juegan
ya un muy importante papel entre los medios de difusión de la literatura. El
lector común, y aun el que puede considerarse muy por encima de éste, se
dejan llevar por la corriente que brota de la entrega de los premios literarios.
Para esta entrega, a su vez, se toma en cuenta la crítica como uno de los
factores que entran en el juego. La naturaleza de estos premios es de lo
más variada, y tienden a exaltar a autores en cierta medida ya consagrados, o
bien desconocidos; otros hay que se dirigen sólo a autores jóvenes; algunos más
a escritores, periodistas, etc. Sólo para citar los principales, podemos recordar
aquí los Premios Nobel; Goncourt; Médicis; Femina; Pulitzer; Formentor;
Nada! y otros muchos que prolongarían esta lista.
La obra literaria que obtiene el galardón de un premio se agota rápidamente en las librerías y sus ediciones se repiten, produciéndose en ocasiones
ventas inusitadas. Así se han formado muchas figuras literarias, cuya obra
posterior a un premio otorgado sigue viviendo a la sombra de éste. Cada
año, el Premio Nobel produce un gran número de traducciones, pues al conocerse al triunfador, y sobre todo cuando se trata de figuras cuya obra no
está muy difundida, como fue el caso de Salvatore Quasimodo o I vo Andric
en el mundo de lengua española, las casas editoriales se disputan la traducción de algunas de sus obras más importantes.
La obra tocada por un premio, pase lo que pase, tiene asegurado el éxito.
Fue el caso de Dios murió en el exilio, del rumano Vintila Horia, que obtuvo
en 1961 el Premio Goncourt. Al tomar el jurado esta decisión y darse a conocer al público, no faltó quien recordara la época en que Vintila Horia colaboró con los nazis, lo que fue suficiente para desatar una campaña en su
contra que obligó al autor triunfante a rechazar el premio. La obra, a pesar
de todo, o quizá gracias al escándalo, llegó a más lectores que si hubiera permanecido al margen de cualquier premio. Este es un ejemplo claro de cómo
el lector se deja llevar por la publicidad y la propaganda, colaborando así al
triunfo de una obra sin que medien juicios o elementos puramente literarios,
como debiera ser.
c) Las empresas editoriales. Las casas editoriales, mediante múltiples proce185

184

�dimientos, rigen el gusto de los lectores. En cierta medida, el lector se encuentra en sus manos, pues ellas son las que deciden cuál es la obra que debe
publicarse y darse a conocer, y cuál debe postergarse. Para estas decisiones
intervienen innumerables factores, la mayoría extraliterarios, entre los que aparece, siempre, el económico. El costo de la edición ha obstaculizado en más
de una ocasión la aparición de una obra, y a la inversa, algún otro factor que
se tome en cuenta por la casa editorial inclina a una decisión afirmativa que
lanza un libro al mercado.
Hay obras y autores completamente olvidados que gracias a la intervención
directa de una empresa editorial vuelven otra vez a manos de los lectores, y
son puestos de moda mediante una inteligente campaña de difusión que corre
a cargo de los propios departamentos de publicidad de la casa editora. Es
claro que una empresa seria garantiza al lector, por este solo hecho, que la
obra en cuestión es auténticamente algo valioso. De todas formas, la influencia
no desaparece y se orienta al lector hacia determinada obra. El club del libro es, por otra parte, un procedimiento más con que cuenta la editorial para
llegar directamente al lector. Éste, cada mes, se somete a la selección y sus
lecturas muchas veces se limitan a los libros seleccionados por el club.
d) La propaganda y la publicidad. Participando de todas las formas anteriores, como medio o como vehículo, la propaganda y la publicidad son en
una o en otra forma las acondicionadoras del gusto, y desde este punto de
vista el lector es simplemente considerado como una masa que se puede guiar
o inclinar hacia determinada obra o autor. A la inversa, el escritor mismo y
sus obras son manejados por esta fuerza poderosa para hacerlo ascender o
descender de la fama que se construye sobre estos modernos pilares. En
consecuencia la literatura, en nuestro tiempo, se ve sometida a los vaivenes
de la moda, pues no sólo se aplica ésta a ciertos autores o ciertos libros, sino
que puede llegar a imponer hasta los asuntos y las formas de manejarlos. La
crítica literaria y los premios, entre otros, son los medios que pueden utilizar
las casas editoras mediante una publicidad dirigida para imponer un libro,
exhumar un autor olvidado, o establecer como tipo en boga una cierta producción literaria.
De todo lo anterior se desprende que es fácil encontrar, en el campo literario, juicios aparentemente objetivos que valoran la obra, pero que en el
fondo adolecen de alguna de las influencias extraliterarias que aquí se han
mencionado. Cabe decir, no obstante, que en muchos casos -y todo auténtico
lector sabría reconocerlos- el crítico literario y la casa editorial realizan cada
uno su función con absoluta seriedad, aun dentro de todos estos mecanismos
ya referidos. El valor de una obra literaria no está supeditado, para ser reconocido, al premio que pueda otorgársele, pero no es razón suficiente su

otorgamiento para dudar de la obra premiada, como alguien lo afirma en
posición extrema. La literatura puede seguir surgiendo dentro de estas diversas formas de la publicidad y proporcionamos obras auténticas y fundamentales.

3.

INFLUENCIA DE LA LITERATURA EN LA SOCIEDAD

En el punto anterior se mencionó, sólo de paso, el problema de la influencia de la literatura en el lector. El fenómeno, que puede presentarse desde el
momento en que se establece contacto con la literatura, queremos enfocarlo
aquí en un plano más general, a través del lector, hasta la misma sociedad.
El caso de la influencia de la obra literaria en el lector no presenta problemas, pues es patente; la literatura misma nos proporciona el más grande
ejemplo en Don Quijote, quien vio trastocada su vida por los libros de caballerías; en el pasado, el ejemplo clásico de la obra literaria que influye en
forma determinante en el lector lo constituye el W erther de Goethe, cuya
lectura causó más de un suicidio. Este tipo de influencias puede ser del tipo
más variado, y en cada individuo hay quizá un libro que dejó su marca para
siempre, y al que muchas veces se debe, para bien o para mal, un giro definitivo en sus vidas.
Este fenómeno .es muy interesante, si se le considera en tomo a la naturaleza
de la literatura. Porque, dirigiendo nuestra atención a las huellas que la obra
deja en el lector, podemos llegar a considerar la literatura, con vista a esos
resultados trascendentales para el individuo, como un hacer humano en el
que se pueden alcanzar, mediante un lenguaje que no es científico, ni puramente conceptual, respuestas •a problemas fundamentales que atañen a la existencia misma, que quizá no llegan a plantearse conscientemente, y de los cuales no se tiene a veces una idea exacta y clara de su naturaleza, pero que son
parte viva de la vida del hombre. Puede ocurrir también que estas respuestas
tampoco emerjan a la superficie con una nitidez que permita reconocerlas e
identificarlas, pero ahí están, y repercuten en el individuo, encuentran en él
resonancias y empujan hacia un determinado derrotero. ¿En cuántas ocasiones una novela, un poema o un drama, alcanzan a iluminar zonas de nuestra existencia que nosotros mismos desconocíamos y ante las cuales nunca nos
detuvimos para conocerlas y analizarlas? Por la obra literaria podemos alcanzar -y en esto nos guiamos por las teorías de R. C. Collingwood sobre el
arte- el conocimiento de la naturaleza de algunos aspectos de nuestro mundo
emocional. Así puede explicarse la repercusión que puede llegar a tener la li-

187
186

�teratura en el individuo, cambiando en ocasiones, definitivamente, su rumbo
y su visión del mundo.
Si esto ocurre en el individuo, en proporciones tales que pueda afirmarse
una influencia determinante en su vida, ¿podemos trasladar la misma situación
al plano social?, es decir, ¿ una sociedad puede recibir influencias de la literatura tal y como sucede con el individuo? Para poder acercarnos a una posible respuesta sobre este asunto, nos ocuparemos de aspectos diversos del
mismo problema:
a) El carácter de la obra. Si realmente se presenta la influencia de la
literatura en la sociedad, esto se deberá sobre todo al carácter de la obra, a
sus condiciones intrínsecas, a la especial visión del mundo que nos proporcione, lo que nos acerca al género literario, es decir, a la actitud que asume la
creación literaria para resolver en un cierto lenguaje, en una cierta forma,
los contenidos que provienen de la vida misma. Desde el punto de vista del
problema que aquí se está planteando, es de esperarse que tenga socialmente
más repercusión una obra dramática que una lírica, por el simple hecho de
que aquélla está más abierta, y es más propicia, a la resonancia colectiva
por su naturaleza misma, mientras que ésta se inclina al diálogo callado de
mundos interiores. Y más aún que la dramática, la obra del género épico,
particularmente la novela, puede alcanzar con más amplitud estas dimensiones sociales. Pero aunque esto puede aceptarse, tampoco puede negarse, sin
embargo, la posibilidad de que la obra lírica, la poesía, influya también socialmente, sobre todo cuando se manifiesta atendiendo a visiones, sentimientos
o concepciones que van más allá de lo meramente individual.
Dicho lo anterior, se impone la distinción de dos diversos tipos de posibles
influencias de la literatura en la sociedad. Veamos por separado cada una
de ellas.
b) Influencias que modifiquen la estructura de una sociedad. Difícilmente
podría darse una respuesta afirmativa. La ficción literaria no transita los caminos de la teoría, el juicio crítico estricto, el concepto o la idea. Por otra
parte, quizá no se pudiera encontrar una obra literaria que pretendiera apuntar directamente hacia una transformación de la estructura de la sociedad. Si
hubiera una obra en la que se reunieran tales condiciones, por ello mismo
dejaría de ser literaria. 15 La economía, las formas políticas, los estratos de
"' Véase FoRTINI, El movimiento surrealista, traducción de Carlos Gerhard, (Manuales Uthea), No. 123/ 123a, Uthea, México, 1962. En este libro se estudian, entre
otros aspectos, el de la pretendida transformación de la sociedad por el surrealismo,
que "parte de una voluntad de destrucción y de negación, pero desemboca en la producción de objetos - textos, cuadros, filmes, etc.- " (p. 30) . Más adelante, dice Fortini: "El surrealismo aparece así suspendido entre una negación que, si se llevara a

188

una sociedad, no se trastocan ni pueden trastocarse por ninguna obra literaria, vale decir, por la literatura. Hay sin embargo obras .:n las que late Y
palpita el deseo de la modificación social, de la rev?l_ucion; obras en las
que se narran situaciones, se dibujan y trazan las condiciones de un momento y de un lugar, ofreciéndose soluciones para todo ello, pero estas, obras, ~or
sí solas, no alcanzan ni pueden tener la repercusión que se preve o analiza
en sus páginas.

.º

e) Influencias que modifiquen el gusto, la ~ensibilidad, _la con~epción
el reconocimiento de ciertos valores en una sociedad. Este upo de mflue~~1a
sí se presenta. La obra literaria de un autor, de un grupo_o de una generacion,
pueden lograr modificar el gusto de los lectores de, su t1e~po, pueden lograr
que su sensibilidad perciba lo que antes se descon~cia, o bien que ~e acepte lo
que antes se rechazaba. El siglo XX ha presenciado numerosos ismos, y los
grupos literarios de vanguardia han estremecido y desconc~rtado a sus _c~~temporáneos, propiciando la aceptación de lo nuevo y abnendo las posibilidades a la introducción de la nueva literatura.
La obra literaria puede imponer, si no a la generación de sus contemporáneos, sí a la inmediata posterior, valores que anteriormente nunca se admitieron. Incluso puede ocurrir que todo esto se introduzca tan fuerte~ente
en una sociedad, que actitudes literarias posteriores chocan contra esta imposición general sobre el gusto, que no admite renovaciones.
.,
Hay otro aspecto, quizá mucho más importante, en el que tamb1e~ ?_uede
influir socialmente la obra literaria: no ya sobre el gusto o la sens1b1hdad,
sino sobre otro tipo de concepciones que entrañan valoraciones que podría
decirse ponen íntegramente en juego a la persona. ~ituacione~ en las que operan juicios de justicia O injusticia, verdad o engano, es decir, aque_llo en_ lo
que ya no se trata sólo de formas o realizaciones literarias ~ e~t~ticas, smo
más bien de una concepción del mundo que envuelve al md1v1duo, a la
sociedad, al género humano, su condición histórica y temporal, su pasado de
aciertos o errores y un presente precario e inseguro.
Pero aquí, quizá para llegar a estas concepciones, el hombre ha unido la
literatura a otras manifestaciones humanas, y probablemente estos grandes
ciros que pueden operarse en el individuo - y la sociedad- se deben más
bien a todo un trasfondo cultural, del que la literatura sólo es una parte.

sus consecuencias extremas, conduciría a la afasia, al silencio o al suicidio; y co~stituye un intento de superar la negación que, o llevaba absolutamente fuera de los terminos del surrealismo, o se esfumaba en el idilio", p. 39.

189

�INFLUENCIAS Y COINCIDENCIAS EN LA
CONCEPCIÓN POÉTICA DE ANTONIO MACHADO
Lrc. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
Universidad de Nuevo León.

INTRODUCCIÓN

LA PERSONALIDAD DE ANTONIO MACHADO refleja de manera muy patente la
problemática de nuestro mundo. Esto, tal vez, o quizá el extremado amor a
su obra, es lo que nos ha impulsado a realizar el presente estudio.
Hemos utilizado ante todo los libros fundamentales de Antonio Machado,
esto es, aquellos que de manera clara, se nos presentan como el testamento, las
notas de un gran poeta. Esencialmente son: el Juan de Mairena, que, según
su autor, fue un profesor apócrifo, poeta y filósofo e inventor de una máquina
de trovar. Y el Abel Martín que fue poeta y filósofo dejando una importante
obra (Las Cinco Formas de la Objetividad, De lo Uno a lo Otro, Lo Universal
Cualitativo, De la Esencial Heterogeneidad del \Ser).
El Juan de Mairena y el Abel Martín son, en pocas palabras, la voz oculta,
pero abierta al mundo, de Antonio Machado. Dos libros que son reveladores
de la genialidad de nuestro poeta sevillano.
Aquí está, pues, un análisis del pensamiento de Antonio Machado, fruto
de un verdadero interés y una identificación vital con su obra poética. Que
esto sea lo único que nos justifique.

CONCEPTOS GENERALES
La ideología filosófica y estética de Antonio Machado está preñada de dos
fuentes fundamentales: Henri Bergson, con su filosofía intuicionista, y Benedetto Croce, en el campo de la estética, con su concepción de que el Arte, co-

191

�y volar

mo tal, es intuición. Si analizamos cada una de estas corrientes nos encontraremos ante los supuestos que encierra la concepción poética de Machado.
Ahora bien, en cuanto a las coincidencias, se podría decir que Antonio Machado, en muchos casos, presenta un adelanto definitivo. Este problema es
claro, por ejemplo, en la concepción ontológica de Martín Heidegger. Antonio Machado se adelanta por lo menos en algún punto esencial a Heidegger.
"Y no ya, como anota Sánchez Barbudo, con sus poesías, como suele decirse,
sino con lo que escribe en el apéndice, con sus prosas filosóficas" .1

INFLUENCIA DE BERGSON
"Machado, el solitario, buscaba salida en ese 'laberinto de espejos' en que
se encontraba su alma encerrada. Cree él -nos dice en el apéndice- que la
salida debería hallarse por el camino del Amor; pero buscó, además, muchas
veces, salida por otro camino: el de la razón. Razón y Amor a veces en Machado se oponen sobre todo en el apéndice; pero en más de una ocasión se
refirió él a la necesidad de razón y amor, conjuntamente. Quería encontrar
una realidad superior en la que pudieran comulgar las diferentes mónadas
y esa realidad -pensó a menudo con nostalgia del platonismo- bien pudiera
2

ser descubierta por la razón" .
Así, Antonio Machado, de pronto se nos transforma en filósofo de profesión y de pensamiento. Ya sabemos que obtuvo su grado de Doctor en Filosofía y Letras y, además, que ejerció la cátedra de Filosofía en el Instituto
Calderón de Madrid. Pero sin embargo, de pronto, se nos aparece no ya como
un buen expositor, sino como un creador de filosofía, o por lo menos, de un
intérprete -a su manera- de la filosofía de su tiempo.
"Apenas empieza a dar muestras de su interés por asuntos filosóficos, lo
primero que indica es sentirse incómodo dentro de la prisión del subjetivismo
Kantiano. A Kant califica en un poema, escrito hacia 1915, de 'esquilador de
las aves altaneras' de la filosofía, ya que cortó el vuelo de la razón, trocando
así el 'ave divina' en 'pobre gallina'. Pero entre burlón y esperanzado, Machado continúa entonces en el mismo poema:

Dicen que quiere saltar
las tapias del corralón,
1 ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO. "El pensamiento de Abe! Marún y Juan de Mairena y su relación con la poesía de Antonio Machado". Hispanic Reuiew. Vol. XXII,

No. 1 (January, 1954), p. 33.
•!bid.Vol. XXII, No. 2 (April, 1954), p. 109.

otra vez, hacia Platón.
¡Hurra! ¡Sea!
¡Feliz será quien lo vea!
Unos diez años después aún escribiría en su cuaderno de apuntes Los Complementarios que 'Kant, con su crítica de la razón teórica, corta las alas al
pensar metafísico.. .' abriendo así el camino del irracionalismo. El no se conformaba con ese irracionalismo; y devolver las alas al ave divina, hacer de
nuevo posible el pensar metafísico, era sin duda lo que él soñó durante esos
años; hasta que en 1926, al escribir el apéndice imaginara una nueva 'metafísica' de poeta, cayendo a su vez en irracionalismo".s
En el campo de esa búsqueda de la razón está en pleno desacuerdo con las
doctrinas de Bergson. Cierto ~s que Bergson trató de libertarse del kantismo,
pero su medio fue la intuición.
"Machado, . en cambio, buscaba, como muchos otros después de Husserl,
una restauractón de la 'razón helénica'. Esta tendencia al racionalismo --en
contradicción a veces, desde luego, con otras tendencias suyas- supone evidentemente una insatisfacción con el puro intuicionismo bergsoniano que, al
señalar la influencia en él de Bergson, no se ha tenido en cuenta lo bastante".•
Sin embargo, en 1925, cuando publica sus notas sobre la lírica, Machado
se nos muestra sumamente bergsoniano, sobre todo con la distinción que hace
entre las imágenes conceptuales y otras que son intuitivas, las cuales -nos
dice- son plenamente líricas. "Mas en el mismo ensayo, sin dejar lugar a
dudas en cuanto a esa nostalgia de razón y objetividad a que nos estamos
refiriendo, agrega: 'Volverá a ser lo humano definido por lo racional. .. el
intuicionismo moderno, más que una filosofía inicial, parece el término... del
antiintelectualismo del siglo pasado. . . Para refutarlo habrá que volver de
algún modo a Platón'. Y hablando del hombre nuevo, hombre del futuro,
escribe proféticamente: 'Su mundo se ilumina, quiere poblarse no de fantasmas, sino de figuras reales'. Los poetas de ayer, agrega, cantaban 'la melodía
interior' pero los 'poetas del mañana' aspirarán a la 'objetividad' pues ya 'el
espejo de Narciso ha perdido su azogue'.'' 5
Posiblemente donde más bergsoniano se nos presenta Antonio Machado es
en su concepción del SER. Este problema se plantea en el siguiente poema:

ª !bid., p. 111.
• !bid., p. 112.
ª !bid., p. 115.

193
192

Hl3

�Cuando el Ser que se es hizo la nada
y reposó, que bien lo merecía,
ya tuvo el día noche, y compañía
tuvo el hombre en la ausencia de la amada.
¡ Fíat Umbra! Brotó el pensar humano.
Y el huevo universal alzó, vacío,
ya sin color, desustanciado y frío,
lleno de niebla ingrávida, en su mano.
Toma el cero integral, la hueca esfera,
que has de mirar, si lo has de ver, erguido.
Hoy que es espalda el lomo de tu fiera,
y es el milagro del no ser cumplido,
brinda, poeta, un canto de frontera
6
a la muerte, al silencio y al olvido.

Para Machado, en este caso Abel Martín, la verdadera creación de Dios no
es el mundo sino la nada: "el Cero Divino". Y Machado creía más en la realidad de esta Nada que en su presunta divinidad. La Nada para Martín era
como una "pizarra" sobre la cual el SER es dibujado. En otros_ téi:m~os, si no
hubiese Nada no habría SER. El primer cuarteto es pleno de md1cac1ones. Se
nos dice que el día tuvo su complemento: la noche. Así el SER, para ser,
1
necesita de su Nada de su No-Ser. En el segundo cuarteto: "F'1at U mbra.
'
.
Brotó el pensar humano" se nos dice que el Pensar Humano brotó gracias a
esa Nada. Sólo gracias a la Nada el ser es. Por eso Dios dotó ~l hombre del
"Huevo universal. .. desustanciado y frío", es decir, 4&gt; contrano al Ser: El
No-Ser. Es precisamente por esa nada, por "el milagro del no-ser" que se ~os
produce el asombro del ser que da origen a la Metaf'.sica. Esta i~terpretac1ón
nos lleva a la consideración de que Machado, adelantandose al mismo Bergson
y aun a Heidegger, hace la identificación entre el No-Ser y la Nada. Aunque
en ocasiones, como dice Sánchez Barbudo, siga llamándola No-Ser.
"Machado tiene, pues, una clara intuición en cuanto al papel ejercido por
la Nada; pero no se separa siempre de su hallazgo, lo nuevo, de las ideas tradicionales con respecto al No-Ser. Así, por ejemplo, escribe: 'Del No-Ser al
Ser no hay tránsito posible y la síntesis de ambos conceptos es inaceptable...
porque no responde a realidad alguna'. Ahí, siguiendo probablemente a Berg• ANTONIO MACHADO.

Abel Martín. 2a. edic. Edit. Losada. (Col. Contemporánea

son decimos, rechaza como falso e inútil ese concepto del No-Ser, entendido
como negación del Ser. Mas, extrañamente, al parecer, agrega algo que diríamos se contradice a lo anterior, aunque no lo contradice, pues está ahora
considerando la Nada, y no ya el No-Ser, a pesar de que así lo llame: 'No
obstante, Abel Martín sostiene que, sin incurrir en contradicción, se puede
afirmar que es el concepto del no ser la creación específicamente humana; y
a él dedica un soneto...' El soneto que sigue a esas líneas es Al Gran Cero . .." 7 que como ya hemos visto trata de esa problemática.
Para esta idea "lo que Machado había leído sin duda era lo que Bergson
dice en L'evolution Creatrice sobre el mismo tema. De allí debió partir Machado, que tan influído está por Bergson en el apéndice, para llegar luego a
decir en cuanto a la Nada algo que Bergson no dice, y que es lo verdaderamente original e importante. Bergson, como luego Machado, y como Heidegger, rechaza por artificioso e inútil el concepto de No-Ser: 'Después de haber evocado la representación de un objeto' y después de haber supuesto a
éste existente, 'nos limitamos a agregar a nuestra afirmación un NO y esto
basta pensarlo inexistente'. La Crítica de Bergson se halla perfectamente de
acuerdo con el carácter antiintelectualista de su filosofía, y es, en todo caso,
admisible. Pero Bergson, después de rechazar la Nada, entendida como NoSer, la Nada concebida como abstracción, no advierte que hay una Nada que
no sólo es pensada, sino vivida, experimentada".8
Machado, nos dice Sánchez Barbudo, debió interpretar mal las palabras
de Bergson, o por lo menos les dio más importancia de la que tenían cuando
decía: "Los filósofos no se han ocupado hasta ahora de la Nada. Y sin embargo ésta es a menudo el resorte escondido, el invisible motor del pensamiento
filosófico". Lo que hace Bergson, es pensar en la Nada como en una Pseudoidea.
Otro poema de suma importancia, en cuanto a la ligazón que existe con
el pensamiento de Bergson, pero que luego vendrá a entroncar de una manera
plena con el pensamiento Heideggeriano, es el titulado: Al Gran Pleno, y
dice:
Que en su estatua el alto Cero
-mármol frío,
ceño austero
y una mano en la mejilladel gran remanso del río,
medite, eterno, en la orilla,
' ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO.

Op. cit., p. 127.

' Ibid., p. 128.

No. 20). Buenos Aires, 1953, pp. 32-33.

195

194

�y haya gloria eternamente.
Y la lógica divina,
que imagina,
pero nunca imagen miente
-no hay espejo; todo es fuente-,
diga: sea
cuanto es, y que se vea
cuando ve. Quieto y Activo
-mar y pez y anzuelo vivo,
todo el mar en cada gota,
todo el pez en cada huevo,
todo nuevo--,
lance unánime su nota.
Todo cambia y todo queda,
piensa todo,
y es a modo,
cuando corre, de moneda,
un sueño de mano en mano.
Tiene amor, rosa y ortiga,
y la amapola y la espiga
le brotan del mismo grano.
Armonía;
todo canta en pleno día.
Borra las formas del cero,
torna a ver,
brotando de su venero,
las aguas vivas del ser. 9

Aquí tenemos una visión cósmica, panteísta del mundo, que es visto como
"un gran plano o conciencia integral". Es un todo sublimizado.
Hay en este poema un eco de la concepción bergsoniana del mundo. En
Bergson el mundo es un vital fluir. Y nos dice Machado: "No hay espejo;
todo es fuente". No es el mundo un ser estático, sino plenamente dinámico,
como una fuente. Y luego, al final: " ...brotando de su venero/las vivas aguas
del ser". Aquí, la concepción del ser se compara a la bergsoniana del mundo.
El Ser como eterno fluír o devenir.
"El poema tiene, pues, raíces bergsonianas, antiintelectualistas. Pero al mismo tiempo, y en oposición al poema Al Gran Cero, una visión del mundo desde fuera, fuera de la lógica tanto como fuera de la conciencia angustiada que
• ANTONIO MACHADO. Abel Martln, p. 34.

196

descubre la nada. Por eso es sobre todo una fantasía, una broma. Porque si
tal vez es posible una visión directa, intuitiva del ser, al modo bergsoniano,
al modo divino; es decir, si podríamos eliminar al No-Ser en nuestra visión del
mundo, nunca podríamos eliminar la NADA".1 º

ANTONIO MACHADO Y BENEDETTO CaocE

Benedetto Croce parte en su estética del principio de que el Arte es Intuición. "El artista -nos dice--- produce una imagen o fantasma, y el que gusta
del arte dirige la vista al sitio que el artista le ha señalado con los dedos y
ve por la mirilla que éste le ha abierto, y reproduce la imagen dentro de sí
mismo".11
Esa afirmación, dice Croce, adquiere un significado peculiar a cuenta de
todo lo que implícitamente niega. Y pasa a exponer cuáles son las principales
negaciones en el momento actual de la cultura.
Y así nos dice: "La respuesta niega ante todo, que el arte sea un fenómeno
físico".l 2 Nos dice Croce que en el pensamiento humano se ha caído en el
error de confundir el arte con el fenómeno físico. Es decir, que el espíritu
humano trata de buscar las raíces de lo que le ha impresionado en la naturaleza externa. Y luego dice: "Si se nos pregunta la razón por la cual el arte
no puede ser un fenómeno físico, responderemos en primer lugar que los
hechos físicos no tienen realidad, y que el arte... es sumamente real".13
"Otra negación va implícita en la definición del Arte como intuición, porque si el arte es intuición, y la intuición vale tanto como la teoría en el sentido originario de contemplación, el arte no puede ser un acto utilitario. Y
si el acto utilitario trata siempre de producir un placer y de alejar un dolor,
el arte, considerado en su naturaleza propia, no tiene nada que ver con la
utilidad, o con el placer, o con el dolor como tales". 14 "El arte no es lo
agradable en general, sino una forma particular de lo agradable" .15
En otras palabras, lo que Croce afirma es que si el arte es intuición, no
puede ser hedonismo.
"Otra negación que hacemos al definir el arte como intuición es que el

'º ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO. Op. cit., p.

135.
BENEDETTO CROCE. Breviario de Estética. 6a. edic. Edit. Espasa-Calpe Argentina.
(Col. Austral No. 41). Buenos Aires, 1947, p. 17.
12
lbid., p. 18.
,. lbid,, p. 18.
" lbid., p. 20.
" lbid., pp. 20-21.
11

197

�absolutas. Pueden, sí, fabricarse misteriosas baratijas, figurillas de bazar
qu: llevan en el hueco vientre algo que, al agitarse, suene; pero los
em~as no son de confección humana; la realidad los pone y, allí donde
estan, los buscará la mente reflexiva con el ánimo de penetrarlos, no de
recrearse en ellos. ( ... ) En la lírica, imágenes y metáforas son, pues,
de buena ley cuando se emplean para suplir la falta de nombres propios
Y de conceptos únicos que requiere la expresión de lo intuitivo, nunca
para revestir lo genérico y convencional".20

arte sea un hecho moral o, lo que es lo mismo, aquella forma de acto práctico
que, acercándose necesariamente a lo agradable, al placer y al dolor, no es
inmediatamente utilitario y hedonista y se mueve en una esfera espiritual superior".16
"Todavía -y ésta es la última y tal vez la más importante de las negaciones
generales que me conviene recordar de propósito- al definir el arte como intuición se niega que tenga carácter de conocimiento conceptual. El conocimiento conceptual, en su forma pura, que es la filosófica, es siempre realista,
porque trata de establecer la realidad contra la irrealidad o de rebajar la irrealidad, incluyéndola en la realidad, como momento subordinado de la realidad
misma. Pero intuición quiere decir, precisamente, indistinción de realidad e
irrealidad, la imagen en su valor de mera imagen, la pura idealidad de imagen" .11
Ahora bien, después de explicar cuáles son las negaciones en que se incurre
al definir el arte como intuición, pasa a afirmar Benedetto Croce que "lo que
18
le da coherencia y unidad a la intuición es el sentimiento" . En otras palabras, el arte, como tal, es intuición, pero al mismo tiempo, para que ese arte
tenga coherencia se necesita de la fibra sensible.
Esta es en términos generales la doctrina estética de Croce. Veamos cómo
reaccionó Antonio Machado ante estos presupuestos: Croce decía que el
arte no es un fenómeno físico. Es decir, que el arte no sólo está en lo externo,
como algunas mentes creen. Y Machado decía:
"La emoción del soneto se ha perdido. Queda solo el esqueleto, de19
masiado sólido y pesado para la forma lírica actual".

Es claro el parentesco que tiene el pensamiento de Machado con la concepción estética de Croce. En Machado la imagen, como acabamos de ver
se utiliza sólo para la expresión de lo intuitivo. En otros términos, la imagen e:
tomada en su p!ena idealidad de imagen. Y es más, cuando afirma Croce que
lo que le da umdad y coherencia a la intuición es el sentimiento Machado lo
reafirma diciendo:
'
"La metáfora nunca aparece sino cuando el sentir rebasa el cauce
lógico, en momentos profundamente emotivos". 21
. A~í. ~ues, la imagen en Machado cobra fuerza en el momento en que la
mtu~c1~n se presenta como unidad, como coherencia: es decir, cuando tiene
sentrrmento.
Y es más, cuando habla de los conceptos e imágenes conceptuales Machado
afirma:
"C onceptos e 1magenes conceptuales - pensadas, no intuidas- están
fuera del tiempo psíquico del poeta, del fluir de su propia conciencia
(... ) Conceptos e imágenes en función de conceptos -sustantivos
acompañados de adjetivos definidores, no cualificadores- tienen, por lo
menos, esta pretensión : la de ser hoy lo que fueron ayer, y mañana
lo que son hoy".22

El Arte, nos dice Croce, carece de carácter de conocimiento conceptual. Y
Machado dice:
"Son tantas y tan fáciles las objeciones que pudiéramos hacer a una
lírica que sólo se cura de crear imágenes, que casi me inclino a prescindir
de todas, a renunciar a su exposición, pensando de que de puro obvias
se habrán presentado con sobrada frecuencia a la reflexión de los nuevos poetas. ( ... ) Mi opinión es ésta: las metáforas no son nada por sí
mismas. No tienen otro valor que el de medio de expresión indirecto de
lo que carece en el lenguaje omnibus de expresión indirecta. ( ... ) Crear
enigmas artificialmente es algo tan imposible como alcanzar las verdades
11

11
18

1•

!bid., p. 22.
!bid., p. 24.
!bid., p. 36.
ANTONIO MACHADO, Los Complementarios. la. edic. Edit. Losada. (Col. Con-

Veamos qué es lo que piensa Machado del sentimiento, de ese elemento que
le da coherencia a la intuición, según Benedetto Croce:
"El sentimiento no es una creación del sujeto individual una elaboración cordial del Yo con materiales del mundo externo. H:y en él una
20

!bid., pp. 33-34.
,. !bid., p. 34.
,. ANTONIO MACHADO. Abel Martín, p. 41.

temporánea No. 47). Buenos Aires, 1957, p. 41.

199
198

�colaboración del TÚ, es decir, de otros sujetos. No se puede llegar a una
simple fórmula: mi corazón, enfrente del paisaje, produce el sentimiento.
Una vez producido, por medio del lenguaje lo comunico a mi prójimo.
Mi corazón, enfrente del paisaje, apenas sería capaz de sentir el terror
cósmico, porque aun este sentimiento elemental necesita, para producirse, la congoja de otros corazones enteleridos, en medio de la naturaleza
no comprendida... Mi sentimiento no es, en suma, exclusivamente mío,
sino más bien, NUESTRO....Que lo sea para los demás, éste es el problema de la expresión lírica". 23
El sentimiento que ya no es del poeta, sino que ahora lo comparte, va a dar
unidad a la intuición, en último an_álisis, al arte. Así pues, somos nosotros los
que conformamos esa manifestación artística.
Es más, el pensamiento de Machado no se aparta nada al trazado por Croce, cuando habla de la metafísica de los poetas. Tomando el término así, parecería que entra en contradicción, pero no es así. Machado al hablar de metafísica, la cual debe tener todo poeta, nos dice que por ser la metafísica especulativa, su carácter será antinómico. Y así el poeta se verá obligado a escoger
entre uno de los polos. Pero nos dice que "el poeta comprende que, por debajo de la antinomia lógica, el corazón ha tomado su partido".2 • En otros términos, que a pesar de que tiene que trabajar con conceptos lógicos, entrará
.en juego el sentimiento, el corazón, para escoger entre los dos polos.

ANTONIO MACHADO

y

MARTÍN HEIDEGGER

Afirmamos, al principio de nuestro estudio, que Antonio Machado en algunos conceptos se adelanta definitivamente a la concepción o~toló~ca de
Martín Heidegger. "En su 'analítica existenciaria' en Sein und Ze,t, Heidegger
hace una investigación del DASEIN, de la existencia tal como ésta se descubre
a sí misma en la angustia, y ello como un paso previo a la investigación del
problema del SER a la metafísica, entendida como ontología. Machado pudo
conocer esta obr;, aunque ello sea muy poco probable, antes de escribir l_a
segunda parte del apéndice ya que ésta apareció en 1928 y la obra de Heidegger es de 1927. Pero en ella apenas trata Heidegger el problema del SER y
tampoco se habla en ella mucho de la NADA, sino,_ más bien, del s~r del DASEIN.
Su analítica existenciaria, dice sin embargo Heidegger, al termmar su obra,
tenía por objeto 'encontrar una posibilidad de responder a la pregunta que
"

ANTONIO MACHADO.

" Ibid., p. 43.

200

interroga por el sentido del ser en general'. Y antes, al comenzar su estudio,
había advertido, con una de sus obtusas fórmulas, que el libro no tendía
sino a descubrir 'el tiempo como horizonte de la comprensión del ser, partiendo de la temporalidad como ser del DASEIN que comprende al ser'. Lo
cual, si mal no entiendo, quiere decir que siendo el DASEIN -el hombre que
se angustia, sintiéndose perdido en el mundo, no el hombre en sus momentos
banales- quien 'comprende el ser', quien pregunta por el SER; y siendo, en
último término, como él trata de mostrar, la 'temporalidad' la íntima e&amp;tructura de ese DASEIN, es decir, siendo la temporalidad el ser del DASEIN, resulta
así que el tiempo -aunque no sea el tiempo entendido de un modo 'vulgar'
aquello desde lo cual el DASEIN. . . comprende. . . lo que se dice del ser".
Mas en dicho libro, que es sólo parte de una obra mayor, nunca terminada,
de una metafísica aún no publicada, no se aborda, directamente, repetimos,
el problema, del ser en general, sino lo que se hace sobre todo es investigar
el ser del hombre, el ser de ese DASEIN.
En ¿Qué es Metafísica?, de 1929, en cambio, sí se plantea Heidegger el
problema de la pregunta por el SER. Si antes, en EL SER Y EL TIEMPO partía
del hombre concreto y de sus angustias para llegar a plantear el problema del
SER, ahora, invirtiendo en cierto modo los términos, empieza por plantear
ante todo el problema del SER, pero lo hace ligando inmediatamente ese problema con los específicos problemas del hombre que se plantea esa pregunta,
esto es, con el sentimiento que de la nada tiene el hombre. Relaciona pues
Heidegger en ese ensayo, y muy explícitamente, el SER con la NADA, de un
modo análogo a como Machado lo había hecho ya en el apéndice, en 1926
y 1928. Ese concebir la NADA como fondo necesario para la revelación del
SER, de que se habla en ¿Qué es M etafísica?, y el concebir el tiempo como
"genuino horizonte de toda comprensión y toda interpretación del SER, a que
se alude en EL SER Y EL TIEMPO, no son en verdad, según me parece, sino dos
aspectos de una misma concepción".25
Para comprender el Ser es necesario el tiempo y la nada. ¿No será que
Tiempo y Nada son partes esencialmente de sí mismas? ¿Nos preocuparíamos
de la NADA si no fuera en función del TIEMPO? o ¿nos preocuparíamos del
TIEMPO si no es por la angustia ante la NADA?
"La angustia de que habla Heidegger en su obra fundamental -angustia
de 'Ser-en-el-mundo', angustia pura, por nada- en que descubrimos nuestra
'Posibilidad de Ser', ese vital impulso hacia el futuro que no acaba sino en la
muerte, ¿qué es sino angustia por el tiempo? Esa angustia que, según se dice
en la obra primera, es la que nos revela nuestro propio ser, es la misma que,

Los Complementarios, p. 41.
,. ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO.

Op. cit., p. 141.

201

�según se dice en el ensayo, nos revela la nada, agregando que esa nada es la
26
que despierta en nosotros la pregunta por el SER" .
De este modo podemos notar que hay una relación entre El Ser y el
Tiempo y ¿Qué es la Metafísica? El objeto de destacar esta relación estrecha,
nos dice Sánchez Barbudo, es mostrar que aunque Heidegger decía que el
tratado sobre el ser y la nada estaba ya implícito en su obra de 1927, es difícil
que Antonio Machado pudiese ver la ligazón existente, ya que Heidegger sólo
la había apuntado pero no desarrollado. "Explícitamente no trata Heidegger
del SER y la NADA sino hasta 1929, en el ensayo que Machado no pudo leer
al escribir su apéndice". 27 Dicho en otra forma, Machado se adelanta en cierta
medida a la concepción heideggeriana. Cierto es que ya para 1934, después
de haber leído a Heidegger, la concepción de Machado empieza a corregirse
y a perfilarse, ajustándola a la de Heidegger y, sobre todo, haciéndola más
comprensible.
Se ha dicho que en el poema Al Gran Cero, Machado afirma que se "necesita de la Nada para pensar lo que es"; pues bien, casi con las mismas
palabras Heidegger en 1929, tres años después que Machado, va a decir:
"Es la nada lo que hace posible para nuestra humana existencia la revelación
de lo que es en cuanto tal. La nada no es sólo un concepto en oposición a lo
28
que es, sino algo original, esencial".
Ya para 1935, escribía Machado en su Juan de Mairena que "todo lo problemático del ser es obra de la Nada".29 Aquí ya no se hace confusión, como
en un principio, de Nada y No-Ser. Ya para esta fecha había leído Antonio
Machado ¿Qué es Metafísica? -la traducción de X. Zubirí, en Cruz y Raya,
aparecida en 1933- y más probable aún es que ya hubiese empezado la lectura de El Ser y el Tiempo.
Poco tiempo después empieza a hablar de Martín Heidegger, y lo mejor,
empieza a exponerlo en una forma más comprensible. Y así:
"Un alemán llega hasta nosotros -no os asustéis, porque no todos
los alemanes son pedantes y, en el fondo, nadie menos pedante que un
buen alemán, de los que, seguramente, no juran por el Führer- trayéndonos a la metafísica de la mano, para sentarla entre nosotros, hombres de la calle más que de las aulas, representantes ibéricos, en parte,
de lo que él -el alemán- llama DAS MAN, el hombre anónimo y neutro,
mejor todavía el SE indefinido, sujeto frecuente de oraciones impersona"
"
,.
"

lbid.
lbid., pp. 141-142.
MARTÍN HEIDEGGER. Cfr. ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO. Op. cit., p. 142.
ANTONIO MACHADO. Juan de Mairena. 3a. edic. Edit. Losada. (Col. Contempo-

ránea No. 17). Buenos Aires, 195 7.

202

les, que a todos acompaña. Sin abandonar su método escolástico, su técnica de escuela -alemán, al fin-, viene Heidegger con su metafísica a
buscar al hombre vulgar, antes que al estudiante de filosofía, al hombre
cuotidiano, y en la existencia de este SER EN EL MUNDO (in-der-WeltSein) pretende descubrir una nota omnibus, una vibración humana anterior a todo conocer: la inquietud existencial, el Apriori emotivo por
el cual muestra todo hombre su participación en el ser, adelantándose a
toda presencia o aparición concreta que pueda pasivamente contemplar" .30
Y continúa con su expos1c10n. Sin embargo hay que hacer notar cuánto
se equivocaba Machado al juzgar a Heidegger incapaz de jurar ante el
Führer. Heidegger fue el único filósofo del régimen hitleriano. Heidegger fue el
único intelectual brillante que gritó ante una multitud, en la Universidad de
Berlín, la alabanza acostumbrada a Hitler.
En cuanto a la metafísica de Machado "pensaba que, como la suya, la
metafísica de Heidegger era una metafísica de poeta, y por eso, cuando días
después le nombra por primera vez, escribe: 'Los filósofos ... irán poco a. poco
enlutando sus violas para pensar, como los poetas, en el Fugit Irreparabile
Tempus. Y por este declive romántico llegarán a una metafísica existencialista,
fundamentada en el tiempo; algo en verdad poemático más que filosófico.
Porque será el filósofo quien hable de la angustia, la angustia esencialmente
poética del ser junto a la nada... Así hablaba Mairena, adelantándose al
pensar vagamente en un poeta a lo Paul Valéry y en un filósofo a lo Martín
Heidegger' ."31
Esta es, en pocas palabras, la coincidencia que existe entre Machado y Heidegger. Machado pasó de la poesía a la filosofía, para encontrar en ella la
explicación del fenómeno poético. Porque fue precisamente en la filosofía donde Machado aprendió la temporalidad de la poesía. Su alma intuitiva, en última instancia, lo había llevado por rumbos filosóficos para responder por el ser
de la poesía.
Tenemos, pues, una visión un tanto imperfecta de la influencia y la coincidencia en la producción poética de Antonio Machado. No se pretendió, en lo
absoluto, presentar una revisión total del pensamiento Machadino, sino únicamente un cuadro, un panorama, para asomamos al inmenso mundo que nos
legó el poeta. Quede para el estudioso de la Filosofía el completar nuestro
panorama.

'° Ibid.

Vol. II, p. 115.
ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO. Estudios sobre Unamuno y Machado. la. edic. Edit.
Guadarrama. Madrid, 1959, p. 309.
11

203

�LO BURLESCO EN LA POESÍA FRANCESA CONTEMPORÁNEA
PROF. ROBERTO LIQUIERE
Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad de Nuevo León.

AL CONSIDERAR EL TÍTULO, parece que existe a primera vista una antinomia
entre estos dos términos: "burlesco" y "poesía".
Para resolver esta antinomia, tenemos, primero, que tomar el término "poesía" en su acepción más amplia, la que fluye de su origen etimológico, según
el cual "poesía" significa "creación". Por lo tanto y según los diccionarios, la
poesía viene a ser "la máxima idealización y superación de la realidad". Notemos el uso del superlativo cuya vaguedad da cuenta de la dificultad de definir el concepto, y que por otra parte deja el campo libre a la subjetividad.
No será pues abusar el permitimos una definición personal, incompleta, imperfecta, pero que intentará deslindar nuestro tema: consideraremos la poesía
como un choque emocional estético de calidad. Admitida esa ampliación de
sentido, limitaremos nuestro estudio al género literario llamado poético, con
la cortapisa sin embargo, la condición restrictiva, que no les basta a la forma,
a la envoltura, pretender ser poéticas para lograr su propósito. Lo que mata
irremediablemente a la poesía, es lo insípido, "la platitude", o sea la simpleza,
de la cual no puede nacer el choque imprescindible para la transmutación del
ambiente, lo que nos lleva a un mundo distinto o nos hace ver éste bajo inesperado aspecto.
Después de ese primer enfoque y para seguir resolviendo esa antinomia
entre "poesía" y "burlesco" examinaremos un segundo punto. Es corolario
de la idea de choque, factor emocional que supone el lirismo, el cual queda
estrechamente vinculado con la inspiración, pudiendo ésta brotar de cualquier aspecto de la realidad. Aspecto que puede ser feo para trascender esa
fealdad ; recordemos al "Cuasimodo" de "Nuestra Señora de París" en el que
Víctor Rugo encerró bajo tosca corteza, repugnante ganga, un destello pulcrísimo de poesía: el amor por la bella "Esmeralda". Aspecto que puede ser

205

�ridículo como en "el Albatros" de Baudelaire, rey de los cielos apresado por
los marinos y que resulta sobre cubierta: "él hace poco tan hermoso, cuán
cómico y feo". En cuanto al aspecto cómico, Bergson nos aconseja un análisis
más matizado: "Lo cómico -escribe- exige. . . para producir todo su efecto alo-o como una anestesia momentánea del corazón. Se dirige a la mera
'
b
inteligencia..." Esa contradicción aparente con lo que acabamos de decir
existe sobre todo en el caso del cómico involuntario - ( el ejemplo conocido
de la persona que provoca la risa al resbalar sobre una mondadura de fruta)y nos obliga a insistir sobre el carácter momentáneo, fugaz, de la citada anestesia, la cual resulta tanto más breve cuanto que nuestra inteligencia, precisamente solicitada según el mismo Bergson, nos hace discernir sin demora los
efectos dolorosos -(en el caso de la caída)- de la situación cómica. En este
caso cesa lo cómico. Pero si se trata del cómico voluntario, nos parece que
no existe tal contradicción. La anestesia señalada por Bergson resulta en efecto
aún más breve cuando nuestro estado de ánimo -una inocencia receptiva-,
crea nexos de simpatía entre el agente del cómico voluntario y nosotros mismos, agradecidos más o menos conscientemente por el esfuerzo hecho por dicho
agente para alegramos o aliviar nuestras penas. Así es como el niño -que a
menudo acompaña, gustoso, al adulto-- entra de lleno en ese mundo imaginario que le ofrece el payaso. . . El payaso que "nos hace reír hasta llorar";
¡ elocuente alianza de términos! ... ¡ Mundo imaginario, mundo poético! j Y
nacido sin embargo de lo cómico y de su risa.
No sólo lo feo, lo ridículo, lo cómico, sino también lo vulgar puede ser
fuente de poesía. Aunque nos reservamos examinar detalladamente y más
adelante el procedimiento, nos conviene aclarar ya que es por la amplificación
hiperbólica de dichos aspectos como se logra trascenderlos. En cuanto a la vulgaridad por ejemplo, serán los pies enormes, la bocaza, los excesos de vestuario
del payaso, otros tantos elementos que compondrán para el niño una visión
poética que parece preferir a la del clown de vistoso traje con lentejuelas. La
misma amplificación hiperbólica es la que quita todo sentido demasiado grosero a la retahíla de palabrotas ensartadas por los personajes de Ionesco, en
"la Cantante Calva", por ejemplo.
Más aparente que real es pues esa antinomia que señalamos al principio
entre, por una parte, la poesía y por otra, la fealdad, la comicidad, la vulgaridad, con tal de agrandar esos elementos, de aumentar su dosis, de trascenderlos y crear en el mundo de la trivialidad, una zona que lo doble, lo forre,
como la sombra con los objetos, pero una sombra más bien lunar o debida a
rayos muy oblicuos de un sol poniéndose; con tal que esos elementos triviales
estén colocados en el plano de lo insólito.
¿Entra lo burlesco en el campo deslindado por esos factores? A priori parece como si nada diferenciara esos términos de "burlesco" y "cómico" y sin

206

embargo, en nuestro tema, no son exactamente sinónimos; parecen calificar
dos tendencias afines a la vez que distintas.
Examinemos primero la vena cómica. Es la risa de Rabelais, de tradición
gala, desde los "fabliaux" o "cuentos para reírse" de la Edad Media, en los
siglos XII, XIII, XIV. La risa de Rabelais, gallarda, jocosa, sana; risa franca, rebosante. La risa de Gargantúa, el cual empieza su comida con "algunas
docenas de jamones, de lenguas de res ahumadas, de botargas, de chorizos y
otros tantos precursores de vino". Risa que no carece de fundamento filosófico, que procede de una visión optimista de la vida, de la confianza en el
hombre. Es la misma risa de Saint-Amant, un siglo más tarde, en el XVII,
cuando hace, en versos, el elogio ditirámbico. . . del melón:
¡ Ay! sostenedme que me muero
pues en el alma siento su cosquilleo.

Es la misma risa, huelga decirlo, de Moliere. Risas todas que solicitan las
nuestras ante los defectos de la naturaleza humana, de un individuo, de un
tipo o de un sistema; defectos corregibles, reformables, y limitados, como
unas enfermedades. Se solicita la risa de la gente sana, tan sana como el propio autor al menos en el caso tratado.
Ese cómico de la alegría, lo encontramos a veces, aunque pocas, en la poesía contemporánea. Es uno de los aspectos de Jacques Prévert que ilustran
estos extractos de un poema suyo:
La trilladora.

"La trilladora llegó - la trilladora se (ue. . . tocaron las campanas - degollaron el puerco - tostaron el café - partieron la leña - rompieron los
huevos - revolvieron en la sartén la ternera con guisantes - chamuscaron
la tortilla borracha - trincharon la pava - retorcieron el gaznate a los
pollos - despellejaron los conejos - despanzurraron las barricas - ahogaron su tristeza en el vino - dieron portazos y pellizcos a las mujeres - se
prestaron una mano - se devolvieron patadas - volcaron la mesa - arrancaron el mantel - echaron la copla - se atragantaron sofocaron destemiUaron de risa... gritaron ladraron cantaron - bailaron - bailaron en tomo
a los graneros donde el trigo estaba encerrado - donde el trigo estaba encerrado molido rendido vencido trillado".
Ese cómico alegre lo encontraremos más a menudo en ciertas canciones
populares como las de Georges Brassens, o en esos monólogos dichos por esa
nueva generación de payasos parlanchines que actúan con mucho éxito en
radio, televisión o en cabarets y se llaman Femand Raynaud, Robert Lemo-

207

�reme, Raymond Devos, Roger Nicolas, etc. . . Comicidad que raya a menudo
en lo burlesco, pero un burlesco que por su carácter jocoso, festivo, pertenece
aún a la mera vena cómica.
En efecto, ese término de "burlesco" tiene otra acepción, la que procede de
"burlar" en el sentido de "hacer escarnio", de "burla" en el sentido de "sarcasmo". Y ahora es cuando lo ridículo llega a lo irrisorio, a lo sarcástico.
¡ Términos más inquietantes! Aspecto que dejaba vislumbrar Bergson cuando
escribía: ' 1bien puede ser que haya en la causa de lo cómico algo ligeramente
atentatorio (y especificadamente atentatorio) para con la vida social, ya que
la sociedad le contesta con un gesto que bien se asemeja a una reacción defensiva, un gesto que infunde un poco de miedo". Eso de "ligeramente atentatorio" vendrá a ser en ciertos poetas contemporáneos, atentatorio con toda
virulencia, cuando usen las tablas de la farsa anterior pero con distinto timbre.
Ya no será "la risa de Rabelais 'sino' el sarcasmo de Voltaire".
¿ Cuáles son las fuentes de esa risa que suena a rebeldía?
Trataremos primero de la causa menos profunda pero muy genuinamente
francesa, o sea de un complejo en el que entra el miedo de parecer ridículo
aprendido desde joven en los bancos del colegio con las lecciones de Moliere.
Miedo que se manifiesta con una propensión a burlarse de todo lo cursi, de
la afectación, así como del sentimentalismo excesivo. Así fue como rechiflaron los franceses de buen tino aquellas modas falsamente intelectuales que
se propalaron en la última postguerra, sea primero la de los "zazúes" o, más
cerca aún, la de los famosos "existencialistas" de Saint-Gennain-des-Prés, cuyas excentricidades tanto en la higiene como en el vestir no tienen nada que
ver con la filosofía de Jean-Paul Sartre. En los cabarets, los "chansonniers"
remedan con historias picarescas los acentos melindrosos de una falsa y nueva
alta sociedad cuyos héroes ridiculizan en una simbólica pareja: "Gerard y
Marie-Chantal". En el teatro, con lrma la Dulce hacen mofa de un sentimentalismo callejero o de prostíbulo. En la pantalla, con Mi Tío, Jacques Tati
ridiculiza la cursilería de un confort excesivo.
Ese espíritu de rebelión siempre dispuesto a zaherir burlonamente y tan difundido en la vida cotidiana francesa, lo encontraremos también en el campo
literario con carácter estético.
Es fácil notar cómo todo exceso de barroquismo en el arte ha despertado
siempre una reacción contraria, a menudo de un barroquismo tan intenso
como el propio combatido, pero de color o dirección opuestos. Abundan los
ejemplos desde las novelas caballerescas que promovieron al Quijote, o desde
El Gran Giro de Mademoiselle de Scudéry que hizo brotar por reacción al
Pastor Extravagante de Sorel y a la Novela Cómica de Scarron.
La misma reacción se produce a fines del siglo XIX en el movimiento
poético por burlarse, tanto de la languidez, de la melancolía, de la gravedad,

208

hered~~as del romanticismo, como del conformismo, del academismo, de la
estult1c1a de una burguesía que no sabe asimilar discretamente su recién enriquecimiento.
Dicha reacción señala en su expresión el miedo de caer en la pedantería
a veces de una manera tan directa y rotunda como en Max Jacob:
'

Poeta no eres reducido a ti mismo
sino zafio gramático remangando comillas
Y a salió el pedante. Heme aquí vencido.
En. su af~n de huír de una poesía que tach~ de "literaria" y de sobrecoger
al mismo tiempo al burgués, los poetas apelarán de cuando en cuando al
burlesco.
Encontramos uno de los primeros intentos durante el siglo XIX en Georges
Fourest, con: Los peces melómanos.
·

Los pianos - De los casinos - En los baños de mar Hacen soñar los peces que andan en el mar Pues ( hoy lo saben los eruditos todos) Si los peces son mudos no por eso son sordos.
Y no falta estudiante en Francia para recordar, del mismo autor, la irreverente conclusión de su famoso soneto, parodia del Cid de Comeille, que
se escapa de la boca de Jimena:

qué guapo mozo es, el que a Papá mató.
A fines del mismo siglo Charles Cros pasea por sus versos, y bajo las narices
de sus lectores, un Arenque ahumado:

Para enfurecer a la gente, grave, grave, grave.
Y divertir a los niños, pequeños, pequeños, pequeños.
En realidad, lo que están haciendo los poetas desde hace años, es buscar
una lengua nueva y con ese motivo quieren limpiar ya la expresión poética de
todas las joyas falsas, de todos los oropeles acumulados en ella a través de los
siglos. Para una buena limpieza, nada como la escoba de la irreverencia así
como la maneja Apollinaire en su visión del Palacio:
'

209

�Al Palacio de Rosamundo en un rincón de sueño
mi pensar soñoliento descalzo va de fiesta
E~trando en el comedor las narices sorbí~n
un olor bien nutrido de grasa y chamus~utna,
nos dieron veinte caldos, tres color de_ orina,
y el rey se tomó huevos en agua hervida.
Tampoco la parodia le es desconocida:

Chorrea en mis zapatos
como llueve en la ciudad
al cuerno esa agua
que cala mis zapatos
la que no puede sin embargo dejar maltrecha a la música de!ev~:1!~ Verlaine. Hasta el retruécano se abre sitio en el acatado campo
p .

El cíclope ciego a quien revientan su ojo dice: estoy tuerto.
C Max Jacob y Apollinaire empieza la "desacralización del lenguaje, h;on
bl
de la poesía a veces, arte e
ciendo juego de manos con_ los voca os, y
a niños ~sí en Max Jacob:
birlibirloque. Juegos a ratos inocentes y como par
'

Mariana tenía un blanco caballito
negro por detrás por delante rojito.
,
O "a Pans -

b 11 gris" en un ca a o

como en San Andrés -

en un caballo

inglés.
d , La fábula del pelícano
En ese estilo, más tarde, Robert Desnos nos ara
de Jonathan, ese pelícano que:

De mañana pone un huevo blanco
del cual sale un pelícano
que parece su hermano
y ese segundo pelícano
pone a su vez un huevo blanco
del cual va saltando
otro haciendo otro tanto. . •
y eso puede durar hasta cuando
se haga tortilla cascando.

Los maltratos que -como lo hemos visto- inflige de cuando en cuando
el rencor de los poetas a la tan imperfecta lengua, recuerdan el vapuleo impuesto por el rey persa al mar como castigo del imprevisto temporal.
Esa actitud delata una insatisfacción y un malestar experimentados ya por
los antecesores que se llaman Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Lautréamont;
todos aquellos que intentaron viajar al reino prohibido, gastando, a veces, viáticos peligrosos y extra-literarios como los estupefacientes o la depravación, la
alteración sistemática de los sentidos, y volvieron defraudados, sin mensaje,
o incapaces de comunicárnoslo.
Con esa lengua, que Max Jacob, Apollinaire, Alfred Jarry y otros tantos
han puesto sobre las ascuas de la fragua, el surrealismo, palabra lanzada por
el mismo Apollinaire, va a recoger el testamento de Rimbaud: "Llegarán otros
horrendos trabajadores, empezarán por los horizontes donde el otro (el precursor) se derrumbó".
Así es como esa rebelión estética viene ahondándose y rayando en una
rebelión ética.
Varios poetas habían puesto ya anteriormente, el mundo de la lógica en
tela de juicio, por las cohibiciones que sus temperamentos caprichosos si no
geniales tenían que padecer, por su aislamiento en el seno de una sociedad
indiferente u hostil. Charles Cros dedicaba uno de sus poemas a "los imbéciles" es decir a "la gente bien sentada". (Es muy posible que uno de sus
personajes haya inspirado a Ionesco la idea de los Boby Watson). Alfredo
Jarry hará de su vida una "epopeya humorística e irónica" y según el crítico
Gabriel Brunet (Mercure I fev. 1933) podría resumirse su enseñanza en las
siguientes líneas: "todo hombre puede mofarse de la crueldad y de la estupidez
del universo, haciendo de su propia vida un poema de incoherencia y absurdidad". En ese punto, obra y vida de Jarry se parecen mucho. El 10 de diciembre de 1896, estalló la bomba de su "Ubu - Rey":
"-Madre Ubu: ¿Cómo puede estar contento de su suerte, padre Ubu?
-Padre Ubu: ¡ Caracoles! sí que lo estoy, señora. Por menos lo estaría
uno : capitán de caballería, oficial de confianza del rey Venceslao, condecorado del Aguila Roja de Polonia y antiguo rey de Aragón ¿ qué quiere Ud. más?
-Madre Ubu: ¡ Qué tonto eres!
-Padre Ubu: ¡ Ay! Madre Ubu, Ud. me insulta y la voy a pasar por la
cazuela".
Espectáculo estrepitoso tanto en la sala como en las tablas. Y su canción
del Quita sesos no era para menos:

Mirad mirad la máquina girar
mirad mirad los sesos saltar
mirad mirad los burgueses temblar.
211

210

�El escandaloso grito de guerra de Jarry:

Hurra todos al cuerno Viva el padre Ubu
lo recoge Apollinaire al escribir: Las Ubres de Tiresias del mismo jaez, y puede
ser que lo haya percibido el mismo lonesco.
Convencido de lo absurdo del mundo, que esos precursores han puesto ya
de manifiesto y que la primera conflagración mundial recalcará, el movimiento
Dadá, movimiento relámpago, lo quiere tirar todo. Pronto el surrealismo reacciona, cansado de tanta destrucción, e intenta llegar, detrás de Freud, a ese
más allá buscado por Rimbaud y Lautréamont para contemplar en el mensaje
recogido, una nueva realidad fundamental. Plan seductor teóricamente, pero
¿ quién puede decir que ha alcanzado aquel mensaje?
Unos, vencidos, al igual de Rimbaud escogen callarse, como Jacques Vaché
o J acques Rigaud. Los más obcecados regresan con algo de botín, unas tiras
coruscantes pero difíciles de compartir. Los otros, por fin, desvían hacia lo
burlesco, ora por despecho, para vengarse a cuestas del mismo idioma de la
incapacidad de las palabras, ora también para ocultar bajo la burla su desesperanza. Así nos parece la actitud de Henri Michaux en Un hombre tranquilo.
"Extendiendo las manos fuera de la cama, Pluma se asombró de no encontrar la pared. 'Vaya, pensó, las hormigas la habrán comido.. .' Y se durmió
otra vez. Poco después su mujer le agarró sacudiéndolo: 'Mira, dijo, ¡ holgazán! mientras estabas durmiendo nos robaron nuestra casa'. En efecto, un
cielo intacto se extendía por todos lados. '¡ Bueno! Ya está hecho'. Pensó.
Poco después un ruido se oyó. Era un tren que llegaba sobre ellos con toda
velocidad. 'Con las prisas que parece llevar, pensó, llegará seguramente antes
que nosotros' y se durmió otra vez. Después el frío le despertó. Estaba calado
de sangre. Algunos trozos de su mujer yacían a su lado. 'Con la sangre, pensó,
surgen siempre cantidad de molestias; si ese tren podía no haber pasado, sería
muy feliz. Pero ya que pasó .. .' y se durmió otra vez.
-Veamos, decía el juez ¿cómo explica que su mujer se haya herido al punto
de que se la encuentre partida en ocho trozos, sin que Ud., que estaba a
su lado, haya podido mover un dedo para impedirlo, sin que se haya dado
cuenta siquiera?
-Por esta vía, no le puedo ayudar, pensó Pluma, y se durmió otra vez.
-La ejecución se cumplirá mañana. Acusado ¿tiene Ud. algo que añadir?
-Dispense Ud., dijo, no he seguido el proceso. Y se durmió otra vez".
Ya nos estamos dando cuenta de cómo esa rebelión, al principio únicamente estética, vino a cobrar cariz de rebelión ética y de rebelión ético-filosófica.
En su expresión burlesca vemos la cara disfrazada de esa misma angustia que

212

corre
• conc1enc1a
. . de esa condición humana tan
"f' ·1 por
d losb demás campos literanos,
d1 1c1 e so rellevar.
Pero entre los inismos surrealistas o sus secuaces, los hay que no están
conformes
1 oso'fºica, Y para éstos, la rebelión toma un canz·
~: con .esta desesperanza fl
poli uCO-SOCla.1
de~: burlesco, ento~ces, no representa una vía de evasión, solución irrisoria
la soc!::~~eranza, smo un ataque virulento contra lo absurdo y lo injusto de
El representante más expresivo y más popularizado de esta t d .
acques p '
E
.
en enc1a es
revert. sto no qwere decir que el tal a t
linú"
.
Jal conflicto
social -1
,
u or se
te estnctamente
.
o cual no es mas que un aspecto de la condición huma
na-:- y ciegue _an~es los demás problemas; en un mismo texto le vemos ridi:
cuhza~ ~ ~entlmlento kafkiano de culpabilidad inherente al homb
luego ms1st1r sobre el aspecto de hombre- d h
re, para
de un rebaño h
.
muneco, e ombre-pelele, elemento
miliares, sociale~:~;i::. se cree libre y es preso de una serie de tabúes, fa-

He visto a varios. . .
He visto ª uno que se había sentado
sobre el sombrero. .. de otro
estaba pálido . .. temblaba
esperaba algo. . . cualquier cosa
la guerra. • • el fin del mundo.
Le era absolutamente imposible hacer un gesto o hablar
Yel~
. , ro... eI otro que buscaba su sombrero estaba más ·pálido
,
'I
tamb1en
temblaba y repetía sin cesar·• "...,:
sombrero. . . mi. sombrero
. .. aun
,
uu
" yt e
nia ganas de llorar.
· · · , Y e-

He visto a uno que leía los periódicos
he visto a uno que saludaba la bandera. ..
poV~sto el f~ndo, el contenido, el significado de ese aspecto burlesco en la
ex;:~:ió:~amxnaremos ahora, rápidamente, sus principales procedimientos de
H No~ li~taremos a los dos principales representantes de las dos tendencias.
enn M1chaux en cuanto a la tendencia estético-filosófica Jacques Pré ~
rn cuanto a la tendencia estético-social.
'
ver
En Michaux' la ongma
· · J"d
d
I a esencial consiste en la creación de
I
personal alógica.
una engua
Un lenguaje hecho a base de combinaciones de somºdos, puras tonadas y

213

�puros sonidos, tan meramente que resulta difícil calificarlo de "sin ton ni son",
aún más cuando se trata de esa música concreta: "Cuando las mah - Cuando
las mah - las marismas - las maledicciones - Cuando las mahahahahas".
Música concreta -en "mah" mayor- del "Porvenir" que nos espera, según
el poeta en ese:

Mundo - cerrado, centrado, y como colgado de un clavo girando, girando sobre sí mismo sin jamás - poder escaparse.

1;

Esa metáfora - choque del b
, d
brotan al azar nuestros sueños nacara, e
ruleta de las noches de la cual
más receptivos al lirismo de
os sorpren e, pero suavemente, haciéndonos
l'd
ragon. Se trata de una t
.,
rea 1 ad: el carácter imprevisibl d 1
- h
. ransmutac1on de la
de azar.
e e sueno ace del rmsmo ruleta del juego

A

En lo burlesco, Prévert escogerá la r r d d ,
alguna -una piedra es una p' d
ea I a . roas cruda, sin transmutación
• d
ie ra Y tres guaJolotes son tr
· ¡
cien o consistir el choque en la af'1rmac1on
. , excesiva d
es gua
JO oteshaal'd
d
yuxtaposición de las cosas ma's 1·nesperad as, 1as que n unca
e esa
a yJuntas:
sue1re
en 1verse
. en la

Alquimia verbal que fabrica monstruos: injertos biológicos conseguidos al
soldar el prefijo de una palabra con el sufijo de otra, y cuyas raíces proceden

una victoria
. . de Samotracio, un contable, un caníbalo.

casi siempre de un argot indecente.
Otras veces Michaux utiliza un procedimiento común a varios autores, la
sencilla prosa de Monsieur Jourdain, pero para tejer al igual de Charles Cros
o de Alfred Jarry, un tema de puras incoherencias:
"Pluma no puede decir que se le tenga mucho respeto viajando. Los unos
le pasan por encima sin avisar, los otros se limpian tranquilamente las manos
en su chaqueta. Acabó por acostumbrarse. Prefiere viajar con modestia. Mientras sea posible, así lo hará. Si le sirven, a regañadientes, una raíz en su plato,

:"1ezclando en sus famosos inventarios los
obJetos más usuales:
'
conceptos más abstractos y los

una gruesa raíz:
"Vamos, coma ¿qué está Ud. esperando?
- ¡ Ah bien! en seguida, ya está".
No quiere meterse en líos inútilmente.
Y si de noche le niegan una cama: "¡ Qué! ¿no vino Ud. de tan lejos para
dormir, no? Entonces recoja su baúl y sus cosas, es el momento del día en
que más fácil se camina.
-Bueno, bueno, sí . .. es cierto. Yo estaba de broma naturalmente. ¡ Ah!
sí, de. . . de pura broma.. .
Y se marcha en la noche oscura".
En cuanto a Jacques Prévert, conoce muchas maneras de conseguir el efecto
burlesco, a base de insólito y de irreverencia.
El punto de partida de Prévert es a menudo el de la poesía lírica, pero a
contrapelo. Ya sabemos que lo inesperado de las imágenes, herencia de Rimbaud cultivada por el surrealismo, resulta de una asociación de ideas; pero al
paso que en los líricos, la imagen rara, preciosa, inesperada, promueve una
ola emotiva que sigue la corriente de nuestro estado de ánimo, en el burlesco,
cada imagen irá a modo de resaca contra esa corriente, produciendo confuso
remolino.
Pongamos por ejemplo esos versos del lírico Aragon:

"Unos
· impertinentes un lacayo un hue'rfano un pulmón d
e acero un día
d e g1ona - una semana de bond ªd - un mes de M '
e - un minuto de silencio
d
ana - un año terribl
. .
- un segun o de descuido".
Otro procedlilllento viene a recar ar a vec
.
miento que deriva de la "contre-p tgt . " besle~ _del mventario, un procedi.
e ene ra e a1s1ana
·
tercam iar los complemento d d
.
, y que consiste en in., . b
s e os sustantivos cruzánd 1
,
Cion irrespetuosa de ese truco e
t
'
o os entre s1. Ilustrancon ramos en la Comitiva:

Un anciano de oro con un reloj enlutado
un mariscal de espuma con una pipa 1'ub 'l
un re
d d
i a a...
coge or e conciencias con un director de colillas. ..

d..

~tra v~riante es la repetición de la imagen más estrafalaria.
.
·a d'una piedra - dos cosas - tres ruinas - cuatro sepultureros
r
m
unas
flores
- un
J
un ratón lavandero _
, un pan un rayo d
·una , docena de ostras' un limon,
l
seis musicos, una puerta con su alf, ombn·11a, ' un senor
- con
.e so
una marejada,
la ' legión
de honor
otro raton lavandero--".
Esa abundancia' esa proliferac10n
. , ese cóct l d' b T
confusión sistemática son 1
'
e ia o ico, resultados de una
'
os que por su chorro tor
. l 11
un cosmos que gira en su órbita
rencia egan a evocar
mano a Baco.
en una carrera loca en la que Apolo da la
. Habría que añadir aún el juego de las aronom .
.
mdos; procedimiento utilizado de d V lp'
~1as, o semeJanzas de so1'd'
s e er ame y Rimbaud
f
,.
y me o icos, para satisfacción de n ues t ros o1,d os, pero que Prévert,
con al
mesigual
lmcos
de

Y cuando en el bacará de las noches viene el ensueño a rehacerse . ..

215
214

�Michaux, usa al revés para armar un estruendo desconcertante, así como en
este verso suyo:
et comme un duc de Guise qui se déguise en bec de gaz,

literalmente: "y como un duque de Guisa que se disfraza de farol", Y que
habría que traducir para dar cuenta de la cacofonía deseada: "y como un
duque de Guisa que a su guisa guisa con gaz".
.
Como Michaux, Prévert usa también del episodio incoherente, la mcoherencia sirviendo de disfraz a la sátira social; así es en su:
Soldado de permiso

"dejé mi gorra en la jaula y salí con el pájaro sobre la cabeza.
y ¿qué? ¿Ya no se saluda? preguntó el comandante.

No, ya no se saluda, contestó el pájaro.
¡ Ah! ¡ bueno! dispense Ud., pensé que se saludaba, dijo el comandante.
Está Ud. perdonado: cada cual puede equivocarse, dijo el pájaro".
En conclusión ¿qué hacen tanto Michaux como Prévert cuando quieren
sostener su rebelión ideológica con la rebelión de la lengua? Se alzan en contra
del preciosismo literario, cuyos cimientos son los valores respetados por un
mundo burgués execrado; valores depurados, acendrados, destilados hasta la
quinta esencia por los poetas de la tradición, valores q~e nuestros rebe~des
barren de un escobazo para sustituirles por la irreverencia, el contrasentido,
el disparate, lo absurdo. Y, en el mejor de los casos, han :amb~a~o un barroquismo por otro, sencillamente de color opuesto. Un antlprec1os1smo. que se
esfuerza en ampliarse, en volverse tanto más excesivo cuanto que su ongen, su
procedencia, será más vulgar; y eso con el propósito de que el mismo exceso, la
misma imprescindible hipérbole, levanten esa barrosa materia hasta la altura
poética.
.
No es tarea fácil ni siempre bien lograda; a veces vence lo burlesco, aniquilando a la poesía, otras es la poesía quien acaba con lo burlesco.
Examinemos el primer caso, 0 sea cuando vence lo burlesco. Notamos ese
resultado cuando para convencemos de lo absurdo, la lengua se vuelve tan absurda ella misma que se olvida de su papel esencial, es decir ser el instrun:iento
de relación entre los hombres, para transformarse en un tartamudeo inhumano señal quizás de aquilatada sabiduría -aunque siempre uno tiene derecho' a dudarlo-- pero que a todas luces acaba con toda_ poesía. Puede qu~
ese "verso" ( !) de Michaux, que proponemos en su genuina salsa ya que m
nos atreveríamos a traducirlo en francés:

216

Le manage rape

a ri et ripe a ra

sea de gran interés para psiquiatras, y tampoco ignoramos que si la musicalidad ... pero uno queda libre de preferir en este caso la melodía del piano.
Cuando para convencernos de lo absurdo se prescinde del mínimo lógico
indispensable por tan mínimo que sea, hay algo sano en nosotros que reacciona
y nos hace dejar un campo en el que, de todas maneras, el choque recibido no
es nada poético.
No obstante, cuánto esnob no conoce más de Aragón -por otra parte gran
lírico nacional- que esa cosilla sin sentido: "persiana, persiana, persiana,
etc..."
Notamos otro fracaso cuando la indecencia es tanta ya de por sí, que no
hay manera de trascenderla, resultando contraproducente el procedimiento que
consistiría en agrandarla. Así es como el argot inventado por Michaux en
su Gran pelea evoca actitudes que podrán contemplar con gusto un adicto a
Sade o un maniático pervertido, pero que marean a un varón de espíritu y
cuerpo sanos. Donde hay mareo es dudoso que haya poesía, al menos para la
gente normal. Lo mismo ocurre cuando Prévert nos saca elementos tan repugnantes, que pretender encontrar poesía en ellos vendría a ser como bucear
satisfecho y boquiabierto en la cloaca que sale de un hospital.
Felizmente esos excesos inaguantables son excepcionales en los que lo burlesco no sólo mata a toda poesía sino también a todo intento de sonrisa; sustituyéndola por siniestra carcajada que oprime el estómago antes que el alma.
Examinemos ahora el caso en que, en el polo opuesto, es la poesía la que, a
veces, acaba con lo burlesco.
Puede que lo significado, lo contenido, sea tan humano que el disfraz burlesco, divertido al principio, se vuelva poco a poco lamentable piltrafa que,
antes que encubrir, pone de manifiesto lo angustioso de la condición humana.
Así la atmósfera kafkiana creada por Michaux en su:
Pluma en el restaurante:

"Pluma estaba almorzando en el restaurante cuando el maestresala se le
acercó, le miró con severidad y le dijo con voz baja y misteriosa:
-Lo que tiene aquí en su plato no viene en el menú -Pluma se disculpó
enseguida:
-Mire, dijo, como tenía prisa ni consulté la carta. Pedí al azar una chu1eta, pensando que quizás tendrían o que si no encontrarían fácilmente en el
barrio, mas dispuesto a pedir cualquier otra cosa si faltasen las chuletas. El
camarero sin dar muestras de asombro se ÍUel y me la trajo poco después, eso
-es todo...

217

�Naturalmente la pagaré al precio que digan. Es un buen trozo, no lo niego.
Pagaré su precio sin vacilar. De saberlo, yo habría escogido otra carne, sencillamente un huevo, de todas maneras ya no tengo gana. Le voy a pagar
inmediatamente".
Pobre Pluma con su complejo de culpabilidad, no se podrá salvar. Viene
el gerente, luego un guardia, luego el comisario, el cual llama por teléfono al
jefe de seguridad.
"-Vamos, dijo a Pluma dándole el aparato: -'.Explíquese de una vez. Es
su única salvación".
Y como el pobre seguía vacilando, un guardia añadió:
"-Oiga, yo no quiero saber nada. Es la orden. Si Ud. no habla en ese
teléfono, yo le zurro. ¿Me oye? ¡ Confiese! Está Ud. advertido. Si no le
oigo, le zurro".
.
En otras ocasiones, lo burlesco en su cauce de irrealidad llega -si su tema
lo permite- a desembocar en un mundo maravilloso. Entonces se desvanece
completamente lo burlesco para dejar el campo libre a una poesía encantadora.
Así pasa en "la página de escritura" de Prévert, en la que los alumnos, distraídos y soñadores, más atentos a los cantos de los pájaros, libres en el patio,
aue a la voz del maestro, ven al final:
· "los muros de la clase derrumbarse tranquilamente - los cristales volverse
arena - la tinta hacerse agua - los pupitres volverse árboles - la tiza
volverse acantilado y la pluma volverse pájaro". Lo mismo en este otro texto
de Prévert, titulado:

Mucho menos egotista, este poeta se rebela contra una miseria que él achaca
a unos valores de los cuales se burla, con la idea, optimista en el fondo, de
tirarlos abajo.
Estos dos autores, como otros tantos que hemos nombrado de paso, son
poetas, es decir que, a ratos, llegan partiendo de la burla, a crear el ambiente
anhelado, debido a ese choque emocional ético de calidad definido al principio de esta charla.
No negamos que cierto desequilibrio momentáneo no sea saludable, con tal
que uno sepa después hacer el restablecimiento indispensable. Lo que nos parecería nocivo, sería admitir la dimisión de cualquiera de nuestras facultades.
Sin negar la realidad de nuestra angustia, creemos que es juntando todas las
fuerzas de nuestro ser, manteniéndolas vivas y alertas, refrescándolas con el
aire tónico de una poesía a la medida del hombre y amoldada a su lenguaje,
sin que este concepto la aminore, como podremos, esa angustia, llevarla dignamente.

El mal alumno:
"Dice no con la cabeza - pero dice sí con el corazón - dice sí a lo que
ama - dice no al profesor - está de pie - le preguntan - y todos los problemas están planteados - de repente le entra una risa loca - y lo borra
todo - las cifras y las palabras - las fechas y los nombres - las frases y
las zancadillas - y a pesar de las amenazas del maestro - bajo los abucheos
de los niños prodigios - con tizas de todos los colores - en el pizarrón negro
de la desdicha - dibuja la cara de la felicidad".
Ha llegado el momento de concluir.
Esa risa que aparentemente parecía desprenderse del título, la hemos oído
en realidad muy poco. El disfraz de payaso que revisten a veces los autores,
más que encubrir pone de relieve preocupaciones de nuestro tiempo.
En la obra de Michaux, el hombre se enfrenta con una condición y un destino angustiosos para los cuales el pesimismo del poeta no encuentra salida a
no ser la muy relativa de su propio arte.
En la obra de Prévert es el problema social el que se hace más manifiesto.

218

219

�HERMANN BROCH
Poesía como ethos y símbolo.*

DR. HANS GüNTER Porr

se distingue hoy en día con más
claridad que en los años de su nacimiento. Nombres de autores que hace
diez o veinte años aún cobraban mucha importancia, parece que van desapa1eciendo o están ya casi olvidados. En cambio, después de la última guerra
surgieron otros que hasta entonces apenas eran conocidos y apreciados. Son
autores en cuyas obras, como hoy estamos viendo, se demuestra de una manera
muy particular el reflejo y la interpretación de la situación espiritual de su
tiempo. Basta con recordar los nombres de Alfred Doblin, Franz Kafka, Robert
Musil, Hennann Broch.
Las obras de estos autores están arraigadas en una insistente problemática
metafísica. En la literatura de ellos, igual que en la pintura de aquel tiempo,
se ha superado el realismo y el naturalismo del siglo XIX. Es indudable que
en el siglo XX el arte se tenía que confrontar con' la tarea de revelar la situación eJ9Stencial y espirtual del hombre moderno. Sin embargo, puede ocurrir
fácilmente que por motivo de estructuras aparentemente negativas, se cierre
el acceso al verdadero contenido de aquel arte literario. La negatividad muchas veces citada y criticada, no debe ocultar el hecho de que en la literatura
moderna la idea positivista del hombre definitivamente tiende a trascenderse.
El diagnóstico del tiempo, que frecuentemente se presenta en forma negativa,
viene siempre acompañado por la interpretación ontológica. La esencia de lo
existente, el sentido y el fin del ser con referencia especial al hombre moderno,
es lo que más interesó a los grandes autores. Hace medio año, en este mismo
lugar, pudo darse un resumen general de la problemática de la "Dichtung"
moderna en Alemania. En el conjunto de aquella conferencia se tenía que
destacar el hecho de que en las obras máximas se había agudizado la situación
LA LITERATURA ALEMANA DE ESTE SIGLO

*

Conferencia sustentada en la Universidad de Nuevo León, el 25 de marzo de 1963.

221

�interior del arte poético mismo. Él venía constituyendo su propio problema.
Existía la conciencia de que se había llegado a un punto que bien podía ser
o final o principio.
Así lo expresó Kafka en 1918. Este pensamiento les estaba presente a los
artistas conscientes y responsables de su época. Ellos trataban, a través del
estilo de sus obras mismas, de aclarar la conciencia crítica en cuanto al sentido y a la tarea del arte. Casi desconocido, Franz Kafka escribió en Praga
sus obras, en las cuales se sujeta a un interrogatorio vehemente el sentido de
la enunciación poética. Lo que formuló Kafka en sus cuentos y novelas fragmentarias fue el juicio de que la "Dichtung" ya no era capaz de cumplir con
su fin inherente. Este fin, según Kafka, se basaba en la tarea de expresar definitiva e invariablemente la verdad del ser. Kafka ordenó en su testamento
que se quemaran sus obras después de su muerte ya que estaba convencido
del fracaso esencial de ellas. Si el juicio kafkaiano acerca de la "Dichtung"
estaba históricamente justificado, o sea si constituía más que una opinión
privada, tenía que mostrarse aquella problemática también en otros autores.
Recordemos, por un momento, la obra de Thomas Mann. Ella demuestra el
ligamento de lo tradicional con una temática actual. La sublimación del estilo tradicional en la obra de Thomas Mann conduce necesariamente a la
parodia. El estilo paródico de Mann es el signo de un estado tardío y de una
crisis en la cual ya se anuncia más que una problemática formal. El autor
mismo no ha descrito, al parecer, en ninguna ocasión, el carácter de esa crisis. Puede decirse también que la ha interpretado de manera diferente. Hay
en su obra una problemática variada del artista, la que se lleva a cabo sociolóo-ica y psicológicamente. Pero el arte mismo se mantiene en esta situación
co:no valor único. Thomas Mann todavía no podía dudar de la justificación
y del sentido de éste.

Hermann Broch, cuya obra forma el tema de esta conferencia, mjnifestó
la problemática kafkaiana con una alta conciencia. Él expuso la pregunta por
la justificación del arte o mejor dicho, de la "Dichtung", y trató de contestarla
tanto en su obra artística, como en sus estudios teóricos.
El acento de la problemática de Broch se caracteriza por la superación de
lo psicológico. Es sabido que eso había ya pasado determinantemente en la
obra de Kafka a quien Broch admiró como el más significante autor moderno, más aún que James J oyce. Hermann Broch pensaba y escribía desde un
conocimiento profundo de las tendencias secretas de su generación. Ya desde
el principio de su carrera literaria, consciente y voluntariamente él se comprendía como autor de una crisis general. En este sentido, la obra de Broch
puede proporcionar algunos aspectos en cuanto a la situación literaria tal vez
prevaleciente hasta la fecha. La conferencia se ocupará casi exclusivamente de
222

la novela La muerte de Virgilio, proponiéndose dar una interpretación de
ella que se resume en el título: Poesía como ethos y símbolo.
Hermann Broch nació en Viena en el año de 1886. Fue hijo de un industrial de tejidos. Estudió en el Tecnológico de Viena y en una escuela, en la
Alsacia, las materias relacionadas con la fabricación de tejidos y con la administración de negocios. A los 22 años entró a las fábricas de su padre y las
dirigió después de morir éste. En 1927 Hermann Broch dejó de ser definitivamente un industrial y comerciante. Se inscribió en la Universidad de
Viena para estudiar matemáticas, filosofía y psicología. Al mismo tiempo empezó Broch también su carrera literaria. Residió en Austria hasta 1938, fue
encarcelado por los agentes de la policía secreta del nazismo por ser judío;
pero, mediante la intervención de amigos extranjeros, logró la libertad y huyó a los Estados Unidos. Ahí vivía modestamente de honorarios escasos y
pensiones tanto de amigos como de fundaciones científicas. Hermann Broch
era una persona muy estimada por sus ayudas altruístas. Murió en mayo de
1951 en New Haven (Connecticut).
~n su herencia literaria se encontraron una novela y estudios sobre psico1og1a de las masas. Estos estudios los había considerado el autor como su obra
más relevante puesto que esperaba que con ellos tuviera una influencia directa y eficaz sobre el pensamiento político de la actualidad.
La primera obra de Broch, la trilogía novelesca Los Sonámbulos, se editó
en 1932. El tema de esta novela lo constituía un amplio análisis épico y filosófico, acerca de la decadencia de los valores. Para Broch constaba ya desde
esta primera obra, que la tarea de la novela moderna ya no podría consumarse en la tradicional exposición de un cuento. Por tanto había de encontrarse una nueva unidad del estilo y del pensar para poder corresponder a
las exigencias generales de aquel entonces. Era el fin declarado de Broch, de
c_rear una forma nueva de la novela, en la cual se demostraría la responsabihdad humana frente a las necesidades y circunstancias innegables de la época. Con esta intención se convertía el acto creador literario en un experimento insistente y constante. De ahí que la obra de Broch, a pesar de que contenga pasajes inigualables en toda la literatura alemana, no demuestra aqueUos rasgos perfectos y equilibrados que posee por ejemplo la obra de Thomas
Mann. Como literatura en un estado altamente experimental, necesariamente no podía redondear la armonía estética. La "Dichtung" de Broch, al igual
que la de Kafka o de Musil, se presenta en una forma fragmentaria, aun estando terminadas las obras mismas. Sin embargo, hay que tener en cuenta
que la incapacidad que se revela en este hecho no es de naturaleza formal•
más bien demarca la dificultad y la grandeza de lo intentado.
'
_La componente teórica en la "Dichtung" de Broch fue tan fuerte que determma toda la obra hasta en sus más finas ramificaciones estilísticas. El estilo
223

�de Broch refleja de manera inequívoca la intención de hacerlo portador de
una amplia y muy variada realidad existencial. Broch había comenzado. ~u
trabajo literario con la pregunta de si la poesía todavía era una expresion
existencial legítima. Escribió en una carta de 1932: "Y siempre de nuevo se
presenta la deprimente sospecha de que todo lo li~er~~o, tod_o ~o ~ético ya
no puede esperar ningún interés y que ya no se Justifica. Ni siquiera Joyce
etc. Dígame usted, por favor, que no es así, es que a pesar de ello yo debo seguir trabajando". Aquella sospecha se repite en forma alterada Y muchas veces agudizada en sus cartas, en sus grandes ensayos y en sus novelas, s?~re todo en su obra principal La muerte de Virgilio. La conciencia de la cnsis fundamental de la poesía, se convirtió en un factor dominante para Broch. El
no podía hacer caso omiso de ella, pues, como ya se dijo antes, no e~a una
crisis personal, sino más bien histórica y no se limitaba a ser reconocida solamente en Alemania.
Imprescindible era para Broch que transformara su con~ie~~ia crítica en
el estilo y la temática de su obra. Esto, en primer lugar, significaba la destrucción de la forma novelesca, la reducción de acciones a un mínimo posible
que se necesita para demostrar cierto conjunt? de ide3;&gt;, _luego_ la_ ?isolución
de Jo psicológico en favor de un punto de vista ontologico;_ significaba ello
hasta la abstracción filosófica, o en resumen, la sospecha aplicada de lo que
sólo corresponde a lo estético, que en la opinión de Broch, en el transc~rso
de nuestra historia había llegado a ser su propio fin. El autor se expreso en
muchas ocasiones en contra de una actitud artística, en la cual el arte parece
reclamar un valor propio y fuera de todos los demás valores humanos.
El fondo teórico de su convicción artística ha sido interpretado por Broch
constantemente. Esta teoría contiene indiscutibles semejanzas con tendencias
filosóficas de aquellos años. En 1928 apareció El ser y el tiempo de MA~TÍN
HEIDEGGER. El fin declarado de esta obra era la exposición y, de ser posible,
la contestación de la pregunta por el sentido del ser. Sobre la base de una
ontología existencial, Heidegger quería recup~rar una ~misión general de_ la
metafísica. En su obra principal El ser y el tiempo, Heidegger no ha podido
contestar la pregunta expuesta. En sus interpretaciones posteriores, su _método
filosófico comprendía un acercamiento a lo poético. Esta transformación metódica de Heidegger se revela como el intento de analizar la lengua Y sobre
todo el habla poética en cuanto a su significado para una revelación del ser.
Contiene el método posterior de Heidegger la inteligencia de que la filosofía
a través de su tradicional método especulativo ya no era capaz de resolver la
problemática que se presentaba ante ella. Hermann Br?ch experimentó lo
mismo estando convencido de que en cada manera de filosofar quedaba algo no dominado. Broch dijo que la filosofía no podía comprobar nada, mientras que como ciencia estaba obligada a proporcionar resultados comproba224

bles. Lo que la filosofía, sobre todo en sus facetas racionalistas, no podía dominar, era para Broch el tema común del pensar y de la poesía. La necesidad
de alcanzar lo que en la filosofía no se había podido resolver, constituía la
tarea principal de la "Dichtung", si era verdad que ella trataba de legitimarse
como arte responsable. Tenía que convertirse en un instrumento de la cognición. Broch escribió acerca de esto lacónicamente: "Dichtung que no representa un nuevo conocimiento, ha perdido su propio sentido, le falta necesariamente la calidad, por eso es mejor que no se intente".
Recordemos que la "Dichtung" del autor se producía bajo la tensión de este
juicio. Broch incluso creía que podía cargar con el peligro de la abstracción
para que la poesía sirviera a las actuales necesidades del arte. Junto con esto
sabía el autor que se podría llegar a un extremo en el cual la "Dichtung" trataría de suspenderse a sí misma. Con palabras de Broch, este riesgo se había
de correr por la preferencia que tiene lo ético en comparación con lo estético. El ordenamiento estético de la obra había de hacerse funcional a la exigencia ética. Lo ético se determinaba a partir de la constelación imprescindible del tiempo. Este tiempo lo interpretó Broch como una época histórica
interina, en la cual estaban sacudidas y hasta suspendidas las bases de la fe
y de la filosofía. Pero, así creía Broch, en este ínterin espiritual se había de
reanudar con vehemencia original la pregunta esencial por el sentido del ser.
Esta interpretación de la actualidad, como época de una desvalorización espiritual y, por lo tanto, como época en que se revela ya un nuevo anhelo por
la verdad, puede facilitar el entendimiento de la obra literaria de Broch. El
autor sabía que la "Dichtung" actual, para cumplir con su tarea, tenía que
acompañar y demostrar los dos movimientos contrarios, tanto el negativo como el positivo. "La Dichtung", así dice Broch en su ensayo, "siempre está al
principio y al final de la creencia, ella es su crepúsculo y su atardecer".
En 1945 apareció en Nueva York la novela La muerte de Virgilio. Fue publicada en inglés y en alemán. Thomas Mann razonó sobre la novela de la manera siguiente: "Para mí no hay duda de que La muerte de Virgilio pertenece a las más altas realizaciones de la literatura -alemana, y sobre todo que
representa una de las más esenciales y más modernas obras de nuestro tiempo, una creación audazmente concebida, original y asombrosa". Los principios de esta obra principal de Broch datan del año 1935. Una estación de radio le había pedido a Broch que leyera algún capítulo de sus obras. Al autor
le hubiera gustado presentar un ensayo sobre el tema "Literatura y final de
la cultura". Para satisfacer los deseos de la redacción, Broch prometió enfocar su tema en un cuento corto. El autor escribe en una carta posterior: "Entonces pensé cómo se dejaría resolver tal encomienda. No faltó mucho para
acordarme de las paralelas entre el primer siglo antes de Cristo y el nuestro
-guerra civil, dictadura y una decadencia de las viejas formas religiosas". Ade225
II15

�más Broch conocía una leyenda medieval. Según esa leyenda el poeta Virgilio
había querido quemar su Eneida. Aceptando la leyenda, Broch creía ( ahora con
palabras suyas) "que una inteligencia como la de Virgilio no fue empujada
hacia una acción tan desesperada por motivos fútiles, sino que todo el contenido histórico y metafísico de la época debe haber influenciado en esto". El motivo principal de la obra quedó fijado con esta reflexión. La primera redacción
era un cuento de aproximadamente 20 páginas. Esta la amplificó Broch inmediatamente hasta llegar a un volumen de 80 páginas. Pero la abundancia
de motivos lo forzó a trabajarlos sin fijar un límite de tiempo. Al paralelismo
de la época de Virgilio con la nuestra se le agregó para el autor una experiencia particular: las persecuciones racistas le obligaron a confrontarse con
su propia muerte. Esta experiencia personal forma sin duda la base psíquica
para la intensidad de la novela.
En La muerte de Virgilio Broch radicalizó la destrucción del tradicional esquema novelesco ya que no le proporcionaba la posibilidad de decir lo que él
iba a expresar. El habla poética de Broch no trataba de formular acciones concretas las cuales están determinadas por las causas conocidas del espacio y del
tiempo, y además sujetas a las condiciones de la psicología tradicional. El habla
poética de Broch tiende a la exposición casi simultánea de todo lo que ocurra
a una sola persona, o sea al poeta Virgilio. Por tanto, el mundo creado por el
autor no se caracteriza por rasgos "objetivos", sino que corresponde ampliamente al sujeto que lo está percibiendo. Si bien la obra se presenta en tercera
persona, hablando de la figura principal con el pronombre él, no obstante, debe considerarse como un monólogo en que se revela toda la experiencia del
sujeto. De esta manera se integra en la obra una realidad muy particular, formada de una suma de motivos, datos, imágenes, pensamientos y sentimientos
centrados todos en el personaje del poeta. Así pues, se le ocurren a Virgilio
fenómenos espirituales e irreales que, dentro del marco de la así llamada realidad "objetiva", actúan como si fueran reales puesto que lo son en la percepción individual. Podemos resumir que, para el sujeto, sólo hay una realidad en
la que los confines de sectores reales distintos están enteramente suspendidos.
En cuatro capítulos que recuerdan los movimientos de una sinfonía, se desenvuelve la imagen de un acontecer exclusivamente espiritual. El lenguaje poético crea este acontecer no sólo de manera lógica y directa, sino expresiva e indirecta. Las palabras y las oraciones -estas últimas se extienden a veces sobre
varias páginas- demuestran la duplicidad de una alta precisión pensativa y
de una intensidad espontánea y mística. Es un lenguaje denso y transparente,
fuerte y suave, con un ritmo inconfundible en el que parecen flotando las cosas que designa esta poesía. Las múltiples relaciones idiomáticas, repeticiones
y variaciones reflejan, o mejor dicho, crean estilísticamente el contenido muy

226

complejo de la obra. Cada parte m
· d'ivi'd ual demuestra la ley artística . h
rente a que está sujeta toda la obra.
m e'Empieza el libro con la descripción del Mar Adriáti
d I fl
.
.
de la costa italiana, del atardecer. Ya en esta descripc~: qe a ot_a impe1:al,
parece mu "
l"
.
ue a pnmera vista
.
y norma ' se anuncia la temática interior de 1 b
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comci e con el sentido y la verdad interior del ar mento Pe ,
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esta constltwda por dos la primera es "St hl"
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voz "Stahl"
viene reunida con "blau"'que s1gn1
. "fº1ca azul aLa pal
' o bsea acero; la
.
ta se refiere en primer lugar al color del roa p
d. ,
a ra compuesintegración de dos ámbitos distintos. Stahl :~er:ro~v:c:u;oas'f~e ello¡, d~nota la
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l' · E
'
'
irme, a tierra la
mar , ybalpoditlcla. ~, cam~i?, blau, azul, es el color del cielo reflejado e~ el
' Slffi O O e a umon rrustlca de lo
· con lo inefable.
.
"stahlblau"
d , d
.,
que existe
La palabra
cia eneral ': emas e su funcion r:al, contiene ya como un núcleo la. tendenbolo: de las ;a!~:bra
e~ reun1r lo co~trario, concebir mediante los símp d
. as a om re que se esta confrontando con lo absoluto
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go menos de la vida
. . . , a ota el emperador Augusto se encuentra en el mar Adriátiºco
. . el poeta Virgilio q
C,on d 1reccion a Brundisio . En uno d e ¡os barcos viaJa
ta regresando de Grecia. Está gravemente enfermo Sab
ue esa
· L
d· , • .
·
e que muy pronto va
m:~:r~xt::;r
if~~il hdisc:drnir y or~enar las impresiones que le llegan del
. irg1 10 a s1 o recogido de Grecia por el ami
~,1, monól?go ~direc~o revela el pensamiento del poeta acerca :: e::p~:::~·
e Por que habia cedido al deseo de Augusto? . Por qu, h b'1 b d d
.
nas? Ah
h b' d
.
e
e ª ª a an ona o Ate-

Y;.

lo f~vor:~;e d: ~ esapareci~o la espera~za de terminar la Eneida bajo el cíefilosofía y de . o~ero, hlabi~ desaparecido la esperanza de vivir una vida de
ciencia
en a cmdad de Platón.' una viºda sm
. arte sm
. poesía .
h b' d
.
a ·ia esaparec1do
la
esperanza
de
que
llegara
el
m1'lagro
d
1
'.
.
' d
. .
e conoc1IIUento
y el'
aliVIO a traves
.
motivo
u
' el conocuruento"
, · Por p nmera
vez, aqm, se da a conocer el
con el e:;e::r~arde formara uno de los puntos principales en la discusión
b Está anocheciendo. La costa ya está a la vista. Pronto la flota .
. 1 .
a al puerto de Brundisio. La muchedumbre ue 11 '
rmpena ambilosamente la llegada de su emperador. V"r
puerto celebra
1 g1·15
10 es llenadel
eva o en
·11 d juno~ por los callejones de los pobres. Lo ofenden co
I b una si a e maest!ffian que él es uno de los ricos ue se ed
n pa ~ ras vulgares porque
sus hombres. Virgilio llega a la ~abitaJ;n qen dalr el luJ~ de ser llevados por
ue e otorgo el emperador. Ya

227

�desde el desembarque, se encuentra con el poeta un muchacho que lleva una
antorcha. Se llama Lysanias y dice que viene también de Grecia. En la primera discusión con él, Virgilio le pregunta si le iba a recitar poesías. El muchacho
no contesta, sino le dice al enfermo: "Tu camino es poesía, tu meta está detrás
de la poesía". Lysanias, introducido como una persona real, constituye la conciencia del poeta mismo, y es simultáneamente el acompañante mítico en el
viaje que ya emprendió Virgilio. La figura de Lysanias denonúna las estaciones importantes en el proceso espiritual de Virgilio durante las siguientes horas. Más tarde se va a unir con la figura de Plotia, la amante de Virgilio, volviéndose las dos una sola que representa la fuerza del amor y del auxilio que
en el orden ético de Broch están más altos que el solo valor estético. Virgilio se
prepara en su habitación para la noche. Durante las visiones torturosas de la soledad, se da cuenta el poeta que no ha cumplido con su verdadera tarea. Reconoce que, como poeta, él tenía el deber de esforzarse por la verdad de sí
mismo y del ser en general. Sólo una poesía con esta finalidad hubiera podido
satisfacer el deber coadyutorio humano. Las reflexiones acerca de ello desembocan en una decisión súbita. Subiendo del subconsciente, pero al mismo tiempo llegando desde afuera, se le impone al poeta imprescindiblemente el mandato: "¡Quemarla Eneida!" Se quiere levantar para obedecer inmediatamente el mandato, pero su debilidad física le impide realizar la intención. Virgilio
se duerme hasta en la madrugada.
Con la visita. de sus amigos Plocio y Lucio que vinieron desde Roma para
saludarlo, se despierta el poeta. Les comunica su intención de quemar la obra.
Los amigos no lo comprenden, pues creen que esta idea se debe únicamente a
la enfermedad. Luego, viendo que Virgilio está verdaderamente decidido a destruir la poesía, se ponen a persuadido de la trascendencia secular de ella. ·Pregunta Lucio: "¿No lo sabes tú mejor que la grandeza de Roma y la grandeza de tu poesía ya no se pueden separar?" Este aspecto político se repetirá
más acentuado en la discusión con el emperador. Virgilio declara que está
convencido de que la Eneida fracasó y les pide a sus amigos que ellos se hagan cargo de destruir la obra. Se niegan estrictamente y salen enfurecidos.
Viene el médico. Quiere engañar al poeta acerca de la gravedad de su estado. Luego, el cuarto es preparado para la visita de Augusto.
Octaviano ya se ha enterado de lo que el poeta ha decidido. Al llegar, ordena que se desocupe el cuarto, queriendo mostrar con esta medida la importancia de su visita. Ha venido el emperador para salvar la poesía. En una
larga conversación en la que siempre retoma al punto principal, la Eneida,
el emperador trata de persuadir al amigo para que le conceda el manuscrito.
Virgilio raciocina que la obra no es perfecta porque no sirve al conocinúento
necesario y que, por ende, él tiene el deber de quemarla. Cuando el emperador le pregunta a qué conocimiento se refería, contesta el enfermo: "Al co-

nocimiento de la muerte". Después de un rato responde el César: "La muerte forma parte de la vida; el que conoce la vida, también conoce la muerte".
Pero al poeta que. está por morir, no le puede ser suficiente tal respuesta. Sabe ahora con claridad que no hay ninguna experiencia directa de la muerte
Y q~e, por tanto, no hay ninguna interpretación verdadera del ser. Por esto
1~ dice a Augusto: "Sólo de la extrema consumación de la muerte surge el sentido de la existencia". Explica Virgilio que lo absoluto está escondido en la
~uerte, Y sólo bajo la ley de lo absoluto podría detenerse lo particular con el
f~ d~ demostrar su verdadero sentido. Dice Virgilio que él únicamente hab1a circundado la muerte mediante metáforas que no tenían ninguna fuerza
revel~~ora en cuanto a una cognición deternúnante. Pero el emperador trata
de d1s1par t~~as e~as objeciones, las que, como se ve, no se dirigen contra un
malogro estebe?,. smo metafísico de la obra. Parece imposible la reconciliación
de las dos opm10nes contrarias. El emperador representa al Estado como
creador de su forma act~al; es por eso menester que exija la conservación de
una ~br_a_ de ar~e que su:va a la glorificación del estado romano. La poesía
de _V1rgi~1,o, se~ Octaviano, ya no es propiedad particular del autor, sino
art1culac10n her01ca y propiedad de toda la nac1'o'n . Le adv1er
· t e que s1· quemara
lí · la obra, se rehusaría a cumplir con su deber en cuanto a la comum'dad
P? tJca. A ello res_p_onde Virgilio: "No me sustraigo yo a ningún deber y a
ninguna res?onsab1hdad, Augusto, y eso lo sabes tú; pero sólo podré servir
a la comunidad y al estado cuando haya yo alcanzado el conocimiento mío
p_ue:- se trata del deber al auxilio, y con él no se puede cumplir sin cono~
C1mtento".
Estas ~o~ palabras_ -:-~eber y auxilio- constituyen los conceptos claves del
ethos art1st1co de Virgiho o de Broch respectivamente• Detras
' de estos conceptos se reconoce la convicción de que el arte bajo las condiciones históricas
dadas, Y~ no era cap~ de proporcionar el auxilio metafísico necesitado. Sin
q~erer d1s~ulparse a s1 mismo, ve el poeta su propio fracaso como consecuenc1~ ~~ su epoca en la que no hay ninguna verdadera tarea poética, y agrega
~irgiho: "Ya n~, Y ~ún no". Esta fórmula lacónica resume el carácter de la
epoca como un mterm, como el vacío entre dos épocas o, históricamente ha~lando, entre 1~ pre~ris~i~na y la cristiana. Al emperador que se pone intransigente, le explica V1rgilio que en el vacío espiritual ya se venía anunciando
u~a esperanza. Después de haberse restituído el orden político debería tamb1en,r~formarse el ?rde~ espiritual._ Las palabras del poeta obtienen un tono
profet1co cuando dice : Debe surgir de la mentira más profunda la radiant
verdad nueva, la salvación, la suspensión de la muerte"
e
Después de ello, la discusión vuelve al tema del arte ·y de su justificación
e~ aquel tiempo. Virgilio cree que el estado romano, representado por Octaviano, forma el símbolo válido de un orden eterno, mientras que él mismo,

229
228

�mediante su poesía, no ha podido crear tal símbolo válido. Pero dice que no
sólo la poesía, sino también la filosofía había fracasado. La filosofía había
perdido su fundamento pre-ontológico y con esto, dice Virgilio, no existe ninguna oportunidad de crear un verdadero entendimiento espiritual.
Opina que incluso falta la base para una conversación. 'El emperador niega todo esto y replica que la conversación entre ellos demuestra lo contrario.
Sin embargo, el lector reconoce que la conversación entre el poeta y el hombre político consta en el fondo de dos monólogos, que únicamente por fines
pragmáticos se aproximan a veces uno al otro.
Octaviano quiere coronar su obra política con la obra poética de Virgilio.
Este, en cambio, tiene la inteligencia de la vanidad de tal actitud. Se ati.ene
a la idea del concimiento y del deber, sintiéndose comprometido a sacrificar
la Eneida. El conflicto entre los dos pronto va a llegar a su apogeo. Otra vez
se discuten la misión de paz de Roma así como el sitio simbólico del emperador en la alta realización estatal. Se agudiza la contrariedad al mencionar
Virgilio la pérdida de la piedad. Con la seguridad del hombre político, Octaviano determina la piedad como una actitud pública: " ...piadoso es el que
sirve al estado..." Esta sentencia forma uno de los muchos intentos de convencer al poeta con pensamientos generales de la prioridad del estado, para
que por fin conceda la obra. Virgilio define la piedad como devoción religiosa y simplicidad. Con ellas debería de abrirse un camino hacia la verdad. La
obra del emperador, el estado romano, lo interpreta ahora el fundamento indispensable de una nueva época metafísica. Ahora, Octaviano replica con
creciente amargura. Está ofendido en su autonomía imperial. No le es suficiente que su labor sea sólo provisional. Quiere entenderla como real y efectiva. No soporta que el poeta le disminuya de ninguna manera .sus méritos. Le
incrimina del odio contra él y dice que este odio es la única causa por la que
Virgilio iba a destruir la Eneida.
La inconciliable contrariedad entre el hombre político y el hombre pensador
y artista se desenvuelve abiertamente. El furor del emperador se desahoga en
un lenguaje acerbo. Virgilio, hasta ahora ha llevado la conversación no estando completamente consciente. Pero, oyendo los gritos furiosos del César,
se despierta plenamente. Siente con cierta alegría su situación real y reconoce que ya desde un principio le había dedicado la obra al emperador. Para
no ofenderlo más y para comprobar su amistad le deja el manuscrito con la
promesa de terminarlo en Roma. Le pide la liberación de sus esclavos en caso de que muera. La maleta que contiene el manuscrito es sacada del cuarto. Augusto se despide amistosamente. Luchando de nuevo contra la debilidad física el poeta les dicta a sus amigos Plotio y Lucio el siguiente suplemento para su testamento: "Los cantos no deben ser separados; prohibo que

230

se añada o suprima alguna palabra". Con esto, Virgilio asume la plena responsabilidad para su obra y para su fracaso.
El último capítulo que lleva como nombre "Eter - el regreso", desenvuelve
el proceso agonizante de Virgilio. La imagen real del barco con la que empieza la obra, se descifra ahora como el símbolo mítico: Virgilio se desliza
en un barco hacia lo infinito. El lenguaje poético desemboca aquí en una
visión mística de la muerte. Consta este capítulo de una serie ininterrumpida
de imágenes que le demuestran al agonizante por última vez la abundancia y
profundidad del ser. Entiende el poeta ahora que el morir significa el regreso definitivo al origen. Frente a su propio fin se le revela la imagen consoladora del hijo en brazos de la madre. "Y parecía como si estuviera contenido
en el sonreír de los dos el significado de lo infinitamente existente". En un
zumbido que le sacude y que le lleva hacia arriba, se le comunica a Virgilio
una palabra, la palabra original en que se determina el sentido de la existencia y de la muerte. Es la palabra que comprende todo el secreto trascendente
de ellas. Termina la obra con referencia a esta palabra: "Él no la podía retener y no la debía retener, era para él incomprensiblemente indecible, pues estaba más allá de la lengua".
El resumen de la obra de Broch solamente puede proporcionar una idea
muy reducida y hasta vulgarizadora. Hay que tener presente que el acontecer
espiritual de La muerte de Virgilio se reúne en cuatro puntos principales: el
histórico, el actual, el personal y el ontológico. Ello quiere decir que todos estos aspectos están presentes en el libro y no se dejan separar uno del otro. El
poeta Virgilio que está por morir simboliza el fin de la antigüedad y el vacío
metafísico en el arte y en la filosofía. Este aspecto histórico es el medio apropiado para interpretar la situación espiritual de la actualidad. La relación
íntima con la problemática personal del autor, se entiende por sí sola. Pero
además de los aspectos concretos, la trascendencia primordial del libro se
funda en la interpretación general, o sea ontológica. En este sentido, la obra
presenta de una manera poco común, el destino trágico de todo el esfuerzo
humano por el arte y por su justificación y, lo que equivale a esto, por el conocimiento. Se hizo constar antes que el autor había asumido la pregunta
por el significado y por el fin de la poesía en su obra misma. Creía Broch
que la problemática psicológica y sociológica de Thomas Mann ya había sido superada. Teniendo sólo once años menos que aquel autor, Broch vivía
la crisis de la conciencia artística moderna de una forma alterada y radicalizada. Para ilustrar la comparación entre los dos autores biográficamente podemos recordar que Mann era exclusivamente autor, tal vez el último ejemplo de una perfecta existencia literaria. En cambio, Broch vino de una profesión bastante ajena a la literatura; una vez empezada la carrera literaria,
Broch se d~dicaba también a otras materias, incluso había temporadas en que

231

�el autor consideraba sus trabajos artísticos como cosa secundaria. El º?t~ismo relativo al arte de Mann, se había convertido con Broch en un pesumsmo
fundamental. Con Broch, y sobre todo a través de su obra principal La muerte de Virgilio, se presentó la extraña posición de que la "Dichtung" está trabajando en su propia suspensión. 'En la obra de Broch se descubre la falta de
una base ética por la cual el arte debería justificarse. En ello se demuestra
una notable coincidencia con la situación artística de Fra~z. Kafka_- Para
Broch, Kafka era el ejemplo del poeta moderno que_ había vivido la int_e~~a
duda acerca de la justificación de su obra. Podemos sospec~ar ~ue la ~ecision
testamentaria de Kafka de destruir sus obras, haya tambien influenci~do _la
problemática de Virgilio. Broch la interpretaba como una consecuencia histórica. En el medio de. un estilo altamente personal, él trató de ~:mostrar 1el
destino de su arte propio como el del arte actual. Broch se empeno por ac,arar y expresar lo imposible con lo que se enfrenta el ~rtist~ ,moderno. La ,formula lapidaria YA NO y AÚN NO es válida para la situac1on contemporanea
general.
..
.
·d d
Ha de preguntarse: ¿ queda con esto defin1t1vamen~e. ~bohdo el sentl o e
la "Dichtung"? ¿No hay, detrás de la negativa, una posibilidad ~e devolverle un
sentido metafísico suficiente? Vimos que Virgilio se decide finalmente a dejar la obra al emperador y al pueblo r~ma~,º· Este cambio, aunque parezca
"Súbito y contradictorio, tiene una motivacion en el contexto entero . de la
obra. Verdad es que la "Dichtung" de Broch trata de destacar su propio fracaso. Pero aún en esta conciencia le queda un último valor que es característico para ella: el valor de la representación simbólica. ~n- el segundo ,:\
pi'tul o "fuego_ el descenso" , se encuentra el siguiente pasaJe importante:
, d · , E
umano está bendito y maldito de imágenes; sólo a traves e imagenes
ser h
.
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d
puede comprenderse a sí mismo; ellas son inexplicables; estan entro e_ nose el principio son anteriores y superiores a nuestro pensamiento,
oros
,
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desd
t
están fuera del tiempo, comprenden el pasado y el futur? . ,
. .
Ahora bien, la tarea del poeta sería evocar aquellas 1magen~s ~ng_i?ales.
. mbargo ellas nunca pueden verdaderamente exceder a la lumtacion de
,
· , l' ·
clara
Sin e
lo simbólico. Se sustraen tanto a una comprension ogica, como a una .
determinación metafísica. La muerte de Virgilio contiene una gr~n can~idad
de tales imágenes. Según Broch, ellas le fueron evocadas de modo mconsc1e~te
durante el trabajo, y las tuvo que integrar en su obra. D~muestran esto~ s1mbolos una semejanza obvia con motivos míticos que, en pnmer_lugar, est~n re· da con la temática de la muerte. Broch tuvo que recurrir a estos simboac1ona s
1
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1los
para crear la extrema posibilidad del hombre, o sea a consumac1on e
su existencia ante el fin inminente.
.
.
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el símbolo mítico posee una importancia esencial dentro
·
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Si se cons1 era que
de la "Dichtung" de Broch, se puede interpretar la pregunta por el s1gnif1ca o

del arte poético, por el significado y la trascendencia del símbolo mismo. Virgilio está convencido de haber circundado la muerte únicamente con metáforas no apropiadas. Estas metáforas habían impedido el acceso a la verdad de
la muerte, o sea en vez de revelarse, se había ocultado la muerte en medio de
las metáforas. Pero sólo el conocimiento de la verdad de la muerte le hubiera
proporcionado a Virgilio el conocimiento de la verdad absoluta del hombre.
En ello se basa el fracaso de su poesía. Al final de su vida, el poeta tiene
que reconocer la deficiencia de sus símbolos, sabiendo que el arte poético sólo
puede crear estos símbolos insuficientes en cuanto a lo que debían de evocar.
Recuérdese que el símbolo mítico expresa ya por sí la aceptación de un límite insuperable. La aceptación de este límite la había de incluir Broch en
su propia "Dichtung". Sin embargo, él mismo así como la figura de Virgilio, esperan que detrás de la realidad simbólica deficiente, pueda formarse la verdad trascendental de un símbolo absoluto, el cual ya habría dejado de ser un
limitado símbolo humano. En varios pasajes de la obra es formulada la esperanza de que la cadena de los símbolos se convierta definitivamente en el
"círculo de la verdad". En caso de que la "Dichtung" lograse enunciar lo absoluto mediante la perfección y superación simultánea de sus símbolos insuficientes, cumpliría ella con su deber ético, que le está innegablemente impuesto. Se entiende que con ello, la "Dichtung" debería trascenderse a sí misma superando el símbolo creado por la lengua. Para Broch no existía duda que
cada obra de arte, para justificar su existencia, habría de formar esta tendencia por medios artísticos adecuados. La Muerte de Virgilio constituye el testimonio poético para ello. El ethos de esta "Dichtung" se determina por buscar
el símbolo válido en el que también la muerte estaría suspendida.
Necesita concebirse el malogro de tal literatura desde el punto de vista ahora obtenido. La situación de Virgilio no sólo refl~ja un hecho circunstancial
. corresponde a una constitución fundamental del hombre. En tanto que'
sino
el poeta se propone abolir los límites del conocimiento humano en cuanto a
lo absoluto, se ve ante un fracaso inevitable. En este respecto la situación de
Virgilio representa finalmente una constitución humana general. En el agonizante poeta se concentra el saber de una diferencia ontológicamente dada,
o sea la diferencia entre el logos inmanente del hombre y la verdad metafísica.
La "Dichtung" de Broch trata de superar aquella diferencia mediante la formación de un habla poética apropiada a su fin. Una de las reflexiones hímnicas de la obra designa concretamente tal actitud artística: "Meta de toda poesía es el abrirse de la lengua, cuando más allá de toda comunicación y de toda
-descripción se suspende a sí misma; los momentos singulares sumergiéndose la
lengua en la simultaneidad". Es cierto que Hermann Broch logra verificar
•este deseo someramente, suspendiendo las funciones normales de la lengua pa:ra que como una nueva expresión poética, sea el portador de la simultaneidad

233
232

�metafísica. Esta "Dichtung" se está constantemente dirigiendo hacia su fin, incluyendo la conciencia de su infructuosidad. En el habla poética_ de ~roch
se expresa una actitud humana pocas veces _demostra?~ co~ t~l mtens1dad.
Es la demostración artística de una expectativa metaf1S1ca sm igual. Conste
que la obra de Broch es tanto el símbolo de su infructuosidad como _el símbolo
de su meta simbólica misma, es decir del símbolo absoluto. Expenmentando
trágicamente la limitación humana, se señala indirectamente como lo más
avanzado, la magnitud de la palabra absoluta la que la "Dichtung" no es capaz
de enunciar, puesto que está "más allá de la lengua".

EN TORNO A LA ACTITUD ROMÁNTICA
DE LA GENERACIÓN DE 1898 *

E. INMAN Fox
Vanderbilt University
Nashville, Tennessee,
EE.UU.

Los ÚLTIMOS AÑOS DEL SIGLO XIX, los años de la Restauración dej¡iron perplejos a los intelectuales españoles. Las inconsistencias y las barbaridades del ambiente socio-político les causaron un pesimismo profundo. Abiertas las puertas
de España al pensamiento europeo, los intelectuales empezaron a dudar de los
valores tradicionales españoles, y a la par se desarrollaba en España una actitud esencialmente romántica. Verdad es que el Romanticismo fue una actitud filosófica más bien que una concepción unificada del universo, pero no
se puede negar que esta actitud· procedía de una concepción del universo. Al
principio del siglo XIX, en el resto de Europa, Kant, Voltaire y la Revolución Francesa, habían logrado derrumbar todo vestigio de autoridad racional
establecida durante los siglos XVII y XVIII. Los románticos perdieron su
fe en la capacidad del hombre para encontrar un sistema demostrable y trascendental que pudiera explicar nuestra existencia. Y por eso la expresión romántica siempre ha sido una recreación práctica de lo que destruyó teóricamente Kant con la crítica de la razón pura. Sin embargo, en España ni levemente había soplado el viento neo-kantiano.1
Instituciones tales como la monarquía y la Iglesia se estimaron sagradas y
el llamado Romanticismo no pasó de un modo literario.

1 '

El propósito de este ensayo es sostener la teoría de que la actitud vital de

* El autor quiere expresar su gratitud a la American Philosophical Society por
haberle concedido una Beca que le ha permitido realizar este trabajo entre otros.
1
Para un estudio sobre estos aspectos del Romanticismo español, véase E. L. Krno,
What is Spanish Romanticism Studies in Romanticism (Boston, 1962 ), t. 11, No. 1,
págs. 1-11.
234

235

�los tres miembros más importantes de la Generación de 1898 es de una orientación tan profundamente romántica, que se puede explicar en estos términos
su afinidad entre sí y su influencia en la cultura española. Sería presuntuoso
en un estudio tan breve pretender describir el ambiente intelectual de la época,
pero creemos que, con algunas referencias a la enorme influencia de las filosofías neo-kantianas 2 (neo-románticas) y del movimiento anarquista en los
escritos de Unamuno, Azorín y Baroja, podemos convencer al lector de que lo
que más unifica a estos escritores es su actitud romántica frente a la vida.
Cuando en 1854 volvió Sanz del Río a la cátedra de Madrid con su interpretación del Krausismo, trajo a España las primeras huellas de una filosofía
neo-kantiana. Si es verdad, como algunos han sugerido,3 que era el armonismo
krausista una contestación a la desorientación vital del Romanticismo, también está claro que es resultado de una visión romántica de la vida. Podemos
decir que sirve como una especie de reconstrucción práctica del racionalismo
-la Crítica de la razón práctica de Kant. Según Krause, el único conocimiento primario que nos parece indiscutible es el de nuestro yo. Este yo se revela cer
mo la expresión temporal de Dios- el fenómeno de Kant. La organización
actual del Estado, nación, religión es defectuosa, nos dice Krause, porque el
hombre vive angustiado por su ímpetu para armonizarlas. El hombre mismo
es la proyección de lo perfecto, pues ha de descubrir su propio interior. No
hay por qué discurrir largamente para comprobar la semejanza entre la idea
krausista y la de Unamuno. Basta citar el famoso ensayo Adentro, en el cual
dice Unamuno que el individuo debe conocerse a sí mismo y descubrir su
ámbito interior.
Desengañados los españoles de sus instituciones sociales, políticas y económicas, es decir, con los productos de la razón, el krausismo les ofreció la manera de buscar una fe que podía volverlos a una vida moral. Asumieron hábitos personales intachables; se vestían sobriamente, por lo común de negro,
cultivaban la taciturnidad, se abstenían del alcohol, del tabaco y de la carne.
Unamuno, Awrín y Baroja practicaban este puritanismo que era también,
según se va a notar más adelante, una característica personal de los anarquistas. El Krausismo y su influencia en el ambiente intelectual de España ha
sido ampliamente estudiado 4 y todo lo que pudiéramos decir aquí sería re• Cuando decimos "filosofías-neo-kantianas" nos referimos a sistemas basados en la
metafísica de Kant, tales como los de Krause, Nietzsche y Schopenhauer. El hombre
sólo experimenta el fenómeno, sin poder conocer la cosa misma o el noumena. Así el
conocimiento es limitado por las tres categorías de espacio, tiempo y causalidad.
1 D. L. SHAW, "Ganiuet's España Filos6fica Contemporánea and the Interpretation
of the Generation of 1898", Hispanic Review, XXVIII (1960), págs. 220-232.
' JuAN LÓPEZ MORILLAS, El Krausismo Español (México, 1956); y PIERRE JoBIT,
Les éducateurs de l'Espagne contemporaine (París, 1936).

236

petición. Sería interesante, sin embargo, comparar las ideas krausistas sobre la
~istoria con l~s de_ Unamuno e indicar su aspecto romántico. Según los krauSJStas la genuma filosofía de la historia tiene como fin el estudiar la idea de
Dio~ por la evolución de la humanidad, sin perder de vista el hecho de que
tal idea en el tiempo es la crónica del desarrollo de las facultades intelectuales
Y morales del hombre. Pues se debe historiar la vida diaria de los hombres y
no los acontecimientos político-históricos. ¿No es este concepto de la historia
el ~ue emplea Unamuno cuando habla de su Intra-historia? Rompiendo lo
castizo temporal, el historiador de la Intra-historia descubre la tradición hu~ana. También d: acuerdo con una idea krausista, Unamuno nos dice que la
literatura es el pnmero y más firme camino para entender la historia reali¿No creyó l? mismo nuestro maestro Awrín? En contraste con los pos1tlv1stas y spencenanos del día, este enorme interés de la Generación de 1898
en el ser humano, en el yo, indica ya un tono romántico.
Además del krausismo, otras filosofías neo-kantianas, sobre todo la de Schopenhauer, influyeron en el pensamiento de Unamuno, de Azorín y de Baroja.
Pues la metafísica pesimista de Schopenhauer formó la base filosófica de mucha de
·_
, la obra
. de estos tres
, escritores. En La voluntad ( 1902) de Arorm', e1 mis
mo titulo sugiere la teona schopenhaueriana de que la única sustancia metafísica
del mundo es esa fuerza ciega que nos arrastra por la vida y que se llama
la voluntad. Yuste, el mentor del joven Azorín en la novela, tiene tres tomos
de Scho~enhauer en su biblioteca y simboliza el Schopenhauer como educado~-: El Joven Azorín, vaga por las páginas de la novela sin voluntad u orientac1on, aplastado por la vida.
. El l:ctor de En torno al casticismo ( 1895) de Unamuno se dará cuenta
mmed1atamen~e de que_ la división de historia e intra-historia tiene sus orígen_es en el dualismo kantiano del fenómeno y noumena, como se ha dicho anter_10rmente. _T_al co~o Unamuno y los krausistas, Schopenhauer había preferido
libros de v1aJe a libros de sucesos políticos como fuentes para la historia y con
respecto a esto lo cita Unamuno. 6
'
En el terce:, ensayo de En torno al casticismo, Unamuno explica el espíritu
guerrero espanol y el deseo de llevar la individuación a la justicia eterna en
los térrni~os de Schopenhauer, expuestos en El mundo como voluntad y representación. En El sentimiento trágico de la vida, Unamuno alude a menudo
a la obra del gran pesimista alemán y en la última parte, cuando habla de la

z~?~·

• Co~cepto de Nietzsche popularísimo en la época. Para un estudio con respecto a s
pre~enc1_a en la o~ra ~e Azorín, véase ANNA KRAusE, Azorín, The Little Philosophe;
U~1versity of Cahforma Press (Berkeley, 1948).
'
. El le~tor ir~, dándose cuenta por el ensayo de otras semejanzas entre las ideologías
baJo. cons1de~cion. T~do esto nos sugiere que la popularidad de estos movimientos filosóhcos Y sociales radica en una misma actitud frente a la vida.

237

�fuerza inexorable de la voluntad, sus ideas son fuertemente schopenhauerianas.
El hecho de que Joaquín, el científico (médico) en A bel Sánchez, sufra en
vez del artista, sugiere la correlación hecha por Schopenhauer entre el dolor Y
el conocimiento. En general, esta angustia que se deriva del conflicto de la
emoción y de la razón, de la fe y de la ciencia, que se ve en sus múltiples
facetas en las obras de Unamuno, Azorín y Baroja, es el concepto neo-kantiano
que subraya todo el pensamiento romántico de la Generación de 1898.
La influencia de Schopenhauer es más patente en las obras de Baroja que
en las de Unamuno o las de Azorín, y don Pío mismo nos dice que desde muy
joven habían influido en él los escritos del famoso pesimista: "El leer el libro
Parerga y Paralipomena (Schopenhauer) me reconcilió con la filosofía. Después compré, en francés, La crítica de la razón pura, El mundo como voluntad
y representación y algunas otras obras".7 En otro sitio dice Baroja que los au8
tores a quienes leía con más entusiasmo eran Schopenhauer y Kant. La
doctrina de Schopenhauer, que asocia el dolor y el conocimiento, es adoptada
por Baroja temprano en su carrera de escritor y se repite por las más de sus
novelas. En la cuarte parte de El mundo como voluntad y representación, Schopenhauer dice que el dolor crece en proporción con la inteligencia; y por eso
el ser humano sufre más que los animales.
Sigue explicando que el hombre cuanto más inteligente sea más sufre, Y
que sufren más que nadie los genios. El 5 de mayo de 1899 Baroja publica
en la Revista Nueva un artículo Sufrir y Pensar en el cual coincide exactamente con la doctrina de Schopenhauer: "La sombra del dolor sigue a la inteligencia como al cuerpo, y así como a raza superior y a superior tejido corresponde mayor capacidad para sentir dolores, así también a cerebro más perfeccionado corresponde más exquisita percepción del dolor".
Este tema filosófico se repite en muchas de las novelas de Baroja, pero llega
a ser la idea central en La feria de los discretos y en El árbol de la ciencia.
Entre los años 1900 y 1912 Baroja escribe sus novelas más fundamentales, que
revelan el espíritu y la personalidad de la Generación de 1898. Los protagonistas fracasan en sus deseos casi siempre por una voluntad desorientada.
Vacilan entre el mundo de la voluntad y el mundo de la Idea, entre la vida
activa y la vida contemplativa. Ni una ni otra les satisface y no les queda
más que su pesimismo implacable. En breve la influencia pesimista de Schopenhauer ha hecho su impacto mediante el ambiente confuso y desorientado
de España.9
7

Pío BAROJA, Juventud, egolatría, Obras completas (Madrid, 1946-1951), V, pág.

185.
• "Conceptos filosóficos y morales" El escritor según él y según los criticas, OC, VII,
pág. 483.
• Véase un estudio nuestro sobre la filosofía de Schopenhauer en las novelas de Ba-

No hay duda de que el éxito que tuvo el movimiento anarquista en España fue debido no solamente a la mentalidad española, sino también a una
reacción antiautoritaria, mejor dicho, romántica, frente a la situación sociopolítica planteada por la Restauración. No pretendemos que sea el anarquismo un movimiento de la edad del Romanticismo, pero sí pretendemos que es
una manifestación de la misma orientación filosófica y vital; tanto como el
existencialismo es la manifestación actual del mismo modo de pensar. La
reacción fue más fuerte de lo que se ha creído, y! el anarquismo en España es
un tema que todavía no se ha estudiado seriamente. Es seguro que la enorme
popularidad de Nietzsche en España fue debida a su espíritu anarquista más
bien que a su teoría del superhombre.1 º
Aunque las ideas federalistas de Pi y Margall no fueran enteramente anarquistas, se sabe que el autor de La Reacción y la Revolución se inspiró en
Proudhon, uno de los padres del movimiento anarquista en España. Más tarde
las ideas de Bakunin y de Kropotkin predominaban, y cuando el ejército abolió las Cortes en 1874 preparando la restauración de los Barbones, suprimió
también la Federación Española, organización anarquista bakuninista. En
estos años, en los distritos rurales de Andalucía brotaron círculos anarquistas
donde se hacía propaganda anti-religiosa y se aconsejaba abstención de todos
los vicios. 11 Las teorías de Bakunin habían influído mucho en el primer Congreso General de Barcelona en 1870, pero ya en 1880 las traducciones de las
obras de Kropotkin dividieron a los anarquistas españoles entre la violencia
bakuninista y el anarquismo comunista del príncipe ruso. Según Bakunin, el
teísmo y la religión comparten la responsabilidad de la condición deplorable
de la sociedad. La destrucción violenta es aceptada como necesaria, y al demoler los campesinos la autoridad de la sociedad burguesa, crearán una nueva
sociedad caracterizada por la moralidad y la sencillez. Kropotkin, como Bakunin, criticaba el sistema parlamentario y ensalzaba la participación popular
en la creación artística. El arte se producirá, según Kropotkin, sólo por un
hombre libre, libre de toda autoridad y el cual ha participado en la vida de
los obreros y campesinos.
En casi todos los periódicos y revistas donde colaboraron los escritores de
1898 se publicaron artículos sobre el anarquismo; hasta algunos apoyaron oficialmente el movimiento. Nuestro comentario sobre el anarquismo en los escritos de Unamuno, Azorín y Baroja servirá para documentar la importancia
roja: "Baroja and Schopenhauer: El árbol de la ciencia", Reuue de Littérature Comparée No. 3 (julio-sept.), 1963, págs. 350-359.
,. Véase Pío BAROJ A, El éxito de Nietzsche, El tablado de Arlequ!n OC, V, págs. 18-19.
u GEORGE WooococK, Anarchism (New York, 1962) , pág. 365.

239
238

�de esta manifestación neo-romántica en el pensamiento de los tres escritores
más destacados de la época.
. .
.t
De los tres, Azorín se muestra más participante en el movmuen~o anarquiS a
que los otros dos. Esto les va a asombrar a los lectores que_ piensan e~ el
Azorín sereno contemplador del paisaje castellano; pero el Joven Martmez
Ruiz s~ entregó enteramente a luchar contra las injustici~ sociales.
.
Parece que se inspiró mucho en la lectura de Kropotkm, y entre sus pr~meros ensayos periodísticos se encuentra una ~arga ~eseña de una ~ueva edición de La conquista del pan, reseña que esta publicada en la r:vista Bellas
Artes 12 de Valencia el día 17 de noviembre de 1894. En esta resena el futuro
Azorín destaca su interés por las ideas de Kropotkin y elogia su f_e en la nu~va
· d d· "Creyente es Kropotkin ante todo. Creyente en el remo de la JUSsocie a .
·d d T
ticia; en la realización aquí abajo de un paraíso de amor y frat~~i a • iene
fe en el progreso indefinido de la humanidad, fe en la revolu~ion que ha_ de
derribar las viejas instituciones y crear sobre sus ruinas una sociedad laboriosa

1 '

y libre".
Azorín admite que la sociedad anarquista no será hecha en un día co~o
creen algunos de sus adeptos, pero, según él, no cabe d~da que la e;olucio~
de la estructura social va hacia el anarquismo: "La sociedad anarqui:~ª sera
hay más que abrir la historia para ver la transformacion que
un h echo. No
.
van sufriendo todos los privilegios y todas las tiranías. La propiedad, por eiemplo, que en Roma era el derecho de usar y abusar, hoy hállase grandemente
restringida, ya por la expropiación forzosa, ya por los derechos sobre la ~~­
cesion ya por la confiscación de bienes por causa de_ co~tr~~ando .. ¿ ~~ien
afirmará pues, que la propiedad será siempre una mstitucion social. _E!
joven Martínez Ruiz sigue interesándose por Kro~otkin, y en 1?97 traducira
al castellano su obra famosa, Las prisiones. En casi tod~s sus articu~os de esta
época, el futuro Azorín revela sus sentimientos anarquistas. Ad~~as su co~aboración en dos periódicos abiertamente dedicados a este movmue~to social
nos comprueba sus relaciones oficiales. Estos periódicos, La Campana Y Heraldo de París, fueron publicados en la capital francesa y son claves para un
estudio del anarquismo español.13 Ahí también hay artículos y ensayos de don
Miguel de Unamuno.
Con referencias a dos folletos del futuro Azorín, Anarquistas literarios
u Esta revista efímera, importante para el estudio de la Ge~eració~, 1898, fue descubierta por nuestro amigo valenciano don Eduardo Ranch, y el publico, no hace muchos años, un artículo descriptivo en Valencia Atracción.
. .
..
,. Publicados bajo la dirección de Luis Bonafoux, ilustre per10~1s~ ~1hado en P~rís, estos dos periódicos fueron distribuidos por todo _el mun~o h1spamco. Un estud1~
nuestro cuyo propósito principal es describir su contenido y orientar al lector, aparecera
pronto 'en Bulletin of Hispanic Studies de Liverpool~

240

( 1895) y No tas sociales ( 1895), creemos que se pueden definir sus ideas
anarquistas y documentar su posición teórica con respecto al movimiento. Según Martínez Ruiz, el anarquista es un individuo batallador, independiente,
individualista, altruísta, lógico, deseoso de justicia, observador y propagandista.14 España siempre ha tenido protestantes -Lope, Moratín, Larra- porque "dondequiera que hay autoridad existe el abuso; donde existe el abuso
hay quien protesta" .15 En la misma obra, el futuro Azorín explica su posición
como demoledor de los valores tradicionales. El artista es profeta porque la
revolución literaria es la vanguardia de la revolución política y la innovación
política producirá la revolución social. El autor lamenta el sistema económicopolítico-social, en España: "El militarismo nos ahoga; la marea de la reacción
religiosa va subiendo... Los tributos aumentan, la industria muere, la agricultura decae. . . La política es una escuela de criminales. . . Se atropella públicamente el derecho; el sufragio es una mentira".16
El otro folleto mencionado, Notas sociales, es una colección de apuntes e
ideas sobre el anarquismo. El joven Martínez Ruiz sigue creyendo que el deber de un periodista es hacer propaganda en pro de los nuevos ideales; "es
hora ya también de que la juventud española entre en el movimiento del
siglo... Trabajemos los jóvenes en la gran obra, combatamos en el arte por
las ideas de nuestro tiempo".17 Se interesa por el socialismo, pero dentro de
éste por la escuela anarquista que se complace en destruir la ley, la autoridad
y la propiedad, siendo ésta la que emancipará el sentimiento de la dignidad
humana en la difusión continua y eficaz de los ideales de la clase trabajadora.18
El resto del folleto consiste en citas de obras importantes sobre el anarquismo;
tales como, por ejemplo: Gli Anarchici por César Lombroso y Les hommes
et les théories de L'Anarchie y Psichologie de L'anarchiste-socialiste por A.
Hamon, a quien había dedicado Martínez Ruiz Anarquistas literarios.
Aunque no sea posible trazar con toda claridad el contacto intelectual de
Baroja con el anarquismo, el lector sensible reconocerá enseguida una actitud
anarquista. No sabemos hasta qué punto participó Baroja en el movimiento
anarquista -sospechamos que poco-, pero sí sabemos que favoreció los ideales principales y que se alimentó intelectualmente de ellos: " . . .no nos asustan más los anarquistas que los socialistas. Estos nos quieren convertir en
obreros; aquéllos sueñan con damos a cada uno de los hombres nuestra casita
nuestra tierrecilla y un trabajo cualquiera... Será impo~ible lo último, pero'
nuestras simpatías han de estar por eso... Y o así lo creo; me parece el único
14
Azo!ÚN, Anarquistas literarios, Obras completas (Madrid, 194 7-1954) I, p. 155.
" !bid., p. 157.
" !bid., pp. 169-170.
" AzoRÍN, Notas sociales, OC, I, p. 197.
,a !bid., p. 199.

241
H16

�19

bien del hombre la libertad, cuanto más absoluta mejor". Baroja predica
ideas bakuninistas al criticar la democracia: "otra de las consecuencias, a mi
modo de ver, fatales de la democracia y del socialismo es la de supeditar y sub20
yugar el individuo en beneficio de la sociedad y del Estado".
Fácilmente se pueden señalar otras opiniones anarquistas de Baroja. Su
afán de destrozar todas las instituciones autoritarias desde la Iglesia hasta el
parlamentarismo, y aun incluso la familia, es conocidísimo: "Yo he sido siempre un liberal radical, individualista y anarquista. Primero enemigo de la
21

Iglesia, después del Estado ..."
Baroja es un novelista que escribe sobre sus propias experiencias, y el sinnúmero de alusiones a ambientes y personajes del anarquismo nos hace pensar
que pasó mucho tiempo en los círculos anarquistas. La descripción de la sociedad anarquista en Aurora Roja ( 1905) y la visión simpatizante del autor,
nos sirven de ejemplo. En Los últimos románticos ( 1905), novela en nuestra
opinión clave para un estudio sobre Baroja y sobre la Generación de 1898,
describe en detalle los círculos anarquistas de París y aun menciona a Bakunin,
el anarquista a quien debía admirar mucho. Baroja mismo nos dice que su
novela La dama errante ( 1908) trata del episodio histórico del atentado anarquista contra Alfonso XIII en 1906. El Brull de la novela es Mateo Morral.
En el Capítulo V, Iturrioz, el portavoz de Baroja en muchas novelas, opta por
el anarquismo como el mejor camino para el futuro: ''Yo creo que hay dos
caminos: uno, el mejor, el de la violencia, el de la lucha individual, echando
a un lado la vieja moral, y sus conceptos falsos ... ; otro, el de la nivelación de

mo es ante todo y sobre todo religión reli 'ón atea
si se quiere, pero religión al f
'
gi
Y de aquende la tumba,
es la religión que diviniza al
que se entlra ~º: ~e y no por raciocinio; ...
'ó 1 .
re como e cnstm1smo humaniza a Dios" 2~
·
·
En conclusi n a vida d ¡
los intelectuales 'de 1898 ; os tr:s ~c~tores mencionados y de la mayoría de
yo ( el ser h
)
'1 ca:ac enza .ª por una tensión romántica entre el
umano Y e ambiente social (E t d I 1 • )
.
ideas anarquistas de Nietzsch
d Sh
s a o, g es1a ' nutrida por las
.
e Y e c openhauer La org · .,
lí.
social suprimía al • d' 'd
·
an1zac1on po ticoser humano. En re:d~~1 e~ºc:nn~º le dejaba, desarrollar sus capacidades de
dad h
icto se reduc1a en todos los niveles de acf .
umana a la forma eterna de la lucha entre I f
,
.
iviexistido esa lucha pero se hace ,
a e y la razon. Siempre ha
histórica les hace 'ver a los h b mas aguda la an~stia cuando la situación
D
,
om res que no se meJora la condición h
e ah1 arranca el romanticismo de los de 1898. .
umana.
de Baroja; el "dolorido sentir" de Az ,
l"
. _el peslIIllsmo metafísico
de Unamuno.
orm y e sent1m1ento trágico de la vida"

J~~:

22

los hombres por el socialismo" .
Unamuno y el anarquismo es otro tema que hasta ahora no se ha estudiado
profundamente,23 y que producirá resultados asombrosos. Basta decir que los
primeros ensayos de Unamuno son muy anti-régimen y anti-clericales, por
haber sido el Estado y la Iglesia las dos instituciones más responsables de la
supresión del individualismo español. Este individualismo español se debe de~arrollar más: "El especial anarquismo que caracteriza espontáneamente a
nuestro pueblo puede y debe ser la base firme de una autoridad que llegue
aquí a ser fecunda ..."u Unamuno se vuelve hacia el anarquismo por la misma
razón que se ha interesado por las filosofías neo-kantianas, porque hacen más
céntrico estas ideologías al hombre de carne y hueso: " ...porque el anarquis,. Pío BAROJA, "La burguesía socialista", El Tablado de Arlequín, OC, V, p. 17.
,. "Democracia y mala educación", El Tablado de Arlequln, OC, V, p. 24.
" Pío BAROJA, Juventud, egolatria, OC, V, p. 214.
" Pío BAROJA, La dama errante, OC, II, p. 252.
11 Parece que el catedrático inglés, Geoffrey Ribbans, gran conocedor de la época,
está preparando un ensayo sobre dicho tema.
" MmuEL DE UNAMUNO, Renovaci6n, Obras completas (Madrid, 1958) , IV, p. 1029.

242

,. MIOUl!.L DE UNAMUN o,

E spana
" y los españoles, OC, IV, pp. 1083-1084.

243

�SENTIDO DE "EL CAMINO DE SANTIAGO"
DE ALEJO CARPENTIER
PROF. HuGo RooRÍouEz-ALcALÁ
University of California
Riverside, California

i Veis allí la blancura de un camino?
Lo empolva el pie de tanto peregrino
que hacia el sepulcro va de Santiago . ..
DÍEz-CANEDO

INTRODUCCIÓN
CARPENTIER ES UN raro de las nuevas letras de América. Como muchos de
los raros del viejo Darlo tiene en común el cubano de hoy el afán de perfección estilística. Pero mientras en los de ayer el verso o la prosa se alambicaban para reflejar realidades de calidad exquisita en refinadas variaciones sobre
temas "decadentes", en Carpentier la exquisitez no está (como solía también
estar) en las realidades que refleja su prosa, sino en su prosa misma: una
prosa intelectualizada, culta, barroca, de vocabulario opulento y preciso. Es
más: Carpentier hace a menudo hincapié en realidades sórdidas aunque no
con la preocupación social de los naturalistas de antaño sino con el que llamaríamos (pensando en algunas de sus obras más perfectas) un propósito alegórico. No es precisamente la sociedad lo que preocupa al autor de El Camino
de Santiago, no esta sociedad de hoy o aquella de ayer, sino la condición humana misma tanto de hoy como de ayer. Esto es, la de siempre.
Fernando Alegría llama a Carpentier "extraño", tras definir el estilo del
autor de Los pasos perdidos. "Consideramos como legítimo - dice- el uso
del vocablo tropical para designar la variedad del barroco que constituye el
estilo de Carpentier. Tropicalismo en su obra -como en la de Asturiassería el nombre para una expresión artística en que el fondo mágico de las

245

�culturas primitivas de América se funde con la belleza formal de la tradición
barroca europea en un espléndido intento de interpretar el espíritu y la realidad ambiente del hombre del Caribe y de la América Central en la época
contemporánea" .1
.
En su definición del término tropicalismo para aplicarlo a Carpent1er, demuestra una vez más el crítico chileno su habitual sagacidad. En vez de "extraño", sin embargo, preferimos llamar al novelista un "raro" ya que e~ nuestras letras tiene el vocablo tradición ilustre. Queda para otra oportunidad su
redefinición.
Dando por sobreentendido lo que aquí llamamo~ la "rare~~" _de C~rpentier,
apuntemos otra forma que ella exhibe, no ya de '.11dol~ es:1~1st1ca e mse~arable en el escritor de una poderosa voluntad de simbohzac1on: nos refenmos
a una ambigüedad querida, a una ambigüedad que resulta a primera vis~a
sorprendente en una mente lógica, disciplinada y rigurosa, ~~p~z de los mas
sutiles análisis intelectuales y de los mayores tours de force estilísucos.
Esta ambigüedad no se encuentra en El Camino de Sa~tiago. Y como ~uestro propósito sólo se limita hoy a analizar el cuento menc10nado, e~,estudio de
esa nota importantísima de su arte será reservado para otra ocas1on.

"EL

habituales borracheras y debe fugarse de la ciudad. En una playa lejana y
desierta hace amistad con un barbudo hugonote y con un negro, llamado Golomón, de religión judía. De esa playa son un día rescatados por una nave española que se lleva a los tres nuevos amigos de regreso a Europa.
Ju~n el Romero, vuelto a España, es ahora Juan el Indiano. En Burgos, en
la fena'. lo volvemos a hallar, pero esta vez acompañado del negro Golomón,
convertido en charlatán de oficio y con la boca llena de embustes y de maravillas de América. En esta feria el flamante indiano conoce a un romero que
va a Compostela y que se llama Juan, como él. Juan el Indiano convence a
su tocayo el romero que se marche para América. Y entonces los dos Juanes y
el negro Golomón se van a Sevilla.
Allí, en la Casa de Contratación, la Virgen de los Mareantes "frunce el ceño
al verlos arrodillarse ante su altar". Entonces interviene a favor de ellos el
mismo Apóstol Santiago, el cual le dice a la Reina de los Cielos:
-Dejadlos, Señora... Dejadlos, que con ir allá me cumplen...
Y esto porque Santiago sabe que, por muy truhanes que sean los tres hombres arrodillados ante la Virgen, ellos son los fundadores de cien ciudades en
el Nuevo Mundo.
Y la historia termina con estas palabras:
"Arriba, es el Campo Estrellado, blanco de Galaxias".

2

CAMINO DE SANTIAGO":

ARGUMENT0.

Los
Hacia mediados del siglo XVI un soldado español cae enfermo de la peste
en Flandes. La fiebre suscita en él una atroz pesadilla que le parece inequívoco
aviso del cielo. El soldado (Juan de Amberes se llama) decide peregrinar a
Compostela para pedir perdón por sus pecados y enmendar su vida. Se convierte
en Juan el Romero, pero nunca llega a Compostela porque en Burgos ~ otras
ciudades bajo el influjo del vino cae en nuevos pecados. Abandona e~ ~aromo de
Santiago y toma el de Sevilla para embarcarse con rumbo a An:ienca. Opta
por este destino a instancias de un indiano charlatán que en la fena de Burgos
le ha hablado de las maravillas del Nuevo Mundo.
Juan el Romero no parte para América con el sueño heroico d:l conq~istador: él va a medrar, a hacer fortuna no con proezas guerreras smo con mtrigas y con lo que medios no heroicos le proporcionen. Tal propósito fracasa
muy pronto pues, desembarcado en La Habana, el ex devoto de Santiago, que
ya tiene bien metido en sí el vicio del vino, mata a un hombre en una de sus
1

FERNANDO ALEGRÍA, Alejo Carpentier: realismo mágico, Humanitas, Universidad

de Nuevo León, Año I, N. l. 1960, pp. 364-365.
. p M' ·co · C'1a. General de Edicio• Ver a ALEJO eARPENTIER, Guerra del T 1em o, eXJ ,

PERSONAJES DEL CUENTO

En el cuento de Carpentier aparecen dos Romeros y dos Indianos. Los
cuatro se llaman Juan. Estos cuatro Juanes no son en realidad más que uno
solo. Mantengamos, no obstante, el plural, por razones de claridad y recordemos que dos de ellos son Romeros y dos, Indianos. Cada uno de los Indianos
tiene un negro. Hay, pues, dos negros que, respectivamente, ayudan a su Indiano charlatán a embaucar en la feria a romeros y no romeros. Pero en rigor
también, estos dos negros son uno solo.
'
'
¿Aparecen otros personajes además de los mentados en los últimos renglones y además de aquel hugonote visto en la playa cubana? El lector del cuento
de Carpentier ha de recordar otros personajes, tales como el Duque de Alba y
su querida de Amberes, y hasta el mismo Felipe II, aludido pero no presentado. Mas tanto el Duque de Alba como el rey Felipe están en el cuento para
dar a éste una fecha en el tiempo, o, mejor, darle el clima de la época. Aparece~ también dos esclavas negras, doña Yolofa y doña Mandinga, que por
un tiempo son concubinas de Juan en Cuba.
Hay varios personajes no nombrados que sin embargo están presentes. Son

nes, S. A., 1958.

247
246

�d' ·
t p drían haber
los Pecados Capitales: la Gula,_!ª Lujurila, lda Cuno A1c:~~ ~:~ra:ental o ale:
.
· tambien como os e
aparecido otros personaJes,
. (
, d
que estas dramatis personae
órico: el Fanatismo, la Intolerancia recuer ese
'
g
·
hi · d Zebedeo y Salome) •
incluyen a la Virgen y a Sant1a~o, JO be . t retadas por el que las tiene
Hay en el cuento dos pesadillas, am ~ m erp
Ambe es La segunda
. d l c· l La primera ya aludida, ocurre en
r .
'
como avisos e ie o.
'
E
d'lla el protagonista ve
. .
l laya de Cuba n esta pesa i
que ahora mdicamos, en a p .
.1
ertas herméticamente cerradas
agigantada la catedral de Santiago y con as pu
para él.
.
h
aparición dos veces disfraPero no olvidemos otro personaje que ace su b'
. ·
d
· mo romance: Belce u.
zado de ciego y cantan o un mis
n el cuento de Carpentier
·
l
·
'
Esta brevísima recapitu acion nos muestra que
. e
d diferentes:
.
es ti os de persona1es de tres mun os
actúan con nombre propio tr
p
h dicho hasta se po.dría
el terrenal, el celestial y el inf~rnal. Y, co~o Í~:nd: de la' alegoría.
añadir otro mundo de personaJeS no reales. ; '
llamar los "ingredientes"
No se agota con esto la lista de lo que6r :1~:.:suna multitud de alusiones .
&lt;Je la obrita de Carpentier. Hay :n_estas
pa~ el cuento logra su poderoso
de índole histórico-cultural gracia~ ª. l_as :uale
d' d gran interés para
'
'E t l o- en sí 1ustificana un estu io e
. .
clima de epoca. s e ººro . . "
" que en nuestra introducción atnbwelucidar aspectos de la exqumta rareza
1 t d 1 gran escritor cubano.
mos a ar e e_
.
n casi todos sus capítulos se dice que resComo un le1tmot1f del cuento, e
l d (segu'n las crisis de devoción
.
, 0 menos resp an or
plandece en el cie1o con mas
. t ) el Campo Estrellado, esto es, el
o las caídas en el pecado del protagoms a '
Camino de Santiago.

SENTIDO DE

. b

"EL CAMINO

r

"

DE SANTIAGO

entier con este cuento breve y tan
arph'
-o su antihéroe- al hombre
.
;,
s·
b r a Juan el Romero su eroe
.
. l
sugestivo. ¿ im o iz
l
. d l ideal alzados los OJOS hacia os
'b'l
emprende
e
cammo
e
'
;,
como ser de I que
tas por sus más nobles anhelos•
.
d 11 gar a las metas propues
astros pero mcapaz e e
lausibles La primera podría
. d . t
etaciones nos parecen p
.
No una smo os m erpr
da ahora insinuado repred
siguiente·
Juan,
como
que
l
formularse de1 mo O
.
·
. .
no logra sus propósitos más e e,
cttma
de
sus
vic10s,
senta al homh re que, vi
.,
,
distinta aunque correlativa a la
L
da interpretacion sena a1go
vados. a segun .
. l h b
cambian pero los sucesos son en e1
primera: la histona se repite, os oro res
.
¿ Qué se ha propuesto sun o izar

C

fondo los mismos.
· · ' de la vida
, este modo de entenderlo, una vis1on
Carpentier tendría, segun

248

humana muy similar a la que hallamos en el Azorín de Las nubes o en el de
Una lucecita roja.
Recordemos Las nubes del maestro levantino:
Calixto, en pos de un halcón, entra en la huerta de la casa de Melibea.
Enamorados uno del otro, se casan los jóvenes y tienen una hija a que llaman
Alisa. Pasan varios años o, para ser exactos, dieciocho años. Calixto medita
Un día, hombre ya maduro, en la terraza de su casa contemplando las nubes.
De pronto entra en la huerta un muchacho en persecución de un halcón.
Alisa está en la huerta, tal como Melibea estaba, dieciocho años atrás. Y hay
un diálogo muy semejante a otro que Calixto recuerda muy bien... - "Sí
-dice Azorín-, vivir es ver pasar, allá en lo alto, las nubes. Mejor diríamos,
vivir es ver volver. Es ver volver todo en un retorno perdurable, eterno; ver
volver todo -angustias, alegrías, esperanzas- como esas nubes que son siempre distintas y siempre las mismas, como esas nubes fugaces e inmutables".
Hemos dicho que las dos interpretaciones propuestas son distintas aunque
correlativas. La correlatividad consiste en lo siguiente: el hombre es de un
cierto modo, afirma la primera interpretación; la vida se repite siempre la
misma, dice la segunda. Pero en rigor la vida humana es como es porque el
hombre, este, ese, aquel, en este o en aquel siglo, es y ha sido un ser con igual
repertorio de posibilidades o limitaciones. En efecto: ambas interpretaciones
se refieren a aspectos diversos de una misma realidad: al hecho de que la
vida humana es un drama en que el personaje cambia sin que por eso cambien los sucesos psíquicos. En 'Carpentier vemos repetirse los mismos sucesos:
los buenos propósitos olvidados, los vicios, los embustes. En Azorín, "las angustias, las alegrías, las esperanzas".
En suma, Carpentier y Azorín nos dicen la misma cosa acerca del hombre
y de la vida humana, pero difieren, claro está, en cuanto a las pasiones que
eligen para trasmitimos su mensaje. Notemos que lo que se repite en los Juanes de Carpentier son las caídas en los mismos pecados, al paso que en los
Calixtos de Azorín se repiten el amor y sus ya apuntadas secuencias.
No es mi intención aquí trazar un paralelo pormenorizado entre estas dos
obras de Carpentier y Azorín, aunque tal tarea no ha de resultar estéril. Pero como hemos hablado de Las nubes para esclarecer uno de los sentidos de El Camino de Santiago, aprovechamos la ocasión de ver algo más en la historia del
segundo comparándola con la del primero.
Advirtamos entonces que el Calixto de Azorín ve las nubes "siempre distintas y siempre las mismas", donde suelen siempre estar, esto es, en el cielo, y
&lt;¡ue los romeros de Carpentier ven el Camino de Santiago en el mismo lugar:
«el Campo Estrellado blanco de Galaxias".
Esto nos invita a ver en Carpentier una concepción más compleja que la
,de Azorín : el Campo Estrellado simboliza algo diverso de las nubes; simboliza

249

�también lo inmutable, es cierto, a despecho de todas las mudanzas, pero, además, simboliza el ideal, lo trascendente como opuesto a lo inmanente; lo divino
como opuesto a lo humano, a lo demasiado humano.
"Las nubes son la imagen del Tiempo" -dice Azorín-. "¿Habrá sensación más trágica que aquella de quien sienta el Tiempo, la de quien vea ya
3

~
en el presente el pasado y en el pasado lo porvenir?"
No será aquí elucidado el papel que el tiempo desempeña en la literatura
de Carpentier, mas conviene anotar que El Camino de Santiago no dramatiza,
como Las nubes de Azorín, esa que éste llama "sensación trágica".
El Campo Estrellado arriba y los caminos de Flandes, Francia, España y
las Indias abajo, dramatizan sí la peregrinación del hombre sobre la tierra y

sus repetidas caídas.
No podemos saber si a Carpentier ha animado o no un propósito de mover
sus criaturas de ficción con una preocupación de carácter religioso o teológico.
Sin embargo la historia que aquí estudiamos y la novela corta El acoso, ambas
insertas en el mismo volumen, tienen protagonistas obsesos por el pecado,
hundidos sin remedio en el pecado.

EL TEMA DEL CIELO ESTRELLADO

En cielo y tierra, Carpentier contrasta, como se dijo, las dos realidades antagónicas entre las que fluye la vida humana. Juan el Romero tiene conciencia de lo bajo y de lo vil del mundo en que ha transcurrido su vida pecaminosa. Tras la pesadilla de la noche de Amberes, víctima él de la peste, ha
contemplado el cielo de innumerables luces alumbrado y ha visto en él trazado
el Camino de Santiago. Fue entonces cuando se decide a ir a Compostela:
. . . ¿ qué desventura
le tiene en esta cárcel, baja, oscura?

hechas a bien tamaño
podrán vivir de sombras y de engano.
- ~
Así cantaba un gran poeta de la é oca de F .
,
Juan, Juan el Angélico llamado d ~ C
ehpe II -epoca en que otro
alma".
'
e a ruz, cantaba la "noche oscura del
. ~~s parece, pues, plausible interpretar El Cam.
.
ficcion poética cuyo tema
l h b
.
mo de Santiago como una
.
es e oro re visto en 1 '
d
e Felipe II (el
f anatlsmo religioso de la épocª se ª1ude constantemea t epoca
)
b.,
e
todos
los
tiempos
---desem
d
.
n
e
Y
taro
ien el hombre
d.
penan o siempre el rnism0
l
criatura con un impulso hacia a .b h .
pape : esto es, una
•
rn a, acia las estrellas
e
este
impulso,
y
a
diferencia
de
unas
.
'
pero
que a despecho
d
r~gla, es frustrada por sus propios vicios pocas, excepci~nes que confirman la
siones en este "valle hondo o
"
' y esta aherrojada por sus bajas pa' scuro Y como condenada a

. . .vivir de sombras y de engano.
No nos interesa probar que El C . d
.
el propósito deliberado de susc·t
am¡mo e Santiago haya sido escrito con
.,
i ar en as mentes de los 1 t
1
cion aquí esbozada. Lo q
,
.
ec ores a interpreta.
ue si nos parece evidente
al ·
impone. Tampoco nos interesa d
~s que t interpretación se
condición humana que atr·b .
emoCstrar q~e el mtento esclarecedor de la
'd
i uimos a arpentler se h
I
si ad o de "teologismo" p
Ih h
.
aya co oreado de religioor e ec o evidente de ser I b
saturad o de la literatura religiosa del Si lo de O
: cu ano un escritor
atento detecta enseguida en la p
dg C
~o espanol. ( Cualquier lector
t
d .
rosa e arpentJ.er al e t d.
d
e mspiración religiosa de 1 ,
,
s u ioso e la literasura
'l
.
a epoca aurea) Pero est
.
o o nos interesa subrayar que
.d d
.. .
o no viene al caso.
C
.
' cons1 era a obJetlvame t
, .
arpentier
nos
fuerza
a
apuntar
1
"
.
"
.
n
de
,
os motivos arnba ind· e,d esta
E orbita
,
na
asegurarse
que
un
contem
,
d
ica
os.
s
mas:
pod
poraneo e J uan el Ind .
neo residente en un monast .
d
iano, un contemporáeno o e estado puramente
1 l ,
0-, entre las líneas d 1 b 11
seg ar, eena -hacia
157
e e o cuento cubano
nosotros, el mensaje a que hemos aludido.
' con mayor emoción que

Por caminos de España, cruzando ya Castilla, ¡ qué bien hubiera podido
él comprender los versos del agustino profesor de Salamanca!:

¡Oh! despertad, mortales,
mirad con atención en vuestro daño;
¿las almas inmortales
• AzoRÍN, Trasuntos de España, Buenos Aires; Espasa Calpe, Argentina, S. A., 1938,

p. 125.

250

LA VISIÓN DE ESPAÑA

La España de que hay repeti·das vislumbres
.
en El C . d
.
una España inquisitorial y fanática.
1 E amino e Santiago es
poder alusivo de la pluma d C . es_ a spana de La Leyenda Negra. El
e arpentier es extraordinario C
ras
evoca
el
escritor
todo
el
on pocas
palab
elima de una época· Aunque .breves,
sus alusio-

251

�nes son múltiples: ora se refieren a las costumbres de las clases dominantes,
ora a las ciencias, ora a los mitos y hasta a las obras literarias más famosas de
entonces (en el Capítulo III hay una rápida alusión a Los Lusíadas de Camoens) ; ora a los horrores de memoria más vívida como los autos de fe y las
bárbaras matanzas de herejes. El vocabulario de Carpentier es rico y exacto
porque él cuida escrupulosamente el detalle, tal como nos lo muestra un
ejemplo revelador: al final del capítulo segundo las prendas de vestir de la
amante del Duque de Alba, vistas en la pesadilla de Juan de Amberes, se
nombran con un prurito de precisión "arqueológica".
Además, en obra tan breve, se asombra el lector de hallar tanta sustancia.
Por ejemplo, la transformación que experimenta el español venido a América y convertido a su regreso a España en indiano. Esto, que no es el propósito que anima la historia ni mucho menos, está sin embargo maravillosamente mostrado, de un modo que, siendo también indirecto como el de las
alusiones arriba indicadas, refuerza sin embargo la elocuencia de todo cuanto el escritor nos dice.
"EL CAMINO DE SANTIAGO"

¿ "CUENTO

FILOSÓFICO"?

El lector de El Camino de Santiago no puede menos de pensar en el más
famoso de los "cuentos filosóficos": el Candide de Voltaire. Juan el Romero,
como Candide, viene a América de una Europa llena de guerras y de horrores: autos de fe, pestes, persecuciones (El capítulo VI del Candide describe un
auto de fe: el XII, relata una peste. Y aun el capítulo XVIII nos habla de
lo que forzando un poco las palabras podría llamarse "la mentalidad del indiano"). Se podrían indicar otros puntos de contacto en lo atinente a mucho
de lo que es sátira de la intolerancia y del fanatismo. Pero todas estas similitudes juntas no justifican un paralelo, ya que tal paralelo sólo sería plausible
en caso de existir una similitud fundamental y de conjunto, no ya de detalles, por significativos que éstos puedan ser. El Candide es un "cuento filosófico" muy en el estilo del momento histórico en que fue escrito, con una clara y repetidamente expresa intención "filosófica". Es una sátira de tono alegre, con énfasis en lo narrativo y con evidente voluntad de burla y, a menudo,
de hilaridad. El cuento de Carpentier, por el contrario, es un cuento alegórico y, sobre todo, "serio". Lo ideológico o lo "filosófico" está allí, reforzado
con los más hábiles recursos de una técnica literaria personalísima, mas esa
ideología no es en Carpentier un propósito confesado.
Mucho más afín que al cuento filosófico dieciochesco, la obra de Carpentier lo es, en el espíritu, a las moralités medievales francesas y, como ya queda

insinuado, a los autos sacramentales del b
~
Y X de El Camino de Santiag
. arrCoco esp~nol. (En los capítulos IV
o, e1 rmsmo arpentler
d
d
a 1os autos sacramentales al decir
. que 1os negros q , muy e pasa
a, alude
,
cen, salen de una caja encarnada "
. ue en esos cap1tulos apareLejos de parecernos Juan el R' como Lucifer ~e auto sacramental.. .") .
"'l . .
omero un personaJe de t di . , d'
1 urmmsta", nos parece tener af 'd d
ra c10n, igamos,
de la tradición medieval-barroc Em1 af es pCrofundas con ficciones teatrales
a. n e ecto arp t'
alegorías comunes a las moralit ,
1
'
en ier renueva en su cuento
como peregrinación en su pers;~aj aJ os au~o~sacramentales, a saber: la vida
ria del Mundo con la feriad B e uanl e omero-Juan el Indiano; la Fee urgos y o que ya he
d'ch
repetimos en otros términos . 1
mos i o antes y ahora
el espíritu.
. a pugna entre el cuerpo y el alma, la carne y
Debe tenerse presente aquí que el teatro b
. , .
.no es sólo una "fuente" q
, .
arroco alegonco, por otra parte
Santiago. Dicho de otro m~~oumlcamtetntebpudiéramos atribuir a El Camino d~
.
, e ea ro arroco español
al
.
tanc1a mucho mayor en la f
.,
, .
parece go de imporormac10n art1st1ca de Ca
· R
,
versos de Lope de Vega q
.
d
,
rpentier. ecuerdense los
ue sirven e ep1grafe al .
,
no de este mundo El Dem . 1 d'
pnmer capitulo de El rei.
omo e ice a la Providencia:
i Oh tribunal bendito,
Providencia eternamente!
¿Dónde envías a Colón
para renovar mis daños?
¿No sabes que há muchos años
que tengo allí posesión? •

·, " que tiene el Demonio e A , .
(Esta " poses1on
umbral de El reino de este mundo, el fond: "m,er:c~_rarece anu_nciar ya en el
pentier presenta en sus novelas).
rnagico de la realidad que Cary sea anotado aquí de paso el que el bar
.
., .
tier acaso se deba no sólo a una af' 'd d
r?qmsmo estihstico de Carpenglo XVII español sino q
d , m1 a esencial con rasgos del estilo del si.
ue a emas tenga su O •
afº . ,
s1cos del barroco.
ngen en su ic10n a los clá-

INTERPRETACIÓN COLECTIVISTA DE LA HISTORIA

A más de la idea que informa todo el cuento de Ca
.
.
otra que, precisamente por estar al f 1 .
. rpentier, existe, al final,
ma ' tiene su importancia especial.
• Ver El Reino de este Mundo, México,· E. D. l. A. P. S. A., 1949, p. 21.

253
252

�Veámoslo: recordemos que cuando los dos Juanes llegan a la Cas~ de
Contratación, "la Virgen de los Mareantes frunce el ceño al verlos arrodillarse ante su altar". Esta súbita intervención de un hecho sobrenatural en el argumento del cuento, tiene un comentario signifi,:ativ~, form~!ado por un personaje también sobrenatural. Nos referimos a Santiago, hiJo de Zebedeo Y
Salomé".
El santo Patrono "pensando en las cien ciudades nuevas que debe a semejantes truhanes" le dice entonces a la Virgen:
-"Dejadlos, Señora... Dejadlos, que con ir allá_ me. cumplen".
.
·Qué nos quiere decir con esto Carpentier? El sentido, sm duda, es claro.
losé dos Juanes están justificados ante el santo porqu~, ellos y otros como ellos,
que no han ido a Compostela o mejor, que como cnaturas human~s han d~soído su llamado hacia lo trascendente, van sin embargo a Aménca y están
fundando ciudades por todo un continente.
.
.
Pero apurando un poco más el sentido, ad~ertunos que ~ ?~rpen_tier ~ay
insinuada toda una interpretación de la histona que no es mdiv1dualista sm_o
colectivista: son las masas difusas, nos sugiere, son las masas pecadoras, viciosas, de carne débil y cerebro obtuso quienes, no ~~s.tan~~' mueven el mundo. Gracias a ellas son posibles las ciudades, la c1VJ~aCJon, el, progreso: ~
gracias a ellas son posibles otras cosas: de entre su mmenso numero anommo surgen los pocos hombres selectos, los pocos carismáti?°s, los que_ abren
el Camino de las Indias y los que han descubierto el Cammo de Santiago.
University of California
Riverside, California.

IMÁGENES DE AMÉRICA EN ALFONSO REYES
Y EN GERMÁN ARCINIEGAS
]AMES W1LLrs Roeu
The George Washington University
Washington, D. C., U. S. A.

DE LAS MÚLTIPLES FACETAS de la obra de Alfonso Reyes como ensayista, hay
una -la de ensayista histórico-interpretativo sobre el tema de América- en
que sentimos una cordial afinidad entre Reyes y el ensayista colombiano Germán Arciniegas. Los grandes ensayos de Reyes de evocación del descubrimiento de América y de preocupación por su destino futuro -Visión de Anáhuac
(1917) y los de Ultima Tute (1942)- encuentran una resonancia de hermandad espirtual y estética en ciertos libros de Arciniegas de temas afines
como El estudiante de la mesa redonda ( 1932), Biografía del Caribe ( 1945)
y Amérigo y el Nuevo Mundo ( 1955) .1
Sin pretensiones de agotar aquí las posibilidades, ni mucho menos, nos proponemos acercarnos a estas afinidades para explorarlas a través de unos cuan• A) Obras de ALFONSO REYES aquí consideradas: l. Visi6n de Anáhuac, 1915.
San José de Costa Rica: El Convivio, 1917. (Obras completas, II, México: Fondo de
Cultura Económica, 1956, pp. 10-34). 2. Américo Vespucio, Retratos Reales e Imaginarios, México: Letra Selecta, 1920 {refundido en El Presagio de América, Ultima
Tute). {Los otros ensayos del libro Retratos... están recogidos en el tomo III de las
Obras completas de A. R.). 3. "Los primeros descubridores de América ( antes de Col6n)" y los Viajes de Juan de la Cosa, descubridor de Venezuela, Simpatías y diferencias, 2a. Serie, Madrid: E. Teodoro, 1921 (refundidos en Ultima Tule). 4. El Cipango y la Antilia (una controversia en mitad del mar), Tierra Nueva, México, 1940
(refundido en Ultima Tule). 5. El Presagio de América y otros ensayos, Ultima Tule,
México: Imprenta Universitaria, 1942 (Obras completas, XI, México: Fondo de
Cultura Económica, 1960).
B) Obras de GERMÁN ARCINIEOAs aquí consideradas: l. El estudiante de la mesa
redonda, la. edición, Madrid; Ed. Pueyo, 1932 {Caps. II, III; Los Mareantes, América). 2. "De la alegre y liviana carabela" Este pueblo de América, México: Fondo
de Cultura Económica, 1945 {pp. 19-28). (Refundido en Cosas del pueblo). 3. Bio-

254
255

�tos ejemplos escogidos. Aunque Reyes, nacido once años antes de Arciniegas,
muestra cierta comprensible prioridad en el tratamiento inicial de algunos
temas parecidos, en algunos casos Arciniegas adelantará detalles después desarrollados por Reyes. De todos modos, no es nuestro intento de ahí sacar insensatas conclusiones de supuesta superioridad o exclusividad de uno u otro
escritor. Suponemos que las coincidencias y semejanzas son inconscientes por
parte de los dos, y opinamos que simplemente contribuyen al enriquecimiento de nuestra apreciación del genio original de cada uno. Por eso hablamos
no de deudas o de influencias, sino de afinidades entre dos finísimos escritores.
Notemos al mismo tiempo que Arciniegas ha dejado amplia constancia -en
una serie de luminosos artículos sobre Alfonso Reyes- de su comprensión y
simpatía ante la obra alfonsina.2

I
Como punto de partida, examinemos muy brevemente el concepto que tiene cada uno de estos ensayistas del ensayo y de su función. Don Alfonso habla de

el ens&lt;ryo; este centauro de los géneros, donde hay de todo y cabe todo, propi,o hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al
orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al procegrafia del Caribe, la. ed. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1945 (Caps. I, II:

Del mar grecolatino al Mar de los Caribes. Relato de Cristóbal el desventurado). 4.
Amérigo y el Nuevo Mundo, México, Buenos Aires Editorial Hermes, 1955. 5. Cosas
del pueblo, México: Ed. Hermes, 1962 (Caps. III, IV, V : El sentido de los descubrimientos; Colón no fue el primero, sino el último; De la alegre y liviana carabela).
• Artículos de GERMÁN ARc1i-11EGAS: l. Letras de la Nueva España, Occidental,
Bogotá, 1948; en Páginas sobre Alfonso Reyes, II, Monterr~y, Universidad de Nuevo
León, 1957, pp. 101-104. 2. Una lección de Alfonso Reyes, Tegucigalpa, Tegucigalpa,
Honduras, oct. 1952; en Páginas sobre Alfonso Reyes. II, pp. 207-208. 3. El segundo
Don Alfonso el Sabio; El Nacional, México, Suplemento Dominical, No. 452, (27 de
noviembre de 1955), p. 3. 4. Por qué Reyes es un maestro; Novedades, México, 25 de
noviembre de 1956. 5. Alfonso Reyes el Mejicano; El Mundo, San Juan de Puerto Rico, 25 de febrero de 1960, Suplemento especial, p. 30. 6. Alfonso Reyes por la Gracia de América, Cuadernos, (del Congreso por la Libertad de la Cultura) París, No.
41 (marzo-abril, 1960} pp. 9-10. 7. Homenaje a Alfonso Reyes, Cuadernos Americanos, México, XIX: 2 (marzo-abril 1960) pp. 24-27. 8. Véase también: Los amigos de
Alfonso Reyes (Propuesta de una "Sociedad Amigos de Alfonso Reyes", con J. M. Villarreal y otros reunidos en casa de A. R., 8 de febrero 1962); reproducido en La Mañana, Montevideo, Uruguay, 8 de abril 1962 (Sup. Li~.) p. 3.

256

mientras Arciniegas opina lo siguiente:

t ~n es:a América nuestra, que es ladina y no es latina, la novela llega
ar _e, e teatro no madura, pero florece el ensayo. Hay una necesidad
de interpretarnos, porque somos problemáticos.•
concibe el ensayo como una forma flex'bl
1 e, a b'1erta al horizonte inf Reyes
·
mito y a 1la combinación de lo filosófico con lo poe't1·co • Arcm1egas
. .
parece
acentuar. e ensayo co~o vehículo para ventilar los problemas. Se ún estas
~orm~lac1ones, . es~:ranamos de Reyes una libre poetización del fil!sofar soLre e tema histonco-geográfico americano de acuerdo con su concepto de
a M ~sa de la _G,eografía, que une lo práctico y lo poético; s de Arciniegas
esperanamos qmza una discusión más seca de los problemas Sin
b
en la e.
.,
.
em argo,
d 1 Jecuc10~, vemos ~ue no es así; Arciniegas en realidad no está tan lejos
e a concepc10n alfonsma, pues cada vez en cuando le encontramos que se
exclama, ante los mapas de los descubridores, "Esto ya no es geo"raf'1 .
un
, era entonces un tema que llevaba
º
a, fáes
·1 poema".e O b'ien.. "La geograf1a
c1 mente
lírica" 7 -o le veremos hablar del "paso d e 1a geof'
¡a la
r .exaltación
,,
grap 1a a a mea entre los florentinos que rodean a Amérigo V espucCI.· s
aho;:o ya ~os ant(cipamo~ un poco a nuestra confrontación central. Pasemos
.
al prrmer eJemplo mteresante que encontramos de coincidencia en los
~1smos temas entre Reyes y Arciniegas. Aquí, al hablar de "imágenes de Am,
nea"
en los dos aut ores, no pretend emos resumir la total "rm
.
' ª"en d A e,
nea"
d
o
e meen ca a uno, como para Reyes ya lo ha hecho Gutiérrez Girardot. 9 Pen1so REYES Las n e
tas• ALFON
IX México·
F ' d d uC vlas artes, 1944
, .' en Los Trabajos y los días, Obras comple-

°

:
' ,
· on
e u tura Econom1ca, 1959 p. 403.
.
. GERMAN ARCINIEGAS ' El ensayo en nuestra América,
Cuadernos París No 19 ( .
10-agosto 1956)
125 y
b'é
' ' ,
·
Jul(junio
1963) p~. ~-16. . . tam I n Nuestra América en un ensayo, Cuadernos, No. 73

~;Y~,,

t~
~a ~;; de la geografía., 1919 ( ?) Simpatías y diferencias, Obras complela ~-d , y ex_1c~, . 6' pp. 70-73 (p. 71: "Y la práctica y la poética son las dos alas de
I a.
m s1qu1era se contrarían tanto entre sí como 1
ciantes y los malos poetas" ) .
o pretenden los malos comer-

• ARCINIEGAS, Biografía del Caribe. Buenos Aires. Ed S d
.
p. ,38 (Seguiremos citando de esta edición}.
'
. u americana, 7a. ed. 1959,
, ARCINIEGAS, Amérigo y el Nuevo Mundo, pp. 110-111 (Est
.
,
mas adelante).
e pasaJe sera comentado
' !bid., p. 167.
' RAFAEL GuTIÉRREZ GrRARDOT, L a imagen
·
de América en Alfonso Reyes, Madrid:

257
Hl7

�El mar del siglo XV es el mar perfecto. Un mar de islas misteriosas,
de confines desconocidos, como son todos los mares que nosotros soñamos. Este mar reclama la audacia de los piratas y repite todas las tardes al oído de los marineros morosos leyendas de Cipango y de la Atlántida. En el vientre rosado de sus caracoles hablan las palabras de los
Vikings. Los cartógrafos lo llenan de peces fabulosos que levantan la
cola entre un hervir de espumas y lo decoran con flechas enigmáticas y
caligrafías de contorsiones inverosímiles.

· d as m
· div1'duales' examinadas
, b'
"' , genes" visiones u oJea
samos mas 1en en ima
'
b· '
imágenes
como ejemplos de su respectivo arte literario. Pensamos tam ien en
como símbolos poéticos individuales.

II
.,
, t' del mundo de Anáhuac, en
Alfonso Reyes al iniciar su recreacion poe ica
, .
l .. ,
'
l C rt' enfoca panorarmcamente a V1s1on
el momento en que, lo colnt~mp ~ ~, esde los cartógrafos e historiadores de
de su lector, a traves de a unagmac1on
,. .
entonces, en las navegaciones de Europa a Amenca.

Mar del siglo XV, llanura de alas azules, en donde la Rosa de los
Vientos se levanta entre los círculos de oro que dejó vibrando el nacimiento de Venus. Mar que se extiende, ya no sobre el breve recinto
que surcaron las naves de Cartago y de Fenicia, sino que desborda por
las columnas de Hércules y está ceñido por una teoría de innumerables
meridianos tentadores. Mar en donde las estrellas hablan de noche con
los mareantes y por donde los mareantes van de la mano de las estrellas. Mar a cuya orilla se inclinaron los iluminados para escribir a los
reyes cartas, cartas de marear .. . Rosa de los Vientos, Rosa Ventorum,
nacida en los jardines de Grecia, que se abrió en el templo de los vientos bajo la mano venturosa de Andronicus Cyrrhestes; flor que llevaba en la punta de los pétalos los nombres vivos de las provincias, porque
en el corazón de la flor estaba Grecia, que se abría de aventura en
aventura sobre los mares amargos de la tierra; flor de las rutas del mar
griego, en donde humedecieron las diosas sus sandalias; la gracia hace
que de ella se desprendan el viento Tramontano, el Greco y el Levante,·
el viento de Scirocco y el Ostro; el Áfrico, que también se decía Lebeccio, y el Ponente y el Maestro . ..

En la era de los descubrimientos, aparecen libros lle~os 1e noticias
extraordinarias y amenas narraciones geográfi~~s. .. Los historiado-res ~el
. l XVI fijan el carácter de las tierras recten halladas, tal como este
sig
o , a los o¡os
. de Europa., acentuado por la sorpresa, exagerado a
aparecia
veces. . •
, l l
ia 'del tiempo
En sus estampas, finas y candorosas, segun a e eganc . .
,
precia la progresiva conquista de los litorales; barcos diminutos se
se a
l
r . en pleno océano se retuerce
deslizan por una raya que cruza e ma , .
el ángulo irradia
como cuerno de cazador, un monstruo marino, y en
'
picos una fabulosa estrella náutica. Desde el seno de la n~be esquema. so la un Eolo mofletudo, indicando el rumbo de los vi~ntos -_constzca, p .
l h.. d Ulises. Vense pasos de la vida africana,
tante cuidado de os i¡os e
.. d l h . siembajo la tradicional palmera y junto al cono pa¡izo ~ a. c oza,
h
te. hombres y fieras de otros climas, minuciosos panorapre umean '
.l y
l
ostas de la Nueva Franmas plantas exóticas y sonadas is as.
en as c
,
. , pos de naturales entregados a los usos de la ~aza_ la pesquenda,
cia, gru
'
. d d
U
. ginacion como la e
al baile o a la edificacion de ciu a es. na ima
' .
d
- r la isla del tesoro ante una cartografia mfan~
Stevenson, capaz e sona
•
·1
regotil hubiera tramado, sobre las estampas del Ramusio, mi y un
cijos para nuestros días nublados.10

Mar del Siglo XV, mar del viento, de la estrella y del imán. De los
vientos libérrimos. .. ; vientos que le daban a las velas _su pujanza y que
revolvían el mar entre un crujir de galeras o de barineles, de carracas
o de carabelas azoradas. Mar de las estrellas que bailaron danzas trágicas ante las miradas azoradas de los mozos en la Santa María, en la
Pinta, y en la Niña. Mar en donde los árabes guiaban las naves por el
hechizo de la aguja mágica. ¡Mar de los mareantes!'11

'!

. .
Germán Arc1megas,
a1 evocar 1a v1'da de los estudiantes a través. de diversos períodos de la historia, llegando al siglo XV escoge un estud~a_nte espa:
ñol irnbuído del espíritu aventurero de los descubridores de Amenca, y as1
expresa su visión del mar del siglo XV:
b", ( on I During) en Dos Estudios sobre Alfonso Reyes,
Insula, 1955 (71 PP ) · T am ien c
· .
Gotemburgo Suecia: Instituto lberoamer1cano, 1962.
" REvEs,' Visión de Anáhuac, Obras completas, 11, pp. 13-14.

258

La primera cosa que nos salta a la vista al confrontar estos dos pasajes es
que tanto Arciniegas como Reyes han sabido captar y comunicar con su propia sensibilidad poética el ambiente de ensoñación, el ambiente mágico de los
11

ARCINIEGAS, El estudiante de la mesa redonda, Barcelona; Buenos Aires, Editora y
Distribuidora Hispano Americana, 3a. ed. 1959, pp. 36-37 (Seguiremos citando de esta edici6n) .

259

�antiguos libros, mapas y estampas de las navegaciones a América, estilizadas
por la imaginación de los soñadores nutridos de mitos, de leyendas y de fabulosos relatos. Entonces nos llama la atención una serie de impresionantes coincidencias y paralelos específicos entre las dos descripciones.
Primero, los dos autores, al identificarse con el punto de vista de los europeos que empezaban a contemplar a América, nos comunican su actitud de
sorpresa o asombro ante el maravilloso Nuevo Mundo apenas vislumbrado.
Reyes nos dice que "los historiadores del siglo XVI fijan el carácter de las
tierras recién halladas, tal como éste aparecía a los ojos de Europa: acentuado por la sorpresa. . . "y más adelante, en su descripción de Anáhuac,
nos pintará semejante reacción en los hombres de Cortés: "extáticos ante el
nopal del águila y de la serpiente", "en envidiable hora de asombro. . . se
asomaron sobre aquel orbe de sonoridad y fulgores ..." 12 Arciniegas refleja
una actitud muy parecida a la sugerencia de lo misterioso, lo desconocido, lo
maravilloso, y en el concepto de las "carabelas azoradas" de los navegantes,
o "las miradas azoradas de los mozos en la Santa María, en la Pinta, y en la
Niña".

Entonces nos sorprende este magnífico par de imágenes, caracterizadas ambas por la estilización a la vez geométrica y dinámicamente poética: Reyes ve
"barcos diminutos" que "se deslizan por una raya que cruza el mar; en pleno océano, se retuerce, como cuerno de cazador, un monstruo marino, y en
el ángulo irradia picos una fabulosa estrella náutica. Desde el seno de la nube esquemática, sopla un Eolo mofletudo ..." Y Arciniegas: "Los cartógrafos Jo llenan de peces fabulosos que levantan la cola entre un hervir de espumas y lo decoran con flechas enigmáticas y caligrafías de contorsiones inverosímiles". El cuerno de cazador de Reyes con su sugerencia auditiva, tendrá
su paralelo en Arciniegas con el "vientre rosado de sus caracoles" en que
"hablan las palabras de los Vikings". El monstruo marino de Reyes que se
retuerce se pluraliza para Arciniegas en "peces fabulosos que levantan la cola entre un hervir de espumas".13 Un doble efecto de enérgico dinamismo
muy análogo en los dos autores se produce por una combinación -un poco
distinta en cada uno-- de elementos similares; en ambos un elemento de retorcimiento del pez o monstruo marino, y un elemento de "irradiación"
( concepto especialmente alfonsino) o dispersión, irradiación desde la estrella
náutica; dispersión de la espuma. En Reyes, "una fabulosa estrella náutica";

La estrella náutica de Reyes a tiene una numerosísim
..
.
ralelos en este y en otros pasajes d A . .
,
a prolija sene de pabre la Rosa de los Vientos s' b
rc1megas: aqu1, toda una meditación soflor y que suscita otras aÍusi:ne: ºa;1~;e~:o~el:el otro_ símboloL múltiple de la
Vientos a arece
. os vientos. a Rosa de los
p
y reaparece en este y en otros hbros d A . .
bolo poético constante,1,
e rcm1egas como sím-

t

Eo7:s ::;:; ~iene~ otro ~aralelo aquí en Reyes en el símbolo mitológico de
os vientos, rmagen presentada tamb'é
. f uerza diná
mi ' "
1 n con viva
1
ca: ~p a un Eolo mofletudo, indicando el rumbo de los vientos"
Otra figura mitológico-legendaria .
,
.
el pasaje de Reyes Las col
dgnHe~a que aqu1 surge es la de Ulises, en
• das por Arciniegas) se verán ·, d I umnas e ercules (aqu1' menciona
.
mas a e ante en los dos autores 16 Arcin'
dirá en otros libros a Ulises (e.g. Amérigo p 189) 11 E iegas, a su vez~ alumás indirectos pero tamb',
.
' ·
·
stos son paralelismos
,
ien pertmentes.
Notemos ahora los paralelismos en las "islas soñadas" R
"plantas exóticas y soñadas islas" y de "
.
. . , . eyes nos habla de
son, capaz de soñar la isla del t
una unagmac10n como la de Steven.
esoro ante una cartografía infan..:l " A .
megas evoca "un
d ·1
•
u ••rcitodos los mares qu:::so:r:: ::;:;rf,ºsLas, d~ confines d:sconocidos, como son
b',
.
s • os p1Tatas mencionados por A · ·
taro ien pueden asociarse con los de la Isla del Tesoro d St
rcm1egas
por Reyes. Las islas imaginarias de Ci an
; . evenson recordada
das po A . .
,
.
p go y de la Atlantida aquí menciona.
A . . r rcmiegas seran objeto de otras med'itac1ones
posteriores tanto d
rcm1egas como de Reyes. (Véase la Nota No. SO).
'
e
Otras referencias interesantes de Arcinie a
las estrellas hablan de noch
g s -a las eStrellas (Mar en donde
. , ("
.
e con 1os mareantes... "Mar de las estrellas")
1
unan
mar
del
viento
de
la
estrella
y
del
imán"
o
"
1
h
ch'
y
~
' · ")
,
por e e izo de la aguja
;:g1~a- -:- sera~desarrolladas e~ otras ocasiones por los dos autores. por ejem' e unan, en eyes, en su Ultima Tule: "El oscuro imán gravitab'a b 1
mente humana' m
· smuan
· , dose por mdecisos
.
caminos" · "Ese
t ext rano
- rman
. so, redela
Occ·d t
1
J en e. . . anza por la fantasía de la Edad Med1'a su escuadra de islas

en Arciniegas, son fabulosos los peces.

" N'otese, de paso, el título del artículo de JORGE MAÑ
.
so REYES Asomante San J
d p
.
ACH, Rosa Náutica de ALFONque MAÑ~CH usa la ~osa ná~::a :o;:rt? ~~o, XVI; 2 (abril-junio 1960), pp. 9-19 en
del genio de ALFONSO REYES. hum 'ds1md ~ o pliara ~epresentar los "puntos cardinales"
·
,
·
am ª , mte genc1a gracia h
•,
c10, teona y primor poesía humanism
.
.
'
' umor, vocac1on, y ofi0 , amencamsmo universalismo
11 A
'
'
RCINIE0As, El estudiante p
33 41 43 . '
·
306-357.
' p.
'
'
' Biografía, PP- 197-198, Ámérigo, pp.

REYES, Visión de Anáhuac, Obras completas, II, p. 17.
ARCINIEGAS presenta otra variación en su Biogra/la del Caribe (p. 119 ) : "los mapas
son mapas de gesta. De sus aguas brotan monstruos espantables".

. ,. R EYES: El Plus Ultra que vence a las Colum
d
.
rica, Ultima Tule, Obras Completas XI
13 nas e Hércules, El presagio de Améu "P
,
, p.
.
te . or
d donde
u1· Amérigo iba habían pasado Ias naves de Ulises. . . Por donde hab1'a
nruna O 1ses, comenzaba Amérigo".

12

11

260

261

�completa
. .
. que dedica Arcimegas
a Vespuc . A , .
nuevo
ibro
de
1962
C
l.
d
' osas del pueblo . ci,
el merigo y el Nuevo M undo. Su
escubnmientos.
, m uye dos nuevos capítulos sobre los

fascinadoras, ora edénicas, ora invertido el espejismo -infernales-",
o bien
18
"encontramos ya que la fantasía se imanta hacia el Occidente..."

III
Como puente de transición a una última confrontación de pasajes, recorramos brevemente la sucesiva aparición de algunos grandes temas comunes en
las obras de Reyes y de Arciniegas.
Ya hemos visto asomarse al principio de la Visión de Anáhuac de Alfonso
Reyes ( 1917) el tema del descubrimiento de América. En 1920, en sus Retratos
reales e imaginarios, Reyes incluye un retrato de "Américo Vespucio", realmente un doble retrato de Colón y Vespucci y que comprende las siguientes
secciones: I, "La leyenda de Colón"; II, " 'La jettatura' de Colón"; III, "La
era de los Descubrimientos"; IV, ''Vida de Vespucio"; V, "Viajes de Vespucio"; VI, "Colón y Vespucio"; VII, "El bautismo de América". En sus
Simpatías y diferencias de 1921 aparecen dos ensayos sobre los descubridores
antes de Colón y sobre Juan de la Cosa, respectivamente. En 1932 Arciniegas
publica su Estudiante de la mesa redonda, que dedica dos capítulos enteros a
las navegaciones del descubrimiento de América, y en donde figuran las personalidades de Colón y de Amérigo Vezpuche". En 1940 Reyes publica un
ensayo sobre 4'El Cipango y la Antilia" y en 1942 su Ultima Tule que incluye El presagio de América, ensayo principal de 21 secciones, con una docena de otros ensayos de temas relacionados todos con la cultura Hispanoamericana, como "Capricho de América", "El sentido de América", "Notas
sobre la inteligencia americana", "Utopías americanas". En El presagio de
América se refunden todos los ensayos de Reyes que acabamos de mencionar
(menos la porción inicial de Visión de Ariáhuac): aquí reaparecen (algo modificadas) todas las secciones originales del ensayo sobre Vespucci, rearticuladas dentro de la nueva estructura del ensayo; hay nuevas secciones sobre Colón, los Pinzones, y otras materias. Arciniegas en 1945 publica su Este pueblo de
América (con un capítulo sobre los descubrimientos) y su biografía del Caribe (con dos capítulos especialmente dedicados a este tema, inclusive una especie de breve retrato doble de Vespucci y Colón, pp. 27-'28, 31, que recuerda
un poco el de Reyes aunque es menos extenso). En 1955 aparece la biografía

señalar que R eyes desde su ·
· Interesa
•
msmuar la especie de reivindicación d tnmer ~nsayo sobre Vespucci parece
gas en su Amérigo y el Nuevo M d e espucci que llevará a cabo Are· .
p
-,
un o Curios
.
m1e;csentacion de Vespucci (en El est~diant a;n~nte, Arcmicgas en su primera
~ r~cer un c~ncepto relativamente limitadoed e,/ mesa. redonda) nos parece
atán y mentiroso que se ha hecho natu al e e' !'°r eJemplo: "Es un chara la sombra de los reyes y sentar plaza ~ de Casd~1lla y de León para medrar
noce. .; ".'
b'
"
b e enten ido en eosas que apenas co0 ien, porque era un
de la ep~ca"20 rasgos que Arcinieo-as e; uste~o, com? todos los historiadores
su Amérigo y el Nuevo Mundo dond ai:ec~ esmentir o al menos atenuar en
Vespucci.,,.21 Se d'iría que en el' int e linsiste en "la verac1'dad del relato de
través
de sus estudios m,as' extensos sobre
erva olaentre estos
dos libros, Are·miegas
.
,
.
a
mas en el carácter de Am,engo
.
.
y su b ·
f' materia, ha ahondado m uch'1srmo
de estos estudios. La idea d 1' "J wgra ia representa el fruto más mad
,
e a ettatura" d C l'
uro
-segun la cual la fama de Colón echó
e o on_, formulada por Reyes
sobre las genuinas contribuciones de sombr~s de olvido y de incomprensión
descubrimiento de América
Vespucc1 (y de otros exploradores) l
Capítulo XXIII ("L d' - encuentra su contraparte en Arcin'
a
A . .
a 1sputa") de A , 1egas en el
rcmiegas examina la cuestión a 1 1 m;igo y el Nuevo Mundo, en donde
c?ntesta a esta pregunta: "¿Por u:
e todo~ los testimonios históricos
ngo Vespucci? ¿Por qué se le q
controversia de siglos en tomo a Am,Y
d
presenta como un h ' b"l 1 ,
e"~ e~?tear la gloria de Colón" ?22 y dond R a I adron, que tuvo el arte
a nvahdad entre Colón y Ves .
e eyes ya babia afirmado que.
de .la posteridad",2a Arcmieo-as
. .
puc10
es
un
error
.. .
no deja d
b de perspectiva, un espejismo
meJor amigo de Colón"u yºd d
e su rayar que Vespucci fue "el
J
1 •
e emostrarlo am r
as re ac1ones personales entre los d
p iamente al seguir trazando
o
os.
tra observación mínima. La
1 .,
los dos autores parece en ci~rto ;;;;c10n d_el tratamiento de estos temas en
después de esbozar inicialmente el ~ o se1;;'11r una trayectoria inversa. Reyes
mo~entos a estudiar las figuras indi~ma el descubrimiento, se detiene po;
cubndores -precolombinos- Juan d ~u~es de Vespucci y Colón, otros des,.
'
e a osa, otra vez Colón y Vespucci
l

1:z

.
, Ya
estudiante, pp. 44, 46
Amérigo, p. 194 Tamb' .
sido
aJeno
.
tén pp. 236-23 7: "Inventar un
\ viaje hubiera
"' lb
'd a su naturaleza. . ."
ARc1NIEcAs

.

11

REYES,

Ultima Tule, Obras completas, Xl, pp. 11, 17-18, 75.

u No ignoramos (ni lo ignoran Reyes y Arciniegas) que otros, desde diversos puntos

de vista, sobre todo como historiadores, han tratado de estos temas. V, por ejemplo, la
bibliografía que acompaña el Amérigo de Arciniegas y las notas bibliográficas que in-

11

,

El

~CINIEGAS,

p. 344.
Colón 'Y Américo
completas,
p. 55.
Vespucio, El presagio de A m érica,
·
,. A
Ultima Tule Ob
1 .,

,. REYES,

RCINIEOAS,

Amérigo, p. 187.

,

ras

cluye Reyes en su Ultima Tule, Obras completas, Xl.

262

263

�d

lia síntesis del descubrimiento en
fin los incorpora a todos dentro e s~ ~mp
·o em ieza resentansu perspectiva filosófico-espiritual. Arc1mega~, en cam~1 Atlán~co y peo el Ca, eneral de las navegaciones en e
do un panorama mas g
. t , ma's especialmente en Amérigo, luego
.
b
entrando su meres
.
nbe, y aca a conc
. b
de la familia Vespucc1, notable. d
· t '
los otros m1em ros
. .
extend1en o ese m eres ª
. de una nueva biografía de Arcm1es·monetta
suJeto
.
1
mente la encantadora
'
Ai . Ed·torial SudamencaEl mundo de la bella Simonetta (Buenos
res.
i
d
gas,
.
A . .
por Simonetta recuer a ca1962) La fascinación que siente rcm1egas
f
1M
n_a,
.
"Madama Lucrecia, último amor de don Al onso e
ags1 la de Reyes por
,,
R
. . t italiano) en sus Retratos rea, . " (otra "casta Venus de1 enac1m1en o
, .
nan1mo
. d
d Amenca
les e imaginarios, pero esto nos aleJa e1 tema e
.

IV
. , de pasa1·es Nuestras observaciones
'l ·
onfront ac1on
·
Pasemos a una u tima e
. , 1 nos para indicar la más amplia
, f
t breves pero serviran a me
. .
seran orzosamen e . ,
', .
s arece existir entre Reyes y Are1mezona de interpretac1on art1st1ca que no p . .
d A , . a Sobre todo
1
d los descubnm1entos e mene .
'
gas en lo referente a tema e
, . os aun ue sea indirectamente.
queremos que los dos autores hable;tor s1 ~1s:e 'Amé~ca de Reyes ("l. En
El primer capítulo del ensaylo
,,Presagwnta poéticamente algunos de sus
. 1
n todo uaar ) prese
1
el suelo, en e c1e o y e
1 º 'd d América en la historia, en torno
. ales respecto a senb o e
~
conceptos germm
r d d América fue un sueño -y un sueno
a la idea de que antes de ser rea 1 a '
utópico-- en la mente de los europeos:
e el hombre ha dejado constancia de sus sueños, apardece yen
D esd e qu
b bTd d de un nuevo mun o. a
f arma de raro presenti":ien:o jªl p; ~/ ::as 3 000 años antes de Grisla fantasía andaba pr~figuranb_º o e_sd' a los ~uertos en alguna misted l mitológico Anu is prest za
.
to, cuan o e
.
L 'dea de que al Occidente quedaba cierta
riosa parte del Occ~dente. a tl d pt á unas veces la fisonomía pla.,
d
br•r -la cua a o ar
regwn por escu •
l f'
omía de un mar
.
bienaventurado, y otras a ison
centera de un remo
,
t s documentos egipcios, y ahon. e desde los mas remo o
.
tenebroso- vzen
, .
el misticismo del crepúsculo vespertida sus raíces antrdopologiclas en tembloroso de los océanos, ya se la prono. y a se la escon e en e seno
yecta hasta el mismo Sol . . l f . .
xploran el Mediterráneo occi'd
l
penp os emcws e
A medt ~ que os
Atlántico -de donde traían estaño y ámbardental o aun el s~c:~:de las islas atlánticas se entregan a los naveganbo al paso que, mas_
. '
l . do como la sombra de una nu e
tes europeos, el mzsteno se va a e7an

viajera, y busca refugio en la bruma de los horizontes marinos. Tal es el
sentido del "Plus Ultra" que vence a las columnas de Hércules. La vaga noción que aletea en la más vetusta poesía, ora como amenaza o
como promesa, cruza después las sirtes de la literatura clásica, florece
en la portentosa Atlántida de Platón, herencia recogida por ilustres abuelos en labios de los sacerdotes saítas; arrulla la imaginación de los estoicos;
viaja por las letras latinas, donde Séneca, en su Medea anuncia que se
abrirán los mares revelando continentes inesperados; y llevando a cuestas
su carga movediza y cambiante, su Mar de Sargazos, su océano innavegable y de poco fondo, sus lnsulas Afortunadas, se enriquece por toda la
Edad Media con las leyendas utópicas; La Isla de San Balandrán o de
los Pájaros -primera hipótesis de la Isla de los Pingüinos-, la de las Siete Ciudades, la Antilia o Ante-Isla y el Brasil ---1'!ombres éstos que después recogerá la geografía-; enciende el halo con que la veneración envuelve las sienes de Ramón Lull, el Doctor Iluminado, a quien se atribuye sentido profético en su Nueva y compendiosa geometría; y es embarcada al paso en la nave de los poetas renacentistas; para depositar finalmente sus acarreos de verdad y de fábula en manos de Crisfóbal Colón, cuando éste, hacia 1482, abre las páginas de la Imago Mundi. La obra del Cardenal Aliaco, su breviario, lleva al margen las notas febriles del Descubridor, y es centón de cuantos atisbos podían juntarse sobre los paraísos
ofrecidos al ansia de los hombres.
Los rasgos dispersos de alguna verdad desbaratada querían recomponerse en el alma. La Tierra cuchicheaba al oído de sus criaturas los avisos de
su forma completa, la entidad platónica recordada como en un sueño. Y
así, antes de ser esta firme realidad que unas veces nos entusiasma y otras
nos desazona, América fue la invención de los poetas, la charada de los
geógrafos, la habladuría de los aventureros, la codicia de las empresas y,
en suma, un inexplicable apetito y un impulso por trascender los límites.
Llega la hora en que el presagio se lee en todas las frentes, brilla en los
ojos de los nagevantes, roba el sueño a los humanistas y comunica al comercio un decoro de saber y un calor de hazaña .
Y lo mismo que el presagio se dibuja en el suelo, también se refleja sobre la pauta celeste. Acordaos de aquella adivinación de estrellas nunca
vistas, que vienen intimando luces desde las lucubraciones de Aristóteles
hasta las de Alfonso el Sabio; que ya se anunciaron a Lucano; que irradian en la constelación de las Cuatro Virtudes Cardinales -imagen anJicipada de la Cruz del Sur- desde el seno de las noches dantescas; y que,
después del Descubrimiento, se derraman profusamente por los ámbitos de
la poesía, de suerte que al par centellean en la Araucana de Ercilla y en
la Grandeza mexicana de Valbuena, en el De Orbe Novo de Pedro Már-

265
264

�tir de Anglería, en Os Lusiadas de Camoens, en las Epístolas de la Boetie,
25
o en el soneto herediano de Los trofeos.

Si juntamos los dos siguientes pasajes del Amérigo Y el ~uevo M_undo de
Arciniegas, los cuales aparecen en el octavo ca~ítulo Y fmal del ~ibro ( capítulo XXIII) respectivamente, veremos unas interrelaciones muy interesantes con el pasaje de Reyes :

ª!

.. .La geografía era entonces un tema que llevaba f ác~lme_nte a la
exaltación lírica. Era el sueño de los filósofos, era un m1ster1~ carga1
do de anuncios que se prestaban como a revelaciones prof~ticas. La
existencia de un cuarto continente la había "admitido o profetizado San
Antonio" el arzobispo de Florencia, como dice U zielli. Cuando )'a la
ciencia e:perimental, cuando las naves no podían ir más adelante: seguía el vuelo de la imaginación, se convertían en p~e':"as las teortas Y
se le daba ese toque mágico al límite de los conocimi~ntos. Fra~cesco
Berlinghieri terminó en Florencia en 1482 su G~ografía 1_~ Te~-ª rima Y
apareció publicada allí con un apólogo de su amigo M arsilw Fiemo.
De la devoción de Poliziano por la geografía basta recordar que la
muerte le sorprendió cuando acariciaba la idea de escribir los viajes d~ los
portugueses. El tema de la tierra no descubierta estaba en el ambiente
de Florencia al orden del día. De 1476 a 1480 lo había agitad~ ~n sus
lecciones públicas Lorenzo Bonincontri comentando el Astronomicon del
poeta latino Manilio.
En otras palabras: el problema del Nuevo Mundo era un problema
que apasionaba a estas gentes de Florencia antes de que el Nuevo Mundo se hubiera descubierto. Se discutía sobre los antípodas, sobre las r~giones habitables por debajo de la línea del ecuador, sobre la repa:tición de las aguas y los continentes, sobre las raza:,, y de e~to se hac'.an
mapas imaginarios, se escribían poemas, se revwian antiguas teor~as,
se dialogaba en las academias y tertulias. Tal era el mundo florentino
en que vivía Amérigo.

•
•

11

Dentro de ese ambiente, el Nuevo Mundo nació primero en la imaginación. Se construían globos y planisferíos antes de que las nav~s salieran a cruzar el Atlántico. Pero la geografía se mostró agradecida, y
REYES,

confirmó esos sueños. España abrió las rutas trasatlánticas. Sus naves, que
hasta la víspera apenas si contaban en la historia del mundo, pasaron a
ser las más famosas. Fueron minúsculos castillos de madera de donde salieron héroes como no conoció antes el mundo: Balboa, Cortés, Pizarro,
Jiménez de Quesada, H ernando de Soto, Ponce de León, Orellana, Valdivia . .. En cincuenta años la es/era de la tierra salió de entre sus manos.
Amérigo siguió el proceso de esta historia con los ojos abiertos, la mente clara, el corazón ligero y juventud en el alma. Fue el mejor espectador, y el cronista más oportuno que anunció la aparición del Nuevo
Mundo. El lo vio todo: el ancho golfo de México, la verde Florida, la
costa de las Perlas, Venezuela mirándose en las aguas, Brasil con sus
palos de candela y sus papagayos, la punta de Montevideo, la Argentina,
entonces silenciosa, y la Patagonia desolada. Pero nada le embelesó tanto como las estrellas nuevas, como el cielo austral. Nadie expresó antes,
con tanta frescura y entusiasmo, la nueva de la desconocida cuarta parte del mundo que vio primero que todos... Las cosas que dijo iluminaron como una llamarada en la tertulia de los poetas y sabios de San Dié.
Así eran las gentes del siglo XV. Rosas de los vientos. Así la curiosidad
formaba navegantes. Así se hacían prodigios o en Florencia o en lSevilla,
o en el Caribe. Donde quiera, prendía el fuego del Mediterráneo desbordado. El Viejo Mundo se salió de madre por las columnas de Hércules.
Y vio que la tierra era más grande.16

Sobre todo, nos impresiona una verdadera constelación de ideas centrales
comunes en los dos autores. Empieza Reyes: "Desde que el hombre ha dejado constancia de sus sueños, aparece en forma de raro presentimiento la probabilidad de un nuevo mundo". Para Arciniegas, la geografía era "el sueño
de los filósofos, era un misterio cargado de anuncios que se prestaban como a revelaciones proféticas", y donde Reyes habla de "la probabilidad de
un nuevo mundo", Arciniegas alude a "la existencia de un cuarto continente", Y Reyes otra vez a "La idea de que al Ocidente quedaba cierta región
por descubrir".
"Ya la fantasía andaba prefigurándolo, sigue Reyes, y así, antes de ser esta firme realidad que unas veces nos entusiasma y otras nos desazona, América fue la invención de los poetas..." Y de esta manera lo expresará Arciniegas: "el problema del Nuevo Mundo era un problema que apasionaba a
estas gentes de Florencia antes de que el Nuevo Mundo se hubiera descubierto", o bien: "Dentro de ese ambiente, el Nuevo Mundo nació primero en
la imaginación". El "misterio cargado de anuncios" de Arciniegas fue en Re-

El presagio de América, Ultima Tule, Obras completas, XI, pp. 12-14.
.. ARCINIEGAS,

266

Amérigo, pp. 110-111, 356-357.

267

�yes el misterio que "se va alejando como la sombra de una nube viajera..."
Para Reyes, "La vaga noción que aletea en la más vetusta poesía... cruza .. .
las sirtes de la literatura clásica; arrulla la imaginación de los estoicos" . .. y
"se enriquece por toda la Edad Media con las leyendas utópicas..." Para Arciniegas, como ya tuvimos ocasión de observarlo, "La geografía era entonces
un tema que llevaba fácilmente a la exaltación lírica... Cuando ya la ciencia experimental. .. seguía el vuelo de la imaginación, se convertían en poemas las teorías y se le daba ese toque mágico al límite de los conocimientos".
En fin, todas estas ideas comunes de la imagen de América como sueño, presentimiento, misterio y generador de poesía se expresan, sin duplicarse exactamente, de manera análoga en los dos ensayistas-poetas.
Además, encontramos paralelismos bastante directos en una serie de otras
ideas e imágenes secundarias que contribuyen a la elaboración del concepto
central. Por ejemplo, ambos tratan del concepto de la tierra que se ensancha
en la mente de los europeos; Reyes en una linda prosopopeya sugiere que
"la tierra cuchicheaba al oído de sus criaturas los avisos de su forma completa..." 27 Arciniegas nota que "en cincuenta años la. esfera de la tierra salió
de entre sus manos" y entonces: "El Viejo Mundo se salió de madre... Y
vio que la tierra era más grande".
Tanto Reyes como Arciniegas señalan el significado simbólico que tienen
las Columnas de Hércules en dicho ensanchamiento: Reyes lo dice así: "tal
es el sentido del 'Plus Ultra' que vence a las Columnas de Hércules", y Arciniegas: "El Viejo Mundo se salió de madre por las columnas de Hércules".
Otro elemento simbólico-poéticamente significativo, desarrollado por los
dos escritores, es el de las "estrellas nunca vistas" o "estrellas nuevas", las de
la Cruz del Sur, anticipadas por Dante, como también lo indican ambos: Reyes aquí y en otro ensayo de Ultima Tule: "entrevisto por Séneca en su Ultima Tule, vislumbrado en las constelaciones que fulguran en la Divina Comedia. .., el Continente americano,. . . era ya un anhelo apremiante y casi
una necesidad poética de las gentes" ,28 y Arciniegas, en otro pasaje de Amérigo en que elabora extensamente la asociación simbólica de las estrellas con
Vespucci, "Amérigo el de las estrellas"; "Dante... como anuncio... vio las
cuatro estrellas de la Cruz del Sur".29
Los dos autores producen interesantes enumeraciones de las conversaciones de las gentes sobre América: "América fue ... la charada de los geógrafos, la habladuría de los aventureros, la codicia de las empresas". (Reyes).
21 También véase más adelante, en REYES , Ultima Tule, pp. 14, 15: "Los rasgos de la
Tierra se van completando conforme giran los ejes de la atención geográfica. . . La
cara de la Tierra se va completando rasgo a rasgo".
" REYES , ]bid., pp. 72-73.
" ARCINIEOAS, Amérigo, pp. 213-215.

268

"Se discutía sob~e los antípodas, sobre las regiones habitables... sobre
1
aguas y los continentes
d
t
d.al
· · · as
lías" (Arcinie as)
.... 'f e es o... se I ogaba en las academias y tertu.,
. ~- . Tam_b1en_ ambos acentúan expresivamente la alerta atencwn y excitac1on de la mtehgencia despertadas por el fenómeno de A , .
:: :a gente de ent~nces. Sea colectiva o sea individualmente; "llega : e : :
n que el presagio se lee en todas las frentes brilla en los o1·os d 1
vegantes
b 1
'
e os na' ro a e sueno a los humanistas..." (Reyes) "Améri o sia . ,
proce~o de esdta historia con los ojos abiertos, la mente ~Jara el ;oraz6:1~g=l
ro y Juventu en el alma" (Arciniegas).
'
-

V

Jo:ée ;:b~:

Rci:;~::o, :iastan~esl
cosilla¡·s en e! tintero, como diría quizá don
genia nove 1sta michoacano N h

nuestra colección de e1·emplos Pod ,
.
. o emos agotado
•
namos seguir más d t ·d
ralelismos entre Reyes y A . .
e eni amente los patilia y la Atlántida, las isl::~::~:e~pecto a ~as imá~enes de Cipango, Aneo hasta d
, .
. . nas que esempenaron un papel poétivist: lo sufic;::uco en la h1stona del_ concepto de América. so Pero hemos
para quedar convencidos de la extraordinaria af" .d d d
estos d os grandes ensayistas n 1
.
m1 a
e
drama del descubrimiento dee ~ér'f:a~ se refiere a este campo temático del
Al co~~arar algunas de las imágenes de América elaborad
P?r Arc~n1egas, hemos insistido más en las simpatías o afinida~ por Reyes y
d1ferenc1as, por parecernos aquéllas - ar t'1s1·1camente al menoses que
d en las
trascen_dencia._ Tal vez otro lector descubra diferencii:s más marcadase ;ayor
mos reiterar siempre que en este caso de Arcinieaas d
. eseade Vespucci y de Colón precisado or Re
º '. . e Reyes -como en el
rido ver rivalidades en dos escritoretque fu:::: y~~~n;;;~ no he~os quegrandes ríos corren a veces en c
eJores amigos. Los
misma mar de las islas soñadas. auces paralelos, dando en esta ocasión en la

,. Véase, de REYES, Ultima Tule Obras com le
duda en mitad del mar Duelo ent e'l A ili"
P tas, XI, pp. 13, 17, 34-35 ("La
·
r a nt a y el Ci
"
de 1940, v. nota No. 1), 43 60 _
V
.,
pang? , Y en la forma original
61
las "Islas" utópicas en No h~y tal l. er Otamb bien observaciones sobre la Atlántida Y
, . '
ugar,
ras completas XI
345 34 7
Y en La Atlant1da castigada Sirtes 1932 . Méx"
' pp.
, 351-353;
.
'
'
,
ico · Tezontle 1949
9 34
CINIEGAS, Estudiante, pp. 36 4243 . B"
f'
' .
'
, PP· - • De AR145, 160.
'
' iogra za del Caribe' pp. 118-119 ,· A m éngo,
.
pp.

269

�CONSIDERACIONES SOBRE EL SENTIMIENTO DE
VENERACIÓN EN GOETHE
F.

w.

WENTZLAFF-EGCEBERT

Universidad de Mainz
Mainz, Alemania

PoNoAMos AL FRENTE DE NUESTRAS consideraciones unas palabras de Goethe:
"Dichtung und Wahrheit", que se leen como una confesión de su sentimiento
vital: "Mi ánimo estaba dispuesto naturalmente a la veneración y se necesitaba una emoción profunda para hacer vacilar mi creencia en algo venerable".
Estas palabras expresan perfectamente la alta valoración, por parte de
Goethe, del sentimiento de veneración que se mantuvo en él hasta su muerte.
Nunca traicionó este sentimiento, pues nunca sufrió una derrota en la lucha
continua con la concepción del mundo de su época, la de las luces. Por fin
se sustrajo siempre al racionalismo consecuente, del mismo modo que tomó
de la filosofía del pasado sólo lo que le era adecuado. Su creencia en algo
venerable se mantuvo firme en todas las horas de la duda y tentación. Una
profunda religiosidad, eficaz hasta en su edad avanzada, le corroboraron en
esto. Ya cuando niño se encontró en casa de sus padres con una forma de devoción íntima como se vivía a mediados del Siglo XVIII en los círculos de
los "Herrenpchuter" en Francfort. Se compenetró de ella y le ayudó a rechazar el primer ataque del utilitarismo durante los años universitarios de
Leipzig. Tampoco la participación en la poesía social del Rococó pudo acallar esta devoción viva. Era tanto más fuerte y eficaz la influencia de los
amigos que simpatizaban con el pietismo y en su calidad de predicadores
trataban de equilibrar aquel estilo de vida racionalista. En las cartas a su
amigo Langer, en las que se expresan los sentimientos religiosos del adolescente, leemos en noviembre de 1768: "usted ha sido el primer hombre del
mundo que me ha predicado el Evangelio y si Dios me da la gracia de ha271

�cerme creyente, es a usted a quien yo deberé todo, que Dios os bendiga por
ello".
En el fin de la carta, en "que Dios os bendiga por ello", sentido verdaderamente, resuena el agradecimiento de un alma que soporta difícilmente las
dudas religiosas. Más de una vez, Goethe expresa su agradecimiento al amigo: "le agradezco mucho, Langer... para un alma como la mía les era imposible a todos los sacerdotes del mundo conmoverla, máxime dadas las habladurías poco evangélicas de nuestros púlpitos; sólo su amor, su sinceridad
pudieron hacer eso".
Es en un alma tan conmovida de su nueva devoción, cuando se encontraba
grave en la casa de sus padres en Francfort, en la que cae la palabra de la
señorita von Klettenberg. Su sencilla religiosidad pietista conmueve de tal
manera el corazón de la adolescente, que busca espontáneamente la relación
con la comunidad de los hermanos. Una idea lejana, una veneración naciente de la benéfica fuerza innata en una profesión de fe se le ocurre y le da
confianza en sí mismo por un momento: "soy joven y verdaderamente estoy
en camino de salir del laberinto". Pero la duda se despierta: "¿ Quién es el
que me prometió: la luz que alumbrará siempre como ahora y no te extraviarás de nuevo?" La preocupación del camino del porvenir siempre le
oprime de nuevo y no se pierde aun cuando queden despiertos la persuasión y el sentimiento de lo bueno, que se ha derramado sobre él; dice Goethe:
"de la fuente eternal". El despertar, en el sentido de la gran vivencia religiosa, aún no ha tenido lugar, pero el temor a los vínculos del pecado cede a
una nueva conciencia del deber de vivir. No ha vencido Cristo, sino el espíritu de Dios, como Goethe lo vivió a su manera. Entre tanto, se le manifestó sólo por medio de los pensamientos de los filósofos naturalistas de los siglos XVI y XVII.
Durante su larga enfermedad Goethe había leído a Paracelsus van Helmont y otros filósofos naturalistas. Una conexión misteriosa de la mística con
la filosofía de la naturaleza lo conduce cada vez más al camino de la alquimia. Venerando y creyendo al mismo tiempo se entrega al encanto de las
ciencias naturales ligadas con la magia y confiesa: "la química es todavía
mi secreta amante". Aún en Estrasburgo se instala un nuevo laboratorio para continuar Jo que había comenzado en Francfort. Sin embargo aquí su vida toma un rumbo decisivo. Librándose de la creencia en las fuerzas mágicas
de la naturaleza, sale a la luz de la revelación del espíritu tal como se manifiesta en la historia de los pueblos: Herder será su gran maestro. Con poder
casi mágico determina no sólo el momento sino también la evolución interior de Goethe. Le conmueve el concepto del espíritu en su sentido más espiritual. Se le manifiesta en los mitos y cantos de los antepasados, en las epo-

peyas Y baladas, que aparecen en las colecciones de Herder como canciones ?e pu:blos antiguos. Goethe siente una profunda veneración hacia estas
m:m1festac10nes que le descubren una verdad más alta respecto a los sentimientos de los antepasados que la que había conocido antes. Los mitos le
p~r:c~n capas primordiales de una religión popular; las leyendas y canciones
histonca~, formas primitivas de la historia misma. El entusiasmo por un mundo ?undido, pero que permanece vivo en la poesía, se combina con Ja nostal~ia vaga de la expresión poética de grandes sentimientos, en la cual el cor~o~ pone las palabras y la sensibilidad determina el ritmo. Las nuevas pos1b1hdades las abre, por intercesión de Herder, el "mago del norte", el filósofo Hamann. Es él quien intensifica la protesta primordial de Goethe contra el :acionalismo de modo que produce una repulsa apasionada. Goethe
lee ~n el frases que toma como revelaciones; lo que barruntaba desde los coloqmos con Herder se le convierte ahora en una nueva creencia una ciencia
natural . mecanístico-matemática
no existe·• "descomponer u n cuerpo
'
.
y un
acontecimiento, quiere decir tratar de sorprender la esencia invisible de D'
d
d ºdad
•
ios,
su po er Y ei
eternos'. Tampoco la realidad histórica puede ser analizada por c~mpl_eto. Por fin queda una profundidad inconmensurable. Tal vez
toda la h1stona no sea más que mitología. . . y como Ja naturaleza un libro
sellado,, un testimonio cubierto, un enigma que no se puede adivinar sin
arar ma~ q_ue con nuestra razón. La nueva creencia se combina con los concepto~ ~1et1stas ya conocidos. Sólo la concepción del espíritu es decisiva: en
la r:hg10n, en, l_as cien~as de la historia y de la vida de los pueblos y en la
poes1a. El espmtu_ desciende inmediatamente del cielo y es un espíritu santo
que puede com_un1carse a ~odos, en el cual Dios es el origen del espíritu mismo'. ~~e obra vivo por encima de las generaciones humanas y que puede tocar
y VIv1f1car a cada
Quien es tocado está llamado y elegido, es decir, que
pertenece a los geniales, en cuya lengua viven el aliento divino y la verdad
celeste.

~º-

E~te co~cepto del espíritu original comporta la lengua y crea una nueva
poes1a. As1 con:io _los documentos del espíritu divino están conservados en la
lengua de la,~1bha, d: los viejos mitos, de las canciones del pueblo, así nuevas obr~ po_eticas ,nacidas de la adoración devota del espíritu divino han de
dar testimonio de el. Los manantiales de la verdad han de manif t
¡
,
ritu del creador.
es ar e espiUna nueva concepción del espíritu mundial se le ha revelado a G th
oe ~
n os pequeños fragmentos teológicos de fines del año 1772 se anuncia
rbe . , .
.
'
una
1 rac1on mtenor frente a los dogmas, aunque se conserva la creencia en Cristo. La. ,tolerancia
, interior de los "Herrenhuter" segun' la cuaI Dº10s to1era tod a
devoc1on Y segun la cual también Dios se identifica con el amor y según la

E I

272
273
HIS

�cual cada quien puede tener su propia religión siempre que sienta en ella
a Dios desemboca ahora en la convicción: "se siente un momento Y este momento es decisivo para toda la vida, y el espíritu divino se ha reservado_ ~eterminarlo" · la veneración de la voluntad de Dios determina ahora la rehg10'
.,
sidad de Goethe. Sólo tiene necesidad del sentimiento de devoc1on pura para alcanzar la certeza de que Dios lo abarca y lo sostiene todo. El segundo arúculo de fe desaparece en su significación por el tercero. El Espíritu Santo
es Omnipresente y Eterno. La nostalgia del origen vive en todos los penetrados por el espíritu. Dios, mundo y hombre están unidos por el espíritu. i Qué
revelación para el que busca!, y también ¡ qué peligro! ¡ Ay del hombre que
pierde ahora la veneración hacia tales conceptos! Y Goethe está muy amenazado. La sentencia seductora "Eritis sicut deus" le resuena en los oídos después de haber representado él mismo la pieza para títeres del Dr. ~austo.
Ahora se despierta a nueva vida esta idea halagüeña y seductora, surgida como tal ya en Estrasburgo, y pasa de Fausto a la figura de Prometeo. Como
en un delirio nacen las estrofas libres del semidiós creador, de Prometeo, el
impío, pero una sola vez la presunción del "Sturm und Drang", es_ decir de las
juventudes literarias de entonces, se levanta sin respeto por encuna de esta
barrera y eso sólo con la figura simbólica del héroe antiguo. Ya en el fragmento dramático respectivo, aparece la figura de Epimetheus y dice al hermano obcecado:
"Du stehst allein!
Dein Eigensinn verkennt die W onne,
W enn die Gotter, du,
Die deinigen und W elt und Himmel all
Sich all ein innig Ganzes fühlen".

En las demás poesías, y primeras redacciones, en Mahomet, Ganymed, Y
más bien en W erther, aparece como máxima añoranza, la eterna meta, la
unión con el padre, con Dios y el espíritu al mismo tiempo: No olvidemos,
Werther erre en Dios, es más, mantiene el concepto de un Dios misericordioso, hasta en la hora de su muerte, pues lleva el espíritu de Dios en su corazón. Pero aun la última consecuencia de respeto para la vida, regalada por
Dios, no está sacada. La fragilidad humana, no se transforma aún en firmeza de la fe, sino que considera, como solución, sólo la huída del pecado.
W erther se destruye, pero Goethe está salvado por medio de la poesía, en la
que, en el sentido de Herder y Hamann, siente obrar al espíritu primitivo.
Hace visible lo demoníaco y lo supera por la formación de la obra de arte:
en la obra de arte se manifiesta el espíritu y el poeta promulga sus leyes
con sentimiento de veneración.

274

En la borrasca de los sentimientos del período de los genios la poesía es
para Goethe la fuerza salvadora que conjura el peligro de lo demoníaco. Entonces, cuando nace Stella, confiesa: "Oh, si ahora no escribiera dramas, me
perdería".
¿ Por qué le preocupa sin embargo en aquella temporada el sentimiento
de carecer de recursos en la vida y en el pensamiento? Le guía la veneración
~el espíritu omnipresente de creación general, pero le falta aún la comprensión necesaria de los límites de la humanidad. Todavía no los reconoce en
su ~eterminación divina. Las horas del delirio poético pasadas se le presenta
la idea de la huída como único remedio. Pero la huída proyectada no se
efectúa.

El destino dirige a Goethe camino de Weimar en lugar de a Italia. De
mala gana Y preocupados los amigos del círculo de los genios le dejan salir,
pero Goethe obedece a su ley interior. En Weimar aprende por primera vez
a reconocer la jerarquía de la sociedad y a humillarse ante ella. Sabemos lo
difícil que le resultó esa vida en la sociedad de la corte de Weimar. El respeto P,~ª lo que le rodea determina cada vez más sus acciones y su poesía.
El espmtu de la pureza llena cada vez más el corazón desgarrado, hasta que
la voluntad de abnegación se desenvuelve libremente por propio esfuerzo y
c_omienza la felicidad del trabajo tranquilo en el oficio y en el arte. A partir de entonces comprensión y respecto determinan las acciones y cartas de
Goethe. En esos momentos escribe a su casa: "Tengo todo lo que un hombre puede desear... que ha pasado la mitad de su vida y espera aJo-0 bueno
para el porvenir del dolor superado y tiene el pecho preparado par: dolores
futuros".
Cada vez más a menudo leemos confesiones como éstas, que dejan entrever la nueva ascensión. Conduce de nuevo al reino de la naturaleza. Es ella
la que ha. cautivado a Goethe con sus milagros. Pero en las Cartas de Suiza,
ante la vista de los Alpes se manifiesta claramente una contemplación alterada de la naturaleza frente al período wertheriano. La relación entre hombre Y naturaleza ha tomado nueva forma por la intuición de las leyes de lo
infinito Y de lo finito: "se renuncia de buen grado a toda pretensión a lo infinito, no pudiendo rematar en la contemplación y en el pensamiento ni siquiera lo finito". La mirada se fija en el microcosmos. Minerales y plantas
cautivan el ojo contemplador de Goethe. Sólo en contadas horas obedece a
la llamada de la misma poesía. "Mi profesión de literato está subordinada a
la vida, siguiendo empero el ejemplo del gran rey que empleaba cada día
unas horas en tocar la flauta, me permito a veces un ejercicio en el talento
que me es propio". Efectúa un enorme trabajo cumpliendo con su deber respecto a las exigencias de la comunidad. La preocupación del tratamiento de

275

�.
de 1a conscnpcion,
. . , del nombramiento de actores y .profesores
allos romeros
d Jf
tema con Ía elaboración de los rasgos íntimos en 13:5 grandes f1g~ras e i. y T asso. Las poes'1as viven su existencia tranquila en el corazonedel poegema
d
ta aislado cada vez más. Poesías como Las fronteras del hombr~: anto e
los espíritus sobre las aguas expresan el sentimiento de vener~c1?n ant_e, l~s
fuerzas de la vida y sólo de lejos resuena el trueno de un movumento titaruco en Ja Canción de las Parcas en la lfigenia.
.
El año 1781 es decisivo. Los estudios de la nat~ralez~ proporcionan a
Goethe claridad sobre Jas fuerzas que obran en la ex1stenc1a humana.. ,
Con lo que la adoración de un Di~s creador alcanza la ~?ncentrac1on ne:
cesaria por medio de la lectura en el hbro de la naturaleza: por mucho nue
vo que encuentre, no encuentro nada inesperado, todas las. co5:15 se corresponden y se juntan". El concepto fundamental de la forma msp_1~ado por los
. d L. e' da su sólido fundamento a la nueva concepc10n del munestud 10s e mn ,
.
, • y
dito
do: "el reino de las plantas preocupa de nuevo a m1 e_spm~~- a no _me
sobre esto todo se me adelanta y el enorme reino se simplifica en_ m1 alma.
' - m· fant"•:a
esencial,
con
Y no es sueno
...,.. , es un descubrimiento de la forma
.
.
,, p la
cual la naturaleza parece jugar y producir jugando la vida mul~1forme .. ero todavía la fuerza creadora no es suficiente para la abundancia de ~as. mspiraciones. Sólo la estancia en Italia lleva a Goe_the a la metamorfosis interior decisiva que determina definitivamente su imagen del mundo.
Goethe es~era acercarse en Italia a las fuerzas primitivas de la ~~~uraleza
y a los arquetipos de Ja perfección humana, barruntados en la antiguedad Y
buscados dolorosamente.
Con esto está señalada la suma de sentimientos de veneración de Goethe.
También aquí termina en el hombre la contemplación de la naturaleza de
~~

:1

,

Así como la planta gira hacia la luz, del mismo modo ~ra
~orazo~ de
hombres
hacia
la
verdad
y
gana
en
limpieza
y
belleza,
s1
se
mclm~
libres
1
os la luz. Al contrario de la piedra -&lt;orno se expresa. en eJ estud_10 sobre
hacia
el granito- el corazón humano es la parte más joven, diversa, m~v'.ble, :~riable y conmovedora de la creación. En él vive algo de aquel espmtu d1v1no que le guarda y guía.
Tan hondo es el respeto ante la naturaleza que exige el autor del hom~re.
De mil maneras se esparce este tono en la obra tardía de Goethe. Nun~ pierde en pureza. Una vez más gana fuerza y energía, cuando en su Wilh~fm
M eisters wanderjahre empieza la instrucción en las tres clases de venerac1on.
del respeto soEn 1os " an-os de peregn·nación" coloca Goethe la. enseñanza
. .
El
11 " 1
bre la del trabajo y Ja eleva hasta la esfera de la rehgios1dad.
ve en e a e
· · t o de un algo necesariamente valedero, al cual cada uno se entrereconocim1en

276

ga con todo su ser". El sale del respeto, en el cual está expresado este subjetivo
reconocimiento de lo absoluto. Donde el individuo sólo se reconoce y la ilimitada ambición de su voluntad, se impondrán la presunción y el egoísmo.
Así formula Goethe su reconocimiento. De mala gana se decide el hombre al
respeto, o mejor dicho no se decide nunca; es un sentido más elevado el que
debe ser entregado a su naturaleza, el cual se desarrolla por sí mismo en individuos particularmente favorecidos, los cuales siempre han sido considerados como santos o como dioses.
El desarrollo de este elevado sentido en el hombre debe ser cuidado desde
la niñez. Aquí empieza la educación y en este punto tiene que considerarse
su deber más alto. Los más jóvenes entienden sólo la inclinación ante un ser
superior que está sobre ellos, ante un Dios en el cielo. Así aprenden a reconocer una ley fundamental que se manifiesta en todos los fenómenos de la
naturaleza y que les libraría del miedo ante la ·fuerza de un poder superior,
tan pronto como se haya desarrollado el innato sentimiento de veneración.
Pero ya en la juventud tiene que haber una segunda veneración hacia todo
lo que se parece al hombre; él exige la libre subordinación en la cual el individuo penetra la relación con sus semejantes y así con toda la humanidad,
la relación hacia todo lo necesario y casual terrenal que lo rodea.
El grado más alto en el respeto lo alcanzan los jóvenes en lo que está por
debajo de ellos. Goethe lo llama respeto cristiano. Exige del hombre no sólo
dejar la tierra y aspirar a un origen más alto, sino reconocer la bajeza y la
pobreza, la burla y el desprecio, la miseria, la desgracia y la muerte como
cosas divinas.
Esta enseñanza de las tres clases de respeto, fáciles de aprender, está incluida por Goethe en un plan educativo en el cual ve como meta suprema
que el hombre ascienda por esos tres grados de respeto por los cuales él pasa
en la vida como creyente, como sabio activo y como cristiano: veneración ante
sí mismo. Goethe dejó a su siglo el testamento de su creencia. Al mismo tiempo lo elevó al grado de una eterna herencia al unir estos tres grados de respeto en la más alta forma de religión de la humanidad, dándole la interpretación de que un reconocimiento semejante del respeto lo expresa la mayo1ía de los hombres en el "Credo". Porque este artículo del Credo pertenece
a todos los pueblos, contiene la libertad del temor ante los dioses por medio
de la adoración.
Todas las religiones populares precristianas tienen en común la veneración
reconocida ante lo que está sobre nosotros.
Del respeto ante lo que está más abajo de nosotros, trata el segundo artículo de fe que culmina con la victoria sobre el dolor y la muerte por parte de
Cristo. El pertenece a los que luchan y están enardecidos en el dolor.

277

�De ambos respetos nace la religión del tercer artículo de f:: la _r~ligión filosófica. Ella ve en la obra general del espíritu la manifestación d1vma en el
hombre. Su fin es rebajar lo elevado y elevar lo bajo y asimilarlo al grado de
la existencia humana. Humanidad es su meta más elevada. Queda como eterno ideal tal como se ve en la unión de los tres respetos, en el respeto ante
sí mism~, ideal no alcanzado pero siempre deseable. Sin embargo pe~anece
el hecho decisivo en esta doctrina de los tres respetos, que Goethe no vio n~ca este ideal fuera de sus ideas sobre su creencia cristiana, sino que pr~c1samente en este pasaje de los W anderjahre renombra sobre todo la teolog1a de
la cruz de Cristo. El desarrollo del sentimiento cristiano, ayuda a soportar
los males y al vencimiento de las exigencias de la vida. Que
hombre
se conforme con lo irremediable: sobre esto insisten todas las religiones, cada
una trata de cumplir con este deber. La cristiana ayuda benévolamente por
la creencia el amor y espera.riza; de esto nace la paciencia.
Pero tra.: la exigencia del día, queda el sereno cumplimiento del deber. En la
carta de amonestación de Wilhelm Meister, que deja a todos los dudosos, están escritas las palabras: "Seguid cumpliendo inmediatamente, con los deb~res diarios, y examinad juntamente la pureza de vu~!~ cor~~~' Y_ l~ segundad de vuestro ingenio". Y termina con la promesa: S1 respiraIS aliviados en
una hora libre, y si encontráis la posibilidad para levantaros, entonces, alcanzaréis seguro, una buena posición contra lo superior, lo cual nos entregamos,
en toda manera, respetuosamente, para contemplar los sucesos con respeto, Y
reconocer en ellos una más elevada dirección".
Así contienen lo; años de peregrinación de Wilhelm Meister, los últimos conocimientos sobre los más altos valores espirituales.

~ª?ª

Como suma de desgracias y alegrías de su existencia, han sido ~ados en. u~a
lengua sencilla, casi bíblica, ligeramente envueltos en comparaciones e 1magenes. Han sido escritos para la humanidad. . . porque según las pal~b~as de
Goethe, lo abarca todo; aún cuando le pertenece el mundo, se dm~e su
último, lo mejor, al ciclo; él solo, aguanta al egoísmo, el contrapeso, el sanaría al mundo todos los males, por los cuales está actualmente enfermo, Y
quizá incurablemente, si por un milagro, apareciese momentáneamente en
los hombres.
Esta contradicción es resuelta por Goethe en la segunda part: de Fausto,
donde introduce la divina misericordia de la cual espera la redención humana.

LOS COMIENZOS DE LA POESfA EN LA
AMtRICA HISPÁNICA *
ALFREDO A. ROGGIANO
University of Pittsburgh
Pittsburgh 13, Pennsylvania

Nos PROPONEMOS AQUÍ DAR UNA INFORMACIÓN, escueta y documentada, de
los comienzos de la poesía española en el Nuevo Mundo, siguiendo los pasos
que jalonan el descubrimiento, la conquista y la colonización en los tres primeros centros de población y cultura establecidos por España en América:
La Española, Puerto Rico y Cuba. El orden cronológico que hemos resuelto
seguir -ya se habrá advertido-, no es el estricto de los descubrimientos (La
Española y Cuba fueron descubiertas en el primer viaje de Colón, en 1492;
Puerto Rico, en el segundo, en 1493), sino el de la colonización, la cual comenzó en Cuba después de haberse iniciado en las otras dos islas antillanas.
Asimismo, la similitud de los hechos acaecidos en las tres hermanas mayo1es de las Antillas nos permite hacer ciertas consideraciones previas, de carácter general y de validez común. Veamos.
Tres siglos comprende la dominación española en América, el XVI, el
XVII y el XVIII: confuso e indeterminado, en más de un aspecto, el primero; el más complejo, definido y estable el segundo; claramente individualizado, con personalidad propia y neto perfil diferenciable el tercero. Durante
este lapso, llamado época colonial por algunos y período hispánico por otros,
España trasladó e impulsó a sus dominios de ultramar, como es sabido, su
lengua, religión, instituciones, formas de vida y de su cultura. Magna empresa de posesión física, misión evangelizadora y sustitución de todo lo indígena
que, con justicia o no, se la ha llamado "conquista espiritual". Todos los recursos y fuerzas de la acción, el pensamiento y la fe fueron puestos al servicio
de tales designios. Se comprende que las artes y las letras -en especial la li• Capitulo de una Historia de la Poesía en la América Hispánica próxima a aparecer.

278

279

�teratura didáctica, el teatro y la poesía- resultan ser, entre otros, los medios
más eficaces para cumplir los fines de la hispanización.
Las diversas formas literarias cultivadas en la Península, unas en mayor
grado que otras, pasaron al Nuevo Mundo, salvo conocidos casos de exp~esa
prohibición oficial, no siempre cumplida en la práctica. En lo que se refiere
a la poesía, ésta entró en América por la doble vía de lo popular Y lo_ culto.
Los séquitos que acompañaban a descubridores, encom~nderos, conqu1sta~oies, se componían de todo tipo de gentes. Unos procedian de la clase social
aristocrática y de educación cortesana; otros no. Entre lo~ s?lda?os r~s Y la
servidumbre, acorde con jerarquías y rangos al uso que distmguia a senores Y
vasallos, hubo gente de pueblo, a menudo iletrada, aunque por lo general embebida, como hecho natural y común, en la experiencia directa del folklore Y
la tradición oral de la poesía anónima. Ellos fueron los portadores de abundantes muestrarios de coplas, refranes, cantares, décimas y romances. E~ta fue
la primera poesía en lengua española que se difund~ó en. t~a la extensión ~e
la colonia: Luego vino el misionero y con él la poes1a religiosa; teatro, canciones villancicos etc. usados más con intención didáctica que poética. La creació~ de centro; de ~ultura, como algunos colegios y universidades, dio entrada
al humanista y al clérigo de alta formación escolástica, quienes introdujeron la
literatura clásico-latina, ya en traducciones realizadas dentro d~l marco, d_e la
vida académica y profesional, ya como ensayos de creación propia. Por ultimo,
con el poeta consagrado y alerta a las novedades europ_eas empeza_ron a surgir los primeros brotes innovadores derivados de la Italia ren~cent~sta.
Como observación general es preciso reconocer que la poes1a hispanoameiicana ( y en general su literatura y otras manifestaciones de arte
de
tura) nació con la madurez del Siglo de Oro español, Y que adopto sus ~odulos de mayor prestigio, en formas y contenidos.. El tr~pl:1°te fue rápido,
, ·1 y sm· resistencias en regiones donde las comunidades md1genas eran muy
fac1
~
d f' . .
1
primitivas O poco desarrolladas. Allí el impacto esp~ol f~e e m1t1vo, as
expresiones literarias traídas de la Metrópoli permanecieron intactas Y 1~ poco que se escn'b'io' ,.n
, contacto con la naturaleza y los hombres descubiertos
·
d
·
ver
alguna que otra coloración diferenciable.
apenas s1 eJa
, . Pero. algo muy
dii;tinto ocurrió, por fortuna, cuando lo español se enfrento a 1mpeno~ tan desarrollados como el de los aztecas, mayas e incas. En estas zonas, de n:o f~ndo
· y presiones
·
d e todo género, ya no se puede hablar de . sustituciones
artístico
absolutas, sino de cambios y transformaciones que fecundan por igual ,ª lo es~ 1 como a lo amen·cano . y lo que surge es un producto nuevo, llamese
pano
. o
no literatura O poesía criolla, que asimila e integra los elementos predomma~te activos y definitorios tanto de lo foráneo como de lo autóctono. En Mes,
·
'd t 1
xico y Perú sobre todo, y ya en el primer siglo de la colorua, es eVI en e a

'!

280

cu!-

elaboración de una sensibilidad y un modo de ser novohispanos distintos de
los peninsulares ( y también de lo propiamente indígena), resultado de la
fusión racial, sobre el fondo de tres estratos sociales: indios, mestizos y criollos, cuya presión y fuerza crece con ingredientes de la naturaleza y el medio,
los préstamos lingüísticos, modos de ver, de sentir y de pensar propios de la situación, el lugar Y el momento. El conjunto de todos estos elementos encontrados
Y disímiles se unen y amasan para definir matices y rasgos de lo individual americano y nacional, con actitudes propias y tonos originales que dan a la producción naciente conciencia de sí misma, naturaleza independiente y carácter de
autenticidad.
En Santo Domingo y Puerto Rico, como veremos enseguida, la hispanización,
por falta de elementos acuñados que lo impidieran, penetró profundamente y
logró ~l m~imo y más perdurable arraigo. El indio fue sustituido por el negro,
cuya s1tuac1on de esclavo y su natural primitivismo lo convirtieron en materia
dócil al some~imiento. Será necesario que transcurra largo tiempo para que algo suyo se deJe ver en las manifestaciones literarias y artísticas. En Cuba ocurre algo similar, pero con más claras y decisivas evidencias de esas penetraciones "desde abajo" en la poesía importada, cuyos resultados, sorprendentes e imprevisibles, tanto estimamos hoy en la llamada poesía negra.
La condición peculiar de la poesía hispanoamericana nos pone frente a otros
pro~lemas. P?r ejemplo, el de la falta de un paralelismo -ya notado por Fedenco de Oms- en el desarrollo de los géneros literarios, la sucesión de los "ismos", la variación y ensanche de la nomenclatura preceptística, y, lo que es fundamental, imposibilidad de determinar valores, como suele hacerse, según la
confrontac1on con modelos europeos. Hay en nuestras letras un ritmo diferente
que no se puede seguir en orden sucesivo y conforme al vaivén de los ciclos es~
téticos tal como se produjeron en Europa. Nuestro ritmo no es pendular sino simultáneo, de campana que suena y mezcla en el tiempo y el espacio lo; sonidos
con los ecos. Por eso, si seguimos un orden histórico lineal, lo hacemos para buscar en la serie cronológica, ese acaecer simultáneo de la multiplicidad creadora, convenc(dos de que en un mismo tiempo y lugar las líneas se cruzan y los
hechos funcionan_ dentro de una relación de interdependencia. Un ejemplo, destacado por Fedenco de Onís: "La popularización de la décima y la glosa -formas complejas de la poesía culta del Siglo de Oro, que nunca se popularizaron
en España- y la preferencia por los vocablos más cultos y literarios, que son
característica5 de la poesía popular americana, vienen de la época colonial". Asimismo se verá el empleo de formas y especies cultas en composiciones narrativas
donde la poesía española usa con preferencia lo popular. Y en cuanto a la ident'.fica:ión de períodos históricos con tal o cual tipo especüico de producción poética solo alcanza a tener una validez muy general, cuando no vaga e impreci-

!~

281

�.
.
·tad del siofo XVI se difunden y ~ul ovan
el
sa Decir que en la prunera mi
º d
·tad del mismo siglo se ca.
que la segun a mi
romance, la copla y e1 cantar, y
' d tipo italianizante, mientras que
d inio de la poesia e
l
a
racteriza por el pre om
. T ca que una forma exc uya
el siglo XVII es totalmente barroco, no . sigm i lo largo de toda la colonia,
ces y coplas persisten a
t
las otras. Porque roman
.
orlemos decir del soneto, la octava y o ras
el siglo XIX y el XX; lo mismo _P
b
sirviéndole de vehículo. A
. .
b .. d debaJO del arroco o
, .
especies italianas, co iJ~ as
. .
r entre los carriles neoclas1cos y acasu vez el barroco se extiende e mfiltra po .
de sorpresa la calculada ceVIII
. ece con pnmores
démicos del siglo X
' ennqu
11
cumbres alcanzadas en poetas
lebración del americanismo de Bello y ega a
del siglo XX.
h
'do oportunas pasaremos ahora a
· s que emos cre1
'
.
Hechas estas ac1aracione '
.
d 1 poesía hispanoamencana en
.
metida de los comienzos e a
dar la revista pro
d 1 actividad mundonovista.
los tres primeros centros e a

I. EN

LA

ESPAÑOLA

a) Fondo hist6rico y cultural.

_ 1a, •is1a que hoy ocupan la
l' arribó a la Espano
En diciembre de 1492 Co o_n,
.d.
español ya plenamente for. .
Haití Con e1 i ioma
, .
República Dorrumcana y - . así como sus sucesores, trajeron a Amenmado Colón y sus acoropanantes, .
I
e España podía ofrecer en' .
d la meJor cu tura qu
.
1
ca las pruneras muestras e
dó
llegar el misionero, el cronista, e
tonces. Junto al conquistador ~o ~: enl d
d r el poeta. Tanto Colón
·
1 c1ent1fico e e uca O ,
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historiador, el humanista, e
T'.
d Molina y al parecer Juan e
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como Las Casas, E ugemo e
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en vano el aire que I ed d Balbuena no respiraron
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Castellanos y Bemar o e
' L' C
) de la "cuna de Amenca ' a
" .
'b.
gratos' ( as asas
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vahan los vientos t1 ios y
d
·11 " según repiten fragroend ,, "cosa e maravi a ,
1
más hermosa cosa de roun o o
d b
a conocer al mundo civilizado
tos del Diario de Colón. y al par q~~ a t:undo creo no hay mejor gente
la geografía física y sus pobladores ~ .; ~ la fauna y la flora ("con huerni mejor tierra"' apuntaba el Desfcu n odr ~ien mil diversidades"' al decir de
. .
h dades con rutos e
.
tas, con Jardines y ere
, b'to espiritual y humano a cuyo m'b ,
formar un am 1
.
Castellanos)' contn, ~1an a
do a oco de establecida Santo Domingo
vel se alude hiperbóhcam~nte cuan 1' p braba como la "Atenas del Nuevo
. dad capital, se dice que se a nom
como c1u
Mundo".1

La "Hispaniola", según la latinización con que la mentan Antonio Gallo
y P. Mártir, fue el "único país del Nuevo Mundo habitado por españoles
durante los quince años inmediatos al Descubrimiento" y "el primero en la
implantación de la cultura europea".2 "En diez años, los españoles sojuzgaron con poco esfuerzo a los indios, y para 1505 tienen fundadas diez y siete
poblaciones de tipo europeo, sin contar las fortalezas: la Isla Española vino
a ser el centro de la trasplantada cultura occidental durante treinta años, y
su principal ciudad, Santo Domingo, fundada en 1496, será la capital del
Mar Caribe hasta mediados del siglo XVIII". 3 Grata y regalada debió ser
la vida en aquel lugar, donde Colón cuenta que halló "la mayor dulzura del
mundo" y Gonzalo Femández de Oviedo, en su Natural Historia de las Indias, asegura que "además de haber muy ricas minas y mejor oro que hasta
hoy en parte del mundo en tanta cantidad se ha hallado ni descubierto...",
etc. Pedro Henríquez Ureña, el máximo historiador de la cultura dominicana, afirma que "la isla conoció días de esplendor vital durante los cincuenta
primeros años del dominio español: cuando allí se pensaban proyectos y organizaban empresas para explorar y conquistar, para poblar y evangelizar".4
Las Casas habla de "la grandeza, capacidad, humanidad, templanza, suavidad, riqueza, felicidad y excelencia de esta Española sobre las otras islas".5
Pero hoy se sabe que en aquella región no hubo riquezas que colmaran las
esperanzas de sus avecinados y que, pasado el primer entusiasmo y defraudada toda ilusión, el transitorio morador hubo de tentar nuevas aventuras. Otras
tierras descubiertas, con mayores riquezas materiales y grandes tesoros artísticos,
como los de México y Perú, resultaron ser las preferidas. La Española y sus
hermanas de las Antillas quedaron relegadas a escalas de tránsito en la poste(Buenos Aires, 1936. Cito por el texto incluido en la edición de la Obra crltica de P.
H. U. (México: Fondo de Cultura Económica, 1960), pp. 331-444. Véase también V.
LLORÉNs CASTILLO, Vida cultural de Santo Domingo en el siglo XVI, en Revista Cubana (La Habana, XV, 1949) pp. 176-205, MAx H!!NRÍQUEZ UREÑA, El retorno de
los golenes y otros ensayos (México: Colección Studium, 39, 1963) pp. 62-66, y M.
MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia de la Poesía Hispanoamericana (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1948, t. I, pp. 287 ss.
• PEDRO HENRÍQUl!Z UREÑA, La cultura. .. loe. cit., p. 335 Jaime Delgado dice que
Diego Colón estableció en Santo Domingo, desde 1504, " ... una ,·erdadera corte del
Renacimiento" (La cultura en la Colonizaci6n de América, en BOLÍVAR, Bogotá, Año
XII, Núms. 55-58, Enero-Diciembre de 1960), p. 36.
' PEDRO HENRÍQ.UEZ UREÑA, Literaturas de Santo Domingo y Puerto Rico. Santo
Domingo, en PRAMPOLIN1, Historia Universal de la Literatura (Buenos Aires: Uteha,
1941, t. XIII, p. 78.
• PEDRO HENRÍQUl!Z UREÑA, La cultura ... loe. cit. p. 336.

i

282

las letras coloniales en Santo Domingo
PEDRO HENRÍQ.UEZ UREÑA, La cultura y

' LAS CASAS, Apologética. Historia de las Indias.

283

�··
te arrui•
•,
6 y desde 1550 qued6 defimtivamen
rior empresa de la colomzac1on.
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Algo, muy poco, tema e m
l ental si bien nada de ello, que se
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acompañadas d e mus1c
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tribuye al cura don Juan azquez.
pudieron enarbolar que1as como esta que se a

Ayer español nací,
a la tarde fui francés,
a la noche etíope fui;
hoy dicen que soy inglés. ..
N O sé qué será de mí.
. ado como "la Primada de
D . o debe ser cons1der
No obstante, Santo omm~
d del sentido de la justicia que pone e~
América", adelantada de la liberta y l d
nc·1as de los frailes Montes1d.. , humana ( as enu
Pie de igualdad la con ic1on
. ·u ) , como del orden intelectual y
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nos y Las Casas, la re e ion e
' t ontinente la venida de los
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. . , d 1 primeros poetas y escritores) •
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hombres
de
ciencia
y
la
apanc1on
e
os
pnmeros

lo que nos importa es, ante todo y por sobre cualquier otro valor, su realización artística, su calidad estética. En Santo Domingo hubo poetas desde el
primer momento inmediato a los sucesos de la conquista. Juan de Castellanos 11
da testimonio de ellos:

hay tan buenos poetas, que su obra
podría dar valor a nuestra obra.
Castellanos es, entre otras, una de las fuentes imprescindibles para conocer
los nombres de algunos de los más antiguos ingenios que escribieron versos en
aquella región. Pero si Santo Domingo es "el primer país de América que produjera hombres de letras", "los que conocemos no son anteriores a los que
12
produjo México". Dejando de lado esta cuestión de prioridad cronol6gica, no
cabe duda de que en "la predilecta de Colón" se cultivaron diversas manifestaciones literarias que ya eran formas, especies y géneros bien definidos en
Europa: versos en latín y en castellano, poesía culta y poesía popular, teatro,
13
etc. Hoy está perlectamente demostrada la difusión de la poesía española
de tipo tradicional y popular, los romanceros de los siglos XV y XVI, a lo
largo de los tres siglos del coloniaje. 14 En algunos casos la trasmisión oral del
romance sufrió variantes considerables; en otros, como los dos que recoge Ed15
na Garrido, aunque la procedencia hispana resulta incuestionable, el cotejo con el original no ha podido ser verificado, "puesto que no les he encon11 JUAN DE CASTELLANOS ( 1522-c. 1607) escribi6 en la segunda mitad del siglo XVI,
la Primera Parte de las Eleglas de varones ilustres de Indias, que fue impresa en Madrid

en 1589.
11

Las otras tres no se publicaron hasta bien entrado el siglo XIX.

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Obra crítica, ed. cit., p. 336.

b) La poesía y sus poetas.

Por más que la poesía sea un hecho de cultura, cuando a ella nos referimos
• PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, La cultura,

loc.

't

CI •

p

•

337. MENÉNDEZ y PELAYO,
'

Historia. .. ed. cit., I, p. 290.

, 1 . da intelectual de la isla durante los tre_s si, Sobre la situaci6n en que quedo a v1U •
V'da intelectual de Santo Domingo,
p
H NRÍQUEZ RENA, 1
d l
glos del coloniaje, Ver. EDRO E 134 ·
PEDRO TRoNcoso SÁNCHEZ, Aspectos e, a
en Obra critica, ed. cit., pp. 124' y
Ai
Segunda Epoca, Año VII, Num.
. . na' en Nosotros (Buenos
res,
Cultura D ommica

91. Octubre de 1943) pp. 3-20; n la República Dominicana, en Revista !bero_ame• ALEJANDRO Qu1JANO, Poes1a e
20)
PEDRO HENRÍQUEZ URENA, Litera.
(VOI XI Núm. 21 junio de 1936, p.
' y
ncana
•
'
• '
•
135-138.
t
llist6rica Obra crítica, ed. cit., pp. .
.
336-337.
ura
' fQUEZ UREÑA' Obra critica, ed. cit., pp.
• PEDRO HENR
10

284

" ldem, La Cultura ...; MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia..., ed. cit., I , pp. 387 ss.;
MAx HENRÍQUEZ UREÑA, Panorama hist6rico de la literatura dominicana (Río de Janeiro: Ediciones Artes Gráficas, 1945); Jdem. República Dominicana, en G. DÍAz
PLAJA, Historia General de las Literaturas Hispánicas (Barcelona: Editorial Barna,
S. A., 1956), t. IV. Primera Parte, pp. 443-460; APOLINAR TEJERA, Literatura dominicana (Santo Domingo, 1922 ).
1&lt; Véase: PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Romances en América, Obra crítica, pp. 579594; EMILIO RooRÍOUEz Dn1:0R1z1, Del romancero dominicano (Santiago, República
Dominicana: Editorial "El Diario", 1943); Jdem., Poesía popular dominicana (Ciudad Trujillo, 1938); EDNA GARRIDO, Versiones dominicanas de romances españoles.
Recogidas y anotadas por... (Ciudad Trujillo: Poi Hermanos Editores, 1943); FLÉRIDA DE NoLAsco, La poesía folkl6rica en Santo Domingo ( Santiago, República Dominicana, 1946). MANUEL JosÉ ANDRADE, Folklore de la República Dominicana
(Ciudad Trujillo: Editora Montalva. Publicaciones de la Universidad de Santo Domingo), 1948; 2 volúmenes.
10

EDNA GARRIDO, op. cit., p. 9.

[dem, p. 336.

285

�rras de Indias no se verifica antes de 1583,2º pero cabe suponer que el conquistador vino con la memoria cargada de ese rico patrimonio común. Imposible
resulta no admitir que con él pasaran a este lado del Atlántico flores del
Cancionero general ( el de Remando del Castillo apareció en Valencia en
1511) 21 o del tipo de cantares, coplas y poesía satírica y de burlas, como las
del Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, que es de 1519. Cancionero y romanceros, al igual que otras formas de la anónima poesía popular,

16

trado parentesco alguno con ningún romance español". Lo más ':°mún es
hallar versiones de los romances viejos, " ... y de los romances espanoles que
,, i1 M é
andan en boca de las gentes, y de los muchachos, por esas ca11es •
en ndez Pidal sostiene que el romancero antiguo "era continuament: ~~forz~do
entre los criollos por los peninsulares que allá iban. Así, en la primitiva literatura americana se encuentran lo mismo que en la de la Península, multitud
de alusiones. Un par de ejemplos: Lázaro de Bejarano, natural de Sevilla,
en unas décimas satíricas escritas en 1552 en Santo Domingo, censura a Alonso de Maldonado Presidente de la Real Audiencia, por su descuidado gobier'
N , " .
no, y acaba una décima con los dos hemistiquios del romance de eron gritos dan niños y viejos, y él de nada se dolía", el mismo verso que el P. ~as
Casas pone inadecuadamente en boca de Cortés.18 Pedro Henríquez Ur:na,
Emilio Rodríguez Demorizi, Edna Garrido y Flérida de Nolasco han estudiado
a fondo, documentado y dado muestras del paso de romances, refranes, c~plas
y otras formas de la poesía tradicional, popular y hasta vulgar de Espana_ a
Santo Domingo. 19 El registro documentado del paso de los romanceros a t1e" !bid.
" CERVANTES, Quijote, Segunda Parte, cap. XXVI. R. MENÉNDEZ PIDAL i~oi:m_a:
" ...esos primeros colonizadores salieron de España a fines del siglo XV Y principios
del XVI, en Ja época precisa en que el romance estaba en boga entre todas 1:1"., clases
sociales de Ja Península. Todos los recordaban y tenían presentes en la memoria (Los
Romances de América. Buenos Aires: Espasa-Calpe Argentina, S. A., 1939, P· 8). En
otro Jugar escribe M. PIDAL: "La repercusión en América de todo romance nuevo famoso nos Ja certifica Cervantes en el entremés del 'Rufián viudo', etc." (Romancero
hispánico, Madrid: Espasa-Calpe, S. A. 1953), t. 11, p. 2,3~. Véase tam~ién: JUAN
ALFONSO CARRIZO, La poesía tradicional de Hispano-Amer~ca; en G. DIAz PLAJA,
Historia General de las Literaturas Hispánicas, ed. cit., IV, Primera Parte, pp. 289-314.
u MENÉNDEZ PIDAL, Romancero hispánico, II, p. 232; JUAN ALFONSO C~RRIZO, Antecedentes hispano-medievales de la poesía tradicional argentina (Buenos Aires, 1945),
p. 63; PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA. Obra crítica, p. 719,. nota 2.
1• Véase nota 14. Acerca del "popularismo" en poesía véase: GERMÁN BLEIBERG, en
Diccionario de la literatura española (Madrid: Revista de Occidente. 2a. ed., 1953) PP·
580-581. Sobre la poesía popular en España consúltese: M. M1LÁ Y FoNTANALS, Observaciones sobre la poesía popular ( 1853), De la poesía heroico-popular castellana
(1874), De los trovadores en España (1861), en Obras completas.de M1LÁ editadas por
MENÉNDEZ y PELAYO (Barcelona, 1888-1896; 8 vols.; en especial en VIII); EMILIO
LAFUENTE y ALCÁNTARA, Cancionero popular. Colección escogida de coplai Y seguidillas (2a. ed., Madrid; Bailly-Baillere, 1865); FRANCISCO RODRÍGUEZ MAR.ÍN, Cantos
populares españoles (Sevilla: 1882-1883; 5 vols.; hay edición argentina en un volumen:
Buenos Aires: Editorial Bajel, 1948), MARGIT FRENK ALATORRE, La lírica popular en
el Siglo de Oro (México, 1946); ANTONIO SANTULLANO, La poesía del pueblo. Romances y canciones de España y América (Buenos Aires: Librería Hachette, 1955);

286

Juuo CEJADOR Y FRAUCA, La verdadera poesía castellana. Floresta de la antigua lírica
popular (Madrid, 1921-1930; 4 vols.).
Conocida es la discrepancia de MENÉNDEZ PmAL con la doctrina de B. CROCE y su
seguidor AuRELIO RoNCAGLIA. CROCE, basado en la teoría romántica del Volkslied,
opone "poesía popolare" (Volkspoesie) a "poesia d'arte" (Kunstpoesie). M. ProAL
sostiene que la poesía popular también es obra de arte, y, para evitar confusiones, establece: " ...el nombre tan arraigado de poesía popular debemos sustituirlo por el
concepto y nombre cientHico de poesía tradicional" (Romancero hispánico, I, p. XV).
Nosotros entendemos que la nueva denorrúnación adoptada por M. PIDAL se refiere a
cierto tipo de poesía, pero que no resuelve totalmente el problema del "popularismo",
especialmente en América donde la poesía negra, la gauchesca o el corrido son populares pero no poesía tradicional. Y hay poesía culta que sigue una tradición pero que
no es popular. Por eso mantenemos las designaciones de poesía popular y poesía culta,
.al margen de las cuestiones de tradición y arte.

•

1

'º MENÉNDEZ ProAL, Romancero hispánico, II, p. 231; IRvrno A. LEONARD, Romances o/ Chevalery in the Spanish Indies (Berkeley, California: University of California Press. Publications in Modern Philology, 1933) ; I dem., Books o/ the Brave ( Cambridge, Massachussetts: Harvard University Press, 1949); JosÉ TORRE REvELLO, El
libro, la imprenta y el periodismo en América durante la dominación española (Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras: Instituto de Investigaciones
Históricas, Núm. LXXIV, 1940).
., El primer Cancionero de romances se publicó en Amberes, sin fecha, pero se
admite la del año 1545. Véase la edición facsimilar con una introducción de R. 'MENÉNDEZ PmAL (Madrid: Centro de Estudios Históricos. Junta para ampliación de
estudios, 1914). A fines del siglo XV o a principios del XVI pertenecen los ocho cancioneros españoles existentes en la Biblioteca Nacional de París, catalogados por MuSAFIA ( Per la bibliografia dei cancioneri spagnuoli, 1900). El Cancionero General,
reunido por HERNANDO DEL CASTILLO, fue publicado por primera vez en Valencia en
1511 (Véase edición de Bibliófilos Españoles, 1882; 2 vols. De la de 1520 hay edición
facsimilar hecha por A. M. HuNTINGTON. New York 1904). El Romancero general se
empezó a publicar en 1600; el Romancero espiritual. . . de V ALDIVIESO es del siglo
XVI. Habría que agregar cancioneros. a lo divino y musicales; músicos como JuAN DE
ANCHIETA, maestro de la Capilla Real, componían música sobre motivos y letras populares. Ejemplos de esta índole se encuentran en el Cancionero musical de los siglos
XV y XVI (1890), de FRANcrsco DE AsENJO BARBIERI. Véase: PEDRO HENR.ÍQUEZ
UREÑA, Música popular de América (Conferencia dada en La Plata, Argentina) en
Obra crítica, passim, pp. 627-658; KuRT ScHINDLER, Folk Music and Poetry o/ Spain
and Portugal (New York: Hispanic Institute in the United States, 1941); JEsÚs BAL

287

�llegaron mezclados para enriquecer el suelo indígena, creando una co~rien_te
de espontánea y entrañable persistencia en nuestra lírica,. cuyo estudio s1;temático se inició en el presente siglo y cuyos resultados finales son ~odav1a
imprevisibles. Si como afirma Pedro Henríquez Ureña, "Santo ~ommgo es
de los países más españoles de América",22 se comprende que allí el pueblo
repita improvise recite y cante romances, décimas, redondillas "y también
,
'
d " 23
coplas de cuatro versos, más comúnmente aconsonantadas que asonan~ ~ ,".
Claro que, como estas muestras se recogen de la tradición o~al, lo ~as d1f1c1I
es darle una ubicación cronológica. No ocurre así cuando el 1mprov1sador podop ular es conocido' como es el caso de la figura de un Meso Mónica, negro
,
minicano cuya estirpe se prolonga hasta los tiempos casi contemporaneos en
otro "Negrito Poeta", el mexicano José V asconcelos que recuerdan Rodríguez
Demorizi y Alejandro Quijano,24 superviviente en cierto aspecto de la poesía actual de Manuel del Cabra!.
Para el conocimiento de los primeros poetas dominicanos que versificaron
dentro de la tradición culta, contamos -como hemos dicho-- con las noticias
de Juan de Castellanos y de Eugenio de Salazar de Alarcón, ~bos peninsulares que estuvieron en América durante el siglo XVI. El primero, en sus
Elegías de varones ilustres de Indias ( 1589), menciona a FRANCISCO DE LIENDO (1527-1584), "ínclito canónigo", de quien nada se conserva. El segundo,
en su Silva de poesía (Ms. de la segunda mitad del siglo XVI, que se conserva en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Madrid; en parte publicado por Gallardo, Ensayo . .. , IV, 326-395), elogia a tres ingenios nativos: "la ilustre poeta y señora" doña ELVIRA DE MENDOZA, la "ingeni~sa
poeta" doña LEONOR DE OvANDO, y un tal FRANCISCO TosTADO DE LA PENA,
quien recibió a Salazar (nombrado Oidor de Santo Domingo
1573) co~
un soneto laudatorio, el cual fue contestado con otro que empieza con el siguiente verso: "Heroico ingenio del subtil Tostado".
Con LEONOR DE OVANDO inicia Pedro Henríquez Ureña la breve antología
que agregó a su erudito estudio sobre La cultura y las letras coloniales en San-

:n

GAY, Romances y villancicos españoles del siglo XVI. Dispuestos en edici6n moderna
para canto y piano (México: La Casa de España en México, 1939); MANUEL GARCÍA BLANCO, El Romancero; en G. D.ÍAZ PLAJA, Historia General de las Literaturas.
Hispánicas, op. cit. II, pp. 3-51.
" PEDRO HENR.ÍQUEZ UREÑA, Obra Critica, p. 580.

y

Ibid., p. 579.
u Poesía en la República Dominicana (véase nota 8); JosÉ Luis MARTÍNEZ, De
poeta y loco (sobre 1il negrito poeta). (México: Los P~esentes, _1956); N~c~LÁs L~~N,
El negrito poeta mexicano y sus populares versos ( Culiacán, Smaloa, MeXlCO: Ed1c10nes Culturales del Gobierno del Estado de Sinaloa, Vol. VII, 1961 ) .
21

288

to Domingo (Buenos Aires, 1936). De los cinco sonetos allí reproducidos, el
cuarto puede ser parcialmente recordado:
Pecho que tal concepto ha producido
la lengua que lo ha manifestado,
la mano que escribió, me han declarado
que el dedo divinal os ha movido.

Parece que el soneto llegó a Santo Domingo con Lázaro Bejarano, en 1535;
citado por Castellanos, junto a otros peninsulares radicados en la isla que
versificaban según los gustos de la escuela sevillana, llevada a México por
Gutierre de Cetina. Castellanos menciona también a ARcE DE Qumós, a DIEGO DE GuzMÁN y a un primo de éste de nombre JuAN GuzMÁN. El siglo
XVII se vio honrado con la visita de Tirso de Molina, quien da noticia de
un certamen celebrado en honor de la Virgen de la Merced, en 1616, "autorizando la solemnidad con el crédito de los ingenios de aquel nuevo orbe".
En este siglo escriben en latín dos versificadores nativos de la isla: BALTASAR
FERNÁNDEZ DE CASTAÑO, arcediano de la catedral, y Fray Draoo MARTÍNEZ.
Y puede que otros versos y poetas, así del siglo XVI como del XVII y del
XVIII. Los que por ahora conocemos apenas si llegan a ser mera curiosidad
histórica e interesan más a la historia de la cultura que a la de la poesía. Con
razón destacados antologistas los han excluido de sus selecciones.2~ Será preciso llegar al siglo XIX para encontrar alguna composición de mérito.
'" FEDERICO DE ONfs, en la Antologie de la poésie ibéro-americaine (París: Les Editions Nagel (ColJection Unesco d'Ocuvres Répreséntatives. Série lbéro-Americaine,
Núm. 9, 1956), empieza con FRANCISCO MuÑoz DELMONTE; en esto sigue a MENÉN•
DEZ v PELAYO, seguido a su vez por BAZIL, ÜYUELA y E. MoRALEs ( Antología de Poetas americanos. Buenos Aires: Santiago Rueda, 1941). Otros antologistas empiezan con
JosÉ JOAQUÍN PÉREZ, M1cHAEL DE V1T1s, Florilegio del parnaso americano. Selectas
composiciones poéticas. Barcelona (¿ 1927?); Juuo CAILLET Bo1s, Antología de la poesía hispanoamericana. (Madrid: Aguilar, 1958). JOAQUÍN BALAOUER inicia sus Letras
dominicanas ( Santiago, República Dominicana: Ediciones El Diarfo", 1944), con FABIO FIALLo; lo mismo hacen THoMAS WALSH (Hispanic Anthology. New York and
London, 1920) y LEOPOLDO PANERO (Antología de la poesía hispanoamericana. Madrid: Editora Nacional, Vol. I, 1944). JoRGE CAMPOS (Antología Hispano-Americana.
Madrid: Ediciones Pegaso, 1950) es todavía más riguroso: empieza con SALOMÉ UREÑA DE HENRÍQUEZ. Como primicia hemos revelado en nuestro libro Pedro Henríquez
Ureña en los Estados Unidos (México, 1961) la existencia de la más completa selección de Poetas dominicanos, recopilada y precedida de notas biográficas y bibliográficas sobre los autores, por PEDRO HENRJQUEZ UREÑA, cuyo manuscrito se guarda en
la Biblioteca del Museo Nacional de Santo Domingo. El director de dicho Musco, D.
Félix M. Pérez Sánchez, hizo sacar cinco copias a máquina que depositó en las siguien-

289
Hl9

�2. EN PUERTO RICO
Puerto Rico "descubierta en el segundo viaje de Colón ( 1493) y coloni'
.
zada desde 1509 estuvo poco poblada durante largo tiempo y en consecuencia
tuvo escasa actividad de cultura. Allí residió breves años, como obispo, Y
allí murió ( 1627), el gran poeta hispanomejicano Bernardo de Balbuena,
que lleva la voz original de América en el concierto de la poe~ía barroca de
su época: en el asalto que hicieron piratas holandeses a la ciudad de San
Juan el año de 1625, incendiando el palacio episcopal, se perdieron cuatro
obras suyas, según noticia de uno de sus admiradores".26
Puerto Rico fue objeto de las primeras y mayores crueldades de la conquista.
La devastación fue casi total. A fines del siglo XVI quedaban muy pocos

indios. Los beneficios de la religión y la enseñanza escolar no parecen haber
alcanzado a ellos, si bien los franciscanos se encargaban de ambas cosas desde
1513, y en 1645 se dispuso la enseñanza de la gramática en el convento d_e
los dominicos "para los vecinos que la quisieran estudiar". No hubo all,í universidades, ni imprenta hasta el siglo XIX. Todo hace pensar en un paramo
cultural donde no había oasis para las artes y las letras. Por lo menos en el
siglo XVI no se registra un solo nombre de poeta de la corriente culta. En el
siglo XVII, además de la presencia de Balbuena, quien se hizo cargo de la
diócesis en 1623 y allí escribió parte de su poema épico El Bernardo, sabemos
que otro obispo, Fray DAMIÁN LÓPEZ DE HARo, que _ocupaba la silla en 1644,
era poeta. A él se le atribuye un soneto sobre la ciudad de San Juan, que
diri!ció
a una dama residente en La Española. Es el siguiente:
o
Esta es, Señora, una pequeña islilla
falta de bastimentas y dineros;
andan los negros, como en ésa, en cueros,
y hay más gente en la cárcel de Sevilla.
Aquí están los blasones de Castilla
en pocas casas; muchos caballeros,
tes instituciones dominicanas: Biblioteca de la Universidad de Santo Domingo, Archivo
General de la Nación, Secretaría de Educación, Museo Nacional y Biblioteca Pú~lica
del Consejo Administrativo. Poseemos una copia a maquina que nos fue obsequ1~da
por el Dr. Thomas B. Irving, profesor de la Universidad de Minnesota. Esta selecc16n
comprende desde Francisco Morillos hasta Francisco Xavier Foxa.
• PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Puerto Rico, en Prampolini ( véase nota 3), p. 86;

MAx HENRÍQUEZ UREÑA, El retorno de los galeones . .. , pp. 76-78.

todos tratantes de gengibre y cueros,
los Mendoza, Guzmanes y Padilla.
Hay agua en los aljibes si ha llovido,
Iglesia catedral, clérigos pocos,
hermosas damas faltas de donaire.
La ambici6n y la envidia aquí han nacido;
mucho calor, y sombra de los cocos,
y es lo mejor de todo un poco de aire.

El suceso artístico más notable del siglo XVII hispanoamericano lo constituye el barroco. Balbuena le da carta de ciudadanía en México y prosigue
su obra en Puerto Rico. Sin embargo, el único poeta puertorriqueño del siglo
XVII, FRANCISCO DE AYERRA v SANTA MARÍA ( 1630-1708), vivió y escribió
en la Nueva España. Por lo que parece más lógico considerarlo como mexicano, y más bien fuera del marco artístico de la isla, a pesar de que, por su
nacimiento, sea puertorriqueño.27
La poesía de tipo tradicional y popular vino a compensar, en parte, la
aridez de ese "desesperante desierto cultural".28 Su raíz es también hispánica,
refranes, coplas, décimas y cantares. Dejando de lado el problema de la cronología, siempre imprecisa cuando se trata de transmisiones orales, es indudable que, como apunta el profesor Aurelio M. Espinosa,29 el investigador
Alden Mason "logró reunir en Puerto Rico una de las colecciones más ricas
del folklore americano".30 Tan abundante cosecha ha hecho pensar a Fran., Véase: CESÁREO RosA-NIEVES, Francisco de Ayerra Santamarla, poeta puertorriqueño (San Juan, Puerto Rico: Imprenta Venezuela, 1948); Idem. La poesla en
Puerto Rico (sda. ed. San Juan: Editorial Campos, 1958), pp. 21-36; FRANCISCO
MANRIQUE CABRERA, Historia de la poesía puertorriqueñ11 (New York: Las Américas
Publishing Co., 1956), pp. 17-65; JOSEFINA RIVERA DE ÁLVAREZ, Visi6n hist6rico-crítica
de la literatura puertorriqueña, en el volumen conjunto titulado Literatura puertorriqueña. 21 con/erencias (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1960), pp.
35-64. (Para Los tres siglos iniciales, pp. 35-43): Idem. Diccionario de literatura
puertorriqueña (San Juan: Ediciones "La Torre", 1955); EMILIO CARRILLA, El gongorismo en América (Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras:
Instituto de Cultura Latino-Americana, 1946), pp. 41-42.
.. ANTONIO S. PEDREIRA, lnsularismo; ensayos de interpretaci6n puertorriqueña (Madrid: Tipografía Artística, 1934), p. 56.
'" AuREuo M. ESPINOSA, "Romances de Puerto Rico", en Revue Hispanique, Vol.
43, agosto de 1918, p. 309. (Hay sobretiro editado por Bailly Baillére, Barcelona, 1918).
• Véase: Journal o/ American Folk-lore, de New York, Vols. 29, 31, 34, 35, 37, 39,
entre 1916 y 1926.

290
291

�.
M .
Cabrera que "frente a la penuria ambiente, sin embargo, el
cisco annque
.
lar'' si Entre las variantes de
colono creaba en los predios de la musa popu
.
.
sob
1
ces
Esp'
inosa
destaca
como
de
especial
interés
las
vers1onesR
re
es
roman
, me
· luye en, sus omance
tema de ,Silvana, que coteja con las que Cortes
. . te
populares de Castilla.s2 Como ejemplo de poesía popular vease la s1guien
copla:

No cojas la rosa abierta
porque la deshoja el viento,
coje la rosa en botón
que tiene virtud adentro. 33

3.

Muestra, como se ve, demasiado elaborada como para qu_e ~u.eda v_eni~d::
un "desierto cultural"; pero, de todos modos, prueba de la nqumma vital
de un pueblo.
d
Lo mismo que en la Espan-ola, cuando llegaron los conquista , ores
p encon, O .d
"baylar cantando' . ero esta
traron el areito, que era, segu~ vie o, un d
f d ,, s, desapareció.
forma popular indígena, "especie de romance rama iza o '
1
O por lo menos, "sólo nos quedan los moldes his~_ruiicos ~ue al. c~rrer de os
:
. 11
mediante procesos de aclimatac1on, sufnendo mJertos de la
anos se acno an,
. , •
l tradición hace
tierra nueva y de las nuevas experiencias h1stoncas que a
.
vitar sobre ellos".ª5 Los indios de la isla, sobre todo, los c~bes, fueron
los más primitivos y feroces del Nuevo Mundo. R~on ~~mas ~::
ya en 1534, "andaba la gente muy alborotada para irse... ' y, e

re

1~:;

.
. op. ci·t ., p. 5 ¡ . Véase en especial
.,, FRANCISCO MANRIQUE CABRERA, Historia,
1
,
t
.
f
lklórico
pp.
50-60·
MARÍA
CADILLA
DE MARTÍNEZ, La poesía popu ar en
Par~n esu o
,
•
) RA
RAwfREZ DE ARELLANO,
Puerto Rico (Madrid: Imprenta Moderna, 19 33 ;_
P~EL.
. L1.
- (M d 'd· Centro de Estudios Históricos, Vol. 11, 1928)'
Folklore puertomqueno
ª n ·
,
¡
rt i u ña" en
o CRUZ MoNCLOVA "temas puertorriqueños: La poes1a popu ar pue 2ºrruq e
DI
'
J
) N,
654 9 de septiembre de 192 ; LISIS uPuerto Rico Ilustrado (San uan ' ~'
p
Rico· Ti grafía "El Movi•~RI Cantos populares de Puerto Rico (Yauco,
uerto
.
po C
.
po
..~ '
.,
) A
p IETO R.IcHARDS
anc1onero
miento"' 1882; incluye cantares Jibaros ; BELARDO R
J
. Ti , rafía "La Copular. Colección de canciones guarachas populares (San uan.
pog

O

rrcspondencia", 1893) .
11
ESPINOSA, op. cit., pp. 322-324.
as CAD1LLA DE MARTÍNEZ, op. cit., p. 150.

op. ci·t., p. 51 · Véase también: JosÉ JUAN·

"L

as
.. MANlllQUE CABRERA,
(L Ha
b
d 1608" en Estudios de literatura hispanoamencana
a
letras de Cu a antes e
'
ll
TowÁs HERNÁNDEZ FRANCO, Apuntes
bana: Ucar García, S. A., 1950), pp. 1
(Publicaciones del Ateneo de El
sobr, poesía popular &gt;' poesía negra en as n 1
Salvador, 1942), PP· 15-20.
• 'MANlllQUE CABRERA, loe. cit.

ss.A\·11as

292

un informe de 1540, "la isla cada día va en disminución ..." 34 Con la victoria
de Ponce de León y el fusilamiento del cacique Guaybaná empieza el aniquilamiento de los indígenas. Y como no tenían cultura, se impuso totalmente la
traída de España. Se explica así el arraigo y la persistencia tan profunda de la
tradición hispánica en Puerto Rico, hasta el presente. En poesía, junto a
romances y cantares, pervive la copla, a la vez artística y el hondo pensar,
cuyo señorío apenas puede ser disputado por la décima. Los jíbaros de Borinquen, "la tierra del Edén", como dice la canción popular, esparcen por
los campos y montañas el soplo antiguo de un alma cargada de poesía.37

AAROM,

EN CUBA

La "Perla de las Antillas" fue descubierta por Colón en el primer VlaJe;
fue llamada Juana en honor al malogrado príncipe hijo de los Reyes Católicos. Empezó a ser colonizada en 1511,38 cuando Diego Colón, gobernador
de La Española, envió la expedición de D. Diego Velázquez. En 1514 se funda
Santiago, y en 1515, La Habana. No obstante, "fue Cuba una de las colonias
más abandonadas por los conquistadores"; por lo que, siendo "de las primeras
• MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia, ed. cit., I, p, 325.
Véase: PEDRO A. CEBOLLERO, El cantar puertorriqueño, en Revista de las Antillas (San Juan), Año 11, Núm. 5 (1914); J. VALLADEJULI RoDllfouEz, "Voces de
tierra adentro. Sobre la copla popular en Puerto Rico", en Puerto Rico Ilustrado, Núm.
625, 18 de febrero de 1922; ANA MARGARITA S1LvA, El jlbaro en la. literatura de Puerto
Rico, comparado con el campesino de España e Hispanoamérica (México: Edición
de la autora, 1945).
11

• JuAN J. REMOS Y RuB10, Historia de la literatura cubana. Prólogo de José María
Chacón y Calvo (La Habana: Ediciones Cárdenas y Cía., 1945). Torno I, orígenes y
clasicismo, p. 27; MAX HENRÍQUEZ UREÑA, su El retorno de los golenes y otros ensayos
(México Colección Studium, 39, 1963, p. 67), dice: "El Primer paso de la colonización {de Cuba) fue la fundación; de Barracoa en 1512, por Diego Velázquez, se trasladó después el asiento del gobierno a Santiago de Cuba, fundada en 1515. JosÉ ANTONIO PoRTUONDO, en su Bosquejo histórico de las letras cubanas (La Habana: Ministerio de Relaciones Exteriores. Departamento de Asuntos Culturales. División de
Publicaciones, 1960, p. 11), señala el año 1510 para la llegada de Diego Velázquez
y el comienzo del periodo que dicho crítico denomina "La Factoría" (1510-1762).
1762, con la toma de La Habana por los ingleses, es para Portuondo "fecha decisiva
en la historia económica y cultural de la isla: el nacimiento de la Colonia (1762-1909).
Véase la interesante tabla cronológica y generacional que trae al pie de la página 13
de su Bosquejo.. . : compárese con la división generacional de Ramos y Rubio op.
cit., pp. 21-23), con las Tablas cronol6gicas de la literatura cubana (Santiago de
Cuba: Ediciones "Archipiélago", 1929 {hay otra de Boston: D. C. Heath and Co.)
de Max Henríquez Ureña, y con el esquema, de Rairnundo Lazo, en La teoría de las

293

�tierras descubiertas, fue una de las que recibieron más tarde el influjo de la
colonización".39
Según Bachiller y Morales, Saco y Aurelio Mitjans, patriarcas de la erudición ~ubana, durante casi tres siglos no hubo en Cuba una sola escuela
gratuita para pobres, si bien en 1522 se creó la Scholatria para la enseñanza
del latín, y desde 1607 el obispo Fr. Juan de las Cabezas Altamirano se interesó en la fundación del Seminario Tridentino.40 De 1721 es el breve de
lnocencio III que autoriza la fundación de la Universidad de La Habana.
En 1776 se fundó el primer teatro en Cuba, también en La Habana. La imprenta, según admite Medina, fue introducida en 1707; el primer impreso
conocido es de 1723.
Todo esto, sin embargo, tuvo un carácter más formal que efectivo, y poco
significó para el desarrollo de las letras, que es nulo en el siglo XVI, por lo
menos entre los versificadores de la línea cultista. El monumento más antiguo
de esta tendencia es el Espejo de paciencia ( 1608), del canario SILVESTRE
DE BALBOA TROYA Y QUESADA, crónica rimada en dos cantos y ciento cuarenta y cinco octavas reales, que narra las luchas del español con los que
Balboa llama piratas "luteranos". Junto a este poema, ampliamente estudiado
por Felipe Pichardo Moya (S. de B. T. Y. Q., Espejo de paciencia. Estudio
crítico. La Habana, 1941; i. e., 1942), aparecen varios sonetos dedicados al
autor por PEDRO DE LA ToRRE S1FUENTES, CRISTÓBAL DE LA CoBA MAcHICAo,
BARTOLOMÉ SÁNCHEZ, JuAN RoDRÍGUEZ S1FUENTES, ALoNso HERNÁNDEZ EL
VIEJO y LoRENZO DE LA VEGA Y CERDA, vecinos todos, como Balboa, de Puerto Príncipe, donde parece haber existido el primer centro o grupo literario de
la Cuba colonial. Balboa, desde luego, da el tono de la poesía culta de la
época, que no es el del barroquismo, como podría esperarse, sino el de la herencia ítalo-renacentista de la épica, cuyo modelo es Ercilla y cuyas fuentes
más lejanas y acaso directas habrá que buscarlas en Virgilio, Lucano, Tasso,
Ariosto y su imitador español Luis Barahona de Soto. Balboa, además de poeta nada desdeñable, tiene el mérito de anticipar motivos -sentimientos de
paisaje, emoción criolla, valoración del negro, inventarios vegetales como en
Rubalcaba, palabras indígenas-, que se convertirán en temas esenciales de
la poesía cubana desde los comienzos del siglo XIX.
El paso al siglo XVIII se inicia con la llegada del gobierno renovador de
generaciones y su aplicaci6n al estudio hist6rico de la literatura cubana, en la revista
Universidad de La Habana, Año XlX, Núms. 112-114, Enero-Junio de 1954, pp. 3-48.
(Hay separata del mismo año).
• REMOS Y RuB10, op. cit., p. 27.
• AuRELIO 'M1TJANS, Estudio sobre el movimiento cientlfico y literario de Cuba. (La
Habana: Imprenta de A. Alvarez y Cía., 1890), p. 17.

294

Luis de las Casas y las poesías de acent0 1 l d
. .
vana, de 1790 a 1805 J , S ,
oca el Papel Pen6dico de la Ha. OSE URI y AGUILA (1696 1762) " , ·
notable de los rimadores ret,oncos
.
d e la Fact ,
' .el ultimo y más
ces culteranos, de las gloria d 1 I
ona, cantor, en mgenuos romans e a nmaculada Concepció " u · • .
.
n , m1c1a la traíd a d e los versificadores d e V"ll
1
1 acara
citados po M
1 D" ..
en una interesante Me
·
h"
,
.
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anue
10n1S10 González
mona istorica •2 L
t
d
TÍNEZ DE AVILEIRA ( nacido en 172
.
?s o ros os son: LORENZO MAR1800). Estos y algu' n otro al . 21) y JosE DE ALBA Y MoNTEAGUDO ( 1761~
'
igua que el mulato ba
' M
CORRO RoDRIGUEZ ( 1758-1818) si
yames ANUEL DEL Sola poesía cubana no resisten e'l tp~eden ser recordados en una historia de
•
'
co eJo con sus cont
,
giones de la América colonial sal
1
.
emporaneos de otras reRodríguez hace de Las d z· .' dvoEe y~ citado Balboa. El mismo elogio que
·
e tetas e spana mue t d
·
Juego cortesano bastante a de tº
'l,
s ra e gongonsmo manido y
s iempo, so o alcanza
. "f
1
.
a 1ust1 icar a expansión
d el barroquismo en esta zona· p res tiºg1osas
antolo&lt;Y'
(E , ¡
º1as
steng er, Chacón y
Calvo, por ejemplo) se inician con M
Manuel de Zequeira y Arango (1760~~:~ Justo de ~ubalcaba (1769-1805)
epoca en la poesía cuban
1
) ' con quienes se abre una nueva
a, que ya sa e de lo colon· 1
,
ponda al cuadro general d
t
. .
ia ' por mas que corres43
L
,
e nues ro neoclas1c1smo.
a poes1a popular de Cuba se nos ofrece
.,
que depende de lo que Femando Ortiz ha /n una ,~voluc1on más compleja,
la cubanidad" « C l'
, . .
amado los factores humanos de
.
o on encontro md1os taínos "b
Sobre todo los taínos fueron gente
íf
. ' :1 oneyes y guanajatabeyes.
lázquez y sus trescientos hombres ~ac d1ca ybsm ninguna cultura.'5 Diego Ve.f
e esem arco trataron
t • d'
como s1 ueran bestias El cae.
H
a es os m igenas
.
ique atuey y sus súbditos debieron " ponerse en

!

C1

p ORTUONDO, op. cit., p. 13.

. ~ ~ANUEL DIONISIO ÜONZÁLEZ Me
.
.
.
.
1unsd1cci6n. (La Habana. Impren 't a d mi ºs~1al h1st6rica de la villa de Santa Clara y su
.,
·
e igo,1858).
Además de las obras, ya citadas de MIT
MAR.íA CHACÓN Y CALVO L
, '
J ANs, REMOS y PORTUONDO, véase. JosÉ
"El Siglo XX", 1913, a;tes º;nor~~;:s
:a poesía en Cuba (La Habana: 1U:prenta
cubana (Madrid: Ediciones Saturnino Co~ ~mp;ránea) ; Idem, Ensayos de Literatura
na, en PRAMPOLINI, obra citada . Jos, Aa FeJa, ; A., 1922); Idem, Literatura cubad
,
E . ERNANDEz DE e
E
e .1as 1etras en Cuba, 1548-1902. Nota reli .
ASTRO, squema hist6rico
Umversidad de La Habana. Departamen~o d~:;erde ~MUNDO LAzo (La Habana:
ÜAY-ÜALBÓ, Orlgenes de la literatura cubana E
cambio. Cultural, 1949) ; ENRIQUE
dad de La Habana, VII, Núms. 20-21 (1938) nsayo de interpretaci6n, en Universi" F
, PP· 199-236.
.. ERNANDO ÜRTIZ, Los factores humanos de la cubanidad L
Parece que hasta el areito fue importado a C b V,
( a Habana, 1940 ) .
nota 34), p. 13. Compárese con CHACÓN Y CALV~
ease : ARRoM! Estudios. .. (cfr.
BozA MASVIDAL, El problema de la ori inali a
' rí~enes. .. passim, y AuREL!O A.
1924) pp. 14-17 El
't d 1
g
d d en la literatura cubana ( La Hab
•
•
are1 o e a guna manera JI 6 E
~
ana,
trar a los indios a escena en un areito en El N eg a M spana: LoPE DE VEGA hace enuevo
undo descubierto por Col6n.

;e

ªo

295

�do y escondiéndose por las breñas".'ª Fue hallado Y muerto, en un acto
recau
li d h t 1 oema
de rechazo al cristiano digno de una gloria no inmorta za a as a e P
dramático de Francisco Dellén, 1891. El asombro de Colón, ex.~tado ante
"aquella isla la más hermosa que ojos hayan visto.. .",41 se enturbio con sombras de muerte primero y con esclavitud negra despué: Segú~
no
8
produjo frutos literarios "el epidérmico contacto de espanoles e. indias •, :
indio fue reemplazado con el negro, al igual que en Puerto Rico. Aqw,h
1500 babia unos trescientos blancos y mil seiscientos negros. Muchos más ubo en Cuba, donde la mezcla, ahora muy activa, dio ~l ~ulato. De modo
ue, de los tres elementos humanos de la cubanidad, el md10, el blan_c~euro~o y el negro-africano, estos dos últimos constituyeron la mezcla dec1~1v~ d~
tipo cubano. Sus resultados en la poesía y la música fueron ?e ~na v1tah 1
9
Perduró
sorprend ente, d esele 1a "Cuba primitiva" • hasta nuestros
, . d1as.
1
16 e
5
romance español así como la copla, y sobre todo, la decima, que resu t ser
' . "del genio poet1co
, · del pueblo cubano" •52
la forma preferida

~m:,rr:

.. LA.s CASAS, Historia de las Indias, libro 111, cap. XXV.
" Extractos del Diario, en LAS CASAS.
.. ARROM Estudios.• • P· 15.
H b
1833) • Idem
• ANTON;O BACHILLER Y MORALES, Cuba primitiva (La
a ana, .
' C b'
•
t p
l historia de las letras y de la instrucci6n pública de la isla de u a
npun es ara a
)
vols . BozA MAsVIDAL, ce.
(La Habana: Imprenta de P. Massana, 1859- 1861 , 3
·:
. H
. D'·1 • BERNARDO LANOUAsco, La poesía romántica cubana (Pans-Toulouse.
enn 1
ci .,
, · ·
VII) 1930) pp 9-16.
d'
éd'tcur (Bibliothéquc Franco-Amencame,
'
'
.
.
.
ie;, FE:NANDO ÜRTIZ, Preludios étnicos a la música afrocuba~~• en Revista Bim~:;~
C b na LIX (1947), pp. 94-108; ALEJO CARPENTIER, La musica en Cuba (Mé
.
u a ,
6 .
1946). Jos'É A FERNÁNDEZ DE CASTRO, El Aporte neFondo de Cultura Econ rruca, .
'
·c. 1 (M' · ) XIII (1935) pp. 271gro en las letras de Cuba en el siglo XIX, en nso
:mericana en 'certidum290; J. J. ARROM, Presencia del negro en_ l~ poes_la fol
, 88-116 · JosÉ
d Á é. (La Habana· Anuario Bibbográf1co Cubano, 1959), pp.
'
bre e m ncaEnsayos de p.oesia indígena en Cuba (Madrid: Instituto de Cultura
Luis VARELA,

kl:::

Hispánica, 1951) •
" JosÉ MARÍA CHACÓN

. .
C b en Revista de
CALVO, Romances tradiciona1es en u ~ b (L HabaCAROLINA PoNCET El romance en u a
a
la Facuitad de Letras y iencias;
T H
,
'z Fa \NCO op cit . SAMUEL F1!:I"
• 1 XX" 1914) ·
ERNANDE
·
,
·
.,
na: lmprcnt~ El S1~ o (L 'Habana'· Bibliotecas del Capitolio, 1961 ); ldem, RefraJÓO, La décima po~u ar
·
dé ·mas antiguas de los campesinos cu1
nes, adivinanzas, dicharachos, tr.aba ~ngduaCs y
td Las Villas 1961 ) . Idem, Diario
Cl
Cuba. Uruvers1da
entra e
•
'
.
banos (santa
ara, .
·
(S
Cl
. Universidad Central de las Villas,
abierto. Temas folklóncos cubanos. . .
anta
ara.
Y

c. •
ª

JOHN DONNE, LA LLAVE DE LA POES1A INGLESA MODERNA
RoBERT G. CoLLMER
Plainview, Texas

EN EL AÑO DE 1955 UN cRÍnco de la obra H istoria de la Literatura Inglesa 1 dijo en la revista Universidad de México: "La literatura inglesa, una de las literaturas europeas más antiguas e importantes, ha sido, quizás la menos atendida por los estudios de hispanoamérica". 2 Entre los que conocen y aprecian
la literatura española y los que conocen y aprecian la literatura inglesa, debe
haber mucho intercambio intelectual. Un buen principio para entender la
poesía británica y norteamericana del período moderno, es extrañamente, la
poesía de un hombre que falleció en el año 1631, hace tres siglos. El hombre es John Donne, quien más que ningún otro escritor del pasado ha influido en la poesía moderna. Se ha dicho: "En cierto sentido la poesía moderna empieza con John Donne, porque fue hacia él que los poetas británicos y norteamericanos se inclinaron en la segunda década del siglo XX en
busca de nuevos rumbos".3 Nuestro propósito en las siguientes líneas, es exponer la posición de John Donne en la poesía inglesa moderna, la vida de
Donne, ciertos datos sobre esta época y algunas de sus técnicas en la escritura.
Es agradable notar que Donne no es completamente desconocido en la
República Mexicana. En el año 1956 el poeta mexicano Jaime García Terrés
publicó sus propias traducciones de dos poemas amorosos de Donne en la
revista antes mencionada, Universidad de México.' Las traducciones están
1

W. J. ENTWISTLE y E. GILLET, Historia de la Literatura Inglesa (Breviarios del
Fondo de Cultura Económica, Núm. 106, México 1955).
1
Universidad de México, X (Octubre, 1955) , p. 30.
• "In a sense modem poetry begins with John Donne, for it was to him that British
and American poets turned in thc 1920's for a new direction". D. C. ALLEN, ]ohn
Don ne en M asters of British Literature (Houghton Mifflin Cía. Boston, 1958), tomo
1, p. 408.
• Universidad de México, X (Junio, 1956), p. 5.

1960) .

296

297

�realizadas excelentemente, como se puede esperar de la mano de un poet_a
que publicó su fina colección titulada Las Provincias de Aire,5 Y cuya técnica muestra en castellano tantas semejanzas con el poeta objeto de nuestro estudio. Sin embargo, además de estas dos traducciones no sé de ninguna otra publicación de Donne en castellano. Donne se hubiera sentido en su propia casa
con la poesía mexicana, porque estaba capacitado para entender el castellano así como varias otras lenguas. Y sabemos, basándonos en una declaración explícita de Donne, que su biblioteca estaba llena de poetas y teólogos
españoles. Aunque hasta el presente no se ha hech'J un estudio concienzudo
sobre Donne y la poesía española, es posible que b poesía del "Siglo de Oro"
influyó en la poesía de Donne. Este es el momento propicio, por lo tanto, para conocer a J ohn Donne.
Hasta el presente siglo Donne ha estado casi en el olvido, aunque durante
su vida fue reconocido como gran poeta. Por ejemplo, como contemporáneo
de Shakespeare, también fino dramaturgo y poeta; Ben Jonson dijo que Donne era "el primer poeta del mundo para ciertas cosas". 6 Abraham Cowley,
John Dryden, Samuel Johnson, Samuel Taylor Coleridge, Robert ~rowning,
también reconocieron algunas excelencias en Donne, pero no fue smo hasta
en los tiempos modernos que ha venido a ocupar un puesto como poeta de
primera categoría. En el año 1912 un profesor escocés H. J. C. Grie~n, publicó una edición de dos tomos con los poemas de Donne, los cuales Junto con
la antología de poemas publicada por Grierson más tarde, Metaphy:ical
Lyrics of the Seventeenth Century: Donne to Butler (Oxford 1921), dio a
conocer a John Donne. El entusiasmo de parte de T. S. Eliot por Donne Y
las semejanzas en el estilo entre Donne y la poesía de Eliot aseguraron la influencia de Donne en la poesía moderna. Los que leyeron e imitaron a Eliot,
descubrieron a Donne. La posición de Donne ha continuado siendo elevada;
hasta ahora ningún estudio de la antigua literatura inglesa sería completo a
menos que se traten en él las figuras más importantes: Chaucer, Spencer, Shakespeare, Donne y Milton.
La vida de Donne es interesante. Nació en Londres probablemente en el
año 1572, no se sabe exactamente la fecha. Su padre era un rico comercian.,
te católico, y su madre descendiente de Santo Tomás More que :amb1en :ra
católico. Entró a la Universidad de Oxford a la edad de 12 anos. Se dice

que también ingresó a la Universidad de Cambridge, aunque no se encuentra
su inscripción en los archivos de la Universidad. Por causa de su religión no
p~do D~nne llevar a cabo su carrera en la Universidad y se hizo abogado en
Lmcoln s Inn en L~ndres. Durante este tiempo se aplicó al estudio de la medicina Y 1~ cie~cia.' las literat~ras francesa, italiana y española, además de la Ley.
Los .anos s1gu1entes son imprecisos. Posiblemente pasó algún tiempo en el
contmente europeo. Hay numerosos cuentos de la rebeldía de su vida, pero no
se ha mostrado que se portara de manera diferente a la mayoría de los "bluebloods" de la época.

~ 1597 estuvo c?n Earl de Essex en el ataque contra Cádiz, y el año siguiente estuvo con este en las Azores. A bordo escribió dos de sus más bellas
composiciones: La Tempestad y· La Calma. Durante estos años escribió gran
parte de s~s poemas amorosos reali~tas. De regreso en su patria fue nombrado secretano de Lord Egerton, y en 1601 fue electo miembro del Parlamento.
Había cambiado su religión al anglicanismo, y el camino hacia puestos importantes parecía abierto. Pero arruinó su futuro al contraer matrimonio en
seer~~º con la sobrina de Lord Egerton, Ann More, y esto enojó mucho a los
fam1hares de ella. Por esta razón fue encarcelado unos días. Sus esperanzas
de avanzar en círculos políticos fracasaron. Después de transcurrir varios años
en ~edio de la_mayor indigencia, Sir George More, padre de su esposa, perdono a la pare1a y señaló una pensión a su hija. Donne continuaba con sus
estudios, interesándose en todos los ramos de la sabiduría, hasta llegar a ser
uno de los más sabios de Inglaterra, pero nunca se pudo sostener económica~:nte a sí ,~ismo ni a su esposa ni a los hijos que les nacieron. En la depres'.on ~e espmtu, pensaba en la posibilidad de suicidarse, y para escapar de esta
s1tuac1ón angustiosa escribió una apología de este acto Biathanatos que es
1
.
'
,
a pnmera apología del suicidio en tiempos modernos. También escribió dos
ataques contra el catolicismo, Pseudo-Martyr y Ignatius His Conclave. Además escribió poemas religiosos, cuyo tipo de poesía continuó escribiendo hasta el fin de su vida.

p. 8.

. !odas estas peripecias atrajeron la atención de Jaime I, quien le persuad10 a que se ordenara de sacerdote anglicano. Después de varios años de estudiar las doctrinas teológicas de varias sectas, fue ordenado sacerdote en 1615
a la edad de 43 años. Donne progresó con rapidez: al cabo de cuatro años cr~
el más notable predicador de su época y decano de la catedral de San Pablo
en Londres. Durante los últimos años de su vida se vio muy aquejado por enfermedades. Murió en 1631, y fue enterrado en la catedral de San Pablo, donde todavía existe una estatua de mármol de Donne vestido en su mortaja.
En toda la vida y carácter de Donne hay algo misterioso que se trasluce
a sí mismo en su poesía y prosa. Era persona de contradicciones. Poeta amo-

298

299

• Las Provincias de Aire (Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica. México,

sin fecha).
• "He esteemeth John Donne the first poet in the world for sorne things". Conversation with Drummond of Hawthornden (Shakespeare Society, 1842) en H. J. C.
GRIERSON, The Poems of ]ohn Donne (Oxford University, Oxford, 1912), tomo II,

�roso, aun a veces vil y bajo, fue después uno de los mejores poetas de temas
religiosos. A pesar de su mentalidad extraordinaria, no pudo encontrar trabajo y pasaron él ( y su familia) años en la miseria. Al fin llegó a ser el predicador más erudito para la gente culta, halló paz en Dios, y hasta hoy se
leen sus sermones por su profundidad y belleza de expresión. Es el: único poeta inglés de primera categoría que fuera también orador notable. A veces
nombramos a los otros poetas coetáneos y semejantes a Donne: "La Escuela
de Donne", pero en realidad fue tal su individualismo que nadie le podría
alcanzar.
En cierto sentido era persona aislada, y tal vez por esta razón se hayan sentido atraídos los escritores modernos hacia él y su poesía. La reacción de Done ante un mundo en revolución, como era el mundo a fines del siglo XVI
y a principios del siglo XVII, es semejante a la reacción de nuestros escritores ante el mundo moderno sacudido por bombas intelectuales y atómicas.
El período durante el cual Donne vivió fue tan violento como el nuestro.
Una centena de años antes, Cristóbal Colón demostró que un mundo nuevo
les aguardaba más allá del horizonte, y Magallanes mostró que alguien podía ir al este navegando hacia el oeste. Erasmo, Thomas More, Calvino, Lutero, cada uno de éstos contribuyó al ataque contra la iglesia medieval. En el
año 1543 Copémico destrozó el concepto aceptado del universo, y fue seguido
por Brahe, Kepler, Bruno y Galileo Galilei.
Las lenguas vernáculas habían derrotado a la lengua escolástica de la edad
media, el latín. El redescubrimiento de los pensadores romanos y griegos exigió
una reconsideración del pensamiento. El apogeo de gobiernos seculares, el cambio de una sociedad agraria a una sociedad capitalista y las guerras religiosas
contribuyeron a transformar el modo de vida. El escepticismo de Montaigne y
de Bacon constituyó la primera piedra en la fundación de nuevas ideas. La
ciencia experimental y la matemática quebrantaron la tradición. El antiguo
sistema medieval se derrumbó y no había nada que lo sustituyera.
En su poema Donne dijo : "Todo está hecho pedazos. . . toda la coherencia
huída". El mundo de Donne aparecía ante él tal como nuestro mundo, transformado por Darwin, Freud y Marx, aparece ante nuestra vista. En este
ambiente Donne escribió sus poemas.
Hay ciertas cualidades notables en la poesía de Donne que están relacionadas con el lenguaje de la poesía: la actitud hacia el amor y la muerte, que
es la naturaleza de un poema. Para discutir estas cualidades e ilustrar su
presencia, tomaremos los dos poemas traducidos por Jaime García Terrés, ya
mencionados. Estos son La Extinción (The Expiration) y El Aniversario (The
Anniversary). Siguen el original y la traducción.

300

THE ExPIRATION

So, so~ break off this last lamenting kiss,
Which sucks two souls, and vapors both away;
T11.rn thou, ghost, that way and let me turn this
And let our selves benight our happiest day. '
We asked none leave to love, nor will we owe
Any so ceap a death as saying, go;
Go; and if that word have not quite killed thee
Ease me with death, by bidding me go too. '
Or if it have, let my word on me,
And a just office on a murderer do,
Except it be too late to kill me so
Being double dead, going and bidding go.

LA

EXTINCIÓN

Así, así rompe por fin el beso plañidero
que se sangra dos almas y luego las esfuma.
Vuélvete así fantasma, y sigue tu camino;
y seguiré, fantasma, por el mío.
Apaguemos la luz de la jornada.
De nadie recibimos licencia para amarnos •
a nadie deberemos una muerte tan fácil
'
como esta que sucede con decir: "Aléjate".
Aléjate.
voz no consume tu vida,
. Y si tamaña
.
siega mi vida tú., pidiendo que me vaya.
Mas si por ella mueres,
deja que la palabra ( esa misma)
castigue, devolviéndolo,
el rigor de mi crimen.

A menos que ya sea
para castigos demasiado tarde,
porque me haya matado doblemente
el tener que partir y que decirte: aléjate.

�THE ANNIVERSARY

All kings, and all their f avorites,
All glory of honors, beauties, wits,
The sun itself, which makes times as they pass,
Is elder by a year now than it was
When thou and 1 first one another saw;
All other things to their destruction draw,
Only our lave hath no decay;
This, no tomorrow hath, nor yesterday;
Running, it never runs from us away,
But truly keeps his first, last, everlasting day.
Two graves must hide thine and my corpse;
lf one might, death were no divorce.
Alas, as well as other princes, we
Who prince enough in one another be,
Must leave at last in death, these eyes and ears,
0ft fed with true oaths and with sweet salt tears;
But souls where nothing dwells but lave;
All other thoughts being inmates then shall prove.
This, ar a lave increased there above,
When bodies to their graves, souls from their graves remove.
And then we shall be throughly blest,
But we no more than all the rest;
H ere upon earth, we are kings, and none but we
Can be such kings, nor of such subjects be.
Who is so safe as we, where none can do
Treason to us, except one of us two?
True and false fears let us refrain;
Let us lave nobly, and live, and add again
Y ears and years unto years, till we attain
To write threescore: this is the second of oúr reign.

EL ANIVERSARIO

Todos los reyes, y sus favoritas,
toda gloria de honores, ingenios y bellezas,
el propio sol, que hace pasar los tiempos,
son un año más viejor que en la aurora
de nuestra compañía.
Todo, todo lo otro se destruye y termina;
sólo este amor, el nuestro descQnoce
la menor decadencia:
remueve ayeres y mañanas,
y rueda siempre fiel, junto a nosotros,
en un primero y último,
y eterno día.
Dos sepulcros podrán, a nuestra muerte,
separar los dos cuerpos

( si uno solo nos dieran, la muerte no sería);
pues como tantos príncipes, nosotros,
príncipes soberanos el uno para el otro,
hemos de soportar al fin que se desprendan
estos ojos y oídos,
a menudo colmadós de firmes juramentos
y de la dulce sal de nuestras lágrimas.
Pero las almas, en que nada habita
sino el amor ( apenas
son transitorios huéspedes los demás pensamientos),
mostrarán todavía este amor, inmutable,
o acrecido quizás en la vida suprema,
cuando los cuerpos bajen a la tumba,
y nuestras almas de la tumba asciendan.
Mas seremos entonces dos bienaventurados
iguales a los otros.
Aquí, sobre la tierra, somos reyes, y nadie
aparte de nosotros puede serlo
como lo somos, ni rendir tributo

�a reyes semejantes.
¿Qué mayor señorío? Aquí, donde ninguno,
fuera de alguno de los dos, disfruta
del poder eficaz de traicionarnos.
Sofoquemos el falso temor, y el verdadero.
.A.memos y vivamos con nobleza;
y acumulemos años, y más años, y más,
hasta escribir aún sesenta veces: Este
es el perenne instante total de nuestro reino.
El lenguaje de la poesía ürica antes de Donne se h~ía esti~o por. el
petrarquismo. La tradición del lenguaje cortesano, ~usiones clásicas, l~iones derivadas de objetos familiares y naturales, expreS1ones sobre las lágnmas
del amante, la luna, desmayos, la inconstancia de las mujeres h~ían producido amortiguamiento en el lenguaje. El lenguaje de °?nne, sm emba~o,
es vivo diferente. Donne descubrió un nuevo orden de figuras de las _vanas
ramas del conocimiento, la alquimia, la medicina, la ley, la m~temát~~' la
teología y la astronomía. A primera vista, su lenguaje no da la impres1on de
poesía, variando desde lo más abstracto hasta lo más vil. Así un poema _trata del amor en la analogía de una canonización ; otro poema de amor tiene
por figura central una pulga. En un poema religioso Dios viola el alma; otro
poema religioso describe los efectos físicos de la muerte, paso ,ª paso. Muy ~
menudo su lenguaje varía desde lo más erudito hasta lo mas popular. Asi
pues La Extinci6n empieza con un vulgarismo, "As~, así", Y ~ás _tard:, habla en términos legales: "castigue, devolviéndolo, ngor de mi comen • , O
como en El Aniversario, Donne se mueve rápidamente de "sepulcros" a "pnncipes", y luego de "juramentos" a "dulce sal de nuestras lágrimas"• .
Es obvio que el lenguaje de los poemas de Donne no fue escogido por su
belleza O por su uso tradicional. La emoción en Do~ne es el r:;sultado de un
análisis lógico. Donne es ejemplo de lo que T. ~- Ebot ~lam~ el .reta Intelectual", que de acuerdo con Eliot es el poeta ideal. Eliot dice: Cu~do la
mente de un poeta está perfectamente equipada para su t~aba!o, esta constantemente amalgamando experiencias discordantes; la expenencia del _hombre
corriente es caótica, irregular, fragmentaria. Este se enamora, lee a S~moza, Y
estas dos experiencias no tienen nada que ver con la otra; como el ruido de la
máquina de escribir con el olor de comida; en la mente del poeta estas experiencias están siempre formando nuevas entidades". 7 Un verdadero poeta,
, "When a poet's mind ¡5 perfectly equipped for its work: it is ':°ns.tantly amalga.
disparat e expen'ence ,• thc ordinary man's experience 1s chaotic, irregular,
fragmatmg
•
h
mentary. The latter falls in love, or rcads Spinosa, and these two expenences ave

304

pues, puede usar lenguaje tomado de cualquier rama de la sabiduría. La reacción del poeta a una situación determina el lenguaje que empleará.
Conforme a esta idea se debe notar que el lenguaje dei los poemas no es en
general, musical, a pesar de las partituras musicales localizadas para algu~os.
Sus poemas son difíciles de aprender de memoria, no se mueven suavemente.
El ritmo varía de acuerdo con el humor del poema completo, y dentro del mismo poema hay también una variación de sonidos. Los poemas no fueron compuestos para transmitir belleza hueca, son analíticos, tratamientos científicos
de situaciones. Estos suenan más bien como argumentos de abogados que bellas exposiciones.
Hay otras dos partes importantes de este lenguaje. Una es el uso de Jo que
en inglés se llama "conceit", que es una figura de expresión extendida en
su implicación máxima filosófica. En uno de los poemas, U na Despedida
Contra el Luto ("A Valediction Forbidding Mourning"), dos amantes son
c?mpa~ados a las puntas de un compás, 1~ cuales no se separan aunque se
distancien mucho. Donne hace todas las deducciones posibles de este objeto,
forzando la lógica más allá de lo que jamás se había hecho.
, O~ro detalle del lenguaje es el uso frecuente de paradojas, la unión de
termmos opuestos. En El Aniversario se habla de "dulce sal" la idea de que
"
'
cuando los cuerpos bajen a la tumba/ y nuestras almas de la tumba asciendan", el concepto de que aunque los amantes no son reyes, en otro sentido son
más que reyes. En La Extinción se emplea en varios sentidos el hecho de que
"aléjate" destroza el alma del amante, entonces mata al poeta. Según y como
Donne_ fue ~n hombre de contradicciones, así también fue su lenguaje, un
lengua1e cua1ado de contradicciones.
Una segunda cualidad de estos- poemas concierne a la actitud hacia el
l).mor y la muerte, aquellos dos temas universales de toda poesía. Donne estaba
violentamente opuesto a la tradición petrarquista hacia el amor, en la cual la
crueldad Y la infidelidad de la mujer eran inmortalizadas con lamentaciones
de _humildad. En Donne se encuentran mofas del amor, cinismo hacia las
mu1eres, y a veces una sentida emoción. Donne expresa dureza del alma
hacia el amor, pero él puede demostrar una gran cantidad de sentimiento
sincero. En La Extinción se ve un fuerte amor implícito, el cual también encontramos en El Aniversario. Pero algunos otros poemas, por ejemplo La
pulga ("The F1ea"), La Indiferente ("The Indifferent"), El Fantasma (':The
Apparition"), presentan desdén hacia el amor. Se sujeta al análisis la emo~othing t~ do with each other, or with the noisc of the typewritcr ol' the smellof cooking;
m the mmd of thc poet thcse experiences are always forming new wholcs". Ensayo
"Thc Metaphisical Poets" en Selected Essays (Harcouet, Brace y Cía., New York,
1950, p. 247.

305
H20

�ción. El amor que no es verdadero, está sometido a lo ridículo; el amor, que es
verdadero, está tan intensamente descrito que aparece un amor nuevo en la
historia de la poesía amorosa.
Igualmente, la muerte asume proporciones mayores. La mente de Donne
aparece especialmente fascinada por la muerte; en su poesía amorosa, en su
poesía religiosa, en su prosa, la muerte está siempre presente. Esta provee
el ambiente de algunos de sus mejores poemas amorosos, por ejemplo La
Canonización ("The Canonization"), Viernes Santo 1613 ("Good Friday
1613"), Muerte 110 seas orgullosa ("Death be not proud"). Lo mismo que
él hizo con el amor, también lo hizo con la muerte. La definió, la analizó,
pero nunca la discutió en fonna común y corriente. Cuando uno lee los poemas sobre la muerte, nos parece que Donne es la primera persona que se
confronta personalmente con la muerte. Así como hay una cualidad viviente
en los poemas amorosos, también hay una cualidad "viviente" en los poemas
sobre la muerte o en los poemas que emplean las figuras de la muerte.
En cualquier poema se entrega enteramente el poeta, pero la actitud cambia de poema en poema. Por lo tanto, en una ocasión Donne siente desprecio
hacia el amor y al amante, en otra ocasión confía en el amor y su amante.
Cada poema presenta un concepto distinto del amor; igualmente, la actitud
hacia la muerte varía. Donne entiende lo que la psicología moderna nos enseña,
que no somos consistentes, y que nuestra personalidad cambia de día en día o
aun cada minuto. No hay una sola doctrina del amor o de la muerte, sino
el punto de vista de Donne, que es contradictorio y variable.
Una tercera cualidad de estos poemas trata sobre la naturaleza de un poema. Muchas personas piensan que un poema debe ser una colección de frases
aceptadas y acotables; Donne no piensa así. Para Donne un poema es una
entidad de experiencia traducida a palabras. La unidad del poema es esencial
para comprender cada fragmento. El poema es como una composición musical, en la cual todas las partes deben acomodarse; y una nota por sí sola no
tiene sentido. Por consiguiente, las palabras cambian su connotación de poe·
ma a poema, hasta dentro de un poema a veces las palabras cambian de significado. Notemos, por ejemplo, que el significado de "reyes" en El Aniver-

cómo
.
. reacciona el cuerpo. L a mente bnnca
d b"
un poema se fu d
. e ~ Jeto a objeto, y de nivel
hdad brutal, y el poeta puede move n
el idea~smo platónico y la sensuados mundos.
rse esde aqui hasta allá dentro de estos

~ nivel. Por esto en

:;i

En todos los poemas de D
.
obras, hay un fuerte tono bo~~' e mdudablemente a través de todas
su Jehvo Cuando D
sus
poema, él derramó todo su am ¡· .
. . onne se puso a escribir un
e
· •
P 10 conocumento
·
. .
xpenenc1a particular para dar! f
e 1magmac1ón sobre su
,
e orma al poe
E ¡
este, por consiguiente le habla al
ma. n os poemas seculares
e
'
amante no mera
t
'
n sus poemas religiosos, él habla con D" '
men e acerca del amante;
Este elemento personal
,
ios, no solamente de El.
en su poes1a p d
suenan como si hubieran sido recortad:c e entrev~,rse tanto que sus poemas
menudo éstos brotan abruptam
~e un dialogo de la vida real. A
b
dé"
ente, por ejemplo
p
.
oca, y ¡ame amar ("Fo G d' ak
' con or Dios, cállate l
'll
r o s s e your to
d I
a
e ame el corazón, tripersonalizado Dios ("B ngue, an et me !ove")' AtroP
God") , M uerte no seas orgullosa ("D th atter muy heart, three-personed
0
versos responden a expresiones impl' ºt ea be not proud"). Muchos de los
no
dºb
ici as o argumento
1
son au t les al lector. Hay una calidad .
. ~ que e poeta oye, pero
En resumen, debo repetir qu J h D ex1stenc1ahsta en estos poemas.
la
, .
e o n onne es el p t
, .
poes1a mglesa moderna v· .,
,
oe a mas mfluyente en
. ,
· 1v10 en una epoca
.
reacaono como los poetas mod
d h
semeJante a la nuestra y
. .
ernos e oy e d' U
,
tra icc1ones, finalmente encont ,
1
n J~. n hombre, lleno de cone dt ,
ro su ugar en Dios . 1 . .
on ro paz y orden a través de I f
' e mc1erto rebelde end
.,
a e personal. Recha , 1 1
.
pasa o, y forJo un nuevo lengua.
zo e enguaJe estéril del
reh uso' tomar en cuenta las
Je
para
su
poesía
b"
·
.
.
su Jetiva. Como poeta
acciones e mterp t •
,
poemas son sus propias experien .
re ac1ones de otros hombres. Sus
Fue un verdadero individuo en ;~as "dy atrae al lector hacia estas experiencias.
vi a Y en su obra.

sario, cambia desde el principio hasta el fin.
Los poemas de Donne son argumentos, en los cuales se presenta un problema. Varias facetas son analizadas, y surge el resultado. Siempre hay tensión,
oposición e inseguridad. El lector sigue la lógica del poeta de la misma manera que aquél seguiría la lógica en su propia mente; en esta fonna el poeta
atrae al lector hacia la experiencia del poema. Frecuentemente esta lógica
cambia de dirección de modo que se produce un resultado diferente a Jo esperado. En la poesía amorosa se ve la reacción intelectual más bien que
306

307

�EL ESPERPENTO DE LOS CUERNOS DE DON FRIOLERA
DR. ALLEN

w. PHILLIPS

The University of Chicago

SE HA ESTUDIADO LA TEORÍA y la técnica del esperpento en Valle Inclán. La
crítica se ha ocupado también de sus antecedentes literarios (Quevedo) y
artísticos ( Goya) , así como de toda su prehistoria en la obra de Valle.11
En el presente ensayo nuestro enfoque es distinto: nos proponemos examinar
un solo esperpento, Los cuernos de don Friolera ( 1921), obra que representa
por excelencia esta modalidad que va a caracterizar todo el arte de Valle en
su última y definitiva etapa.2 Recordemos que la estética del esperpento implica un modo especial de ver la realidad, y, por lo tanto, no se limita al
teatro, sino que se da en el verso ( La pipa de Kit) y en la novela (Tirano Banderas y las posteriores del Ruedo Ibérico).

1

Una bibliografía mm1ma sobre la teoría y la técnica del esperpento incluiría los
siguientes trabajos especializados: PEDRO SALINAS, "Significación del esperpento o
Valle Inclán, hijo pródigo del 98", Literatura española. Siglo XX, 2a. ed., (México,
1949), pp. 87-114; J. L. Brooks, "Valle Inclán and the Esperpento", Bulletin o/
Hispanic Studies, XXXIII (Núm. 3, julio de 1956) , pp. 152-164; Emu SusANA
SPERATTI PlÑERO, La elaboración artística en Tirano Banderas (México, 1957), libro
medular que reelabora y recoge datos ya publicados por la misma autora en Buenos
.Aires Literaria y la Revista mexicana de literatura; y GUILLERMO DE TORRE, "Teoría
y ejemplo del esperpento", Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura (Núm.
54, noviembre de 1961 ), pp. 38-44.
2

Conocemos otro artículo cuyo autor se propone un análisis somero de la obra que
aqui estudiamos: PEDRO A. GoNZÁLEZ, "Los cuernos de don Friolera", La Torre, 11
(Núm. 8, octubre-diciembre de 1954), pp. 45-54. Aún hay tiempo para mencionar una
nota que acaba de publicarse: DAVID BARY, "Notes on Los cuernos de don Friolera",
Hispania, XLVI (Núm. 1, marzo de 1963), pp. 81-83.

309

�FORMA Y COMPOSICIÓN DE LA OBRA

Los cuernos de don Friolera se estructura en tres partes claramente diferenciadas: un prólogo y un epílogo enmarcan la parte central. Cada división
de la obra da una versión distinta del mismo tema, enfocándolo desde perspectivas diferentes. Es evidente que las tres versiones se difieren en sus formas
literarias y en ciertos importantes aspectos de la acción, pero al mismo tiempo
se relacionan íntimamente entre sí. Y más aún: cada unidad parece tener,
dentro de la totalidad de la obra, una determinada función artística. Quisiéramos examinar las respectivas partes formales del libro e intentar, en último
análisis, una explicación de esta composición tripartita.
a) El prólogo
A su vez el prólogo se divide en tres partes: una conversac1on teórica en
que intervienen don Manolito y don Estrafalario 3 precede la representación
de los muñecos del Ciego Fidel, y luego sigue otro diálogo que comenta los
méritos estéticos del paso que acaban de presenciar los dos personajes antes
aludidos. En lugar más oportuno consideramos las importantes implicaciones
teóricas que se deducen de estas dos conversaciones, pero por el momento
veamos la primera versión que se presenta del tema de la obra. Es claro que
la representación escénica de Fidel adelanta la forma dramática de la segunda parte y que los muñecos reales del titiritero ofrecen una visión cómica y
no realista de la acción.
El Bululú revela al fantoche, el teniente don Friolera, que su querida la
bolichera le ha engañado con el aceitero Pedro-Mal-Casado. Para lavar su
honor la única solución que queda al oficial es matarla. Aparece la Moña e
insiste en su inocencia. El teniente, convencido de su infidelidad por las maliciosas murmuraciones del Bululú y por la prueba del aceite que huele en el
faldón de su querida, la degüella con un puñal. Están a punto de llegar los
guardias civiles, acompañados del aceitero, cuando don Friolera logra salvarse
resucitando a la muerta por medio de un duro que hace sonar al pie de ella.
Se nota en seguida que esta breve representación no es más que una mera
burla de comudo.4 Hasta observa don Manolito que "parece ser teatro na• Según BRoOKS, (ob. cit., p. 157) Valle hace aquí una parodia de la generación
del 98, porque son dos intelectuales que "corren España por conocerla, y divagan alguna vez proyectando un libro de dibujos y comentos ( p. 14) ".
Todas las citas que hacemos en el presente trabajo de Los cuernos de don Friolera
corresponden a la edición de Opera Omnia, Vol. XVII (Madrid, 1925).
• Sobre la representación del Compadre Fidel dice Pedro A. González: "Se trata de

310

politano" 5 y las palabras finales de Fidel habían 'd ,
"
,
de los Cuernos de don Friolera! (p. 32)"' C s1_ o estas: i Ole la Trigedia
se trata de la esposa del teniente s· d . on:,11ene tener presente que no
~ .
' mo e su quenda todo lo al
extrana mversión del tema que , d 1
'
cu supone una
no profundiza el asunto pero n::s/ e ante_ s~ presenta.7 Valle Inclán, pues,
posterior. 8
'
a, en mmiatura, un esbozo de la acción

b) La parte central
Si el prólogo prefigura el tema . . al
Valle Inclán desarrolla ahora con ~:inc1p de I_a -~bra y su forma dramática,
la tragedia (ya no trigedia) de don F::~us pos1b1~1dades absurdas y grotescas
concreto, el de Pascual Astete V
Ara,_ a qu1~n se da ahora un nombre
terior, se advierte que los p y _argas. d1ferenc1a de la representación anersonaJes son seres humanos que han sido converun juguete cómico desprovisto de toda
. d
.
que se ríe de los cuernos aJ·enos E
s~bne )ad. Es la versión humorística del pueblo
h
•
· s un ur esco' del tema d I h
umor mgenuo y malicioso Es teat d
· f' .
e onor con sentido de
. ·
·
ro e pura 1cc1ón c
· li •
P l1cac1ones. No tiene graves co
.
, on unp cac1ones pero sin com.
nsecuenc1as el tema del h
netas:· se Juega con la situación sin proble ti 1 ,,
onor por tratarse de mario• Rebasa las intenciones del
ma ~r a . Art. cit., p. 50.
t má .
presente articulo estudiar 1 .
e hcas y estructurales que e • t
as mnegables rela6ones
dell'arte italiana.
XJs en entre esta obra de Valle lnclán y la co~edia
• No es por equivocación que en el texto se lec tri
.
.
recuerdo de Unamuno que h b' .
d
ged1a. Lo interpretamos como
1ª Juga o antes en Niebl
·
'
ª
•
teranos. No es oportuno ref .
,
' .
a, con parecidos
términos lienrnos aqu1 a las relac1on
¡
tores, pero de pasada quisiéramos cit
d L
es persona es entre los dos escri"Don Manolito: No admito
ar, e os cuernos, otra alusión a Unamuno.
.
esa respuesta Don E t af ¡ .
·
no tiene derecho a responderme co
d ,
,
s r a ano. Usted no es filósofo y
D
M'
1d
n pe antenas. Usted no s ás
.
'
on igue e Unamuno" (p. 37). Par
.
_e m que hereJe, como
( escena séptima).
ª otra mención parecida, cf. Luces de bohemia
1
Hasta el d'ia'Jogo ms1ste
· ·
en este aparente sinsentido. "El
del, que no soy su marido y al
•
Fantoche: ¡ Repara Fi1
un cabrón consentido El 'Fanto nho ~eAro no puedo ser juez! El Bululú: Pues será ~sted
·
c e· ntes que eso Je · 1
escarnece?" (pp. 25-26) .
pico a nuez. ¿ Quién mi honra

. • Divinas palabras ( 1920) es una obra sumamente s· if .
ntos dentro de la producción literaria de Valle lnclán1gn icativa por. sus propios mécedente no sólo de Los cuernos de d
F . l
.
y por ser un importante anted
on no era smo ta b'' d r ·
os obras posteriores traen varios ecos d
,
. . m ien e zrano, Banderas. Las
so •
e acontec1m1entos de de · •
naJes antes conocidos y de técnica
til' .
,
scnpc1ones, de perf 'é d
,
s es isticas ya presentes
D. .
m n onos exclusivamente ahora L
en wznas palabras. Rea os cuernos, recordemos
¡
tema d el honor es central ya insin d O d sd
que en a obra anterior el
.
'
ua
e e un principio e ¡ · · ,
perra sa b1a de Séptimo Miau fti
't
f
n a v1s1on profética de la
,
.
, 1 n ero Y arand ul de fe ·
,
smtes1s el argumento de toda
.
El S .
na, Y esta profec1a anticipa en
1a pieza.
, C .
acnstán no es toda , d
C
.
segun o1mbra la perra, pronto pasará a la C f d'
v1a on orneho, pero,
o ra ia de los Coronados• Un ep1so
. d'10

311

�tidos en meros fantoch es. L a aceion ' por lo ,demás, se inserta de modo confd d social contemporanea.
d I
creto dentro e a rea I a
"
d'a" de don Friolera, porque
.
f .
antes a la trage i
l
A propósito nos re enmos
. • · son precisamente os
,
b
, aica 9 A nuestro JUICIO,
..
creemos que esta es una o ra traº .
d don Friolera de La hiJa del
.
paran Los cuernos e
sobretonos trágicos que se
trascienden la burla amarga y
capitán y Las galas del difunto, obras dque no o propio de Luces de boheb', l profun o sarcasm
..
satírica. Desaparece taro ien e
, ll
la atención en su breve defm1mia, característica sobre la c~al_ Azorm all'\ª la obra que nos ocupa es que
, .
t 10 Lo mas interesante en
c1on del esperpen o.
• ·, t ' .ca d e 1a vi•da mediante una tecmca que
Valle Inclán objetiva su v1S1on ra~ , l d l personas y las cosas. Pero
más nd1cu os e as
.
d
acentúa y exagera los rasgos
. . l
ás que un mero obJeto e
l persona1·e pnncipa es m
a lo largo de esta parte e
an las situaciones en que se
, ·
grotescas que se
. •
burla y de risa, por corruca~ y
l b e hombre cuya débil e ms1gconsiste en que e po r
'
f 1
encuentre. La traged.ia
b
tá atrapado en una a sa
. . , a en su nom re, es
d
nificante personalidad se msmua y
.
.
impotencia. Es víctima e
t olar por sus mepcias e
situación que no puede con r
d
código estúpido impuesto por
•,
' ·ca del honor Y e un
1
una convenc10n anacrom
h' , 'ta El desenlace es, desde luego, crue
, ·das e 1pocn Fs.. 1
'd d
Personas igualmente estupi
sm· embargo su incapaci a
d
·
don no era.
'
y despiadado: aca~a ~or estru1rseasión del lector, y su persona, con todo lo
lastimosa llega a inspirar la comp
. 'bl Es significativo observar, en caroabsurdo que es, rebasa lo meramente nsi e. ás alta tensión trágica, Valle Inbio que cuando la obra paree~ ~legar ladsu m segundo cornudo. Lo hace, su'
d talle satmco · e e un
sí
clán introduce otro e
.
rd d de farsa bufa y menguar a
ponemos, para volver de repente a la tona I a
la nota trágica.
1 d L cuernos de don Friolera el es,
l arte centra e os
En estas páginas d e a p
, .
brando su forma mas caracf
la tecmca va co
perpento, en lo que se re i:r; a do cont~mporáneo ocupa un primer plano;
terística: la sátira mordaz e ~u: he o se degrada en animal; y una lengua
humano se degenera en an oc
el ser
•
. ,
.
t de Los cuernos d e don Friolera es el del Sacnstán
d de su
clave que parece prefigurar o ro A
habla de llevar la cabeza ensangrenta ª¡
que se prepara a vengar su honor_. ;i:ativo es que la hija Simoniña logra ca mar a
1 Alcalde pero lo más s1gn
esposa
a dánd o1e 'de beber hasta emborracharlo.
su
padre
b
• Cf BROOKS o • " ·t·&gt; pp• 163-164.
de don Ramón del Va¡¡e I nelán•
,. A~oRÍN, "~l esperpen~o", Ob_ras completas. XXII. Por Jo demás, Azorín opina
3 ed (Madrid: Editonal Plemtud, 1_954 \ p ás erfecto, de todos los esperpentos
I, ªLuce.s de Bohemia " ... es el más clás1co, e ~ta !na edición crítica de Luces, para
que
)
b rva que se neces1
T
en su ya
de Valle Inclán" ( 1 bidem , _Y o se
tros auténticos. Guillermo de arre, .
q ue no se pierdan, con el h:mpo, suds Iras perpento" se detiene más que nadie lo ha
,
"Tcona
' y. eJemplo
es sus personaJeS
' . rea¡es, pp. 42-44.
citado articulo
T
. , e de
hecho hasta ahora en la idenu icac1on

312

pintoresca y abigarrada acompaña las truculencias de la acción. 11 Sobre todo
el héroe clásico, reflejado en el célebre espejo cóncavo, se contorsiona de
modo indigno, lo cual hace de esta obra el esperpento más perfecto según
algunos críticos. 12
El argumento de esta parte central, la más extensa de la obra, se reduce a
un asunto de honor conyugal y a una sangrienta venganza equivocada. Don
Friolera, oficial pundonoroso en el Cuerpo de Carabineros, recibe un anónimo
que denuncia la conducta adúltera de su mujer doña Loreta. 13 Por este motivo se desatan los celos del pobre teniente y él se entrega a sus cavilaciones
de cornudo. Una vieja beata, doña Tadea Calderón, ha sido la autora de la
malvada calumnia qu~ precipita el tormento interior de don Pascual. Resulta
que en realidad el grotesco barbero cojo Pachequín festejaba a la esposa coquetona de don Friolera, y en unas deliciosas escenas posteriores Valle Inclán
satiriza sus apasionados diálogos de amor.
Entre el pueblo entero cunde la noticia de la supuesta infidelidad de doña
11

No sorprende que haya sido doña Tadea Calderón la persona que recibe, junto
con don Friolera, la máxima esperpentización en Los cuernos. Aunque no es nuestra
intención estudiar ahora los procedimientos mediante los cuales Valle animaliza la
figura humana, transcribimos ,un solo fragmento, que representa de modo sintético estas
técnicas: " . . .La última beata vuelve de la novena: Arrebujada en su manto de merinillo, pasa fisgona metiendo el hocico por rejas y puertas: En el claro de luna, el
garabato de su sombra tiene reminiscencias de vulpeja: . . .Don Friolera, en el reflejo
amarillo del quinqué, es un fantoche trágico. L~ beata se acerca, y pega a la reja su
perfil dC' lechuza. El Teniente levanta la cabeza, y los dos se miran un instante" (pp.
83-84).
Ya advirtió Pedro Salinas el valor literario de las acotaciones escénicas en la obra
de Valle Inclán ( ob. cit., pp. 92-94). La prosa de las acotaciones en Divinas palabras
( 1920), en Cara de plata ( 1922) y en los esperpentos es un claro antecedente de la
enérgica y novedosa prosa posterior de Tirano Banderas.
" BRooxs, ob. cit., p. 156. Incluimos aquí unas palabras de Valle lnclán tomadas
de una entrevista periodística: " ... Hoy, ese destino es el mismo, la misma su grandeza, el mismo su dolor. . . Pero los hombres que lo sostienen han cambiado. Las acciones, las inquietudes, las coronas, son las de ayer y las de siempre. Los hombres son
distintos, minúsculos para sostener ese gran peso. De ahí nace el contraste, la desproporción, lo ridículo. En LoJ. cuernos de don Friolera, el dolor de éste es el mismo de
Otelo, y, sin embargo, no tiene su grandeza. La ceguera es bella y noble en Homero.
Pero, en Luces de bohemia, esa misma ceguera es triste y lamentable porque se trata
de un poeta bohemio, de Máximo Estrella". Citamo9 según Francisco Madrid, La vida
altiva de Valle lnclán (Buenos Aires, 1943), p. 114.
" Para el gran mosaico valleinclanesco, quisiéramos recordar otro dato aquí. En
Luces de bohemia ( escena segunda) llega a la "cueva" del librero Zaratustra una
criada que solicita la nueva entrega de El hijo de la difunta, título que anticipa obras
posteriores de Valle, para doña Loreta, la esposa del coronel, la cual en Los cuernos se

llama doña Pepita.

313

�Loreta. Ciertos oficiales, encabezados por don Lauro Rovirosa, convocan un
Tribunal de Honor con el propósito de juzgar el caso y así "velar por el
decoro de la familia militar" (p. 176). Por fin, los oficiales deciden exigir a
don Friolera el retiro, pero luego se suspende el decreto cuando promete lavar su honor con sangre y, de este modo, quitar toda mancha del honor colectivo de la gloriosa oficialidad. La acción ahora, de aquí en adelante, se
precipita. En la escena penúltima doña Loreta y don Pachequín se encuentran
de noche en amoroso coloquio en el huerto de la casa de éste. Manolita, la
hija de la tenienta, se despierta y llora de miedo; la madre va por ella y
baja de nuevo. El barbero le quita el dulce peso de la niña. Precisamente
en este instante irrumpe en el huerto el esposo enloquecido. Dispara su pistolón. Se presenta luego, medio borracho, en casa del Coronel para darle
parte de la venganza sangrienta, pero, ya aceptado el habano que le ofrece
el Coronel como recompensa por haber matado bien a la adúltera, se trae
la infausta noticia de que el tiro de don Friolera erró. No mató a la esposa
infiel sino a la hija inocente. Acaba demente el asesino y pasa aparentemente
al hospital.
c) El epUogo
Prendidos por anarquistas, vuelven a aparecer los dos intelectuales del prólogo. Don Manolito y don Estrafalario oyen desde la cárcel un romance de
ciego que da una tercera y muy distinta versión del mismo tema. El romance
popular presenta el reverso de la moneda glorificando al valiente oficial don
Friolera. No sólo continúa y completa, de modo inverosímil, lo que sabemos
ya del teniente, sino que también agrega otras particularidades. Se averigua,
primero, que se había casado con una mujer coqueta, sin escuchar los consejos de sus amigos. Según Je advierte otro anónimo, su esposa está engañándole en casa de una alcahueta, a donde solía llevar a su hija Manolita para
disimular el motivo de sus salidas. EL teniente sorprende a los amantes y una
vez más mata a su hija, pero, descubierto el error, regresa y degüella con
una hacha a los dos culpables. Con las cabezas ensangrentadas, promesa no
cumplida en la segunda parte, se presenta ante el general en la plaza y éste
lo condecora. El romance finaliza con la narración de otras grandiosas hazañas que aumentan la fama de don Friolera y que le valen aún mayores distinciones, hasta ser retratado en las Revistas Ilustradas. Si en el prólogo don
Manolito y don Estrafalario exaltan los méritos de la representación de Fidel, ahora los mismos comentaristas condenan por malo el romance que acaban
de escuchar. Entendemos que el epílogo da una versión errónea y sensacional
del destino de don Friolera, versión hecha de acuerdo con los gustos popula-

314

res que el autor de un romance de este ti
.
da, pues, en el romance una ve ., f b I po necesita acatar. Valle Inclán
h I
rsion a u osa y f t
d
a ogrado captar la imaginación del pueblo.H an asea a de una verdad que

UNAS CORRESPONDENCIAS UNIFICADORAS

~istas en rápido resumen al un
.
.
.
versiones, así como sus muchas !me~iferen~1~ que individualizan las tres
unas calculadas simetrías entre I tJ as, qu1s1eramos a continuación señalar
·
·
as res partes
· d
mtenor a la obra en su totalidad. y tan ,
que_ hen en a dar una unidad
de Los cuernos de don Friolera es
'b) solo mediante una cuidadosa lectura
detalles, que interesan desde el p pots1 de qu: el lector aprecie estos pequeños
una
,
un o e vista est t 1
vez mas con qué conciencia atendía V ll I l' ruc ura y que confirman
En primer lugar es ob .
a e ne an la creación de sus obras
'
vio que se relacionan e t
, 1 ,
·
en 1o que se refiere a su composición
. n re s1 e prologo y el epílogo
~n cada caso se trata de una distinj ::~mb1ente de feria. Según indicamos,
necos, romance de ciego) la e 1 1
a popular (representación de mue t d
,
ua es uego tema d
n re on Manolito y don Estrafala . E . . e una conversación teórica
· que del ciego Fidel
so')o hay un paso al autor anón. no.
d I s s1gmficattvo
' ·
imo e romance
paginas finales del libro. Cuand d
que se oye cantar en las
las
1
on Estrafalario c d
cop as populares como "abo . bl "
on ena, en el prólogo
34)
mma es y como " . d'
,
' su compañero don M
1· 1
peno ismo ramplón" (p
ano ito e contesta:
·

°

Usted, con ser tan sab1'0 las juzºua por I t
i Pero cuando se cantan '
ec ura, y de ahí no pasa
con acompañ ·
d
·
una gran emoción! No me
,
amiento e guitarra, adquieren
perbólico, truculento y
n:gai:a usted, que el romance de cieuo hi
sangumano' es una f orma popular {Ibidem).
º ' .
Ahora bien: los adjetivos hiperb0'l'ico, truculento
· .
samente los más apropiado
.
, y sangmnano son precis para caracterizar el romance f'ma,1 tan leJ·os

"C

'

la crítica más autorizada
.
pocmasorno
d e ya
L a ha
. señalado
(Salinas, G u1·11ermo de Torre) 1
pipa
de Kif (1919)
"
lo
d' .
con su musa mod
"
' os
s proce imicntos esperpénticos. Tan sól
.. ,
erna preludian el ambiente
clave XIV titulada "El crimen
.
. o qumeramos
en Medinica"
.. , llamar la atenció n sob re lay
con
dos
estrofas
de
introducció
d
.
,
compos1C1on
b',
n Y os finales de "
,, dividida en cuatro escenas
ien que se trata de un canto d e ciego
.
comento
. Es instructivo notar t amque pr
1 .
mata a su propia madre. Por último Val! . egona e cnmen de un bandolero que
de tres pintores: el Greco, Goya y S;lana. e incorpora a la misma poesia los nombres

315

�según don Estrafalario, de "aquel paso ingenuo que hemos visto en la raya
de Portugal" (p. 263) .15
Ciertas frases en boca de los muñecos de Fidel cobran inesperado sentido
sólo a la luz de lo que sucede después. Cuando se inicia la representación,
tanto en el prólogo como en la parte central, don Friolera está de guardia en
el cuartel. El Bululú le dice: "¡ Pícara guardia! la bolichera, mi teniente Friolera, le asciende a usted a coronel" (pp. 23-24) . No se entienden plenamente
estas palabras, a menos que sepamos que el Coronel es también cornudo, porque en la parte central su mujer lo está engañando con el a,yudante. Y ésta es
una de las muchas punzantes ironías que caracterizan tan lograda obra. Algo
después el Fantoche afirma: "Me comeré en albondiguillas el tasajo de esta
bribona y haré de su sangre morcillas" (p. 29). Aunque las circunstancias
se invierten, escucharemos casi lo mismo en la sexta escena de la segunda parte
cuando don Friolera, ya un poco borracho, cree que alguien se esconde en

be1.1a Frente a estos casos en
otros en carob"io que sufren pequeñ
que Valle reitera
·
. . . motivos casi· idénticos,
hay
n~s: ?el aceitero pasamos al barber: modif1cac1ones en las distintas versiop1stolo~, Y, por fin, al revólver y al h!!a C;ronel al General, del puñal al
progres1on en el tema de la ven anza. . . arece que haya una calculada
luego la muerte de una sola pers!na in~pnmero, una muerte falsa (prólogo)'
matanza general (epílogo). En lo
ent~ (parte ~entra)) y finalmente una
algo parecido: se sospecha que laqqu:e:;efd1erle a .!ª mfidelidad misma, ocurre
amores·' se sabe que dona
- Loreta co f ad e prologo. haya andado en otros
extremo de entregarse al barbero 'co n es_a amente mu3er apática, no llegó al
otra parte puede mferir
•
,
que hubon qmen
d d coqueteaba,• Y, en el epilogo
por
ver a ero pecado.
'

LA SÁTIRA EN

la puerta:

Don Friolera: ¡ Es Pachequín! ¡ Loreta, pon una sartén a la lumbre! ¡ Vas a
freírme los hígados de ese pendejo!
Doña Loreta: ¡ No me asustes, Pascual!
Don Friolera: ¡ Y no tendrás más remedio que probar una tajada! (p. 132).
Un momento antes de morir deg91lada grita la Moña: "¡ Derramas mi sangre inocente, cruel enamorado! ¡ No dicta sentencia el hombre prudente, por
murmuraciones de un malvado!" (p. 30), y la maledicencia del Bululú pasará a ser el anónimo de doña Tadea, cuyo papel en la parte central es exactamente el de aquél en la breve representación del prólogo.
De manera intencionada Valle Inclán hace repetir varios motivos que logran conferir una mayor unidad a la obra en su totalidad. Por ejemplo, a la
rosa de papel en el rodete de la bolichera corresponde el clavel que lleva doña
Loreta y que se cambia por el reventón del barbero, trueque sospechoso advertido por doña Tadea. El puro que el Coronel regala a don Friolera por
haber cumplido con su deber de honrado oficial se relaciona con el alfiler
de corbata que luego recibe, en el epílogo, de manos de la Infanta doña Isa,. Un cotejo de ediciones posteriores con la primera. de Los cuernos de don Friolera
(La Pluma, números 11 a 15, abril-agosto de 1921) revela unas modificaciones textuales, adiciones y supresiones. Nos interesa anotar ahora solamente un pequeño cambio. Cuando en el prólogo Don Manolito y don Estrafalario comentan las formas populares de la literatura, se condenan por abominables las coplas de Joselito y las del
Espartero. En la primera edición, sin embargo, cuando Don Manolito pregunta a su
compañero si le gustan las del Espartero, la condena no es total, porque contesta don
Estrafalario "Ciertamente" (Núm. 11, abril de 1921, p. 202) .

316

LOS

CUERNOS DE DON

F RIOLERA

sattª

Una de las notas más acentuadas en esta o
en todo esperpento. Valle Inclán no sólo
es, desde_ luego, la satírica. y
honor con~ugal, sino también el rnilitarism nza con acritud el concepto del
sente _con igual violencia en los otros
o en todos sus aspectos, tema precolectivo de Martes de Carnaval.11 No s:ste~ento~ agrupados bajo el título
una ~cerba crítica dirigida sin amba
IIllta, sm embargo, Valle lnclán a
terana, de hecho, constituye uno de gl:s co:: la ~s~a militar. La sátira lipor lo tanto merece aqu' b
., g
es mentos de toda la obra
1 reve menc1on s·
1
' y
espanol no llega a salvarse . . .
. 1 en a condenación del teatro
d V 11
.
ru s1qu1era Cald , is 1 •
e a e se dirigen de modo e
. 1
eron,
as mtencionadas burlas
spec1a al teatro
f
garay y su escuela. Esta avers·,
sen imental y ramplón de Eche
b
wn nunca callad
re asa la mera protesta y la
, d
a por el autor en esta ocasión
r
anee ota para co
.
y va iosa de Los cuernos de don Friolera. S
nvertirse en u~a parte íntegra
obre todo en los ridículos diálocros
o
A G
,
•
ONZALEZ advierte también
S1 bien la lograda sátira mir
esta correspondencia, ob. cit., p. 53.
a su punto culminante en
itar es constante en la parte central
,. PEDRO
"
•
•

H:noEr que dictaminará sob~: ;;c:;u~~i~3;:'ªde;\qu~ se forma el absu~~o\~~:~allle::
1 teatro de Caldero
.
emente de la milicia.
con al
n se relaciona de m d
yug ' y en Los cuernos
o o convencional con el
dt ma~era ridícula al refle::;a~nde 1un h~roe clásico, calderoniano, ::as:c~ ~onor
e apellido de doña Tadea
; espeJo cóncavo. Recordemo
e orrna
se localizan en los comentan:: Calderon, pero las alusiones concretass, ate nuevo. ~ue
contraria que es la bu I d
que hace don Estrafalario en el 61
teatro clásico
español ( p. 33) y hab~ a e cornudo al concepto tradicional :~ ~go. El advierte lo
ma español (p. ,35)
' en tono despectivo, del dogmatismo de I onor en el teatro
.
y e a crueldad del dra-

317

�sostenidos por doña Loreta y Pachequín se ve con qué maestría se burla
cruelmente Valle lnclán del sentimentalismo falso y la teatralería declamatoria característicos de los dramaturgos españoles de fines del siglo. Remeda
y caricaturiza con ingenio burlesco los desplantes y los gestos ~e los pe_rsonajes
de Echegaray y de otros autores menores de su escuela; prodiga las citas textuales y las obvias alusiones a aquel teatro retórico; y con éxito logra. adaptar
el diálogo a las situaciones típicas del melodrama de aquella época. No cabe
duda de que esta incisiva parodia literaria enriquece de modo notable el gusto
con que se lee el esperpento de don Friolera.
·

TEORÍA ARTÍSTICA EN

Los

CUERNOS

Para todos los críticos que han estudiado la teoría del esperpento el inevitable punto de partida ha sido siempre la ahora célebre conversación entre
don Latino y Max Estrella que ocurre en la escena duodécima de Luces de
bohemia (1920). No se podría negar la gran importancia de estas páginas
en la formulación estética del nuevo estilo, pero lo curioso es que esos mismos
críticos apenas se han ocupado de los comentarios, igualmente significativos,
que hacen don Manolito y don Estrafalario en el prólogo de la ~resente
obra.1 9 Sus observaciones no sólo complementan las de Max Estrella, smo que
merecen tenerse en cuenta como indispensable corolario posterior que explica
ciertas intenciones artísticas de Valle lnclán.
Recordemos que los dos intelectuales están conversando cuando comienza
el prólogo. Su plática se interrumpe por la representación del titiritero y luego
se reanuda el diálogo en la forma de u~ comentario sobre el retablo del Compadre Fidel. Es aparente que sus muñecos sirven para ilustrar de manera
concreta la estética antes expuesta por don Estrafalario. Por último, en forma
muy abreviada en el epílogo se retoma, al lado de la condena del romance,
2
la idea de que Ía única posible regeneración !vendrá del tabanque del Bululú. º
10 Hasta donde alcanzan nuestros informes, Brooks parece ser el primero que se ha
ocupado detenidamente de este diálogo teórico ( ob. cit., pp. 157-15~), . a~nque co~
anterioridad Torrente Ballester escribió que "la formulación de los prmc1p1os del genero se hizo en Los cuernos de don¡ Friolera . .." Cito según la segunda edición de su
Panorama de la literatura española contemporánea. (Madrid, 1961), p. 168.
'º EMMA SusANA SPERATTI P1ÑERO ( ob. cit., p. 90), al rastrear la incorporación de
peleles y fantoches a la obra de VALLE INCLÁN, recoge la frase de don Estrafalar~o
y agrega: "Es decir, para que España se duela de sí misma debo hablarle por medio
de los fantoches en que sus hombres se están convirtiendo". De esta manera, pues,
VALLE quería rebajar la dignidad del hombre para que todos vieran los males de la
España contemporánea ( "el sentido trágico de la vida española")•

318

La ~iscusión teórica arranca del descubrimiento que hace el pintor don
M~ohto de un cuadro de Orbaneja. En este cuadro, antiacadémico y de
técmca deformadora, calificado de malo y absurdo pero con la emoción de
Goya Y el Greco, aparecen dos figuras: un pecador que se ahorca y un
diablo que ríe ante el espectáculo. Las carcajadas de ese diablo ("como no
los ha soñado Goya", p. 17) revelan a don Estrafalario que las risas infernales
no son de desprecio, sino que en cambio los humanos hacemos mucha gracia
al diablo. Aconseja a don Manolito, sin embargo," que no crea en la realidad
-de ese diablo porque se interesa afectivamente en el sainete humano. Las
lágrimas y la risa, según don Estrafalario, " ...nacen de la contemplación de
cosas parejas a nosotros mismos" (p. 19) .21 Frente a la estética de amor
propuesta por don Manolito recomienda otra que es "una superación del
-d~lor Y de la risa" ( p. 21) . El ideal estético de don Estrafalario sería poder
TeirSe_ de los defectos humanos desde una perspectiva de desinterés, en que se
prescmde de toda sentimentalidad. Esta actitud desinteresada o deshumanizada, si se quiere, se resume en las siguientes palabras: "Yo quisiera ver este
mundo, con la perspectiva de la otra ribera" ( p. 22') .
. Vista la Trigedia de los cuernos de don Friolera, cuyo tema se aleja visiblemente de la tradición castellana para entroncarse más con el teatro italiano o tal vez latino, prosigue la conversación. Como ya señalamos, se habla
mal del retórico teatro español, que se caracteriza según Don Estrafalario
por su dogmatismo, su crueldad fría y antipática, así como por su "furia
escolástica" ~P· 35), y se rechazan al mismo tiempo las malas coplas populares. Por pnmera vez se asevera que la redención vendrá del tabanque del
Compadre Fidel, el cual vale más que el Orbaneja por estar "más lleno de
posibilidades" (p. 37) y sobre todo porque en el cuadro la risa del diablo
comprueba no su desprecio sino su interés sentimental.
Aunque Valle Inclán llamó antes el puñal de don Friolera "la cimitarra de
Otelo" (p. 30), ahora se aprovecha del drama inglés, de tema semejante, para
ofrecer otra interesante ilustración del mismo credo estético. El Compadre
Fidel, según don Estrafalario, es superior a Yago. Ambos provocan un mismo
conflicto de celos, pero, en contraste con el motivo de venganza personal que
determina la conducta de Yago, lo hace Fidel de modo enteramente desinteresado. Además Shakespeare se identifica con los celos de Otelo, desdoblándose en ellos, y resulta que "creador y criatura son del mismo barro huma" Para explicar su afirmación con mayor claridad don Estrafalario toma el ejemplo
de los sentimentales que, en la corrida de toros, se duelen de la agonía de los caballos, Y demuestran, identificándose con ellos, una sensibilidad pareja de la sensibilidad
equina ( p. 20) .

319

�no" (p. 38). En cambio la superioridad del Compadre Fidel se debe al hecho
de que "sólo trata de divertirse a costa de Don Friolera. : . ni un solo momento
deja de considerarse superior por naturaleza, a los munecos de su tabanque.
Tiene una dignidad demiúrgica" (pp. 37-38) .22

PALABRAS FINALES

Hasta ahora hemos examinado, en cierto detalle, la composición formal
de Los cuernos de don Friolera, con el objeto de demostrar de qué modo las
tres versiones del tema, cada una con su forma individual, se parecen Y se
difieren dentro de una unidad esencial. Luego consideramos las marcadas
intenciones satíricas de la obra, sobre todo en lo que se refiere a la parodia
literaria, para pasar a una breve exposición de la teoría artística expresada
en loi¡ comentarios de don Estrafalario y don Manolito.
Ahora bien: se nos ocurre la posibilidad de ver Los cuernos de don Friolera como un gran espejo, elemento esencial de todo esperpento, en que se
reflejan sucesivamente tres imágene~ distint~s de una m~sm~, real~d~d. Según
esta interpretación, el retablo de F1del sera una mera ilus1on corruca de la
realidad. Prefigura la visión más profunda de la segunda p~rte, en ~u~ se
presenta una verdadera realidad que ha irritado a Valle Inclan. Por ultuno,
esta misma realidad llega a su punto de mayor exageración en el romance
hiperbólico, que se compara no de modo casual con los libros de C~ballería
(p. 262). Ciertas palabras de don Manolito que se oyen casi al fmal del
epílogo tal vez confirman este intencionado juego con diferentes conceptos
" Son frecuentes los textos en que VALLE alude a la superioridad del creador con
res~ecto a sus criaturas. Copiamos ahora unas significativas _palabr~s de VA.LLE sobre
esta actitud: "La verdad es que no me hubiera gustado vivir la vida de nmguno de
mis personajes. Hay que estudiar a los autores en sus tres maneras. Primera, el per~onaje es superior al autor. La manera del héroe, HOMERO, que no es de sangre de dioses. Segunda, el autor que se desdobla: SHAKESPEARE. Sus personajes no son otra cosa sino desdoblamientos de su personalidad. Tercera, el autor es superior a sus personajes y los contempla como Dios a sus criaturas. GovA pintó a sus¡ personajes como seres inferiores a él. Como QUEVEDO. Esto nace de la literatura picaresca. Los autores
de estas novelas tenían mucho empeño en que no se les confundiera con sus personajes, a los que consideraban muy inferiores a ellos, y este espíritu persiste a~n ª. tra~és
de la literatura española, naturalmente. Y o considero también mis personajes mfenores a mí. Mi obra es un intento de lo que quise hacer". Cito según FRANCISCO MADRID, Ob, Cl·t ., p • 104, Para otro texto similar, cf. MELCHOR FERNÁNDEZ ALMAGRO,

Vida y literatura de Valle lnclán (Madrid, 1943), pp. 211-212.

320

de la realidad. Cuando don Estrafalario pregunta si no considera ridícula y
jactanciosa la literatura del romance cantado, contesta aquél:
Indudablemente, en la literatura aparecemos como unos bárbaros sanguinarios. Luego se nos trata, y se ve que somos unos borregos (p. 263).
Es ésta, pues, la exacta diferencia que media entre el Don Friolera de la
parte central y los otros dos del prólogo y del epílogo respectivamente.
En el prólogo la representación de Fidel tiene por objeto primordial el de
afirmar una actitud ante la vida y el arte, una postura antes definida por la
conversación de los dos intelectuales. El Bululú se divierte a costa de su fantoche. No se identifica con él. Y, de este modo, llegan a ser superados el
dolor y la risa. Según la teoría expuesta, esta burla del cornudo sería la parte
más lograda de la obra. Paradójicamente sugerimos que el gran valor artístico
de la 'parte central de Los cuernos se debe no a la estética deshumanizada formulada por don Estrafalario sino a la del amor que propone don Manolito.
A su pesar, tal vez, Valle Inclán no puede menos de proyectarse afectivamente
en el destino entre trágico y grotesco de su pobre personaje. Dicho con las
palabras del autor, Valle Inclán rima el latido de su corazón con el de don
Friolera. No es posible que Valle, indignado y resentido por la farsa de una
sociedad corrompida, escriba desde la otra ribera. No es como el Compadre
Fidel. Hace más que divertirse a costo de su fantoche. A medida que el autor
se desdobla en la angustia de don Friolera, incapaz éste de hacer frente a las
hipócritas convenciones y a la situación creada por ellas, el lector compadece
al pobre protagonista. Es verdad que no se abandona nunca del todo la
tonalidad burlesca, como atestigua el detalle final del coronel cornudo, pero
Valle llega a dolerse de su criatura.23
Creemos, pues, que la indiscutible perfección artística de Los cuernos de
don Friolera se debe a la correspondencia integral que hay entre sus tres partes formales. En cada caso Valle lnclán ha logrado objetivar su actitud personal ante el arte y ante el sentido trágico de la vida española. Y en último
análisis, ¿ no nos sugiere Valle Inclán que la literatura de valor perdurable es
siempre la que encierra una cordial dimensión humana?24
" Muy distinta es la opinión de TORRENTE BALLESTER en su caracterización de Los
cuernos: " . . .El conjunto compone una farsa despiadada, brutal, en que es patente el
menosprecio del artista por el hombre y todo lo humano: una farsa cuya representación no sería tolerada por ningún público. Ni un solo momento se enternece el alma del
autor; no existe en la pieza un personaje que, como el indio Zacarías de Tirano Banderas, merezca, a lo menos, su respeto". Ob. cit., 168-169.
" A última hora hemos leído un execelente e informativo trabajo del profesor DAVID
BARY' titulado Un tango, una farsa y un esperpento y publicado en lnsula, XVII (Núm.

321
H21

�,
estudian con penetración las relaciones que exis191, octubre de 1962), p. 7. Aqu1 se d 1
El Espartero el esperpento de
las hazanas e torero
,
_
ten entre el tango que narra
d p' BAROJA El horroroso crimen de PenaLos cuernos de don Friolera, y la farsa e 10
•
brc todo por sus obserEl
, 1 d Bary nos interesa so
randa del Campo ( 1926 ) .
articu o e I
, . corpora al epílogo de su esper.
l
que VALLE NCLAN m
vaciones referidas a roman~e
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que se refleja el héroe clásico que habna pod1 o ser o

ELEMENTOS ESTIL1STICOS DE HIJO DE LADRÓN
MYRON LICHTBLAU
Syracuse University
Syracuse, N. Y.

NOVEÚSTICA chilena actual ocupa un lugar destacado Hijo de
Ladrón, tanto por sus valores sociales y psicológicos como por el manejo atrevido del arte narrativo. Publicada en 1951, esta novela 1 de Manuel Rojas
1896- ) ha merecido los elogios casi unánimes de los críticos, que ven en
la narración algo autobiográfica del joven protagonista un cuadro fiel y
conmovedor de ciertos grupos de la baja capa social en Chile. De las sugerencias sociales y morales que se pueden desprender de toda la obra vamos
a escribir muy poco, pues esta crítica queda fuera del alcance del presente
estudio. Lo que nos interesa es el vehículo lingüístico que capta y transporta
este lienzo de vidas desorientadas a la sensibilidad literaria del lector. En fin,
trataremos aquí los diversos elementos de estilo que dan a la novela su más
notable peculiaridad y su esencia como obra de arte.
DENTRO

DE LA

Todo estilo literario se encuentra metido dentro del marco narrativo que
define y limita el alcance y sentido de la obra. Hablar del estilo, analizarlo e
interpretarlo, es tratar la composición verbal comprendida en este marco y
por él condicionada de alguna manera u otra. En Hijo de Ladrón este marco o armazón novelesca no sólo presenta un caso nada usual, sino que se
utiliza con efectos artísticos muy marcados y se .relaciona estrechamente con
el estilo de la obra. Por eso, anterior al estudio de este estilo, hacen falta algunos comentarios generales sobre el carácter y la estructura de la novela. La
nota más patente del arte narrativo de Hijo de Ladrón es la desordenación
cronológica en que se encaja la obra. El concepto del tiempo 2 en que trans1

La edición que utilizo en este trabajo es la de Zig-Zag, Santiago de Chile, 1961.
Todas las citas se refieren a esta edición.
• Véanse el artículo muy perspicaz de Femando Alegría sobre Manuel Rojas y en

322

323

�curre la acc10n está completamente desviado, hasta tal punto que no hay
consecutividad temporal sino un abigarrado eslabonamiento de tiempo presente y tiempo pretérito. Un extremo del tiempo presente es la salida de
Aniceto (el protagonista) 1 de la cárcel, víctima de una falsa acusación de robo; el otro extremo ocurre tres días después, cuando se encuentra en íntima
amistad con dos vagabundos con quienes tropezó en la playa. Y formando
una complicada red hábilmente desparramada por la obra se hallan numerosos episodios sacados de la viva recordación del protagonista y de sus compañeros. El hilo narrativo actual se para, se interrumpe, se disuelve en la memoria de otras épocas. Nos entra un gran flujo de pensamientos y evocaciones sin ninguna orientación cronológica y poca cohesión temática. Como dijo muy bien Fernando Alegría: "Los episodios son intercalados en el instante en que llaman a la memoria del narrador, sin explicaciones previas, inusitadamente, como exigiendo al lector que les dé el lugar histórico que les corresponde".3
Es fácil ver que la obra sigue la pauta de la novela picaresca. En nuestro
caso el protagonista es un niño desamparado de unos dieciséis años que sufre
la muerte de su madre y el abandono de su padre, astuto ladrón y ratero
que parece jactarse de su oficio y deleitarse de la notoriedad. Narrada totalmente en primera persona por Aniceto y sus compañeros, Hija de Ladrón
posee la misma identificación personal, la intimidad y confianza que se asocian con el género picaresco. Respecto a esto no hay nada de particular; pero lo que tiene la obra en alto grado y la distingue estilísticamente es cierta
nota de humanización que no podemos menos de sentir hondamente a cada
paso. Con esta nota de humanización los fenómenos y circunstancias objetivos se convierten en observaciones dramáticamente subjetivas, relacionadas
directamente con los sentimientos y · pensamientos del narrador en un momento dado. Una descripción, por ejemplo, no nos dice que hay insectos en
la cárcel que molestan a los prisioneros y les dan asco, sino que una sola chinche o cucaracha se le sube a la garganta de uno en particular. Y ocurre lo
mismo con la descripción general de la celda, que no se nos presenta como
algo frío e impersonal, sino como el sitio de encarcelamiento de un solo hombre, entre otros, con quien podemos identificarnos emocionalmente. Percibimos no ya la presencia de los personajes, sino sus rasgos más arraigados, su
complejidad interior, sus instintos más fundamentales (digámoslo, los más
crudos a veces) . En fin, vemos lo humano, la desnudez de las cosas, y los valores y móviles que son el meollo de su existencia. Aniceto, su madre solícita,
particular sobre Hijo de ladr6n: "Manuel Rojas: Trascendentalismo en la novela chilena", Cuadernos Americanos, Vol. CIII, marzo 1959, pp. 246-262.
' lbid., p. 254.

324

su padre ilusivo, el Filósofo, y las demás personas de la novela se nos imponen fuertemente y dejan huellas inconfundibles.
Tal humanización se logra de dos maneras: temáticamente, por el contenido mismo, es decir por las acciones en que participan los personajes; y estilísticamente, por el modo de narrar dicho contenido. La primera pertenece mejor a otro estudio; la segunda exige más explicación aquí. Relacionada
con la idea de la humanización artística está el elemento de espontaneidad
narrativa, en que el relator da rienda suelta a toda la gama de sus pensamientos y los apunta libre y naturalmente para marcar el tono de la novela.
Es un fluir constante que brota desde adentro impulsado casi por una necesidad imperiosa de desahogarse y referirlo todo. No hay trabas ni restricciones de ninguna clase, pues todo el relato no se atiene a otra cosa sino\ el ente
interior del narrador. Pero si tal naturalidad verbal fuera una exacta reproducción del pensar de los personajes, si fuera una copia mecánicamente fiel,
no sería arte ni creación literaria. Es poco probable que un muchacho indisciplinado como Aniceto y otros compañeros de igual calaña supieran elaborar una narración de los méritos artísticos que se notan en Hijo de Ladrón.
No importa. T'odo arte o valor estético encierran un tanto de ilusión. Y sobre todo al leer una novela en primera persona experimentamos con gusto
cierta decepción, pues el novelista actúa como un director detrás de los bastidores, guiando la obra que nos presenta el narrador. De modo que la espontaneidad y la naturalidad de Hijo de Ladrón, claro está, son productos
de la técnica novelesca de Manuel Rojas y están templadas y modificadas
según un determinado criterio artístico. La prosa fluida y sencilla que caracteriza lo más de Hijo de Ladrón desempeña bien su papel de representar
las palabras sentidas y expresadas por Aniceto y sus compañeros. Pero esta
naturalidad y aparente sencille71 de estilo -cualidades que producen este elemento de humanización de que hablábamos- no quiere decir que todo se
narre casualmente, al azar, sin detenimiento ni cuidado. La prodigiosa labor
artística se esconde hábilmente, mas no deja de expresar del modo más adecuado la materia tratada y el temperamento y el estado de ánimo del narrador.
De ahí el estilo poco académico que predomina en Hijo de Ladrón, en
que la porfía de naturalidad excluye todo lujo verbal, todo oropel, toda hinchazón o artificialidad del lenguaje. Nada de palabras exclusivamente literarias, nada de frases fríamente pulidas o cinceladas, nada de cláusulas rimbombantes o machaconas que parecen hechas en un molde rígido y predeterminado. La prosa rebosa de vida a cada paso -más que vida, el brío y el
vigor y la libertad de la vida que se hallan encamados en tantos personajes
de la obra. Es una prosa ágil y enérgica que es seguro testimonio del poder
de un estilo naturalmente concebido y ejecutado. Y es precisamente esta fu-

325

�si6n acertada de naturalidad y fuerza de expresión, lo que engendra y sostiene
nuestro interés. De los centenares de trozos que bien pueden ejemplificar este elemento de la prosa sacamos éste, que narra parte de las reacciones de
Aniceto y de su madre cuando un desconocido llama a la puerta:

Entre uno y otro movimiento oí que mi madre abría la puerta Y que
una voz de hombre, dura y sin cortesía, casi tajante, decía algo como
una pregunta; la voz de mi madre, al responder, result6 increíblemente
tierna, casi llorosa; la frase que pronunci6 en seguida el hombre pareci6 quemar el delicado brote. Hubo un breve diálogo, la puerta son6
como si la empujaran con brusquedad y un paso de hombre avanz6
por el corredor de baldosas. Y a escuchaba. La distancia desde la puerta de calle hasta la del comedor era de quince pasos, quince pasos contados innumerables veces al recorrer la distancia en diversas formas:
caminando hacia adelante o hacia atrás, de este lado y con los ojos
abiertos O de este otro y con los· ojos cerrados, sin hallar nunca una
mayor o menor diferencia. Detrás de los pasos del hombre sonaron, precipitados, los de mi madre: para ella, baja de estatura como era, los
pasos eran dieciocho o diecinueve . ..
Cuando el desconocido -pues no me cabía duda alguna de que lo
era- apareci6 frente a la puerta del comedor, yo, todavía relamiéndome, estaba de pie detrás de la mesa, los ojos fijos en el preciso punto
en que iba a surgir; no se me ocurri6 sentarme o moverme del lugar en
que estaba en el instante en que di el manot6n a las migas, o quizás,
el diálooo O los pasos me impidieron hacerlo. El hombre lleg6, se detub
. d
vo en aquel punto y mir6 hacia el interior: allí estaba yo, con mis oce
años, de pie, sin saber qué cara poner a su mirada, que pareci6 medir
mi estatura, apreciar mi corpulencia, estimar mi desarrollo muscular Y
adivinar mis intenciones. Era un hombre alto, erguida, desenvuelto; entr6, dio una mirada a su alrededor y vio, sin duda, todo, los muebles,
las puertas, el bols6n con mis cuadernos sobre una silla, las copas, los
colores y las líneas de los papeles murales, quizá si hasta las migas, y
se acerc6 a mí (pp. 21-22).
Aun con una lectura somera de Hijo de Ladr6n se nota en seguida que la
riqueza narrativa proviene en gran parte de la riqueza de detalles que circundan el relato de cada suceso. La proliferación de detalles descriptivos no
es un simple adorno o elemento accesorio de la narración, sino que representa uno de los elementos más enjundiosos e indispensables del estilo de Rojas.
Raras veces parecen superfluos o insignificantes los detalles, pues cuadran

326

con perfecta naturalidad en el relato y parecen casi inseparables de la imagen colectiva que se quiere dar. Nos interesan los. detalles porque pertenecen
integralmente a la escena que se describe. Los párrafos se suceden con fácil
desenvoltura, recogiendo en su marcha una mar de detalles y minuciosidades
y apuntándolos con asombrosa exactitud y viveza hasta que al final de la
escena el lector puede apresarlo todo y asimilarlo dentro de la armazón fundamental de la obra. Los detalles son de una rica variedad y puede referirse
a aspectos físicos de personas u objetos, a fenómenos de la naturaleza, a faenas rutinarias, a sensaciones auditorias, táctiles, u oculares. Nada se escapa
de la aguda observación y anotación del narrador, que parece no descansar
en su relación hasta agotar cada aspecto o sesgo que anda ligado a su tema
o que pueda emparentarse al mismo. Escojamos a modo de ejemplo un párrafo en que se ve claramente cómo Rojas crea un ambiente o tono principalmente por la acumulación de detalles hábilmente ensartados. Esta escena
ocurre cuando Aniceto presencia un motín de trabajadores y al mismo tiempo, en plena calle, come su presa de pescado. El párrafo comienza con la
sencilla declaración del acto simultáneo de comer y de mirar la escena. Luego Aniceto expresa duda sobre la edad del pez, añadiendo que en efecto le
importa poco porque tiene mucha hambre. Sigue una referencia al mal olor
del pescado, lo cual le da oportunidad a Aniceto de interpolar un pensamiento pasajero: "¿ A dónde irían a parar los pobres si se les ocurriera tener
un olfato demasiado sensible. La miseria y el hambre no tienen olfato; más
aún, el olfato estorba al hambriento" (p. 121) . La corteza, dura e insabrosa,
le recuerda el tierno batido de pan rallado y huevo que en otra época preparaba su madre. Se resigna, sin embargo, a comer el pescado, comentando que
es agradable para sus dientes, que sienten y transmiten la sensación de un masticamiento vigoroso. Aniceto nos comunica otros detalles, que infunden toda
la descripción de gran relieve humano: el vahecillo que le entra por las narices y se las dilata, el desmigajar de las tonejas, la postura que él toma al dar
un bocado para que ningún trocito se escape de su boca, el papel que le sirve de plato y que impide que la transpiración oleaginosa que rezuma el pescado se pegue a sus manos ( p. 121) .

DESVIACIONES NARRATIVAS

Si echamos una mirada general a la obra, la primera impresión es la de
una gran masa de materia narrativa y descriptiva incluida entre trescientas
páginas bien nutridas. Y la materia parece más compacta por la técnica de tener grupos de párrafos de desmesurada extensión, como si Rojas quisiera re-

327

�presentar una sucesión no interrumpida de pensamientos y acciones. Esta densidad de materia llegaría a constituir un elemento poco deseado del estilo si
Rojas no supiera controlar y variar los planos estructurales de la novela. La
línea de pura narración expositiva o explicativa que tanto abunda en la obra
se desvía hacia otras sendas en momentos apropiados para aliviar la igualdad
de presentación. En estos casos la acción avanza más rápida y directamente,
pues hay un entretejimiento más patente de diálogo y materia narrada que
pone de mayor movimiento los varios móviles de conducta. Escenas hay que
llegan a ser pequeños capítulos aparte, casi viñetas, bien ordenadas y vivaces,
de interés intrínseco y contad~s con la chispa de vida tan característica del
libro. Una escena de este tipo, que en sí posee substancia para convertirse en
un cuento corto, se desarrolla en la cárcel y tiene por principal figura un
hombre elegantón que cometió algún delito (pp. 169-176). Sus buenos compañeros de celda le roban un costoso reloj de oro a este jactancioso, cuyas
protestaciones y recriminaciones cayen en los oídos incompasivos del guardia.
Todo el relato, desde la descripción de la figura absurda del muy acicalado
y la reacción de los prisioneros ante él y su valiosa prenda, hasta la búsqueda
del reloj robado en los más recónditos sitios de la celda, se narra con sumo
interés y gracia, debido en gran parte al tono irónico y algo incongruo que
recorre la escena. Si en viñetas como ésta el diálogo tiene un papel tan importante como la narración misma, en otras ocasiones el diálogo sostiene por
sí solo toda la escena y constituye el único elemento, suprimiéndose toda otra
explicación o descripción generalmente empleada para reforzar la conversación o para hacerla más comprensible al lector. El efecto de tales escenas enteramente dialogadas es palmario: una nota de precisión limpia y rápida,
naturalidad y dramatismo, y sobre todo cierta objetividad por parte del narrador, pues aunque éste participa directamente en el diálogo se mantiene
de un lado y no procura interpretar o comentar el discurso.
Una de estas escenas de puro diálogo muestra bien la fría mecanización y
dureza oficial que se encuentra al tratar de cruzar la frontera entre Chile y
Argentina. Preguntas cortas y agudas; respuestas cortas y agudas, sin ninguna palabra interpuesta del narrador (p. 10). En otra escena, de gran concisión
y aun de brusquedad, esta técnica alcanza efectos dramáticos de mucho relieve. Un amigo de Aniceto, encontrándose en una dársena de Buenos Aires,
decide pasar la noche en uno de los enormes tubos que abundan en los puertos. Se agacha para entrar y se mete adentro en la oscuridad. Al avanzar,
pisa un bulto que resulta ser otro vagabundo. Este encuentro da motivo a la
conversación que se transcribe abajo:

-Despacio, hay alojados.

328

-Perdone, amigo. No quería molestarlo.
-No se ajlija. ¿ Qué busca por aquí?
-Nada extraordinario.
-Aquí no hay señoras.
-Lo siento muchísimo.
-Tampoco hay comida.
-No tengo hambre.
-¡ Qué suerte la suya!
-Busco algo muy sencillo.
-Entonces lo va a encontrar.
-¿No es de la policía usted?
-No; ésos pisan más fuerte y no piden perdón.
-Adelante, entonces, amigo.
-¿Hay alguna cama disponible?
-Hay varias y todas buenas.
-Quisiera ver una.
-Pase por aquí.
-Por favor, cuidado con mis piernas ( p. 62).
Otra técnica de que se vale Rojas para variar la composición narrativa es
la de hacer una unidad estructural del discurso de dos O más personas dentro del mis~o párrafo, fundiéndose así en una cohesividad verbal las palabras de un mterlocutor con las de otro. En una de las mejores escenas de este
tipo, Rojas transcribe las órdenes del jefe de una cuadrilla de trabajadores
ocupados en descargar un vagón en las Cordilleras. Y alternándose de vez
en cuan~o, s~n _señal para_ indicar cambio de sujeto, aparecen preguntas y
comentanos tlm1dos de Amceto, uno de los obreros. El jefe, que ve pasar a
su alrededor todo el movimiento del descargo, nos transmite mediante sus
instrucciones la esencia de la escena. Sus órdenes, pues, propasan la función
&lt;le mera comunicación para llegar a ser una fuerza descriptiva y un vehículo
para revelar la acción del relato. Fíjense en el ejemplo siguiente:

-¡Por aquí! Tomen primero los comestibles; nos conviene más, ¿Hay
algo que pese más que un saco de papas? Otro saco, ¿no es cierto? Ahí
va. Un cajón: fideos. Otro. cajón: azúcar. Cuidado con ése: está roto y
se cae el arroz. Esto debe ser café. Ahora las herramientas. No se quede con la boca abierta, señor: póngale el hombro, es livianito. ¿Dónde
pongo esto? Métaselo donde le quepa. fa, ja, ja. ¿De dónde sacó esa
risita de ministro? Vamos, muchachos, apurarse. ¡ Miércoles, me reven-

329

�té un dedo! No se aflija: aquí las heridas se curan solas; la mugre las
tapa y las seca (184).

La dislocación narrativa tal vez llega a su momento más extraño en un
párrafo hacia fines de la novela, cuando el protagonista entra en un conventillo donde le echa miradas incitadoras una de las mujeres que trabajan allí
(p. 253). Aniceto cree atraerla físicamente; pero en medio de una frase detiene su pensamiento vanidoso y recuerda unos comentarios anteriores de su
amigo Echeverría que le bajan los humos. De manera que en un paréntesis
largo, en segunda persona, se anotan las amonestaciones interpoladas de Echeverría, a las que da una que otra contestación el protagonista. Composición
narrativa bastante descomunal, pero muy eficaz.

TOQUES LÍRICOS

No obstante el profundo realismo de la novela, no falta de cuando en
cuando la vena poética que llena la prosa de un bello lirismo. Su presencia
inesperada casi nos sorprende, pero nos complace a la vez. Asoma generalmente en descripciones de la naturaleza, como para contrapesar el tono terrestre del resto de la novela. Para el hombre que lucha por su propia existencia, el ambiente natural puede ser cruda, fea, y desalentadora; pero este
mismo ambiente asume otra faz más armoniosa y bella cuando se contempla
por separado, como una entidad en sí. De modo que la naturaleza, a pesar
de ser hostil muchas veces al hombre, tiene elementos que le exaltan y fascinan. En Hijo de Ladrón, la descripción poetizada de la naturaleza puede
ser unas líneas interpoladas en medio del relato, o puede abarcar todo un párrafo aparte, pero siempre ligada de algún modo con la materia narrada.
Que traten del mar o de la playa, de la cordillera o de la nieve, tales pinceladas líricas jamás suenan discordes ni mal a propósito. Veamos un ejemplo
de esta poetización, sacada de un trozo que relata la vida áspera en las Cordilleras:
Si miras hacia atrás verás que la nieve parece como que quisiera aproximarse a nosotros. No puede hacerlo: está pegada al suelo, pero su color está suelto e irradia luz y con esa luz se acerca y quiere cercarnos y
envolvernos. No se resigna a dejarnos ir. No sé si alguna vez te has encontrado en alguna parte en que la nieve te rodea por cuadras y cuadras y en donde tú o tú y tus compañeros, si es que alguien iba contigo,
es lo único sombrío, lo único obscuro que hay en medio de la blancu-

330

r~. Cuando uno se encuentra así y puede mirar y ver el espacio y la
nieve_ que. lo r~dean, se da cuenta de que el blanco es un color duro
;;;::vo. J Que descans~ ver a lo lejos, en algún picacho, un color dif:
, un negro, por e¡emplo, o un rojizo o un azul! Los ojos descan-.san en aquel color, reposan en él antes de volver al blanco de l
.
a este blanco qu t p st·
f .
nieve,
l
.
e e er gue, te atiga, te tapa los senderos, desfigura
os caminos, oculta las señales y, además, te mete en el corazón el miedo a la soledad y a la muerte (pp. 192_193).

ª

Muchas veces el lirismo se deriva de la exaltación o reacción emocional del
narrador frente a las circunstancias de la vida que lo rodean E t
1
rrador recu
1 1
· n onces e na~re a os e ementos de la naturaleza para sentir alguna afinidad
con su propio estado de ánimo. En una ocasión estando m
d 1
a
d
r
,
'
uy cerca e mar
sup:;; . e"sa Ir de la carc;l, Aniceto medita sobre su destino y la vacuidad de
. a. Oh, ¿hasta cuando estaré condenado a preocuparme tanto de mi
neclesidad de c_omer y de dormir? El mar estaba ahora muy azul brillantemente
azu
solitar'_10,· m· b ~tes, m· barcos; sólo pájaros; por la calle
' apenas si pab y 1muy
.
sa a a guien; el cielo, lummoso, con el sol en lo alto. Era un instante de re so"
(p~ ~29). Pero la naturaleza no constituye el único estímulo del tono l' J:&gt;&lt;&gt;
poettco. De cualquier acción u observación puede brotar de
t inco o
t d
·
•
repen e una noa e sentimentalismo o de refleJ·o que raya en lo l' . E
1
,
· d
.
.
meo. n un argo parentes1s e .unas siete págmas (PP· 89-96) , R OJas
• discurre
.
simbólicamente sobre
1
as he~1das del c~e.rpo y las de la vida misma --comentarios que tienen una
base bien pragmatica pero a la vez teñidos de un vago sentido poético. y a
veces entre la _masa de materia explicativa de estas páginas asoma un .
otro trozo de innegable lirismo:
o que
H? es un día de sol Y, de viento y un adolescente camina junto al
mar, parece,_ como te decia hace un instante, caminar por un sendero
trazado a orillas de un abismo. Si pasas ¡'unto a e'l y le miras,
.
, su
veras
rostro enflaquecido, su ropa manchada, sus zapatos gastados, su pelo
largo y, sobre todo, su expresión de temor. no verás
h 'd
única herid
.
,
su eri a, esa
. a que-., por ~hora tiene, y podrás creer que es un vago, un ser
que _se mega a traba¡ar y espera vivir de lo que le den o de lo que
consiga buena o malamente por ahí. . . ( p. 95).

331

�MATICES DE HUMORISMO

Cualquier obra que tira a lo picaresco contiene una buena ración de elementos humorísticos, que provienen de la actitud un poco traviesa y temeraria de los protagonistas, del choque con el mundo adusto y a veces cruel
a su alrededor, o de las circunstancias y hechos de su vida aventurera que a
la fuerza son algo irregulares o en oposición a las normas y rutinas de nuestra sociedad. Refiriéndonos a Hijo de Ladrón, vemos que lo que se acepta
como conducta ordinaria o situaciones comunes dentro de la vida de Aniceto y sus compañeros es en efecto un modo de vivir ~arto raro__si no extraordinario. Sin afirmar que la vena humorística predomina en Hi70 de Ladrón,
no me arriesgo a decir que el tono general de la obra posee cierta liger~za velada que hace contraste irónico con la gravedad fundamental de la vida de
los personajes. Esta ironía implícita en la narración envuelve toda la obra Y
se relaciona estrechamente con el humorismo encontrado en muchas partes.
No es un humorismo intencionado, sino arrancado las más veces de la situación violentada en que se meten los protagonistas o de su manera chispeante
y burlona de expresarse. No es que Aniceto y los demás narradores per~ten
Jo cómico y quieran que participemos de ello, sino que el lector capta la ironía, la mofa, o la circunstancia yuxtapuesta porque sus puntos de refe~encia se diferencian de los de los protagonistas. El humorismo, pues, proviene
de cierta inconsistencia, cierto desequilibrio, cierto choque con nuest':"°5 criterios más arraigados. El elemento humorístico -que sea un comentano, una
serie de circunstancias o una descripción satírica- se vincula con el ambiente
0 tono en que está concebida la novela y logra su co~icidad exclusiv_amente
dentro de este marco. Lo que tiene la novela de gracioso y entreterudo nos
hace sonreír, nunca reír, pues la honda significación temática que yace debajo de una capa de aparente picardía y liviandad nos restringe y pone_ freno a nuestra diversión. Muchas veces, casi paradójicamente, el humorismo
surge del vacío de la existencia real de A~iceto y d~ sus esfu~rzos ~or so~tenerse con las necesidades mínimas de la vida. De ahi resulta cierta ingenuidad humorística, como cuando Aniceto, en compañía de sus ai:11igos que buscan pedacitos de metal en la playa, dice que "no creo que baJO el mar haya
una planta elaboradora de metales, pero de alguna parte sale" (p. 233 ) • O
en el mismo episodio, tras recibir siete pesos justos por unos trozos de meta!,
los tres vagabundos quieren hacer la división equitativa. Uno de ellos explica: "Y para colmo, nos tocó un número difícil: siete. ¿ Cuánto es siete dividido entre tres? A ver cómo ando para las matemáticas superiores: dos pesos para cada uno son seis pesos; queda uno, entre tres, treinta centavos; ~os
pesos treinta para cada uno y sobran diez cobres. Lo declararemos capital

de reserva" (p. 239). De igual índole es el humorismo y la ironía de l~ escena en el mercado, donde Aniceto observa cómo se regatea en el precio del
pescado y se discute el tamaño. "¿ Y a esto le llama pescado? No es más
grande que una sardina. Hay que ponerse anteojos para verla". A lo cual el
pescador responde: "No regatee, señora; no somos paisanos" (p. 278).
La nota humorística puede arrancar del personaje mismo, cuyos rasgos físicos, ademanes, o peculiaridades de carácter nos dan cierta delectación. De
este tipo es Víctor Rey, ladrón por excelencia, presuntuoso, algo fanfarrón
dentro de su mezquindad, "gran rata que logró entrar una vez y salir dos; pero no parecía un señor: parecía un príncipe; se cambiaba ropa dos veces al
día y las uñas le relucían como lunas. Salió retratado en una revista francesa; alto, moreno, de bigotito y pelo rizado; parecía tan ladrón como yo parezco fiscal de la Corte de Apelaciones" (p. 36). Asimismo la jerga baja de
los prisioneros proporciona una buena cantidad de divertidos juegos verbales y ocurrencias. Cuando a uno de los detenidos se le pregunta si le han
tomado impresiones digitales, responde descaradamente: "Sí, claro, ya he
tocado el piano". (p. 131).

TÉCNICAS DE ESTILO

Ya queda indicado que en general el estilo de Hijo de Ladrón carece de
todo adorno y exuberancia en la selección de palabras o frases, o en la estructura de la oración. La cualidad artística de la prosa no proviene del primor
del vocablo ni de la frase, sino del manejo hábil y muy apropiado de los varios elementos de la oración para conseguir el máximo vigor, exactitud, y expresividad. O a veces, más que una sola oración, es el efecto cumulativo de
muchas lo que nos impresiona estéticamente. La yuxtaposición de frases largas y complejas con las cortas y precisas se halla utilizada con motivo de variedad según el efecto deseado. Las frases extensas --con sus numerosas cláusulas, desenvoltura espontánea, y amontonamiento de detalles- se emplean
para dar una nota de plenitud o de nerviosidad vital a la prosa, como en
imitación del fluir y surgir de la vida misma. Sigue un ejemplo, en que se
habla de la audacia de los ladrones:
S e le llamó a la jefatura, pero no se sacó nada en limpio, y lo peor
fue que se empezó a robar en todas partes, estuviese o no Victoriano
( el detective}; los ladrones habían encontrado, por fin, su oportunidad
y llegaban de todas partes, en mangas, como las langostas, robando a
diestro y siniestro, con las dos manos, y marchándose en seguida, segu-

332
333

�ros de que aquello era demasiado lindo para que durase; la población
de ratas aumentó hasta el punto de que .en las estaciones se veían a veces tantos ladrones como pasajeros, sin que por eso se llevaran más detenidos al Departamento, donde sólo llegaban los muy torpes o los que
eran tomados por los mismos pasajeros y entregados, en medio de golpes, a los vigilantes de la calle, ya que los pesquisas brillaban por su
ausencia ( pp. 44-45).
Por otra parte, la frase breve, interpolada entre un par de oraciones extensas o en serie, capta bien una sucesión de acciones repentinas, bruscos cambios de emoción, o decisiones resueltas. A veces la frase corta y concisa se emplea para dar fin a una escena con tono dramático y decisivo. Puesto en libertad Aniceto, el primer capítulo termina con las palabras "Sal y viento,
mar y cielo". En otra ocasión, tras una larga relación de unas horas pasadas
en la cárcel, el protagonista nos dice lacónicamente: "Total: cinco días de
detención o cinco pesos de multa. Pagamos y salimos" (p. 129).
Al examinar de cerca la prosa de Rojas, en particular aquellos rasgos que
le dan su fuerza expresiva, vemos ante todo que las palabras y las frases
obran al servicio de la emoción o idea deseada y no en función de un criterio
predeterminado. Esto no quiere decir, sin embargo, que Rojas no utilice ciertas
técnicas bien intencionadas para resaltar la narración descriptiva. Tal vez la
técnica que más llama la atención por su frecuencia y empleo eficaz es la
de la repetición, que puede asumir una variedad de formas muy rica. En
su forma más rudimentaria, la repetición es de una sola palabra o grupo de
palabras dentro de la misma frase. Utilización más interesante de esta técnica
ocurre cuando abundan series de repeticiones o cuando la misma voz se
encuentra infinidad de veces en la misma oración. De modo que la repetición
de la preposición después de en tres cláusulas dependientes establece más enfáticamente la vinculación entre las circunstancias pretéritas y las circunstancias actuales del párrafo (p. 161). Frente a esta frase u otra por el estilo
se hallan otras más estrambóticas, como la repetición ocho veces del vocablo
hacia (p. 151), lo cual sirve de puente unificador que junta los varios elementos de la frase y a la par hace destacar cada uno. El vocablo hacia en
este caso vale más que un elemento sintáctico; invade toda la oración y la
encubre en un marco simétrico de mucho valor expresivo: "Palidecieron las
estrellas; un nuevo día avanzó hacia los seres humanos, hacia los presos y
hacia los libres, hacia los enfermos y hacia los sanos, hacia los jóvenes Y. hacia
los viejos, hacia los miserables y hacia los poderosos, trayendo lo mismo que
trajera el anterior".
La repetición no sólo ocurre dentro de una sola frase, sino que puede
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extenderse sobre dos o tres o más oraciones, formando así una ligadura verbal que hace hincapié en un determinado pensamiento o acto. También se
logra casi el mismo efecto de trabazón cuando la voz reiterada va juntada
-con otra palabra de negación o de limitación, estableciendo así una estructura antitética. La noche trae, dice Aniceto, "alegrías, penas, sorpresas, rutina,
enfermedades, descanso o trabajo, sueño, insomnio o la muerte". Pero para
los hombres en la cárcel, seres desgraciados que sufren una monotonía terrible
no hay "ni alegrías, ni sorpresas, ni trabajo y para muchos ni siquiera des~
-cans~ o sueño" (p. 176). En otra ocasión, dentro de una frase alargada intencionad_amente para que quepa la repetición antitética, observamos un ejemplo semeJante. Aniceto queda impresionado por la diversidad del mar en
q~e h_ay "~ pája~o, un bar~o, un bote, una boya, un lanchón, un hum'o, y
~un sm paJaros m barco~, sm botes y sin boyas, sin lanchones o sin humo,
siempre mostraba algo diverso" (p. 129). Además, el conjunto de palabras
que rodea la voz reiterada puede encerrar una comparación: el protagonista
nota una vez que "el hombre tendido en el suelo contribuía a aumentar la
soledad: no me parecía un hombre sino un animal; menos que un animal,
una bestia; menos que una bestia, no sé qué" (p. 125).
Semejante a la repetición en su efecto acumulativo es la técnica de la enumeración. El amontonamiento de adjetivos o verbos o sustantivos relacionados temáticamente proporciona un impacto asociativo que armoniza bien con
1a espontanei~ad '. soltura de _la narración. No importa la forma que tenga,
tal enumeración siempre se atiene a un propósito bien definido. Es evidente
,que la sucesión de diez verbos en la frase siguiente sirve más que hacer una
enumeración casual; su función estilística es la de reforzar el vigor de la
frase Y a la vez apresar colectivamente ciertos rasgos esenciales de lo des-critq: "No, un vagabundo con anteojos es una rara ave y allí están, además,
las tortugas, deslizándose sin ruido sobre el pasto: nunca he visto a nadie, ni
he oído hab_lar a nadie, que viaje a pie llevando un animal cualquiera; un
perro, por eJemplo, o un gato, que exigen atenciones y que además muerden
rasguñan, destrozan, ladran, maullan, roban, hacen el amor, se reproducen:
desaparecen, aparecen" (p. 52). Y en el siguiente ejemplo, la enumeración
aparentemente ingenua y sin forma no lo es en verdad, pues ayuda a expresar
el matiz de Ja frase: " ...en tanto que escribientes, jueces, secretarios, copistas,
abogados, ministros, receptores, agentes, se ocupaban de sus causas y procesos,
escribiendo montañas de papel con declaraciones de testigos y contratestigos,
recusaciones, pruebas, apelaciones, considerandos, resoluciones, sentencias,
viajes para acá, viajes para allá, firme aquí y déme veinte pesos para papel
sellado" (p. 33).
En otro ejemplo, para recalcar en la tragedia de los hombres que buscan
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�en vano cualquier trabajo para no morirse de hambre, Rojas hace la siguiente
enumeración, que tal vez se pudiera tachar de excesiva o tediosa si el autor
no hubiera establecido desde el principio de la novela un máximo tono de
naturalidad y fluidez:
.. .grupos de hombres que esperan se les llame a cargar o a descargar,
a limpiar o a remachar, a aceitar o a engrasar, a arbolar o a desarbolar,
a pi,ntar, enmaderar o raspar, pues ellos pueden enmaderar y raspar, pintar, desarbolar o arbolar, engrasar o aceitar, remachar y limpiar, cargar y
descargar el universo entero, con estrellas, soles, planetas, constelaciones
y nebulosas ( p. 88).

Se nota en este ejemplo otra característica de la enumerac10n: el sentido
rítmico de la frase, logrado por la colocación apta de los elementos de la serie
y por el empleo de la voz o para separar los términos en parejas sistemáticas.
En otro ejemplo de enumeración rítmica se capta muy bien la monotonía cíclica de una cantina, con el ambiente de hastío y de interminables momentos
de inutilidad:
Miradas desde la calle, las cantinas, con sus_barandillas de madera,
sus mesones, sus luces, sus docenas de mesas y de sillds, parecían no
tener fin y se podía entrar y sentarse y estarse allí una noche entera
bebiendo y al día siguiente y al subsiguiente y una semana y un mes y
un año, perderse o enterrarse para siempre, sin que jamás se lograra
terminar con el vino, la chicha, la cerveza, el aguardiente, las cebollas
en vinagre, los emparedados, las ensaladas de patas de chancho con cebolla picada muy fina y con mucho ají, oh, con mucho, con harto ají

(p. 117).
A veces la enumeración rítmica o la repetición o la mezcla de las dos cosas
contribuyen a resaltar la nota satírica y burlona que aparece frecuentemente
en la novela. La Sección de Detenidos se describe así: " ... circulamos por pasillos llenos de pequeñas oficinas, cuchitriles de secretarios, receptores, copistas, telefonistas, archiveros, gendarmes, todas amobladas con. lo estrictamente necesario: una mesa, una silla, otra mesa, otra silla, un calendario, otro
calendario, números negros, números rojos, salivaderas, tinteros, muchos tinteros, más tinteros, tinteros aquí, tinteros allá; la justicia necesita muchos tinteros" (p. 154). Por fin notamos que la nota rítmica de la enumeración a
veces lleva fuertes sugestiones de movimiento y energía, conforme a la significación de las palabras. El compañero de Aniceto describe su fastidio con

la vida marít~a en est~ forma: "Me cansé también: vira a estribor, aguanta
ª babor, despeJa_ l,a cubierta, atrinca ese cabo, barra aquí, limpia allá, arrea
el bote del cap1tan, cerrar las escotillas, temporal en Cabo Raper nubes
barbadas, viento a carretadas" (p. 56).
'
El empeño de Rojas de aprehender cada faceta de la realidad que observa
Yde comentarla sin rese~a. le conduce a veces a toques lingüísticos algo inusita~os, como en los casos s1gu1entes. Entre los que participan en un motín obrero
figuran ~arios tipos a quienes Rojas denomina el hombre-cuadrado, el hombre-cuchillo, el hombre-mazo, y el hombre-herramienta, designaciones tan pinto~escas como aptas. La concatenación de dos sustantivos raras veces se admite en _e,spañol; el hacerlo aquí, aun con la rayita divisora, no sólo nos llama
la atenc1on por lo ~~co típico de la construcción, sino que nos deja cabalme~te con la sensac:on ~e fuerza y empujo masculinos. Asimismo, Rojas confecc10na otras combmac1ones de dos sustantivos, como en la frase " ...ese mar
~u~ los hombres-archivadores me negaban" (p. 129). Aunque en general se
hm1ta el eslabonamiento a dos palabras, hay casos en que el trabazón interno
se efectú~ mediante una sucesión de cuatro o cinco elementos adjetivales 0
•1erbales ligados por rayitas. El ejemplo más extremo es el que sigue en que
es p_ate~t~, la expresividad_ tersa y compacta que resulta de la desvia~ión gramatical · · - .era la avemda en que el compañero del hombre-cuchillo-mellad~-pero-peligroso había herido al hombre-cuadrado-bueno-para-empujar-ydernbar" (p. 115 ) .
Otr? ~urioso caso lingüístico empleado en Hijo de ladrón es la transcripción
e~ _el 1d1?ma portugués de página y media del discurso de un tal O Gallego,
vieJo amigo del padre de Aniceto. En secciones anteriores había una que otra
palabra en portugués, lo cual no tenía nada de particular. Lo aceptamos como
un elemento
en el diálogo. Pero en este caso (pp. 208-209) ,mas
' de
,.
.realista
.
un~, pagma sm mterrupción en idioma extranjero parece exceder toda conces1on en favor de la fidelidad novelesca. Que el lector entienda O no el relato
en portugués, la inserción misma de una lengua inesperada no deja de sorprenderle gratamente y atraerle la atención a una rara nota lingüística.

EL EMPLEO DE IMÁGENES

. ~unque en Hijo de ladrón no abunda el lenguaje figurado en la forma de
un~gene_s, metáforas, o símiles, se pueden observar salpicados por la obra
v~~os eJ~mplos que sirven para romper la línea recta y lisa de la prosa. La
sohda
e irrevocable
base de cruda realidad, que es la esencia de la novela, DI·
,
,
,
S1qu1era permite que las pocas imágenes que hay se deriven del mundo abs-

336
337
H22

�tracto, idealizado, o ilusorio. Antes bien, la gran mayoría de estas imágenes
se sacan del mismo mundo material y realista que se encuentra en la novela.
O sea que el componente analógico o comparativo las más veces cabe dentro
de la experiencia, entendimiento, y modo de pensar de los protagonistas. Son
imágenes que valen más por la apta asociación semántica de ideas y objetos
que por su belleza o vigor expresivo. Faltan la originalidad y la sugestión estética que generalmente van unidas con las imágenes, pero compensan este
defecto cierta candidez y propiedad de aplicación que agregan una dimensión
más al objeto o persona descritos. A modo de ejemplos, conviene señalar unas
cuantas imágenes. Cuando Aniceto presencia el motín obrero y ve a la policía
avanzar a caballo, compara los pechos de estos animales con una negra ola
(p. 101). En otra ocasión, al caminar él y sus compañeros cerca del mar, uno
junto al otro, Aniceto compara sus figuras contiguas a embarcaciones abarloadas (p. 67). En otra comparación, las carpas en las Cordilleras, al recibir
los fuertes latigazos del viento, parecen tiritar como perros mojados (p. 181).
Una imagen de las más aptas tiene su punto de referencia en los esfuerzos de
unos huelguistas por voléar un tranvía. El loco deseo de destruir es imponente;
la fuerza brutal les lleva a cometer actos impulsivos. La voz imperiosa y resonante de uno de los líderes incita a los obreros a derrumbar el vehículo. Y
esta voz Rojas la compara con la voz que "ha construido las pirámides, levantado las catedrales, abierto los canales interoceánicos, perforado las Cordilleras" ( p. 105) .
La imagen puede comprender no ya una o dos palabras, sino también una
frase entera, como en los ejemplos siguientes: "Victoriano recibió la noticia
como un joyero recibe una pedrada en el escaparate" (p. 36); "al entrar en
un prostíbulo, miró a su alrededor, como capitán que estudia el terreno antes
de iniciar la batalla" (p. 146). A veces la violencia y la crudeza de la vida,
cualidades íntegras de la narración, proporcionan el elemento de comparación, como se ve en esta frase que contiene una doble imagen: "El farol
gimió como un hombre a quien se da un puñetazo en el estómago y dejó
caer, como un vómito, una lluvia de vidrios" (p. 104). Por fin, así como la
nota humorística se ve esparcida por la novela, no faltan metáforas u otras
comparaciones que provienen de cierta yuxtaposición de ideas, de exageración
divertida, de ironía sutil. Véase este ejemplo: "Aquel aceite era capaz de
atravesar no sólo una hoja de papel, sino que hasta las planchas de la amura
de babor de un acorazado" (p. 122).

CONCLUSIÓN

No cabe duda: la significación social y ética implícita en Hijo de ladrón
puede sostener la novela por sí misma y afirmarla como una acertada creación literaria. Pero el gran logro estilístico y verbal lleva la obra a un plano
superior a la mera interpretación vital de una sociedad para colocarla dentro
de una experiencia artística de mucho valor. Sin los rasgos de estilo originales
y a veces bastante imaginativos, aquí señalados, la obra no sería más que una
de tantas; con el acierto de estilo Hijo de ladrón cumple tal vez con la función más encumbrada de una novela -la de encerrar una determinada visión
del mundo en un marco estético. Y en este marco estético se efectúa la feliz
armonía entre un tema esencialmente crudo y una prosa ágil que capta esta
crudeza y la convierte en una poderosa expresión humana.

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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�LA FUNDAMENTACIÓN PSICOLÓGICA DE LA
POtTICA EN DILTHEY
LIC. ALFONSO RANGEL GUERRA
Universidad de Nuevo León

ENTRE LOS MUCHOS ESTUDIOS que Dilthey consagró a los problemas literarios, uno, fechado en 1887, está íntegramente dedicado al de la teoría literaria. Propiamente, Dilthey no maneja ni utiliza esta denominación, sino la de
poética, pero en el fondo el estudio de referencia está orientado totalmente
a uno de los aspectos o problemas centrales de la teoría literaria: la explicación del fenómeno de la creación. La imaginación del poeta, título que dio
Dilthey a este trabajo (con el subtítulo "Materiales para una poética"), ofrece
una introducción de carácter histórico y se extiende después en consideraciones que desembocan en leyes generales y conclusiones sobre la técnica poética.
En estas páginas trataremos de comentar y estudiar las principales ideas de
Dilthey sobre estos problemas.1 ·
A un siglo de distancia de las inquietudes poéticas y filosóficas de la época
de la Ilustración, así como de las expresiones en las que vertieron esas inquietudes los grandes poetas y pensadores alemanes de la segunda mitad del siglo
XVIII, Dilthey encuentra que la anarquía reina en el campo de la poética, es
decir, no hay, al finalizar el siglo XIX, caminos o ideas que pretendan esclarecer, a través de la interpretación y la investigación, el fenómeno literario,
lo que se traduce en anarquía tanto desde el punto de vista del poeta como
del lector; aquél no cuenta con leyes (más adelante veremos el sentido que da
Dilthey a este problema en particular, pues no se trata de ningún modo de reglas según las impuso la preceptiva decimonónica), ni por su parte el lector
1

Para este trabajo se utilizó la tradución de Eugenio lmaz, en el vol. VI de las
obras de WJLHELM DILTHEY, Psicología y Teoria del Conocimiento, Fondo de Cultura
Económica, México, 2a. edición, 1951. Del mismo texto hay traducción también de
Elsa Taberning, con el título: Poética (Biblioteca Filosófica), Ed. Losada, Buenos
Aires, 1945; apareció una edición posterior.

157

�cuenta con elementos que permitan orientar o dirigir sus relaciones con la literatura. Esto tiene singular importancia en las ideas de Dilthey, porque él
concibe que la poética debe tener un doble valor, proveniente de la estrecha
relación en que deben encontrarse teoría y práctica poéticas. No podría, pues,
pensarse en una teoría de la literatura que estuviera divorciada del hacer mismo literario.
La estética alemana del siglo XVIII dejó las bases para fundamentar una
poética ( Schiller, Herder, Goethe, Schelling, los Schlegel, etc.) y sobre las tres
principales proposiciones de esta estética inicia Dilthey su trabajo, no sin antes dejar bien claro que la poética aristotélica, como teoría de las formas y
como técnica, nada podía proponer. 2
La primera proposición que desprende Dilthey de la estética alemana tiene
que ver directamente con lo que la poesía es. Se llega a .esta concepción de la
poesía sólo a través de la reflexión directa sobre ella, es decir, sin pretender
explicarla por lo que no le es esencial, actitud verdaderamente nueva y que
implica una postura diferente frente al fenómeno, manejado hasta entonces
desde fuera mediante un lenguaje que por sí mismo no proponía ningún problema y por lo mismo ninguna solución: no se trata ahora de saber cuál es
la ubicación de la obra, según sus características, en un determinado lugar del
campo literario sometido a clasificaciones y subclasificaciones, sino de saber
cuál es la naturaleza de esa obra, aquello que la hace ser poesía, mediante el
conocimiento de lo que hace el poeta cuando la escribe. Dice Dilthey: '•y
cuando en el siglo XVIII la poesía se convierte en Alemania en potencia dominante y al reflexionar sobre la fuerza psíquica que actúa en ella se percata
de su capacidad genial para producir un mundo propio, cuando se pudo gozar en Goethe la encarnación de esta capacidad genial, surgió este conocimiento fundamental de la poesía: no es imitación de una realidad que ya estaría ahí; no consiste en el revestimiento de verdades, de un contenido espiritual existente de antemano; la facultad estética es una fuerza creadora que
engendra algo que sobrepasa a la realidad, un contenido que no se da en ningún pensamiento abstracto, en definitiva, un modo y manera de considerar el
' La segunda mitad del siglo XVIII inició la reacción contra la poética aristotélica.
René Welleck habla de una concepción de la literatura, igual en 1550 y en 1750, es
decir, que a partir de la segunda mitad del siglo comienzan a desplegarse ideas independientes de la autoridad aristotélica en los estudios literarios, si bien ya la literatura
seguía otro camino. Cfr. RENÉ WELLECK, Historia de la crítica literaria (1750-1950)
1, La segunda mitad del siglo XVIII, Ed. Gredos, Madrid, 1959, p. 16. Un estudio
magnífico sobre las limitaciones y estructura de la Poética de Aristóteles, en la introducción de Juan David García Bacca, incluída en su edición de la obra: ARISTÓTELES,
Poética (Biblioteca scriptorum graecorum et romanorum mexicana), versión, introducción
y notas de Juan David García Bacca, Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 1945.

158

mundo. De esta suerte se reconoció en la poesía una facultad autónoma para
contemplar la vida y el mundo; se convirtió en órgano de la comprensión del
mundo y se puso así al lado de la ciencia y de la religión".3 Todo esto proviene de Schiller, y Dilthey da el nombre de este poeta a la ley que se desprende
de sus ideas: "El proceso estético abarca en la forma la vida gozada en el sentimiento y así anima la intuición, o que representa en la intuición esta vida y
así traduce la vida en forma, teniendo, por lo tanto, lugar una reversión constante de la vivencia en la forma, de ésta en aquella ... " 4 En verdad, esta
idea es la principal para una nueva concepción de la tarea del poeta; se trata, en el fondo, el descubrimiento de la fuerza creadora, lo que desarrollará,
y ejercitará, en pleno romanticismo.
Las otras dos proposiciones de la estética alemana, se refieren, una al problema del gusto: la impresión estética, el efecto que la obra causa en el lector
u oyente, obedece a los mismos principios que la creación; la otra, se refiere a
la relación existente entre creación y realidad: "El arte resuelve constantemente una tarea para cuya solución las condiciones se hallan en la realidad
exterior. Entre la realidad exterior y el ojo que percibe la belleza en ella tiene
que darse una relación que haga posible descubrir la belleza en el mundo. La
creación del artista no hace sino potenciar propiedades que se hallan ya en
lo real".5
3

DILTHEY, p. 15.

• lbidem. El texto de Schiller dice: "El objeto del impulso sensible, expresado en
un concepto general, se llama vida en su significación más amplia, un concepto que
significa toda existencia material y todp lo presente inmediato a los sentidos. El objeto
del impulso formal, expresado en un concepto general, se llama / orma, tanto en su
significación propia como en la impropia, un concepto que comprende en sí todas las
cualidades formales de las cosas y todas las relaciones de las mismas con las facultades del pensamiento. El objeto del impulso de juego, pensando en un esquema universal, podrá llamarse, pues, / orma viva, concepto que sirve para la denominación de
todas las cualidades estéticas de los fenómenos y, en una palabra, para aquello que
en su significación más amplia, se llama belleza. Con esta explicación, si lo es, la
belleza no se extiende a toda la esfera de lo vivo ni se encierra simplemente en esa
esfera. Un bloque de mármol, aunque es y permanece inerte, no por eso deja de
poder tomar una forma viva en manos del arquitecto y del escultor; un hombre,
aunque viva y tenga forma, no es por eso ya forzosamente una forma viva. Para ello
se requiere que su forma sea vida y su vida sea forma. Mientras sólo pensemos en
su forma, ésta carece de vida, es simple abstracción; mientras solamente sintamos su
vida, ésta carece de forma, es pura impresión. Unicamente cuando vive su forma en
nuestra sensación y su vida adquiere forma en nuestro entendimiento es él forma viva,
Y este será siempre el caso cuando lo juzguemos bello". ScHILLER, Cartas sobre la
educaci6n estética del hombre (Biblioteca de iniciación al humanismo), Aguilar, Madrid, 1963, pp. 89-90.
' DILTHEY, pp. 17-18.

159

�A partir de estas tres ideas centrales, Dilthey se pregunta cómo hacer para
llegar a un conocimiento causal del fenómeno -lo que no se logra ni con la
retórica, ni con la gramática, la filología o la métrica-. Teniendo a la mano,
dice, no sólo los testimonios de los poetas, sino el proceso vivo de la creación,
ya que en los poetas vivos se cumple ese proceso desde su nacimiento hasta su
configuración, la observación de ese proceso a través de un método interno o
psicológico podrá resolver las "cuestiones centrales de la poética", todo· lo cual
implica a su vez tres problemas: el primero, relativo a que no puede determinarse el valor de la poesía mediante métodos empíricos exteriores; el segundo referente a la validez o cambio histórico del gusto, es decir, la variación
'
histórica
de los juicios estéticos, del concepto de belleza, de la técnica y de sus
reglas. Por último, que las diversas formas de la poesía no pueden explicarse
por meros métodos de observación externa, ya que la poesía misma es expresión de la propia interioridad. El fondo del problema está, como puede verse,
en saber si pueden encontrarse leyes universalmente válidas frente al cambio
histórico del gusto.
Al describir la organización del poeta, y manejando en cierta forma las ideas
de Schiller apuntadas en la primera proposición de la estética alemana, Dilthey
afirma una relación estrecha e íntima entre vida y poesía: ésta se alimenta
de aquélla. El mundo todo puede ser material para la poesía porque ésta se
sustenta en la vivencia. Sin embargo, los apuntes que deja Dilthey sobre la
vivencia son de diez años más tarde ( 1907-1908) , como fruto de una segunda
reelaboración que quiso hacer de su trabajo sobre la imaginación del poeta.
En estos apuntes afirma que: "La vivencia es una realidad, que se presenta
como tal de modo inmediato, de la que nos percatamos interiormente sin recorte alguno, no dada ni tampoco pensada. La muerte de un amigo va unida
estructuralmente, de un modo especial, con dolor. La vivencia• es esta unión
estructural de un dolor con una percepción o una representación, referida a
un objeto, que es por el que se siente dolor. Todo lo que esta conexión ~structural, que se presenta en mÍ como realidad, contiene como realidad, es la vivencia" .6 Otras referencias sobre la vivencia, no menos importantes, dejó Dilthey en El mundo histórico, en relación con sus estudios sobre la conexión estructural de la vida psíquica. Afirma aquí que la vivencia encierra un contenido, pero también una actitud, y ambos dan la unidad estructural de aquélla. La vivencia como tal unidad estructural es la base de la estructura de la
vida anímica. Todo esto está íntimamente relacionado con la concepción de
Dilthey de la vida psíquica como conexión estructural, que tanta importancia
tiene en su poética. "La estructura - dice Dilthey- es un orden con arreglo
al cual los hechos psíquicos se hallan enlazados entre sí mediante una relación

interna• cada uno de los hechos referidos así recíprocamente constituye una
parte d~ la conexión estructural".7 Esta estructura e~treteje el_ percibir, e~ sentir y el querer mediante conexiones. Todo esto reafirma lo dicho por Dilt~ey
en el sentido de que la poesía se alimenta de la vida, ya que el poeta, en quien
la vivencia se presenta con toda su fuerza -y esto implica la recepción de la
vida en sus múltiples manifestaciones, a través de la conexión estructural psíquica-, lo que hace es expresar ese mundo interior en lenguaje, y ponien~o
en juego, como veremos más adelante, los procesos formativos en los que tienen papel preponderante los sentimientos.8
Así pues la creación es posible a partir de la vivencia. Y siendo ésta la c~ptación del mundo ( con, claro está, todo lo que se incorpora como conterudo
0 actitud en la vida psíquica), afirma Dilthey que aquello de lo que se alimenta la poesía es una "factibidad histórica": "un modo determinado de ver
los hombres, tipos perfilados, un modo de complicar la acción y desenlazada
condicionado por los sentimientos morales de la época y del pueblo, contrastes
y relaciones de imágenes que la época siente con una fuerza especial. Toda
técnica poética no puede hacer sino transformar esto, que actúa naturalmente, en algo necesario, unitario, concentrado en su efecto. La técnica poética se
halla condicionada históricamente" .9
Ahora bien, no es que en el poeta se cumplan procesos psíquicos d_iferent:s
a los de los demás hombres. En esto Dilthey es muy claro: lo que diferencia
al poeta de los que no lo son, es la intensidad con que se presentan esos procesos que da luo-ar a la fantasía creadora. Son cinco las características pecu'
b
liares del poeta en lo que toca a su conexión psíquica: lo. Sus imágenes perceptivas se presentan con una especial intensidad, precisión y riqueza. Tal
energía proviene de su organización sensorial. 2o. La claridad, la fuerza y }a
energía con que proyecta sus imágenes recordadas. 3o. La fuerza con que puede reproducir estados anímicos, tanto los experimentados por él como los captados en los demás. 4o. La energía con que anima las imágenes y la satisfacción que esto produce. Esta energía de su sentimiento vital es la que permite
mantener y provocar imagen "de los estados de ánimo de muchas situaciones
7

DILTHEY,

El mundo histórico, Fondo de Cultura Económica, M éxico, 1944, p. 19.

• También dice DILTHEY en El mundo histórico: "¡Cuán pobre y. _escaso seria nuestro conocimiento psicológico de los sentimientos sin la ayuda de los grandes poetas,
que han expresado toda la riqueza del mundo de los sentimientos y que, a menud?,
han destacado en forma sorprendente las relaciones estructurales que se dan en el
cosmos del sentimiento! Y es completamente indiferente para semejante descripción
que yo enriquezca mi estudio con las poesías de Goethe o con su personalidad, pues
la descripción tiene que ver únicamente con la vivencia y no con la persona en la
cual tiene lugar", p. 2.3.
9
DILTHEY, p. 26.

• Estos apuntes se incluyen en el mismo volumen, p, 362 y ss.

160

161
Hll

�de su vida". 5o. Por último, el poeta puede desplegar sus imágenes y sus combinaciones niás allá de lo real. Así pues, el poeta, frente al mundo y los hombres, capta, evoca, reproduce imágenes, percepciones, estados de ánimo. En
esto radica según Dilthey la fuerza del poeta y en ella se finca su condición
de creador. Si relacionamos todo esto directamente con lo afirmado sobre
la vivencia, tendremos entonces que el poeta vive sus vivencias con intensidad, recoge en ellas el mundo exterior y las actitudes con las que ese mundo
fue captado. Así, toda poesía es vivencia.10
Esto nos acerca más al problema, pero todavía no llegamos a la ubicación
exacta de la creación poética, que es lo que busca Dilthey dentro de la estructura psíquica. Establecido que en el poeta lo peculiar es la fuerza e intensidad con que recibe y reproduce el mundo, es necesario ahora penetrar en
esa estructura psíquica para llegar hasta la actividad creadora que en ella se
realiza. Detengámonos pues un momento en esa estructura de la conexión
psíquica. Según Dilthey todo proceso que se realiza en la psique (en la conexión
psíquica) es casi siempre un proceso de formación. Quiere esto decir que todo
proceso psíquico se cumple dentro de la conexión estructural, y en consecuencia, las percepciones, las representaciones, o sus parte~, se ven afectadas por
estos procesos ya que éstos no se realizan en forma separada de la conexión
de la vida psíquica, de la que son partes componentes esas percepciones y representaciones. Dilthey entiende por procesos formativos "todos los procesos
psíquicos más complicados en la medida en que están actuados por la conexión
de la vida psíquica y no se limitan a diferenciar, fundir, relacionar, acarrear
a la conciencia o desplazar de ella representaciones fijas, sino que tienen
por consecuencia cambios en estas percepciones o representaciones" .11 A partir
de estos procesos es que se producen cambios importantes en los contenidos
de la vida psíquica, o mejor dicho, que ésta actúa, porque no debe olvidarse
1
• Johannes Pfeiffer, en su libro sobre la poesía, y refiriéndose al temple de ánimo
que hace posible el surgimiento de la poesía, encuentra una relación directa entre
ésta, cuando es auténtica, y la vida: "Porque revela, ilumina y hace patente, el
temple de ánimo es 'verdadero'; y por serlo -sólo por serlo-- puede la poesía, poetizadora de los temples de ánimo humanos, poseer algo así como una "verdad interior'. Eso que en la trama de nuestra existencia no son sino chispazos sueltos ocurre
en la poesía con reconcentrada receptividad y concentrada expresividad: la atemperada revelación de nuestro ser más auténtico. Así pues, la poesía arraiga en el fondo
prístino del ser humano, que escapa a toda intervención planeada y a toda confección intelectual. El que un paisaje de luna se presente en tal o cual forma y coloración; el que una fuente o el otoño se nos ofrezcan así o de otro modo, todo eso
está decidido de antemano por el temple de ánimo que los alumbra en cada caso".
J. PFEIFFER, La poesía (Col. Breviarios, No. 41), 3a. edición, Fondo de Cultura Económica, México, 1959, pp. 51-52.
u DILTHEY, p. 39.

q~e. ~a estructura _de la conexión psíquica, como la concibe Dilthey, no permitm~ procesos aislados en los que actuaran sólo percepciones, 0 sólo representaciones, etc. R_ecordemos que en El mundo histórico dijo que en esa estructura se entreteJen el querer, el percibir y el sentir.
No es nece5:1rio insistir en la importancia de estos procesos formativos. En
ellos, y a traves de e!lo~, se hace la vida psíquica. Pero hay un punto import~te en todo esto. Si bien las percepciones y las representaciones sufren camb10s al efectuarse_ estos procesos formativos, ello no quiere decir que así se
produ~~an cont:mdos nue~os nunca antes experimentados. Así lo explica Dilthey: Y semeJante cambio no consiste en la creación nueva de contenidos
que nunca fueron experimentados, sino en la eliminación de contenidos singula~es o de enl~ces, en su reforzamiento o atenuación O en su completarlos
mediante. ;ontemdo~ o enlaces que se agregan a una percepción O a una representac1on a partir del material de la experiencia (las cursivas -on nuest ) " 12 s.
~ alteran
ras ·. 1 ap1·1ca~os esta peculiaridad de los procesos formativos, que
c~n::md~s Y ~centuan algunos de sus aspectos y hacen desaparecer otros, a la
f1cc10n hterana,
encontraremos
en el fondo que el hecho d e que en 1os pro.
.
c~sos _forma~vo~ ~e co~stituyan los contenidos a partir del material de la experiencia, no s1gnif1ca smo que esa ficción (Dilthey la llama fantasía creadora)
emerge de la realidad, parte de ella y con sus elementos se elabora.is En tal
forma _actúan es,tos procesos formativos, que la conexión psíquica toma como
contem_dos no solo las percepciones y representaciones, afectadas en los procesos, smo l_os enlaces entre las mismas, los que se viven y experimentan en un
grado seme1ante a _aquéllas. En el estudio de estos enlaces podría quizá encontr~rse -aunque Dilthey no lo hace en su ensayo-- una base para el conoci!
~iento -~e la ~~táfora, una de las expresiones en las que toma cuerpo la manifestac1on ~~et1ca. 14 _Entre los estímulos del mundo exterior y los impulsos y
procesos volitivos del individuo, su actuar, la estructura de la conexión psíquica
lo envuelve todo: "~el m~n~o exterior procede el juego de los estímulos que
se proye~ta en la ,vida ~s~qUJca c~mo sensación, percepción, representación;
l~s :amb1os q,ue as1 se ongman se viven y aprecian en la diversidad de los sentrm1entos segun su valor para la vida propia; luego, a partir de los sentimien" Ibídem.
1
•

ª Cfr. ALFONSO REYES, cap. VI, "La ficción literaria", en El deslinde t. XV de
su:, Obras _Completas, Fondo de Cultura Económica, México, 1963, pp. 192-20 7.
Estas ideas de DILTHEY sobre la presencia de los enlaces de contenidos en la conexión psíquica podrían estudiarse en relación con las de W. M. URBAN, Lenguaje
Y Realidad (Col. Lengua Y estudios literarios) Fondo de Cultura Económica México
1952., _p. 85 y SS•., p. 142 y SS.
'
'
'

162
163

�tos, se ponen en movimiento impulsos, deseos y procesos volitivos". 15 En un
esquema, estos elementos quedarían así distribuídos:
.
}
mundo ext enor:
estímulos

diversidad de sentimientos
}impulsos
sobre
deseos
sensación, percepción, representación procesos volitivos

Dirigida por la atención, la estructura de la vida psíquica actúa en nosotros:
así lo que se encuentra en la conciencia, la certeza de las proposiciones, los
conceptos, los sentimientos, la voluntad que tiene certeza de los fines y los
medios, todo esto se encuentra en la conexión psíquica. Veamos ahora los procesos formativos, que se presentan en tres formas diferentes.
La primera corresponde a los procesos formativos del pensamiento y del conocer. Entre ellos, en primer lugar, se encue'ritra la apercepción, que es, siguiendo las palabras de Dilthey: "la acogida de contenidos empíricos, sensaciones de los sentidos o estados internos, en la conexión de la conciencia a través de la dirección de la atención". También se encuentran los procesos iniciados por impulsos internos. Estos procesos, mediante la participación de la
voluntad, desembocan en las operaciones lógicas sencillas, de donde se desprenden luego los procesos lógicos, las formas y las leyes del pensamiento, todo a
través del lenguaje. Las ciencias son así la coronación de estos procesos formativos. Dentro del campo científico, las hipótesis aparecen sobrepasando la
realidad: es la imaginación científica.16
La segunda forma de procesos formativos podría decirse que opera a la
inversa que la primera. Si ésta va de lo exterior a lo interior, en cuanto el razonamiento lógico interpreta lo que le llega a través de las representaciones,
la segunda forma de procesos formativos repercute en el mundo exterior: son
los procesos volitivos provocados bajo determinadas condiciones por los sentimientos. Pero Dilthey distingue entre acciones volitivas externas e internas.
Las externas son las que logran adaptar el mundo exterior a nuestras necesidades, las que, dice Dilthey, dominan los fenómenos de la naturaleza y pretenden dirigir la sociedad; la vida económica, el orden jurídico, el dominio
de la naturaleza. Las acciones volitivas internas, por su parte, ordenan y guían
nuestras representaciones, sentimientos y pasiones: la formación moral, el proceso religioso, etc. Y así como en los primeros procesos volitivos se llamó imap. 39.

"

DILTHEY,

16

ALFONSO REYES

dice algo semejante al enfrentar la ciencia a la literatura: "Claro
es que la hipótesis científica no es literatura, no tiene intención literaria, pero es un
modo de lo literario espiritual, un modo de ficción, aunque no cumple su destino dentro del fin ficticio, sino como tanteo para buscar el ajuste con un suceder real que
aún se ignora". Op. cit., p. 102.

164

ginación científica a aquello que sobrepasaba la realidad, en éstos también hay
representaciones que exceden a la realidad, a lo que Dilthey le da el nombre
de fantasía práctica.
El tercer tipo de procesos formativos se encuentra entre los dos anteriores
'
por cuanto no provoca estímulos para que haya adaptaciones de la realidad
exterior a la voluntad o a la inversa: son los procesos en los que los contenidos representativos se configuran a partir de los sentimientos. Es en estos procesos donde nacen, entre otras, las formas del arte. Corno en los casos anteriores (imaginación científica, fantasía creadora) lo que en este campo excede a la realidad es la imaginación, pero se trata ahora de la imaginación artística. Ya hemos llegado al lugar que pretendía Dilthey desde que se propuso
buscar la fundamentación psicológica de la poética: dentro de la estructura
de la conexión psíquica, así corno hay territorios que operan lógicamente, o
que traducen su actividad en la imposición de sistema u órdenes, internos o
externos, así también hay un cierto campo en el que se opera a partir de los
sentimientos, en el que la voluntad se orienta hacia dichos sentimientos, es decir, las representaciones se forman a partir de una situación afectiva. La conclusión de Dilthey es que puesto que estos procesos formativos se actúan a partir
de los sentimientos, la explicación de dichos procesos radicará en un estudio o
análisis de los sentimientos, los cuales aparecen de manera semejante a como
ocurre con las sensaciones: hay, pues, ciertos procesos afectivos elementales que
se producen en forma semejante a las partes elementales de la percepción, que
son las sensaciones. Ligadas directamente con los sentimientos están las consideraciones de valor y significado, y para llegar a un conocimiento más o menos exacto de estas relaciones que hay entre el sentimiento, el valor y el sicrnificado (lo que en otras palabras quiere decir tratar de conocer las posibilidades de interpretación o valoración de los distintos aspectos de la vida y el
mundo por medio de los sentimientos únicamente), Dilthey divide estos procesos afectivos en seis círculos de sentimientos elementales, en los cuales podrá descubrirse cómo surgen las formas y las expresiones poéticas.
Estos sentimientos elementales que actúan entre sí dentro de la estructura
de la conexión psíquica, los divide Dilthey en círculos con el propósito antes
indicado, pero si bien cada uno de ellos es resultante de determinada causa
pertenecen a un todo en el que son partes componentes inseparables. Estos'
círculos se presentan aquí de la periferia al centro, por así decir, ya que se va
desde los sentimientos provocados por. los sentidos puramente, hasta los que
surgen por las actuaciones de la voluntad. El primer círculo está compuesto
por los sentimientos sensibles, en un plano puramente fisiológico al nivel del
cual se produce el agrado o el desagrado. Este agrado o desagrado serán resultado, en el segundo círculo, de un elemento nuevo: la intensidad a través
de la atención, es decir, los sentimientos surgen aquí como productos de un

165

�interés, y "el grado de intensidad de la sensación ~arda una. rel_a~ión 'lega:'
con el agrado y el desagrado". De aquí desprende Dilthey el pnnc1p10 de excitación sensible. En la poesía lírica, por ejemplo, el efecto que produce se debe
entre otras causas a cierta sonoridad en las palabras cuya suavidad provoca
el surgimiento de determinados sentimientos. El valor fonético del lenguaje,
sin atender aún a los contenidos de las palabras, proporcionaría en poesía numerosos ejemplos: es la musicalidad de la palabra.
El tercer círculo implica ya el enfrentar los contenidos sensoriales, es decir
que estos sentimientos surgen en el plano de las percepciones. La armo~,ía, el
contraste, la simetría, el ritmo, todo esto sería producto de la confrontac1on de
contenidos sensoriales. Es claro, los sentimientos de este tercer círculo no pueden estudiarse sin tomar en cuenta los del segundo, con los que hay íntima relación. Los estudios estilísticos atienden a estos efectos que se producen cuando se enfrentan esos contenidos. Un ejemplo típico de esto es el estudio de
Dámaso Alonso sobre unas estrofas de la "Fábula de Polifemo y Galatea", particularmente la que nos pinta la oscuridad de la gruta: Caliginoso lecho el
seno oscuro / ser de la negra noche nos lo enseña / infame turba de nocturnas aves ¡ gimiendo tristes y volando graves. Dice Dámaso Alonso: "Hay sobre todo, un verso en el que esa representación de lo oscuro parece que se
nos condensa:
infame turba de nocturnas aves
"Es una oscuridad con una nota añadida: la de malaugurio, o monstruosidad, que sugiere la idea del adjetivo inicial 'infame'. Esta sensación de horrible oscuridad la percibe -también oscuramente- todo lector del poema. Pero
el que se acerca a este endecasílabo con intención de arrancarle su secreto,
siente, literalmente, la sacudida del prodigio. Este verso tiene sus acentos en
la 4a. y en la 8a. sílaba. ¡ Los dos acentos han ido a caer, matemáticamente,
exactamente, sobre dos sílabas idénticas: dos sílabas tur!:

4

8

infame turba de nocturnas aves
"Y esta sílaba tur con su vocal profunda y su cerrazón por la r es la que
da contrabalanceadamente esa sensación oscura a todo el verso" .17 El princi" DÁMASO ALONSO, Poes!a española. Ensayo de métodos y límites estilisticos, Ed.
Gredos, Madrid, 1952, p. 328. V. también lo que dice del verso de GARCILASO, Un
susurro de abejas que sonaba, pp. 78-79. En estos, como en otros muchos estudios estilísticos, se aprecia el valor que se da estilísticamente a la sonoridad de la palabra
y a los contrastes sensoriales, tal y como corresponden a los círculos segundo y tercero de que habla DILTHEY.

166

pio que desprende Dilthey de este tercer círculo es el de la relación agradable de las sensaciones.
El cuarto círculo de sentimientos elementales es el de aquellos que surgen
del enlace o trabazón mental de las representaciones. En este caso se trata también de confrontación, pero ahora de los procesos men~ales mismos, de las
representaciones; de ahí que Dilthey considere que de este círculo se desprenden las posibilidades de lo cómico, del -símil, la antítesis, etc. El agrado o el
desagrado que resulte de todo esto provendrá de los procesos representativos
o mentales. Si al anterior círculo correspondió el principio de la relación agradable de las sensaciones, ahora se trata del principio de la complacencia que
procede del enlace mental de las representaciones. Ligado estrechamente con
este círculo, el que le sigue es el que se produce por el contenido del poema:
"El quinto círculo de sentimientos procede de cada uno de los impulsos materiales, que atraviesan toda la vida y de cuyo contenido total nos percatamos
en los sentimientos. Se producen estos sentimientos cuando los impulsos elementales experimentan entorpecimiento o estímulo que proceden del medio
que los rodea o de los estados intemos".18 Es aquello de que se alimenta la
poesía, la vivencia con toda su potencia y carga de contenidos vitales que se
vuelca en la expresión poética, desprendiéndose de todo esto el principio de
veracidad. El sexto círculo, por último, es el de los sentimientos que se producen al percatamos de los movimientos de la voluntad y de sus propiedades
generales, es decir, de los rumbos y orientaciones que toma la conducta -la
propia o la de los demás-, es el espectáculo de la vida que actúa, lo que implica apreciación de valor. "Al actuar en el poeta las imágenes de estas grandes propiedades de la voluntad y de los sentimientos que proceden de ellas
-dice Dilthey-, se convierte en alma de su creación poética una idea d~
vida" .19 Aquí opera el principio de idealidad.
Como se ve, estos círculos operan entre sí, los sentimientos surgidos componen efectos estéticos, todo según esos principios o leyes que dejó Dilthey establecidos en cada círculo. Todo lo cual le hace concluir que sí hay leyes de validez universal que determinan tanto la creación como la impresión estética,
y si bien la técnica poética responde a las ondas y los movimientos de cada
época y lugar, condicionándose a éstos, "de la naturaleza humana surgen principios que rigen el gusto y la creación de un modo universalmente válido y
necesario como los principios lógicos rigen el pensamiento y la ciencia".2 º
Así llegamos a la exposición de las leyes superiores de la poética, que la
fundamentan y explican las transformaciones de las representaciones, en un
plano que desborda lo real:
18

DILTHEY, p. 49.
,. Ibid., pp. 49-50.
1
º Ibid., p. 52.

167

�lo. "Todas las fonnaciones de la vida psíquica se componen de percepciones como elementos suyos; también las creaciones poéticas". 21 Esto lo vimos
ya cuando nos ocupamos de los procesos fonnativos, en los que importan tanto los contenidos de la conexión psíquica como los enlaces entre ellos, pero
sin que de esto se desprenda el surgimiento de nuevos contenidos nunca experimentados. Los cambios producidos en estos procesos formativos anulan, atenúan o refuerzan los contenidos, pero siempre a partir del material de la experiencia. La ficción, como dice Alfonso Reyes, tiene siempre un mínimo de
realidad, y es de la propia experiencia de donde el poeta toma los elementos·
para su obra: sus vivencias son el material de su poesía.
2o. "La creación del poeta transforma libremente las imágenes de lo real
compuestas de estos elementos y las combinaciones de tales imágenes, contenidas en la realidad, sin estar limitado por las condiciones de la realidad; por
esto semejante creación es afín al sueño y a otros estados vecinos, lo mismo que
a la locura". El poeta, aunque toma todos sus elementos de la experiencia
(sus vivencias), no está sujeto por las limitaciones de la realidad. La contradicción es sólo aparente, porque de lo que se trata aquí es de afirmar que la
libertad creadora del poeta no tiene más límites que los que le impone su condición humana. Hay pues una "configuración libre de las imágenes", un juego
en el que las combinaciones de los elementos (que se tornan de la experiencia)
para nada dependen de lo que es propio de la realidad en cuanto a hechos
pasados o presentes, situaciones establecidas o relaciones de cualquier índole:
"La característica del genio poético reside, precisamente, no sólo en que es
capaz de reflejar en fonna convincente la experiencia, sino que puede producir, por una especie de poder espiritual constructivo, una forma que no pudo
darse en ninguna experiencia y a través de la cual se hacen comprensibles las
experiencias de la vida diaria y significantes para el corazón". Es lo que hace
el novelista, que toma de la realidad todo lo necesario para su obra, pero ésta
no depende para nada de la realidad en tanto que es obra literaria. Por cuanto a la afinidad que encuentra entre la creación del poeta y los estados como
el sueño y la locura, la precisa en el punto siguiente.
3o. "Esta afinidad se debe a la ausencia de condiciones que suelen gobernar a las representaciones; sin embargo, en el que sueña, en el loco, en el hipnotizado, es producida por causas muy diferentes de las que actúan en el artista o en el poeta; en el primer caso mengua la conexión adquirida de la
vida psíquica; en el segundo, toda su energía se aplica en la dirección de
la creación libre". Como quedó dicho antes, en la estructura psíquica hay una
21

Esta, y las citas que siguen sobre las leyes superiores de la poética, se encuentran
en las páginas 59-70 de la obra citada de DILTHEY.

168

conexión que establece relaciones estrechas entre los procesos que en ella actúan, operando en un todo que es dicha estructura. En la locura y estados afines esta conexión se mengua, y se producen orientaciones que rebasan la realidad. En el poeta, por el contrario, el sobrepasar la realidad se opera sin que
ésta desaparezca en su conexión y estructuras; frente a ella se instaura la apariencia, la ficción, "en virtud de la libertad de la capacidad creadora que es
dueña de sí misma". La fantasía del poeta permite, no obstante que excede
a la experiencia, conocerla y comprenderla mejor. En la ficción literaria encontramos la expresión de la vida, porque la capacidad creadora es "dueña
de sí misma". No así en los otros estados donde la disminución de la conexión
psíquica provoca el rompimiento con la realidad a través de la dispersión.
4o. "Las imágenes cambian porque partes de ella se desprenden o son eliminadas". Esto obedece al orden interno que el poeta impone a su creación,
en la que tales eliminaciones o desprendimientos darán los perfiles necesarios
a los elementos con los que se arma la ficción.
5o. "Las imágenes cambian al distenderse o contraerse, al aumentar o disrninuír la intensidad de las sensaciones de las cuales se componen". Como en
todo proceso formativo, aquí las imágenes sufren los cambios de las sensaciones. Se trata de los rumbos que se imponen por el poeta a ciertas representaciones, lo que trae como consecuencia alteraciones fundamentales en esos elementos de la conexión psíquica que son las imágenes. "Como en el poeta desaparece el propósito de una reproducción fiel que es el que regula las imágenes del recuerdo, mientras que se introduce la voluntad para conformar esas
imágenes en forma que satisfaga el sentimiento, las eliminaciones, exageracio;
nes, atenuaciones provocan una idealización progresiva de las imágenes. También en las aportaciones más altas de la imaginación estas eliminaciones procuran la armonía en los caracteres y en las acciones y las intensificaciones
acrecen el contenido efectivo". Todo esto se complementa con el punto siguiente y último:

60. "Las imágenes y sus combinaciones cambian cuando penetran en su
núcleo más íntimo nuevos elementos y combinaciones y las completan". En
esto radica, para Dilthey, lo más importante desde el punto de vista de la
creación misma. Este principio es el que viene a completar en cierta forma a
todos los anteriores, particularmente a partir del que nos dice que no surgen
contenidos nuevos diferentes a los que se manejan ya en la conexión psíquica.
Es precisamente este proceso de incorporación hacia las imágenes, lo que permitirá transformar éstas de tal manera que en ellas se inicie ya el camino de
la creación. No se trata solamente de modificarlas, como se enunció en el
punto cinco, sino de que la modificación implica necesariamente la presencia
169

•

�de otros nuevos elementos ( también existentes en la cone,aon psíquica) que
formarán con la imagen uno nuevo, diferente en cuanto a que lo constituye
todo lo que se ha combinado y agregado a la imagen, transformándola. Dilthey señala que este proceso es difícilmente comprensible, y su afirmación
deja ver que esta dificultad se presenta porque estamos en el centro mismo
de la creación. "Siempre que se da una verdadera obra de arte tiene lugar
un despliegue nuclear de las imágenes mediante un completar positivo".
Cuando expone Dilthey los procesos fonnativos, y previamente habla de los
procesos elementales (pp. 37-38), dice cómo percepciones y representaciones
iguales o parecidas entre sí, o bien sus partes componentes, se conjugan. Esta
ley de fusión la vemos aplicada en este punto para explicar el surgimiento
de la nueva imagen en la creación. Porque estos elementos se conjugan sólo
por sus semejanzas, sin que importe el lugar que ocupan en la conexión psíquica. En la misma forma se relaciona con esto la ley de asociación, por la
que las percepciones y representaciones que se encuentran unidas en un proceso consciente pueden producirse mutuamente si operan el interés y la atención. "En primer lugar -afirma Dilthey-, según las leyes de fusión y asociación, una percepción o una representación se transforma al penetrar en
ella o asociarse con ella a otra representación". En estos procesos es que se
presenta el que se señala en el punto seis. Además de la fusión y la asociación, que conjugan y unifican, se realiza este otro fenómeno que da el salto
sobre los contenidos mismos para, sobre ellos y en función de toda la conexión psíquica, producir los cambios indicados en el punto antes dicho : "Sólo
cuando actúa toda la conexión adquirida de la vida psíquica pueden transformarse, a partir de ella, las imágenes: tienen lugar en su núcleo mismo
cambios innumerables, inmensurables, imperceptibles y desde la plenitud de
la vida psíquica se completa de este modo singular. Así se logra, mediante
imágenes y sus combinaciones, lo 'esencial' de una realidad que le proporciona su significado dentro de la conexión real. Hasta el mismo estilo del
artista es influído de esta manera".
Recordemos la "ley de Schiller" que propuso Dilthey: "el proceso estético
abarca en la forma la vida gozada en el sentimiento y así anima la intuición", por la que la vida se traduce en forma y la forma toma vida; recordemos cómo se afirmó que la poesía se alimenta de la vida, que las vivencias
-contenido y actitud al mismo tiempo- son las que se expresan poéticamente; recordemos también la insistencia de Dilthey sobre la estructura de
la conexión psíquica, en la que percepciones, representaciones, sentimientos
se afectan y modifican entre sí; unamos a esto las características propias del
poeta que se traducen en una energía y una fuerza propias para evocar y
reproducir imágenes y estados de ánimo, y volvamos a los círculos afectivos,
para detenernos en particular en aquellos que responden a los sentimientoi1

170

que resultan del percatamos de las propiedades generales de los movimientos
de la voluntad, experimentando su valor, y en los que surgen de los impulsos
vitales; agreguemos por último estas ideas expresadas sobre la transformación
Y modificación de las imágenes, y encontramos un hilo conductor con el que
Dilthey ha seguido el camino que le lleva ahora a la ubicación del fenómeno creador. La vida, lo exterior, la conexión psíquica, lo interior, se complementan en cierta forma. Aunque es patente que no puede entenderse lo
uno sin lo otro, lo importante aquí es señalar que lo exterior toma forma por
lo interior y éste se patentiza por aquél. "La relación legal según la cual se
vincula a una realidad una impresión satisfactoria del sentimiento o una parte
de ella y, de modo correspondiente, la creación artística busca satisfacción
con el establecimiento de una realidad semejante, la denominamos principio

estético".
¿Por qué la obra poética posee validez universal y necesidad? Lo primero,
porque en todo hombre en que se produzcan semejantes procesos, se puede
reproducir la obra y gozarla. En cuanto a la necesidad, "significa que la conexión que se da a un poema es tan ineludible para el que lo capta como
lo fue para el artista creador". 22
Estas son las principales ideas de Dilthey sobre el fenómeno de la creación
literaria. El resto del estudio se dedica a la técnica poética, como resultado
de los cambios y modificaciones a través de épocas y lugares, y a la demostración de que la impresión estética, la repercusión de la obra en el lector
u oyente, obedece en principio a los mismos procesos aquí indicados.

n

Ibid., p. 79.

171

�EL PAISAJE EN LA POES1A DE ANTONIO MACHADO
Lrc. EDUARDO GUERRA CAsTELLANOS
Universidad de Nuevo León

No INDICAREMOS DATOS TEÓrucos acerca de la poesía. No. Más bien, recordaremos a un Hombre, con mayúscula si se quiere; a un espíritu amplio, fuerte
y enigmático: Antonio Machado y Ruiz, ese gran poeta de la Generación
del 98 en España.
La inclusión de Antonio Machado dentro de la Generación del 98 no
puede discutirse a estas alturas. Asimismo, no entraremos en disquisiciones
sobre la existencia o no existencia de dicha Generación, puesto que ha sido
probada y comprobada casi exhaustivamente por muchos autores. El hecho
~vidente, que nos conviene señalar, es que existe un grupo de escritores españoles de finales del Siglo XIX que están unidos por ideales comunes y por
una norma estética revolucionaria frente a las categorías establecidas; asimismo, que una de las figuras centrales de ese grupo, en la que se muestran ,
esos ideales con una fuerza extraordinaria, es Antonio Machado. Tanto las
fuentes de su inspiración poética como sus normas filosóficas responden a
los ideales del grupo: reacción frente al Positivismo dominante, redescubrimiento de una España esencial, manejo de un lenguaje poético renovador,
recurso a una filosofía existencial y predominantemente temporal y, finalmente,
valoración exacta de lo que constituye una España abierta frente al mundo,
que se descubre a sí misma interpretando y revalorando su pasado.
Antonio Machado y Ruiz no elaboró, en sentido estricto, una poética nueva
ni formuló, en su ideario estético, principios que pretendiesen tener una validez universal. No. Antonio Machado, hablando por medio de sus apócrifos
-personajes misteriosos en sus características individuales-- Juan de Mairena y Abel Martín, sienta los fundamentos generales de una nueva poesía,
que no es precisamente la Modernista, sino otra más esencial que busca contenidos fundamentales sin despreciar estrictamente lo formal. Esa poesía que
se incluye en la Metafísica o, como diría Machado, esa Metafísica que es

173

�poesía pura y verdadera. De aquí la importancia que tiene la relación de
poesía con filosofía, que en última instancia se viene a convertir en punto
central de la preocupación de Machado. En algún caso, como se anota en
su producción poética, Antonio Machado es fiel discípulo de Henri Bergson,
en otros se adelanta felizmente a los postulados de la filosofía existencial de
Martín Heidegger.
Por lo que vemos, la personalidad de Antonio Machado está llena de complejidades. Pero como ya hemos dicho, no hablaremos de tecnicismos teóricos.
No. Solamente recordaremos con sencillez de espíritu a un Hombre verdadero cuya obra nos ha dejado un sentimiento amplio, amargo y dulce a la
vez en nuestro corazón.
Empecemos, pues, tomados de la mano, a penetrar en lo interno y esencial
de Antonio Machado, en su verdadero espíritu.

aliño indumentario-,
mas recibí la flecha
que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan
tener de hospitalario.2

Continúa Machado exponiendo su retrato interior, su retrato del alma.
El no ha sido un seductor, a la manera de un Don Juan, o un Mañara, que
atrae a las mujeres por su desenfreno amoroso. No. Antonio Machado es
una persona acomodada psíquicamente. El ha amado como cualquier hombre que recibiera "La Flecha que le asignó Cupido". Y por eso nos dice que
amó en tal forma y de tal manera. No era pues, un misógino, un descentrado
y acomplejado por las circunstancias.
Hay en mis venas gotas
de sangre jacobina,
pero mi verso brota
de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso
que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido
de la palabra, bueno.3

Mi infancia son recuerdos
de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde
madura el limonero;
mi juventud, veinte años
en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos
que recordar no quiero.1

Antonio Machado había nacido en Sevilla el año de 1857. A los 8 años
de edad se traslada a Madrid donde estudiará en la Institución Libre de Enseñanza. Su infancia, pues, no es sino un recuerdo lejano, aunque presente,
claro está, de Sevilla. Luego, veinte años, su juventud, en tierras de Castilla.
¿ Y su historia? -casos que no quiere recordar-. No por olvido, no por
desinterés, sino por dolor, por angustia.
La historia de Antonio Machado está llena de dolorido penar. Primero la
muerte de su esposa; luego, el penetrar a una realidad nunca soñada: La
Filosofía de la existencia: ¡ Heidegger! ¡ Nietzsche! Para, por último, enfrentarse a una guerra entre hermanos.
Pero prosigamos:
Ni un seductor Mañara
ni un Bradomín he sido
-jiª conocéis mi torpe

La formación de Machado, hemos dicho, fue impartida por la Institución
Libre de Enseñanza. Institución que tenía una serie de grandes maestros que
sustentaban ideas un tanto liberales. Así pues, Antonio Machado confiesa •
tener en su sangre ese liberalismo que aprendiera en su juv(!ntud, pero no
por ello su verso está lleno de compromisos. Es "manantial sereno". Así pues,
él es bueno.
Adoro la hermosura,
y en la moderna estética
corté las viejas rosas
del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites
de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas
del nuevo gay-trinar. 4
1

!bid., p. 147.
!bid., p. 147-48.
• !bid., p. 148.
3

1
MACHADO, ANTONIO, Poeslas Escogidas. Tercera Edición. Edit. Aguilar, Col. Cri•
sol, núm. 221. Valencia, 1958, p. 147.

174

175

�Es aquí donde Antonio Machado empieza a exponer su teoría literaria,
por así decirlo. Machado, según lo confiesa, corta de su poesía lo malo y
deja aquello que es benéfico, como lo es la influencia consciente de Ronsard.
Asimismo Machado no soporta la poesía Modernista que en su tiempo ya
sonaba, por su tremendo adorno, y es por eso lo de "los afeites", llamando
a los seguidores de Rubén Darío y su Modernismo "aves del nuevo gaytrinar".
Desdeño las romanzas
de los tenores huecos
y el coro de los grillos
que cantan a la luna.
A distinguir me paro
las voces de los ecos,
y escucho solamente,
entre las voces, una.~

Converso con el hombre
que siempre va conmigo
-quien habla sólo espera
hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática
con este buen amigo
que me enseñó el secreto
de la filantropía. 1

Sí. Antonio Machado sólo conversa consigo mismo. Ese hombre solitario
que siempre va con él. Su propia sombra. Y si ,habla, sólo espera hablar a
Dios. A ese Dios que no existe en él, pero que él va a crear con su imaginación para tener fe.
El defiende su soledad, gusta de la soledad porque tiene que gustarla.
Y, al cabo, nada os debo;
debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo,
con mi dinero pago
el traje que me cubre
y la mansión que habito,
el pan que me alimenta
y el lecho donde yago.8

Ya hemos apuntado que Machado no soporta la corriente Modernista y
por ello desdeña a "los tenores huecos". Así pues, sólo escucha el eco y se
detiene para distinguir una voz que es la suya propia.
¿Soy clásico o romántico?
No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja
el capitán su espada:
famosa por la mano
viril que la blandiera,
no por el docto oficio
del forjador preciada.6

La pregunta surge. ¿Es Antonio Machado clásico o romántico? El mismo
nos contesta que no sabe. Lo único que puede decimos es que quisiera que su
verso -la poesía- brotase espontáneo, limpio. Porque lo único que importa
en su estética personal es esto y no el oficio de versificar.
Luego se pasa al plano espiritual. Imagen terrible de la poesía Machadina.
Antonio busca la fe. Pero ¿qué es la fe? ¿Será acaso creer lo que no vimos?
¡ Creer lo que no vimos, no! sino crear lo que no vemos. Crear lo que no vemos, sí, crearlo, y vivirlo y consumirlo de nuevo viviéndolo otra vez, para otra
vez crearlo . . . y así. Veamos a Machado :
• Ibid., p. 148-9.
• Ibid., p. 149.

176

Sí. Antonio Machado, nuestro poeta, no queda debiendo nada. El está solo.
Los deudores somos nosotros que leemos sus poemas y que encontramos en
ellos un complemento para nuestra soledad, un estímulo para nuestra conciencia estética. El, todo pagado, nada nos debe.
Y termina Machado con aquella cuarteta terrible para su vida. La anticipación de su muerte:
Y cuando llegue el día
del último viaje,
y esté al partir la nave
que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo,
ligero de equipaje,
1

Ibid.
• Ibid.

177
H12

�casi desnudo, como
los hijos de la mar.9

Aquí tenemos a Antonio Machado, listo para enfrentarse a la muerte, al
final de su existencia. Como en efecto, muere en 1939, en otra tierra, bajo
otros soles que no eran los suyos, sin un amigo. Así fue Antonio Machado.
Un hombre en el tiempo, buscando la solución a su problemática vital. Sus
82 años fueron vividos en plenitud de ideales. 82 años que no significan nada
en el tiempo físico, si no se toma en cuenta primeramente el "cómo" fueron
vividos.
De ese espíritu claro que es para nosotros Antonio Machado, tal como lo
hemos afirmado en un principio, hemos de estudiar aquello que más amó,
aquello que se convirtió en el centro de su preocupación estética, y en el de
toda la generación del 98: El paisaje, visto como trascendencia.
Ya hemos dicho anteriormente que para la generación del 98, de la cual
participa nuestro poeta, el paisaje vale en cuanto tiene un mensaje extraestético. El paisaje causa una emoción que no es estética completamente, más
bien es mística, histórica, moral.
Ese paisaje que canta la Generación del 98 es el Castellano. Un paisaje
triste que se deriva de razones muy distintas a la realidad objetiva. Ese paisaje les causa a los miembros de la generación, pesimismo, y, además, se refleja como desesperanza ante el porvenir. El paisaje, así visto, trasciende hacia lo suprasensóreo. Es decir, aquí ya no importa el paisaje como tal, sino
lo que dentro de esa experiencia sensible se puede contener de sentimiento
del alma. La vibración material no es sino un reflejo de lo que dentro de sí
comporta.
Veamos un poema de Machado:
Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos . .. 10

sentir la tarde etérea, amarga. Los árboles, aquí, no pueden dar fruto; la tierra está estéril; las hojas de los árboles marchitas. Pero
tras la tierra esquelética y sequiza,
rojo de herrumbre y pardo de ceniza
hay un sueño de lirio en lontananza.11

Aquí vemos cómo el sentimiento del poeta ha sido transferido al paisaje.
El loco, ese hombre que huye de la ciudad, nunca antes pudo haber sido descrito como ahora: a través del paisaje. Esas palabras utilizadas por Machado
no sólo nos dan la idea de sus sentimientos, sino que nos dan la vivencia personal. El ambiente propicio.
El paisaje en la poesía de Antonio Machado toma además otras características: es temporal. Bástenos recordar ahora que Machado es el poeta del tiempo. Y "Ese empeño que en Machado había de acentuar la temporalidad de
todos los elementos de su poesía le llevó, como era natural, a un planteamiento
también temporalista del espacio, o, para decirlo con más precisión, del paisaje. Porque, en efecto, el paisaje, según él, debía igualmente ser expresado por
el poeta de modo temporal. Y es que sucede, explicaba Mairena, que el campo obliga al poeta 'a sentir las distancias -no a medirlas-- y a buscarles una
expresión temporal, como, por ejemplo:
El día dormido
de cerro en cerro y sombra en sombra yace

que dice Góngora, el bueno, nada gongorino, el buen poeta que llevaba den- ,
tro el gran pedante cordobés'.
En la obra de Antonio Machado abundan los ejemplos de esa manera de
sentir las distancias, sólo que, a veces, la expresión temporal de las mismas es
todavía tenue, disimulada como en los casos siguientes:

Ya su perfil zancudo en el regato,
o en el azul el vuelo de ballesta,
o, sobre el ancho nido de ginesta,
en torre, torre y torre, el garabato
de la cigüeña . ..
El plomizo balón de la tormenta
de monte en monte rebotar se oía". 12

Antonio Machado para darnos esa ambientación especial tuvo antes que
' lbid.

'º MACHADO, ANTONIO, Poeslas Completas. Cuarta Edic. Edit. Lozada. Buenos Aires,
Argentina, 1958, pp. 99-100.
178

,,

u
12

lbid., p. 100.
ZUBIRÍA, RAMÓN DE,

La Poesía de Antonio Machado. 2a. Edición. Edit. Gredos

179

�•

Ahora bien, en la obra de Machado se pueden observar dos fenómenos que
analizaremos por separado: el paisaje objetivo y el paisaje subjetivo.
Entendemos por objetivo lo que realmente es así. Lo que la vista capta sin
que para ello penetre nuestro juicio axiológico. Es la cosa vista tal como es
en su realidad propia, en su ser mismo. Por lo tanto, el paisaje visto de tal
manera será el paisaje como es, sin que lo veamos con los ojos de nuestro yo
interno y valorativo.
En Antonio Machado, poeta observador de la Naturaleza que le rodeaba,
podemos encontrar pocos ejemplos de un paisaje objetivo.
Porque si Machado observó la naturaleza, fue en función de una idea más
allá de lo estético propiamente dicho. Sin embargo, veamos algunos ejemplos
del paisaje objetivo interpretado por Machado:
Húmedo está, bajo el laurel, el banco
de verdinosa piedra;
lavó la lluvia, sobre el muro blanco,
las empolvadas hojas de la hiedra.
Del viento del otoño el tibio aliento
los céspedes ondula, y la alameda
conversa con el viento . ..
¡ El viento de la tarde en la arboleda!
Mientras el sol en el ocaso esplende
que los racimos de la vid orea,
y el buen burgués, en su balcón, enciende
la estoica pipa en que el tabaco humea.

Veamos otro poema:
Los árboles conservan
verdes aún las copas,
pero del verde mustio
de las marchitas frondas.
El agua de la fuente,
sobre la piedra tosca
y de verdín cubierta,
resbala silenciosa.
Arrastra el viento algunas
amarillentas hojas.
¡ El viento de la tarde
sobre la tierra en sombra.14

Este poema es más objetivo. Se nos narra un estado de la naturaleza. Sólo
se está describiendo, sin entrar a rasgos propios del alma del poeta. Sin embargo, volvemos a ver que hay algo que es subjetivo: el poeta ha tomado un
momento determinante de la naturaleza que muy probablemente esté relacionado con su alma. Basta ver las expresiones que utiliza: "verde mustio",
"Tierra en sombra". Estas locuciones nos muestran más que el estado del paisaje, el estado del alma de Antonio Machado. Este poema que acabamos de
considerar es de tristeza, de melancolía.
Pero veamos este otro poema:

Voy recordando versos juveniles . ..
¿Qué fue de aquel mi corazón sonoro?
¿Será cierto que os vais, sombras gentiles,
huyendo entre los árboles de oro? 13

Desgarrada la nube; el arco ms
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto . .. 1 5

Aquí el paisaje se nos presenta casi fenomenológicamente. Es el objeto y
nada más que el objeto. Sin embargo, el terceto final de este poema ya no implica paisaje, sino un pensamiento del propio poeta con respecto a su pasado
inmediato. ¡ El tiempo ... ! En el poema se nos narra una tarde de otoño, después de una lluvia, en un jardín. Pero luego entra la meditación y el poema
de objetivo se nos ha convertido en subjetivo.

Aquí sólo entra el paisaje. La objetividad se va logrando, pero ¿cómo?
El poeta nunca puede liberarse de su propia sombra. De su yo cuotidiano.
De allí podemos colegir que es casi imposible que Antonio Machado escribiese poemas de paisaje plenamente objetivo. Sólo a través de la despersonalización, de la descensión al plano inferior es como se puede lograr la objetivación del paisaje.

.,

(Biblioteca Románica Hispánica, Col. Estudios y Ensayos No. 21). Madrid, 1959, pp.
174-175.
13
MACHADO, ANTONIO, Poes!as Completas, p. 81.

Si lo objetivo es lo que es, sin que para ello utilice el poeta su juicio valo" lbid., p. 80.
11

lbid., p. 66.

180
181

�•

rativo, lo subjetivo será todo lo contrario. El poeta ve la cosa y la juzga conforme a su plano axiológico. Lo ve a través de su propia individualidad y, sobre todo, lo interpreta conforme su estado se lo indique. El paisaje visto subjetivamente se nos presentará con matices siempre nuevos. Ya no será el árbol tal, sino un árbol particular y concreto que sea expresión de lo individual,
de lo axiológico. Es, por decirlo así, una imagen visionaria, es decir, una imagen irracional, subconsciente. Mas ésta, recordémoslo, debe ser -y en Antonio Machado lo es- universal. La imagen visionaria es la imagen contem-

al rec~,nocimiento intelectual del parecido objetivo que pueda ofrecer la comparac10n entre el plano real y el plano evocado. Aquí se nos invita en cierta
forma, a la meditación. Algo hay bajo ese cielo, bajo esa luna ... '
En otro poema encontramos con más claridad el estado anímico de Machado a través del paisaje:
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños .. . 17

poránea.
Este tipo de visión nos llevará en Antonio Machado a considerar el paisaje
como interpretación del problema de España. Aquí el paisaje juega el papel
más importante, porque es a través de él que siente la problemática de España
Antonio Machado.
En primer término hay que mencionar que el paisaje de Castilla será el impulso vital de Machado. Es en Castilla donde encuentra un paisaje peculiar,
posiblemente doloroso, que lo llena de melancolía, pero que al mismo tiempo
lo lanza en un afán de lucha contra sí mismo y contra los demás. Es el paisaje árido de Castilla la inspiración más honda de Machado para conjugar la

Lo raído: lo triste, ya _no es _s,ólo del paisaje, sino del alma misma. Se puede
ver, a traves de la amb1entac1on, cómo nuestro poeta se siente solitario 1·unto al Duero.
Y luego:
¡Oh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
de sol, tras la nube cenicienta! . .. 1s

problemática española:
Veamos un poema:
¡Soria fría, Soria pura,
Cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero,
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!
¡Soria fría! La campana
de la audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡ tan bella! bajo la luna.16

Aquí el sentimiento imperante está en la cadencia. El ritmo. Pero también
en el paisaje. Todo está tranquilo. La luna machadina, sobre Soria, nos da
ese impulso hacia lo trascendente. Todo es tranquilidad, pero también hay
desasosiego. Se puede notar esa pequeña angustia en el alma de nuestro poeta.
Algo que aunque no es visible se deja sentir, porque recordemos que nuestra
emoción en toda imagen visionaria, contemporánea, ·es independiente y previa

A~uí ya hay una ~ayor ~ro~orción hacia lo trascendente. Los primeros ver6?s cor~e Y corre_ra . nos md1can un destino preestablecido. Ahora bien, no
~~o sentimos el pa1sa1e y oímos el correr de las aguas del Duero, sino que tamb1e~ vemos y palpamos un camino muy otro al del paisaje: El camino de Espana. Hay en este poema un dejo de amargura, pero también hay esperanza.
Y luego:

¡ Alamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
Alamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
" lbid., p. 137.
" 1bid., p. 94.

•• lbid., pp. 108-9.

183
182

V

�álamos del amor cerca del agua
que corre, pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi coraz6n os lleva! 19
Los árboles significan no sólo lo que son, sino también hombres. Hombres,
nos dice Machado, cerca del agua ... cerca del tiempo ... «que corre, pasa
y sueña". Son árboles que llevan sobre sus hombros -¿por qué no?- el peso
de la historia de España. Esos árboles u hombres mañana serán los cantores

•

de la belleza o ruina de la tierra.
Aquí está una visión del paisaje subjetivo en Antonio Machado. Su situación de poeta lo coloca en una posición difícil: no puede cantar el paisaje
objetivo sin entrar en el juicio axiológico que lo convierte en subjetivo.
Como podemos ver por lo anteriormente dicho, Antonio Machado es un
poeta de lo interior, de lo subjetivo. Y esto no es nada raro: recordemos que
la generación del 98 tiende hacia esa subjetividad precisamente porque el
paisaje -como lo hemos dicho- es interpretado como trascendencia hacia
lo suprasensóreo. El paisaje siempre será en Machado una forma abierta para
incluir sus sentimientos y sus juicios sobre valores. El Paisaje de Machado
comporta en sí toda la carga de la historia de España.
Del contexto anterior surge un problema: ¿De qué manera -nos podríamos preguntar- se puede hacer una correlación entre el plano objetivo y el
plano subjetivo del paisaje?
Creo yo que esta correlación se puede encontrar en la siguiente fórmula:
Mientras más alejado está nuestro poeta de su propia personalidad, mientras
más en descenso esté hacia lo inferior al hombre, más objetivo se convierte
su canto al paisaje. Mientras más cerca de sí y de los problemas que lo afectan
íntimamente, más cerca estará de lo subjetivo su poema.
La producción poética de Antonio Machado presenta una unidad perfecta,
pero, sin embargo, se puede notar bien ese proceso de descensión hacia lo
inferior, hacia las cosas, y también el proceso contrario -el de ascensión-,
hacia lo trascendente. Esto, lejos de lo que podríamos pensar acerca de quitarle unidad a la obra Machadina, la unifica más. Casi podríamos decir que
es una especie de penduleo entre los dos polos: Lo objetivo y lo subjetivo.
Ahora podemos afirmar que un poema que tiene como característica su
acercamiento a las cosas, es un poema objetivo, pero, cuando el poema está
cargado de emotividad, de interioridad misma ya se ha trasladado hacia lo
trascendente. Ya no es éste una narración sucinta de un hecho o cosa deter,. lbid., p. 110.

minado, sino la interpretación axiológica que el poeta ha querido darle a
cada palabra, y más que a cada palabra al conjunto, es decir, al poema.
Junto a esos dos polos se me presentan otros dos aspectos que quisiera tratar
aquí mismo, porque ellos están de manera directa ligados al paisaje de Machado: Lo estático y lo dinámico.
Entiendo lo estático en el paisaje poético de Machado como lo que está
allí. Lo que no se mueve. Lo que no cambia. Lo que no se puede incluir
dentro del devenir. Lo dinámico, por el contrario, es el continuo movimiento,
el empuje, la fuerza, el devenir mismo. Pero entiéndase bien, aquí no hablo
del estatismo y dinamismo de. los objetos, sino de la mente, del pensamiento,
o para decirlo mejor, del sentimiento.
Cuando nosotros penetramos con ojos sensitivos a la poesía de Antonio
Machado, encontramos estos dos elementos presentes juntos y en contra-posición a la vez.
En la poesía de Antonio Machado un paisaje puede ser estático y al mismo
tierr_ipo dinámico. Es decir, el paisaje para nuestros ojos profanos está allí,
y, sm embargo, tiene un movimiento propio que me atrevería a calificar de
sentimental.
Veamos estos procesos:

Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,
el caser6n ruinoso de ennegrecidas tejas
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas. 2º
En el primer verso encontramos el verbo "es". Este verbo juega un papel
importante. A través de él nos podemos dar cuenta de que Machado aquí
trata solamente de describir la vieja casa donde está enclavado el hospicio.
El verbo "ser" utilizado así nos da la idea de estatismo. Las cosas que se
van a describir están así y allí tal como las vio y captó la mente poética de
Antonio Machado.
No importa, ciertamente, que los vencejos aniden y graznen las cornejas.
El hecho cierto y único es que " es" el hospicio, y nada más.

Con su front6n al norte, entre los dos torreones
de antigua fortaleza, el sórdido edificio
de agrietados muros y sucios paredones,
es un rinc6n de sombra eterna. ¡ El viejo hospicio! 21

-- - - -

.. lbid., p. 90.
21
lbid.

185
184

�El verbo ser de nuevo está utilizado. El viejo hospicio -nos dice Machado-"es un rincón de sombra etema". Se puede decir que el edificio está cumpliendo su misión: ser. Pero dentro de ese edificio hay gente enferma de
soledad y angustia. Rostros que se asoman "A contemplar los montes azules
de la sierra".
Aquí la contraposición es clara: El edificio solo y viejo que sencillamente
es, y la gente, los rostros pálidos que sus paredes encierran, que se asoman, que
se mueven en busca de ese algo perdido tras el paisaje, que se mueven, son
dinámicos.

En otro poema:
Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas, jarales.
Está la tierra mojada
por las gotas de rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor;
a la espalda la escopeta
entre sus galgos agudos, caminando un cazador. 22

I

ha sido utilizado unos cuantos versos arriba. Aun por su lejanía llega a influir en cierta forma al gerundio simple "caminando".
En conclusión, podríamos apuntar que cinco son los elementos que comporta el paisaje interpretado por Antonio Machado: El tiempo, que se me
aparece como función estética y lírica en la producción poética de Antonio
Machado.
La objetividad, que la veo como elemento de formación y enriquecimiento
poético.
La subjetividad, que se vislumbra como material íntimo del alma poética.
El estatismo, que aparece como base o cimiento del equilibrio histórico
planteado como problemática por la Generación del 98, de la cual participó
Antonio Machado.
Y por último el dinamismo, que se reduce a esa fuerza interior que está
en continua y estrecha relación con lo temporal.
Cinco elementos, todos ellos localizados y conformados en el alma poética
de Antonio Machado.
Aquí tenemos, pues, una visión imperfecta, si se quiere, del objeto amado
con pasión poética por Antonio Machado: El paisaje. No hemos descubierto
nada nuevo, pues sólo apuntamos aquello que apareció con más firmeza ante
los ojos de nuestro corazón.
Valga, pues, este esfuerzo animoso como un pequeño, un humilde homenaje, para ese nuestro poeta Antonio Machado. Que esto sea lo único que
nos justifique.

Lo interesante en este poema es el poco uso de verbos. Uno solamente es
de movimiento: Caminando. Los demás sólo nos dan idea de estatismo. Hay
que observar que por un momento la poesía nos da la idea de faltarle algo.
Sobre todo los cuatro últimos versos. Sin embargo, la poesía está completa.
La explicación que se puede dar a este fenómeno es sencilla: el poco uso
de verbos. El verbo caminar, indicador de movimiento en este poema, parece no haberle importado mucho a nuestro poeta.
Su idea era el paisaje. Así, la carretera rodeada de rocas y maleza y la
tierra que está mojada, y el color oro de los pastos tienen más preferencia.
Lo estático es lo que importa, pero también hay dinamismo. Así, un hombre,
un cazador, que va caminando. La idea de movimiento ya está dada.
Lo que nos hace falta cuando leemos este poema de prisa es un verbo que
auxilie a "caminando". Lo extraño es que cuando se lee por segunda o tercera vez, el auxiliar ya no falta. ¿ Por qué? Muy sencillo. El verbo estar ya
" Ibid ., p. 103.

186

187

�AZOR1N, RE-VALORIZADOR DE LO ESPA~OL
LIC.

MARÍA

GUADALUPE MARTÍNEZ

B.

Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.
Sumario: 1. Situación de España hacia 1898.-2. La generación del 98 y su interés en
el cauce literario e histórico.-3. Azorín, noventaiochista. Su obra.-4. Influencias
diversas en el pensamiento azoriniano.-5. Algunas novelas de carácter auto-biográfico: Las Confesiones de un pequeño filósofo, Don Juan y El Escritor.-6. Conclusión: Azorín, re-valorizador de lo español.

l.

SITUACIÓN DE ESPAÑA HACIA

1898

Al hacer un estudio de uno de los hombres de la época moderna, que
marca uno de los pilares fundamentales de la Literatura Española, José Martínez Ruiz, empezaremos con una pequeña exposición de los diversos acontecimientos que sucedieron a fines del siglo pasado y a principios del presente,
ya que Azorín nació en el año 1874 y és uno de los noventaiochistas.
Dentro de la historia de la Literatura Española, el año 1898 marca un
momento fundamental y decisivo para España, a un grado tal, que los hombres que nacieron alrededor de ese año y que luego se destacan como grandes
intelectuales, forman lo que se ha llamado "la generación del 98", año que
ofrece la aparición del Modernismo en Hispano-América.
Hacia fines del siglo XIX el pueblo español estaba en manos de agricultores, y "en el mercado mundial, España sólo podía pi:;esentar los productos
de su suelo y los de su subsuelo, a cambio de los productos manufacturados de
las industrias extranjeras"/ y este hecho hacía que España se desinteresase
por el extranjero y el extranjero de España, teniendo como consecuencia que
la mayoría de los españoles llevase una vida un tanto pobre y en ciertos casos
mísera.
1

PIERRE BROUÉ

y

EMILE TEMIME,

La Revoluci6n y la guerra de España, tomo l.

C.P. No. 33, p. 23.

189

�Por otra parte, el Socialismo creciente y la evolución socio-económica-política que se gestaba en el pueblo dio lugar al cambio de la Monarquía en
República. Surgió asimismo la pérdida de las últimas posesiones españolas
en Hispanoamérica, y estos hechos corroboraron la incertidumbre del porvenir
español que se refleja en el pensamiento angustioso de los filósofos de entonces y de los noventaiochistas, cuya preocupación fundamental fue España.

2. LA

GENERACIÓN DEL

98

Y SU INTERÉS

EN EL CAUCE LITERARIO E HISTÓRICO

La generación del 98 es la denominación dada a un grupo de escritores
de esa época, quienes dieron a conocer a través de su pluma sus inquietudes
acerca de su querida patria: España. "El tema fundamental de este sutil
movimiento es España. La generación del 98, diremos, se preocupa de lo
español, pero con una insistencia particular, y, sobre todo, con una visión
inconfundible".2
Los intelectuales del 98: Angel Ganivet, el precursor, Pío Baroja, Maeztu,
Benavente, Valle Inclán, Unamuno, los Machado, Joaquín Costa, José Martínez Ruiz -Azorín-, Francisco Villaespesa, el bejamín Juan Ramón Jiménez,
etc., etc., se preocupaban por la inestabilidad socio-política de entonces que dio
lugar a la tragedia civil, en la que predominó una lucha ideológico-religiosa
y sociológico-económica-nacional, con proyección internacional.
La historia nos dice que España ha sido cristiana, pues ya desde las primeras obras literarias como El Cid, de autor anónimo, o Los Milagros de
Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, o Las Cantigas de Alfonso X, el Sabio,
etc. se nos muestran las diversas cualidades y característica¡¡ de lo español,
de lo que es castizo y puramente ibero. El Cid, símbolo de una raza y de
una nación, es un héroe cristiano, un perfecto guerrero, amante esposo y
padre; en fin, el reflejo del ideal caballeresco que predominó en la Literatura Española Medieval, y en la España misma. Además, observamos en el
poema El Cid, la lucha ideológica-social de entonces: los moros adoraban a
Alá; en cambio, el Cid y sus hombres a Dios y a la Virgen; y esa lucha
ideológica que, claro está, va ligada a un determinado momento histórico y
especial, se nos antoja que vuelve a repetirse en "la guerra civil española"
-1936-39-; pero los caudillos y los héroes nacionales de esta época, la historia y el tiempo los proclamarán.
Ahora bien, nos preguntamos, ¿ cuáles son las actitudes que tienen los noventaiochistas frente al problema de su yo y al de su patria, España?
' Historia de la Literatura Española. E.P.E.S.A., p. 98.

190

Cada uno de ellos tiene una especial actitud ante la vida y en relación
con sus semejantes, pero todos tienen un denominador común: el enfocar
directamente el problema de su yo relacionado con su pueblo: España. Esta
actitud concreta, directa, al enfocar dentro de los márgenes geográficos de
España su especulación literaria y filosófica primordial, les caracteriza. No
olvidemos que España en una época fue el centro de Europa y del pensamiento occidental, y de ello, todos los que pertenecemos a los países iberoamericanos, deberíamos estar plenamente orgullosos. Como lo señala la historia, ese poderío español que alcanzó su clímax hacia los siglos XVI y XVII,
y ese renombre histórico-literario-cultural que obtuvo bajo el reinado de Alfonso VII, es un orgullo y una honra de todo español e hispanoamericano.
En la época moderna, la actitud de los hombres del 98 al meditar en el
pasado de su historia confrontada con el presente y el futuro, da lugar a esa
renovación del espíritu que particulariza a la tan polemizada «generación noventaiochista".
A partir del 98, surgen dentro de la historia literaria, una gama de géneros y de nombres estilísticos, y de aquí la importancia de esta época. Así
tenemos el "esperpento" de Valle Inclán; "las doloras" y "humoradas" de
Ramón de Campoamor; los "paliques" de Clarín, el "disparate" y las "greguerías" de Ramón Gómez de la Serna; el "ensayo"; lo que se ha llamado
" nueva novela ", la"prenovela", la' "etopeya"de A
zonn,
' etc., etc.
Sin embargo, como decíamos, el común denominador de los noventaiochistas es la preocupación por España y sus hombres, como lo captamos en Azorín.

3.

AzoRÍN, NOVENTAIOCHISTA.

Su

OBRA

Azorín, que nació en Alicante, España, en 1873, aún vive a la fecha. Cuenta
con 91 años. Sus padres fueron Isidro Martínez Soriano, abogado, y Lucía
Ruiz, maestra.
De familia de clase media, hiro su instrucción primaria en su ciudad natal;
su bachillerato en el Colegio de los Padres Escolapios, en Yecla, pueblo de
Murcia, donde recibió una educación esmerada. Luego, siguió sus estudios
universitarios en la Facultad de Derecho en Valencia y en Granada -1888
a 1894.
Desde esta época colaboró en Las Provincias, y en El M ercantil, haciendo
crítica teatral.
El 25 de noviembre de 1896, se trasladó a Madrid, en donde colaboró con
la prensa capitalina, en el periódico El País.
Hacia 1897, el gran crítico Clarín -Leopoldo Alas-, le presagia buen
éxito y le introduce en el medio periodístico, en sus célebres paliques.
191

/

�Después, Azorín publicó en El Progreso, en la sección de Avisos, la fecha
clave de la generación que surgía -1898-.
En 1899, publica Alma Castellana.
En 1902, colaboró en El Globo, periódico republicano y anticlerical, y en
esa misma fecha dio a publicidad su novela Voluntad, que le dio renombre
en España.
Desde entonces siguió colaborando sin interrupción en diversos diarios y
revistas: Alma Española, Revista Nueva, Juventud, Arte Joven, el Imparcial,
el A.B.C., etc. A la vez tomó parte en la política, ya que fue cinco veces
Diputado al Congreso, de 1907 a 1919.
En 1924 fue elegido académico de la Real Academia Española de la Lengua con su publicación: Una hora de España, de la que comenta Walter Starkie que Azorín nos lleva por espacios y tiempo a través de tierras y siglos de
España.
En la guerra civil española -1936-1939-, José Martínez Ruiz salió de
España. Fue a vivir a Francia, de cuya estancia tenemos la prueba de sus
recuerdos en sus libros.
Utilizó diversos pseudónimos en las primeras obras para luego escoger definitivamente el de Azorín.
En La Crítica Literaria en España -1893-, se firma Cándido; en Buscapiés -1894-, Arhimán; en Las Confesiones de un pequeño filósofo -1904-,
Azorín, el que siguió utilizando posteriormente.
Martínez Ruiz, a través de sus obras, se nos muestra como un hombre apacible, sencillo, inteligente, con una visión muy amplia del mundo y de la
vida y con un interés predominante por su pueblo, el que ve desmoronarse
poco a poco al estallar la guerra civil y luego la segunda guerra mundial, en
donde predominó la fuerza bruta sobre la razón. Azorín tiene una conciencia
histórica profunda y un orgullo de raza, ya que se da cuenta perfecta de lo
que significó y ha significado España a través de la historia mundial, y a
pesar de que le tocó vivir en un momento de desquiciamiento de los ideales
fundamentales del español, medita con angustia en el porvenir de su patria,
mas siempre conservó la fe en el futuro, en el que ha supuesto que se reconquistará nuevamente la re-valorización de los valores intelectuales, religiosos,
morales, místicos, teológicos y sociales de su pueblo, del que no ha habido
paralelo en el mundo, en su época de florecimiento.
Azorín, en sus primeras obras como en La Voluntad, se nos muestra como
"un anárquico y un revolucionario"; "ni religión ni Estado". Entonces, Martínez Ruiz contaba apenas veinte años -1901-, mas ese desequilibrio nervioso y rebelde pasó pronto, y en su madurez tenemos al escritor meditabundo
y angustiado por los problemas del hombre y de su tiempo.

192

Azorín escribió novela, teatro, crítica y ensayo. Entre sus libros principales
tenemos: Antonio Azorín -1903-; Las Confesiones de un pequeño filósofo -1904-; Los Pueblos -1905-; El paisaje de España visto por los españoles -1917-; Los dos Luises y otros ensayos -1921-; Don Juan
-1922-; Una hora de España -1924-; Doña Inés -1925-; Blanco en
Azul -1929-; Salvadora de Olbena -1927-; El Escritor -1943-; Españoles en París, etc., etc.

4.

INFLUENCIAS DIVERSAS EN EL PENSAMIENTO AZORINIANO

Entre las influencias que sufre Azorín, podemos señalar la de Montaigne,
la de Descartes, la de los Goncourt -tendencia al análisis y a la despreocupación por la trama argumental-; las diversas corrientes francesas de fines
del siglo XIX y principios del XX: el Simbolismo, el Impresionismo, el Realismo, el Surrealismo, el Neo-romanticismo, etc., etc.
La influencia de Montaigne en Azorín la captamos de la obra del ilustre
francés: Los Ensayos, en la que el autor medita sobre el hombre en sus diversas edades y situaciones; en sus estados anímicos; en las relaciones con
sus semejantes, etc., etc. Según Montaigne, los elementos esenciales para la
elaboración de sus ensayos fueron: los dados en los libros, los de la vida y
los de él mismo, y opina que su obra no se puede comentar independientemente de su autor, puesto que él mismo va implícito. Anota: "Mon libre,
ce n'est que la peinture de moi-meme".3 Y, en efecto, nos da el resultado
de su experiencia personal en una forma aparentemente expuesta sin orden ni
sucesión ni relación alguna, ni plan estricto, con muchas evasiones fantásticas como siguiendo sus propios sueños, pero en esencia se impone el pensar
filosófico del hombre. Así dice que "filosofar es aprender a morir". Montaigne
a través de sus Ensayos nos da juiciosas observaciones, interesantes confidencias y un arte estilístico maravilloso: utiliza la antítesis, las metáforas, las comparaciones, las imágenes, la expresión sencilla y sin rebuscamientos, "escribe
como habla", no corrige demasiado lo que escribe; sin embargo, en ese desorden aparente tenemos la técnica artística del escritor, la que Azorín adopta
a través de la observación del detalle, puesto que tiene una sensibilidad exquisita, una percepción diminuta y una profundidad de pensamiento. Sin
embargo, Azorín logra destacar su personalidad propia.
La mayoría de los personajes azorinianos son de buenos sentimientos e incapaces de llevar a cabo una mala acción, diferencia ésta en relación con los
escritores naturalistas. Tal parece que Azorín no daba cabida a un tipo in• MoNTAIGNE, Essais, I (L'homme). Ciassiques Larousse, p. 9.

193
H13

�moral O amoral en sus obras. Sí se preocupa por la clase ínfima y la retrat_a
en algunos de sus libros, principalmente en aquellos en los que enfoca el paisaje de España, pero la maldad en sus héroes no la encontramos. Como decíamos, Azorín se interesa por todo lo que está a su alrededor, captando_}ª
realidad, unas veces con un tono más subjetivo como en su etap~ de adheston
al surrealismo, pero al final de su evolución artística de escntor vuelve a
su personalidad íntima de escritor realista. A~orín no enfoca al hombre en sus
estados anímicos pasionales o anormales, smo al hombre co~o. :ªl, en su
actitud normal, y primordialmente al español como entidad md1v1~u~: Y al
pueblo español corno realidad social. Corno apuntábamos, la descn~c~on . ~e
la realidad en sus más crudos detalles hasta llegar a la caricatura, estihzac1on
de los escritores naturalistas, como Zola, o Flaubert, o los Goncourt, no la
tenemos en Azorín, aunque se haya nutrido de la lectura de estos autores.
Azorín también se nutre de la lectura de los clásicos españoles y en general de la Literatura Española, influencia que tenemos reflejada en sus obras
como en Cabeza de Castilla, en la que pinta al Cid; o en Salvadora de Olbena, 0 en Tomás Rueda, o en Los dos Luises y otros ensayos, etc., etc.

5.

ALGUNAS NOVELAS DE CARÁCTER AUTO-BIOGRÁFICO: LAS CONFESIONES
bE UN PEQUEÑO FILÓSOFO, DON JUAN Y EL ESCRITOR

I

,f

De la obra tan extensa y variada de Azorín me limitaré, por ahora, a comentar solamente: Las Confesiones de un pequeño filósofo -1904--; Don
Juan -1922- y El Escritor -1943-, ~n. las cuales ~ptamos las div~rsas
etapas de la vida y del pensamiento azonmano, para situar la personalidad
propia de Martínez Ruiz, interesante, definitiva '. de transic~ón en u~ mundo
que marca una evolución decisiva en la Historia de EsJ:ana, no solo en el
aspecto literario sino en todos los aspectos, ya que Espana sufre ~n~. tra.~sformación aún no acabada para incorporarse en el mundo de la c1v1hzac10n
contemporánea.
España tuvo un triunfo literario, la Edad de Oro, pero en el s. XIX sus
hombres se estaban rezagando con las glorias anteriores. Entonces era necesario un empuje de algunos intelectuales valerosos, capaces d~, dar a la p~blicidad los problemas y las sugerencias posibles para la soluc10n de los mismos, como podemos catalogar al grupo de la generación del 98, y entre éstos
a Azorín.
José Martínez Ruiz, a quien consideramos como un pilar fundamental en
la historia de la Literatura Española, escritor individualista y de visión polifacética, nos ofrece un campo de investigación muy interesante, desde todos

los puntos de vista. En sus obras de aspecto autobiográfico, refleja una imaginación creadora unida a una observación detallista, adhiriéndose de esta
manera a la corriente impresionista y posteriormente a la supra-realista. A
la vez, observarnos ese dinamismo interno de acción a través del tiempo y
del espacio. En algunos pasajes de sus obras se capta la introspección de los
personajes con sus soliloquios y ensimismamientos; en otros, el romanticismo
(en algunas de sus obras) como en Salvadora de Olbena, y en otros, la manera de pensar y de sentir del hombre contemporáneo: rebelde, individualista,
idealista y revolucionario.
Las Confesiones de un pequeño filósofo -1904-, una de las primeras
novelas de Azorín, es una serie de recuerdos e impresiones de su infancia y
de su juventud pasada en Monóvar y en Yecla, pueblo murciano cerca de
Madrid, en donde hizo sus primeros estudios, en el Colegio de los Escolapios,
uno de los más severos y estrictos de la época, que, sin duda, influyó en su
personalidad posteriormente. Hay en Azorín una simplicidad y una sinceridad que atrae. La técnica literaria que utiliza es muy personal; el aspecto
subjetivo y la pintura del detalle es el que predomina en su obra. Es un gran
paisajista y un magnífico retratista. Pinta a sus profesores y a las personas
que le rodean con una psicología individual y muy propia. Hay mucho de
intimidad y de confesión en sus relatos: muchas inquietudes en su espíritu
y una fuerza interna para captar el porqué de las cosas y de los sucesos.
Así anota: "De Monóvar a Yecla hay seis u ocho horas: salíamos al romper
el alba; llegábamos a prima tarde. El carro iba dando tumbos por los hondos relejes; a veces parábamos para almorzar bajo un olivo. Y yo tengo
muy presente que, ya al promediar la caminata, se columbraban desde lo
alto de un puerto pedregoso, allá en los confines de la inmensa llanura negruzca, los puntitos blancos del poblado y la gigantesca cúpula de la iglesia
nueva, que refulgía". 4

Y en otro párrafo: "Yo he sentido muchas veces estas tristezas indefinibles;
era muchacho; en los veranos iba frecuentemente a la capital de la provincia
Y me sentaba largas horas en los balnearios, junto al mar. Y yo veía entonces, y he visto luego, algunas de estas mujeres misteriosas, sugestionadoras,
que, como el mar azul que se ensanchaba ante mi vista, me hacían pensar
5
en lo Infinito". ¿ Y quién es lo Infinito sino Dios? Azorín con sus diversas
inquierudes desde joven, siempre medita en Dios y en su misericordia.
Con la lectura de esta novela, notamos también el inquietante meditar
sobre el tiempo, una de las temáticas constantes que particularizan a Martínez
Rwz como escritor contemporáneo. Captarnos, asimismo, una cierta ironía
• AzoRÍN, Las Confesiones de un pequeño fil6sofo. Col. Austral No. 491, p. 30.
' AzoRÍN, lbidem, p. 125.

194

195

l

�acerca de la clase social alta española, quizás porque le dolía la pobreza que
observaba a su alrededor, pues ha llegado a ser uno de los mejores críticos
de la época moderna. Su actitud frente a la vida y frente a la muerte es
realista, decidida, inquieta, meditabunda y comprensiva, y su conocimiento
de las cosas es claro y preciso, no rebuscado como sucede con las elaboraciones mentales de muchos de nuestros literatos contemporáneos.
Martínez Ruiz en esta novela: Las Confesiones de un pequeño filósofo,
esboza a la mujer de una manera muy idealista, que se reafirma dada la
época de estudiante que expone. Posteriormente, en el Don Ju,an, prosigue
el ideal amoroso y la nostalgia de la plenitud de la vida.
El nombre de esta obra de Azorín, el Don Juan, nos trae a la mente el
Don Juan de Tirso de Molina, o el de Moliere, o el de Puschkin, o el de
Zorrilla, o al Marqués de Bradomín de Valle Inclán, pero de todos ellos, el
de Azorín difiere en esencia: ni es un bulador, ni un descreído, · ni un fantástico, ni un romántico; sino un hombre común del siglo XX, un hombre
español que contempla la vida, el pasar de los días y de las cosas con una
serenidad profunda, que acepta su destino y aunque angustiado por su patria, tiene una fe y una esperanza en sus semejantes. Así dice al final de
su novela: "Las maravillas que yo veo ahora son la fe de las almas ingenuas
y la esperanza que nunca acaba" ... "El amor que conozco ahora es el amor
más alto. Es la piedad por todo".6
Azorín concibe la novela como "una serie de notas vivaces e inconexas
como lo es la realidad" con un mínimum de argumento, y de esta manera
marca una evolución dentro de la Historia de la Literatura Española, ya que
reforma las normas clasicistas de ciertos géneros literarios o enfoca a su renovación. Como apuntábamos, nosotros consideramos a Martínez Ruiz como
un eje de transición entre la época anterior y las corrientes modernistas y
contemporáneas de la Historia literaria.
En el Don Juan se supone que el personaje principal sea el mismo Azorín,
pues se nota a cada momento la observación directa de las cosas, los recuerdos y las vivencias. Como sabemos, Azorín vivió en París y en esta novela nos
relata con una sencillez de estilo, esos momentos agradables y esas amistades
' en la capital francesa. Como escritor modernista, nos muestra esa
que tuvo
inquietud por salir de su propio ambiente -la España- y esa atracción por
las cosas extrañas a su patria, el exotismo.
El Don Juan, "viejo pecador arrepentido, ahora hombre sencillo y generoso", es un hombre común. Así lo describe Azorín: "Don Juan es un hombre
como todos los hombres. No es alto ni bajo, ni delgado ni grueso. Trae una
barbita, en punta, corta. Su pelo está cortado casi a rape. No dicen nada
• AzoRÍN, Don Juan. Col. Austral, No. 153, p. 152.

196

sus ojos claros y vivos: miran como todos los ojos. La ropa que viste es
pulcra, rica; pero sin apariencias fastuosas. No hay una mácula en su traje
ni una sombra en su camisa". . . "Acepta la flaqueza eterna humana y tiene
para los desvaríos una sonrisa de piedad".7
Luego, Azorín sigue describiendo las diversas cualidades de su personaje
que seguramente las tuvo él mismo. Así anota que su Don Juan gusta de la
soledad, de la meditación y del arte, ya que el arte es la esencia de la espiritualidad del hombre, sea éste árabe, inglés, alemán, judío, francés o español.
"En arte lo que importa no es la cantidad, sino la espiritualidad y delicadeza
del trabajo",8 apunta.
Se supone que la concepción de esta novela la tuvo Martínez Ruiz de la
lectura de Los Milagros de Nuestra Señora, de Berceo, obra del siglo XIII,
en la que se describe a un monje pecador que por la intercesión de la Santísima Virgen se reforma y se salva en el relato medieval. Ahora bien, el Don
Juan azoriniano, hombre sencillo y simple, no hace más que ofrecer al lector
sus vivencias y observaciones tanto de España como de Francia. Azorín recoge en esta obra no sólo la influencia española sino también la francesa.
Esos años vividos en la "Ville Lumiere" no pasaron en balde, puesto que se
reflejan, en su novela, las alusiones a los diversos escritores franceses que leyó seguramente: Racine, Bossuet, etc., etc. y, asimismo, se observan las diversas expresiones en boca de sus personajes como en el capítulo XXVII
que recuerda a París como la ciudad más hermosa del mundo, cuando Don
Gonzalo dice a Jeannete: "Ton village est le plus joli du monde". En esta
novela tenemos a Azorín, escritor español, de un estilo castizo, sencillo y ágil,
entremezclando el idioma francés dulce, encantador y apacible. No en vano
ambos idiomas provienen de un mismo tronco, y no en balde el francés y el
español tienen esa manera de ser y de pensar propias del hombre latino.
Asimismo Martínez Ruiz nos da en esta obra una visión profunda del futuro
de la humanidad que tiende sus lazos amorosos para poder lograr una convivencia humana y una paz estable en el orbe.
El tema de la mujer y del amor en el Don Juan azoriniano es muy sutil.
Apenas dibuja unas cuantas mujeres como la monja Sor Natividad, abadesa
del convento de San Jerónimo, quien logra inquietar al personaje central,
Don Gonzalo, cuando éste la observa al inclinarse ella a arreglar una maceta
en el jardín; y Jeannette, una jovencita francesa que también influye un
tanto en él. El tema del donjuanismo, tan hispánico, en esta novela carece
casi en absoluto del argumento fundamental. Sin embargo, Azorín en su
obra El Escritor, a la edad de sesenta y nueve años, continúa con el tema
1
AzoRÍN, op. cit., pp. 17-18.
• AzoRÍN, op. cit., p. 20.

197

�del "eterno femenino" y hace hincapié en la necesidad de una re-valorización de la Literatura Española y de su temática. Recordemos que en la Edad
Media, la mujer logra tener un sitial dentro de la nomenclatura sociológica
de la época, a pesar de que era llevada al matrimonio por convenio de sus
padres o por "intereses del Estado": se le valoraba como tal. En la época
barroca, la mujer deviene a ser un valor meramente estático, plástico, positi- •
vista, similitud ésta con la corriente naturalista; en cambio, Azorín vuelve a
idealizar a la mujer como en la época renacentista española, como la Dulcinea del Quijote, etapa en la que surge una gama de valores humanos: el
amor, la conciencia del honor, de la familia, de la sociedad y de Dios. Azorín,
a pesar de su recorrido por las diversas corrientes renacentistas tanto francesas como extranjeras, vuelve, en su madurez, a re-afirmarse como un español realista y castizo, orgulloso de serlo, y ofrece a sus lectores la re-incorporación del pasado de España al presente y la visión futura a través del
hombre y de su obra artística como acontece en El Escritor.
El Escritor -1941- es una novela dedicada a Dionisia Ridruejo, en la
que Azorín relata la vida de un escritor afamado, Antonio Quiroga, y su
relación con el escritor Luis Dávila, representación de la nueva genetación
literaria. La trama argumental es muy sutil y algunos capítulos son un manual
de técnica literaria. Martínez Ruiz va describiendo en esta obra sus impresiones de la vida cotidiana y la manera de concebir y elaborar un libro.
Apunta: "Como fúlgidas exhalaciones en la noche, pasan por la conciencia
viniendo de la hondura, sensaciones que lucen unos segundos y desaparecen
súbitas. Nos hacemos la ilusión -si es que nos la hacemos- de que poseemos
el óvulo fecundo de un poema o de un cuadro, y no tenemos, en definitiva,
nada en nuestras manos. Y hay que esperar de nuevo. Esperar contemplando
las nubes, el paisaje, el trajín afanoso de la ciudad. ¡ Y ay de nosotros, poetas
o pintores, si intentamos forzar el hado! El hado, para nosotros, es el azar
fecundo, o el instinto, o la fuerza creadora de que nosotros no podemos
disponer a nuestro talante y que se complace en jugar con nosotros, burlándonos unas veces, regalándonos otras. En el caballete el lienzo blanco espera.
Y en la mesa, las blancas cuartillas".9

Luego, el mismo autor se asombra de su propia creac1on. Sigue la exposición de sus personajes, un tanto imaginarios y un tanto reales, y poco a
poco va introduciéndonos en los problemas de la literatura. La realidad es
para Azorín como la tela para el pintor o la cuartilla para el escritor. Allí,
el artista vuelca sus impresiones, dando a su prosa la diversidad de matices.
Su estilo es ameno, sencillo y simple. Opina que el escritor debe poseer el
tono, la materia, el estilo, y tener conciencia de la dificultad de todos estos
• AzoRÍN, El Escritor. Col. Austral, No. 261, p. 13.

198

problemas. En esta novela tenemos, a cada momento, las indicaciones que
conducen a ser un verdadero artista y un buen escritor.
Azorín es un hombre que se ha preocupado por España; y esa queja y
esa angustia se reflejan en su obra, ya que ha enfocado sus especulaciones en
la historia española, en sus hombres y en el futuro de su patria. Así apunta:
"Y que si yo me precio de psicólogo -lo soy en poca escala- he de reconocer que en la mente de un hombre inmóvil, contenido entre ·cuatro paredes, pueden darse, respecto a su actitud ante el Infinito, ante Dios, en sus
esperanzas y desesperanzas, en sus fervores y en sus desfallecimientos, conflictos tan dramáticos como los que motiva la más intensa acción".1 º
Martínez Ruiz hace alusión a que no gusta de las abstracciones sino más
bien de la observación y de la narración de los hechos cotidianos, y así nos
ofrece a través de su pluma sencilla, clara y elegante, una visión de la vida y
de las cosas, de la cultura, del arte, de su actividad de escritor, etc., etc.

6.

CONCLUSIONES. AzoRÍN, RE-VALORIZADOR DE LO ESPAÑOL

Como conclusión opinamos que estas tres novelas comentadas: Las Confesiones de un pequeño filósofo, Don Juan y El Escritor, marcan momentos
fundamentales en la vida de Azorín como hombre y como escritor, ya que
en Las Confesiones de un pequeño filósofo nos describe su propia vida de
niño y de adolescente con los PP. Jesuitas de Yecla; en Don Juan, su vida
de juventud, dándonos un personaje simple y sencillo, opuesto al "tipo legendario", el Don Juan. Don Gonzalo, el personaje central en el Don Juan azoriniano, se siente atraído por la mujer, la idealiza y la ama como tal, y este
esbozo de idealismo amoroso no se concretiza sino posteriormente en otra
de sus novelas, Tomás Rueda; y en El Escritor tenemos al hombre y al escritor en su plenitud creadora, ofreciéndonos un manual de técnica literaria.
Así pues, consideramos que José Martínez Ruiz, ~orín, es un verdadero
literato y un re-valorizador de lo español.
Monterrey, N. L., mayo de 1964.

BIBLIOGRAFIA
l. PIERRE BROUE y EMILE TEMnIE, La Revolución y la guerra de España. F.C.E. (C.P.
No. 33). Tomos I y II.
10

AzoRÍN, op. cit., p. 54.

199

�2. Historia de la Literatura Española. E.P.E.S.A.
3. SALINAS PEDRO, Literatura Española. Siglo XX. Clásicos Modernos, No. l. Antigua
Librería Robredo. México, 1949.
4. MoNTAIGNE Essais. l. L'homme. Classiques Larousse.
5. AzoRÍN, La; Confesiones de un pequeño fil6sofo. Col. Austral. No. 491. 5a. Edición,
1962.
6. AzoRÍN, Don Juan. Colección Austral. No. 153. 5a. Edición, 1957.
7. AzoRÍN, El Escritor. Col. Austral. No. 261, 4a. Edición, 1957.
8. GRANJEL, Luis S., Retrato de Azorín. Colección Guadarrama de Crítica Y Ensayo.
No. 13. Madrid, 1958. Ediciones Guadarrama.
9. P. LAIN ENTRALGO, La generaci6n del 98. Col. Austral. No. 784. la. Edición, 1947.
10. Drnz EcHARRI E. y RocA FRANQUESA, J. M., Historia General de la Literatura Española e Hispanoamericana. Edición Aguilar, 1960.
11. VALBUENA, A., Historia de la Literatura Española. Tomo 111. Editorial Gili, S. A.
6a. Edición, 1960.
12. PATTEE, RrcARDo, Informe sobre España. Editorial Jus. México, 1948.
13. RrvorRE, Europa desde 1918 hasta hoy. Manuales U.T.E.H.A. México. No. 88. Colección Ciencias Sociales.
14. GoNzÁLEz, MANUEL PEDRO, Notas en torno al Modernismo. Facultad de Filosofía y
Letras. U.N.A.M. No. 27.
15. MARINELLO, JUAN, Sobre el Modernismo. Polémica y Definici6n. Facultad de Filosofía y Letras. U.N.A.M. No. 46.
16. DÍAZ PLAJA, GUILLERMO, Hacia un concepto de la Literatura Española. Ensayos elegidos 1931-1941. Col. Austral. No. 297. 4a. Edición, 1962.
17. SÁIN~ DE ROBLES, F. C., Los Movimientos Literarios. Historia. Interpretación. Crítica. Editorial Aguilar. Madrid, 195 7.
18. P. LAÍN ENTRALGO, España como problema. Ensayistas Hispánicos. Aguilar Editor.
19. GAETAN PrcoN, Panorama de la Nouvelle Littérature Franfaise. Librairie Gallimard,
1960.

200

BÉCQUER: SU REALIDAD POÉTICA
CÁNDIDO AYLLÓN

University of California, Riverside

DENTRO DE LA POESÍA ESPAÑOLA del siglo XIX representa GUSTAVO AooLFO
BÉCQUER algo muy singular: una "depuración" y una ''Poética".
En cuanto al momento histórico ocupa Bécquer una posición peculiar: vivió en el momento del paso del romanticismo al realismo ( 1836-1870). Entre
estas dos sensibilidades la del sevillano es muy original. Para el romántico de
la etapa inicial (un Espronceda, un Duque de Rivas), las grandes preocupaciones habían sido el culto al "Yo", la exaltación de la propia personalidad,
las ansias de libertad, las angustias metafísicas. Pero, digamos, este romántico
trató sus preocupaciones con bastante exhibicionismo: desde el perímetro hacia afuera. En la segunda mitad del siglo el realista se halló en busca de la
realidad exterior: abandonó el exhibicionismo y se fue en busca de mayor
objetividad. Al desaparecer el exhibicionismo, se dedicó a observar la realidad externa, desde el perímetro todavía más hacia afuera. Frente a estas dos
actitudes Bécquer está en completo desacuerdo: una vida sombría, aislada;
un hombre tímido, retraído, soñador: un artista sólo en busca de sus realidades poéticas. Rechaza la objetividad del realista y purifica los intentos del romántico: vive desde el perímetro hacia adentro.
Y en cuanto a la poesía de los dos momentos ocupa la becqueriana una posición peculiar: rechaza lo aparatoso de la romántica. Desaparecen los gestos
estridentes, la musiquilla fácil y el colorido chillón. Intenta una purificación
de sí misma. El contenido se caracteriza por lo hondo e intenso subjetivo; la
forma, por su sencillez y la levedad.
Si dentro de la poesía del siglo XIX representa Bécquer una "depuración",
representa a la vez una actitud del artista consciente. Crea una "Poética", algo
raro en España, más raro todavía en el siglo XIX. Nos deja ideas fijas sobre
¿ Qué es poesía? Su "Poética" resulta un nexo para el estudio de su obra, más
bien de sus Rimas, que nos interesan aquí.
Hay dos vidas de Bécquer: la que sufrió y la que creó en su imaginación
201

�escapando a la otra. Las dos están en desacuerdo con el exhibicionismo romántico o el materialismo realista. La vida desde el perímetro· hacia adentro
se exterioriza en la obra, es la obra misma. Es la realidad poética que nos interesa más, con la cual nos preocuparemos. De la otra vida basta apuntar
unos detalles breves, el esqueleto de la vida del perímetro hacia afuera.
Nació en Sevilla, en 1836 (los Bécquer, de estirpe flamenca, habían llegado al sur en el siglo XVII) . Quedó Bécquer huérfano en su niñez y vivió con
una madrina que le ofreció los primeros viajes en el reino de la literatura por
medio de una biblioteca, adonde se escapó el joven. Fue alumno del Colegio
Náutico de San Telmo, pero bastante indiferente: prefirió soñar con una vocación literaria; desde niño tenía ganas de hacerse artista -pintor o escritor.
Desde el principio se vio la dicotomía becqueriana: la vida que iba a sufrir
y la otra que iba a crear en un mundo de imaginación, de arte. Prefirió soñar
con una vida "independiente":
Y o soñaba entonces una vida independiente y dichosa, semejante a la
del pájaro, que nace para cantar, y Dios le procura de comer; soñaba
esa vida tranquila del poeta que irradia con suave luz de una en otra
generación; soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese con
mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos.1

Pero si soñaba con una vida independiente, pronto inició la otra, la dolorosa y prosaica. A los 18 años se marchó a Madrid, impulsado por el deseo de la
vocación literaria. Buscó trabajo en las redacciones y consiguió al fin un empleo del Estado. Se quedó cesante, enfermo. Se trasladó con su hermano, Valeriana, el pintor, al monasterio de Veruela; se casó con una joven, de la cual
· acabó separándose. Colaboró en varias revistas, viajó por España, pintó, escribió. Al momento en que estaba para lograr ciertos elogios por su obra y
cierto bienestar económico, sufrió ataques de hemoptisis y murió ( 1870) .2
Esto es nada más que el esqueleto de la vida del perímetro hacia afuera.
Hay que acercamos a la otra vida -la del perímetro adentro, la de la poesía, la verdadera realidad becqueriana. Unos rasgos del carácter del poeta.
Fue un hombre tímido, retraído, soñador. Azorín ha notado su "exasperada
sensibilidad",3 sin duda resultado de un temperamento demasiado enfermizo.
Tal temperamento le predispuso a huír de la realidad cotidiana y le hizo percibir la existencia de otro mundo de misterio y de poesía más allá de las realidades tangibles. La cualidad de "exasperada sensibilidad" le condujo a la
1

GUSTAVO ADOLFO BÉcQUER, Obras completas (Madrid, Lib. de Fernando Fe. 5a.
edición, 1904), III, 231.
2
Véase: BENJAMÍN JARNÉs, Doble agonía de Bécquer (Madrid, Espasa Calpe, 1936).
JosÉ PEDRO DIEZ, Gustavo Adolfo Bécquer, Vida y poesía (Madrid, Editorial Gredos).
3
AzoRÍN, Obras completas, "Bécquer" (Madrid, M. Aguilar, 1947), pág. 272.

202

fa'.ta de _adecuaci~n a la vida. cotidiana y al fracaso sentimental. Bécquer, tímido, sonador, huia de la realidad dolorosa. Nos pinta Jamés a Bécquer como
una fina alondra per?ida en un parque zoológico colmado de avestruces y
pavos reales; arpa olvidada en un estrepitoso concierto de trombones timbales
.
'
Y cometas. Nos pmta a Bécquer pálido, taciturno, ausente, mudo, mal alimentado, lamentablemente vestido, entre estos desmelenados folletinistas que escribían odas, entre unos pomposos dramaturgos que alternaban el escenario
de teatro con el político,4 un tímido soñador que huía del exhibicionismo romántico y de la sensiblería burguesa materialista.
: a vamos ~cercándonos a la otra vida becqueriana, la verdadera, la del
penmetro hacia adentro, la de la poesía: las Rimas.
Nos parece justo dedicamos al deslinde mismo de la poesía de Bécquer dig~mos, a
"Poética", si cabe decirlo así. Hemos indicado que lo peculia~ de
Becquer nene que ver con una "depuración" y una "Poética".
Nos deja el sevillano ideas específicas sobre varios problemas del artista.
¿ Qué es poesía? El poeta y la poesía, la emoción poética y la emoción viva
la imaginación del poeta, el problema de la expresión, la forma de la poesía'.
P~sa del simple "Poesía, eres tú'' de la rima a una definición de la forma
misma de su poesía. La "Poética" resulta el nexo del estudio de las Rimas.
Tal "Poética" no se halla completa en ningún ensayo, ni carta literaria. Se
halla, m~s bien, esparcida por muchas de las cartas literarias, por muchas
de, las Rimas, en 1~ '.',Introducción sinfónica", escrita por el poeta en 1858,
prol_ogo de una ed1c10n de su obra. Lo que sigue resulta una síntesis de
sus ideas sobre la poesía. 5

!ª

. Para Bécquer la poesía es la expresión de emoción. Existen potencias poéticas en tres mundos: a) el mundo de lo sensible (imágenes, luces, sonidos,
perfumes) ; b) el mu~d~ del misterio (origen de la vida, destino del hombre) ;
c) el mundo del sent1m1ento (desacuerdo del corazón y cabeza, esperanzas y
re;uerdos, anfor-I~). Es1:s potencias poéticas las debe sentir el poeta. Para
B:,cquer es el sentir el nucleo de toda poesía. Esencialmente, poesía es emoCion. ~Recuérdese la famosa definición romántica: "Poesía eres tú"). Bécquer
no est~ con~ento con una definición tan fácil. La depura más al escribir la
carta l:te~ana a una m~je~: "La poesía :res tú, he dicho, porque la poesía es
el sent~1mento, y el sent1m1ento es la mu1er". Tal definición quedaría también
muy difusa -todavía no está satisfecho el poeta; no cabe su definición en lo
peor del romanticismo. Bécquer no cree que la poesía es el súbito resultado
• ]ARNÉS, op, cit., pág. 105.
' Véase J. G UILLEN,
'
"La poet1ca
'·
de Bécquer", Revista Hispánica Moderna 1942
VIII~ 1-42. DÁMASO ALONSO y CARLOS BousoÑo, Seis calas en la expresi6n literari~
esp~nola (Madrid: Editorial Gredos, 1956), págs. 195-239. DÁMASO ALONSO, "Originalidad de Bécquer" en Poetas españoles contemporáneos (Madrid: Editorial Gredos
1958), págs. 11-52.
'

203

�de una corriente de alta tensión; no es puro sentimiento. El no se dejó arrastrar por tan sencilla investigación de los orígenes de la poesía. Para Bécquer
(e interesante es notar cómo al fin del siglo el crítico italiano Croce "depura" de la misma manera) hay una diferencia entre la emoción sentida y la
emoción poética. El poeta siente más vivamente las potencias poéticas; de la
experiencia frente a estos mundos nace la emoción en el poeta; guarda la emoción "viva" en la memoria: "por lo que a mí toca, puedo asegurarte que
cuando siento no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro
misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; estas ligeras
y ardientes hijas de la sensación duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria hasta el instante en que, puro, tranquilo, sereno y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, y tienden sus alas_ tra?sparentes, que bullen con un zumbido extraño, y cruzan otra vez a mis OJOS
como en una visión luminosa y magnífica".6 Quitemos la ropa metafórica:
¿Qué dice? Nos parece lo dicho muy cerca de lo que opina Wordsworth, lo que
iba a depurar al fin del sigld el italiano Croce; hay una gran diferencia entre
"emoción viva" y "emoción poética": ésta es "emotion recol!ected in tranquility"; ésta no es "emotion in its immediacy". El sevillano ha planteado el mismo
problema: el poeta siente más hondamente que los otros; guarda lo sentido -la
emoción viva- en su mente, la imaginación. ¿ Cuándo escribe? "Cuando
siente, no escribe". Cuando Bécquer se dispone a escribir, el sentimiento ya
no subsiste en la mente con aquella intensa actualidad primaria; algo ha ocurrido dentro de la mente del artista: la emoción "viva" se ha convertido en
"poética"; las emociones vivas se han aumentado, han acumulado otras emociones hasta que es difícil distinguir entre lo no soñado y lo soñado: "Me
cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres, y fechas de mujeres y días que han muerto
7
o han pasado, con los días, mujeres que no han existido sino eñ mi mente".
Las emociones sentidas, refinadas y combinadas con lo que añade la imaginación del poeta, van a exteriorizarse en su poesía.
Y he aquí una de las grandes preocupaciones becquerianas: una preocupación que es problema, problema que se manifiesta siempre en las Rimas,
preocupación problema que le duele constantemente. ¿ Cómo exteriorizar este
mundo de emoción poética? Bécquer cree, o, más bien, siente que el lenguaje
no es adecuado: "¿ Cómo la palabra, cómo un idioma grosero y mezquino,
insuficiente a veces para expresar las necesidades de la materia, podrá servir
de digno intérprete entre dos almas?" Como medio de expresar, de exteriori0

GUSTAVO AnoLFO BÉcQUER,

op. cit., pág. 560.

zar el contenido de la emoción poética, el lenguaje es mezquino. Hay un abismo entre la emoción y su imagen, entre el contenido y la forma: el lenguaje
como medio de expresión -puente entre emoción y forma- no es adecuado.
"Pero, ¡ ay!, que entre el mundo de la idea y de la forma existe un abismo que
sólo puede salvar la palabra; y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar
sus esfuerzos". Cuántas veces en la busca de un medio de expresión adecuado
a Bécquer le atraen los medios de otras artes: los de la pintura y de la música: "¿ Cómo podrá llegar mi pluma, sin más medios que la palabra, tan pobre, tan insuficiente para dar idea de lo que es todo un efecto de líneas, de
claroscuro, de combinación de colores, de detalles que se ofrecen juntos a la
vista, de rumores y sonidos que se perciben a la vez, de grupos que se forman
y se deshacen, de movimiento que no cesa, de luz que hiere, de ruido que aturde, de vida, en fin, con sus múltiples manifestaciones, imposibles de sorprender
con sus infinitos accidentes?" Lucha con el problema de la expresión y en gran
parte resuelve la lucha huyendo a los medios de la pintura, y de la música, artes que tienen mucho qué ver con la poesía:
Yo quisiera escribirlo
con palabras que fueren a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Es decir, el lenguaje poético, el medio de expresión, no será exclusivamente
lógico, racional. Su lenguaje, adaptándose a los medios de la pintura y de la
música, adquiere valores inefables: de color y de música.
Como epílogo de esta "Poética" becqueriana pongamos su propia definición
de su poesía. Describe adecuadamente la poesía de las Rimas: es la suya "natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere
el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada
dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que
duermen en el océano sin fondo de la fantasía".
Ya se queda indicado que las Rimas de Bécquer ofrecen la verdadera vida
del poeta, si hay las dos vidas, la dicotomía becqueriana: la vida exterior que
dolía y la de la imaginación, del arte, la que iba expresándose en su obra. Para
nosotros las Rimas son Bécquer. 8 En ellas caben rasgos de todo: lo que vivió,
lo que soñó, lo que imaginó. Creemos que el crítico se equivoca cuando trata
de ver solamente la trayectoria de la vida emocional del poeta.9 Sería inútil,
una pérdida de tiempo, tratar de coordinar las dos vidas. La vida afectiva,
subjetiva que se exterioriza en las Rimas es la principal. Por eso, las Rimas
son de una sensibilidad peculiar.
• La ordenación es de la 5a. edición.
• ]ARNÉS, op. cit., pág. 135.

' !bid, pág. 563.

205
204

'

�Tratemos de delinear esta sensibilidad becqueriana. La ordenación tradicional ha establecido cierta sucesión de temas que se encadenan por las Rimas.
Los temas ofrecen las directrices que establecen la base de la ~sencia becqueriana:
19 El problema del arte: qué es poesía; qué es la inspiración; qué es genio
poético; el problema de expresión;
29 El tema amoroso: del conjunto de las Rimas es el tema del amor, el "leitmotiv" principal. Y aunque este amor becqueriano es muy inconcreto, vago,
nebuloso, se caracteriza por un fervor intenso. El momento del amor es breve; "es el amor que pasa"; el júbilo del enamorado dura poco tiempo. ¿ Quién
era ella? ¿ Cómo la conoció?
Vaguedades. Nada se sabe. "Ella" de las Rimas no es más que una emoción, pero una emoción intensa -un fervor, rasgo más característico de su
sensibilidad.
39 El dolor de los celos: al amor siguen el rompimiento, la desilusión, la
soledad.
4º La melancolía del vacío espiritual: las Rimas posteriores aluden a la
última fase del proceso sentimental: una melancolía, una monotonía que es
la vida sin amor.
59 El olvido y la muerte: si principia el poeta intentando definir la inspiración, la poesía, el genio, si pasa por los sentimientos del amor, del dolor, de
la melancolía, termina la trayectoria cantando la brevedad de la vida, la fugacidad de todo: "¡ Despertar es morir!" (LXIV). En la rima inicial se delinea el tema principal de toda la obra becqueriana:
Y o sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora.

Es un himno gigante y extraño --el fervor becqueriano- el mundo de emociones, de sueño~, de fantasía que va a exteriorizar el poeta. Es el contenido.
La obra será la expresión de este contenido:
Y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Se plantea al mismo tiempo el problema del artista, el de la expresión, de la
forma: ¿ Cómo expresar el contenido?
Y o quisiera escribirlo . ..
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

206

Se plantea el problema de la mezquindad del idioma. El lenguaje resulta casi
incapaz de expresar su himno gigante y extraño:
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, ¡ oh hermosa!
si teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oírlo, cantártelo a solas.

Digamos que la esencia de la sensibilidad poética becqueriana es el fervor -el
himno gigante y extraño-. El poeta lucha para expresarlo; será algo íntimo,
delicado, leve pero intenso.
La dificultad de expresar el mundo interior es tanta como la de reducir la
inspiración a la razón ( III). Romántica -es su idea de la inspiración:
Locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador.·

Pero el problema, la dificultad, es reducir tal inspiración a la razón: Gigante
voz que el caos -Orden en el cerebro-. La razón presta orden a la imao-inación; ordena el caos dentro de la mente del artista antes de la exterio:ización:
Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel
Hilo de luz que en haces
los pensamientos ata.

Nos encontramos en la IV con la trinidad becqueriana de potencias poéticas:
Son todo lo que el artista puede sentir: a) el mundo de lo sensible (ondas
de luz, perfume y armonías) ; b) el mundo del misterio:
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de las vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

(el origen de la vida, el destino del hombre) ; c) el mundo del sentimiento:
lo afectivo:

207

�Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

Habrá poesía; son las potencias poéticas. Sigue el poeta contemplando "lo poético" en la V. Las potencias poéticas residen en todo lo que siente el poeta; son
ese espíritu,
desconocida esencia,
perfume misterioso
de que es vaso el poeta.

La poesía es la potencia poética expresada por el poeta. Como preludio a la
introducción del tema amoroso (el 2Q tema, directriz de la poesía) -el "leit
motiv" del conjunto-- Bécquer simboliza el amor con la imagen del beso,
beso que se ve en todo lo que le rodea: el aura besa las leves ondas, el sol besa
la nube, una llama besa otra, el sauce besa al río (IX) . El poeta no solamente siente las potencias poéticas en el mundo que le rodea, sino a la vez sus
propios símbolos. Se proyectan los símbolos sobre las potencias' poéticas. Después se introduce el tema del amor (X).
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran. . . ¿ Qué sucede?
-¡ Es el amor que pasa!
¿ Qué es el amor en la poesía de Bécquer? Una emoción, un fervor que el
poeta exterioriza por medio de unas imágenes leves, sencillas: las miradas, los
labios, los besos, los suspiros, unos pechos que palpitan ... Nada se sabe definitivamente de lo que ocurrió en la vida "exterior" del poeta. ¿ Quién es
"ella"? ¿ Cuándo se enamoró él? Lo importante es la emoción misma. "El
amor becqueriano, quiero decir, naturalmente, el que aparece en la poesía
de Bécquer, no solamente ofrece la vaguedad objetiva que hemos copiado, sino
que en sus fragmentos descriptivos no se repite siquiera el tipo femenino" .10
La manera de exteriorizar este fervor es típicamente romántica: es el amor

'º G.

208

DÍAZ PLAJA,

La poesía lírica española (Madrid, Ed. Labor, 1948), pág. 335.

.. .un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, son intangible;
no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú! (XI) .

El poeta se atrae por una fascinación indefinible, que se simboliza por los ojos
de la amada; pero ¿ adónde se atrae? No se sabe:
Y o me siento arrastrado por tus ojos,
Pero adónde me arrastrarán, no lo sé. (XIV)

El fervor becqueriano.
Examinemos brevemente (Rima XVIII) la actitud del poeta frente a la
realidad. Bien se entiende cómo la poetiza, depurándola, desmaterializándo!a
de todo lo anecdótico. El poeta no refleja la realidad exterior sino una realidad afectiva -~a real!dad como se siente por el mismo poeta. Hay en la
XVIII un~ mu!er fatigada del baile; una flor que levantaba el palpitante
seno; Y ¿como siente el poeta tal realidad? Siente la potencia poética: ¡ Ojalá
fuera él la flor que se halla sobre el seno!
Entre la leve gasa
que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en compasado y dulce movimiento
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!

s:

En todas las Ri"!as en qu: poetiza el amor (XI-XXVII) se siente el gran
fervor, fervor &lt;letras de las rruradas, de los ojos, de los besos: es un volcán:
¿Cómo uive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra
sobre el volcán la flor. (XXII)

Se siente un fervor que está al punto de romper la forma bien dominada:
Por una mirada, un mundo:
por una sonrisa, un cielo;
por un beso. . . ¡Yo no sé
qué te diera por un beso! (XXIII)

Brevemente el poeta rompe la contención (en este caso lograda por el uso

209
H14

�de la forma casi tradicional del adagio español) , la contención de la pauta;
grita frenéticamente "¡ Qué te diera por un beso!"
El fervor se siente más intensamente en la XXIV, cuyas metáforas son, sin
duda, símbolos eróticos. El intento, el simbolismo refleja el fervor becqueriano bien dominado:
Dos rojas lenguas de fuego
que, a un mismo tronco enlazadas,
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama;
dos
dos
dos
dos

notas que se abrazan;
olas que vienen juntas;
jirones de vapor que f arman una nube;
ideas, dos besos, dos ecos se confunden;

Ya bajo la aparente calma y tranquilidad de una de las rimas más tranquilas
del grupo de tema amoroso, se siente el gran fervor del poeta; en la XXV no
se halla la aspiración de las que preceden ni el rencor, los celos de las que
siguen; hay cierta calma:
Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño,
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano;
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto,
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
diera, alma mía,
cuanto poseo:
la luz, el aire
y el pensamiento.

¿Posee lo deseado? Es dudoso. Bajo la aparente calma surge, hierve el fervor:
Por ver entre .sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos.

La tercera directriz, el tema que se exterioriza en varias de las Rimas principiando con la XXX, es el rompimiento, los celos, la desilusión. A nuestro
parecer muchas de éstas son bien inferiores. El poeta está cerca de la realidad
misma; siente demasiado fuertemente el rompimiento. No ha pasado bastante

210

tiempo para que se temple la emoción. Más bien que "poética" la emoción
es "viva". En muchas de las rimas desde la XXX el poeta nos dice prosaicamente lo sucedido. La emoción intensa parece haberse convertido en orgullo, y Bécquer nos lo dice en vez de comunicarlo poéticamente:
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Y o voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?

El poeta está demasiado cerca del arrepentimiento. Lo siente demasiadamente. No puede poetizar, sentir. Piensa: "él" habla; "ella" dice; y cuando piensa Bécquer, mucho del encanto, mucho de la poesía se destruye. Se notará
tal tendencia en la XXXI. La actualidad del rompimiento, la intensidad de
los celos prohiben que él poetice la emoción. Al tratar de comunicar el desengaño, la desilusión, fa poesía sufre. "Nuestra pasión fue un trágico sainete".
¿Cómo se relacionan pasión y trágico sainete? A nuestro parecer, en conjunto,
la rima es muy inferior. Habla, piensa el poeta en vez de cantar, intuír.
Y sigue pensando en la XXXIII: ¿Por qué rompieron? En esta rima
llega muy cerca de la sensiblería burguesa de un Campoamor, es decir, hay
poca emoción y demasiada razón. La cabeza domina al corazón. El poeta
raciocina:
Es cuestión de palabras, y no obstante
ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremos
en quién la culpa está.

La última estrofa resulta muy prosaica:
¡ Lástima que el amor un diccionario
no tenga dónde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo,
y cuándo es dignidad!
Para clarificar lo que queremos decir, examinemos la XXXVIII. Nos parece que en esta rima a Bécquer le ha vuelto la musa. He aquí todo lo bueno
~ecqueriano: lo frágil y fugitivo: lo espontáneo que da vida poética, vida emo~ a~ R~as:
.

211

�Los suspiros son aire, y van al aire,
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

El orgullo (con el desengaño, la desilusión) se ha cambiado en algo muy simple, muy espontáneo. No hay nada de lo grotesco de la XXXI; no hay el
excesivo pensamiento, no hay el orgullo racional excesivo.
La XLI es buen ejemplo de cómo termina el poeta combinando los dos elementos, lo intelectual y lo afectivo (se plantea el problema en la III ); todavía parece que el poeta trata de explicar racionalmente el rompimiento; pero
la rima se halla a la vez dentro de lo emocional de su poesía. Dice, piensa:
"No pudo ser". Pero hay también las tres metáforas que poetiza la incompatibilidad de la pareja: tú: el huracán, el océano, hermosa; yo: alta torre, la
enhiesta roca, altivo. ¡ No pudo ser! El poeta ha vuelto a lo poético: Las Rimas si&lt;&gt;uen la trayectoria de la realidad subjetiva. Sentimos -por medio de
las imágenes-- lo sucedido. No sabemos los hechos ( la realidad objetiva) sino
sentimos la actitud subjetiva del poeta.
Al fin de esta trayectoria del rompimiento, de los celos, de la desilusión cuando el poeta se da cuenta de que "ella" le ha abandonado, siente; ya no piensa. Expresa lo sentido metafóricamente:
Cuando me lo contaron sentí el frío

de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba. (XLII)

Se desarrolla una intensa soledad; siente un abismo:

'

Mas, ¡ ay! de un corazón llegué al abismo,
y me incliné por verlo,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡Tan hondo era y tan negro! (XLVII)

J

Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí, al hacerlo, que la vida
me arrancaba con él. (XLVIII)

Las Rimas posteriores aluden a una última fase del proceso sentimental
(LII: ¡ Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!). Esta última fase
se caracteriza por una dulce melancolía del vacío sentimental, por una monotonía de la vida sin amor. Quizá sea la LIII -la de las golondrinas-- la
mejor de las rimas de esta etapa. Bécquer ha regresado a la simpleza becque-

212

riana; ha vuelto a la expresión genuinamente personal de su emoción; el rompimiento, los celos se han suavizado, se han "poetizado". Ahora parece que
contempla la emoción viva tranquilamente: la emoción viva se convierte en
emoción poética. El dolor, la soledad, el grito de la LII se han combinado con
imágenes leves y se han hecho el "desengáñate". Comunica la melancolía por
medio de una construcción paralela: contrasta melancólicamente lo que era
con lo que es ( es la melancolía del "En los nidos de antaño no hay pájaro
hogaño"):
a)

b)
c)

Volverán las obscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán. .
a') pero: las que conocíamos no volverán.
Volverán las tu pidas madreselvas
b') pero: las que conocíamos no volverán.
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
c') pero: no habrá quien te ame como yo
.. .desengáñate,
¡ así no te querrán!

Las tres imágenes (golondrina colgando de los nidos; las madreselvas escalando las tapias; las palabras de amor sonando a los oídos) ; la pauta a, b, c;
el empleo de tres conjunciones (pero) ; el empleo de las tres aquellas; el empleo del futuro en contraste con el imperfecto, el desengáñate final -todos
estos elementos se combinan para evocar una profunda melancolía.
Le preocupan al poeta desde aquí en adelante una melancolía y una monotonía; LVI: todos los días, "todos ellos sin goce ni dolor"; LXI: ¿Quién lo~
cerrará? ¿ Quién murmurará? LXV; la soledad, el vacío, sin ser metaforizados:
Llegó la noche y no encontré un asilo;
¡ Y tuve sed! . .. Mis lágrimas bebí;
¡ Y tuve hambre! ¡ Los hinchados ojos
Cerré para morir!

Con la Rima LXVI llega a una conclusión del problema ya planteado en
la II (". . . cruzo el mundo, sin pensar de dónde vengo, ni adónde mis pasos me llevarán ..."). Es el Warum romántico. Las preguntas y tres metáforas
como respuesta vacía: el vacío, el aislamiento, la melancolía: A) ¿De dónde
vengo? a) el más horrible y áspero de los senderos; b) las huellas de unos
pies ensangrentados sobre la rbca dura; c) los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas. B) ¿ Adónde voy? a) el más sombrío y triste de

213

�los páramos; b) el valle de eternas nieves y eternas melancólicas brumas; c)
una piedra solitaria sin inscripción alguna.
Al fin de la trayectoria llega el poeta al olvido, a la muerte (el 5o. tema) .
Anhela y halla un reposo eterno en la nada. Las últimas rimas se caracterizan por la calma, la resignación:
Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡ tan corto ts el vivir!
La gloria y el amor tras que corremos,
sombras de un sueño son que perseguimos:
¡ Despertar es morir! (LXIX)
Es un sueño la vida,
pero un sueño febril que dura un punto;
cuando de él se despierta,
se ve que todo es vanidad y humo ... (LXXVII)

Tal es el contenido de las Rimas. Nos restan unos comentarios más sobre
la forma misma, el estilo becqueriano. Bécquer define bastante bien (definición ya comentada) su propia lírica al oponer a "una poesía magnifica y sonora -hija de la meditación y del arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua", otra que es "natural, breve, seca, que brota del alma como
una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio-, es un acorde que se arranca de un arpa y se quedan las
cuerdas vibrando, con un zumbido armonioso". Es la poesía que Azorín declara "frágil, alada y fugitiva", cuya sencillez y levedad contrastan con el aparatoso efcctivismo de los románticos que viven y escriben desde el peómetro
hacia afuera. Y fue Luis Cernuda quien delineó la depuraci6n becqueriana
como una "liberación de la pompa, del ornato que como vano ramaje rodeaba con sus anchas hojas decorativas el cuerpo esbelto y ligero de la poesía".
Como rasgos característicos principales de esta poesía frágil, alada y fugitiva, esta poesía depurada: la contención (un sentido de la St&gt;ncillez popular
-popular asonancia, los populares octosílabos-; la musicalidad tembloro~a,
versos sencillos, espontáneos, rimas asonantes predominantes) ; lo plástico
(Bécquer, un artista quien dibujaba, pintaba al escribir -recuérdese el problema del medio de expresión) .
La expresión de lo íntimo (lo lírico ya delineado -el desencanto amoroso,
los celos, la soledad) se logra por la contención. Son breves, sencillos, concentrados los mejores versos. Y al sentido de contención se une el de lo popular; muchas de las rimas recuerdan al adagio popular español:
Los suspiros son aire, y van al aire,
las lágrimas son agua y van al mar.

214

Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
uabes tú adónde va?

Eabonla mayor parte de las Rimas se emplean la asonancia popular y los octosíl s populares.
· a h mr
, de
I El factor
d • musical es uno de los más notables· Hay una tend enc1a
a rot~n 1dad so~or_a hacia una tenue musicalidad temblorosa. A veces el
contenido se extenonza por medio de una forma casi perfecta. XV
c·ó
· · 1
d "
•
, cuya emo1 n pnnc1pa
·
Los
e
· es 1a e ansia perpetua de algo meJ·or", el fervor becquenano.
v rsos m1~mos captan un sentido de ansia, un gran sollozo. Se em lean
versos
de 10 silabas, con pie quebrado de 5 ,• alternac,·o·n q ue evoca unap an.
sia, en sollozo como eco: 10 10 5 5 10 5/ 10 10 10 10 5/ 10 10 5 5 10 5
La la. estrofa:
• ~
,.
,.
~ ~
·
0

Cendál /lotánte de léve brúma
rizáda cínta de blánca espúma, '
rumór sonóro
de árpa de 6ro
béso del áura, ónda de lúz:
eso eres tú.

Acentuación
4-4-2-2-4-2.' asonancia AA, BB, ce, Dd, con el eco final.
.
·
d
La téc1
nica es e emp eo frecuente: nótese la XVI; se alternan los versos de 10 4
captando los murmullos, rumores, lejanas voces por el leve eco mismo. y '
. A veces l_a_ músic~ no se expresa de esta manera mecánica sino
r una
1i:r1agen auditiva: m1resc la LXIII en la cual los recuerdos del poe:se asocian con el rumor de abejas irritadas:
Como enjambre de abejas irritadas,
de un oscuro rincón de la memoria
salm a perseguirme los recuerdos '
de las pasadas horas.

Tan importantes como los valores musicales son los plásticos. y lo pi' f
a. su vez se. caracteriza por Ios vagos y esf umados contornos las trémulas as
1· .1co

c1ones luminosas·. "las aJas d e tu ¡ del sueño" "niebla dorada"
-,
"C d I nsafl
tan te de leve b ruma" ' " tremu
, Io f ulgor de leve
' bruma" "ra . , d en
I a odif " L · á
,
,
yo e uz tenue
\s f~: .., as im genes mas comunes en la poesía de Bécquer son los "fuegl b os ' las azucenas tronchadas, los ojos, las ardientes chispas brilladora
uro re Y temerosa sombra.
'
~ a úl_tima mdetáfo~ nos trae a una de las más delicadas, más tenues más
quenanas e las nmas: la LXII -en la cual el conten"d
.
'
1
cia ín t'
t
1 •
o IDJSmo se aso1~.u:nen e con a 1magen principal: luz, alegría; sombras el pesar Hay
un movumento perfecto:
'
·

215

�A.
B.

"un albor trémulo y vago",
"raya de inquieta luz",
c. "en ardiente explosión de claridad",
D. "la brilladora luz",
E. "la temerosa sombra",
F. "obscura noche",
G. "¿ Cuándo amanecerá?"
Perfecto es el crescendo-diminuendo en el matiz de luz: AF; BE; CD como
clímax. El epílogo ( en el cual el poeta expresa su duda) se queda solo, más
triste frente a la luz de la imagen principal.
Que el comentario en esta rima nos lleva a una de la~ técnicas más becquerianas: las que hemos bautizado "metáfora-conclusión". Primero se ven en
la II : en la última estrofa se da la "conclusión" ( proposición a la vez) de
las cuatro imágenes que preceden:
A.
B.
C.
D.

"la saeta que voladora",
"la hoja que del árbol seca",
"Gigante ola que el viento ... ",
"luz que en cercos temblorosos";

las cuatro imágenes seguidas por la conclusión:

Eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo, ni adónde
mis pasos me llevarán.
La misma técnica se emplea en muchísimas -otro ejemplo se encuentra en
la VII· la imagen inicial del arpa del salón en el ángulo oscuro, y la idea
misma:' o sea el genio que "Así duerme en el fondo del alma". E~, un~ _t~enica poética de amplificar la intuición directa por una enumerac1on m1é1al
de analogías, de metáforas. Tal técnica ha sido criticada por muchos, pero
admirablemente defendida por Jamés: "Ha sido criticada como defecto. Tal
vez lo sea, pero nosotros sólo pedimos que las imágenes sean ~ellas. No es
Bécquer un talento discursivo, sino intuitivo. El _n~ podía explicamos nad~.
Sólo podía hacer esto: ver el mismo objeto por d1stmtas caras. Opera por subitas iluminaciones ... " 11
Claro está: "súbitas iluminaciones"; la técnica, el estilo (en cuanto a la
contención, la musicalidad, lo plástico} sirven para expresar lo más característico de la sensibilidad becqueriana: El fervor.
11

216

]ARNÉS,

op, cit., pág. 140.

REFLEXIONES SOBRE LA SEMANTICA LINGütSTICA
Y SU EVOLUCIÓN

DR. Ono DucnÁcEK
Praha, Checoslovaquia

I
LA SEMÁNTICA o SEMASIOLOGÍA es una de las disciplinas lingüísticas menos
exploradas. Los lingüistas se han interesado más en la forma que en el sentido de las palabras. Nada de extraño porque el estudio de la forma no presenta tantas trampas como la exploración del sentido. Este último es, en lamayoría de los casos, mucho menos estable que la forma y más complicado, puesto que comporta generalmente, además de la dominante, otros muchos componentes nacionales y, a veces, incluso otros : afectivos ( que expresan la emoción), expresivos (cuya afectividad se expresa incluso por medio de la forma
de la palabra), volitivos (que traducen la voluntad, el deseo, la intención, etc.,
del sujeto hablante) y funcionales (que juegan un papel más o menos importante según el empleo de la palabra en diferentes medios o en diversas situaciones). Su número, su importancia, sus relaciones mutuas, todo eso no es
generalmente constante. En una época dada se pueden verificar las diferencias dialectales, sociales (entre los miembros de diversas capas sociales o distintas profesiones), generativas (que se refieren a la edad de los sujetos hablantes) e incluso ocasionales (bajo la influencia de la situación en cuestión)
e individuales (según la cultura y la formación del hablante, según su carácter, religión, etc.).
Hay lingüistas que quisieran escamotear el sentido de la lingüística y que
creen que las palabras no tienen sentidos, sino únicamente usos (por ejemplo,
R. L. Wagner) . Olvidan que la lengua, al ser el medio principal de la comunicación, sirve para expresar nuestros pensamientos, nuestras opiniones, nuestras experiencias, nuestra voluntad, etc., en una palabra, todo lo que quere-

217

�mos hacer saber a nuestros interlocutores. El proceso del entendimiento se
hace posible por el hecho de que, entre todas las personas que hablan una
misma lengua, cierta percepción acústica, eventualmente visual (gráfica), evoca el mismo concepto, la misma idea, pero seguramente, no siempre una sola.
Ahora bien, la forma de la palabra no es más que el signo del concepto en
cuestión que, en la lengua, está representado por la acepción de la palabra.
El sentido y la forma son, por tanto, dos partes inseparables. que componen
la palabra.
La semántica examina las acepciones de las palabras y su evolución ( semántica diacrónica) o sus relaciones mutuas, su interdependencia o incluso su
interacción en un momento dado (semántica sincrónica).

II

I

'

Al estudiar la historia de la lingüística, se cae en la cuenta de que; a partir
del siglo V a. C., los filósofos griegos se esforzaron por resolver el problema
de si las palabras representan una expresión natural de las cosas y los seres
designados (Heráclito, Platón, Aristóteles, los epicúreos, los estoicos) o bien
únicamente signos convencionales (Demócrito, los escépticos).
No nos ocuparemos sobre las hipótesis, sobre el origen de la lengua y sobre la relación original entre la palabra y la cosa designada. Contentémonos
con comprobar que, en todas las lenguas indoeuropeas (y en otras), en su forma actual, lo mismo que en sus fases históricas, se encuentran palabras semánticamente transparentes (es decir, motivadas, por ejemplo, cancionero
"que hace o canta canciones"), también palabras semánticamente opacas (inmotivadas: padre, mesa). Dicho se está que la motivación primitiva puede
haberse olvidado y las palabras transparentes pueden llegar a convertirse en
opacas (bec d'ane) "bédane".
Al examinar la conexión entre los conceptos y las palabras que los designan, Demócrito ya señaló que un concepto puede expresarse mediante diferentes palabras y, por el contrario, que una palabra puede expresar muchos
conceptos. Ya Aristóteles distinguió entre palabras autónomas y palabras "instrumento".
Se hace necesario esperar diez siglos para poder contemplar progresos importantes en esta disciplina. Proclo (412-485), filósofo de la escuela neoplatónica de Alejandría, estudió diversos cambios del sentido, sobre todo la metáfora, el deslizamiento y la extensión del sentido.
Los gramáticos griegos y romanos examinaron después los cambios de sentido como recursos estilísticos y retóricos. Los gramáticos medievales acaba218

ron por distinguir catorce "tropos" : la metáfora la sinécdoque la m t . .
la ant
· l
,
.
'
,
e onuma
. , onom~s1a, a c~tac~es1s, la onomatopeya, la metalepsis, el epíteto, la ale~
go:1a, el emgma, la iroma, la perífrasis, el hipérbaton y la hipérbole. Todavía
mas tarde se_ encontraron otros. Apresurémonos a comprobar ue todos estos
tropos se refieren a los cambios del sentido.
q
d/ohn Locke hizo un ensayo más serio para clasificar los cambios de sentiS~n su obra An Essay &lt;:oncerning Human Understanding, publicado en 1660.
m em~ar~o, no f~e. smo hasta 1825 cuando acabó el período "precientífico"
e_n la ~emant1ca. Christian C. Reisig echó los primeros fundamentos de la semas10lo~1a en sus Vorlesungen über lateneische S prachwissenschaft t en dond
estudia, sobre todo, la sinécdoque, la metonimia y la metáfora '1a t
.•: _e
dad 1 · t
· · 'd d
,
rans1uv1. . y . a m rans~tiv~ a ' el _paso de la esfera espacial a la temporal las mod1f1cac1ones
. .
y
s 1 semanticas
. realizadas por el empleo de las preposmones.
us a ~mnos contmuaron su obra. El curso de semántica latina d F H
:~: pubhc~d~ después de su muerte por sus discípulos F. Eckste: ( Íer. a;;~
en, Le1pz1g, 1874) y H. Peter 2o. volumen Leipzig 1880) F H d
'b · ' U
'
• . eer egen
escn JO.. ntersuchungen zur lateinischen Semasiologie (Erlangen 1881)
Grundzuge der Bedeutungslehre (Berlín 1890) . H L hm
Üb' d
y
d t
d z ·
.. .
'
' · e ann,
er en Beeu ungswan
e
im
Franzosischen
(Gottingen
1883)
.
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f
Id
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riss er
f ranzosisc en Rhetorik und Bedeutungslehre (Leipzig 1887). G F
Üb
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' . ranz,
er
eu un~swan e atenemischer Worter im Franzosischen (Leip . 1890)
Las obras citadas -lo mismo que On the study of words por R.
Trend
~~ondon, 1856) y Incercare asupra semasiologiei limbei romane por L. Sainea(Bucarest, 1887)- pertenecen al primer período de la semánt'
. tíf'
ca en Ja
t d
b
1ca cien 11
.
que ~ a p~ ~ ra es estudiada separadamente y todos los cambios de
sentido
se
umcamente por las leyes de la l'og1ca.
.
E
,exphcan
d
ste peno ~ está coronado por las leyes de la lógica. Darmesteter (La vie
des mots, Pans, 1886) 2 distingue los cambios semánticos siguientes: la sinéc-

~f'.

Después de su m~erte, su alumno F. Haase las editó en 1839 en Berlín donde e
H_cerddegenB hd1zo reimprimir la parte referente a la semántica bajo el títul~ d:
asio ogze o er e eutungslehre
• Esta obra, precedida por la .de G. Mano Del/ f t
1883) · · ,
'
e or una del/e paro/e (Turino,
' ~~spiro a muchos otros lingüistas. Merecen citarse:
J. STOKLEIN, Bedeutungswandel der Wiirter 'München 1898
KR
·
'
'
·
. : NYROP, Ordenes L'w ( trad uc1do
por Vogt
al alemán:
D
L b
Le1pz1g, 1903).
as e en der W iirter,

!!:O, ~l1

E ...STERN, Das Leben der Wiirter, Prague, 1904.
~U~LER-FRLAUR~UTH, Aus der Welt der Wiirter, Halle, 1904.
· ARis, a vze des mots, Paris, 1909.
J. DvoRÁCEK, Ze zivota slov, Prague, 1920.
R. THOMASSON, Naissance et vicissitudes de 300 mots et locutions, Paris 1935.
A. DAu~AT, Voyage a travers des mots, Paris, 1947.
'
M. ScHONE, Vie et mort des mots, Paris, 1948.

219

�. f
1

I

cloque ( en la cual coloca la extensión, la restricción y la elipsis) , la_ metonimia,
la metáfora y los cambios complejos ( la irradiación, el encadenamiento).
Michel Bréal (Essai de sémantique, Paris, 1897) es el primero en buscar un
sistema en semántica. Intenta encontrar las leyes intelectuales del lenguaje: la
ley de la especialidad (el latín, lengua sintética, se_ t:~nsform~ en la_s !~?guas
romances, que son analíticas) y la ley de la repart1c10n (la dife:enc1ac1on semántica de los sinónimos). Se da cuenta de los cambios de sentido en la restricción, extensión, metáfora y "espesamiento". Trata de la polisemia, de la
elipsis, de la influencia del contexto, etc.
Una nueva fase de la semántica comienza hacia fines del siglo XIX. A. Rosenstein estudia la influencia de los fenómenos psíquicos sobre los cambios de
sentido en su obra Die psychologischen Bedingungen des Bedeutungswandels
der W orter ( 1884).
Su maestro W. Wundt, el principal representante de la concepción psicológica, publicó su obra maestra Volkerpsychologie en 1900 (Leipzig). Según él,
los cambios de sentido son parcialmente inconscientes y, consecuentemente,
generales, parcialmente intencionales ( tales son los cambios individuales)• ~os
cambios o-enerales pueden ser asimilativos ( pied d'une montagne), comphcativos ( sin6stesis, abstracción, etc.), afectivos o asociativos. Estos últimos están
causados por el contexto o por factores externos. Perteneciendo a los cambios
individuales la nominación en la base de las asociaciones individuales, el cambio de los nombres propios en nombres comunes y la metáfora. El progreso
de la concepción de Wundt consiste en el análisis de los fen~menos semá~ticos. Los semánticos del primer período únicamente se dedicaron a clas1ficarlos.
De acuerdo con Wundt, creemos también que la lengua y el pensamiento
son inseparables. El proceso para expresar nuestros pensamientos (la ~alabra),
resulta de nuestra forma de pensar, la cual, a su vez, depende en cierta medida del sistema de la lengua porque formula sus ideas con la ayuda de las
frases. Por tanto, la palabra, según nosotros, forma una unidad dialéctica con
la acción de pensar. Por consiguiente, las leyes psicológicas pueden influir
sobre la manera de hablar y sobre el sentido de las palabras.
Algunos semánticos, por ejemplo K. Nyrop y A. Camoy, combinan los puntos de vista lógico y semántico.
K. Nyrop ( Grammaire historique de la langue franfaise, IV: Sém_anti~ue,
Copenhague, 1913) nos presenta un conjunto de interesant~s estudios neamente documentados sobre los más diversos cambios de sentido y sobre sus
causas, sobre la influencia de la afectividad, etc. Sin embargo, no intenta clasificarlos sistemáticamente.
A. Camoy (La science du mot, Louvain, 1927) ha hecho un serio inte~to
por descubrir un sistema en semántica. Después de haber tratado de la lID220

portancia del símbolo, del substrato intelectual de las palabras, de los tres aspect~s ?el sentido de las palabras (perceptual, afectivo y conceptual), de las
aso~1~c1ones de la~ lenguas :speciales, de los argots y de las jergas, llega a
clas1f1car los cambios de sentido. Los divide en inconscientes y conscientes. Los
cambios inconscientes, que son graduales, pueden ser simples (el deslizamiento, la irradiación, la extensión y la restricción) o complejos: la antisemia
(_l~ antonimia ~ l~ diferenciación de los sinónimos), la homosemia (la atracc10n, 1~ h~monun;1a, la c_ontaminación, la etimología popular y los calcos)
y. la s1semia (la mfluencia del contexto, la elipsis, la braquisemia, la pérdida del valor semántico). Subdivide los cambios conscientes (que son súbitos) en evocativos (la metáfora), apreciativos (el eufemismo, el disfemismo, la degradación y el ennoblecimiento) y cuantitativos (la exao-eración Ja
a~enuación: _litote, ironía, juego de imágenes de palabras). Su sistema, ~or
bien pensado que esté, sin embargo, nos parece demasiado "atomizado" (no
hemos podido se~alar aquí todas las subdivisiones) . Lo que es más grave es
que el autor no tiene en cuenta los factores externos. A pesar de esto su libro
fue, en su tiempo, una contribución importante al conocimiento de 'los fenómenos semánticos.
E. Gamillscheg (Franzosische Bedeutungslehre, Tübingen, 1951) parte de
la concepción de Wundt al considerar los fenómenos lingüísticos, sobre todo
desde el punto de vista psicológico (la lengua es, según él, la expresión de
nuestros sentimientos y de nuestra manera de pensar). Sin embargo, aporta
algo nuevo. Examina la influencia de los factores externos y de las causas
puramente lingüísticas de los cambios de sentido. Combina el aspecto sincrónico con el diacrónico. Sin buscar un sistema, estudia, basándose en un material muy rico y original, las relaciones entre las cosas (los seres ... ) , los conceptos _de que se forman y las palabras que los designan; las relaciones entre
el sentido virtual de una palabra y su sentido actualizado que le da el sujeto
hablante en una situación determinada o que resulta del contexto; la influencia del sistema gramatical sobre el sentido de las palabras; la asociación de
ideas; la estructura de la acepción; las palabras: polisémicas, de valor pleno,
de valor debilitado, semánticamente vacías; diferentes tipos de cambios de
sentido; la influencia de los hechos históricos; las lenguas especiales; la interdependencia de palabras y de sus acepciones. Se puede comp¡obar que, estando al corriente de las teorías modernas ( de las cuales hablaremos más adelante) se sirve de ellas para modificar y completar la concepción psicológica
de la cual es el representante más destacado.
H. Kronasser (Handbuch der Semasiologie, Heidelberg, 1952) explica los
cambios de sentido también desde el punto de vista psicológico. Los examina
con mucha conciencia y seriedad al servirse de ejernnlos tomados de varias
221

'

�lenguas. Para apoyar sus hipótesis concernientes a la evolución semántica en
las fases de las más antiguas lenguas indoeuropeas, destaca ciertos hechos del
lenguaje infantil. De acuerdo con Gamillscheg cree que es imposible establecer en semántica un sistema satisfactorio. Pero prevé un sistema en que todo
cambio de sentido encuentre su lugar.
G. Stem (Meaning and changes of meaning, Goteborg, 1931) es el representante de la tercera concepción semiológica. Partiendo de la bipolaridad del
significante y del significado,3 considera los cambios de la lengua desde el punto de vista causal y funcional y distingue los cambios externos (las sustituciones objetiva, cognitiva y subjetiva) y lingüísticos: 19 los desplazamientos relativos a la forma, causados por la braquisemia, por la elipsis o por la analogía;
esta última puede ser combinativa (la composición, la derivación, la flexión),
correlativa (la sinonimia, los calcos semánticos) o fonética (la atracción, la
etimología popular) ; 29 los desplazamientos de la relación referencial: la composición, la derivación, el transporte intencional o no· intencional, sobre la
base de la similitud, de la función, del espacio: se trata aquí de la metáfora,
de la hipérbole, del litote y de la ironía; 39 los desplazamientos de la relación
subjetiva entre la palabra y los hablantes: la permutación (la metonimia y
la sinécdoque) y la adecuación (la metonimia combinada con el deslizamiento).

I

'

S. Ullmann (The principies of Semantics, Glasgow, 1951) nos presenta otra
clasificación semiológica. Según él, hay cambios de origen histórico y extralingüístico, debidos al conservatismo lingüístico, y cambios debidos a la innovación lingüística. Divide estos últimos en traspasos del nombre (causados por
la similitud o la contigüidad entre los sentidos) y traspasos del sentido (causados por la similitud o la contigüidad de los nombres). Forman un tercer
grupo de cambios compuestos, ocasionados por asociaciones complejas, por
ejemplo, por una doble elipsis: un beaujolais (un verre de vin de Beaujolais).
Ullmann pone en evidencia la bipolaridad de la palabra ( el significante -el
significado-) y la doble forma de la naturaleza psicoasociativa del proceso:
la similitud o la contigüidad de las imágenes mentales asociadas. La similitud
del sentido puede ser sustancial (similitud de forma, de función o de situación), sinestésica (douce voix) y afectiva (amitié chaleureuse). La similitud
de formas puede llevar a la atracción léxica o a la etimología popular. La contigüidad de sentidos puede ser espacial, temporal o causal. La contigüidad de
las palabras en un contexto puede manifestarse por una elipsis o por un contagio sintáctico.
• La distinción entre el significante y el significado aparece por vez primera en la
Glossology de G. GROTE ( 1871); fue precisada por F. DE SAUSSURE en su Cours de
Linguistique générale ( 1916).

La clasificación de Ullmann tiene la ventaja de ser simple y de poner en
evidencia el carácter psicoasociativo y funcional del proceso. Ullmann intenta desc~brir l~s leyes y las tendencias semánticas "pancrónicas" y llegar así a
descubrir el sistema en semántica. Busca también las relaciones entre esta
última Y ~as ~emás disciplinas lingüísticas (sobre todo la estilística) y aun
de otras c1enc1as (sobre todo la psicología). Al estudiar el acto de la comunicación examina el problema de los signos y de los símbolos lo mismo que
el de los reflejos condicionados, la conexión entre el concepto y el sentido
y la forma de la palabra.
En su Précis de sémantique franfaise (Berne, Francke, 1952) Ullmann aplica la concepción y los métodos formulados en su obra anterior. Partiendo de
los principios estructuralistas, distingue la lengua del habla, el sio-nificante
del
0
signif!cado, sub_raya la interdependencia de todos los elementos de la lengua
Y la IIDportancia de las diferentes funciones (funciones semánticas de los sonidos, de los sufijos, etc.) y valores (afectivo, etc.). Estudia la autonomía
de la palabra francesa desde puntos de vista fonético, morfológico semántico Y sintáctico. Examina las motivaciones de las palabras: fónica \1a onomat~p~ya, la . expresividad_) , morfológica ( la composición y la derivación),
semantica (diversos cambios de sentido). Son instructivas sus explicaciones
referentes a los campos asociativos y semánticos, el carácter abstracto del francés, la lexicalización de los cambios de sentido, la afectividad y la evolución
del léxico. Importante es la comprobación de las dominantes semánticas del
francés: las palabras francesas son esencialmente arbitrarias, abstractas, polisémicas, la autonomía semántica de las palabras francesas es débil por causa
de la polisemia, de la homonimia y del hecho de que la palabra francesa no
es ni una unidad fonética ni sintáctica.
. L~ ,sémantique de P. Guiraud (Paris, 1955) es un excelente libro de vulganzacion que, con la ayuda de comentarios a la vez exactos y muy claros y de
muchas tablas sinópticas, pennite incluso a los no especialistas comprender
los métodos modernos y los fines de las investigaciones semánticas contemporáneas, el lugar de la semántica entre las demás ciencias, etc. En ciertos detalles el autor aporta algunas novedades.

K. B_aldinger (Die Semasiologie. Versuch eines Oberblicks, Berlín, 1957)
aporta igualmente informaciones muy útiles y muy precisas sobre la evolución
Y el estad~ ~ctual de los estudios semánticos, de métodos nuevos y de los problemas mas rmportantes de la actualidad.
Para concluir este capítulo quisiéramos comprobar que, estimando en mucho las sólidas obras de Gamillscheg y de Kronasser, que demuestran vastos
conocimientos y grandes alcances, preferimos las obras de los autores que intentan descubrir el sistema en semántica. Juzgamos como la más moderna y
la más acertada la concepción de Ullmann aunque nos parece, lo mismo que

222
223

I

'

�las de Bréal y la de Stem, demasiado vasta. En cuanto a las obras ,de ~llmann,
no creemos indispensable el estudio de los fonemas (pues, por s1 _mismos, no
comportan ninguna acepción) y el del valor simbólico de los somd?s porque
los mismos sonidos no evocan siempre y entre todo el mundo los rmsmos sentimientos. En el libro de Bréal creemos que son superfluos los análisis de diversos problemas morfológicos, sintácticos y estilísticos. Inútil es tamb~~n en la
obra de Stem el examen de la formación de las palabras y de la flexion.

III
Hemos hecho un breve examen de obras cuyos autores se han esforzado
por presentamos una vista de conjunto de los cambios más diversos y de las
relaciones semánticas de las palabras. Estamos interesados, sobre todo, en la
semántica del francés y, en cierta medida, en la semántica lingüís~i:a general.
Hemos renunciado a mencionar las obras más o menos monograf1cas Y que
se refieren a problemas especiales, por ejemplo, los campos lingüísticos.4
Quisiéramos comprobar que, al estudiar la conexión de las palabras en toda
su extensión se cae en la cuenta de lo difícil que es encontrar lo que se podría llamar :'leyes semánticas". Se pueden descubrir cier~as tendenc}as que se
de·an sentir en el curso de la evolución de la lengua, ciertas dominantes semlnticas que se pueden verificar en una época dada, por ejem~lo'. en el francés actual, pero sería exagerado, creemos, hablar de leyes semant1cas. .
Sin embargo, estamos persuadidos de que se puede encontrar. un sistema
en semántica. Seguramente, este sistema será mucho más comple30 y m~cho
menos estable que los sistemas fonológico y morfológico. No hay que olvidar
que: 1Q en una lengua, no hay, por término medio, más que tres doce~as de
unidades fonológicas (fonemas), pero hay centenares de millares de u~1dades
semánticas (palabras); 2Q los fonemas son unid~des rela~ivamente. simples,
mientras que las palabras son unidades mucho mas comple3as, que tienen no
solamente una forma (menos estable que la de los fonemas), sino_ i~cluso una
0 varias acepciones, quizá muy inestables; 39 el número de opos1c10nes entre
los fonemas es muy limitado, pero la cantidad de relaciones entre las palabras es muy elevada.
• Para informarse sobre la historia y el estado actual de la teoría de l~s campos
¡¡ güísticos véase mi monografía Le champ conceptuel de la beauté en franfais moderne
(~eta Uni~ersitatis Brunensis 71, Praha, Státní peda~ogické nak!adatelství 1960, p.
5-25) 0 mi artículo Les champs linguistiques, Philolog1ca pragens1a III, 1?60, 2~-35
( traducido al español por Juan Antonio Ayala en Armas y Letras 4, Julio-Septiembre de 1961, p. 31-51).

224

Para encontrar diferentes conexiones entre las palabras, es muy instructivo
explorar diversos tipos de campos lingüísticos,5 lo que nos permite descubrir
la estructura actual de una parte del léxico que concierne, por ejemplo, a
cierta esfera intelectual, moral o estética (estudio sincrónico) o bien la estructura progresiva de una parte del léxico, si estudiamos cómo evoluciona
la expresión de ciertos conceptos o la nominación de ciertos hechos extralingüísticos (estudio diacrónico) .
Por el contrario, el estudio de un campo lingüístico no puede ofrecemos una
vista muy sistemática de todos los cambios de sentido, de sus relaciones mutuas, de sus interacciones, etc.
Según nosotros, es necesario distinguir claramente la semántica diacrónica
que estudia los cambios de las acepciones, sus diversos tipos, sus causas (lingüísticas, psíquicas, externas), sus condiciones necesarias, etc., de la semántica
sincrónica que examina las relaciones mutuas entre las palabras y sus acepciones, las relaciones que, sin embargo, en un momento dado (por ejemplo,
en nuestros días), no son absolutamente estables, pero que algunas veces lo son
en vista de un reagrupamiento y que, además, reflejan a menudo la evolución
semántica anterior, por ejemplo, una palabra puede tener muchas acepciones, algunas de las cuales son muy antiguas, otras más recientes y otras completamente recientes. En casos parecidos, que son muy numerosos, se pueden
confrontar, en el plano sincrónico, muchas fases anteriores sucesivas.
Desde el punto de vista sincrónico, es importante estudiar las relaciones entre una realidad (cosa ser... ) , su nominación (palabra simple o compuesta
o bien un grupo de dos o de varias palabras) y el concepto que nos hemos
formado de la realidad en cuestión.
El concepto resulta del total de nociones de que están hechos los individuos
o los objetos de una determinada especie. Las nociones, a su vez, proceden
de sensaciones. Por los sentidos se aprehenden los objetos exteriores. En nuestro cerebro las percepciones se transforman en sensaciones. Mediante estas últimas se forma la noción del objeto. En la base del conjunto de las nociones
que tienen los objetos de una especie determinada, se constituye el concepto
del objeto respectivo y es así que este concepto, y no solamente cierto objeto,
es el que se designa por medio de una palabra.
Es igualmente importante definir la palabra y precisar las relaciones entre
su forma (el significante) y su sentido (el significado). Proponemos la siguiente definición de palabra: "La palabra es la unidad más pequeña del plano
lexicológico, relativa a uno de los hechos de la realidad extralingüística y caracterizada por la unidad dialéctica del sentido y de la forma". En el len• Cfr. mi programa de una nueva concepción de los campos lingüísticos en las obras
citadas en la nota anterior o en la revista Vox romanica 18, 1960, 297-323.

225
Hl5

�guaje hablado, la forma de la palabra es una formación al mis~o tiempo articulatoria (desde el punto de vista del sujeto hablante) 1y acústica (desde el
punto de vista del oyente), formada por un grupo de sonidos .~ in~luso por
un solo sonido (fonema). En la grafía, se trata de una formac10n visual formada por un grupo de letras, excepcionalmente por una sola letra (gr~em~)
y separada de otras formaciones análogas. En la frase, se puede,. de ord1:1a_no,
intercalar una o varias unidades del mismo orden entre dos urudades lex1cas
vecinas.
Ampliemos aún nuestra definición del sentido de palabra: el sentido_ de la
palabra está constituído por la síntesis de todos sus elementos, es decir, del
dominante (ordinariamente nocional, raramente expresivo) y de los elementos complementarios nocionales, expresivos ( afectivos o volitivos), gramaticales ( tiene importancia que una palabra como bello, sea adjetivo o sustantivo)
y funcionales (hay palabras que no se pueden utilizar más q~e en cier:os contextos ciertas situaciones o ciertos medios) . El número, la unportancia y las
relaci~nes mutuas de estos elementos no son generalmente constantes. Se pueden verificar diferencias generativas, dialectales, sociales, individuales e incl~so ocasionales; por ejemplo, los elementos afectivos pueden resultar de una situación determinada o bien de la apreciación subjetiva de los hechos. Evidentemente, es posible que la apreciación de cierto hecho esté conforme, en ~n_a
época dada, con la mayor parte o con todos los individuos de una colectividad determinada (el proletariado, la nación, etc.). En este caso, el elemento
afectivo gana un valor social comunicativo.
El sentido puede estar matizado por la influencia de condiciones temporales
(empleo arcaico o neológico) , espaciales (matices dialectales) o sociales ( diferencias entre la lengua de las personas cultas, de la del pueblo, etc.) .
Es preciso, también, estudiar la elección de palabras según el contexto, la
situación y el medio en los cuales se utilizan, según la formación, las maneras
de ver, la edad, el carácter, el humor, etc. del sujeto hablante. Tampoco hay
que olvidar la influencia de las relaciones entre el sujeto hablante y su interlocutor.
Las unidades léxicas pueden estar repartidas o puestas en oposición según
diferentes criterios y según diversos aspectos:
l 9 conforme a sus relaciones mutuas: sinónimos-antónimos (acepciones idénticas-contrarias) , sinónimos-homónimos ( pluralidad de la forma-pluralidad del
sentido), homónimos-parónimos (identidad-similitud de la forma), palabras
coordinadas-palabras subordinadas, etc.;
29 según la extensión y el carácter de sus acepciones: palabras polisémicas,
bisérnicas, monosémicas; palabras de valor pleno, debilitadas (por ejemplo,
los verbos semiauxiliares) o casi nulo (las palabras-instrumento) ;

9

3 según sus caracteres especiales: palabras empleadas corrientemente Ii.
, .
'

teranas, poeticas, populares, vulgares, de argot; infantiles, especiales, dialectales; arcaicas, neológicas, de moda, etc.
Tod~ esto nos permitirá ilustrar las interdependencias múltiples y a veces
comple3as y, por lo menos comprender, las diferentes asociaciones.
Después de haber estudiado las relaciones entre las cosas (seres ... ) de una
p_arte y las sensaciones, las nociones y los conceptos, de otra parte, las relac_10nes entre estas últimas y las palabras, la conexión entre la forma y el sentido de la palabras, los lazos entre las diferentes categorías de palabras según
sus relaciones diversas, después de haber sopesado todo esto, se puede examinar cómo las palabras se influyen mutuamente y cuáles son los resultados:
l 9 los cambios de sentido o los de la forma o bien los de las dos partes de
la palabra, estando condicionado el cambio de sentido por el de la forma 0
viceversa;
9

2 la restricción del empleo de ciertas palabras; se convierten en puramente literarias, especiales, dialectales o arcaicas o bien no se utilizan más que en
locuciones ya hechas por completo; esto puede llevar a
39 la pérdida total de palabras;
9

4 ~a formación de palabras nuevas que pueden llegar a ser indispensables,
por e3emplo, como consecuencia de la pérdida de palabras que entran en co!isiones homonímicas o paronírnicas o bien de las que han sucumbido bajo la
mfluencia de la atracción semántica o morfemática, etc.6
Las reiaciones entre las palabras, sus interdependencias y su interacción
pertenecen a los problemas de la semántica sincrónica. Los casos en que estas relaciones causan un cambio pertenecen al mismo tiempo a la sincronía
Y a la diacronía; a ésta porque todo cambio forma parte de la evolución de
la lengua, a .aquélla en tanto que el sentido primitivo subsiste al lado del sentido nuevo. La sincronía no es estática, encierra, sobre todo, cambios en curso de realización. Ahora bien, muchas veces es bastante difícil determinar los
límites entre la semántica sincrónica y la semántica diacrónica.
Pertenece a la semántica diacrónica el estudio de los cambios de sentido
de sus causas, de sus condiciones y de sus consecuencias. Se pueden distino-uir los'
cambios de sentido cualitativos y cuantitativos, intencionales e inconscientes;
éstos se realizan, en general, lenta y progresivamente; aquéllos, súbitamente.
Hay ca~bios realizados en la lengua común y otros que no existen más que
en un dialecto o en una lengua especial.
' Cfr. O. DucHÁCEK, L'attraction lexicale, Philologica pragensia 7, 1964, 65-76.

226
227

/'

�'

La multiplicidad de cambios y la complejidad de problemas explican la
multitud de sistemas de los que se sirve para clasificar los cambios de sentido.
De acuerdo con Bréal, Camoy, Stem, Ullmann y otros, creemos que es
perfectamente posible formar un sistema semántico relativamente completo y
conveniente (lo que niegan Gamillscheg y Kronasser), pero para esto hay
que cumplir con ciertas condiciones: lo. hay que abordar la semántica como
una disciplina lingüística (Gamillscheg la llama ciencia auxiliar de la historia, sobre todo cultural, de la psicología y de la 'Volkskunde'), 2o. basar
su estudio sobre el análisis del material concreto y no sobre una teoría formada a priori, 3o. servirse de todos los métodos propios para explicar los
cambios de sentido lo mismo que las relaciones, a menudo complejas, entre
las palabras, 4o. no olvidar ninguno de los factores que influyen en la evolución de la significación (factores puramente lingüísticos, manera de pensar,
afectividad, condiciones históricas y sociales, etc.), 5o. precisar la conexión
de la semántica con otras disciplinas lingüísticas (fonología, morfología, sintaxis, estilística), pero no englobarlas en la semántica como hacen, parcialmente al menos, Bréal, Stem y Ullmann.
No es preciso mezclar las relaciones sincrónicas con hechos diacrónicos, pero
no hay que olvidar que a veces el conocimiento de la evolución es importante
para la comprensión del estado actual.
En cuanto a los cambios de sentido, creemos que lo más natural es clasificarlos de acuerdo con los hechos que los han provocado. En nuestra gramática francesa (Francouzská mluvnice, Praha, Státní pedagogické nakladatelství, 1957), los hemos repartido en tres grupos. En el primero, hemos puesto
los cambios ocasionados por los hechos lingüísticos (la influencia de la estructura del léxico), en el segundo, los que se explican por los fenómenos psíquicos (la influencia de nuestra manera de pensar, el de la conexión entre
las cosas y sus conceptos, la fuerza de nuestros sentimientos), en el tercero,
los que han sido causados por hechos externos (históricos, culturales, económicos, etc.) .
Para comprender la influencia de la estructura del léxico en una época
dada (por ejemplo, en la lengua actual), es preciso estudiar sobre todo la
polisemia, la homonimia y la paronimia,7 la antonimia y la sinonimia,8 las
asociaciones entre los nombres coordinados y los subordinados, la interacción
de la forma y del sentido de las palabras, la influencia de las categorías gramaticales, la del contexto; en una palabra, todas las relaciones semánticas
de las palabras y examinar cómo nacen todos estos fenómenos, de qué forma
' Hemos hablado de esto en L'homonymie et la polysémie, Vox romanica 21, 1,
1962, 49-56.
s Cfr. O. DucHÁCEK, Differents types de synonymes, Orbis XIII, 1964.

228

n_if!uyen en el reagrupamiento de las palabras (los camb. d 1
lex1ca) o causan d.
b.
ios e a estructura
sión homonímica ~veprsoas ~~ ioslde sus a~~pciones o de sus formas (la colironrrmca, a atracc10n lé ·
1
· 1 ,
1
~~e~o:=:::~ió;érd~~a~esdoblamiento de palabr::,ca~l ;ue~:m~eº~:lat:~~

ª¿

En lo que concierne a las odif. •
por los fenómenos
, .
m
1cac1ones y las transformaciones causadas
en
.
psiqwcos, es preciso examinar la interdependencia del
~ tam1ento y de la palabra. Son ocasionadas por la conexión de 1
e os conceptos en cuestión, así como por la manera de pensar. as cosas y
. 19. _muclhas esp~ci~s de de~plazamientos del sentido (comprendidas la irradiac1on, a metommia y la s1 , d
) 1
quet 'petit banc' f . l
nec oque a os que da lugar el contexto (ban- aire e repas sur le banqu t f . l b
'festín') la
t' ... d d
e - aire e anquet- banquet
(spatul: 'om:;~a~~ :pa::m)poerlalen(caladt. suc~urrere- fr. secourir) o espacial
,
enamiento causal ( p
) ¡
tesco ( nepos 'petit-fils'- neveu)' los lazos entre un ser
re;~e , ~ paren'ét~ndard' - 'cel~i qui porte la comette'), entre un obj:to~ :~e:~n-::::e~e
~bJetos de la misma especie (verge 'baquette' y 'poignée de baquetteJ) entr:
a parte y el todo (grosse-gorge- denominación de una clase de
1'
)
entre el prod t O
pa orno ,
d .,
uc por una parte Y el productor ( stradivariJ el Jugar de ro
ucc1on ( roque/ort), el material ( marbre 'estatua de má~ol')
1. p mento (fusain 'dibujo hecho con carbón')
o e mstruciales de desplazamientos de sentido son . 'efº~;::~ pa(rte- Casos más espe0
la ab t
·' ( ·
·
monter sur le troneJ
. s racc10~ re¡eter_ un libre- rejeter un offre), la concretización (be
-~
mu1e: q~e nene esta c~alidad)' la extensión (ferrer 'garnir dea:;:
r un metal . ferrer de cuwre) y la restricción (femme 'esposa').

~::!:~ª!~

29 los cambios de sentido que resultan. a) de la
.. , d
c
¡
¡
·
omISion e una palabra
~n a ~ua' la palabra en cuestión, expresa un solo conce to (la . . .
v1lle capitale- la capitale) o b) de la
., d
p
elipsis.
supres1on e una parte de la palabra
la cual puede ser. fácilmente sobreentendida (la b raqmsemia.
.
. . automov1l-auto)
, .
•
39 la transferencia de sentido (la metáfora) en la base de:

'

A) la semejanza material: a) de la forma (f eullie: de un árbol- de a el)
b) del color ( Cardinal: prelado- pájaro de plumaje rojo)' etc.;
p p '
d' B) la an~logía en_tre las percepciones transmitidas a nuestro cerebro
1versos sentidos ( voix douce, basse . .. ) ;
por
d

C) la analogía entre las cualidades puramente psíquicas y las
·r
que se pueen ven icar por nuestros sentidos ( accueil chaleureux, ardeur);
D) el hecho de que dos seres o dos cosas se parecen por una cualidad
229

�(Cic'éron- cicéron), por sus relaciones (frere en tanto que miembro de una
familia o el de una sociedad aparte: moine . .. ) , por sus funciones ( baudet
'ane' -'tréteau de scierur de bois', se les carga el uno y el otro), por su posición (pied de un hombre- de Üna montaña).
En lo que concierne a los cambios que se derivan de una emoción, sobre
todo del amor, del odio, del desprecio, de la cólera, se puede distinguir el
mejoramiento y la &lt;legración del sentido, la ironía, el sarcasmo, el disfemismo,
el eufemismo y el tabú, el debilitamiento y la hipérbole. Aquí es preciso mencionar las palabras de ternura (mou chou), las injurias ( chameau, andouille)
y las burlas ( caillou 'tete chauvé') .
Los cambios provocados por factores externos muestran la influencia de
la vida del pueblo sobre la evolución de la lengua. El léxico, la desaparición
de palabras, la formación de palabras nuevas, algunos cambios de sus acepciones, los préstamos, etc., reflejan los grandes sucesos históricos, el advenimiento de épocas nuevas (el cristianismo, el feudalismo, el capitalismo, el
comunismo), las guerras y las revoluciones, las relaciones entre pueblos vecinos, los cambios sobrevenidos en la forma de vivir y las instituciones económicas, políticas y sociales, el desarrollo de la agricultura, de los oficios, de la
industria, de la literatura, de las bellas artes, de las ciencias, etc. Estos cambios muchas veces están causados por el espíritu conservador de la lengua.
Estos son los casos de la sustitución que comporta a veces un mejoramiento
del sentido (que refleja, por ejemplo, el crecimiento de la importancia de
un empleo o dignatario: cancellarius- chancellier) o, por el contrario, un
empeoramiento que trae el odio ( soldatesque) o el desprecio de los miembros .de cierta clase social ( vilanus- vilain). El espíritu conservador de la lengua está incluso confirmado por el hecho de que, para designar a los objetos y a los productos nuevos, se sirve de los nombres de sus inventores, productores o propagadores, de nombres de ciudades en que se lo fabrica, etc.,10
las cuales palabras no son nuevas.
La influencia de factores externos se hace sentir también en el paso de
palabras de lenguas especiales a la lengua común y viceversa.• Este fenómeno
atestigua condiciones económicas y sociales, permite juzgar el número y la
importancia de los miembros de ciertos grupos sociales o bien la influencia
que ejercen sobre otros ciudadanos.11
La ideología propia de ciertas épocas ha dejado igualmente rasgos característicos en el desarrollo del léxico. Entre los cambios de sentido provocados

'º Cfr. mi artículo

por la influencia de factores externos se encuentra no sólo el
.
.
( f
me3oram1ento
. .,
-~n o c r. supra)' sino también la sustitución y la trans o~1c1~n, la ~xt~ns10~ y. ~a restricción, la abstracción y la concretización, el r:iaJamie~~o, a 1rrad1ac10n, la metonimia, el debilitamiento y diversos cambios
c_ompdeJods. Eln una palabra, se puede comprobar que ciertos cambios idént1cos es e e .punto
d e vis
· t a l'og1co
• pueden estar provocados por diferentes
.
causas Y en d1stmtas condiciones.
Como las p~l~bras son unidades complejas que, además, no están aisladas
:an~estrlol espmdtuf,. sino que fo~an parte de estructuras en las cuales cada
e e as se e me en cualqmer f
.,
de otras I b .
,
o~a por su re1ac1on a series virtuales
d
, dpaha bras, no s~ podra determinar el sistema en semántica más que
espues e a er estudiado a fondo:
y el empeorami t

. l 9 las relaciones entre la forma y el sentido de la palabra
t
1
tido y el c
t
, en re e senoncep o, entre 1a cosa nombrada la palabra y el
t
diferent
·
'
concep o entre
es acepciones de una sola palabra, entre diversas ;.midades Íéxicas
que expresan un solo concepto, entre diversas unidades lé .
'
nezcan a un 1
,
xicas que perte(identidad d so o rupo s'un c~~tigüidades: a) etimológica, b) morfológica
.
e pre lJOS o e suf11os, etc.)' c) semántica (sinonimia antoni: : · ·(~ad) t~ntextual ( sintáctica, sintagmática, fraseológica), e) de situa.
. ~a a ra puede evocar, por asociación, la idea de un hecho o d
una s1tuac10n
que' a su vez, pued e h acer surgir
. otras nociones y como cone
.
s:t:nc1a, tras palabras, por ejemplo la palabra malfaiteur pu;de recorda;
p . a ras ta_ es como gendarme, 7uge, tribunal, justice, détenu crime unition
prison, maison de correction, peine [capitale], etc.);
,
, p
,
29 los hechos
' ·
. que cond ic1onan
y 1os que causan los cambios de sentido
las consec~enc1as y las interdependencias de estos últimos.
'
Es preciso conocer las leyes que rigen la forma d
1
.
tema d I l
•
e pensar Y as leyes ms e a ~~gua a fm de comprender la estructura actual lo mismo u
la estructurac1on progresiva que continúa siempre por 1
. q e
parciales, pero no independientes.
os reagruparruentos
Así s~ concibe que el sistema en semántica es extremadamente complicado
y muy mestable Y, por consiguiente, muy d'f'
. embargo
1 1c1·1 de conocer. Sm
vale la pena tratar de establecerlo, por ardua que sea la ta rea.
'
Traducción de Juana Soriano de Ayala

Od pojmenování ke zmene vyznamu, Sbomik prací filosofické

fakulty brnénské university A3, 1955, 78-94.
11 Cfr. mi articulo referente a la generalización de los términos especiales en francés
K zovecnování odbornych slov ve francouzstine, Sborník prací filosofické fakulty brnenské university A 4, 1956, 66-76.

230

231

I

�EL SENTIDO DE LA REALIDAD EN UNAS NOVELAS ARGENTINAS
MYRON

I.

LICHTBLAU

Syracuse University
Syracuse, New York

•

Si EL SENTIDO DE LA REALIDAD es impreciso en su explicación filosófica, no
es menos fácil representarlo en el mundo literario, en particular en la novela.
Como la literatura se nutre fundamentalmente de la captación artística de
la vida, cada novelista busca una expresión individual de esta realidad.1 Pero la
realidad es muchas veces indefinida, enigmática, ambigua; y el afán de
representarla conduce al deseo de interpretarla según distintos criterios y puntos de referencia. Para manifestar la esencia de esta realidad, no caben reglas
fijas, pues su faz es demasiado variada y compleja. Para unos novelistas la
vida real es el antagonismo entre el hombre y su medio social, o entre el
hombre y la naturaleza; para otros es la lucha entre sus aspiraciones y lo
que es; para otros más es la red de conflictos interiores con su propia conciencia y emociones. En esta última categoría, con toda la gama de implicaciones psicológicas, tienen cabida muchos elementos que más distinguen
la novela hispanoamericana contemporánea, sobre todo la argentina. La indagación psíquica puede dar lugar a la novela existencialista y a la novela intelectual; abre las puertas al estudio del hombre no tanto en relación con su
ámbito social sino con lo más hondo de su ser. El hombre, pues, se estudia
en sus elementos más básicos y más universales en tomo a sí mismo. Mas
los recursos novelescos para revelar este fondo interior son tan diversos que
cada nueva generación de escritores pretende rechazar sistemas ya gastados
para adoptar otros conceptos narrativos más modernos e innovadores. En su
forma más tradicional se descubrió al hombre a través de una trama bien
definida y desarrollada, de una relación de sucesos cronológicamente exacta
' En cierta medida, hasta la llamada ficción de fantasía o de ciencia es una tentativa por comprender este mundo más allá de su aparente exterior, de conjeturar lo
que está fuera de nuestro conocimiento.

233

�y explícitamente motivada, y de una técnica narrativa bien disciplinada. Se
rompió este marco convencional cuando novelistas más atrevidos se pusieron
a dar otro enfoque a la realidad, otra dirección por sendas desconocidas o
desatendidas. De modo que para sondear la realidad más a fondo se ha desbaratado todo el aparato formal de la narración, incluso la cronología, la
presencia efectiva de los personajes, y el confín divisor entre los fenómenos
reales y los imaginados. De allí resultan ciertas desviaciones de los planos
rectilíneos normalmente expuestos en obras de ficción de tipo tradicional.
Es el objeto de este artículo examinar varias manifestaciones de esta visión
total de la realidad, reveladas en cuatro novelas argentinas contemporáneas
-dos del conocido escritor Manuel Gálvez y dos de Jorge Masciangioli, cuyo
valor literario ya se está despuntando. Por estas obras, las cuales no excluyen otras muchas, se puede apreciar una de las tendencias más marcadas de
la novela argentina de hoy -la de sesgar la realidad para hacerla resaltar
con más vigor.
Manuel Gálvez sorprendió gratamente a su público en 1954 cuando sacó
a luz Las dos vidas del pobre Napoleón,2 novelita que él apropiadamente
designó "un capricho literario". Por primera vez Gálvez abandona su base
firmemente realista para dar rienda suelta a su fecunda imaginación, aun
a su fantasía, creando una doble dimensión de la realidad y la irrealidad en
la mente trastornada del desgraciado protagonista. 3 En esta novela Gálvez
da un paso más al escudriñamiento psicológico que caracteriza muchas obras
suyas y cala lo recóndito y lo puramente conjeturado. La exploración de
la conciencia llega a ser la exploración de la subconciencia, en tanto que la
visión del mundo real queda supeditada a ese otro mundo imaginado que
anubla el entendimiento de Napoleón. La deformación de la realidad se deriva de una extraña transferencia de identidad, pues Napoleón Machuca
no sólo anhela imitar a un personaje de ficción, sino que acaba por confundir la personalidad novelesca con la suya. Poco satisfecho con su propia
• MANUEL GÁLVEZ,

Las dos vidas del pobre Napole6n (Buenos Aires: Editorial

Losada, 1954).
ª Una de las razones para explicar este cambio radical de tema en las obras de
GÁLVEZ era tal vez su sordera, que iba agravándose más y más en los últimos veinte
y cinco años de su vida. GÁLVEZ mismo sentía que este defecto le impedía mantenerse en contacto total con el pulso de la sociedad argentina. Por eso no pudo reflejar en sus novelas, con la gran fidelidad a que estaban acostumbrados sus lectores, la
realidad a su alrededor. Otra razón sería que GÁLVEZ buscaba un cambio de materia
para contrabalancear la pesada documentación social e histórica que caracteriza toda
la serie de la época de Rosas, que acababa de terminar en 1954 después de largos años
de trabajo. Las dos vidas del pobre N apole6n le ofreció justamente este alivio, sobre
todo por el tono muchas veces caprichoso y ligero que penetra la base filosófica de
la novela.

234

existencia
, se sumerge en la vida , . ,
'd
. monótona e insípida' Napo1eon
p1 a y disoluta de Alejandro Pacheco sacado d 1
, .
mas mtrede un · tal Pedro Roig L ¡· . ,
' .
e as pagmas de una novela
. a 1cc1on se convierte para N
1,
l
.
y paulatinamente pierde la facultad de di t'
. l apo eon en a realidad
·
l
s mgmr a una de la otra El
sonaJe nove esco representa una amb· . ,
.
perpuede ser, de vivir en una forma u1c10n no realizad~ de ser lo que no
bien conservador y seco Alejandr q e 1se opone a su mnato carácter, más
poleón, pero simboliza ~ucho má~ es e 1otro pla~o de la realidad para Naneras ya como su conc· .
y se e puede mterpretar de diversas ma'
Iencia, ya como su alter eao
• .
bajos. En efecto se funden las d
l'd :, , ya como sus mstmtos más
.d d
'
os persona I acles para formar una 1
tI a . Esta pesquisa ontológica se torna todavía má
.
so a enleón, bajo la influencia de Al . d
f
s ~ompleJa cuando NapoeJan ro, esta a unos nnles d
.
y luego se niega a admitir su culpabilidad atribuyéndo l e ?esos a su Jefe
ser -Alejandro- y después 1
.
'
.
se a pnmero a su otro
.
a propio novelista Roig
,
naJe ficticio.
, que creo este perso·Poco
• • a poco se nota la metamorfosis de la persona1·1dad de Napol , Al
prmc1p10 sus acciones y palabras son más º .
,.
, eon.
dias percibimos su desorden mental A ºr~t:sas que patetic~s y solo a meetapas de su enfermedad n t . . , me I a que presenciamos sucesivas
' ues ro mteres comprende cierta .
,
pasión. Pero el desequilibrio de Na l ,
s1mpatia y comcompleta disociación de aquella rea~i~=~n nun~al llega a ser absoluto; no hay
quívocamente. En verdad el mensaje de ¿~~ e ector reconoce y acepta inemedia entre la razón y la locura E l 'la.vez se a~oya en esta zona ínter.
· n as u timas págmas de la
conducido al sanatorio Napole,
.
nove1a, a 1 ser
'
on expresa sus pensamientos así:
"¿ A dónde me llevan, secuest rad ores, asesinos,
.
sicarios de la . . t. . ?
l
m7us zeta.
M e tratan como a
yo! ¿ Cómo puede un loco, perho estoy más cuerdo que ustedes. i Loco
ser oco un ombre que razona co l ' .
lento? Locos son los de la p l.. , l
.
n ogzca, con tao zeta, ocos son el Juez y el
t .
me creían autor ú . d
. . .,
secre ano, que
meo e una falstftcacion. y o les demostré
.,
el verdadero delincuente los hu 'l['
quien era
d
, y
,
mi e, y por eso ahora quieren ven
garse e mi. o estoy por encima de todos ellos or
. ,
o }e d;~cubierto el. orige~ de todos nuestros p;obl!:a;º~uU::a~i~;sot~
e escu ierto que existe Dzos. ¿ y tienen ustedes el l
,
.
dísimos trompetas? S' D'
.
va or de rezrse, granel mundo El h' . ~ dtosRex~te, y El es el autor de todo: El hizo
.'
, , izo ~ e ro ozg. El me hizo a mí y El hizo inclu .
a mz otro yo' a Ale¡andro Pacheco".4
szve

~

En el primer capítulo el empeño frenético de adquirir la novela de Roig
• Las dos vidas del pobre Napoleón, p. 142.

235

I

t'

�1 librería nos da algún indicio de presión emocional. Su vergonzosa des::rt:sía hacia los dependientes nos parece extremada: Aun~ue por el momento ignoramos si el incidente se debe tomar en seno y s1 t~les ~rran~ues
de hostilidad con poca provocación apuntan mal genio o co~fhctos mtenores
de más gravedad. Cuando se repite semejante comportamiento gro~ro en
otras ocasiones en la librería, es evidente que el problema de Napoleon penetra más hondamente que su desilusión al no poder co1:1p_rar la novela ~n
que va a verse retratado. Lo motiva un arraigado resentimiento ~e su baJa
estatura y su mediocn.dad física en general·' se vuelve hosco, renc1lloso,
· · para
E
contrapesar esta deficiencia y para ahuyentar la burla que se le ~mge. n
efecto se creó una segunda naturaleza de asperidad y adustez, disfrazando
su ve:dadera personalidad, mucho más agradable. El _caso es tal ~ez e~~gerado pero señala su inestabilidad y sirve como preludio a su rara identificación' con Alejandro. En su vida matrimonial ~us rasgos m~!humora~os se
expresan en un mutismo inexorable, que es smt~ma tamb1en de trran~ez
emocional, así como del deseo de esquivar una realidad poco grat~. Una vez
que Napoleón lee la novela en la que se cree u?o de los ~erson~Jes Y reac:
·
!la la realidad se transforma en fantas1a. Su ansia de verse rcpre
c1ona a e ,
· ·d d d
sentado en la obra responde a una necesidad ?e venc~r _l~ anommi a
e
su vida rutinaria y de ser reconocido, si bien solo en f1cc1on, a base de. sus
propias cualidades, cualesquiera que sean. El razonamiento, _aunque. torcido~
no alcanza lo absurdo. No se lo puede rechazar como un simple d1s~arate,
su pizca de verdad nos incomoda. La presencia imaginada de AleJandro
.
de
acaba por ased1ar
a Napoleón y dominarlo' a pesar de
, sus esfuerzos
bl
desechar la imagen. La enfermedad se empeora y Napol~on enta a conversaciones animadas con Alejandro y aun le solicita consejos. Atormentado Y
confuso, el pobre no sólo ajusta su vida casi exclusivamente en_ tom_o a ~u
relación con Alejandro, sino que duda de la realidad d~ su prop:a ex1st~nc1a
para hundirse en la del ente de ficción. Cuando Alep.1:dro mismo afirma
ue él también tiene vida propia, aparte de ser personaje novelesco, la de!encia de Napoleón se vuelve agonía. Alejandro dice ufanamente:
" · Por qué no ( tengo existencia)? Y eso que _llamas "realidad" ¿qué
e;? La prueba de mi existencia real es que Roi~, a poco ~e empezada
Vela quiso obligarme a seguir por determinado camino, que era
su no
,
,
h b' d d l
el de su plan. y no pudo, porque yo seguí el mw. _El_me a ta a o a
vida un determinado carácter, cualidades y sentimientos, pero Y~ no
' hacer lo que él quisiera sino ir por ~onde .de,,b'i: ir.
. L o mio
' t nunfó
podía
contra lo suyo. Roig nada pudo contra mi destino .
• !bid., p. 111.

236

Se manifiesta más su aberración cuando Napoleón le echa en cara al novelista Roig la creación de Alejandro, acusándole diabólicamente de mala fe
y de inmoralidad. Parece paradójico que Napoleón sea capaz de entrar en
largas discusiones filosóficas y en polémica medio sofística con Roig, pero
todo cuadra bien con la tesis implícita en esta novela -la negación de una
división clara y concreta entre la cordura y la locura. La investigación policial respecto al robo traslada la culpabilidad e identificación personal más
allá de los confines de las emociones y conflictos de Napoleón. Ahora la sociedad y las leyes intervienen en el asunto, como si de este modo la realidad
imperara sobre las ilusiones y sueños de un pobre hombre que se atreve a
torcerla. En verdad, el juguetear con la realidad constituye uno de los aciertos
más notables de Las dos vidas del pobre Napoleón; es más, es la fusión en
la mente de Napoleón entre la fantasía no del todo ilógica ni ridícula y una
realidad no tan precisa ni obvia.
·
Si en Las dos vidas del pobre Napoleón la enajenación mental del protagonista es una búsqueda vana de su identidad, en M e mataron entre todos 6
el desorden gira en tomo de una extraña facultad de adivinar los pensamientos ajenos. Impulsado por la buena acogida de Las dos vidas ... y por
su interés recién adquirido en temas metafísicos, Gálvez trata también la
realidad frente a la fantasía en M e mataron entre todos, pero varía el enfoque que da al tema. Esta obra, de mucho menos mérito artístico que la otra,
tiene como figura principal al profesor Segismundo Cuenca, cuyo don rarísimo de leer en las conciencias de otros, de penetrar sus más íntimos sentimientos, acarrea una serie de problemas que acaban por destruir su equilibrio
mental. De modo que vemos dos planos de la manifestación externa a resultas de esta aberración: uno es la realidad expuesta al mundo y el otro
es lo que Segismundo supone leer en la mente de otros. La intención de
Gálvez es patente: presentar otra dimensión de la realidad vista y conocida
para entrar en lo no expresado y miedosamente sentido. Los poderes intuitivos le insinúan a Cuenca la infidelidad de su esposa y la lascividad de su
• MANUEL GÁLVEZ, Me mataron entre todos (Buenos Aires: Emccé Editores, 1962 ) .
Esta es la última novela de Gálvez, que falleció en Buenos Aires el 14 de noviembre
de 1962, a la edad de ochenta años. Gálvez nota en el prólogo de Me mataron entre
todos, pp. 11-12, que el novelista Eduardo Barrios también concibió el mismo tema
para una novela suya. Parece que Gálvez le escribió al escritor chileno avisándole del
asunto de una novela que tenia ideada; y en contestación éste le informó de la coincidencia. Gálvez dice: " A fin de que yo no dudase, me señaló táles y cuáles líneas
de aquel libro suyo. Las leí con el interés que es de imaginar, y encontré que, en
efecto, en esas frases de Los hombres del hombre, estaba contenido, aunque de modo
no muy visible, el asunto de mi aún nonata novela". Los dos novelistas convinieron
en que cada uno escribiera la novela según su gusto. Aquí tenemos la novela de
Gálvez; Barrios murió hace poco sin escribir la suya.

237

�hermana, quienes temen que cada acto y pensamiento quede divulgado a
este entremetido. En parte esta dimensión imaginada de la experiencia humana que el profesor posee es más bien la prolongación de su propia personalidad y su reacción más genuina y abierta a los que se hallan en su medio
social. A través de lo que él imagina ver en los otros se ve a sí mismo y al
mismo tiempo capta la reacción que su carácter efectúa en otros. Dice Cuenca, y sus observaciones parecen abarcar uno de los temas de la novela:
"En la vida corriente no podemos saber con exactitud lo que piensan
de nosotros los demás, pues nadie deja ver su verdadero pensamiento.
Todos tratamos de mostrarnos amables. Vivimos en frases hechas. Toda
nuestra vida es una continua farsa, una comedia. Algo, naturalmente,
vislumbramos a veces de la verdad. Pero yo, ahora estoy viendo la verdad. Ahora nadie puede engañarme. Para mí ya no valen las amabilidades de memoria, las frases hechas, los convencionalismos". 7

Para Segismundo la realidad total es la unión de su observación y su conjetura, pero por ésta se encuentra gobernado desmesuradamente. Cuenca es
más consciente de su aberración que Napoleón, pero tampoco puede vencerla y a veces la utiliza en beneficio suyo. El se siente razonar perfectamente,
con la misma lógica que un hombre cuerdo, pero se le considera demente.
En su lucha con la enfermedad busca ayuda de un psiquiatra, pero tal vez
tarde porque termina por dudar, como Napoleón, de la realidad de sus acciones y por creer que toda su vida es un sueño. Desesperado, Cuenca dice
a un amigo : " ... cada uno es según lo ven los otros, de tal modo que si los
otros me ven de manera diferente yo no soy nada en concreto, no tengo
unidad, no existo. Antes yo creía saber lo que era yo mismo. Me sentía uno.
Vivía con mi unidad moral y la conciencia de mi ser. Ahora ya no me siento
uno. Me parece que todos me han disgregado, deshecho. Me parece que me
han matado".8 Como Napoleón Machuca fue víctima de su propia imaginación, Cuenca lo fue de la superposición exagerada de su personalidad sobre
los asuntos de otros.

•
J orge Masciangioli, joven escritor nacido en 1929,9 ha llevado su novelística
exclusivamente a un plano de orientación psicológica e introspectiva. En El
" Me mataron entre todos, p. 172.
• l bid., pp. 171-173.
• Masciangioli nació en Buenos Aires el 28 de agosto de 1929. Es hombre culto

238

pro/esor de inglés,10 el suicidio de un Joven llamado Gustavo sirve

afrontar la realidad desde varios puntos de enfoque El t ' . f'
para
· d ·
.
·
rag1co m provoca
~a sene e mterrogatonos psicológicos sobre la vida no sólo del
· "d
srno d
·
su1c1 a,
e :us parientes, sus amigos, y sobre todo de su profesor de inglés. Lo
que conuenza con una natural simpatía por la muerte de uno de sus alum~os acaba p~r tr~sformar al profesor en una persona atormentada y desequilibrada. Su mtere: por averiguar los móviles que condujeron a Gustavo a
a~orcarse :s, excesivo y extraño, máxime porque ni siquiera le tenía afecto
~~ent~~s viv1a. Otra vez, semejante al caso de Napoleón, tenemos la identif_icacion anormal de una persona con otra, como se ve cuando el profesor
afirma que "Para mí algo había comenzado. Yo sentí concretamente a Gustavo en mí. Era como si de pronto hubiera abierto una puerta enfrentándome con una persona en la habitación que creía despoblada" 11 L
1
·d d d
.
e urge
. a necesi ~ e sostener la imagen de Gustavo dentro de sí, de concederle la
~por~:ncia q~e no otorgó a la presencia viva del joven. En parte esta identificacion proviene del hecho de que el profesor se siente responsable de la
:nuerte de Gustavo por haberle dirigido fuertes reconvenciones cuando el
Joven se ~os:~aba torpe o poco interesado en sus estudios. y a pesar de que
~sta exphcaci?n es pura suposición, el profesor la acepta casi como la realidad Y se ~eJa _llevar por las implicaciones morales y sociales. y para aplacar la c~nciencia .de su culpa, él se pone a reconstruir la personalidad de
Gustavo u:idependiente de quienes lo conocían; es decir, sacar la verdad de
lo presuntiv~mente auténtico y aparentemente significativo de los antecedente: ~~l desdichado muchacho. Las visitas que el profesor hace al sitio del
sm~1di,o ~ a la casa de los padres de la víctima no pueden aclarar en nada
la mcognita que _rodea la ~ragedia. Nada se saca en limpio precisamente porq~e ca~a uno mira la realidad con criterio personal y conforme a sus propias
exigencias.
d
d
. · · d El profesor apoya una tesis parecida a la de Seer·
0 ismun o cuan 0
dmgien
o
sus
palabras
al
joven
muerto
afirma•
"Me
cuesta
h
.
, .
,
.
creer que aya'
una realidad autentica en tomo a tu muerte. Advierto que distintas
d d
t d
'lid
, .
ver a es,
o as va as por si mismas, son irreducibles a una sola verdad" 12 As'
N 1, M h
.
1 como
f apo eon ac uca en su delirio sostuvo diálogos con su alter eao
1::, ,
el proesor por su parte se pone en contacto verbal con el suicida para averiguar
que ha estudiado idiomas, pintur~ y música, además de dedicarse a la literatura. Era
u~o de los fundadores de la revista Existencia y es frecuente contribuidor a La N
c16n, El Hogar, y Ficci6n.
a10 !ORO~ MAsCIANGIOLI, El profesor de inglés
(Buenos Aires: Compañía General
Fabril Editora, 1960) . Esta novela ganó el premio en 1960 q
f .,
editora.
ue o recio esta casa

u lbid., p. 22.
,. lbid., p. 122.

239

i
i

�tod~
cuanto se relacione con Su decisión fatal de matarse. Claro
fl · está
d que propio
estas comunicaciones de Ultratumba no son más que un re eJo e su
ser, un espejismo.
,
a acio-uar su espíritu hasta comEl mal del profesor está en que no puede p t&gt;
edio de la vindileto hasta desahogarse por m
prender a Gustavo por comp , . , til .nasequible pues la realidad se le
•, d I
h ho Pero es tarea mu , 1
,
cac10n e mue ac . L dos personas G ust avo y el profesor, se mezc1an;
escapa a cada paso. ads t , d él hasta que éste resuelva el porqué del
Gustavo, muerto, no se esa ara e
acto de suicidio. Exclama el profesor:
. .d. d Gustavo ha trastornado mi
"Es increíble hasta qué punto el suici w eM' nducta no se ha altevida. Nadie lo ha advertido, por suputt:uer:/~e Gustavo no soy, no
rada. Pero desde el día en que sie:r; de todo cuanto hago hay una
puedo volver a ser el 1e .antes.
l fondo de cada uno de
.
.
l
distinto se mueve en e
nueva vivencia, a go
_
l .
e no soy yo pero que
.
ompanara a auien qu
,
mis actos. Es como si me ac
. :s
mo el habitual múltiples
Un yo que no tiene, co
'
sin embargo soy yo. .
.
'lo una y excluyente: pensar en
ocupaciones en qué dispersarse, sino so
esa muerte".13

f
de sí arita. "Gustavo, yo soy tu' ".14 En
Se enloquece y una vez, uera
'f t&gt; t, a. una asimilación cabal, o más
el desorden emocional del prof~sor se e ecl'du d n la de Gustavo. La doble
• , d u propia persona i a e
bien, la proyecc10n e s
b
d
n conflicto interior dentro de
.
d
esta novela rota e u
.
realidad presenta a en
d
"d
la realidad no descubierta
El elemento esconoci o o
.
f
la mente del pro esor.
1 1 t como el tremendo torbellmo
res ecto a Gustavo no interesa tanto a ec or
p .
. a suscita en el profesor.
emocional que este emgm
.
. r is 1 tiem )O pasado y el presente forEn El último piso de Masc1ang10 i e
elntran en conflicto constante
d 1
!'dad que se encu
man los dos planos e a rea_i
A , 1
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1
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0
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que éste nunca le ha sido grato. Mira el pasa o con cier
,s Ibid., pp. 73-74.

p. 188.
",. JIbid.,
OROE MAsCIANO!OLI,

240

.

El último piso

(Buenos Aires: Editorial Losada, 1960).

emoc10n, el presente con ira y resentimiento, el futuro con temor y timidez.
Su sensación de la realidad proviene de una concatenación de la época pasada que recuerda viva pero tristemente y la época presente que considera
impasible y frívola. Se ha vuelto indiferente no sólo a los sucesos cotidianos
a su alrededor, sino también a los acontecimientos de gran significación social- guerras, política, educación, huelgas, inundaciones. Nada le interesa;
nada le conmueve. Se da cuenta de su apatía y se pregunta si se han alterado
las cosas a que antes reaccionaba con tanta emoción, o si él mismo ha sufrido un cambio irrecuperable.
La trama de El último piso versa sobre las dificultades domésticas que importunan la familia de Amadeo cuando por razones económicas se ve obligada a vivir juntamente en el mismo apartamento con su amigo Juan y la
familia de él. Como último recurso Amadeo tomó esta medida, que le parecía tan incómoda como desconcertante para las dos familias. Es natural que
surjan conflictos insuperables y por fin no le queda más remedio a Amadeo
que salir de la casa de su anfitrión. Su trabajo actual de peón implica cierta
ironía: resulta que va a ayudar en el derrumbamiento de su propia casa, la
cual él abandonó por falta de fondos hace dos años para aceptar la generosidad de Juan. La angustia emocional que experimenta al ver la demolición es inaguantable. En la destrucción de la casa, en parte hecha con sus
propias manos, ve el aniquilamiento de una porción de su ser, pues alrededor de ella forjó su vida entera por tantos años. Comienza a revivir el
trajín rutinario con su esposa e hijos, reconociendo que ya se ha terminado
una etapa de su vida que no será captada de nuevo. El espera que esta realidad pretérita se conserve en alguna forma en su memoria. La ironía continúa más cuando unos meses más tarde Amadeo también consigue tra~ajo
como albañil en la nueva casa de apartamentos que se está construyendo
sobre los escombros de la vieja. Si para nuevas generaciones la nueva casa
encierra esperanzas de una vida mejor, para Amadeo representa algo anhelado pero fuera del alcance, ya que sus recursos económicos no le permiten
el lujo de adquirir ni siquiera un apartamento modesto en el edificio. El se
cree un fracasado, un inútil. Masciangioli exclama:
Ahora sólo siente en su pecho un infinito vacío. l Ha necesitado vzvir
esa grotesca pantomima para saber lo que ya sabía desde antes, desde
siempre? Ha trabajado en vano. Ha colaborado en la construcción de
todas aquellas casas, y ninguna es suya. Las ha hecho para los otros,
los que pueden pagarlas, los que no conocen el lento, trabajoso proceso de levantarlas milímetro a milímetro. " Es injusto", se dice. Lo

241
H16

�es haber construido veinte, ochenta casas, y no ser dueño siquiera de
una miserable habitación.16

Mas su deseo de desconocer esta pobreza, de ir más allá de la realidad de
su existencia, le impulsa a cometer una tontería, si no una temeridad casi
ridícula. Se le antoja ocupar ilegalmente uno de los nuevos apartamentos a
medio terminar, sin firmar ningún contrato, y en efecto, usurpando un domicilio ajeno, ya que está vendido. Aturdido y frustrado, Amadeo no puede
más y pierde la razón. Instalado absurdamente en su nuevo hogar, abre el
gas del calefón y las cinco hornallas con la intención de suicidarse y matar
a toda su familia. La irrealidad del apartamento queda diametralmente opuesta a la dura realidad de la cual quiere huír. Le salva la policía que acude
para desalojarle; y al hacerlo parece que le despierta de su estupor para
infundirle alguna esperanza de recuperación mental.

•
Para concluir: Es casi interminable la variedad de formas para revelar la
totalidad de la experiencia humana. El único límite es la capacidad creadora
del escritor, quien ensaya diversos modos de expresar su concepción del mundo
que lo rodea. Con Las dos vidas del pobre Napoleón y Me mataron entre
todos tenemos el ejemplo de un novelista que, después de cuarenta años de
trazar la línea recta de la realidad exactamente copiada, siente la atracción
de desviar el camino y comentarla oblicuamente. El profesor de inglés y El
último piso son dos novelas de la nueva promoción argentina que también
toman un rumbo tortuoso para sacar los rasgos esenciales de los protagonistas
y observarlos en su contacto con la realidad de su ambiente. La carrera literaria de Manuel Gálvez ya se terminó y estas dos novelas tratadas aquí,
aunque no representativas del autor en cuanto al tema, quedan como prueba
de su preocupación metafísica por la formación mental del hombre; la carrera de Masciangioli apenas empezó, pero en estas dos obras se advierte
un gran interés psicológico con enfoques poco comunes de la realidad.

Pasajes del "Quijote" mal interpretados

EL FINAL DE LA PRIMERA PARTE Y LOS EPITAFIOS DEL MISMO
GREGORIO B. PALACÍN
Universidad de Miami, U.S.A.

AL TERMINAR LA LECTURA del Quijote en 1605, el lector sabe, o puede suponer,
~u~ ?ervan_te_s se proponía _continuarlo en el de 1615 o segunda parte. Son
md1c1os suÍlc1en~es para suponerlo cuando menos cuatro pasajes del capítulo 52 de la pnmera parte y el verso con que se cierra ésta. Los pasajes son
los siguientes:
a) "Finalmente, ellas (el Ama y la Sobrina) quedaron confusas, y temerosas, de que se auia de ver sin su amo, y tio, en el mesmo punto que tuuiesse
alguna mejoría: y si fue, como ellas se lo imaginaron''.1 Indudablemente se
alude aquí a la tercera salida de Don Quijote; se anticipa.
b) " ... sólo la fama -se lee más adelante-- ha guardado, en las memorias de la Mancha, que Don Quijote la tercera vez que salió de su casa fue
a , Zaragoza, donde se halló en unas famosas justas que en aquella ciudad
hicieron, y allí le pasaron cosas dignas de su valor y buen entendimiento ... ";
donde se habla aún más claro de la nueva salida del Ingenioso Hidalgo.
' Texto de la edición príncipe, de Juan de la Cuesta. La expresión "si fue como
ellas se lo imaginaron", podría tomarse como que el Ama y la Sobrina se ima¡inaron
que su señor y tío habría de volver a sus caballerías; pero debe entenderse como afirmación del autor de que• sucedió como ellas temían, lo cual está perfectamente claro
con la coma después del verbo fue, como aparece en la edición príncipe y con acento
en la i, que no tiene en esa edición. Francisco Rodríguez Marín, y con
muchos otros
comentadores del Quijote, pusieron: "y así fue como ellas se lo imaginaron". Enmen~aron arbitrariamente, dándonos otro caso más de modificaciones introducidas en el
bbr~ de Ceruantes con el pretexto de aclarar lo que está bien claro, para cambiar el
sentido o para dejarlo confuso en fin de cuentas.

é;

" Ibid., p. 93.

242

243

�c) " ... y se animará (el autor) -se dice luego- a sa~ar y ~~scar otras
(historias) ,2 si no tan verdaderas, a lo menos, de tanta ~nvenc1on y pasatiempo". y ¿ a qué otras hazañas podría referirse el autor s1 no a las de Don
Quijote en una nueva salida?
d) "Tiénese noticia -léese en el párrafo final de la primera parte, después
· · y sonetos-- que 1O ha hecho (que un académico, ha declarado
de los epitafios
por conjeturas el contenido de los versos que no pudieron ser_ le1d~s en ~-1 p~amino)' a costa de muchas vigilias y mucho trabajo, que t_1:ne,,mtenc1_on, e
;acallos a luz, con esperanza de la tercera salida de Don Q~1Jote . PasaJe este
en el que se alude clar~mente al relato d\ un! nueva salida del Caballero,
la que es objeto de la segunda parte de la o ra.
,
·
·'
·
d'
·
de
que
el
autor
habna
Suficiente expresivo es tamb1en, com?. m ic10
.
"
. devolver sobre las hazañas de su Don QwJote, el verso f~al: Forse altn can,
. 1·10r plettro" (quizá otro cantará con meJor. pluma)., }?¿Por
tera, con m1g
N que
otro cantará la tercera salida del Ingenioso Hidalgo meJor ~ue e . ¿ ~ sab' de sobra que él mismo habría de cantarla, y muy consc1e~te por cierto
las
d eial va1or d e su obra;&gt;• Abundan en el Quijote alusiones
, psemeJantes,
· , enhay
q ue el escritor maneja magistralmente la más fina iroma. orque iroma . '
. 1 verso d e1 canto XXX, estrofa 16' del Orlando
sin duda en aque
J'b Furioso,
tal como' lo puso Cervantes al fin de la primera parte de su gran i ro...
Sin embargo, interpretando mal ese final de la primera part~ d_el_ Qui1ote,
se h a pensad o que C ervantes al tenninar ésta no da .al lector "md1c10 alguno
1 re
de que vaya a continuarla en la segunda. Sólo dos eJemp1os: ... con _e 1de Don Quijote a su lug~r -escribió Romera Navarro--, termina a
greso
. m
. d.1c10
. a1guno que
esperar
novela ( la primera parte, por supuesto ) ' sm
. . haga
,
.
4
a los lectores una con t1.nuaci'o'n" · y los comentadores de la ed1c1on
. M. AgmC' d
lar del libro de Cervantes, llegando a la frase en que el ~utor dice que Q1 _e
Hamete no pudo alcanzar cosa alguna del "fin y acabamiento" de Don mjote, han escrito: "Esto de su fin y acabamiento parece dar a entender que
,
MARIN
' anot6.· "Este otras parece referirse a caballerías, que áestá
• RODRIGUEZ
¡ ·poco
t
no como sospechaba Clemencín, a historias, que queda mucho m s eJOS Y
an e~, y 1 ,; ( IV 327) Para mí sin embargo, es obvio que se refiere a hazañas. En
en smgu ar
,
·
'
'
h
de
· de plomo "se habían hallado unos pergaminos ... que,, conteman mue as
1a caJa
" El autor "se animará a sacar y buscar otras, ..
h sus azanas • , •
, 1 52 d la primera parte le
• s ho hablando con su mujer, en el mismo cap1tu
o
e
,
.
ce
"ancy
p'
or
agora
estad
contenta;
que
siendo
Dios
servido
de que otrad vez sal!amlos
di
· ·· · · buscar aventuras, vos me veréis presto cond e, o gobernador e una. msu a,
e\:1iee 1:s de por ahí, sino la mejor que puede hallarse"' lo cual parece presagiar tamy
Q ..
bién la tercera salida de Don 111Jote.
H h C
• M. ROMERA-NAVARRO, Historia de la Literatura Española, D. C. eat Y ompañía, Boston, 1928, p. 259.

244

al llegar aquí Cervantes no pensaba escribir la Segunda Parte del Quijote,
circunstancia que confirma el que incluyera al final de la primera parte los
epitafios de Don Quijote, Dulcinea, Rocinante y Sancho, que en caso contrario hubieran estado mejor en la segunda". 5
Tampoco se ha entendido la función de los epitafios y sonetos con que termina el Quijote de 1605. Rodríguez Marín, aceptando lo que nueve décadas
antes había dicho Clemencín, escribió: "Con razón repara Clemencín que
'los epitafios de Don Quijote, Sancho y Dulcinea que puso Cervant¡s al fin
de la primera parte, hubieran estado en todo caso mejor al fin de la segunda.
Aquí -añade-- parecen impertinentes, y sólo prueban el ningun plan que
tenía Cervantes al escribir el Quijote'." 6 ¡ Cómo escribían a vece~ sus juicios
sobre Cervantes y su obra los dos más famosos comentadores de ésta!
Pero los epitafios y sonetos sí son pertinentes en el lugar en que los puso
Cervantes, y éste sí tuvo plan al escribir su gran libro: un plan magnífico,
con el que reflejó la vida maravillosamente.
La técnica de volver sobre la vida de Don Quijote después de darnos el
epitafio en que declara la muerte del genial hidalgo, tiene semejante, aunque en escala menor, en el capítulo 27 de la segunda parte. En el capítulo
25, terminado el relato de la aventura del rebuzno, "entró por la puerta de
la venta un hombre todo vestido de camuza, medias, gregüescos y jubón, y
con voz levantada dijo: -Señor huésped, ¿hay posada? Que viene aquí el
mono adivino y el retablo de la libertad de Melisendra. -¡ Cuerpo de tal
-dijo el ventero--, que aquí está el señor maese Pedro! Buena noche se
nos apareja".7 Y Cervantes observa: "Olvidábaseme de decir como el tal
maese Pedro traía cubierto el ojo . izquierdo y casi medio carrillo con un
parche de tafetán verde ... " 8 El capítulo 26 lo dedica el autor a "la graciosa aventura del titerero, con otras cosas de verdad harto buenas", como reza el título de mismo. Al final deja la venta maese Pedro, y Don Quijote y
Sancho "dejaron la venta y se pusieron en camino, donde los dejaremos ir
-dice la narración-, que así conviene para dar lugar a contar otras cosas
pertenecientes a la declaración desta famosa historia".9 Y seguidamente, al
principio del capítulo 27, declara que maese Pedro era Ginés de Pasamonte,
recuerda el robo por éste del burro de Sancho, la determinación del pícaro
de pasar al reino de Aragón y cubrirse el ojo, para escapar mejor a la justicia, "que le buscaba para castigarle de sus infinitas bellaquerías y delitos", de
• El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Editorial Aguilar, Madrid, 1960,
p. 956.
•
•
•
•

El Ingenioso Hidalgo ... , Ed. Clásicos Castellanos, IV, 332, n.
!bid., VI, 141.
!bid.
!bid., p. 175.

245

�cómo compró su mono y de cómo le adiestró en sus habilidades, detalles todos
que habrían sido muy oportunos en el capítulo 25, cuando el autor observó:
"Olvidábaseme de decir cómo el tal maese Pedro traía cubierto el ojo izquierdo", etc. Pero Cervantes, que escribió la novela, no lo consideró así, y prefirió
reservarlos para el principio del capítulo 27, volviendo al tema de maese Pedro después de que este pícaro se había marchado de la venta. Es, pues, a
todas luces poco acertado tachar de impertinentes los epitafios y sonetos en
el lugai¡ en que los puso Cervantes, Y, mucho más lo es a~ii:mar qu:. esa,,colocación denota "el ningún plan que tema Cervantes al escnbir el Qwjüte , como
aseguró Rodríguez Marín.
· Qué sentido y qué función debemos dar a los epitafios y sonetos con que
e
Cervantes cerró el Quijote de 1605? Todo tiene en el gran libro su sent1'do Y
función. La tragedia de la vida aparece en él al lado de lo cómico, de lo humorístico, que la rodea y sostiene, en evidente contraste. Si no fuese por
ese sentido de sano humorismo, que nos compensa y eleva frente a las durezas
del existir, difícilmente podríamos soportar las miserias de la vida. Los héroes
de la épica cervantina, incluso Rocinante, desaparecen ante lo ine~~rable ~e
la muerte. Pero Cervantes nos da el fin de sus héroes, nos lo anticipa al final de la primera parte de su libro, con el donaire que nos hace olvidar de
momento la tragedia. No sería acertado pensar que los epitafios y sonetos d:l
final de esa primera parte son simplemente adorno, o que carecen de sentido y función. Nos da Cervantes una obra llena de tristeza, el libro más triste
que ha producido el hombre, como pensaba Dostoievski, aunque rebosante de
sano humorismo. Lo cómico es lo que más se ve en el gran libro. Pero si se
penetra en su sentido se advierten los problemas vitales del hombre: problemas morales y filosóficos, y con ellos un profundo sentido humanizante y rectificador de vicios y defectos. Podría Cervantes haber escrito en tono más serio, digamos así, los epitafios y sonetos del fin del Quijote de 1605, más fue
su voluntad y mérito hacerlo como lo hizo, en forma tan donosa y agradable.
Esos epitafios y sonetos, de apariencia burlona, son, pues, valioso elemento
neutralizador, por su efecto cómico o humorístico, de la tragedia de la vida,
tan admirablemente reflejada en la obra, y de la que es culminación la "desaparición", no muerte, de Don Quijote, símbolo de plenitud innaccesible por
lo general al humano mortal.
El tono humorístico con que escribió Cervantes los epitafios y sonetos no
sólo lo denuncian los nombres que da a los supuestos académicos, sino también el contenido de los poemitas. Así, en el primer epitafio llama a Don Quijote el calvatrueno que adornó a la Mancha de más despojos que Jasón de
Creta".1º Y de rostro amondongado dice refiriéndose a Dulcinea el primer so-

neto, en el que llama Sierra Negra a Sierra Morena. Pero, como es frecuente
en la obra de Cervantes, al lado de la frase humorística, la ironía O la sátira
aparece la exaltación de su propio arte y la reflexión filosófico-moral. Exal~
tación del propio arte literario, con pleno reconocimiento de su novedad y
alcance respecto del arte de los libros de caballerías y del Orlando, implican
estos versos del segundo cuarteto del soneto del Caprichoso en loor de Rocinante: "¡ Nuevas proezas! pero inventa el arte / Un nuevo estilo al nuevo
paladino", como elevada filosofía moral encierra el terceto final del soneto
del ,Burlador
a Sancho Panza: "¡ Oh, vanas esperanzas de la gente! / 1• Cómo
•
pasa1s con prometer descanso, / Y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño!"
Quiso Cervantes atribuir los poemas a alguien, y ocurriósele adjudicárselos al
Monicongo, al Paniaguado, al Caprichoso, al Burlador, al Cachidiablo y al
Tiquitoc, a los que llama académicos de la Argamasilla. Pero ni en Argamasilla
de Alba ni en Argamasilla de Calatrava había academia o tertulia literaria.
. José María Asensio y Toledo aventuró que los académicos de la Argamas1lla a que aluden los epitafios y sonetos "lo eran de la tertulia que en tiempos
de Cervantes se reunía. . . en la trastienda de la botica de Argamasilla ... " 11
Para él, Asensio y Toledo, el Monicongo, el Paniaguado, el Caprichoso, el
Burlador, el Cachidiablo y el Tiquitoc eran, respectivamente, el boticario, el
médico, el sastre, el escribano, el cura y el sacristán de Argamasilla. Pero todo
eso no pasa de ser pura fantasía de Asensio, como resaltó Rodríguez Marín.12
Refiriéndose a la misma alusión de los epitafios y sonetos, Martín de Riquer
ha escrito: "Téngase en cuenta que todo lo que aquí viene (los epitafios y
sone~os_) es puro donaire. No hubo nunca tal academia en Argamasilla, y los
fantásticos nombres de los académicos no son, que se sepa, alusión a nadie
13
determinado". Pero luego observa: " ...son poesías humorísticas y en todo
ello hay una burla de las academias o reuniones literarias tan frecuentes entonces en Madrid y otras ciudades". 14 Y los comentadores del Quijote, en la
edición M. Aguilar, han opinado que Cervantes "desde luego debió de referirse en los epitafios y sonetos a los concurrentes a alguna de las academias
que por entonces se celebraban o reunían en Madrid, casi todas presididas por
Lope de Vega, que lleva el nombre de El Ardiente, y de las que solía ser se11

J
'M
' ASENSIO Y ToLEDo, "Los académicos de Argarnasilla" en Nuevos
OSE
ARIA
documentos para ilustrar la vida de Miguel de Cervantes Saavedra, Sevilla'. 1864.
12
RODRÍGUEZ MARÍN, op. cit., IV, 327.
" MARTÍN DE RiQUER, El Ingenioso H~dalgo .. . , Editorial Juventud, Barcelona, 1958,
p. 519, n.
" MARTÍN DE RrQUER, Cervantes .Y el Quijote, Editorial Teide, Barcelona, 1960, p.

'º
246

Calvatrueno es persona de cabeza alocada.

161.

247

�cretario Castillo Solórzano (Cf. Los dos Don Quijotes, de García Soriano, pp.
253 y siguientes)" .15
Tengo para mí, no obstante, que los encabezamientos humorísticos de los
epitafios y sonetos implican sátira contra los envidiosos de Cervantes, que no
eran pocos: pero sin apuntar a ninguno en particular. La ironía del verso
"Forse altri canterá con miglior plettro" bien claramente dirige la mente del
lector a los envidiosos enemigos del autor del gran libro, del que tan orgulloso
se sentía él, como lo prueban declaraciones como éstas:
"No ha de haber lengua ni nación donde no se traduzca" (Bachiller Sansón Carrasco, en II, 3) .
"Es tan clara (la historia de Don Quijote) que no hay en ella nada que
dificultar: los niños la manosean, los jóvenes la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran" ( El Bachiller, en II, 3).
"Yo apostaré que antes de mucho tiempo no ha de haber bodegón, venta ni
mesón, o tienda de barbero, donde no ande pintada la historia de nuestras
hazañas" (Sancho a Don Quijote, II, 71).
"Pinta los pensamientos, descubre las imaginaciones, responde a las (preguntas) tácitas, aclara las dudas, resuelve los argumentos; finalmente, los átomos del más curioso deseo manifiesta" (Cicle Hamete Benengeli, en II, 40).
"Y pues se contiene y cierra en los estrechos límites de la narración, teniendo habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo,
pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe,
sino por lo que ha dejado de escribir" (Cicle Hamete, en II, 44).
Cervantes, en uso de su libérrima voluntad y por su fecunda imaginación,
da a los supuestos académicos nombres burlescos (Monicongo, Cachidiablo,
Tiquitoc) ,1 6 y nombres expresivos de una condición o circunstancia (Caprichoso, Burlador, Paniaguado). Pero en ellos sólo podemos ver simples sátiras
burlescas dirigidas a cuantos para labrar su corto prestigio en el arte acudían
al descrédito de otros más valiosos, entre ellos el propio Cervantes.

Mis conclusiones son:

l. Cervantes da a entender al final de la .
..
continuará la misma en la seeu
pnmera parte del Quz¡ote que
ción de que un académico ti:n:d:t~::~:·nE~ elocuente al respecto la afirmapudieron ser leídos en el er
.
"
e sacar a luz los versos que no
Don Quijote".
p gammo, con esperanza de la tercera salida de
2. L.os epitafios del final de la primera parte están en ese ª
~:d~::ntQe, ?.º;que _vafn precedidos de una breve síntesis de l;e,t::c::y s=~~r;
u130 e e m orman de la muerte del hidal o
.
, ,
La segunda parte es detallado desarrollo d
g , en ~men encamo este.
a que el autor la dé lueao de habem d ~ aquella smtes1s y nada se opone
preparando así al lectore, en tono hi.::o ~ / por muelrto a Alonso Quijano,
héroes cervantinos.
'
ns ico, para a desaparición de los
·t f
.
epi a ios y sonetos tienen funmgi a a personas determinadas.

3. Los encabezamientos y el contenido de los

ción satírica, pero generalizada no d. . 'd
'

4. El tono_ y el sentido dado por Cervantes al verso final d l
.
parte de su libro son los mismos con que comenzó el r·
, e a pr~era
larmente al dar el calificativo de "estéril y mal c If p ;e: pro~ogo, particupropio ingenio, y llamar a su obra "leyend
u iva o mgemo mío" a su
de particular tiene toda vez
~ ,seca como un esparto ... " Nada
final de la novela' I
.
que esa prefac10n fue . escrita a continuación del
' a prunera parte, y con muy poco tiempo de diferencia.

"El Ingenioso Hidalgo ... , Edición Aguilar, Madrid, 1960, n. 958, n. Podría continuar las citas, pero mi propósito no es éste, sino interpretar, como yo lo veo, el sentido de los epitafios y sonetos.
10
El nombre M onicongo se usaba humorísticamente, y así se halla en la jornada tercera de La inocente sangre, de Lope de Vega, donde el gracioso Morata dice: "Calla,
que agora compongo / un libro, y serás en él / pastora: que yo, Isabel, / soy el pastor
Monicongo". Y en el Romancero General (edición de 1604, folio 109), se lee: "Pedro,
el que vivía / En más cautiverio / Que los Monicongos / De virote al cuello, / Por la
villa se anda / Horro, libre y suelto ... " Cachidiablo era 11ombre de un corsario argelino. Quevedo lo usó con sentido burlesco en este pasaje de La necedades y locuras de
Orlando: "Todo el infierno está clavicolando, / todo dominichucho y diabliposa / en
torno de su libro está volando: / hasta los cachidiablos llamó a gritos ... " (Bibl. de
Aut. Esp., t. LXIX, p. 291, a.).

248

249

�1NDICE DEL HUMANISMO EN SAN LUIS POTOSf
DR. JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA
San Luis Potosí, S.L.P.

EL HUMANISMO HA smo PATRIMONIO de México a lo largo de cuatro siglos,
fuente de verdad y de belleza, honda y operante raíz de nuestra cultura nacional.
Claros varones de San Luis Potosí han contribuído, con un afluente nada
despreciable, sino en algunos aspectos considerable y valioso, a la anchurosa
y perenne inundación humanística de la cultura patria.
Con las inevitables fronteras que acota una síntesis, ofrecemos hoy un índice
del humanismo en San Luis Potosí.
Los misioneros que llegaron al alborada de la conquista sembraron en el
valle potosino el tesoro grecolatino, la cultura occidental cristiana, conforme
recogían los valores espirituales del indígena. Así es como empezaron a escribirse al mismo tiempo gramáticas y vocabularios de las lenguas nativas junto
a obras latinas de filosofía y teología.
Mucho más que escritores de oficio, aquellos evangelizadores eran forjadores de hombres. Por eso su humanismo vital los llevó a la conquista espiritual
del indio. Tal fue el signo que presidió a nuestros siglos XVI y XVII.
En el siguiente, que fue el siglo del humanismo novohispano, San Luis Potosí está presente en el movimiento humanístico de los jesuitas. Se abre el siglo XIX con el Colegio Guadalupano Josefino, de cuya fecunda semilla habrían de germinar casi todos los valores culturales de esa centuria.
El XIX ofrece una rica y variada teoría de hombres eminentes cuyo número y mérito se acrecienta en este propio siglo.
La obra de algunos humanistas potosinos ha logrado trascender el ámbito
provinciano para engrosar definitivamente el cauce del humanismo mexicano:
Andrés Diego de la Fuente, extraordinario poeta latino; Manuel María de
Gorriño y Arduengo; Modesto Santa Cruz, autor de un solo y delicioso poema latino; Ignacio Montes de Oca, intérprete de los clásicos griegos; Ambro-

251

�sio Ramírez traductor de toda la obra lírica de Horacio; Primo Feliciano Velázquez am'oroso catador de las humanidades y las "indianidades"; y el can' "Poemas Rústicos", Manuel José Othó!1, en cuya voz se umeron
.
"la
tor de los
miel de los helénicos panales" con "la sangrienta flor del cristianismo".
.
Al lado de ellos muchos otros han contribuído a la tarea común de ah'
.
~
mentar aquel fuego que ilumina y calienta por más de cuatrocientos anos.

l. Los siglos XVI y XVII
Padre del humanismo potosino es el humilde y heroico lego franci~c~o
Fray Diego de la Magdalena ( 1510-1605) que, lleva~do a cabo la pacificación de esta tierra, hizo por sí solo lo que en sesenta anos (1531-1591) no pudieron las armas.
.
.
Primer educador de San Luis Potosí, estableció una escuela para mstrmr
a los niños indígenas; una antigua tradición ~odavía señala ~l mezquite a cuya
sombra enseñaba a los nativos. Entre los primeros evangelizadores que llegaron a San Luis en pleno siglo XVI, hay que recordar el nombre venerable de
Fray Juan de Ayala, doctor parisiense e? Sagrados Cá~?nes que vivió..en el
convento franciscano de esta ciudad a raIZ de su fundac1on y compuso Opus
Canonicum Morale", donde es verosímil que trató las cuestiones a la sazón
debatidas sobre la conversión y gobierno de los indios.
Abre el siglo XVII, la figura entrañable de Fray Diego B~salenque, de_ la
Sagrada Orden de San Agustín de cuyo convento en esta ciudad fue pnor,
humanista más en acciones que en libros, aunque fue hombre de muchas letras humanas y divinas, fundador de la primera enseñanza d; Gr~ática "p~ra los niños del pueblo, que no había", de cuya escuela saldnan, an~s despues,
varones muy floridos en religión y letras, lectores de Arte y Te~logia, o cel:brados predicadores. En el convento potosino_ existió el_ manu~cnto d~ su Historia de la Provincia de San Nicolás Tolentmo de Michoacan, publicada en
1673, y, según Beristáin, en la librería de Valladolid se hallaba Philosophia ad
usum Scholae, Y.heologiae Scholasticae, Tractatus varii y otras obras más.
Emulo del gran jesuita español de igual nombre y sobrino suyo, autor de
varias obras teológicas y morales y predicador muy aplaudido en la Casa Profesa de México, el P. Luis de Molina fundó el Colegio potosino de la Compañía de Jesús, que durante 143 años daría frutos copiosos. _En Españ~ ~ue
maestro de Humanidades y Retórica en la ciudad de Plasenc1a y en MexICo
fue profesor de Artes. Beristáin vio en la Biblioteca de la Universida~ de ~éxico una obra de Molina, titulada Espejo de Prelados, a la que Juzga de
gran política y doctrina".
Fray Juan de Herrera, mercedario, tuvo la gloria de construir el primitivo

252

convento de su Orden en esta Ciudad. Mereció que sus contemporáneos lo
llamasen "Herrera el sabio", así por la profundidad de sus escritos como por
los aventajados discípulos que formó.
Estos cinco varones son los patriarcas del humanismo en tierras potosinas,
menos por su cultura que fue vasta, o por sus escritos, de que algunos no carecen, cuanto por su ejemplo y su acometedora actividad, por los espíritus que
engendraron a la cultura en ese humanismo vital que fue siempre el sello de
aquellos hombres egregios que en diversos lugares de la patria llegaron sembrando, con el bien, la verdad y la hermosura .
. Entre los jesuitas que enseñaron en su Colegio de San Luis Potosí, en el
siglo XVII, sobresalen por los escritos que dejaron: el P. Mateo Galindo,
maestro y rector del Colegio ( 1666-69), murió en San Luis, imprimió en
México una Gramática Latina; Juan Contreras, profesor de Retórica, murió
en San Luis, dejó un manuscrito sobre tema navideño; el ferv~roso misionero Juan Cerón, llamado "pico de oro" que, entre varios tratados compuso
uno "De virtutibus theologicis". Nació en Tegucigalpa, se educó en Tepozotlán y, ya jesuita, ejerció su ministerio en el Colegio Potosino, murió en San
Luis en 1705. Juan de Dios Rivera, vicerrector del Colegio, murió en San
Luis en 1718; dejó un manuscrito titulado "Certamen poético en celebridad
de!, nacimie_nto del Niño Jesús bajo la metáfora de fuego", de 1669.
Muy exigua debe parecer esta cosecha de un siglo, escribe Primo Feliciano Velázquez. Puede añadirse que de los 3,678 artículos que la Biblioteca de
Beristáin contiene, la cual como se sabe, abraza todo el período de la dominación española, no pasan de veinte los relativos a los potosinos de origen".
Muy escasos fueron los libros que por aquel entonces se publicaban, como
que los gastos de impresión corrían por cuenta de los fondos conventuales 0
de al_gú~ devoto del autor. Muchos más se quedaron para siempre inéditos en
las bibliotecas de_ los conventos. "La verdad es que en su gran mayoría aquellos hombres, temendo ocupadas las manos, dejaron ociosa la pluma".
Habría ~~~ añadir a. 1~ causas indicadas por Primo Feliciano Velázquez,
la desapanc10n de las bibliotecas conventuales en tiempos de la Reforma.
Tanto en la ciudad capital como en varios pueblos del estado, no había
convento sin biblioteca donde se guardaban libros y manuscritos valiosos. La
mejor de todas ellas fue la de los franciscanos que llegaron al valle potosino antes de los conquistadores por 1583, y fundaron en todo el estado 60 conventos; bibliot~cas tuv!eron también los agustinos que llegaron al poco tiempo
de establecida la ciudad, los Hermanos Juaninos venidos en 1611, los Jesuitas en 1623, los Mercedarios en 1628 y los Carmelitas en 1735. Nada O casi
nada queda de sus bibliotecas, como no sean algunos cuantos libros y un escaso número de manuscritos, descubiertos y catalogados por el Lic. Rafael
Montejano y Aguiñaga.

253

�"Es característica que entre los manuscritos que descubr~os'. ~o _hayamos
encontrado uno solo de historia, de literatura y de las ciernas d1sc1plmas fuera de la filosofía y teología. Es que éstos o por estar en latín o por el x_n~nosprecio de que los hizo objeto el positivismo. c~iollo: _no .~ueron tan cod1c1ados
por los inescrupulosos buscones de tesoros b1bliograficos .

2. El Siglo XVIII
El siglo XVIII fue más fecundo. El franciscano Fray José Victorino enriquece la filología indígena con un "art_e y vocab_~lario comp_leto de, la len~ua
Tarahumara"; otros franciscanos, potosmos tamb1en, Fray ~1guel D1az Y_ F ay
Antonio Ruiz hacen florecer los estudios teológicos con escntos que confirman
al primero el título de Escoto de la Nueva España.
. .
Díaz, qu~ fue colegial en San Buenaventura Tlaltel~l~o ~ l~ctor }_ub1lad? ~
definidor de la provincia de Zacatecas, escribió E_xp~siti~ libn ter~ii A~ag_zstri
Sententiarum, manuscrito que el cronista Arlegm vio listo para rmprlllllrse.
Fray José Arlegui fue nombrado cronista de su Orden francis~ana en ;l
Capítulo intermedio que se celebró en el Convent~ de Santa ~ana del R10
el 6 de noviembre de 1734, y con tal carácter examinó los arc,h1~os de la Pr~vincia zacatecana, recogió documentos y noticias para su Cromca q~e term1' de escribir en el convento de Tlaxcaltilla, ex-tramuros de esta Cmdad de
nSoan LUIS
· p o tOSI, el lo • de aaosto
de 1735' y que sería publicada
dos
º
.
. años
, des1
pués. Por su excepcional valor histórico, por la abundancia Y ~l ~:eres de ~s
noticias y aún por la vitalidad de su estilo "briosamente maneJado , esta Cro·ca de' Arlegui es "un monumento de inestimable valor y fundamental para
ni
. p
,,, (Al t
el estudio de gran parte de la historia colonial de. San Lms otos1
cor ~;
Pedraza), "la obra más fina y preciada de una literatura dos veces secular
(P. F. Velázquez).
Del también franciscano Francisco Calvo Durán, que fue "Moder~dor Y
profesor público" en su convento de esta ciudad, hacia finales del Setec1e~tos,
la Biblioteca de la Universidad Potosina conserva un volumen que contiene
obras suyas sobre filosofía, teología y derecho canónico, escrito naturalmente
en latín.
Entre los mercedarios, Fray Juan Salazar y el Ilmo. José Vital de_ Mocte:
Lms Potosi
zuma q ue fue Obispo de Chiapas después de ser párroco de San
.
.
-aunque no es potosino de cuna-, figuran como hombres emmentes en Ciencia y literatura.
. .
.
En cuanto a los jesuitas de este siglo, hay que recordar a. F~!1c1ano P1mentel Pimental (1661-1773), potosino de cuna que en 167? v1st10 la sot~?ª de
la Compañía en Tepozotlán. Enseñó filosofía en GuadalaJara, donde deJo mu-

254

chos monumentos de su piedad y celo, y murió en medio del duelo general.
Escribió dos obras: Elogio fúnebre del ilustre caballero y capitán don Ginés
Gómez Valdés (Impreso en México por Lupercio, 1724); y Aparato fúnebre
para las solemnes Exequias, Inscripciones y Poesías Latinas y Castellanas para
el Túmulo y Elogio Fúnebre del Sr. D. Juan José Veitia y Linage, de la Orden de Santiago" (Impreso en Puebla, 1723).
La expulsión de la Compañía de Jesús comprende a los potosinos, el P.
Francisco Xavier Molina y el P. Diego de la Fuente.
Francisco Xavier Molina, nació en San Luis Potosí en 1708 y en el de 1726
vistió la ropa de jesuita en la provincia de México. Enseñó en varios colegios la latinidad, retórica y filosófica, y en el de Guatemala la teología; fue
a11í prefecto de la congregación de la Anunciata. Murió expatriado en Europa después del año de 1767.
Escribió: El Rey de las luces y la luz de los Reyes: Elogios latinos y castellanos del animoso Rey de las Españas Felipe V, impreso en México por Hogal, 1748; y El llanto de los ojos de los jesuitas de Guatemala en la muerte
de su luz, el Ilmo. Sr. D. Francisco Gigueredo Victoria, Obispo de Popayan
y Arzobispo de Guatemala; Descripción de su funeral, honras, etc., impreso
en Puebla, en la imprenta del Colegio de San Ignacio, 1766.
El nombre de Andrés Diego de la Fuente ( 1695-1783) primer poeta potosino, ha de incorI?orarse al núcleo de los grandes humanistas de nuestro siglo XVIII. Se Je desconoce aún porque su obra no ha vuelto a imprimirse
ni a estudiarse desde su siglo, y por las tergiversaciones de varios historiadores que lo han confundido con otro jesuita contemporáneo, casi su homónimo,
el P. Andrés Fuente o Andrés Prudencio Fuente, nacido en la Ciudad de
Guanajuato.
Del humanista potosino, conocemos un soneto castellano, dos breves epigramas latinos en homenaje al bibliógrafo don Juan José Eguiara y Eguren
y su obra capital, que es un poema latino consagrado a narrar las Apariciones de la Virgen de Guadalupe, publicado en el destierro, en Plasencia, año
de 1773.
Se trata de un poema de más de mil versos, de fácil estilo y segura métrica,
que esperamos publicar muy pronto en edición bilingüe.
Otro de los grandes humanistas del XVIII, y perito en ciencias naturales,
que se relaciona con San Luis Potosí, es el también jesuita Rafael Campoy,
que vivió un tiempo entre nosotros. Aquí pronunció su "Oración Fúnebre por
Felipe V" en elegante latín, con motivo de los funerales que la Ciudad celebró en 1749. Tampoco podemos olvidar al Padre Juan José Arriola, celebrado poeta, que fue catedrático del Colegio de la Compañía y su prefecto de

1747 a 1754.
El clero diocesano se honra con dos escritores ilustres: don Andrés Maldo-

255

�nado Zapata, descendiente de los Condes de Lemus, y don Manuel María de
Gorriño y Arduengo.
El Pbro. Dr. don Manuel María de Gorriño y Arduengo ( 1767-1826), después de brillantes estudios iniciados en su tierra natal y continuados en el
Colegio de San Francisco de Sales de San Miguel el Grande, en el Colegio
de Todos Santos de México del que llegó a ser Rector por dos veces, en el
Colegio de San Ildefonso de México y en la Universidad de Guadalajara donde obtuvo la borla de doctor en Teología, regresó a San Luis Potosí para incorporarse activamente a la vida política y cultural.
Hombre de amplios conocimientos, de ingenio vivaz, apasionado de la cultura, hábil en lenguas extranjeras y habilísimo en la latina, familiarizado con
los buenos autores de su tiempo, orador elegante y ponderado, el Dr. Gorriño
cultivó en sus escritos principalmente la filosofía. Entre ellos El Hombre Tranquilo, inédito aún, que está pidiendo un estudio desde hace tiempo; sus desconocidas Vidas de Jesuitas Americanos, vertidas del latín; posiblemente se
trate de la versión de las egregias biográficas que Manuel Fabri dedicó a sus
hermanos Diego José Abad y Francisco Xavier Alegre, o quizá se refiera al
libro de Juan Luis Maneiro Vida de algunos mexicanos. Obras suyas son también el Ensayo de una constitución Política de la Luisiana Potosinense, Oración Eucarística, la Oración inaugural en la apertura del Colegio Guadalupano Josefino, Reflexiones sobre la incredulidad y Filosofía de la fe católica.

3. El Colegio y el Seminario Guadalupano Josefino
El Lic. José Ildefonso Díaz de León, primer gobernador del Estado al establecerse la República después del Imperio de Iturbide, gran protector de
la instrucción pública, fundó en 1825 el Colegio Guadalupano Josefino. Este
Colegio ilustre dio origen en 1855 al Seminario Conciliar y en 1860 al Instituto Científico y Literario, que hoy es la Universidad Autónoma.
El Colegio Guadalupano Josefino nació con claro sello humanístico. Así lo
garantizaban sus constituciones apegadas a las del Colegio de San Ildefonso
de México y la voluntad del Dr. Gorrigo que en el discurso inaugural así lo
anunciaba al proclamar la importancia del estudio del latín, cuyo primer catedrático fue el Pbro. Francisco de los Santos González.
Ya en 1842, la formación humanista del Colegio rendía sus frutos. Uno
de los más jóvenes alumnos, José María Guajardo -futuro Canónigo de la
Catedral, Rector del Seminario y por sus dotes oratorias llamado "el Bossuet,
potosino"- pronunció una oración latina que, a juicio del cronista, "mereció
el aplauso de los inteligentes, ya por su dirección, ya por su elocuencia, ya

en fin por los sublimes pensamientos que contiene, digno de todos los tiempos
romanos".
_ En 185:, existían d~s cursos de latín; el Pbro. Antonio Mascorro desempenaba la_ ~atedra del primero y don Mariano Villalobos la del segundo.
Al engirse la nue~a Diócesis ~e San Luis Potosí, su primer Obispo el Ilmo.
S~. Dr. ~edro Bar~Jas,_ estableció el Seminario Conciliar, cuyo plan de estudws nac10 del Semmano de Guadalajara y del que había elaborado don Clemente de Jesús Munguía para el Seminario de Michoacán.
El día de la inauguración, el 11 de agosto de 1855, el Pbro. Nemesio Cabañas, ~~tedrá_tico de Filosofía y Vicerrector del Nuevo Seminario, pronunció
1~ orac10n latma, llamada "Initium", "desempeñando este cargo satisfactoriamente".
E~ el pr~mer claustro de profesores del Seminario, aparece el Pbro. José
Mana Gua1ardo como catedrático de elocuencia y griego, y el Pbro. Modest~ ~anta ?ruz, de quien en seguida nos ocuparemos, como catedrático de retonca y literatura.
La enseñanza del latín se dividió en dos grupos, uno para los mínimos y
menores~. ?tros ~ara los medianos y mayores. Para todos los alumnos se adoptó
la gramatica latma de Araujo y para el segundo curso, el propio maestro Santa Cruz preparó los ejercicios de versión latina en su libro Tentamina Poética.
Au~ cuando el naciente Seminario tuvo que diseminarse por injusta pers~cucion y vulgares atropellos, el Padre Santa Cruz y el amable "Padre Lucito" -:-!ray José _de la Luz Rodríguez, franciscano exclaustrado, y consumad_~ latimsta de quien Ai:nbrosio Ramírez escribe que "sabía latín a la perfeccion_Y yo no tengo motivos para dudarlo" facilitaron su casa para continuar
ensenando Latín y retórica a sus alumnos.
. En 1860, se adopta la Gramática Latina de Nebrija sin suprimir la de ArauJO; y además del latín, el griego y el hebreo se imponen obligatoriamente "para
los cursantes de Teología". Durante el breve período que riaió a la Diócesis
~1 Ilmo. Lic. _do~ Man~el del Conde, de 1869 a 1872, los e:tudios humanísticos _del Semm~r~o contmuaron la misma línea trazada por su antecesor.
BaJo el pontificado del tercer Obispo potosino, el Lic. Nicanor Corona
(1873_-1883):, la lengua_ latina se estudió en dos cursos. En 1874, fue profesor
de_ pnmer, ano el ~acl:íll;r Pedro de María Segura y de segundo año el Bac~iller Jose ~: Jesus Jimenez. En 1876, aparecen como profesores, en primer
ano, e_l subd~~cono Pedro de María Segura y en segundo año el Bachiller
Antomo Gut1errez.
~esde 1877 hasta 1883, se reparten elegantes pliegos con solemnes dedicaton~s latinas para invitar a la sociedad potosina a los Certámenes Públicos
de fm de año.
En 1880, el señor Corona concibe un vasto plan para acrecentar el clero

256
257
H17

.

.

�indígena; para lo cual funda seminarios auxiliares en diversas poblaciones de
su Diócesis. En el Seminario de Tancanhuitz, "Noyola" inaugura las clases ~e
latín· en Santa María del Río, el minorista Anastasio Miranda; en Atotomlco, l~s hermanos Ireneo y Andrés Mata. Otro tanto sucedió en Tierranueva Y
Atotonilco Moctezuma y Ciudad del Maíz.
Los est~dios de humanidades en los nueve años en que regenteó su Diócesis continuaron al mismo ritmo y programa que venía desde el señor Barajas,
si 'bien se ampliaron en extensión geográfica gracias a los colegios auxiliares.
Desde entonces, esos pueblos no han vuelto a tener cátedras de latín, griego
y letras superiores.
~
Reconocidos maestros de latinidad surgen por estos anos, como Fray Juan
C. Rodríguez, el Pbro. Wenceslao Martínez, el Lic. José de Jesús Jiménez, el
Canónio-0 Anastasio Escalante, Rector del Seminario de 1878 a 1884, el Canónigo t&gt;Luis Arias y, un poco más atrás, los también Canónigos Guajardo Y
Saldaña.
El Ilmo. Dr. don Ignacio Montes de Oca y Obregón tomó posesión de su
obispado el 14 de febrero de 1885.
.
Su sola prestigiada presencia significaba un acrecentamie~to de la cultura
general de su Seminario y especialmente en la tarea humamsta.
Así lo prueba el hecho de haber traído a los jesuit~s p~ra que ~e encargaran de la dirección espiritual e intelectual de sus semmanstas, quienes adoptaron en seguida el antiguo plan de estudios del Seminario d: acuerd~ co~ la
célebre "Ratio Studiorum", centenaria norma de los colegios y universidades de la Compañía de Jesús, de honda y vigorosa raíz humanista.
Profesores distinguidos venidos de España e Italia para unirse ª. sus hermanos mexicanos, los jesuitas integraron un claustro de maestros dignos del
mejor Seminario.
. .
Se aumentó un año más de Humanidades, en lugar de los dos tradic10nales, con lo que se impulsó el estudio del latín y del. griego, c~nforme los m~todos pedagógicos ponían al alumno en contac:o di~ecto y vivo con
clasicos de la antigüedad. Se implantó como obligatorio el uso del latm para
maestros y discípulos en las clases del teologado.
, .
Muy pronto el señor Montes de Oca podía ufanarse del exit?, cuando_ elorriaba el "correcto latín" o la "fácil latinidad" con que los mas aventapdos
t,
•
alumnos hablaban y escribían.
Cuando los jesuitas dejaron el Seminario en 1894, vinieron los. Padres
Paúles quienes, en los nueve años que permanecier~n al !rente, c~n~uaro~
con el programa de humanidades tal como lo habian depdo los Jesuitas, si
bien no lograron los frutos brillantes de antaño.
En los años posteriores, en que el clero diocesano volvió a regen~ear su Seminario, habrá que recordar, entre otros, al Pbro. Juvenal de la Higuera, ca-

!ºs

tedrático de griego y hebreo hasta 1914, al Pbro. don Manuel Campos, profesor de Sintaxis y Poética, o al Pbro. José Bustamante, que durante largos
años enseñó Gramática Latina y Griega, Retórica y Poética.
Una crónica de El Estandarte (26 de julio, 1904) nos narra el banquete
con que el señor Obispo Montes de Oca agasajó al señor Domingo Serafini,
Delegado Apostólic9 en México que en su visita a San Luis Potosí bendijo
el refectorio próximo a terminarse, del Seminario Conciliar, el 24 de julio de
1904. "A la hora conveniente se presentaron en el Salón dos colegiales vesti~os_ ~e pastorcitos con elegancia y buen gusto, y declamaron una Egloga de
Virg1ho. Estos fueron los alumnos don Manuel Herrera y Lasso y don Sixto
Rocha.• Virgilio, el dulce Virgilio, nos deleitó con su temísima érrloo-a
que fue
t,
t,
muy bien declamada y nos hizo saborear un dejo de la clásica antigüedad.
Después el señor Diácono don José E. Bustamante, profesor de Sintaxis Latina y de Griego, recitó su "Carmen Graece'' con mucha elegancia; el señor
Pbro. don Baltasar Nieto, profesor de Primer año de Latín, su Epigramma
Latine; el teólogo don Santos Vázquez su Oda Italice; por último, para coronar el banquete, y a la usanza de los antiguos monasterios se presentó el
Pbro. José Guadalupe Castillo, prefecto del Seminario, expuso la solución de
un caso de Moral en Latín sencillo y correcto".
El menú estaba impreso en hermosas tarjetas de cuatro planas en elegante
latín, precedido de esta dedicatoria:
Viro spectatissimo / Dominico Seraphinio Spoletan. Praesuli / Sanctae Sedis in Nova Hispania Legato / peramplum hoc triclinium / fusis precibus
epulis sumptis, expletis gloriis / auspicanti / Antistes, Klerus, Ephebi gratu~
lantur.
"El Obispo, Clero y Alumnos honran al muy distinguido señor Domingo
Serafini, Obispo de Espoleto, Delegado de la Santa Sede en México, e inaugurador de este magnífico refectorio, una vez que se hayan elevado las preces rituales, terminado el banquete y concluída la alabanza".
El espléndido menú decía así:
"Elenchus Epularis. Pulmentum Iulianum, Pastilli Parthenopei, Pisciculi,
crusta, volatili incocti. Pullus gallinaceus fumo assus. Lactucae agrestes. Piso
viridis. Cinarae. Phaseli. Cucurbitulae. Brassica Pompeiana. Olivae Hispalenses. Tumaculum Bononiense. Cappares amygdalae.
Dulciaria: uva Boetica, Piri, Ficus, Mala Persica.
Vinum: Ex Capreis, Nostras, Burdigalense, Ex Trinacris Insula, Effervescens ex asta, Pompeia. E Falerno. Lachryma Christi. Programa de la comida
(menú) : a) Condimento. Pastillas de Nápoles, pececillos, pasteles, aves cocidas, pollo asado al horno, becerro cebado. b) (Legumbres) lechugas silvestre~, guisantes verdes, alcachofas, habichuelas, calabacitas, coles pompeyanas,
aceitunas españolas, tomatito boloñense, almendras de Capri. c) Repostería:

258
259

�• d) Vinos: Capri' Del país,
h·gos manzanas d e P ersia.
uvas sevillanas, oeras, i ' A
d p mpeña Falerno Lachryma
Bordeaux, Siciliano, Champana de sta e o
'
'
Christi. , 1
, la cromca
, . · d e una fiesta dentro de esta síntesis.
n demasia
.,
Parecera a argar e
,
mo es el caso. y la ocasion
,
' en latm tan raro co
'
Bien se lo merecia un menu . . ,
'
. t Montes de Oca, que así fue
de ver de cerca a aquel anfitno~, renacentis a,
de magnífico aun en la humillac10n.

4. Varones del Siglo XIX
, .
el Cole io y el Seminario Guadalupano
Durante este siglo, no umcamente 1
gt· e humanista También en el
· ú c·ones de cara es irp
·
Josefino surgen como ms i u i . .
d.
forman en las humanidades
.
1
tos los religiosos estu ian Y
.
silencio de os conven '
d 1 ..d d d su convento franciscano 1o
•
1
Profesores e atmi ª
e
a sus propios
a ~os.
, d e Arboleya' que fue provincial, y Fray Anse1mo
fueron
Fray Jose
Garcia
F
I acio María Nava.
M
d
Gotor
ray Rosa
gn Angel, C, ornend ad or del convento potosino de la erce '
FrayyFélix
fue fácil versificador en Iatm.
ables de este siglo: Mendizábal,
Detengámonos en cuatro varones memor

f

Santa Cruz, Estrada y Nájerb~· Id
. , en San Luis Potosí en 1785, aunLuis de Mendizábal y Zu ia e_a nac'.o d I . dad natal especialmente
d u vida leJOS e a cm
'
que pasó la mayor parte e s
,
d rez Eclesiástico culto y virtuoen Puebla de los Angeles, donde paso sullmdaf u de México y dos veces Rec. R t del Coleaio de San
e onso
_, d
so' fue ViceC ¡ · ecdorSan Pabloo· de Puebla. En 1816, ingresó a la Compamal e
tor delpero
o egio
e
Jesús,
la abandonó
en 18~1, :uand o Ia Orden fue nuevamente expu sada. Su hermano Francisco fue Jesmta.
C
.
de la Inde.
México lo prueba su atecismo
Defensor es de la libertad de
F :b las políticas y militares del mismo
pendencia, publica~o en 1821, y s~s L:d:vico Lato-Monte, además de otros
año, amparadas baJo el an~grama e
apólogos no recogidos en libro.
. e no carecen de ingenio
Aunque el valor literari~ de, las fábulas ehs m:!~~t:· 'pero de su afición por
.
N
d considerarsele como um
'
y donaire. 1, o• pue e deJ· ó dos orac10nes
.
f,unebres latinas.· una por la muerte
d
las letras c asicas nos
.
b.
d la Angelópolis edita a en
de don Manuel González y Campillo, o ispo e_ d en la Catedral de Puet de Pío VII pronuncia a
1
1814, y la otra a a muer e
' b''
la obrita Méritos y ejercicios
bla el 14 de diciembre de 1823. Suya tam ien es
. ' .
br d en Puebla en 1809.
literarios, pu ica
en el Seminario las cátedras
S ta Cruz que inaugura
M d
Del Padre o esto an
'
d
. ·ento Nació en 1787, mude Retórica y Latín, ignoramos el lugar e su nacrmi
.

ª

260

.

rió en Venado, S.L.P. en 1877, donde pasó los últimos años de su prolongada vejez. En 1857 publicó el Arte Poética de Horacio seguida de ocho odas
del mismo poeta, en su original latino y en la noble versión neo-clásica de
Leandro Fernández de Moratín. Santa Cruz encabeza el libro con un breve
prólogo de autodefensa y lo enriquece con algunas notas.
Se trata de una antología latina con fines didácticos, que expresa el fervor
de Santa Cruz por el Príncipe de los líricos del Lacio, su buen gusto en la
selección de las odas, su conocimiento de la métrica latina tal como lo demuestran las notas, su luminoso arte de enseñar a los clásicos mediante el trato personal y viviente, y aun su generoso corazón que brinda gratuitamente a
sus alumnos este instrumento de enseñanza.
La mayor gloria de Santa Cruz es un breve poema latino de ciento diez
versos escrito en 1850 y publicado veinticinco años después en 1875.
Bien puede considerarse como un juguete de la literatura latino-mexicana,
este poema que el propio autor llamó Breve descripci6n de una tarde de primavera en un pueblo de la República Mexicana.
Es una hermosa postal eglógica de extremada finura· en el dibujo y trémulo candor en el sentimiento, que refleja la hermosura y la paz de los campos.
Por su perfección formal y su gobierno de la métrica latina, por su acierto
descriptivo y su cuño mexicano, por el equilibrio y elegancia del estilo, este
poema deberá incluírse en la futura antología de la producción latina de
México.
Gloria extrínseca comunican a este poema, sus traductores: Manuel José
Othón lo vertió con el nombre de Tarde campestre, y Ambrosio Ramírez con
el nombre de Reinando primavera. Ambas traducciones son del mismo año
de 1893 y ambas se escancian en la misma ánfora de los tercetos italianos.
Francisco J. Estrada (1801-1885) ofrece diversas facetas; médico, impresor, bibliotecario, político. Fue padre del eminente físico del mismo nombre.
Estudió latín casi desde su infancia, primero con el franciscano Fray Cayetano Salazar, luego con el Pbro. Antonio Vázquez, con quien estudió de
1813 a 1816; de tal manera alcanzó un pleno dominio del latín, que se convirtió en ayudante del maestro.
Cuenta Muro que Estrada se presentó al examen de oposición a que convocó el Ayuntamiento para proveer la cátedra de latín que estaba vacante;
y aunque los votos de los tres sinodales fueron a su favor no concedieron la
cátedra porque "era muy joven".
En 1842 aparece como profesor de latín en el Colegio Guadalupano, cátedra que continuaría por largos años, hasta 1883, en el Instituto Científico
Literario.
Oriundo. de la Ciudad de México, el carmelita Fray Manuel de San Juan
261

�Crisóstomo Nájera ( 1803-1853), dejó sentir su influencia en San Luis Potosí,
de cuyo convento del Carmen fue prior, y donde residió de 1828 a 1831.
Contribuyó eficazmente en la fundación del Colegio Guadalupano Josefino.
Conocedor de varios idiomas, fácil orador sagrado, fue el primero en enseñar
taquigrafía en San Luis; maestro eficaz, aquí tradujo a varios autores latinos.
Desterrado en Filadelfia, ahí leyó en latín su disertación sobre la lengua
otomí, vertida al español más tarde por él mismo. Tema tan de su predilección, que habría de madurar en su "Gramática de la lengua tarasca".
Dentro de este siglo XIX, recordaremos otras más breves muestras de
trabajos latinos, como la oración fúnebre latina de Juan M. Camacho en
los funerales de don Miguel Barragán, el año de 1836; y la poesía latina
del padre Bemabé Saldaña en sus Cármenes dedicados a Ignacio Montes
de Oca en el aniversario de su consagración episcopal (El Estandarte, 19
de marzo de 1896).
Francisco de Asís Castro recuerda esta otra huella latina: "Una traducción del latín que en un pequeño volumen publicó el distinguido médico
don Buenaventura Paz, y que llevaba el título de la Sobriedad; libro muy
curioso, lleno de reglas higiénicas y doctrinas bien saludables". Se trata del
libro "Arte de vivir con salud perfecta hasta edad avanzada. Nueva traducción de los tratados de Lessius y de Cómaro sobre la vida sobria, por Buenaventura Paz. México, Tip. Literaria de Filomeno Mata, 1880". ( Cfr. Ramón Alcorta Guerrero, El Dr. D. Francisco de Asís Castro, precursor de la
Bibliografía Potosina. Cuadrante, San Luis Potosí, Año IV, núm. 1-4, 1956).
Por lo excepcional de la ocasión y la persona, mencionemos el "Discurso
pronunciado por la señorita Mónica Tena, el día 30 de noviembre de 1882
al presentarse a examen de Latinidad ante el Jurado del Instituto Científico
y Literario de esta capital" (San Luis Potosí, Tipografía El Eco de la Moda,
1882).

5. El Siglo XX
Tres son las fases de la personalidad literaria de aquel pastor de almas y
de la Arcadia que fue el Ilmo. Señor Ignacio Montes de Oca y, Obregón
( 1840-1921), Ipandro Acaico entre los Arcades Romanos: el orador fecundo de severa elegancia, el poeta original de fácil versificación y fría inspiración, y el noble y grande intérprete de los clásicos griegos.
Nació en Guanajuato, fue obispo de Tamaulipas y Linares; pero San Luis
Potosí fue su gloria y su corona, cuya sede episcopal rigió por espacio de
treinta y seis años.
Educado en Inglaterra e Italia, desde su adolescencia muestra su predi262

lección por las humanidades tal com
Preferencia que debe darse :l estud· o ru~de verse en su ensayo juvenil
México, 1855; y "Estilo" S L . pio c, aszc~ en la educación (La Cruz
"Hombre d
,.
' an uis otos1, Num. 10, 1948).
'
e solida y severa educación el, . "
.
layo, Montes de Oca traduJ·o
asica ' afmna Menéndez Pe,
muy poco a los poetas I +:
1os conocia y los amaba y h bl b
a ...nos, no obstante que
d
'
a a a un rotundo I t'
.
emuestra su tesón en aprender d d 1
. . . a m c1ceronia~o, como lo
habrían de rendir en la
l, d"des e o~ eJerc1c10s escolares de Oscott que
.
esp en I a Oración fúneb d I O .
noamencanos en el Concilio Pl
. d
, . re e os b1spos Hispa! f
enano e Amenca La(
.
a utura antología de la prosa laf
M, .
ma, pieza obligada en
lado por Montes de Oca en fa;na edn I ex1co, Y_en el Votum, áureo, formuA
S
or e a canomzac·, d S
reo, anta Margarita Marí Al
ion e anta Juana de
.
a
acoque y San Gabr· l d I D
presencia del Papa Benedicto XV d l C l .
ie e a olorosa, en
Abside, Méjico año IV N 8 1940y e
o egio Cardenalicio ( Publicado en
.
'
, o. ,
, p. 35) .
De la literatura latina, sólo vertió la ele í
. .
papagayo de Corina (Amorum rb III Ig a de Ov1d10 en la muerte de El
d el Jesuita
. . napolitano Carlos d ' Ai . . ' e eg. IV) ' y una corta anacreóntica
, .
.
e qumo a Santa Cat Ji d S
una deb1l Imitación de Horacio (Lib
a _na e ena. Anadamos
nantes "fácil y graciosamente construid~:,,oda 7~'. e~cnta en pentasílabos asoqueño poe~a, _A Estacio, al leer su Psittac:;~u1~1~ el Maestro--, y un peIogo de la msp1ración latina de M t d
ehons. Tal es el breve catáEn
b.
,
on es e Oca.
ca~ 10, su afan se vierte hacia los rie&lt;1
.
a traduc1r a los dieciséis años A ,
, g i,OS eternos, a quienes empieza
· qui estan en demost ·,
suyos: P aetas bucólicos griegos (M, . '1 77
rac1on, estos cinco libros
en México en 1882· 2a en M d ·¿ex1co, 8 ) ; Obras de Píndaro (la ed
' ·
a n en 1893) • El
·
·
l917); La Argonáutica (dos v0 l'
'
rapto de Elena (Madrid
umenes en 1919 192l
'
co~ anterioridad los Ocios poéticos ( 1
,Y.
respectivamente)' y
dnd en 1891) donde reún
.
a. ed. en_ Mexico en 1878 y 2a. en Ma'
e vers10nes grecolatma
,
s con poes1as originales.
D e los bucólicos griegos M t d
·¿·1·
'
on es e Oca vert"'
· · ,.
I I ios de Teócrito fíele
io vemtise1s de los treinta
. .
'
s a conceptos e imágen d 1 . .
mev1tables paráfrasis que no
.
es e ongmal a pesar de
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evaporan smo "c
gmal que se pierde en versiones d
'
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onservan aquel perfume oriA nton10
· Caro, tanto más q
a . mano", como califica
·
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·
Miguel
,
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aun por cuarta vez algunos i"d•1· h
rmsmo, e traductor vertió
110s asta lograr p • • ,
Interpretó acle ,
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. ..
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ºb ,
.
1d1hos de Mosco el tercero de I
d i i ws atn mdos a Bión; los siete
'
os &lt;1ran es b T
·
netos, diecisiete de las odas aladas º f .
uco icos gnegos Y, en bellos so"C
y estivas de Anacreonte
on asombrosa facilidad y rica vena"
. ,
.
ladó Montes de Oca íntegros lo
' _continua Menéndez Pelayo, tras'
, s cantos tnunfales O " • • • ,,
que comprenden las catorce Oda 01' .
epmic1os de Píndaro
s 1mp1cas las d
P' ·
'
meas y las ocho Istmicas A
d
',
oce 1t1cas, las once Ne.
pesar e ser poes1a profunda y oscura, Ipandro
263

�Acaico pudo brindar la primera versión completa de Píndaro en castellano,
con la idea hoy dichosamente más aceptada, de ensayar en español la reproducción de los metros del original.
Después de un largo silencio de casi veinte años, toma el traductor juvenil y recio en El rapto" de Elena, poema griego de Coluto de Licópolis para
concluir con La Argonáutica de Apolonio de Rodas, sueño y afán de largos
años, centellante de versos admirables y "octavas enteras que parecen bloques de mármol".
En todas estas versiones hay variedad de ritmos, con predilección por las
formas más estrechas y difíciles de la métrica castellana --octavas, tercetos,
sonetos- y en alguna ocasión, en la Pítica IV, se introducen al gusto romántico, diversos metros en la misma pieza.
Menéndez Pelayo así resume certeramente el perfil de traductor de Inpandro: "Entre las pocas, poquísimas, buenas traducciones de poetas griegos
que posee nuestra lengua, nadie negará a las de Montes de Oca uno de los
primeros lugares".
Español por el nacimiento y la formación, potosino por el magisterio y el
apostolado, el dominico Fray Guillermo García (1872-1910) contribuyó eficazmente al movimiento precursor del neoescolasticismo en México así por
sus libros como por su cátedra de filosofía tomista en el Seminario Conciliar
de San Luis Potosí. En 1902, el señor Obispo Montes de Oca lo trajo de España precisamente para esto.
Aquí en San Luis Potosí escribió sus libros: tres de tema piadoso; y dos de
filosofía. Inspirado en los escritos del Ilmo. Sr. Portugal, otro ilustre propulsor del neoescolasticismo, publicó El Seráfico Doctor San Buena V entura
( 1906), donde ensaya una concordancia entre Santo Tomás de Aquino y el
Doctor Franciscano.
Su obra capital, cuya segunda edición aumentada forma un grueso volumen de 447 páginas, se llama Tomismo y Neotomismo (primera edición 1903,
segunda edición, 1905 ) . El libro, como el título, consta de dos partes. En la
primera, ofrece una síntesis histórica ordenada y clara del pensamient0 filosófico en que surgió Santo Tomás, y el propio pensamiento del Doctor Angélico. Son especialmente originales los capítulos consagrados a defender el
método y el estilo de la Escolástica.
La segunda parte, mucho más breve, pero más importante que la primera,
estudia el aspecto histórico y doctrinal del neotomismo. Junto a los nombres de Sollano y Abarca, Portugal y Valverde, precursores del actual retomo a la Escolástica y a Santo Tomás de Aquino, habrá que colocar la obra
de Fray Guillermo García, quienes "lograron ligamos, son palabras de Oswaldo Robles, a un pasado glorioso que tiene sus raíces cuatro veces centenarias
en las cátedras de San Esteban de Salamanca".
264

El licenciado José de Jesús Jiménez (1851 1919)
.
vivió en San Luis Potosí desde lo 16 - h ' nacido en Guadalajara,
Al
d
. .
s
anos asta su muerte.
' umno el Sernmano y del Instituto Científi
L"
.
duo de abogado, fue profesor de latín en am
_co ~ ~terano donde se gradesde 1869 y en el Instituto desde 1879 h bas mstit~c10~es, en el Seminario
F
. .
asta 1897 sm ninguna interrupción
ruto de su magisterio perseverante diutum .
. .' .
.
.
texto: Reglas para la construc . , d l y
. o, rmpnmio cmco libros de
mejores gramáticos que tuvo ~ion d~ . as oraczone: latinas, extractadas de los
os e ic10nes (la prrmera d 1881) L
.
d e gramática general de 1884 C t .
d
, .
e
, ecczones
.
, a eczsmo e retorica p 't" d 1
pendzo de Literatura Preceptiva de 1905
C
y. oe zca e 885, ComL
,
Y ompe ndzo de Lógica de 1906
.ª. poes1a de Manuel José Othón (1858-1906)
"
.
.
eqmhbrado paisaje de la poesía
d
d
' . aparece en el no siempre
, .
mo erna e Mexico" co
"l
,
c1asica de poesía pura" Un
,
,
.
mo a mas alta nota
.
a poesia, segun su propia confesión, labrada
"Con miel de los helénicos panales
y en la sangrienta flor del cristianismo".

Los seis años que pasó de estudia t
IS . .
le dejaron una herencia decisiva n ef en e . , ernmano Conciliar ( 1869-1876)
, ·
, su ormacion humanísti
c1asicos, especialmente por "m"
d
. ..
ca y su amor a los
i muy arna o Vmnlio" tal
'l 1
noce en su prosa "27 de abril".
"'
'
como e o reco"Fundamentalmente clásico es 0th, af"
no sólo por su amor a la bruñida b ~nd, d idrma Gabriel Méndez Plancarte,
.
so ne a
e los metros t d" · l
no1es, smo por las hondas
.
ra ic10na es esparesonancias que en su alm
de los viejos cantares del Lacio"
. , a e~~ontraron algunos
tica del arte.
' y por su concepcwn eqmlibrada y aristocrá"Sin ser el acabado latinista ue al
.
y profesábales a todos una admq. . ,gu~os ~m_eren, conocía sus clásicos latinos
irac10n sm lrmites · p
b
d
.
'
-palabras de AUonso R
' ero so re to o a Virailio"
0
eyes- cuyas obras "le'
testimonio de José López Portillo y Rojas.
ia constantemente", según el
De Virgilio, en verdad, bien lo expresó el
.
.
"la afición del campo el don d 1' .
propio Reyes, tiene nuestro poeta
resuella bajo el campa'.nilleo de 1:s :~::;~. y el profundo clamor humano que
De Virgilio es el bello epígrafo de Poemas R , .
de Títiro florida" (Eccl. I ) ba"o
d UStlcos (Eccl. IX); "el haya
tinal") . y la b T
fl
'
J 1a cua1 eseaba reposar el poeta ( "Ma'
uco ica auta que heredó de T , .
l
Dafnis" ("La musa") E
eocnto, e "griego cantor de
. n su cuento "El Pastor Co d "
de la Egloga II.
ry on , recuerda versos
En cuanto a las huellas de Horacio en 0th'
que las de Virgilio, ya fueron sab.
?n, mucho menos profundas
iamente precisadas por el doctor Gabriel
265

p

�Méndez Plancarte en su Horacio en México, si bien podríamos añadir- algún
detalle más.
"Simple mención ocasional, no influencia horaciana", encuéntrase en aquella quintanesca "Oda a la Juventud", en que el joven poeta recién salido
del Seminario, "sacaba a relucir toda su erudición clásica" :
Ved a Séneca, a Horacio y a Virgilio
ser más grandes que Lépido y que Bruto.

El "aere perennius" de la Oda XXX del Libro III brilla fugazmente en
su medianísimo soneto "Al Señor General Díaz". Por el título y el tema, no
por el estilo, pueden considerarse horacianos los sonetos de~ bello tríptico
campestre "Procul negotiis" que, "mucho más que a Horacio, recuerda a
Virgilio: al de las Geórgicas, por la amoro~a y sabia precisió~, con que describe las faenas agrícolas, y al de las Bucólicas por la evocac10n antes mencionada de la Egloga I".
"Más directamente horaciano, aunque tampoco lo es mucho, el soneto A
un traductor de Horacio, brillante, pero superficial".
En la carta que Othón dirigió a Juan B. Delgado comentando la aparición
de "Lascas", subraya certeramente la "influencia caliente y vibrante de Horacio" en Salvador Díaz Mirón, "para bien de nosotros y regocijo de las letras americanas" (Lerdo, 26 de octubre de 1901).
Recojamos algunas otras huellas menores del latín y sus clásicos tanto en
el Léxico latinizante y culto como en las alusiones mitológicas de su obra capital, Poemas Rústicos.
.
En cuanto a los títulos, once poesías --casi la mitad de las que mtegran
el libro -llevan un nombre latino: Surgito, Pulcherrima Dea, Meridies, Noctifer Angelus Dornini, Frons in mare, Intempesta Nox, Lumen, In terra pax,
Pro~ul negotiis, Rosa Mystica, a los que habrá que añadir el soneto "A un
traductor de Horacio". Othón es uno de los poetas mexicanos que, con más
alto porcentaje, tituló sus poemas en latín.
En cuanto a los epígrafos, enumeramos desde luego · 1os versos de Virgilio,
en su Egloga IX, que inauguran el poemario; y el epígrafo "O ubi campi"
del poema '°Nostálgica".
.
Respecto al léxico, Othón emplea viejas voces de colmado sabor lanno,
que un día sorprendieran por "cultas" e inauditas, y que hoy deambulan
pacíficamente populares: acre, cerúleo, rústica, ~dos?, hórrido, a~o, trémulo, avena, canicular, ígneo, fragor, etéreo, occ1duo, ileso, exultar, mgente,
cálido, parvo, gélido.
También se vale de palabras latinizantes mucho menos usadas, como ignífera,
criniforme, vernales, espelunca, ignipotentemente, túmido, nauta, húrnida,

furente, unísona, terrífico, tonante, alígera, caterva, melificada, flavo, bruno,
diurna!, etc.
El hipérbaton de Othón es generalmente el hipérbaton normal de la poesía
no buscado de propósito como sistema, ni con un fin estético ni tampoco
como sello de arcanidad. Pero como desenvuelve el poema en ~plias estructura~, es natural que incida el hipérbatpn a cada paso, a veces dilatado hasta
en siete versos como en la quinta parte de la portentosa Pastoral, así sea siempre accesible a la primera lectura.
Las alusiones mitológicas asoman en varias ocasiones como muestra de la
altu~a humanís~ca de Othón; "pero sólo para resumir alguna idea poética
en fo1:11ula precisa, no para adornarse con ella, sino para explicarse con ella".
Umc~ente convoca a los dioses, mayores o menores, cuando su símbolo
s~ relaciona con una idea de perfección y de hermosura; en su olimpo poétlco no hay lugar para lo innoble y defectuoso. Fuera de las divinidades no
alude ni ~a vez al mundo infernal grecolatino, ni a las creencias populares,
o a las vanas leyendas, o a los héroes famosos. El Olimpo "extático" de Othón
está presidido por la más bella diosa "Pulcherrima Dea", Venus, que conc~~tra el rec~e~do del paisaje_ del amor, arquetipo de toda perfección, estrella
rutila y nostalg1ca; Venus brilla en aquel soneto entero y en otras alusiones
más (en "Surgite", "Noctifer", "Invitación al poeta", "Intermezzo", ..Adiós
al poeta").
Pan es su dios predilecto, protector de los ganados, enamorado de la danza
músico y soñador, símbolo cósmico del gran todo. Lo recuerda en diez oca~
siones ("Pulcherrima dea", "A un traductor de Horacio", "La selva", "Los
fuegos fatuos", "Epitalamio", "Orillas del Papaloapan").
Ahí, también, el palacio de marfil de Apolo ("Pulcherrima dea"); la sangre y e_l alma _de Afrodita ("A un traductor de Horacio" y "Epitalamio");
"Favomo rendido a Flora ingrata'' ("El ruiseñor"); Ceres que vierte la lluvia
de sus dones ("In terra pax"); el almo trinar de Filomena ("La musa"); las
musas inspiradoras ( "Invocación" y "La musa"), entre quienes recuerda especialme~~e a Er~to, la musa del amor (en "Los poetas" y "Epitalamio") ;
la expres1on _sencilla de las Gracias ( "Pulcherrima Dea") ; el tropel de los
Faunos y Dnadas ("La selva") ; las rientes Náyades de "El Río" y los soplantes Cíclopes ("Angelus Domini"); o los bondadosos genios tutelares ("La
selva").
Habrá que añadir el recuerdo a la fuente Castalia y la mirada ardiente de
Gliceris, la doncella que Pausia pintó antes con su corazón que con sus manos
("A un traductor de Horacio").
Es:as. alusiones van fluyendo, con dosificada prudencia, pero se agolpan y
mult1phcan en los dos sonetos que quizá, por ello, el Poeta tituló "Sonetos
paganos".

266
267

�La figura del licenciado Ambrosio Ramírez ( 1856-1913) aparece ante el
escritor Rodolfo D. Ruiz como "un busto romano o estatua griega, propia
para tallarse en mármol negro veteado de obsidiana".
Es el príncipe de nuestros humanistas. Hijo del Seminario Conciliar y del
Instituto Científico y Literario, a estas dos instituciones dedicó gran parte
de sus afanes como maestro de latín 1 literatura.
Alternó su vida entre la cátedra, la judicatura y la burocracia. Fundó en
Matehuala el Colegio del Sagrado Corazón para varones y en la Capital del
Estado el "Ateneo Manuel José Othón", de donde surgieron a las letras varios nombres. Fue miembro correspondiente de la Academia de la Lengua y
amigo de los mejores escritores de su tiempo.
Pero su verdadera vocación apasionada fue el culto de las letras latinas.
Tradujo a verso castellano toda la obra de Horacio, aunque se desconocen
algunas de sus versiones. Sólo Pagaza aventaja a Ramírez en cuanto al número de composiciones traducidas de Horacio. Y es el único mexicano que
ha interpretado íntegramente la Carta a los Pisones.
La traducción es siempre cristalina. No por ceñirse a la palabra y a la
concisión de Horacio, oscurece y retuerce. Prefiere el giro ancho, la amplificación, el circunloquio clarificador con tal de evitar la oscuridad. A ser breve,
prefiere ser claro.
Emplea rica variedad de combinaciones métricas y estróficas, por lo que
en esto aventaja a · la versión de Pagaza. Pero indudablemente que nadie
arrebata a Clearco Moenio su cetro como rey de los traductores mexicanos de
Horacio.
No se limitó Ambrosio Ramírez a traducir al Venusino, sino que, por conocerlo y gustarlo hasta la médula, le consagró varios estudios históricos y críticos, inéditos aún, que fulgen así por lo minucioso como por lo profundo.
De esta manera estudió la Oda I del Libro I, las odas 9 y 12 del libro 111;
las odas 1 y 3 del Libro XV; el E podo 11; dos estudios sobre la Epístola a
los Pisones y el poema "Glicere" de Manuel M. Flores. No pudo ir más
adelante en su propósito; pues en estos estudios va examinando el original
horaciano y diversas traducciones de españoles y mexicanos casi verso a verso,
mediante el análisis del estilo, las referencias históricas y mitológicas y cuanto
pueda iluminar el texto.
Lo que nos indica el aliento de la obra comenzada y la honda y vital compenetración horaciana del potosino.
Dejó igualmente inéditos unos "Apuntes para la vida de Horacio", "Datos
sobre el Tibur" y una incompleta "Colección de Odas de Horacio traducidas
por ingenios españoles, mexicanos y sudamericanos" de 1911.
Adelantándose más de treinta años al trabajo del Dr. Gabriel Ménd~z Plan-

carte, con quien coincide en propósitos n b
un estudio sobre Horacio en México. y om re, proyectó, y realizó en parte,
De sus versiones de Virgilio nos han
d d
completa, y los 32 versos iniciales d 1 q':; ~do _manus~ritas la Egloga I, casi
traducir otras composiciones D V~ ~li ne1 a,_ pero mdudablemente debió
•
· e rrg1 o estudió a fond d ·
d
c1ones y estudio como lo hab'1 h h
.
o 1versas tra uc'
ª ec o con Horac10
Del latín tradujo el poema descriptivo de Mod~sto San
hemos aludido (El Estandarte 12 y 19 d f b
1
ta Cruz, al que ya
de J. M. Gutiérrez Rosas (El, E
d
e e rero. ~93)' tres dísticos latinos
d 1
stan arte, 12 de d1c1embre de 1893)
e as Breves nociones de Estética d 1 . .t D .
,
y parte
a editar. De entre sus ensayos consag;ad~:s: :em:~i::~~::1s, ~ue empezó
cordar su estudio sobre las versiones d H
.
. . . os ay que rePagaza (E E 1 d
d
e orac10 y Vrrg1Iio realizadas por
. . o. e enero e 1894) . el Ens
C ,.
de Pa&lt;Yaza
(E. E lo 3 5 6 7 d
:
ayo ntrco sobre el "Virgilio"
0
•
•
,
,
Y
e noviembre de 1907). y su t b • "S b
la pronunciación del latín" (E E 20 d . r d
'
s ra ªJos o re
y "Sobre el estudio del latín" (.E .E 9 de JU ro e 1904 y 10 de enero de 1905)
Al
· ·
e agosto de 1907)
margen de esta labor que compromete un 'd
.. ,
po don Amb ·
. . .
ª
vi a, todavia encontró tiemros10 para escnb1r diversos estudios c 't'
d'
siones del francés poesía o . . l
n reos, iscursos, prosas, verhabl,0 d
1 ' ,
ngma' numerosas y frecuentes cartas y aún se
e nove as y fabulas.
,
Maravilla de veras que aquel hombre en l
.
.
vincia, y en los "desdich d
.
'
.ª. ~wetud msular de su pro1
~ismo escribe, en ~u_e se :i~:b~:17o~ Je:df:s~:: :::d~ess~:::::•, como él
1
t~:t~:r:;:c~:a
~:;: especializ~da/e cuest~ones latinas, Ilen: ~:y~b~:~
romana.
'
consagra o e por vida al Príncipe de la lírica

;i~~

Abogado ilustre, catedrático por vocación periodista .

l

.

La Voz de San Luis y luego en El Et d '
eJemp ar pnmero en
gidos por él mismo h' t · d
san ª:te ( 1885-1915) fundados y diri. ' is ona or por excelencia de San Luis Potosí Acad, .
d e 1a 1engua y rruemb
d 1
. .
,
em1co

.
. . ro e as pnnc1pales asociaciones culturales d
.
po, do~ Pnmo Fehc1ano Velázquez (1860-1953) es uno d
e su tremhumamstas y lo es con tal plenitud ue su o h
e nuestros ~randes
con la prehispánica Se ocup' d H' q
p ermanar la cultura occidental
.
o e amero y de Cervante t d .
.
el latín y el nahuatl.
s, ra UJ0 por igual
Aprendió latín desde su infancia con el Pbro A t .
de su tierra natal Santa María del R' L . nas as10 Escalante, párroco
nario bajo la sabia dirección del Lic r;~sé ~eg~ lo, p;~fe~cionó en el Semitodos sus estudios hasta graduarse de .abogadoe /sus ~ene: donde realizó
de latín en el propio Seminario.
. or vanos anos fue profesor
"Algunos meses después de haber recibido la r
.
.descansar de las rudas fatigas del estudio
'b 1cenc1~tura, Y_ acaso para
-escn e su amigo el L1c. Ambrosio

268
269

f

�. ,
.
traducir en versos castellanos a Virgilio y a ~oRamírez- dedicose Pnmo a
d 1 libro primero de la Eneida,
'
¡ d,
ctavas reales to o e
. d
racio. Del primero tras a o a o
h
ede ahora no haber hbra o
, que mue o me pu
d
trabajo de primor que conoci, y
'ón diversa a que luego se e.
d'able por la ocupaci
de extravío, acaso irreme i
.
b . , de las odas del poeta
dicó su autor, como libré las traducciones que tra ªJº
de V enusa". h
.
d H
. que nos tocó en suerte publicar
t
Así es como ay es as versiones e . .oracio
. 1951) Las odas traduci·das, son
(E fl s L p abnl-3uruo
·
por primera vez
si o, . . .,
4 21 24 Libro
II Oda 14, Li'bro III'
. .
L'b I Oda 1 3 12 1 ,
Y ·
'
I
las sigmentes: i ro '
' ,' ¡~ rimera estrofa. y el Epodo I .
odas 4 y 30. Libro IV, oda 2, solo ? , Ambrosio Ramírez- lo mismo en
"Me consta que Velázquez -contmu~
la de las odas de Ho.
l'b de la Eneida, como en
11
la traducción del pnmer i ro
.
tadores . antes bien huía de e os
1, t
versiones m comen
'
1
racio no consu to o ras
.
d 11 &lt;Yar a poseer la hermosa engua
com; de cosa perjudicial a su mtento e eº
latina".
.
r Don Primo cuando frisaba en los veintiún año~,
Estas versiones, realizadas po . .
1
s demuestran así su conoci,
· les eJ·ercic1os esco ares, pue
son mucho mas que simp
f ·¡·dad de versificación. No se sa1va
h
·ana como su ac11
d H
miento del alma oraci
'
b t' lo en los traductores e o,
.
h sido frecuente o s acu
.,
de la parafrasis, que a
. . 1
han de menos en la vers10n.
.
fe s del ori&lt;Yma se ec
.
racio. y numerosos ma i e
º .
d 'do estas obras de Horacio, se'
p .
no hubiera tra uci
,
Aun cuando Don nmo
.
. t d hermosura encontro
.
fue espíritu en quien o a
&lt;YUiría siendo el humamsta que
'd. h' to'ri·cos puede hallarse un rico ma1 1
º
d sus estu 10s is
,
. 1m t
resonancias. A o argo e
d I humanismo re&lt;Yional, especia en e
terial para la historia de la cult~~a ;úb~ica de San Luisº Potosí, en s~ Jntro~
en su Discurso sobre la ln:~ru_ccwpn
.
n su Historia de San Luis Potosi
. , a la Historia Eclesiastica otosma y e
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en cuatro volúmenes.
.
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Velázquez Tomás Ortiz ( 1859. R ,
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I Instituto Científico y iterah ., 1 no del Semmano y e
1930) fue tam ien a um
llos traductor de Horacio.
rio como ellos fue abogado, y como e d
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Del Venusino, tradujo umcame
entos felices de fidelidad y
Odas 22 y 28 del libro III. Hay algunos miolmt . pero se le escapan maH
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( 1873 1926) profesor de H1stona
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1 . M tínez A&lt;Ymlar
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.
El Pbro. Lic. Apo omo ar
º .
.
d , de varios discursos,
c· tífco y Literano, a emas
y de Latín del Instituto ien I n·
d la Magdalena (S.L. Potosí, la.
imprimió las semblanzas de Fray iego e

edición de 1908, 2da. de 1914) y de Fray Diego Basalenque (S.L.P. 1914).
Su trabajo más original es su doble versión en prosa de la Egloga Cuarta de
Virgilio "al mexicano que actualmente se habla en la Huasteca Potosina"
(S.L.P. Im. de Fernando H. González, 1910) .
Al quinto obispo de San Luis Potosí, el Dr. Miguel de la Mora (1874-1930)
se le conoce más por su acendrada virtud que por su sólida formación en
letras humanas y divinas. Cuando tomó posesión de su diócesis en 1933 ya
había cosechado frutos copiosos en la cultura; profesor del Seminario de
Guadalajara, había publicado su Manual de Literatura General ( 1901) que
vería una segunda edición póstuma (1932) con el nombre de Manual de Literatura Castellana; fácil orador y conferencista, había pronunciado un buen
número de discursos sobre temas sagrados y sociales, muchos de ellos impresos, algunas alocuciones en latín y aun en griego; y había escrito varios poemas castellanos, un ensayo sobre La belleza y un interesante estudio filosófico
sobre El reino hominal; dirigió los periódicos Seminario Marino (que duró
del 8 de diciembre de 1903 a 31 de dic. de 1904), y Artes .Cristianas (abril
de 1908) ambos de Guadalajara. En San Luis Potosí, fundó la Gaceta Eclesiástica Potosina el 12 de julio de 1922 que, con breves interrupciones, continúa hasta el presente; en esta revista se encuentran versiones suyas en verso
español a varios himnos latinos del Breviario Romano.

Del Canónigo Pedro de María Segura ( 1855-1943), profesor de latín y
Retórica en el Seminario desde sus 19 años, es una "Colección de opúsculos"
que publicó en 1896 con el subtítulo Ensayos literarios castellanos y latinos,
donde encontramos una dedicatoria latina al señor Obispo Montes de Oca,
dos textos en prosa Dissertatio de Juris Canonici Praestantia y Oratio de
Linguae Latinae Praestantia, además de tres breves poemas latinos Himno al
Sagrado Corazón de Jesús, Oda a Jesucristo, Himno a la Santísima Virgen
de Guadalupe. Publicó otros poemas latinos en El Estandarte ( 15 de Sept.
de 1893) y una oración fúnebre latina a la muerte de Montes de Oca.
Otro Elogium fúnebre, pero a la muerte del Ilmo. Señor Obispo don Miguel de la Mora, es el del Canónigo José M. Díaz, de 1931.
Entre su vasta producción lírica, el Lic. José Antonio Niño escribió "Dos
imitaciones de metro horaciano'' (Estilo, San Luis Potosí, núm. 21, 1952).
No podríamos olvidar el paso fugaz pero fecundo de Concha Urquiza
( 1910-1945) por San Luis Potosí, donde residió de 1939 a 1944. En su cátedra de la Universidad Potosina renovó los métodos en el estudio de la
literatura según descubría a sus alumnos el mensaje vital y eterno de los
clásicos.
"Sin ser propiamente humanística su formación literaria, escribe Gabriel
Méndez Plancarte, Concha logró un conocimiento no vulgar del gran tesoro

270
271

�Peña, Francisco.
- ES t udios históricos sobre S
L · p
Estandarte, 1894.
an u1s otosí. San Luis Potosí. Imprenta Editorial El

grecolatino, y supo asimilar algunas de sus fértiles savias" que afloran en su
voz lírica inconfundible y grande.
"Mucho más que a los helenos, frecuentó a los romanos, cuya lengua estudió con fervor y llegó a leer con cierta facilidad, si no con plena maestría ...
No momias de museo, no cadáveres para la autopsia del erudito sino alimento vivo y sustancial de almas juveniles, fuente inexhausta de júbilo y
de belleza" fueron para Concha U rquiza y para los humanistas potosinos de
cuatro siglos las riquezas del humanismo.
Convencidos de los motivos que Menéndez y Pelayo aducía para no llevar
a los escritores contemporáneos al Valle de Josafat, ni convertir a los vivos
en juicio literario o en "historia", aquí concluímos este índice del humanismo de San Luis Potosí, en cuya secuencia histórica vive y alienta, con sus
inevitables altibajos, pero con perseverante continuidad, una de las raíces más
hondas y operantes de nuestra cultura mexicana.

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1841; T. 111, 1842 (1843). La segunda redacción de esta misma obra, escrita en
Bolonia, fue publicada recientemente con esta portada: Memorias para la historia
de la Provincia que tuvo la Compañía de Jesús en Nueva España ... México (2
vol.). Porrúa Hnos., 1940 (y 1941).

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del Colegio de la Compañía de Jesús S.L.P. Fichas de Bibliografía Potosina, S.L.P.
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Sobre el Colegio Guadalupano Josefino.

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2) Apuntes para la historia del Colegio G. J. El Heraldo, S.L.P. 15 de agosto
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Ambrosio Ramirez.

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Primo Feliciano Velázquez.

3) Inauguración del Colegio G.J. Letras Potosinas, S.L.P., julio-agosto de 1949.
4) Datos sobre el Colegio G. J. Eco Universitario, S.L.P., julio-agosto de 1949.
5) Informe de los Capitulares del H. Ayuntamiento de S.L.P. sobre el Colegio
G.J. Letras Potosinas, S.L.P., junio de 1949.

.

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JoAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA. Primo Feliciano Velázquez, traductor de Horac10,
·1 SLP
'
18 1951
Esti o, . . ., num.
'
. . 'f"
d 1 L"c
Memorias de
1 · D ·p ·F ·V · Sobretiro , de
JoA UÍN MEADE. Datos b10gra 1cos e
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Q, Ortiz.
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Tomas

6) El primer gobernador de nuestro Estado y el Colegio G.J. hoy Universidad Autónoma de S.L.P. Centro, S.L.P. I, 2, enero de 1951.
7) Documentos inéditos sobre el Colegio G.J. Centro, S.L.P. I, 7, julio de 1952.
8) El Colegio G.J. hace cien años. Estilo, S.L.P., enero-marzo, 1953.
9 ) El Colegio G.J., actual Universidad Autónoma de S.L.P. Letras Potosinas, S.L.P.,
enero-marzo, 1962.
Sobre el Seminario Conciliar.

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Concha Urquiza.

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Acción, San Luis Potosí. Varios artículos a partir del 7 de agosto de 1923.
De varios autores. Primer Centenario de la Fundación del Colegio del Estado. San
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NEREO RODRÍGUEZ BARRAGÁN:

-

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Josefino. El Heraldo, S.L.P., 14 de Nov. de 1948.

-

RICARDO B. ANAYA. El Seminario Conciliar de San Luis Potosí, San Luis Potosí,
1955.

274
275

�ESTILIZACIONES DE UN TEMA METAF1SICO
EN ALFONSO REYES
JAMES WILLIS ROBB
The Georges Washington University, U.S.A.

LA OBRA ENSAYÍSTICA DE ALFONSO REYES es tan vasta en sus múltiples formas
y variadísima temática, que no intentaremos reseñarla toda en estos breves
momentos* sino limitamos a un pequeño grupo de ensayos dentro de otro
más grande -los de tema metafísico-, no para enjuiciar sus ideas filosóficas (de eso no somos capaces) , sino sobre todo para examinar algunos de
los medios artísticos que emplea Reyes para estilizarlas en forma literaria.
No pensamos en Reyes como un filósofo sistemático, sino como poeta que
dentro de su preocupación humanística muy amplia da expresión poética en
prosa a un quehacer metafísico.
La temática metafísica abunda en los ensayos de Alfonso Reyes, intensificándose especialmente en los volúmenes Ancorajes (1951), Marginalia (dos
series: 1952, 1954) y Las burlas veras (dos series: 1957, 1959). Aquí nos
concentraremos en un grupo de cinco ensayos de la serie Ancorajes, que tratan todos de variaciones de un tema metafísico central, y que fueron elaborados en diversas fechas: La caída - 1928-, La catástrofe -1937-, Palinodia del polvo -1940-, Meditación sobre Mallarmé -1942-, Metafísica
de la máscara -1945-. Debido a las limitaciones del tiempo-espacio, tendremos lamentablemente que saltar sobre muchos detalles interesantes y ricas
implicaciones adicionales.
El tema común de este grupo de ensayos -desarrollado con distintas variaciones-- es el de "La caída" o del derrumbe cósmico. Aquí nos parece que
desde muy temprano Reyes se asoma a las angustias metafísicas de nuestro

* El presente trabajo fue preparado para ser leído en las sesiones de la Modern
Language Association of Arnerica en Nueva York en diciembre de 1964, en la sección
de literatura hispanoamericana contemporánea, dedicada enteramente a diversos aspectos de la obra de Alfonso Reyes.
277

�tiempo, con raíces en el intuicionismo bergsoniano de su generación y luego
afinidades -avant la lettre- con el causi-existencialismo de un Albert Camus y con la preocupación por los enigmas del espacio tiempo de un Jorge
Luis Borges. Todo esto en un gran humanista conocido por su serenidad
clásica.
El ensayo titulado La caída - exégesis en marfil formula una teoría del universo en términos de derrumbe, de pereza cósmica, de caída de la materia
equivalente en lo teológico a la caída de Luzbel. 1 Literariamente, lo que nos
parece más interesante es la manera alfonsina de presentarla a través de un
estímulo artístico,2 el de un objeto de arte -escultura en marfil- visto en
el Museo Arqueológico de Madrid, con su carácter plástico-visual, que se
refuerza por el agente catalístico de la memoria que precipita la reacción.
Después de una meditación nutrida de nuevas contemplaciones del objeto
que producen nuevas imágenes -el demonio opuesto al santo y al aeróstato,
la masa celeste hecha aerolito, asimilación asociativa a una pintura del
Greco- volvemos al punto de partida para sacar una nueva implicación:
"(Visto el objeto a contraluz, entre las venas caladas del marfil, entre
la parrilla satánica, otro, otro labrado indefinible -el labrado del aireme daba la pauta del trasmundo, del trasmundo virgen aún para los
sentidos y -debo decirlo- prometedor.)"

Este enfocarse en el elemento del aire a través del marfil crea un nuevo
símbolo del "envés de la tela" o "reverso de la medalla" que invierte la
perspectiva de negativa en afirmativa, abriendo un horizonte de infinidad
para futuras meditaciones, como la titulada Meditación sobre Mal/armé.
Estructuralmente, este volver al punto de partida y luego apuntar hacia el
infinito anticipa la forma espiral que se verá en la Metafísica de la máscara.
La catástrofe, ensayo mínimo en su brevedad, enfoca el mismo concepto
del derrumbe cósmico mediante una sola imagen dinámica, de carácter primordialmente cinético, relacionado con las leyes de la física, la imagen de
la honda:
" Cuando la piedra de la honda viene en camino, algo que es mineral en nuestra came la presiente por imantación . ..
Hay un derrumbe cósmico en marcha constante hacia nosotros. Tar1 Luis Leal ha comentado en tal sentido este ensayo, en "La caída de Alfonso Reyes",
El rehilete, México, No. 4 (Febrero 1962), pp. 5-8.

' El propio Reyes comenta este tipo de estímulo en "Los estímulos literarios" ( tipo
visual), Tres puntos de exegética literaria, en Obras Completas, XIV, México. Fondo
de Cultura Económica, 1962, pp. 275-280.

278

dará
milenios en llegar' o tardara, so'lo unos segu d
·
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siempre profético adivi·na
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n os. ero el corazón
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que e tiempo el p ·
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debles, y que. una amenaza ll
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'. es aczo y a causa son enzumbando, sobre nuestras ,fr:::s"~ explosiones de astros, está suspendida,
Palinodia del polvo enfoca el conce to del
,
otro estímulo y otro símbolo. 1 , p1 . derrumbe cosmico a través de
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. e estunu o visual y tácfl d 1 . .
y
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,
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e paisaje y el símboIo táctil y metereológico del I
, b I d
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sun o o e promesa. En la v· ., d
,
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espmtual del valle mexicano se . t t·
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f' . '
g1on mas transparente del aire"
1 .
a mos enco 'la red 1 .
' en que e aire tambié
, b 1
e c andad, inspiración y renovación d 1
,.
n es sun o o de promesa,
negación de ese símbolo metafísico:
e cspmtu. Este ensayo presenta la

"¿ Es
· ' mas
, transparente del . J •
. ésta l a regzon
,
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de mi alto valle metafísico' ·P
,
aire. 'Que habe1s hecho
· , or que se empaña p
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. . ' or qu se amarillece?
C, orren sobre él como fueabos f at uos 1os remolm
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el los mantos de sepia q
b
i os e tierra. Caen sobre
, ue ro an profundidad al P . .
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en un solo plano espectral l . ,
aisa¡e y precipitan
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colores la irrealidad de un
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,
as, an o a sus rasgos y
.. .
a ca comama grates
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artifzczal, de una ho¡·a pre t
~a, e una estampa vieja
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ma uramente marchita.
Mordemos con asco las arenillas y l
ganta, nos tapa la respiracio'n
l .
e polvo se agarra en la garcon as manos Q ·
¡· ·
estrangularnos".
· uzere as ixtarnos y quiere

, Así el
, valle de Anáhuac, ant'1guamente tan J' '
.
b d
unp10 y tan despejado, hoy
dia esta asediado de tolvaneras y
el mundo ha evolucionado en lased~u r~, e dpolvo. Con el paso del tiempo
,
1recc10n el de
b
'
vue1ve sunbolo del derrumb
d .
.,
rrum e, Y este polvo se
e Y esmtegrac10n de t0d 1
as as cosas, que acaban por volver al polvo, a la nada:
"Microscopio
de las cosas' camino
.
d e la nad
·
· ·1 ·
gl orza; desmoronamiento d .
.
,
a, anzqu1 amiento sin
e inercias, enstropí , .
del polvo, lo más bajo del mu d "
a, venganza y venganza

n o.

El ambiente de pesadilla futurista amenazadora cul ·
r·
apoteosis del polvo:
mma a 1 mal de esta
"¿Será que el p oluo pretende, además, ser espíritu? ; y
verdadero dios?"
• si fuera el

279

,

�En su Meditación sobre M allarmé Reyes ahonda en la angustia metafísica
a través de la creación literaria, sentida en las luchas del poeta Mallarmé
con "la tortura Técnica". Donde en su estudio inicial de Mallarmé s Reyes
encontraba el mundo de la caída, del derrumbe cósmico: "la desesperación
ante esta irremediable caída desde la cima de la realidad hasta el fondo de la
página escrita", ahora ha descubierto una nueva perspectiva en que la caída
al abismo podrá llevar a una nueva subida:
"Pensemos, ahora, que el derrumbe desde la cima de la realidad
hasta la página muda. . . no sea necesariamente una angustia, sino un
grávido y acelerado placer, por cuanto encierra en sí el propio dibujo
de una esperanza, el sentimiento de una ascensión ulterior, de un rebote hacia arriba y, lo que es mejor, hacia más arriba que antes. Así el
cirquero que se vale del trampolín para poder saltar más alto. O el
nadador, cuya zambullida respira ya la victoria de un delicioso retorno
a la superficie, donde el bien perdido del aire recobre un valor de creación reciente y anhelada. El ángulo de incidencia hacia abajo lleva ya,
en preñez geométrica, el ángulo de reflexión hacia arriba".

•

Reyes encuentra su propia salvación del abismo metafísico en la exuberancia de la creación poética que hace nuevas conquistas y descubre nuevos
mundos, saltando como resorte desde el fondo de la sima hasta las cimas --o
cumbres- a la vista de otros horizontes. El aire nuevamente es símbolo de
promesa, esperanza, exuberancia refrescante y renovación del espíritu. La
oposición de caída y subida que forma el eje de este ensayo se cristaliza en
una brillante cadena de imágenes: primero el núcleo de tres imágenes complementarias -el cirquero, el nadador, los ángulos de incidencia y reflexión:
dos imágenes deportivas, una imagen geométrica. Una nueva elaboración de
la imagen del nadador lleva a una constelación final de tres imágenes: el
escarabajo egipcio que "trabaja con los residuos de una catástrofe vital" y
produce nueva creación; y el doble símbolo de Mallarmé y los dados, y de
las boleadoras de gaucho: es decir, desafío al azar, y a la aventura de la cacería suprema.
Metafísica de la máscara: En este caso Reyes vuelve al tema de la caída
o del derrumbe metafísico en la dimensión enteramente negativa, a través
de otro estímulo artístico: el de una colección de antiguas máscaras mexicanas. La contemplación de las máscaras pone en marcha toda una serie de
divagaciones sobre diversos temas o subtemas, creando una estructura espiral

en que el pensamiento vuelve varias vece 1 ,
. .
n~ev:nnente a desarrollar otro tema marg:n:i es;'.mulmlo ongmal para partir
cosm1ca de la Caíd
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Y ma ente trazar la visión
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represente una cara dentro d t
f
m scaras m igenas --que
e o ra cara armando
. . f' .
a esta reflexión final:
'
una sene m mita- lleva
"Pero he aquí q ue est e universo
•
en series
d·
·,
caciones hacia adentro (la
,
d
, en imenswn de multiplimascara e la m '
l
.
nos produce una impresión d
, t.
aseara, os o¡os de los ojos)'
.
e ver zgo· tonel d l D
'd
sin palpable fondo. Por aquí lle am .
e as anai _es, pesadilla
de ser ( casi) un mero a
t g . os a sospechar que la existencia pue.
mon onamzento de la
d
czones se van espesando l
.
na a, cuyas leves coagulaencimarse y acaban p
d
de una sustancia verdadera
l
or arnos el engaño
, en a que nuestro
t 'd
•
que nuestra mente cree as;r
s sen z os se detienen y
• con esas sus aarr · · 'bl
A
cierta metafísica para la c l l
I:&gt;
as_ znvm es. nda por ahí
ua e ser es tambzé
ser, visto en perspectiva El ti P
l,d
n, un espesarse del no
, .
.
em o rea e Berason es p
mea,
algo
como
el
sabor
d
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I:&gt;
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e a na a, remansado
l
· ·
nuestra conciencia ·Hast d, d
l'
en os czmzentos de
· t
a on e ca o el m
· d'
vertiginosa caída rumbo al e t
d l
. ascarero zn zgena, en esta
llarmé temía precipitarse con ::srod e l undwerso? Detengámonos: Maos a as esplumada 'p
·d
caer durante toda la eternidad' ·N
s, or mze o de
• t o es esto lo que ac t · , S
,
on eczo a atanas,
S enor de la Caída?"

ª

Volviendo a Mallarmé -su rota on·
.
imagen teolóaica de Sata ,
p
g ista de la creación poética- y a la
º
nas -presentada en el ensa L
'd
través de esta imagen de las m,
.
yo a caz a- Reyes a
asearas viene a acentu 1
•
.
amontonamiento de la nada (
..
ar a existencia como
concepto antes visible en la p l' d' d l
y d eI ser como espesarse del no s
.. ,
a zno za e polvo)
er -v1S1on que nos par
1a d e Ios existencialistas y cuasi ex'st . 1·
d
de
.
- • i encia 1stas e Ja post ece ya cercana
d'
,1 .
-guerra mun ial No.
2' especialmente Albert Camus c
Chute") y cuya imagen mitológic~~eu : ~ n;ela. se titul~ _La caída ("La
a subir repetidamente una piedra d d I b ( mito de Szszfo), condenado
b
es e a ase de una
t re, no deja de tener alguna afinidad con I lf .
rnon ana a su cumdenadas a seguir llenando d
a .ª onsma de las Danaides, con,
e agua un tonel sm fondo.
Asi en este pequeño grupo de ensa os h
.
.
físicas desarrolladas en c1·nc
.
y
emos visto un ciclo de ideas metao variantes con send d' ·
yección artística -modelos ensayístico; d I
las istmtas maneras de proque es Alfonso Reyes.
e exce so pensador-poeta del ensayo

• "Sobre el procedimiento ideol6gico de Stéphane- Mallarmé", 1909, Cuestiones estéticas, en Obras completas, I, México, 1955, pp. 89-101.

280

281

r

�EL ESCENARIO DE SAN MANUEL BUENO, MARTIR
COMO "INCANTATIO POÉTICA"
DR. Huoo RooRÍouEz - ALCALÁ
University of California, Riverside
¿Qué es tu vida, alma mía? ¿ Cuál tu pago?
¡ Lluvia en el lago!
¿ Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡ Viento en la cumbre! . ..
UNAMUNO

En lo tocante al estilo, sin perder reciedumbre, ni adustez, fluye a qui la prosa,
libre, en cambio, de las abruptas durezas
en que con tal frecuencia suele tropezar,
entorpecida, la pluma de Unamuno, y alcanza esa elegancia que s6lo la economía
confiere.
FRANCISCO AVALA

The tragic correlative most stikingly a part
of the l'lwareness of Western manwriter, reader, or indeed non-reader is the correlative
of Christ or, in a broader sense, the pattern of learning through suffering as endlessly and recurrently dramatized by Christ.

E. M. MOSELEY
(Pseudonymus of Christ in the Modern
Novel)
Estéticamente, intuímos con toda nuestra
psique, Puesta de modo automático en una
especie de via muerta, o de ensueño, o
de momentánea infancia, o de dia de domingo, es decir, en un estado hábil, no

283

�práctico, no comercial, puro,.libérrimo, iluminado. La intuición literaria, la del ensueño y la del juego infanti/, son fenóme~os
relacionados. Pero el lector sabe que suena,
sabe que sabe que juega . ..

DÁMASO ALONSO

MÁs DE UNA VEZ SE HA SUBRAYADO el hecho d e que San Manuel .Bueno,
.
.
d
l
ran
mayoría
de
las
ficciones
mártir, tiene escenario, cosa que no suce e en a g .
.
de Unamuno en que, podría decirse, el mundo exterior no existe. 1
.
El mismo autor de la novela, en el prólogo de ésta, indica ser Sanabria la
ubicación geográfica de Valverde de Luce1;1a_ y exp,lica por qué, al comion;r
la historia, imaginó una aldea de vida publica mas desarrollada ~ue a e
las que en la realidad se encuentran a orillas del lago de San Martm de Cas·' V a 1verd.e d e Lucerna
tañeda.'2 Sin embargo,' al transfigurarse en la fºicc10n,
se localiza en la jurisdicción de la diócesis de Renada. Esta c1Udad ~at:drai
licia. ya tiene nombre conocido en el mapa novelístico de Unamuno . es e ;
- d 1916 fecha de Nada menos que todo un hombre, muy anterior a a·
ano e
,
, • R
d
se recorde la redacción de San Manuel Bueno, martzr. ena a es, comO d 1916
dará, la ciudad nombrada, nada más que nombrada, ~n e~ _relato e.
.
En efecto de la Renada de los trágicos amores de Juba Yanez y AleJandro
Gómez ei autor no nos dice nada, salvo que en la ciu~ad había dos cosas
di as 'de verse: la catedral y la belleza de la pro_tagomst~.3 Esto_ n~ a~onte: con Valverde de Lucerna en los límites del mismo obispado fmg1do_- la
aldea de Don Manuel es el centro de un paisaje y el drama de sus ag?ms~as
se efectúa en un escenario constantemente sugerido en el relato, en un ambito
' Ver por ejemplo, dos análisis de la novela aparecidos con veinte .ªdñoEs de disCta~cia
'
, MARIAS,
, • en Mºiguel de Unamuno,
Madn - ' M
spasa
pe,
uno de otro:
el de JuLIAN
•
drid aEdis A 1943 pág 122. y el de FRANCISCO AVALA, en Realidad y ensueno, a ' ,
• . •, G d , 1963
·
'
p'g
102 Lo que no se h a estudºta do t odavía' que yo sepa' es como
tonal re os,
, ª ·
·
. .
• · 1 d San Manuel Bueno
Unamuno "pinta" el paisaje natural y el pa1saJe espmtua e d d
C lumbi~
, 1
xtraído de las notas de un curso a o en o
má~tir
. . El en
presiente
artlcdue º{ 9~3 , se propone estudiar la técnica empleada en la susciUmvers1ty
e verano
tación del paisaje en dicha obra.
.
.
.
, MIGUEL DE U NAMUNo, S an Manuel Bueno, mártir ,y tres historias más, Buenos A12a edición Espasa Calpe Argentina, S. A., 1945, pags. 11-12.
res, ·
'
· " d A Sá h
Barbudo
Consúltese el capítulo titulado "Impresiones ~e Sa~a_bna Ge d.
ne e;959 págs'
en Estudios sobre Unamuno y Machado, Madrid, Ediciones ua arrama,
,
.
144-147.
, ) E
• Tres novelas ejemplares y un prólogo, Buenos Aires ( quinta edicion ' spasa
pe Argentina, S. A., 1945, pág. 91.

284

e 1
a•

espacial poéticamente delimitado por accidentes geográficos cargados de sentido simbólico: una montaña y un lago.

He dicho escenario sugerido y no descrito. Esta distinción tiene importancia
esencial a los efectos de este estudio porque interesa aquí analizar precisamente la técnica del paisaje en San Manuel Bueno, mártir.
Antes de entrar, sin embargo, en el análisis de la notable virtualidad expresiva de nuestra historia, convendría anticipar dos conclusiones: la.) El
escenario de la novela se hace visible gracias a una suerte de incantatio que
consiste en la habilísima intervención de leitmotive: el lago y la montaña
de Valverde de Lucerna, ya unidos o separados en cada tema conductor; 2a. )
Al evitar lo descriptivo y adoptar lo sugestivo, Unamuno no sólo evade la
técnica del realismo, la cual le es, por más de una razón, inaceptable, sino
que lleva a cabo uno de los mayores logros poéticos de su narrativa. Y digo
esto último porque el escenario de su drama religioso cobra gradualmente
prestigios de paisajes bíblicos que, superponiéndose al que inspiró el de la
novela, transforman a éste, mágicamente, intermitentemente, en un trozo de
Tierra Santa. Se diría entonces que una luz de Oriente alumbrara el lago
de Sanabria; que éste se trocase en lago o mar de Genesaret y que la hispánica Valverde de Lucerna tuviese un no sé qué de Tiberíades o de Cafarnaúm. Por lo que nos parece ver al héroe de Unamuno, imitador de Cristo
aunque incrédulo y sin fe en las promesas del Maestro, abandonar las orillas
del lago español y avanzar entre endemoniados y tullidos a orillas del de
Galilea, acaso hacia una montaña que no es la de la Peña del Buitre sino la
del Sublime Sermón.
Y de este modo rehacemos hacia atrás la vía de una milenaria tradición,
hasta su mismo origen y, alejándonos de la España contemporánea, nos abismamos en la sima histórica rumbo a la Palestina del Nuevo, y también, como
se verá, del Viejo Testamento.
Y así, merced a esta que llamaría yo fantasmagoría poética, Unamuno infunde al escenario de su relato la máxima universalidad posible dentro del
orbe cristiano: apela a la conciencia histórica de toda la Cristiandad, despierta· en zonas acaso adormecidas de nuestra alma visiones, las más conmovedoras, de la Sagrada Escritura y superpone, de una parte, paisaje sobre paisaje y, de otra, figuras de un ayer remotísimo sobre figuras hechas como la
estofa de nuestro tiempo. En efecto, don Manuel es nuestro contemporáneo,
comparte nuestra realidad histórica de hombres del siglo XX, habla nuestro
lenguaje, usa sus tópicos, pero detrás de su angustiada figura y como doblando su perfil español, hay otra figura, menos dibujada aunque no menos presente, que como el halo a las cabezas de los santos, le acompaña. De aquí
que haya dicho arriba que el lago de San Martín de Castañeda se nos trans-

285

�.
figure
en 1ago o mar de Galilea
, y la montaña de la aldea de Sanabria se nos
convierta en Monte del Sermon.
Describir y sugerir

La Academia anota tres acepciones del verbo describir:
l. "Delinear, dibujar, figurar una cosa, representándola d~ ~º1~e~u:a~é
cabal idea de ella. 2. Representar a personas o cosas por _medio e_
3g DJ ~
. .
• e
O circunstancias.
refiriendo o explicando sus d1stmtas
partes, cualidades
.
. 1
. o dando
finir imperfectamente una cosa, no por sus predicados esencia es, sm
una idea general de sus partes o propiedades".
. ..
"
.
, n la misma autoridad, s1gnif1ca: Hacer entrar
enS:ig::~~:~eº:1~:::t:~;r:ea ó especie, insinuándos~la º,,haciéndole caer en
ella Su&lt;Terir
una buena idea; Sugerir un mal pensamiento .
d
0
•
s
trata
aquí
e tener
d f' . . , de términos tan comunes. e
Perdónese, e:a e i~~:: en rigor cuatro formas diversas de suscitar intuipresentes mas e una
'
'
J'd d
f' de que cuando
dones en el lector u oyente, de cualesquiera _rea i a e;bt:n~:-mayor claridad
se citen y comenten trozos de texto una~umano, se
sobre la índole de su técnica representativa.
.
.
1m
e
mira
al
mundo
exterior,
1
Me refiero a esta técnica especia ente en o ~u .
es decir al escenario de San Manuel Bueno, martir.
B' . 'mas como acontece que muchos lectores, completa~ente absortos en
ien .
l t
inar la pnmera lectura, que
el relato -lo cual es de esperarse- ~re~n, a erm
roli'as aclaremos ante
hay en la obra descripciones, descnpc1on~s _tal vez p / ;ea en el sentido
todo si la susodicha técnica es o no descnptiva'., aunqueltarºa, prematura antes
., d d
"bir Tal aclaracion resu
de la tercera acepcion e escn ·
•, d "cosas" en el texto
de un examen de ejemplos concretos de represent~~1on e
l )
mismo (o antes de una segunda lectura, ahora critica, de la nove a . . , de
Cabe sin embargo señalar que la diferencia entre _la tercera, ~cepcic;; . .
, .
la Academia ofrece de sugerir no es facil de eter
describir y la u~1:a que .
d 1 1
. 'n de U namuno nos mostrará que
·
U análisis detenido e a e ocucw
.
.
1;11mar. . n no describe como queda ya dicho, sino que sugiere, bien que este
el, en· ngor,
pueda menos de compart'1r algún rasgo o rasgos comunes con
sugerir suyo no
. ' define imperfectamente las reaaquel describir que, en la tercera acepc10n,
.

lidades.
t · ' alerta a
Planteado así el problema, tratemos de mantener nuest:a a encd1~nl .d y
. i.1ustren 1o ~ue nos, interesa
i ,uc1 ar.
medida que los pasajes citados abaJo
.
t bl
d d l unto de vista artístico, lo mas no a e
tengamos bien presente que, es e e p
.
·¡ . ' de plenitud reen la técnica de Unamuno consiste en que suscita una i usion
286

presentativa y que logra esto "haciendo entrar en nuestro ánimo" un escenario que en realidad nunca se define directa, detenida y ordenadamente.
Dicho de otro modo, cabe afirmar que los arbitrios estilísticos de Unamuno
fingen esa plenitud representativa gracias a una suerte de incantatio poética.
Esta incantatio poética, a medida que sus fórmulas mágicas actúan sucesivamente en nuestro ánimo, hace entrar en éste una vislumbre del escenario del
Valverde de Lucerna; luego otra, y otra y otra y, de esta manera, el escenario
se nos insinúa cada vez más rico en cualidades visuales ( y aun auditivas) hasta que caemos en él; mejor dicho, nos encontramos en él viviendo con los personajes y, por consiguiente, el paisaje tan fuertemente vivido, vive en nosotros,
es parte de nuestra vida, se incorpora definitivamente a la galería de paisajes
poéticos de nuestra memoria.
A primera vista podría parecer sencillo el procedimiento estilístico de Unamuno pero es de rigor bien complejo: la incantatio no consiste más que en
la reiteración de "fórmulas" en que las voces lago y montaña resuenan página tras página. La complejidad del procedimiento se revela en la asombrosa multiplicidad de efectos expresivos que esas palabras obtienen en sintagmas
de poderosas, cambiantes cargas conceptuales, imaginativas y afectivas cuyo
impacto en la mente del lector resulta en la intuición de un ámbito geográfico colmo y tremente de tensiones espirituales.4
Estadística de los "leitmotive"

En los 24 capítulos 5 de la historia de San Manuel Bueno, que ocupan sólo
40 páginas en la edición que tengo a la vista, la palabra lago aparece cuarenta y tres veces, dos de ellas en plural; la palabra montaña, veinte veces. Lago,
sola, está repetida diecinueve veces. Montaña, sola, aparece una única vez.
Un estudio exhaustivo de las significaciones de los leitmotive requeriría demasiada extensión: acaso más páginas, muchas más que las de que consta la
novela misma. Por eso me limitaré al examen no muy pormenorizado de los
casos más significativos.

• En cuanto al tipo de intuiciones referido en el texto, véase DÁMAso ALoNso, Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos, Madrid (segunda edición ), Editorial Gredos, 1952, págs. 38-39, 484-493. Lo que afirma Alonso es aplicable a nuestro caso, con los distingos claramente establecidos por él.
• San Manuel Bueno, mártir, no tiene, como se sabe, capítulos numerados como
acontece con otras narraciones de Unamuno. Pero, aunque no numerados, los capítulos
están señalados por espacios en blanco. Una edición reciente de la novela que el lector
podrá más fácilmente numerar en capítulos merced a sus cualidades gráficas es la de
las Américas Publishing Company, Nueva York, 1960.

287

�Retrato del protagonista.
La montaña y el lago

Leemos en la primera página: "Tendría él, nuestro santo, entonces, unos
treinta años. Era alto, delgado, erguido, llevaba la cabeza como nuestra Peña
del Buitre lleva su cresta, y había en sus ojos toda la hondura azul de nuestro lago".
Esta es la primera mención del medio geográfico, del escenario natural de
la acción novelesca. Nótese que Unamuno retrata físicamente (y moralmente)
a su héroe comparándolo, en su complexión y postura, con la Peña del Buitre
de la montaña, montaña que aún no se dice estar ahí, pero que queda aludida. Y, en lo que mira al color y profundidad de la mirada de don Manuel,
con los del lago. El lector ignora todavía la ubicación de la montaña y el
lago. Sabe, sin embargo, cómo era don Manuel, el don Manuel de la narradora Angela Carballino y de su pueblo. Sabe también, y de manera más inferida que taxativamente revelada, que hay una relación aún no explicada
entre ~l párroco de Valverde de Lucerna, la montaña y el lago. Y esto lo sabe
gracias a la carga expresiva de los tres posesivos: "nuestro don Manuel", "nuestra Peña del Buitre", "nuestro lago". Estas tres entidades, asociadas por las
comparaciones caracterizadoras, suscitan una idea de pequeño mundo de aldea vertida sobre sí misma, de aldea ensimismada. Lo cual coadyuva ya a la
intuición, si puede decirse, embrionaria, del escenario.
De entrada, pues, se establece un vínculo sugestivo, una similitud de misterioso sentido entre protagonista, montaña y lago.
Así comienza muy pronto a movilizarse la psique del lector en rápida actividad intuitiva; la fantasía elabora la imagen de un hombre alto, erguido, de
cabeza enhiesta como la cima de una montaña, y se figura un lago -lejos,
cerca, no importa- cuyo azul y cuya hondura son como los ojos de aquel
hombre alto y erguido. La voluntad matiza afectivamente estas imágenes: aquel
hombre se presenta como poseedor de una grandeza moral sobrecogedora, capaz de fascinar a todo un pueblo, de hacer de él un pequeño mundo aparte,
de darle, si puede decirse, límites como se los puede dar una montaña y un
lago pues en él altura y hondura espirituales asumen la majestad de las creaciones inmutables de la naturaleza. El es suyo -de todo un pueblo-- como son
suyos -de todo un pueblo-- una montaña, un lago: en suma, el mundo constituídos por la aldea y su paisaje. La inteligencia se apodera de estas visiones
para darles orden, coherencia, claridad, perfil nítido.
Y tenemos ya la primera vislumbre del escenario de San Manuel Bueno,

288

mártir. Una intuición pa · 1
.
·
., d
. . . rc1a , es cierto,
aunque de gran capacidad
d
ti •
pac1on e otras mtmc1ones que, muy pronto, se suscitarán.6
e an c1Situación de V alverde de Lucerna

En el capítulo III el leitmotiv 1 lago-montaña suena dos
L
·
veces.
a primera,. para potenciar la noción del vínculo entre el santo y lo
.
.
s acc1dentes geográfico . "
y
d
,, s. · · · Y a 1os qumce años volví a mi Valverde de L
a to a ella -evoca Angela Carballino-- "er d
ucema.
con el lago y la montaña " p
l
a on Manuel; don Manuel
···
ero es en a segunda
· ·, d l •
donde la situación de la aldea d d M
l
. . apanc10n e eitmotiv
e on anue se md1ca dentro de un , f
en
I que un endecasílabo concentra' lleva en s'1, la mayorcarga d es· ifparra
., o
en (~:a ~:i~:~ª:;:é~:~rrió en la primera cita: recuérdese el ;~e~::~:i:;

toda la hondura azul de nuestro la;o.)

Pero regresemos al capítulo III
d
,
leitmotiv. "
p
'l
, Y, en~ro de el, a la segunda aparición del
. . . . orque e no quena ser sino de su Valverde d L
su aldea perdida como broche entre el lago y la mo t e ~cerna, de
Ah
n ana que se mira en él"
vació~r;é:!=~~:

!~;::

;;t;i~~:;li;:,spectivamente, aldea, lámina azul y ele~

como un broche entre el lago y la montaña.

Adgrega Unamuno_ a la indicación "situacional" de la aldea otra m·dº . , .
la e que la montana se m·Ira en e1 1ago Y esto no 'l
,
1cac10n.
ºb
vista más sobre el pa·s .
.
.
so o contri uye con una
mamiento del mundo ~t~atm~ q~e ~efuerza nuestra intuición del ensimisdura, se abisma en ella.
ver e e ucerna: la altura se refleja en la honSabemos, también desde un comienzo, aunque esto no sea mucho
lag,? y esa montaña ( cuyas formas nosotros debemos imaginárnoslas' que ese
panoles. Nada ha metamorfoseado , l . ,
) son es"d
aun as rmagenes que de ell
h
I o muy por nuestra cuenta forºando
dº
os nos emos
se ha ido desarrollando. El paisaje q:;~ ida que el relato, hasta este punto,
ay en nuestra mente es un paisaje
• Ver lo dicho respecto al citado libro de D,
Al
' L
1b l .
.
amaso onso en la nota 4
a pa a ra e1tmotw aparece en este traba.o
,
. .
ral. Esto se debe a que lago y m t - f
J ' se~un los casos, en smgular o en pluon ana orrnan un leitmotiv único
pa1ab ras se separan y constituyen ¡ •, t. . d
, pero, a veces, las dos
ºfº
mo we m ependientes tal
¡¡
n icario con el texto de la novela ¡
.
.
, . corno e ector puege vea a vista, en vanos pasaJes.

e,

289
H19

�•
peninsular. Lo hemos forjado con la exactitu~ y ri~ue~~ proAp:;~t:~:;o:u:;~
E ~
1 oder de nuestra 1IIlagmac1on.
tro saber de spana Y a P
.
d sde el principio de este estudio,
cómo el paisaje, conforme lo anunciamos e
se metamorfosea.
Primera "palestinización" del
escenario: capítulo IV

El capítulo IV comienza de este modo:

Maestro rodeado de la muchedumbre intimidada, hipnotizada por el magnetismo de su presencia. Pero donde la imitación no de Cristo por el protagonista sino del estilo del Nuevo Testamento por el escritor exhibe formas sintácticas inequívocas, es en la frase siguiente a la citada. Y esta frase, que no
accidentalmente encierra el leitmotiv del lago, dice literalmente:
"Con lo que creció su fama, que atraía a nuestro lago y a él todos los enfermos del contorno ... 8
Otra vez don Manuel, el lago y
la montaña. Y el espacio
·

del año, solían y suelen
En la noch e de San Juan ' la más breve
.
p
hombre-

acudir a nuestro lago todas las pobres mu7erucas, y no ocolso son sino
,d
d
· dos y parece que no
cillas, que se creen posei ~:' e_n emo~:n Manuel emprendió la tarea de
histéricos y a las veces epi epticos, y
. . l
.
po
hacer él de lagoi de piscina probática, y tratar de aliviar es y si era
•
sible de curarles.

.
d estos oseídos de estos endemoniados, ¿ no
La aparición a orillas del lago e. 1 ~ t .. 'n' de otro laao de otros per. · no nos suscita a m mc10
t&gt; '
insinúa ya otro pa1saJe,
b V l d de Lucerna. esta es la noche
sonajes? Han caído las so:11bras so re a vt v:rón acosad; por la turba dode San Juan, la noche milagrera. y el san ºarece e~guirse cabe el primer lago
liente, miserable y quejumbrosa, ya n?dnosdpl ·elo sino próximo al rumor de
.
. d
h
n vagas luces ca1 as e ci ,
imagma o, a ora co
h d, de la tierra y en otra parte
llena otro vasto on on
.
d
otra masa e agua que
l .
laao intuído en un comienzo,
.
vemos
sobreponerse
a
primer
t&gt;
T
de la 1erra: ya
•, b'blica se nos dice que
G n
y ara reforzar 1a i.1us10n
i
'
el lago o mar de a i_ea.
p d h
'l de lago de piscina probática ... "
don Manuel "empren~1ó 1~ tarea . ; acer :aor es i:na correlación) entre el
La extraña, sugestiva vmculac1~n (en t&gt;d las dos únicas realidades conshombre y el lago, entre el protagodmslta y una_ e potencia con la conversión
· t realidad e escenario, se
titutivas d e 1a ya vzs ª
,
h
h ce él lago y entonces una
, . d
'l n éste. el heroe a ora se a
.
.
metaforica e aque e . .
l
t fantasía palabras adelante, hacia
referencia bíblica más directa sop ªs nlues ,ra ·t· de '1a piscina de los prodigios.
,
lo de a omon s1 10
1T
la misma Jerusalen y el
·,n del esce~ario se refuerza aún más, rengloAhora bien, esta pa estm1zac10
nes abajo. Veámoslo:

:~P

. de sus mira
· d as, y tal sobre. todo
la
y era tal la acción de su presencia,
ué mi-

dulcísima autoridad de sus palabras ~ sobre todo :e :u voz - , q
'
que consiguió curaciones sorpren en es . ..
l agro de v Oz.-

He aquí al Imitador de Cristo d el pueblecito español asumir el perfil del

290

La cuarta vez que el consabido leitmotiv cumple su cometido de creador
de escenario merece especial atención. Esta vez se diría que la intención de
Unamuno fuese suscitar una intuición de espacio de gran amplitud. En efecto, ahora, lago y ·montaña, conceptos de muy compleja carga psíquica, se
asocian de nuevo al protagonista o, mejor, a la voz del protagonista. El resultado intuitivo de esta asociación será en la mente del lector un ancho, un
grave, un misterioso panorama. Veremos entonces la dormida superficie del
lago y la base inmoble de la montaña contener en el ámbito por ellas limitado,
como se contiene algo material y tangible, la voz de don Manuel hecha canto
sagrado. Dicho esto así y sin tener a la vista el respectivo pasaje resulta acaso
ininteligible. Pero el pasaje será pronto citado. Sigamos, pues, anticipándolo.
El canto de don Manuel, merced a la maestría estilística de Unamuno, se
va a "patentizar" ante el lector como una larga, inmóvil nube flotante dentro
del espacio abierto entre la montaña y el lago.
El pasaje dice:
Su maravilla era su voz, una voz divina, que hacía llorar. Cuando al
oficiar en misa mayor o solemne entonaba el prefacio, estremecíase la
iglesia y todos los que le oían sentíanse conmovidos en sus entrañas. Su
canto, saliendo del templo, iba a quedarse dormido sobre el lago y al
pie de la montaña. 9

Adviértase lo curioso de esta nueva v1s1on del mundo exterior que el escritor suscita. El canto religioso, algo intangible, incorpóreo, mero temblor en
el aire, sale de la iglesia, va a situarse tal como si se hubiese corporizado y,
por consiguiente, hecho visible, sobre el lago. Lo concebimos entonces provisto de color como un trazo largo de vapor acuoso y estremecido. Y así, ante
• Véase como posible modelo estilístico de Unamuno, San Mateo, 4, 2-6.
• Capítulo JV, página 30 de la edición mencionada en nota 2.

291

�•

nosotros y contra un cielo no nombrado pero presente, el canto visibilizado,
espacializado se constituye en nueva entidad (dos veces sensible) de paisaje:
la voz se hace parte del panorama, por decirlo así, espacio, adquiere perspectivas, es cosa. O, si se quiere, es espiritualidad cosificada, poéticamente cosificada.
No tratemos de desentrañar inequívocamente el sentido de bellísimo paisaje. Nos interesa más que nada el efecto visual que obtiene. Y subrayemos el
hecho de que logro tan sugestivo se verifica gracias a una nueva asociación
de los tres ingredientes, digamos, utilizados en éste y en otros pasajes, en la
suscitación del escenario: protagonista, lago y montaña.
El pueblo y el lago

Líneas después del pasaje arriba citado y al parecer otra vez el leitmotiv
del lago, nuestra atención de lectores no va a concentrarse en el protagonista
mismo. Ahora el pueblo y el lago serán términos de una comparación que nos
hará visible el efecto que la vehemente religiosidad del santo produce en sus
feligreses. Por esto digo que nuestra atención no se polarizará hacia don Manuel aunque el vínculo entre éste y el lago no quede, en rigor, suelto. El pueblo entero será como el lago. Mejor dicho, el pueblo, bajo la tormentosa pasión del sermón del santo, será como el lago bajo el azote del cierzo:

Y cuando en el sermón de Viernes Santo clamaba aquello de: "¡ Dios
mío, Dios mío!, l por qué me has abandonado?", pasaba por el pueblo
todo un temblor hondo como por sobre las aguas del lago en días de
cierzo de hostigo. Y era como si oyesen a Nuestro Señor Jesucristo
mismo ...

Henos, pues, aquí con una nueva intuición del ya "conocido" paisaje: la comparación, en su segundo término, nos la ofrece. Claro que este lago no es
ya el de azules aguas en paz que imaginamos antes, sino uno de frías, de encrespaqas, de violentas y oscuras olas. Radicalmente ha cambiado el escenario en !~ que mira a color y hasta en temperatura: el paisaje ahora es invernal. Hemos asistido por unos segundos a un cambio de estación, aunque, recordemos, el Viernes Santo se solemniza en primavera. La comparación, no
obstante, nos hace intuír lo ya dicho: el lago de Valverde de L~cerna en plena
invernada.

El pueblo (la voz del pueblo)
Y la montaña

En el capítulo V Unamuno congrega a todo el pueblo de Valverde de Lu
cerna. par~ emple~r con nuevo efecto -digamos- el sortilegio poético d~
los leitmotwe. Veamoslo:
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese para oírle
por verle e~ el altar, d~nd~ !arecía transfigurarse, encendiéndosele
rostro. H~bia un santo e¡ercicto que introdujo en el culto popular y es
que,
reuniendo
en el. templo a todo el pueblo, hombres y mu¡eres,
·
·
.
·vieJos Y nznos, unas mil personas, recitábase al unísono en una sola voz
el.Credo: "Creo en Dios Padre Todopoderoso, Cread:r del Cielo y de la,
Tierra
·
y no era un coro, sino una sola voz una voz
.
· · · " Y l O que sigue.
stmple Y unida, fundidas todas en una y haciendo como una :no t cuya cumbre, perdida a veces en las nubes, era don Manuel. . .
n ana,

;i

Vim~s antes que don Manuel "llevaba erguida la cabeza como nuestra Peña
del ~mtre llevas~ cresta", y que en los ojos del párroco había "toda la ondura
azul, del lago; v1m?s luego. 4,u~ don Manuel hacía él de lago para con los
pose1dos y endemomados, h1stencos o epilépticos; más tarde, que los Viernes
:~ntos, p~saba sobre
pueblo un temblor como sobre las aguas del lago en
{~ d~ c1:rzo, de hostigo. y ahora vemos que la voz del pueblo, al recitar
e re º', ac1a como una montaña cuya cumbre. . . era don Manuel y si
en el capitulo IV -agreguemos completando nuestra recapitulación- ia voz
d~ don Manuel _salía del templo e iba a quedarse dormida sobre el lago y al
P1~ de la montana,
en el capítulo V, es la montaña la que sale del paisaJe ~ue, Pº~ 1~ fe poetica, es movida e instalada en el templo (en instantánea
hazana faraomca) ; no sólo toda su mole se coloca y yergue podría decirse
sobre el corazón de la levítica aldea·• el lago va a seguir
· 1e en 'pos.
'

e!

ª~º:ª,

La voz del pueblo como lago

y al ;;egar a lo de "creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable , la voz de don Manuel se zambullía, como en un lago, en la
d~l pueblo todo, y era que él se callaba. y yo oía las campanadas de l
villa que se dice aquí que está sumergida en el lecho del lago -campa~
nadas que se
. dice también se oyen en la noche de S an Juan- y eran
las de la villa sumergidas en el lago espiritual de nuestro pueblo; oía

292

293

�la voz de nuestros muertos que en nosotros resucitaban en la comunión
de los santos.
¡ Qué utilización prodigiosamente expresiva de las dos únicas realidades
cuyo mágico barajar poético ya ha creado antes el paisaje y ahora sirve para
simbolizar, por un lado, las emociones religiosas y la secreta angustia del pastor y por otro la vida de todo su rebaño en los momentos de más entrañable
' '
'Obsérvese que ni aquí Unamuno desvincula a su héroe de la
espiritualidad!
montaña y el lago, aun cuando éste y aquélla han dejado de ser entidades
físicas para trocarse, por decirlo así, en puras imágenes.
A esta altura de nuestro comentario ya podemos caer claramente en la cuenta de que el mundo de Valverde de Lucerna ha adquirido densidad, realidad,
sustancia, en virtud de la intrincada red de relaciones establecidas de una
parte, entre don Manuel, el lago y la montaña y, de otra, entre el pueblo como
masa, como entidad colectiva, y don Manuel. Este podría decir, parafraseando
la famosa sentencia de Ortega: "'Yo soy yo y Valverde de Lucerna, el lago y
la montaña".
El Héroe de Unamuno y del
Viejo Testamento

Ahora el Viejo Testamento, por vía de comparac10n y de alusión, va a
ejercer sobre el relato su enorme poder sugestivo. Unamuno recurre al milenario texto del Deuteronomio y, dentro de él, al episodio más dramático, para
hacer más patética la figura del héroe cuya santidad escondía caritativamente el escepticismo y la desesperación.
Bien se recuerda que don Manuel, en esta vida, "no espera en Cristo". Morir para él ha de ser la extinción de su conciencia, el total, absoluto anona'
' hay allende esta vida otra perdurable, como asegura el Credo
damiento.
No
y como prometía el Cristo. He aquí el secreto que explica, por un lado, la
desesperación del protagonista y, por otro, su caridad activa. Su caridad, conforme a la teoría de Unamuno, es compasión por los que también van a morir y no verán jamás la Tierra Prometida. De aquí que el pueblo todo necesite, para seguir viviendo, el consuelo de una fe fingida, el espectáculo de un
viviente testimonio que es Don Manuel y su simulada creencia en la resurección de la carne y en la vida perdurable. Gracias a esta fe fingida, se mantiene y depura la fe ingenua de los feligreses. Para éstos es la religión un opio
consolador del trágico, inevitable destino.
Bien: la comparación de que será objeto don Manuel en medio de su pueblo con otro héroe del Viejo Testamento infundirá, como queda anunciado,
un mayor patetismo en el protagonista. Y este patetismo, a su vez, se proyec294

tará sobre el mundo que a don Manuel rodea, al escenario físico y espiritual
del relato.
Tal efecto -efecto reflejo, entiéndase bien- se ha de producir en la psique
del lector por inconscientes procesos de la fantasía. La montaña de Valverde de
Lucerna se perfilará entonces bajo una nueva luz o, mejor dicho, será en rigor
otra, y no ya como la del Sermón sino como la que se yergue "enfrente de
Jericó". Mas todo esto no ha de ocurrir, insisto, en una zona lúcidamente racional de nuestra alma sino en una de asociaciones oscuras de conexiones
.
.
'
1mprec1sas, borrosas como las de los sueños.
Leamos, pues, con estas aclaraciones previas, dos pasajes del relato. Uno y
otro se encuentran, respectivamente, en los capítulos V y XX:
Después, al llegar a conocer el secreto de nuestro santo -cuenta Angela Carballino- he comprendido que era como si una caravana en
marcha por el desierto, desfalleciendo el caudillo al acercarse al término de su carrera, le tomaran en hombros los suyos para meter su cuerpo sin vida en la tierra de promisión.

La alusión a Moisés es evidente: don Manuel, por no creer es privado,
como el caudillo de los primeros libros de la Biblia, de entrar en la tierra de
promisión. El pueblo de Valverde de Lucerna -sus feligreses- en cuya voz
colectiva se zambullía la suya como en un lago al llegar el momento de profesar en el templo la creencia supremamente consoladora, tenía que tomarlo
en hombros y "llevarlo", como sin vida, hasta el final de la plegaria.
Pero es en el capítulo XX donde la alusión se convierte en referencia taxativa al caudillo hebreo. El párrafo que voy a citar pertenece al episodio de la
confidencia que a los hermanos Carballino, Lázaro y Angela, hace don Manuel en su lecho de muerte:
Recordaréis que cuando rezábamos todos en uno, en unanimidad de
sentido, hechos pueblo, el Credo, al llegar al final yo me callaba. Cuando los israelitas iban llegando al fin de su peregrinación por el desierto,
el Señor les dijo a Aarón y a Moisés que por no haberle creído no meterían a su _pueblo en la tierra Prometida, y les hizo subir al monte de
Hor, donde Moisés hizo desnudar a Aarón, que allí murió, y luego subió
Moisés desde las llanuras de Moab al monte Nebo J a la cumbre del Fasaa
b J
enfrente de Jericó, y el Señor le mostró toda la tierra prometida a su pueblo; pero diciéndole a él: "No pasarás allá" y allí murió Moisés y nadie
supo su sepultura. 10

'º Ver Deuteronomio, 34, 1-16.
295

�. No se insinúa en nosotros lectores una conexión entre el monte Nebo Y su
~umbre del Fasta con la montaña de Valverde de Lucerna y su Peña del Buitre? Don Manuel tiene algo en común con Moisés; éste miró de_sde una cumbre la tierra prometida; aquél y su montaña y su cumbre han sido tantas veces relacionados . ..
Analícense por tanto la multiplicidad de intuiciones con que el autor enciende nuest:a psique ahora que a la luz de estos pasajes se puede vislumbrar
el secreto de la incantatio a que se nos ha sometido. ¡ Qué ~iqueza de s~g:s•
tión en este calidoscópico manejo de "elementos representativos" de ya1saJe,
de número éstos, en verdad tan reducido! Obsérvese c~mo la mon~~na _Y su
Peña del Buitre ya no están, en cierto modo, en Sanabna o en la d1oces1s de
Renada, cabe el lago, ni ya en la Galilea de hace casi dos mil años, sino en
un panorama muchísimo más antiguo: es aq~éll~ aho~a un monte que domina la llanura moabita y que se nos desd1buJa baJo resplandores transmundanos.11
Montaña, lago y cielo

Pasemos a examinar en el capítulo IX, el siguiente episodio: Angela Carballino pone a don M~uel, en lo que mira a las creencias de éste, entre la
espada y la pared. En efecto, la feligresa y discípula ~r~gunta al sacerdote
"mirándole derechamente a los ojos", si hay o no hay mf1emo.
y el santo escéptico, que no quiere decir ni sí ni no, se escapa por la tangente y, mirando al cielo, a la montaña y al lago, tras dos breves contrapreguntas, evade de este modo la respuesta:
-Cree en el cielo, en el cielo que vemos. Míralo -y me lo mostraba
sobre la montaña y abajo, reflejado en el lago.

hacemos indirectamente presente el escenario y dejamos a nosotros la tarea
de representárnoslo en su amplitud y colorido. Vemos así nuevamente cómo
Unamuno no desaprovecha ocasión de seguir sugiriendo, o, si se quiere, de
seguir sugestionando.
¿ Cómo no va a ir entonces estructurándose progresiva y "sólidamente" en
nuestra psique ese mundo exterior sobre el que los personajes vuelcan, de una
manera u otra su vida interior? La "solidez" a que me refiero no puede menos de suscitarse porque tanto la montaña como el lago -y ahora el cielo-son, además de símbolos de lo real, de lo estadizo, de lo permanente, la querencia obsesivamente expresada de los protagonistas. 12

El hermetismo del mundo de la ficción

En su estudio de San Manuel Bueno, mártir, afirma Julián Marías "que
es decisiva para Unamuno la existencia de un mundo de ciertas condiciones
de una determinada circunstancia espiritual y" -agrega "aun física, para la'
realidad de las vidas que aquí le importan1'.
Según el mismo crítico, "Unamuno, por primera y única vez en toda su
obra, supera la abstracción del yo y lo instala realmente en un mundo: y,
como era de esperar, no en un mundo de cosas sino en el mundo de la persona. La persona en su mundo, insistiendo en el su, podría ser la fórmula de
la estructura de esta novela". 18
Nada hay en mi juicio que rectificar en las aseveraciones de Marías, excepto el hecho de que no es San Manuel Bueno, mártir el único caso en que
Unamuno "supere la abstracción del yo". Recordemos El marqués de Lumbrías. Si analizáramos detenidamente esta narración advertiríamos que el marqués y su familia (tal como don Manuel y sus discípulos) viven también en
un mundo no por más pequeño menos mundo: el de la casona cuya blasonada
fachada da a la plaza de la Catedral, y a cuya espalda "gruñe en el congosto
de su cauce" un río. La técnica de esta "novela ejemplar" es afín a la de la
que nos ocupa en lo que atañe al empleo de leitmotive para suscitar y potenciar la representación del escenario.

Don Manuel incita a su discípula, con esta evasiva, a aceptar como verdad
la bella mentira de
... "ese cielo azul que todos vemos".
Esto, a mi juicio, resulta evidente por lo menos_ en un sentido: la r:spuesta
implica el consejo de no cuestionar ~a fe, la fe 1~genua, la que prescmd~ d~
teologías. Pero el pasaje mismo nos mteresa aqm desde otro punto de vista.
el hecho de que exhibe una vez más el arbitrio de que el autor se vale para

Ahora bien, de Marías nos interesa aquí la observación según la cual el
mundo de San Manuel "no es un mundo de cosas sino mundo de la persona".
Y, sobre todo, la acertada síntesis de sus asertos anteriores: "La persona en

11 Hay en San Manuel Bueno, además de otras alusiones bíblicas, unas "Bodas de
Caná", cuyo comentario paso por alto. En estas "Boda~" ~¡ I_ago ent~ro. es lo que el
párroco quisiera convertir en vino y no el agua de las seis tmaJas que md1ca San Juan,
2, 1-11.

,. Esta simbolización de lo permanente en lago y montaña se sugiere en el capítulo
VIII, pág. 37 y, sobre todo, al final del capítulo XV, págs. 48-49. Según vemos en la
página 49, ni el lago ni la montaña forman parte de la historia.
" Miguel de Unamuno, Madrid, Espasa Calpe, S. A., 1943, pág. 122.

•

296

297

�su mundo, insistiendo en el su podría ser la fórmula de la estructura de esta
novela" .14
El mágico manipuleo de los leitmotive confiere realidad plena de mu~do
al setting de la novela tocante a lo físico y también a lo espiritual. (Lo físico
que en ese ámbito existe, entre paréntesis, es d~ lo más físico, -:la piedra en
la montaña, por un lado y, por otro, una realidad aunque líquida Y evaporable no por eso pasajera en la vastedad de su volumen: el agua del lago)•
Lo intearador de mundo en estos dos únicos ingredientes físicos de la circunstancia ionsiste en la hiperespiritualización a que son sometidos en los múltiples
usos estilísticos ya comentados.
Para ilustrar mejor lo dicho, observemos en el siguiente pasaje cómo Unamuno vio-oriza
los vínculos existentes entre lo personal
y lo circunstanto
o,
o
.
.
dicho de otro modo, la correlación, la interdependencia de persona1es y contorno. En el pasaje de abajo es a Angela Carballino a quien vemos absorta en
el paisaje de su aldea en forma tal que sin este paisaje ella no puede ser, se
. Unamuno, " se ah oga" .
siente ella insuficiente, indigente 15 o, como dice
Fui unos días invitada por una compañera de colegio, a la ciudad, Y
tuve que volverme, pues en la ciudad me ahogaba, me fal!aba algo,
sentía sed de la vista de las aguas del lago, hambre de la vista de las
peñas de la montaña; sentía, sobre todo, la falta de mi don Manuel Y
como si su ausencia me llamara . . .

Este mundo físico tan repetidamente asociado, en especial, a don Manuel
¿ obedece a un propósito de caracterizar al héroe atribuyéndole calid~des ?ºr
encima de las comunes y corrientes? La respuesta la hemos dado, afirmativa,
antes al comentar el primer esbozo del retrato del párroco.
Cabe aquí subrayar ahora que la consistencia del mundo de don Manuel
y sus discípulos estriba en forma no desdeñable en estar aquel mun~o se~arado del resto del universo: de la ciudad, de las otras aldeas, de Espana, bien
que asimilado a otro que no pasa (porque_ya es pasado), y que, da_fijez~:
el de la Biblia. El de Valverde de Lucerna es un mundo hennetlco, sm mas
dimensión horizontal que la abarcada por la aldea, el lago y la montaña. En
efecto, se adivina que al menos para la mayoría de los feligreses ~e don Manuel, aparte de la susodicha dimensión, sólo existe otra: la vertical, pr?yectada hacia arriba; hacia el cielo; y hacia abajo, .hacia el seno de la tierra,
adonde regresa el polvo de que están hechos.

1:

" Sobre la idea de circunstancia, véase al libre de JuLIÁN MARÍAS, Ortega. Circunstancia y vocación, Madrid, Revista de Occidente, 1960, págs. 377-439.
.
,
,. Véase la teoría de "el ser indigente" en ÜRTEGA Y GAsSET, ¿ Qué es /1losof1a? Madrid, 1958, capítulo X, págs. 22 y siguientes.

298

Los personajes centrales -especialmente don Manuel, Angela Carballino y
su madre- viven inmersos en su mundo hermético. Es más, ese vivir inmersos en la aldea, su lago y su montaña, en obstinada reclusión, es un afán exclusivista que en la madre de Angela se expresa en un p¡urito de prolongar, de
algún modo, aun después de la muerte, la contemplación indefinida del lago
y la montaña. Veámoslo:
Por entonces enfermó de muerte y se nos murió nuestra madre, y en
sus últimos días todo su hipo era que don Manuel convirtiese a Lázaro,
a quien esperaba volver a ver un día en el cielo, en un rincón de las
estrellas donde se viese el lago y la montaña de V alverde de Lucerna.
Ella se iba ya, a ver a Dios.
A ver a Dios, pero no a dejar de ver su paisaje. Pero olvidemos ahora lo que
ven, van a ver o quieren ver los personajes y pensemos en el lector o, mejor,
en lo que Unamuno invita al lector a ver, y preguntémonos: ¿no está invitándonos el poeta a ver, desde otro ángulo, literalmente desde las estrellas,
ese paisaje, allá, muy abajo?
Y no sé por qué pensamos entonces en el trasabuelo del Dante, en Cacciaguida, que desde el Paraíso aún quisiera contemplar, inmutable la Florencia
de su tiempo:
Fiorenza, dentro dalla cerchia antica,
ond' ella toglie ancora o terza e nona,
si stava in pace, sobria e pudica. . .

(Paradiso, XV, 97-99).
Otra vez don Manuel y el lago

En el capítulo XII, Lázaro, el librepensador progresista, y don Manuel, el
sacerdote incrédulo, se han hecho muy amigos. Los dos van a menudo "de
paseo, orilla del lago, hacia las ruinas, vestidas de hiedra, de la abadía de los
cistercienses".
La personalidad de don Manuel ha impresionado profundamente a Lázaro,
hasta el punto de desvanecer sus prevenciones de progresista. En el pasaje
que voy a citar abajo hay un diálogo entre Lázaro y su hermana acerca del
párroco. El diálogo se verifica en la casa de los hermanos.
-Es un hombre maravilloso -me decía Lázaro- . Angela Carballino es quien habla. Y a sabes que dicen que en el f ando de este lago hay

299

�una villa sumergida y que en la noche de San Juan, a las doce, se oyen
las campanadas de su iglesia.
-Sí -le contestaba yo-, una villa feudal y medieval . ..
-Y creo -añadía él- que en el fondo del alma de nuestro don Manuel hay también sumergida, ahogada, una villa y que alguna vez se
oyen sus campanadas.
-Sí -le dije-, esa villa sumergida en el alma de don Manuel, ¿y
por qué no también en la tuya?, es el cementerio de las almas de nuestros abuelos, los de esta Valverde de Lucerna. . . ¡feudal y medieval!

Vamos a pasar por alto el comentario de la leyenda que Unamuno hace
inteivenir en su relato aunque su valor sugestivo represente importantísimo
papel.
Tampoco comentaremos los arbitrios de caracterización que de modo directo e indirecto actúan en este pasaje. Otra cosa nos interesa más que nada
aquí; es ésta: el paisaje sublacunar, digamos, que se nos sugiere. Se nos invita, en efecto, a imaginar el fondo del lago con la villa en él cubierta por
la masa líquida, visible la villa bajo el son cuando, en el cenit, hace refulgir
la transparencia de las aguas sosegadas.
Una morosa reverie multiplicaría las intuiciones de esa villa sumergida -casas, calles, la catedral sonora, etc.- ya propiciadas capítulos atrás, como al
caer una piedra sobre ese lago los círculos luminosamente concéntricos rizarían en dilatados avances, el cristal.
Anotemos, de pasada, una nueva asimilación del lago y de don Manuel,
es decir, del fondo de aquél y del fondo del alma de ésta. Y, la misma cosa,
en lo que atañe al otro personaje, a Lázaro Carballino.
Transformaciones del escenario: blancura
de invierno sobre el paisaje

La madrugada en que don Manuel, vuelto ya Lázaro al seno de la iglesia
( en apariencia, al menos), da a éste la comunión, montaña y lago, una vez
más, están presentes en comparaciones que ayudan a diseñar física y emocionalmente al protagonista:
Y llegó el día de su comunión, ante el pueblo todo con el pueblo todo.
Cuando llegó la vez de mi hermano pude ver que don Manuel, tan blanco como la nieve de enero en la montaña y temblando como tiembla
el lago cuando le hostiga el cierzo, se le acercó con la sagrada forma en
la mano, y de tal modo le temblaba ésta al arrimarla a la boca de Lá-

300

zaro, que se le cayó la forma a tiempo que le daba un vahído. Y fue mi
hermano mismo quien recogió la hostia y se la llevó a la boca. Y el
pueblo al ver a don Manuel, lloró diciéndose: "¡ Cómo le quiere!" y
entonces, pues era la madrugada, cantó el gallo. (Capt. XIII).

Considérese lo que con los aquí llamados leitmotive logra Unamuno: no
me refiero sólo a ese continuo poner ante la mirada del lector el medio circundante a la tragedia, medio que ahora aparece emblanquecido de nieve
gracias a la feliz comparación. (Esta transfiguración invernal del paisaje nos
interesa, dicho sea de paso, por ser un ejemplo más de la técnica representativa indirecta del escritor). Me refiero a lo que completa el cuadro de esta
madrugada de extraña unción en Valverde de Lucerna, entre el lago y la
montaña: el "retoque evangélico" que presta al cuadro su ambivalencia pictórica. Esto es: la mentada superposición de escenarios; un aquí, contemporáneo, el de Valverde de Lucerna; y un allá, milenario, de Jerusalén. 16
Resumen

Reducida a breve fórmula, la técnica del escenario de San Manuel Bueno,
mártir, consiste en una incantatio operada por leitmotive que son las palabras lago y montaña, ya juntas, ya separadas, según los casos.
Los leitmotive actúan trayendo consigo comparaciones, "imágenes" y alusiones. Las comparaciones vinculan al protagonista y otros personajes con aspectos del mundo físico circundante. O suscitan sugestiones bíblicas, las cuales, a su vez, metamorfosean ese mundo físico (y espiritual). Entonces, la
montaña de Valverde de Lucerna tiene un no sé qué de la del Sermón de
Cristo; el lago de la aldea, por otra parte, cobra también un no sé qué del
lago o mar de Galilea. Y algo parejo acontece con los personajes de la novela
cuya semejanza con figuras de la Biblia se sugiere y muestra más de una vez.
El resu1tado de esto es lo que he llamado la palestinizqción y la ambivalencia pictórica del escenario.

•
El leitmotive es un recurso frecuente en la obra de Unamuno. El escritor
se complacía en repetir, en insistir. Hay leitmotive -para citar una obra bien
conocida en varios idiomas--- en Niebla. Era Unamuno un repetidor de ideas,
1
•

Ver San Mateo, 26, 69-72; San Lucas, 22, 54-61; San Juan, 18, 17-27.

301

�de temas, de opiniones propias y ajenas. Y con expres1on no elogiosa, debe
añadirse que resultaba frecuentemente machacón.
En su San Manuel Bueno, mártir no acontece tal cosa. La tendencia a veces viciosa de su elocución se vuelve excelsa virtud estilística. Y lejos de incurrir en machaconería su estilo logra una prodigiosa incantatio poética.
University of California
Riverside, California

Sección Tercera

HISTORIA

302

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PSICOLOGÍA DE LA CREACIÓN ARTÍSTICA

Meumann expone las siguientes ideas: la creación del artista es por esencia
actividad creadora; sólo la puede comprender en su totalidad quien por sí
mismo sea capaz de crear; es una clase especial de actividad creadora: el artista no trabaja como el investigador científico, con conceptos abstractos, accesibles a fórmulas y a medios de comunicación comprensibles en general, sino
que produce sus creaciones con medios intuibles al material de un arte determinado.
Como en todo lo estético interviene siempre en ]a creación artística un momento puramente individual; el artista usa en su creación los medios generales de la memoria sensitiva, de la fantasía, de la reflexión, los procesos de
los movimientos para dar forma con la mano o con el lengua je, y todo esto
es objeto de investigación psicológica.
Wundt ha señalado la importancia de la inspiración artística, que ilumina
de repente al creador, cuando éste encuentra de repente la idea de su obra.
Dessoir ha examinado especialmente el aumento, lindante con la enfermedad,
de la actividad nerviosa del hombre genial. Guillermo Dilthey ha tratado de
encontrar semejanza entre la imaginación poética y la locura, aportando un
análisis especial de la fantasía poética. P. J. M6bius ha explicado que Schopenhauer, Nietzsche, Goethe y otros de dotes geniales, tienen disposiciones neurasténicas, defectos hereditarios y numerosos rasgos de enfermdad.
La actividad artística ha sido entendida: a) como imitación de la naturaleza; b) como actuación del instinto de juego; c) como expresión de afectos; d) como clase particular de presentar y formar.
El impulso artístico del hombre se considera pues como instinto de imitación, de juego, de expresión y de presentación.
La teoría de Freud ve en la actividad artística una descarga y una reacción
de los sentimientos.
La nueva Estética, corno la de Meumann, se inclina más bien por admitir que la actividad artística por sí misma consiste en presentar y formar,
no en imitación, ni en juego, ni en expresión de sentimientos.

142

Sección Segunda

LETRAS

�OCTAVIO PAZ: POETA DE LA SOLEDAD VIOLENTA
(Hacia un análisis e interpretación del poema Repaso Nocturno)

Lm.

EouARDO GUERRA CASTELLANOS

Universidad de Nuevo León

Sumario: l. Concepción teórica de la poesía.-II. Hacia un análisis del poema Repaso Nocturno.-!. La forma del vcrso.-2. Las formas lingüísticas y la interpretación.

J.

CONCEPCIÓN TEÓRICA DE LA POESÍA:

concepción teórica de la poesía de Octavio Paz, es necesario analizar un libro sumamente revelador: El Arco y la Lira. En este libro parte Octavio Paz de la afirmación de que lo poético es imposible de definir. Nos dice que, a pesar de todo, parece que el adjetivo poético ha perdido su
contenido. Sin embargo nos dice que esta vacuidad se debe a la pasividad con
que actúa junto al sustantivo que califica. Mas esta pasividad con que actúa junto al sustantivo así calificado entra dentro de una categoría especial.
Es decir "el adjetivo lo arranca de sus referencias habituales y lo enfrenta
1
consigo, con su propio ser, para que sea más plenamente".
Con esto intenta probar Paz que lo poético desdobla o desarraiga -para
decirlo junto con él- las palabras. Estas así, fuera de todo contexto, unificándose en su ser mismo, a:dquieren conocimiento de sí mismas. Es decir,
cuando lo poético actúa sobre las palabras, éstas se reducen a sí mismas y
adquieren la significación que el poeta intenta darles fuera de lo cotidiano.
Lo poético será) pues, esa corriente desdobladora, desarraigadora de las palabras que las convierte en sí mismas, como sacándolas del habla cotidiana.
¿ Pero cómo -nos preguntamos- lo poético puede desarraigar las palabras,

PARA PENETRAR EN LA

1 PAZ, pcTAVIO, El Arco y la Lira. la. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica (Col.
Lengua y estudios Literarios), México, 1959, p. 11.

145
HIO

"-------

�para que éstas dejen de significar lo cotidiano? La respuesta parece ser sen•
cilla y sin embargo no lo es. Podríamos decir que lo poético desdobla las
palabras y las saca de su existir diario gracias a su calificación, tal como lo
afirma Octavio Paz. Pero no. Lo poético --ese halo impenetrable- tiene otras
corrientes para actuar como tal. No es que lo poético vuelva a las palabras su
primigenia significación, sino que el poeta, con su intuición, logra que éstas
se acomoden en el contexto de su creación que está más allá de toda lógica.
El poeta, en su creación, Hestá oprimido por una carga que debe dar a luz
para sentirse aliviado. O, para decirlo en otra forma, está obsesionado por
un demonio contra el cual se siente impotente, porque en sus primeras manifestaciones no tiene cara, ni nombre, ni nada; y las palabras, el poema que
2
compone, son una especie de exorcismo contra ese demonio".
Octavio Paz no entra más profundo dentro de la problemática que plantea.
Sólo nos dice que esa misma indeterminación que tiene lo poético, lo tiene -o
hereda, diría yo-- la poesía. Porque poesía significa cuanto el hombre quiera

darle de significado.
Nuestro autor afirma que esa pasividad de lo poético y de la poesía podría ser una muestra de la insuficiencia del lenguaje "si no fuera porque la
3
existencia misma de la poesía, y de su fruto: el poema, lo son de su riqueza".
Octavio Paz piensa que la poesía es unidad. Pero ésta es al mismo tiempo
multiplicidad. Y esto sin confundirlo con lo que él denomina poema.
Lo que crea un poeta es el poema. Porque "un poema es una obra":" Ahora bien, un poema no es una construcción métrica, en el sentido más amplio.
Puede haber poemas sin metro, pero también puede haber métrica sin poema. "Lo poético es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poesía
erguida". 5 El poema es el instrumento aislador del fenómeno poético. "Sólo
en el poema la poesía se aísla y revela plenamente" .6 El poema es un yo que
recibe en su contexto lingüístico lo poético, y lo transforma, por la calidad
vivificadora de la lengua, en poesía. "Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o segrega poesía". 7
Así pues, nos dice Paz, es posible preguntarle al poema por el Ser de la
poesía. ¿Pero cómo hacerlo? Cada poema es una obra. Cada obra es creación del hombre. Cada creación del hombre es distinta. Así pues, ~s infinito
el número de unidades que dentro de sí comportan y segregan poesía. Se po: EuoT, T. S. Sobre la Poesía y los Poetas. Edit. Sur, Argentina, 1957, pp. 98-99.
3 PAZ, ÜCTAVIO. Op. cit., p. 12.
~ Ibid., p. 14.
' Ibid., pp. 14-15.
G [bid.
' !bid.

146

dría intentar hacer una clasificación, pero ésta sería así mismo infinita. "Cla~
sificar no es entender".ª
Siguiendo el contexto de El Arco y la Lira encontramos una crítica a las
disciplinas literarias. Cuando habla Paz de la estilística bien se ve que no ha
e_ntendido el método. Cierto es que se puede aplicar la metodología estilística a un poema verdadero como a un acto del habla cotidiana -tal como
lo dice Octavio Paz-; pero lo que diferencia un análisis de otro es que para
el poema se necesita tener, a través de la forma lingüística, una intuición igual
a la que el poeta intuyó.
Inmediatamente después pasa a analizar la técnica. "Cada poema es un
objeto único, creado por una técnica que muere en el momento mismo de la
creación". Octavio Paz no dice nada nuevo. Ya Eliot decía que el poeta de
pronto se siente con algo que germina dentro de él. No sabe qué es, pero tra•
ta de encontrarlo por medio de las palabras adecuadas en un preciso orden.
Ahora bien, cuando se tienen las palabras, la cosa para lo cual eran busca•
das ya se ha perdido porque es reemplazada por un poema.• Así pues, la técnica poética no ha sido escrita, ni se escribirá nunca. Porque la técnica es
la intuición creadora. La técnica poética no es artesanía sino arte, en el sen.
tido que le da a éste Benedetto Croce.
Enseguida pasa Octavio Paz a la definición del estilo.
"El estilo, nos dice, es el punto de partida de todo intento creador" ,1 º Si el
estil~ es el punto de partida, la realización de ese estilo estará en la lengua. Ahora bien, la lengua no puede expresar del todo lo que dentro de nosotros existe ·
.
'
~or tanto: ne;e~1ta algo más. Ese algo es también lingüístico, pero al mismo
tiempo ps1colog1co: la imagen.
La imagen es evocación de una realidad -real o ficticia- que hemos vivido.
,_Cómo s_e logra la imagen? Muy simple: A través de la intuición. Eso es lo poético. Y si la imagen se logra a través de la intuición, todas las artes serán poesía. "El artista es creador d~ imágenes: Poeta" .11

b

. Con imag,en el tiempo se detiene. Porque la palabra ha trascendido su propia s1gmf1cac10n para colocarse en el ámbito ideal: La poesía.
De tal manera que el poema se nos presenta como realidad posibk para todos los hombres. En unos casos creando y en otros recreando. Porque poesía es
comunicación y sobre todo participación de la Primera Intuición.

ª Ibid.
11
Cfr. EuoT, T. S. Op. cit., pp. 98-99.
10
PAZ, ÜCTAVIO. Op. cit., p. 17.
11
lbid., p. 24.

147

�11.

HACIA UN ANÁLISIS DEL POEMA "REPASO NOCTURNO"

Antes de iniciar el análisis del poema es necesario penetrar en la problemática que nos plantea su autor. Su poesía no es para todos. Es intelectual. Lejana.
Cerrada. Pero sin embargo deja entrever un gran sentido que corre ante nuestros ojos como un grito amargo, desesperado y solo. Ante todo solo. Sí, solo, porque Octavio Paz es el poeta de la soledad y el tiempo. Es el poeta de la reflexión violenta.
Y ¿ qué es la soledad y el tiempo para Octavio Paz? "Vivir -nos dice- es
separamos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana. EV hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Su naturaleza -si es que se puede hablar de naturaleza al referirse al hombre, el ser
que, precisamente, se ha inventado a sí mismo al decirle 'no' a la naturalezaconsiste en un aspirar a realizarse en lo otro. El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión. Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente con carencia
de otro, como soledad". 12 Así la soledad es lo que se siente cuando el hombre
reflexiona sobre sí. El tiempo entre tanto es el vivir o el separarnos del que fuimos para confundirnos en el que vamos a ser.
Así se piensa y nos piensa Octavio Paz. Para él, to::io es una lucha interior que
desarrollamos contra nosotros mismos.
El poema Repaso Nocturno que intentamos analizar no es sino una muestra
pequeña de ese mundo intuitivo que nos abre nuestro poeta.
"Toda la noche batalló con la noche,
ni vivo ni muerto,
a tientas penetrando en su substancia,
llenándose hasta el borde de sí mismo.
Primero fue el extenderse en lo oscuro,
hacerse inmenso en lo inmenso,
reposar en el centro insondable del reposo,
Fluia el tiempo, fluía el ser,
fluían en una sola corriente indivisible.
A zarpazos somnolientos _el agua caía y se levantaba,
se despeñaban alma y cuerpo, pensamiento y
huesos:
u PAZ, ÜCTAVIO. El Lab-erinto de la Soledad. 2a. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica. (Col. Vida y Pensamiento de México), México, 1959, p. 175.

148

¿Pedía redención el tiempo,
pedía el agua erguirse, pedía verse,
vuelta transparente monumento de su caída?
Río arriba, donde lo no formado empieza,
al agua se desplomaba con los ojos cerrados.
Volvía el tiempo a su origen, manándose.
Allá, del otro lado, un fulgor le hizo señas.
Abrió los ojos, se encontró en la orilla:
ni vivo ni muerto,
al lado de su cuerpo abandonado.
Empezó el asedio de los signos,
la escritura de sangre de la estrella en el cielo,
las ondas concéntricas que levanta una frase
al caer y caer en la conciencia.
Ardió su frente cubierta de inscripciones,
santo y señas súbditos abrieron laberintos y espesuras,
cambiaron reflejos tácitos los cuatro .f1untos cardinales.
Su pensamiento mismo, entre los obeliscos derribado ,
fue piedra negra tatuada por el rayo.
Pero el sueño no vino.
¡ Ciega batalla de alusiones,
oscuro cuerpo a cuerpo con el tiempo sin cuerpo!
Cayó de rosto en rostro,
de año en año,
hasta el primer vagido:

humus de vida,
tierra que se destierra,
cuerpo que se desnace,
vivo para la muerte,
muerto para la vida.
(A ESTA HORA HAY MEDIADORES EN TODAS PARTES
HAY PUENTES INVISIBLES ENTRE EL DORMIR Y EL VELAR.
LOS DORMIDOS MUERDEN EL RACIMO DE" SU PROPIA FATIGA
EL RACIMO SOLAR DE LA RESURRECCION COTIDIANA·
'
LOS DESVELADOS TALLAN EL DIAMANTE QUE HA DE VENCER
A LA NOCHE;
AUN LOS QUE ESTAN SOLOS LLEVAN EN SI SU PAREJA
ENCARNIZADA,
EN CADA ESPEJO YACE UN DOBLE,

149

�UN ADVERSARIO QUE NOS REFLEJA Y NOS ABISMA;
EL FUEGO PRECIOSO OCULTO BAJO LA CAPA DE SEDA NEGRA,
EL VAMPIRO LADRON DOBLA LA ESQUINA Y DESAPARECE,
LIGERO,
ROBADO POR SU PROPIA LIGEREZA;
CON EL PESO DE SU ACTO A CUESTAS
SE PRECIPITA EN SU DORMIR SIN SUEÑO EL ASESINO ,
YA PARA SIEMPRE A SOLAS, SIN EL OTRO;
ABANDONADOS A LA CORRIENTE TODOPODEROSA,
FLOR DOBLE QUE BROTA DE UN TALLO UNICO,
LOS ENAMORADOS CIERRAN LOS OJOS EN LO ALTO DEL BESO:
LA NOCHE SE ABRE PARA ELLOS Y LES DEVUELVE LO PERDIDO,
LAS PALABRAS DORMIDAS EN LOS LABIOS DEL AGUA, EN
LA FRENTE DEL ARBOL, EN EL PECHO DEL MONTE,
EL VJNO NEGRO EN LA COPA HECHA DE UNA SOLA GOTA DE SOL,
LA VISION DOBLE, LA MARIPOSA FfJA POR UN INSTANTE
EN EL CENTRO DEL CIELO,
EN EL ALA DERECHA UN GRANO DE LUZ Y EN LA IZQUIERDA
UNO DE SOMBRA.
REPOSA LA CIUDAD EN LOS HOMBROS DEL OBRERO DORMIDO,
LA SEMILLA DEL CANTO SE ABRE EN LA FRENTE DEL POETA).

El escorpión ermitaño en la sombra se aguza.
j Noche en entredicho,
instante que balbucea y no acaba de decir lo que quie1e!
lSaldrá mañana el sol,
se anega el astro en su luz,
se ahoga en su cólera fija?
No preguntes más,
no hay nada que decir, nada tampoco que callar.
El pensamiento brilla, se apaga, vuelve,
idéntico a sí mismo se devora y engendra, se repite,
ni vivo ni muerto,
en torno siempre al ojo frío que lo piensa.
Volvió a su cuerpo, se metió en sí mismo.
Y el sol toc6 la frente del insomne,
brusca victoria de un espejo que no refleja ya
ninguna imagen" .13

l. La Forma del Verso:

El verso de este poema, como todos los de Octavio Paz, es plenamente irregular. Utiliza la nueva tendencia dentro de la poesía: el versolibrismo. Exu PAZ, ÜCTAVIO. La Estaci6n Violenta. la. edic. Edit. Fondo de Cultura EconÓ•
mica. (Col Letras Mexicanas) México, 1958, pp. 23•27. (Poema: Repaso Nocturno).

150

ternamente el poema presenta las siguientes características: siete estrofas, todas irregulares. La primera, tiene cuatro versos. La segunda, catorce. La tercera, trece. La cuarta tiene diez versos. La quinta, que aparece caracterizada
con una distinta tipografía, tiene veintisiete versos. La sexta, trece. La última, cuatro versos.
El verso libre de Octavio Paz es plenamente individual por su musicalidad.
Tiene un ritmo fuerte y bien marcado. Aunque aparentemente, en algunos
momentos, nos dé la impresión de quebrarse. Pero esto es explicable si nos
damos cuenta de la temática tan estrujante que nos presenta. No es, en realidad, el ritmo el que se quiebra sino la voz del alma de quien lee. Es el momento íntimo, violentado al máximo, el que nos hace romper la música interior del poema.

2. Las Formas Lingüisticas y la Jnterpretaci6n:
Lo que predomina en el poema Repaso Nocturno son los verbos. Los. instn1mentos indicadores del tiempo. Y predomina este elemento lingüístico porque Octavio Paz es el poeta del tiempo. De este tiempo presente que se nos;
escurre por las manos y nos lleva siempre hacia el futuro.
Inicia Octavio Paz su poema con el verbo introductorio que servirá de pauta: "T'oda la noche batal/6 con la noche". Ya nos habla de un tiempo pasado. Batall6. El verbo indicador de lucha está presente.
Luego continúa con penetrando y más allá: llenándose. Verbos, todos ellos,
de acción. El ser no mencionado aún lucha consigo mismo. Por eso penetra
en su substancia y se llena de sí mismo. Sin embargo, más importantes son
los verbos de la segunda estrofa. Sobre todo los que pertenecen al verso ocho
y nueve. Es este un verbo de movimiento en pretérito: fluía. Está repetido
por tres veces en dos versos. Y lo que fluía era el tiempo y el ser.
Todos los verbos de las primeras cuatro estrofas son pretéritos, pero al llegar a la quinta se nos convierten en presentes inmediatos.
La sexta y séptima estrofas vuelven a presentarnos un cambio: ahora los
verbos son futuros, pero por un momento, para luego convertirse en presentes y terminar en pretéritos.
Ese jugar con los tiempos verbales hace que el poema se nos convierta en
tiempo en sí. La actitud de nuestro poeta está plenamente de acuerdo con su
realización poética.
La primera estrofa nos presenta la problemática de Octavio Paz. Es un ser
-cualquiera que sea- que no está vivo, pero tampoco muerto. Es un ser en
búsqueda de sí. Por eso aquello de: "Penetrando en su substancia" y "Lle.
nándose hasta el borde de sí mismo". El ser se pregunta y al interrogarse se

151

�introduce dentro de su caparazón -substancia- y se llena como un cubo d~
sí mismo.
La lucha empieza. El adversario: él mismo. La segunda, tercera y cuarta estrofas nos narran ese combate.
Lo primero, nos dice Octavio Paz, fue ' 1el extenderse en lo oscuro, hacerse
inmenso en lo inmenso, reposar en el centro insondable del reposo". El ser se
refugia en su interior y para pensarse tiene que dormir. Pero este sueño no es
común, sino un sueño en donde se sueña despierto. Un sueño en donde tiempo y espacio no son las categorías dominantes. Un sueño donde el tiempo
vuelve a su origen. "Volvía el tiempo a su origen manándose".
De pronto el sueño-despierto se interrumpe por un fulgor que le habla, que
le hace señas. El ser, nos dice nuestro poeta, "abrió los ojos, se encontró en
la orilla: / ni vivo ni muerto, / al lado de su cuerpo abandonado". No es que
el ser se desprenda de su yo corporal para ensimismarse. Mas que se olvide
de él para convertirse en él mismo.
En esta separación irreal --o ¿ real, acaso?- surge el combate por volver
a sí, pero "el sueño no vino".
En la angustia violentada "cayó de rostro en rostro, / de año en año, hasta
el primer vagido": Es decir, en el sueño irreal el ser recordó su vida en
el mundo. Como en una especie de pantalla interior.
Pero de pronto todo se detiene. El mismo poema, al indicar un cambio tipográfico. Ya no es el ser narrado, sino el mismo poeta que se personifica en
el presente verbal y nos habla. Es un corte preciso. La quinta estrofa es la
más reveladora de la angustia por el tiempo presente. Aquí, Octavio Paz
nos muestra la lucha interior que realiza él mismo. ¿ Qué será el mañana?
Interrogante de todo ser en el mundo. Los dormidos muerden el racimo de su
propia fatiga, / el racimo solar de la resurrección cotidiana". Cada noche es
un morir. Entonces el morir es frecuente. El hombre teme a la muerte. Por
eso se interroga -mordiendo-- en la mañana de su propia conciencia. Ese
hombre que está solo, ese hombre núser, preguntándose por el futuro irreal,
lleva "en sí su pareja encarnizada". Esa pareja que está en la conciencia. O
en el espejo, porque "en cada espejo yace un doble, / un adversario que nos
refleja y nos abisma". Y vuelve al ser. La sexta estrofa es desgarran te. "El
escorpión ermitaño en la sombra se aguza". Es el prurito. Es el golpeteo
sordo dentro del miedo del hombre.
Y surge otra problemática. "¡ Noche en entredicho, / instante que balbucea
y no acaba de decir lo que quiere!" Sí. Todo el problema está patente. Durante todos los tiempos el poeta ha sufrido por no poder expresar su sentir
interno. Así Octavio Paz. El sabe a ciencia cierta que el habla poética podrá
aproximarse, más que cualquiera otra, a la expresión de la realidad interior
11

152

por medio de la intuición, pero, sin embargo, ni el habla poética llega a decir lo que el interior siente.
Por eso vuelve a la carga. "¿ Saldrá mañana el sol, ... " Mas "no preguntes más, / no hay nada que decir, nada tampoco que callar". Porque "el pensamiento brilla, se apaga, vuelve, / idéntico a sí mismo se devora y engendra,
se repite,/ ni vivo ni muerto, en torno siempre al ojo frío que lo piensa". Sí;
el pensamiento, el atributo de nuestro ser se repite en círculos concéntricos.
De pronto nos parece que se ha borrado. Pero la imagen vuelve a aparecer.
Causando siempre un mismo dolor. Un dolor de una herida que se vuelve a
abrir cada momento. El ser, el hombre, el dueño de ese pensamiento, es el
único culpable.
Pero ... El ser "volvió a su cuerpo, se metió en sí mismo". El viaje que no
había empezado aún estaba ya en su fin. Se ha realizado el mítico viaje del
héroe. Del hombre que ha roto el espejo -su propio espejo- tras ese insomnio y que de pronto pierde el deseo de lo Otro.
El ser ha regresado a sí mismo. Ha visto que no vale la pena vivir por buscar lo Otro desconocido. Por eso vuelve. Y no está "ni vivo ni muerto".
Para concluir basta decir que nuestro poeta se nos muestra tal como es. Como un poeta de la soledad violenta. Violenta en el sentido de que le gusta y
la siente, pero también en el sentido que le imprime al ser. Es decir, en el
sentido de que el ser está condenado a ese encerramiento o ensimismamiento
consigo mismo. A esa lucha que termina cuando aún no empieza y por último,
a ese romper el espejo de la conciencia -culpable o no-- para olvidarse, borrando por completo a eso Otro que camina con nosotros y se nos aparece
-acaso-- en los espejos. Para diluir a ese Yo que nos impide mirar sólo al presente inmediato, que nos arrastra hacia el futuro irreal y -¿por qué no?- in.alcanzable.

153

�ENSAYO SOBRE HORACIO, DE CORNEILLE
Lic.

MA. GuADALUPE MARTÍNEZ

B.

Facultad de Filosofía y Letras. U. N. L.

Sumario: l. La Doctrina Clásica.-2. Finalidad principal del Clasicismo.-3. La tragedia: una pieza clásica.-4. La acción.-5. La composición.-6. La Intriga.-7.
El personaje trágico.-8. Los caracteres: (Las costumbres).-9. La presentación.10. El estilo.-11. El héroe corneliano.-12. Corneille, escritor clásico: Apuntes biográficos y bibliográficos.-13. Horacio: su obra principal.-14. Argumento.-15. Acto primero: Las últimas oportunidades de la paz. (3 escenas).-16. Acto segundo:
La designación de los combatientes. (8 escenas).-17. Acto tercero: El Combate.
(6 escenas).-18. Acto cuarto: El crimen de un vencedor. (3 escenas).-19. Acto
cinco: El desenlace. (3 escenas).-20. Apreciación de personajes.-21. Conclusión.

1. LA

DOCTRINA CLÁSICA

SE DICE QUE LA ERA CLÁSICA no es ni el siglo XVII ni el siglo de Luis XIV
sino que abarca solamente veinte años ( 1660-1680), en lo, cuales se dan los
más famosos escritores, tales como Moliere, Racine, Corneille, etc.
En esta época encontramos las principales obras de teatro. Sin embargo
para entonces había ya preceptos teóricos elaborados y el sistema de los
géneros. Los dramaturgos anteponían la inteligencia y el corazón a los nervios. No hay frialdad en sus obras clásicas sino que el sentimiento, el amor y
el ardor completan la razón. Tienen una disciplina muy bien s~guida.
Una de las finalidades del Clasicismo era el deseo de hacer obras eternas y
universales. Era necesario encontrar en ellas un bien, una verdad y una belleza eternas. Existen en las mismas, sentencias morales, una nueva pintura de los
vicios y las virtudes, la pena a las malas acciones y la recompensa a las virtudes, la purgación de las pasiones a través de la piedad, etc.
Asimismo, la pieza clásica estaba dividida en dos tipos de partes: las de
extensión o cantidad: prólogo, episodio, éxodo y coro; y las integrantes: el su-

155

�jeto, las costumbres, los sentimientos, la dicción, la música y las d~coraciones
teatrales. De todas estas partes sólo el sujeto depende propiamente del Arte
Poético de Aristóteles, las demás de otro tipo de arte: las costumbres de la
~foral, los sentimientos de la Retórica, la dicción de la Gramática, etc. Sin
embargo, tanto la tragedia como la. comedia exigían de la acción que fuese de
una justa extensión: Ni tan pequeña que escapase a lo común ni tan grande
que confundiera la memoria del auditor o hiciera perderlo en la imaginación.

2.

FINALIDAD PRINCIPAL DEL CLASICISMO

Podemos decir que la finalidad principal del Clasicismo no era ni el agradar
ni el predicar. Era sobre todo moralizar al pueblo. El Clasicismo quería instruir divirtiendo, a través; de las piezas teatrales. Así, era necesario presentar la
lección con encanto y adorno literario.
El Clasicismo seguía el principio de la concepción del hombre doble: No
es solamente cuerpo sino también espíritu. Luego todo el drama viene de esta unión de naturalezas: "grande con Dios, impotente sin El", decía Pascal.
Hay siempre la lucha entre el Bien y el Mal.
Había en la técnica clásica la teoría de la economía y de la política.
Para encontrar la economía se requería la claridad que permite un análisis del pensamiento y la finura artística de la frase.
De esta manera una regla de estilo era aquella de decir la mayor de las cosas
posibles en pocas palabras. Era necesario no decir nada inútil. Es una literatura de discreción donde hay un poder de sugestión. En resumen: claridad,
precisión, discreción y economía son las fórmulas mejores que definen el

El acontecimiento histórico debía efectuarse en un día, en un máximo
de treinta horas y en un lugar que no debía sobrepasar tres sitios diferentes
de una misma ciudad.
La acción debía ser patética. Es decir, era necesario crear la piedad y la
admiración del espectador hacia los actores, evitando mostrar los vicios felices. El héroe debía ser la imagen del hombre ni muy bueno ni muy malo.
Se dice que la Estética tiene una belleza eterna y esta belleza se debía encontrar en la pieza clásica, conforme al postulado de la admiración general.
Una obra clásica, "chef-d'oeuvre", resiste al tiempo, como la Eneida, El Cid,
Horacio mismo, etc. Pero es necesario también respetar la distinción absoluta de los géneros y de las conveniencias al asunto, al público y a las costumbres.
Entonces, según el caso, estas exigencias refuerzan las reglas técnicas.

4.

LA ACCIÓN

La acción en la pieza clásica debe ser una sola. Lo que se llama unidad de
obstáculo en la comedia y la unidad de peligro en la tragedia. Se requería
una sola crisis que comenzara lo más tarde posible y terminara lo más rápido
alrededor del acontecimiento principal. El desarrollo de la acc10n como de,
'
ciamos, debe efectuarse en un límite de algunas horas. De aquí que el héroe
debía permanecer en una dete1minada edad más o menos la misma.
Mas la acción debía respetar dos principios: la verosimilitud y lo necesario.

Clasicismo.

5.

3.

LA TRAGEDIA: UNA PIEZA CL~SICA

¿ Qué es la tragedia?
La tragedia es una pieza en versos alejandrinos en cmco actos, con pocos

personajes.
4.

LA COMPOSICIÓN

LA REGLA DE LAS TRES UNIDADES

_En el primer acto, es decir, el de la exposición, se nos debe poner al corriente de los acontecimientos necesarios para conocer bien todo lo que va
a acontecer. En los actos siguientes -II, III y IV- se deben desarrollar las
posibilidades anunciadas en la exposición, seguir el conflicto central y acelerar poco a poco el curso de la acción para preparar el desenlace.
Y el acto cinco debe terminar después de la catástrofe y exponer &lt;tl espectador la suerte de todos los personajes.

Esta "regla de las tres unidades" -unidad de tiempo, de lugar y de acción- era la fundamentación de la dramaturgia clásica.

156

157

�6.

La intriga la constituyen algunos acontecimientos destinados a probar las vir-

tudes de decisión del héroe.

7.

10. EL

LA INTRIGA

El estilo de la obra clásica debe ser siempre claro, ya que el espectador debe
comprender bien los diversos acontecimientos expuestos.

11. EL

EL PERSONAJE TRÁGICO

¿Quién es el personaje trágico?
El personaje trágico debe ser ilustre -un rey, un príncipe-, lo que autoriza la dignidad trágica.
En la tragedia clásica el tema del amor es insuficiente. Es necesaria una gran

ESTILO

HÉROE CORNELIANO

El héroe comeliano sabe escoger su deber gracias a la claridad de conciencia

que él se impone y a la voluntad de hacer lo que él quiere, según nosotros lo
podremos constatar en Horacio, la pieza estudiada.

La voluntad del héroe es guiada por su razón, imponiendo el control de

pasión -la ambición, el apetito de venganza, etc.- para hacer de la misma
pieza la sublimidad del héroe.

!as pasiones.
Este heroísmo comeliano es un método de trabajo que el autor se impone
a sí mismo.

Asimismo, la historia autoriza, muchas veces, poner en escena las acciones de
algunos personajes históricos a pesar de las diversas interpretaciones de los es-

El siglo clásico gustaba de las disertaciones políticas, del espíritu romano y
de la psicología de los personajes de la más alta categoría.

pectadores.
Lo que debe permanecer bien observado en el "efecto" del tema tomado y

12.

puesto en escena.

En fin, el sujeto-héroe debe llenar una acción. Se requiere para ello una

CORNEILLE, ESCRITOR CLÁSICO:

APUNTES BIOGRÁFICOS Y BIBLIOGRÁFICOS

cierta amplitud y una compresión de intensidad del acontecimiento.

Pierre Corneille nació en Rouen el 6 de junio de 1606. Fue descendiente
8.

de una familia de magistrados normandos: "famille de robe". Hizo sus esLos CARACTERES:

(LAS COSTUMBRES)

tudios clásicos con éxito -de latín y de español- en un colegio de jesuitas
en su ciudad natal. Posteriormente siguió la carrera de Licenciado en Derecho

Las costumbres deben ser buenas, convenientes, según la edad, la dignidad,
el nacimiento y el país del personaje, conformes a la época histórica de la
acción que se desarrolla durante toda la pieza.

9.

LA PRESENTACIÓN

La presentación de la pieza teatral no debe tener muchos accesorios materiales. Nada de decoración suntuosa.
Los espectáculos sangrantes o espantosos no se deben situar sobre la escena

sino detrás del telón. Ellos sólo deben ser evocados.

y en 1624 ocupó un cargo de abogado en la Mesa de Mármol de Rouen
b .
,

tra aJo que conservó hasta 1650, aunque no litigaba mucho. Fue, asimismo,

poeta y dramaturgo.
Hacia 1624 trabó amistad con una provinciana guapa, Mlle. Milet, quien
le inspiró la idea de su primer comedia: Mélite, que se presentó con todo
éxito en París en 1629, a pesar de la crítica sobre la simplicidad del plan y la
naturalidad del estilo. Este éxito sirvió a Corneille para que continuase con
sus obras: Clitandre -tragi-comedia- 1632, La Viuda -1633-, La Galería del Palacio -1633-, La Plaza Real -1634--, etc., etc., que tuvieron
un gran éxito.
Todas estas comedias y trági-comedias tenían una característica específica:

abandonaban el estilo artificial y el lenguaje grosero de las farsas para poner
en escena la conversación de una clase social distinguida. Esto le sirvió a
159

158

�Comeille para ser presentado a Richelieu, a quien le gustaba la literatura y
que se rodeaba de escritores, a los que les daba un plan de trabajo para
sus obras. Así pues, Comeille fue elegido para formar parte de esa Sociedad
de Escritores entre los que se contaba a Rotrou, Boisrobert, Colletet, etc.,
pero duró poco tiempo con este tipo de disciplina, por su espíritu independiente. Entonces Corneille regresó a Rouen hacia 1635, y allí puso en
escena su primer tragedia Medea; luego, La Ilusión Cómica -1635-, tragicomedia. Poco después -1636--, El Cid, obra con la que llegó al cenit de
su carrera literaria. Fue uno de los primeros y mejores dramaturgos de su
época. Con esta obra conquistó París y las provincias. Él dominó, con su
genio, la literatura de la primera mitad del siglo XVII -el siglo clásico
francés-. También se le considera como el creador de un universo heroico
desconocido hasta entonces, dentro de la dramaturgia.
La tragedia fue un tipo de las obras teatrales que más cultivó Comeille,
dándole una manera personal en su presentación: concibió una acción heroica
rodeada de personajes cuya finalidad principal e ideal era el triunfo de la
voluntad sobre el instinto.
Desde 1636 a 1652, Corneille continuó con una serie de nuevas obras teatrales, tales como Horacio y Cinna -1640---, Polyeucte -1643-, Pompée
-1644--: tragedias; El Mentiroso -comedia-, también en 1644; Rodogune
-1646-, que obtuvo un éxito enorme; Heraclius -1647-: tragedias, etc.
En este año entró a la Academia Francesa.
Todo el éxito de estas obras, sin embargo, se vio opacado con el fracaso de
Pertharite. Entonces Pierre Corneille renunció al teatro y por siete años se
retiró a Rouen, en donde se dedicó a su familia. Hacia 1640 había casado y
tuvo seis hijos. En esa época tradujo al francés La Jmitaci6n de Cristo de
Kempis. Se dice que la noche de sus bodas estuvo enfermo de neumonía y
se divulgó la noticia de su muerte, dando ocasión a que un poeta, Ménage,
hiciera una elegíai en honor del difunto -el supuesto Corneille-.
Sin embargo, hacia 1658, a instancias del señor Fouquet, Corneille volvió
al teatro. Hay que anotar que según La Bruyere, Corneille no era amable ni
seductor. Su carácter tímido, conversación poco alegre, un tanto negligente
para consigo mismo. Se cuenta que sus familiares cuando le hacían notar sus
defectos, él les contestaba que él, por eso, no era menos que Pierre Corneille.
Escribió en 1659 Edipo, pieza que tuvo un gran éxito. Después, en 1662,
Sertorius, que también fue bien acogida por el público, mas hacia 1663 comenzó su decadencia. Es la época dolorosa de su vida. Entonces surgió Racine
con su obra Andr6maca -1667-, y Moliere con Las Preciosas Ridículas
-1659-, Tartufo -1664-69-, obras que irremediablemente apuntaron el
declive de Corneille, quien sufrió la indiferencia del público.

Los ú!timos diez años de su vida fueron aún más tristes con penas familiares.
muerte
de . ,d os d e sus h"IJOS y problemas pecuniarios. El 10 de noviembre de·
1
683 vend10 su casa en Rouen y se fue a vivir a París, en donde murió el lo
!::~tu:;e d~ 1~~4 a los 78 años de edad; Fue enterrado en la Iglesia de Sain;
. . dec1a ,q_ue sus fuerzas d1smmman poco a poco que el último año
de su vida su esp1ntu se resentía de haber producido tanto~ por tanto tiempo".

13.

HoRACIO:

SU OBRA PRINCIPAL

Una de_Ias mejores obras de Comeille, Horacio, puede ser la mejor la hemos escogido para el p resen t e ensayo. H orac10
. es un simple
.
re! t h'' , .
Es
b d' 'd'd
a o IStonco.
una o ra _1v1 I a en cinco actos en los cuales el espectador está ansioso
d eI resultado fmal.

14.

ARGUMENTO

Según Tito Livio, en tiempo de Tulio Hostilio, Alba y Roma combatían
~or la pr~mme~cia del_ ~oder, pero, al fin, tuvieron un acuerdo para poner
fm a las d1scord1as. Dec1d1eron confiar su suerte a la lucha de tres campeones
guer~eros de cada bando: tres Horacios y tres Curiacios. Mas la tragedia estaba
P1:~1sament~ en ~sta lucha puesto que había un matrimonio entr~ las fam1has en d1scord1a: Horacio, ~aballero romano, había casado con Sabina,
d_a~a alba~a, hermana de Cunacio. Asimismo, había allí un noviazgo. Cu
naCio, gen!Il-hombre de Alba, era novio de Camil!e herman d H . . H
·
e · ·
,
a e orac10
orac1~ y ur1ac10 aceptaban sin discutir el deber que les impone la patr· .
p_er~ mientras q~e H~racio tiende a obtener un heroísmo extraordinario,
nac~~' en ca~bto, estima la situación cruel. Para Horacio, la piedad es una
~eb1h~a_d_, mientras que para Curiacio, la ausencia de piedad
msens1b1hdad.
es una clase de

e:'.

Curiacio dice :
J'ai pitié de moi mfme, et jette un oeil d'envie
Sur ceux dont notre guerre a consumé la vie . . -~

;::~~L:~

1
tengoCo

H ;ra~e. Clásic?s Ilustrad~s . Vaubourdolle. Librairie Hachette. ("Yo

'd ,, )

nu mismo Y miro con env1d1a a quienes nuestra guerra ha quitado la

Vl

a

, p. 36.

161
160
Hll

�Mientras que Horacio dice a su vez:

Rome a choisi mon bras&gt; je n'examine rien ...
2
Albe vous a nommé, je ne vous connais plus.
En la obra, el combate de los guerreros se lleva a cabo, a pesar de la angustia de las damas. En principio, dos Horacios son muertos y tres Curiacios
son heridos. Entonces, el último Horacio --esposo de Sabina-, viendo a sus
dos hermanos muertos, emprende la huída, mas, de pronto, regresa a la lucha
contra los hermanos heridos, a los que mata uno por uno. De esta manera, el
triunfo es de él y de Roma. Luego, se dirige a su casa en donde le cuenta lo
sucedido a su hermana Camille, quien desesperada al saber la muerte de su
amado por manos de su hermano, le maldice, y Horacio indignado, la mata.
Entonces, Horacio es condenado a muerte por los jueces de Tulio Hostilio.
Está a punto de morir, pero el viejo Horacio, su padre, pronuncia un discurso
en favor de su hijo, por el cual es absuelto.
De este relato, Comeille hace el drama. Inventa el personaje de Sabina,
hermana de los Curiacios y esposa de Horacio, reforzando, de esta manera,
la unión de las familias en lucha y creando una de las más espantosas situaciones.
Los cuatro primeros actos son de una ansiedad para el público, llevados
hábilmente, relatando las peripecias del combate fratricida, dándonos un
final de la obra, magnifico.
El viejo Horacio creía, en un momento, que su hijo había abandonado la
lucha con la huída, lo que le había decepcionado; sin embargo, cuando Julia
le cuenta que su hijo había vuelto de nuevo al campo de combate y matado
a los Curiacios uno por uno, cambia por completo la situación y es entonces
cuando el héroe comeliano, Horacio, toma su verdadero valor.
De esta manera la rivalidad de dos pueblos, Alba y Roma, se concretiza en
la lucha de dos pasiones: el amor y el patriotismo, triunfando, esta vez, este
último.
El quinto acto es el dedicado a los jueces y al juicio, acto un tanto frío y
monótono, mas indispensable: el héroe Horacio que ha matado a su hermana
es absuelto por el jurado, consagrando así el amor de la patria sobre el de la
familia, solución ésta que dio lugar a controversias.
La primera representación de Horacio fue en Roma en 1640, y fue acogida favorablemente por el público de su tiempo. Conserva la regla de las
tres unidades: La acción es en Roma en una sala de la casa de Horacio, se

en un tiemp 0 d e vem
· ficuatro h oras, en la pieza teatral, unidad esta
údesarrolla
.
hlt,ma ~u: no se apega completamente a la verdadera historia, pero Comeille
a Lo
camh,ia o un poco la. reahdad
. para conservar la un,·dad d rama't'1ca.
s
eroes
de
Corne,lle
se
dIStinguen
por su voluntad ,·nflex,'ble puesta a 1
.. d ¡
·
serv1c1~ . e as pasiones más altas, tales como el honor y el deber 'C b t
las deb,hdades del sentimiento para obedecer las órdenes d l l . .
a en
estoicos, permanecen humanos por el entusias
I e a ~ ona. unque
f · •
mo que es amma o por el
su nm1ento que les causa el cumplimiento del deber.

o:

to!~;st~o de, ~ornei:le es ~ra~ori~, desprovisto de lo pintoresco. Los versos
s n max1mas, as anhtes1s tienen una fuerza que se i'mpo ne a l esp1ntu.
, . '

15. Acrn

PRIMERO:

LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES DE LA PAZ.

(3

ESCENAS)

En este acto Sabina h
d C . .
un caballero r~man
' en:1ana e . una~~º y esposa de Horacio, hijo de
tonces Alba R o, se qbueia de su Situac10n con Julia, su confidente. En· no quena
, la lucha entre
las do' · d Y
d orna esta an en guerra y Sab ma
, s_ cm .ª es, ya que ella se sentía tanto albana como romana Ella
sent1a mdec1sa de sus sentimientos: "Le trouble d
.
se
sur mes Iarmes". 3
e mon coeur ne peut ríen
Confiesa que de todas maneras, si la gloria era para una u otra
ella daría sus lágrimas a los vencidos y su od,·o a los vencedores. ciudad,
Ret
Rorna que debe respetar a Alba, su madre.
a a
Camille
· es novia
. de Curiacio. Ella también confía
. ' hermana
. ., d e H orac10,
a Juha su s~tuac1on amorosa. Tampoco quiere la guerra sino a su novio.
Entonces Julia le aconseja que ame a Valerio, caballero romano a
,
la amaba, y, de esta manera, ella no tendría ningún problema.
leq~~cee:l

Asf

. . .Oubliez Curiace, et recevez ValCre
Vous ne temblez plus pour le parti ,;ntraire.4
Mas ~amille no le hace caso. Le replica que ella tiene un amor
puro hacia Curiacio, quien le ha ofrecido desposarse con ella
bastante
Así pues, las dos damas, Sabina y Camille, están angustiad~.
Al fm del acto, Curiacio llega anunciándoles una nueva·. que las dificultades
a Opus cit. ("La confusión de mi corazón no
d
d
.
Opus cit (" 01 .d
C . .
. pue e na a sobre mis lágrimas") p. 19.
.
.
. . . v1 a a ur1ac10, y recibe a Valerio Tú
,
eI partido contrario"), p. 23.
·
no temblarás más por
4

~ Opus cit. ("Roma ha escogido mi brazo, yo no examino nada ..." "Alba os ha
nombrado, yo no os conozco más", p. 36.

162

163

�· d a d es se 1"ban a arreglar por un combate entre tres campeones
entre las d os cm
guerreros escogidos de cada bando.

16.

ACTO SEGUNDO:

LA

DESIGNACIÓN DE LOS COMBATIENTES.

(8

ESCENAS)

En este acto, Horacio y sus dos hermanos son escogidos por _los romanos para
el combate. Asimismo, Curiacio y sus dos hermanos son designados para de~
fender la causa de Alba.
Horacio piensa que la elección para batirse ha sido mala, que Roma espera
mucho más de él y Curiacio también teme por haber sido elegido para lu~~ar
por Alba. Opina que hay algo de inhumano en la batalla entre las fa1_1uhas
puesto que un Horacio era el marido de su hermana y él era el nov10 de

Camille escucha pero no queda conforme.
Sabina, a su vez, quiere morir. Ella desea que uno de los guerreros la mate
y que el otro la vengue, y, así, el combate no tendría nada de extraño, ya
que, según ella, habría una razón.
Horacio, luego, hablando con su esposa, le suplica que le permita terminar
sus últimos días con gloria y honor. Que él quiere poder conducirse como un
verdadero guerrero romano. Él realmente la ama.
Sabina, entretanto, desesperada, impreca a su marido y a su hermano porque van al combate y les llama tigres:
Tigres, allez combattre, et nous, allons mourir. 8
Mas, al fin del acto, el viejo Horacio invita a las damas Sabina y Camille a
cumplir con su deber.

una hermana de Horacio.
Horacio, sin embargo, está contento de luchar por Roma. Es u~ verda.
·
·
teme no conocer bien a los
clero guerrero que qmere
monr
por su pat na
Y
Curiacios para hacer mejor la batalla.
.
Los caracteres de los soldados están muy bien delineados en este pasaje.

Horacio, antes de irse a la lucha, aconseja a su hermana, Camille, que reciba
bien a Curiacio, si es vencedor:
Ne le recevez point en meurtrieur d'un frefe,
5
Mais un homme d'honneur qui fait ce qu'l doit faire.

y le recomienda, también, que no le reproche nada a él, si él obtiene la
victoria:
Faites

a ma victoire un pareil traitement.

Allez, ne m'aimez plus, ne versez plus de larmes.

ACTO TERCERO:

EL

COMBATE.

(6

ESCENAS)

Después de algunos rumores se sabe que los dos bandos emprenderían la
lucha.
Sabina piensa que es necesario cesar de compartir inútiles preocupaciones.
Cambia un tanto sus sentimientos, cuando se da cuenta de que los Curiacios y
los Horacios se encuentran ya en el combate. Entonces ya no teme ni la lucha
ni la muerte sino solamente la pérdida posible de Horacio, su esposo. Mas
Camille está completamente indiferente.
En esto, el viejo Horacio llega con las damas y les da una triste noticia:
que el combate ha comenzado:

6

Vos fr6res sont aux mains, les dieux ainsi l'ordonnent. 9

.
d e Cam1"lle • Le dice que es necesario ir
Después, Curiacio va a d esped irse
al combate y que ella no le debe amar más:

0

17.

1

Les dice que teme por Alba, que será reducida a la nada.
Mas, luego, se da cuenta de que dos Horacios han sido muertos y que los tres
Curiacios están heridos y que el último Horacio se ha alejado del combate.
Esto le hace ponerse colérico, al pensar que su hijo ha traicionado al Estado.

de un hermano
Op1ts cit. ("No 1e rec1"bas en eJ roomento preciso como asesino

¡ sino como un hombre de honor/ que hace lo que debe hacer"), P· 37.
Opus cit. ("Haz a mi victoria un tratamiento semejante"), P· 37.

8

1
Opus cit. ("Ve, no me ames más, no derrames más lágrimas ' ) , p. 39.

ª

1

164

Opus cit. ("Tigres, id a combatir, y nosotros vamos a morir"), p. 43.
Opus cit. ("Vuestros hermanos han ido a las manos, los dioses así lo ord enan"), p. 51.

165

�18.

ACTO CUARTO: EL CRIMEN DE UN VENCEDOR,

El romano Valerio había hecho saber al
h" Horacio y que por lo mismo debía ser
~~~ar a los tres Curiacios heridos, quienes
el combate había terminado y que habían

(7

ESCENAS)

vieJO Horacio de!ª huí,da d~-~u
castigado, ya que el hab1a po , o
se habían separado c~eye~d~ q~e
querido seguir la luc a Slgmen o

a Horacio.
. .
·
b'
Poco después, Valerio se da cuenta de que el v1eJ_~ Horac10 no sa ta
todavía la otra mitad de la historia: el triunfo de su h1¡0 y de Roma sob~e
Alba. Entonces, le explica que Horacio había vuelto a la lucha y que habia
matado a }os tres Curiacios.
..
Al saber esto, el viejo Horacio se siente orgulloso de su h1Jo:
O mon fils! o ma joie! o l'honneur de nos jours! io
Poco después, el viejo Horacio habla con Camille y _con Sabina parn darles
la noticia: la muerte de dos Horacios, y la de los Cunac10s por Horac10.
Horado, una vez terminado el combate, va a su casa. Se ~ncuentra ,con su
hermana Camille, a la que le cuenta lo sucedido, y del :rmnfo de el y de
Roma, pero Camille, desesperada por la muerte d_e su no~10, ~e 1mpreca, lla~
mándole bárbaro, y le pide le devuelva a su Curiac10, a qmen solo ella amaba.

Después, Horacio va con Sabina, su esposa, a quien amaba, mas el deber
era más fuerte que su amor. Le suplica que eleve sus sentimientos, que él conocía el dolor que la embargaba; pero que era necesario participar de su gloria
y le dice adiós.
De esta manera la victoria fue de Horacio y de Roma, quedando sujeta a
ésta, Alba.

19.

ACTO CINCO. EL DESENLACE (TRES ESCENAS)

Después de la victoria, Horacio va a ser juzgado por la muerte &lt;le su hermana. Valerio demanda su cabeza.
El viejo Horacio no puede estar en contra de su hijo: le dice que él mismo podía evitar su vergüenza.
Entonces, el Rey Tulio se presenta al juicio. Le dice al viejo Horacio que
ha tenido noticias de la muerte de su hija única, Camille, y le ofrece justicia.
Entretanto, Valerio, aún enamorado de Camille, pide de nuevo la cabeza
de Horacio, pero el viejo Horacio le defiende ante el pueblo romano.
Un poco más tarde, Sabina llega. Le pide al Rey que perdone a Horacio,
y, a cambio, que ella muera. Mas el acusado justifica su acto dando razones
patrióticas y el Rey le absuelve. Luego ordena una ceremonia expiatoria que
lavará el crimen del héroe: Manda que los dos cadáveres sean exhumados
en una tumba:

Je l'adorais vivant, et je le pleure mort.n
Luego Camille reniega de su hermano y de Roma y quiere que Roma sea
destruid~ como ha muerto su amado. Ella pone por encima el amor humano
al de la patria. Así dice:

Que cent peuples unis des bouts de l'univers
Passent pour la détruire et les monts et les mers!12

Je veux qu'un meme jour, témoin de leurs deux morts,
En un meme tombeau voie enfermer leurs corps. 1s
En esta forma termina el acto cinco y el desenlace de la obra teatral.

20.

APRECIACIÓN DE PERSONAJES

Entonces, Horacio indignado por las imprecaciones de su hermana cont::
l mata El dice que su hermana era un monstruo q
él y contra R orna, a
·
·
d
era necesario ahogar naciendo, ya que había renegado de su patna y e su

Horacio, el héroe, está nutrido de ideas nuevas. Está dispuesto, completamente, a hacer todo por el Estado, cerrado a cualquier otro sentimiento humano, llegando hasta el crimen su amor por la patria.

familia.

Camille, el personaje femenino más bien dibujado, es una mujer amorosa.
Antepone el amor humano al del Estado. En el fondo se parece a su herma-

ui
ll

1'

Opus cit. ("¡ Oh mi hijo! ¡ Oh mi alegría! ¡ Oh el honor de nuestros días!") p. 60.
Opus cit. ("Yo lo adoraba vivo, y yo le lloro muerto") p. 64.
Opus cit. {"¡ Que cien pueblos unidos de los cabos del universo / Pasen para des-

u Opus cit. ("Yo quiero que un mismo día, testigo de sus dos muertes, / En una
misma tumba vea encerrar sus cuerpos") p. 79.

truirla y los montes y los maresP') P· 65.

167
166

�no: es tan apasionada como él. Mas en ella predomina el amor por Curiacio
mientras que en Horacio, el amor a la patria, a Roma. Sin embargo, ella se
ama más a sí misma, ante todo. Tiene conciencia de su valor como mujer,
como amada y como hermana. Ella quiere su propio honor y su propia felicidad. Llega a odiar, sin limite, a Roma, que le ha robado a su amado.
Curiacio, valeroso guerrero, se muestra decidido a cumplir con su deber
aunque reconoce que es una situación cruel. Es incapaz de olvidar d amor de

Camille.
Sabina es una mujer de poca firmeza. Como esposa de Horacio tiene un
papel importante en esta obra teatral. Sirve para reforzar más la situación difícil entre las familias en discordia. Su carácter es indeciso, versátil. Ella luchaba entre su deber de esposa y el de hermana, triunfando el de esposa. Al
final de la pieza, ofrece su vida por Horacio.
Julia, la confidente, representa el tipo de personaje secundario que sirve
para hacer resaltar a los personajes principales. A través de ella nos damos
cuenta de las dificultades y preocupaciones por las que atraviesan las damas
Sabina y Camille.
Los demás personajes secundarios: el Rey T'ulio, el viejo Horacio, Valerio,
los soldados Flavián y Próculo, en sus papeles respectivos, sirven de complemento a la acción principal.

PERSONAJES:
Tuuo, rey de Roma.
.El viejo HoRAcrn, caballero romano.
HoRACio, su hijo.
CuRIACio, gentil-hombre de Alba, novio de Camille.
V ALERio, caballero romano, enamorado de Camille.
SABINA, esposa de Horacio y hermana de Curiacio
CAMILLE, novia de Curiacio y hermana de Horaci~.
JULIA,, dama romana, confidente de Sabina y de Camille.
FLAVIAN, soldado del ejército de Alba
PRÓCULO, soldado del ejército de RoO:a.
El lugar: Roma, en una sala de la casa de Horacio.

BIBLIOGRAFIA
ADAM
1948ANTOINE.

.

.

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CASTEX et P. SURER. Manuel d
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CHEVAILL
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. . . a. e 1tion, 1961.
IER, · R., AuDIAT, P. et AuMEUNIER E L
rie Hachette.
Paris.
. es nouveaux textes franrais. Librai-

'SAuLNIEa 1

21. CONCLUSIÓN:

Histoire de la Litté ra t ure Franfatse
. au XVII e. siúle. Tome l. DOMAT

ª

M A D Les e d E . .
Hachette .. Bo~lev~rd Sai r:nGs cr.wamps ~e la France. Nouvelles Editions. Librairie
n
ermam, ans, 1862.
~ILLE. Horace. Classiqucs Illustrés Vaubourdolle · Librairic Hachett~. No. 15.
Pans.

REGNIER,

Comeille escribió Horacio dedicada a Richelieu. Como sabemos, en esta
época la historia venía a ser la principal fuente de la literatura dramática. El
héroe trágico inspira la piedad. Los demás personajes de esta obra responden
a las exigencias de la Poética de Aristóteles. La regla de las tres unidades está bien llevada. La sobriedad y la unidad de la pieza dan efectos patéticos. El
autor tiene una habilidad para hacer nacer, en los espectadores, las emociones

•CORN

Loms · eorne1·11 e, par lu1-meme.
.
&amp; · ·
d T
Seu1l. Col!ections Microcosme. No. 18.
nvams e oujours. Aux éditions du

BERLAND
. '

más fuertes, bajo una forma superior.
Es H oracio una tragedia clásica francesa. Y a pesar de que la pieza evoca
una situación histórica, Corneille piensa en su patria. H oracio es un cuadro
de costumbres de una familia en guerra con los sentimientos del honor y del

deber individuales y sociales.
Monterrey, N. L., abril de 1965

168

169

�LO INTELECTUAL Y LO EMOTIVO EN LA OBRA DE
DOS POETAS DEL SIGLO DE ORO'
TERESA AVELEYRA ARROYO DE ANDA

Instituto Tecnol6gico

FRANCISCO DE Rio¡A y JUAN DE ARcm¡o: dos poetas casi opuestos, dentro
del espíritu general del Siglo de Oro español. Y sin embargo, es no sólo posible, sino necesario -una vez que se ha penetrado en el sentido de su obraestablecer entre ellos un paralelo: ambos son poetas de equilibrio; ninguno,
en su poesía, alcanza lo emotivo directamente; los dos llegan a ello a través
de lo intelectual. Pero el paralelo se reduce estrictamente a esto. La maneia
como uno y otro llegan a la emoción a través de la inteligencia es totalmente

diversa, y esa diversidad de procesos tiene como resultado dos productos
poéticos que no pueden ser más diferentes.
A lo largo de las páginas que siguen, trataré de explicar y analizar las anteriores afirmaciones.

FRANCISCO DE R10¡ A

Rioja parece ser un poeta de la naturaleza. De hecho, la naturaleza se hace
presente, ordinariamente en forma explícita y sostenida, y las menos veces en
alusión, en la casi totalidad de sus poemas. Pero esta primera y simple observación tiene que modificarse y desdoblarse, a poco que se lea con cuidado
1
El presente estudio se basa en el conjunto de composiciones de ambos poetas contenido en la Biblioteca de Autores Españoles de M. Rivadeneyra, el más completo que
pude tener a mi alcance. Ese conjunto comprende, de Francisco de Rioja, 5 7 sonetos,
13 silvas, una sextina y una breve traducción de versos latinos; de Juan d~ Arguijo,
61 sonetos, 2 canciones, una epístola y una silva. En total, 61 composiciones de Rioja,
frente a 65 de Arguijo.

171

�El regalo ¿a cuál ánimo defiende?
Antes lo tiene débil y oprimido
Sólo constante te hará y sufrid;
A padecer el fuego que te enciende.
Como _el ba~ro, que diestra mano informa
De la impelida rueda al movimiento
Apena estable en su primer figura '
Que mientra al agua y viento s: conforma
yace frágil, Y firme sufrimiento
Le da !a llama con que eterno dura.

la obra del clérigo sevillano. Porque el tratamiento que Rioja da a la naturaleza -para mí el rasgo más característico de su poesía- es complejo, tanto
desde el punto de vista del proceso psicol6gico, como en atenci6n a la técnica poética propiamente dicha. Con todo, esa complejidad puede obviarse
diciendo que en ese tratamiento hay dos operaciones principales: la primera
intelectual, la segunda emotiva.
Primera operación

En esa primera operación, la naturaleza no está jamás tomada por sí misma, sino considerada como una imagen material capaz de simbolizar los entes espirituales que pueblan la poesía de Rioja, y que pueden fundamentalmente, clasificarse en dos grupos: afectos amorosos y afectos -mucho más

que ideas- morales.
Ciertamente, toda poesía suele, y aún requiere, cristalizar lo espiritual en
lo físico, a través de ese recurso estilístico esencial que es la metáfora; pero
en el caso de Rioja, el complejo espiritual no se vuelca en una imagen hallada espontánea, intuitiva y emocionalmente; sino que se ajusta con premeditación a una imagen "prefabricada" de manera intelectual.
La "prefabricación" de las imágenes, en Rioja, puede estar dada por los
tópicos y convenciones renacentistas, procedentes de la poesía de la antigüedad clásica; por una convención establecida en forma personal en la mente
del poeta, o en forma mixta. El hecho es que los elementos de la naturaleza,
r.l paso de las estaciones, el alba y el ocaso, los astros y sus movimientos, los
mares y los ríos, las selvas y los árboles que las pueblan, los álamos, las algas, las
vides, los frutos y las flores ... todo ello tiene en la poesía de Rioja un sentido
primario preestablecido de símbolo intelectual.
Me parece ejemplo característico de lo anterior un soneto en el que, por-excepción, la naturaleza no aparece en forma de paisaje ni imagen externa alguna, sino que está oscuramente representada por sus cuatro elementos funda1nentales, según la concepción de los antiguos: el fuego, el aire, la tierra y el
agua. En los cuartetos, el poeta hace una consideración moral: la adversidad
tiempla las almas y les da verdadera fortaleza; en los tercetos desarrolla un
símil tomado de la alfarería: el barro adquiere resistencia al pasar por el fuego. El soneto es el siguiente:
Temes en vano el rayo que te ofende
Ser en polvo y en humo convertido,
Aunque del pecho tu)'º en lo escondido
Tanto con ambicioso ardor se extiende.

b TEn los tercetos se advierte ¡a premed'itad a construcción intelectual v sim. f orma;, - el
ª"o ica. Estan
¡ presentes la tierra -"el barro' qup~ diestra mano m
que a amasa y el aire que 1a acanc1a
· · mientras
•
. ::.ua l'd
gira en el torno "d 1
impe l a rueda al movimiento".' y fma 1mente el fuego que le da dureza. e"la
queyeterno
·
11 ama con
mano
blando
a rf dura"
". Obv1arnente,
ese barro simboliza el espíritu· hu-a
mo O - apena estable en su primer figura"
u
•
1
agua y · t ( ' b ¡
..
mientra a
v1en o srm o os de mohc1e) se conforma" .
f
cuando ha
d 1
, pero irme y constante
versidad.
pasa o a prueba del fuego, símbolo éste de sufrimiento y adI

•

i

sol~;!d~~:~~:tt:Je:t::t todas las poesías de Rioja tienen los símbolos tan ab' pero aun en poemas mucho más líri
l .
de
la
naturaleza
tiene
-por
su
preestable
.
.
?ºs,
del
c1m1ento y permanencia en alaimagen
mente
d ~o~al y por su modo de formaci6n desligado de lo emotivo- mucho ,
e Siml o o que de metáfora. Algunas veces adopta la forma del símil
mt as
se pro onga en alegoría . D oy, a contmuac1on,
.
. , unos pocos ejemplos d lY o ras
ch os que podrían aducirse.
e os muUno de los símbolos fijos en el espíritu de Rio'a
na mdudable.
.
J ' como herencia horacia.
' pero con una m terpretación personal es la d I
ruma, identificado con la ambición la crueld d
'l ,
e mar causa
de
0
:

0

;~~si!\t:º;:ª/!:/se tema con 'el_ de 1~ _c:du~idaa~:;

¡:;~

!:r

::::

:~ps~!:e~~ed~;s,pp::etroe\li:;p:ªn::~~;n'.::g:a~;s;;n;;os~ e;a~~;a(~;c:~i:~:
mas caractensttco:
(.°No ~iste siempre en firme lazo atadas
La piedad Y la fe a la mansedumbre?
y a en líquida y sonante pesadumbre
Son con frecuente ejemplo desatadas
Mira cuántas ciudades fabricadas
·

173
172

�Que al cielo amenazaran con su cumbre,
Y arriba fueron por su excelsa lumbre,
Callan entre las aguas sepultadas.
Este pues tan cruel, tan ambicio:o
Humor, que lame fiero altas ruinas,
Es fiel y pío a la tierra un tronco helado.
¡Oh afectos, oh piedad, que al proceloso
Ponto ilustren tus obras peregrinas
y a mí ni aún sombra fría no haya tocado!

, . d I
n el soneto siguiente, que forTambién hay utilización alegonca e mar e .
.
.
ma parte de una serie, en la que el símbolo es siempre el mismo.
Levanto _
el cuerpo, que sustento apena, ,.,
De esta playa, que el ponto hiere y bana,
Libre ya de los ímpetus y saña
Que tene y tiembla la azota~a arena;
y miro la agua, de piedad a¡ena,
_
Que entre montes de espuma con ex:rana
Crueza me volvió, cómo ahora engana,
Que mansamente por la playa suena;
Pero yo, que me vi en el trance extremo
Tantas veces~ '.Y sé cuánta distancia
Hay de su alegre a su turbada frente'
Huyo su imagen, aunque vanamente;
Que si conozco su mudanza, temo
Como igual a sus olas mi constancia.
Es posible multiplicar los ejemplos de esta clase y afirmar qu~ :~d llega;
a diez o doce las composiciones en que falta -sea sostenido o a u l ~
, l ·1
"A la rosa" efímera habla alegoncasímbolo de la naturaleza. As1, a si va
,
mente del amor perecedero; la silva "A la arrebolera"' ~lo~, de un d1a, alu~
d d de la vida. la silva "A la rosa amarilla expresa, en un
de a 1a b reve ª
'
, ·
del amor desdesimbolismo en que intervienen aún los co1ores, e1 termino
,
"A 1 ºd" y "A un río" manifiestan, en pura alegana
ñado ... Los sonetos
a vi
.
.
ue no llega a expresar su contenido espiritual, la exigencia am~~osa de re~i rocidad; y los varios sonetos de escarmiento, amoros~ o no, ~tihzan la tan
p 'd ·magen del mar causa simbólica de un naufrag10 afectivo o moral. ..
repetta1
,
.,
Toda esta poesía de Rioja es intelectual en su pr~era operac10n; ~er~
.
.
l d'
-que ha sido previo con gran antenonno d1scurs1va, porque e iscurso

174

dad en la mente del poeta- se expresa de una vez y sintéticamente en el símbolo. No cabe, sin embargo, en la anterior observación un grupo mínimo de
composiciones netamente discursivas, entre ellas, las silvas "A la riqueza",
"A la pobreza" y "A la tranquilidad", y varios sonetos de asunto moral.
Segunda operación
Si Rioja se quedara en esta primera operación en su poesía, sería muy e~-casamente poeta; pero en forma secundaria, su emotividad, hasta aquí conte11ida, fluye y se dilata sin desbordarse. Una vez logrado, por camino intelectual, el resultado primario de encerrar un afecto moral o amoroso en un símbolo que ha sido pensado y repensado por el autor, parece que éste se halla
en libertad para sentir más espontáneamente. Entonces ocurren varias cosas:
la naturaleza recupera su puesto como tal y es poetizada por sí misma; el
"Símbolo, sin perder su oficio representativo, deja de ser compacto y se desdobla en múltiples facetas líricas: ora es metáfora propiamente dicha, ora
imagen surgida al paso, con frescura y espontaneidad, ora detalle expresivo y
-una que otra vez impresionista ... A su vez, los objetos simbolizados, los afectos y las ideas ---con predominio de los primeros sobre las segundas -en este
clima de mayor emotividad, se liberan también y sin extralimitarse ni desordenarse, se expresan con mayor albedrío.
Así, por ejemplo, en las silvas "Al Fuego" y "Al Verano", que analizo parcialmente a continuación.
En la primera, el poeta habla alegóricamente de su amor a Clori, y lo compara con el que ella tuvo por él: el primero es como fuego que va por la selva "a paso lento" y que no se extingue; el segundo fue llama violenta y fugaz que se apagó. Casi toda la composición, que consta de unos cuarenta
versos, desarrolla la doble imagen contrapuesta: el fuego breve y vano; el
fuego duradero. Sólo al final, en cinco versos, se resuelve el símbolo y se expresa su significado. Copio el fragmento que me parece más representativo
de esa vuelta sobre sí de orden afectivo que se da en la poesía de Rioja. Quiere hablar el poeta de su propio amor y dice:
No así vagante llama
Tiende el cabello sobre antigua selva)
Y rompe y se derrama
Por los hojosos senos, ambiciosa
D.e conservar su luz maravillosa,
Y esforzada del viento,
Discurre por el bosque a paso lento.

175

�Esplende y arde en el silencio obscuro,
Emula de los astros;
Arde y esplende al rutilante y puro
Cándido aparecer de la mañana,

Y sobra y vence al sol siempre segura.
Abrasadora del verdor del pino,
Levanta entre sus ramas

Globos de fuego y máquinas de llamas,
Y en el s61ido tronco y más secreto
Del laure4 y el abeto
Estalla y gime y luce,
Nunca del Euro o Noto escure cid a
Ni de la inmensa pluvia destruida;
Tal en mi pecho inapagable incendio

rre por el bosque a paso lento"
ue tan

.

.
La silva "Al v

ama es el amor, jamás estable

iza a, se
,,

an unimismado.

d d l' .
erano presenta, en menos grado y quizá con menor calia mea un fenómeno simila El
•
tetizar ast la mutabilidad de ;~ vid:s1uema mtel~ctua] previo se puede sinlas estaciones Pero el
.
umana es ,gua] al paso inevitable de
blar de él se. olvida d:~:1:o:p1eza}abladndo del verano que llega, y al ha' . .
parac1 n y e su moraleja -que la tienese goza descnb,endo la naturaleza veraniega:
y
Y a el verano risueño
nos descubre su frente,

De rosas Y de púrpura ceñido.
Remite al aire el desabrido ceño

Y el sol libra sus rayos

'

De las nubes oscuras

Y tal como violenta
Y vana y leve exhalación huyeron

'

Y con luces más vivas y más puras

Regalando la nieve
Al blando pie de los parados ríos
Las prisi~nes de hielo alegre quit:,
y su antizuo correr les solicita.
Viste de yerba el suelo

Las llamas, Clori, que en tu pecho ardieron.

En los versos anteriores, el fuego hermoso que se propaga por la selva, la
naturaleza en llamas, parecen pe,-der su importancia como símbolo. El poeta se olvida de la relación intelectual preestablecida y se deja ganar por la

Y de verdor lozano

emoción del espectáculo natural, al que toma por sí mismo, para hacer su
descripción lírica. Que lo mira con los ojos de la imaginación se advierte
luego en la viveza descriptiva, lograda mediante la intuitiva selección de los

'

Frentes que desnudara el cierzo cano.

'

La pesadumbre líquida no crece

detalles expresivos; en el rasgo metafórico visual: "Tiende el cabello sobre an-

Con el sudor de los oscuros vientos

tigua selva"; en la sentida profundidad de los "hojosos senos" silvestres; en la

Qué ásperos la levantan y remueven

expresividad de ese verso de contraste y sinestesia: "Esplende y arde en el

De sus hondos asientos·
Mas antes ya serena y ;lara gime

silencio oscuro" . .. Y no sólo se advierte que mira el espectáculo natural, sino

también que lo admira. En un clima ya cordial, extiende su admiración al

Con el peso de máquinas aladas
Que su tranquila y li.ra frente oprime.

"rutilante y puro / Cándido aparecer de la mañana" y a los incandescentes

"Globos de fuego y máquinas de llamas".

176

11

~ola y 1ap:::osi~~:1.'mdpetuosoh como_se_ remansa. Por la virtud lírica, el sím~

Eterno se sustenta,

Dentro de este clima cordial, la cosa simbolizada, esto es, el -;entimiento
amoroso} se 11 dice" sin necesidad de expresarse directa y claramente, porque
relegado ya el vínculo intelectual, ese sentimiento se liga efectivamente a su
símbolo y cristaliza en él plenamente. La metáfora, en su desenvolvimiento,
en su fluctuación, en sus matices y en sus imágenes, es el mismo sentimiento
amoroso que ahí se hace concreto, para comunicar eficazmente su impresión.
Así, por ejemplo, esa llama que "rompe y se derrama / Por los hojosos senos,
ambiciosa / De conservar su luz maravillosa", un instante después "Discu-

' porque esa

Como se pu_ede observar, el tema del agua -hielo que se deshace corr·
tes. que van hbres de nuevo, nos
, o bedientes que mueven los az d'
,enu
,
qumas aladas"- tiene un I
•
u es, mati
•
ugar unportante en la composición y está afee! ~~mente tradtado. M~s adelante, el poeta vuelve a tomarlo en sólo dos dea es -uno

de bodeg,

e ellos intensamente expresiv

l' .

.

o- con que remata una especie

.
on inco, pmtura verbal de una mesa aderezada con flores fruto
5
estivales, donde la naturaleza -ahora como "nat 1
,, y
nuevo t ad
, .
ura eza muerta - está de
om a por s1 misma y descrita con morosa delectación:

177
Hl2

�De la imagen de Amor, ardiente rosa,2
Las encendidas alas,
Que fueron ya de sus espinas galas,
Con el color, con el olor divino
Son lustre y ornamento al blanco lino,
Do al gusto se ministra coronando
La mesa regalada
Y fruta sazonada

Con el puro rocío blanqueando.
Pues ¡ cuál parece el búcaro sangriento
De flores esparcido,
Y el cristal veneciano,

A quien la agua, de helada,
La tersa frente le dejó empañada!
Esta silva, en cambio, se queda muy por debajo de la anteriormente analizada en la expresión de lo que el poeta quiso simbolizar: el dolor de que la
humana felicidad sea mudable y caduca. Esta expresión no cristaliza eficaz.
mente en la imagen, sino que tiene que hacerla, independientemente, en forma reflexiva. Dice al verano:
Veloz pasas volando
Al humano linaje amonestando,
Viendo las rosas que tu aliento cría
Como nacen y mueren en un día;
Que las humanas cosas,
Cuanto con más belleza resplandecen,
Más presto desvanecen.

Múltiples sonetos de Rioja, particularmente entre los de tema amoroso, son
buena muestra de esta emotividad secundaria que me parece característica
de su poesía. Menciono, en primer término, el soneto otoñal dedicado "A Don
Juan de Arguijo", cuyo obvio símil es el siguiente: al verdor de la selva da
fin la llegada del otoño; así, el mal de amor se acaba con el tiempo. En los
cuartetos se desarrolla la imagen de la naturaleza; en los tercetos se expresa
el otro término de la comparación. El equilibrio entre los primeros y los segundos es muy inestable, por lo que hace a su emotividad, y se resuelve decididamente a favor de los cuartetos, en los que Rioja, nuevamente, se deja ga2 Nótese, de paso, uno de los muchos simbolismos menores, dentro del simbolismo
general de un poema, que se dan en la obra de Rioja. La rosa es "imagen de Amor".

178

nar por la visión de la naturaleza, si bien tero ladame
.
la mesura de su temperamento lírico • El sonet! es el s1gmente:
_nte; como es propio de
Ya la hoja que verde orn6 la frente
D~sta selva, Don Juan, en el verano,
Tunde amarilla por el suelo cano
Fuerza de helado espíritu inclemente.
y la ova que en agua vi pendiente ,
De un hueco risco con verdor lozano
Mu~tio ya y sin color, despojo vano,'
Betts esplaya con mayor corriente.
Y yo así bien no desigual muda:za
Siento_ en mi mal; que ya mi ardor intenso
Cam~ia el hielo en ceniza vana y fría.
¿Quién esper6 igual bien? ¡Oh grata usanza
Del tiempo, pues fallece a par del día
Si un hermoso verdor, un fuego inme:so!

Un excelente soneto de comparación es a 1
. •
siguiente: como se mustia l
~ue en que Rioia establece la
a rosa cuyas hoias y esp·
l . .d
luz del sol asi langu"d
'
mas e 1mp1 en ver la
1 ece e1 poeta enamorado
'
· d d
presencia de la amada Este son t
. ' pnva o e su luz, que es la
.
e o no reqmere comentar· B
1 l
apreciar cómo el sentimiento s
b
io. asta eer o para
telectual y cómo ese se t" . te sol repone a _la rebuscada construcción in~
.
'
nmuenoacanzapor1
I
f
...
la imagen simbólica y al afecto simbolizad
gua ' en per ecto eqmhbno, a
la expresión metafórica:
o, que se funden por completo en
Lánguida flor de Venus, que escondida
yaces y en triste sombra y tenebrosa
Verte impiden la faz del sol hermo;a
Ho¡as Y espinas, de que et'
-·da·
s as cent
y ellas el puro lustre y la vistosa '
Púrpura en que apuntar te vi teñida
Te arrebatan, y a par la dulce vida
Del verdor que descubre ardiente rosa.
Igual es, mustia flor, tu mal al mio.
Que si la nieve tu frente descolora'
, Por 1;º sentir el vivo rayo ardiente,
A .m,, en profunda oscuridad y frfo
Hielo también de muerte me color:
La ausencia de mi luz resplandeciente.

179

�. rr de manera excelente, el mismo punTranscribo otro soneto que e1emp i ica
-t
ados varias veces por Rioja
,
, b 1
la arena y el mar
om
.d
to Aqm los s1m o os son
.
. T do-- y su contem o
.
'
. .
igual o semepnte stgm ica
en otras compos1c10nes, con
.
t" t d amorosa del poeta.
. ·1ua1 se refiere , con lírica semioscur1dad, a una ac 1 u
esp1n

En torno al pie molestamente suena.
No vine a este rigor por culpa ajena,
Y o dejé el ocio y paz en que vivía,
Y corrí al mal, corrí a la llama mía,
Y muero ardiendo en áspera cadena.
Así del manso mar en la llanura,
Levantando la frente onda lozana,
La tierra al agua en que nació prefiere;
Mueve su pompa a la ribera ufana,
Y cuanto más sus cercos a.bresura,
Rota más presto en las arenas muere.

Hiere con saña el mar y con porfía
La seca arena a su crueldad desnuda,
y el agua, siempre en el herir más cr~da,
Temblor envuelto en su furor le .envia;
Pero nunca a sus ímpetus desvía
La frente el polvo numeroso, o duda
Permanecer en su constancia mud~,
Por más que oculto se repare el d,a . .
S6lo ofendiendo el ponto entre sus iras,

Suspira en el silencio del arena .
Como si alguna vez fuera ofendido;

Tal, Lisi, entre las lágrim~ suspiras,

y el repetido aliento en mi m~l suena,
Mudo yo a tu furor y endurecido.

.
. . . ~ n con un soneto en que el fluir de esta emotiConcluyo esta e¡emphhcac10
t'bl q e en los anteriores; pero que
.
izá menos percep 1 e u
,1
vidad secund ana es qu
.
ticularidades notables. En e ,
•
c
·
tar
Ofrece
vanas
par
1
me parece mteresan1e
•
•
lpa el mal de amor. 3
.
, •
te que padece por propia cu '
,
el poeta dice, umcamen '
.,
o contiene algun ele, ·1
1 rimero que por excepc10n n
Utiliza dos sumes: e p
'
1 .
rteto· el segundo -otra vez
1
se halla en e pnmer cua
'
mento de la natura eza,
El gundo cuarteto intercala,
.
aparece en los tercetos.
se
.
b
una imagen manna- .. ,
velada ex licación de ambos. Es cunoso o en el centro de compos1e1on, la¡
. t -~ es inversa a la que Rioja sigue
'mºl marino a onen ac10n
d
servar que en e1 s1 ,
1 d ta E éstos el mar simboliza to a
,
mas
en
que
o
a
op
•
n
'
en todos los d emas poe
1 .
1·nne es el bien estable v dura.
Td d
a tierra 1
·
suerte de males e mtranqm ' a es y .
.,
1 ar es el bien y la tierra
dero. En el soneto que copio a contmuac10n, e m
'
significa un riesgo mortal.
En mi prisi6n y en mi pro/un!,ª peña
Sólo el llanto me hace compania, ,
y el horrendo metal que noche y dta
ice ue al unas poesías de Rioja aluden a la pri•
, Sedano, en su Parnaso Espanol, d . , q
g
.
ndo hablar de prisiones amo•
.6 material que en algún tiempo sufno el poeta, s1mu1a
si n
Q ,·zá este soneto podría incluirse entre ellas.
rosas. u

180

Espero, con el conjunto de los ejemplos dados, unos más demostrativos que
otros, haber puesto de manifiesto esa cualidad peculiar de la poesía de Rioja
que, intelectual en su nacimiento, se resuelve después en forma lírica. Puede decirse que esta poesía es primariamente intelectual y secundariamente
emotiva, en el orden del proceso creador; no en el orden de la importancia
que ambos factores tienen en ella, como obra concluida. En este orden de
cosas, lo intelectual y lo emotivo pesan igualmente en los platillos de la balanza.
Poesía equilibrada

Antes de pasar adelante, he de hacer una aclaración indispensable. Muchas
de las observaciones expuestas en este trabajo se refieren a sólo un sector de
la poesía de Rioja: aquel que, dentro del conjunto de sus obras que pude te.
ner a mi alcance, me ha parecido el mejor y más representativo. Conforme a
este criterio selectivo, me parece posible afirmar que en su obra, lo intelectual y lo emotivo se equilibran.
Tal vez este equilibrio ya se ha hecho patente en la mayoría de los poemas
citados, particularmente en los sonetos "Lánguida flor de Venus que escondida... " y "Hiere con saña el mar y con porfía Sin embargo, aduciré algunos otros ejemplos. Sea el primero el soneto titulado "El dolor de la ausencia", en el que no faltan los símiles de la naturaleza; pero constituyen sólo
dos pinceladas, apenas perceptibles en el conjunto: fuego igual a amor, hielo
igual a tristeza.
11

•

Cuando entre luz y púrpura aparece
La alba, y despierto ¡ ay triste! y miro el día,
Y no hallo la dulce Laida mía,
Alba y púrpura y luz se me oscurece.

181

�Uoro, y crece mi llanto cuanto crece
Más la lumbre, y la sombra se1 desvía,
Y un torpe hielo así me ata y resfría,
Que aun la voz para alivio me fallece.
Y a un tiempo apura amor con alto fuego
En este ancho desierto el pecho mío,
Donde el pesar lo aviva más y enciende.
Uoro pues y ardo; así mi amor se extiende
Tanto, que a luz y a sombra y a rocío
Muero en llamas, y en lágrimas me anego.

Si a quien alta belleza floreciente
La edad le da de la .burpúrea rosa.
Aú~ otro soneto, que cito en dos

Este soneto, efusivo en apariencia más que otros de Rioja, revela su raíz
es lícito pensar que, como ocurre en muchos sonetos, fue lo primero que apa•

reció a la mente del poeta. Ese juego intelectual, sin embargo, no destruye,
sino tan s6lo equilibra, el sentimiento de los versos anteriores, particularmente

Cuando entre luz y púrpura aparece
La alba, y despierto ¡ ay triste! y miro el día,
Y no hallo la dulce Laida mía,
Alba y púrpura y luz se me oscurece . ..

.

Corre con albos pie.r al espacioso
Oclano, veloz tarteso río
Así no ciña el abrasado ;stío
Tu dilatado curso glorioso
y d'
.
,
' a mt amor que crece tu
Seno a las muchas l' .
espumoso
o
agnmas que envío
esparza la dudosa luz rocío
,
O muestre Cintia lustre generoso . .

intelectual en el convencional juego de antítesis con que tennina, del cual

del primer cuarteto, en el que Rioja se expresa con sencillez en él desusada,
que se sobrepone a la artificiosa recapitulación del último verso:

art

tada imagen del verso inicial no h p : En la pnmera, a pesar de la acer~~ tópico que se queda en id:a gene:..! m q~e manera discursiva de decir y
bnca y personal: el llanto del e
pdreexistente, que no se eleva en forma
primera parte es la s1gmente:
. .
namora o aumenta el caudal del no.
, E sta

de ¡os tercetos se matiza de af . .
, Pero el clima
.
no, con su impresión sonora y din, .
ecttv1dad, así por la jmagen del
amoroso, que se condensa en el úlamt_ica, como por Ia efusión del sentimiento
1mo verso:
Quet ·viendo en mustio con mt. af,an ardiente
.
D
e ' con crespa lengua resonado
En ~erde prado o en sedienta arena
Sera
que blandas luces al h ervzente
.
,
H
M"umor muestre, ya en vano derramado

Otro ejemplo, en que la "compostura" intelectual no sofoca, antes realza
un auténtico sentimiento de ternura -quiero decir, literariamente auténtico--

se da en el soneto "Consuelo a una hermosura eclipsada por la edad":

' acerba y dulce y clara luz serena.
Sin razón contra el cielo, Aglaya mía,
Mueves airada el labio porque ha dado
Veloz fina ya a tu lustre y al dorado
Pelo que en tu alba frente relucía,
Si la flor que aparece al mediodía
El crespo seno, en púrpura bañado,
Con color se ve en tierra desmayado
Antes que él mismo al mar tuerza la vía;

Porque d fuego y la nieve dulcemente
En tu rostro mezclados ¿ qué otra cosa
Son que una breve flor? Tiembla la saña;
Que la fatal disposición no engaña,
182

'

Poesía aristocrática

.~ioja es un poeta que se reserva

.

cr'.b,r par~ sí mismo y para unos pO:,o~u~:1ene

!ª deliberada intención de es-

~nstocrac1a querida, buscada
. :
poesia resulta así aristocrática con
versos. Entre ellos menciono Y, ~s1 siempre lograda, a base de recurso: d.

de s

,

,

umcamente dos. I

u poesia -no excesivos, ni en calidad

1·

. . os r:15gos formales barrocos

entra en los prop sitos
• de este trabajo-- m en cantidad ' y cuyo analisis
, . no
6
cosas contribuyen a crear
.
. y su entrañado simbolismo A b
tid d I
una sermoscundad
. m as
o e. poema, una cerrazón voluntaria

de sentido negativo o positivo.
..

que vela, muchas veces, el sen-

' cuyos efectos pueden ser, I'1T1camente,
.

183

�De hecho, algunas veces, el afán de singularidad sofoca el impulso lírico
y resulta mucho más hermosa la idea del poema que el poema cumplido. Incluso, viene la tentación de pensar en lo que ese poema hubiera podido ser,
de haberse desenvuelto con espontaneidad los elementos líricos que contiene.
Ilustro lo anterior con un soló ejemplo. En el soneto Si mides tu ambición con
tu fortuna, Rioja dice a Fabio, en los cuartetos, que no espere hallar el bien
en la ausencia de adversidades, antes bien, aguarde logros mayores de su porfía en vencerlas. En los tercetos, desarrolla el símil de la naturaleza corres-

pondiente: el sol luchando contra montañas de nubes, obtiene la encendida
belleza de los celajes. Pero la visión y el sentimiento se ahogan en la idea y
en la manera de decir, y resulta el soneto siguiente, del que sólo se salvan
algunos versos:

Si mides tu ambición con tu fortuna
Mientras la edad sin detenerse vuela,
lS'in causa, Fabio, tu razón desvela,
Que haya a tu suerte oposición alguna.
En lo interior del orbe de la luna
No esperes paz al bien que el alma anhela;
Antes, oh Fabio, al sufrimiento vela
Alegre al que contrario lo importuna.
Como la siempre floreciente llama
Por quien renace y por quien muere el día
Que igual rayal en el cielo y resplandece,
Y a montañas de nubes a porfía
En su mayor oposición parece
Que de hermosas luces las inflama.
Afortunadamente, en muchas otras composiciones, la aristocracia de Rioja
resulta de signo positivo, en un sentido o en otro. Esto ocurre, muy particular-

mente, en algunos poemas de asunto amoroso, en los que la elegancia, el claroscuro, el templado sentimiento, el juego intelectual, el rasgo ingenioso y
la complicación de la forma, al fundirse en equilibrio, producen un tipo de
poesía, de la más característica de este poeta. Daré de ella algunos ejemplos.
Empiezo por un soneto de circunstancia: Filis, airada, mastica -como tan-

tas otras damas de su siglo- un trozo de búcaro, hecho de arcilla roja. El
barro pende "de los rosados cercos" de los labios de la hermosa; pero recibe
el favor sin sentirlo. Por eso el poeta no Jo envidia. También su amor, no correspondido, es llama que arde sin dicha alguna:
184

De los rosados cercos donde suena
Dulcementt ofendido el puro aliento
Pendes ufano ¡oh búcaro sangriento!
Dando a envidioso amante acerba pena.
Más que a la mano de artificio llena,
Tanto bien debes al ardor violento
Y más que a tu primero nacimiento,
Aunque de rara fue y purpúrea arena.
No así de amor sucede al rayo airado,
Que alto, encendido en mi alma se eterniza
Ardo sin dicha entre la llama ciego;
Mas ¡ ay! que sientes tanta gloria helado,
Y si el favor no se comprehende al fuego,
Filis, yo no lo envidio en la ceniza_
Las mismas cualidades de elegancia y distinción, sin la excesiva complejidad,
se dan en un excelente soneto descriptivo del tocado de la amada. Es una
miniatura detallista que describe al par las vueltas de la seda, del lazo, del
velo; y las partes del rostro hermoso que esos adornos van tocando. Pero Jo
más importante parece ser un elemento invisible, que se anuncia ya en el primer verso: el alfiler que su jeta el tocado, el usutil metal" que sugiere el dardo
amoroso:

Prende sutil metal entre la seda
Que el pelo .envuelve y ciñe ilustremente,
El rico lazo que de excelsa frente
Sobre el puro alabastro en punta queda;
O prende la vistosa pompa y rueda
Del traslúcido velo refulgente
Debajo el cuello tierno y floreciente,
En quien o ni el pesar ni el tiempo pueda;
Que en mí será tu ayuda punta ociosa,
Y de nuevo herir o dar favores
No puede otra virtud en ti escondida,
Mientras hay viva nieve o blanda rosa
Y en desmayados ojos resplandores
Arbitras de la muerte y de la vida.

Otro ejemplo, en el que el sentimiento ya no se supedita al juego elegante,
antes se sobrepone a él y sólo coexiste con una mesura llena de distinción, se
&lt;la en el soneto titulado A unos labios:

185

�Marchite ¡oh! nunca frío y cano hielo
De tus labios la dulce y blanda rosa,
Do la gracia de amor siempre reposa,
Ni otro sitio envidiando ni otro cielo.
De ellos nunca a hervir levanta el vuelo
Ni hacha cruda o flecha rigurosa,
Que una blanda palabra generosa
Arma y enciende en el purpúreo velo.
De estos pues blandos, rojos y suaves
Labios, do se arma Amor, y que encendieron
Mi pecho en llama y rosa dulcemente,
Nunca ¡oh tiempo! permitas que los graves
Hielos de edad la púrpura ardiente
Amortigüen, y llama en que me ardieron.

Quiero concluir con una de las poesías de Rioja que me parecen más
notables en este aspecto: la silva A la rosa amarilla. Este poema conjuga,
dentro de la mejor manera del poeta, varios de los elementos que he señalado
aisladamente en otras de sus composiciones. Hay en ella el casi inevitable sim-

bolismo, el equilibrio entre el pensar y el sentir, la lírica semioscuridad y la
discreta elegancia. La suma de estos elementos le da una cualidad aristocrática

que aparece mucho menos buscada y mucho mejor conseguida:
¿Cuál suprema piedad, rosa divina,
De alta belleza transformó colores
En tu flor peregrina,
Teñida del color de los amores?
Cuando en ti floreció el aliento humano,
Sin duda fue soberbio, amante y necio

Cuidado tuyo y llama,
Y tú descuido suyo y su desprecio;
Diste voces al aire, fiel en vano.
¡Oh triste, y cuántas veces
Y cuántas, ay, tu lengua enmudecieron
Lágrimas que copiosas la ciñeron!

Mas tal hubo deidad que conmovida
(Fuese al rigor del amoroso fuego
O al pío afecto del humilde ruego),
Borró tus luces bellas
Y apagó de tu incendio las centellas,

186

Desvaneció la púrpura y la nieve
De tu belleza pura
En corteza y en hojas y astil breve.
El oro solamente
Que en crespos lazos coronó tu frente,
En igual copia dura
Sombra de la belleza,
Que pródiga te dio naturaleza
Para que seas, oh flor resplandeciente,
Ejemplo eterno y solo de amadores,
Sola eterna amarilla entre las flores.

JUAN DE ARGUIJO

La poesía de Arguijo, a diferencia de la de Rioja, entrega su sentido intelectual, sin reservas, a la primera lectura. En cambio, su sentido lírico es

mucho más difícil de alcanzar. Lo primero que se ocurre decir de ella es que
se caracteriza por el rigor lógico, la objetividad intelectual y una frialdad
inteligente, que se completa con la voluntad de comunicar la totalidad del
pensamiento expuesto; cualidades éstas, mucho más propias de la prosa que
de la poesía.
Rigor lógico
Se manifiesta, principalmente, en dos aspectos: la perfecta estructuraci6n
de los poemas -casi todos ellos, sonetos-- y una cualidad que se me ocurre
llamar de "línea recta", por la cual Arguijo sigue siempre el camino más corto

para lograr la expresión, ante tocio, de su pensamiento. Dos ejemplos lo pondrán en evidencia.
La estructuración precisa aparece muy claramente --entre otros muchos-

en el son_eto que se titula A Fabio contra Aníbal Africano:
Mientras que de Cartago las banderas
Triunfar intentan del valor romano

'
Y espera victorioso el africano
Pisar del vago Tibre las riberas,
Tú, grande dictador, entre las fieras
Trompas, con lento pie y segura mano,
187

�Adviértase el absoluto orden lógico de la exposición y un afán de claridad

Sin sangre alguna derribaste el vano
Orgullo de las armas extranjeras. .
No te venci6 de la opinión contrana

explicativa, que el autor lleva muchas veces a ]a exageración, y que aparece
aun en los títu]os de muchos de sus poemas, corno ]os siguientes: A Rómulo,

que mat6 a su hermano Remo; A Julia, hija de Julio César y mujer de Pom,.

Et opuesto rumor a tu alabanza,
Que fácilmente lo desprecia el sabi~.

peyo; A Polimnéster, que mató a Polidoro; a Damecles, que no quiso ser rey,
etc.

i Oh prudente esperar, oh voluntaria
Constancia, por quien Roma ver alcanza
A Aníbal roto, y vencedor a Fabio!

Objetividad intelectual

Nótese la correspondencia exacta entre la secuencia de ideas y las divisiones

formales del soneto:
cuarteto: Mientras Cartago espera triunfar. ..
Segundo cuarteto: Tú , sin derramar sangre, anulas su intento.
Primer

Primer

No te detiene la oposición.

terceto:

i Oh, tu prudencia y tu constancia, que dan a Roma la

Segundo terceto:

victoria!
Pareceria que este último terceto exclamativo saliera ya de la lógfca r~or0 en realidad la exclamación misma -como la mayona de as
na d ora; pe ,
'
f
t
ed·tada
exclamaciones en los poemas del caballero sevillano-- orrna par e prem I
del discurso.
Como ejemplo de esa "línea recta" que Argui jo sigue sin desviarse, doy

Parece que Arguijo no pone nada de sí mismo en sus poesías, que no interpreta en forma personal los asuntos que trata, que se limita a sahr y mirar,
con ojos claros pero indiferentes, una realidad. externa, que ni siguiera es
presente y está viva, sino que, lejana en el tiempo y el espacio, está muerta

en sí misma y en la expresión del poeta. En efecto, la casi totalidad de sus
composiciones encierran anécdotas recogidas de la historia, de la mitología,
o de la leyenda; y en la manera de tratar estos temas, de suyo apoéticos, se
aleja de la recreación lírica y se aproxima a la presentación intelectual, en
forma narrativa, descriptiva, expositiva y algunas veces reflexiva o exhortativa.
Tomo al azar un ejemplo: un soneto en que se refiere una anécdota de la vida

de Julio César:
Del gran Pompeyo el enemigo fuerte
Llega en oscura noche al pobre techo
Do Amielas con seguro y libre pecho
Ni teme daño ni recela muerte.
Ya que llamar segunda vez advierte,

el soneto A Pompeyo:
Del vencedor huyendo, a Lesbos deja
Pompeyo, roto en la farsalia guerra;
Con su esposa se embarca, y a la tierra
Que inunda el Nilo, por su mal se aleja;
Que el hado riguroso que le aqueja
Y al extranjero reino le destierra,
En la seguridad que busca encierra
El fin que dio a Camelia eterna queja.
Fiera tormenta en el buscado puerto
El gran Pompeyo halla en vez de abrigo.
¿Quién las mudanzas de la suerte ignora.
.

'

Rogado deja el mal compuesto lecho,
Y en frágil barca el peligroso estrecho
Corta, présago de siniestra suerte.

Brama furioso el mar, sintiendo el peso
Que sostiene, y al tímido piloto
César anima y dice: "Rema, amigo,
Y olvida el miedo de infeliz suceso;
Aunque más se contrasten Euro y Noto,
La fortuna de César va contigo".

Ausencia de cualidad lírica

•Quién no recelará el suceso incierto,

.
Si da la muerte el obligado amigo,
Si el enemigo vencedor le llora?
(

188

Es obvio que las características anteríores han de producir una poesia fria
y falta de lirismo, en la que muchas veces éste se ve sustituido por un innegable
189

�'f

.6

Relleno verbal me parece, por ejemplo,

Tú, sola el istmo destas ondas eras;
Mas acabó la fuerza del destino

virtuosismo verbal y de vers1 1cac1 n.
al ,
algunos versos acertados:
el soneto A Baco, a pesar de que cuente con gun o

Vida que tantas muertes excusaba.

A ti de alegres vides coronado,
Bac~, gran padre domador de Oriente,
He de cantar; a ti, que blandamente
Tiemplas la fuerza del mayor cuidado,
Ora castigues a Licurgo airado,
O a Penteo en tus aras insolente,

Ora te mire la festiva gente
En sus convites dulce y regalado,
O ya de tu Ariadna el alto asiento
Subas ufano la mortal corona,
Ven fácil, ven humano al canto_ mío;
Que si no desmerece el sacro aliento,

Mi voz penetrará la opuesta zona
y al Tibre envidiará el Hispalio río.
0
1
Varios ej_emplos _semejafntes. fºdl:ª s:;:e;:!º:;~:~ ~:r:~ :Íe:!s ~:e:g~~~
quis a Cupido esenio en uncwn
b", 1
•s
.
,
I ue los restantes parecen ociosos; y tam ien a epi y propiedad, pero en_ e qd l h d
ísero
de casi doscientos endecasílabos
tola Aquí donde el rigor e a o m
... '
t
T
. , . pero apenas notable en otro aspee o, y
esdrújulos, alarde de vers1 tac1ond bºdo al compronúso de las terminaciones
aún, por momentos, algo e usca, e l
esdrújulas.

d d
1
..
arece oseer muy escasamente la faculta
e p asmar
y es q~; Argu110 /genes yp metáforas. Un ejemplo vendrá a apoyar esta
su expreswn en un
.
,
· d p mpe}'º ·
. 'n·. es el soneto A Julia, hija de Julto Cesar y mu¡er e o
.
a f .1rmac10
Julia, si de la Parca el furor ciego
Permitiera en tu vida más tardanza,
No viera Roma en su mayor pujanza

De las guerras domésticas el fuego;
Que semejante en el piadoso ruego
A las sabinas, la furiosa lanza
Redujeras, depuesta la venganza,
A paz alegre y a común sosiego.
Al detenido daño y armas fieras
Tu acelerada muerte abrió camino,

Rota la fe, que violentada estaba.
190

El verso que subrayo es un conato de imag:en que hubiera podido -y estaba
pidiendo- desenvolverse hasta el fin, para constituirse en cifra lírica de la
situación expuesta; pero Arguijo la suelta bruscamente y concluye el soneto
con un descenso discursivo:

Mas acabó la fuerza del destino
Vida que tantas muertes excusaba.

Parece también que en este autor la capacidad de imaginación sensorial
está igualmente disminuida, como se ve en la ausencia casi total de notas visuales, auditivas, o de otros sentidos aun en composiciones que de suyo· parecen
requerirlas. Así, por ejemplo, el soneto A una estatua de Niobe que labró
Praxiteles se hubiera prestado admirablemente para dar la impresión lírica

de la hermosura de la forma estatuaria, de la dureza, la blancura o la frialdad
del mármol. En él, Arguijo habla directamente de dureza y de frialdad; pero
no llega a expresarlas.
El soneto A Apolo y Dafne, con el anodino terceto que menciona la transformación de la ninfa:
-Mas del piadoso padre socorrida,
Trocando en árbol su mortal belleza,
Burló sus brazos y avivó su fuegosugiere una comparación, sin duda injusta; pero casi inevitable. Es imposible no pensar en esa misma metamorfosis descrita por Garcilaso, también en
un soneto: lírica plástica y dinámica, reforzada con impresionismo sensorial y
afectivo, apta para describir el movimiento mismo de la transformación.

Cualidades positivas

Pero basta de decir lo que no es o no tiene la poesía de don Juan de Arguijo.
Empiezo por reconocer que en algunas de las composiciones suyas que he tenido a mi alcance, hay detalles sensoriales muy eficaces para realzar otras cualidades que analizaré más adelante; y en desagravio por lo anteriormente dicho,
quiero copiar una de ellas. Es el soneto a Horacio Cocles, narración fluída,
directa y exacta, que recibe vida, en parte, de un recurso sensorial, añadido al
191

�uso del presente histórico. El autor parece hallarse envuelto en

el hecho que

AR!ADNA

refiere: ve, oye y escucha.
Con prodigioso ejemplo de osadía

Un hombre miro en la romana puente
Resistir solo de la etrusca gente
El grueso campo que pasar P,orfla.
Ni la enemiga fuerza le desvia,
Ni de su vida el cierto fin presente;
Que su valor dejar no le c~nsie~te
La dificil empresa en que msistia.
Oigo del roto puente el son fragoso .
Cuando al Tibre el var6n se precip,t_a
Armado; y sale de él con nueva gloria;
y al mismo punto escucho del gozo'.º
Pueblo las voces, que aclamando grita: . 1
i Viva Horacio,· de Horacio es la victona.

. para empezar a hablar de las cualidades poéticas
da pie
t
Este sone o me
.. E f t
imposible negar que esa cons.
d I b de Argu&gt;JO n e ec o, es
.
positivas e a o ra
· .
. . á
· metáforas produce c1er.
te narrativa sm im genes n1
'
trucción exacta, meramen
'l
t humano del hecho heroico que
., estéu'ca • e. O es tan so o e ,mpac o
ta emoc10n
refiere?
, .
. analizarlos por el momento, dos sonetos mas.
L eamos, sm

i.

ÜRFEO

Desiertas selvas, monte yerto y frío,
R6dope que en el cielo tocar osas;
Vosotras, de Estrimón ondas hermo,sas,
A quien vencer presum_e el llan~o mio,
"Seréis testigos largo tiempo, fio,
De mi dolor y quejas lastimosas,
.
Que en vano esparzo al aire, y con piadosas
Voce, al rey del lago obscuro envio".
Así cdntando llora el tracio amante;

y a sus blandos acentos enmudece
El viento, y la agua su corriente enfrena;
y enternecidas tru.ecan el semblante
Las fieras i corto alivio! mientras crece
Del ya perdido bien la justa pena.

192

¿ A quién me quejaré del cruel engaño,
Arboles mudos, en mi triste duelo?
¡Sordo mar! ¡Tierra extraña.' ¡Nuevo cielo.'
¡Fingido amorl ¡Costoso desengaño!
Huy6 el pérfido autor de tanto daño,
Y quedé sola en peregrino suelo,
Do no espero a mis lágrimas consuelo;
Que no permite alivio mal tamaño.
"Dioses, si. entre vosotros hizo alguno
De un desamor ingrato amarga prueba,
Vengadme, os ruego, del traidor Teseo".
Tal se queja Ariadna en importuno
Lamento al cielo, y entre tanto lleva
El mar su llanto, el viento su deseo.

La 1ectura de estos sonetos produce una emoción simple, equilibrada y contenida. ¿ Podrá resultar acaso de nuestra sensibilidad despierta a los lejanos
y mitológicos infortunios amorosos de Orfeo y Ariadna? ¿ O quizá de los lamentos exclamativos que el autor sitúa, medidamente, en los cuartetos de
ambas composiciones? Si así es ¿ por qué ocurre que esa emoción surge casi
al final de la lectura, cuando cesan esos lamentos y ya no se habla de esos infortunios, cuando tan sólo se empieza a tener la impresión de un redondeamiento, de una integridad, a la vez sencilla y completa?
Lo que pasa es que Arguijo posee, en altísimo grado, el sentido de la mesura, del equilibrio, de la simplicidad rectilínea, de la belleza de una arquitectura dórica -podríamos decir- aplicada a esa construcción lírica exacta
que es el soneto. Y en este punto es donde lo mucho intelectual que hay en
su obra, se transfigura estéticamente y se hace capaz de producir la conmoción poética. En este punto es donde lo mismo que empecé analizando como
una suma de defectos, desde el punto de vista lírico, se convierte -en lo mejor de la poesía de Arguijo, no en toda ella- en una suma de buenas cualidades.
• Así, por ejemplo, esa estructuración rigurosa y perfecta, que se cumple
en finales rápidos e intensos; esa línea recta lógica, cuya realización literaria
tiene tan valiosas facetas: exactitud, concisión, fluidez, transparencia, economía de medios, síntesis perfecta.
Y como en la poesía sencilla y clara de Arguijo, este conjunto de cualida193
H13

�Cuando rompiendo el aire con liviano
Vuelo se muestra el vencedor Perseo
Que con el gran despojo meduseo
,
Orna glorioso la triunfante mano.
De
doncella el llanto y la hermosura
Enviaron a un tiempo al pecho fuerte
De lástima y amor agudas flechas .
Del mar la libra y de la bestia dura

des se me ha aparecido como el único y suficiente valor que la realza, en adelante no haré más que ponerlo de manifiesto con algunos ejemplos.
Veamos el saneto a Narciso, que podría definirse como narrativo-sintético de desenlace en antítesis:

'.ª

Crece insano amor, crece el engaño
Del que en las aguas vio su imagen bella;
Y él, sola causa en su mortal querella,
Busca el remedio y acrecienta el daño.
Vuelve a ver en la fuente j caso extraño!
Que della sale el fuego; mas en ella
Templarlo piensa, y la enemiga estrella
Sus ojos cierra al fácil desengaño.
Fallecieron las fuerzas y el sentido
Al ciego amante amado; que a su suerte
La belleza fatal cay6 rendida;
Y ahora, en flor purpúrea convertido,
La agua, que fue principio de su muerte,
Hace que crezca, y prueba a darle vida.

Trocando en vida la temida muerte'

Y en nupciales cantares las endecl:as.

El soneto A M ucio S cévola contiene la anécdota
,
ante el etrusco Porsena, después que ha fallado e
. en que este aparece
te. Con maestría narrativa el po t
n su mtento de darle muer'
e a expone el tan co
·¿
cuartetos; y en los tercetos vierte las palabras de p
noc1 o suceso en los
.
· ,.
orsena en las
l ·
pica,
smteticamente ' el desenlace de todo este ep .s d' h'' , ·
cua es im~
l
hecho de que el general etrusco perdone a su fallid 0 i o 1~ 1sto~1co, esto ~s, el
la guerra con Roma.
asesino Y de por termmada

Me parece imposible, dentro del molde de un soneto, referir con mayor
perfección, de manera más exacta ni más sencilla, la historia -esta vez de

Ofrece al fuego la engañada diestra
Ante el rey enemigo el esforzado
Scévola, y de aquel yerro no culpado

suyo poética- de Narciso.
Los cuartetos y el primer terceto desenvuelven la narración lírica -hasta

Con denuedo espantoso el pesar mues:ra.
Del fuerte corazón la insigne muestra

su desenlace resuelto en un solo verso mesurado- con fluidez y ligereza. El último terceto redondea, con un rasgo elegante de juego intelectual, que no ex-

El ofendido rey mir6 turbado .
y aquella mano respetó admi:ado

cluye cierta emoción, la impresión de facilidad y exactitud. Al acabar de

Que supo errando a tantas ser ma,estro.

leer, parece que nada falta y nada sobra.
El soneto Andrómeda y Perseo, con menor valor en otros aspectos, tiene
las mismas cualidades narrativas y la misma resumida arquitectura. El pri-

No castiguéis, le dijo, valeroso
Manc~bo, _el fuerte brazo, cuyo engaño
Me dio vida y a dártela me mueve.

mer cuarteto presenta a Andrómeda en su no merecido castigo y sus quejas;

Hoy Roma por tu intento generoso
Verá que, libre de tan cierto daño

el segundo es dinámico: llega Perseo por los aires con un despojo en la mano;
el primer terceto basta para que el héroe se enamore de la doncella; y es suficiente el segundo para resumir la liberación de ésta y las nupcias de los

•

amantes:

Expuesta en firme escollo al mar insano
La no culpada hija de Cefeo,
Mueve a piedad el reino de Nereo,
Remedio a su dolor pidiendo en vano,
194

Más a tu hierro que a sus fuerz~ debe.

·
1o d e esta categoría: el soneto Ulises, en el que n
casUn último
d
eJemp
l

na a nuevo que observar, sino que en los

levemente el orden lógico sint, 1·

,d

h
o

ay

'.ercetos, el poeta altera muy
os ocasiones
. l .
.
' una casi a final, con

ac ico en
lo que prepara y realza el último
así en lo formal como en lo 'd 1~ ~erso, que ~1erra con perfección el soneto,
1 eo og1co y emotivo :

195

�El griego vencedor de tantos años
Vio contra sí constante la fortuna;
El que pudo sagaz de la importuna

Circe vencer los mágicos engaños;
El que en nuevas regiones y en extraños
Mares temer no supo vez alguna;
El que, bajando a la infernal laguna,
Libre volvió de los eternos daños,

Los ojos cubre y cierra los oídos
De las sirenas a la vista y canto,
Y se manda ligar a un mástil duro;
Y negando al objeto los sentidos,
La engañosa belleza y fuerte encanto
Huyendo vence, y corta el mar seguro.

Hasta aqui he ejemplificado la cualidad poética propia de Arguijo -muy
personal y muy suya- mediante sonetos más bien narrativos, en los que se
manifiesta sola esa característica de arquitectura en líneas casi e.xclusivamente rec~as, d~ que he hablado. Pero hay ocasiones en que, aún si~ d_eja~ la
dirección narrativa, 0 apartándose apenas de ella, el poeta sabe anadir ciertos mesurados elementos de emoción. Veamos, por ejemplo, el soneto Del
Tiempo, dedicado a Femando de Saavedra:

Mira con cuánta priesa se desvía
De nosotros el .wl, al mar vecino,
Y aprovecha, Fernando, en tu camino
La luz pequeña de este breve día.
Antes que en tenebrosa noche fria
Pierdas la senda, y de buscarla el tino,
Y aventurado en manos del destino,
Vagues errando por incierta vía.
Hágante ajenos casos enseñado,
Y e! miserable fin de tantos pueda
Con fuerte ejemplo apercibir tu olvido.
Larga carrera, plazo limitado
Tienes, veloz el tiempo corre, y queda
S6lo el dolor de haberlo mal perdido.
Es una e:xhortaci6n a escarmentar en casos ajenos y a aprovechar el tiem-

po fugitivo. Pero Arguijo no exhorta con frialdad. Empi~a con un~ sintéti-

Mira con cuánta priesa se desvía
De nosotros el sol al maT' vecino . . . ;
ref~e~a ~sa impresión con el cuarto verso que, sencillo en línea, en idea en
adJet1vac16n, en esa sencillez logra un matiz afectivo:
y
La luz pequeña de este breve día.

'

y en ~l último terceto, a falta de metáforas, símiles o imágenes, simboliza la
fuga~1dad temporal en el ritmCl de sus versos, tan rápido, que se le im onen
el asmdeton y los encabalgamientos, por los que esos versos se peJguen
unos a otros:
Larga carrera, plazo limitado
Tienes, veloz el tiempo corre, y queda
S6lo el dolor de haberlo mal perdido.
Transcribo sin comentarios otro soneto que pertenece al mismo grupo.
También aquí el poeta toca, dentro de un clun'a re fl exivo-emotivo y con
igual delicada mesura, el tema de la naturaleza:

'

LA TEMPESTAD Y LA CALMA

Yo vi del rojo sol la luz serena
Turbarse, y que en un punto desaparece
Su al.egre faz, y en torno se oscurece
El cielo con tiniebla de horror !lena.
!Jl austro proceloso airado suena
Crece su furia y la tormenta crece
Y en los hombros de Atlante se ;stremece
El alto olimpo y con espanto truena;
Mas luego vi romperse el negro velo
Deshecho .en agua, y a su luz primera
Restituirse alegre e! claro día,
Y de nuevo esplendor ornado el cielo
Miré y dije: ¿Quién sabe si le espera
igual mudanza a la fortuna mía?

El soneto Júpiter a Ganimedes se aparta del usual esquema narrativo
Hab.la el rey del Olimpo al mancebo de Troya y, con un dejo de ternura ¡~
explica que el amor es la causa de su rapto:

'

ca alusi6n a la naturaleza que rápidamente pone en ambiente emotivo:

197
196

�No temas ¡oh bellísimo troyano!

Viendo que, arrebatado en nue~o vuelo,
Con corvas uñas te levanta al cielo
La feroz ave pot el aire vano.
Nunca has o/do el nombre soberano
alto olimpo, la piedad y el celo
De Júpiter, que da la pluvia al suelo

be1

y arma con rayos la tonante mano,

El relato que contiene, emparentado con el tema del Beatus ille de Horacio, puede muy bien no ser originalmente del poeta sevillano; pero lo es,
en forma típica, la manera de desarrollarlo: Aquí, las cualidades de transparencia, línea recta, economía y ajuste perfecto, tienen su mejor uso literario,
al convertirse en cifra de Jo que el poeta quiere comunicar: la noble senciJlez de su personaje -porque este soneto presenta un personaje muy peculiar,
que en tan corto espacio el poeta alcanza a semi-caracterizar-, su sencillez,
digo, en la vida y en la muerte. El soneto dice así:

A cuyas sacras aras humillado,
Gruesos toros ofrece el teucro en Ida,
Implorando remedio a sus querellas?
El mismo soy; no al águila eres dado
En despojo; mi amor te trae, olvida
Tu amada Troya y sube a las estrellas.

En segura pobreza vive Eumelo
Con dulce libertad, y le mantienen
Las simples aves, que engañadas vienen
A los lazos y liga sin recelo.
Por mejor suerte no importuna al cielo,
Ni se muestra envidioso a la que tienen
Los que con ansia de subir sostienen
En flacas alas el incierto vuelo.
Muerte tras luengos años no le espanta,
Ni la recibe con indigna queja,
Mas con sosiego grato y faz amiga.
Al fin, muriendo con pobreza tanta,
Ricos juzga sus hijos, pues les deja
La libertad, las aves y la liga.•

soneto A la muerte de Cicerón, el poeta se dirige al asesino, quien
En el
1 .d del orador La estructura es, como en
debiera, por gratitud, proteg_~ ª. vi a
· El poema es sucesivarnend Argu1Jo ngurosa en exceso.
tantos otros sone tos e
'
. .
d' • •
formales· dos cuar'd .
cuatro pnncipa1es 1v1s1ones
·
te -en coinc1 encia con sus
.
1
t'
por fin paté.
•
· t ogauvo exc ama 1vo y,
,
tetas y dos tercetos- imperativo, m :rr
'radación afectiva un fluctuar
tico. Pero en esa misma _estructura ::z u;:ngemoción contenid~, en el últique se resuelve con exactitud y, a la
'
l
t
mo terceto. A un tiempo, se consuma el crimen y concluye e sone o:
Detén un poco la cobarde espad~,
Cruel Pompilio, ingrato, y considera
La injusta empresa que a tu brazo espera,
y largos siglos ha de ser llorada.
¿ Posible es que se ve tu m~no ~rmada .
Contra el gran Tulio, a quien librar debiera,
En igual recompensa, de la fiera
Muerte, a tu ingratitud recomendada~
· Oh cuán poco aprovecha la memoria
~el ~ecibido bien, que al obstinado
Ninguna cosa de su error le muda! .
Desciende el golpe sobre la alta glona
De la latina lengua; derribado
Deja el valor, y la elocuencia muda.

. a1· la serie con un soneto sin título que me parece especialmente reFm
lZO
•.
velador de la peculiar cualidad de ArgmJo,
198

Esta es la poesía de Arguijo, muy próxima a lo intelectual; pero en la que
este mismo elemento se transmuta, en los mejores momentos, en mesurada
emoción.
Traduce con exactitud un conjunto de percepciones del poeta -en su mayor parte centradas en los temas de la mitología clásica- en las que predomina lo intelectual. Sin embargo, tiene calidad literaria, propiamente estética, en cuanto que apela a la inteligencia, y secundariamente a la emotividad, con absoluta economía de medios y con gran maestría de versificación,
principalmente en el soneto. A falta de metáfora, esa economía, esa preci4

De paso, quiero hacer notar la simpática intenci6n humorística de este último
verso. Eumelo, libre en su vida sencilla, libre también en su apacible muerte, lega a sus
hijos tan noble libertad. Pero les deja también las aves que se han de comer y la liga
con que han de cazarlas. Es el único rasgo que he podido hallar en su poesía del humor
que parece haber caracterizado a Arguijo durante su vida; humor que también se manifiesta en el hecho de haber recopilado y redactado este autor una colección de anécdotas,
no meramente chuscas o divertidas, sino propiamente humorísticas, por su sentido humano.

199

�viene a constituir una
itectura ese conjunto de medios aptos
del mundo clásico
s10n, esa ar~u
, 'b l de las equilibradas intuiciones
especie de cifra o s1m o o .

que Arguijo quiere comunicar.
.
t comparativo sino paralelo, de
, t
tudio no prec1srunen e
'
d .,
Concluye aqm es e es
'
A
. . Para finalizar esv1an•
.
d Rº ·a Juan de rgm¡o.
'
la poesía de Francisco e IOJ y
.
.
.ero hacer notar que en
·,
strictamente hterana, qw
dome ya de la observac10n e
rre algo no frecuente, e.si enos en algún aspecto- ocu
estos dos poetas -a m
. "d
Rio¡·a el altivo , cuidadoso de conla obra comc1 en.
,
'
¡
to es, que a persona y .
.
d e una poesía que, en gran parte,
•
, f co ru.slarmen to pro uc
servar su anstocra 1
,
.
' A
..
caballero manirroto que, por
.
bre s1 rmsma rgu110, e1
.
se reserva y cierra so
.
'be na poesía abierta que quiere,
su fortuna, escn
u
d
generosidad, aca b a con
,
.
sa gran voluntad e comu·
Tengo para m1 que, s1 a e
..
ante todo, entregarse.
.. h bº
·do la capacidad ,ens1t1va,
.
. del artista- Argu1 JO u iera um
mear -propia
. d Rº . hubiera sido un gran poeta.
imaginativa y sensonal e 101a,

BIBLIOGRAFIA
í E t 32 de la Biblioteca de Autores Esp añole, . M. Rioes as.
389
.
vadeneyra. Madrid, 1854, pp.
; de. la Biblioteca de Autores füpañoles. M. R1vaARGVIJO, JuAN DE . Poesías. En t. 3
4

p

RtOJ A, FRANCISCO DE.

;74

den....,ra. Madrid, 1854. pp. 391-40 ·_ 1 Coi ··n de poesías escogidas de los más
-,
J
p naso Espano .
ecc10
- d
UAN. ar
d .d p
Don Antonio de Sancha. Ano e .. . .. .
célebres poetas castellanos. Ma n . or
.

LÓPEZ DE SEDANO,

. .
la literatura española. Tercera edición. Ed1Historia de
II, pp. 258-262 y 265-266.
torial Gustavo Gili. Barcelona, 1950., t.

MDCCCLXXVIII.

VALBUENA PRATT, ANGEL.

d q ue a Rioja le costaba trabajo "apcarParece ser expres1º6 n d e Lope de Vega 1a e
se de su divinidad".
1

200

HEINRICH VON KLEIST Y SU '·NOVELLE"
HANs-VVILHELM

Sr:rrAFER

Escuela de Letras I. T.E.S.M.

EL DRAMA DE KLEIST OCUPA el lugar que le pertenece en la historia de la
literatura mundial. Contempladas no pocas veces, las "Novellen" del poeta
han hecho patente su extraordinario ingenio épico. Sin embargo, creemos que
aún no han sido interpretadas plenamente y que es oportuno, a propósito de
La Marques a de O . . . , fijamos ahora una doble meta: Primero, la de contribuir a la interpretación de la 11 Novelle" de Kleist. Segundo, la de entrever
las posibilidades de su análisis puramente estructural.
El término "Novelle" se refiere, en nuestro contexto, únicamente a la forma de la novela corta alemana cuyo desarrollo ha dibujado el conocido y
riguroso perlil que le es propio. En la literatura alemana se le considera como la forma épica más estricta que ha dado la composición en prosa. En sus
elementos formales, los acentos señalan por sí mismos hacia un adecuado
análisis estructural.
Es esencial, para la interpretación exacta de la obra poética, un correcto
enfoque mediante el método científico. Así se evitará, por ejemplo, explicar
el contenido de un drama únicamente por la sintaxis, o lo esen~ial de una
poesía larga sólo por la secuencia de vocales. El investigador debe tener a su
disposición todos los métodos. Cuál de los métodos deberá ser necesario en
primer término, esto quedará determinado por la obra en cuestión.
Los métodos que pretenden llegar al éxito en todos los casos son tan sospe·chosos como las panaceas de los charlatanes. En la actualidad ya no es posible, tal como se hizo en décadas pasadas, sobreestimar aquel tipo de exploración que de modo invariable ponía el énfasis en las circunstancias sociales y biográficas del poeta. A semejante tipo de investigación biográfica se le
había escapado precisamente aquella característica de la obra poética que
,constituye la base para el análisis estructural como método de investigación:
Ja verdadera poesía sobresale como una totalidad capaz de vivir por si mis-

201

�ma, y es por esto que puede ser completamente separada de la persona del
poeta.
En esta tendencia moderna, que naturalmente no desprecia los métodos
antiguos pero que sin embargo tiene una firme inclinaci6n hacia la exactitud, se ofrecen una vez más diversas posibilidades: Análisis por la observación de la metáfora-simbolo-emblema ( lo cual sería el camino más corto hacia las ideas) ; contemplación sistemática de la estructura del espacio; perspectiva narradora, es decir, la relación exacta entre narrador y materia; y
aislamiento de la intención poética por comparación detallada de las fuentes
( aquí se acerca otra vez a lo biográfico) o hacia un análisis de la estructura
del tiempo, etc.
En el presente estudio será utilizado el último de los métodos a sabiendas
de que no será posible aislarlo enteramente, dado que hay una gran variedad de puntos en los que se interfieren las otras posibilidades. De hecho, ningún método logra en sí solo una interpretación completa.
Se han evitado intencionalmente las conexiones diagonales y posibles comparaciones (con Penthesilea, Akmene [Anfitrión], Nathalie [Príncipe de Homburgo], por ejemplo). Aunque el análisis de la estructura épica no puede
prescindir de la cabal estructura del tiempo, quisiera insistir en la exigencia

de fijamos dentro de los límites del método que reclama la obra en cuestión, sin la ayuda de la producción total del poeta. Se ha adoptado la estructura del tiempo como perspectiva principal para la comprobación, al fi-

Menciona en este contexto la conexión de

fluencia perceptible de R

.
ousseau la cual co
mi en la vida de Kleist Ot
'
nocemos como fenómeno juve-

fianza, que ocupa un lu¡ar c:~tr:~m;nto fuerte es el problema de la concomo en la mencionada novel A
o en las cartas del viaje de Würzburg
el impulso más importante a. qm no se puede decidir quién dio a Kleis;
las posibilidades.
con respecto a la materia. Me limito a presentar

-;n

Friedrich Braig
· qmere
·
ver el ensayo del M
.
como fuente principal ("U
. d .
onta1gne sobre el alcoholismo

. .
na vm a Joven ha llegad
'
su conoc1m1ento y voluntad ah
o a ser embarazada sin

súplica pública").' En la té[. orda dlebe buscar al padre del niño por una
mea e a novela Brai
muy de cerca con Cervant , H
'
g ve a Kleist conectado
1
es.
ans M. Wolff com ta· "El
.
P etamente extraordinario de la . 1 • ,
en ·
motivo comd'
VIO ac1on de una
· d
irectamente del 'Urfindling'
,,
.
muJer esmayada, viene
inclinado a considerar má . . . . ' mientras que Hermann Schneider p·arece

s importante el co · •
noc1m1ento que Kleist tiene de
a conocer las obras del E - 1
on e se había publicado en 1800-1801
.
, spano en Konigsberg,
ducc10n
·, d e las novelas y tamb., d
en la. .hbrena de Nºico 1ov1us
•
una traervantes:
de d

trata sin embargo de hacerla visible más acá de la mera intencionalidad, me-

diante la delineación de la forma que es también esclarecedora.
En el estudio de la estructura de la obra poética me siento en deuda con
las investigaciones de Emil Staiger, Hermann Pongs, Günter Müller y Eberhart Lemmert. Vaya también un especial agradecimiento para mi estimado
profesor en la Universidad de Marburgo, el profesor doctor Josef Kunz, quien
me animó a investigar los problemas presentes.
La novela de Kleist del año 1806, La Marquesa de O ... , fue terminada
en aquel período creativo que el poeta tuvo después de su sumamente des-

agradable estancia en Konigsberg y la salida del servicio gubernamental. La
novela fue publicada en 1808 en el segundo cuaderno del "Phoebus".
Hans M . Wolff' hizo probable en su interpretación que la novela se basara
en un bosquejo de la primera fase poética de Kleist.
1

HANS

M.

WoLFF, HEJNRICH VON KLEIST,

Die Geschichte seines Schaffens,

Bem

"Tal vez llegó

es evidente de la intención de i~eis:

D::

Qui¡~te _traducido por Soltau".' Ya
quena titular a su colección de no,
e ervantes Mora/is h N 11
tes hab1a llamado la ate . ,
e e ove en, que Cervan.
ncion a nuestro poeta a E
t 1
.
sm embargo, que Kleist tiene
d . n o ro ugar dice Schneider
muy poco e los mof
fº
'
ve 1as de Cervantes.1
ivos Y 1guras en las novelas en referencia a aquella d C ' q

nal, de futuros pasos. Para una mejor ilustración, se ha consultado una no-

vela de Cervantes. La diferencia esencial entre los dos poetas es evidente. Se

u

la Nouvelle Héloise" • y la in-

Dejo descansar el problema porque el

mer lugar a la configuración épica
an_álisis siguiente se refiere en prilas novelas de los dos poet
' a semeJanza y diferencia estructural en

as.

A primera vista aparecen semeJanzas
.
muy f t
Aqu'1 una con frontac1on
•, de las int d .
uer es en los mod os d e narrar.
ro ucc1ones:

·
.In M . .. ' emer
bedeutenden Stadt .

.

.

wztwete Marquise uon O
.
tm oberen ltalten, lieB die ver· · • , eme Dame v
1 // •
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uon
mehreren
hl
. on uor re lzchem Ruf und
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I
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1

,

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.
ze Zeitungen
d
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rang unabanderlicher Umstii.nde, mit

La ruptura con e I pad re Y la escena amor
FRIEDRICH BRAIO H ein . h
.
osa en la reconciliación.
.
,
ric von Kle1st, Münchcn 1925
449
1 nusmo, p. 452.
1 p.
.

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HERMANN SCHN EIDER, s ludien
.
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ompare Schn ·d
(
1

t

zu H einrich vo Kl .
n
eut, Bcrlin 1915,
98
All'
.
e1 er como citado arriba) p 99
p.
.
1 m1smo1 p. 115.
' ·
·

1954, p. 118.

202

203

�solcher Sicherheit tat, war die Tochter d es H errn von G . .. , Kommandanten der Zitadelle b" .M· · ·"'

&lt;ladera del espacio de tiempo. 12 Vista en conexión la construcción temporal
es la siguiente:

as del verano volvían de recrearse del ~~o
Una noche de las caluros
.
iño pequeño una h,¡a

La novela empieza con el clímax de emoción dando al mismo tiempo la exposición y una adivinanza. Por retrospectiva sigue entonces en pocas oraciones la conducción hacia la escena en la citadela, con la cual, siempre en
la retrospectiva, empiezan los eventos antes de siete a ocho meses. Parece
que sólo pocos días después de la conquista de la fortaleza por los rusos se reporta la muerte supuesta del Conde F ... ; el párrafo corto concluye con las
palabras: "und mehrere Monden vergingen, ehe sie selbst ihn vergessen konnte" (p. 93). Esta declaración sin embargo se adelanta porque la primera
frase del párrafo siguiente "Die Familie muBte nun das Kommandantenhaus
rliumen", se refiere sin duda a los días directamente después de la ocupación de la fortaleza.

·
h ·dalgo con su mu¡er, un n
'
en Toledo un anctan~ t...
. d
La noche era clara, la hora
de edad de diez y sets anos, y una cna a. ,, e
· so lo, y el paso tardo. • ·
las once, el camino

la rimera orac1on, lugar, tiempo y
Los dos poetas mencionan luego en
p d
cterística de estilo
.
,
demostran
o una cara
personas principales de 1a acc1on,
parece no participante en
, En un modo escaso y como
1
que tienen en comun.
ref
. narrativas en una so a
,
.
lan hechos y
erenc1as
la accion misma, se acumu
d s a la fuerza. Por otra parte
.
1 .
ión de estar amontona a
frase. Casi dan a llllpres
1
.
manera descripciones de afectos
,
allá en a misma
'
'd
encontramos aqm como
'
d al poeta español. Schne1 er
, 1.
Kleist a veces exce e
fuertes; en el u trmo caso
1· en en común la precisión con
Kl · 1 y Cervantes ,en
hace notar además que
e,s
d . 'º Los dos desde la primera
l figuras secun anas.
'
la cual dan nom bres a as
1 emolino de los sucesos .11
. .,
. avientan al lector en e r
.
frase de la exposic10n, casi
1 . t aducción se pérciben d1.
·,
ás cercana ya en a m r
Pero con una mspecc10n ro
.
doras Cervantes todavía alulas concepciones narra
.
ferencias importantes en
d d la acci6n dramática que se
·1·d d
te de la tempesta
e
de a la tranqu1 ' a an s
, .
Kl . t 1 contrario lanza la fase
ed cronologicamen te. e1s a
acerca y con eso proc e
d" .
inextricable frente al lector.
central, el nudo enredado como una a ivmanza

LA ESTRUCTURA TEMPORAL

A) La Marques a de O . . . .
d 1
. , n incluye s6lo pocos días, quie. d !tiempo e aacc10
dl
Tomado con exact,tu e
.
1
. , dico hasta la boda e
r
.
,
del
anunc10
en
e
peno
re decir, desde la pub 1cac10n
d
h c·a la escena en la fortaleza
. es que con ucen a l
Conde F .. . Las pocas orac10n . . 1
re resentan una amplificaci6n very aqueil as qu e bosquejan el feliz fma ' no p
, Se cita de la ed.1c1"6n:
p. 89.
, Se cita de la edición:

HEINRICH VON KLEIST,

MtGUEL DE CERVANTES•

p . 115.
tt

ScHNEIDEll

(como cit.), p. 105.

" Allí mismo, pp. 102-103.

204

Sámtliche Novellen, München 1959,

En un párrafo otra vez muy breve se cuentan en forma de resumen el cambio de habitaci6n que necesita cierto tiempo como también el regreso a la
vida ordenada y tranquila. La transición a la escena corta en la cual la Marquesa descubre las primeras señales de su embarazo, es extremadamente rápida y plana:

Die Marquise knüpfte den langen unterbrochenen Unterricht ihrer
Kinder wieder an und suchte für die Feierstunden ihre Staffelei und
Bücher hervor, als sie rich, sonst die Gi5ttin der Gesundheit selbst, von

wiederholten UnpiiBlichkeiten befallen fühlte, die sie ganze Wochen
lang für die Gesellschaft untauglich machten ... Eines Morgens . .. (p. 93) .
Concluye la escena mencionada en el tiempo de "algunos días". "Pronto
despuésu -es difícil decir si se trata de unos días o unas semanas- ocurre
1a primera presentación del Conde F . .. "Varias semanas" más tarde hay la
disputa y finalmente la ruptura con los padres. La parte que contiene la salida de la marquesa y la preparación del anuncio usa otra vez resúmenes que
son tan poco llamativos como los anteriores:

Sie sah die Unmoglichkeit ein, ihre Familie van ihrer Unschuld zu
überzeugen, begriff, daB sie sich darüber trosten müsse, falls sie nicht
untergehen wolle, und wenige Tage nur waren nach ihrer Ankunft in

Novelas Ejemplares, Madrid 1957,
u HA.Ns M. WOLFF (como cit., p. 187) toma en consideración, que Kleist agregó
el párrafo final "que es más bosquejado que elaborado", en un tiempo más tarde, "para llevar Ja novela a un final exterior . . . en las otras partes ya fue terminada en
KOnigsberg".

205

�V. .. verflossen, als der Schmerz ganz un d gar dem heldenmüttgen Vor108
satz Platz machte. · · (p. _ ) · . W hen sobald sie ihre Niederkunft
Sie machte AnstaU~n, mhwemg La:~sit; wiederherzustellen. (p. 108).
überstanden haben wurde, t ren . ..
. . . del cuento uno se pregunta
Llegando ahora nuevamente al pr'.n~1p10 dónde se ha quedado el tiemanto más que el dar a luz está proxuno---: .
.
--cu
.
.
d
n
resumen
breve
resulta
el
s1gmente
aspecto.
po necesano, e u
Distancia de tiempo a
lo anterior

1. Exposición, retrospectiva ~ lad v ida de la Marquesa, principio e.1a
acción recuperante con la conquis-

1 pág.
ta de la ciudadela ... • • · · ·. · · · · · aprox.
2-2 /3 ,,
2. Los eventos en la fortaleza .....

"

3. La noticia de la muerte del Conde F ... ...... . .. . . . . ........
4. Aparición del Conde F. · ·

.... '

"
"

5. Descubrimiento de las circunstancías, ruptura con los padres .....

"

6. La marquesa recupera completaroen te la compostura ..........

"

1/2

"

8-1/2

"

5-1/2

1/2

"
"

conexión
directa

máximo 3
días
máximo 5
meses

días" después del cambio de habitación; aquí dice que en "pocas semanas"
habrá pasado el alumbramiento.

El poeta determina el tiempo de ocho meses que es contado en aproxi.
madamente veinte páginas ( conquista de la fortaleza hasta la publicación
del anuncio) con las siguientes palabras: " ... ahora entonces" (p. 92) {máximo tres días); "pasaron varios meses,, (p. 93) (máximo cinco meses); "varias semanas" {p. 102), "pocos días" (p. 107).
Aun cuando un calcular meticuloso del tiempo no tiene mucho sentido,
muestra claramente la comparación efectuada del tiempo y una aceleración
hacia el clímax. Abarcando todo, las !'Cferencias "varios meses", "varias semanas", "y pocos días" 13 apenas son capaces de cubrir el tiempo de ocho
meses. Se hará referencia a este punto nuevamente más abajo.
Frente a las veinte páginas de la primera parte recuperante, cuyo tiempo
resulta en aproximadamente ocho meses, están las catorce páginas que traen
la segunda parte del cuento con la solución. Con ésa ya se nota que el centro de gravedad yace decisivamente en el último tercio de la acción. Pero
primero la repartición temporal en los detalles: La primera parte cierra mencionando el principio del cuento (p. 108), y es típico que después en la segunda línea de la segunda parte se encuentra la palabra significante para
la estructura temporal "mientras". Ahora se ha llegado a la rapidez más alta
de la acción y con esto al nivel más alto de emoción; los eventos se precipitan, progresan hasta la relación de simultaneidad.
Después de pocas referencias transmitentes y no muy exactas con respecto
al espacio del tiempo, se llega a la última fase del recurso de la acción:

"varias

semanas"
"solamente pocos
d',as,,

, af (p. 108) son relativamen.
Las referencias de uempo
en el último parr o

sobald es seine übrigen V erhiiltnisse gestatteten, ging e, augenblicklich
van Neapel ab und kam auch richtig, nur wenige Tage nach der van
ihm bestimmten Frist, ia M . . .an {p. 109).
También el "augenblicklich" ya caracteriza la rapidez tremenda que domina lo siguiente:

te difusas:
.
d G f F
van Neapel wiederkehUnd so war der Zeitpunkt, da er ra
. . . ·¡¡·
·1 dem Schicksollte noch nicht abgelaufen, a1s "' schon vo ,g rru
ren .
,
k .
1b
vertraut war .
sa,
1 in ewi·g klósterlicher Einsam ett zu e en,
' "D re h ganze N a"chte , m' unruhiger Schlaflosigkeit
y brevemente d espues:
u
d t " A pesar de esto se deja sard
dreht und gewen e · · ·
'
durchwachlt, .-:"nª cla:: ~: la reflexión de la Marquesa que tomó lugar: "pocos
car una a us10

206

Der Graf erwiderte, . .. daB er noch heute nach V .. . gehen und
seinen Antrag bei ihr wiederholen würde. Er ergriff auch sogleich seinen Hut, empfahl sich ... und ging ab. Er bestieg ein Pferd und sprengte
nach V . . . hinaus. (p. 109).

is Es además significante la disminuci6n de espacios de tiempo reportados durante
el progreso hacia el clímax.

207

�Después de que el Conde falló de explicarse, él mismo encuentra rn la noche del mismo día al Forstmeister, que le infonna el anuncio del periódico.
El siguiente y primero de los breves párrafos que reúnen nuevamente el
tiempo disminuyéndolo después del clímax en la escena de rehabilitación, co-·
mi enza otra vez con "Inzwischen" (p. 111), (mientras). Lo siguiente se refiere al "nachsten Zeitungstag" (próximo día de periódico) (p. 112). La

6. a) Preparaciones de la fam·1·
1
11aparaa
fecha fijada .
b) Llegada del Conde.
c) El rechazo de la Marque
d) La boda.
sa.

Para la segunda parte recibimos entonces, el siguiente esquema:

l. El anuncio de la Marquesa; la ida del

conde.

2. El Conde F. se presenta en la casa del
comandante, luego con la Marquesa. El
se da cuenta del anuncio.

Distancia de Tiempo a lo anterior
Aprox. 1/, pág.
¼ ,, simultáneo.
,,

21/2 ,, conexión directa.

,,

3. La señora empieza a dudar y presenta
a su esposo el anuncio.

4. La Condesa en el próximo día de periódico. La disputa de los padres.

"
,,

1 ,, simultáneo.

5. a) El comandante reciba la carta de
su hija.

208

3½ ,, un día.

algunas semanas.

"

½ ,,

más de un año.

Para hacer todavía más transparente la est

la formación temporal de las dos part
PARTE

I

l.

e a novela d1rectamente:

II

No. de
páginas Distancia de tiempo

Distancia de tiempo

1

¾

2. 2-½ Conexión directa.
3.

d I ructura '.emporal, comparamos

PARTE

No.de
páginas

es

Simultáneo.

2-½ Conexión directa.

1/, Máximo tres días.

1
Simultáneo.
1
De 2 a 3 días ( ?).
5-½ Pocos días.
3-½ Una noche - enseguida.

4. 8-½ De 4 a 5 meses.
5. 5-½ Varias semanas.
6.
½ Pocos días.
7.
Tiempo contado·· Ap roxlllla
. damente
8 meses ( en veinte páginas) .

½

Más de 1 año.H

Tiempo, contado: Aproximadamente
8 d1as ( en catorce páginas).

La relación últimamente dad d
que buscar el punto de graved d a edmuestra con toda claridad dónde hay
dad
• que se reconoce en
ª lanarra
' interesante
·
. re1ativa
estruor. Todavía mas
es la igualmitad de cada parte ( vea No 2)
ctura de las dos partes. En la primera
conec ta d"trectamente a los d .
encontramos. un pá rrafo prominente que se
os eventos anteriores . 1

contem a en la segunda mitad . d
. ' a gravedad superior está
, d 1
' sien o los espacios ,
d
mas gran es antes y desPues e punto 4. Si se conectan las d
unidad, resultan tres puntos prm· . 1 os partes como lo pide la novela como
· 1
~ ~ ~ s enan
~ 'imagmar
··
igua mente puestos. Los dos arcos t
por dos arcos
coincidiendo así en el punt

b) La siguiente mañana la señora va

a la casa de la Marquesa. Reconciliación general.

"

a) El bautizo.
b) Diálogo del matrimonio.

.d

,, de 2 a 3 días.

cone•

xión directa) .

7. El fin.

distancia de la escena de reconciliación que sigue a exactamente este día de

periódico se representa por las palabras "wehige Tage nachher ... " ( pocos días
después) (p. 113). Entre la reconciliación con la madre y con el padre se
halla un resumen (Raffung) de importancia menor (" .. .doch der Abend kam
heran und Mittemacht schlug, ehe es ihr gelang. Am folgenden Tage ..."
p. 116). La insignificancia se expresa además por falta de separación en el
texto. Entre la reconciliación de la familia y la aparición del malhechor, hay
otra vez un día ("Nun galt es, beim Anbruch des nachsten Tages, die Frage:
wer nur, in aller Welt, morgen uro elf Uhr sich zeigen würde", p. 119), que
prepara la solución final retardando e intensificando la emoción. El día después del tercer día del mes se efectúa la unión matrimonial, el bautizo que
se menciona después evidentemente toma lugar unas semanas después y eI
diálogo entre los esposos ahora reconciliados, el cual bosqueja el fin, se refiere al tiempo que fue por lo menos dos años después de la primera boda.

U na noche ( prácticamente

,,

51/2 ,, "wenige Tage"
( pocos días) .

alocan con sus extremidades en un punto
o centr de la novela
,
La exposición con su adivinanza lleva la acc.,
.
.
.
ion a un movmuen to in tranquilo

Heons1·d ero

dispensable el final solamente csboza do.

209
HI4

�. , con aquella situaci6n draf
empieza la accmn
emocional: en la retrospec iva
. ·nal Los intermedios temporay
al C de F
en un crum .
. .6
y
mática que convierte
o~
... ,
más causan una nonnahzac1 n . mu
les que en esta fase se ext1end~n rodas yo co:traídos en una manera rápida y
pequeña; eso es porque son
se acelera la secuencia de _su~esos y

brm; ;

elegante. Con la llegada de~ Con e t ... las diferentes escenas se disminuyen
también las distancias de uempo en re 1 . temporal en su relaci6n a la
constantemente. Se transpone este comp ei:omparable con la vista desde un
acción narrada, al espacio, entonl~e~e~:;~:eparecen pasar sólo extrema,d~mente
tren en marcha: los bosques, en
I J b ues ya se mueven más rapidos, y

osq '
·
al trendespacio, los campos en frente
. de os
1 unto del cual sale la vista mientras más se acerca la mirada a p
as ueda perceptible lo que pasa.
más aumenta la velocidad hasta . qude adpe]nl ct¿r del anuncio de la Marquesa
· t Je la, mira a cae lae acción a este punto, mas
, rápido
En la novela de Kl e1s sa
.
,
d'
co
Mientras
mas
se
acer
en e1 peno i .
.
e llega al clímax.
ara
su
corriente
y
finalmente
s
. .
1 eventos la distancia temporal
P
r d precipitan os
,
l ·

Con el anuncio pub ica o se.
, odavía las escenas llegan a a s1~,..enas ha desaparec1do, mas t
'
entre 1as e;,\,,

rostros, y, desenvainadas las espadas, volvieron, y a pocos pasos alcane
zaron .. ." (p. 116).

Solamente la discusi6n entre Leocadia y Rodolfo, siendo verdad, que consiste sobre todo de largas oraciones por Leocadia, causa una concentración más
estricta en la situación singular. Con esto se nota una disminución palpable en

el recurso de la acción. Narrando la investigaci6n del cuarto por la muchacha
y su regreso a la casa, el cuento sigue más rápido, pero en la escena con los
padres, este Ímpetu es parado de nuevo.

Si hasta este punto todas las fases de la acci6n fueran directamente conectadas en su perspectiva temporal (todo sucede en una sola noche como se
sabe) , ahora se observa un relajo. Con la oración " .. .se redujo a cubrir la
cabeza, como dicen, y a vivir recogidamente debajo del amparo de sus padres,

con vestido tan honesto como pobre..." {p. 124), se alcanza una terminaci6n
provisional de la aventura de Leocadia y el poeta puede dirigirse ahora a la
vida de Rodolfo. Por el aumento de los espacios de tiempo prepara una transici6n sobre el abismo de tiempo entre las dos partes. A un abreviar casual
ce_ ••

ni sus padres se lo pidieron, cuando de aUí a tres días, que él partió para

multaneidad.
esto alejándose otra vez de eS te
Dirigiendo la mirada h~cia ª!el;:~eaá ~~~a secuencia de los he_chos. Aquel
punto de vista, cesa tarob1en la_ e
arte tenía que contraer el tiempo largo

Italia..." (p. 124), sigue una retrospectiva "muchos días había que tenía
a Rodolfo determinado de pasar a Italia ... ", a la cual se anudan las ideas y
deseos de Rodolfo sobre Italia. Así el poeta conduce al lector diestramente a

arco sin embargo que en la primera p , nicamente en el mismo número de

una lejanía de espacio combinado con esto el relajamiento en la estructura

de ocho meses, ahora tiene su efe~~o u hora ya no puede efectuar, lo logra
días Lo que un aumento de la rapi ezla , ]tima oraci6n se quitan todas las
.
., p rque sólo con a u
d.
·smo
entonces la emoc10n. o
A , la novela tiene un mam1
'd d al lector Sl
'] ·
adivinanzas y las obscun a es
.
~ descomponerse solo en las u urnas

temporal. La última oraci6n de este párrafo corto terminado con las palabras
"como si nunca hubiera pasado" ( p. 124), trata de hacer dos cosas: Alude a
una distancia temporal entre Rodolfo y lo sucedido y maneja fácilmente los
pensamientos del lector dirigiéndoles hacia Leocadia cuya vida después de esta
noche --el embarazo y el nacimiento del niño, tanto como su educación, en
los primeros siete años- ahora se puede relatar en pocas frases hasta el
punto de tiempo que marca el principio de la segunda parte. Donde Kleist,

constantemente creciente, que empieza
páginas.

B) La Fu erza de la Sangre

, . 1
estructura temporal que
ucho mas s1mp e en su

La novela de Cervantes es m .. ,
d
. ada por el deber de comL composie1on es etenmn
.
)
a
. t (la escena queda la misma '
.6
e pertenecen Jun os
. h El desarrollo de las escenas
b.nar dos espacios de acci n qu
1
.
b o orcas1ocoanos.
d
siendo separado, sin em arg ' p
.. ,
l b de Leocadia y la falla e
. .
. La exposicion, e ro o
d h ho
diferentes es el siguiente .
. , . da El rápido encadenar e ec s

La Marquesa de O. . .

Rodolfo, se rep

resentan en secuencia rap1

.

recuerda a veces el estilo de

.

Kl . t diciendo por ejemplo:
e1s '

. '

dre lloró su hermam·co , rirañóse la

"Dio voces su padre, grito su ~ª- "J&gt;usiéronse los pañizuelos en los

. da ...,, O en la parte anterior .
cna
210

sin embargo, deja abalanzarse los hechos por la emoción, mencionando los

espacios de tiempo que queda entre las escenas en pocas palabras, Cervantes
se refiere al tiempo mismo que Kleist había eliminado. Donde Kleist dice
" ... nach der nunmehr erfolgten Entbindung der Grafin . . . " {p. 122), ahí
Cervantes no deja salir la oportunidad de hacer la observación: "Vol6 el
tiempo, lleg6se el punto del parto ... " (p. 125) .
En una transición, igualmente elegante como en los pensamientos generales

de Rodolfo sobre Italia, otra vez se efectúa el cambio de resumen rígido y de
narraci6n continuada y detallada: El poeta relata las virtudes y la belleza del
muchacho de siete años. Luego procede la acción más o menos constantemente hasta aquel lugar donde en medio de la oración se mencionan treinta

211

�cía no debe sostener más que la buena
días como tiempo de reconval~cen d' h
so finalmente con sus visitas
1
al L ocad1a pue e acer u
l
oportunidad de a cu
e
d
.
días estuvo fuera de peligro, y a os
" • · ·el cual ' dentro e quince
'
f recuen t =
~
treinta se levantó" (p. 128).
·¡¡
a grandes pasos se cubre el
1 ·
modo senc1 o Y
Menos casual, pero a nus~0. . ,
1
lt de Rodolfo. y otra vez
•
la notihcac10n Y a vue ª
,.
tiempo necesario para
d
or el resumen ng1do por una
en un ara o men ,
balancea el poeta, aunque
º .. '
na rapidez normal de contar:
za la trans1c1on a u
.
breve descnpc1~n y as: rea i
de allí por la posta, en otros siete se
" ... en doce d1as llego ,ª Barcelona, : adre tan galán y tan bizarro, que los
puso en Toledo, y entr~ en ,casa ~a: e~ él todos juntos" (p. 131). Desde _esta
extremos de gala y de b1zarna esta
11
na dimensión de confonmdad
ral
la
acción
se
desarro
a
en
u
t
cortad a empo ,
• · d 1
nto
temporal, tal como fue en el princ1p10 e cue .

. .,

,

r

Dejo seguir la tabla:
No. de

.

páginas Distancia de tiempo a lo anterior

1/,

t. Exposición.
2. Encuentro, secuest rO , crimen
3. a) Disputa de Leocadia con Rodolfo.
b) Leocadia investiga el lugar.
c) Regreso a la casa.
d) Conversación con los padres.
4. Rodolfo viaja a Italia (sig)ue retrospectiva y contemplación .

5. a ) Leocadia se sien te embarazada.
b) El nacimiento.
c) Educación del muchacho en el
pueblo, regreso hacia la fami., h as t a ]os siete
lía, educac1on
años.
6. a) La herida del nmo atendida
por los padres de Rodolfo.

2

Conexión directa.

3

Conexión directa.
directa.

¾ Conexión
1

Conexión directa.
Conexión directa.

'½

Tres dias.

y3

"Pocos meses" .

½ Algunos meses.

¼ En seguida resumen de siete años.
1-1/,

b) Leocadia descubre las relaciones.
c) Reconvalecencia del niño.

1

½

En seguida.
En seguid a resumen de 30 días.

d) Leocadia convence a los padres de Rodolfo.

z

7. a) Noticias de Rodolfo, su salida
de Italia y llegada a España.

Durante estos 30 días.

1/, En seguida resumen de aproxima&lt;lamente 30 días ( tiempo del correo más 12 más 7).

b) Ultimas informaciones de doña Estefanía, plática con Rodolfo.
c) La cena, reconciliación y final.

2
5

Conexión directa.

Mientras que en la novela de Kleist observamos una comprensión hacia el
centro, encontramos aquí en la Fuerza de la Sangre, un espacio de tiempo en
posición central que pide un resumen contractivo.
Acción compleja y de' tensión -el enredar el nudo del destino y su solución
correspondiente-- se encuentra en las primeras y en las últimas dos quintas
partes del cuento; la parte central debe producir los hilos de conexión y llevarlos a través de aquel largo tiempo.
Si aquella vista general a la estructura básica revela diferencias fundamentales a la novela de Kleist, el propio manejo del tiempo nos muestra todavía
diferencias más grandes. Contemplando las tablas que representan las estructuras. temporales, es evidente que la sección con el título Distancia del tiempo
a lo anterior demuestra bien la estructura en la novela de Kleist, mientras que
con la novela española parece confusa o de todos modos menos capaz de dar
una separación exacta de los párrafos. Esto sucede aunque traté de llegar a
párrafos de tiempo más exactos introduciendo más puntos de la acción.
La causa principalmente es ésta: Cervantes contrae, pero Kleist elimina
ciertos espacios de tiempo, es decir, se refiere al tiempo sin incluirlo en la
formación épica narradora. Como el español sabe desplegar su acción en una
corriente amplia que transcurre por el espacio en momentos importantes para
la conciencia humana más despacio, en trechos de significancia menor, sin
embargo con más rapidez, uno se fusiona con el otro. Por eso debe fallar el
experimento que trata de separar secciones de tiempo o de deslindar espacios
de tiempo exactos entre las fases de la acción. Este método tiene éxito con
el poeta Alemás porque él en la mayoría de las veces, pone escena al lado
de escena. Con él la secuencia temporal de las escenas, como su relación de
espacio de una a otra, representan un medio esencial de su creación.
Con esto empieza a emerger con Kleist una tendencia al estilo dramático,
con Cervantes una inclinación hacia la configuración épica. Estas observaciones deben ser comprobadas en los siguientes párrafos.

213
212

�ESTILO DIRECTO E INDIRECTO

de la cumbre y fuerza el regreso de la tens,
, . corriente recta del
cuento.
10n a la rapida
Unos ejemplos más:

Ya Hermann Schneider observ6 en su libro sobre Kleist, que es muy extraño
con nuestro poeta el cambio de estilo directo e indirecto. Schneider quiso reco-

In der Tat, wir werden glauben d fi . .
werden eroffnet haben w. s· , a Sie em Gei.st sind, bi, :Sie uns
p
, te te aus dem Grabe i
l h
zu ... gelegt hatte, erstanden sind, De G
, _n we e es man Sie
dap er, todlich durch d" B
.
r raf setzte stch . .. und sagte
..
ie rust geschossen
h p
· · ·,
ware . .. (p. 94).
, nac
• - . gebracht worden

nocer analogías a este fenómeno también en Cervantes :
Die Ahnlichkeit besteht nun aber darin, dafi die direkt Rede in ,olchen
Fiillen zwar immer vorwiegt, da{i aber auch indirekte Einkleidung vorkommt, und zwar oft gerade den wichtigsten und beweglichsten Áufierungen gegenüber zur Anwendung gelangt. Dieser Wecluel i.st oft
sehr eigentümlich und mag unorganisch anmuten . . . In der Marquise
van O .. . findet sich namentlich so mane her iiufierst lebendige dialogisierte Auftritt; ,elt,am, da/i dann gerade auf den Hohepunkten die
indirekte Rede einsetzt' ".

1

Die Obrütin saote · 'Gehn s·
h
.
Neapel; schenken /;&gt;Si~ un
teJ Sg~ n ~te, Herr Graf; reisen Sie nach
··
s, wenn ie wzederkehren
f ·•
.d .
, au emige Zeit das
Gl· uck Ihrer Gegenwart.' s0 wir
sic1z da, Obrig ¡· d ,
emen A ugenblick und h .
e m en. Der Graf ,ap
.
se ten zu suchen w
dze Hoffnungen, mit denen er ins H
, as er ~u tun habe . . . da er
müsse . . • (pp. 96-97).
au, getreten Jet, al, übereilt erkennen

~

Schneider dice que se puede encontrar repetidamente con ambos poetas
la inclusa de reportes relativamente grandes en forma de citación directa y
presume que este medio de estilo sirve para la interrupción de la corriente

narradora que podría estar en, peligro de monotonía.
Schneider no expresa más que esta presunción. Por eso quisiera juntar algunas pruebas de texto que permitan una interpretación constructiva de este
medio de estilo que se podría definir más exactamente como el cambio de
estilo directo e indirecto.

Como primer ejemplo se ofrece el párrafo en la llegada inesperada del

Conde F ... , que se había creído muerto :
Der Graf G . . _, sagten der Vater und die Tochter zugleich; und da,
Erstaunen machte alle sprachlos. Der Kammerdiener versicherte, da/3 er
recht gesehen und gehort habe. . . (p. 94).
Una fase muy emocionante se prepara; con algunas palabras en citación
directa se produce, casi como con golpes de una fusta, una tensión fuerte y

Después de la discusi6n sobre la d.
.
que viene en estilo directo I d d iagnos,s supuestamente falsa del médico
falta nada más que la afi~aas·, u das ly las esperanzas están en alta tensión
p
ClOn e a comadrona c
'I •
'
ero otra vez el poeta renuncia al uso ef .
º1:r1º u timo superlativo~
cambio al estilo indirecto ev·t
ectivo de esta situación dramática. Ef
d,
1 a una extrema ag
., d
ten _na que seguir consecuentemente un afl . ravac1on .:amática a la cual
plos1va dramática de las escena
.
OJar de tenSion. La fuerza ex. . .
s se convierte en rap·d s·
o d 1smmuc1ón de tensión el c
t .
I ez.
m mucha retardación
'
uen ° sigue corriendo E
·
se nota esta técnica en las pa' .
.
. spec1almente expresivo
gmas que siguen al '¡ ·
•
en cuando sale una interjección o el bos u .
u tun~, e¡emplo: Solo de vez
zosamente requerida aumenta la velocidad ::s de,::n dialogo: La tensi6n forla Marquesa y sus padres y la salida de la y. ás -hasta la ruptura entre
correspondencia exacta a las b
.
pnmera. Con esto resulta una
d
o servac10nes qu hi •
e Ia novela a través de la estruct
d 1 . e c1eron en la primera parte
en d.1recc1on
. , h acia el clímax p
ura e tiempo·. Un mov1m1ento
. .
creciente
1
· ara completar s
· d
os cuales atrajeron la atención de Schne1"d er.1&amp; ean cita os dos párrafos más '

luego sigue de repente un cambio drástico al eS'lilo indirecto, mediante el
cual la escena pasa volando. También en la pequeña escena directamente anterior, donde la Marquesa habla por primera vez a su mamá de su embarazo,
se detecta el mismo principio de formaci6n: el estilo directo desarrolla la
situación hasta poco antes del clímax (aquí: la reacción de la madre a una
idea tan extraña); el cambio al estilo indirecto, sin embargo quita la punta

Der Graf ,chlug ,ich mit der Hand vor d"
.
'
mir so viele Hindernisse in den W ,.x . f
. ie St,rn. Warum legte man
e5 ne er m der Ver
h • .
gessen eit seuner ...
D er.F orstmeister fragte . . . (p. 120)
Dze~em Mann, Vater, sprach sie, als jene noch
kann ich mich nicht vermiihlen' ' ·¡¡ . .
unter dem Eingano
. gn m em Gefiifi ... (p. 120).
º'
H

Ali', mismo, pp. 107.JOS.

" ScHNEIDER (como cit.), p. 107 .

214

215

�En ambos casos se presenta el cambio al estilo indirecto. Es verdad que
aquella característica de estilo aquí no parece tan fuerte como en la primera
parte de la novela. 'En la segunda parte la citaci6n directa ocupa un lugar
más amplio, un hecho que ya se hace probable por la estructura de tiempo.
La velocidad interior se disminuye a favor de las escenas dramáticas.
Schneider proclama el mismo medio de estilo en Cervantes y cita como
prueba el párrafo donde el abuelo agradece al noble por la ayuda practicada
en su nieto y donde entra en acción por primera vez. "la fuerza de la sangre".
Hízose ansí, y su abuelo comenz6 a agradecer al señor de la casa la
gran caridad que con su sobrino había usado. A lo cual respondió el
caballero que no tenía qué agradecerle; porque le hacia saber que,
cuando vio al niño caído y atropellado, le pareció que había visto el
rostro de un hijo suyo . . . (p. 127).

También aqul se reproducen partes importantes de la acción mediante un
narrar rápido y planifican te; falta, sin embargo, aquel cambio repentino de la
citación indirecta antes de un clímax, el cual había conducido la tensión a
través de la citación directa.

Dando una ojeada a la concepción total de la novela de Cervantes, casi
recuerdan a las novelas de Boccaccio, en las cuales los puntos de vuelta
( "Wendepunkt", siendo la fase, donde la linea de acción cambia de dirección"), son marcados y efectuados por medio de monólogos.
Así es en Cervantes un estilo novelesco más antiguo que encontramos y
que es muy diferente del estilo de Kleist. En la primera parte de la novela
española no existe ningún diálogo: los largos discursos de Leocadia y de su
padre, tienen solamente escuchadores mudos y también en la segunda parte,
prevalece un estilo de monólogo. Solo después del anuncio de las circunstancias
por Leocadia, se encuentra algo como un diálogo entre los padres de Rodolfo.
La plática siguiente entre doña Estefanla y Rodolfo apenas da la impresión de
un diálogo; las mismas palabras de doña Estefanla y de Loocadia hacia el
final de la novela parecen indicaciones, las cuales subrayan y comentan, pero
no dan la impresión de un intercambio vivo entre personas emocionadas. No
se puede fallar en darse cuenta, que Cervantes estaba usando el estilo directo
con fines fundamentalmente diferentes a los del poeta alemán. Mientras Kleist
realiza por el cambio de citación directa e indirecta en los puntos importantes
un aplanar de }as cumbres, y con la tensión interior creciendo, efectúa un
progreso dinámico en la narración, el estilo directo es un medio para Cervantes, que le permite detenerse en el colmo, dejar pasar la mirada y expresar
con palabras lo significante de la situación.

El uso de la citación indirecta en K .
.
refundición de la escena es d . 1 le1s_t: llene por objeto sobre todo la
·
'
ecrr, a fus1on del
, ·
corriente épica de narrar
. d
escemco-dramático en la
., en la acción ind'v1"d ual, que todo se dese 'evitan o a pesar de t od a tens1on
.
omponga en escenas a·151 d
,
i
acentuados 11 L
a as o a parrafos de tiempo
d emastado
d
·
os opuestos en el estilo d l
'
pon en completamente a las b
.
e as dos novelas corres.
o
servac1ones
q
h"
•
tiempo.
ue icunos en la estructura del

POSICIÓN NARRADORA

Con lo que fue constado hasta a u'
Cervantes el narrador mismo emer!! q ~' ya no sorprende el hecho, que con
las oraciones introductoras se
ºe c ararnente a la vista del lector. Ya en
.
eneuen Ira una predice. , d
.
gew1sse Vorausdeutung)' que no dea d d
wn eterm1_nada (zukunftsJ
u as sobre la presencia del narrador.
Pero como las más de las d esdichas
.
que viene
.
to d o su pensamiento les
d.,
n no se piensan, contra

suce '° una que les turb , l h l
que 11orar muchos años (p. 114).
o a o gura y les dio

Un as l'meas más abajo el autor aún se dirige hacia el lector:
Este caballero, pues -que por ahora
, por buenos respetos encrt.
,
amaremos con el de Rod0 lf
,

brzendo su nombre le ll
amigos . .. bajaba. . .

o--, con otros cuatro

Cuando la narración empieza a fluir el
.
donde menciona que Rodolf
,
,
poeta por cierto se retira pero
0 pose1a una lla e
•
·
'
mstruye al lector --como en
, t .
v propia, no puede detenerse e
b
u
paren es1s y con un ge t . T
eza-: ... prevención de padr
.
s o s1gm icativo de la ca(p. 117).
es que qmeren tener sus hijos recogidos",
.Cuando finalmente se ha llegado a 1 .
.
cima hacia el final el narrad
a cima de la dicha y la historia se in,
or
otra
vez
alud
d
persona :
e ecentemente a su propia
. .. el cual hecho, déjese a otra pluma a ot .
.
que el mío el contar la alegría univer l d y
ro ingenio más delicado
(pp. 136-137).
sa e todos los que en él se hallaron
paralela llamatÍ\•a a este modO de compone
"onunaconectadora
a eci'
de los uE '"hl
r se encuentra con Goethe en la
rza ungen deutscher Ausgewanderten".

217
216

�Así, La Fuerza de la Sangre incorpora el tipo auctorial de la novela. El centro de orientación es un narrador más o menos omnisciente. Este rasgo ya es
conocido por el elemento didáctico en estas obras del español.
El autor de la Marquesa de O. . . como se podía esperar, no es visible de
ninguna manera. El centro de orientación se encuentra durante la primera
parte, si no en la Marquesa misma, entonces por lo menos en su ámbito más
cercano. Del Conde F . . . el lector ve poco más que la Marquesa misma, únicamente el abandonar a la Marquesa y las hazañas siguientes del Conde, son
los eventos que ella no puede observar directamente. En todos los demás
aspectos -recuérdese la noticia anunciando la muerte del Conde o de su
sorprendente reaparición- el Conde es visto completamente desde la Marquesa o desde la familia de ella.
Sobre todo vistoso -aquel pedido por la mistificación en la composiciónes que nunca encontramos referencia a los sentimientos o a las reflexiones del
Conde. Si el Conde no expresa emociones en sus propias palabras, son únicamente señales exteriores de las cuales podemos deducir sus sentimientos.
Por ejemplo:
Der Kommandant .. . zog sich . .. zurüch, als der russische 0//izier,
sehr erhitzt im Gesicht, aus demselben heruortrat und ihm zurief, sich
zu ergeben, (p. 90) .
Nachdem er ihm zuvorderst . .. eine kurze Lobrede gehalten hatte,
wobei der Gra/ über das ganzif Gesicht rot ward, schloP er . .. (p. 92).
Der Kommandant sprang sogleich selbst auf, ihm zu offnen, worauf
er ... , ein wenig bleich im Gesicht eintrat. Nachdem ... der Graf, auf
die Anschuldigung der Eltem, daP er ja tot sei, versichert hattz, daP er
lebe, wandte er sich mit vieler Rührung im Gesicht, zur Tochter ... (p.

94) .
En el último párrafo citado, se podrá notar casi una intensión fija del poeta,
negando un examen directo de las emociones interiores del Conde: Las palabras "im Gesicht" son dispensables si no deberían servir a relaúvar el enternecimiento a una observación exterior.
Por otra parte registramos fácilmente algunas afirmaciones que se refieren
a los humores y sentimientos de la Marquesa:
Man überlegte an/angs, ob man, sich nicht auf die Güter des Kommandanten begeben sollte, wozu die Mar quise einen gro{Jen Han~ hatte . ..
(p. 94) .
Sie beschloP, sich ganz in ihr Jnnerstes zurückzuziehen . .. ( p. 108).

218

, Pero t~bién sobre las afecciones de
,
.
o1mos mas a veces que sobre a
JI d los &lt;lemas rruembros de la familia
que as el Conde F ... '.
. Der Kommandant blickte mipveru ..
.
thm nicht. (p. 96) .
,nugt vor sich nieder und antwortete
. Als er das z·immer verlassen hatte wuPt d' F . . .
teser
Erscheinung machen ollt ('
e ze amzlie mcht, was sie aus
d
s e. p. 97).

Verdad que se p 0 d na
, explicar est
d
lector entiende con la Marq
, e mo o de narrar también así que 1
uesa, como ella se h ll
'
e
con su familia, los estados y h
d
a a en conexión muy íntima
D t d
umores e ellos
e o os modos queda evidente ue
. .
centro de ori~ntación permanece r:st;in i~n la pnmera parte de la novela, el
Esto cambia en la segunda
t
g o a la Marquesa y su familia
la M
par e, que es natural
·
arquesa de su familia. El centro de .
. , ya por el alejamiento de
ne, cambian las escenas sin respecto a l or~entac1on supuesto se descompoaparece la perspectiva exterior que ha tas d1f,erentes personas. También destemente con la persona del Conde. s a aqm se había empleado consecuenUnschlüssli, einen Augenbl' k
tun sei, stand er und .. b I
tgc ' was unter solchen Umstiinden
F
.
u er egte, ob er dur h .
.
zu
enster emsteigen und seine z
k . e _em zur Seite olfenstehendes
do eh so se¡zwer es ihm auchn . wec
· h t, verfolgen salle.
. d' bts .er ,hn errezc
h·
m Je em Si
,
se ten es die Notwendigkeit zu f d
nne war, umzukehren, diesmal
Abends, da er sich in de ..ebr
ern. . . (p. 110).
"ff ¡·
r u e sten Laun
d
o ent tchen Ta/el eingefunden hatte,
e von er Welt, bei einer
(p. 111).
traf er den Forstmeister an .. .

1º'

Los varios eseenanos,
·
en los cuales la
.,
te, no necesitan una explicac·,
,
acc1on se desarrolla sirnultáneame
M
wn mas exten
S
.
narquesa, la casa del Comand t
sa. on: el Jardín, la casa de la
enumerando sólo las m' .
an e y una mesa pública ("offentliche T f l")
. .
as rmportantes Todo e
,
ae
defm1r la posición narradora com
.
sto es mas que suficiente para
en
"B f
o personal (segú
I t, .
su
au ormen des Erzi:i.hlens")
d .
n e errmno de Lemmert
·
, es ec1r encont
ramos un estilo narrador
q ue sostiene la más grande distancia osibl '
tre el autor y sus personas conf'1guradas
p
e entre el autor y Jo contado, en-

J

El resultado del análisis tem oral
.
la novela de Kleist muestra
es comprobado otra vez: la formación de
presan _en todos los aspectos im;:::: ~asrs dramáticos, los cuales se extre el tiempo que requiere el autor para e a estrul ctura: en la relación ennarrar a go O sea e1 ttempo
.
narrado

219

�.
.
ue cubre la acción) y el tiempo contado, en la relal
1 . , entre el autor v, su crea•
{ Erziihlze1t, el tiempo q • d' t
en a re ac1on
ción entre estilo directo e m uec o y .
1 entido de Emil Staiger.
eión. Al ténnino "dramático"' me refiero en e s

la pérdida de color en las caras, cuyo sonrojar o palidecer se menciona en todas las situaciones importantes. Simplificando, se podría constatar que el
motivo de sonrojarse acompaña a la inclinación erótica y el palidecer al contrario a la lucha por la pureza moral, por los valores más altos. Las palabras
siguientes soportan nuestra conjetura:

"

LAS METÁFORAS y LOS "LEITMOTIVE

,
s anteriores, casi una diferencia total en
Después de observar en los parrafo l
cr n ahora algunas semejanzas
r las dos nove as, emerºe
.
las maneras de compone
.
d ¡· . d o-randes grupos de motivos, a
't'
se deian e mir os º
,.
.
~n ambas obras poe icas,
1 t· l divino y lo apatico e msd 1
táforas : lo ce es 1a o
1os cuales correspon_ en as ~l .
n un tiente diabólico.
tintivo El último tiene en
e1St au
d
e's de la conquista de la for·
·
·
d' tamente espu
En las horas nocturnas inme ia
1 C de F. . . casi como en un
taleza y la salvación de la Marquesa, vemos a on
'
marco de fuego y peligro:
· Befehle nicht
W d d Anstrengung als man seme
.
Er "leistete.. . un . er er
B ld kletterte er, den Schlauch in
mit dem gehorigen Ezfer befolgted.
b l umher und regierte den
.
te brennen en ze e n
der Hand, mitten un r
. N
d Asiaten mit Schaudern
kt
die aturen er
W asserstrahl; bald stec e er, d walzte Pulverfasser und ge/iillte Bomben
erfüllend, m den Arsenalen un

ªe·

heraus" (p. 91) ·

. te un arrepentimiento muy fuerte, expresa
El Conde, que en esta fase ya Sien
. fame por la lucha contra
.
1 ·nstmtos de su acto m
-su cambio interior contra os t
. 'bl
llos motivos que representan
. C
gan a ser v1s1 es aque
'
. .
el incend10. on eso 11e
. , . l f ego los tiros ( no es un mc1l
d
ollo
de
la
acc1on.
e
u
'
d'
lo malo en tod o e esarr
. l
cos) y lo rojo del incen 10,
los soldados tratando de VIO ar son pa
.
dente, que
.,
lícita entre los pacos y lo bestial.
acentuado por la conex10n exp
,,
do le alaba el general; los
.
d "
e roi· o en toda la cara ' cuan
1
Así el Con e se pon
.
. , la muerte por la ba a, no
f silados Esta eiecuc10n,
E
,
cinco malhechores son u
.
xpresión de justicia. s mas
·
na
manera
como
e
debe interpretarse de mngu
, .
. 'f os por medios igualmente
h robres apat1cos y pnmi iv
.,
bien una venganza en o
l
bl a no encuentra su soluc1on,
.
to Lo que es e pro em '
b l
.
rt el Conde por aquella a a, que
P rimitivos e mcorrec s. que hubiera
mue o
.
, D'
tampoco como en caso
"
.
' . E ta bala te venga! (Juhetta. tese
F recibió con las palabras: i Juhetta. , s
Xugel riicht dich ... !" p. 92).
.
d 'na la acci6n sino que cul. ple dualismo que om1
'
Naturalmente no es un s1m
d
lt an en las personas en una roa.
ntimiento y eseos a em
b'
pa e inocencia, arrepe
.
,1L ·t ot'v" se manifiesta el ram 10 en
nera propia y humana. Casi como
e1 m 1

:220

.. .worauf er, schiin wíe ein junger Gott, ezn wenzg bleich im Gesícht,
eíntrat.

Después de la petición de la mano por el Conde:
Sie sah, über und über rot, ihre Mutter ... an; (p. 94
Der Graf auperte, indem ihm eine Rote ins Gesicht stieg, dafi er seinen
ungeduldigen Wünschen wllhrend seiner ganzen Reise dies Schicksal vorausgesagt habe; (p. 95).

El término de "Hitze" en la cara refleja supuestamente nada más que una
emoción fuerte; la encontramos por ejemplo: con el Conde cuando él sale
por la entrada principal del castillo y durante su enfermedad, con la madre
de la Marquesa en la reconciliación con la. hija; y cuando convenció la señora finalmente a su esposo incrédulo. En forma especialmente clara se presentan estos motivos en el importante párrafo prediciente (vorausdeutend):
Híerauf erzQhlte er . .. wie er die Vorstellung von ihr, in der Hitze des
Wundfiebers, immer mit der Vorstellung eines Schwans verwechselt hii,tte,
den er als Knabe auf seines Onkels Gütern gesehen; dap ihm besonders
eine Erinnerung rührend gewesen wllre, da er diesen Schwan einst mit
Kot beworfen, worauf dieser still untergetaucht und rein aus der Flut
wieder emporgekommen sei; da/3 sie immer auf feurigen Fluten umhergeschwommen sei; und er Thinka gerufen hlltte, welches der Name jenes
Schwans gewesen, da/3 er aber nicht imstande gewesen wii.re, sie an
sich zu locken, indem sie ihre Freude gehabt hatte blof/ arn Rudern und
In-die-Brust-sich-Werfen; versicherte plotzlich, blutrot im Gesicht, dap
er sie aufierordentlich liebe; .. ." (p. 99).

El sonrojar traicionando una inclinación erótica se halla en conex.ion
gradual con el rojo de lo malo y lo pernicioso, hasta lo diabólico de tal modo, que el fenómeno siempre ocurre con intensidad, cuando lo malo, lo amenazante, choca con lo puro e inocente. Para ilustrar se citan unos párrafos más:
221

�fa! uersetzte die Marquise._ .. indem sie ihr, mit dem Ausdruck der
gekriinkten Würde, hochrot ,m Gesicht glühend, die Hand kü{Jte: · · ·

(p 104).
·
· G · ht ¡--ht 1
.
.
t d u, da{J dir der Arzt gesagt hat? Wze dezn eszc g u .
Was
memtes
(p~i:O~~chte wohl schon eznzge Minute: hier_ g;::~:e:;;:n, ;::ic!::
Forstmei.ster daraus hervortrat, und zu i r mr 1
sagte: . . • (p. 107 ) ·
{J · S h ºft
. f, tn
. d em ihm das Blut ins Gesicht scho ' die e n '
Der Graf d urc hlze
(p. 111).

.
. , .
110 115, 116, 119, 120, 121.
Otras referencias a este punto. paginas . ' , .
. .
relevantes las
.
. , de los contrarios d1abobco-d1vmo son
Para la con f1gurac1on
lineas:
Die Hebamme versetzte, da{J dies, au~er der Heiligen Jungfrau, noch
keinem Weibe auf Erden zugesto{Jen ware. (p. 106).

.,
onectarla con el párrafo ya citado, donde a la MarEsta alusion hay que c
dº
ángeles· se preparan las requesa el Conde parece comparable '.'°n ,oses o
'
flexiones siguientes de la Marquesa.
ºhr unertriiglich, da{J dem jungen Wesen, das
. Nur der ~edanke w:~:ld und Reinheit empfangen hatte, ?lnd desse_11
sie m der gro{Jten Uns
h . . ll
war auch gottlicher zu sem
b
'l er ge eimmsvo er
,
Ursprung, e en wez
. S h ndfleck in der bürgerlichen
schien als der anderer Menschen, em e a
Gesellschaft ankleben sollte. (p. l08) ·
1
. e amargas e irónicas del padre, los
Así tenemos también en las exc amac10n s "
1 d ( p 112) . Des-" erra" "zorro" en un y ''querube en otro a o
.
opuestos de P
,
"dº1 bl0 ,, contra el Conde el cual
¡
za
la
palabra
ª
'
M
pués de que la arquesa an
d t grita con los labios blancos como
,
ºd
, la cita el coman an e
"
121)
hab,a vem o segun
' .
1
diesen Scheiteln weichen! (p.
.
gis: "Moge der Fluch des Hdtmme s uon"todos los ángeles y santos" de testigos
Al rato la Marquesa mvoca e nuevo a
y termina la nove1a con 1as Palabras al Conde:

er

..
ºh d
l
·cht wie ein Teufel erschienen sein,
wurde
t r ama s m
k wenn
bei seiner ersten Erscheinung wie ein Engel vorge ommen

i,;,;'nicht

wiire. (p. 122) •
222

Las cumbres en la lucha entre las fuerzas contrarias son acentuadas por el
motivo del tiro, ya mencionado más arriba. El disparo que de la pistola del comandante golpea roncando en el techo (p. 107), marca una dura línea de
separación entre la Marquesa y su familia. 18 La señora, que cayó en un des•
mayo, es confrontada otra vez con la pistola disparada para señalar la separación odiosa ( unas páginas más tarde en un párrafo recuperante: p. 111).
Recurre el motivo poco tiempo antes del cambio causado por la prueba secreta de la coronela. El comandante en su ofuscación exclama: "Aber die
Kugel dem, der am 3ten morgens über meine Schwelle tritt!" (p. 113). ("Pero la bala para aquel que en la mañana del día 3 pise sobre mi umbral").
Aún en el principio de la escena de reconciliación se toca de nuevo este mo•
tivo, el cual -perteneciendo a la esfera diabólica- caracteriza sobre todo la
separación culpable:
"Sin perdón"; interrumpió la coronela a ella. "¡ Porque agarró la pistola!"
(p. 117).
Una modificación y debilitación de este motivo se presenta en el cazador,
cuya ocupación típica es el matar el venado por el disparo. Así el Conde lucha
como "Obristleutnant vom t ...n Jiigerkorps" (p. 91) y el malhechor falsamente acusado por la señora es Leopardo, el cazador tirolés.
Con estas observaciones ya se nota, que tanto reflejan también las metáforas a las fuerzas opuestas y a la tensión resultante. Los diferentes motivos y
los Leitmotive llenan con sentido las líneas de acción entre los polos libertad y
violación, ángel y diablo, virtud noble e instintividad. El conjunto de símbolos
y metáforas garantiza además aspectos vivaces en el espacio humano, lleva
a las personas de la fábula a caracteres completos. Un buen ejemplo es el
obrar de las dos fuerzas en la persona del Conde F . . .
También en la novela de Cervantes se encuentran los contrarios de lo bestial -elemental y de lo angélico-- divino, aunque en una relación básicamente diferente de aquella de Kleist.
Luego en el principio de la novela es inequivocablemente indicado por la
metáfora:
Encontráronse los dos escuadrones, el de las ovejas con el de los lobos; (p. 113).

Llama la atención, que los dos poetas comparan los inocentes con animales, los cuales tienen una afinidad a lo divino. En este caso son las ovejas en
su conexión al Cordero Divino de los cristianos. Con Kleist fue el cisne, cuya
apariencia intachable fue adoptada por Zeus.
11

Compare con esto Wollf (como cit.), p. 183.

223

�. d ,,
Kl . t. u
o du Reinere als Engel sm ...
La metáfora del ángel ( compara e,sh. · · · . e de la piedad y de la
de las mue as expres,on s
p. 115) es solamente una
b
Leocadia y su familia.
•,
Dios que o servamos en
,,
profunda conexion con
'
d"
·t . "·Jesús' ¿Quién me toca.1
.
ominioso
Leoca
ia
gn
a.
'
.
.
.
En su d espertar ,gn
,
1 .elo pasarán mis que¡as, sm
sigue diciendo después: " ... Entre tu y e c1
Y
.
d
" ( 119).
q uerer que las mga
el mun o. . . P·_
rd d por Dios la cual es com.
. .,
l destino o ena o
'
En Cervantes eX1ste sum1s10n a
¡·
d Kleist y su concepción de la
·
sble para las ,guras e
pletamente mcompren ,
ebas de las referencias abundantes
libertad humana. Escogemos algunas pru
en el poeta español.
acordaron de esperar

lO

qu

e Dios hacia del herido. • •
.
d
l · l y caído todo

como medio de expresión las caras de las figuras principales. Cuando Rodolfo se precipita hacia la heroína desmayada, tropieza dos veces, que se podría
interpretar como indicación retrospectiva de su doble falla (el robo y luego
el abandono de Leocadia) . La intensidad del desmayo de Leocadia es evidente por la insensibilidad de su cara contra el agua, y después de la reunión
simbólica de los amantes (la cara del igualmente desmayado Rodolfo se baja
en el pecho de Leocadia, p. 135) se llama la atención de nuevo en el rostro
del niño (p. 137).
Con el desmayo ya se mencionó el motivo que -junto con el crucifijo-se debe definir como motivo principal. Estos dos "Leitmotive" contienen cada uno, el sentido extremo de la palabra "sangre", es decir "sangre" como
símbolo de instinto bestial y "sangre" como la sangre salvadora de Cristo,

. . .creyeron y pensaron que se les habia cerra o e cic o

que nos asegura la gracia y justicia de Dios.

···el mundo a cuestas.·· (. 128 ) · . .
.
él lo crey6, por divina permm6n del cielo . .. (p. 130).
·..· ·.Ylas gracias que dieron al cie
· 1o. . . (p. 137) etc .

tos, donde la fuerza de la sangre deja obrar en el espacio de la criatura sus

"6 de máximo espanto por la supuesta. muer-

Consecuentemente es la expres1 nd_ . " 1 s gritos de su hijo penetraban
te de Leocadia, cuando el poeta ,ce . . .. o
los cielos..." (p. 136).

Tanto en Kleist como en Cervantes,

los rostros de las personas tienen un

papel importante.
1
- ol no describe la moción y los
. ·¡·
t
.n embargo que e espan
. d 1
Es s1gm ican e, s1
. '
Kl . t
espe¡· o tan e.."Xpres1vo e a
presenta con
e1s un
.
cambios de las caras que re
.
1 tado de los rostros en las siantinomia luchando con las almas, smo es e es
.
t' en valor para Cervantes.
tuaciones diferentes, que ien
..
odo de manejar a los homCon Cervantes el destino se manifiesta por su m 'd d
1 . t .or de las personal, a es.
bres, no por la lu ch a en e m en b" t
Rodolfo venda los ojos de Leocad 1 "lobos" son cu ier os,
Los rostros e os
.
'd d de lo bestial, y también en el cuarto
dia cuando la lleva hacia la obscun a
ente en lo obscuro. La
'
d 1 ,1.
ermanece en teram
de Rodolfo, el rostro e u timo p.
1 bo
a través de la cual la
. ...
su hermosura bnllante es a
ca,
.
cara del runo con
d R d lf . 1 cariñosa y comprensiva
h bl al padre e o o o, a
fuerza de la sangre a a
d L cadia (p 129). El rostro hermoI
f'"tasucaraconaeeo
.
hl
Dona Este ama JUil
d todos estos eventos; este hec o o reso de Leocadia es sobre todo la causa e
ad
. .
1
alabras de Rodolfo a su m re.
cuerdan indirectamente as_ p

La unión final de los fehces llega a una pro

fundización simbólica, que usa

d sarrollo de carácter en el Conde, porque no es
e
b . Compare sin embargo: Wolff (codirectamente conectado con la meta de este tra ªJº·
mo cit.)' p. 185.

i, No quiero entrar a detalles del

224

En forma de "Leitmotive", el desmayo siempre sucede en aqudlos punpotencias destructivas, pero también irrevocablemente obligadoras y constructivas ( robo y violación, reconocer con Doña Estefanía y reunión). En
forma ligeramente variada encontramos este motivo en la ausencia de sentido
de Luisico cuando es herido por el caballo; no es incidente, que es un animal,

el cual da el impulso para la segunda parte de nuestra novela. En esta situación chocan las potencias destructivas y constructivas de aquella fuerza obscura de la sangre, simbolizado en la sangre del muchacho lesionado. La herida por la bestia que en este momento el jinete no sabe manejar, tan poco
como Rodo]fo sabía dominar su concupiscencia viendo a Leocadia, es al
mismo tiempo peligro para la vida y causa para reunión y reconciliación.

Pero el centro de la existencia y la última fuerza arriba del destino es el
Salvador, el Dios Cristiano, Sólo el crucifijo es la prueba definitiva que Leocadia y Rodolfo pertenecen uno a otro.
Cuando yo recordé y volvía en mí de otro desmayo, me hallé, señor, en vuestros brazos sin honra; pero yo lo doy por bien empleado,

pues al volver del que ahora he tenido, ansimismo me hallé en los brazos del de entonces, pero honrada. Y si esta señal no basta, baste la de

una imagen de un crucifijo ... (p. 137).

Siempre de nuevo indican reminiscencias por cadenas de palabras ("Wort20

La traducción al alemán por Soltau (Fischerbücherei 1961. Exemplarische Novellen), que da "Stimme der Natur", para La Fuerza de la Sangre, me parece dudable porque rompe la relaci6n doble en el título español.

225
Hl5

�brücken") la unidad compleja de desmayo, fuerza del destino y crucifijo.
Leocadia se dirige al crucifijo:

Tú, Señor, que fuiste testigo de la fuerza que se me hizo . .. (p. 129).
A la reconciliación final antecede el desmayo que se describe como sigue:

.. .comenzó . .. a perderse de color en un punto, sobreviniéndole un
desmayo, que la forzó a reclinar la cabeza en los brazos de Doña Estefanía . .. (p. 135).
Especialmente con el desmayo, que acompaña al encuentro decisivo con los

padres de Rodolfo, está en el centro de la escena el crucifijo, antes testigo de
la desdicha de Leocadia, al cual había quejado su miseria pidiendo ayuda.
La fuerza de los instintos es convertida en una bendición, por la fuerza de
la sangre salvadora. Pero sean fuerzas buenas o malas, el hombre puede
hacer nada más, que pedir y tratar de ser digno de la gracia divina. Como
hombre está enteramente sujeto a estas fuerzas superiores. "¿ Estoy en el limbo de mi inocencia, o en el infierno de mis culpas?" (p. 117), pregunta Leocadia despertando de su desmayo. Y probablemente no hay otra oración que
enseñe más impresionante la diferencia fundamental a La Marquesa de O ...
Mientras la Marquesa moviliza gigantescas energías por su conciencia de
ser inocente, Leocadia está lejos de creerse capaz de una decisión, si ella tiene -consciente o inconscientemente-- una culpa o no. Su conciencia sola no
le puede enseñar el camino correcto, esto puede solamente hacerlo su confesor como representante terrestre de la fuerza omnipotente. Entonces es imposible una verdadera confrontación de hombre y destino, es imposible lo
verdaderamente trágico, porque falta la libertad. En consecuencia. no son
concebidos las esferas de lo elemental e instintivo y de lo sublime y divit10
como opuestos, sino representan nada más que apariencias extremadamente
diferentes de aquella fuerza única, que se constituye en Dios y su creación.
As! se completa la imagen que se proyectó en la primera parte del análisis. La novela de Kleist configura la lucha de fuerzas contrarias, el proceso
de pelea existencial entre el hombre y su destino. Eso es la causa, de lo esencialmente dramático, que ocupa. una posición central en la forma y en el contenido de su obra. Este carácter de las creaciones de Kleist forma un co~traste

en la escala del estilo épico no uede
sión exacta de la teoría de
pI
ser ~n resultado final. Falta una discubién el lugar de Kleist en ~a n~~:o::nJª te.~atura ª~~mana para definir taroPor otro lado JI
e a Novelle .
, evamos a cabo --en n
de la estructura temporal Ot
uestro terna limitado-- el análisis
.
ros puntos de la est tu é .
para comprobar y completa I .
ruc ra pica fueron usados
vo a constatar, que la tensi~ne t!';;er l resultado. Con Wemer Krauss vuelen la forma épica de la "No 11 " ora seguramente es un elemento básico
·
•
ve e Y que debe
'd
teno pnncipal en cada anális" d l
ser cons1 erado como un criDando una OJ·eada f I IS e a forma novelística.
ma a las demás "N l1 11
cuenta de un rasgo principal que las 'd ·r·ove en de Kleist, nos damos
'ti
, .
'
1 enti 1ca -a p
de toda variedad
poeI ca- categoncamente com o obras suyas. es I esar
d' li
en a concepción dramática Sea "D" V
.
e ra tea smo demoníaco
ling"' "Das Erdbeben in chili" o etf erlob~~g. in St. Domingo", el "Findel autor y sus caracteres ponen I
amoso . M1chael Kohlhaas" -siempre
del hombre, mediante la situa . , a prefgunta ngurosa e inquisitiva al destino
;
c1on pro undament t , .
y aqu1 podemos también incluir s
d
e ragica. La obra de Kleist
1803, Amphitryon 1807, Penthesile~s
;s. dramas (Familie Schroffenstei~
chen von Heilbronn 1810) .
1 d ' nnz von Homburg 1809-10 Kat' gira a re edor el p bl
'
na; ¿somos juguetes de un destm' o .
ro ema de la libertad humainsensato, •So
b.
mente p !aneados en el sentido de
, . . e mos o Jetos premeditadaun espmtu sup ·
.
en ord en y razón? ¿ Somos capaces d b 11
enor que sostiene el cosmos
nos tocan?
e ata ar con las fuerzas obscuras que

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· t busca sm
. aceptar nin ;
. , Heinrich von KI e1s
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JO formar por las ideas de un
. .
gun compromiso. Tampoco se del!
movumento litera ·0
aqu~, as que fundaron las épocas del clasi . n ' sean tan poderosas como
sigma su propio camin S
CISmo o del romanticismo KI . t
K'
o. u obra abarca • d' .
,
.
e1s
athchen von Heilbronn co
d
m lCIOS romanticos (compárese
1 f
' mo uno e mucho .
l )
po a uerza y claridad espiritual del el . . s eJemp os y al mismo tiemen, ninguno de los dos estilos. Como Frie~~1~m~ .. Pero_ su ingenio no queda
mas grande de su siglo.
c
olderhn, Kleist fue el poeta

eminente a las tendencias épicas de Cervantes.
Se entiende que nuestro resultado aunque determina la posición de Kleist
n

226

WERNER

KRAuss, Studitn und Aufsitze, Berlin 1959, p. 95.

227

�LA POESIA EN DIALECTO ROMANO DE
GARLO ALBERTO SALUST'RI (TRILUSSA)
GIANCARLO VON

NACHER MALVAIOLI

Escuela de Letras, l. T. E. S. M.

TRILUSSA FUE UN CONTINUADOR de la tradición poética dialectal romana,
que conoció sus máximos exponentes en el siglo pasado con Gioacchino Bel¡¡ y Cesare Pascarella. Se aparta de ellos por el carácter de los temas tratados y por la estructura métrica que emplea. En efecto, parte del soneto clásico para llegar a una composición típica en heptasílabos y endecasílabos,
irregularmente colocados. Como poeta de los animales, se diferencia del autor de las fábulas esópicas por su moral menos cruda, de sentido irónico y
burlón, y de Fedro y La Fontaine porque los animales de Trilussa son símbolos de hombres y la moral aparece entre las líneas del cuento mismo, salvo
raras excepciones.
Su dialecto es el de la alta burguesía romana, pero la elaboración del poeta lo vuelve más dulce, lo hace perder la dureza y la aspereza originales, hasta colocarlo a la altura del idioma oficial. Las palabras dialectales adquieren
un significado nuevo, inesperado, poético, musical. Una de las fuentes del
continuo enriquecimiento del italiano son esas palabras tomadas de los dialectos, y las palabras de Trilussa forman parte precisamente de este patrimonio, sea porque son vivaces y porque son habladas y entendidas por la mayoría de los italianos, sea porque dan el sentido y el significado de la cosa
que deben expresar con mayor precisión que la correspondiente . palabra
habitual de la lengua italiana.
La sátira destaca como contenido y finalidad de esta poesía. Sátira que cae
implacable sobre una comunidad en crisis, sobre una época de cambios violentos, sobre una sociedad en agonía. La moral, la religión, el rey, el dictador, los partidos políticos, la nobleza, la burguesía, el clero, el pueblo, todo y
todos son alcanzados por las flechas sonrientes y benévolas del poeta, que pone al desnudo los defectos, los vicios, la estulticia humana, y que enseña a

229

�reír de ellos, del lector, del poeta mismo y que, a su vez, ríe con todos. Quizá

I

por esto fascina su obra, porque el hombre se encuentra en ella, se reconoce
en ella, descubre sus carencias y sus debilidades y las confiesa frente al mun-

TRANSFORMACIÓN DE FA,BULAS ANTIGUAS

do, cumpliendo el primero y más difícil paso por un camino mejor.
Sencillo y sobrio, su verso tiene el encanto de la simplicidad y el vigor de
lo espontáneo. Sus rimas, su sonoridad métrica, que a veces llega a la cantilena, son esenciales a su poesía, que adquiere sentido sólo si es declamada en
su forma original, en dialecto romano.

•
En la traducción se ha perdido necesariamente gran parte de la poesía,
pero quizás haya sido posible conservar en español la sonrisa maliciosa, el
gusto de vivir, la belleza de la naturaleza, de las cosas sencillas, de la sinceridad de un mundo ideal, creado por el poeta que creía firmemente en que un
alba esplendorosa aparecería con sólo destruir la hipocresía, la mentira, la
maldad y el fanatismo de los hombres. Las poesías que se traducen han sido
escogidas siguiendo una simple preferencia personal, combinada con la creencia de que serán también las que más puedan interesar, por su contenido general, a cualquier lector. Se han dividido tomando en cuenta, en los límites
de lo posible, tanto el orden cronológico como la finalidad y el objeto de la
sátira. Así, se tendrá una imagen de la Italia monárquica de principios de
siglo, del conflicto de 1914 a 1918, dei la primera postguerra, época en la cual
Trilussa alcanzó su apogeo, del nacimiento del fascismo y de la consiguiente
dictadura mussoliniana, durante la cual el poeta pudo publicar sólo unos
cuantos poemas que con dificultad pasaron las barreras de la censura, así
como de la guerra de 1939 a !945, de la derrota y del nacimiento de la nueva Italia republicana.
Por otra parte, el contenido de cada verso español se ha hecho coincidir
exactamente con el contenido de cada verso original. La traducción es literal casi siempre y, en consecuencia, sólo en raros casos se conservan, en determinados versos, la rima y la métrica. Se ha buscado, en cambio, producir
cierto ritmo interno, casi de poema en prosa.
Las poesías traducidas pertenecen a los cuatro libros siguientes:
Acqua e vino • Ommini e bestie - Libro muto, (Milán 1950 ) , Lupi e agnelli - Le favole - Nove poesie, (Milán 1952 ) , Libro n. 9 · Le cose • La gente, (Milán 1959), I sonetti - Le storie - Giove e le bestie, (Milán 1959 ) , to-

dos de las ediciones Amoldo Mondadori editor.

230

l. El león reconocido
En el desierto de Africa, un León
al que se le ~abía clavado una espina en un ie
llamó al Teniente para que lo operara.
p '
-¡ ~ravo!- le dijo después -Te lo agradezco:
veras que te quedo reconocido
por haberme
liberado de este mal.&gt;
,
¿.Que te gustaría más? ¿Ser promovido?
S1 puedo te daré una mano ...
Y en la noche misma
mantuvo la promesa
mejor , que un cristiano·,

regreso con el Teniente y le dijo: -Amigo
la promoción es cierta, y te lo digo
'
porque acabo de comerme al Capitán.
2. La rana ambiciosa

Una Rana al ver a un buey.
-:-¡ Oh!- dijo -¡ cómo es grande! i Cómo es bello!

S1 pudiese inflarme como él
tendría mucho peso en sociedad ...
¿Lo podré hacer? ¿Quién sabe?
Basta. . . Lo ensayaré.
Salió del pantano Y, con mucho esfuerzo
se llenó de viento como una vejioa
0
hasta que se infló lo suficiente·&gt;
'

'

pero se_ acordó al instante de aquella Rana antigua
y reventó.
Diio: -no es posible que yo pueda
volverme como él: ¿pero, y qué?
A mí me basta con ser la más grande
entre todas las ranas de la Liga ...
q~~ qwso hacer lo mismo

231

�II
LA SOBERBIA y DEL SENTIMIENTO DE
RIDICULIZACIÓN DE LA MORAL, DE
LOS HOMBRES

hubo el encuentro, que salió muy bien.
Uno, a tenor del acta,
tuvo un rasguño en el cuero cabelludo,
el otro, en el espacio intercostal.
Después se estrecharon la mano :
así el Doctor no es ya cornudo ni alcahuete el Abogado.

3. La salida del león

Una vez el guardia de un zoológico
dejó, por equivocación, la puerta

de una jaula abierta.
,,
-Dado que se presenta la ocas1on,
di' o el Rey del Desierto, -yo me largo ...
J
.. ,
y callado salió de la pns1on.
-¿Adónde vas? -le preguntó una Hiena.
El León contestó: -Al Cohseo,
a comer los cristianos en la Arena., .
.
d1·¡·0·· -Cómo me das !asuma,
La H 1ena
- pobre tonto!
·
,. Qué te crees, que pueiles volver a hacer la pantomsma
~e las bestias que salían en el Circo,
con la comida lista como entonces
y los mártires listos como an~es?
. No sabes que desde hace tiempo
&lt;
está prohibido matar a la gente
. el permiso de la Autoridad?
sin
b .
. as a quedarte sin tra aJO ;
T e arnesg
escucha, colega mío, quédate:
deja que los pobres cristianos
se coman entre sí.
4. El duelo de ayer

C u ando el Doctor esgrimió f el , paraguas
.
. do le d1'0 un bo eton.
el L1cenc1a
1
-i Infame -le dijo- eres cornudo.
-¡ Viejo alcahuete! -contestó el otro.
Como, en conclusión, tenían los dos razón

se decidió el duelo al instante;
y ayer, en el parque de un castillo,

232

5. La Fe
Una vez un banquero, amigo mío,
viendo la caja fuerte tan repleta
dijo a sus accionistas: -Nos ha ido bien:
demos gracias a Dios.
Tanto más que la Fe es necesaria
en la sociedad bancaria.
A propósito, tengo una idea:
destinamos un fondo
para restaurar la fachada de una iglesia
y limpiar el interior de una mezquita.
Frente al interés y a las ganancias
el Evangelio y el Corán son compañeros:
mientras que nos crezca el capital
haya Cristo o Mahoma, da lo mismo:
creo en Dios-Padre-Omnipresente, pero .. .
un poquito también creo en Alá.
Y satisfecho dijo una plegaria,
a medias, de rodillas, a medias, agachado.

6. Caridad
Un Acólito de la Sacristía
rompió el paraguas sobre un pobre gato
para castigarlo de una porquería.
-¿ Qué estás haciendo? -le gritó el Cura-.
Hace falta ser muy cobarde como tú,
para pegarle de tal modo. . . i Pobrecito!
-¿Y qué? -le contestó el acólito- ¿El gato es suyo?
El Cura contestó: -i No ... pero el paraguas es mío!

233

�7. El Antepasado
-El Hombre desciende del Mono:
refunfuñaba un Profesor.
-No me parece que esta bestia
nos haya hecho demasi~do honor ...
-Es cuestión de modestia:
le contestó el Orangután.
-Lo importante es que el Mono

'

no descienda del cristiano.

¿ por treinta y cinco francos? ¡ Ah, no puedo!
¡ Ni siquiera si fuese cafetera de plata!
Si usted tomara también el biombo,
le podría rebajar algo del yelmo.
Así, lo que gano en el Imperio,
lo pierdo en el Renacimiento.
Y este sofá barroco, ¿no le gusta?
Mire usted qué dorados, qué brocados...
¿Hay unas manchas? ¡ Y bien, se limpian!
Pero son manchas antiguas. ¡ Tiene más valor!
Son manchas de la época, ¿me entiende?
¡ Porquerías del siglo pasado!

B. El Cocodrilo
Mientras que un señor y una señora,

esposo y esposa, estaban tendidos
en la orilla del mar, salió fuera
un Cocodrilo con la boca abierta
y los ojos espantados.
La esposa, que era lista,
se arregló el pelo y se fue,

mientras que el Cocodrilo enojado,
se masticaba al pobre marido
como si se comiese un pollo asado.

C orno el Cocodrilo por naturaleza, b"' ,
se come al hombre y Juego llora, taro ,en e1
a llorar como criatura.
se puso
.
1,
ar como los cornudos,
Cada cinco mmutos va v1a a pens '

vía a estallar en otro llanto amargo.
yv
.
h
Tanto que el día siguiente, a la nusma ora,
volviendo a ver a la pobre señora
regresó a llorar y a quejarse,

º'

con la intención de conmoverla.
-

Pero Ja viuda Jo calló:
, ·, qué tonto eres.1 ¿LI oras todavía?
D .10S IDlO,

g_ Con el Anticuario
o .
-e·C'orno, Madame? Un puro "Quat t rocen t"
Un hennoso trabajo, un casco de guerrero,

234

10. Una lglesita de campo

A pesar de que el Párroco tenga la pretensión
de llamarla "Rotonda",
es una iglesia pequeña, una iglesita
sin siquiera un mármol o una columna;
nO hay más que un Cristo y una Madonna,
con la lámpara roja siempre encendida.

Cuando el sol golpea en el cristal
de la ventana, llega derecho al banco
con un gran rayo polvoriento y amarillo
sobre un Santo Domingo de madera,

esculpido de un modo tan indigno
que quita las ganas de rezarle.
Pero este Santo Domingo, como
de cuando en cuando desenvaina una gracia,

en el pueblo se hizo de cierto renombre:
y la gente devota le agradece,
colgándole en las paredes su desgracia
en un cuadro pintado . .. ¡ Dios sabe cómo!
He visto, entre un in~endio y un herimiento,
una mujer que se desliza dentro de un marco.

Hay escrito abajo: El ocho de abril mil novecientos
a Francisca Pomponi, planchadora,

235

�le pasó por encima todo un regimiento ...
Pero cómo terminó no dice.
-No puedes imaginarte los votos que manejo-me decía el Párroco. -No puedes imaginar
cómo toda esta gente tiene más fe
en él, que en el diputado del Partido...
Dado que este Santo Domingo tiene la virtud
de hacer cualquier gracia que se le pida.
Mira cuántos milagros, ¡ caramba!
¡ Mira cuántos hechos malos! ¡ Es sorprendente!
La pared está llena, ya no caben más ...
Si hace otro, ¿ dónde se lo cuelgo?
Y buscando el lugar con la mente
agarraba un pellizco de rapé.
Entonces yo también, indignamente, pedí
una gracia y le dije: -Si soy digno,
¡ haced que la Nina mía sea siempre honesta!
Pero vi que el Santo Domingo de madera
me hacía un movimiento de cabeza
como para decirme: - Sí, pero sin compromiso...

Me explico: de las cuentas que se hacen
según las estadísticas de hoy,
'
resulta que te toca un pollo al año:
y' si él no entra en los gastos tuyos
te toca igualmente en la estadístic~
dado que hay otro que se come do/
12. El seguro de vida

Dicen que en Roma hay una compañía
que asegura la vida de la gente.
Yo esta zoncera no la entiendo
y digo que es una gran tontería.
Más bien me parece una herejía,
porque cuando llega la hora establecida
en que el Padre-Eterno quiere terminar contigo
¿qué es lo que te aseguras? ¿El alma de tu tía?
Es una especulación bien planeada
para enriquecerse a costa de la gente
que cree y se queda engañada.
Don Chucho, mi pariente, lo ha probado:
a pesar de que se la habían asegurado,
ha muerto lo mismo, atropellado.

III
IV
INTERPRETACIÓN DE LA "MODERNIDAD" DE PRINCIPIOS DE SIGLO:
LA ESTADÍSTICA Y EL SEGURO DE VIDA COMO SÍMBOLOS

11. Estadística

¿ Sabes lo que es una estadística? Es una cosa
que sirve para hacer una cuenta en general
de la gente que nace, que está enferma,
que se muere, que va a prisión y que se casa.
Pero para mí la estadística curiosa
es aquella donde cabe el porcentaje,
dado que el promedio es siempre igual
también para la persona desvalida.

236

LA VISIÓN DEL COLONIALISMO EUROPEOº EN 1911 J
LA
·
TALIA DECLARA
GUERRA AL IMPERIO ÜTOMANO y CONQUISTA LIBIA

13. Las Hormigas y la Araña

Un grupo de hormigas,
después de tanto trabajo,
después de tanta fatiga,
se había hecho una casita propia
a la sombra de la alfalfa y d~ la ortiga:
una casita cómoda y segura,
clavada dentro de una hendidura.

237

�Para mí cualqu·ter d'1a es bueno

Pero un dia de repente

estoy lis~o ~ara ir de parranda
pueden Ir libremente

una Araña de la cercanía,
que vivía en un agujero demasiado estrecho,
vio la casa y tomó posesión
sin ni siquiera pedir permiso.

~ cualquier hora.
·

-Pero, ¿de qué te ;c~~as tú? -De d
per
.
na a,
o orgamzo a la gente que trabaja.

-Hormigas mías -les dijo por la buena-:
15. Mosquito

todo lo que aquí está es mío:
¡ Lárguense rápidas! La dueña
de ahora en adelante seré yo;
pero concordaré con vuestro Dios

Mientras leía el último volumen
de la Historia de Italia, un mosquito

tocaba la trompeta en torno de la 1
y
l .
uz.

y os respetaré la religión.
Pero entonces una Hormiga de valor
empezó a gritar: -¡ Qué arbitrariedad!
¡ Es un verdadero atropello! ¡ Un bandidaje!

o, a prmcipio, no le hice caso:

pero, cuando voló debaJ·o de m1· cara
tome el libro y paff, lo cerré.
Lo reabrí
. .
. , ensºguida
~
, Y en conc1enc1a
me doho mucho viéndolo aplastado

Dado que no es ni justo ni legal. ..
La Araña dijo: -Tal vez, en apariencia:
pero, en resumen, es una conquista colonial.

en la página noventa

entre la,' campañas de' la Independencia.
Lo senh tanto que al marcren

V
ÜBSERVACIONES SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA ITALIANA:

de l_a ,hoja donde quedó a;lastado
LOS PARTIDOS

POLÍTICOS, EL ARRIBISMO, LOS DEMAGOGOS Y EL REY VÍCTOR MANUEL

14. La Abeja, el Gusano de seda y el Alacrán
Una Abeja, al salir de la cantina
con un Gusano de seda y un Alacrán,

IJI

escnb1 este epitafio de recuerdo.
"Aquí yace un mosquito
.
que murió sin gloria,
pero tocó la fanfarria
para quedarse en la Historia"

En Italia también
hay mucha gente

·

que se vuelve célebre igualmente.

les dijo: -Gracias por la compañía:

.'

espero volveros a ver en casa mía
en otra ocasión.
Pero, yo recibo sólo de noche,

dado que trabajo y todo el dia
fabrico miel y fabrico cera.

-Yo también me atareo e hilo sólo Dios sabe cuánto,
le dijo el Gusano de seda- y no me queda
libre más que el domingo ...
-En el letrero del portón míodijo el Alacrán- se halla escrito:
"Cámara del Trabajo". Allí estoy yo.

238

16. El Agua

La olla hierve y el Agua cae al Fuego
qu~, poco ~ poco, chisporrotea y se apaga.

-:-&lt; Por ~ue:- pregunta el Agua -te quejas,
s1 eres tu mismo el que me das la fu erza.&gt;

El que calienta la cabeza de la gente
observe la olla cuando hierve

239

�17. Las recepciones

Un rey, hoy día, no es ya un tirano,
como se usaba en tiempo medieval:
sino hombre bueno, simple y bonachón,
que trata de reinar sin hacer daño.

Mira, por ejemplo, al nuestro: el primero del año
recibe a las personas en Palacio
y al día siguiente lees en los periódicos
lo que dijo en la recepción.
La última vez preguntó a un diputado:
-¿ Cómo va la salud?- -~h, verdaderamente,
le diJ. o aquél- tengo reumatismo ... ., 1
El soberano contestó: -¡ Es la estac10n.Esta cosa, en la Cámara especialmente,
ha causado una excelente impresión ...

VI
LA FARSA DE LA PRI MERA GUERRA MUNDIAL

18. Un Rey humanitario

Un día que el Rey Clavo fue obligado
a declarar la guerra a un Rey cercano,
le dijo: -Queridísimo primo,
este que lees es el último mensaje,
somos enemigos: desde mañana en adelante
hay que destripamos mutuamente.
La guerra, sabes bien, es necesaria:
pero, dadas las exigencias del progreso,
hace falta unir al mismo tiempo
la civilización moderna a la barbarie,
de modo que el conjunto del estrago
me resulte más noble y más hermoso.

240

De acuerdo con el doctor pensé
mandar esterilizar las bayonetas
para que el soldado sea rebanado
a norma de las reglas de la higiene,
y, en el caso, se le haga lavativa
llena de sublimado corrosivo.
A fin de que cada balazo
traiga consigo la desinfección,
he mandado poner en los cartuchos
un pedazo de algodón fenicado:
así, con lo necesario de la cura,
la bala agujera y el algodón obtura.
Entre las muchas e innumerables ventajas,
como sistema de calefacción
he establecido que cada regimiento
queme las aldeas y las ciudades.
Empieza el frío, y entenderás
que un poco de humanidad no hace daño.
La policía científica ha tomado ya
las huellas digitales a todo el mundo,
para distinguir a los héroes de los bandidos
que realizan la agresión a tu país;
sería una injusticia, tanto más
cuanto que no se reconocería al saqueador.
He pensado en la Fe. Cada mañana
un viejo capellán, amigo mío,
oficiará una misa y rezará al buen Dios
para que proteja la carnicería.
Así, si pierdo, en lugar del Gobierno
queda comprometido el Padre-Eterno.
Ah, no puedes creer cuánto siento
arrastrar a este pueblo a la guerra,
al que por años trabajó la tierra
con la esperanza de gozar la paz;
hoy, por un capricho que me asalta,
adiós campos, adiós casa, adiós familia.

241
HJ6

�Un día, apenas regrese el trabajo,
en aquellos mismos campos de batalla,
donde hizo estrago la metralla,
volveremos a ver ondear las espigas de oro:
mas el trigo estará rojo y dará un pan
ensangrentado de vidas humanas.
Pero ya es tiempo, y lo hecho, hecho:
veremos, en fin, quién perderá.
Adiós, querido primo; por ahora,
con la esperanza de que seas derrotado
tú , con todo tu ejército, prosigo
tu atentísimo enemigo.

de seis ceros, parecidos tuyos,
¿sabes qué represento? Un millón.
Es cuestión de números. Más o menos
es lo que sucede al dictador
que aumenta de potencia y de valor
cuanto más son los ceros que lo siguen.

21. El Caracol
El Caracolito de la vanagloria
que se había arrastrado hasta la cima de un obelisco,
miró la baba y dijo: -Ya entiendo
que dejaré una huella en la Historia.

VII
VIII
EL ATAQUE A LA DICTADURA FASCISTA
LA REACCIÓN FRENTE AL PRELUDIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:
LA CONQUISTA DE ETIOPÍA, LA GUERRA CIVIL EN ESPAÑA, LAS SANCIONES

19. La fiesta del Burro
Las Cabras compadecían al Burro:
-¡ Cuánto debes sufrir con este yugo!
-¡ Bah! -dijo él- cuando uno se acostumbra
termina sirviéndole de amparo.
Luego el Dueño, todos los domingos,
me lleva a dar la vuelta
allá donde hay una fiesta
con los penachos y con el cencerro.
Entonces, me olvid o d e tod º· i Que' satisfacción!

ECONÓMICAS

EN

CONTRA DE

ITALIA DECRETADAS

POR INGLATERRA, LA

TRISTE AMISTAD CON LA ALEMANIA NAZISTA ••. MussoLJNI LANZA LA
AUTARQUÍA (HAY QUE CONSUMIR SÓLO EL PRODUCTO NACIONAL)

Y EL

RACISMO, SEGÚN EL EJEMPLO ALEMÁN

22. Estatura
El viejo Enano de la pantomina,
para aparecer más grande y más importante,
se dejó cargar por un Gigante:
pero se volvió más pequeño que antes.

20. Números
23. Autarquía
-Contaré poco, es cierto:
decía el Uno al Cero;
Pero &lt;·y tú qué vales? Nada:
.
sea en la acción, sea en el pensarmento,
sigues siendo algo vacío e inconcluyente.
Yo, al contrario, si me pongo en frente

242

Apenas el Tendero puso en exhibición
"El puro Insecticida Nacional",
la Mosca dijo: -Me causará más daño,
pero, por lo menos, ¡ es producción nuestra!

243

�24. El asunto de la Raza
Tenía un gato y lo llamaba Coén,
pero, dado que era un nombre algo judío,
fui con un Prefecto, amigo mío,
para preguntarle si podía tenerlo o no.
Quería estar tranquilo, tanto más
cuanto que estaba dispuesto a llamarlo Caén.
-Habrá que estudiar -dijo el Prefecto-la verdadera provenienza de la madre ...
Le digo: -La madre es una angora, pero el padre
era siamés y frecuentaba el ghetto;
pero el gato mío habría nacido
tres meses después en la casa del cura.

¡ Cómo es amargo el "espresso"
en el Café del Progreso!

IX
CUATRO POESÍAS SOBRE EL SENTIDO DE LA \'IDA y LA MUERTE

26. La Fe
Creo en Dios-Padre-Omnipresente. Pero...
-¿ Tienes alguna duda? Guárdala para ti.
~a Fe es bella sin los "quizás",
"y.
SI
m os "
comos
sm los "porqués".

27. La Juventud
-Si verdaderamente tienes estas pruebas en la mano,
me contestó el amigo, se hace rápido.
Su posición es clara. Y dicho esto
firmó una carta y me lo hizo ario.
-Pero -me dijo-, por tranquilidad,
tal vez sea mejor que lo llames Cuén.

La fábula más corta que conozco
es aquella que se llama Juventud;
porque existió una vez, y ahora escapó.
¿ Y la más larga? Es aquella de la vida.
La oigo contar desde que estoy en el mundo
Y un día, tal vez, me caeré del sueño
antes de que termine.

25. El Ca/ é del Progreso
El Café del Progreso
es un local bajo, tan oscuro
que cada cliente es la sombra d!' sí mismo.
Nadie habla. Todos tienen miedo
de expresar un pensamiento prohibido.
Hasta el espejo,
todo empañado por la humedad,
se ha vuelto negro
y no refleja más la verdad.

28. La Felicidad
Hay una Abeja que se posa
sobre un botón de rosa :
lo chupa y se va. . .
En conclusión, la felicidad
es bien poca cosa.

29. La Pompa de Jabón
¿ Sabes lo que es una pompa de jabón?

Yo mismo, cuando trato
de mirarme en el vidrio,
me busco y no me encuentro...
244

El estuche transparente de un suspiro,
que salido de la caña, vuela en tomo

�revoloteando sin dirección,

dejándose mecer de cualquier modo
por el aire mismo que la lleva !e¡os.
Una mariposa blanca, cierto d1a,

viendo aquella bola cristalina
que reflejaba como una vitrina
todas las cosas que tenía en torno,

se fue a su encuentro y la llamó: -Hermana,
¡ déjate mirar! ¡ Cómo eres bella!
El cielo, el mar, los árboles, las flores,
parece que te acompañan en el vuel~:
y mientras robas, en un momento solo,
todas las luces, todos los colores,
gozas el mundo y vuelas tranquila
en el sol que resplandece y que chispea.
La pompa de jabón le contestó:
.
-Soy hermosa, sí, mas duro demasiado poco.
Mi vida, que nace por un juego
como la mayoría de las cosas,
está encerrada en una gota. · · Todo
termina en una lágrima de llanto.

.
de Trilussa , anaaramando
su
Cario Alberto Salustri, que uso, el seu d,ommo
º
1 d Al
!lid
ació en Roma el 26 de octubre de 1873, de padre natur,a e ::o od: madre originaria de Bolonia. A los diecisiete años mando. u~ poema a/ periódico romano Jl Rugantino, publicó luego en el Don ChiscioUe y
en el Messaggero. Pasó toda su vida en la capital, y sus poemas apar"."ieron
en libros, periódicos, revistas y manifiestos electorales. F~~on tr~u_c1dos aª
. idiomas.
. .
En 1947 Y 1948 se firmaron en Roma peticionesb publicas dp vanos
.
.
oficialmente al poeta y lo nom rar3.
ra que el Gobierno reconociera
ºd sena
1 21 or,
de
nombramiento que tuvo efecto poco antes de su muerte, acontec1 a e

diciembre de 1950.
.
( 1899) 4{) S
Obras destacan: Le Stelle d1 Roma,
as
Entre sus numero,
,
c ¡¡, C, ertoo-'
. R
h.1 ( 1895) Favole Romanesche, ( 1900), a e onc
nett, omanesc ,
'
.
(
08) N
Poesie ( 1910)
E S
· (1903) Ommini e bestze, 19
, ove
'
'
(1901), r erra/O,
. 'A
ll" (l 9 l 9 ) Giove e le Bestie, La Porchetta
~~a:::~;,

S~~::~i:

'A~;~: :

n. 9. (1929), Libro Muto.

vf::,

~e Cose,' (1922), La Gente, ( 1927), Libro

INTERÉS ESTÉTICO EN LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE Y
EN EL TÚNEL
MYRON

I.

LICHTDLAU

Syracuse University

EL DESEO DE REVELAR AL

hombre como asediado por conflictos interiores en

un mundo caótico e incomprensible ha llevado a muchos novelistas de hoy
a tratar casos descomunales de psicología extraña, de actitudes desviadas
hacia la vida. El elemento existencialista muchas veces se halla implícito en
esta tendencia, en que el hombre se ve libre para obrar como quiera y asume completa responsabilidad de sus actos. El tema de la angustia, aunque
impreciso y sumamente complejo en los problemas psicológicos que abarca,
se encuentra explotado hasta constituir una nota saliente de la ficci6n con-

temporánea. Desde el punto de vista literario, el estudio de casos psicológicos
nos interesa como creación artística y no como informes clínicos. Vale decir

que tales casos pueden servir de fondo literario con tal que la verdad desnuda o la obvia realidad se transforme en interpretaci6n imaginativa, sin per-

der su verosimilitud. En La Familia de Pascual Duarte,' Camilo José Cela'
hace del relato de un asesino una gran obra de arte precisamente porque logra convertir un puro caso clínico en una recreaci6n artística que nos conven-

ce no sólo del protagonista como ente de ficción, sino también de !a posibilidad de su existencia real. En El túnel,' célebre novela del argentino Er1

La primera edición de La familia de Pascual Duarte es la de Editorial Aldecoa,
Madrid-Burgos, 1943. La edición que utilizo en este trabajo es la de Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires, 1955. Las citas se refieren a esta edición.
2

dAM:JLO JosÉ CELA (1916), tal vez el novelista contemporáneo más distinguido de
España, publicó La familia de Pascual Duarte, su primera novela, cuando tenía sólo veintisiete años, pero el gran acierto de estilo y la profundidad de tema revelaron un talento mucho más maduro que su edad.
1

La primera edición de El túnel es de 1948. Para el presente ensayo he consultado
la de Libros de Mirasol, Buenos Aires, 1961; las citas se refieren a esta edición.

246

247

�d
, 1 ª la palabras de confesión de un
nesto Sábato,4 se re~rean d~ ~o o ana ººº. sde una realidad y no la exac.
, ta b1én la ns1on o perspectiva
asesmo, y aqm m
I
t, t'co Estas dos novelas muestran
ta reproducción es la que le da va or es de i .. ,
a's recónditos de hom.,
d
b · los móviles e acc10n m
bien la propens1on a escu nr
. ..
frustración No faltan
bres afligidos de un sentido de soledad, mutih~ad'.f.º . , de 1~ obras y de
los juicios críticos que se h ayan cupado de la s1gm 1cac1on hayan analizado
.
. f ltan tampoco comentarios que
l.
su importancia iterana; m a ,
. 1 de los dos protaaonistas a fin
social y psicológicamente el :aracter esencia etieron. Mas lo q~e se propone
de comprender las monstruosidades que coro
estas novelas que
.
1 ·o sitado interés que acarrean
en este artículo es explicar e i u
1 E fin el obJ. eto es fijar
.
d
epugnantes o anorma es. n
'
parecen
. , No por azar se han es. .nutrirse
, . e cosas. r en estas obras d e f'icc10n.
el cnteno estetico que nge
.
'f
Además de figurar entre las
•d ,
articular para examen en ico.
, •
cog1 o estas en p
. d E de la Argentina en los ultimos
.
·elas que han salido e spana y
f
me1orcs ºº"'
.
1r
de desirnio novelesco y de e ecto
veinte años, muestran cierto para e ismo
.
"' t
, .
11 ·a a tratarlas comparat1vamen e.
art1stico que nos e'&gt;
h
de un rico hacendado
d e del amante de su ermana,
d
Asesino e su ma r , . .
d
b llo y su perro Pascual Duarte end la Guerra C1v1l y e su ca a
'
.
1 ,
en a epoca e
'
. b ·o el dominio de sus emociones pncama los rasgos del hombre qu~ v1v: ªJ amante por razones de celos y remitivas. Juan Pablo Castel, ases1~~ ; su yos actos son frías consecuencias
sentimiento, es hombre culto, re ma o, cu
.,
1 lec
,
a uí las dos fiauras que piden comprenS1on a
medidas de su razon. He ~
º
. .t
y loaran nuestra atención Y
1
, 1 dos novelistas que so ic1 an
"'
h
tor; e .aqu1 , osostenido La esencia
. narrativa de las dos novelas es la ad
conr,uestro mteres s
.
rte ara expiar sus pee os.
fesión directa en primera persfo~~' hechla eenco!:rucJón o mejor dicho la ret en la con es10n es a r
Envue1ta sut11men e
.
•
d
· en ·untamente con
.,
1 d los actos de v10lenc1a y e cnm ' 1
interpretac1on persona e
d
t d fund1'do en tiempo pretérito
, ·1 de con ucta - o o
los antecedentes y mo~1 es
, d E bvio el interés creado mediante
por la técnica de la 1:mrada retrogra a. : ~esenta lo que va ocurrió en las
la yuxtaposición de tiempo pasado quet r 1Pa nueva contemplación de lo ocupresente que represen a
1 •
obras y e tiempo
t aídos a la historia de Pascua1 y
rrido. Desde el principio nos enc~ntra~os a ~
u postura emocional ante la
de Juan Pablo al ambiente que os ro ea, y a s
.
., or las
'
11 El ·nterés se despierta y se sostiene en part~ p .
vida y en pugna ~on e a.
i
t os y en parte por la viveza y acierto
varias manifestaciones de estos tras orn '

°

.

ella en la literatura argentina contemporánea como
(1911) descu
.
d , d El túnel Uno y el Universo
.
E t e sus obras figuran, a emas e
,
b d
novelista y ensayista. n r .
.
b
l dinero la razón, y el derrum e e
aJeS • reflextones so re e
,
) S
(1945), Hombres y engran
. d . (1953) El escritor y sus fantasmas (1963 ' onuestro tiempo ( 1951)' He tero oxra
'
bre héroes y tumbas ( 1965).
• ERNESTO SÁBATO

248

del estilo, expresado en la narrac10n de los sucesos, en el diálogo, y en el
auto-análisis de estados de alma. Aunque Cela posee mayor poder verbal que
Sábato y sabe manejar su prosa con más sutileza y matiz, las dos novelas se
valen provechosamente de cierto tono irónico y cínico, de cierta malicia, para hacernos captar mejor los rasgos de carácter de Pascual y de Juan Pablo.
Dado el carácter descomunal de los protagonistas, la actitud o predisposición mental con la cual el lector se enfrenta con el narrador asume gran importancia, pues determina el placer artístico y entretenimiento que se sacan
de las obras. Por bien logradas que sean la prosa y la maestría técnica, La
familia de Pascual Duarte y El Túnel no pueden ser superiores a la acogida estética que se da a los protagonistas y a sus actos. Vale decir que los rasgos de carácter que se crean pueden afectarnos de un modo absolutamente
negativo, provocando nuestro odio, antipatía, aun horror. Pero desde el punto de vista artístico no importa que nuestra reacción sea negativa; lo esencial es que el relato no nos deje indiferente a la historia narrada. Este elemento estético nos obliga a preguntarnos: ¿Por qué nos afecta la vida y la
suerte de estos asesinos? ¿ Por qué nos dejamos llevar por la relación de sus
vicios y sus maldades? La narración resulta artísticamente aceptable porque
trasciende el puro hecho de los crímenes para alumbrarnos un rincón de la
vida que tal vez ignoremos. Y lo que se lee aquí no es literatura de aventuras
ni de protesta social, ni aun de los bajos fondos sociales que adrede selecciona la materia fea y sucia de una sociedad para corroborar una doctrina determinista. Si nuestras novelas correspondieran a una de estas categorías, no
serían más que realismo crudo, o naturalismo zolaesco, o melodrama folletinesco. El arte de Cela y de Sábato, aunque no está libre por entero de estas
tendencias, va más allá de la superficie para sondear el mecanismo psicológico de los personajes.
Lo que hay en estas novelas son casos individuales de maldad que buscan
explicación individual, personal. Veremos al hombre solo en el mundo con
su propia existencia. De ahí las narraciones en primera persona en una forma mezclada de confesión, expiación, súplica de comprensión; de ahí el
muy obvio deseo de intimar con el lector, de establecer la identificación más
estrecha posible. La meta artística de este recurso narrativo para captar nuestra atención es crear la impresión de que el lenguaje sea completamente natural y propio del protagonista. El lenguaje de Pascual, rico, ágil, sumamente expresivo en su bella concisión, no puede ser de un hombre de las características mentales que él exhibe. Este artificio literario no desconcierta al lector, quien lo entiende, lo acepta, y en efecto saca su mayor placer de la
admirable expresividad y desem·oltura traviesa de Pascual. Es como si éste, rebosante de cosas significativas que relatar pero con poca habilidad para ex-

249

�presarlas verbalmente, encargara que otro nos las refiriera. Pero emocional•
mente ignoramos la existencia del autor y reconocemos y reaccionamos sólo
a la figura detrás de las palabras. Absoluta es la comunicación emocional
entre el protagonista y el lector. Básicamente es igual el recurso empleado
en El túnel para atraer nuestro interés: inicialmente la revelación de un ac•
to horrendo como punto de arranque para descubrir la vida del protagonista.
Pero el vehículo lingüístico corre sobre distintas vías en las dos obras. En el
caso de El túnel no es preciso que la prosa se adapte artificialmente a las
exigencias literarias como en la obra de Cela, pues resulta perfectamente creí.
ble que el lenguaje empleado emane de un personaje culto como Juan Pablo
Castel. Tanto más cuanto que este lenguaje tenso y casi nervioso se cuadra
bien con su carácter duro y patológicamente desconfiado.
El interés en la figura de Pascual Duarte se despierta aun antes de que él
mismo empiece a narrar su propia confesión y continúa después de termina•
das sus palabras en la forma de varios epílogos. Recurso éste muy eficaz, ya
que el relato de los cinco crímenes se halla encasillado en un marco de explicaciones, contra.explicaciones, notas del transcriptor, cartas, cláusulas de tes•
lamento -todos elaborados a fin de apoyar y completar el impacto de inexorable realismo. El túnel carece de toda esa indumentaria accesoria, pero la
suplen los detalles psicológicos y otras observaciones introspectivas de toda índole que hacen resaltar cada aspecto de su compleja y perturbad~ personalidad. En El túnel la confesión proporciona toda la esencia temática y argumental y por sí sola logra el efecto artístico de la novela. En La familia de
Pascual Duarte no conseguimos la totalidad de la impresión estética hasta
contrapesar lo expresado en la materia suplementaria con las palabras de
confesión de Pascual.
En su valioso libro sobre Cela, Paul Illie • señala con mucha perspicacia
Jo primitivo de las emociones de Pascual y de sus modos de reaccionar ante
conflictos o crisis. En efecto, se perciben estos rasgos primitivos paulatinamen•
te, casi por etapas. De los cinco crímenes cometidos, el lector tiene idea previa sólo del último, sobre la persona del rico propietario, ya que las palabras
de confesión de Pascual van precedidas de una dedicatoria a esta víctima.
Aunque es por este crimen político por el que Pascual va a sufrir la pena de
muerte, los otros delitos realmente son mucho más significativos para compren.
der su carácter. Este último crimen, con marcada intención irónica, se nos presenta en forma imprecisa, casi ambigua, lo cual deja una impresión nebu•
losa cuando leemos: "A la memoria del insigne patricio don Jesús González
de la Riva, Conde de Torremejía, quien al irlo a rematar el autor de este escri' PAUL ILLIE,

pp. 40-43.

250

La novelística de Camilo José Cela (Madrid: Editorial Gredos, 1963),

to, le llamó Pascualillo y sonreía" ( 40
.
una yegua, que está canden d
P·. ) . La primera víctima de Pascual es
a a a monr a manos d
t
. ..
te porque descabalgó a su amant L I h .
e es e prun1t1vo precisamend
.
e o a, ac1éndola ab t
El
e emocionalmente por lo i , t'l bárb
or ar.
acto nos sacu•
.
nu t y
aro que
tificada ira de Pascual Per0 C I d
es, aunque admitimos la jus.
e a esbarata el O d
, .
cesos, pues la narración d l
r en cronolog1co de los su.
e a muerte de ]a yeg
.
nato de su perro. Esta desat ., 1
ua es posterior a la del asesi.
enc10n a element d 1 .
c1onadamente en ésta y en otr
.
o e tiempo, que se hace inten•
.
as ocasiones para s
.
rnatena narrativa añade . t ,
acar meJor provecho de ]a
'
m eres y estímulo
I d
pensamientos de Pascual tale
l
menta' a emás de deshilar los
s como e ocurran El I t 0 d 1
e1 de la muerte de su madre
d
.
·
re ª
e os delitos, incluso
h
, se a a intervalos co
•
a ogos emocionales que Pascual e
.
1:1º
una sene de grandes¡ des•
.
xpenmen ta a raIZ de
•d
de con fhcto dentro de sí o c
b'
angustia os momentos
on su am tente El
bl
1
.
execra e acto de matricidio
debe obligarnos a rechazar a p
ascua por complet
1
,
o, negar e el mmimo valor
de hombre. Pero no lo hac
emos, pues al 11egar a t
.
sombra de justificación nos encont
es e cnmen que no tiene ni
·1 .
ramos tan acostu b d
, .
vio enc1a que no le cerramos l
.
, .
m ra os estettcamente a la
os OJOS categoncament
p
e1 caso más extremado de las
'b'J•d d
.
e_ a ascua!. Este delito es
poSi 1 1 a es de violencia
h
te, pero casi cabe dentro del m Id d
.,
' nos c oca hondamenEn
.
o e e acc1on que Cela nos ha creado
manos de artistas de menos habTd d
.
nes y fechorías, es decir la así JI
d I i a , to~a Ia acumulación de críme•
ama a tendencia t e
d'
.
r men ista, nos resultaría
bastante desagradable incapa d
'
z e proporcionarnos d l ·t
, •
que se evita en estas obras de 1 .
.,
.
e e1 e artístico alguno. Lo
.
a impres1on anti-estétic 1 .
.,
.
a, a 1mprcs1on de entero
dISgusto frente a una seri d .
.
e e c1rcunstanaas que pu d
interesarnos menos. Posibleme t
d
e a preocuparnos poco e
d
.
n e nos esarma el hech d
e el principio que Pascual y J
Pabl
.
o e que sabemos desuan
o son asesm E 1 ·
y Sábato revelámoslo como
d'd
.
os. s a intención de Cela
una sacu 1 a ernocw 1
max adelantado, puesto fuera d
1
. n~' como una especie de clíe su ugar ordmano N
.
sa dos a saber el por qué d• 1
,
· os encontramos unpul.
. . . os cnmenes, las razones 1
qmcos de los autores de tal d li
R
' os. rasgos mentales y psíes e tos. econocemo
d
verso a Pascual y a Juan p bl
. .
s en or en cronológico ina o como crmunales en el
.d
1rrarnos de sus actos y de su culpabTd d
' . . senlt o de que nos enfijarnos en el medio que les en· . I I ~N con antenondad a conocerles bien y
aerra.
0 soy mal
motivos para serlo ,, son l
.
o, aunque no me faltarían
' '
as pruneras palabras de ¡
nf . ,
con ellas este ser primitivo
'l
a co es1on de Pascual. l'
no soo procura e ·t l d .
.
das las circunstancias de su "d
.
v1 ar a es1gnaaón "malo" da.
.
v1 a, smo que además 11
1
'
te hacia una predeterminada d'
.. ,
eva a lector suavemen•
ispos1c1on para com re d I
pues Pascual espera que su h' 1 .
d
.
P n er o. Y más todavía
IS ona pue a serv1 d
.
,
carriada .. Pascual llega a co
.
r e eiemplo de una vida desngrac1arse con el lector con su ingeniosidad verbal
J

'
251

�. .., .
. ta. ironía
picaresca. Como muesun no sé qué de desfachatez lmgu1shca,
y c1er_
.
tra veamos en parte cómo recuerda a su familia.
.
te buenos recuer d os l os q ue "'nuardo.
• ·son precisamen
De mi nmez no
v· .
era portunués cuarenMi padre se llama b a Est eb an Duarte imz, Y t Tenía" la 'color tos·lto y nordo como un mo11 e.
,
tón cuando yo nmo, Y
¡ ba para abajo. Segnn
d b· t
egro que se ec za
tada y un estupe_n o igo _e n las uías para arriba, pero, desde quf1
cuentan, cuando ¡oven le tirab~~ l pgrcstancia se le ablandó la fuerza
, l e le arrumo a
'
l
estuvo en la caree , s
d ll
lo hasta el sepulcro. y o e teb . hubo e evar
,
del bigote y )'ª para a aJo
. d
·empre que podía cscurna el
t y no poco mie o, y si
l b
nía un gran resPe o
,P
y brusco " no to era a
t pezármelo . era as ero
J
bulto y procurab~- no ronada
C~ando se enfurecía, co.1a que le ocuq ue se le contradi1ese en
...
·t b
os penaba a mi madre
· de lo que se neccsi a a, n
"
rría con mayor frecuencia
l .
cosa pali7as que mi madre
por
cua
quiera
,
,
d
y a mí las gran es pa zzas
. l pero ante las cuales a mi no
l
por
ver
de
corregir
o,
procuraba d evol ver e
.,
.
ños. •Se tienen las car,.;no resinnacwn
dados mts )pocos a
'
0
me qued a ba J•
nes muy tiernas a tan corta edad.1 (p. 46 .

ª

"'

r

. , ranca sin titubeos de Juan Pablo que
Casi igual ocurre con la decl;r~c1~~ ~Bastar~ decir que soy Juan Pablo Gasforma las primeras líneas de E tu~e .
e el proceso está en el re.
, María Inbame; supongo qu
.
"
tel, el pmtor que mato a
.
ores explicaciones sobre m1 persona .
· d"icac1on
·'
cuerdo de todos y que no se necesitan
.
.may , . más y con ninguna m
. d d proferida sm mas m
. l
La frase, tan desp1a a a,
..
d t da la novela y establece la. fria . · t f Jª el tono e o
·
de pena o de remord im1en o, 1
d
l pintor -su carácter psi.
Llegamos a enten er a
dad artera del protagonista.
l
. tab1ºlidad emocional- a mecomp eta mes
copático, los celos en extremo, su .
,
nos mantiene en vilo. La narradida que el hilo argumental recoge interes y 1 sesinato de su amante hasta
.
· s que provocaron e a
ción relata las circunstancia
.
J' . d l delito Al final del re1ato,
r ., flosóf1co-ana
1t1ca e
.
,
culminar en una exp 1cac1on 1
.
roo si estuviera en un tunel os.
d
s
emociones
co
Castel se halla asedia o por su
1
t1ºene el desarrollo lento pero me.
l.
, d la trama o sos
11
curo y sin salida. E mteres ~
. , f ustrada que le abruma y le e.,
Mana -emoc1on r
.
tódico de su pas1on p~r. .
1 Si la búsqueda por esta mujer, a quien
va a bordo del desequ1hbno menta.
amente penosa no menos es la
¡ , de arte es surn
'
.
conoció Castel en una ga ena
11'
. 1ºndómita hosca, voluntanosa.
·,
tiene con e a, muJer
'
subsecuente relac10n que
d
las la reacción del lector an.
.
anza
de
las
os
nove
'
No obstante la obv1a semeJ
d .
e le perdonamos a Pas.
. ual Sin lleo-ar a eCJr qu
te los protagonistas no es ig . .
º
ontramos 1· ustificación de ellos,
b .
. siqmera que ene
cual sus actos de bar ane, m
.
dar el último paso de conde-s1, h acemos toda clase de tergiversaciones para no

252

narlo. Pero el propósito de Cela no es indultarle, sino damos materia para pensar hondamente. La duda y la perplejidad que rodean nuestro juicio moral sobre Pascual es del todo emocional, no racional. Más que nada, la incertidumbre es un recurso artístico de gran acierto para realzar la substancia social y psicológica de la novela. Es algo semejante a saber que un caro amigo ha cometido un delito; nos desvivimos por no condenarle su acción, buscamos toda
clase de pretextos para esquivar el criterio negativo. Desde el punto de vista
estético, la creación del carácter de Pascual es un magnífico acierto, ya que
un ente de ficción nos resulta tan vivo que estamos dispuestos a poner en juego nuestros propios sentimientos y emociones para enjuiciarle. Es más; la confusión y la ambigüedad tocante a la muerte de su madre, de don Jesús Gonzá6
lez, y del perro contribuyen a avivar nuestra imaginación y hacemos discurrir sobre el destino de Pascual. Aun el epílogo, con las dos interpretaciones
opuestas de cómo reaccionó Pascual en el momento de su ejecución, da estampa final a nuestra incertidumbre. Claro está que los móviles y actos ni Pascual mismo puede precisarlos, y eso no sólo porque éste representa el tipo de
hombre que actúa más con sus emociones que con su cerebro, sino tambi,~n
porque en todo hombre se arremolinan tantos elementos sutiles y enigmáticos
de su carácter. Cela sabe utilizar este fenómeno psicológico para fines artísticos y temáticos en su novela.
Con Castel el interés que se engendra alrededor de su persona toma otro
rumbo. El pintor nos resulta francamente antipático, ni siquiera digno de
compasión, y a veces dudamos que valga la pena todo el bagaje explicativo
para entenderlo. No es que deje de llamar nuestra atención a cada momento,
sino que la capta en una forma casi negativa. Si el primitivismo de Pascual
es lo que más se destaca de su carácter y explica en gran parte sus actos de
violencia, en Juan Pablo es su fría y razonada lógica la que constituye el
elemento esencial de su persona y la que gobierna cada instante de su vida.
En este sentido los dos personajes representan dos polos opuestos, dos fuerzas contrarias que rigen la conducta del hombre y determinan el camino que
va a llevar. Pero estas dos actitudes opuestas que tiene el lector hacia las dos
figuras sirven la misma función novelesca de animar nuestro interés obligándonos a juzgar moralmente el contenido de lo que leemos. Castel es demasiado razonador y puntilloso en sus actos para atraer nuestra simpatía. Su manera austera y científica de arrostrar asuntos emocionales nos hace reaccionar con indignación y resentimiento. Su inteligencia y sus grandes facultades
mentales nos molestan porque el pintor se vale inoportunamente y en exceso
• Para una discusi6n interesante de los actos de violencia y los móviles véanse el
artículo de David M. Feldman, Camilo José Cela y La familia de Pascual Duarte, en
Hispania, diciembre de 1961, pp. 656-659.

253

�pero de allí a ganar nuestra compasión falta m ch
es un monstruo de la lógica que lle
, . u o. Lo que ha creado Sábato
a sangre fría a la mujer que sab' gada ser_v1ct1ma de sus propios excesos. Mató
1a estruir esa lógica q d shiz
.
y a qmen acusó de inconstancia p
C
1
. ' ue e
o sus planes,
· ero aste también e ., 1a en 1oquecerse no por el .
.
.
s v1c ima porque llega
crimen corneado smo p 1
1
or os trastornos arraigados
dentro de su carácter q 1 .

de estas cualidades para solucionar conflictos que buscan entendimiento humano y sincero. De modo que su búsqueda por María, a quien cree capaz de
entenderle perfectamente a través de su arte, tiene trazas de los movimientos
rígidos de un aut6mata que imita mecánicamente todos los pasos humanos,

pero sin emoción. Su método sistematizado de calcular la mejor manera de encontrar a María en la gran capital nos hace maravillar de su ingeniosidad men-

tal, pero al mismo tiempo nos confirma la tirantez emocional de que sufre. El siguiente trozo describe en parte esta búsqueda frenética:

Esta lógica me pareció de hierro y me tranquilizó bastante para decidirme a esperar con serenidad en el café de la esquina, desde cu}'ª ve reda podía vigilar la salida de la gente. Pedí cerveza y miré el reloj:
eran las tres y cuarto.
A medida que fue pasando el tiempo me fui afirmando en la última
hipótesis: trabajaba allí. A las seis me levanté, pues me parecía mejor
esperar en la puerta del edificio: seguramente saldría mucha gente de
golpe y era posible que no la viera desde el café.
A las sies y minutos empezó a salir el personal.
A las seis y media habían salido casi todos, como se infería del hecho de que cada vez raleaban más. A las siete menos cuarto no salía casi nadie: solamente, de vez en cuando, algún empleado; a menos que
ella fuera un alto empleado ("Absurdo", pensé) o secretaria de un alto empleado ("Eso sí", pensé con una débil esperanza).

ue e rmpu saron a hacerlo

Juan Pablo Castel en un sanatorio· p
.
terminar los relatos el lecto
d' ascua! Duarte ante el verdugo. Al
'
r compren e más los mó ·¡ d 1 .
por. e1lo echa más en cara su cu! abilid
v1 es e pintor y tal vez
sentido psicológico no co
1 •~
ad. Su rareza nos afecta sólo en el
h
1
'
n re ac1on a nuestras emoc.
A
ay e aros indicios por toda la o I d
10nes.
pesar de que
mental, no lo consideramos d n ve a e que Castel padece de algún desvío

.
emente· es decir obse
senos problemas interiores pe
' .
'
rvamos a un hombre con
cisiones, de parar rru·ent
ro que retiene perfecta capacidad de hacer dees en sus actos E t'f
otro modo si creyéramos le 1
. s e icarncnte le aceptaríamos de
.
.
er os actos de un loco C
p
1
llllagmamos ni 1a Iocura rnome t'
.
.
on ascua Duarte no
n anea sino el arrebat
,
que puede surgir repetidas veces en virtud d .
o momentaneo de pasión
Nuestra manera de estima L f
·¡ · e ciertos rasgos innatos de carácter.
r a ami za de Pascual D
,
que acomodarse a nuestra inicº1 1
1
uarte y El tune! tiene
ª
Y ta vez somera
•
farmarse con la lectura deten'd
de las obras
1 a, Y por r·m plasmars perspectiva· ·,
d f "d
,
'
e m1 a de los protagonistas y
"d
e en una v1s10n integra y
sus v1 as erran tes Pase I J
p
asoman con vida real y palpabl
.
ua y uan ablo se nos
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e, nos molestan nos eno ·
.
m eresan y nos diviprten art' t '
'
Jan, pero siempre nos
1s 1camente En est0 e5t 'b
c1ones literarias.
·
n a su valor como crea•

w

A las siete todo había terminado (pp. 37-38).

Su enfoque casi exclusivamente cerebral hacia todo lo que le toca destruye
la conmiseración que podamos sentir por él. Asimismo la tremenda duda
que Castel abriga sobre su relación amorosa con María le conduce a un
complicado y a veces absurdo procedimiento mental para sacar la verdad, o
Jo que él quiere aceptar como la verdad. De manera que avanza una hipótesis, rechaza otra, para explicar la conducta enigmática de su amante. Con

precisión matemática Juan Pablo calcula, pesa, mide todas las posibilidades
a fin de llegar a una conclusión. La impresión que de él adquiere el lector es
la de un hombre que se ha quedado paralizado emocionalmente a fuerza de
su propia obsesión psicopática de ver todo dentro de una matriz particular
elaborada de sus propias necesidades extrañas. El relato de Castel respecto a
su frustrada pasi6n no nos despierta simpatía alguna, aun cuando vemos con

claridad la frialdad e indiferencia de María. Cosa irónica: lo que más le perturba a Castel, a este hombre rígido, es el hecho de que María se entregó a él
físicamente pero sin emoción alguna. Castel nos convence de su gran pena,

254

255

�LA POESfA EN LA NUEVA CASTILLA O VIRREINATO
DEL PERÚ*
{Antes del Barroquismo)
ALFREDO RocmANo
University of Pittsburgh

SE ASEGURA QUE EN 1519, año en que Cortés inicia la conquista de México,
los españoles ya tenían noticias de ciertas tierras por las cuales pasaba un río
llamado Birú. En 1522 Pascual de Andagoya, al regresar de una expedición
al Sur, dio referencias más concretas acerca de la existencia de un poderoso
imperio. Francisco Pizarra, a Ia sazón en Panamá, decide emprender la conquista de tan mentada región. El clérigo Hernando de Luque resolvió financiar la empresa, en la cual participaría también el capitán Diego de Almagro.
Obtenida la autorización de Pedrarias, Gobernador de Panamás, y sin má flota que un barco, con escasa tripulación y víveres, Pizarro inicia su primera
expedición en 1524. Almagro le seguiría tan pronto como su barco estuviera
listo. Pero no se encontraron en el camino, signo augural de nefastos desencuentros posteriores que convirtieron la conquista del Perú en una lamentable
serie de intrigas, engaños, traiciones, venganzas y crímenes. Pízarro llegó a
Quito e,e año de 1524, pero una tormenta le obligó a volver a Panamá. Luque
convenció a Pedrarias de la posibilidad de un nuevo viaje, pero ahora con la
condición de que Almagro actuara como asesor y freno de Pizarro, mediante
un contrato, firmado el 10 de noviembre de 1526, por el cual se estipulaban
obligaciones, derechos y ganancias de los tres socios. Al mismo tiempo se sellaba también la terrible enemistad de los dos jefes militares. Ambos, cada
uno en su barco, salieron rumbo al Sur y llegaron al río Esmeraldas. Los
escasos medios de que disponían aconsejaron prudencia, y en vez de desem~
barcar, regresaron a la isla del Gallo, donde quedó Pizarro, en tanto que

*

Capítu]o de una Historia de la Poesla Hispanoamericana en preparaci6n.

257
H17

�Almagro volvía a Panamá en busca de refuerzos. Pedro de los Ríos, sucesor
de Pedrarias en la Gobernación de Panamá, no quiso apoyar a los c:xpedicionarios. Pizarro recibió la orden de regresar en la isla Gorgona, un poco más
al Norte, junto con mensajes de Almagro y Luque, que le aconsejaban continuar. Se dice que Pizarra trazó una raya en el suelo e instó a sus compañeros a que le siguieran. Sólo trece cruzaron la raya y esperaron en la isla,
hasta siete meses, la llegada de Almagro. Pizarro siguió la ruta hacia el Sur,
llegó al golfo de Guayaquil, visitó la ciudad de Túmbez, dende residía el
inca Túpac Yupanqui, y alcanzó Santa, a 9° de latitud Sur. Aquí tomó
contacto con el Imperio Incaico. Convencido de su grandeza y poderío, regresó a Panamá, en 1527.
Los tres socios decidieron oficializar la conquista, o, mejor dicho requerir
directamente de Carlos V las habituales concesiones. Con ese propósito Pizarro
marchó a España, donde obtuvo, el 26 de julio de 1529, las capitulaciones que
le concedieron el derecho a conquistar el Perú en nombre de la Corona, con
el título de Capitán General. Almagro fue nombrado teniente de la fortaleza
de Túmbez, y Luque, protector de los indios hasta que el Papa crease un
Obispado en dichas tierras. Pizarra volvió a Panamá en compañía de sus
mediohermanos Remando, Gonzalo, Juan y Martín de Alcántara. En enero
de 1531 salió de Panamá con tres buques y unos doscientos hombres. Ese
mismo año se apoderó de Túmbez, donde pudo dejar una guarnición gracias
a la llegada de Remando de Soto, con otros dos barcos, desde Nicaragua.
Luego fundó San Miguel, en las orillas del río Chira, como punto de ciertos
hechos capitales que sirvieron para consumar la conquista y dieron origen a
]as primeras manifestaciones de rudimentaria poesía. Así, la prisión de Atahualpa, mediante un ardid, por Pizarro, y la ejecución del Inca, el 29 de
agosto de 1533; la muerte de Almagro, en 1538, y la de Pizarro, en 1541, hasta
la creación del Virreinato, en 1544, el Obispado de Lima, en 1545, y la fundación de la Universidad de San Marcos, en 1551.
De acuerdo con este orden histórico, la poesía peruana del primer siglo
hispánico (1532-1630) se desarrolla en dos períodos: el de la conquista (15321551) y el de los comienzos de la colonización ( 1551-1630). Al primero corresponde un predominio de la poesía popular y las crónicas rimadas, y al
segundo, un mayor florecimiento de las corrientes cultas, en especial el petrarquismo y el humanismo clásico-renacentista. Dicho sea esto sin hacer distinciones muy precisas y sólo para referimos a los módulos más evidentes, con
anterioridad al barroquismo.
No es necesario insistir en lo que ya hemos establecido para los capítulos
1

258

Véase Humanitas (Monterrey), No. 5 y Universidad (Santa Fe, Argentina), No. 60.

anteriores o sea que el c
• d
popular ~ónun'a
enquista or trajo consigo el rico venero de la musa
'
o no, en su mente cargada d
1
décimas etc Horac,·o R U t 0 R ,
e cop as, romances, cantares
'
·
• r ea a
aul p
B
h
'
mann Villena, Emilia Romero º '
or_ras . arrenec ea, Guillermo Lohestudiado y coleccionado c ; e~sacerdote Jesuita Rubén Vargas Ugarte han
dicional del Perú Lo que ~an o . oy ~onocemos de la poesía popular y trallena- es que
fe
d s1 conviene estacar -como lo hace Lohmann Vicun a musa popular no p d'
.
tática, recreándose morosa
t 'l
o ia permanecer merte y esmen e so o en el recuerdo d 1
natal. Al lado de ¡
.
e a remota comarca
una floración de cop~:s r;::;;si~ioc::t~r:smi::~:!:s. desde España, brotó
de origen vernáculo hab"d
d
y
s16n, cuyos temas eran
'
I a cuenta e que menudeare
l
revestidos de las propiedades ad
d
.
n os sucesos y motivos
las poesías p
1 " R
, ecua as para urdir sobre ellos el bordado de
opu ares . abra que admit"
t
tices literarios como Luis Alberto S, ch1r, en Aonces, con historiadores y crían ez Y urusto Ta
y
desde un comienzo la poesía española se transfo~6
mayo argas~ que
que el carácter mestizo e
en la Nueva Casulla y
peruana.
s uno de los rasgos más distintivos de la literatura

"ia

t

El primer hecho histórico ue · · , 1
.
del Nuevo Mundo fue el epi:dioor~!'~: i:iam::1 ~:;roa co~la
esta ,parte
que ~o se ha establecido si la copla en cuestión es
1~2;m:u ado a el, ya
referimos a los cuatro octosílabos atribuido
..
de 1532. Nos
a Juan de la Torre o a Antón Cuad d
s al truJ1llano Juan de Saravia, o

d:

má, D .. ~edro de los Ríos, en 15277 y°; ::a:;~~: :: ~i:b~::~orli~:1:an:~
amanec,o clavado a la puerta de 1 . 1 . d S
.
q
ñan d
.
a ig eSia e an Miguel de Piura una mal ª. e 1532. Las variantes de los dos versos finales pueden hacer pensar q e
a mISma ~opla debió de haberse utilizado en ambas oportunidades
aca~o
en otras mas, como adaptaciones adecuadas a cada caso:
' y

i Ah! Señor Gobernador
miradlo bien por entero:'
Allá va el recogedor,
aquí vino el carnicero.
Allá está el recogedor
Y acá está el carnicero.

Alejandro Romualdo y Sebastián Salazar Bond t
neral de la poesía peruana (Lima 1957 pp 144-y145r)aentren s~ Antología gel d
h
'
'
·
o as cinco coplas q
a u en a echos y personajes de los tiempos de Almagro y Pizarro. Dos apaue
259

�recen fechadas en 1537, dos en 1546 y una en 1547. En varias de ellas se
insinúa la vena satírica que desarrollarán más tarde Rosas de Oquendo y
Valle y Caviedes.
Más abundantes y de mayor significación histórica y literaria son los romances. Aparte las repeticiones de los romances tradicionales de Esplña, unas
veces siguiendo sus moldes y otras no, los asuntos locales fueron a menudo
narrados en la forma romanceada. Tal es la cantidad producida a lo largo
de toda la historia literaria del Perú, que Vargas Ugarte los agrupa en ciclos,
siendo el primero el de la conquista y de las guerras civiles, que sobrepasa el
período que estudiamos. T amayo Vargas señala tres momentos para la rea-

lización de la literatura de coplas y romances durante la época de la conquista
y de las guerras civiles: a) el que corresponde a la muerte de Almagro, sentenciado por Remando Pizarro en ilegal proceso. Este hecho dio origen a una
serie de piezas rimadas que han sido atribuidas al a!magrista Alonso Enríquez
de Guzmán. El romance se mezcla con versos de arte mayor. Así, las 39 es-

trofas de arte mayor ("Católica, Sacra, Real Majestal,/César Augusto, muy
alto Monarca") de "Nueva obra y breve en prosa y en verso sobre la muerte
del Ilustre Señor el Adelantado D. Diego de Almagro", seguidas de 362 versos
romanceados o "Romance hecho por otro arte sobre el mismo caso, el cual se
ha de cantar al tono de El Buen Conde Hernán González . . ." Clemente Palma publicó en 1935 otra composición sobre el mismo tema, compuesta de un
romance de 160 versos "Donde procede la muerte de un caballero", al que
acompaña una "Sentencia" (164 versos), en la que se pide al rey que el
hecho no quede sin castigo. Los partidarios de Pizarro dejaron también su
"historia rimada": coplas, romances, décimas, octavas. La relación más antigua parece ser la que se refiere a la "Conquista y Descubrimiento que hizo
el Marqués D. Francisco Pizarro en demanda de las provincias y reinos que

agora llamarnos Nueva Castilla", atribuido por Porras Barrenechea al cronista
Jerez y ahora publicada por F. Rand Morton, con erudita introducción y
cuidado texto, bajo el título de La Conquista de Nueva Castilla (México. Colección Studium-38, 1963). Este poema, sin embargo, no es popular, sino que
pertenece al género épico y al estilo de las crónicas rimadas, y poemas prerenacentistas, con el interés histórico de ser anterior a La Araucana y posiblemente el primero escrito en América. Sí es de tipo popular (aunque escrito
en décimas) el dirigido "Al Emperador Nuestro Señor" ("Oh Cesárea Majestad,/Emperador, Rey de España"), que el secretario de Pizarro, Francisco
de Jerez, insertó al final de su Verdadera relaci6n .. . (1534). Carlos A. Romero publicó en 1906 un poema en dos partes, una en octavas reales y otra
en décimas, que Luis Alberto Sánchez considera de dos autores diferentes.
Vargas Ugarte separó y publicó las décimas ( que él llama romances) con el
260

título de "Romance. de la guerra de Chupas" · b) El segun do mamen to cor~sponde al alzamiento de Gonzalo Pizarro. Francisco de Carvajal homb
cu .t~ y con mucho del humanismo renacentista, canta a su jefe ;n co

1:

esl!hzadas y va al. cadalso recitand 0 Ie tn·uas d e rancio
. sabor castellanop
popular. Sus enerm?os contestan a Cazvajal con coplas y composiciones di~
versas, que dan ongen a una verdadera "guerra rimada" entre

p::::.o~

culta, hasta la llegada del pacificador La Gasea. La comp~sición
representa este momento es el romance "Sobre I al
.
dq
J
p·
" h I
e
zam1ento e Gonzalo
izarro ' a lado en Chuquizaca, y que dice:
No creyades, Rey Felipe,
lo que acaso os contarán
que el hermano de Pizarra
rey se quiso coronar.

e) El tercer momento, paso definitivo de la eta a
.
está dado por la iniciación del gobierno organizado/de ip~ar a !al cultista,
cultural que sobreviene al alzamiento en Cuzco d F
a asHca y a oleada
rón "S
.
e rancrsco ernández Gi. e termina la copla y se perfecciona el romance" dice T
V
El mismo Girón recita "versos de romería"
'.
d - amayo , argas.
d
' y su rnuJer, ona Menc1a "es
canta a en romances soldadescos como la reina del Perú" E I A Í '
General. . . de Romualdo-Salazar Bondy se recogen fra~ent:s ~e ::s og:a
manees sobre el alzamiento de Hernánde G' ,
r titulado "La rota de Pucará" (V
U z iron, que ya son de 1554. El
3
argas garte, Nuestro romancero 1951 p
3) es el más digno de recordarse. De mayor calidad son las "C 1 ' ( ' •
fd d d' ·
opas en rea1 a ' ecunas) con que los vecinos de Lima celebraron la entrada d d
~edroBde La Gasea, pacificador del Perú". En el Romanceri//o del Pla~a ::
iro ayo, leemos un romance, muy bien logrado sobre "El re t d A,
hualp "
b
,
sea e e ta•
· 1a ' pero no sa emos a qué época corresponde · Entre 1os romances penmsu ar~s se recuerdan el de Gerineldo, el de Gaiferos, el del mar ués de
Mantua, entre los peruanos, como estima Lohmann Villena "los , ~ 1
d
1 · •
,
mas v10 entos
y¡ ,uros son os mspirados en la tradición del tirano Lope d e Agwrre
.
que se
azo en armas contra el monarca Felipe II".

'

. _Para el estudio de la poesía culta contamos con ilustres fuentes de informa
c1on: _Cerva~tes_ (La Ga/atea, 1585) y Lope de Vega (Laurel de A polo, 1630):n pnmer, termmo. '~l. conocimiento que estos dos grandes de España teníru:

e la
de los remos de Ultramar" y los elogios que d ed'1can a nuestros
t poesia
d
poe as,. emuestran que entre
la Metrópoli y la Coloma
. hab'1a ago
1 mas
, que
.
un cunoso contacto : un mterés vivo y un reconocimiento, s1·n d uda generoso,
261

�de la producción lírica novohispana. Sin embargo, pesa sobre la poesía colonial peruana el lapidario juicio de Menéndez y Pelayo, según el cual el Virreinato del Perú "no produjo ningún poeta". No obstante, el mismo crítico reconocerá más tarde que "la poesía castellana en el Perú es casi tan antigua
como la conquista misma". Luis Alberto Sánchez ( Los petas de la colonia y
de la revoluci6n; 2a. ed., Lima, 1947) se opone a la negación del polígrafo
español, esgrimiendo los ya mencionados testimonios de Cervantes y Lope de
Vega, además de las listas de poetas que se registran en una serie de centones,
parnasos y misceláneas, como los siguientes: El Marañón, del cordobés Diego
Aguilar y Córdoba {manuscrito inédito de 1578), la Miscelánea Antártica,
del guipuzcoano o malagueño Miguel Cabello y Balboa (escrita hacia 1580), el
Parnaso Antártico, del sevillano Diego Mexía de Fernangil (escrito posiblemente entre 1581 y 1594, cuya primera parte, una traducción-paráfrasis de
Las Heroídas de Ovidio, que contiene el anónimo "Discurso en loor de la
poesía", fue publicada en Sevilla en 1608, mientras que la segunda, con versos
propios del autor, permanece inédita en la Biblioteca Nacional de París), la
Miscelánea Austral (Lima, 1602), del escijano Diego Dávalos y Figueroa, los
poetas españoles que escribieron en la región (Garcés, Ojeda, etc.) y los
propios nativos.
La abundancia de poetas no fue menor que la que vimos en la Nueva España. La calidad, muy desigual. A fines del siglo XVI, Rosas de Oquendo,
en el "Soneto a Lima", satiriza a los "poetas mil de escaso entendimiento'', a
despecho de reiterados elogios, como los de Cervantes, quien ve en algunos de
estos ingenios "muestra. . . de cuanto puede dar Naturaleza". Lo evidente es
que hay de todo en esta producción, tanto en formas y tendencias como en
valores poéticos. El tono general lo da un tipo de poesía erudita, latinizante o
italianizada, que revela el conocimiento de modelos mayores de la literatura
europea y que, por seguir sus huellas, se la ha denominado clasicista. Inclu1
sive hay críticos, como Lohmann Villena, que al analizar esas ' misceláneas
poéticas", señalan ciclos: el amazónico, el araucano y el antártico. Otros -los
más- agrupan a los versificadores de esta época según el documento o autor
que los menciona: grupQ de El Marañón, grupo de Cervantes, grupo de Lope
de Vega, grupo de la Miscelánea Austral, o de acuerdo con el cenáculo en
que actuaron: grupo de la "Academia Antártica", que parece corresponder a
El Parnaso Antártico, representante del círculo limeño de la mayoría de los
poetas del "Discurso en loor de la poesía". Luis Alberto Sánchez, Augusto
Tamayo Vargas, Rafael de la Fuente y Benavídez ("Martín Adán"), Alberto
Tauro y Manuel Suárez Miraval, entre los más notables, han estudiado, con
erudición y buen juicio, todo el material lírico y documental que marca el

262

c_omi~nzo de la poesía peruana. En nuestra exposición corresponde hacer una
smtesis Y destacar lo que nos parece más representativo. 2
En la filiación cultural de este período (digamos : de 1550 a 1630 y hasta
bas;ante después)' no se puede negar -y no podía ser de otro modo dado el
caracter of1c1al ~e la c~lonización- el ''reflejo del siglo de oro castellano" (sic)
de que habla Riva Aguero. La escuela sevillana, Garcilaso, fray Luis de León,
en:re otros, r~p:rcuten provechosamente en españoles, criollos y nativos. El
1atm, de 1,0 ~ clengos, como en otras partes de América, abrirá el camino a Ja
poesta clasica. Los letrados de Corte introducirán la corriente italianizante
P=rd~rará el r~mance Y otras_ forrn~ populares y cultas, en la sátira, la poesí~
d.., circu;stanc1~s .y l_as mamfestac1ones religiosas. Todo, sin que se puedan
marcar !meas d1v1sonas muy precisas, tanto en las especies cultivadas como
en el ord:~ cronológico. Por lo que resulta conveniente estudiar individualid~des poeticas, autores más que grupos, si bien situando las obras en la comente o la modalid~d que le corresponden dentro del cuadro total. Se verá
por un lado, que pe~1~sulares y americanos se interpenetran y fecundan hasta
alc~nz~ el tono ge~enco en la temática que desarrollan O la tendencia en que
se mscnben: por eJemplo, en observación de Tamayo Varo-as que compartimos·_- "G ran _par t e d e Ios poemas del período que va entre 1::i1550
'
y 1590 están
dedica~os ( szc) ~ ensalzar a funcionarios o a otros poetas, estudiando formas,
~lg~' as1 _como ªJustando las cuerdas para una buena instrumentación postenor ( ~iterat~ra peruana, I, p. 224). Asimismo, el mayor número de poetas
- ' por eJemp
·
1o, 0
dY la meJor .calidad de los poemas que se leen en El M aranon_,
1
1
. ~ . os e og1ados por ~eniantes, responden al módulo itálico, "y dentro de lo
itah~o: Petr~rca" (lbzd}, tradu~i~~ por el portugués Enrique Garcés, quien
llego al Peru antes de 1550 y v1v10 en América hasta 1589 vinculado
¡
. fl uenc1a
· en los círculos cortesanos. (Véase Luis
' M
Parecer, con m
·, ½s ª
b
·
l .d
ongu10, ore un escritor e og,a o por Cervantes... University of California Press 1960).
Pe~o, ~?r otro. l~do, n~ es posible dejar de reconocer que, dentro de la genera_hzac1on a~m1tid~, q_~1enes dan muestra de un talento creador logran matices
cno1los de d1ferenc1~c1~n que constituyen el acento criollo de la auténtica poesía
peruana. Nuestro prmc1pal interés radica pues en aquellos autores q
·
·
¡
•
, .
'
'
ue supieron
mteg:ar e sentido arhshco de la época (valores universales) con el interés
americano de sus composiciones, en temas de ambiente O en el afl
· t
· d. •
orarruen o
d e Ia personal1.d a d m
1v1dual. Veamos.
De los ~~et~s que figuran en El Marañón (crónica en prosa existente en el
~~seo Bntamco, y no poema, como dice Menéndez y Pelayo, ¿ 0 existió tamb1en el poema?), apenas si se puede mencionar algún soneto, como el &lt;le
2

Un estudio exhaustivo sobre la "Academia Antártica" es ¡ d Alb
T
· ·d d G •
e e
erto auro Esquwi a Y lona de la Academia Antártica. (Edit. Huascanán, s. A., 1948).
'

263

�Pedro Paniagua Loayza ("Celebre el mundo, ¡ oh Marañón famoso!"), más
virgiliano y límpido, aunque menos colorista y artístico que el de ''La casta
abeja en la florida vega", atribuido a Miguel Cabello, Balboa por Diego de
Aguilar. De los que ensalza Cervantes muy poco sabemos, como no sea de
segunda o tercera mano, salvo el ya mencionado Enrique Garcés, loable traductor de Petrarca y Camoens, de quien leemos una valiosa "Canción al Perú"
en la Antologia general . .. de Romualdo-Salazar Bondy. Dentro de la misma
línea clasicista, donde se amasan Virgilio y Catulo, con Dante, Petrarca, Bembo, Camoens y Garcilaso, se halla Diego Dávalos de Figueroa, escijano que
llegó a Lima en 1574. Su obra está contenida en una Miscelánea Austral (Lima, 1602) y una Defensa de damas, publicada al año siguiente y como parte,
según la tesis de Luis Jaime Cisneros, de la anterior. La Miscelánea, serie
de divagaciones eruditas y de todo género, en prosa, en diálogos y en verso,
consta de 44 coloquios, al final de cada uno de ellos con un soneto, en los
cuales se puede seguir el itinerario interior del poeta. La Defensa es un poema en seis cantos en octavas reales, sin intercalaciones eruditas o en prosa
como ocurre con la Miscelánea. Pero es aquí, en los sonetos sobre todo, donde
hay que hallar los altos valores de Dávalos de Figueroa, diestro versificador,
lírico auténtico, primero y sin comparación entre los de su lugar y tiempo, en
cantar las "cosas concernientes al amor", como dice en el coloquio VI, y en
poner su alma en la intensa y meditada confesión:
Buena es mi muerte, pues con ella vivo,
y he de permanecer siglos sin cuento,
y bueno es el furor de mi tormento,
porque de su fiereza el ser recibo.
( Del coloquio V)

11

Además de la obra propia, hay en la Miscelánea un rico muestrario de los
poeta,; de su tiempo, algo así como una "Silva de varia lección", lo mismo
que una primera antología americana del soneto. De entre éstos merece destacarse uno que firma "Cilena" y que se incluye en la Antología de poetisas
líricas de la Real Academia Española (Madrid, 1915, t. I, p. 82).
¿Cuál fuera inexpugnable o duro freno
en potestad del brazo poderoso,
podrá oponerse al curso poderoso
del tiempo esquivo, de mis danzas lleno?

Su vuelo muestra al parecer sereno,
manso, agradable, dulce y deleitoso,

264

un móvil siendo rapto y riguroso
de todas vidas el mayor veneno.
Es un fuerte ministro de la muerte,
de ilustres obras tenebroso nido
'
de alegre vista y manifiesto engaño.
Mas triunfa dél con alta y rara suerte
Delio en SU¡ canto, y del voraz olvido,
y yo en su nombre, sin contraste o daño.

Suma Y compen,dio de la poesía peruana de la segunda mitad del siglo XVI
es el P_arnaso ~ntartzco, que firma el sevillano Diego Mejía de Femangil y del
cual dice Menendez y Pelayo: "aunque por la patria de su autor no sea americano, 1~ es por la tierra en que se emprendió y terminó ... " Mejía era hombre ,de fino temperamento y depurada cultura, además de poeta. Sólo se publico la prunera parte de dicho Parnaso (Sevilla, 1608), donde, además de la
notable traducción de Las H eroídas de Ovidio, se incluye el famoso "Discurso
en loor de la poesía", de una poetisa anónima, según se conjetura. El "Discurso"_ es como un ensayo de doctrina e historia poética, de sobria inspiración
y aqmlatada forma, dentro de un plano de universalidad que inte&lt;rra con
pareJO ~1vel, la teoría con la práctica, al par que, en lo local y ameri~an~, ha
convertido en documento imprescindible de información y juicios de valor.
Ad_em~s, si el "Discurso" fuera realmente de "una señora principal de este
R~mo , como la presenta el mismo Mejía, la autora tendría el mérito de ser el
pnmer ~aeta de categoría respetable nacido en el Perú, así como la primera
de la sene de grandes poetisas de América.
. No podemos abandonar el siglo XVI sin dedicar unas líneas complementanas a Mateo Rosas de Oquendo, de quien ya hemos hablado al estudiar la
sátira en la Nueva España. 3 Interesan ahora tres composiciones suyas: un
c'Soneto a Lima", una "Sátira a las cosas que pasan en el Perú" y un extenso
poema en endecasílabos blancos titulado ciLa victoria naval perutina", publicado por Vargas Ugarte en Rosas de Oquendo y otros (Lima, 1955). En las
tres, la vena satírica de Oquendo mezcla lo personal, lo social, lo histórico, lo
pop_ular y lo culto. E~ la "Sátir~" denuncia los falsos títulos de nobleza que
exhiben algunas fam1has de apellidos que denotan alcurnia:

1

Véase mi estudio La poesía en la Nueva España durante el siglo XVI (en Universidad, No. 60, pp. 205-209).

265

�y en las paias del Perú
¡ qué de bastardos que pare!
¡ qué de Pero ISánchez dones!
j qué de dones Pero Sánchez!
¡ qué de Hurtados y Pachecos!
¡ qué de Enríquez y Guzmanes!
¡ qué de M endozas y Leivas!
¡ qué de V e/ascos y Arda/es!

entre los que de oírla ya lo estaban;
turbóse el orbe, esdrujulante y fiero,
los acéntricos polos se resuelven,
complícanse las furias infernales,
rugen los hipocondrios estantíos,
del valumado y tierno Marte airado.

De las mujeres da cuenta de sus habilidades en trabaj~s domésticos:
Unas hilan plata y oro,
otras hay que adoban guantes,
otras viven de costuras,
otras de puntas y encajes,
otras de pegar botones
y otras de hacer ojales.

H ay bu rla, l·ronía, sarcasmo, resentimiento y hasta exageración
. en ,esta sátira,
pero es rica en detalles de época y en observaciones de la ps1cologia humana
y la conducta social. Abunda en enumeraciones de dive~sos géneros, a las_ ~ue
sirve con nutrido vocabulario, que resulta del nombramiento de cosas, ofi~10s,
hechos etc. con la mordacidad propia de quien hace "descargos de conc1en. " c~mo 'dice en el tercer verso. Actitud similar, si bien con nota más burcia,
'"dd
lona y meditativa, se observa en "La victoria naval peruntma , ,~n e, parafraseando uno de sus versos, "ríe y burla y trisca como humano , so~re _un
que envuelve sus acusaciones al Virrey, la V1rrema
fo ndo de dolor y deseno-año
b
•
•
l'
l
lt ' de Castro actor principal de la batalla contra el pirata mg es en e
y Beran
,
U
".
1
golfo de la Gorgona. El poema en sí -opina Vargas_ garle_por a ver·¡·
.,
ni'
por
su
estructura
ofrece
nada
notable
s1
no
es
la
fac1hd;1d
en ms1 1cac1on
.
,
ventar vocablos y expresiones que, en general, no disuenan a los 01dos ~aste¡¡
" El uso del neologismo y la fidelidad histórica, salpicada de reflex10nes
anos .
.
•
d
personales, son aq uí las notas más visibles. Pero no escasea en mventivas e
·
· resueltas en imágenes y adjetivaciones como "verso burladero . .. Y
mgemo,
h
· 1 " "
·
, retrompican
1e,, , "mundo orbicular" , "fulgúrea madre", "pee os mus1ca.es
.
., sof'1s11•ea,, , ''musa machorra" , y muchas más, donde conviven
. . . lo popuf acc1on

m

lar y lo cultista, la ironía y la gravedad, el sarcasmo y la malicia Jocosa:
Faltó el aliento a la purpúrea fama
y cayóse en el suelo amortecida,

266

Rosas de Oquendo es digno precursor de la vena satírica que dio a Perú
figuras como Juan del Valle Caviedes, Terralla, Larriva, Segura y otras no
menos dignas de mención.
La poesía lírica re li giosa del Virreinato del Perú no ofrece composiciones o figuras de alta calidad hasta llegar a Toribio Bravo Laguna, a mediados del siglo XVIII, si se considera a La Cristíada (1611), de Diego de
Ojeda, dentro de las variedades de la epopeya. Algunas primicias de la tradición popular del villancico, la copla o el cantar perduran en las poesías de
Sor Juana de Hazaña que publica Vargas Ugarte en Rosas de Oquendo y otros,
donde hay también ingenuas y límpidas endechas, aunque sin vuelo lírico, y
unos ''Coloquios con Dios", de Sor Paula de Jesús Nazareno, llenos de lugares
comunes. De entre los "místicos" que publica Ventura García Calderón,
merece destacarse el ya mencionado Diego Mejía de Fernangil, quien en la
segunda parte de su Parnaso Antártico (aún inédito; Ms. en la Biblioteca de
París) da, de su propia cosecha, una serie de 200 sonetos, de los cuales 153
comentan las estampas con que el padre jesuita Jerónimo Natal había ilus•
tracio la Vida, Pasión y Muerte de Jesucristo, y otros 47 son de asunto más
íntimo y hasta ascético, como los califica Tamayo Vargas, y no místico, "pues
se detiene en la descripción religiosa y no llega a la confusión del alma con
Dios". Los sonetos que llevan los números 10 ("Angel custodio mío, vos,
sin duda") y 176 ("Todas las veces que por mí, deshecho") suelen ser los
más apreciados por los críticos.
La producción poética del siglo XVII peruano se reparte en varias tendencias, de las cuales las más importantes son: a) prolongación de la escuela clasicista; b) barroquismo; e) poesía religiosa, en diversas formas de estilo; d)
sátira. No hablarnos de una sucesión de escuelas, porque no la hubo, ni de
límites cronológicos precisos, puesto que es común la alternancia y la interpenetración de formas. Autores hay, como Juan del Valle y Caviedes, la figura
máxima del siglo, en quien se dan todas estas manifestaciones juntas. Aquí
no estudiaremos a los poetas barrocos, seguidores de Góngora, porque serán
tratados en el capítulo pertinente. Tampoco hablaremos de los religiosos, porque carecen de valor artístico, y, cuando los tienen, es porque la forma,
clasicista o barroca, supera al contenido. De modo que no los estimamos por
267

�el tema religioso, sino por la expres10n en que ese tema se vierte. Quedan,
por tanto, los poetas clasicistas y la sátira. O, mejor dicho, un poeta representativo para cada una de estas tendencias : Amarilis y Juan del Valle y Caviedes. Lo demás es, con justas palabras de Luis Alberto Sánchez, m'3ra "turba
de rimadores", los más productos de un ámbito cortesano y académico, de
celebraciones y certámenes de significado ocasional. Conocida es la Academia
del Príncipe de Esquilache, llamado el virrey-poeta,' que gobernó el Perú
desde 1615 a 1621, continuador de la Academia Antártica del siglo XVI (se
dice que presidida entonces por un tal Falcón) y precedente de la del virrey
Castell-dos-Rius, en el siglo XVIII. Pero el Príncipe de Esquilache pertenece
por entero a la literatura española (de influencia italiana) . No se interesó
por las cosas del Perú, por lo menos literariamente, aunque bien puede marcar
el paso o transición de la influencia renacentista y europeizante al barroquismo
gongorino, conceptista y criollo.
Entre los poetas elogiados por Lope de Vega se destaca, con rasgos nítidos
y valores de categoría universal, la figura anónima -se supone que es una
mujer- que la historia literaria conoce con el seudónimo de Amarilis, de la
cual se sabe que es peruana y no mucho más. Es autora de una "Epístola a
Belardo", composición en silvas, que Lepe de Vega publicó en su edición de
La Filomena en 1621. El enigma del nombre, no identificado aún, si bien se
han propuesto varios, ha hecho correr mucha tinta de erudición. Y este interés en saber algo sobre la misteriosa autora absorbió a la crítica en el detalle
anecdótico, con menoscabio de la atención artística del poema. Una exposición completísima sobre esta cuestión puede hallarse en Alberto Tauro, Amarilis indiana (Lima: Ediciones Palabra, 1945). El contenido de la "Epístola"
consiste en una declaración amorosa -pura, platónica, a distancia, "amor sin
esperanza", dice la autora a Lope de Vega, a quien conocía de oídas y no de
vista, venida de 11 otro mundo y otro clima" hasta ese rincón americano, "donde el Sur me esconde", según el logrado verso de la tercera estrofa. Amor
abierto, sincero, dentro de la pureza de su estado virginal, amparado en el
valer del destinatario, escudo defensor de ese "descubrimiento a ti, y a mi
dañarme", si, como cándidamente se expresa, "el amarte sin verte fuera culpa". Completa ese motivo primero y fundamental, algún dato velado sobre
la patria, estado y familia de la poetisa, "porque sepas quién te ama y quién
te escribe", con referencias a la obra de Lope y un despliegue de alusiones,
típico de la erudición humanística y renacentista. La metáfora, la imagen, la
comparación y el adjetivo necesario y justo, dan al poema un todo mesurado,
de gravedad respetuosa y natural aliento, claro, directo, limpio y sincerol como
' S.

268

AURELIO V1RÓ

de una co~versación presente en el ámbito de una respetable casona señorial.
Hay segundad Y madurez en el manejo del verso sencillamente clásico donde
la efu_sión lírica se integra muy bien con el juici~ conceptuoso, el sentimiento
reflexivo Y el apropia~o uso mitológico. Luis Alberto Sánchez, después de
d~s~a~ar que. Amanhs resalta como la más dulce y pura voz lírica del coloma¡e (La literatura peruana, III, p. 55), que es "una de las más altas expresiones líricas de nuestra literatura no sólo colonial sino de todos los tiempos" (!bid, P· 58), concluye: "La fineza del verso,' la dulzura del tono lo
desesperado del sentimiento (sic), la maestría de la composición, la riq~eza
d~l . saber, hace~ de Arnarilis exquisita maestra de lirismo, al margen de lo
tnvial del colomaje. Bastaría, en su abono, apuntar que ella es la única rimadora, qu~ h_abl~' del _amor sin ambages; del amor al parecer proscrito de la
poesia vmemal (!bid, p. 61) • También Menéndez y Pelayo levanta el mérito
de esta "elegante epístola", donde no ve "el menor vestigio de mal g-usto ni
de amaneramiento", a "la mejor pieza poética del Perú en sus prime;os ti;m_
pos"• El ilustr_e polígraf~ encuentra que en e11a "todo es natural, llano y de"coroso, con cierta senci11a gravedad y no afectado señorío ... " , con versos
notables unos por la gala, bizarría y aun despilfarro de la dicción semejante
~ l! del mi~mo Lope y a la de Valbuena, otros por la suave y afect:osa modestia . P~r fm. la ~~mpara a la epístola con que "El Fénix de los Ingenios" Je
contesto Y dice: Por esta vez perdone Lope: la humilde poetisa ultramarina
lleva la palma" (Historia de la poesía hispanoamericana, cap. IX; ed. Nacional
de 1948 : vol. II, pp. 81 -90) .

(Quesada, El primer virrey-poeta en América, Madrid, 1962).

269

�CULTURA Y LETRAS DE LA GENERACIÓN COLONIAL CRIOLLA
(1564-1594)
SAÚI. SmIRSKY

U niversity of Pittsburgh

1. La Cultura
AÑos DE LA generación de 1564 1 se afirma la primacía cultural
de los dos primeros virreinatos, el de México y el del Perú. Los dominios antillanos continúan decayendo en importancia, y las restantes regiones de Hispanoamérica se van conquistando y colonizando gradualmente. El trasplante
cultural se continúa en forma intensificada. Las manifestaciones propias de la
nueva cultura se hacen más evidentes.
Un acontecimiento de importancia decisiva para los destinos de Hispanoamérica lo constituye la cédula de Felipe II que ordena que las encomiendas
dejen de ser hereditarias. Este hecho concluye por eliminar del poder a los
primeros conquistadores y a sus descendientes, al par que da oportunidad a
la aparición en la escena activa al nuevo tipo humano llamado "criollo". El

DURANTE LOS

1 Hemos aplicado, en nuestra investigación de la cultura y letras coloniales, el esquema generacional inaugurado por Pedro Henríquez Ureña en Las corrientes literarias
en la América hispánica (México, 1949), que divide el quehacer histórico hispanoamericano en generaciones de 30 años cada una. Nos hemos atenido también a la rectificación de José Juan Arrom acerca de la fecha con que se deben iniciar los años
de predominio de la primera generación: "Nótese, empero, que en todos los casos
se toma el año 1492 como punto de partida. Y ahí está, a mi parecer, el error. Las
generaciónes no parten de 1492: la historia sí pero las generaciones no. Sería puro
dislate perder de vista que con el viaje de Colón América entra en la historia de
Occidente. Pero ese evento, a pesar de la capital importancia que tiene en nuestra
cultura, ni comienza ni termina una generación ( ... ) Los años de predominio de esa
generación comienzan realmente en 1474". (JosÉ JUAN ARR.oM, Esquema generacional
de las letras hispanoamericanas, Bogotá, 1963). El presente artículo investiga los años
de predominio de la cuarta generación literaria hispanoamericana, la primera generación lite:raria criolla, 1564-1594.

271

�rasgo más importante de esta generación es, por tanto, la pri~era actuación
efectiva de esos hombres nacidos en América, esto es, de los cmdadanos nativos de la cultura conquistadora, quienes, por lo demás, surgen en un momento crítico de ésta. Se están consolidando y definiendo los rasgos de la
nueva cultura, en la conjunción de las variantes indígenas y peninsular, en
su lucha y armonía entre sí y en sus soluciones frente a la variante naturaleza.
Moldeados por tal ambiente, los nuevos pobladores formarán parte del proceso
y procurarán plasmarlo según sus deseos.
Frutos de choques y acomodaciones, en socioculturas heterogén~as, en su
sicología y pensamiento los criollos deberán vivir el complejo mundo cultural
que les rodea.
Arrom define así al criollo:
Volviendo, pues, a la metáfora, los criollos somos las cepas que en
cultura americana fue dejando la cepa cultural española en fecundo
cruce cultural con cepas de acá. 2
Y así volvemos a donde comenzamos: criollo, en lengua española, es
un término que designa distinciones de carácter cultural. Los criollos
somos los que, sea cual sea el color de nuestra pi,el, nos hemos criado
de este lado del charco y hablamos y pensamos en español con sutiles
matices americanos~ª
Aceptamos la definición del profesor cubano, pero nos parece que conviene
matizarla. El criollo de las regiones con densas masas indígenas acusará, con
mayor evidencia que en los dominios de escasa población india, el aporte cultural de las culturas aut6ctonas. Además, el trasplante de la cultura española
permitió la entrada de elementos de otras culturas de Occidente, si bien ya
traspasados con las modalidades peninsulares. El poeta español Eugenio de
Salazar destacó varias de esas contribuciones europeas:
Y a nos envía nuestra madre España de su copiosa lengua mil riquezas
que hacen rica aquesta tierra extraña; también Toscana envía las lindezas de su lenguaje dulce a aqueste puesto que en breve estará lleno de
proezas, y ya acudiendo la Proencia a aquesto su gracioso parlar le
comunica y presta de su haber un grande resto; también lleg6 la Griega
lengua rica.'
2

ARRoM, p. 39.
3 JosÉ JUAN AR.ROM, "Criollo: definición y matices de un concepto", Certidumbre
de América (La Habana, 1959), p. 26.
,
" EuGENIO DE SALAZAR, "Epístola al insigne Fernando de Herrera", en ALFONSO MEN•

272

Amén de las lenguas europeas, se introducen los conflictos religiosos y los
filosóficos que eran de actualidad en el mundo occidental de entonces. El ens~yo utópico del obispo Quiroga, basado en la Utopía de More, es un primer
eJemplo de influencia inglesa, y el erasmismo de Zumárraga y Bejarano revela
la identificación de algunas de las personalidades más singulares de las primeras
generaciones de Hispanoamérica con figuras e idearios europeos.
Los criollos pertenecieron a todos los gnipos sociales. La primera acepción
del vocablo de evidencias de este hecho:
Tenemos, pues, que antes de terminar el siglo XVI, era común y corriente el uso de la palabra criollo por todo el Nuevo Mundo. También
que, en todos los casos citados, la calidad de criollo la confería el haber
nacido en el Nuevo Mundo, de ascendientes venidos del Viejo, sin importar el color de la piel, el estado político o la condición social.5
El mestizo, personalidad nueva y original, matizará fuertemente a Hispanoamfrica. Aunque por lo general no halló cabida dentro de la clase poseedora,
arraigaron en él los rasgos de las culturas indígenas y española. El indio, excluyendo al que se recluyó en las montañas y selvas, adquirió también una
nue;a pe:sonalidad. Su religión y las prácticas de ésta se caracterizarán por
el smcretismo; su comportamiento social seguirá los patrones de una raza
supeditada a los intereses de blancos y mestizos; se europeizarán parcialmente
sus costumbres y atuendo. Tenuamente, cristalizan rasgos que serán típicos de
todos los crioIIos; por ejemplo, muchos son los bilingües:
Luego, hablan la lengua Castellana tan bien como nosotros la hablamos, y ellos la suya propia Mexicana. Esto, porque es notable, lo notamos
los que de España a México venimos, que allá ni lo sabemos nii alcanzamos.6
El español hablado en América: ya ha adquirido matices propios:
Para evitar suspicacias será mejor comenzar con un testimonio que no
puede ser tachado de parcial, el de Amado Alonso, quien dice: "Fernán
DEZ PLANCARTE, Poetas novohispanos. Primer siglo (1512-1621) (México, 1942) pp.
54-55.
'
8

ARROM, "Criollo: definición y matices de un concepto", Certidumbre de América,
p. 12.
8

JUAN DE LA CuEvA, ¡¡Epístola al Lic. Sánchez de Obregón, primer corregidor de
México", en MÉNDEZ PLANCARTE, Poetas novohispanos. Primer siglo (1521-1621 ), p . 16.

273
HIB

�González escribe como el legítimo mexicano; y como la h se aspiraba
en México .en el siglo XVI con regularidad, me inclino a aceptar que la
aspiración de la h en sus versos es un rasgo mexicano practicado por
él (. . .) el seseo de las rimas de González de Eslava era ameri::ano" . . .1

Conjuntamente con los criollos, claro está, componían la población de cada
dominio los venidos de España. Dentro de la clase poseedora, formaban el
componente de más poderío tanto en la superestructura administrativa como
en los altos cargos de la jerarquía eclesiástica. Sin embargo, no todos ellos
fueron funcionarios burocráticos o seglares. Fue constante la inmigración de
españoles en todas las generaciones de la época colonial. Su cosmovisión y
patrones fueron determinados por el aprendizaje cultural en España, y con
harta frecuencia su anhelo fue regresar a la tierra nativa. Este último es el indiano, tan popularizado hasta en obras literarias. Desde una perspectiva americana, pertenecieron también al mundo cultural de Hispanoamérica cuando
se debatieron entre el amor a la primera patria y el apego al hogar nuevo.
Como indica Germán Arciniegas, ' 1Los soldados, los artesanos, los labradores,
venían para hacerse americanos. El gobernador y la gobernadora, para regir
españolesn. 8
La singularidad cultural de Hispanoamérica fue a menudo poco apreciada
o incomprendida por el peninsular. El español que se comportó de tal forma,
y que, por tanto, no se dejó influir por el ambiente, no puede ser considerado
americano. La crisis cultural producida por la tensión entre los primeros conquistadores y los funcionarios reales, en las generaciones de 1504 y de 1534, se
convierte ahora en el conflicto criollo-gachupín. Esta constante se intensificará
en todos los órdenes de la cultura, y la crisis cultural se resolverá con la gesta
de la Emancipación.
Con la aparición de la primera generación criolla y la cristalización de la
cultura conquistadora, se afirma un proceso paralelo : el de la intensificación
del interés local y regional. El aislamiento había caracterizado desde un principio a todos los dominios españoles. Al desarrollarse las nuevas socioculturas,
se comenzaron a sentir fuertemente los conflictos económicos y políticos entre
cada dominio y la Metrópoli, y entre los dominios. Por lo demás, dentro de
cada sociocultura, la inestabilidad de la estructura socioeconómica escindió de
inmediato a los habitantes. A la vez, los criollos se sentían unidos frente a la
superestructura española, por participar de una tradición que ya se empieza a
considerar arraigada y de la que no participa el gachupín. El pasado indígena
7 JosÉ ROJAS GARCIDUEÑAs, en FERNÁN GoNzÁLEZ DE EsLAVA,

Coloquios espirituales y sacramentales, Colección de Autores mexicanos1 LXXIV (México, 1958), p. 13.
8
GERMÁN ARCINIEGAs, Este pueblo de América (México, 1945), p . 53.

274

pre-colombiano; las peripecias de la Conquista, y sus héroes; y la gesta colonizadora, conformaron rasgos que singularizaron al criollo y que afianzaron el
sentimiento natural de vinculación especial con el ambiente local en que había
nacido.
Los criollos pertenecieron a dominios que eran ramas del tronco imperial
español. El destino de sus "patrias chicas" dependía de las directivas, peninsulares. España, luego de encauzar una labor extraordinaria de rápido trasplante de sus instituciones básicas, exitosamente logrado en el espacio de dos generaciones en los dos virreinatos más importantes, frenó, al finalizar el siglo
XVI, la dinámica de su actuación. Fue imposible, tanto por razones internas
como internacionales, que España, amén de dotar a sus nuevos dominios de
las instituciones hispánicas, las enriqueciera con el número y calidad que gozaban en la Península. Por lo demás, las variantes americanas imposibilitaron
también ese logro. No se podía enviar una cantidad suficiente de inmigrantes colonizadores, y las barreras geográficas presentaban límites insalvables. 9
El esfuerzo español cristaliza, por ello, en México y Perú, y aun allí, sólo en
los conglomerados urbanos más importantes.
El carácter de cultura conquistadora motivó la descontinuación pertinaz de
la dinámica del trasplante. La Corona no podría crear dominios de alta cultura que desvirtuaran su función de proveedores de la economía peninsular.
La explotación del indio y del esclavo negro sólo permitía una relación de
tipo mecánico, de conveniencia, entre poseedor y poseído. La paralización del
desarrollo de las instituciones coloniales, y sus rasgos ,e imperialistas", determinaron una nueva variación en el proceso cultural de Hispanoamérica. La Corona procuró, en los últimos años de la generación de 1564, el mantenimiento estático de las formas culturales en el continente americano. El cambio
cultural es una constante, no cabe duda. Sin embargo la acción oficial de la
Metrópoli consiguió evitar considerablemente que se continuaran modificando las socioculturas de Hispanoamérica; y ésta cruza, con la generación de
1594, un nuevo gran codo histórico :
La fresca libertad de espíritu, el anhelo de creación 11 aventura, de invención de temas, de comprensión de lo indígena, que cmacteriza el siglo XVI se estanca ya en el siglo XVII. A una época dinámica la sucederá otra perezosa y estática.10

9
CHARLES GRIFFIN, "Tbe Significance of Native Indian Culture in Hispanic America", Concerning Latin American Culture (New York, 1940), p. 121.
10
'MARIANO PICÓN-SALAS, De la Conquista a la Independencia (México, 1944), pp.
86-87.

275

�2. Las Letras

vasallos que lo que entonces fuimos dominando a otros: porque aquella
libertad y señorío era sin la luz de la doctrina evangélica, y esta servitud
y vasallaje es con ella."

a. La Crónica
Recientes aún las luchas de la Conquista y las guerras civiles, se siguen escribiendo crónicas. Continúa en esta generación la constante que habían iniciado Colón, Cortés y Bernal Díaz: escribir crónicas ( o cartas y relacioni;;s)
para defender un propósito, a menudo de interés personal, o promulgarlo. La
diferencia que se advierte entre las crónicas de esta generación y las anteriores es que presentan nuevos puntos de vista. La generación de 1564 dejó un
asombroso legado literario mestizo. Ellos, conjuntamente con los indígenas,
sintieron más cabalmente el proceso de creación de la heterogénea cultura
conquistadora. Ellos precisan registrar la historia de América; los criollos
blancos no sufrieron tanto, en ésta, la primera generación de las letras criollas, la gestación de una nueva realidad cultural.
1) La Crónica del Criollo Mestizo

a) Perú: i) El Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616)
Se hace hincapié, por lo general, en el hecho de que el Inca Garcilaso haya sido mestizo, sin especificar claramente el peso que tenían en él sus dos
cu'lturas heredadas: la incaica y la española. No basta señalar que haya sido mestizo para comprender la personalidad de una figura tan compleja. Ni
tampoco su actitud frente a las diversas socioculturas indígenas del Perú. A
nuestro entender, el rasgo fundamental en el Inca Garcilaso es su cosmovisión criolla. Para él resulta sumamente palmario que la Conquista es un hecho irremediable y que no se puede volver al pasado. Pero como no se puede
prescindir de él, uno de los propósitos que guían su voluntad es el de retraer
o actualizar ese glorioso pasado incaico; es decir, hacerlo presente otra vez,
lograr que se pondere su valor, hacerlo presencia viva y constituirlo en tradición del Perú y aun de España. Todo, claro está, con los ingredientes superiores de la Conquista espiritual, como puede verse en la dedicatoria al rey
de España de su traducción de los Diálogos de Amor ( 1590) de León Hebreo. Declara allí que los incas están subyugados por las fuerzas peninsulares, pero que esa condición es preferible a la que prevalecía con _anterioridad a la Conquista, porque ésta trajo "la luz de la doctrina evangélica":
La cuarta y última causa sea el haberme cabido en suerte ser de la
familia y sangre de los Incas, (. . .) tenemos en más ser ahora vuestros

La fe católica del Inca parece auténtica; se hace clérigo y llega a indicar
que la conversión de su madre la hacía más ilustre que su "sangre real de tantos incas y reyes peruanos" .12 Fue capitán en guerras que tuvieron lugar en
Europa, no en América. Su obra intelectual y su preparación humanística indican su solidaridad con la cultura española y europea. Además, su carácter
de criollo resalta en su actitud a favor de los Pizarras y de los conquistadores,
en contra de los virreyes, en especial el virrey Toledo. 13
El Inca Garcilaso se quejó con frecuencia de estar sumergido en un estado de pobreza. Al parecer, su penuria no era tanto material como anímica. Se
consideraba merecedor de una situación privilegiada porque era descendiente
de Incas. No regresó al Perú porque no se le otorgó una encomienda o corregimiento que pudiera dotarle de los privilegios que creía merecer. Hijo de
conquistador y de princesa india, Garcilaso fue en Hispanoamérica un primer
gran ejemplo del criollo resentido. La singularidad de su actitud radica en
que también él deseaba una cultura conquistadora, en la que se reconociera
su genealogía. Una mitad de la personalidad de este criollo mestizo sueña con
las grandezas incaicas, de las que provenía el título que la nueva cultura no
reconocía adecuadamente. Vive así los conflictos de una cultura heterogénea,
anclado en una etapa histórica en la que tiene que aprovecharse de las instituciones dominadas, y se siente vinculado a ellas, pero se transporta imaginativamente a la cultura de su madre, una de las tradiciones autóctonas de la
nueva cultura. Adopta el seudónimo literario con que es conocido hoy para
sobresalir en España por su singularidad, pero también para resaltar su nobleza: la inca. De ahí que cuando declara que los españoles ganaron su tierra,14 nos está entregando sólo una mitad de su ser. Se le olvida mencionar que
su padre había sido español. Espíritu selecto y aristocrático, posiblemente deba explicarse por ese sentimiento aristocrático el hecho de que no haya muerto entre sus indios, o por lo menos en el Cuzco.
En los últimos años de su vida creció en él la añoranza por su tierra nativa.
Hombre retraído, arraigado en España, autor de la traducción de una obra
perfectamente renacentista, los Diálogos de amor de León Hebreo, y de una
11 INCA GARCILASO DE LA VEGA,

CXXXII
11
!bid.
13
!bid.
:w Ibid.

Diálogos de amor, Biblioteca de Autores Españoles,
(Madrid, 1960), p. 7.
Los comentario.s reales de los Inca.s, CXXXIV, p. 7.
Diálogo.s de amor, CXXXII, pp. lvii-lix y pp. 400-402.
La Florida del Inca, CXXXI, p. 31.

277

276

�historia artística, en gran parte figurada, La Florida del Inca ( 1605), se dejó llevar por los recuerdos infantiles y recreó, en letras imperecederas, sui
generis, los rasgos culturales de los incas. Logró revelar así la riqueza cultural de un mestizo de sangre real, cuya procedencia materna y paterna le hacía poseedor de los tesoros occidentales y de los autóctonos de América. En
este sentido, fue un testimonio vivo de la tragedia histórica que había ocasionado la Conquista. Se tenía que escribir la historia incaica para salvarla del
olvido, y este mestizo, representante de las dos culturas, no había sido dotado de los poderes para controlar, en Hispanoamérica, el destino de las socioculturas que reunían, en desarmonía, esos dos patrimonios culturales. Al mencionar, en su dedicatoria a los Diálogos de amor, los "males" que acompañan a los "bienes", el Inca consignó, a mi parecer irónicamente, su visión
atormentada por la dicotomía que separaba a las dos culturas que vivían en
su propia intimidad sicocultural:

universo nuestra patria, gente y nac1on, ( ... )".18 Se dirige a los habitantes
del Perú, llamándose "su hermano, compatriota y paisano". 19 Más aún, expresa su fe en la futura creación cultural de sus compatriotas :
Para los cuales no falta habilidad a los mestizos hijos de indias y es-

pañoles o de españoles e indios. Y a los criollos oriundos de aclÍ, nacidos
y connaturalizados allá.20
El Inca Garcilaso sabe que con Hispanoamérica los habitantes del Perú
han entrado en una cultura nueva. Llega a reconocer que, por su contextura,
ésta es superior:
Y de camino es bien que entienda el mundo viejo y político que el

nuevo a su parecer bárbaro, no lo es ni ha sido sino por falta de cultura (. . .) la nuestra, antes inculta, hoy por tu medio cultivada (. .. ) 21

Y el favor que pretendo y espero es para que todos los de aquel Imperio, así indios como españoles en general y en particular, lo gocen juntamente conmigo, que cada uno de ellos lo ha de tomar por suyo propio, porque de ambas naciones tengo prendas que les obligan a participar de mis bienes y males, las cuales son haber sido mi padre conquistador y poblador de aquella tierra, y mi madre natural de ella, y yo haber nacido y criádome entre ellos. 15

Aún así, su propósito es siempre criollo. Busca la integración de las dos culturas y de los tres elementos raciales. En Los Comentarios reales de los
Incas (primera parte, 1609) '" incluye un prólogo dirigido no sólo a sus incas sino también a los mestizos y criollos (blancos) del Perú. Lo titula "Prólogo a los indios, mestizos y criollos de los reinos y provincias del grande y
riquísimo imperio del Perú". Da como primera razón para escribir su obra la
le de enterar "al universo" de la belleza y riqueza de la naturaleza peruana,
de la religiosidad de sus habitantes y de la grandeza de su tradición incaica."
Criollo hasta los tuétanos, orgulloso de la tradición de su "patria chica", quiere que llegue a formar parte del repertorio de Occidente. No cabe duda
que estamos frente a un auténtico hombre de Hispanoamérica, cuya vinculación esencial es su tierra nativa, su Perú: "La primera, por dar a conocer al

Prevé que su obra es la de "principiante"; su misión personal es la de
mostrar el camino cultural a sus compatriotas. El Inca es quizá quien da comienzo a la constante del americano en busca de la expresión propia. Tiene fe en la capacidad de sus peruanos y les pide que se ejerciten en la tarea
de esa expresión propia. El lector no puede menos que pensar en lo que después propugnaron, entre otros, Andrés Bello, Echeverría, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez U reña :
A los cuales todos como a hermanos y amigos, parientes y señores míos
ruego y suplico se animen y adelanten en el ejercicio de virtud, estudio
y milicia, volviendo por sí y por su buen nombre con que lo harán famosa en el suelo y eterno en el cielo.u ( . . .) a todos los indios, mestizos y
criollos del Perú, para que, viendo ellos el favor y merced que los dis-

cretos y sabios hacían a su principiante, se animasen a pasar adelante en
cosas semejantes, sacadas de sus no cultivados ingenios. 23
El Inca Garcilaso también se destaca en las letras de Hispanoamérica por
otros motivos que le dan una importancia capital. Ante todo, los valores de su
18

lbid.
lbid.
2
º Ibid., pp. 11-12.
21
Ibid., p. 12.
n !bid.
23
Ibid. Diálogos de amor, CXXXII, p. 250.
11

ª Ibid.

Diálogos .. . , CXXXII, p. 13.

u La segunda se publicó después de su muerte con el título de Historia general
del Perú (1617).
11

278

INCA GARCILASO, Los Comentarios . .. , CXXXIV, p. 11.

279

�estilo: todos los críticos reconocen la maestría con que se expresa. Con Francisco de Terrazas, también de esta generación, es el criollo que por primera
vez aúna el sello de la originalidad americana con el conocimiento profundo
de la cultura occidental. Su humanismo renacentista y el conocimiento de la
cultura clásica son evidentes. La Florida aporta la creación de una crónica en
función artística; es casi novela, parte de una constante que comenzó en la
generación de 1534 y que se prolongará a lo largo del periodo colonial. Garcilaso, el Inca, fue a la vez ciudadano del mundo y patriota peruano: logro
no muy repetido, por desgracia, en Hispanoamérica.
De acuerdo con nuestro concepto de la cultura, hemos insistido en aspectos que nos han permitido hacer resaltar la personalidad y la obra del Inca
Garcilaso en cuanto a su cosmovisión y conformación sicocultural. Sostenemos que, a pesar del alto valor y significado de su historia de la cultura incaica, debe merecer más estimación de la crítica literaria la expresión de su
peculiar y criolla personalidad. Además, es preciso comprender ésta para enjuiciar su visión de la cultura incaica. En realidad, urdida su histo~ia por los
recuerdos de la infancia y la lectura de otros autores, pero en especial llevado
de su amor por la cultura materna, Garcilaso forja una utopía incaica, una
sociedad imaginada por el escritor desde sus pupilas metizas y humanistas.
La grandeza indígena que nos pinta es la exclusiva_de sus familiare~; l~~ otras
socio-culturas indias se caracterizan por la barbarie y la desorgamzac1on. El
"mitimae" es descrito como hecho afortunado para las tribus sometidas, y
Garcilaso hasta pretende que se aplicó con prudencia y circunspección. Los
incas hablan establecido una cultura conquistadora y Garcilaso de la Vega
trata de integrar la historia del Perú, señalando la continuidad que representa la sumisión de tribus bárbaras por la gran cultura inca, preparación para
la eventual conquista española:
Viviendo o muriendo aquellas gentes de la manera que hemos visto,
permitió Dios Nuestro Señor que de ellos mismos saliese un !~~ero del
alba que en aquellas oscurísimas tinieblas les diese alguna noticia de la
ley ~atura/, y de la urbanidad y respetos que los hombres debían tenerse
unos a otros, y que los descendientes de aquél, procediendo de bien en
mejor, cultivasen a aquellas fieras y las convirtiesen en hombres haciéndoles capaces de razón y de cualquiera buena doctrina; para que cuando ese mismo Dios, sol de justicia, tuviese por bien de .enviar la luz de
sus divinos rayos a aquellos idólatras, los hallase no tan salvajes, sino
más dóciles para recibir la fe católica, (. . .) "
24

280

]bid . Los Comentarios .. . , CXXXlII, p. 25.

Para concluir, en Garcilaso tienen el Perú e Hispanoamérica el primer criollo que vive en su angustiada personalidad la marca del habitante de una cultura heterogénea, fruto de una conquista, poseído por la nueva cultura pero
atraído entrañablemente por la tradición de un pueblo cuya sangre lleva, subyugado y destinado a desaparecer en la conjunción con la cultura del trasplante, para que se cree algo nuevo.
ii) Felipe Guamán Poma de Aya/a (1526-m . después de 1613)

En El primer nueva crónica y buen gobierno hallamos la pupila del mestizo
que a la descripción de las grandezas del imperio incaico añade la marcada
hostilidad por el conquistador español. Pinta los sufrimientos del indio subyugado por la cultura conquistadora y no encubre su resentimiento con la
Iglesia. A la vez, imprime poesías quechuas de su tipo y procura conservar los
últimos alientos de la cultura conquistada. Sin que se vea en él la prestancia
genial del Inca Garcilaso, tiene sin embargo gran valor porque agrega al dato de Garcilaso, puente entre las dos culturas, la nota del mestizo cuya vinculación esencial es con el pasado vencido.
b) México: i) Fray Diego Durán (1538?-1588)

La constante de la Conquista espiritual, misionera, y de compenetración
íntima con la cultura indígena, continúa en la obra de Fray Diego Durán,
Historia de los Indios de Nueva España. A tanto ha llegado la comprensión
del indio que el estilo de la crónica de Durán se indianiza, tratando de reflejar, en lo posible, la lengua y la cosmovisión indigena en la lengua española:
Y pocas obras, por ejemplo, de tan auténtico sello indio en que hasta
la prosa española parece haber involucionado hacia las formas más estáticas o difusas del estilo azteca, ( . . . ) Es un estilo, ya tan ajeno de lo
puramente occidental, el de este buen mestizo metido a fraile, que su
primer editor, Ramírez (1867), definía la obra diciendo que es "historia
radicalmente mexicana con fisonomía española" ( . . .) 25

Obra criolla, tiene el valor, además, de servir de lazo entre 1a cultura trasplantada y la autóctona. Obras como la de Durán prestaban la colaboración
de las letras a la tarea de edificar una nueva cultura que alcanzase a todos
sus habitantes.
1

g

PrcóN-SALAs. p.

75.

281

�ii) Hernando de A/varado Tezozómoc (c. 1520-c. 1600)
Aunque nació en un año que cae dentro del quehacer de la generación de
1534, lo incluimos en ésta por la fecha de publicación de su Crónica Mexica-

na, 1598. Hijo de Cuitláhuac, penúltimo emperador de los aztecas, su es~aso
conocimiento del castellano impidió que creara una obra que sobresaliera
por su estilo. Sin embargo, consideramos que su historia debe inclu~r~e en un
estudio de las letras de Hispanoamérica porque nos revela magníI1camente
la tradición que los indios aportaron a la nueva cultura, desde su propio punto de vista. Se destaca así, por lo demás, la cualidad artística natural a las le~
yendas y mitos de todo pueblo:
La crónica de Tezozomoc presenta la leyenda en su prístina sencillez;
tiene el sabor de esas relaciones conservadoras desde tiempos remotos
por los pueblos salvajes, trasmitidas de generación en generación con
ciertos visos de lo prodigioso y lo fantástico; pinta las hazañas y las costumbres de los héroeti con cierta elevación unida a la rusticidad que tanto
encanta en los personajes de la Ilíada; ( .. .) en suma, es la tradición
verdadera que los mexicas conservaban en sus seminarios y hacían aprender de coro a los jóvenes educandos. 26

c) Río de la Plata: i) Ruy Díaz de Guzmán (1554?-1629)
Paraguayo y mestizo, escribe Ruy Díaz de Guzmá? L~ Argentina ":ª~uscrita (1612) desde un punto de vista europeo. Al h1Stonar el descubmruento y conquista de las regiones rioplatenses, lo hace dentro de la constante de
la América maravillosa, mundo de leyendas y milagros, seres fabulosos y culturas fabulosas. El episodio de la cautiva Lucía Miranda inicia una constante de las letras rioplatenses, que aparecerá en autores que van de Lavardé~ a
Zorrilla de San Martín, entre los más conocidos. A. Pagés Larraya ~pma,
además, que en La Argentina: "El gusto por las memorias o la au~o?1ografía, ( ... ) procede también de entonces, según lo comprueba la cromca del
' ( ... )" 21
mestizo Ruy D ,iaz d e G uzman

2) La Crónica del Criollo Blanco
a) México: i) juan Suárez de Peralta (n. entre 1537 y 1546-m. después
de 1590)
No son muchas las crónicas de los criollos blancos de esta generación. Su
aporte a las letras de 1564-1594 habrá que buscarlos, ante todo, en la poesía. Peralta, en su Tratado del descubrimiento de las Indias . . . y del suceso
del Marqués del Valle (1589), escrito para recibir mercedes del rey, revela la
cosmovisión del hijo del conquistador, cuya tierra nativa es Hispanoamérica.
Por un lado, muestra el cambio operado en los herederos de la Conquista. Logrado el dominio sobre los indios, el conquistador y sus descendientes aflojaron su ruda voluntad para gozar del botín, y en Suárez de Peralta se advierte "la molicie del señorito que disfruta de ventajas heredadas" 28 El resentimiento ante el gachupín y el gobierno peninsular, que privan de libertad política al criollo, y el amor por el terruño, ya aparecen claramente en
29
su crónica. Su propósito había sido el de alcanzar la obra española, pero
no puede evitar que en estilo y conceptos se refleje su simpatía por los hijos
de conquistadores que se habían rebelado por las leyes de Felipe II que ordenaban el nuevo repartimiento de las encomiendas.
El trasplante de los patrones señoriles aparece también en Peralta, con mayor énfasis, en otras obras. Los títulos de por sí lo indican: Tratado de la caballería de la jineta y brida (1580) y el Tratado de alveitería (inédita). Se
conjugan ya en este criollo, hijo de uno de los compañeros de Cortés, muchos
de los rasgos que caracterizarán a las generaciones criollas de la Colonia: la
expresión literaria típica de una clase señoril, vida parasitaria, resentimiento
frente al peninsular, las formas contemporáneas de España, y el amor por el
terruño. Todo el libro es "uno de los mejores cuadros de la vida criolla en
la Nueva España del siglo XVI". 30
3) La Crónica del Español
a) Hispanoamérica: i) Padre José de Acosta (1539-1616)

La Historia natural y moral de las Indias (1590) del padre Acosta sigue
la constante iniciada por Oviedo y Sahagún. Estudia las culturas y la natu28
u O&amp;ozco y BERRA, cfr. ARMANDO D. PIROTTO, La literatura en Améric1J. El coloniaje (Montevideo, 1936), p. 73.
27 A. PAoÉs LARRAYA, "Peculiaridad de las letras argentinas", Miscellanea di Studi
ispanici, No. 11 1962, 148.

282:

ENRIQUE ANDERSON IMBERT, Historia de la literatura hispanoamericana, l (Mé•

xico, 1961 ) , p. 56.
~
1111

!bid., p. 57.
lbid., p. 56.

283

�raleza americana. Su aporte fundamental es su visión de Hispanoamérica como parte integral del orbe. Viaja por América y se aprovecha de la observación directa para corroborar o rechazar las teorías filosóficas y científicas
de su Europa. Hispanoamérica se incorpora así al repertorio intelectual de
Occidente, como una región más del orbe cuyas singularidades son tan naturales como las de cualquier otro continente. Por eso, la actitud de Acosta
no es nueva (se halla en la generación anterior, en Sahagún), y no podemos
compartir la sorpresa del profesor Arrom, cuando dice:
Lo que ha sucedido al Padre Acosta es que, en su larga residencia entre criollos, su pupila se ha acomodado a mirar con la misma visión con
que veían los criollos. A estas alturas no debe sorprendernos que nos dé
una imagen de América observada desde América. 31

El español que venía a América educado en los "mentifacts" de la filosofía, teología y ciencia europeas y que podía, por su interés misionero o intelectual -no político--- penetrar en el mundo cultural indio y estudiar la naturaleza americana con paciencia y amor, se hallaba con que el hombre autóctono y la naturaleza eran naturales como _las de las otras regiones del mundo. Se adentraba entonces en las características que singularizaban y matizaban la realidad americana, con respeto y admiración por esos rasgos propios de este continente: "( .. . ) tratar las causas y razones de las novedades". 32
La pupila de Acosta no es la del criollo. Su obra abarca la naturaleza y
culturas de Hispanoamérica, no de una región determinada, como en Garcilaso o los otros autores criollos. El español puede sentir Hispanoamérica como una entidad, pero no hallamos pruebas de que así sea, en lo íntimo, en el
caso de los hombres nacidos aqui.

contradecir a Las Casas, y a la vez contradice también los asertos ulteriores
del Irica Garcilaso. Sarmiento de Gamboa subraya la tiranía de los reyes incas, en cuadros de terror, infamias, etc., para crear una especie de "leyenda
negra" que justifique la conquista material de su imperio. Garcilaso de la
Vega nos pintará una utopía incaica. Los historiadores contemporáneos a
nosotros resaltan el hecho de que, en lo esencial, no se contradicen en cuanto a los datos que aportan acerca de la historia indígena. Lo fundamental,
por tanto, es su actitud frente a esos datos.
c) Nueva Granada (Colombia y Venezuela): i) Fray Pedro de Aguado ..
(1538-1589)

Cronista de la conquista de lo que es hoy Colombia y Venezuela, siguiendo la constante iniciada por Gonzalo Giménez de Quesada, relata los acontecimientos históricos para enterar a los peninsulares de lo que sus representantes habían logrado en Hispanoamérica. Si en su labor de misionero se dedicó a la Conquista espiritual de los indios, en Historia de Santa Marta y
Nuevo Reino de Granada historió y justificó la Conquista material. A pesar de alabar la lucha del indio en defensa de su "patria mereciendo por ello
antes premio que pena", 33 pertenece Aguado a la constante del español que
no se adentró en la peculiaridad y valor cultural de las sociedades indias,
quizá por carecer éstas de la riqueza cultural de las de México y Perú:
(. .. ) requerimientos y otros preámbulos de poco momento para aquellos bárbaros, que en ninguna cosa se gobiernan por razón ni justicia ( . . .)
no entiendo que haya otra justificación más que la que con el rigor de
las armas se puede saber.34

b) Perú: i) Pedro Sarmiento de Gamboa (1530-1592)

d) Río de la Plata y Chile: i) Reginaldo de Lizárraga ( c. 1539-1569)
Una de las constantes de las letras de Hispanoamérica está representada
por las diferentes interpretaciones que se dan a la Conquista. Se encuentra
la primera manifestación en Las Casas y Oviedo. La Historia del reino de los
Incas pertenece a la historia de esa polémica, y también a una segunda polémica. Escribe su obra por encargo del virrey Toledo, para tranquilizar la
conciencia de éste y justificar ante el rey la conquista del imperio incaico. Su
interpretación de la cultura conquistadora inca se levanta expresamente para
in

ARROM,

Esquema . .. , p. 45.

32 JosÉ DE AcosTA, cfr. P1cÓN-SALAS, p.

284

137.

Aunque no apreciable por su valor artístico, la Descripción y población
de las Indias, especie de guía para viajeros, que presenta la experiencia de
Lizárraga a raíz de sus viajes por Perú, Chile, Tucumán y el Río de la Plata, ilustra la complejidad de los rasgos culturales en la generación de 1564.
Nacido en España de hijo de conquistador, desprecia a los españoles colonizadores "por advenedizos que no saben 'ni limpiar las narices ni en su vi:is

FRAY PEDRO DE AGUADO,,

M

!bid., pp. 61-62.

cfr.

Pi:ROTTO,

p . 61.

285

�da echado mano a la espada'" ,35 y también al indio, mestizo y criollo blanco. Su cosmovisión, por tanto, es la del conquistador español, pero la obra nos
da datos inapreciables sobre los grupos criollos y colonizadores, amén del proceso por el cual desapareció el grupo conquistador.

b. La Poesía
El género poético, en sus diferentes formas, inicia en esta generación una
constante artística que persiste aún hoy. Afirmada la colonización en México
y Perú, los habitantes de estos dominios pueden dedicarse a las faenas pacíficas. Además, ya se había creado un ambiente propicio para iniciar el quehacer poético. Los patrones e instituciones del trasplante (universidad y colegios, libros y maestros, fiestas y celebraciones, imprenta y artistas emigrados
o viajeros) y la cultura conquistadora, dirigida y teocrática, desarrollan las
condiciones necesarias para la creación artística y conforman sus características. Las más variadas formas poéticas son trasplantadas a Hispanoamérica:
medievales, clásicas latinas y renacentistas italianas. El resultado inmediato es
un caudal sorprendente que inicia otra constante, que se mantiene a través de
la Colonia: la superproducción de poesía. La calidad general de estas obras,
primerizas, es deficiente, pero algunas de ellas ya demuestran originalidad, libertad creadora y rasgos universales.
Aparecen, además, los primeros recopiladores de poesía. La antología Flores de varia poesía, de 1577, compilada en México, publica poemas de mexicanos y españoles, entre ellos los renombrados poetas Juan de la Cueva y
Eugenio de Salazar. Diego de Aguilar y Córdoba ofrece, en 1578, en El Marañón, una lista incompleta de poetas peruanos, y el anónimo Discurso en loor
de la poesía también da una lista parcial de escritores peruanos.

1) La Poesía Criolla
a) México : i) Francisco de Terrazas (1525?-1600?)
Reconocido por los críticos como el mejor poeta mexicano del :iiglo XVI,
es Terrazas el primer poeta de Hispanoamérica que levanta su voz artística
hacia los temas eternos del Arte. El amor y el desengaño, la tristeza y la muerte, motivos personales y universales a la vez, logran expresión auténticamente artística en sus poemas líricos. La corriente petrarquesca e ítalo-renacenu ANDERSON IMBERT,

286

I. p. 58.

lista, que caracteriza a gran parte de la producción literaria de la Europa del
siglo XVI, es continuada en México por el criollo Terrazas, como caudal intelectual aprendido y digerido, y hecho materia personal, original. El préstamo cultural, tan obvio en las letras de Hispanoamérica, y que ha llevado a
muchos críticos a enjuiciar su literatura como obra desarraigada de su medio
ambiente, se expresa en las poesías de Terrazas como dinámica, íntima, propia. Es precisamente el acierto con que crea literatura con motivos universales, y siguiendo patrones extranjeros, que justifica el aprendizaje de las
formas europeas. Encontraremos en las letras de Hispanoamérica el préstamo
que quita sentido local o nacional a una obra; también, el patrón nativo
que no precisa la incorporación de los temas o formas foráneos : en Terrazas,
el Mexicanismo sobresale donde menos se espera. Radica en la capacidad del
autor de crear poemas que trascienden toda limitación geográfica. La Nueva
España le ha permitido expresar su interioridad lírica, humana, y así aportar
a Hispanoamérica un primer ejemplo de originalidad personal por parte de
uno de sus habitantes.
En Terrazas no hallamos la nota resentida o la crítica al gachupín. No desmerece por ello, en absoluto, su criollismo. Este aparece en el poeta por otra
vía, la poético-intelectual renacentista, íntima. Su amistad con Juan de la
Cueva y Eugenio de Salazar influyó decisivamente en la conformación de su
poesía, y su pupila, mexicana, se interesó principalmente en los temas y formas de las escuelas españolas, concretamente la sevillana, llevada a México
por Gutierre de Cetina. Los trozos que se conservan de su poema épico Nuevo Mundo y Conquista, destacan a las claras la preponderancia del interés estético de Terrazas por encima de lo político. Describe al cacique Canetabo como monstruo de la naturaleza 36 y a otros indios como Htratable gente y algo
más humano", 37 pero en el episodio de Quetzal y Huitzel contrasta el idilio
de los dos indios enamorados con la violencia de los conquistadores. Indios y
españoles no aparecen para que el autor tome una posición en favor de ellos
o contraria. La Conquista y el indígena, y su cultura, son tratados en función
de la obra de arte. Hispanoamérica sirve al autor para su creación poética; la
épica de Terrazas, a pesar del obvio influjo de Camoens y Ercilla, no es histórica en su propósito; es una creación imaginativa en la que el pasado cultural de Hispanoamérica aporta motivos que son transfigurados en materia artística y a-histórica. De ahí que el episodio de Quetzal y Huitzel y el del cacique Canetabo sean unos de los primeros ejemplos poéticos en que América aparece como tierra exótica, poblada de seres maravillosos y sobrenaturales. Esta
38 FRANCISCO TERRAZAS,

"Nuevo Mundo y Conquista",
tas novohispanos. Primer siglo (] 521-1621), pp. 25-26.
~ !bid., p. 29.

MÉNDEZ PLANCARTE,

Poe~

287

�constante de las letras hispanoamericanas, que en las crónicas fue inaugurada
por españoles, parece haberse iniciado en la poesía con la obra del criollo
Terrazas por la manera de tratar a sus personajes. El poeta no destaca los
hechos de por sí, sino su efecto en el hombre. No se nos dice que los navíos
españoles sorprendían al indio, sino que prefiere llamarlos "casas de madera
que nadaban".38 La reacción ante el cacique monstruoso es personal; las notas que se destacan son los rasgos que le hacen inhuraano a los ojos del español y el temor que se produce en éste. El acercamiento sicológico, e íntimo,
revela las cualidades líricas del poeta Terrazas y le sitúa, como también sus
sonetos, en la línea imaginativa, cercana a la poesía pura de la poesía universal y mexicana. 89

y Bocanegra, el más importante de la corriente relioiosa
mexicana del siO'lo
o
o
XVI. Criollo, y poseído de una religiosidad intensa, sus canciones revelan el
arraigo de las formas trasplantadas. Como Terrazas y Trejo, poseía una buena educación clásica y renacentista, y ésta logró cabal expresión en sus poemas, pero la poesía de Córdoba y Bocanegra se singulariza por los acentos espirituales, en los cuales penetra por primera vez en Hispanoamérica Ia influencia de fray Luis de León.
El lirismo religioso de Córdoba y Bocanegra, en su "Canción al amor divino", llega a un nivel de expresión que difícilmente se encuentra en la místi•
ca española, condimentado a 1a vez con cierta expresividad sencilla, elemental, que recuerda a Berceo, y que dota a la canción de una originalidad
ejemplar :

ii) Pedro de Trejo (1534-?)
Nacido en España, llegó muy joven a la Nueva España; de modo que su
cosmovisión fue criolla. Su obra revela la riqueza de formas y temas del trasplante de la literatura, española y europea en general. La corriente popular
y la culta reciben entrada en su poesía, como también las formas medievales
y las renacentistas. Además, tiene rasgos originales. Los críticos más destacados han corroborado que ensaya innovaciones preceptísticas, primer ejemplo
en Hispanoamérica de innovación en el campo de la poesía. A pesar de haberse aprovechado de temas y formas del siglo XVI, su actitud y motivos son
por lo general medievales. La influencia de Jorge Manrique fue quizá la decisiva, añadiendo así al aporte literario de su generación, amén de sus experimentos poéticos, una cosmovisión que se enlaza con la tradición peninsular
de los días de la Conquista, y anteriores a ella.

:Si un pequeñito rayo de aquesa luz inmensa alguna vez al alma lle•
ga y toca, con su fuerza desmaya y ella queda suspensa, como fuera de
sí y de gozo loca; 41
La nota mística vista en las lineas que acabamos de citar, no caracteriza
a los poemas de Córdoba y Bocanegra. Se destaca en especial la alabanza
lírica e intensa a Jesucristo, y el anhelo de gozar de la vida eterna. Por su
vinculación con el tema universal religioso este poeta representa, como Terrazas y T rejo, una expresión feliz de una nueva cultura que, en estos tres
autores, evidencia que los patrones trasplantados han llegado a ser también
propios, tanto mexicanos como hispanoeuropeos.

2) La Poesía del Español
iii) Fernando de Córdoba y Bocanegra (1565-1589)
Córdoba y Bocanegra cierra la tríada de tres poetas mexicanos que en la
generación de 1564 inician las diversas corrientes mexicanas de este género
con singular prestancia artística."º Sólo se conocen dos canciones de Córdoba
!bid., p. 33.
Para un estudio detallado sobre la integración de la forma europea y el contenido
americano de Terrazas, véase ALFREDO A. RoGGIANo, "Los comienzos de la poesía en
la Nueva España", Universidad, Universidad del Litoral, Argentina, No. 59, junio, 1964.
"° La extensión del tema de este trabajo impide hasta una enumeración de las obras
literarias de toda Hispanoamérica. La constante de la poesía también aparece, naturalmente, en Perú y eQ otros dominios, pero el valor literario de los tres poetas mexicanos
obliga a interpretar su obra aquí.
n

39

288

.:.) Hispanoamérica: i) Mateo Rosas de Oquendo (1559? -m. después de 1621)

Rosas de Oquendo es un ejemplo del español trasplantado que se adapta a
Hispanoamérica a regañadientes. Viaja y vive en casi todos los dominios españoles, y en casi todos ellos deja un legado satírico en el que expresa sil desapego por lo americano, su crítica al criollo indio, mestizo y blanco, y su añoranza por la madre patria. Aunque en México parece haberse calmado un
poco su animosidad (Indiano Volcán Famoso, Romance a México), su apor•
te principal a las letras hispanoamericanas es su descripción de Ia vida crio1
• FERNANDO DE CÓRDOBA Y BOCANEGRA, "Canci6n al
CARTE,

amor
Poetas novo hispanos. Primer siglo (1521-1621), p. 63.

divino", MÉNDEZ PLAN-

289
H19

�lla en el siglo XVI, donde se le permite ver al lector moderno, desde la pupila de un español desarraigado, la conformación de la cultura conquistadora y
colonial. Además, la forma satírica de Rosas de Oquendo es un ejemplo sobresaliente de una constante de las letras de Hispanoamérica, iniciada quizá por
los conquistadores anónimos que en las paredes de la casa de Cortés expresaron su resentimiento por medio de la sátira crítica.

b) México: i) Juan de la Cueva (1543-1610)
A pesar de haber pasado solamente tres años en la Nueva España (15741577), Juan de la Cueva jugó un papel muy importante en el desarrollo de
la poesía de México y de Hispanoamérica. Con Eugenio de Salazar, representa al español ocasional, al que vivió por corto tiempo en América para
regresar luego a España. Sin embargo, pudo trasplantar las formas poéticas
directamente, de poeta a poeta. Además, representa para la cultura hispanoamericana el testimonio de un peninsular acerca de la belleza y singularidad
de la nueva cultura ("Epístola al Lic. Sánchez de Obregón, primer corregidor
de México").
La poesía de Juan de la Cueva mantuvo su influjo después de la generación de 1564. Alfredo A. Roggiano resalta las características más importantes de su aporte a la poesía americana:

Dice Maria del Carmen Millán: "de los elementos que en la poesía
de Juan de la Cueva empiezan a esbozar el paisaje mexicano, se destacan dos principalmente: la presencia de colores fuertes y variad_os y una
especie de aliento melancólico que parece salir de la tierra misma, y que
también está tras esa vida apacible y tranquila que gustó con fruición
el poeta español". ¿Iremos demasiado lejos si nos atrevemos a insinuar
que esa "gracia desenfrenada y amenos colores", encomiados por Menéndez y Pelayo como virtudes 'que fácilmente hacen perdonar la dureza y desaliño de algunos versos' del poeta, son el preludio que abre
rutas a la sensación plástica y la expresWn visible, transferidas al sentimiento, ya con los ingredientes del matiz y la melancolía como anuncio de constantes que serán propias de la literatura mexicana? 42

ii) Eugenio de Solazar (1503?-1602)
Las notas que se han destacado en la poesía de Terrazas y de Juan de la
Cueva se repiten en Eugenio de Salazar. Sus descripciones de la naturaleza
mexicana, al integrar el paisaje de la Nueva España con las formas bucólicas
renacentista y con el tono emotivo de la ausencia ( sobre todo de España),
no sólo representan un alto nivel artístico, sino que también son un aporte a
las letras hispanoamericanas. Los principales elementos que forman parte de
las constantes de 1a poesía mexicana, halladas también en Terrazas, son la integración de motivos y formas europeas con la experiencia directa del paisaje americano; una interioridad lírica caracterizada por la discreción, delicadeza y melancolía y el acercamiento a lo que hoy llamamos "poesía pura" .4 ª

c) Chile: i) Alonso de Ercilla y Zúñiga (1534-1594)
Se escribieron numerosos poemas épicos desde los primeros días de la Conquista. La gesta del encuentro violento entre españoles e indios, y el ejemplo
literario del Tasso, Ariosto y Camoens, entre otros, estimulaban la permanencia de esa forma artística. La heroicidad y bravura de los autóctonos, y de los
peninsulares de por sí, como realidad histórica, ofrecía una rica materia
épica. En las crónicas en prosa, ésta salva del olvido a la mayoría de las obras,
El valor literario de las crónicas en verso también es escaso por lo general.
La Araucana es una de las excepciones.
Ercilla no pasó mucho tiempo en América, pero su obra principal pertenece a las letras de aquí tanto como a las españolas. La Araucana inicia una
constante que, continuada por americanos de diversos dominios, señala que
si, por ejemplo, el Inca Garcilaso apenas menciona otros dominios, acusando
ya cierto regionalismo, se desarrollan a la vez patrones literarios que cn1zan
las fronteras de los dominios y establecen líneas literarias internas. En la generación de 1564, será un habitante del Nuevo Reino de Granada, y otro de
la región del Río de la Plata quienes imiten a Ercilla.
Sea cual fuere el motivo que determinó el viaje de Ercilla a América, lo cierto
es que por encima del interés material se proyectaba ante sus ojos el continente nuevo y maravilloso. 44 Según el propio Ercilla, promueve su actitud el
castigo de los indios de Arauco, quienes se habían sublevado. 45 Luego de una
breve estada en Perú, viene con los militares encargados de doblegar la resis-l3

A. RoaGIANO, "Los comienzos de la poesía en la Nueva España'\ Universidad, Universidad del Litoral, Argentina, No. 59, junio, 1964.
0

290

ALFREDO

lbid.

'"'JosÉ TORIBIO

~

MEDINA,

Vida de Ercilla (México, 1948), p. 31.
La Araucana. I (Santiago, 1933), p. 262.

ALONSO DE ERCILLA Y ZÚÑIGA,

291

�tencia indígena en Chile. Allí, en medio de los fragores de la guerra, en la
que se destacó como combatiente, comienza a ~scri~i~ :u obra. _Por lo tanto,
es testigo presencial de gran parte de la matena h1ston~a que m~luye en su
poema, y así lo declara él mismo. 46 Vuelto a Esp~a, da fm a la primera parte
de La Araucana y, al ser ésta recibida de inmediato como obra de gran valor
literario, le agrega dos partes más. En éstas, Hispanoamérica ya no aparece
en el plano destacado que tuvo en la primera. Inicia, así, quizá, una constante
de las letras hispanoamericanas: el autor se cansa de su tema, agota pronto
los motivos americanos O éstos parecen no bastarle para la creación de una
obra duradera. La Araucana no termina, no se cierra con el triunfo de las
armas españolas en Chile; Ercilla quiere ser también el cantor de las victo_rias
españolas en Europa, y acaba su obra, por ejemplo, relatando sucesos acaecidos
en Portugal. Además, los versos finales aluden exclusivamente a su pobr:za Y
a sus merecimientos.47 La miseria a que alude en el poema, por lo &lt;lemas, es
desmentida por los datos que han descubierto los investigadores: Ercilla fue
prestamista luego de su regreso a España y estaba muy leios de senllr la pobreza.
Hemos presentado algunos datos sobre la actuaci6n de Erólla porqu': permiten una interpretación de su obra más ajustada a la reah~ad. Los . mdios
chilenos no estaban a la altura cultural de los peruanos o mexicanos. Sm embargo la gran épica americana versa precisamente sobre esos indígenas valiente; y primitivos. ¿ Por qué? Según Arrom, la defensa que hace Ercilla d_el
indio se debe al hecho de que para los miembros de una misma generac10n
existe "un determinado horizonte intelectual que influye, de mil maneras sutiles pero decisivas, en sus procesos de creación" -48 Concluye ~~r ello que
Garcilaso y Ercilla, las dos figuras más importantes de la generac10n de 1564,
"se fundan en una misma cosmovisión generacional. Aunque apuntan con
armas distintas, Ercilla y Garcilaso dan en el mismo blanco: la dignid_ad del
indio" _49 Aunque apoyarnos la conclusión de Arrom acer~a. ~de Garcil~o y
Ercilla, no podemos estar de acuerdo con él sobre su cosmov1s10n generac_1o~al.
Garcilaso no tiene gran opinión de tribus bárbaras a un nivel :ult~ral s~1~ar
al de los indígenas de Arauco. En Garcilaso la dignidad del md1~ se hrmta
al indio inca. Ercilla, quien no es americano, ni es tampoco conqmstador común, sino que viene conducido por el brío y la ~aginativa de un caballero
español, joven e imbuido del humanismo renacenllsta, halla, como el padre
Acosta, que el hombre americano autóctono es una rama de la raza ~u~:111ª
universal. La dignidad del indio en Ercilla, aplicada a un ser rudo y pnm1t1vo,
~ Ibid., p. 246.
" Ibid., II, pp. 409-411.
&lt;{8 ARRoM, Esquema .. . , p. 44.

to /bid.

292

logra una emotividad extraordinaria porque destaca los rasgos más elementales,
la defensa de la libertad y la bravura heroica que de por sí, sin la educaci6n y
sabiduría cultural, prestan valor al ser. Pedro Sarmiento de Gamboa y Pedro
de Aguado pertenecen a la misma generación, pero su interpretación de la
conquista, como ya hemos visto, es harto diferente de la de Ercilla y de la
del Inca Garcilaso. Erci!la es el español humanista que, al contacto directo con
la realidad americana, llega a comprenderla. Defiende al indio, lo respeta y
lo admira.
El humanismo de Ercilla no desfigura la realidad hist6rica. Los valores que
él respeta y admira están en el indio. Las instituciones y patrones culturales
que presenta, y que caben perfectamente en el marco épico, tales como los
concilios indios y las arengas, no son inventados por Ercilla. Ercilla se ciñe
a una veracidad histórica que a su vez hace verídica y asegura la verdad de la
existencia real de Hispanoamérica. Esta ya es sentida plenamente como entidad cultural cuyos patrones son diferenciaciones de patrones universales. Las
cualidades de los indios, las prácticas de su sociocultura, como el ejercicio del
amor, el cumplimiento de principios que demuestran todo un cuerpo estable
de "mentifacts", su estrategia militar y su heroísmo indómito, son admirados
por el autor y vertidos al Arte con formas europeas, sin que por ello se desmienta la realidad histórica en que se basa el poema. Los indios serán siempre
bárbaros para la mentalidad refinada de Ercilla, pero esa antítesis es quizá la
parte más significativa que da vida propia a la razón de ser de Hispanoamérica.
Se cumple en La Araucana la integración de una forma europea que cuadra
al tema americano, y a su vez la entrada de Hispanoamérica al repertorio intelectual y artístico de Occidente. Ercilla aporta a la cultura americana una
disciplina artística y una lección sobre el propio valor del americano. La
Araucana forma parte, por tanto, de la obra española del trasplante de las
formas de la cultura europea. Pero también nace con ella, desde Hispanoamérica: la primera epopeya moderna, desde el fondo acaso más primitivo y
salvaje del Nuevo Mundo, levantado por el mejor poema épico del siglo XVI
de España, y del mundo hispánico por ella inaugurado.
Ercilla, por los patrones de la sociedad española, no escribió una obra. desinteresada. El carácter de iniciativa privada de la Conquista, continúa en las
guerras chilenas. Cada militar tenía que valerse por sí mismo, además de
luchar con su grupo. Los merecimientos que se deseaba conseguir del monarca
requerían la participación personal tanto como la colectiva. Al escribir un
poema épico sobre un hecho reciente, Ercilla sabía que se juzgaría en su obra
su propia actuación militar y también la de sus compañeros de armas. Dedica La Araucana al monarca, como símbolo del merecimiento colectivo de
los guerreros, quienes habían logrado las victorias para su rey, dueño personal

293

�de las tierras conquistadas. La narracwn interna de los acontecrm1entos históricos era un asunto delicado. Cada acción militar era comentada y sopesada para determinar el comportamiento de cada soldado. De ahí que Ercilla
se hubiera expuesto al ridículo si hubiese aprovechado recursos épicos para
pintar exageradamente la acción de sus compatriotas españoles. Dado que la
singularidad de los indios del Arauco se debía en especial a su bravura, destreza y energía, y al hecho de que eran seres primitivos, que vivían tan alejados
de España, pudo aplicar a ellos, con más razón que a los españoles, los recursos
de la épica. Una región de Hispanoamérica se revistió así de "extrañeza";
apareció ante Europa un conglomerado humano cuya resistencia podía ser
vencida sólo por héroes españoles. El rasgo épico del español es recibido, por
ello, indirectamente. Ercilla no destaca los números de los indios que luchaban
a favor del español; es así como un puñado de peninsulares puede vencer a
miles de enemigos y rellenar de este modo la contextura épica del poema.
No hay un héroe en la obra que se destaque sobre los demás. Todos los
personajes cumplen esa función, y por encima del individuo se levanta siempre
el carácter colectivo de la guerra. Los dos grandes héroes son la colectividad
india y la española. Ercilla logra grabar la constancia del indio del Arauco
en defender su tierra, sumándose a la constante que va de Las Casas (siglo
XVI) a Alberdi (siglo XIX), de alabar al vencido, y a la vez historiar las
hazañas propias y de los otros soldados del rey español, dejando el testimonio
que justificara la fama de su país y el pago que esperaban Ercilla y sus compañeros por su victoria. Obra compleja, La Araucana es epopeya e historia a
la vez. Es la primera épica en la que el autor aparece como participante en
ella, sirviendo de lazo integrador de los múltiples motivos del indígena de
Chile frente a las hazañas de los militares peninsulares, y así la obra se convierte en símbolo de los orígenes de la actual nación chilena. La Araucana,
escrita por un español que llegó a sentir y a respetar lo americano, pasa a
cumplir una nueva función cultural; se constituye en la obra sine qua non de
la tradición nacional de Chile, país en el que el elemento araucano no es sólo
componente del pasado precolombino, eliminado por la cultura conquistadora,
sino uno de los elementos étnicos del mestizaje a lo largo de toda c;u historia.
A nuestro parecer, cuando la esposa del jefe Caupolicán, Fresa, al cumplir con
el patrón matriarcal de- su nación, echando a los pies de su marido el hijo que
ha perdido virtualidad por la entrega vergonzosa del padre, llega a simbolizar
el aporte imperecedero del araucano, el espíritu de libertad que no podía ser
vencido sino con la muerte. Al contamos el autor que ese hijo encontró nueva
madre, nos simboliza al Chile del futuro, fruto que absorbe el trasplante y
alimenta el mestizaje.

294

d) Nueva Granada (Colombia y Venezuela): i) Juan de Castellanos
(1522-1607).
A pesar de haber nacido en fechas que caen dentro de la generación de
1534, nos parece mejor incluirlo en las letras de la de 1564, porque su Elegía
de varones ilustres de Indias, de 1589, comenzada en prosa, fue vertida a octavas reales por el ejemplo de Ercilla. Castellanos se propuso escribir la
c:ónica ~im~da de las regiones de la Nueva Granada, y de otras cosas y regwnes, s1gmendo, por cierto muy de lejos, el ejemplo de Ercilla. La extensa
crónica de Castellanos, por los defectos de su estilo, representa un fracaso
en el orden artístico. Sin embargo, es una obra valiosa por su contenido cultural. No sólo da indicios de un temprano interés por el orden intelectual en
ciudades pequeñas, como Tunja, por ejemplo, donde vivió Castellanos. Ejem.:.
plifica la constante literaria de la épica ercillana como influjo en otros escritores. Crea un vasto mural en el que aparece la americanización del conquistador que se convierte en colonizador, la rapacidad 50 y sensualidad del español, 51 la conciencia de las proezas de la conquista del indio y de la naturaleza de América. Castellanos es asimismo fuente de datos para la historia
de la primitiva poesía en Hispanoamérica, como es en Perú el anónimo Discurso en loor de la poesía.

e) Río de la Plata: i) Martín· del Barco Centenera (1544?-1605).
La Argentina (1602), de Barco Centenera, es un poema épico semi-histórico en el que el relato del acaecer histórico es tergiversado por los motivos
mitológicos y fantásticos de las épicas europeas:
Y a en la Colonia se siente en nuestras letras la desmesura de la natural.eza, el pasmo ontológico frente a una tierra áspera y sin límites)· aflora
entonces el conflicto de las tradiciones europeas con el ímpetu americano.
La Argentina (1602) de Martin del Barco Centenera es ya expresión de
un espíritu desacomodado entre dos mundos. 52

No contiene primicias poéticas, pero sí aporta un elemento de gran importancia:
OG JUAN DE CASTELLANOS, Elegía de varones ilustres de Indias, Biblioteca de Autores Castellanos, IV (Madrid, 1914), p. 103.
1
~ lbid., p. 114.
"

PAGÉS LARRAYA,

p. 148.

295

�De su mediocre poema lo que quedó vivo fue el nombre, Argentina,
imitación de los nombres Araucana, Eneida, Ilíada. No lo había creado;
pero su insistencia en el adjetivo poético "argentino" y en su sustantivación "el argentino" como nombre del río y el país fue origen del gentilicio y el nombre moderno de nuestra república. 53

c. El Teatro
El teatro misionero fue decayendo en la generación de 1564, dando indicio
de la paralización de la dinámica del trasplante. Con la entrada de la Compañía de Jesús al Perú en 1568 y México en 1572, aparece en los colegios
americanos el teatro escolar, de intención didáctica, de carácter completamente religioso y de tradición latina. Tuvo escasa difusión y no se percibe su
influjo en el teatro colonial.
En cambio, el teatro religioso y profano, de carácter civil, arraigó en la
generación de 1564, en México y Perú. Aparecen los cómicos profesionales 54
y se establece la competencia entre autores y compañías criollas y peninsulares. 55 Como para la poesía, el estímulo para la obra dramática provenía de
las festividades religiosas, procesiones, recepciones de funcionarios peninsulares,
etc. Así se evidencian en el teatro los rasgos culturales de la generación de
1564: las variantes criollas y peninsulares, la gesta del trasplante, y la creación
de una cultura conquistadora. En este teatro profano, Hispanoamérica se incorpora definitivamente al quehacer dramático de la cultura conquistadora.

I) Santo Domingo: a) Cristóbal de Llerena (154{}-m . ya en 1626)
Los entremeses de Llerena son criollos. Su cosmovisión acusa el resentimiento y la crítica de los funcionarios peninsulares. Su sátira le valió el destierro,
marcando a Llerena como a uno de los primeros representantes de las letras
hispanoamericanas que usaron la pluma para la conquista de la libertad.

pastor Pedro y la Iglesia mexicana. El autor tiene el mérito de ser el primer

dramaturgo nacido en México. La comedia celebra la llegada del arzobispo
don Pedro Moya de Contreras a la Nueva España y, típica de su generación,
alegoriza, en este caso, la entrada de México al reino espiritual del Cristianismo.
Sobre todo, este cristianismo es ya mexicano, y así como en la tercera generación Tonantzin empieza a aparecer como la Virgen de Guadalupe, ahora la
Iglesia será, como reza el título, una "Iglesia Mexicana" .
b) Fernán González de Eslava (1534-1601)
Fernán González de Eslava, el mejor dramaturgo americano del siglo XVI,
a pesar de haber nacido en España, representa al español acriollado. La generación de 1564 se halla reflejada en las loas, entremeses, coloquios y autos
de González de Eslava. Prelopista, y guiado por los patrones teocéntricos de
México, sus personajes, con excepción de los cómicosJ son simbólicos. Virtudes,
conceptos teológicos, etc., son los protagonistas típicos del teatro de Eslava.
Abundan las alusiones y mitología clásicas y los personajes bíblicos. Estas
formas y rasgos trasplantados aparecen en función de México. La nota esencial
de su teatro es su carácter urbano y civil.
González de Eslava siempre está identificado con México. Elogia a los
virreyes, alaba la construcción de fuertes en el camino que va hacia las minas
para defenderse de los embates de indios indómitos. La pestilencia que en
15 76 mató a millares de indígenas motivó un coloquio en el que se destaca el
matiz regional. Se siente el cariño por la Nueva España : "México, reino escogido ... " 56 El coloquio describe el pesar que sienten los mexicanos por los
sufrimientos del indio, y también el hecho de que la pestilencia que diezmaba
a los indios trastornaba la institución económica:
Unos quedan sin servicio,
otros, señores sin renta,
la tierra pobre y hambrienta,
otros no hay usar oficio,
que es daño de mucha cuenta.51

2) México: a) Juan Pérez Ramirez (1545-? -)
Hijo de conquistador y versado en las lenguas náhuatl y latina, Pérez Ramírez escribió una égloga pastoril a lo divino, Esposorio espiritual entre el
63 ANDERSON IMBERT, I, p. 68.
64 ARROM, El teatro de Hispanoamérica

296

ANDERSON IMBERT, I,

en la época colonial (La Habana, 1956),
~ FERNÁN GoNzÁLEZ DE ESLAVA, Coloquios . .. ,

pp. 72-73.
CilS

El lenguaje indígena aporta vocablos y dichos. Un uso interesante de un
término indio es el de "Tiaxcala", "pan de maíz". González de Eslava le da
un significado cristiano-simbólico y es de suponer que el público conocería el

p. 73.

LXXV, p . 151.

" Ibid., p. 159.

297

�sentido indio de la palabra. Los nahuatlismos son muy frecuentes. En un pasaje hallamos un vocablo indio integrado con el habla y la personalidad de
un hijo de conquistador:
Orno. No tanta burla, señor,·

que ya probé que soy fino
hijo de conquistador.
Mi padre dice que busque,
pues él es, viejo y trabaja:
no hay para vestir de raja
en doscientos de tepuzque
que me dieron de la caja. 58

La identificación y amor por México son totales. Se atreve a decir que
con la llegada del virrey Velasco, que, de paso, era criollo, se vería realizada
ailí la edad de oro. 58 Además, incluye el paisaje mexicano en un sentimiento
vivo de lo propio:

•

TIEMPO:

!bid., p. 44.
!bid., pp. 177-181.
" !bid., pp. 176-177.
M

~

298

Contempla los resplandores
de las selvas mexicanas,
mira cumbres y sabanas,
con tal esmalte de flores
que te quitarán mil canas.ºº

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Letras, 1966, No 7, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�UN DOCUMENTO PARA LA BIBLIOGRAFÍA DE ALFONSO REYES
Lrc. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
Universidad de Nuevo León

HA LLEGADO A NUESTRAS MANOS un cuadernillo impreso, de 18 x 11 cms.,
con 18 páginas interiores. En su carátula se lee: Composiciones / presentadas en los / Exámenes de 1° y 2° Curso de Literatura / en la / Escuela
N. Preparatoria / por el Alumno / Alfonso R eyes / (Grabado) / México /
Tip. Económica.-Calle del Aguila Núm. 28. / ( .... ) / 1907. / En la página cuatro de dicho cuadernillo, al calce, encontramos una nota que nos
aclara el motivo de dicha publicación. Dice textualmente: "Publícanse las
dos pruebas escritas, desarrolladas por el alumno Alfonso Reyes en los exámenes de primero y segundo curso de Literatura de la Escuela N. Preparatoria correspondiente al año de 1906, por disposición de la Secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, y á solicitud del jurado de exámenes, quien
le concedió al alumno la calificación suprema en cada una de sus referidas
pruebas".
El contenido del cuadernillo está dividido, pues, en dos partes que corresponden a las dos pruebas mencionadas.
La primera parte, que se extiende de la página tres a la página once, contiene un discurso breve desarrollando la proposición siguiente: El Hombre

debe amar a la Patria.
La proposición se basa en cinco elementos ordenadores que son :
El hombre no debe despojarse de sus sentimientos generosos.
29 l Por qué debe considerarse el amor á la Patria como un sentimiento generoso? c"Qué es la Patria? (.°En qué consiste el patriotismo?
39 Ventajas, satisfacciones y complacencias que tenemos en nuestra
patria; condiciones y sentimientos opuestos motivados por la ausencia,
la expatriación, el destierro, la opresión ó circunstancias análogas, que
"]9

199

�nos induzcan á estimar en todo su valor los bienes morales y materiales
que nos proporciona la Patria.
49 Debemos amar á la Patria con hechos, no con palabras; no ser
patrioteros, sino patriotas.
59 ¿ Cómo puede contribuir cada hombre al engrandecimiento de su

!

nación?" 1
Alfonso Reyes tomando en cuenta estos cinco elementos desarrolla su tema.
Por ejemplo, para responder al primer elemento de la proposición nos
dice Reyes: "Por el egoísmo se llegó al altruísmo, y el hombre fué poco á
poco aprendiendo á sacrificarse al bien común; y acaso instintivamente ó
dándose aoenas cuenta de ello, sintió la necesidad de ser generoso. Y si
tamaña c~alidad resultó indispensable para el bien común ¿pudiera aconsejarse á alguien que la abandonara y huyera, sabiendo que esto significaría
la disolución?" 2 O bien, un poco más adelante : "Imaginemos ahora una
nación que no contara con ciudadanos generosos y dispuestos á sacrificarse
por ella: por fuerza tendría que disolverse absorbida por las naciones
cir3
cunvecinas. ¡ Y á fe que bien merecido tendría semejante castigo!"
Para Alfonso Reyes "La tierra que labraron nuestros padres y en que
acaso derramaron la libación de su sangre; nuestros antepasados en la raza,
en los amores, en los odios, en las tradiciones, en la familia, eso es la Patria".•
Cuando responde al cuarto elementc de la proposición nos dice: "El sentimiento de la comunidad y el amor á ella; el apego á nuestras instituciones
y derechos; el deseo de cumplir las obligaciones comunes; el estremecimiento de ira y el anhelo de venganza que se despierta en nuestro ánimo ante
un ultraje de extranjeros; la emoción que sentimos cuando el lienzo del pabellón nacional ondea y nos saluda; la desesperación que nos embarga cuando en tierra de extraños no escuchamos sino vocablos de un idioma que no
es el nuestro; la tristeza con que abandonamos nuestro suelo; la palpitación
anhelante de nuestros corazones cuando nos instruimos en los acontecimientos heroicos de nuestra Historia : eso es el amor á la Patria, el amor sublime que recitan las notas del Himno Nacional; ese amor que eleva al
hombre y lo agiganta".5 O bien: "La Patria, en efecto, no necesita ya guerreros que mueran sobre una barricada en defensa de sus principios; los prin1

REYES, ALFONSO,

p. 3.
' lbid., p. 5.
• lbid.
' lbid., p. 7.
• Ibid ., pp. 7-8.

200

c'.pios están establecidos, ningún peligro exterior amenaza á la nación, y el
cmdadano, como el Cincinato de la Roma antigua, debe tomar de nuevo el
arado". Y para terminar nos dice: " ... Nuevas generaciones se nutren y se
a~an p~ra presentarse mañana al palenque, para lidiar en el eterno juicio de Dios en que tiene la razón el más fuerte; llena el tiempo la vida augusta d~ un pueblo; d_e las ciudades surgen los rumores del trabajo continuo,
el olvidado proletano que ha formado su nido en las montañas y en los
1,n~ultos campos, enseña á sus hijos el amor a la Patria, haciendo que sus
arumos se enardezcan ante cuentos y leyendas que escuchan de los labios
pate:nos Y que, aunque ficticios, tienen el mérito de despertar virtudes de
patriotas. También el inculto campesino ama á la Patria · todavía conserva
.
'
con 1a misma
veneración con que el antiguo romano conservara
sus penates'
Y lares, _la espada con que en tiempo no lejano supo luchar por la defensa
del patno suelo. Hoy la ha trocado por los instrumentos de labranza, y cuando por la noche vuelve de su tarea, como en el verso de Lope,

Composiciones presentadas. .. Tip. Económica. México, 1907,

Caliéntase el cuero
Al rededor, con sus hijuelos todos,
De un roble ardiendo entero;
Y allí cantando de diversos modos,
De la extranjera guerra
Duerme seguro, y goza de su tierra.6

El tono de esta primera prueba, tal como se puede apreciar es totalmente
º:ª~ario. Muy dist~nta es, por otra parte, la segunda prueba, que va de la
pagma doce a la diez y ocho.
La temática Descripción del Bosque de Chapultepec, se presta a un lirismo más subjetivo.
El escrito de Alfonso Reyes parte de un hecho general: el estudiante, él.
que va al bosque para preparar un examen. Porque "en el campo y a&lt;ri~
ta~do la s~gre con pequeñas caminatas, es como trabaja mejor el cereb;o;
qwero_ dec~, ,que de haber nacido en los tiempos heroicos, me habría declarado fiel d1sc1pulo del viejo Peripatético". 7 Este acontecimiento casi sin importan:ia, ~~ sir:ve de punto de partida a la descripción propi~ente dicha.
Nos dice: Qmeto y solemne, el amplio lago se deja hender pacientemente
bajo el filo de rápidas barquillas, que lo arrugan en ondas lentas y le dan
estremecimientos que casi lo hacen vivir. Al anochecer los contornos de los
árboles se esfuman y confunden, formando unidas masas que cabecean á ori• lbid., pp. 10-11.
' lbid., p. 12.

201

�llas de aquel lago en cuyo seno se calca un cielo estrellado, por el cual, según el decir de la fábula egipcia, Isis llorosa camina recogiendo los fragmentos de un sol despedazado".8 Y luego, más adelante: "Y aquí vienen las
nostalgias y los suspiros por los tiempos clásicos en que los pastores de Arcadia divertían á los dioses rurales soplando las siete cañas de sus dulces
caramillos; aquí las remembranzas de aquellas épocas en que Pan acompañado de los hombres de campo, ordeñaba las ubres de las robustas vacas
griegas. Parece que el aire arrastrara fragmentos de un idilio de Teócrito" .º
Y termina diciendo: "El aire del campo es cosa buena para la salud del
espíritu y del cuerpo; pero los que no podemos frecuentar los alrededores,
debido á nuestro diario trabajo, tenemos que conformamos con esa parodia
de campo libre que se llama Chapultepec. Y no se crea que hablo del Bosque en tono despectivo; es que lamento, aunque no critico, que tan bello
paraje no conserve aún su absoluta rusticidad, pues si con sus árboles remendados con barro, y con sus malezas artificialmente distribuidas, nos deleita y nos hace pensar en la vida rústica, ¿ qué no sería si permaneciera
intacto?
Pero la civilización va caminando y arrolla á su paso casi todas las bellezas espontáneas.
10
Lamentémonos, pues, en silencio..."
Este es, en breves términos, el cuadernillo de Composiciones de Alfonso
Reyes. Creemos que es importante porque nos permite acercarnos, casi de
una manera espontánea, a la vida juvenil de este maravilloso investigador,
poeta, teórico que fue Reyes.

EN TORNO AL TEATRO DE DON MANUEL
EDUARDO DE GOROSTIZA
Lic. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ BERRONEs
Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

SUMARIO: !.-Introducción. 11.-Datos biográficos de D. ManucÍ Eduardo de Gorostiza -1789-1851-, diplomático y dramaturgo mexicano. III.-Obras del Autor.
IV.-Argumentos de algunas comedias y notas críticas. 1.-Indulgencia para todos.
-18~8- (comedia original} . 2.-Don Dieguito. -1820- (comedia original}. 3.Contigo, pan y cebolla. -1833- ( comedia original). V.-Bibliografía consultada.

l. INTRODUCCIÓN
EN ESTE TRABAJO de investigación me propongo esclarecer algunos datos
biográficos y bibliográficos de don Manuel Eduardo de Gorostiza, dramaturgo poco estudiado hasta la fecha; así como presentar la sinopsis de algunas de sus comedias.
Para ello, me he valido de la bibliografía que he podido localizar en la
Bibliote~a Nacional de esta ciudad de Madrid, en la Biblioteca Hispánica
del Instituto de Cultura Hispánica, en la de la Facultad de Filosofía y Letras así como algunas Historias de la Literatura Mexicana e Hispano-americana y un libro del Teatro S electo de Gorostiza, de mi Biblioteca particular.
Mi intención es dar a la publicidad la importancia de Gorostiza, continuador de la línea teatral de Alarcón y un puntal de enlace entre el teatro
neo-clásico y el romántico dentro de la Literatura Mexicana.
Sirva pues, mi mensaje al público mexicano, mi deseo de dar a conocer
a este escritor que viviera una parte de su vida dentro del ambiente madrileño en el que me encuentro por ahora. Madrid, abril de 1966.

' !bid., pp. 13-14.
' !bid., p. 16.
10
!bid., p. 18.

203

202

�II.

DATOS BI00RÁF1cos DE D. MANUEL EouARDo DE GoRosTIZA

1851-,

-1789-

DIPLOMÁTICO Y DRAMATURGO MEXICANO

Don Manuel Eduardo de Gorostiza nació en el puerto de Veracruz, el día
13 de octubre de 1789. Fue su padre el Brigadier D. Pedro de Gorostiza,
Gobernador de Veracruz en esa época, el Inspector general de las tropas de
la Nueva España, distinguido militar, pariente del Conde de Revillagigedo.
Su madre fue doña María Rosario Cepeda, descendiente lejana de Santa
Teresa de Jesús. Ella nació en Cádiz, España, en donde se supone que realizó brillantes exámenes y fue designada "regidora honoraria y perpetua".
A la muerte del Brigadier Gorostiza en 1794, en la misma ciudad de
Veracruz, después de haber hecho diversas obras de importancia en el puerto, tales como la instalación del servicio de guardacostas, la introducción del
agua potable procedente del río Jamapa, etc., su esposa decide regresar
a España con sus tres hijos: Francisco y Pedro Angel (que fueron pajes de
la familia real), y Manuel Eduardo, quien comenzó la carrera eclesiástica
que abandonó por la de las armas; llegó a ser cadete, capitán de granaderos
-1808- y Coronel en 1814. Luego, se retiró del ejército y se dedicó a la
política y a las letras.
A la edad de 18 años tenía amistades con personajes interesantes como D.
Francisco Martínez de la Rosa, don Antonio Alcalá Galiano, etc. Después,
afiliado al partido político de don Manuel José Quintana, comenzó a vivir
la intensa existencia de orador de Club y conspirador en contra del Monarca de entonces, Carlos IV, débil e irresoluto, y contra el primer Ministro,
el Príncipe de la Paz, don Manuel Godoy. Por esta causa, posteriormente,
Femando VII, Rey absoluto, dicta la expulsión de España de Gorostiza, quien
formaba parte del grupo de escritores proscritos, tales como el Duque de Rivas, Martínez de la Rosa, Quintana y otros.
Don Marcelino Meléndez y Pelayo señala que: "Gorostiza, que no carecía
de dotes oratorias, se hizo notar por sus peroraciones tribunicias en las sociedades patrióticas del Café de Lorenceno, de la Fontana de Oro y de la
1
Cruz de Malta, figurando en primera línea entre los liberales más exaltados" .
El 19 de marzo de 1808, Don Manuel Eduardo de Gorostiza participó en
la preparación del motín en contra de Den Manuel Godoy, motivo por el
que fue expulsado, como decíamos anteriormente, desterrándose a Londres
en 1821, donde llevó una existencia precaria.
En Londres, Don Manuel Eduardo Gorostiza se dedicó al estudio del inglés y del francés, así como también cultivó amistades con personalidades dis1

GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Indulgencia para todos. U.N.A.M. México,

1942, p. XI.

tinguidas, tales como el Barón de Humboldt, el Marqués de Lafayette, Washington Irving, Lord Aberdeen, etc.
En 1824 conoce al Sr. Don José Mariano de Michelena, Ministro Plenipotenciario de México ante Su Majestad Británica, quien probablemente le
ayudó a decidirse por la nacionalidad mexicana. Gorostiza se le presenta
"como un mexicano descarriado que deseaba regresar al regazo de su patria'',2
ofreciendo sus servicios a la naciente República Mexicana. En la carta anota: "Nada pido -concluye- porque no habiendo podido hasta ahora emplearme en nada en servicio de mi patria, a nada tengo derecho. Pero si
ella cree que mis débiles talentos pueden serle de alguna utilidad, disponga
de ello y de mi vida como guste".3
Es interesante este documento dirigido a la Autoridad Mexicana, en el
que explica en dónde nació y quiénes fueron sus padres. Por él mismo sabemos algunos datos de su vida: que a los cuatro años regresó a España,
que fue Cadete Capitán de granaderos en la Invasión Francesa, que colaboró en la Guerra de Independencia y a la causa de la libertad europea. Señala: "Mexicano, pues, y rotos hoy los vínculos que me ligaban a la que
fue la cuna de mis padres, mi deber y mis principios juntamente, me impelen a ofrecer a la República, por medio de V. A. mi homenaje y mis
estériles votos, aunque ardentísimos, por su futura prosperidad". lo. de julio
de 1824.'
Como vemos, Don Manuel Eduardo Gorostiza sintió la necesidad de colaborar con su verdadera patria de nacimiento en lo que correspondía a obtener la libertad.
Desgraciadamente dicho documento está hoy desaparecido.
En esta forma fue como Gorostiza se introdujo en la Diplomacia. Se le
encomiendan sucesivamente varias misiones diplomáticas de Europa, desempeñándolas dignamente.
El lo. de febrero de 1826 fue "nombrado por nuestro gobierno Encargado
de Negocios de la República Mexicana cerca de S.M. el Rey de los Países
Bajos".
En 1830 se le elevó al rango de Ministro Plenipotenciario.
En 1831 cierra el Tratado de Amistad y Comercio entre Prusia y México.
En 1833 es llamado a México y se despide muy honrosamente de S.M.
el Rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.
En Londres publicó su Cartilla Política, que fue famosa.
• GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana.
p. 321.
1
Opus cit., p. 321.
• Opus cit., p. 321.

México, 1928,

205

204

�'
El 25 de julio de 1833 llega a México, llevando consigo a su esposa Doña
Juana Castilla y Portugal, y a sus cuatro hijos: Luisa, Eduardo, Rosario y
Vicente.
El valor que tiene Gorostiza en el ámbito diplomático es grandioso, pues
es él, el primero en negociar los "primeros tratados internacionales", por lo
que se considera como uno de los fundadores de la Diplomacia Mexicana.
A los 44 años -1833-, Gorostiza, reintegrado al suelo natal, tomó parte
en la Cámara de Diputados y en la Comisión de Instrucción Pública.
En 1834 es enviado con otra misión diplomática a los Estados Unidos del
Norte, a Washington, D. C., donde representó dignamente los intereses de
México ante la Casa Blanca, en unos momentos difíciles por el conflicto de
Texas. Quiso llegar a un acuerdo digno con el gobierno de Jackson, mas
viéndose imposibilitado y ante la proximidad de la invasión norteamericana
en México, decide regresarse a su suelo patrio, pidiendo sus credenciales el
mes de octubre de 1836.
Sin embargo, Gorostiza, antes de salir de los EE. UU., en Filadelfia publicó un folleto que contenía la correspondencia oficial cambiada entre el
Departamento de Estado y la Representación Mexicana, denunciando ante
el mundo libre la flagrante violación del Derecho Internacional y exponiendo la verdad, motivo éste que posteriormente le causara serios reproches por
el gobierno mexicano, en virtud de una queja presentada por el gobierno
de los Estados Unidos en su contra, hacia 1837. Sin embargo, Roa Bárcena
dice que "Nada puede formar una idea más exacta de la capacidad, cultura, cortesanía y energía de Gorostiza que esas notas, que honran a México
y que transmiten a la historia y a la posteridad la razón y la justicia de
los vencidos y la deslealtad y mal disfrazado abuso de fuerza de la nación
vencedora". 5
Poco después el Gobierno Mexicano se dio cuenta exacta de su actitud, y Gorostiza fue re-integrado al campo político de nuevo, siendo nombrado el 21
de julio de 1838, Ministro de Hacienda en México. El 22 de diciembre de
ese mismo año fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores
y en 1842 es nombrado nuevamente Ministro de Hacienda. Su filantropía
le llevó a fundar de su propia cuenta, la Casa de Corrección para jóvenes
delincuentes, en 1841.
En 1847, Gorostiza, a la edad de 58 años, intervino en la Invasión NorteAmericana en la defensa de México, como dirigente de un batallón de artesanos, denominado "Los Bravos", sosteniéndose al frente, en el Convento
• GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Opus cit., folleto intitulado: Contestaciones habidas
entre la Legación Extraordinaria de México y el Depto. de Estado de Estados Unidos.

183 7. Gorostiza, p. 322.

206

de Churubusco, deteniendo el paso al enemigo. Fue este acto caballeresco
y valeroso uno de los últimos de su vida pública.
Posteriormente tuvo otro cargo de importancia: Director de la Renta estancada de tabaco y poco a poco vio declinar su vida en la ciudad de Tacubaya, México, donde murió el 23 de octubre de 1851.
En c~anto a su obra literaria de creación, destacó en su época de plenitud, residente en Madrid. En México se dedicó más a las imitaciones refundiciones, traducciones y adaptaciones, llegando a ser verdadero Mecenas y cultivador del teatro mexicano.

III.

ÜBRAS DEL AUTOR

Gorostiza compuso originales, imitadas, refundidas o adaptadas alrededor
de 60 obras, según datos dados por las nietas del dramatur&lt;YO ; Don Armando de Mária y Campos.
~
Veamos la lista :
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.
20.
21.
22.
23.

El soplón.
Paulina, o ¿ quién mueve los alambres?
El lente.
La mujer que ya no se quiere.
El capítulo 18.
El charlatán.
La chimenea.
La madrastra.
La madrina.
Apostar y no perder.
El oso y el pájaro.
Don Bonifacio - Pieza cómica en un acto--.
Cristina o la reina de 16 años.
Conocer para juzgar.
Mi mujer y mi empleo.
Juan jovial.
La primera entrevista.
Watel.
Miguel y Cristina.
A pícaro, pícaro y medio.
El odio de una mujer.
El abuelito.
Mater velis nobis.
207

�24. Testamento de un comendador.
25. Rodolfo.
26. El amante prestado (o El amante jorobado) :
27. El mala cabeza.
28. El coronel.
29. El gorrista.
30. Cada uno por su lado.
31. El aprendiz.
32. El padrino de todos los desafíos.
33. El primero es el firme.
34. Las grandes amarillas.
35. Tal para cual o las mujeres y los hombres.
36. El maestro en cuchilladas.
37. La Sureta.
38. El tutor y la pupila.
39. La sonámbula.
40. Virtud o patriotismo o el lo. de enero de 1820.
41. Indulgencia para todos.
42. Don Dieguito.
43. Contigo pan y cebolla.
44. El jugador.
45. El amigo íntimo.
46. U na noche de alarma en Madrid.
47. El cocinero y el secretario.
48. Las costumbres de antaño.
49. También hay secreto en mujer.
50. Lo que son mujeres.
51. La hija del payaso.
52. Estela o el padre y la hija.
53. ¡ Vaya un apuro!
54. Un enlace aristocrático.
55. Las cuatro guirnaldas.
56. El novio austrorruso.
57. La huerfanita de Tacubaya.
58. El ranchero de Aguascalientes.
59. La casa en venta, y
60. Emilia Galloti (de Lessing).
De estas obras muchas se han perdido. La mayoría de ellas fueron escritas para ser representadas en las temporadas del Teatro Principal, de México, cuando Gorostiza era Empresario o figuraba como Director.
208

Otras, las primeras obras que publicó Gorostiza, en su juventud y madurez, fueron casi todas representadas con gran éxito en Madrid, y algunas,
simultáneamente en México.
Además, según el archivo personal de Gorostiza, que ahora es propiedad
de Don Armando de Mária y Campos, de los materiales inéditos y autógrafos que se han podido localizar tenemos los siguientes:
l. A la temprana muerte de la Reyna, Nuestra Señora. Soneto impreso
en una hoja, al parecer edición privada S/f.

2. Reflexiones sobre el antiguo teatro español. Artículo primero. 4 hojas
en borrador, incompleto.
3. Banco patriótico del Clero Mexicano. Dos borradores con proyecto
de ley; uno contiene 16 artículos y el otro 24.
4. Apuntes para una biografía de Isidoro Máiguez. Dos cuadernos grandes, tamaño oficio, y varios cuadernillos, hasta completar 16 hojas.
5. Introducción a la vida de Riego. Un cuaderno con doce hojas.

6. Indicaciones sobre la marcha de la Comisión de Instrucción Pública
en sus futuros trabajos. 3 hojas tamaño carta.
7. Historia del teatro español. 1 cuadernillo, con 24 páginas.
8. Sobre Lope de Vega. 4 páginas tamaño oficio.
9. Borrador de un artículo o estudio sobre La cuestión de nuestras futuras negociaciones con España. Un cuadernillo con 8 páginas.
10. Sobre pensadores españoles, anotaciones. 12 páginas tamaño oficio.
11. Culteranismo. Veinte páginas tamaño oficio.
12. Proyecto sobre colonización en diversas partes DEL PAÍS y PARTICULARMENTE EN LA REGIÓN IGNORADA DE Texas. Un cuaderno con 28 páginas,
tamaño pequeño.

13. Proyecto para establecer un banco de colonización indígena y extranjera. Un cuaderno con 28 páginas.

IV. SINOPSIS DE ALGUNAS COMEDIAS

Y

NOTAS CRÍTICAS

l. INDULGENCIA PARA TODOS, comedia original en cinco actos, fue editada
por primera vez ·e n Madrid, en 1818. Luego en Bruselas, en 1825, por la
209
eH-14

�casa Tarlier. Posteriormente ha habido varias ediciones, incluso en México,
en 1957. Esta obra se estrenó en el Teatro del Príncipe, en Madrid, el 14
de septiembre de 1818.
La acción principia a las seis de la tarde y da fin a las doce del día siguiente.
Epoca: hacia 1818.
Es una comedia cuyo tema es la crítica a la costumbre de la época de
imponer el marido a las hijas casaderas, por sus padres.
Personajes:
Don Fermín de Peralta, vecmo de una villa de Navarra y padre de
Doña Tomasa y de
Don Carlos, amigo de
..
Don Severo de Mendoza, caballero vizcaíno, aunque con su fam1ha establecida en Castilla, que trata de casarse con ?oña Tomasa. ,
Don Pedro Arismendi, alcalde mayor del pueblo y amigo de Don Fermm.
Colasa, criada de Doña Tomasa.
Gaspar, criado de Don Severo.
La escena en una pequeña villa de Navarra, en una casa solariega, con
muebles antiguos un poco deteriorados, y con dos puertas: una que da al
exterior y la otra a las habitaciones interiores.
La comedia está dedicada a Anarda. Gorostiza anota: "Por justificar la
lisonjera opinión que merecí a Ud. luego que_ tuve la dicha de, conocerla,
he deseado que mi nombre saliese de la oscuridad a qu: le hab1an :ondenado mi natural indolencia, y los sinsabores que acompanaron los primeros
años de· mi juventud. Si algún día llega aquél a ser pronunciado con aprecio por mis compatriotas, a Ud. solo se le deberá, y por lo tanto permítame
Ud. ofrezca a sus pies este ensayo dramático, como muestra de lo qu~ podré hacer, como prueba irrefragable de mi invariable amistad, de mi respeto, de mi admiración. Madrid, lo. de agosto de 1818. Manuel Eduardo
de Gorostiza" .6
Sinopsis: Don Severo de Mendoza, caballero vizcaíno, maestro de Humanidades en Salamanca, persona de unos treinta y cinco años, desea contraer
nupcias con Doña Tomasa de Peralta, vecina de la Villa de Navarra.
El pretendiente, Don Severo, gozaba de una fama de ser "un hombre perfecto", y por ello, Don Carlos, hermano de Doña Tomasa, supone que sería
muy difícil a ésta convivir con él, y que no será feliz.
• GoROSTIZA, MANUEL EouARDO DE,

Indulgencia para todos.

Bruselas.

En

casa

El personaje es Don Severo, pero la simpatía y personalidad de Carlos,
parece que rompe la línea del hombre. Como si fuere un personaje de Pirandello, en determinados momentos Carlos figura ser el personaje principal:
como si al autor se le escapara de la mano la vivencia de Carlos, y es que
en estos dos personajes está la lucha eterna entre la vida real y la biblioteca,
saliendo vencedor lo espontáneo sobre lo rebuscado.
Como cree Carlos que su hermana que va a casarse con Don Severo no
será dichosa, establece un diálogo sustancioso con su padre Don Fermín sobre este punto hasta creer éste que tal vez debería conocer el problema un
sacerdote. Don Pedro, el Alcalde de la villa, personaje chocarrero como buen
vizcaíno, propone un enredo para hacer caer a Don Severo y con ello igualarle a los demás. Aceptada la comedia por todos, simulan que Tomasa, con
el nombre de Flora, es la sobrina de Don Fermín y a la vez, la prometida
de Carlos.
Figura, pues, Flora (es decir Tomasa), como un personaje romántico y fantástico que en simple hojeada a Don Severo se ha enamorado de él en las
fiestas de San Fermín (Pamplona).
En este momento, los personajes corretean por la escena, en espera de la
llegada de Don Severo: al fin llega éste con su aspecto engolado que hace
honor a su nombre. El primer gesto dictatorial es despedir a Gaspar, su
criado, por una fruslería, y que no se llevó a cabo por la intervención de
Don Fermín. Más tarde, aparece Flora, y siguiendo el juego se desmaya en
pr~sencia de Don Severo, haciéndole ver claramente que está enamorada
de él.
Carlos habla con Don Severo y le explica que se casa con Flora, de la
cual no está enamorado, ni ella de él; ocasión que aprovecha Don Severo
para incitar a Flora a que abandone a Carlos. Mas como Carlos escucha esta
conversación lo llena de injurias hasta tener Don Severo que aceptar el
desafío. Éste se celebra en una taberna, pero no tiene consecuencia alguna,
nada más que Don Severo es incitado al juego por Carlos y pierde no sólo
el dinero que llevaba sino el de Don Fermín que había cobrado por poder.
Al regreso, Don Severo da muestras de inquietud no sólo por la pérdida del
dinero sino por el escándalo que suponía para él, como prototipo de "caballero perfecto". Colasa, la criada, después de un diálogo con él le ruega
que confiese y éste lo hace a Don Fermín. En plena conversación aparece
la justicia enviada por Don Pedro, el Alcalde, por haberse realizado el desafío
y es detenido Carlos; mientras que en Don Severo hay una especie de arrepentimiento ya que el delito es de los dos. Cuando declara Don Severo que
también es partícipe, comienza la aclaración del enredo y cuando Doña To-

de Tarlier. Editor 1825, p. 5.

211

210

..
. .'

�masa le confiesa que también ella, desde el principio había consentido en
el enredo, todo queda dilucidado y Don Severo, sabiéndose un hombre como todos, con cualidades y defectos, pide "Indulgencia para todos".
Lo fundamental que se observa, como característica de crítica costumbrista, es la imposición del marido por los padres a las hijas, pues a pesar
de que se invoca al amor, en veinticuatro horas, difícilmente, suponemos,
se logra por completo el aspecto espiritual de este sentimiento humano.
Don Armando de Mária y Campos, en el prólogo de la edición de Colección de Escritores Mexicanos, México, 1957, del Teatro Selecto, de Gorostiza, dice que "Las comedias originales de Gorostiza así como sus traducciones y arreglos, se representaban con frecuencia por compañías de repertorio, en los teatros Principal y Nacional, de la ciudad de México, y Principal de Veracruz y de Puebla".7
Y en otro lugar señala que Andrés Prieto, gran actor español, llega a México hacia 1825, recomendado por Gorostiza, entonces cónsul general de México en los Países Bajos. Prieto, que contaba unos 33 años, llegó a ser uno
de los mejores directores de teatro en México, y hacia 1826 presentó Indulgencia para todos, Don Dieguito, algunas obras de Moratín, de Moliere, etc.
en esa temporada.
Ahora bien, Emilio Cotarelo y Morí, en su libro Isidoro Máiquez y el
teatro de su tiempo, señala que a Máiquez le cupo "hacer el papel de Don
Severo de Mendoza, hombre virtuoso y carácter rígido, censor acre de los
defectos ajenos, y que en el discurso de un día se entrega, si bien por circunstancias fortuitas, a algunos de los vicios por él fustigados. Como el hacer caer a Don Severo es el resultado de una conjuración tramada por la familia, con quien va a emparentar, sólo hasta cierto punto es admisible la
conclusión que obtiene el poeta de la necesidad de indulgencia general, y
sólo bajo cierto y muy limitado aspecto, resulta don Severo excesivamente
severo con todos y aún consigo mismo. Por lo demás y en cuanto al arte,
la comedia es de lo que no se había visto desde Moratín, y en ese elevado
8

lugar la conserva la posteridad".
Por otra parte, Julio Jiménez Rueda, en su obra Historia de la Literatura
Mexicana, Ediciones Botas. México, 6a. ed., 1957, anota: "Pertenece don
Manuel Eduardo de Gorostiza a la escuela moratiniana cultivada por entonces con éxito en los teatros españoles"... "Los asuntos de sus comedias

'

' GoRoSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Teatro Selecto, Colecci6n de Escritores Mexicanos. Editorial Porrúa, la. Ed. 1956, p. XVII.

• Opus cit., p. XI.

212

son sencillísimos, pretexto solo para trazar un agradable cuadro de costumbres y fustigar un vicio o una inconveniente práctica social".9
. Como vemos, las críticas de esta obra abundan. Para citar una más, aludimos a la de_ E. Diez Echa1:ri y J. M. Roca Franquesa: "No puede negarse ª. Goroshza ~uenas cualidades... : habilidad constructiva, gracejo natu:al, fma observación de la vida, facilidad versificatoria. Los momentos cónu~os, nada forzados, brotan con naturalidad y lógica en su sitio pertinente,
Y_ siempre se nos dan como resultado de la acción; el engarce de las situaciones ~stá hecho _con tal maestría que apenas se perciben las suturas entre
las vanas secuencias"...1 º
. ?orostiza ~demás de ser un dramaturgo de importancia en su tiempo, cultivo la poes1a Y el romance en su Romancero, así como varios Sonetos
Y. Odas.
2. DoN Dmourro, comedia original en verso y en cinco actos, fue editada en Madrid hacia 1820 por primera vez. Posteriormente en Bruselas
-1825- y en México, 1957.
Fue presen~?ª en Madrid, e~ 1816 y en Buenos Aires en 1818; posterior~ente en Mexico, en 1825 baJo la dirección del actor español Diego Mana Garay.
La acción se desarrolla en Madrid.
Epoca: Hacia 1800.
La escena en casa de una familia de la clase media, la de Don Cleto
1 ac1on
padre de Doña Adelaida, y en una -h ab"t
· ' que ocupa Don Dieguito. '
Personajes:
Don Anselmo.
Don Dieguito.
Don Cleto.
Don Simplicio.
Doña María.
Doña Adelaida.
Simón, criado.
El tema es la crítica a un tipo de personaje que representa al joven poco
culto que por halagos de su prometida y su familia para conquistarle, se
• J1MÉNEZ RUEDA, Juuo, Historia de la Literatura Mexicana. Ediciones Botas
'
7a. Ed. 1960, p. 197.
ª _E. Drnz E_cHARRI Y J. M. RoCA FRANQUESA, Historia de la Literatura Española
e Hispanoamericana. Editorial Aguilar. 1960, Madrid, p. 773.

213

�ª. !ª

considera refinado, llegando a hacer el ridículo. Asimismo, la crítica
costumbre social de imponer el marido a las chicas casaderas, por elecc1on
1

1

1

1

1

1

1

1

kl

de los padres.
.
. .
.
Sinopsis: Don Diegitlto, sobrino de Don Anselmo, ha ido a v!vir a ~adnd,
con el objeto de llevar a cabo ciertos estudios que no pod1a realizar en
Santander. En Madrid, conoce a Doña Adelaida, con la cual pretende casarse, y con quiep se aloja en la casa de Don Cleto.
Don Diegitlto deja los estudios, suponiéndose un buen literato ~ po~ta
por los halagos de su novia. Luego, cuand? está pró~mo_ al matnmomo,
Doña Adelaida se da cuenta que su promeodo no tema dinero Y por ello
ya no quiere casarse con él y se deja enamorar por el tío de Don Dieguito,
Don Anselmo, hombre maduro pero adinerado, quien había llegado a la capital para informarse de la futura esposa de su ~obrino:
,
Don Dieguito descubre el engaño de que ha sido objeto y su tio Don Anselmo hace lo propio al descubrir la intriga. Marchan los dos a Santander
en donde Dieguito piensa encontrarse "una pasiega rolliza" que le quisiese
a él y no a su dinero.
..
_
Una vez que Don Dieguito y su tío se marchan, la familia de Dona Aclelaida queda triste y ésta decidida a no amar más "~or interés".
.
En esta comedia encontramos un personaje que Juega un papel importantísimo: Don Simplicio, un tipo de maestro, el mentor de Doña Adelaida, que
hace y deshace en casa de Don Cleto. Es un "pícaro, pedante, desvergonzado", que llevaba y traía recados.
.
.
.
.
En conclusión, Don Dieguito es una comedia con influencia molenesca Y
moratiniana y una crítica a las costumbres y al personaje pedante de la
sociedad madrileña de la época.

¡

3. CoNTIGO, PAN y CEBOLLA, comedia original en cuatro actos, editada
por primera vez en Londres -1833- . Posteriormente en México -1957- .
Ediciones Botas.
Fue representada en México, en el Teatro Principal, el 15 ,d~ diciembre
de 1833 cuando ya el autor, Gorostiza, se encontraba en Mex1co. Luego,
hacia 1872 fue puesta en escena de nuevo, siendo primera figura Pilar Belaval.
, .
En Madrid, se representó el 4 de diciembre de 1833, con ~ucho extto
y entusiasmo "como no se había visto igual, desde El sí de las ninas, de Moratín" .11
En la Biblioteca Nacional de Madrid, existe un ejemplar donado en 1920,
en donde tuve la oportunidad de leer esta obra.
u GoROSTIZA,

MANUEL

EDUARDO DE, Indulgencia para todos. Pr6logo de Mario

Lugar de acción: en Madrid.
Epoca: Hacia 1833.
La escena en una casa bien amueblada, la de Don Pedro de Lara, padre
de Doña Matilde, los tres primeros actos. El cuarto, en una pequeña habitación humilde, donde hay una vieja cama y muebles antiguos, en la calle
del Desengaño.
Personajes:
Don Pedro de Lara.
Doña Matilde, su hija.
Don Eduardo de Contreras.
Bruno, criado de Don Pedro.
La Marquesa.
El Casero.
La Vecina.
Sinopsis: Doña Matilde, de familia acomodada, enamorada apasionadamente de Don Eduardo de Contreras, joven sin capital alguno, se casa con
él aunque su padre se lo había impedido.
El autor muestra, a través de la comedia, los problemas subsigitlentes cuando no se elige bien al marido, siguiendo únicamente los impulsos amorosos.
Se supone que en la época en que aparece esta comedia, Larra había
publicado un artículo Casarse pronto y mal, con un tema parecido.
Vemos en esta obra de Gorostiza una evolución del mismo tema acerca
del matrimonio. Doña Matilde se casa por amor, contra la voluntad de su
padre, pero, a la vez, el autor señala el fin didáctico a las hijas casaderas:
elegir deliberadamente por amor al compañero con el que crean ser felices.
Contigo, pan y cebolla es una sátira al sentimentalismo romántico y a la novela idealista.
Doña Matilde se nos muestra en un principio un tanto indecisa al elegir el estado de matrimonio. Hay momentos en que prefiere entrar en un
convento. Una vez que Don Eduardo de Contreras va a pedir su mano a
su padre, decide no casarse y así se lo hace saber, a través de Don Pedro.
Entonces, Don Eduardo está a punto de irse a América, pero antes quiere
ver una vez más a Doña Matilde. Le expone su decisión y ésta, al darse cuenta de que le perdería para siempre, ayudada de su criado, Bruno, arregla
salir de su casa y casarse en la próxima iglesia con su amado. Hay una
escena en la cual ella pretende suicidarse tomando unas pastillas, si no consigue lo que se propone y, asimismo, Don Eduardo lleva preparada su pistola

Mariscal. U.N.A.M. México, 1942, p. XXXI.

215

214

�V.

CONCLUSIONES

I

para el caso de que no ocurra lo que él quiere. Estos dos personajes, como
vemos, son plenamente románticos.
Uno de los grandes críticos de la época de Gorostiza, Don Mariano José
de Larra, romántico también, anota:
"Es un error --dice-- creer que las novelas tienen la culpa de las locas
bodas y desatinados enlaces que en el mundo se hacen y se han hecho...
Los autores dramáticos van sin embargo con los tiempos: la recogida educaci6n de las jóvenes del siglo pasado autorizaba la tiranía de los padres, y
Moratín creyó hacer un señalado servicio a su país dando El sí de las niñas. .. En el siglo actual se pueden contar tantas desgraciadas víctimas de
los enlaces poco meditados, como en el pasado de las obligadas reclusiones.
Era, pues, preciso sacar a la plaza toda la ridiculez de aquellos jóvenes irreflexivos que todo lo abandonan por el amor, las más veces sin considerar si
se hallan verdaderamente enamorados, o si sólo creen estarlo cuando exclaman: ¡ Contigo pan y cebolla! El señor de Gorostiza, poeta ya conocido
en nuestro teatro moderno, se ha apoderado de una idea feliz y ha escogido
12
un asunto de la mayor importancia" .
Y en otro párrafo señala: ..."rasgos hemos visto en su linda comedia que
Moliere no repugnaría, escenas enteras que honrarían a Moratín. El carácter del criado y las situaciones todas en que se encuentra son excelentes y pertenecen a la buena comedia; ..." 13 el padre es un hombre pasivo, es un
instrumento no más del astuto Don Eduardo. Este es un bello carácter, la
carta que escribe es del mayor efecto y pertenece a la alta comedia. El len14
guaje es castizo y puro; el diálogo bien sostenido y chispeando gracia" ...
Según Don Armando de Mária y Campos, la idea de esta comedia que
dio origen al asunto está basada en la realidad. Supone que la hija mayor
de Gorostiza, Ma. Luisa, tenía relaciones amorosas con un joven español,
procedente de buena familia pero emigrado y consecuentemente sin dinero,
y por ello el padre, Gorostiza, influyó en su hija para que desistiese de ese
matrimonio.
Así pues, la comedia puede haber tenido su origen en la realidad. De hecho, sí observamos que las costumbres sociales de la época están enfocadas
en la comedia, como son los rasgos de la imposición de la voluntad de los padres en las hijas casaderas, aunque en este caso logra triunfar el amor. Las
costumbres de la familia burguesa y los chismorreos del "bajo barrio" están
muy bien pintados. En conclusión, una comedia picante y graciosa.
,, GoROSTIZA, MANUEL EDUAllDO DE, Teatro Selecto. México, 1957. 6a. Ed., Editorial Porrúa. Colecci6n de Escritores Mexicanos. No. 73, p. XI.
,, GoRoSTIZA, MANUEL EDuAllDO DE, Opus cit., p. XI.
" GoRoSTIZA, MANUEL EouARD&lt;&gt; DE, Opus cit., p. XII.

216

La obra de Don Manuel Eduardo de Gorostiza está situada, dramáticamente, entre Moratín y Bretón de los Herreros.
En cuanto al asunto y a la trama es continuador de Moratín y precursor
de Bretón. Se le ha llamado "el Moratín mexicano" y "el Bretón americano". Sin embargo tiene una persont1lidad propia y definida.
Se le ha considerado como "la figura más importante en el breve período
en que ocupó la escena madrileña" .15
Espiritualmente, Gorostiza seguía la tradición española: "deleitar aprove,
chanclo" (Tirso).
Cultivó el teatro costumbrista. A veces encontramos una sátira y una crítica picante de la sociedad española de su época.
Se puede catalogar también como un continuador del "teatro de caracteres" de Alarcón, dentro de la Literatura Mexicana. Sin embargo, se observan las influencias extranjeras, tales como la de Terencio, Moliere, Goldoni, Comeille y Shakespeare. Sus personajes no son regionales sino universales, de aquí su valor.
Técnicamente adapta la modalidad establecida por Moratín, aunque a
veces se permitía ciertas libertades. También podríamos catalogar su teatro
como Neoclásico, puesto que "la regla de las tres unidades" casi siempre la
encontramos en sus principales obras originales, como en Indulgencia para
todos, Don Dieguito, etc.
Gorostiza cultivó el teatro en su juventud y madurez como lo podemos
apreciar en los datos biográficos y principalmente en su estancia en Madrid,
hasta 1820, y en Europa, en Londres y en Bruselas, hacia 1833 en que publica Contigo, pan y cebolla y Las Costumbres de Antaño.
Luego, en México, una vez adoptada la nacionalidad mexicana, se dedica
a Empresario Teatral, siendo sus obras representadas principalmente en el
Teatro Municipal de México, y en Veracruz.
En Madrid, algunas de sus obras fueron representadas habiendo alcanzado un éxito rotundo, en su tiempo.

11

GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana. México, 1928,

p. 325.

217

�VI. BIBLIOGRAFÍA
t.

ALTAMi'.RANO,

Discurso, 1876, p. XII, opus cit.

Semanario Político Y Literario.

México, junio 1824, p. XV, opus cit.
2. Artículo periodístico: Carta de México. Gorostiza a varios tiempos. (Un romántico americano). Diario de Madrid. ARRIBA, 20 de enero de 1966..
3. CoTARELo y MoRI, EMILIO, Isidoro Máiquez y el teatro de su tiempo, p. X,

opus cit.
.
4. DÍAz PLAJA, FERNANDO, La vida española en el S. XIX. Madr~d, 1952.
_
5. E. DIEZ EcHARRI y J. M. RocA FRANQUESA, Historia de la Literatura Espanola
e Hispanoamericana. Editorial Aguilar, Mad_rid, 1961. la.' edición., .
6. GoNZÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la Literatura Mexicana. MelUco, 1928.,
7. GoRosTIZA y CEPEDA, MANUEL EDUARDO, Teatro Escogido. Bruselas, 1825. Paris,

LA POES1A POPULAR ITALIANA
PROF. GIANCARLO VON NACHER MALVAIOLI
Escuela de Letras, I.T.E.S.M.

1826. 4 Vols.
8. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, "Contigo, pan y cebolla" Comedia original
en 4 actos en prosa. México.
9. GoROSTIZA MANUEL EDUARDO DE, Las costumbres de Antaño o La Pesadilla. Comedia ori~inal en verso, refundida por su autor para el Teatro Principal de
México, 1833.
10. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Indulgencia para todos.

Prólogo de Mario

Mariscal. U.N.A.M. México, 1942.
11. GoROSTIZA, MANUEL EDUARDO DE, Teatro Selecto. Edición, prólogo Y n_otas de
Armando de Mária y Campos. Editorial Porrúa, S. A. Av. Rep. Argentma, 15.
México. Colección de Escritores Mexicanos No. 73. la. Ed. 1957.
12. HURTADO y PALENCIA, Historia de la Literatura Española. Madrid, 1943.
13. JIMÉNEZ RuEDA, Juuo, Historia de la Literatura Mexicana. Ediciones Botas.
México, 7a. Ed. 1960.
_
.
14. LARRA, MARIANO JosÉ DE, Obras Completas. (Obras de Gorostiza).
15. MILLÁN, MA. DEL CARMEN, Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Esfinge. 1962.
_
. . .
16. y ALBUENA PRAT, ANGEL, Historia de la Literatura Espanola. Ed1tor1al Gustavo
Gili, S. A. Tomo III, 1960.
17. VALBUENA PRAT, ANGEL, Literatura Dramática Española.

_
1950.

EsTA BREVE ANTOLOGÍA tiene el objeto de develar un campo hasta ahora completamente ignorado por los traductores de lengua española: el de la poesía
popular italiana.
Tomada en cuenta la vastedad de la tarea por realizar, dada la imposibilidad de poder encontrar, retener, analizar cientos de miles de poemas que
la fantasía popular ha creado en Italia, desde las épocas remotas del ocaso
del Imperio Romano hasta el siglo pasado, se ha restringido el estudio a
una selección, aunque incurriendo en todos los defectos y arbitrariedades
que una antología comporta, de unos cantos entre los más significativos de
cada región, los más encantadores, los más típicamente autóctonos, los más
poéticos.
Este criterio ha acompañado la elección, la traducción, la crítica interpretativa y explicativa del ensayo. Con el fin de conservar el sentido psicológico,
se ha procurado una traducción literal -que ha sido posible únicamente
gracias a la ayuda del señor licenciado Alfonso Rubio y Rubio, al cual estoy muy agradecido-- y se ha hecho coincidir el contenido de cada verso
español con el contenido de cada verso original.
Tratándose de poesía dialectal, y siendo numerosos los dialectos italianos,
como numerosos los caracteres sociales, las costumbres, las mentalidades y
distinto el ambiente geográfico y las tradiciones históricas, y por consiguiente
el género y el espíritu de los cantos, se ha creído conveniente recordar, a
grandes rasgos, la transformación del latín en idiomas vulgares, señalar el
predominio de uno de éstos, el toscano, sobre los demás de la península
que siguieron subsistiendo como dialectos, agruparlos por similitud fonética,
léxica, morfológica y sintáctica, antes de abordar el tema propio de la poesía.
Romanice loqui, o latine loqui, se definía con orgullo el idioma latino en
oposición al barbarice loqui, los lenguajes de los bárbaros. Latín hablado

219
218
r

�I

por el pueblo, esto es, el sermo plebeius, sermo vulgaris o rusticus, lengua viva, cotidiana de los súbditos todos del imperio.
El sermo plebeius variaba en las distintas localidades del imperio, dado
que, a causa de las distintas épocas de ocupación romana, reemplazaba paulatinamente los idiomas autóctonos y recibía, al mismo tiempo, infiltraciones y deformaciones, propias del substrato étnico de los pueblos dominados.
Sensibles diferencias entre el latín del norte de Italia, el del sur y el de
Cerdeña-Córcega, · aparecieron ya en el siglo 111 d. C., y alrededor del 600
nacieron, por transformación gradual, los idiomas romances o vulgares, con
marcadas diferencias entre ellos. El uso de los casos se redujo, las desinencias
se fueron perdiendo, las preposiciones se usaron con más frecuencia, el pronombre demostrativo ille se transformó en artículo determinativo, la sintaxis
tomó una forma más lógica, menos artificiosa, el lenguaje se volvió analítico,
al abandonar la estructura sintética.
Se acostumbra reunir estos idiomas vulgares en tres grandes grupos lingüísticos: Romania Occidental (Africa del norte, actualmente Túnez y Libia, España, Portugal, Francia, Bélgica, Italia del norte, arriba de la línea
La Spezia-Rímini).
Romania Oriental (Italia centro-sur, abajo de la línea La Spezia Rímini,
Venecia Juliana o Istria, Dalmacia y Dacia, actual Romania).
Romania Central ( Cerdeña y Córcega) .
División ciertamente relativa, en cuanto, por ejemplo, notamos el fenómeno del hetacismo ( confusión entre la b oclusiva y la v fricativa) en Iberia e Italia del sur, pronunciación ü ( u francesa actual) de la u larga latina
en Francia e Italia del norte, pero no en la península ibérica, etc.
En Italia, desde el siglo VI d. C. aparecieron los primeros testimonios que
demuestran cómo el latín oficial se había vuelto artificioso. En el siglo VII
se formaron las primeras palabras vulgares escritas, en el siglo IX el primer documento de la lengua, es una adivinanza, encontrada en un manuscrito
español y llevada a Verona. En 960 una carta notarial de la ciudad de Capua.
Posteriormente se multiplicaron los ejemplos: de los siglos XII y XIII una carta
sarda, una de Fabriano, otras de Umbría y de Roma, un fragmento de un
libro de los banqueros florentinos, el primero en toscano, etc.
Precisamente en el siglo XIII, gracias a la corte de Federico 11, desde Sicilia se generalizó a toda Italia la lírica de amor en sus tres géneros: culta,
juglaresca y popular. Provenzales, italianos de la península, árabes, alemanes
y sicilianos dieron vida a la primera escuela literaria italiana. Con la derrota de los Hohenstaufen en Benevento ( 1266) y Tagliacozzo ( 1268), tramontó el predominio siciliano. Florencia, güelfa, opul~nta y próspera, ad-

220

qwno su primacía, primacía incontrastada aún por su pos1c1on geográfica
y por su estructura lingüística, más adherente al latín, por consiguiente más
fácilmente comprensible a todos los demás italianos, rica de una sonoridad
propia que interesó a los poetas.
El predominio del florentino en particular, y del toscano en general, se
afianzó definitivamente en los siglos XIII y XIV con Dante, Petrarca y Boccaccio y un conjunto de escritores y poetas menores. Disciplinado, organizado, enriquecido, será promovido al rango de idioma nacional -sin embargo este hecho no eliminó la forma y el ~o del toscano dialectal, ni la
existencia de los demás dialectos-. Idioma que se diferencia principalmente
de los otros dialectos peninsulares o insulares por:
a) Tener el más altos porcentaje de palabras llanas,
b) terminación vocálica y siempre sonora, •
c) posibilidad de alisión final de vocales y sílabas,
d ) carencia de amontonamiento de consonantes de sonido áspero y que obligan a cambios fonéticos bruscos,
e) ausencia de aspiraciones, de pronunciación nasal o fuertemente gutural,
f) posibilidad de guiarse por el sonido en casos de cacofonía.
Como quedó señalado, todos los dialectos de Italia, por tradición lingüística, tienen en común la gramática y el léxico, pero no la fonética y la sintaxis que marcan diferencias sustanciales, y se acostumbra dividirlos en los
del centro-sur y los del norte.
Entre las variedades de los del centro, con substrato itálico, se colocan:

1) El Toscano, con sus variantes de Lucca-Pisa, de Florencia y de SienaArezzo, que destaca por:
a) en fonética, por la aspiración de la c gutural,
b) en el léxico por la conversión del diptongo uo en monotongo o,1
c) y por el cambio de sufijo latino -arium en -aio (en los demás dialectos del sur, cambió en -aro) .
d) en gramática, formación de los artículos masculinos singulares iI y
lo (como en italiano), mientras el norte tiene el artículo masculino
' Curioso, pero no raro, es el caso de la o breve latina que se desdobló en diptongo uo en el uso popular, mientras los poetaJ conservaban la o y la volvieron a
introducir en el pueblo por medio de sus canciones, mientras tanto el italiano oficial
había aceptado la forma de la uo popular.

221

�singular único él, el sur las formas de lu y lo, el dialecto romano la
forma única er,
e) y por la neta distinción entre el pretérito perfecto (he tenido), usado
siempre en el norte, y el pretérito indefinido (tuve) , usado siempre
en el sur.
2) Dialectos Corsos: un tiempo parecidos al sardo, ahora, a pesar de la
·infiltración francesa, aún vivos en su similitud con el toscano.
3) Dialectos de Umbría, Las Marcas (en particular las provincias de Ancona y Macerata), Roma y Lacio del norte, son parecidos al toscano aunque sufren en sus territorios fronterizos infiltraciones de los dialectos del
sur o del norte. Caso típico es el de Las Marcas donde la provincia de
Pésaro y parte de la de Ancona reciben fuertes entonaciones romañolas
y la provincia de Ascoli Piceno, por el contrario, abruzesas. "Trait d'union"
entre los dialectos itálicos del sur y los céltico-itálicos del norte.
Los dialectos del norte, con substrato céltico-itálico o galo-itálico, en sus
innumerables variaciones:
1) Dialectos de Piamonte, Liguria, Lombardía y Emilia-Romaña, en los cuales notamos:
a) En fonética, pronunciación ü y o de la u y o italiana,
b) en el léxico, caída de la vocal final, con excepción de la a,
c) y desdoblamiento de las consonantes dobles (como en castellano) .
2) Dialectos Vénetos: aunque carezcan de los sonidos ü y o, se clasifican
generalmente entre los galo-itálicos.
Los dialectos del sur, con substrato itálico, en sus innumerables variaciones:
1) Dialectos de Lacio-sur, Abruzos, Campania, Calabria, Apulia, Sicilia, en
los cuales notamos:
a) En el léxico, cambio de la nd en nn; de la mb en mm; de la pi en ki ;
de la II en dd.
b) y cambio de la e larga en i; de la o larga en u.
Grupos aparte forman los dialectos de Cerdeña, de Dalmacia y el lad~o
(o "romanche1') de los grisones, de los valles de las Dolomitas, de Friúl, de
Alto Adigio y Engandina:

1) El grupo sardo se encuentra más cerca del latín clásico, sobre todo en la
parte central de Cerdeña (lugodorés).
2) Los grupos ladinos o "romanches" hablados en algunos valles de Italia
del noreste y norte y en el sureste de Suiza (es la cuarta lengua oficial
suiza, después del alemán, francés e italiano) .
3) Dálmata, ya extinto desde el final del siglo pasado.
,-

Aparte se registran unas enclaves lingüísticas no romances en Italia, integradas por las minorías alemanas, eslavas, albanesas, griegas y catalanas establecidas en pequeños grupos en la península o en las islas.
Superando las teorías y las suposiciones tradicionales que señalan Sicilia
como cuna del canto popular y Toscana como acogedora, transformadora e
irradiadora del mismo; el del sur, autóctono, el del norte, importado y asimilado de Provenza, con raíces en el norte de Francia hasta Cataluña y el
lejano Portugal; la isla véneta que lo recibe de Toscana, etc. se ha aceptado la división lingüística, más coherente y lógica, de la poesía del centro.
sud, con substrato itálico, y la del norte, con substrato céltico-itálico.
La poesía popular "renació" en el siglo XIII, si bien con reminiscencias
latinas e influjos extranjeros (provenzales, árabes, alemanes, etc.), en toda
Italia, pero con mayor explosión y vigor en Sicilia. Poesía anónima, en su
mayor parte, y de imitación, por lo menos al principio, más que de creación, se inspira, y es fuente de inspiración, en la poesía juglaresca y, a veces,
en la culta.
Poesía nacida para ser cantada en las fiestas, durante las faenas agrícolas,
en las competencias, en las hosterías, en los burgos y barrios populares, en
las aldeas y en el campo, acompañando y estimulando a los trabajos diarios,
encontrando alivio en la confesión de las penas, exaltando la habilidad, la
fuerza y la astucia, expresando los sentimientos en competencias amorosas,
dando toque alegre y burlón en las reuniones, en las bodas, en los bailes.
Los motivos, los temas, son exquisitamente sencillos, ingenuos con frecuencia,
toscos por espontaneidad, penetran en los sentimientos más comunes, desde
un ingenuo infantilismo amoroso hasta un realismo crudo típicamente popular, desde una religiosidad pagana a un rígido moralismo, desde la franqueza y lo pintoresco del lenguaje hablado en las p~abras, en las frases de
doble sentido, en las situaciones que describe, hasta la temática primitiva
y encantadora, que sorprende y suscita la sonrisa, pero que siempre atrae por
su ausencia de malicia, por su frescura, por su aparente falta de artificio y
de falsedad. El odio, el amor, la venganza, la infidelidad, el celo, la partida
a causa del trabajo lejano, o del servicio militar, la malcasada o la que ya

222

223

.,

�quiere casarse, etc. son temas comunes a todas las poesías del mundo, porque son temas universales de todos los pueblos, pero cada una posee algo
genuino, algo propio que deriva de su particular manera de ver las cosas y
de sentirlas, de reaccionar o de sufrir que se refleja también en el lenguaje
usado y en el desarrollo y en la estructura de la poesía misma. Y cada versión aparece fresca, genuina, nueva, pasando de boca en boca, de época en
época, de pueblo en pueblo, por las aportaciones y modifisaciones individuales, por haber sido confiada a la memoria, más que a la escritura, de generaciones enteras.
En el siglo pasado, con continuación en el nuestro, nacieron los estudios
sistemáticos sobre la poesía popular: búsqueda, clasificación, determinación
del valor artístico e intento de diferenciarla de la poesía culta. Como afirma Croce, el Romanticismo creía haber encontrado en la poesía popular la
fuente de la lírica pura, por anticultural, antiintelectual, brote espontáneo de
la fantasía de todo un pueblo. Otra justificación al chauvinismo de la época.
"El Romanticismo entero estuvo de acuerdo en que la épica heroica no tenía nada que ver con el poeta individual y consciente, que ejerce su arte como una
habilidad alquirida, sino que era la obra del pueblo ingenuo, que crea de
manera espontánea. Los románticos explicaban la poesía popular, por una
parte, como improvisación colectiva, y, por otra, como un proceso lento, continuo, orgánico, con el que era completamente inconciliable la idea de la
existencia de saltos bruscos deliberados, atribuibles a un individuo particular".2 La visión que sugiere Croce, al contrario, es la de la unidad de tradición, de concepción, de valores estéticos y técnicos de la poesía culta y
popular. La diferencia hay que buscarla en las variaciones psicológicas: "La
poesía popular no debe ser de definición filológica, esto es externa, sino
psicológica, o interna, y la diferencia entre ella y la de arte es de tendencia o de prevalencia. . . . Ahora bien, la poesía popular es, en la esfera estética, lo que el sentido común en la esfera intelectual y la candidez o inocencia en la esfera moral. Ella expresa los motivos del alma que no tiene
detrás de sí, como pre~edentes inmediatos, los grandes trabajos del pensamiento y de la pasión; manifiesta sentimientos sencillos en correspondientes
formas sencillas".ª
La tesis de Croce se demostró válida hasta cierto punto. Los críticos contemporáneos no se contentaban ya con una división demasiado sutil que fácilmente cae en la confusión. Tampoco podía satisfacer la antigua opinión
tajante de Goethe de que no hay más que una sola poesía, la genuina, la

verdadera, y que todo el resto es sólo aproximación y apariencia. Las perspectivas siempre distintas, según los propósitos y finalidades de la investigación, artística, étnica, histórico-social, lingüística, una acertada aplicación del
método fenomenológico, el relativismo que diluye y "disuelve" los absolutos
en miríadas de "excepciones", obliga a un estudio siempre más amplio, que
gradualmente se aleja de la vieja unidad, abriendo y descubriendo nuevas
teorías y dando motivo a nuevas interpretaciones. No es necesario llegar
a la conclusión de una imposibilidad de discernir entre la una y la otra.
El estudio se dirige, o debería dirigirse, hacia la intencionalidad y la calidad
del poeta, la importancia histórico-étnico-lingüística, evitando clasificaciones
fijas y examinando el poema como unidad, como valor singular y al mismo
tiempo como integrante de una tradición, de un conjunto de obras, patrimonio cultural de un pueblo.
Pasolini parte de una tesis que considera la poesía popular como producto
de las relaciones entre dos clases sociales. "Si estas relaciones son 'iniciativa
de un individuo o grupo de clase superior' ( dirección descendente) su resultado será siempre poesía 'culta' que al contacto o en interés (cualquiera que sea)
del mundo inferior, adquiere caracteres o de macarrónico o de exquisito (casi todas las poesías dialectales de cada época literaria) . Si, al contrario, tales relaciones son iniciativa de un individuo o de un grupo de individuos
de la clase inferior (dirección ascendente) su resultado será poesía popular:
una adquisición de datos culturales y estilísticos que provienen de la clase
dominante y una asimilación suya según una fenomenología que hay que
estudiar en el ámbito de una cultura inferior o primitiva. La poesía culta y la
poesía popular son pues debidas esencialmente a un solo tipo de cultura, esto
es, al histórico del mundo en evolución dialéctica, el que adquiere 'idescendiendo" caracteres retardatarios y primitivos. En efecto el pueblo por su
cuenta -entendido como categoría, esto es, suponiendo que, en las circunstancias históricas, no tenga sobre él otra clase social- no estaría en condición de producir otra poesía más que la que, por claridad, se podría llamar
meramente folklórica, que interesaría más al etnólogo que al literato".4
Interesante punto de vista, que inclusive se podría aplicar al movimiento
histórico dentro ?e la dialéctica cultural de los pueblos.
Uno de los más renombrados estudiosos italianos del siglo pasado, Costantino Nigra, en su libro Cantos Piamonteses, trazó los rasgos fundamentales
en la estructura y en la temática de la poesía popular:
Al centro-sur pertenece el "Estrambote" (Strambotto o Rispetto) y el "Motete" (Stornelio o Fiore o Mottetto o Ritomello) .

• ARNoLD HAusER, Historia social de la literatura y del arte. Madrid 1964.
' BENEDETTO CROCE,

224

Poesía popolare e poesia d'arte.

Bari

1956.

• fuR PAOLO PAs OLINl,

La poesia popo/are italiana. Milano 1960.

225
• H-15

�..
Al norte pertenece la "Canción" ( Canzone) .
El estrambote tiene la estrofa única (monoestrofa), el metro único (monometro) que es el endecasílabo, los versos terminan con palabras llanas,
la rima está en asonancia o consonancia en cada verso, esto es, ausencia de
versos no rimados, y son frecuentes las rimas alternadas. La estrofa se compone de 4, 6, 8, 10 o más versos. Su estructura es la siguiente: ABCC, o
bien AABB. Conocido en toda Italia por asimilación o divulgación, en Romaña se transforma en AABBCCDD. Se canta a manera de desafío o competencia, por ende es sugestivo, con relación a la poesía culta, es amebea, asonante y paroxítono.
El motete tiene también estrofa o metro único. Su estructura está integrada por: tres endecasílabos ABA, un pentasílabo y dos endecasílabos ABA
(el primero y el último tienen asonancia, el segundo, consonancia átona) ;
o bien por: un pentasílabo (u otro verso breve, es la invocación a la flor)
y dos endecasílabos (el primero y el último asonantes o consonantes, el segundo con consonancia átona: ore, are, ore) . Es originario del centro de
I talia y sufre transformaciones en otras regiones.
La canción deriva, probablemente, de chansó o de balada, se caracteriza
por la ausencia del endecasílabo, por la terminación aguda ( oxítona) , alternada con una llana (paroxítona) y por los versos libres, sin rimas, alter•
nados a otros asonantes o consonantes, por la libertad de los versos, en número y calidad. Los versos son bimembres, con partes iguales o desiguales,
y con la cesura llana si la segunda parte termina en oxítono, y viceversa.
Se encuentra generalmente en forma monorrima o en coplas de versos aso, nantes o en tercet0s ABB; si los versos asonantes son oxítonos, el verso libre
es llano, y viceversa. La estancia se compone de 5 a 7 versos y se cierra con
la despedida ( commiato) . Es la forma más antigua de la , lírica italiana,
de composición objetiva, épico-lírica, polistrofa, polirnetra, semiasonante, sernioxítona, anamebea, narrativa y sin contacto con la poesía culta.

226

Ro111&amp;11ia occidental
Romania central

4///

~

Bomania oriental \\\\

�" .. .los habitantes de Padua hablan de
forma distinta a como hablan los de
Pisa; y porque varían también en su
habla incluso los que viven cerca unos
de otros, como los de Milán y Verona, los de Roma y de Florencia; e incluso varían los que tienen el mismo
nombre gentilicio, como por ejemplo
los de Nápoles y los de Gaeta, los de
Rávena y los de Faenza; y lo más
sorprendente de todo es que también
presenta variaeiones la lengua de los
que habitan en una misma ciudad, como en Bolonia los que son del barrio de San Félix y los que habitan
en el tle la Carretera Mayor..."
DANTE ALIGHIERI,

De Vulgari Eloquentia
( libro I, IX, 4)

ITALIA CENTRAL
Tos

-8) Línea La Spezia-Rímini

11 ) Umbría

Dialectos galo-itálicos:

12) Lacio
20) Córcega

1) Piamonte

2) Lombardía
Liguria
Véneto
Véneto
Véneto e Istria
7) Emilia-Romaña

3)
4)
5)
6)

Dialectos itálicos de Italia central
9) Toscana
10) Marcas

Dialectos itálicos de Italia del sur
13) Abruzos
14) Campania
15) Apulia
16) Lucania
17) Calabria
18) Sicilia
19) Cerdeña

CANA

Ven conmigo, amor mío, acompáñame
En este mediodía a refrescarnos:
Pasaremos bajo un castaño la tarde,
Para que el sol no te lastime:
Para que el sol no tiña tu hermoso rostro,
Esas mejillas hechas en el Paraíso.
Para que el sol no manche tus pechos,
Que son la delicia de tu jovencito.
Qué dolorosa vida,
Lleva la tórtola viuda:
Va al arroyuelo, se baña,
Bebe las turbias aguas.
Sola sin aves compañeras,
Baña sus alas y con ellas su pecho se golpea.
Y a no se posa en los floridos árboles.
Ha perdido su compañero. ¡Oh qué tormento!

229

�Oh casa sombría, oh ventana viuda,
¿ Dónde está el sol con que solías alumbrarnos?
Él solía festejarnos con su risa:
Ho&lt;y las piedras lloran
Muriéndose de pena,
Oh casa sombría, ventana muda.
Florecilla, florecilla,
De ti, encantiño, estoy enamorado,
Por un besito tuyo, daría mi vida.
¡Sosténgame, sosténgame, que vuelo!
Me he enamorado del cielo,
Pero mis alas no resisten el vuelo.
Al comienzo de nuestro amor eras tal una florecilla,
Tal pequeña violeta roja y blanca.
Ahora has perdido tu color.
Eres como una hierba seca.
Jovencito de corazón osado,
Que las palabras no te engañen;
Hazte como la hoja del carrizo;
Cuyo corazón tiembla con el soplo del viento.
Hazte como el sauce que se inclina
Y dulcemente a otro árbol se abraza.
Hazte como el sarmiento de la viña,
Que dulcemente se aferra al tronco.

Flor de carrizo,
La caña del carrizal está fresca,
Fresca como tú, cariño mío.
Quien no haya escuchado cantar a los ángeles,
V aya al telar de mi mozuela,
Cuando mueve los bastidores
La lanzadera canta con ella.
Cuando naciste tú, nació la belleza,
El tulipán despuntó en medio del agua,
Y el sol se detuvo de alegría.
Vago
Vago
Agua
Y los

en la noche como un enajenado,
cantando los engaños del amor:
de rosas me parece la niebla,
truenos, saetas de amor.

Ámame en esta semana,
Pues en la otra habré de partir, hermosa:
Y a me espera el camino de Roma,
Pide a Dios que pueda yo seguirlo,
Ora por mí y reza el Rosario.
Que por ti lo rezaré yo en San Pedro de Roma.
Pídele a Dios por mí y reza la corona de Misterios,
Que yo la rezaré por ti en San Pedro de ,R.oma.

UMBRÍA
LAS MARCAS

Eh tú, mozuelo, del sombrero de paja,
V en a la rociada, que esta noche se baila:
Si moscatel no tienes, trae la uva.
V en a la rociada: ha llegado tu tiempo.

¿N-o quieres venir conmigo, hermosa, a la viña?
Para ti he construído una linda choza:
Formé con junquillos el lecho,
Y con hojas de caña hice el respaldo.

230

(fragmento)
María en la casa aún no lo sabía,
Pasa la gente y se lo decía.
Pero cuando el ángel se lo dijo,
Madre María lo creyó de fijo:
A la calle se lanza sin demora,
Llora que te llora, sola y descalza,
Toda la rubia trenza de dolor deshacía,
Y la calle de cabellos se cubría.

231

�'

Voy a partir de aquí, voy a Maremma
Para dar gusto a mi mozuela:
Una estrella llevaré por compañía
Y ésta me mostrará el camino.
Pero cuando a puerto llegue la estrella,
Llora, chiquilla mía, pues habré muerto,
Y cuando la veas resplandecer,
Llora, chiquilla mía, pues estaré en el ataúd,
Y cuando la mires apagarse,
Llora, chiquilla mía, pues estaré en la fosa.
Flor de plata,
¡Cómo-me gusta tu caminar:
Caminas con el corazón alegre!
No llevo ya claveles en la oreja,
Porque ha muerto la que me los daba,
Me los daba una bella viñadora,
No llevq ya claveles en la oreja.
LACIO

Que te den cuchilladas,
Como misas ha dicho el archipreste,
Como veces dijo: Orate frate.
Mi amor vive en " Capannelle":
Me envía saludos con las estrellas,
Y o se los torno con lás golondrinas.
CÓRCEGA

(Lamentación - fragmento)

Cuando entrabas en la iglesia,
por todos eras mirado,
Más te miraba yo
Que el amor me había entrado . ..

232

ITALIA DEL NORTE
PIAMONTE

- Oh marinero de la marina,
cántame una canción.
--Sube a mi barca, hermosa,
la canción te cantaré.
Cuando la bella estuvo en la barca,
el marinero se puso a cantar.
Han navegado quinientas millas,
siempre cantando aquella canción.
Cuando acabó la canción,
la bella quiso regresar.
- Lejos a quinientas millas,
lejos estás de tu casa.
-¿Qué dirá la madre mía,
que tardo tanto en regresar?
- No pienses más eu tu madre, hermosa,
piensa en tu marinero.
Llega la media noche,
llega la hora de dormir.
- Oh desvístete, descálzate,
tiéndete co-n tu_marinero.
-Me abroché tan apretada,
que el cordoncito no puedo desatar.
Oh marinero de la marina,
oh, préstame tu espada;
Préstame, galante, tu espada,
a mitad de su propio corazón la clavó.
¡Oh maldita sea la espada,
y aquella mano que se la prestó!
Pero si viva no la he besado,
yo de muerta la besaré.
La tomó por sus blancas manos,
y al mar la arrojó.
La semana me parece larga como un año,
Pregunto a mi vecino cuándo llegará el sábado.
Cuando sea sábado se alegrará mi corazón;
Mañana es fiesta, volveré a ver a mi amor.

233

�r

LIGURIA

Me he hecho de . un amante cortés,
Uno monferrino, el otro genovés:
Al genovés quiero darle el corazón,
Al monferrino un par de horcas nuevas.
Al genovés quiero darle la vida,
Al monferrino las horcas para que se cuelgue.
Cuando paso por esta nueva calleja
Es media noche, no brilla la luna,
No hay ni luna ni sol,
Pero los ojos de mi amada la iluminan.
LoMBARDÍA

Mi novia querida
Es lavandera,
Regresa a casa en la noche
Con el delantal mojado.
Con el delantal mojado
Se seca los ojos
Al ver que aquellos mozuelos
Se van de soldados.
V erlos ir de soldados,
Verlos ir a la guerra,
La veo caer por tierra
Herida en el corazón.
Con la herida en el corazón,
Con la herida en un dedo.
Ay de mí, he sido traicionado,
Traicionado en el amor.
"¿ Quién te ha hecho tan lindas cosas,
Cosas para el amor, cosas para el amor?"
"Me las hizo mamá

234

Con ayuda de papá.
No me toques, soy débil,
Y virgencita en el amor. .."
"¿Quién te ha hecho tus lindas manos,
Manos para el amor, manos para el amor?"
"Me las hizo mamá
Con ayuda de papá.
No me toques, soy débil
Y virgencita en el amor. .."
"¿Quién te ha hecho tan linda boquita,
Boquita de amor, boquita de amor?"
"Me la hizo mamá
Con ayuda de papá,
No me toques, soy débil,
Y virgencita en el amor. .."
"Florentino que vienes de Florencia,
Dime cómo el amor comienza".
"Empieza riendo y bromeando
Y acaba llorando y suspirando".
EMILIA-ROMAÑA

La primera vez que me enamoré,
Lo hice de una hermosa romañola,
Lo primero que le pregunté,
Que si dormía sola.
Voy a Cotiñola por leche,
Para hacer macarrones. Ha nacido "papá".
Vuelvo a casa lleno de alegría,
Ha nacido "papá" dentro de un cesto.
Vuelvo a casa con el corazón contento,
Ha nacido "papá" en forma de niño.
Vuelvo a casa con el corazón contento,
Ha nacido "papá" en forma de niño.
(En el campo, cuando nace un niño varón se festeja porque se ve en él al padre,
o al abuelo o a un tío muertos, imponiéndole su nombre).

235

�VÉNETO, VENECIA JuLIANA-FRIUL

¡ Oh Dios del cielo, qué pena la mía!

Cuando en la noche, iba a dormir,
Ponía la cabeza en el cabezal.
Llamaba a la muerte y ésta no venía.
No vengas ahora, muerte, cuando no te llamo,
Ahora soy feliz:
Hice la paz con mi amado.
Muerte mía, no vengas ahora, cuando no te llamo.
Papá quiere que me case,
Pero a nadie amo yo
Sino a un carabinero,
Que no es de su amor.
-"Torna un cuchillo hiloso,
Y mata a tu papá".
"Si cometo este crimen,
En prisión me pondrán".
"Mátalo en la noche,
Nadie te verá,
Y cuando haya muerto,
Los curas cantarán,
Pon manos a la obra,
Ruega por tu papá".
¡ Qué hermoso claro de luna
Nos ha dado el Señor!
¡ Besar a muchachas lindas
No hace pecador!

ITALIA DEL SUR
ABRUZOS

Y

MoLISE

Tú eres paloma de la viña,
Y o girasol del campo.
En medio de tu pecho el sol baila,
Danza la luna ahí el "saltarello".

236

\

ÜAMPANIA

Anoche pasé, hermosa; tú bailabas,
Semejando una paloma con tu falda:
Varias veces intenté acercarme,
Para tronarte un besito sabroso.
- ¡ No lo hagas!, recomendó mi amigo,
Quien a T eresina besa pone a riesgo su vida-e" Y quéi' Yo quiero besarla,
Ella pierde la honra y yo la vida.
Quisiera tener una casa en la playa,
Un balconcito sobre las olas del mar:
En un barquito cada mañana pasa
El mozuelo que me hace penar.
Lleva un sedal para pescar sardinillas,
Y no ve a esta trilla anhelosa de amor.

AP U LIA

Cuando vas a la iglesia, aprisa aprisa,
Con la manita tomas el agua santa,
Miras alrededor y la pones en tu frente,
Y dices: "Padre, Hijo y Espíritu Santo",
Luego te pones en tu lugar, allí en frente,
Con un ojo a Dios y el otro a tu muchacho.
Entras adentro y haces pecar a los santos,
Sales fuera y haces morir a la gente.
Me haces morir a mí, oh amante querida,
Sin pecar y sin hacer nada.

,'

LucANI A

Cuando yo nací mi madre no estaba,
Había ido a lavar los fajeros.
La cuna que me debía mecer
No mecía porque era de fierro,
Y el cura que me iba a bautizar,
Aunque sabía leer, no sabía escribir.
Cuando nací yo, todo fue calamidad.

237

�El mar más profundo quedó seco,
Y aquel año la primavera se agostó,
Y se secaron las flores del mundo.
CALABRIA

CERDEÑA

Yo quisiera plantar en esta calle
Bellos ciruelos, perales moscateles:
En su mero centro construir una fuente,
Y que vayan al agua los jóvenes guapos.
Ah, si uno de esos me quisiera tomar,
Aquel cuyos ojos parecen de carbón.
En el otro mundo
No hay cuarto verdadero,
Ni cama
Para descansar,
Sólo hay tierra negra
Y en ella te deshaces.
En el otro mundo
No hay cortinas
Ni cama para dormir,
Sólo hay tierra negra
Y estás en ella para pudrirte.

Una estrella suena la campana
del monte en el atardecer.
La campana del monte. ..
Hasta el confín lejano,
Todos envidian
Tus colores, hermosa.

SICILIA

Cuando vi embarcarse a mi amante
Se secó la sangre en mis venas,
Cuando las velas lo vi soltar,
Le dije: -Amor mío, ,:"cuándo regresas?-Ni lo pienses, ahora, corazón,
que esta ciudad no volverá a verme-.
Y o me pongo a llorar en medio de la plaza
Y me abro las venas con un cuchillo.
Lloran mis ojos, hacen un gran llanto.
Ha terminado para mí el hermoso mundo,
Hacia la isla me están llevando,
A la mitad del mar que no tiene fondo:
Lloro y es otro el que ha hecho el daño;

238

,

Inocentes como Dios son mis carnes:
Y mientras el tirano viento sigue soplando,
¡ Ábrete mar, y llévame al fondo!

La luna es de la noche,
La estrella de la mañana,
Y del día es el sol.
La luna es de la noche...
Pero yo no he tenido suerte
De tenerte como mía.
La estrella de la mañana. .'.
Pero de tenerte como mía
Y o no he tenido suerte.
Y del día es el sol. ..
Y o no líe tenido suerte
De que mía seas.
Tú fuiste el sostén
De toda mi vida,
Más que el oro
Te quería.
¡ Oh corazón mío!
¡ Oh mi amado, fuerte!
¡ Oh mi lirio dorado!

Las campanas a duelo
Suenan las tristes nuevas.
¡ Ah corazón mío!

239

�BIBLIOGRAFÍA

C. H. GRANDGENT, Introduzione allo studio del latino volgare, Milá~ 1914. _
WALTER VON WARTBURG, La fragmentación lingüística de la Romama, Madnd 1962.
PAOLO SAVJ-LOPEZ, Le origini neolatine, Milán, 1920.
MARIO PEI, The story of language, New York, 1960.
Rossr, Storia della letteratura italiana, Milán 1951.
.
GIAN ROBERTO SAROLLI, ]jjJ italiano, lengua romance, Buenos Aires 1962.
PIER PAoLo PASOLINI, La poesía popolare italiana, Milán 1960.
BENEDETTO CRoCE, Poesía popolare e poesía d'arte, Bari 1956.
.
ALBERTO DEL MoNTE, La poesía popolare nel tempo e nella coscienza di Dante, Bari 1949.
ANTONINO PAGLIARO, Poesía giullaresca e poesía popolare, Bari 1958.

LITERATURA COMPARADA
(Breve Exposición de su Historia, Definición, Método y Otros Aspectos.)

Lrc.

Eu:;ABETH KLEEN DE HINOJOSA

l. T. E. S.M.

EN ESTE ARTÍCULO no se presentarán nuevos conceptos sobre literatura comparada. El propósito es dar una síntesis de la historia de esta ciencia, algunas definiciones y métodos ya propuestos por comparatistas reconocidos y al
mismo tiempo agregar una serie de elementos y puntos de vista que contribuyen a la práctica y conocimiento de esta rama de la literatura, dando una
perspectiva más amplia al investigador principiante en este campo. Para mayor comprensión de lo expuesto a continuación, se sugiere la lectura de los
textos enumerados en la bibliografía y los que aparecen al final del capítulo.
HrsTORIA: La literatura comparada ocupa un lugar definitivo entre las
otras ciencias literarias desde hace aproximadamente un siglo. En Francia
apareció el nombre de "literatura comparada (littérature comparée), cuando Villemain lo usó para un curso en la Sorbona en 1827. De esa fecha en
adelante se han impartido cátedras bajo ese nombre en Europa y América.
En inglés se le llama "comparative literature"; en alemán se usan los términos
"vetgleichende Literaturwissenschaft" y "vergleichende Literaturgeschichte" .
El interés por los estudios internacionales de literatura se atribuye a los
hermanos Schlegel: August Wilhelm y Friedrich (1767- 1845 y 1772-1829
respectivamente) en Alemania, considerando a Herder y a los hermanos Grimm
en algunos aspectos, precursores de esta ciencia. Los Schlegel, con su interés
por la literatura de su país y como propagadores de las ideas románticas, estudios de influencias y temas internacionales, despiertan un nuevo entusiasmo por la propia literatura en escritores de otros países.
Mme. de Stael es otro elemento importante en esta ciencia, por su interés
en las literaturas de su país y extranjeras. Da a conocer la literatura alemana en Francia con su obra "De l'Allemagne", que aunque no trata precisa-

240
241
e H-16

�mente de literatura comparada, ya señala un camino hacia esta ciencia.
Franceses, alemanes y suizos son los primeros interesados en este tipo de estudios.
En Francia, donde como mencionamos al principio, se establecieron las
primeras cátedras, esta ciencia ha alcanzado suma importancia. Entre los
comparatistas más importantes está Joseph Texte. Inaugura en Francia la
enseñanza regular de esta materia y ocupa la primera cátedra en la Universidad de Lyon en 1896. La segunda cátedra de este género se estableció en
Nueva Y~rk en la Universidad de Columbia en 1899. Posteriormente se inician otras en la Sorbona ( 191 O) , Estrasburgo ( 1919), el College de France
(1925), Lille (1930). A Texte lo sucede M. Femand Baldensperger, en Lyon.
Su obra Goethe en Francia lo consagra como comparatista. Enseña en la Sorbona, realiza diversos estudios literarios y junto con Wemer P. Friedrich, compila la Bibliografía de Literatura Comparada, obra que contiene un sinnúmero de trabajos ejecutados en este campo, en todos los aspectos posibles,
obra de consulta importante para todo investigador comparatista.
También iniciador y guía en la lieratura comparada fue Louis-Paul Betz
con sus aportaciones La littérature comparée. Essai bibliographique ( 1897) y
su tesis Heine en France.
Bajo la dirección de Baldensperger y Hazard se comienza a publicar en
Francia la Révue de littérature comparée ( 1921-1940), más tarde se sigue
publicando al cuidado de P. Hazard y J. M. Carré. En los Estados Unidos
de Norteamérica se publica desde 1949 la revista Comparative Literature, por
la Universidad de Oregón.
En Alemania figuran los nombres de Brandés, Max Koch y Erich Sch.midt,
como comparatistas; en Inglaterra, M. H. Posnett. Este último publica en
1886 el primer volumen dedicado a la teoría de esta ciencia: Comparative
Literature. Max Koch funda en Alemania en 1887 la R evista de Literatura
Comparada.
Los guías actuales en Norteamérica son René Wellek, David Malone, Harry
Levin, Victor Langue y W. Friederich. Los comparatistas forman todavía un
grupo relativamente pequeño. En nuestro país ya hace algunos años que la
literatura comparada se imparte en algunas universidades. En algunos países orientales se ha despertado el interés por esta rama de la literatura. En
1948 se formó una sociedad de literati:ra comparada en Japón (Nikon hikaku
bungakkai) y se publicó una introducción a la literatura comparada en To_kio en 1951 por Nakajima K enzo y N. Yoshio (Hikaku Bungaku Josetsu) .
En el ambiente literario ya es común la palabra "comparatista" y aunque
hay todavía muchas opiniones divergentes en cuanto al objeto y definición

242

de la materia, son también ya muchos los trabajos de importancia realizados
en este campo.
DEFINICIÓN : El uso de términos como "anatomía comparada", "lingüística comparada" y otros, dieron lugar a su vez al de "literatura comparada".
Pero al contrario de lo que el vocablo indica, el objeto no es simplemente
hacer comparaciones entre una obra y otra. Guyard dice: "La literatura
comparada es la historia de las relaciones literarias internacionales. El comparatista se detiene en las fronteras, lingüísticas o nacionales, y observa los
cambios de temas, de ideas, de libros o de sentimientos entre dos o más literaturas" .1 Remak en su artículo "Comparative Literature. Its Definition
and Function", dice: "Comparative literature is the study of Iiterature beyond
the confines of one particular country, and the study of the relationships between literature on the one hand and other areas of knowledge and belief,
such as the arts (E. G., painting, s::ulpture, architecture, music), philosophy,
history, the social sciences ( E. G., politics, economics, sociology), the sciences,
religion etc., on the other. In brief, it is the comparison of one literature with
another or others, and the comparison of literature with other spheres of human
expression". 2 Según Remak es en este último punto en lo que difieren en cuanto a objeto la "escuela francesa" y un grupo de comparatistas americanos. R.
Wellek se opone firmemente a una supuesta oposición entre una "escuela americana" y una "escuela francesa'', oposición que no puede ni debe existir, ya que
todo trabajo de investigación debe gozar de libertad. El investigador no debe
verse obligado a seguir un método preciso ni un tema pre-fijado. En un mismo estudio o ensayo no se limitará solamente a comparar, sino que también
interpretará, reproducirá, evaluará, a un mismo tiempo.
Van Tieghem señala el objeto de esta ciencia como sigue : " ... le caractere
de la vraie littérature comparée, come celui de toute science historique, est
d'embrasser le plus grand nombre possible de faits différents d'origine, pour
mieux expliquer chacun d'eux ; d'élargir les bases de la connaissance a fin de
trouver les causes du plus grand nombre possible d'effets. Bref, le mot comparé doit etre vidé de tou te valeur esthétique, et recevoir une valeur historique;
et la constatation des analogies e des différences qu'offrent deux ou plusieurs
livres, scenes, sujets ou pages de Jangues diverses, n'est que le point de départ
nécessrure qui perrnet de découvrir une influence, un emprunt, etc., et par suite·
d'expliquer partiellement une oeuvre par une autre" .3
M. F. GuYARD. La literatura comparada. Vergara Editorial, Barcelona, 1957, p. 16.
H. H. REMAK. "Comparative Literature, Its Definition and Function".
Comparative Literature. M ethod and Perspective. Southern Illinois University Press,
Carbondale 1961, p. 3.
• P. VAN TIBGHEM. La •littérature comparée. Librairie Annand Colin, París, 1946,
p. 21.
1

' HENRY

243

�W ellek y W arren en su Teoría Literaria dedjcan un capítulo al problema
de la definición de la literatura comparada. Refiriéndose a la "escuela francesa" y su acepción del término "'Literatura comparada" que implica el estudio de las relaciones entre dos o más literaturas, advierten que: "La comparación de literaturas, si se desentiende de las literaturas nacionales totales, tiende a restringirse a problemas externos de fuentes e influencias, renombre Y
fama. Tales estudios no nos permiten analizar y juzgar una determinada obra
de arte, ni aun considerar el todo complejo de su génesis; en vez de ello, se
dedican principalmente a las repercusiones de una obra maestra, como traducciones e imitaciones, hechas a menudo por autores de segunda categoría,
0 bien a la prehistoria de una obra maestra, a las migraciones y difusión de
sus temas y formas. Así concebida, la "literatura comparada" presta primordial atención a los factores externos; y el ocaso de la 'literatura comparada' en decenios recientes refleja el general desvío con respecto a los simples 'hechos', las fuentes y las influencias".4
En resumen, la literatura comparada abarca estudios diversos: las relaciones literarias que pueden existir entre dos países, autores, influencia o fortuna
de un autor en la literaturq de un país, influencia de la literatura de todo un
país sobre un autor; estudia analogías y diferencias, fuentes y préstamos, con
el fin de llegar a explicar las causas posibles de las diferentes expresiones li-

terarias.
Para llevar a cabo una investigación fructífera, el comparatista
necesita, ante todo, tener conocimiento de varias lenguas. No es necesario que
las hable, pero sí que pueda leer las obras básicas en el idioma original y las
críticas literarias en los distintos idomas que se publiquen. Desde el momento
que el investigador trabaja más allá de los límites nacionales, es obvio que
sus conocimientos lingüísticos tendrán que ser más amplios para llegar a un
análisis más profundo y resultados más exactos. Necesita conocer científicaMÉTODO:

mente el idioma.
Para hacer el estudio de un autor u obra determinada, tendrá que conocer,
además, el medio en que se dio, las relaciones políticas, sociales, filosóficas,
religiosas, científicas, artísticas y literarias que rigen el período que se va a estudiar. Deberá además llevar a cabo investigaciones respecto a los traductores y críticos literarios relacion~dos con la obra. Es pues imprescindible el
conocimiento de una amplia bibliografía.
Los pasos iniciales son dos: determinar la cuestión que se intenta estudiar
y delimitar el período, fijando el punto de partida.

Entre otras muchas cuestiones, el comparatista se dedicará al estudio de
préstamos y relaciones, ya sea de géneros, estilos, temas, tipos, leyendas, ideas
o sentimientos. Si damos una hojeada a las bibliografías de literatura comparada, llegaremos a la conclusión de que entre los comparatistas franceses son más frecuentes los estudios que tratan de la "fortuna de los grandes
escritores fuera de su país de origen".5 Dan preferencia a los valores estéticos.
Los alemanes se han interesado más por el estudio de fuentes y los temas y su
historia.
Los GÉNEROS. Aunque hay un gran número de estudios, este campo no
ha sido agotado y siempre presentará nuevos aspectos. Se han estudiado ya
el soneto, la tragedia, el ensayo, su popularidad en varias épocas, su éxito o
desuso en diversas naciones. No cabe duda que sigue siendo un tema que
presenta interesantes posibilidades. Por ejemplo, ha sido estudiado el drama,
su "fortuna" en diferentes países: Lope de Vega y sus obras fuera de España, Shakespeare en Alemania, la tragedia clásica en diferentes movimientos literarios, Byron en Rusia.
La poesía, la novela, el cuento, aún presentan muchos aspectos por investigar. ¿ Por qué en algunas épocas predomina el gusto por la poesía, en otras
la novela y aun dentro de la novela, por qué decae el interés por cierto tipo
y predomina otro? ¿Por qué Poe es tan aceptado en Hispanoamérica y en
algunos países de Europa más que en su país de origen? En el mismo caso
se encuentran autores contemporáneos de diversos países.
TEMATOLOGÍA. La tematología es el término adoptado por van Tieghem
para el estudio de diversas categorías, incluyendo tres subdivisiones dentro
del folklore y la literatura popular: temas, tipos y leyendas.
TEMAS : Aquí están comprendidas situaciones impersonales o temas tradicionales (el hombre que perdió su sombra, el anillo que vuelve a la persona invisible; la lucha entre padre e hijo que no se reconocen; el paisano que
amanece en la cama de un rey, el marido que regresa y encuentra a la esposa casada; la joven humilde que se casa con un rey) . Lugares (países, ciudades o sitios preferidos por los escritores para el desarrollo de su obra) ;
costumbres, etc.
TIPOS : En esta categoría se encuentran las profesiones, actitudes, caracteres de la humanidad media y también los seres ficticios o maravillosos: el
judío, el francés, el profesor, el médico, el soldado, el detective, la cortesana; posiciones sociales y morales; los vicios. El diablo, Merlín, el ogro, el
vampiro, Polichinela, Arlequín, etc.
• M. F. GuYARD. Op. cit., p. 128.

• R.

WELLEK

y A.

WARREN.

Teoría Literaria. Ed. Gredos, Madrid, 1961, p. 60.

245
244

�;

LEYENDAS v PERSONAJES LEGENDARIOS: Tema preferido de muchos comparatistas. Se consideran aquí los sucesos o grupos de sucesos que tienen por
actores a ciertos héroes míticos, legendarios o históricos, héroes que ofrecen
muestras de humanidad únicas, determinados por una tradición en su carácter
y sus actos principales, pero que cada escritor al tomarlos, puede desarrollar
y modificar en cierta medida. Ejemplo: Leyendas bíblicas, griegas. Personajes como Fausto y Don Juan.6
Es necesario aclarar lo que implica un estudio tematológico. Para llegar a
presentar un estudio en el nivel de literatura comparada, no basta con tomar por ejemplo el Fausto de Goethe y el de Marlowe. Lo importante es
llegar a comprender y exponer a qué se deben los cambios en el tratamiento del tema y los personajes. La actitud del propio autor ante el tema, el gusto de los lectores de determinado país (en este caso Alemania e Inglaterra),
las costumbres de la época, etc., que condicionan la obra literaria. Como vemos en este solo aspecto, el ser investigador comparatista supone conocimientos más amplios y que van más allá de la simple literatura.
INTERMEDIARIOS: Los intermediarios juegan un papel sumamente importante en la literatura comparada, entre el emisor y el receptor, es decir entre el autor de una obra literaria y otro autor del propio país o de otro, que
toma el tema o la obra para desarrollar a su vez otra obra. Como intermediarios tenemos en primer lugar a personajes: individuos que en su propio país difunden una literatura extranjera. Los que difunden la literatura de su país en
otro: viajeros, emigrantes ( sobre todo en tiempo de revoluciones y guerras), diplomáticos, artistas, etc. Los traductores que desde hace siglos han contribuido
a la propagación de ideas, obras y doctrinas. En épocas pasadas encontramos
como intermediarios importantes a las cortes que protegían a los escritores y
artistas, los cenáculos y salones literarios, así como grupos de escritores que formaron escuela (Hainbund, los fosforitas, los jóvenes del Sturm und Drang, la
Pléyade Francesa, y muchos otros) . Por último tenemos a las publicaciones:
periódicos y revistas que difunden las obras de un autor en su propio país y en
países extranjeros.
Además de los aspectos anteriores, es conveniente considerar otros elementos, que de una manera o de otra entran en la investigación del comparatista.
.Mejor que ningún otro crítico o investigador literario, el comparatista reconoce lo que con frecuencia se denomina deuda literaria. Esta es una rama
que cabe perfectamente dentro de la Literatura comparada. "Al escribir la
historia de las relaciones internacionales, el comparatismo muestra que jamás
literatura alguna pudo aislarse sin que se marchitara, y que los más hermo' Cfr. P.

246

VAN TIEGHEM.

Op. cit., p. 90.

sos _logros nacionales siempre han reposado sobre aportaciones extranjeras,
o bien por el camino de la asimilación, o bien por el de una afirmación de~idida .:ontra est~ aportaciones y gracias, también, a ellas".7 Se dice que la
mvenc1on en la literatura no existe. Toda ella tiene antecedentes O bases antiguas o anteriores. Hay un continuo préstamo de temas, situaciones, ideas,
personajes, motivos, etc. No puede negarse la importancia y el interés que
puedan tener trabajos que muestren, por ejemplo, como Shakespeare ha utilizado ciertos temas y los ha "transmutado", logrando a su vez creaciones originales. El hecho de conocer las fuentes de alguna obra, no le resta originalidad _ni mérito a su autor. ?ice ~haw: "The original author is not necessarily
the mnovator or the most mventive, but rather the one who succeeds in making ali his own, in subordinating what he takes from others to the new complex of his º"vn artistic work".8
Pero la deuda literaria no siempre se estudiará en lo que respecta a un so!o
autor, también se pueden estudiar las interrelaciones directas entre dos literaturas (de dos países) y ver el efecto, que por ejemplo, un autor francés
ha logrado en Inglaterra y más tarde la aceptación de otros escritores franceses de su época o de épocas posteriores, aunque en muchos casos las obras
no hayan 5ido leídas en su lengua original, sino en otras más aceptadas en el
país receptor. ¿A qué se debe que un determinado autor haya alcanzado poco éxito o no haya provocado interés en su propio país y por el contrario
haya logrado éxito rotundo en un país extranjero? En muchos casos este fenómeno no debe a los intermediarios o traductores, a los temas tratados, las
ideas que presenta el autor, etc.
Shaw en su artículo "Literary Indebtedness" considera precisos para señalar la deuda literaria, los siguientes términos: Traducciones, imitaciones
estilizaciones, préstamos, fuentes, paralelos e influencia. Analizando breve~
mente cada uno de ellos, se comprenderá la importancia que tienen, no sólo
en lo que respecta a la deuda literaria, sino en general para el comparatista.
TRADuccroNES: Son consideradas por muchos como c~eaciones, ya que el
traductor tiene que adaptar la obra a la cultura receptora, no sólo en cuanto
a la tradición literaria sino también a la época. Al tratar de los intermediarios se mencionó la importancia de los traductores, ya que con frecuencia
son sus obras la base para abrir nuevas corrientes en el país receptor.
Algunos críticos y eruditos menosprecian las imitaciones aunque sí se les
concede cierto mérito estético. En la imitación el autor toma la personalidad
' M. F.

.r T.

Op. cit., pp. 130-131.
"Literary Indebtedness". Comparative Literature. Method and Pers-

CuYARD.

SHAW.

pective, p. 60.

247

�creadora de otro autor. Puede imitar toda una obra, una parte solamente, y
en ocasiones el estilo de un autor.
Se habla de ESTILIZACIÓN cuando un autor, combinando estilo y materiales con un propósito artístico, sugiere a otro autor, a otra obra literaria y
hasta el estilo de todo un período.
En la literatura comparada se encuentran con frecuencia los siguientes términos: préstamos, fuentes, influencias.
Al decir PRÉSTAMO se hace referencia a los materiales, temas, motivos, elementos, de que un escritor hace uso al crear su obra. En 1a investigación de
los préstamos de una obra, el comparatista no sólo buscará la fuente de esos
préstamos o los señalará, sino más bien tratará de interpretar el uso que el
autor ha dado a ese material, cómo lo adapta a la tradición literaria de
su país, a su época, para lograr algo nuevo.
Las FUENTES de un autor pueden ser visuales y auditivas, orales o escritas.
Entre las fuentes visuales y auditivas están las impresiones recibidas en viajes,
paisajes observados, obras de arte, la música. Las fuentes orales las constituyen conversaciones, discusiones literarias, tradiciones familiares, canciones rústicas, anécdotas. Las escritas se encuentran en textos: obras de teatro, una
simple página leída, toda una novela, etc. En este caso el tema puede ser
el mismo, pero las situaciones y detalles diferentes.
Se habla de fuentes aisladas y fuentes colectivas. En las fuentes aisladas
se buscan los temas, los detalles, las ideas que ha tomado un escritor de alguna obra o autor anterior. Es decir, se investiga lo que ha tomado como
préstamo, no la obra entera, sino un mero tema, motivo, etc., trasladados a
un marco nuevo. En las fuentes colectivas se buscan las lecturas, las diversas
influencias que han modelado a un autor y su obra.
¿ En qué literatura no se dan imitaciones o influencias? Dice Shaw: "In
contrast to imitation, influence shows the influenced author producing work
which is essen tially. his own. lnfluence is not confined to individual details
or images or borrowings or even sources though it may include them -but
is pervasive, something- organically involved in and presented through artistic works" .9 Y: "Literary influence on an author will result in his literary
works as such having pervasive, organic qualities in their essential inspiration
or artistic presentation which they otherwise would not have had, either in
this from or at this stage of his development. The seed of literary influence
must fall on fallow land. The author and the tradition must be ready to accept, transmute, react to the influence. Many seeds from various possible influences may fall, but only the ones for which the soil is ready will germin-

' J. T.

248

SHAW.

!bid., p. 65.

ate, and each will be affected by the particular quality of the soil and climate where it takes root, or, to shift the irnage, to the shoot to which it is
grafted".10 Guyard también aborda el tema diciendo: " ... que jamás literatura alguna pudo aislarse sin que se marchitara, y que los más hermosos logros nacionales siempre han reposado sobre aportaciones extranjeras, o bien
por el camino de la asimilación, o bien por el de una afirmación decidida
contra estas aportaciones y gracias, también, a ellas".11
La INFLUENCIA en la literatura la encontraremos en temas, personajes, estilo,
ideas, imágenes y otros aspectos, pero con su propia originalidad en contraste
con la imitación como ya se vio en el párrafo anterior. Es muy frecuente la influencia literaria, más bien no se puede evitar, aunque en muchas ocasiones se
encontrará una influencia no-literaria, por ejemplo del tipo de Freud, Marx,
Darwin, Nietzsche, para mencionar sólo algunos.
Ahora bien, la influencia puede ser directa o indirecta. La influencia directa se da cuando un autor va directamente a otro para su material. Es muy
común que una obra traducida dé lugar a esta influencia directa. En la influencia indirecta, el autor (C) recibe la influencia del autor (A ) por medio
de la obra de un tercero (B). Por ejemplo Lermontov al principio recibió la
influencia de Byron por conducto de la obra de Pushkin, aun cuando después acudió directamente a Byron.
Pasando a otro término menos conectado con los anteriores tenemos los
paralelos. A éstos pertenecen obras con un tema o motivos similares, en los
que puede haber una fuente común y entre los cuales hay una relación palpable. Pero también se da otro tipo de paralelos, aquellos casos en los que
se pueden señalar manifestaciones similares de contenido o forma, ya sea
entre diferentes autores o literaturas, en ocasiones de distintas épocas y entre
los cuales no se puede demostrar una relación directa. El estudio de los paralelos, como el de otros fenómenos literarios, es valioso, ya que hace patentes el mérito y cualidades de las obras en que se encuentran y al mismo
tiempo es interesante, pues arroja luz sobre las semejanzas y diferencias que
se dan en las diversas tradiciones nacionales.
El comparatista, como cualquier otro investigador literario, tropieza frecuentemente con otro tipo de términos que presentan problemas de interpretación especial, ya sea por lo amplio del significado o por lo complejo de su
acepción. El uso de términos como "romántico", "romanticismo", presenta
serias dificultades, ya que hay que tomar en cuenta la naturaleza del romanticismo inglés con sus diversos componentes por un lado, el romanticismo

'º
u

!bid., pp. 65-66.
M. F. GuYARD. Op. cit., pp. 130-131.

249

�alemán diferente al de otros países, etc. Edward D. Seeber expone los problemas que pueden presentársele al investigador literario con términos como
"gótico" ( significado del término en distintas épocas) "naturaleza" (en Pascal, Rousseau y Balzac) "romanticismo", "clasicismo", "barroco". Insiste en
que es necesario un estudio exacto de los términos que pueden ser considerados en más de una categoría:
1) Términos que pueden sufrir un cambio de significado en épocas diferentes (gótico, naturaleza).
2) Términos que pueden significar cosas distintas dentro de la IIlJsma
época ( como razón, imitación, religión, natural) .
3) Términos que pueden tener diferentes significados en distintos países
balada, romanticismo.
4) Términos que pueden significar cosas distintas para el mismo escritor.12
Sugiere asimismo la investigación de los significados en diccionarios antiguos o de la época, aunque en algunos casos el enfoque es completamente
parcial. Lo más conveniente es investigar en los textos originales para llegar
a una solución más exacta y evitar una generalización que lleve a interpretaciones desconcertantes e incorrectas.
La TRADUCCIÓN. El valor de las traducciones se ha sometido a diversos
juicios. Pero ¿no es obvio que muchas obras maestras serían desconocidas
o poco leídas, a no ser por la traducción? No cabe duda que así corno hay
buenas traducciones, también las hay pésimas y en algunos casos desvirtúan
la calidad de la obra o cambian su sentido o significado por completo. Pero
muchos lectores dependen de los traductores, de ahí que éstos jueguen un
papel tan importante en la Literatura. ¡ Cuántas obras se olvidarían o serían
conocidas solamente dentro de los límites del país de origen! Sin retroceder
a otras épocas, las obras de Kafka, Camus, Steinbeck, Maugharn, Hesse y aun
de algunos de nuestros autores, no habrían alcanzado la popularidad de
que gozan, a no ser por los traductores. Muchas veces el traductor debe su
éxito a una obra traducida por él, más que a su propia obra.
Ya se mencionó también el fenómeno de que autores que en sus países de
origen no han sido aceptados completamente o han sufrido ataques y oposición, han logrado la aceptación y el aplauso de otras naciones, logrando con
ello finalmente el éxito en su propio país.
Pero como señala Horst Frenz, los traductores también pueden causar mucho
daño. El traductor puede twducir una obra determinada y sin saberlo o
"' Cfr. EnWARD D. SEEBER. "On Defining Terms". Comparative Literature. Method
and Perspective, pp. 39-40.

250

intencionalmente, ignorar ciertos logros literarios que valdría la pena dar a
conocer mejor. A esta actitud contribuyen las doctrinas políticas, prejuicios
raciales, ciertas tendencias o modas literarias del país del traductor. Luego
está el daño que puede ser causado por el traductor, que con intención· o
sin ella, altera una obra literaria y así se hace responsable de presentar una
idea o un punto de vista, o un estado de ánimo que realmente no fue expresado por el escritor extranjero. Con esto contribuye al menor éxito del
autor y da una idea falsa acerca de él y su obra a los lectores.1 3
Aparte de las causas anteriores, las traducciones muchas veces están mal
hechas, ya sea por descuido o por el poco conocimiento del lenguaje extranjero. Entonces surge la cuestión de si una traducción debe ser literal o una
transposición más apegada al lenguaje al que se va a traducir la obra. Es
cierto que se requiere fidelidad al traducir, pero ¿la fidelidad estriba en lo
literal de la traducción o en la idea del autor? ¿Debe traducirse un poema
en verso o en prosa? En la prosa se presenta el problema del estilo y el de
reconciliar la fidelidad del f,&lt;critor con el idioma contemporáneo del país
del traductor.
Hay muchas opiniones al respecto, pero la conclusión es que la traducción
es un arte. El traductor debe ser el mejor lector del autor original, el más
íntimo y el más exacto. Pero debe hacer algo más que leer la obra. Debe ver
lo que el autor vio, oír lo que el autor oyó, experimentar de nuevo lo que
el autor experimentó. Así como el escritor debe ser sensible a las tradiciones
mitológicas, históricas y sociales reflejadas en un idioma y debe usar palabras
que transmitan no sólo sonidos sino también ritmo, gesto, expresión, m elodía,
color y asociación.14
En resumen, el traductor ni crea ni imita, su obra es un término medio entre la creación y la imitación, pues requiere de las dos tareas. Es algo que
André Gide considera obligación de todo escritor hacia su país, para el enriquecimiento de la propia literatura.
Volviendo a la última parte de la definición de Remak, en la que afirma
que la literatura comparada "es la comparación de una literatura con otra
y la comparación de la literatura con otras áreas de la expresión humana", y
analizando estudios llevados a cabo, se encontrarán una serie de ventajas y
desventajas y opiniones en favor y en contra de tales estudios. Son varios ya
los ensayos dedicado~ al tema de la comparación de la literatura y las artes.
Mary Gaither afirma que hay "afinidades naturales" entre el arte y la
literatura, pero que el terreno es escabroso. Sin embargo este campo ofrece
13
14

Cfr. HoRST FRENZ. "The Art of Translation". Op. cit., p. 79.
Cfr. Ibid., p. 94.

251

�infinitas posibilidades y señala tres enfoques principales: "relación de forma
y contenido; influencia y síntesis". Dos temas que indudablemente pertenecen
a esta categoría son la ópera y el ballet, ya que dependen de los esfuerzos
combinados de escritores, músicos, coreógrafos, diseñadores de escenario y
vestuario, etc.
Menciona también alguno'&gt; estudios comparativos entre obras literarias y
de arte: el poema Musée des Beaux Arts de Auden y el Cuadro Jcarus de
Breughel (ambos ilustran el mismo tema), los Cuatro Cuartetos de Eliot que
ya han sido objeto de un estudio que compara la forma de los poemas y la
forma musical análoga.
En el siguiente párrafo de Mary Gaither se da una idea Jllás clara de este
tipo de comparaciones. (Se refiere al método de H. Hatzfeld, expuesto en
su obra Literature Through Art):
"Comparison of the landscapes of Claude Lorra in and the dialogue of
Racine's dramas underscores the concept of formal beauty and idealized
arrangement of nature held by the seventeenth-century poets and painters.
The full description, poetic language, the melancholy air to be found in the
writing of Chateaubriand are exemplified in paintigs of Girodet-Tricson,
Delaroche, David, and Gérard, ali contributing to certain aspects of the romantic spirit that dwelt one the exotic and foreing, the 'soulless physical
beauty'. The key to the 'dark, cryptic, and the ununderstandable' in Rimbaud's Mystique, from L es llluminations, may be found in Gauguin's painting 'Jacob Wrestling With the Angel', and the psychic conflict in Van Gogh
is paralleled in the poems of Emile Verhaeren. An equally convincing paralleJ
both in fonn and content is to be seen in the comparison of Courbet's 'Funeral
ad Omans' and Flaubert's description of Emma's burial in Madame Bovary.
In both, exactness of detail conveys an objetive picture of a given moment in
life. Hatzfeld's study may be criticized for its definitions and choice of illustration, perhaps even for the theory opon which it is based, forcing at times
comparisons which are artificial But it does give insights into the meaning
of the literature and art of a giveill period and it &lt;loes suggest the potential of
the philological approach".1 5
Para estudiar las interrelaciones entre una cultura y su expresión artística
en una época histórica cualquiera se pueden enfocar la literatura y las artes
desde los puntos siguientes: 1) detalles de una obra literaria dilucidados por
una pintura, 2) detalles de una pintura aclarados por una obra literaria, 3)
conceptos y motivos de la literatura aclarados por las artes de diseño, 4) motivos de pinturas dilucidados por la literatura, 5 y 6) formas literario-lingüís"' 'MARY GAITHER.

"Literature and the Arts". Op. cit., p. 164.

ticas y expresiones literario-estilísticas en la literatura y el arte, y 7) límites
entre la literatura y el arte.16
Se pueden estudiar las relaciones existentes por ejemplo entre la literatura
del rococó, la pintura y la música de esa época; la pintura y la literatura
del romanticismo, etc., pero tomando en cuenta, como dicen R. Wellek y
A. Warren, que sí hay una relación entre las diversas artes, pero que cada
arte evoluciona en una forma independiente de las demás y las relaciones
que existen "no son influencias que parten de un punto y determinan la
evoiución de las demás artes; han de entenderse más bien como complejo
esquema de relaciones dialécticas que actúan en ambos sentidos, de un arte
a otro y viceversa, y que pueden transformarse completamente dentro del arte
en que han entrado". 11 La estructura interna de los elemento&amp; en cada arte
es diferente. Cada área necesita un sistema preciso de términos para analizar
las obras literarias y su evolución. Un término dado puede tener un significado en la literatura, por ejemplo, y otro muy distinto en la escultura O la
pintura. Solucionado este problema se puede entrar con más seguridad al
análisis de la evolución de las artes. Ya en el siglo XVIII Lessing en su
Laocoonte trata de dar una delineación de las técnicas tan diferentes del
pintor y escultor en relación con el poeta, aduciendo que la poesía es un
arte dinámico y la escultura un arte estático que está restringido al momento.
Es por todo lo anterior por lo que Wellek y Warren insisten en un sistema
eficaz de términos. "Una vez establecido tal esquema de evolución estrictamente literaria, podremos plantear la cuestión de si esta evolución es de
alguna manera análoga a la evolución, análogamente establecida, de las demás artes. La respuesta, como es fácil comprender, no será un rotundo 'sí' ni
un rotundo 'no', sino que adoptará la forma de una intrincada estructura de
coincidencias y divergencias más que de líneas paralelas".18
En nuestro país, la literatura comp·a rada es una ciencia relativamente nueva y por lo mismo ofrece un vasto campo de investigación sobre todo en la
literatura mexicana e hispan•)-americana. El investigador tiene a su disposición una enorme variedad de temas, obras, autores y corrientes que no han
sido estudiados en relación con las literaturas de otros países, tanto europeos
como americanos en donde sin duda se encontrarán reflejadas experiencias y
sentimientos comunes. Pero para lograr complementar la historia de la literatura y realizar una historia literaria supranacional, es necesario practicar la
literatura comparada con un midadoso análisis, tomando en cuenta diferentes
" lbid., pp. 163-164.
11
R. WELLEK y A. WARREN. Op. cit., p. 161.
" R. WELLEK y A. WARREN. ]bid., p. 161.

252
253

�perspectivas, sin encerrarse en definiciones precisas, sin núras estrechas y al
núsmo tiempo con amplias bases linguísticas.
Para el estudiante interesado en el estudio comparativo de la literatura y
las artes se sugiere la bibliografía siguiente:
Four Stages of Renaíssance Style. Transformations in Art and Literature.
14{}0-1700. W. Sypher, New York, 1955.
"E!iot, Beethoven and J. W. N. Sullivan". Howarth Comparative Literature. IX. The University of Oregon, Eugene, Oregon, 1959.
Laocoonte, Lessing.
"Literary Criticism Through Art and Art Criticism Through Literature".
Helmut A. Hatzfeld. journal of Aesthetics, VI, 1947.
Literature and the Other Arts: A S elect Bibliograph,y, 1952-1958. A. R.
Neumann, New York, 1959.
Literature Through Art. Hdmut A. Hatzfeld, New York, 1952.
Music and Literature: A Comparison of the Arts. Calvin Brown, Atlanta,

1948.
Teoría Literaria. Cap. XI. R. Wellek y A. Warren. Ed. Gredos, Madrid,
1962.
Parallels in English Painting and Poetry. In D efence of Shelley and Other
Essays, Herbert Read. Londres, 1936.
Über wechselseitige Erhellung der Künste. Festschrift H einrich Wolfflin
zum 70. Geburtstag. Karl Vossler, Dresden, 1935.
Wechselseitige Erhellung der Künste. Oskar Walzel, Berlín 1917.
Son además imprescindibles y de gran valor para el comparatista los siguientes libros y revistas:
Bibliography of Comparativ~ Literature. Fernand Baldensperger and W. P.
Friederich. Russel, New York, 1960.
Comparative Literaturei, Method and Perspective. Newton P. Stallknecht
and Horst Frenz. Southern lllinois University Press, Carbondale, 1961.
Dictionary of Mythology. Folklore and S11mbols. Jobes. Tye Scarecrow
Press, New York.
Essais de littérature comparée. Frarn;ois Jost. Fribourg, 1964.
Essays in German and Comparative Literature. Oskar Seidlin, Chapel Hill,

Outline of Comparative Literature. Wemer P. Friederich. The University
of North Carolina, Chapel Hill, 1954.
Standard Dictionary of Folklore. Mythology and L egend. Funk Wagnalls,

New York.
Studies in Comparative Literature. Waldo · MacNeir. Baton Rouge, 1962.
Revistas:
Bibliographie Générale de littérature comparée. Paris, 1949.
Comparative Literature. The University of Oregon, Eugene, Oregon, 1949.
Révue de littérature comparée. Paris, 1921.
Zeitschrift für vergleichende Literaturgeschichte, Berlin, 1887-1910.
Serán necesarias, por supuesto, para un estudio más completo, las historias
y antologías de las literatura-; de los diversos países revistas críticas literarias
'
'
periódicos y toda obra que pueda aportar datos literarios.

BIBLIOGRAFÍA

Comparative Literature. University of Oregon, Eugene, Oregón, 1949.
FRIBDE~CH, WERNER P. Outline of. Comparative Literature. The University of North
Carolina, Chapel Hill, 1954.
GuvARD, M. F. La Literatura Comparada. Vergar Editorial, Barcelona, 1957.
STALLKNECHT, NEWTON P. and FRENZ, HoRsT. Comparative Literature: Method and
Perspective. Southern Illinoís, University Press, Carbondale, 1961.
VAN TIEGHEM, PAUL. La littérature comparée. Collection Armand Colín, Paris, 1946.
WELLEK, RENÉ Y WARREN, AusnN. Teoría Literaria. Editorial Gredos, Madrid, 1962.

1961.
Filosofía de la Ciencia Literaria. Fondo de Cultura Económica, México.
La literatura comparada. M. F. Guyard. Vergara Editorial, Barcelona, 1957.
La littérature comparée. P. van Tieghem. Librairie Annand Colín Paris
'
'
1946.
Motif lnd'11x of Folk Literature. Stith Thompson, Indiana U. Press.
254

255

�BORGES Y REYES: UNA RELACIÓN EPISTOLAR

DR. JAMES WILLIS ROBB
The George Washington University
Washington, D.C., U.S.A.

JORGE Luis BoRGES, el argentino universal, y Alfonso Reyes, el mexicano y
regiomontano universal: dos de las personalidades literarias más fascinadoras
de nuestro tiempo. En otra ocasión* hemos intentado un acercamiento inicial
a las afinidades e interrelaciones entre Borges y Reyes. Ahora pensamos
explorar otra faceta de la interrelación Borges-Reyes, a raíz del epistolario
que hemos podido consultar en la "Capma Alfonsina'' o Biblioteca de Alfonso
Reyes en México, D. F.,1 y del que ofrecemos algunas porciones a continuación.
Este epistolario parece empezar con una carta sin fecha de J. L. Borges a
Reyes, pero que podemos suponer de los primeros años de publicación de
Monterre.y, correo literario de Alfonso Reyes (Río de Janeiro Buenos Aires,
junio 1930-julio 1937), quizá antes de 1932. La carta dice en parte lo siguiente:
¡ salve! Quiero, en primer término, agradecer la invitación de Mon-

terrey, a quien remitiré unos borradores, apenas los desdibuje un poco.
No me tengo confianza; ya sabe V d. que el borrador -como el anacronismo, el anatropismo 'V la errata- es también un género literario. ..

* BoRGES Y REras: "algunas simpatías y diferencias", para el número "Borges" de
Norte, Amsterdam, Holanda, de próxima aparición.
1
Agradecemos al Dr. Alfonso Reyes Mota y a Alicia Reyes la oportunidad de consultar este epistolario, y al Dr. Alfonso el permiso de reproducir porciones del mismo.
Sumario de las cartas consultadas: Cartas de Borges a A. R., de fechasi 4 de julio 1933,
23 oct. 1943 (de JLB y A. Bioy Casares) , dic. 1954, 28 agosto 1955, 14 marzo 1957,
una sin fecha (anterior a 3 mayo 1957), 19 dic. 1959, 30 set. 1961 (de Leonor A.
de Borges), y cuatro más sin fecha. Además, hay una tarjeta postal sin fecha, firmada
por JLB (Enrique) Amorin y Guillermo (de Torre). Cartas de Reyes a J.L.B., de
fechas 8 marzo 1938, 29 marzo 1938, 28 julio 1939, 19 agosto 1942, 17 nov. 1943,
24 nov. 1943, 24 mayo 1944, 27 sept. 1949, 25 abril 1950, 4 enero 1955, 2 junio 1955.

257
e

H-17

�Por lo visto, Reyes desde Río de Janeiro, a p0&lt;;0 de iniciar su correo literario personal, ha invitado a Borges (en Buenos Aires) a colaborar con él.
Borges se muestra dispuesto a hacerlo, aunque con cierta vacilación en tomo
a la forma que tomaría su posible colaboración. Resulta una minúscula meditación típicamente borgiana en su. caprichosa actitud hacia las formas literarias: cualquier cosa podría volverse literatura -aún la eosa más provisional o accidental, desde el borrador hasta la errata. Lo del anacronismo recuerda
los malabarismos que hace Borges con el Tiempo en sus cuentos metafísicos.
La errata como "género literario" recuerda la obsesión, que sufrió Don Alfonso
por las erratas, sus constantes luchas con ellas, y la experiencia que tuvo con
el texto de su Visión de Anáhuac, cuando una vez la errata accidentalmente
cooperó en el proceso de la creación literaria:
Joaquín García Monge .. . me remitió los primeros diez ejemplares,
disculpándose de que... dijera: "La historia obligada a descubrir nuevos mundos... ," donde mi original decía: describir. Me gustó la errata,
y la adopté decididamente en las posteriores edicione.r.2

Con las mejores intenciones, a veces se quedan en el tintero estas propuestas colaboraciones. Un examen de los 14 números de Monterrey 3 nos ha
revelado una sola especie de colaboración de Borges, una carta sin fecha sobre
los "estornudos literarios", cuya carta coincide perfectamente con la próxima
que encontramos de Borges en el archivo de Reyes, y que recoge Don Alfonso
en el número 8 de Monterrev (Río, marzo 1932, p. 7):

A partir de este intercambio entre Borges y Reyes, Don Alfonso ~ pone a
"c~leccionar estornudos" en la literatura, como antes había hablado (ora en
seno, ora en broma) de "cole-ccionar sonrisas" y "coleccionar miradas".5 Resulta una cadena des tres notas en Monterrey en que va explorando los "estornudos literarios" y las "costumbres folklóricas sobre el estornudo", con nuevos
hallazgos de Don Alfonso y aportes de otros amigos.6 Así Borges y Reyes se
entreg~n- :11utuamente a esta busca de las curiosidades literarias, expresiva de
una af1c1on común por el juego intelectual jocoserio y una curiosidad común
por el sentido psicológico-metafísico detrás de los gestos humanos.
La próxima epístola de Borges que encontramos en el archivo de Alfonso
Reyes lleva fecha de 4 de julio de 1933 y es una simple invitación a Reyes a
c~l~borar en ?~ítica Magazine, terminando con estas palabras: "Espero su
VlSlta o sus paginas. Las dos, mejor". Vemos cómo sigue siempre vivo por
parte de ambos
deseo de colaborar mutuamente en sus labores literarias y
de mantener activa desde ce1ca o desde lejos la llama viva de su amistad
desde los días de su trato personal en Buenos Aires en 1927-1930, cuando
Reyes estuvo de embajador mexicano en la Argentina. Ahora parecería que
Don Alfonso le anunciaba a Jorge Luis una posible visita próxima en Buenos
Aires, desde Río. (Efectivamente, entre 7 agosto y 5 octubre 1933, Reyes
se ause~tó de Río, de viaje al Uruguay, Argentina, Chile, en "Comisión preparatoria de la VII Conferencia Internacional Americana") .7

:'!

La próxima carta que encontramos en dicho archivo va dirigida a Borges
por Reyes, ahora de regreso en México en 1938 después de su permanencia
en Sudamérica entre 1927 y 1937: 8

Jorge Luis Borges me, escribe desde Buenos Aires:
" R eleo en la página 40 del Calendario [de R eyes]: 'un solo estornudo
sublime conozco en la literatura: el de Zaratustra'. ¿Puedo proponerle
otro? Es uno de los tormentosos presagios de la Odisea y está en el
libro XVII, al final . . ."¼
• ALFONSO REYES, "Historia documental de mis libros (III)", Universidad de
México, IX : 8 (abril 1955), pp. 7-8. V. también "Escritores e impresores", en La
experiencia literaria, Obras completas. XIV, México: Fondo de Cultura Económica,
1962, pp. 183-189. (La Visión de Anáhuac fue editada primero por J. García Monge
de San José de Costa Rica, 1917).
• Monterrey, correo literario de Alfonso Reyes, también se puede consultar en la
"Capilla Alfonsina" en México, D. F., y en otras bibliotecas, inclusive en la Biblioteca
del Congreso en Washington, D.C.
• El texto completo de esta carta aparece en la Nota de Monterrey, toda recogida
también por Reyes en A lápiz, en Obras completas, VIII, p. 313.

258

. • ~- "~a sonrisa", El suicida, Obras completas, III, pp. 237-242; "El coleccioru:ta · ( l. Por qué ya no colecciono sonrisas", "11. Ahora colecciono miradas")
C endario, OC II, pp. 352-355; y el ensayo que provocó la carta de Borges
gestos prohibidos", ]bid., pp. 289-290.
'
' Monterrey, No. 8, Río, marzo 1932, p. 7; No. 9 Río Julio 1932 p. 5· No 13
R'io-Buenos Aires,
·
· ·
'
'
' título
' "Estor. '
Juruo-agosto
1936, p. 8. Todo recogido
siempre
con el
nudos literarios", en A. R., A lápiz, OC VIII, pp. 313-317.
' "Algunos datos biográficos de Alfonso Reyes", Páginas sobre Alfonso Reyes, II,
M~nterrey: Universidad de Nuevo León, 1957, p. 619.
B. S. 1927-1930, Río 1930-1936, R S. 1936-1937. Estará una vez más en Río
en 1938-1939.

"Lo;

0

259

�México, D. F., marzo 8 de 1938.
Sr. Don Jorge Luis Borges
Pueyredón 2190
Buenos Aires, Argentina.

paña (B. A.: Sur, 1937), en la editorial Sur asociada con otra revista en que
estaba muy activo Jorge Luis Borges, la Revista Sur fundada por Victoria
Ocampo en 1931. Y se asoma la omnipresente preocupación de Don Alfonso
por las erratas.

Desde México otra vez, y cuatro años más tarde, Reyes le dirige a Borges
las siguientes líneas:

Mi querido Jorge Luis:
Espero que el librito que dejé para la editorial "Desatiempo" no le
causará a usted muchos enojos. Entre usted, Pedro y Amado Alonso tal
vez podrán encargarse de que salga, en lo posible, sin erratas. Mil gracias
por lo que hagan y mil perdones.
Deseo ardientemente sus noticias, las de los suyos, de. Norah y Guillermo y, en general, de todos los inolvidables amigos. Ahora descubro
que yo les pertenezco a ustedes mucho más de lo que suponía, que ya
era mucho. No me olviden por favor.
Siempre suyo,
(A. R.)
ALFONSO REYES

Córdoba Núm. 95.

Aquí sentimos el eco nostálgico comunicado por Reyes a Borges de todo
el ambiente de cordialidad, de "grata compañía", grata convivencia y colaboración en los placeres y quehaceres intelectuales que compartieron Don
Alfonso y Don Jorge Luis en Buenos Aires durante las dos temporadas que
Reyes pasó en la capital argentina ( 1927-1930 y 1936-1937), con el deseo de
que sigan siempre prolongándose los lazos de cordialidad, de amistad y de
afecto que lo ligan al mundo cultural porteño, en tomo a dos núcleos de
amigos: el grupo de amigos intelectuales de diversas procedencias entonces
reunidos en Buenos Aires ( Pedro Henríquez U reña, Amado Alonso y Borges)
y el grupo familiar del propio Borges con su hermana Norah (dibujante) y
su cuñado Guillermo de Torre, uno de los campeones originales del ultraísmo
en Madrid. Vemos en marcha otro ejemplo de colaboración editorial que
liga a Reves con Borges y los otros: "el librito que dejé para la editorial
'Desatiempo'" sería el libro de Alfonso Reyes, Mallarmé entre nosotros (Buenos Aires: Desatiempo, 1938), editado por la editorial de la Revista Desatiempo, una revista fundada por Borges con Adolfo Bioy Casares y Silvina
Ocampo. 9 Reyes también editó en Buenos Aires su libro Las vísperas de Es• V.: ALICIA JuRADO, Genio y figtrra de Jorge Luis Borges, Buenos Aires: Edit.
Universitaria de B. A., 1964, pp. 51-2.

260

México, D. F., a 19 de agosto de 1942.
Sr. D. Jorge Luis Borges
Mi querido y siempre recordado Jorge Luis:
No podría en breves líneas decirle con cuánto agrado he leído sus
Caminos que se bifurcan y con cuánto interés busco todo lo que usted
publica. Lo desearía siempre a mi lado . ..
Saludos a todos, Gracias y un abrazo

(A. R.).

Entre escritores amigos, cambiarse sus libros y leerse recíprocamente es otro
modo de comunicarse y de ejercer su amistad. Reyes y Borges siempre serán
devotos y entusiásticos lectores uno del otro. Y esta carta de Reyes parece una
contestación al libro de Borges, con la dedicatoria puesta por Jorge Luis en
el ejemplar que le envió a Alfonso y que se encuentra en la "Capilla Alfonsina". Se trata, desde luego, del libro El jardín de. senderos que se bifurcan
(1942). Y aquí la dedicatoria:
A Al/onso Reyes, estos opacos ejercicios de imaginación razonable.
Con nostalgia de su conversación.
JORGE LUIS BORGES

Alejados en el espacio los dos amigos escritores, mediante las cartas y el
intercambio da los libros y sus dedicatori~, prosigue el trato amistoso de los
intereses comunes y el interés del uno por todo lo que hace el otro. Al mismo
tiempo, aquí ambos expresan la nostalgia por el trato más directo de viva voz
y presencia.
Luego, cada vez en cuanto surge una nueva ocasión o pretexto para alguna forma de colaboración profesional, aunque sea de índole pasajera o
incidental:

261

�Buenos Aires
23 dei octubre, 1943.
Sr. don Alfonso Reyes,
Méjico.
Querido amigo:
¿Podemos incurrir en la mera historia? Cierta editorial nos encargó
una antología de cuentos policiales; en ella incluimos Los tres jinetes
del Apocalipsis, de Chesterton; el valeroso temor de ofender a ciertos
países aconsejó a nuestros editores la eliminación de ese cuento; a última hora tuvimos que reemplazarlo: optamos por La honradez de
Israel Gow, en la excelente versión que usted conoce. Esperamos, ahora, e.n su indulgencia.
Saludamos a nuestros lejanos amigos Xavier Villaurrutia y José Luis
Martínez. Para usted, nuestra viva nostalgia, toda nuestra amistad.
JORGE

Luis BoRGES

ADOLFO BroY CASARES.

México, D. F., a 17 de noviembre de 1943.
Sr. don Jorge Luis Borges
Queridos Jorge Luis y Adolfo:
Gracias por su carta del 23 de octubre. Villaurrutia y Martínez saludan a ustedes por mi conducto. Israel Gow está muy honrado. Esperemos que los sucesores de. Calleja no reclamen, pues de ellos era la
propiedad. No olviden enviarme la antología policial. Los sigo cuanto
puedo. Los recuerdo siempre y los quiero de veras.

(A. R.)

Todo esto gira en torno a la común afición de los cuentos policiales, sentida tanto por Alfonso Reyes como por J. L. Borges ( con su gran colaborador
Bioy Casares) y compartida entre ellos. Borges y Bioy los coleccionan en antologías y los escriben, individualmente o en colaboración, a veces bajo seudónimos como H. Bustos Domecq o B. Suárez Lynch. Reyes es ávido lector
de los cuentos policiales, y además los comenta, los defiende como género literario y los traduce. En sus años madrileños, Reyes preparó para la edito262

rial Calleja una colección de espléndidas traducciones artísticas al español
de una docena de los cuentos policiales de G. K. Chesterton.1 ° Cuando ahora,
en las circunstancias indicadas, dicen Borges y Bioy que desean utilizar en
su antología de cuentos policiales " La honradez de I srael Gow, en la excelente versión que usted conoce", se trata de la versión de este cuento hecha
por el propio Alfonso Reyes para la editorial Calleja, como se puede ver
en la contestación de Don Alfonso. También notamos de paso que -así como Reyes en la Argentina- Borges tiene lazos de amistad literaria con otros
mexicanos amigos de Reyes, X. Villaurrutia y J. L. Martínez.
Pasamos por alto una carta de Reyes de 24 de noviembre de 1943 que le pide
a Borges una colaboración para Cuadernos Americanos, y llegamos a ésta que
empieza de una manera conmovedora:
México, D. F., a 24 de mayo de 1944.
Sr. don Jorge Luis Borges
Maipú 994
Buenos Aires, Rep. Argentina
Mi querido Jorge Luis:
Bástele saber que he estado enfermo y no pregunte de q,ué. Descanso, campo, alejamiento de toda tarea, etc. En estos tristes tiempos, la
antología poética de usted ha sido una de mis más ciertas alegrías. Volví a pasar por las avroidas conocidas y entre las nuevas, fascinado. Gracias de todas veras.
Ahora, para usted y para Adolfo Bioy: acaban de llegarme los cuentos policiales. Encantado, me prometo unas horas de encanto. M e ha
gustado mucho ver el cue,ito de Chesterton convertido ya en un ente estético independiente de los casuales traductore.r, y he apreciado com o
buen gustador los finos retoques. Gracias otra vez.
Pronto llegará un libro espantoso que eistoy por sacar: El Deslinde,
Prolegóm enos a la teoria lite.raria. Por favor, considérenlo con piedad.
El hijo monstruoso es e! que se lleva nuestra ternura.
Saludos ,., abrazos

(A. R.)
•• El candor del Padre Brown, Madrid: Calleja, 1921. Una edición más reciente:
Madrid: Aguilar ( Col. Crisol), 1950. V.: A. R., "Sobre la novela policial", Los trabajos y los días, OC, IX, y otros trabajos de Reyes sobre el tema en Las burlas uera.s (11) ·
y Marginalia (III ).

263

�'

Primero, vemos un pequeño reflejo íntimo del Alfonso Reyes en sus bregas con la enfermedad. Tuvo sobre todo una serie de luchas con ese corazón que lo siguió acechando y aquejando en sucesivas llamadas hasta la última en 1959. En este momento lo que más parece afligirle es el tener que
alejarse del gustoso trabajo para descansar, pues el escribir era para él como
su respiración diaria, es decir, a la vez fuente de alegría constante y necesidad de su diario existir. Teniendo entonces que dejar por ahora la pluma,
encuentra alegría y solaz en la lectura de lo escrito o elaborado por sus
amigos, esta vez en las poesías de Borges y luego en la recién llegada colección de cuentos policiales que venía de Borges a Bioy, con el cuento traducido por Reyes.
En el último párrafo de esta carta de Reyes, surge la presencia de otra
fuente a la vez de placeres o satisfacciones y de angustias entre las tareas literarias de Don Alfonso: el gran libro El Deslinde, piedra angular de su
teoría literaria en que minuciosa y sistemáticamente va trazando los límites
entre lo literario y lo no literario:
Es curioso notar cómo aquí llama "espantoso" e "hijo monstruoso" a su
propia criatura literaria, un libro que hoy día muchos consideran su obra
maestra y al que parece referirse Germán Arciniegas cuando dice de Reyes
que "en su propio discurso del método colocó en primer término la gracia..." 11 La clave está en la expresión "El hijo monstruoso es el que se
lleva nuestra ternura". Es que este libro representaba para él un proyecto
que le era muy caro: definir la literatura, ponerlo todo en claro y todo en su
sitio en su esfuerzo por alcanzar la armonía perfecta, juntar los pedazos para conquistar la unidad de su ser:
A ti sólo pueden salvarte [dijo una vez a su alter ego teórico] la paciencia y la diligencia, el esfuerzo de cada instante para articular las
piezas rotas. Y, sobre todo, un gran ideal de armonía contemplado con
arrobamiento y servido con voluntad constante. De este ejercicio, tu
alma puede salir un día arq,uitecturada. Entonces cada palabra madurará a su tiempo, caerá sola en su sitio único. Los estratos de tu obra
iran encimándose como una torre necesaria.12

De modo que éste no es un libro rutinario, sino que reviste para Reyes
un íntimo sentido trascendental en relación con su esencia de esciitor. Veamos cómo expresa eso también con la imagen del mito de Osiris:
u GERMÁN ARCIN!EGAs, El continente de siete colores, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1965, p. 64-0.
u A. R., "Fragmentos del arte poético" (Río, 1934), Ancorajes, México: Tezontle,
1951, pp. 20-21.

264

Piensa de ti según el mito de Osiris; piensa de ti como si nacieras
despedazado y tuvieras que. juntarte diligentemente trozo a trozo. Conquistar la unidad es, no sólo tu empresa artística, sino acaso tu misión
humana por excelencia.13

Y con la misma imagen de Isis y Osiris lo hemos visto expresar su reacción ante el análisis de su obra por otra persona:
Estoy re.almente deslumbrado, como la gallina que crió un pato. ¿Pero todo eso hay en mi obra? Lo leo con sorpresa y con un anhelo que
casi llega a la angustia, y siento lo que tal vez sintió Osiris cuando !sis
iba juntando sus pedazos.14

O sea que la tarea de definir la literatura en El Deslinde era algo como
definirse a sí mismo. La lucha con la terminología y con la metodología, con
el concepto, la palabra y la e:,,..presión, que le causaba la elaboración de esta
obra le p-roducía una especie de angustia metafísica. Su preocupación y hasta
obsesión perfeccionista resultaba en periódicos temores de haber caído del
todo en la nada y de haber creado algo "monstruoso", "espantoso" en vez de
haberse acercado a la meta deseada. Así sentía desconfianza en sí mismo y
necesidad de pedir indulgencia aun cuando lo ofreciera a dos de sus mejores amigos literarios, precisamente a los que tenían mayor probabilidad de
entenderlo en todo su trasfondo íntimo. El Deslinde es sin duda la obra de
Reyes que al autor mismo le causó más dudas y angustias, además de ser
quizá la que provocó mayores discusiones entre sus congéneres cuando apareció.15
Van pasando los años, y sigue siempre el trato amistoso entre Borges y Reyes. Siguen los intercambios de libros, con reacciones espontáneas como la
siguiente:

,., A. R., !bid., p. 21. V., también A. R., Religión griega, p. 284, y Mitología griega,
p. 574, en Obras completas, XVI, México: Fondo de Cultura Económica, 1964. ·
14
A. R., en una carta dirigida al autor de estos apuntes, de 9 sept. 1958.
"' Respecto a todo esto, V. el comentario de Ernesto Mejía Sánchez en su "Nota
Preliminar" para el Tomo XV de las Obras completas de Alfonso Reyes ( El deslinde,
Apuntes para la teoria literaria), México: Fondo de Cultura Económica, 1963, pp. 7-14.

265

�Septiembre 27 de 1949.
Sr. don Jorge Luis Borges

que sigo todas y cada una de sus líneas. No puedo evocar sin emoción
los días de nuestra frecuentación y compañía, tan placenteros. Espero
que su vista m ejore y que al recibir estas líneas, le haya aprovechado a
usted el obligatorio reposo que le imponen.

Mi querido Jorge Luis:

Un abrazo,

Estoy deleitado con El Aleph. Acaso por culpa de mis obligaciones
didácticas, me siento harto de los libros. Usted me reconcilia con las
letras. ¡ Qué lástima no poder tenerlo a mi lado, para que me devolviera una poca de fe!
Un estrecho abrazo,
(A. R.)

La amistad de Borges, ya lo vemos, le da aliento a Reyes en momentos de
cansancio o de desánimo, a través de estos breves intercambios y en la lectura de las nuevas obras del amigo. Algo así siente Borges, al pasar por
una de las etapas de su creciente ceguera, en una carta escrita de puño y letra por su madre, doña Leonor Acevedo de Borges:
Buenos Aires, diciembre/954

(A. R.)

En otra ocasión Don Alfonso refrenda de nuevo su constante interés por
todo lo que hace y dice y escribe Jorge Luis, y expresa con una de sus lindas imágenes musicales su concepción de la armonía de la amistad simpatizante que sigue siempre activa entre ellos:
M éxico, D. F., 2 de junio de 1955.
Querido Jorge Luis:

Ni decirle ne~esito que he leído con verdadero entusiasmo la versión
taquigráfica de su conferencia sobre el escritor argentino y la tradición. Desde lejos, siempre acordes como dos violoncellos.
¿Cómo va esa salud? Un abrazo de su

Amigo mío:

(A. R.)

. . No quiero acabar el año sin enviarle con mis votos felices para 1955
a usted y los suyos, mi agradecimiento por e/, placer que me dieron sus
envíos, en especial la "Trayectoria de Goethe''. No me olvide en sus
trabajos, los saboreo y me haden pensar en los días que fueron. Mi vista mal, imponen un reposo de algunos meses -dicto a mi madre, que
une los suyos a mis buenos deseos. Lo abraza su siempre
JoRGE

Luis

A la que contesta Don Alfonso, identificándose con la misma nostalgia
por el trato personal de antaño:

México, D. F., 4 de enero de 1955
Mi queridísimo Jorge Luis:
Correspondo a la señora su madre y a usted, en nombre de todos los
míos, sus amables votos para 1955. Son ustede.s muy queridos en esta
casa, independientemente de la admiración y justificada lealtad con

266

Y Borges de igual tenor, con angustiosas noticias de su agravada ceguera

(en otra carta escrita por Doña Leonor) :
Buenos Aires, Agosto 28/955
Querido R eyes:
Gracias por sus " Quince Presencias", que mi madre m e lee (yo no
puedo aún ni leer, ni escribir ¿se imagina lo que esto es para mí?) y que
eséucho con especial agrado, también su "Historia Documental". Nunca
lo olvido, ni nuestras charlas con H enríquez Ureña, ni lo que he gozado
y aprendido con sus libros. Saudades y un gran abrazo bien apretado de
su invariable amigo
JORGE

Lurs

BoRGES

Otra carta, mecanografiada, se la dirige Jorge Luis a Don Alfonso desde
la Biblioteca Nacional de la que es Director:

267

�[Membrete: " Biblioteca Nacional, Buenos Aires, Director'']
Marzo 14 de 1957.
Sr. Alfonso R eyes
Av. Gral. B. Hill 122
México

En estos últimos años, mientras Borges viene luchando con la ceguera, Don
Alfonso ( como ya lo observamos) ha venido luchando con el corazón, habiéndonos dejado precisamente el día 27 de diciembre de 1959, mismo mes
de esta última carta de Borges. Así es que al acercarse Borges a México en
1961, estando en la Universidad de Texas, Don Alfonso ya ha pasado a
aquella otra "región más transparente". Pero nuestro epistolario se cierra
con una conmovedora carta de Doña Leonor de Borges, dirigida a la esposa
y perfecta compañera de Don Alfonso, Doña Manuela ahora viuda de Reyes:

Querido maestro y amigo:
L e envío un ejemplar del primer número de La Biblioteca, inferior,
como todas las obras humanas, a nuestras e.speranzas, pero que anhela
mejorarse y salvarse con una colaboración suya, de cualquier extensión y carácter. En estos días le mandaré un ejemplar del trabajo didáctico sobre Lugones que hice con Bettina Edelberg.
El país y yo lo extrañamos minuciosamente. Mis ojos no me deJan
escribir y tengo que dictar esta carta y borrajear, [ac]aso ilegiblemente, esta firma.

UORGE

LUIS BoRGES]

Director

Buenos Aires - dic. 19/59
Querido R eyes:
No quiero concluir el año sin decirle. el placer que me han dado sus
libros y su q,uerida amistad. ..
.. .Como yo no puedo hacerlo, me leen su Filosofía helenística, gracias amigo, van en un abrazo mis votos felices para Navidad, y Año
Nuevo

LEONOR.

268

Mi querida amiga:
El destino nos ha traído ¡ siempre sucede lo inesperado! a este hermoso lugar del mundo . .. pueir estas líneas son también de Georgie,
que la recuerda siempre y la abraza efusivamente: está aquí como visiting professor en la Universidad de Texas.. . La ciudad es muy bonita y los alrededores preciosos y ya estamos haciéndonos a la vida americana, tan distinta de la nuestra. Siempre con invariable amistad.
LEONOR AcEVEDO DE BoRGES

Tanto en esta epístola como en la siguiente escrita por su madre, vemos que
Borges persiste a través de su ceguera intentando en lo posible continuar con
las actividades literarias que le son gratas, inclusive el intercambio y trato
epistolar de siempre con sus más queridos amigos:

La amanuense los desea
muy.felices

Austin, T exas
Set. 30/961

[J. L.

BoRGES]

[arriba:] La falta de vista de Georgie lo obliga a llevarme a mí con
él, dondequiera que vaya!
A través de estos extractos del epistolario de Jorge Luis Borges y Alfonso
Reyes, hemos podido seguir las líneas generales de una amistad literaria típica de una serie de amista.des profundas y significativas que han caracterizado la carrera literaria de Alfonso Reyes.16
Posdata: Con el deseo de redondear lo mejor posible este cuadro de la
amistad alfonsino-borgiana a través de sus intercambios epistolares, habíamos
dirigido una interrogación al cuñado de Borges, don Guillermo de Torre,
preguntando si sabía si Borges y Reyes se habían conocido antes de sus en1
• Cf., las amistades españolas de Alfonso Reyes comentadas, a través de sus epistolarios, por Barbara B. Aponte, notablemente "El diálogo entre Azorín y Alfonso
Reyes", !nsula, Madrid, XX: 219 (feb. 1965), pp. 1, 10; "El diálogo entre Alfonso
Reyes y Enrique Díez-Canedo", Boletín Alfonsino, Montevideo, Uruguay, No. 1 (invierno 1966), pp. 3-6. Además, no dudamos que hay paralelos igualmente interesantes
en las amistades de Borges con otras figuras literarias, inclusive algunas de las aquí
mencionadas.

269

�cuentros en Buenos Aires, y si tal vez tendría Borges en su poder alguna carta adicional o algún libro de Reyes con dedicatoria especialmente interesante. Nos sorprendió la amable respuesta del propio Jorge Luis, la cual parecería escrita por la misma '·amanuense" de la carta a Reyes de 19 diciembre 1959 ( y otras), y firmada por Borges. Aquí la reproducim~ para "cerrar con broche de oro" nuestra consideración del tema:

Buenos Aires - Oct. 22/966
ESCRITORES ESPAROLES EN LOS COMIENZOS
POÉTICOS DE LA NUEVA ESPARA

Profesor James Willis Robb
The George Washington University

DR. ALFREDO A. RoGGIANO
Universidad de Pittsburg.

De mi consideración:
Disculpe estas tardías líneas, pero diversas circunstancias impidieron que Guillermo, mi he.rmano político, me hiciera entrega de la carta que usted le envió. Tengo que agradecer a usted el honor que me
hace al unir mi nombre al de Alfonso Reyes, hombre, que tanto he querido y admirado. Hace algunos años, creo que en el úlbimo o penúltimo
de su vida, quise que se propiciara su candidatura al premio Nobel pero no me fue posible llevar adelante el proyecto, tan justo en el caso
de Reyes. Por mi mala vista siempre fui muy mal corresponsal y nunca
he tenido archivo. En cuanto a libros dedicados, los tengo todos en mi
biblioteca personal de la Biblioteca Nacional, de la que soy Director,
que. ahora no puedo consultar pues está en un serio [des]arreglo. Nuestra amistad se hizo aq,uí, lo visitaba con mucha frecuencia en su Embajada, charlábamos largamente y su partida fue dura para mí. Lamento no serle más ú~l, ya que tanto le debo; cuente con mi gratitud y
mi amistad.

[JLB]
aje Maipú 994

LA CONQUISTA DEL ANÁHUAC y todo el importante imperio regido por Moctezuma se realizó entre 1519 y 1521. Con Hemán Cortés, que era "algo
poeta", según Berna! Díaz del Castillo, se inicia la colonización. España trasladó a América cuanto consideró necesario para cumplir su vasto plan de
trasplante cultural. La hispanización fue realmente fecunda, pero "no ahogó
la índole nacional; no estorbó la precoz manifestación de la idiosincrasia
mexicana en la nueva lengua".1 Aún más: "En sólo el primer siglo de la
colonia, consta ya por varios testimonios la elaboración de una sensibilidad y
un modo de ser novohispanos distintos de los peninsulares, efecto del ambiente nacional y social sobre los estratos de las tres clases mexicanas: criollos,
mestizos e indios". 2 De modo que la colonización fue algo más que "conquistar
la tierra, y ganarla y sujetarla a la -corona real". Sin duda, es en la Nueva
España donde mejor se cumplió el diálogo ecuménico que el espíritu occidental inició con el de este otro que, de&amp;le ese dichoso contac,to, se empezó a
llamar Nuevo Mundo. Nuevas religiones, nuevas lenguas, costumbres, hábitos,
actitudes y usos diferentes, expresados en cada momento del diario vivir o en
las creaciones de una monu.-riental arquitectura, en la danza ritual, en la
escultura, en las decoraciones policromadas, en el calendario, en la escritura,
en los juegos, en la pintura y la poesía, fueron impactos más que inmemoriales en el alma del conquistador. Todo cambia, crece, se renueva: el pensamiento, la ciencia, las artes y las letras. España, al par que se daba en la
1

Ar.F-0Nso REYEs, Letras de la Nueva España (México: Fondo de Cultura Económica [Colección Tierra Firme, 40], 1948), p. 42.
• ]bid., p. 41; ALFONSO MÉNDEZ PLANCARTE, Poetas novohispanos (México: lm·
prenta Universitaria, 1942}, I, pp. X-XIII.

270

271

�creación de instituciones, en la comunicacion de la lengua, la religión, las
ciencias y las artes, cosechaba y se enriquecía tanto en lo material como en
lo espiritual. La Nueva España, así surgida, fue eso precisamente: una Nueva
España, lo nuevo en lo original de la fusión, en la autenticidad que universaliza lo autóctono. Pedro Henríquez Ureña lo ha dicho con profunda convicción: "No: lo autóctono, en México, es una realidad; y lo autóctono no
es solamente la raza indígena, con su formidable dominio sobre todas las actividades del país, la raza de Morelos y de Juárez, de Altamirano y de Ignacio
Ramírez: lo autóctono es eso, pero lo es también el carácter peculiar que
toda cosa española asume en México desde los comienzos de la era colonial
así la arquitectura barroca en manos de los artistas de Taxco y de Tepotzotlán'
como la comedia de Lope y Tirso en manos de Juan Ruiz de Alarcón".3
No cabe duda de que España fue consciente del alto valor de las culturas
indígenas, como puede verse en las múltiples declaraciones de conquistadores,
cronistas y misioneros. Razones propias de la emulación le obligaron, pues, a
enviar a México lo mejor que poseía. Por lo demás, la importancia y fascinación de México fue tal que atrajo a eminentes figuras de las ciencias, ]as
letras y las artes de la Península, cuyo traslado a las Indias -salvo al parecer
'
el caso de Cervantes 4 - fue oficialmente favorecido. 5 Esta concurrencia
de'
ingenios creó un alto clima espiritual y dio singular relieve al momento literario de la colonia, donde las más variadas formas y especies tradicionales,
populares y cultas -ya las antiguas medievales, las clásicas latinas o las de
fresca innovación venidas de la Italia renacentista- tuvieron en el Nuevo
Mundo culto propicio. Aparte de la poesía popular y tradicional, que fue Jo
primero que trajo el conquistador, las formas cultas se difundieron al amparo
y contralor de los organismos e institucionesi legales (Estado~ Iglesia Universidad, colegios, imprenta) y a propósito de celebraciones y fe&amp;tivid;des (pa-

negíricos a la llegada de un dto personaje, odas y epitafios en exequias, túmulos, homenajes), competiciones en certámenes universitarios, justas colegiales y juveniles, encuestas que van y vienen, en tentativas de poner la, historia en verso, o en la íntima plegaria religiosa, la meditación trascendente
la sátira social, las descripciones de pai'sajes y ambientes y la efusión amorosa'.
El factor institucional y el humano colaboraron por igual; el medio y la
naturaleza, la cultura y el hombre, el libro y los sucesos inmediatos, Jo trascendente y lo humano, motivos de toda índole suscitaron temas y promovieron
la inspiración. Se asegura qut&gt; ya hacia 15 72 la conquista espiritual estaba
concluida, y que para esa fecha el florecimiento del virreinato había llegado
a un alto grado de esplendor. En este medio, la actividad poética llegó a ser
tan variada e intensa como correspondía al desarrollo y magnitud de un gran
centro civilizador. La calidad de lo producido era desigual, pero en sus mejores logros no deslucía visiblemente ante una confrontación con los modelos
metropolitanos. La cantidad, eso sí, pareció alcanzar extremos alarmantes.
Balbuena revela que en un certamen convocado en 1585 concurrieron trescientos individuos,6 y, de atenemos a "la cruda salida satírica de Eslava"
(A. Reyes), llegó un momento en que los poetas fueron "más abundantes
que el estiércol".7 Berna] Díaz del Castillo, Grijalva, Motolinía, Solís y Haro,
etc:, dan testimonios de ese florecimiento auroral novohispano, en donde el
artista de alcurnia o el más humilde poeta se amparaban en sus virtudes cread~ras para equipararse en los rangos de la consideración social, privilegio que
aun perdura, afortunadamente, en México.
En el primer período del desarrollo poético de la Nueva España es preciso
destacar, en primer término, la presencia de un grupo de escritores peninsulares que Alfonso Reyes ha denominado "la pléyade de España". Nos proponemos aquí hacer un estudio de esas primeras figuras llegadas al Nuevo Mun-

: PEDR~ HENRÍQUEZ UREÑA, La utopía de América (La Plata, 1925), p. 9.
FERNANDEZ DE NAVARRETE (Vida de Miguel de Cervantes) informa que el autor del Quijote solicitó, en 1590, "la Gobernación de la provincia de Soconusco"
{Cfr. MÉNDEZ PLANCARTE, op. cit., I, p. XLIX, nota 21).
• FRAY JERÓNIMO DE SAN JosÉ (Historia del V. P. Fray Juan de /a Cruz; Cfr.
MÉNDEZ PLANCARTE, ibid.) asegura que el gran místico obtuvo licencia para trasladarse a la Nueva España en 1591, poco antes de su muerte. Alejandro Arango y Escandón (Fray Luis de Le6n. 'México, 1866, pp. 244-245) dice que en 1588 el Rey
Felipe II ofreció a Fray Luis de León el Obispado de México. Ni Cervantes ni San
Juan, ni Fr~y Luis de L~n vinieron a México. Vinieron Pedro de Trejo, Ju~ de la
Cueva, Gutlerre de Cetma, Hernán González de Eslava, Bernardo de Balbuena (si
es qu~ no ~ació en México), Francisco Cervantes de Salazar, Eugenio de Salazar y
Alarc?n, Arias de Villalobos, Diego Me:xía, Rosas de Oquendo, Luis de Belmonte y
Bermudez Y Mateo Alemán, entre los más notables. Y, desde luego, las obras de los
tres que no llegaron, además de las de Garcilaso, Herrera, Góngora, etc.

' Dice FRANCISCO PIMENTEL, en Historia crítica de la literatura y de las ciencias
en México desde la conquista hasta nuestros días... Poetas ("México: Librería de Ja
Enseñanza, 1885 ), p. 41: "Tres famosos certámenes literarios hubo en la Universida~ ~e México durante el siglo XVI, según Balbuena, uno en 1585, otro en 1586, y
el ~lt1mo en 1590. El primer certamen se celebró en honra del Sacramento de la Eu~nstí~; a ~resencia de siete obispos que formaban el tercer concilio provincial mexicano • MÉNDEz PLANCARTE (passim, p. XLII) lo llama el "Certamen del Corpus de 1585" . V1CENTE T. MENDOZA (Glosas y décimas de México, p. 14) da el
año de 1575 como fecha en que se celebró dicho certamen. Véase: FRANCis'Co PÉREz SALAZAR¡ "Los concursos literarios en la Nueva España y el Triumpho Parthénico", en Revista de Literatura Mexicana (año I, núm. 2, octubre-diciembre de 1940)
290-306.
'
' En el coloquio El bosque divino. La cita de Alfonso Reyes se halla en su Resumen de la literatura mexicana (Siglos XVI-XIX) (México: Archivo de Alfonso
Reyes. Serie C. [Residuos]. Núm. 2, 1957), p. 14.

272

273
e H-18

�do, su influencia en el medio novohispano y el impacto que en ellos produjeron
las cosas del Nuevo Mundo.
¿ Quiénes eran los poetas y qué clase de poesía producían? Contamos para
su conocimiento con dos recopilaciones, ambas de la segunda mitad del
siglo XVI: 8 el Túmulo Imperial.. .9 ( 1560), de Francisco Cervantes de Salazar, y las Flores de varia poesía 10 (1577), de autor no identificado.
El Túmulo, como construcción en homenaje a Carlos v. tal vez pueda ser
considerado "como monumento de la grandeza a que había llegado México
en tan pocos años" (García Icazbalceta), pero como muestra de poesía. apenas
si tiene un valor histórico. CERVANTES DE SALAZAR 11 era un humanista educado en cánones latinos y retóricos de aristotelismo italianizado. Con él llega
a la Universidad de México y se derrama por la Corte y los círculos cultivados
un tipo de literatura erudita de diálogos, traducciones y versos latinos, que
• Ticknor menciona un Cancionero Spiritual, de un P. Las Casas, "indigno religioso de esta Nueva España", al parecer de coplas devotas e impreso por Juan
Pablos en México, en 1546. García Icazbalceta y Menéndez y Pelayo dudan de su
existencia. Méndez Plancarte sostiene que es apócrifo ( Abside, 1942, VI, 2), pp. 222-4.
• Túmulo imperial de la gran ciudad de México a las obsequias del invictísimo César Carlos V, etc. (México, 1560). Publicado por García Icazbalceta en su Bibliografía mexicana del siglo XVI (México, 1886), y en sus Obras (ed. cit.), t. VI:
Opúsculos varws, III (BAM, vol. 12), 1898, pp. 347-433. Los versos latinos y castellanos están en páginas 404-416. En páginas 153-163, bajo el título de "México en
15.54", García Icazbalceta publica su traducción de "Tres diálogos latinos por Francisco Cervantes de Salazar". donde hallamos una primera descripción de la ·ciudad
de México.
1 ° Flores de varia poesía. Manuscrito anónimo compilado en México en 1577, se
presume que por Juan de la Cueva, o que ~te participó en la compilación y lo llevó a España, en cuya Biblioteca Nacional de Madrid se encuentra el original, muy
deteriorado, bajo el número 2973. Hay una copia que mandó hacer Antonio Paz y
Melia, registrada bajo el número 7982. De ésta hay una fotocopia microfilmada en
la Universidad de Wisconsin, que fue usada por el Dr. Renato Rosaldo para el estudio que publicó, bajo el título de "Flores de varia poesía: apuntes para el estudio
de un cancionero mexicano del siglo XVI", en Hispania (vol. XXXIV, núm. 2, Mayo 1951), pp.177-180; aparece ampliado en Abside (t. XV, núm. 3, 1951 ), pp.
373-396 y, también en Abside ( t. XV, núm. 4), pp. 523-550.
u Cervantes de Salazar llegó a México en 1550 o 1551, donde vivió hasta su muerte, en 1575. En la Universidad de Mé:x.ico obtuvo los títulos de licenciado y de doctor, y fue profesor de la misma. Aunque se le considere "el padre de nuestro humanismo" (Méndez Planearle), no fue él quien introdujo en México la poesía latina,
sino Cristóbal de Cabrera, en 1540. Véase: GARCÍA lcAZBALCETA, Obras (ed. cit.),
t. IV: Biografías, II, 1897, pp. 17-52, y AousTÍN MILLARES ÜARLO, Apuntes para
un estudio biobibliográfico del humanista Cervantes de Salazar (Núm. 35 de la Colección de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma
de México ).

274

pret~nde un vuelo levantado, de grupo selecto al cual sólo se entra por el
cammo del saber, antes que por el de la gracia poética. El hábito de versificar
en latín le permite ser más diestro que en la lengua romance, según Menéndez
y Pelayo, quien concluye: "lo único que importa advertir es que los pocos
versos castellanos del Túmulo son todos de la escuela italiana: sonetos y
octavas_ reales con algunos versos agudos, como solían practicarlos Boscán y
Don Diego de Mendoza".12 Ei Túmulo, palabra cuya antigua eufonía resuena
hoy a grandilocuencia y un poco a vacuidad, pudo haber representado ese
"aire monumental" de la "pléyade de España",13 con todo lo q'tle pudiera
tener de "abultado", académico y pomposo, pero se quedó en una "verbalidad
parecida a la poesía",14 por debajo del "gran tomo" de los maestros clásicos y
del a~~ de su_ tiempo. Acaso su mayor mérito radique en ser la primera prese~tac1on conJunta, aunque muy deficiente, de la escuela antigua (clásica
latina) y la moderna (italo-renacentista).
El tono ideal de este momento de la poesía hispánica habrá que hallarlo
dentro de la corriente culta, humanista y renacentista, procedente de Italia
desde los tiempos de Boscán, hispanizada y nacionalizada por Femando de
Herrera -término de compromiso entre Garcilaso y Góngora-, traída a América por Gutierre de Cetina. El ya borroso petrarquismo del célebre autor
del madrigal a los "Ojos cla10s, serenos...", junto con ecos muy visibles de
la vena lírica y los acentos épicos de Camoens, alimentarán, en grado considerable, la inspiración del primer poeta mexicano, Francisco de Terrazas, uno
de los puntales de las Flores de varia poesía. En este valioso documento, que
es realment~ la primera colección poética recopilada en la Nueva España,
ap:recen umdos, en fraternidad de principios y fines estéticos, poetas de fü~ana y de América. Entre los peninsulares se destacan, por su cantidad y calidad, los representantes de la "escuela italoclásica". El Códice madrileño ha
sido r_nuy bien estudiado por Renato Rosaldo (Edición Abside, 1952) y a ese
estudio y edición remitimos al lector para mayor info~ación.
GuTIERRE DE CETINA era ya famoso cuando llegó a México, primero en
1546 y lu€go posiblemente entre 1554 y 1557, fecha en que murió, víctima
de un alevoso atentado.1 5 Según Francisco Pacheco (Libro de descripción
12

MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia de la poesía hispanoamericana. Edición Nacional de sus Obras completas (Madrid, 1948), t. I, p. 20.
13
A. REYES, Letras . .. , p. 72.
" !bid., p. 74.
"'Sobre Gutierre Cetina véase: MENÉNDEZ y PELAYO, op. cit., I, pp. 21 ss., nota
l_; FRANCISCO DE loAZA, Sucesos reales que parecen imaginados, de Gutierre de Cetma, Juan de la Cueva y Mateo Alemán (Madrid: Imprenta Fortanet, 1919): LuCAS DE TORRE, "Algunas notas para la biografía de Gutierre de Cecina" (Boletín de
la Real Academia Española, XI, 1924); NARCISO ALONSO CORTÉS, "Datos para la

275

�de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones), Cetina_ escribió en
1 México "un libro de Comedias morales en prosa y otro de Com~as profanas

en verso con otras muchas cosas". Estas obras nos son desconocidas; de modo
que no ~odemos adivinar hasta ~ué grado el Nuevo Mundo pudo_ penetrar
en la sensibilidad del sevillano: solo contamos con unas pocas ~luswnes que
aparecen en su "Paradoja en alabanza de los cuernos". N~ obstante, ~ado
Alonso lo llama "poeta hispanomexicano",16 acaso para senalar el senado ~de
fusión cultural que con su influencia empieza a notarse en_}ª Nueva Es~ana.
· h algo que llama particularmente nuestra atenc1on en los escntores
Porque s1 ay
. t
· · · d
del manuscrito de 1577 es el desa1!ollo inmedi~to de un c1e t? pnncip10 e
unidad hispánica, entre americanista y universalizante, que hara que un Go~zález de Eslava, un Juan de la Cueva o un Eugenio Salazar de Alarcon
recojan lo mexicano como algo propio, para incorporarlo a la lengua Y a la
cultura del Imperio, mientras que el novohispano Francis~o de Te~as se
empeña en hacer trascender su esencial mexicanidad hacia. los mas v-:5tos
horizontes de la europeización. Se diría que una tenaz comente_ d~ fluJO Y
reflujo se deslizara, como un desafío, en el fondo de estos m~vlD'llentos ~e
penetración .Y compensacione:;. Por demás atractivo resul~ ~gu1r esta especie
de combate espiritual que se hará tan patent: en los ~o~os_so~eto~ conservados por Dorantes. Pero no estamos haciendo soc10logia ru hist~na política. Por otra parte, "averiguar dónde el español se vuelve mexi;o es
·
d.
d Zenón, y tan escurridizo en las letras c6mo despues
lo ha
erugma 1gno e
,
sido a la hora de las reclamaciones diplomáticas".17 Importa, si, destacar el
biografía de Gutierre de Cetina" ([bid., XX.XII, _1952)_; ~FAEL LAPESA, "Gutie~
rre de Cetina: Disquisiciones biográficas" (Estudios Hispanicos, ~ellesley,. 1952),
MAruo MÉNDE¡Z BEJARANO, Poetas españoles que vivieron en América (Madnd: Renacimiento / Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, S. A. / 1929), PP· 53_-70;
VALENTÍN DE PEDRO América en las letras españolas del siglo de oro (Buenos Aires:
Editorial Sudameric~na, 1954), pp. 244-252; RAFAEL LAPESA, "La poesía de Gutierre de Cetina" (en Hommage a Ernes Martinenche); A. M. WITHERS, The Sources
of the Poetry of Gutierre de Cetina. Introducción de Joaquín Hazañas Y La Rúa (Sevilla, 1895).
u AMADO ALONSO, en "Biografía de Femán González de Eslava" (RFH, II, 3, 1940),

p. 277.

11 A. REYES, Letras. .. , p. 72. María del Carmen Mülán, por su parte, ha ?bservado: "Las distinciones entre los poetas mexicanos y los españoles de este periodo están vinculadas (sic) las necesidades de la vida colonial, que entre sus muchos probleas tenía el de dar Jugar de priviiegio a los hijos de los que contribuyeron, de alguna
m
·
Mé.
manera, a Ja realización de la conquista" (El paisaje en la poesía mexicana.
Xlco:

Imprenta Universitaria, 1952) pp. 20-21.

276

impacto que las cosas de aquí produjeron en el recién llegado y cómo este
hecho se refleja en la poesía.18
Dos poetas nacidos en la Península en 1534, que estuvieron y escribieron
en la Nueva España por la misma época, pueden servir de ejemplo para
marcar los extremos de esa relación del artista con su medio. Nos referimos
a Pedro de Trejo y a Hemán González de Eslava. PEDRO DE TREJ0/9 quien se
acostumbra a presentar como el primer poeta '"criollo" de México, es ponderado por la variedad y desenvoltura de una vena fácil y proteica, que va
de las formas medievales a ias nuevas italianizantes, de las preocupaciones
teológicas y filosóficas, al tema amatorio, la elegía, la sátira, lo tradicional y
lo popular, y hasta da entrada "al criollismo en algunas de sus composiciones"
(J. Campos) . Verdad que ensaya innovaciones preceptísticas, como "la serie
de serventesios que sólo después apunta en fray Luis y Lope" (Méndez Plancarte) o los "nuevos enlaces del soneto y mezclas de endecasílabos normales
y de gaita gallega" (A. Reyes) ;20 pero su actitud, el tono de su voz, los motivos y modos de expresión están más cerca del siglo XV y la grave copla de
Manrique que del vitalismo renacentista o la fruición americana.
Muy diferente es HERNÁN GONZÁLEz DE ESLAVA, que llega a México hacia
1558, a los 24 años de edad, y de qujen dice Amado Alorn;o: "Los temas y el
lenguaje de los Coloquios .. . son mexicanísimos",21 tanto que Eguiara .Y Be18

Sabido es que el poeta español José Zorrilla sentó la tesis de que la literatura de
México "fue sólo reflejo de la española mientras México fue español", y que Ignacio
Manuel Altamirano fue el primero en exponer un programa de literatura como "fiel expresión de la nacionalidad" sobre la base de "un elemento activo de integración cultural". Véase: JosÉ Lurs MARTÍNEZ, La expresi6n nacional (México: Imprenta Universitaria, 1955) pp. 230 ss.; Idem., La emancipación literaria de México (México:
Antigua Librería Robredo /Colección México y lo mexicano, 21/, 1955). De Zorrilla
pu!de leerse ahora_ México y los mexicanos (México: Colección Stadium, 9, 1955).
Pedro de TreJo fue dado a conocer por Francisco Pérez Salazar en la Revista de
L~te:atura 7:1exicana (año 1; núm. 1, julio-septiembre de 1940), pp. 59-114, donde publico en edición facsimilar, el Cancionero general del poeta Pedro de Trejo plascenciano ( 1569), cuaderno de 58 páginas, del siglo XVI, escrito en Micohacán. En páginas
117-131 puede leerse la biografía de este autor, escrita por Pérez Salazar, "Las obras
Y_ desventuras de Pedro de Trejo en la Nueva España del siglo XVI". A continuación
figuran cuatro poemas de Trejo hallados en un proceso inquisitorial. Trejo era de Plasencia ( Extremadura, España) y anduvo por México a comienzos de la segunda mitad del siglo XVI, probablemente desde 1558 a 1575, fecha de la condena que hace
perder todo rastro de su vida, cuyos últimos años deben de haber transcurrido en el confinamiento de la flota surta en el puerto de San Juan de Ulúa.
~ JoRc~ CAMPOS, "Pedro de Trejo", en el Diccionario de literatura español~ (Madnd: Rev1Sta de Occidente; 2da. ed., 1953), pp. 706-707; MÉNDEZ PLANCARTE Poetas
novohispanos, I, p. XX; A. REYEs, Letras... , pp. 74-75.
'
n AMADO ALoNso, "Biografía de Femán González de Eslava" en RFH Año II

'

'

,

277

�ristáin lo declaran nativo de la Nueva España, y Menéndez y Pelayo no titubeó en considerarlo "el primer dramaturgo mexicano", por más que su
teatro pertenezca al momento prelopista. Por su participación en la vida
literaria de la Colonia ("la poesía era un modo de v1da social", dice A.
Alonso en su biografía, p. 247), por las alusiones a sucesos locales, por sus
temas y lenguaje, tan arraigados al suelo y afincados en el pueblo mismo,
clase a la que él pertenecía, González de Eslava resulta ser el máis mexicanizado de los españoles venidos a estas tierras en los comienzos de la colonización. En su pluma, tan humana como divina, refulgen por igual los resplandores de lo culto y de lo popular, como una fusión natural del proceso integrador de lo hispánico que con él adquiere carta de ciudadanía en el Nuevo
Mundo.
Con JUAN DE LA GUEVA, quien sólo estuvo tres años en la Nueva España
-entre 1574 y 1577- la emoción de lo inmediato se bifurca en movimientos
de ánimo que, por un lado se desarrollan idealmente como e"-presión genérica
de sorpresa, admiración y goce, y por otro, apoyado en la sensación directa
del contorno físico y humano, acierta a dar una primera visión, bien realista
por cierto, minuciosa y cargada de aztequismos, de la ciudad, su clima, árboles, frutas, comidas, fiestas' danzas y hombres que acaba de conocer. Tal
ocurre en su "Epístola al Licenciado Sánchez de Obregón, primer Corregidor
de México", donde "descríbesc el asiento de la ciudad, el trato y las costumbres de la tierra y condiciones de los naturales della":

atanores que el agua traen a peso
de Santa Fe una legua desviados...
De, aquestas cosas que sin arte expreso,
que admira el verlas y deleitan tanto,
de que puedo hacer largo proceso,
cuando las considero, bien me espanto,
porque tienen consigo una extrañeza
que a alcanzar lo que son no me levanto.
(MÉNDEZ PLANCARTE,

Vaguedades, prosaísmos y caídas no faltan en la poesía de Juan de la Cueva, desde aquellas tan mentadas líneas de las seis cosas escritas con C, "síntesis a,eabada del mal gusto" en opinión de A. Reyes. Hasta parecen deliberadamente primitivos e inexpertos (como de cosa que empieza a ser pero que
todavfa no es) sus tercetos de rústica armonía y toscos ritmos, su fidelidad
a cosas y hechos con esa rudeza retratista que admiramos en las reproducciones de paisajes y las escenas familiares de algunos pintores flamencos:
Mirad a aquellas frutas naturales,
el plátano, mamey_, guayaba, anona,
si en gusto las de España son iguales.
\

. . .A toda esta ·ciudad sois muy propicio
y la ciudad a mí, porq,ue yo en ella
a mi placer me huelgo y me revicio,
y así, la tengo por feliz estrella
la que nos condució, de una fortuna
tan grande cual nos dio y nos trujo a vella.

Los edificios altos y opulC7J-tos,
de piedra y blanco mármol fabricados,
que suspenden la vista y pensamientos;
las acequias y aquestos regulados
Núm. 3, pp. 213 ss.; FERNÁN GoNzÁLEZ DE ESLAVA, Coloquios espirituales y sacramentales. Edición, prólogo y notas de José Rojas Garcidueñas (Mooco: Editorial Porrúa, S. A., 1952; 2 tomos). Véase también el excelente libro de FRIDA WEBER DE
KuRLAT, Lo cómico en el teatro de Fernán González de Eslava (Universidad de Buenos
Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 1963).

278

I, pp. 13-14).

(lbid., p. 14) .

Por donde, entre comparaciones simples y candorosas~ de "encantadora sinceridad", se pasa a lo autobiográfico y lo histórico, con evidente deseo de ponderar lo indígena, aunque los indios en sí mismos le resulten gente "desabrida... y de no buen trato"; juicio modificado en la "Epístola al Maestro Girón", donde los llama "gente quieta y convenible". Ahora insta a los españoles
a venir a gozar de la "vida apacible" de México, porque
Aquí el deleite anda siempre en vuelta,
aquí el temor jamás turbó contento
ni al placer la discordia con revuelta.

Dice María del Carmen Millán: "De los elementos que en la poesía de
Juan de la Cueva empiezan a esbozar el paisaje mexicano, se destacan dos
principalmente: la presencia de colores fuertes y variados y una especie de
aliento melancólico que parece salir de la tierra misma, y que también está

279

'

�22

tras esa vida apacible y tranquila que gustó con fruición el poeta español".
¿ Iremos demasiado lejos si nos atrevemos a insinuar que esa "gracia desenfrenada y amen9s colores", encomiados por Menéndez y Pelayo como virtudes
"que fácilmente hacen perdonar la dureza y desaliño de algunos versos" del
poeta, son el preludio que abre rutas a la sensación plástica y la expresión visible, transferidas al sentimiento, ya con los ingredientes del matiz y la melancolía como anuncio de constantes que serán propias de la literatura mexicana? Nos place destacar estos tercetos:
El aguacate a Venus consagrado
por el efecto y trenas de colores,
el capulí y zapote colorado;
la variedad de hierbas y colores
de que hacen figuras estampadas
en lienzo, con matices y labores,
sin otras cien mil cosas regalado:s
de que. los indios y españoles usan,
que de los indios fueron in·ventadas.

(MÉNDEZ PLANCARTE, pp. 14-15) .
Para Menéndez y Pelayo "era Juan de la Cueva, aunque nacido en Sevilla, una especie de disidente o tránsfuga de la escuela poética de aquella
ciudad, no sólo por la mayor libertad y ensanche de su doctrina literaria,
análoga en varios puntos al romanticismo, sino también por su alejamiento
habitual del artificioso lenguaje poético, reacción que exageraba hasta caer
muchas veces en desmadejada trivialidad". 23 Cuando vino a América era ya
un hombre relativamente maduro -pasaba de los treinta años de ed,ad-;
al volver a España se dedicó al teatro; en 1579 estrenó su primera comedia;
la colección más antigua de sus obras dramáticas data de 1583. Antes se
dio a conocer como poeta lírico (Obras, Sevilla, 1582), siguiendo módulos
petrarquistas. Más tarde, en el Coro febeo de romances historiales (Sevilla,
1587), se le ve transitar esporádicamente por sendas tradicionales (el romance
"Bachiller de un solo libro", por ejemplo) . Su teatro no puede ser más
español, aunq~e por lo general mediocre. Se lo suele considerar como el
último · paso hacia la constitución de un teatro típicamente español, y, por
tanto, como figura clave, con todas sus limitaciones, en la dramaturgia pe,. MARÍA DEL CARMEN MILLÁN, El paisaje.. . , op. cit., p. 29; A. REYES, Obras
completas, I, p. 200.
"' MENÉNDEZ y PELAYO, Historia de la poesía hispanoamericana, ed. cit., I , p. 27.

,

280

ninsular. Su Exemplar poético (1606), primera poética original escrita en
verso y en lengua vulgar en la Penínsufa Ibérica, según Walberg,24 adquiere,
por lo mismo, una importancia excepcional en la preceptiva dramática española. Su interés por lo nacional, lo contemporáneo y lo popular, su receptividad siempre abierta hacia lo nuevo, lo típico de las costumbres y el
lenguaje hablado, le dan un carácter singularmente distintivo entre los escritores de su tiempo. ¿ Se debió esta peculiaridad a la índole natural de su
temperamento o a la varied::.d de sus experiencias en el ancho mundo por
él visitado? Por momentos, este andaluz tan espontáneo como trivial e iluso,
a la vez que tan recio en sus arranques de entrañable franqueza, da la impresión del indiano que vuelve para repartir sus ganancias en el predio natal.
Y si esto no fuera así, ahí quedan para nosotros, los hispanoamericanos, sus
templadas notas de amor y reconocimiento a la tierra que' le abrió nuevas ventanas por donde asomarse a la vida y al arte. Lástima que el mérito de su
poesía no pueda compulsarse, con la novedad de sus rumbos y la nobleza de
sus intenciones. De todos modos, su valor "representativo", de verdadero hito
señero en la estimación y aprovechamiento de primicias novohispanas, es incuestionable. Lo consideramos bastante, y no pretendemos asignarle más qúe
lo que atinó a esbozamos para futuros y mejores diseños. Sirva esta aclaración
para evitar confusiones. Juan de la Cueva supo hacer presente en sus versos
lo que ya existía como realidad inevitable en la vida común de españoles y
americanos. No logró separar sus cuadros de la materia bruta a que estaban
adheridos. Se quedó en las enumeraciones e inventarios, en los entes intactos
de la naturaleza, criaturas vivas pero a media voz, más evidentes por su
aspereza que por cualquier accidente individualizador. Salpicaduras de brocha
gorda no dejan ver los trazos del pincel artista. La naturaleza está antes que
el paisaje. Lo contemplado se traga al contemplador. Todo esto es cierto. ·
Pero no hay más remedio que concederle, con A. Reyes: que "adelanta una
primera visión de nuestro ambiente" y que, a veces, ofrece "la fidelidad d e
un buen retrato".25
Algún lustro más de elaboración y pulimento será necesario para que las
cosas se recorten y las siluetas se perfilen en descripciones de deliberado interés artístico. Esta tarea va a ser realizada por EUGENIO SALAZAR DE ALA&amp;"E• W ALBERG, "J uan de la Cueva et son Exemplar poético", en Lunds Universitats
(Lun?, Suecia, 1904, Vol. XXXlX ); FRANCISCO DE !CAZA, "Juan de la Cueva", en
Boletm_de la Real ~cademia Española (IV, 1917) y sus prólogos a Juan de la Cueva,
Comedias Y tragedias (Madrid, 1917) y en "Clásicos Castellanos", LX (2a. ed.,
1941) ; MARCEL BATAILLON, "Simples reflexions sur Juan de la Cueva" en Bulletin
Hispanique ( 1935).
·
'
" A. REYES, Letras.. . , p. 73.

281

�cóN,26 quien moró en México entre 1581 y 1598. Salazar es escritor de educación universitaria. Sabe sus latines, conoce su Erasmo y se ha entrenado en
agudezas intelectuales y técnicas retóricas. Hombre de casta y beneficiario
de altos cargos burocráticos e~, por tradición familiar y por la frecuentación
de refinados medios sociales y círculos de cultura, un burgués hogareño con
mentalidad cortesana; en cierto modo un "clerc" que conoce su "métier'' como
un renacentista y que gusta portarse como un criollo aprovechado. Personalidad cambiante, diestra y empeñosa, todo en él hace pensar que estaba bien
preparado para resolver el cünflicto estético que "tuvo que surgir cuando la
raza y aun el habla de los españoles vinieron a troquelar con su sello todos
nuestros elementos nativos" / 7 el de la musa tradicional, impuesta por su
validez histórica y como condición operativa de la misión colonizadora, con
el de la musa nativa, latente siempre en el seno de la tierra y apenas oculta
en el corazón de los hombres, dispuesta a vivir al primer soplo del aire, un
vuelo apercibido o una simple herida abierta en la corteza del tronco indígena.
Si Eugenio de Salazar nació en 1530, tenía cuarenta y tres años de edad
cuando, en 1573, pasó a ocupar el cargo de Oidor en Santo Domingo, y
cincuenta y uno cuando llegó a México. Se babia casado con Catalina Carrillo en 1557, y a su esposa dedicó una parte muy nutrida de su producción
lírica. En España escribió cartas satíricas, con gracia y donaire ( en "gallarda
prosa", dice A. Reyes), que no publicó por considerarlas "cosa de burlas".
Cabe suponer -y es lo má~ lógico- que son del período de su felicidad
familiar los muchos sonetos, canciones y obras "líricas" (como el autor gusta
llamarlas) consagrados a su esposa. En 1559 "dióse a pretender en la Corte";
fue designado Fiscal de la Audiencia de Galicia, hasta que, en 1567, obtiene
la Gobernación de las islas de Tenerife y Palma, en las Canarias. Con cargos
de tanta figuración, el poeta de corte pastoril y delicias hogareñas y el prosista
de humor y chispeantes observaciones se toma grave y solemne ( A. Reyes) ,
escribe "versos para enumer;ir los cargos que desempeñaba'',28 oculta sus poemas
"' Sobre Eugenio de Salazar véase: GARCÍA lcAZBALCETA, Obras, t. IV ; "Biografías", III; vol. 6 de la "Biblioteca de Escritores Mexicanos" (México: V. Agüeros, Editor), pp. 79-83; PEDRO HENRÍQUEz UREÑA, Obra crítica, ed. cit., pp. 679-680; A.
REYES, Obras completas, 1, pp. 249-252; PniENTEL, Historia.. . , pp. 44 ss.; MENÉNDEZ
y PELAYo, Historia. .. , I, pp. 22 ss.; MAIÚA DEL CARMEN MrLLÁN, El paisaje. .. ,
pp. 29-32.

" A. REYES, Obras completas (México: Fondo de Cultura Económica, t. I, 1955 ),
p. 198.
,. En el siguiente soneto:

Nací y casé en Madrid; crióme estudiando
la Escuela Complutense y Salamantina,

282

porque -dice- "temí por causa de mi profesión y oficio no tuviesen algunos
a desautoridad mía publicar e imprimir obras en metro castellano".29 A ca1,1sa
de tales escrúpulos, dejó ordenada, precedida de minuciosas recomendaciones,
el corpus de todas sus obras de interés literario (por lo cual excluye los
"Puntos de Derecho" que pensaba publicar en vida) para que se dieran a
luz despué~ de su muerte. El manuscrito original ( en folio de 533 hojas) que
se conserva en la Biblioteca de la Academia de la Historia de Madrid, fue
preparado en la Nueva España y lleva por título el de Silva de poesía, compuesta por Eugenio Salazar, i·ecino y natural de Madrid.
La Silva de poesía se compone de cuatro partes, con el siguiente contenido:
Primera parte, donde reúne las "obras que Eugenio de Salazar hizo a contemplación de Doña Catalina Carrillo, su amada mujer", dividida en dos: a)
obras pastoriles; b) sonetos, canciones, etc. Segunda parte: "donde hay obras
que el autor compuso a contemplación de diversas personas y para diversos
fines", sonetos, canciones, epístolas en verso, etc. Es la parte que da referencias
sobre la poesía en Santo Domingo y reproduce todo lo que se relaciona con
México. Tercera parte: "que contiene algunas de las cartas en prosa a muy
particulares amigos suyos". En la primera parte hallamos una octava rima
-"La perpetuación de maye", fol. 177-181-, con el objeto de celebrar el
aniversario de su matrimonio, en la cual Catalina de Carrillo aparece luciendo,
junto a una blanquísima azucena, "un lustroso íczotl es un pimpollo que hay
en la Nueva España a manera de palmito, que tiene las cabezas de las
pencas blanquísimas y lustrosísimas". Inmediatamente después sigue la segunda parte, la cual se inicia con un soneto "A Doña Blanca Henríquez, marquesa de Villamanrique, virreina de Nueva España", que sirve de dedicala licencia me dió la Segundina (la de Sigüenza),
la Mexicana de doctor el mando.
Las Salinas reales fui juzgando,
puertos de raya a Portugal uecina,
Juez P esquisador fui a la contina
y estuue en las Canarias gobernando.
Oidor fui en la Española: Guatemala
me tuvo por fiscal, y de allí un salto
di en México a fiscal, y a oidor luego;
de allí di otro al tribunal más alto
de Indias, que me puso Dios la escala:
allí me abrace su divino fuego.
( GARCÍA lcAZBALCETA, Obras, ed. cit., pp. 80-81).
"' En GALLARDO, Ensayo . .. , IV, p. 326.

283

' 1

�toria a la "Bucólica: -Alber-Blanca. Descripción de la Laguna de México"
(fols. 182-196). En el folio 302, el "Romance en voz de Catalina en una ausencia larga a Ultramar del autor siendo desposados", que son las composiciones que realmente interesan a nuestro estudio.
Empezaremos con la "Epístola a Herrera", porque en ella lo cultural predomina sobre lo directamente experimentado. Se ve que la misiva tiene más
un carácter informante que estrictamente literario, y que, como tal, quiere
dar cuenta de todos los aspectos de la vida espiritual y civil de México;
en un plan minucioso, aunque sin detalles precisos, sin nombres ni obras que
lo ilustren, clasifica formas del saber, géneros y especies preceptísticas, ciencias, filosofía, gobierno, religión, etc. Tan vago y dilatado resulta todo, que
si no fuera por las menciones de Moctezuma y Cortés, difícil sería adivinar
que está hablando de México. La misma entrada descriptiva es un aéreo
telón mental
donde el cielo
en círculo llevando su grandeza
pasa sobre occidente en presto vuelo,
y donde- el sol alumbra la belleza
de los val!es y montes encumbrados. ..

y en los más altos montes florecidos
piden veneración las dulces Diosas,
cantando versos dulces y medidos,
diversas rimas con primor compuestas
q,ue de armonía llenan los oídos.
(lbid., 355-356).

Allí los escritores son "muy doctos y famosos", se hallan "los ingenios más
floridos" . . . "y prendas de varones eruditos". Por momentos pareciera que ya
va a introducimos en algún detalle de precisión distintiva:
Rompiendo gruesas lanzas en la tela,
sufriendo el duro golpe en el torneo,
aunque el brazo y la cabeza sienta y duela.
Con gran destreza gobernar ya veo
la adarga-y lanza y el feroz caballo,
sin que el jinete haga lancei feo .
(lbid., 357),

Altura ideal, sin duda, para situar, de modo casi abstracto, la gramática, la
;etórica, la moral, etc.:

Pero, no. La mente está en otro lugar, el vocabulario pertenece a otro
ámbito, lejano y libresco, y . la materia poética no le toca la cuerda sensible.
Hay demasiadas musas y zampoñas para que esta arcadia pueda col)vertirse
en algo real :

Aquí que ( como en la gentil floresta
la linda Primavera de mil flores,
de beldad llenas con su mano presta)
van descubriéndose otras muy mejores
de artes y de ciencias levantadas
que ilustren otros nuevos moradores.

Y a por los prados y por verdes cuestas
la ruda Musa dulcemente suena
a las ovejas, a la sombra puestas,
y su zampoña, de malicia ajena,
y del ornato de ciudad curiosa,
con cuerda sencillez su son ordena.

(GALLARDO, Ensayo .. . , IV, 353-4) .
Pasa revista a las influencias: las de la lengua toscana, provenzal, griega . .. ,
y se detiene en este cuadro de égloga convencional :
La Nueva España: ya resu ena en ella
el canto de las Musas deleitosas
que vienen con gran gusto a ennoblecella.
Y en las más claras fu entes sonorosas,

284-

(lbid., 356) .

En general, el fin es más evidente que la realización : halagar a su ilustre
destinatario :
Que con tu fino esmalte lustre dieses
al oro de la rica Poesía,
y con tu clara luz la descubrieses.
Como en la honda mina donde el día

285

�Allí está aquella población famosa:
Tenuxtitlán la rica y populosa;
aquélla donde el grande M octezuma
tuvo su corte y su real asiento
a donde en plata y oro y rica pluma
juntaba de tributos largo cuento. ..

no entra, ni del sol alguna lumbre
que muestre el metal rico- donde guía;
metida la candela que lo alumbra,
descubre luego la preciosa veta
que hinca a! centro desde la alta cumbre.
(!bid., 358) .

Observa María del Carmen Millán que en Eugenio de Salazar "la dificultad consiste en asegurar cuál era para él más realidad poética: aquélla en la
que vivía por su educación... y por su época; o esta otra, contundente y
enérgica, que le sale al encuentro".ªº Y en seguida surge la pregunta: ¿en
qué medida logró el poeta poner la materia novohispana en los moldes artísticos de su tiempo y cómo? Importa saber, ante todo, lo que tuvo que abandonar de su caudal europeo, y si hubo una consciente labor de selección para
aprovechar lo adquirido en su plan de posible estratega de nuevas conquistas.
Para responder a esta pregunta será preciso que nos desplacemos al otro plano
de la visión de Salazar: el descriptivo, donde las cargas de sus conocimientos
clásicos y renacentistas, si bien le siguen presionando, ahora buscan el modo
de acomodarse a las nuevas experiencias. El mismo "aderezo retórico" se afina
para penetrar en la realidad concreta, desleírse en ella y salir en el ensamble
plástico, como en un forcejeo incómodo entre la aspereza de sus erizados
aztequismos y su no del todo abandonada "manera blanda y apacible de
Garcilaso" (Menéndez y PelJ.yo).
Diríase que Salazar se tonifica, se robustece y viriliza en contacto con el
aire y todos los elementos narurales de la "Laguna d e México", cuya descripción emprende partiendo de lejanías mitológicas y, a paso lento, como con
temor y cautela, se allega y establece en el "fuerte pecho" del "cerro airoso"
de Chapultepec (Gallardo, 366). Salazar ha dejado atrás sus resabios eróticos
y petrarquistas, la empalagosa dulzura que todavía nos harta en la "Epístola",
el dasvaído eco de las "mus:l!l deleitosas", las inoperantes "claras fuentes sonorosas", dignas de otra gloria en Garcilaso, y hasta la muy humana y personal
temática que impregnaba con "ternura conyugal" su "prosaísmo casero" (Menéndez y Pelayo) . Su facilidad y variedad de antaño se estrellan al dar con
esos "peñoles" que se llaman Tecpecingo, Tepcapulco y Xico; su inspiración
se empapa como de un elemento disolvente ("su elemento y su licor salado"),
"por las entrañas de la firme tierra", en "este ejido y valles tan extraños";
un estrépito de colores y de ruido exótico le entra por 106 ojos, le atraviesa
tercamente sus oídos y le cuaja en las "profundas venas". Admirado, asienta:
30

286

MARÍA

DEL CARMEN MILLÁN,

Y no puede menos que reconocer
a la bella ciudad, donde se cierra
de verdes cerros llenos de hermosura,
una espaciosa y muy gentil llanura.
I

(lbid., 362').

La laguna de México y el cerro de Chapultepec se le vienen encima con
implacable dominio. Para recobrarse del asalto invoca a Neptuno, a Júpiter,
al viejo Nereo, a dríadas, delfir?es y tritones, al mismo Dios Pan, el "Pan
Eterno que es uno y trino" calderoniano; pero pronto se libra de toda esa
fanfarria decorativa y empieza a vestirse con el "color local y americano" en
versos de fluída limpidez:
Alrededor de la laguna ~Zara
por todas partes sale y hermosea
el ve.rde campo, donde se repara
y repasta el ganado y se recrea.
Aquí el mastín despierto no lo ampara,
ni hay en este lugar para qué sea:
que no le sale el lobo, ni le trata,
ni dél aquí el ganado se recata.

El Mayoral de aquesta pradería
tiene un escueto cerro por m ajada,
de donde otea, en asomando el día,
los prados con su fresca rociada.
V e los ganados, ve la pastoría,
ve la laguna y la ciudad, que agrada,
porque el cerro todo se descubre,
que es eminente, y nada se le encubre.

El paisaje. .. , p. 30.

287

�I

Chapultepec se llama el cerro airoso;
y en forma de un montón grande está puesto,
tosco a la vista; empero muy hermoso,
de tosca piedra al parecer compuesto;
mas entre aquellas piedras muy vistoso
de árboles silvestres entrepuesto,
que visto da a los ojos gran contento
desde su calve hasta su cimiento.

Abre en la raíz fija un ojo claro
de un agua dulce, clara, fresca y pura,
contra la sed de México el reparo,
el refrigerio y general hartura.
Es tan profundo el nacimiento raro,
que apenas sonda alcanza a su hondura:
sale. con manso y natural sonido,
a la vista agradando y al oído.
( !bid., 365-366).

Verdad que en estas descripciones, como ha notado la doctora Millán,
"se observa la intervención constante de la escuela clásica" --o, más bien, la
tonalidad bucólica del renacimiento-; y es posible que "quizá en Salazar no
se advierta ningún sentimiento que demuestre francamente un intento de
identificación con nuestro ambiente (seguimos citando a la doctora Millán),
pero sí resulta significativa la intervención de palabras ( que en realidad son
objetos, cosas presentes) que por sí solas nos colocan en un medio ambiente
americano". El poeta se encuentra con algo diferente: sobre todo plantas que
no están en la memoria del lector de Garcilaso -ni por supuesto en el repositorio de su lengua-, como el "tule", la "milpa", el "chile'', el "ají"; los
ve como son y los califica mezclando las percepciones directas con las reminiscencias literarias: 2 "milpas_bellas", "verde tule", "bermejo chile", "naranjado ají", junto a la "fresca juncia", por ejemplo. En esta naturaleza
"extraña" no debe sorprendernos que un poeta cargado de mitologías nos
haga recorrer la laguna mexicana, en un viaje fantástico, montado "en una
gran ballena" -"rica silla de limpio nácar''-, junto al "Rey a quien se
humilla/ el mar soberbio, el que es obedecido/ de los peces más fieros y espantosos,/ y de los vientos bravos y furiosos" (Ibid., 363). Lo que importa
es la fusión de lo "literario" con la vivencia que el impacto de las sensaciones

toma sensible y- delicada la materia tosca que levanta. El pasaje que mejor
ejemplifica ese ·ensamble es el siguiente, por demás citado por lo obvio:
,

Allí el be1mejo chile colorea,
1

y el naranjaao ají no muy maduro;

allí el frío tomate, verdeguea,
y flores de color claro y oscu,ro,
y el agua dulce entre ellas que blanquea
haciendo un enrejado claro y puro
de blanca plata y variado esmalte,
porque ninguna cosa bella falte.
( !bid., 364).

En los tres primeros versos la enumeración no pasa de un inventario vegetal -anticipo lejano de los de Bello, según A. Reyes-, con sus accidentes
naturales, que expresa en adjetivaciones necesarias y poco variadas (cuando
no superfluas repeticiones) ; pero lo concreto y minucioso se quiebra de pronto y se dispersa en juego de colores, como la luz que pasara por un prisma,
"haciendo un enrejado claro y puro/ de blanca plata y variado esmalte",
con un sentido plástico y de ''poesía en sí", que dan la medida de sus posibilidades creadoras. Frente a éstas y otras transfiguraciones coloristas que
matizan el idilio de Albár y Blanca con que termina la "Bucólica", Alfonso
Reyes no ha resistido a la tentación de suponer "µna sinfonía de alburas,
preludio a los motivos monocromáticos que Gautier inspirará al modernismo
de Gutiérrez Nájera y de Rubén Darío".31
No creemos que sería ir demasiado lejos si reconocemos en la poesía de
Salawr tres elementos que de-ben ser potenciados como ingredientes de futuras realizaciones en la poesía mexicana: a) la fusión cultural de motivos y ·
formas europeas (mitología, visión de la realidad, actitud humana, modos de
expresión) con experiencias nuevas con contacto directo con la materia novohispana. Ejemplo: en los pasajes ya citados y en otros que citaremos, la ficción del mito clásico, que hace posible la entrada de Neptuno en la "L¾auna
de México", mediante la construcción de "un acueducto secreto", "calando
el monte y cerro y dura sierra", y así "se pusiese ·por vistoso objeto a la bella
ciudad" (la de Tenoxtitlán "rica y populosa", poco antes descrita). Terminado el viaje a través del acueducto, empieza Neptuno -''cauto Capitán
11

A. REYEs, Letras.. . , p. 73; Resumen... , p. 13; Obras completas, I, p. 199
Y pp. 249-252; MÉNDEz PLANCARTE, Poetas novohispanos, I, p. 62; MARÍA DEL
CARMEN McLLÁN, El paisaje... , p. 32.

288
289
e

ff.¡9

�que va cubierto/ a tomar fuerza por secreta mina"-, a recorrer la laguna Y
el cerro, con feliz acogida de éstos al verse honrados por tan ilustre visitante:
Y ya llegando al deseado puerto,
salió con gracia y majestad divina
por la clara laguna dando lustre
al agua y campo, y a aquel pueblo ilustre.
Hizo su entre.da en una gran ballena
que las heladas hondas va hendiendo,

( adviértase el s'unil de la ballena asimilando a la canoa indígena, que pocos
versos más adelante va a ser mencionada con su propio nombre)
de resplandor y claro lustre llena,
del agua en su gran boca recogiendo,
y la ciudad y largos campos lle¡ia
de espadañas della, que esparciendo
iba amorosamente y rociando
los comarcanos pueblos admirando.
(!bid., 363).

Versos de los cuales cabe simbolizar la expansión de la alta prosapia cultural de Occidente sobre la rústica naturaleza del Nuevo Mundo como una
acción de beneficio, pero también por esa confesada admiración a los "comarcanos pueblos". De inmediato el dios se humaniza y, ya identificado con
el medio, aparece más terreno, en una descripción de nobleza patriarcal:
Con gravtJ aspecto y rostro muy seteno,
barba de plata que le cubre el pecho,
largo cabello enriquecido y lleno. ..

El nuevo reino hallado por el extraordinario visitante, por su parte, y gracias a ese contacto dichoso, se personifica en el "Sur ufano", que desea servirle y va a mostrarle las bellezas del contorno:
Cerca dél iba el rico Sur ufano
con gana de servirle y agradarte,
el agua sacudiendo con la mano
de la mojada barba; y a mostrarle

290

el bello puerto y lago tan galano
que había hecho para recrearle,
con los campos y cerros del contorno
y grandes pueblos del vistoso adorno.
(!bid. 363).

La unión de ambos mundos se va haciendo cada vez más efectiva. La intervención del sabio mensajero hace posible la confrontación y separación del
agua dulce y la salada (la de los lagos de Xochimilco y de' Tezcoco), para que
la primera sirva al regadío y la fecundación. Resultado: el cuadro de legumbres
ya citado. El encuentro ha sido encantador, padfico, ampliamente frui::tífero.
Se proclama "que ésta ha de ser laguna de conttmtos"; ·y, subiendo a la parte
más alta del cerro, se declara su posesión:
Aquesta laguna tan preciada
a mi Deidad la dejo consagrada.
(!bid. 365).

La alegoría mitológica termitia aquí, para dar paso a la escena bucólica en
que Albár y Blanca (o sea d virrey Alvaro Manrique y su esposa Blanca
Henríquez) manifiestan, entre confesiones de amor al modo pastoril, la infinita complacencia de vivir en el nuevo paraíso americano. no sin echar de
menos la lejana meseta castellana. La confesión de Albár puede sintetizar esé
simbolismo a que hemos venido aludiendo:
b) La segunda aportación de Salazar es ese sentido de la interioridad lírica, que presta delicadeza, discreción y melancolía a cuanto escribe. Los mismos colores adquieren significados anímicos J se aplican a ,cualidades humanas ("blanca honestidad", por ejemplo). Casi al final de ;la "Bucólica",
Blanca expresa sus sentitnientos entrañada en el paisaje, como si ella fuera
ya parte del alma de las cosas, con una ternura que deja muy atrás cualquier convencionalismo de escuela:
Por valle y m onte sigo
ganosa tus pisadas,
y los secos rastrojos
son flores a mis ojos,
si por tu senda van enderezados:
que cuando amor afierra,
llana se hace la fragosa tieJ':ra.
(!bid. 369).

291

�·
Confesión y felicid ad que termma
en aJ· ustada "intencionalidad significativa" de no poca eficacia p·oemática:
Albár, cuando se ríe
el Alba, y luego veo
de ésa tu cara la encarnada albura,
el Alba no me envíe
otra gala ni arroo;
albo me es todo, y alba mi ventura,
albea en tu figura
la alba y fresca rosa;
albea tu prudencia,
albea tu conciep,cia,
albea tu piedad maravillosa.
Mi Albár: ¡nimca Dios quiera
halle el Alba sin ti a tu compañera!
(lbid. 370).

c) Por este camino del juego de colores, las transposiciones líricas, los
matices expresivos y las significaciones simbólicas, Salazar abre rumbos y da
pautas a lo que hoy llamamos "poesía pura". Un soneto, poco menos que
desconocido, puede tomarse como ejemplo de esta aspiración del poeta: la
de identificar su alma con la belleza pura.
El soneto se titula "Vidrio de rosas". La flor que le sirve de símil no es
una novedad introducida por Salazar en la poesía española, pero sí en América, donde hallará acabadas aplicaciones en Sor Juana y en poetas más modemos. Dice así:
¡Oh lozanico vaso vidrioso!
¡Oh agua clara, fresca, dulce y pura!
¡Oh rosas delicadas, en quien dura
un ser suave, lindo y oloroso!
El claro cielo, empíreo, glorioso,
¡oh limpio vidrio!, en ti se m e figura,
y e¡¡, esa tu agua dulcé la dulzura
que hinche aquel lugar tan deleitoso.
Las coloradas rosas que en ti veo
las gloriosas almas representan
que gozan del bien sumo y alegría.

292

Divinas esperanzas me sustentan:
Padre del cielo, ¡ cumple mi deseo!
Que sea rosa tal el alma mía.

En el "Romance en voz de Catalina en una ausencia larga a ultramar del
autor, siendo desposados" (Gallardo, IV, columnas 371-374) se dan unidos
los tres elementos antes mencionados. Además, el inventario vegetal de la
"Bucólica" (que en mucho nos recuerda lo que después hará, antes que Bello, el interesantísimo autor de la "Silva cubana", ¿Ruvalcaba?), se completa con enumeraciones de pájaros cantores (¿debo admitir que no sólo
se anticipa a Balbuena, sino también a Lugones y al propio Neruda?) en
una sinfonía de color y sonido que hace pensai:. en las "bachianas" de Villalobos. Un par de ejemplos para cerrar estos comentarios:
Cuando la bermeja Aurora
dejaba en el cielo helado,
a Titón su anciano amigo
que fue en beldad extremado. ..

( elemento mitológico)
Cuando los corrientes ríos
de arboledas adornados,
muestran de, bruñida plata
sus licores y bordados:
su claro cristal descubren
y sus cursos dilatados,
lavando los limpios guijos,
las arenas blanquedndo:
cuando los montes y · valles
y los extendidos prados
manifiestan sus colores
verde, blanco y naranjado,
azul, prieto y amarillo,
rojo, pardo y encarnado,
turquesco, color de cielo,
lo morado y lo leonado:
cuando de la blanca rosa
se abre el pabellón morado,

293

�y brota entre puntos verdes

el bel clavel colorado,
la azucena y el jazmín
descubren su lustre blanco,
y la morada violeta
con el alhelí morado;
y los campos hacen muestra
de. sus galas a lo claro,
obradas con mil matices
y rocío aljofarado . ..

( color, matiz, inventarios vegetales)
Y el suave ruiseñor
y el cenc;ontle están cantando,
de pies en las verdes ramas
del árbol verde y lozano:
y el canario y sirgue1ico
y calandria levantando
al cielo sus dulces voces. ..

(inventario de pájaros)
¡ Ah cómo tardas, amado!
Saliste J1or pocos días,
detiéneste muchos años:
temo que pQr mi tfesdicha
el mar se haya cuajado.

quien poco se sabe, llegó a América después de haber viajado por Italia y
Francia. Si se acepta que había nacido en 1559 y que salió de España en
1582, debió tener unos 23 años de edad cuando, según cierta carta que se
le atribuye ("Felisio, tu carta vide"), hizo escalas en Cartagena y Panamá,
desde donde fue al Perú. De Lima salió rumbo a la Argentina, como acompañante de Ramiro de Velazco, designado Gobernador de Tucumán en 1584.
Se le ve figurar en documentos de Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba,
y ocupar cargos oficiales, entre 1586 y 1593. De esta última fecha es una declaración que se encuentra en el Archivo Histórico de Córdoba (Argentina),
por la cual nos enteramos de que escribió un poema descriptivo de la provincia de Tucumán, desde su descubrimiento y conquista por Diego de Rojas hasta el gobi,mo de Ramiro de Velazco, titulado Famatina, hoy perdido. Volvió a Lima y acaso fuera "criado" del Virrey Diego Hurtado de
Mendoza, como dice Dorantes de Carranza. Lo cierto es que vivió en el
Perú hasta 1598, año en que fecha su conocida "Sátira. . . a las cosas que
pasan en el Pirú". Ese mismo año se fue a México, donde vivió al finalizar
el siglo XVI, al parecer ya más sosegado, por lo menos en los embistes de su
pluma satírica.
En Mé,dco siente la atracción del medio ambiente, y si no abandona la
sátira por completo, lo que más distingue sus composiciones de este período
son sus descripciones del paisaje, su preferencia por las alabanzas, la crónica
y aun el registro de formas propias del habla de los indios. México -el "estanque mexicano"- le resulta un '"apacible albergue", canta al "Indiano volcán
famoso", a las "Montañas de Guadalupe", al paisaje de Yucatán y Campeche
( aunque no haya visitado esa región, según confesión propia), y en el "Romance a México" da una visión de gentes y costumbres, cuyo interés, como
afirma Alfonso Reyes, no radica en "la excelencia de su obra, sino por el testimonio que ella nos da sobre la vida americana en el siglo XVI" .33

( interioridad lírica) .
En conclusión: Eugenio de Salazar merece ser editado y mejor conocido,
porque su . producción poética tiene particular interés en sus relaciones con
los comienzos de la poesía mexicana.
No menos significativa es la producción mexicana del andariego y satírico peninsular MATEO RosAs DE ÜQUEND0.32 Este singular personaje, de

= RosAs DE ÜQUENDO, escrito también así: Roxas, Rojas, Rozas; usó los seudónimos de Juan Sánchez, "Andronio", "Jctónimo" y "Bucin.io amante de Rosilla". En
1883 García Ica2balceta, al examinar el Ms. de la Sumaria relaci6n de las cosas de la
Nue:a España (publicada por primera vez en México, Imprenta del Museo Nacional,
1902) , dio a conocer el nombre del "satírico Oquendo, criado del que fue en el Pirú
el Ilmo. Dn. García Hurtado de Mendoza..." (ed. cit., p. 150; lo vuelve a citar en
294

la p. 233). A. Paz y Melia dio a conocer el Cartapacio de di/erentes versos a diversos
asuntos compuestos o recogidos por Mateo Rosas de Oquendo, en Bulletin Hispanique
(1906 y 1907 ). En 1917 el argentino P. Pablo Cabrera, sin conocer los trabajos anteriores, dio nuevos datos de nuestro autor, en "Mateo Rosas de Oquendo, el poeta
más antiguo de Tucumán" (Revista d.f la Universidad de C6rdoba, Argentina, t. IV
( 1917), pp. 90-97). El mismo año, Alfonso Reyes publica su "Rosas de Oquendo en
América" (RFE, IV, 1917), estudio que recoge en sus Capítulos de literatura española. Primera serie (México: La Casa de España en 'México, 1939), pp. 21-71. Sobre
estos textos han espigado otros autores, como Horacio G. Rava, Ricardo Rojas, Vélez
Picasso, Andrés Greco, Emilio Carilla y otros, hasta el descubrimiento de nuevos
Ms. (3912 y 3560 de la Biblioteca Nacional de Madrid) , por el P. Rubén Vargas
Ugarte, quien dio los textos en R osas de Oquendo· y otro-s. Introducción y notas de ...
(Lima: Clásicos Peruanos, vol. 5, 1955).
.. A. REYES, Capítulos... , op. cit., p. 31.

295

�\

Rosas de Oquendo es, ante todo, un observador de la vida en sociedad y un
analista del alma individual. Sus sátiras y romances descriptivo-autobiográficos
dejan ver, en sumo grado, los resentimientos del español que choca con el medio y la nueva actitud que el criollo va asumiendo con respecto al progenitor
peninsular. No parece casual que en el Cartapacio de la Biblioteca Nacional
de Madrid (Núm. 19. 387) se hallen, junto a sus obras originales, otras de
índole crítica, como el famoso soneto "Minas de plata, sin verdad mineros",
que, junto con "Viene de España por el mar salobre" y "Niños soldados, mozos capitanes",34 se aducen como pruebas de la pugna entre dos generaciones ya bien dilerenciadas. Rosas de Oquendo, que tan duro había sido en su
sátira contra los peruanos, aparece mucho más suave (melancólico dice A.
Reyes) en su "Sátira que hizo un galán a una dama criolla que le alababa
mucho a México". Aquí también "desahogó su resentimiento español contra
la vida criolla que carecía cada vez más", como afirma Anderson lmbert.
"Sin embargo -sigo la cita- se advierte que, de tanto vivir en colqnias, su
primera animosidad contra el criollo, su primera arrogancia de europeo, fueron disminuyendo. En México llegó a expresar cierto entusiasmo. Con los
años parece que se encariñó con el nuevo mundo".35 De ese entusiasmo y cariño dan testimonio el "Romance a México" y el "Indiano volcán famoso".
En el primero, una tarde en que está 'ºcontemplando mis desgracias, / dando
guerra a la memoria / la ausencia de nuestra patria"... "considerando el
silencio / de aquesta ciudad loada", enumera :
Tanto galán caballero,
muchas y bizarras damas
que la adornan y engrandecen,
que la ilustran y la ensalzan,
gran suma de mercaderes
que.., aunque todo el mundo abarcan,
como pesas de reloj
unos suben y otros bajan;
muchos doctores de borla,
muchos letrados de fama,
licenciados canonistas
que a Bártulos aventajan;
" Dichos sonetos pueden leerse en MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia . .. , ed. cit., I,
pp. 39-41. Fueron hallados por García Icazbalceta en el mismo manuscrito en que
encontró las octavas de Terrazas.
.. E. ANDERSON IMBERT, Historia de la literatura hispanoamericana. (México:
Fondo de Cultura Económica; 3a. ed., 1961, vol. 1), pp. 71-7.

296

teólogos de conciencia
que la conservan y amparan;
bachilleres y letrados, ·
casi más que Salamanca.
En estas diez excelencias
se encierra quien la levanta
sobre cuanto en sí contiene
Roma, España, I talia y Francia:
la plata, ganado y trigo,
ilustres puentes y plazas,
templos hermosos, famosos,
fuenteS¡, caballos y casas.

El "Indiano volcán famoso", con su intensa nota de intimidad y recursos
formales de más alta elaboración parece ser el más claro ejemplo de unidad
entre hombre y mundo antes rechazada por nuestro autor:
Indiano volcán famoso,
cuyas encumbradas sienes
sobre tablas de alabastro
coronan copos de nieve:
así las cumbres más altas
con derechos puntas entren
a compartir con los cielos
tus copados pinos verdes;
así tu menuda escarcha
cuajada en perlas se quede,
que des paso a mis suspiros
para que. a su dueño alleguen.
Así el sol que te arrebola
tu fogoso azufre trueque
e.n vetas de plata y oro,
por quien te adoren las gentes.
Dirás que un ausente afirme,
- que es mucho haber firme ausentequejoso ya de la vida
pide remedio a la muerte.
Que aunque el morir es tan triste,
yo diré que muero alegre
con que reciba en su cielo

297

�el alma que allá me tieno.
Y vosotros, entretanto,
altos pinos, rocas fuertes,
se,iti.d el mal que se acaba,
si acaso acabarme puede.

LA OBRA DE ALFREDO MAILLEFERT Y JOSÉ RUBÉN ROMERO
PROF. RAÚL A.rulEOLA CORTÉS

I
"Ciertas cosas son azules sólo porque
se contemplan desde muy lejos".
A.M.

ALFREDO MAILLEFERT nació en Taretan, Mich., el 24 de junio de 1889, único
fruto del matrimonio del Ing. Alfredo Maillefert Olaguíbel y de una hija
de don Feliciano Vidales, dueño de la rica hacienda de San Marcos. Cuatro
meses tenía de vida el pequeño Alfredo cuando perdió a su padre y quedó
b1jo el amoroso cuidado de su madre, que le procuró una educación acorde
con la tradición familiar paterna, enraizada en la cultura y el espíritu franceses. En Morelia estudió las primeras letras con la maestra María Granados,
que más tarde sería la madre del escritor Antonio Brambila.
Desde su infancia se establecí&amp; en Morelia, intentó hacer carrera en algunos planteles de esa ciudad, sin haber conseguido su propósito. A partir de
1917 se radicó en México y trabajó como redactor del periódico La R epública,
que editaba el p·eriodista Heriberto Barrón. En 1922 regresó a Morelia: y fue
maestro de Francés y de Lengua Castellana en las Escuelas Normales de
Varones y Señoritas. En 1926 regresó a México y prestó sus servicios en la
Oficina de Extensión Educativa de la Secretaría de Educación Pública. En
1934 renunció a su empleo y se incorporó a la docencia en la Universidad
Nacional Autónoma de México, donde impartió las cátedras de Francés y
Literatura Hispano-americana; fue además traductor y corrector de pruebas
de la Imprenta Universitaria, con cuyo sello se publicaron sus biografí~ breves
de Vasco de Quiroga, fray Servando Teresa de Mier y Dr. Miguel Silva
( 1936) . A fines del mes de julio de 1937 apareció! su libro Laudanza de Mi298

299

�choacán, también en edición de la Universidad Nacional. En la Biblioteca del
Estudiante Universitario se editó un tomo de Cuentos, Crónicas y Ensayos, de
Manuel Gutiérrez Nájera, tío de Maillefert, ya que el Duque Job había ca-

sado con Cecilia Maillefert Olaguíbel, hermana de su padre, y nuestro autor
escribió un interesante prólogo. La Universidad Michoacana conmemoró en
el año de 1940 el IV Centenario de la fundación del Colegio de San Nicolás
con diversas publicaciones, entre las cuales figuró la edición de Ancla en el
Tiempo (Gentes y Paisajes), en una bellísima edición moreliana.
Minado por la enfermedad, el gran escritor falleció en la ciudad de México el 12 de agosto de 1941. Después de su muerte se han publicado diversos
trabajos que reúnen artículos, prosas, fragmentos, notas críticas y registros de
lecturas, tales como Los Libros que leí, con prólogo del maestro Agustín Yáñez (Imprenta Universitaria, 1942) , y Una Historia que. Contar, Papeles de
un Provinciano (Jus, 1946) , así como numerosos estudios y artículos de rec0nocimiento a los méritos intelectuales de este extraordinario escritor michoacano.

11
"Por los caminos de Michoacán transitan las amapolas del silencio".

J. R. R.
José Rubén Romero nació en un poblado michoacano, Cotija de la Paz,
el 25 de septiembre de 1890. Allí radie&amp; sú familia hasta el año de. 1897 en
que se trasladó a la capital del país, donde permaneció durante siete años, al
cabo de los cuales regre.só a Michoacán, instalándose en Ario de Rosales
( 1904-1906). El joven Romero tuvo necesidad de trabajar para ayudar al
sostenimiento de su familia. En 1906 emprende un viaje a El Oro, México,
buscando colocación; por fin encuentra plaza de burócrata y se inicia como
Administrador de Rentas en Sahuayo (1908). El subprefecto de Santa Clara,
Salvador Escalante, le confía el cargo de Secretario en 1910, poco antes de
lanzarse al movimiento revolucionario como jefe de un amplio grupo de
campesinos. Más tarde, Romero ocupa el cargo de Receptor de Rentas en la
misma población cuando Escalante era ya un famoso general. En 1912 obtiene Rubén un empleo en Morelia, en el despacho del Dr. Miguel Silva,
primer gobernador revolucionario del Estado. Después de la caída y muerte
del señor Madero, el Dr. Silva dejó el gobierno en manos de los esbirros del
300

hue~mo, generales Alberto Dorantes y Alberto Yarza, quienes sucesivamente
ocuparon el cargo; con la llegada del general Jesús Garza González al gobierno, la persecución contra los maderistas y silvistas se recrudeció, y Romero
tuvo que abandonar el Estado, yéndose a la ciudad de México; un corto
viaje a Morelia estuvo a punto de costarle la vida. En plena revolución, Romero y su familia se radicaron en Tacámbaro, hasta 1919 en que los bandoleros
asaltaron el comercio de su propiedad. Desde entonces vivió en la capital de
la República. Aquí fue Secretario Particular del Ing. Pascual Ortiz Rubio
(1919); Inspector General de Comunicaciones (1920); jefe del departamento
de Publicidad de la Sec¡etaría de Relaciones Exteriores ( 1921) ; jefe del departamento administrativo de la misma Secretaría ( 1924-1930); cónsul general de México en Barcelona (1930-1933 ); director de la oficina del Registro
Civil ( 1933-1935) ; nuevamente cónsul general ·de nuestro país en Barcelona
(1935-1937); Académico de la Lengua (1935); Embajador de México en
Brasil (1937-1939); Rector de la Universidad Michoacana (1943-1944); Embajador de México en Cuba ( 1939-1945); desde 1946 fue consejero de la
Presidencia de la República y se dedicó a organizar reuniones culturales de
importancia como el Congreso de Academias de la Lengua Española ( 1951 ).
Falleció el 4 de junio de 1952.
Comenzó a publicar poemas y prosas desde sus años juveniles.· Su bibliografía, por tanto, es extensa: con Luis Murguía Guillén publica el periódico
Iris y en él aparecén sus primeros poemas; luego vienen sus folletos y libros;
Fantasías (1908); Rimas bohemias (1912); H ojas marchitas (1912); La musa heroica (1915); Cuentos rurales (1915); La musa loca (1917); Alma heroica (1917); Sentimental (1919); Mis amigos, mis enemigos (1921); Tacámbaro ( 1922); Versos viejos (1930); Apuntes de un lugareño (1932);
~ esbandada ( 1934) ; El pueblo inocente ( 1934) ; Mi caballo, mi perro y mi
rifle (1936); La vida inútil de Pito Pérez (1938); Anticipación a la muerte
(1939); Una vez fui rico (1942); Breve historia de mis libros (1942); Morelos (1942); Rostros (1942); Alusiones a la gue.rra (1943); Algunas cosillas
de_ ~ito Pérez que se me quedaron en el tintero ( 1945); Rosenda (1946);
VtaJe a Mazatlán ( 1946); Cómo leemos El Quijote (1947); Mis andanzas
académicas ( 1950) .
Las Obras Completas de este gran escritor mexicano se han reunido, aunque con grandes omisiones, por la Editorial Oasis (1957), y por la Editorial
P~rrúa (1963). El Dr. William O. Cord, del Sonoma State College, ha publicado los Cuentos y Poesías inéditos de José Rubén Romero ( 1964).

301

�III
A primera vista ambos escritores representan polos opuestos en el campo
de la literatura nacional. Maillefert es de una delicadeza y una finura exquisitas, en tanto que Romero es un relator de picardías, escritas sin aliño, y
es una especie de cronista de los '"pueblos rabones".
Si nos colocáramos en el plano de las comparaciones y de la fantasía, diríamos: si don Alfredo hubiera sido músico nos habría brindado piecesitas
íntimas, gavotas para que alguna María de villorrio las tocara en el piano
junto a la verdosa ventana que cae sobre una plazoleta sombreada y húmeda; don Rubén nos hubiera dado una marcha estrepitosa, de esas que ejecutan las bandas de pueblo, desafinadas y alegres, con sus sones picarescos e
intencionados, o hubiera sido el compositor de una sinfonía sustantiva, como
aquella que el maestro Revueltas escribió sobre los caminos de México.

Siguiendo este planteamiento comparativo, si ambos hubieran sido pintores, el poeta de Taretan aparecería como un miniaturista de tonos delicados y vagos, un· pintor de cuadros de caballete con atardeceres crepusculares
y desvanes con luz opaca y fina que se filtrara por un enrejado atestado de
flores; el poeta de Cotija hubiera sido un muralista grandioso en cuyos trazos vigorosos encontrarían acomodo los hombres-cumbres junto al pueblomasa, las tradiciones de nuestra historia y nuestra cultura junto a las imágenes obscenas de agrio sabor popular.
Mas nuestro prop-ósito no es enfrentar a estos dos escritores mexicanos
sino estudiarlos, tratar de encontrar las raíces de tan frondosos y cobijadores
árboles, cuyos frutos son motivo de orgullo para las letras nacionales.
Existen varias circunstancias que los aproximan, varios puntos de contacto, que son evidentes también al primer examen. Uno de ellos es el de haber consagrado la totalidad de su obra a su tierra natal; ninguno de ellos
sali_ó espiritualmente de su amada provincia, y por esa devoción alcanzaron
los linderos de la universalidad. Hasta en sus obras más extrañas, ambos escritores tuvieron los ojos puestos en Michoacán; por ejemplo, en las novelas Una Vé!Z fui rico y Anticipación a la mue;te, de Romero; y Los L ibros
que leí, de Maillefert. En medio de la feria de vanidades de las grandes urbes o en el recato de las lecturas de autores clásicos españoles, franceses o
ingleses, siempre tuvieron a la mano la sabrosa e ingenua comparación con
el paisaje nativo.
Otra línea de contacto: la fecha de nacimiento, casi igual en los dos. Maillefert nació en 1889, y Romero en 1890. La fecha del nacimiento de un escritor no es un dato carente de importancia en el estudio de las influencias

literarias; esa señal, que marca el comienzo de una vida, sitúa al individuo en
el tiempo y en su época, frente a los problemas que fueron comunes a su
generación en un pueblo determinado. Así que estos dos escritores fueron
contemporáneos y coetáneos.
Ahora examinemos la línea de su formación literaria. Pero antes recordemos, a grandes rasgos, cuál era la situación en que se encontraba nuestra
literatura nacional cuando estos dos mexicanos nacieron.. Eran los años del
apogeo de la dictadura porfirista, que impidió el desarrollo económico y
cultural del país, propició la deformación o el olvido del arte popular, entregó los bienes de la cultura a los representantes del descastamiento, y creó
una atmósfera de falsa corte, oropelesca . y absurda frente a la miseria y el
hambre de las mayorías. Ermilo Abreu Gómez, en una de sus memorables
cartas -la que escribió a J uan Marinello-, sintetiza aquella situación en
este párrafo: "Se copian, entonces -dice-, gustos exóticos, particularmente
de Francia. Se fabrican casas con manzardas para que caiga la problemática nieve de nuestro cielo estéril. Se construye un T eatro Nacional para un
género que no existe _Y p~ra una nacionalidad que no logra definirse. Se inventa un Palacio Legislativo para un gobierno que se burla de los reglamentos de policía. En el Conservatorio de Música trata de conservarse no la
música autóctona y de incorporarla al acervo nacional y de elevarla a un
nivel más alto, haciendo factible su estilización y gobierno técnico, sino que
se dedica a repetir la música de Europa. El espectáculo oficial es la ópera
italiana. Y en las antesalas ministeriales los pintores y los oradores disfrazados de griegos, hablan de ágoras y pintan decoraciones con la estampa del
Partenón. La dictadura es una corte. Es una democracia con casaca. Se vive ·en perpetua mascarada".1 Este párrafo es, como dijimos, una síntesis del
estado cultural y político de aquel período.
Afuera de aquellos salones donde la cortesanía recortaba las siluetas versallescas, estaba el México de rompe y rasga, de güarache y corrido, de arraigo y autenticidad, al que muy pocos escritores miraban con curiosidad y hasta con algo de lástima. " ...desde hacía muchos años, latían las heces humanas de una patria desvirtuada y corría un ancho y desbordado torrente de
mexicanidad cuyos hontanares estaban punto menos que inexplorados y a
ningún escritor que est~ase su producción dentro de los cuadros distinguidos de su tiempo se le hubiera ocurrido recurrir", dice Mauricio Magdaleno. 2
1

ERMILO AilREU GÓMEz. Carta a Juan Marinello, en Clásicos, románticos y moder-

nos. Ed. Botas, México, 1934, p. 194.
• MAURICIO MAGDALENO. Prólogo a Pueblo y Canto, de ANGEL DEL
del Estudiante Universitario, México, 1939, p. IX.

CAMPO,

Biblioteca

302
303

�Naturalmente que aquella situación anormal no podía prolongarse ~ás
tiempo que el necesario para que madurara el descontento ~e las mayon~
nacionales. Se desbordó la rebelión contra aquella monstruosidad y sobrevino la Revolución de 1910.
Siempre me ha parecido altamente dramática aquella página de la novela emérita de don Mariano Azuela, Los de Abajo, donde nos presenta el
cuadro de saqueo y violencia en una mansión aristocrática, a la que penetran los rebeldes, pues "no tienen más que escoger la casa que les cuad,r~ Y
,
arran sin pedirle licencia a naiden". Aquel es un cuadro dramatlco
esaag
~
.
~
que amerita cierta atención. Los rebeldes, los h~mb_res que e pus1~ron
barriga a las balas", destrozan los muebles y cortmaJes de aquella luJO~ re· . " . . .se mantuv'ieron atónitos contemplando los montones
SI'denc1a.
. de
. bbros
sobre la alfombra, mesas y sillas, los espejos descolgados con sus v1~nos rotos,
grandes marcos de estampas y retratos destrozados, muebles y b1be!ots hechos pedazos". "Afuera en un ángulo del patio y entre el humo sofocante, el
Manteca cocía elotes, atizando las brasas con libros y Pª~:les que alza~an
vivas llamaradas". "¡ Qué sudaderos para mi yegua! ... -d1Jo la Codornizy de un tirón arrancó una cortina de peluche, que_ s: ~~ al _suel~ con t~do
'a sobre el copete finamente tallado de un s1llon . ¡ Mira tu ... cuany gaIen
.
.
'd' ·
·
·
ta v1eJa encuerada'. -clamó la chiquilla de. la
_ Codorniz,. d1vert1 mma con
, ·nas de un JuJ·oso ejemplar de La Divina Comedia. Esta me cuadra
1as 1affil
, II
b
mucho y me la llevo. y comenzó a: arrancar los grabados que mas ama an
su atención".3
Estas páginas amargas, de violencia y destrucción, pertene~ ~ la _lustoria de la cultura. Aquí describió Azuela no sólo un acto de p1llaJe, smo el
cuadro de una substitución cultural. Aquellos objetos de arte, testimonios 'del
confort y de la vida refinada; se habían levantado enmedio de la ~ria,, la
i~orancia y el analfabetismo de las grandes masas del pue~lo. ¿ Que sab1an
aquellos hombres rudos e impulsivos, de papeles, retratos, hbros o estampas,
si estaban al margen de la civilización? ¿ Qué otra cosa podía esperarse de
ellos sino la destrucción inconsciente de aquellos objetos que nada decían
a su sensibilidad?
Cuando la Revolución Mexicana se inició, nuestros dos escritores michoacanos andaban por los diecinueye años. Maillefert se encontraba recluido en
Morelia; se inscribió en el Seminario y en el Instituto del Sagrado Corazón pero no avanzó en sus estudios; en su casa, donde la prematura muerte
padre había prendido negro crespón desde que el único hijo tenía cuatro meses; en su casa recibió clases particulares; su abuela paterna lo ins-

del

• MARIANO

304

AzuELA. Los de Abajo. Ed. Botas, México, 1944, pp. 145-146.

cribió a revistas francesas; y el joven se acog10 a la lectura sin plan ni orden alguno, y participó discretamente en la vida bohemia de esa ciudad.
Rubén Romero era por aquellos años un jovencito delgado, nervioso e
imaginativo, metido en bajos menesteres de la burocracia para contribuir al
sostenimiento de su fam,ilia, en donde la desgracia apareció por el lado de la
penuria económica. Escribía versos de romanticismo trasnochado y "muy originales cuentos típicos, copiados de la vida real", como asienta un comentarista de aquelloo añ9s. Parece que tenía prisa por vivir, y con un cinismo simpático cuenta sus primeras aventuras políticas y amorosas, en un conmovedor
estilo de confesión íntima. Bajo la sombra de Salvador Escalante y de su
propio padre, el jovencito Romero se afilia al movimiento revolucionario, en
el que no disparó ni una bala ni participó en. ninguna batalla. Sin embargo,
aquellos hechos nutrieron su espíritu y orientaron sus incipientes letras.
Las primeras lecturas marcan una huella que difícilmente borran los años.
Maillefert leyó a los clásicos españoles, particularmente a los místicos, que le
dejaron su espiritualidad; y a los novelistas costumbristas del XIX, que habrían de depositar en su estilo el amor al paisaje.
En el prólogo que escribió para el tomo dedicado a su pariente Manuel
Gutiérrez Nájera, en la Biblioteca del Estudiante Universitario, Alfredo Maillefert se retrata a sí mismo. Lo vemos en · una fresca mañana de la ciudad de
México, allá por el 1905, sentado ante una mesa del Café ConG_ordia; desde
su mesa descorre una cortinilla de terciopelo rojo y se pone a mirar "el movimiento de la calle"; los personajes y carruajes que mira pasar le recuerdan
aquel mundo en que vivió el Duque Job, y que el joven añora con el perfume de su gardenia inseparable. Pero, enseguida, el prologuista descubre sus
preferencias y habla de la formación de Gutiérrez Nájera como si quisiera hablarnos de la suya propia, destacando que la "Poesía es técnica, Poesía es estudio. Poesía es disciplina". "Debemos individualizamos, pero dentro de nuestra tradición literaria". Y acentuaba el hecho de que "los más conspicuos maestros del Duque Job están del otro lado del mar". Con esto trató de afirmar
que las influencias extrañas carecen de importancia cuando se tiene el corazón
puesto en la patria.4
Al hacer la selección del Duque Job, Maillefert incluyó aquellos cuentos,
crónicas y ensayos en donde su antepasado se acercó más al paisaje mexicano. No olvidó el antologista - ¡ cómo iba a olvidarlo!- las páginas que Gutiérrez Nájera dedicó a Morelia y a Pátzcuaro, aunque no sean de lo mejor que produjo aquel autor.
: ALFREDO MAILLEPERT. Prólogo a Cuentos, cr6nicas y ensayos, de MANUEL GuTIÉRREZ
NAJEAA. Biblioteca del Estudiante Universitario. México, 1940, pp. IX-XXVII.

305
• H-20

�De Europa vino la luz más esplendente de la poesía que hemos dado en
llamar Modernista, y que algunos llaman simplemente Neo-romántica. Gutiérrez Nájera es reconocido como uno de los precursores de aquella corriente
literaria. Del mismo origen fue el ángel que voló por las páginas cordiales de
Maillefert. Un autor, particularmente, parece llenar las condiciones del maestro: Francis Jammes, a quien leyó y releyó en las tardes soleadas frente al
paisaje del Quinceo, o con los resplandores del crepúsculo en una banca del
solitario jardín de las Rosas, donde se oyen pasar las horas con su cortejo
de melancolía.
La madre de Rubén Romero era lectora constante y ávida de El Quijote.
Entre los recuerdos de su infancia, don Rubén conservó el de aquel libro magistral, que fue su' primera lectura. En las páginas cervantinas nutrió su estilo como en una fuente de frescas aguas. Su inclinación hacia los perspnajes
populares, su lenguaje desprovisto de aliño, la picardía que señorea en sus
páginas, su preferencia por los términos rotundos y las palabras gruesas que
adornan al idioma castellano, y hasta cierto regusto por los temas de la justicia y el equilibrio sociales, ¿ no son el resultado claro de un cervantismo estilístico en la obra de nuestro novelista? Con mucha razón, cuando la Academia Mexicana de la Lengua quiso recordar a Cervantes, con motivo de
su centenario, señaló a don Rubén para que hablara sobre el autor y la obra
inmortales, de donde resultó ese magnífico ensayo que se ilama: Cómo leemos el Quijote.5
Hasta aquí podría pensarse que hay un antagonismo irreductible entre los
dos escritores. Uno con un gusto francés, otro con un gusto español. Uno
con Jammes y con su correspondiente "Azorín"; otro con el libro de Cervantes a la cabecera. Sin embargo, veamos cómo, en mi modesta opinión, ambos autores se hermanan en aspectos muy hondos de su sensibilidad y en la
proyección de su obra fundamental.
El Neo-romanticismo tuvo en Michoacán su generación representativa. En
ella se encuentran, por su propia definición, algunos de los mejores poetas
rnichoacanos modernos : Donato Arenas López, Alfredo Iturbide, José Ortiz
Vidales, y otros destacados autores. En compañía de ellos, o bajo su influencia decisiva, ya que ellos murieron en los primeros seis o siete años del presente siglo, un grupo de jóvenes continuó y afinó los principios de aquella es-6
cuela. Entre esos jóvenes estaban Alfredo Maillefert y José Rubén Romero.
En su libro Ancla en el Tiempo, MaiUefert se refiere a Romero, al que
conoció cuando estaba "recién Uegado de su pueblo y de las poesías de Béc• JosÉ RunÉN ROMERO. Cómo leemos El Quijote. Discurso. México, 1947.
• Vid. RAÚL ARR.EOLA CoRTÉs. José Rubén Romero, vida y obra. Colecci6n de
Autores 'Modernos. Columbia University, Nueva York, 1946.

306

quer
y Acuna
- " . seguramente que ello ocurrió en aquella ocasión
.
vitaron al pueblerino para q
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en que inor la fama,
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El modernismo latinoameri
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en una brillante g\!neración liter:ri:~ ca espanola y concluyó convirtiéndose
El maestro Pedro Salinas
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afirma. " para m' 1 . ' end ul n. cem o ensayo sobre la Generación del 98
. ...
i e signo e siglo XX es el .
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importantes de ese períod d
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los temas literarios. Ese !iris
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La obra novelística de don José R b, R
.
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.
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pagmas ~ara descubrir esa "ardiente tonalidad poética"
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o de un costumbrismo co
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x1cano es su poderoso aliento lírico, del que enconosas muestras en sus novelas.
E~ Apuntes de un Lugareño, su primera
lccc1onados al azar, estos párrafos:
obra en prosa, encontramo~, sea) "Amapolas en la tarnacua junto al
.
.,
amaranto rodando al az
rastrojo re1,1en segado; tejocotes de
ar, para que los caballos con su braceo garboso jue' ALFREDO MA!LLEFERT. Ancla en el tiempo G
. .
cana, Morelia, 1940 Una segund d . ., d. entes y paisa1es. Universidad Michoa1963·
.
a e ic1on e este libro, por la misma U mvers1
.
"dad :
8

PEDRO SALINAS. L"t
1 eratura española siglo XX
. Robredo, México,
1949, p. 34.
· 2a. ed . Lib.

307

�guen, como chicos, a las canicas; secas barbas de pino que cuelgan como encajes de Bruselas; polvo de oro en el sendero .. /'
b) "Transparencias de tul. Vagas claridades. de ópalo. Cuando nosotros llegábamos a la plaza, peinábanse los fresnos con. el peine sonoro del viento, y la
aurora, como una loca pastorcilla, derramaba sobre la tierra sus frescos cántaros de leche..."
c) "Otra vez el paisaje de mis montes ubérrimos; la carreta con los bueyes cancinos resoplando en la loma; el ojo azul del lago mirando absorto al
firmamento! Maravilloso mes de octubre que riega espigas y amapolas...
Viejos puentes de morillos que gimen al paso de la recua; potreros con las
milpas alineadas como si fueran batallones, y manchando la sombra de los
chirimoyos, como un charco de sangre fresca, los tejados limpios, rojos, de Ario
de Rosales".
d) ''Y la pila de mi casa cantaba su canción de siempre. Acaso me decía
en secreto, cosas que yo no supe oírle y que, después, Ramón López Velarde,
aprendió en la pila de su pueblo".9
En El Pueblo Inocente nos ofrece esta hermosa estampa rural:
"Por la ventana del pajar asomó una gallina y trastornó en el suelo como
quien vuelca un cesto de costura, los ovillos brillantes y sedosos de sus catorce pollitos..." 10
Y, para concluir esta parte, en Desbandada destacamos esta línea:
" ... una mañana de agosto, limpia y transparente como un capelo".11
La lírica de Rubén Romero, como la de Maillefert, no es hermética, a la
manera que la conciben algunos poetas contemporáneos, sino clara y franca,
profunda y hondamente sensual. En ambos escritores la sencillez aparece como
un imperativo. Largo resultaría anotar y transcribir en esta vez los párrafos y
páginas que Maillefert dedicó a Michoacán en el tono sencillo y delicado que
usaba. Baste decir que nuestros dos escritores parecen seguir las normas de
sencillez que les marcaba francis Jarnmes, desde su Soledad Poblada, o el
maestro Azorín hablándoles del estilo.
La Librería Universal de Francia recogió las páginas que Jammes dejó inéditas en el momento de su muerte. Son estas páginas un código de sencillez
para los poetas y escritores. "Ser simple es ser santo", les dice. ''Piensa que
tu alma debe florecer en almas humildes. No pongas en tus palabras ni piedras preciosas ni oro, porque el vestido de tus palabras podría avergonzar al
• JosÉ RueÉN ROMERO. Apuntes de un lugareño. Barcelona, 1932, passim.
'º JosÉ RueÉN ROMERO. El pueblo inocente. México, 3a. ed. Barcelona 1936, p. 53.
11
JosÉ RueÉN ROMERO. Desbandada. 2a. ed. Barcelona, 1936, p . 153.

308

harapo del mendigo..." "Son tanto más bellas estas páginas, cuanto más se
aproximan a lo normal de la vida; tanto más bellas, diría, cuanto se las siente
menos escritas".12
La misma sencillez predicaba Azorín cuando decía, refiriéndose al estilo:
"¿ Qué es el estilo? ... Pues... mirad la blancura de esa n ieve de las montañas, tan suave, tan nítida; mirad la transparencia del agua de este regato de
la montaña, tan límpida, tan diáfana: el estilo es esto; el estilo no es nada. El
estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no es nada..." ·
Lejos del amaneramiento la prosa de Rubén Romero, esa prosa tan maciza
y tan plena, una de las mejores en nuestro idioma, por la espontaneidad y sano objetivismo con que está formada. Muy lejos también del amaneramiento
la prosa de Maillefert, amasada toda ella con los materiales que le brindaron
el paisaje y el estilo de vida michoacanos.
Los dos parece que seguían las normas del maestro francés o del maestro
español. Don Rubén Romero habló siempre de su ignorancia. En diversas ocasiones y con varios motivos, expresó y levantó como bandera la confesión de
su propia ignorancia y de su falta de estudio de las literaturas extranjeras.
Claro que el maestro lo hacía para disimular sus errores. En verdad sí había
leído a sus clásicos españoles y conocía a los autores franceses e ingleses. No
debe desdeñarse la circunstancia de que, por muchos años, don Rubén trabajó
en el servicio diplomático; que vivió en París y en Madrid, en Centro y SudAmérica, Y seguramente que entró en contacto con escritores y obras de aquellas latitudes.
Es de creerse que tan renovada e insistente declaración de ignorancia quería seguir al célebre poema de Francis Jammes, Plegaria para Confesar su
I gnorancia:
1

R egresa, desciende de nuevo a tu simplicidad.
H e visto las hormigas trabajando en la arena.
Como ellas, corazón enfermo y tierno, sé prudente;
cumple tu debe; como Dios lo ha dictado . ..
Nada sé, no soy nada, nada espero,
sino ver por momentos balancearse un nido
sobre un álamo rosa, o en el blanco camino
pasar un pobre, luciente de llagas sus pies.
Haz que al levantarme de la m esa hoy
sea como aquellos que en este bello Domingo
,. FRANCIS JAMMES. Páginas inéditas. Librería Francesa! París, 1954.

309

�extienden a tus pies, en la humilde iglesia blanca,
la confesión pura y modesta de su simple ignorancia.U

Don Rubén hizo de la simplicidad su bandera literaria. "Mi literatura -dice-, volando a ras de tierra, se nutre con elementos de una simplicidad primitiva: la choza, el árbol o la fuente; mi estilo pudiera definirse como una
mera transcripción de conversaciones plebeyas, y mi paupérrimo conocimiento de los seres, no necesitaría, por nulo, la clasificación de un Andrónico de
Rodas..."
El mismo Maillefert, en el retrato que hace de Romero en su libro capital
Ancla en el Tiempo, dice que don Rubén "es de los que beben su inspiración
echándose de bruces, como -junto al arroyo campesino- las gentes de su
pueblo..." 14
Y en el prologuito que escribió Maillefert para la misma obra, definía su
propia concepción estética: "Yo no quisiera en ninguno de estos retratos literatura, si por ella ha de entenderse rebuscamiento e insinceridad. Así como cuando tenemos un bello cuadrOI buscamos para él un cristal límpido y sin
fallas, que no altere la figura, que sólo la conserve mejor, yo quiero que mis
palabras sean sencillas, y tan diáfanas, que las figuras se vean y se estimen co15
mo fueron o, en todo caso, como han sido en mi memoria y en mi corazón".
Literatura espontánea y honda la de los dos escritores michoacanos a quienes hemos querido unir en estas páginas. Ninguno de ellos cedió terreno a lo
artificioso ni se inclinó hacia el amaneramiento que fue característico de la
etapa anterior a la Revolución. Desde este punto de vista los dos, Alfredo
Maillefert y José Rubén Romero, fueron escritores revolucionarios, por más
que el primero haya recibido una educación aristocrática y refinada, y el segundo haya forjado las armas de .su estilo junto a la fuente del pueblo, de
bruces como si bebiera el agua del arroyo.
Maillefert pertenecía, como se ha dicho, a una familia de hacendados michoacanos. Su abuelo materno era uno de los más pudientes hombres de negocios del campo mexicano. Cuando don Feliciano llegaba a Morelia, los
círculos financieros se animaban y aquella era una noticia que se comunicaban con interés. La hacienda de San Marcos fue afectada por el movimiento agrario que trajo consigo ht Revolución. Era de esperarse en el retoño de aquella familia de rudos agricultores, desp·oseídos por la ola justiciera,
un tono airado de protesta y un rencor contra-revolucionario; y sin embargo no brotó el reproche ni la diatriba, porque aquel hombre era en sí un
1

•

14

15

310

Op. cit.
Ancla en el tiempo. ed. cit. p. 171.
MAJLLEFERT .• 0p. cit. p. 7.

FRANCIS JAMMES.

ALFREDO MAILLEFERT.
ALFREDO

poeta, y poeta de su tiempo y de su hora, que atemperó los impulsos de su
clase social para dedicarse de Jle:no a la lectura de sus libros favoritos y a la
formación de su espíritu, no apto para el combate sino para el goce estético,
en el que parecía abstraerse a tal grado que no vivía en el mundo de violencia que bullía a su alrededor, sino en el mundo de sus imágenes y sus libros,
para él primordiales.
Estas abstenciones, ese ensimismamiento del poeta, io hemoo leído en
sus mismas páginas. Cuando comenta Los de Abajo, de don Mariano Azuela, y se refiere a los sucesos de la Revolución, dice: "Teníamos diecinueve
años. . . cuando comenzó la R evolución". "¿ Qué fue para nosotros la Re. , ;&gt;" "Nosotros -y este plural envuelve ahora no sólo ya a mi pervo1uc10n.
sona sino al ambiente todo". "¿ Teníamos partido? Tal vez; pero, en realidad, nosotros teníamos otro partido..." 16
¿A cuál otro partido se refiere el poeta? Nos dice que el Bosque de San
Pedro se había quedado abandonado y polvoriento; ya no se miraban pasar
los coches lujosos que conducían a la soberbia aristocracia·' desde el kiosco,
los domingos, ya no sonaban las notas dulces o melancólicas de las danzas de
Elorduy; las familias principales habían huído y ahora ocupaban las casas
los jefes revolucionarios que ufanos se asomaban a los balcones, como a fortalezas conquistadas; se escuchaban los cantos populares; "he aquí que había
ocurrid~ un remolino, como una ardiente polvareda y pasaban ya otras gentes
o las mismas, pero trastrocadas". Y el p·oeta leía, leía, incansablemente ; con
sus libros amados pasaba por las llamas de aquel incendio que derrumbaba
el mundo, el ambiente de sus mayores, y él imperturbable y sereno lo miraba destruirse como algo ajeno a su sensibilidad.
¿ Quién acertaría a describir el estado de ánimo de aquel p·oeta formado
en las duras disciplinas del autodidactismo, ante aquella violencia que le
llegaba tan de cerca y a la que apenas prestaba atención, sin ánimo para defenderse? ¿ Una conformidad y un secreto espíritu de justicia motivarían
aquella abstención? ¿ Un subconsciente afán renovador y rebelde, heredado
en su sangre francesa, frenaría los impulsos y gozaría con la destrucción de
aquel mundo suyo?
La R evolución Mexicana no fue solamente un movimiento armado para
derrocar un régimen político ni para repartir la tierra ni para fortalecer la
democracia. Fue todo eso, pero además fue también una rebelión de tipo cultural frente a los negadores de lo mexicano, frente al descastamiento de los
extranjerizantes, que dudaban de la capacidad creadora de nuestro pueblo
Y se inclinaban hacia fórmulas extrañas en actitud de servil imitación.
16

ALFR EDO MAILLEFERT.

Los libros que leí. Imprenta Universitaria, México, 1942,

pp. 109-113.

311

�El autor de Ancla en el tiempo y Laudanza de Michoacán escogió el mejor de los caminos, el de la mexicanidad, el que arraiga y profundiza en la
realidad mexicana, y exalta los paisajes y personajes nuestros, como a seres
que merecen ser llevados a las páginas de la literatura nacional.
No son: Manzana de Anís, ni Clara de Ellebeuse, ni Almaida de Etremont, sino son: don Angel, don Rafael el boticario, Próspero, las dos Conchas, don Marín, Comparán, Paclúta Manríquez, Pastor el dulcero, Burgos
el tendero, Carmen, Luisa, María, Rosa, Elena, Teresa, Adela...
Por distintos caminos, don Rubén Romero llegó a la misma meta que su
pai-sano y contemporáneo. El no poseía la sólida cultura de Maillefert, pero
supo ver a su pueblo en la hondura de su alma y trasladar los_latidos de la
Patria a las páginas de sus obras magistrales.
Estos dos escritores nos brindan una lección, que debemos aprovechar en
estos días en que nuevamente se pone a discusión el sentido de la literatura
mexicana. Cuando unos afirman que no debe cultivarse el descastamiento
que se provoca por la lectura de los autores extranjeros, sino "desentrañar la
verdad y la esencia del pueblo", y que "el camino de la universalidad es ser
nacional"; otros copian a los extranjeros y "se mueren por citar nombres como Elliot, Kafka, Sartre..."
El ejemplo de Maillefert y Romero está marcando el camino justo. Ellos
nos dicen que lo importante es observar, comprender, penetrar al pueblo, entender las responsabilidades del escritor en su hora, sin discursos y sin manifiestos,
sino callada y lealmente; cultivar un patriotismo no de periferia sino de raíz;
y sobre esas bases leer y asimilar lo extranjero, que ningún daño produce y sí
sirve para ensanchar los horizontes de la creación literaria. No podemos encerramos mezquinamente, con la creencia de que en esa forma salvamos la
esencia de nuestra cultura; ello sería suicida. Pero no podemos ni debemos olvidamos de lo nuestro para traducir lo que otros escritores han sentido y pensado en circunstancias y medios históricos y culturales diferentes. Ni malinchismo ni chauvinismo, si se nos permite usar de esos términos nuevos, con los que
suelen designarse esas dos tendencias.
'
Maillefert llegó a la literatura nacional por el camino de la lectura y de la
meditación. Llevó a sus clásic'os españoles a dar un paseo por el Sena, como
dijo en un ensayo muy importante el maestro don Pedro de Alba. El fue, como
su paisano Rubén Romero, de los "poetas de casta hispánica que sin olvidar
la sangre de sus mayores, asimilaron las esenci~ del espíritu de Francia". "Esa
fuente de sugerencias --dice el doctor De Alba- que se descubre en la. poesía
provinciana de México, que luego se vuelve manantial de emociones recatadas,
acierta con el noble estilo de intimidad que es propio del simbolismo francés". 17
"

312

PEDRO DE ALBA-

Por el mismo camino llegaron al nacionalismo literario: Ramón López Velarde, José D. Frías, Manuel de la Parra, Manuel Martínez Valadez, Francisco González León, Alfredo Ortiz Vidales, Miguel N. Lira, y otros poetas y escritores que honran y enaltecen a las letras mexicanas contemporáneas. El ejemplo de todos ellos puede servir de norma a quienes buscan el rumbo en esta
hora llena de confusiones y de sombras, de amenazas y de claudicaciones, hora
en que brilla, como en todos los tiempos, más cercana y más luciente, la aurora de la libertad.

.'

Rubén Romero y sus nouelas populares. Barcelona, 1936.

313

�SOBRE LA RUTA DE DON QUIJOTE
Prof.

GREGORIO

B. P ALACÍN

Universidad de Madrid

Don Quijote había dos p-ersonalidades: la ideal de
Don Quijote de la Mancha y la real y física de Alonso Quijada, el hidalgo
en quien él encarnó.1
En las primeras palabras de la novela hizo Cervantes· la presentación del
hidalgo en quien encarnó Don Quijote:

REcoRDEMOS QUE EN

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero,
adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. . . Frisaba la edad de
nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco
de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza..." 2

Sabido es que este hidalgo, después de "perder el juicio" de tanto leer libros de caballerías y creer verdad lo que en ellos leía, "se vino a llamar Don
Quijote", y cómo Don Quijote salió por la Mancha y otras regiones de España en busca de aventuras en que ejercitar su noble pensamiento de hacer
bien a los demás.
1

Como lo he resaltado en mi libro En Torno al "Quijote": Ensayo de interpretación
y crítica. (Ediciones Leira, Madrid, 1965, pp. 78-79), fue acierto de Cervantes el
desarrollo de la personalidad de Don Quijote de la Mancha, desde su nacimiento u
origen hasta su desaparición con el restablecimiento exclusivo de la de Alonso Quijano
el Bueno, o Alonso Quijada, aunque Salvador de Madariaga, siguiendo a R. Menéndcz
Pida!, haya tachado de error estético lo que él ha llamado "curiosa desviación del
personaje" en los primeros pasos de Don Quijote.
• Si consideramos que Cervantes no hizo historia en el Quijote y que este libro es
ante todo obra de arte, no daremos a los rasgos del personaje, en su descripción, demasiado rigor. Me permito opinar que el no hace mucho tiempo se refería a un período de unos cincuenta años; y creo que el "frisaba" o se acercaba la edad del hidalgo

315

�/

Se acordó Cervantes de insistir en la diferenciación de las dos personalidades al dar fin a la novela. Y así, en el capítulo 74 de la segunda parte,
puso en boca del propio Don Quijote, cuando despertó después de haber
dormido "de un tirón como dicen, más de seis horas", estas palabras:
" .. .ya yo no soy Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano,
a q,uien mis costumbres dieron renombre de Bueno . .."

Y poco después hizo decir a Cicle Hamete Benengeli:

a

"En tanto que Don Quijote fue Alonso Quijano el Bueµo secas, y
en tanto que fue Don Quijote. de la Mancha, fue siempre de apacible
condición y de agradable trato . .."

Aunque generalmente armonizadas y yuxtapuestas ambas p-ersonalidades, en
el curso de la novela, con excepción del comienzo y el fin, es fácil notaII la separación o deslinde de las mismas. Así, en el capítulo 49 de la primera parte se identifica Don Quijote dando su linaje o ascendencia. Es cuando, hablando de "las aventuras y desafíos que acabaron en Borgoña los valientes
españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada", dice, refiriéndose al último: "de
cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón". No es necesario insistir aquí sobre quién era aquel caballero de la corte de Don Juan II y señor de Becilla de Valderaduey, en Valladolid, quiénes fueron sus descendientes de la rama de Esquivias, y quién fue Alonso Quijada,3 sólo interesa
en los cincuenta años, no indica precisamente que iba a cumplir los cincuenta. Habiendo nacido Alonso Quijada hacia 1492 o 1493 y siendo fraile agustino en 13 de
octubre de 1537, fecha del testamento de su madre, en el que consta como "fray
Alonso Quijada, fraile de la Orden de San Agustín", podría tener alrededor de los
cuarenta, o poco más, ya que no creo que Cervantes tomara al fraile como modelo de
su Don Quijote siendo tal fraile. Desde luego, es incuestionable el derecho del escritor a adaptar a su parecer en obras de imaginación, donde, según la doctrina aristotélica, no cabe pedir el rigor de la historia, el respeto absoluto a la verdad histórica.
Es frecuente en el Quijote la referencia a fechas y números con semejante aproximación.
• De Alonso Quijada me he ocupado en "El nombre del hidalgo en quien encamó
Don Quijote", Romance Notes (University of North Carolina), Primavera de 1963.
Fue Francisco Rodríguez Marín quien identificó este nieto de Gutierre Quijada como
modelo de Don Quijote, modelo tan sólo en cuanto a la concepción primera del Ingenioso Hidalgo, nunca en lo que al carácter y al hacer de Don Quijote se refiere.
Luis Astrana Marín, más afortunado en el hallazgo de documentos cervantinos, pudo
establecer después una documentada genealogía de los Quijadas de Esquivias, que,
con abundantes referencias y documentos sobre ellos, ha dejado en el .tomo IV de su
excelente Vida Ejemplar y Heroica de Miguel de Cervantes Saavedra.

316

recordarlo para mejor entender el desarrollo del tema de este trabajo. Don
Quijote es uno y Alonso Quijada otro, y así hemos de tenerlo en cuenta en
algunos lugares.

•
Se han levantado cartas geográficas con una pretendida ruta de Don
Quijote, como se han formulado también imaginadas cronologías de la vida
y famosos hechos del Ingenioso Hidalgo. Pero en todos los casos se ha dado
espaldas a la realidad insoslayable de que Cervantes no escribió historia ni
hizo geografía, sino que compuso una fantasía literaria, llena desde luego de
realismo geográfico, de hechos históricos y de sucesos de su tiempo; pero
adaptado todo a la conveniencia del relato, o mejor descripción de la vida,
e idealizado mucho de lo histórico y de la realidad o actualidad cervantina.
Meritorio es, sin duda, el trabajo de Don Manuel Antonio Rodríguez al
dibujar el map-a de los parajes por los que anduvo Don Quijote y los lugares de sus aventuras, como lo ei¡ también el del geógrafo de Carlos IV Don
Tomás López al delinear el mapa basado en las observaciones que sobre el
terreno hizo el capitán de Ingenieros Don José de Hermosilla. Pero tanto en
esos mapas como en cuantos trabajos se han escrito sobre la ruta de Don Quijote no es posible seguir con rigor, ni aun con aproximación muchas veces,
el paso del genial manchego de un lugar a otro.
El primer problema que presenta la determinación exacta de la ruta de
Don Quijote es el de señalar el lugar en que dio comienzo a su primera
salida, y aun a las otras,dos. Y aquí viene ya el porqué de hablar al principio
de este trabajo de la doble personalidad de Don Quijote. Si Alonso Quijada
era de Esquivias y fue él el hidalgo en quien encarnó Don Quijote, es natural que la primera salida de Alonso Quijada como Don Quijote tiene
que ser de Esquivias. Pero Cervantes tenía perfecto derecho, que le daba su
arte, para colocar a su héroe allí donde le pareciese mejor, y así lo hizo, situándolo en aquel "un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme", al que voy a tratar de acercarme lo más que me sea posible.
El propio Don Quijote, como Don Quijote, no Alonso Quijano precisamente, se refiere al lugar en que comenzó sus aventuras en estas palabras
suyas del capítulo 2 de la primera parte:
"¿Quién duda -decía Don Quijote hablando consigo mismo cuando
iba andando apenas al salir de su casa por la puerta falsa de un corralsino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera his-

317

�toria de mis famosos hechos, que el sabio que lo escribiere no ponga,
cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta
manera?: 'Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la
ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y
apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y m eliflua armonía la venida de la rosada
aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas
y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando
el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas
plumas,. subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar
por el antiguo y conocido campo de Montiel".

Lo que el propio Cervantes, aún no Cicle Hamete Benengeli, refuerza diciendo: "Y era la verdad que por él caminaba".4
Bien claro está en las propias palabras de Don Quijote que éste dejó el
lecho, o las "ociosas plumas", subió sobre Rocinante y comenzó a caminar
por el campo de Montiel muy de mañana, apenas ap·arecidos los primeros
rayos del sol, con relación a aquel día, y apenas comenzada la aurora. Y esto
no sólo según las palabras de Don Quijote, sino también las del escritor, al
decir al principio del capítulo:
" .. .y sin que. nadie lo viese, una mañana, antes del día,. . . subió
sobre Rocinante . .. y por la puerta falsa de un corral salió al campo . . ." 5

Cervantes puso a Don Quijote, la figura ideal, al comienzo de su primera
salida, en un lugar del campo de Montiel, que es parte de la Mancha.6 Esto,
• Esta frase ( "Y era la verdad que por él caminaba") no tiene otra función, a mi
modo de ver, que resaltar o reforzar 1a idea de que el Hidalgo caminaba por el campo
de Montiel. La expresión se repite en el capítulo 18. Pregunta allí Don Quijote a
Sancho: "¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el fuido de
los tambores?" Contesta Sancho: "No oigo otra cosa que balidos de ovejas y carneros".
Y el escritor observa: "Y así era la verdad, porque ya llegaban cerca de los rebaños".
En ambos casos, el del capítulo 2 y el del capítulo 18, la expresión "Y era la verdad"
no refuerza una situación real, efectiva, si no es en la ficción o fantasía literaria. No
veo otra significación en ella.
• "Una mañana antes del día" denota una mañana muy temprano, a la hora del
alba, con la aurora, al amanecer o con la primera luz que se descubre en el oriente
antes de salir el sol, esto es, cuando comienza a rayar la luz, el día, el alba o el sol.
• Había y hay cuatro Manchas: la baja del territorio de la Orden de Calatrava, lindante con Córdoba; la baja del Campo de Montiel, con parte de Albacete, que linda
con Toledo y Jaén; la Mancha Alta de Toledo, y la Mancha Alta de Montearagón,
en la provincia de Cuenca. La Mancha se extiende hoy desde el extremo S. de la

318

a la vista del texto, es indiscutible. Mi conclusión es que Alonso Quijada era
de Esquivias y Don Quijote, figura ideal, era de un lugar del campo de
Montiel. 7
En el mapa de Don Tomás López se señala el comienzo de la primera
salida de Don Quijote en un punto al S.O. de la Membrilla, como a dos leguas de una hora de camino, donde supuso el delineante que estaba la venta
en que aquél fue armado caballero. En cambio, en la carta geográfica de
Don Manuel Antonio Rodríguez se señala como lugar del principio de la
primera salida Argamasilla de Alba, donde se supuso por el cartógrafo que
vivía el Hidalgo.
La segunda salida de Don Quijote comenzó en el mismo lugar que la
primera, según se declara en los capítulos 7 de la primera parte y 8 de la
segunda:
"Acertó Don Quijote -se dice en el primer lugar- a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje,
que fue por el campo de Montiel, por el cual cam inaba con menos
pesadumbre que la vez primera" .

Y comenzó la tercera salida del Ingenioso Hidalgo, necesariamente, en el
mismo lugar en que comenzaron la primera y la segunda. Basta notar para
confirmarlo que al terminar la segunda entró Don Quijote en su casa, entre
las maldiciones que la .sobrina y el ama lanzaban contra los libros de caballerías, a quienes ellas culpaban de la desgracia de su tío y señor. Leamos en
el final del capítulo 52 de la primera parte:
"Cosa de lástima fue oír los gritos que las dos buenas señoras alzaron,
las bofetadas que se dieron, las maldiciones q,ue de nuevo echaron a los
provincia de Madrid a Sierra Morena, comprendiendo gran parte de las provincias de
Toledo, Cuenca y Ciudad Real.
El Campo de Montiel, según el mapa del mismo unido a la relación tipográfica
de Villanueva de los Infantes, de 1575, es de forma cuadrangular, con más de cuarenta
leguas de superficie, incluyendo en esa área estos pueblos y términos: la Membrilla,
la Solana, Alhambre, Osa, Carrizosa, Ruidcra, Alcubillas, Villahennosa, Fuenllana,
Cañamares, Villanueva de los Infantes ( cabecera del distrito ), Cózar, Torres, Montiel, Santa Cruz de los Cáñamos, Almedina, Torrenueva, Torre de Jua n Abad, Puebla
del Príncipe, Albaladejo, Castellar, Villamanrique y Terrinches.
1
Si la segunda salida de D on Quijote comenzó en el mismo lugar que la primera,
en ese mismo lugar vivía el Hidalgo, es decir, en él fijó Cervantes, en su fantasía
literaria, la casa de Don Quijote. Si, pues, al terminar la segunda salida entró a su
casa, de ella había de salir para empezar la tercera. Esto es evidente por simple
razonamiento.

319

�lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre ni tal JJrincesa había llegado jamás a
su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso".

malditos libros de caballerías; todo lo cual se renovó cuando vieron
entrar a Don Quijote por sus puertas".ª
En el capítulo 8 de la segunda parte se dice:

"Persuádeles que se olviden de las pasadas caballerías del ingenioso
hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora
en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en el
campo de Montiel".

Pero aunque parezca darse a entender en las anteriores palabras, como
parece darse a entender también al final del capítulo primero en la primera
parte, que el lugar de Don Quijote estaba cerca del Toboso, es oportuno
resaltar que camino del Toboso no denota necesariamente cerca del Toboso.
Camino del Toboso podía ir Don Quijote desde el mismo campo de Montiel.
Cada una de las tres salidas del Hidalgo comenzaron, pues, en el campo de
Montiel.
La idea de que el lugar de Don quijote estaba cerca del Toboso se apoya,
sin duda, en el texto del gran libro. La hallamos con bastante. verosimilitud en
este pasaje del capítulo primero de la primera parte:
"Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo ( del de Don
Quijote) había una moza labradora . . ." y "vino a llamarla Dulcinea
del Toboso, porque era natural del Toboso . .."
Y la encontramos reafirmada (la idea de que el lugar de Don Quijote
estaba cerca del Toboso) en el capítulo 13 de la misma primera parte, donde
se dice:

"Sólo Sancho Panza pensaba que cuanto su amo decía era verdad,
sabiendo él quién era y habiéndole conocido desde su nacimiento; y en
• Pero en el capítulo 4 7 de la segunda parte, Sancho gobernador le dice al labrador que comparece ante él: " ...sé muy bien a Miguel turra y que no está muy lejos
de mi pueblo". El labrador le había dicho al presentársele que era "natural de Miguelturra, un lugar que está dos leguas de Ciudad Real" . Si el pueblo de Sancho, según
ahora se da a entender, no estaba muy lejos de Miguelturra, mal podía vivir el
escudero cerca del Toboso, como se dice en el cap. 13 de la primera parte. De Miguelturra al Toboso hay, en linea recta, no menos de cien kilómetros, y mucho más por los
caminos de la época. ¿ Cómo, además, podían ser Don Quijote de •un lugar cerca del
Toboso (I, 1), Sancho de un pueblo a más de cien kilómetros, cerca de Miguelturra
(1, 13), y los dos del mismo lugar (1, 7)? ...

320

Y ya sabemos que Cervantes asegura e11 el capítulo 7 de la primera parte
que _Sancho era vecino del mismo lugar que Don Quijote:
"En este tiempo solicitó Don Quijote un labrador vecino suyo . ..
Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer e hijos
y asentó por escudero de su vecino".9

Hemos visto por el ligero análisis de los textos que mientras por una parte
se nos da a entender que la aldea de Don Quijote estaba en el campo de Montiel, por otra se afirma que estaba cerca del Toboso. Pero aún hay más para
confundirnos más. Y es la alusión que Cervantes (o Cicle Hamete Benengeli, que es lo mismo) hizo a Argamasilla, lugar de la Mancha, en el encabezamiento de los sonetos y epitafios del fin de la primera parte, y que
Alonso Fernández de Avellaneda repite en la dedicatoria de su falsa segunda
parte dirigida "al alcalde, regidores e hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria feliz del hidalgo caballero Don Quijote, lustre de
los profesores de la caballería andante".1 º
Tengo por seguro, y no creo que admita discusión, que Cervantes usó el
nombre Argamasilla sin darle contenido geográfico, y que Avellaneda lo empleó por simple imitación. Es lo cierto que muchos -han pensado, y siguen
pensando, en Argamasilla como patria del Ingenioso Hidalgo. Pero hay, y
había, dos ·Argamasillas, ambas en la Mancha y provincia de Ciudad Real:
la de Alba y la de Calatrava. ¿De cuál de ellas era Don Quijote? Diego
Ciemencín, que tenía por seguro ser Argamasilla de Alba, comentando en
sus notas al Quijote el pasaje citado del capítulo 1 de la primera parte,
censuró que Cervantes dijese que el lugar de Dulcinea estaba cerca del de
Don Quijote, escribiendo: "No es muy exacto decir que el lugar de la dama
estaba cerca del de nuestro hidalgo, puesto que Argamasilla de Alba dista de
ocho a diez leguas del Toboso" .11
• El epígrafe o encabezamiento de los sonetos y epitafios dice: "Los Académicos de
la Argamasilla, lugar de la Mancha, en vida y muerte del valeroso Don Quijote de la
Mancha 'Hoc Scripserunt'."
10
"

Este comentario sugirió a Francisco Rodríguez Marín este otro bastante expresivo:

i Como que Cervantes no había pensado en la Argamasilla para tal cosa!" {Quijote,
I, p. 65, n.) .
u

P. 957. Ignoro qué ha · demostrado al respecto "la crítica moderna". Sea lo que

321
e H-21

�Otros comentadores del libro de Cervantes, acaso con menos acierto, creyeron, y aún creen, que el lugar de Don Quijote era Argamasilla de Calatrava. Cito, por ejemplo, este comentario de la edición "Joya" de M . Aguilar
(Madrid, 1960): "La crítica moderna ha demostrado que la Argarnasilla a
que alude Cervantes no podía ser la de Alba, como se creyó generalmente,
sino la de Calatrava''.12
No sólo con los mapas o cartas de la ruta de Don Quijote, y con los
trabajos que sobre ella se han escrito, se desconcierta todo el que quiera
seguir con precisión el camino que siguió en la fantasía literaria el Ingenioso
Hidalgo, pues también se desorienta en muchos lugares del genial libro el
lector, por cuidadoso que sea, que pretende localizar el lugar exacto en que
se movía Don Quijote. Resaltar los pasajes correspondientes ocuparía muchas
páginas. Me limito aquí a dar como ejemplos tres casos de indudable interés.
En el capítulo 4 de la primera parte hallamos ya una contradicción relativa no sólo al lugar en que está Don Quijote, sino también a la dirección
que sigue en su marcha. Me refiero al encuentro con los mercaderes toledanos.

primer intento, que fue el irse camino de su caballeriz_a. Y habiendo
andado como dos millas.,. descubrió Don Quijote un gran tropel de gente,
que, como después se supo, eran unos m ercaderes toledanos q,ue. iban a
comprar seda a Murcia" (I, 4).

¿ Qué dirección llevaba entonces Don Quijote? El camino de Toledo a
Murcia, que pasaba por Nambroca, Almonacid, Bogas, Tembleque, Villacañas, Miguel Esteban, El Toboso, Manjavacas, Las Mesas y El Provencio,
estaba, en el punto más próximo, a no menos de cuarenta kilómetros al N .
del límite del campo de Montiel. Don Quijote había subido de S. a N. y
entonces bajaba de N. a S. Pero ¿ en dónde cambió de dirección, o dio la
vuelta? y ¿ cómo en tan corto tiempo recorrió tanta distancia?1 3

Otro caso en que nos desconcierta la dirección del Ingenioso Hidalgo es
el de la aventura de los molinos de viento. Al comenzar su segunda salida
tomó Don Quijote la misma derrota y camino que había tomado en su
primer viaje (I, 7), que fue por el campo de Montiel.
"En esto -dice el texto-- descubrieron treinta o cuarenta molinos
de viento que hay en aquel campo..." (I, 8) 14 " . -• •aquella noche la
pasaron entre unos árboles, y de uno dellos desgarró un ramo seco que
casi le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que había quitado
de la que se le había quebrado ... No quiso desayunarse Don Quijote•..
Tornaron a su comenzado camino de Puerto Lápice, y a obra de las
tres del día le descubrieron" (I, 8). Poco después "asomaron por el camino dos frailes de, la orden de San Benito" montados sobre dos mulas.
"Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que leacompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como
después se supo, una señora vizcaína, que iba a Sevilla, donde estaba
su marido, que pasaba a las Indias con un muy honrado cargo".

"Casi todo aquel día (el primero de su salida) caminó (Don Quijote)
sin acontecerle cosa que de contarse. fuese . .. anduvo todo aquel día, y,
al anochecer... vio... una venta... Dióse prisa a caminar, y llegó a
ella a tiempo que anochecía" ( I, 2).

Allí, en la venta, encontró Don Quijote a las mozas del partido y fue
armado caballero por el ventero, al que tomó por castellano:
"La (hora) del alba sería cuando Don Quijote salió de ta venta...
guió a Rocinante hacia su aldea. .."

I

Y no había andado mucho cuando tuvo la aventura de Andresillo. Muy
contento de haber "protegido" al muchacho, siguió Don Quijote "caminando
hacia su aldea" ( I, 4) .
"En esto llegó a un camino que en cuatro se. dividía. .. estuvo un
rato quedo, y al cabo de haberlo muy bien pensado, soltó la rienda a
Rocinante, dejando a la voluntad del Rocín la suya, el cual siguió su
fuere, considero improcedente a estas fechas decir semejante vaguedad en una edición
coµientada del Quijote.
11
El tiempo, poco más de un día; la distancia, cuarenta y tantos kilómetros. En
aquel tiempo de poco más de un día Don Quijote anduvo muy ocupado con sus
aventuras.

322

is Se ha creído que este lugar de los molinos era Criptana, y hasta se afirma que
Criptana era "el único lugar en que por entonces los había" (Edición "Joya", de M.
Aguilar, Madrid, 1960, p . 57). Sin embargo, "acertó Don Quijote a tomar la misma
derrota y camino que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de
Montiel, por el cual caminaba ..." se lee ya finalizando el capítulo 7 de la primera
parte, para decir como principio del octavo: "En esto, descubrieron treinta o cuarenta
molinos de viento que hay en aquel campo..." Criptana está a más de sesenta kilómetros al N. del límite del campo de Montiel, en linea recta. Los molinos de viento
no eran e:xclusivos de Criptana. De todos modos, Cervantes era muy libre de ponerlos
donde mejor le pareciese. No hay que olvidarlo.
14

EooARD R. AGOSTINI BANus, Breve&lt; estudio del tiempo y del espacio en el Quijote.
Publicaciones del Instituto de Estudios Manchegos, Ciudad Real, 1958, p. 16.

323

�Encontró Don Quijote a los frailes y a la dama del coche en un lugar próximo a Puerto Lápice. Si la señora y sus acompañantes venían del País
Vasco (venían hacia donde estaba Don Quijote), por tanto, marchaba de
S. a N. Nada de particular habría en esto si Don Quijote no hubiese comenzado su segunda salida en el campo de Montiel, en el que tuvo la aventura de los molinos de viento. Salió Don Quijote de su aldea de noche.
Tuvo al día siguiente la aventura de los molinos; y a las tres del día siguiente
dio vista a Puerto Lápice. Es decir, que en sólo unas horas recorrió más de
treinta y ocho kilómetros que separan de Puerto Lápice el campo de Montiel,
a la altura de Manzanares.
Un tercer caso en que nos desorienta la dirección seguida por Don Quijote es el del encuentro con un cuerpo muerto, en el capítulo 19 de la primera
parte. Hagamos historia. El mismo día de la aventura del Vizcaín~, pasó
Don Quijote la noche con unos cabreros (I, 11). Al día siguiente asistió al
entierro de Grisóstomo. Después él y Sancho "se entraron por el mismo bosque
donde vieron que se había entrado la pastora Marcela". Y luego de andar
más de dos horas tuvo la aventura de los yangüeses (I, 15). Tras ella Y después de acomodar a su amo sobre el asno, puso Sancho en reata a Rocinante, "y llevando al asno de cabestro, se encaminó, poco a poco, hacia donde
le pareció que podía estar el camino real. .." y aún no hubo andado una
pequeña legua, cuando le deparó el camino. . . en "el cual descubrió una
venta..." (I, 15). Pasaron la noche en ella, y en ella tuvieron la aventura
de Maritornes y el ventero; y en ella fue manteado Sancho al día siguiente.
Tuvieron después la aventura de los dos rebaños (I, 18). Siguieron el camino
real, y muy de noche "vieron que por el mismo camino que iban venían
hacia ellos gran multitud de lumbres..." Eran los encamisados que llevaban
un cuerpo muerto. Uno de ellos, el bachiller Alonso López, dijo a Don
Quijote:
" .. .vengo de la ciudad de Baeza, con otros once sacerdotes, que son
los que huyeron con las hachas; vamos a la ciudad de Segovia acompañando un cuerpo muerto que va en aquella litera . . ." (I, 19).

y si el bachiller Alonso López y sus compañeros iban de Baeza a Segovia,
es claro que Don Quijote y Sancho seguían la dirección opuesta, de N. a S.
Llevaban, pues, dirección contraria a la que seguían cuando la aventura del
Vizcaíno. ¿En dónde die~on la vuelta?
Naturalmente, Cervantes, repito, no hizo geografía con el Quijote. Así como sacó de la Humanidad a su Don Quijote, a Sancho y a todas sus figuras,
las puso en una realidad geográfica muy viva. Mas como aquellas figuras
324

lejos de ser reproducción o copia de lo real implican interpretación y recreación, lá geografía aparece muchas veces adaptada hábilmente a la conveniencia del relato o descripción. No aciertan, pues, quienes piensan que
Cervantes se equivocó aquí o allá y quienes hablan de distracciones del autor,
de olvidos y de absurdos cronológicos y geográficos. Sólo un ejemplo más.
En el capítulo 23 de la primera parte se lee que después de la aventura de
los galeotes "subió Don Quijote sin replicar más palabras, y guiando Sancho
sobre su asno, se entraron por una parte de la Sierra Morena, que allí junto
estaba, llevando Sancho intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso, o
a Almodóvar del Campo, y esconderse algunos días por aquellas asperezas
por no ser hallados si la Hermandad los buscaba".
El profesor Agostini Banus, comentando el pasaje precedente, ha escrito
que "tras la liberación de los galeotes, se ven forzados los dos héroes a atravesar toda la Sierra Morena e ir a salir al Viso o a Almodóvar. Atravesar no
es recorrer. Están, pues, al Sur de la Sierra Morena. ¿ Cuándo la han pasado
de Norte a Sur, y en cuánto tiempo? . .." 15 Pero he aquí que Cervantes no
sitúa a la pareja heroica al S. de Sierra Morena, sino a la entrada. "Se
entraron por una parte de la Sierra Morena, que allí junto estaba..." Se
entraron no es atravesaron, como no es recorrieron. Podían haber entrado
amo y escudero a Sierra Morena por ejemplo por la región de Castellar y
luego cruzando hacia el O., llegar al Viso, a través de aquella zona montañosa,
y seguir, hacia el N.O., hasta alcanzar Almodóvar del Campo, cerca de Argamasilla de Calatrava.16 Y en cuanto a la expresión "llevando Sancho in"' Diego Clemencín observó en sus comentarios: "Consultando la carta del país, es
difícil comprender cómo desde el paraje en que se hallaba Don Quijote, que era en
la Mancha, a la entrada de la Sierra Morena, según acaba de decirse dos renglones
antes, se podía salir, atravesando toda la Sierra, a Almodóvar o al Viso". Y sentenció
sin reparo: "Cervantes se paraba poco en estas cosas". Veinte añoS después Juan
Calderón, en su libro Cervantes vindicado.. . (Madrid, 1854, pp. 71-72) objetaba a
Clemencín: "Nosotros creemos que en esta por lo menos se paró algo más que su
Comentador; pudo creer, como dice el proverbio vulgar, que todos los caminos van
a parar a Santiago, y que habiendo entrado Sancho en Sierra Morena por Torrenueva,
según el mapa del señor Pellicer ( el del delineante Don Manuel Antonio Rodríguez) ,
internándose en la Sierra, y aun llegando cerca de la parte opuesta, volvió a lai derecha
haciendo un semicírculo para ir a salir hacia Almodóvar o el Viso, que no está muy
apartado del sitio por donde entró. . . Sancho no podía proponerse el atravesar la
Sierra, sino en una dirección muy irregular, y salir de ella por donde no entrase en
cálculo de nadie que había de salir, por ejemplo, por Almodóvar o por el Viso, que
se dejaba ~ la qerecha y aun atrás. Es probable además que el autor no hizo mención
de Almodóvar y el Viso, sino como una especie de verbigracia".
11

En efecto, en el primer día: "El licenciado le dijo (a Don Quijote) que le daría
(por guía) a un primo suyo ... el cual con mucha voluntad le pondría a la boca

325

�tención de atravesarla toda e ir al Viso, etc.", creo que no se refiere a atravesar toda la Sierra, sino a atravesar la parte de la Sierra Morena que allí
junto estaba, atravesar aquella parte de S.E. a
Además, ~ue Sancho
tuviese la intención de atravesar aquella parte no IIllplica necesanamente que
la tuviese también Don Quijote, enemigo, como sabemos, de huír y de es-

~-º·.

conderse.

•
Cervantes situó a su héroe al principio de la narracion en un lugar del
campo de Montiel, en la parte más meridional éste de la Mancha, aun siendo
de Esquivias el hidalgo en quien encamó Don Quijote; y luego le fue llevando
a los lugares que mejor le pareció. Para hacerlo así tenía el mismo derecho,
y la misma razón, que le dio su Arte, que tuvo, por ejemplo, para llevarle en
sólo seis días de la cueva de Montesinos (capítulo 23 de la segunda parte)
al Ebro (capítulo 29) ,ª6 dando por bueno que el pobre rucio del escudero
pudiese vencer en ese tiempo tan larga distancia: no menos de trescientos
veinte kilómetros en línea recta, que por los caminos de la époc3! erari muchos
más. Los hechos geográficos, como los acontecimientos y sucesos, pierden así
su rigor espacial y temporal, en la admirable fantasía literaria, al toque de los
sazonados frutos de la feliz imaginación.
No ha sido mi propósito resaltar contradicciones e inconsecuencia.s1 de Cervantes en su libro. Plenamente consciente del alto valor literario, histórico,
filosófico y moral del Quijote he querido poner de manifiesto algunos de _s~s
contrastes geoo-ráficos para evidenciar la imposibilidad de trazar o descnblf
la ruta, de Do; Quijote, no ya sólo de trazarla con exactitud, sino ni siquiera
con aproximación.

de la mesma cueva y le enseñaría las lagunas de Ruidera..." (Capítulo 22) • "Las
cuatro de Ja tarde ~erían" cuando Don Quijote contó Jo que había visto en la ~ueva
de Montesinos ( principio del capítulo 23). Y Don Quijote "ordenó que al momento
se partiese y fuese a pasar la noche en la venta... a la cual llegaron un poco antes
del anochecer'' ( Capítulo 24). En los tres días siguientes: Tuvo lugar en la venta la
aventura del retablo ( Capítulo 25). Y con intención de ver las riberas del Ebro Y
aquellos contornos, antes de entrar en la ciudad de Zaragoza, "siguió. su camino, por
el cual anduvo dos días sin acontecerle cosa digna de ponerse en escntura, hasta que
al tercero" tuvo la aventura del rebuzno (Capítulo 27). Y en los dos días restantes:
Pasaron Ja noche en una alameda (Capítulo 28). Y "por sus pasos contados Y por
contar, dos días después que salieron de la alameda llegaron Don Quijote Y Sancho
al río Ebro..." (principio del Capítulo 29).

326

HEINE Y BÉCQUER: EL PROBLEMA DE LA ORIGINALIDAD
DR. ELVIN

L.

GENTRY

que los estudiantes y aficionados a la poesía de Gustavo
Adolfo Bécquer tienen que enfrentarse con una polémica entre los críticos.
Esta polémica, que desafortunadamente ha durado hasta nuestros días, trata
de la influencia del poeta alemán Heinrich H eine sobre la obra poética bec~ueriana. Hay una plétora de opiniones que difieren mucho. Parece que
siempre hay tales diferencias de opinión en cuanto a la influencia de un
poeta sobre otro, especialmente cuando se trata de dos poetas que escribieron
en lenguajes tan diferentes como el español y el alemán. En este sentido,
tal vez la polémica sea natural. Sin embargo, el mito (a mi parecer) de la
influencia de Heine sobre Bécquer se va destruyendo poco a poco aunque
quedan críticos que persisten en discutir e inferir esta idea tradicional a
pesar de la falta de evidencia para comprobarla.
HACE CASI UN SIGLO

Además, un estudio cuidadoso de algunas de las Rimas de Bécquer muestra que el poeta tenía su propio sistema estético. Se puede decir que tenía una
filosofía de la poesía que se puede sistematizar lógicamente, tomando como
punto de partida las ideas sobre la inspiración y la creación poética que se
v~n en los poemas mismos. Parece dudoso que la obra de Heine hubiera podido tener gran influencia, si se acepta la existencia de un sistema poético
becqueriano.
Antes de discutir este sistema vale la pena apuntar al menos algunas de las
muchas opiniones que tratan de la llamada influencia del alemán, a la vez
tratando de mostrar que la evidencia ofrecida es insuficiente para afirmar
tal influencia.
Las opiniones toman muchas formas. Algunos críticos meramente mencionan la influencia sin tratar de probarla, dando por sentadas las opiniones de
otros. Sin embargo, no pueden explicar cuándo y dónde y hasta qué punto
Bécquer recibió la influencia.
327

�Por ejemplo, el crítico norteamericano Gerald Brenan dice que Bécquer
recibió de Reine la idea de un hilo de poemas formando un conjunto poético.
Cree Brenan que Bécquer tomó la idea del Lyrisches intermezzo de Reine,
el cual, según él, el español había leído completamente en la versión francesa
de Gerard de Nerval y parcialmente en la "traducción admirable de Eulogio
1
Sanz''. Sin embargo, después Brenan admite que "el resultado es diferente".
Nada más se dice sobre Reine y ninguna evidencia se ofrece para comprobar lo dicho por Brenan. Es de notar que parece haber aceptado la idea tradicional casi sin cualificación. El hecho es que no se sabe absolutamente que
Bécqucr mismo pusiera orden a las Rimas. Tal vez lo hiciera pero es posible
que no. Las Rimas no se publicaron juntas hasta 1871, un año después de la
muerte de Bécquer. Tal vez sea perdonable la generalización en una obra
histórica tan general como la de Brenan, pero la inferencia no es menos
peligrosa por eso.
José María Cossio también afirma la influencia de Reine sobre Bécquer •
a través de la traducción de Sanz. Además, opina que la influencia está difusa por toda la obra poética becqueriana pero que se halla concreta y discernible con análisis.2 Sin embargo, en los versos en que se ha pensado que
hubo imitación directa, el análisis ha mostrado que la originalidad de Bécquer
se ve más claramente.3 Como se verá más tarde cuando se discuten las ideas
de Schneider, hay otras razones para negar la influencia de la traducción
de Sanz.
Jorge Guillén, en su tratamiento del problema, dice:
. . .Gustavo Adolfo Bécquer, un andaluz con nombres nórdicos y ape,..
llido alemán, parece como afloramiento extranjero, en parte, a la historia española, donde el visionario, el visionario puramente secular, es
raro. Los críticos siempre han relacionado a Bécquer con la literatura
alemana. Nada puede ser más exacto si esta relación se presenta como
una afinidad, y no como subserviente a "fuenfes" específicas, aunque
no faltan influencias de d etalles. 4

Es obvio que Guillén no está completamente de acuerdo con los críticos
que ven una influencia directa de Reine sobre la poesía de Bécquer. Su comentario sobre "fuentes específicas" muestra eso. Pero, sin embargo, queda
1

BRENAN,

344.

• Cossío, 25.

• Véase por ejemplo: DÍEz EcHARRI, E. y RocA FRANQUEZA, J. M. Hist oria general
de la literatura española e hispanoamericana, Madrid, 1960. p. 978.
• GUILLÉN,

328

125.

•

en su afirmación la inferencia bastante engañosa de que sí había una
cia alemana de algún tipo u otro.
Por otro lado, José Manuel Blecua no quiere aceptar la idea de
fluencia directa aunque nota "cierto parecido entre ambos".
...Rubén Darlo aludía a una influencia nórdica, racial, puesto
antepasados de Bécquer descendían del norte de Alemania, cuando
los conocidos versos:

influenuna

in-

que los
escribía

y la musa de Béc-quer del ensueño es esclava
bajo un celeste palio de la luz escandinava.

Pero no sólo por esto se ha querido ver una influencia de la poesía german1ca en Bécquer, sino que durante mucho tiempo se afirmó la influencia
del alemán Reine, cuyos poemas habían sido traducidos por don Eulogio
Florentino Sanz. Sin negar que pueda haber un cierto parecido entre ambos, no se puede hablar de imitación directa. Multitud de notas características de Reine, el sarcasmo, la ironía, el talento narrativo y la fuerza dramática se hallan totalmente ausentes de la poesía becqueriana. Bécquer, bondadoso por naturaleza, desconQce la ironía y el humor satírico.5
Además, la originalidad de la inspiración becqueriana es defendida en una
manera poco académica y más sujetiva por Warren.
/

.. . (Uno) solamente tiene que leer unas pocas líneas de Bécquer, y sin
tener la m enor necesidad de leer una palabra de H eine, para sentir que
su poesía es espontánea, tomada de ninguna fuente excepto del mundo
de su propia fantasía. A H eine se alaba por su ingenio agudo y sarcasmo
mordente, mientras que ningún mortal tenía_ un genio más dulce, más
callado y humillado y resignado que Bécq,uer. 6

Según Dámaso Alonso, hay mucha evidencia que nos "obliga" a afirmar que
Bécquer conocía no solamente la traducción de Sanz, sino el l ntermezzo entero.7 Las indicaciones más obvias de esto son las numerosas "coincidencias
temá ticas" en las obras de los dos poetas. Afirma, además, que aunque la
traducción española del l ntermezzo no apareció hasta 1867 y que antes de
eso once de las Rimas ya se habían publicado, no es imposible que Bécquer
hubiera leído las traducciones francesas. 8 En fin, Alonso cree que Bécqu er sí
• BLECUA, 224.
• WA.RREN, II, 377, 78.
' DÁMASO, ALONSO, 330 ...
• D. ALONSO, 270.

329

�fue influído por Heine a través de traducciones. Y, como siempre, el gran
crítico español ofrece bastante evidencia para dar buena causa para la consideración plena de sus opiniones.
Pero Schneider confunde la situación cuando dice que la traducción francesa del Intermezzo no podía haber influido a Bécquer J)'orque aquella traducción solamente consiste de paráfrasis de los poemas alemanes. "A lo más
hubieran podido dar nuevas pinturas y conceptos; sin embargo, precisamente
en estos respectos es menos aparente la influencia de Heine. 9 Esto, aunque
escrito antes del artículo de Dámaso Alonso, pone en duda los juicios del
conocido crítico español.
Ortán sigue otro camino. Cree que la influencia de Heine no es tan importante como las de otros poetas alemanes. Señala la evidencia de que poetas como Rückert, Mathisson, Herder (cuya preocupación con canciones y poesías
folklóricas -un interés común a muchos literatos de aquella época- Je provee a Ortán, al menos, una buena razó1} para compararle con Bécquer), y, en
menor grado, aun Schiller habían influido al español. Hablando de investigaciones que tratan de la originalidad de Bécquer con relación a influencias
alemanas, dice: •'El Progreso en la rama de investigaciones ha sido recordado
J)'Or una excesiva preocupación por Heine".10 En otra parte del mismo ensayo añade:
Tengo que confesar una simpatía con esos españoles que, guiados
por el corazón en lugar de la razón, han negado en absoluto que, Bécquer fue influido por H eine. Y o tuve la buena fortuna de leer a ambos, Bécquer y Heme, antes de saber del debate y me tenía atónito el que
tal comparación hubiera podido ser hecha. Es difícil imaginar a Heine en español o cualquier otro lenguaje no germánico.. .11

Pero al negar la existencia de una influencia de Heine, Ortán propone a la
vez una influencia aún más dudosa, la de otros alemanes.
En general, pues, los críticos o afirman que la influencii existe sin substanciar racionalmente sus juicios o completamente niegan la existencia de cualquier influencia, también sin pruebas lógicas, o infieren la influencia sin preocuparse por la:¡ pruebas, aunque estas inferencias sean a veces tácitas.
Hay otros muchos problemas al parecer insolubles que se ven con relación
a esta situación -problemas que brotan de la cuestión de influencias entre
países, de la falta de datos textuales, bibliográficos, biográficos y lingüísticos.
257.
194.
212-213.

Y, por supuesto, una de las objeciones más importantes a la idea de una influencia directa de Heine sobre Bécquer es el hecho de que éste no leyó el
alemán.
La verdad es que nadie está seguro de cómo empezó el problema. Es decir, no
se sabe definitivamente dónde ha tenido su origen. Una posibilidad es que
Rodríguez Correa, un editor de las Obras de Bécquer ( 1871), tenga la culpa. En la introducción de aquella edición, Correa advirtió que las semejanzas de Bécquer con algunos escritores alemanes eran sorprendentes. Puso
mucho énfasis en la ••mucha semejanza" entre Heine y Bécquer. Es dudoso
que tal semejanza jamás haya existido, sin embargo, y es casi cierto que el
editor estaba marchando con el modo de su época en España -una época
en que España era un país germanófilo y Heine era el poeta más de moda.12
También, al hacer la comparación, Correa J)'Odía dar un valor más favorable a la poesía becqueriana; es decir, podía darle un "empuje literario" a
Bécquer para que sus obras obtuvieran éxito comercial tanto como literario. (Se debe tener en cuenta, después de todo, que los intereses comerciales
de los editores son notorios. Nada más hay que fijarse, por ejemplo, en las comparaciones que se hacen actualmente entre escritores --comparaciones a veces poco creíbles) .
Parece que la cuestión se complica aún más con cada nuevo estudio. Aquí
no he querido más que señalar que el problema existe todavía para dar algunos ejemplos de distintas opiniones.
Pero además me parece que la cuestión de la influencia que se discute
aquí es ilógica, dadas las maneras irracionales en que los críticos se han acercado a la solución y dada la base de que el problema parece haber brotado
originalmente. El hecho es que no se ha podido comprobar definitivamente
que hay tal influencia. El estudiante o aficionado a Bécquer y su poesía tiene
que estudiar cada opinión, darse cuenta de las distintas ideas, y aceptar o
rechazar cada una según su propio valor, el cual no es siempre grande y a
veces ni notable.
Tampoco hay mucha satisfacción en la afirmación que hace Schneider al
terminar ~u ensayo:
.. .Si asumimos que Bécquer... obtuvo su conocimiento de H eine
por sus sensibilidades poéticas en lugar de por procesos intelectuales, se
provee una explicación razonable del hecho enigmático, sin ninguna
coincidencia tangible, que hay una correspondencia clara entre las Rimas y los lieder.1 3

• SCHNEIDER,

'º
11

330

ÜRTAN,
ÜRTAN,

u ÜRTAN, 215.
,. SCHNEIDER,

257.

331

I

�1

I

Esto es pura conjetura, por supuesto, aunque sea tan racional como cualquier otra opinión que se ha ofrecido por un crítico. El énfasis en (o tal
vez el deseo de) hallar una influencia de Heine en la poesía de Bécquer me
parece algo irresponsable por parte de los críticos. No se puede asumir algo
sin dar bastante prueba, y aun dar pruebas absolutas cuando sea posible.
Parece superfluo decir que la "influencia" no consiste en "afinidades" (Guillén), "ciertos parecidos" ( Blecua), "coincidencias temáticas" (D. Alonso),
"preocupaciones folklóricas" (Ortán), ''muchas semejanzas" (Correa) y, aún
menos, "linajes raciales" (sugeridos por Rubén Darío y citados por Blecua}.
Tampoco ofrecen una solución las "sensibilidades poéticas" mencionadas por
Schneider.
Al parecer, muchos de los críticos han postulado sus opiniones sobre las
ideas poco creíbles inferidas en la introducción de Correa. La tradición de
hablar de tal influencia se ha aumentado irracionalmente. Puede que sí hubiera tal influencia pero todavía no se ha comprobado. Lo malo (repito} es
que a veces la influencia se ha inferido tácitamente aun por los críticos que
parecen negar su existencia y, por eso, sus críticas son un poco engañosas. No
digo que intentan el engaño; es que no se puede evitar en las inferencias que
hacen y, por eso, hay peligro intelectual.
Además, los críticos, al poner tanto énfasis en este problerpa, y al hablar
de "semejanzas", "afinidades", «coincidencias temáticas", etcétera, no se han
dado cuenta de un aspecto hii¡tórico sumamente importante en el estudio de
cualquier tipo de creación intelectual o artística de cualquier época especial.
Es decir, p-arecen haber olvidado que la época llamada "romántica" no era
verdaderamente "movimiento" qua movimiento (y mucho menos solamente
un "movimiento literari0") sino una manera totalmente distinta del hombre de verse a sí mismo con relación a su mundo. Es un lugar común decir
que el llamado "movimiento romántico" se debe a una reacción contra el
llamado "neoclasicismo" y que los aspectos más importantes del romanticismo fueron el énfasis en el individualismo, el desdén para las formas establecidas, la naturaleza como reflejo del genio y espíritu del hombre, la ironía, el pesimismo, la libertad política, lo folklórico, etcétera. Hay algo de la
verdad en esto, sin duda, pero se pueden señalar "movimientos" en cualquier
época de la historia, incluso la nuestra en que los aspectos son únicos, extraños y algo temerosos. Durante el decimonoveno siglo, pues, los hombres europeos ( es decir, los del mundo occidental incluso los de América} tenían
una manera especial de vivir, pensar, reaccionar al mundo y a ideas y, por
eso, de crear. Bajo tales circunstancias, influidos tal vez por un tipo de zeitgeist, lo extraño hubiera sido que "afinidades", "semejanzas" , y "coincidencias temáticas" no hubiesen aparecido, no solamente entre Bécquer y Heine,

332

sino también entre éstos y muchos otros poetas de cualquier otro país europeo
de aquella época. Bécquer y Heine repartieron este mismo zeitgeist, y lo repartieron con otros muchos poetas. Después de todo, los hombres de cualquier época viven y sufren de semejantes influencias mundiales, sean influencias filosóficas, políticas, literarias o de cualquier otra clasificación. Y me
parece probable que en general los hombres reaccionen en maneras semejantes dentro de los medios y los intelectos que posean. Pero, no se puede afirmar que porque tal vez haya ambientes mundiales semejantes o situaciones
vitales semejantes o aun reacciones semejantes que también hay influencias
directas o indirectas.
Pero esto también es teoría. Aún más importante para nuestra discusión
es el hecho de que Bécquer parece haber escrito sus poemas conforme a sus
propias ideas estéticas que él había formulado y que se pueden ver en sus
R imas. No cabe duda, que Bécquer tenía su propio sistema de poetizar según
su propia filosofía de la poesía y cómo se manifiesta ésta. Espero que esto
sea evidente {!n la siguiente discusión.

•
Se puede considerar a Bécquer como una terminación y un principio en la
historia de la poesía española. Rompió decisivamente con los estilos ( respecto a la versificación, estructura, etc.) y con la expresión de las emociones exageradas de otros poetas como Espronceda, Zorrilla y el Duque de Rivas. Hay emoción en su poesía, por supuesto, a causa de los temas y la índole de ella, pero la exageración de expresión desapareció. En este sentido,
es una terminación.
A la vez, Bécquer es reconocido por poetas españoles contemporáneos (entre ellos Guillén, Pedro Salinas y Luis Cemuda) como una de las influencias más importantes en la poesía española contemporánea. Según Dámaso
Alonso, Bécquer es "el más fino poeta lírico del siglo último".14 Puede decirse, pues, que en cierto sentido Bécquer es el principio de la poesía española moderna.
Su producción poética consiste en más de noventa rimas (aumentadas de
setenta y seis en los últimos años) ordenadas en una serie que relata el
progreso de una intriga amorosa desde sus principios hasta su fin en separación, desilusión y la muerte de la amada. Cada poema es una entidad poética que puede ser considerada aparte de la serie, pero una apreciación completa de un poema sólo se obtiene si la serie completa se lee de una vez. Aun" D.

ALON SO,

263.

333

�que una rima no necesita de las otras para ser apreciada, la relación entre
ellas aumenta el efecto poético y emocional. Aunque nadie esté seguro de
quién ordenó las rimas en la serie, siempre están arregladas como en la edición
de 1871. Lo importante es que el orden de la serie parece lógico y más o menos
consistente dentro del propósito que tiene.
La mayoría de los poemas tratan de la intriga amorosa pero algunos tienen que ver con la poesía, la inspiración y la creación poética. Las ideas de
estos poemas forman una síntesis que muestra. una teoría estética de la poesí~.
Para Bécquer, el vocablo "poesía" no significa solamente una obra escnta en verso, el p'Oema escrito en tinta y papel o hablado por un hom~re c~n
símbolos arbitrarios que se llaman "palabras". La poesía tiene su propia existencia objetiva en el mundo. La poesía existe tanto como los hombres, los árboles, el lodo o cualquier otra cosa material y concreta. En fin, la poesía tiene su pr0pia sustancia.
,
A la vez, la poesía es una abstracción, un ideal, inmaterial, invisible. No
es posible describir la poesía en términos ordinarios porque es inefable -tan
inefable como la experiencia mística de San Juan de la Cruz. Esto se ve
en la Rima V en que la poesía, personificada, habla:
Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo en la vida
sin f órmas de la idea.

turaleza, a pesar de ser "un espíritu sin nombre / indefinible esenv:ia":
en los astros, en las cumbres, en las aguas, en el canto de los pájaros,
en el rumor de la noche, en el susurro de la hierba, e.n el suspiro de las
aguas, en el llanbo de las hojas, en la ondulación del éter, en el girar
de los mundos. .. En la Poesía, pues, se intervalen y totalizan los elementos cósmicos, lo terrenal y lo astral, lo misterioso y lo tangible, lo
vago y lo concreto, lo visual, lo Mctil, lo audible y lo inaudible. Suma
es la Poesía de esencias y de acciones, a la par que síntesis de ellas.15

Pues, dado esto, ¿ qué papel tiene el poeta? ¿ No tiene ninguna importancia? Bécquer ha dicho que el poeta es el "vaso" que contiene la poesía.
¿ Pero, no tiene otra función que esta función pasiva?
Bécquer respondería que el poeta tiene que sufrir la inspiración -si la palabra "sufrir" no está mal escogida. La inspiración no es nada menos que la
poesía manifestada en la mente o en el espíritu del poeta. En otras palabras,
la inspiración es la reacción de la sensibilidad del poeta a la existencia intrínseca y natural de la poesía del mundo. Además, la inspiración puede ser
llamada otra forma de la poesía.
Pero la inspiración le causa al poeta un problema porque tiene una forma
caótica, sin orden, desarreglada. Es, en fin :
actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe,
caballo volador;
locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador. ..
¡Tal es la inspiración!

Y o soy el invisible
anillo que su jeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.
Y o, en fin, soy ese espíritu,
desconocida ese;ncia,
perfume misterioso,
de que es vaso el poeta.

La imaginería es de notar: "indefinible esencia", "desconocida esencia".
Aunque la poesía es real, no es la materia; aunque es una esencia (o tal
vez a causa de esto), no puede ser solamente la obra escrita. Concha Zardoya ha notado esto:
Bécquer, e¡i su rima V, siente la Poesí.a¡ como una eserncia cósmica, plurivalente, y totalizadora, que es visible en todos los milagros de la na-

Las palabras seudosicológicas ( "actividad nerviosa", "locura", "embriaguez") muestran que la inspiración es el conocimiento que el poeta tiene
de la poesía que existe sin orden. El poeta tiene la tarea de dar esta poesía al
mundo y la tarea es dificilísima a causa del caos. El problema es dar orden a este caos. ¿ Pero, cómo se hace?
La solución se halla en la razón.

,. ZARDOYA,

43.

334
335

�Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

/

hilo de, luz que en haces
los pensamieµtos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;
atmósfera en que giran
con or4en las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción;
¡Tal es nuestra razón!

Pero queda otro aspecto del problema del poeta. ¿ Cuándo debe escribirse
el poema? ¿Hay que empezar a escribir en el momento en que se siente la
inspiración?
'
Como muchos otros poetas de la época (v. gr., Schlegel, Novalis, Wordsworth, entre otros), Bécquer cree que el poeta nunca debe escribir cuando
todavía se siente la nueva inspiración. La emoción que la acompaña es demasiado fuerte. Esto puede destruir el efecto que el poeta busca cuando está
tratando de dar a luz a: la Poesía. La inspiración, hay que recordar, es "actividad nerviosa", "locura", "embriaguez". Por eso hay que depender de la
memoria. La memoria añade la necesaria serenidad a la inspiración. "La poesía nace sobre la memoria", dice Bécquer. "Desde allí, transformada la vida en visión, es decir, en contemplación, alguien la evoca. Pero no es ya el mismo que sufriera o gozara. Ya no siente con los nervios agitados ni con el pecho oprimido. Ya está... 'puro, tranquilo, sereno', ya es poeta".17
En fin, la memoria es sumamente necesaria para la creación final. Bécquer lo dice simbólicamente, herméticamente:
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase. el arpa.
¡ Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
; A y! -pensé-. ¡ Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como L ázaro, espera
que le dig~: "¡ Levántate y .anda!"

Pero tampoco basta la razón para la tarea. Si tener razón fuera suficiente,
cualquier persona pudiera escribir poesía. Falta algo más; el genio del ppeta.
Se necesita este genio para combinar la inspiración y la razón y hacer de
ellas una síntesis ordenada y organizada poéticamente.
Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo el Genio puede
a un yugo atar las dos.

Al discutir esta rima, Guillén ha afirmado con razón:
La rima 111 propone una alianza: la tal vez casi quimérica y por
eso más tentadora alianza de inspiración y razón. Una literatura así
concebida " habla a un mismo tiempo a la inteligencia que al sentimiento, y de la dulae armonía que forman al combinarse las dos cuerdas, que vibran a la vez en el.. corazón, y en la cabeza de los espectadores, resulta ese placer profundo, tranquilo e indefinible q,ue producen
las verdaderas obras de arte.16

" GuILLÉN,

336

150.

Claro es que los símbolos de esta rima corresponden a distintos aspectos de
la c~eación poética, específicamente la inspiración, la memoria, la poesía (potencial y desordenada), la razón y el genio del poeta. El ángulo oscuro significa la mente del poeta en la cual la inspiración está olvidada. La memoria es necesaria para recordarla. El arpa, símbolo de la región abstracta de
la música, contiene la poesía potencial. Las notas . que duermen en el arpa
son la poesía misma. La mano de nieve que sabe arrancarlas es la mano
del poeta; es decir, su genio y razón. (Es de notar, además, que esta cu" GUILLÉN,

138.

337
e H-22

�...

riosa combinación de metáforas es sumamente objetiva -un aspecto muy
importante para el entendimiento del estilo y de la té~i:a de Bécq~~r, como se verá). El poeta tiene que recordar (pero no reVIvir) la emoc1on del
pasado cuando sufre la inspiración. Después, tiene que hacerla presente, dando forma a lo abstracto, a la esencia que es la poesía.
Pero aun con la inspiración, el genio y la memoria, el poeta no llega, a su
meta final de dar la poesía al mundo. La forma poética material que contemplamos se hace de palabras, símbolos humanos arbitrarios e inadecuados. Aunque el poeta siente la existencia de la poesía, aunque cono:e. su
esencia, aunque ordena el caos, no puede poetizar en una manera suf1c1ente a causa de la falta del medios.
Y o sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno,
cadencias que el aire dilata en las sombras.
Y o quisiera escribirlo, del hombre
domando, el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, oh, hermosa!
si, teniendo e.n mis manos las tuyas,
pudiera al oído cantártelo a solas.

(Es mía la letra redonda) .
El "rebelde, mezquino idioma" consiste en símbolos escritos o hablados.
Pero Bécquer siente que no quiere ni puede. poetizar 'con estos símbolos inadecuados que no son capaces de "encerrar" la poesía. Ni siquiera quiere "palabras" de ningún tipo. Lo que quiere es algo que manifestaría la poesía al
mundo -un "algo" que sea la poesía misma, pero visible al mundo ordinario.
Es el problema tal vez insuperable del poeta. La poesía no existe en la página. La poesía no es una combinación de símbolos unidos de tinta y papel. La
poesía existe en y por sí misma. Bécquer describe el problema en esta manera:
Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro
rastro q,ue el que deja un sueño de medianoche, que a la mañana no
puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se

338

subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose eµ formidable aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por dónde salir a la luz de
entre las tinieblas en que viven. ¡ Pero, ay, que entre el mundo de la idea
y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra,¡ y la
palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos,
sombríos e impotentes, después de la inútil lucha, vuelven a caer en su
antiguo marasmo ...
.. .Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por
romper el dique . ..
.. .¡ Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros.
Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Y o quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa esto/a tejida con frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que
ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible. 18

La solución es insuficiente. El poeta no llega a su meta creativa. Tiene que
tratar de emplear el lenguaje en otra manera. ''Si la emoción y el fantasma
son inefables, sólo será posible sugerir más que expresar directamente. Poesía, pues, de lo espiritual indefinible como vaga sugestión más que como estricta comunicación".19
Pero, ¿cómo se hace? Debe haber un método que se puede emplear y ver
y discutir. El secreto, si es secreto, tiene que ver con la técnica becqueriana.
Se ha opinado por muchos críticos que la técnica de Bécquer tiene poca o
ninguna importancia. Sin embargo, Concha Zardoya ha mostrado claramente que Bécquer sí prestó mucha atención a su técnica.20
Para nuestro propósito, el aspecto más importante mencionado por Zardoya es que lo abstracto se hace parecer concreto. Las cosas abstractas, las
formas de las ideas, las esencias indefinibles, parecen casi reales porque parecen tener una vitalidad en el mundo material. Es decir, Bécquer emplea imágenes de cosas abstractas pero estas cosas actúan como cosas materiales.
Por ejemplo, el "espíritu sin nombre" nada en el vacío, tiembla, palpita,
flota, atruena, silba, suspira, llora, ondula, se mezcla entre los árboles, corre
tras las ninfas, contempla las riquezas de los gnomos, busca las huellas borra,. Véase

BÉCQUER,

45-48.

,. Gu1LLÉN

"' Véase

ZARDOYA,

45...

339

�•
das de los siglos sigue los mundos. Mientras
que esta "indefinible esencia"
1
.
.
~
eleva
etcétera
la
razón
ordena
las
cosas,
hace
aparecer
a
agita, empuja,
, .
'
,
luz y tiene otras acciones por todo el poema.
. . . .,
~on el dialouismo
la
dinamización,
la
humanización,
la
vivif
icacion \ la
0
.
•
,
de
1~
abstracto
Bécquer
puede
realzar
lo
abstracto
Y apersonif1cac1on
.
,
cerio más concreto, más palpable.
En esta manera Bécquer implica que hay un tipo_ de puente,, una cone.,
'ón entre el mundo ideal y el mundo matenal. La poesia hace poxmn o um
.,
d unidad a los
sible esta unión. Mejor dicho, la poesía es la conexion que . a
.
dos mundos -dos mundos igualmente reales pero que consisten en diferen-

cipio unificador de todo lo que existe, cualquiera que sea su dimensión -espacial, temporal o simplemente espiritual y psicológicoP

Es decir, pues, que la Poesía es el Amor; el Amor es la Poesía. La mujer
con qúien el poeta habla en la Rima XXI es una encamación del Amor -es
el Amor. Siendo el Amor, también es la Poesía. La esencia y la materia se
juntan por la poesía. Así: "La poesía... eres tú".
Otra explicación es posible y satisface la paradoja. En un sentido, para
Bécquer, la poesía es el sentimiento, una parte intrínseca de la mujer. La
mujer es la encamación del sentimiento.

tes substancias.
Y O soy el invisibl~
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.

El simbolismo del anillo es tradicional y sumamente claro: es el s~bolo:~
la unión. El puente, la conexión entre lo concreto y lo abstracto, ~ste. a
vez existe solamente en la mente del lector o del poeta, pero eso no lIDporta.
Su existencia es un hecho.
Una vez que se entiende esto no hay dificultad en com_prender por . qu_é
,
Becquer parece a lcanzar la expresión de emoción tan parecida· a¡ (y evocatl. , on'g1·nal , y hacerlo con tanta sutileza,. especia mente cuanva d e ) la emoc1on
h b
do se trata de los poemas amorosos. Al principio, por eJemplo, parece a er
una paradoja en la Rima XXI, pero no lo hay.
"¿ Qué es poesía?", dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
,
"¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía.. . eres tú".

Es bastante fácil clarificar lo que parece ser paradójico aquí. Hay, por
ejemplo, la eXplicación de Concha Zardoya:
En la Rima LXXXIII, el Amor, personificado, se identifica pluralmente con el rayo, la brisa, la lágrima, la flor, la rama, la ~lecha. .. La
inter y multivalencia de estos elementos ~~s llev~ a concluir que, p~ra
,
el Amor y la Poesía se identifican, siendo ambos el prmBecquer,

340

. . .O tro f oco existe,
. otra gran hermosura. "Poesia
' .. . eres tu'". ¿Por
qué? "Porque la poesía es el sentimiento y el sentimiento es la mujer". En el hombre, el sentimiento constituye un fenómeno accidental,
mientras en la mujer vive identificado con su organismo. 22

De lo que se ha dicho, debe ser evidente que para Bécquer la poesía
tiene su propia realida'.d y es una parte inescapable del mundo. También
se debe ver que él poetizó según un sistema filosófico de la poesía y la
creación poética que es sumamente personal, la organización del cual se
puede extraer de sus poemas. Parece poco posible que tal poeta, escribiendo en tal manera, hubiera sido influic\o por otro poeta que escribió en otro
lenguaje y cuyas obras Bécquer hubiera podido leer solamente por traducciones - traducciones no muy buenas, además. Puede que haya imágenes parecidas y "coincidencias temáticas" entre las rimas de Bécquer y die Lieder
de Reine, pero es probable que sean solamente "coincidencias" y no el resultado de una influencia directa o indirecta. Además, se debe tener en cuenta que hay ciertas imágenes comunes a toda la poesía de todas las épocas,
y las hay especialmente cuando se trata de "la poesía amorosa.
No diría yo que se ha comprobado aquí que la influencia de R eine no
existe en la poesía de Bécquer, pero dándose cuenta de la falta de pruebas
de tal influencia y también dándose cuenta del sistema creativo sumamente
individual y personal que tenía Bécquer, es obviamente peligroso insistir en
que tal influencia existe y aun la implicación de su existencia es irresponsable
hasta que se pruebe.
En fin, tal vez lo más notable es que, aun para los críticos e historiadores
de la literatura, crean en la influencia de Reine o no, la fascinación de la
11

ZARDOYA,

44.

" GuILLÉN, 132.

341

�poesía becqueriana no depende ni de la existencia de influencias ni del sistema de creación que tenía Bécquer. Depende del resultado de• la aplicación
de su modo de crear, el cual se puede notar solamente por el lector individualmente en su propia reacción sicológica, emocional o estética -lo cual hasta
hoy es imposible investigar.

BIBLIOGRAFÍA

ALONSO, DÁMASO. Ensayos sobre poesía española. Madrid, 1944.
BÉCQUER, GusTAVO AD9LFO. Obras. Madrid, 1907.
BLECUA, JosÉ MANUEL. {Ed.). Poesía romántica. Zaragoza, 1956.
BRENAN, GERALD. The Literature of the Spanish People. New York, 1958.
Cossío, Joss MARÍA DE. Historia general de las literaturas hispánicas. Segundo volumen. Barcelona, 1958.
GmLLÉN, JORGE. Language and Poetry. (Lenguaje y Poesía, título español de la edición española). Cambridge, Massachusetts, 1961.
ÜRTAN, GRAHAM. "German Elements in Becquer's Rimas". Publications of the Modern Language Association of America. LXXII. New York, 1957.
ScHNEIDER, FRANZ. "Gustavo A. Becquer as poeta and bis Knowledge of Heine's
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WARREN, L. A. Modern Spanish Literature, Vol. 11. London, 1929.
ZARDOYA, CoNCHA. Poesía española contemporánea. Madrid, 1961.

UNAMUNO Y EL LENGUAJE
JUAN ANTONIO AYALA
Colorado College

"Cierto que el pensamiento es el
lenguaje, y que el hombre piensa con
palabras y merced a ellas, piensa; pero hay veces en que la palabra no
es palabra viva, no es algo significativo, sino meramente la letra muerta
de sentimientos inexpresables. Es algo
así como eso que llaman un 'monstruo' los co¡npositores de música"
" La oquedad sonora" en De ~sto
y aquello, tomo IV ( M cditaciones soliloquios, diálogos y monodiál;gos.
Bellas Artes. Teatro y cine. Política y
Letras. Estilo), p . 4-75. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1954.

UNo DE LOS PLANTEAMIENTOS más interesantes que presenta la obra de
Unamuno es el de la lengua Y el del estilo en sus mutuas relaciones en el
campo, de la expresi_ón Y de la vida. El Unamuno lingüista ha sido estudiado
desde angulos muy ~~eresantes en dos libros básicos por Carlos Blanco Agui~aga, Unamuno, te.orico del lenguaje y A. Jiménez Hemández, El tema de
a lengua en Unamuno.* Ambos estudios constituyen un intento de sistema-

* Sobre la lengua en Unamuno existen, entre otros, los siguientes estudios:
CAMPOS, AoosTHINO DE: "Unamuno y el castellano", La Nac1·o·n, Buenos
27-1-1935;
Aires,
GARCÍA BLANCO
" l de Unamuno y la Lengua española, Sa.
. , MANUEL.· D. on M 1gue
lamanca, Uruversidad, 1952 {Discurso en la inauguración del curso académico 1952
1953);
·
J1MÉN~z H~RNÁ~DEZ, ADoLFo: El tema de la lengua en Unamuno, D epartamento
de Estudios Hispárucos de la Universidad de Puerto Rico, 1952 (tesis);

342

343

�tización de todo aquello que se encuentra disperso a través de artículos Y de
libros, de publicaciones que, en muchos casos, permanecían olvidadas Y que
poco a poco, al publicarse, van presentando un panorama completo del ·pensamiento lingüístico y estilístico de Don Miguel. Es casi una tarea sobrehumana el intento de sistematizar cualquier aspecto de su obra; sin embargo,
podemos afirmar, uno de los aspectos positivos más reveladores de Unamuno
es su actitud e intención filológica: perennemente anda enredado en la lucha de la exactitud y la precisión expresiva; no es raro el hecho de que dedique artículos enteros o series de ellos a la ex_plicación, de_ una terminología
y de una concepción de la realidad aprehendida en terrrunos verbales, que
pudiera parecer ininteligible a sus contemporáneos; quizás, aunque, ~arezca
atrevida la afirmación en el fondo de su mundo aproblemado y agoruco, late básicamente la ludia del hombre por captar el lenguaje Y a través de él
, no se ha
la' esencia y la ' sustentación de la realidad en un mundo que aun
liberado de la creencia en la magia de la "nominación" y que aún cree que
poseyendo los nombres de las cosas posee y domina a las cosas mismas, hecho
que, por otra parte, muy bien pudiera resultar cierto y dar al traste con mu~
chas de las teorías de los objetivistás. Que la esencia de nuestro mundo está
constituida de palabras y que tal como hablamos actuamos, es algo que_ ~ún
no ha sido rebatido, no importa que tampoco haya sido probado pos1t1vamente. Creemos sinceramente que para abordar la realidad de Unamuno,
habría que crear previamente una auténtica filología unamuniana, una sistematización de sus principioo lingüísticos que abra la ruta a una comprensión más cabal de su complejo mundo ideológico y vital. Libros se han escrito y comentarios y artículos que pretendían, ni más ni menos, o e~licar
determinadas actitudes y problemas o criticar aspectos de su obra e ideología, y que no son nada más que proyecciones de conv~cciones personales Y
que acusan un total desconocimiento aun del vocabulano de Unamuno, tan
personal, pr&lt;¾:,omático y realista.
No vamos intentar en estas páginas sino una ligera , exploración de su
pensamiento lingüístico que se adelantó bastante a la aparición de teorías Y

a

Jdem: Miguel de Unamuno: Etica y Estética del lenguaje, Universidad de Salamanca, 1958 (tesis) ;
PASTOR, JosÉ_FRANCisco: "La generación del 98: su concepto del estilo", Die Neu-

ren Sprachen, 1930;
RosENBLAT, ANGEL: "Sarmiento y Unamuno ante el problema de la lengua", La
Naci6n, Buenos Aires, 2-IV-1944;
ScHOENEMANN, JuANA MARÍA: "Unamuno: La lengua y su proceso radical d e espíritu", Columna, V, núm. 45-50, Buenos Aires, 1941?
VALENTÍN GAMAZO-FERNÁNDEZ, FERNANDO: El estilo como filoso/la del lenguaje
im Unamuno, Universidad de Madrid, 1960 (tesis).

344

sistemas que dieron una nueva dirección a la ciencia del lenguaje. U:namuno, siempre alerta, recogió muchas de las ideas que andaban dispersas en el·
ambiente y que sólo necesitaban ser articuladas en un cuerpo organizado de
doctrinas. Muchas de las ideas lingüísticas y estilísticas de Unamuno, que
eri su tiempo fueron tenidas como salidas de tono, son hoy comúnmente aceptadas por casi todas las escuelas.
Educado dentro del positivismo y de las teorías físico-naturalistas sobre la
naturaleza del lengi.,aje, Unamuno muy pronto reacciona contra esa concepción naturalista y fisiológica de su tiempo para tomar anticipadamente la posición idealista enunciada por Humboldt y claramente aceptada por Croce en
su Estética y que consagraría definitivamente la Nueva Estilística. Veamos,
pues, cuál es su concepción de la lengua y del papel que ésta desempeña en
la expresión popular o literaria.
. Adelantándose a Ferdinand de Saussure, enuncia el concepto de la lengua como un sistema de signos de realidad histórica y social, en el que siempre está abierta la posibilidad del cambio; la dinámica constante de la lengua fue algo que .Unamuno vio como constitutivo esencial del castellano y
en ella finca, entusiasmado y profético, el porvenir del mismo. "Esa lengua
-afirma Antonio Tovar- era para él sangre del espíritu, flúida y cambiante, sin detenerse en casticismos ni academicismos. De un modo paradójico,
sentía a nuestra lengua a la vez inestable y movida, abierta a un futuro más
grandioso, y permanente y estable, seguro de que la fragmentación de lenguas en la otra España del otro lado del Atlántico, se ha de ver retardada
por la común cultura, por la imprenta y la escuela y los medios modernos
de comunicación".1
La inmediata consecuencia de esta actitud vital frente a la lengua -a la
que considera reflejo sustancial de la vida interior y de la vida históricase manifiesta en su insistencia machacona contra las normas estáticas de la
gramática y los preceptos académicos, convencionalmente respetados y hasta
cierto punto admirados en el ambiente intelectual de su tiempo. Unamuno
está en constante guardia y lucha contra el muerto academicismo del diccionario que en su estaticismo establece la. más injusta -y por qué no decirlo,
la más inútil- aduana lingüística solire la lengua y su natural robustecimiento. La lengua viva, que brota de la entraña misma del pueblo y que es
un padecer del alma pot asir y asirse al mundo, a su mundo, es lo que auténticamente le p:reocupa en todos sus escritos. "Todavía -dice- aunque quebrantada, manda por ahí demasiado cierta concepción estática del idioma;
contemplándosele por muchos, en su estado ofü¡:ial de hoy, sujeto a preceptos
1

A. TovAR, "Su lengua castellana", La Estafeta Literaria, sept. 12-26, 1964, p. 39.

345

�reglamentarios, y no en su proceso vital, no en la viva relación de su presente a su pasado, hasta el más remoto, único recurso de comprenderlo
y de llegar a sentirlo en su empuje al porvenir". 2
•
Para Unamuno no existe, en la viva realidad de la lengua, la taJante antinomia sincronía-diacronía que con tanto apasionamiento defendió de Saussure: la lengua actual sólo puede tener una explicación en cuanto es proceso histórico. El esquema de relaciones y de oposiciones que veía el lingüista ginebrino en ese ente que parece existir fuera de los individuos y. que
opera como una superestructura de la realidad separada de la. de los Sujetos
hablantes en Unamuno es la misma realidad del hablante, mseparable de
'
.
todos sus procesos vitales. Esta idea del vitalismo inherente a la lengua, inseparable del sujeto hablante, que no recalcó lo suficiente el mismo de Sa~ssu_r~,
muy pronto se abrió paso en las teorías lingüísticas del siglo XX; es s1gnif1cativo que al Curso del maestro ginebrino le siga inmediatamente la renovadora obra de Bally El lenguaje y la vida; los planteamientos psicolingüísticos
de la Nueva Estilístioa son, en el fondo, una nueva respuesta a los usos vitale!;
del lenguaje inseparables en el individuo. Es importante el hecho de que las
nuevas tendencias estructurales, a pesar de su carácter estrictamente técnico
y analítico, no hayan podido prescindir de este carácter vitalista de la lengua,
una de cuyas primeras enunciaciones e.s tá presente en la obra de Unamuno.
Según Hjelmslev, "el lenguaje -habla humana- es una abundancia inexhaustible de múltiples tesoros. El lenguaje es inseparable del hombre Y lo
acompaña en todas sus actividades. El lenguaje es el instrumento con el que
el hombre forma pensamientos y sentimientos, disposición de ánimo, deseo Y
acto el instrumento por medio del cual influye y es influido, el último
y más profundo fundamento de la sociedad humana. Pero es también el último,
el indispensable sostén del individuo humano, su refugio en los momentos de
tristeza cuando la mente lucha con 1&lt;1, existencia y el conflicto se resuelve
en el u'ionólogo del poeta y del pensador... Y el habla es la marca distintiva
de la personalidad, para bien y para el mal, la marca d~tintiva de la patria
y de la nación, la patente de la nobleza de la humanidad..." 3 • ,
•
•
A cada instante salta en la obra de Unamuno esta concepc1on v1tahsta
del lenguaje en textos de una claridad meridiana; de aquí, también, su incansable lucha contra lo estático y lo formal en las concepciones gramaticales de
su tiempo, su posición antiacadémica, sus despiadados ataques contra el di~cionario oficial y las normas de redacción de la gramática. Para él el lenguaJe
es historia y vida y sólo captando lo histórico como una perspectiva genética
• 'MIGUEL DE UNAMUNO, "Lengua española", La Estafeta Literaria, núm. cit., p. 6~.
• HJELMSLEV, Lours, Prolegomena to a theory of Language (translated by Franc1s
J. Whitfield), The University of Wisconsin Press, Madison, 1961, p. 3.

346

y lo vital inmediato puede captarse la verdad -o las múltiples verdades per-

sonales- de la lengua. "Lo importante -afirma- es damos clara cuenta
del habla en que encamamos nuestra ideación, hacérnosla consciente y reflexiva. . . Hay que hacerse la lengua estudiándola a ciencia y conciencia en
el pueblo que nos rodea, más que tomándola hecha, y a gramática y arte, en
los viejos escritores, reflexionando la que al natural nos brote, y no recitando
la que otros en sus libros depositaron".4
Otra de las geniales anticipaciones de Unamuno en tomo al lenguaje son
sus reflexiones sobre la relación entre éste y el pensamiento. De Saussure desde el principio se desinteresó de los contenidos lingüísticos centrando básicamente su atención en los asp·ectos formales y estructurales; puede decirse que
la ciencia lingüística moderna ha padecido, y padece en el presente, de este
defecto; de aquí que este problema, eminentemente lingüístico, haya derivado
hacia la .filosofía y psicología del lenguaje; en realidad no vemos por qué la
lingüística pura tenga que desentenderse totalmente de problema tan importante. Una idea tan fecunda como la del "pensamiento idiomático" o "forma
interior del lenguaje" de Vossler no ha sido lo suficientemente explorada por
los lingüistas; el conjunto idea-expresión o ·vivencia-lenguaje forma una unidad indisoluble, inseparable en cuanto tal; el pensamiento conforma al lenguaje y éste,' a su vez, condiciona el proceso del pensar y las ideaciones del
sujeto hablante, quien necesariamente ha aprehendido la realidad a través del
aprendizaje lingüístico, en una forma natural. "Claro está -dice Unamunoque un pensamiento individual, poderoso y fuerte, se hará su lengua siempre;
pero ¿ no cabrá que la lengua constituída ahogue en brote un pensar que
pudo luego ser poderoso?" 5 Encontramos en esta breve cita de Unamuno,
dos afirmaciones que implican una teoría anticipada sobre el binomio pensamiento-lenguaje: a) la influencia del pensamiento en la estructuración del
lenguaje y su poderosa acción sobre las formas lingüísticas y b) la acción
que el lenguaje, como estructura organizada y heredada, ejerce sobre el pensamiento, limitándolo e incluso opacándolo; en cierto sentido, nos encontramos aquí con la teoría de lo 'mentado' y lo 'evocado' que más tarde propondría la Nueva Estilística al tratar de penetrar en el mecanismo de la expresión
y de la comprensión.
Sin embargo, y esto es importante, Unamuno no era, en cuanto a lingüística,
un sistemático, como no lo fue en las disciplinas que cultivó, si nos atenemos
estrictamente a la semántica de esa palabra. Su sistema, mejor aún, su método, era intuitivo, sentido y de una personalidad incontestable, basado, no
• MIGUEL DE UNAMUNO, art. cit., p. 62.
• !bid., p. 63.

347

�~

obstante, en un conocimiento profundo de las principales corrientes lingüísticas de su tiempo.6
Unamuno sintió honda y vitalmente el hecho concreto de la lengua castellana y fue esta lengua una de sus mayores pasiones, una de esas pasiones
que él, íntimo y reservado en sus emociones personales, publicó y propagó a
los cuatro vientos con una constancia inigualada. Tres aspectos de la lengua,
defendidos permanentemente, destacan a través de toda su obra: la lengua
como fenómeno vital ( ya señalado más arriba), el castellano como lengua
de cultura, unificadora y símbolo de España, y la contiu.uidad y unidad de
nuestra lengua en la comunidad hispánica.
La abundancia de textos es riquísima y presentan éstos una continuidad
inalterable de principio a fin. Unamuno no fue hombre de muchas ideas, sino
más bien de profundas y permanentes ideas que casi no sufrieron alteración ·
ninguna en el transcurso de su vida. Una de esas ideas favoritas es la de la
vitalidad única de la lengua, de su lengua castellana, como expresión del
hombre-Unamuno y como instrumento de cultura; ·l a lengua para él era algo
tan vivo como el individuo que la usa o como el pueblo que se sirve de ella
para expresar lo mejor -y también lo peor- de sí mismo:

"Una lengua es el espacio espiritual de las almas de los que la hablan
más que sólo con los labios. En ella -una vez más- se siente se sueña
se piensa y hasta se quiere".ª
'
'
O en este otro:
"El lenguaje no le hacen sino los que lo deshacen cuando es menester.
La lengua, Para ser viva, ha de ser una creación continua. La ortología
es a la lengua lo que la ortodoxia es a la religión: Su muerte".9
Aún es más significativo otro texto de Unamuno que expresa ese sentido
vital de la lengua, expresión de la personalidad, del espíritu y que está presente, como elemento regulador, en todas las actividades humanas:
" La lengua la llevamos en lo más íntimo y lo más profundo del espíritu. Una de mis metáforas favoritas, una de las que más prodigo, es
la de que la lengua es la sangre del espíritu. Pensamos con palabras,
esto es evidente; no pensamos en álgebra, con fórmulas. Pero creo aún
más, y es que con palabras también sentimos. Una lengua lleva consigo,
no ya una manera especial de concebir la realidad, sino hasta una manera de sentirla". 1º

"¡ Ande el movimiento! Tal debe ser nuestra empresa y divisa en

cuestión de lenguaje. que no es algo muerto, sino vivo y muy vivo sobre
todo merced a la lengua hablada en el pueblo que hace estrumpir el
cincho del idioma escrito literario. . ." 1
Insinúa Unamuno en este texto una idea básica que habría de desarrollar
a través de toda su concepción del lenguaje: la preeminencia de la lengua
hablada sobre la lengua escrita, de la lengua del pueblo sobre la de los
eruditos, de lo oral sobre lo convencionalmente fijado por la escritura y, de
aquí, saca también sus argumentos -acerados, sinceros, \impios- contra toda
imposición normativa de la Academia sobre la vida del lenguaje. Como puede
verse en el teKto siguiente, Unamuno conocía muy bien la concepción lingüística de Humboldt, de la lengua como una creación y de la forma interior
del lenguaje, tan fecunda en las modernas concepciones lingüísticas:
• Véase su artículo "El siglo en España, la lingüística", Madrid, 14-II-1901 ; Obras
completas, vol. VI; La raza y la lengua, p. 491, así como su Vida del romance castellano en el mismo volumen, p. 961 y ss. y las Notas marginales a Menéndez Pida/,
p. 1023.
1
"Escarceos lingüísticos. A propósito de los dobletes" en La Vida Literaria, Madrid, 6 y l 1-V-1899 y en Obras completas, vol. VI, p. 465.

348

Unamuno, aún avanza más en esta concepción de la lengua; además de
ser ésta expresión de la vida, de la vida misma, la lengua es la catalizadora y
condicionadora máxima de la personalidad, del ser, del sentimiento, de las
costumbres e incluso de la historia. He aquí un texto harto significativo:
ªEl hombre piensa con palabras, el lenguaje ha nacido con la razón,
Y hasta la ha hec:ho, y como es el lenguaje producto social o colectivo,
producto social es la razón también. Y de aquí que el estudio científico
del lenguaje sea el mejor camino para investigar lo que se llamaba en
un tiempo la generación de los conocimientos humanos".11
8

"Por el son a la visión" en Universitas, Enciclopedia de iniciaci6n cultural, Barcelona, 1943, tomo XVI, pp. 223-227, incluido en Obras completas, vol. VI, p. 719.
• "Cuervo y la Gramática" en La Nación, Buenos Aires, 23-X-1919 y en Obras completas, vol. VI, p. 914.
"Pequeñeces lingüísticas" en La Nación, Buenos Aires, 15-VI-1910, incluido en
Obras completas, vol. VI, p. 543. Cfr. Rosario de sonetos líricos, 1911, núm. LXVII
y "De nuevo la raza" en El Pueblo Gallego, Heraldo de Aragón 12-X-1933, Obras
completas, vol. VI, p. 944.
u "El siglo en España. La lingüística" en Alrededor del Mundo Madrid, 14-II1901, en Obras completas, vol. VI, p. 492.
'
lJ)

349

I

�Otro texto orientado en el mismo sentido es el siguiente:

patriotismo -patriotismo lingüístico, como él mismo no se cansó de repetirlo llevó a defender con apasionamiento, terquedad y .f32ones de peso la
preeminencia del castellano sobre las demás hablas peninsulares. En su discurso en los Juegos Florales de Bilbao el 26 de agosto de 1901, frente al
escándalo y los ataques de sus paisanos, consciente de la ola de indignación
que iba a provocar, no tiene ningún empacho en afirmar refiriéndose al
vascuence:

"La figura del mundo nos la dio la palabra; la ~is!ón s~lió del son.
El habla nos enseña a ver. Nombrar una cosa es definir su idea, marcar
su contorno. Porque idea quiere decir en su rigor etimológico visió~"·ª
"Hay que tener muy en cuenta -afirma en otro luga~- ~ue se ~zensa
con palabras, 0 mejor, que se piensa palabras y que solo piensa bien el
19
·
''d
que se expresa bien, que nadie tiene
mas
z eas que palb
a ras" •

Pero en la lengua, según Unamuno, hay algo más que condicio~a~iento
del pensamiento y mutua relación entre ambos. La lengua es depos1_to del
sentimiento y de la emoción, porque esto -según Unamuno-- el sen~r o el
sentir-se es la auténtica vida y sólo el lenguaje puede expresar este upo de
vivencias integrales y, al mismo tiempo, es la palabra y la lengua el gr~ elemento de relación y de aglutinación entre los elementos de la sociedad
histórica:
"Lo que importa es la palabra íntima, la palabra de. comprensión. Y
com-prenderse, prenderse o tomarse mutua y conjuntamente, es convivir. No hay unidad más viva que la de la convivencia".14

Y añade en otro lugar:
"La lengua es, en efecto, la raza del espíritu. Si de ella y de cuanto
ella depende y brota se prescinde, no tiene sentido alguno lo de raza
latina, pongo por caso, dado que la tal raza latina lo es tan sólo histórica, no fisiológica. La lengua; sedimento vivo de la labor de la historia;
tradición viva del pueblo; concentrado depósito, a presión de atmósferas seculares, de los trabajos del espíritu; la lengua es la base de la
continuidad, en espacio y tiempo, de los pueblos, y es, a la vez, el alma
de su alma". 15
'

Los textos de Unamuno sobre la lengua castellana como una lengua de
cultura, símbolo de la unidad española, son abundantísimos y terminantes. Su
"Por el son a la visión", loe. cit.
"Acrece, replanta y da valor'' en El Sol, Madrid, 12-VI-1932 Y en Obras completas, vol. VI, p. 664.
14
"Sobre el Parlamento o Palabramento" en El Sol, Madrid, 22 agosto 1931 Y en
Obras completas, vol. VI, p. 656.
,. "The English-speaking Folk" en La Vida Literaria, Madrid, ll-III-1899, y en
Obras completas, vol. VI, p. 730.
11
1

,,,.

"Tenemos que olvidarlo e irrumpir en el castellano, contribuyendo a
hacer de él, como de núcleo germinal, el español o hispanoamericano,
sin admitir monopolios casticistas, que no es un idioma feudo de heredad . . . Enterrémosle santamente, con dignos funerales, embalsamado en
ciencia. .. La vida ante todo, la vida concreta; y la vida nos trae la
pérdida del vascuence".16

Y en otro lugar y sobre el mismo tema:
"En el aspecto práctico, cada día que pasa me confirmo más en lo
que expuse, en medio de protestas de desaconsejados y prevenidos, hace
ya cinco años en este mismo Bilbao, y es que el vascuence desaparece
rápidamente y, además, que a nosotros los vascos nos conviene que
desaparezca. Para la moderna lucha por la cultura necesitamos una lengua de cultura, y el eusquera no lo es".17

Al enfrentarse así a un problema lingüístico real, Unamuno expresa su universalidad incorruptible de español, y nada mejor que la lengua como campo
de batalla contra los regionalismos que lo sacaban de quicio. Si en una ocasión
había: afirmado: "cada lengua es la más perfecta para el pueblo que la habla,
como para cada uno el más perfecto pelleja: es el suyo propio, el que con él
se ha hecho",18 sin embargo, esto no le impide sostener permanentemente,
frente a lo dialectal y regionalista, la primacía de la raza espiritual, de la
unidad española en la lengua y la conquista de la expresividad común y, por
tanto, del pensamiento unido en torno al gran hecho de una lengua de
cultura: "Hay que alejar de esa fiesta -afirma refiriéndose al 12 de octubretodo imperialismo qµe no sea el de la raza espiritual encarnada en el lengua-

•

350

" Discurso en los Juegos Florales celebrados en Bilbao el día 26 de agosto de 1901
en Obras completas, vol. VI, p. 326 y ss.
17
"Más sobre la lengua vasca" en La Nación, Buenos Aires, 26-X-1907, Obras completas, vol. VI, p. 355.
18
"El Siglo en España. La lingüística", loe. cit.

351

�je".19 Es más, hay un momento en que indignado por el _disc~so pronuncia¿o
por el alcalde de Barcelona ante el Rey en catalán, escnbe v10lento Y apasionado un artículo que titula sabia y políticamente "Su Majestad la Lengua
Española", majestad frente a aquella otra minúscula que accede a las solicitaciones del regionalismo y del separatismo:
"¿ Lengua nacional? -se pregunta-. En España no hay más que una,
y es la lengua española o castellana. ¿L engua nacional el catalán? ¿De
qué nación? ¿De la española o de la catalana? No; la única lengua nacional de España es la lengua española; la única lengua, lengua íntegramente española y además, lengua internacional, lengua mundial". ..
"En esta cuestión de la lengua nacional hay que ser inflexibles". .. "A
esta boran lenaua
internacional y mundial, aí la lengua española, la única
b
.
lengua nacional de España, convergen los pueblos desparramados por
el mundo todo; a ella convergerá el catalán. Es nuestro más precioso
tesoro común"/º

Este patriotismo lingüístico de Unamuno tiene su base en una radical concepción de la historia de la lengua española como elemento centípreto que
centró todas las actividades diferenciadas en el proceso de la formación &lt;le
la nacionalidad española. Sería muy interesante seguir, paso a paso, en la
obra de Unamuno, su pensamiento original y ver cómo en su concepción histórica el castellano, al dominar a las demás hablas regionales, vitaliza e incorpora a todos los elementos peninsulares en un espíritu común. P~ra él
"todo idioma -idioma quiere decir propiedad- y todo dialecto -dialecto
quiere decir lengua conversacional, coloquial- lleva en sí la expresión de
siglos de historia, una lógica, una estética, una ética y hasta una religión
propias, que son idiomáticas y dialectales, conversacionales, coloquiales".21
y porque quería una España viva, viviente y acendrada, quería para ella la
unidad inquebrantable del idioma vivo en que se expresase universal y definitivamente. Por eso insiste tantas veces en la universalidad del español&gt; portador
de cultura, en el español vivo, coloquial, ricamente diferenciado en las diferentes áreas geográficas; es singular a este respecto su coincidencia con el
pensamiento de Pérez Galdós, otro español integral que supo lo que eran las
victorias de una lengua viva. "Una de las dificultades -afirmaba Galdós"De nuevo la Raza" en Obras aompletas, vol. VI, p. 947, art¡Ículo publicado simultáneamente en varios periódicos de provincias de España el 12-X-1933.
"' "Su Majestad la lengua española", en Faro, Madrid, 1-XI-1908, incluido en
Obras completas, vol. VI, p. 534.
21
"Por el son a la visión", loe. cit.
1•

352

con qu: tropieza 1~ n?vela .en España consiste en lo poco hecho y trabajado
que está el lenguaJe hterano para reproducir los matices de la conversación
corriente. Oradores y poetas lo sostienen en sus antiguos moldes académicos
~efendiéndol~ ~e los esfuerzos que hace la conversación para apoderarse d~
el; el terco regimen aduanero de los cultos le priva de flexibilidad. Por otra
part:, la Prensa, co?, ra~as e~cepciones, no se esmera en dar al lenguaje
comente la acentuac1on literana, y de estas rancias antipatías entre la retórica
Y. la co~versación, entre la Academia y el periódico, resultan infranqueables
diferencias ent~~ la manera de escribir y la manera de hablar, diferencias que
so~ desesperac10n y escollo del novelista".22 Y Unamuno, paralelamente,
afurna:
"Lo he escrito ya muchas veces, pero aún he de escribirlo muchas
más; una de las cosas que tenemos que hacernos en España para poder
entrar d~ !lena en_ la, c~ltu~a. de los pueblos nuevos es el lenguaje. Hay
que movi~zz~~ la hzeratica rigidez del viejo romance castellano; hay que
darl~ flexzbtlz_~ad y mayor riqueza, hay que aprovechar sus energías pot~ncz~les haczendolas actuales; hay que poner en juego su poder de derivación Y asimilación, por ridículas preocupaciones de contenido (sic)".24

Su actitud ante la diversidad del español americano y el peligro de desintegración que pudiera presentar la lengua en esta parte del Atlántico está
también ~ien cl~ra: En primer lugar Unamuno siempre creyó que la lengua,
con sus diferenciaciones nacionales y regionales, era el vínculo y la expresión
de la r~a Y,que España y América formaban una supemacionalidad espiritua!, -~as alla de las fronteras y los parroquialismos. . América ocupa un lugar
defimtivo en la o~r~ de ~~am~o y hacia ella dirigió muchas de sus inquietudes Y, ~e su~, predicas mmonanas. 25 Sin prejuicios de pureza peninsular vio
en ~en~~ ( aquella España mayor" 26 ) un futuro abierto a la expansión y
consolidac1on del castellano, dentro de la unidad lingüística más sólida, sin
hacer caso a los profetas d e la desintegración lingüística:
"Y ~í, l~ raza -afirma-. En América desarrollará la española, la
raza hzstorzca, la que tiene por sangre la lengua, potencialidades que
"' BENITO PÉREz GALDÓs, Pról. a El sabor de la tierruca de J. M Pe d
"' "L p
11
.
. re a.
a rensa Y e enguaJe" en Las Noticias, Barcelona, 10-V-1899 y en Obras
completas, vol. VI, p. 466.
'
.. A este respecto, cfr. MANUEL GARCIA
' BLANco, A mérica y Unamuno, Gredos,
Madrid, 1964.
,. "Sobre el dialecto criollo argentino y otras cosas" en El Liberal, Madrid, 29-VI1920 y en Obras completas, vol. VI, p. 925.

353
e H-23

�aq~í se ajan y languidecen atrofiadas a falta de uso. Y allí, a la vez, se
enriquecerá y se complejizará nuestra habla, flexibilizando sus rígidos
contornos. En tan vastos y variados dominios se cumplirá una dif erenciación mayor de nuestra raza histórica, y la lengua integrará las dif erencias así logradas''.t7 Y en el mismo artículo, termina así: " Hay que
fraguar la gran lengua española o hispanoamericana, amigo Maeztu,
para poder cantar en ella cuanto usted desea se cante; la flor de. la
cultura industrial y el goce de vivir libre de la gleba,1 hay que fraguarla
para forjar con ella, luego, la letra a que acompañe como canto el
fragor de las máquinas".18

Uno de los aspectos de la lengua castellana en América que con más
apasionamiento defendió Unamuno fue el de la unidad de la misma, sin
aceptar en ningún momento los pronósticos de los que creían que pudiera
suceder en América con el español lo mismo que sucedió en la Romanía con
el latín. Contra el parecer de Cuervo, Abeille, Pellegrini y otros, invadidos
por un pesimismo histórico hasta cierto punto explicable, él siempre sostuvo
que en la diversidad estaba precisamente la fuente de la unidad:
"Indudable -afirmaba ya en 1903- es que la lengua española, como toda lengua y todo lo vivo, está sujeta a proceso evolutivo,
pero no debe olvidarse que la evolución abarca a los procesos mismos
evolutivos. Quiero decir con esto que si bien es indudable que las cosas
cambian según la ley, la ley según cambian las cosas está a su vez
sujeta a cambio y que así como hay ley del cambio hay cambio de la
ley del cambio . .. Es cosa sabida que el progreso de la civilización ha
traído una más estrecha relación entre los pueblos que viven a largas
distancias y entre las generaciones a las que separa el tiempo. Las relaciones mercantiles y de todo género hacen que cada vez se comuniquen más entre sí los diversos pueblos, y entre ellos los de lenguaje español, y la difusión del conocimiento de la leétura y la impr.enta so~re
todo, hace q,u e cada vez hayd más geJ1,tes que se comunican con sus antepasados. Lo indicado basta para que se me entienda bien si afirmo
que por mucho que se cumpla la diferenciación lingüística o dialectal
29
de hoy en adelante, la integración irá de par''.
" "El pueblo que habla español" en El Sol, Buenos Aires, 16-XI-1899 Y en Obras
completas, vol. VI, p. 826.
28
lbid., p. 827.
,. "Sobre el criollismo (A guisa de prólogo)" en Estudios, Buenos Aires, enero-julio,
1903 y en Obras completas, vol. VI, p. 831.

354

Manuel García Blanco ha señalado, acertadamente, el entusiasmo con que
Unamuno acogió siempre a los grandes escritores americanos a través de cuya lengua se transparentaba ese ideal de la raza espiritual y de la comunidad
lingüística que constituye una de las piedras clave de su pensamiento. Este
entusiasmo lo mostró especialmente hacia Sarmiento y José Martí, entre
otros. "Conocido es el entusiasmo -dice García Blanco- que siempre proclamó Unamuno por un escritor americano como el argentino Sarmiento, para él uno de los más castizos escritores de lengua castellana del pasado siglo, y cómo saliendo al paso de los que le reprochaban sus ataques a España, a la que anunció al llegar a Madrid que se disponía a hacerlle el proceso
de su responsabilidad histórica, se fijó más en el hermoso castellano en que
escribía sus catilinarias, en las que se expresaba como un español nacido a
este borde del Atlántico". 80
Como el mismo García Blanco también señala, Unamuno sintió la comunidad lingüística como un concepto superior a la comunidad étnica y así es
como él concibe la unidad de la lengua aun dentro de la más rica diversidad.
Por eso es que cuando contempla al español, no puede contener su entusiasmo y aplaude todas las magníficas manifestaciones de la lengua:
"Por mi parte declaro que siento cada vez mayor fanatismo por la
lengua en que hablo, escribo, pienso y siento. Soy español, locamente,
español; pero no me hiere ningún ataque dirigido a España cuando ha
sido pensado y escrito en lengua española. . . Hablen mal de. España
mientras lo hagan en español. Y en español quiere decir en la lengua
hispánica, hoy patrimonio de una veintena de naciones, y a cuya vida
contribuyen todas sin monopolio de ninguna de ellas. Es la lengua que
compartirá un día con la inglesa el predominio mundial... Pero a ellas
ha de ayudar nuestra comprensión de que van ligados a la lengua común los sendos patriotismos de las naciones de lengua hispánica". 31

Aún mucho más explícito y terminante es el siguiente texto:
"No hay, pues, en la América española tales idiomas nacionales como cosa distinta del castellano. Castellano son, como es castellano lo
q,ue se habla en Andalucía y en Aragón y en casi toda España. Ahora
que cada cual le da su acento y su tono". 32
.. MANUEL GARCÍA BLANCO, prólogo al vol. VI de Obras completas de Miguel de
Unamuno, Afrodisio Aguado, Madrid, 1958, p. 60.
31
"Lengua y patria" en Mercurio, New Orleans, septiembre de 1911 y en Obras
completas, vol. VI, p. 868.
32
"El idioma nacional" en La Nación, Buenos Aires, 1-111-1908 y en Obras completas, vol. VI, p. 850.

355

�Al ver en esta perspectiva la unidad de la lengua y su futuro en todos
los países de habla hispánica, Unamuno llegó a crear el nuevo concepto de
lo que él llama "sobrecastellano", una lengua "en constante evolución, gra33
cias justamente a la colaboración de sus hablantes de todo origen y latitud".
Terminamos estos breves apuntes sobre Unamuno y la lengua con un texto que creemos fundamental para la comprensión de su filosofía del lenguaje y que, además, nos expone en forma completa su actitud ante la lengua, instrumento de su vida y de su acción:
"Un idioma - 'idioma', originariamente, quiere decir propiedad-,
un idioma de habla es una raíz, más que depósito, de tradiciones, y lleva e,n sí una vmon y una audición del universo mundq, una concepción de la vida y del destino humano, un arte, una filosofía, y hasta
una religión. No sólo se imagina, sino que se. piensa, se sueña Y' se
siente en un idioma de habla popular. Cuando el Evangelio dice que
el Verbo, la Palabra, lo hizo todo, que en él estaba la vida y que la
vida era luz de los hombres, e.,cpresa la concepción -mejor conceptuación- histórica de la historia. Las ideas brotan de las palabras, que
no éstas de aquéllas. Idea quiere decir, en su sentido original y originario, visión. Y palabra, 'parábola', es curva de son que va en soplo, en
espíritu. Y cuando se respiran visiones, cuando se les da vida espiritual,
es con palabras. Bien dice la teología católica romana que el Espíritu
Santo procede del Padre y del Verbo. La visión, el ideal del universo,
surge para cada pueblo en su idioma verbal. En metáforas, estibadas
a peso de siglos, hechas ya expresiones inmediatas y espontáneas, está
la raigambre de la filosofía de cada pueblo. Hasta nuestra concepción
de Dios, del Sumo Creador, que creamos a nuestra imagen y semejanza sus criaturas y creadores, la pensamos, la soñamos más bien, en nuestra habla. Y por algo se dice: 'Santificado sea el Tu nombre'. Su nombre, que es, en nuestro espíritu, su esencia, sea cual fuere su existencia".34

The Colorado College
Colorado Springs, Colo.

11 MANUEL GARCÍA BLANCO, loe. cit., p. 61.
,. "Comunidad de la lengua hispánica" en conferencia radiada a América en 1935
e incluída en el libro Diez maestros, Buenos Aires, 1935. pp. 23-39 y en Obras completas, vol. VI, p. 951.

356

Sección Tercera
HISTORIA

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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        <name>Bibliografía Alfonso Reyes</name>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�LA EVOLUCióN CONSONANTICA COMPARADA EN DOS
DIALECTOS IBERORROMANICOS: CATALAN
Y CASTELLANO
LIC. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad de Nuevo León.

Introducción:

No es -y lo sabemos- ninguna aportación para la Romanística, el presente trabajo. Su finalidad, muy humilde, es la de presentar, en forma accesible, las resultantes de estos dos dialectos en su desarrollo histórico.
No es éste, lugar de discutir si el catalán pertenece o no al grupo lingüístico lberorrománico. Los trabajos de Amado Alonso, en este campo, son de
indud_able validez.1
Castellano y Catalán:

Es perfectamente conocido que Castilla, por su posición en la geografía
de España, se convierte en un centro donde confluyen las diversas formas
del habla peninsular. Por- lo general se puede decir que el Castellano adoptó todas las principales innovaciones que venían de las regiones vecinas, aunque dándoles características propias. "Las circunstancias favorecieron, pues,
la constitución de un dialecto original e independiente".2
El Catalán, cuya extensión lingüística abarca el Principado de Cataluña,
los valles de Andorra, el departamento francés de los Pirineos Occidentales,
la zona oriental de Aragón, la parte mayor del Reino de Valencia, las Islas
1

Véase sobre todo: ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. (Biblioteca Románica Hispánica. Col. Estudios y Ensayos). Edit. Gredos. Madrid, pp.
11 a 105.
2

LAPESA, RAFAEL, Historia de la Lengua Española. Edit. Escelicer. Madrid, p. 131.

205

�Baleares y la ciudad Alguer en el N.O. de la Isla de Cerdeña, recibe de
manera segura el influjo de la lengua de Oc. Esta circunstancia, aunada a factores de índole cultural que traspasan las fronteras de Provenza y se extienden por todo el territorio catalán, han hecho afirmar a algunos investigadores que dicho dialecto no es sino una simple variante del Provenzal. Sin
embargo, tal como afirma Francisco de B. Moll, en su Gramática Histórica
Catalana: "El provenzal, nacido en Provenza, ha ejercido influencia en el
catalán, nacido en Cataluña, pero las razones de la composición léxica y de
la estructura del Catalán no pueden buscarse en los elementos de cultura
gala, que afluían también por otros pasos pirenaicos a Navarra y a la misma
Castilla".3
Hay que hacer, por otra parte, la observación de que el Catalán ofrece,
con respecto al léxico, un mayor número de voces latinas cultas en relación
con el léxico del restp de España.4

Catal., án: Se conserva con soru'do 1'd,enuco
..:
o mu
'd
en L atm. En algunos casos se
.
y pareci o al que tenía
•
sononza en "B" p
P1Sce &gt; PEZX, pravu &gt; BRAU.
. assu &gt; PAS, pelle &gt; PELL,
"B"
Castellano: Se conserva. Bucea

bonu
re

&gt;

BUENO.

Catalán: Se conserva.

&gt;

BEURE.

B ucca

&gt;

&gt;

&gt;

BOCA, badiu

BOCA basiu
'

&gt;

b
BEs, eccu

Para proceder en forma sistemática hemos ordenado nuestro material de
€omparación en cinco grandes grupos:
A) CONSONANTES INICIALES.
B) CONSONANTES INTERVOCÁLICAS.
C) CONSONANTES FINALES.
D) GRUPOS DE DOS CONSONANTES.
E) GRUPOS DE TRES CONSONANTES.

BAJO,

&gt; _BEc,

bibe-

"F,,

Castellano: Por contacto con el vasco se .
la cual se pierde hacia el s'gl XI
hizo una aspiración en "H"
Ficu &gt; HIGO, fumu &gt; Hu~~ f , ~unque conservándose ortográficament/
, ormica
HORMIGA f l
se conservó en la lengua lit
.
.
, e
HmL. La "F"
erana ante diptongo "UE"
o en otras circunstancias m 1 d f' .d
Y a veces ante "IE"
e lill as. Folle &gt; FUELLE, feru &gt; FffiRo,
oedu &gt; FEO, fide &gt; FE.5

&gt;

La evolución éonsonántioa comparada:

&gt;

BAYO, bassu

/
Catalán: Se
talce
&gt; FALQ.

&gt;

.

ª

conserva Fumu
.

&gt;

¡·

.

FUM, icaria

&gt;

FIGUERA, fenu

&gt;

FE,

"V"
Castellano: Se conserva, aunque con pronunciación bil b'
.
&gt; VACA, vz·nea &gt; VINA.
_
a 1al. Vmu
Catalán: Se conserva con pronunciación 1 b'

&gt;

VINO, vacca

En estos grupos hemos admitido subclasificaciones fonéticas que permiten
una visión más clara de la evolución.

A) CONSONANTES INICIALES

T
a wdental en los dialectos de
e arragona
1 •
, en e pnorato y en el Vaec1r, no carente de 'bil
hecho bilabial en todo e! resto del
tal,
~1 antes sonoras) . Se ha
ca an continental V al
ventu &gt; VENT, vinea &gt; VINYA uoce &gt;
l
.
ere &gt; VALER,
,
VEU, UU pe &gt; VOLP.

l. Labiales

2. Dentales

"P''

"T"

Castell~o: Se conserva, aunque hay casos de sonorizac1on en "B" por
contacto con el árabe. Porta

&gt;

PUERTA, pilu

&gt;

PELO, pastinaca

&gt;

BISNAGA.

las Baleares y Alquer en el camp d

'
1enciano no "apitxat" (es d .

Castellano: Se conserva. Terra
TULLm, turre

&gt;

TORRE.

Catalán: Se conserva. Taliere
• MoLL, FRANCISCO DE B., Gram ática Hist6rica Catalana. (Biblioteca Románica
Hispánica. Col. Manuales) . Edit. Gredos. Madrid, p. 33.
• Cfr. GARCÍA DE DIEGO, VICENTE, M anual de Dialectología Española. Edic. Cul-

&gt;

TIBRRA
' timere

&gt;

TEMER, tollere

&gt;

&gt; TALLAR, (mea &gt; TINYA, trigmta
.. &gt; TRENTA.

• Cfr. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, Manual de G
, .
.
Espasa-Calpe. Madrid, p. 122.
ramat1ca Hist6rica Española. Edit.

tura Hispánica. Madrid, pp. 266 y ss.

206

207

�''D"

4. Nasales

Castellano: Se conserva. Domnu &gt; DUEÑO, digitu &gt; DEDO, damnare &gt;
DAÑAR.
Catalán: Se conserva. Damnu &gt; DANY, digitu &gt; DIT, domna &gt; DONA.

"M" y "N"

"S"
Castellano: En algunos casos se conserva. En otros palataliza en "J".
Por otra parte puede transformarse en "Q", la cual puede ser "C" o "Z"
modernas. Saltu &gt; SALTO, seminare &gt; SEMBRAR, sensu &gt; SESO, syringa &gt;
JERINGA, sucu &gt; JUGO, sapone &gt; JABÓN, setaceu &gt; CEDAZO, siccina &gt; CE-

Castellano: Se conservan aunque a vece
d" . ·¡ .,
hacerse "N" y lu
"L"
1 " "
s, por ISlIDl ac1on, puede la "M"
.
ego
, Y a N puede hacerse "M" M
minus &gt; MENOS, natare &gt; NADAR, nouu &gt; NUEVO neb~la anu &gt; MANO,
morare &gt; NEMBRAR &gt; LEMBRAR
t .
'
&gt; NIEBLA, menas urciu &gt; MASTUERZO.
Catalan: Se conservan, aunque hay
'
casos d e cambio de "M" en "N".
M anu &gt; MA, mediu &gt; MIG, nasu &gt; NAS, nouu &gt; NOU, muscata &gt; NOSCADA.
I

'

CINA.

5. Líquidas

Catalán: Se conserva con pronunciación ápico-alveolar. Cuando es segui-

da de vocal palatal tiende a pronunciarse como fricativa sorda. Sapere
SABER, sedere &gt; SEURE, syringa &gt; XERINGA, simplice &gt; XIMPLE, sibilare

&gt;
&gt;

XIULAR.

3. Palatales y velares
"C"

Castellano: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I" se conserva, pero en algunos casos palataliza en "CH". Carru &gt; CARRO, castellu &gt; CASTILLO, cena &gt; CENA, cepulla &gt; CEBOLLA, cicer &gt; CHÍCHARO, cista &gt; CHIS·
TERA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva con sonido velar. Ante "E"
"1", después de pasar la etapa "TS", se convierte en "S" alveolar conservándose "C" ortográficamente. Canna &gt; CANYA, cuppa &gt; COPA, caelu &gt;
CEL, circare &gt; CERCAR. En algunos cas~s c+1 se ha palatalizado convirtiéndose en "X", pronunciada "S" fricativa sorda. Ciccu &gt; xrc, cimice &gt;

"R"
Castellano:
Se conserva. Rota &gt; RUEDA, rapidu &gt; RAUDO, ridere &gt;
'
REm.
Catalán: Se conserva. Su articulación es alveolar García
.
Manual de Dialectología le atrib
.. . ,
de Diego, en su
uye una pronunciac1on 1
•
b
esto no es sino un defecto articulatorio.6 Radere &gt;
ve ar, sm em argo
ruta &gt; RUDA.
RAURE, rota &gt; RODA,
"L"

Castellano: Se conserva. Lupu

XINXA.

B) CoN SONANTES INTERVOCÁLICAS

"G"
Castellano: Ante "A", "O", "U", se conserva. Ante "E", "1", acentuadas, conserva el mismo sonido prepalatal latino. Gutta &gt; GOTA, gula &gt; GOLA, gallu &gt; GALLO, generu &gt; YERNO, gypsu &gt; YESO, gelu &gt; YELO.
Catalán: Ante "A", "O", "U", se conserva con sonido velar. Ante "E",
"I", se palataliza conservándose ortográficamente "G" pero pronunciándose
como fricativa sonora rehilante o como fricativa sorda en los dialectos "apitxats". Gallu &gt; GALL, gula &gt; GOLA, gutta &gt; GOTA, gelu &gt; GEL, gibbu &gt;
GEP, gingiva &gt; GENIVA.

208

&gt;

LOBO lacu
'
? LAGO, lacte &gt; LECHE.
.
. acu &gt; LLAC, lzttera &gt; LLETRA lutu &gt;
LLOT. E n cultismos se conserva la "L".. z·zteratura logic
. lub · 'E
,
rzc.
n voces
dialectales por influencia de "N" e íI b . . ,
sión de "L"
1
~ s a a siguiente se determina la converen nasa sonora. p. eJ. : NYENYA (leña) .

Catalán: Palataliza en "LL'' L

1. Labiales

"P"
Castellano: Se sonoriza en ''.B". Lupu
pere &gt; RECIBm.

Catalán: Se sonoriza en "B". Ripa
REBRE.
• Cfr.

MOLL, FRANCISCO DE

&gt;

&gt;

LOBO, sapere

RIBA, opacu

&gt;

&gt;

SABER, reci-

OBAC0 recipere

&gt;

B., op. cit., p. 109.

209
H

�"B"

"S"

Castellano: Se conserva, aunque se pierde en algunos casos ante "U" y
ante "O". Bibere &gt; BEBER, cibu &gt; CEBO, nube &gt; NUBE, sabucu &gt; sAuco,
saburra &gt; ZAHORRA, El sufijo -bundo da -ondo. P. ej.: foetibundu &gt;

Castellano: La sorda se sonor.12a,
.
1a sonora se conserva Casa &gt;
&gt; _Huso, usu &gt; uso, thesauru &gt; TESORO.
'
CASA,
Catalan: Después de vocal acentuad a se manti
acento desaparece. Causa
.
como sonora. Ante el
&gt; COSA, asmu
&gt; ASEene
rosa &gt; ROSA, accusare
'
&gt; ACUAR.

f

uso

HEDIONDO.

Catalán: Se convierte en labiodental. Faba &gt; FAVA, gleba &gt; GLEVA,
probare &gt; PROVAR. Ante "U" y ante "O" acentuadas desaparece. Fabuta
&gt; FLAÜTA, saborra &gt; saorra &gt; SORRA.

3. Palatales y V e/ares

"F"
"C"
Castellano: Se sonoriza en "V". (En la actualidad escrita como "B").
Raphanu &gt; &amp;\VANO &gt; WANO, trifoliu &gt; TRÉBOL, profectu &gt; PROVECHO.
En las palabras compuestas la "F" se trata como inicial, dando "H". Subfumare

&gt;

SAHUMAR.

Catalán: Se sonoriza en "V". Raphanu

&gt; RAVE, pacificare &gt;

Castellano:
Sonoriza en "G"· F OCU &gt; FUEGO f
•
' &gt; HORMIGA.
.
' ormica
Catalan: Ante "A" "O" "U"
"S"
'
'
, sonor12a en "G" Ante "E" "I"
.
' pasa a
• • sonora y luego desaparece• Fo rmzca
&gt; FORM.
•'

vzcmu

VEI.

IGA, urtica

&gt;

ORTIGA,

"G"

"V"
Castellano: Se conserva, aunque en algunos casos, cuando está entre "O E", desaparece. Novem &gt; NUEVE, nive &gt; NIBVE, movebile &gt; MUEBLE.
Catalán: Se conserva. Cavare&gt; CAVAR, juvene &gt; JOVE, ovicula &gt; oVELLA.
Delante de "O" y "U" acentuadas desaparece. Pavore &gt; PAOR &gt; POR.

2. Dentales

Castellano: Se pierde, salvo la que rocede
" "
casos desaparece. Rumigare &gt;
fp . de C que en muy raros
,
RUMIAR, umzgare &gt; HU
¡·
igare &gt; LIAR.
Catalan: Seguida de "A" aparece conservada detrásMEAR,
d 1
acento desaparece. Ante "O" "U"
. .,
e acento. Ante e}
. .
,
, en pos1c1on postónica
· d
.
que en pos1c1ón protónica se conse
S .
se p1er e, rruentras
desapareció ya de d ¡ 1 ,
rva. egmda de vocal palatal ("E" "I")
.
s e e atm en algunas voces L.
.'
RUMIAR, ¡ugu &gt; JOU tegula &gt;
l
· zgat &gt; LLIGA, rumzgare &gt;
,
TEULA, egumen &gt; LLEGUM, cogitare &gt; CUITAR.

"T"

4. Nasales y Líquidas

Castellano: Se sonoriza en "D". M oneta &gt; MONEDA, rota &gt; RUEDA.
Catalán: Se sonoriza en "D". Fata &gt; FADA, cleta &gt; CLEDA, potere &gt;

"M,,

''D"
Castellano: Se conserva después de acento, con excepción de cuando va
entre "E - E". Nidu &gt; NIDO, nudu &gt; DESNUDO, fide &gt; FE, videt &gt; VE.
Cuando va antes de acento se pierde. Radice &gt; RAÍZ, medulla &gt; MEOLLO.
Catalán: Si va detrás del acento se conserva, pero modificada en el sonido "S" sonoro. Si va antes del acento, desaparece. Alauda &gt; ALOSA,
lampreda &gt; LLAMPRESA, sudare &gt; suAR, fidele &gt; FIBL.

I

Castellano:
Se conserva. Fumu &gt; HUMO, ramu &gt; RAMO
,
Catalan: Se conserva. Famella
&gt; FAMELLA, rumore &gt; ·REMOR.
.

PODER.

210

&gt;

APAIVAGAR.

"N"
Castellano:
, S Se conserva. Manu &gt; MANO, p·znu &gt; PINO luna &gt; L
,
_uNA.
Catalan: e conserva, aunque en algunos
disimilación en "R" 0
"L" M'
casos aparece convertida, por

&gt;

'
en
· tnare
NORANTA, barcinone &gt; BARCELONA.

&gt;

MENAR luna
,

&gt;

LLUNA, nonanta

211

�"R"
Castellano: Se conserva, aunque en alguno~ casos se reduplica. Muria &gt;
. &gt; CARRIZO, cithara &gt;d"GUITARRA.
MUERA, feru &gt; FIERO, cariceu
inrila en "L". AraCatalán: Se conserva, aunque en algunos casos se i_s
tru &gt; ARADA, eruca &gt; ORUGA, feramen &gt; FERAM, peregrinu &gt; PELEGRI.

Catalán: Se conserva, aunque desaparece en las terminaciones verbales
"-amus", "-imus", "-emus". Res &gt; RES, tabulas &gt; TAULES, homines &gt;
HOMES.

Castellano: Ha desaparecido en todas las voces tónicas como:

A)

"L"

. &gt; PELO, t e¡a, &gt; TELA, caelu &gt; ,CIELO,
Castellano: Se conserva en: Pilu
.
S
.
t
en
"R"
en.
filu &gt; HILO. e convier e
· M espitu &gt; NIS
, PERO, poculu &gt; BUCARO.
Se hace "N" en: Subtulu &gt; SÓTANO, metula &gt; MEDANO. d" simil d
"R"
Catalán. Se conserva aunque en algunos casos aparezca I
a a en
.
Palatiu &gt; ~ALAU, vela&gt; VELA, volare &gt; VOLAR, calamellu &gt; CARAMELL.

VERBOS:

DETERMINATIVOS Y PRONOMBRES:

&gt;

I stam

NUEVO.

&gt;

ESTA,

novem

NUEVE.

Iam

&gt; YA.

Se convierte en "N" en los proclíticos: Cum

&gt;

CON,

tam

&gt;

TAN,

quam

CUAN.

Catalán: En los monosílabos catalanes vacila entre la desaparición; Jam

C) CONSONANTES FINALES

&gt; JA, o la conservación como "N":

t. Finales Latinas

Tam

&gt; TAN, suum &gt; SON.

"N"
Castellano: A) En los neutros en "-en", en el acusativo igual al nominativo, la "N" final se anticipaba. Vimen &gt; VIMNE.
B) En las voces tónicas debía perderse: Non &gt; NO.
C) En los pro'clíticos no se pierde por ser "N" interior en la
frase: In &gt; EN.
Catalán: Se conserva en los monosílabos. In &gt; EN.

"T"

&gt;

B)
C)

D) ADVERBIOS:

&gt;

Castellano: Se pierde. Caput
Catalán: Se pierde. Plorat &gt;

Scutum &gt; ESCUDO, novum &gt;
Sum &gt; so, secabam &gt; SEGABA.

NOMBRES:

CABO.

PLORA.

"D"

&gt; A, illud &gt; ELLO,
&gt; A, apud &gt;. AB o AMB.

Castellano: Se pierde. Ad

Dialectalmente se conb
p . Ao
serva "AD" en enlaces con vocal inicial de algunos pronom res.
. eJ.

Catalán: Se pierde. Ad

Castellano: Se mantiene, aunque hay algunos casos de retracción de "L"
final. M el &gt; MIEL, f el &gt; 'HIBL, simul &gt; SEMBLE, insimul &gt; ENSEMBLE.
Catalán: Se conserva en monosílabos. M el &gt; MEL.

AQUELL.

"C"
Castellano: Se pierde. Illic

Catalán: Se pierde. Hoc

&gt;

ALLI,

nec

"L"

&gt;

&gt; HO, nec &gt; NI,

NI,7

sic

&gt;

illac

&gt;

ALLA.

"R,,

SI.

"S"
Castellano! En las formas heredadas Se ha mantenido la "S" • Deus
DIOS, corpus &gt; CUERPOS, tempus &gt; TIEMPOS.

&gt;

Castellano: En monosílabos se conserva. En voces no monosilábicas se retrae al interior de la sílaba. Cor &gt; CUER, ínter &gt; ENTRE, semper &gt; SIEMPRE.
Catalán: En los monosílabos se conserva. En los polisílabos se retrae al
interior de la sílaba. Per &gt; PER, cor &gt; COR, semper &gt; SEMPRE, ínter &gt;
ENTRE, pastor &gt; PASTRE.

cree que "NI" procede de "NEC"
_ convertido en ''NEI" por vocali.
Espana
., de "C"• Esto ocurre en Francia y en
.
zac1on
1

212

eorominas

213

�•

0.

GRUPOS DE DOS CONSONANTES

"PR"

Castellano: A) Se conserva: Pratu
l. Grupos iniciales.

plaga

&gt;

LLAGA,

plumbu

&gt;

PLOMO,

PROA.

&gt;

PESEBRE.

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos la líquida se pierde por
dere

PRAT,

pren-

"BR"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones por metátesis pase la "R"
al final de la primera sílaba. Bracea &gt; BRAGA, brachiu &gt; BRAZO, brutu &gt;

"BL"

&gt; BLEDO, blandu &gt;

&gt;

&gt;PENDER.E ( ort: PRENDRE} .

&gt; PLA, plumbu &gt; PLOM, plenu &gt; PLE.

Castellano: Se conserva. Blitu

&gt;

asimilación, aunque se conserve escrita ortográficamente. Pratu

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ri'bagorza 1a "L" del

grupo se palataliza. Planu

prora

C) Por metátesis la "R" pasa a sílaba siguiente: Praesepe

· te en "LL", aunque en algunos casos se conserva.
Castellano: Se convier

&gt; LLORAR, planta &gt; LLANTA,
&gt; PLACER, plangere &gt; PLAÑIR.

PRADO,

B) Por asimilación a la sonoridad de "R" se ha hecho "BR"
en: Prunu &gt; BRUNO, pravu &gt; BRAVO.

"PL"

Plorare
Placere

&gt;

BURDO.

BLANDO.

la "L" del grupo se
Catalán: Se conserva, aunque en algunas reaiones
o·
palataliza. Bldnk &gt; BLANC.

Catalán: Se conserva: Brachiu

&gt; BRAQ.
"FR"

"FL"

Castellano: Se conserva. Fratre

Castellano: Se hace "LL'' en algunos casos, en otros se conserva. Flamma
&gt;

LLAMA / lammula &gt;

flore

LLAMBLA,

&gt;

FLOR.

Catal~: Se conserva, aunque en algunos casos. la líquida se pierde por
disimilación. Flamma &gt; FLAMA, flore &gt; FLOR, f lebzle &gt; FEBLE.
"CL"
Castellano: Se h ase "LL" · Desde la Alta Rioja hasta el Mediterráneo, se
lave
conserva. C

&gt;

LLAVE

,

clamare

&gt; LLAMAR, clavicula
&gt; CLAVIJA."L" del
.

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ribagorza la

po se palataliza. Clave

&gt;

CLAU,

claudere

-.

&gt;

Catalán: Se conserva. Gleba&gt;

GLEVA.

FRENTE,

fraxinu

&gt;

Castellano: Se conserva. En algunos casos, por disimilación eliminatoria,
se ha perdido la "R". Triticu &gt; TRIGO, traiectu &gt; TRECHO, tremulare &gt;
TEMBLAR.

&gt; TRAURE.
"DR"

Castellano: Se conserva. Dracone &gt; DRAGÓN.
Catalán: Se conserva. Dracone &gt; DRAGO.

"CR"

&gt;

Castellano: Se conserva aunque por asimilación a la sonoridad de "R" es
frecuente la conversión al gi·upo "GR". Se observa que por metátesis la "R",
en algunos casos, pasa a la sílaba siguiente. Crescere &gt; CRECER, crasu &gt;
GRASO,

214

&gt;

"TR"

CLOURE.

&gt; GLANDE.

fronte

Catalán: Se conserva. En algunos casos la disimilación ha determinado un
cambio de ''R" en "L". Fronte &gt; FRONT, fratre &gt; FRARE, fragrare &gt; FLAIRAR.

Catalán: Se conserva. Trahere

Castellano: A) Se hace "LL'' en glarea &gt; LLERA, glande &gt; LLANDE.
B) Se hace ''L" en glatire &gt;.LATIR, glirone &gt; LIRÓN.
C) En la Alta Rioja hacia Oriente se conserva. Gluttone
glande

FRADE,

gru-

"GL"

GLOTON,

&gt;

FRESNO.

crepita

&gt;

GRIETA,

crebar

&gt; QUEBRAR.

215

�•
Catalán: Se conserva aunque hay casos de asimilación a la sonoridad de
"R" transformando la "C" en "G". Crescere

&gt; CREIXER, crypta &gt; GRUTA.

Castellano: Se simplifica. Bucea

&gt;

BOCA.

Catalán: Se simplifica con sonido "K" ante "a", "o", "u", y con sonido

"GR"

"S" ante "e", "i". Baccinu

Castellano: Se conserva. Granu &gt; GRANO, graecu &gt; GRIEGO, grege
Catalán: Se conserva. Graculu &gt; GRALL, grossu &gt; GROS.
"S

"CC"

&gt;

BACI.

&gt; GREY.

+ Consonante"

Castellano: A la "S" líquida se le antepone, ya desde el latín vulgar, una
8
"E" o una " l". Scamnu &gt; ESCAÑO, scribo &gt; ESCRIB0.
Catalán: Sufre prótesis de "E" solamente en el caso de "S"
oclusiva''.
Speculum &gt; ESPILL, storea &gt; ESTORA, scuma &gt; ESCUMA.

+

"SS"

. Castellano: Se mantuvo durante mucho tiempo, luego tendió a simplificarse. Con pronunciación disilábica tendió a confundirse con "CS" y como
tal, se convirtió en "J". Sessu &gt; SIEso, vessica &gt; VEJIGA.

Catalán: Se conserva ortográficamente aunque fonéticamente sea "S" sorda simple. M assa
MASSA, ossa
ossA.

&gt;

&gt;

"RR"

&gt;

2. Grupos Interiores

Castellano: Se ha hecho fuerte y prolongada. Carru
CARRO cirrn
CERRO. Con pronunciación disilábica se ha transformado en "RD"'
Catalán: Se conserva con pronunciación prolongada y fuerte. · Cirra
CERRA, currere &gt; CORRER.

"PP"

Castellano: Se simplifica. Stuppa &gt; ESTOPA, cuppa
Catalán: Se simplifica. Cuppa &gt; COPA.

&gt; COPA.

&gt;

Castellano: Se simplifica. Abbate &gt; ABAD.
Catalán: Se simplifica. Abbiberare &gt; ABEURAR.

Castellano: Se simplifica. Reddere .&gt; RENDIR.
Catalán: Se simplifica. R eddere &gt; REDRE (Forma antigua).

"TT"

"MM"

pasa Calpe. Madrid. p. 127.

216

LLAMA, gemma

&gt;

Castellano: Palataliza en "Ñ". (Durante siglos, ya p alatalizada se siguió
utilizando la grafía NN). Pannu
PAÑo, canna
CAÑA.
Catalán: Se palataliza. Banna &gt; BANYA, grunnire &gt; GRUNYIR.

&gt;

&gt;

"PT"
Castellano: Se as.mu.Ia 1a "P" a la "T" y eI grupo se reduce a "T". Septem &gt; SIETE, roptu &gt; ROTO.
Catalán: Sufre asimilación, primero en "TT" y luego se reduce a "T''.
Cuando el grupo es secundario pasa a "BD". Baptismo &gt; BATISME, captivu &gt; CAT.m, capitale &gt; CABDALL.

Castellano: Se simplifica. Gutta &gt; GOTA.
Catalán: Se simplifica. Mittere &gt; METRE.

• MENÉNDEZ ProAL, RAMÓN.

Castellano: El grupo latino disilábico se ha hecho "LL'' prepalatal. Villu
VELLO, collu &gt; CUELLO.
Catalán: Se palataliza. Colligere &gt; coLLIR, illa &gt; ELLA.
"NN"

"DD"

&gt;

&gt;

"LL"

"BB"

Castellano: Se simplifica. Flamma
Catalán: Se simplifica. M ammella

&gt;

YEMA.

&gt; MAMELLA.

Manual de Gramática Histórica Española. Edit. Es-

"BT"
Castellano: Por asimilación se ensordece "B" en "P" y se reduce a "T".
Subtus &gt; SOTO.

217

�Catalán: Pasa a "S" fricativa sorda (ortográficamente "X" o "IX") .

Catalán: Sufre asimilación en "TT" y se reduce a "T". El grupo secundario da resultado de "UT". Subtile

&gt;

SOTIL,

debitu

&gt;

Discipulu

DEUTE.

&gt;

DEIXEBLE,

crescere

&gt;

CREIXER.

"PS"

"SP"

Castellano: Desde tiempos latinos se trató al grupo como si fuera "SS".
I pse &gt; esse &gt; ESE.
Catalán: Se conserva. Capsa &gt; CAPSA.

Castellano: Se conserva. Vespa &gt; AVISPA, crispu &gt; CRESPO, mespilu &gt;
La "SP" inicial hay que considerarla como -interior. Spata &gt; ESPADA, spica &gt; ESPIGA.
Catalán: Se conserva. Vespa &gt; VESPA.
NÍSPERO.

"PR"
Castellano: Se convierte en "BR". Capra
Catalán: Se transforma en "BR". Capra &gt;

&gt;

"ST"

apricu &gt; ABRIGO.
opera &gt; OBRA.

CABRA,

CABRA,

Castellano: Se conserva. Mustu

Catalán: Se conserva. Crista

&gt;

CRESTA.

"SC

+ a"

"BR"
Castellano: Se conserva. Labru &gt; LABRO, febre &gt; FIEBRE.
Catalán: Se transforma en "UR", aunque en cultismos se conserve. Bibere &gt; BEURE, debere &gt; DEURE, fabrica &gt; FABREGA, libru &gt; LLIBRE.

"DR"
Castellano: Tomado unisilábico se conserva. Tomado como disilábico,
evoluciona a "R". Quadru &gt; CUADRO, cathedra &gt; CADERA.
Catalán: Normalmente da "R", aunque hay que hacer notar que la etapa
·mtermed'1a entre "DR" -"R" debio' ser "IR" así ·• Quadru &gt; cAIRE, cathe.
dra &gt; CADIRA, considerare &gt; CONSIRAR. Existen
casos de "DR" &gt; "UR"
como: cadere &gt; CAURE, credere &gt; CREURE, que bien pueden tener una
explicación analógica.

Castellano: Se conserva. Musca

&gt;

Catalán: Se conserva. Piscare

PESCAR.

&gt;

iste

&gt;

ESTE.

MOSCA.

"CT"

"TR"
Castellano: Evoluciona a "DR". Patre &gt; PADRE, matre &gt; MADRE, latrone &gt; LADRÓN.
Catalán: Se transforma en "DR", aunque en algunos casos continú~ la
·' hasta "R". En algunas ocasiones, tal como lo observa Corommas,
evo1uc10n
el grupo da: "IR", por influencia occitana. Patrastru &gt; PADRASTRE, patre
&gt; PARE, matre &gt; MARE, patrale &gt; PAIRAL.

MOSTO,

&gt;

Castellano: La "C", primeramente, vocalizó en "I", ésta a su vez, palatalizó la "T", convirtiendo el grupo "IT" en "ICH", después la "I" se
embebió en la "CH". Pectus &gt; PECHO, lectu &gt; LECHO, tectu &gt; TECHO.
Catalán: El grupo primario ha dado "YT", con inflexión de La vocal
precedente conforme a lo siguiente:

A) Después de "E" breve, diptongada en "IE", se ha formado un triptongo "IEI" que se reduce, desde temprano, a "I". Jectat &gt; GITA.
B) Después de "I" larga, la " Y'' del grupo "YT" se funde con aquella
vocal. Ficto &gt; FITA.
C) Después de "A" o ."E", se formó un diptongo "El" que generalmente
se reduce a "E". Facta &gt; FEYTA &gt; FETA. .
&gt;

D) Después de "O", "U" breves, el diptongo resultante es "UI". Cocta
CUITA, tructa &gt; TRUITA.
En algunos casos el grupo se conserva; fundamentalmente, en cultismos.
"CR"

"SC

+ e, i"

Castellano: En la zona de Burgos, Rioja Alta y Palencia el grupo se reduce a "Z" o "C". Pasee &gt; HAZ, pisce &gt; PEZ.

218

Castellano: Unisilábica da "GR". Macru

sacratu &gt;
Catalán: Primario da "GR". Secundario da "UR". Macru &gt;
coc(e)re &gt; couRE, plac(e}re &gt;PLAURE.
&gt;

MAGRO,

SAGRADO.
MAGRE,

219

�. . . l dando "H", en 1os compuestos conscientes.
.
Se tra t o' como "F" rmc1a,
Confec-

"GR"
Castellano: Unisilábica se conserva. Nigru &gt; NEGRO, integrare &gt; ENTEGRAR o ENTREGAR. Disilábica se pierde "G".
Catalán: Generalmente se reduce a "R". Pigritia &gt; PERESA, agranione &gt;
ARANYO. Se conserva en nigra &gt; NEGRA, y da "IR" en flagrat &gt; FLAIRA.

tare

&gt; COBECHAR, confortare &gt;

COHORTAR.

Catalán: Se conserva. Infante&gt;

INFANT,

Castellano: Se conserva. Funda&gt;
Castellano: Vocaliza la "C" en "l", la cual palataliza la "S", escribiéndose como "X", posteriormente ésta se escribirá "J" al hacerse la "X" fauca}.
Exire

&gt; EXIR &gt; EJIDA.

Catalán: Da el mismo resultado de

se

+ E, l.

Examen

&gt; EIXAM.

CONFIT.

HONDA,

&gt;

mundu &gt; MONDO.
demandare &gt;

CANELA,

DEMANAR.

"NS"

&gt; MESA, pensare &gt; PESAR.
&gt; ADESAR, defensa &gt; DEVESA.

Castellano: Se reduce a "S". Mensa
Catalán: Pasa a "S" sonora. Addensare

"NG"

"GM"

Castellano: Tras el acento se convierte en "~". En formas débiles se hace
"NZ" o ''NC". Cingit &gt; CIÑE, gingiva &gt; ENCÍA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I", palataliza en
"NY''. S yrmga
.
&gt; XERINGA, p langere &gt; PLANYER.

Castellano: Se reduce a "M". Stigma &gt; ESTEMA.
Catalán: Se convierte en "UM". Phlegma &gt; FLEUMA.

"MN"
Castellano: Se convierte en "~". Domnu &gt; DUEÑO, somnu &gt; SUEÑO.
Catalán: Primario aparece convertido en "NY". Secundario ha pasado a
"MR" y luego a "MBR". Damnare &gt; DANYAR, seminare &gt; SEMBRAR.
"MB"

Castellano: Hay asimilación del grupo y reducción a "M". En algunas
regiones hay conservación del mismo. Plumbu &gt; PLOMO.
Catalán: Se reduce a "M". Camba &gt; CAMA, columba &gt; COLOMA.

"NC"
Castellano: Se conserva. luncu &gt; JUNCO, uncinu &gt; ENCINO.
Catalán: Ante "A", "O'' se mantiene con sonido "NK". Ante "E", "1",
si es protónico se reduce a "C"; si es postónico se conserva. Branca &gt;
BRANCA,

mancipu

&gt; MACIP, vincere &gt;

VENCER.

"LB"

Castellano: Se conserva. Torre alba&gt;
Catalán: Se conserva. Alba &gt; ALBA.

"MP"
Castellano: Se conserva. Tempus &gt; TIEMPO, campu
Catalán: Se conserva. Ampulla &gt; AMPOLLA.

&gt;

"ND"

Catalán: Se reduce a "N". Candela

"CS"

confectu

&gt;

CAMPO.

TORRALBA.

"LD"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones vocaliza la "L" en "U".

"NT" .
Castellano: Se conserva. Ponte &gt; PUENTE, fonte &gt; FUENTE.
Catalán: Se conserva: Cantare &gt; CANTAR, fontanella &gt; FONTANELLA.

"NF"
Castellano: Desde el latín se reducía el grupo a "F". Esta "F" intervocálica se convirtió en "V", en los compuestos donde no se sentía la composición.

220

&gt; CALDO, recaldare &gt; RESCODAR, RECODAR.
Catalán: Se conserva. Falda &gt; FALDA.

Caldu

"LC"
Castellano: Vocaliza la "L" en "U" y en algunos casos se conserva. Calce

&gt;coz, falce &gt; HOZ, dulce &gt; DULCE.
Catalán: Se conserva. ll(i)cina

&gt; ALZINA.

•
221

�"LT"

Castellano : Tras "A" unas veces vocaliza la "L" en "U", otras veces se
conserva. Tras "O", "U", se vocalizó la "L" en "I", palatalizando la "T" y
convirtiéndose en "CH". Saltu &gt; SOTO, saltare &gt; SALTAR, multu &gt; MUCHO.
Catalán: Se conserva. Multa &gt; MOLTA, voltare &gt; voLTAR.

Catalán: Primario da "BL". Secundario, pasado ya a "CL" en el latín
vulgar da en Catalán "LL''. D uplicare &gt; DOBLEGAR, replere &gt; REBLIR, manuplu
MANOLL, populu
POLL.

&gt;

&gt;

"B'L"

&gt; TRILLO, sib(i)lare &gt; CHILLAR.

Castellano: Dió "LL". Trib(u)lu
"RB"

Catalán: Se convierte en "UL", aunque se mantenga en formas semicultas.

,-

Fabula

&gt; HIERBA.

Castellano: Se conserva. Herba

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos, por disi_milación se convierte en "LB". Barba &gt; BARBA, arbitrare &gt; ALBIRAR ( OVIRAR en la actualidad).

&gt; ARCO, circu &gt;
Circare &gt; CERCAR.

Catalán: Se conserva.

&gt;

ESTABLE.

"C'L"

Castellano : Se hizo prepalatal "S", convertida en "J" faucal a finales del
siglo XVI. En ocasiones la prepalatal ha llegado a "CH". Auric(u)la &gt;
OREJA, spec(u)lu
ESPEJO, oc(u)lu
OJO, fac(u)la
HACHA.

&gt;

&gt;

&gt;

ORELLA, lentic(u)la

&gt;

LLENTILLA.

Castellano: Se hizo prepalatal "S" y a finales del S. XVI
Teg(u)la

&gt; HORMA.
&gt; DORMIR.

&gt;

TEJA, reg(u)la

&gt;

"J"

faucal.

REJA.

Catalán: Se transforma en "LL". Reg(u)la

&gt;

RELLA.

"T'L"

"RG"

Catalán: Se conserva. Virgine

NEULA, stabulu

"G'L"

Castellano: Se conserva. Forma

Castellano: Se conserva. Sargu

&gt;

Catalán: Da "LL''. Auric(u)la

CERCO.

"RM"

Catalán: Se conserva. Dormire

FAULA, nebula

&gt;

"RC"

Castellano: Se conserva. Arcu

&gt;

&gt; SARGO.
&gt; VERGE.

Castellano: Ha dado prepalatal "S" y luego

"J"

faucal. Mot(u)lone

&gt;

MOJÓN.

Catalán: El grupo evoluciona, en Catalán Continental, por palatalización a "TLL". Rot(u)lare &gt; R1JTLLAR.

"RT"

&gt; SUERTE.
M artellu &gt; MARTELL.

Castellano : Se conserva. Sorte

Catalán: Se conserva.

3. Grupos finales

"RS"

"NT"

Castellano: En unos casos se conserva y en otros se asimila a "SS" o "S".
Persicu

&gt;

PRISCO, cursu

&gt;

coso.

Catalán: Se reduce a "SS". Bursa

&gt;

BOSSA, versare

&gt;

V'ESSAR.

"PL"

Castellano: En la zona norte da "LL'', en voces semicultas da "BL".
Cop(u)la

222

&gt; COLLA, scop(u)lu &gt; ESCOLLO, duplu &gt; DOBLO.

&gt; FACEN.
&gt; CANTEN.

Castellano : Se reduce a "N". Facent

Catalán: Se reduce a "N". Cantant

"CS"

Castellano: Cambia la "C" en "I". Vix

&gt;

VEIS, sex

Catalán: Se conserva el elemento sibilante. Sex

&gt;

&gt;

SEIS.

SIS.

223

�E)

GRUPOS DE TRES CONSONANTES

":tvIPL"

Castellano: Se convierte en "NGH". Amplu

&gt;

ANCHO,

implere

&gt;

HEN-

CHIR.

Catalán: Se conserva. Amplu

&gt;

AMPLE.

LA LITERATURA FOLKLóRICA "PROYECCIÓN" DEL
FOLKLORE LITERARIO *

"NCL"

Castellano: Se transforma en "NCH". Trunc(u)lu

&gt;

Catalán: Se conserva. Aunculu

&gt;

TRONCHO.

Lrc. ELISABETH K. DE HrNOJOSA
I.T.E.S.M.

ONCLE.

"SCL"

Castellano: El grupo "CL" se convirtió en "CH" y se perdió la "S".
MAsctJLu

&gt;

MACHO.

&gt;

Catalán: Se conserva. Scloppu

ESCLOP.

"NDR"
Castellano: Se transforma en "NTR". Coriandru

&gt;

CULANTRO.

Catalán: Se conserva, aunque dialectalrnente se disimile en "NR". Prendere

&gt;

PENRE,

vendere

&gt;

VENRE.

BIBLIOGRAFIA GENERAL
ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. Madrid, 1961.
BADÍA MAR.GARIT, ANTONIO, Gramática Histórica Catalana. Barcelona, 1950.
GARCÍA DE DIEGO, VrcENTE, Gramática Histórica Española. Madrid, 1961.
GARCÍA DE Draoo, VICENTE, Manual de Dialectología Española. Madrid, 1959.
GRIBRA ANTONI Gramatica Historica del Catala Antic. Barcelona, 1931.
LAPES:, RAFAEL Historia de la Lengua Española. Madrid, 1959.
MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, Orígenes del Español. Madrid, 1964.
MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, Manual de Gramática Histórica Española. Madrid, 1952.
MoLL, FRANCISCO DE B., Gramática Histórica Catalana. Madrid, 1952,

EL TÉRMINO "FOLKLORE" aparecerá con frecuencia en este trabajo; por lo
tanto es necesario comenzar por aclarar el término. Según un diccionario la
definición es la siguiente: Conjunto de leyendas y tradiciones populares. Conocimiento, o estudio de las leyendas y tradiciones populares.
El Dr. Ralph Steele Boggs en su ensayo El Folklore, Definición, Ciencia
y Arte, nos da esta explicación más extensa: "El folklore alude a un cuerpo de materias, a la ciencia que las estudia y al arte que aplica estas materias, así como a las conclusiones científicas que se desprenden de ellas pa.ra fines prácticos: Como un cuerpo de materias, el folklore, el 'lore', la
erudición, el saber o la enseñanza de un 'folk', pueblo, grupo social, grupo
emparentado o congéne~ una tribu, una raza o una nación, es un núcleo
completo de cultura tradicional, o modos convencionales del pensamiento y
la acción humana, creado informalmente dentro de un grupo de personas
para sí, pero aceptado de una manera suficientemente extensa para haber
adquirido uso corriente y durante un tiempo suficientemente largo para haber obtenido rasgos tradicionales, tales como el de anonimato de autor y
pautas histórico-geográficas de variantes de formas básicas" .1
Como vemos, el término de folklore se aplica a las diversas actividades
de la vida de cualquier pueblo: a su música, su religión, lingüística, comida,
indumentaria, vivienda, festividades, etc. Estos fenómenos son populares, funcionales, tradicionales, empíricos y no son transmitidos por medios institucionalizados ni escritos. Son tradiciones anónimas, regionales y orales.

* Tema de una conferencia sustentada el 2 de diciembre- de 1965, durante la Segunda Semana Cultural de la Sociedad de Alumnos de la Escuela de Letras del ITESM.
1
DR. RALPH STEELE Booos,. "El folklore, Definición, Ciencia y Arte". Anuario- de
la Sociedad Folklórica de México, 1942. México, 1943, p. 7.
224

225
H

�La actividad que por ahora nos interesa, es la literaria. El folklore lite•
rario abarca manifestaciones folklóricas en prosa y verso, como cuentos, coplas, baladas, proverbios, fábulas, adivinanzas y romances. De éstas tomaré
el cuento para demostrar el tema en cuestión. Las coplas, cuentos y demás
manifestaciones literarias folklóricas son, como ya se dijo, obras populares,
anónimas, grabadas en la memoria del hombre y transmitidas oralmente,
es decir que se han venido desarrollando independientemente de la palabra
escrita y son una creación colectiva.
Un número considerable de los cuentos populares, tiene su origen en fuentes orientales, en la India, Persia, y se han propagado en las diversas naciones. Han pasado fácilmente de una lengua a otra, de un país a otro,
de ahí que también reciban el nombre de "cuentos migratorios". No se pue- '
de fijar la fecha o el lugar de origen exacto de los cuentos. Los rasgos regionales, nacionales o actuales en ellos se deben a la forma que cada país
le ha dado a un tema.
Estos cuentos de gran interés humano, al ser adaptados al carácter de cada pueblo, influyeron mucho en la literatura. Tenemos en la literatura española la traducción de los apólogos orientales de "Calila e Dimna" de 1251.
Estos apólogos son cuentos simbólicos que encierran una enseñanza moral.
En 1335 aparecieron los cuentos ejemplares del "Conde Lucanor", cuentos
de filosofía práctica, moralizadores, que tienen como fin dar una lección.
Este tipo de cuentos fue muy popular en la Edad Media y eran divulgados
por los predicadores que tomaban los temas de las leyendas, de la Biblia,
la historia y el folklore. Más tarde aparecen las grandes colecciones de Perrault, de los hermanos Grimm y de Andersen, entre otras. Los coleccionadores de cuentos han ayudado a conservar el caudal de cuentos que han
recogido de corrientes populares anteriores. El folklorista puede estudiar,
analizar e investigar las diferentes modalidades de los cuentos en esas colecciones, ya que de otra manera no sería difícil, sino imposible, tener a la vista
las numerosas versiones que existen.
Las principales características de los· cuentos del folklore literario son: 1)
motivos universales, elemento necesario, podría decirse esencial del cuento.
Los motivos son rasgos comunes, situaciones o personajes típicos que se repiten y persisten en la tradición. El cuento típico está formado por una
serie o combinación de motivos o temas folklóricos. Hay ciertos motivos tradicionales que no surgieron en un país dado, por ejemplo el nuestro, sino que
fueron traídos de Europa y han recibido el aporte de la tradición y superstición indígena. Como ejemplos de motivos tenemos el de la zapatilla perdida que sólo le queda a una joven, el anillo partido en dos que sirve para
reconocimiento de dos personas, la lucha entre padre e hijo que no se re226

conocen&gt; la princesa encantada y muchísimos otros más. 2) Personajes que
no se individualizan, que no se localizan. Se habla por ejemplo de un pobre
campesino, de un sastre, de un rey, un fraile, una princesa. 3) Seres sobrenaturales que aparecen en muchos cuentos. Podría creerse que este elemento
le restaría realidad a la narración, pero no sucede así, más bien al ser
aceptados, le confiere cierto aspecto de realidad,
La explicación del término "proyección" y de literatura folklórica, la encontramos en la obra Folklore y Literatura de Augusto Raúl Cortázar, en
la que califica a la literatura folklórica como "proyección" del folklore literario. Dice de las "proyecciones" que: a) son expresiones de fenómenos folklóricos b) producidas fuera de su ámbito geográfico y cultural c) por obra
de personas determinadas o determinables d) que se inspiran en la realidad
folklórica 3) cuyo estilo, forma, ambiente o carácter trasuntan y reelaboran
en sus obras f) destinadas al público general, preferentemente urbano g) al
cual se transmiten por medios técnicos e institucionalizados, propios de cada
civilización y de cada época.2
(Ejemplo de esto último el ballet folklórico de nuestro país) . Refiriéndonos a las obras literarias, se califican como "proyecciones" aquéllas "cuya autoría es perfectamente determinada, pero que se inspiran en la realidad folklórica cuyo estilo, formas, ambiente o carácter trasuntan reelaboran e
.
'
mterpretan, con miras a un público general, preferentemente urbano y desde luego letrado". Estas proyecciones "son verdaderas creaciones artísticas
originales ( no meras imitaciones) en cuyo estilo influye la tradición literaria
popular con algunos o todos SU$ rasgos: habla, asunto, temas, ambiente, tipos,
episodios, etc". 3
De acuerdo con estos rasgos las colecciones que tenemos de los hermanos
Grimrn, los cuentos del Conde Lucanor, el Calila e Dimna, son proyecciones
literarias, ya que han recibido una forma artística. Por otra parte tenemos
otras colecciones de cuentos populares como las de Aurelio M. Espinosa y
su hijo en donde los cuentos han sido reproducidos fielmente, tal y como
fueron narrados, sin cambiar palabras, pronunciación ni sintaxis. Se puede
decir que pertenecen a la tradición escrita.
Las colecciones de cuentos producen en muchas ocasiones el fenómeno
literario de folkl ore-proyección-folklore, es decir que un cuento popular se
vuelve creación erudita y regresa más tarde al folklore. Por ejemplo, las versiones que recogieron los Grimm han vuelto al folklore, ya que los cuentos
se han extendido en numerosos grupos populares. ·
• Cfr. AuousTo RAÚL CoRTÁZAR, Folklore y Literatura. Eudeba, Buenos Aires,
1964, p. 13.
• lbid., p. 56.

227

/

�Tenemos casos en que un escritor toma uno o vanos temas del folklore
y modificándolos y adaptándolos al nuevo medio social, crea una obra literaria. No se puede hablar de plagio, sin acusar a multitud de autores por
ello. Se habla en literatura de préstamo de temas, motivos, ideas y fuentes.
El préstamo no disminuye la originalidad del autor ni el valor estético de la
obra. Al renovar el escritor el material, agregándole sus propias observaciones
y vivencias, logra conmover estéticamente, produciendo un efecto artístico
y con ello una creación literaria. En este caso no importa tanto conocer la
fuente de su obra, sino ante todo comprender por qué el autor eligió el tema,
con qué objeto lo ha desarrollado, cómo lo aprovechó. Esto es lo que tiene
validez.
Como ejemplo de la "proyección" tomaré un cuento que existe en la tradición de varios países de Europa y en el nuestro. Es el cuento de Macario
de Bruno Traven. Debido a la falta de material para investigar con más
amplitud el tema, sólo tomaré otras tres versiones del cuento, dos españolas
y una alemana, aunque sin duda existe el mismo en nuestra tradición mexicana.
En los Cuentos populares de España de Aurelio M. Espinosa, publicada
de 1923-26 aparece entre los cuentos ejemplares y religiosos el cuento La muerte madrina. El médico y la muerte es uno de los cuentos ejemplares y religiosos de los Cuentos populares de Castilla coleccionados y publicados por
Aurelio M. Espinosa hijo, en 1945 y La muerte madrina (Der Gevatter Tod)
es la- versión alemana publicada por los hermanos Grimm en su colección
de cuentos populares de la tradición oral en 1812.
Este cuento con el tema de la "muerte engañada" pertenece a los "cuentos tipo", término usado por los folkloristas en la clasificación de narraciones
características cuya existencia se manifiesta a través de los siglos, países, culturas y lenguas más diversas. 4
Los cambios sufridos por los cuentos al pasar de un país a otro o de una
época a otra, son varios y están sometidos a las llamadas "leyes folklóricas".
En las versiones que presento se notan las siguientes: 1) olvido de un detalle, 2) adaptación o aclimatación de rasgos, episodios o cosas extrañas, 3)
alteraciones en el orden relativo de los episodios integrantes, 4) agregado de
un pasaje, especialmente al comienzo o al final del relato, 5) en general adaptación al medio, ya teniendo en cuenta el desplazamiento geográfico, ya la
modernización de rasgos arcaicos, ya las peculiares condiciones del ambiente
físico, humano y cultural.:.
Con frecuencia ocurre que las alteraciones que no caben dentro de los
• Cfr. !bid., p. 99.
• Cfr. !bid., p. 101.

228

gustos o ideas de un grupo, debidas a equivocaciones, faltas de memoria o
inventiva individual, son contrarrestadas por la "ley de la autocorrección"
formulada por Walter Anderson 6 y entonces el cuento vuelve a su forma
regional.
A continuación doy un breve resumen de cada uno de los cuentos utilizados en la comparación:

MAcARI.o (Bruno Traven) .

•

Macario es un pobre leñador con 11 hijos. El autor nos presenta la miseria extrema del pobre indio que siempre se queda con hambre. Macario
tiene el deseo, la obsesión de comerse un pavo asa.do entero él solo. Su mujer
ahorra tres años, centavo por centavo y al fin el día de su cumpleaños le
consigue el pavo más gordo de la plaza, se lo prepara y se lo da de regalo.
Macario se va al bosque, a un lugar apartado, a gozar su pavo. Al querer
comenzar a comerlo, aparece:
1) El diablo, vestido de charro. Macario lo reconoce, se niega a compartir
el pavo con él pues no tiene necesidad de que le den, y a él le perjudicaría
aceptar algo en cambio de un pedazo de pavo.
2) Cristo. También le pide una parte, pero tampoco le da Macario nada, pues sabe que no tiene necesidad ya que su Padre es dueño de todo.
3) La Muerte. Al principio no sabe si es o no la Muerte, pues se confunde por un cronómetro que trae en lugar del tradicional reloj de arena.
Macario al comprender lo irremediable de su situación invita a comer al
tercer huésped,' ya que, como le dice, al preguntarle la Muerte la verdadera
razón: "cuando usted se aparece ya no da tiempo de nada" y quiere ganar
tiempo invitándola a comer.
La Muerte le ofrece convertirlo en un doctor famoso, hace brotar agua
de la arena y le llena el guaje. Sólo tiene que seguir sus instrucciones. Si
ella está a los pies del enfermo, éste sanará, a la cabecera, morirá.
Maca.río se hace rico y famoso. Ya viejo lo llama el virrey para que cure
a su hijo; si no lo cura lo mandará quemar en la plaza pública por hechicero. La Muerte está a la cabecera, Macario le pide clemencia y ayuda.
Se le niega. Coge la cama y le da vueltas y más vueltas tratando de cambiar de sitio a la muerte, sin resultado. El niño muere . •Macario cae extenuado. La Mu~rte se coloca a su cabecera. Lo recompensa dándole un fin
tr.anquilo. En realidad todo ha sido un sueño, ya que la mujer de Macario
· • Cfr. !bid., p. 102.

229

�lo encuentra a la mañana siguiente reclinado en un árbol, con una sonrisa
en los labios y medio pavo frente a él sin consumir.

LA MuERTE MADRINA (Hermanos Grimm, 1812)
Se trata aquí de un pobre hombre con doce hijos. Al nacer el número
trece sale a buscarle madrina. 1) Pasa el Señor y le ofrece hacerlo feliz.
Se niega el hombre porque dice que Él le da al rico y le niega al pobre que
se muere de hambre. No comprende la sabiduría de Dios.
2) Pasa el Diablo y Je ofrece dinero y goces. No lo acepta porque engaña
y lleva al hombre por mal camino.
3) Pasa la Muerte que dice que hace iguales a todos. La acepta como
madrina del hijo y ella le ofrece riquezas en recompensa.
Al crecer el niño lo lleva la Muerte a un bosque y le muestra una hierba
como regalo. Con ella se hará doctor famoso. Pero le advierte que si ella
está a la cabecera, sanará el enfermo; si a los pies, morirá, y que no se atreva
a engañarla.
Se hace el hombre famoso y rico. Se enferma el rey. La Muerte está
a los pies. El médico voltea al rey y engaña a la muerte, que por esta vez
lo perdona. Se enferma la hija del rey sin remedio. El rey ofrece hacerlo
esposo de su hija si la sana. Vuelve el hombre a engañar a la Muerte.
Aquí entra el episodio de la Cueva de las Velas. Las velas, símbolo de vida, representan a los vivos; son de todos tamaños según el tiempo que le
queda a cada mortal. La muerte le muestra como suya una que está por
extinguirse, el médico le pide que coloque encima otra para que siga ardiendo.
La Muerte hace como que va a cumplirle su deseo, pero al colocar la nueva
vela sobre la otra, la tira al suelo y así se venga del engaño.

LA MUERTE MADRINA (AuRELIO M. ESPINOSA. Cuentos Populares de España
publicados de 1923-26).
Esta versión trata de un matrimonio con un solo hijo. En este cuento no
aparecen ni Dios ni el Diablo.
El hombre le decía a su mujer que aunque se apareciese San Pedro no lo
escogería de padrino porque repartió muy mal los bienes.
1) Se presenta la Muerte y la elige de madrina, porque hace a todos igua230

les. La Muerte aconseja a nuestro hombre que su hijo estudie medicina y
le dice que no morirá mientras no rece un Padrenuestro.•
Al crecer el muchacho se finge médico, se presenta ante la Muerte y ésta
le dice que se hará famoso curando a los enfermos. Les puede dar una purga,
hierbabuena, cualquier cosa. Le hace la advertencia de que si está ella a los
pies del enfermo, éste sanará; si a la cabecera, morirá. Y que no se
atreva a desobedecerla. .
Se enferma la hija del rey sin remedio. Coge el hombre a la Muerte
y la pone a los pies. Se casa con la princesa. La Muerte está furiosa.
Salen un día de paseo los dos. La Muerte para vengarse se finge un pobre muerto en el camino. La reina sugiere se detengan a rezar un Padrenuestro. El hombre olvida la promesa de la Muerte y reza. En ese momento
se levanta la Muerte y le dice: "Me desobedeciste y no eres nadie, muere".

EL MÉDICO y LA MuERTE (Aurelio M. Espinosa, hijo. Cuentos Populares de
Castilla, 1945).
En este cuento tenemos a un zapatero con siete hijos. Hambriento vende
su herramienta y compra arroz, bacalao, pan y vino para comer a llenar
una sola vez. Se va con sus provisiones a una ermita solitaria a comer.
1) Cristo envía a San Padro, disfrazado de pobre, a pedirle algo de comer, pero nuestro hombre no le da nada, ni por Dios, pues a él no se le ha
dado nada.
2) Manda Cristo a la Muerte, vestida también de pobre. La Muerte le
dice quién es y el zapatero la convida a comer, porque la considera su amiga.
Ésta, en recompensa, ofrece hacerlo médico y rico. Debe seguir sus instrucciones. Si ella está a la derecha del enfermo, éste sanará; si a la izquierda,
morirá. Comienza nuestro zapatero a curar y se hace rico. Pasan los años,
el hombre está en la opulencia. Viene la muerte por él. Le pide que lo deje
rezar un Padrenuestro, pero no lo termina, y así la Muerte no se lo puede
llevar. La Muerte, viéndose engañada, busca la manera de vengarse. Se le
presenta colgada de un árbol en el camino que recorre el médico en coche.
Manda éste al cochero parar para rezar un Padrenuestro por el pobre colgado. Al terminarlo ve que el "colgado': cae al suelo, y reconoce a la Muerte,
que se dirige a él a pasos agigantados.

231

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Podemos apreciar en las distintas versiones los cambios y adaptaciones que
han sufrido los cuentos, unas versiones han conservado ciertos elementos,
cambiado otros y perdido algunos. También se ha efectuado la sustitución
de algún detalle tradicional, por ejemplo el pavo por el arroz y bacalao.
En el Macario, el personaje es un pobre indio, siempre cansado y hambriento,
cargado de familia, resignado con su suerte. A los personajes sobrenaturales
los ve con los ojos del hombre del pueblo. El lenguaje es sencillo. La filosofía
popular, y la obra posee, según la crítica, los requisitos de la tradición cuentística, que son: "claridad de exposición, contenido poético y tema filosófico".
El autor nos presenta con acierto el espíritu del indio, su resignación, el
temor inmediato ante la muerte, no sólo del mexicano, sino en general de la
humanidad entera. La sonrisa es señal del hambre satisfecha, del deseo cum,plido de comerse el pavo. A través del relato aparece el pavo como "leitmotiv"
ya que es el motivo alrededor del cual se teje la acción, lo que motiva el
cuento. Tenemos aquí un buen ejemplo de "proyección" o literatura folklórica. Traven tomó el tema y los motivos del cuento tradicional y los
adaptó al ambiente mexicano. En forma eficaz y emotiva logró expresar algo
ya muy conocido logrando crear una obra llena de interés humano que divierte y conmueve.

BIBLIOGRAFIA

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CoRTAZAR, AucusTo RAÚL, Folklore y Literatura. Ed. Universitaria de Buenos Aires,
1964.
ESPINOSA, AURELIO M., Cuentos Populares de España. Col. Austral. Espasa-Calpe
Argentina. Buenos Aires, 1946.
ESPINOSA, H!Jo, AuRELio M., Cuentos Populares de Castilla. Col. Austral. EspasaCalpe Argentina, Buenos Aires, 1946.
GruMM, BRÜDER, Kinder-und Hausmiirchen. Gesammelt durch die Brüder Grimm. Jubilaumsausgabe. l. Band. N.C. Elwert'sche Verlagsbuchhandlung, C. Braun. Marburgo, s/ f.
KAYSER, WoLFGANG, Interpretación y análisis de la obra literaria. Gredos, Madrid, 1954.
STEELE Boccs, RALPH, "El Folklore, Definición, Ciencia y Arte". Anuario de la Sociedad Folklórica de México 1942. México, 1943.
THOMPSON, STITH, Motif Index o/ Folk Literatura. Indiana University Press, Bloomington, Ind., 1955-58.
TRAVEN, BRUNO, Macario. Col. Ideas, Letras y Vida. Cía General de Ediciones, México, 1964.

233

�GRATA COMPANfA: UNA SABROSA CHARLA ERUDITA
DE MARfA ROSA CON DON ALFONSO
Dr. JAMES WILus RoBB
The George Washington University
Washington, D.G., U.S.A.

EL EPISTOLARIO DE MARÍA RosA LmA y de Alfonso Reyes que se conserva en
el archivo de Don Alfonso en su biblioteca (La "Capilla Alfonsina") en
México, D. F., ofrece el precioso testimonio de una encantadora amistad
literaria entre dos grandes eruditos para quienes la erudición era a la vez
materia de sabrosa charla rebosante de "simpatía", de "cortesía" y de sensibilidad, salpicada de agudas alusiones, de buen humor y de mutua crítica
constructiva: o sea, un perfecto ejemplo del perdido arte de la buena conversación entre dos finos intelectuales.
En el extracto que aquí reproducimos se destacan las perspicaces observaciones de María Rosa provocadas por la sucesiva lectura de diversas obras
de Don AHonso, y sus confidencias respecto a su propio libro, entonces en
elaboración, sobre La Celestina. Las cartas abarcan el período de 1952-1959
(los ocho últimos años de vida de Alfonso Reyes) y se cruzan casi todas
entre María Rosa en Berkeley, California, EE.UU., y AHonso Reyes en México, D. F. (a excepción de una de María Rosa desde Madison, Wisconsin) .
Incluímos además tres poemas de AHonso Reyes dirigidos a María Rosa,
los cuales figuran en la sección "Cortesía" de su obra poética recogida, Constancia poética (Obras completas, X, México: Fondo de Cultura Económica,
1959) , que son precisamente amenos versos de circunstancia que cruzaban
como cartas entre Reyes y sus amigos; y citamos por añadidura otro poema
de casi igual índole dirigido por María Rosa a Don AHonso y que figura
' Quedamos siempre agradecidos al Dr. Alfonso Reyes Mota y a Alicia Reyes por
la oportunidad de consultar y reproducir porciones de este epistolario.

235

�en el Libro Jubilar de Alfonso Reyes, libro de homenaje editado por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En la primera carta de nuestra colección, María Rosa ofrece a Don Alfonso
sus comentarios comparativos sobre dos libros suyos, es decir dos ediciones
del mismo poemario Homero en Cuernavaca: ( 1) La primera edición apareció
en una edición de la revista Abside (México: "Abside", 1949), impresa en
páginas color de rosa. (2) La segunda edición, Homero en Cuernavaca (19481951), considerablemente revisada y aumentada (con treinta sonetos. en vez
de quince), México: Tezontle, 1952, es la definitiva, recogida en las Obras
completas (X) , y la que da lugar al comentario de María Rosa. Por su
temática clásica y su carácter erudito, es una obra que forzosamente había
de atraer de manera singular a María Rosa I,.ida:
Berkeley, 15 de marzo de 1952.
Muy admirado'.}' muy querido don Alfonso R eyes:
¿Quién dijo que nunca s-egundas partes fueron buenas? Aunque, claro,
este Homero en Cuemavaca no es la segunda parte, sino la entelequia
a que el otro aspiraba.
Ahora puedo confesar que fuí al Homero de 1952 con un poco de
temor: ni para Alfonso Reyes me parecía cosa fá.;il igualar la gracia '.)' la
gallardía de las páginas sonrosadas de Abside. Figúrese Ud. con qué
multiplicada delicia fui saboreando los sonetos nuevecitos, cotejando los
"renovados'' y admirando todos. En cierto modo, más me admiraron los
"renovados" que los nuevos. Porque un buen soneto, de manos de Alfonso
Reyes, no es sorpresa; pero un buen soneto certeramente mejorado cuando lo difícil era columbrar dónde cabía mejora, sí lo es. Lo asombroso
es el rumbo seguro que tanto retoque y variante llevan al ritmo más
unitario, a la expresión más castiza y concreta, al sentimiento más grave.
Y va de -ejemplo. ..
No me atrevo a disecar la perfección ganada retoque a retoque en los
tercetos de Tersites: don Pedro H enríquez Ureña sí los hubiera subrayado, con ese lápiz suyo, fino como su entendimiento ...
En cuanto a los sonetos nuevos, ¿recuerda l!,d. aquel dicho de que el
buen soneto se abre con llave de plata y se cierra con llave de oro? Se
me vino a las mientes · al releer Hera, Instante de Glauco y Diomedes.
Oro puro es el final de los sonetos "exegéticos'", "no la oculta raíz, sino
la rosd', "la ruta vertical, la poesíd', o el de "Desengañado Aquiles--..."
con su adecuación de ritmo romántico a desolación romántica: "su frío
desamparo, su arisca soledad". No conozco, en lengua alguna, mejor

lo:;:~:

"impresión" de la Ilíada que el Galo e T d
serie, pero éste más palpablemente q~eson~~os :e la preciosa
una contradictu in adiecto. poes'
't.
E
' rea iza o que parece
.
.
ia crt ica. stá Ud en bu
-,
querido don Alfonso. Pienso que desde su cielo m;d.
,ena compania,
de_ Gád~ra, Patrono del delicado género, le tiend it;;draneo, lMeleagro
millete libresco.
e
su o oroso ra-

ª

•

Con toda mi admiración
MARÍA RosA

Don Alfonso, cornnovi"dO por la reacción de M ,
siguiente:
ana Rosa, le contesta lo

México, D. F., 22 de marzo de 1952.
Sra. María Rosa Lida Malkiel
1 Arlington Lane
'
Berkeley, Califor~ia,
U.S.A.
Querida amiga María Rosa:
Le escribo a vuela pluma
D . d
juicios, que agradezco de
... , e¡an o aparte la generosidad de sus
corazon me encant p 'b •
recoja todas mis intenciones poéti:as. N
a erci ir que ha~ quien
el placer de conversar con usted l
o por defender errores, sino por
' e contesto sus dos objeciones
.. .Notaría usted que en general paso
.
. ..
tono se me había vuelto alg d l
u~a espon¡a dondequiera que el
.
o ec amatorio Observ
t d 1
maczón del soneto a mi p d
p
·
e use a transfora re. ues a los padres y l 'P . h
amarlos, pero no hay que con t arlo a tod as hor
a a 1 atna
ª'Y que
h
patriotas mexicanos qu-e ab
d l
. . as como o acemos los
'
usamos e sentimiento
· l h
anunciar una purga por la radio.
naciona asta para
Un afectuoso abrazo de su muy agradecido y devoto.
A. R.

El "soneto a mi padre" es el titul d "
.
X, p. 418)' uno de los finos y sincero: ~ De ~1 padre" (Obras completas,
a su padre el General Bernardo R
2
o~enaJes rendidos por Don Alfonso
eyes, aqu1 evocado entre sus lecturas horne,
• V. especialmente: "-9 de febrero de 1913" O
d~ Cultura Económica, 1959, pp. 146-147 .
' _bras ~o~pletas, X, México: Fondo
c16n del 9 de f b
M' .
' Parental1a, MeXIco: Tezontle, 1959,· y Orae rero, exico: Era, 1963 _

237
236

�• de la rmsma
·
·
h ero1ca
· d e AleJ'andro, César, Rodrigo "Mío
ricas como
esorpe
Cid", Aquiles y Odiseo:
Navegando la Ilíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera.

Luego sigue María Rosa expresando su admiración por la manera en que
Reyes va siempre superándose a sí mismo:
Berkeley, 6 de mayo de 1952
Señor Don Alfonso R eyes
Querido amigo:
La exigencia de Ud. para consigo mismo me asombra. A su lado, todos somos chapuceros. . .
.
Las cuatro correcciones, admirables. . . Cuatro enmiendas: cuatro lecciones.
Le agradezco, querido don Alfonso, la confianz~ con que U~- me
honra. Bien sabe Ud. que sigo maravillada el camino de perfeccion de
su magistral guirnalda de sonetos homéricos.
MARÍA RosA

Más adelante, la primera edición de la Obra poética (1906-19~f }, Méxi~:
Fondo de Cultura Económica, 1952, de Reyes suscita esta reacc10n de Mana
Rosa:
Berkeley, 30 de noviembre de 1952.
Querido don Alfonso:
. Qué difícil poner en palabras la delicia de este fin de semana que
se 'me ha escurrido leyendo y releyendo la Obra poética de U~.! Porqu~
hay allí la variedad inagotable de un alma inusitadamente rica, l~ diversidad de experiencías y escenarios a pocos deparada y, a traves .di
todo una fuerte unidad de calidad, hecha de sentido de la lengua, fino
y es;ricto, de hondura intelectual, de gracia torneada y exacta, de p~rfección "como plomada de albañil segura". En lo grande y en. lo pe~u;no,
en Ifigenia y en los versos de ocasión: ¡ envidiables, los destinatarios.
Pero echo de menos a antiguos amigos. ¿No le he contado a Ud.

238

Y fué maravillosa cosa
que de la espina nació la rosa.
Me embelesaron tanto esos versos que corrí a buscar en Rivadeneyra
el "original", y descubrí entonces que los únicos versos hermosos de
Santa María Egipcíaca eran los de Alfonso R eyes. Desde entonces tengo
ojeriza a aquella venerable ristra de eneasílabos.
Nació la rosa. Y, asido a la rosa, el bicho utilitario, es decir, yo que
chupo ahora la primorosa Estampa de San Pascual Bailón ( nombre y
apellido que parecen invento de Valle I nclán). Pues tengo en prensa
unos papeles en que enumero a algunos tahures de tiempo ( Jeremías,
Esdras, Onías, San Amaro, el monje de la pajarita), y San Pascualín ,
me viene de perlas. Pregunta confidencial: el tiempo abreviado del éxtasis
de San Pascual ¿es vox populi o vox Regum?
Con todo mi cariño, con toda mi admiración,
MARÍA RosA

P/s Un saludo muy cordial de mi marido.

Con afectuosa admiración,

•

nunca mi encuentro con su Santa María Egipcíaca? Hace infinidad de
años -pero lo recuerdo como si fuese ayer- trajo Raimundo [Raimundo
Lida] la revista con los versos de Ud. que empezaban:

El poema de Santa María Egipcíaca de Reyes no se encuentra en su Obra
poética ni en su Constancia poética (OC, X), sino dentro de su libro en
prosa Horas de Burgos.3 En su último párrafo, María Rosa parece haberse
contagiado del gusto de Don Alfonso por el que éste considera su santo patrón, San Pascual Bailón, saQto cocinero que se durmió y se comió el tiempo
a lo Rip Van Winkle, como lo explica Reyes en varios lugares, incluso al
evocarlo como santo protector en su menú en verso, Minuta (OC X, pp.
381-384) .
Entre esta carta y la próxima, Don Alfonso · le dirige a María Rosa un
saludo de Año Nuevo en verso, contestando a la vez un reciente envío (OC
X, pp. 300-301) :

• A.R., Las tres hip6stasis: María pecadora, María asceta y Santa María, modernización de algunos pasajes de la Vida de Santa María Egipcíaca, poema español del siglo
XIII" (V. OC X, p. 491), recogido en OC II, pp. 104-106.

239

�A MARÍA RosA LmA

DE

MALKIEL

por sus páginas sobre "el patagón"
y la métrica de la Biblia
,,,
Yo que no soy "pt
a agon
- jactancias del "pie pequeño"ni he practicado jamás
la métrica del hebreo,
a celebrar me dispongo
y a felicitar me ofrezco
a María Rosa Lida
de Malkiel, en su Año Nuevo.
Le mando en esta "postal",
como justo rendimiento,
la imagen del belvedere
donde recogerme suelo,
arriba de mi azotea
donde alcanzo a ver el cielo
y donde algunas vecinas
me avisan con el pañuelo
que ya se acaba diciembre
y que ya comienza enero.

traje de todos los días, cuántas nobles voces resuenen... ¿Quién puede
sinceramente desamorarse de la vida? Y Ud. pone el dedo en la viva
llaga: desde cada respuesta acecha el mismo terror. Así es: su Vendedor
de la felicidad, como toda la grande literatura, no se acuerda de happy
ends y nos fuerza a enfrentarnos con las cosas como son. · Por todo, mil gracias y mil buenos deseos.
MARÍA R.

Otra lectura de terna helénico en la obra de Dofi Alfonso merece este comentario:
Berkeley, 2 de mayo de 1953
Querido y admirado amigo:
Mil gracias por el sobretiro de las Edades hesiódicas.4 L eerlo fué un
raro placer (también en sentido aurífero). Pues ¿acaso es cosa de todos
los días hallar tan discreta exégesis en tan sabroso español?
Por asociación: ¡cuánto desearía que hablase Ud. de la poesía didáctica en sí! Amalgama más extraña y preciosa que el oricalco y el electrón: díganlo el propio Hesíodo y Lucrecio y Virgilio ¿y por qué no
Landívar?
Con toda admiración,
MARÍA

R.

27 de diciembre, 1952.
El referido belvedere, como lo explica Don Alfonso, es un cuarto_ ~onstruido en la azotea de su casa, adonde a veces se retiraba para escnbrr, y
situado por encima del escritorio que se encuentra en el balcón dentro de su
biblioteca. A este poema ahora se refiere María Rosa corno El Romance del

Cuando María Rosa se encuentra en la Universidad de Wisconsin, Don
Alfonso le encarga la búsqueda de algunos datos que le puedan ayudar en
sus propias investigaciones:
M adison, Wisconsin,
11 de febrero de 1955

Belved ere:
Querido don Al/onso:
Berkeley, 19 de enero de 1953
Querido don Alfonso:
Si algún año he comenzado bajo el patrocinio de las M_usas, ese año
es 1953, en el que me interno con doble pasaporte: el precioso Ro~ance
del Belvedere ("Y o, que no soy patagón. . .") y El vendedor ,de fehc1dad.
i Qué hermoso, don Alfonso, qué hermos~ es el la:go ~arra/o de la
última página! En ese sobrio español, que tiene el refinamiento de llevar

\

240

.. . No sé, querido don Alfonso, si este magro informe le servirá de
algo. De tódos modos, me halaga mucho que de cuando en cuando
pueda yo creer que U d. cree que yo creo que le puedo ser útil.
Muy afectuosamente
MARíA R.
• A.R., "Interpretación de las edades hesiódicas", recogido en Estudios helénicos,
OC XVIII, México: Fondo de Cultura Económica, 1966, pp. 36-39.

241
H

�Dos primorosas epístolas en verso de Don Alfonso (OC X, pp. 308, 309-310)
se interponen antes de la próxima carta que encontramos conservada en el
archivo:

y la erudición alfonsina a la actitud con que se acerca María Rosa a L a

Celestina en su nuevo libro: 5

Berkeley, 5 de abril·de 1958.
Querido don Alfonso:
A MARÍA RosA LIDA DE MALKJEL

Hoy, prosa. Después de leer los versos deveras de Ud. me avergüenzo
de mis Pa11asadas con el metro y la rima, y entro en razón, i.e., me reconozco y renuncio. ¡Felices los que pueden no renunciar!

que jugaba con temas y metros de Sor J uana
María, Rosa y Estrella
- ¡ que radiosa trinidad/prestan su radiosidad
para alumbrarme con ella.
Si Sor Juana se querella
de quien hoy la desafía
cantando en su compañía,
díganle al punto a Sor Juana:
-No es tu rival, es tu hermana,
Estrella, Rosa María.

He saboreado con delicia todo el tomo ~ qué amplitud, qué agudeza-,
y me he detenido especialmente en la magnífica serie de estudios sobre
Góngora. Esa es filología a mi gusto. Como todos los libros inteligentes,
este tomo VII tiene, por añadidura, cierto mágico don de oportunidad.
Pues estos días, reelaborando el cap. XI de mi Celestina -¡ojalá esté
pronto bajo el ala de U d.! -me desazona la actitud de dos críticos tan
estimables y capaces como Gilman y Bataillon que, provistos cada cual
de su llave maestra ( conflicto existencialista, didactismo moral), resuelven
cuanto hay por resolve1 en La Celestina, incluso género literario autoría
técnica teatral, estilo. A mí, que abordo La Celestina filológica:nente, l;
audacia y el simplismo de estas panaceas me desconciertan. Y sospecho
que los críticos más aficionados a revelar las entretelas del alma del
autor que a examinar la obra, expresan así su anhelo fallido de ser artistas, y no críticos. Ud., cabal artista en sus obras de creación, es cabal
erudito en sus obras de erudición. Yo creo que el artista "vale" más que
el crítico -en términos absolutos-, pero que el crítico que reconoce su
papel vale más que el crítico con veleidades que no le alcanzan para
artista y le embrollan como crítico.

22 de febrero, 1957.

A MARÍA RosA LmA DE MALKJEL

que andaba entre mis libros a la vez
que leía a Alfonso el Sabio y a
otros de sus autores
Prenda de María Rosa,
de su pluma y de su labio,
correspondo a su gustosa
misiva con emoción,
que, sin ser Alfonso el Sabio,
soy el de la soledosa recordación.

Gracias, don Alfonso, por la relectura tranquilizadora de sus Estudios
gongorinos; gracias por el resto.
Con el invariable afecto y admiración de
MARÍA R.

La
sobre
lucha
Jorge

próxima carta de María Rosa nos trae, junto con sus observaciones
Los tres tesoros de Reyes, unas conmovedoras palabras respecto a la
de María Rosa con problemas de la vista, un poco reminiscentes de
Luis Borges en su problema con la ceguera:

22 de marzo, 1958.
El séptimo tomo de las Obras completas de Alfonso Reyes ( aparecido en
1958) despierta este comentario de María Rosa que nos lleva de Góngora
242

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, La originalidad artística de La Celestina, Buenos
Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962.

243

�Berkeley, 23 de enero de 1959

Berkeley, 26 de febrero de 1959

Querido don Alfonso:

Querido don Alfonso:

¿Permite V d. que le aburra con impertinencias personales? Tengo la

vista en pésimo estado; ya no me es posible leer sin hacer pausas cada
20 ó 30 minutos. Pues bien: ayer, cuando acababa una de estas dosis de
lectura, el correo me trajo Los tres tesoros. Confieso que por un momento
vacilé, porque conozco demasiado el dolor que me atenacea los ojos
cuando me excedo en mis miserables dosis. Pero la vacilación no duró
mucho y, una vez empézado el libro, ni qué decir tiene que lo leí de
una sentada ¡ sin dolor de ojos! Y luego dirán que no hay Apolo, que no
hay Musas.
Yo no sé cómo poner en palabras, don Alfonso, el goce vivísimo que tuve
al saborear su parábola-comedia, con sus dos notas que rara vez andan
juntas: novedad y perfección. ¡ Qué señorío en todo! R iqueza y sobriedad, sabiduría y sencillez, hondura e ingenio, "sotil artificio, fuerte e claro mental". Porque entre tantos primores me encantó, como V d. comprenderá, la factura celestinesca: acción y diálogo archidramático más
acotación no externa. Nada me gustaría más que oír leer Los tres tesoros
en círculo de amigos, en alta voz "a vezes con gozo, esperanfa y passion,/
a vezes ayrado con gran turbacion", como recomendaba el bueno de
Alonso de Pro~a. ¡Cómo destacaría en una lectura dramática esa esencial finura de la obra, que inevitablemente trae el recuerdo del otro
mexicano, don Juan Ruiz de Alar__cón, el único "gran señor" en la Comedia del Siglo de Oro!
¿Dije "la leí de una sentada"? No: al llegar a la página 62, me levanté a buscar un lápiz y sub!ayar lo mejor que se ha dicho y se dirá
nunca sobre los clásicos:
Con un pequeño esfuerzo de imaginación, hallo en ellos cuanto necesito.
Otra enmienda. ¿Los tres tesoros? No: un tesoro que vale por tres y
por trescientos.

I'

Admirada y agradecida
MARÍA

R.

Una pequeña carta de enhorabuena a Don Alfonso viene envuelta en su
ropaje de sabrosa erudición medievalista:

Según Berceo, San Bernardo de Claravalle dice a la Virgen que
ella le cuenta cómo pasó la Pasión, las gentes

si

sabrán maiores nueuas de la tu alaban~ia
que non regun~ian todos los maestros de
Fran~ia.
Maravilloso colmo: contar más que los maestros de Francia. L o recordé al enterarme -con mi acostumbrado retraso- del grado de doctor
con que la Universidad de París le ha honrado a Ud. -y recíprocamente. Bien por ella y bien por Ud., maestro de América y maestro de
Francia.
Con todo afecto,
MARÍA R.
Gracias por los sabrosos boletines de la Bibliot_eca Alfonsina.

Y luego sube a la superficie la mutua bibliofilia, estimulada por el Boletín de su propia biblioteca que le envía Don Alfonso :
Berkeley, 16 de abril de 1959
Querido don Alfonso:
Magnífica la fotografía de la hermosa biblioteca, toda llena del espíritu y presencia de U d. Creo que R ose M acaulay incluyó entre los
"minor pleasures of life" la lectura de catálogos. /'Minor"? No cuando
el catálogo es de biblioteca como la suya. Y o picoteo con delicia en
los sabrosos comentarios del Boletín. Después de leído el No. 3, miro
con más amor mi ejemplar del Siglo pitagórico ( segunda edición, claro),
que compré en Buenos Aires, en 194{), con lo que me pagó Gonzalo
Losada por mi edicioncita de Horacio.
Por correo ordinario tengo el gusto -y no es fórmula, don Alfonsode enviarle a Ud. mi T.W. Allen, The homeric catalogue of ships, que
figura en las obras solicitadas: será para mí un gran honor saberlo i~
corporado a la colección de U d.
Muy afectuosamente
MARÍA R.

244

245

�La siguiente meditación tras nuevas reflexiones sobre su libro d.e La Celestina:

Con los más cariñosos votos por su salud, preciosa para todos, y con
la gratitud e_ntera de

Berkeley, 26 de mayo de 1959

MARÍA

R.

Querido Don Alfonso:
Hay pocas cosas más conmovedoras en la mitología griega que el
mito de las H oras o, si Ud. prefiere, la sensibilidad de los griegos al proceso del tiempo, y su muy especial sensibilidad al término del proceso
personificado como daqor de lo producido durante su duración: la H ora,
la Sazón, con las manos colmadas de los frutos en perfecta madurez.
(En mis mocedades, de empleadilla nacional, siempre pensé que si los
griegos hubiesen conocido ese raro modo de vivir que se llama, por
excelencia, "empleo'~, habrían hipostasiado el lo. de mes una diosa juvenil, portadora del mágico cheque). L os griegos tenían razón: al fin
el regodeo romántico en el proceso es puro egoísmo -o virtuosismo: tanto
da. Lo que cuenta es el acabamiento, lo que se ofrece, hecho, a los demás, lo que los demás pueden juzgar.
El mito de las H oras me ha rondado estos últimos días, querido don
Alfonso, porque el girar de las estaciones y el rodar de los años. .· . ha
acabado por traerme -imposible parece- el cumplimiento de mi libro.
Ayer acabé mi libro La Celestina, empezado en octubre de 1947, repensado y rehecho ya no sé cuántas veces. Se lo he enviado al buen
amigo Alatorre [Antonio A latorre de El Colegio de México], y nada me
daría más felicidad que verlo incorporado a las Publicaciones de la Nueva
Revista de Filología H ispánica: "que sea pronto y en nüestros días",
como reza la plegaria hebrea.
Es un libro largo, no una declamación retórica so pretexto de Rojas.
Tampoco es un ensayo freudist~, existencialista, racista o alegorizante.
U d., como verdadero scholar que es, podrá apreciar m ejor que ninguno
lo que he querido hac_er: sencillamente estudiar una maravilla que ha
sido tema de mucha (seudo) literatura y de poco estudio. El propósito
no puede ser más a contracorriente, como Ud. ve. Pero
¿A quién contaré mis cuitas si a vos no? ¿A quién si no a Ud., querido don Alfonso, puedo pedir simpatía y apoyo para un trabajo de
esta índole? Confieso que he temblado al entregar al correo la carga de
papeles en que van casi doce años de mi vida; pero pienso que mi pobrecita hija Celestina no se hallará sola, peregrina y errante en México
-país que ha sido ya tan generoso con Raimundo [Raimundo Lida] y
conmigo--, pues cuenta en la persona de Ud. con el padrino ideal que
la llevará a buen término.

246

•

Y finalmente estas observaciones en torno al J'omo IX de las Obras de
Don Alfonso:
Berkeley, 28 de julio de 1959.
Querido don Alfonso:
Nueve, el número de las Musas. ¡ Qué cosecha, la de este tomo IX!
Y lo que más he paladeado -lo que siempre echo de m enos en libros
españoles- es ese espíritu abierto, esa curiosidad y simpatía que convence de provinciano tanto libro europeo y estadounidense. Ud., con
don Pedro H enríquez Ureña, Jorge Luis Borges: ¿será este espíritu
excelencia hispanoamericana? ¡ Ojalá! ( Escribo esto y recuerdo sus observaciones --exactísimas- sobre el nacionalismo argentino. Bueno fuera
que yo, con mi horror a todo nacionalismo, fuese a caer en un continentalismo).
Para hacerle sonreír, transcribo aquí mis apostillas:
Pág. 42. México en una nuez y, pág. 187, El Brasil en una castaña.
¡con qué ganas me he quedado de la Argentina en una almendra! (Esto
no es nacionalismo, sino caridad bien entendida) .. .
Pág. 461. Bien por la novela policial. Muy de acuerdo en que su
boga es esencialmente reacción aristotélica -forma, inteligencia- a
la novela al uso, desarticulada, sensiblera e indecente. ¡ Viva la novela
policial, viva Edipo rey ( rey, entre otros, de los whodunits), viva Aristóteles! ¡ viva! ...
Dios bendiga a U d., don Alfonso,
MARÍA

R.

Así dos eruditos amigos mantenían abiertos los vasos comunicantes de cordial intercambio, tan esenciales para Don Alfonso ( y para ambos) en su
vivencia de humanista cabal.
Cerramos recordando el modelo de erudita juguetonería con que María
Rosa Lida rindió homenaje a Alfonso Reyes en su cincuentenario de escritor
o "bodas de oro con la pluma": después de ofrecerle la exégesis de un poema
en latín sobre el chocolate _«brindemos al autor de Minuta el poema didáctico en tres libros De mentís potu siue de cocolatis opificio, añejo choco-

247

.,

�late en jícara de hexámetros latinos"- María Rosa termina con este epílogo
de su propia cosecha:
Tal, en pleitohomenaje a don Alfonso
( nombre de reyes), escribí, a la vera
del Pacífico oceano, aunque nacida
en la llanura del leonado Plata;
a tiempo que Crujiente y Raja/erro,
uno en Villalavante [= Washington],
otro en M oscovia,
empuñan el timón de Este y Oeste.
¡ Así merezca yo, secuaz del mate
-que es agua sola y sólo olor de patria-,
el elixir de México, exquisito
y denso, cual la tierra mexicana!6

LA CONCIENCIA DE LATINOAMERICA
EN TRES DRAMAS CONTEMPORANEOS
DR.

•

MYRON I. LICHTBLAU
Syracuse Universicy

CoMo TEMA IMPORTANTE EN EL drama contemporáneo de Hispano-américa
figura el despertar de la conciencia de América en sus valores más profundos.
Por un lado, el concepto es algo abstracto, como toda ideología; por otro, es
de una significación real para quienes viven la realidad latinoamericana y
procuran entenderla y mejorarla. El teatro ofrece campo abierto a las facultades creadoras del escritor para explotar este tema, desarrollarlo imaginativamente y forjar una visión artística de lo que se observa. El propósito de
este artículo es examinar las diversas maneras en que tres dramaturgos contemporáneos tratan este tema, notando su técnica y los recursos teatrales de
que se valen para lograr la finalidad artística. Estas tres obras son Col/acocha, del peruano Enrique Solari Swayne; 1 V ejigantes, del puertorriqueño
Francisco Arriví; 2 y L os invasores, del chileno Egon Wolff. 3
1

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, "Elíxir de América", en Libro jubilar de Alfonso
Reyes, México: UNAM (Dirección General de Difusión Cultural, 1956, pp. 191-201.

La edición de Collacocha ·utilizada en este trabajo y a que se refieren todas las
citas es la siguiente: Teatro peruano contemporáneo (Madrid: Aguilar, 1963) , págs.
317-409. Solari Swayne nació en 1915. Según Frank Deuster, en su Teatro hispanoamericano: Tres piezas (Nueva York: Harcourt, Brase &amp; World, 1965), p. 181,
Collacocha es la única obra del autor llevada a la escena, aunque ha escrito dos más.
No hay mayor indicio del espíritu humanitario que ha guiado a Solari Swayne
que las palabras de la dedicatoria: "Dedico esta obra, en general, a todos los que
están empeñados, generosa, sana y vigorosamente, en forjar un Perú más justo y más
feliz. En forma especial, la dedico a todos aquellos que están empeñados en la habilitación de nuestro suelo como morada del hombre. Porque, quizá, ellos también
podrían decir, cor;¡ el protagonista de la obra: 'Estamos combatiendo la miseria humana y estamos construyendo la felicidad de los hombres del futuro'." (p. 319).
• La edición de Los vejigantes que utilicé y a que se refieren las citas es la siguiente : Teatro puertorriqueño (San Juan: Instituto de Cultura puertorriqueña, 1959) ,
págs. 279-407. Arriví (n. 1915) es un hombre dedicado por completo al teatro,
no s6lo como autor, sino también como director de escena y jefe del movimiento de

248
249

�Collacocha, presentado por primera vez en 1958, es uno de los mejores
dramas que han salido de Hispanoamérica. En su esencia más fundamental
representa la lucha por el progreso y la dignidad individual en América; en
su tema más específico la obra señala el heroico esfuerzo de un ingeniero por
realizar su sueño de mejorar las condiciones sociales de su país. La acción
del drama se coloca en una región de los Andes, donde el protagonista
Echecopar4 y su cuerpo de ingenieros y obreros se ocupan en la enorme tarea
de construir una carretera en una zona extremadamente escabrosa. Los obstáculos y peligros que encuentran durante su trabajo forman la parte dramática de la obra y dan relieve al tema. Pero si la acción misma está localizada
y se refiere a una sola empresa, el alcance de la misma es mucho mayor,
extendiéndose a toda tentativa por superar los impedimentos físicos y dificultades sociales de toda índole en L"atinoamérica. Lo que da empuje dramático a este mensaje ideológico es la habilidad de Solari Swayne de integrar
los elementos de tema, caracterización de personajes, y acción. Eje central
de toda la trama es Echecopar, hombre impulsado por el más puro sentido
de la justicia social. Gran patriota, pero no a ciegas ni por mera fórmula
verbal, Erhecopar domina la obra con su imponente presencia y su fuerza
moral. Odia las falsas ideologías que predican muchos de los poderosos de su
país, pero él mismo posee y practica la más alta ideología de todas, la fe en
el porvenir de América mediante la ardua labor cotidiana de sus ciudadanos,
persistentes en su misión a pesar de las adversidades, Lo más interesante de
este drama es que Solari Swayne hace vivir esta ideología, la hace tomar
cuerpo dramático a través de toda la obra. Es decir, este leitmotif, que es la
conciencia de América, está puesto al servicio de un argumento bien delineado aunque no sin toques melodramáticos y a veces exagerados. La personalidad df Echecopar como voz profética lleva una estampa de exaltación,
renovación teatral ·en Puerto Rico. Entre sus piezas, amén de Vejigantes, hay que
citar María Soledad ( 1947), Club de solteros ( 1953), y Bolero y plena ( 1956).
• La edición de Los invasores us~da en este estudio y a que se refieren las citas
es la siguiente: Carlos Solórzano, ed., El teatro hispanoamericano contemporáneo.
Antología (México: Fondo de cultura económica, 1964), págs. 124-190. Egon Wolff
nació en 1926. Aunque es licenciado en ingeniería química, su interés principal
es la literatura, y sobre todo el teatro, al cual se dedica desde 1956. Entre sus obras
teatrales, además de su obra maestra Los invasores, figuran Mansi6n de lechuzas
(1957), Discípulos del miedo (1958), Parejas de trapo ( 1959), Niñamadre (1960),
y Esas 49 estrellas (1962).
• Frank Dauster llama a Echecopar una de las creaciones más destacadas en el
drama moderno de Latinoamérica. (Teatro hispanoamericano: Tres piezas, op. cit.,
p. I 81). En esta antología figuran dos de las obras estudiadas aquí, V ejigantes Y
CoUacocha, además de Rosalba y los Llaveros del mexicano Emilio de Carballido.

250

tanto por la expresión verbal de su ideología, como por los actos mismos
presentados en el drama para revelarla.
El autor alista al público para la entrada de Echecopar con la conversación
entre dos trabajadores que representan las dos actitudes opuestas respecto
a la difícil labor realizada en los Andes: la de Díaz, que está a punto de
abandonar la empresa por lo arduo y fútil que es; y la de Fernández, su
reemplazante que tiene gran fe en su tarea. El diálogo entre los dos prevé la
lucha entre Echecopar y los que se oponen a su credo. No sólo se percibe la
lucha ideológica en esta primera escena del primer acto, sino que se percibe
la persona de Echecopar en toda su idiosincrasia, su ardiente pasión, y su
actitud intransigente frente a sus antagonistas. Es decir, las alusiones y las'
referencias al protagonista nos preparan para mejor recibirlo en la escena.
Díaz refiere a Femández, en tono confidencial para mayor efecto dramático, el pleito ruidoso que se sostuvo entre Echecopar y una Comisión de
Lima. Parece que Echecopar, ante todos los obreros reunidos en la asamblea
rudamente atacó a los que \integraron la comisión, llamándoles "una band~
de ociosos y desalmados". Con la referencia al exagerado interés que tiene
E_checopar por las flores sigue en otro plano la caracterización del protagonista, pues esta preocupación suya también sugiere una extraña pasión individual. Coincidiendo con la exclamación que hace Fernández, "¡ Qué hombre
extraño!", se Óye la voz lejana y con eco de Echecopar, que profiere en tono
estrambótico y dilatado su propio nombre. Fernández queda aturdido ante
esta _inusitada ocurrencia y en efecto refleja la reacción del público que presencia la rara escena. Díaz se ve obligado a ofrecer una explicación mientras
el público espera la llegada de Echecopar. El efecto escénico de todo está
bien logrado y muy impresionantes las risas y los gritos y los saludos de Echec~par a ~edida que avanza por el túnel; los obreros, linterna en mano, que
circulan silbando y hablando mientras aguarda su jefe. La voz de' Echecopar
se les acerca; por fin el patrón se detiene y con ademán grandilocuente anuncia su presencia con el tono apasionado que va a caracterizarlo a lo largo
de~ drama: "¡ Salud, hijos de la noche y el silencio, primos del frío y del
abismo, hermanos del cóndor y del viejo Echecopar!" 5 Se aceptan esta exageración verbal y la exaltación emocional; se las acepta teatralmente del
mismo modo que se aceptan todo idealismo y fe que necesitan cierto lujo
de palabra para su expresión.
Echecopar es figura romántica por su rebeldía y por su irrefrenable egoísmo
.
,
.
'
~ero es este mismo egoismo el que le impulsa a mantenerse firme en su peligro~a empresa. La lealtad de los obreros y la total dedicación a su trabajo
son mquebrantables, principalmente porque en los grandiosos planes de Eche• Collacocha, p. 328.

251

�copar figuran ellos mismos de una manera muy importante. El diálogo revela
bien esta relación humana y personal entra Echecopar y sus subalternos.
Saliendo de la obscuridad del túnel, Echecopar pregunta a los obreros si
es de día o de noche; y por fin dice: "No es de día ni de noche : es de
túnel".6 Las risas de los obreros forman un concierto dramático de fraternidad. En la misma escena Echecopar muestra su sincero interés por el bienestar de sus hombres, preguntando por la salud de la esposa encinta de uno
de ellos. Cuando éste le informa que su esposa ya dio a luz y le ruega que sea
padrino, Echecopar contesta con lacónica generosidad: "El bautismo, para
el sábado al mediodía. Yo llevo el pisco".7
Se mantiene el interés en las rarezas de Echecopar cuando Díaz continúa
hablando de su jefe al joven Fernández y cita sus palabras para poner su
persona en mayor relieve:
Me dijo: "Oye, monigote : toma una silla y anda a sentarte al túnel".
Le pregunté qué debería hacer allí, y me respondió:
"Nada. Absolutamente nada. Pones la silla en el suelo, te sientas y te
quedas sentado. Así comenzarás a conocer tres cosas fundamentalmente:
el silencio, el frío y la oscuridad. Son los tres elem entos que te rodearán
constantemente. Conócelos, aprende a dialogar con ellos, arráncales sus
secretos, porque para individuos como tú en el país hay sólo dos caminos: o te enfrentas a los elementos, que en nuestro país son hijos de
la cólera de Dios, o te vas a Lima, a adular a los potentados, a ver
si les caes en gracia y te hacen rico".8

Pronto el cárácter de Echecopar adquiere vigorosa forma real, cuando empieza a imponer su voluntad a los demás obrer~s, hablando ya en un tono
irórúco, ya mordaz, ya autoritario de su misión y su realización. Nunca languidece el diálogo. En frases cortantes y sucintamente expresivas de su fuerte
dominio de sí, Echecopar puede revelarse corno duro pero justo capitán; en
largos discursos llenos de desprecio y amargura por los que exponen una
hipócrita moralidad social, Echecopar pone a descubierta la médula de su
pensamiento. Y la conciencia de América llega a ser la conciencia de Echecopar:
Además no hay sino dos cosas, hombre: los grandes apóstoles, que ni
tú ni yo lo somos, y las grandes mentiras y la conversación, y el negocio
y el arribismo. ¡Me indignas! pero ¿piensas tú en la situación del
• lbid., p. 329.
' lbid., p. 330.
• lbid., p. 331.

252

país? ¡Nadie trabaja! ¡ Todos conversan! Los directores conversan de
mujeres. Los indios conversan de su hambre. Tú conversas de tus her.manos del Turquestán. Y, entre tanto, los puentes se tienden solos, los
túneles se abren solos. No sé. Debe ser un milagro de Fray Martín.9

Su modo de hablar es atrevido, soberbio, a veces descarado, lleno de un
no sé qué de interés y encanto que mantiene nuestra atención. La conciencia
de las lacras sociales a veces se expresa en paralelismos de pensamiento, en
antítesis o en sutiles agudezas, los cuales divierten artísticamente al público.
Echecopar reprocha a su hermano, un inveterado adulón, pues "es débil con
los fuertes y fuerte con los débiles, al revés de lo que debe ser". En otro
comentario, dice Echecopar: "Rojas es revolucionario porque ama a los de
ah.ajo; Bentín, porque odia a los de arriba". 10 Su impaciencia con los que
no pueden o no quieren entender su idealismo se revienta con palabras como
las siguientes, que forman la contestación a Bentín, que habla de la plutocracia que ha participado en la construcción de su camino: "¿Quién? La
Compañía Quiñones y Quiñones puso el dinero. .. entiendes?, el dinero, que
es lo más anónimo e impersonal que existe. Un millón de soles, venga de un
santo o de un bribón, es siempre un millón de soles. Que se ponga cualquiera de los directores en la puna, cargado de millones y amanecerá en
la panza de un buitre".11 Pusilánime, Bentín contesta con una pregunta:
"Y si los desprecia tanto, ¿por qué trabaja usted para ellos?" En esto, Echecopar se enfurece y exclama: "¿Para ellos? Yo trabajo para mi país... ¿entiendes? . .. , ¡ para mi pueblo! ¡ Niégalo! ¡ Anda, atrévete! Niégalo y te aplasto corno a una cucaracha".12
Echecopar simboliza la eterna esperanza del ho~bre frente a la inexorable
adversidad. El segundo acto de Collacocha es un continuo y vigoroso movimiento dramático, en que Echecopar demuestra que su valor no sólo es espiritual sino también físico. En la catástrofe de la inundación y el derrumbe,
Echecopar se comporta como noble capitán de su tripulación, dispuesto a
arrostrar los peligros con denuedo y resignación, preparado a sacrificar su
propia vida por sus obreros. El tercer acto, que hace las veces de una mirada
profética al porvenir, tiene lugar cinco años después de los trágicos sucesos
del segundo. El efecto dramático del intervalo temporal es notable, pues podemos enfocar con mayor entendimiento la significación de la tragedia, considerándola más allá de la perspectiva inmediata. La escena del tercer acto
• lbid., p. 346.
p. 339.
11
Jbid., p. 350.
" Ibid., p. 350.

'º Ibid.,

253

�es la misma que los dos actos anteriores, para realizar aún más la catástrofe
y para juntar el tiempo pasado con el presente. Más aún: lo que en los
dos primeros actos fue una reacción sumamente emocional a la tragedia del
aluvión, en el último se toma reflexión más profunda y pensada. Presentes
en la escena están Fernández, que ha llegado a reemplazar a Echecopar, y
Bentín, que parece haber adquirido más fe en las masas indígenas. Y la
charla sostenida entre los dos en forma de reminiscencias de aquellos funestos días, clarifica el papel heroico que desempeñaron Echecopar y algunos
de sus hombres en momentos de crisis. La reconstrucción de la catástrofe
añade otra nota de efecto dramático, en que el público no puede menos de
reaccionar fuertemente. Aunque las obras de Collacocha están ahora a cargo
de Femández, aún se le considera a Echecopar como jefe espiritual que va
a guiar a los obreros en las difíciles empresas de ingeniería. Vive de una
manera casi primitiva en el mismo sitio en que ocurrió la tragedia, y se le
llama ahora "el viejo de las montañas". La muerte de muchos de sus fieles
obreros le remuerde la conciencia, pero no le aplasta el espíritu, pues cree
que el progreso exige un sacrificio. La conciencia de América luce más brillante que nunca en la mente de Echecopar, que profetiza que del martirio
de estos hombres vendrá el feliz mundo del porvenir.
En este tercer acto, Echecopar se reúne otra vez con sus antiguos compañeros de trabajo. Vuelve a saludarlos con el mismo entusiasmo que antes,
pero también con igual firmeza de carácter. Exige el mismo respeto como
antes a Fernández y a Bentín, que todavía guardan vívidas memorias de
sus extravagancias. Cuando Bentín, sin ironía intencional, se refiere a Echecopar como "el constructor de Collacocha", éste reacciona entre "colérico y
sombrío": "Yo no soy el constructor de Collacocha. Y si has venido aquí
para hacer bromas estúpidas, tómate tu trago y lárgate".13 Pero Fernández
no deja de alabar los esfuerzos de su antiguo patrón y le anima diciendo:
"¿ Me puede usted decir quien construyó Collacocha si no fue usted?" Echecopar contesta con cierto tono de resentimiento: "Si quieres saberlo, tus
directores de Lima, don Alberto Quiñones y Quiñones. O los Derechos del
Hombre, me es igual. Yo soy el asesino de Collacocha".14
El parlamento de Echecopar se torna crítica acerba de la moderna política
peruana. El tono es apasionado, vehemente, a veces lírico, como cinco años
atrás. Para indicar su fe en el futuro, dice él:
Me sentaré a la puerta de mi casa, en Collacocha, observaré el lento
despertar de mi camino a la vida. Seré el testigo de la justificación de
13

1◄

254

]bid., p. 398.
Jbid., p. 398.

todo. Y cada mañana, al levantarme, me diré: "Ayer pasaron sesenta
camiones. .. , ayer pasaron ciento cincuenta camiones. Llevaban fruta,
medicinas, madera, maquinaria". ¿Comprenden ustedes eso? 15
En Los vejigantes ( 1958), tal vez el mejor drama escrito en Puerto Rico,
la conciencia de América corresponde a la conciencia de la composición racial del país, del mestizaje étnico que es su herencia. En particular es el
elemento negro el que Francisco Arriví trata aquí, con los conflictos emocionales que resultan al fundirse las dos razas en tres distintas generaciones. Lo
valioso en esta obra no es tanto el problema social o racial, sino el manejo
artístico de la materia dramática para elevarlo por encima de la presentación pedestre de un tema ya tratado muchas veces. Una antítesis proporciona el conflicto dramático que cala en la esencia más fundamental de la
obra: el orgullo racial de la negra Mamá Toña frente a la testaruda negación de su propia herencia racial por parte de su hija Marta. Mamá Toña,
que durante años vivió con "el gallego" como su esposa, pero no en matrimonio oficialmente reconocido, engendró a la mulata Marta, que puede
pasar por blanca si no fuera por su pelo ensortijado. No es tanto que Toña
defiende su raza, como que defiende la quintaesencia de su propio ser. Su
conciencia del valor de su propia persona se convierte en la voluntad -de
América que busca su identidad y lugar en el mundo moderno. Y Marta,
al rechazar la realidad de su mestizaje no sólo niega su propia esencia, sino
que desvaloriza su dignidad. La conciencia racial de Marta es negativa,
dañina, destructora. La tercera generación la representa Clarita, mujer aceptacja como blanca, que ni niega su herencia racial ni se avergüenza de ella.
Y su noviazgo con el racista americano Bill pone en juego dramático estas
tres generaciones y la ideología representada por las tres mujeres. Marta y
Bill se complementan en sus prejuicios; la una es tan intolerante como el otro.
El tremendo conflicto racial de Marta se ve con mucho acierto mediante
varios recursos escénicos. T al vez el más importante es que Marta siempre
lleva puesto el turbante para ocultar su pelo; de manera que el turbante llega
a simbolizar la misma máscara o disfraz que llevaban los bailadores en el
magnífico primer acto del drama. También en el tercer acto, cuando Bill
y Marta se enfrentan, él con sus sospechas sobre la herencia racial de la familia, ella con sus mentiras para encubrir su origen, ésta dice con avergonzosa
ironía, al mismo tiempo que se arregla el turbante: "Mamá era española
también. Nació en Andalucía. De ella heredé el tipo siciliano. Andaluces
y sicilianos se parecen mucho".16 Muy bien llevado está este diálogo, en que
1

• l bid., p. 4-01.
,. Vejigantes, p. 361.

255

�Marta critica con descarado disimulo al mismo tipo de puertorriqueño que
ella misma representa, es decir a aquellos mulatos que quieren pasar por.blancos para asociarse con gente de más rango social. Las sospechas de Bill _están a punto de desvanecerse ante la máscara de Marta, cuando su prometida
Clarita se lo revela todo. Y luego, en el gran momento dramático de la obra,
Mamá Toña hace su entrada en la escena, precisamente cuando Bill está
maltratando a Marta, ya descubierta. Una regla de familia ti.ene ~ T~~a
escondida en la cocina cuando hay huéspedes en casa, pero esta d1scus1on
acalorada la conmueve tanto que se siente obligada a hacer sentir su presencia. Cuando Bill quiere saber su identidad, Mamá Toña, magnífica en
su dignidad, le contesta: "Una ovejita negra del Señor" .17 Y cosa i,rónica_:
el objeto de más vergüenza, Mamá Toña, resulta ser la perso~a mas d~c~dida, más vigorosa y más honesta en la ~irmación de su~ propio se~. Dmgiéndose a Marta, le dice: "Marta, Martita, te has empenado en mirarte el
pellejo, no el alma, y vives fuera de ti, como los peces varados en la _ma~ea
baja".1 8 Achicada, Marta no da contestación_ al reproche; pero Clanta ~tenta una débil justificación de la conducta intolerante de su madre. Tona
continúa:
" Perdóname unas palabritas más, que poco tiempo me queda en est~
laberinto . .. Marta, hija. . . , si quieres casar a Clarita con un americano comienza por probar su decencia, que algunos, como pasa con
muchos puertorriqueños., no la tienen. No te importe que el novio venga
de las sínsolas, pero, eso si, que trate a Clarita, haga sol o se nuble, con
el respeto que merecen las personas. Si los colores de la piel le sofocan
el alma, hazle la cruz, porque algui~n se ocupará de venderle el secreto
del turbante. Amén".19

Es Mamá Toña quien supera moralmente los elementos perversos de su
ámbito, y lo que es de igual significación, quie~ es capaz de hacerla renunciar a Marta su intolerancia racial. En la últuna escena, ecos del pasado
resuenan dramáticamente en el presente, pues Mamá Toña se pone a cantar
ufanamente la canción negra "Joyalito, ay Joyalito", entonada tan briosamente por los timbaleros borinqueños en el primer acto
fijar: el tono
temático de la obra. Esta vinculación es un recurso dramatico bien acertado para unir los dos períodos de tiempo y para volver a afi~ar .el orgullo
de la raza negra en Puerto Rico. Y en efecto el nexo es casi indispensable,

Pª;~

Ibid., p. 383.
,. Ibid., p. 386.
,. Ibid., p. 387.

11

256

puesto que median cuarenta años entre el primer acto y el resto de la pieza.
Y parece que en la actitud de Clarita, que pertenece a la tercera generación,
estriba la conciencia del porvenir de Puerto Rico, y en efocto ésta afirma:
"He actuado con toda la verdad de mi conciencia. Quiero librar mi corazón del disfraz de vejigante y amar a mi gente como es".2º Por su parte,
en la última escena Marta se quita el turbante por primera vez, como para
indicar que ha comenzado a templar su actitud racial intransigente y a aceptarse a sí misma tal como es.
Con Los invasores ( 1963) del chileno Igon Wolff, la conciencia de América se revela mediante un recurso dramático muy distinto de aquellos empleados en las otras dos obras ya tratadas. Este recurso es la utilización del
elemento de fantasía, de lo sobrenatural. Pero la no-realidad en este caso
necesita definirse con precisión para apreciar su importancia y relacionarla
con el propósito de este articulo. El tema del drama es la justicia social,
pero lo que le da interés teatral es la fusión de lo real y lo irreal. Por un
lado tenemos la realidad inalterable y claramente expuesta, representada por
los varios miembros de la familia Meyer, encabezada por el rico industrialista Lucas; por otro lado tenemos el fenómeno sobrenatural en la persona
de China y sus secuaces, que pueden simbolizar la fuerza subconsciente que
reclama la reivindicación del hombre común y la afirmación de sus derechos
humanos y sociales. Lo que aparece aquí, en efec'to, es una irrealidad superpuesta en una realidad convincente y muy tangible. Caso interesante es éste,
dramatizado con mucho vigor, en que la realidad fundida íntegramente con
los fenómenos irreales nunca pierde su efecto de realidad, nunca degenera
en lo absurdo.
En otro sentido, con una interpretación muy ancha del tema, se presenta
en Los invasores un sueño, una visión de algo que pueda ocurrir en plan de
vasta revolución social en pro del obrero y de las masas oprimidas y subyugadas económicamente. Es decir, la invasión de China en la casa y en la
vida de !os Meyer se conceptúa como una verdad para la familia, pero una
fantasía, ante todo, sirve para realzar el concepto de los fenómenos reales
o las posibilidades de los mismos. China, quien en el primer acto irrumpe
en la casa de Meyer bajo pretexto de pedirle pan, está concebido en la misma
matriz como Echecopar -fuerte, decidido, individualista, intrépido. Como
Echecopar, domina la escena dramáticamente cada vez que habla en su característico tono irónico y socarrón. Como Echecopar, su voz portentosa quiere ser la voz del continente en busca de su propia auténtica identidad. Más
iconoclasta que Echecopar, más heterodoxo, menos convencional en la ejecu20

Ibid., p. 391.

257
H

�ción de sus planes, China anhela ser el impulsor dinámico para forjar una
nueva sociedad latinoamericana. Para Meyer, la identidad de China presenta
un gran enigma, tanto más porque en la mente del industrialis~ ~ay una
posible asociación entre "los invasores" y varios obreros de ~u fabr_ica: En
una ocasión Meyer le pide a China que se identifique. Este dice lo s1gmente,
en un tono entre amenazante y lírico, que puede dar una idea del carácter
de este personaje:
Me llaman "China", ya le dije. Soy un hombre que merodea. Me he
sentado en cada piedra del camino. Cada puente solitario me ha servido
de techo. He mirado el rostro de millones de 'tlagabundos, y he visto el
dolor, cara a cara. (Va hacia la ventana). Hay mucha tristeza en el
mundo, señor Meyer ... pero hoy día, la estamos venciendo ... (Indi?a
afuera). Ese muchacho, Esteban Mirelis, trabaja ahora como tract~rzsta en el ladrillar; le queda tiempo para pensar en la ofensa. La viuda
teje en las grandes Tejedurías de lana; ha encont-rado un nuevo oficio,
y Toletole canta ahí, en lo alto de las colinas, siguiendo su ara~o. Todo
el mundo trabaja afuera; es una lástima. .. que usted no entienda. El
pueblo no se ha alzado contra usted; esa obsesión le viene de creer que
su vida tiene alguna importancia. ¿Es tan difícil pensar que eso, ahí
afuera, es sólo una cruzada de buena fe? ¿Un juego ingenuo de la justicia? ¡ Venga! Lo invito a mirar la realidad. Es un espectáculo que recrea el espíritu. Venga, únase a nosotros. Venga. Sígame. 21

Unas palabras finales. En las últimas tres décadas · se ha madurado el
teatro hispanoamericano. Lo que antes fue la mediocridad teatral se ha tornado acierto literario. El antiguo drama sin grandes valores artísticos se ha
vuelto producción teatral en que se funden armoniosamente los elementos
estéticos y el interés social o moral. El teatro se cultiva en la actualidad como
género que aspira a compararse con la novela o la poesía. Así como la n~vela latinoamericana no llegó a adquirir gran valor hasta reconocer ! l propio
suelo americano como fuente literaria, el teatro tiene que reflejar los problemas y los conflictos del hombre americano para tener significaci~n verdadera. y la conciencia de América, pues, representa uno de los camm~s para
lograr este fin. Pero el tema es muy ancho y puede bifurcarse en muchos
otros caminos o senderos. Las tres obras tratadas aquí han explorado con acierto
tres distintas veredas para alcanzar la presentación teatral de la esencia de
América.

"' Los invasores, pp. 186-187.

258

INTERPRETACIONES DE LA LITERATURA
MEXICANA
Luis LEAL
U niversity of Illinois.

UN ESTUDIO DE LA CRÍTICA en tomo a la interpretación de la literatura mexicana nos revela que existen, cuando menos, tres puntos de vista distintos.
El primero, que predominó durante el siglo XIX y que todavía cuenta con
sus adeptos, sostiene que la literatura mexicana es un reflejo de las literaturas extranjeras, sobre todo la española. Típica del crítico mexicano del
siglo XIX es la opinión de don Francisco Pimentel, quien consideraba 1a
literatura mexicana como hija de la española.1 Lo mismo sostenía don Marcelino Menéndez Pelayo, el mejor crítico español de las letras mexicanas.
En su excelente Prólogo a la Antología de poetas hispano-americanos, escrito en 1892, dice : "La literatura hispano-americana. . . ha seguido en todo
las vicisitudes de la general literatura española, participando del clasicismo
italiano del siglo XVI, del culteranismo del XVII, de la reacción neoclásica
del XVIII, del romanticismo del presente y de la influencia de la novísima
literatura extranjera, especialmente de la francesa y de la inglesa".2 En nuestros días, la misma teoría ha sido expuesta por dos autores de historias de
la literatura mexicana, don Julio Jiménez Rueda y don Carlos González Peña.
Aquél dice: "El estudio de la literatura mexicana debe hacerse derivándola
del tronco común: la literatura peninsular. Como ella ha seguido en su
desarrollo todas las vicisitudes producidas en el tiempo".3 Para González Peña la literatura mexicana es "una rama de la española. Como ésta, sírvese
de un mismo instrumento: el idioma común".4
1
FRANCISCO PIMEN TEL, Historia crítica de la literatura y de las ciencias en México... Poetas (México, 1885), p. 712.
' (Madrid, 1927), I, viii.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1943), p. 9.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1940), p. 3.

259

�La teoría opuesta, la que afirma que la literatura mexicana no es una
rama de la española, tiene menos partidarios. Pero los tiene. En el Prefacio
a la antología Cuatro siglos de literatura mexicana, leemos: "La literatura
mexicana no es una rama de la literatura española como se viene repitiendo,
con evidente falta de comprensión, en manuales de historia y en ensayos de
crítica" .5
El tercer punto de vista -y es éste tal vez el más común- es el que considera la literatura de México como parte de la española solamente hasta
cierta época, o cierto año. Rubén Salazar Mallén, en sus Tres temas de literatura mexicana, dice: "La historia de México se inicia con su independencia y, paralelamente, la historia de las letras mexicanas tiene su principio
en el nacimiento de un México independiente, dotado de personalidad o de
aspiración plena a conseguir personalidad" .6
No todos los críticos, sin embargo, hacen coincidir el origen de la literatura nacional con la i,ndependencia política. Hay quien considere el siglo
de la conquista como el único perteneciente a la literatura española. Un
crítico afirma: "Al hablar de la poesía mexicana del siglo de la conquista,
hay que reconocer que forma parte de la literatura peninsular".7 Silvestre
Moreno, al hablar, a principios de nuestro siglo, de la obra de Carpio,
dice que en la época en que dicho autor se formó, esto es, durante la primera parte del XIX, "aún se conservan en la literatura española, de la cual
la nuestra no había sido hasta entonces más que un pálido reflejo, muchos
resabios de la escuela prosaica".8 Otros críticos, entre ellos José Luis Martínez,
retrasan la im:lependencia literaria de México hasta los años de la Reforma.
Al hablarnos de la época de Altamirano, Mart'mez nos dice que "se gestaba
en ella lo que podemos llamar con propiedad literatura mexicana".9 Y, más
tarde, con mayor claridad: "La preocupación por la conquista de una literatura nacional y original, que de hecho ya era una práctica en nuestras
letras a partir de la obra de Fernández de Lizardi, sólo aparecerá con Ignacio ,
Manuel Altamirano hacia 1868".1º
No son las anteriores las únicas fechas propuestas para indicar el nacimiento de una literatura nacional. Hay quienes afirmen que los modernistas,
al repudiar los modelos españoles, declaran así la independencia de la expre• Seleccionada por Emilio Abreu Gómez, Jesús Zavala, Clemente López Trujillo y
Andrés Henestrosa, (México, 1946), Prefacio.
• (México, 1947), p. viii.
• FRANK DAUSTER, Breve historia de la poesia mexicana (México 1956), p. 17.
• Obras (México, 1901), p. 288.
• !GNACIO MANUEL ALTAMIRANO, La literatura nacional, ed. de José Luis Martínez
(México, 1949), I, x.
'º JosÉ Lms MARTÍNEZ, La expresión nacional (México, 1955), p. 28.

260

sión literaria; a otros les parece que no existe dicha independencia intelectual
antes de la Revolución de 1910.11 En cambio, para don Federico de Onís
"La originalidad de la literatura hispanoamericana (y por lo tanto de la
mexicana) existe desde el principio, desde el momento en que existe América. No es, como suelen pensar y decir algunos que estos pueblos desarrollen
poco a poco su personalidad, su originalidad; originalidad viene de origen,
quiere decir algo que está en el fondo de uno mismo; y la originalidad americana está en el hecho de ser América y no ser Europa".12
A pesar de lo que dice Onís, el problema de determinar el momento en
que una literatura deja de pertenecer a la matriz para convertirse en literatura
nacional no es, como ya han indicado Wellek y Warren, fácil de resolver.
Al discutir el asunto, dichos autores se preguntan: ¿ Cuándo deja la literatura norteamericana de ser literatura colonial inglesa para convertirse en
literatura nacional? Y también: ¿coincide dicho cambio con la independencia política? ¿Es el factor determinante la conciencia nacionalista de los
autores, o el uso del color local y de temas nacionales? ¿ O es, tal vez, el
desarrollo de un estilo nacional bien definido? 13 Las mismas preguntas podrían hacerse acerca de la literatura mexicana.
En la crítica anterior a Menéndez Pelayo no encontramos un análisis del
problema. Sin embargo, algunos críticos procuraban dar consejos a los jóvenes
escritores, marcándoles la trayectoria que deberían seguir. Heredia, por
ejemplo, aconseja a Rodríguez Galván que se deje de imitar a los románticos
europeos, que no falsifique las costumbres y que pinte la naturaleza fielmente. 14
El consejo lo repite, treinta años más tarde, Ignacio Manuel Altamirano:
"En cuanto a la novela nacional, a la novela mexicana, con su color americano propio, nacerá bella, interesante, maravillosa. Mientras que nos limitemos a imitar la novela francesa, cuya forma. es inadaptable a nuestras costumbres y a nuestro modo de ser, no haremos sino pálidas y mezquinas imitaciones, así como no hemos producido más que cantos débiles imitando a los
trovadores españoles y a los poetas ingleses. Las poesías y las novelas men Por ejemplo, Max Aub, en la p. 13 de su Poesía mexicana 1950-1960 (México
1960), dice: "Sucede que la independencia literaria, siguiendo los cauces de 1~
política, tardó más tiempo en manifestarse como realidad innegable. Lo es para todos los géneros: para la novela, desde Los de abajo; para el teatro, desde la obra
de Usigli; en poesía, desde López Velarde".
" FEDERICO DE ÜNÍs, "La originalidad de la literatura hispanoamericana", en España
en América (Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, 1955), p. 120.
13
RENÉ WELLEK and AusTIN WARREN, Theory of Literatura, 2a. ed. (New York
1956), p. 41. Traducción libre.
'
14
Ver M. GARCÍA GARÓFALO MEsA, Vida de José María Heredia en México (México,
1945), pp. 666-667.

261

�xicanas deben ser vírgenes, vigorosas, originales, como lo son nuestro suelo,
nuestras montañas, nuestra vegetación".15 Lo anterior no implica, por supuesto, que las literaturas extranjeras deban ser rechazadas. Al contrario;
Altamirano quería que todas ellas fueran leídas, no para imitarlas, sino para aprender de ellas. "No negamos -wntinúa diciendo- la gran utilidad
de estudiar todas las escuelas literarias del mundo civilizado; seríamos incapaces de este desatino, nosotros que adoramos los recuerdos clásicos de Grecia y Roma, nosotros que meditamos sobre los libros de Dante y de Shakespeare, que admiramos la escuela alemana y que desearíamos ser dignos de
hablar la lengua de Cervantes y de Fray Luis de León. No; al contrario,
creemos que estos estudios son indispensables; pero deseamos que se cree una
literatura absolutamente nuestra, como todos los pueblos la tienen, los cuales
también estudian los monumentos de los otros, pero no fundan su orgullo
en imitarlos servilmente" .16
Mas es Menéndez Pelayo, sin embargo, quien primero trata de definir
lo americano en la literatura. Como ya vimos, creía que la hispanoamericana
era una rama de la española; empero, no dejó de observar que posee ciertas
características que le dan originalidad. Tal originalidad, nos dice, no debemos buscarla en la influencia de las culturas indígenas, sino en la contemplación de "un mundo nuevo, en los elementos propios del paisaje, en
la modificación de la raza por el medio ambiente, y en la enérgica vida que
engendraron, primero el esfuerzo de la colonización y de la conquista, luego
las guerras de separación, y finalmente las discordias civiles" .17 Para Menéndez Pelayo el americanismo no estriva en el uso del color local: "Hay
--dice- gran número de autores americanos, aun de lo más dignos de
estimación, en quienes el americanismo no existe o está latente; así como
en muchos que a cada paso le. afectan, es cosa falsa y postiza. Tal cualidad,
o es innata o no se adquiere con estudio; Bello y Heredia la encontraron
dentro de una escuela académica, y todavía no es seguro que hayan llegado
a ser tan americanos los muchos poetas que de propósito deliberado han
querido pasar por aztecas, guaraníes y araucanos" (lbid.). La anterior cita
implica que para ser original no es necesario abandonar las formas tradicionales. Lo esencial consiste en ser sinceros en la expr~ióp de los sentimientos
y el modo de pensar.
Las ideas de Menéndez Pelayo tuvieron gran repercusión. Fueron aceptadas, en su totalidad, por los críticos que ven la literatura mexicana como
1•

La literatura nacional, I, 13-14.

1

]bid., pp. 14-15.

•

" Ob. cit., p. ix.

262

una rama de la española, y rechazadas por el bando contrario, debído
principalmente a que desconoce la influencia de las culturas indígenas.
Independientemente, otros críticos han propuesto diferentes criterios para
determinar la originalidad de la literatura mexicana. Para Urbina, lo esencial
es la nota melancólica: "Y es de notar --dice- que si algo nos distingue
principalmente de la literatura matriz, es lo que sin saberlo y sin quererlo
hemos puesto de indígena en nuestro verso, en nuestra prosa, en nuestra
voz, en nuestra cara, en nuestra música: la melancolía".18
De mayor trascendencia son las observ~ciones de Pedro Henríquez Ureña,
hechas a propósito de la obra de Ruiz de Alarcón. Para el crítico dominicano
la característica principal de las letras mexicanas es el tono "crepuscular,
otoñal, discreto, mesurado, sobrio" .19
Concepto que, por lo vago, lo subjetivo, es casi inútil para apoyar una tesis
sobre la originalidad y ser propio de una literatura. Es digno de atención el
comentario de Xavier Villaurrutia sobre la idea de Henríquez Ureña: ' 1La
obra del indiano Ruiz de Alarcón - Villaurrutia dice- ha servido para señalar, con algún éxito, · el carácter de nuestra poesía, sus calidades de sobriedad, su medio tono crepuscular. (Ese medio tono insistente, monótono,
que pesa en nuestra lírica y que hasta parece un molde escogido a priori
para limitar las inspiraciones. Ese medio tono que nuestros poetas nuevos,
Pellicer el primero, empiezan a asesinar)". Hay que tener presente, sin embargo, que H enríquez Ureña ideó su concepto del medio tono crepuscular
principalmente con el objeto de reintegrar la obra de Ruiz de Alarcón a la
literatura mexicana.
Debido al interés en lo autóctono, despertado por la Revolución de 1910,
algunos críticos por primera vez comenzaron a tomar en cuenta los factores '
sociales y raciales que _en mayor o menor grado han desviado la trayectoria
de la literatura, y que hasta entonces habían sido ignorados. Ya vimos cómo
Urbina atribuye a la influencia del indio la melancolía que él halla en las
letras. Otros críticos, de quienes es representativo Abreu Gómez, han hecho
resaltar la influencia racial y geográfica: "Las condiciones étnicas -nos
dice Abreu Gómez- , con sus derivaciones geográficas y lingüísticas, son de
inapreciable valor para el conocimiento de lo que podríamos llamar el paisaje
cósmico de la literatura. Este paisaje influye no sólo en la expresión sino
"' La vida literaria en México, 2 vols. Ed. de Antonio Castro Leal (México, 1946),
I, 14.
1
• PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Don Juan Ruiz de Alarcón. Conferencia leída en México el 6 de dic. de 1913 (La Habana, 1915); tamb. en sus Seis ensayos en busca
de nuestra expresión (Buenos Aires-Madrid, 1927).
•• La Poesía de los jóvenes de México (México, 1924).

263

�también en la naturaleza prmugenia de la concepc1on literaria".21 La posición de Bernardo Ortiz de Montellano es contradictoria. "La literatura
mexicana -dice- por la razón fundamental del idioma en que está escrita,
pertenece a la literatura española" .22 Sin embargo, continúa, "se advierte
en la literatura mexicana un desarrollo autónomo propio y con tendencias
a ser característico que sigue las mismas leyes del idioma adoptado a distinta naturaleza y a nuevas combinaciones raciales. El medio físico y la
presencia del indígena prestan carácter especial y determinado a nuestra
psieología que se expresa, por medios estéticos, en la literatura" (]bid.).
Esta aparente contradicción en Ortiz de Montellano la resuelve Agustín Yáñez
de la siguiente manera: "La fuerza emotiva del hombre, cuando carece de
idioma propio, constitucionalmente apto de su indiosincrasia, coge el idioma
extranjero y le injerta palabras nuevas, modismos regionales, transformaciones de significación y morfología, que cambian la estructura castiza, algunas veces por modo tan radical, que el proceso culmina en la perfecta
integración de un idioma nuevo".23 Es Yáñez precisamente quien ha propuesto la más redondeada y equilibrada teoría sobre la mexicanidad en la
literatura. Para él, dicha mexicanidad consiste en la incorporación de lo
español y lo indígena; la literatura nacional debe reflejar la realidad mexicana.
Dicha realidad la encuentra en el angustioso drama del mestizaje: "Las
obras -nos dice--- que aspiren a expresar lo mexicano por el solo colorido
del paisaje, o por el cuadro de las costumbres típicas en lo que éstas sean
pintorescas, o por la transcripción de palabras y giros regionales, o por el
derroche vulgar de sentimientos, apenas lograrían rozar la superficie de la
mexicanidad que, ante todo, es hondura, y lucha, y angustia: el drama del
mestizaje -lo heterogéneo-- que quiere anular sus negaciones, encontrar su
espíritu y centrarlo en el m•agnífico escenario de la naturalidad" (lbid.).
No han faltado tampoco críticos que han visto el problema desde un punto
de vista enteramente distinto. Alfonso Reyes, en su obra Letras de la Nueva
España,2 4 ya nos habla de una "primavera colonial". El sistema de aplicar
los ritmos que encontramos en la naturaleza para explicar el desarrollo de
una literatura, según han propuesto algunos críticos europeos,25 lo ha utilin E. ABREU GÓMEZ, Clásicos, románticos, modernos (México, 1934), p. 9.
Literatura indígena y colonial mexicana (México, 1946), "Pr6logo".
23 Crónicas de la conquista de México, Introd., sel. y notas de Agustín Yáñez (2a.
ed., México, 1950). "Introducción".
22

" (México, 1948).
,. Ver RAIMuNDo LIDA, "Períodos y generaciones", en Letras hispánicas (México,
1958), pp. 25-44, y la bibliografía en las pp. 309-313.

264

zado también Octavio Paz al discutir la poesía mexicana, y nos habla de
poetas cuya hora es el crepúsculo, el amanecer, la madrugada, la mañana
o la noche. No ha tratado, sin embargo, de aplicar el sistema a la literatura
mexicana €n general.26 No creernos que la aplicación de dicho sistema sea
de provecho para explicar la formación de la literatura nacional mexicana.
El principio es aplicable a cualquier literatura del mundo; explica lo genérico, mas no lo específico. Y el problema que nos confronta es determinar
cuándo y cómo ocurre la fusión de los elementos autóctonos y extranjeros
que dan origen a un estilo que pueda ser llamado mexicano.
Es evidente por las anteriores citas que los críticos han mezclado dos problemas: el de la existencia de una literatura nacional, y el de la originalidad
de esa literatura; el primero es histórico, el segundo estético y sicológico. Es
obvio que no puede existir una literatura nacional si no existe una nación
como no lo era México antes de 1821. Pero tampoco una nación puede bro-'
tar de la nada. Si México no existía como nación independiente antes de
1821, sí existía como nación en la conciencia de los habitantes nacidos en el
territorio. Por lo tanto, desde el punto de vista de la historia de la literatura
mexicana nos parece injusto despojarla de las obras escritas durante la
época colonial, y aun durante el período prehispánico. Para el estudio de
la historia de la literatura mexicana, por lo tanto, creemos que pueden considerarse como mexicanas todas aquellas obras escritas por autores nacidos
en México desde antes de la conquista hasta el presente, lo mismo que las
de autores identificados con la cultura mexicana. Si un autor pertenece 0
no pertenece a la literatura mexicana pensamos en Ruiz de Alarcón, en
Heredia, en Traven, en Max Aub, es problema que carece de importancia,
ya que podemos establecer normas objetivas para solucionarlo. Más importante
sería preguntar: ¿qué influencia ha tenido este o aquel escritor en el desarrollo de un estilo nacional? Porque creemos que es el problema de la creación
de un estilo original mexicano lo que debe preocuparnos, y no el que gira
en torno a los autores que deben ser incluidos o excluidos de una historia
de la literatura. Decir que la literatura mexicana es una rama de la española o hija de la española son simples metáforas sin trascendencia crítica.
Decir que México no tiene literatura antes de ser independiente sería decir
que Sor Juana no pertenece a la literatura mexicana, o que El Periquillo
Sarniento no es obra mexicana porque fue publicado antes de 1821, excepto,
por supuesto, la cuarta parte.
Para que un estilo pueda ser llamado original no es necesario que use
•• ÜCTAVIo PAZ, Las peras del olmo (México, 1957), pp. 50-60.

265

�una lengua única, o que se aparte por completo del de otros pueblos de
lengua afín. Pero sí es indispensable que presente rasgos a través de los
cuales nos sea posible identificar una visión nacional de la realidad, visión
que en el estilo se refleja en las imágenes características de los escritores
cuyas obras forman esa literatura nacional.
El estilo mexicano sigue muy de cerca los gustos europeos de cada época;
sin embargo, hay algo más que lo identifica. Ya hemos visto que para Menéndez Pelayo esa nota original se debe a la lucha del hombre contra su
ambiente, y no a las influencias de las razas autóctonas; para Urbina, a la
meláncolía indígena; para Pedro Henríquez Ureña, al tono crepuscular; para
Abreu Gómez y Ortiz de Montellano a la influencia social y geográfica; para
Yáñez, a la incorporación de lo español y lo indígena.
Personalmente creemos que la originalidad de la literatura mexicana no es
debida a una sola de las anteriores circunstancias, sino al conjunto de todas
ellas, y a otras no estudiadas debidamente, como lo es el entrecruzamiento
entre la literatura popular y la literatura erudita, ocurrido en México con
mayor frecuencia que en otros pueblos, tanto europeos como americanos.
La originalidad estilística no podría ser debida, como quiere Menéndez Pelayo,
a la lucha contra la naturaleza, característica también de la literatura argentina, de la literatura de los Estados Unidos y de tantos otros países.
Tampoco puede ser debida a la melancolía indígena, como quiere Urbina,
ya que la melancolía no es una característica racial o nacional, sino humana.
Pero sí puede ser, como quieren Ortiz de Montellano, Abreu Gómez y Agustín Yáñez, debida a la influencia del medio físico y racial; a la influencia
de las culturas indígenas, y al drama de la fusión de esas culturas y las culturas europeas, sobre todo la española; y también, añadiremos, a la supervivencia de la visión de la realidad característica de la mentalidad indígena,
que se refleja en su sistema metafórico y de imágenes.
Cuando se habla de la conquista de México, por lo general se da como
un hecho la destrucción de las culturas indígenas. No hay que con.fundir,
sin embargo, la destrucción de los monumentos religiosos de los aztecas y la
de algunos de los códices con la destrucción de la cultura. La supervivencia
de la cultura indígena en México es un hecho. Que no haya predominado
de 1521 e~ adelante, es evidente; mas no desaparece. De su fusión con lo
español resulta lo mexicano. Don Federico de Onís lo ha expresado de
esta manera: "Aunque en el Perú hubiera también una gran suma y acumulación de cultura española, ésta y la india no llegan nunca a fundirse
en unidad total nacional como en México, del cual puede decirse con razón
que es a la vez el país más indio y más español de Am~rica. México en rigor

266

•

no es ninguna de las dos cosas, ni indio ni español, sino mexicano, es decir,
una cosa nueva, resultado de la fusión de las otras dos".21
~as dos culturas, sin embargo, coexisten por largos años: la cultura espanola ~ntre los criollos, la otra entre los indígenas. Fue el patrimonio de
los mes~os el ll~gar a fundirlas. Durante los años de la colonia, el escritor
cu!to. vive Y escnbe completamente alejado de las masas. La característica
pnnc1pal
· "den
, . de su producción literaria es la universalidad . (En ello COIIlCI
dos ci:incos, es~~ol el uno--don Federico de Onís,2s- mexicano el otro
Oct:1'vio Paz.~ S1 algo distingue a la poesía novohispana de la española
--cbce ,Octav10 Paz- es la, ausencia o la escasez de elementos medioevales.
Las ra1ces de nuestra poes1a son universales, como sus ideales. Nacida en
la _madu~~ del idioma, sus fuentes son las mismas del renacimiento espan~l. HiJa _de G~cila¡,, Herrera, Góngora, no ha conocido los balbuceos
heroicos,
la mocenc1a popular, el realismo y el mi·to. A diferenc1a
· d e tod as
.
las ht~raturas ~odernas,_ no ha ido de lo regional a lo nacional y de éste a
lo uru~ers~, smo a la inversa. La infancia de nuestra poesía coincide con
el medio~1a de la española, a la que pertenece por el idioma y de la que
d~ante s1~los no difiere sino por la constante inclinación que la lleva a prefenr lo ur,uversal a lo_ castizo, lo intelectual a lo racial" ( O p. cit., pp. 4-5) .
Lo q~e dice Paz es cierto si nos limitamos a la poesía culta, a la poesía de
Fr:111cISco de Terrazas, Balbuena, Ruiz de Alarcón, Sor Juana, Sigüenza y
Gongora. Mas hay otra poesía, la popular -y así lo reconoce Paz en una
nota a la anterior cita- que hace uso de las foonas tradicionales españolas
~orno roma~ce, antecedente del corrido. Lo mismo sucede con otra:s forro~
literanas cul~vadas por el pueblo, como el teatro misionero, diferente del
t~atro ~e Rwz _de ~!arcón; la poesía religiosa popular -alabados, despedidas,
villancICos, manamtas, alabanzas--, diferente de la mística cultura de los imi, ·
, ·
¡tadores
" · de Fray
,, Luis de León y San Juan de la Cruz., las d eCimas
anorumas,
1
os eJemp os en prosa, los pasquines políticos. Hay que hacer notar sin
em~argo, que el _pu~blo que cultivaba esta literatura no estaba formad~ exclusivamente
también a gran parte de los cno
· 11os y a 1os
_
. de md1os; ,incluía
.
espanoles salidos de las mfrmas clases sociales. A este pueblo pertenecían los
~ldados como Berna! Díaz del Castillo, cuya crónica de la Conquista es tan
diferente de la que escribió Cervantes de Salazar; los frailes Durán y Molina
expertos
tanto en la lengua castellana como en el náhuatl., ¡os cno
· 11os como'
,
Suarez de Peralta,
quien
nos
dice·
"No
quiero
tratar
más
d
ta
· por
.
,
·
es mat ena,
ser como es peligrosa, y mas para los que no somos letrados como yo, que ·

:1

.., "Cultismo y popularismo en Méxi·co" , en Espana
- en A menea
' ·
(Ediciones de la
Úniversidad de Puerto Rico, 1955), p. 135.
"" / bid., p. 136.

267

•

�en verdad, sus romances no pasan de simples coplas. Un eco de lo popular
sí resuena en el "Auto del triunfo de la Virgen y gozo mexicano" que aparece
al fin de la novela pastoril Los sigueros de la Virgen sin original pecado obra
de Francisco Bramón publicada en México en 1620. El "Auto" termi;a con
un tocotín, baile y canto esencialmente mexicanos. Lo mismo sucede en algunos de los entremeses de González de Eslava, en donde predomina lo criollo, tanto en el vocabulario como en el espíritu de los personajes. Mas es Sor
Juana quien primero da amplia cabida, en sus villancicos, a lo popular. En
e_llos encontramos versos para ser cantados por los indios, los negros, los mesbzos; versos escritos en náhuatl, o en una jerga mezcla de español y náhuatl
o español y las lenguas de los negros. Las formas que emplea son tambié~
reflejo de la literatura popular; encuéntranse allí con frecuencia ensaladas
ensaladillas, romances, coplas, jácaras y tocotines. Este tipo de villancico re~
ligioso-popular estuvo de moda a fines del siglo de Sor Juana; lo cultivan
también Ramírez de Vargas, Montoya y Cárdenas y otros poetas menores.
Alfonso Reyes lo considera como "españolísima fusión, que resultó mexicanísima, entre las diversas clases sociales, los distintos niveles de la inspiración
y la cultura, lo chocarrero y lo divino, el cielo y la tierra: punto de confluencia, inestable y delicioso equilibrio que por desgracia duró un instante".32
Otro criollo contemporáneo de Sor Juana, don Carlos de Sigüenza y
Góngora, demostró grandes preocupaciones por lo mexicano. Estudió las ci~lizaciones prehispánicas, y de ellas se sentía orgulloso. Era, además, ferviente entusiasta de la Virgen de Guadalupe, representante de lo mexicano
f~ente a lo extranjero. A ella dedica su Primavera Indiana, poema gongorino que, por lo demás, no refleja la realidad mexicana. Su mexicanismo
hay que buscarlo, más bien, en su afán de glorificar lo perteneciente a su
• 33 L
.
hace Sandoval y Zapata, cuyo soneto "Vencen las rosas
patria.
o mismo
al Fénix" no puede ser comprendido en su totalidad por quien no conozca
la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe.

no tengo sino una poca de Gramática, aunque mucha afició~ de lee~ ~storias".29 La asimilación del pueblo de origen hispano al medio es casi mstantánea. Ya Sahagún observa: "No me maravillo de las tachas y ~eslates
de los naturales de esta tierra, porque los españoles que en ella habitan, Y
mucho más los que en ella nacen, cobran estas malas inclinaciones ~~y al
propio de los indios: en el aspecto parecen españoles, y en las :°ndic1ones
no lo son. Los que son naturales españoles, si no tienen mucho aviso, a pocos
años andados de su llegada a esta tierra se hacen otros, y esto .parece que
lo hace el clima O constelaciones de esta tierra".30 Para fines del siglo ~VI la
mezcla de los elementos raciales ya estaba bastante avanzada; Mendieta e~cribe: "Y así podemos decir, que de lenguas y costumbres y personas de diversas naciones, se ha hecho en esta tierra una mixtura o quimera, que no ha
sido pequeño impedimento para la buena cristiand~ de esta nueva gente.
Remédielo Dios como puede".31
En la literatura, el entrecruzamiento entre lo culto y lo popular es poco
común, pero existe ya desde el siglo XVI. La literatura culta fecun?a a la
popular, y ésta a su vez da vigor a aquélla. "Las f~rmas más cOI_npltcadas;
artísticas de la poesía española del Siglo de Oro -dice don Fedenco de ~ms
en la obra citada- llegan a ser popularizadas en México, como en otros, ~aISes
de hispanoamérica, y se conservan hasta hoy. Esto ocurre co~ las decimas,
composición complicada y difícil que no se desarrolla hasta el Sigl~ de &lt;;&gt;ro Y
que nunca llegó a ser popular en España, mientras tanto que lo sigue, siendo
desde entonces en Hispanoamérica. Igualmente eran populares en esta ~as
glosas de máximo artificio que tomando como b~ una cuarteta o una q~tilla hacen que cada uno de sus versos sea el fanal de :ada una de l~ decimas que forman la composición . . . Igualmente la poes1a pop~lar mexican~
está fuertemente influida por las formas métricas, el vocabulano y los sentimientos de la poesía romántica, que tiene influencia nula o sum~ente escasa en la poesía popular española". La influencia contraria, la d~ la htera~ra
popular sobre la culta, es menos evidente. Los poetas novoh1~anos viven
ajenos al espíritu popular, que -eon pocas excepciones-- ~o. trasci.ende en ~us
obras. El único poeta que refleja ese mundo popular anommo es el esp~~~l
Rosas de Oquedo; sin embargo, apenas podemos considerar su obra poetica
como perteneciente a la poesía culta. "Coplero" lo llarria Alfonso Reyes, Y
.. JuAN SuÁR.Ez DE PERALTA, Noticias históricas de la Nueva España (Madrid, 1878) ,

p. 44. (Compuesto en 1589).
so FRAY BERNARDIN O DE SAHAGÚN,

•

Historia general de las cosas de Nueva España,

lib. X, cap. xxvii, ed. Bustamante, Ill, 73.
.t ·
l ºástº
31 FRAY JERÓNIMO DE MENDIETA, H IS oria ec esl
nes del siglo XVI. (México, 1870), pp. 552-553.

"ª

268

•

La corriente literaria popular de fines del siglo XVII y primera parte del
XVIII está representada por un personaje de fama folklórica: el Negrito
poeta. Es de interés, por demostrar el entrecruzamiento de lo culto y lo
popular, la anécdota que Fernández de Lizardi refiere acerca del debate
poético entre Sor Juana y el Negrito, en el cual sale victorioso el poeta popular. Cuenta el Pensador que habiendo entrado el Negrito en una botica, le
32

Op. cit., p. 100. Véase también la p. 99.

03

,·ndiana. Obra escrita a fi.

Ver RAMÓN IGLESIA, " La mexicanidad de D. Carlos de Sigüenza y Góngora" en
El hombre Colón Y otros ensayos, México 1944, pp. 119-143. También Abreu
op. cit., pp. 13-55.
'

Gói'uez

269

�recen innumerables folletos y corridos protestando del acto.37 Tal solidaridad
del pueblo con las clases cultas es digna de atención. Los jesuitas habían sido
los representantes de la tradición literaria culta. La única diferencia entre
este grupo y el del siglo anterior consiste en que, como ya observó Henríquez
Ureña, tiene mayor influencia en la dirección de la vida intelectual del país.
Entre ellos encontramos a los historiadores Cavo y Clavijero, este último defensor de la superioridad de las culturas prehispánicas y pintor del indio en
términos que anticipan los de Chateaubriand; a los cultivadores de la poesía
clásica, los latinistas Abad, Alegre y Landívar; al filósofo Díaz de Gamarra;
al jurisconsulto Francisco Javier Gamboa. Todos ellos criollos conscientes de
su nacionalidad.
A fines del siglo XVIII, sin embargo, la decadencia de la cultura, en todos
sus aspectos, es evidente. La desorganización social y el decaimiento moral
ha de traer la revolución. Este primer conflicto, tres siglos después de la
Conquista, acelera la integración de las dos corrientes culturales. En la
literatura, por primera vez, surge el elemento popular en las obras de Payo
del Rosario y de Fernández de Lizardi. Al mismo tiempo los poetas cultos,
constituidos en Arcadia, se interesan en la vida social y política del país y
escriben fábulas en el Diario de M éxico, atacando a los malos gobiernos.
En dichas poesías aparecen los rasgos nacionales en la substitución que los
poetas hacen de los animales europeos por los del país, como el coyote en
vez de zorra. Sin embargo, aunque el contenido sea mexicano, las formas
siguen siendo europeas: la novela picaresca, la fábula esópica. Lo mismo
ocurre con los románticos, quienes imitan el cuadro costumbrista de Mesonero R?mano y la novela francesa de folletín. Aunque don Guillermo Prieoo,
el autor más popular de sus tiempos, introduzca nuevos tipos folklóricos -el
charro y la china-, en su Romancero nacional trata de crear una épica a
imitación de la espa.ñola . .

dieron el siguiente verso para que 1o tr~vara: "lo~ cabellos penden d6. • •",
ofr~ciéndole un peso si lo hacía. El Negrito contesto:

y a ese peso lo gané
si mi saber no se esconde;
quítese usted; no sea que
una viga caiga, y donde
los cabellos penden, dé.

·
Se le dio el mismo
Lizardi comenta: "Esto fue muy pu, bl.ico en M'exico.
.
pie para que lo trovara a la madre Sor Juana Iné_s de la Cruz, p~ro :1t~ha
reli ·osa no pudo trovarlo y se disculpó muy bien en unas re º,11 _1 as, y
elo!ó la facilidad de nuestro poeta" ·ª4 Aunque la anécdota sea apocrifa, demuestra el interés de lo popular en lo culto.
.
El eríodo barroco mexicano, cuya literatura se caracteriza por el uso
de m!ivos indígenas, tiene su fin a mediados del sig_lo XVII!; c~a~do se
inicia una nueva era en la cultura mexicana con la mtrod~cc10n e neoclasicismo y de las ideas del racionalismo francés. _No es la literatura,. cuy~
d 0 rmecidas debido al agotamiento del barroco, smo a
formas permanecen
.
da mitad del siglo
fl f y la ciencia lo que predormna durante 1a segun
.
l oso ia
. l · 1 ran cambio ocurre en
XVIII No hay cambios en la estructura socia ' e g
.
.
.
t "d l' meas Por primera vez en el desarrollo cultural mexicano
1as cornen es 1 eo ºº· •
.
.,
aparece. una influencia que no proviene de España. La mtroduccion en
México del racionalismo francés por el filósofo Dí~ de _Gam~r~a y ot~os
. ºtas culmina en la lucha por la independencia
pohtica· a li
prmpensadores 1esm
.,
• • d 1 · 1 XIX as Como resultado de la introducc1on del raciona smo
cip10s e s1g o
·
B t
aumenta el interés en las ciencias físicas. Los nombres de _Alzat~ y ar olache van unidos a ese movimiento, ya que fueron ellos q~iene~ unpulsar~n
su estudio por medio de las Gacetas, con las que ayudan a difundir la cu~tu1a,
ue tanta importancia había de tener en el siglo siguiente.as Durante la epo~a
que nos ocupa, sin embargo, el movimiento se ceñía ~ 1~ clases cultas, s~~
~e ar en absoluto a las masas del pueblo. El único moVImlento que-~onmov10
g.
a dichas
masas en 1a segund a rm•tad del siglo XVIII fue la expulsion de los

ª

jesuitas. El fervor religioso las hizo simpatizar con ellos Y, por lo tanto, apa, F ERN A'NDEZ DE L1zARD1, El Periquillo Sarniento (Barcelona,
ed.
.. JosE, J OAQUIN
•
Sopena, S. A.) , P· l?l.
.
, ·
33 61
.. V A
N IO CASO ( Apuntamientos de cultura patna), Mexico, 1943, pp.
- .
er NTO H
,
z UREÑA Antología del Centenario (México, 1910)' II,
,. Ver PEDRO
ENRIQUE
,

661-665.

270

•

En 1867, con el triunfo del partido de la Reforma, Altamirano --como ya
muy bien ha apuntado José Luis Martínez- trata de crear él solo una
literatura nacional. Este interludio nacionalista, sin embargo, tiene cortos alcances. Ya en las obras de sus contemporáneos se encuentran los gérmenes
de otras preocupaciones. En las páginas de don Justo Sierra ya apunta el
modernismo; en algunas de las poesías de Acuña, el positivismo científico
que predomina en la filosofía europea de fin de siglo. En verdad, la cultura
durante la época de don Porfirio vuelve a ser, como a fines del siglo XVIII,
de orientación enteramente europea. Los políticos y los filósofos aceptan el
positivismo introducido por Barreda; los literatos se bifurcan en dos grupos:
31
Véanse los versos reproducidos por don Julio Jiménez Rueda en Literatura mexicana en el siglo XIX (México, 1944), pp. 28-30.

271

�los modernistas y los realistas; aquéllos imitan a los escritores franceses; éstos
a los escritores españoles. Las tendencias vuelven a ser, como durante la
época de la Colonia, universales y no nacionales. Los escritores, sobre todo
los poetas -Dí~ Mirón, Nájera, Nervo, Urbina-, ignoran las corrientes de
la poesía popular. Son poetas de torre de marfil, cuya divisa es el arte por
el arte. Los novelistas -López Portillo y Rojas, Delgado- imitan a Galdós
y a Pereda, o a los naturalistas franceses, como en el caso de Gamboa. Los
dramaturgos ---Chavero, Peón y Contreras-- aunque introducen temas históricos nacionales, en la forma y el estilo siguen los pasos de los autores
españoles de la época. Don Vicente Riva Palacio, en 1892, se queja de que
lo mexicano no tiene éxito en el teatro. "Por eso -nos dice- es perdonable
que algunos escritores se firmen el Duque Job, Raoul o simplemente Moi,
y llenan columnas enteras con palabras francesas. . . Las cosas de México
parece que les caen mal a las gentes de México; por eso Chavero ha encontrado tantas dificultades y ha podido apenas salvar del naufragio a Quetzalcoátl y a la reina Xóchitl. Ha querido mexicanizar la escena en México,
38
y su gran mérito no está sólo en eso, sino en que no se desalienta''. Este
retorno a lo europeo -a Francia, no a España-, sin embargo, tiene gran
importancia en el desarrollo del estilo mexicano, que tendía a anquilosarse
en las formas estilizadas de los románticos.
Gutiérrez Nájera logra crear un estilo que, a pesar de la influencia francesa, es
original, ya que no imita la sintaxis española. Su influencia sobre los ateneístas, que rechazan el positivismo oficial, es decisiva. Para esta época la
conciencia nacional, la sicología nacional, ya están formadas. La revolución
de 1910 viene a solidificar y a afianzar esa conciencia nacional. De aquí en
adelante los escritores pueden darse el lujo, como lo hacen Alfonso Reyes,
Xavier Villaurrutia o José Gorostiza, de dar expresión a temas universales
sin dejar por ello de ser tan mexicanos como los que hacen uso de temas nacionales, esto es, los escritores de novelas de la revolución -Azuela, Romero-o novelas indigenistas, López y Fuentes, Rojas González. La literatura de la
época de la Reforma quería ser mexicana desde afuera, usando temas y
motivos externos. La literatura postmodernista es mexicana desde adentro,
y por lo tanto no importa que dé expresión a temas mexicanos, como lo
hacen los escritores de la Revolución, o a temas universales, como lo hacen
Los contemporáneos. El caso de López Velarde es extraordinario. En su obra
poética logra fundir las dos corrientes, la erudita y la popular, creando así
una poesía que puede ser llamada genuinamente mexicana. Don Arturo
Torres Ríoseco ha escrito: "Poeta originalísimo, López Velarde crea su propio idioma, su propio sistema metafórico y visión única de la realidad. No es
ss

272

Los Ceros, por Cero (México, 1892), p. 155.

atrevimiento
.
.
en
su
. aseaurar
º . que este poeta es e1 pnmer
ejemplo
de originalidad
11
hpatr1a. Ha dejado pocos discípulos, pero una influencia duradera que
ega asta ~oy; su obra es escasa pero intensa y ejemplar".ª9
Las ~tenores observaciones creemos que demuestran que el estilo mexicano
;;2;ac10 en 1519, como quiere Onís, o durante el período barroco o en
. ' o en 1868, o en 1910. La formación de ese estilo ha sido lenta' !abo
r~~sa; ~ ~eces se ha detenido, a veces ha retrocedido, a veces su ava:ice h~
s1 o rap1do. A través de los años sin embargo se h f . dO
, .
un estil
·
· ·
'
'
orja
en MeXICo
o ~rop10, ongmal, ~ue llega a su madurez con López Velarde sus
contempliodrandedos.l Es
estilo que tiene sus raícet históricas y que refl/J.a la
persona
a.
e ,meXIcano ·' un estilo que, participando
· ·
un
l
de los elementos de
~guaJe comun_ en otros pueblos americanos, muestra modalidades ue
constituyen una entidad perfectamente distinta
q
Una interpretación válida de la literatura ~exicana
,
~e~elara la formación del estilo mexicano, problema q~:r:1:q~:!:sq~::~
a o en este ensayo y que queda por investigar.

ª

~

.. Antología escolar de la poesía mexicana (GuadalaJºara, 1960), p. 132.

273
H

�LOS GUSANOS ROJOS*
-Memorias de soldados contemporáneos de CervantesDR. SERGIO FERNÁNDEZ
Facultad de Filosofía y
Letras U.N.A.M.

TENEMOS ANTE NOSOTROS un tipo de narrativa muy poco comentada y, acaso
por lo híbrido del género -mitad literatura, mitad historia-, es importante
para quien desee leer mejor en los signos españoles del período que va de
1581 -fecha del nacimiento del Capitán Alonso de Contreras- hasta 1630 en
que comienza la relación de sus memorias. Tal período abarcará las producciones
de otros hombres de armas: J erónimo de Pasamonte, Don Diego Duque de
Estrada y Miguel de Castro. Esta narrativa comprueba en sus terrenos (como La Dorotea en el suyo) que el hombre del siglo XVI, configurado por
la fuerza y la apetencia de su época, cambia paulatinamente hacia otras zonas
de la existencia histórica, mismas que habrán de llevarlo a una concepción
negativa y melancólica del mundo y sus valores.
Las causas del trueque espiritual que se registra del Renacimiento al Barroco
pueden conectarse directa e indirectamente al fracaso político (de entraña
económica) que sufre España en las postrimerías del siglo. Entre otras causas se debe a que el Imperio ha sido vulnerado por la derrota de la Armada
Invencible y que tal derrota es resultado, en lo político, de una falta de
administración en todos los ór-denes y de una total carencia de miras prácticas. En lo moral, a una conciencia excesiva del propio valer y a la confianza -también extrema- depositada en un sistema religioso que a ellos,
a los españoles, los amparaba sin reservas. Por eso el episodio de la Armada
-elegido por ser preponderante- no es el único que marca el descenso y
bien puede tomarse como símbolo: el de la sorpresa de encontrar un tope

* Este ensayo está incluido en "Las Grandes figuras del Renacimiento y el Barroco".
Edit. Pormaca. Méx. 1966.
275

�a la colectiva ambición del hombre realizador de la Conquista. La derrota
de Felipe II ( quien, en parte por soberbia, en parte por ser un espíritu
mítico, la justificó por medios naturales) implica saber --conocimiento no
necesariamente confesado-- que en el concierto universal de los acontecimientos hay otras voluntades que cuentan y ver, finalmente, que un mundo distinto --el llamado "moderno"- surge sin necesidad de apoyarse en las propuestas españolas que van desde Loyola y la mística hasta Cortés y Alfonso
de Valdés, el humanista. Bien conocido es que es ésta la época del desmembramiento interior; que, no obstante el fracaso de la expedición española
para derrotar a los ingleses, deberán pasar aún muchos años para que la
enfermedad dél Imperio se haga perceptible. Se sabe, se comenta, se dice
a hurtadillas que algo adverso acontece, pero el fantasma de la decadencia
aún no se aproxima demasiado como para que el español pueda, en rigor,
hacerse cargo de su inoportuna y grave carga.
Como es natural, varias son las reacciones que se presentan ante esta realidad confusa y dependen, en lo fundamental, del individuo en sí más que
de la colectividad; de la clase social a la que pertenece, de lo agudo o romo
de la inteligencia para comprender el momento; de la cultura personal. No
hay aún un "clima" histórico definitivo y es por ello que los libros que ahora
comentamos son, en cuanto documentos, un rico material en el cual podemos
atisbar cómo en un cierto tipo de hombre se gesta, a las claras, la transformación que va de una conciencia que conquista a esa otra que, ya en el
dintel de la derrota, entorpece el gozo de la vida con amargura, resentimiento y soledad. En estos libros no habrá un profundo velo literario que
impida sorprender la trayectoria. Al contrario, son fuentes evidentes de un
ser histórico en transición, cargado de energía contradictoria y por ello patética. Hay un abismo entre Cortés, surgido en el más álgido momento histórico de España, y estos hombres de armas que, no obstante el vigor, la
temeridad y la fortaleza de su espíritu, arrastran gérmenes de melancolía
porque España -pese a lo que aún se piensa de ella en la Europa del tiempo- no responde (en los hechos de guerra tanto como en los otros, de naturaleza humana) a la elección que de ella Mio Dios. Más adelante la justificación la dará el mundo barroco al vivir la derrota política en el tablero
europeo como evidente signo de su incondicional triunfo en el más allá.
Son cuatro los libros que analizaremos: la Vida del capitán Alonso de
Contreras, la Autobiografía de Jerónimo de Pasamonte, las Memorias de don
Diego Duque de Estrada ( Primera parte de el libro intitulado Comentarios
de El desengañado d e sí mesmo, prueba de todos estados y elección del mejor de ellos, o sea vida del mismo autor, que lo es don Diego Duque de Estrada)

276

y finalmente la Autobiografía de Miguel de Castro.1- Ya el extenso título del
libro de don Diego y la materia por él amparada (es un des~ngañado de sí
mesmo) cambiaría el tono de la literatura reinante en el siglo XVI. Sin
embargo aún queda, debido a lo primitivo, a lo burdo de la naturaleza de
estos soldados escritores, algo de ese espléndido cerco de placer que anunció
La Celestina; algo aún de ese "no podemos errar" de la alcahueta, común a
las producciones españolas del Renacimiento. Algo de ello y, además, una
desmedida conciencia de los méritos personales que involucra un altivo sentido de nacionalidad. Pero en general se caerá en una actitud de fatalismo e
hipocondría que, si bien ensombrece la vida, exaltará los valores del arte a
regiones extraordinarias y nunca repetidas en la historia de España. Al analizar estos libros sorprendemos mezcladas las dos actitudes -alegría y desengaño, placer y desilusión- en una línea tendiente al triunfo de lo neo-ativo
o
'
de lo enfermizo; a una atmósfera donde el pecado se adueñará de la conciencia y el hombre quedará reprimido 'a tal grado que el siglo XVII será
el renacimiento de una Edad Media enriquecida y revitalizada. Nada más
corto, nada más efímero que la conquista española del siglo XVI. Y es esta
época de gran esplendor la que, de ahora en adelante, paradójicamente, ensombrecerá con su altura la memoria del ser que la hereda obligándolo a
suspirar y sonreír con indiferencia fingida ante la grandeza ya extinta.
Pero reparemos en que el hecho de que un soldado escriba es singularmente dÍgno de atención. Esta literatura es índice de una gran cultura ambiental, congénita históricamente y que hace posible el nacimiento de un Lope
de Vega o un Baltasar Gracián. Quienes redactan estos libros son hombres
que se entregan a la vida --como los pícaros, como los religiosos- a temprana hora. A los trece, a los quince años a lo más los soldados están ya
en funciones. Se empieza pronto porque muy pronto se termina. Y estos
adolescentes recorren los caminos que los llevarán -olfateando de pasada
la Corte- a servir en los tercios o en las galeotas por tierras y mares ene•
migos. ¿Qué tiempo hay para leer, para pensar, para analizar? Lo hay, en
cambio, para matar, para ultrajar, para comer y gozar de las delicias de
la cama al lado de una prostituta; lo hay para la crueldad, el arrepentimiento, la gula o el hambre. Lo hay para rascarse los piojos o para decir
imprecaciones; para ir a misa y confesar los pecados, para robar a una turca
o tomar venganza en el amigo que ha cometido la traición. Lo hay para
perseguir una goleta en la que se asoma una bandera con tres medias lunas
y para intentar dar caza a Guatarral; 2 para coquetear con una monja míen1

Véase Biblioteca de autores españoles. Continuación de la colección Rivadeneira.
Tomo X Autobiografías de soldados (siglo XVII), Madrid, 1956.
2
Sir Walter Raleigh.

277

�..

tras se aguarda la sentencia de muerte, para comer una gallina entera Y
distraer la angustia del patíbulo; para degollar al moro, jugar a los naipes,
emborracharse en la Corte pontificia y "quebrar", en la plaza, un toro Y
otro toro. Lo hay, también, para escribir. Y estos soldados que tienen una
cultura elemental se dan el lujo no sólo de redactar sus memorias, sino de
lanzarse a la peregrina tarea de hacer comedias al estilo de Lope de Vega
o sonetos que imitan a Garcilaso y aún a Góngora. Por ello la literatura
que tenemos ante los ojos -si bien dista mucho de ser obra de arte- está
escrita con la conciencia de aquel que sabe que lo asombroso de la hazaña
personal hará que el lector beba con avidez las páginas.
Por lo general estos soldados escriben con propósitos confesados de ascetismo y pedagogía. Pasamonte afirma que no desea "vanagloria" y que pretende el "remedio de católicos". Y es que el desparpajo y la violencia de
experiencias como la suya los obliga a un decaimiento moral que lleva aparejado el anhelo de la vida monástica. Así las cosas hemos de leer, entre
líneas, que existe la conciencia moderna de la fama: el soldado metido a
franciscano desea conservar su nombre en el mundo y nada mejor para lograrlo que escribir sus gloriosas memorias. Es ésta, además, la mejor manera
de no cesar de ser lo que se ha sido, de perpetuar la aventura dentro de la
calma del convento o en la postración a la que conduce la vejez. Resulta
natural que estas biografías estén ampliamente conectadas no sólo a la vida
de este período, sino también -y con mayor razón- a la literatura. Son
el documento precioso que pone en tela de verdad la paradoja de Wilde
que afirma a la vida como imitadora insistente del arte. En la Vida del capitán Alonso de Contreras seguimos una noche al propio capitán quien, con
unos amigos, encuentra a un hombre, que, escondido en· 1as sombras, se entrega al amor. C~mo las· bravatas surgen a cada instante y hay la necesidad
de encontrar el pretexto de la injuria, misma que afirma virilidad, un soldado valenciano que los acompaña se rezaga. Los otros oyen voces y minutos más tarde se les reúne llevando consigo, a modo de trofeo, la capa y
el sombrero del desconocido. Entonces les dice que "No se quejará más el
sinvergüenza, que le he enviado a cenar al infierno y me ha dejado la capa".
Nadie exige aclaración alguna, como si el hecho en sí mismo se justificara
y, sin hacer caso de la muerte, entran a una hostería "Por un postigo, y diciendo y haciendo, comenzaron a dar tras el patrón y dando cuchilladas a
las garrafas de vino, que eran muchas, y coces a las botas de vino, de suerte
que las destaparon, corriendo el vino como un río". La violencia del episodio no impide que observemos en él, dos tiempos: el primero --el del asesinato- parecería estar tornado del Burlador de S evilla de Tirso de Molina:
igual desparpajo, igual cinismo, la misma falta de moral y de sensibilidad.

En cuan~~ al segundo ¿ quién no recuerda los muchos desatinos que ofrece
Do~ QwJote Y_ en particular aquel en que destroza las barricas de vino?
Qmen esto escnbe lo mismo_ cele_bra una matanza y un desorden que aplaude a Lope cuando en Madnd asiste a las representaciones de su teatro
El caso de Alonso de Contreras no es excepcional. Don Diego Du~ue de
Estr_ada mata a s_u "hermana y mujer" con la misma fruición con la que
escnbe sus comedias o participa en un concurso literario.
. Estarr_10~ en un ámbito de pasiones contradictorias donde caracteres soberbios e rrntables
.
dan lugar a. un realismo crudo y fatídico . N o busquemos
~onos medios, o suaves, o smgularmente matizados. Aquí no se ahorra un
atomo de plebeyez, de ruindad, antes bien, se exagera porque hasta un atavismo
~l presen~ cuadros como los que desfilarán ante nosotros. Se anticipa ese
tipo de literatura procaz a la manera de Estebanillo González obra con la
que descendemos hacia los más profundos abismos de la con~iencia de los
homb:es, d~ su bestial comportamiento. La diferencia estriba en que en las
au~ob1ografias de estos soldados hay también un alto sentido de la caballerosidad heredad,ª, de 1~ dignidad, del honor, del culto por formas que, aunque huecas, están en cierto modo vivas y que la novela picaresca desconoce
completamente. En vano intentaríamos encontrar otros libros donde más
detall~da Y novelesc~ente ( a veces a propósito, en ocasiones sin conciencia)
se nos entrega un ntmo tan febril y alterado de la vida, misma que completa la naturaleza de la literatura. Nada hay que distraiga la atención de
estos seres ~ue forman corros en las aldeas y en los caminos; que pelean por
su fe en tierras de herejes·, que aman por un día a una mu1er
· a la que
segur_amente -por celos u honor falsamente dañados-- habrán de matar en
~a pnmera oportunidad que se les brinde. Nada habrá que nos aburra cuando
izan las, velas y se hacen a la mar para combatir al turco, al veneciano 0
al frances.
~n amplio_ códice de costumbres florece al seguir las huellas de este conqwstador hendo, en el ;lma, con gérmenes de una derrota escondida y profunda que pronto habra de verse a plena superficie. Pero por lo pronto el
soldado recorre Europa con el convencimiento de quien se sabe dueño absol~to de una pat~a que guía a la humanidad. Sabemos que por lo general
el ideal al que aspira este hombre sucio, rudo, bestial en ocasiones, es el doble
c?rnpuesto de guer:ero y letrado proveniente del Renacimiento; ideal implícito en las _m:x_rionas que son la prueba máxima de este supremo anhelo.
Su ~lma pnm1tlv~ 1~ _lleva a caminos sinuosos y no siempre explicables por
la via . de un raciocm10 escueto. Al contrario, este soldado con a sp·rraciones
·
a esc~tor combina la rudeza de su idioma ( de su legal jerga de guerrero)
con giros conceptuosos o cultistas, los de un idioma que -aun cuando a él

279
278

�pudiera parecerle el mismo-- no le pertenece. Y así, entre lo espontáneo Y
lo sofisticado, entre lo natural y lo grotesco, aparece la cortesía que alterna
con lo ruin lo mercenario de ciertas faenas con la generosidad y la valentía propias 'del caballero andante. Alonso de Contrer~ es ca~az. de apuñalar a la Quiraca porque lo ha traicionado, sin mencionar s1qwera que lo
hace para limpiar su honor. Pero también rnata por infidelidad, en Monreale, a su mujer, agregando que "de cuanta hacienda había no _to~é una
sola moneda". Es capaz de una cosa y otra porque puede, al propio bempo,
cansado de que lo cele una prostitutilla, de buscarla y "alzando sus faldas,
tan a propósito estaba, que le di en las asentaderas dos rebanadas, _como . de
un melón". Y es que el honor, para esta clase de hombre, lo mismo implica ferocidad que desprendimiento, afabilidad que rudeza. La "negra honrilla" no le da lugar a ser pacífico a don Diego Duque de Estrada y por
el padre de un ser tan desenfrenado y monstruoso como él nos damos cuenta
de lo que en la época se entiende -al menos teóricamente- por caballerosidad: "no pidas la vida (le dice al hijo cuando éste escapa de la cárcel)
a quien te venciere, ni la niegues a quien te la pide, pues tener vida rendida es muerte infame, y matar al rendido no es victoria, sino cobardía _e
infamia. Esto es en cuanto al honor del mundo; pero el verdadero conseJo
que te doy es que temas a Dios, reverencies a sus ministros y defiendas su
ley''. Tal la idea; la práctica -que va por vías distintas-- completa al
hombre y hasta lo enriquece. Es este mismo ser quien tiene una profunda
conciencia de la desigualdad social y lamenta el sufrimiento al que están
sometidos los soldados. Nadie sirve por amor, sino por interés, anuncia don
Diego enfáticamente, pues sus memorias respiran miseria y lujo, desenfreno
moral y ascetismo, orgullo y desengaño. Es así como la pobreza (ele~~~to
inherente a la novela y a la narrativa en general y que elude, con artific10sidad la Comedia barroca)" se adueña de estas páginas candentes y magníficas.' Pero jamás encontramos la queja directa hacia la política o hacia la
sociedad del tiempo. Los ayes personales conducen (ya por ira, ya por resignación o fatalismo) a que nos encontremos con una idea providencialista
de la vida. Es la divinidad quien a cada instante interviene, como cuando
las huestes españolas entran a Zembra, tierra firme de Berbería. Alonso d~
Contreras sabe que ha sido Dios quien los vuelve locos ese día y que s1
reciben la derrota es porque "guardado Dios por su justo juicio" les tenía
reservado el castigo a los españoles.
En medio de una maraña de actos brutales y terribles, el lector irá adivinando el modo que el soldado tiene de sentir. Pero por lo pronto (ya
analizaremos más adelante este problema) uno cae atrapado por estas obras
empapadas de sangre, de gritos, de crueldad; de despotismo, de mugre, de

280

vicio, de impiedad. Múltiples serían los ejemplos de la impudicia en la que
el soldado se envuelve a sí mismo para expresar lo que ha experimentado.
Impudicia que a él no le parece, como es natural, sino un episodio más,
en todo caso desmedido, de los muchos en los que participa. Alonso de Contreras cuenta en cierta ocasión que al piloto de la nave "le desollaron vivo,
hinchando de paja su pellejo, que hoy está en la puerta de Rodas". La
frase no se acompaña de un solo comentario que nos permita penetrar en
la intimidad del capitán. La escribe con la misma indiferencia con que
comenta que los soldados (cuando les están prohibidos los naipes) usan de
piojos a manera de juego de azar ya que, encerrados en dos círculos del
tamaño de un puño, el que los rebasa triunfa sobre los demás adversarios.
Pero aquí comenzaría la lista de atropello y barbarie. A don Andrés de
Silva los moros lo parten en canal pues no se deciden a ceder ( un bando
a otro) la presea. Pasamonte escribe que "Cortaron miserablemente a cuatro cristianos las orejas y narices hasta el caxco y los dientes". Al italiano
Jerónimo Patti ( acusado de haberle metido un clavo en el cráneo a un turco)
los enemigos de la fe le rompen piernas y brazos para luego abandonarlo en
la playa donde "Un renegado a media noche lo degolló y los griegos lo
enterraron como a santo".
Y ¿qu'é decir de la época escolar de Alonso de Contreras? Como el maestro le ha dado azotes por culpa del padre de un amigo suyo (que era -aclara- más rico que el propio) toma venganza: "eché al muchacho en el suelo,
boca abajo, y comencé a dar con el cuchillejo. Como me pareció que no lo
hacía mal le volví boca arriba y le di en la tripa; dijeron todos los muchachos
que le había matado, me fui, y a la noche volví a casa como si nada hubiera
hecho". En el episodio hay ira, refinamiento y cinismo, características propias de un ser crudo e insensible por antonomasia. Estos tres estados conducen no al arrepentimiento, sino a la má.,;; total indiferencia. En todo el
libro jamás se h ará ya referencia a este acto porque muchos otros de igual
o peor índole cubren la existencia, de tal manera que el asesinato es parte de
lo cotidiano. No es extraño que por una palabra mal !iOnante la gente se
mate con el pretexto de la honra y es fácil notar que los cánones de la vida
van por una vertiente en donde la pintura deja paso libre a la caricatura
a la exageración del ser y del hacer. Tal desbocamiento ~onsiderado co~
mo natural- sería uno de los muchos rasgos de la vida barroca. En este
sentido el Buscón es copia fiel del alma del hombre de su tiempo, aun cuando parezca exagerado el comentario.
Si seguimos hilvanando en este terreno -uno de los más importantesningún mejor ejemplo que el ofrecido por las memorias de Don Diego Duque de Estrada. Seguramente -entre los de la época- es el documento

281

�que encierra mayor dosis de violencia y ferocidad. Sus " notables sucesos"
·
· to de su "esposa y hermana" ' ambivalente frase. que
empiezan
con e1 asesina
nunca se aclara suficientemente pero que por ciertos datos de la obra 1a ~terretamos como real ya que se enamora de su media hermana~ Y -~on Diego
ia mata una noche cuando la eneuentra encerrada en su habitacion con un
alán al que en medio de su arrebato y desconcierto,. no reconoce, ~ que a
fa postre resulta amigo suyo. El futuro soldado -seme1ante a u~ c,alixto co'd por celos- sube la escala que prende de la terraza al Jardm Y apurrm O
-~
nf
"dí coces a
ñala al supuesto desconocido. Después de la rma co 1esa que
.
la puerta de mi hermana O mujer, la cual hallé en la cama, o dormida o
desmayada basta decir que no despertó y no volvió del desmayo de ~uchas
uñaladas 'que le dí". Una vez cometido eJ crimen ~uye Y_ en ~l libro_ se
~egistran varios asesinatos más, todo~ efectuados por incontinencia de rra,
de órgullo o de amor propio herido. Lo cruel se haya ~re~nte a ca~~ vuelta
de página y si alguna tuviéramos que seleccionar, sena esta la t~mca q~e
envolvería las memorias de don Diego. Pocos relatos tan escalofnan:es _c?la tortura a la que lo someten cuando la Justicia
mo e1 que nos haCe de
• d
lo prende. Sólo así tenemos una más plástica imagen .de e~te tipo e sucesos públicos que enloquecen de placer y frenesí a las multitudes. El reo,
sujeto al porpalo, al potro, a la impiedad del fuego o del agua pasa tres
horas expuesto a los más espantosos dolores corporales. Entendemos perf~c~mente el martirio de un San Lorenzo, por ejemplo, o de ~ San Maun~io;
el arte, en pintura, no es sino pálida referencia a la r:alidad de la vida.
Una vez efectuada la tortura, el reo es conducido a la carc_el dond~, por
haber confesado, se le alza en hombros, vitoreándolo. Se nen; la m_ipres1on
de que en lugar de hombre, son despojos sangrientos los que asi_ transitan por
las tinieblas de la prisión. Al día siguiente el verdugo (medi~nte una re:
compensa de dinero) lo curará del todo y se supone que don Diego esperara
el momeñto de ser condenado a la horca.
Aunado a tales episodios va, invariablemente, el gusto por lo macabro,
por los aparecidos, por todo indicio de comunicación del ~ás ~llá. Empieza
a aparecer la necesidad de conexión con un tras~undo mqmetan:e, como
si la vida en cuanto tal ya no entusi~a~a debid~ente. La hter:a:~
barroca será terreno propicio para que la srrruente prolifere y se ~~ga c
terística de la mentalidad del hombre del siglo XVIII. Al cap1tan Alonso
de Contreras y a sus huestes los moros les tienden, en el Cabo de ~onanrica una emboscada en la que parcialmente caen. V anos sold rea, en Af ,
. .
1
dados españoles mueren y son enterrados. A la mañana siguiente os cuerpos
son hallados encima de la arena y el capitán piensa que los lobos los han
..~~ sin narices sin orejas y sacados los corazones.
d esenterrado porque es

-~º

l,(l.11

282

La razón de tan monstruoso atropello es que los moros llevan a Mahoma los
despojos en señal de la merced que les ha concedido al obtener una fácil
victoria. Pero el capitán, en venganza, toma a sus prisioneros y a su vez
les corta las narices y las orejas, arrojándolas a la arena con estas palabras:
"Llevad también éstas". El relato es perseguido acuciosamente por el escritor, quien por lo visto se encuentra en su medio al describir escenas a las
que pronto -por repetidas- el lector se acostumbra. Hay un gusto en estas situaciones no privativo del soldado. Quien lea la descripción de la
muerte de Felipe II, escrita por Fray José de Sigüenza, comprenderá que
el entusiasmo por lo macabro es síntoma colectivo.
En la vida de Pasamonte se comenta el asesinato de la posadera efectuado
por el marido, quien, después de darle varias puñaladas, regresa a la casa
pues se ha olvidado de arrancarle, al cadáver, unas arracadas "que vallan
veinte ducados". Después huye. El médico le dice al soldado: "Señor Pasamonte, por la herida de las tripas de aquella mujer le han salido un pañizuelo de gusanos gordos y rojos". A lo cual él responde: "Señor, que no
son sino dragones de la muerte que ella quería darme a mí". El cambio
de una realidad alterada o deformada no satisface y se desea la intervención
de un mundo mítico que la complete. En cuanto a Miguel de Castro, empieza su vida diciendo que su madre está enterrada -"Según dicen los doctores"- con dos criaturas en el cuerpo.
Es claro que quienes así piensan y actúan están sumergidos en un ámbito
de magia y encantamiento, preludio de los torturados seres que deambulan
por la escena trágica de Lope, Tirso y Calderón. Los soldados, para distraer
sus ocios en el mar, hablan por ejemplo de que la isla de Lampedusa está
encantada. Son seres para los que el milagro se hace presente con frecuencia.
¿ Qué importa que un día antes hayan destrozado a mujeres indefensas en
tierras griegas tomadas por el turco? Comentan con piadosa unción que a
la Virgen habrá que llevarle una ofrenda que consiste en bizcochos, queso,
• aceite, tocino, vino y dinero: "Toda esta limosna, tan grande, no consiente
la imagen que la tome ningún bajel de cualquier nación, salvo las galeras
de Malta, que la llevan a la iglesia de la Anunciada de Trapaní, si otro lo
toma, no puede salir del puerto". Estos soldados, en medio de la inconsciencia en la que viven, gozan la vida de una manera brutal y paradójica no
obstante la miseria, las adversidades climatéricas, los dolores físicos debidos
a la enfermedad o a las heridas. Por lo general son hombres sencillos en lo
individual, pero complejos e ininteligibles desde un punto de vista histórico.
Quien lea las memorias de esta gente se dará cuenta, como ya advertimos,
de la ingerencia del más allá en los acontecimientos cotidianos. Bastará el
ejemplo que nos ofrece Pasamonte (torturado, el más, por la idea de una

,

283

�permanente persecución) para ilustrar esta modalidad del esp'iritu: "Un día
de la semana de Albis, a la noche, yo estaba en mi cama rezando, creyendo
me había de morir entonces, y bajó aquella buena mujer con su marido, y
el marido traía una candela en un candelero encendido. Ella entró delante
y el marido se paró en mi cabecera. Ella me preguntó cómo estaba y yo
le dije que mejor, y en este ins¼Ulte comenzaron a dar vueltas tantos demonios unos tras otros, en hábitos de frailecicos de San Francisco, como muchachos de ocho o doce años y de quince el mayor, y tantos que se hinchó
la cámara. Yo, espantado, le dij~: ' ¡ Oh, qué bien acompañada viene, señora Catalina!', y ella me respondió: 'Bien, por cierto, que vengo con
marido'. Y estando mirando el maldito espectáculo, vi otros frailes de diferentes regiones dalle vueltas alrededor, y éstos no eran muchachos, sino
como hombres grandes, y de la religión de Santo Domingo no vi ninguno.
Y entonces volví la cara a la pared, llorando mis ojos; y tornando a mirar
la mala mujer, vide un demonio en hábito de clérigo y sin cuello, que daba
grandes saltos el derredor della con mucha alegría. Juzgue Dios y vuestras
reverencias el caso, que yo no me atrevo a decir nada ni quiero, sino que
digo que no fue sueño, sino que lo vide con estos ojos corporales. El marido
no sé si veía nada. Dijéronme si quería algo. Yo dije que no, y ansí en
aquel instante una multitud de demonios de aquellos se hundió hacia la
mano izquierda y dos otros, que estaban encima de otros (que no cabían en
la cámara) se hundieron al rincón de la mano derecha". Páginas como ésta,
cercana, la más, a una pintura de Breughel o de Bosco, llenan de fantasmagórica vivacidad el libro. Los últimos capítulos presentan el espectáculo de
una mente alucinada y enferma; no son sino las letanías u oraciones que el
soldado escribe para alejar de sí a los "malos ángeles". Vive Pasamonte asaltado por la idea de que los .daños llegan a los católicos porque se privan
de la comunión; de que son víctimas de sus propios pecados. Por ello reniega del demonio y a todas horas se santigua. Tal actitud lo enardece y
sería capaz de dar la vida por el triunfo de sus más íntimas creencias.
Por lo demás una especie de apatía, de conformismo, empieza a adueñarse ele la mentalidad de la época. "Bien venga el mal si viene solo" grita
Pasarnonte. Sus lamentos nos remiten a estados de ánimo poco o nada favorables al goce de la vida. El hambre, el frío del inviemo,. un dolor de
muelas atroz, la prisión o el cautiverio lo ameritan, sí, pero la fortaleza
moral apuntada en un Hemán Cortés ya no existe. De hecho se soporta al
mundo y se superan las adversidades, pero Pasarnonte no tiene el ingenio
de un Lazarillo de Tormes ni la alegría o el vigor de una Teresa de Jesús.
La sensibilidad, encallecida, se r~signa a la mala fortuna aunque físicamente
el hombre es tan recio que puede, en dos meses enteros, no comer "otra cosa

284

sino un panecico y bien pequeño, y una taza de vino que me daba en Santiago, mañana y tarde". En parte por el hambre y la debilidad corporal,
en parte por la imaginación, desenfrenada y loca, cualquier acontecimiento
se llena de signos misteriosos y fecundos. Es fácil entender que, legales he,.
rederos de mentes como ésta, Don Quijote o Segismundo se debatan entre
el sueño y la vigilia, la realidad y la realidad inventada por la fantasía. Existen también escenas que, por ser prefijadas, resultan imposibles de calificar
como no sea dentro de una atmósfera de hechizo. Estando un grupo de
soldados españoles de paso por Francia, reciben del correo la noticia del
asesinato del rey, Enrique IV, varios días antes de que el suceso aconteciera. Otras hay rodeadas de misterio: Miguel de Castro encuentra a un
perro al bajar por una escalera. Con la espada lo traspasa y toca la pared
pues el bulto ha desaparecido. Tales escenas menudean con otras que pa~
recen estar arrancadas de la novela picaresca, todo lo cual hace de estos libros verdaderos documentos de entretenimiento y sorpresa. Don Diego Duque de Estrada explica lo que ocurre en el interior de las iglesias a las que
"concurrían mujeres de la vida penosa a gastar lo que con tan ~enosa vida
ganaban; allí se descartan hombres de palabra; se amenaza a muerte. se
dan pólizas de vida al quitar; se cuentan hazañas nunca oídas ni aún hechas se mata en creencia y se da vida en fiado; finalmente, aquí tiene el demoni~
fragua y ministros y posesión dentro de sagrado".
El amor se toma generalmente como una anécdota más, entre las muchas
que ofrece la vida. El soldado, como el pícaro, está demasiado ligado al
azar para_Jue logr~ encaden:irse ~ las redes de un vínculo no siempre fácil.
~aptos, nn~ afect:J.vas, conv1venc1as fortuitas, duelos de honor, escenas erót:J.cas desproVIStas de pudor, licenciosas costumbres en casas de cita, acuciosos
~el~tos con _putas y, con_ -~onjas hacen de esta literatura algo vibrante y
agd. D~n D1~go, ~egun dr3nnos, mata a su "hermana y mujer" y después de
una eX1Stenc1a agitada, en la que recorre Italia y Francia repetidas veces
se_ en~ora de Doña Francisca y abandona, por ella, a su mujer y a su~
seis hi3os. Como en la mejor comedia de Tirso de Molina la protagonista
vestida de hombre, escapa con el soldado para huír del 'amante cornudo'
íntimo amigo de don Diego. Miguel de Castro, el menos literario y el má~
feroz de todos, envenena a Virginia por piedad, es decir, para que no sufra
más el tormento al que la han sometido después de que Miguel ha matado
-en defensa personal- al padre y al hermano de la italiana. Más adelante
conoce a w1a prostituta por 1a que padece infinitos males pues se enamora
p~r~damente de ella. Con los "sentidos privados de la razón" este ser prirmtivo nos cuenta el dolor amoroso, mismo que lo impulsa a escribir versos
y sonetos. La imprudencia lo lleva a desobedecer al capitán del cual es

285

I

�criado; a faltar a la palabra prometida porque "¿ qué razón o qué prudencia
puede tener un hombre de aquesta suerte y privado de ella"? El capitán le
dice que parece encantado y en efecto pues "ni era señor de mí, y no podía,
aunque contra mi voluntad, dejar de darle disgustos". Pero este amor macerado y terrible es la excepción. Lo que existe es la aventura fácil y el pronto
olvido, sin que ello excluya celos, desilusiones y la desconfianza que conduce a la agresividad cuya máxima etapa es el asesinato. En estos documentos
se habla del sexo o de sus relaciones con desenvoltura, con un descaro inusitado si reconocemos que el tema -fuera de La Celestina- es siempre
prohibido tanto en la literatura como en la vida. Esta desfachatez, este
cinismo que a veces se presentan se deben, por una parte, a la índole social
del personaje mismo; por la otra, a la vecindad con Italia, donde acontecen
generalmente estos sucesos. Tenemos la impresión de que el sobrio carácter
español se expande y cobra espontaneidad en la medida en que incrementa
sus relaciones con los italianos, seres libérrimos, optimistas, sensuales, frívolos
y poco, o nada, religiosos. El sexo no se encubre: al contrario, se disfruta
sin delicadeza, con la brutalidad propia de quien no conoce el refinamiento
ni el lujo.
Por todo lo dicho anteriormente es lógico deducir que el gran problema
-para un historiador que enfocara estas narraciones como parte _d e una
historia de los sentimientos- es la carencia de los mismos si por ellos entendemos la más elemental forma de sensibilidad. Este soldado que narra,
o no abriga el sentimiento, o lo expresa torpemente, o lo excluye al escribir.
A Pasamonte ya le pueden romper varios palos en la cabeza, que sigue tan
campante. Fuera de unas cuantas excepciones no hay amor, ni hay manifestaciones de dolor; tampoco hay piedad, temor o alegría. Como es natural
la insensibilidad se refleja en cada acto -aún el más insignificante- de la
vida. Tal humanidad (estos soldados que llevan el germen del desengaño
barroco) infestará la vida y el arte del siglo XVII y es lógico que en Lope o
en Tirso las mayores crueldades se cometan sin que un solo signo de misericordia acompañe a la acción. Susceptible pero no sensible, este hombre se
rodeará de un caos íntimo que lo llevará a un petpetuo asombro, a una
perplejidad permanente, como es el caso de los personajes dramáticos que
ofrece la escena de Calderón.
Pero ¿a dónde conducen estos minuciosos relatos de los hombres de armas?·
¿A dónde este mundo de aventura, de pasmo, de admirable osadía? Ya lo
dijimos al principio: al ascetismo, a la retirada vida del anonimato o de la
celda. Porque la "adversa estrella" -culpa, por lo general, del demonio, los
lleva de fracaso en fracaso hasta que, cansados de su ser (que implica fanfarronería, orgullo, lascivia, ira y codicia) reconocen, como don Diego Duque

286

de Estrada que " ¡ Cuán desengañados v1vunos los mortales en esta vida!
¡ Qué falaz es el tiempo, qué vanas las esperanzas y qué frágil la confianza
a donde funda un hombre su descanso!"
Estamos ya a leguas de distancia del ambiente de La Celestina y del Renacimiento; de esa actitud que hace del hombre un ser nacido para el placer
de los sentidos. Y es que no sólo los signos de la realidad se trasmutan sino
que, al lograrlo, el ser humano se empecina en vivir la nueva realidad y
desplaza, poco a poco, los signos de la realidad exterior. Este juego, en
parte mental, en parte imaginativo, será el marco propicio para el hombre
barroco quien -contrariamente al romántico- deja, por esta diversión, el
dramático ángulo de los sentimientos. Ya en seres tan primitivos como estos
soldados y en especial algunos, como Pasamonte o Miguel de Castro, podemos sorprender la química espiritual a la que están expuestos. Ya vimos
que los gusanos que salen de las heridas de la muerta son, para el narrador,
dragones que habrán de perseguirlo por ese mar de confusión y desengaño
que es la vida. Lo que va de gusano a dragón es la misma distancia que
lleva de la realidad a la realidad barroca. Este hombre necesita forzosamente crear un mundo más allá de sí mismo porque la ambición de la
Conquista lo ha desilusionado. ¿Qué esperar, entonces, de mentalidades superiores, del llamado ingenio de la época? ¿Cómo asombrarse ante un licenciado que se creía de vidrio o de unos perros que hablan? ¿ Cómo de un
diablo cojo encerrado en un redoma o de un caballero que se lanza contra
los molinos de viento de la Mancha al confundirlos con gigantes?
El desconcierto vital se ha sembrado. Un Imperio próximo a derrumbarse
oscila sobre las cabezas y las hace irradiar rencor y genio, ira y esplendor
artístico. Todo será gris y sombrío y nada habrá de quedar de la fortaleza
de los místicos o de las grandes hazañas de Cortés, como no sea el recuerdo.
Pero aún hay, en la literatura, el esfuerzo de creer en el engaño de un
mundo de armonía. Se trata de un escritor cuyo vicio supremo es la virtud; cuyo pecado es la gran altura de su espíritu. Y este paso -que da Cervantes en las Novelas ejemplares- será el último que dé el Renacimiento
antes de llegar al esplendor artístico barroco.

287

�APROXIMACIONES A UNAMUNO
DARDO CÚNEO
Buenos Aires.

DosTOYEUSQUI
¿ QuÉ APORTACIÓN -vibración, reflejo, coincidencia- le ha acercado a este
Unamuno de la universalidad española la hermandad provista por le~turas insistentes de un ruso que, en las contradicciones de su enorme país y en el
amor a su pueblo, compuso una unitaria -absoluta- visión de profecía? Es
en sus comentarios de 1933 -preavisos de guerra civil en campos de toda
España-, en los que Unamuno apela a Dostoyeusqui (con tal ortografía
escribe su nombre) ; y por uno de esos comentarios sabemos que el Diario
de un escritor era para él libro de reelecturas; y lo llama profeta. Dostoyeusqui, profeta. Mas advirtámonos ya que un profeta para Unamuno no es
quien formula anticipaciones; no es el agorero que se empeña en predecir lo
que habrá de ocurrirnos por suponerse tocado de una suerte de poder de
adivinación; ni es un diseñador de futuros. Es algo distinto y es mucho más:
vendría a ser - digamos- quien posee -o ejerce- el sentido en curso entre
los días presentes, desentrañando de ellos lo que permanece y trasciende; es
decir, quien sabe tratar a lo que viene quedando, sedimentándose, para
de esa manera saber asentar -y explicar- al hombre en su calidad de
aspirante de perduración. Y aunque Unamuno no haya sido demasiado explícito para caracterizar al profeta en su quehacer dialéctico, podemos seguir
suponiendo que su ocupación se desplaza entre estas dos ilimitadas alternativas: tradición y eternidad. El profeta -poeta- expresa -y esa sería su
misión- a esa tendencia de eternidad desde su vertiente propia, es decir,
desde la tradición de su pueblo -pueblo que, como tal, anhela ser eterno
y que por anhelarlo rehace, trabaja, todos los días su tradición incorporándole los significados vivificantes de sus nuevos pasos. Con los materiales de

289
H

�su pueblo ruso trabajó Dostoyeusqui. Uno de ellos: la lengua, la lengua nacional, popular. Ahí estaba Unamuno esperándolo. En el Diario de un escritor, Dostoyeusqui: "La lengua es, sin duda, la forma, el cuerpo, la envoltura
del pensamiento". Unamuno, completando: "yo digo que la lengua es el
pensamiento mismo". Luego, este acuerdo. Dostoyeusqui: " ...pensamos, en
todo caso, por la fuerza elemental de esa lengua en que hemos escogido
pensar". La lengua: creadora. ¿No centra, por lo tanto, la vida toda del
pueblo? U namuno: "La lengua encierra toda la tradición de un pueblo,
incluso las contradicciones de esa tradición, toda su religión y toda su mitología". Ya reconoce -y avisa- este enlace decisivo: lengua y religión. "La
lengua nacional, la lengua patria, la lengua popular, esto es, laica -hay que
repetir a cada paso que laico no quiere decir sino popular-, es la substancia
de la tradición popular, de la religión popular''. Es decir: ¿religión popular
española derivada, creada, o recreada, por la lengua nacional española? Por
aquí también, anda Dostoyeusqui. Sí, religión popular, religión nacional. En
Rusia. En España. Anotemos, primero, las afinidades en los destinos --conflictos- nacionales de Rusia y España, afinidades a las que Salvador de
Madariaga vinculó, directamente, a Dostoyeusqui y a Unamuno. "Su conflicto eterno entre la fe y la razón -dice Madariaga de Unamuno en sus
Semblanzas literarias contemporáneas-, entre la vida y el pensamiento, el
espíritu y el intelecto, el cielo y la civilización, es el conflicto de la misma
España. País frontera --como Rusia-, en el que Oriente y Occidente
mezclan sus aguas espirituales, España vacila sin reposo entre dos filosofías
de la vida. En Rusia, este conflicto emerge en la literatura durante el siglo
XIX cuando Dostoyeusqui y Tolstoy representan la tendencia oriental y Turguenev se hace abogado de Occidente. En España, país menos consciente de
sí mismo, y en el que, además, la mezcla de Oriente y Occidente es mucho
más íntima por haber hallado ambos un solvente común en la civilización
latina, el conflicto es menos claro, menos en la superficie. Hoy, Ortega y
Gasset es nuestro Turguenev; no sin vacilaciones Unamuno es nuestro Dostoyeusqui, pero pen@samente penetrado de la fuerza del ideal contrario".
Aquí termina Madariaga la anotación sobre la afinidad entre Rusia y
España. Ahora, volvemos a la certidumbre de la religión nacional, popular,
fraguada en las fraguas de la lengua del pueblo. A partir de la tradición
nacional, necesariamente expansiva, y en el curso de Ía lealtad popular hacia
ella, lo que ya va suponiendo -y componiendo- una voluntad de absolutismo, se llega a la religión nacional, al culto y a la Iglesia nacionales. La
lengua, en que la oración se pronuncia hace nación, porque centra y transmite toda la vida espiritual que se ha acumulado en sus enormes y laboriosa.e;
venas; porque desde éstas se derrama a diario volviendo a crear y recrear
290

comunidad, pueblo y nacion en un ejercicio. de aspiraciones unitarias en
toro~ a, n:cesarios centros poderosos de fe; todo lo cual va dando vida a
Iglesia Uillca Y a Imperio en expansión.. . Mas este ya es trámite oriental•
más, i:uso que~ español, a pesar de las cargas de Oriente que aún tiene e~
deposito Espana. En España, la fe es, a la vez, fe y disidencia. En Rusia, no.

Darío
¿Salmista? Es Darío, precisamente Darlo, quien dirá, por Jo menos: "Lo
que parece claudicación es u_so de sabio procedimiento. y notad que entre
e~os poemas que parecen recitados de súbito, entre aplicaciones raras, consciente ve~olibrism~'. suelen brotar profundos y melodiosos sones de órgano
que _.habnan regoc11ado al Salmista. Esto es lo que más gustó en él: sus
efus1_ones, sus escapadas jaculatorias hacia Jo sagrado de la eternidad". Era,
precisa.mente, lo que Unamuno, a esas fechas, quería que se dijera de él de
su poesía: salmista.
'
Ese jui~io de D~río ocurría entre ya encendidos fuegos de polémica: aprestaba Dari~ ~~ articulo sobre Unamuno para La Nación, en el que iría fundad~ ese JUlCI~,. :uando algún malévolo -no sabemos quién, porque Valle
lnclan, que refmo el pecado, no hizo constar nombre de pecador- Je recordó
que el vasco salmantinado había dicho que debajo del sombrero se le veían
las plumas del indio. Desconcertó Darío al malévolo: no laboró rencor y el
artículo apar~ció -marzo del 909- con aquella generosidad; mas 'antes
de que el articulo llegara a conocimiento de Unamuno le llegaba un c ta
,
"Mi quen.do amigo: Ante todo para una alusión. Es con
a ar
q ue 1e decia:
una
pluma que me quito de debajo del sombrero con la que le escribo...". Por
entonces
personalmente y se dieron las manos. Unamuno exli , se, conocieron
.
p cana pu~li~e~te. -poco hay de privado en este hombre de grandes
dramas subJebvos, mtirnos- los sentidos de aquella alusión: "Con esta lengua que el, demonio nos ha dado a los hombres de letras, dije alguna vez...
que a ~ano se le veían las plumas - de indio- debajo del sombrero. . . Si
~e hubie~a dejado guiar -aquí comienza la explicación- por lo que de
el me recitaban los que decían admirarle más, no le hubiera leído nunca.
i ~ortun~ ~ande q~e le _conocí y descubrí al hombre, y éste me llevó al poeta. Al mdio, lo digo sm asomo de ironía, más bien con pleno acento de
reverencia, al in~o que temblaba con todo el ser, como el follaje de un árbol
az?~do por el ci~rzo, ante el misterio". Pero, ya existían en él -y seguirían
ex_istiendo- motivos de desentendimiento. El primero, la admiración del
criollo por ~arís. "Debo decirle - lo había escrito un año antes de que se
cerrara el siglo- que no acabo de comprender del todo esa atracción que
291

�sobre ustedes ejerce París, ni ese anhelo de que sea precisamente París y no
Londres, o Berün, o Viena, o Bruselas, o Estocolmo, o... Heidelberg, donde
los descubran". Unamuno le derriba, de paso, a Darío su santo: Verlaine,
"cuya grandeza apenas vislumbro". "Estoy volviendo a leer literatura francesa, que me ha sido siempre tan poco simpática -le escribe en el 902-;
y a pesar de mi empeño por gustarlo todo y comprenderlo todo, no me entra". "No puedo -agrega- con esos monos de Europa, ni con su literatura
tan clara, tan fácil, tan bien hecha, tan fría". Al París de Darío, opone su
solitaria Salamanca eterna; a la vida frívola de la metrópoli, su orden de batalla interior, su "¡ Adentro!" Carta del 900 le ha dicho a Darío: "En vez de
decirte, pues, ¡ adelante! o ¡ arriba!, me digo ¡ adentro! Me reconcentro para
irradiar; me recojo mejor para mejor darme a los demás" . Son los temas de
su próximo ensayo decisivo. ¿ Por qué se los comunica a Darío? "Porque me
los sugirió ahí, en Madrid, un estado de ánimo muy análogo al que usted
me describe como hallándose en él. Esta soledad hermosa es mi salvación".
Y recuerda que Darío le dijo: "Necesito cambiar de aire", a lo que le responde, incitando: "Pues, cambie de ellos, amigo Darío; pero créese, ante todo, su
aire interior".
La riña de Unamuno al Darío parisino y cosmopolita cursa varios años. Al
primer impacto -fue el año ant~ de cerrarse el siglo-, Rubén había procurado defensa en términos de explicación hasta respetuosa. "No sabe usted
-le dice a su impugnador- lo que yo he combatido el parisianismo de importación, que he tenido la mala suerte de causar en buena parte de la juventud
de América; y en el prólogo de las Prosas Profanas he dicho bien claro que
no puede tomarse como modelo y guía lo que en mí es producto de mi individualidad y de mi educación literaria''. Con respecto a París, había estas
razones que allí lo llevaban y retenían: "La innegable indigencia mental de
nuestra madre patria, nos ha hecho apartar los ojos de ella; no es culpa
nuestra". Tras explicaciones y disculpa, propósitos de amistad. "Podrá haber
diferencias entre usted y yo --lo dice en carta del 907-; pero jamás se
dirá que no reconozco en usted a una de las fuerzas mentales que existen hoy,
no en Europa, sino en el mundo". Y solicitaba pacto de comprensión de
esta especialísima manera: " .. .Y luego, yo soy uno de los pocos que han
visto en usted al poeta". Poeta. ¿ Qué más puede requerir, desear este Unamuno de este Darío? Darío, generoso niño grande, se lo volverá a decir en
el juicio del 909 "y que Unamuno aprovecha para apadrinar, en el 20, su
Teres&lt;i', con estas palabras: "Ciertamente, Unamuno es amigo de las paradojas -y yo he sido víctima de alguna de ellas-; pero es uno de los más
notables renovadores de ideas que haya hoy, y, como he dicho, según mi

modo de sentir, un poeta". Y con estas otras: "Es lo que él se considera:
escultor de nieblas y buscador de eternidades".
Unamuno seguirá riñendo. Su riña al modernismo 1 es riña casi siempre
directa a Darío. Este se ve envuelto, sin quererlo, en. ella; mas, de su parte
será para apresurar descargo, no para devolver o recomponer agresión. La
agresión no forma parte de la naturaleza de Darío así como en ella se
complacía la de Unamuno. Cuando Unamuno ha acosado a Francisco Grandmontagne por su M a/donada, Darío, en página que recogería en su España
contemporánea, sostuvo que el vasco salmantinado se condujo "con un desconocimiento que tenía por consecuencia una injusticia". ¿Cuál era el tema
de la agresión de Unamuno? El parisianismo de la literatura argentina. Darío
atrevió defensa de lo francés alegando que ello no molestaba lo regional;
"que mis Prosas Profanas, pongo por caso, no hacen ningún daño a la literatura científica de Ramos Mexia, o a la producción regional de J. V. González; ni las maravillosas Montañas del oro de nuestro gran Leopoldo Lugones
perturban la interesante labor criolla de Leguizamón". Darío seguía devolviendo explicaciones, disculpas y amistad. En esas mismas páginas de España
contemporánea refirió a la primera novela de Unamurto así: "Esa admirable
y fuerte Paz en la guerra". Y así de su autor: "Es un maestro de meditación,
un pensativo minero del silencio. Este es uno de los cerebros de España, y
una de sus voluntades. Lo que su paisano de Loyola, San Ignacio, enseñó
con sus Ejercicios a Maurice Barrés, él le ha aprendido en los ejercicios de
su alma, en la contemplación de la vida de su tierra honorable y ruda, con la
rudeza de lo natural y de lo primitivo incontaminado y sano" .
De tanto desacuerdo que Unamuno no ha perdido ocasión de remarcar y
de estas tentativas de aproximación -que no hacían sino advertir que existían
las distancias-, ¿ dedujéronse duelos personales? Unamuno ponía en sus opiniones toda su persona; su opinión era todo él, entero. Acaso, de su parte
justificaría al biógrafo chileno de Darío~ su compañero de París, quien hizo
suponer que la riña tuvo alguna expresión más que la epistolar. De parte
de Darío esto, sólo esto, según su biógrafo: "Frecuentaba sobre todo a los
escritores nuevos, quienes lo acogieron fraternalmente, con excepción tal vez
de Unamuno, agriado ya de antifrancesismo".
Ortega

Guillermo de Torre recontó las diferencias. Lo hizo en La aventura y el
orden, libro bien poblado de noticias y agudezas. En el 904, Ortega escribe
' DARDO CúNEO, Sarmiento y Unamuno; capítulo sobre Modernismo, pp. 152-164,
tercera edición, 1963, Buenos Aires, "Pleamar''.

292
293

�•
cartas de desacuerdo que Unamuno recoge y contesta en su ensayo Alma de
jóvenes. Ortega sostenía que todo era de esperarlo de la labor de un centenar de medianos talentos, pues malo es ponerlo todo en la espera del genio.
"Si fuéramos Francia, otra cosa hablaríamos". En España urge tenacidad y
honradez. De ahí que se crea obligado a confesarse frente a Unamuno: "pero
le he de confesar que ese misticismo español clásico, que en su ideario aparece de cuando en cuando, no me convence; me parece una cosa como musgo,
que tapiza poco a poco las almas un poco solitarias como la de usted, excesivamente íntimas ( no se indigne), y preocupadas del bien y del alma por
vicio intelectualista". Por su parte, se promete trabajar sobre los hbros nueve
y diez horas diarias. Unamuno no rechaza -le responde- los libros, pero
mucho prefiere, también, voces vivas de pueblo. No descarta el genio y admite
que es un método esa anhelosa inquietud que lo espera. Los tonos cordiales
de cartas y respuestas no aproximarían, sin embargo, al que se acerca a los
cuarenta años y al que acaba de sobrepasar los veinte. Ortega se encamina
hacia el ensayo de rigor objetivo sin destruir la luz que aporta la subjetividad.
Unamuno se complace en dar paso franco a sus poderosas energías subjetivas,
sin preocupación alguna de objetividad. Ortega desconfía del genio y pide
milicia ordenada de talentos. Unarnuno no renuncia de aquél y desconfía
de toda medianía. Racional, Ortega. Pasional, Unamuno. Ortega se va a
Europa. Unamuno se llena de España. Unamuno escribe, en el ensayo Sobre
europeización: "Los papanatas que están bajo la fascinación de los europeos".
Ortega --es en el 909- recibe el reto: "Yo soy plenamente, íntegramente,
uno de esos papanatas". La palabra Europa es su propia palabra desde que
comenzó a escribir. Y agrega: "En esta palabra comienzan y acaban para
mí todos los dolores de España". Y devuelve el reto con esta calificación :
"Miguel de Unamuno, energúmeno español". Disparo a quemarropa. Ninguna cortesía para quien sabe no ejercerla. Se sellaron así las distancias.
Ortega lleva a todas partes sus diferencias. Se las trajo a Argentina, en su
primer visita, en el 16. Alberto Palcos nos ha dado testimonio de ello. Hablándole a Ortega sobre Sarmiento, Palcos se aproxima al tema: •
-Cuenta España, actualmente, con quien se parece mucho a nuestro Sarmiento.
Como desentendido Ortega:
-¿Quién?
-Unamuno.
-Pero Sarmiento -le respondió inmediatamente Ortega- observa mayor
lealtad a las ideas.
Lo que no era tan exacto, precisamente.
La expresión de Ortega descubría su cultivada desamistad. Y las pendientes,

294

dec-isivas diferencias. Keyserling las puntualizó: Unamuno, un español, un
español auténtico, eterno, mucho español; Ortega: un buen europeo, y además uno de los mejores. ( Ser buen europeo -deduzcamos- significa participar del culto, o lealtad, hacia las ideas; ser español, buen español, mucho
español consiste en usarlas, consumirlas, haciéndolas sangres, tal como Unamuno y como. . . Sarmiento) . En la propia revista de Ortega -año II,
número XVI-, Giménez Caballero ocupándose de afectar con un punzante
brulote la memoria ---convencional- de don Juan Valera, provee de estas
distinciones: "Del modo que al final de la línea Costa está U namuno, con
sus aires de iberos, de santones, de profetas en desierto, al fin de la línea
Valera está Ortega, con sus preocupaciones europeas, de cultura refinada,
de modales de organización y de categorías".
Subsistentes, imborrables las diferencias; no así la enemistad. Ortega dio
noticia de la pausa final: "Unamuno, de quien había vivido unos veinte
años distante, se aproximó a mí en los postreros días de su vida, y hasta
poco antes de la guerra civil y de su muerte, recalaba la prima noche en
la tertulia de la Revista de Occidente, con su cuerpo prócer, ya muy combado, como un arco próximo a disparar su última flecha".
Creer y descreer, 1.

Ocupábase Jean Cassou en preparar la edición de L'Agonie du Christianisme ' (primero apareció en francés, en la serie Christianisme publicada bajo
la dirección del P. L. Couchoud, Edición Rieder París 1925) cuando se
'
,
'
acercó a Paul Claudel en solicitud de un prólogo. Claudel respondió:
-No prologaré a un herético.
Era la respuesta del ortodoxo. En nombre de la Iglesia no se prologará
a Unamuno. En nombre de ella, no podrá incurrirse, tampoco, en interesado
epílogo. Imposible llevárselo tras algunas idas y venidas razonadas con sorpresa de asalto, hacia confesionario. Unamuno se confiesa a solas, o en la
plaza. Nadie se lo puede llevar. Unamuno sigue llevándose a sí mismo, con
su propia fe, su propia herejía, su propio -y mism~, grito de creyente y de
hereje.
El es aventura religiosa en días y ambientes en que la religión es una forma
de relación, no un trabajo personal, íntimo. El es militante del convencimiento en días y ambientes en que la religión despliega violencias militantes.
Acerquémonos, ahora, a unas posibles claves a través de Jacinto Grau. "Lo
más hondo de su tragedia, que todavía no ha advertido nadie - advierte
Grau-, fue la incapacidad para la fe". ¿ Era suya, propia, esa incapacidad
para la fe? Estaba conformado para ser un creyente, un gran creyente. Grau
295

�ayuda a comprender: "Su imposibilidad de ser místico, teniendo una fuerte
naturaleza de tal". Sólo puede sabérselo paradójico a distancia, en borrosa
impresión de lejanía; acercándosele, la paradoja se desvanece. Grau ayuda,
ahora, a liberar a Unamuno de esas impresiones que lo mienten. "Unamuno
--dice- se es&lt;;apa siempre, por la condición de su naturaleza, de todo sistema.
No hay en él paradoja. Las paradojas de Unamuno no están más que en
el espejismo de los que lo leen". Agrego: de los que lo leen a distancia.
Suprimida la distancia quedan los elementos ciertos de una verdad que habita a un lado y al otro lado, y no tanto alternativamente como en un mismo
turno sin orden, sin lógica. Donde la distancia termina, termina la paradoja;
donde termina la sorpresa y la apariencia, comienza la tragedia. Vuelvo
a los apuntes de Grau y transcribo: "Unamuno es más trágico que sus antecesores en agonía cristiana" (Tragedia sin coro). Sigo transcribiendo: "Siempre al desnudo y siempre quemándose ante las cosas, sin un momento de calma, entre un mundo la mayor parte del cual se resiste a arder" (Tema de
la tragedia: a su lado no quieren creer).
Creer y descreer, 2.

No hay un Unamuno que cree y al lado un Unamuno que descree. No
se lo sorprenderá en varias y simultáneas placas; menos posible será la empresa, el imposible inventario (a U namuno no hay manera de inventariarlo) ,
de recontar las fuerzas del Unamuno que cree para medirlas con las del que
descree, y evidenciar (Unamuno no quiere evidencias, no se presta a ellas,
de ellas huye) que las primeras eran superiores a las segundas. Decir -imaginar- un Unamuno del partido A y a su lado, a su frente, otro Unamuno
del partido B, y que el partidario de aquel partido A vence, o silencia, en él,
al partidario de este otro partido B, es desconocer, de entrada, la verdad
que aporta el trato y amistad de Unamuno: que Unamuno es solo uno,
entero, que no se fracciona para creer a una hora y descreer a otra, sino
que, lejos de desdoblamientos, sin funcionar a horarios, era un mismo Unamuno el que a un tiempo creía y descreía.
Paréntesis para anotar las tristezas de quien separa esos términos: (En
días de la guerra de España, le correspondió a José Bergamín, por quien
lo sé la misión de llevarle al descreído Presidente Azaña una cuota de
' y para poner ese alimento al alcance de aquel espíritu que se turaliento,
baba sólo descreyendo, procuró hablarle de las luchas del soldado del pueblo en los frentes que recién había visitado, diciéndole: Esa es epopeya,
Presidente". A lo que el Presidente Azaña -el no creyente, el que había
puesto en él fin al diálogo, al duelo entre el ejercicio de creer y el de descreer,

296

respondió con voz de consumida esperanza: "Epopeya la ve usted, que es
poeta. Pero, no yo. Yo estoy en el intestino de la epopeya y sólo veo la
porquería". Se cierra el paréntesis) .
Unamuno es siempre cuenta abierta. Ejemplo: Cristianismo es palabra
que, en verdad, no le gusta del todo: es palabra que en nuestro idioma se
cierra sobre sí, que finaliza en ese ismo que actúa como categórica fron;era
terminal. Cristiandad es, en cambio, palabra que queda abierta; queda su d
final sin compañía, como tenso arco tendido para mantener pendiente su
intención, inacabables sus sentidos. Más: para el ejercicio de creer, Unamuno se encarga de elaborar -síntesis del acto constante de creer y descreer- su desasosegada fe, su propia fe, a su exclusiva cuenta, sin acatamientos, en acto de creador de plenas autonomías. Dios es su Dios• Cristo
es su Cristo. Su fe no pacta con nada: ni con letra muerta ni co~ fraile
'
vivo. El escribe la letra; el hace de pastor. Su fe es él. Cuando llama a
Cristo es ~ara que le acompañe, para hacer juntos campaña, para hacer
guerra conJunta, y en campaña y guerra adueñarse de Cristo y a ese Cristo
ofrecerse. Le dice al Cristo de Velázquez, en jubilosa congoja:

.

¡ Y tú, Cristo que sueñas, sueño mío,
deja que mi alma, dormida en tus brazos,
venza la vida soñándose Tú!

No se ha visto -semidios provocativo-- quien supiera pecar más golosamente de soberbia. Con la misma soberbia que elabora su fe, la desgarra.
Creer y descreer es un mismo ejercicio de soberbia; es el mismo pecado.
Y es su oficio. Gran pecador.

Dios está aquí.
A Dios lo llevamos con nosotros. Cuando lo negamos nos hace incluso
señas de entendimiento y confianza que nos siguen uniendo a él. Así 1~
ocurre a Avito Carrascal, de Amor y Pedagogía, el pedagogo de su propio
hijo, cuando éste le sorprende con la sorpresa de una respuesta demasiado
esperada. " ¡ Gracias a Dios, hijo, gracias a Dios!", sólo atina a contestarle
Avito a ese hijo, su ere.ación pedagógica, "mientras al demonio familiar que
le susurra: "¿A Dios, Avito?, ¿a Dios? Caíste, caíste y seguirás cayendo",
le contesta en su interior: "¡ Cállate, tonto!"

Le había ocurrido a Avito Carrascal lo que le ocurrió - muy español
esencial- al miliciano ateo de la guerra del año 36 que, estando de guardia
en un camino, debía requerir a quienes conducían automóviles los papeles

297

�que los identificaban, y habiendo sido ya a varios a quienes, después de examinarles esos papeles, los había despedido con estas palabras: "Salud, camarada", respondiéndoles ellos con el convencional "Adiós", despertó en él
la insistencia de este saludo una violenta cólera ideológica. "¡ Adiós, no,
que estamos en la República Social!" Y así fue amonestando a los conductores y despidiéndolos con su "Salud, camarada", sin conseguir, por ello,
recibir el saludo innovado. "Al próximo que me conteste Adiós, se dijo, le
quemo los neumáticos a balazos". Y ocurrió que el próximo le dio al despedirse el saludo innovado: "Salud, camarada"; y al miliciano ateo se le desprendieron, desde adentro -guiño del negado- estas palabras: "¡ Gracias a
Dios!"
Buho.

Cuando Enrique González Martínez (en pacto con la reminiscencia de
Verlaine: Prens l'eloquence et ters-lui son cou) hace de su soneto Córtale
el cuello al cisne el pregón que prevé la liquidación del ~odernismo -que,
de origen latinoamericano, tendría liquidador de tal origen, también-, acude
al enfrentamiento de un término zoológico contrario para apresurar así el
retmplazo de aquél. Y elige al buho. Buho versus Cisne. Buho: sabiduría.
Pedro Salinas incurrió en comentario de este enfrentamiento de símbolos,
remarcando en el ave de la proposición del mexicano esta seña, entre otras:
"mirada profunda y desdeñosa de lo superficial".
Unamuno que no había adoptado en ningún momento al cisne, no tiene
por qué aceptarle reemplazante forzándose a elección. Pero hace al caso, sin
esfuerzo alguno y tangencialmente con respecto a su abusivo encono antimodernista, recordar que su propio rostro facilitó, en varias, reiteradas ocasiones, la labor de dibujantes y caricaturistas -Bagaría, el primero- que coincidieron en presentarlo en aproximación de buho.
Muy de cerca.

Hemos escuchado un Un?J]lunO en inmediatas vecindades de labios de
Don Federico de Onís. Onís puso en la tribuna, junto a él, delante de él
y delante nuestro -entre él y nosotros-- la temblorosa imagen compleja,
gigante y ardiente de su profesor de griego en lejanas mañanas salmantinas.
El profesor dictaba clase a primera hora, entre terrestres nubes de frío castellano; tenía su propio método para vencer la baja temperatura y presentarse ante sus alumnos sin excesivo arropamiento, sin temblor exterior: se
298

duchaba con agua fría y antes de secarse se estregaba el cuerpo con una raqueta de las que se usan para las caballerías. Aquello le quitaba el frío por
el resto del día. En clase, ninguna gramática. Profesor sin plan, sin método. Se leía a un griego y leyéndolo se desvanecía el misterio del idioma.
Gramática, nunca. Ninguna palabra se le ocurría más horrible que ésta:
pluscuamperfecto. Finalizada la clase, al despacho de rector. Ahí escribía.
Ahí, escribió su correspondencia, es decir su obra.
Dijo Don Federico de Onís con acento de rústico castellano y vitalidad
de profesor yanqui.
La presencia de Onís suscitó el debate en torno de los usos que hará el
escritor de los materiales literarios. Oní,s sostuvo: no será posible la universalidad de una literatura sin haber elaborado y reelaborado materiales propios. Lo propio lleva a la universalidad, no lo postizo, no lo arrendado.
Poesía y política en
ordenada caligrafía.

La pasión que ordenó el oficio de dos artesanos de la imprenta ha hecho
posible que tengamos en este momento, en nuestras manos, los originales del
Románcero del Destierro. En 1928, los hermanos Araujo editaron -hasta
ahora única edición- este segundo libro de poemas que Unamuno compone
en el destierro. Los originales quedaron a la custodia de ellos. Hoy, buscamos en sus carillas esa comunicación que habilita - más allá de las costas
tipográficas-- el conocimiento de una caligrafía. ¿ Se lo comprende a Unamuno a través de la suya? Unamuno es desborde, es tumulto, es rebelión.Su caligrafía, no; es regular, es pequeña, es ahorrativa (¿Tacañería, aquí?
En Cómo se hace una novela, esta confesión: "cierta inclinación a la avaricia me ha acompañado siempre") . No se limita en rasgos, pero el rasgo
no avanza y limita, sí, sus planes. No hay anarquía posible. Esta letra no
muestra un ardiente laboreo de creación, sino el rigor del copista medioeval.
El renglón no tiende a escalar la página, sino a descender; mas, no desciende como si una voluntad saliera al punto para contener la decisión de
descenso. Tomo del manojo de manuscritos la poesía que Unamuno dedica
a Valery (cuando va a su casa y no lo encuentr~, se la deja como tarjeta
de visita), y vuelvo hacia las páginas del prólogo. En él,- confesiones sobre
las relaciones que en su torno concerta el tema político, la política; y luego
de decirnos que la historia es política, ya que así la concibieron Tucídides y
Ranke, insiste en exclamar: "Actualidad, pues, y actualidad política. Y en
ella historia viva y en la historia poesía o sea creación". Tema de Unamuno desterrado: la política como historia y como poesía. En De Fuerte299

'

�/

ventura a París, se jacta de que "nadie ha hec!J.o en España más política
que él". En Cómo se hace una novela recoge un cons-ejo, o reproche, así:
"Existen desdichados que me aconsejan dejar la política. Lo que ellos, con
un gesto de fingido desdén, que no es más que miedo, miedo de eunucos o
de impotentes, llaman política y me aseguran que debería consagrarme a
mis cátedras, a mis estudios, a mis novelas, a mis poemas, a mi vida. No
quieren saber que mis cátedras, mis estudios, mis poemas son política".
Hacia fin de acto.

En m desesperación -española- quiso Unamuno saber -y sentirlo suyoel conflicto del hombre de nuestros días como el conflicto del hombre de
todos los tiempos. Unamuno huía, renegaba de la actualidad. En una de sus
últimas páginas escribió, como para pregón de guerra: "Odio a la Diosa Actualidad" (La enfatizaba con mayúsculas, como para odiarla más). Para él
no existe el hombre actual, el hombre de un solo tiempo. Sin embargo, el
hombre Unamuno que haciendo renuncia de la actualidad se consumía y
recreaba para lo eterno, que hubiera querido ver a sus manos urdiendo "los
telares de la eternidad", de que dijo Saavedra Fajardo; ese Unamuno que
huía de lo cotidiano desesperando con todas las antiguas fuerzas españolas,
resultaba ser un guión trágico de actualidades (de actualidades tan importantes
como que le eran vísperas de imposibles) . Y era, en verdad a un mismo
tiempo de delirio -de júbilo y congoja-, lo imposible eterno y lo insuficiente cotidiano. Era los dos tiempos. La actualidad y la eternidad, que,
en su lenguaje se leen, también, con estos otros signos: aquendidad y allendidad, y que se enlazan así : · "La eterna actualidad, la actual eternidad".
La actualidad se eterniza cuando se la sabe -y siente- a profundidad,
cuando a todo nos compromete y llega hasta los huesos.
"¡ Actualidad política!", grita en el prólogo de R omancero del destierro.
"La actualidad pol_ítica -explica- es eternidad histórica y por lo tanto
poesía. Y nada más actual que lo circunstancial cuando se lo siente en eternidad. Las obras más duraderas -se ha dicho mil veces- son las de circunstancia".
En sus últimos años, el ejercicio de desesperar lo entristecerá de toda
tristeza. Rastros firmes de esa angustia en Cómo se hace una novela, donde
se duele de la ausencia de nietos, que era advertirse de la ausencia de los
puentes naturales que salven sus sangres. ¿ Ni en la carne de posibles descendientes se congregarán los ecos de su tránsito? Los nietos vendrían, y,
por esos años que ya llegaron, en la Universidad salmantina ponen en piedra
300

su imagen que lo recordará antes de que comience a ser recuerdo. Dicen que
desde el día que inauguraron su estatua prefirió evitar los pasos que conducían hacia ella. No quería verse en piedra eterna el desesperado de eternidad. Una tarde de esos mismos años -1933: primeras crisis de la nueva
República-, en que ha salido a la calle a sorprender el aire cargado de
desazones, con las que escribir su comentario del día para la prensa madrileña, pone fin a su excursión disconfornústa envidiando a Nietzsche, que
"menos mal que murió sin saber que se moría, libre de la razón", y ordenándose: "A casa, a soñar", y encontrándose en la casa con la voz interrogadora -e_ternidad de la interrogación- del nieto: "Abuelito, ¿ por qué
no cae el cielo a la calle"? "Y recordé -escribía en el comentario del díalo que escribí antaño: Después que el lento sol tomó ya tierra, y sube al
cielo el páramo..." . Ese día, esa tarde, ese atardecer, el drama de la actualidad
se hace, en su comentario, drama eterno. La actualidad le eterniza el drama.
¡ Qué imposibilidad de lo eterno hay en ese "Odio a la Diosa Actualidad!"
Por esos días -lo contó Baroja-, los chicos, en la calle, le tiraban piedras.
Cada uno en su rincón . . .

Veinte años después de aquella fecha que dio sales bautismales a su generación -y fue, según noticia que Gómez de la Serna ha dado Gabriel
Ma~ra quien transformó a aquella fecha del siglo viejo en designa~ión diferencial, en nomenclatura de partida, en signo simbólico; y según Baroja
fue Azorín "El bautizador y casi inventor de esa generación"-· veinte años
después, Unamuno hace acusador recuento. "¿ Qué se ha hech~ de los que
hace veinte años partimos a la conquista de una patria?" Recuento exigente·
cifra desconsoladora al cabo del recuento. El desconsuelo abre esta pregunta:
Y agrega su respuesta: "¿Qué nos queda? Morir cada uno en su rincón".
En la impresión iba una profecía. Los del 98 morirán cada uno en su rincón
al~jados ~os unos de_ los otros, peregrinos desolados en la inconquistada pa~
tna, munendo de tristezas españolas, erguidos o arrodillados, muriendo a fechas fijas o inciertas, cada uno en su rincón. "Morir solos y sin patria ni
hermandad", anunció Unamuno. Solo en su rincón lejano, en aguas extranjeras, había muerto el primero, el adelantado, el que dispuso de mayor fuerza
para la meditación del tema común, España, y cuyo nombre se cubre con estas
letras enteramente dramáticas: Ganivet En su rincón, que no fue polémico
lo que suscitó que, a veces, no se le enrolara junto a los otros, al lado de lo;
que llevaban dedos y alma ardidos de tanto buscar significados; en su rincón,
ha muerto, año de 1930, Gabriel Miró. Miró tenía diez y nueve años el 98 ·
.
.,
'
su mcorporacion a mundo y letras se hace ese signo; y ese signo debió in301

�fluir para acercarlo al objeto de tanta inquietud y tanta angustia: su España. Y si otros la supieron en el curso de meditación y dijeron de ella en
términos de problema, su redescubrimiento tomó el cauee estético y se dirigió al paisaje: redescubre el dormido paisaje español, el secreto de la piedra,
el encantamiento del agua; acaso, sus mejores páginas hayan sido confiadas
al encantamiento del agua... En su rincón luminoso de Galicia -ya es el
año 36, que será año de muertes nacionales", encendido como un viejo cirio
que se ' desvanece sin ceder su entera llama, mito bohemio, como "fantasma
blanco, blanco", según Gerardo Diego, muere --0 entra en pactos encantados
con la muerte- Valle Inclán, el que más lejos llevó entre sus camaradas de destino generacionista la bautismal adhesión al modernismo: muerte de artista,
como turbada por los júbilos de un encuentro. En su rincón de · cárcel madrileña, muere Ramiro de Maeztu de muerte totalmente adversaria, entre
los iniciales estruendos de la guerra en que tenía participación, y en la que
de no ser muerto hubiera, seguramente, matado. Se mueren los del 98.
Preparemos el corazón como para plegaria, porque vamos a decir, ahora,
la muerte de Antonio Machado: muere en exilio, cuando la guerra, entre
estruendos crueles y por decisión extranjera, termina, y apenas la caravana
se ha alejado de la frontera española. Es hora esa en que ya ha muerto solo,
enteramente solo, en su delirio, en su ira, en su rincón, el realizador de la
profecía. Cada uno en su rincón.

Centenario.
Ya, por fortuna, se han alejado suficientemente los homenajes con que
se centenearizó a Unamuno. Como ocurría a su orden convencional, es decir,
desorden, en cuanto no hay orden sin espontaneidad, de ellos salió magullado el recuerdo. Se da como habitual que el culto conmemorativo sea el
encuentro de los que, por desacuerdos con la imaginación, ineptos para
crear la propia oportunidad, se socorren en el almanaque, en sus prestablecidos pretextos, y acuden, cuanto menos imaginativos más puntuales, a abrir
la mochila en la que llevan depositados, para las variadas y distintas invocaciones, la misma y regular cuota de lugares comunes que Flaubert hubiera
codiciado para su diccionario de la insuficiencia mental. Los industrializadores de aniversarios, decenarios, centenarios y sesquicentenarios han intentado apoderarse -rapto y violación a la luz del día, en uso de impunidad- ,
esta vez de Unarnuno como barberos, bachilleres y duques -y otros máslo habían hecho, según advirtió él, con el sepulcro de Quijote. No del todo
lo lograron. Unamuno terminará por escaparse siempre de la opresión de
los lugares comunes por más tesonero que sea el empeño en encerrarlo en
302

ellos: Unamuno se zafa; no hay manera alguna de apresarlo y menos a e$(!
bajo nivel, porque -elemental, estrictamente elemental- toda la vida pasión
'
'
sangres, carnes, huesos, contradicciones, paradojas, monólogos y conversaciones de Unamuno dan incesante batalla contra la tentativa de contener, reprimir, d~s~igurar, desnaturalizar a la aventura humana, sometiéndola, fijándola, clasificándola, encerrándola. "¡ Cómo no compartir el desdén de Unamuno por todas las formas de pereza espiritual!", se adelanta a decirnos
Ezequiel de Olaso desde Los nombres de Unamuno. Quien se deja llevar
por esa pereza, agrega, será "locuaz esclavo de todos los lugares comunes".
¿Entendido? No lo entienden. A otra cosa: Vuelvan al almanaque, ampárense en otros pretextos; no se metan con él.
En los días de estas abusivas conmemoraciones me he procurado personal
op~ración de recaptura de ese Unamuno en cuanto ocasionalmente. alcanzado,
lesionado, contuso : he tomado el pequeño libro de Ezequiel de O laso: me
he acompañado de él; lo leo y releo mientras me muevo hacia la ciudad en
el tren; mientras me demoro en un café; hago buena amistad con este libro.
En sus primeras páginas plantea el conflicto que significa el trato con Unamuno por parte de lector adolescente. Unamuno se nos ha entrado -a
Olaso, a mí, acaso a ti, lector- justamente en la adolescencia. Este es el
momento de su asalto, de su inicial turno sorpresivo. ¿Hay otro escritor
español -y los hubo como para hacer difícil la elección- que nos proveyera,
entonces, de mayor sensación de comodidad? Nuestro encuentro con Unamuno se hace en calle ancha, en plaza abierta y soleada. No nos consiente
nada su amistad; no nos facilita disculpas; es amistad con incitaciones exigentes;
no se descansa a su lado; no quiere pacto de deserción u ocultamiento•
incita, reiteradamente, a enraizarnos en el problema; nos lleva a tomar e~
nuestras manos su raíz y desde ahí a hacemos cargo, --carga a nuestra entera
costa- de las más desgarradoras angustias, de los más riesgosos júbilos. No
n~s consentirá suponer que la vida es una operación ya bien concertada y
dispuesta como la prosa de Ortega, encorsetada, con soutiens: no nos exculpará de nada; nos meterá entre los remolinos de las contradicciones esenciales que han atormentado -y salvado- a los dialécticos a los heterodoxos
'
'
a los hombres para quienes dos más dos no son siempre cuatro, tal como pudo
rectificar Dostoyevsky, su par. Y, sin embargo, al lado de quien no da cuartel,
y, en cambio, llama a guerra, es posible saberse cómodo, desenredado y armonizado. Esto viene desde lejos por quien dijo que venía a traer guerra,
no paz; y él mismo volvió a reenunciarlo así : sólo en la guerra hay paz,
sólo en la lucha sosiego. ¿Dejarse asaltar por él? ¿Delegarle el dominio
absoluto de su turno? El conflicto no queda, entonces, resuelto del todo,
pero el mismo Unamuno que insistirá en avasallamos nos tironeará, a la
303

�/

•
vez, para recordarnos que su misión es la de incitarnos a la difícil empresa
de que cada uno de nosotros sea uno mismo, de manera que quien nos asalta
nos quiere dueños de nosotros mismos, no satélite de él. Con lo que ya es
posible ir armando esta teoría para reelecturas de Unamuno: ante la fuerza
con que Unamuno, autor, arrolla al lector no hay otra suerte que darse,
pero, a la vez, arrollándolo como si la presencia y actuación de sus fuerzas
tuvieran por destino alertar, suscitar y movilizar las nuestras, como si sus
maneras de arrollar quisieran en él respuestas de igual intensidad de nuestra
parte. Con lo que no se diseña regular frontera divisoria entre autor y lector;
no se lo lee desde afuera de él o desde fuera nuestro; frente a las de Unamuno, autor, el lector de Unamuno, no cualquier lector, sino el suyo, carea
-prueba- los recursos y potencias de su espíritu, y concurre a fusión, y
la lectura les resultará, así, experiencia total, juego unánime, un intercambio
de sangres: con las suyas, Unamuno moviliza las del lector; con las propias,
el lector de Unamuno rehace el curso, la actualidad y la eternidad de las
de Unamuno. No se lee, evidentemente, a Unamuno porque sí; se lo lee
lidiando con él y asociándose con él, adueñándosele en la misma medida en
que nos provee la sensación de que él se adueña de nosotros. El lector lo
hace a él, lo seguirá haciendo, porque él quiso que no declináramos de hacernos nosotros por propia cuenta. Conflicto -y responsabilidad- de leerle.

¿ También de este otro nombre: El Pro-vocador? Este otro nombre alude al
que demanda en cada hombre su propia salida hacia su vocación; una vocación que no se inhiba a nada, que fuerce a sobrevivir. En este de El
Pro-vocador, Olaso suspende su ronda. ¿Suspende? Es que Ezequiel de Olaso
más allá de este libro, su primero, y tal como lo dispone la índole del que
viene, desde la adolescencia, haciendo trato con Unamuno, sigue recreándolo
para júbilo de sus propios conflictos, para alimento de experiencia. Que es
como saber que se salvará, en todo momento, de la parálisis espiritual de los
· lugares comunes, tan estrictamente distante de su lúcida juventud.

¿Y de nombrarle? Esta es la pista en que se desplaza Ezequiel de Olaso.

Ya viene sabiendo Olasco que Unamuno es innombrable, que no hay posibilidad de alojarlo en clasificación alguna, ni de calzarle rótulo cualquiera.
Es decir, no lo mide la palabra. La palabra será instrumento dramático, su
canal esclarecedor y recreador la tomará él como punto de referencia del
ejercicio del pensamiento como que "en un diccionario de Unamuno -lo
aclara Olaso-- pensar es .volver del objeto a que nos consigna la palabra y
quedarnos en ésta para pérforarla y por allí llegar al momento en que fue
creada"; pero que la palabra lo cura a él, no. La palabra puede crear; no
definir. Al crear, puede dar nombre. La creación, ¿ no es, al mismo tiempo,
nominación? Recreándonos a Unamuno, ¿no tenemos derecho a nominarlo?
Olaso lo recrea una y varias veces, y ensaya uno y otros nombres. Por
ejemplo: Aparecido, Opinante, Paradojista, Creyente, Inquietador, Suscitador. Cada uno de estos nombres tiene su comienzo de explicación; no los
trae Olaso del azar; los acerca en las caras de esta imagen que Olaso ronda
y que puede darle fundamentos tan correctos como para explicar al Paradojista así: "el que hace de ese choque entre sentimiento y razón que es
paradoja, el núcleo de todo"; mas, el hecho de que a un nombre suceda muy
fácilmente otro y que sin desdeñar a aquél este otro tampoco lo nomine del
todo, nos va confirmando en que Unamuno es innombrable. Se nos escapa.
304

305
H

�"LA ÉPOCA DE LA NOVELA NORTEAMERICANA"
20 AAOS DESPUES
JOHN

L.

BROWN

HACE MENOS DE VEINTE años, en 1948, que Claude Edmonde Magny, en su
brillante libro, proclamó que estábamos viviendo L'Age du Roman Américain.1
La novela norteamericana había sido aceptada por los intelectuales europeos como "la literatura más contemporánea de mediados de siglo", la más
auténtica expresión de la "época posthumanista".2 "Las traducciones del
americano" predominaban en las listas de las casas editoras de todo el Continente a finales de la década de los años cuarenta, y las novelas clásicas que
leía la generación joven no eran ya las de Proust, Gide o Mann, sino más
bien las de Faulkner y Hemingway, Dos Passos y Caldwell, aun las de John
Steinbeck.3
Al regresar a París en 1944, fui recibido con expectantes preguntas: Jean
Paulhan quería saber todo lo relativo a "Henri Miller"; André Gide derramaba elogios en torno a "ce grand écrivain Dashiell Hammett". El entusiasmo
por la novela norteamericana era desbordante como también lo era la falta
de criterio. Los editores compraban derechos de publicación sin haber visto
las obras, con tal de que los autores fueran norteamericanos, preferentemente
si pertenecían a la escuela realista, y había escritores de menor rango como
Horace McCoy 4 y James Cain 5 que disfrutaban no sólo de ventas ascendentes
' ÜLAUDE-EDMONDE

MAGNY,

L'Age du roman américain ( París, Editions du Seuil),

1948.
• CESARE PAvEsE, Saggi sulla letteratura americana (Torino, Einaidi), 1953.
• JOHN L. BiwwN, Panorama de la Littérature Contemporaine aux Etats Unís
(París, Gallimard), 1953 y también JoHN L. BROWN, "Traduit de l'américain", La
Parisienne (abril de 1957), pp. 468-472.
• HoRACE McCov, No Pockets in a Shroud (1937) and They Shoot Horses, Don't
They? (1935).
• JAMES CA!N, The Postman Always Rings Twice (1934).

307

�sino también de reputaciones igualmente ascendentes. Al princ1p10 experimenté cierta inquietud acerca de lo que a mi juicio era una descarada inflación de valores, pero acabé por acogerme al calor que me reflejaba la
gloria de la literatura contemporánea de mi propio país, el cual ( después de
habérsele considerado primo de la literatura inglesa) súbitamente había adquirido la preeminencia de sede de "la literatura mundial de nuestros tiempos".
El "descubrimiento de la novela norteamericana" se había iniciado ya, por
supuesto en círculos avant garde, durante los años previos a la Guerra Mundial,
8
7
6
cuando críticos tan distintos entre sí como Malraux y Vittorini, Sartre y
Cesare Pavese 9 proclamaban la novela norteamericana como la más auténtica expresión del "hombre posthumanista", el modelo a seguir para el escritor europeo que deseaba escapar del atolladero de la tradicional novela
psicológica. En el período inmediatamente después de la Guerra, durante la
"Epoca de la Novela Norteamericana", la mitología dominante en todo el
mundo occidental era la norteamericana, y se expresaba a través del jazz, el
cine y la novela.1 º En 1967, todo ese alboroto se antoja muy distante.
La Epoca de la Novela Norteamericana ha terminado. Quizá había terminado ya aun cuando se le estaba proclamando. Los gigantes de los años
veinte -Hemingway, Fitzgerald, Faulkner- o han muerto ya, como Dos Passos
y Caldwell, o hace mucho tiempo que realizaron su mejor trabajo.
Ahora se estudian como clásicos en las universidades norteamericanas y
europeas,11 han llegado a ser académicamente respetables y constituyen temas
para las tesis. Sus innovaciones estilísticas se han explotado y asimilado a
tal grado que realmente ya no nos damos cuenta de qué tan genuinas fueron
y cuán profundamente modificaron nuestro modo de hablar y de escribir, así
como nuestra visión del mundo. En la década de los treinta y los cuarenta,
los norteamericanos fueron asimilados e imitados por los escritores europeos;
• ANDRÉ MALRAUX ha escóto un ensayo famoso sobre Faulkner publicado en la
Nouvelle Revue Franfaise ( 1933) en el cual dice que la novela Sanctuary representa
"l'intrusion de la tragédie grecque dans Je roman policier".
_
• Euo V1TTORINI publicó una importante antología de la literatura americana
"Americana" en 1933.
8 JEAN PAUL SARTRE ha escrito para la Nouvelle R evue Franfaise ensayos importantes sobre John dos Passos y Faulkner.
• Ver CEsARE PAVESE, op. cit., p. 27 y también AoosTINO LOMBARDO, Jtalian Criticism o/ American Literature: An Anthology, número especial de Sewanee Review
(vol. LXVIII, N&lt;1 3, verano 1960).
• Ver JoHN BROWN, JI Gigantesco Teatro (Roma, Opere Nuove), 1963, pp. 150-151.
1
u Todas las universidades importantes en Europa occidental tienen cátedras de "Estudios Norteamericanos". Ver la revista America Studies News y también SIGMUND
SKARD, American Studies in Europe: Their History and Present Organization (University

Srtr~

en un famoso artículo publicado en el Nouvelle Revue Frant;aise proe ~o a Dos Passos como "el más grande novelista viviente" y con 1a,dedi
cac1~b~, que presta al estudio un pasante de la Escuela Normal Superio;
escn
de USA en su Ob ra L es Chemins de la Liberté.12'
(V . io una
_ adaptación
d
,
emte anos espues, en la América Latina, Carlos Fuentes imita Manhattan
Tra;f.er en La -~egión Más Transparente). Esta influencia norteamericana
se a VIerte· tamb1en
en la obra de Vittorini,ia U omine e No;•, as'1 como en su
Co
· · s· . .
Pa;~:s:i~ni in icili~, en Saggi Sulla Letteratura Americana, por Cesare
· as tard~, los pioneros de la nouveau roman de Francia 14 descubrieron
1
enl os ndorteamencanos una decidida tendencia rechazando la interpretación
d.e mun o en términos
de ps1co
· 1ogia,
, as1, como un talento para pintar obJ·e.
b.vamente la realidad extenor,
·
d e presentar " las cosas como son" sin dist s10nes .causadas
por
la
intrusión
de la sens1
- ºbili'dad h umana -en breve una
or
, . . .
expreSio~ mstmtiva, tentativa, de muchas de las actitudes y práctic~ ue
ellos mlSillos habían de sistematizar intelectualizar
. .
q
hasta sus limites l' ·
'
Y segmr ngurosamente
d
· . ogicos. Y ahora, en la década de los sesenta, algunos de los
~ta~dos. novelistas norteamericanos de la presente generación están examman .o ciertos conceptos europeos de la novela, que, a su vez proceden de
d:te~ados elementos de las exportaciones literarias norteamericanas de los
anos tremta y cuarenta.
ejemplo, el· novelista norteamericano John Barth,1s d esd e su pnmera
·
bPor(Th
ra
e Floatzng Opera, 1955) hasta su más reciente (Giles Goat Boy)
a estado consultando a los literatos europeos como Sartre y Queneau. Re~
curre ,;onstantemente al tema de la libertad total que adquiere el individuo al
verse enfrentad
" o por nna infm1·da d de rutas posibles que se abren al rechazar
los absolutos , y pr~enta al Hombre simplemente como "el papel que opta
rr re~resentar, la mdumentaria que usa". Expresa estos conceptos con un
umonsmo mundano y bufón, que recuerda el de Raymond Queneau 1s
el Queneau. de L es Fleurs Bleues' 17 que es una "novela histo'nea
· " d e una manera
'
muy seme1ante a lo que pretende ser The Sot W eed Factor. Las novelas
de Barth (como las de un número considerable de sus con temporáneos) son
~

,. Tres volúmenes han sido publicados: L'Age de raison · Le S
· . L M
l'8me (Gallimard, Paris ), 1945.
'
ursis, Y a ort dans

: L~ influencia estilística de Hemingway es evidente en la obra de Vittorini
Vease NATALIE SARRAUTE, L'Ere du soupfon (Gallimard Paós) 1956 · M
CRAN_AKI e lvoN BELAVAL, Natalie Sarraute en Ja colecció~ La Bibli0 th, y id~M~CIA
(Gallimard, Paris), 1965.
eque ea e
,.d V'ease ( RI¡CHARD KosTELANETZ, "Le Roman aroe'ri·c~;n
'
b
~
surde'" en L es Temps
m~. emes vo. 239, abril de 1966), pp. 1856-1866.
J&amp;AN Qu&amp;vAL, Raymond Queneau (Seghers Paris) 1958
11
GALLIMARD, Paris, 1965.
'
'
·

ª

of Pennsylvania Press, Philadelphia, Pa.) , 2 vols., 1958.

309
308

�'
bufonadas, parodias intelectuales de gran agudeza de espíritu, en un estilo
que, según da a entender él mismo, ya no puede tomarse en serio y debe
emplearse (como lo hizQ Queneau) en tono asiduamente juguetón. Lo que
Bloch-Michel ha dicho acerca de la obra de Michel Butor, Degrés, puede
aplicarse igualmente a Barth: "JI s'agit bien d'un auteur a qui voulu faire le
roman d'un roman qui ne se fait pas" .18
Le nouveau roman también ha encontrado sus adictos y sus imitadores en
19
los Estados Unidos, notablemente Susan Sontag, en The Benefactor. Aunque en términos generales el joven novelista norteamericano de la presente
década se interesa más en llevar la autorrevelación apocalíptica hasta el límite
que en experimentar con la forma. Una notable excepción es William Burroughs con sus cut-ups Dada.20
Los novelistas norteamericanos de los años sesenta aún laboran a la sombra
de sus "grandes antecesores" de los -veintes y los treintas. Dice Norman Mailer
( Advertisement for Myself, p. 436): -"qué gran generación fueron elloscuántos más impresionante que la mía. Si bien es cierto que sus obras no nos
prepararon para el choque, el estupor y el ingenio desarraigado de nuestra
época, eran hombres que todavía sabían escribir novelas vigorosas, or!ginales,
de un estilo personal y muchos de nosotros nos dispusimos a convertirnos en
escritores gracias al mundo que ellos nos abrieron". Porque a pesar del lustre,
la variedad la maestría técnica y el arrojo intelectual de Mailer y sus contemporáne:s, la novela como forma no impera ya en la escena literaria,
como sucedió en otros tiempos. En verdad, -y así lo he dicho en otras
ocasiones-- la poesía posiblemente sea más importante que nuestra literatura
novelesca como instrumento que refleja el temperamento de una época que
es más cósmica que social, más alucinadora que objetiva. A pesar de las
"novelas de moda" como The Catcher in the Rye de Salinger, The Lord
of the Flies de Golding, o Catch 22 de Heller, la novela no es ya el medio
que expresa con mayor acierto lo que la presente generación considera realmente intresante en la vida contemporánea. Los profetas de la juventud
anterior a la Guerra generalmente eran escritores, con frecuencia novelistas.
Pero los profetas de la posguerra-¡ si es que se encuentren!- tienden a ser
técnicos visionarios como Bucky Fuller,21 o pintores, o músicos de jazz, com-

1•

r

JEAN BLOCH-MICHEL, Le Présent de l'indicatif (Gallimard, Paris), 1?63,
27.
FARRAR, STRAus, Gmoux, New York, 1963. Véase también sus estud10s crittcos en
Against ln.terpretation (Farrar, Straus, Giroux, New York), 1~66.. ,
.
"' PmRRE DoMMERGUES, Les U.S.A. a la recherche de leur 1dentite (Grasset, Pans),
111

1967, pp. 306-317.
.
. .
21 Entre los numerosos libros de FuLLER, Education, automation (Southem Ilhno1s
University Press, Carbondale, Illinois), 1963 e Ideas and lntegrities (Prentice-Hall,
New York, 1963.

310

positores de vanguardia como John Cage 22 o filósofo-psicólogos apocalípticos
como Norman Brown 23 o Timothl' Leary o Marshall McLuhan,24 más que novelistas. Los motivos son evidentes. Decididamente en el transcurso de nuestra época y sobre todo en los años posteriores a la Guerra, los instrumentos
de la cultura se han hecho más variados y más accesibles que nunca en la
historia del hombre. En el pasado, el libro era indiscutiblemente el instrumento número uno de la "cultura" y el hombre culto era el hombre que leía.
No se esperaba que tuviera más que un conocimiento somero de la música
de la danza o de las artes plásticas. Hoy, con el advenimiento de los
todos audiovisuales de comunicación, la reproducción en gran escala de las
obras de arte, las grabaciones técnicamente impecables, .la cultura contemporánea depende menos y menos del libro, así sea para la instrucción O para
la diversión. Susan Sontag, en su libro Against Jnterpretation, una obra que
quizá haya recibido más atención de la que merece, ha insistido en que "el
principal atributo de la 'nueva sensibilidad' ( pretencioso término) estriba en
que su producto modelo no es la obra literaria, menos aún la novela". La
novela, a medida que han aparecido nuevos sistemas de comunicación ha dej~do de disfrutar de su privilegiada situación de antaño. En su pap:l tradicional de "contar una historia", ahora se ve obligada a competir con el cine
Y la televisión. Natalie Sarraute ha reconocido esto cabalmente en L'Ere du
Soupfon al instar al novelista que descubra formas distintas de explorar las
nuevas áreas de sensibilidad, ya que muchas de las que antes pertenecían
exclusivamente al terreno de la novela han sido invadidas progresivamente por
otros medios. Dice (pp. 75-76) : "Le nouveau roman laisse a d'autres arts
--et notament au cinéma- ce que ne luí appartient pas en propre. Comme
la photographie occupe et fait fructifier les terres qu'a délaissées la peinture, le
cinéma recueille et perfectionne ce que luí abandonne le roman... Le lecteur
peut satisfaire au cinéma, sans -effort et sans perte de temps inutile son gout
des 'personnages vivants' et des histoires". Eso por supuesto en ningún sentido implica necesariamente la "muerte" de la novela; implica, sí, su modificación, su ajuste a una función más limitada (o cuando menos, a funciones
distintas), debido a la creciente competencia de otras formas de comunicación.
Por ejemplo, la narrativa o ese género de evocación panorámica de los rasgos

mi

22

CAGE ha publicado Silence (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1961
y A Year from Monday (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1967.
,. NoRMAN O. B&amp;owN, Life Against Death (Wesleyan University Press Micldletown
Conn.), 1961 y Love's Body (Random House, New York), 1966.
'
," NAIM ~:TAN, "Une forme nouvelle de déterminisme" Preuves (Paris) (vol. 17,
nurn. 202, d1c1embre de 1967), pp. 76-78; también JoHN M. CuLKIN, "A Schoolman's
Guide to Marshall Me Luhan", Saturday Review (18 de marzo de 1967), pp. 51-58.

311

�'

\

naturales del mundo exterior, como los experimenta la sensibilidad humana,
que antaño figuraban entre los principales elementos de interés para el novelista, posiblemente puedan realizarse mejor en cinta cinematográfica. El
novelista, en consecuencia, se ha dedicado más y más a la descripción de los
aspectos olvidados de ~uestro panorama interior, a la cartografía de los mundos
de la fantasía íntima o a la presentación en forma diminuta y microscópica
de los objetos del mundo exterior ("le monde sans l'homme"): esto es, a una
"subjetivización" o a una "objetivización" externa de la realidad. El hombre
y el mundo exterior parecen haber perdido conexión el uno con el otro. La
novela tradicional trataba de reconciliar al hombre con el mundo, de aceptar
a la sociedad y definir la relación del hombre con ella. Pero estas actitudes
extremas prevalecientes en la novela contemporánea revelan la crisis en el
concepto de la realidad que ha penetrado todas las manifestaciones del arte
moderno y a la cual me referiré más adelante.
Sin embargo, algunos aspectos de la novela norteamericana están firmemente arraigados en la realidad contemporánea y acondicionados reciamente
por ella. Porque la novela forma parte de la producción total de la industria
editorial, la cual, en los Estados Unidos -y de manera creciente en Europase ha convertido en un gran negocio.
Quienes ven al mundo con optimismo y gustan de hacer resaltar nuestro
progreso intelectual, quienes hablan embelesadamente de la "explosión cultural" que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos (y hasta cierto
punto en el resto del mundo "desarrollado"), quienes citan cifras acerca de
la asistencia a los conciertos y las exposiciones de arte, inevitablemente ofrecen
estadísticas sobre las ventas de libros también.
Un examen superficial de la prosperidad que goza la industria editorial
norteamericana puede llevarnos a la conclusión de que estamos en el apogeo
de un Renacimiento literario nunca jamás •visto por el hombre. Desde la
Guerra, las ventas de libros se han elevado enormemente de 700 millones
de dólares en 1954 hasta 2,500 millones calculados para 1967, un aumento
de cuatro veces más en menos de 15 años. Pero estas cifras no deben engañarnos respecto a la verdadera situación de la novela.
Porque los "libros comerciales" -es decir, novelas, poesía, crítica, historia
y otros géneros de literatura no ficticia- en 1965 constituían un poco más
de un 7% de las ventas totales de libros. 51 % de las ventas y 91 % de las
ganancias proverúan de libros de texto y libros técnicos. Sé por experiencia
personal en los años que dediqué a la edición de libros, cuán inferior se
siente inevitablemente el departamento mercantil ante los colegas de los departamentos de textos y libros técnicos. El departamento me_rcantil de ~uchas
de las firmas más prolijas, nuevas y eficientes, es en realidad ~ luJo que

312

m~ntienen por razones de prestigio, una tía vieja, culta y respetable, pobre
e mcapaz de sostenerse, pero a quien no se le puede echar de la casa.
Pero ¿ qué de las novelas que se convierten en gran éxito de librería y
se supone ganan millones par~ sus autores y editores? Primeramente (a pesar
de excepciones como H erzog) no son novelas que se comentan en Kenyon
o en el Partisan Review, ni que se discuten en publicaciones semejantes.
El gran éxito comercial de los Estados Unidos en los últimos dos años
ha sido The Source, de James Michener, del cual se vendieron 402,000 ejemplares en 1965 y 1966. En primer Jugar, hay que notar que The Source,
como In Cold Blood, de Trumao Capote, es lo que se conoce como "nonfiction novel", o sea, "novela no ficticia". Nótese también que The Source
no pudo ni remotamente competir con las ventas de How to Avoid Probate
consejos sobre testamentos por Norman Dacey -575,000 ejemplares tan sól~
en 1966; ni con los 7 millones de ejemplares de las obras de Mickey Spillane.
Esta preferencia por lo real en vez de lo ficticio en Ía novela norteamericana ( y en la europea también) ha venido haciéndose más y más evidente,
resaltando marcadamente en el reciente éxito de In Cold Blood de Trumao
Capote. El novelista, cada vez menos seguro de su facultad para crear la
"realidad" en sus obras, menos seguro hasta de lo que es la realidad, se
vale de "los hechos" para novelados. Además, entre los editores tiene mayor
aceptación una novela de "interés tópico", que pone el dedo sobre "un
problema", como el de las relaciones raciales, o la delincuencia juvenil, 0
el aborto. Edwin O'Connor es un hábil practicante de este tipo de n◊vela.
En su Last Hurrah relata la carrera de Jim Curley, el ex alcalde de Boston,
y su más reciente "best-seller", All the Family, es una semblanza apenas disimulada de la dinastía Kennedy.
Quizá sea, como dijo el novelista Philip Roth, que "Nuestro mundo actual
turba e incomoda la magra imaginación del novelista. La realidad continuamente supera a la fantasía, y la cultura contemporánea día a día produce
personajes que un novelista no podría inventar". Personajes que son su envidia y también su desesperación. Porque la "sobrecarga de información"
( valiéndonos del término de Marshall McLuhan) de nuestros tiempos, la
enorme disponibilidad de "hechos", constituye un grave problema para el
pensador y el artista contemporáneos. El novelista, en particular, a menudo
se siente anonadado por todos los "hechos" asequibles, datos que en suma
no significan nada, que no forman un conjunto, que parecen proyectar una
visión de un mundo sin secuencia, sin forma, sin continuidad, un mundo
demasiado complicado para que el escritor encuentre significado en él, 0 en
sí mismo, o en el lugar que en ese mundo ocupa, un mundo en el cual las
únicas respuestas consisten en "enunciar el problema". La novela tropieza

313

�con la dificultad de tener que avenitse con la brutalidad real en sus múltiples aspectos y ha seguido dos caminos distintos en busca de una solución:
uno, el de vanguardia de un Burroughs o un Mailer, el que rechaza los
hechos totalmente en favor del Yo, del "Hombre Intimo". El otro, el que
sigue una Mary McCarthy, en The Group, o Truman Capote, en In Cold
Blood, u Osear Lewis, en Los Hijos de Sánchez, es el de escribir sociología
o reportajes disfrazados de novela. Además, nuestra sociedad ya no es aquella
estructurada sociedad de clases en la que echó raíces y floreció la novela tradicional. La sociedad de clases era una sociedad de maneras, maneras que
indicaban las formas en que los seres humanos se acomodaban a las desigualdades de clases, las diferencias de temperamento, los contactos sociales. La
novela examinaba esos elementos y trataba de comprenderlos.
Pero las maneras, en nuestra sociedad funcional, no son tan importantes
como los simples sistemas al determinar el comportamiento y el destino del
hombre. Burroughs y otros escritores, haciéndole eco a Kafka, recurren a
este tema constantemente: "Documentos emitidos con tinta que se desvanecía
para convertirlos en boletas de empeño. Se requerían nuevos documentos constantemente. Los ciudadanos corrían de una ventanilla a otra tratando desesperadamente de cumplir con plazos !IDPosibles". La literatura busca la forma
de utilizar estos sistemas. Hannah Arendt, en Eichman in Jerusalem hace un
excelente estudio no de las maneras de los nazis y sus víctimas, sino precisamente de esa clase de sistemas grises e inhumanos.
Hoy, debido a los rápidos medios de comunicación con el gran público,
todo el mundo tiene la ilusión de estar participando directamente en los hechos -en los acontecimientos mismos- y siente menos necesidad de lo ficticio.
No había geografía, ni transcurso de tiempo, ni indigencia, absolutamente
ninguna necesidad capaz de impedir a nadie que compartiera en alguna forma
los terribles días subsecuentes al asesinato del Presidente Kennedy. Es cuando
un acontecimiento -podría decirse una serie de acontecimientos-- alcanza
esa magnitud, cuando llega a compartirse a tal grado, que las novelas empiezan a perder su importancia. Brock Brower lo ha expresado así: "La imaginación tiene otra misión. Debe ayudar a encontrar el significado de los
hechos escuetos, para no caer en la vacuidad de la novela sin argumento,
sin carácter, en la pobreza temática inherente al hecho escueto". Mientras
tanto, se hace más difícil definir la línea -si acaso esa línea alguna vez
existió-- que separa a los sociólogos empeñados en dramatizar su material y
darle "interés humano", de ciertos novelistas que se preocupan más y más
por los problemas sociológicos. En realidad, puede ser que algunos sociólogos
imaginativos, como Osear Lewis (particularmente en Los Hijos de Sánchez)

314

ze

o. David Riesman
(The L one y rowd) , estén
, mas
, cerca de la novela tradi
.
c10nal del siglo XIX que los novelistas "serios" de h oy.
.

..

•

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La verdad
· d
literatura "no:.f~::~i
~;em:nte prolijo }~ner~ de la
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veladas", encontraremos que sólo una minorí .1, . sea, las hi~onas nodémicos y cuasi acad' .
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q_ue una vez ueron la forma literaria imperante en una cultur
. ,
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esas versiones y no siempre la más atraeal
a m~ satisfactoria emocionalmente que en la acmalidad están al
canee de casi todo el mundo: paseos en automóvil ro
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.. ,
y radio, grabaciones fonográficas cine etcéter p' p gramdas e tel:vision
ed ·to
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ª· ara po er competir los
i res qmza e erían preparar "fiction kits"
d . .
. '
novelas, libros parlantes con un , .
d
' es ecrr, Juegos surtidos de
'
illllllmo e texto letras grand
li
mer¡.te ilustrados con láminas a 1
b . '
.
es y amp ala v d
.
co ores, gra aciones en cmta magnética con
. I oz_ el autr, tiras
películas, música electrónica de fondo etcétera

?;

}¡:~;:;sej::~:~u;:◊:uque ~odría realizarse con la obra de Michener:
y hasta bombard p d.
y p_osible que el homme mayen sensuel, rodeado
. ea o por semejante plétora de placeres lle aría en u
turo no muy leJano a considerar la lectura de libros una ;nfe~edad
n. fu.
· f"icientemente
•
nerviosa
de una minon'a msu
socializada
.
. .
No es necesario · · tir
•
.
Y potencialmente permciosa.
msIS . en 1as afrrrnaciones de Marshall McLuha
1 dr
Ong Y otros, sosteniendo que ha surgido una
ul
~' e !'ª e
cu
li · ·t·
nueva e tura no literana de
yo amp o sigru icado los intelectuales del mundo d 1 1
'
d d
b I
e as etras no se han
e:te:a~ue~ta
a 1· Pero la mayor parte de los novelistas "serios" sí están
os e e o, o que es dolorosamente evidente en una o en tr f
en s~s obras. ¿Quiénes son estos novelistas y de ~ué manera re;e.: orm~,
tuacion de la novela en los Estados Unidos a finales de la d' d dJ nl la ~SJ.sesenta?
eca a e os anos

e;

En 1965, la sección de libros del Herald Tribune lle ,
b
cuesta e tr
50 , •
vo a ca o una enn e unos
cnt.Icos y escritores norteamericanos
l
.
los 20 autores que consideraban haber escrito las meJ·ores ' y los deditores de
20 añ .
di
nove as urante los
os mme atamente después de la Guerra La 1 . ,
selecciones de esta índole es falible Pero en . . ~ :ccion, como todas las
d
b
'
.
un eJercic10 como éste debemos
ar nom res. He aquí los que fueron propuestos: Saul Bel!ow e:cabeza la

31.5

�lista, seguido por Vladimir Nabokov, William Faulkner, Be_rnard Malamud,
J. D. Salinger, Ralph Ellison, Norman Mailer, Emest Hemmgway, Flannery
O'Oconner, R. P. Warren, John Updike, William Styron, John Cheever,
Eudora Welty, J. F. Powers, John Hawkes, John O'Hara, Nelson Algren,
Katherine Anne Porter, John Barth.25
Al hablar de la novela de la década de los sesenta, varios nombr:5 podrían ser suprimidos de inmediato: sobre todo los de autores q~e realizaron
sus obras más características antes de la Guerra: Faulkner, Hemmgway, _John
O'Hara, Katherine Anne Porter. Y ¿ acaso no seremos culpables ~e unperialismo cultural al "anexar" a Vladimir Nabokov? Al haber escn~o obr~
directamente en ruso, alemán y francés, así como en inglés, y al sentrrse ~as
en su casa quizá en Europa que en los Estados U_~do~, No?°k?v da 1~ rmpresión de ser una superproducción de cooperac1on hterana internacional.
Pero ningún norteamericano ha descrito mejor que él lo que es nuestra desarraigada república de moteles y supercarreteras. Y_ ~l pro~io _Nabokov ~a
dicho que el verdadero protagonista de Lolita es el ~dioma mgles -o meJor
dicho el americano Hay omisiones notables en la lista: Carson McCullers,
por ejemplo, y Tru~an Capote y Henry ~iller, el padr~ de Kerouac y de
los beats. y el mismo Kerouac, por abumdo que sea, as1 como James Baldwin (aunque podría sostenerse con fundamento que su fue~ es el ensayo
más que la novela) ~y Wright y Morris y Mary McCarthy. Sm d~~a se encontrarían, además, partidarios, apasionados algunos de ellos, de William Burroughs, James Purdy, Paul Bowles, James Donleavy, Jean Staf!o~d, Herbe~t
Gold, Harvey Swados, Vanee Bourjaily, Frede~ick ~uecher, W111i~- &lt;?add1s
y muchos otros. y aun en estos tiempos de lo irracional y lo apoca~puco en
las artes, los novelistas que con talento y sinceridad siguen defend1end_o los
valores tradicionales no deben ser totalmente pasados por alto -escntores
como Paul Horgan,' John Hersey, James G. Cozzens, Lo~s Auchinc~o~quienes reciben escasa atención de la crítica pero que sostienen un publico
lector constante.
Casi todos estos novelistas ilustran algunos aspectos de la novela de los
años sesenta. La mayor parte de ellos, por ejemplo, pertenece a grupos minoritarios de índole social, racial o religiosa. La sociedad de la posguer_ra ha
venido haciéndose más y más homogénea, amorfa y fluida, no permite ya
una definición clara; en ella, muchos de los problemas que formaron el roa.. Para comentarios sobre la mayorla de estos novelistas, véase JoNAT8:AN BAuMThe Landscape of Nightmare: Studies in the Contemporary American Novel
(New York University Press, New York) 1965 y l!ARRY TaORNTON MooRE, C~nt~_m pdrary American Novelists (Southern Illinois University Press, Carbondale, Illinois),

BACH,

1964.

316

terial de los novelistas del pasado han sido superados. Sus conflictos mayores
son demasiado grandes y abstractos y no es posible dramatizarlos satisfactoriamente en términos meramente humanos. En una sociedad como la nuestra, es una ventaja para el escritor sentirse "excluido de todo", disfrutar de
la libertad de no ser asimilado, de la moda de ser rechazado, de poder contemplar al mundo desde el punto de vista propicio del individuo que es diferente a los demás. Muchos de estos grupos minoritarios -los judíos de los
centros urbanos, los negros, los no conformistas sexuales, y sobre todo los
sureños que aún viven al margen de la economía próspera del norte- han
convertido su situación en capital literario. Pero a medida que han logrado
éxito, su material ha perdido el impacto dramático progresivamente. En la
actualidad, por ejemplo, hay una sobreproducción de novelas que tratan
la homosexualidad más al estilo de "Pollyana" que en forma escabrosa y
también hay muchas sobre la violencia racial. _Consideradas novedos~ y
atrevidas en su época, ahora se han convertido en drogas comerciales en un
mercado que exige más y más excitación específica, más y más violencia,
un efecto estimulante que la palabra por sí sola -tan desvalorizada por abuso-- ya _no puede proporcionar.
~~s de las mejores novelas de la posguerra han sido escritas por hijos
de lililllgrantes, en su mayoría judíos, que se sentían desligados de un mundo donde los valores aún eran Blanco, Anglosajón y Protestante. Este movimiento cuya figura central es Saúl Bellow ( quien a la par con Norman Mailer constituye el novelista más dotado de su generación) ha producido, como
vemos en la obra The Adventures of Augie March,26 un nuevo tipo de novela
judía, urbana y picaresca. Como hace notar Leslie Fiedler (Midstream IV
W in ter 58) " ... la manera de hablar de los judíos, sus experiencias de la ni~
ñez y la adolescencia, los olores y sabores de la cocina judía, los sonidos
de la sinagoga se han convertido desde 1930, y especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, en elementos básicos de la novela norteamericana".
Estos escritores poseen una experiencia común, rica y llena de sugerencias.
Son esencialmente urbanos. Hombres y mujeres cuya temprana juventud
se deslizó entre las dos grandes guerras, habiendo sufrido el efecto de la
guerra civil española y el peso de la depresión económica. Siguen siendo
extraños en un mundo de prosperidad, en el que hoy viven con comodidades.
Están vinculados unos con otros y separados del resto de su generación por
haber aceptado y rechazado el comunismo. ¿Ejemplos? Primero, Saú] Bellow, quien evolucionó del estilo de Kafka que caracteriza sus obras Víctim
y Dangling Man, al de personajes que actúan sin convicción, como Augie
March y Herzog. The Assistant (1967) y A New Life ( 1961) de Bernard
'" RICHARD

PoJRIER, "Bellows to Herzog", Partisan Review (vol. 22, núm. 2), 1965.

317

�Malamud, Fathers de Herbert Gold, Farewell, Columbus y Letting go de
Philip Roth, The chronicles of the class Family de J. D. Salinger. En una
categoría de término medio, lrwin Show, Herman Wouk y Budd Schulberg
han explotado sus antecedentes judíos y numerosos escritores de menor importancia han inventado memorias acerca de sus juventudes en hogares judíos y sus madres judías.
Ciertamente, en el terreno de la literatura, este grupo ha producido en
los últimos veinte años un buen número de escritores que en la variedad y
riqueza de sus temas sólo encuentran rivales entre los sureños -Carson Me
Cullers, Eudora Welty, R. P. Warren, Flannery O'Connor, Reynolds Price,
con la gigantesca figura, al fondo, de Faulkner, quien sigue siendo el más
grande de los novelistas norteamericanos de este siglo. No tiene caso explicar nuevamente por qué el vencido Sur, viviendo a base de sus leyendas,
agobiado por el sentimiento de la fatalidad humana y su trágico fracaso,
atormentado por la presencia física del esclavo negro, con una visión poética
y violenta de la vida en vez de razonada, llegó a producir algunas de las
mejores obras literarias de nuestra época. "Sólo el corazón doliente concibe
las obras de arte eternas", escribió Yeats, y en forma semejante a la región
del sur de los Estados Unidos, la Irlanda atrasada, humillada y apasionada
también encontró su consuelo y su justificación en el arte. Muchos fueron
quienes creyeron que el dinamismo literario del Sur se había agotado con
las últimas obras de Faulkner. Pero la producción literaria de escritores como Flannery O'Connor revela que en el Sur aún no se integra plenamente
una sociedad próspera y que sus problemas y su poesía violenta siguen siendo la inspiración de las mejores novelas norteamericanas.
La novela del negro -particularmente la de la categoría de Native Son,
por Richard Wright- tiene· raíces en el Sur. Pero en los años de la posguerra, la novela acerca del negro ha experimentado una significante transformación, ha cambiado su postura de una protesta naturalista de carácter
social -como la que expresa Richard Wright- a la injuriada actitud de
violencia apocalíptica manifestada en la obra de Ralph Ellison, The Invisible Man, y la de James Baldwin, In Another Country, que, por supuesto,
ya no es en absoluto una simple novela de protesta del negro.
Al igual que el negro, el homosexual es un forastero en la sociedad moderna, como lo ilustra James Baldwin con abundante detalle en Giovanni's
R oom y Another Country. La novela de anomalía sexual ha ve~do haciéndose más y más común y más y más clínica desde la Guerra. Si alguien me
hubiera dicho durante el tiempo que trabajé en la industria editorial a fi21

ToNY TANNER, "The New Demonology'', Partisan R eview (vol. 33, núm. 4 ),

pp. 547-572.

318

nales ~e la dé:1da d: los cuarenta que una novela acerca de la prostitución
masculina podía publicarse en los Estados Unidos, lo hubiera declarado loco.
~ero en los año~ seseQta no sólo_ se publica City of Night, de John Rechy,
smo que se. c~nvi~rte en gran éxito de librería, inspirando la producción de
numerosas IID.1tac1ones y _formando parte de los estudios modernos y serios
sobre la novela norteamericana de las casas editoriales universitarias, uno de los
cual:s (a ~esar de la torpeza ridícula y el sentimentalismo excesivo de la obra)
elogia _el_ libro de esta manera: "Imágenes tan convincentes de una realidad distmta a la_ nuestra son en extremo raras y deben apreciarse cabalme~te, pues constituyen el elemento que da a la literatura de los románticos
s~ J1:15to valor". El tero~ de la homosexualidad -o digámoslo usando el
te~? que puso de moda Norman Brown, el tema de la "perversidad poli1;1orfa - se ha convertido por abuso en uno de los clisés literarios de la
epoca moderna, comparable en cierta forma con el clisé del siglo XIX de
la ramera .de corazón de oro. Las novelas de la década presente están en
com~etencia con sus des~ripciones de todas las formas posibles de goce carnal sm reserva alguna (eJemplos recientes: el libro de John Selby, Last Ent1'y
to Brooklyn, ~ el de Burt Blechman, Stations, al cual se refiere el respetable
New York Times como "una novela cruda y poética acerca de un homosexual en los retretes del Metro de Nueva York".
Lo~ Estado_s Unidos es uno de los países del mundo occidental que más
:1'ansi~e a~tonzan~o la producción y venta de libros dichos pornográficos. El senor Girod1as, ~r~pietario de la Olympia Press, ha trasladado su negocio de París
(donde era vict~a perenne de las campañas degaulistas de moralización)
a Nuev~ York, cmdad que se ha convertido en uno de los centros mundiales
del tráfico de los "D.B." ( dirty books) . El adicto a las drogas como miembro de una crecie~te minoría de los Estados Unidos, frecuent:mente se alía
con el no conforrmsta sexual, como sucede en el libro de William Burrou hs
The Naked Lunch.
g '

Podrta pensarse ~ue el católico, como miembro de una minoría religiosa
dentro de una sociedad W ASP (White, Anglo-Saxon Protestant) tamb·'
h b, d
'b .
'
ien
a na e ,contri wr a este movimiento literario de "forasteros". Sin embargo, excepción hecha de J. F. Power y de Flannery O'Connor (quien tiene
a su favo~ la triple ventaja de ser sureña, mujer y católica), tenemos muy
pocos escntores que traten el problema de los papistas. Quizá la explicación
sea que durante la época en que se perseguía a los católicos lo suficiente
para hacerlos interesantes, todavía no eran lo suficientemente cultivados en
las artes literarias para aprovechar su situación. Cuando llegaron a serlo,
ya no se les perseguía lo suficiente -se habían convertido en parte respetable del Establecimiento.

319

�•
Pero probablemente es sólo cuestión de tiempo para que las voces de estos
grupos minoritarios se asimilen al concenso de la opinión general. (Ya manifiestan cierto snobismo y una actitud condescendiente hacia la mayoría square,
0 como se diría en México, "desintonizada", "fuera de onda"). El vigor
literario de estos grupos proviene en parte de su oposición a la sociedad
-en el futuro, el argumento del homosexual hostigado y el de los matrimonios interraciales pueden llegar a considerarse tan anacromcos como nos
parecen a nosotros, en esta époc_a de la píldora an~conce~tiva y la mujer
emancipada, las novelas del siglo XIX que tratan q,e Jovencitas que han perdido la lionra. Más y más el novelista del futuro, cuando se hayan resuelto
ya los problemas de las minorías, tendrá que enfrentarse con los asu_ntos f~~damentales de la naturaleza y el destino del hombre. La decadencia de la
novela naturalista de fondo social" a partir de la Guerra ha traído unida
la decadencia del postrer concepto trascendente del hombre -como víctima o como beneficiado del orden social. En el mundo amorfo que nos
rodea, como sostiene Beckett, ya no hay ni víctima ni beneficiados -más
y más el artista moderno ha dejado de creer que la "Sociedad" realmente
existe.

•
Algunos de los problemas que arrostra el novelista norteamericano de los
años sesenta le son peculiares como norteamericano y como artista. Pero
sus dificultades fundamen~es son comunes a todo artista en una sociedad
tecnológica de masas.
y a nos hemos referido al obvio problema que se le presenta al novelista
norteamericano de la posguerra al tratar de los escritores cwnbres del período entre las dos conflagraciones mundiales: quiere ser tan hábil como
Hemingway.
Pero más grave aún, la generación de Hemingway y Faulkner fue la última que pudo utilizar significativamente algunos de los temas fundamentales de la literatura norteamericana del pasado. Tomemos, por ejemplo,
el tema de la inocencia y la sencillez del norteamericano en contraste con
la experiencia y la sabiduría mundana del europeo, aspecto que se ha tratado interminablemente en las novelas y cuentos norteamericanos. Nos halagaba pensar en esa época que éramos hijos sencillos de la naturaleza,
adanes en el Paraíso del Nuevo Mundo, muchachos del campo de &lt;;orazón

320

puro, enfrentando con candor natural y buen sentido todas las artimañas
y engaños de la civilización.

~ terminar_ la Segunda Gu~rra Mundial, sin embargo, los Estados Unidos,
habiendo surgido co~o potencia mundial, se convirtieron en el nuevo "viejo
mundo" de la sociedad tecnológica, mientras que Europa, y aún más el
r~to _del globo, constituían la agreste, nueva y exuberante frontera para la
maq~. No nos quedó más que reconocer que definitivamente habíamos
perdido nuestra muy alardeada inocencia. Daisy Miller había llegado a la
madurez, y se había convertido en agresora en vez de víctima. Los norteameric~os viaja?an por todo el mundo con un nuevo aplomo y gesto mundano, siendo obligados a asumir las responsabilidades a la vez que los placeres del poderío. Nuestra radicalmente distinta situación en el mundo convirtió en anacrónico el tema de la inocencia del norteamericano frent~ a la
sagacidad del europeo,· e impuso al escritor la tarea de crear una nueva imagen, de redefinir el papel del norteamericano en el mundo. La novela europea de la posguerra también refleja el surgimiento de los norteamericanos
como "~os viejos': de la ~ueva sociedad tecnológica. En Lettere da Capri,
de ~ano S~ldati, por eJemplo, los tradicionales papeles quedan invertidos
y la inocencia del galán latino lo hace víctima de la mundana experiencia
de su rapaz amante norteamericana.
Sin embargo, en un nivel aún más fundamental, el novelista norteamericano de los años sesenta lucha con ciertos conflictos filosóficos que son com~es a nuestra sociedad entera y que, como hemos visto, se reflejan con
clandad en la novela europea también.
L? que sucede es que hemos perdido fe en la razón humana y en los
sentidos humanos como instrumentos para comprender la realidad del mundo en que vivimos. La crisis que hay en el concepto de la realidad se ha
convertido en el factor determinante en la evolución de las artes contemporáneas -primeramente en la pintura y después en la novela. Esto condujo al escepticismo respecto a la realidad del mundo exterior a un violento
an~telectualismo, una exaltación de los sentido~, un persi;tente afán de
reba1ar al hombre, de conside~arlo sólo un bulto borroso, de eliminar lo "meramente humano" del arte, y aun negar la existencia misma de "lo humano".
Esta sus~icacia, este desdén, hacia la "realidad normal" se encuentra presente
dondeqwera en la novela contemporánea, que frecuentemente trata de convencernos de que las imágenes de los enajenados y los transportes de los adictos a las drogas representan una realidad más intensa, más auténtica que
aquella que nos es accesible por medios racionales. Leslie Fiedler ha dicho
que a la postre es la sinrazón lo que llegan a admirar y a emular los "fu.
turistas", así como optan por perseguir la visión en vez de la sabiduría, la

321
H

�alucinación en vez de la lógica. El esquizofrénico reemplaza al sabio como
su ideal. Los jóvenes hippies ( término que proviene de hipster de la obra
de Norman Maiier, White Ne gro), no están solos en su gusto por la demencia. Los lectores en general responden al extravío en la literatura en todos
sus aspectos, tanto en los escritores establecidos como en los experimentalistas. Es Norman Mailer en lo más intenso de su psicosis, la criatura más
que el dueño de sus fantasías, lo que nos conmueve hasta la admiración;
mientras que en el caso de Saúl Bellow, toleramos el optimismo teórico (el
cual nunca me ha convencido plenamente) y lo aceptamos en homenaje a
su fértil paranoia. Aun los ensayistas y analistas nos atraen actualmente por
un cierto desvarío redentor. (N. O. Brown, M. McLuhan) . Nuevas formas
de psiquiatría social ( en las que se anticipó la literatura) se inclinan a considerar la esquizofrenia no como una enfermedad que debe curarse, sino como
una incursión en el mundo psíquico desconocido, una especie de exploración del espacio interior, como en la obra de Ken Kesey, One Flew Over
the Cuckoo's Nest. Es significativo que una de las revistas humorísticas de
mayor éxito que haya existido en los Estados Unidos desde la Guerra tenga
eJ título de Mad. Muchos de los novelistas contemporáneos consideran que
una forma de hacer frente a un mundo desquiciado que no parece tener
sentido, es no tratar de dárselo, sino más bien mofarse de él - generalmente
con un humorismo siniestro y extravagante, l'humour noir, que nada tiene
que ver con la sátira intelectual. Es la misma risa absurda que se escucha
en los teatros de Brodway en "Dad, poor day, they have hung him in the
closet and I aro so sad"; la misma que provoca Charles Adams con sus cartones. Es una reacción ante la experiencia sin causa, ante sus hilos cortados,
ante sus eslabones rotos. Algunos de los escritores que practican esta clase de
humor, inclusive en la novela, son Ellison en Invisible Man, J. P. Donleavy
en Ginger Man, Heller en Catch 22, Burroughs en Naked Lunch, y James
Purdy.
Lo que me parece claro al examinar la novela norteamericana de la posguerra es que ha ocurrido un rompimiento en la continuidad histórica y que
el pasado ya no está presente como consideraban los humanistas que debía
estar siempre. La idea que se tenía en el Renacimiento de que la historia
está relacionada orgánicamente con el presente y que le es significativa, ha
sido rechazada en forma más absoluta de lo que hubiéramos creído posible
quienes nos dedicamos a la investigación del pasado y cuyo instrumento de
investigación es la palabra. No só1o se han derrumbado las estructuras sociales e intelectuales del mundo occidental bajo el impacto de una nueva
sociedad tecnológica de masas -sino que la noción fundamental del Hombre aceptada por la cultura occidental, ha sido socavada también. No sola-

322

mente estamos presenciando la formación de un
.
Posiblemente tamb",
.
ª Nueva
Sociedad de Masas.
ien somos testigos de Ja f
·,
de Hombre el cual segun' 1
ormac1on de un nuevo modelo
'
,
o presentan muchas de l
francamente monstruoso ha d "ad d
. as nove1as modernas, es
•
'
eJ O e ser esencialmente h
M h
escntores han jugado con esta idea d 1
.,
umano.
uc os
ler habla de ella con relac·,
l e a mutac1on de la especie -Leslie Fied'
ion a a presente ge
·,
·
• .
brillante y profético estudio titulad "Th N nerac1on uruvers1tana, en un
Partisan hace unos dos an~o ( t ~o d e19 ew Mutants" publicado en el
s o ono e
65)
tal
.
haber ocurrido ya antes d
-y
eventualidad puede
1
cuenta. La litera~ra m, e que a ~ayor parte de nosotros se haya dado
as nueva -as1 se trate de Beckett o B
.
ler o Genet- nos revela un
d
l
urroughs, Ma1mun o en e que lo p ain
h
ha desaparecido.
ur ente umano casi
Todo esto representa grandes problemas ue l
.
si realmente se preocupa co
q
e novelista debe solucionar
.
'
roo corresponde a un artista enuin
prender y dejar constancia de la "realid d" d
,
g
o, por comgesticulaciones del pasado.
ª e su epoca, en vez de repetir
Porque ciertos elementos
básicos de su arte como lo practicaban
.
•
d ecesores - 1a sociedad y el • d" "d
.
sus prem ivi uo Y sus relaciones entr '
h
ante sus propios ojos. En el "m d
. '
e s1- se an roto
.
un o extenor' ya no cree l "Y "
crec1entemente evasivo y desconectado ese y
.
' e
o _se toma
brantándose la realidad exte . )
,h
o ( a _medida que ha vemdo quenor se a convertido en el su
, •
punto de referencia para el escritor moderno y "l
I b ,-r:remo : umco
abandonándolo la alabra
_
·
pa a ra también está
y el mundo e~tre ~ d" "dque anltano ~onstituía el eslabón entre el hombre
'
IVI uo y a sociedad
Además, debe tratar de expr
. ., .
continuidad y s·
,
esar su vision de este nuevo mundo -de dismrazon- con palab
histórico y (en parte cuand
ras, dque son 1as creaciones de un pasado
'
o menos) e una me te
.
l
.
En cierto modo el n· ovelIS.t
n raciona y consciente.
'
a que contempla J
f "d d
los músicos los danzantes y l
d
as ac ivi a es de los pintores,
'
os pro uctores de
lí ul
•
quienes no dependen de la palabra y pueden utilb:.e \bas cmematográficas,
recursos de la Ciencia quizá sienta
, . . ar
remente los nuevos
por la época de los j¡ts Ciertament;u; está ;1a3ando en coche de caballos
por excelencia de la civilización de I aalnobve ª. que era el arte -la forma
ª Pl a ra rmpresa -ha descen&lt;lido en
el mundo durante un período
en que la comunicación humanae:e
:!alabr~ y~ nlo si~i~an nada,
nos verbal.
Y mas VISUa Y auditiva y me-

ª

m"

r:ce

323

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Letras, 1968, No 9, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AQUINO Tu. DE. In Aristotelis "de Anima" commentarium (Ed. A. Pirotta), Turin,
Marietti, 1925. I vol. XII-307 pp.
-Summa Theologica, Ed. B.A.C., Madrid, 1952. (5 vols.).
-Quaestiones Disputatae -2 vols- (Ed. R. Spiazzi), Ed. VIII, Turin, Marietti, 1949.

O tras fuentes:
ARMSTRONG, A. H., An Introduction to Ancient Ph11osophy, Westminster, Newman
Press, 1949, xvi-241 pp.
BRENTANO FRANZ, Aristóteles ( tr. M. Sánchez Barbado) , Barcelona, Labor, 1930, 190 pp.
CoPLESTON, S. l., ANTONIO, ArusTÓTELEs, Tratado del Alma, (Texto, traducción directa
del griego con estudio introductorio), Bs. Aires, Espasa-Calpe, 1944, 264 pp.
FROEBES, S. l., JosEF, Psychologia Speculatiua, 2 vols., Friburgo, Herder, 1927.
]AEGER WERNER, Aristotle -Fundamentals of the History of his developement- (tr. R.
Robinson), 2a. Ed. ( with two app.), Oxford, Clarendon Press, 1948, 475 pp.
MEYER HANs, Thomas uon Aquin -Sein system und seine geistesgechichteliche stellung-, Bonn, Hanstein, 1938, xii-641 pp.
MoRÁ,N, S. l., IAcoaus, Psychologia, 2 vols. (Cursus Philosophicus Collegii Maximi
Ysletensis, S. l., Pars V), México, Buena Prensa, 1949.
NuYENS FRANgors, L'Euolution de Psychologie D'Aristote -prólogo de M. Mansion-,
( tr. del holandés por M. Théo Schillings), Louvain, Editions de l'lnstitut Supérieur
de Philosophie, 1948, xv-353 pp.
Ross, W. DAVID, Aristotle, 5a. Ed., London, Methuen, 1949, vii-300 pp.
, SHUTE CLARENCE, La Psicología de Aristóteles ( tr. E. San Martín), Puebla, J. M.
Cajica, 1946, 203 pp.
SIWEK, S. I., PAuLus, Aristotelis De Anima Libri Tres, Grece et Latine (Edidit,
versione auxit, notis illustravit), Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1946 (en tres
fascículos), 358 pp. en total.
SiiRCHER JosEF, Aristoteles' Werk Und Geits -untersucht und dargestellt-, Paderbom, F. Schoning, 1952, 453 pp. y 3 láminas.

288

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS VARIANTES TEXTUALES EN EL ROMANCE "A FILLA
DO REI DE FRANCIA" DEL ROMANCERO POPULAR GALLEGO
Lrc. EnuARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León.
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.

AL REVISAR EL "Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral", recogido por
Carré Alvarellos, hemos encontrado el conocido romance "La Hija del Rey de
Francia", consignado también en el Romancero Peninsular y en lengua castellana.1
Esta situación, arriba apuntada, no causa extrañeza alguna, si pensamos en
ese fondo popular común de la tradición que necesariamente existe en los inicios de nuestras literaturas. Fondo popular que se extiende indiscutiblemente en
lo largo y ancho de la Península Ibérica, dando por resultado una serie de coincidencias, interpolaciones y comunicaciones entre las diversas regiones de la
rmsma.
Hay, sin embargo, en este particular romance, un dato de interés especial.
En el mismo Romanceiro Galego encontramos el poema consignado en cuatro ocasiones, correspondiendo cada una de ellas a distintas regiones de Galicia.
La situación del Romance cambia considerablemente, de esta manera, ya
que cada uno representa una variante con respecto a los demás.
En una primera observación de las cuatro muestras, encontramos que dos
de ellas presentan una fuente común. Los Romances prácticamente son iguales
y las variantes textuales que se destacan no afectan en mucho su contenido general, aunque en cierta medida sí al índice estilístico de los mismos. Para distinguirlos les llamaremos "Al" y "AII".
1 El romance castellano ---consignado en el apéndice 1- presenta algunas variantes
con respecto al gallego. Véase sobre todo la personificación que se realiza en el Gallego:
"Eu íbame para Francia/ a Francia a moi ben garrida..." En tanto el Castellano:
"De Francia partió la niña/ de Francia la bien Guarnida.. ."

291

,,.

�Las otras dos muestras encierran mayor problema y, a nuestro parecer provienen de otra corriente textual distinta a la de "Al" y "AII". Les llamaremos

"B" y "C".
La variante "Al" nos presenta sesenta y cuatro versos octosilábicos, asonantados en los pares. Los cuatro primeros versos ya muestran divergencias con
la variante "AII". Dicen así:

soluta el camino hacia Francia, porque de esta manera evitará una serie de
rodeos que necesariamente dará "Al".
Dice "Al":
-Qué facés ahí doncela
senlleira, seu compañía?
-Eu íbame para Francia
onde padre e madre tiña,
errado había o camiño,
o camiño errado había,
se vos prouguer, cabaleiro
facerme has compañía
-Fólgome d'elo, señora,
fólgome en poder servila.

Eu íbame para Francia
a Francia a moi ben garrida
íbame para París
onde padre e madre tiña.

En tanto, la variante "AII", suprime los dos versos intermedios, e invierte
el orden de los términos del segundo (cuarto de "Al") , quedando :
Eu íbame para Francia
onde madre e padre tiña.

Evidentemente el cantor de la variante "AII" ha olvidado los versos intermedios, pero no sólo ésto, sino que al cambiar el orden de los términos en el
segundo verso (cuarto de la variante "Al"), ha introducido un rasgo de estilo,
presentando en primer término, ante los ojos del lector o los oídos del escucha,
la madre y posteriormente el padre. ¿ Matriarcado y patriarcado en las diversas
regiones de Galicia?
Los seis siguientes versos de la variante "Al" dicen:
Errado había o camiño
o camiño errado había
arrimárame a un castelo
por · atapar compañía
por y viña un escudeiro
cabalgando a sua guisa

y se corresponden a los versos tercero a octavo de la variante "AII". Presenta esta variante algunos datos de interés: el verso quinto dice "Arrimeime
a un castiñeiro", contra "Arrimárame a un castelo" de la variante "Al". El
verso sexto utiliza el verbo "AGARDAR" contra "ATOPAR" de "Al". El séptimo
y octavo versos nos muestran una variante de importancia. Dicen: "e vin vir
un cabaleiro/ que para Francia camiña", en tanto que "Al" dice "un escudeiro" y cabalga "a sua guisa". El cantor de "AII" define ya de manera ah-

En cambio en la variante "All" se evita el estribillo y todo se resuelve del
verso noveno al décimo tercero. Dice así:

-Que f acés aquí, doncela,
que f acés aquí, meniña?
-se vos prouguer, cabaleiro,
levádeme en compañía
-Fólgome d'elo, meniña...

Hay que observar el tratamiento, mucho más cariñoso y amable en "AII"
que en "Al", pues mientras se dice: "meniña", en cambio en "Al" ''Doncela
y Señora". Tratamiento este mucho más respetuoso y por tanto seco, sin vida.
Dice "Al" :
Apeouse do cabalo
por lle facer cortesía
pos a meniña a garupa
despois amontouse axiña.

El cantor de "AII" evita explicaciones y concretando dice en los versos
décimo cuarto y décimo quinto:
e a garupa do cabalo
descontadiño a subía

292
293 ·

�logrando en ello una mayor rapidez en el acontecer, sin por eso entorpecer la
. acción y el movimiento del romance.
Continúa "Al":

Aló pol-o monte abaixo
de amores a requería.
Ameniña desque oía
díxole con ousadía
-Tate, tate, cabaleiro,
non fagás tal vilanía,
eu sou filla d' un malato
cheo de malatería
e se vos a min chegardes
logo se vos pegaría. ..
"En "AII", el pasaje prácticamente es idéntico. Hay algunos giros del lenguaje distintos de "Al", pero no cambian en absoluto el tema. Anotamos algunas variantes de consideración: "Ende chegando a unha fraga" por "Aló
poi-o-monte abaixo". "Tente, tente, cabaleiro" por "Que seu filia d'un malato/
qu'está na malatería", en tanto "eu sou filia d'un malato/ cheo de malatería".
"Malato vos tornarías" por "logo se vos pegaría".
Cosa interesante es la supresión de dos versos en la variante "AII", los
cuales aparecen en "Al" y sirven de enlace y explicación a lo posterior. Dicen
así: "O cabaleiro co medo/ neu palabra respondía". Sin embargo en "AII",
pese a la economía expresiva, no se pierde el tema.
Más adelante dice "Al":

Andaron catro xornadas
y a Francia chegado tiñan
cando entraron en París
a meniña moito ría.
Mientras "AII":

Llama la atención, de inmediato, el dato temporal expresado en "Al", mientras se suprime en "AII": "Anclaron catro xornadas", en tanto "AII": "Foron
andando o camiño".
Más adelante dice "Al":

-De que vos rídes, señora
de que vos rídes, meniña?
Así f alou a doncela
ben oirés o que dicía
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía,
teve a meniña nos brazos
a fer sua, ben podía,
por medo que a min chegado
malato se tornaría
seguiu andando camiño
catándolle cortesía.
Por otra parte "AII", en su economía evita, de nueva cuenta, explicaciones
y termina:

-De qué vos rídes, señora,
de qué vos rídes meniña?
-Ríome do cabaleiro
que cheo de cobardía
tivo a meniña nos brazos
e gardoulle cortesía.
"Al" continúa aún, mientras "AII" termina sin más complicaciones. El romance en la variante "AII" queda trunco.
Por otra parte tenemos la variante "B", la cual evidentemente es un fragmento de un romance mayor. La temática, sin embargo, está bordada sobre la
estructura de las variantes "Al" y "AII". Además, si observamos atentamente,
la variante "B" está en estrecha relación con la variante "U' en cuanto al acercamiento de temática. Tratemos de relacionarlas.

.

La variante "B" dice así:

Foron andando o camiño
y a Francia chegado habían
e nas portas de París
·a doncela moito ría.

· 294

-Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás;
malos fados me fadaron

295

�no ventre da miña nai.
Sete anos m5nos un día
n-esta oliveira hei d'estar;
non beberei auga fría,
nin comer cousa con sal;
malos fados me f adaron
no ventre da miña nai.
Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás.
-Se queres miña compaña,
tua me podes levar,
-Veña, pois, miña señora,
miña nena, veña xa.
Montouna no seu cabalo,
e perlo da vita xa,
a meniña ríse, ríse,
ríse e xa non pode mais.
-Por qué rís, miña señora,
de que vos rídes meniña.
-Ríome do cabaleiro,
da sua gran cobardía,
ter a meniña no campo
e catarlle cortesía.
-Volva cá, miña señora,
unha cousa me esquecía
-Non volverei meu amigo,
xa sei o que me quería,
mais seipa que anque volvese
a min non se atrevería;
encantos traio comigo
que ben defenderían,
e o home que a min chegase
moi caro lle costaría.
Hasta aquí llega el texto de "B". Compárese el verso inicial con el décimo
octavo de la variante "AII". Sin embargo, en "B" la temática varía, pues en
tanto "Al" y "AII", la exclamación surge como defensa de la dama ante
el arrebato amoroso, en "B", en cambio, surge como llamada de atención al
caballero que pasa. De aquí en adelante el desarrollo es distinto. Sin embargo,
296

hay algunos pasajes que vale la pena acercar a las variantes "Al" y "AII".
Por ejemplo: los versos diez y siete a veinte de la variante "B" con los versos
cuarenta de "Al" y veintisiete de "AII". En ellos se describe la situación de la
risa de la doncella. Hay que observar que en "B" la dama ríe hasta que "xa
non pode mais", en tanto que en "Al" y "AII" "a doncela moito ría". Posteriormente, ante esta situación, la respuesta desconcertada del caballero: En
"B": "-Por que rís, miña señora,/ de que vos rídes meniña". Mientras en
"Al" y "AII": "De qué vos rídes, señora,/ de que vos rídes meniña".
Luego, más tarde la respuesta más desconcertante aún de la dama. Dice
"B": "Ríome do cabaleiro, / da sua gran cobardía,/ ter a meniña no campo/
e catarlle cortesía". En tanto "Al" y "AII" ( con las variantes anotadas arriba): "-Ríome do cabaleiro/ e da sua cobardía,/ teve a meniña nos brazos/
a fer sua, ben podía,/ por medo que a min chegado/ malato se tornaría/ seguiu
andando camiño/ catándolle cortesía".
El caballero ante ésto quiere regresar. Véanse los versos veintisiete y veintiocho de "B" y compárense con los versos cincuenta y cinco a cincuenta y
ocho de "Al" que dicen:

-Perdoadme, señora
unha cousa me esquecía
habemos voltar a España
que n-eso me vai a vida.

La contestación de la dama no se hace esperar. Véanse los versos 29 a 36
de "B" y compárense con los versos 59 a 64 de "Al", los cuales dicen:
-Siga adiante cabaleiro
qu'eu atrás non voltaría
filia sou do rei de Francia
e da reina Constantina
y hei de premar agora
por me facer compañía.
Naturalmente en "B" la situación de la dama es distinta a la de "Al", sin
embargo la temática se desarrolla en una línea que hacia el final empieza a
ser divergente. Mucha más relación tiene este final con la variante "C", aunque con algunos términos cambiados.
La variante "C" 2 está compuesta por 53 versos octosilábicos. El comienzo
• Compárese esta variante con el Romance Castellano "La Infantina Encantada" consignado en el apéndice II. En el Romance Castellano no existe el elemento de recono-

297

�del Romance no tiene relación con "AI", "AII" y "B". Sin embargo hacia el
verso 21 empieza a tener cierto acercamiento, muy ambiguo, con "B". En el
verso 26 se presenta la situación del caballo, luego la risa de la doncella y la
pregunta desconcertada del caballero, su consiguiente respuesta y el deseo de
regresar por el camino andado. Temas estos ya documentados ampliamente en
"AI", "AII" y ''B".
Hacia el final la variante "C" se puede relacionar con "AI", en la cual la
hija del rey de Francia, promete recompensa al caballero por "lle facer compañía", luego de descubrirse como tal. En "C", la doncella promete una espada
de oro a cambio de la de plata del caballero. Esta promesa la lleva, posteriormente, a descubrirse. Sin embargo en el descubrimiento se presenta un nuevo
factor: el reconocimiento o anagnórisis -a la manera clásica. Ella es hija
del rey de España y el caballero lo es también. Son hermanos. Veamos el fragmento por el interés que reviste.

hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
donde se puede ver la implicación temática.
Estos datos nos hacen pensar en una fuente -desgraciadamente desconocida- común a ambas corrientes textuales.3

APÉNDICE

I

Romance que dice: ''De Francia partió la niña". 4

De Francia partió la niña,
de Francia la bien guarnida:
íbase para París,
do padre y madre tenía.
Errado lleva el camino,
errada lleva la guía;
arrimárase á un roble
por esperar compañía.
Vió venir un caballero,
que á París lleva la guía.
La niña desque lo vido,
de esta suerte le decía:
--Si te place, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Pláceme -dijo- señora;
pláceme -dijo- mi vida-.
Apeóse del caballo
por hacelle cortesía;
puso la niña en las ancas
y él subiérase en la silla.
En el medio del camino,
de amores la requería.
La niña desque lo oyera
díjole con osadía:

-Adiante, meu cabaleiro,
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus pais, esperten;
esperten con _alegría
pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.
Por otra parte, entre "B" y "C" hay algunos elementos comunes que no
están documentados en "AI" y "AII". Véanse por ejemplo los versos tres a
diez de la variante "B" y compárense con:

-Estou cumpriendo unha f ada
que me botou unha tía
3

cimiento. La doncella es hija del "gran rey/ y de la reina de Hungría". El final no responde a nuestra variante "C". Sin embargo los versos iniciales de ambos son idénticos.

298

Consignamos el texto completo de la variante "C" en el apéndice III.
• DÍAz-PLAJA, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I. Edit.
Labor. Barcelona, 1958, p. 648.

299

�-Tate, tate, caballero,
no hagáis tal villanía:
hija soy de un malato
y de una malatía;
el hombre que á mí llegase
malato se tornaría-.
El caballero con temor
palabra no respondía.
A la entrada de París
la niña se sonreía.
-¿ De qué vos reís, señora?
¿De qué vos reís, mi vida?
-Ríome del caballero,
y de su gran cobardía.
Tener la niña en el campo,
y catarle cortesía!Caballero con vergüenza
estas palabras decía:
-Vuelta, vuelta, mi señora,
que una cosa se me olvida-.
La niña como discreta dijo:
-Yo no volvería;
ni persona, aunque volviese,
en mi cuerpo tocaría:
hija soy del rey de Francia
y de la reina Constantina;
el hombre que á mí llegase
muy caro le cost.aría-.

APÉNDICE

II

Consignamos en este apéndice dos variantes del romance castellano "La
Infantina Encantada".
A cazar va el caballero,
a cazar como solía,
los perros lleva cansados,
el halc6n p~rdido había;
andando, se le hizo noche

300

en una oscura montiña.
Sentárase al pie de un roble,
el más alto que allí había:
el tronc6n tenía de oro,
las ramas de plata fina;
levantando más los ojos
vió cosa de maravilla:
en la más altita rama
viera estar una infantina;
cabellos de su cabeza
con peine de oro partía,
y del lado que los parte,
toda la rama cubrían;
la luz de sus claros ojos
todo el monte esclarecía.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima;
hija soy yo del gran rey
y de la reina de Hungría;
hadaáronme siete hadas
en brazos de mi madrina,
que quedase por siete años
hadada en esta montiña.
Hoy hace los siete años,
mañana se cumple el día;
espéresme, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Espereisme vos, señora,
hasta mañana, ese día;
madre· vieja tengo en casa,
buen consejo me daría.
La niña le despidiera
de enojo y malenconía:
-¡ Oh, mal haya el caballero
que al encanto no servía;
vase a tomar buen consejo,
y deja sola la niña!
Y a volvía el caballero,
muy buen consejo traía;
busca la montiña toda,

301

�ni halló roble, ni halló niña;
va corriendo, va llamando,
la niña no respondía.
Tendió los ojos al lejos,
vió tan gran caballería;
duques, condes y señores
por aquellos campos iban;
llevaban la linda infanta,
que era ya cumplido el día.
El triste del caballero
por muerto en tierra caía,
y desque en sí hubo tornado,
mano a la espada metía:
-Quien pierde lo que yo pierdo,
¿qué pena no merecía?
¡ Yo haré justicia en mí mismo,
aquí acabará mi vida!-" 5

ROMANCE DE LA lNFANTJNA

A cazar va el caballero,
á cazar como solía;
los perros lleva cansados,
el falcón perdido había;
arrimárase á un roble,
alto es á maravilla.
En una rama más alta,
viera estar una ínfantina;
cabellos de su cabeza
todo el roble cobrirían.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima.
Fija soy yo del buen rey
y la reina de Castilla;
siete fa das me fadaron
en brazos de un ama mía,
• MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN. Flor Nueva de Romances Viejos, la. Eclic. (Col.
Austral No. 100), Eclit. Espasa-Calpe Argentina. Bs. As. 1939, pp. 223 y ss.

302

que andase los siete años
sola en esta montiña.
Hoy se cumplen los siete años,
ó mañana en aquel día:
por Dios ruego, caballero,
llévesme en tu compañía,
si quisieres, por mujer;
si no, sea por amiga.
-Esperéisme vos, señora,
fasta mañana, aquel día,
iré yo tomar consejo
de una madre que tenía-.
La niña le respondiera
y estas palabras decía:
-¡Oh mal haya el caballero
que sola deja la niña!El se va á tomar consejo,
y ella queda en la montiña.
Aconsejóle su madre
la tomase por amiga.
Cuando volvió el caballero
no la hallara en la montiña:
vídola que la llevaban
con muy gran caballería.
El caballero des la vido
en el suelo se caía;
desque en sí hubo tornado
estas palabras decía:
-Caballero que tal pierde,
muy gran pena merecía;
yo mesme seré el alcalde,
yo me seré la justicia:
que le corten pies y manos
y lo arrastren por la villa.6

• DÍAz-PLAJ A, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I.
Eclit. Labor. Barcelona, 1958, p. 643.

303

�APÉNDICE

III

¿Por qué te rf,s tu, miniña?
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía
~Volta, volta, meu cabalo,
qu'a espada deixei perdida.
-Adiante, meu cabaleiro;
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España,
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus país, esperten;
esperten con alegría
Pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.7

Transcribimos íntegra la variante "C".
A

INFANTA ENCANTADA

A caza va o cabaleiro
a caza, como solía
os perros leva cansados
y a caza non parecía
Escureceulle no monte,
n-unha escura montiña:
arrimárase a un roble
dos mais altos qu'alí había
Vindo poi-a meia noite
ergueu os olios arriba;
vira estar unha doncella,
vira estar unha miniña.
O pelo da sua cabeza
todo o roble recobría,
os dentes da sua boca
parecen a neve fría,
os olios da sua cara
todo o monte escrarecían
-¿ Qué fais ahí, la doncella?
¿Qué fais ahi la miniña?
- Estou cumprindo unha fada
que me botou unha tía:
hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
-Pois báixate díahi, miniña,
levareite no cabalo,
ou nas ancas, ou na silla
- Nas ancas non, cabaleiro,
qu'é grande descortesía;
na silla sin, qu'eu iría.
E no medio do camiño
a miniña se sorría
-¿PQr qué te rís tu doncella?

304

{

1
GARRÉ ALVARELLOS, Lo1s. Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral. Junta
de Província do Douro Litoral, Comissao de Etnografia e História. Vol. XVII. Porto,
1959, pp. 76 Y SS.

305
H20

�EL DANIELIS LUDUS DE LA CATEDRAL DE BEAUVAIS
Edición y traducción de L urs AsTEY V.
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey

EL DANIELIS LUDUS es un drama litúrgico que pertenece al ciclo de Navidad
( cf. los vv. 290-301 y 409-16, así como el uso del himno Nuntium vobis). De

acuerdo con sus líneas iniciales, fue redactado en Beauvais, por un grupo de
jóvenes -sin duda estudiantes. Y sus vv. 6-10 y 206-09 autorizan a pensar que
se escribió para ser representado. Escenifica dos momentos de la leyenda de
Daniel en la corte de Babilonia: el banquete de Baltasar y la exaltación
de Daniel por Darío el medo -Daniel, V 1 a VI 27- fundiendo deliberadamente los dos pasajes de la Vulgata (VI 16-24 y XIV 28-41 ) que sitúan al
protagonista en el foso de los leones. Alude a otros episodios relatados en el
mismo libro: la locura de Nabucodonosor, el juicio de Susana y los viejos,
la derrota de Bel y el dragón (explicablemente confundidos estos dos últimos) .
Conoce asimismo el drama latino medieval de los profetas. En efecto, el oráculo
mesiánico que Daniel glosa -"Sanctus sanctorum veniet et unctio deficiet'' :
vv. 409-16 y cf. 298-301- y que no se halla en el texto bíblico, aparece desde
el siglo XI en las distintas versiones del Ordo prophetarum.1 Se sustenta, además, en una Historia de Daniel representando,2 obra de Hilario, discípulo de
Abelardo. Porque no sólo se dan ya en ésta la misma selección de los episodios
de Baltasar y de Darío para articular el soporte de la acción dramática, igual
fusión de las dos escenas que acontecen en el foso de los leones más la consiguiente presencia de Habacuc y, en condición embrionaria, la misma forma de
1
Ver ya el texto de San Marcial de Limoges: K. YouNG, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 138-42. La profecía ocurre por primera vez, en forma
ligeramente diferente, en un Sermón de San Agustín obispo acerca del nacimiento del
Señor, escrito en el siglo VII, que es la fuente principal del ordo mencionado.
• Hilarii versus et ludi, ed. J. B. Fuller (Nueva York, 1929), 98-117.

307

�constituir la compos1c1on litúrgica a base de procesionales y de secuencias,
sino que ocurren también en ella elementos textuales y rítmicos concretos que
el Ludus desdobla o desarrolla. Así por ejemplo, la expresión inicial "Ad honorem tui, Christe" (v. 1) y el estribillo de un procesional cantado ante Daniel: "Gaudeamus, / laudes sibi debitas / referamus" (vv. 213-15 etcétera),
proceden de una laude a Darío: "Ad honorem tui, Dari, / quia decet [nos)
letari, / omnes ergo mente pari, / gaudeamus, / laudes tibi debitas / referamus", que se halla presente en la Historia. Y esta relación entre los dos dramas
hace posihle establecer la fecha de composición del primero entre el período
de la actividad literaria de Hilario (c. 1125-1140) y los años (entre 1227 y
1234) en que se escribió el manuscrito Egerton 2615, del Museo Británico, en
cuyos folios 95r-108r se conserva el único ejemplar conocido de aquél.3
El Danielis ludus -a cuyo texto acompaña una rica elaboradón musical,
apoyada en aproximadamente cincuenta diferentes melodías 4 - ha sido editado, con (m) o sin transcripción de la música, en (a) F. Danjou, "Le
théatre religieux et populaire au Xllle siecle: le Mystere de Daniel", Revue
de la Musique Religieuse, Populaire et Classique, 4 ( 1848), lám. 1-32 (primera
edición) (m) ; (b) E. de Coussemaker, Drames liturgiques du M oyen Age
( París, 1861), 49-82 (m) y lám. 3 (facsímil del fol. 95r del ms.) ; ( c) K.
Young, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 290-301; (d)
G. Cohen, Anthologie du drame liturgique en France au Mayen Age (París,
1955; Lex Orandi, 19), 205-35 (con traducción); y (e) N. Greenberg, A
thirteenth-century musical drama: the plag of Daniel, edited f or modern performance (Nueva York, 1959), 3-111 (m) (con traducción). Al parecer, nunca había sido vertido al español anteriormente.
lncipit Danielis ludus
Ad honorem tui, Christe,
Danielis ludus iste
in Beluaco est inuentus,
et inuenit hunc inuentus.
Dum uenerit rex Balthasar, principes
sui cantabunt ante eum hanc prosam:

Principia el drama de Daniel
En honor a ti, Cristo,
este drama de Daniel
en Beauvais fue ideado,
y Jo ideó la juventud.
Mientras el rey Baltasar va llegando,
sus príncipes cantarán esta prosa delante
d e él:

• Para la fecha del manuscrito, ver E. K. CHAMBERS, The Mediaeval stage (Oxford,
1903), I 284-85. No se ve con claridad por qué Young acepta las Inismas fechas pero
declara que el manuscrito se escribió "durante la primera mitad del siglo XII" (op.
cit., 11 486).
• Ver W. L. SMOLDON, "Liturgical drama", en The new Oxford history o/ music, II:
Early Medieval music up to 1300, ed. A. Hugues (Londres, 1955), 213-19.

308

( 5) Astra tenenti cunctipotenti
turba uirilis et puerilis
contio plaudit.

Al todopoderoso que sustenta los as[tros
este grupo de hombres y de niños
reunido aclama.

Nam Danielem multa fidelem
et subiisse atque tulisse,
(10)
firmiter audit.

Porque las muchas cosas que el leal
sufrió y padeció,
[Daniel
las ha escuchado atentamente

Conuocat ad se rex sapientes
gramata dextre qui sibi dicant
enucleantes.
Que quia scribe non potuere
( 15) soluere, regi ilico muti
continuere.

Sed Danieli scripta legenti
mox patuere que prius illis
clausa fuere.

( 20) Quem quia uidit preualuisse
Balthasar illis, fertur, in aula
preposuisse.
Causa reperta non satis apta
destinat illum ore leonum
(25)
dilacerandum.

Sed, Deus, illos ante malignos
in Danielem tune uoluisti
esse benignos.
Huic quoque panis, ne sit inanis,
( 30) mittitur a te prepete uate
prandia dante.

Tune ascendat rex in solium, et satrape, ei applaudentes, dicant:
Rex, in eternum uiue!
Et rex apperiet os suum dicens:

Ante si convocó el rey a los sabios
para que le desentrañasen el Inisterio
de letras hechas por una mano.

Y como no les fue posible descifrar[las,
los escribas, mudos, frente al rey
permanecieron sin palabras.
Pero a Daniel, al leer lo escrito
luego se le manifestó lo que para ellos
estaba oculto.
[antes
Porque lo vio sobresalir,
Baltasar - e relata- lo antepuso
a ellos en palacio.
Una causa que se encontró, no lJlUy
[idónea,
luego lo destinó a ser desgarrado
por las fauces de unos leones.
Pero tú, Dios, quisiste que éstos,
malignos antes,
entonces con Daniel fuesen benignos.
También el pan, para que no des[falleciera,
le era enviado por ti, y, por el aire,
[un profeta
le llevó el alimento.
Entonces suba el rey a su trono y los
sátrapas, aclamándolo, digan:
¡ Vive, rey, para 'siempre!

Y el rey abrirá su boca y dirá:

309

�Vos qui paretis meis uocibus,
afferte uasa meis usibus
(35) que templo pater meus abstulit,
Iudeam grauiter cum perculit.

Vosotros que obedecéis a mis pa[labras,
traed para mi uso aquellos vasos
que mi padre retiró del templo
cuando con mano fuerte derribó a
Uudea.

Satrape, uasa deferentes, cantabunt
hanc prosam ad laudem regis:

Los sátrapas, al traer los vasos, cantarán
esta prosa en alabanza del rey:

(40)

lubilemus regi nostro
magno ac potenti.
Resonemus laude digna
uoce competenti.

Demos gloria a nuestro rey,
poderoso y grande.
Vibremos en su alabanza merecida,
con voz adecuada.

Resonet iocunda turba
sollempnibus odis.
Cytharizent, plaudant manus,
mille sonent modis.

Vibre, gozoso, este grupo,
con cantos solemnes.
Las manos toque la cítara, aplaudan,
suenen de muchos modos.

iudeorum templa
magna fecit, et hic regnat
eius per exempla.

Su padre, al destruir
los templos de los judíos,
realiro una gran hazaña, y él reina
por el ejemplo de aquél.

Pater eius spoliauit
regnum iudeorum:
hic exaltat sua festa
decore uasorum.

Su padre saqueó
el reino de los judios:
él da realce a sus fiestas
con la preciosidad de los vasos.

Hec sunt uasa regia

Es tos son los regios vasos
de los que fue despojada
Jerusalén, con los que se enriquece
Babilonia regia.

(45) Pater eius destruens

(50)

(55)

(60)

quibus spoliatur
Iherusalem et regalis
Babylon di tatur.
Presentemus Balthasar
ista regi nostro,
qui sic suos perornauit
purpura et ostro.

Llevémoslos ante
Baltasar, rey nuestro,
que tanto adorna a los suyos
con púrpura y múrice.

lste potens, iste fortis,
iste gloriosus,
iste probus, curialis,
decens et formosus.

El es fuerte, él potente,
él es glorioso,
él recto, él cortés,
pulido y hermoso.

(65) lubilemus regi tanto
uocibus canoris.

310

Demos gloria a rey tan grande,
con voz melodiosa.

( 70)

Resonemus omnes una
laudibus sonoris.

Vibremos todos a una
con alabanzas resonantes.

Ridens plaudit Babylon,
lherusalem plorat:
hec orbatur, hec triumphans,
Balthasar adorat.

Babilonia, riendo, aclama,
Jerusalén llora:
despojada ésta, aquélla, en triunfo,
a Baltasar adora.

Omnes ergo exultemus
tante potestati,
( 75) offerentes regis uasa
sue roaiestati.
Tune príncipes dicant:
Ecce sunt ante faciem tuam.

lnterim apparebit dextra in conspectu
regis, scribens in pariete Mane, Teche!,
Phares, Quam uidens, rex stupefactus
clamabit:
Vocate mathematicos,
caldeos et ariolos.
(80) Auruspices inquirite
et magos introducite.
Tune adducentur magi, qui dicent
regi:
Rex, in eternum uiue!
Adsumus ecce tibi.
Et rex:
Qui scripturam hanc legerit
(85) et sensum aperuerit,
sub illius potentia
subdetur Babylonia,
et insignitus purpura
torque fruetur aurea.

Illi uero, nescientes persoluere, clicent
regí:
(90) Nescimus persoluere
nec dare consilium
que sit superscriptio
nec manus inditium.

Alegrémonos, pues, todos,
por poder tan grande,
ofreciendo al rey los vasos
de su majestad.
Entonces digan los príncipes:
He aquí que se hallan delante de
[tu rostro.
Entre tanto, aparecerá una mano derecha a la vista del rey, escribiendo en
la pared Mane, Tecel, Fares. Al verla,
el rey, atónito, exclamará:
Llamad a los judiciarios,
a los astrólogos y a los adivinos.
Buscad a los arúspices
y haced venir a los magos.
Entonces serán traídos los magos, quienes dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Henos aquí ante ti.

Y el rey:
A quien lea esta inscripción
y descubra su sentido,

Babilonia quedará sometida
a su dominio
y, revestido él de púrpura,
usará un collar de oro.
Pero ellos, que no saben resolverla,
dirán al rey:
No sabemos resolver ni dar dictamen
sobre qué sea esta inscripción
ni sobre el presagio de la mano.

311

�Conductus regine uenientis ad regem:

Procesional de la reina que viene hacia el rey:

Tune príncipes, inuento Daniele, dicant el:

Entonces los pr'mcipes, una vez hallado Daniel, díganle:
Varón profeta de Dios, Daniel,
ven al rey.
Ven, porque ·desea
hablar contigo.

Cum doctorum et magorum
omnis adsit contio,
secum uoluit, neque soluit
(95)
que sit manus uisio,

Pues de los doctos y magos
se reumo todo el grupo
y meditaron, pero no resolvieron
qué ha sido la visión de la mano,

Vir propheta Dei, Daniel,
uien al roi.
Veni, desiderat
parler a toi.

ecce prudens, styrpe cluens,
diues curo potentia,
in uestitu deaurato
coniunx adest regia.

he aquí que ---prudente, de linaje
rica en poder[ilustre,
con un traje dorado
se presenta la esposa regia.

( 125) Pauet et turbatur, Daniel,
uien al roi.
Vellet quod nos latet
sauoir par toi.

( 100) Hec latentem promet uatem

( 105)

per cuius indicium
rex describí suum ibi
nouerit exitium.

Ella hará que se revele un profeta
por cuya predicción
[oculto
sabrá el rey y será informado
de su ruina.

Letis ergo hec uirago
comitetur plausibus,
cordis orís que sonoris
personetur uocibus.

Acompañen, por tanto, a esta señora
jubilosas aclamaciones
que, del corazón y de la boca,
resuenen con voz sonora.

Tune regina, ueniens, adorabit regem
dicens:
Rex, in eternum uiue!
Ut scribentis noscas ingenium,
( 11 O) rex Balthasar, audi consilium.

Rex audiens hec, uersus reginam uertet
faciem suam. Et regina dicat:
Curn Iudee captiuis populis
prophetie doctum oraculis
Danielem a sua patria
captiuauit patris uictoria.
( 115) Hic sub tuo uiuens imperio,
ut mandetur requirit racio.
Ergo manda ne sit dilatio,
nam docebit quod éelat uisio.

Tune dicat rex principibus su1s:
Vos Danielem querite,
( 120) et inuentum adducite.

312

Entonces la reina, al llegar, adorará
al rey diciendo:
¡ Vive, rey, para siempre!
Para que conozcas
el pensamiento del que ha escrito,
rey Baltasar, oye consejo.

El rey, al oír esto, volverá el rostro
hacia la reina. Y la reina diga:
Con las gentes cautivas de J udca,
un sabio en oráculos de profecía,
Daniel, fue traido cautivo de su
por la victoria de tu padre. [patria
Puesto que él vive bajo tu imperio,
la razón pide que lo cites.
Ordena pues que no haya tardanza,
pues él te hará saber lo que la vi[sión oculta.
Entonces diga el rey a sus príncipes:
Vosotros, buscad a Daniel
y, hallado, traedlo.

)

( 130)

Te ditabit donis, Daniel,
uien al roi,
si scripta poterit
aauoir par toi.

Et Daniel eis:

Se halla temeroso y conturbado,
ven al rey.
[Daniel,
Lo que se nos oculta quiere
saber por ti.
Te enriquecerá con sus dádivas,
ven al rey,
[Daniel,
si lo que está escrito puede
saber por ti.
Y Daniel a ellos:

Multum miror cuius consilio
me requirat regalis iussio.
( 135) Ibo tamen, et erit cognitum
per me gratis quod est abscondi[tum.

Me pregunto con mucho asombro
por consejo de quien
me requiere el mandato regio.
Iré no obstante, y gratuitamente
revelaré lo que está escondido.

Conductus Danielis uenientis ad regem:

Procesional de Daniel que viene hacia
el rey:

Hic uerus Dei famulus,
quem laudat onuüs populus,
cuius fama prudentie
( 140) est nota regis curie.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Príncipes:
In iuuentutis gloria
plenus celesti gratia,

Este es un verdadero siervo de Dios
a quien alaba todo el pueblo,
la fama de cuya prudencia
se conoce en la corte del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
En la gloria de la juventud,
lleno de la gracia celestial,

313

�(145)

satis excellit omnibus
uirtute, uita, moribus.

Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roí par uos.

Principes:

Hic est cuius auxilio
( 150) soluetur illa uisio
in qua, seribente dextera,
mota sunt regis uiscera.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Veniens Daniel ante regem, dicat e1:
( 155) Rex, in eternum uiue!
Et rex Danieli:
Tune Daniel nomine diceris,
huc adductus cum Iudee miseris?
Dicunt te habere Dei spiritum
et prescire quodlibet absconditum.

( 160) Si ergo potes scripturam soluere,
immensis rnuneribus ditabere.

Et Daniel regi:
Rex, tua nolo munera;
gratis soluetur litera.
Est autem hec solutio:

( 165) instat tibi confusio.
Pater tuus pre omnibus
potens olim potentibus,
turgens nimis superbia
deiectus est a gloria.
( 170) N am cum Deo non ambulans
sed sese Deum simulans,
uasa templo diripuit
que suo usu habuit.
Sed post multas insanias
( 175) tandem perdens diuitias,
forma nudatus hominis
pastum gustauit graminis.
Tu quoque eius filius,
non ipso minus impius,
(180) dum patris actus sequeris,
uasis eisdem uteris.
Quod quia Deo displicet,
instat tempus quo uindicet:
nam scripture indicium
( 185) minatur iam supplitium.
Et Mane, dicit Dominus,
est tui regni terminus.
Teche! libram significat
que te minorem indicat.
( 190) Phares, hoc est diuisio:
regnum transportat alío.

aventaja mucho a todos
en virtud, vida y costumbres.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
Este es aquel con cuyo auxilio
se descifrará la visión
por la que, al escribir una mano,
fueron agitadas las entrañas del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Al llegar Daniel ante el rey, dlgale:
¡ Vive, rey, para siempre!

Et rex:

Y el rey a Daniel:

Qui sic soluit latentia,
ornetur ueste regia.

¿ Te llamas tú Daniel,

traído aqul con los infelices de Ju[dea?
Dicen que tienes el espíritu de Dios
y que adivinas cualquier cosa escon[dida.
Si, entonces, puedes descifrar esta
[inscripción,
serás enriquecido con presentes in[contables.

I

Sedente Daniele iuxta regem, induto
ornamentis regalibus, exclamabit rex ad
principem militie:

Tolle uasa, princeps militie,
( 195) ne sint michi causa miserie.

tu perdición se aproxima.
Tu padre, poderoso en otro tiempo
sobre todos los poderosos,
hinchado de arrogancia excesiva
fue derribado de su gloria.
Pues, no caminando con Dios
sino fingiéndose Dios él mismo,
arrebató del templo los vasos
y los tomó para su uso.
Pero, después de muchas locuras,
al fin perdió su riqueza:
privado de la forma humana,
probó alimento de hierba.
Y tú también, hijo suyo
no menos impío que él,
siguiendo la conducta de tu padre
usas de los misl!los vasos.
Porque eso desplace a Dios,
la hora de su venganza se aproxima,
pues el presagio de la inscripción
proclama ya tu castigo.
Y Mane, dice el Señor,
es el término de tu reinado.
Tecel sigr¡ifica la balanza
que te señala como leve.
Fares quiere decir separación:
tu reino transfiere a otro.

Y el rey:
A quien asl descifró lo arcano,
atavlesele con vestidura regia.

Una vez sentado Daniel junto al rey,
vestido con los ornamentos reales, dirá en
voz alta el rey al principe de los ejércitos:
Llévate los vasos, príncipe de los
[ejércitos,
no vayan a serme causa de infor[tunio.

Y Daniel al rey:

Rey, no quiero tus presentes,
gratuitamente descifraré lo escrito.
Esta es la solución.

Tune, relicto palacio, referent uasa
satrape, et regina discedet. Conductus regine:

Entonces, dejando el palacio, los sátrapas se llevarán los vasos y la reina se
retirará. Procesional de la reina:

315

314

�Soluitur in libro Salomonis
digna laus et congrua matronis.
Precium est eius si quam fortis
procul et de finibus remotis.
(200) Fideos est in ea cor mariti
spoliis diuitibus potiti.
Mulier hec illi comparetur
cuius rex subsidium meretur.
Eius nam fecundia uerborum
(205) arguit prudentiam doctorum.
Nos quibus occasio ludendi
hac die conceditur sollempni,
demus huic preconia deuoti
-ueniant et concinent remoti.

•

Conductus referentium uasa ante Danielem:

En un libro de Salomón se halla
[expuesto
un elogio digno y proporcionado a
[la mujer.
Su precio es como el de un esforzado
de lejos y de los confines más re[motos.
Confía en ella el corazón de su
[marido,
dueño de riqueza y de botín.
Sea comparada esta mujer
con el que hace servicio
en apoyo de su monarca.
Pues la elocuencia de sus palabras
supera la prudencia de los doctos.
Nosotros, a quienes este solemne día
proporciona ocasión de actuar,
démosle, reverentes, nuestras ala[banzas
-vengan los que están lejos
y canten con nosotros.
Procesional, delante de Daniel, de los
que se llevan los vasos:

(210) Regís uasa referentes
quem Iudee tremunt gentes,
Danieli applaudentes,
gaudeamus!
Laudes sibi debitas
referamus.
(215)

Llevando los vasos del rey
a quien teme la nación judía,
aclamando a Daniel,
¡ alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Regís cladem prenotauit
cum scripturam reserauit,
testes reos comprobauit
et Susannam liberauit.
Gaudeamus!
(220)
Laud[es sibi debitas
referamus.]

Prenunció el desastre del rey
cuando explicó la inscripción,
probó ser reos los testigos
y liberó a Susana.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Babylon hunc exulauit
curo iudeos captiuauit,
(225) Baltbasar quem honorauit.
Gaudeamus!
[Laudes sibi debitas
referamus.]

Cuando cautivó a los judíos
Babilonia desterró a éste,
a quien Baltasar honró.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Est propheta sanctus Dei,
(230) hunc honorant et caldei
et gentiles et iudei.

Es el profeta santo de Dios,
lo honran tanto caldeos
como judíos y gentiles.

Ergo iubilantes ei,
gaudeamus!
et cetera. Statim apparebit Darius rex
curo principibus suis, uenientque ante
eum cytbariste et príncipes sui psallentes
hec:
Ecce rex Darius
(235) uenit cum principibus,
nobilis nobilibus.
Ei us et curia
resonat leticia,
adsunt et tripudia.
(240) Hic est mirandus,
cunctis uenerandus.
Illi imperia
sunt tributaria.
Regem honorant
(245) orones et adorant.
Illuro Babylonia
metuit et patria.
Curo armato agrnine
ruens et curo turbine,
(250) sterni t cohortes
confregit et fortes.
Illuro honestas
colit et nobilitas.
Hic est babylonius.
(255 ) nobilis rex Darius.
Illi cum tripudio
gaudeat hec contio,
laudet et cum gaudio
eius facta fortia
(260 ) taro admirabilia.
Simul orones gratulemur,
resonent et tympana,
cytbariste tangant cordas:
musicorum organa
(265 ) resonent ad eius preconia.
Antequam perueniat rex ad solium
suum, duo precurrentes expellent Balthasar quasi interficientes eum. Tune, sedente Dario rege in maiestate sua, curia
exclama bit:
Rex, in eternum uiue!

Por tanto, dándole gloria,
¡ alegrémonos!
etcétera. Inmediatamente después aparecerá el rey Darío, con sus príncipes, y
delante de él vendrán unos citaristas y
sus príncipes cantando esto:
He aquí que el rey Darío
viene con sus príncipes,
el noble con los nobles.
Y su corte
vibra de alegría,
y también hay danzas.
A él es preciso admirarlo,
venerarlo todos.
Y de él los imperios
son vasallos.
Dan honor al rey
todos, y Jo adoran.
Babilonia le teme
y también su patria.
Con tropas armadas,
lanzándose con ímpetu,
abate las cohortes,
despedaza a los esforzados.
La honestidad Jo adorna
y la nobleza.
Aquí está Darío,
noble rey de Babilonia.
A él, con sus danzas,
regocíjelo este grupo,
y alabe con regocijo
sus esforzadas hazañas,
tan admirables.
Todos juntos congratulémoslo,
resuenen también tambores,
los citaristas tañan las cuerdas:
los instrumentos de los músicos
resuenen en su alabanza.
Antes de que llegue el rey a su trono,
dos hombres, adelantándose, expulsarán
a Baltasar, como matándolo. Entonces,
sentado ya el rey Darlo en majestad, exclamará la corte:
¡ Vive, rey, para siempre!

317

316

�Tune duo flexis genibus secreto dicent
regi ut faciat accersiri Danielem, et rex
iubeat eum adduci. Illi autem aliis precipientes dicent hec:

Entonces dos, doblando la rodilla, dirán en secreto al rey que haga llamar a
Daniel, y mande el rey que sea traido. Y
ellos, dando instrucciones a otros, dirán
esto:

Audite, príncipes regalis curie,
qui leges regitis tocius patrie.
Est quidam sapiens in Babylonia,
( 270) secreta reserans deorum gratia.
Eius consilium regí complacuit,
nam prius Balthasar
scriptum aperuit.
lte uelociter, ne sit dilatio,
nos uti uolumus eius consilio.
(275) Fíat, si uenerit, consiliarius
regís, et fuerit in regno tercius.

Escuchad, principes de la corte real,
que dictáis las leyes de toda la paHay un sabio en Babilonia.
[tria.
que revela lo arcano por gracia de
[los dioses.
Su consejo agradó a un rey,
pues antes descifró
una inscripción a Baltasar.
Id en seguida, no haya demora,
queremos usar de su consejo.
Hágasele, si viene, consejero
del rey, y sea el tercero en el reino.

Legati, inuento Daniele, dicent hec ex
parte regís:

Los enviados, una vez hallado Daniel,
de parte del rey le dirán esto:

Ex regali uenit imperio,
serue Dei, nostra legatio.
Tua regi laudatur probitas,
(280) te commendat mira calliditas.
Per te solum curo nobis patuit
signum dextre quod orones latuit.
Te rex uocat ad suam curiam,
ut agnoscat tuam prudentiam.
(285) Eris, supra ut dicit Darius,
principalis consiliarius.
Ergo ueni, iam omnis curia
preparatur ad tua gaudia.
Et Daniel:
Genuois al roi.
Conductus Danielis:
(290) CMlgaudentes celebrcmus
natalis sollempnia,
iarn de morte nos redemit •
Dei sapientia.

318

Siervo de Dios, nuestra delegación
viene de parte del rey.
Tu probidad le ha sido encomiada
[al rey,
te recomienda tu sagacidad maravi[llosa.
Por ti solo nos fue manifestado
el signo de la mano, oculto a todos.
Te llama el rey a su corte
para reconocer tu prudencia.
Serás, según dijo Dario antes,
su principal consejero.
Ven por tanto, que ya toda la corte
se apresta al gozo de tu presencia.
Y Daniel:
Voy al rey.
Procesional de Daniel:
Celebremos, alegrándonos,
la fiesta de Navidad:
ya la sabiduría de Dios
nos ha rescatado de la muerte.

(295)

Homo natus est in carne
qui creauit omnia,
nasciturum quem predixit
prophete facundia.

Danielis iam cessauit
unctionis copia,
(300) cessat regni iudeorum
contumax potentia.

In hoc natalicio,
Daniel, curo gaudio,
te laudat hec contio.
(305) Tu Susannam liberasti
de mortali crimine,
curo te Deus inspirauit
suo sancto flamine;

(310)

testes falsos comprobasti
reos accusamine.
Bel draconem peremisti
coram plebis agmine,

et te Deus obseruauit
leonum uoragine.
(315) Ergo sit Iaus Dei uerbo,
geni to de uirgine.

Et Daniel regí:
Rex, in eternurn uiue!
Cui rex:
Quia noui te calliduro,
totius regni prouiduro
( 320) te, Daniel, constituo,
et surnmum locum tribuo.
Et Daniel regí:
Rex, michi si credideris,
per me ni! mali feceris.
Tune rex faciet eum sedere iuxta se.
Et alii consiliarii Danieli inuidentes quia

Como hombre ha nacido en la carne
el que lo ha creado todo,
aquel de quien la elocuencia del
[profeta
predijo que babia de nacer.
Ha terminado ya la unción
abundante de Daniel,
termina el poder obstinado
del reino de los judios.
En esta natividad,
Daniel, con regocijo,
te alaba este grupo.
Tú liberaste a Susana
de fatal incriminación
cuando Dios te inspiró
con su hálito santo:
probaste que los testigos eran falsos,
reos de su acusación.
Tú mataste al dragón Bel
frente a la multitud del pueblo,
y Dios veló por ti
en el antro de los leones.
Alabanza sea por tanto al Verbo de
[Dios,
que ha nacido de una virgen.
Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Al cual el rey:
Porque te supe sagaz,
Daniel, te constituyo
en procurador de todo el reino
y te otorgo el lugar supremo.
Y Daniel al rey:
Rey, si en mí confias,
por mí no harás nada malo.
Entonces el rey lo hará sentarse junto
a sí. Y otros consejeros, envidiosos de

319

�gratior erit regi, aliis in consilium ductis ut Danielem interficiant, dicent regi:

Rex, in etemum uiue !
Item:
(325) Decreuerunt in tua curia
principandi quibus est gloria,
ut ad tui rigorem nominis
omni spreto uigore numinis,
per triginta dierum spatium
(330) adoreris ut deus omnium,
o rex!
Si quis ausu tam temerario
renuerit tuo consilio
ut preter te colatur deitas,
( 335) iudicii sit talis firmitas,
in leonum tradatur foueam.
Sic dicatur per totam regiam,
o rex!

Et rex dicat:
Ego mando
(340) et remando
ne sit spretum
hoc decretum.
O hez!
Daniel, hoc audiens, ibit domum suam
et adorabit Deum suum. Quem emuli
uidentes, accurrent et dicent regi:
Nunquid, Dari, obseruari
( 345)
statuisti omnibus,
qui orare uel rogare
quicquam a numinibus
ni te deum, illum reum
daremus leonibus?
( 350) Hoc edictum sic indictum
fuit a principibus.
Et rex, nesciens quare hoc ·dicerent,
respondet:

Daniel porque éste ha de ser más grato
al rey, habiendo conspirado con otros
para matar a Daniel, dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Asimismo:
Decretaron en tu corte
los que tienen el privilegio de man[dar
que, desdeñado todo poder divino
ante el rigor de tu nombre,
por espacio de treinta días
seas adorado como dios de todos,
oh rey.
Si alguno, con audaz temeridad,
no aceptase tu acuerdo
y diere culto a una deidad que no
[seas tú,
sea tal la severidad de la sentencia
que ése sea entregado al cubil de los
[leones.
Sea proclamado así por todo el
oh rey.
[reino,
Y el rey diga:

Mando yo
y vuelvo a mandar
que no sea desobedecido
este decreto.
¡Ohé!
Daniel, al oír esto, irá a su casa y
adorará a su Dios. Viéndolo sus rivales,
correrán y dirán al rey:
¿ Acaso, Darlo, no estableciste

que advirtiesen todos
que cualquiera que orase o suplicase
a cualquiera de los dioses sino a ti,
a ese culpable
[dios,
lo echásemos a los leones?
Este edicto fue prescrito así
por los príncipes.
Y el rey, sin saber por qué dicen eso,
responderá:

Vere iussi me omnibus
adorari a gentibus.
Tune illi, adducentes Danielem, dicent
regí:
Hunc iudem suum Deum
( 355)
Danielem uidimus
adorantem et precantem,
tuis spretis legibus.
Rex, uolens liberare Danielem, dicet:
Nunquam uobis concedatur
quod uir sanctus sic perdatur.

Satrape, hoc audientes, ostendent ei
legem dicentes:
( 360) Lex parthorum et medorum
iubet in annalibus
ut qui spreuit que deereuit
rex, detur leonibus.

Rex, hoc audiens, uelit nolit, dicet:
Si spreuit legem quam statueram,
( 365) det penas ipse quas decreueram.

En verdad ordené ser adorado
por todas las naciones.
Entonces ellos, trayendo a Daniel, dirán al rey:
A este judío, a Daniel,
lo vimos adorando
y suplicando a su Dios,
desobedecidas tus leyes.
El rey, queriendo librar a Daniel, dirá:
Nunca os será concedido
que este santo varón perezca de tal
[modo.
Los sátrapas, al oír esto, le mostrarán
la ley, diciendo:
La ley de los partos y los medos
manda en los anales
que quien desobedezca lo que decretó
el rey, sea echado a los leones.
El rey, al oír esto, a querer o no, dirá:
Si desobedeció la ley que establecí,
dénsele las penas que decreté.

Tune satrape rapient Danielemret ille,
respiciens regem, dicet:

Entonces los sátrapas prenderán a Daniel y éste, mirando al rey, dirá:

Heu! heu! heu! Quo casu sortis
uenit hec dampnatio mortis?
Heu! heu! heu! Scelus infandum!
Cur me dabit ad lacerandum
(370) hec fera turba feris?
Sic me, rex, perdere queris?
Heu ! Qua morte mori
me cogis ! Parce furori !

¡ Ay, ay, ay! ¿ Por qué azar de la

Et rex, non ualens eum liberare, dicet
ei:
Deus quem colis tam fideliter
( 375) te liberabi t mirabili ter.

[suerte
ocurre esta condena de muerte?
¡ Ay, ay, ay! ¡ Delito indecible !
¿ Por qué me entregará esta turba
[cruel
para ser desgarrado por las fieras?
¿Así, rey, intentas que perezca?
¡ Ay, de qué muerte me obligas
a morir! ¡ Calma tu cólera!

Y el rey, no pudiendo librarlo, le dirá:
El Dios a quien con tanta fidelidad
te librará milagrosamente. [das culto

321

320

H21

�Tune proicient Danielem in lacum.
Statimque angelus tenens gladium comminabitur leonibus ne tangant euro, et
Daniel intrans lacum dicet:

Huius rei non suro reus;
miserere mei, Deus,
eleyson!
Mitte, Deus, huc patronuro
(380) qui refrenet uim leonum,
eleyson!
Interea alius angelus admonebit Abacuc prophetam ut deferat prandium quod
portabat messoribus suis Danieli in lacuro
leonum, dicens:
Abacuc, tu senex pie,
ad lacum Babylonie
Danieli fer prandium.
(385) Mandat tibi rex omnium.

Entonces arrojarán a Daniel al foso.
E inmediatamente un ángel, llevando
una espada, amenazará a los leones para
que no lo toquen y, entrando en el foso,
Daniel dirá:
De esta culpa no soy reo:
apiádate de mí, Dios,
ten misericordia.
Envía, Dios, un protector
que refrene la fuerza de los leones,
ten misericordia.
Entre tanto, otro ángel intimará a Habacuc profeta que el alimento que traía
para sus segadores lo lleve a Daniel en el
foso de los leones, diciendo:
Habacuc, piadoso anciano,
al foso de Babilonia
lleva a Daniel ese alimento.
Te lo ~anda el rey de todos.

Hic transactis, angelus reducet Abacuc
in locum suum. Tune rex, descendens de
solio suo, ueniet ad lacum, dicens lacrimabiliter:
Tene putas, Daniel,
saluabit, ut eripiaris
a nece proposita,
quem tu colis et ueneraris?
Et Daniel regi:
Rex, in etemum uiue !
Itero:
( 400) Angelicum solita
misit pietate patronum,
quo Deus ad tempus
conpescuit ora leonum.
Tune rex, gaudens, exclamabit:

Cui Abacuc:
Nouit Dei cognitio
quod Babylonem nescio,
neque lacus est cognitus
quo Daniel est positus.
Tune angelus, apprehendens euro capillo capitis sui, ducet ad lacum, et Abacuc, Danieli offerens prandium, dicet:

(390) Surge, frater, ut cibum capias;
tuas Deus uidit angustias;
Deus misit, da Deo gracias,
qui te fecit.

Et Daniel, cibum accipiens, dicet:
Recordatus es mei, Domine;
( 395) accipiam in tuo nomine,
alleluia.

322

Al cual Habacuc:
La ciencia de Dios bien sabe
que desconozco Babilonia
y no me es conocido el foso
en donde Daniel ha sido puesto.
Entonces el ángel, tomándolo por el
pelo de la cabeza, lo llevará al foso, y Habacuc, ofreciendo a Daniel el alimento,
dirá:
Hermano, levántate para que tomes
[alimento,
que Dios ha visto tus angustias.
Dios te lo envió, da gracias al Dios
que te ha hecho.
Y Daniel dirá, recibiendo el alimento:
Te acordaste de mí, Señor:
lo recibo en tu nombre.
¡ Aleluya!

Danielem educite
et emulos imrnittite.

Hechas estas cosas, el ángel llevará de
nuevo a Habacuc a su lugar. Entonces el
rey, bajando de su trono, irá hacia el foso,
diciendo con lágrimas:
¿ Piensas, Daniel, que te salvará y
[arrancará
de la muerte proyectada
aquel a quien veneras y das culto?

Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Asimismo:
Con su acostumbrada clemencia,
Dios envió un protector angélico,
por medio del cual contuvo a tiempo
las fauces de los leones.
Entonces, alegrándose, el rey exclamará:
Retirad a Daniel
y poned dentro a sus rivales.

Curo expoliati fuerint et uenerint ante
lacum, clamabunt:

Y cuando hayan sido desnudados y
lleguen frente al foso, exclamarán:

Merito hec patimur, quia peccaui[mus
( 405) in sanctum Dei, iniuste egimus,
iniquitatem fecimus.

Esto lo padecemos con razón, pc¡rque
[pecamos
contra el santo de Dios. lnjustamencometimos iniquidad.[te actuamos,

Illi proiecti in lacuro statim consumentur a leonibus, et rex, uidens hoc, dicet:

Arrojados al foso, inmediatamente serán devorados por los leones, y el rey,
al ver esto, dirá:

Deum Danielis qui regnat in seculis
adorari iubeo a cunctis populis.

Al Dios de Daniel, que reina por los
mando que por la totalidad [siglos,
de los pueblos sea adorado.

Daniel, in pristinuro gradum receptus,
prophetabit:

Restituido a su rango anterior, profetizará Daniel:

323

�( 41 O)

Ecce uenit sanctus ille,
sanctorum sanctissimus,
quem rex iste iubet coli
potens et fortissimus.

Cessant phana, cesset regnum,
cessabit et unctio.
(415) Instat regni iudeorum
finis et oppresio.

Tune angelus ex inprouiso exclamabit:

Nuntium uobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator or[bis
in Bethleem lude, sic enim pro[pheta
dixerat ante.
(420)

1

He aquí que viene ese santo,
el santísimo entre los santos,
a quien este fuerte y poderoso rey
ordena dar culto.

His auditis, cantores inc1p1ent Te
Deum laudamus. Finit Daniel.

Oído 'esto, los cantores comenzarán
Te Deum laudamus. Termina Daniel.

53 sunt : suut ms. // 106 orís que arisque ms. / / 154 exulans : exulaus ms. ¡ ¡ 278
nos : uos ms. / / 308 /lamine : flaflamine ms. // 34 7 numinibus : muminibus ms. / / 379
patronum : partronums( ?) rns. / / 397 rúbrica lacrimabiliter : lacrimabliter ms.

Terminarán los santuarios, terminará
[el reinado.
también terminará la unción
Se acerca el fin y la opresión
del reino de los judíos.
Entonces un ángel exclamará de repente:
'
Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha
[nacido
en Belén de Judá, habiéndolo predi[cho
así el profeta.'

Himno para la Epifanía, compuesto por Fulberto de Chartres (c. 975-1028):

Nuntium vobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator orbis,
in Bethlem Judae, sic enim propheta
dixerat ante.

Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha na[cido
en Belén de Judá, habiéndolo predicho
así el profeta.

Hunc canit laetus chorus angeloruro,

Lo canta el jubiloso conjunto de los
[ángeles,
lo revela la estrella, vienen del oriente
príncipes, a dedicar con culto digno,
místicos dones.

stella declarat, veniunt eoi
príncipes, digno celebrare cultu
mystica dona.
Thus Deo, myrrham trochlotem humando,
bratheas regí chryseas decenter,
dum colunt unum, meminere trino
tres dare terna.

Incienso para el Dios,
mirra para inhumar al torturado,
hojas de oro como corresponde a un rey:
cuando adoran al uno, recuerdan los tres
dar tres dones al trino.

Gloriam trinae monadi canamus,
cum Deo divae genitore proli
flamini necnon ab utroque fuso
corde fideli.

Honor cantemos a la trina unidad
- al Dios generador, con él al hijo divino
y también al hálito de ambos dimanadocon un fiel corazón.

Texto según G. M. Dreves -y C. Blume, Ein Jahrtausend lateinischer Hymnendichtung:
eine Blütenlese aus den Analecta Hymnica (Leipzig, 1909), I 129-30.

325
324

�ALGUNAS NOTAS SOBRE EL MASOQUISMO
Y LA ESTRUCTURACIÓN DE LA "EGLOGA 1"
DE GARCILASO DE LA VEGA
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.

ITESM.

BIEN PUEDE DECIRSE que el sentimiento amoroso es el distintivo de la obra de
Garcilaso de la Vega. Es cierto que en algunas ocasiones es posible el advertir
en su verso "Resonancias Bélicas"; pero éstas son escasas comparadas con las
amatorias y deben ser consideradas como pertenecientes más al terreno de la
aventura que del sentimiento. El amor sobresale. Siempre el garcilasiano amor.
Y uno de los aspectos más obvios -aunque no por ello menos interesante-, es
el del amor frustrado.
Dentro de las desviaciones calificadas de mentales, existe un grupo en el que
el paciente no pierde contacto con la realidad. El mundo exterior -los sentimientos, las personas, los objetos--, están presentes en su "yo". Existe con independencia al pensante siempre y cuando no toque el punto afectado de la
realidad de éste. En el evolucionado mundo de la psiquiatría, dichas desviaciones se conocen como formas de psicopatía o trastornos de la personalidad.
Amplio es el conjunto de estas formas o trastornos. Pero para el caso actual
sólo interesa uno de los grupos que lo conforman: aquel que causa trastornos
en un rasgo patrón de la personalidad. Es aquí en donde se entremezclan fetichismo, voyeurismo, sadismo, masoquismo, exhibicionismo. . . En este caso específico -reduciendo todavía más el campo--, interesan mayormente los dos
últimos: el masoquismo y el exhibicionismo. Acudiré a los otros sólo en casos
especiales de la historia contada por Garcilaso en su "Egloga I".
El masoquismo implica la obtención de un placer sensual por medio del dolor. Este dolor puede recorrer - y de hecho recorre- toda la escala imaginada:
desde el dolor físico hasta el dolor moral. Pero aunque básicamente el masoquista
sea una persona a quien le gusta sufrir, al mismo tiempo está consciente de este

327

�sufrimiento. Por ende, del placer que con ello experimenta. Es más: busca el
sufrimiento ---0 lo imagina, en muchas ocasiones exhaustivamente-, para lograr una ininterrumpida cadena de dolor-placer.
Aunque el origen del masoquismo sea inconsciente, el masoquista busca conscientemente no sólo el placer ocasionado por el dolor, sino un goce extra: el
de ser advertido, en su dolor, por la humanidad. Lo dice. Lo grita. Lo exhibe.
Y se 'exhibe. Por ello es que con mucha frecuencia está tan ligado al exhibicionismo, que es difícil el precisar dónde comienza el uno y dónde acaba el
otro.
En la poesía amorosa de Garcilaso es forzoso advertir el elemento masoquista.
Biográficamente, sabemos que el poeta casa por interés y no por amor. Ya casado, conoce a Isabel Frnyre. Y se enamora de ella sin esperanza de ser correspondido. Quizá no sea tan ilógica la suposición de que se enamora de ella precisamente por eso. Sufre, pues, Garcilaso. Sufre de una manera gozosa, extrovertida. Masoquista. Poéticamente masoquista, en fin.
Los 421 versos que forman la "Egloga I", son un pretexto para que -y a
manera de diálogo--, aparezcan dos pastores: Salicio y Nemoroso. Ambos
lloran amores no afortunados. Salicio se lamenta de los celos. Nemoroso llora
la muerte de su amor, una pastora de nombre Elisa. Pero ambos sentimientos
---0 mejor, ambas expresiones de sentimiento--, están íntimamente ligadas una
con otra formando una sola. Uno es el dolor como uno es el amor lamentado.
La Egloga, en cuanto a sentimiento se refiere, es autobiográfica.
Continuando en este juego de desdoblamientos, volvamos a los pastores.
Mucho se ha hablado sobre la identidad real de los dialogantes. Se comenzó
por querer identificar a Garcilaso con el Salicio basándose en un supuesto e
incompleto anagrama: Salicio-Icilaso-Garcilaso. Creo que la identificación, sin
necesidad de recurrir al anagrama, puede ser aceptada tratándose de un autor
que siempre que pudo - y pudo much_as veces-, personificó los sucesos amorosos en sus obras.
Cabría hacer en este momento una pregunta ya que estamos hablando del
protagonista. ¿Realmente amó y sufrió tanto y tantas veces Garcilaso, o sólo
fue un seguidor formal de una italianizante moda? Me inclino a pensar que
partió de la última posibilidad - autor que se ve dentro de una corriente-;
pero, a fuerza de practicarla, terminó sintiéndola. El "pescador pescado" del
Renacimiento, sucumbió ante el juego.
En cuanto al Nemoroso, se ha pretendido identificarlo con muchos personajes contemporáneos del poeta. Incluso se ha llegado a hablar de que Nemoroso es nada menos que el otro gran poeta renacentista: Boscán. (NemusBosque-Boscán). Sin embargo, !1º puede aceptarse desde el punto de vista psicológico. Si uno es el amor, uno es el personaje. Lo cierto es que Garcilaso
328

1

se nos aparece bajo dos nombres en un desdoblamiento que, por otra parte,
era común en la época: para ellos, los personajes sirven solamente de pretexto para justificar un diálogo y suprimir la rigidez del monólogo. Pero el
amante es uno solo. La teoría no es nueva. Tampoco necesita serlo para aceptar que es la más convincente dadas las características del caso. Consideraré,
por tanto, en esta Egloga, que Salicio y Nemoroso son el propio Garcilaso
de la Vega.
Hay algo más que vendría en apoyo de esta teoría. El personaje femenino,
la llorada pastora. La amada imposible es llamada, en la obra, por dos nombres. Por Salicio, Galatea: "¡ Oh, más dura que el mármol a mis quejas, / y
al encendido fuego en que me quemo / más helada que nieve, Galatea!",
(Versos 57 a 59). Y por Nemoroso, Elisa: "Acuérdome durmiendo aquí algún hora, / que despertando, a Elisa vi a mi lado.", (Versos 257 y 258).
¿ Qué significa el nombre de Galatea dentro de la Egloga? Simplemente el
nombre pastoril que de una manera arbitraria colocaban los poetas a sus damas, una especie de pudoroso seudónimo que ayudaba a ambientar bucólica.mente los asuntos y disfrazaba un poco la extrema cortesanía de los diálogos.
En cambio, Elisa equivale a Isabel. ¿ Por qué, pues, si es una la amada, obedece a dos nombres?
La "Egloga I", tradicionalmente considerada como un solo poema sin divisiones, en realidad está formada por cinco secciones que se complementan
para contarnos dos aspectos distintos pero esenciales de la historia.
Para dividirla, tomaré como punto de partida los parlamentos de ambos
pastores. Primera parte: Parlamento de Salicio. Segunda Parte: Parlamento
de Nemoroso. Con lo que, considerando el resto del poema, resultaría estructurado como sigue:
I). Prólogo general.
II). Primera parte.
III) . Epílogo de la Primera parte.
IV. Segunda parte.
V). Epílogo final.
El Prólogo general, abarcará desde el verso 1 al 56. Por tratarse de un
poema en el que el autor se exhibe, está narrado por el propio Garcilaso que
adopta para ello una primera personalidad: la de Narrador.
La Primera parte es la correspondiente al parlamento de Salicio y cubre los
versos 57 a 224. Aquí Garcilaso se desdobla en ese pastor.
En el Epílogo de la Primera parte, vuelve de nueva cuenta el Narrador y
ocupa los versos 225 a 238. Hará una consideración sobre la antecitada.

329

�La Segunda parte va del verso 239 al 407. Garcilaso se viste de Nemoroso
en su tercera personalidad.
Y en el Epílogo final -que también funciona como tal para la Segunda
parte-, versos 408 a 421, reaparece por última vez el Garcilaso-Narrador,
ambientando con sus palabras el final de la historia y del poema.
Ahora volveré al personaje femenino. Aunque partamos del supuesto de
que Isabel Freyre murió en el año de 1533 y la "Egloga I" debió de ser escrita al siguiente, 1534, Garcilaso en ella quiere contamos --contarse, exhibirse-, en la línea completa de su amor. Por eso es que durante la Primera
parte encontramos dos personajes 'vivos': el Salicio, Garcilaso amante; y la
Galatea, Isabel amada. Vivos ambos, por la fuerza masoquista del autor. Y
ella, viva, debe de ser encubierta bajo un nombre ficticio "f protector.
En cambio, durante la Segunda parte, la amada ya habrá muerto. No se
tratará de hablar ni de celos ni de escarceos amorosos. Nada más existirá el
doloroso recuerdo de la ausente y el dolor-exhibición por su muerte. Difunta,
estará más cerca del poeta que viva. No será nunca completamente suya:
eso destruiría por completo su desviada visión. Pero se acercará. Y su nombre -ligeramente encubierto por aquello del sentimiento del honor, tan 'sui
generis' en Garcilaso-, se acerca también al original: Elisa-lsabel.
La obra, independientemente de su soberbia riqueza literaria, es todo un
tratado del amor sin esperanza. El poema comienza con el Prólogo general.
En él, Garcilaso va a contar, dedicar, prepararse y preparamos para su gozoso extrovertimiento. El Narrador está en acción:
"El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando".

(Versos 1 al 6.)
Haciendo a un lado los recursos estilísticos -que requerirían estudio aparte y no simples notas-, dice el Narrador: "El dulce lamentar de dos pastores..." El lamento, la muestra del dolor, aparece ya en la primera línea calificado de "dulce". De placer. Tan es así, que la propia relación de los lamentos será un "cantar sabroso". Habrá lamentos y quejas. Pero sabrosos.
¿ No es un desviado modo d: enfocar el dolor, gozándolo?
El poeta continúa dirigiéndose ahora a un personaje determinado, a aquel
330

a quien dedica la Egloga: D. Pedro de Toledo, familiar de la Casa de Alba,
y a quien por lo mismo designa con el nombre de Albano. Este ofrecimiento
--cortesano tradicional: el~gio al dedicado, relación de sus hechos gloriosos,
exageración bondadosa de los nimios, petición de amparo protector para lo
dedicado y el dedicante-, llega hasta el verso 42. Sólo me detendré en los
dos últimos de esta sección. El primero de ellos, está relacionado con los cortesanos anteriores. Naturalmente puede decir en él:
" .. .y en cuanto esto se canta. ..",

o sea, algo así como 'una vez que he cantado tus alabanzas'. Pero el siguiente
verso, contradice el concepto y lo remite al principio del poema:
" .. .escucha tú el cantar de mis pastores. .."

Seguimos en el camino que comienza a marcarnos. El dolor se ha convertido en canto. Y cerno que cantar debe ser sinónimo de placer, de goce. Así
volvemos al placer-dolor.
Vienen ahora los catorce versos finales del Prólogo general, (43 al 56),
ricos en imágenes y en contenido.
El Narrador, abandonando el aspecto cortesano un poco, habla de Salicio
preparando al lector para la aparición del personaje. En esta descripción, después de haber situado al tiempo usando del sol como instrumento, aparece
" .. .Salicio, recostado
al pie de un alta haya, en la verdura. ..",

rara pose para un doliente que no fuera de esta época.
De inmediato, como un anticipo, la imagen complementaria de uno de los
aspectos exteriores del dolor: el agua:
" . . .en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente. .."

331

�Una dulce queja. Una blanda queja. Un dul~e y blando dolor que goza
exhibiéndose desde el principio, enmarcado por un riachuelo en cuyo rumor
Salicio ritma.
Ha terminado el Prólogo general. Se puede hablar un poco del GarcilasoNarrador. A pesar de la notoria cortesanía -no en vano fue hombre de
palacio, acostumbrado a tratamientos de esta índole-, no puede evitar el
anticipo de su posición masoquista cuyo máximo logro tendrá lugar en las
siguientes secciones. Es apenas un primer paso, pero bien logrado. Todavía
es el Narrador cortesano, no el poeta gozosamente desesperado. Un anticipo,
una preparación de lo que va a venir.
La Primera parte comienza en el verso 5 7, con el diálogo propiamente dicho. Salicio es quien lo inicia contándonos la causa de su dolor. Su amada lo
desprecia. Sin ella, la vida no tiene importancia. ¿ O es precisamente por esto
que la tiene?
«Estoy muriendo, y aún la vida temo;
temóla con razón~ pues tú me dejas;
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea".
(Versos 60 a 63.)
Salicio comienza a mostrarse. Siente, de momento, una vergüenza por su
estado. Pero ésta, lejos de obligarlo a romper los versos escritos -sería una
forma de hacer desaparecer la comunicación de su estado--, parece que le
sirviera de aliciente para continuar.
De pronto, casi me atrevería a decir impremeditadamente si no fuera porque conforme al proceso evolutivo del masoquismo es lógico, sale el llanto. La
exposición externa del dolor. Sobre todo, del dolor que se exhibe. Porque
no es un llanto callado, oculto, silencioso. Sino que nace en forma de un verso logradísimo, de gran musicalidad, que se repetirá a lo largo de la Egloga
como una especie de gozoso-doloroso-estribillo:
«salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
Recordemos ahora cómo el mundo que rodea al masoquista existe con
independencia de él, siempre y cuando no toque su realidad. Es precisamente lo que describe en los versos 71 al 83 : el mundo circundante y el poeta
solitario en su desviación:
«El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
332

las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando . ..
. . .do su natura o menester le inclina:
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mundo va cubriendo
o la luz se avecina".
Y, por segunda vez, el estribillo: "Salid sin duelo, lágrimas, corrjendo".
La amada interviene en forma mucho más directa en los versos 85 a 96.
¿ Cómo es posible -gime el poeta-, que no caiga un castigo divino sobre
la mujer que tanto lo maltrata y que ha llegado, en su desprecio, a casarse
con otro; la que del amante se olvida "sin mostrar un pequeño sentimiento"?
Por tercera vez, perfectamente escalonado entre las estancias, el estribillo.
En los siguientes versos, algo curioso. Si no estuviéramos tan lejos del Romanticismo, hablaría de él. Pero no es posible. Algunos de los seres que
rodean al poeta, abandonan su puesto al margen de sus acontecimientos y
los complementan como una premonición simbólica, (Versos 109 al 111):
"Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo
la desventura mía".
Y por cuarta vez, el estribillo. Las varoniles lágrimas. Nada tiene de afeminado este llorar. Exhibicionismo. Masoquismo. Cualquier cosa menos afeminamiento:
«Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
En la siguiente estancia, hace una variante de la comprendida entre los
versos 99 y 113: la premonición. Sólo que ahora, en su recorrido, la lleva al
terreno del sueño. El agua vuelve otra vez como acompañante del llanto. y
por quinta ocasión, cada vez más motivado, el estribillo.
El camino del agua-llanto está abierto. Imposible detenerlo. Los celos lo
hacen brotar, (versos 133 a 139):
"No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
333

�y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida''.

El agua-llanto, por sexta vez.
Lo que a Garcilaso-Salicio ha sucedido, va a romper las vallas de lo personal. Y, exhibicionistamente, va a proponer su proyección hacia todos los humanos, (versos 147 a 152):
"Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo".

Ya no le basta el propio sufrinúento. Es preciso añadir el de los demás.
Si éstos rechazan el amor por el peligro que entraña, sufrirán. ¡ Difícil placer
en este su trastorno de personalidad!
Garcilaso, valiéndose del ·Salicio, ha ido subiendo en cada una de las estancias hasta casi llegar al clímax de su visión. Debe ir preparando el final.
¿Cómo? Mediante la reiteración, (versos 153 a 154):
"Salid sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

Ahora, el hecho. La descripción • de lo que ha motivado su dolor: el matrimonio de la amada. Y se me ocurre preguntarme: si Isabel Freyre hubiera
accedido a sus requerimientos amorosos, si la hubiera logrado, ¿ no se hubiera convertido Garcilaso en un don Juan dando muerte al masoquista poeta?
Por octava vez, lo que por bien colocado no fastidia a pesar de la repetición:
"Salid sin duelo, lágrimas, coniendo".

Algo le falta todavía. Ya nos ha hablado del medio ambiente. De las circunstancias. De la amada. De los celos. De la pérdida. Ahora nos va a hablar de sí mismo, directamente. No podrá alcanzar la plenitud del gocedolor si no lo hace:
334

"Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada,
tanto, que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy,_pues, bien mirado,
tan disforme ni feo;
que aun agora me veo
en esta agua que corre clara y pura
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;
¡ trocara mi ventura!

(Versos 169 a 181)
En ~edio de la ~utodescripción pastoril -¿ cómo podría olvidarla si ya
es una 1.IDagen esencial en el poema?-, el agua, espejo de su desdoblamiento
personal, como si fuera un yo juzgante y un yo juzgado,
. Qué clara vuelve a ser en esta ocasión la imagen del dolor-placer. El yo
Juzgado que sufre, al contemplarse en el espejo del agua por el yo juzgante,
no trocara con él su luciente aspecto físico, Trocara... su ventura. Y, ¿ cuál es
su ventura? El dolor de la pérdida y los celos. Ahora sí: ventura es igual a
dolor. Todo con el remate lógico e insistente de:
"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

El poeta está llegando casi al final de su exposición en esta primera parte
de la obra. Nos ha venido preparando para llegar a la culminación. El llanto se apropiará del momento. Ha llegado su hora. Lo dirá y lo redirá. Nos
lo meterá tan adentro que en su exposición masoquista, logrará su máximo
triunfo: hacer del lector un instrumento más en su amoroso juego.
El exhibicionista llanto adquirirá proporciones tremendas, destructoras. Dos
veces todavía -hasta completar once-, usará el estribillo. Y lo reforzará de
tan manera que el llanto acabará quebrantando la dureza de las piedras, perturbando el sueño de las fieras, cambiando el paisaje, rompiendo todo orden. . . menos el corazón de la amada.
En esta última estancia, utiliza el máximo recurso de la exhibición: el sacrificio de lo circundante. Olvidará el tan personal estribillo para introducir
lo que considera la sublimación del amor: la entrega del mundo que ha per335

�t

tenecido al amante y a la amada para que ella lo disfrute con el tercero en
discordia: el esposo, (versos 211 a 224) :
"Mas ya que a socorrer aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
qu.e bien podrás venir de mí segura.
Y o dejaré el lugar do me dejaste;
ven, si por sólo esto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo.
Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo,
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede".

Pero al gritar la entrega, es él quien alcanza la cúspide del masoquismo.
Angustiosamente se gozará del sacrificio. Y a tal extremo, que cuando se l_legue al Epílogo de la Primera parte, (versos 225 a 238) , cuando vuelva a mtervenir el Narrador, estará el personaje tan impresionado, que Salicio-Garcilaso logrará su último y más perfecto goce: el de ser advertido y compadecido por la humanidad:
"Aquí dió fin a su cantar Salicio,
y sospirando en el postrer acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,
con la pesada voz retumba y suena.
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al són lloroso.
Lo que cantó tras esto Nemoroso
decidlo vos, Piérides; que tanto
no puedo yo ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto".

336

Es así como hemos llegado a la Segunda parte del poema ( versos 239 a
407), a cargo del segundo de los pastores: Nemoroso. O sea -recordando lo
apuntado en el triple desdoblamiento de personalidad de Garcilaso en esta
Egloga-, al último 'yo' que emplea el autor: El Nemeroso-Garcilaso. Un
mismo tema, un mismo dolor, un mismo goce masoquista, externado desde
tres puntos de vista: el yo-narrador, el yo-amante-celoso-en-vida y el yo-amante-celoso-en-muerte.
Poco a poco Garcilaso nos ha regalado esta preciosa muestra del masoquismo en la Literatura. Hasta ahora -en el ya advertido elemento autobiográfico que le sirve de argumento-, ha usado del dolor-placer para hablarnos de
Galatea, la amada viva, y de los celos por la no correspondencia amorosa. Ahora usará ese mismo elemento para llorarla .muerta.
Los 182 versos que forman el parlamento de Nemoroso, están divididos en
trece estancias de las cuales doce corresponden a la Segunda parte y una, la
última, al Epílogo final.
Comienza Nemoroso-Garcilaso haciendo una regresión temporal. ¿ Cómo, si
no, podrá sufrir aún más de lo que ha sufrido -de lo que nos ha dicho que
ha sufrido-, sino trayendo a la memoria una época feliz para contrastarla con
la infeliz que le llega con la muerte de la amada? ¿ Podrá seguir -en su 'disturbación afectiva-, alcanzando nuevas cimas en su obsesivo dolor-placer?
Para lograr una unidad simbólica con la Primera parte, usa casi las mismas
imágenes: las "corrientes aguas" que sirven de espejo, las aves, la "hiedra que
por los árboles caminas"...
La regresión temporal, es hacia una época gozosa. Apenas dos líneas para
proyectamos el dolor, dos líneas tristes entre muchas felices, (versos 245
y 246):
" .. .yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento . .."

Mas de inmediato entra de pleno en la temática triste. La segunda estancia cimenta la ausencia causada por la muerte, (versos 253 a 266) :
"¡ Oh bien caduco, vano y presuroso! ...

¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!

337
H22

�•

Hay algo que podría haber salvado al poeta de la pena: la creencia de
que el ser humano está formado por un cuerpo y una alma; cuando el cuerpo desaparece, el alma asciende a la eternidad para seguir viviendo. Pero esto sería ya un consuelo. Le impediría sufrir. Y automáticamente lo rechaza.
No habrá nada que recuerde el posible consuelo. Simple y llanamente, un
cuerpo que desaparece:

•

¿ Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma doquier que ellos se volvían?
¿ Do está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
•
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio el oro,
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la coluna que el dorado techo
con presunción gallarda sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra".

(Versos 267 a _281).
A continuación, ya el dolor en su persona. Hasta ahora, han aparecido nada más las causas. Se diría que por un momento ha abandonado su insistente desviación. Pero no. Tan sólo la ha graduado para causar mayor efecto
cuando reaparezca (versos 282 295) :

a

«¿Quién me dijera, Elisa, vida mía. ..
.. . que habría de ver con largo apartamiento
venir el triste y solitario día
que diese fin amargo a mis amores?
... y lo que siento más es verme atado
a esta pesada vida y enojosa,
solo, d_esamparado,
ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa".

338

Luego, (versos 296 a 309), casi una variante de algunas poses del Salido.
Para mayor similitud, un cambio a aquel soberbio estribillo de "salid sin duelo, lágrimas, corriendo". Sólo que llevado al paroxismo de la imagen:
" ... yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable".

El llanto ya no es lágrima. Ni siquiera río. Ahora es lluvia. Una lluvia que,
al caer, origina una vida miserable. Nuevo juego masoquista: nacimiento-vida-dolor. La vida junto al fruto miserable.
Sigue el poeta, (versos 310 a 323), un maravilloso juego de luces. El sol y
la sombra, la "negra escuridad" y la "luz pura y hermosa''. Lo relacionado
con el amante, obscuridad. Lo tocante a la amada, luz. Apenas si un rayo de
esperanza en el más allá:
" ... hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.",

que será borrado de inmediato en los siguientes versos (349 a 351):
"No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo
primero no me quitan el sentido.",

que, al mismo tiempo, es el dolor autopublicado.
Ahora, un interesante nuevo aspecto. Con mucha frecuencia, el masoquismo aparece acompañado también del fetichismo. O sea, que el masoquista
-o el exhibicionista-, usa del fetiche para mejor lograr su propósito. Y,
¿qué mejor ejemplo de fetichismo se podría pedir que la siguiente estancia?
(versos 352 a 363):
"Tengo una parte aquí de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,

339

�más que la llama ardientes,
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato".
Es notable esa minuciosidad enfermiza mediante la cual Nemoroso-Garcilaso prolonga sus ratos de agonía. Se puede imaginar -siquiera por un instante- ese placer en alargar el dolor ante el recuerdo efectuado por el
amante contando uno por uno los cabellos de la amada muerta, no para sufrir d~ante un momento -como sería en el caso de tomar el mechón-,
sino durante tantos que casi podrían convertirse en horas al irlos contando
"uno a uno...". Mientras, claro está,
"

mis

ojos nunca de llorar se hartan. .."

y va enjugando el fetiche con sus propias lágrimas.

Luego, un breve respiro. Un momentáneo descanso (versos 364 Y 365) :
"Tras eso el importuno
dolor me deja descansar un rato".
Pero, como dije, apenas un breve respiro; porque (versos 366 a 393):
"Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que tanto aflige esta ánima mesquina
con la memoria de mi desventura. .."

¿Y tú, ingrata, riendo,
dejas morir mi bien ante los ojos?"
Es así como hemos llegado a la última parte del parlamento de Nemoroso-Salicio, Segunda del poema. A lo largo de él, hemos atravesado por todas las gradaciones imaginables del masoquismo. El tema queda sobradamente demostrado.
Sólo resta un pequeño detalle adicional. Garcilaso -en su personificación
nemorosiana-, va a callar pronto. En el último momento, quiere refugiarse
en la paz que le proporcionaría la creencia religiosa de 'otra vida' (versos
394 a 407):
"Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿ por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda
contigo mano a mano
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse siempre y pueda verte
ante los ojos míos. .."
Pero no puede permitirse este lujo. En la última línea, cae en la tentación
de escribir con todas sus letras el temor:
" .. .miedo y sobresalto de perderte".

El elemento biográfico es traído casi textualmente. Doña Isabel, muerta
durante el parto. Y Garcilaso, como buen renacentista, usa la mitología c!ásica para aplicarla al suceso. La diosa Diana -Lucina en el poema~, es mcrepada por el dolorido amante por no haber cuidado de la parturienta. En
su dolor, no sólo reclama. Sino que hasta insulta:
" .•• y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ...

¿íbate tanto en perseguir las fieras?
¿íbate. tanto en un pastor dormido? ...

340

La Segunda parte finaliza. ¿ Cómo resolverá Garcilaso el término del poema para no caer en lo grotesco? Demostrando -una vez más-- su maestría
poética. Una última estancia que formará el Epílogo final. En ella, bajará de
tono. No de intensidad dramática (versos 408 a 421) :
"Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
341

�no vieran que era ya pasado el día.
La sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
se fueron recogiendo paso a paso".

y queda en nuestro ánimo de lector la huella masoquista de un dolor, de
un goce, de una pena y de una tristeza con :
" ... la sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
. d o paso a paso. ..,,
se fueron recogten

EN TORNO A LA "DEVOCIÓN DE LA MISA"
DE CALDERÓN DE LA BARCA
Lrc.

Y

DRA. MARÍA GuADALUPE MARTÍNEz B.
Universidad de Nuevo León.

Sumario: l. Apuntes biográficos de D. Pedro Calderón de la Barca.-2. Obras.-3. La
época de Calderón.-a). ler. estilo de su teatro: El Alcalde de Zalamea.-b) 2o.
estilo: La Vida es sueño.-4. El Auto Sacramental.-5. La Devoción de la Misa.
6. Conclusión.

l. APUNTES BIOGRÁFICOS DE D. PEDRO CALDERÓN DE

LA

BARCA

DoN PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA nació en Madrid el 17 de enero de 1600.
Sus padres, de familia hidalga, fueron Don Diego Calderón de la Barca y
Doña Ana María de Henao. Hizo sus primeros estudios en el Colegio Imperial de la Cía. de Jesús, en Madrid, donde cursó varias asignaturas: gramática, clásicos griegos y latinos, los comentarios a las Escrituras, los Padres
de la Iglesia, etc.
Es difícil trazar una biografía más o menos clara de este dramaturgo, ya
que tenemos pocos datos de su vida. A través de sus obras observamos que él
mismo hace algunos comentarios acerca de su familia. Sabemos que era descendiente de nobles, pues desde niño demostró una arrogancia y pulcritud de
aristócrata. Anota en cierta ocasión: "la mediana sangre en que Dios fue servido que naciera".
A los 22 años -1622- abandonó la carrera eclesiástica que había seguido,
orientado por sus padres. Posiblemente fue entonces cuando se dedicó a sus
lances de "capa y espada". De aquí también sus comedias de esos temas.
En 1637 don Pedro Calderón estuvo al servicio del duque del Infantado y,
es posible, de soldado en Fuenterrabía y Cataluña (Lérida).
En 1638 hay un cierto silencio y "reservas" alrededor de su carácter.

343
342

�En 1647, se supone que sea la época en que nació su hijo Pedro, mas en sus
obras no se tiene ningún dato emocional relativo. Este hijo había muerto hacia
1657. Acerca de su amada se encuentran recuerdos sentimentales y algunas
escenas de ternura en algunas obras teatrales.
En 1650 se hace religioso de la Orden Tercera de San Francisco.
En 1651 se ordena sacerdote: se vislumbra en sus versos un gradual apartamiento de las cosas terrenas y una cierta indiferencia hacia la Corte, haciendo
una vida retirada y modesta que está de acuerdo con su vida sacerdotal y la
filosofía moral que encierran sus comedias y sus autos sacramentales.
Calderón vivió mucho tiempo en Toledo con el beneficio que obtiene en la
Capilla de los Reyes Nuevos. Es famosa su poesía al entrar a la artística catedral de Toledo:

Al ámbito pasé, en cuyas
naves la vista engolfada,
sin peligro de tormenta,
corrió achaques de borrasca.
¡ Oh, cuántas muertas noticias!
¡ Vivas memorias, oh cuántas,
ofuscado el pensamiento,
resolvió al verse en su estancia! 1
Posteriormente, Don Pedro regresa a Madrid, donde vivió en su casa llena
de obras de arte, a la que llamara Gracián "el museo del discreto" y él mismo
"su museo íntimo".
En el auto "No hay más fortuna que Dios", notamos ese despego hacia la
vida mundana: "Humo, polvo, nada y viento..." y su amistad con Gracián.
En su testamento nos da notidas de toda esa gama de su tesoro artístico.
Escribe el 20 de mayo de 1681: "Hallándome sin más cercano peligro de la
vida que la misma vida, y en mi entero y cabal juicio..." pide sea "interiormente vestido del hábito del seráfico padre San Francisco, ceñido con su
cuerda, y con la correa del también su padre San Agustín. . ." y que "sea llevado a la Iglesia de San Salvador de esta villa" para mi entierro.
Don Pedro Calderón, murió en Madrid, el 2'5 de mayo de 1681.

1 VALBUENA PRAT, ANGRL. Historia de la Literatura' Española. Editorial Gil. Tomo II.
6a. Ed. 1960. (Poesía aludida: Psalle e Sile), p. 483.

344

2.

ÜBRAS DE

D.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Entre las obras de D. Pedro Calderón de la Barca tenemos ciento once
comedias religiosas. Según don Rafael Gastón, en una carta que escribió don
Pedro un poco antes de morir al duque de Veragua, le envió una lista de ese
número de comedias, lista que sirvió a don Juan de Vera Tassis Villaroel para
las ediciones que comenzó en 1882, aunque no se sabe con certeza el número
exacto. Dice Calderón en la aludida carta: "Yo señor, estoy tan ofendido de
º!os muchos agravios que han hecho libreros e impresores (pues no contentos
con sacar sin voluntad mía a la luz mis mal limados yerros, me achacan los
ajenos, como si para yerros no bastasen los míos; y aún esos mal trasladados,
mal corregidos, defectuosos y no cabales), tanto que puedo asegurar a V. E.
que aunque por sus títulos conozco mis comedias, por su contexto las desconozco; pues algunas que acaso han llegado a mi noticia, concediendo el que
fueran mías, niego el que lo sean, según lo desmadejadas que las han puesto
los hurtados traslados de algunos ladroncillos que viven de venderlas, porque
hay otros que viven de comprarlas".2
En cuanto a los Autos Sacramentales se cuentan alrededor de sesenta.
Entre las Comedias Religiosas debemos señalar: La Devoción de la Cruz,
escrita hacia 1633, una de sus obras románticas de su juventud, que posiblemente refleja algunos datos autobiográficos y, asimismo, relativos a su familia
y El Mágico prodigioso, escrita en Toledo hacia 1637·, cuyo argumento procede
de la leyenda medioeval del pacto diabólico de Teófilo, que vende su vida
al demonio por adquirir bienes mundanos, o la leyenda del Dr. Fausto. Así,
El Mágico Prodigioso vende su alma al demonio por adquirir el amor de la
virgen Justina; La Vida es Sueño, escrita hacia 1635; El mayor encanto amor,
otra comedia mitológica escrita en 1635, que fue representada en el parque
de El Buen Retiro; Hado y divisa de Leonido y de Mar/isa, su comedia última
escrita en 1672; El Alcalde de Zalamea, en la que se plantea el problema del
honor, etc.
De los Autos Sacramentales, que los hay filosóficos, teológicos, mitológicos,
de temas del Antiguo Testamento, de relatos evangélicos, históricos y legendarios. sólo señalaré algunos como: El Gran Teatro del mundo, que gira sobre la
idea de "vida comedia"; No hay más fortuna que Dios, sobre la idea de la
vanidad de las cosas humanas; El Pleito matrimonial, idea de la "antinomia
del alma y del cuerpo"; El Año Santo en Roma, idea del hombre "peregrino
de la vida"; La Vida es Sueño, "historia teológica de la Humanidad -Crea• CALDERÓN DE LA BARCA.

La Vida es Sueño. Clásicos Ebro. Madrid, 1964. Prólogo de

Rafael Gast6n, p. 9.

345

�ción, caída y Redención del Hombre"; La Devoción de la Misa, sobre la idea
de la salvación del hombre a través del arrepentimiento y la fe, etc., etc.; auto
este último sobre el que enfocaremos nuestro estudió.

3. LA ÉPOCA DE CALDERÓN
Durante la extensa vida de Calderón -1600-1681-, ocupan el trono: Felipe
11, hasta 1621; Felipe IV, hasta 1665, y Carlos II. Calderón fue el poeta de la
Corte de estos dos últimos monarcas.
A partir de la muerte de Felipe II sus descendientes no saben defender el
solio español apareciendo el Tratado de los Pirineos que asesta un duro golpe
al orgullo español. Al ocupar el trono de España Carlos II, por la muerte
de su padre Felipe IV, Francia ocupa los Países Bajos y por el Tratado de
Lisboa se reconoce la independencia de Portugal; diez años después E-spaña
pierde el Franco Condado y trece ciudades de Flandes. El pueblo español siente
sobre sus espaldas el dolor de sus derrotas y el pensamiento se dirige cada vez
más hacia el único lugar que puede aliviar sus heridas: Dios. Los valores científicos van oscureciéndose mientras que el arte, por el contrario, alcanza su
mayor esplendor, y así el Greco hace renacer a Toledo y Velázquez después en
su ''Rendición de Breda" ; lienzo filosófico en donde demuestra que las glorias
terrenas son efímeras en el gesto cortés de Spínola aceptando humildemente la
derrota de su rival. La muerte de Velázquez y 46 años antes la de Dominico
Theotocopuli ( El Greco) así como la de Zurbarán 4 años después de la de
Velázquez y la de Alonso Cano, siete después de la del genio de Sevilla, influyen en el sentido ya anunciado por Quevedo en su Política de Dios o Gobierno de Cristo: que sólo Dios debe ser el centro de nuestras aspiraciones y por
esto el extraordinario desarrollo del teatro, enseñando al pueblo los valores morales y virtudes teologales que comenzarán en la Estrella de Sevilla, de Lope,
y culminarán en Calderón con sus Autos Sacramentales, al par que Baltasar
Gracián, en cuya filosofía manifiesta que el mundo es viento, humo, ceniza.
Vemos, por lo tanto, que la Contra-reforma iniciada por los jesuitas es aceptada por los españoles como un solo pensamiento.
En la juventud de Calderón, se extingue la vida de los grandes teólogos españoles: Molina, el dominico Báñez, Suárez, el Padre Escobar. Sin embargo,
suponemos que fue decisivo para el pensamiento calderoniano todo este ambiente artístico-religioso en tomo a él, que desemboca en sus obras cumbres
de su barroco. Churriguera, dentro de la arquitectura, influye también en el
enfoque de la escenografía en sus Autos.
346

De los grandes dramaturgos del Siglo de Oro Español, Lope de Vega, Tirso,
Alarcón y Calderón, se distingue una línea diversa y personalista entre Lope y
Calderón. Mientras que Lope escribe rápido y muchas veces sin revisar algunos
de sus dramas nacionales, fijándose únicamente en lo espontáneo, Calderón,
tomando los materiales de Lope, los perfecciona y supera los temas nacionales
con sus problemas de honor y de la caballerosidad, así como la forma poética,
ya conocida con anterioridad a Lope, en la que sus personajes son símbolos.
Este aspecto de su teatro lo podríamos llamar mundo metafísico.
En el teatro de Calderón tenemos dos estilos:
a) . El primero en el que, como decíamos, Calderón sigue la escuela de Lope,
tendiendo generalmente a unificar la acción en un personaje, o estableciendo
jerarquía de personajes en tomo a uno principal, como en el Alcalde de Zalamea, por ejemplo.
En la escena décimo séptima, del Acto 1, figura que Don Alvaro, aconsejado
por Rebolledo se las arreglan para que el capitán pernocte en la casa de Pedro
Crespo: el objeto era hacer la conquista de Isabel, la hija de Pedro, y para lo
cual simulan para verla que entre los dos hay una pelea y Rebolledo sube por
las escaleras al piso donde suponen que está Isabel. En efecto, a los gritos de
Rebolledo, Isabel sale y el ansia de Don Alvaro por la joven se acentúa. En
este momento entra Don Lope y se da cuenta de las intenciones de Don
Alvaro, ordenándole al capitán que se marche de aquella casa, ya que él va a
ser el huésped, estableciéndose este diálogo en donde se muestra el coraje de
un labriego en defensa de su honor:
CRESPO: Mil gracias señor, os doy
por la merced que me hicísteis
de excusarme la ocasión
de perderme.
DoN LOPE: ¿Cómo habíais,
decid, de perderos vos?
CRESPO: Dando muerte a quien pensara
ni aún el agravio menor. ..
DoN LOPE: ¿Sabéis, vive Dios, que es
Capitán?
CRESPO: Sí, vive Dios;
y aunque fuera el general,
en tocando a mi opinión,
le matara.
DoN LOPE: A quien tocara,
ni aún al soldado menor,
347

�sólo un pelo de la ropa,
viven los cielos, que yo
le ahorcara.
CRESPO: A quien se atreviera
a un átomo de mi honor,
viven los cielos también
que también le ahorcara yo.
DoN LoPE: ¿Sabéis que estáis obligado
a sufrir, por ser quien sois,
estas cargas?
CRESPO: Con mi hacienda;
pero con mi fama no.
Al Rey la hacienda y la vida
se ha de dar; pero el honor
es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios.3

Y en la escena primera de la Jornada III, después de que Isabel es raptada
y violada por Don Alvaro de Atayde en un monte circundante de Zalamea,
regresa a su casa y narra a su padre, Pedro, los hechos ocurridos en el monte.
El dolor del padre se ve aminorado ante el anuncio del escribano de que es
nombrado Alcalde de Zalamea, estableciéndose el siguiente diálogo entre Crespo
y el capitán en donde el nombrado alcalde, puesto de rodillas delante de Don
Alvaro, le suplica la reparación de la ofensa y el capitán se niega, por lo que
Crespo manda que lo encierren para hacer con él justicia. Mientras tanto Don
Lope ha observado la desaparición de Don Alvaro de Atayde y sospechando
alguna mala acción por parte d~ éste, regresa precipitadamente a Zalamea.
Durante el trayecto un soldado le ha comunicado la prisión de Don Alvaro,
por lo que llega furioso Don Lope a casa de Pedro sin saber que éste es el
alcalde. En la conversación Don Lope de F. manifiesta a Pedro Crespo que
el alcalde ha hecho preso a Don Alvaro y que él lo va a rescatar. Don Pedro
socarronamente le manifiesta que no se lo entregará.
A la pregunta de Don Lope quién es el alcalde, Pedro Crespo contesta que
es él; exigiéndole la entrega del preso, contéstale Crespo con estas viriles
palabras en donde se enfrentan• las dos justicias: la militar y la ley natural (o
sea Dios).
• CALDERÓN DE LA BARCA.

pp. 50, 51 y 52.

348

El Alcalde de Zalamea. Taurus Ediciones. Madrid, 1959,

CRESPO: ¿ V os sabéis que me robó
a mi hija de mi casa?
DoN LoPE: ¿ Vos sabéis que mi valor
dueño desta causa ha sido?
CRESPO: ¿Vos sabéis cómo atrevido
robó en un monte mi honor?
DoN LOPE: ¿Vos sabéis cuánto os prefiere
el cargo que he gobernado?
CRESPO: ¿Vos sabéis que le he rogado
con la paz y no la quiere?
DoN LOPE: Que os entráis, es bien se arguya,
en otra jurisdicción.
CRESPO: El se me entró en mi opinión,
sin ser jurisdicción suya.
DoN LoPE: Y o sabré satis/acer,
obligándome a la paga.
ÜREsPo: Jamás pedí a nadie que haga
lo que yo me puedo hacer.
DoN LoPE: Y o me he de llevar al preso.
Y a estoy en ello empeñado.
CRESPO : Y o por acá he sustanciado
el proceso.
DoN LOPE: lQué es proceso?
CRESPO: Unos pliegos de papel
que voy juntando, en razón
de hacer la averiguación
de la causa.
DoN LOPE: Iré con él
a la cárcel.
CRESPO: No embarazo
que vais: sólo se repare
que hay orden que al que llegare
le den un arcabuzazo.
DoN LOPE: Como esas balas estoy
enseñado yo a esperar.
Mas no se ha de aventurar
nada en esta acción de hoy.
Hola, soldado, id volando,
y a todas las compañías
que alojadas estos días

•

349

�han estado y van marchando,
decid que bien ordenadas
lleguen aquí en escuadrones,
con balas en los cañones
y con las cuerdas caladas.
CREsPO: No fue menester llamar
la gente; que habiendo oído
aquesto que ha sucedido,
se han entrado en el lugar.
DoN LOPE: Pues vive Dios, que antes yo
haré lo que se ha de hacer. (Vanse) 4

En la escena XVII de la Jornada Tercera, aparece el Rey, que se supone
es Felipe II, estableciéndose con el rey el siguiente diálogo:
REY: ¿Qué es esto?

Pues ¡desta manera estáis
viniendo yo!
DoN LoPE: Esta es, señor,
la mayor temeridad
de un villano que vió el mundo,
y vive Dios, que a no entrar
en el lugar tan aprisa,
señor, Vuestra Majestad,
que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
DoN LoPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpa me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien

probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
• CALDERÓN DE LA BARCA.

350

El Alcalde de Zalamea. Opus cit., pp. 131 a 133.

•

forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
DoN LOPE: Este es el alcalde, y es
su padre.
ÜRESPO: No importa en tal
caso, porque si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí; ¿pues qué más se me da
· hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?
Fuera de que, como he preso
un hijo mío, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual. ..
Mírese si está bien hecha
la causa, miren si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está escrito algo de más
de lo que yo he dicho, y entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia y así
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque como por acá
no hay más que sola una audiencia,
cualquiera sentencia que hay
la ejecuta ella, y así
está ejecutada ya.
REY: ¿Qué decís?

351

�•
CRESPO:

Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vedlo.
Aqueste. es el Capitán.
CRESPO :

( Abren una puerta y aparece dado
garrote en una silla el Capitán)

(Vase el rey y el acompañamiento) 5

REY: ¿Pues cómo así os atrev~teis? ...

V os habéis dicho que está
bien dada aquesta sentencia:
luego esto no está hecho mal.
REY: El consejo ¿no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid: ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que estotra había de matar?
Y ¿qué importa errar lo menos
quien ha acertado lo más?
REY: Pues ya que aquesto es así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CREsPo: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
vive·n tan bien por acá,
el verdugo que tenemos
no ha aprendido a degollar.
Y ésa es querella del muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje
no les toca a los demás.
RE,y: Don Lope, aquesto ya es hecho.
Bien dada la muerte está;
que errar lo menos no importa
si acertó lo principal.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar

CRESPO:

352

con brevedad, que me importa
llegar presto a Portugal.
V os, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.

b) . En el segundo estilo, llega el teatro de Calderón a lo meramente simbólico-poético. Aquí predomina la idea. Los personajes alegóricos tienen un
valor simbólico, como representación del Ser Humano o de alguna de sus virtudes o vicios insertos en él mismo, por ejemplo en "La Vida es Sueño".
Calderón compuso esta comedia en 1635 y trató el mismo asunto en dos
Autos. El primero pocos años más tarde y el segundo en la última época del
autor, 1673. Este último editado por Angel Valbuena, en Clásicos Castellanos,
vol. 69.
Las fuentes de la obra hacen remontarse a la leyenda de la juventud de
Buda y un cuento de las Mil y una Noches. (El mendigo narcotizado que despierto cree ser Rey y vuelve de nuevo por el sueño a su condición de mendigo) . El asunto de esta fábula es incorporado por Juan Manuel y llega al
teatro en el "Natural Desdichado", de Agustín de Rojas.
Lope trata de ella en "Barlam y Josafat". Es posible que de Lope se mspirara Calderón. El P. Olmedo dice que es posible que se inspirara en las
predicaciones que se hacían en las Iglesias sobre el escaso valor de la vida.
El análisis de la obra es el siguiente: Segismundo es el personaje central de
La Vida es Sueño, obra fundamental del teatro de Calderón. Algunas obras
pueden aventajarle pero sólo en el aspecto dramático, ya que en esta obra se
refleja más que en ninguna la personalidad del autor y es por tanto filosofía
por exceleñcia. Segismundo a través de Don Pedro es el símbolo que representa la inestabilidad de las cosas terrenas.
El tema no es nuevo. Sófocles decía: "No haber nacido es la mayor ventura y una vez nacido lo menos malo es volverse cuanto antes allá de donde
uno es venido". Así se expresa el Coro de Edipo en Colono, traducido por don
Ignacio Errandonea, S. J., Madrid, 1930. "A ningún mortal que esté aún en
espera del último día de su vida, llaméis jamás feliz;" dice el Corifeo en Edipo
Rey ( traducción idem) . Pero es más violenta la expresión de Segismundo al
afirmar: "el delito mayor del hombre es habqr nacido", de la escena segunda,
• Opus cit., pp. 134 a 138.

353
H23

�monólogo, cuando se ve a Segismundo con una cadena y vestido de pieles y
que comienza:
SEGISMUNDO:

¡ Ay, mísero de mí! ¡ Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.6

Y este concepto tiene confirmación en la boca de su padre, el Rey Basilio,
al considerar el horóscopo de su hijo, ya que atribuye a éste como si se tratase
de un delito la muerte de su madre:
En aqueste, pues, del sol
ya frenesí o ya delirio,
nació Segismundo, dando
de su condición indicios,
pues dió la muerte a su madre,
con cuya fiereza dijo:
Hombre soy, pues que ya empiezo
a pagar mal beneficios.7

(Escena VI.-Jornada I) .
Este concepto es reproducido por otros autores, por ejemplo por Federico
Schiller, en su ''Don Carlos".
El pesimismo de Segismundo no manifiesta en tales actos que son imputables a su personalidad. En el monólogo ya referido en la Escena II, que contiene pensamientos de este tipo hay un clamor de angustia pero a la vez enérgico, con protestas de su injusta situación, pero sin embargo hay una esperanza
en la existencia de una vida mejor:
• CALDERÓN DE LA BAROA.

' Opus cit., p. 167.

354

La Vida es Sueño. Ed. Taurus. Madrid, 1959, p. 147.

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
gracias al docto pincel,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez que no respira,
aborto de ovas y lamas
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas me mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
lY yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huída:
y teniendo yo más vida
¿tengo menos libertad?

•

•

355

�En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal
a un pez, a un bruto y a un ave? 8
Vemos, por lo tanto, que en todas estas manifestaciones está expresando
la idea de Dios.
Segismundo, por lo tanto, no es pesimista por naturaleza sino pesimista en
el transcurso de su existencia dramática.
Es al terminar la Jornada II cuando en otro monólogo manifiesta los efectos
de su desengaño acerca de la vida:

•
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción, etc. 9

y este monólogo constituye el verdadero desenlace de la obra en cuanto
pensamiento filosófico.
La duda de Segismundo es en los términos de esta vida. En el Hamlet del
inglés es en el "más allá". (Morir... dormir... tal vez so~ar... ) .. (Traducci~n
de Astrana Marín. Acto III. Se. I). Segismundo no vacila en afirmar la eXJ.stencia de un "más allá". -Lo eterno, la fama venidera; donde ni duermen las
dichas- , etc., etc.
Edipo, Ha¡nlet, Segismundo y Don Carlos son personajes. rel~ionados Y sin
embargo distintos. Segismundo contrasta con los personaJes citados por su
pujanza y fortaleza. Así Hamlet y Don Carlos son espíritus débiles.
Sólo por ver si puedo
harás que pierda a tu hermosura el miedo. ..

y así, por ver si puedo, cosa es llana,
que arrojaré tu honor por la ventana.
(Escena VIII. Jornada I. -Segismundo-) .10
En la Jornada III, epílogo, se ve la transformación espiritual de Segísmundo por considerar que el vencerse es lo más difícil de vencer.
SEGISMUNDO:

Pues que ya vencer aguarda
mi valor grandes victorias,
hoy ha de ser la más alta
vencerme a mí.
(Escena XIV. Jornada III) .11

Acción secundaria de La Vida es Sueño.
Para la tesis calderoníana basta la figura de Segismundo, pero para la
adaptación a la escena necesita de Rosaura, tipo extraño de mujer que marcha
a Polonia acompañada de Clarín, su criado, para vengar una afrenta del Duque Astolfo, ya que no ha cumplido sus promesas de matrimonio. Por medio
de Clotaldo, su padre, Rosaura entra en palacio a servicio de Estrella para
vengarse. Y hecho el levantamiento del pueblo contra el Rey se une a la
causa popular que ha proclamado a Segismundo y así obtiene el esposo que
aspiraba. De todos los personajes es Rosaura el más interesante. Su carácter
femenino se manifiesta en el segundo encuentro con Se_gismundo. En la Jornada II, escenas 7 y 8, nos dice:
RosAURA: . . .cuando tan torpe la razón se halla
mejor habla, señor, quien mejor calla 1 ~
Estrella y Astolfo son los personajes menos importantes. No tienen las complicaciones psicológicas de Rosaura. Basilio y Clotaldo representan en la obra
el conflicto íntimo: el primero, victima de los errores de su propio saber, y el
segundo en el conflicto entre los sentimientos paternales y la libertad a su
Rey. Clarín es el vivo contraste del temperamento de su señora, Rosaura, y
adivina sin darse cuenta que Segismundo más que hombre es la representación de una idea.
10

• Opus cit., p. 149.
• Opus cit., p. 224.

Opus cit., p. 201.
Opus cit., p. 263.
" Opus cit., p. 201.
11

,,

356

357

�CLARÍN: Soy un grande agradador,

de todos los Segismundos.

(Jornada II. Escena III) .13
Estos dos estilos que hemos señalado, no se separan tajantemente sino que
tienen sus inmersiones en el uno y en el otro; puesto que son, generalmente,
problemas humanos los que plantea el teatro de Calderón.
Otro de los aspectos del teatro de Calderón es el costumbrista, en el que
refleja la sociedad de su tiempo como en sus dramas "de capa y espada"; o
sea simbiosis de costumbrismo y simbolismo por ejemplo en el Auto La Devoción de la Misa, que l~ego comentaremos, etc.
También cultivó la comedia burlesca, por ejemplo Céfala y Procris.

Como vemos, es la época de Calderón la de mayor vigor en el aspecto artístico y cultural de la España del Siglo de Oro, y esto influyó, decididamente, en el ser de nuestro biografiado. Quiso hacer una síntesis del arte de
su teatro: de aquí esa complejidad y dificultad para su comprensión. En sus
obras teatrales se une la música, la arquitectura, la escultura, la pintura, la
poesía, la metafísica y la teología. Esta última de difícil comprensión para
el pueblo español, y, en cambio, su forma era dada con sencillez para ser comprendida. Calderón es uno de los máximos exponentes del teatro de todos los
tiempos. Decía Don Marcelino Menéndez y Pelayo, en 1861: "La gloria de
Calderón, más que gloria de un poeta, es gloria de una nación entera; y mientras se hable en lengua castellana; mientras se conserve algo del espíritu de
nuestros padres; mientras la fe católica no huya de las almas; mientras en
Castilla quede un resto de honor1 de cortesía y de galantería; mientras el amor
se estime como una devoción y un culto, y no como un mero placer de los
sentidos; mientras lata, en fin, aunque sea en pocas y selectas almas, el fuego
que ardía en el pecho de El Príncipe Constante, o la fervorosa devoción que
animaba al Eusebio de La Devoción de la Cruz, tendrá Calderón admiradores,
y será considerado siempre como uno de los más gloriosos ornamentos que Dios
quiso conceder a la raza española. .. Calderón es la España antigua, con toda
la mezcla de luz y de sombras, de grandeza y de defectos con toda la pompa
aparatosa y las vanidades y sueños de nuestra decadencia; con el sentido de
orgullo nacional no vencido ni amilanado por las derrotas; con el sentimiento
religioso, con el sentimiento monárquico, con el sentimiento de la justicia y
13

358

Opus cit., p. 189.

de la libertad patriarcales; en suma, con toda la mezcla de impulsos que agitaban a la sociedad española" (Calderón y su teatro. Conferencia octava).i.

4. EL

AUTO SACRAMENTAL

El "Auto Sacramental" -según la definición que da el Dr. Angel Valbuena Prat- es una obra dramática en un acto, de sentido alegórico, referente a
la Eucaristía; la última forma del teatro litúrgico que había aparecido en la
Edad Media. 15
Y en otro lugar anota: "El auto sacramental es un género dramático típico
de la España Imperial. Deriva de las formas del teatro litúrgico y sacro de
la Edad Media, pero, corno en tantas otras cosas de arte y literatura y pensamiento, las formas más nuevas y modernas sirven para recoger el viejo espíritu
-eterno- de la catolicidad medieval, ampliada culturalmente en la exaltación apoteósica del Renacimiento".16
Dentro del teatro sacro medieval se representaban los Misterios y las Moralidades.
Los primeros tenían una trama muy sencilla, basada generalmente en un
Episodio de las Sagradas Escrituras, por ejemplo: La Adoración de los Reyes
Magos al Niño Jesús, mientras que las Moralidades tenían una complejidad
y construcción alegórica más consistente. Eran obras escénicas que tenían como personajes la Muerte, los Vicios, las Virtudes o tipos humanos, casi siempre abstractos que dialogaban con una finalidad moralizante.
Calderón llevó a su más alto rango el alegorismo y los símbolos de su teatro
religioso.
En España los "Autos Sacramentales" se cultivaron a partir del Siglo XIV,
predominando el elemento histórico-alegórico. Toman su nombre de las procesiones que estuvieron en boga para las fiestas del "Corpus Domini". Estos
cortejos cada vez eran más solemnes y pomposos, al principio de la Edad Barroca. Tomaban parte de la procesión carros que conducían "cuadros vivientes" que representaban un asunto religioso. El cortejo lo cerraba el Rey en
persona y gentilhombres de su Corte, detrás del Santísimo Sacramento con un
14
CALDERÓN. La Vida es Sueño, p. 13. Editorial Ebro, S. L. Undécima edición,
1964.
.
n CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales, p. XVII. II. Ed. Prólogo y notas
de Angel Valbuena Prat. Madrid, 4a. ed. 1958.
1
~ CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales, p. 11. Colección Clásicos
Ebro. Tomo l. 1959.

359

�cirio en la mano. Se solía hacer paradas durante la procesión y en la última se
representaba por los actores el drama edificante: el Auto Sacramental.
Con don Pedro Calderón, como sabemos, este género teatral llega a su perfeccionamiento y se sitúa la esquematización del teatro sistematizado. La
"jornada" del auto se alarga y se puede hacer diferenciación de etapas sucesivas dentro de la representación que va gradualmente ascendiendo hasta llegar a un punto-clave de elevación espiritual, lo que viene a ser "el nudo" de la
obra, por ejemplo, en La Devoción de la Misa, en la que en el arrepentimiento
y la fe estriba el nudo simbólico de la religiosidad del protagonista, para después desenvolverse la problemática filosófico-religiosa planteada Encontramos en el teatro de Calderón el antecedente del teatro neo-clásico.
En la línea teatral española, Lope y Valdivieso -S. XVI- cultivaban las
"farsas sacramentales" que aludían al Santísimo Sacramento sólo incidentalmente, y es Calderón el que eleva esa relación o alusión moralizante al aspecto simbólico de la temática moral-religiosa. Es pues, Calderón, el creador
de este género teatral: el Auto Sacramental, género apropiado para la exposición de la doctrina católica, en el cual se sublima la creencia cristiana, sus
dogmas y su teología.
Entre los dogmas y principios teologales tenemos el principio de la Gracia
y de la Fe, la Tran-Substanciación del alma, el de la Inmaculada Concepción el libre Arbitrio el Misterio de la Eucaristía, el de la Redención, etc., etc.
'
'
Consideramos que dentro de su pensamiento senequista tuvo Calderón influencia del Libro de Job, del Eclesiastés, de Quevedo, de Gracián y de Epícteto, con esa visión pesimista de la maldad ,y la tendencia al pecado del hombre, a causa del "pecado original", quien, por la Gracia y por la Redención de
Cristo, se salva si se arrepiente de sus pecados.
Por otro lado, Santo Tomás de Aquino, con su Suma Teológica, influye
en Calderón, de acuerdo con ias directrices de la Escolástica. Parker alude a
Calderón como el "dramaturgo de la Escolástica". Se supone, asimismo, que
la teoría del "Verbo Encarnado" y Calderón son un antecedente de Descartes en su "Discours de la Méthode" -1637- con su duda filosófica.

5. LA

DEVOCIÓN DE LA MISA

En La Devoción de la Misa -1637-, auto del último estilo de plena madurez, Calderón ensaya una técnica de paralelismo entre la historia y la
alegoría. Por una p~e, el Angel tutelar de Castilla, en un sentido alegórico, nos eleva a un sentido de trascendencia; de otra, Almanzor y el conde

360

Garci-Fern~dez, el protagonista, su amada y su criado en un plano real. Estos personaJes del mundo humano representan una comedia de costumbres
-el amor de Pascual por Aminta, su rapto y casamiento final- enlazados
paralelamente con el mundo de simbolismo metafísico.
Se supone que el asunto del auto lo tomó Calderón de la Crónica General 'Y ~osiblemente de las Cantigas de Alfonso X, mas sustituye la devoción
a la Virgen Maria, en las Cantigas, por la de la Santa Misa. Además de este
auto de ?alderón, tres comedias sacras tratan del mismo tema: La Devoción
de la Misa, de Luis Vélez de Guevara; Lo que puede oír Misa, de Mira de
~mescua (S. XVI) Y después, Por oír misa nunca se perdió jornada, de Antoruo de Zamora. Tanto en la obra de Vélez como en la de Amescua, un Angel
~telar toma la figura del caballero y lucha por él, como en el Auto calderoruano. _Es de suponer que Don Pedro haya tomado el asunto de alguna de estas
come~a_s y adaptado a su auto, pero lo más posible es que lo haya tomado de
la Cromca General, como señalábamos.
de la obra es el siguiente: Pascual Vivas, protagonista del au t o,
· El
b análisis
•
sun oliza al hombre en general, el que habiendo pecado pero con una devoción en la ~anta Misa, y ayudado de la Gracia, por medio de la fe, logra superarse y tnunfar en el mundo.
Al principio se oyen voces y una música triste que pronostica la guerra. Las
voces de Almanzor, representante de la Secta de Mahoma y las del Cond
.
'
e
Garc1-Fernández,
de la religión cristiana.
E~ _esta primera escena, el autor nos muestra a través de los personajes
alegoncos, la trama que va a desarrollarre: el sentido de la invasión musulmana y la Reconquista en España.
En seguida aparece un Ángel que habla con la Secta de Mahoma, que lleva
s~Iament; 500 años de existencia -Mahoma nació el 570- y Je dice que no
tiene razon de ser.
La Secta le contesta que antes de darle razones ideológicas, Je reta a Ja
lucha del acero que es más práctica iy así lo hace. Alude a que las ciudades
todas han luchado: Asia, África, Europa, Constantinopla y la España misma.
~ue una prueba. es la del último rey godo, Rodrigo, de quien por much~
tiempo no se supieron sus restos hasta que un día se encontraron en Portugal.
Por su parte, el Angel, símbolo protector de España, le replica que Dios
quiere a sus hijos como los padres a éstos y que los reprende no porque no les
ame sino para que se enmienden, que en ese caso estaba ella - la Secta- que
representaba el látigo.
Entretanto sigue la música tenue pidiendo "Misericordia y clemencia".
Mas, como la Secta insiste en la guerra, el Angel contesta que así sea: que
España será la defensora de la cristiandad con Garci-Femández al frente

'

361

�mientras que ella -la Secta de Mahoma- será "la hidra de siete cabezas"
a que alude el Apocalipsis y quien haría la guerra.
Dice:
... pues en ti la Idolatría
y Gentilidad se encierran,
Judaísmo, Apostasía
y Paganismo, soberbia
serás quien la guerra haga,
y el Hombre quien la defienda 17
Pascual Vivas, comunicado por el Angel, va a tomar parte en la guerra que
que se aproxima y así se lo hace saber a la Secta. Esta, que conocía bien a
Pascual, se alegra de que él intervenga en la lucha, ya que "estaba en pecado":
y así tendría fundamentos para atacarle.
La Secta nombra como su representante a Almanzor, rey de Córdoba, y se
&amp;eñala la plaza de Santiesteban de Gormaz como campo de batalla. El Angel
protege al Conde Garci-Femández en defensa de Castilla.
Así, una vez todo dispuesto, aparece en escena, en las tiendas de campaña, el Conde, viejo venerable, durmiendo en una silla, y en otra, Almanzor,
también durmiendo. (Escena II).
Surge luego, de aspecto simbólico-alegórico, una voz misteriosa celestial, que
habla al Conde, el que despierta de su sueño. Oye con claridad la voz d~I
Angel que le insta en su fe y religión y a la lucha en defensa de la Iglesia
y de España.
A su vez, la voz de la Secta aconseja a Almanzor a "encender su pecho en
iras", contra el Crucificado Cristo y a luchar por Alá y por Córdoba. Y como
contrapeso de la acción, en el fondo, se oyen las voces tristes de la música pidiendo: "Misericordia y clemencia".
En la escena IV, Pernil, escudero de Pascual Vivas, le reprocha a su amo
que si no se acordaba de Aminta y de los hechos ocurridos en León, ya que
hacía rato que lo buscaba y no lo encontraba. Pascual le contesta que había
ido al Convento de San Martín a "oír misa"; que ya sabía su devoción, que
allí lo hubiera encontrado.
PASCUAL:

11

CALDERÓN DE LA BARcA.

362

Pernil, un tanto necio, se burla de la devoción de su amo y también de
su amada. Mas Pascual le explica a su escudero que en la Misa se representa un misterio que es la síntesis de la humanidad, y que protege al devoto: Que encierra la Ley de Gracia, la Ley Natural, y la Escrita, así como
también la Redención del hombre a través de la Eucaristía y la Transfiguración: "la hipostática unión" de las dos naturalezas: divina y humana: Cristo. En este diálogo entre Pascual y su escudero, Calderón ha dejado una exposición doctrinal de las excelencias y misterios del Santo Sacrificio de la
Misa, síntesis de otro Auto. calderoniano: Los Misterios de la Misa.
Así dice:
PASCUAL:

Pónese la hostia en el ara
y en fe de que presto sea
carne y sangre de Dios hombre,
el vino y el agua mezcla,
la preparación del cáliz
significando la inmensa
divinidad en el vino
y en menos noble materia
la humanidad en el agua.
Por esto al vino no se echa
bendición y al agua, sí,
mostrando que una se eleva
por la hipostática unión
de las dos naturalezas,
y otra, aunque se abata siempre,
bendita está por sí misma.. .19

Y en otro párrafo expone:
PASCUAL: •• •de

manera
que conteniendo la Misa
la ley que culpas confiesa,
la que preceptos escribe,

Pues en tantas cosas malas
sabes que tengo esta buena

La Devoción de la Misa, p. 90. Clásicos Ebro. Autos

Sacramentales. l. Madrid, 1959.

de oír las misas que puedo
haberme buscado allí.18

18

Opus cit., p. 96. Escena IV.
,. Opus cit., p. 103. Escena IV.

363

�PERNIL:

la que misterios aumenta,
siendo el nombre de la Misa
traducido de la hebrea
frase hacimiento de gracias
y de la latina lengua
Misa enviada oblación
del Hijo al Padre, en ofrenda,
el no oírla cada día
no solamente es tibieza
del perezoso, sino
descortesía grosera
que se hace a Dios, pues de veinte
y cuatro horas que le entrega
de vida cada día aún no
le sabe volver la media.
Bueno es eso para mí,
que si la oigo un día de fiesta
es solamente pensando
si se alarga o si se abrevia.

CONDE GARm-FERNÁNDEZ:

Pascual le ofrece obediencia al Conde, pues está dispuesto a morir. Se despide de Aminta y se marcha.
En contraposición, Lelio y el Demorúo comentan que quieren atrapar a
Pascual en pecado.
DEMONIO:

(Tocan cajas a marchar)

PASCUAL:

¿Pero qué novedad hay
en el campo?
En orden puesta
la gente marcha no sé
a qué fin. 20

Entretanto, se oyen voces en el campo de batalla, y amo y escudero salen a
ver lo que pasa.
En la Escena V, aparece Aminta, vestida de soldado. Le cuenta a Pascual
que el Conde Garci-Fernández había ordenado que estuviese él pendiente
en la batalla y que, al no encontrarlo, ella había ido en su busca. Pascual,
después de decirle que la quiere, le ordena que se marche; mas en ese momento se acerca a ellos el Conde, que reprocha la conducta a Pascual, ya
que supone que había perdido el tiempo por conversar con Aminta en lugar
de estar en la lucha y le manda que esa noche esté de vanguardia. Dice :
"' Opus cit., p. 106 (Escena IV) .

364

Pues quiero que en la vanguardia
esta noche estéis de guardia
poniéndoos en ocasión
de que el valor que os desvela
logréis sin dudar jamás
ser de mi campo la más
avanzada centinela. 21

Infiernos, si hoy
muerte a Pascual Vivas doy,
de mi mayor enemigo
el triunfo mayor consigo,
pues cogiéndole en pecado
de su devoción vengado
quedaré, a cuyo fin sigo
en humana forma siendo
como soy aborrecido
espíritu, al que ofendido
en ira y cólera enciendo,
disimulando y fingiendo . . _ii

Pascual se estremece al paso del Demonio; suena un terremoto, y Vivas,
en un monólogo, uno de los más bellos, literariamente hablando implora a
Jesús que le ayude para resolver su situación de responsabilidad ~te el campo de batalla.
PASCUAL:

¡Qué medrosamente horrible
la noche de un punto a otro
ha convertido la hermosa
serenidad en asombro!
Las derramadas estrellas,
en quien como espejo roto

'" Opus cit., p. 109 (Escena VI).
" Opus cit., p. 112. Escena IX.

365

�se había quedado el Sol,
brillando en menudos trozos,
empañadas del tupido
velo de nubes, no sólo
a la Luna asisten, pero
ni aun ella su temeroso
trémulo semblante deja
que puedan humanos ojos
penetrar del manto de humo
la brújula del embozo. (Terremoto)
¡Jesús mil veces! ¡ Qué fiero
el trueno gemido es ronco
con que el embrión del rayo
siente la nube el aborto!
¿Pero qué me atemoriza?
¿De cuándo acá generoso
mi espíritu le vió al miedo
la pálida tez del rostro? (Terremoto)
¿yo espanto? ¿Yo horror? i Y o susto?
Mas ¡ay! que, si a hacer me pongo
discursos que siempre vagos
dictaron soledad y ocios,
no sin causa temo, pues
al ver ese obscuro globo
desquiciado de sus ejes,
desplomado de sus polos,
que sobre mí titubea,
imagen me reconozco
del primero padre, cuando
arrojado del hermoso
centro suyo, le asaltó
de la noche el pavoroso'
escándalo que a su culpa
le fué el retrato más propio. .. (Terremoto)
y si del concepto, ¡ ay triste!
toda la pariedad corro
no solamente en mi culpa
la imagen que soy supongo,
pero en que comprometido
está aquese numeroso

366

campo en mí, pues en mí estriba
o su blasón o su oprobio,
supuesto que si yo ahora
negligente o perezoso
faltar a a aqueste precepto,
en mí peligraran todos/ 23

En otro pasaje, el Demonio y Lelio tratan de matar a Vivas, mas Lelio
yerra el tiro y ambos huyen.
Luego sucede que Aminta es raptada por un grupo de "canes blancos" de
la Secta Mahometana, y Pernil acude a contárselo a su amo. (Escenas XIII
y XIV).
Poco después, Pascual entra a la Iglesia, de nuevo a orar, y la Secta le sigue mas no penetra al templo porque el Angel lo impide. (Escena XVIII).
Entretanto, en la lucha, el Conde es herido y es retado a prisión por Almanzor, o la muerte, mas el Angel, vestido como Pascual, le proporciona un
caballo al Conde, y éste escapa, quedando el Demonio ofuscado. El Angel
que ha ocupado el puesto del Conde lucha contra Almanzor; enseguida llega Pascual Vivas, arremete contra la Secta y contra Almanzor, lo vence y
lo hace prisionero y recobra a Arninta que es puesta en libertad. (Escenas
XXI y XXVI).
Pascual, viéndose vencedor, ofrece su mano a Arninta y le promete enmendar sus yerros antiguos. Así dice:
PASCUAL:

La mano a Aminta le ofrezco,
que es propósito que hice
de enmendar pasados yerros,
si a verla libre volvía,
en las Misas que hoy oyendo
he estado, por quien falté
de la lid. 24

Como escena final y apoteósica aparece el Ángel y el Santísimo Sacramento, en lo alto. El Angel explica su intervención en la victoria de León y de
Castilla por la fe de Vivas y por su devoción a la Misa.

"' Opus cit., pp. 113 a 115. Escena X.
" Opus cit., p. 138. Escena XXVI.

367

�ÁNGEL:

Y o fui quien en su lugar
peleaba por él al tiempo
que estaba él por mí ayudando
las Misas que estaba oyendo.. .25

Al final del Auto, como cuadro simbólico aparece Felipe III, a caballo, y
a sus pies la secta, representación de la expulsión de los moriscos, llevada a
cabo en España entre 1609 a 1614.
El estilo de Calderón es barroco. Se nota un dinamismo en la acción y un
retruécano en las hipérboles, metáforas e imágenes. El conceptismo llevado
a un último grado que nos da el aspecto simbolista de su teatro, una violencia en los personajes aunque un equilibrio estable matemático, sistematizado
de sus obras, equivalente al claro oscuro de la pintura de V elázquez. Lo decorativo y lo escenográfico dan una elevación contrastante entre la temática
seria y grave muchas veces, y la suntuosidad brillante. Sin embargo, dentro
de la técnica dramática encontramos esa ley de subordinación centrada en
un personaje que generalmente es el hombre. De aquí que su teatro sea humanista.

6.

CONCLUSIÓN

En el auto La Devoción de la Misa, notamos ese doble aspecto del drama
costumbrista y del auto simbólico con la apoteosis final del Santísimo Sacramento, como elemento esencial de este tipo de obras teatrales.
Conjuntamente al desarrollo de la acción principal: la luc~a entre Moros y
Cristianos hacia el Siglo X, en la que los principales personaJes son el Conde
Garci-Fernández y Almanzor, ca.da uno representando un bando, se va desarrollando una segunda acción: el amor entre Pascual y Aminta -tema mundano-, cuya problemática fundamental se presenta en torno a Pascual Vivas, quien viviendo en pecado, ya que había raptado a ~ta, logra, por
la intervención de la Gracia y su devoción a la Misa, arrepentrrse, ofrecer su
mano a su amada, y, por lo tanto, volver a la religiosidad cristiana. Este es
un problema ontológico y meramente humano que renueva la concepción
cristiana de que el hombre pecador si se arrepiente se salva. Este tema, podríamos decir, es el tema individualista que todo hombre se plantea para alcanzar su salvación. Mas, inserto en esta problemática, captamos el aspecto
,.. Opus cit., p. 140. Escena XXVII.

368

representativo socio-político-religioso de la España en el personaje Luis Vivas, ya que como español representa el Catolicismo de este pueblo.
Además, tenemos el simbolismo de la Religión Cristiana a través de la
Eucaristía.
Es pues, este Auto Sacramental, doblemente interesante, tanto desde el
punto de vista técnico-formal como temático, ya que funde en una rmsma
pieza teatral el tema religioso-sacra.mental y el humano.
En el simbolismo de Calderón se ve el reflejo de Dios en todo lo creado
para que todo venga a rendir a los pies de Jesús Sacramentado. No es cosa
rara hallar en los Autos de Don Pedro Calderón, las relaciones de Dios con
la naturaleza; del cuerpo con el espíritu y de los sentidos con el alma que
viene a ser el simbolismo como una grandiosa síntesis del órden visible e invisible y al mismo tiempo, una disección de la vida humana bajo la mirada
teológica con el conjunto de conflictos que forman el interior del alma; es
una disección con todas las Iniserias del hombre y su sustancia semidivina, es
decir, mitad fraile y Initad soldado, o bien, amasado con lodo y emparentado
con los ángeles pero siempre hombre hasta en el momento en que Dios obra
portentos por sus medios o bien cuando obedece al mundo, la carne o el infierno y se aparta de la Divina Gracia. Caen por tierra todo lo imaginario,
pesiinismo, y determinismo de Calderón, ya que sabe resolver a sus personajes en la elección consciente y libre de sus conflictos humanos.

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369
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d e la Facultad de Filosofía y Letras, Madrid, Espana.
,_
'
m

CECCO ANGIOLIERI, POETA DEL "DUECENTO"
PROF. GIANCARLO VON NACHER M.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CEcco ANGIOLIERI es un poeta vagabundo, lunático, pendenciero, cínico, borracho, vividor, libertino, turbulento, impío, maldiciente, según los epítetos
que le han encajado los críticos, a lo largo de los siglos. Y una justificación
la hay: la de haberlos copiado tal como aparecen en las descripciones que,
en sus poesías, él hizo de sí mismo.
¿Realidad o ficción poética? Poco importa.
De su lírica irrumpen con calor, fuerza y espontaneidad, los acentos cómicosatíricos, burlescos, picarescos que lo colocan como el maestro más destacado
de toda la escuela de la poesía jocosa de fines de 1200 y principios de 1300.
En antítesis con la culta y refinada poesía del "Dolce Stil Nuovo", la poesía
burlesca -heredera también de una antiquísima tradición- renace como movimiento burgués-popular, polémico, realista, sensual. Poesía individual, la de
Ceceo Angiolieri, que entra violentamente en el juego realista de los contrastes, agudiza y enfatiza determinados aspectos vitales, resalta la belleza expresiva de las palabras, colocadas con precisión selectiva y apropiada disposición.
Contraste entre su naturaleza alegre, despreocupada, atraída por los placeres de la vida -las mujeres, el vino, el juego- y la tristeza, la honda desesperación, en la cual queda sumergido por culpa de la falta de dinero, q,ue sus
avaros padres no le proporcionan con la esplendidez que él hubiera deseado...
El noble miser Angioliero, banquero del Papa Gregorio IX, y madonna Lisa
de los Salimbeni, dieron vida al poeta en la ciudad de Siena, alrededor de 1260.
Miser Angioliero participó en la administración del municipio sienés, fue
miembro de la orden de los Frailes de María (los frailes gaudentes), peleó en
la guerra en contra de Arezzo, junto con su hijo, en 1288. Ceceo participó en
varias luchas en contra de los gibelinos. Varias veces incurrió en infracciones
370

371

�por haber salido del campo sin permiso ( quia fuit inventus de nocte post tertium sonum campane Comunis) . Se encontró envuelto en trágicos acontecimientos, entre los cuales el ataque a un zapatero...
Murió por los años de 1313. Sus hijos renunciaron a la herencia, cargada de
deudas, pero no pudieron evadir el pago de una suma que Ceceo debía al
municipio.
Seguramente por motivos políticos fue exiliado dos veces de Siena y se
refugió en Roma. Desdichadamente esto es todo lo que se sabe de él. Conoció
a Dante Alighieri, a quien estimó, aunque -con él también- entró pronto en
polémica.
Quedan, de su obra, 129 sonetos, de los cuales unos veinte se le atribuyen.
He escogido unos cuantos, en esta brevísima presentación, que me parecen los
más significativos, intentando una traducción de lo más literal con el fin de
perder lo menos posible el encanto de su espontaneidad y frescura lírica.

VIII
Quando veggio Becchina corrucciata,
se io avessi allor cuor di leone,
sí tremerei com'un picciol garzone
quando 'l maestre gli vuol dar palmata.
L'anima mia vorrebbe esser non nata,
nanzi ch'aver cotate afflizione;
e maledico el punto e la stagione
che tanta pena mi fu destinata.
Ma s'io devessi darmi a lo nemico,
e' si convien che io pur trovi la via
che io non temi el suo corruccio un fico.
Peró, s'e' non bastasse, io mi morría;
ond'io non celo, anzi palese 'l dico,
ch'io provaró tutta mia valentía.

X
La mia malinconia é tanta e tale,
ch'io non discredo che, S'egli'l sapesse
un che mi fosse nemico mortale,
che di me di pietade non piangesse.
Quella, per cu' m'avven, poco ne cale;
372

che mi potrebbe, sed ella volesse,
guarir 'n un punto di tutto'l mie male,
sed ella pur: -1' t'odio- mi dicesse.
Ma quest'é la risposta c'ho da lei:
ched ella non mi vol né mal ne bene,
e ched i' vad'a far li fatti miei;
ch'ella non cura s'i' ho gioi' o pene,
men ch'una paglia che le va tra' piei:
mal grado n'abbi Amor, ch'a le' mi diéne.
XIII
Il cuore in carpo mi sento tremare,
sí farte é la temenza e la paura,
ch'i' ho vedendo madonna in figura,
cotanto temo di lei innoiare.
E non podría in quel punto parlare:
cosí mi si dá meno la natura,
ched i' mi tengo in gran ventura
quand'i' mi posso pur su' piei fidare.
Infino a tanto che non son passato,
tutti color que me veggiono andando,
sí dicon: - Ve' colui, ch'é smemorato!Ed io nulla bestemmia lor ne mando,
ch'elli hanno le ragioni dal lor lato,
peró che 'n ora in or vo tramazzando.
LVIII
Sed i' f ossi costretto di pigliare
tra d'essere 'n inferno o 'nnamorato,
sed i' non mi pugnasse a consigliare,
unque Dio non perdoni 'l mi' peccato;
per ch'i' non posso creder né pensare
che sia neun dolare addolorato
maggio, ch'i' ho sofferto per amare
quella che m'ha d'Amor sí spaurato,
Ma, s'io prendessi di rinnamorarmi,
in questo modo mi v'accorderei;

�ch'Amor dovesse 'n prima sicurarmi
di quella che m'ha mort' anni fa sei,
che non dovesse su' pregio tornarmi;
se non, lo 'infern' a gran hoce cherrei.
LXV
Tutto quest'anno ch'é, mi son frustato
di tutti i vizi che solía avere;
non m'é rimasto che non quel di bere,
del qual me n'abbi Iddio per escusato,
ché la mattina, quando son levato,
el carpo pien di sal mi par avere;
adunque, di': chi si paría tenere
di non bagnarsi la lingua e 'l palato?
E non vorría se non greco e vernaccia,
ché mi fa maggior noia il vin latino,
che la mia donna, quad'ella mi caccia.
Deh ben abbi che prima pose 'l vino,
che 'tutto 'l dí mi fa star in Bonaccia;
i' non ne fo peró un mal latino.
LXVI
In questo mondo, chi non ha maneta
per forza é necessario che si ficchi
uno spiedo pero lo carpo o che si 'mpicchi,
se tanto é savia, che curi le peta.
Ma chi lo staio ha pieno o la galleta,
avvegna ch'i' nol posso dir per micchi,
di ció trabocca, niente men picchi
pero su' argento, che fa l' uom poeta.
Anear ci ha altro, che detto non abbo:
che l'ammalato sí fa san venire,
terre tenere, a que! ch'io vi dirabbo;
e 'l mercennaro sí fa 'ngentilire,
buono, saccente e cortese: s'io gabbo,
sí pre-go Dio che mi faccia morire.

374

LXXXVI
S'i' fosse foco, arderei 'l mondo;
s'i' fosse vento, lo tempesterei;
s'i' fosse acqua, i' l'annegherei;
s'i' fosse Dio, mdndereil'en profondo;
s'i' f osse papal, sare' altor giocondo,
ché tutti i cristiani imbrigherei;
s'i' fosse 'mperator, sa' 'che farei?
A tutti mozzarei lo capo a tondo.
S'i' fosse marte, andarei da mi' padre;
s'i' fosse vita, fuggirei da lui:
similemente faría da mi' madre.
S'i' fosse Ceceo, com'i' sano y fui,
torrei le donne giovani e leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.
LXXXVII
Tre cose colamente mi so 'n grado,
le quali posso non ben men fornire:
ció é la donna, la taverna e 'l dado;
queste mi fanno 'l cuor lieto sentire.
Ma sí me le conven usar di rada,
ché la mie borsa mi mett'al mentire;
e quando mi sovvien, tutto mi sbrado,
ch'i' perdo per maneta 'l mie disire.
E dico: -Dato lisia d'una lancia!Ció a mi' padre, che mi tien sí magro,
che tornare' senza logro di Francia.
Trarl'un denai' di man sería piú agro,
la man di pasqua che si dá la mancia,
che far pigliar la gru ad un bozzagro.

375

�CII

(A DANTE ALIGHmru)
Dante Alighier, s'i' so bon begolardo,
tu mi tien' bene la lancia a le reni;
s'eo desno con altrui, e tu vi ceni;
s'eo mordo 'l graso, tu ne sugi 'l lardo;
s'eo cimo 'l panno, e tu vi freghi 'l cardo:
s'eo so discorso, e tu poco raffreni;
s'eo gentileggio, e tu misser t'avveni;
s'eo so /atto romano, e tu lombardo.
Sí che, laudato Deo, rimproverare
poco pó l'uno l'altro di noi due:
sventura a poco senno cel fa fare.
E se di questo vói dicere piúe,
Dante Alighier, i' t' averó a stancare;
ch'eo so lo pungiglion, e tu se' 'l bue.•

VIII
Cuando veo a Bequina airada,
aunque yo tuviera un corazón de león,
temblaría como un estudiantillo
cuando el maestro le quiere castigar.
El alma mía quisiera no haber nacido,
más bien que tener tal aflicción;
y maldigo el momento y la estación
en que tanta pena me fue destinada.
Pero si yo tuviera que entregarme al diablo,
es necesario que encuentre el modo
para que no tema por nada su enojo.
Pero, si no fuera suficiente, moriría;
por lo cual no lo escondo, más bien claramente lo digo,
que usaré toda mi valentía.

Soneto VIII: Bequina, su amante, inspiradora de sus cantos es, en cierto
sentido, como afirma la crítica, la anti-Beatriz, por los acentos tan realistas y
sensuales de los cuales la reviste el poeta.

376

X
Es tal intensidad de mi ardor, insatisfecho,
que estoy seguro de que si quien lo supiese
fuera un enemigo mortal mío,
éste lloraría compadecido de mí.
Poco le da a aquella por la que estoy triste;
y bien podría, si lo quisiese,
sanar de golpe todos mis males,
con sólo decirme al menos: -Yo te odio--.
Pero ella me dice por única respuesta:
que no me quiere ni bien ni mal
y que sólo me cuide de lo mío;
que tanto le importa que yo goqe o sufra,
como una paja entre los pies:
malaya el Amor, que a ella me sujetó.

XIII
Tan fuerte es el temor y la pavura,
cuando estoy en presencia de mi dama,
que el corazón se me sale del pecho,
por el solo pensamiento de molestarla.
Y no podría entonces hablarle:
así se va perdiendo mi vigor natural,
que yo me considero ya afortunado
si yo puedo confiar en mis pies.
Hasta que no se hayan ido
todos aquellos que observan mi paso,
y que van diciendo: -Mira, ¡qué hombre atontado!y yo ninguna maldición les digo,
porque tienen razón en afirmar lo dicho,
pero poco a poco voy des/alleciendo.

LVIII
Si constreñido a escoger
entre ir al infierno o estar enamorado,

En los sonetos X, XIII y LVIII podemos observar el contraste con el "Dolce
Stil Nuovo", contraste hecho de exageraciones y de ironía.

377

�· no luchase intensamente antes de decidir,
nunca me perdonaría Dios el pecado;
porque yo no puedo creer ni pensar
que pueda haber dolor más grande,
del que ha sufrido por amar
a aquella que me ha vuelto miedoso del Amor.
Pero, si yo decidiera volver a enamorarme,
lo haría bajo el siguiente acuerdo:
ante todo el Amor debería asegurarme
de la que me hizo morir hace feis años
no me trastorne con sus belfezas;
si no, a ojos cerrados escogería el infierno.

LXV
Por todo el año pasado, me he despojado
de todos los vicios que acostumbraba tener;
no me ha quedado más que el del vino,
que Dios me lo perdone,
porque en la mañana al levantarme,
me parece que tengo el cuerpo lleno de sal;
te pregunto: ¿quién podría abstenerse
de mojar su lengua y su paladar?
Y no exijo vinos excelentes,
ya que me irrita el vino corriente,
tanto como mi mujer cuando ""!e echa.
Bien haya quien des~ubrió el vino,
que me hace feliz todo el día;
por esto no puedo hablar mal de él.

LXVI
En este mundo quien no tiene centavos
es necesario que se clave
un pincho en el cuerpo o se cuelgue,
si es sabio para curarse de todos sus males.

Soneto LXV: Alabanza al vino, uno de los tres elementos entre los cuales se
encuentra a gusto el poeta.

378

Mas quien tenga el cuarterón o el quintal que se desbordan,
aunque yo no lo puedo decir por mí mismo,
que como sea siempre haga
rendir su plata, la cual hace del hombre un poeta.
Hay algo más que no he dicho aún;
que hace, en verdad, sanar al enfermo,
terrateniente a. quien ya sabéis;
al mercenario, gentilhombre,
bueno, sabio y cortés: si miento,
que Dios me castigue con la muerte.

LXXXVI
Si yo fuera fuego, quemaría el mundo,
si yo. fuera viento, lo azotaría,
si yo fuera agua, lo ahogaría,
si yo fuera Dios, mandaría un temblor,
si yo fuera papa, estaría pues contento,
ya que a todos los cristianos engañaría,
si yo fuera emperador, &lt;.'sabes lo que haría?
A todos los hombres degollaría.
Si yo fuera muerte, visitaría a mi padre,
si yo fuera vida, huiría de él,
lo mismo haría con mi madre.
Si yo fuera Ceceo, como yo soy y fuí,
tomaría las mujeres jóvenes y bellas,
y las viejas y feas las dejaría a los demás.

LXXXVII
Tres cosas solamente me agradan,
que nunca puedo disfrutar como quisiera:
son la mujer, la taberna y el dado;
éstas me hacen sentir el corazón alegre.

Soneto LXVI: Alabanza al dinero, sin el cual -como sabe por amarga experiencia Ceceo-- no hay ni mujeres, ni vino, ni juego...
Soneto LXXXVI: es el más célebre poema de Ceceo, donde el pesimismo,
la invectiva, la maldición que invoca, hasta sobre sus propios padres avaros, se
resuelve, en los últimos versos, en una sonrisa entre lo picaresco y lo divertido.

379

�Pero raramente me las puedo permitir,
porque mi bolsa me lo impide;
y cuando me acuerdo, estallo en maldiciones,
que por dinero pierdo lo que deseo.
Y digo: - ¡ Que lo alcance una lanza!y esto por mi padre, que me tiene tan corto,
que de Francia tengo que regresarme sin cebo.
Sacarle un centavo sería más difícil,
así fuese domingo,
que hacer cazar la liebre por una tortuga.

UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL DEL POEMA
"BLANCO" DE OCTAVIO PAZ 1
0RALIA

(A DANTE

ALIGHIERI}

Dante Alighieri, si yo soy bufón,
tú me pisas los talones;
si yo como en casa ajena, tú cenas;
si yo muerdo la grasa, tú chupas ávidamente el tocino;
si yo pongo la banderilla, tú la ahondas:
si yo exagero, tú no te quedas corto;
si yo me doy aires de noble, tú te los das de gran doctor;
si yo me hice romano, tú lombardo.
Así que, alabado sea Dios, reprocharnos
no podemos uno al otro, entre nosotros:
desventura sería, y de poca cordura hacerlo.
Mas si, a pesar de todo, tú insistes.
yo te cansaré, Dante Alighieri;
pues yo soy el aguijón, y tú el buey.
Soneto LXXXVII: otro poema famoso que podría muy bien ser una continuación del anterior, y, al mismo tiempo, representar su epitafio. . .
Soneto CII: contestación entre las más típicas de Ceceo a otro soneto, perdido, que le fue enviado por Dante.

BIBLIOGRAFIA
ÜECCO ANGIOLIERI, Rime - . Milano 1959.
FERNANDO PAuzz1, Le Opere e i Giorni -

380

RODRÍGUEZ ARREDONDO
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CII

Milano 1945.

TENIENDO EN CUENTA los modernos recursos utilizados por los escritores, en
el sentido de aprovechar el espacio de la página para presentar sus obras en
una forma nueva que al mismo tiempo les sirva como recurso expresivo, y
considerando que de esta manera el espacio ha adquirido una extraordinaria
movilidad, Octavio Paz dice: "a espacio en movimiento, signos en rotación".
En un mundo que actuahnente se caracteriza por su inestabilidad, por sus
constantes cambios, transformaciones y mutaciones en el espacio y en el tiempo,
el lenguaje tiene que seguir el mismo camino: los signos en perpetua rotación,
que en algún momento y para alguna persona alcanzan un brillo inusitado,
pero inmediatamente se desvanecen para dejar lugar a otro instante de significación. Y así hasta el infinito.
Dispuesto en esta forma, el poema niega al lenguaje la capacidad de poder decir nada que sea absoluto; pero al mismo tiempo deja abiertas las
infinitas posibilidades de la palabra como portadora de significación, al permitirnos la libertad de interpretar el poema en tantas formas como lectores haya
y aún diferentes en cada lector según las veces que lo lea, en un intento de
crear un lector-autor de su propia interpretación.
Esto es lo que pretendo. Una interpretación personal, basada únicamente
en la primera impresión que me ha producido la lectura del poema.
En las notas previas, encontramos que el tema es "el tránsito de la palabra,
del silencio al silencio ( de lo 'en blanco' a lo blanco -al blanco-) , pasando
por cuatro estados: amarillo, rojo, verde y azul". Pues bien, yo creo encontrar
' PAz, ÜCTAVIO. Blanco.

F

381

�un paralelo entre el origen y evolución del lenguaje, con el origen y evolución
de la tierra desde el comienzo de su existencia.
El silencio original, el blanco de donde parte el poema, corresponde al estado
de incandescencia blanca en que se encontró la tierra en sus orígenes; pero ya
en su interior se encontraba latente la semilla de la palabra. Se encontraba en
potencia, pugnando por salir, pero muda:
el comienzo
el cimiento
la simiente
latente
la palabra en la punta de la lengua
inaudita
inaudible
impar
nula
grávida
sin edad
la enterrada con los ojos abiertos
promiscua
inocente
la palabra
sin habla.
sin nombre

En el proceso natural de enfriamiento, el color de la tierra (como _el d~l ~erro), va cambiando del blanco al amarillo; y en su interior, la matena º1:gmal
del lenguaje, el sonido en sus dos variantes: consonantes y vocalei:,, emp1ez~ a
tratar de salir, empieza a intentar liberarse de aquella muda confus1on y abnrse
paso hacia el exterior:
Bajo la piel de la penumbra
Late una lámpara.
Superviviente
Entre las confusiones taciturnas,
Asciende
Flor
(. . .)
Ni vista ni pensada:
Oída,
Aparece
Amarillo
Cáliz de consonantes y vocales
Incendiadas.

382

Continúa la pérdida progresiva del calor: el amarillo se va haciendo rojo;
los sonidos, ya liberados de su encierro, empiezan a reunirse en pequeños grupos: las sílabas:
Un pulso, un insistir,
oleaje de sílabas húmeaas.
Sin decir palabra
oscurece mi frente
un presentimiento de lenguaje.

Pero todavía las sílabas son tumultuosas, sin sentido, corren como ríos que
se extienden por el mundo y en los cuales empieza la vida animada: las sílabas
son como los diminutos y primitivos seres vivos que se encuentran en el momento de la transición entre lo vegetal y lo animal: no carecen completamente de sentido, ni son pensanúentos completos; pero serán los progenitores
de todas las demás especies, el principio de las genealogías, el ongen del
lenguaje:
el río de los cuerpos
astros infusorios reptiles
torrente de cinabrio sonámbulo
oleaje de las genealogías
juegos conjugaciones juglarías
(. ..)
agua de pensamientos
agua de verdad
verdad de agua.

Con la aparición de la vida, la tierra cambia nuevamente de color. Mientras campea lo verde, las sílabas tanto tiempo sueltas y libres de asociarse,
pero amordazadas, casi mudas por el transcurso de los siglos, empiezan un
movimiento de violencia y de dominación: forman un torbellino de tormenta
en la que predominan los sonidos reiterados deliberadamente para dar la sensación de un retumbar turbulento que hace temblar la tierra y el cielo, hasta
que en el momento culminante, la tierra se abre y nace la palabra:
La rabia es mineral.
Los colores
Se obstinan.
Se obstina el horizonte.

383

�Tambores tambores tambores.
El cielo se ennegtece
como esta página.
Dispersión de cuervos
Inminencias de violencias violetas.
Se levantan los arenales,
La cerrazón de reses de ceniza.
Mugen los árboles encadenados,
Tambores tambores tambores
Te golpeo cielo
Tierra te golpeo
Cielo abierto tierra cerrada
Flauta y tambor centella y trueno
Te abro te golpeo
Te abres tierra
Tienes la boca llena de agua
Tu cuerpo chorrea cielo
Tremor
Tu panza tiembla
Tus semillas estallan
Verdea la palabra.

Nacida la palabra, se posesiona del mundo, se diserrúna, se propaga, se
multiplica, creando todas las imágenes existentes:
se desata se esparce árida ondulación
se levanta se erige ídolo entre brazos de arena
desnuda como la mente
brilla se multiplica se niega
en la reberberación del deseo
renace se escapa se persigue
girando girando . ..
en torno a la idea negra. ..

Siguiendo la misma evolución: sonido
silaba
palabra
hemos llegado al momento presente: poesía

384

-

materia
animal
hombre,
poeta.

Hasta aquí la vida del lenguaje ha transcurrido junto con la de la tierrai
pero como no podemos saber lo que sucederá a la tierra en el futuro, en este
momento tierra y lenguaje se separan porque la palabra y el hombre sí siguen
evolucionando. Es decir, la materia de la tierra se ha detenido, o por lo menos, evoluciona más lentamente; en cambio, el espíritu humano puede aspirar a elevarse, y de hecho lo hace.
La tierra ha dado ya su producto más perfecto: el hombre con la palabra.
Ahora éste debe encargarse de su propio perfeccionamiento, de elevarse más
allá de sí mismo hacia un universo más acabado, sin limitaciones de ninguna
especie. Y esto, sólo lo logra el Poeta con esa sublimación de la palabra que
es la Poesía. El poeta es el único que puede deshacerse del tiempo y del espacio, y es el representante más puro de ese deseo de trascenderse a sí mismo.
La palabra, por consiguiente, alcanza un grado más alto: la Poesía, que
se eleva hacia la claridad, hacia el azul del firmamento, hacia un lugar de
pureza donde se hace real lo imaginado, donde se "ven" los pensamientos:
Del amarillo al rojo al verde,
Peregrinación hacia las claridades,
La palabra se asoma a remolinos
Azules.
Gira el anillo beodo,
Giran los cinco sentidos
Alrededor de la amatista
Ensimismada.
Traslumbramiento:
No pienso, veo
-No lo que veo,
Los reflejos, los pensamientos veo.

Cuando ha llegado a esa región de transparencia, el poeta se encuentra
con sus propios pensamientos, con sus imágenes, con los seres creados por su
imaginación. Pero tan pronto como aparecen, se esfuman, se deshacen en
una claridad tan intensa que casi vuelve al color blanco:
Las precipitaciones de la música.
El número cristalizado.
Un archipiélago de signos.
Aerofanía,
Boca de verdades,
Claridad que se anula en una sílaba

385
H25

�Diáfana como el silencio:
No pienso, veo
-No lo que pienso,
La cara en blanco del olvido,
El resplandor de lo vacío.

Al finalizar el poema, la palabra-poesía se ha posesionado del poeta y éste
de aquélla. Ambos se pierden en un lugar sin tiempo y sin espacio, en algo
parecido al lugar de origen, en una especie de vuelta al punto de partida,
de caer en el comienzo: parecen desvanecerse en la nada:

UN EXPERIMENTO FALLIDO: "EL PÁJARO MOSCA"*
HuGo RomÚGUEZ ALCALÁ

El árbol de los nombres
Real irreal
Son palabras
Aire
Son nada
El habla
Irreal
Da realidad al silencio.

Pero la palabra está ahí, se encuentra ( y se pierde) en el centro de ese
universo real-irreal. Inacabable, disponible para el que quiera alcanzarla, queda
como una especie de inspiración para el hombre:
El mundo

Es tus imágenes
Anegadas en la música
Tu cuerpo
Derramado en mi cuerpo
Visto
Desvanecido
Da realidad a la mirada.
El poema no pretende, en absoluto, tener una significación precisa e inmutable. Por el contrario, es sólo un conjunto de palabras que se han reunido en una página para buscar un significado: el que cada uno de nosotros
quiera darle aquí, ahora.

University of California

EN 1958, ESTO ES, A CINCO años de la publicación de El trueno entre las
hojas, Roa Bastos escribe "El pájaro mosca",1 uno de los relatos más ambiciosos de nuestro autor y, también, de los más extensos.
Por primera vez Roa, cuyos personajes suelen ser en su mayoría gente in.
culta, campesinos ignaros, peones, soldados, mendigos y alguno que otro representante de las clases superiores del Paraguay, escoge para este cuento la
gente más culta de su país. Es más: evoca vívidamente a un grupo de personajes históricos de primer rango en los anales literarios y políticos de su patria: Juan Silvano Godoy, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane, Arsenio
López Decoud, Hérib Campos Cervera.
Por otra parte, el escritor excluye en forma absoluta lo popular; se desentiende de los temas proletarios como podría hacerlo un autor de preocupaciones radicalmente diversas de las suyas, y se mueve en un ámbito de ficción
en que doininan pasiones de intelectuales puros. Todos los entes de ficción de
"El pájaro mosca" son escritores, estudiantes o profesores, y el suceso que
da. origen a un prolongado conflicto entre dos de aquéllos gira en torno a un
libro. Roa, además, evoca las sombras, digamos, de Cervantes, de Shakespeare y hasta de un iluminista francés, el ideólogo Georges Cabanis, y se vale de los dos primeros para esclarecer, con sutiles comparaciones o alusiones,
aspectos de los conflictos ficticios que inventa.
El estilo del relato, el ambiente en que transcurre, el hálito poético que lo

* Capítulo de un libro en preparación titulado El arte visionario de Augusto Roa
Bastos. Roa Bastos nació en Asunción, Paraguay, en 1917 y debe su fama continental
a su novela Hijo de hombre ( 1960) premiada varias veces y traducida a muchos
idiomas.
' Ver El baldío. (Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1966). pp. 133-152.

386

387

�cruza y vivifica, son admirables. Se trata de un insólito experimento que
llamaremos de "ficción culta" que nunca había ensayado hasta 1958.
En esto precisamente consiste la unicidad de "El pájaro mosca". Acaso
constituya este relato un hito importante en la carrera del escritor, y el anuncio de una diversificación de temas, amén de la superación de una etapa en
que la insistencia sobre un número limitado de aspectos de la realidad paraguaya resulta monótona. Lo que, sin embargo, hace de este cuento un experimento fallido no consiste ni en la evocación del ambiente, ni en la caracterización de la mayoría de los personajes, ni en la utilización de Cervantes,
Shakespeare y Cabanis como "ingredientes", por decirlo así, de la ficción:
consiste, sí, en el desenlace súbito, que es lo único no bien justificado.
Es menester, pues, analizar el cuento en lo que mira a su argumento y estructura para elucidar con nitidez no sólo su unicidad, sino la razón de lo
que creemos ser su fracaso,

ARGUMENTO

El odio que siente el frustrado escritor José María Funes por el profesor Antonio Ozuna tiene cuarenta años de virulencia. Surgió este odio durante la
juventud de ambos, en la edad de oro de la intelectualidad paraguaya, cuando vivían (y convivían en cenáculos de charla chispeante) los primeros escritores de verdadero talento que tuvo el Paraguay: los ya mencionados Godoy, Domínguez, Pane, López Decoud y otros. ¿ Qué había sucedido entre
Funes y Ozuna? Pues que Ozuna, en una tertulia en que estaban presentes
los intelectuales nombrados, acusó a Funes de plagio. Además, le manifestó
que, obligado por razones de ética. intelectual, debía probar en una reseña
que el reciente libro de Funes no era en rigor de éste sino una copia del de
Georges Cabanis: Relaciones entre la naturaleza física y moral del hombre...
Esto había acontecido cuarenta años atrás y Funes nunca había podido perdonar el descubrimiento del plagio. Antes por el contrario, Funes consagró desde entonces toda su vida a la venganza; intrigas del plagiario arruinaron al
profesor Ozuna. Este, privado primero de su cátedra, víctima luego de prisión injusta, se halla hoy en la miseria. No ha mucho que ha enviudado.
Para pagar los gastos del sepelio de su esposa, ha vendido gran parte de su
biblioteca. ¿ Quién ha comprado los libros de Ozuna? El mismo José María
Funes. Porque Funes, desde el fracaso de su carrera literaria cuarenta años
antes, se había dedicado a .los negocios: compra y venta de tierras, de antigüedades y, muy especialmente, de ediciones raras.
388

Bien: la biblioteca del profesor Ozuna, entre otros tesoros bibliográficos, contaba con un ejemplar de la edición príncipe de la primera parte del Quijote,
encuadernado en amarillento pergamino y con notas marginales del puño y letra del propio Cervantes. La codicia de Funes anda hace tiempo encendida por
esta joya de coleccionista. Funes la ha examinado para verificar su autenticidad
y, tras minucioso análisis del que no excluyó ningún procedimiento antiguo o
moderno de comprobación, se convenció de que la joya era de ley. Ozuna, aunque en la última miseria, se ha negado, por mucho tiempo, a venderle ese
Quijote.
Al fin, forzado por la necesidad, viene hoy a la casa de Funes con un tomo forrado en pergamino, recibe una suma de dinero, y se va en seguida sin
despedirse de su ex amigo. Este, momentos después de partir el profesor, abre
el tomo y, con ira y asombro, advierte que no se trata del Quijote sino de
una novela autobiográfica, manuscrita por Ozuna, y titulada El prisionero.
Funes, lleno de curiosidad, domina su ira y comienza a leer el manuscrito
en voz alta: en él halla un minucioso relato del episodio del plagio y de
otros muchos sucesos posteriores.
Ozuna es padre de una muchacha hermosísima, enferma de meningitis, llamada Alba. "Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada",
ha dicho una vez de ella su padre, el viejo profesor. Alba se cree dueña de
un invisible pájaro mosca. El pájaro no necesita jaula ni alimentos. . . terrestres: come en el aire "granitos de 1uz".
El implacable odiador de Ozuna tiene también una hija. Se llama ésta
Delmira Funes. Sabemos que vive desesperada en Asunción, donde se sufre,
según ella, "una vida de enterrados vivos". Con Julio, su novio --o su amante- quiere marcharse del Paraguay y radicarse en Córdoba, Argentina, donde hay la posibilidad, para él, de una cátedra universitaria. Esto Delmira se
lo cuenta a Otilia, ex condiscípula y amiga cuyo papel en el cuento no es
otro que el de confidente de la hija de Funes.2 Una de las razones de la
desesperación de Delmira es el desprecio que siente por su propio padre.
Llegados a este punto, podemos decir que ya está resumido casi todo el
argumento. Poco falta, en realidad, para concluir la relación de los hechos
presentes, ya que el cuento es, principalmente, una evocación de lo que ha
pasado cuarenta años atrás y de lo que ha sufrido la víctima de Funes expiando la denuncia del plagio.
Sólo resta añadir lo siguiente: cuando Funes cae en la cuenta de que Ozuna le ha traído no el Quijote sino la novela autobiográfica, ordena a su
• Más adelante en el texto, se verá que Otilia tiene una significación muy especial no
en lo atinente al argumento mismo, sino como personaje insólito en la ficción de Roa.

389

�hija que vaya a casa del profesor y le exija la entrega del libro cervantino.
Delmira obedece pero tarda horas en regresar. Cuando al fin lo hace, informa a su padre que Alba ha sido violada por los soldados del Batallón Escolta; que ella, el profesor y Julio hallaron a Alba, después de buscarla por
toda la ciudad, medio muerta en uno de los zanjones de la Chacarita; que
Julio, habiendo ido a quejarse a la Policía, fue tomado preso; que el profesor, tras hallar a su hija violada, desapareció y fue encontrado luego, borracho, en un cafetín.
Poco después de terminar el relato de estos hechos, Delmira, súbitamente,
enloquece. En la última parte del cuento, en efecto, leemos que Delmira es
de pronto víctima de la misma obsesión que Alba: no contesta a las repetidas
preguntas de su padre, el cual, advirtiendo la extraña actitud que inesperadamente la muchacha ha asumido, le pide, en vano, una explicación.
Delmira, enajenada, distante, "tenía las dos manos apretadas contra el
pecho y empezó a arrullar suavemente a lo que estaba adentro". Es decir,
al invisible pájaro mosca de su amiga Alba.

ESTRUCTURA DE "EL PÁJARO MOSCA"

Roa divide su cuento en nueve partes indicando, por medio de espacios en
blanco, cada división.
En la primera parte nos presenta a Ozuna y a Funes frente a frente en el
despacho de este último: aquí se verifica la ansiada adquisición del Quijote
por el anticuario. Una vez que Ozuna recibe el importe del valioso libro, se
marcha sin despedirse, como queda dicho. Poco después de marcharse Ozuna, entra Delmira Funes en el despacho de su padre acompañada de su
amiga Otilia. Se produce entonces una nueva escena en el mismo escenario.
(Se puede, en rigor, hablar de "escenas" al comentar "El pájaro mosca", porque, en su mayor parte, el relato resultaría fácilmente escenificable y, más
que nada en él, el diálogo del viejo Funes con las dos muchachas).
Otilia abandona pronto el despacho de Funes y poco después hace lo propio Delmira. El escenario ahora es la cocina de la casa de Funes y, los dos
únicos interlocutores, las dos amigas. La conversación que sigue tiene por
tema la desgracia 'de los Ozuna, la crueldad del viejo Funes y lo sórdida
que, para Delmira, es la vida en Asunción. Ozuna ha sido un tiempo profesor de literatura de ambas muchachas. Delmira habla compasivamente de
Alba, la hija loca del catedrático, y describe a la demente como a una Ofelia
paraguaya. En esto hallamos el primer acorde shakesperiano, en la melodía
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del cuento. A Julio, por otro lado, Delmira sólo lo menciona tres veces, y
muy de pasada. La primera, para manifestar que, poco antes, temió que
su padre se hubiera enterado de algo que afecta a Delmira y a su novio o
amante (pág. 137). Pero la alarma resultó falsa. La segunda, nada más que
para citar una frase de él (pág. 138) . Y la tercera, para confiar a Otilia el
secreto de que, exasperada por la actitud de su padre -su odio a Ozuna y
a todo el mundo-- se va a ir con Julio "a cualquier parte", acaso a Córdoba (pág. 139). Porque, según parece Julio es también un intelectual, un
profesor. Todo lo relativo a la identidad de Julio, a sus relaciones con Delmira y a su actitud ante Funes, etc., todo es muy vago, tan vago como ese
ofrecimiento desde Córdoba de una cátedra que no se sabe de qué disciplina sea.
Julio no va a ser mencionado de nuevo hasta la penúltima página del
cuento (pág. 151).
Pero no nos anticipemos. Consideremos ahora la segunda parte de "El
pájaro mosca". Esta consta de dos "escenas": 1) Funes -nos hallamos
ahora otra vez en el despacho del viejo-- ordena a su hija que vaya a casa
de Ozuna para reclamarle la entrega del Quijote recién comprado, pues acaba de descubrir que el profesor le ha dado "gato por liebre", esto es, un manuscrito en vez del libro. 2) Funes se queda solo en el despacho y comienza
a leer en alta voz la ''novela" de su ex amigo.
¿ Concibió el autor "El pájaro mosca" primero como un drama y sólo después decidió optar por el género del cuento? No lo sabemos. Me formulo esta pregunta porque la "escena" del viejo Funes, solo, en su despacho, leyendo en voz alta, más parece escrita para las tablas que para un cuento.
Ahora bien, esta que llamaríamos técnica dramática de Roa resulta sumamente expresiva y adecuada. La lectura (audible) del manuscrito nos
ofrece una vívida intuición de lo pasado entre Ozuna y Funes hace cuarenta años en Asunción, y evoca una época en que se supone que Ozuna y
Funes asistían a la tertulia de los Godoy, López Decoud, Pane, Domínguez, etc.
La caracterización de Ozuna y Funes, por otra parte, logra así el éxito más
completo. Lo curioso es que todo el esfuerzo narrativo de Roa se concentre en
revivir un pasado y no en "preparar'' adecuadamente las consecuencias que ese
pasado ha de tener en el futuro.
El cuento es, en rigor, excelente en lo que mira a la narración de lo acontecido desde el día de la denuncia del plagio de Funes hasta el día de la adquisición, por éste, del ejemplar del Quijote. Las "memorias" de Ozuna, en
efecto, retrotrayéndonos a la fecha del descubrimiento del plagio y narrando
los hechos hasta el momento en que Funes urge al profesor que le venda el
libro, son todo un tour de force de recursos estilísticos gracias a los cuales
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-

�una Asunción ya lejana, de comienzos del siglo, y un ambiente intelectual
que ya pertenece a la historia, resucitan llenos de vida y sugestión.
Es más: en las partes séptima y octava del relato, el manuscrito de Ozuna
llega a un extraño epílogo: el profesor "recuerda el futuro", esto es narra
su suicidio en prosa muy poética. Pero este suicidio anticipadamen~e descrito -que acaso ha de verificarse- queda fuera del cuento. Este termina
con la locura de De~a sin que el lector sepa si aquel epílogo fue sólo "una
chanza fúnebre" como a sí mismo se asegura Funes, lector de la "novela" o
la anticipación literaria de una decisión irrevocablemente tomada por Ozu:ia.
Lo grave no es esto, sin embargo. Lo que hace fracasar, a mi juicio, este experimento de "ficción culta" es que a partir de la segunda parte del relato
hasta casi el final de la última, Roa se olvide de Julio, y no sólo de éste, sino
de hablarnos de las relaciones de Julio con Delmira. Delmira, reaparece sólo
una vez entre la parte segunda y la novena (que es la final) : el manuscrito
de Ozuna la menciona, aunque muy de pasada, en la quinta parte (págs.
147-148).
Ahora bien: como el desenlace del cuento consiste en la súbita locura de
Delmira, resulta evidente que Roa ha consagrado a la caracterización de Funes y Ozuna y a las relaciones que hubo entre estos dos personajes un esfuerzo y un espacio desproporcionados. En suma: "el suicidio" de Ozuna que
,
'
aparece tan solo como un recuerdo del futuro, se justifica mucho más plenamente que la locura de Delmira. O mejor dicho: el suicidio "ficticio" de
Ozuna nos parece, a nosotros lectores, algo perfectamente explicable, al paso que la locura de Delmira nos resulta un desenlace abrupto, demasiado
abrupto y sin preparación suficiente.
La estructuración del cuento, pues, fracasa por falta de proporción entre
lo que el escritor cabalmente presenta y lo que apenas indica o alude.
Toda o casi toda la atención d~ Roa se ha concentrado en "los dos viejos
Y-~u mundo", digamos. Cada uno de estós dos viejos, sin embargo, tiene una
hiJa. Y lo que sucede a estas dos hijas es esencial para el cuento. Pues bien:
Roa ha hecho que tanto Alba como Delmira sean nada más que figuras secundarias en el mundo lleno de fantasmas de los dos viejos. Fantasmas -entiéndase bien- que para los viejos tienen realidad de primer orden. Me refiero, por ejemplo, a los personajes históricos a cuya tertulia ambos siguen
imaginariamente asistiendo con la tenacidad que los ancianos ponen no en
lo que han de vivir sino en lo que han vivido ya.
Cabe, pues, afirmar que Alba y Delmira no logran nunca encarnarse cabalmente en "El pájaro mosca". Ellas sí que son fantasmas, pero fantasmas
de menos realidad que lós otros "fantasmas vivos" con quienes conviven los
viejos: sus recuerdos, sus odios, sus desdichas, sus regrets.

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En verdad, resulta curioso que, en contraste con la rápida pero eficaz caracterización de Godoy, Domínguez y Campos Cervera, por ejemplo, un personaje viviente como Julio no merezca una sola línea que lo perfile física o
~spiritualmente.
El cuento, en rigor, debió de ser una novela o una nouvelle. Un desarrollo
más cabal de personajes que en aquél están apenas esbozados, hubiera resultado en una narración estructuralmente, artísticamente, equilibrada.
Porque a Roa no le falta talento para justificar tanto los hechos como actos que narra en su ficción. Al contrario. En el mismo relato que aquí comentamos y que definimos como "experimento de ficción culta", introduce
temas como los de Cervantes y Shakespeare, y nos admira, en el manejo de
estos temas, lo que llamaríamos su "talento justificativo". Veámoslo.

ÜERVANTES Y SHAKESPEARE

Insólitamente Roa, que según dijimos ya, prefiere narrar sucesos de gente
pobre, triste, explotada, ignorante, en "El pájaro mosca" dramatiza conflictos entre personajes que pertenecen a las clases superiores. Roa caracteriza
en el profesor Ozuna a un apasionado bibliófilo. Cuando Ozuna pierde la
cátedra, es en seguida víctima de una prisión injusta y luego objeto de persecución policial, se queda en la pobreza. Ahora bien: esta pobreza no es absoluta, a lo menos por un tiempo. Ha perdido todos sus bienes menos una
"muralla de libros y papeles". Es decir, su biblioteca está intacta. ¿ Qué hacer para seguir viviendo? La única solución para seguir viviendo él, su mujer y su hija, es que se decidan "a comer la muralla" (pág. 145).
El cuento, recordemos, se inicia cuando Funes cree comprar un ejemplar
del Quijote anotado por el mismo Cervantes. Roa, con suma habilidad, logra ante todo justificar convincentemente la posibilidad de la existencia de
ese volumen en manos de su personaje, en la ciudad de Asunción, hacia la
primera década del siglo XX. En la página 134, hace negar a Funes que el
ejemplar sea genuino -esto es, de la edición príncipe- y le hace también
negar el que Cervantes lo haya anotado. Funes, subrayemos, niega esto en
presencia de Ozuna, a quien pretende engañar. Pero, en la página 137, el
mismo Funes, ido ya Ozuna a su casa, afirma ante Delmira que el volumen
es auténtico: "Tengo bien fichado el ejemplar. Cuando me lo prestó Ozuna
por un tiempo, lo sometí a varios análisis. Rayos X, carbono 14, peritaje caligráfico, todas las garantías. Hasta esa carta de Menéndez Pidal confirmando mis
suposiciones. Es una joya auténtica... y debe estar valiendo una fortuna".

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�( ¡ Menéndez Pidal! ¡ Qué extraño resulta este nombre en una página del autor de El trueno entre las hojas!) .
No contento con esto, Roa hace decir, en las páginas 146 y 147 al supuesto
dueño del precioso ejemplar -al profesor Ozuna- en un supuesto capítulo
de su supuesta autobiografía:

.. .Funes le tenía echado el ojo hacía mucho tiempo, y . .. lo llevó a
su casa para verificar si esas anotaciones eran genuinas o falsificadas.
Algo absurdo. No había más que verlas para saber, fuera de toda duda,
que la mismísima diestra del Manco las había escrito allí letra por letra, y que su espíritu había soplado sobre ellas. Si hasta el propio Funes
estaba fascinado, por algo sería.

Pero esto no es todo. Roa, para justificar la "presencia", digamos, de Cervantes, escribe hasta un pequeño cuento, cuyo personaje es el mismo Cervantes. Y es entonces cuando hace un alarde, modesto, pero muy adecuado y convincente, de erudición apócrifa.
En esa anotación -sigue diciendo Ozuna en su autobiografía- estaban prefigurados algunos elementos de la futura obra cervantina: ciertos conceptos que luego figurarían en el prólogo de la segunda parte,
con los cuales Cervantes contestó a los insultos del falso Quijote... Si
por ventura llegares a conocerle, dile de mi parte que no me tengo por
agraviado; que bien sé lo que son las tentaciones del demonio y que una
de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede
componer e imprimir un libro...
Y también el borrador, acaso, _de esas misteriosas frases que más tarde iban a aparecer en la dedicación del Persiles al Conde de L emos, como escritas pocos días antes de su muerte, pero que de seguro le habían
gastado toda la vida para revelarle al final su último sentido: el tiempo
es breve... Las ansias crecen... las esperanzas amenguan...

Esta es la justificación de la "presencia" de Cervantes en la historia. Difícil que pueda ser más convincente, más ingeniosa, más oportuna: obsérvese
que Cervantes atribuye a Avellaneda, tentado por el demonio, la infundada audacia de imprimir un libro. Y recuérdese que Funes, también tentado por el
demonio, imprimió un libro que era un plagio...
Dejemos ahora a Cervantes y pasemos a Shakespeare.

LA

"PRESENCIA" DE SHAKESPEARE

La hija del erudito bibliófilo Ozuna, Alba Ozuna, es un caso insólito de
"mujer hermosa" en la ficción de Roa. (Los personajes femeninos de Roa no
son nunca hermosos) . Es hermosa, sí, pero demente. Al revés que la gran mayoría de las heroínas de Roa, campesinas miserables e incultas entre las que
abundan prostitutas como la de "Galopa en dos tiempos" y la María Rosa
y la Salú-í de Hijo de hombre, Alba Ozuna (o Alba Ofelia Ozuna) es una
doncella impoluta, educada en un hogar refinadamente culto.
Delmira Funes la describe de este modo:
Cada vez más hermosa. Fina, transparente, como esas enfermas de
leucemia. 'Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada'
-me dijo el profesor una tarde . ..- (pág. 138).

Estas palabras de Delmira Funes y las que cita del profesor Ozuna, constituyen, además de un "retrato", la primera alusión a Shakespeare que hallamos en el cuento. Y adviértase cuán hábilmente hace Roa la alusión pues
en rigor es el profesor Ozuna el que establece la comparación entre Alba y
la Ofelia de Hamlet; y Ozuna, como se verá pronto, es alguien que tiene
"autoridad" para hablar de este modo.
Delmira, en la misma página de que se extrajo la cita anterior, nos da
una visión bien shakespeariana de su amiga loca:
.. .una tarde en que me crucé con ellos (Ozuna y Alba), Alba venía
con los pies sucios de barro. Había andado vagando toda la tarde por
la costa de la bahía, en los bajos del Cabildo. Se me acercó con esos
ojos de alucinada que tiene y me dijo en voz baja, mientras me ponía
en la mano a escondidas su invisible pájaro mosca: 'Cuídamelo. Hoy
no puedo llevarlo a casa porque mi padre está enojado. No necesita
darle de comer ni ponerlo en una jaula. No le dará trabajo. No tiene
más que mirarlo todo el tiempo y se quedará quietecito en el aire comiendo sus granitos. de luz. . .' Y empezó a arrullarlo como si de verdad
el pájaro mosca estuviera en mi mano. ¡ Rompe el alma la pobre!

Sin duda, pues, Alba Ozuna es personaje de estirpe shakesperiana. En el
acto IV, escena V de Hamlet, Ofelia, loca ya, canta elogiando al "lindo y
dulce petirrojo que es toda su alegría":
For bonny sweet Robin is all my joy.

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�Así, de manera muy similar, Alba delira. Pero el petirrojo de la Ofelia
ozuncena es un pájaro mosca invisible.
Alba, además, tiene los pies sucios de barro. ¿ No hay en el barro de los pies
de Alba un recuerdo de la muddy death de Ofelia, tal como se la describe
en el acto IV, escena VII de 1a tragedia?
Lo shakespeariano del cuento de Roa, sin embargo, no termina aquí, no se
reduce al retrato de Alba. La autobiografía de Antonio Ozuna, que Funes
lee en su despacho, trae un pasaje en que el autobiógrafo cita a Shakespeare
y hace una alusión cruel a la relación que existe entre Ozuna y Funes. En
efecto, Ozuna y Funes se comparan, respectivamente, a Antonio el mercader
y a Shylock el prestamista de The Merchant of Venice:

-¿Cuándo me vende el Quijote?
le ha preguntado una vez Funes a Antonio Ozuna. Y éste cuenta que le ha
respondido:

-Oh, ese no está en venta...
( ...)
-Siempre estoy dispuesto a pagarle un buen precio.
-Es que. .. -titubeé; no sabía muy bien cómo explicárselo- Es un
libro que está bajo mi piel. ..
-Vamos, don Antonio -dijo Funes-. Usted siempre haciendo bromas.
-Es quizás el mismo caso que el de mi tocayo en la pieza de Shakespeare. .. -Siempre mi manía de repetir frases, de sacar analogías y
símbolos de los libros; el hombre es lo que hace, dicen, y yo no había
hecho en mi vida otra cosa· que leer.
-No entiendo - dijo Funes sospechando tal vez que me estaba burlando de él.
-El de Antonio, en El Mercader de Venecia. A mi tocayo le exigieron una libra de carne que debía ser arrancada del sitio más próximo
al corazón. Y entonces vino la dulce Parcia. . . (pág. 147).
Aquí Antonio Ozuna interrumpe el relato de su conversación con Funes
porque Alba, o sea, Alba-Ofelia, canta por allí cerca y su patético canto interrumpe lo que Porcia iba a hacer para salvar al mercader Antonio:

. . .- me interrumpí un instante porque desde dentro llegó la deshilachada melopea de Alba, que se extinguió en seguida-. La dulce

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Parcia habló de esas famosas gotas de sangre que no estaban estipuladas en el contrato. Un sofisma legal, una chicana de leguleyo que arruinó el negocio al prestamista.
-No sé qué está queriendo insinuar -dijo Funes, aturdiéndose.
-No quiero insinuar nada -dije-. Estoy tratando de explicar un
hecho (pág. 148).
Como se ve, Roa utiliza más de un "tema" shakespeariano para crear los
personajes de "El pájaro mosca": Alba es otra Ofelia; Antonio Ozuna es
otro Antonio; José María Funes es Shylock. ¡ Y qué bien justifica cuanto
hace decir a Ozuna, pues es Ozuna, el erudito, el que tiene la manía de las
analogías y símbolos sacados de los libros! ¡ Y qué bien simboliza el sacrificio
que para Ozuna sería vender su Quijote!

Lo INSÓLITO v- Lo TÍP1co
Ya hemos visto que lo insólito de este cuento consiste en la índole de los
personajes -todos cultos- y en la hábil utilización de lo que llamamos la
"presencia" cervantina y shakespeariana para dar altura intelectual a lo narrado y hasta para aprovechar, motivos de carácter biográfico, en el caso de
Cervantes, y literario, en el de Shakespeare, a fin de potenciar analógicamente, ora la situación de los personajes centrales uno frente a otro, ora la caracterización poética de la hija demente de uno de ellos.
Ahora bien: dentro de lo insólito se produce el fenómeno de lo típico.
¿Qué es lo típico en la ficción de Roa? Ya lo hemos subrayado antes: una
crítica severísima, generalmente iracunda, de las condiciones sociales y políticas del Paraguay. ¿Hay algo de este tipo de crítica en "El pájaro mosca"?
Sí, y no en pequeñas dosis.
Por ejemplo, en la página 134 Delmira aconseja a Otilia que vuelva a
Buenos Aires porque "aquí acabaremos todos locos". En la página 144, Ozuna describe al Paraguay como "un país que era una vasta y lóbrega zanja en
la que sólo pululaba la gusanera de las conjuras; una grieta pequeña y estéril en la corteza del mundo, en la que nada podía fructificar: ni la vida ni
la muerte".
Y, además, los violadores de Alba (pág. 151) son soldados del Batallón
Escolta, de la guardia presidencial, símbolos indudables de un régimen político.
Lo insólito, pues, se mezcla a lo típico de una manera digna de destacarse.

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�Analicemos el caso de O tilia: aunque no sepamos mucho de ella, y su papel
en el relato sea muy secundario, es un caso ilustrativo en que lo insólito y lo
típico producen una extraña combinación acaso anunciadora de una evolución significativa en la ficción de Roa.
En primer lugar, Otilia es una intelectual de la clase alta. Ha estudiado
literatura en cursos del profesor Ozuna. No es, pues, la campesina analfabeta, sufriente e infeliz, enamorada de un leproso o hija de un sepulturero. Es,
además, una criatura ficticia enormemente poética, delicadamente femenina.
Habla poco en el relato, pero cuando habla nos revela una rica humanidad,
una fem.inidad muy distinta de la de las otras mujeres que Roa prefiere
presentar.
Es Otilia la que, frente a la actitud pesimista de Delmira ante su hogar y
ante el Paraguay todo, exclama :
-Bueno, no te pongas tan lúgubre, viejita. No es para tanto. En
todas partes se cuecen habas. .•

Y1 luego, Otilia, que ha venido de Buenos Aires y ha comparado dos formas de vida, la porteña y la asuncena, agrega "en una actitud forzadamente
festiva":
-Hay que mirar también el costado amable de las cosas. (El consejo parece dirigido al mismo autor).
Delmira responde:
-No sé qué de amable puede haber aquí.

Y es entonces cuando Otilia pronuncia uno de los más insólitos discursos
que uno puede esperar de un personaje femenino o masculino de Roa. Otilia
responde:
-Fíjate, Asunción me ha divertido mucho. Por lo demás, sigue siendo
la misma de antes lrajo su endomingamiento de calles y casas nuevas, de
coches de último modelo. El viento norte continúa soplando igualito. La
luna, los jazmines, las serenatas, todo igual. La vez pasada, paseando por
ahí y admirando las maravillas de nuestro cielo estrellado, que como se
sabe no tiene comparación en el mundo entero, encontré un· burro sentado en medio de la calle. ..
¡ Extraño párrafo en un 'personaje de Roa! Subrayamos, primeros el hecho
de que esta mujer -algo nada común- puede sencillamente ser irónica y
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elogiosa, crítica y humorística. (Esto último, le veremos después). No es como
las d~más en Roa, incap_aces de trascender su infortunio, de hablar jamás como s1 no sellara sus labios, para cualquier efusión, la marca de fuego de un
destino aciago. Otilia ironiza, es cierto, contra el viento norte, pero en seguida habla de luna, de jazmines, de serenatas y, sobre todo alude a las maravillas
del cielo estrellado del Paraguay. En Roa las realidad:s bellas del mundo físico no_ ~parecen nunca. Y la misma palabra "maravilla", tan cargada de valor positivo, está desterrada del vocabulario de sus ficciones.
Pero no interrumpamos tanto tiempo el discurso de Otilia. Cuenta ella
-leíamos-- que ha encontrado un burro sentado en medio de una calle de
la capital, oriundo del distrito de Lambaré, sin duda, célebre por sus pollinos.
Y agrega en seguida:
-Me acerqué y ni siquiera se movió. Me miró con sus ojos grandes y
h~m_edos. "Ya te~és los ojos de una persona, burrito lambaré, le dije
alisandole las ore7as que removía inquieto, como si temiera que nos escucharan. Igual que la gente de la calle Palma. El país progresa. Hasta
los animales se están humanizando. Estas son las cosas que te consuelan
y te devuelven el humor . ..
i Que te devuelven el humor! Precisamente es esto lo que suele faltar en la
ficción de Roa: el humor. Y aquí está. Un humor poético, irónico y sarcástico en un discurso de quince líneas.

H~y, e~ efecto, en las palabras de Otilia una sátira de la vida paraguay~
que, msprrándose en la presencia pacífica del asno callejero, sugiere una asinificación de los humanos y no una humanización de las bestias. ¡ Pero hay humor, poesía, delicadeza, finura intelectual y no se sabe qué encanto de feminidad regocijadamente amarga -aunque no tan amarga, pues puede haber
mucho de broma- en este desahogo de Otilia.
¡ Qué lástima que Roa se olvide completamente de su personaje a partir
de la página 140 de su historia!
Humor, pero un humor corrosivo y cruel lo tienen otros dos personajes (históricos) de "El pájaro mosca".

El escritor Campos Cervera (padre de.I gran poeta) le dice un día a José
María Funes, en la juventud de éste: "Escribe tus poemas, pero no los ventiles. . . Las poluciones nocturnas son normales a tu edad y en un temperamento sanguíneo como el tuyo, a condición de que no te jactes de ellas". y
Manuel Domínguez, en clara alusión al plagio de Funes, exclama: "Este
Funes cree en serio que los actos heroicos y las grandes purificaciones vienen
por contagio" (pág. 143).
399

�CONCLUSIÓN
Hemos analizado los rasgos peculiares de "El paJaro mosca", rasgos que
hacen de él un relato excepcional de toda la ficción de Roa. En el estudio de
la estructura de la narración hemos indicado que se divide en nueve partes
y advertimos que existe entre ellas una desproporción, que condena el desenlace al fracaso. Vimos, en efecto, que la hábil caracterización de Funes y de
Ozuna -la cual ocupa la mayor parte del relato- sacrifica la de otros personajes tales como Delmira, de quien sabemos poco, y de Julio, de quien casi
no sabemos nada.
Este sacrificio de caracterización de unos personajes en beneficio de otros
-cuyo retrato es admirable-- priva al desenlace de verosimilitud.
No está justificada, hemos afirmado, la súbita locura de Delmira, y eso que
ella vive a disgusto en su hogar y en su país, circunstancia que Roa se cuida
muy bien de subrayar. Y es Delmira, precisamente, quien, en el desenlace,
asume, de súbito, el papel protagónico. Es ella la que enloquece y no su padre
ni la víctima de su padre.
En suma: existe una desproporción entre la excelencia de los retratos
de unos personajes y la deficiencia en la presentación de otros.
¿ Cuál hubiera sido la solución de Roa? Pues la respuesta está implícita
en lo afirmado antes y, además, ha sido indicada: el cuento exigía la extensión de una novela o de una nouvelle para que cupieran cabalmente en la
ficción una serie de antecedentes, una iluminación de situaciones individuales y no individuales que preparasen el desenlace y confirieran a la obra la
proporción adecuada en la dramatización de los conflictos de que trata.

MANUEL GALVEZ Y LA SOLEDAD INTERIOR
DR. MYRON

l. LICHTBLAU

Universidad de Syracuse.

No PENSAMOS GENERALMENTE en el argentino Manuel Gálvez (1882-1962) al
referirnos a la soledad interior como tema novelesco.1 Otros novelistas, en
particular su coterráneo Eduardo Mallea ( n. 1903), se han servido de este
tema como elemento primordial de toda su obra. Y, en efecto, la soledad
espiritual, el aislamiento emocional y la falta de efectiva comunicación entre
los hombres son temas más bien explotados por la generación que siguió a Gálvez; es decir, la generación que alcanzó su madurez en la cuarta década y
llegó a reflejar la inquietud existencialista de la posguerra (1940-1960). Aunque Gálvez continuó escribiendo novelas hasta su muerte en 1962, sus mayores
méritos dentro de la ficción latinoamericana descansan en lo escrito durante
las tres primeras décadas de este siglo, el período de La maestra normal ( 1914),
El mal metafísico (1916), Nacha Regules (1919), Historia de arrabal (192·2)
y Hombres en soledad ( 1938). Pero Gálvez, escritor tradicional en cuanto a
su concepto de la novela y su técnica narrativa, sintió, no obstante, la angustia
emocional del hombre en la compleja sociedad moderna, así como su tremenda
soledad interior, que le oprime a cada paso. En varias obras, Gálvez planteó
e1 tema de la soledad y del retraimiento dentro de un ámbito indiferente y
a veces despiadado. No procuramos colocar a Gálvez en la misma categoría
que aquellos novelistas analizadores de estados de alma; ni hay punto de comparación. Pero hay que señalar que esta misma inquietud la manifestó Gálvez
en varios cuentos y novelas, juntamente con su propósito central de pintar am' Al repasar el Volumen III de Recuerdos de la vida literaria, que lleva el subtítulo
Entre lf1, novela y la historia (Buenos Aires, Librería Hachette, 1962), llegué a captar
en todo su alcance la suma importancia, para Gálvez, de este tema de la soledad
interior. Gálvez alude el terna indirectamente al hablar de su vida personal, y lo comenta de manera precisa al referirse a sus propias novelas.

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401
H26

�bientes: Buenos Aires, La Rioja, Córdoba. Incluso hay algunos escritos de
Gálvez relacionados con el tema de la soledad que son anteriores a la obra de
Eduardo Mallea. El objeto del presente trabajo es rastrear este tema en
Gálvez y analizarlo en sus manifestaciones novelescas más importantes.
En efecto, la soledad en Gálvez se deriva en parte del empeño de pintar ambientes argentinos, pues en ellos viven con mucha frecuencia personajes aislados de su ámbito. Son inadaptados en su propio círculo social, o fuera de él;
de ahí su tendencia a perderse ensimismados en su soledad. Carlos Riga en
Buenos Aires, José Alberto Flores en Córdoba y aun la ingenua maestra Raselda en La Rioja luchan contra la sociedad que los asedia y los conduce a
refugiarse en el aislamiento. De manera que la soledad interior del hombre se
compagina bien con la temática de muchas obras de Gálvez, aunque raras
veces representa el elemento fundamental de la narración. La soledad o angustia queda más bien en la periferia del asunto narrado; está presente, se
asoma de cuando en cuando, pero deja de calar por mucho tiempo en la sensibilidad del lector. Gálvez se enorgullece mucho de haberse anticipado a
Mallea en tratar este tema, y así nos recuerda en el segundo volumen de sus
Memorias, En el mundo de los seres ficticios,2 que ya en 1918 había escrito
un cuento titulado Historia de un momento espiritual, en que señaló el fenómeno de la soledad argentina. A continuación Gálvez afirma que tocó la soledad espiritual en las novelas La tragedia de un hombre fuerte (1922) y Miércoles Santo ( 1930), y en un artículo aparecido en la revista Número en enero de 1930, La tristeza de los argentinos. Debido a este artículo, nos informa
Gálvez muy ufanamente, un escritor compatriota suyo, Raúl Scalabrini Ortiz,
se puso a redactar su libro El hombre que está solo y espera. Por fin, es preciso
notar que en 1938 apareció la novela de Gálvez que más directamente se relaciona con el asunto de la soledad: Hombres en soledad. Después de esta novela, Gálvez no volvió a tocar el tema, ni siquiera indirectamente.
Como se ha indicado, Gálvez se muestra consciente de la cronología temática
de la soledad interior en la ficción argentina, e insiste en su propia prioridad
con relación a aquellos escritos de Eduardo Mallea que tratan el mismo asunto. Lo que no señala Gálvez en estas páginas de sus Memorias, y conviene
notarlo aquí, es que Mallea presentó plenamente el tema de la soledad en un
importante volumen de cuentos que precede a Hombres en Soledad. Esta obra,
La ciudad junto al río inmóvil, publicada en 1936, tiene como tema fundamental la fría e impersonal metrópoli de Buenos Aires, habitada por millares
de personas igualmente frías o indiferentes que andan por las calles porteñas
• Recuerdos de la vida literaria, Vol. II, En el mundo de los seres ficticios (Buenos
Aires, Librería Hachette, 1961 ) , p. 196.

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sumergidas en su propio mutismo. Cabe notar aquí también que un año antes
de La ciudad junto al río inmóvil, en 1935, Mallea publicó su célebre ensayo
Historia de una pasión argentina, que contiene el germen de su pensamiento
e incluye muchos comentarios sobre la angustia solitaria del novelista.
Pasemos ahora a comentar las obras de Gálvez que tocan el tema del aislamiento emocional del argentino. El cuento Historia de un momento espiritual,
escrito en 1918 y publicado en la colección Luna de miel y otras narraciones
( 1920) , es la narración en primera persona de un músico retraído y extremadamente sensible que se dirige a un pueblo provincial para dar un concierto.
Soñador, idealista, y desorientado, Andrés Icarte siente una irremediable soledad al entrar en el ambiente del pueblecito. En unos párrafos de honda verdad introspectiva, el músico expresa su desilusión por la incomunicabilidad
emocional del hombre, por su incapacidad de entregarse a otros. Dice Andrés:
Siempre tuve la certeza de que el ser humano está solitario en la vida.
Y que solitaria transcurre su existencia. .. Los efectos, los amores, por
más hondos que sean, nunca, nunca penetran hasta nuestro yo más
íntimo. Hay algo en nosotros que no damos a los demás, ni a nuestros
padres, ni a nuestros hijos, ni al amigo del alma, ni a la mujer que
amamos. Nadie llega a ese rincón donde está nuestra esencia, nuestra
verdad verdadera.3

La inexorable soledad del músico le conduce a sentirse enamorado de tres
mujeres al mismo tiempo -cosa un poco forzada, aun dentro de la psique perturbada que Gálvez nos quiere presentar. El desarrollo del cuento es débil y
poco convincente; ni siquiera llegamos a compenetramos con la soledad de
que padece Andrés. El cuento llega a su punto culminante cuando Andrés, en
un momento de arrebato que es el resultado de su soledad, intenta seducir a
la mujer que más le atrae. Despavorida, ésta huye y desaparece, defraudada
en sus esperanzas de ver en Andrés un hombre superior a los demás.
Mejor creación es la novela Tragedia de un hombre fuerte ( 1922 ) , obra
bien concebida, pero difusa y muchas veces tediosa. Tiene como protagonista
al diputado Víctor Urge!, hombre dinámico y progresista, infeliz en su matrimonio con Asunción Belderráin,4 que encama lo tradicional, lo atrasado, lo
estático de la vida provincial de la antigua ciudad colonial de Córdoba. Al
• Luna de miel y otras narraciones (Buenos Aires, Editorial Tor, 1949), p. 61. La
primera edición es de la Editorial Patria, Buenos Aires, 1920.
• El padre de Asunción es Ignacio Belderráin, una de las figuras centrales de la novela La sombra del convento. Es hombre austero, autoritario, intolerante, fanáticamente
religioso, de un espíritu atrasado y peligrosamente cerrado.

403

�ansia de vida activa y renovadora del marido se opone la inercia inalterable y
la esterilidad afectiva de la esposa, producto del ambiente restringido de su
hogar paterno. Entre Víctor y Asunción no hay en absoluto la menor afinidad
emocional; existe una barrera infranqueable que obliga a Víctor a buscar la
comunicación espiritual en amores adúlteros. En La tragedia de un hombre
fuerte, Gálvez dedica cada una de las cinco largas secciones al análisis de
distintos tipos de mujeres a quienes Víctor enamora: amor-imaginación, amorpasión, amor-piedad, amor-intelectual, la voluntad de amor. Son análisis detallados, a veces profundos, pero carentes de un sostenido interés novelesco que
pueda mantener en vilo la atención del lector. Lo que entendemos claramente
es que la esencia psíquica de Víctor es su terrible soledad y que cada nueva
aventura no es más que una tentativa de ahuyentar esta soledad. El Víctor
visible, el diputado enérgico y rebosante de confianza en sí mismo, oculta al
mundo lo más íntimo de su ser. Ni su vida oficial de legislador, ni su vida
matrimonial, le permiten ser lo que realmente es. Y Víctor, sintiendo la necesidad de comunicarse íntimamente con otro ser compatible, se refugia en el
amor, a pesar de que ninguna de las cinco aventuras puede depararle la satisfacción que anhela. La vida de Víctor resulta ser una tragedia, como indica
el título de la novela, precisamente porque no hay salida ni solución, dados
su conflicto doméstico y la imposibilidad de realizar su deseo de darse emocionalmente a otra persona.
En un capítulo de La tragedia de un hombre fuerte, "Almas inquietas",
Gálvez generaliza su concepto de la soledad y el aislamiento del hombre:
Este dolor de no poder nunca salir de nosotros mismos hace que los
unos y los otros nos ignoremos fatalmente. Dolor muy hondo para aquellos que sienten la tragedia de la soledad. Pasamos sobre la tierra sin que
nadie nos conozca en nuestra esencia. El alma de un ser humano es, en
su íntimo fondo, un yermo a donde ninguna otra alma llega. Sufren
de la inaccesibilidad de este yermo los que aman. Y cuanto más aman,
más padecen del aislamiento espiritual y mejor comprenden la tragedia
de vivir. 5

A continuación, el novelista aplica las mismas ideas a los habitantes de la
bulliciosa capital y al caso particular de Víctor Urge!:

• La tragedia de un hombre fuerte (Buenos Aires, Los libros del Mirasol, 1961 ),
p. 160. Esta edición es la que Gálvez revisó un año antes de su muerte. La primera
edición es la de Mercatali, Buenos Aires, 1922.
0

En la Cosmópolis gigantesca, el alma está más sola. ¿ Quién podría
penetrar hasta la esencia de otra alma, en medio del tumulto de la vida
exterior? ¡ Ni siquiera es posible entrar en los caminos que conducen al
yermo! Así, Víctor sufría y todos ignoraban su sufrimiento. Le veían
con su rostro casi siempre amable y su espíritu juvenil; contar anécdotas
y reír; tener todas sus horas ocupadas, sin margen posible para el hastío;
triunfar en todo . .. amar la vida exaltadamente.
Nadie advirtió el pliegue de amargura que surgía de pronto entre sus
labios, aun en medio de sus contentos. Su conversación vivaz disimulaba
sus tristezas. Su imaginación creábale sueños felices, que no hacían sino
agravar el dolor de su soledad espiritual.6

Es evidente que estas palabras se asemejan mucho a las de Mallea. Y datan
de 1922, catorce años antes de que Mallea expusiera sus propias ideas en
Historia de una pasión argentina. Difieren los dos en que en la obra de Mallea la angustia resulta tan penosamente personal que se establece en seguida
una intimidad entre el autor y el lector; en tanto que en Gálvez la idea del
aislamiento, aunque tal vez tan hondamente sentida, no llega a conmover realmente al lector, quedándose más bien como simples, si bien acertadas, afirmaciones psicológicas.
La obra más significativa de Gálvez que trata el tema de la condición solitaria del hombre es Hombre en soledad ( 1938) , cuyo contenido no desmiente
el título. La soledad y el vacío del ambiente porteño no pueden menos de
contribuir directamente al aislamiento del habitante.
En el Volumen III de sus Memorias, Entre la novela y la historia, Gálvez
dice que siempre ha anhelado escribir una novela que revela el espíritu de
Buenos Aires, "una novela de poca acción en la que hubiese choques de almas
y diálogos intensos".7 Pensaba en un tema que mostrara la esencia misma
del espíritu porteño,"/ se le ocurrió el de la soledad, debido en parte al hecho
de que tantos porteños cultos o ricos tuvieran como meta importante de su
vida el irse a Europa, a pasar una temporada en una cultura tal vez superior
a la de la Argentina. Para Gálvez, éstos buscaban su identidad o autenticidad en
regiones foráneas, esperando encontrar allí lo que su propio ambiente les negaba.
Sirvié:q.dose del caso de los que disfrazaban su soledad huyendo a otras tierras, el
novelista nos describe un grupo de personas que en diversas formas encubren
una misma congoja emocional. Gálvez relata con toda franqueza la encuesta
• La tragedia de un hombre fuerte, 1961, p. 160.
' Entre la novela y la historia, op. cit., p. 348.

404

405

�que él realizó al prepararse para redactar Hombres en soledad. Trató de definir la soledad en la capital, su horrible monotonía y la falta de verdadera
comunión entre los habitantes que pasan su vida en completa indiferencia hacia el prójimo. Para huír de sí mismos, los personajes de la novela se meten
en la política, se refugian en Dios, se forman ridículas y desdichadas relaciones
amorosas, se marchan a Europa, o simplemente enmascaran su carácter genuino de una forma o de otra. Como retrato de la alta clase social de Buenos
Aires en la tercera década del siglo, hay pocas novelas que igualen a Hombres
en soledad. Como ejemplo de la cristalización de las ideas de Gálvez sobre la
soledad, no hay mejor novela. Pero como obra de arte, no puede figurar entre
las más logradas de Gálvez, por faltar un bien definido enfoque novelesco,
sostenido interés en el argumento y en los personajes, y sobre todo vivacidad
narrativa. Discusiones políticas y filosóficas, amores ilícitos, desilusiones y contratiempos, esperanzas destruidas, y toda especie de frustración emocional llenan las densas páginas de la novela. Todos los personajes terminan por sentirse
vencidos o cuando menos neutralizados bajo el peso de la sociedad moderna.
Figura central, y tal vez la más solitaria de todas en Hombres en soledad,
es el abogado Gervasio Claraval, cuyos verdaderos intereses están en la literatura y no en las leyes. Sueña con vivir en París, como todo hombre culto;
y cuando su situación económica no se lo permite, se toma cínico y descontento. Muchas veces pretendía escapar a su desilusión caminando solo por las
agitadas calles de la capital. 8 Quería ver gente, observar la muchedumbre,
topar con la masa colectiva para sentirse menos solo. Pero lo que veía le
desesperaba aún más, pues la soledad y el hastío patentes en la cara de los
transeúntes volvían a recordarle su propia angustia. Gálvez describe la escena
en su prosa clara y precisa:
Calle Florida, al atardecer. Gentes y más gentes, en oleadas constantes, como en una manifestación ininterrumpida. Centenares de hombres
solos, que desfilab_an con paso lento, o que contemplaban desde las esquinas el pasar de los otros. Hombres de expresión contraída, que miraban a las raras mujeres ávidamente, desesperadamente. Hombres que no
reían, que no sonreían. Si acaso iban de a dos o de a tres, no ,hablaban.9

• Muchos personajes de las novelas y cuentos de Mallea también se pasean por las
calles de Buenos Aires, pensando, meditando, observando, viviendo su angustia, y
pasando revista a la sociedad indiferente.
• Hombres en soledad (Buenos Aires, Editorial Losada, 1957), p. 131. La primera
edición es la del Club del Libro, Buenos Aires, 1938.

406

De la Calle Florida, Gervasio dirige sus pasos hacia la Avenida de Mayo,
donde la ociosidad y la soledad de los hombres en los cafés le causan una
profunda inquietud. El novelista emplea estas palabras:
Avenida de Mayo. Gente por las aceras. Cafés innumerables, llenos de
hombres. ¿Qué hacían esos hombres en esos cafés? En algunos, una
orquesta de señoritas derramaba tangos desde lo alto de sus tribunas.
Ojos estáticos en las piernas o en los ojos de las muchachas. Ojos extáticos en vaya a saber qué cosas lejanas, olvidadas o inaccesibles. Muchos
de esos hombres estaban solos, sin amigos, uno en cada mesa. Otros se
reunían en grupitos. .. le parecía que ahora hubiese más tristeza en esas
reuniones, más silencio, más fatalismo, más soledad.10

Un caso extremado de soledad interior en esta novela es Casilda, la hermana de Gervasio. En parte, el retraimiento de esta mujer proviene de la rigidez
social y moral de su padre, resuelto a no soltar la rienda de su arbitrario dominio. Para rebelarse contra su encierro emocional, Casilda entró en relaciones ilícitas con un tal Méndez Arcona, hombre de pocos escrúpulos que se
aprovechó oportunamente de su soledad. Casilda lucha por liberarse, por
salir de sus confines psíquicos, por romper las cadenas que la tienen presa. Y
lo que es I más, anhela ser como una tal Brígida, mujer de vida fácil, que
acepta el amor caprichosamente y que acaba por ser la amante de Gervasio.
La huída emocional de Casilda llega a ser cada vez más penosa cuando se
contrasta con la vida extrovertida y emancipada de mujeres como Brígida.
En escala menor, otras novelas de Gálvez muestran aspectos de la misma
soledad del hombre moderno, pero no hay necesidad de detenemos aquí en
estas obras. Basta con decir que en El cántico espiritual ( 1923), Miércoles
Santo ( 1930) y Cautiverio ( 1935) , se pueden notar casos del mismo fenómeno emocional, pero el propósito novelesco de Gálvez en estas obras es otro,
y sólo tangencialmente tocan el tema. En El cántico espiritual, la búsqueda,
por el escultor, de un amor espiritual o ideal lleva implícito el deseo de librarse de su angustia solitaria. Algunos de los penitentes, sobre todo los adúlteros, a quienes escucha el padre Solanas en Miércoles Santo, deben en parte
sus pecados a su propia incapacidad de mantener las adecuadas vías de comunicación con otros. Y por fin en Cautiverio, las muchas infidelidades de
María Elena se explican por la falta de un fuerte lazo emocional entre marido
y esposa.
Para concluir: En varias obras de Gálvez se hallan muchas de las ideas
1

•

Hombres ~n soledad, 1957, p. 133.

407

�relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse solo y abandonado en el mnndo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes que retrata. Pero Gálvez no sata el máximo provecho novelesco del tema de la
soledad, como ha hecho MaIIea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en sus novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de la siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�•

LA EVOLUCIÓN CONSONANTICA COMPARADA EN LAS
LENGUAS ROMANICAS, CON ESPECIAL ATENCIÓN A
LOS DIALECTOS IBERO-ROMANCES
( CONSONANTES INICIALES SIMPLES)

Lic.

EouARDo GuERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León. Escuela de Letras del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

1.1. Es ley de Fonética Histórica que la evolución de las consonantes de la
lengua latina a las lenguas romances, está condicibnada fundamentalmente
por la posición que éstas ocupan en el seno de la palabra. Los Romanistas
coinciden en fijar tres sitios condicionantes de la evolución: posición inicial,
posición medial y posición final.1
Por otra parte, es necesario pensar que las consonantes latinas pueden presentarse en la palabra bajo tres aspectos: simples, geminadas y trabadas. Cada
uno de estos tres aspectos a su vez influye, junto con la posición, para darnos las resultantes de la evolución.2
Nuestro propósito en este trabajo es estudiar exclusivamente la evolución
de las consonantes iniciales simples.
1.2. Las lenguas y dialectos documentados en nuestro estudio son: Francés,
Provenzal, Rumano, Italiano, Sardo, Castellano, Portugués, Catalán, Aragonés,
Aranés, Pirenaico Vascuence o Euskero, Leonés, Gallego y Mozárabe.
1.3. Por motivos de orden hemos dejado para las notas al pie de página
los problemas particulares en la historia de ciertas consonantes. En dicho
1
Véase: Meyer-Lübke, W., Grammarie des Langues Romanes. Lausberg, H. Lingülstica Románica. Vol. l. Menéndez Pida!, R., Manual de Gramática Hist6rica Española. Moll, F. de B., Gramática Hist6rica Catalana. García de Diego, V., Gramática
Hist6rica Española. Nunnes, J. J., Compendio de Gramática Hist6rica Portuguesa. et. al.
• !bid.

217

�lugar entraremos en el análisis de dichos problemas y abundaremos en noticias bibliográficas.
1.4. Para una bibliografía mínima de consulta se apuntan los siguientes

Gallego: Se Conserva. Pedica &gt; Pega.
Mozárabe : Se Conserva, mas ofrece casos de sonorización en "B".
Palma &gt; Pauma o Pastinaca &gt;Bistinaca.3

textos:

"B" 4

2.2.
Galmés de Fuentes, Alvaro, Las Sibilantes en la Romania. Gredos. Madrid.
Galmés de Fuentes, A. y Diego Catalán Menéndez Pida!, Trabajos sobre el
dominio Románico Leonés. Gredos. Madrid.
García de Diego, Vicente, Manual de Dialectología Española. Madrid.
- Elementos de Gramática Histórica Gallega. Burgos.
Jungemann, Frederick, H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispanoromances y gascones. Gredos. Madrid.
.
Lausberg Heinrich, Lingüística Románica. Vol. I (Fonética). Gredos. Madnd.
Menéndez Pidal, Ramón, Orígenes del Español. Madrid.
- Manual de Gramática Histórica Española. Madrid.
Meyer-Lübke, W., Grammarie des langues romanes. Paris.
.
Moll Francisco de B., Gramática Histórica Catalana. Gredas. Madnd.
Tov;r Antonio Estudios sobre las primitivas Lenguas Hispánicas. Bs. As.
,
,
. G d
Wartburg, W. von, La Fragmentación Lingüística en la Romania. re os.
Madrid.

et al.

CONSONANTES INICIALES SIMPLES

2.1.

"P"

Francés: Se Conserva. Petra &gt; Pierre.
Provenzal: Se Conserva. Petra &gt; Peira.
Rumano: Se Conserva. Petra &gt; Piatrii.
Italiano: Se Conserva. Petra &gt; Pietra.
Sardo: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Castellano: Se Conserva. Petra &gt; Piedra.
Portugués: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Catalán: Se Conserva. Pélle &gt; Pell.
Aragonés: Se Conserva. Pactare &gt; Peitar.
Aranés: Se Conserva. Piper &gt; Pebe.
Pirenaico: Se Conserva. Peduculu &gt; Pedull.
Vascuence: Se Pierde. Pillu &gt; !lle.
Leonés: Se Conserva. Pignorare &gt; Penorar.

Francés: Se Conserva. Bove &gt; Boeuf.
Provenzal: Se Conserva. Bove &gt; Buou.
Rumano: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Italiano: Se Conserva. Bove &gt; Bue.
Sardo: Se Conserva. Bove &gt; Boe.
Castellano: Bove &gt; Buey.
Portugués: Se Conserva. Bestius &gt; Bicho.
Catalán: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Aragonés: Se Conserva. Bulicare &gt; Bolligar
Aranés: Se Conserva. Butyru &gt; Budé.

&gt;

Be/lugar.

• Esta sonorización en "B" parece influir sobre el castellano y así lo confirman
Corominas y García de Diego. Como ejemplos de esta sonorización se pueden citar:
Pastinaca
Biznaga, Pandura
Bandurria, Poculu
Búcaro, Persicu
Alberchigo
(con prótesis de "Al"), Porcile
Borcil, Papavera
Ababola (con prótesis de "A"),
etc. Véase también: Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp.
322-326, donde se abunda en ejemplificación no sólo de sonorización en "B", sino en
otras oclusivas.
' Dada la coincidencia fonológica de dos fonemas /b/ y /v/ en la lengua latina,
se nota, durante la época del latín vulgar una tendencia betacista. Dicha coincidencia
se puede ver ya dada en el cambio de b en v en el interior de la palabra. Desde el
punto de vista fonológico no hay distinción entre B y V al principio de palabra en
español, catalán, gascón, suditaliano, y sardo (excepción hecha del dialecto de Bitti
que es arcaizante). Con respecto al Castellano hay que hacer notar que generalmente
se atiene a la raíz etimológica. Sin embargo, cuando la etimología no es clara, generalmente se cae en confusión. P. ej.: Vota &gt; Boda, Verrere &gt; Barrer, etc.

&gt;

&gt;
&gt;

&gt;
&gt;

&gt;

Dice Lausberg en su Lingüística Románica, Vol. I, p. 310): "La coincidencia fonológica del latín b- y v- presupone para latín v- el grado fonético / {JI. Las regiones
que dan a latín v- una articulación labiodental /V/, evitaron la confusión de ambos
sonidos en principio de dicción. Son éstas: centro y norte de Italia, retorromano, francoprovenzal, francés, provenzal, portugués y rumano. Pero aun en estos idiomas se
pueden descubrir vestigios de anteriores vacilaciones . .. "
Son interesantes las consideraciones que se hacen en: Jungemann, F. H. La Teorla
del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances y Gascones. Gredos. Madrid. 1955,
pp. 336 y ss., Alonso, A., De la Pronunciaci6n Medieval a la Moderna en Español.
Gredos. Madrid. 1955, pp. 23-71, Alarcos Llorach, E., Fonología Española. Gredos.
Madrid. 1965, pp. 231-232, Mariner, S., "Caracterización funcional de los fonemas
del Latín" Emerita, 26, pp. 227-233.

219
218

�Pirenaico: Se Conserva. Battaculu &gt; Batallo.
Vascuence: Se Pierde. Bonu &gt; Ou.
Leonés: Se Conserva. Bibitu &gt; Beldo.
Gallego: Se Conserva. Basiare &gt; Beisar.
Mozárabe: Se Conserva, mas con casos de conversión a "M". Batillu

Gallego: Se Conserva. Traiectu &gt; Treito.
Mozárabe: Se Conserva. Triticu &gt; Tridcaira.
Asturiano: Se Conserva. Taliare &gt; Tayar.

&gt;

2.5.

"D"

Matnell.

"M"

2.3.

Francés: Se Conserva. Matre(m) &gt; Maire.
Rumano: Se Conserva. Multu &gt; Mult.
Jtaliano: Se Conserva, mas con casos de conversión en "N". M at (u) tina
M attina, M espilus &gt; N espola.
Castellano: Se Conserva. Multu &gt; Mucho.
Catalán: Se Conserva. Manu &gt; Ma.
Aragonés: Se Conserva. Medulla &gt; Megollo.
Aranés: Se Conserva. Multone &gt; Mutún.
Pirenaico: Se Conserva. Maculata &gt; Mallata.
Vascuence: Se Conserva. Mataxa &gt; Mataza.
Leonés: Se Conserva. Metu &gt; Mieu.
Gallego: Se Conserva. Mataxa &gt; Madeija.
Mozárabe: Se Conserva, mas con algunos casos de conversión a "B". Miliu

&gt;

&gt;

Milyo, Masticare &gt; Maskaraina &gt; Baskaraina.
Asturiano: Se Conserva. Mugile &gt; Muil.

"T"

2.4.

Francés: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Provenzal: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Rumano: Se Conserva. Tempus &gt; Timp.
Italiano: Se Conserva. Tribula &gt; Trebbia.
Sardo: Se Conserva. Tempus &gt; Tempus.
Castellano: Se Conserva. Tempus &gt; Tiempo.
Portugués: Se Conserva. Tempus &gt; Tempo.
Catalán: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Aragonés: Se Conserva. Tectu &gt; Teito.
Aranés: Se Conserva. Teneru &gt; Tendre &gt; Trende.
O
Vascuence: Puede dar tres resultados: T &gt; D, T &gt; P Y T &gt; Ch
TI.
Tenda &gt; Denda, Trebinthina &gt; Permentina, Trabella &gt; Charamela.
Leonés: Se Conserva. T axu

&gt;

T eijo.

Francés: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Provenzal: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Rumano: Se Conserva. Dente &gt; Dinte.5
Italiano: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Sardo: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Castellano: Se Conserva. Dente &gt; Diente.
Portugués: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Catalán: Se Conserva. Damnu &gt; Dany.
Aragonés: Se Conserva. Despectu &gt; Despeito.
Pirenaico: Se Conserva. Dente &gt; Diande.
Vascuence: Por lo general ofrece el resultado de "L", pero hay casos de conservación. Disciplina &gt; Liziprina, Damnu &gt; Damu.
Leonés: Se Conserva. Debita &gt; Delda.
Gallego: Dicere &gt; Dir.
Mozárabe: Se Conserva. Digitu &gt; Dicdo.
Asturiano: Se Conserva. Directu &gt; Dreito.

"N"

2.6.

Francés: Se Conserva. Novem &gt; Neuf.
Italiano: Se Conserva. Novem &gt; Nove.
Castellano: Se Conserva. Novem &gt; Nueve.
Catalán: Se Conserva. Nidu &gt; Niu.
Aragonés: Se Conserva. Novacula &gt; Navalla.
Pirenaico: Se Conserva. Natu &gt; Nat.
Vascuence: Se conserva, mas en ocasiones de "L". N ovacula
cula &gt; Labaiña.
Leonés: Palataliza en "~". Nidu &gt; Nido.

&gt;

N aala, Nova-

• Dice Lausberg (Cfr. Lingü!stica Románica. Vol. 1, p. 314) que en Rumano la
"I" proveniente de la "1" latina y el diptongo proveniente de "E" breve latina (ie),
palatalizan las consonantes apicales precedentes convirtiéndolas en predorsales. De esta
manera, D
Z. P. ej. Dece
Zece, Dicere
Zice. Esta palatalizaci6n ocurre bajo las
mismas circunstancias o parecidas en Provenzal ( Auvergne).

&gt;

&gt;

&gt;

221
220

�Gallego: Se C onserva, pero en ocasiones da "L". N atale
nare &gt; Lomear.
Mozárabe: Se Conserva. Nocte &gt; Nojte.
Asturiano: Tiene tendencia a palatalizar. Nidariu &gt; !Jeru.

2.7.

&gt;

N adal, N omi-

"S"

Francés: Se Conserva. Sitis &gt; Soif.
Provenzal: Se Conserva. Sitis &gt; Set.
Rumano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete.
Italiano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete .
Castellano: Se Conserva. Sitis &gt; Sed.
Portugués: Se Conserva. Sitis &gt; Sede.
Catalán: Se Conserva. 'Sedere &gt; Seure.
. .,
Aragonés: Se Conserva, mas con frecuentes casos de palatahzac1on. Surdu

&gt;

sordo.
Aranés: Palatalización frecuente. Sudare &gt; suda.
.
"""
.
d l "S" convertirse en "Z" o palatalizar en s o bien perP
V ascuence: ue e ª
v b
S l &gt;
&gt; Oru .
derse. Sagmariu &gt; Zamaria, Saburra &gt; sa -~rra, o u
oro
Leonés: Se Conserva. Submerguliu &gt; Samargu¡o.
Gallego: Se Conserva. Sensu &gt; Siso.
v
Mozárabe: Palatalización frecuente. Sole &gt; sol. v ,
Asturiano: Palatalización en "Ts". Sapone &gt; Tsapon.
V

,

s

2.8.

"R"

Francés: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompre.
Rumano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rupe.
Italiano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompere.
Castellano: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Portugués: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Rebre.
C atalán: Se Conserva. Recipere &gt; "A"
ro da casos de conservación. RasAranés: Por lo general antepone
' pe
tellu &gt; Arrastets, Rota &gt; Roda.
.
Vascuence: Desarrolla "A" O "E" an tenor· Raphanu &gt; Erre/au, Remu &gt;
Arraum.
Leonés: Se Conserva. Relevare &gt; Ralvar.
Gallego: Se Conserva. Reboretu &gt; Reboredo.
Mozárabe: Se Conserva. Remulius &gt; Remullena.
Asturiano: Se Conserva. Re-vellicare &gt; Rebelgar.

2.9.

"L"

Francés: Se Conserva. Lana &gt; Laine.
Rumano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Italiano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Castellano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Portugués: Se Conserva. Lana &gt; Lá.
Catalán: Palataliza siempre. Lupu &gt; Llop.
Aragonés: Se Conserva, mas da casos de palatalización. Lana &gt; Lana, Lumbu &gt; Llomo.
'
Pirenaico: Se Conserva. Lumbricu &gt; Leremico.
Vascuence: Palatalización frecuente. Lepore &gt; Lleproi.
Leonés: En la zona cercana a Galicia hay conservación. En el resto de la
región palataliza. Lapide &gt; Lábana, Luna &gt; Lluna, Lato &gt; Tsao.
Gallego: Se Conserva. Levare &gt; Levar.
Mozárabe: Se Conserva. Lactuca &gt; Laituca.
Asturiano: En la zona de CastroP.ol se conserva, en el resto de la región
palataliza en "Ll", "Y" o "Ts". Lupu &gt; Llobo, Lana &gt; Yaa, Levitu &gt;
Tsieldo.

2.10.

"F" s

Castellano: La "F" latina pasa a ser aspirada "H", para luego desaparecer
en la pronunciación, aunque no en la ortografía. Se conserva exclusivamente
ante diptongo "ue" y en ocasiones ante "ie". Filiu &gt; Hijo, Fonte &gt; Fuente.
Catalán: Se Conserva. Fumu &gt; Fum.

&gt;

• Parece ser que el fenómeno de F
H, con excepción de Gascuña y por influjo
cierto del Euskero, es fenómeno exclusivo del vasco, castellano, aranés, mozárabe (influjo de Castilla), y Asturiano. La mayor parte de los Romanistas coinciden de algún
modo en que este fenómeno es influjo directo del vascuence sobre los otros dialectos.
(Véase: Jungemann, F.H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances
y Gascones. Gredos. Madrid. 1955, pp. 362-416, donde analiza en un gran despliegue
de investigación todas las hipótesis que se han sustentado sobre este punto. Interesan
sobremanera las conclusiones. Dice "A.-El cambio cast. F
H, que no afectó a
la F latina en todas las posiciones, ni en todo el léxico, no puede explicarse sólo como
consecuencia de factores internos estructurales. Hay testimonios de que se propagó
hacia el sur desde Castilla la Vieja. B.-( . .. ) el cast. F
H puede explicarse como
originado por un prolongado bilingüismo eusquera-castellano ... ", etc.
Véanse así mismo: Navarro T. T. "The Old Aspirated H in Spain and in the
Spanish of America" Word. V, ( 1949), pp. 166-69. Menéndcz Pida), R., Manual de
Gramática Histórica Española. Madrid. 1952, pp. 121-24. Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp. 198-233.

&gt;

&gt;

223
222

�Aragonés: Se Conserva. Ficu &gt; Figo.
Aranés: Hace aspiración que a veces se pierde. Fel

&gt;

&gt;

Heu, Falce

Aus.

Pirenaico: Se Conserva. Formica &gt; Furnica.
Vascuence: Hace la aspiración que más tarde se pierde. En ocasiones se hizo
"B" la que continúa la evolución hasta "P". Femina &gt; Emea, Forma &gt;
Borma, Foru &gt; Poru.
Leonés: Se Conserva. Forare &gt; Furar.
Gallego: Se Conserva. Famelicu &gt; Famelgo.
Mozárabe: Se Conserva. Sin embargo hay documentación para pensar que
en ocasiones se hizo aspirada, para luego perderse. Ficu &gt; Pico, Februariu &gt; lbrair.
Asturiano:
Una zona lo conserva, otra lo hace aspirado. Filiu

&gt;

Fijo, Filiu

&gt;

Jiu.

"C

+ a"

7

2.11.
Francés: Palataliza. Capra &gt; Chevre. Caldu &gt; Chaud.
Provenzal: Se Conserva, con excepción de algunas zonas de palatalización.
Caput &gt; Cap.
Rumano: Se Conserva. Caput &gt; Cap.
Italiano: Se Conserva, con algunas excepciones. Caput

8

&gt;

Capo.

Sardo: Se Conserva. Caput &gt; Cábude.
Castellano: Se Conserva par lo general. Carru &gt; Carro, Castellu
Catalán: Se Conserva con sonido velar. Canna &gt; Canya.
Aranés: Se Conserva. Carne &gt; Car, Calceata &gt; Causada.
Pirenaico: Se Conserva. Caput &gt; Cap, Canthale &gt; Canda!.
' Es interesante notar la franca conservación
esta consonante, en contraposición con el francés
donde se tiende a la palatalización. Lausberg en
la palatalización de K• fue posible gracias a la
Rom.
I, p. al
319).
ConVol.
respecto
caso del Asturiano (C

&gt;

Castillo.

en los dialectos iberorromances de
y algunos dialectos del provenzal en
su Lingüística Románica afirma que
palatalización de K•• i. (Cfr. Ling.

&gt; G), es importante ver a Lausberg en Ling.

Rom.
Vol.Meyer-Lübke
1, p. 321. en su Grammatica Storica della Lingua Italiana e dei Dialetti
• Dice
Toscani. (Loescher Ed. Torino. 1967) "Le voci d'origine latina, che cambiano CA CO

in GA Go, son difficili a spiegarsi. Diffusissima nella Romanita e la base gavia (da
Cavea), onde L'Ital. gabbia; qui la C- si sera fatta sonora per l'iníluenza (assimilatrice)
della
sonora
"Allo
stesso
modo-V-.
si potranno spiegare Critare ( da qu(i)ritare) gridare, Castigare
gastigare,
Caligariu
galigaio
... además:
(p. 89). Tobler, Zeits. für roroan. Philol. IV, 182.
Para este
problema,
véase
Hirsch. Zeits. für roman. Philol. IX, 562 y Ascoli. Arch. glott., XIII, 454.

Vascuence : Se Conserva norma
Leonés: Se Conserva. Carbuncu¡1°e&gt;nteC. Catena &gt; Catea, Cattu &gt; Katu.
Gallego : Se Cons
C .
u
aruncho.
erva. apitale &gt; C d l
Mozárabe·. Se Conserva Carice &gt; Ca a.. ¡
A
sturiano: Sonoriza en ;,G,, C
. arric ie, Capra &gt; Cabra.
. aryliu &gt; Garulla, C alamu &gt; Gárabu.

2.12.

"C

+ e' .'

1"

Francés: Se Conserva C
Provenzal: Se Cons . eCr~u. &gt; Cerf, Cinque &gt; Cinq.
erva. ivitate &gt; c· t C
umano: Se Conserva C
zu at, ernere &gt; Cenre
R
Italiano: Se Conser ·c· e'.vu &gt; Cerb, Cinere &gt; Cenusií
.
va. ivitate &gt; c·u, C z
·
t a, ae u &gt; Cielo.
Portugués: Se Conserva c·
Castellano. Se Co
. znque &gt; Cinco, Caelu &gt; Céu
C.
.
conCh.
algunos casos de palatalización.
.
ippu &gt;
Cepo,nserva,
Cista &gt;
Cena &gt; Cena
Catalán. Des ,
istera.
'
.
pues de pasar la etaP.a "T "
servándose "C" ortogra'fº
C .
s se convierte en "S" alveolar, conA
,
ica. aelu &gt; Gel 9
ranes: En ocasiones pal taliz c·
.
Vascuence: Conserva
a . a. ib_ata &gt; siwada.
f . .
su antiguo somdo oclu .
.
G ncahva prepalatal. Cerasea &gt; K . s1vo y en ocasiones aparece como
allego: Se Conserva e· .
ereiza, Cirru &gt; Tserra
· ivitate &gt; c·d d
·
Mozárabe: Palataliza en "Ch" C t a e, Cerasea &gt; Cereisa.
. epulla &gt; Chebolla' Cicer &gt; Ch'ichere.

2.13.

"C

+ o, u."

Francés: Se Conserva por lo general
Provenzal: Se Conserva. Collu &gt; CoÍ. Collu

10

&gt;

Cou.

Rumano: Se Conserva C
Italiano· Se C
. oxa &gt; Coapsa.
Collu . &gt; Callo,
onserva,
t endientes a sonorización en "G".
Cubitucon
&gt; excepciones
Go 't
Sardo: Se Conserva. Culu &gt; C 7i o.
Portugues:
' se Conserva. C ollu u&gt;u.C l
Castellano: Se Conserva con al
o o.
Cuervo, Collu &gt; Cu t'1· C lgunos casos de sonorización en "G" C
C t l'
e o, o aphu &gt; Golp C
. orvu
a a an: Se Conserva con som·¿o velar. Cuppae, &gt;ossus
&gt;
Gusano
Copa.
.

&gt;

. , Cons á .
lb• Véase: .Guerra C, E . "La Evo1uc1on
"' S
, ·on ntica Comparada en D os Dialectos
erorromámcos:
Catalán Y Caste1!ano" H
.
e observa en el Castellano 1
. umamtas, 9, 1968, p.- 208.
rizar C &gt; G. s·irva 1a exphcac·,
.
, od IlllSIDO
que en Italiano, una tenden .
M
Y Lausberg (L ing.
·
R om. Vol. I,ion
e eyer-Lübke (G ramm. S tor. della cia
p. 321).
Ling.a Isonotal.)

225
Hl5

224

�Aragonés: Se Conserva. Cucullu &gt; Cuc~llo.
C l
A ranés: Se Conserva. Cornariu &gt; Curne.
algunos casos de pérdida. o u
Vascuences: Se conserva normalmente. H ay

&gt; Kulu, Cupa &gt; Upa.
. .
Leonés: Se Conserva. Cupiditia &gt; Coldtcia.
.
S Conserva Collecta &gt; Collecha, Collacteu
·
.
A sturiano: e
Gallego: Se Conserva. Collecta &gt; Colleita.
Mozárabe: Se Conserva. Columba &gt; Colomba.
"G

2.14.

+ e, i"

&gt;

Collazo.

11

Gel Germanu &gt; Germain.
Francés: Se Conserva. Gelu &gt;
,
&gt; , Gema' Germanu &gt; Germa.
Provenzal: Se Conserva. Gemma
.
1
Rumano . Se C onserva. G elu &gt; Ger, Genunculu &gt; Genunc iiu.
.
.· Se Conserva. Gelu &gt; Celo, Generu &gt; Gen_ero.
I taliano.
.
vierte en "B". Generu
Sardo: Se Conserva oclusiva y en cierta zona se con
Gheneru, Celare

PRINCIPALES ESTRUCTURAS NARRATIVAS EN
FUNCIÓN TIEMPO Y ESPACIO

DR. JuAN JosÉ GARcIAGÓMEz
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

&gt;

&gt; Belare.

G
G l &gt; Gélo Germanu &gt; ermao.
Portugués: Se Conserva. e u
. ,
.d
re alatal Generu &gt; yerno,
Castellano: Se Conserva con el rmsmo som o p p
.
G ypsu &gt;
•· ta.
. Yeso , Gelu &gt; Yelo. .
,..,, G psu &gt; sis Genesta &gt; sies
s . y
,
Gallego: Se Conserva con la vanante
.
"T"" 0 "s" Celare &gt; selar, Generu
Asturiano: Se Conserva con las vanantes
s
.

&gt; senro.
1 ún caso con el sonido velar clásico, mas_ lo geVascuence: Se Conserva en a g 1
. t "Ts" Gypsu &gt; Kisu Genista &gt;
neral es con sonido palatal en a vanan e
.
,
Tsemizta.
.
""" Genuculu &gt; sull, Generu &gt; sendre.
Aranés: Se Conserva con la vanante s
.
"s" "Ts" y "Ch".
Aragonés: Se Conserva con sonido palatal e~ las vanantes
'
•
Cheso Genuculu &gt; Tsinullo.
.
Gypsu &gt; T-seso o.
,
, dose "G" ortog., pero pronunciándose fnCatalán: Se palataliza, consefr:an.
da en los dialectos "apitxats". Gelu
cativa sonora rehilante o ncauva sor .
&gt;
Gibbu &gt; Gep, Gingiua &gt; Genwa.

c:z,

.
lb rorromances la documentación presentada en
u Es importante,_ para los dia~ect: ée d 1 Pida!. ,( vid., pp. 234-235. § 42, inc. 1, 1
Orlgenes del Espano! por Ramon
en n e
2, 3, 4 y 5).
,
D'
V G mática Histórica Española. Madrid, pp. 89-90.
Asimismo, GarCJa de iego, ., ra
.
t nte ver a Meyer-Lübke. ( Gramm.
Para el Italiano y el dialecto Toscano es !Illpor a
Stor. della Ling. !tal. Torino, p. 85).

AL TERMINAR EL SIGLO XIX -ése al que los críticos calificaron exhaustivamente como 'el siglo de la novela' basándose en el número de narradores que
cultivaron por entonces el género-, el concepto del epos todavía era regido
por cánones realistas. El autor actuaba, las más de las veces, como un simple
reflector colocado entre el suceso real que daba origen a la narración y la
obra literaria. El epos se inspiraba en la realidad objetiva aunque el realismo
comenzara a desaparecer en las avanzadas europeas de vanguardia.
Pero lo que casi ninguno de esos críticos advirtió, fue que el auge habría
de llevar al núcleo autor-lector hacia una exigencia de renovación en las
técnicas literarias. Estas, poco a poco, caminaron a un rompimiento con la
tradicionalidad formal.
Carlos Héctor de la Peña, en su estudio sobre "La novela moderna. Su
sentido y su mensaje. Ensayo de interpretación literario filosófica" ,1 advierte que la causa de la eclosión se debe a que "la novela no es sólo vehículo
de sentimientos, ideas y costumbres, sino que, con sorprendente poliformismo, se constituye en el género literario por excelencia, abarcando los restantes géneros y congregándolos en armonioso conjunto, dándole viveza y
originalidad: las Ciencias Naturales, la Sociología, la Psicología y otras muchas disciplinas científicas y filosóficas han invadido el campo natural de la
novela, de suerte que es difícil discernir si es que las más variadas ramas del
saber pretenden ataviarse con el ropaje de la novela, o si es ésta la que ha
entrado violentamente en ajeno barbecho a cultivar materias que le son impropias."
1
De la Peña, Carlos Héctor, La Novela Moderna. Su sentido y su mensaje. Ensayo
de interpretación literario-filosófica. Editorial Jus. México, 1944.

227

226

�Independientemente de la hoy insostenible teoría expresada por de la Peña
en la última parte de su juicio (la de la propiedad o impropiedad de las
"materias" que se adentran o son adentradas por la novela), sí es interesante desde el punto de vista de anotar un cambio importante en el concepto novela.
En la actualidad, contemplando su esencia a manera de panorámica, podría
inicialmente dividirse la narración en dos grandes grupos atendiendo al manejo espacial y temporal de la realidad. Esta división -como por otro lado
cualquiera que en el terreno de las bellas artes pudiera hacerse-, no es tajante. Entre ambos se extiende un tercer apartado correspondiente a producciones-puente que, sin abandonar del todo las características de cualquiera
de los grupos, invaden el otro sin que sea posible el situarlas definitivamente
en ninguno de los dos. Incluso hay autores que, adelantándose a las técnicas
usuales en su época, entregan producciones que anticipan -a veces siglos-,
las venideras. Pero en general, cronológicamente el siglo XIX marca el final
del primer grupo. Y el XX el principio del segundo.
Siguiendo a Wellek y Warren,2 el primero de esos grupos fundamentales
recibirá la denominación de narraci6n antigua; mientras que el segundo será
el calificado por Clara Reeve como romance. De este último arrancan las
modalidades que han sido catalogadas (en esta nuestra época Neomodernista
que por su insistencia definitoria deja presentir un asomo de Neoclasicismo),
como "nouveau roman", "antinovela", "narración concéntrica", "literatura
vertical", "estructura autorreflexiva" ... , etc.
"La narraci6n antigua ( ... ) ocurría en el tiempo. ( ... ) En muchas grandes novelas, los hombres nacen, crecen y mueren; los personajes se desenvuelven, cambian y hasta se puede ver cambiar a toda una sociedad ( ... )
o asistir al desenvolvimiento cíclico y a la decadencia de una familia. ( .... )3
Tradicionalmente, la novela ha de tomar en serio la dimensión del tiempo" .
Ese tiempo al que se hace mención, debe ser considerado corno meramente
objetivo.
Sin que lo siguiente signifique un estudio minucioso y completo sino básico, para trazar las gráficas de la estructura narrativa en función tiempo
y espacio se atenderá, fundamentalmente, al argumento. Sólo se expondrán
aquellas que se consideren pilotes, entendiendo que de hecho son combinadas
por los autores en variantes prácticamente ilimitadas durante el ejercicio de

La estructura de la narraci6n anti ua se . . .
.
un punto inicial fiJ. o A a otro f" lg b ilmcia por un cammo que va desde
' '
ma y a so uto, B:
Estructura Lineal Matriz.

T. O

A---------E.

B

o

El argumento comienza en un momento dado L
.
fecta secuencia temporal lleg
.
. · uego, mediante una per.
,
a a su cu1mmación y d nl
E .
expositivo. Relata hechos confo
.
ese ace. s sunplemente
rme van sucediendo El t
•d
.
mente de su posición de 'testi , d ,
·
au or -m epend1entereal de un suceso visto o prot~~o~~oa~~rJersonaje'-, nos da la imagen
es objetivo. y el espacio también.
.
empo en el cual se desarrolla,
.
.Esta
. . estructura matriz -correspondiente a narraciones
iniciales de ,
pnm1t1vas-, es el punto de artida d 1
,
epocas
actualidad, el epos.
p
e as que habran de sostener, hasta la
Pronto comienza a desdoblarse. El autor no
. .
el lector en pose cien por ciento ob.etiva
s~ hmita Y_ª a colocarse ante
aspectos subjetivos. Sucede el t
J
. Comienza a mterpolar, en ella,
,.
re roceso temporal a ma e d
b"
.,
no ÍIS!ca sino temática (raíz de los act r d "
, n ~a e am ientacion
te de conciencia"). El mundo d 1 ua iza dos m~nolo?o mterno" y "corriención básica. Entonces ocurre et d::c:::ie:st;e;tt1ca_con el d~ 1~ narrarante el retroceso:
racCiones subjetivas duEstructura Lineal, variante ¡

T. O

A--_.

B

su "profesión de escritor".
• Wellek, René y Austin Warren, Teorla Literaria (Col. Tratados y Monografías,
No. 2) Bib. Románica Hispánica. Ed. Gredos. Madrid, 1962. Cap. XVI (Passim) .
• Ibid.

(. o
229

228

�El Tiempo y Espacio objetivos abarcan la totalidad de la obra. Cubren incluso a los subjetivos porque éstos se realizan dentro de aquéllos. Pero aun
entonces, a pesar del subjetivismo, existe una poderosa referencia objetiva
basada en la realidad motivadora del recuerdo. Habrá dentro de la estructura una coexistencia de tiempos y espacios. Unos, meramente objetivos, correspondientes a la narración que va sucediéndose básicamente. Y otros, objetivo-subjetivos, a la que va retardando y entremezclándose con aquélla.
El retroceso ambiental se multiplica. Ya no funciona necesariamente de
la manera anterior. Con frecuencia trae consigo sub-argumentos que desembocan en el Erincipal. Algunos retrocesos pueden sucederse dentro de una
~sma secuencia temporal. Otros, no. La coexistencia de tiempos y espacios
dentro de la obra literaria no es doble, sino múltiple. Incluso de una regresión a menudo el autor -por asociaciones lógicas o arbitrarias-, pasa a
otra sin que le sea necesario volver antes a la narración básica:

Estructura Lineal, variante 3

T. j O
.....__T. 0-1
E. 0-1---

A

E. O~T. 0-5

•••••••••••••••••••••••••••••••••'::••• ~ B

E.

o•-6_..---r. o•-6

E. 0'-4 __.....-:

_..,-,. o•-4

E.

o • - ~ 0'-2

Estructura Lineal, variante 2

T. O
vrr4

r
T.

i

0-1

E. O
Jugando más con los planos temporales y espaciales, algunos narradores
logran resultados sorprendentes. Un "paralelismo" de historias puede llevarles a crear otra no lograda sino hasta la consumación de la obra. Los materiales empleados son simples y, aparentemente, desconectados. Pero realmente
no son sino elementos constructivos para lograr el argumento básico:

E. $ o
Las _historias iniciales se fragmentan y suceden. Simuladamente hay un
Pª:alehsmo entre ellas, cuando no una desconexión. Pero en realidad lo que
exiS te es la formació~ d~ una real estructura angular en cuyo cerramiento
se marca la tercera historia, no obviamente contada sino hecha por el entrelazamiento ~e las realidades de las otras. Para su formación, el lector colabora. en cahd~d de. co-autor. , Si ~ormalmente la obra literaria, en su logro,
~e~mere del smfro~smo, ~q~i mas que nunca. Posee tiempo y espacio subJetivos de profundidad obJetlva. Subjetivo-objetivos.
La verdadera estructura de paralelos opera de manera similar a la anterior.
Como ella, expresa una realidad con visiones fragmentadas de otras realidades. El argumento básico no está directamente narrado por el autor. Pero
los sub~rgumentos se relacionan directamente con él conformándolo con sus
proyeccio~;s. El. suceso central motiva y es motivado por los secundarios en
~a relaCion de -~ terdepen?e~cia que no puede romperse sin romper la esencia ~e la narrac1on. Es, practlcamente, la culminación de la estructura lineal
matriz:
·

231
230

�Estructura Lineal1 variante 4

T. JO

T. 0-1
E. 0-1

T. 0'-2
E. 0'-2

T. 0"-3
E. 0"-3
T.
E.

o.4

T. 0'-5
E. 0'-5

T. 0"-6
E. 0"-6

peranza juegan como máximos factores, hace desaparecer el pasado y el
futuro amalgamándolos en un presente distinto del real pero no por ello
menos existente, plenamente subjetivo. Su principio y su final no son absolutos sino relativos (lector conociente de la narración), fosos en un punto
de continuidad:
Estructura Circular Matriz:

T. S

ó-4

(

A.

·················~······························
E. - O
En cualquiera de las estructuras básicas enunciadas de la narración antigua, el tiempo y el espacio son manejados con una marcada tendencia al
objetivismo, a la realidad. El autor los advierte y los entrega con una técnica constructiva que, a pesar de las variantes, cae en la tradicionalidad.
En el romance la estructura narrativa opera diferentemente. "El romance
es poético o épico: hoy habríamos de llamarlo 'mítico'. ( . ,.. ) Acaso desatienda la verosimilitud del detalle ( ... ) para dirigirse a una realidad superior, a una psicología más profunda. 'Cuando un escritor llama a su obra
romance, dice Hawthome, huelga observar que pretende una cierta libertad,
tanto en la forma como en el fondo'." Incluso puede llegar a crear "una especie de recinto poético en (el) que no se insiste en el dato real". 4
El argumento tradicional, el que va de un principio a un final absolutos,
es descartado. El tiempo y el espacio objetivos desaparecen en un círculo
que gira alrededor de un tiempo y espacio eternos para captarlos en toda su
magnitud atemporal y aespacial de presente constante. Lo realista entrega
la esencia de la narración a lo metafísico o "a las perplejidades que no sin
alguna soberbia se llaman metafísica".5
La estructura matriz del romance es la circular. Utópicamente (lector en
proceso de conocimiento de la narración) , es una lineal. Como aquélla tiene
un principio que se antoja absoluto. El argumento sigue por cauces pretendidamente objetivos. Pero, al llegar al final, el elemento sorpresa hace su
aparición. Y la obra termina no de una manera absoluta, sino uniéndose a
su momento inicial en una rotación continuativa que la lleva al infinito. Estructura ésta angustia! por antonomasia en donde la esperanza y la deses-

A

\

'f

1

E. S
Variante de la anterior, es la estructura cíclica. Basada en el concepto histórico sociopsicológico (la historia se repite independientemente del tiempo y
del espacio e incluso del personaje; iguales motivaciones dan como resultado
la reiteración del suceso), obedece a la siguiente gráfica (véase pág. 234).
Se trata de una serie de argumentos que se suceden tomando como modelo al primero de ellos. La historia se repite en cada uno, pero independientemente del tiempo y del espacio. Distint~s personajes ejecutan, en sus
tiempos y espacios objetivos, los mismos actos. Ello motiva que, dentro de la
obra, el primero de los personajes se convierta en arquetipo durante el transcurso de los acontecimientos repetitivos, mientras que los siguientes caigan
en la categoría de tipos. El último de los círculos de acción nunca se cierra.
Deja el autor abierta la posibilidad, la seguridad, de una continuación humanamente infinita. Y los distintos tiempos y espacios objetivos, se convierten,
al finalizar, en un gran tiempo y espacio subjetivos.

• lbid.
• Borges, Jorge Luis, Elogio de la Sombra. Emecé Editores. Buenos Aires, 1969.

232

233

�Pero hay ocasiones en las que el narrador mezcla, primariamente, las técnicas características de las dos épocas. La siguiente estructura es ilustrativa
de lo dicho:
Estructura Circular, Variante 1

Estructura Circular, Variante 2

T. O

T. S

T. S

,,----.A'------.,,------"·----,
To 0'"

r-----~-----.

,

T • 0"
A

'\

T. O'
)

'

T. O

r

.....

A
B

''

\.,._____ _____J\.,-------~j
\

_J__

A'
B'

I

I

,. /
"-1o,_ _ _ _ _ _ _ _,

E.

O
/

..., _ _ _ _y,__ _ ___,.J

____ ----~'

Eº 0"

...

~

,

'v

E. 0'"

y

y

E. O

E. S

Formada por la unión de las dos matrices, para su estudio debe considerarse, primero, en forma independiente (proceso en formación), para luego
apreciar el conjunto ( obra literaria) . Comienza por una lineal simple: un
principio absoluto, A, y un final también absoluto, B. Dentro de ella, un
primer argumento. Sólo que cuando se llega a B, aparece la segunda fase de
la estructura. En el punto en el cual ha sido dejada la historia, principia una
nueva que es continuación de la primera pero cuyo argumento comenzará a
actuar eor separado. Su principio, C, y su final, D, operan igual a los de la
estructura circular matriz. El punto de continuidad, E, marca el principio
de la rotación inicial confundiéndose, luego, en un presente constante. Tiempos y espacios verticales que, en su conjunto, no pueden ser medidos más
que subjetivamente.
Por el contrario, el procedimiento inverso al descrito no logra la misma
meta:

E. S

234

235

�Tº S

Estructura Circular, Variante 3

T. O

,,,.
/

-- - - - .......

/

/

'

''

I

A
B

e- - - - - - - -- - . 1 - - - - - - - - -

I

D

\

\

I

\

I

\

'

1

\
E. O
Se inicia por una pretendida circular: A - B. Así, la obra llega a un final
coincidente con su principio. Pero entonces, C, interviene el autor. Adoptando
una posición de omnisciencia, explica el misterio que implica el círculo. Y lo
rompe. Lo convierte en una estructura lineal meramente objetiva: A - D. No
más relativos, sino absolutos: inicio, desarrollo, final. Todo seguido por un
neoclásico y destructor epifonema.
El clímax de estas variantes lo dan las nuevas narraciones de los herederos
joyceanos. El argumento tradicional a contar deja de tener importancia. Las
historias objetivas se anulan en surrealistas círculos concéntricos que enmarcan un instante motivador de tiempos y espacios cuya verticalidad anonada.
Se parte de un punto-instante, A. Sobre él, se describen orientalmente otros
momentos. Cada uno de ellos está relacionado con el central. Cada uno de
ellos da su versión de ese instante en la parte que le corresponde. Pero el
límite de posibilidades, de variaciones, no se cierra. El punto es también un
lugar histórico. Como tal, tiene repercusiones infinitas. Y siempre habrá un
círculo posible (un suceso conformador no tomado en cuenta. . . un tercer
personaje macedoniano. . . un Augusto unamunista ... ) de trazar alrededor
de ese punto imperecedero:

J

\

'

I

I

\
/

'

/
.....

'

- -- -

,,

,,,&gt;

E. S
Con lo ya apuntado se demuestra, aunque sea someramente, la diferencia
esencial entre la narración antigua y el romance. Este pertenece a una nueva
etapa de creación artística cuyo símbolo es una a- privativa. La literatura
actual, la narración en el presente caso, hace gala de gran rompimiento
en cánones tradicionales. Brinda una tendencia a la exposición más que a
la docencia o moralización, a la existencia que -como tal-, no necesita ser
explicada, a la metafísica más que a la realidad académica objetiva. Es amoral,
arreligiosa, atemporal, aespacial. . . Es producto de generaciones rebeldes a
lo anquilosado. Y si en ella se observa un desconcierto aparente, se debe a
una búsqueda incesante de la problemática esencial de sus autores. Pero, al
igual que la otra, se rige por un cierto número de estructuras -hasta cierto
punto maquinales-- que, a descuidarse los escritores, pueden mecanizar la
obra literaria.

237
236

�EL AGUA Y EL VASO EN LA

MUERTE SIN FIN
PROFA. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJ ANO
Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L.

EN ESTAS NOTAS PRETENDO EXPONER a través del símbolo que entrañan el
agua y el vaso, empleados por Gorostiza como centro de su creación poética
Muerte sin fin, el sentido que tienen estas imágenes y el modo como las desarrolla. En ciertos momentos será necesario ir más allá de la referencia explícita y adentrarse en la implicada a través de la metáfora o el símbolo mismos.
En los diecinueve apartados que constituyen el poema, Gorostiza va a desarrollar los símbolos aludidos, desde su gestación y las acepciones que les
otorga, hasta el modo como opera el sentido simbólico que les ha atribuido;
por lo tanto, para mayor claridad, a la par que cumplo mi propósito, comentaré la obra.
El poema comienza con una reflexión en el sentido literal de reflejarse a
sí mismo, de verse tal cual es, lleno de peso existencial "mi torpe andar a
tientas por el lodo"; consciente de sus afanes frustrados "mis alas rotas en
esquirlas de aire", demasiado consciente de sí mismo "lleno de mí -ahíto-me descubro". Todo el símbolo de este descubrirse a sí mismo, quedándose
perplejo de su imposibilidad de llevar a plena conciencia lo que de suyo se
resiste a ser determinado por la razón, es el agua, en forma de "imagen atónita". Es el instante en que su sentimiento de finitud se inserta en el atisbo
de una infinitud: "que tan sólo es un tumbo inmarcesible", pero que no puede expresarse racionalmente " que nada tiene sino la cara en blanco". Este
vislumbre de lo infinito y casi etéreo se expresa a medias en las sensaciones
del mundo como algo que se escapa: "las tenues holandas de la nube" ...
"más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma".
Siente que él como hombre y como poeta participa de algo que no puede
determinar, algo que se escapa por su fluidez; sin embargo, esta agua "constreñida por el rigor del vaso que la aclara", toma forma, se hace sujeto del

239

�tiempo "cumple una edad amarga de silencios", pero es un tiempo que a la
vez que ha realizado el milagro de aflorar está penetrado de angustia, "amarga". Por ser el primer momento en que el agua se ha concretado ante la reflexión del poeta la ve, asentada, como "un reposo gentil de muerte niña",
tal vez un poco inconsciente, sin saber todavía cuál es su finalidad pero llevando ya en el seno el signo de la futura destrucción.
Esta agua constreñida "desflora un más allá de pájaros en desbandada",
se deja ir hacia todas las direcciones; no encuentra exactamente el punto de
su atención.
La conciencia del poeta ha logrado encontrar una imagen para su sustancia
y su forma a pesar de que había dudado de su propia existencia al sentir que
el dios es inasible y él un ser "mentido acaso por su radiante atmósfera de
luces". Comienza a tratar de profundizar aunque su reconocimiento le va a
sacudir tan intensamente que va a quedar "marchito el tropo de espuma
en la garganta" pues
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota ( ... ) (1-29-32)

Su alma, "que agua tan agua", se ha dado cuenta por fin de que participa
de lo divino que es esta agua y quiere decirlo a gritos "cantando ya una
sed de hielo justo"; la labor de la poesía es este soñar y cantar, y a la vez
percibe que no sólo tiene un alma henchida de sensaciones sino que el vaso,
la forma que adopta la divinidad "se hinche como una estrella en grano"
y rinde
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cálidas prisiones! ( I, 44-49)

El vaso es él, el poeta con el cuerpo henchido de agua (sustancia divina) ; es el logro literario que se enciende habitado por la dicha. Hay paralelismo entre ojo proyectil y ventana a gritos luminosos; es la poesía que "se
agobia de cándidas prisiones". La tensión entre lo fugaz y lo imperecedero
vuelve a reiterarse.
La idea de la vida como un vaso en donde la infinitud puede reflejarse

240

como agua atónita "en la red de cristal que lo estrangula" es la antigua idea
de Platón "se reconoce", de el hombre aprisionado frente a lo que aspira.
El vaso es a la vez el poeta y Dios; cada uno realiza su creación al encenderse "como un seno habitado por la dicha". Sin embargo, además de poeta
es hombre, y hombre solitario porque la vida, el vaso "tal vez esta oquedad
que nos estrecha" carece de comunicación; somos "islas de monólogos sin
eco" es que el vaso es Dios mismo, también, que asiste al hombre: "vaso
que nos amolda el alma perdidiza". El hombre no acaba de percatarse realmente de su naturaleza aunque la presiente "pero que acaso el alma sólo
advierte / en una transparencia acumulada". Dios es azul porque el agua al
acumularse se ve azul, hay inocencia en el color, Dios es tímido, está lejano,
sólo lo podemos presentir: "oculta al ojo, pero fresca al tacto" ( tal como es
el cielo "mar fantasma en que respiran / -peces del aire altísimo- / los
hombres") .
Sin embargo Dios sufre al crear, ama a la criatura (el vaso) pero su
agua, su sustancia divina surge sin voluntad de creación:
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡ agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesi6n al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser -si no- si un vaso no? (II, 19-32)

así vemos que sólo gracias a la compasión enternecida de la conciencia divina (el vaso) que ve los balbuceos de su creación involuntaria, el hombre
va a participar de su sustancia. Hay en esta imagen un doble significado
para el vaso, por un lado será la criatura, el hombre, el poeta, pero por
otra es Dios mismo como continente del agua que escapa.
El vaso va a tomar otras formas, "Un minuto quizá que se enardece hasta
la incandescencia" es la vivencia de la oquedad de infinitud del hombre
que con profundo sentido subjetivo lo hace patente en "tanto más hacia lo
eterno mínimo / cuanto es más hondo el tiempo que lo colma".

241
H16

�La inconsciencia de la creac1on vuelve a manifestarse por su ocurrir en
cualquier circunstancia, impensadamente. En fragmentos de estrofa paralelos reitera esta naturalidad e inevitabilidad del acto creador, tal como acontece al poeta que no crea voluntariamente sino por algo que se le impone al
madurar; el poeta fija la idea de la creación paralela al decir:

sin verlo a El, a Dios,
lo que detrás de El anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
- ¡ todo a veces azules el secreto
de su infantil mecánica! (II, 74-79)

como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas. (II, 55-61)

es decir que somos creación de Dios, participamos de su naturaleza divina,
pero no somos los únicos, todas las cosas creadas transparentan lo azul (el
agua) de su esencia, y sólo podemos presentir, nunca saber.
Las imágenes del vaso: "una edad amarga del silencio", "un minuto quizá que se enardece", "el minuto incandescente de su maduración", "el tiempo de Dios que aflora un día", "Un vaso de tiempo que nos iza" están hablando de la temporalidad del hombre; aunque está hecho de lo eterno, él
está condenado a repetirse; la naturaleza del hombre es morir: cae, madura,
ocurre. Es ya un concepto en que está encerrada la muerte sin fin que antes
sólo se había atisbado como muerte niña.
El hombre, la creación de Dios, no puede penetrar los secretos y se conforma con la apariencia de penetración que es la iluminación de la inocencia
aludida a través de la invocación a San Francisco; por otra parte, esta misma
alusión recuerda Ja comunión de tipo naturalista del Santo con toda la creación. Nos invita el poeta a contemplar con ánimo limpio lo que nos rodea:

el vaso, Dios, se derrama en sus criaturas, como la naturaleza que sigue su
ciclo, como el hombre que es sujeto del tiempo, como el poeta que puede a
veces dudar de la eficacia de su comunicación pero que sin embargo tiene
que manifestarse:
¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito. (II, 48-54)

Otro intento de desentrañar la creación humana de la solución de la máscara, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios:
Es un vaso de tiempo que nos iza
en sus azules botareles del aire
y nos pone su máscara grandiosa,
ay, tan perfecta,
que no difiere un rasgo de nosotros (II, 62-66)

Recogiendo la imagen del ojo proyectil que es el poeta, reitera la impotencia para una penetración de lo infinitamente inasequible en la pluralidad de
finitudes del mundo; sólo podemos mirar
242

Un disfrutar en corro de presencias,
de todos los pronombres- antes turbios
por la gruesa efusión de su egoísmode mí y de El y de nosotros tres
¡ siempre tres!

es que el hombre no puede siquiera intuir la creación si no se deja llevar
por una identificación amorosa, tal como en el poema intuimos antes de
penetrar en él intelectualmente. Nosotros tres incluye a Dios que ha creado
sin desearlo, al pºoeta que pretende la razón, el intelecto antes que el amor,
y nosotros, los hombres que estamos encerrados en nuestras islas y por ello
sólo contemplamos con mirada turbia lo que el Santo ve como comunión.
El dios que crea el mundo es un poco pueril, "su infantil mecánica" nos
reitera el poeta y explícitamente nos hace partícipes "Mirad" de cómo la
creación tiene un sentido de juego, como un niño mago que se entretuviera
en crear formas con el agua "mil y un encantadores gorgoritos" hasta que
en un gesto de audacia crea la vida animal.
243

�Después, en un crescendo insostenible,
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar ( el agua, la sustancia divina)
el tiro prodigioso de la carne
que aun a la alta nube menoscaba
con el vuelo del pájaro,
estalla con él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas. (III, 37-45)

El creador sigue su labor y revisa todos sus vasos, los perfecciona y los sigue
en todos sus momentos:
solo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre la esbeltez de la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas. (IV, 2-17)

todo es de él, la creación entera depende de su voluntad y los dones más
preciados, la mirada, el verbo, son tan criaturas suyas como las uñas o la
gota de rocío. Hay en este dios creador una dualidad con el hombre poeta
que también se adueña de las cosas con sólo nombrarlas; ambos tienen algo
de asceta y sufren y someten sus imágenes al sufrimiento; los vasos son torturados y arrastrados por la inconciencia de ese puro goce que da los males
metafísicos y los físicos:
somete sus imágenes al fuego
de especiosas torturas que imagina
-las infla de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,

244

las ciega con el lustre de un barni.z,
las satura de odios purulentos (. .. ) (IV, 20-25)

En la pasión de las criaturas, su goce ante la creación, su inocencia se han
perdido, han sido cegadas y ya no podrán penetrar más el secreto. Es un dios
si no perverso puesto que también las ama, inconsciente, tanto que, como un
niño otra vez, con esa crueldad refinada del que tortura para consolar,
en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre. (IV, 38-40)

Ha habido una escisión, en blanco y negro por así decirlo, de lo bueno y
lo malo. La distinción racional entre la vivencia instantánea de lo más espiritual y todas las cosas del mundo en las cuales se somete a prueba este "puro
goce". Hay en esos versos la transparencia de una incertidumbre de tipo
religioso de por qué al hombre le es dado un camino para poner a prueba
su naturaleza espiritual con su condición humana de ser existente. Se ha
enfrentado al hombre no a su finitud pero sí a su sufrimiento.
Al poeta le ha conmovido el destino de las criaturas, vaso también él, y
después de lo entrevisto se pone a revisar las teorías acerca de la divinidad,
las máscaras de dios. Para expresar con más claridad la inseguridad de la
existencia humana, esta muerte sin fin a que estamos sometidos, presenta la
metáfora de que somos un sueño de Dios, los vasos no somos más que imágenes soñadas:
¡ Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla,
se regala en el ánimo
para gustar la miel de sus vigilias! ( los vasos)
Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculo, sin ojos;
así, aun de su cansancio extrae
¡hop!
largas citas de cintas de sorpresas
que en un constante perecer enérgico,
en un morir absorto,
arrasan sin cesar su bella fábrica. (V, 10-20)

este dios fatigado saca de su sueño la creación y la destrucción, a un tiempo
hace y deshace, en un acontecer cíclico y eterno la vida se va a enfrentar a
la muerte y de ésta surgirá tal vez la nueva creación, pero como todo es un

245

�sueño en realidad el agua nunca ha sido constreñida ni imaginada, todo es potencia, nada llegó a ser acto: el dios queda "gestado en la aridez de sus escombros", su substancia se ha agotado sin haberse vertido, hasta que

siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño,
que cambia sí la imagen,
mas no la doncellez de su osadía (V, 23-31)

•
'•

es el mismo dios inasible que imaginó el poeta al empezar su búsqueda, el
soñador.
El poeta, avisando su cambio de imagen presentará ahora a Dios como
"Inteligencia, soledad en llamas", se identificará con este dios estéril y qu~dará tan solo como El ya que tiene miedo de crear por "amoroso temor de
la materia"; si la máscara anterior fue la de un Dios que sueña y nada
llega a realizarse porque se queda en sueño, esta otra no creará para poder
triunfar sobre la muerte; es como si el poeta no escribiera a pesar de las
instancias del lenguaje que lo urgen por miedo a no ser comprendido. Este
dios todo lo concibe mentalmente, pero a nada le da vida: "permanece re-

y no lo emite,·

,

que nada más absorbe las esencias
y se mantiene así, rencor sañudo,

una, exquisita, con su dios estéril
sin alzar entre ambos
'
la sorda pesadumbre de la carne,
sin admitir en su unidad perfecta
el escarnio brutal de esa discordia
que nutren vida y muerte inconciliables
siguiéndose una a otra
como el día y la noche", (VI, 24-38)
La muerte e_s~ prese~te en cu~,to la creación tiene lugar, agua-vaso y muerte son tamb1en otra mterpretac1on de "El, conmigo, con nosotros tres"; aflora en el segundo que la materia se concreta:

"una Y otra acampadas en la célula (vida y muerte)
como un tardo tiempo de crepúsculo,
ay, una nada más, estéril, agria,
con El, conmigo, con nosotros tres;
como el vaso y el agua, sólo una
que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre
Aleluya, Aleluya! (VI, 39-47)

creándose en sí misma,

única en El, inmaculada, sola en El,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte". (VI, 10-15)

•

es una tensión dramática entre el ser y el no ser, la nada; para no dejar que
la muerte se presente sólo queda el no ser, la inteligencia se mantiene aparte,
es un "páramo de espejos" y la imagen tanto se refiere a la divinidad como
al poeta; el egoísmo ("con El, conmigo, con nosotros tres") vuelve a aparecer,

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea,
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje

La idea de una pasividad o una impotencia del espíritu frente a la misma
condición del morir eterno del hombre para que así Dios se haga a sí mismo
aparece en la siguiente estrofa:
'

sabe la muerte a tierra,
La angustia a hiel.
Este morir a gotas
me sabe a miel (VII, 36-40)
pero se encuentra a la vez con la frustración del creador porque cnmedio
de un cántico de alegría de todos los seres creados, su esencia, su sustancia
no huele, no luce, no sabe a nada, tal como lo resume en el ''baile"

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,

247

246

•

�ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua (VII, 43-46)

'' I•

es la misma problemática presentada anteriormente, si las cosas son un sueño
o sólo son concebidas por el creador mentalmente, el agua no puede concretarse, y el dios no puede hacerse ni reflejarse en sus criaturas porque éstas
no existirán; quedará aislado.
Este cántico, al que la musicalidad y el ritmo le proporcionan una ligereza
notable, es a la vez el más desolador del poema, el grito del poeta ante su
problemática está plasmado en el ahogarse en un vaso de agua que a través
del juego de palabras deja traslucir la angustia de tipo metafísico que le
ha asaltado. Por otra parte la falta de sabor del agua puede sugerir también
la no existencia de dios, el agua en sí ser tan sólo una sustancia que participa
de las cosas pero ya no como creaciones suyas, sino como elemento integrante
sin mayor trascendencia.
El poeta interrumpe su reflexión sobre el dios creador para aceptar el sentido de lo espiritual que adquiere su significación a través del hombre: "en
el rigor del vaso que la aclara / el agua toma forma ciertamente"; ahora el
ser creado va a reflexionar sobre su creador; tal parece que la última instancia a que llega aquí el poeta es que mejor que el hombre creación de dios, nos
enfrentarnos a dios, - creación del hombre. Recoge la imagen del primer
percatarse de la existencia ''una sed de hielo justo", que es la imagen del
poeta-hombre, y la hace presente con mayor fuerza:
Trae una sed de siglos en los belfos,
una sed fría, en punta, que era cauces
en el sueño moroso de la tierra,
que perfora sus miembros florecidos,
como una sangre cáustica,
incendiándolos, ay, abriendo en ellos
desapacibles úlceras de insomnio. (VIII, 4-10)

Es la inquietud del conocimiento, querer saber y desvelarse tratando de penetrar el misterio porque es más angustioso, quema más la duda que la verdad por tremenda que ésta sea; resulta sin embargo que lo suyo es
más amor que sed; más que amor, idolatría,
dispersión de criatura estupefacta
ante el fulgor que blande
-germen del trueno olímpico-- la forma
en sus netos contornos fascinados. ( VIII, 11-15)

248

•

Quiere penetrar, desea saber, los atisbos que ha logrado "sólo reflejos - briznas de espuma" no satisfacen su sed, desea "un ojo para mirar el ojo que
la mira". El hombre ha traspasado los límites de sus posibilidades; en todos
los vasos "en el lago, en la charca, en el estanque, / en la entumida cuenca
de la mano", percibe la noción que se le escapa. Hay un juego de doble
significación: por un lado el hombre que en su función de poeta intuye el
ser creador o lo presenta, y por otra el creador que ha hecho al hombre para
que éste lo contemple:
En el nítido rostro sin facciones
el agua, poseída,
siente cuajar la máscara de espejos
que el dibujo del vaso le procura (VIII, 31-34)

Encuentra así que en el rigor poético o mejor aún, sólo a través de la forma
poética el espíritu se crea y se recrea, haciéndose:

Ha encontrado, por fin,
en su quehacer sonámbulo,
una bella puntual fisonomía.
Y a puede estar de pie frente a las cosas.
Y a es, ella también, aunque por arte
de estas limpias metáforas cruzadas,
un encendido vaso de figuras (VIII, 35-41)
El hombre ha descubierto, o creído descubrir su origen divino y le ha dado
corporeidad a través de lo poético, pero esta intuición que lo lleva a hacer
de todas las cosas vasos igual que él, es a la vez la angustia del conocimiento
imperfecto, "el suplicio de la imagen propia", la "descarnada lección de
poesía" que le proporciona un "infierno alucinante".
"Pero el vaso en sí mismo no se cumple"; el poeta se encuentra en plena
soledad, no hay un camino de penetración; la incertidumbre de la angustia
humana se halla plasmada en esta metáfora que se enriquece al aludir a la
opacidad intelectual del hombre que vislumbra la verdad sin alcanzarla:
¿ qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tantaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado (IX, 3-8)

�inclusive si llega a lograr una penetración personal, como poeta se siente frustrado porque no se le escucha, el auditorio está anestesiado; se toma entonces a sí mismo, queda otra vez en amarga soledad:

flor mineral que se abre para adentro
hacia su propia luz,
espejo ególatra
que se absorbe a sí mismo contemplándose ( IX, 11-14)
Intuye que tiene materia divina "una llaga tal vez que debe al fuego" y
busca en todas las cosas dándose cuenta que entre más cree penetrar menos
contempla pero en cambio se identifica y se pierde:

Desde este erial aspira a ser colmado.
En el agua, en el vino, en el aceite,
articula el guión de su deseo;
se ablanda, se adelgaza;
ya su sobrio dibujo se le nubla,
ya embozado en el giro de un re/lejo,
en un llanto de luces se liquida ( IX, 19-25)
estamos frente a la eterna contradicción entre la plenitud de integración a
que aspira el hombre y su aniquilamiento cada vez que se acerca a esa plenitud: una condición de perfección inalcanzable.
"Mas la forma en sí misma no se cumple", el dios creado por el hombre,
esta vez el hombre-dios de los egipcios, sabe que es una creación inventada "el
encendido aroma con que arde a sus pies la poesía". Como hombre desde
su origen está condenado a morir "presume la materia ( el agua) / que apenas cuaja su dibujo estricto (el vaso) / y ya es un jardín de huellas fósiles".
La materia se cambiará en otras cosas "rojo timbre de alarma en los cruceros / que gobierna la ruta hacia otras formas" es una "senil recién nacida"
porque desde su primer momento de existir ya está condenada a la extinción. La muerte penetra la vida:

los crudos garfios de la muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto (XI, 30-33)
paradójicamente la misma intensidad del asalto, la conciencia de esta finitud
o muerte es la que abre al hombre el extremo límite, descubre la esencia de
250

su padecer "abren hueco por fin a aquel minuto" pues en último extremo lo
que queda es la aceptación de que "la egregia masa de ademán ilustre" ( el
agua) "podrá caer de golpe hecha cenizas".
El hombre trata de escapar a la angustia de esta condición:

El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe (XI, 7-10)
en el escape hacia el exceso y a través de éste, se va a dejar arrastrar por
todos los males sin oposición "la forma da en el gozo de la llaga / y el oscuro
deleite del colapso", el olvidarse de sí mismo, o mejor aún, el gozar el sufrimiento pueden ser una forma de purificación que libere al hombre del temor
a la muerte.
Cuando el agua se amolda al vaso, y éste cede a la condición del agua,
ambos se cumplen porque ya no están en oposición dialéctica, sino en una
mutua comprensión unitaria; pero se cumplen tan sólo en el sentido de que
hay mayor identidad entre ellos y se liberan de su mutua dependencia:

En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma,
la bebe, sí en el módulo del vaso,
para que peste también se transfigure
con el temblor del agua estrangulada
que sigue allí, sin voz, marcando el pulso
glacial de la corriente.
Pero el vaso
-a su vezcede a la in/orme condición del agua
a fin de que -a su vez- la forma misma,
la forma en sí, que está en el duro vaso
sosteniendo el rencor de su dureza
y está en el agua de aguijada espuma
como presagio cierto de reposo,
se pueda sustraer el vaso de agua; (XII, 1-11)
Hay una aceptación de la muerte, un retorno a su no existencia, pero todo
se torna en el momento antes de la creación "la noche perfecta de su aljaba".
Sólo esta aceptación sin rebeldía de la muerte puede traer el evadir su
temor. Todo padece una regresión; hay un despliegue de formas vitales en
251

�trance de reconocerse en la dohle instancia de conformar al espíritu y de ser
la vida misma conformada por éste. Comienza a percatarse el hombre de
que todo se va agostando y se consume hasta llegar a un clímax de panteísmo
donde
la arena de arrugados pechos
y el humus material de entraña tibia,
ay, todo se consume
con un mohino crepitar de gozo,
cuando la forma en sí, la forma pura,
se entrega a la delicia de su muerte (XVIII, 5-10)

El lenguaje mismo se ha destruido, el hombre ahoga su expresión poética:
el hombre ahoga con sus manos mismas,
en un negro sabor de tierra amarga,
los himnos claros y los roncos trenos
con que cantaba la belleza (XIII, 8-11)
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores (XIV, 5-9)
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de un pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía (XIV, 26-30)

tal vez esta muerte del lenguaje es la más tremenda, porque la palabra es
creadora, y al agotarse llega "el minuto mismo del quebranto", todos estamos implicados en la destrucción, se va a ella al aceptar la muerte:
Todos se dan a un frenesí de la muerte,
ay, cuando el sauce
acumula su llanto
para urdir la substancia de un delirio
en que -¡tú! ¡yo! ¡nosotros! -de repente,
a fuerza de atar nombres destemplados,
ay, no le queda sino el tronco prieto,
desnudo de oración ante su estrella; (XVI, 5-12)

252

Es una identidad de forma-naturaleza, y más completamente, forma-universo que nos vuelve a conectar cíclicamente con el momento en que esta
forma se integró. Todo lo divino, el agua, se recoge a sus orígenes
hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga,
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie nunca, está muriendo
y solo ya, sobre las grandes aguas,
flota el Espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto, (XVIII, 24-36)

Frente a toda la concepción del vaso y el agua que son creación, surge la
imagen del diablo, la tentación que devora al ser: "¡Tan-tan! ¿Quién es?
Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables que pululan
¡Oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá;
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita (XIX, 29-42)

La presentación de las máscaras de Dios en un sentido de gradación descendente, cada vez una máscara menos aprehensible, se transforma al final
en una sola luz condenada a su extinción puesto que su fuente hace mucho
que desapareció. El poeta, o la poesía que lo ha invitado a reflexionar sobre aquello que es inasible de suyo.

253

�Como se ha podido apreciar a través del desarrollo que da Gorostiza a
sus imágenes Agua y Vaso, encontramos una primera instancia en que ambas
son lo divino, Dios o mejor todavía, las máscaras de Dios. El agua será así
toda la materia creadora, la fuente de vida, el espíritu de Dios que al ser
aprisionado por el vaso dejará de estar difuso para dar lugar a las criaturas.
No es rara la elección de esta imagen como símbolo, ya que tradicionalmente se considera al agua fuente de vida no sólo en la filosofía de Tales, o
la concepción de los nahoas, sino en la naturaleza misma es fácil comprobar
que el agua es el elemento vital.
El vaso serán las concreciones de Dios pero a la vez será Dios mismo que
se aproxima a sus criaturas y se deja adivinar en ciertos momentos. El cuerpo es un receptáculo para el espíritu, el vaso por su misma transparencia
es lo que deja adivinar mejor su contenido.
Del mismo modo que el vaso-agua es Dios, es el vaso-agua hombre con
sus distintas posibilidades. No s6lo en el sentido de que el hombre sea un
reflejo de Dios, que ha recibido su máscara, sino porque el hombre es también creador con la limitación de una de las concepciones: puede representarnos todo, imaginar o soñar pero no hacer. El instrumento del hombre es
la palabra, así sólo mediante el verbo podrá crear el hombre y vaso y agua
serán símbolos de la obra, del poema, al mismo tiempo que representan la
totalidad de la obra hecha por el hombre. Agua y vaso trabajan como componentes del poema del mismo modo como se integraron en componentes
de Dios y del hombre.
Las máscaras que nos presenta el poeta en su inquirir por la naturaleza
de Dios van variando en una gradación descendente en cuanto a la voluntad
de creación, y ascendente en cuanto a la soledad del creador que puede inclusive no existir o haber sido y dejado de ser.
En el contenido del poema se conjugan lo épico, lo lírico y lo dramático:
narra una aventura del espíritu en su afán de conocer aquello que no puede
penetrar; su angustia ante la limitación de sus propias capacidades para
comprenderlo y el desconcierto y la tensión que sobrevienen al no poder encontrar una sola explicación, sino múltiples, para lo que lo inquieta y esto
mismo lo pone en necesidad de elección que no realiza.
El poema es plurivalente, como hemos apuntado, pues van surgiendo a través de una misma metáfora tres posibles acepciones, o dos de ellas: las máscaras de Dios, las máscaras del hombre y la problemática de la creación del
poema mismo.
Aunque no fue el objeto de este estudio, cabe también agregar que es una
de las concepciones poéticas más profundas y bellas de las letras contemporáneas.

•

RAICES PLATÓNICAS EN ADÁN BUENOSAYRES
DE MARECHAL
LETICIA PÉREZ GUTIF.RREZ M. LE.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DÍAS no hay filósofo que, al discurrir
s~bre el tema del amor, no reconozca a Platón como una de sus fuentes principales. Antes, el concepto del amor no había sido tan ampliamente explicado. Aunque después el amor platónico haya sido casi siempre mal interpretado. Se le ha dado la definición de que es un sentimiento que no aspira
a la_ posesión d_el ser amado, sino que se contenta sólo con ponderarlo y
admirarlo de le~os. Na?a tan absurdo al verdadero sentido del concepto. En
el _amor platóm:o lo 1D1portante no es la renuncia a la posesión real del
objeto_ amado, smo la aprehensión de lo bueno, lo verdadero, lo hermoso
del nusmo. Por eso el amor platónico trasciende dcl plano sensorial al de
las Ideas:, El amor, visto en esta forma, es búsqueda y realización. Es camino.
Y, tamb1en, podríamos decir que es motivación.
En la historia de la Filosofía muchos estudiosos han tomado como base las
doctrinas platónicas y han escrito admirables exégesis sobre el tema. Recordemos sólo unos cuantos: San Agustín, Plotino, Ben Gabirol, León Hebreo ...
E~ la Literatura,_ ,muchos también han glosado el tema. Entre los que han
sentido una atraccion por el tema amoroso-estético se encuentra Leopoldo
Marechal. En toda su obra, ya poética ya novelística, sobresale la influencia
de Platón. En este ensayo examinaremos dos aspectos de la influencia platónica en la novela Adán Buenosayres: por una parte, la utilización por Marechal de ideas tom~das directamente de Platón; por otra, la comprobación
de cómo el personaje central de la novela Marechaliana se conforma con todo
al modelo del amante platónico.
En d?s diálogos. resume Platón toda su filosofía amorosa: el Fedro y el
Symposium. El primero de ellos tiene una gran riqueza temática, cuya di-

255
254

�versidad impide encuadrarlo dentro de un determinado asunto. Pero el tema
del amor es el que le da unidad al conjunto. Sin embargo, se pueden reducir
en grandes rasgos a tres los temas generales tratados en él: amor, alma y
ret6rica. Los dos primeros son los más íntimamente vinculados con lo erótico.
El tema de la inmortalidad del alma que se inserta en el Fedro, está tratado en forma breve pero con gran belleza literaria. Después de analizar el
problema, Sócrates se cree obligado a ejemplificarlo. Y para ello toma la
alegoría conocida con el nombre del "mito del carro alado". A éste alude
Marechal en su novela cuando nos presenta al héroe central de la misma
realizando "ese balance de vida que según dicen precede a la defunción o
a la metamorfosis" (A.B., p. 33). En aquella memorable mañana del 28
de Abril de 1922, Adán reflexiona sobre su naturaleza de monstruo dual,
materia-espíritu. Es entonces cuando le sale al encuentro el mito del carro
alado:

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros
diferentes: uno, color de cielo, crines abrojadas de estrellas y finos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes
que lo vieron nacer; el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrig6n, orejudo, vencido de manos, jeta caída y
rodador tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta
la verija. Y Adán ¡ pobre carrero! tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta ( . .. ). Así, entre uno y
otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al .fin de
cada viaje Adán enjugaba en su frente un agrio sudor de carrero"
(A.B., pp. 36-37).
Este es el primer contacto platónico marechaliano de la novela.
Sócrates, al explicar la naturaleza del hombre mediante el mito del tronco
de caballos y el cochero, alude también a otra particularidad del alma. Hace
una distinción entre los seres mortales y los inmortales. Explica que el alma
inmortal es perfecta y alada y se encuentra en lo más alto de los ciclos y
gobierna así el orden universal. Pero cuando un alma inmortal, "ha perdido
sus alas, rueda en los espacios infinitos, hasta que se adhiere a alguna cosa
sólida, y fija allí su estancia; y cuando ha revestido un cuerpo terrestre ( ... )
movido por la fuerza que le comunica, parece moverse por sí mismo, esta
reunión de alma y cuerpo se llama un ser vivo, con el aditamento de ser mortal" (D.P., pp. 520-521). El alma es alada y con sus alas se transporta a
donde quiere; pero esas ·alas que tiene puede perderlas. Para evitarlo es ne-

cesario que el alma se nutra. Y este alimento, según Platón, es todo lo bello,
bueno y verdadero: "lo divino".
Este conocimiento de que el alma posee alas, es una revelación para Adán.
Un día hermoso y extraño comprueba que le nace una ala de paloma

porque así estaba en aquel día hermoso y terrible de su primavera
cuando al mirarse vio que le nacía un ala de paloma. Digo que un
ala de paloma le nacía en el hombro, y que ante la novedad de sus
plumas el alma comenz6 por maravillarse y acab6 por ejercitar un entendimiento, refle.,ionando, )'ª en el signo del ala ya en el número de
la paloma (A.B., p. 437).
Para Platón las almas, por virtud de sus alas, vuelan guiadas por Zcus y
su carro alado. Las de los inmortales suben fácilmente a lo más alto del Uranos, arrastradas por un movimiento circular; y las de los que no son tan
perfectos caminan con dificultad. En lo más alto del Uranos, el alma inmortal
"gusta de la esencia divina de que hacía tiempo estaba separada, y se entrega
con placer a la contemplación de la verdad, hasta el instante en que el movimiento circular la lleve al punto de su partida" (D.P., p. 521). En las almas
imperfectas este movimiento es difícil : pueden subir, descender, y, en algunos casos, hasta ver "caer una a una las plumas de sus alas". Este movimiento del alma también lo percibe Adán cuando, al influjo de su amor por
Solveig, observa tanto en ella como en sí mismo esta rotación:

Dos movimientos observaba yo en ella: uno de traslaci6n en torno de
la mujer suavísima, por el cual mi alma la cercaba en lentos giros, la
medía y estudiaba con amoroso cuidado; y otro de rotaci6n sobre su
eje, gracias al cual mi alma iba estudiándose a sí misma en el modo y
efectos de su contemplaci6n (A.B., p. 450).
Consigna también Platón que "cuando un hombre percibe las bellezas de
este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar;
pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, su mirada al ciclo,
desprecia las ocupaciones de este mundo, y se ve tratado como insensato"
(D.P., p. 523) . A esto lo llama la cuarta especie de locura. Y cuando esta
alma "ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir
un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al
amor" (D.P., p. 522).
Tal es el caso de Adán, cuya vocación a la estética y al amor tuvo tempranas manifestaciones en su vida. Es un descubrimiento notable para él, aquél
cuando se le revela al fin la índole de su movimiento. Lo que le arrastra y
257

256

1117

�le eleva es sólo amor. Pero el amor, en su traslación amorosa, requiere no
sólo que el Amante se mueva, sino también que el Amado permanezca inmóvil.

Si su entendimiento había dado luz a su voluntad, señalándole, no
sólo una manera de traslación sino también la existencia necesaria de
un amado hacia el cual debería moverse, la voluntad, con todo, no lograba salir de su quietud; porque, si bien tenia ya el saber, le faltaba
el sabor del Amado; y faltándole el sabor su apetito estaba como desierto; y desierto el apetito, no hay voluntad que se mueva, sobre todo
cuando la suya es un ala de paloma (A.B., p. 438).
Así es como poco a poco va atisbando el secreto de su vocación y de su
movimiento.

Pero no tardó en advertir que la amorosa traslación requiere no sólo
un amante movible, sino también un Amado inmóvil, ni tardó en observar que, si la virtud del Amante se daba en ella con toda certidumbre, la figura del Amado se le escondía siempre, como si el instante
del ala estuviera lejos aún (A.B., p. 438).
Explica también Sócrates en este mismo diálogo que el alma que ha sido
cautivada por la beHeza y se entusiasma al verla o bien se apasiona por
ella, es llamada "amante". Y el alma amante "antes bien, llevada por la
pasión, se lanza a todas partes donde cree encontrar su querida beHeza" (D.P.,
p. 524). Esta actitud la haHamos en el joven Adán cuando busca la ocasión
de ver al objeto de su amor. En su "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:

Madurando planes que no tardaba en desechar, y sintiendo en m! cada
vez más honda el ansia de su visión, resolví finalmente provocar un
encuentro en las barracas de Belgrano, donde yo sabía que Aquéllo se
paseaba todas las tardes entre sus compañeras al regresar de sus estudios

.,

( A.B., p. 455) .
y más adelante agrega:

El azar de una marcha sin rumbo premeditado solía llevarme algunas
noches, como entre sueños, hasta la casa de Saavedra, en cuyo umbral
despertaba yo bruscamente a cierto preludio de la emoción (A.B., p. 457).
También Platón analiza la pasión amorosa y sus efectos en relación con

el hombre "amante". Entre los defectos que se pueden encontrar en la persona que ama está la pasión de los celos. "Pero sobre todo será celoso; prohibirá al que ama todas las relaciones que puedan hacerle más perfecto, más
hombre; le causará un gran perjuicio, y en fin, le hará un mal irreparable,
alejándole de lo que podría ilustrar su alma, quiero decir de la divina filosofía" (D.P., p. 516).
Adán Buenosayres no ha sido inmune a esta pasión, si bien es cierto que
nunca podría comparársele a un Otelo shakesperiano. Tesler alude a estos
celos cuando dice :

¿No he visto )'º el otélico sudor que baña tu frente cuando alguien
pronuncia el nombre de la mocosa? (A.B., p. 62).
Otro de los pasajes de la novela, nos habla de un Adán convertido en
Orlando furioso al ver su "Cuaderno de Tapas Azules" arrumbado en el diván celeste:

de pronto su alma comenzó a desmayar y su razón a extraviarse en peligrosos laberintos de cólera. ¡ Orlando! Adán huye también en alas de
una suave demencia; está en calzoncillos, como Lanzarote del Lago, y
recorre las calles de Villa Crespo bajo una rechifla universal. Dos ríos
de lágrimas ruedan sin término desde sus ojos a su boca, dos ríos amargos en los que Adán se abreva día y noche" (A.B., p. 177).
Así dice Fedro en el Symposium: "porque no hay hombre tan cobarde a
quien Eros no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe"
(D.P., p. 318}. Pero esta pasión de los celos en el poeta es sólo producto
de la imaginación de ese Adán creador de mil y un "Adanes fantasmagóricos"
en sus diversos destinos posibles.
Dice Platón que al amante se le puede reconocer fácilmente al observar
su conducta. Y añade que todo el mundo conoce un amante, viéndole seguir
los pasos de la persona que ama. En la novela marechaliana, dos veces encontramos alusiones a estas actitudes. Cuando Tesler y Adán comentan sus
respectivos amores y el último pregunta al primero:
"-¿Nadie sospecha tu aventura? le preguntó Adán entonces". Ante pregunta tan sorpresiva Tesler replica al momento:
-¿ Nadie? -rezongó Samuel-. ¡ El barrio entero! Los chiquilines de
Saavedra me hacen blanco de sus hondas, me señalan con el dedo las
comadres, los perros me siguen con el hocico pegado a mis talones. Y
como si todo eso no bastara, el vigilante de la esquina se ha constituido

259
258

�en mi sombra: lo siento detrás de mí cuando por la noche doy vueltas
a la manzana o me detengo en el umbral de los Amundsen (A.B., p. 66);

y, recordando la pose de Adán cuando se encuentra ante Solveig:
-¡ A vos! -dijo Samuel con energía-. ¿Crees que nadie observa tu
pose de Hamlet acatarrado cada vez que la mocosa te habla o te mira?
(A.B., p. 62).

Entre las varias formas de posesión o de locura de que habla Platón en
este diálogo, está la que procede de las Musas. Estas, al ocupar un alma
tierna y pura, la despiertan, "la transporta ( n) y le inspira ( n) odas y otros
poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas" (D.P.,
p. 520).
Este es el caso de Adán Buenosayres. Desde pequeño accedió al reclamo
de las Musas y fue en sus manos cual cera virgen. Su poesía, muchas veces
incomprensible para sus amigos, era "Una poética virgen, sin número ni medida, como los grandes ríos de la Eatria, como sus llanos y sus montes" (A.B.,
p. 376). En un párrafo de su diario íntimo expresa este temprano despertar
de su vocación poética:
al mismo tiempo aquellas emociones iban despertando en mi ser un
ansia viva de expresión, un deseo incontenible de hablar el mismo lenguaje con que me enamoraban las criaturas. Y a en el jardín y huerta
de Maipú había comenzado a observar los dos tiempos de la inspiración
que se daban en mí ante la hermosura de las cosas: una embriaguez
fundida en lágrimas, y el nacimiento de una idea musical que se debatía en mi ser y buscaba su manifestación (A.B., p. 435) .

El Symposium de Platón es también un diálogo complejo. En él, mediante
la intervención de varios interlocutores, se dan a conocer diversos puntos de
vista con respecto al amor.
Eros es el camino para llegar a crear y captar la belleza. La estética y el
amor laboran juntos en la búsqueda de una Idea de la belleza universal.
Esta trasciende a los hombres por las cosas sensibles y el hombre, por una
intelección amorosa de éstas, puede llegar a su vez a la Idea Universal.
Por boca de Pausanias, se hace una distinción entre dos Afroditas. Se establece así una diferencia entre ellas. Se habla de una Afrodita popular o pandernia, cuyo amor sólo inspira acciones bajas y es la que da preferencia al
cuerpo sobre el alma; y una Afrodita celeste, hija de U ranos, cuyo amor
es de carácter espiritualista.
260

En la novela de Marechal, estas dos clases de amor están encarnadas en
Adán y Tesler. Este último es el contrapunto indispensable que nos hace entender y comprender mejor al primero. El filósofo escéptico es quien, ante
la pregunta que pide una definición del amor, dice:
Resumiendo las ideas platónicas, aunque sólo en el plano de la Venus
terrestre o macanuda, te diré que el amor tiene dos fases : un deslumbramiento del sujeto (yo) ante la forma bella (Haydée Amundsen},
y enseguida un ansia del sujeto (yo) por adueñarse de la forma bella
( H aydée Amundsen) a fin de procrear en su hermosura. ¿Digo bien?
(A.B., p. 64).

Entre las definiciones que de Eros se dan en el diálogo de Platón, está la
de Agatón el artista, el maestro del lenguaje. Adorna su discurso con toda
la poesía posible. Al definir el amor llega a decir que Eros "es un poeta tan
entendido, que convierte en poeta al que quiere: y esto sucede aun cuando
sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado
por Eros; lo cual prueba que Eros es notable en esto de llevar a cabo las
obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que
se ignora, como no se da lo que no se tiene" (D.P., p. 327). El hombre, poseído así por las Musas, escribirá versos como un colegial. Esto es lo que le
causa asombro al mismo Tesler cuando
-Figúrate -dijo- que llegué a escribirle un soneto.
-¡No puede ser! -exclamó Adán escandalizado.
-¡ Un soneto, yo! ¿Te das cuenta del ridícxlo? Desde luego no te lo
voy a leer (A.B., p. 66).

Para Tesler, que no ha sido señalado con el don de la poética, es irresistible
este desgranar versos y por eso dice:
Hay días en que llego a casa hecho un Trovattore, con la boca llena
de frases que harían enternecer a una estatua ( A.B., p. 65).

Según Samuel, el amor, su amor, es una inclinación normal del sexo por el
sexo opuesto. Este amor es un tormento para el filósofo viJlacreprense. Es,
como dice Platón en el Fedro, lo que le sucede al que se ha corrompido ya:
"tiene dificultad en elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta
belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre;
antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el
261

�orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su comercio grosero no
teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza" (D.P.,
p. 523). Por esto ante este amor pasional Tesler no se explica lo que le pasa.
De día su imagen (Haydée) se apodera de mí, arma un lío en mi pensamiento y me hace descender a las más vergonzosas acciones (A.B.,
p. 66).

E~te amor de Tesler por Haydée se podría catalogar como el amor de un
"amante Eopular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor
no puede tener duración puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto
como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuelca a otra parte,
sin acordarse ni de sus palabras, ni de sus promesas" (D.P., p. 320). Totalmente opuesto a éste es el amor que Adán siente por Solveig. A él nos referiremos más adelante.
Dice Platón que "el amor no reside sólo en el alma de los hombres, donde
tiene por objeto la belleza, sino que hay otros objetos y otras mil cosas en
que se encuentra ( ... ) Sin necesidad de fijar mucho la atención se advierte
su presencia en la música'' (D.P., p. 322). La armonía en la música no es
una oposición entre lo grave y lo agudo, sino una consonancia, un acuerdo.
Entre notas opuestas no puede haber armonía. Música es el amor que hace
concertar dos notas contrarias o las miríadas de notas que brotan cuando
una cuerda en tensión es rozada levemente con amor. Así lo entendió Adán
Buenosayres cuando contemplaba la naturaleza allá en Maipú:

.

Y me pareció que la esfera no giraba esta vez en silencio, sino que
producía un sonido grave como de arco al rozar una cuerda; y oí que
desde la inmensidad de la noche cien músicas bajaban o subían, respondiendo al sonido de la esfera, como si a él se ordenasen todas en la
gracia unitiva del acorde ( A.B., p. 445) .

En la célebre excursión por los bajos de Saavedra, es Adán el que percibe
la música que se encuentra escondida en las cosas:
- ¡ Oigan! ¡ Es el canto del Río!
( . . .)
- ¡ El Plata! -declamó Adán exaltado-. ¡ El río epónimo, como diría Ricardo Rojas! ¡ Ha erguido su torso venerable, sobre las aguas lleva
la frente ceñida de camalotes, y entona una canción de barro, con la
boca llena de barro, con las barbas chorreantes de barro (A.B., p. 188).

262

Afirma Platón, por boca de Pausanias, que el amor también se encuentra
en las estaciones que constituyen el año. Si los elementos presentan unos por
otros un amor ordenado y se mezclan en armonía, entonces el año es fértil
y favorable a los hombres, a las plantas y a los animales.
Para Adán esta armonía se traduce "según el ritmo de las estaciones exactas". Contempla con ojos asombrados cómo aquellas espigas y flores que
"desertaban en cada poniente de la materia" volvían a "encarnarse con igual
hermosura" cada año. Su alma fue así poco a poco disponiéndose a comprender el lenguaje de la belleza.
Platón llega a establecer también la música de las palabras. "De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo" (D.P., p. 322). En la
novela de Marechal es Ruth la de la "Hormiga de Oro", la que se pone a
estetizar con Adán y, así inspirada cual una nueva Melpómene, espeta aquel
"-¿ Y la música de las palabras?" (A.B., p. 96) que deja a Adán claramente sorprendido. El tema aflora de nuevo cuando Adán con gran sentido
poético escribe al influjo de su amor por Solveig:

Y era como aprenderlo todo nuevamente, pero sin esfuerzo alguno
y con la viva certidumbre de la música. Porque la Mujer que nos guiaba
en el jardín tenía un modo suyo de nombrar las cosas: (A.B., p. 460) .
y Adán llama al reinado de Solveig "un mundo de perdurable armonía"
( A.B., p. 460) ; y el tema musical culmina cuando escribe en su diario:
alabaré, en cambio, a la Gran Armonía que sabe juntar en un acorde
la gracia de la mujer y la hermosura de la tierra, en el día que los
hombres llaman su primero según los números del amor (A.B., p. 446).

Dice Diótima en el 'Symposium que el amor "consiste en querer poseer siempre lo bueno" (D.P., p. 333). El amor es la posesión de un bien. Esta enseñanza la cree vivamente / ,dán. Muchas veces se había preguntado
cuál sería el bien que se me anunciaba en aquella misteriosa figura de
niña (A.B., p. 449).

Percibe que en el amor que siente por Solveig se esconde algo más que
una simple inclinación amorosa.
El tema amoroso en el Symposium llega a su clímax cuando Diótima enseña a Sócrates los grados de la escala del amor para llegar a la Causa última
de todas las cosas. En este célebre discurso están las raíces de la doctrina

263

�amorosa de ese ensayo de Marechal intitulado Descenso )1 Ascenso del Alma
por la Belleza. Aun cuando presenta también influencias dantescas y del "dolce
stil nuovo" amén de la Plotiniana y 6,gustina, creemos que la base primaria
es sin lugar a dudas Platón. Las constantes nos hablan de una decisiva influencia platónica.
Diótima enseña a Sócrates que el alma debe ir gradualmente subiendo por
una escala de amor. Cada peldaño es un grado de esta escala y cada paso
supone una intelección distinta. El alma va pues de estadio en estadio ascendiendo y de su correspondencia al amor depende el grado que alcance
en la escala. Podríamos también comparar esta escala de amor a un viaje, realizado por un alma a la que Marechal da el título de "héroe", ya que esta
palabra se deriva de Eros (Cfr. D.A.A.B., p. 75) .
El héroe de este viaje en pos del amor será Adán Buenosayres, el personaje central de la novela porteña.
El primer grado de la escala es aquel en el cual el que quiere aspirar al
amor "debe desde su juventud comenzar a buscar los cuerpos bellos" (D.P.,
p. 335) . Adán muestra esa predilección por lo bello prefigurada en el libro
esplendente de la naturaleza, capaz de arrebatar los más sentidos conceptos
y de inspirar los más delicados sentimientos. Como un nuevo Virgilio, sentimental y apasionado, desde su niñez ha escuchado el idioma de la estética.
Ama a la tierra que lo vio nacer. En el "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:
Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza, y supe
que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento
del amor (A.B., p. 433).

Pero Diótima agrega que no sólo se deben buscar los cuerpos bellos sino,
además, si el amor está bien dirigido, se debe "amar uno solo, y en él engendrar y producir bellos discursos" (D.P., p. 335). Este cuerpo bello fue
para Adán: Solveig. El llamado de la hermosura fue obsesivo en el esteta.
La belleza, asegura Platón en el Fedro, brilla "entre todas las demás esencias,
y en nuestra estancia terrestre donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos. La vista es, en efecto,
el más sutil de todos los órganos del cuerpo" (D.P., p. 523).
Gran impacto sufre Adán cuando conoce a Solveig. Ella sintetizaba toda
la hermosura que podía concebir en la tierra. En su "Cuaderno de Tapas
Azules" escribe sus impresiones cuando "por el sendero de los aromos" apareció ella:
No es asombroso que yo la tuviera por una visión y me preguntara

264

si la tarde no se habría personific~do en aquella suavísima figura de
mujer (A.B., p. 446).

y más adelante vuelve a consignar:
En primer lugar advertí (recordando el episodio de la tarde) que la
visión de aquella mujer en Saavedra me había causado un súbito deslumbramiento, como el que produce la hermos~ra (A.B., p. 449).

Para Adán ese encuentro con Solveig será el eje de toda su vida amorosa,
y los bellos discursos que escribirá son aquellos poemas cuyas frases le persiguen "como un tábano imbécil, en toda la extensión de su sueño" (A.B.,
p. 369).
De este primer grado pasa el alma al segundo. El que arna "debe llegar
a comprender que la belleza que se encuentra en un cuerpo cualquiera, es
hermana de la belleza que se encuentra en todos los demás" (D.P., p. 335).
En su diario, Adán escribe que después de su encuentro con Solveig aquella
intelección de amor fue tan grande
que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos, como si la tierra
se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas! Recién, no más,
el alma sola pedía un Amigo que destruyera su soledad, ¡y ahora reconocía en los llamados la voz de cien amigos que la invitaban desde
afuera! (A.B., p. 441).

Todo fue maravilloso desde ese primer instante:
la risa caliente de los chicos, una voz de mujer a lo lejos, la oscilación
de un pájaro en una rama, el color de una piedra. No sé yo qué linaje
de simpatía desbordaba en mi pecho ante lo más humilde lo más callado: era una sabrosa inteligencia de amor y un deseo de apretar contra mi alma el haz viviente de las criaturas (A.B., p. 451).

Había llegado, corno dice Diótima, a esa hermandad en la belleza que se
encuentra en todos los demás. El hombre "debe mostrarse amante de todos
los cuerpos bellos, y despojarse, corno de una despreciable pequeñez, de toda
pasión que se reconcentre sobre uno solo" (D.P., p. 335) . Ese era el deseo
explicito de Adán, el de apretar contra su alma "el haz viviente de las criaturas" y así escribe en su diario, que su alma se encontró "maravillosamente
perdida entre sus amores" (A.B., p. 441) .
El siguiente paso de esta escala es aquel en el cual el amante "debe con265

�siderar la belleza del alma como más preciosa que la del cuerpo" (D.P.,
p. 335). Adán mismo asevera esto cuando sale con Tesler del prostíbulo y
van por la calle platicando acerca de sus mutuos amores. Forman un contraste con sus ideas. Por un lado Tesler, asegurando que la parte física es
lo más importante en el amor; y Adán asegurando que "la belleza física no
lo es todo'' (A.B., p. 355).
Diótima señala otro estadio en la escala amorosa. El alma que haya llegado
a este punto en su peregrinaje de amor "siguiendo así se verá neces~riamente conducida a contemplar la belleza que se encuentra en las acciones
de los hombres y en las leyes" (D.P., p. 355).
En Adán también encontramos esta admiración ante la belleza moral que
se esconde bajo las acciones de los hombres. Ha leído con atención l_a vida
de Santa Rosa de Lima y ésta ha dejado en su alma hondas congojas. La
vida de la mística flor limeña ha insinuado en su ánimo un anhelo de purificación y también de emulación. Se sentía pequeñito para imitar a esa
Rosa sublime.

Suspenso y aterrado, Adán había leído la historia de su b~tal~ c_on
el mundo y aquel proceso de autodestrucción que la rosa limena iba
imponiendo a su envoltura ( . .. ) se destruía en sí para reconstruirse
en el Otro, y tal era su labor de aguja, su bordado de sangre (NB.•
pp. 25-26).
El alma "amante" al ver esta belleza moral, continúa diciendo Diótima,
hará poco caso de la belleza corporal, y "de las acciones de los hombres deberá pasar a las ciencias para contemplar, en ella la ~elleza (.; . ) y producirá con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos mas grandes_ de
la filosofía, hasta que, asegurado y engrandecido su espíritu por esta sublime
contemplación sólo perciba una ciencia, la de lo bello", ('~).P., pp. _335-336) •
Ya hemos llegado así en esta ascensión hasta el penúltlIDO estadio de esta
escala de amor. De aquí al siguiente deberá exigir del amante un amor tan
grande que le hará dar un gran salto hacia lo metafísico. Pa~a Adán Buenosayres este momento es de indecisión y de lucha, no sabe que hacer, en su
diario escribe:

sin embargo un clamor de la prudencia se levantaba todavía en mi ser,
diciéndome que una hermosura igual y de parecidos efectos. me ~abía
inclinado muchas veces al engañoso amor. Pero al evocar .";is ~ntiguos
amores recordaba yo que se habían resuelto en una mocion directa Y
brutal 'hacia las criaturas, mientras que ahora mi alma parecía moverse
con otro ritmo (A.B., p. 450).

Ahora, el último grado de esta escala. "El que en los misterios del amor
se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido
en orden conveniente todos los grados de lo bello, y llegando por último, al
término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa ( ... ) belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de
disminución ( ... ) sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y
en sí misma ( ... ) se llega casi al término; porque el camino recto del amor,
ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas
inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando por decirlo así, por
todos los grados de la escala" (D.P., p. 336) . Para el héroe marechaliano,
el amor de Solveig es el motor interno de su peregrinaje amoroso en la búsqueda de la Causa primera. Ha de comprender, al llegar a este grado de
la escala, que la mujer no es el fin de su amor sino el camino hacia la contemplación de la Belleza Suma. Y tras un duro bregar y sufrir, Adán llega
a esta conclusión :

Y cuando, al pensar en Aquélla, tocaba o creía tocar yo el fondo último de su ser, ¡ he ahí que dejaba de pensar en ella para pensar en
Otro, como si la mujer de Saavedra no fuese más que un puente de
plata ofrecido a no sabía yo qué nuevo peregrinaje de mi entendimiento
y continúa

Pero advertí muy luego que la noción del Otro sugerida por la mujer
de Saavedra no se daba ya en mí como un penoso trabajo del razonamiento, sino con la facilidad de una imagen que se refleja en el agua,
y enamora los ojos de quien la mira, y le hace conocer el deseo de levantarlos para buscar en tomo el original de la copia (A.B., pp. 453-454) .
Es, como dice Diótima, .la "belleza eterna, increada e imperecible, exenta
de aumento y de disminución ( ... ) belleza que no tiene nada de sensible
como el semblante o las manos, y nada corporal ( . .. ) que existe eterna y
absolutamente por sí misma y en sí misma" (D.P., p. 336) . Lo que busca el
alma, en otras palabras, es al Creador, supremo fin, causa última, fin de la
escala, alfa y omega. Y termina Diótima con una aspiración: "¡ Oh mi querido Sócrates ( ... ) si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación
de la belleza absoluta" (D.P., p. 336).
Ultimo grado al que también llega Adán Buenosayres cuando escribe en
su Diario:

Me levanté del umbral, con el alma llena de una indecible turba267

266

�ci6n; y empecé a caminar lentamente po~ la calle solitaria, entre el rumor de frondas que se movían bajo el aliento de la noche. Remontados
mis ojos a las alturas, contemplaba el inmenso r~baño de las_ estrellas
moviéndose arriba con lentitud sagrada; y por primera vez mi ter~ura
se volvía no a la majada visible, sino al escondido pastor que la guiaba
desde lo, alto. Había en la noche una correspondencia de signos, o un
concierto de voces que se llamaban y se reconocían, dichosas de ser y
de flotar un instante sobre la nada. Pero mi coraz~n, que tant~s. veces
había saboreado aquella música por el solo deleite de la ~usic~, le
cerraba sus oídos ahora y parecía levantarse más alto, como si, haciendo
abstracci6n de la música, buscara el rostro del invisible Tañedor. ~ al
entender que sólo a la virtud de Aquélla debía ese rapto desconocido,
ardió mi alma como una hoja fragante, y convertida en humo ascendió
sobre su propio incendio (A.B., p. 454).
En otros aspectos aparte de la filosofía amorosa es Leopoldo Marechal ~n
deudor de Platón. Abrevó tempranamente en sus fuent~s. De ellas extraJO
la savia que impregna su novela. Es el héroe, Adán, rmagen perfecta del
amante. Con todo se conforma al ideal platónico.
.
Marechal, en una prosa impecable de gran sentido poétic~ logra co~J~tar
las fuentes griegas de la filosofía amorosa con las renacentistas y cnsb~nas
legándonos esta magistral novela, que le coloca como uno de los me1ores
escritores de Hispanoamérica.

•

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE EL ASPECTO
PSICOLóGICO EN LA TIA TULA DE
MIGUEL DE UNAMUNO
FIDEL CHÁVEZ P.
I.T.E.S.M.

MUCHO SE HA ESCRITO SO.dRE Don Miguel de Unamuno. Y su veta sigue
inagotable. Dentro de la amplísima bibliografía dedicada al pensador del
noventa y ocho, es de bastante notoriedad la ausencia del aspecto psicológico
en su novelística; generalmente tenemos estudios enfocados siempre hacia
lo mismo: religión, filosofía, inmortalidad. Pero en el aspecto psicológico,
hay una especie de veda; casi todos los unamunistas lo tocan muy someramente o no lo tocan. Sin embargo, éste es preponderante en sus novelas. Es
el punto culminante en La Tía Tula.
Unamuno, además de dar a conocer su problema de personalidad, está
haciendo algo más: está jugando con la personalidad de sus creaturas; que
si bien tienen mucho de él, también presentan rasgos propios que las definen como tales, que las hacen ser autónomas. Tula denota características
psicológicas tan particulares que es imposible pasarlas inadvertidas. El solo
hecho de que tenga mucho de su autor, es ya motivo de estudio en el campo
psicológico. Lo que hay detrás de este personaje aparte de esto, es su realidad como ente de ficción, como creatura literaria; dicho de otro modo: el
mundo del creador en la creatura y el mundo de la creatura en la creaci6n.
Estamos ante dos actitudes que es necesario explicar. La primera y más
sencilla, nos remite al tan mencionado problema de personalidad unamuniano.
Es la actitud de dar a conocer a través de sus personajes su personalidad; la
novela es un medio más para externar sus ideas.
La otra, la situamos al lado de ésta. Podemos decir que funciona ambivalentemente. El personaje, como producto creado que es, lógicamente presenta
características que develan a su creador. Pero aparte, el personaje tiene un
mundo que se hace más real y palpable cuando este ser llega a la autonomía.

269
268

�Al llegar a ser autónomo, vive su problema. Aquí aplicamos esa ambivalencia
de que hablamos anteriormente. Persisten a la vez el problema del autor y
el problema propio del personaje: son dos mundos que se fusionan en un
ser creado; el personaje.
Con estas anotaciones sólo queremos aclarar de nueva cuenta la importancia que merece este aspecto que ha sido olvidado por la mayoría de los
unamunistas, como en el caso de Julián Marías, que, en su libro Miguel de
Unamuno, enfoca el aspecto pero no decisivamente; sus juicios al respecto
son contradictorios la mayoría de las veces. No es que le queramos restar importancia al libro de Marías; la tiene, pero bajo otro punto de vista.
Si bosquejamos a Tía Tula como personaje psicológico, tenemos a la vista
ciertos elementos claves que son los que dan forma a este bosquejo y lo convierten en un verdadero y complejo ser literario: la varonía, el erotismo, el
ansia de maternidad y la castidad. Elementos preponderantes que lo constituyen en personaje psicológico.
En gran parte de los personajes femeninos unamunianos, se puede hablar
1
de varonía. Sus heroínas "son, por lo general, un poco 'varonas' ." Tula
muestra características que la definen como una varona. Quede claro que el
término "varona" no es sinónimo de "hombruna" sino por el contrario, es
un personaje que posee mucha feminidad. Lo que hace llamarla así, es la
fuerza, el poder, el dominio que tiene sobre los demás.
En el caso de La Tía Tula -y también en otras novelas de U namuno-,
vemos que la mujer se vale de la debilidad del hombre. La aprovecha para
hacer de él un instrumento que mueve a su antojo. Es muy frecuente encontrar en la sociedad española este tipo de personajes femeninos con ansia
tutelar, que se constituyen en el ser fuerte de una familia, en la cabeza, es
decir, que ejercen el matriarcado. Unamuno penetró profundamente en este
problema. "Tía Tula nace del enfrentamiento de lo más profundo del subconsciente unamuniano con algo que quizá hasta ese momento no había sido
tratado en la literatura española: los poderes matriarcales que desde tiempo
2
inmemorial vienen modelando el alma hispánica".
La manera de actuar de Tula, ante diferentes situaciones, nos puede revelar más explícitamente esta varonía: al casar a Ramiro con Rosa, Tula
implanta su voluntad, se impone. "Si la quieres, a casarte con ella, y si no
la quieres, estás de más en esta casa ( ... ) ... al día siguiente se fijaba el
día de la boda".3 Ramiro no puede hablar abiertamente, porque la sola pre1

Rof Carballo, Juan, El Erotismo en Unamuno, Revista de Occidente, No. 19,

Madrid, octubre, 1964, p. 75.
• Ibid., p. 74.
• Unamuno, Miguel de, La Tía Tu/a (Col. Austral No. 122), Ed. Espasa-Calpe,

S. A., Madrid, 1965, p. 29.

270

sencia de Gertrudis lo turba; siem re será un
.
.
lo que la grave mujer decida.
p
personaje surruso que acepte
El primer parto de Rosa ofrece much
. .
die estuvo más serena y I
as complicaciones; sin embargo "nava erosa que Gertrudis C
,
'
terana en asistir a tales trances" .4 La ue
. . reenase que era una vees ella. Decreta cuánto y cómo debe d; ha man~Ja realmeDLe el ma~rimonio
de que sus opiniones sus deseos son , d cersEe' , lo hace porque está segura
'
or enes stá se
d
.
capaz de contradecirla.
·
gura e que nmguno es
Llega a cobrar tanta importancia en el h
muere no sienten los hiJ'os la falt d I
ogar de Rosa, que cuando ésta
a e a madre· "L
an
con
ciego
cariño
a
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U
.
·
os pequenuelos se apegab
ue a muJer severa y gr "s S f
que cuando "encontraron (
)
ave · u ortaleza es tal,
.
· • • muerto al bueno de d p • ..
amortaJÓ después de haberle lavado" o
on nm1tivo ( ... ) le
Varonía, en Tula' es esa fuerza pnmana
..
. que la h
•
forma los problemas fáciles y los dT ·1 y
,
ace contro1ar en igual
, .
I ic1 cs.
' ademas ese pode
.
. .,
que tan fac1lmente ejerce sobre la famili
. ,'
, r, esa 1mpos1c1on
Desde el punto de vista de "lo , fa, ,~onstituyendo5: as1, en centro de ésta.
el erotismo. una el erot·s
ero ico ' podemos senalar dos vertientes en
'
'
1 mo en cuanto fluir impetu
d 1. .
creación. La otra vertiente es la diatrófica o
. oso e mstmto de promaternaJ.7 De esta manera va a f
.
' 1 sea _el lffipulso tutelar, protector,
unc1onar e erotismo en U
1
.
sexual por una parte y el anhelo I
namuno; e apetito
erótica también nos encontramos
~n::::ura po~ ~a otra. En esta actitud
en su artículo El erotismo en U
uno agomco. Juan Rof Carballo,
namuno nos prese ta 1 · •
.
sobre el problema que nos ocupa:
,
n e s1gu1ente diagrama

;i

Impulso diatrófico maternal
1

t

J,

1

Desigualdad

'

,l
l,

Apetito sexual

Amor Propio. Altanería

l,

Muerte

social

- - - - - - - - - - - - - Hambre.

Pobreza

"En e1 erotismo
·
unamuniano están sicm re imb .
.
por una parte el apetito genési
1. p I
ncadas estas seis constantes;
y la muerte. Por el otro siempc1~e ~ et i~pu so maternal; la conjunción erótica
m erv1ene en Unam
1·
roso, un factor muy destacado: el orgullo
altane , un]o, en e Ju~go a~o'
na, e amor propio. MeJor

I;

•
'
'
'

lbid., p. 35.
Ibid., p. 43.
lbid., p. 39.
Cfr. Rof Carballo, Op •

CI·1.,

p. 73.

271

�dicho, algo muy especial que está entre todas estas tres cosas sin ser ninguna
de ellas y que sólo entenderemos bien si las relaciones con los otros dos elementos la determinan profundamente: la desigualdad social de los partícipes en el encuentro erótico y la pobreza o el hambre que, desde luengos
tiempos, van vinculados al status social de uno de ellos.
"Estas seis realidades se ponen entre sí en contacto a través de la chispa que
salta entre el apetito sexual y la altanería. Este chispazo tiene que salvar una
separación a fuerza de haberse cargado mucho las tensiones. Mas, para entender esto bien, es preciso que analicemos someramente cómo circulan las energías anímicas entre estas situaciones psicológicas: el apetito sexual sentido
como fuerza de la vida y como muerte; el instinto maternal; el amor propio;
la pabreza o desigualdad social. Subrayemos antes, una vez más, el carácter
agónico del erotismo en Unamuno ( ... ) Hemos de ver que las interpretaciones eróticas unamunescas son siempre en lucha a veces contra la vida mis8
ma. Es de temer que también en lucha contra el amor".
Tula encarna estas dos manifestaciones. La más palpable, la que aflora, es
la diatrófica. Al impulso sexual siempre rehuye. Cuando reprocha a Rosa el
tener un perro en la casa, de su subconsciente está brotando el impulso diatrófico; piensa que puede retardar o perjudicar en su hermana la procreación
de hijos. "Y cuando al fin fue un día a decirle que había regalado el perrito,
Gertrudis, sonriendo gravemente y acariciándola como a una niña, le preguntó al oído: 'Por miedo a los antojos, eh?' Y al oír en respuesta un susurrado '¡ sí!', abrazó a su hermana con una efusión de que ésta no la creía

q~e me reproches y estés llenando la casa con tu person
lf
d
OJOS, con el son d tu
. ,
a, con e uego e tus
u
1m
e
voz, con el rman de tu cuerpo lleno de alma ero de

~!:ha,ª.!:~!'1:'~'.;,'.':. ';.':,:, ,\º:,:~e:::da, bajaba

rab!. y se

El deseo
oculto empie
capar
de Ramiro
d
~a a man_ifestarse en ella· y, con el propósito de es' a a este un ano de plazo para med"t
1 l
asegurarle si pasando el plazo se casa ,
,
ar a propuesta, sin
l 1m
d
ra con e1 O no. "Y era lo cierto que en
;u ªcabeª cerr:, a de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna
za rema con su corazón y
bo
,
.
con algo más ah' d
' am s, corazon y cabeza, reñían con ella
el tuétano de los1:ca o, mdás entra,ñ~do, más íntimo, con algo que era como
uesos e su espintu" .12
Tula ~o puede a_ceptar a Ramiro, porque jamás olvidará que fue de otra,
aunque_ esta haya sido su hermana y esté muerta. ". De otra? . ' . D
no! i N1 después de mi muerte! i Ni de rni hermana~
. D . t no. t e otra,
puede ser más ue de
(
.. · · 1 e otra, no! No se
,
q
una ... ) Porque cuando él estuviese a rni lado arr'1ma
o
a
m1
carne
a
carne
., me dice que no estuviese pensando en' ella?
d
y
,' .
' é.•qwen
o no sena smo el recuerdo"_13
•
Es por esto que Tía Tula quiere tanto a Ramirín
,
cuando f~e engendrado, Ramiro pensaba más en el\; :::q~: ;:: se1u:a. que
a ~anohta, la segunda hija de la hospiciana, la siente como hij:· dt:1smo
ca O ; su pecado es no habérsele entregado a Ramiro
peEl problema ~rótico va inquietando el alma de ~sta muJ·er hasta el
mento
· ·
,
. ' en que
. nene que d"mgirse
a su confesor; el padre Alvarez
Ella moor
nmgun motivo acepta casarse con Ramiro no
.
.
p
razones que el sacerdote le hace ver:
'
qmere aceptarlo, pese a las

capaz".º
Ligado al impulso diatrófico, está el genésico, el sexual. Este, en Gertrudis, es motivo de su constante lucha interior. No acepta por ningún motivo
el erotismo que pueda llevarla a lo sexual. Al morir Rosa, ella es una tentación para Ramiro; constantemente él le hace insinuaciones:

.
o la
"-¿ Que' es el remedio contra la sensual1"dª d?• ¿ El matnmonio
mujer?
-Los dos ... la mujer. . . y ... el hombre.
-¡ Pues, no, padre, no, no y no! .t Yo no puedo ser remedio contra
nada!

"-Pero es que siento un vacío.
-¿ Vacío teniendo hijos?
-Pero ella es insustituible ...
(el subrayado es nuestro)
-Así lo creo ... Aunque vosotros los hombres ... "

la

¿ Qué es eso de considerarme remedio?

i y remedio. . . contra eso! No, me estimo en más ...
-Pero si es que ...
ya dno sirve., Yo, si él no tuviera hiJ'os de mi hermana, acaso me
h -No,
b '
a na casa o con el para tenerlos . . . pero remedio? . y a eso? . y 0
remedio? ¡ No!
(.
· é.

10

Ramiro siempre trataba de estar cerca de su cuñada; ésta era ya una obsesión: "¿ Tienes derecho, Gertrudis, a perseguirme con tu presencia? ¿ Es justo
11

Rof Carballo, op. cit., p. 78.
• Unamuno, Miguel de, op. cit., p. 34.
10 !bid., p. 58.

8

272

!bid., pp. 64-65.
" !bid., p. 69.
" !bid., pp. 69-70.

273
HIB

�-Y si antes de haber solicitado a su hermana la hubiera solicitado . ..
(el subrayado es nuestro) .
-¿A mí? ¿Antes? ¿Cuando nos conoció? No hablemos ya más, padre,
que no podemos entendernos".14

El punto obscuro en Tula se esclarece, el confesor ha dado en el blanco;
pero, aún así, sigue demostrando su orgullo, su entereza. No está dispuesta
a entregarse a un hombre que ya fue de otra. Pero, más que esto, es miedo,
miedo tremendo al sexo opuesto. En este miedo quizá esté ocultando su fascinación por Ramiro. Esta es la medida para ocultárselo a sí misma, y seguir
siendo el modelo de virginidad.
Cuando nuestro personaje se abre y devela todo su secreto amor, es justo
cuando Ramiro está en el lecho de muerte:
"-¡ Tula! -gimió el enfermo abriendo los brazos.
-¡ Sí; Ramiro, sí! -exclamó ella cayendo en ellos y abrazándolo.

Juntaron las bocas y así estuvieron, sollozando.
-¿Me perdonas todo, Tula?
-No, Ramiro, no; eres tú quien tiene que perdonarme.
-¿Yo?
-¡ Tú! Una vez hablabas de santos que hacen pecadores. Acaso he
tenido una idea inhumana de la virtud. (El subrayado es nuestro).
Pero cuando lo primero, cuando te dirigiste a mi hermana, yo hice
lo que debí hacer. Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre".15

El hombre físico es el temor más grande de Tula. Esto podemos verlo
claro cuando después de haber confesado a su cuñado el amor y la pasión
que calló durante tantos años, pasa por su mente lo siguiente: "¿Y si se repone y cura? ¿Si no muere? ¿Ahora que ha acabado de romperse el secreto
entre nosotros?" 16 De nueva cuenta el temor, porque si Ramiro se cura no
tiene ya escapatoria. Al declarar su pasión al moribundo, más que arrebatada
por el momento lo hace porque está segura de que va a morir, de que ya
no puede temer a la Eresencia de éste.
Tula más que erótica es antierótica; antisexual. Es un fenómeno que psicológicamente tiene su explicación: hay tres tipos de fantasías que determinan
este trastorno:
" /bid., pp. 83-84.
,. /bid., pp. 98-99.
11
/bid., p. 99.

274

a) La fantasía de la Bella Durmicn te; la satisfacción sexual se relaciona
con la muerte; la mujer piensa que si la suprime se sustrae a su tiranía.
b) La fantasía de Brunilda: es la que presenta un conflicto entre el amor
y la agresividad femenina.
c) La fantasía de la abeja reina; es decir, la que brota del choque entre
el papel maternal y el erotismo.17
En Tula se manifiestan estas dos últimas fantasías, pero más preponderantemente, la última:
"-¿Por qué? ¿Por la miel? -preguntó Ramiro.
-No las toca nadie, he dicho.
-Pero si no son madres, Gertrudis.
-Lo sé, lo sé bien. He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las
abejas estas, las que pican y hacen la miel; sé lo que es la reina y sé
también lo que son los zánganos".18 (El subrayado es nuestro).
Hay una identificación plena con la abeja-reina; porque es igual que ella,
no es madre pero es el centro de la familia. Es "en apariencia ( ... ) un carácter de mujer que, frustrada en su deseo amoroso, concentra ahora todo
su libido, todo su impulso erótico, no en lo sexual, sino en lo diatrófico, no
en el amor del varón, sino en el amor a los hijos de su hermana".19
El erotismo lo considera Unamuno como un peldaño en el proceso de inmortalidad; lo que nos interesa aclarar ahora es que de él nace el ansia de
maternidad. Tía Tula ansía ser madre, pero rechaza todo procedimiento
normal para tener hijos. Vierte todo su amor maternal en los hijos de su
hermana. Desde que nace el primer niño -Ramirín-, es ella quien se encarga de su cuidado, cosa que hará también con los demás. Los hijos que
no ha tenido, los siente completamente suyos; más que la verdadera madre
es ella quien les dedica su vida.
Al morir Rosa no quiere ser la esposa de Ramiro, pero sí la madre de sus
sobrinos. El amor sexual de Tula está sublimado por el amor maternal que
siente por los hijos de su hermana. Los siente tan propios, porque en realidad Rosa no ha sido más que el instrumento usado por Gertrudis para poder
tener hijos sin sacrificio físico alguno. La madre de espíritu es ella, la Tía.
Hasta la propia Rosa sentía que era Tula más madre que ella: "¿ Quién,
si no, es la verdadera madre de mis hijos?" 20 Ramiro, por su parte, sostenía
" Cfr. Rof Carballo, op. cit., pp. 87-88.
18
Unamuno, op. cit., p. 67.
" Rof Carballo, op. cit., p. 87.
"' Unamuno, op. cit., p. 40.

275

�una íntima lucha interior. Esa actitud maternal de Tula lo desconcer~ba.
"La casa le daba vueltas en derredor ( ... ) Y del fondo de su alma salíale
una voz diciendo: '¿ Cuál es la madre?' " 21 A Tía Tula no se le difi~ulta en
lo más mínimo desempeñar el papel de madre; porque, como ella nusma lo
dice: "Toda mujer nace madre".22 Llega incluso a pedir un milagro para así
poder amamantar al último hijo de su hermana, quien es~ba ya más en la
otra vida: "-· DéJ'ame! ¡ Déjame! ¡ Vete al lado de tu muJer, que se muere
·- t
de un momentoi a otro; vete, que allí es tu puesto, y d''
eJame con e1 runo.
-Pero, Tula ...
-Déjame, te he dicho. Vete a verla morir; a que entre en la otra
vida en tus brazos! ¡ Vete! ¡ Déjame!
Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir,
encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, un~ de sus
pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba por los laudos del
corazón -era el derecho--, puso el botón de ese pecho en la_ flor sonrosada,
pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estruJando entre sus
pálidos labios el conrnoyido pezón seco.
"-· Un milagro Virgen Santísima - gemía Gertrudis con los ojos ve'
• 1
' nad'1e.1
lados 1por las lágrimas-;
un milagro y nadie
o sabra,
y apretaba como una loca al niño a su seno. Oyó ~~os Y lu~go, que
intentaban abrir la puerta. Metióse el pecho, lo cubno, se enJugo los
ojos y salió a abrir. Era Ramiro que le dijo:
-¡ Ya acabó!
.
.
,
-Dios la tenga en su gloria. Y ahora, Ramiro, a cuidar a estos.
-¿A cuidar? Tú ... , tú ... , porque sin ti ...
-Bueno· ahora a criarlos, te digo". 23

'

Muerta Rosa, Tula está más que nunca en su papel. No ~cepta casa:se
con su cuñado y mucho menos con Ricardo, primo_, de Ram~ro con qm~n
sostuvo un pequeño epistolario amoroso; porque, haciendolo as1, se_ converüa
madrastra de los que ya son sus hijos. "Casándome con Ramiro, entree~ dole mi cuerpo y no sólo mi alma, no lo impediría. . . Porque entonce~
~~ue sería madra:tra. y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de m1
sangre ... Y esto de los hiJ' os de la carne hacía palpitar de sagrado terror el
"' lbid., p. 36.
" Jbid., p. 37.
" Jbid., pp. 4 7-48.

276

tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero
maternidad de espíritu".24 El amor maternal cobra tal vida en Tula que
llega a sentir que esos hijos son de su vientre. Gertrudis no quiere ser madrastra porque ya es madre. Tras ese amor maternal, se oculta el terror al
sexo. No quiere aceptar a su cuñado por esposo, pero sí que los hijos de
éste sean inmensamente suyos.
La realidad es que Tula no quiere ser madre como la naturaleza lo exige.
Por eso los interminables pretextos y las evasivas a su cuñado. Su formación
no le permite más que enmascararse dentro de sus falsos instintos. Todo lo
que pudo haber sido en ella una placentera realidad, lo encubre en su frustrada y obscura personalidad de tía ejemplar, pura y casta.
Son dos los hijos por los que Tula siente marcada preferencia; Ramirín,
el primero, porque en ese entonces Ramiro aún tenía muy fresco su recuerdo
y pensaba más en ella que en Rosa; y Manolita, porque es la hija de su pecado. Pero también hay que recordar que Ramiro cae con la hospiciana porque Tula no lo acepta; es cuando más viva estaba la pasión de Ramiro, el
deseo, por su cuñada. Queremos decir que también en esta ocasión pensaba
más en Tula que en la pobre Manuela, por quien nunca sintió más que
lástima.
Gertrudis tendrá que criar a la última hija de Ramiro y la Hospiciana,
porque ésta muere en el parto. A los hijos de alla los recibe también como
si fueran suyos. Al criar a Manolita, Tula manifiesta rasgos en que el instinto
maternal se ha apoderado por completo de su persona. "Cuando ponía el
pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y
se le encendía la propia mama (subrayado nuestro) ( ... ) Y al darle de
mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras, y a solas las dos, poníale
a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba
el jugo de vida".25
Tula se dedica, se consagra a una labor educadora, toma el puesto de madre no sólo de los hijos de su hermana, sino también de las hijas de la hospiciana y Ramiro. En último término, esto puede verse como una autodefensa, por miedo a la maternidad física. Ella considera que formar a los hijos
es más importante que tenerlos, actitud que pasa a segundo término después
de la muerte de Ramiro. Pensemos que fue así, porque se vio a salvo de la
presencia de su cuñado.
Esta "hambre de maternidad" está ligada estrechamente con lo erótico,
•• lbid., p. 70.
,. lbid., pp. 113-114.

277

�con el amor sexual, punto de partida a donde vuelve este instinto maternal
de Tula.
Hemos observado ya que en Gertrudis existe un inmenso temor al hombre.
Este temor es, más que nada, por castidad. Tiene sus raíces en su formación.
Lo que más le preocupa es ser una mujer ejemplar, modelo de virginidad.
Tula, en efecto, será una mujer casta y pura, pero no porque así lo sintiese,
sino porque tenía muchos prejuicios, procedentes de su apetito sexual, de su
frustrada idea del amor.
Cuando empieza a hacerse cargo de los hijos de Ramiro, la pureza es lo
que xr{ás le importa. Sustrae al primer hijo, a Ramirín, para que no fuera
desde pequeño a percatarse de los "ardores de sus padres". Detrás de esta
pureza, hay erotismo: "Y por las mañanas, luego de haberse levantado Ramiro, iba ( ... ) y abría de par en par las hojas del balcón, diciéndose: 'Para
que se vaya el olor a hombre'." 26 Quiere un hogar limpio, donde no tengan
que cerrarse las puertas a los pequeños. Hasta las miradas de su cuñado
afectan la limpieza del hogar: "-Lo dicho; no quiero que ensucies así, ni
con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse ]as almas de
tus hijos. Acuérdate de Rosa" .27 Al médico de la familia, que insinúa a Tula
matrimonio, lo rechaza: -¡ Por puerco! -No puede ver en el hombre más
que el instinto sexual y eso es podredumbre. Cuando educa a Ramirín, le
enseña geometría, porque en ella encuentra pureza, pero no le enseñará anatomía ni fisiología. "Esas son porquerías -decía- y en que nada se sabe
28

de cierto ni de claro" .
La limpieza era ya en Tula patología; al criar a Manolita, tuvo que hacerlo con lactancia artificial; el lavar los frascos y preparar el alimento era
para ella un ritual.
Detrás de esta mujer casta, modelo de virginidad, hay un mundo oscuro
y ambiguo donde se mantiene una fuerte y constante lucha entre el amor y
la castidad. Al final de sus días, de lo que se arrepiente Tula es de no haber
dado su amor a Ramiro, de haber sido tan casta. "Y si veis que el que queréis
se ha caído en una laguna de fango ( ... ) echaos a salvarle, aun a riesgo
29

de ahogaros, echaos a salvarle ... "
Cierto es que el arrepentimiento en Tula es un tanto ambiguo, debido a
que las últimas palabras de la tía pueden tomarse como producto del delirio
motivado por su estado de salud. Sin embargo, al aceptar que Tula está delirando, hay que aceptar también que su delirio es muy especial, tan especial
:• !bid., p. 58.
:rr Ibid., p. 64.
:s !bid., p. 117.
'" Ibid., pp. 136-137.

278

y coordinado que esas palabras finales encierran
advertencia para los sobrm'os que empiezan
.
a v· una
· Rensenanza. O quizá una
puede arrepentirse por complet
. ivir. ecordemos que Tula no
O porque su obJet'
·
ad. Por esto advertíamos qu
, .
ivo, su mira, es la inmortalid
e su umco ar
· ·
pondido a Ramiro. El arrepentum'. t
repenbrmento es no haber corresd
,
en o aparece ya c
d
.
na a, es mas que otra cosa un modo d . if
uan o no es posible hacer
ante ésta limpia de toda culpa.
e JUSt icarse ante la familia y, así, morir
A) Conducta.
Tula nos va a mostrar externamente u
.
Puede decirse que es un mod I d
. n comportamiento irreprochable
e o e rectitud Su m
d
·
e una mujer dedicad
·
anera e comportarse es
la d.
a y consagrada a su d b
S if'
edicarla a los hijos de su hermana
e er. acr ica su vida, para
d
En apariencia todo resulta normal.
fecta revelará el interior de T I .
per; es~a conducta tan medida y perpsicológicos, tan profundos y c;: a ,t day, etras de ella, un mar de traumas
'-'"en a os que no I d .
Estos traumas la acorazan e , .
'
a e1an ver el mundo real
n si misma actuando
.
perfecta; sin embargo su cond t
aparentemente como muy
. .
,
uc a va mostrando poc
. .
e ommio, la posesividad, el q uerer ser madre y la od at poco., sus mstlntos:
1d
o o esto da forma a una mu1er
. que es normal
, exte es ruccion..
.
T d
te, nunca podrá vencer la luch
rnamente, mtenormena con sus traumas rel . d
con a castidad o más bien co 1 "d
aciona os en principio
1
'
n a i ea que de la sexual' d d t'
,
pues su excesiva preocupación por I I' .
i a iene; asi vemos
hijos de Ramiro
a impieza, o su extremo amor hacia los

h

El personaje presenta, a
su interior; su conducta y
t bm' •
es orno para probar su
pero no falso.

cada aso un
.
I
p . 1' p tos, reacc10nes, que nos revelan
a especia manera de reaccio
I
íntimo instinto de
nar, son e mejor
destrucción, muy profundo

B) · El instinto destructor.
Más que instinto de destrucción es un . .
. .
motivado por deseos de venganz '1
:sonto crlIIllilal subconsciente
hace pensar esto su manera de a, o que
y en el fondo de Tula. No~
.
.
comportarse y de
·
.
situaciones. Gertrudis casa a R
reaccionar ante diferentes
osa con Ramiro
·
ella a quien ama Trata d
blim
' consciente de que es a
..
.
e su
ar esto y todo su
l nf
os hiJOS de su hermana Po
. . .
amor o e oca hacia
1
los maneja. Le interesa p.rim:d~rlmmcipio, en los casados, ejerce dominio
r ia ente que Rosa 1 d, b .
'
tes del casamiento hay en T 1
.
e e so nnos. Ya an.,
,
u a ese ansiado papel de T'
. ,
tencion
subconsciente de poder asi, robar1e el canno
·- de ia,l quiza
,
hi. con la inpo ian haber sido suyos.
os JOS que bien
d

279

�Cuando nace el primer niño, se presentan algunas dificultades en el parto,
a tal grado, que "el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta".
-¿Muerta? -exclamó Gertrudis-; ¡ eso sí que no!
-¿ Pero no ve usted -exclamó el médico- que aunque se muera
el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella
no es lo mismo?
Pasó rápidamente por el magín de Gertrudis replicarle que quedaban otras
madres, pero se contuvo e insistió:

-"Muerta ... , ¡No! ¡Nunca! Y hay, además, que salvar un alma".ªº
En este momento no le interesa su hermana, y quizá cuando pensó que 'quedaban otras madres' era más concretamente que quedaba ella. Este es el
primer inicio en firme donde se siente ese instinto destructor, anormal en
Tula.
Rosa queda débil del parto; aún no se repone y la tía ya está pensando
en un hijo más:
"-Creí morirme, Tula. Aún ahora me parece que sueño muerta. ( ... )
-Cállate. El médico ha dicho que no hables mucho. El pobre de Ramiro
estaba más muerto que tú. ¡ Ahora ánimo, y a otra!" 31
Es tanta la insistencia de Tula en que la misión del casado es tener hijos,
que pronto viene el segundo. Se apropia de la voluntad de Rosa, quien desde
entonces cada vez está más débil pero a Tula no le importa; le insiste nuevamente en lo de los hijos. Viene el tercero, y Rosa está al borde de la muerte.
Tula lo siente tan natural que, cµando Ramiro le pide infunda ánimos de
vida en la moribunda, lo que le contesta es que la obligación es de él y no
de ella. Muere Rosa, y Tula se muestra tranquila, como si ya lo esperase.
Pasado el tiempo, se niega a casarse con Ramiro arguyendo que no puede
ser madrastra de sus hijos. Ramiro cae en la débil tentación de la carne, con
Manuela.. Esto es un golpe fuerte para Tula, quien cree que la manera de
responde1 a este acto de Ramiro es obligarlo a casarse con Manuela. Es una
manera de vengar la ofensa que éste le había hecho y estar a salvo. Viene
otro hijo más para la tía; ésta sigue el mismo procedimiento utilizado con
Rosa. Ahora es a Manuela a quien tiene que decir que su labor es tener
hijos, o indirectamente: atender al marido. La pobre hospiciana, que de por
sí era debilucha y además anémica, apenas soporta el primer parto. Nuevamente, con los 'intencionales' consejos de Tula, no tarda en estar otra vez
"' Ibid., p. 35.
" ]bid., p. 36.

280

embarazada. Ramiro cae enfermo y muere. Al poco tiempo Manuela da a
luz una niña, lo cual le causa la muerte.
Ahora sí Tía Tula está sola. No tiene más a quién dedicarse que a sus
hijos. ¿ Cómo ha llegado esta mujer hasta aquí? Si reflexionamos sobre este
aspecto, es fácil plantearnos lo siguiente: quizá Gertrudis actuaba inconscientemente; pero es ella quien lleva a su propia hermana a la muerte. Al nacer
Ramirín, Tula sabe que el estado de la madre es delicado pero no hace nada
por cuidarla. Al contrario, la anima a tener más hijos. Sustrae al niño, se
encarga de él, para que así Rosa no tenga más que entretenerse con Ramiro.
Al fin, al dar a luz el tercer fruto, muere; muere por su debilidad, sí, pero
no llega sola hasta este punto: Tula la arrastra. El deseo de venganza subconsciente se está cumpliendo. Se ha posesionado de sus sobrinos y, además,
ha quitado a Rosa de su camino, la ha destruido. Más tarde, con Manuela
la hospiciana sucede exactamente lo mismo. Sólo que aquí, ya llega Gertrudis a la reflexión: "los otros se murieron; a ésta la han matado ... ! ¡ La
han matado .. . !, ¡ la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie?
¿No la he traído yo a este trance?" 32 Ella la ha conducido de la mano
hasta la muerte. Si con su propia hermasia lo hizo, con ésta no repara en
hacer lo mismo. Sin embargo sus delatoras reflexiones cambian de rumbo y
todo lo acepta como cosa del destino. Claro está que no por esto deja de
ser la autora, la homicida. En el caso de Rosa, su instinto estaba en el subconsciente, operaba desde allí. Si ponemos atención a sus reflexiones, vemos
que ese instinto está ya no en la subconsciencia sino en la conciencia, aunque sea por un momento y retroceda nuevamente al subconsciente. Estamos,
pues, ante el punto culminante, es decir, el principal punto de apoyo en la
tesis que queremos asentar. El instinto de destrucción en Tula es más bien,
como ya lo mencionábamos en principio, un instinto criminal (homicida),
provocado por un interior deseo de venganza. Una desviación erótica: tener
hijos del hombre que ama sin dejar por ello de ser virgen.
Hay algo más, y quizá pueda parecer un poco descabelJada la idea. Sin
embargo la mencionaremos: también a Ramiro se puede aplicar este instinto
de Tula. Al igual que a los anteriores, a Ramiro también lo llevará a la
muerte. Cierto es que s~ enfermedad era una pulmonía, pero esto se le
complica con el corazón. Pensemos detenidamente, en que es Tula quien
ha traído estas complicaciones con su presencia, con sus evasivas, con su dominio. Si Ramiro llega a esto, es más que nada por la vida tormentosa a que
lo sometió su cuñada. En el exterior, se ve sólo como el rechazo; pero, interiormente, es una ruda y angustiante lucha que muy bien pudo afectar de
esta manera a Ramiro.
" Ibid., p. 102.

281

�Tula es de ese tipo de mujeres que pueden compararse con unas plantas
carnívoras llamadas "droseras", "hembras que acogen en su regazo al atraído
38
y despreocupado fecundador, le utilizan y le devoran a continuación". Es
lo que hizo T ula con Ramiro, lo ató a sí, y lo utilizó como un simple instrumento. Y además lo llevó a la muerte.
Hemos hecho ya alusión a otros aspectos no normales en tía Tula. Este
instinto que observamos es algo más de lo que hay en e.,;te ser tan particular
que no acepta la realidad. De lo único que llega a arrepentirse al final de
sus días Tía Tula, es de no haber hecho feliz a Ramiro. Pero no de haber
destruido a Rosa y a Manuela e incluso al propio Ramiro. A la última hija
de Manuela, Manolita, la llama "la hija de mi pecado", porque ella había
obligado a Ramiro a casar~c con la hospiciana. Sin embargo, en el subconsciente ese pecado es más por el crimen que cometió con Manuela.
En La Tía Tula, Unamuno sigue su particular forma de escribir novelas.
Expone nuevamente las ideas que lo acompañaron siempre -muerte e inmortalidad-, a través de personajes, en un relato más de acción y sentimiento. Porque Miguel de Unamuno es un amplio y complicado pensamiento
formado de teología y filosofía, C!!Yº anhelo más grande es comunicarse a
través de la literatura. Consideremos, finalmente, que La Tía Tula es una
de las novdas más profundas del pensador noventaiochista donde se llega a encontrar no sólo una novela psicológica o filosófica sino, además, una auténtica obra de creación literaria.

11 Serrano Ponccla, Segundo, El Pensamierito de Unamuno (Col. breviarios No. 76),
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1964, p. 196.

EL CAMBIO EN LOS LENGUAJES
EVOLUCIÓN DEL INGLÉS
ELISABETH K. DE HINOJOSA, M.L.
Escuela de Letras, ITESM.

Los LENGUAJES NO SON ESTÁTICOS, están en constante evolución desde los
más remotos orígenes hasta la actualidad, y los cambios ocurren sin excepción en cualquiera de ellos. Los cambios se dan en la fonética, la sintaxis, la
acentuación, la semántica y la morfología. Son más notables cuando se comparan dos idiomas que han surgido de la misma fuente, por ejemplo el alemán
y el inglés; el español y el italiano. Será naturalmente más difícil reconocer
el parentesco en un grupo que en otro, hasta llegar a ser imposible establecer
relación o similitud alguna entre dos idiomas de un mismo grupo.
Los cambios no se deben a alguna persona o a un grupo de personas, sino
a toda la comunidad que habla un lenguaje particular. Son imperceptibles y
lentos, hasta que llegan a establecerse completamente; pero no ocurren al
azar, parece que siempre hay un patrón reconocible y se efectúan en forma
colectiva, ya que se requiere la aprobación del resto de los miembros de la
comunidad para aceptar una nueva modalidad.
En los cambios lingüísticos hay dos fuerzas que actúan en sentidos opuestos. Bram menciona las fuerzas centrífugas y las centrípetas. La fuerza centrífuga sólo se refiere a los cambios que ocurren dentro de un lenguaje pero
sólo en una región, sin cubrir todo el territorio donde se habla, y si se llega
a alargar por bastante tiempo, se convierte en dialecto. En realidad es como
han surgido los diversos idiomas; de un dialecto que ha tenido preponderancia sobre otro, debido a la importancia política y económica de una determinada región. Las fuerzas centrípetas son las que sostienen la norma establecida.
En muchos idiomas, por no decir que en todos, ocurren peri6dicamente
cambios fonéticos. En la lengua inglesa se puede apreciar uno muy intere283

282

�sante que se denomina Great vowel Shift y que ocurrió a partir de 1400 y
se efectuó en el transcurso de aproximadamente 200 años. Las vocales cambiaron de pronunciación siguiendo un patrón determinado. Antes del cambio,
las vocales tenían una pronunciación semejante a la de nuestro idioma, pero
debido a ese cambio se tiene hoy la pronunciación que tanta dificultad causa
a los extranjeros que aprenden el inglés y aun causa dificultades a los mismos niños ingleses y norteamericanos en cuanto a la ortografía, ya que la
forma escrita permaneció igual pero la pronunciación cambió. Durante esa
época también cambió la acentuación de varios vocablos, por ejemplo en las
palabras vertú hoy vírtue y licoúr, hoy líquor, acentuándose la penúltima en
lugar de la última sílaba. En el idioma alemán también se observan varios
cambios (Alemania Central y del Sur) sobre todo en las consonantes b, g, d,
que dieron origen en parte al alto alemán que se habla en la actualidad.
También en el lenguaje español se han dado varios cambios. Los préstamos de
palabras extranjeras siempre llevan consigo una modificación fonética ya que
no todos los sonidos de un lenguaje se pueden adaptar a la lengua que los
toma. Esta es una de las causas de ese tipo de cambios.
Los vocablos de todo lenguaje están sometidos a cambios semánticos, es
decir, que cambian de significado, mejorándose (elevándose) ; deteriorándose; generalizándose o especializándose.
A continuación algunos ejemplos de estos fenómenos semánticos de la lengua inglesa:
"marshall", que hoy significa un alto cargo militar,
antes se refería simplemente al encargado del cuidado
de los caballos.
"Lady", "mistress", "wench".
Deterioración :
Generalización: "Nice" - antes ignorante.
Especialización : "Sterve" - significaba simplemente morir, hoy, morir de hambre.

Elevación:

Otro aspecto interesante que incluye las ciencias, los inventos, la industria,
es el de la acuñación de términos para aparatos y artículos inventados: kodak,
sputnik, Apolo, etc. En la ciencia médica hay innumerables ejemplos, tanto
de enfermedades, como de drogas descubiertas: penicilina, poliomielitis, estreptomicina, estreptococo; la lista es larga.
Los puristas del lenguaje, los gramáticos y maestros, se escandalizan en
cuanto se trata inconscientemente de hacer un cambio, por ejemplo gramatical, lexical o morfológico. Por un lado tienen razón, ya que se debe procurar la corrección en el habla hasta donde sea posible, pero tampoco es recomendable cerrarse ante un cambio que a la larga será válido.
284

Una de las razones sociales que Bram da al referirse a los cambios y resistencias al cambio es la siguiente:

Finalmente, las desviaciones respecto de normas rigurosas pueden ser
consideradas por mentes conservadoras como incluidas entre otros síntomas de un creciente desenfreno moral y desorganización social.1
Este punto de vista es interesante y lo han tomado algunos escritores (Mann,
C.S. Lewis) para simbolizar el acontecimiento bíblico de la Torre de Babel,
que no es más que un caos en la lengua, debido a un desenfreno social, político y económico.
En los cambios que incluyen préstamos, accidentes o derivaciones del dialecto original, influyen todos los aspectos de la vida social: la religión, el
arte, el comercio, la industria y las ciencias. Por ejemplo el aspecto religioso
influirá en ciertos cambios al hacer de un término dado, un tabú (verbal).
Ocurre esto también a consecuencia de rígidas costumbres sociales, por ejemplo en la época victoriana en Inglaterra y posteriormente en los Estados
Unidos, donde el mencionar los miembros inferiores del cuerpo humano por
su nombre, se consideraba de mal gusto y se usaba un término menos "atrevido" ( limb por leg) llegando hasta a aplicarse ese término a las patas del
piano o de una mesa.
Otras causas sociales que afectan a los lenguajes son: el desplazamiento de
los habitantes de zonas rurales a la ciudad y viceversa; la inmigración, la
conquista de un país por otro, la población flotante sobre todo en las grandes
ciudades, la comunicación, que juega un papel muy importante en nuestro
siglo (el teléfono, la televisión, la prensa y la radio) .
Los escritores contribuyen tanto a los cambios como a la pureza del lenguaje. Dante contribuyó a establecer el Toscano como lengua nacional,
Chaucer el inglés hablado en Londres y sus alrededores; Cervantes el castellano, Lutero el alemán y Pushkin el ruso. En la actualidad los escritores tratan de experimentar con la lengua, sin importarles sintaxis o estilística, llegando en ocasiones a extravagancias que tienen corta duración.
Las nuevas "modas" de lenguaje de los adolescentes, sobre todo en las comunidades estudiantiles, aumentan el vocabulario de un lenguaje; también
los vocablos introducidos por nuevas tendencias religiosas y psicológicas; la
música, los deportes y otros aspectos culturales de importancia de la época.
Un nuevo modo de vida requiere forzosamente de vocablos nuevos; aunque las Academias de la Lengua y Sociedades gramaticales pugnen por conservar "puro" el lenguaje no se puede ir contra la corriente y el progreso.
1

J. Bram, Lenguaje

y Sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961 , p. 59.

285

�Los cambios se deben por lo tanto a influencias externas, como los préstamos, y a causas internas; éstas generalmente por analogías, o sea que los vocablos o la sintaxis cambian por comparación con otros semejantes.
Ya se señaló al principio, que los cambios comienzan por ser variantes individuales y se establecen por una selección inconsciente de parte de los hablantes y se pueden apreciar al estudiar la historia de cualquier lenguaje.
Durante el transcurso de nuestra vida, es posible apreciar ya algunos leves
matices que en el futuro significarán cambios mayores, aunque de momento
no estemos dispuestos a aceptarlos. Los consideramos "equivocaciones" o errores al hablar y tratamos de corregirlos.
Es necesario adaptarse a los cambios que sufre nuestro lenguaje, aunque
no sea de nuestro agrado, pues la evolución no se puede evitar. "Leave Your
Language Alone" dice Hall y sugiere que aceptemos los cambios lingüísticos
como algo normal y natural. Son fuerzas orgánicas internas como las que se
mencionaron al principio, cambios sintácticos, etc. Compara Hall estas fuerzas a las geológicas de la erosión: primero se eleva el terreno en cierto lugar
y aunque tratemos de detener el rompimiento de la estructura, no será posible:

All these kinds of change are going on all the time. Their work is
like that of geological forces, in erosion and building up: at one place,
the structure of the language may be wearing away through phonemic
and morphological reduction, while at another place it may be building up through phonemic splitting, analogical newformation, change
of meaning, and borrowing. And, like the work of geological forces,
linguistic change is, in the present state of human technology, irresistible.2
Tomemos como ejemplo la evolución de la lengua inglesa, señalando las
principales influencias y los cambios más importantes hasta la fecha:
La base del inglés actual es el Anglo Sajón, una de las ramas del germano
o teutón. Se denomina Inglés Antiguo (Old English) y corresponde a la época
entre 450-1150. Es un lenguaje lleno de inflexiones y diferente, en cuanto a
la pronunciación, del inglés de hoy. Su rasgo más fundamental es su carácter
sintético, precisamente por las inflexiones de que hace uso para indicar la
relación de las palabras en una oración. Es de una gran flexibilidad, forma
nuevas palabras con prefijos y sufijos y modela palabras ya existentes en tal
forma, que constituye nuevas. Tiene también un número considerable de
palabras compuestas, lo que ocurre también en el inglés actual, señalándose
esta característica como herencia del Antiguo Inglés.
• Robert A. Hall, Jr., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950,
p. 183.

286

La primera influencia, fácilmente explicable, es el celta, ya que los celtas
fueron los primitivos moradores de Inglaterra y el inglés se constituye sobre
su lenguaje. En seguida tenemos la influencia del latín, debida a la conquista
de Bretaña por los romanos en los siglos I a.C. y d.C., en su primer período
y una segunda influencia durante la cristianización del país a partir de 597.
Los aspectos en que es más marcada esta influencia son el religioso, el educativo y el militar. Se observa más en los términos tomados en préstamo.
Según estadísticas entran del latín al inglés en esa época, alrededor de 450
palabras.
La influencia escandinava comienza durante el siglo VIII d.C. cuando
los Vikingos invaden y conquistan parte de Bretaña. Debido a la amalgama
de las dos razas y la relación de las dos lenguas, surgen nuevas formas, pero
sobre todo un gran número de vocablos que se relacionan ante todo, con los
aspectos de la vida diaria.
En el año de 1066 los normandos conquistan la Gran Bretaña y permanecen
como señores de la tierra hasta 1200. Durante esta época el francés fue el
idioma oficial y de sociedad, considerándose el inglés como lengua inferior,
aunque poco a poco y por la fusión también aquí de las razas, el inglés vuelve a ocupar el lugar que le corresponde. Entre tanto es obvio que la influencia
ha sido enorme, sobre todo en el vocabulario. Los préstamos predominan
en el campo cultural, social, político, legal, culinario, la medicina y la moda.
La literatura francesa también ejerce gran influencia en esta época.
De 1150 a 1500, el Inglés Medio ( Middle English) continúa enriqueciéndose con influencias y préstamos de diversos géneros. Las inflexiones se van
perdiendo, vienen más cambios fonéticos, se pierde el género gramatical con
las inflexiones y el idioma tiende a volverse analítico. FJ Renacimiento, 15001650, marca el comienzo de lo que llamamos Early Modern English. Un factor muy importante en el desarrollo de la lengua inglesa en esta época, es la
imprenta; también la educación popular, la comunicación y lo que se puede
llamar una "conciencia social". Gracias a la imprenta el lenguaje se hace
más conservador, se estabiliza y surge el deseo de que el inglés sea un lenguaje reconocido. Debido al desarrollo intelectual en el Continente, el inglés
resiente la falta de un vocabulario adecuado para expresar las nuevas actitudes y se hace necesario tomar vocablos de otros idiomas, sobre todo del
latín, griego, francés, italiano y español, aunque ya entonces los puristas de
la lengua comienzan a oponerse a estos préstamos. Muchos de los vocablos
retuvieron su forma original, otros sufrieron cambios al ser adaptados al
inglés.
La pronunciación del inglés de Shakespeare, aunque no igual, es ya mucho más semejante a la del idioma actual. Para entonces ya se había comple-

287

�tado cl Great vowel shift (cambio de la pronunciación de las vocales) ; aunque no s6lo sufrieron cambios las vocales sino también algunas consonantes.
La gramática de los siglos XVI y XVII no cambió mucho con respecto a
ciertas formas y usos que hoy han desaparecido. No hay entonces cambios
fundamentales.
El inglés de 1650 a 1800 pasa por w1 período de refinamiento y no cabe
duda que esto se debe a la influencia del neo-clasicismo francés con sus academias y enciclopedismo. Se funda en Inglaterra la Royal Society que aunque al principio tenía fines científicos, más tarde se le considera capaz de
contribuir al mejoramiento de la lengua. Esta actitud de depurar y mejorar
el idioma es característica del siglo XVIII y Swift es uno de los más interesados en ello. También aparece en esta época el famoso diccionario de Johnson
y predomina el interés por la gramática y la retórica.
Una de las objeciones de los puristas del inglés era la de la invasión de
vocablos extranjeros que según ellos "arruinaban" el lenguaje. Pero ya a fines
del siglo XVIII se extiende la doctrina moderna que expone que el criterio
más importante de la lengua, es su uso.
Con la expansión del Imperio Británico, aparecen en la lengua nuevas
variantes y como es de esperarse, especialmente en el vocabulario. Este aumenta considerablemente con vocablos de países y continentes conquistados y
colonizados: Norte América: las Indias Occidentales, el Oriente, Australia. A
este contacto con tan diversas lenguas se debe el cosmopolitismo actual del
inglés.

El inglés del siglo XIX hasta la fecha. Aparte de la expansión del Imperio,
las guerras Napoleónicas y otros sucesos parecidos, son más importantes como
influencia en el inglés, los avances hechos en esta época tanto en la ciencia
como en otros campas de nivel intelectual. Se nota un gran aumento de vocablos en el campo de la medicina, la electricidad, la química, la psicología.
Los descubrimientos e inventos como el automóvil, el cine, la radio, el telégrafo y el teléfono, contribuyen al enriquecimiento de la lengua.
Posteriormente, a raiz de las dos guerras mundiales, se incorporan a la
lengua numerosos términos militares y muchos vocablos ya existentes asumen
nuevos significados. Tras la última guerra se han incluido expresiones tales
como sputnik, guerra fría, cortina de hierro, contador geiger y muchas otras.
Las fuentes de los vocablos incorporados son la lengua francesa, el italiano,
el español, alemán, ruso, checo, húngaro y los idiomas orientales, de los indios
americanos y del español de Hispanoamérica.
Para términos científicos se toman raíces latinas o griegas como en televisión, fluoroscope, esthetoscope, telephone, orthodontics. Se recurre nuevamente al método de aumentar el vocabulario agregando prefijos y sufijos a

288

términos ya existentes: transoceanic, transf ormer, superma11, profiteer, racke-

teer, stardom, etc.
La ~cuñación juega un papel muy importante: kodak, Frigidaire, Nabisco.
También las palabras que se forman por la combinación de letras iniciales
como en UNESCO, radar, laser; términos combinados como dictáfono d~
dicta~ Y teléfono y muchísimos otros más. A éstos se agregan términos que
han si~o ~alabras comu~es. y nombres propios como tabasco (salsa) y quisling.
El pcriod1Smo ha contribuido a introducir y popularizar una serie de términos nuevos en deportes, política, el arte, cine y otros aspectos.
En 1_913 surgi~ e~ Inglaterra otra sociedad que pugnaba por la pureza del
lenguaJe, lo que mdica que no se pierde la esperanza de controlar de alguna
manera el desarrollo del mismo.
Debido a la imprenta, la educación del pueblo, la comunicación y otros
facto~es ya me~cionados, la gramática ha sufrido pocos cambios; pero el vocabulario se ha ido enriqueciendo constantemente. Una importante caracterís~~ del inglés moderno, es el gran número de combinaciones de verbos-prepos1C1ones ( two word verbs), que en muchos casos han adquirido un nuevo sentido figurativo y sustituyen muchas veces, a verbos simples de carácter más
formal. Esta tendencia se ha venido desarrollando a través del tiempo y no
parece disminuir, lo que indica que el hecho tiene sus raíces en la fuente más
permanente de la lingüística, que es el pueblo.
En esta breve síntesis de la evolución de la lengua inglesa, se pueden apreciar los cambios que sufre un lenguaje, sobre todo en el vocabulario, que
forzosamente aumenta debido a las influencias a las que constantemente está
expuesto.

BIBLIOGRAFÍA

Baugh, Albert C., A history of the engfüh language. Appleton•Century C rofts, I ne.,
New York, 1957.
Bram, J., Lenguaje y sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961.
Hall, Jr. Robert A., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950.
Marckwardt, Albert H., American 1nglish. Oxforcl University Press, 1958.
Sapir, Edward, Language. llarcourt, Brace and Co., New York, 1921.

289
H19

�LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA ESPANOLA
EN MÉXICO
DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.
Catedrática de la Universidad de
Nuevo León.' Fac. de F. y Letras

LA IMPORTANCIA

DE LA LITERATURA ESPAÑOLA en el mundo y en México es
indudable, ya que tiene sus raíces en la cultura de España.
Constituyen las letras el conjunto de obras literarias que han sido escritas
a través del tiempo y que nos aportan el pensamiento del hombre en todas
sus vicisitudes.
Toda la cultura posterior a la conquista de México nos fue dable por el
hecho mismo de la conquista, al transmitirnos España su idioma, su religión,
sus costumbres, y, a través de este cúmulo de horizontes se abrieron los ojos
maravillados del azteca primero, y del mestizo después.
Ello no es que querramos decir que en los siglos anteriores a 1492 no hubiese una cultura en América. Sí la hubo, y todo el mundo sabe que, en el
año 800 a.C. ya existía la cultura olmeca; y que hoy los arqueólogos quedan
admirados ante sus templos, sus pirámides, sus diosas de maternidad y los
objetos que contemplan. Es, pues, nuestra Literatura una conjunción maravillosa de la mitología azteca y la religión católica, y esta gran unidad de
esos dos grandes ríos culmina dentro del Arte en la magia de un Rivera, un
Orozco y un Siqueiros, primeros muralistas del mundo. Estos tres genios de
la pintura han mirado al mundo con un ojo a las pirámides de Tajín y con
el otro al genio de Cervantes, ya que la influencia francesa o norteamericana no es más que un vestido superficial que no rompe para nada la médula de la unidad a que antes nos referíamos.
En nuestro mundo actual es de una importancia capital la Literatura en
general, y la Española principalmente, ya que a través de la misma nos
1
Conferencia dictada por la autora en el Instituto de Cultura Hisp~ nica de Madrid,
España, en el Aula: Cátedra Ramiro de Maeztu, el 11 de marzo de 1966.

291

�damos cuenta, como decíamos, del pensamiento del hombre de ayer y de
hoy, de sus anhelos, sentimientos y ambiciones.
En la Literatura Contemporánea se capta la angustia del hombre frente al
panorama inquietante que se presenta ante sus ojos, amenazando la paz
mundial.
Por otra parte, a través de la Literatura Española conocemos los problemas
por los que ha pasado España y tenemos una visión general de la situación
tanto política como social, espiritual y económico-jurídica de este pueblo.
Con base en la Literatura Española, surgen los genios de la Literatura
Mexicana.
Asimismo, la Literatura nos da a conocer la manera de ser y de sentir del
hombre a través de la lírica.
Como sabemos, las principales manifestaciones literarias del hombre las
tenemos dentro de la Epica, la Lírica y la Dramática.
La Literatura Española tiene su origen en las primeras gestas castellanas
que fueron recogidas en el Romancero Español.
Una obra valiosísima y un pilar fundamental del Medioevo es El Cantar
del Mio Cid. Esta obra, escrita hacia 1114, nos ha llegado hasta nosotros
como una joya literaria, ya que nos muestra el tipo netamente español del
principal personaje: El Cid.
a). Es una obra épica, puesto que nos narra el conjunto de hazañas guerreras de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que luchó en España contra
los moros:
Embrazados los escudos ante los corazones
Inclinados los rostros ante los arzones,
Empuñando la lanza y envuelta en los pendones
Arremeten contra los moros con valientes ardores.

b) . Es realista:
Si con moros no lidiamos
no ganaremos pan.

O aquellos otros versos:
Tanta
Tanta
Tanta
Tanta

292

ganado de oveja
ganado de vaca
ropa de valor
riqueza sin tacha

c) . Es tradicionalista:
Con el Rey Alfonso no quería lidiar.

d). Es costumbrista:
Cuando salió el Cid de Vivar
La corneja estaba a la diestra
Y cuando entró en Burgos
Estaba a la siniestra.

e) . Es pictórica:
Cuando salió el Cid de Vivar
vio su casa deshabitada,
las puertas abiertas sin mantos, sin adornos.
El Cid cerró los ojos y exclamó:
Guarda Señor a los buenos
que tus hijos son.

El poema del "Mio Cid" nos narra la vida de ese personaje histórico. "El
Cid Campeador" es el símbolo de España. Es un caballero con un sinnúmero
de cualidades humanas, tales como la gallardía, el sentimiento del honor, la
generosidad, el amor y el orgullo nacional.
Se narran también las afrentas que sufrieron Doña Elvira y Doña Sol en
Carpes, por sus maridos, los Infantes de Carrión.
"El Cid", con el sello de caballerosidad que le distingue, venga esas afrentas y restituye el honor de sus hijas, casándolas con los príncipes de Navarra
y Aragón. En él se da el sentido práctico ya que recobra la Tizona y la Colada, haciendo ver que con ellas estará liquidada la ofensa y cuando los Condes le entregan al Cid las espadas los desafía y por considerar él que dicha
lid es extremadamente fácil para él incita a su lugarteniente más joven. Pero
Núñez, para que entre en lucha con ellos y éste, claro está, los derrota. Su
generosidad se manifiesta en los regalos continuos que le hace a Alfonso VI,
y, al mismo tiempo, a sus compañeros de armas, a pesar de ser el primero en
entrar al combate. Esta generosidad se extiende con sus enemigos como Don
Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, al cual, después de vencerlo le perdona la vida y su hacienda.
Su amor hacia su Jimena se manifiesta en aquellas palabras escuetas y
llenas, a lo castellano:

293

�Tú, Doña Jimena,
mujer honrada.

No emplea para ella ni una sola palabra que pudiera denotar halagos o
requiebros sino escuetamente lo dicho. El Cid no solamente tuvo la admiración de sus vasallos sino hasta la de sus propios enemigos, los árabes, ya que
así lo narran las crónicas que han pasado a la posteridad, colocándolo siempre como el arquetipo de hispanas costumbres.
Al final de la obra, el Cid Vuelve a Castilla, triunfante y victorioso. Presenta a Su Majestad Alfonso VI nuevas ofrendas y el Rey le levanta el destierro,
guardando siempre el resentimiento del juramento de Gadea, en donde a la
edad de 19 años, Don Rodrigo, después de haber ganado el puesto de abanderado de las huestes de Sancho, a la muerte de éste por el traidor Vellido
Dolfos, exige al nuevo Rey Alfonso, en la Capilla de Santa Gadea, "que no ha
tomado arte ni parte en la muerte de su hermano". En el Cantar del "Mio
Cid" copiado por Pero Abat se repite la frase: "Dios, qué buen vasallo si tuviera buen Señor".
Como esta epopeya guerrera, en la Literatura Universal tenemos otras obras
literarias, mediante las cuales nos damos idea de las costumbres; de los ideales, de las creencias, de los anhelos, de las esperanzas, de las fantasías y de la
formación sociológico-gubernamental de un determinado pueblo, pero difícilmente como en "El Mio Cid".
La Lírica, género literario cultivado también desde los primeros tiempos
cristianos, nos da a conocer los diversos matices de los sentimientos del hombre que giran en torno del amor humano o divino, y que nos muestran al
hombre mismo.
En la Lírica del Siglo de Oro tenemos un gran número de poetas que cantan al amor, por ejemplo Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Fray
Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, etc.
Y dentro de la Literatura Mexicana podemos señalar a Sor Juana Inés de
la Cruz, la monja jerónima que asombró a sus contemporáneos y que nos ha
legado los más bellos poemas espirituales; y, después, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, Carlos

Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay sin ti el vivir para qué sea . .. ~

_De San Juan de la Cruz, sus "Cánticos Espirituales" que se supone fueron escritos en el lugar conocido hoy como las Hurdes, provincia de Salamanca, lindando con Portugal, dicen así:

ESPOSA:

A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido
como ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras de ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis
allá por la cañada del otero,
si por ventura viereis
Aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.3
Buscando mis amores
iré por montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras
plantados por la mano del Amado!
¡Oh prado verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado! 4
Y aquellos otros versos del supremo Amor que dicen así:

Pellicer, entre otros.
De Garcilaso de la Vega tenemos en su Egloga Primera las quejas amorosas de Salicio a su amada:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!

• Garcilaso y Boscán, Obras Completas. Ed. Aguilar, 2a. ed. Madrid, 1954, p. 27.
3 M!sticos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante. Tomo XVIII. Madrid,
1934, p. 202.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 202.

295
294

�ESPOSA:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal, en su servicio,
ya no guardo ganado
ya no tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.~

De Gutierre de Cetina, es conocido su famoso Madrigal:
Ojos claros, serenos,
si de dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡ Ay tormentos rabiosos!
¡Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos! 8

Ahora bien, dentro de la literatura mexicana, tenemos estos versos de Sor
Juana Inés de la Cruz, para su Amado: Cristo.
Soneto VII
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo? . .. 0

De Fray Luis de León, tenemos estos versos ascéticos y de despego a la
vida terrena:
¡ Qué descansada vida
la del que huye del mundanal rüido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.6

en donde se ve claramente la influencia de la mística española, ya que estos
versos no son de amor profano sino divino.
De Manuel Gutiérrez Nájera, poeta romántico, tenemos la siguiente poesía:

De Santa Teresa de Jesús, la monja de Avila, de carácter franco, abierto,
comunicativo, simpática y graciosa, tenemos la conocida glosa:
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero . .. 7
• Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, opus cit., p. 206.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 145.
' Místicos Españoles, opus cit., p. 121.

296

NoN OMNIS MORIAR

¡ No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
• Las Cien Mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe. Sa. ed., México, 1959, p. 43.
• Sor Juana Inés de la Cruz, O. Escogidas. Ed. Espasa Calpe. 7a. cd. B. Aires,

1946, p. 50.

297

�algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano . .. 10

Ahora, de Amado Nervo, poeta modernista, este

Todo callaba en torno. Solamente
en alas del ambiente
un concierto de aromas ascendía
alrededor de tu alma y de la mía . . .
Callaban brisas, pájaros y fuente . .. 12

De Xavier Villaurrutia, el poeta contemporáneo, cuyos temas principales
son: la muerte, el amor, la noche, tenemos este

VIEJO ESTRIBILLO
NocTURNO DE LA ESTATUA

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna . ..
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
es un soplo de viento . ..
¿ Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan;
mira bien; son las nubes . .. 11

De Enrique González Martínez, el llamado "poeta-filósofo", veamos:

EL

ÉXTASIS DEL SILENCIO

Del viejo parque en el rincón lejano
hecho para el amor, tibio y discreto,
aspiraba el secreto
de la muda caricia de tu mano.
10 Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesla mexicana. Ediciones Libro-Mex,
México, D. F., 1955, p. 11.
n Nervo, Amado, Poeslas. Editorial Pax-México. Librería Carlos Cesarman, S. A.,
la. ed., 1962, p. 63.

298

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro,
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
H aliar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos,
y contar a su oreja, cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: "estoy muerta de sueño".13

Entre los dramaturgos del Siglo de Oro Español y Neo-clásicos españoles
que repercuten en la literatura mexicana, tenemos a Lope de Vega, con su
Fuente Ovejuna; a Calderón de la Barca, con su Vida es sueño; a Tirso de
Molina, con su Convidado de piedra; a Guillén de Castro, con Las Mocedades del Cid; a Vélez de Guevara con Reinar después de morir; a Leandro
Fernández de Moratín, con El sí de las niñas; y, entre los mexicanos, a Juan
Ruiz de Alarcón con Las paredes oyen; a Manuel Eduardo de Gorostiza que
sigue la línea del "teatro de caracteres" de Alarcón y la influencia moratiniana
con Indulgencia para todos; Contigo, pan y cebolla; D. Bonifacio; etc.; a
" González Martínez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944, p. 82.
» Villaurrutia, Xavier, Poesia y Teatro completos. Letras Mexicanas. F.C.E., la. ed.,
México, 1953, p. 34.

299

�Federico Gamboa, con La Venganza de la gleba; a Rodolfo Usigli con El
Gesticulador; a Celestino Gorostiza, Salvador Novo, etc.
De los novelistas de la literatura española, D. Miguel de Cervantes Saavedra, el gran genio de la Humanidad, nos legó su obra cumbre: El Quijote
de la Mancha, que compendia todos los géneros literarios. Y, como hijos
suyos, tenemos a los mexicanos: Fernández de Lizardi, con El Periquillo Sarniento, novela que marca un pilar fundamental en las Letras de México;
Ignacio Manuel Altamirano, con su novela Clemencia; Manuel Payno, con
Los bandidos de Río Frío; Mariano Azuela, con Los de Abajo, Los Caciques, Sendas Perdidas, etc.
Como decíamos, El Quijote de la Mancha, de Cervantes, tiene una influencia decisiva en México.
Inspirada por la grandeza de la obra, después de su lectura, he pensado
que, muy bien pudiera el espíritu de Don Alonso Quijano, nombre verdadero
de Don Quijote, haberse trasladado a México y que en él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Todos sabemos el nacimiento, infancia y juventud de nuestra tierra y
cómo, poco a poco, se fue fraguando su ánimo y cómo se fue asentando el
espíritu de sus sueños. Este espíritu de ensueños puede llegar a nosotros por
estar en el espacio, o por la mirada de un niño que se nos acerca, o por la
rápida visión de una nube fugaz, o por inspiración, como aquella Nefelé,
esposa de Atamante que da origen a la genealogía de Medea, de Eurípides.
Pues bien, al igual que Cervantes vio el horizonte tras los barrotes de la
cárcel de Sevilla, o de Alcalá de Henares, así, supongo que vibra el ensueño
de todos los mexicanos. En mi cabeza de mujer ha entrado el ensueño, y se
ha arrullado, hasta que un día en velo nupcial se descubra con algo ajeno o no
ajeno a mi persona y se fundirá en apretado abrazo; pasado el tiempo y gestado ya en mi mente, surgirá a la luz un nuevo ser y paseará por las calles, hablará con los demás hombres y mandado por la idea y alimentado por la fe, este
ser de raíz azteca y del espíritu de Cervantes, en el devenir histórico, se expandirá a golpe de lanza y de palabras, acompañado del Rocinante hispanoamericano, cuyo pesebre y alimento será México con sus dos bridas del Atlántico y el Pacífico.
En la historia menuda de los hombres se nos dice que los primeros pobladores españoles eran hijosdalgo de posesión y propiedad y que si no la tenían en México, allí la hacían o al menos lo intentaban; aunque también era
v;rdad que eran hijos de sus obras ya que tuvieron que luchar con el ancho
mar y con el misterio de lo desconocido. Con la diferencia notable que algunos de aquellos ascendientes nuestros fueron a la conquis~ del oro ~ ~ora
los buenos mexicanos luchamos por el amor de nuestra tierra. Qmzas no
300

descendamos de reyes aunque de hecho y bien mirado es raro que, escarbando, no encontremos en los nombres de todos, un rey aunque sea destronado.
Casi cuatro siglos llevamos en nuestras espaldas, como aquel Bueno de Don
Alonso de Quijano, el salitre y el sol de los aztecas. Casi cuatro siglos que
Cervantes, después de escribir El Quijote nos lo dejó como herencia y durante todo este tiempo se alimentó al igual que aquel Bueno de Don Alonso
con "una olla con más vaca que cordero, salpicón las más de las noches,
duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura los domingos". Y como
el Bueno de Don Alonso, parco en comer hasta aquel día en que el nativo
se volvió colérico de tanto ensoñar y se lanzó "lanza en ristre" a lancear todo
aquello que supusiera estorbo a su fantasía y a sus gritos de liberación.
Año tras año ve el buen mexicano a los malos que huyen de su tierra en
busca de un hogar asentado y aun éstos que no llevan alforjas, ni ungüentos,
ni lanza, ni adarga, ni rocín, ni tan siquiera a Dulcinea, salen a enderezar
entuertos por no decir desnudos y como aquel Ingenioso Hidalgo son de
"complexión robusta", secos de carnes y enjutos de rostro; lo cual quiere
decir que no aceptan nada de nadie en defensa de su única idea: México,
como fue la única idea de Don Alonso: Dulcinea. En la savia y en el misterio de esta tierra mexicana se inocula al nativo y al mestizo por la sola
presencia del espíritu de Cervantes, la lucha que entra en los linderos de la
tragedia porque es desespero por estar en su centro de amor: México; y ser
tragedia incomprendida cuando el mexicano sale de su centro. Si este dolor
fuera desfogado sería el mexicano el mejor guerrero del mundo, pues sabe
como nadie, aquello de Don Alonso: "mis arreos son las armas y el descanso
es el pelear''. Y hace como aquel Pablo, mandón de milicias romanas que se
trasladó a mandón de prédicas de muerte; pues sabe igual que San Ignacio
de Loyola que la vida es milicia. Junto a la cólera azteca vive la ociosidad;
lujo de sabiduría y que aprende y repite en cada ocaso; pues éste le enseña
que la vida se acaba con la muerte; más aún, con la muerte de cada día.
Si la pobreza le endurece, la ociosidad le sirve de alimento a su pensamiento, aprendiendo el significado de la lección diaria que conlleva la procesión de nubes que cada día andan orgullosas por el cielo para languidecer
y luego morir en la hora de la tarde. ¿ Acaso no sonríe el nativo cuando le
hacen muchas promesas por saber que mueren como en las ardientes arenas
las requete-blancas olas del Golfo de México y que en el fondo azul del
océano parecen racimos de nardos? Sólo una vez trabaja el azteca y este
trabajo lo repite el infante al nacer en medio de la callada noche, mirando
a las estrellas; o a la luna, ramillete de flores de la tierra; o cuando se enrosca
con los montes como si fuera el capotillo de un torero; por eso sonríe el
mexicano, por llevar en sus raíces el secreto de aquel Don Alonso de Quijano, que según nos dice Cervantes, solamente enderezó sus miembros para
301

�trabajar en aquello que era su ilusión y para eso pasados los cincuenta años;
sí lo pensó Don Alonso el Bueno.
Los montes de México, como cl Popo y el Iztla, únicos y verdaderos gigantes que constantes miran por encima de sus puros hombros a toda la nación mexicana, son testigos de esa evolución del pueblo mexicano. Observan
cómo este pueblo trabajó una vez a su antojo y con sólo sus fuerzas a pesar
de su niñez y cuando lo vieron adornado de nubes, solio de los dioses, descansaron, para que los hombres sepan cuál es el misterio que guardan en
sus entrañas, secreto que hace dos milenios lo recogieron los aztecas. Este
misterio de los mexicanos que al oído del extraño parece un ronquido de
puma con mezcla de rezos de mar y susurros de flores, mas el acompasado
ritmo de los cantos y guitarras que en la infra-conciencia todos llevamos, en
alegre algazara y lo manifestamos en la eléctrica zona de nuestras manos
como una comunión; como una comunión de misterio. Por eso el indio sonríe
cuando está entre la oscura enramada, y es sonrisa de alas de mariposa o la
de pájaro-mosca, reina de las aves en inquietudes; reina del saber entre las
aves, pues coloca su nido nupcial invertido para demostrar al mundo una
vez más que ella es diferente a las demás no sólo en tamaño sino también en
rebeldía; hasta el chirrido de su canto es semejante al ruido de una puerta
cuando hace tiempo que no ha sido abierta, como indicando que la puerta
dcl misterio será abierta y dada a la luz del mundo. Y cuando los hombres
del momento pretendan trasponer los horizontes en vuelos espaciales y se
cansen de interrogar al Infinito y el Infinito les responda con un no, los
indígenas, los mexicanos, ya lo habían visto en la cima de sus montes.
He aquí, por qué interpretamos que el azteca espera con fe, en cuclillas, a
la orilla de la carretera o en el calor doble de su hogar a que llegue el deseado
día que le lleve al "más allá", pues así como Don Alonso respondió con un
no al práctico de Sancho a emprender nuevas correrías por los campos y
prefirió regresar a su casa, donde esperó resignado su muerte, así el azteca
sabe que está próximo el secreto de la Revelación. Y en este convencimiento
de fuerzas tiene puesta la fe y la esperanza en el futuro; y el futuro es el sepulcro de Don Quijote.

3. ~ervantes, El Quijote de la Mancha. Espasa Calpe. 12a. ed. Buenos Aires-México, 1950.
4. Garci!aso y Bo~cán, Obras Completas. Ed. Aguilar. 12a. ed. Madrid, 1954.
5. Gonzalez_ Martmez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944.
6. Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe, 5a. ed. México, 1959.
7. Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, t. XVIII. Madrid, 1934.
8. Nervo, Amado, Poesías. Editorial Fax-México. Librería Carlos Cesarman s A
la. ed., 1962.
' · ·•
9. Valbuena Prat, Historia de la Literatura Española, t. I y II. Ed. Gustavo Gilí
S. A. Barcelona, 1960.
'
10. Villaurrutia, Xavier, Poesía y teatro completos. Letras Mexicanas pe E 1
d
México, 1953.
' · · ·, ª· e ·
11. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Escogidas. Ed. Espasa-Calpe 7a ed B Aºre
1946.
'
. ., . 1 s,

Monterrey, N. L., agosto de 1968.

BIBLIOGRAFÍA

l. Anónimo, El Poema del Cid. Ed. Espasa Calpe. No. 5. B. Aires. México.
2. Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesfa mexicana. Ediciones Libto-Mex,
México, D. F., 1955.

302

303

�LA CARACTER1STICA DE LOS TECNICISMOS ESP~OLES
PRoFR. y DR. JozEF SKuLTÉTY
Universidad Comenio
Bratislava, Checoslovaquia

I
EN Los ÚLTIMOS AÑos se presta relativamente bastante atención a las cues-

tiones referentes a las palabras empleadas en las ciencias, en las artes y en los
oficios. Por una parte lo atestiguan las comunicaciones en los congresos de
lingüística,1 por otra el auge de los estudios de este terreno en varios países.2
Además se editan los diccionarios especiales, por ejemplo, los de términos de
lingüística y filología.3
La situación en España y los países latinoamericanos nos parece un poco
paradojal en el sentido de que a pesar de muchos diccionarios especiales 4
1
Por ejemplo en el X Congreso Internacional de Lingüística/ Bucarest, 28-VIII
1967 - 2-IX-1967/ pronunciaron sus comunicaciones El Lang, Terminologie der generativen Grammatik; Maria Langleben, The Linguistic Description o/ Chemical Nomenclature, etc.
• Compárense los artículos en las revistas Slovenské odborné názvoslovie o Ceskoslovensky terminologicky casopis; N. A. Ursu, Formarea terminologie stiintifice rom8nesti,
Bucuresti, 1961; D. Macrea, Terminologia stiintifica si technica tn limba romtna contemporana, Cercetari de lingvistica, anul XI, nr. 1, pp. 17-23, Cluj; J. H orecky, Základy slovenskej terminol6gie, Bratislava 1956, etc.
• El mundo hispanohablante conoce muy bien el Diccionario de Términos Filol6gicos/ Gredos, Madrid 1962, segunda edición aumentada/, compuesto por Fernando
Lázaro Carreter. Un resumen de los diccionarios de este tipo que han salido hasta
1964 nos presenta A. A. Reformatskij en el prólogo de la traducción rusa del Dictionnaire de Linguistique de l'Ecole de Prague, cuyo autor es Josef Vachek, Moscú, 1964,
pp. 5-14.
• Véase Martín, Alonso, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Aguilar, Madrid
1960, pp. 642-643.

305
1120

�no existen estudios teóricos que traten satisfactoriamente este problema.*
Una de las causas de esta situación lamentable es el hecho de que la zona
hispanófona no tiene la comisión unificadora que se encargue de vigilar la
formación de los tecnicismos en todas las ramas científicas. Es verdad que
en alguna parte hay comisiones para ciertas ciencias u oficios, p.ej., "La
Comisión de Terminología de los Congresos Panamericanos de Carreteras"
/en Panamá/, pero es poquísimo. De ello resulta que unos términos en una
zona se estiman como "barbarismos" y en otra zona están en voga, v.gr.,
aparcamiento - estacionamiento. 5 No sorprende que la Real Academia Española debe revisar sus criterios en varios casos.6
El objetivo de este estudio es echar una ojeada a los términos científicos
desde el punto de vista lingüístico. Veremos cuál es su estructura y su motivación, es decir, cómo se forman. Creemos que este procedimiento nos ayudará a comprender mejor el mecanismo de la lengua y de su autonomía hasta
en un grupo de idiomas emparentados. Por ejemplo, para la lingüística comparativa basta con comparar algunos términ~s culinarios en francés, y en e~pañol: pommes de terre - patatas/ papas/; dmde - pava; moelle - tuetano, pie
de boeuf - corvejón, lait battu / lait de beurre/ - suero de m_anteca, etc. Debemos advertir que en lo siguiente prescindiremos de los casos monstruosos,
7
de los "polínomos" a que alude J. Casares que constan ~e ~nas. 24 sílabas
y de la problemática de los sinónimos.8 Tenemos que anadir, sm embargo,
9
que pertenecemos a los que niegan "los sinónimos absolutos" . Si en la ter-

*

Lamento mucho de no haber podido consultar el estudio del Sr: S. _Gilí Gay~,

El lenguaje de la ciencia y de la técnica, Actas ~e la ~~amblca de Filolog1a del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. Madrid, Ed1c1ones Culturales, 1964.
• Compárese Josef Krautman, Synonymie ve spanelské silniéní a mestské dopravní
terminologii, CSTC, IV, 1965, pp. 335-341.

• "La Academia ha admitido, para la próxima edición de su Diccionario, 'aparcamiento' sustantivo que significa acción de aparcar un coche y lugar donde se apa.:can
los coches". Manuel Seco, Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Espanola,
Aguilar, Madrid, 1964, p. 39.
..
. .
, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid, 1950, utilizamos la ed1c1ón rusa,
Moscú 1958, p. 299.
• Véase el artículo de

J.

Krautman, nota 5; y sobre todo el de Rostislav Kocourek'.
Synonyma v terminologii, CSTC, IV, 1965, 201-218; también en Tri príspevky z oblastl
odborné lingvistiky, KrMF, Praha 1966, pp. 15-34.
• Comp. L. Bloomfield, Language, traducción rusa, Moscú 1?6~, p._ 148. Co~ m~cha
ncia dice al respecto también Samuel Gili y Gaya, Diccionario de Sm6nimos,
prud e
,
b la
V Compárese igualmente: "Y tarob'é
1 n aqu1 se comprue a
, . •
•
d 1 ·
Barcelona, 1958, P • ·
·c·o'n
en
la
norma
de
variantes
que
corresponden
a
una
umca
mvanante
e
SIS·
opos11,
,
.,.
tema. El ejemplo más claro, en este sentido, nos parece el de_ los smommos, cuyo empleo no es casi nunca indiferente en la norma/ por ello se dice que en la lengua no

minología científica existen "gamas sinonírnicas", es, según nuestra opinión,
por la necesidad de expresar la realidad de varios puntos de vista / compárense en la fonética: fricativas - espirantes - constrictivas - continuas/ . Existen además variedades "dialectales" de la norma común a todo el castellano.10

II
A veces se discute qué términos prevalecen: si los que se componen de uno
o de más componentes. En efecto, se observa cierta tendencia a emplear con
mayor frecuencia quitanieves, glorieta, adelanto, etc. en lugar de máquina
quitanieves, cruce giratorio, maniobra de paso, respectivamente.11 Esto correspondería a la tendencia a la "univerbización".12 Pero existe otra tendencia, totalmente opuesta a la precedente, es decir, la que requiere que la
expresión resulte clara, sin ambigüedades, más plena, p.ej., franja lateral,
distancia entre ejes, etc. en vez de arcén, batalla respectivamente. Tal vez
influya la popularidad del término en una zona hispanohablante.13

III
Observando la estructura del tecnicismo desde el punto de vista sincrónico,
a veces es muy difícil averiguar su grado de la motivación, sobre todo si se
trata de palabras primitivas que se emplean como tecnicismos: fiebre, ojo,
piel, riñón, etc. Sólo la investigación etimológica nos ayuda a revelar la relación que existe entre la voz y la realidad denominada: hígado &lt;lat. v.g.,
ficatum &lt;el. iecur ficatum; angina &lt;angina &lt;engo-ere, etc.
El enfoque diacrónico nos demuestra también que a lo largo de la historia
de la lengua pueden coexistir dos términos: cabefa- tiesta, pierna- cam/ b/a,
/h/inojo - rodilla y finalmente uno de ellos vence.14
Se nota también que entre muchos tecnicismos figuran tanto los de procehay sinónimos". Eugenio Coseriu, Sistema, norma y habla en "Teoría del lenguaje
y lingüística general", Editorial Gredos, Madrid 1967', p. 87.
10
Véase José Pedro Rona, Aspectos metodol6gicos de la dialectología hispanoamericana, Montevideo, 1958, p. 11.
11 Véase R. Kocourek, artículo citado, nota 5.
12 Compárese "K historicko-srovnávadmu studiu slovanskych jazyku", SPN, Praha
1958.
1
• Comp. R. Kocourek, nota 5.
14 Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, Escelicer, Madrid 1959', p. 157.

307

306

�dencia popular /palabras populares o tradicionales/ como los de origen culto o semiculto /los cultismos, cultismos puros, voces eruditas; los semicultismos/: tobillo &lt;lat. pop. tubellum &lt;el. tuber; c6lico &lt;lat. colicus morbus;
fiebre &lt;febris, etc.
Las palabras primitivas usadas como tecnicismos tienen en la lengua diferentes fechas de aparición, así como diferentes fuentes de procedencia. Por
ejemplo, cabeza, rodilla, etc. remontan al siglo XIII; arsénico, arteria. . . al
s. XIV-XV; abdomen, amígdala ... /XVI-XVII/; bacteria, hormona ...
/XIX-XX/, etc.
De los 160 términos de medicina examinados 74,37% son de procedencia
latina/ incluso las que provienen del griego/, 19.37% de la griega, 1,25%
de la francesa, 0,62% de la germánica y 4,37% de la incierta.

IV
Los tecnicismos formados por medio de sufijos nos ofrecen varias observaciones.15
Unos se derivan de palabras prmutivas de procedencia latina o sea de
primitivos populares: calentura &lt;calentar &lt;caliente &lt;lat. calente o sea de
los cultos: aborto &lt;abortar &lt;lat. abortare &lt;aboriri.
La productividad de algunos sufijos es potente: -itis: amigdalitis, apendicitis, otitis, etc.
Los prefijos se pueden clasificar también según el origen: hemi - / del
griego/: hemiplejia, co- /del latín/: colateral, etc.
Aparte señalemos los casos, como: autoclave, telescopio, microscopio, etc.
donde tele- puede ser considerado como prefijo, -scopio como sufijo. Son
morfemas que algunos lingüistas llaman "semisufijos/ semiprefijos, sufijoides,
prefijoides/", etc.16

V
Algunos tecnicismos están creados mediante la "prefijo-sufijación".17 Evitamos el término "parasíntesis" ya que, a nuestro juicio, la prefijación pertenece a la derivación y no a la composición: 18 reques6n/fr. fromage blanc/.

VI
En cuanto a la composición, cabe decir que puede haber umon de dos/
o más/ raíces del origen latino: febrífugo &lt; lat. febris+fugare/ o del griego: xeroftalmía/ &lt;xerós+oftalmía/ o se trata de compuestos híbridos: autoclave/ &lt;gr. autós+lat. clave/.
Existen tecnicismos cuyo componente es un adjetivo compuesto: broncoesofágico, cefalolaríngeo, esternoclavicular, etc.
Un compuesto puede poseer varios componentes/raíces/: electro-cardiografía, electroencefaloscopía, etc.
Raramente tropezamos con los términos compuestos del tipo híbrido cuyo
componente es un elemento no latino o no griego, respectivamente: electroshock.

VII
Los tecnicismos que constan de vanas palabras se subdividen en varios
grupos según la naturaleza del determinante y la relación entre los componentes del tecnicismo.
Comp. Ján Horecky, Slovotvorná sústava slovenliny, SAV, Bratislava, 1959, p. 40.
Compárense Milos Dokulil, K základním otázkám tvorení slov, en "O vedeckem
poznáni soudobych jazyku", CSAV, Praha 1958, p. 155; Id. Tvorení slov v lestine 1/
Theorie odvozovánl slov/, CSAV, Praha 1962, p. 23. Ferdinand Brunot y Charles
Bru1teau, Précis de Grammaire Historique de la Langue Franfaise, Masson éd., Paris
1956, pp. 141 y sigs. excluyen igualmente prefijación de la composición. Finalmente
en la obra citada de l. ]ordan, nota 16, se dice textualmente: "Cei mai multi lingvisti
considera "derivare" si formarea cuvintelor cu ajutorul prefixelor, alti vorbesc de
"compunere" numai atunci cind cuvintul este format cun un prefix si un sufix in
acelasi timp. In Gramatica limbii romine a Acadcmiei R.P.R., formatiile prefixate
sint puse tot la "derivare" desi se arata deosebirea de functiune dintre prefixe si sufixe",
o.e, p. 261, nota 4.
u

11

•• Empleamos sobre todo los términos de medicina.
Véase K. Bare!, Sporné otázky mo,jematické stavby slov v angliltine, en "Tri
prispevky ... ", nota 8, p. 3-13. Comp. también Iorgu lordan, Limba romina contemporana, Bucuresti 1965, p. 261.
11

308

309

�Algunas veces dos sustantivos van unidos asindéticamente: camión cuba/
camión cisterna, carro cuba/, hongo champiñón, arteria aorta.
Varias veces el determinante es un adjetivo calificativo: gangrena seca.
Este adjetivo puede ser primitivo: pulmón derecho/izquierdo/ o derivado:
vértebras verdaderas. Como determinante figuran los adjetivos numerales:
útero/visión/doble, fractura múltiple. Se supone que tal adjetivo puede ser
semiculto /vértebras libres/ o cultos /vena cava/.
Otra subclasificación demuestra que un adjetivo es "desustantival" /aparato lagrimal/ o deverbativo / aparato respiratorio/, del origen español/
aparato digestivo/, del latino/ arteria cubital/&lt; lat. cubitus/ o del griego :
arteria gástrica/ &lt;gr. gastér, gastrós/.
Los adjetivos en esta "denominación compleja" se combinan de una manera interesante: arteria colateral/ co+lateralis/, arteria epigástrica/ epi+
gastrós/, articulación escápulo-humeral, articulación esterno-clavicular, sis-

tema cardiovasculorrenal, etc.
Es interesante observar cuál es el determinado a que tiende el determinante. Por ejemplo, "hepático" forma parte de muchos términos en medicina: arteria hepática, cólico/ligamento, nervio, plexo, tejido/ hepático. Lo
mismo vale para el "uterino" /arteria, glándula, músculo, orificio, plexo, tubo,
ven?./. No tiene esta capacidad el adjetivo "uteral"/cresta, supositorio/.
A la "denominación compleja" hemos incluido los que constan de sustantivo + preposición + sustantivo. El nexo más frecuente es la preposición
de: A veces el determinante puede ser sustituido pór un adjetivo: lugar de
articulación /lugar articulatorio/, impersonalizació11 de verbos, etc.
Como enlace entre el determinado y el determinante figuran también
otras preposiciones: azúcar en terrones, azúcar con vainilla, sabor a frambuesa,
carne sin huesos, distancia entre ejes, polvo para budín, dermatitis por contacto, construcción ad scnsum, etc.

VIII
Otro capítulo se ofrece en lo que respecta a la terminología lingüísticofilológica. Nos limitaremos a algunas notas.
Primeramente debemos señalar el caos que reina en la nomenclatura de
los tiempos y modos españoles.

19

,. Véase J. Cerny, K problematice lerminologie Jpanelskych slovesenych lasu a
modu, CJ, 1967/68, pp. 153-161.

310

Muchos términos nacieron bajo el influjo de la lingüística extranjera:
alófono/ alófona/ "variante combinatoria" .2º
~arias palabras del léxico común tienen en lingüística una acepción especial: aspecto, nuez, ataque duro/suave/, voz, oposición, etc.
_un término puede designar dos/ o más/ realidades. Algunos lingüistas
afirman que no se trata de polisemia sino que de dos o más términos 21
v.gr., formante. 22
'
Dos /o más/ lingüistas interpretan de una manera distinta un término
Según el Sr. F. Lázaro Carreter/Diccionario, 415/ el "yeímo" es "Fenóme~
no que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una
articulación lateral", mientras el Sr. José Pedro Rona dice: "Debemos aclar~~ ante todo que entendemos por yeísmo la desfonologización de la oposic1on entre los fonemas españoles /y/ y /ll/, no importa cuál puede ser su
realización material. Es, en otros términos, lo que generalmente se llama
igualación: un fenómeno fonológico''.23

IX
~eferente a la motivación de los tecnicismos, existe ya cierta bibliografía.
Pnmero se puede partir de los principios generales relativos a las "palabras
arbitrarias" y a "las motivadas" expuestos en el libro de Ullmann, W. von
W artburg, u etc.

. '° Comp. F. Lázaro_ Carrcter, o.e., p. 37; A Quilis-J. A. Fernándcz, Curso de fonética Y f onolog!a espanolas para estudiantes angloamericanos, C.S.I.C., Madrid 1966, §
1.4, 7.7., etc.
n Comp. V. Budoviéová, Sémanlické princlpy odbornej terminológie, CSTC, II,
1963, p. 199.
"'"En g1osemantlca,
' .
cad a una de las formas que adopta un mismo morfema. Así -s
Y -es son formanles • de un mismo morfema de plural; no son dos morfemas diferentes,
ya que la proporción entre carro/carros es la misma que existe entre montón/montones". F. Lázaro Carrcter, o.e., p. 196. / "Se designa con el nombre de formantes
unas zonas de resonancia en las que se pone de relieve un conjunto determinado de
armónicos". A. Quilis-J.A. Fernández, o.e., véase nota 20, p. 38, § 4.7.
sa El problema de la división del español americano en zonas dialectales en "Presente
y Futuro de la Lengua Española", I, OFINES, Madrid 1964, p. 221.
•• Comp." S. l,llmann, Introducción a la &lt;emántica francesa, C.S.I.C., Madrid, 1965,
pp. !34 s1gs.; F. _Saussure, Curso_ de. L_ingülstica General, Ed. Losada, Buenos Aires,
1961, pp. 219 Y s1gs.; C. Bally, Linguist1que générale et linguistique franfaiu, Librairie
Emcst Leroux, París, 1932, pp. 65, 108, 450 y sigs.; Walter von Wartburg, Problemes
et Méthodes de la Linguistique, Presses Universitaires de France, Paris 1963, pp. 136
y sigs., etc.
• El cursivo es nuestro.
311

�•

De los estudios que versan sobre nuestra problemática cabe señalar sobre
25
todo los de lsacenko y de H orecky y de R. Oroz.
26
Los "signos motivadores" se dividen, según Ho~ecky ~n dos grupos: los
"inherentes" residen en las cualidades de la realidad designada: el blanco/
el individuo perteneciente a la raza blanca/, el _l~tón rojo, el corredor, el
los "signos relativos" que se subdividen, a su vez en grupos
d d r etc Y
naao,.
•·
tá
d
según el carácter del signo motivador. Por e~emplo un ~ecmc'.smo e~ crea o
según el lugar donde fue descubierto el obJet~ denommad~. ypenta/Ypres/
donde vive un animal, ave, etc./ ciervo andino, co";adre¡a europea/ o se
0
encuentra una planta, etc./ jazmín del Paragua~/, _se?un el no~bre del d~scubridor/inventor/: el triángulo de H ellwag, principio de Arqui7:1edes; segun
, · ¡ t 21 • la dieta para los
la finalidad a que sirve algo/aparato, maquma , e c. •
diabéticos la máquina de escribir, etc.
.
d
Se puede mencionar aparte la "animalización de objetos"' como 1o e· ºtado estud'10 del Sr Oroz 28 tan frecuente en las lenguas:
muestra el prec1pi
•
burrito /una clase de porotos en Chile/, gatillo/en una escopeta/, gato/para

NUEVOS RELATOS DE EDUARDO MALLEA:
LA BARCA DE HIELO
MYRON LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

levantar las máquinas/, etc.

X
En conclusión puede decirse que, como se deriva de lo ante?icho,, la formación de los tecnicismos ofrece muchas posibilidades de estudios mas deta:
Hados desde varios puntos de vista. Es una tarea urg:nte ya que hay mu
chas Íagunas en este terreno y el lenguaje ci:~tífico no tiene solamente la función comunicativa, sino también la cognosc1t1va.

.. A V Isacenko K otázke motivácie termlnov, CSTC, III, 1964, pp. 25L7-264_; J.
• •
,
~
· XI 1960· R Oroz a animaHorecky Vztah pojmu a term!nu, Jazykovedny s0?1s,
' . ' .BIFUCh XVIII
lizaci6n' de objetos en las metáforas del habla hispanoamericana,

'

'

1966, pp. 213-214.
,. Vztah pojmu. • •, nota 25,

.
t'
né úcelom en "K historicko., Véase también J. Horecky, Pomenovama mo 111011a
'
,
ta 12 pp. 173-176.
.
srovnávacunu. · ·, no
, '
. d
ta 25 . 0 DuJ'cíková Vyuzitie zvieraclch m1en 11
1
• Comp. R. Oroz, articu o cita o, no
, ·
'
terminol6gii, SON, I, 1953, PP· 257 · 26

º·

312

LA FECUNDA PLUMA de Eduardo Mallea (N. 1903) no quiere descansar, no
obstante la posición ya definitivamente establecida del novelista y su edad
ya bastante avanzada. Pero el lector ya no espera más que la prolongación
de su conocida temática y su manera de narrar. En la actualidad Mallea
escribe, no para abrir nuevos caminos, sino para ensanchar el alcance de
su indagación psíquica. La aparición de un volumen de narraciones merece
más que la acostumbrada reseña; de ahí el presente artículo que procura estudiar los cuentos de La barca de hielo 1 a la luz del perfil general de su ficción. Como en las colecciones anteriores, hay en ésta un enlace narrativo que
ata todos los cuentos. Mas lo que distingue La barca de hielo es que este
vínculo es una persona o más bien una familia, y no un concepto temático
como en Posesión o un concepto temporal como en La sala de espera. El
sutil manejo de este lazo en La barca de hielo constituye uno de los mayores
aportes de la colección. Y es interesante notar que el narrador mismo desempeña el papel principal sólo en uno de los cuentos; en los demás su papel
está en la periferia de la acción central, aunque su presencia se hace sentir
con inequívoca claridad. La función del narrador, amén de la obvia de referir las historias en primera o tercera persona, es la de reaccionar emocionalmente ante todo lo ocurrido en los relatos. El lector, pues, se halla envuelto no sólo en la historia de cada narración, sino también en la emoción
experimentada por el narrador ante los sucesos que él mismo cuenta.
El eje central de La barca de hielo es la familia Ribas, oriunda de una
región .rural del Sur, gente corriente de la clase media. Las peripecias de la
1 Eduardo Mallea, La barca de hielo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967).
Todas las citas en este trabajo se refieren a esta edición.

313

�•
familia, presentes y pasadas, se ven exclusivamente por los ojos del hijo mayor
Adhemar, el narrador. Cada cuento, con la excepción de La noche sobre
H écuba, que· no tiene más que un tenue parentesco con los demás, contribuye a formar el cuadro de los Ribas -el respetado pero débil padre, la
querida madre difunta, el callado hermano Nicanor, y el propio narrador.
El lector los va conociendo íntimamente a medida que Adhemar narra los
cuentos. Se repiten los mismos temas malleanos de antes- el mutismo interior, la soledad, la angustia desesperada, la frialdad emocional y la falta
de verdadera comunicación entre los hombres. Pero la técnica es más sencilla,
más directa, menos fatigosa que en las demás colecciones de cuentos. Casi se
puede decir que Mallea ha llegado a la depuración de su arte narrativo, en
el sentido de que ha quitado mucho del excesivo bagaje que estorba la fluidez de muchos relatos. En La barca de hielo Mallea es más cuentista, más
fabricador de historias, y menos narrador ensayístico. De ahí que la lectura
resulta mucho más amena y rápida. Y aunque el estilo no sufre un cambio
radical, parece que hay menos rebuscamiento, menos involucración, menos
esa densidad verbal que atasca al lector en un mar de lujo elocutivo. La
prosa no es tan intelectual, tan pendiente de la expresión académica o puramente literaria para acarrear el pensamiento y la emoción deseados. En
fin, estilísticamente Mallea ha soltado un tanto la rienda, se ha dejado llevar por una corriente más natural y directa. Todo esto, en cuanto a la
técnica y al estilo. Pero lo esencial de Mallea tiene que estribar en el contenido, en la transformación del mundo imaginado por él en el mundo percibido por los lectores. En esto, Mallea ha acertado muy bien, proporcionándonos vívidas muestras de los llamados "estados de alma" que son la clave
de su narrativa.
Apropiadamente, el primer relato, "Violencia", entra plenamente en el
seno de la familia Ribas, con sus conflictos, sus angustias, sus rarezas. Como
narrador, Adhemar es omnipresente, sagaz conocedor e intérprete de las emociones sentidas por los personajes. Pero no narra objetivamente, sino de Ja
manera más personal posible, como si tuviera tanto interés en la materia
narrada como los propios participantes de la acción. Adhemar es un joven
de veinticinco años, sensible, trabajador, buen hijo y generoso hermano, sin
otra pretensión que vivir honradamente su vida de escritor. La primera parte
del primer relato, en que Adhemar discurre casi en forma de monólogo sobre
el carácter y las peculiaridades de su familia, es digna de antología humana
y perspicaz. La narración un tanto desorientada de las primeras páginas de
repente toma una dirección muy precisa, aJ tratarse del hermano Nicanor,
por quien siente Adhemar una especial simpatía y amor. Creación nada novedosa en el repertorio malleano, Nicanor muestra el mismo mutismo, aspereza, retraimiento e incapacidad de darse que tantos otros personajes, como
314

Solves de La ciudad junto al río inmóvil o Chaves de la novela que lleva su
nombre. Lo distinto en el caso de Nicanor es que percibimos su carácter a
través de la angustia que le causa a Adhemar. La conducta del taciturno Je
preocupa tanto a su hermano que las ocasiones en que Nicanor juega al ajedrez con su padre le ofrecen gran consuelo a Adhemar, pues por Jo menos se
evidencia alguna forma de comunicación. Para Adhemar, el extremado ensimismamiento de Nicanor disimula una tirantez emocional que puede reventar en cualquier momento, en cualquier forma. Sus recelos no carecen de
fundamento, pues un buen día Nicanor intenta violar a la hija de los Rinaldi, una de las más ricas familias en Palo Alto, adonde los hermanos Ribas
van de tiempo en tiempo. Lo inevitable ocurrió, no precisamente en la forma
presagiada por Adhernar, sino en su violencia incontrolada. Y dado su gran
afecto por su hermano, Adhemar hace todo lo posible por proteger a Nicanor de la furiosa muchedumbre y hasta justifica su terrible atentado. Dice
Adhemar: "Recuerdo que yo trataba de aquietarlo, de despreocuparlo. En
la siguiente fonda le decía que yo me lo imaginaba todo: que había sido
provocado por la señorita de Rinaldi -tan camal y lascivamente lánguida
en su escotada blusa de encaje- y que él, excitado, se había dejado llevar
por sus instintos en la tarde de sofoco e infierno, después de la larga incubación secreta de su pasión triste y ardiente".2 Lo triste y penoso para Adhemar es que Nicanor, reconcentrado hostilmente en su duro mutismo, ni siquiera se digna ofrecerle una explicación, tratar de redimirse, contestar a las
exhortaciones de su hermano para que se desahogue. Y precisamente esta
desconfianza y distanciamiento emocional de Nicanor es lo que más le aflige
a Adhemar. El hecho de que Nicanor, en momentos de mayor trance, rechace la comunicación fraternal, representa para Adhemar la más personal derrota.
La primera narración menciona de paso a un tal Capitán Vargas, cuyo
retrato cuelga ufano sobre el escritorio del padre de Adhemar. Tío abuelo
de la madre de Adhemar, el Capitán es el centro de interés del segundo
cuento, "La derrota sobre Vargas", más bien una anécdota sobre un combate que sostuvo contra unos secuaces del General Facundo Quiroga en la
época de Rosas a mediados del siglo pasado. Esta hazaña militar se la relató
a Adhemar una de sus parientes, Misia Remedios, la que a su vez se la
había oído a otro pariente, pues pasó de generación a generación a modo
de leyenda. El Capitán, durante una pausa en su lucha contra los montoneros, vivía en una destartalada cabaña con su mujer y su hijito de dos años.
Raras veces Mallea se remonta al pasado histórico en busca de materiales
para su ficción; lo hace aquí con buen efecto, ensanchando el mundo des• lbid., pág. 53.

315

�crito por Adhemar y subrayando ciertos estados emocionales de la venerada
figura del Capitán Vargas. Sucedió que el caudillo federalista Quiroga le
infirió al General Lamadrid lo que aparentemente fue una herida mortal.
Estando cerca, Vargas divisó que una familia recogía a Lamadrid. El Capitán esperó a que Lamadrid recuperara su salud para llevar "la noticia de
que el General vivía aún y sólo había dejado en el tala su espectro y su
derrota".ª Pero luego Vargas tuvo que afrontar la venganza de los hombres
de Quiroga, sobre todo de un tal Verdaguer, el más sanguinario y cruel. El
Capitán aguardaba la vuelta de los montoneros, y es esta espera, esta angustia de espera, la que forma el principal elemento emotivo del resto del
relato. La penosa espera agobiaba al Capitán, pero bien sabía que no se le
presentaba otro recurso. El dolor de esperar, de esperar algo temido, algo
fuera de nuestro poder, está presentado aquí con mucha sensibilidad y fuerza
verbal. Llegaron los montoneros, empezaba la lucha, cuatro hombres contra
un solo Capitán. La relación pormenorizada de la escaramuza es un tipo de
narración no intentado muchas veces antes por Mallea; y sale triunfante,
con unas páginas llenas de viveza e interés que mantienen en vilo al más
inatento lector.
La victoria fue de Vargas, pero en la terrible lucha murieron su esposa y
su hijo. La victoria militar, pues, se convirtió en derrota personal, y Vargas
no podía menos de sentirse culpable de la muerte de sus seres queridos por
haberles dejado solos mientras iba a la batalla. En otro relato llamado "Agrio,
el remordimiento", se vuelve a percibir la angustia del Capitán, esta vez la
angustia hecha pesadilla por el pasar de cuarenta años. Vargas se ha vuelto
un viejo resentido y solitario, deprimido su espíritu, su visión del mundo
sólo una mirada a un pasado lleno de tristes recuerdos. Lo que le atormenta
es la polaridad de su propia conciencia: se siente valiente guerrero y al
mismo tiempo le remuerde el no haber salvado a su familia. Mucho del relato es efectivamente la transcripción verbal de los sentimientos de Vargas a
medida que pasa revista a su vida; una forma de monólogo interior de un
enloquecido, de un hombre "a solas consigo mismo y con su suerte".4 En su
desvarío el Capitán se dirige a su difunta esposa, como para captar de nuevo
aquellos días en el rancho, y le dice con voz protectora: "Nadie te tocará",
o "Nadie te llevará". Y estas palabras se quedan como un eco profético en
los labios del desdichado militar.
El padre de Adhemar, que sutilmente se impone a toda la familia, llega
a ser un importante centro de interés en tres relatos de la colección. Al señor Ribas se le reconoce como generoso y atento jefe de familia, infatigable
• lbid., pág. 56.
' lbid., pág. 120.

316

trabajador en la "Administración", y sobre todq como marido dedicado en
extremo a su esposa Luisa. Al fallecer ella, parece que el marido perdió su
razón de vivir, quedando espiritualmente destruido. En uno de los relatos,
"Corto es febrero", aparece el padre en sus años mozos, en la época en que
fue enviado a la bulliciosa capital para conocer el mundo. Huraño, callado,
ingenuo, se sentía disminuido en Buenos Aires, se hallaba desorientado y
pronto anheló regresar a la seguridad de su propia comarca. Comenta Mallea:
"Extrañaba la inmensidad y el aire libre, la costumbre de errar por la orilla
del arroyo, la posibilidad de ver el horizonte y de poseer un cielo vasto, alto
e ininterrumpido".5 Personaje muy malleano, Ribas trabajaba mejor a solas, sin contacto personal, dentro de su propio silencio y reserva. En una
serie de rápidos episodios, Mallea presenta el inocente despertar amoroso del
joven Ribas, que terminará en su idílico matrimonio con Luisa. Temáticamente, eJ relato recuerda mucho las primeras narraciones de Mallea en Cuentos para una inglesa desesperada (1926), en el sentido de que la vida se
revela a la juventud como algo ignota, misteriosa, como escuela de aprendizaje.
En "El olvido sobre Padre" se percibe lúcidamente la íntima relación entre el padre y el hijo Adhemar. La madre murió cuando Adhemar tenía
diez años; y eJ relato es un recuento de cómo el padre trasmitió su enorme
sufrimiento a toda la familia a Jo largo de los años. La felicidad y la comprehensión entre los padres de Adhemar eran insuperables, y el hijo se deleitaba en este lazo espiritual. Por mucho tiempo después de la desaparición
de su esposa, el padre hablaba poco de ella. Luego, empañada la imagen de
ella por los años, empezó a rememorar para captarla viva otra vez. En efecto, la reminiscencia es el elemento principal de la narración; es una emoción y un estado de alma que Mallea logra hacernos sentir profundamente.
"Yo conocía cuando (Padre) se estaba acordaqdo", dice Adhemar, para
sugerir la comunión entre padre e hijo. Con una memoria prodigiosa, el
padre relataba a sus hijos mil cosas íntimas de su matrimonio, haciendo viva
a la madre aun en la muerte. Con las reminiscencias y la evocación de su
vida pasada, Ribas se sentía curiosamente reposado, tranquilo. Pero el contento se tornaba frustración a medida que recordaba cada día menos de su
esposa en lo que se refería a lo material y lo concreto. Se entremezclan las
emociones del padre y el hijo al narrar éste lo siguiente:
Refuté esa idea. Afirmé que no podía ser así, pues cada noche nos contaba algo de ella como siempre, algo nuevo, distinto. 'No -dijo-. Es
como si día a día se me fuera desvaneciendo el pasado, como si el pa• lbid., pág. 76.

317

�sado existiera cada vez. menos, en sus formas humanas y en sus formas
episódicas'. Pensó y agregó: 'Ya casi no puedo llegar a acordarme de
lo que hemos vivido con Luisa. Cada día desaparece un pedazo más de
todo aquello. A solas, me esfuerzo aquí por recordarlo, y no encuentro
más que más borra, más niebla, más vacía".6

Al padre le falta un sentido de identidad con un pasado que pueda serle
significativo. Su poder de recordación degenera hasta caer en un estado de
olvido que le deprime más. Mallea exagera el caso, pero el lector lo acepta
como tal. Para renovar Ja memoria de su esposa, Ribas se marcha a Buenos
Aires, donde había pasado mucho tiempo años atrás. Busca el rejuvenecimiento para recordar, procura el silencio y el aislamiento; trata de "retroceder en su vida". De manera que vuelve a vivir su vida de hace treinta años,
caminando, pensando, meditando, tratando de recoger la quintaesencia de
su ser. Pero en balde, pues su mente no logra captar más que "lo puramente
exterior o accidental de la vida y no lo substancial e interior de la memoria".7
Fracasada su permanencia en Ja capital, Ribas vuelve a su pueblo y se retira
cada vez más en sí mismo, como un característico tipo malleano. Queda
destrozado emocionalmente, sin ninguna vinculación con la vida exterior.
Efectivamente, y esto es el mensaje de Mallea, a Ribas se le apagó la vida
precisamente porque se le fue la memoria, que representaba el elemento más
importante de su existencia.
Otro relato en que el estado emocional del padre se entrevera con el del
hijo Adhemar se titula "Gloria". Versa sobre los últimos años de la vida del
padre, a partir del día en que anuncia que se dirige, por última vez, a su
trabajo. Cuando Adhemar lo lleva a su despacho, recuerda cómo su padre
solía llevar a Nicanor como un pájaro indefenso y dócil. Luego, Adhemar
nota una extraña similitud entre el silencio habitual de Nicanor y el silencio
impuesto sobre su padre como consecuencia de su viudez. En este cuento,
también, la reminiscencia figura como eficaz técnica artística: en casa, aquel
mismo día, cuando Adhemar acompaña a su padre a su escritorio, le viene
a la memoria una lúcida impresión del cuarto colonial, "con el retrato del
tío abuelo Vargas, la gran mesa, la bola de cristal, los secantes, la prensa
para copiar, las lapiceras manchadas de tinta que nosotros habíamos usado
para dibujar cuando aún no sabíamos escribir. Y sobre esa alfombra tan
vieja había jugado yo a los soldados, con palitos, cuando mamá vivía y yo
sentía su querido paso andar al lado mío".R En "Gloria" se renueva el mismo
• lbid., págs. 157-158.
• lbid., pág. 163.
' 1 bid., pág. 207.

318

• tem~- ya explorado en "Agrio, el remordimiento", de que al padre se le
debilita el poder de recordar. Se encuentra enfermo, pero no orgánicamente.
Para manifestar su extrañeza, Mallea crea una situación casi macabra. El
padre hace un viaje especial a Palo Alto para comprarse un nuevo traje, aparentemente en espera de una visita de despedida de su jefe. Es un traje elegante, mucho más elegante de lo que suele llevar. El director nunca acude
a la cita, ni lo aguarda el padre, pues ha comprado el traje para esperar
la visita de su difunta mujer Luisa, para recibirla en su ropa de ceremonia.
Anda por la casa en este costoso traje como un demente. Ante esta revelación de su padre, Adhemar queda paralizado, amedrentado, en la misma
actitud que tenía cuando, de niño, le sobrecogía el temor de ser reprendido.
El reverso de la moneda ya se muestra, pues ahora es el hijo Adhemar quien
quiere entretener al trastornado padre con cuentos y anécdotas. Pero el padre
rehusa escuchar y su desatención le recuerda a Adhemar su propia falta de
interés en los relatos que su padre le solía contar, sentado entre sus piernas.
Adhemar advierte cada vez más que el único deseo de su padre es juntarse
en la tumba con su esposa, a tal extremo que ya no se comunica con nadie.
La muerte viene como consuelo y, a petición suya, le entierran con el mismo
traje elegante. A pocas horas de fallecer, la cara triste y dura del padre se
vuelve feliz y blanda, ya que la muerte le reúne con su mujer. Y Mallea
concluye este cuento de alto vuelo imaginativo con estas palabras: "Ahora
{el padre) lo recordaba todo. Ahora él era la Memoria". 9

•

Cuento débil, si no insípido, es el titulado "El santo engañado", que trata
del tío abuelo de Adhemar y varios sucesos en su vida relacionados con unas
promesas hechas a un santo. Es tal vez el relato menos significativo de la
colección, no por apartarse de la acostumbrada temática malleana, sino porque el asunto mismo no llega a penetrar en la mente del lector como cosa
cómica, seria, ni mezcla de Jas dos; ni siquiera como agradable narración
anecdótica sobre este pariente llamado Lorenzo Smith. Éste, que tiene veinte
años al empezar la historia, vive en una ciudad de la provincia de Cuyo,
donde tiene un lucrativo negocio de paños. Es emprendedor, generoso, de
buenas maneras, un buen partido para cualquier muchacha. Va a misa, reza,
pero carece de verdadera fe religiosa. Luego, ocurre el momento decisivo de
su vida: a poco de enterarse de que padece una grave enfermedad, entra en
una iglesia y hace la promesa al santo de su devoción de que construirá una
capilla en su honor si recupera la salud. Se cura, pero sigue aplazando día
tras día el cumplimiento de su palabra, pretextando falta de fondos. En
este punto Mallea cambia el rumbo del cuento para adentrarse en la vida
amorosa de Lorenzo. Susana Oropéndolas, orgullosa, caprichosa y dominante,
' lbid., pág. 223.

319

�atrae la atenci6n de Lorenzo. Pero el padre de ella, snob y mal educado, pone
metas más altas para su hija que el matrimonio con un tendero, por próspero que sea. Cuanto más desdeñosa se muestra la arrogante muchacha,
tanto más se enamora Lorenzo, hasta que por fin éste recurre otra vez a su
santo para que le saque del apuro. A trueque de la intercesi6n del santo en
favor del matrimonio, Lorenzo se compromete a hacer "un viaje a La Rioja",
arduo y singular sacrificio pese a su apariencia de nada.
Lorenzo llevaba en la mente la idea de atender uh poco a esa comarca
sobre la cual, en Cuyo, corría el sugestivo dicho popular: "Los enemigos del
alma son tres: riojano, puntano y cordovés".10 Sin entrar más en detalles
argumentales, basta con decir que se efectúa la boda, vive feliz el matrimonio, e, igual que antes, Lorenzo encuentra diversas razones para no cumplir
las promesas hechas a su santo. El desenlace del cuento reviste características del más arraigado romanticismo, pero al mismo tiempo muestra la mayor fuerza descriptiva que pueda poseer la prosa malleana, aparte de la
penetraci6n puramente psíquica. Un terremoto sacude el pueblo en momentos en que Lorenzo está fuera de su casa. Magnífica, emotiva descripci6n
de la agitaci6n, el pavor y el frenesí que sobrecogen al pueblo. Se le ocurre
a Lorenzo volver a solicitar la ayuda de su santo para que salve su vida y
la de su esposa. La iglesia resulta dañada, pero Lorenzo entra y busca en
vano su adorado santo, que fue trasladado a otro templo. Como un energúmeno, corre a donde espera encontrarlo, y parece divisar una imagen que
supone sea la de su santo cuando de repente le cae encima una viga de la
iglesia y queda exánime. Punto ir6nico del cuento: parece que al caerse la
viga, dio en la mano de un santo, lo cual la desvi6 e impidi6 que viniera
directamente sobre la cabeza de Lorenzo.
El único relato en que Adhemar figura directamente como principal personaje es "La envidia sobre la acera". Si en los otros cuentos llegamos a
comprenderle por medio de la acci6n mutua entre él y sus parientes, en éste
su propio conflicto interior suministra la materia narrativa. El mérito del
relato se debe al profundo análisis del íntimo dolor de Adhemar. A la saz6n, éste se encuentra en Buenos Aires para rendir un examen en un curso
que tomó por correspondencia. Sale aprobado y se queda unos días más en
una casa de pensi6n antes de regresar. Con su nuevo diploma, Adhemar se
siente menos atado al restringido ambiente rural de su familia; se le ha ensanchado el mundo. Ingenuamente, se cree buen escritor por haber ganado
excelentes calificaciones en todos los informes. Es tímido, reservado, sin experiencia, pasando revista a la agitada Buenos Aires con un complejo de inferioridad. ''Se me ocurría", dice Adhemar, "que yo era como un aspirante;
10

320

lbid., págs. 179-180.

•

y que los demás eran veteranos en las ciencias de la vida o en las manifestaciones del espíritu".11 Este sentido de humildad, de auto-desvaloraci6n, se
debe en parte al ambiente restrictivo en que se ha criado. No estando dotado
de fa_cilidad verbal y sintiendo la necesidad de expresar sus pensamientos y
emOC1ones en alguna forma, se pone a escribir. Por las tardes Adhemar se
dirige al bar del señor Praxíteles, y allí empieza a palpar 1~ espinas del
mundo real. Adhemar tiene ansiedad por participar activamente en las charlas y discusiones, pero su hurañez y falta de confianza en sí mismo se lo impiden. Aunque teme ponerse en ridículo o ser considerado un necio una vez
~e le ocurre ~ontar a sus contertulianos c6mo sus profesores le elo~iaron sus
m~ormes escritos, sobre todo por el muy logrado estilo. Cosa un poco juvenil
e mmodesta, pero lo más espontáneo que pueda salir de su boca en aquel
momento. Sus palabras las reciben mal, con desaire y aún con desprecio, y
tres del grupo profieren un sarcástico "¡ Ajá!" Jamás ha sentido tanta humillaci6n, ni puede creer que sus inocentes palabras hayan dado motivo a
tan negativa reacci6n. Pero este rechazo no apaga su entusiasmo de hablar
Y sigue contando al grupo infinidad de cosas. Y, en efecto, todo el resto del
cuento contiene sus frustrados esfuerzos por superar el antagonismo del grupo. De sus historias de caballos, todos se ríen· de su vida en el Sur se mofan•
'
episodios relacionados con su padre reciben' acogida poco favorable;
y el'
recuento de las aventuras del Capitán Vargas poco les interesa. Tras estas
ofensas no puede más Adhemar y se calla, no deseando descubrirse, desnudarse ante un grupo tan hostil. Adhemar sigue visitando el bar y charlando
con las mismas personas, pero nunca más se refiere a sí mismo· antes bien
'
habla de mil cosas insignificantes e impersonales, o simplemente aprueba
mecánicamente todo cuanto le dicen. En otras palabras, Adhemar, ahora resentido y más cohibido que antes, empieza a sufrir el mismo mutismo emocional que su hermano Nicanor. Lo que quiere mostrar Mallea es que el
retraimiento y la taciturnidad obedecen a bien definidos antecedentes. Deprimido, desalentado, Adhemar sale de Buenos Aires impaciente por regresar
a su propio ambiente provinciano del Sur.
Por el tema y la ejecución narrativa, La noche sobre Hécuba se asemeja
mucho a los cuentos de La ciudad junto al río inmóvil o La sala de espera.
Figura entre los mejores de La barca de hielo, debido en gran medida a la
acertada penetración en la psique de la protagonista, que puede ser el prototipo de la mujer fría, dura y encerrada que Mallea retrata con tanta frecuencia. La historia de Misia Hécuba se narra en varias etapas bien definidas.
Primero, Mallea define el carácter adusto y hostil de Hécuba, haciendo hincapié en el respeto y la autoridad que les impone a todos. Aún niña, era
" !bid., pág. 197.

321
H21

�rígida en sus acciones, disciplinada en exceso. Se cree superior a los demás
y desdeña lo vulgar y lo mediocre. Hace huír a todo pretendiente atraído
por cierto donaire físico y majestuosidad del gesto. Mas un tal Elíseo Nara,
hombre generoso y aparentemente dócil, se resigna a tolerar la agrura de
Hécuba y se casa con ella. Por su parte, ésta entra en la uni6n conyugal sin
asomo de amor, ni siquiera afecto, sólo "por resoluci6n y deber". El casamiento conviene a los dos, dominadora ella en cada situaci6n y dispuesto él
a aceptar la respetuosa pero poco natural relaci6n con su esposa. Lo que
Hécuba admira más en Elíseo es "su correcci6n, su estrictez hacia sí mismo
y dulzura y respeto hacia ella".12 Ponen su nido en los suburbios, pero marido y mujer duermen en distintas partes de la casa, en dos alas separadas,
un arreglo muy de acuerdo con la falta de verdadera comunicaci6n entre
ellos. Pero la tranquilidad interior de Hécuba, después de muchos años de
estéril matrimonio, de repente entra en aguas borrascosas, pues ella se enamora de otro hombre y por poco sucumbe a la tentación. Por vez primera,
Hécuba siente el calor y el consuelo del amor, pero su orgullo y un irónico
sentido de dedicación marital le impide entregarse físicamente a Reipur. Pero
más que nada, Hécuba resiste por querer mostrarse dueña de sí misma, cualidad que sintetiza la esencia de su carácter. Con la muerte de Elíseo, la historia de Hécuba entra en otro período, el más significativo tal vez para entenderla en lo más íntimo. Hécuba halla, entre los papeles de Elíseo, un
paquete de cartas de amor escritas por una tal Marcela, quien parece haber
tenido relaciones ilícitas con él. La viuda no puede sofocar la tentaci6n de
leerlas; revelan a una mujer ardiente, altruista, afable, de carácter diametralmente opuesto al de Hécuba. Estas cartas representan a Elíseo como una
persona del todo distinta de la que Hécuba cree haber conocido. El que fue
para Hécuba hombre más bien manso y sereno, aparece pintado en las cartas
como "ferviente y apasionado, celoso y colérico, exigente y arbitrario, despótico de pasión viva, capaz de entusiasmos frenéticos y caricias sabias y
susurradas. Aquel hombre que Hécuba había conocido modesto y mesurado
aparecía como un arrebatado sin límites".13 A Hécuba le enfurece el hecho
de que su marido le presentara, durante largos años de matrimonio, una
naturaleza poco genuina. Lo que le trastorna más a Hécuba es el presentimiento de que su propio pudor, su alejamiento emocional, y sobre todo su
tenaz altanería fueran los factores determinantes en el rígido comportamiento
de Elíseo. Colérica, deseando enterrar la memoria de su esposo, manda levantar una pared "desde el vestíbulo hasta el último cuarto del ala derecha
de la casa".u Cuando los obreros no siguen exactamente sus instrucciones

y Hécuba tiene que hacer tapiar una puerta, se pone hecha una furia. Y
el cuento termina con una nota de fina ironía, pues al gritar a los obreros
ella muestra la misma ira y el fuego interior que exhibía el día en que rehus6
darse físicamente a Reipur. Tal vez las únicas ocasiones en que Hécuba se
dej6 salir de su propio encierro emocional.
Para concluir: Por Jo expuesto en las páginas anteriores, se ve que Mallea
busca fortalecer su imagen literaria con una serie de relatos parecidos a los
que le han dado gran renombre. No busca la novedad del fondo narrativo,
pero sí otros ángulos de perspectiva para calar en el espíritu humano. A
Mallea no le hace falta hacer acto de presencia literaria cada año; su reputación ha superado esta formalidad. El que haya buscado otra salida más
para su rica invención novelesca, sin desviarse mucho de su camino ya muchas veces pisado, indica su intensa vocación literaria y su incontenible sed
de comprender al complejo y contradictorio hombre del siglo veinte.

,.. !bid., pág. 128.
!bid., pág. 144.
,. !bid., pág. 146.
11

322

323

,

�DOBLE RETRATO VIVO DE DON ALFONSO EL BUENO
(Excursión en el Arte de la Memoria
en Alfonso Reyes)
JAMES Wn.us RoBB
The George Washington University
Washington, D. C., USA

I
BAJO ESTE SUGERENTE TÍTULO como punto de partida y probable punto de
llegada, pensamos acercarnos al retrato íntimo de Don Alfonso Reyes a través del -y en función del- retrato vivo de su padre el General Bernardo
Reyes, trazado por el hijo. Al mismo tiempo tenemos en mente reexplorar
un tema de estilística literaria que nos viene atrayendo desde lejos: la cuestión del secreto de la magia de Alfonso Reyes como artista del relato autobiográfico, o sea como memorialista literario.
Bajo el concepto de "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido", hemos creído
en una ocasión anterior 1 vislumbrar tres o cuatro factores que parecen confluir en los relatos autobiográficos alfonsinos para producir una impresión
de casi insólita "intensidad de la experiencia directamente vivida y transmitida artísticamente" a su lector: " ( 1) Lo vivido, evocado a través de (2)
la lejanía (en el tiempo y/o espacio) por (3) la nostalgia (emoción lírica)".
Y hemos observado que con cierta frecuencia "tiende a intensificar el proceso", como un agente catalítico en una reacción química, "la actuación
de (4) un estímulo mnemónico específico", de cierta intensidad sensorial
o emocional: como el recibo de una carta de Julio Torri que pone en marcha la recreación mental por Reyes de los sucesos del relato El testimonio
1
V. "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido (en torno a un juicio de Amado Alonso) ", La Palabra y el Hombre, Xalapa, Veracruz, No. 42 (abril-junio 1967), pp. 319337, de donde se citan las palabras entrecomilladas t¡ue aquí siguen.

325

�de Juan Peña; o el estímulo artístico-sensorial del marfil labrado en el ensayo La caída, o de una máscara indígena en su Metafísica de la máscara,

que ponen en marcha series de meditaciones, de evocaciones y de reminiscencias o asociaciones mentales, así como la galletica mojada en la taza de
te perfumado por Marce! Proust.
Ahora bien, deseamos recoger los hilos correspondientes a estos elementos
en la evocación del General Bernardo Reyes realizada por su hijo Alfonso
en su Oración del 9 de febrero, luego tratar de ver qué otros elementos complementarios entran a formar parte de la intensidad de ésta su más intensa
reminiscencia autobiográfica.
La Oración del 9 de febrero reúne las cuatro características enumeradas
como propicias para la máxima intensidad de la evocación del recuerdo:
( 1) Lo vivido directamente por el autor, Don Alfonso: la vida y presencia
de su padre Bernardo Reyes, la convivencia desde cerca y desde lejos del
hijo con el padre, y el golpe traumático de la trágica muerte del General
Bernardo Reyes ocurrida en la capital mexicana delante del Palacio Nacional en la fatídica fecha del 9 de febrero de 1913, presenciada desde cerca
por su hijo. (2) Esta experiencia vivida está evocada a través de la lejanía
(tanto en el tiempo como en el espacio), pues el hijo Don Alfonso cristaliza esta recordación desde Buenos Aires en el otro hemisferio, y a una distancia en el tiempo de 17 años justos de la trágica muerte, a partir del
aniversario exacto de ese suceso, 9 de febrero de 1930, prolongando su elaboración hasta el 20 de agosto de 1930, "el día en que había /el Gral. Reyes/
de cumplir sus ochenta años", como nos avisa Don Alfonso al final de su
manuscrito. Para el lector de esta memoria finalmente publicada en volumen, se hubo de prolongar aún más el distanciamiento en el tiempo hasta su
recepción definitiva a partir de 1963, cuando póstumamente salió publicada
por la iniciativa de Doña Manuela la viuda de Don Alfonso Reyes, más de
tres años después del deceso de éste (suceso cuyo décimo aniversario conmemoramos en este año de 1969)- o sea a una distancia temporal de 33 años
más, y un lapso de tiempo total de 50 año~ de los s~cesos origin~mente ~vidas. De modo que cuando aparece publicada, abierta a los OJOS del publico lector, la Oración del 9 de febrero, aparece como publicación doblemente póstuma que ha atravesado dos vidas y dos muertes para llegar a
nosotros en calidad de doble vivencia íntima, milagrosamente recreada para
la eternidad por la pluma de Don Alfonso Reyes.
(3) Esta vivencia es evocada a cierta distancia en el tiempo y en el espacio por la emoción lírica de la nostalgia. No sólo esta emoción íntima de
nostalgia por la presencia de su padre ha prestado una fuerza especialmente
intensa a este recuerdo, sino que se ha reforzado aún más su intensidad en
la lucha interior, subconsciente: la lucha entre la necesidad íntima de dar

expresión, dar salida, dar catarsis a esta nostalgia y a este recuerdo íntimo,
y la reticencia o sentido de recato o pudor connatural en Don Alfonso Reyes
que parecía decirle que más bien debía guardar para sí y no gritar al mundo
la emoción íntima de la identidad espiritual que sentía con la persona de
su padre, quien, habiendo muerto en quijotesco gesto de golpe de estado,
había quedado para la historia de México como figura controvertible y controvertida envuelta en las ambiguas gasas de los rencores políticos de una
nación. Ésta lucha oculta con la nostalgia, entre recato y necesidad de catarsis por el recuerdo de su padre, parece que siguió obsesionando a Don
Alfonso a través de su vida. Así la vemos tomar la forma de una serie de
salidas ora potencialmente explosivas, ora más bien veladas y contenidas,
por e~resarse en forma literaria; pues para Do~ Alfonso la e~res~~n li~eraria mediante el uso de la pluma era consustancial como su resp1racion diaria como a menudo él mismo nos lo ha dicho: "Escribo conforme voy vi'
.
viendo.
Escribo como parte de mi economía natural. . . ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando
traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el
lenguaje ... " 2
Así la expresión literaria en Alfonso Reyes resulta como transferencia directa de una vivencia profunda. Y así esta vivencia del recuerdo de su padre tenía que encontrar su salida por la pluma, pero al mismo tiempo sin
traicionar el recato innato en Don Alfonso: su deseo de guardar para sí la
emoción más íntima y de distanciarse de los odios, resentimientos y rencores
políticos dirigidos hacia su padre. La primera salida viene en forma totalmente disfrazada, disfrazada en el mito helénico de lfigenia cruel, y aún
así elaborado a diez años de distancia en el tiempo ( 1923) del suceso traumático de la muerte de su padre ( y publicado en Madrid en 1924) . Aquí
alcanza a través del mito, a través del símbolo - sin mencionar siquiera el
nombre de su padre, sin aludir a él ni a su patria mexicana- la catarsis literaria del trauma de la pérdida de su padre, la tragedia de su padre como
héroe incomprendido y su propio alejamiento de la querida patria relacionado íntimamente con este trauma producido por la tragedia de su padre.
Seis años después, desde Buenos Aires, Don Alfonso en otro 9 de febr~ro recuerda el 9 de febrero del suceso trágico de 1913, toma pluma en ristre Y
consagra al papel en forma más directa su emocion_ante ~ecorda~ión más íntima: pero se lo guarda para sí, se guard: sus cuart~llas sm pu~licarlas, ~asta
que después de su propia muerte, 33 anos despues, las publica por el su
querida viuda Doña Manuela. Luego, en Río de Janeiro, en 1932, elabora
•- A. R eyes, "Fragmentos del arte poética", Ancorajes, México: Tezontle, 1951, pp.
19-20.

327

326

�un poemita de recordación del día fatídico, 9 de febrero de 1913 titula el
poema, y sólo lo publica en libro 14 años después, en La vega y el soto, México, 1946. En este poema revela algo de esta íntima interiorización de la
presencia de su padre, "Y si seguí viviendo desde entonces /es porque en mí
te llevo, en mí te salvo". (OC X, p. 147) -percepción que encontraremos
ampliada en la Oración del 9 de febrero póstumamente publicada-. Siguen
tres poemas sucesivamente distanciados en el tiempo que evocan la presencia
de su padre Bernardo Reyes: Los caballos, escrito en Río de Janeiro en 1934,
sólo publicado en las Obras completas, Tomo X, de 1959, alude a Don Bernardo entre sus recuerdos de niñez. Villa de Unión, publicado en México
en 1940, recuerda la gallarda presencia de su padre en un temprano triunfo militar. Finalmente, De mi padre, soneto de la primera y segunda versiones de Homero en Cuernavaca, publicado en México en 1948 y 1951 respectivamente, en donde surge la visión del prócer Bernardo Reyes entre las
lecturas homéricas del hijo. Aquí, Don Alfonso en su epistolario con María
Rosa Lida (hablando de este mismo soneto en su primera y segunda versiones) hace la siguiente observación que precisamente expresa su sentido
de recato frente a las emociones personales, específicamente las que se refieren al cariño familiar y al amor patriótico:
Notaría usted que en general paso una esponja dondequiera que el
tono se me había vuelto algo declamatorio. Observe usted la transformación del soneto a mi padre. Pues a los padres y a la patria hay que
amarlos, pero no hay que contarlo a todas horas como lo hacemos los
patriotas mexicanos, que abusamos del sentimiento nacional hasta para
anunciar una purga por la radio.ª

Y al ponerse Don Alfonso a elaborar en prosa sus memorias formales, los
dos únicos tomos que logran publicarse: Parentalia de 1954 y 1959, y Albores
(terminado en 1959, publicado póstumamente en 1960), respiran con la
presencia de Bernardo Reyes que domina en la evocación de sus orígenes
familiares y su infancia. Pero sólo en el poemita 9 de febrero de 1913 (publicado en 1946) y sobre todo en la emocionante memoria en prosa Oración
del 9 de febrero ( que Don Alfonso guardó escondido hasta después de su
propio deceso) se enfoca en la llaga sensible del trágico fin de Don Bernardo.
(4) Ahora, volviendo a nuestro esquema literario original, en la Oración
i V. "Grata compañía: una sabrosa charla erudita de María Rosa con Don Alfonso", Humánitas, Monterrey, IX (1968) , pp. 237-238.
La edición citada de la Oraci6n del 9 de febrero de Allonso Reyes de México: Ediciones Era, 1963.

328

del 9 de febrero también desempeña su papel de agente catalítico para desencadenar en forma aún intensificada la reacción química casi explosiva, el
factor del estímulo mnemónico específico, de cierto carácter sensorial o emocional. Sólo que aquí es una especie de estímulo o forma de obsesión casi
constante, pero que se renueva y es soltado definitivamente por el estímulo
mnemónico visual y cronoconceptual del calendario, o de la fecha que marca el aniversario del día fatídico del 9 de febrero de 1913, prolongado hasta
la fecha del 80 aniversario del nacimiento de Bernardo Reyes. (Incidentalmente, observamos en 1969 el 80 aniversario del nacimiento de Don Alfonso).
En el caso del soneto De mi padre, sirve de tal estímulo mnemónico la
relectura de Homero, donde encuentra el recuerdo de su padre en los héroes Aquiles y Odiseo:
Navegando la Jlíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera (OC X, p. 418).

Y, en el mismo poema, vemos cómo la frecuentación intelectual por Don
Alfonso de los espíritus de otros héroes del pasado histórico y legendario a
menudo le sirve así de estímulo asociativo para que reviva en su memona
la presencia de Don Bernardo; pues, así dice:
De Alejandro y de César y de otros capitanes ilustres por las armas y,
a veces, la prudencia, yo encontraba en mi padre como una vaga herencia, aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mío Cid consagré mis afanes para volcar en prosa sus
versos y su esencia: la sombra de mi padre, rondadora presencia, era
Rodrigo en bulto, palabras y ademanes (loe. cit.).

11

Así la configuración típica de elementos
encadenar en Don Alfonso la recreación de
Pero también en su Parentalia: primer libro
claves adicionales a la intensidad con que

que suelen confluir para desuna vivencia por la memoria.
de recuerdos descubrimos unas
funciona la memoria en esta

mente lúcida:
Los antiguos hablan mucho del Leteo, río infernal del olvido. Pero

329

�¿y el ~~rrente de la memoria? Quien se deja impregnar por sus aguas
parad~iacas f~rece bañarse en sí mismo y sale siempre recuperado. Esta

a~l~cton /urificadora debie:a practicarse metódicamente como un ejercicio espmt~al. Acaso la vida tenga por fi"¼ inmediato el crear un pozo
de recordaciones (Parentalia, México: Tezontle, 1959, p. 66) .
Es decir, ~ue la memoria, como el impulso lírico en el poeta Alfonso Reyes, es también un fluencia continua que fluye como un río caudaloso un
chorro ~~roo de ~as medicinales, bálsamo purificador y terapéutico, en' que
e~ cuestion de banar el espíritu para refrescarlo y renovarlo. La memoria
srrv~. a la vez para recrear realidades subjetivas y para curar, restaurar,
purificar, acercar el alma al paraíso que es vida nueva. y la vida nueva se
nutre . de record~~iones de la vida pasada, que son verdaderas recreaciones.
Esta mterpretacion nos parece también afín a la doctrina expresada por
Don Alfonso ~n su Visión de Anáhuac, cuando evoca el escenario geográfico
del valle mexicano en su dimensión histórica, comentando:

Convéngase en que la emoción histórica es parte de la vida actual
Y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un tea~
tro sin luz (OC II, p. 34) .
O sea, ~ue _la vida presente vive, se enriquece y se nutre de la vida pasada;
la memoria sirve para tender el puente, abrir los vasos comunicantes entre
pasado y presente: sirve para ir viviendo y reviviendo, renovando.
También en las ya citadas páginas de Parentalia, Don Alfonso opina:
"A veces recordar es amargo, pero nunca inútil, salvo en los trances enfermizos de la idea fija". Llama la atención a las terapéuticas oníricas inclusive
la técnica freudiana, y pasa a darnos estas indicaciones de cómo funcionaba
la palab~a en el ~ato ,entre el padre Don Bernardo Reyes y su hijo Alfonso
pa_ra ab~ir con nul estimulas las puertas de la memoria, creando y recreando
existencialmente la presencia humana viva:

sitorio de recuerdos para el futuro, que la memoria futura resucitaría para
recrear de nuevo y eternamente la presencia del padre. También nos muestra cómo funcionaba en el padre el proceso del recordar a través del platicar, y cómo visualiza el •hijo Don Alfonso la memoria en términos de
imaginería fotográfica:

Mi padre charlaba, a la siesta . . . Poco a poco, la mente parece adoptar otro clima, la sensibilidad se aguza o embota .. . ; un tenue sonambulismo ilumina nuevas avenidas del paisaje interior: la fotografía al
infrarrojo deja ver otros relieves ocultos que el rayo solar no nos entrega.
Mi padre empezó a recordar ... (Ibid., p. 71) .
Y un poco más adelante, al evocar una nueva escena Don Alfonso, se
sirve de otra imagen fotográfica que nos invita a acompañarlo en sus memorias con cierta visión entre calidoscópica y cinemática: "El cuadro disolvente se esfuma y deja lugar a otra imagen . .. " (]bid., p. 72).
¿Diremos simplemente que Don Alfonso tiene una memoria fotográfica?
Sí, pero eso y mucho más. Su siempre aguda perceptividad visual se complementa, ya lo hemos visto, con otros modos de percepción sensorial y otros
modos en que funciona en él la magia de la recordación.
Adentrándonos en el texto de la Oración del 9 de febrero, descubrimos
que el dinamismo de la evocación y recreación de la vivencia "Bernardo
Reyes" por su hijo Don Alfonso proviene y depende de los cuatro elementos
catalizadores antes enumerados, y, además, de un quinto elemento estilístico que es el de una serie de polaridades vitales que entran en juego
de contraste y vaivén y fusión paradójica, en tensión y resolución final una
con otra para en cierto modo explicar intuitivamente la personalidad de Don
Bernardo, comunicando la magia de su vivencia dentro del alma de Don

Hablando, hablando, mi padre vivía a ser quien era. Brotaba de él
aquel magnetismo que todos sintieron en su presencia . .. Y así, las sencillas charlas de la siesta cumplían el doble prodigio de devolverme ileso
a mi padre, y de poblar mi imaginación con perdurables estímulos. Todavía recurro a ellos, y cada vez me aficiono más a abrir el viejo arcón
prestigioso, aromatizado de años. Allí, si vale decirlo, siento que me
embriago de lucidez (ibid., pp. 67-68).

Alfonso.
En la Primera de las seis Secciones numeradas, ocupando 9 páginas de
las 22 totales del texto, aparece un racimo de estas polaridades, dominadas
por la polaridad capital de presencia y ausencia, acompañada de sus conceptos polares laterales íntimamente relacionados: cercanía y lejanía, presente
y pasado, vida y muerte, familia y nación, flaqueza y fuerzas (o sacrificio y
superación). La polaridad central de presencia y ausencia, con sus concomitantes de cercanía y lejanía y pasado y presente, es la que precisamente
más nos ayuda a intuir el secreto de la revitalización de la realidad por la
memoria o por la imaginación :

Así Don Alfonso nos cuenta cómo por la palabra su padre renovaba y
recreaba su presencia viva ante él y creaba para el hijo una fuente o repo-

Hace 17 años murió mi padre /-empieza Don Alfonso-./ Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir lejos de
331

330

�Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en
cortas temporadas. Bien es cierto que esos•pocos días me compensaban
de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya
vecindad lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba
más que estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir
el calor de su presencia . . . Por cierto que hasta mi curiosidad literaria
encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey,
ciudad de provincia. Yo vivía en México, la capital. El me llevaba
más de cuarenta años, y se había formado en el romanticismo tardío de
nuestra América. El era soldado y gobernante. Y o iba para literato.
Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . ..
sentían venir con recelo las novedades de la poesía, yo, de vacaciones,
en Monterrey, me encontrabd a mi padre leyendo con entusiasmo los
Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, que acababan de aparecer.
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre, y hasta
había aprendido a recorrerlo de lejos como se hojea con la mente un
libro que se conoce de memoria. Me bastaba saber que en alguna parte
de la tierra latía aquel corazón en que mi pobreza mental -mejor dicho, mi melancolía- se respaldaba y se con/ortaba. Siempre el evocarlo había sido para mí un alivio. A la hora de las mayores desesperaciones, en lo más combatido y arduo de las primeras pasiones, que me
han tocado, mi instinto acudía de tiempo en tiempo al recuerdo de mi
padre, y aquel recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.
Después -desde que mi padre muri6-, me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca . ..
-Pero ahora se me ocurre que sí, en cierto modo al menos. . . (pp.

1-3.
La polaridad presencia-ausencia sirve de marco global que abarca toda
esta primera sección, planteándose desde la primera y segunda frases del
párrafo inicial: "Su presencia real no es lo que más echo de menos ... ",
cuya reiteración inicia el vuelo final de la misma sección: "No: no es su
presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida, tan magnética, tan
dulce y tan tierna para mí. .. ", con varios vaivenes intermedios de las dos
caras de la polaridad, y de su variante de cercanía y lejanía.
Ya en el primer pasaje extenso que acabamos de citar, se presentan dos
alternancias de la oposición fundamental: "su presencia real" j"largas au-

332

sencias", "el calor de su presencia"/ "la ausencia de mi padre". Pero no
sólo eso, sino que también desde el primer planteamiento:
Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir
lejos de Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..

nos damos cuenta de una paradoja fundamental dentro de la misma idea de
presencia, o sea de una oposición polar secundaria entre presencia real y una
implícita presencia imaginaria o imaginada, es decir presencia física versus
presencia subjetiva. ¿ Cuál, a la larga, es la presencia más verdadera?: ¿Cuál
es más verdadero, el cuerpo o el espíritu? Así como el cuerpo parece necesario al individuo para la existencia de su espíritu, al menos en el plano
de esta vida terrestre que mejor conocemos; así la llamada presencia real
o presencia física ha sido necesaria como punto de partida para que exista
la presencia interiorizada por el espíritu o la imaginación : el espíritu ha
creado esta presencia subjetiva y la podrá recrear, resucitar, conservar y prolongar a través del tiempo y hasta más allá de la muerte física. Entre las
dos presencias, ¿ cuál es más verdadera? ¿ cuál es más duradera?
La paradoja de la presencia en la ausencia, o sea de la presencia inmediata
y aparente que resulta efímera, versus la "presencia ausente" que será más
duradera, la encontramos y volvemos a encontrar como imagen en la estética de Alfonso Reyes, quien ahí reconoce una afinidad con su predilecto
poeta simbolista francés, cuando dice en su elogio ensayístico a la flor, titulado Por mayo era, por mayo . .. :
Y a sabe la flor lo que la espera. Los poetas se lo han revelado mil veces. Pero hay una flor perdurable, y es la de las artes o las letras, la
que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía
el maestro Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales se hayan
marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros
y aquellos poemas en que el hombre se ha apoderado de las primaveras
del mundo. (Ancorajes, México: Tezontle, 1951).

Volviendo a nuestro pasaje inicial, vemos cómo se afirma ya la paradoja
de presencia y ausencia unidas, y va inclinándose el péndulo sucesivamente
entre los dos polos de la paradoja en sus diferentes facetas : presencia y ausencia, lejanía y cercanía geográficas (Monterrey y México), presencia real
y presencia imaginada o recreada. Luego, lejanía y cercanía en el tiempo:
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en cortas

333

�temporadas. Bien es cierto que esos pocos días me compensaban de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya vecindad
lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba más que
estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir el calor
de su presencia.

Es decir, de lejanía a cercanía en el tiempo; luego, a cercanía y lejanía
en el espacio; de ausencia a presencia y de privación a plenitud, por la
fuerza magnética de una personalidad humana cuya breve presencia o vecindad física es suficiente para irradiarse de la cercanía a la lejanía, proyectándose por el recuerdo desde la presencia a la futura ausencia, en donde
la memoria creará una nueva intensa presencia perdurable. Sigue Don Alfonso:
Por cierto que hasta mi curiosidad literaria encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey, ciudad de provincia. Yo
vivía en México, la capital. El me llevaba más de cuarenta años, y se
había formado en el romanticismo tardío de nuestra América. El era
soldado y gobernante. Yo iba para literato. Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . .. sentían venir con recelo las
novedades de la poesía, yo, de vacaciones, en Monterrey, me encontraba
a mi padre leyendo con entusiasmo los Cantos de vida y esperanza de
Rubén Darío, que acababan de aparecer.

-Aquí, dentro del vaivén entre lejanía y cercanía geográficas ("Monterrey,
ciudad de provincia" /"México, la capital"),/ se encadena y se entrelaza
una serie de otras polaridades y oposiciones interesantes: Monterrey y México, provincia y capital; "El y yo": el viejo y el joven, el padre y el hijo,
el soldado gobernador frente al joven literato incipiente. -Todo eso constituye
una misma polaridad entre las dos presencias del padre y del hijo, que podríamos titular Simpatías y Diferencias de padre e hijo, o más bien, invirtiendo el título alfonsino Simpatías y diferencias, lo diremos "diferencias y
simpatías", pues vemos escalonarse una serie de diferencias, a pesar de las
cuales existe la fundamental simpatía e identidad entre padre e hijo que
trasciende, supera y disuelve todas las diferencias:
Padre e hijo estaban separados por la distancia geográfica: "El. .. en
Monterrey,. . . Yo. . . en México". Luego, la diferencia de edad: "El me
llevaba más de cuarenta años", y pertenecía a otra generación cultural. Luego, diferencia de vocación primaria: "El era soldado y gobernante. Yo iba
para literato". -Pero ya viene una sugerencia de la casi doble vocación del
padre Bernardo Reyes, la cervantina o quijotesca dualidad de Armas y Le-

334

tras que va a constituir otra polaridad clave para entender la personalidad
de Don Bernardo y la honda identidad entre padre e hijo. Pues, a pesar
de todas esas diferencias, "Nada de eso obstaba", dice Don Alfonso. Una
nueva serie de oposiciones paradójicas lleva simplemente a la médula de
esta armonía: los hermanos de Alfonso en México, mayores que él pero jóvenes frente al padre, eran menos receptivos a las novedades literarias que él,
el viejo; los hijos, jóvenes, radicados en la capital, más cosmopolita, versus
el padre más viejo, radicado en la provincia alejada de las corrientes cosmopolitas. En contraste con el hijo menor, Alfonso, que siente mayor empatía con el padre viejo, el padre que pertenecía a la rezagada generación
romántica pero se sentía atraído con el hijo Alfonso a la poesía renovadora
de Rubén Darío el modernista. En torno a Rubén Darío, entonces; en torno a este común entusiasmo literario, gravita esta identidad de espíritu entre
el hombre de armas aficionado a las letras (Don Bernardo) y el hijo hombre
de letras total que un día será diplomático.
En el párrafo final del extenso pasaje antes citado, se reafirma y se redondea la paradoja de la presencia a través de la ausencia:
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre . .. y aquel
recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.

-una presencia confortante y consoladora, creada en el recuerdo y por el
recuerdo, independiente ya de la presencia física y capaz de trascender las
barreras de la muerte:
Después -desde que mi padre murió- me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca.

Y así venimos a dar en la paradoja de la vida y la muerte, es decir que la
muerte añade una dimensión a la vida completándola, a la vez que el calor
de una presencia humana radiante en vida, en cierto modo, por la acción
catalizadora del recuerdo, ha podido vencer la muerte.
Pasa Don Alfonso a contar una anécdota íntima, de cómo una vez, llegando a Monterrey a estar con sus familiares se dio cuenta de que esa recreación de la presencia confortante de su padre por el recuerdo desde lejos se había convertido en mecanismo, en un mecanismo tan eficaz, que aún
estando de nuevo cerca de él en un momento de indefinible tristeza, dice Don
Alfonso, "Entonces el mecanismo ya montado funcionó solo, en busca de mi
equilibrio". Y, por un momento, esto le produce desconcierto:

335

�me produjo tal desconcierto, /dice/ tan paradójica emoción de desamparo que tuve que contenerme para no llorar. Este accidente de mi corazón me hizo comprender la ventaja de no abusar de mi tesoro, y la
conveniencia -dados los hábitos ya adquiridos por mí- de tener a mi
padre lejos, como un supremo recurso, como esa arma vigilante que el
hombre de campo cuelga a su cabecera aunque prefiera no usarla
nunca ...
-Hemos llegado con Don Alfonso a una nueva paradoja relacionada con
el concepto de distancia física y psicológica. Por la acción de la memoria
y la imaginación, la lejanía geográfica se ha convertido en cercanía psicológica que ha desplazado la cercanía física.
Ahora viene Alfonso a poner el dedo en la llaga viva, comunicándonos la
sensación exacta que le causó la muerte física de su padre Don Bernardo:

De repente sobrevino la tremenda sacudida nerviosa, tanto mayor cuanto que la muerte de mi padre fue un accidente, un choque contra un
obstáculo físico, una violenta intromisión de la metralla en la vida y no
el término previsible y paulatinamente aceptado de un acabamiento biológico. Esto dio a su muerte no sé qué aire de grosería cosmogónica, de
afrenta material contra las intenciones de la creación . ..
A pesar de haber aceptado Alfonso la idea de la lejanía y hasta la ausencia física de su padre, superada por su presencia espiritualizada, la muerte
física de Don Bernardo, por su carácter explosivo de violencia -de violencia a la carne y de ofensa o ultraje al espíritu, reto a las leyes naturales
e interferencia, como dice, con las intenciones de la creación-: por todo
esto, esta muerte le hubo de caer como el choque más doliente, más atroz de
su vida. Y al mismo tiempo vemos en la muerte de su padre una dimensión
de universalidad cosmogónica.
Y surge la polaridad entre familia y nación, o padre y patria:

Mi natural dolor se hizo todavía más horrible por haber sobrevenido
aquella muerte en medio de circunstancias singularmente patéticas y sangrientas, que no sólo interesaban a una familia, sino a todo un pueblo.
Su muerte era la culminación del cuadro de horror que ofrecía entonces
toda la ciudad. Con la desaparición de mi padre, muchos, entre amigos y adversarios, sintieron que desaparecía una de las pocas voluntades
capaces, en aquel instante, de conjurar los destinos. Por las heridas de
su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años, toda la
patria.

336

De modo que el choque de la tragedia personal fue doblemente intenso
por la confluencia de la tragedia personal con la de una nación en crisis
que había de entregarse a una década de luchas sangrientas por falta tal vez
de aquel héroe que estuviera en condiciones de dar unidad a un pueblo fragmentado. Don Bernardo resulta ser una de esas figuras trágicas de la historia que tal vez hubiera podido ser el salvador de su patria. Y aquí sentimos
cómo Don Alfonso sintió con el dolor por la pérdida de su padre el dolor
por los sufrimientos de su patria. Don Bernardo así se revela como un símbolo visual de la patria que se desangra.
Y pasamos a ver cómo Don Alfonso por identidad con las heridas de su
padre casi llega a sentirse físicamente mutilado, y cómo esa mutilación y privación se expresa con una serie de cuatro símiles visuales intensamente vivaces:

Después me fui rehaciendo como pude, como se rehacen para andar
y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata; como aprenden los monjes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los
enfermos.
Sobreponiéndose poco a poco, Don Alfonso atraviesa la dualidad de la flaqueza que cede a la fuerza, del sacrificio que se vuelve superación y llega
a cfectualizarse el llamado "mecanismo" paradójico, casi milagroso, de la
ausencia que se vuelve presencia y la lejanía que será cercanía:

Y entonces, de mi mutilación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en mi auxilio. Discurrí que estaba ausente mi padre -situac;ión ya tan familiar para mí- y de lejos, me puse a hojearlo como
solía. Más aún: con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mí a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle
y a recibir sus respuestas. A consultarle todo.

Y, en esta nueva presencia recreada después de la muerte, se plantea
la polaridad de simpatía y di/erencias entre padre e hijo, desde el ángulo
más negativo, para resolverse paradójicamente en una armonía e identificación superadora:

Poco a poco, tímidamente, lo enseñé a acepta, mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos
han descubierto por el conocimiento que tienen de mí mismo. Entre
mi padre y yo, ciertas di/erencias nunca formuladas, pero adivinadas por
ambos como una temerosa y tierna inquietud, fueron derivando hacia

337
H22

�el acuerdo más liso y llano. El proceso duró varios años, y me acompañó por viajes y climas extranjeros. Al fin llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría, y presiento que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a
la hora de mi muerte. Pero ... Yo siento que, desde el día de su partida, mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. . . Y. . . mi experiencia personal me conduce a la noción de la supervivencia del alma y aun a la noción del sufragio de
las almas -puente único por donde se puede ir y venir entre los vivos
y los muertos, sin más aduana ni peaje que el adoptar esa actitud del
ánimo que, para abreviar, llamamos plegaria.
Habiendo llegado a la resolución de la paradójica "temerosa y tierna inquietud", Don Alfonso insiste en que el impacto del gran golpe y su superación es tan persistente y permanente en él, que Je lleva a una nueva visión
de la historia en que el pasado existe siempre como presente y el hecho astronómico apunta a un nuevo concepto de eternidad:

Pero el golpe contra la realidad brutal de haberlo perdido fue algo
tan intenso que puedo asegurar que persiste; no sólo porque persistan
en mí los e/ectos de esa inmensa herida, sino porque el golpe está aquí
-íntegro, vivo-- en algún repliegue de mi alma, y sé que lo puedo
resucitar y repetir cada vez que quiera. El suceso viaja por el tiempo,
parece alejarse y ser pasado, pero hay algún sitio del ánimo donde sigue
siendo presente. No de otro modo el que, desde cierta estrella, contemplara 11uestro mundo con un anteojo poderoso, vería, a estas horas
-porque el hecho anda todavía vivo, revoloteando como fantasma de
la luz entre las distancias siderales- a Hernán Cortés y a sus soldados
asomándose por primera vez al valle de Anáhuac.
Entrando así en esta polaridad de pasado y presente que se resuelve en
eternidad, y que es una variante de la dualidad ausencia-presencia, Alfonso
Reyes con otra de sus imágenes ópticas de poeta nos sitúa a su padre Bernardo Reyes en la historia de México y en la eternidad del universo cosmogónico.
Sigue un pequeño interludio: Don Alfonso extiende la cadena generacional a la relación entre él y su propio hijo; y muestra cómo sublimó la
herida de la pérdida de Don Bernardo dando la espalda a todo espíritu de
rencor o venganza hacia los enemigos de su padre. Viene ahora la reiteración y variación final del motivo de las dos presencias, para cerrar y redon-

338

dear esta Primera Sección de la Oración del 9 de febrero con la síntesis definitiva del sentido de la muerte de Don Bernardo para su hijo Alfonso:

No: no es su presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida,
tan magnética, tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en estímulos
para mi admiración y mi fantasía, tan satisfactoria para mi sentido de
los estilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero a/án de aprendiz de hombre y de aprendiz de
mexicano (¡porque he conocido tan pocos hombres y entre éstos, tan
poco mexicanos!) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido con un sortilegio o si pre/erís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se anuló a sí propia aquella noble vida; sufro porque presiento al considerar la historia de mi padre,
una oscura equivocación en la relojería moral de nuestro mundo . . .
Mis lágrimas son para la torre del hombre que se vino abajo; para
la preciosa arquitectura .. . que una sola sacudida del azar pudo deshacer; para el vino de siete cónsules que tanto tiempo concentró sus
azúcares y sus espíritus, y que una mano aventurera llegó de repente
a volcar.
Y ya que el vino había de volcarse, sea un sacrificio, acepto: sea una
libación eficaz para la tierra que lo ha recibido.
Después de estas nueve páginas de la Primera Sección tan bien redondeadas y rebosantes de ricas intuiciones y percepciones, se nos queda corto el
aliento para comentar pormenorizadamente las trece páginas restantes, las
cuales resumiremos más someramente para formular unas breves conclusiones
generales.
En la Segunda y Tercera Secciones, Don Alfonso ahonda en la polaridad de Armas y Letras en la vida y obras de Bernardo Reyes, interrelacionada con la alternancia en su vida entre guerra y paz, entre el militar y
el gobernador, y entrelazada con el concepto de su padre como un gran
espíritu romántico. Y desde esta perspectiva, en la Sección Cuarta, precisa
el perfil de su padre en aquel momento decisivo durante su medio destierro
en París cuando al brotar la Revolución de 1910, como genuino héroe romántico se juzga el hombre de la hora y desde entonces se pone en marcha
en tomo suyo "una maraña de fatalidades" que culminará en aquel último
gesto dramático de autoinmolación.
La Sección Quinta nos traslada calidoscópica, cinemáticamente a la escena de Don Bernardo en la prisión, penúltimo momento de su vida trágica,
en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco, cuyo ambiente sugiere el del
acto final de una ópera o drama romántico, específicamente el del Diablo

339

�Mundo de Espronceda, predilecto poeta romántico de Don Bernardo por
quien su hijo Alfonso aprendió a apreciarlo. Aquí también se ponen en
juego ciertas ambivalencias polarizadas: La vida de los prisioneros "como
una llaga por donde se pudre el organismo militar". Las ansias de Don Bernardo entre delirio y juicio, entre lealtades y traiciones, entre prisión y libertad, Don Bernardo como el Cid Campeador obligado a sufrir por una
afrenta a su yerno y su hija. Encuentro imaginario y posible entre Bernardo
Reyes y Pancho Villa: el caballero y el cabecilla, o Don Quijote y Roque
Guinart el simpático bandido.
En la Sexta y última Sección, toma un giro nuevo la polaridad Armas y
Letras, convirtiéndose en palabra y acción, poesía y vida. Don Bernardo,
impulsado por una recitación pedida a su hijo, hace una identificación quijotesca con el sentido literal de las palabras recitadas, y observa Don Alfonso:
Entonces entendí que él había vivido las palabras, que había ejercido su poesía con la vida, que era todo él como un poema en movimiento, un poema romántico de que hubiera sido a la vez autor y actor. Nunca vi otro caso de mayor frecuentación, de mayor penetración
entre la poesía y la vida. Naturalmente, él se tenía por hombre de
acción, . .. Pero no veía diferencia entre la imaginación y el acto: tan
plástico era para el sueño . . . Y el poeta a caballo entraba por la humanidad repartiendo actos que no eran más que otros tantos sueños. Y
aún tienen del sueño y del acto puro, el haber sido desinteresados: actos
ofrecidos a los demás, actos propiciatorios, actos para el bien de todos,
en que se quemaba el combustible de aquella vitalidad desbordada.

De poesía y vida hemos pasado a sueño y realidad, que se identifican como claves a la persona del generoso idealista romántico. Al mismo tiempo,
se vislumbra la sobrevivencia de esta característica en el hijo escritor Don
Alfonso Reyes: ¿ no habrá aquí alguna implícita explicación del estrecho
enlace que existe entre poesía y vida en los ensayos y memorias de Alfonso
Reyes?
Finalmente Don Alfonso precisa el enfoque de su retrato de Bernardo Reyes fundiendo estereoscópicamente la visión de Apolo y Júpiter, poesía y
acción, para encontrar la figura de Don Bernardo, Caballero Andante:
Aire entre apolíneo y jupiterino . .. Allí, entre los dos ojos; allí, donde botó la lanza enemiga; allí se encuentran la poesía y la acción, en
dosis explosivas. Desde allí dispara sus flechas una voluntad que tiene
sustancia de canción. Todo eso lo hemos hallado seguramente en la
idea: en la Idea del héroe, del Guerrero, del Romántico, del Caballero
Andante, del Poeta de Caballería ...

340

Y al enfocar su cámara en el último instante del drama de la vida de
Don Bernardo, Don Alfonso exclama:
¿Qué haría el Romántico? ¿Qué haría, oh cielos, pase lo que pase
y caiga quien caiga (¡y qué mexicano verdadero dejaría de entenderlo!) sino saltar sobre el caballo otra vez y ponerse al frente de la
aventura, único sitio del Poeta? Aquí morí yo y volví a nacer, y el
que quiera saber quién soy que lo pregunte a los hados de Febrero.
Todo lo que salga de mí, en bien o en mal, será imputable a ese
amargo día ...

-y concluye:
En una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había
muerto.

Así, al puntualizar este último instante de la imagen viva de su padre,
Don Alfonso Reyes nos ofrece una clave esencial para entender el drai;na
de su propia vida y persona. A través del retrato de Bernardo Reyes, hemos
llegado a ahondar como nunca antes en la imagen y autorretrato vivo de su
hijo Alfonso. Es en esta memoria, que Don Alfonso se guardó para sí por
unos treinta años, en que alcanzó la más plena catarsis del trauma que le
causó la muerte de su padre, y aquí vemos cómo aquella fatídica fecha de
9 de febrero de 1913 dio su sentido hondo a la vida de Alfonso Reyes: "Aquí
morí yo y volví a nacer, y el que quiera saber quién soy que lo pregunte a
los hados de Febrero".
Ahora, a resumir nuestras conclusiones respecto al secreto del arte de Alfonso Reyes como memorialista literario: Nuestra exploración de la Oración
del 9 de febrero nos lleva a reafirmar ciertos principios, ampliando y reenfocándolos:
Sobre todo, vemos el secreto cardinal del Alfonso Reyes memorialista en
su propia intuición del sentido de la memoria y cómo funciona para tender puentes entre realidades e imaginación, haciendo revivir el pasado en
el presente. Ciertos factores esenciales en la máxima comunicación de la memoria los vemos reorganizarse en términos de polaridades vitales: Lo vivido
intensamente por Alfonso Reyes se filtra por las polaridades de vida y poesía,
lejanía y cercanía ( ausencia-presencia, pasado-presente), catalizadas por la
nostalgia y el estímulo sensorial de la memoria que lo preyecta prismáticamente para recrear la vida por la palabra.

341

�DOS NOTAS SOBRE BORGES
Da. JuAN ANTONIO

AVALA

The Colorado College

I
Sobre un paralelismo Quevedo-Borges

Poa CONFESIÓN DEL PROPIO BoRGES sabemos que, en cierto momento de su
vida, fue un admirador de la poesía de Quevedo. En su libro Evaristo Cariego, en una nota al pie de página, nos dice: "Conservo estas impertinencias para castigarme por haberlas escrito. En aquel tiempo creía que los
poemas de Lugones eran superiores a los de Darío. Es verdad que también
creía que los de Quevedo eran superiores a los de Góngora (nota de 1954)".
Queremos señalar en esta nota un paralelismo, coincidencia o quizás influjo
subconsciente que se operó en Borges en "aquel tiempo" en que él creía que
"los poemas de Quevedo eran superiores a los de Góngora". Aparte de otras
influencias de Quevedo, temáticas y formales, en ciertos segmentos de la obra
narrativa de Borges, vamos a ocuparnos de señalar el paralelismo que hemos creído encontrar entre el soneto de Quevedo titulado Enseña cómo todas
las cosas avisan de la muerte y el poema de Borges La guitarra, incluído en
Fervor de Buenos Aires. He aquí ambos textos:
Quevedo:
ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSA AVISAN

DE

LA MUERTE

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

343

�5 Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos de hielo desatados;
y del monte, quejosos, los ganados,
que con sombras hurtó de su luz al día.
Entré en mi casa, vi que amancillada
10 de anciana habitación era despojos,
un báculo más corvo y menos fuerte,
vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Borges:
LA

GUITARRA

He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.
Cuando entré no la vi.
Estaba acurrucada
5 en lo profundo de una brusca guitarra.
Sólo se reveló
al entreverar la diestra las cuerdas.
No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte,
10 pero yo vi la Pampa.
Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.
Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
15 mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.
Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
20 donde puede caminar Dios a sus anchas.
Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaron los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.
De un tirón vi todo eso
25 mientras se desperezaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo af!uarda en toda música).
Hasta que en brusco cataclismo
30 se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.

J. L. Borges, Fervor de Buenos Aires,
en Obras Completas, Obra poética,
1923-1964, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1964, (pp. 44-45).
Aparentemente y, en una lectura superficial, el paralelismo aparece remoto y débil; sin embargo, en una lectura reflexiva y repetida, se van revelando las bases de la coincidencia, sobre todo en la organizaci6n interna
de ambos poemas y en ciertas estructuras verbales y formales que integran
la armaz6n poética de ambos. Queremos afirmar, en este momento, que el
tono de ambos poemas no es coincidente en un ningún punto. Quevedo escribe desde la atalaya del Barroco y sumido en desesperación abismal ante
la decadencia progresiva de España y, también, ante la decadencia física de
sí mismo. Típicamente barroco, este soneto resuda desengaño y soledad: es
el Quevedo único e impar ante la desolaci6n y el presentimiento de la muerte propia evocada ante la decadencia de su patria. La relaci6n entre decadencia física y decadencia de España es una constante apasionada en la
obra de Quevedo, que no podemos detenemos a señalar ampliamente en el
breve espacio de esta nota; sin embargo, una vez más, llamamos la atenci6n
del lector hacia ella ya que constituye una parte importante en la obra de
nuestro poeta. Borges, por el contrario, situado en otra perspectiva y en otra
ambientaci6n muy diferente de la de Quevedo, contempla estéticamente a la
Pampa con un sentimiento de añoranza y melancolía; admirativo y sereno,
su actitud es calmada y casi alegre, donde Quevedo es apasionado y patético. Dos actitudes que, sin embargo, se plasman en estructuras verbales casi
idénticas, según vamos a ver.
~ El dinamismo y apasionamiento de Quevedo está centrado y organizado
claramente alrededor de tres expresiones verbales en gradación, que expresan simultáneamente el movimiento físico exterior y el movimiento emocional
interior: miré (1), salí (4) y entré (8); tres núcleos básicos alrededor de
los cuales se elabora simétrica y progresivamente un concepto existencial de
Jo transitorio y declinante en seres y objetos. Estos tres núcleos están organizados en parataxis o coordinaci6n, y cada uno de ellos, a su vez, domina
hipotácticamente a cada uno de sus elementos secundarios; un cuarto ele345

�mento, también en parataxis, resume y descarga en el último verso todo el
vibrar emocional que se ha ido acumulando en el proceso descriptivo anterior: "que no fuese recuerdo de la muerte" ( 14). No hay en Borges esos
tres puntos de referencia tan claramente definidos como en Quevedo, posiblemente debido a que Borges no emplea un esquema métrico tan definido
como el de Quevedo y, como consecuencia, los conjuntos paralelísticos de
este último son más visibles. También Borges construye su poema alrededor de
dos núcleos principales: He mirado ( 1) y vi en enumeración reiterativa ( 3, 10,
11, 13, 17, 19, 21, 24 y 27), este segundo en coordinación paratáctica sin enlace
conjuntivo. Veamos ahora cómo cada uno de los poetas organiza sus elementos poéticos alrededor de los dichos núcleos.
Señalemos primero que los tres núcleos básicos del poema de Quevedo,
miré, salí(me) y entré están en un pasado absoluto que se presta excelentemente para la expresión de la ruina total y también para expresar la visión
instantánea, relampagueante y acabada de la decadencia; Borges, por el contrario, usa el pasado no-absoluto en el primer núcleo He mirado, mientras
que los otros núcleos están en el absoluto que llamaremos aquí consecutivo,
sin pagar mucha atención al término en su acepción puramente gramatical.
Borges logra así causar la impresión de la Pampa como algo agradable que
aún persiste en su espíritu. No hay en Quevedo, en todo el soneto, otra
forma verbal que el pasado absoluto, si exceptuamos el verbo final fuese
en subordinación. La variedad temporal de los verbos en Borges es extensiva. El movimiento es mayor y refleja, en esta forma, una actitud vital distinta de la de Quevedo, pero usando medios expresivos bastante parecidos.
Veamos ahora el tratamiento particular que cada uno de los autores da a
estos núcleos sobre los que centran su emoción y expresividad.
El primer núcleo del poema de Quevedo miré expresa claramente una
visión interior y general de la decadencia nacional y, por paralelismo, una
visión también de la decadencia física corporal; el símbolo son los muros,
el sostén, la fortaleza y el vigor de la patria, pero los muros, un tiempo fuertes,
señalan evidentemente hacia la decadencia total por medio de dos adjetivos
no puros desmoronados y cansados; el cansancio es obra natural del tiempo
y es a través de este adjetivo donde se superponen ambas decadencias, señaladas más arriba; la decadencia es decadencia no solamente física, sino
de calidad, interior, vital; no es en las apariencias, es en el nervio de lo que
hasta entonces había sido el poder de España: la valentía. El segundo núcleo, salíme, pasa de la actitud meramente pasiva a la activa; hay un traslado de lugar y, paralelamente, un traslado de las impresiones y del sentimiento; ya no es la patria, defendida, mal defendida por muros desmoronados, y su paralelo en cuerpo en la decadencia de la edad, es el campo,
es la vida es el horizonte sin límites (éste será también un tema recurrente

346

en el poema de Borges, aunque maneje otros elementos); también a~uí están las señales de la decadencia y de la muerte; el sol, fuente de la Yida, es
aquí origen y principio de la muerte. Quevedo ha cambiado la simbología
tradicional del sol (fuente de la vida, inspiración, Dios) para transformarla
en fuerza irremisiblemente destructora, agostadora, 'que el sol bebía los arroyos de hielo desatados' (vv. 5-6). Los arroyos,. las fue~~es en la poesía ~ística tradicional habían sido el símbolo de la vida espmtual y de la gracia;
aquí se transforman en la decadencia, en la muerte y en la desolación. Lo
mismo puede decirse del monte y los ganados en contraste con la sombra,
imagen y símbolo de la noche-muerte.
El tercer núcleo entré señala otro movimiento y un desplazamiento hacia
zonas más interiores y personales. En el simbolismo del entré en mi casa
hay una doble intención significativa; la más evidente es la que se refiere
a la patria en su estado dilapidado, destruído y de ruina; pero hay algo más:
amancillada, violada en la edad caduca y despojada del vigor antiguo. También Quevedo nos está hablando aquí de sí mismo, de su cuerpo, del le~to
camino emprendido por la edad hasta la deteriorizaci6n física de la veJez,
"Amancillada de anciana habitación era despojos/ un báculo más corvo Y
menos fuerte" (vv. 9, 10 y 11) .
Finaliza Quevedo, después de los tres movimientos que hemos señala~o,
en una proyección total de desengaño y tristeza sobre su vida y su p~~1a,
en cierre perfecto estilístico del soneto, con visión total de la descompos1c1ón
y de la ruina, en un momento supremo de quietud en q_~e
es re~uerdo
de la muerte". Se funden supremamente en su expresion v1S1ones umversales de la patria y de la experiencia personal, apasionamiento barroco y resignación cristiana ésta última sin mención expresa, que nos atreveríamos a
'
.
calificar de existencialista
y vitalmente cristiana en que se funden 1a resignación y una especie de aceptación resignada ante lo irremediable.
La Guitarra de Borges nos lleva también a ciertos planos interiores de desolación y resignación parecidos a los de Quevedo, aunque el tono personal
no es tan intenso y violento como en el poeta español. El dinamismo de
Quevedo está sustituido aquí por una visión parcialmente pasiva del pai~aje
argentino en todo aquello que tiene de evocador, de remembranza Y de ilusión perdida. Hay, en Borges, una especie de añoranza de ese estado de
inocencia natural que se trasparenta, como nota básica, en muchos de nuestros autores sudamericanos. La Pampa resume a la vida y expresa toda
una serie de elementos psicovitales sentidos por Borges en ese estado de inocencia primitiva de que hablábamos. En contraste con Quevedo, la actitud
de Borges es estática, contemplativa y de aquí el uso reiterado del verbo ver
que domina todo el poema. En el simbolismo de Borges domina la vi~ión
evocativa, no directa, a través de la guitarra, de sus cuerdas y del somdo.

":º~º

347

�Así como en Quevedo existen los tres movimientos que hemos señalado,
Borges emplea el procedimiento de la coordinación para combinar todos los
elementos naturales que evocan, en perfiles rápidos, el ambiente de la Pampa; el mismo procedimiento de la repetición del vi produce el efecto de la
monotonía ilimitada de la Pampa; todos los elementos enumerados producen
la impresión de la grandeza, así como los enumerados por Quevedo producen la de la decadencia; estos elementos son puramente naturales y objetivos: el aire, el pasto, las lomas, las leguas, la extensión pura en la que
Dios se inclina, Jas parvas y la quietud; el compás zarandeado de la guitarra
y, por fin, el silencio. Un elemento totalmente ausente de la poesía de
Quevedo es Dios; y por eso hemos señalado su carácter existencial, seco y
desolado; Borges, por su parte, no resiste la mención de este elemento intemporal y al mismo tiempo pleno en una naturaleza virgen y elemental:
el campo, donde "cabe Dios sin haber de incJinarse". También, así como
en Quevedo, lo único presente en toda la enumeración de la decadencia,
es la muerte en su desnudez rígida, en Borges, es el vivir, el eterno vivir sin
límites en cada uno de los elementos de la naturaleza. Más objetivo e impresionista, Borges no interpreta, no trasciende el símbolo sino que lo contempla en su pleno significado, a través de la música que está presente en
el ritmo inmutable de la naturaleza elemental de la Pampa.
Dos actitudes, dos filosofías y dos contemplaciones, que usando casi los
mismos elementos estilísticos y un tipo de expresividad muy cercana, revelan dos actitudes vitales muy diferentes. Quevedo, hispánico y barroco, en
plena agonía de la decadencia, reflexiona moralmente sobre el pensamiento
de la muerte al pasar revista a los elementos naturales que lo rodean; Borges, latinoamericano, cósmico y contemplativo, vive el asombro virgen de la
naturaleza que le revela el ser de la Pampa, el fenómeno ilimitado del horizonte en que la vida bulle sin fin.

II
Ireneo Funes en el laberinto
Funes el memorioso representa, a mi modo de ver, uno de los cuentos más
logrados y completos dentro de la narrativa de Borges. Posiblemente sea su
aparente sencillez lo que más atraiga al lector aficionado a Borges, o, quizá
también, su aspecto autobiográfico claro y explícito, donde la correlación
parálisis-ceguera es demasiado evidente. Borges define este cuento como "una
larga metáfora del insomnio", quizá proyección cabal de horas propias de
vigilia y meditación. Lo que ahora me interesa en este relato es una pro348

blemática del lenguaje -sobre todo del lenguaje creador y expresiv&lt;&gt;- planteada en términos cabalísticos, quizá hasta socráticos, en los que Borges plantea en última palabra los misterios del significado, y también la lucha por la
expresión exacta y unívoca de la realidad.
Ireneo Funes es un ser elemental y virgen; antes y después de la tragedia
que lo inmoviliza su contemplación del mundo es directa, concreta y sin
intermediarios; vive, como buen campesino, en un mundo de realidades inmediatas que no dan lugar a la abstracción. Es el hombre que, incluso durante su estado de integridad física, sólo vive en el detalle y no es capaz de
trascenderlo, de generalizarlo: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". El cambio ineseerado -inesperado, por supuesto, para quien ve las cosas desde la barrera- ocurre cuando Ireneo se enfrenta, en la terrible soledad de su catre y de su pequeña habitación relegada
a los trasfondos de la pobre casa de arrabal, con su mundo múltiple, heraclitiano, en el que no logra descubrir una unidad fundamental y donde la
orientación es totalmente imposible, donde es imposible dar cohesión a las
múltiples experiencias de su soledad o de su recuerdo.
Porque Funes es recuerdo vivo, integral, pero sin cohesión, sin orden de
precedencias, puro recuerdo renovado, analizado, experimentado sin descanso en sus insomnios sin fin. El problema, pues, de Funes es el de la expresión, el de la lucha cotidiana por dar cuerpo y sentido a un torrente de
experiencias mentales y de la memoria que está en incesante flujo y actividad. El auténtico problema de Ireneo es el eterno problema de la comunicación humana, el del uso de la lengua y el aún más profundo del significado del significado; Funes es un crítico sofista de la validez del lenguaje
y en su rancho dilapidado, en su catre de inválido lucha por encontrar sentido a un lenguaje demasiado generalizado e inexpresivo, que no puede ajustarse a la exuberancia incontenible de sus experiencias y de su mundo anímico. El doble simbolismo de Borges -como ya lo he señalado más arriba-,
impedimento físico y lucha inútil por la conquista de la expresión, con todo
lo que tiene de autobiográfico y de tragedia personal, está dirigido precisamente a presentar esa impotencia expresiva del ser humano al tener que
echar mano del lenguaje -medio limitado y limitador- para expresar las
múltiples y diferenciadas experiencias del cotidiano vivir y sentir. Experiencias todas irrepetibles, diferenciadas en cantidad y cualidad, y profundamente individualizadas en todas sus fases, en todas sus repeticiones, nunca
idénticas a sí mismas. El lenguaje inventado por Funes, en su grandiosa
incoherencia, es ilógico y asistemático como lo es también el mundo de la
experiencia que él trata de expresar. Quienes han dicho, jugando a la lingüística del aficionado como el personaje de Moliere, que la lengua es la
'liberación' del espíritu humano, no han podido captar la tragedia del pro349

�ceso expresivo, ni el encadenamiento que supone la lengua para esa entidad
llamada el 'espíritu humano'; presos en los esquemas de un sistema de signos y de estructuras no podemos nunca, como Ireneo Funes, trasladar al
sistema el variante y múltiple mundo de nuestra experiencia y siempre nos
quedarnos cortos y no llegarnos nunca, bajo ninguna circunstancia, a transmitir a los demás el exacto contenido emocional, lógico y, sobre todo, vital,
de nuestro mundo interior; la captura de la realidad exterior es siempre
un doloroso proceso en el que dejarnos piel, sangre y huesos; pero la transmisióp de este trauma heroico es un restañar de la herida provocada en
el proceso anterior. Funes, en su rudeza y en su ingenuidad suprahumana,
está muy cerca de la teoría crociana de la comunicación poética y muy cerca también de los grandes teóricos contemporáneos de las doctrinas de la
significación. Este es, pues, el laberinto de Funes; este es nuestro laberinto.
Como el mismo Borges señala con cierta emoción contenida: "Los dos
proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de
los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo)
son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes". La admiración de Borges
y el extraordinario afecto que ha puesto en la recreación de este eminente
personaje, nos hacen creer cada vez con más convencimiento que nos encontramos ante una de las páginas de más alto contenido autobiográfico en
toda la obra del ilustre escritor argentino; Borges ha cread_o, en su obra
de ficción, una nueva forma de expresión dentro de la tradición narrativa
en lengua española; la búsqueda de la palabra exacta, unívoca, definida
en todos sus contornos, es algo que se transparenta en cada una de sus líneas, en cada una de sus palabras, de sus definiciones, de sus adjetivaciones
y de todas las consecuencias que puede tener un término puesto en un lugar
determinado. El mundo de Borges, tanto el formal corno el de contenido,
es de una precisión casi matemática. Ireneo Funes es el Borges auténtico,
el Borges de los infinitos recuerdos, de los paradigmas matemáticos, el de
la palabra intransferible, el del gesto decisivo; es el Ireneo del laberinto, de
este laberinto de múltiples espejos que repiten el eco visual, ya deformado,
de la imagen primigenia.

BORGES Y DONNE
RonERT G. CoLLMER

EL POETA INGLÉS metafísico del siglo XVII, John Donne, ha sido identificado por un estudio reciente de poseer una "inglesadez esencial".1 Esto se
refiere evidentemente a algún aspecto del carácter inglés o al modo de expresar, que se refleja en este autor, quien, a pesar de haber muerto en 1631,
es probablemente el antecesor de más influjo en la poesía norteamericana
e inglesa moderna. No obstante este rasgo de nacionalidad y prominencia
literaria singular ( y para los propósitos de este discurso no es necesario elaborar sobre Donne como un típico autor inglés), se descubre un extenso
reconocimiento internacional.
Empezó esta fama internacional con los comienzos del siglo XVII, cuando el poeta y diplomático holandés, Constantijn Huygens, conocido personal de Donne, tradujo diecinueve de sus poemas y los desparció entre el
círculo literario más destacado en Holanda. Al estudiar una lista de idiomas europeos de hoy, se encuentran nombres prominentes de intérpretes de
Donne. En francés notarnos, por ejemplo, Augusto Morel, Pierre Legouis y
Robert Ellrodt. En italiano se distingue Mario Praz, cuyas investigaciones
han modificado muchas ideas de los críticos literarios norteamericanos e ingleses. Los holandeses contemporáneos han resurgido con estudios por J.
van Do~sten y A. G. H. Bachrach. El interés alemán se representa por Philip
Aronstem, J. Kortemma y Amo Esch, entre otros. También se han hecho
traducciones al checo y estudios en danés y sueco. Más allá de Europa
Donne es reconocido en distantes lugares como la India y el Japón.
'
Una lengua significante carece de reacciones hacia Donne. La española
es esa lengua, y es irónico que Donne mismo se familiarizó con este idioma
más que ningún otro autor de la Gran Bretaña desde su época hasta el siglo
presente. Pero aún existe en este idioma una pequeña cantidad de materia
1
Odette de Mourgues, "Toe European Background oí Baroque Scnsibility", From
Donn, to Mar11ell, ed. Boris Ford (Baltimore, 19561. pág. 97.

351

350

�•

sobre Donne. En 1953 apareció en Buenos Aires una antología bilingüe de
• trece poemas de Donne.2 Además el poeta Jaime García Terrés publicó
traducciones de dos canciones de amor en una revista de la Universidad
Nacional Autónoma de México.3 Se han escrito artículos por José García
Lora,' José A. Muñoz Rojas,5 por mí mismo,t1 y también el poeta chileno
Nicanor Parra indica haber recibido influjo, según el profesor Jaime Valdivieso.7
Dentro de la sombra de la oscuridad que rodea a Donne en la lengua
española, se enciende una luz brillante. Este nace del pensamiento del argentino Jorge Luis Borges. No es de gran sorpresa que Borges conozca la
poesía y prosa de Donne, después de todo él ha sido un gran aficionado de
la literatura inglesa y norteamericana, a tal punto de publicar dos poemas
originales en el idioma inglés. Su familia usaba la lengua inglesa en inglés.
Para la edad de nueve años dominaba la lengua suficientemente para hacer su primera traducción del inglés, el cuento corto de Osear Wilde, "El
príncipe feliz". Ha leído extensivamente a Shakespeare, Sir Thomas Browne, De Quincey, Whitman, Emerson, Poe, Chesterton, C. S. Lewis y otros.
Le fascinan el antiguo anglosajón y el noruego, recita largos trozos de poemas militares anglosajones. Ha dictado cursos en Inglaterra y los Estados
Unidos; últimamente en 1967-68, presentó las conferencias sobre poesía de
la serie Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. En mis charlas con él, en la Argentina y en los Estados Unidos, he notado que en
ciertos casos se expresa con más facilidad en inglés que en español. Claro
que algunos críticos le alaban como el más diestro autor de la lengua española de hoy.
Un encuentro con las obras de Borges nos trae el presentimiento de enfrentamos a un hombre dedicado casi totalmente al intelecto y a los libros.
Para él sólo la palabra vive, hasta en su vida demuestra poco interés en
el arte visual o la música. Según James E. lrby, que ha escrito el mejor
estudio sobre Borges en inglés, el punto de partida para interpretar las
creaciones ficcionales de Borges es "su profunda y extensa inclinación hacia

la abstracción".ª Evidentemente Borges descubrió en la literatura inglesa,
más que en ninguna otra, esta abstracción. Irby cita a Borges: "Yo pienso
en Inglaterra como se piensa en una persona querida" .9 Alicia Jurado, una
amiga personal, describe el entusiasmo niñezco con que Borges expresa su
placer al escuchar trozos de Shakespcare, Donne, Chesterton, Stevenson Rossetti.10 Esta obsesión con la literatura de abstracción parece haberl: dirigido a Donne.
El lector moderno, por lo general, se confronta con Donne por los ojos de
T. S. Eliot. En cambio, Borges, quien cita a Eliot pero no simpatiza con
él, se halla con Donne por medio de la prosa romántica de Thomas De Quincey. Con la perspectiva de ojos antiguos, Borges analiza a Donne como
manipulador de ideas y no como poeta. Claro que él reconoce la habilidad
de Donne como poeta; por ejemplo, los siguientes versos del "Elegy XIX"
le dan satisfacción :
Licence my roving hands and let them go
Before, behind, between, above, below.
O my America! my new-found-land.11

En otra instancia liga a Donne y Shakespeare como escritores que utilizan
imágenes concretas en su expresión poética, contrastándoles con personas
como Bertrand Russell, que dependen de abstracciones totales.12 Lo que él
llama la "dura obscenidad" de Donne, según Borges, reside en la naturaleza
de la lengua inglesa.13
Pero no es la poesía sino su escepticismo en la veracidad última lo que inclina a Borges a jugar con ideas tal como Jo hace un jugador de ajedrez.
Alicia Jurado observa que su "inteligencia siempre alerta está puesta al servicio del juego y no de la convicción".14 Consecuentemente, como otro crítico indica, la obra de Borges "abunda de estudios sobre heresiarcas históricos", con los cuales Borges ajunta a Donne.15 Recordemos que De Quincey
incluye a Donne en una discusión de teología casuística.18 Para Borges la
"The Structure of the Stories of Jorge Luis Borges", tesis doctoral no publicada
(Univenity of Michigan, 1962), pág. 40.
• Irby, pág. 96.
11 "Borges professeur de littérature", L'Herne, IV (1964), 46.
u "El 'Biathanatos' ", Otras inquisiciones (Buenos Aires, 1960), pág. 129.
u "Nathaniel Hawthome", Otras inquisiciones, pág. 75.
11 "Los traductores de las 1001 noches", Historia de la eternidad (Buenos Aires,
1953), pág. 131.
14 G,nio y figura d, Jorge Luis Borg,s (Buenos Aires, 1964), pág. 60.
11 Emir Rodríguez Monegal, "Borgcs essayiste", L'Herne, IV (1964), 345.
•• Th, Collected Writings of Thomas De Quincey, ed. David Masson (Londres,
1897), VIII, 335-338.
1

Traductores son William Shand y Alberto Girri.
• Universidad de México, X (Junio 1956), 5,
• "Un aspecto de John Donne: su originalidad", lnsula, LXXXVI (1953), su-

1

plemento, 3-4.
• "Encuentro con Donne", Papeles d, Son Ármadans, XXVII (1962), 23-48.
• "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Humanitas (Nuevo Le6n,
México), V (1964), 297-307.
' "Nicanor Parra, A New Adventure in Poetry", discurso presentado el 7 de mano
1969 en la Centennial Confercnce on Latin American Studies en Trinity University,
San Antonio, Texas.

352

353
H23

�creación y el proceso intelectual que conduce a la creación justifican el trabajo del escritor sin la necesidad de dar importancia a ninguna verdad presupuesta.
Otros aspectos del pensamiento Borgesiano utilizan a Donne. El énfasis
sobre la vinculación de todos los acontecimientos para producir un patrón
cíclico del tiempo provee a Borges con una de sus imágenes básicas, el laberinto. Según esta teoría, el hombre está enjaulado dentro de este laberinto; solamente el arte, el producto de la contemplación intelectual de este
laberinto, ofrece una solución al tedio y al aparente vacío de sentido. Como resultado, expresiones en las obras de Donne que dibujan la coordinación del pasado con el presente atraen a Borges. El cita los versos de "Hymn
to God, My God, in My Sichness", donde Donne reza:
W e think that Paradise and Calvary,
Christ's Cross, and Adam's tree,
stood in one place, Look Lord, and
find both Adams met in me;
As the first Adam's sweat surrounds
my face,
May the last Adam's blood my soul embrace.11

Borges nota que en la poesía devota esta conjunción de fenómenos cronológicamente separados es común, proponiendo este trozo de Donne como el
"ejemplo más intenso" de la técnica. A Borges le gusta también el retrato
de la trinidad como Donne lo imagina en un enlace de víboras, y además
el lamento por Donne sobre la brevedad de la vida actual en contraste con
la larga vida en los tiempos antiguos.18
Con algo más que una casual alusión autobiográfica, en un ensayo Borges anuncia: "El ejercicio de las letras puede promover la ambición de construir un libro absoluto, un libro de los libros que incluya a todos como un
arquetipo platónico, un objeto cuya virtud no aminoren los años".19 Entre
los escritores que han deseado construir tal mito, se incluye Donne, por la
razón que él intentó describir el ciclo de la transmigración de un alma
según la hipótesis pitagórica.20
Borges encontró a Donne, como ya noté, por el comento de De Quincey
sobre Biathanatos. Biathanatos es un libro curioso y del tipo de obra que
"La creación y P. H. Gosse", Otras inquisiciones, pág. 37.
Historia de la eternidad, pág. 25; "La esfera de Pascal", Otras inquisiciones,
pág. 16.
11
"Nota sobre Walt Whitman", Otras inquisiciones, pág. 97.
• Loe. cit.
17

18

354

fascinara al hacedor argentino. Este libro, no publicado durante la vida del
autor pero circulado en manuscrito cerca de 1608, ha sido llamado la primera defensa del suicidio en los tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi 175 autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, de la naturaleza o de
la razón, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicidara. Esta
a~ología del suicidio queda como la llave de la interpretación para el escntor moderno sobre el escritor inglés del siglo XVII. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", por ejemplo, según un crítico,
toma su punto de partida de Biathanatos.21 El ensayo por Borges sobre Biathanatos, incluído en Otras inquisiciones, no solamente contiene su análisis
pero también ilustra el método de Borges para describir la experiencia. Este
ensayo, titulado "El 'Biathanatos' ", merece atención.
Como la ma~oría de las obras de Borges, el ensayo es breve, con unas 1200
palabras. Empieza con un reconocimiento de que por medio de De Quincey
Borges descubrió Biathanatos, y el argentino confiesa que con De Quincey
"es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar
las otras".22 Luego da una síntesis del contenido de Biathanatos y se refiere específicamente al catálogo de suicidios nombrados por Donne. Aquí
Borges propone que existe "un argumento implícito o esotérico bajo el argumento notorio".23 El duda el valor para el propósito anunciado de Donne
en citar los nombres de tantas personas que por razones válidas se suicidaran. Además, rechaza la teoría de que Donne proyectó su propio suicidio como
prueba de la verdad de su defensa. Postula que Donne diseñó un "argumento oculto" y lo introdujo a la secuencia de la lógica. Borges se deleita
en el arte de construir "la hipótesis de un libro que para decir A dice B,
a la manera de un criptograma".24 Esta oblicuidad se halla en Biathanatos
según Borges.
'
Para sostener esta opinión Borges comenta los detalles prolongados que
Donne incluye en vindicar a Sansón en su hecho de matarse a sí mismo
con los pilares del templo filistino. La interpretación tradicional de Sansón
como "emblema" de Cristo impulsa a Borges a ofrecer la sugestión que Donne
en realidad decía "A" (Cristo se suicidó) por insistir en "B" ( la muerte de
Sansón no se puede condenar como pecado) :
No le importaba el caso de Sans6n -¿y por qué había de importarle?solamente le importaba, diremos, como "emblema de Cristo". En el

º

Rodríguez Monegal, op. cit., pág. 345.
"Biathanatos'" pág. 129.
21
Pág. 130.
'
" Loe. cit.
21

u "El

355

�Antiguo Testamento no hay héroe que no haya sido promovido a esa
autoridad: para San Pablo, Adán es figura del que había de venir;
para San Agustín, Abel representa la muerte del Salvador, y su hermano
Seth, la resurrección; para Quevedo "prodigioso diseño fue Job de Cristo". Donne incurrió en esa analogía trivial para que su lector comprendiera: Lo anterior, dicho de Sansón, bien puede ser falso; no lo es,
dicho de Cristo.25

Entonces, según Borges, "El declarado fin del Biathanatos es paliar el suicidio; el fundamental, indicar que Cristo se suicidó".28 Elabora en el pensamiento de Donne: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida. Esa
idea barroca se entrevé detrás del Biathanatos. La de un dios que fabrica
el universo para fabricar su patíbulo" .27
Borges rompe su pensamiento y añade un párrafo final:
Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainlander. Fue, como yo,
lector apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el
de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en
el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia
universal es la oscura agonía de esos fragmentos, Mainlander nació en
1841 ; en 1876 publicó su libro, Filosofía de la redención. Este mismo
año se dio muerte.18

Algunas conclusiones proceden de este trabajo. Lo más obvio es que Borges tiene un conocimiento mucho más que superficial con la lengua inglesa,
la literatura, la filosofía y la teología. El libro de Donne no es muy leído
y es bastante difícil de comprenderse. Borges no depende de los comentarios
de De Quincey, sino analiza la obra original con una interpretación independiente. La mención de Quevedo, si la pudiéramos reforzar con las muchas instancias donde Borges se refiere a este autor español del siglo XX.20
La citación de autores esotéricos y de detalles eruditos contribuye al efecto
pasticcio del ensayo.
El párrafo final demuestra el modo de pensar y la manera de expresar
,.
'"
"
'"
"

356

Págs. 131-132.
Pág. 132.
Pág. 133.
Loe. cit.
Irby, op. cit., pág. 96.

que se identifican con Borges. Se observa la referencia a un filósofo alemán oscuro, Philipp Mainlander, la mezcla del siglo XVII (Donne) con el
siglo XIX (Mainlander y Schopenhauer), y además una mención del gnosticismo, con el siglo XX (Borges mismo, vinculado con Mainlander por su
interés mutuo en Schopenhauer). La conjunción del juego de Donne en
substituir (según la interpretación de Borges) una herejía mayor por una
menor con la vida de un teólogo casi desconocido, que propuso su herejía
sobre la muerte de Dios y que se suicidó en el mismo año que publicó un
libro sobre la filosofía de la redención -esta pirámide de coincidencias encanta a Borges. El lector sospecha que si Borges no hubiera encontrado
este detalle de Mainlander, él lo habría inventado. (El teólogo recibe nada
más dieciocho líneas en la decimaquinta edición de Der Grosse Brockhaus
y no entra en la siguiente edición) .
El descuido intencional de la secuencia cronológica, la substitución del
efecto por la causa, la violación de la tradicional división de existencia y
no existencia, la introducción de Borges mismo en el contexto del ensayo
en una confesión personal: todos son factores que forman la "noche cíclica".
La contemporaneidad de todos los acontecimientos es posiblemente el aspecto más prominente del estilo de Borges, como se indica por este ensayo. Lo
que el crítico francés Gerard Genette ha denominado "el sentido 'ecuménico' que hace una vasta creación de la literatura universal" so caracteriza
este ensayo -y muchas de sus otras obras.
Es sumamente interesante, en conclusión, notar que Borges, casi solo entre
los autores de habla española, descubrió a Donne. Las razones por este encuentro y la manera de interpretar a Donne por Borges tal vez nos den
una llave para comprender a los dos escritores. Borges y Donne -apartados
por siglos y tierras- se vinculan por el hecho de la creación literaria.

" "La littérature selon Borges", L'Heme, IV (1964), 324.

357

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Humanitas, Sección Letras, 1970, No 11, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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